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N.45 • JUNIO 2000

PUBLICACION CIENTIFICO TECNICA PARA EL PROFESIONAL DE LA CLINICA DE PEQUEÑOS ANIMALES Director: Dr. Fidel San
PUBLICACION
CIENTIFICO TECNICA
PARA EL PROFESIONAL
DE LA CLINICA DE
PEQUEÑOS ANIMALES
Director:
Dr. Fidel San Román Ascaso
PATOLOGÍA DEL OÍDO
PATOLOGÍA DEL OÍDO
EN PERRO Y GATO
EN PERRO Y GATO
AULA
Dirigen y coordinan esta monografía:
VETERINARIA
Dra. Mª mercedes Sánchez de la Muela
Dra. Guadalupe Miró Corrales
Monografías
de actualidad

PUBLICACIÓN EDITADA POR LUZÁN 5 S.A. DE EDICIONES

CANIS ET FELIS N. o 45
CANIS ET FELIS N. o 45
taff PROGRAMA 2000 DIRECTOR: Dr. Fidel San Román Ascaso N. o 43 (Febrero) BASES PARA LA
taff
PROGRAMA 2000
DIRECTOR:
Dr. Fidel San Román Ascaso
N. o 43 (Febrero)
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EN CENTROS VETERINARIOS
Juan A. Aguado
Director del Hospital
Clínico Veterinario.
Catedrático de Cirugía
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Universidad Complutense de
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o 44 (Abril)
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DIRECTORES DE LA MONOGRAFíA:
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o 45 (Junio)
PATOLOGÍA DEL OÍDO
Coordinación de Realización y
Maquetación:
Isabel Velasco Granados
EN PERRO Y GATO
Profesor Titular de Cirugía.
Jefe del Servicio de Cirugía
Hospital Clínico Veterinario.
Facultad de Veterinaria. Madrid
Fidel San Róman
Guadalupe Miró Corrales
Profesor Titular del Dpto. Patología
Reproducción Fotográfica e
Infografía:
N. o 46 (Agosto)
ENFERMEDADES ESPINALES (II)
Tomás Fernández
Animal I (Sanidad Animal).
Hospital Clínico Veterinario
Facultad de Veterinaria. Madrid
Pablo Bravo Avilés
COLABORADORES:
Supervisión y Corrección de
Textos:
N. o 47 (Octubre)
MEJORA Y CONSERVACIÓN
GENÉTICA CANINA
Marta Martínez Sandoval
Cecilio Barba
Cediel Algovia, R.
García Fernández, P.
Llorens, P.
Marín García, P.
Martín Ortí, R.
Composición de Textos:
Mª Dolores Llano García
N.
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Colaboradores:
ATOPIAS Y ALERGIAS ALIMENTARIAS
EN PERRO Y GATO
Ortega, N.
Rodríguez-Bertos, A.
Rodríguez-Quirós, J.
San Román, F.
Mª Luz Franco Fdez- Conde
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Beatriz García Martín
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CANIS ET FELIS N. o 45 taff PROGRAMA 2000 DIRECTOR: Dr. Fidel San Román Ascaso N.

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Empresa periodística núm. 3.725. Depósito legal: M. 1137-1993

ISSN: 1133-2751

Imprime: EGRAF, S.A.

PATOLOGÍA DEL OÍDO EN PERRO Y GATO

CANIS ET FELIS N. o 45
CANIS ET FELIS N. o 45
CANIS ET FELIS N. o 45 ndice EDITORIAL ANATOMÍA DEL OÍDO PATOLOGÍA Y TRATAM I E

ndice

EDITORIAL

ANATOMÍA DEL OÍDO

PATOLOGÍA Y TRATAM I E N T O DE LAS ENFERMEDADES DEL OÍDO EXTERNO

PATOLOGÍA Y TRATAMIENTO DE LAS ENFERMEDADES DEL OÍDO MEDIO E INTERNO

NEOPLASIAS Y LESIONES PROLIFERATIVAS DEL OÍDO

CIRUGÍA DEL OÍDO

BIBLIOGRAFÍA

ÍNDICE DE COLABORADORES

PATOLOGÍA DEL OÍDO EN PERRO Y GATO

CANIS ET FELIS N. o 45
CANIS ET FELIS N. o 45
CANIS ET FELIS N. o 45 ditorial C C UANDO la revista Canis et Felis nos

ditorial

  • CC UANDO la revista Canis et Felis nos propuso desarrollar el tema de las enferme- dades del oído en una monografía, la idea fue acogida por todos nosotros, coordinadores y colaboradores, con gran satisfacción.

Todavía llegan a las consultas y a los quirófanos pacientes con enfermedades del oído con un historial de muchos meses y hasta de años. Esta situación supone un gran sufri- miento para el animal así como cansancio y hastío para el propietario.

En nuestra opinión, esta parte de la medicina y de la cirugía de los pequeños animales ha sido infravalorada, lo que ha conducido en muchos casos a situaciones extremas.

Con frecuencia la enfermedad está relacionada con detalles anatómicos propios del animal. Asimis- mo, debido al desconocimiento del propietario, muchas veces no se lleva a cabo una atención higié- nica correcta, medida preventiva que evitaría muchos problemas. En otras ocasiones la afección es reconocida demasiado tarde y, al no ser considerada un problema "vital", puede pasar a un segun- do plano o incluso ser "tratada" por el dueño. La utilización no sistemática de productos tópicos sue- le empeorar la situación.

Una buena medicina preventiva o una cirugía con carácter preventivo que modifique la anato- mía y permita una buena aireación del conducto auditivo externo, son dos medidas a las que tenemos que acudir para mejorar la calidad de vida de nuestros pacientes.

Nuestro objetivo con esta monografía es ofrecer estas pautas simples pero efectivas. Asimismo, queremos señalar que todo el material iconográfico presentado pertenece a los Departamentos de Patología Animal I y II de la Facultad de Veterinaria de Madrid.

Mª MERCEDES SÁNCHEZ DE LA MUELA

Profesora Titular de Cirugía. Jefe del Servicio de Cirugía Hospital Clínico Veterinario. Facultad de Veterinaria. Madrid

GUADALUPE MIRÓ CORRALES

Profesora Titular del Departamento Patología Animal I (Sanidad Animal) Hospital Clínico Veterinario. Facultad de Veterinaria. Madrid

PATOLOGÍA DEL OÍDO EN PERRO Y GATO

P. MARÍN GARCÍA, R. MARTÍN ORTÍ Departamento de Anatomía y Anatomía Patológica Comparada Facultad de Veterinaria.
P. MARÍN GARCÍA, R. MARTÍN ORTÍ
Departamento de Anatomía y Anatomía Patológica Comparada
Facultad de Veterinaria. Madrid
EE L oído, o más correctamente dicho, el órgano vestíbulo coclear, va a permitir no sólo la audición
del animal, sino que también va a proporcionarle el sentido del equilibrio.
E ste órgano está dividido, desde el punto de vista didáctico, en tres porciones: el oído ex te r-
no, el oído medio y el oído inte rno. El oído externo e stá fo rmado por el pabellón auricular y
el conducto auditivo ex te rno. El oído medio que comp rende la cavidad timpánica, la mem-
b rana timpánica , la cadena de huesecillos (osículos auditivos) con los liga m e n tos y músculos re l a c i o n a-
dos y la tuba auditiva que lo conecta con la fa ri n ge. Ambas porciones re p re s e n tan un apara to de colec-
ción y conducción de las sonidos, hacia la última porción que es el oído inte rn o .
El oído interno incluye la cóclea y los canales semicirculares y en él se realizan las dos funciones del oído,
audición y equilibrio, de tal manera que los estímulos mecánicos producidos por las ondas sonoras se trans-
forman en impulsos nerviosos en la cóclea por un lado y, por el otro, la acción de pequeñas cantidades de
líquido y cristales microscópicos actuando sobre los neuroreceptores del vestíbulo ocasionan una percepción
de la actitud y del movimiento de la cabeza con respecto a la gravedad.
De las tres porciones, únicamente el oído exte r no es visible, las otr as dos están alojadas en el hueso temp o ra l .

CAPÍTULO I ANATOMÍA DEL OÍDO

OÍDO EXTERNO

EE

L oído está dividido en

tres porciones: oído exter-

no, oído medio y oído

interno (fig. 1).

El oído exte r no compre n -

de el pabellón auricular, vulgarm e n t e

conocido como oreja, y que es la parte

que sobresale de la cabeza y que rec i -

be direc ta m e n t e del exte r ior las ondas

so n o r as, y el meato acústico externo

que es el conducto que las canaliza

desde la base del pabellón hasta el tím-

pano, y que se extiende a través de una

ap e rt u r a del hueso temp o ra l .

La for ma del pabellón auricular viene deter minada por

el ca r tílago auricular que lo susten t a y está rec u b i e r to por

piel y un entramado complejo de músculos que le confie r e

gran movi l i d a d .

El cartílago auricular está for mado por una capa simpl e

de cartílago elástico, delgado y plegable en su ext r emo dis-

tal, más grueso y menos plegable en su ext r emo proxi m a l ,

donde está enrollado en for ma de tubo, confor mando el

ca r tílago del meato acústico que es la parte que va a sus-

ten t ar la porción distal del meato acústico exte rn o .

Está perforado por gran número de orificios que son

lugar de paso de vasos sanguíneos, ya que la oreja está

ricamente vascularizada. En él podemos diferenciar una

parte libre y una base o concha auricular.

En la parte libre distinguimos una cara externa más o

menos convexa según la especie, llamada dorso de la

oreja; una cara interna, cóncava, denominada escafa, y

Pabellón auricular o pinna ( fi g . 2 )

La fo rma de las orejas varía gra n-

d e m e n te dependiendo de las ra z a s ,

así los Spaniels, Set te rs, Ho u n d s

. .

.

p re s e n tan orejas pendientes o col-

ga n tes, los Bulldog ingleses tienen un

tipo de oreja lobulada semirre c ta y

los Sc ottish y Sk ye las pre s e n tan en

fo rma de V.

P re s e n tan una gran movilidad en

los carn í vo ros pudiendo ori e n ta rs e

hacia la fuente pro d u c to ra del sonido

y, además, hacerlo de modo indepen-

d i e n te cada oreja, de tal manera qu e

cada una puede focalizar sonidos

s e p a ra d o s .

El pabellón auricular está configura-

do como un embudo, de tal modo que

distalmente está ampliamente abierto

para recibir las ondas sonoras, mien-

tras que proximalmente se enrolla en

forma de tubo que se curva medial-

mente para comunicarse con el meato

acústico externo.

un borde libre, externo, el hélix, que finaliza distalmente

de modo puntiagudo en el vértice auricular.

A.- CONDUCTO AUDITIVO EXTERNO B.- OÍDO MEDIO 1.- MEMBRANA DEL TÍMPANICA 2.- BULLA TIMPÁNICA 3.- TROMPA
A.- CONDUCTO AUDITIVO EXTERNO
B.- OÍDO MEDIO
1.- MEMBRANA DEL TÍMPANICA
2.- BULLA TIMPÁNICA
3.- TROMPA AUDITIVA
4.- CADENA DE HUESECILLOS
5.- VENTANA VESTIBULAR
C.- OÍDO INTERNO
6.- CONDUCTOS SEMICIRCULARES
7.- CARACOL

Fig. 1.— Esquema anatómico del oído del gato.

CAPÍTULO I ANATOMÍA DEL OÍDO

CARTÍLAGO A.- BOLSA CUTÁNEA MARGINAL ANULAR CARTÍLAGO ESCUTIFORME 1.- ESCAFA 2.- BORDE ROSTRAL DEL HÉLIX 3.-
CARTÍLAGO
A.- BOLSA CUTÁNEA MARGINAL
ANULAR
CARTÍLAGO
ESCUTIFORME
1.- ESCAFA
2.- BORDE ROSTRAL DEL HÉLIX
3.- TUBÉRCULO DEL ANTEHÉLIX
4.- ESPINA DEL HÉLIX (PILAR DISTAL
DEL HÉLIX)
5.- PILAR MEDIAL DEL HÉLIX
6.- INCISURA PRETRÁGICA
7.- PILAR LATERAL DEL HÉLIX
8.- TRAGO
9.- INCISURA INTERTRÁGICA
10.- APÓFISIS MEDIA DEL ANTITRAGO
11.- APÓFISIS LATERAL DEL ANTITRAGO
12.- APÓFISIS ESTILIODES DEL
AN T I T R A G O
13.- INCISURA DEL PRETRAGO
14.- INCISURA ANTITRAGOHELICÍNEA
15.- APOFISIS CAUDAL DEL HÉLIX
16.- FORAMEN PARA LOS VASOS
SANGUÍNEOS
17.- BORDE CAUDAL DEL HÉLIX
18.- VÉRTICE

Fig. 2.—Esquema del pabellón auricular del perro.

Si seguimos este vértice, podemos

definir en el hélix un borde rostrome-

dial, llamado borde trágico y un borde

caudolateral que es el borde antitrági-

co. El borde trágico finaliza en sentido

proximal con los pilares (raíces) del

hélix, medial y lateral. En posición dis-

tal a los mismos se localiza en los car-

nívoros una pequeña proyección deno-

minada espina del hélix.

La concha es la continuación de la

escafa y llega proximalmente hasta el

canal auditivo. En carnívoros es carac-

terística la presencia de una cresta

transversa situada rostralmente en la

pared medial de la porción proximal

del cartílago auricular denominada plica antitrágica o

antehélix y que delimita la concha de la escafa.

La base del pabellón o concha auricular rodea tubu-

larmente el comienzo del conducto auditivo externo que

proseguirá en profundidad en el interior del meato acús-

tico óseo. Está constituida por los pilares del hélix y por

dos eminencias cartilaginosas: el trago y el antitrago.El

trago es una lámina cartilaginosa cuadrangular situada

opuesta al antehélix, que forma el borde rostromedial de

la entrada de la cavidad conchal. Está separado rostro-

medialmente del pilar lateral del hélix por la incisura pre-

trágica y caudolateralmente del antitrago por la incisura

intertrágica (las incisiones para el drenaje del canal audi-

tivo comienzan por lo general en este lugar).

El antitrago es un cartílago elongado situado cau-

dal al trago y fo rma la pared ro st ro l a te ral de la cav i-

CAPÍTULO I ANATOMÍA DEL OÍDO

dad conchal. En carn í vo ros se halla

dividido en dos procesos: el pro c e s o

medial y el proceso late ral.

El vé rt i c e

del proceso late ral finaliza de modo

puntiagudo en la apófisis est i l o i d e s

d e l a n t i t rago, inmediata m e n te dista l

a la misma el borde antitrágico pre-

s e n ta el saco cutáneo marginal; este

saco tiene la part i c u l a ridad de qu e

sólo su porción ro st ral está suste n ta-

da por cartílago, estando la porc i ó n

caudal fo rmada únicamente por piel.

La parte de cartílago que delimita el

saco cutáneo marginal pre s e n ta un

s a l i e n te pro m i n e n te, el proceso cau-

dal del hélix o cola del hélix, locali-

zado distal a la bolsa cutánea y una

p rofunda incisura: la i n c i s u ra antitra-

gohelicina situada en dirección prox i-

mal y que separa el hélix del antitra-

g o .

El conducto auditivo ex te rno pro-

l o n ga la cavidad de la concha hasta

la membrana timpánica. Está const i-

tuido por la parte proximal del cart í-

lago auricular o cartílago del meato

a c ú stico, por el cartílago anular, y

una parte ósea fo rmada por el hueso

te mp o ral. Este tubo va disminuye n d o

su calibre paulatinamente en sentido

p rox i m a l .

El cartílago anular suste n ta la por-

ción proximal del meato acúst i c o

ex te rno. Se halla inte rp u e sto entre el

c a rtílago auricular y el meato acúst i-

co óseo Es una pequeña lámina cart i-

laginosa, alargada y est re cha, qu e

e stá enrollada sobre sí misma y cuyo s

ex t remos libres conta c tan en la cara

caudal del meato acústico ex te rn o .

Su ex t remo proximal solapa el pro c e-

so acústico con el que se articula por

medio de un liga m e n to. El cartílago anular es más

e st re cho que el ex t remo proximal del cartílago auri c u-

l a r; esto hace que el pri m e ro quede introducido par-

c i a l m e n te en el segundo a modo de telescopio, art i c u-

lándose ambas porciones por medio de tejido liga-

m e n toso. Las uniones ex i ste n tes entre los cart í l a g o s

a u ricular y anular, por un lado, y el cartílago anular y

el proceso acústico, por ot ro, pro p o rcionan una mayo r

l i b e rtad de mov i m i e n tos a la oreja.

En situación rostromedial a la base de la oreja se loca-

liza el cartílago escutiforme. Este cartílago, que presenta

una característica forma de bota, presta inserción a

diversos músculos relacionados con los movimientos de

la oreja y asienta sobre un cojinete de grasa, el cuerpo

adiposo auricular, que está situado por encima del mús-

culo temporal y cuya función principal es proteger el car-

tílago auricular y facilitar sus movimientos.

La piel que recubre el dorso de la oreja está laxa-

mente unida al cartílago por una gran cantidad de tejido

subcutáneo excepto en el vértice. Por el contrario, la piel

que recubre la superficie cóncava está íntimamente

adherida al pericondrio del cartílago y presenta tres o

cuatro crestas cutáneas paralelas a los bordes de la con-

cha. La pigmentación de la misma es característica de la

raza y está cubierta por un número decreciente de pelos

desde la parte proximal a la distal. En la zona del meato

acústico externo la piel se hace más delgada y está

cubierta por finos pelos; además de estos, existen glán-

dulas sebáceas y sudoríparas que son las que secretan el

cerumen o cera del oído.

OÍDO MEDIO

El oído medio o caja del tímpano se encuentra situado

entre las porciones petrosa y timpánica del temporal. En

él se encuentran elementos que van a transmitir las ondas

sonoras desde la membrana del tímpano hasta la venta-

na oval.

Está constituido por la cavidad timpánica propiamen-

te dicha, la membrana timpánica, la cadena de hueseci-

llos y la trompa o tuba auditiva (fig. 3).

CAPÍTULO I ANATOMÍA DEL OÍDO

1.- CONDUCTO AUDITIVO EXTERNO 2.- MEMBRANA TIMPÁNICA 2a.- PORCIÓN FLÁCIDA 2b.- PORCIÓN TENSA 3.- HUESO MARTILLO
1.- CONDUCTO AUDITIVO EXTERNO
2.- MEMBRANA TIMPÁNICA
2a.- PORCIÓN FLÁCIDA
2b.- PORCIÓN TENSA
3.- HUESO MARTILLO
3a.- MANGO
3b.- CUELLO
3c.- CABEZA
4.- HUESO YUNQUE
4a.- PILAR CORTO
4b.- PILAR LARGO
5.- HUESO LENTICULAR
6.- HUESO ESTRIBO
7.- CUERDA DEL TÍMPANO
8.- MÚSCULO TENSOR DEL TÍMPANO
9.- BULLA TIMPÁNICA
10.- ORIFICIO TIMPÁNICO
11.- RECESO EPITIMPÁNICO
12.- NERVIO DEL MÚSCULO TENSOR DEL
T´ÍMPANO
13.- MÚSCULO ESTAPEDIO
14.- MÚSCULO TENSOR DEL VELO DEL
PALADAR
15.- TROMPA AUDITIVA
16.- NERVIO ESTAPEDIO
17.- VENTANA COCLEAR (REDONDA)
18.- VENTANA VESTIBULAR (OVAL)
CAVIDAD TIMPÁNICA DEL OÍDO MEDIO

Fig. 3.— Esquema del oído medio del perro.

Cavidad timpánica

po r al. Contiene dos ven t anas a través de las cuales los estí -

mulos mecánicos producidos por las ondas sonoras entran

La cavidad timpánica es, esencial-

mente, un pequeño espacio relleno de

aire limitado por unas paredes. En su

pared dorsal, denominada pared teg-

mentaria, se encuentra el receso epi-

timpánico. En este divertículo se aloja

la cadena de huesecillos auditivos y los

dos músculos asociados a ellos.

La pared laberíntica es la pared

medial de la cavidad timpánica y perte-

nece a la porción petr osa del hueso tem -

en el oído inter no para ser traducidas en impulsos sonoros .

La ven t ana en situación más dorsal es la ven t ana oval o

ves tibular y conecta la cavidad timpánica con el vest í b u l o

del oído inter no. Está cerrada por la base del estr ibo, el

más medial de los huesecillos auditivos; ven t r al a la misma

se encuentra la ven t ana redonda o coclear que comunica

con la cóclea y que está cerrada por la membrana timpá -

nica secundaria ; ven t r al a las dos ven t anas la pared

medial sobresale for mando una prominencia convexa, el

pro m o n to ri o (q ue es la proyección producida por la vuel-

ta basal de la cóclea).

CAPÍTULO I ANATOMÍA DEL OÍDO

En la pared caudal de la cavidad

timpánica o pared mastoidea se locali-

za la abertura del canal de la cuerda

del tímpano. Además, en los carnívoros

esta pared se comunica con una exten-

sión del hueso te mp o ral conocida

como la bulla timpánica, formada por

una sola celda.

La pared carotídea corresponde a

la pared rostral, se relaciona con el

canal carotídeo y en ella se abre el ori-

ficio de entrada de la tuba auditiva que

comunica la cavidad timpánica con la

nasofaringe.

Finalmente, la pared membranosa

es la pared lateral de la caja del tím-

pano y está formada principalmente

por la membrana timpánica.

nua con el re c u b ri m i e n to del meato acústico inte rno, la

más profunda está constituida por la misma mucosa

a glandular que tapiza la cavidad timpánica. En t re

ambas capas ex i ste un est ra to fo rmado por fi b ras con-

j u n t i vas que se condensan y engruesa peri fé ri c a m e n te

fo rmando un anillo fi b ro c a rtilaginoso que se une fi r-

m e m e n te al anillo óseo timpánico del hueso te mp o ra l ;

é ste último se inte rru mpe dors a l m e n te por una escota-

d u ra, la incisura timpánica de la parte escamosa del

hueso te mp o ral; que se extiende por el te cho del

m e a to acústico ex te rno. Esto hace que considere m o s

en la membrana timpánica dos partes: una porc i ó n

tensa, que es la que se fija al anillo timpánico, y una

p e queña porción fláccida, de fo rma tri a n g u l a r, que es

la parte dorsal de la membrana que cierra la escota-

d u ra; esta parte se afe c ta considera b l e m e n te en el

caso de lesiones.

El mango del martillo, el más late ral de los hueseci-

llos auri c u l a res, está incluido en la superficie medial

Membrana timpánica

de la membrana timpánica siguiendo el eje mayor de

la misma. La tensión ex i ste n te en la cadena de huese-

La membrana del tímpano es un

tabique membranoso que separa la luz

del meato acústico externo de la cavi-

dad timpánica. Tra n s m i te las ondas

sonoras llegadas por el conducto audi-

tivo externo a los huesecillos del oído

medio. Es semitransparente y de con-

torno elíptico; se encuentra situada de

forma inclinada en el meato, de tal

manera que su parte dorsal es más

lateral que su parte ventral, estando

orientado su eje mayor en dirección

rostrocaudal. A consecuencia de ello la

s u p e rficie de la misma es siemp re

mayor que el diámetro del meato acús-

tico externo.

La membrana timpánica es delga-

da en su centro, engrosándose hacia

la peri fe ria. Est ru c t u ra l m e n te consta

de tres capas: la más superficial es

una epidermis delgada que se conti-

cillos hace que el manubrio (mango) del martillo tire

de la membrana timpánica medialmente, hundiendo su

s u p e rficie late ral. El punto más deprimido se denomina

u m b ro de la membrana del tímpano (cazoleta de la

m e m b rana timpánica) y se corresponde con la parte

más distal del mango del mart i l l o .

La presencia de la apófisis lateral del mango del mar-

tillo causa una elevación en la cara externa de la mem-

brana timpánica denominada prominencia malear.

Cuando se examina la superficie externa del tímpano

con un otoscopio, se observa en él una banda luminosa,

la estría malear, que es el reflejo del mango del martillo

a través de la fina membrana timpánica.

Huesecillos auriculares

La transmisión de las ondas sonoras a través de la

cavidad timpánica está mediada por una cadena de hue-

secillos que se extiende desde la membrana del tímpano

hasta la ventana oval, de tal manera que transmiten a la

perilinfa del vestíbulo y del caracol las vibraciones de la

CAPÍTULO I ANATOMÍA DEL OÍDO

membrana timpánica producidas por

las ondas sonoras. Estos huesecillos se

conocen, según una secuencia latero-

medial, con el nombre de martillo, yun-

que y estribo (del latín malleus, incus y

stapes) debido a su imaginaria seme-

janza con estos objetos.

Se sitúan de modo que el mango

(manubrium) del martillo está incluido

en la membrana timpánica, su cabeza

sobresale varios milímetros por encima

de la membrana, art i c u l á n d o s e

mediante un diartrosis con el cuerpo

del yunque ; éste último se articula con

la cabeza del estribo y, finalmente, la

base del estribo asienta sobre la venta-

na vestibular.

El martillo es el más externo de los

huesecillos auditivos; consta de una

cabeza, un mango y varias prolonga-

ciones o apófisis de las cuales la más

i n te re s a n te es la apófisis muscular

situada en la base del mango, ya que

sirve de inserción al músculo tensor del

tímpano. Este músculo está inervado

por un ramo del nervio mandibular que

procede a su vez del nervio trigémino.

El mango del martillo se re l a c i o n a

medialmente con la cuerda del tímpa-

no, que es un nervio de naturaleza sen-

sitiva procedente del nervio facial.

El yunque es más pequeño que el

martillo y se halla interpuesto entre

éste y el estribo. Presenta un cuerpo y

dos ramas o pilares. El cuerpo posee

una fosa que se adapta a la cara arti-

cular del martillo. De las ramas, una es

corta y la otra larga; la primera está

unida a la pared del receso epitimpá-

nico, mientras que la segunda finaliza

en una apófisis lenticular que se rela-

ciona con un pequeño nódulo óseo dis-

coide, el hueso lenticular, que se encuentra interpuesto

en la articulación entre el yunque y el estribo.

El estribo es el más pequeño y el más interno de los

huesecillos del oído. Consta de una cabeza, que es la

parte que se articula con el yunque a través del hueso

lenticular, de dos ramas (rostral y caudal), unidas por

una fina membrana conjuntiva, y de una base que cierra

la ventana vestibular, estando unida al margen de la

misma por el ligamento estapedio anular. El estribo está

movido por el músculo más pequeño del organismo, el

músculo estapedio; éste llega desde la pared de la cavi-

dad timpánica a insertarse en la cabeza del mismo; está

inervado por la rama estapedia del nervio facial.

Trompa o tuba auditiva

La tuba auditiva, también llamada tro mpa de Eusta-

quio, es un canal que conecta la porción ante rior de la

c aja del tímpano con la nasofa ri n ge. Consta de una

p a rte ósea caudal y una parte cartilaginosa ro st ral y

más larga, delimitadas por una const ricción, el ist m o

de la tuba auditiva. Se abre en el oído medio a travé s

del ori ficio timpánico, por un lado, y por el ot ro, en la

p a red late ral de la fa ri n ge, a través del ori ficio fa r í n-

geo. Es un tubo corto y est re cho, comp rimido late ra l-

m e n te y habitualmente colapsado; se abre te mp o ra l-

m e n te cada vez que el animal tra ga o mastica lo qu e

p e rm i te la evacuación de las secreciones elabora d a s

por las células calicifo rmes y las glándulas de la muco-

sa de la cavidad timp á n i c a .

Su importancia radica en permitir la llegada del aire

al oído medio estableciendo así un equilibrio entre las

presiones de los dos lados de la membrana timpánica.

Las paredes de la cavidad timpánica, así como los ele-

mentos que contiene, están tapizadas por la mucosa tim-

pánica, la cual se continúa con la mucosa de la tuba audi-

tiva. La mucosa timpánica presenta una serie de pliegues

como son los pliegues malear rostral y caudal que unen

la parte proximal del mango del martillo a la parte dor-

sal del anillo timpánico, rostral y caudalmente respecti-

vamente; el pliegue de la cuerda del tímpano, que es el

pliegue de mucosa que cubre el nervio de la cuerda del

CAPÍTULO I ANATOMÍA DEL OÍDO

tímpano cuando, después de abando-

nar el nervio facial, pasa a través de la

c avidad timpánica cruzando por la

parte dorsal de la membrana timpáni-

ca y el martillo, para ir a unirse al ner-

vio lingual, y los pliegues del yunque y

del estribo que recubren a estos hue-

sos, respectivamente.

La inervación sensitiva de la mucosa

proviene de dos ramas del nervio glo-

sofaríngeo, los nervios petroso menor

y carotidotimpánico, que conforman el

plexo timpánico.

La vascularización sanguínea corre

a cargo de las arterias y venas timpá-

nicas craneales y caudales proceden-

tes de la carótida externa.

El drenaje linfático de la caja del

tímpano se efectúa en los linfocentros

parótido y retrofaríngeo.

OÍDO INTERNO

El oído inter no se halla situado en el

i n te rior de la porción petr osa del tem -

po r al, ocupando en el perro un espacio

no mayor de 12 mm. Contiene los epi-

telios sensoriales del órgano acústico y

del estático, por lo que tan t o los estí m u -

los mecánicos producidos por el sonido

como por los cambios posicionales de

la cabeza van a ser tran s fo r mados en él

en impulsos nerviosos. Está exp u e s to a

las vibraciones sonoras en la superfic i e

l a te ral y los impulsos en los que éstas se

co nv i e r ten abandonan el hueso por las

fib r as nerviosas que pasan a través del

me a t o acústico inter no situado en la

su p e r ficie medial.

El oído interno está constituido por

el laberi n to membranoso que se

encuentra alojado en el interior de un laberinto óseo lige-

ramente mayor que éste, quedando entre los dos un

minúsculo espacio que contiene perilinfa y trabéculas de

tejido conjuntivo que sujetan el laberinto membranoso al

laberinto óseo.

El laberinto membranoso (fig. 4) es un sistema cerra-

do de delicados conductos membranosos y cavidades

formado por una túnica de naturaleza conjuntiva, de una

membrana basilar e internamente de un epitelio simple

sensorial. Su interior contiene endolinfa; precisamente

los movimientos de la misma dentro del sistema son los

que estimulan a las fibras sensitivas de la pared mem-

branosa.

A.- NERVIO VESTIBULAR B.- NERVIO COCLEAR 1.- CONDUCTOS SEMICIRCULARES MEMBRANOSOS 2.- AMPOLLAS MEMBRANOSAS 3.- UTRÍCULO 4.-
A.- NERVIO VESTIBULAR
B.- NERVIO COCLEAR
1.- CONDUCTOS SEMICIRCULARES MEMBRANOSOS
2.- AMPOLLAS MEMBRANOSAS
3.- UTRÍCULO
4.- CONDUCTO UTRICULOSACULAR
5.- SÁCULO
6.- CONDUCTO COCLEAR
7.- CONDUCTO ENDOLINFÁTICO
8.- SACO ENDOLINFÁTICO

Fig. 4.— Laberinto membranoso del oído interno del perro.

CAPÍTULO I ANATOMÍA DEL OÍDO

Dentro del laberinto membranoso

podemos considerar dos partes, una

estática y otra sensitiva.

La porción estática o aparato del

equilibrio se compone de dos divertícu-

los vestibulares y de los tres conductos

semicirculares membranosos. Los diver-

tículos vestibulares son el sáculo y el

utrículo; están situados uno junto al

otro y están conectados entre ellos por

el conducto utriculosacular. Este con-

ducto presenta una prolongación lla-

mada conducto endolinfático que va a

atravesar el acueducto del vestíbulo

hasta la duramadre, y que finaliza en

un fondo de saco ciego, el saco endo-

linfático, en el espacio epidural. En

este lugar será reabsorbida la endolin-

fa segregada por el epitelio que tapiza

el laberinto membranoso.

En las paredes mediales del utrículo

y del sáculo existen dos áreas recepto-

ras denominadas manchas o máculas

estáticas que registran la posición de la

cabeza con respecto a la gravedad.

Los tres conductos semicirc u l a re s

membranosos se designan con los nom-

bres de anterior, posterior y lateral y

emergen de la cara del utrículo contra-

ria de la que mira hacia el sáculo.

Cada uno de ellos presenta en uno de

sus extremos una dilatación: la ampolla

membranosa situada en el punto de

unión con el utrículo, en cuyo interior

se localizan las crestas de las ampollas

o estáticas, que son unas crestas semi-

lunares que están cubiertas de un neu-

roepitelio sensorial que capta a través

de sus células receptoras los cambios

de presión producidos por los movi-

mientos de la endolinfa que está en su

interior, provocados por los movimien-

tos de la cabeza, y enviando los impulsos al sistema ner-

vioso central.

La porción auditiva es el caracol o cóclea; éste es el

ór gano sensorial prop i a m e n t e dicho, ya que contiene el

ór gano ter minal del nervio coclear y los impulsos gen e r a-

dos en él dan como consecuencia la audición. Está form a -

do por el conducto coclear membranoso, que es un tubo

la r go y cerrado lleno de endolinfa que se encuentra unido

al sáculo por un corto conducto. Los dos ext r emos del con-

du c t o coclear membranoso ter minan en el fondo de saco

ciego y se denominan ciego ves tibular y ciego cupular. Se

sitúa en el inter ior del conducto coclear óseo describ i e n d o

var ias espiras en tor no al eje del caracol, del mismo modo

que lo hace éste, hallándose incluido entre las dos escalas.

En todo su recorrido el conducto coclear está limitado

por tres paredes que definen su luz. La más periférica,

que está sujeta por el ligamento espiral al periostio del

conducto óseo, tiene un epitelio que se encarga de segre-

gar la endolinfa que circula por el interior del mismo. La

pared adyacente a la escala vestibular se denomina

pared o membrana vestibular, mientras que la que está

adyacente a la escala timpánica es la pared timpánica

que contiene a la lámina basilar, que juega un importan-

te papel en la percepción del sonido, ya que en ella se

localiza el órgano espiral o de Corti que genera impul-

sos nerviosos en respuesta a las vibraciones sonoras y

que son transmitidos por la porción coclear del nervio

vestibulococlear al sistema nervioso central .

El laberinto óseo está excavado en el hueso temporal,

contiene al laberinto membranoso y en él podemos dife-

renciar las siguientes partes (fig. 5): el vestíbulo, los con-

ductos o canales semicirculares óseos, la cóclea o cara-

col óseo y el conducto o meato acústico interno.

El ves tíbulo es la cámara central del laberin t o óseo, con-

tiene al utrículo y al sáculo. Es una cavidad red o n d e a d a

se p a r ada en dos recesos por la cres ta vest i b u l a r , el rec e s o

es fé r ico, situado en posición anteri o r , donde se aloja el

sáculo, y el receso elíptico en posición posteri o r , donde se

aloja el utrículo. En la cavidad del ves tíbulo van a desem-

bocar los conductos semicircu l a r es por cuatro orif icios; ade-

más, en la pared medial del mismo exi s ten unas áreas cri-

bosas para el paso de fib r as que confor man el nervio ves -

CAPÍTULO I ANATOMÍA DEL OÍDO

1.- CÚPULA DE LA CÓCLEA 2.- VENTANA VESTIBULAR 3.- VENTANA COCLEAR 4.- VESTÍBULO 5.- CONDUCTO PERILINFÁTICO
1.- CÚPULA DE LA CÓCLEA
2.- VENTANA VESTIBULAR
3.- VENTANA COCLEAR
4.- VESTÍBULO
5.- CONDUCTO PERILINFÁTICO
6.- CANAL SEMICIRCULAR POSTERIOR
7.- CANAL SEMICIRCULAR LATERAL
8.- CANAL SEMICIRCULAR ANTERIOR
9.- AMPOLLA LATERAL
10.- AMPOLLA ANTERIOR
Fig. 5.— Molde
perro.
del
laberinto
óseo
del

es debido a que cuatro de las ramas se unen dos a dos

antes de desembocar formando un orificio común cada

par, las otras dos ramas desembocan de modo indepen-

diente.

El caracol óseo es una excavación piramidal en el

hueso petroso, que debe su nombre a la gran similitud

que presenta con el interior de la concha de un caracol.

Desde su base a la cúpula o vértice encierra el canal

espiral de la cóclea que está limitado externamente por

una pared perióstica e internamente por un eje central o

modiolo, alrededor del cual el canal se dispone de modo

espiral finalizando de manera ciega en el vértice del

mismo.

En el interior del modiolo se localizan los canales lon-

gitudinales del modiolo que son unos canales dispuestos

longitudinalmente por los que pasan las fibras del nervio

coclear.

Desde la periferia del modiolo se proyecta en el inte-

rior del canal espiral un espolón óseo denominado lámi-

na espiral que finaliza en el extremo ciego del canal espi-

ral de la cóclea. En esta lámina se origina una membra-

na longitudinal que, después de dividirse, se va a unir a

la pared externa del canal espiral de la cóclea, dividien-

do a éste en tres canales; todos ellos se disponen alre-

dedor del modiolo hasta el vértice de la cóclea. El canal

más superior es la escala vestibular, el medio el conduc-

to coclear y el más inferior la escala timpánica. A nivel

de la cúpula de la cóclea las dos escalas se comunican

tibular que se sitúa en el meato acústi c o

in te rn o .

Los canales semicirculares óseos son

tres canales en forma de arcos que

contienen a los conductos semicircula-

res membranosos. Cada uno de ellos

está provisto de dos ramas, una de las

cuales presenta una excavación fusifor-

me en la porción que desemboca en el

vestíbulo, denominada ampolla ósea,

que es el lugar donde se aloja la ampo-

lla membranosa. Aunque entre los tres

canales suman seis ramas, en el vestí-

bulo sólo existen cuatro orificios; esto

alrededor del extremo ciego del conducto coclear, a tra-

vés de una apertura llamada helicotrema. En la base de

la cóclea la escala vestibular se comunica con el espacio

perilinfático del vestíbulo y la escala timpánica acaba en

la membrana timpánica secundaria.

El oído inter no está inervado por el nervio vest i b u l o c o -

cl e a r . Este nervio se divide en dos ramas al entrar en la

pa r te petr osa del hueso temp o r al. El nervio coclear inerva

la pared timpánica del conducto coclear membran o s o

donde asienta el órgano espiral (Corti) y en él se orig i n a n

los impulsos nerviosos producidos por los sonidos rec i b i d o s

desde el oído exte r no. Estos impulsos se desplazan hacia el

modiolo, concretam e n t e al gan g lio espiral que se arrol l a

al r ededor del mismo y donde asientan neuronas bipolares

CAPÍTULO I ANATOMÍA DEL OÍDO

con una prol o n g ación perifé r ica corta y

otr a central larga. La prol o n g ación peri-

fér ica es la que ter mina en el órgan o

es p i r al de Corti mientras que la prol o n -

gación central se va a dirigir hacia el

en c é f alo, de tal modo que desde el gan -

glio espiral los impulsos se tran s m i t en a

lo largo de las fib r as nerviosas situadas

en los canales longitudinales llegan d o

ha s ta la base del modiolo, donde las

fib r as se unen consti t u y endo la porci ó n

coclear del nervio ves tibulococlear que

finaliza en los núcleos cocleares del

en c é fa l o .

Los impulsos pro c e d e n tes del equ i l i b rio son tra n s m i-

tidos al encéfalo a través de las te rminaciones centra-

les de las células bipolares localizadas en el ga n gl i o

ve st i b u l a r, que se encuentra situado en el conducto

a u d i t i vo inte rno, y fo rman la porción ve stibular del ner-

vio ve st i b u l o c o c l e a r, que finaliza en los núcleos ve st i-

b u l a res encefálicos. Las te rminaciones peri fé ricas de

e stas células están dist ribuidas en las máculas del utrí-

culo y del sáculo (posición de la cabeza), así como en

las cre stas amp u l a res de los canales semicirc u l a re s

( m ov i m i e n tos de la cabeza).

El oído interno está irrigado por la arteria laberíntica,

una rama de la arteria basilar y las venas son satélites de

las mismas.

CAPÍTULO I ANATOMÍA DEL OÍDO

N. ORTEGA, G. MIRÓ Departamento de Patología Animal I. Hospital Clínico Veterinario. Facultad de Veterinaria. Madrid
N. ORTEGA, G. MIRÓ
Departamento de Patología Animal I.
Hospital Clínico Veterinario. Facultad de Veterinaria. Madrid
CC
ONSIDERAMOS otitis externas todos aquellos procesos inflamatorios que afectan al oído
externo desde el pabellón auricular hasta la membrana timpánica.
La etiología de estos procesos es muy var iable y se manifie s ta con mucha frecuencia en la
pr áctica clínica con una prevalencia de hasta un 20% en los perros y un 2% en los gato s .
Pueden presentarse como cuadros agudos de aparición repentina o, por el contrario, pue-
den ser de evolución lenta y progresiva.
La evolución de las otitis externas puede desembocar en otitis medias y/o internas, de pronóstico
mucho más desfavorable, por lo que es imprescindible realizar un diagnóstico precoz y, sobre todo, un
correcto diagnóstico etiológico, para evitar instaurar tratamientos empíricos inapropiados que empeoren
y cronifiquen el proceso.
En el estudio del oído es conveniente actuar de forma metódica pues hay factores que no pueden
dejar de ser evaluados (estado de la membrana timpática, presencia de cuerpos extraños, patologías
concomitantes…) y que nos pueden conducir a un fracaso terapéutico.

CAPÍTULO II PATOLOGÍA Y TRATAMIENTO DE LAS ENFERMEDADES DEL OÍDO EXTERNO

ETIOLOGÍA

NN

O R M A L M E N T E

las

ot i t i s

ex te rnas son proc e s o s

de etiología multifac t o-

rial, por lo que res u l t a

difícil identificar qué fac -

tor o fac to r es son los que están rea l -

me n t e implicados. No por ello debemos

res tar le impo r tancia y, sin embargo, sí

de b i é r amos dedicar el tiempo necesario

ha s ta establecer un correc t o diagnósti -

co etiológico (tabla I).

En 1986, Aug u s t propuso una clasifi-

cación de los disti n t os fac to r es que pue-

den inter venir de for ma direc t a o indi-

rec t a en la pres e n t ación de las otitis, que

res u l t a de gran utilidad. Así, difere n c i a :

Factores predisponentes: aquellos

que por sí mismos no causan enferme-

dad pero pueden favorecer e incre-

mentar el riesgo de padecer otitis.

Factores primarios: aquellas con-

diciones o desórdenes que inician el

proceso inflamatorio, es decir, aquellos

factores directamente implicados en la

aparición de las otitis.

Factores perpetuantes: aquellos

factores que favorecen la instauración

y/o cronificación de estos procesos.

Factores predisponentes

Son aquellos que por sí mismos no

causan una otitis, pero aumentan nota-

blemente el riesgo de padecerla.

Anatomía del oído

por ejemplo, razas de orejas péndulas –como Cocke r

Spaniel (fig. 1), Dogo alemán o Set ter–, razas con e x c e-

so de pelo en el interior del conducto – C a n i ch e ,

Te rri e rs–, o razas con estenosis evidentes – S h a r-pei

( fig. 2)– acuden con más frecuencia al vete ri n a rio por

e ste mot i vo .

Todas los perros pertenecientes a estas razas tienen

en común, por uno u otro motivo, una estructura anató-

mica que dificulta la oxigenación y provoca un cierto

aumento de la temperatura en el conducto auditivo, lo

que conduce a un desequilibrio y/o disbiosis que favore-

ce la aparición del proceso.

Una excepción es el perro Pastor alemán (fig. 3) que,

sin pertenecer a ninguno de los grupos anteriores, es una

raza predispuesta a padecer otitis debido a que tiene

una anatomía muy particular: la porción horizontal del

conducto auditivo es más estrecha y más larga que en

otras razas, lo que impide que las secreciones se elimi-

nen de forma espontánea.

Grado de humedad

Una humedad elevada favorece la aparición de un

microclima en el conducto auditivo externo, lo que pro-

voca una excesiva maceración del epitelio e inflamación

del mismo.

Es típico de perros que se bañan muy frecuentemente,

como perros de caza (Cocker Spaniel o Labrador) o que

habitan en zonas muy húmedas.

Obstrucción del conducto

Cualquier agente que produzca un proceso obstructi-

vo hace disminuir la oxigenación y eliminación de secre-

ciones, lo que provoca un aumento de la temperatura y

humedad relativa.

La obstrucción del conducto se puede producir por la

hipertrofia del epitelio –en otitis crónicas o en algunas

razas como el Shar-pei (fig. 4)–, presencia de tumores

(los más frecuentes son los tumores de glándulas cerumi-

La predisposición racial a la hora

de padecer otitis en muy ev i d e n te. Así,

nosas o ceruminomas (Carloti, 1997) y /o pólipos (más

frecuentes en el gato).

CAPÍTULO II PATOLOGÍA Y TRATAMIENTO DE LAS ENFERMEDADES DEL OÍDO EXTERNO

TABLA I Etiología de las otitis externas F. PREDISPONENTES F. PRIMARIOS F. PERPETUANTES Anatomía del oído
TABLA I Etiología de las otitis externas
F. PREDISPONENTES
F. PRIMARIOS
F. PERPETUANTES
Anatomía del oído
Factores externos
Microorganismos
• Orejas péndulas (Cocker)
• Exceso de pelo (Caniche)
• Estenosis del conducto (Shar-p e i )
• Anatomía particular (Pastor
alemán.)
• Cuerpos extraños
– Espigas o semillas
– Manipulación incorrecta
• Sobrecrecimiento bacteriano
– Staphylococcus spp.
– Streptococcus spp.
– Malassezia pachydermatis
Humedad-maceración
• Parásitos
• Colonización de patógenos
Proteus spp.
• Baños excesivos
– Otodectes
• Climas húmedos
– Demodex
– Pseudomonas spp.
– Sarcoptes
E. coli
– Klebsiella spp.
– Trombicula
Obstrucción del conducto
Factores internos
Hipertrofia: cambios progresivos
• Tumores
• Pólipos
• Dermatitis alérgicas
– Atopia
– Alergia alimentaria
– Dermatitis irritativa de contacto
• Conducto
• Glándulas ceruminosas
Estados de inmunocomprom i s o
• Moquillo canino
• Parvovirus canino
• Leucemia felina
• Inmunodeficiencia felina
Otitis media
• Seborreas
– Primarias
– Secundarias
Otitis interna
Tratamientos erróneos
• Abuso de antibióticos
• Antisépticos irritantes
• Enfermedades autoinmunes
– Pénfigo foliáceo
– Lupus eritematoso sistémico
• Celulitis juvenil

Estados de inmunodeficiencia

eficaz. Ello trae consigo un sobrecrecimiento de microor-

ganismos y una incapacidad de reacción frente a los dis-

Cualquier inmunocompromiso pue-

de dar lugar a una alteración de la res-

puesta inmune impidiendo que ésta sea

tintos factores primarios. Así, son frecuentes las otitis

externas en perros afectados de moquillo o parvovirosis

o en gatos con leucemia y/o inmunodeficiencia.

CAPÍTULO II PATOLOGÍA Y TRATAMIENTO DE LAS ENFERMEDADES DEL OÍDO EXTERNO

Fig. 1.— Cocker Spaniel (raza pedispuesta al padecimiento de otitis). Fig. 3.— Otitis izquierda en un

Fig. 1.— Cocker Spaniel (raza pedispuesta al padecimiento de otitis).

Fig. 1.— Cocker Spaniel (raza pedispuesta al padecimiento de otitis). Fig. 3.— Otitis izquierda en un

Fig. 3.— Otitis izquierda en un perro Pastor alemán (predisposición racial).

Fig. 1.— Cocker Spaniel (raza pedispuesta al padecimiento de otitis). Fig. 3.— Otitis izquierda en un

Fig. 2.— Cachorro de Shar-pei (raza predis- puesta al padecimiento de otitis).

Fig. 1.— Cocker Spaniel (raza pedispuesta al padecimiento de otitis). Fig. 3.— Otitis izquierda en un

Fig. 4.— Hiperplasia del conducto auditivo externo en un Shar-pei.

CAPÍTULO II PATOLOGÍA Y TRATAMIENTO DE LAS ENFERMEDADES DEL OÍDO EXTERNO

Tratamientos erróneos

La instau r ación empí r ica de trat a-

mi e n t os gen é r icos erróneos, tales como

an t i s é p ticos irrita n t es o el abuso de anti-

bióticos, supone un impo r tan t e desequi l i -

br io de la flo r a normal del oído y la colo-

nización de éste por parte de ciertos

age n t es patóg enos.

Son muy habituales las otitis producidas por la pre-

sencia de espigas y semillas ( figs. 5a y 5b), mucho más

f re c u e n tes en perros que en ga tos y, obv i a m e n te, se

t ra ta de procesos con un marcado cará c ter esta c i o n a l .

Otoacarosis

Otodectes cynotis es el ácaro productor de la otoaca-

rosis (fig. 6) Las otitis parasitarias pueden llegar a repre-

Factores primarios

Son aquellos que inducen directa-

m e n te la inflamación del conducto

auditivo externo. Pueden ser factores

externos o formar parte de patologías

o desórdenes internos.

Factores externos

Cuerpos extraños

Rep re s e n t an una de las causas más

fre c u e n t es, dando lugar a otitis de carác -

ter agudo y con frecuencia unilatera l e s .

sentar el 10% de las otitis externas en perros y hasta el

50% en gatos (Carlotti, 1991).

Se trata de un parásito obligado que se encuentra nor-

m a l m e n te para s i tando el conducto auditivo, aunqu e

puede provocar diferentes lesiones en la piel del pabe-

llón e incluso del cuello (fig. 7).

En el ga to se han descri to reacciones de hipers e n s i-

blidad que dan lugar a un proceso infl a m a to rio de

c i e rta consideración aunque la carga para s i ta ria sea

b aj a .

En ge n e ral, se tra ta de otitis ceruminosas y el ex u-

dado ótico es de color marró n - n e gruzo cara c te r í st i c o

( fig. 8).

Tratamientos erróneos La instau r ación empí r ica de trat a- mi e n t
Tratamientos erróneos La instau r ación empí r ica de trat a- mi e n t

Fig. 5b.— Espiga extraída mediante cirugía del oído.

Fig. 5a.— Extracción de un cuerpo extraño (espiga) con el

otoscopio.

CAPÍTULO II PATOLOGÍA Y TRATAMIENTO DE LAS ENFERMEDADES DEL OÍDO EXTERNO

Fig. 6.— Otodectes cynotis, a g e n t e etiológico de la otoacarosis del perro

Fig. 6.— Otodectes cynotis, a g e n t e etiológico de la otoacarosis del perro y del gato.

Fig. 7.— Lesiones eritematosas y abun- dante exudado marr ó n - ne g r uzco en un perro con ot o a c a ro s i s .

Fig. 6.— Otodectes cynotis, a g e n t e etiológico de la otoacarosis del perro
Fig. 6.— Otodectes cynotis, a g e n t e etiológico de la otoacarosis del perro

Fig. 8.— Extracción del exudado c e ruminoso de un oído para su posterior análisis labora- t o r i a l .

CAPÍTULO II PATOLOGÍA Y TRATAMIENTO DE LAS ENFERMEDADES DEL OÍDO EXTERNO

Otras otitis parasitarias

En raras ocasiones podemos encon-

trar en los raspados de exudados óti-

cos ot ros ácaros como: D e m o d e x

canis, Demodex cati y Sarcoptes sca -

biei canis, pero cuando esto ocurre

suelen coincidir con cuadros cutáneos

más o menos generalizados, dando

lugar a otitis ceruminosas.

Así, Sarcoptes scabiei, suele locali-

z a rse en el borde marginal de la

o reja cuando se tra ta de cuadro s

agudos de sarna sarc ó ptica y se

c a ra c te riza por lesiones descamati-

vas que pueden ex te n d e rse incluso al

c o n d u c to auditivo, pero son muy

Otras otitis parasitarias En raras ocasiones podemos encon- trar en los raspados de exudados óti- cos

Fig. 10.— Lesiones de color anaranjado típicas de la infección por larvas de Trombicula autumnalis (Fotografía cedida por C. Fraile).

poco fre c u e n tes (fig. 9). Por último, podemos encontrar en el pabellón auricu-

lar y en la región parietal lesiones cutáneas de color ana-

Otras otitis parasitarias En raras ocasiones podemos encon- trar en los raspados de exudados óti- cos

Fig. 9.— Lesiones costrosas y descamativas en el pabellón auricular en un perro con sarna sarcóptica gene- ralizada.

ranjado debidas a la infestación por larvas de Trombicu -

la autumnalis que cuando se generalizan pueden afectar

al oído externo (fig. 10).

Factores internos

Dermatosis alérgicas

Como en la mayoría de los procesos alérgicos cutá-

neos, la piel del conducto auditivo externo es el lugar

preferente para la manifestación de los diferentes proce-

sos. Muchas veces, la otitis externa supone la única mani-

festación visible de ciertos cuadros de hipersensibilidad.

Los más frecuentes son la dermatitis atópica, la dermati-

tis por alergia alimentaria y las dermatitis alérgicas de

contacto. En más del 50% de estos casos aparecen otitis

externas caracterizadas por ser muy pruríticas (fig. 11).

Seborreas

Los distintos trastornos de la queratinización, normal-

mente acompañados de una alteración de las glándulas

ceruminosas, suelen dar lugar a otitis crónicas, con una

elevada producción de exudado ceruminoso (fig. 12).

CAPÍTULO II PATOLOGÍA Y TRATAMIENTO DE LAS ENFERMEDADES DEL OÍDO EXTERNO

Fig. 11.— Otitis externa en un perro Pastor alemán con dermatitis atópica. Fig. 13.— Lesiones de

Fig. 11.— Otitis externa en un perro Pastor alemán con dermatitis atópica.

Fig. 11.— Otitis externa en un perro Pastor alemán con dermatitis atópica. Fig. 13.— Lesiones de

Fig. 13.— Lesiones de eritema y costras en un perro con pénfigo foliáceo.

Fig. 11.— Otitis externa en un perro Pastor alemán con dermatitis atópica. Fig. 13.— Lesiones de

Fig. 12.— Otitis seborreica secundaria en un perro con hipoti- roidismo.

Norm a l m e n t e, las seborreas son secundarias a otro s

pr ocesos como endocrinopatías (hipoti r oidismo), derma t o-

sis alérgicas crónicas, paras i t osis o desequi l i b r ios lipídicos.

Enfermedades autoinmunes

Son dermatosis de baja incidencia, que pueden pro-

vocar lesiones erosivas del pabellón auricular e incluso

del conducto auditivo. Los procesos autoinmunes que

pueden inducir a otitis son el pénfigo foliáceo y el lupus

eritematoso sistémico (fig. 13).

Celulitis juvenil

Es un proceso idiopático que solo aparece en cacho-

rros de hasta 12 semanas de edad. Se producen lesiones

inflamatorias y vesiculares alrededor de ojos, boca y ore-

jas, pudiendo verse afectados de forma acusada ambos

oídos. Acompañando a estas lesiones se produce una lin-

fadenitis muy marcada que puede afectar a todos los

ganglios superficiales, pero especialmente a los subman-

dibulares y cervicales. Generalmente es indispensable la

terapia con corticoides y antibióticos hasta la remisión de

los síntomas.

CAPÍTULO II PATOLOGÍA Y TRATAMIENTO DE LAS ENFERMEDADES DEL OÍDO EXTERNO

Factores perpetuantes

Estos microorganismos se encuentran en un perfecto

equilibrio con el hospedador, pero cualquiera de las cau-

Son aquellos que perpetúan y agra-

van el proceso infl a m a to rio, dando

lugar a su cronificación.

Microorganismos

En el conducto auditivo pueden

a i s l a rse un gran número de micro o r-

ganismos que, en condiciones norm a-

les, son sapro fi tos e incapaces de

p rovocar una infección clínica en un

oído sano.

E sta micro fl o ra está const i t u i d a

b á s i c a m e n te por bacte rias (S t a p h i l o -

coccus, Streptococcus) y leva d u ra s

(Malassezia pachydermatis), Kiss et

al., 19 97.

sas anteriormente mencionadas pueden provocar dos

tipos de procesos:

— Un sobrecrecimiento excesivo de microorganismos

no patógenos, cuyos deshechos metabólicos potencian y

agravan el proceso inflamatorio.

— La colonización del conducto auditivo por parte de

pa tó g enos prim a r ios (norma l m e n t e bacter ias gram n e ga t i -

vas) como Proteus spp., Ps e u d o m o n a s sp p ., Escherichia coli

y Kl e b s i e l l a spp., dando lugar a otitis muco-purul e n t as de

difícil manejo y que no responden a los trata m i e n t os con-

vencionales (fig. 14). También se han aislado en algunas oti -

tis exte r nas otr as levad u r as como Candida albicans, aunque

gen e ra l m e n t e asociadas a cuadros de inmunocompro m i s o .

Resulta imprescindible para el buen manejo de las oti-

tis conocer si existe o no una implicación bacteriana para

saber interpretar con cautela los resultados del diagnós-

tico laboratorial, puesto que el oído no es un medio esté-

Factores perpetuantes Estos microorganismos se encuentran en un perfecto equilibrio con el hospedador, pero cualquiera de

Fig. 14.— Descarga mucopurulenta en un perro con otitis bacteriana por Pseudomonas spp.

ril y son muy frecuentes los cultivos bacterianos y/o mico-

lógicos positivos. Por último, aunque son muy poco fre-

cuentes, existen hongos dermatofitos que pueden causar

algunos cuadros de otitis externa, fundamentalmente:

Microsporum canis y Tricophyton mentagrophytes.

Hipertrofia: cambios progresivos

A medida que perdu r a en el tiempo el proceso infla m a -

tor io se van sucediendo una serie de modificaciones histo-

pa t ológicas que pueden provocar en algunos casos oti t i s

cr ónicas irrever sibles que requ i e r en un trata m i e n t o qui r ú r -

gico (véase capítulo V: cirugía del oído).

Por un lado se produce una estenosis del canal como

consecuencia de una hiperplasia del epitelio e hiperque-

ratosis de los folículos, lo que conduce a un aumento en

los pliegues que dificulta la oxigenación del oído.

Asimismo se evidencia una dilatación de las glándulas

ceruminosas, con una modificación de la calidad y canti-

dad de sus secreciones, lo que crea un medio muy ade-

cuado para la colonización bacteriana.

Todos estos cambios conducen inevitablemente a la

cronicidad de la otitis, que puede llegar a ser irreversi-

CAPÍTULO II PATOLOGÍA Y TRATAMIENTO DE LAS ENFERMEDADES DEL OÍDO EXTERNO

ble, como es el caso de la calcificación

del conducto auditivo.

Finalmente, hay que señalar que

más del 50% de las otitis externas con

carácter crónico pueden evolucionar a

una otitis media, con o sin rotura de la

m e m b rana timpática, e incluso, por

extensión, afectar al oído interno.

MANEJO CLÍNICO

DEL PACIENTE CON

OTITIS EXTERNA

Como hemos visto, los fac to r es que

pueden influir en el desarrollo de las oti -

tis, direc t a o indirec ta m e n t e, son muy

nu m e r osos. Por ello debemos ser muy

me tódicos para poder orie n t ar lo mejor

posible el diagnóstico y poder así instau -

rar el tra ta m i e n to más adecuado.

Mu c has veces, las otitis se convi e r ten en

pr ocesos rec i d i va n t es debido a que exi s -

ten etiologías subyac e n t es que no se lle-

gan a diagnosti c a r . (fig. 15)

Anamnesis

La mayoría de los pro p i eta rios qu e

viene a la consulta por este mot i vo

nos indica que el animal pre s e n ta

dolor y se rasca una o ambas ore j a s ,

ladea y sacude la cabeza y, en algu-

nos casos, observan un proceso infl a-

m a to rio con fo rmación de s e c r e c i o-

nes anormales.

Es ta sintom a t ología nos orie n t a pero

res u l t a muy inespecífica a la hora de

id e n t i f icar la etiología. Por ello es impre s -

cindible realizar una anamnesis lo más

co mp l e ta posible ya que nos puede pro-

po r cionar tan t os datos de utilidad como

el mejor método diagnósti c o .

En la anamnesis debemos incluir información general

como:

— Dieta: para descartar alergias alimentarias que se

manifiesten con otitis.

— Hábitat: mayor posibilidad de presencia de cuerpos

extraños (espigas).

— Frecuencia de los baños: exceso de humedad y

maceración.

— Convivencia con otros animales (sobre todo gatos):

parasitosis y micosis.

— Existencia de otras lesiones cutáneas: pénfigo,

lupus, endocrinopatías, sarnas…

— Lesiones cutáneas en los propietarios: parasitosis o

dermatofitosis.

— Prurito local o generalizado (atopias, parasitosis).

— Tratamientos recibidos.

— Enfermedades concomitantes.

— Enfermedades anteriores. Anamnesis y sintomatología General Exploración física Piel Oídos Análisis laboratoriales Evaluación clínica del
— Enfermedades anteriores.
Anamnesis y sintomatología
General
Exploración física
Piel
Oídos
Análisis laboratoriales
Evaluación clínica del paciente

Fig. 15.

CAPÍTULO II PATOLOGÍA Y TRATAMIENTO DE LAS ENFERMEDADES DEL OÍDO EXTERNO

Asimismo debemos realizar pregun-

tas concretas relacionadas con la pato-

logía del oído:

pre un buen examen físico general. De esta forma,

podremos evidenciar la presencia de procesos concomi-

tantes como linfadenopatías (alteraciones en el sistema

inmune, enfermedades infecciosas), conjuntivitis (presen-

— Afección uni o bilateral.

— Presentación aguda o crónica.

— Presencia de dolor y/o prurito.

— Antecedentes de otitis (en caso

positivo respuesta a tratamientos ante-

riores).

— Estacionalidad del proceso.

Examen físico general

Aunque sea obvia la presencia de

una otopatía, debemos realizar siem-

cia de un cuadro alérgico), abdomen péndulo (síndrome

de Cushing), tumores testiculares o ginecomastia (por

endocrinopatías), que de otro modo podrían pasar desa-

percibidos.

Además, el examen general debe incluir un buen exa-

men neurológico para descartar afecciones del oído

medio y/o interno.

Piel

Son muy numerosas las derma t osis que pueden cursar o

inducir la aparición de una otitis y que debemos control a r

si m u l tá n e a m e n t e. Prin c i p a l m e n t e debemos tener en cuenta:

— Algunas parasitosis: sarna sarcóp-

rior hasta la pri m e ra porción del conducto auditivo

tica, demodicosis.

p a ra apreciar posibles cambios de consistencia (fi b ro-

— Alergias: atopia, alergia alimenta-

sis, calcificación) o signos de dolor.

ria, DAPP.

— Endocrinopatías.

— Enfermedades autoinmunes.

En estos casos para establecer un

buen diagnóstico, podemos recurrir a:

— Hemograma y bioquímica san-

g u í n e a .

— Raspados cutáneos para la evi d e n -

ciación por microscopía óptica de la pre-

sencia de ácaros.

— Dietas de eliminación (cuando sos-

pechemos de una alergia alimentaria

subyacente).

— Tests intradérmicos o detección de

IgE (atopias).

— Tests hormonales de estimulación.

— Biopsia cutánea.

EXAMEN DEL OÍDO

Examen otoscópico

Este examen constituye uno de los puntos clave en el

diagnóstico de las otitis (fig. 16). Se debe realizar con-

cienzudamente lo que implica disponer de un buen apa-

rato y tomarse todo el tiempo necesario para valorar los

siguientes puntos:

— Presencia/ausencia de cuerpos extraños.

— Estado del epitelio del conducto.

— Cantidad y calidad de los ex u d a d o s .

— Valoración de la membrana timpánica.

Es un proc e d i m i e n t o que puede res u l t ar doloroso, por lo

que en algunos casos es necesario rec u r rir a la sedación

total o parcial del animal (con acepromacina, medetom i d i -

na, diazepan o ketamina) en los casos más graves, para

pro c e d e r , en primer lugar , a una buena limpieza o a un

es tudio rad i o l ó g i c o .

Si el animal es tra n quilo y no tiene mucho dolor se

puede inte n tar su inmovilización pero si, por el contra-

rio, es un animal nervioso o pre s e n ta dolor intenso, el

Pabellón auricular

Antes de proceder al examen del

conducto con el otoscopio debemos

realizar una buena exploración del

pabellón auricular con el fin de eviden-

ciar signos de inflamación, estenosis,

cuerpos extraños, exudados o tumora-

ciones. Es frecuente la formación de

otohematomas por fragilidad capilar y

exceso de prurito y sacudidas de la

cabeza. El tratamiento de estos proce-

sos debe ser enfocado desde una

doble vertiente médico-quirúrgica (ver

cap. V: cirugía del oído).

Asimismo, es imp o rta n te re a l i z a r

una buena palpación desde el ex te-

— Algunas parasitosis: sarna sarcóp- rior hasta la pri m e ra porción del conducto auditivo

Fig. 16.— Otoscopio, pieza fundamental en el examen clínico de los oídos.

CAPÍTULO II PATOLOGÍA Y TRATAMIENTO DE LAS ENFERMEDADES DEL OÍDO EXTERNO

fo rcejeo

nos imp e d i rá un exa m e n

c o rre c to y, lo que es peor, podre m o s

p roducir microt raumatismos con el

otoscopio.

El examen otoscópico ha de reali-

zarse con el animal en decúbito lateral,

p revia inmovilización. Debemos

comenzar siempre por el oído sano (si

la otitis es unilateral) y mantener una

estricta desinfección del aparato y de

los conos.

Presencia/ausencia de cuerpos

extraños

Si duran t e el examen evi d e n c i a m o s

algún cuerpo ext r año debemos ext ra e r -

lo mediante unas pinzas específic a s

(“ a l i ga t or”) que quepan a través del

cono del otoscopio.

Estado del epitelio del conducto

A medida que avanzamos por las porciones horizon-

tal y vertical debemos observar, detalladamente, el esta-

do del epitelio que si es normal es de un color rosado y

suele presentar pequeños acúmulos de cerumen amari-

llento o marrón-amarillento sobre su superficie.

Durante el examen otoscópico podemos evidenciar

signos de inflamación, presencia de pelo, parásitos, úlce-

ras, pólipos o tumores.

Mu c has veces el diámetr o del conducto auditivo está tan

reducido que res u l t a imposible avan z a r , por lo que es nece-

sa r io establecer un trata m i e n t o tópico duran t e una semana

pa r a, posteri o rm e n t e, poder rep e tir la exp l o ra c i ó n .

Cantidad y calidad de los exudados

Una cantidad moderada de cera de color amarillento

o semitransparente (en el caso de los gatos) es normal en

un oído sano.

El análisis del exudado ta n to

macroscópica como microscópicamen-

te resulta de gran utilidad para el diag-

nóstico del grado de implicación de

ciertos microorganismos en la otitis.

Tomaremos las muestras mediante un

hisopo estéril, tratando de obtener una

pri n c i p a l m e n t e tres tipos de medios: agar sangre, agar

Mc o n k ey y agar Sabouraud, medios en los que se pueden

aislar las disti n t as cepas bacter ianas y agen t es fúngicos

im plicados en las oti t i s .

VALORACIÓN DEL ESTADO DE LA MEMBRANA

TIMPÁNICA

muestra representativa del interior del

canal auditivo externo. A partir de esta

m u e st ra podemos realizar dist i n to s

exámenes de gran utilidad:

Examen macroscópico

— Exudado marró n - n e gruzco denso

y húmedo: sospechas de asociación de

l eva d u ras (Malassezia sp.) y S t a p h i l o -

  • c o c c u s ).

— Exudado negruzco con formación

de acúmulos costrosos y secos, seme-

jantes a posos de café (indicio de para-

sitación por Otodectes cynotis).

— Exudado purulento, cremoso o

a m a ri l l e n to: sospechas de infe c c i ó n

bacteriana.

El conocimiento del estado de la membrana timpánica

resulta imprescindible en el manejo de cualquier tipo de

otitis.

Son muchos los productos tópicos que pueden resultar

ototóxicos, máxime si el tímpano está lesionado. Hasta el

50% de los perros sometidos a terapias tópicas tienen la

membrana timpánica alterada. Por otro lado, esta valo-

ración resulta imprescindible desde un punto de vista pro-

nóstico, así como para la evaluación del tratamiento y

para ver el grado de afección del oído medio.

La membrana timpánica, en condiciones normales, es

traslúcida, de color gris perla y ligeramente cóncava.

Puede presentar alteraciones de color, inflamación, des-

garros e incluso rotura total, por lo que se produce una

solución de continuidad entre el oído externo y el oído

medio.

Examen microscópico

Se realiza una citología a partir de

TRATAMIENTO Y MANEJO DEL PACIENTE CON

OTITIS EXTERNA

una muestra obtenida con un hisopo

ótico y posteriormente se realizan dos

procedimientos:

— Extensión en un portaobjetos con

una gota de aceite de parafina o glice-

rina para comprobar la existencia de

ácaros.

— Extensión en dos portaobjetos y

posteriores tinciones de Gram y Giem-

sa para identificar el tipo de patógeno

implicado (bacterias y/o levaduras).

Cultivos de las muestras

La base de un tra ta m i e n to eficaz fre n te a las dist i n ta s

otitis reside en el control de los dist i n tos fa c to res qu e ,

d i re c ta o indire c ta m e n te, infl u yen en su aparición. Es

i mp rescindible realizar un buen estudio etiológico y ev i-

tar la aplicación de tra ta m i e n tos emp í ricos inespecífi-

  • c o s .

La vía de administración de elección para el trata-

miento de las otitis externas es la vía tópica, aunque en

casos muy avanzados puede complementarse con tera-

pias sistémicas.

Antes de establecer ningún tratamiento tópico debe-

mos asegurarnos de su capacidad de penetración y, por

Los cultivos son indispensables en las

otitis crónicas y rec u r ren t es. Se utilizan

tanto, de su posible eficacia, por lo que en primer lugar

hay que proceder a la limpieza de oído.

CAPÍTULO II PATOLOGÍA Y TRATAMIENTO DE LAS ENFERMEDADES DEL OÍDO EXTERNO

LIMPIEZA DEL OÍDO EXTERNO

Está indicado en los casos de otitis

externas en los que el acúmulo de exu-

dados impida la futura penetración de

los tra ta m i e n tos tópicos, siemp re y

cuando consideremos que la membra-

na timpánica está intacta.

— Pinzas de ext r acción de cuerpos ext r años y pinzas

mo s qu i t o para eliminar costr as, exceso de pelo, etc .

— Soluciones tópicas de limpieza: agentes ceruminolí-

ticos, limpiadores y secantes.

— Jeringuillas de 10 ml y sondas de polipropileno

(pueden adaptarse las sondas uretrales de gato con el

extremo distal seccionado) o una perilla de agua para

aplicar las soluciones de lavado en el interior del oído.

— Un sistema succionador para ret i rar las dist i n to s

l í quidos y eliminar los re stos de det ritus, que puede ser

Importancia y finalidad

La limpieza del conducto auditivo

externo cumple una triple función:

— Permite realizar un estudio otos-

cópico correcto: sobre todo en aque-

llos casos en los que el exceso de exu-

dados nos impida la visualización

c o rre c ta del conducto auditivo así

como la evaluación del estado de la

membrana timpánica.

— Garantiza la penetración de los

agentes que empleemos en el trata-

miento tópico, al eliminar el exceso de

cerumen, exudados y/o posibles cuer-

pos extraños.

— Elimina exudados y detritus que

pueden servir como sustrato para la

p ro l i fe ración de micro o rganismos y,

asimismo, las toxinas producidas por

estos agentes que pueden agravar el

proceso inflamatorio.

Material necesario

Para llevar a cabo un buen examen

de oídos, y posterior limpieza de los

mismos, es necesario contar con el

material adecuado:

a u tomático o incluso el mismo sistema empleado para

i n stilar las soluciones de lavado. Re s u l ta muy eficaz el

s i stema succionador- p ropulsor utilizado en odonto l o-

gía, que nos perm i te instilar las soluciones a una pre-

sión controlada y, asimismo, succionar o eliminar to d o s

los re stos de las mismas.

Procedimiento (fig. 17)

Sedación o anestesia del animal

La limpieza del oído es una práctica que resulta moles-

ta e incluso dolorosa.

En ocasiones basta con el empleo de un anestésico

local con lidocaína o tetracaína (Otogen calmante ® ),

pero lo habitual para realizar una correcta limpieza es

sedar al animal (con acepromacina, medetomidina, dia-

zepan o ketamina, a las dosis habituales), e incluso pro-

ceder a su anestesia total, siempre con el animal entuba-

do para evitar las posibles neumonías por aspiración de

las soluciones aplicadas.

El animal debe permanecer en decúbito lateral, con el

oído que vamos a limpiar en el plano superior.

Aplicación del agente ceruminolítico

Se realiza, en primer lugar, para eliminar los exuda-

dos y detritus celulares, en los casos que sea necesario.

La solución tópica se aplica instilando unas gotas del

pre p a r ado en el inter ior del oído (cantidad que vari a r á

dependiendo del agen t e utilizado) y masajeando para que

— Un otoscopio con una buena fuen-

te de luz.

pe n et r e y se reblandezcan los detr itus. Hay que manten e r -

lo dos o tres minutos para lograr un buen res u l t ado. En

CAPÍTULO II PATOLOGÍA Y TRATAMIENTO DE LAS ENFERMEDADES DEL OÍDO EXTERNO

oídos muy “sucios” puede aplicarse 24

ho r as antes de proceder al lavado para

fac i l i t ar el reb l a n d e c i m i e n t o, haciendo

in s tilaciones cada 8-12h o ra s .

A continuación, con el fin de elimi-

nar todos los desechos reblandecidos

aplicamos una solución de irrigación

(suero fisiológico atemperado o agua

templada a presión), introduciendo un

catéter, adaptado a una jeringuilla con

la solución, a través del cono del otos-

copio hasta llegar a la porción vertical

del oído externo. Entonces presiona-

mos el émbolo de la jeringuilla y libe-

ramos su contenido, lo que hace que el

líquido aplicado, junto con los detritus

en suspensión salgan hacia el exterior.

También se puede utilizar una perilla

de goma, pero es preferible el sistema

anterior porque controlamos mejor la

presión aplicada en el oído.

Pos teri o rm e n t e, para eliminar el líqui -

do res tan t e podemos utilizar un succio-

nador automático (de uso dental), aun-

que también puede rea l i z a r se con la

ayuda de la sonda y la jerin g a, aunque

se obstru y e mucho más fác i l m e n te .

Normalmente debemos repetir esta

operación de aclarado una vez más, e

incluso todo el proceso, si considera-

mos que quedan restos de cerumen sin

reblandecer, haciendo la comproba-

ción con el otoscopio.

Son muchos los productos comercia-

les que contienen sustancias cerumino-

líticas y los recogemos en la tabla II.

Aplicación de sustancias

antisépticas

En aquellos casos en los que exi s tan

signos evi d e n t es de infección deberán

oídos muy “sucios” puede aplicarse 24 ho r as antes de proceder al lavado para fac

Fig. 17.— Esquema general de la limpieza correcta del oído. (Dibujo Sofía Cumella).

CAPÍTULO II PATOLOGÍA Y TRATAMIENTO DE LAS ENFERMEDADES DEL OÍDO EXTERNO

TABLA II Agentes ceruminolíticos de uso tópico

AGENTE NOMBRE COMERCIAL Glicerina o aceite mineral Propilen-glicol Alcohol isopropílico Ácido salicílico y ácido láctico Extracto
AGENTE
NOMBRE COMERCIAL
Glicerina o aceite mineral
Propilen-glicol
Alcohol isopropílico
Ácido salicílico y ácido láctico
Extracto de algas
Laurilsulfato sódico
Principio activo
Dermaflón solución ®
Cinnos ótico ®
Taberdog Netori ®
Epi-otic ®
Otodog ®
Specicare Ear Cleaner ® Canino o Felino
Anticerúmen liade ®

e mp l e a rse sustancias antisépticas o

de s i n fe c ta n t es, como povidona yod a d a

(1:5000) o clorh exidina (1:10 0 0 0 ) .

También pueden empl e a r se estos prin c i -

pios activos en dilución junto con la solu-

ción de irrig ación, siempr e y cuando la

me m b r ana timpánica esté intac ta .

Es preferible utilizar una solución de

irrigación a base de suero fisiológico y

la aplicación posterior de preparados

comerciales que resultan menos irritan-

tes y menos ototóxicos en caso de

lesión de la membrana timpánica.

Secado del oído

Consideraciones especiales en caso de lesión

timpánica

En primer lugar hay que insistir en que el uso de agen-

tes secantes está contraindicado en los casos de lesión

timpánica.

Cuando evidenciemos una lesión en la membrana tim-

pánica (proceso inflamatorio grave, fisuras o soluciones

de continuidad) o sospechemos de ello, debemos ser

conservadores, ya que muchos de los productos emplea-

dos en la limpieza pueden resultar ototóxicos.

La ototoxicidad se manifiesta, básicamente, por la

aparición de signos vestibulares y alteraciones en la

audición.

En estos casos, como ceruminolítico emplearemos úni-

camente suero fisiológico estéril o algún principio activo

Fin a l m e n t e debemos eliminar los res -

tos de humedad, para evi t ar la macera-

ción del epitelio, manualmente mediante

el empleo de gasas y de prod u c t os secan-

tes que conten g an alcohol isoprop í l i c o ,

ácido benzoico o ácido bórico, aunque

no siempr e pueden ser utilizados.

suave (glicerina, propilenglicol) que posteriormente acla-

raremos bien con agua o suero.

Es conven i e n t e evi t ar el uso de agen t es cerum i n o l í t i c o s

más poten t es, así como soluciones de irrig ación a base de

po vidona yodada o clorhe xidina (altam e n t e ototóx i c a s ) .

Como antiséptico podemos emplear una solución de

ácido acético al 2% (vinagre/agua).

CAPÍTULO II PATOLOGÍA Y TRATAMIENTO DE LAS ENFERMEDADES DEL OÍDO EXTERNO

TRATAMIENTOS ESPECÍFICOS

Como ya hemos comentado ante-

riormente, la vía de elección para el

tratamiento de la mayoría de las otitis

externas es la vía tópica. Son muy

numerosas las preparaciones comer-

ciales existentes y la mayoría de ellas

son combinaciones de dos o más prin-

cipios activos (tablas III y IV).

Asimismo varían las presentaciones:

soluciones en gotas, excipientes oleo-

sos, pomadas, etc. que elegire m o s

según el caso que nos ocupe.

Lo más impo r tan t e es tener claro el

di a g n ó s tico etiológico y actuar en conse-

cuencia.

Es muy impo r tan t e, además de selec-

cionar el prod u c t o adecuado, rea l i z a r

revisiones periódicas (10- 1 5 días máxi-

mo) para evaluar la res p u e s ta al fárm a -

co y continuar con el mismo trata m i e n t o

o modific a rl o .

Antiparasitarios

En el caso de la otoacarosis debemos realizar un tra-

tamiento antiparasitario externo general además del

tópico (1 vez por semana/3-4 semanas). Asimismo debe-

mos realizar un diagnóstico epidemiológico, valorando

la procedencia del animal afectado, así como las posi-

bles fuentes de infestación (otros animales que convivan

en mayor o menor medida con nuestro paciente).

Para la aplicación tópica, los productos de elección

son aquellos que contienen lindano al 2% (Duphadog

C a ta r ® , Oto - C a n i n ® ), carbaril ( C a ro l a n ® ), piret ri n a s

como el fipronil al 10% (Frontline Spot-on ® = 2 gotas en

una única aplicación directamente en el oído) y amitraz

(Ectodex solución ® = 1 ml en 33 ml de aceite mineral 2

veces/semana), ive rmectina (I v o m e c ® = 0 , 0 8 c c / ga to

3 kg/3 inyec vía s.c., 1/7 días)

Antifúngicos

En los casos positivos a levad u ra s (Ma l a s s e z i a , Ca n d i d a )

o derma to fi to s , ut i l i z a r emos trata m i e n t os tópicos que conten -

gan miconazol (C o n o fi t e for te ® ), nistat i n a (Pa n o l o g ® ,

Ca n a u ra l ® ), anfoteri c i n a B, tiabendazol o povi d o n a yodada.

TABLA III Principios activos de uso tópico en el tratamiento de las otitis ANTIPARASITARIOS ANTIFÚNGICOS ANTIBACTERIANOS
TABLA III Principios activos de uso tópico en el tratamiento de las otitis
ANTIPARASITARIOS
ANTIFÚNGICOS
ANTIBACTERIANOS
ANTIINFLAMATORIOS
Lindano
Miconazol
Gentamicina
Hidrocortisona
Piretrinas
Nistatina
Neomicina
Prednisolona
Carbaril
Anfotericina B
Cloramfenicol
Triamcinolona
Fipronil
Tiabendazol
Bacitracina
Fluocinolona
Amitraz
Povidona yodada
Polimixina B
Dexametasona
Natamicina
Tobramicina
Betametasona
Ácido fusídico

CAPÍTULO II PATOLOGÍA Y TRATAMIENTO DE LAS ENFERMEDADES DEL OÍDO EXTERNO

TABLA IV Proporción de uso tópico en el tratamiento de la otitis NOMBRE COMERCIAL LABORATORIO COMPOSICIÓN
TABLA IV Proporción de uso tópico en el tratamiento de la otitis
NOMBRE COMERCIAL
LABORATORIO
COMPOSICIÓN
PRESENTACIÓN
Canaural ®
Boehringer
Framicetina
Gotas óticas
Ingelheim
Ác.fusídico
Nistatina
Prednisolona
Carolán ®
Pfizer
Gentamicina
Gotas óticas
Carbaril
Natamicina
Prednisolona
Conofite forte ®
Esteve
Polimixina B
Gotas óticas
Miconazol
Prednisolona
Cornisol ®
Mallinckrodt
Monosulfiram
Gotas óticas
Neomicina
Betametasona
Dermaflon ®
Pfizer
Ác. benzoico
Solución tópica
Ác. salicílico
Ác. málico
Exc. propilen-glicol
Duphadog catar ®
Fort Dodge
Hexetidina
Lindano
Hidrocortisona
.alcohol bencílico +
Benzocaína
Gotas óticas
Epi-otic ®
Virbac
Ác. salicílico
Solución tópica
Ác. láctico
Gentavetina ótica ®
Schering-Plough
Gentamicina
Gotas óticas
Betametasona
Lamil-4 ®
Lamons
Povidona yodada
Solución tópica
Oticure ®
Intervet
Bacitracina
Gotas óticas
Monosulfiram
Polimixina B
Dexametasona

CAPÍTULO II PATOLOGÍA Y TRATAMIENTO DE LAS ENFERMEDADES DEL OÍDO EXTERNO

TABLA IV Proporción de uso tópico en el tratamiento de la otitis (continuación)

Otocan ®

Iven

Tetraciclina

Gotas óticas

 

Neomicina

Hidrocortisona

Xilocaína

Oto-canin ®

Cenavisa

Neomicina Lindano Prednisolona Lidocaína Exc. propionato sódico

Solución tópica

Panolog ®

Novartis

Neomicina

Solución tópica

 

Tioestreptona

Nistatina

Triamcinolona

Speci-care ear cleaner

Lovens

Alcohol isopropílico

Solución tópica

canino-felino ®

Propilenglicol

Ác. bórico

Mentol

Clorotimol

Laurilsulfato sódico

Top oídos

Esteve

Cloruro de benzalconio Alantoína Clorometilsotizolinona Metilsotiazolinona

Toallitas de uso tópico

Otomax ®

Schering Plough

Gertamicina

Gotas óticas

 

Betametasona

Clotrimazol

Si la micosis afecta al oído medio o

existe una proliferación masiva (sobre

todo por Malassezia) hay que iniciar

una terapia sistémica a base de keto-

conazol (Fitoderm ® , Panfungol-Vet ® ),

gri s e o f u lvina (Fu l c i n ® ) a razón de

22 mg/kg/BID, durante un mínimo de un mes, acompa-

ñado de dieta grasa.

Antiinflamatorios

Son de gran utilidad en el tra ta m i e n to de la mayo-

ría de las otitis, puesto

que reducen la infl a m a c i ó n ,

CAPÍTULO II PATOLOGÍA Y TRATAMIENTO DE LAS ENFERMEDADES DEL OÍDO EXTERNO

a tenúan el pru ri to, disminuyen la

s e c reción de exudados y, consecuen-

te m e n te, mejoran la ventilación y los

s í n to m a s .

Existen preparados comerciales que

contienen estos productos como hidro -

cortisona (Duphadog Catar ® ), predni -

solona ( C o rn o fi te fo rte ® , Caro l a n ® ,

Oto-canin ® , Canaural ® ), triamcinolona

(Panolog ® , Aldo ótico ® ), fluocinolona

(Synalar ótico ® ), dexametasona (Oti-

cure ® ) y betametasona (Gentavetina

ótica ® , Cornisol ® ).

En los casos en que la infl a m a c i ó n

o el pru ri to sean muy intensos pueden

a d m i n i st ra rse corticoides vía sisté m i-

ca: p r e d n i s o n a o p r e d n i s o l o n a a

dosis antiinfl a m a to rias de

0,5-1

m g / kg/día (7 días y después en días

a l te rnos). Hay que controlar siemp re

los efe c tos secundarios de la cort i c o-

te rapia cuando ésta se pro l o n g u e

d u ra n te más de cuatro semanas,

m e d i a n te el estudio del perfil bioqu í-

mico cada 15-20 días para va l o ra r

funcionalidad hepática y re n a l .

Antibacterianos

— Gentamicina (Gentavetina ótica ® , Carolan ® )

— Neomicina (Cornisol ® , Synalar ótico ® , Panolog ® )

— Cloranfenicol (Amidrin-Bio ® )

— Bacitracina(Oticure ® ).

También son frec u e n t es la infecciones por bacilos gram -

ne ga t i v os, (prin c i p a l m e n t e Ps e u d o m o n a s spp.). Son efic a -

ce s :

— Gentamicina (Gentavetina ótica ® Carolan ® ).

— Polimixina B (C o n o fi t e for te ® , Oticure ® , Synalar

ót i c o ® ).

— Tobramicina (Tobrex ® ).

En los casos en los que no hay res p u e s ta a la tera p i a

tópica hay que rec u r rir a un trata m i e n t o sistém i c o , lo cual

se hace necesario con cierta frecuencia en las otitis compl i -

cadas con Pseudomonas spp. En estos casos es impre s c i n -

dible la realización de un buen cultivo bacter iano y un anti-

bi o g ram a .

Los antibióticos de elección para estos casos suelen

ser la c e f a l e x i n a, c e f a d r o x i l o, t r i m e t r o p r i m - s u l f a d i a z i -

n a, c l i n d a m i c i n a , enrofloxacina, marbofloxacina a las

mismas dosis recomendadas para la mayoría de los

p rocesos cutáneos que re qu i e ren antibiote ra p i a

( tabla V).

En los casos de cre c i m i e n to de cepas de P s e u d o m o -

n a s spp. re s i ste n tes está dando buenos re s u l tados la

a m i kacina, aunque puede ser casi defi n i t i vo una buena

Las infecciones bacte rianas secun-

d a rias en los procesos óticos son muy

f re c u e n tes. Pa ra la insta u ración de

un tra ta m i e n to

antibiótico es conve-

n i e n te va l o rar los re s u l tados de la

c i tología y, en los casos crónicos, en

base a la inte rp retación del antibio-

gra m a .

Lo más fre c u e n te es encontra r

cocos gra mp o s i t i vos (mayo ri ta ri a m e n-

te Staphylococcus intermedius), los

cuales suelen pre s e n tan mayor sensi-

bilidad a los siguientes antibióticos:

l i mpieza con pro d u c tos antisépticos (povidona yo d a-

da, clorh exidina y ácido acético al 50%) aunque siem-

p re teniendo en cuenta su ototoxicidad así como la irri-

tación del conducto cuando se utilizan concentra c i o n e s

e l eva d a s .

EDUCACIÓN DEL PROPIETARIO

Y SEGUIMIENTOS PERIÓDICOS

Una vez diagnosticada la otitis, definida la et i o l o g í a

y establecido el tra ta m i e n to es imp rescindible la

cola-

b o ración del dueño para que los re s u l tados sean satis-

CAPÍTULO II PATOLOGÍA Y TRATAMIENTO DE LAS ENFERMEDADES DEL OÍDO EXTERNO

TABLA V Antibioterapia sistémica en el tratamiento de las otitis PRINCIPIO ACTIVO DOSIS TOTAL RECOMENDADA VÍA
TABLA V Antibioterapia sistémica en el tratamiento de las otitis
PRINCIPIO ACTIVO
DOSIS TOTAL
RECOMENDADA
VÍA DE
ADMINISTRACIÓN
PERIODICIDAD
Amikacina
Amoxicilina-ác. clavulánico
Cefalexina
Cefadroxilo
Ciprofloxacina
Clindamicina
Eritromicina
Enrofloxacina
Gentamicina
Lincomicina
Marbofloxacina
Ormetroprim-sulfamidimetoxina
Oxacilina
Trimetroprim-sulfonamida
5
mg/kg
SC
8-12 h
22
mg/kg
Oral
8
h
22
mg/kg
Oral
8-12 h
22
mg/kg
Oral
8-12 h
10
mg/kg
Oral
24
h
5,5-12 mg/kg
Oral
12-24 h
10-15 mg/kg
Oral
8-12 h
2,5-5 mg/kg
Oral
12-24 h
2
mg/kg
IM, SC
12
h
15-22 mg/kg
Oral
8-12 h
2
mg/kg
Oral
24
h
27,5 mg/kg
Oral
12-24 h
22
mg/kg
Oral
8
h
20-30 mg/kg
Oral
12
h

fa c to ri o s .

D i st i n tas causas que han podido

influir directa o indirectamente en la

p re s e n tación del cuadro para qu e

modifique ciertos hábitos (baños exce-

sivos, paseos por campos repletos de

espigas, limpieza o manipulación inco-

rrecta del oído).

Del mismo modo, debemos instru i rl e

en el proc e d i m i e n t o correc t o de aplica-

ción de los disti n t os prep a r ados (form a

de instilación de las gotas, masaje poste-

rio r , pautas a seguir…), así como acon-

sejar un método no agres i v o de limpi e z a

del exceso de exudados y secrec i o n e s

(m e d i a n t e gas a ) .

La otitis requ i e r e seguimientos perió -

dicos (mínimo quincenales), como ya

hemos comentado, para val o r ar la efic a -

cia de los trata m i e n t os, lo que debemos

tr ansmitir al prop i e tar io para evi t ar en lo posible la auto-

medicación y ante una evolución inicial favor able decida

no acudir al veteri n a r io para que realice el seguimiento.

TRATAMIENTO QUIRÚRGICO DE LAS OTITIS

EXTERNAS

En algunas razas de orejas caídas está indicado el

t ra ta m i e n to qu i r ú rgico de las otitis ex te rnas con el fi n

de re s o lver problemas graves de aireación debidas a

la propia anatomía de la ore j a .

Los pro c e d i m i e n tos e indicaciones serán ex p u e sto s

en el capítulo V (cirugía del oído), pero hay que re s a l-

tar que en este momento la tendencia es a considera r

m u chas veces estos tra ta m i e n tos qu i r ú rgicos con cará c-

ter preve n t i vo; su aplicación en perros sanos ev i ta la

p re s e n tación poste rior de otitis crónicas re c i d i va n te s

que acaban igualmente en el qu i ró fano, pero que en

m u chas ocasiones son irreve rs i b l e s .

CAPÍTULO II PATOLOGÍA Y TRATAMIENTO DE LAS ENFERMEDADES DEL OÍDO EXTERNO

F. SAN ROMÁN, P. LLORENS, M. SÁNCHEZ DE LA MUELA Unidad de Cirugía. Departamento de Patología
F. SAN ROMÁN, P. LLORENS, M. SÁNCHEZ DE LA MUELA
Unidad de Cirugía. Departamento de Patología Animal II
Hospital Clínico Veterinario. Facultad de Veterinaria. Madrid
LL A entrada de gérmenes al oído medio puede realizarse por tres rutas diferentes:
— A través de la membrana timpánica, siendo ésta la vía más frec u e n t e; los agen t es implicados en
el proceso son pelos o cuerpos ext r años, así como exudados infla m a to r ios sépticos que causan la
rup t u r a y necrosis de la membrana timpánica permitiendo el paso de la infección al oído medio.
— A través de la trom pa de Eustaq uio, que conecta la nasofari n g e con el oído medio. Esta vía de penetra c i ó n ,
que es muy común en la especie humana, es muy poco frec u e n t e en el perro aunque en el gat o se puede
ob s e r var con más frecuencia como una secuela de enfer medades del aparat o res p i ra to r io superio r .
— En cuanto a la vía hematógena, aunque es una ruta posible, no existen evidencias clínicas.
Respecto a la primera ruta, estadísticamente el 16% de las otitis externas pueden dar lugar a una oti-
tis media y el 50% de las otitis crónicas darán lugar a una otitis media.
Además son frecuentes los casos en los que una otitis media queda enmascarada por la sintomato-
logía de una otitis externa; la observación de la membrana timpánica es un elemento esencial en el diag-
nóstico de esta afección y con mucha frecuencia se ve dificultada por la presencia de exudados, por los
cambios proliferativos del canal auditivo externo o por la falta de colaboración del paciente.

CAPÍTULO III PATOLOGÍA Y TRATAMIENTO DE LAS ENFERMEDADES DEL OÍDO MEDIO E INTERNO

ETIOLOGÍA

LL

A mayor parte de las otitis

medias son de origen bacte-

riano; los gérmenes más fre-

cuentemente involucrados son

estafilococos y estreptococos.

Pero estos gérmenes se han

aislado también a partir de muestras

del oído medio de animales sanos, lo

cual cuestiona su responsabilidad pri-

maria en el proceso. Las Pseudomonas

spp., que producen otitis externas muy

dolorosas al ser necrosantes, y Proteus

spp. son gérmenes que con frecuencia

se aíslan en las otitis medias y, contra-

riamente a los anteriores, no han sido

aislados en los individuos sanos. Otros

gérmenes aislados incluyen Clostridium

spp. y E. coli.

canal auditivo, rascado de la oreja afec t ada, defec t os de

la audición (que pasan desapercibidos cuando el proc e s o

es unilater al) y dolor cuando se toca la cabeza; ocasio-

na l m e n t e puede producir tan t o dolor que el animal lleva

la cabeza inclinada hacia el lado afec t ado (lo cual puede

ser también indicio de afec t ación del oído intern o ) .

En algunos casos puede haber anorexia, fie b r e y gran

de p r esión; además, dado que el nervio facial y el simpá t i -

co discurren a este nivel, pueden aparecer síntomas deri-

vados de su afección como parálisis facial (caída o inhabi-

lidad para mover la oreja, el labio caído, babeo por este

lado, así como disminución o ausencia de ref lejo palpe-

br al) o síndrome de Horner (carac te r izado por ptosis pal-

pe b r al, miosis y enoftalmos o protusión de la membran a

ni c t i ta n t e). Además, considerando que el nervio paras i m -

pático inerva la glándula lacrimal, la afección del nervi o

facial puede ir acompañada de una reducción de la pro-

ducción de lagrima, dando lugar a una que r atitis seca.

EXAMEN FÍSICO

Aun q ue Malassezia paquydermatis y

algunas espescies de Ca n d i d a son fre-

cu e n t es en las otitis exte r nas, no han sido

aisladas en otitis medias. Sin embargo ,

Otodectes cynotis puede, ocasionalmen-

te, causar la rupt u r a de la membrana tim-

pánica y desencadenar una otitis media

es p e c i a l m e n t e en el gat o.

Los traumatismos, neoplasias, cuer-

pos extraños pueden ser también la

causa de una otitis media, bien por la

otitis externa acompañante (como ya

se indicó en el capitulo anterior), bien

porque afecten directamente al oído

medio.

La exploración del paciente debe ser minuciosa. En la

mayor parte de los casos nos encontramos que en el

transcurso o seguimiento de una otitis externa, la sinto-

matología ha cambiado reagudizándose o apareciendo

síntomas neurológicos. En todo caso, es necesario reali-

zar una buena anamnesis, la palpación debe ser meticu-

losa a la vez que suave para evitar el dolor; se debe pal-

par todo el área del conducto externo, la base de la

oreja (lo que evidenciará la existencia de calcificaciones

del conducto, orientándonos sobre el grado de cronici-

dad o la existencia de abscesos paraaurales) y la articu-

lación temporomandibular. Así mismo se revisará el área

faríngea para visualizar signos de inflamación o defor-

maciones de esta región cercanas a la salida de la trom-

CUADRO CLÍNICO

pa. Es conveniente realizar el test de Schirmer para eva-

luar la producción de lágrima y, por último, se realizará

un examen del conducto auditivo externo y de la mem-

Los síntomas de una otitis media son

pa r ecidos a los de la otitis ex te rn a ,

i n c l u yendo exudación a través del

brana timpánica.

Como en el caso de las otitis externas y por razones

obvias, en muchos casos esta parte del examen hay que

CAPÍTULO III PATOLOGÍA Y TRATAMIENTO DE LAS ENFERMEDADES DEL OÍDO MEDIO E INTERNO

realizarla bajo una fuerte sedación o

incluso bajo anestesia general. Primero

se deben tomar muestras para realizar

el estudio microbiológico una vez eli-

minados los exudados y restos tisulares

que impidan una buena visibilidad del

conducto y de la membrana timpánica.

La limpieza del conducto se llevará a

cabo mediante lavados con solución

salina templada; la utilización de otros

a ge n tes (como antisépticos, et c . )

puede ser muy peligrosa en el caso de

existir perforación timpánica y aunque

la rotura espontánea de la membrana

timpánica es un hecho poco frecuente,

no hay que descartar esta posibilidad.

No obsta n te, la visualización de

un tímpano inta c to no elimina la posi-

bilidad de una afección del oído

medio. En condiciones normales el

t í mpano es traslúcido y lige ra m e n te

c ó n c avo, el cuadra n te poste rior de la

p a r s tensa y una porción de la p a r s

fláccida pueden ve rse norm a l m e n te a

t ravés del otoscopio. La p a r s fl á c c i d a

es opaca, blanca o rosada, cru z a d a

por pequeños vasos; la p a r s tensa es

b ri l l a n te tra n s p a re n te o traslúcida de

color perlado y a través de ella

puede ve rse la base del mart i l l o .

C u a l quier modificación de esta s

c a ra c te r í sticas, como abombamiento

de la membrana, coloraciones anor-

males, pérdida de la tra n s p a re n c i a ,

etc.,

deben inte rp reta rse como afe c-

ción del oído medio. Las perfo ra c i o-

nes timpánicas pueden apre c i a rs e

como manchas oscuras y en esto s

casos se deberán re c o ger muest ra s

d i re c ta m e n te del oído medio y re a l i-

zar un lavado del mismo con dos

cánulas a través del oto s c o p i o .

ESTUDIO RADIOLÓGICO

Debe realizarse siempre que exista sospecha de otitis

media; generalmente se realiza bajo anestesia general y

es recomendable realizar las tres proyecciones: ventro-

dorsal, oblicua lateral y con la boca abierta. En la mayor

parte de los casos la afección es unilateral, por lo que se

puede realizar la comparación con el lado sano.

Puesto que en muchas ocasiones la otitis media es el

resultado de una otitis externa crónica, en la radiografía

ventrodorsal puede aparecer la calcificación de los cartí-

lagos del conducto (figs. 1a y 1b). En las otras dos pro-

yecciones se evaluará la cavidad timpánica llena de aire

o si existe tejido, líquido o neoplasias, la imagen será

menos radiotransparente dando la impresión de estar

llena de tejido blando. La pared de la bulla puede apa-

recer engrosada o esclerótica en los casos crónicos y en

los muy avanzados puede haber proliferación ósea que

puede llegar a afectar a la parte petrosa del temporal, a

la articulación temporomandibular e incluso a ambas

estructuras simultáneamente (figs. 2, 3 y 4).

En los casos en los que no es posible ver el tímpano,

por ocupación del canal externo, puede ser útil la intro-

ducción de un medio de contraste acuoso en el canal

para observar su tamaño y evaluar la integridad de la

membrana. En estos casos, se instilarán 2-5 ml de con-

traste con el animal anestesiado y en decúbito lateral, se

mantendrá 3-4 minutos en esta posición y posteriormen-

te se procederá a realizar el estudio radiológico (ventro-

lateral y con la boca abierta).

TRATAMIENTO

El tra ta m i e n to varía desde el pura m e n te médico

h a sta el qu i r ú rgico, que se describe en el último capí-

tulo, siendo una combinación de ambos lo más fre-

c u e n te. Re s p e c to al lavado del oído medio a través de

una perfo ración ex i ste n te, se realiza con suero salino

te mplado y a través de una cánula doble, para que la

i n t roducción del líquido se realice simultá n e a m e n te a

su ex t racción, todo realizado con poca presión para

CAPÍTULO III PATOLOGÍA Y TRATAMIENTO DE LAS ENFERMEDADES DEL OÍDO MEDIO E INTERNO

Otitis crónica externa Fig. 1a.— Radiología en proyección dorso- ventral en la que se puede apre-

Otitis crónica externa

Fig. 1a.— Radiología en proyección dorso- ventral en la que se puede apre- ciar la calcificación del cartílago del conducto auditivo externo.

Otitis crónica externa Fig. 1a.— Radiología en proyección dorso- ventral en la que se puede apre-

Otitis crónica externa

Fig. 1b.— Final de la cirugía de un paciente con otitis cró- nica en la que se ha realizado una ablación del conducto auditivo. Obsérvese en el corte de la pieza que figura al margen el gran espesor del conducto auditivo calcificado.

Otitis crónica externa Fig. 1a.— Radiología en proyección dorso- ventral en la que se puede apre-

Fig. 2.— Radiografía en proyección oblícua en la que se apre- cia nítidamente el contor- no de la bulla, en un paciente sin afectación de la bulla.

CAPÍTULO III PATOLOGÍA Y TRATAMIENTO DE LAS ENFERMEDADES DEL OÍDO MEDIO E INTERNO

que las turbulencias del líquido no lesionen el siste m a c o n d u

que las turbulencias del líquido no lesionen el siste m a

c o n d u c t i vo. El lavado se continuará hasta que el líqu i-

do salga limpio. Con esta limpieza y una buena te ra-

pia antibiótica, el tímpano se re sta u ra rá en cuatro

semanas. Re s p e c to al tra ta m i e n to antibiótico se re c o-

mienda la administ ración dura n te un periodo de tres a

seis semanas, y dado que, en un principio, no dispo-

nemos de estudios microbiológicos, comenzare m o s

con age n tes de amplio espectro como cefa l o s p o rina o

t ri m eto p ri n - s u l fa (los aminoglicósidos no deben utili-

z a rse, ya que administ rados dura n te largos peri o d o s

dan lugar a problemas de ototoxicidad) y una ve z

d ete rminado el ge rmen y su sensibilidad antibiótica se

a d m i n i st ra rá el más adecuado.

El uso de corticosteroides estaría indicado sólo inicial-

mente para reducir la inflamación.

LABERINTITIS

Fig. 3.— Radiografía dorsoventral en la que se aprecia una diferente den- sidad de las bullas.

El oído interno comprende la porción del oído ence-

rrado en la parte petrosa del temporal y es el órgano res-

ponsable de la audición y del equilibrio, frente al oído

que las turbulencias del líquido no lesionen el siste m a c o n d u

Fig. 4.— Radiografía en proyección con la boca abierta.

externo y medio que representan el sistema de recogida

del sonido y conducción del mismo.

Etiología

La otitis inte rna es ra ra m e n te diagnosticada ya qu e

ge n e ra l m e n te el paciente es atendido de otitis media y

ex te rna, no llegando a declara rse la otitis inte rna. No

o b sta n te, en estudios realizados sobre el síndrome ve s-

t i b u l a r, en un alto porc e n taje la etiología de esta enfe r-

medad es una otitis inte rna.

No ex i sten datos sufi c i e n tes para saber cuáles son

los organismos que con más frecuencia se ven env u e l-

tos en la otitis inte rna, pero es razonable pensar qu e

son los mismos que los de la otitis media. La ru ta de

i n fección más probable es a través de la membra n a

t i mpánica y hay evidencias de que en muchos casos de

otitis inte rna ex i ste una otitis media concurre n te qu e

c u rsa de fo rma clínicamente muda.

Otras causas de laberintitis son fenómenos de ototoxi-

cidad, así como de origen yatrogénico, provocadas a tra-

CAPÍTULO III PATOLOGÍA Y TRATAMIENTO DE LAS ENFERMEDADES DEL OÍDO MEDIO E INTERNO

vés de lavados del oído medio en los

que se introduce el líquido de lavado

con una presión excesiva.

Cuadro clínico y exploración

Los signos clínicos de la otitis inter-

na, independientemente de su etiolo-

gía, son los siguientes:

— Rotación de la cabeza hacia el

lado afectado.

— Nistagmo.

— Marcha en círculos, tropiezos, caí-

das rodando.

— Difi c u l tad para mantener la esta-

  • c i ó n .

— Náuseas, vómitos.

— Síndrome de Horner.

— Parálisis del nervio facial quedando el alimento y el

agua en las comisuras labiales.

La pérdida o ausencia de audición no se observa, a

menos que la otitis sea bilateral. Conviene realizar un

examen clínico exhaustivo para comprobar o descartar

otras enfermedades sistémicas concurrentes (faringitis,

alteraciones de la articulación temporomandibular o de

las bullas, etc.).

Asimismo, se debe realizar una exp l o r ación neurol ó g i c a

pa r a difer enciar los síntomas de esta afección perifé r ica (el

si n d r ome ves tibular perifé r ico puede ser causado además

de por una otitis inter na, por ototoxicidad producida por

fár macos, traumatismos, polineuropatías metabólicas o sín-

dr ome idiopático ves tibular del perro viejo) de una afec c i ó n

ce n t r al (causados por virus del moquillo, tumores, trau m a -

tismos y accidentes vas c u l a r es) (fig. 5).

La laberintitis, en este caso, aparece en el transcurso

de una otitis media severa siendo la sintomatología más

frecuente (en la fase aguda) el nistagmo y una pérdida

grave del equilibrio. En muchos casos se produce una

vés de lavados del oído medio en los que se introduce el líquido de lavado con

Fig. 5.— Imagen de un paciente con las secuelas de una laberintitis (rota- ción de la cabeza).

recuperación espontánea en las tres primeras semanas.

La recuperación total se produce al cabo de los tres

meses siguientes, aunque casi siempre queda como

secuela una pérdida parcial de la función perceptiva del

laberinto. La terapia es la misma descrita para las afec-

ciones del oído medio.

Por último cabe señalar que no existen signos radioló-

gicos de esta enfermedad.

Tratamiento

Las líneas básicas del tratamiento de la otitis interna

son muy similares a las de la otitis media. Si la radiología

no muestra signos de alteración en la bulla ni evidencias

de líquidos en las cavidades del oído medio, se adminis-

trarán antibióticos como cefalosporinas, cloranfenicol o

trimetoprim-sulfa durante un tiempo de tres a seis sema-

nas. Lo más estricto es la selección del antibiótico en fun-

ción de los resultados del antibiograma realizado a par-

tir de muestras obtenidas de oído externo y medio. Los

c o rt i c o ste roides pueden utilizarse inicialmente para

bajar la inflamación de los nervios facial y vestibuloco-

CAPÍTULO III PATOLOGÍA Y TRATAMIENTO DE LAS ENFERMEDADES DEL OÍDO MEDIO E INTERNO

clear, aunque es preferible no utilizar-

los.

El tratamiento sistémico de la otitis

media es prácticacamente el menciona-

do en anteriores capítulos, aunque en

algunos casos sea necesario realizar

una miringotomía y posterior lavado

del oído medio.

Asimismo se recomienda re a l i z a r

un tra ta m i e n t ro sintomático con antie-

méticos y sedantes para impedir tra u-

matismos provocados por la fa l ta de

e stabilidad del paciente. Los tra ta-

m i e n tos tópicos deben ser utilizados

s i e mp re y cuando no ex i sta rot u ra de

la membrana timpánica (ver capítulo

II, otitis ex te rn a ) .

El pronóstico de una laberintitis es

favo rable siemp re que se to m e n

correctamente las medidas adecuadas,

aunque pueden quedar secuelas meno-

res, como cierta rotación de la cabeza,

o una leve ataxia. En casos más graves

puede pro d u c i rse oteomielitis de la

bulla y de la porción petrosa del tem-

poral y, ocasionalmente, esta infección

puede ascender siguiendo el curso del

nervio facial y el vestíbulo-coclear pro-

duciendo una meningitis o abscesos

intracraneales.

m e m b rana timpánica cuado está perfo rada, con lo

cual el acceso a la peri l i n fa y células ciliares a travé s

de las membranas oval y redonda es ra p i d í s i m o .

Estas sustancias producen degeneración de las células

sensoriales dentro del laberinto y disfunción vestibular

(pérdida de equilibrio). Cuando el proceso es unilateral

los síntomas son más llamativos.

En la fase aguda el animal inclina la cabeza hacia el

lado afectado y presenta nistagmo horizontal con la fase

rápida lejos del lado afectado; el animal cae hacia el

lado afectado y es incapaz de levantarse e incapaz de

mantenerse en pie; presenta náuseas y rechazo a la

comida. Al cabo de tres días se produce una compensa-

ción de origen central, desaparece el nistagmo, el animal

intenta mantenerse en pie pero la posición anormal de la

cabeza persiste. Después de tres semanas los síntomas

son más leves y son frecuentes las caídas tras saltar o

intentar bajar escaleras. Al cabo de tres meses la incli-

nación de la cabeza aún puede persistir.

Son muchas las sustancias tópicas que contienen sus-

tancias ototóxicas, entre las que figuran antibióticos, anti-

parasitarios e incluso algunos excipientes. Es imprescin-

dible antes de recomendar la administración de ningún

tópico asegurarse de la integridad de la membrana tim-

pánica.

La limpieza del oído se debe realizar con clorhexidi-

na al 0,2% ya que, todos los derivados del yodo, cloru-

ro del benzalconio y alcohol pueden producir laberintitis.

SORDERA EN EL PERRO Y GATO

Ototoxicidad

Las ondas sonoras que llegan al canal auditivo exter-

no aumentan su frecuencia debido a las características

O t ra causa de la laberintitis es la

toxicidad que dete rminadas susta n-

cias producen sobre el oído inte rn o ,

incluidos cóclea, ve stíbulo y canales

s e m i c i rc u l a res. Au n que para pro d u c i r

un cuadro

de ototoxicidad el fá rm a c o

puede ser administ rado por cualqu i e r

vía, es más fre c u e n te tras la adminis-

t ración de pro d u c tos tópicos sobre la

anatómicas del canal; en su avance el tren de ondas

sonoras contacta con la MT y ésta comienza a vibrar. La

vibración se transmite a lo largo de la cadena de huese-

cillos del oído medio y se dirige a la ventana oval de la

cóclea localizada en la parte petrosa del temporal y

tapada por el estribo. Al mismo tiempo que conducen el

sonido estos huesecillos actúan como amplificadores.

Por lo tanto la lesión de estas estructuras conduce a

una sordera de tipo conductivo. El músculo tensor del tím-

CAPÍTULO III PATOLOGÍA Y TRATAMIENTO DE LAS ENFERMEDADES DEL OÍDO MEDIO E INTERNO

pano y el músculo estapedio unido al

estribo son los que controlan la sensibi-

lidad auditiva. A partir de este punto

las vibraciones son transmitidas a la

perilinfa.

La función auditiva se presenta nor-

malmente en el cachorro a los 12-14

días y a los 5 días en el gato para los

sonidos fuertes; los niveles sensitivos

completos se van adquiriendo hasta

que el día 20 en el perro, y 30 en el

gato, la audición es completa.

En términos generales, la sordera

puede ser de etiología hereditaria o

adquirida (secundaria) como se mues-

tra en la tabla I.

La sordera puede resultar de altera-

ciones o anormalidades del oído

medio, denominándose sordera con-

ductiva, así como defectos de la mem-

brana timpánica o fusión de los huese-

cillos. Las anormalidades cocleare s

producen la denominada sordera sen-

sorial.

La sord e ra central incluye la deri va-

da de lesiones ret ro c o c l e a res, la dege-

n e ración cocleosacular suele tener un

o ri gen here d i ta rio (este tipo de dege-

n e ración es la que afe c ta al dálmata y

a los ga tos de capa blanca) (fig. 6). En

resumen, la sord e ra here d i ta ria va

unida a tra n sto rnos de pigmenta c i ó n ,

albinismo, total o parcial, hete ro c ro-

mía del iris, ausencia de pigmento ret i-

niano y ausencia de pigmento en la

e stría vascular de la cóclea mientra s

que la dege n e racion neuro p i telial qu e

a fe c ta al órgano de Corti es de ori ge n

a d qu i ri d o .

La incidencia de la sordera en el

perro es muy baja (2,56 por 10.000

en un estudio realizado durante 14

TABLA I ADQUIRIDA HEREDITARIA Meningitis Infecciones virales Otitis bacteriana Ototoxicidad Autosómica dominante Autosómica recesiva Ligado al
TABLA I
ADQUIRIDA
HEREDITARIA
Meningitis
Infecciones virales
Otitis bacteriana
Ototoxicidad
Autosómica dominante
Autosómica recesiva
Ligado al sexo
Desconocida
Desconocida

años en EEUU) y en gatos es desconocida. Las razas en

las que se ha demostrado su etiología congénita son cita-

das en el siguiente párrafo, y hay que recordar que no

se excluyen las demás razas o mestizos.

Quizás las razas con mayor incidencia son el Dálma-

ta, Australian heelers, Setter inglés y Pastores australia-

nos. Por supuesto, las sorderas unilaterales son mucho

más difíciles, si no imposibles, de evaluar. En un trabajo

sobre 900 animales realizado en perros Dálmata se

detectó un 30% de sorderas siendo un 8% de éstas bila-

terales y un 20% bilaterales.

En el 75% de los Norwegian dunkerhounds de capa

blanca se citan anomalías uni o bilaterales. También se

ha establecido una correlación estadística en el gato: el

1% de los gatos blancos y con los ojos azules son sordos

(fig. 6).

Los síntomas son difíciles de evaluar, la forma más

clara se presenta cuando los animales solo responden a

estímulos táctiles. Suelen ser animales más agresivos

cuando conviven con otros, ya que la pérdida de audi-

ción les desconecta del grupo y se hacen desconfiados al

no poder interpretar las vocalizaciones del resto, y por

otra parte aprenden a identificar gestos que les sirven de

patrón de conducta. Así pues, su carácter se agrava

cuando pierden el contacto con su grupo ya que son muy

dependientes físicamente de él.

CAPÍTULO III PATOLOGÍA Y TRATAMIENTO DE LAS ENFERMEDADES DEL OÍDO MEDIO E INTERNO

La evaluación de la sordera se reali-

za produciendo un sonido fuera del

campo visual del animal y posterior

observación de su reacción. El sonido

debe ser realizado de forma que no

produzca vibraciones que el animal

pueda identificar (como un golpe fuer-

te en el suelo). Los resultados pueden

resultar equívocos. Lo ideal es el estu-

dio de los potenciales evocados a nivel

de la cóclea.

Los dueños, con frecuencia, inter-

pretan esta falta de conexión como

estupidez del animal. La pérdida pau-

latina de la audición, de uno o ambos

oídos, en animales previamente sanos

es también interpretada de la misma

forma.

A n te una situacion

de

sord e ra

caben dos posibilidades para el pro-

p i eta rio: la eutanasia para ev i ta r

a c c i d e n tes, ya que no son capaces

Fig. 6.— El albinismo en los gatos conlleva un porcentaje
Fig. 6.— El
albinismo en los
gatos conlleva un porcentaje

importante de individuos sordos.

de oir el peligro o bien una comunicación de aviso a

t ravés de luz o corri e n te eléctrica de baja inte n s i d a d

a través del collar. En estos casos el pro p i eta rio debe

ser consciente de que su animal re qu e ri e re unos cui-

dados especiales y una mayor dedicación.

CAPÍTULO III PATOLOGÍA Y TRATAMIENTO DE LAS ENFERMEDADES DEL OÍDO MEDIO E INTERNO

J. RODRÍGUEZ-QUIRÓS, A. RODRÍGUEZ-BERTOS Dpto. Patología Animal II Facultad de Veterinaria. Universidad Complutense de Madrid SS
J. RODRÍGUEZ-QUIRÓS, A. RODRÍGUEZ-BERTOS
Dpto. Patología Animal II
Facultad de Veterinaria. Universidad Complutense de Madrid
SS E describe la presentación clínica, el diagnóstico, el pronóstico y el tratamiento de las diferentes
neoplasias que afectan al conducto auditivo. Además, se detallan brevemente lesiones no neo-
plásicas que se localizan en el conducto auditivo externo y en el pabellón auricular (hiperplasia
del conducto auditivo externo y pólipo inflamatorio). Los tumores más frecuentes son los que se
desarrollan a partir de las glándulas ceruminosas (adenomas y adenocarcinomas) y del epitelio escamoso que
recubre el conducto auditivo, como los carcinomas de células escamosas. Su rápido diagnóstico es muy impor-
tante, ya que pueden superponerse clínicamente con otitis crónicas externas. Los signos clínicos no son espe-
cíficos del proceso: inflamación externa visible, prurito, descargas anormales, mal olor, sordera y signos neuro-
lógicos, tales como los asociados al síndrome vestibular. Por lo general, en el examen clínico se confirma una
lesión obstructiva, que debe ser evaluada mediante una biopsia excisional o una citología con aguja fina, para
determinar la naturaleza de la lesión y el pronóstico, así como las opciones terapéuticas más adecuadas al
proceso. El tratamiento consiste, en la mayoría de los casos, en la ablación parcial o total del pabellón auri-
cular y del conducto auditivo externo y la osteotomía lateral de la bulla timpánica.

CAPÍTULO IV NEOPLASIAS Y LESIONES PROLIFERATIVAS DEL OÍDO

INTRODUCCIÓN

LL

A S neoplasias del conducto

a u d i t i vo ex te rno tienen una

b aja incidencia clínica en

p e rros (2-6%) y en ga tos

(1-2%), en comparación con

otros tipos de tumores del sis-

tema tegumentario. Pueden originarse

a partir de cualquier estructura del

canal auditivo externo (epitelio esca-

moso, glándulas ceruminosas o sebá-

ceas o del conjuntivo subcutáneo). Las

estructuras más asociadas a neoplasias

son las glándulas ceruminosas del

canal auditivo externo y el epitelio

escamoso que rodea el canal externo y

las cavidades del oído medio e interno.

Los tumores dependientes de las glán-

dulas sebáceas, los procedentes de teji-

do óseo y cartilaginoso son muy raros.

Son más frecuentes los tumores del

oído externo que los de las otras dos

zonas.

Moison y Watson (1996) señalan

que la incidencia de tumores en las

glándulas ceruminosas en la especie

canina corresponde a un 0,17% (62 de

37.052 casos) de todos los tumores

diagnosticados de diferentes tejidos.

En el gato, este porcentaje se incre-

menta hasta el 1,15% (62 de 5.395

casos). Un estudio retrospectivo reali-

zado por London et al. (1996) señala

que de 145 casos de tumores del con-

ducto auditivo en pequeños animales,

  • 81 afectaban a perros y 64 a gatos.

De los 81 tumores caninos del conduc-

to auditivo, 33 fueron benignos y 48

malignos. En el caso de los 64 tumores

felinos hallados, 8 fueron benignos y

56

malignos.