P. 1
Gramsci El Mito y La Voluntad Colectiva

Gramsci El Mito y La Voluntad Colectiva

|Views: 88|Likes:
Publicado porPaula Nervossa

More info:

Published by: Paula Nervossa on Aug 25, 2010
Copyright:Attribution Non-commercial

Availability:

Read on Scribd mobile: iPhone, iPad and Android.
download as DOCX, PDF, TXT or read online from Scribd
See more
See less

07/22/2013

pdf

text

original

Gramsci el mito y la voluntad colectiva

Por afectos entiendo las afecciones del cuerpo por las cuales la potencia de obrar del cuerpo mismo es aumentada o disminuida, favorecida o reprimida, y al mismo tiempo las ideas de estas afecciones. Spinoza Cuanto mayor es el número de cosas por las cuales la potencia de obrar del cuerpo mismo es aumentada o disminuida, favorecida o reprimida, y al mismo tiempo las ideas de estas afecciones. Spinoza Horacio González decía que Sorel ha sido de esos pensadores rezagados del raconto de la historia del pensamiento; más utilizado que citado. Es que de alguna manera sus guiñes, reales o no con el fascismo, o en todo caso las lecturas que el fascismo hizo de Sorel, lo volvieron un pensador difícil de digerir. Sorel incomoda cuando le discurrimos. No es una escritura fácil. Pero también, porque tampoco se dan cita respetuosamente las polémicas que invoca. Ahora bien, este no es el caso de Antonio Gramsci; en este caso más citado que leído. Gramsci se hace cargo de Sorel. Nomás en la primera página de su ensayo hará explícita la paternidad general que atraviesa el Príncipe Moderno. Porque de alguna manera, el Príncipe Moderno de Gramsci es una reescritura del Príncipe de Maquiavelo desde las lecturas de George Sorel. Y también de Renán. O si se quiere, encuentra los postulados de este en aquél otro texto. Como sea, se trata del mito, se trata de Maquiavelo y se trata del porven ir del socialismo. Sin embargo, no estamos ante un mero ensamble. Quiero decir, la interpretación que esgrime Gramsci no se esboza como ejercicio de repetición; pues entre el mito soreliano y el mito gramsciano hay algunas diferencias. Entonces, parecido pero diferente. Diferencia y repetición. Gramsci reafirmará tanto como corregirá. La novedad en la relectura de Gramsci estará dada por el carácter constructivo que prepara para el mito. A diferencia de Sorel, que ponía el acento en el momento destructivo del mito, Gramsci daba una vuelta de tuerca destacando el carácter constructivo del mito político. Pero no vayamos tan aprisa. El punto de partida para Gramsci es Maquiavelo, el Príncipe de Maquiavelo. La relectura se justifica por la problemática semejante que observa entre los dos momentos. La lectura se vuelve un ejercicio oblicuo. En efecto, la Italia de Maquiavelo es un Italia serializada, deconstruida en una serie de principados, ducados y otras partículas. Los residuos feudales confunden el lugar de la política precipitando a toda la península a continuas luchas. En este sentido, el problema para Maquiavelo era la unificación. Aunque en el fondo se trataba del vulgo; digamos de la sociedad civil para acercarnos a la reinterpretación gramsciana. En última instancia, si lo leemos entre líneas, de lo que se trataba era de las multitudes, cómo controlar, gestionar las d erivas poblacionales. Maquiavelo pensaba que las multitudes fragmentadas, ya que resultan fácilmente seducibles, fáciles de captar por parte de los Príncipes debido a la misma credulidad que les caracteriza, decía que son estas multitudes desperdigadas, qu e van pasando de mano en mano entre distintos príncipes, las que obstaculizaban la unificación. Entonces, en la medida que se trataba de conjurar la diseminación social el problema era trascender los particularismos, esto es producir una contención política general. En Maquiavelo el problema de la unificación será al mismo tiempo, el problema de la formación del Estado. Y por eso, Maquiavelo imagina una figura que tendrá que ser lo suficientemente fuerte como para contener los diferentes localismos, digo, p ara trascender los múltiples conflictos que desbanden la política. Esa figura será el Príncipe. El Nuevo Príncipe. Y digo bien: El Príncipe; escrito en singular. El Estado como una tautología de una personalidad superindividual. Dijimos entonces que el punto de partida es el Príncipe, aunque ya no se trate del príncipe absolutista, sino del Príncipe Moderno. Y si el punto de partida es el mismo, tendrá que ver, en parte, porque los problemas que encuentra Gramsci en Italia eran semejantes a los que se topab a en su momento el propio Maquiavelo. Digo: una sociedad serializada. Y cuando no se trataba de la comunidad dispersa, eran las multitudes fascinadas con el jefe, encandiladas por su líder. Pensemos que Gramsci escribe la mayor parte de su obra desde la cá rcel, es decir en pleno régimen mussoliniano. Escribe en los momentos en que el movimiento fascista está en pleno auge. Entonces hay que disputarles la sociedad civil, el sentido de las multitudes, al propio Mussolini. Y para ello, Gramsci sabe que con lubricaciones teóricas ni basta, ni sirve. Se necesita por el contrario una artillería semejante a la que despliega y manipula el propio fascista. Hay que usar entonces palabras pesadas, ideas fuerzas. Dicho con una palabra: mitos. De lo que se trata es de mi tologizar el marxismo. Y acá es donde Gramsci introduce (invoca) las lecturas de George Sorel; pues como Sorel entendía, a las multitudes no se las captura y mucho menos moviliza recitándoles de memoria la teoría de la plusvalía y la alienación. No es que Gramsci comparta el antiintelectualismo de Sorel, pero entiende (se da cuenta) que en ese punto, la política requiere de nuevas estrategias (que son estrategias comunicacionales), de nuevas formas de hacer política. Porque en el fondo, el problema del mito , la discusión en torno del mito, no deja de ser un debate sobre políticas de comunicación. Si la cuestión es organizar a las multitudes, el problema será cómo llegar a las masas para luego recién poder organizarlas. Y pensar cómo llegar es discutir qué lenguaje habremos de utilizar.

simplificarlo. El error del intelectual consiste en creer que se puede saber sin comprender. esto es. explicándolas y justificándolas por la situación histórica determinada. formal. sino consignas y otras arengas por el estilo. cualquiera d e las formas de que se trate. o sea. Siquiera para pensar algún día en ese cataclismo fundacional habrá primero que organizar la voluntad colectiva alrededor del mito. Es en este sentido que Gramsci será anti-intelectualista. Luego vendrán las teorías. de la organización de una fantasía artística. Es decir. debería funcionar de acuerdo al mito soreliano. un libro secreto que circula entre iniciados. Como se puede observar. ya no se concentra en su posibilidad destructiva. Pero en ese mismo ejercicio. y este no anda con demasiado tiempo para rastrear los planteos de un análisis meticuloso. sin sentir las pasiones elementales del pueblo. no ser una exposición fría y pedante de raciocinios. Y en esto Gramsci parece no dejar dudas: Ya no la fría utopía o el raciocinio doctrinario sino la creación de una fantasía concreta que operará sobre un pueblo disperso y pulverizado para organizar su voluntad colectiva. No se hace política-historia sin esta pasión. Aquellos militantes. una cosa puramente libresca . Transfigurarlas en sujeto histórico. comprendiéndolas y. Traducirlo. Y para ello habrá que mitologizarlo. De nada sirven las clasificaciones y las disquisiciones sobre diferentes criterios. Algunos piensan que se trata de un Partido y otros simplemente que se trata de un Libro. los puntos concretos del programa deben incorporarse a la primera parte. al contrario: es el estilo de un hombre de acción que quiere mover a la acción. que ha sido capturada (seducida fascinosamente) por Mussolini. científica y coherentemente elaborada: el saber . Es que el punto de partida de Gramsci es la derrota. que es de alguna manera el sentido mismo de la historia y la realidad que las embola. A la hora de disputar las multitudes se requiere del mito político. y.De alguna manera este mismo problema seguramente también lo tuvieron Marx y Engels. a diferencia del mito soreliano. como protagonista de un drama histórico real y efectivo [4] Y tercero: de sincronizar la acc ión de las multitudes para que puedan llegar irrumpir simultáneamente en la vida política. esto es. vinculándolas dialécticamente a las leyes de la historia. cuando la política resulta atraves ada por las multitudes. [3] En pocas palabras: de lo que se trata es de bajar a M arx. Decía entonces que para Gramsci el punto de partida de la política. La palabra tiene que ser tajante. Politizarles. Y tratándose del siglo XX. sino del objeto de saber). Por eso el mito de Gramsci es un mito positivo. de la misma manera en que lo fueron Marx y Engels durante aquellas revueltas. que en esos momentos se parecen más a soldados que a intelectuales. especialmente. al compás del mito político. no necesitan de clases teóricas o pomposos discursos. mito -príncipe no puede ser una persona real. po lo tanto. aún a riesgo de deformarla. Maximizar sus fuerzas políticas. Como sea. para decirlo de una manera prolija. los intelectuales se convierten en una cast a o un sacerdocio. primero: El príncipe moderno. [5] . es el Príncipe Moderno. para sostener la experiencia política concreta. El estilo de Maquiavelo no es el de un tratadista sistemático. a una superior concepción del mundo. antes que en el ciudadano sentado reconfortadamente en una habitación con todo el tiempo del mundo para dilucidar sutilezas. Marx sabía que había que simplificar la teoría. sino en su momento constructivo. Gramsci está encarcelado. es un mito que. para contener aquella revuelta. en su época. solo puede ser un organismo. de unificar y organizar la voluntad colectiva como conciencia operativa de la necesidad histórica. como los que existí an en la edad media y en el Humanismo. de l a acción política. incluso de un periódico. De manera que. Gramsci percibe que habrá que ensayar otras formas políticas para disputarle el sentido de aquella masificación. Decirse de una sola vez. De seguro que habrá que imaginar nuevas formas para la política. un monopolio de pensadores aislados. De lo que se trata es de popularizar al marxismo. El interlocutor del manifiesto es el l ector de barricada. Tiene que ser lo suficientemente contundente como para poder entonar el conflicto que e stá teniendo lugar. el mito gramsciano. [2] Por eso para Gramsci. un individuo concreto. para que la espontaneidad que sobresalta de vez en cuando se traduzca en una fuerza política efectiva. sin es ta vinculación sentimental entre intelectuales y pueblo -nación. es decir de complejizar lo que primeramente tuvo que simplificarse para poder llegar a las masas. de lo que se trata es de subjetivizar a las multitudes. Pero al igual que en Sorel. Hay que volver a comenzar. las relaciones entre intelectuales y el pueblo -nación son o se reducen a relaciones de orden puramente burocrático. que el intelectual pueda ser tal (y no un puro pedante) si se halla separado del pueblo-nación. un elemento de sociedad complejo en el que ya se han iniciado la concreción de una voluntad colectiva reconocida y afirmada parcialmente en la acción. cuando la política se masifica. es decir. Cuando escribieron el Manifiesto Comunista lo escribieron pensando en aquella multitud parapetada detrás de las barricadas. Segundo: De lo que se trata es de formar la voluntad colectiva. Para eso se necesita el mito. Por eso le escuchamos decir cosas como estas: La doctrina de Maquiavelo no era. sin sentir ni ser apasionado (no solo del saber en sí. deben resultar dramáticamente de la argumentación. y tratándose de Italia. En ausencia de tal nexo. el momento de agrega r todo lo que se le sacó al manifiesto. Su partido ha sido derrotado. Mucho se ha discutido cuál sería la figura que asumiría el Príncipe Moderno. es el estilo de un manifiesto de partido [1] No se trata de impugnar el saber intelectual como la pedantería y el filisteismo a la que se es proclive.

Claro que con el periódico no alcanza. el diario de Gramsci asume formas más flexibles. con su trama jerárquica y burocrática. Una escritura que les ponga bajo el mismo nombre. sospechamos ciertas similitudes entre las posibilidades que tant o Gramsci como Lenin reparan para la política con la edición de un periódico. ese ha sido el policial. como enseguida veremos. el cual al sumarse a los precedentes y a los que sigan. Dice Lenin: Se puede empezar únicamente por incitar a la gente a pensar en todo esto. impregnándolos de otra intensidad. que les permita colocar no sólo cada piedra. El periódico sería una partícula de un enorme fuelle de forja que atizase cada chispa de la lucha de clases y de la indignación de un pueblo. O mejor dicho. Para disponer la acción primero hay que saber desplegar la palabra que vaya zurciendo la experiencia comunitaria que permanece dispersa en el devenir multitudinario. Es un llamamiento : el fuego que atrae. se le puede comparar con el andamio que se levanta alrededor de un edificio en construcción. el devenir multitudinario de la pol ítica. Por el contrario. La figura del militante reúne la práctica del político y del periodista. Y al decir esto. Si hay un género vapuleado. Eso por un lado. de Lenin. Pero el periódico no es solo un propagandista y agitador colectivo. que es algo así como el manual de estilo de las diferentes vertientes comunistas. permite que la prensa sea un lugar importante para disputar el sentido de la política. s ino también en la Antorcha de Karl Krauss. cuando se pone comparativo: La organización de un periódico para toda Rusia debe ser el hilo fundamental. pero falta precisamente la plomada. Para Gramsci también el periodismo tiene un papel protagónico en la organiz ación de la voluntad colectiva. las Radiaciones de Jünger. . Y además incorpora otros lenguajes que los bolcheviques desplazaron por burgués o religioso. Por eso encontramos a Lenin en su ¿Qué Hacer? . [6] Pero el punto de partida para Lenin esta dado por un periódico de alcance nacional. si suponemos que el Nuevo Príncipe es un periódico. Por empezar no reclama para sí el lugar de la vanguardia. visible para todos y a la cual todos pudieran atenerse? [7] En este sentido. Pues bien. les ayuda a distribuir el trabajo y a observar los resultados generales alcanzados por el trabajo organizado. permanece de un modo disperso. Al menos en una primera etapa. Pienso desde luego. [8] Finalmente es la escritura periodística porque solo una organización semejante aseguraría la flexibilidad indispensable a la organización combativa socialdemócrata. pero por el otro. que para Gramsci este será un mom ento importante e ineludible de la escritura periodística. sino cada trozo de piedra. El periódico es el medio práctico para concentrar y organizar la multitud espontánea qu e. [9] Pero volviendo a Gramsci. Por ahí hay que empezar. Arrojar luz que imprima una visibilidad diferente a la política. La política se comprime para reclutar fuerzas. convirtiéndola en un gran incendio. será la hora del cine Ruso y por supuesto de la radio. que las incluya en la historia. más que develar buscan calentar los cuerpos. y al mismo tiempo contener. ¿es una labor en el papel tender la plomada que les ayuda a encontrar el lugar justo para las piedras. En este último sentido. muy cerca de la escritura de Lenin.. Son distintas formas de administrar la oscuridad. pienso no sólo en el Iskra. facilita las relaciones entre los distintos constructores. pero que.Es la época del folletín y la novela popular . (. que señala sus contornos. el periódico. visto sospechosamente. en las Iluminaciones de Benjamín. No existe otro medio de educar fuertes organizaciones políticas que un periódico para toda Rusia. aún si se trata de la prensa revolucionaria. que les indica la fina lidad de la obra común. la introducción de la técnica.. el foco de Guevara o el mismísimo fu ego de Prometeo. nos encontramos por momentos. Y luego. El marxismo deberá disputar el sentido común. Claro que primero habría que desmontarla de su esquema vanguardista. Pero también. o en el homónimo argentino dirigido por el anarquista González Pacheco.) Cuando unos albañiles colocan en diferentes lugares las piedras de una obra grandiosa y sin precedentes. de deambular el misterio. El militante es antes que nada un publicista. sino también un organizador colectivo. a resumir y sintetizar todas y cada uno de los indicios de efervescencia y de lucha activa. preguntándose si ¿puede un periódico ser un organizador colectivo? La respuesta no deja dudas: Afirmativamente. La Chispa. hete aquí. es el punto de referencia que sirve de anclaje a la masividad de la política. la política debería pensarse como una tautología de la prensa escrita. Pero más allá de todas estas diferencias. que captura las miradas y calienta los cuerpos. es decir. cuando tenemos piedras y albañiles. La política incursiona en la estéti ca en busca de imágenes-fuerzas que sepan mostrar en un grabado lo que llevaría diez páginas contarlo. Los cuadros son los staff del diario. el Lanzallamas de Arlt. Pensemos nomás en la incorporación de las crónicas policiales. Es que el periódico se cons tituía como redundancia del Partido. dentro de poco tiempo. despolitizadamente. la capacidad de adaptarse inmediatamente a las mas variadas y rápi damente cambiantes condiciones de lucha. formará la línea acabada y total? ¿No vivimos acaso en un momento de esta índole en nuestra vida de partido. Lograr una síntesis que le permita captar. La lectura se dispone para un interlocutor masivo y comienzan a sondearse las posibilidades de las imágenes del cinematógrafo.

Debe parecerse a una imagen. En una palabra. Una novela del demi-monde o del bajo fondo. Si se trataba de las multitudes.. [10] Entonces. Para decirlo de una manera benjaminiana: se trataba de la prensa política en la era de la reproductibilidad técnica. y con ello el mito. antes que nada. parco en estos folletines. lo popular sería lo masivo. puesto que son los co ndensadores sociales de las pasiones que fluyen en la sociedad. árido y milanés para el gusto rom ano. Y en esa disputa. la masificación de la información. la constitución de un interlocutor masivo. estaba introduciendo algunas limitaciones que fijaba n el marco donde resonaría la escritura periodística. alrededor de las cuales se congregan las voluntades en un esfuerzo realizador. esto es. Yo dudo mucho de que un artículo político de Nitti o un ensayo filosófico de Benedetto Croce halle lecto res en el Corso Umberto. completando: Allí mismo donde las apariencias engañan. de pecado. que son otras posibili dades. El lenguaje adquiría una secuencia diferente a la que se utilizaba en el siglo pasado. porque las palabras tienen que suscitar sentimientos que capturen nuestra atención. tampoco deben b uscarse interpretaciones economicistas. Algo parecido había percatado el propio Mariátegui durante su estadía en Italia. La política ingresaba de lleno en la literatura. Entre ellas se encuentran varias reflexiones sueltas. decirse de una sola vez sin dar demasiados rodeos. suponía la misma cuestión. si de lo que se trata ahora es engarzar la pulsión a una acción determinada. El policial sondeaba el lenguaje que hablaba la gente. lo novelesco. resulta un diario demasiado adusto. que habla más a la imaginación que a la razón. un melodrama de amor. por el fattaccio político. Había en aquella utilización una profunda sospecha de la sensibilidad social que se gestaba en la c iudad. pero sobre todo suscitaba los mismos sentimientos. de las ideologías. la política debe disputarse también en el plano de las apariencias. Y junto al follet ín el policial. Con el desarrollo de la técnica. La técnica ponía a la prensa en otro lugar. Cada corriente filosófica deja una sedimentación de sentido común : este es el documento que prueba su efectividad . Se necesitan otro tipo de entonaciones. o mejor dicho. Sabe que el fascismo usó l as creencias de la clase subordinada. plenas de potencia dinámica. El público de esta prensa degusta cotidianamente su fattaccio. La prensa. redefinían el espacio para la política. precisamente. de la comunicación en tanto problema para la política y problema también para la prensa. Así como la masificación de la política necesitaba de nuevas formas comunicacionales. La prensa del partido tampoco debería dejarlas de lado cuando se trata de disputar. transforma al ciudadano en un militante y en un creyente. Tiene que ser contunde nte. Nada importa que el fattaccio sea casi siempre el mismo. de vendetta. que involucra el problema de la comunicación. digo. De ahí el papel que tienen las crónicas policiales en la redacción de un periódico. todos los días. La vida en la ciudad se había masificado y su representación se hacía con unos medios que podían contener aquella masificación. Antes que jactarse y apurarse denostar por supersticioso o sublime. En esta prensa tiene un puesto preferente el hecho de la crónica: el fattaccio. la técnica permitió ligar dos instancias: lo popular y lo masivo. Si se quiere llegar a la mul titud no basta. se vuelve masivo. Por tanto. Nuevas estrategias. la crónica policial condensa el común sentido de las cosas. allí mismo debería recalar. lo teatral. la posibilidad de expandirse más allá de una elite actualizada. En realidad se trataba de limitaciones si se tiene en cuanta la retórica particular que se estaba poniendo en tela de juicio con el uso de técnicas de reproducción masiva. se requería de otro lenguaje. Es en ese sentido en que deben entenderse las apostillas sobre el periodismo. Pero no estamos hablando simplemente de una determinación tecnológica. Ya de por sí. Como decía Horacio González hace tiempo: Cuando los de abajo juzgan por las apariencias y aún así. la prensa del partido tiene que repensarse desde la posibilidad técnica. En una prensa peculiarmente romana: la prensa del mediodía. asumiendo de la misma manera sus propios objetivos.): es en el plano de las aparienci as. El Corriere della Sera de Milán. Esta es la importancia de la prensa como mecanismo de mistificación. pues la gente se zambulle sobre ella antes de arribar al resto del las páginas. De seguro que la crónica policial tiene que tener su espacio. Roma se refleja en su prensa. [11] Del mismo modo. Y en ello.. Recordemos que Gramsci esta escribiendo en plena experiencia fascista. de una prensa que llegue a la multitud. imponía otros recorridos para la palabra. las grandes teorizaciones que deconstruyan las minucias que tienen lugar. El romano del Corso Umberto no se interesa en política sino por lo episódico. con una voluptuosidad totalmente romana. está claro que una política contrahegemónica tiene que usar la misma artillería. al menos sin eufemismos. el problema de la comunicación. ni si quiera sirven. La técnica. Depende de donde se le mire. Tal vez sea en esta época donde mejor se plantea. la stampa de l mezzogiorno. Este es el punto: hablar con imágenes -palabras. y con ello la comunicación masiva. La utilización de estos lenguajes reproductibles poco tienen que ver con la necesidad de capturar energía monetaria. el sentido que asume la hegemonía en la sociedad.En aquel entonces. para Gramsci. La amplificación de la política. entonces la técnica se disponía eficazmente. Cada estrato social tien e su sentido común y su buen sentido que en el fondo es la concepción de la vida y del hombre más difundida. no se equivocan (. Creer y actuar porque se cree sería la fórmula. y también sus propios prejuicios. sus propios temores. la literatura que más se acercaba a la experiencia mítica era indudablemente el folletín. que son otros tantos disparadores sobre la sección correspondiente a los policiales y al uso de los titulares. Y tratándose de la prensa. El público necesita. p ues si por el contrario se tiene en cuenta el desplazamiento de la política con motivo de la prensa masiva. La palabra tiene que ser clara. la técnica. donde los hombres toman partido. La prensa permite emplazar ideas motoras que son otras tantas imágenes visuales. Se necesitan otras tantas palabras pesadas para disputar las propias multitudes.

Una escritura que interpela nu estros sentimientos. Pero hay más: pues el punto de partida tiene que ser también los valores populares. en cierto sentido. no para despolitizarla sino para dramatizarla. No se trata de soslayar la discusión reflexiva. Dificultad del arte de los titulares. [16] El mito entonces. Ya vendrá el momento de complejizar. Pero advirtamos que cuando decimos lenguaje no hablamos simplemente de una modificación en el uso de las acepciones. según Gramsci. los problemas de la gente. Como se puede advertir es el mismo problema que con el mi to. Las multitudes no se movilizan con terorizaciones sobre El Capital de Marx. Existe la misma variedad de esquemas sentimentales y de motivos: la tragedia. La emoción es un componente importante a la hora de escoger las lecturas. Conan Doyle e la fortuna del romanzo poliziesco en el cual se indaga. como aquella fantasía artística. en el sentido de que no sólo trata de satisfacer todas las necesidades de su público sino que se esfuerza por crear y desarrollar estas necesidades y por ello de estimular. que deberían satisfacer algunas exigencias: indicar sintéticamente el tema central tratado. que susciten pasiones. una aproximación estética. También los titulares están determinados por el público al que el diario se dirige y por la actitud del diario con respecto a su público: actitud demag ógica-comercial cuando se quieren aprovechar el sentimiento predominante en el público como base de partida para su mejoramiento. [13] En estos casos. Lo dijimos: se trata de mitologizar el marxismo. la discusión se impregna de otro temperamento. procede de una toma de cuerpo. Gramsci entonces. honor. y buscando una razón psicológica para explicar el fenómeno. el drama frenéti co. que sirve de pretexto para la interpretación. despertar el interés o la curiosidad impulsando a leer. Ese es el punto de partida. Es por eso que encontramos advertencias como estas: Respecto de los Titulares: Tendencia a titulares grandilocuentes y pedantes en opuesta reacción a hacer titulares periodísticos. más allá de esta sospecha que comparte entre comillas. El análisis incluso en estos casos. resul ta singularmente complejo. [15] La excepcionalidad de las situaciones que se relevan son el quid de la cuestión. En otro lugar. también habrá que exponer las cosas con otra entonación. pero para entonces será una argumentación con convicción. el texto literario del drama. Digo entonces: Primero la pasión (una política -pasión ) luego la reflexión. elemental y popular . Para Gramsci se lee un libro por impulsos prácticos y se relee por cuestiones artísticas. [12] Por eso decimos que Gramsci está atento a estos nuevos lenguajes. en el sentido de que las pasiones representadas sean las más profundamente humanas y de más inmediata constatación (venganza. Integral. a su público y de aumentarlo progresivamente. [14] No se trata de una posición anti-intelectualista. la cuestión de la difusión masiva en todos los niveles de la sociedad que tiene el policial. siempre presente. amor materno. Y dicirse con el lenguaje de la gente. El Corriere della Sera no publica novelas por entregas. Tratándose de las multitudes. Se trata del periodismo integral . Maquiavelo planteaba la figura del Príncipe como el símbolo que sirviera para aunar y organizar la voluntad dispersa conforme a la invención de una volunt ad colectiva. o sea anodino e insignificantes. una forma de evadirse de la rutina cotidiana. Pero primero se trata de los impulsos. Como se puede observar se trata de distinguir los auditorios y los momentos. captará nuestra atención consciente. dirá que al marxismo le falta una idea -motriz. Después llegaremos a otro lugar y se comenzará paulatinamente a enlazar los acontecimientos hasta politiza rles del todo. Tiene que ser una palabra apasionada. la organización de imágenes que produzca n afectos. sino postergarla para otro momento. cargar la Segunda Internacional sobre un horizonte artificial. en una segunda lectura. El sentido común no es algo rígido e inmóvil. incorporadas a las costumbres. es también decir que los problemas tienen que relativizarse a su contexto. . Gramsci cita un artículo de Aldo Storni. El titular Breves indicaciones sobre el universo como caricatura de titular y pretensioso. Mientras tanto si se quiere llegar a las multitudes habrá que repensar el marxismo sobre una nueva estrategia comunicacional. también es cierto que se escoge este tipo de géneros por afinidades culturales.). pero su página policial tiene todas sus características con el agregado de la noción. la farsa. sino que se transforma continuamente.histórica. que se dirige a nuestras pasiones. Nuevos para la política. Escribir la política con el lenguaje del policial. etc. de que se trata de hechos verdaderos. Después vendrá. La palabra tiene que impregnarse de la misma vibración que transcurre en la calle. sino. la intriga ingeniosa e inteligente. por el contrario. O esta otra sobre la crónica pol icial: Es fácil observar que la crónica de los grandes diarios se redacta como una inacabable Mil y una noches que se concibe con rasgos de novela por entregas. enriqueciéndose de nociones científicas y de opiniones filosóficas. arriesga: Se trataría así de una manifestación de rebeldía contra la mecanización y la standarización de la vida moderna. Necesitan de mitos. habrá que utilizar otras nuevas formas si se quiere llegar a ellas. De todas maneras. se procura que no sea difícil no psicológicamente complicado. Ya vendrán los tiempos en que habrá que agregar todo lo que tuvo que sacarle a la teoría. Una política-pasión como un impulso inmediato a la acción que nace en el terreno permanente y orgánico de la vida económica pero lo supera haciendo entrar en juego sentimientos y aspiraciones en cuya atmósfera incandescente el cálculo mismo de la vida individual obedece a leyes diversas de las del provecho individual. Toda toma de consciencia.

123/4. Barcelona. cit. Nuevamente se trata de subjetivizar la política. Por eso para Gramsci el mito es la novedad en la política. p ero el mito que se politiza. cit. que tuvo Gramsci si tenemos en cuenta el protagonismo que la propaganda tendrá en el devenir alemán. Tiene sus contorsiones. En otra nota de sus cuadernos de carcel que lleva como título precisamente mitos históricos . del economicismo sostenido por el aparataje burocrático que piensa a la política como técnica de medición de las condiciones objetivas de producción. independientemente de cuales sean esas condici ones objetivas. O al revés: pensar en el mito es emplazar a la política como actividad creativa.R. Siente curiosidad por el uso que se está haciendo del imaginario mítico. Ya dijimos que el anti -intelectualismo entre comillas que esgrime Gramsci. [2] Antonio Gramsci. de fusionar el campo de las ideas con el de la practica. [8] Lenin. Pero a su vez el mito desplazó la política a otro lugar. sino también por las corrientes de la derecha germana que también apelan a la ingeniería mítica antes que a la r etórica libresca para corresponderse con las multitudes. 1988: p. [5] Antonio Gramsci. p. 72 y 73 respectivamente. Bs. Son lenguajes que se superponen. [17] No sabemos el resultado de estos ensayos. El mito postula a la política como una actividad que requiere permanentemente de la imaginación. Mito y política aparecen superpuestas. el mito es la forma política que parece atravesar todo el espectro de la política. Digamos de paso que estas palabras que surgen de la propia escritura de Gramsci recuerdan el nombre de aquel libro d e Renán ( La reforma intelectual y moral ) Es decir. Por último. por no decir las previsiones . As. Me estoy refiriendo al problema de la voluntad. Sabe de las ambivalencias de cual quier experiencia mítica. p. El mito llevó la política a regiones contundentes y parece no haber camino de regreso. El mito restituye a la política al campo de la autonomía. p. p. 1997. el partido necesita de una filosofía de la praxis. al sentir y viceversa. Gramsci se da cuenta de los riesgos del mito. op. ha refundirse en nuevas posibilidades. 1977. La problemática del mito no deja de ser un terreno incómodo para incursionar la política. porque quiere alcanzar determinados fines. [6] Lenin. Con la mera abstracción teórica no basta (no llegaremos a ningún lado). op. digo bien. El Príncipe Moderno en Política y Sociedad. Anteo. Península. [1] Antonio Gramsci. p. De lo que se trata es sustraerse de la ortodoxia determinista. [7] Lenin. que el mito hace depender la política de las condiciones subjetivas. Desde la derecha a la izquierda. nos llevó nuevamente a la problemá tica del mito. [4] Antonio Gramsci. se necesita una política concreta que enlace las multitudes a la filas que se pretende. 251 y 252 respectivamente. comienzan a confundirse. ¿Qué hacer? Problemas candentes de nuestro movimiento. 77.esa imagen-fuerza que permita pensar en una pasión organizada y permanente. Porque bien se podría decir: el mito o la política de la voluntad . Y esto lo dice no solamente por el cotidiano fascista.. 249 y 262 respectivamente. pero nos quedan las intuiciones. Por eso la política se constituye como una forma concreta y eficaz d e presentar el mito de la misión histórica de un pueblo. Bs. 75. suponía también una reforma moral e intelectual. 70. El destacado es nuestro. 254. [3] Antonio Gramsci. p. Aquellos términos que durante más de un siglo permanecieron separados y separables. p. Paso del saber al comprender. al sabe r (1932) en El materialismo histórico y la filosofía de Benedetto Croce. Digo entonces. es decir. Y agrega: el punto a estudiar es justamente el siguiente: por qué una determinada forma es concreta y eficaz o más eficaz que otra. Nueva Visión. Gramsci hace referencia que está estudiando las consignas del tipo Tercer Reich que provenían sobre todo de aquellas vertientes. del sentir al comprender. El Príncipe Moderno . En fin. E. . El Príncipe Moderno . El destacado es nuestro. As. otras dos palabras más sobre el mit o gramsciano. el mito es la herramienta que se pasa de mano en mano.. donde la política se redefine desde el campo mítico. Se debe reconocer como necesarios determinados medios aunque sean propios de los tiranos. El Príncipe Moderno . La política que se mistifica. Dice: tanto sirve a los reaccionarios como a los demócratas. Y esa manera de combinar la teoría y la política.

Nueva Visión. p. As. p. 108. El alma matinal y o tras estaciones del hombre de hoy. 174. Bs. Ediciones Puentealsina. p. [14] Antonio Gramsci.. Los intelectuales y la organización de la cultura. 1950. p. 163. As. As. Antonio Gramsci Prólogo a El p ríncipe moderno y la voluntad nacional popular. 269. op. Bs. 1998. 25. . Nueva Visi ón. Lima. Para nosotros. 1961. Los intelectuales y la organización de la cultura.. Bs. Amauta. [13] Antonio Gramsci. [10] Horacio González. Los intelectuales y la organización de la cultura. p. As. 13. [11] José Carlos Mariátegui. Lautaro. 149. p. [17] Antonio Gramsci. p. Literatura y Vida Nacional. Sobre la política y sobre el Estado moderno. 177 y 181 respectivamente. [15] Antonio Gramsci.[9] Lenin. Notas sobre Maquiavelo.. p.. Bs. [16] Antonio Gramsci. Literatura y Vida Nacional. p. 1997. 24. [12] Antonio Gramsci. 1971. cit.

You're Reading a Free Preview

Descarga
scribd
/*********** DO NOT ALTER ANYTHING BELOW THIS LINE ! ************/ var s_code=s.t();if(s_code)document.write(s_code)//-->