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Historia institucional cisterciense

L.J. LEKAI, Los Cistercienses Ideales y realidad, Abadia de Poblet Tarragona , 1987.

© Abadia de Poblet

Prólogo

Es un verdadero desafío la tarea de presentar en un solo volumen la historia de una institución
religiosa tan antigua, influyente y ampliamente extendida corno la Orden cisterciense. Mi
primer intento, The White Monks (1953) y sus versiones francesa (Les moines blancs, 1957) y
alemana (Geschichte und Wirken der Weissen Mönche, 1958) tuvieron, no obstante, acogida
favorable. Sin embargo, en los últimos veinticinco afios ha cambiado completamente el punto
de vista tradicional sobre los comienzos cistercienses y una gran cantidad de estudios
recientes modificaron y ampliaron nuestro conocimiento del resto de la historia.

Como el trabajo original en inglés estaba agotado hacía algún tiempo, pensé publicar una
segunda edición revisada y corregida, pero el enorme volumen del material aparecido me
convenció bien pronto que la mejor solución era escribir una nueva obra. En ella he tratado de
lograr una nueva historia de la Orden, que, a pesar de ser totalmente independiente y mas
completa que The White Monks, conservara el carácter narrativo y la estructura de ésta.
Modifiqué completamente todo lo referente a los siglos XVII y XVIII en base a los estudios
que había publicado con anterioridad en Analecta Cisterciensia; The Rise of the Cistercian
Strict Observance, que apareció corno volumen aparte, trata de un aspecto particular.

Entre todos los hermanos de religión y colegas que siguieron la evolución de esta obra con
sincero interés, debo particular agradecimiento al Prof. Polycarpo Zakar, director de Analecta
Cisterciensia, por la lectura y valiosas sugerencias relativas a los capítulos de los orígenes
cistercienses; al Padre Crisógono Waddell, de Getsemaní, por su ayuda generosa
facilitándome información sobre los recientes acontecimientos trapenses; a Dom Jean Leclerq,
nuestro dottor universalis en los estudios monásticos, por sus valiosos comentarios del
capítulo «Espiritualidad y cultura»; al Prof. Meredith Lillich de la Universidad de Syracuse,
por sus autorizadas observaciones sobre el capítulo «Arte»; al Padre Maur Cocheril (†), de
Port-du-Salut, por el magistral diseño de los mapas, dibujados especialmente para este
volumen.

Debo, con todo, la mas profunda gratitud a la Dra. Rozanne Elder y al Prof. John
Sommerfeldt, ambos de la Universidad de Western Michigan, que leyeron el original,
corrigieron el estilo y me hicieron notar los diversos errores y omisiones. Por la misma causa
también debo mi gratitud al Prof. Giles Constable, de la Universidad de Harvard, que leyó
todo el manuscrito en su redacción final. Es innecesario añadir que asumo toda la
responsabilidad por los posibles errores.

Sea ésta la oportunidad para reconocer mi deuda de gratitud con mi amigo y compañero de
trabajo en el campo de los estudios cistercienses, Prof. Coburn V. Graves de la Universidad
Estatal de Kent, el primer americano que reservó The White Monks. Con su maestría en el
latín medieval me ayudó a eliminar muchas incorrecciones en la traducción de los
documentos.

Para terminar, una merecida palabra de reconocimiento por la labor que desarrolló el cuerpo
directivo de The State University Press, en especial el director, el Sr. Paul H. Rohmann, y el
editor, el Sr. Michael A. Di Battista. Su cálido apoyo al proyecto desde su iniciación, pasando
por las incontables horas de arduo trabajo que dedicaron a todos los detalles del proceso de
publicación, ha excedido los mas altos niveles de servicio profesional. Que el éxito de este
libro sea su merecida recompensa.

L.J. Lekai

Reformas monásticas del siglo XI

El año mil puede ser considerado con toda justicia como un punto clave para la historia de la
Europa cristiana, por razones de mayor importancia que el simple hecho de poner fin a diez
centurias.

El llamado Renacimiento Carolingio había fracasado como primer intento para establecer la
paz, la prosperidad y el orden sobre las Runas del Imperio Romano. El orgulloso imperio de
Carlomagno se derrumbó a causa de la enemistad entre sus nietos, y las llamas vacilantes de
la piedad y la erudición monásticas fueron extinguidas por una nueva oleada de invasiones
bárbaras. Los vikingos atacaron por el norte, los sarracenos por el sur, los húngaros por el
este, y al final del siglo IX el problema ya no era la preservación de la civilización cristiana,
sino la supervivencia del mismo cristianismo.

Nuevamente los bárbaros cabalgaban o navegaban a voluntad a través del continente: Roma y
París llegaron a ser tan inseguras como Burdeos, Marsella o Nápoles. Ruinas humeantes de
otrora importantes abadías, marcaban pequeños puntos sobre la campiña devastada, mientras
que el papado se hundía basta llegar al nivel de una institución degradada, de significación
estrictamente local.

Sin embargo, bacía la mitad del siglo X comenzaron a multiplicarse los signos de esperanza.
Cedió la furia de las invasiones bárbaras cuando los vikingos y los húngaros se afincaron en
sus tierras recién conquistadas, abrazaron el cristianismo y se convirtieron en elementos
constructivos con un lento proceso de recuperación. El sajón Oton I impuso cierto orden en
las tierras de los germanos, renovó el Imperio y rescató al papado de las garras de poderosas
familias romanas, perpetuamente enemistadas entre sí, mientras que la expansión rápida de
Cluny restauraba en Europa occidental la confianza y el respeto por el monacato.

Hacia el final de la centuria se había logrado un cierto grado, elemental, de orden y seguridad
frente a la invasión. Este logro, por modesto que parezca, sirvió de base para la espectacular
explosión de energía creadora que dio origen a la nueva civilización del alto Medioevo. En el
siglo XI, las instituciones del feudalismo alcanzaron su pleno desarrollo. La misma era fue
testigo de la aparición de ciudades medievales y de una reactivación notable del comercio y la
industria. Las nuevas escuelas catedralicias y municipales eclipsaron a los primitivos centros
monásticos de enseñanza y prepararon el camino para las universidades. Los laicos
aprovecharon ventajosamente las nuevas oportunidades, y burócratas prepararos oficialmente
comenzaron a reemplazar a obispos y abades en las posiciones administrativas del gobierno.
Los artistas, estudiosos y poetas ya no fueron en adelante humildes admiradores e imitadores
de la antigüedad clásica.

La arquitectura románica exhibía una asombrosa originalidad en los detalles de ingeniería y
decoración. San Anselmo, Arzobispo de Canterbury, puede ser considerado con justicia el
padre de la Escolástica, y su contemporáneo, el Duque Guillermo IX de Aquitania, un pionero
de la poesía cortesana o trovadoresca. En Lombardía se reanudó el estudio del Derecho
Romano, que a su vez inspiró al Derecho Canónico. Pero no hay una ilustración mas
dramática, ni prueba mas concluyente, del vigor enorme y de la auto confianza de esta
Europa, que el afortunado contraataque contra los infieles: la heroica Reconquista de España
y la Primera Cruzada, que llevó a los caballeros franceses a miles de kilómetros de distancia
para recuperar Jerusalén.

Con todo, la razón por la cual los historiadores modernos consideran indudablemente el siglo
XI una era de revolución, comparable por su impacto, con la Reforma o la Revolución
Francesa, es el cambio repentino, conocido comúnmente como reforma Gregoriana, que tuvo
lugar en el campo de las relaciones Iglesia estado. En realidad, «reforma» no es el término
mas apropiado. Fue una violenta exigencia en pro de un cambio drástico, y no un simple
esfuerzo para eliminar abusos y volver a un cierto modelo primitivo de vida eclesial. En
realidad, se entabló una lucha ideológica tendente a adaptar antiguas tradiciones y establecer
un nuevo orden en el mundo mas acorde con las circunstancias que habían cambiado.

Después del breve experimento carolingio, se había logrado un equilibrio aparentemente
duradero en las relaciones Iglesia-Estado en los Imperios Otonianos y la primera época del
Salico. Balance caracterizado por una interpretación de ecclesia y mundus.

El emperador no era simplemente un gobernante secular, sino rex et sacerdos, con la doble
obligación de proteger y propagar la Iglesia, con amplia autoridad sobre funciones y
nombramientos eclesiásticos. En forma similar, la jerarquía estaba completamente integrada
en la naciente sociedad feudal y unía a la administración de los sacramentos, una variedad de
tareas gubernamentales, judiciales y aun militares.

Las autoridades papal e imperial se superponían en extensas áreas, y la tutoría moderada del
emperador sobre el papado no solamente era aceptada, sino también frecuentemente esperada.

Este estado de cosas se hizo mas visible que nunca bajo Enrique III (1039-1056), un asceta
piadoso y austero, un monje bajo apariencias mundanas. En el Sínodo de Sutri (1046),
Enrique puso fin a un cisma escandaloso. Destituyó a tres competidores para el trono papal
(Benedicto IX, Silvestre III y Gregorio VI) y manejó los hilos para las elecciones sucesivas de
tres papas, el tercero su propio tío, León IX (1049-1054), primer reformador «gregoriano».

Subitamente, en 1059, se produjo un cambio brusco de actitud, con el famoso decreto de
elección papal y con la publicación del no menos sensacional Tres libros contra los
simoníacos, del Cardenal Humberto de Silva Candida. Bajo la consigna de «libertad para la
Iglesia», comenzó la lucha contra la influencia secular en la administración eclesiástica y la
interferencia clerical en los asuntos seculares. La primera puede ser simplificada
convenientemente como el «Conflicto de Investiduras», la segunda como diversas medidas
contra la compraventa de cargos eclesiásticos (simonía) y el matrimonio clerical (nicolaísmo).

Ambos aspectos de la lucha alcanzaron su punto mas dramático bajo el pontificado de
Gregorio VII (1073-1085), cuyo objetivo incluía evidentemente la reorganización total de la
sociedad cristiana, apuntando hacia una separación institucional de Iglesia y Estado. Esto
implicaba el propósito de despojar al emperador de sus poderes cuasi sacerdotales, formar un
clero moralmente purificado, rigurosamente apartado de los conflictos mundanos, asegurar al
Papa jurisdicción externa y efectiva sobre toda la Iglesia, y garantizarle un papel decisivo en
caso de conflictos seculares y eclesiásticos.

Este programa revolucionario no pudo ser puesto en practica en su totalidad, ni por Gregorio,
ni por sus sucesores, pero durante cincuenta alíos de debate constante, cada faceta de la vida
cristiana, incluyendo el monacato, fue reexaminada críticamente. La renovación monástica del
siglo XI sólo puede ser comprendida correctamente, por tanto, como parte integrante de la
Reforma Gregoriana. La renovación se hizo inevitable, no desde luego por razón del declinar

moral o la relajación de la disciplina, sino porque los monjas se vieron forzados a encontrar
un nuevo lugar en una sociedad cambiante.

Los sucesos se parecían a la magia óptica de los antiguos calidoscopios. Cuando el observador
mueve el tubo, todas las partículas están obligadas a moverse, adoptando a cada instante un
urodelo distinto de colores, y un perfecto equilibrio y armonía. Siguen un camino erróneo los
que tratan de justificar cualquier reforma monástica significativa acumulando abusos y
delitos.

Por desgracia, las flaquezas humanas han sido siempre evidentes, aun en los monasterios mas
perfectos. Mas el siglo XI no mostró ningún signo visible de «decadencia» monástico. Por el
contrario, durante el abadiato de Hugo el Grande (1049-1109), alcanzó su apogeo el imperio
de Cluny, con sus innumerables filiaciones, directas e indirectas. La ola de críticas dirigida
contra el monacato benedictino en el siglo XI, puede ser explicada en gran parte por el hecho
de que Cluny y sus filiaciones fueron lentas en darse cuenta de los cambios ocurridos a su
alrededor y mas lentas aún en adaptarse a las nuevas condiciones.

En realidad, contrariamente a la opinión expresada con insistencia, la espiritualidad
cluniacense no tuvo un papel directo en la génesis de la Reforma Gregoriana. El Abad Hugo
no fue un defensor entusiasta de las ideas extremas de Gregorio, y en lugar de apoyarlas, trató
de mediar entre el papa y Enrique IV. El influjo de este gran abad en el resultado de la famosa
confrontación de Canosa ha sido atentamente estudiado.

La critica de las formas tradicionales de monaquismo proviene de diversas fuentes, pero con
mayor frecuencia de los propios monjes.

El mejor conocido, y seguramente el mas influyente, de los críticos fue san Pedro Damiano,
quien a despecho de su encumbrada posición en la Curia, se refería a sí mismo corno a un
«monje pecador» (peccator monachus). Acusaba a muchos abades de su época de ostentación
mundana: pasaban mas tiempo en las cortes reales que en sus monasterios, estaban mas
versados en política que en materias pertinentes a su condición abacial; estaban
constantemente envueltos en litigios sobre propiedades y rentas. No sentía admiración por los
grandes constructores que embellecían sus iglesias y agrandaban sus abadías, ni podía resistir
a la tentación de relatar una misión del famoso Abad Ricardo de Saint-Vanne en el infierno,
condenado a levantar andamios a perpetuidad en castigo a su gusto extravagante por la
arquitectura refinada. El Cardenal Pedro no apreciaba el esplendor litúrgico y criticaba «el
sonido innecesario de las campanas, el canto prolongado de los himnos y el uso conspicuo de
adornos». En su visita memorable a Cluny, en 1063, observó que los distintos oficios
litúrgicos eran tan prolongados que, en la rutina diaria, había apenas media hora para que los
monjes conversaran entre sí. Deploraba al mismo tiempo la falta de penitencia y
mortificación, particularmente en comida y bebida.

Otras críticas del monacato, cuyo número podría multiplicarse a voluntad, fueron lanzadas
contra los laicos y los niños que por varias razones vivían entre los monjes y otros forasteros;
contra monasterios construidos tan cerca de las ciudades que hacían peligrar su soledad,
contra los viajes innecesarios y la vagancia de los monjes…

Señalaban que el status clerical de muchos monjes servia simplemente corno un pretexto para
el abandono del trabajo manual, y que asumir tareas pastorales conducía a una competencia
inoportuna con el clero secular. De hecho – proseguían los críticos – muchos abades

usurpaban la autoridad episcopal y ávidamente adquirían iglesias y variedad de beneficios
distintos, cuya posesión era impropia de monjes.

El descontento del clero secular con la conducta monástica se hizo evidente en numerosos
sínodos provinciales que tuvieron lugar en Francia a través de todo el siglo XI. En 1031, el
Sínodo de Bourges destacó las virtudes de obediencia y estabilidad y amenazó con la
excomunión a los monjes vagabundos. El Concilio de Tolosa, en 1056, atacó a los abades que
desatendían sus deberes y enfatizó sobre la virtud de la pobreza, bastante olvidada. En 1059,
como resultado de una reunión similar efectuada en Roma, se increpó a los monjes por su
vanidad de tratar de conquistar altas posiciones y dignidades elevadas. En los sínodos
subsiguientes de Tolosa (1068) y Rouen (1074), se prescribía a los monjes adherirse a la
observancia de la Regla de san Benito sin mitigar sus indicaciones relativas al silencio,
vigilias, ayuno y vestimenta.

Parece que, a los ojos de muchos contemporáneos, la raíz de tales abusos radicaba en el
descuido por parte del monje de su papel y lugar religiosos ocupados dentro de la Iglesia. Esta
convicción esta expresada en los escritos de Guillermo de Volpiano († 1031), el reformador
de Saint-Bénigne en Dijon, quien deploraba que no hubiera distinción entre la conducta del
clero y la del pueblo y entre los sacerdotes y los monjes. Su sobrino, Juan de Fécamp, trató el
tema en forma todavía mas tajante, cuando siguiendo a Gregorio el Grande, insistía en que
debía existir una línea claramente divisoria entre los laicos y el clero, y un lugar distinto
también para los monjes, cuya vida debía transcurrir en penitencia y soledad.

A despecho de sus incongruencias, debe reconocérsele a los monjes de la época el valor de
realizar visibles esfuerzos, por auto reformarse, siguiendo las pautas sugeridas por sus
críticos. Con gran fervor se multiplicaron las nuevas fundaciones desde Calabria hasta
Bretaña, mientras prácticamente todas las abadas antiguas de cierta reputación emprendían la
ardua tarea de enmendar sus costumbres.

Las tres ideas básicas que parecen haber guiado la renovación monástica del siglo XI fueron:
pobreza, eremitismo y vida apostólica. Estos tres conceptos se superponían y en cierta forma
se integraban en la regla de san Benito; por consiguiente, su reaparición dio por resultado las
viejas formas monacales.

Lo que las nuevas fundaciones tenían de original era, en gran parte, la forma peculiar con que
estaban combinados estos tres elementos básicos.

La riqueza y el lujo eran los blancos principales de los críticos contemporáneos, mientras los
reformadores recomendaban con ahínco la pobreza, como primer paso hacia una renovación
profunda. Un nuevo énfasis respecto de la pobreza surgía como reacción espontánea a la
prosperidad. Este problema se sintió tan agudamente en el siglo XI, que los reformadores, en
su búsqueda de soluciones, pasaron por alto la Regla de san Benito, y llegaron hasta la
pobreza de Cristo en la Cruz y a la de los Apóstoles y sus discípulos. Aparentemente, el
movimiento comenzó en Italia y se difundió rápidamente por toda Europa al alborear el siglo.
A las herejías dualistas que resurgían, desdeñando las cosas materiales y condenando bienes y
posesiones, se sumaba el impacto causado por predicadores de la pobreza, medio desnudos y
fantasmagóricos, que erraban en las monas rurales en número cada vez mayor.

No sólo los sacerdotes y monjes, sino también los laicos quedaron fascinados con la idea de la
pobreza absoluta, como indica claramente el muy estudiado ejemplo de los Patarini, en el
norte de Italia.

Desde este punto de vista, no pueden considerarse como extremas las enseñanzas de san
Pedro Damiano, estrictas como eran. Reemplazaba la moderación benedictina (sufficientia)
con la severidad (extremitas) y la miseria (penuria), estimulaba a sus discípulos a ir descalzos,
dormir en lechos duros y satisfacer solamente sus necesidades mínimas en el vestir, comer y
beber. Considerando que Dios debe ser la única propiedad del monje, el manejo de dinero era
algo abiertamente pecaminoso y una violación del contrato hecho por el monje cuando
firmaba su profesión. Damiano exhortaba a sus discípulos: «Volvamos, amados, a la
inocencia de la Iglesia primitiva para aprender a renunciar a las posesiones y disfrutar de la
simplicidad de una pobreza real».

Ninguna comunidad religiosa pudo escapar al impacto producido por esta tendencia. Los
«pobres de Cristo» (pauperes Christi), llegaron a ser referencia acostumbrada de monjes y
clérigos regulares, y fue una frase repetida con frecuencia en las cartas de Gregorio VII.

Nada puede atestiguar mejor sobre el poder avasallador de este ideal que el singular intento de
Pascual II (previamente monje en Vallombrosa) por lograr una solución al Conflicto de las
Investiduras. En 1111 propuso, ante el asombro de Europa, que a cambio de la eliminación
completa de cualquier tipo de interferencia secular en cuestiones eclesiásticas, la jerarquía
nombrada por el emperador debía renunciar a las posesiones que les habían sido concedidas
por la corona.

El restablecimiento de la vida eremítica, corno aspiración y fenómeno histórico a la vez,
estaba íntimamente vinculado al nuevo concepto de la pobreza. El ermitaño no sólo se
apartaba de la sociedad, sino que vivía en renunciamiento y total pobreza, tanto interna corno
externa.

San Jerónimo señalaba que «el desierto ama a los desprendidos» (nudos amat eremus). Los
orígenes del movimiento se remontan a los desiertos de Egipto y Siria en los primeros siglos
del cristianismo. Sobrevivió corno forma de vida religiosa especialmente en oriente, a pesar
de la creciente popularidad de la vida cenobítica. Ademàs, parece que la continuidad de la
vida eremítica no sufrió interrupciones hasta el siglo XI, aun en Occidente.

Lo que resulta novedoso en esa época es su enorme popularidad, su rápida difusión geográfica
y su penetración en todos los estratos de la sociedad existente. Para explicar hechos obvios se
han propuesto varias conexiones entre el movimiento y los problemas socio-económicos del
siglo XI. Pero la conexión entre ambos sigue siendo muy ambigua, porque tales condiciones
diferían enormemente de un lugar a otro, mientras que la atracción bacía el eremitismo parece
haber sido universal.

Dado que el resurgimiento de la vida eremítica se hizo visible primero en Italia, se pensó
frecuentemente que el movimiento fue inspirado por anacoretas orientales, que se instalaron
en la península cuando el avance del Islam los forzó a abandonar su suelo natal. Nunca se
habían roto por completo los contactos religiosos entre Italia, y el Imperio Bizantino, y unos
pocos ermitaños no podrían haber importado una novedad de tales consecuencias. Si bien fue
significativa la influencia local de ciertos anacoretas bizantinos, corno san Nilo de Calabria,
tales hechos aislados no pueden explicar satisfactoriamente la difusión de este tipo de vida al

norte de los Alpes. Probablemente sea mas acertado suponer que la vida eremitica, así corno
la nueva y estricta interpretación de la pobreza, surgió tomo reacción al tipo de vida
monástica que prevalecía por entonces; una protesta espontánea contra la rutina diaria,
confortable y apacible, de los monjes de las grandes abadías, que ya no constituían desafío
suficiente para almas anhelantes de la vida heroica de los Padres del Desierto.

Esta actitud significa, sin lugar a dudas, que a los ojos de la nueva generación de
reformadores, la vida eremítica aparecía como superior a la vivida bajo la Regla de san
Benito. Consecuentemente, se concebía al monasterio como un mero lugar de preparación
para los futuros ermitaños.

Pedro Damiano lo puntualiza de la siguiente forma: «Así tomo el sacerdocio es la meta de la
educación clerical, lograr la habilidad en las artes es el propósito por el que concurren a clase
los dramáticos, y un alegato brillante es la culminación de las horas monótonas del estudio de
las leyes, así la vida monástica, con todas sus observancias, no es sino una preparación para
una meta aún mas alta: la soledad de la ermita». Afirmaba que el monasterio era adecuado
para el enfermo y el débil, pero que aquellos que eligieran quedarse allí para siempre,
únicamente podrían ser tolerados.

El perdurable influjo de cada ermitaño, mientras éste permaneció verdaderamente en soledad
y aislamiento, plantea un problema especial. Es obvio que esa gente, no importa cuan
profunda o rica haya sido su espiritualidad, moriría sin dejar huella. Por otro lado, la presencia
de discípulos facilitaría la transmisión de valores espirituales, pero destruiría la soledad y
haría caer al ermitaño en algún tipo de organización, que era justamente lo que ellos trataban
de evitar. Los individuos son efímeros. Únicamente las instituciones tienen existencia
duradera. La mayoría de los grandes ermitaños del siglo XI resolvieron el dilema haciendo
concesiones, y terminaron como fundadores de comunidades religiosas, cuya soledad estaba
amalgamada con elementos cenobíticos.

Camaldoli, Fonte Avellana, Vallombrosa, Fontevrault, Savigny, Grandmont, la Grande
Chartreuse y Obazine son simplemente las mas conocidas de una serie de fundaciones
eremíticas similares, donde un marco institucional garantizaba la supervivencia de una
especial espiritualidad, mucho después de la desaparición de los anacoretas fundadores, y de
la pérdida de popularidad del movimiento.

El tercer incentivo para la renovación monástica fue el afán por imitar la vida de los apóstoles,
o mas especialmente la vida de la comunidad apostólica de Jerusalén, en pobreza, sencillez y
caridad mutua.

Debe tenerse en cuenta, sin embargo, que en el siglo XI la palabra «apostólico» no tenía corno
significado predicar el Evangelio o desempeñar otras tareas de «cura de almas» (cura
animarum); se podía muy bien seguir a los apóstoles dentro del programa de los
contemplativos, y aun de los ermitaños. Al mismo tiempo, la atracción por la «vida
apostólica» se extendía mucho mas allá de los círculos monásticos. Inspiró a canónigos
regulares, a predicadores ambulantes, a movimientos laicos de pobreza y muchos aspectos de
la Reforma Gregoriana. Nada demuestra con mayor elocuencia la fuerza potencial del
movimiento Como la dificultad que experimentaron las autoridades eclesiásticas al tratar de
contener el creciente número de predicadores errantes, dentro de los límites de la moderación
y la ortodoxia. Hasta una personalidad tan renombrada corno Roberto de Arbrissel, el

«Acerca de la verdadera vida apostólica» (De vita vere apostólica). abad de Deutz. De acuerdo con Esteban de Muret. fruto del trabajo de sus antecesores. El problema puede solucionarse mediante acomodaciones fieles de las tradiciones genuinas. un importante «pobre de Cristo» de la generación siguiente. sigue siendo dudoso que tales manifestaciones tuvieran la fuerza representativa de un «movimiento» característico del siglo XI. dile que a la orden del Evangelio. De hecho. una organización tradicionel no puede asegurar su readaptación efectiva simplemente volviendo atrás. La influencia de la Iglesia primitiva sobre el monaquismo es tan antigua corno el monaquismo mismo. y en consecuencia. Aquellos que propusieron tales movimientos se sintieron obligados a disfrazar sus intenciones Como intentos de volver a las tradiciones antiguas y santificadas. la comodidad y el confort del cual gozaban. pero es muy dudosa la medida en que los reformadores monásticos del siglo XI eran conscientes de la naturaleza de su tarea o la sinceridad con que eran adictos al pasado. llegaba aún mas lejos: «Si quieres consultar los pasajes mas importantes de las Escrituras. La novedad era la urgente y extendida exigencia de reformar las comunidades religiosas a la luz del Nuevo Testamento. muchos autores se refieren a otro movimiento con ellos relacionado: «El retorno a las fuentes» del monaquismo cristiano. Por consiguiente. continuaba. debían volver sus espaldas al mundo y buscar una vida renovada en la sencillez. atribuido a Ruperto. pobreza. En el Concilio de Roma. rupturas con el pasado. los cambios radicales en la composición de la sociedad necesitaban de reformas institucionales. Las consecuencias de tales interpretaciones fueron indudablemente claras. Además de los tres motivos de renovación monástica que acabamos de describir. abandonar sus espléndidos dominios. fue severamente amonestado por el Obispo de Rennes a causa de su apariencia grotesca y su comportamiento extravagante. las reglas escritas por el hombre tienen importancia secundaria. Para ser dignos de su herencia apostólica. Los monjes debían liberarse de los lazos de la sociedad feudal. Aunque es innegable que todos los reformadores trataron de justificar sus exigencias con referencias bíblicas. Pedro Damiano obligaba a sus seguidores «a volver a la inocencia de la Iglesia primitiva». que es la base de todas las reglas». a los Padres del Desierto o a la Regla de san Benito. En tales circunstancias. hacia observancias y procedimientos que se reconocen como antiguos.fundador de Fontevrault. su ceremonial complícalo. hayan generado entusiasmo universal entre los monjes. «si alguien te pregunta a qué orden religiosa perteneces. Al mismo tiempo. por tanto. Reformadores de todos Los tiempos y de diversos tipos han empleado la misma táctica para vindicar sus novedosos enfoques. los apóstoles habían sido monjes. en 1059. Hildebrando usó virtualmente las mismas palabras al exigir la restauración de la vida comunitaria de la primera centuria. Pero es muy raro que los cambios. los monjes son los auténticos sucesores de los apóstoles. El comienzo de los cambios institucionales pertinentes manifestaba un sano instinto de supervivencia. Un tratado de comienzos del siglo xii. encontraras que todos ellos parecen decir muy claramente que la Iglesia se originó en la vida monástica». trabajo manual y caridad. la Regla de san Benito fue la adaptación de la regla apostólica (regula apostólica). innovaciones. Ya se ve que estaban en una posición difícil para .

estaba al alcance de todos los monjes. tomaron de ella solamente ciertos pasajes. y reaccionaron adhiriéndose en forma muy sincera a la Regla. mientras que el fervor por una observancia mas recta de la Regla fue la razón esencial para la fundación de Cister. vivida fuera de toda complicación mundana.interpretar auténticamente sus fuentes. Bernardo de Tiron y Vitalis de Mortain (en Savigny) adoptaron actitudes similares. mientras aconsejaba a sus discípulos seguirla «en todo». Al mismo tiempo que rendía homenaje a la Regla de san Benito. y por consiguiente la Regla no eximía de los preceptos de los Padres. Sin embargo. No sólo Vallombrosa fue fundada en base a la autoridad de san Benito. Es muy posible que los reformadores de la generación posterior hayan tomado conciencia de las contradicciones inherentes a tales enfoques. de los anglosajones. que habían vivido anteriormente. Esto hizo posible una amplia gama de fundaciones: las abadías basilicales en Roma. otros. las «abadías de oración» y «abadías de peregrinación» carolingias. Al insistir en la observancia meticulosa de ciertos pasajes de la Regla. La mayoría de los reformadores. No encontraba ninguna incompatibilidad entre los conceptos monásticos de san Benito y los de sus antecedentes en el desierto. corno Esteban de Muret. pero ese nivel no pudo ser mantenido indefinidamente. San Benito adaptaba su legislación a las distintas facetas de la fragilidad humana. En esto. en forma virtualmente idéntica. él mismo anuló gustosamente en la practica 72 capítulos de la Regla para poder vivir de acuerdo sólo con el setenta y tres en toda su extensión. por la simple razón de que permanecían ignorantes de las diferencias fundamentales que separaban la mentalidad de las postrimerías del imperio romano de la del mundo que les tocaba vivir. mas no así los . Pedro Damiano fue el heraldo mas claro de las abadías de soledad. corno san Bruno. se ingeniaba para leerla a través de su propia idea de la mortificación. grado de perfección monástica al que nunca se había llegado antes. fue el deseo de establecer una vida heroica de mortificaciones. sino que Juan Gualberto «comenzó a estudiar su significado con mucha aplicación e intentó observarla en todo su vigor». prácticamente la ignoraron. Esta asombrosa libertad puede observarse en la variedad de interpretaciones contradictorias de que fue objeto la Regla de san Benito. el cual se refería justamente al ejemplo de los Padres del Desierto. Nadie se atrevió a rechazar su autoridad. pero el Santo no tenia intención de suplantar leyes penitenciales aplicadas a los pecadores. Pedro Damiano y sus herederos establecieron una vida de ascetismo heroico y sus abadías lograron un. pasaban por alto el espíritu de moderación que la gobernaba. alegaba que la Regla había sido escrita para guiar almas inherentes. Los reformadores siguieron su instinto para echar mano del os medios a su alcance. aunque profesaban devoción incondicional a la Regla. Unos pocos. Probablemente. El común denominador de todos los esfuerzos reformadores del siglo XI. por lo cual instaba a sus seguidores a vivir de acuerdo con la Regla o con las instituciones y conferencias de los Padres. Su texto. no tuvieron escrúpulos en interpretarla de acuerdo con las necesidades del momento. las de culto cluniacenses y las abadías de soledad del siglo XI. Pero paralelamente los reformadores trajeron consigo el germen de una época de relativa decadencia. las «abadías misioneras» o «abadías culturales». Juzgando a san Benito manifiestamente moderado. los fundadores de las nuevos instituciones monásticas tuvieron realmente éxito. desde san Benito de Aniano a Roberto de Molesme.

De esta nueva generación de monjes. que debían tener en cuenta las limitaciones del hombre común y no las ambiciones de unos pocos: santos y héroes. Así. probaba ser mas perdurable que el fuego de los entusiastas espirituales. . los cistercienses quedaron a la vanguardia de la historia religiosa para los siglos venideros.nuevos reformadores. la mayoría de las fundaciones eremíticas o semieremíticas se desintegraron. la sabiduría del Santo legislador. fueron absorbidas por las reformas sucesivas o cayeron en el olvido. Una vez mas. Rehusaban reconocer la verdad respecto de las instituciones destinadas a perdurar.

un grupo de monjes concibió la idea de realizar. vizconde de Beaune. poco después de 1033. después de algunos meses. con el apoyo material proporcionado por la nobleza local. y en 1074 se unió a un grupo de ermitaños en los bosques de Collan. Allí. señor de Maligny. Teodorico y Ermengarda fueron nobles. rebasaron ampliamente el talento del santo fundador. En realidad. quienes pasaron allí algún tiempo. y estaban establecidas en doce diócesis. pequeñas casas dependientes del monasterio. y Roberto volvió a Troyes como simple monje. sirvió como abad en Saint Michel-de- Tonnerre. hecha por san Roberto en 1075. pasó poco tiempo en la abadía de su profesión. Sin embargo. Profesó siendo muy joven en la abadía de Montier-la-Celle cerca de Troyes. donde llegó a ser prior. cada vez más complejos. una abadía de observancia cluniacense. Pronto los desconcertados monjes de Molesme. emparentados probablemente con los condes de Tonnerre y con la casa de Reinaldo. Con la colaboración de esos ermitaños. su abadiato terminó abruptamente. El rápido crecimiento de esta nueva congregación monástica atestigua claramente la validez de la idea original de Roberto. Entre 1068 y 1072. le convencieron y consintió en volver a su abadía. Pronto su sinceridad atrajo a buen número de seguidores y. como indica su empresa de Molesme. Pero este lugar le resultó todavía menos acogedor que Saint-Michel. Sus progenitores. parecían estar influenciados por sus cargos posteriores en Molesme y Cister. un priorato dependiente de Montier-la-Celle en Provins. Roberto había tenido una considerable experiencia de la vida monástica. En 1082. Molesme atrajo a san Bruno y sus compañeros. publicada en el siglo XIII. practicadas dentro de la comunidad monástica. Alrededor de 1090. otras prioratos dependientes o abadías. fundó en 1075 el monasterio de Molesme en la diócesis de Langres. Roberto nació alrededor de 1028 en algún lugar de Champaña. eran lo más cercano al ideal de vida religiosa. Hacia 1100 eran casi 40. fue elegido o nombrado prior de Saint-Aroul. una fundación mejor planeada y con mejores resultados. cerca de Riel-les-Eaux. en terrenos apropiados. la afluencia de vocaciones y las donaciones generosas hicieron posible un cierto número de fundaciones. Los primeros años de la vida de Roberto están rodeados por la oscuridad.De Molesme a Cister No se puede relatar la historia de la fundación de Cister sin mencionar un intento previo de reforma monástica: la fundación de Molesme. se mantuvo firme en su creencia de que las normas del ascetismo del desierto. Por una razón u otra. el mismo Roberto llegó a la conclusión de que su lugar no estaba ya en su propia abadía y se unió a un grupo de ermitaños en Aux. Aunque insatisfecho con el tipo de disciplina imperante en Cluny y atraído por la vida solitaria. y los escasos datos aparecidos en su Vita. en la diócesis de Langres. antes de partir hacia las montañas de Grenoble. en la diócesis de Sens. Algunas eran simplemente cellae. pero los problemas de organización y control. en los bosques de Cister. la cuna de la Orden de los Cartujos. donados para tal fin por Hugo. Molesme se convirtió en una de las abadías reformadas de más éxito de finales del siglo XI. Pero .

y que Alberico. . Estos temas suscitaron discusiones y se sucedieron ásperos debates. De esta forma. se grabó profundamente en la mente de los futuros fundadores de Cister la dedicación absoluta a la Regla. dando como razón principal «la tibia y negligente» observancia de la Regla en Molesme. visitaron al Arzobispo de Lyon Hugo de Die. que fue erigida en abadía hacia fines de 1096 o principios de 1097. una pequeña cella en la diócesis de Ginebra. Estos incidentes desafortunados no significaban forzosamente la decadencia moral del cenobio molesmense. Un compromiso formal parecía irrealizable. cuatro de sus partidarios más íntimos. El problema fundamental radica en el hecho de que el grupo reducido de ermitaños que la fundaron se vio sobrepasado numéricamente por las nuevas vocaciones.si se da crédito a la Vita. que él prometía seguir «en el futuro más estricto y perfectamente». prior de Molesme. legado papal en Francia y activo promotor de la Reforma Gregoriana. En consecuencia. con todo el encono de las controversias religiosas que continuaron por años. rentas de iglesia. que sería puesto en práctica en el futuro. Hacia 1090 Molesme había acumulado beneficios eclesiásticos y diezmos. niños (oblati) y praebendarii. dedicada exclusivamente al servicio de Dios. un lugar que de otra forma hubiera permanecido desconocido. esto es. de suerte que perdieron el control sobre la disciplina. una vida sin el estorbo de compromisos mundanos. que conservaba intacto. de la cual el abad Roberto había tratado precisamente de escapar. poco después. La expansión de la abadía y su buen nombre. Ordericus Vitalis y Guillermo de Malmesbury. Todo esto encajaba perfectamente dentro de las tradiciones monásticas habituales de la época. el secretario inglés del abad Roberto. con mejores resultados que los obtenidos en Molesme. Si vamos a dar crédito a cronistas famosos de la nueva generación. pero estaba muy lejos del aislamiento y pobreza soñados por Roberto. gente que ofrecía sus bienes a la abadía a cambio de casa y comida para toda la vida. entre ellos nuevamente Alberico y Esteban. pero la polarización de los temas en discusión ayudó a reajustar un programa de reformas. hermanos (conversi). Probablemente en otoño de 1097 el abad Roberto y cierto número de monjes. aldeas y siervos y la propia abadía bullía de sirvientes legos (famuli). a lo que se sumó una aguda suspicacia hacia Cluny y una clara conciencia de las desagradables consecuencias que traía consigo una relación demasiado íntima con la sociedad feudal. Algunos de los monjes ermitaños se cansaron de los altercados continuos. El documento de este último acontecimiento daba un énfasis muy significativo a la dedicación de los monjes por cumplir mejor la observancia de la Regla de san Benito. Roberto juzgó conveniente apoyar el peso de sus argumentos en alusiones frecuentes a la Regla de san Benito. todas bajo la irresistible influencia de Cluny. entre ellos Alberico y Esteban. viviendo «por algún tiempo» en Vivicus. Ambos serían futuros abades de Cister. Molesme comenzó a parecerse más y más a las otras abadías prósperas de la vecindad. mientras la mayoría hostil insistía en la legitimidad de las costumbres de Cluny y rechazaba los propósitos del abad como novedades religiosas impracticables. Reviste aún más importancia el hecho de que este documento se debiera a la pluma de Esteban. atestiguara legalmente el acontecimiento. Roberto le presentó su plan para una nueva fundación. y dejaron Molesme para hacer una fundación en Aulps. parecen atestiguar lo contrario. hicieron otra escapada.

incluía algunas moradas rústicas y. la más probable se refiere a su posición. Los monjes de Molesme observaron con alivio los preparativos de los disidentes. vizconde de Beaune. Es fácil que no tuviera ningún interés en inmiscuirse en un asunto que potencialmente podía tener consecuencias embarazosas. Pero pronto. Ese año. como este arreglo parecía servir a los intereses de ambas partes en el cenobio molesmense. la erección canónica que transformó las construcciones primitivas en abadía. Por algunos años la nueva fundación no fue conocida por este nombre. situada dentro de la diócesis de Chalon- sur-Saône. Roberto. en cuya diócesis estaba ubicado Molesme. Roberto y sus compañeros deseaban vivamente llevar una vida ascética en pobreza y perfecta soledad. pero es más lógico suponer que actos legales tan trascendentales tuvieron lugar durante el verano de 1098. .Hugo. ofreció un terreno de su propiedad. que ciertamente habían llegado allí con anterioridad. obispo de Langres. Sin duda. bendijo el proyecto. como los Apóstoles de Cristo. según consta en documentos posteriores. pero en realidad. En esto no se vieron defraudados. y poco después de su partida eligieron como nuevo abad a un tal Godofredo. visiblemente impresionado. tomando una frase del Deuteronomio (XXXII. proveyéndose de lo necesario con su propio trabajo. donde los recién llegados rezaron sus primeros oficios. 10) calificaba como «un lugar de horror y completa soledad». Sin duda. hasta una vieja capilla. que no estaba gravado por impuestos o servicios debidos a un tercero. probablemente. que fue investido a su debido tiempo por el Obispo de Langres. Su etimología tiene distintas explicaciones. el juramento de obediencia del abad Roberto al obispo Gualtero de Chalon-sur-Saône. construyendo algunos refugios temporales y plantando para la cosecha otoñal. que el autor del Exordium Cistercii. Estaba ubicado a unos 20 Km. ni que el abad Roberto considerara necesario su permiso. animó a los peticionarios «a perseverar en su santo propósito» y. al sur de Dijon. el Domingo de Ramos coincidía con la festividad de san Benito. en una zona boscosa muy tupida. parece no haber tenido ninguna ingerencia en este hecho. viejo benefactor y pariente del abad. La fecha tradicional de la fundación. donado a tal propósito por Reinaldo. Aunque era vasallo de Otón. autorizó a Roberto y a sus seguidores a dejar la abadía y retirarse «a otro lugar» donde pudieran «servir al Señor sin perturbaciones y en forma más provechosa». Según el Exordium Cistercii. o los votos de estabilidad de los monjes respecto del Nuevo Monasterio. y se lo eligió más por su significado simbólico que por hecho señalado alguno que hubiera tenido lugar en la dura vida diaria de los nuevos moradores. podrían haber sucedido en esa fecha. porque la supervivencia en el bosque debió haber sido realmente dura. fue el 21 de marzo de 1098. estando «a este lado del tercer mojón» (cis tertium lapidem miliarium) del antiguo camino romano entre Langres y Chalon-sur-Saône. la finca. duque de Borgoña. el pequeño grupo de monjes-ermitaños había buscado un lugar como ése. pasaron los primeros meses talando árboles. A comienzo de 1098 se alistaron veintiún monjes para seguir a Roberto al lugar de un «nuevo monasterio». noticias provenientes de Molesme alteraron el ritmo de oraciones y trabajo manual. sino simplemente como el Nuevo Monasterio (Novum monasterium). El lugar ya tenía nombre: en latín Cistercium (en castellano Cister y en francés Cîteaux).

cuyos familiares poblaban la abadía. de la misma forma que desconcierta a los historiadores modernos. afirmaba en su crónica (Gesta regum Anglorum). con su acostumbrada inconstancia. Esta última opinión se apoya en la crónica de Guillermo de Malmesbury. No se discutía el retorno forzoso de todos los disidentes. Así. ofreció la dimisión para facilitar el retorno. Seguramente. Si Roberto. la fundación que había planeado personalmente con cuidado y devoción. sugiriéndole simplemente que «si era posible. El sínodo tuvo lugar probablemente a fines de junio de 1099 en Port-d’Anselle. y las penurias del primer año en Cister lo debían haber afligido mayormente que a sus compañeros. Sin embargo. mandaron una delegación a Roma para conseguir que el Papa Urbano II ordenara el regreso del abad a Molesme. Godofredo debía sucederlo sin nueva elección. estaban escandalizados por los hechos turbulentos acaecidos en la comunidad. donde el Obispo de Langres tomó partido por los monjes de Molesme. Los nobles de la vecindad. Probablemente. se permitía regresar a todos aquellos monjes del Nuevo Monasterio que prefirieran seguir a Roberto. Godofredo. asegurando que en el futuro no se intentaría atraer monjes de una comunidad a otra. sino solamente de Roberto. seguido por los monjes que estaban más unidos a él que a Cîteaux. que se les permitía conservar hasta la festividad de la Pasión de san Juan Bautista (29 de agosto). Por otro lado. Sospecharon graves abusos cometidos en la misma. Roberto aceptó el veredicto del legado sin resentimiento aparente y. se cuestionó allí por primera vez la legalidad de la separación de Cister. después de lo cual el Arzobispo Hugo declaró que el Abad Roberto debía volver efectivamente a Molesme. proseguía el documento. apenas veinticinco años después del hecho. donde reanudó sus tareas abaciales y gobernó hasta su muerte en 1111. la vuelta de Roberto a Molesme. Su veneración popular como santo fue reconocida oficialmente en 1220 con su canonización. Hugo de Lyon. el cambio repentino en el corazón de Roberto y su retorno voluntario a Molesme dejó perplejos a sus contemporáneos. Dado que no había esperanzas de que éste volviera voluntariamente. Los que optaron por permanecer en la misma. el mobiliario de la iglesia y los textos litúrgicos. que habían visto complacidos la partida de su inquieto abad reexaminaron su actitud crítica. Al Nuevo Monasterio se le permitía conservar la «capilla» del Abad Roberto. decidieron que la forma más eficaz de salir del paso. su sucesor. abandonara la comunidad. que eran más jóvenes. retornó a Molesme. quizá la mayoría de los veintiún fundadores. como probaban experiencias anteriores. excepto el valioso breviario. Al mismo tiempo. era. esto es. no debía haberse dado cuenta de que su defección podría hacer peligrar la supervivencia del Nuevo Monasterio. sacara al abad de su soledad y se lo devolviera a su abadía». y Molesme comenzó a experimentar las consecuencias de la opinión pública hostil.Los monjes. quien. El legado mostró igual reticencia en dar la palabra final por sí solo y llamó en consulta a varios obispos y a algunas otras personas honorables y estimadas. y en 1222 el calendario cisterciense señalaba su fiesta el 29 de abril. que después del retorno del éxodo quedaban . podían copiarlo en ese lapso de tiempo. El Papa no quiso decidir la cuestión contando con el testimonio de una parte sola y confió el espinoso problema a su Legado en Francia. era un hombre gastado a sus setenta años. El peligro se hizo más agudo por el número de monjes que siguieron su ejemplo.

la primera de las muchas viñas que Cister llegó a poseer posteriormente. duque de Borgoña y. su hermano Hugo. y que los delegados enviados al Papa pidiendo su retorno. no parecen ser los auténticos. inicio de una ininterrumpida tradición cisterciense. tanto material como espiritual. La restauración del texto original del Exordium magnum fue posible únicamente después de descubrirse. muy probablemente en julio de 1099. Las primeras listas de los abades de Cister ni siquiera mencionan su nombre. La bula de Pascual II. que se hicieron enormes esfuerzos para volver a escribir o suprimir los pasajes incriminatorios. Estos tres documentos. Cuando. Sin embargo. consagrada por el Obispo Gualtero de Chalon el 16 de noviembre de 1106 y dedicada a la Santísima Virgen María. porque se le atribuyen la consolidación. ordenó que los habitantes del Nuevo Monasterio «estén seguros y libres de toda perturbación… bajo la protección especial de la Sede Apostólica… excepto la obediencia canónica debida a la Iglesia de Chalon». los que ayudaron materialmente a los monjes. El ex-legado Hugo de Die y el Obispo Gualtero de Chalon le otorgaron idéntico favor. Debió haber sido un hombre de habilidad y carácter firme. Alberico encontró inadecuado el sitio del primer emplazamiento y lo cambió casi un kilómetro más al norte. Cardenales Juan de Gubbio y Benito. de Cister. Otón les aseguró el uso de los bosques circundantes y donó Meursault. debido a la escasez de agua. contaban con su consentimiento previo. en el cual reprendía a Roberto por su deserción inexcusable. Aún más significativa fue la bula de protección papal que Alberico obtuvo de Pascual II. dada la posición harto debilitada de Cîteaux y la amenaza de nuevas presiones de parte de Molesme y otras abadías poco amigas. quienes visitaron Cister de paso por Borgoña. Alberico solicitó cartas de recomendación a los nuevos legados papales. pero la misión en Roma de los monjes delegados Juan e Ilbodo fue un éxito rotundo. por casualidad. no fue el vizconde de Beaune. apoyándose evidentemente en fuentes cistercienses. uno de los fundadores de Molesme. luego de su muerte acaecida en Tierra Santa en 1101. Ese documento era de vital importancia. El resentimiento cisterciense hacia Roberto era todavía evidente hacia el año 1190. compuso su Exordium Magnum. . tal como están publicados en el Exordium parvum. fue el primero en divulgar el rumor de que Roberto tuvo un entendimiento secreto con sus adictos en Molesme. fechada el 19 de octubre de 1100 y conocida en la historia cisterciense como el «Privilegio Romano». quien había sido prior bajo Roberto y. acogió de buena gana la orden de las autoridades. es muy probable que Hugo haya proveído el material necesario para la construcción de la primera iglesia de piedra de Cister. El mismo autor. Después de la donación inicial del lugar para el nuevo establecimiento. cuando Conrado. Para conseguir su propósito.solamente ocho monjes en Cîteaux. esta actitud llegó a convertirse en motivo de situaciones tan embarazosas después de su canonización. sino Otón. monje de Claraval y posteriormente abad de Eberbach. tan pronto como éste sucedió a Urbano II. probablemente. la pequeña comunidad del Nuevo Monasterio eligió en su lugar a Alberico. Por consiguiente. Poco después de la partida del Abad Roberto y de sus adictos. un manuscrito sin corregir en el año 1908.

ocurrida el 26 de enero de 1109. y los ejemplos de Camaldoli y Vallombrosa lo habían impresionado vivamente. sin posibilidad alguna de equivocación. tuvo la oportunidad de observar cómo un noble proyecto era víctima de la corrupción. se nota una rápida expansión del patrimonio de Cister. sin embargo. los monjes eligieron abad al prior Esteban Harding. Este reglamento. los monjes adoptaron el hábito blanco. gracias a su excelente relación con la nobleza de la vecindad. Por ese entonces. con un amigo llamado Pedro.Aunque el documento no puede ser considerado como el comienzo de la «exención» cisterciense. alrededor de 1085. y les garantizaba la libertad y seguridad necesarias para una expansión futura. ensamblada en un sólido marco legal y en un estadio de expansión sin precedentes. de acuerdo con los modelos lotaringio y cluniacense le influyeron poderosamente durante los primeros años de su adolescencia. De la correspondencia entre Alberico y Lamberto. por su parte. bajo el escapulario negro. un inglés. en el Dorsetshire. Probablemente. Aprobaba al menos implícitamente la disciplina particular que los monjes practicaban. La invasión normanda arruinó a su familia. Heredó un simple monasterio que gozaba por entonces de cierto prestigio entre las innumerables abadías reformadas. una simple conjetura del autor. y tuvo que huir primero a Escocia y luego a Francia. completó su educación en París y. parece constituir. Al convertirse en abad de Cister. dotada de un programa claramente formulado. la primera persona en la historia de la Orden que puede ser reconocida como un genio creador. Esteban estaba preparado para hacer uso de sus conocimientos. confirma la decisión de Portd’Anselle y la existencia legal e independencia de la abadía. emprendió una larga peregrinación a Roma. y de constatar que ésta se originaba en una organización interna precaria y en la intervención externa. Después de la muerte de Alberico. Una tradición inmemorial indica que. le ofreció la oportunidad de completar su formación y conocer los problemas contemporáneos de la reforma monástica y eclesiástica. Francia. En Molesme. reformadas por san Dunstan († 988). abad de Saint-Pierre de Pothières se deduce. miembro de la segunda generación cisterciense. que hasta entonces sólo había tratado de encontrar un lugar a salvo dentro del convulso mundo monástico. y pasó parte de su juventud en la abadía benedictina de Sherborne. y dejó tras de sí la primera Orden de la historia monástica. o más bien crudo. y Lamberto le respondió con un elaborado ensayo erudito. Esteban era un joven con un futuro prometedor. Alberico le preguntó la aceptación y el significado correcto de ciertas palabras latinas para uso del scriptorium de Cister. Alberico escribió las primeras Instituta para el Nuevo Monasterio. De acuerdo con el Exordium Parvum. debió sentirse profundamente influido por el espíritu de san Pedro Damiano. Las ricas tradiciones monásticas celtas y anglosajonas. A su retorno les llamó la atención la nueva empresa emprendida en Molesme. el muy debatido capítulo XV de la famosa narración. quedaron impresionados y decidieron unirse a la comunidad. de modesta prosperidad. Durante su viaje por Italia. también refugiado de Inglaterra. por lo que recibieron el nombre popular de monjes blancos. que el resto del mandato de Alberico transcurrió en una atmósfera tranquila. bajo el abadiato de Alberico. Desde el comienzo de su administración. Esteban nació en el seno de una familia noble anglosajona hacia 1060. de su experiencia y su habilidad como organizador para asegurar el éxito de dicho monasterio. donde ambos comprendieron su vocación monástica. En un período de 5 o 6 .

el surgir de Cister de la oscuridad hasta un lugar prominente. Bredero en 1961. Alrededor de 1115. «era tal el número de hermanos en Cister. los monjes establecieron sus primeras granjas. de una belleza cautivadora. Es concebible que se haya acelerado dicha fundación. a la vez. tanto en el texto. Cualquier derecho sobre diezmos que retuviera el donante. Las ilustraciones de la Biblia y de los Moralia in Job. consiguieron los famosos viñedos. Hacia el final de su narración. el escritor se refiere a Esteban y sus monjes. Por supuesto. los bienes raíces más valiosos de Borgoña. como «suplicando. La fama posterior de san Bernardo cegó seguramente al autor de estas líneas. que fueron consultadas por la ayuda de algunos eruditos rabinos judíos. clamando con lágrimas en los ojos ante el Señor. dando pruebas de que. por ese entonces. Debido a la gran capacidad del scriptorium de Cîteaux. al sur de Cîteaux. de gran precisión y. muchos estudiosos modernos creyeron que Bernardo fue admitido en abril de 1112. acercándose casi a las puertas de la desesperación. y tuvieron tal éxito que. justo antes de recordar la llegada del joven Bernardo y sus compañeros. de las cosechas. el abad Esteban reunía más condiciones de erudito que de economista. y la magnética personalidad de Esteban. Su erudición lo capacitaba para emprender tareas que podrían poner a prueba el talento de los investigadores más modernos. Más aun. Aimón de Marigny les concedió Gilly-les-Vougeot. Bretigny y Gremigny.años. que fueron. cuando partió un grupo de monjes hacia La Ferté. anticipándose a la llegada de los nuevos candidatos. Para aclarar tales problemas. a causa de carecer casi por completo de sucesores». arrancando día y noche profundos y prolongados suspiros. fueron las más notables de toda su época. nominal. como en la melodía. mientras los primeros manuscritos de la Vita prima indican claramente que ese acontecimiento tuvo lugar en 1113. quizá. Gergueil. Recibieron varias donaciones como «limosnas libres». intentó verificar que todos los himnos cantados por sus monjes. Con la misma intención. examinando las variantes en el texto de los códices del Antiguo Testamento a su disposición. Ese piadoso fraude tenía la intención de demostrar que la fundación de La Ferté había sido posible sólo gracias a la llegada de Bernardo. que hizo todo lo posible para mostrar que Cister no tenía posibilidades de sobrevivir sin su espectacular llegada en una situación poco menos que desesperada. se le remitía en su totalidad o se le daba su equivalente en una donación anual. realizadas ambas durante los tres primeros años de su administración. fueran auténticamente «ambrosianos». la mayoría en tierras donadas por la condesa Isabel de Vergy. porque como especifica graciosamente el documento de la fundación. que ni las haciendas existentes eran suficientes para mantenerlos. que fue bienhechora insigne de Esteban y de sus monjes. atrajeron numerosos discípulos y hacia 1112 se planeó una nueva fundación. recurrió a las versiones en hebreo y arameo. resolvió restaurar la Vulgata original de san jerónimo. conocidos posteriormente como Clos-de-Vougeot. posterior residencia veraniega de los abades. ese cuadro de expansión y prosperidad es muy diferente de aquel que el autor del Exordium Parvum trataba de legar a la posteridad. Sin duda alguna. que se materializó en mayo de 1113. Atento a las referencias que hay en la Regla sobre himnos atribuidos a san Ambrosio. pudo conseguir trabajos cuidadosos. En el fondo. Luego se hizo inevitable una segunda casa. pero todavía dentro de los límites de la diócesis de Chalon-sur-Saône. hasta la publicación de los estudios de A. se hicieron interpolaciones relacionadas con la fecha de llegada de Bernardo a Cîteaux. el cenobio cisterciense contaba con algunos de los más grandes talentos artísticos de Francia. ni el lugar en que vivían podía hospedarlos convenientemente». H. que las fundaciones posteriores fueron hechas . Pero es incontrovertible.

. A La Ferté. fechado el 23 de diciembre de 1119. felicitaba a Esteban y a sus monjes y «ponía el sello de confirmación a la obra de Dios que ellos habían iniciado». incluyendo la promulgación de leyes y reglamentos para ser observadas por todas las comunidades. El Papa. desde los difíciles comienzos hasta el éxito resonante. En este mismo año. todas en 1119. Después de una pausa de tres años. en la diócesis de Langres. y decretamos que los mismos tienen validez para siempre. Bouras. «Nosotros. sería mucho más fácil para los historiadores especializados la reconstrucción de la imagen del Cister primitivo. siguieron en rápida sucesión Preuilly en 1118 y luego La Cour-Dieu. más aún. por consiguiente – concluye el Papa –. y pedirle una nueva bula en beneficio de Cister y sus filiaciones. En el nuevo documento.realmente bajo el impacto del movimiento masivo de Cister y Claraval (Clairvaux en francés) iniciado por Bernardo. alegrándonos en el Señor por vuestro progreso confirmamos por la autoridad apostólica esos capitula y constituciones. sino las distintas etapas de su desarrollo continúan dejando perplejos a los estudiosos dedicados a investigar los manuscritos disponibles. en la diócesis de Auxerre. Claraval fue establecida en 1115 por Bernardo. y tomaron la forma de una constitución y una serie de reglamentos. el abad Esteban juzgó aconsejable dirigirse al Papa Calixto II. Si la bula hubiera conservado intactos los textos presentados a la consideración del Pontífice. Hacia el 1119. El texto se refiere específicamente a ciertas capitula y constituciones aprobados después de las debidas «deliberaciones y consentimiento de los abades y comunidades de nuestros monasterios». que anteriormente había sido arzobispo de Vienne. siguió en 1114 Pontigny. había apoyado activamente la fundación de Bonneval haciendo frente a la oposición benedictina. que a la sazón contaba veinticinco años. y en el mismo año vio la luz Morimond. que fueron presentados posteriormente al Papa y aprobadas por el mismo. encaminados todos a la observancia de la Regla de san Benito. recientemente electo. Cadouin y Fontenay. la existencia de un número de casas afiliadas hacía necesario la adopción de ciertas medidas para salvaguardar la cohesión de la nueva Orden. No sólo es debatible el contenido de los primeros reglamentos cistercienses y su constitución. conocía bien Cîteaux. Se alcanzó la meta después de repetidas consultas entre los abades y los monjes.» Esta segunda bula en la historia de Cister es otro mojón en el camino.

La Carta de Caridad ha servido como guía práctica para la reconstrucción de la vida monástica dentro del mismo contexto ideológico. La primera etapa de su desarrollo ideológico transcurrió en Molesme. la tarea de relatar esta historia era bastante simple. La expansión del movimiento a través de las nuevas fundaciones. arrojó serias dudas sobre la autenticidad de este documento. Para el historiador de algunos años. de la Regla de san Benito. Con la intención de probar «cuán canónicamente» se había realizado el hecho en discusión. sobre todo. los elementos básicos de las observancias en Cister. el Exordium Parvum. un movimiento de renovación espiritual y a la narración auténtica de sus orígenes debe seguir. no se habían observado las debidas formalidades canónicas. sino que había surgido de la pluma de uno de los fundadores. afiliadas sin mayor cohesión. Se aceptaba plenamente que la descripción básica de los orígenes cistercienses. que puso sobre el tapete cada faceta de la nueva organización. por tanto. Un programa concreto. la constitución de la Orden naciente. como la materialización de los principios que habían hecho posible al mismo abad llevar a cabo su programa con perdurable éxito. una narración más breve. un nuevo estudio de la tradición manuscrita condujo a una revalorización cabal de todo lo escrito anteriormente sobre los comienzos cistercienses. inclusive los cruciales Instituta de Alberico. dirección capaz. Está escrito como un «documento apologético» cisterciense para defender la naturaleza legal de la fundación de Cister. san Esteban Harding. pero algunos no tienen rasgos de autenticidad. que lo publicó poco después de la muerte de Esteban en el año 1134. se convirtieron en los elementos constituyentes de la primera Orden medieval. prolongados y por el momento ásperos. los futuros fundadores de Cister tuvieron amplia oportunidad de esclarecer sus ideas y expresarlas en una forma simple y concreta: volver a la Regla de san Benito. no sólo relataba los hechos y exponía la doctrina fundamental con incuestionable fidelidad. proyectando el número de una trabazón constitucional. aunque el proceso se asemeja más a una improvisación dictada por las necesidades diarias que a una legislación consciente. un análisis de los ideales que inspiraron al pequeño grupo de monjes fundadores de Cister. por escrito. sino un monje de la misma generación de san Bernardo. quienes sostenían que al establecerse el «Nuevo Monasterio». Durante los debates. no sólo de Molesme. con los mismos medios usados por numerosos monasterios similares para su supervivencia. cohesión y una cierta sensación de victoria lograda sobre una oposición poderosa. El descubrimiento del Exordium Cistercii. sino también de la poderosa Cluny y se entabló un debate de amplia resonancia. El Abad Esteban no parece haber sido su autor. se reconocía a la Carta de Caridad. Pero a partir de la década de 1930. No hay ninguna indicación concreta de que Roberto o Alberico hayan intentado más que afianzar la vida de la comunidad reformista. indujo a Esteban Harding a sentar. y asegurar la cohesión de la congregación monástica en franca expansión.Fundamentos de la Reforma cisterciense La reforma cisterciense fue. El éxito inesperado de Cister despertó los celos. Bajo este punto de vista tradicional. La aplicación práctica de esos principios tuvo lugar en Cister bajo la administración de Alberico. una organización manifiestamente distinta a las muchas autónomas. reunió y transcribió un buen número de documentos. o al conglomerado de las casas benedictinas. la verdadera razón de ser de Cister radicaba en la observancia estricta. pero anterior y más auténtica que el Exordium Parvum. Las referencias constantes a la . contra los cargos de los «monjes negros» de Cluny. De la misma forma. casi al pie de la letra.

sino que vio la luz después de décadas de evolución. El pasaje que nos interesa de la Gesta regum Anglorum de . especialmente el capítulo setenta y tres. y ha situado los problemas jurídicos de la nueva fundación dentro del contexto de la ley canónica del siglo XII. la defensa de la disciplina eremítica dentro de una comunidad monástica era considerada como un desafío al modo de vida aceptado universalmente en todo el «imperio» de Cluny. Para compensar esos inconvenientes. ha dado nuevo énfasis al conflicto entre Cister y Cluny. y la fecha y extensión de las explicaciones. tradicional del Cister primitivo. sino el comienzo de la una vida fuertemente influenciada por los ideales del monacato pre-benedictíno. escrito por san Benito. ricos en referencias a la vida heroica de los anacoretas orientales. de que la oportuna llegada de san Bernardo salvó a Cister de la extinción. Las dos fuentes que proveen de una información sorprendentemente detallada acerca de la naturaleza de la argumentación esgrimida son las crónicas de Guillermo de Malmesbury y Orderico Vital. tiende a corroborar el argumento de que era un joven atraído a la Orden por la personalidad de san Esteban. e historiadores bien informados. y sobre el impacto de la vida eremítica en particular. aquellos que aspiran a una perfección más alta en la vida religiosa. donde el autor declaraba modestamente que la Regla estaba destinada a principiantes. Se produjeron disputas acaloradas entre los dos grupos. Roberto y sus monjes insistieron que no intentaban ninguna novedad. La misma pretensión del autor anónimo. y especialmente los trabajos de san Basilio († 379). seguramente como incentivos poderosos para Roberto y sus compañeros. Desde el comienzo. sino inaceptable para los monjes de Molesme. Dado que el material de que disponemos en este momento no es suficiente para aclarar las dudas surgidas en el transcurso de las últimas décadas. porque la reconciliación de la Regla con el ascetismo eremítico parecía no sólo imposible. que se encuentran especialmente en los Instituta. investigaciones recientes han tratado de arrojar mayor luz sobre los movimientos monásticos contemporáneos en general. los primitivos cistercienses acentuaban instintivamente aquellos elementos de la Regla que satisfacían mejor su estilo de vida eremítica. Lo mismo había sucedido en otras muchas abadías hacia el final del siglo XI. La búsqueda de mayor soledad. En forma similar. así como el texto primitivo. con un cuadro igualmente claro y nítido.Regla de san Benito. La táctica más efectiva contra la acusación de introducir novedades mal vistas fue tomar la Regla por escudo. Al hacer esto. sigue siendo válido el hecho de que los fundadores de Cister intentaron volver a una interpretación más nítida de la Regla. En Borgoña. revelan que no fue el fruto de las primeras reuniones abaciales. Sus esfuerzos no dieron por resultado la restauración de la vida monástica tal como era en el siglo vi. sino volver a la recta observancia del venerable código para monjes. las ultimas investigaciones sobre la Carta de Caridad. ambos benedictinos. Sin embargo. bosquejado con la ayuda de los conocimientos modernos. pero quedan sin aclarar su sentido exacto. pobreza y austeridad obraron. agudos observadores de su tiempo. todavía sin descubrir. los padres fundadores de Cister se vieron forzados a una postura defensiva. Esto ha aumentado nuestro aprecio de fuentes no cistercienses. Esteban Harding había comenzado su redacción. La gran proximidad de Cluny hace resaltar más aún los rasgos peculiares de Cister. después de tomar en cuenta todas estas consideraciones. no es posible todavía reemplazar la imagen antigua. debían consultar las enseñanzas de «los Santos Padres». tenían el propósito obvio de crear una atmósfera de rígida legalidad.

mientras Cluny sufría notorios reveses. Esteban. es evidente que la estricta observancia de la Regla fue sólo uno de los muchos rasgos de los cuales podía estar orgullosa la nueva Orden. pero da importancia al Abad de Molesme y a sus reticentes monjes. llegaron a creer. se basa con toda seguridad en fuentes cistercienses y enfoca la atención sobre Esteban Harding. Cuando sus oponentes «rechazaban persistentemente las cosas nuevas porque amaban las viejas». la aceptación de diezmos y otras prebendas eclesiásticas. los futuros cistercienses redoblaban sus esfuerzos para demostrar que todas sus propuestas estaban tomadas de una fuente más antigua que los usos de Cluny. La Apología es la mejor prueba de que muchos cistercienses. según las palabras de un monje anónimo. y los únicos monjes que vivían de acuerdo a la Regla. que «eran los únicos con alguna virtud. no hay razón para dudar sobre si los temas allí discutidos han sido o no los auténticos. citado por Bernardo. tal como se las recordaba en Molesme. e impulsaba a sus monjes «a observar la Regla de san Benito en todo… de tal suerte que por las huellas de los Padres podamos seguir fervientemente a Cristo». Según Guillermo de Malmesbury.Guillermo de Malmesbury. más santos que ningún otro. Roberto no hacía una distinción clara entre las observancias de los Padres del Desierto y las exigidas por la Regla. atacaba vigorosamente el tipo de vida basado en las costumbres de Cluny. sino también contra «las instituciones monásticas viejas y anticuadas». del mismo modo que los judíos observaron la ley de Moisés». por otro lado. en la Apología (Apología ad Guillelmum). San Bernardo contrasta. Según él. Roberto había criticado violentamente las violaciones de la pobreza. no sólo contra Cluny. todavía en Molesme. Para evitar el oprobio de ser considerados innovadores. y por esa razón «estaban estudiando la Regla con todo cuidado para no perder ni un ápice de la misma». la tradición por sí sola no bastaba para justificarlas. su primer trabajo de vasta difusión. el resto eran simples transgresores». y añadía que todos esos requisitos se cumplían en la Regla de san Benito. Sin embargo. El capítulo correspondiente a la Historia eclesiástica de Orderico Vital fue escrito unos diez años más tarde y repite las exhortaciones de san Roberto. pero. Después de 1124 se encendieron aún más las disputas sobre las observancias monásticas. Sus opositores se empeñaron en demostrar que los criterios imperantes en el Desierto ya no eran aplicables en esas circunstancias. escrita entre 1122 y 1123. y expresar su intención de adherirse a las costumbres tradicionales de Cluny. a las que ésta simbolizaba. san Bernardo vuelve a citar en el texto al mismo cisterciense anónimo que afirmaba: «todos aquellos que hacen profesión de la Regla están obligados a cumplirla literalmente. No es necesario suponer que Esteban o Roberto hayan pronunciado exactamente las mismas palabras citadas por esos autores. bajo la turbulenta administración de Ponce de Melgueil (1109-1122). con su estilo magistral y . Insistía en que los usos permitidos debían estar fundamentados en una regla y apoyados por la razón y la autoridad a la vez. cuando san Bernardo inició un ataque a fondo contra Cluny. A su juicio. no fuera que todos los hermanos los condenaran como inventores de novedades temerarias. y salpicaba sus exhortaciones con referencias frecuentes a «las vidas dignas de imitación de los Padres Egipcios». Algo más tarde. Orderico Vital relata también los mismos debates cruciales. el abandono del trabajo manual. sin ninguna dispensa». los fundadores de Cister «resolvieron observar la Regla de san Benito al pie de la letra. Por entonces los cistercienses habían ganado gran popularidad. en su opinión. El debate terminó en la misma forma en que lo relatara Guillermo de Malmesbury. después de un cuarto de siglo. Era el momento propicio para una contraofensiva a fondo.

El de Cluny repetía los viejos cargos de «inestabilidad». En esos párrafos se hace referencia por primera vez a la admisión de hermanos legos. al igual que Moisés». viviendo del fruto de su propio trabajo manual. pero el prolongado debate fomentó enormemente el espíritu de cuerpo en el campo cisterciense. sobre todo en sus servicios litúrgicos. Se defendía de la acusación de que en Cluny se había descuidado ciertos preceptos de la Regla. con los cistercienses. pero nunca podrían aspirar a ser admitidos entre los monjes de coro. ofrecían simplemente una oportunidad al cisterciense para exponer con notable erudición temas que demostraban la superioridad de los monjes blancos sobre los benedictinos. heraldos del nuevo monacato profundamente reformado según los ideales gregorianos: pobres con el Cristo pobre. al igual que a los monjes. Por el contrario. Es muy probable que algunos de ellos estuvieran unidos a la versión primitiva de la Carta de Caridad y al Exordium Cistercii. que participan de nuestros beneficios materiales y espirituales en la misma medida que los monjes». Se los recibía. Pedro el Venerable. pomposos y comodones. como los Apóstoles. escrito alrededor de 1155 por Idung de Prüfening. modestos en sus viviendas. el Diálogo entre dos monjes (Dialogus duorum monachorum). La primera evidencia concreta de los esfuerzos cistercienses por traducir sus ideales en normas prácticas se encuentra en una colección de 20 párrafos. ellos vivían de acuerdo con la Regla de san Benito que juraron observar. Reconoce de buena gana las virtudes extraordinarias de sus rivales cistercienses. cuando éstos fueron presentados a Calixto II para su aprobación en 1119. hacía alusión a Roberto y a sus adictos. lo que logró al final de su gobierno. un legislador. Con seguridad. y estar . antiguos. en el cual las ingenuas preguntas y las respuestas desacertadas de este último. moderados en el comer y beber. los capitula. Sus contrincantes calificaron las acusaciones de calumnias e insistieron en los rasgos distintivos de la vida cisterciense. El debate continuó durante décadas y produjo casi una docena de panfletos. que eran «a menudo supersticiosas. en detrimento de las costumbres de Cluny. a las sanciones de los Sínodos y aun a la Santa Regla». contrarias a los decretos de la Iglesia. sumados a algunos hermanos legos. con la autorización de sus obispos. Otros párrafos regulaban las nuevas fundaciones. El Diálogo es una larga disputa entre un monje cisterciense y otro de Cluny. Después de un año de prueba. ricos. con la ley que Dios dio a los monjes por medio de san Benito. separados del mundo. que abandonaron el «viejo y discreto» Molesme por las imprudentes novedades de Cister. hace observar irónicamente. cuya primera tarea fue reparar el daño causado por su antecesor. a los Monjes Negros. discretos. que debían ayudar a los monjes en las tareas agrícolas. un benedictino que pasó a ser cisterciense. dando énfasis a la moderación y la caridad como elementos esenciales de las enseñanzas de san Benito. «como nuestros hermanos y ayudantes necesarios. Difícilmente podemos calibrar las excelencias debatidas en tales batallas verbales. sencillos y austeros. el nuevo abad de Cluny (1132-1156). fue el más detallado. que todavía se conservan. e hizo amplio uso de dos grandes novedades: el derecho canónico y el escolasticismo. sólo necesitaban humildad. cuando Pedro el Venerable abogaba por introducir en su abadía algunos de los caracteres distintivos de la reforma cisterciense.su fuerza arrolladora. Cada nueva abadía debía contar por lo menos doce monjes bajo la autoridad de un abad. acercándose al exceso únicamente en materia de ascesis. y sin ningún interés por él. replicó digna y mesuradamente. parcos en el vestir y en todo lo que usan. Uno de los últimos. quienes. podían hacer profesión en la sala capitular. acordes con la Regla. los monjes blancos gustaron el sabor de la victoria.

La primera . aun en el proyectar y construir las iglesias. la recepción de huéspedes. su universal aplicación y su concisa terminología legal. Sin embargo. documento atribuido tradicionalmente a Esteban Harding. el procedimiento para la elección abacial. Describía con gran detalle el tipo y calidad de la ropa. agregando algunos puntos nuevos y editando finalmente una colección de noventa y dos párrafos como las Instituciones del Capítulo General (Instituta generalis capituli). las formalidades de la visita anual. y el cuidado de los enfermos. y en su decoración y amueblamiento.bien provista de libros litúrgicos. «que deben usar los mismos libros para el oficio divino. los Usus conversorum. La Carta de Caridad. del cultivo de la tierra y la cría de animales». Por último decidieron sobre algunas materias litúrgicas y sobre un hecho muy significativo: no fueron admitidos los niños a la profesión. las relaciones con los obispos. derechos de entierro. Fueron únicas en su género sus aclaraciones sobre procedimiento y otras cuestiones puramente legales. y «todas las otras cosas contrarias a la pureza monástica» estaban estrictamente excluidas como fuentes de ingresos. Como vimos anteriormente. Sus autores habían calibrado el material proporcionado por un siglo y medio de experiencia monástica. impuestos. vestir el mismo hábito. el desarrollo de los capítulos generales. Las iglesias. Ambos unidos a los Instituta constituían el manual básico de la vida diaria de los individuos y las comunidades. los Ecclesiastica officia trata problemas litúrgicos comunes a todas las casas. el trabajo en el scriptorium. los monjes no debían realizar trabajos parroquiales o pastorales de ninguna índole. Cualquier proyecto minucioso para ser observado en forma uniforme hubiera resultado ineficaz. en todos los lugares debían prevalecer los mismos usos y costumbres». Se establecía con claridad que las tierras no debían estar muy cerca de posesiones de seglares. acordamos en primer lugar que todos los miembros sigan en la misma forma la Regla de san Benito. pero pasaron unos cincuenta años antes de que éste reuniera sus características definitivas. y aprobaba implícitamente el establecimiento de granjas al cuidado de hermanos legos. especialmente en Cluny y Molesme. La subsistencia de la comunidad debía provenir exclusivamente del «trabajo manual. especificó aún más esas normas. se escribieron otros dos conjuntos de directivos íntimamente relacionados. sino vivir en aislamiento completo con respecto al mundo. las reglas relativas a la compraventa. Todas las casas debían estar dedicadas a la Santísima Virgen María y situadas lejos de las aldeas y ciudades. Para evitar esas tentaciones. Los negocios inevitables con extraños debían ser realizados por los hermanos legos. diezmos. el comportamiento de los monjes durante los viajes. Estas dos colecciones no tienen nada de original. la reunión anual de abades. aldeas. el texto establecía lo que sigue: «para conservar perpetuamente la indisoluble unión entre nuestras abadías. que excluía la carne y sus derivados. la administración de granjas. la conducta de los hermanos legos. si no se asentaba en una firme trabazón constitucional que. así como la dieta del monje. Tras la construcción de los «lugares regulares». el otro. el tercer Abad de Cister debe ser reconocido como el iniciador del esquema. el «capítulo general». derechos provenientes de hornos o molinos. aunque no ponían límite a las haciendas de los monjes. mantuviera unido el creciente número de abadías cistercienses. llamado Consuetudines o «Libro de Usos». muy simple. el castigo de diversos delincuentes. Lo que es más importante. siervos. Al mismo tiempo. Uno. comer la misma comida. pueden considerarse como típicamente cistercienses por su relativa simplicidad y brevedad. respondía a este propósito. ningún monje podía permanecer fuera de la clausura. De esto se deduce. en una palabra. la adquisición de privilegios. de la cual no se deben desviar ni siquiera en cosas de mínima importancia». Desde 1119 a 1151. Se debería evitar cualquier ostentación de abundancia.

Sigue siendo incierto cuál de estos dos documentos fue el aprobado por otra bula. mientras las versiones primitivas exhibían características diferentes muy significativas. que todos estos rasgos que acabamos de señalar pertenecen únicamente a la versión final de la Carta. por un lado. La importancia capital de la Carta de Caridad en su forma definitiva. como el de Cluny. radica en que logró el feliz equilibrio entre autoridad central y autonomía local. siempre y cuando su monasterio se mantuviera dentro de las normas fijadas. comunicar sus impresiones al Capítulo. redactado poco después de que el obispo Humbaldo de Auxerre invitara a «los amantes de la santa Regla» a establecerse en su diócesis. que parecen ser ampliaciones del texto primitivo. después de sucesivas modificaciones. En consecuencia. de forma que «todos pudieran vivir unidos por el lazo de la caridad. dictaba procedimientos para las elecciones abaciales. surgió entre los años 1165 y 1190.referencia proviene del documento de la fundación de Pontigny. congregado tradicionalmente en Cister el 14 de septiembre. firmada en 1152 por Eugenio III. festividad de la Exaltación de la Santa Cruz. La siguiente referencia a una «constitución» se encuentra en la Bula de Calixto II. Al mismo tiempo (1114 ?). Carta Caritatis posterior. tal como establece el documento. consistía en mantener una disciplina monástica uniforme al más alto nivel posible. Claraval y Morimundo. tal como ha sido conocida durante siglos enteros. que autorizaba medidas adicionales para ser llevadas a cabo por ellos mismos. compuesta y confirmada por el Nuevo Monasterio y las abadías por él fundadas». La función primordial del Capítulo. «dicho obispo. Una lleva el título de Summa Cartae Caritatis. el símbolo viviente de la unidad. poderes punitivos. por tanto. así como el derecho de tomar juramento de lealtad al abad recientemente . Al lado de las disposiciones constitucionales. Pontigny. al no tener casa madre. no podía ejercer poderes ilimitados en el gobierno. Por ejemplo. evitando de esta forma. se esperaba que el Capítulo reprimiera abusos. La visita de «los padres inmediatos» tenía por objeto hacer correcciones. en franco contraste con Cluny. y. a pesar de los múltiples controles. la otra es conocida como Carta Caritatis prior. No se ha encontrado el texto de esta «primitiva» Carta de Caridad. alentaba la hospitalidad. y que fueron escritas con toda probabilidad alrededor de 1119. y su abad. Pero. sin fecha. que la Carta final. bajo una misma regla. Sin embargo. y en la práctica de las mismas costumbres». castigara delitos e hiciera reajustes ocasionales por medio de una nueva legislación o modificaciones oportunas a las costumbres establecidas. la falta de cohesión que ha sido la ruina de muchas prometedoras congregaciones reformadas. la supervisión de las elecciones abaciales. el Capítulo instaba a la ayuda mutua cuando había necesidades materiales o una emergencia. los abades de La Ferté. debía ser visitada simultáneamente por los abades de sus cuatro primeras hijas. no puede conocerse con certeza su contenido. Cister seguía siendo el corazón y centro de la nueva Orden. Privilegios episcopales tales como las visitas canónicas. bajo la presidencia del abad de Cister. y especificaba medidas admonitorias o punitivas contra los abades negligentes o indignos. Cister. Únicamente podemos suponer con seguridad. o en casos extremos. cada abad era libre de gobernar su comunidad sin interferencias externas indebidas. La visita anual a cada abadía por el abad de la casa fundadora constituía el medio de ejecución y de control local. el Capítulo General. conocidos posteriormente bajo el nombre colectivo de «protoabades». regulaba el orden de precedencia entre los abades. conjuntamente con el cabildo eclesiástico. Es necesario hacer resaltar. los peligros latentes en controles demasiados rígidos. y por el otro. aceptan íntegramente la validez de la Carta de Caridad y unanimidad. los obispos diocesanos gozaban inicialmente de considerable autoridad sobre los monasterios cistercienses. La máxima autoridad recaía en la reunión anual de todos los abades cistercienses. en 1119. que plantea un problema de naturaleza distinta: investigaciones recientes desenterraron dos versiones contemporáneas de la Carta.

llamada «Acuerdo de Molesme». ninguno de los elementos constitutivos de la Carta de Caridad era completamente nuevo. al comienzo. pero respetando la autonomía local. y cierta supervisión de ambas casas ejercida por Molesme». El fundador de esta última. Ambas eran miembros de la congregación de Molesme y. entre los Gilbertinos. se unieron a los cistercienses. formando un esquema coherente. La talla de san Bernardo y los demás que encabezaban las primeras fundaciones de Cister explican la creciente influencia de los «protoabades». los cistercienses supieron amalgamar los elementos de la Carta de Caridad. en Grandmont. asistencia mutua «por amor a la caridad. frecuentemente bajo la influencia personal de san Bernardo. San Juan Gualberto († 1073). adaptado a su ambiente contemporáneo. y aún más visible en la Congregación de Vallombrosa. todas estas características se encuentran en la Carta de Caridad cisterciense. con su nueva fundación. frente a cualquier Abad de Cister ambicioso. los capítulos anuales fueron introducidos por los Canónigos Regulares de san Víctor. de perfección única. una asamblea electa. la constitución cisterciense se apoyaba en una ley escrita. Durante la primera mitad del siglo XII. cuidadosamente formulada. no sólo en el desarrollo cisterciense. Tales tendencias eran evidentes en una reforma organizada por Ricardo de Saint-Vanne († 1046). y las primeras sesiones del Capítulo General apenas parecían algo más que capítulos de la casa madre con mayor audiencia. Balerne. en lugar de basarse en relaciones puramente consultodinarias. se escribió un proyecto bastante similar regulando las relaciones de Aulps. reemplazando las regulaciones tradicionales y primitivas en uso con estatutos. de sello aristocrático. se fueron reduciendo y eliminando de forma paulatina a medida que la Orden lograba su exención total de la jurisdicción diocesana. sino también en la estructuración de las constituciones de otras órdenes religiosas. Alrededor de 1135. basada en la fidelidad y confianza mutuas. el Abad de Cister gozaba de gran poder. el Abad de Cister aparecía todavía ante los ojos de Orderico Vital como el «jefe» (archimandrita). el Capítulo General. experimentaron un renacimiento. justo antes del primer anteproyecto de la Carta cisterciense. con el tiempo. La Carta de Caridad juega un papel preponderante. de los otros 65 abades de la Orden. en . o «capítulos de faltas» anuales para abades. exigía reuniones abaciales dotadas de amplios poderes legislativos. Al igual que para la reforma cisterciense en general. por medio de visitas y ocasionales reuniones abaciales. hasta el punto de conceder un lugar especial a sus tres protoabades. Sin embargo. De forma similar. introdujo un sistema de visitas. Aseguraba preeminencia a sus sucesores de Vallombrosa. por los Cartujos. ambas legislaciones. legó como «vínculo de caridad» un conjunto de normas para ser observadas en sus fundaciones. En 1110. civil y eclesiástica. habían sido evidentes en el mundo monástico los esfuerzos por mantener una disciplina uniforme. e insistía en mantener una disciplina uniforme. Mucho antes de la fundación de Cister. El capítulo general premostratense siguió de cerca el modelo cisterciense. se desarrolló al mismo tiempo que los parlamentos feudales incipientes y las comunas urbanas de Francia e Italia en rápida multiplicación. gracias al constante aflujo de privilegios papales favorables. cédulas y constituciones. En especial. aunque su papel legislativo no se hizo importante antes de 1180. Esta carta. como un contrapeso. exigiendo obediencia absoluta en tiempos de crisis. La Carta refleja la subordinación feudal predominante. bien conocida por Esteban Harding.electo. también estipulaba visitas por parte de la casa fundadora. representativa. en el este de Francia. quienes podían actuar colectivamente. Pese al duro legado recibido. El aumento gradual del número de participantes dio por resultado la creciente autoridad del Capítulo General. Bajo la influencia cada vez mayor del revitalizado Derecho Romano.

Dado que no podemos analizar aquí los noventa y dos párrafos de los Instituta generalis capituli. recién fundados. Por otro lado. y que por consiguiente las consideraban contrarias a la misma. que habían hecho de los monasterios activos participantes en la vida social y económica contemporánea. y por esta razón se rechazaron estas cargas. debía ser dentro de su clausura. pocas líneas después. pretendieron ser? Puede que el Exordium Parvum no sea un relato fiel e imparcial de los comienzos. los hubiera forzado a estar en íntimo contacto con la sociedad laica. y entre varias órdenes militares y hospitalarias. tendrían que ser dirigidas por hermanos legos. Para justificar aún más la existencia de los hermanos legos. y su introducción por el otro. y las cultivaron por medio de los hermanos legos y asalariados. hubieran sacado a los monjes de la soledad de su claustro. y no por monjes. Sin embargo. Cluny también adoptó esta importante institución e invitó a cuatro abades cistercienses para asesorarla en materia de procedimientos. el autor olvidó esos principios y aprobaba la institución de los legos. Esta contradicción aparente puede solucionarse fácilmente si aceptamos que el autor hace referencia a la Regla sólo para justificación de los ideales básicos cistercienses. fue el deseo ardiente de los monjes de vivir una vida de soledad que no fuera perturbada. ¿Cómo puede reconciliarse la devoción inicial de Cister a la Regla con la legislación y estructura constitucional de la tercera y cuarta generación? ¿Fueron los cistercienses tan sincera y profundamente devotos de la estricta observancia de la Regla. se aceptó la existencia de la institución de hermanos legos. Respondieron comprando para su exclusiva explotación propiedades rurales situadas lejos de los poblados. tomando conciencia de que. sin esa ayuda. de acuerdo con el mismo texto. tan extraña a la Regla como lo era la repudiada posesión de diezmos y altares. pero reflejó con toda claridad la mentalidad de la segunda generación cisterciense. que habían rechazado costumbres que no pudieron encontrar en la Regla. Repudiaban específicamente modificaciones recientes relativas a la vestimenta y la dieta monástica. debido a que las extensas áreas situadas lejos. algunas observaciones sobre sus rasgos característicos más evidentes confirmarán . y por lo tanto debe rechazarse.la Congregación de Valdes-Choux. Otras congregaciones benedictinas siguieron su ejemplo. Su autor insiste en que los fundadores de Cister habían tomado «la rectitud de la Regla como norma de conducta para todos los aspectos de su vida». incluyeron los capítulos generales en sus constituciones. cuya residencia. así como las formas de posesión y las fuentes de ingresos feudales. «no habrían sido capaces de cumplir perfectamente los preceptos de la Regla día y noche». con Cristo pobre». decidieron también que cuando establecieran granjas para la práctica de la agricultura. como pensaron de ellos algunos contemporáneos. Desde el comienzo. El IV Concilio de Letrán (1215) hizo obligatorios los capítulos generales para todas las congregaciones monásticas que todavía no los hubieran adoptado. quizá. una institución trascendental. y ellos mismos. y pidió la supervisión de los dos abades cistercienses más cercanos a esa localidad. La causa real de la prohibición de novedades por un lado. los primeros cistercienses comenzaron a preguntarse «cómo y con qué trabajo u ocupación se debían proveer de lo necesario en este mundo». El mantener y administrar propiedades según el sistema feudal. Las primeras líneas de ese texto parecen introducir un firme principio de interpretación implicando que lo que no está en la Regla es contrario a la misma. Sin embargo. y de permanecer «pobres. Basaban su rechazo en la reconocida intención del monje de «apartarse de las maneras de obrar del mundo». según la Regla. los franciscanos y dominicos.

arraigada ampliamente en los ideales de la reforma del siglo XI. Las distintas disposiciones relativas al Capítulo General. Un problema especial pasa a primer plano en el segundo y tercer párrafo de los Instituta.este argumento. sino que parece haber sido del todo extraña a la mentalidad de su autor. es cómo pueden armonizar con la Regla los principios dictados en la Carta Caritatis. La posibilidad de un control central sobre un número de monasterios. Activas fuerzas centralizadoras externas. debido a la insistencia en mantener absoluta uniformidad no sólo en materia litúrgica. circunstancias y costumbres locales y abriera el camino para una diversa disposición del Opus Dei. Un número bastante largo de prescripciones aplican en forma práctica los principios de pobreza. que la Regla aseguraba claramente a cada abadía. añadidas a diversos capítulos de la Regla. sirvió como medio para alcanzar la auténtica meta: el establecimiento de una vida austera en pobreza. simplicidad y separación del mundo. seguirse en todo las mismas costumbres». ayuno. Lo invocaban y aplicaban cuando servía a sus propósitos. sencillez e imperturbable soledad. conducían inevitablemente hacia una disminución de la autoridad local y de la independencia. Indudablemente. . 59). En materia de alimentación. La justificación es obvia: la presencia de niños sólo podría perturbar la atmósfera de soledad monástica. los ignoraban y aun contradecían cuando no se adecuaba a su propio concepto de vida monástica. y a las visitas de los abades o a la administración de las granjas están por completo fuera del alcance de la Regla. o notas aclaratorias. Otra cuestión que intriga. vestidos. sino que de hecho manejaron el venerable documento de legislación monástica con notable libertad. Difícilmente puede ser calificada esta secuela de normas como meros comentarios. Aunque la Regla considerara las variedades del clima. en contraste a un rasgo significativo de la Regla (cap. y considerablemente más restrictivos que la indulgente Regla de san Benito. Sorprende la absoluta exclusión de niños oblatos en los recintos monásticos. los cistercienses fueron rígidos en su decisión «de que la Regla de san Benito debía ser interpretada y seguida por todos en la misma forma». abstinencias y castigos. pero fue sólo un instrumento. sino que en todas las casas «debe haber la misma comida. no sólo está ausente de la Regla. Los primitivos cistercienses no sólo estaban desprovistos de una devoción ciega a la letra de la Regla. los Instituta son más detallistas. tales como el Capítulo General y las visitas anuales. en los primeros años de Cister la Regla jugó un papel importante. la misma vestimenta.

la Grand Chartreuse. el enjambre de monjes encapuchados se extiende por todo el mundo». deseosos de abandonar el mundo y buscar a Dios detrás de los muros de instituciones. el obispo Otto de Bamberg († 1139). Se cita con frecuencia a Orderico Vital. buscando las razones que los motivaron. Se fundan monasterios en todas partes. de noble linaje borgoñón. prosperaron con menos elementos potenciales de éxito que Cister. la devoción de los fieles en los claustros crece con más abundancia.San Bernardo y la expansión Es comúnmente aceptado que las vocaciones religiosas eran abundantes en «la edad de la fe». ésta fue mi razón. sus parientes más cercanos. No hay duda de que. porque van por el camino derecho». Al volver a su casa. observando nuevos ritos y vistiendo hábitos diferentes. cuando éste se difundiera más allá de los confines de Borgoña. pero este muchacho. Ésta fue la . como una época única por su entusiasmo piadoso. cuando el monacato se convirtió en un movimiento de masas de una magnitud sin paralelo. cantando alegremente himnos de gozo a Cristo. en tales circunstancias. puede explicarse únicamente por el carácter dinámico y la actividad del «hombre del siglo»: San Bernardo. en Fontaines. pero no es injustificado que durante siglos se conociera a los cistercienses como bernardos. tampoco puede darse ninguna explicación racional al anhelo de incontables miles de seres humanos. Tras su educación en el seno de una familia profundamente religiosa. La primera mitad del siglo XII se destaca. Su programa ascético era la encarnación de todo lo que buscaban sus contemporáneos. ya bien conocido en la vecindad. la cisterciense. de que fue el verdadero fundador de la Orden. vivió la vida de cualquier joven de su época con sus hermanos mayores. fue enviado a Châtillon. La atracción de los monjes blancos parecía romper todas las barreras sociales e intelectuales: «muchos guerreros nobles y filósofos profundos han acudido multitudinariamente a ellos a causa de la novedad de sus prácticas y han abrazado voluntariamente el insólito rigor de su vida. aun en el medioevo. El hecho asombroso de que la Orden Cisterciense estallara con tanta fuerza. por ejemplo las Cruzadas. quien señaló: «Aunque el mal abunde en el mundo. es el tiempo de la castidad. y hacia la mitad del siglo XII. la propagación de los mismos era necesaria y por eso no eran castos… Ahora. Este autor estaba igualmente asombrado que una de las órdenes más austeras. en el fin del mundo. y sus amigos para que se le unieran en la santa empresa. trató de explicarlo con un argumento extrañamente apropiado para la actualidad. Savigny. poseyera cerca de trescientas cincuenta casas en todos los países de Europa. Apenas estuvo seguro de su vocación. silencioso y reservado. mi intención. Como en otros fenómenos similares. Un contemporáneo suyo algo mayor. También los contemporáneos. cuando se han multiplicado sin medida. sin embargo. cuando había pocos hombres. Es una exageración perdonable el concepto vertido con frecuencia. donde concurrió a la escuela de los canónigos de Saint-Vorles. que observó y fomentó el desarrollo monástico. Bernardo nació en 1090. y fructifica el ciento por uno en el campo del Señor. estaban tan desconcertados como nosotros. Grandmont. comenzó a convencer a todos sus hermanos. estaba organizada bajo una dirección capaz e inspirada y su constitución aseguraba la cohesión del movimiento. al multiplicar los monasterios». decidió muy pronto que su lugar estaba en Cister. fuera la que obtuviera más éxito. en valles y planicies. y otras reformas similares. donde todo estaba preparado para darles amplia oportunidad de practicar una vida de austeridades heroicas. aunque un poco prematuro para esa época: «Al comienzo del mundo. cerca de Dijón. cabalmente conscientes de lo que acontecía. Cister tenía todas las posibilidades de lograr el éxito.

Cuando en Roma. Después de la muerte de Honorio II en 1130. Güelfos y Gibelinos. Por orden del mismo. se produjeron disturbios similares después del reinado de Enrique I. mientras el rey niño de Francia. El sur de Francia estaba al borde de una abierta rebelión . antiguo monje de Claraval. Inocencio II y Anacleto II. el joven de veinticinco años se convierte en fundador y abad de Claraval (Clairvaux. cuando su discípulo. el hecho de que todo el mundo europeo obedeciera al pobre y humilde Abad de Claraval. el Santo inició la Segunda Cruzada en 1146. era todavía demasiado joven e inexperto para desempeñar el papel de su padre. el Papado fue otra vez víctima de los bandos en conflicto. La vida pública de san Bernardo alcanzó el pináculo. La fama de su santidad y sabiduría se divulgó con rapidez en Francia. el poderoso emperador Enrique V. Simultáneamente. quien se declaró partidario de Inocencio II. Una asamblea de clérigos y nobles franceses en Étampes encomendó la decisión de este problema crucial a san Bernardo. aunque nunca se preocupó por alcanzar renombre. Le tocó actuar en una época de tumultos políticos en todo Europa central y occidental. dos partidos opuestos eligieron el mismo día dos papas. y no fue obstáculo para ello que no pudieran comprender su lenguaje. aunque nunca actuó simplemente como diplomático. que sólo trataba de sacar provecho de la ocasión. El secreto de su éxito fue su superioridad moral. y en 1115. Luis VII. san Bernardo fue literalmente el centro de la política europea. la tarea de convencer a los poderes en pugna para reconocer unánimemente a Inocencio y arrojar al usurpador de su baluarte romano. Para alcanzar esa meta fueron necesarios ocho años de tedioso trajinar. era en aquel entonces absolutamente impotente para solucionar el problema. Las pruebas y penurias de los fundadores de Cister se revivieron durante los primeros años de Claraval. El abad Esteban lo reconoció como un genio enviado por Dios. Su prédica movilizó a cientos de miles de personas. Su palabra poderosa y su irresistible personalidad hizo maravillas en otro campo de su actividad.primera ocasión en que demostró ser un líder nato. y a su vez demostró ser el intérprete más elocuente y efectivo para el mensaje de Cister al mundo. Bernardo encontró en Cister el medio ambiente más acogedor para su propio temperamento espiritual. su generoso desinterés y el magnetismo de su personalidad. el último miembro de la dinastía sálica. entre los herejes maniqueos de Francia y Alemania. apenas aparecieron sus primeros escritos. al contrario. se produjo un Cisma peligroso en la Iglesia. Claraval pudo fundar su primera casa hija en Trois-Fontaines. pronto se encontró convertido en el centro de atracción de una época que buscaba desesperadamente un liderazgo capaz y competente. Jamás cedió ante una amenaza de fuerza. Eran mucho más difíciles de resolver las ramificaciones políticas de la doble elección. en sólo tres años. el único poder capaz de restaurar el orden en Roma habría sido Roger II de Sicilia. él y sus compañeros pidieron ser admitidos en Cister. en francés). es decir. Durante todos esos años. indica que todavía se trataba de una era en que prevalecían los ideales morales sobre la violencia brutal. conferencias. y el país se vio desgarrado entre los partidarios de las dos familias rivales. El mundo cristiano. En la primavera de 1113. La austera preparación religiosa en la abadía no cambió con ello su carácter. pero tampoco transigió. El espíritu heroico del Abad atrajo tantos prosélitos que. confundido. En Inglaterra. para extender territorialmente su nuevo reino. encuentros personales y centenares de cartas. Por lo demás. murió sin dejar heredero (1125). en Italia las ciudades poderosas y las familias más influyentes. En Alemania. fue elegido papa como Eugenio III (1145-1153). mas la fe y la determinación de Bernardo permanecieron inalterables. aprovechando la debilidad de sus vecinos del norte. ni la usó. comenzaban de nuevo sus sangrientas rivalidades. con una voluntad inquebrantable y un atractivo personal irresistible.

mucho más numerosas fueron las fundaciones italianas de Claraval. No tanto por su elocuencia. En el sur de Italia y Sicilia. conocido posteriormente como Tre Fontane y ofrecido a san Bernardo por Inocencio II. como por su inteligencia penetrante y su profunda erudición. Esta abadía. Aunque su misión sólo tuvo efectos temporales. o porque eran incapaces de controlar con eficacia un gran número de casas afiliadas distantes. pero las interminables revueltas que siguieron a su muerte marcaron el fin de la prosperidad y expansión. Otra conquista de gran significado en el futuro fue la de Casamari. Se llegaron a totalizar así en Italia hasta ochenta y ocho fundaciones. mientras algunas otras habían sido miembros de organizaciones más pequeñas. en la diócesis de Vercelli y. bajo los monasterios de Obazine y Cadouin. fueron muy favorecidos por el emperador Federico II (1212- 1250). que los viajes de san Bernardo a través de la región dejaron como huella. Bernardo Paganelli de Pisa. los monjes blancos estaban listos para cruzar los límites de Francia y establecerse permanentemente en otros países de la Europa cristiana. Italia fue escenario de la primera escisión en la férrea organización . él y sus cartas. y posteriormente contra Gilberto de la Porrée. por ejemplo. La misma La Ferté fue responsable del establecimiento de Locadio (1124). en la diócesis de Turín. se habían visto limitadas en su mayoría a su región de origen. luchó con éxito contra aberraciones doctrinales. siempre en aumento. escritas en un latín magistral. un grupo de monjes de La Ferté cruzó los Alpes y fundó Tiglieto en Liguria. no todas eran nuevas fundaciones. rehusó propugnar medidas violentas contra ellos. veintinueve habían pertenecido a la congregación reformada de Savigny. La actividad pública de Bernardo no se limitó a temas de importancia política y eclesiástica. por sí sola. Reformas monásticas anteriores. en Lombardía. estableció sesenta y cinco filiaciones en vida de Bernardo. que fluían constantemente. al sur de Roma (1140). Una tendencia irresistible condujo a muchos monasterios ya existentes a entrar en el grupo cisterciense. incluyendo Cluny. en la diócesis de Piacenza. se convirtieron a su vez en madres de otras muchas casas cistercienses dispersas por toda la península. estaban presentes cada vez que la paz. Durante unos treinta años. fue discípulo y amigo personal del santo. y pronto Francia contó con unos doscientos establecimientos cistercienses. San Galgano (1200) y Sagittario (1202). de Barona. Sus biógrafos hacen notar que el poder de su elocuencia era tal «que las madres escondían a sus hijos y las casadas a sus esposos intentando ponerlos a salvo de los esfuerzos del santo por reclutar voluntarios. sus sermones y milagros dejaron honda huella. Sin embargo. desbordando su amado Claraval». ya sea porque a sus programas les faltaba atractivo universal. y llegó a ser el primer papa cisterciense con el nombre de Eugenio III (1145-1153). Así. La Orden Cisterciense creció y se expandió juntamente con su fama y popularidad. mucho más tarde (1210). Cister fue la primera que tuvo éxito aboliendo tales barreras. cerca de Milán (1135). Chiaravalle. Algunas otras abadías tuvieron casi el mismo éxito de Claraval. En 1120.contra la Iglesia. y convirtiéndose así en la primera Orden religiosa verdaderamente internacional en la historia de la Iglesia. san Bernardo. Sin embargo. Tiglieto se convirtió en madre de Staffarda (1135) y Casanova (1150). con su creencia firmemente arraigada «de que la fe es materia de persuasión. Matina (1180). en 1147. la justicia o los intereses de la Iglesia reclamaban su intervención. Por esta época. su triunfo más notorio fue el registrado frente a Abelardo. tales como el antiguo de Santos Vicente y Anastasio en Roma. La fundación francesa de Morimundo dio vida a la italiana Morimondo Coronato (1136). primitivamente abadía benedictina y madre de Sambucina (1160). Los cistercienses reformaron buen número de monasterios ya existentes. no de coacción». Su primer abad cisterciense (1140). y Chiaravalle della Colomba (1136). de las cincuenta y una casas nuevas registradas.

cerca de Colonia. a su regreso. monjes de Heiligenkreuz construyeron la primera abadía húngara. en Livonia. no tuvo consecuencias especiales. El iniciador del movimiento continúa siendo uno de los caracteres más enigmáticos y abigarrados de la historia religiosa medieval. y posteriormente Klaarkamp en Frisia (1165). quienes establecieron la de Kamp (Altenkamp). la Congregación de Fiore o florense tenía cerca de cuarenta casas. se unió a los cistercienses de Sambucina y pasó posteriormente a Corazzo. cerca de Dorpat (1234). ambas en el Yorkshire. De hecho. y Wettingen (1227). y Michälstein en la diócesis de Halberstadt (1146). que durante los veinte años consecutivos. Mientras la familia de Morimundo se fortalecía en el norte y nordeste. entrevén la posibilidad de que el paralelo puede . en los Países Bajos y Baviera. las más grandes familias de la región rivalizaron unas con otras por el favor de tener monjes blancos en sus dominios. Claraval expandía su zona de influencia a lo largo del Rhin. Dejó la Orden en 1189 y. Su rápido crecimiento fue seguido por una disolución igualmente precipitada. Tanto éxito tuvo esta casa. Con el tiempo. Amelunxborn cerca de Hildesheim (1135). suspense y amenaza de violencia que precedieron a la segregación de los monjes disidentes de Molesme. donde llegó a ser su abad en 1177. estableció en San Giovanni in Fiore una nueva comunidad entregada a la absoluta renuncia del mundo. mas su espiritualidad presagiaba ya a los franciscanos. la primera fundación en Inglaterra. De joven. Luego se sucedieron Montheron (1135) y Hauterive (1137). la primera fundación fue Rein. Himmerod. En tierras germánicas se contaba pues con alrededor de un centenar de abadías. Cikádor en 1142. en el electorado de Tréveris (1134). muchas abadías. al analizar los orígenes de la fundación de Fountains. con la firme esperanza de un nuevo reino del Espíritu Santo. y la nueva federación fue aprobada por Celestino III en 1196. Hacia el final del siglo XII. aunque las más grandes del conjunto de ocho casas fueron las dos últimas: Saint Urban (1195). realizó una peregrinación a Tierra Santa y. Waverley. inclusive Fiore. únicamente eran distintos los nombres. La primera casa cisterciense en Suiza fue Bonmont (1131). hoy el más antiguo de la Orden (1130). poblada a expensas de Ebrach. El cisma se originó en Calabria. se creó una atmósfera de tal popularidad. fundada directamente por Morimundo. Volkenrode en Turingia (1131). el torrente de fundaciones cubría toda la tierra alemana. En Austria. Al establecerse Rieval (1132) (en francés Rievaulx) y Fountains (1135). cerca de Viena. la abadía de Las Dunas (Ter Duinen) en Flandes (1149). donde estaba muy arraigada la tradición de ascetismo y eremitismo oriental. emprendieron su camino de vuelta al rebaño de Cister. La primera comunidad cisterciense de Alemania fue fundada por los monjes de Morimundo. que gracias a su población siempre en aumento. La historia de la fundación de Fountains reúne todos los elementos de tensión. fue iniciada en 1129 por la casa francesa de L’Aumône.de Cister. porque los monjes blancos siguieron la expansión germana en Prusia y a lo largo de la costa báltica durante todo el siglo XIII. si bien fue un éxito. Ambas casas fueron eficaces propagandistas de la Orden. Joaquín de Fiore († 1202). Hacia la mitad del siglo XIII. Monjes de Claraval establecieron así Eberbach en Nassau (1131). pudo fundar en rápida sucesión Walkenried en Brunswick (1129). Un futuro prometedor aguardaba a Heiligenkreuz (1135). eruditos modernos. Hardebausen en Westfalia (1140). a la vez que las florecientes comunidades cistercienses parecían no ser capaces de satisfacer esas aspiraciones de gran austeridad. de Baviera. Pronto brotaron otras casas. Habían adoptado los rasgos externos de los cistercienses. La abadía más lejana en el nordeste fue Falkenau. originariamente monasterio benedictino.

en 1143. Fue maestro de novicios bajo el abad Guillermo. y desde los últimos confines de la tierra. La fundación al margen del río Rye fue cuidadosamente preparada por el mismo san Bernardo. pero la primera se convirtió en un verdadero centro magnético de poder irresistible después de que se le uniera en 1134 un joven llamado Elredo. Como señaló su discípulo y biógrafo Walter Daniel. San Elredo. los que vagaban por el mundo sin que se les diera entrada en ninguna casa religiosa. en el Lincolnshire. su prior. unos 50 kilómetros al norte de York. Thurstan les dio un lugar en Ripon. ha quedado como un recuerdo glorioso de la fe de sus constructores. donde unos trece monjes fervorosos. y aun en mayor grado por sus contactos personales. «monjes necesitados de compasión y misericordia acudían en multitud a Rievaulx desde pueblos extraños. pero estuvo a su altura en cuanto a su amor compasivo y su comprensión por el hombre de cualquier tipo de vida. se convirtió en abad de Revesby. Volvieron sus ojos a san Bernardo. sucedió a Mauricio de Durham como tercer abad de Rieval.haber sido trazado intencionadamente por el autor. esta vez la rebelión tuvo lugar en la abadía de Saint Mary de York. apadrinó la fundación de Warden en Bedforshire en 1135. a poco de fundado. es uno de los caracteres más atractivos de la historia monástica. durante el invierno de 1133- 1134. Probablemente fue una exageración de su biógrafo que la abadía llegara a contar seiscientos cincuenta monjes y hermanos legos bajo su administración. fueron donados por Walter Esper. No pudo alcanzar la talla de san Bernardo como estadista y reformador. pero una visita casual al recién fundado Rievaulx le hizo para siempre prisionero de los ideales cistercienses. Su voz sonaba como una trompeta. Atrajo innumerables vocaciones a Rievaulx por medio de sus escritos. pero el poder de atracción de esta comunidad fue eclipsado por el desarrollo asombroso de Rieval. cabello negro. pudo ser muy generoso con los cistercienses. la madre de misericordia. Sea como fuere. en 1147. Con la ayuda de benefactores generosos. Nacido en 1110 de padres ingleses. larga barba. se separaron de ellos bajo la dirección de Ricardo. de gran estatura. que había seguido su lucha con simpatía. su atractivo juvenil. para encontrar allí la paz y la santidad verdadera. con miembros bien proporcionados. pero el cuadro de la iglesia abacial «con los monjes formando una masa compacta. después de una borrascosa discusión con la mayoría renuente. Eligieron a Ricardo como abad. llamado con justicia «el san Bernardo del norte». a algunos de sus discípulos ingleses más prometedores. un caballero entrado en años. y finalmente. Los terrenos de la abadía cerca de Helmsley. estrechados unos con otros como enjambre de abejas». Así. quien al no tener herederos. encontraban las puertas . frente amplia y grandes ojos penetrantes. talento eminente y precoz erudición le abrieron las puertas de las más altas posiciones en la Iglesia y el gobierno. de gran piedad. El ejemplo de Rievaulx revolucionó a Saint Mary de York. Fountains atrajo a muchos de los clérigos más eminentes de Inglaterra. por eso. que aun en ruinas. Junto con otros proyectos similares. El arzobispo Thurstan de York tomó partido por los reformadores. quien mandó de regreso a su tierra natal como pioneros. pero eran una comunidad sin abadía y sin una afiliación definida. sin las cuales ningún hombre verá a Dios. luego. marcados por una gran piedad y profundidad. recibió su educación en la corte del rey David I de Escocia como compañero de los príncipes. enviándoles a uno de sus monjes más experimentados para introducirles en la observancia cisterciense. quienes. debe haber dejado un recuerdo imborrable en sus visitantes. Hugo de Kirkstall. y les aceptó dentro de la familia de Claraval. puesto que ocupó hasta su muerte en 1167. tomando por ejemplo a los cistercienses exigieron volver a una disciplina menos relajada. llegaban a Rievaulx. donde ese grupo reducido de almas heroicas acampó varios meses bajo un olmo gigantesco. Quedó en la memoria de los monjes de Rievaulx como un anciano de agudo ingenio. pronto comenzaron a construir la gran abadía de Fountains. ciertos detalles de tensión (como en el caso de Cister) podrían ser más literarios que históricos.

En Gales. el abad Esteban Lexington de Salley. los cistercienses fueron popularizados por el protector de san Elredo. estaba un amigo de la infancia de Elredo. tenían fuertes lazos ingleses. pero Rievaulx había hecho cinco fundaciones. visitó el país con riesgo de su vida. a unos 8 km. supuestamente instalada en 1130. . Fountains ocho. No se aceptaban visitadores ingleses en las abadías irlandesas. Todas estas abadías iban a sufrir mucho durante la conquista inglesa. el desarrollo posterior fue tan rápido y extendido como en todas partes. sino Fitero. pobladas igualmente por galeses.abiertas. Mellifont (1142). La primera fundación en Irlanda. como Cwmhir (1143). Por otro lado. trece de las cuales habían sido originariamente miembros de la Congregación de Savigny. la mayoría de las catorce casas de ese principado fueron pobladas directamente por monasterios franceses. san Waldef. No pudo encontrar entre los irlandeses ningún vestigio de observancias cistercienses. a su frente. aunque Eduardo 1 (1272-1307) fue generoso. arzobispo de Armagh. fundada en 1131 por L’Aumône. Melrose. apadrinada por prominentes nobles galeses y poblada desde Claraval. Aunque en Claraval prepararon cuidadosamente el primer contingente de monjes. El recrudecimiento de la guerra de guerrilla y el desorden general del siglo XV explican la despoblación y pobreza de la mayoría de las casas galesas. acusado de reprimir la «Conspiración de Mellifont». fue establecida en 1136 por Rielvaux y. el rey David I (1124-1153). De acuerdo con investigaciones modernas la primera abadía no fue Moreruela. ofreciendo ayuda para la reconstrucción. porque eran considerados francos. y finalmente llegó a contar cuarenta y tres abadías. La situación se hizo crítica al finalizar el siglo XII. de Drogheda. y cada una de las mismas había hecho a su vez. La penetración inglesa en la isla en 1171 añadió otro problema insoluble: el odio implacable entre dos razas. En 1228. ya había pasado el cenit de la expansión cisterciense en Inglaterra. de tal forma que en ese momento Inglaterra y Gales juntas poseían setenta y seis abadías. La cronología de las fundaciones cistercienses en la Península Ibérica ofrece a menudo problemas. Escocia llegó a tener once abadías cistercienses al terminar el siglo XIII. más que anglonormandos. Melrose fue una madre fecunda de cinco fundaciones. En realidad. aunque las ubicadas en la región limítrofe. se dio calurosamente la bienvenida a los cistercienses. como por ejemplo Tintern. que se fue agravando hasta su disolución en el siglo XVI. una situación triste. La única excepción la constituían las dos grandes abadías: Mellifont y Saint Mary en Dublín. En Escocia. las «Marcas». La primera abadía escocesa. y resultó inútil todo intento del Capítulo General por hallar un medio práctico de controlar las irlandesas. patrocinada en 1140 por el rey Alfonso VII de Castilla y poblada por la casa gascona de l’Escale-Dieu. fue fruto de la amistad entre san Bernardo y san Malaquías. era completamente galesa. y entraban libremente. donde cada grupo negaba la admisión a miembros de la otra nacionalidad. las tradiciones del monaquismo celta estaban muy arraigadas para ser reemplazadas por nuevas observancias. La misma comunidad francesa fue responsable de otras cinco fundaciones: Monsalud (1141). Strata Florida (1164) y Strata Marcella (1170). anteriormente canónigo agustino y compañero de Elredo cuando monjes en Rievaulx. Con la ayuda de Inglaterra. aunque transcurrieron doce años hasta que los monjes establecieran la abadía en su definitivo emplazamiento. dando gracias a su Señor». que tendía a la separación de las abadías controladas por Irlanda y las controladas por Inglaterra. Cuando la muerte de Elredo. en vísperas de su disolución. y pronto se convirtió en madre de otras. A pesar de este primer revés. aunque muchas de las cuales eran pequeños monasterios que con anterioridad habían sido celtas. Whitland (1140). hermanastro del rey David.

La poblaron en 1144 monjes de Cister. como hija de Lyse. En su mayoría. en Suecia. cerca de Bergen. por entonces recién conquistada a los musulmanes. Cuatro fundaciones posteriores. sustentó únicamente tres monasterios de la Orden. Dentro de los límites políticos actuales. La Oliva (1150) y Bugedo (1172). insegura. pero que por entonces pertenecía a Dinamarca. Al concluir el siglo XIII. La otra gran abadía sueca fue Nydala. otra hija de Claraval. La única hija de Nydala fue Gudvala (Roma) (1164). todas fundaciones tardías. fue establecida en 1143 directamente por Claraval y llegó a convertirse en el santuario monástico más renombrado de la región. situada en el sur de Suecia. Esrom resultó la abadía cisterciense danesa más próspera. casi todas las casas cistercienses se ubicaron en la zona norte del país. que a su vez se convirtió en madre de tres monasterios más. y madre de otras tres casas en el mismo país. Suecia poseía en conjunto ocho casas cistercienses. Ossegg (1192). como en otras partes. situado entre Lisboa y Coimbra. un amigo de san Bernardo. fue responsable de la incorporación de otro monasterio benedictino.Sacramenia (1142). estaban ubicadas en la diócesis de Praga. Bohemia formaba parte del Imperio Germánico. seis de las cuales fueron originariamente comunidades benedictinas. ya estaba en baja. Creció convirtiéndose en uno de los establecimientos monásticos más grandes de Europa y fue madre de todas las otras doce casas situadas en Portugal. Dado que por aquel entonces la parte sur de la Península. ambas muy activas en propagar la Orden en Cataluña. La abadía cisterciense ubicada más al norte de Europa. Fontfroide estableció el gran Poblet (1150). La Noruega medieval. cerca del lago Wetter. fue fundado en 1146 por monjes ingleses de Fountains. fue otro fruto de la admiración que el arzobispo Eskil sentía por la nueva Orden. Sedletz (1143). Hovedo. a su vez. en una pequeña isla de la bahía de Oslo. fue poblado directamente por Claraval. Tuttero (Tautra). se incorporó a la familia de Claraval en 1153. pero patrocinada por el obispo Gislon de Linköping. que terminó sus días en Claraval (1181). Soro cerca de Copenhage (1161). y sus tres primeras fundaciones cistercienses. Constituían excepciones San Bernardo y Valldigna. y pertenecía a la familia de Morimundo. Dinamarca once. uno de ellos La Real. con su escasa población. todas de la familia de Morimundo. la marea de fundaciones cistercienses en España. Alvastra. los primeros establecimientos cistercienses en Suecia y Dinamarca fueron resultado del esfuerzo del arzobispo Eskil de Lund. ambas cerca de Valencia. sobre una isla en el fiordo de Trondheim. Veruela (1146). El número total de casas cistercienses españolas fue de cincuenta y ocho. Alcobaça (1153). nacida también en 1143. y San Isidoro en Sevilla. el primer establecimiento cisterciense en Portugal. con la bendición del mismo Eskil. o estaba bajo el control de los musulmanes o se consideraba. mencionada anteriormente perteneció a la misma filiación. fue edificada el mismo año también por monjes ingleses. Hohenfurt (1259). Goldenkron (1263) y Königsaal (1292) . pero fue fundada alrededor de 1158. en la isla de Gotland. El primero. anteriormente benedictina. Moreruela. por ser panteón de la familia real de Sverker. Plass (1145) y Nepomuk (1145) fueron obra de monjes alemanes. Claraval ejerció su influencia principalmente por intermedio de Grandselve y Fontfroide. Lyse Kloster. Esrom. cerca de Palma de Mallorca (1236). En 1150 Grandselve funda la ilustre Santes Creus. escenario de las visiones de santa Brígida. y de Absalón su sucesor en Lund. que esta vez arribaron de Kirkstead. Herisvad (Herrevad). lo que incluía algunos monasterios benedictinos. vio la luz en 1207.

sólo nueve de ellas se establecieron en el siglo XII. la Orden continuó languideciendo en Hungría por todo el resto del medioevo. existieron veinticinco abadías. Los príncipes y obispos fueron tan generosos hacia los cistercienses como los benefactores de Occidente. era hermana del rey Felipe Augusto II de Francia. siempre relativamente bajo. la invasión tártara (1241-42) hizo estragos en las instituciones jóvenes. Pásztó (1190). El P. sin paralelo en Occidente. Los hermanos conversos occidentales eran frecuentemente arrendatarios libres de granjas.gozaron con el tiempo de mayor fama y prosperidad que las anteriores. de Egres. El primer intento de Heiligenkreuz de introducir la Orden en ese país. Por lo tanto. señala la mayor distancia alcanzada por la Orden en la Europa oriental. cuya abadía más notable fue Welehran (1205) en la diócesis de Olomuc. Por desgracia. Más prometedora fue la iniciativa del rey Béla III (1176-1196). de Trois-Fontaines. Ciertas fundaciones. incluyendo tres monasterios anteriormente benedictinos. pero en Europa oriental el aflujo de vocaciones era problemático. una época en la cual Occidente experimentaba el fenómeno contrario. Leopoldo Janauschek. incluyendo Moravia. la mayoría de las vocaciones provenían de la burguesía y otras clases profesionales que no existían prácticamente en las tierras eslavas. de igual forma Lad. y normalmente no podían ser hermanos. mientras que los labriegos de la Europa oriental no eran libres. Pilis (1184). en la lejana Transilvania. el total de las abadías que coexistía era considerablemente menor que ese. en su hasta ahora indispensable lista cronológica de todas las fundaciones cistercienses para hombres hasta 1675. El número total de casas cistercienses se acercaba a las 20. la escasez de hermanos legos obligó a los establecimientos cistercienses de Europa oriental a abandonar la idea de cultivar directamente la tierra. la estructura de la misma sociedad polaca nos da la explicación. sin embargo. de Acey. De acuerdo con las leyes polacas de herencia. cuya segunda esposa. Sin embargo. retuvo su carácter francés durante todo el medioevo. Margarita. se mantuvo. Cikádor en 1142. El total de casas en el reino era de trece. San Gotardo (1184). poblado en 1179 directamente desde Morimundo. por ejemplo. En Occidente. Pero el número de monjes en Polonia. Según todo parece indicar. no había ningún plan político nacionalista germánico de colonización detrás de tan extraño fenómeno. todos los hijos de una familia noble tenían su parte en los bienes familiares. fueron habitadas durante centurias por piadosos ciudadanos oriundos de esa ciudad alemana. de Claraval. Debe señalarse. Esta última. Por otro lado. veinte de las cuales eran filiaciones directas o indirectas de Morimundo. identificaba 742 monasterios. cerca de Colonia. que abrieron el camino hacia una expansión ilimitada de propiedades. y en particular el de los hermanos legos. Una situación semejante podría ser la causa principal del modesto éxito obtenido en Hungría. el resto lo hicieron en un momento en que el crecimiento de la Orden en Europa occidental estaba bastante disminuido. en algún momento dado. y a aceptar siervos y aldeas campesinas. sino siervos sujetos a la tierra. Lekno y Obra todas hijas de la abadía alemana de Altenberg. no tuvo mayores consecuencias. los jóvenes no tenían ningún incentivo especial para unirse a las Ordenes monásticas. de Pilis y Kerc (1202). Dentro de las fronteras históricas de Polonia. y en muchos casos abadías fundadas directamente por Francia o Alemania continuaban reclutando sus miembros en el extranjero. por ejemplo aquellas situadas en los . que. llegaron al país monjes franceses que fundaron Egres (1179). Las abadías polacas de este último grupo alcanzaron su máxima expansión únicamente en el siglo XIV. Sulejow. y debido a la falta de suficientes vocaciones locales. Debido a tales conexiones. bajo la paternidad de Pontigny. Zirc (1132).

Rievaulx bajo san Elredo unos seiscientos o más. y Sala). algunas cifras tradicionalmente aceptadas parecen haber sido muy abultadas. se informó al Capítulo General de que a San Sebastiano se sumaban otras cuatro casas italianas subpobladas (Falera. El gran número de fundaciones que se desarrollaron rápidamente en todo el continente europeo atestiguan la atracción universal experimentada hacia los ideales cistercienses. Solía asignar a Claraval bajo san Bernardo.600 hombres. no puede atribuirse exclusivamente a la honda impresión causada por la . Un siglo después. porque los estudiantes. por consiguiente. Cifras algo menores. En 1199. A la sombra de gigantes como Claraval. Las Dunas. A fin de obtener una apreciación total de tales estadísticas. Si esta suposición fuera correcta. debido a la deficiencia y escaso número de personal. especialmente en Reims. un número asombrosamente alto de vocaciones provenía de la élite intelectual. debido al constante descenso de vocaciones para conversos. Claraval fue al monasterio donde «hombres de cultura. San Martino del Monte. provocaban ciertos escándalos entre los fieles». respondieron a la llamada del joven Bernardo. De acuerdo con toda la información disponible. en 1191 cuando el número de fundaciones cistercienses llegó a 333. En verdad. resultaron efímeras. fueron citadas con frecuencia sin documentación suficiente. Esta cifra comenzó a disminuir poco después. La amenaza de supresión se llevó a cabo inclusive en 1216. la famosa escuela de Châlons quedó casi vacía. a una granja. A despecho de las medidas apropiadas. algunas fueron suprimidas o se unieron a otras comunidades. unos quinientos monjes. conjuntamente con sus profesores. por término medio. pero todavía de más de un centenar. La razón por la cual la generación de jóvenes estudiosos prefirieron a los cistercienses. pueden haber tenido durante el siglo XII quince monjes y veinte conversos. cuando el Capítulo decidió reducir San Vicente.000. Es muy raro encontrar información que merezca confianza sobre el número real de monjes en un monasterio concreto en el siglo XII. Un poco más tarde (1232). es totalmente equivocada la idea de que todas las abadías de la Orden tuvieran una población desbordante en el siglo XII. «o de lo contrario debía reducirse a una granja o disolverse». Siguiendo a Arnaldo. había muchos establecimientos marginales. Sin embargo. y aun a Bellevaux.estados que tomaron parte en las Cruzadas y en el Imperio Latino. en Sicilia. el Capítulo General de 1204 todavía se quejaba «de que hubiera abadías en la Orden que. que probablemente eran menos del 10 % del nivel actual. En consecuencia. porque «la casa es tan pobre que difícilmente podía proveer a más de dos monjes». Durante los primeros años de Claraval. una casa. las 647 abadías de la Orden albergaban a más de 20. uno de los primeros biógrafos del santo. debemos interpretar estas cifras en el contexto de los valores de población de los siglos XII y XIII. incluyendo a los hermanos legos. que afectaban a toda la sociedad contemporánea. Lieja y París. a Grandselve unos ochocientos. y lo autorizó a cerrar la casa si no podía asegurar la presencia de por lo menos doce monjes que vivieran regularmente allí. Aunque siga siendo valedero que una sucesión tan rápida de fundaciones no puede explicarse sin una población sobreabundante en muchas casas de la Orden. En 1191. maestros de retórica y filosofía en escuelas de este mundo estudiaban la teoría de las virtudes divinas». En 1190 el Capítulo ordenó al abad de Jouy visitar Bonlieu en la diócesis de Burdeos. Fountains o Rievaulx. se puede llegar a una aproximación de la población cisterciense total. los hermanos legos sobrepasaban numéricamente a los monjes. San Giusto. Es igualmente difícil establecer la relación proporcional entre monjes de coro y hermanos conversos. en Asturias. Casos similares se repitieron por doquier a que el Abad predicara. y el Capítulo General de 1189 se vio obligado a recalcar nuevamente que cada casa debía tener por lo menos doce monjes bajo el abad. se unió a la lista Roccamadore. se decidió lo mismo con relación a San Sebastiano en Roma y a Lad en Polonia. la población de la Orden debe haber superado los 11.

la maquinaria del Capítulo General funcionaba con seriedad. desde monjes fugitivos hasta obispos. debido a la proximidad del espíritu secularista del Renacimiento. Sin duda alguna. aunque en forma inconsciente. A medida que crecía su fe en los ideales cistercienses. Lejos de quedar satisfechos de su propio éxito. La Orden era un cuerpo demasiado grande para resistir victoriosamente los vientos de una tormenta que amenazaba estallar en cualquier momento. El joven abrazó de todo corazón y sinceramente la vida de Cister como era. y hasta borrado su nombre de la lista de abades. ya que su retiro causó una seria crisis. se fueron reduciendo el número de vocaciones monásticas. Le resultó imposible esconderse por mucho tiempo entre los muros de Claraval. con una misión providencial de liderazgo. el mismo asceta y contemplativo cisterciense. Pero la lucha desesperada del Capítulo estaba dirigida únicamente hacia los síntomas. Sin embargo. las opiniones distaba mucho de ser unánimes. desde criminales públicos hasta príncipes. Una posteridad demasiado reverente borró toda traza de disensión entre los miembros del Capítulo General de esa época gloriosa. y por supuesto era incapaz de controlar la causa real: el cambio en la mentalidad europea. Debe observarse en este crecimiento el inevitable antagonismo entre cantidad y calidad. El factor decisivo para la elección de estos intelectuales debe haber sido la atracción ejercida por la vocación cisterciense. pero aun durante los años de su actividad febril siguió siendo. sino en otros monasterios. Inclusive es muy difícil de aceptar que la única razón de la dimisión de Esteban Harding en 1133. hay algunos indicios de que. El problema se hizo aún más agudo cuando la Orden alcanzó el máximo de expansión. Los visitadores denunciaban año tras año las más pequeñas desviaciones a la disciplina común. o para incorporar a la Orden monasterios ya existentes. pero poco después. pero se les unieron muchos hipócritas y posibles embusteros como la cizaña al trigo». Por lo demás. y nunca dudó en aceptar a nadie en Claraval. animados como estaban por un celo admirable de heroico ascetismo. y bajo la dirección del abad Esteban se convirtió en uno de los más grandes contemplativos de todos los tiempos. la verdadera religiosidad. es asombroso lo conscientes que eran los Padres Capitulares de los peligros ocultos tras la espectacular expansión. en lo profundo de su ser. es muy poco probable que esos cientos de nuevas fundaciones dieran refugio únicamente a auténticas almas contemplativas. El desarrollo prodigioso de la Orden durante la primera mitad del siglo XII habría sido imposible sin él. previamente abad en Trois-Fontaines. ocupó la posición central de la . Mientras que el siglo XII fue una época excepcionalmente apropiada para engendrar y nutrir vocaciones contemplativas. Seguramente. de acuerdo con su naturaleza. Nunca ocultó su firme convicción de que la regla cisterciense era el camino más seguro para la salvación. y por lo tanto fue. el principal responsable de las consecuencias de esto. «muchas de ellas están inspiradas por la pobreza voluntaria. Luego Reinaldo. Por consiguiente. sin especificar la razón. Fue. queda en pie el hecho de que la contemplación. Al mismo tiempo. y los transgresores recibían siempre severos castigos. ya que muchos de ellos no vivirían en Claraval. Es ocioso preguntarse cual hubiera sido el destino de Cister sin Bernardo. el programa de los Padres Fundadores de Cister fue puramente contemplativo. monje de Claraval e íntimo amigo de san Bernardo. Guido. se escondían en el trasfondo otras razones. fue depuesto poco después de su elección. fuera su edad avanzada. sin embargo un genio único y universal. Su influencia personal en la evolución de la Orden ha sido seguramente un factor de importancia capital. nunca pudo llegar a las masas. en materia de fundaciones demasiado apresuradas. Su sucesor inmediato como abad de Cister. procedieron con cautela creciente en materia de nuevas fundaciones. Citando nuevamente a Orderico Vital. trabajaba más arduamente para propagarlos.personalidad de san Bernardo.

¿Por qué. y las de las fundaciones cistercienses originales. A decir verdad. que ya habían comenzado a disminuir. No obstante. ignorara la discrepancia existente entre las bases económicas de la abadía recién admitida. Este papel de desfacedores de entuertos en la Iglesia estaba lejos sin duda de los ideales de los Padres Fundadores de Cister. Aunque no podamos llegar muy lejos con tales hechos. Una consecuencia natural e inevitable de la expansión en gran escala fue el aumento del prestigio. el abuso estaba tan difundido. desempeñó un papel sin igual en la conducción de la política europea durante treinta años. siervos y otras fuentes similares de ingresos. particularmente toda la Congregación de Savigny. poder y actividad de la Orden en la vida pública de la Iglesia. que no admitiera excepciones. tanto más cuando las más altas jerarquías eclesiásticas y seculares confiaban esperanzadas en que la Orden. rechazar el desafío y retirarse de nuevo a la soledad era tan imposible como reducir el número de abadías a la proporción de las vocaciones. que la prohibición de nuevas fundaciones fue desobedecida. aunque el ritmo de su expansión disminuyó considerablemente. Pero sería injusto culpar únicamente al Santo por lo que aconteció más tarde. Su ejemplo fue un desafío irresistible para la posteridad cisterciense. falleciendo al año siguiente. principios preconcebidos y una adhesión rígida a posiciones dogmáticas. el crecimiento de la Orden no podía ser frenado. abad de Bonnevaux (una hija de Cister) le sucedió en el alto cargo. la eficiencia del Capítulo General quedó muy debilitada por la enorme expansión territorial de la Orden. El rechazo de las rentas feudales era concretamente una de las características básicas de la vida cisterciense. Gosurino. prohibió categóricamente la fundación o incorporación de otras casas en el futuro. los mismos prueban terminantemente que era muy claro el problema causado por el rápido crecimiento. en 1152. a su juicio. Su abadiato fue una época de poderosísima expansión. que por entonces yacía mortalmente enfermo en Claraval. el mayor responsable de la fusión de Savigny. Es muy difícil suponer que san Bernardo. que el papa Alejandro III dirigió una severa bula a la Orden. Pero todas las abadías controladas previamente por Savigny fueron admitidas sin la obligación de deshacerse de sus iglesias. diezmos. Cuando murió en 1150. Bernardo fue el primero en responder a la llamada de la Iglesia angustiada y él. En la cima de su popularidad. llamando la atención sobre las alarmantes desviaciones a las «santas instituciones» de los Padres Fundadores. Las primeras reglamentaciones aceptaban una única excusa para la ausencia: la . Estaba muy lejos de la mentalidad cisterciense de la primera época. Estas concesiones estimularon a otras comunidades para alcanzar posesiones hasta ese momento prohibidas.Orden. el gran contemplativo. La decisión del Capítulo contrariaba las ambiciones cuidadosamente fomentadas por san Bernardo. continuara prestándoles servicio como campeones de la paz. fue el promotor de la unión? La única respuesta lógica es que. La incorporación de monasterios ya existentes. entonces. los beneficios espirituales del arreglo sobrepasaban los inconvenientes del compromiso. En 1169. justicia y orden entre las naciones cristianas. planteó serios problemas de naturaleza económica y disciplinaria. Es necesario decir. quienes habían buscado una vida de perfecto silencio alejada por completo de los negocios mundanos. tampoco pudo haberse equivocado al valorar el efecto potencial que concesiones semejantes al por mayor podrían tener sobre el resto de la Orden. Se suponía que el Capítulo anual debía reunir a todos los abades. El Capítulo General adoptó la misma actitud indulgente aún después de su muerte: la consideración de las necesidades locales acaparó el interés de los Padres Capitulares. con el poder de su inmensa fuerza moral. El Capítulo General se volvió inmediatamente contra la política anterior y.

La razón de la repetición de decisiones importantes año tras año. la asistencia regular de aquellas casas situadas en tierras lejanas.enfermedad. a los abades de las casas en Siria se le exigía concurrir al Capítulo cada siete años. Así. y Claraval más de 80. era una habitación de 17 m X 18 m. la sala capitular. el cambio constante del ámbito religioso y social planteó nuevos problemas y exigió nuevas soluciones. difícilmente puede ser explicado considerando solamente factores naturales e históricos. La historia futura de la Orden es prueba convincente de que se hicieron serios esfuerzos para asegurar el alto nivel . La rapidez de la expansión geográfica hizo sin embargo difícil. Pronto se otorgaron excepciones por razones de gran distancia. gracias a la vida austera y contemplativa de los Monjes Blancos. La visita anual a cada monasterio por el padre inmediato se deterioró en igual forma. pero es muy dudoso que la sala estuviera alguna vez repleta. De esta manera. Pontigny 16. en ambos casos. la aprobación de reglamentaciones incongruentes y contradictorias. A pesar de esto. Probablemente. si había alguna. por las penurias del viaje. no fue por consiguiente un incumplimiento deliberado. sino un medio para conseguir que. mediante tales repeticiones. el lugar regular de las reuniones. Morimundo 27. parece indicar que las discusiones quedaron sin recopilar y las resoluciones del Capítulo. una parte considerable de los abades de una reunión dada ignoraba las discusiones llevadas a cabo en años anteriores. ni Bernardo ni sus heroicos compañeros pudieron ser reemplazados por gente de su talla. con una doble o quizás triple hilera de bancos en torno a las paredes. El secreto debe radicar en el eco resonante y espontáneo que la espiritualidad de Cister despertó en tantos miembros afines a esa devota generación. El resultado fue. sabios e ignorantes por igual. Mientras tanto. se puede deducir que los problemas del viaje eran impedimentos poderosos. se resentía la supervisión efectiva de la comunidad subordinada. Dado que. que conducían a la confusión y a una actitud escéptica con respecto a la validez de estatutos individuales. proporcionales a su distancia de Cister. o la visita se demoraba. en la práctica. No nos han llegado cifras del número de abades participantes en las deliberaciones del Capítulo durante los siglos XII y XIII. por las quejas constantes motivadas por ausencias sin autorización. las condiciones de espacio de Cister para su alojamiento eran muy reducidas. si no imposible. Ni siquiera el genio del Abad de Claraval puede dar cuenta adecuada de este fenómeno único y específicamente religioso. Mas la tarea de conservar el precioso legado de Cister demostró ser una carga abrumadora. El problema se agudizó porque los concurrentes a la asamblea cambiaban constantemente. Se estimaba que podía albergar a trescientas personas. conservación y promulgación de estatutos. y otros recibían concesiones similares. de año en año. Cister tenía 24 casas afiliadas directamente. El hecho de que los manuscritos existentes no den información del desarrollo de cada una de las sesiones hasta cerca de 1180. La asombrosa ascensión de la Orden cisterciense a partir de una pequeña comunidad de humildes monjes – ermitaños hasta una red internacional de cientos de abadías durante la vida de Bernardo. gastos y peligros del viaje. todos los abades pudieran estar correctamente notificados. En todo caso. se transmitían oralmente. ejemplo de espiritualidad para ricos y pobres. o bien delegaban sus poderes. era imposible que estos abades u otros en posición similar visitaran tal multitud de establecimientos dependientes. ¿Cómo se notificaban a los abades ausentes las resoluciones del Capítulo? Los documentos del siglo XII guardan silencio sobre el registro. La ola de crecimiento estaba obligada a bajar. con frecuencia. pero. Aun después de estar completamente terminado el claustro gótico en 1193 (Cister III). lo más realista sería suponer una sesión con la asistencia de alrededor de un tercio de los abades (250). así como el excesivo número de visitas que estaban obligados a realizar algunos abades con numerosas hijas.

de disciplina monástica y para asumir nuevas y desafiantes responsabilidades. exigieron que se comprometieran genuinas tradiciones cistercienses. . A pesar de los continuos esfuerzos por mantener a la Orden actualizada frente a un mundo que cambiaba con rapidez.

abad de Rein. Gerardo. La iniciación de la Segunda Cruzada fue su aportación personal a la causa. animó a los premostratenses a un esfuerzo similar. obispo de Basilea. y Garnier. que previamente había actuado como abad de Claraval. que comenzó a predicar sin autorización y levantó a la plebe contra los judíos en Renania fue silenciado por la enérgica intervención de san Bernardo. los prelados cistercienses tomaron a su cargo la organización de la Tercera Cruzada (1184-1192). El papel desempeñado por los cistercienses en la organización y dirección de las cruzadas constituyó la primera y más espectacular de dichas actividades. el ejemplo de san Bernardo permaneció vivo y animó a otros cistercienses a alistarse en las cruzadas siguientes. El destino de Tierra Santa y los acontecimientos de la Tercera y Cuarta Cruzadas tuvieron un eco significativo dentro de la Orden. por lo menos hasta la aparición de los mendicantes al comienzo del siglo XIII. un cisterciense. que este papel no era fácilmente compatible con los ideales del Cister primitivo. sólo su muerte prematura evitó que llevara a cabo sus planes. enfermaron y murieron. No obstante los cistercienses no acompañaron a las tropas cruzadas. por entonces abad de dicho monasterio. la trabazón institucional. y Gerlach. no contaba en ella con un grupo suficientemente calificado que le sirviera de apoyo cuando surgían nuevas necesidades o emergencias. cardenal obispo de Albano. la presencia ubicua y el número desbordante de miembros. Por esta razón. hacía lo mismo en Inglaterra. predestinaba a los cistercienses a dar un paso para llenar ese vacío y asumir variadas obligaciones externas. Es muy evidente. aunque dos obispos de esta Orden. siguió aumentando la actividad de la Curia Romana en los múltiples asuntos religiosos y políticos. Cierto monje francés llamado Rodolfo. por otro lado. A pesar del fracaso final de la campaña. entre los cuales se encontraban algunas de las personalidades más activas y mejor dotadas de la centuria. Arnoldo. Entre ellos se cuentan el Abad Adam de Ebrach. Aunque el Capítulo General prohibió repetidas veces a los miembros de la Orden la peregrinación a los Santos Lugares. en primer término. contando con el respaldo de todos sus hermanos de religión. asumían idénticas funciones en Francia y Alemania.Cruzadas y misiones A todo lo largo del siglo XII. Enrique de Marcy. fue negociado por dos abades . arzobispo de Canterbury. que desempeñó un papel similar en Austria. Godofredo de Langres y el famoso historiador Otto de Freising se ofrecieron como voluntarios. activo propagandista en Regensburg. fue nombrado legado papal con el encargo de la predicación y el reclutamiento. las autoridades eclesiásticas recibieron con beneplácito la asistencia de san Bernardo y sus monjes y continuaron llamando en su auxilio a los cistercienses. el primer abad de Morimundo desertó de su puesto sin la autorización del Capítulo General. Cierto número de abades y monjes siguieron a las fuerzas hacia el este. El rescate de Ricardo Corazón de León cautivo en Alemania. anteriormente abad de Ford. y el arzobispo Balduino y Enrique. y llevando consigo a lo más granado de sus monjes estuvo firmemente resuelto a fundar un monasterio en Palestina. el Arzobispo de Ravena. y se conocen muy pocos cistercienses que lo hayan secundado en Alemania. Apoyó con entusiasmo a los Caballeros del Temple y les dedicó su famoso tratado titulado: Alabanza de la nueva milicia (De laude novae militiae). En Italia. Ya en 1124. sin embargo. el Papado. El arzobispo Gerardo cayó en la batalla frente a los muros de San Juan de Acre. hubo un intento serio por extender el radio de acción de la Orden en Tierra Santa. Aunque san Bernardo se opuso terminantemente a este arriesgado plan. al mismo tiempo que Balduino.

El destino de todas estas fundaciones no podía diferir de los estados regidos por los cruzados. Mientras tanto. el Capítulo General incorporó un monasterio que previamente había sido benedictino. la Orden adquirió o estableció entre 1204 y 1276 doce casas dentro de los límites del Imperio.cistercienses. En Italia. fueron evacuadas y abandonadas. y otro en Trípoli. El abad Martín. San Jorge de Jubino. y la retuvieron hasta el siglo XVII. participando en la elección de Balduino de Flandes como primer emperador latino y. los padres capitulares lo eximieron de concurrir al Capítulo General los próximos siete años. pero son inciertos los detalles de su historia. poblada en 1157 por monjes de Morimundo. Muchos de esos monasterios habían sido habitados anteriormente por comunidades de rito oriental. el agente papal que obtuvo mayor éxito fue el abad Lucas de Sambucina. el Capítulo General relevó a cierto número de abades y monjes para que sirvieran a tal fin y contribuyó con sumas considerables destinadas al sostén de las tropas. En 1200. uno en Acre. y al año siguiente algunos más fueron autorizados a hacer lo mismo. En 1217. Daphni estaba afiliada a la abadía francesa de Bellevaux. Pedro de Locedio permaneció en la ciudad conquistada. y para su pago. al sudeste de Trípoli en las montañas del Líbano. La mejor conocida y que logró más éxito fue Belmont. y Guido. en la misma zona. Como una estela de las cruzadas se establecieron varias casas cistercienses en Siria. Cuando los cruzados se desviaron a Zara y luego a Constantinopla. La toma de Constantinopla por los turcos selló el destino de la comunidad cisterciense de Daphni (1458). durante algunos años. En 1214. La intervención de la Orden en la Cuarta Cruzada fue aún más intensa. Morimundo fundó otra casa. las dos situadas probablemente dentro del distrito de Trípoli. algunos abades permanecieron con los cruzados y los acompañaron en la toma de Constantinopla. y probablemente otras dos casas más en Creta. y otra bajo la Santísima Trinidad. ambos con el mismo nombre de Santa María Magdalena. otros seis abades emprendieron tareas similares obedeciendo la orden de Inocencio. tomó parte activamente en la pacificación de la Grecia conquistada. fuera de los muros de . que fue considerado como hija de La Ferté. aunque rechazó compartir el botín general. aunque los monjes ortodoxos reconquistaron su antigua propiedad. Presionado por Inocencio III (1198-1216). Cuando su abad llegó a Cister para el Capítulo General de 1263 causó gran revuelo entre los padres: traía un brazo de San Juan Bautista. Pocas de esas fundaciones sobrevivieron al colapso del poder latino. de Pairis (Alsacia). cuando se acercaron los musulmanes. Sin embargo. las monjas cistercienses poblaban dos conventos. quien recibió la orden de predicar las cruzadas en 1198. Previniendo lo inevitable. Como fruto visible de la conquista. Belmont fue responsable de dos casas más. las casas inglesas situadas en la zona lanera contribuyeron con la esquila de un año. la mayoría de los cistercienses se hicieron eco de las advertencias del Papa. Una de ellas fue Daphni. pero es dudosa su ubicación exacta y sus datos históricos. En agradecimiento. una puesta bajo la advocación de san Juan (1169). llamada Salvatio. en la Montaña Negra. se enriqueció con las reliquias encontradas en la iglesia del Pantocrator y llevó triunfalmente esos tesoros a su abadía en 1205. Poco después. En la actualidad. que anteriormente había sido un monasterio griego entre Atenas y Eleusis. incluyendo dos conventos para monjas. Roberto de Boxley y Guillermo de Robertsbridge. abad de Vaux-de-Cernay la leyó ante la asamblea de caballeros la víspera del ataque contra la ciudad. queda únicamente el antiguo claustro de Belmont (Dayr Balamand) alojando a monjes ortodoxos orientales. El abad Pedro de Locedio fue el portador de la protesta papal al ejército reunido en Zara. que ofreció como regalo a la casa madre de la Orden. Belmont fundó Beaulieu como un refugio en Chipre.

se convertía en un elemento integrante de la vocación cisterciense. ciudad dominada por los herejes. el Pontífice instruyó a Diego. donde sobrevivió hasta finales del siglo XV. con doce abades cistercienses de su séquito. era nombrado cardenal obispo de Albano. quien casi inmediatamente hizo su profesión en el monasterio cisterciense de Fontfroide. Antes de unirse a ellos. principal promotor de la causa albigense. los venecianos demolieron los restos de Beaulieu. militar y apostólica a la vez. y Enrique. que por ese entonces. Después de su muerte. sostuvo un debate con los herejes en 1207. y en 1177. en este momento. cardenal de San Crisógono. cardenal obispo de Ostia. arcediano de Maguellone. La petición fue denegada. Raúl. Domingo concibió el plan de formar una organización específicamente destinada a este propósito: la Orden de los Predicadores. abad de Claraval. Este último. su propio confesor. para recalcar que la empresa estaba confiada a toda la Orden. para que ayudaran a los cistercienses. Debido a la enfermedad de Rainiero. No podemos detallar aquí la larga y sangrienta guerra (1209-1219) que prosiguió bajo Simón de Montfort. la herencia de las misiones emprendidas por san Bernardo entre los herejes del sur de Francia. Sin embargo. Sin embargo. comprendiendo que necesitaba colaboración. quien pidió al papa le permitiera retirarse a la soledad de Fontfroide. el papa confirió la dirección suprema de la misión contra los albigenses a Arnaldo Amaury. conjuntamente con dos cistercienses. y la opinión pública atribuyó la responsabilidad del crimen al conde Raimundo VI de Tolosa. en la actividad política y el apoyo a las cruzadas. de vez en cuando.Nicosia. arzobispo de Bourges. sin resultados. Domingo de Guzmán. obispo de Osma. abad de Cister. cerca de Narbona. en 1224. tomó la dirección de toda la misión. y en 1181 ocupó Lavaur. El gran Abad de Claraval emprendió el viaje al sur en 1145 respondiendo a una petición del legado papal Alberico. Después de algún tiempo cambiaron de idea. Por el año 1207. Después de realizar esfuerzos parecidos en distintos lugares. Por último. Pedro fue nombrado legado de la Santa Sede con la asistencia de otro monje de Fontfroide. 1179. pero mientras estuvo en compañía de los tenaces cistercienses. En 1203. la nobleza recelosa y los tibios prelados parece que agotaron las energías de Pedro. Mientras que únicamente los abades y prelados más eminentes de la Orden estaban ocupados. organizó una cruzada. toda la comunidad de Belmont huyó a Chipre. y Guido. En 1567. el conde Raimundo V de Tolosa se dirigió nuevamente al Capítulo General cisterciense pidiendo ayuda. el número de cistercienses «que predicaba a Jesucristo» había alcanzado a cuarenta. fue asesinado Pedro de Castelnau. los dos españoles visitaron Cister. que anteriormente había sido monje de Cluny. estudiaron la posibilidad de entrar en la Orden. Después de la caída de Trípoli en 1289. pero merece destacarse que la mayoría de las sedes episcopales del sur conquistado fueron ocupadas por cistercienses. y a su joven canónigo. y vistieron el hábito. no entraron en acción hasta que Alejandro III confió una misión con tal fin a Pedro. Las enormes dificultades con que tropezó la empresa entre la plebe rebelada. en Montreal y luego en Pamiers. quien se convirtió de este modo en líder espiritual de la próxima cruzada de Simón de Montfort. El 14 de enero de 1208. Amaury. primitivamente abad de Pontigny. Arnaldo Amaury ocupó ese puesto en la . pero al comienzo del año siguiente un desdichado incidente convirtió la pacífica misión en una cruzada armada. crea Inocencio III otra comisión cisterciense encabezada por dos monjes de Cister: Rainiero de Ponza. Uno de los participantes más activos fue el ya mencionado abad Guido de Vaux- de-Cernay. Inocencio le escribió: «permanece donde estás. Rápidamente. Garín. el papa lo reemplazó por el maestro Pedro de Castelnau. tío de Pedro. aunque sólo simbólicamente. que duró quince días. la acción es mejor que la contemplación». monje de la misma abadía y famoso cronista de la cruzada contra los albigenses. y usaron sus piedras para construir las fortificaciones de Nicosia. en 1198. La gira resultó más espectacular que fructífera.

Este último. el mismo autor relata honestamente el incidente como puro rumor (fertur dixisse): empero pocos historiadores perdieron la oportunidad de volverlo a contar. incluyendo setenta y dos iglesias. los caballeros influyeron en la reconquista de Andalucía. A instancias de este monje. La naturaleza del Diálogo debería ser para el lector crédulo advertencia suficiente. ambicioso. y continuó siendo el resto de su vida promotor de la nueva Orden. conocido posteriormente como «gran maestre» estaba a cargo de los caballeros y las operaciones militares. todas ellas dedicadas a la Reconquista. Este mismo Folquet (o Fulk) cooperó en 1205 en la fundación de la primera casa dominicana en dicha ciudad. pero un gran número de defensores voluntarios vistieron el hábito cisterciense y se sometieron a Raimundo. entre los monjes de su séquito. En la Península Ibérica. amigo de infancia del rey Sancho. acaecida alrededor de 1163. En 1157. el rey le otorgó la fortaleza para que la «poseyera y defendiera a perpetuidad». quien se dirigió al Capítulo General cisterciense. Los Caballeros del Temple a cargo de la primera ciudad. cuando la nueva Orden de Caballeros fue puesta bajo la autoridad del abad de Morimundo. Arnaldo Amaury fue el más sobresaliente e. inevitablemente. ¿Fue un intrépido campeón de la fe. fanático como muchos de los que lucharon en esa guerra? Es característico que su nombre estuviera unido a una de las anécdotas apócrifas más perdurables de la historia medieval. pero la incorporación formal no tuvo lugar hasta 1187. estaba Diego Velázquez. fue instalado en el corazón de la resistencia. Después de su muerte. ex-caballero. pero la historia parece estar tomada del Dialogus miraculorum del cisterciense alemán Cesáreo de Heisterbach. fue siempre un monje francés de la filiación de Morimundo. .000 personas bajo la jurisdicción de la Orden. Hacia fines del siglo XV. Calatrava cayó en manos de los moros en 1195. los cruzados vencedores dudaban cómo castigar justicieramente a los habitantes. Sus derechos incluían la visita anual. el abad Raimundo ofreció su ayuda para organizar la fuerza defensiva de Calatrava. que cuando cayó Beziers (1209). para que les diera una regla de vida y se les reconociera como rama de la Orden. acumularon los caballeros inmensas posesiones. un monje de Grandselve. El Capítulo reunido en 1164. «Mátenlos a todos». violento. el extrovador Folquet de Marsella. los caballeros eligieron a su primer maestre Don García.ciudad clave de Narbona desde 1212 hasta su muerte en 1225. el prior. «el Señor conoce a los suyos». y era responsable de los sacerdotes y hermanos que cuidaban de las necesidades materiales y espirituales de los caballeros. en 1158. se manifestó favorablemente. ofrecieron el recién reconquistado obispado de Carcasona a otro cisterciense: Guido. después de lo cual. plaza fuerte de los albigenses. 19). pero fue recuperada en 1212 y. Estas palabras son un eco de la 2ª Epístola a Timoteo (II. en 1205. Se dio la coincidencia de que el abad Raimundo de Fitero visitaba Toledo y. el más controvertido de todos los pintorescos personajes cistercienses que intervinieron en la cruzada. dividida en ochenta y cuatro encomiendas. fortaleza clave para la defensa de Toledo. La primera y más significativa fue la Orden de los Caballeros de Calatrava. Dada su riqueza. el nombramiento del prior y la confirmación de la elección de maestre. reconociendo su incapacidad para hacer frente a tal emergencia. el espíritu cruzado de los cistercienses se manifestó organizando e inspirando un cierto número de órdenes de caballeros. con unas 200. decidió Amaury. Se supone. de allí en adelante. se temía que los moros atacaran Calatrava. pidieron ayuda al rey Sancho III de Castilla. abad de Vaux-de-Cernay. porque era imposible distinguir a los fieles de los herejes. más aún. En 1210. como obispo de Tolosa. El ataque moro no llegó a materializarse. o un típico sureño. quien compuso esa recopilación de anécdotas edificantes entre 1219 y 1223. que pronto se transformó en «gran prior» mitrado.

estuvo desde 1485 bajo control real, y en 1523 el título de «gran maestre de Calatrava» estaba
unido a la Corona española. Después de finalizada la guerra de Reconquista, la Orden perdió
su carácter militar y aun religioso, aunque se ha conservado la organización como una
asociación honorífica de la nobleza española.

Más o menos por la misma época, surgieron los Caballeros de Alcántara, debido al tesón de
dos hermanos salmantinos, Suárez y Gómez, quienes fueron respaldados en 1158 por un ex-
cisterciense, el obispo Odón de Salamanca, que asumió el cargo de primer prior de los
caballeros. Su centro de actividades fue la fortaleza de San Julián de Pereyro, y ellos mismos
usaron ese nombre por más de seis décadas. Su regla, similar a la de Calatrava, fue aprobada
por Alejandro III en 1177, pero sólo en 1221 comenzó una asociación más profunda con los
cistercienses, cuando los de Calatrava les confiaron la defensa de Alcántara, Cáceres, sobre el
Tajo, cerca de Portugal. A partir de este momento las dos órdenes siguieron estrechamente
unidas, y también Alcántara fue aceptada por el Capítulo General cisterciense y puesta bajo el
control de Morimundo. Alcántara y Calatrava tuvieron idénticos destinos.

Los Caballeros de Montesa heredaron en 1312 los bienes que pertenecieron a los templarios
en Valencia. En 1317 fueron organizados por componentes de Calatrava, razón por la cual
Montesa se convirtió en otro miembro de las Ordenes asociadas bajo la tutela de Morimundo.
En Portugal se planteó una situación similar cuando el rey Dionís organizó la Orden de Cristo
reemplazando al Temple, en 1319. También ellos fueron adiestrados en la observancia de
Calatrava por diez caballeros españoles enviados a Portugal con ese propósito. Sin embargo,
la Orden de Cristo estuvo sujeta a la jurisdicción de Alcobaça. Todavía hubo otra orden más
de caballeros portugueses afiliada a Cister: la de Aviz. Después de oscuros comienzos,
retuvieron Évora (1176) y tomaron el nombre de la fortaleza. Luego, en 1211, recibieron Aviz
del rey Alfonso II. Siguieron las pautas ya establecidas de adoptar las costumbres de
Calatrava conjuntamente con la tutela de Morimundo. En 1551, se unieron las Ordenes de
Cristo y Aviz con la corona portuguesa, perdiendo entonces su carácter religioso.

El nordeste de Europa, en especial Prusia y los estados del Báltico, fue otro territorio donde
los cistercienses desarrollaron por largo tiempo una combinación de actividades misioneras y
cruzadas. Como sucedió con los albigenses, la prédica constituyó sólo una parte de la tarea,
porque la conversión de las tribus hostiles y guerreras requería además una diplomacia
inteligente y a veces una competente dirección militar. El obispo Eskil de Lund hizo las
primeras tentativas en ese sentido. En una de sus visitas a Francia, en 1164, consagró en la
catedral de Sens y en presencia de Alejandro III al cisterciense Esteban de Alvastra, el primer
arzobispo de Upsala. Poco después, consagró a Fulco, un monje cisterciense francés, como
obispo de Estonia, por ese entonces pagana. Accediendo a una petición de Fulco, Alejandro
III convocó una cruzada para someter a los estonios, pero si algo se hizo, no tuvo efectos
duraderos. Después de 1180, desapareció el nombre de Fulco de las crónicas oficiales.

Tuvo más éxito la misión que encabezó en Livonia su primer obispo, San Meinhard († 1196),
que fuera canónigo agustino. Es muy probable que haya reclutado a ese extraordinario
misionero cisterciense un monje de Loccum llamado Dietrich (Teodorico) de Thoreida
(Treiden). No sólo sirvió fielmente a Meinhard, sino también a su sucesor, Bertoldo, su abad
primitivo en Loccum, hasta que éste cayera en el combate contra los conversos reticentes. Sin
embargo, fue el nuevo obispo, Alberto de Buchovden († 1221), hombre celoso y capaz, ex
canónigo de Bremen y fundador de la sede episcopal de Riga, quien proporcionó a Dietrich la
gran oportunidad. Éste a su vez llegó a ser su consejero de mayor confianza, al mismo tiempo
que un coordinador efectivo con la curia papal. Por lo menos, visitó seis veces Roma, donde

informó a Inocencio III sobre todo lo relativo a las misiones en el norte; luego, como Obispo
de Estonia, participó en el IV Concilio de Letrán, en 1215. Pero, mucho antes de esa época,
sugirió la posibilidad de un estado independiente gobernado desde Riga por las autoridades
eclesiásticas, bajo los auspicios papales. Se movilizaron todos los recursos de la diplomacia
papal para realizar este proyecto, que, si bien nunca se materializó, se convirtió en punto de
partida de múltiples actividades cruzadas y misioneras en los años venideros. Por desgracia,
después de la muerte del emperador Enrique VI (1197), Alemania cayó en el caos político. A
pesar de los repetidos requerimientos papales no se pudieron organizar cruzadas efectivas. El
movimiento, sin embargo, dio notoriedad a uno de los personajes más llenos de vida en esa
época turbulenta, Bernardo de Lippe († 1224), poderoso vasallo y camarada de armas de
Enrique el León, duque de Baviera.

La Crónica de Enrique de Livonia da una vívida descripción de su «conversión»: «cuando el
conde Bernardo vivía en sus heredades, había tomado parte en muchas guerras, incendios y
asaltos. El Señor lo castigó enviándole una enfermedad debilitante que le atacó los pies; y así,
lisiado, tuvo que ser conducido en una litera durante varios días. Purificado por la
enfermedad, fue recibido en la Orden Cisterciense y, después de aprender letras y religión
durante algunos años, el papa le dio autoridad para predicar la Palabra de Dios y venir a
Livonia. Contaba con frecuencia que, después de aceptar la cruz de ir a la tierra de la
Santísima Virgen, sus miembros se robustecieron y sus pies se sanaron».

En 1185, Bernardo contribuyó a la fundación de la abadía cisterciense de Marienfeld, y pronto
entró de monje en la misma. Pocos años después, vistió nuevamente su vieja armadura y
dirigió una cruzada, y por último apareció como abad de Dünamünde (1211-1218), una
fundación cisterciense pionera, que logró mucho éxito. Estimulado por el obispo Alberto de
Riga, el viejo guerrero aceptó otra labor misionera como obispo de Semgallia (en Lituania),
después de haber sido consagrado por su propio hijo, el obispo Otto de Utrecht. Sin duda
alguna, alcanzó el pináculo de su larga carrera en 1219 cuando, ya casi octogenario, consagró
a su segundo hijo, Gerardo, como arzobispo de Bremen.

Después de la muerte del obispo Alberto de Riga se produjo una elección episcopal reñida
(1229) que hizo salir de la obscuridad a una personalidad cisterciense enigmática. Los
partidos en pugna se dirigieron al Papa, Gregorio IX, quien envió al Cardenal Otto. Durante
su viaje a Riga, alistó en su comitiva a Balduino, un monje cisterciense de Aulne, una gran
abadía de la baja Lorena. Mientras el cardenal se demoraba en Dinamarca, Balduino tomó la
iniciativa y, aprovechando la oportunidad, reivindicó la idea de formar un estado sujeto a la
autoridad del papa, que cubriría todo el área al este del Báltico. En 1232, después de lograr
cierto apoyo local, se trasladó a Italia y persuadió al papa de las posibilidades de poner en
práctica su plan; después de lo cual Gregorio lo consagró obispo de Semgallia y Curlandia y
le nombró legado papal para todo el territorio en cuestión. Balduino sentó su cuartel general
en Riga, pero su ambicioso plan provocó la resistencia militar de los Caballeros de la Espada,
que poseían ya muchas de las tierras reclamadas por Balduino. Las tropas del obispo,
organizadas con apresuramiento, fueron vencidas por los Caballeros en la batalla de Reval
(1233), terminando con el proyecto y haciendo caer en descrédito al autor, quien perdió
además su condición de legado papal. Después de vivir cierto tiempo en Aulne, el
cariacontecido Balduino se unió a la corte del emperador Balduino II de Constantinopla,
quien lo recompensó con la sede metropolitana de Verissa, donde murió en 1243.

Las órdenes de caballería, organizadas sobre el modelo de las existentes en la Península
Ibérica, sobresalen entre las realizaciones cistercienses más estables. La idea original

corresponde a Dietrich de Thoreida y fue calurosamente respaldada por el obispo Alberto de
Riga en 1202. La bula de 1204 de Inocencio III pidiendo una cruzada, mencionaba a un grupo
de caballeros que «vivían como los templarios», y ya por esa época había una casa en Riga
habitada por tales personas, que eran conocidos popularmente como los Caballeros de la
Espada o «Hermanos de la Espada» (Frates Militiae Christi de Livonia). Sus filas incluían
caballeros, sacerdotes y servidores. Dirigidos por un maestre, vivían en estricta pobreza, bajo
reglas similares a las de los templarios. Deben el nombre a su manto blanco decorado con una
espada roja. En 1210, Inocencio III les prometía un tercio de las tierras que conquistaran a los
paganos, que sería retenida como feudo del Obispo de Riga. Los caballeros extendieron sus
dominios rápidamente en Livonia, Estonia y Curlandia y, alrededor de 1230, poseían un
estado virtualmente autónomo, administrado desde seis castillos estratégicamente colocados
(Ascheraden, Riga, Segewold, Wenden, Fellin y Reval), cada uno bajo un maestre provincial.
El número de caballeros nunca sobrepasó los 200, pero con los servidores y vasallos, la Orden
podía movilizar un ejército de 2.000 hombres en pie de guerra. Había algunos cistercienses
entre los treinta sacerdotes que contaba la organización. Después de su aplastante derrota por
mano de los lituanos en 1236, en Curlandia, los sobrevivientes de los Caballeros de la Espada
se unieron a los Caballeros Teutónicos, por entonces en franca expansión.

Motivos semejantes originaron en Prusia una organización similar. La iniciativa de desarrollar
una actividad misionera en territorios todavía paganos pertenece al abad Godofredo de Lekno,
monasterio cisterciense situado en Polonia, que albergaba personal alemán. Contando con la
bendición de Inocencio III, comenzó su prédica en 1206, y al año siguiente se le unió uno de
sus monjes, Felipe. Dos años más tarde, salió a la lid Cristián († 1245), cuyo éxito rotundo
justificó que se le diera el título de «apóstol de los prusianos». En 1215, viajó a Roma
conjuntamente con dos príncipes de ese lugar, recién convertidos, y el papa Inocencio lo
consagró y nombró obispo de Prusia. Sin embargo, pronto se dejó sentir la reacción pagana.
Felipe fue asesinado y Cristián necesitaba defensa armada. Siguiendo el ejemplo de Dietrich
de Thoreida fundó la Orden de los Caballeros de Dobrin, nombre de una fortaleza sobre el
Vístula. Cristián invitó a algunos caballeros de Calatrava, que vinieron de España para
adiestrar a los nuevos reclutas. Los caballeros comenzaron a actuar después de 1222,
recibiendo un fuerte apoyo de otro cisterciense, el obispo Brunward de Schwerin,
originariamente monje de Amelunxborn. El potencial bélico de la nueva Orden siempre fue
modesto y, finalmente, esta organización fue absorbida por los Caballeros Teutónicos, aunque
algunas unidades de los Caballeros de Dobrin permanecieron activas en Rusia hasta alrededor
de 1240.

Al comienzo, la tarea en las misiones bálticas recaía sobre cierto número de abadías
cistercienses alemanas, pero pronto se hizo una nueva fundación en la desembocadura del
Duna, cerca de Riga, sirviendo de base para tales actividades. Dünamünde, fundada en 1205
por Dietrich de Thoreida, su primer abad, fue poblada por monjes alemanes de Marienfeld.
Dietrich quedó como abad hasta 1213, cuando ese monje infatigable fue designado obispo de
la todavía pagana Estonia. En 1218, con el respaldo de Honorio III y la ayuda material del rey
Waldemar II de Dinamarca, inició una cruzada contra los feroces súbditos que se le resistían,
quienes lo mataron en una emboscada en 1219 confundiéndolo, por una ironía del destino,
con el rey Waldemar.

Aunque Dünamünde estaba poderosamente fortificada, fue saqueada en 1228 por los paganos,
y sus habitantes masacrados. Los intrépidos cistercienses reconstruyeron las ruinas y, en
competencia constante con los Caballeros Teutónicos, expandieron sus posesiones en todas
las direcciones. Sin embargo, la ubicación estratégica de la abadía hacía que la Orden

Teutónica no pudiera operar con éxito sin ella. En 1305, ante una presión cada vez más fuerte,
los cistercienses se vieron forzados a vender Dünamünde a los Caballeros, con la condición de
que podrían permanecer en la fortaleza trece monjes y siete sirvientes.

Folkenau (1234), cerca de Dorpat, fue otra fundación similar, emprendida por Pforta, y el
puesto más oriental con que contaban los cistercienses. Resistió victoriosamente a los
ambiciosos Caballeros Teutónicos, para ser destruida en el siglo XVI por el avance de los
rusos. La última fundación en Estonia fue Padis, establecida en 1317 por monjes obligados a
abandonar Dünamünde. Aunque fue destruida por los estonios en 1343, quienes mataron a 28
monjes, la comunidad se mantuvo con vida y floreció durante otro siglo. Los monjes tenían
posesiones y derechos sobre la pesca hasta las costas del sur de Finlandia. Padis, blanco
constante de los ataques de rusos y suecos, fue secularizado en 1559. Para terminar, debemos
mencionar en este punto que también las monjas cistercienses se vieron involucradas en la
vigorosa expansión de la Orden operada en esta región. Establecieron conventos en Riga,
Leal, Dorpat, Lemsal y Reval, todos los cuales desaparecían durante el siglo XVI.

No hay forma posible de dar una estimación exacta del número de cistercienses ocupados en
actividades misioneras o cruzadas, pero en las crónicas de los Capítulos Generales abundan
las medidas punitivas o restrictivas contra monjes «vagabundos», o predicadores sin
autorización. Esto parece indicar que, mientras los elementos de menor rango respondían
voluntariamente al desafío de las nuevas situaciones, muchos de los abades miraban con
recelo cualquier intento de sacar a los monjes de sus claustros. En uno de sus sermones,
Cesáreo de Heisterbach expresó elocuentemente la perplejidad existente en muchas mentes de
los cistercienses: «Como saben, en estos días por orden del papa muchos monjes y abades
fueron retirados de sus celdas y claustros, contra su voluntad y deseos, para predicar la Cruz;
sin embargo, dado que consideran útil su remoción, no se resisten a la llamada de recoger la
cosecha del Señor». El Capítulo aceptó de mala gana el relevo de algunos para desempeñar
tareas misionales, siempre bajo presión papal, particularmente durante el pontificado de
Inocencio III. También, respondiendo a la insistencia papal, ordenó en 1211 al Abad de Cister
que tomara contacto con ese papa y le pidiera que excusase por lo menos a los priores,
subpriores y mayordomos de realizar comisiones exteriores. Ante la negativa papal, el
Capítulo nombró en 1212 al Abad de Morimundo para que investigara la situación y llegara a
un arreglo satisfactorio que respondiera a los deseos del Pontífice y salvaguardara a la vez los
intereses de la Orden. Alrededor del año 1220, Honorio III impartía instrucciones a los
obispos del nordeste europeo, indicándoles que debían buscar ayuda para sus trabajos
misionales «tanto entre los cistercienses como entre otros grupos». Sólo cedió la presión sobre
los monjes blancos, cuando alcanzaron pleno desarrollo las órdenes mendicantes,
particularmente los dominicos.

Una resolución de Capítulo General cisterciense de 1245 puede ser considerada, en la
práctica, como el final de las misiones cistercienses: los monjes de la Orden debían recitar los
siete Salmos Penitenciales y siete Padrenuestros por el éxito de las misiones dominicas y
franciscanas.

Mientras que es incuestionable la importancia de los cistercienses en la difusión del
Evangelio, el papel de sus abadías bálticas y prusianas en la germanización de esas regiones
ha sido con frecuencia mal interpretado. Es verdad, que muchos monasterios mantenían su
carácter alemán en el nuevo ambiente, y preferían admitir novicios alemanes y afincar
labradores alemanes en sus posesiones, pero sería totalmente anacrónico suponer que tales
prácticas estuvieran motivadas por un nacionalismo consciente. El medio circundante poco

Vaudey. el Capítulo General conjuntamente con los abades más influyentes trabajaron por lograr un acuerdo aceptable para ambas partes. Pedro. se convirtió sin duda alguna en el prelado más ocupado de Inglaterra. y aseguraba a este último «por testimonio de este documento. Kirkstall y Warden. en su viaje de visita por Inglaterra. Durante esas dos décadas turbulentas. Balduino. y en 1184 a la de Canterbury. y aunque lo eligieron abad en 1175. el obispo Ponce de Clermont y el abad Hugo de Bonnevaux. se unió al cluniacense Alberico. arzobispo de Tarentaise. tendremos cuidado de no asignarle responsabilidades. legado papal. desempeñó un papel muy activo un ardiente discípulo de san Bernardo. ingresó en Ford en 1169. a actuar como mediadores y pacificadores en beneficio de la diplomacia real o papal. abad de Cister. el abad de Ford. fueron invitados a participar en el Parlamento. Eminente canonista y adicto incondicional de Tomás Becket. debían buscar seguridad rodeándose de colonos amigos. San Elredo de Rievaulx debió abandonar su abadía para responder a consultas. a menos que por casualidad surgiera algún otro problema que pensamos no pueda solucionarse sin Vos». Conrado de Urach. en una carta llena de caridad. En el siglo XIII un número considerable de abades cistercienses. en su mayoría abades. indignados. Entre 1170 y 1196. y en ese entonces sirvieron al papa Honorio III y a su sucesor Gregorio IX tres cardenales cistercienses. Roxley. Jaime de Pecoraria y Rainiero de Viterbo. En la disputada elección del arzobispo de York en 1140. canonizando solemnemente a san Bernardo de Claraval el 18 de enero de 1174. actuaron en Inglaterra como delegados papales en una gran variedad de asuntos legales. La Orden Cisterciense se vio involucrada asimismo en el conflicto entre el papa Bonifacio VIII (1294- 1303) Felipe el Hermoso. frente a los antipapas de Barbarroja. y durante el reinado de Eduardo I (1272-1307). Persuadió a Enrique II para que apoyara a Alejandro III contra un antipapa. el primer abad de Fountains. fechada en 1185. En la disputa entre el emperador Federico Barbarroja y el papa Alejandro III (1159-1181). se renovaron las diferencias entre papa y emperador. En 1138. …que. Guillermo de Rievaulx. Balduino fue promovido a la sede episcopal de Worcester en 1180. pero siguió estando a disposición del papa Lucio III para varias misiones delicadas. El Papa. En la generación siguiente. Stoneleigh. Buckfast. recibió de Roma tantas comisiones difíciles que sus monjes. y terminó en la sede episcopal un austero asceta cisterciense: Enrique Murdac. El papa y Juan de Pontoise. Ya se ha mencionado su papel en la Tercera Cruzada y su muerte en Acre (1190). lucharon codo a codo contra la violencia real. con la ayuda de Dios. anteriormente abad de Tamié. las abadías se vieron obligadas a asegurar supervivencia por medio de una ininterrumpida comunicación con las casas madres. dirigieron sus quejas a Lucio III. Guillermo. concurrió a sínodos y fue útil en muchas ocasiones similares. rey de Francia. un número grande de abades cistercienses. abad de Fountains. Simón de Montfort llamó a diecisiete cistercienses en 1265. El Papa agradeció el excelente servicio prestado por la Orden. Combe. Bruern. elegido legalmente. El respeto medieval por la piedra y la integridad impulsaron a muchos otros miembros importantes de la Orden. cuarenta y cuatro abades cistercienses desarrollaron tales tareas. Bajo Federico II (1215-1258). tomó partido por Alejandro.favorable ofrece una explicación mucho más simple y realista: ante la falta de vocaciones locales. Ricardo. Como recompensa el papa confirió al abad el uso del . expresaba su comprensión tanto para con los monjes como para con Guillermo. mientras que las negociaciones finales fueron llevadas a cabo por dos cistercienses. casi con la misma frecuencia que san Bernardo. entre los cuales se encontraban los de Rieval. arbitró disputas entre abadías. continuó siendo el brazo derecho del Papa Alejandro en Inglaterra. y viviendo en un mundo frecuentemente hostil. Thame.

Si el número de cardenales y obispos cistercienses fuera un testigo evidente del alto desarrollo de la Orden y de su influencia en la Iglesia a través de los siglos. solamente tú tienes el privilegio de sentarte a mi lado».sello pontifical blanco con su retrato en posición sentada. su férrea resistencia no dio otro resultado esta vez que la muerte prematura del pontífice y la prisión del abad Juan. no cabría ninguna duda sobre el prestigio de la misma: en los anales cistercienses se pueden identificar cuarenta y cuatro cardenales y casi seiscientos obispos. . Así pues. le explicó que «sólo tú estuviste a mi lado. Por desgracia.

se adueñaron de ellos. no surgieron grandes inconvenientes. no veían razón alguna para renunciar a la obediencia debida normalmente a los obispos diocesanos. fue una inmunidad que facilitó enormemente el crecimiento de la Orden. son testigos fieles del hecho de que los papas consideraban razonable otorgar esos favores debidos a sus propios méritos y en gran parte como merecida recompensa a los servicios que la Orden realizó en beneficio del papado. Los fundadores del Nuevo Monasterio hicieron voto de vivir exclusivamente de los frutos de su propio trabajo. pero los diezmos monásticos quedaron rodeados de cierta ambigüedad. iglesias o diezmos. No obstante. según el testimonio de cartularios del siglo XII. Un tópico importante de la Reforma Gregoriana fue la exigencia de restituir el derecho de diezmos usufructuados por propietarios seculares y monasterios. en franco contraste con Cluny. Además. y aun propietarios laicos. El cambio no fue precipitado por una modificación de ideales o actitudes. Aun cuando las donaciones incluían tierras gravadas con impuestos. Durante todo el siglo XI. no parecía posible preservar la unidad y la administración efectiva de la red de casas subordinadas en continua expansión sin una limitación de la autoridad diocesana. no cultivadas. Aunque debido a su naturaleza los diezmos debían ser cobrados por el clero secular. la posesión de esos diezmos se fundaba en algunos casos en costumbres inmemoriales o privilegios papales. y finalmente se separaba algo para alivio de los pobres. que desempeñaban tareas pastorales. no a los monjes». Dado que muchas de las primeras fundaciones se hicieron en «desiertos» o en tierras vírgenes. fuente tradicional de recursos eclesiásticos. donde no se había abonado diezmos por bastante tiempo. la pobreza manifiesta de los cistercienses. la Orden naciente estaba encaminada a conseguir un status ampliamente privilegiado tanto en materia financiera como jurisdiccional. y determinaron que vivirían de su propio trabajo manual. tales resoluciones fueron dictadas en un buen número de sínodos. sino vivir exclusivamente del trabajo de sus manos… porque tales beneficios debían pertenecer únicamente a los clérigos. Más aún. en el transcurso de varias décadas. sino por el crecimiento explosivo de la institución. justificaba la remisión de los mismos. pero a su vez se convirtió en el origen de mucha envidia y una abierta hostilidad en los círculos eclesiásticos. su trabajo tesonero de pioneros. los cistercienses tuvieron todavía que solucionar otro aspecto importante del mismo problema: si los monjes debían abonar diezmos por sus posesiones. ni inmunidades fiscales ni exenciones de la jurisdicción episcopal. entre muchas otras cosas. Los primitivos reglamentos de Cister no son sino el eco de la opinión del abad Odón de Saint- Martin. otra para los clérigos inferiores. quien declaró en Tournai en 1092. En forma similar. Sin embargo. los obispos y otros recolectores de diezmos aceptaron voluntariamente eximir a las . Desde la época carolingia se los consideraba una compensación por el trabajo pastoral y su total se dividía en tres o cuatro partes: una para el obispo. La facilidad y rapidez con que la Orden obtuvo inmunidades y exenciones. La exención del pago de diezmos. que «estaba determinado a no aceptar altaria. eventualmente los monasterios.Privilegios y desarrollo constitucional y administrativo En sus comienzos Cister no buscó. que cualquier alivio económico era recibido con gratitud. la tercera se gastaba en el mantenimiento de la iglesia. y en la medida que no interfiriera con la observancia monástica. La rápida sucesión de las fundaciones y el crecimiento sin precedentes de sus miembros gravaron en tal forma la función de cada abadía. Después de renunciar al derecho de aceptar diezmos. los reformadores monásticos de los siglos XI y XII renunciaron unánimemente a sus pretensiones sobre diezmos. Las excepciones relativas a los monasterios parecían tener su justificación porque la mayoría de las abadías estaban constituidas en gran parte por sacerdotes.

lo mismo ocurrió con las huertas. esos privilegios deben reconocerse como instrumentos de la ambición». los monjes debían pagar diezmos en cambio por sus posesiones encuadradas en la segunda categoría. Pronto surgieron graves problemas donde algunas abadías cistercienses continuaban expandiéndose al mismo tiempo que aceptaban tierras previamente gravadas: la suma percibida por el clero diocesano disminuyó considerablemente. como muestra de gratitud hacia san Bernardo. mientras la Orden podía seguir gozando de la inmunidad habitual en lo concerniente a novalia. os dio el privilegio en un momento en el cual vuestra Orden se regocijaba de su pobreza. si sus tierras engrosaron vuestras posesiones?… Si Su Santidad el Papa. quedaban exentas como hasta entonces. Como señala el documento de fundación de Bonnefont (1136). retornó a la interpretación original. Alejandro III (1159-1181). ordenó su pago sin dilación o resistencia. pero previno repetidas veces «que aquellos cuya atención debe estar dirigida al cielo. pero las tierras que se adquirieran posteriormente con propósitos de explotación estarían sujetas a gravámenes. minas de sal. Decretó en consecuencia que. De acuerdo a la nueva legislación. más y más fincas cistercienses fueron transferidas a arrendatarios campesinos para su cultivo. como indulgencia especial. Inocencio IV agregó a esta lista bosques. «dado que los hermanos cistercienses no recibían diezmos ni impuestos. aun cuando ya no fueran trabajadas por los hermanos conversos. Bajo el impacto de éstos y otros cargos similares. Estas medidas no tuvieron. de esta inmunidad. ovejas y leche. Adriano IV hizo en 1156 una distinción cuidadosa entre las tierras explotadas inicialmente por los cistercienses (novalia). El Obispo de Pécs en Hungría se quejó que los cistercienses de su diócesis continuaran extendiendo sus viñedos y. «en vista de los grandes escándalos que se originan a diario. y zonas pesqueras. Por entonces. si no hubiereis robado lo que no os pertenecía… Y. llegaba a su fin la expansión de las posesiones cistercienses en Europa occidental. Honorio III extendió en 1224 el privilegio a las antiguas posesiones cistercienses. vendían el vino a su beneficio. Algunos años más tarde (1244). Respondiendo a esas reclamaciones. por supuesto. lana. En 1132. Dado que después de esta fecha. Una recomendación menos gentil se encuentra en una carta que el caballero inglés Pedro de Blois dirigió al Capítulo General antes del año 1180. nadie puede exigir o aceptar (tales cosas) de ellos». los novalia así como también las propiedades que poseyeran antes de 1215 y fueran cultivadas por los mismos monjes para cubrir sus necesidades. . en todas partes. ahora que vuestras posesiones se han multiplicado hasta la inmensidad. debido a la retención de diezmos». mientras se negaban a pagar los diezmos. y otras donaciones sujetas previamente al pago de impuestos. la política prevalente recibió sanción oficial por medio de la bula de Inocencio II. más amplia.nuevas fundaciones de tales cargas. el IV Concilio de Letrán (1215) reguló definitivamente el pago de los diezmos. quien. otro papa que tenía mucho que agradecer a los cistercienses. Se reconoció universalmente la justicia de este privilegio. de suerte que el mantenimiento de ciertas iglesias rurales se hizo imposible. La economía monástica se orientó hacia la comercialización y los diezmos perdieron mucho de su valor inicial. Afirmaba «que las oraciones y las lenguas de todos los hombres deberían haber sido elevadas para alabar vuestra santidad. estableció que nadie podía exigir diezmos a las abadías de la Orden. El Capítulo de 1190 tomó medidas aún más drásticas contra la «avaricia» evidente de ciertos abades y prohibió en lo sucesivo cualquier compra de tierras. molinos. y así llegaron a Inocencio III. El Capítulo General de 1180 admitió la gravedad de los cargos y. nuevas acusaciones. en 1213. todos los resultados prácticos que se pretendía. deben esforzarse por todos los medios para poner límite a su expansión en la tierra». ¿por qué debe peligrar el derecho de otra persona.

pues el papel preponderante que la Orden iba asumiendo cada vez más en la cura pastoral de los trabajadores y aldeas bajo dominio señorial cisterciense. Una razón obvia fue el hecho que la Carta de Caridad original no podía prever todos los problemas resultantes de la expansión geográfica de la Orden. Alejandro III. año en que fue admitida la Congregación de Savigny. y los repetidos intentos de los abades de Cister de explotar este desequilibrio en beneficio propio. . Dada su posición. En este punto tampoco los fundadores de Cister tenían intención de seguir el ejemplo de Cluny. pero continuaron gozando de ellas por la lenidad del Capítulo General. o con la imposición de abades comendatarios. podemos resumirlos así: la debilidad del Capítulo General. El privilegio de exención de la autoridad diocesana fue un problema igualmente debatido. es muy probable que el apoyo entusiasta que la jerarquía les diera a los cistercienses en aquella época se debiera a la sumisión de los monjes a los obispos locales. obedeciendo a la legislación primitiva de Cister. por consiguiente. la aparición de «líneas» o filiaciones organizadas y sostenidas con firmeza por los protoabades. ya sea mediante impuestos confiscatorios. Las bulas siguientes de aprobación de la Carta de Caridad fueron más significativas. y las infracciones a esta regla fueron solamente esporádicas hasta 1147. ya que en la medida en que sancionaban la constitución cisterciense. Brevemente. san Bernardo pudo muy bien haber empleado su influencia para extender los privilegios cistercienses. y prohibió que los obispos locales ejercieran toda especie de coerción bajo amenaza de excomunión contra los abades de la Orden. Todos los privilegios que se otorgaron anteriormente fueron confirmados y ampliados en 1184 por una bula promulgada por Lucio III. La constitución cisterciense tuvo que sufrir importantes modificaciones debidas al cambio de posición de la Orden dentro de la Iglesia. Mas por entonces ya había eximido Inocencio II a los abades cistercienses de concurrir a los sínodos diocesanos (1132). Este documento no fue el último en el proceso de gradual exención que condujo finalmente a la exención total. Su ejemplo resultó contagioso. El derecho a predicar y a administrar los sacramentos se convirtió en motivo de constante irritación. Muchas de las abadías recién incorporadas ya poseían las fuentes de ingresos prohibidas. recolectoras y usufructuarias de los diezmos. necesitaba de una clarificación legal más explícita. La división y aun la enemistad entre las filas eclesiásticas y monásticas facilitó la intervención secular y condujo a un despojo despiadado de abadías. que demostró una buena voluntad extraordinaria hacia la Orden en materia de diezmos. que la elevación del prestigio social de los abades. La separación progresiva entre abades y jerarquía secular fue desafortunada. todas las fundaciones de la primera época fueron hechas con el debido respeto a los derechos episcopales.Los abades de la Orden rechazaron los diezmos o rentas eclesiásticas similares como donaciones. y en detrimento de ambas partes. garantizó en 1169 el reconocimiento total a los abades cistercienses. quien liberó a las abadías cistercienses de la autoridad primitiva de los obispos. criticaba acerbamente a quienes alimentaban tales ambiciones. El «Privilegio Romano» de Pascual II en 1100 era simplemente un documento que otorgaba la protección papal contra interferencias indebidas y maliciosas en la vida interna de la comunidad. su poder de conferir órdenes menores y su lucha por la precedencia en distintas funciones públicas. Más aún. y en 1152 permitió Eugenio III que continuaran los oficios litúrgicos cistercienses aun dentro de los territorios en interdicto. hacia el final del siglo la mayoría de las abadías cistercienses se convirtieron en «diezmeras». pero en su De consideratione dirigida a Eugenio III. aun si los obispos locales les negaban su bendición. pero de naturaleza más compleja. el uso de las insignias episcopales (a partir del siglo XIV). al mismo tiempo que el derecho de visita canónica de las distintas abadías. lo mismo. eliminaban automáticamente la supervisión episcopal de las elecciones abaciales.

que tuvo lugar entre 1263 y 1265 y puso a prueba por primera vez el poder de cohesión de la Orden. La Ferté. cuando el recién electo Abad de Cister Alejandro visitó Claraval. un inglés que fuera con anterioridad abad de Boxley. y se pudo poner fin al escándalo solamente después de largas y dolorosas negociaciones. así como la lucha por el control del Capítulo General. siendo así muchas de sus resoluciones contradictorias y fortuitas. que ascendían a cuatro mil marcos. quien trató infructuosamente de forzar al Capítulo a pagar las deudas de la abadía de Cister. El vacío de autoridad fue llenado fácil y naturalmente por los padres inmediatos. y decididos ambos a poner fin a problemas ya antiguos. Gaufredo tuvo más éxito en Roma. ambos electos al mismo tiempo. polifacéticos. Los peligros. Si se puede dar crédito a una tradición muy posterior. crearon desde el . aunque desafortunados. En 1202. Aunque el Capítulo General apoyó a Alejandro. Al iniciarse el Capítulo de 1263. tensión y hostilidades periódicas entre los abades de Cister y sus cuatro colegas principales. Pontigny. su funcionamiento y la calidad de sus miembros fue objeto de un difícil tira y afloja entre Cister y las protoabadías.Alrededor de la mitad del siglo XII. Tal ineficacia se agravaba por una falta de registro adecuado y efectiva promulgación. Esto fue muy evidente en ocasión de Capítulos Generales. el primer choque serio entre Cister y Claraval ocurrió en 1168. Claraval y Morimundo) ejercían un rígido control para mantener la cohesión de sus respectivas filiaciones. cuando Inocencio II intervino defendiendo la posición del abad Arnaldo Amaury de Cister. Este organismo surgió del Capítulo General de 1197 como un comité ejecutivo encargado de la preparación del Capítulo y la redacción de sus estatutos. cuando la bien disciplinada familia de Claraval. ambos con fuertes personalidad. los gastos. que sobrepasaba numéricamente a todas las demás «líneas». A la reconciliación de 1222 siguió un recrudecimiento de las hostilidades bajo el abadiato de Juan de Cister (1236-1238). Los líderes de la disputa fueron el abad Jaime de Cister (1262-1266) y el abad Felipe de Claraval (1262-1273). y a su vez. los ataques contra la legalidad de la elección del abad Jaime y las quejas contra su negativa a aceptar el nombramiento de los protoabades como definidores. Estas ambigüedades legales dieron como triste resultado la creciente suspicacia. comenzó un nuevo conflicto entre Cister y los protoabades que culminó con la deposición del abad Guido de Claraval en 1213. Aunque ni los protoabades ni sus «filiaciones» estaban reconocidos como entidades legales en la versión original de la Carta de Caridad. Se rompieron las hostilidades al tratar el Capítulo General de 1263 la organización del definitorium. eran sólo el preludio de la profunda enemistad entre Cister y Claraval. pero sin eliminar los fundados motivos de irritación. El hecho estaba a punto de atraer la atención del IV Concilio de Letrán en 1215. Hasta 1265 no estuvo bien definida su composición y autoridad legal. Esto dio como resultado. Estos incidentes. se hizo bien evidente que el Capítulo anual distaba mucho de ser la asamblea general de todos los abades de la Orden. intransigentes. y antes de esa fecha. y el tiempo que suponía el viaje mantenía alejados a la mayoría de los abades de las casas de fuera de Francia. cada uno según su propio punto de vista. El cambio constante entre los integrantes del Capítulo dificultaba que se siguiera una línea de conducta y un plan consecuente. que los Padres Capitulares tuvieran una información pobre acerca de las condiciones locales en ciertas regiones y no estuvieran por consiguiente en posición para tomar medidas correctivas adecuadas y aplicables. controlaba con facilidad las deliberaciones. y es difícil creer que en una reunión común estuvieran presentes más del tercio de todos los abades. quienes dependían en última instancia de uno de los cinco protoabades. Estos abades (de Cister. la modificación definitiva de la misma les otorgó poderes considerables y los facultó colectivamente para deponer al abad de Cister y gobernar la casa madre mientras estuviera en sede vacante. los abades de éstas se dirigían a ellos para recibir directivas. donde depuso al abad Gaufredo por su «conducta reprensible».

El 9 de junio de 1265. pero los visitadores. Clemente IV. siguió la crisis cisterciense con el mismo interés. que no podían ser rechazados por el Abad de Cister. Todos los participantes al Capítulo sometieron a su arbitrio el problema de la selección de definidores. como consejo interior ejecutivo encargado de la preparación de una agenda y un . quien a su vez debía designar a los otros dos entre los tres restantes. el definitorium debía constar de veinticinco miembros en total. que previamente había desempeñado ese cargo y por entonces era cardenal presbítero de San Lorenzo in Lucina y legado papal. porque los protoabades se quejaban de que la nueva fórmula daba todavía mucho poder arbitrario al Abad de Cister. la visita regular a Cister por los cuatro protoabades debía tener lugar anualmente para la fiesta de Santa María Magdalena (22 de julio). sospechando que era simplemente una maniobra para alejarlo de la escena. Por suerte estaba presente Guido. gran amigo y benefactor de la Orden. quien debía elegir a cuatro de ellos. rechazó la elección y decidió ir a Roma a presentar sus motivos de queja personalmente a Urbano IV. abad de la benedictina Marmoutier y a Gaufredo de Beaulieu. confesor dominico del rey Luis IX. que recientemente se había retirado del cargo de Maestro General de los dominicos. pero éste. la bula intentó poner fin al problema de los definidores. tanto de Cister como de cualquier otro monasterio no tenían poderes para deponer abades sin el proceso legal correspondiente y la autorización del Capítulo General. el recientemente electo Abad de Cister asumiría sus funciones sin ser confirmado por los cuatro protoabades. la bula y su interpretación se convirtieron en objeto de enconadas discusiones. el Abad benedictino de Chaise-Dieu y Humberto de Romans. cada uno de los protoabades presentara cinco nombres al Abad de Cister. las abadías en sede vacante podrían quedar libres de gobernarse bajo la dirección temporal de los priores. se publicó la bula Parvus fons. sino que el 15 de marzo de 1264 nombró a Nicolás. parece indicar que aquélla. antes del Capítulo anual. para investigar las causas del problema. pero el hecho que la comisión papal fuera enviada a Cister para explicar su contenido al Capítulo General de 1265. o por lo menos el muy experimentado Humberto de Romans. Deponer ipso facto a un abad quedaba restringido únicamente a casos de ofensas públicas flagrantes o de abandono de sus funciones. a Esteban. Se facilitó el funcionamiento del Capítulo General como organismo de trabajo al otorgar un status legal al hasta aquí informal definitorium. En un ambiente de mutua desconfianza y con la anuencia papal. Tan pronto como el Capítulo comenzó sus sesiones a mediados de septiembre. La labor de la comisión fue tan infructuosa como las repetidas intervenciones del santo Rey. el abad Felipe no concurrió al Capítulo de 1264. ordenando que. Aunque el Abad de Cister le ordenó volver bajo pena de excomunión. El cardenal Guido decidió que cada uno de los cuatro protoabades deberían nombrar dos abades para el definitorium. elegido a comienzos de 1265. Por último. agregándoles sus propios elegidos (en número también de cuatro) y los mismos protoabades como miembros ex officio. No está aclarado quién fue el verdadero responsable del texto de la bula. De esta forma. la elección abacial sería decidida exclusivamente por la votación de la comunidad local. Entre las muchas decisiones.comienzo una atmósfera explosiva. Nombró una nueva comisión para terminar la negociación inacabada: el Obispo de Puy. Las otras decisiones de la Parvus fons tenían la finalidad de restringir los poderes excesivos de padres inmediatos y visitadores y reforzar la autoridad del Capítulo General. donde el papa no sólo aceptó sus razones para rechazar el obispado. El compromiso fue aceptado por el Capítulo y eventualmente por el Papa. tuvieron cierta influencia en su redacción. obispo de Troyes. aunque su sucesor. conocida en la historia cisterciense como Clementina. sospechando la traición y quizás el encarcelamiento en Cister. continuó su viaje a Roma. La muerte de Urbano IV complicó aún más la situación. Pronto llegó la noticia de que el abad Felipe había sido electo obispo de Saint-Malo.

La Clementina introdujo una reforma constitucional. La Constitución creó el puesto del bolsero. Para poner fin a estos males. Más aún. Estos documentos constituyen el fundamento de la futura legislación medieval relativa a las órdenes religiosas. a pesar de la aguda disminución de vocaciones. y desalentó la presencia de otros abades que no tenían oportunidad de ser definidores. Se condenó y prohibió terminantemente una nueva disposición que proveía de celdas individuales en lugar del dormitorio común. cuyo modelo era la propia corte papal en Avignon. una constitución apostólica emitida por el cisterciense Benedicto XII en 1335. formuló constituciones similares para los monjes negros. aumentó también el peligro de desastres naturales. la selección de los definidores. debían llevar estampado el sello oficial del monasterio. y al mismo tiempo. quienes en un largo memorial protestaron contra ésta y otras reducciones del poder abacial.medio de ayuda para la redacción de los estatutos. inspirada indudablemente en la constitución dominicana. como preludio de las sesiones formales del Capítulo. e instaba enérgicamente a una asistencia regular. Con la acumulación de bienes materiales. No obstante. La . apremios ilegales y extorsiones inmoderadas de príncipes codiciosos. El hito siguiente en la historia legal de la Orden fue la Fulgens sicut stella. En párrafos posteriores subrayaba la importancia de los Capítulos Generales. además de los abades. la evolución de la economía europea hizo que su administración se volviera cada vez más compleja. y conocida popularmente como la Benedictina. no debían ser admitidos novicios que no tuvieran cualidades apropiadas para la vida religiosa. aunque en algunos casos se otorgaba una dispensa general de abstinencia a los abades y sus séquitos. Hacía mucho que había pasado el tiempo en que. y en los casos más importantes la Santa Sede se reservaba la decisión final. A despecho de sus vastas extensiones. En cuatro años. todas ellas concebidas dentro de un espíritu de muy avanzada centralización burocrática. por no mencionar los amenazantes problemas de ajustamiento a un sistema económico que estaba cambiando sus fundamentos. Se garantizaban derechos de supervisión a las comunidades o al Capítulo General. sirvió de ocasión para manipulaciones políticas que no favorecieron en absoluto la tan necesaria armonía entre los protoabades. Se les recordaba a los abades que. un único mayordomo podía dirigir por sí solo todas las necesidades materiales de un monasterio. que será comentado posteriormente. la Benedictina restringía el poder ilimitado de los abades en materia de finanzas. si requerían el consentimiento de la comunidad. y establecía un sistema de controles. la Benedictina fue básicamente una reforma de la administración financiera. En el primer anteproyecto del documento había una innovación revolucionaria: el papa proponía que. cada comunidad estaría representada en el Capítulo anual por un delegado elegido por simple mayoría. un gran número de monasterios había sido víctima de circunstancias desafortunadas y estaban seriamente endeudados. siguiendo las indicaciones de la Regla. El papa insistía también en la sencillez en el comer y el vestir. los mendicantes y los canónigos agustinos. dando por resultado la eliminación del proyecto de un delegado conventual en la redacción final. con la misión de registrar las entradas y los gastos del monasterio y de hacer una memoria financiera anual de aquellos bienes gravados fiscalmente. Las otrora modestas granjas cistercienses se convirtieron en enormes estados feudales. la aparición de este cuerpo tan poderoso tendió a reducir el papel activo de otros participantes del Capítulo. causó alarma general entre los abades de la Orden. Esta modificación. Los documentos de transacciones legales. La mayor parte de la constitución encaja dentro del esquema general de legislación religiosa fomentada por el Papa. Fue un documento de unas ocho mil palabras. cuyo último tercio constituye el primer código para la formación cisterciense. guerras.

Por la dulzura de la santa contemplación y el mérito de una vida pura. pero el título de protector de la Orden (protector ordinis) aparece por primera vez en 1260. gozando con justicia de muy buena reputación y mereciendo el apoyo elocuente del pontífice en la introducción de la Constitución. todos los abades de la Orden debían canalizar sus causas legales en la Curia por medio de él. muchos cardenales cistercienses «habían protegido» a la Orden por algún tiempo. un cisterciense nacido en Inglaterra. Sin duda alguna. se esfuerza con María para ascender a la montaña de Dios. cuyos conceptos tan elevados son el reconocimiento solemne del carácter activo. Probablemente influidos por los franciscanos. sus sueldos. se sigue que. sucesor inmediato de Benedicto XII. Durante todo el resto de la centuria. apareció con los fuertes gastos a que Cister tenía que hacer frente durante las . Un problema espinoso. en especial durante la lucha enconada de las observancias en el siglo XVII. Celoso defensor de los privilegios cistercienses. Nunca se especificó claramente el papel del protector. a pesar de los abusos esporádicos o señales de mala administración.» Entre otras innovaciones administrativas importantes. a menos que el cardenal hubiera sido nombrado para una misión concreta por el Capítulo General o la Curia. eran pagados de los fondos que el Capítulo General había dispuesto para ello. el papel de procurador se hizo cada vez más importante. pero según consta en los documentos. bajo la dirección de uno u otro de los abades cistercienses en Roma o Casamari. que respondían a necesidades prácticas más que a una acción legislativa. la Sagrada Orden Cisterciense toma parte en los combates de la Iglesia Militante mediante sus buenas obras y edificantes ejemplos. mientras que con actividades dignas de elogio y piadoso ministerio busca imitar los trabajos afanosos de Marta. un doctor en teología parisino y posterior Abad de Grandselve es el primer procurador general del cual se hace mención directa. los cistercienses también buscaron un «cardenal protector» en la Curia. llena de empuje y generosidad en obras de caridad para cumplir la ley de Cristo. miembros prominentes de la Orden asumieron esa función. se dedican al estudio de las Sagradas Escrituras para aprender de ellas la ciencia de la perfección. se destaca como la más significativa la creación del cargo de «procurador general» de la Orden. refiriéndose al Cardenal Juan de Toledo. Alrededor del 1220. por el año 1390. al atribuirle ambos papeles. la Orden en conjunto todavía observaba los altos ideales de sus fundadores. de Marta y de María: «Brillando como la estrella de la mañana en medio de un cielo cubierto de nubes. tanto de sus miembros como de los extraños.tarea del bolsero fue otro detalle impopular de la reforma administrativa y a petición de los abades fue modificado muy pronto por Clemente VI. este cargo era desempeñado en Roma por dos clérigos seculares. En algún momento dado del siglo XIV. o durante la mayor parte del siglo XIII en Aviñón. Celosos de la adoración divina para asegurar la salvación. doce marcos anuales. De la lectura de la Benedictina. En los siglos posteriores. era simplemente un «procurador general» en lugar de dos. de la Orden. fue ascendiendo hasta la cima de las virtudes y en ella abunda la gracia del Espíritu Santo que se complace en inflamar los corazones humildes. que dirigía una oficina con algunos secretarios. que los autores de la Carta de Caridad no habían podido prever en absoluto. y parece haber sido más un título honorífico que un cargo. canónigos seculares continuaron en esta función con tareas similares. Gradualmente. Pedro Mir. esta Orden ha merecido propagarse de un confín a otro de Europa. allá. que debía atender el creciente volumen de trámites legales en Roma.

aseguraron a Cister varias rentas a perpetuidad. profesiones de monjes y bendición de abades. y marca un récord. Guiard. es cierto que las donaciones se recolectaban entre los abades asistentes.sesiones del Capítulo General. 12. 6. Bela IV de Hungría (1235-1270) donó las rentas de varias iglesias en Transylvania. bajo la condición de que la Orden mantuviera un vicario encargado de los ministerios pastorales. Desde el punto de vista legal. mientras que los abades visitantes recibían la orden de permanecer en dicho monasterio solos. la Orden solicitaba insistentemente de amigos y benefactores donativos o fuentes de recursos permanentes con el mismo propósito. compras y ventas. por lo menos parcialmente. 13. pero evidentemente no había una suma fija y el pago no era obligatorio. cerca de York. De acuerdo con las crónicas del Capítulo de 1199. Luis IX de Francia (1226-1270). La Parvus fons de 1265 designaba a dos abades para supervisar toda la operación. recepción de huéspedes. De acuerdo con los registros del Capítulo. como el pleito de mayor duración de toda la historia cisterciense. titulado Libro de Definiciones (Libellus definitionum) se completó en 1202. 3. El litigio por la posesión de Scarborough se prolongó desde fin del siglo XII hasta la víspera de la Disolución. trataron de aprovechar cualquier pretexto para bloquear la administración cisterciense de la iglesia. cedió a Claraval derechos de pesca en su propiedad desde los ochos días anteriores hasta los ocho días posteriores del Capítulo General. 9. el personal de Cister (que no resultaba imprescindible). El rey Ricardo I de Inglaterra hizo en 1184 la más memorable de todas las donaciones: poco antes de partir para su conocida cruzada. 14. el éxito más importante del Capítulo General lo constituyó el registro sistemático y la publicación periódica de sus propios estatutos. visitas regulares y poderes de los padres inmediatos. los problemas. 8. fundación de abadías. sobre los privilegios e inmunidades. que solucionó. era transferido temporalmente a granjas y otras casas de la vecindad. el pescado fue enviado a Cister desde un lugar tan lejano como Lausana. El rey Alejandro III de Escocia (1214-1249) ofreció veinte libras esterlinas anuales. oficiales monásticos y obreros. supervisado por el Abad de Rievaulx. alimentación y vestido. para terminar. 5. los usufructuarios de beneficios. príncipes y miembros de la jerarquía contribuían frecuentemente con cifras sustanciales. como contribución de Claraval a la alimentación de la asamblea. tanto seculares como religiosos. el Oficio Divino. el Capítulo General. abad de Cister. bajo los auspicios de Arnaldo Amaury. 4. práctica de la pobreza. admisión de novicios. sobre los viajes de los monjes. que la clerecía de York estaba poco dispuesta a aceptar el drenaje de abultadas sumas con destino a una lejana abadía francesa. señor de Reynel. antes de la apertura de las sesiones. dejando su séquito y caballerías en alguna abadía próxima. Así en el futuro ninguno de los abades podía excusarse en la ignorancia. el capítulo diario de faltas. que llegó a ser muy precaria. especialmente durante la guerra de los Cien Años (1337-1453) entre Francia e Inglaterra. cedió los abundantes ingresos de la iglesia de Scarborough. 10. El nuevo código se componía de 15 capítulos en el siguiente orden: 1. Según las crónicas del siglo XII. que cada abadía tenía que hacer frente al tratar de aplicar la ingente cantidad de decisiones anuales. Las entradas eran tan abundantes. y. Por esta razón. y su madre Blanca de Castilla. para sostener al Capítulo General. 7. hermanos conversos. . y su ejemplo fue seguido por otros miembros de la familia real. El primer volumen de esta colección. Los alimentos necesarios eran recolectados y en parte también donados. y entierros dentro de las abadías. 15. muchas veces incongruentes. Para que la alimentación y el albergue no resultaran tan gravosos. El Capítulo de 1204 insistía que «el libro debía obtenerse lo antes posible». una serie de reglamentaciones sin clasificar. 2. los reyes. Mientras tanto. En 1204. Una parte de la pesca estaba destinada indudablemente a Cister. El Capítulo de 1212 insistía simplemente en que las donaciones recogidas para ser usadas en tal ocasión beneficiaron a todos los participantes por igual. 11.

ni la estructura de la colección original. protector de la Orden. su sobrino. A pesar de algunas características nuevas. No cambiaron ni el título. que se terminó cuatro años más tarde. un eminente canonista. reteniendo la misma estructura básica. En muchos casos. el cardenal Guillermo Le Court (Curtí). pero el plan nunca llegó a concretarse. Benedicto XII. En el Capítulo de 1339. las leyes nuevas modificaban el Libro de las Definiciones Antiguas. A consecuencia de la publicación de la Fulgens sicut stella. No obstante el autor de la Fulgens sicut stella. Como en casos anteriores de adaptaciones. especialmente en 1487.El código fue actualizado en 1220. La publicación de la Parvus fons en 1265 exigía un reajuste más profundo. que quedaron por lo tanto suprimidas. en la práctica siguió siendo necesario el uso simultáneo de ambos códigos. El título del nuevo código fue Libro de las Definiciones Antiguas (Libellus antiquarum definitionum). había leyes y normas relativas a las monjas cistercienses. comprendía únicamente el material acumulado desde 1316. pero el primer capítulo incluía los textos de la Carta de Caridad en su versión definitiva y de la Parvus fons. 1240 y 1257. Varias veces se propuso la fusión de los dos libros en uno. un cisterciense. aun cuando muchas de sus prescripciones fueron sustancialmente modificadas por la legislación posterior. que sólo se consiguió en 1289. se nombró a un grupo de abades para la ardua tarea. Como otra innovación. a continuación del capítulo 14. las «Antiguas» y «Nuevas» definiciones continuaron siendo usadas como manuales legales de la vida cisterciense hasta el advenimiento de la revolución Francesa. quedó insatisfecho con los resultados. pero la nueva colección no estaba destinada a reemplazar a la anterior. y cuando se presentaron al Capítulo General el año siguiente. el Capítulo General ordenó una nueva compilación de las leyes cistercienses. sino declaró obsoletas todas las colecciones anteriores. se vio claro que era inminente otra revisión fundamental. hizo conocer sus objeciones y la asamblea estuvo de acuerdo en que era necesario un estudio más exhaustivo. la convención no sólo la aceptó. . El nuevo texto fue aprobado y promulgado en 1350 con el título de Nuevas Definiciones (Novellae definitiones). este trabajo conservaba los quince capítulos tradicionales. En 1316. De este modo.

el cruzado. está genialmente expresado en la poesía de Cristián de Troyes († 1190) y creyó la leyenda conmovedora del Santo Grial. Santo Domingo luchó contra esa herejía de excentricidad emocional con las armas de una lógica despiadada. con su autoridad irresistible. basada no ya en las enseñanzas neoplatónicas de los Padres de la Iglesia. No cristalizó el intento de formar una comunidad cristiana integrada por las naciones que estaban surgiendo en Europa. El vergonzoso fracaso de la Cuarta Cruzada. Los invitó a ir a Claraval. de Tierra Santa hacia Constantinopla. desviada por los intereses comerciales de los venecianos. Dentro de las órdenes monásticas renovadas. sabiduría y felicidad. el mensaje de gran Abad. pero las Cruzadas fueron testimonio del poder de los ideales comunes y de la voluntad para la acción unida. La represión armada de los disidentes y la Inquisición fueron fenómenos tan nuevos como la teología «escolástica». el último de los grandes Hohenstaufen.El desafío de la Escolástica El siglo XII fue la época de mayor poder creador en la historia del cristianismo medieval. no hubo necesidad de enseñanza formal alguna dentro de las abadías. conocimiento y bienaventuranza celestial en la tierra. Después de la muerte prematura de Inocencio III. Claraval sirvió de modelo a Cristián para el castillo místico del Santo Grial. la fuente de vida nueva. y vivió y gobernó independientemente de las normas de la moral cristiana. quintaesencia alegórica de todo lo que para esa noble generación hacía la vida digna de ser vivida. donde podrían «encontrar el santuario admirable donde el hombre se alimenta con el pan de los ángeles. completada con la fuerza. una forma de vida que conducía con toda seguridad a la salvación. tomó un giro particularmente peligroso en la herejía antisocial y anticlerical de los albigenses. Éste es jardín al que no se puede entrar con los pies. sino en alas del amor». La piedad popular. Sea como sea. sino por el amor. y . en franco contraste con su abuelo. En 1139 se dirigió a un grupo de eruditos de París y prometió a la audiencia. Aquellos que ya habían recibido instrucción en el mundo antes de su «conversión». sino de felicidad interior. De acuerdo con algunos estudiosos de la piedad y poesía de aquella época. Los medios de defensa de los misioneros cistercienses resultaron ineficaces frente a esos formidables adversarios. fascinada. El advenimiento del siglo XIII anunciaba un cambio drástico en esta atmósfera cultural enrarecida. el papado se convirtió en instrumento y eventualmente en víctima de intereses políticos antagónicos. Mientras éste fue el ideal buscado por los novicios cistercienses. el paraíso de delicias establecido por Dios…. no como Abelardo. por medio de la razón y la lógica. llegó al corazón de sus contemporáneos más calificados. en especial la fascinación que ejercía la pobreza. La nueva enseñaza se desvió del misticismo afectivo y de la espontaneidad informal del siglo XII. pero fugaces. Federico II. la búsqueda incansable de la verdad y la belleza condujeron a una renovación del misticismo y a una originalidad sin par en la poesía y el arte. los cistercienses ofrecían lo que millares de almas piadosas reconocían como la elección más remunerativa. un paraíso no destinado a los sentidos. El ansia embriagadora de alcanzar ideales elevados. sintieron con más intensidad el atractivo del Cister. y Parsifal hablaba el mismo lenguaje de san Bernardo. No llegaron a materializarse las esperanzas gregorianas de un mundo gobernado por los principios cristianos. El desarrollo de la piedad individual. enfrió el entusiasmo de los guerreros del siglo XIII por aventuras similares. cuando resultaba insuficiente. que se acababa de descubrir. sino en la filosofía de Aristóteles. sin embargo el reinado de Inocencio III llevó a la Iglesia a un punto culminante de poder político y moral sin precedentes. fue capaz de cambiar el Sacro Imperio Romano por una monarquía siciliana altamente centralizada.

llega a la conclusión de que «los cistercienses. Buscando razones de más peso para fundar el primer instituto educativo cisterciense. próspera y ambiciosa. con toda razón. la figura del asceta cisterciense. El cronista mostraba ciertas reservas acerca de las tendencias de las órdenes monásticas. que en las granjas cistercienses. sino a la influencia corruptora de un mundo que ya no respetaba la simplicidad monástica. cánones y Derecho Romano con mayor devoción. se hizo evidente por primera vez. para evitar el menosprecio de los dominicos. Y lo que es más importante. que distribuía sus horas de trabajo entre la escuela y la biblioteca. había abandonado la escuela en Roma para retirarse al desierto. Todo lo que fuera digno de ser conocido se recopilaba en summas o enciclopedias sistematizadas. quienes firmemente establecidos en las nuevas universidades dictaban en todas partes el mismo tipo de clases. y cuya falta de conocimientos teológicos era reconocida abiertamente como una de las causas del fracaso cisterciense. san Benito. sino que estaba dispuesto a adoptar las modificaciones pertinentes. agentes papales o reales. indican claramente que el Capítulo General no sólo estaba al corriente de lo que exigían los nuevos tiempos. en el filo de 1230. La música era una rama de la ciencia. Durante el resto del siglo. si quería ser lo suficientemente atractiva como para mantener y poblar las abadías con el personal adecuado. basadas en los mismos textos. La comercialización de la economía y el desarrollo posterior de las ciudades. Sin embargo. franciscanos y seculares eruditos. En el caso de los cistercienses. quienes creían. Los dominicos se adaptaban mejor para servir a la Iglesia como misioneros y teólogos. se sumaron también para caracterizar la diferencia tan llamativa que distingue al siglo XIII del anterior. el gran historiador inglés se hacía eco de la opinión de sus perplejos contemporáneos. El racionalismo triunfante imprimió su huella en todo campo del quehacer intelectual o artístico. más que a las órdenes monásticas tradicionales y. con toda seguridad. Pero. habitadas por una burguesía bien educada. Es evidente que las abadías cistercienses. no censuraba a las órdenes. deberían poseer casas en París y otros lugares donde florecieran las escuelas. porque no querían parecer inferiores ante los demás». y aun la poesía tuvo que disfrazarse de erudición.transformó la teología en una disciplina rígidamente controlada por profesionales. que la vieja imagen pública de la Orden necesitaba ser restaurada. no podían estar ya en la primera línea de los acontecimientos del siglo XIII. fue reemplazada por la del monje erudito. Los cambios en las constituciones y en la administración habidos dentro de la Orden cisterciense. que la existencia de elementos de rivalidad entre las principales órdenes religiosas estaba íntimamente relacionado con la búsqueda de niveles superiores de educación. donde pudieran estudiar teología. y recordaba que el autor de su Regla. se unieron otros dos factores para agravar el problema que necesitaba la más urgente solución. la arquitectura fue dominada por la maestría de la ingeniería. especialmente hombres de leyes y canonistas…. Uno de ellos fue la experiencia negativa de muchos abades que habían predicado contra los albigenses. los franciscanos podían hacer llegar el mensaje de pobreza a las masas urbanas con mayor efectividad. educada profesionalmente podía reemplazar fácilmente a los cistercienses como consejeros. aun los hermanos conversos encontraban un trabajo más remunerador en los conventos urbanos de las nuevas órdenes. Mas el factor decisivo lo determinó la aparición de la personalidad . pero. pasando su día en oración y duro trabajo manual. y entonces establecerían allí sus propios colegios. la flor de las vocaciones religiosas se unían a los mendicantes. un testigo contemporáneo bien informado. no estaba relacionada directamente con las corrientes intelectuales renovadoras. Mateo Paris. en su aislamiento rural y rústica simplicidad. Si duda alguna. El laicado o la clerecía secular.

había escrito al abad Raúl de Claraval previniéndole sobre «la amenaza de ruina y de extinción de nuestra Orden por razón de los defectos de sus miembros. hijo natural de Federico II. abad de Pontigny (1233-1242). . quien no sólo comprendió la necesidad imperiosa de monjes cultos. abriendo un nuevo camino a la institucionalización de la educación superior. en la isla de Wight. Juan Lexington. y en cada abadía ordenó que. durante cuyo tiempo. y los impulsara a actuar. En 1229. Este paso inevitable era una idea largamente acariciada por Esteban. Esteban llama la atención sobre siete monjes herejes de Gondon (filial de Pontigny). el joven monje debía pasar dos años más «leyendo. y los que todavía tenemos. En 1223.extraordinaria de Esteban Lexington. se unió con los abades de Cister. en especial ningún teólogo. luego arzobispo de Canterbury. a saber. con los cuales ni siquiera se pudo comunicar. en la Abadía de Quarr. que dentro de una década ellos estarían obligados a tomar la dirección y reformar nuestra Orden. emprendió una . después de completar el noviciado. estudiando primero en París y después en Oxford. ninguna otra actividad debía interferir esos estudios». cuando fue elegido abad de Claraval. meditando y estudiando las leyes y costumbres de la Orden. alrededor de 1227. que habían caído en el error a causa de su ignorancia. con la esperanza de que el Pontífice presionara al Abad de Cister y a los protoabades. y aprovechó su mayor autoridad para mejorar el número y la calidad de las vocaciones por intermedio de la red que formaba la extensa familia de Savigny. porque los irlandeses ni hablaban ni entendían latín. Sin pérdida de tiempo. para que sus amigos informasen al Papa de los graves problemas de la Orden. se convirtió en el abad de Stanley y. Como conclusión. Los barcos genoveses que conducían a los prelados fueron interceptados por la flota imperial comandada por Enzio. En 1241. se unió pronto a los cistercienses. conjuntamente con otros siete compañeros. son muy ancianos». El propósito concreto de Esteban era una asamblea de abades «cerca de París. porque durante los últimos trece años no se nos ha unido ningún estudioso eminente. La mayoría de los abades fueron capturados. y el Abad llegó a la conclusión de que la mayoría de los desórdenes se originaban por razón de la total ignorancia y la torpeza de los monjes. donde fue discípulo de san Edmundo Rich de Abingdon. como en la época de san Bernardo. Escribiendo a Juan. Hacia fines de 1243. Los rumores de una herejía que se había difundido entre los cistercienses del sur agravaron la situación. hombres que pudieran tender una mano. Como abad de Stanley. en esta situación. recibió una prebenda en la iglesia de Southwell. En 1214. «Es de temer – agregaba – que se cumpla la horrible predicción que nos hizo uno de los dirigentes dominicos. a nuestra Orden vacilante y envejecida». el Abad Esteban le pidió a su colega de Pontigny que movilizara sus relaciones en Roma. pero probablemente bajo la influencia de su santo maestro. sino que poseyó la energía y el celo necesarios para iniciar un programa afortunado enfrentándose a una poderosa oposición. desempeñando este cargo. inglés o francés. Claraval y otras casas para concurrir a un sínodo romano convocado por Gregorio IX. Su gira de visitas en 1228 resultó una experiencia en extremo difícil. Esteban alcanzó la culminación de su carrera. y justamente es así… porque ya no tenemos hombres recomendables por su piedad e ilustración. recibió del Capítulo General la misión de visitar las turbulentas abadías irlandesas. fue elegido abad de Savigny. otro gran inglés en la historia de la Orden. Esteban Lexington pertenecía a una familia prominente de oficiales de alto rango que habían servido a la iglesia inglesa y el gobierno real. Recibió una educación excelente. pero Esteban pudo escapar gracias al valor de su hermano. Su influyente posición le brindaba la oportunidad de !dar una nueva orientación y perspectiva a la vocación cisterciense.gira de visita. de modo que los dirigentes de la Orden pudieran discutir el asunto entre ellos mismos y hallar los medios para contrarrestar el peligro creado por la falta de instrucción».

pero debió triunfar su iniciativa. para unirse con los de Claraval. que tenía amplia autoridad tanto en materia disciplinaria como escolar y era nombrado por el Abad de Claraval. Siguiendo la costumbre parisina ya establecida. informó a Inocencio IV de su intención de construir un colegio completo para los cistercienses en París. especialmente del Señor Juan (de Toledo). Esta medida se hizo extensiva a otros abades que quisieron mandar a sus estudiantes a París. titular de San Lorenzo in Lucina». se dirigió al Papa pidiendo su respaldo. Debido a que la propiedad original de Claraval no estaba bien equipada para este propósito. Everardo. En realidad. cerca del lugar donde las fortificaciones construidas por Felipe Augusto alcanzaban el Sena. anteriormente procurador de Claraval. status que lograron los cistercienses antes que ninguna otra orden monástica. garantizaron al Colegio de San Bernardo todos los derechos y privilegios que hasta ese entonces habían gozado los colegios de los dominicos y franciscanos. y a petición y por consejo de numerosos cardenales. que llevaba el nombre de san Bernardo. el 6 de diciembre de 1243. y para esplendor y gloria de la Iglesia universal». porque el Capítulo General de 1237. Sin pérdida de tiempo. en 1246. de esta manera. adquirida en el año 1227 cerca de la Abadía de Saint-Germain-des-Prés. quien dirigió una comunidad de veinte jóvenes estudiantes. y ordenara que una abadía de cada región. A pesar de esto y a pesar de todo el apoyo que el . Esta disposición fue aprobada por el Capítulo General del mismo año. el Papa. Esto aseguraba el éxito. Inocencio IV dirigió una carta a la asamblea elogiando la casa parisina de estudios y recomendando calurosamente su sostenimiento. Esteban la trasladó primero a una casa cercana a la abadía de San Víctor. por supuesto. por lo menos. enviara a sus monjes a París para estudiar. De acuerdo con el testimonio de Mateo Paris. y con ellos otro monje más y dos hermanos legos. Una bula fechada el 5 de enero de 1245 autorizaba al Abad de Claraval a establecer en París un studium «para la salvación y honor de la Orden [Cisterciense]. permitió que él.No se conocen los detalles de los hechos posteriores. pero nunca se llevó a cabo. debido probablemente al prematuro retiro del abad Esteban. la medida no se imponía de forma obligatoria y. Luego. El documento más valioso fue firmado por Inocencio IV el 28 de enero de 1254. el Colegio de San Bernardo no sólo prosperó. aunque los abades recalcaron que eso se aceptó «por orden de su Señor. inclusive Cluny. para atender las necesidades materiales de los estudiantes. Aunque todos los abades pudieran elegir entre enviar sus estudiantes a esos centros regionales o a la casa de París. el Colegio de San Bernardo estaba dirigido por un preboste. que el mismo estatuto estimulara a todos los abades a promover estudios dentro de sus propios monasterios. mientras que los privilegios papales realzaban su status entre los demás colegios de París. Claraval ya poseía una casa en París. y consiguió el más decidido apoyo del Pontífice. y es muy probable que se haya formado allí el primer grupo de estudiantes cistercienses. En vísperas del Capítulo General de 1245. Un breve papal que data de comienzos de 1254 autorizaba al Colegio a admitir novicios y conversos. ya en funcionamiento. Sospechando que esta iniciativa no sería aprobada por la mayoría de los abades de tendencia más conservadora. El primer preboste fue Guillermo. Donaciones importantes ensancharon sus perspectivas financieras. el nuevo colegio. en la orilla izquierda. adquirió una gran extensión de tierra en Chardonnet. Es igualmente significativo. Durante la década siguiente. hizo progresos notables. los estudios formales seguían siendo completamente voluntarios. La institución se desarrolló a pasos agigantados inmediatamente después de la elección de Esteban como abad de Claraval. sino que los estudiantes cistercienses fueron más apreciados por las autoridades universitarias que los provenientes de los mendicantes. fuese designada para el estudio de la teología. a petición del abad Everardo de Claraval (1235-1238).

Después de un devastador incendio de 1533. . pero casi todos ocuparon posiciones claves en la administración de la Orden. el Colegio de San Bernardo de París graduó alrededor de quinientos doctores en teología. tomó partido por Cister. el nuevo papa. donde falleció poco después. y así continuó hasta mediados del siglo XVIII. la tendencia era irresistible y. y aprobada por el Capítulo General en 1280. El Capítulo General estuvo de acuerdo. pero las clases fueron reanudadas. siendo dirigido desde entonces en forma directa por éste y para beneficio de toda la Orden. y la institución comenzó a funcionar en 1265. La sostenían los abades del sur de Francia. después de algunos años. y su financiación llegó a ser tan costosa para Claraval.abad Esteban poseía en Roma. puso fin a la cuestión permaneciendo en Ourscamp. el Abad de Claraval se dirigió únicamente al Capítulo cuando ya contaba con el pleno apoyo de las autoridades de Roma. las abadías inglesas fundaron un colegio en Oxford. de mayor significación. El Colegio de San Bernardo de Tolosa del Languedoc fue una institución más importante. se puso firmemente de lado del depuesto Abad de Claraval. quien se suponía no tomaría parte en la controversia. A Inocencio sucedió Alejandro IV. exigía la restitución de Esteban. durante el proceso de fundación. y que estaban resentidos por el hecho de que. que estaban obviamente perplejos acerca de la influencia que los estudios superiores podían ejercer sobre la herencia de todo un siglo de tradiciones cistercienses. En el transcurso de cinco centurias. halló una hostilidad creciente entre los miembros del Capítulo General. e hizo todo lo posible para propulsar los estudios en toda la Orden. que lo vendió al Capítulo General en el año 1320. A pesar de todos estos obstáculos. quien inició la construcción de una iglesia monumental. sin embargo. el Colegio de San Bernardo continuó desarrollándose. En una carta a Guido. y esta situación difícil se agravó durante las turbulentas décadas de guerras civiles y religiosas del siglo XVI. o eruditos. La Guerra de los Cien Años y sus penosas consecuencias. y hacia finales de siglo un grupo de edificios bastante grandes alojaban a unos treinta y cinco monjes. entorpecieron enormemente su funcionamiento. Las donaciones iniciales fueron insuficientes para mantener una institución de tal envergadura. mientras Esteban para evitar a la Orden complicaciones posteriores. Benedicto XII (1334-1342). después de lo cual el digno prelado se retiró a la abadía de Ourscamp. el mismo Capítulo colmó de alabanzas el esfuerzo. acaecida en diciembre de 1254. iniciada por Grandselve. Aunque las crónicas del Capítulo General guarden absoluto silencio sobre el particular. El apogeo de la institución coincidió con el reinado de un papa cisterciense. sólido defensor de Esteban. En 1260. Sin embargo. y se cerró después que los hugonotes capturaron la ciudad en 1567. el edificio quedó vacío durante varias décadas. y cuando Guido se negó a actuar. atento a los acontecimientos de Cister. El rey. Pocos años más tarde la abadía alemana de Ebrach construyó un colegio en Würzsburg y Camp erigió una institución similar en Colonia. abad de Cister. la sesión de 1255 se volvió contra Esteban Lexington y lo depuso como Abad de Claraval. y continuó como un colegio bien atendido y administrado hasta su supresión en 1791. Aunque la idea de una educación a nivel superior encontró obstinada resistencia en el Capítulo General de 1255. Es muy probable que la actitud del Capítulo estuviera motivada en gran parte por la muerte de Inocencio IV. En 1281. pero siempre quedó muy a la zaga del studium parisiense. tanto en Francia como en el exterior. se dirigió a Luis IX. pocos de ellos llegaron a ser pensadores originales y prolíferos. el cardenal Juan de Toledo estimulaba a la abadía de Valmagne para abrir un colegio anejo a la Universidad de Montpellier. nunca terminada. La renovación operada en el siglo XVII restituyó sin embargo a la institución su esplendor medieval.

pero el colegio de París quedaba abierto para todos los cistercienses. La condición de la Benedictina. Siguiendo el estilo de la de París. que la publicación de la Benedictina motivó la fundación de un cierto número de colegios. donde Altzelle apadrinó un nuevo colegio. Cuando irrumpieron los husitas en 1409 y expulsaron a los monjes de la ciudad. El siglo XIV no fue una era de prosperidad para los cistercienses. Rostock y Greifswald formaron también a muchos otros estudiantes cistercienses. de cualquier nacionalidad. debido a la larga duración de los estudios y a los gastos de graduación. fue organizada bajo la supervisión del Abad de Königsaal. transfirió el colegio español de Estella de la diócesis de Pamplona a la de Salamanca. los requisitos para la graduación y los principios básicos de disciplina. El Papa. Los estudios formales de licenciatura concluían después de dos años adicionales de enseñar las Sentencias de Pedro Lombardo. De este modo. Cada uno de estos colegios debía ser sostenido económicamente por los abades de una zona específica. Los profesores estaban severamente advertidos de abstenerse de cualquier «tipo de vida ostentosa y turbulenta. donada por el emperador Carlos III. fijando el límite de 1. cada uno bajo la supervisión de un abad. No estaban sujetas a esta obligación las casas que tuvieran menos de 18 miembros. y por lo menos debía pasar otro año hasta que pudiera llegar a ser «maestro» o doctor en teología. y la remuneración del personal administrativo. Dado que el antiguo colegio de Würzburg había dejado de atraer estudiantes. El mantenimiento de los estudiantes en París o en cualquier otro lugar exigía un tremendo esfuerzo a cada comunidad. No se trataba ya de una recomendación mandar estudiantes a esos colegios. particularmente al este del Rhin. estuvo regulada cuidadosamente. Orxford. y como tal inspiró una ola de nuevas construcciones de residencias universitarias. poco después de que se organizara la facultad de teología en la Universidad de Viena. pero la escolástica estaba tan en boga. y conformarse con la comida a su disposición y con los servicios de un clérigo». Las abadías que tuvieran por lo menos treinta monjes tenían que mantener uno o dos estudiantes en París. y se dio un renovado énfasis a la prohibición tradicional de estudiar derecho canónico. La administración de los colegios. En Viena. completado en 1247. y tenía buenas razones para ello. Benedicto XII se preocupó mucho de los detalles de la administración de las rentas. se había inaugurado un colegio cisterciense en una casa llamada «Jerusalén». Otras universidades alemanas.000 libras de Tours para los gastos de graduación puede explicar muy bien la fuerte tentación que los abades experimentaban de retirar a sus estudiantes antes que completaran todo el curriculum. como también lo estuvo el montante de la bursa o arancel.La Fulgens sicut stella de Benedicto XII (1335) proporcionó la primera carta para los estudios superiores cistercienses. poco antes de establecerse la Universidad de Praga en 1348. debían enseñar con humildad y devoción. sino de una obligación. mientras la Universidad de Cracovia recibía a los monjes polacos. abrió sus puertas el Colegio de San Nicolás en 1385. el Abad de Ebrach inició en 1387 otra institución en Heidelberg con más éxito: el Colegio de Santiago. y hacia fines del siglo XV se construyó allí un colegio bajo la autoridad . renombrado canonista de su época. los estudiantes cistercienses de la zona se dirigieron a la Universidad de Leipzig. y las comunidades más pequeñas podían elegir entre mandar uno a París. el curso de Teología exigía otros seis años antes que el estudiante pudiera ser promovido al grado de licenciado. Tanto en ésta como en otras partes del mismo documento. ordenó la fundación de un colegio en Bolonia para los italianos y otro en Metz para las casas alemanas de Morimundo. De acuerdo con los registros de la Universidad estudiaron teología más de trescientos cistercienses entre 1428-1522. o al colegio más próximo. otorgó el rango de studium generale a los colegios ya existentes en París. a los que se debe sumar los estudiantes de Artes. Tolosa y Montpellier. tales como Erfurt. A más de los seis años requeridos para estudiar Artes. Se planeó también el curso de estudios. gracias a la generosidad del duque Alberto III.

ni consiguió apoyo entre los monasterios. promulgó una serie de estatutos. se decretó que toda comunidad que tuviera más de veinte monjes debía enviar allí por lo menos uno. Entre los cánones del II Concilio de Letrán (1139). en 1446. Como consecuencia. Las abadías de los Países Bajos. se escandalizó sobremanera cuando vio sólo a cinco cistercienses en la misma. En 1482. después que fue elegido abad de Fountains en 1494. bien visible. llegaron los primeros alumnos. que pagaban sesenta chelines anuales en concepto de manutención y habitación. El Capítulo General de 1281 aprobó el proyecto. a pesar de lo cual se presionó a todas las comunidades que tuvieran más de doce monjes para que mandaran uno. ricas y muy pobladas. se condenaba tales estudios por parte de los monjes. invocando como justificativos la avaricia y la gran tentación de emplear la inteligencia con fines tortuosos. estaba todavía sin terminar. formada por quince monjes de Thame. Se suponía que la casa iba a servir para todas las abadías británicas y. la estatua de San Bernardo. donó en 1438 una propiedad en Northgate Street para la construcción de un nuevo colegio. Las mejoras no se materializaron hasta que Enrique Chichele. pero no pudo menguar la fascinación que los estudios de Leyes. al preboste y al personal administrativo. los mandaron allí. san Juan. y un capítulo cisterciense nacional aprobó en 1400 un plan para recaudar para tal fin ciento doce libras anuales. La mayoría de los estudiantes jóvenes iban a la deriva entre las distintas tabernas y hospedajes de Oxford. Durante el Medioevo prevaleció la misma actitud oficial. que empeoraban cada vez más. Su capilla fue consagrada en 1530. para la Fiesta de San Miguel. . fue modificada para asemejarla a su nuevo patrono. para el funcionamiento del colegio. Esta institución se inició en 1280 gracias a la generosidad de Edmundo. conde de Cornwall. Finalmente. pero fue reabierto. 29 de septiembre de 1282.del Abad de Mogila. Los comienzos fueron prometedores y. el estudio del Derecho estuvo incluido en la misma categoría que la Medicina. monasterios con veintiséis miembros o más debían pagar por dos estudiantes. puesto bajo la advocación de san Bernardo. sino con más frecuencia en las hospederías de sus respectivas abadías Estrécheles económicas y la disminución del número de monjes hicieron cada vez más difícil el mantenimiento de los colegios y hacia el fin del siglo XV muchos de ellos luchaban por subsistir. Tenía la forma de un edificio cuadrangular de dos pisos. La Disolución de 1539 terminó con su vida. Juan de Morimundo. una asamblea reunida en Oxford hizo un llamamiento para reunir fondos destinados a mejorar las condiciones de Rewley. y tras la fundación de la Universidad de Lovaina en 1425. Intriga el hecho de que. sin embargo. observando una procesión universitaria. se pudo avanzar mucho en el proyecto gracias a la generosidad de Marmaduke Huby. abrió sus puertas el 11 de diciembre de 1281 y. arzobispo de Canterbury. El Capítulo General Cisterciense de 1188 señala en particular algunos trabajos de Derecho Canónico y especialmente los Decreta Gratiani como libros que no debían estar en las bibliotecas monásticas. muy bien estudiados. y el colegio estuvo listo para albergar a cuarenta y cinco estudiantes. el abad visitador. mientras su número disminuía considerablemente. mientras se ejercía presión sobre las comunidades monásticas para difundir los estudios. alrededor de 1399. aunque los gastos de la construcción seguían siendo un problema serio. «por los diversos errores que pueden generar». en 1292. aunque los estudiantes cistercienses no vivían en un colegio. presionado por cierto número de abades cistercienses. enviaban sus estudiantes a París. sita sobre la entrada. La nueva abadía de Rewley. y por ende estrictamente prohibido. en 1577 como Colegio de San Juan Bautista. Ricardo II. El destino del studium generale en Oxford puede servir como ilustración de las condiciones. y reglamentó que se establecería un monasterio regular como casa de estudios bajo el padrinazgo del Abad de Thame. con un patio central y una torre cuadrada sobre la entrada principal. Pero la institución nunca se granjeó la simpatía de los estudiantes. Entonces.

la biblioteca de Claraval contenía no menos de ciento cuarenta y tres códices de Derecho Canónico y Romano. Por otro lado. pero el sistema de encomiendas en franca expansión arruinó las abadías vecinas. Más aún. quien se había graduado en la Universidad de Aviñón como doctor decretorum. cesaba de funcionar. la mayor compensación por los duros y largos años transcurridos en los colegios era la casi inevitable promoción a las dignidades de prior o abad. y temía que se perdieran sus libros y alguna otra cosa perteneciente al monasterio». y sólo en 1499 se dirigió al Capítulo General para su aprobación. los que retornaban a sus abadías después de haber completado con éxito sus estudios eran premiados con honores. «porque debía preparar con frecuencia sus sermones. Gozaban de preeminencia sobre otros miembros de la comunidad. como en el caso de Raimundo Torti. aunque la propiedad continuó en manos cistercienses hasta 1790. se estimulaba la organización de escuelas de Filosofía y Teología en las grandes abadías. abad de Sénanque. Sin embargo parecía cierto que el impacto del cambio de perspectivas fue acusado en forma gradual y esporádica. De acuerdo con un catálogo confeccionado en 1472. La fundación de un colegio en Aviñón destinado especialmente a la enseñanza del Derecho infligió un duro golpe a la actitud oficial negativa. pero fueron descubiertos y despedidos sin más del colegio por orden del Capítulo General de 1334. que luchaba por subsistir. En otros casos. a quien el Capítulo General de 1402 permitió cerrar con llave su celda. Abrió en 1496 el Colegio de San Bernardo de Sénanque con la estrecha colaboración del cardenal Juliano della Rovere. nivel de educación o número y calidad de sus estudiantes. que. La existencia de una colección de trabajos sobre leyes tan respetables difícilmente se puede explicar sin suponer que. se los buscaba y usaba con frecuencia. quienes. un bachiller en Derecho Canónico en Boulbonne. Tal fue el caso de por lo menos siete estudiantes del Colegio de San Bernardo en Tolosa. se gobernaban a sí mismos.ejercían sobre las mentes ávidas. redujo definitivamente la asistencia a los colegios. que estudiaron clandestinamente. se los estimulaba a continuar sus estudios y recibían fondos para libros y material para escribir. y poco después la institución. Se había planeado una institución para albergar a doce estudiantes adelantados. Una vista regular halló en 1603 que sólo había tres estudiantes bajo un «rector». el futuro papa Julio II. . la cual. los estudiantes cistercienses seguían simplemente cursos de derecho canónico fuera de sus propios colegios. El número de graduados universitarios fue siempre reducido. y sin que sus superiores lo supieran. gozaban del privilegio de poseer una celda aparte del dormitorio común. En algunos casos. sobre un total de mil setecientos catorce volúmenes. Los monjes tenían amplia oportunidad de estudiar leyes en sus propias bibliotecas. las comunidades pobres nunca pudieron afrontar la educación de ninguno de sus miembros. biblioteca adecuada y dotación considerable. Desde el punto de vista de los estudiantes. Casaleti proporcionó un edificio amplio. se los prefería para la misión de visitador. pero las crónicas a nuestra disposición guardan silencio acerca de su cantidad real. a pesar de las prohibiciones. dadas las circunstancias no pudo ser denegada. líder de las escuelas de Derecho de su época. eligiendo a uno de ellos como «prior». la crisis económica casi universal de postrimerías del siglo xlv y comienzos del XV. según parece de acuerdo a las crónicas disponibles. a menos que los familiares u otros benefactores pagaran los gastos. incluyendo Sénanque. El procedimiento normal para sortear esos obstáculos era procurarse una dispensa papal. No puede evaluarse categóricamente la medida en que este afán de conocimientos influyó en la rutina tradicional de la vida monástica. Con frecuencia. eran otorgadas liberalmente. Pero acciones tan drásticas no lograron el fin deseado. de acuerdo con las costumbres de Bolonia. Fue obra de Juan Casaleti.

El Capítulo de 1456 infligió el castigo de excomunión para tales excesos. sin embargo. En las postrimerías del siglo XII. del cual salieron la mayoría de los héroes. al principio. Disponemos en verdad de un cierto número de cifras. graduado en 1478. aunque es difícil que pueda considerársele un caso típico. rangos y absurdos trabajos fue motivo constante de travesuras y chanzas. sino que trataban de dominar y abusar de aquellos de menor jerarquía. el armarium constituía el núcleo de la biblioteca. muchos de los cuales vivían en la miseria. descuidaban participar en los oficios divinos y pasaban el tiempo en sus propios cuartos comiendo. así también con una colección de clásicos latinos . llegando a los mil setecientos catorce volúmenes en 1472. Los bachilleres exigían un status privilegiado dentro del Colegio. la mayoría de los libros eran de naturaleza litúrgica. que el horario diario de cada comunidad incluía la lectura espiritual. poseía cerca de trescientos cincuenta códices. En las abadías más pequeñas. pero únicamente son concluyentes en el caso de Claraval. como los banquetes y otros agasajos cuando llegaba el momento de la graduación. los archivos del Capítulo General están llenos de amonestaciones y medidas punitivas contra los estudiantes culpables. nuestros padres más sobresalientes. fantásticas dignidades. indicando claramente que. que la pobreza ya no era una justificación. llamada bejani (béjaunes: picos amarillos). Se había notificado al Capítulo de 1453. por tratarse de la mayor abadía cisterciense. En épocas de algazara general entre los estudiantes universitarios. diseminados en distintas bibliotecas del mundo occidental. Sin embargo. es muy difícil aceptar que la influencia de los estudiantes haya sido siempre constructiva en relación con la disciplina monástica. trató a sus huéspedes con tal generosidad. con sus detalladas iniciaciones. El grado de desarrollo de las bibliotecas monásticas podría darnos la pauta de la influencia de la escolástica entre los cistercienses. Dado. y a mediados del siglo XV se elevaban a mil quinientos. en tales ocasiones salían éstos a hurtadillas del colegio. Las costumbres inculcadas ejercieron tal presión. echando una mirada retrospectiva que «el famoso colegio parisino de nuestra Orden. sin contar los libros litúrgicos. que hasta las autoridades se vieron obligadas a perdonar. Probablemente. como se lo conoce comúnmente. ha servido de caballo de Troya. Festividad de los Reyes Magos.Los padres capitulares de 1560 estaban muy en lo cierto al hacer notar. era difícil en extremo mantener la disciplina entre los estudiantes. y daban mal ejemplo a los estudiantes más jóvenes. aun las bibliotecas más primitivas deben haber tenido tantos libros como monjes existentes. que su abadía tuvo que ser dispensada del pago de impuestos y contribuciones durante tres años. Todavía están a nuestro alcance más de un millar de ejemplares de esta impresionante colección. Pero había excesos de otra naturaleza. Los estudiantes que tenían parientes ricos y poderosos tenían sus propios servidores y eran pródigos en las fiestas para sus compañeros. A todo lo largo de los siglos XIV y XV. La cofradía tradicional de los estudiantes de primer año. que los bachilleres no sólo se negaban a aceptar la autoridad del preboste. Con frecuencia. como el 6 de enero. hasta que toda la organización fue severamente suprimida en 1493. bebiendo y jugando a los naipes o dados. Al concluir el siglo XIV alcanzaban a ochocientos cincuenta. se confundían con los grupos que iban vestidos con trajes civiles y se ponían máscaras o se pintaban las caras. donde la influencia de la ciudad y la vida universitaria eran más notables. A consecuencia de los estudios escolásticos las bibliotecas se vieron bien pronto enriquecidas con textos filosóficos y teológicos. y blanco a la vez de medidas represivas. en particular los del colegio de San Bernardo de París. títulos. El joven abad de Rigny. Muchas veces era un nicho en la pared de la sacristía. tanto del pasado como del presente».

Durante el transcurso del siglo XV. y la de la familia Médici en Florencia. La Orden hizo uso de la imprenta poco después de su invención. En la Biblioteca Municipal de Dijon. el Capituló autorizó al Abad de Fountains para que solicitara a cada casa inglesa por lo menos de ocho a diez libros. la abadía estableció un colegio en Lisboa y participó activamente en la organización de la famosa Universidad de Coimbra. que funcionó en La Charité. «buenos y decentes. Aun las casas más pequeñas estaban orgullosas de sus respetables bibliotecas. la mayoría de los cuales fueron copiados en el siglo XIII. con mil códices. para uso del Colegio de Oxford. y la construcción de una biblioteca se terminó cuando moría el siglo. El scriptorium de Heilsbronn era reconocido como uno de los mejores de Alemania. a las que se consideraba incapaces de reconocer la orientación teológica de sus lecturas espirituales. Para apreciar estas cifras debemos recordar que las bibliotecas seculares más ricas de la misma época raramente igualaban una biblioteca monástica común. La biblioteca de Himmerod contó más de dos mil volúmenes en 1453. era considerada la más completa en Brandenburgo. Durante el siglo XV. Alcobaça desarrolló una actividad única en el progreso cultural del país. bajo el abad Juan de Cirey. En el siglo XIII. a la que siguió otra en Francia en 1496. la inglesa de Meaux tenía trescientos cincuenta volúmenes en 1396. la abadía austríaca de Zwettl poseía casi quinientos libros en 1451. 1480. . La biblioteca de la abadía estaba considerada como una de las más grandes del país. la biblioteca de Lehnin. Por el año 1514 contaba novecientos sesenta volúmenes sumados al conjunto habitual de textos litúrgicos. En los siglos posteriores. algunas de las abadías más ricas hicieron funcionar regularmente sus propios talleres de imprenta. porque tales colecciones debían ser consideradas como el auténtico «tesoro de los monjes» (1454). En Portugal. albergando gran número de clásicos latinos en su biblioteca en franco desarrollo. En 1495. Aunque su rica colección fue saqueada en 1810 y nuevamente en 1833. la abadía de Altzelle llegó a ser un centro de promoción de la enseñanza humanística. Para proteger a las monjas. más de seiscientos volúmenes cuidadosamente copiados en pergamino pertenecen en la actualidad a la Universidad de Erlangen. el Capítulo de 1531 les prohibió poseer otros libros que los escritos en latín. De este modo. el Capítulo General animó repetidas veces a los abades a organizar y mantener grandes bibliotecas. y la construcción de su nueva biblioteca data de comienzos del siglo XVI.populares. la colección enriqueció la biblioteca de la Universidad de Leipzig. La famosa colección de Carlos V de Francia reunía solamente novecientos diez códices en 1373. Hacia las postrimerías del siglo XV. y aun éstos requerían la aprobación especial de las autoridades legítimas. casi un siglo más tarde. muchas de las abadías más prósperas añadieron a la planta monástica tradicional una biblioteca espaciosa. el catálogo de la Biblioteca Nacional de Lisboa contiene todavía cuatrocientos cincuenta y seis manuscritos de Alcobaça. dotada de un número impresionante de manuscritos. Contemporáneamente. Cister poseyó mil doscientos códices. existe todavía un fragmento de lo que fuera una rica colección. en Zinna. La gran producción de material impreso hizo que bien pronto se tomaran medidas rigurosas para prevenir la circulación de libros y panfletos que defendieran el protestantismo. sólo albergaba ochocientos ejemplares. Después de la supresión de Altzelle en 1540. dignos de ser incluidos en una biblioteca». La primera se estableció en 1492. Alemania.

las devociones populares y las cofradías piadosas alcanzaron un nuevo clímax de fervor. Aiguebelle.Fin de la prosperidad Historiadores de la antigua generación. la Orden fundó cincuenta casas nuevas. pero no debe existir duda sobre la gran merma de vocaciones a todo lo largo del siglo XIV. reliquias del pasado sin ningún mensaje significativo para una sociedad que ya no las comprendía. hacia 1350. Himmerod. aunque posteriormente. había solamente dieciséis monjes. en 1326. se reunieron únicamente trece sacerdotes para una elección abacial. el número de monjes se había reducido a sesenta y uno y no había ningún converso. que pese a su popularidad extraordinaria. tenía sesenta monjes y doscientos hermanos legos al alborear el siglo XIII. no fue de ninguna manera la prueba más espectacular de la gravedad de los problemas. Un problema similar. que escribieron acerca de las condiciones monásticas antes de la Reforma. la disminución de vocaciones y los hermanos legos en vías de desaparición. sin el estorbo de los votos y del elaborado . la gran abadía de Las Dunas alcanzó su máximo de población en 1300 con doscientos once monjes de coro y más de quinientos legos. de 1350 a 1400 las crónicas registran sólo cinco. Entre 1250 y 1300. son todos completamente obvios. La nueva era no puede considerarse en modo alguno como antirreligiosa. con mil seiscientos cincuenta y seis monjes. Las causas de esta decadencia deben buscarse en algo mucho más profundo que la falta de observancia de ciertas normas. «decadencia» o «corrupción» indicando que las órdenes en cuestión fueron las causantes de su propia ruina por negligencia perezosa o deliberada relajación de sus normas de disciplina iniciales. las crónicas de Aiguebelle no mencionan más a ningún lego. Un estudio del número de clérigos en la Inglaterra medieval indica que la Orden cisterciense alcanzó su cifra más alta en los primeros años del siglo XIV. Los síntomas de la decadencia cisterciense. y en 1447. Después de 1418. Hacia 1381. entre ellos unos ocho o diez legos. alcanzando a mil en vísperas de la Disolución. sufrieron una crisis aún mayor que las órdenes monásticas. donde las abadías existían como elementos extraños. si éste fuera el término correcto. en el siglo XV las cifras comenzaron a ascender nuevamente. contaba en las postrimerías del siglo XIII treinta y seis habitantes. cuando los monjes simplemente se vistieron un nuevo ropaje académico sobre sus cogullas. son factores más tangibles y más influyentes para formarse un juicio desfavorable sobre la situación de la Orden en los siglos XIV y XV. más aún. Pero la civilización de la Alta Edad Media pronto dejó atrás las orgullosas universidades. en 1371. Pero se dio la extraña paradoja de que la nueva expresión de la piedad era con frecuencia anticlerical. daba gran énfasis al papel del laicado y trataba de establecer una relación más íntima y profundamente personal entre Dios y el creyente. durante la primera mitad del siglo XIV el número de fundaciones bajó a diez. sino un síntoma del cambio drástico operado en el medio ambiente social. el total disminuyó hasta ochocientos veinticuatro. En otros países también puede observarse un aumento tardío. La expansión frenada. prefirieron usar términos como «declinar». es muy posible que la multiplicación de problemas disciplinares no fueran la causa. pudo solucionarse en el siglo XIII adoptando nuevas modalidades educativas. En Flandes. aunque de menor gravedad. a diez. Una abadía modesta de Francia. Hacia el fin del siglo XIV. La preocupación del Capítulo General por el agudo incremento de los casos de indisciplina. a los mendicantes. en la zona del Rhin. al contrario. se redujeron a catorce.

comenzaron a incorporar parroquias en gran cantidad. La figura sobresaliente de este movimiento fue Gerardo Groote (1340-1384) de Deventer. como fuente de ingresos. miembros de las órdenes mendicantes recibidos dentro de la Orden cisterciense. en alianza con el gobierno real de Francia. . como los cistercienses. mientras el grueso de las entradas podía enriquecer a la abadía correspondiente. podría prosperar en un mundo donde los ideales que le habían dado origen no tenían ya vigencia. Todo esto dio por resultado la aparición de asociaciones informales de devotos hombres y mujeres laicos que. El monacato decayó a la par que el feudalismo. Se podría decir. se dedicaron a la cura pastoral. para cuando se diera en el futuro una atmósfera social más favorable. sino porque esos monasterios ofrecían todavía una vida respetable con una seguridad y confort relativos. mientras se aseguraba el aflujo de las vocaciones indispensables para sobrevivir. que trabajaban como tenientes curas en parroquias. La simple supervivencia de órdenes en una época que otras instituciones medievales quedaron en el camino. viviendo en casas comunes en medio de la ciudad. Una forma de soslayar el dilema era asalariar sacerdotes seculares. ejerció una presión financiera intolerable sobre la Orden. a título de aproximación puramente teórica al problema. que salvó los valores espirituales del monaquismo para que pudieran alcanzar una nueva vida. Sumados a estos problemas que amenazaban a su misma existencia. Como puede descubrir cualquier lector imparcial de los protocolos del Capítulo General. hubieran querido mantenerse al tanto de la vida religiosa. Los cistercienses sobrellevaron la crisis. que si las antiguas órdenes. Es un trabajo de encanto y simplicidad inimitables. Las abadías siempre en crisis financiera. tendrían que haber abrazado las nueva formas de espiritualidad y devoción. la devotio moderna. la adaptabilidad de una orden religiosa está estrictamente limitada por sus propias tradiciones. Tomás de Kempis (1380-1470) no hizo más que recoger la sabiduría religiosa de un cierto número de sus congéneres. aunque ellos se negaron categóricamente a formar una nueva «orden» bajo título alguno. a cambio de un sueldo relativamente reducido. la Orden cisterciense hizo valerosos esfuerzos por mantener un nivel razonable de disciplina. en especial por aquellos elementos estructurales que no pueden modificarse continuamente sin correr el riesgo de una pérdida de la identidad de la Orden. incluyendo a los cistercienses. de tal situación. Ninguna organización religiosa ligada en forma tan íntima a las estructuras básicas de una sociedad. Por esta misma razón. y después de su profesión. pasan por alto el hecho que las órdenes monásticas eran componentes integrales de la vieja sociedad feudal. La Imitación de Cristo fue la expresión más sublime de la nueva espiritualidad. debe ser tomada como un signo de vitalidad excepcional. había innumerables causas externas que agravaban la crisis en casi todas las comunidades monásticas. aunque la legislación primitiva adoptara medidas rigurosas contra los monjes que ejerciesen un ministerio activo fuera de sus comunidades. pero es innegable que la mayoría de aquellos que se unieron a las antiguas abadías. en la práctica. No obstante. El papado de Aviñón. Todos los que se inclinan a culpar a la Orden o a sus dirigentes de las consecuencias indeseables.ritual de las actividades diarias de los monjes. no lo hicieron porque encontraron allí la oportunidad de desarrollar su propia vida espiritual de perfección. se dedicaban a la meditación y obras de caridad. pero inevitables. asegurar su popularidad y el aflujo de vocaciones. en el preciso momento en que el cambio del sistema económico- social acababa de arruinar la floreciente agricultura cisterciense. cuyos seguidores fueron conocidos como «los Hermanos de la vida común». y su destino estaba marcado por la sociedad en la que se habían originado. aunque su humilde autor.

y a la peste que reaparecía con frecuencia. los papas romanos promovieron capítulos generales y nacionales en otros lugares. tres en Roma (1382. pero la ejecución por hereje de Juan Huss. Durante el cisma. aún después de conseguida la paz. 1397): una en Nüremberg (1408). en Praga. También se agregaron capítulos nacionales a las asambleas generales. bien organizados. su «vicario general» fue Juan Castiel. 1398. destruyendo en esas provincias unas treinta abadías cistercienses. y elevaron una súplica al papa Eugenio IV para poder reunir capítulos trienales entre ellos mismos. Moravia y Silesia. los abades de Inglaterra. El cronista de la abadía lo explica así: «El abad Esteban de Leubus ordenó a su comunidad que reanudara el canto de todas las horas canónicas y del oficio de difuntos. en Londres. mientras su total ruina económica fue un obstáculo para su reconstrucción. Los ejércitos rebeldes. En 1437. a medida que surgieran las necesidades. lo mismo que su sucesor Bonifacio IX (1389-1404) prohibieron todo contacto entre las casas leales a Roma y Cister. Las que sufrieron más profundamente fueron las ricas abadías de Silesia. eran siempre un blanco tentador para el pillaje . sembraron el terror en muchas partes de Austria.El Gran Cisma de Occidente (1378-1417) aisló a Cister del resto de la Orden. Heinrichau. Bonifacio IX continuó la misma política. debido a las luchas prolongadas por la sucesión dinástica al trono de Bohemia. y por lo menos seis de ellas (Leubus. decidir y ordenar. abad de Brondolo. y conservó a un «Vicario General» para toda la Orden en Roma. en todo lo que fuera pertinente a la reputación y desarrollo de la Orden». 1383. 1403. se realizaron por lo menos catorce sesiones del Capítulo General fuera de Francia. El Concilio de Constanza (1414-1418) restauró la unidad de la Cristiandad occidental. Himmelwitz. Urbano VI designó a un italiano como «Abad de Cister». La relación de las abadías inglesas y galesas con Cister no mejoró. a varios abades sucesivamente como «abades de Morimundo». Los capítulos de 1394 y 1400 tuvieron lugar en Saint Mary Graces. tras el Concilio de Pisa. una en Worms (1384) y siete en Heilsbronn (1394. los abades volvieron a las disposiciones que prevalecían bajo Bonifacio IX. dos en Viena (1393. entre 1382 y 1408. haciendo que el Capítulo General fuera ineficaz durante una generación. Las abadías quedaron vacías durante muchos años. que él mismo suele beber». En 1409. durante la mayor parte del siglo XIV. fue sólo en 1448 cuando se pudieron reanudar los oficios divinos en Leubus. donde. Se aceptó la petición para tres años. en su aislamiento rural. como el resto de Francia. Para remediar la falta de administración central. Pero en todas partes la recuperación fue precaria. El romano pontífice Urbano VI (1378-1389). En su benevolencia. Las abadías cistercienses. de tal forma «que pudieran corregir y legislar. Bohemia. y en 1401. Grüssau) fueron saqueadas por completo repetidas veces. Clemente VII. 1402. después de un lapso de dieciocho años. se reunieron doscientos veintiocho abades. sin ninguna protección legal contra el azote de la guerra privada o el bandolerismo generalizado. 1390). en vista de las continuas hostilidades. Bonifacio IX ordenó que se celebraran capítulos nacionales ingleses cada tres años bajo la presidencia del Abad de Waverley o del de Furness. desató la guerra de los husitas (1419-1436). el Capítulo General retornó por primera vez a Cister. el propio señor Abad ofrece a sus monjes todos los días la medida acostumbrada de buena cerveza. En lugar de Cister. reconocía al papa de Aviñón. Rauden. Por esta causa. 1406. Kamenz. Escocia e Irlanda fueron alentados a convocar ese tipo de sesiones en 1381 y 1386. responsable de la organización de cierto número de los capítulos mencionados anteriormente. 1407). un profesor de teología con mucha ascendencia. Alemania fue escenario de la anarquía. con grandes pérdidas de vidas. ni siquiera después de terminado el cisma. que. 1400. De este modo. que eran principalmente ocasión para recaudar de forma efectiva las contribuciones de la Orden al Papa. de acuerdo con uno de los participantes.

por la cual los monjes tenían que pagar asumiendo distintas obligaciones legales y fiscales. Finalmente. en la diócesis de Spira. Las deudas del monasterio llegaron a 8. Aunque ambas abadías habían recibido originariamente garantías de libertad frente a la intervención feudal. aterrorizando a los monjes. haciendo casi imposible la vida monástica pacífica. Durante los siglos XIV y XV. La convirtieron en fortaleza y la usaron como base para expediciones de pillaje. . y a Königsbronn. ya sea por uno o por otro de los rivales. incluyendo la «instrucción alta y baja». en 1263.000 florines. que por cierto no fue un caso aislado. en el siglo XIV. En tales circunstancias. Bajo el abad Ulrico II (1282-1311). Entre algunos ejemplos trágicos. la doble elección de Luis de Baviera y Federico de Habsburgo desató una guerra civil que duró otra generación. en 1313. Herrenalb. La sucesión de Rodolfo de Habsburgo (1273) abrió sin embargo las puertas a la recuperación. así que. bajo pretexto de «protección». y hacia 1311. los gobernantes de Württemberg nunca renunciaron a su título de protectores. por la diplomacia o por la fuerza. Salem tomó partido al lado de los Habsburgos y el papado. quienes. Un destino similar aguardaba a Herrenalb. esta abadía fue ocupada por una banda de criminales armados.de las bandas de ladrones en busca de presa fácil. se hizo difícil la vida monástica disciplinada y a veces aun la mera supervivencia. mientras ataban o encerraban en prisión a los monjes que protestaban. en Suabia.000 marcos. El desorden general causó mucho daño después de la caída de los Hohenstaufen. y Königsbronn. aunque nominalmente el emperador retuviera el título de «abogado y defensor supremo y verdadero» de Maulbronn. El abad Conrado de Enslinger (1311-1337) fue dos veces secuestrado para obtener rescate. quienes no dudaron en exigir por la fuerza a los indefensos monjes ciertos beneficios económicos y jurisdiccionales. en 1504. las entradas anuales aumentaron de 300 a 1. En 1314. con el consentimiento obvio de las autoridades vecinas. los señores feudales alemanes intentaron forzar la sumisión de cierto número de abadías cistercienses. puede citarse el de la grande y próspera abadía de Lehnin. Después de que el duque Ulrico I de Württemberg (1498-1550) abrazara la Reforma luterana. Con el tiempo. la abadía abonaba gruesas sumas por la totalmente ineficaz protección militar de los condes de Heiligenberg. Más afortunada fue la populosa Salem. apadrinada por los Habsburgos. Mientras tanto. En 1319. se las arreglaron para imponer su «protección» sobre las abadías. exponiendo las propiedades monásticas a los ataques repetidos de la oposición. En esta misma turbulenta centuria. La naturaleza lucrativa de esa protección está bien demostrada por el hecho que en una de las fases de la contienda jurisdiccional. el emperador Carlos IV transfirió temporalmente al Conde de Helfenstein la defensa de Königsbronn. El monasterio fue poderosamente fortificado y convertido en guarnición. el monasterio albergaba nuevamente a 310 monjes y hermanos. a cambio del pago de 600 marcos de plata. el emperador Maximiliano reconoció a Maulbronn como parte del territorio de Württemberg. el abad gastó 300 libras por este concepto sólo el año 1327. obligaron a la elección de uno de los suyos como abad por tres períodos sucesivos. La rica Maulbronn fue elemento de disputa entre los condes de Württemberg y del Palatinado. se completó simplemente el proceso de secularización de Maulbronn. en Brandenburgo. donde toda la administración secular. y en 1322. el abad pidió la aprobación papal para la incorporación de tres parroquias. permaneciendo seguros en la misma hasta 1339. en la diócesis de Augsburgo. el abad Eberardo II estudió la posibilidad de dispersar su comunidad. pertenecía al duque Ulrico. merced a la intervención imperial. prevalecieron los derechos de los condes (posteriormente duques) de Württemberg.

porque se sospechaba que Juan Chidley de Ford tenía interés en el retorno de Montecute. El abad Juan Montecute. y muchas abadías fueron víctimas indefensas de la rapacidad de la política fiscal en ambos países. y reemplazado por Rogelio Hornhull. Una cédula imperial de 1354. Montecute fue capturado con algunos de su pandilla. fue obligado a dimitir en 1316. abad de Ford y «padre» de Bindon no podía o no quería intervenir. en 1348. y la visita regular de los padres inmediatos franceses a Inglaterra se hizo o imposible o inútil. puede servir durante el período de 1306-1337 como triste ejemplo de estas intolerables condiciones. atacaron y conquistaron el monasterio. el famoso condottiere inglés al servicio de Florencia. Pero pocos años después. que no se cumplió. sin embargo. en el Dorset. Las crónicas del Capítulo reflejan claramente la profunda frustración de los participantes que observaban como las condiciones existentes en toda Francia empeoraban cada vez más y no existía ninguna esperanza de solución efectiva. Los documentos de que disponemos. En 1397. y tomaron como rehenes a algunos monjes que se resistieron. Sir John Hawkwood. para poder pagar los exorbitantes impuestos papales. después de la declaración de la Guerra de los Cien Años en 1337. Italia se convirtió en el campo de batalla de una guerra perpetua entre las ambiciosas ciudades-estado. revocó la protección ejercida por la familia Heiligenberg y declaró que él y sus sucesores serían los únicos protectores de la abadía. abad de Cister. se llevaron todos los objetos de valor. que se vio obligado a vender la propiedad monástica poco a poco. pero durante el siglo XIV fue víctima de las continuas escaramuzas entre Siena y Florencia. En ese entonces y en circunstancias similares. buscó en 1262 la protección de Siena. lo que se simbolizaba por la participación de los abades en las dietas imperiales. En Inglaterra y en las regiones de Francia dominada por los ingleses. Montecute y ocho monjes más abandonaron la comunidad y se aliaron con simpatizantes laicos locales. en una monótona relación de la completa e interminable destrucción. pero se los consideró peligrosos. Todos estos incidentes dan sólo una idea anticipada de lo que iba a suceder a escala nacional. El hecho que esta orden tuviera que ser repetida cuatro veces indica. Cister se encontró aislada del resto del mundo. en 1331. Rogelio Hornhull pidió ayuda a Eduardo III (1327-1377). Las visitas regulares se tornaron imposibles. El resultado inevitable fueron abusos difundidos y sin castigo. Carlos IV de Luxemburgo. Bindon. a las abadías más cercanas de Borgoña. Salem se convirtió en una «abadía imperial» (Reichsunmittelbar) independiente.Finalmente. Finalmente. la autoridad de Cister estaba harto restringida. capturó San Galgano y sentó allí sus reales. Dado que Juan Chidley. En 1365. Por ellas. Después del colapso del poder imperial. que fueron aumentadas posteriormente. el único habitante del otrora popular santuario era el abad. mucho antes de declararse la Guerra de los Cien Años. a poco de ser elegido. La asistencia al Capítulo anual quedó restringida. Ocurría con frecuencia que los abades bajo el gobierno inglés se vieran impedidos de concurrir al Capítulo General o mandar su contribución a Cister. otorgaba a la abadía amplias inmunidades fiscales y judiciales. luego escaparon y fueron recapturados. conjuntamente con el sello. la abadía cisterciense más grande de Toscana. por el emperador Federico III. San Galgano. razón por la cual el rey Eduardo pidió a Guillermo. en 1485. Lodovico di Tano. que los desterrara a un lugar más seguro y proveyera a Bindon de otro padre inmediato. la mayor parte del tiempo. mientras los establecimientos monásticos sufrían la misma suerte que en Alemania. las casas bávaras de Kaisheim y Waldsassen obtuvieron también el status de «abadías imperiales». después de varios años de mal gobierno. no dejan lugar a duda sobre que virtualmente todas las comunidades . quien ordenó al Conde de Devon restaurar el orden y recobrar los objetos robados. aún en prisión. probablemente porque la población local apoyaba a los rebeldes.

que en los buenos tiempos hubieran sido inconcebibles. Tal fue el caso de los monjes de Boulancourt. los monjes de Cister se vieron obligados a buscar refugio en Dijon. para poder llevar a cabo sus oficios religiosos. y autorizaba a los monjes a instalar y transportar altares portátiles donde quiera que fueran. se culpaba a varios de sus monjes de delitos similares. el Papa otorgó un permiso a todos los cistercienses de Francia para trasladarse a lugares más seguros. prevalecieron indefinidamente. donde la abadía tenía una casa llamada «Lamonoye». Todavía en 1364. convirtiéndose en el escenario trágico de los peores desórdenes y destrucción. perdiendo cientos de florines de una vez. Como datos informativo son suficientes algunos de los incidentes mejor documentados. Bernardo. por medio del dinero o de la violencia. Las visitas regulares sufrieron una interrupción. fue disputada continuamente por ambos bandos. después de inútiles amonestaciones. Grandselve era la abadía más poderosa y poblada de la zona.estuvieron expuestas. de acuerdo con la crónica. mediante simonía. pidieron a Urbano V que les permitiera quedarse y realizar los oficios divinos en ese lugar hasta el fin de las hostilidades. en el sudoeste. alrededor de 1372. quiénes. se entregaba a la caza y habitualmente estaba en guerra. se convirtieron en campos de batalla y hasta fueron arruinadas sus propiedades urbanas. En Candeil. debido a las terribles guerras y pestes». aun cuando se las ordenaba y llevaba a cabo. Fue el papa Gregorio XI quien. que la casa era incapaz de mantener a sus miembros. Las tierras de los monasterios quedaron sin cultivar y. en 1364. aterrados. y condiciones. que el mismo abad Guido pidió. pero tampoco se pudo proveer de lo necesario a estos pocos porque. no constituían un éxito en modo alguno. erraban con frecuencia de aldea en aldea mendigando comida. empujados por el hambre. que así se llamaba. en especial cuando. y hasta el gobierno francés ordenó a sus cobradores de impuestos pasar de largo por la abadía. pasaba su tiempo jugando a los dados. dejando vacío el claustro durante veintidós años. al vandalismo de las tropas errantes o de los mercenarios merodeadores. un intruso indigno llegó a ser abad. un monje disidente. dada la falta de fondos. al borde de un desastre completo. en 1367. el papa Inocencio VI escribió una carta a las autoridades inglesas bajo Eduardo. Los monjes. El saqueo y el incendio premeditados eran agravados frecuentemente por el asesinato. No se sabe como terminó el incidente. Los monjes. Guyenne. manteniendo a tres concubinas. y los abusos se multiplicaron. En 1364. en una u otra circunstancia. los habitantes de Burdeos demolieron dos casas de su posesión. pidiendo consideración para Grandselve. y usaron las piedras para reparar las fortificaciones. sobrevivieron gracias a la caridad. Luego. Juan de . En verdad. las abadías eran incapaces aun de hacerse cargo de sus muy reducidas comunidades. Pero lo más característico de la falta de comunicación y control imperantes. ordenó al Obispo de Albi y al Abad de Grandselve que tomaran medidas enérgicas contra el abad causante del escándalo. un hombre indigno lograba el cargo de abad. se lo acusaba formalmente de un homicidio y. con demasiada frecuencia las autoridades locales eran cómplices. necesitaba de una visita. dejando vacíos los monasterios durante años enteros. pero es muy dudoso que Grandselve estuviera en condiciones de dar una ayuda significativa. Urbano V se refería a la misma como «el más devastado de todos los monasterios de la región. Respondiendo a esta súplica. el número de monjes disminuyó de sesenta a doce. En 1357. es que el Capítulo General no pudo prestar atención al escándalo. El derrumbamiento moral y financiero de Bonnefontaine. huyeron hacia plazas fortificadas. El Capítulo General ya no tuvo más medios efectivos para intervenir. Las visitas regulares. Sin embargo. el «Príncipe Negro». Esas tierras. después de la destrucción total de la abadía en 1381. pero en 1349 se había empobrecido a tal extremo. que una vez fueran ricas.

Los pocos Padres que concurrieron al Capítulo General de 1390. cuando arribaron los abades de Signy. Las condiciones imperantes en Aiguebelle alrededor de 1440. luego. hizo más profunda la atmósfera de pesimismo y desamparo existente en Cister. pero faltan detalles de la acción posterior. cuando la lucha se convirtió en una feroz guerra civil entre los habitantes de Armagnac y Borgoña. «las casas y los monasterios de ambos sexos pertenecientes a nuestra Orden estaban terriblemente deformados. Aunque en 1374. Sin embargo. en medio de problemas de difícil manejo. pero declaró que no podía ser electo para desempeñar el cargo abacial. Este hombre inquieto rehusó someterse y continuó creando tantos problemas en la abadía. el intruso desafió el emplazamiento y logró la renuncia formal de su predecesor. y lo mantuvo hasta 1445. que el Capítulo de 1450 lo excomulgó como «un rebelde contumaz y conspirador». Lázaro de Padway. cuando el Abad de Morimundo. que agobió a los ya muy afectados establecimientos monásticos. La presencia de Juana de Arco (1429) mejoró la suerte de Francia. El subsiguiente cisma de la Iglesia. al que puso fin el retorno de Urbano VI a Roma en 1377. o aun vestigios de las observancias de nuestra Orden…» Estas condiciones empeoraron aún más durante las primeras décadas del siglo XV. ordenó Gregorio XI al Abad de Cister que pacificara la turbulenta comunidad. tanto espiritual como materialmente. representó a . Reconocían al mismo tiempo que. les fue todavía peor. Juan d’Hostel. como dijo Nuestro Señor. fue admitido ilegalmente en esa abadía. el Capítulo General aprobó su admisión. La elección de miembros de otras órdenes religiosas como abades no era en forma alguna un hecho excepcional. la caridad de muchos se enfriará". tampoco fue registrado por el Capítulo General. Esta es la razón por la que tan pocos escapan del naufragio de este mundo con el salvavidas que significa la conversión y la santa religión». que en esos días difícilmente conservó alguno la piedad. Mientras Francia iniciaba el camino de su reconstrucción bajo Luis XI (1461-1483). Les Pierres (1436) y Dalon (1443). Al año siguiente. logró un férreo control sobre la abadía. mientras su antecesor ocupaba todavía ese cargo. Fueron así electos benedictinos en Benisson-Dieu (1419). debido en gran parte a la falta de visitas regulares. los rebeldes los tomaron prisioneros e hicieron lo mismo con su superior. lo excomulgó a él y a sus principales puntales y le ordenó comparecer ante el Capítulo General de ese año. sino que lo comisionó también para visitar algunos monasterios de monjas cistercienses. faltos de recursos. que fue depuesto nuevamente en 1448. la «Guerra de las dos rosas» (1455- 1485). cuando prometía ventajas materiales a los monjes. Un solo abad. Inglaterra caía en una larga y sangrienta guerra civil. durante su visita regular. hacían suyas las palabras del sermón escatológico de Cristo (Mt 24. Al segundo grupo de visitadores. fue elegido abad. desolados y casi aniquilados. por donde el Capítulo General de 1446 no sólo lo reconocía como abad legítimo. anteriormente fraile dominico. la religiosidad sincera. en 1441. al tratar de describir el estado de la Orden. conocido por todos en Aviñón. pero la ley y el orden volvían muy lentamente. fomentaba una oposición violenta dentro de la abadía y. atestiguan claramente que el gobierno de la Orden iba todavía sin rumbo fijo. Foigny y Valroy. La asistencia regular al Capítulo General continuó siendo imposible. Este caso. Sept-Fons (1419). y su antecesor reinstalado como abad. 12): «…cuando la noche desciende sobre el mundo. Mas la administración de Juan d’Hostel resultó tan desastrosa.Hermontville. "por haberse multiplicado la maldad. Sin embargo. encontraron las puertas cerradas.

sugería invitar a extranjeros para poblarlas y el retorno obligatorio de los monjes que vagaban por todo el territorio. pero en 1366 la comunidad contaba únicamente con diecisiete miembros. treinta años después. ladrones. Las consecuencias sociales y económicas condujeron a una ola de insurrecciones de los campesinos y no pocos disturbios en las ciudades que únicamente sirvieron para avivar el espectro de la inminente ruina. trabajos. hay que recordar que abundaron en el siglo XIV catástrofes naturales en una escala sin precedentes. Entre las comunidades monásticas. la proporción de muertes parece haber alcanzado los dos tercios de sus habitantes. el Abad Gualterio y dos monjes fueron los únicos sobrevivientes. en su informe al rey Luis I. en el año 1419. En Newenham. a pesar de sus pasaportes. temores. el primer gran brote de peste bubónica. Millares de seres humanos fueron marcados por el terror y el desamparo y reducidos a un estado de profunda desesperación. totalmente abandonada. donde. en el Yorkshire. Otras dos. «encuentros con enemigos armados. con cáustico sentido del humor. Lázaro aceptó el desafío de proseguir su viaje a Cister. En la abadía de Poblet. abad y cronista. pagó tributo a la peste en 1350 con la vida de cuarenta y cuatro monjes y ciento veinte conversos. incluyendo a los abades. incluyendo al abad y siete conversos. Adwert. «todos se maravillaban de mi buena suerte y audacia. El viernes anterior al Domingo de Ramos (27 de marzo). en Devon. a los que se sumaron cincuenta y nueve monjes y treinta conversos. se propagó por el continente. grandes peligros. murieron dos abades sucesivamente. la gran abadía holandesa. Como nos cuenta Thomas Burton († 1437). los monjes estaban cantando el Magnificat en el coro. Entre 1315 y 1317 toda Europa fue asolada por el hambre. De regreso a su país pasó por Reims. el Capítulo General de 1349 permitió que se hiciera la profesión sin completar el año de noviciado. Waldstein. que al alborear el siglo contaba cien monjes y doscientos legos. . de todos ellos sólo diez monjes sobrevivieron a la epidemia. Al hacer la visita regular a Hungría en 1356. molestias y ansiedades». llegando sano y salvo después de haber atravesado una región infectada de merodeadores y salteadores de caminos». En el lapso de tres meses. la abadía francesa de Vauclair perdió once miembros. la abadía contaba con cuarenta y tres monjes. Pásztó y Bélháromkút tenía sólo tres monjes. en un relato al Abad de Buckfast. según escribió. salvando únicamente sus vidas. llena de aventuras desagradables. cuando un terrible terremoto los arrojó de sus lugares exactamente en el momento que llegaban al verso: «Derriba del trono a los poderosos». nos describe las condiciones en que estaban once abadías: una de ellas. Unidas a las calamidades interminables de las guerras. una descripción del viaje. murieron treinta monjes y tres legos entre 1348 y 1349. el azote de la plaga fue muy duro en Meaux. No se conoce la población de la floreciente Pontigny anterior a esos años fatales. Los brotes posteriores de la plaga fueron devastadores por igual. únicamente porque tenía «un corazón de león en su pecho». cobrando las vidas de por lo menos un tercio de la población. y nos lega. Lo peor acaeció en agosto. el desastre fue precedido por un presagio siniestro. el abad Sigfrido von Waldstein de Rein (1349-1367). en un lapso de tres años. la Peste Negra. Ercsi. Para poder mantener el personal mínimo. El impacto que la Peste Negra causó en la vida monástica fue mucho más allá de la reducción de miembros o las penurias económicas. En 1349. Varios abades alemanes en viaje a Cister fueron capturados por bandoleros en Morimundo. y todas las restantes estaban en extremo despobladas. durante 1348. maltratados y conservados prisioneros para cobrar rescate. Al comenzar ese año.sus congéneres en 1471. cuando en un mismo día murieron cinco monjes y el Abad Hugo.

pero sin duda la búsqueda de vocaciones llegó a los más bajos niveles sociales. únicamente burgueses componían la comunidad. sino también para los distintos gobiernos foráneos. El término deriva de «encomienda». El impuesto que debían pagar alcanzaba normalmente al tercio de las entradas anuales de la prebenda. no sólo por razones financieras. y. Los nombramientos papales en territorios distantes continuaron siendo técnicamente imposibles por un largo tiempo. fue muy discutido el tema de las provisiones y encomiendas papales. porque su mayor interés radicaba en la recaudación de las rentas abaciales. Es difícil determinar hasta qué punto llegó una probable reducción de los requisitos morales. y la misma política se desarrolló en otros territorios bajo Benedicto XII y Clemente VI (1342-1352). En el Concilio de Constanza (1417). los papas convirtieron tales derechos en fuentes de ingresos. tal como una abadía. Bonifacio IX reglamentó en 1399 que aquellos que no abonaran la suma establecida dentro de los dos meses. y en 1351. el Estatuto of Provisors defendía los derechos de los electores ingleses y los privilegios reales en materia de patronato. ya por 1307. Bajo crecientes presiones financieras. lo que implica la misión de administrar o proteger una propiedad eclesiástica vacante. Las primeras prácticas medievales de encomienda se convirtieron justamente en el blanco de los reformadores. hacia mediados del siglo XIV. donde a lo largo de los siglos XII y XIII la nobleza estaba bien representada aun entre los legos. en la época de la fundación de Cister. Pero el gradual reemplazo de abades elegidos libremente por abades comendatarios fue a la larga mucho más dañina para el monacato que todas las otras calamidades combinadas. sino también para ganar adictos leales. la lista de monjes sólo arroja cuatro nombres vinculados con familias de la pequeña nobleza local. Juan XXII (1316-1334) se reservó para sí mismo todos los nombramientos en Italia. Sin embargo. Durante el Gran Cisma de Occidente. perderían todo derecho a obtener la posición deseada. pero en lugar de prohibir definitivamente los abusos. en particular bajo Clemente IV (1265-1268). pero Nicolás II 1 (1277- 1280) insistió en que todas las designaciones debían ser confirmadas por la Curia. resentidos por el hecho que extranjeros ausentes gozaran de substanciosos ingresos. Por ejemplo. el derecho de libre elección se vio de nuevo comprometido por la doctrina de los poderes papales ilimitados (plenitudo potestatis). . El sistema de nombramientos papales directos dio un gigantesco paso adelante durante las décadas de Aviñón. tanto Roma como Aviñón explotaron los nombramientos papales hasta sus límites extremos. Los más favorecidos con el nuevo sistema fueron los sobrinos de los papas. in commendam. otorgando «bulas» de nombramiento o confirmación de elección a cambio de gratificaciones importantes. a mediados del siglo XIII. en Himmerod. el problema era algo que parecía pertenecer al pasado. que incluía el derecho de «provisión» de todos los beneficios. Enrique von Randeck. esto es el acto de otorgar un beneficio. muerto en 1330. las elecciones abaciales libres se convirtieron en raras excepciones. Pocos de esos «abades comendatarios» cuidaban de pasar algún tiempo en sus monasterios. fue el último abad noble de Himmerod. se dice que respondió: «nuestros predecesores no tomaron conciencia de que eran papas». surgieron modificaciones poco enérgicas. La nobleza desapareció prácticamente entre las filas de los monjes en el siglo XIV. La naturaleza abusiva de tales disposiciones no sólo era evidente para las abadías afectadas. El fracaso de Constanza sólo sirvió para dar coraje a los gobiernos civiles para competir con las ambiciones papales en lo relativo al control de beneficios. muchos de los cuales acumulaban gran cantidad de fáciles y ventajosos beneficios.siempre que el candidato tuviera por lo menos catorce años y supiera los Salmos de memoria. Cuando a este último se le recordó que tales prácticas no tenían precedentes. el Estatuto de Carlisle intentó limitar los nombramientos papales. A todo lo largo del siglo XV. cardenales y otros personajes de rango en la Curia. Durante los siglos XIV y XV. En Inglaterra.

Sin embargo. es . a consecuencia de su derrota en Marignano. Sin embargo. pero el mal tenía raíces muy profundas. A menos que las prebendas vuelvan a los abades regulares. pero sin resultado. pues dejaba abierta la puerta para que el poder real ejerciera presión en forma de «benevolentes recomendaciones». En principio. los obispos españoles alzaron sus voces contra los abades comendatarios nombrados por el Papado. quienes. el rey Juan II de Aragón exigía a Sixto IV el nombramiento de uno de sus nietos. pero en la práctica. el gobierno real no tenía ninguna voluntad de cooperar. el rey se comprometía por ese documento a nombrar para tales cargos únicamente a monjes mayores de veintitrés años. la Pragmática Sanción de Bourges (1438) adoptó una posición muy decidida contra la intervención papal en nombramientos eclesiásticos. perjudicando las intenciones de los fundadores y disminuyendo las oraciones debidas a las almas de los benefactores monásticos. pero otorgó a la criatura una renta proveniente de los beneficios de la catedral.» En los Estados Generales de 1483. Por esta razón. y en el Concordato de Bolonia (1516) legalizó el control real sobre los nombramientos abaciales. ha desaparecido toda forma de disciplina regular en los monasterios. En 1531 Clemente VII concedió formalmente la abolición de las elecciones abaciales. la gran mayoría de abadías cistercienses en Francia eran retenidas in commendam. En 1475. pero en realidad no defendió el principio de libre elección. Las valientes resoluciones del V Concilio de Letrán (1514) reclamaban la abolición de las encomiendas. pero el rey ignoró el breve papal. será imposible invertir la ruinosa tendencia que prevalece tanto en lo espiritual como en lo material. Durante cierto tiempo. Pontigny. y los mismos beneficios se enfrentan a la bancarrota. Por el contrario. el Papa intentó modificar el Concordato para eximir a las órdenes monásticas. Esto era lo que justamente señalaba el Parlamento de París en un memorial dirigido a Luis XI en 1467: «Las rentas de las prebendas son sacadas del país. se reiteraron las mismas objeciones motivadas por causas idénticas. exceptuando las de las casas madres: en el caso de los cistercienses únicamente Cister. mientras que otros comendadores bien intencionados vestían voluntariamente el hábito cisterciense y luego gobernaban sus monasterios como abades regulares. para la sede metropolitana de Zaragoza. llegó a ser común el nombramiento de laicos y aun de niños. denegó el Papa esta escandalosa petición. En 1517. La única concesión. Así como se están arruinando los establecimientos materiales. aunque ocasionalmente el rey nombrara a miembros de la Orden como abades. El Papado nunca aceptó los términos de este documento. Los cánones del Concilio nunca fueron promulgados en Francia. El Concilio de Trento hizo un intento decisivo por eliminar los desastrosos abusos del sistema de encomiendas. y continuó. fue la garantía de elecciones libres en las principales abadías de la Orden: Cister. y el sistema siguió dominando la vida monástica hasta la Revolución Francesa. que fue renovado por Luis XI en 1461. lo mismo acontece con los espirituales. Claraval y Morimundo. otorgada en 1558 y luego confirmada por la Ordenanza de Blois en 1579. caen en una vida relajada y frecuentemente reniegan de sus votos… como ovejas errantes sin pastor. un bastardo de 6 años.En Francia. para los monjes casi no había diferencia en que fuera el rey o el papa quien los privara del derecho de gobernarse sin la constante intervención externa. En España. ni él ni sus sucesores respetaron estas restricciones. los oficios divinos se llevan a cabo impropiamente y sin devoción. Hacia fines del siglo XVI. dado que se lo reconocía perfectamente como uno de los mayores escollos para cualquier reforma monástica. se rindió a Francisco 1 de Francia. pero fueron revocadas por León X. a causa de la pérdida de disciplina. Esas condiciones son comunes entre los monjes. La Ferté. En el Sínodo de Burgos (1511). quien. las condiciones no eran mucho mejores.

Lützel. la Orden cisterciense estuvo alerta de los peligros del sistema de encomiendas. Neuzelle. En 1470. Bonnevaux y Grandselve. aunque después de dos años de argumentaciones legales se permitió ejercer el cargo de abad a un cisterciense. . que únicamente nombraría a cistercienses en las abadías vacantes de la Orden y anularía todos los nombramientos anteriores dados a extraños. Dejando a un lado las quejas y protestas mencionadas por las crónicas. Humberto de Losne (1462-1476). excepto los otorgados a cardenales. cayeron bajo el gobierno de comendatarios. Grüssau y Kamenz. la sede abacial de Ebrach fue otorgada a Alberto de Anfeld. Georgenthal. Al mismo tiempo. o incluso más prometedores. quien pagó 800 florines por el favor (servitium commune). fueron firmados por Nicolás V (1447-1455). pero la bula firmada el 11 de marzo de 1475 reiteraba simplemente las limitaciones y promesas tradicionales. de acuerdo «con los privilegios de nuestra Orden. renovados y confirmados muy recientemente por el Supremo Pontífice. La posición específica de Inglaterra tiene su razón principal en el hecho de que la interferencia papal efectiva en las elecciones abaciales se inició en Aviñón. una tras otra. En Francia. encabezados por el propio abad de Cister. siguieron Kaisheim. aun cuando los primeros casos de «provisiones» recayeron sobre algún cisterciense. De los veinte abades y priores cistercienses que participaron en el Parlamento escocés en 1560. decidió enviar a Roma a una delegación de abades de la mayor jerarquía. entre otras. En Hungría. Desde el comienzo. Únicamente en Inglaterra no prosperó el sistema de encomiendas. Hechos penosos contradijeron el optimismo de los Padres. profundamente alarmado. Fontfroide. De acuerdo con los registros papales de la misma época. mientras en Escocia los reyes reclamaban el derecho de nombrar a los abades. Ourscamp. Morimundo. Heilsbronn. catorce eran comendatarios. El Capítulo de 1473. Así. le llegó el turno a La Ferté. De esta forma. se instituyeron en forma similar los abades de Wettingen.650 florines a Aviñón. Documentos similares. En 1338. Los primeros nombramientos papales para abadías cistercienses bajo Juan XXII (1316-1334) tuvieron lugar en Italia. Por ella se prohibía a los comendatarios reducir el número de monjes. Villers y Orval. Balerne. Altzelle. aunque sus dirigentes nunca tuvieron los medios necesarios para detener o retardar la marcha de los acontecimientos. Bonnecombe. Se dice que el papa Sixto IV (1471-1484) y su corte escucharon con lágrimas en los ojos el alegato de los abades. el nuevo Abad de Salem. Francia y España. Val-Saint-Lambert. de tal suerte que el Capítulo General de 1458 anunciaba jubilosamente que. las abadías más importantes fueron perdiendo su independencia. Ulrico Sargans debía enviar 1. Dado que los ingleses sospechaban que el Papa actuaba habitualmente como agente al servicio de Francia. las familias nobles dirigentes dispusieron libremente de las abadías cistercienses durante todo el siglo XV. En Irlanda prevalecían condiciones similares. los únicos logros tangibles del Capítulo General fueron la confirmación de los privilegios cistercienses y otras ineficaces garantías concedidas generosamente por la Curia después del pago de pringues derechos. puede dirigir como comendatario ninguno de los monasterios de nuestra Orden». resistieron abiertamente cualquier intento del mismo para intervenir en los asuntos eclesiásticos de su país. Pero por lo menos un 80% de todas las casas francesas languideció siempre bajo abades comendatarios durante todo el transcurso del siglo XVII. cuando estaba por comenzar la guerra de los Cien Años. no obstante las garantías. ni siquiera un cardenal. Durante el Cisma. pero pronto se ejercieron presiones similares en todas partes del Imperio.difícil dar una cifra exacta de abadías bajo abades regulares o comendatarios. en 1320. ninguna persona. Juan XXIII prometía solemnemente en 1415.

y hacia el siglo XVI el famoso monasterio e iglesia había llegado a un estado tan escandaloso de negligencia que el papa León X tuvo que intervenir en 1519. gastando en ello una verdadera fortura y dejando tras de sí una deuda formidable. nos lega en su informe una imagen patética de la desastrosa influencia del infortunado sistema. pero las condiciones trágicas son el resultado obvio de un siglo de negligencia total. el Papa nombró a su sobrino.000 ducados gastados por la legación en Roma. Consecuentemente. la Collecta quorumdam privilegiorum Ordinis Cisterciensis. Después de la renuncia del cardenal Rafael Riario. se llamaba Juan de Cirey (1476-1501). A las abadías cistercienses en Italia les fue peor todavía que las francesas. les estaba prohibida la enajenación de bienes monásticos y. fueron víctimas de la codicia de los oficiales de la Curia durante el siglo XV. en Roma. que subsistían en la miseria. finalmente. defender los privilegios y derechos de la abadía. Otra visita regular en 1579 reveló condiciones similares imperantes en Lombardía y Toscana donde unos diecisiete monasterios estaban luchando desesperadamente contra sus abades comendatarios por su simple subsistencia.debían alimentar y vestir decentemente a la comunidad. y en la eficacia del nuevo aflujo de bulas papales para beneficio de la Orden. Probablemente tal fue el caso de Tre Fontane. El rey-niño escuchó diplomáticamente la interminable lista de quejas. el drenaje de los bienes monásticos hacia Roma y París se había hecho tan simple y lucrativo que no se podía esperar ningún esfuerzo honesto para mejorar la triste situación de las que en otro tiempo fueron grandes abadías y ahora marchaban inexorablemente a la decadencia. los insurrectos locales expulsaron por la fuerza a cierto número de comendatarios. pero no hizo nada. sin excepción. emitido en forma de bula. sin ningún vestigio de disciplina regular u oficio litúrgico. como nuevo comendatario. Por entonces. Las estadísticas de que disponemos se refieren únicamente al siglo XVI. que visitó personalmente como Procurador General las casas de la Orden en los Estados Papales y el Reino de Nápoles y Sicilia en 1561. debían prestar juramento de respetar y defender los puntos arriba mencionados. conservar los edificios en condiciones adecuadas. Es muy discutible que este documento mereciera los 6. que previamente había sido abad de Balerne. y otros dieciséis de Inocencio VII (1484-1492). pero confió demasiado en la influencia de sus relaciones romanas. Anticipándose a la enérgica acción del joven Carlos VIII (1483-1498). y uno de los participantes de las negociaciones en Roma. en algunos otros vivían unos pocos sacerdotes seculares. En todas partes. cuando su nombramiento. Todas. El total de la población cisterciense de esas treinta y cinco casas en conjunto albergaba a ochenta y seis monjes. Esta abadía había estado bajo gobierno comendatario desde 1383. pero el sucesor del abad Humberto no era uno de ellos. pero le impuso un contrato con Tre Fontane. Cada uno de los treinta y cinco monasterios estaba bajo un abad comendatario. la «mesa del abad» (mensa abbatialis) estaba separada . o miembros de otras órdenes. Mientras la Curia permanecía inflexible. El único resultado concreto de sus esfuerzos fue la publicación de la primera colección impresa de los Privilegios cistercienses en 1491. Juliano de Médicis. Nicolás Boucherat. Contratos entre los comendatarios y los monjes hicieron posible un cierto mejoramiento local. Dieciséis monasterios estaban desiertos por completo. muchos de ellos en ruinas. crecían las esperanzas de un cambio en la política gubernamental de Francia después de la muerte de Luis XI (1483). ambicioso y enérgico. Era un hombre de buenas intenciones. El futuro dio razón a los escépticos. hecho que mereció la desaprobación de los Estados Generales de 1484. los edificios ofrecían un aspecto deteriorado. Obtuvo de Sixto IV trece documentos de este tipo.

Empeorando el panorama. Los tratados estipulaban siempre un número definitivo de monjes para ser albergados en la abadía. Cuando el abad comendador. aunque en apariencia resultara ventajoso estipular una cantidad fija de dinero. no podía realizar las visitas regulares. Existía una posibilidad de auténtica renovación. con el correr del tiempo fue muy perjudicial. que se suponían suficientes para doce monjes. De lo anteriormente expuesto. y aún el status social de la comunidad estaba destinado a declinar. 400 ducados de oro. en 1541. y los monjes no estaban en condiciones de mejorar esa cuota. de esta forma. que en sí era un extraño. las condiciones se tornaban con frecuencia intolerables. por esta misma razón. excepto mantener un nivel mínimo en cuanto al número. Aunque no se le permitía al comendatario alterar la suma destinada a la mesa de los monjes. Además. . Dado que los intereses financieros del comendatario exigían que éstos fueran los menos posibles. la «mesa de los monjes». Aun haciendo esfuerzos los monjes. en casos de pérdidas económicas importantes. se deduce claramente que la ruina material de los establecimientos no fue en modo alguno la única consecuencia del gobierno de los comendadores. la fuerte inflación de los siglos XVI y XVII mermó mucho el valor adquisitivo de las entradas por contrato y. ni estaba autorizado para sentarse en el Capítulo General. o en Congregaciones que habían logrado eliminar con éxito la autoridad del comendatario. pero.de la «mesa de los monjes» (mensa conventualis). La asistencia al Capítulo General disminuyó en forma drástica durante el siglo XV. No es necesario aclarar que esa atmósfera de lobreguez perpetua difícilmente podía atraer presuntas vocaciones. sólo se reunieron dieciocho. fue nombrado por el padre inmediato de la comunidad in commendam. los propios monjes estuvieron frecuentemente tentados de mantener vacías las plazas del convento. poco se podía esperar. Los monjes tenían libertad para elegir a su propio prior. la administración de la Orden se debilitó tanto como el sistema de frenos y controles. quien en las primeras épocas había sido elegido en la mayoría de los casos. responsable de la disciplina y administración interna. cuyo único derecho consistía en retirar su parte de las entradas del monasterio. En ausencia de un abad. con el correr del tiempo. podía reducir proporcionalmente el número de monjes. no podían llevarse a cabo algunos de los oficios litúrgicos tradicionales. es decir se apartaba una cantidad específica para que la comunidad viviera. Todas las otras responsabilidades eran transferidas al prior. Sin embargo. tal vez ni siquiera la más penosa. no podía aplicarse la disciplina con rigor. disciplina y economía. trataba realmente de interferir en la vida diaria de los monjes. pero únicamente en las abadías bajo abades regulares. para así poder economizar mejor sus magras raciones. y durante la primera mitad del siglo XVI el número de abades nunca excedió de cincuenta. no existía ninguna posibilidad de crecimiento o desarrollo. El Capítulo General insistió siempre en la naturaleza puramente nominal del nombramiento del comendatario.

dieron una prueba convincente de que la nueva erudición no era de ninguna forma incompatible con la fe y la piedad tradicional y el éxito impresionante de las reformas locales o regionales dan testimonio del entusiasmo religioso de miles de almas piadosas. fundada en Calabria por san Francisco de Paula alrededor de 1457. no era capaz de reformarse a sí mismo y mucho menos podía iniciar una renovación significativa más allá de los Alpes. el Abad de Cister estaba entre los primeros que explotaron en beneficio propio el vacío creado por un Capítulo debilitado. Los representantes del Humanismo cristiano. Orden más austera. sin duda alguna. Los abusos eran tan notorios como lo eran la necesidad e intención de corregirlos. la Congregación benedictina de Valladolid (1492) triunfó contra la commenda con las mismas armas de los italianos. En realidad. que de las ineficaces declaraciones emanadas de Cister. en Padua. se esforzaron por lograr la sumisión del clero. Hacia 1530. esta Congregación había reunido noventa y cuatro abadías benedictinas bien disciplinadas a todo lo largo del país. la situación de la Orden cisterciense era similar a la de toda la Iglesia. Sin embargo. como la España recién unificada o la monarquía Tudor en Inglaterra. Pero aun una Curia regenerada y un papa enérgico y generoso hubieran sido impotentes contra el naciente nacionalismo que dividió a Europa en estados mutuamente hostiles. pero en pequeña escala. inspirada por Gerardo Groote. El mismo movimiento inspiró a los benedictinos austríacos de Melk. diezmados por la commenda. cada uno con una fuerte monarquía. En los Países Bajos y en la Renania se sumaron a los «Hermanos de la vida común» numerosas comunidades de beguinas y begardos. En España. De hecho. la reforma monástica mejor conocida y más efectiva fue la de Bursfeld. que fue comenzada alrededor de 1433 por el abad Juan Dederoth. que el éxito de cualquier renovación dependía más del liderazgo y de las iniciativas locales. pero. En Alemania. los canónigos. por entonces. En la segunda mitad del siglo XV. la autoridad del Capítulo General estaba tan reducida por la escasa asistencia y tan limitada por las fronteras nacionales. El movimiento se difundió por toda Italia y después que se le uniera Monte Cassino en 1504. es decir. cerca de Göttingen. que convirtió las abadías en prioratos bajo un superior elegido únicamente para un período breve. La causa más evidente del fracaso de todos los esfuerzos bienintencionados fue la debilidad y falta de resolución del poder ejecutivo. a su vez. y todos tratando de reducir al mínimo la influencia papal sobre los problemas internos. que fueron muchos y brillantes. El abad Ludovico Barbo († 1443) de Santa Giustina. no fueron escasos los decretos de reforma. con una conciencia de sí mismos en constante crecimiento. ejercieron influencia sobre el movimiento cisterciense de la misma zona. a asumir un control más . A más de nuevas órdenes como los jesuatos (1360) y los jerónimos (1373).Reformas y la Reforma En ninguna otra época de la historia de la Iglesia se habló tanto acerca de la reforma y se hizo tan poco como en el siglo XV. Tanto el galicanismo en Francia. Reorganizada la monarquía papal y el naciente absolutismo real animaron a Cister. empantanado en la práctica de esquemas dinásticos y en el poder político italiano. Los benedictinos. encontraron una salida rechazando los títulos abaciales y organizándose dentro de congregaciones bajo una centralización firme y una disciplina estricta. Entre todas estas comunidades sobresale la reforma de los canónigos agustinos de Windesheim. El movimiento conciliar fue incapaz de coordinar el deseo universal de reforma. el horizonte no era desesperadamente oscuro. inició esta política destinada a tener éxito. los franciscanos «observantes» llegaron a tener tanto éxito como los mínimos. mientras el papado del Renacimiento. quienes propagaron en forma efectiva una organización semejante por toda Baviera y Suabia. fue conocido como la Congregación casinense.

visitas regulares. Los celosos protoabades. En 1487. los «Artículos de París». En el preámbulo. pero Cirey. apoyó una convención de cuarenta y cinco abades franceses en el Colegio de San Bernardo de París. El resultado fue un detallado esquema de reforma cisterciense. El rey Carlos VIII de Francia se hizo eco del llamamiento papal en favor de una reforma religiosa. y tales intentos encontraron un eco aprobador en la Curia. la mayor ambición de Juan de Cirey fue la tan necesaria reforma de su Orden.firme sobre la administración de la Orden. En cambio. Posteriormente. sino que gozaba del favor tanto de Roma como de París. que no conocía el miedo. y aun el diaconato. convocó una convención de obispos y dirigentes de distintas órdenes en Tours. bajo el control de Cirey. no pudo poner en práctica el proyecto de reforma religiosa universal. Anticipándose al éxito. a él y a sus sucesores. Justamente este tópico había envenenado las relaciones entre Cister y Claraval. insistía una y otra vez en que las declaraciones de principios generales no eran suficientes y. En cuanto a los cistercienses. ya en evidencia desde unos veinte o treinta años atrás. que constituyen dieciséis párrafos en los que se tratan los temas más importantes. a inicios de 1494. si se quería que la reforma tuviera éxito. Ya en 1438. En Roma prevaleció la influencia de Juan de Cirey. hasta que en 1499 el Capítulo General reconoció a Juan de Cirey como «padre supremo de la Orden». y en 1483 Inocencio VIII firmó una bula declarando la unificación de las sedes abaciales de Cister y Claraval. . consiguió establecer mejores relaciones con Cister. ocupado en su malhadada expedición a Italia. libró una ininterrumpida batalla contra Cister y el Capítulo General durante toda su administración. antes de tomar medida alguna. a todos los cistercienses. La larga y enconada disputa llegó hasta el parlamento de París. pero tenía la firme determinación de eliminar los abusos con toda la fuerza a su disposición. Luis XI le otorgó. El abad Cirey desempeñó un papel activo durante las negociaciones y señaló que. y la secesión de Claraval y sus filiaciones amenazaba convertirse en un cisma permanente. observaban con consternación las manifiestas ambiciones de Cister. El rey Carlos. No sólo era una persona de gran talento e infatigable energía. en particular el de Claraval. dado que «reformar no quiere significar la incorporación de innovaciones de última moda. Sin embargo. y como muestra de su gran estima. Cirey señalaba con satisfacción que el movimiento reformador. Sin duda alguna. y su sucesor. y las medidas extraordinarias tomadas por el abad de Cister estaban respaldadas generalmente por el Capítulo. no hubo intención de modificar la constitución de la Orden. Eugenio IV se dirigía a Juan Picart de Cister como «abad general». debía esbozarse y llevarse a cabo un plan concreto de acción dentro de cada orden. las obligaciones de los abades comendatarios y la administración de tributos e impuestos dentro de la Orden. siguiendo el ejemplo de alguno de sus predecesores. Inocencio VIII le confía la reforma cabal de toda la Orden. reprimir el poder de los abades comendatarios y extirpar la corruptela de presentar recursos ante la justicia secular. el mismo Pontífice le confiere en 1489 el privilegio excepcional de administrar órdenes menores. Juan Foucalt. era imprescindible garantizar la libertad de las elecciones abaciales. Virey dimitió en 1496. figuran en el mismo siglo títulos honoríficos similares en numerosos documentos. y alrededor de 1493. Nunca se llevó a la práctica este decreto tan radical. había dado fruto. los abades niegan cualquier intención de introducir novedades radicales. Sin embargo. el título de «consejero nato del Parlamento de Borgoña» y en 1484 tuvo el privilegio de concurrir como delegado a los Estados Generales en Tours. recalcando especialmente la asistencia a los Capítulos Generales. Pedro de Virey de Claraval (1471-1496).

abades incapaces o comunidades corrompidas. tanto en asuntos espirituales como temporales». debido a «imposibilidades» de ejecución local. las escasas pinceladas que revelan las condiciones imperantes en algunas abadías francesas a fines de 1531. porque arroja luz sobre la vida y organización interna de la gran institución de estudios superiores. insistía en la estricta clausura. no especificadas. pero ellos se comprometían a efectuar la renovación deseada «en el todo como en sus partes. una modificación de costumbres y normas inspiradas en la vida de los Santos Padres. No se puede realizar ninguna evaluación de los resultados de la reforma a la luz de la evidencia con que contamos. aunque demoró su ejecución hasta el Capítulo de 1495. Finalmente. la pequeña abadía de Franquevaux estaba bien conservada. excepto en Adviento. si tuviéramos la intención de introducir nuevas formas de vida. todavía floreciente en aquella época. los oficios divinos y el ritual de la Orden. En la Prée encontraron una comunidad pequeña. prescribía visitas regulares. luego recordaba a los abades sus tareas. pestes. En realidad. renovaba las reglamentaciones de la Benedictina relativas a la administración fiscal. con más propiedad. En otros países donde era bien evidente el éxito de la reforma. secretario del abad Edmundo de Saulieu de Claraval. ordenaba retirar las chimeneas de los dormitorios. Después de 1475. El documento comenzaba con reglamentaciones relativas al Oficio Divino. «pero los hermanos eran realmente buenos y piadosos». jueves y domingos. Cuaresma y desde el domingo de Septuagésima hasta Pascua y días de abstinencia especificados por la Iglesia o por las leyes de la Orden. los visitantes fueron testigos de la «mayor miseria» causada por «los monjes que ignoraban por completo el latín. Por otro lado. esto es. De sumo interés es el nuevo estatuto sobre abstinencia. peor todavía. sino la fundación de una nueva orden religiosa». La posteridad tiene que agradecer a Claudio de Bronseval. como medio de severo castigo contra los transgresores y aquéllos que negaran obediencia a este documento de santa reforma». no sería una reforma. Sin embargo. que simplemente vestía el hábito cisterciense sin haber pasado siquiera un año de noviciado. Resultó que había sido mandado allí por el comendatario hacía solamente tres meses y.sino. era franciscano. pero antes de llegar a los Pirineos pidieron hospitalidad en varios monasterios cistercienses de Francia. el documento ordenaba a los abades «construir o reparar buenas y sólidas cárceles en sus monasterios. pero encontraron a un solo religioso. Los miembros de la convención admitieron que muchos de los abusos castigados eran consecuencias de las guerras. en Benisson-Dieu. el proceso se había originado bajo inspiración local mucho antes de 1494. se dictó el 11 de agosto un nuevo cuerpo de reglamentaciones para el Colegio de San Bernardo en París. y aun incluía un párrafo sobre la reforma de las monjas cistercienses. Dado que la Orden era incapaz de extirpar la fuente del mal – el sistema comendatario –. resaltaba la virtud de la pobreza y la eliminación de toda renta o propiedad privada. El Capítulo General de 1494 alabó y aprobó los «Artículos de París». una vuelta a la forma primitiva de vida. se había autorizado a comer carne los martes. intervenciones laicas. así como las reglas de cortesía y civilización». anticipándose a cualquier resistencia activa. no se pudo observar ninguna renovación rápida ni en Italia ni en Francia. urgía la realización de los capítulos de faltas. Las instalaciones de la abadía estaban en condiciones igualmente malas. documento de extraordinario valor histórico. cuando Sixto IV había permitido al Capítulo General otorgar dispensa sobre la abstinencia perpetua. recalcaba la necesidad de los estudios. Como una consecuencia importante de los «Artículos de París». que se titulaba prior. en los miembros como en la cabeza. Ambos emprendieron un viaje para la visita regular por España y Portugal. El buen fraile reveló que otros dos .

en otra casa de monjas vacía. la renovación de las formas de piedad inspiró algunas fundaciones cistercienses en los siglos XIV y XV. Juan Clemme. decidieron seguir el camino estrecho de pobreza. conocida por entonces como Ysselstein (Ijsselstein). no obstante. que la devotio moderna. seguía habitada todavía por veinticinco monjes. y convertirse finalmente en una casa afiliada a Camp (1394). esta materia ha sido tan descuidada que en la actualidad sólo se puede dar de ello una imagen basada en conjeturas. un dormitorio dividido en pequeñas celdas individuales. aijada por la abadía alemana de Ebrach en 1342. fuera la real inspiradora del movimiento. En los Países Bajos. en los prados buscando huevos. ocupado en una cacería de conejos y el otro. Es más probable. Ardorel era una casa pequeña. pero en 1412 se unieron a los cistercienses. notaría ciertas «novedades» en sus vidas. anteriormente monasterio de monjas cistercienses. poderosa corriente de renovación espiritual que prevalecía en toda la región. tenían. a despecho de su larga trayectoria bajo encomienda. con algunos de sus «hermanos simples y pobres». Su enérgica decisión condujo a la organización de una congregación cisterciense independiente. El Capítulo General tuvo muy poco que ver con la organización. En Valmagne.tenían residencia legal en la casa. pero se refiere a los monjes como revoltosos e ignorantes. establecida en la abandonada Marienkroon. Tres años después estableció una relación de visitas mutuas con Ysselstein y Warmond y. fundó una pequeña comunidad situada en Sibculo . un devoto sacerdote secular. en su amor por la soledad. bastante semejante al que se reunió alrededor del abad Roberto cuando la fundación de Cister. La propia Camp apadrinó otra comunidad en 1382. El movimiento reformador más pujante del siglo XV fue iniciado en Castilla alrededor de 1425. cerca de los límites con Brabante. un excelente anciano. que florecieron bajo la protección de la gran abadía renana de Camp. Siguiendo el estilo de su existencia sin pretensiones insistieron en «una dieta frugal y ropas baratas» y renunciaron hasta a la ambición de ser elevados al rango de abadía. pero «alejados de las observancias» de la Orden. A comienzos del siglo XV. Bronseval alabó al piadoso abad comendatario. por un ex-ermitaño. De ella hablaremos en el capítulo siguiente. pero las reconocía como un «pequeño rebaño». Varios desastres hicieron que fuera trasladada a Ysselstein. quien quería dimitir después de cuarenta años en el cargo. pero bien construida. cerca de Leiden. no lejos de Deventer. otrora gran abadía cerca de Montpellier. En 1407 abrazaron la regla de san Agustín. En 1386. más aún. que estaban bien dispuestos. Martín de Vargas. también bajo el patronazgo de Camp. La guerra alteró la vida de la comunidad recién restaurada en 1412 por monjes de Eytheren. La primera de las mismas fue la abadía de Eytheren en Holanda. se mencionó por primera vez la posibilidad de la incorporación de dos casas en . una región inhospitalaria de Overyssel. vio la luz el pequeño priorato de Marienhave en Warmond. de común acuerdo. pero uno estaba a fuera. abad de Cister. por ejemplo. para ser reducida a priorato. conocidos como la «Congregación de Sibculo ». En el Capítulo de 1424. cerca de Utrecht. Fontfroide. Sin embargo. Villelongue tenía una comunidad de doce monjes bajo un abad regular. en Holanda. Sus jornadas giraban en torno de la celebración de la liturgia y el trabajo manual. muchas de las cuales poseían estufas. donde el abad regular era un «hombre bueno y fervoroso». Así se constituyó el núcleo de un círculo de prioratos interrelacionados. Trataron de defenderse de las influencias exteriores corruptoras por la estricta limitación de sus miembros y la libre elección de sus priores. hicieron voto de no dejar nunca los recintos de sus monasterios. Juan de Martigny (1405-1428). soledad y fidelidad a la Regla.

donde promovieron conjuntamente el establecimiento de una nueva comunidad de monjes bajo el abad Juan de Gesves. Moulins y Jardinet se unieron para patrocinar el establecimiento de otras tres casas: las de Nizelle. la solución lógica era su fusión con los cistercienses. Gerlach von Kranenburg. preocupada por el status legal de un gran número de prioratos asociados. en el año de su retiro (1477). anteriormente monasterio femenino. de Gross-Burlo y Klein-Burlo. ocurrió un hecho trascendental en la vida de la nueva congregación. Simón Utenhove. las dos grandes abadías de Villers y Aulne tomaban posesión de un monasterio deshabitado de monjas en Moulins. todos ubicados en la misma zona (Mariendouck. estando en íntima relación con los benedictinos de Gembloux y Saint- Martin de Tournay.Westfalia. Debe su existencia a la generosidad de un mercader rico y piadoso. los monjes de Bottenbroich adquirían y poblaban a su vez Mariawald. proporcionó abades a varios monasterios y confesores a un cierto número de conventos de monjas. en Rochefort. la comunidad contaba con cincuenta y un miembros. pero se formalizó la existencia legal de la Congregación sólo hacia fines del siglo XV. ambos en la diócesis de Münster e ingresaron por la misma época en la Congregación de Sibculo . y fue poblada por ocho monjes y cuatro hermanos conversos provenientes de Ysselstein. había otras fuerzas de renovación activas en Flandes. aun cuando la iniciativa surgiera en esa oportunidad de Camp. Jardinet extendió ampliamente su influencia bajo Juan Eustaquio. en 1461. aisladas del resto de la Orden. el de Bottenbroich. El primer abad de esta comunidad fue el eminente Juan Eustaquio de Mons. en la misma diócesis. En 1430. que había pertenecido a monjes cistercienses. Los padres . Mientras tanto. En 1446. quien ingresó en la nueva casa como hermano lego. pero su unión con la Congregación de Sibculo les posibilitó un siglo de prosperidad y reforma llena de éxito. Saint-Sauveur se convirtió bien pronto en un centro fervoroso de estricto ascetismo y en el término de cuarenta años fundó otros cuatro prioratos. Hemelspoort. La misma Marienhave fundó todavía otro priorato. en un momento en el cual las abadías francesas e italianas luchaban simplemente por sobrevivir. dado que seguían ya muchas costumbres cistercienses. hacia 1560. Las dos casas eran pequeñas (Gross-Burlo tenía sólo diez miembros). porque sus contemporáneos le llamaban «un segundo Bernardo». en 1441. Durante su administración. debió haber sido un monje realmente santo y entregado. Recibían a sus priores de Sibculo. en la diócesis de Colonia. que fuera anteriormente monje de Aulne. y Saint-Remy. con la fundación de Saint-Sauveur (Salvatorsklooster) en Amberes. En 1448. atrajo a Jardinet a cuarenta y seis monjes y treinta y cinco conversos. En 1414. sino también un guía carismático de almas. el de Jardinet. Boneffe. En 1480. En 1448. Monnikendam. Debió haber sido no sólo un gran asceta. en 1465. Las dos casas. anterior prior de Moulins. Esta racha poco común de nuevas fundaciones. en 1464. Camp incorpora las casas que anteriormente habían pertenecido a los guillermitas ermitaños de San Guillermo de Maleval. Pedro Pot. El nuevo prior de Gross-Burlo. habían sufrido dificultades en el plano moral y financiero y. Marienhave envió siete monjes a Waerschoot respondiendo a la petición de un devoto caballero. monjes de Aulne y Cambron se establecieron en otro convento extinto de monjas cistercienses. Jardinet persistió en esa floreciente condición hasta el comienzo de la sublevación holandesa contra el régimen español. Marienhof y Bethleen). atrajo finalmente la atención del Capítulo General de 1489. Camp tomó posesión de un convento deshabitado. cerca de Haarlem. En el mismo año de 1448. Gross y Klein-Burlo.

logró recuperarse después de 1378 debido a una sucesión de abades capaces y fervientes. había estado en decadencia durante la primera mitad del siglo XIV. las casas estaban autorizadas a realizar reuniones anuales y decidir sus propios asuntos. En el caso de la «Congregación de Sibculo». cerca de Hildesheim. por idéntica razón. varios monasterios de monjas abandonados fueron puestos a disposición de las comunidades. autor del notable Chronicon Marienrodense. El mismo Capítulo aprobó una serie de ordenanzas en siete párrafos para la correcta administración de la «Congregación de Sibculo ». Sin embargo. por ejemplo. el mismo Capítulo insistía en que los hermanos legos de la Congregación debían ser llamados donati o familiares. no les negaron su aprobación. debido a las costumbres diferentes de la región». Uno de ellos. trabajó con él por la reforma de la Iglesia en Alemania. pero en forma distinta a la de los antiguos hermanos legos. todo parece indicar que la fuente de inspiración fue la devotio moderna y que la forma de vida dentro de las casas estaba conformada sobre los modelos propuestos por los begardos. Amigo personal del cardenal Nicolás de Cusa (quien visitó la abadía en 1450). sólo se pueden aventurar contestaciones aproximadas. quienes. debían observar estricta clausura. gracias a la benéfica intervención de la abadía de Riddagshausen. La ubicación urbana o suburbana. con toda probabilidad. Las comunidades pequeñas eran. sumado a su padrinazgo voluntario. que podrán ser modificadas con pruebas de mayor peso. El espíritu de reforma se puso muy en evidencia en toda Alemania. reconstruyó la iglesia dañada. ¿Cuáles fueron las circunstancias específicas que motivaron estas fundaciones poco comunes? ¿Qué programa o espiritualidad explicaba su éxito? Ante la falta de estudios preliminares. dado que las desviaciones eran necesarias. aunque sus Estatutos debían ser mandados a Cister para su aprobación. y los tres priores decanos (los de Ysselstein. las normas de estricto ascetismo. un papel más directo en la fundación de Moulins y Jardinet. restauró la economía arruinada. realizado dentro del espíritu del humanismo cristiano. Sibculo y Marienhave) debían ser elegidos por las comunidades. respecto al mantenimiento de las instituciones educativas en Moulins. De acuerdo con la misma. durante su abadiato admitió a treinta y seis miembros nuevos. como. Las abadías flamencas anteriormente mencionadas tuvieron. Se permitía a las casas continuar siendo prioratos. Es un hecho. es muy poco probable que Camp tomara la iniciativa e hiciera los fundaciones con el personal a su disposición. Enrique von Berten (1426-1462). Nizelle y Boneffe. se reconocía oficialmente la paternidad de Camp. buscaban refugio bajo la sombra protectora de Camp. al pasar como sospechosos ante las autoridades que los hostilizaban. que Villers y Aulne tuvieron una misma y fructífera asociación con beguinas y hay otros indicios de que los monjes estaban bien dispuestos hacia la nueva espiritualidad. A causa del renombre de la gran abadía. en apariencia. la presencia de cierto número de laicos. y participó en el Concilio de Basilea (1438). quizás begardos. pero confirmados por el abad de Camp. o los «Hermanos de la vida común». pero. Cuando asumió su cargo encontró sólo veintiséis monjes en la casa. Aunque algunas de estas casas estuvieran en «grandes ciudades» o cerca de las mismas. Finalmente. . la preferencia por los prioratos. en contraposición con las abadías de mayores pretensiones. grupos espontáneos de almas afines. y aumentó substancialmente los miembros de la comunidad. Marienrode. en tanto que.capitulares no ignoraban que la forma de vida de esos prioratos «era algo diferente de la manera habitual de la Orden.

Durante las primeras etapas de la lucha. Por lo menos veintidós abadías prometieron importantes contingentes de monjes para ser enviados a Hungría. Los inquebrantables cistercienses volvieron de nuevo en 1634. Como preparación para esa empresa. cuando murió el último abad católico en 1534. cuando eligieron un nuevo abad. otras. fueron saqueadas e incendiadas varias abadías cistercienses. no hizo nada para prevenir la irrupción de las nuevas doctrinas. Jodoc Rosner. A consecuencia de la derrota sufrida de la batalla de Mohács (1526). y recibió una autorización especial del Capítulo General para visitar y reformar las otras comunidades del país. por el Danubio. dieciocho simpatizaron con los luteranos. Las crónicas de las décadas siguientes atestiguan claramente la enérgica acción de los alemanes. El Capítulo de 1478 apeló a la ayuda de los abades alemanes. los monjes huyeron. en la misma centuria. el centro vital de Hungría fue ocupado por los turcos y. Matías Corvino (1458-1490). Una visita episcopal en 1531. y dieciocho de ellos no volvieron más. en un estado lamentable de languidez y próximas a su extinción». hasta que tuvieron que huir ante el ataque de los suecos en 1632. La rebelión campesina de 1525 no hizo otra cosa que iniciar las guerras civiles y religiosas que. los abades alemanes realizaron dos reuniones en Würzburg. Se supo que quince de ellos se pasaron al luteranismo. llegó a ser abad de Pilis. Bebenhausen. Después del Edicto de Restitución en 1629 los monjes de Salem pudieron recuperar Bebenhausen. tomó la iniciativa y se dirigió al Capítulo General cisterciense pidiendo ayuda para dar nueva vida a las «comunidades. Durante la Guerra de los Campesinos (1525). lo que. Königsbronn y Maulbronn. quien fue a su vez depuesto y reemplazado por un luterano en 1560. Posteriormente. Los católicos se vieron obligados a partir buscando refugio en los monasterios que quedaban en Austria y Baviera. cuando Leiterbach fue por último depuesto. no sólo Ebrach se recobró sino que llegó a ser el centro floreciente del arte y la piedad barrocos. . Herrenalb. y permanecieron en este estado hasta que fueron restaurados a comienzos del siglo XVIII. un gran rey humanista. los mismos monjes se dividieron: veinte permanecieron católicos. Sin embargo tuvo un éxito efímero. Ebrach y Heilsbronn expresaron su voluntad de establecer «monasterios completos con su abad». registró veinticinco monjes y tres hermanos legos. la abadía fue saqueada por completo. y algunos se casaron. significaba por lo menos trece monjes. durante las dos centurias siguientes. y en 1480. pero el nuevo abad. Alemania se convertía en el escenario de una violencia crónica desatada por Lutero al intentar reformar la iglesia. que respondieron con un generoso ofrecimiento de personal. En este país. Hacia 1503. Juan Leiterbach. todo dependía de la actitud de los monjes. el país se convirtió en un sangriento campo de batalla. Uno de ellos. aunque cuatro nombres estaban marcados como apóstatas. fueron suprimidas por decreto. más de un centenar de monjes embarcaron en Regensburg rumbo a Hungría. Hacia mediados del siglo XVI. todos los monasterios húngaros estaban deshabitados. Destino similar aguardaba a los monjes de Heilsbronn. ubicadas dentro de los territorios pertenecientes a príncipes protestantes. asolaron el suelo de Alemania hasta 1648. Los azares de la guerra les permitieron volver en 1549. la gran Ebrach contaba todavía con setenta y cinco miembros.El vigor de las abadías alemanas se puso de manifiesto por su activa participación en la reforma de los monasterios húngaros. En Bebenhausen (Württemberg). independizándose de Roma. No existía un plan general por lo que hace a procedimiento. aunque la Paz de Westfalia (1648) otorgó finalmente a los luteranos la muy disputada abadía. de la reacción de las poblaciones cercanas y del humor del príncipe». Por ese entonces. de forma intermitente.

el juicio sobre los motivos y la posible justificación de la violencia y destrucción que la acompañó. España. El número significativo de novicios en muchas comunidades era un índice claro de un futuro más venturoso. fue un íntimo colaborador de Leibnitz en su intento de unificación de las iglesias cristianas. Dinamarca. Uno es la ausencia del sistema comendatario. El primero fue altamente beneficioso. ahora llenos de paz. privó sin embargo a los monjes ingleses del efecto estimulante de los distintos movimientos que excitaban a una reforma en Italia. cuando después de la terminación triunfante de la etapa «danesa» de la Guerra de los Treinta años. visitó treinta y tres de las abadías sobrevivientes de Alemania. y posteriormente Holanda y los Estados Bálticos. Nicolás I Boucherat. y el otro es el relativo aislamiento respecto de las corrientes religiosas continentales. En 1573-74. cuarenta y cinco fueron víctimas de la Reforma. los cistercienses germanos eran suficientemente fuertes como para reclamar y volver a ocupar once de sus anteriores abadías. agravado por la Guerra de los Cien Años y el Gran Cisma. dirigente clerical luterano de la mejor reputación. Posteriormente. la disciplina relajada. abad de Cister. los monjes continuaron su vida comunitaria. las que debieron ser abandonadas de nuevo a consecuencia de la victoria protestante de 1648. Aunque una revisión bien documentada de todo el material disponible ha aclarado la mayoría de los detalles históricos. por lo menos. En 1629. todavía desempeña un papel distinguido en la vida espiritual e intelectual del luteranismo alemán. La Reforma secularizó todas las abadías cistercienses en su zona de influencia en Noruega. como tal. se cambió el lenguaje de la liturgia monástica por el alemán. el abad luterano delegó su representación al Capítulo General de 1601 en uno de sus coabades católicos. aunque los abades ingleses llegaron a ser considerados como señores de la propiedad monástica. y redujo a cuatro las ocho casas que había en Suiza. La vida diaria y la vida litúrgica permanecieron casi intactas durante el siglo XVI. Flandes y Suiza. Más aún. De las ciento cuatro abadías cistercienses que existían a comienzos del siglo XVI en tierras germanas. desde mediados del siglo XIV. En el caso de Loccum (Hannover). los Países Bajos y la zona del Rhin. hasta la secularización final en la época napoleónica. pero la respuesta depende del estado mental o de la creencia religiosa de cada generación. Los valles. El aislamiento insular. Las otras sobrevivieron. el monacato inglés tuvo que sobrellevar las cargas de la disminución de sus miembros. y una opinión pública adversa. aunque aceptaron todos gradualmente el nuevo credo. firmó el emperador Fernando II su Edicto de Restitución. Suecia. será siempre una cuestión discutida. En ningún otro país la Reforma y la disolución de los monasterios encendió una controversia tan larga y apasionada como en Inglaterra. los monjes fueron expulsados por la fuerza o desertaron voluntariamente de sus monasterios. pero hay dos factores. y encontró que la mayoría estaba en condiciones satisfactorias. la economía que se desplomaba. y algunas llegaron a gozar de gran prosperidad. que parecen ser privativos de Inglaterra. El abad Gerardo Molan (1677-1722). pero no se abandonó el celibato hasta comienzos del siglo XVIII. . lo mismo que la conciencia colectiva de la nación muestran todavía las cicatrices. la abadía fue transformada en un seminario luterano y. Hay consenso general entre los historiadores para aceptar que. En 1658. Pocos observadores pueden permanecer en silencio frente a las ruinas melancólicas. mientras que el gobierno real consideraba habitualmente a las grandes abadías como fuente fácil de recursos en cualquier emergencia. Las causas del malestar han sido estudiadas en otro capítulo.Como resultado del avance del protestantismo en la Alemania del norte. iniciando así una forma especial de monacato luterano.

Las condiciones locales. una casa cisterciense común albergaba un promedio de quince miembros. erigió además de otras edificaciones en Fountains. Sin embargo. o preferían perseverar en la vida monástica. De todos modos. o con una renta anual de menos de 200 libras.Los cistercienses de Inglaterra. Benefactor generoso del Colegio de San Bernardo de Oxford. el cardenal Wolsey. era un vigoroso restaurador de las casas arruinadas en nuestros días. Gales. entre ellos cuarenta y un sacerdotes. la evidencia con que contamos es insuficiente para una evaluación digna de confianza de la condición general antes de 1535. o ser transferidos a una de las abadías . abades ingleses nombrados por el Capítulo General efectuaban las visitas regulares a esas casas. comunidades cistercienses enteras optaron por lo último. realizadas por visitadores reales. parecería que el pecado de los cistercienses ingleses no era la inmoralidad general. en vísperas de la Disolución. un decreto real suprimía todas las casas religiosas con menos de doce miembros. en tales materias. sino también de falta de fervor y de fidelidad a su propia vocación. tenían que defenderse lo mejor que podían. Los abades y priores recibían una pensión. Escocia e Irlanda compartieron el aislamiento de las otras instituciones religiosas. las relaciones con Cister se limitaban a un intercambio ocasional de correspondencia. excepto los cartujos. hacia fines del siglo XIV. A comienzos de 1536. Su presencia en el Capítulo General era excepcional. pueden inducir a interpretaciones erróneas. por lo menos. pero. cultivaba la religión. estuvo en buenas relaciones con el poderoso ministro de Enrique VIII. sino la general mediocridad. la mayoría galesas. Gozó de la gran estima de Enrique VII y. Aun sus celosos cohermanos. sólo un monje quiso salir. La información sobre este tema es escasa. aun en este punto. Por consiguiente. constituyó el ejemplo sobresaliente. no merecen confianza alguna. y al envío de alguna contribución monetaria. cuando se aproximó el fin. tuvieron que admitir que «era un promotor de la disciplina. no ejercieron influencia alguna en la marcha del procedimiento controlado con mano firme por el hábil e inescrupuloso Tomás Cromwell. los abades. al comenzar el siglo XVI este número se había elevado a diecinueve. eso es lo que sucedió en Garendon. la gran torre que aún se conserva. la moral de las comunidades cistercienses era quizá más alta que la de cualquier otra orden monástica. Entre los abades había buen número de hombres probos y. buenas o malas. los cistercienses ingleses no obtenían ningún beneficio de ser todavía miembros nominales de una organización internacional. Veintidós casas cistercienses. Stoneleigh y Stanley. la cobarde obediencia silenciosa con que los monjes se sometieron a la voluntad real fue resultado. mientras que. bajo la larga y benéfica administración del abad Marmadukc Huby (1494-1526). En la mayoría de los otros casos. en Netley. un monumento digno de la generosidad de quien lo construyó. cayeron víctimas de esta ley. mientras los monjes de dichas comunidades podían elegir entre unirse al clero secular. había solamente veintidós monjes en la casa. no sólo de falta de heroísmo. De esta forma. en sus últimos años. las generalizaciones. y puede decirse con toda seguridad que. y dos en Quarr. poderoso ministro del rey Enrique después de su ruptura con Roma. ninguno de nosotros tiene su experiencia en nuestro país». Fountains. cuando los comisionados preguntaron a los monjes si deseaban hacer uso de la dispensa de sus votos. a la vez que las crónicas posteriores. en 1520 había cincuenta y dos monjes profesos. no se debe exagerar la importancia de los problemas. Mientras que. Sin embargo. En 1536. Cuando fue elegido abad. Todavía más notable fue el crecimiento del personal de la abadía. La falta de documentación apropiada nos impide considerar el nivel de espiritualidad y disciplina en Fountains pero un aumento tan espectacular de vocaciones muy difícilmente se puede explicar sin suponer un alto grado de devoción y orden. Se puede suponer que. cuya tarea era descubrir los abusos monásticos generalizados. en la época de la Disolución.

Pero los rebeldes estaban mal organizados. ya sea en forma voluntaria o bajo presión. pero se arrepintió y los instó a mantenerse fieles a Roma. hasta las primeras décadas del siglo XIX. tal azote no se ha sufrido nunca desde la pasión de Cristo» y ordenó recitar diariamente el salmo 78: «¡Dios mío!. Aunque era un anciano de salud quebrantada. mas murió en verdad por su fe. donde defendió de nuevo frente a la muerte. los gentiles han entrado en tu heredad. de acuerdo con la tradición. fue denunciado a Cromwell por un ex-monje. Había tomado a sus monjes el juramento requerido por el Acta de Supremacía de 1534. Siete abades cistercienses. Whitland y Strata Florida en Gales. fue colgado el Abad. pero esta tregua duró sólo tres años.. como un testimonio mudo de su martirio. Jorge Lazenby de Jervaulx debe recordarse entre los monjes cuya ejecución no tuvo nada que ver con el levantamiento. «Todos los monjes y canónigos que tuvieran algún grado de culpabilidad. » Después de una serie de incidentes similares. Tomás Bolton de Sawley. De los cinco casos mencionados. Wolsey había llevado a cabo un proyecto similar entre 1524-1528 sin tales implicaciones. al paso que es desconocida la suerte de otros. sumados a cierto número de monjes. . Guillermo Thirsk de Fountains. La relativa facilidad del procedimiento y la ausencia de resistencia peligrosa alentó al gobierno para pasar adelante. A mediados de 1535. La única manifestación de repudio contra el gobierno real y expresión de simpatía hacia los monjes fue la «Peregrinación de la Gracia». ¿Fue la supresión de las casas pequeñas algo que se planeó simplemente como preliminar táctico a la destrucción total del monacato? Probablemente no. . ordenó el rey a sus agentes. Posteriormente. Se otorgó tales permisos a Neath. donde estaba la riqueza segura. se creyó que el abad Roberto Hobbes fue ejecutado por su complicidad con la «Peregrinación de la Gracia». como señala el magistrado. Después de la ejecución de los cartujos por este mismo crimen. el abad Alynge de Waverley fue bien resarcido y se mudó al Colegio cisterciense de Oxford. los nobles poderosos rechazaron unírseles. se permitió a ciertas comunidades continuar unidas. y se mudó a Cambridge. Fue conducido a Middleham Castle. se puede deducir que la mayoría prefirió ser transferida a otras casas de la Orden. es imposible determinar cual fue la opción de la mayoría de los monjes cistercienses. Juan Harrison de Kerkstead). Cierto número de casas cistercienses se vieron involucradas. cuando se le interrogó sobre el incidente. En un principio. En algunos casos. se dirigió a sus monjes en Capítulo de la siguiente forma: «Hermanos: ésta es una época peligrosa. sino que fue resultado exclusivamente de sus convicciones religiosas. Adam Sedbar de Jervaulx. fue ejecutado con dos de sus monjes. Entre los superiores pensionados. Juan Paslew de Whalley. Lazenby se levantó y lo desafió en público. que le concedió espíritu y audacia suficiente para decir eso». quedó allí.restantes. Dado que sólo disponemos de datos parciales. El abad Austen de Rewley recibió una pensión de veintidós libras. fueron ejecutados (Roberto Hobbes de Woburn. Woburn fue demolido totalmente. pero el roble donde. una serie de levantamientos locales desde el otoño de 1536 a la primavera de 1537. sean encadenados sin mayor dilación o ceremonia para ejemplo terrible de los otros». para «estudiar la palabra de Dios con sinceridad». el párroco de Woburn. y después del pago de sumas importantes. Tomás Carter de Holm Cultram. «dio gracias a Dios. Se atribuye a un monje de Sawley el haber compuesto la marcha entonada por los «peregrinos». y Enrique VIII no tuvo mayor dificultad en sofocar el movimiento brutalmente. a «aquel ídolo y sanguijuela de Roma. un predicador de la nueva doctrina pronunció un sermón en la iglesia abacial contra el papa.

No hay ninguna evidencia documentada de su ejecución. Melrose. sin la menor previsión para su futuro. y de acuerdo con las crónicas de que disponemos. el monacato había desaparecido de la iglesia inglesa y comenzó inmediatamente la destrucción total de claustros e iglesias. Como promedio. El moblaje y todo lo que se pudiera sacar. decía que se había llevado y ocultado la cabeza de unos de sus hermanos de la misma casa. En Furness dejaron sin pensión a treinta y tres monjes. y se le permitió permanecer en la portería de su monasterio. Muchos de los que estaban todavía en condiciones de emplearse. Los monjes de las comunidades donde el abad o alguno de sus miembros había estado implicado en algún acto de desacato fueron echados. Tal fue el caso de veinticinco miembros de Whalley. . pero. ávida de tierras. Los monjes fueron menos afortunados. conjuntamente con los manuscritos más valiosos de las bibliotecas. buscaron posiciones entre las filas del clero secular. lo mismo que las costosas empresas del rey en el extranjero. como no vi nunca en toda mi vida algo semejante». porque los nuevos propietarios querían asegurarse de que no hubiera posibilidad alguna de retorno para los monjes. En Escocia la confiscación de la propiedad monástica comenzó en 1560. pero la disciplina monástica. la mayoría terminó por encontrar algún cargo en la clerecía. que había sufrido la muerte antes de someterse a la supremacía real. Los nuevos propietarios se convirtieron en los más fieles puntales de la política eclesiástica de Enrique. describió en términos elocuentes las comodidades de la abadía que se adaptaba perfectamente para albergar la yeguada real. justificaba la presión en constante aumento sobre las abadías restantes. donde había tenido una visión de la Santísima Virgen.tan obstinada y reciamente. encargado del desmembramiento de Jervaulx. Uno de ellos expresó lisa y llanamente: «El nido ha sido destruido. En el siglo XVI. en definitiva. pero se relata que un monje viejo de Jervaulx. distaba mucho de ser satisfactoria. en pública subasta. Únicamente se conservaron aquellos edificios que parecían tener utilidad inmediata. La «Peregrinación de la Gracia». la mayoría de las casas cistercienses escocesas estaba en manos de abades comendatarios. desde las piedras del piso hasta los ornamentos y candelabros fueron malvendidos al instante. a fin de cuentas. lo que era apenas suficiente para vivir. Hacia fines de 1539. no sea que los pájaros puedan construirlo a la vuelta». recibían 5 libras de pensión. bajo el firme control de Juan Knox y sus presbiterianos. La vajilla y las joyas engrosaron el tesoro real. aun si cambiara el ambiente religioso. El abad Juan Ripley de Kirkstall recibió 66 libras anuales. sólo seis encontraron empleo. especialmente en lo que concernía a la pobreza. Hacia mediados de siglo. todas las propiedades monásticas terminaron en manos de la nobleza. no se tomó ninguna previsión respecto de los numerosos sirvientes y trabajadores de las granjas. aun si no había cargos en su contra. Se esbozaron distintos planes para el uso futuro de los bienes confiscados. A los abades que condescendieron con la Disolución se les otorgaron generosas pensiones. e incluso desfalcaba la suma separada para la reparación del claustro arruinado. Tomás Madde. para que cedieran «voluntariamente» todas sus propiedades al gobierno. admitió haber mantenido relaciones amistosas con los igualmente inflexibles cartujos de Mount Grace. y eran desde todo punto de vista más débiles que las inglesas. contaba todavía con treinta y un miembros en 1534. que tenía la obligación de conservar por lo menos dieciséis monjes. las condiciones se deterioraron aún más. pero que se negaba a cumplirla. La más grande. intuyendo que era su última oportunidad de negociar con Cromwell. Por supuesto. La abadía estaba bajo el poder de un bastardo de Jaime V. aunque. Sir Arturo Darcy. Durante el juicio. Uno a uno asintieron los aterrorizados abades. pero hasta 1587 no transfirió el Parlamento escocés esos bienes a la corona. Esto hizo que la restauración monástica bajo la reina María resultara completamente irrealizable.

Se consideró que la planta monástica era defendible. Guillermo Dwyer. En 1560. con frecuencia en forma clandestina. la abadía no fue nunca suprimida. se escucharon voces poderosas exigiendo la secularización completa de la propiedad monástica. y se albergó dentro de la misma a un contingente de cien soldados. eran incapaces de pagar las sumas asignadas. para proveer al gobierno empobrecido de fondos bélicos. quien tomó el título de «preboste» de Holy Cross. Se prometió una pensión sólo a aquéllos. El hecho. De esta forma. Dwyer. 1567. entre los quince monjes. 1573. Los daños sumaron 600. estos . La propia casa madre estuvo en constante peligro. «el cerco». bajo tales circunstancias. pudieron llegar a Cister solamente trece. el Capítulo General se reunió únicamente siete veces (1560. la administración central de la Orden llegaba a un estancamiento virtual. se convirtieron en el centro de atracción de la soldadesca sin ley de ambos bandos. que terminaron por perpetuarse en la forma de «donativos voluntarios» anuales. 1562.000 libras. pero dio voluntariamente a sus ex-monjes una pensión. las únicas casas bajo disciplina regular. Sin embargo. añadido a los nombres de varios individuos. Mientras tanto. sino que les permitía a los monjes permanecer en la abadía. cerca de Tipperary. renunció como abad en favor de un lego casado. pagados por la abadía. Teniendo fresco en la memoria lo ocurrido en Inglaterra. y en 1595 por los soldados del Mariscal Biron. En 1561. la mayoría de los monjes profesaron el presbiterianismo. nos da un precioso panorama de la abadía. Los de Balmerino fueron menos afortunados. quedaban incluidas en él Mellifont y Saint Mary’s Abbey. Felipe Purcell. Durante la guerra. concertó un acuerdo privado digno de admiración. Los monasterios que siempre se suponen ricos y llenos de medios. los hugonotes ganaron considerable terreno. incluyendo las cistercienses. en 1589 por Guillermo de Tavannes. se resistía con firmeza a la difusión del calvinismo. Anticipándose a la Disolución. muchas posesiones de la abadía fueron arrendadas por largo plazo a personas bien dispuestas hacia los monjes. es decir Dublín y sus alrededores. 1578 y 1584) con asistencia de muy pocos abades. Mas los monjes no estaban amenazados únicamente por la destrucción física. pero durante la débil administración de Catalina de Médicis y sus hijos enfermizos. el conde de Ormond. el abad regular de Holy Cross (Santa Cruz). que ya estaban empobrecidas. los hugonotes destruyeron todo. En Francia. Luego. convirtió simplemente el monasterio en su propiedad privada y se casó. todavía grande y floreciente. el clero asustado votó abultadas contribuciones. tal como está registrado en la magistratura de Dijon. el abad comendatario de Dundrennan.En 1565. y luego en la «Conferencia de Poissy». y formalmente sobrevivió el título abacial hasta 1751. La peor de todas fue la devastación de 1589. sólo comparables con la devastación de la Guerra de los Cien Años. Las «Guerras de Religión» (1559-1598) acarrearon miseria y destrucción. el gobierno real. en los Estados Generales de Pontoise. por lo menos de acuerdo con la crónica. 1565. Alrededor ya de 1533. Eduardo Maxwell. Durante una semana entera. Es probable que. hasta la sangrienta invasión de Oliverio Cromwell en 1650. y se vieron obligadas a vender valiosas propiedades monásticas. los otros debían ser expulsados sin compensación. Estos no fueron obligados a dispersarse hasta 1563. que ya controlaba férreamente los beneficios de la Iglesia. La antigua abadía fue saqueada en 1574 por las tropas del Príncipe Condé. profanando hasta las tumbas en la iglesia. Otras comunidades subsistían más allá de este límite. Muchas de las abadías. en 1534. No sólo estaba dispuesto a compartir las rentas abaciales con Dwyer. Por desgracia. En Irlanda no se pudo imponer la Disolución más allá del territorio bajo el efectivo dominio de Inglaterra. que abrazaran la nueva fe. poco después de que la reina Isabel concediera la abadía a su primo.

El saqueo y la destrucción fueron sistemáticos. Los objetos recolectados. los anales cistercienses cerraron la historia de esta era trágica con la desaparición de ciento ochenta abadías. De acuerdo con estimaciones moderadas. Muchos de los monjes. y los hermanos que cayeron en manos de los saqueadores. en 1621. La abadía propiamente dicha tenía ciento cincuenta y ocho habitantes. víctimas indefensas de la codicia y la violencia. Por entonces. La vida monástica se tornó tan precaria. necesarios para el mantenimiento de la misma. Los treinta y cinco altares de la iglesia. Las ocho granjas que rodeaban a la abadía fueron devastadas de la misma forma. Los monjes sobrevivientes encontraron asilo. fueron acarreados en trescientos carros. por lo menos la mitad de las abadías francesas. Hasta las piedras de la casa fueron sacadas para fortificar Dunkirk y Nieuport. los calvinistas holandeses estaban haciendo su propia guerra contra los católicos españoles. la abadía se trasladó de forma permanente a Brujas. En 1578. Los establos albergaban ciento sesenta y dos caballos. fueron torturados para forzarlos a revelar lugares donde podían ocultarse valores. incluyendo las campanas y el plomo del techo de la iglesia. los calvinistas la atacaron de nuevo. aun en Flandes. cuando casi se había completado su reconstrucción. fue destruida la abadía más grande y rica de la región: Les Dunes. fueron totalmente demolidos. y luego. se calcula que. aterrorizados. con todas sus pinturas y esculturas. llegaron a su fin las guerras de religión. por último. primero en una de sus propias granjas. donde los monjes ocuparon un edificio que anteriormente pertenecía a la abadía de Ter Doest. . El resurgimiento monástico del siglo XV terminó bruscamente. sufrieron un destino similar. doce novicios. servidores y trabajadores. el personal del monasterio consistía en doscientos cincuenta y cuatro personas: sesenta monjes profesos.mercenarios huyeron sin presentar resistencia. Cuando. En 1565. Ya no pudo recobrarse de este desastre. rodeada de dieciséis talleres de artes y oficios. al acercarse el enemigo. Bogaerde. treinta conversos y cierto número de familiares. Al mismo tiempo. que muchas comunidades buscaron refugio dentro de las ciudades fortificadas. suprimida hacía poco. siguieron su ejemplo. Las abadías se convirtieron en el objetivo favorito de los nuevos iconoclastas. Algunos de los monjes.

Mientras cada abad pudo delegar voluntariamente las tareas de la visita regular. cortaron los medios de comunicación y control. el sistema funcionó con notable eficiencia. La Carta de Caridad nunca fue derogada o reformada de forma oficial. de acuerdo con los principios de la Carta de Caridad. Las primeras fueron iniciadas y controladas por el Capítulo General. la intromisión de abades comendatarios. podían . durante el siglo XVI. se los llamaba con frecuencia «reformadores». El Capítulo General de 1605 definió las funciones de este cargo nuevo e importante y los Capítulos Generales posteriores las ampliaron. pero con la anuencia del Capítulo actuaron también como tales simples monjes. se hizo cada vez más importante. Este esquema nuevo se desarrolló primero en Francia. el Abad de Cister ejercía su autoridad. tradicionalmente. cada sesión del Capítulo se abría con la lectura del venerable documento. la más prolífica. con frecuencia. y tendieron a desarrollarse hacia organizaciones regionales o nacionales más o menos independientes. y de Suecia al sur de Italia. Desde el siglo XV en adelante. Las líneas de filiación de Claraval. La Ferté. Pontigny. había treinta y nueve provincias. la historia medieval cisterciense es testigo de una larga expansión lineal de las «familias» de Cister. con poderes mayores que los habituales. alineando establecimientos desde España hasta la región Báltica. El control de los monasterios de una provincia era ejercido por el vicario provincial. Debían comunicar sus observaciones al abad de Cister. quien podía nombrarlos o relevarlos. y durante el siglo XVII se difundió por toda Europa. se extendían desde Portugal a Hungría. se nombró un visitador especial para cada provincia bajo la autoridad de un «visitador general». El nuevo sistema de administración adquirió una forma más fija y específica cuando. A comienzos del siglo XV. previa consulta con los protoabades. las segundas vieron la luz. Las novedades más importantes eran la formación de «provincias» y «congregaciones». como arbitrajes o recaudación de contribuciones. Habitualmente se nombraba para una tarea de tal envergadura a los abades más influyentes. fueron nombrados ocasionalmente por el Capítulo General padres visitadores de monasterios aislados. eran unidades administrativas sin autonomía ni función constitucional y correspondían territorialmente a las provincias políticas de las distintas naciones. con el tiempo. la supresión en gran escala de monasterios y la aparición de estados nacionales constantemente en guerra. Estas provincias cistercienses. o incluso el Abad de Cister. A poco de establecida esta función. las abadías que no pertenecían a las congregaciones recién establecidas fueron organizadas en provincias y vicariatos bajo la directa autoridad del Capítulo General. Se llamaba «comisarios» a los nombrados por el Capítulo para otras tareas especiales. En 1433. nombrado por el Capítulo General. Si su autoridad se extendía a un territorio más extenso. porque. que era normalmente un abad de esa provincia. La obligación principal del vicario provincial era la visita anual a todos los monasterios a su cargo. Dado que en última instancia cada abadía dependía de una de las cinco «protoabadías». sin el acuerdo del Capítulo. a diferencia de las de los mendicantes. el Capítulo General se vio obligado a desarrollar un nuevo sistema de visitas. En caso de que éste no se reuniera. si bien los nombramientos duraban hasta el Capítulo siguiente. era la filiación: la «madre» fundadora controlaba a la «hija» recién establecida. Sin embargo.Nacimiento de las Congregaciones La estructura básica de la interdependencia cisterciense. a más de las congregaciones. las de Morimundo eran especialmente extensas en dirección este-oeste. Claraval y Morimundo. Sin embargo. Hacia el año 1683. las nuevas disposiciones tenían muy poco en común con el primitivo concepto cisterciense de gobierno.

impulsado por las mejores intenciones. Como consecuencia de las desgarradoras circunstancias. Su misión era similar a la del procurador general en Roma. fundó la Congregación de Castilla u «Observancia Regular de San Bernardo». en todo lugar donde existieran las líneas de filiación originales. Debido a la gran importancia de estos centros educativos para propiciar reformas y fortalecer el espíritu general de la Orden. La creciente influencia de la corte francesa en materia religiosa se manifestó en 1601. que se convirtió en monje cisterciense en la abadía de Piedra. Este cargo se originó durante la lucha contra la commenda en el siglo XV.transcurrir décadas sin un Capítulo regular. Con frecuencia. para los benedictinos italianos. era ampliamente conocido como un hombre santo y estudioso. el desarrollo de la poco conocida Congregación de Sibculo . un jerónimo (Congregación de ermitaños de San Jerónimo). Los mismos factores históricos que motivaron estos cambios administrativos influyeron también en la reorganización de la educación de los novicios y de los monjes recién profesos. A comienzos del siglo XV. en el cual el neoprofeso recibía una formación más completa en la disciplina monástica. Cuando el Abad de Cister tomó el cargo de «abad general». con el nombramiento de un «procurador general» que residía en el Colegio de San Bernardo en París. en 1425. tornándose incapaces o incompetentes para mantener en forma correcta sus propios noviciados. se debatió acaloradamente en todo el siglo XVII. ya analizadas. en los Países Bajos. bajo el liderazgo de Ludovico Barbo († 1443). como una necesidad inevitable. en circunstancias semejantes. encargado de la defensa o apoyo de las abadías en casos legales. abades muy estimados desempeñaron el cargo de por vida. obispo de Treviso. en Francia e Italia. por lo general. sería la adopción de medidas que habían probado ser eficaces. debido en gran parte a la infiltración del sistema comendatario. los vicarios se transformaron en «vicarios generales». en la medida que fuera capaz de cumplir con los requisitos mínimos de una dirección correcta. Tal es el caso de la Congregación fundada por Joaquín de Fiore en Calabria a comienzos del siglo XIII. y a ella se opusieron en especial las abadías alemanas y todas aquellas donde todavía sobrevivía la vida cisterciense tradicional. durante la guerra de las observancias. llegó a la conclusión de que la mejor forma de remediar el estado decadente de la Orden en España. porque ya se había comprobado en otras congregaciones religiosas que era un medio práctico para mantener una disciplina uniforme. de corta vida. Después de su estancia en Italia. En forma similar. Con . el noviciado común se transformó en institución provincial. Los orígenes de las congregaciones autónomas están íntimamente unidos a movimientos de reforma regionales. En 1565 se cambió el título por el de «síndico» o «promotor». El detallado plan de reformas del Capítulo de 1601 exigía la formación de noviciados comunes para ciertos grupos de abadías. Las casas de noviciado común orientaban. Aunque su actividad como reformador suscitó una gran controversia en Cister. fue motivada por fuerzas de renovación espiritual. Siempre se respetó el derecho de cada abadía a mantener su propio noviciado. un gran número de abadías declinaron tanto en personal como en disciplina regular. surgió en España un movimiento mucho más significativo. el Capítulo alentaba siempre a los abades a ejercer sus derechos constitucionales cooperando con los vicarios generales. Martín de Vargas. hacia un curso posterior de teología. y finalmente fue suprimido en 1695. A despecho de estas innovaciones. tal medida afectaría vitalmente los derechos básicos de cada monasterio. El procurador provincial era el subordinado oficial al vicario general. Sin duda alguna. Este plan encontró amplio apoyo en Roma. la forma en que debía ejercerse su dirección y supervisión. Sin embargo.

cunas de la Reforma. aun cuando hubiera gozado de la mejor disposición de los cistercienses de allende los Pirineos. hizo un serio esfuerzo para afirmar de nuevo la autoridad del Capítulo General y la suya propia. Sin embargo. pero seguían estando sólo tres años en funciones. Pero el crecimiento de la Congregación no podía frenarse. Para desalentar a potenciales comendatarios. lo que causó mayor resentimiento en el Capítulo General fue la eliminación práctica de todos los controles que previamente habían unido a las abadías españolas con sus casas madres francesas. sintiéndose ultrajado. El Capítulo General fue informado de la existencia del nuevo movimiento alrededor de 1430. Por entonces. Se abolió el voto de estabilidad y cada monje podía ser transferido a cualquier sitio dentro de la organización. Su éxito fue temporal. pero en 1445 Vargas fue excomulgado por segunda vez. y en último término con Claraval y Cister. Vargas fue un innovador audaz.la aprobación del papa Martín V. Estos nombraban a los visitadores. en 1532. En resumen. la Congregación había logrado amplio apoyo. Sin embargo. y pronto iban a ser introducidas en España. Vargas adoptó principios que demostraron ser útiles a las congregaciones reformadas de su época en Italia. y firmó un acuerdo con la reforma. Edmundo de Saulieu. y con once compañeros. que por ese entonces constaba de cuarenta y cinco monasterios florecientes y bien disciplinados. no sólo aprobó la nueva Congregación de Castilla en 1437. Al año siguiente. y compartió la autoridad con ocho definidores. puede alegarse a favor de los castellanos que. Probaron por sí mismos estar llenos de éxito y ser incluso populares. quienes eran responsables ante el capítulo trienal de la Congregación. aparecía algún monje castellano en Cister. y el Capítulo General. siguió la conquista de otras seis abadías. Esta última expresaba su devoción a Cister. Periódicamente. que estuvo ligado con anterioridad a Ludovico Barbo. otro abad de Claraval. los españoles la conservaron hasta la disolución monástica general de 1835. después de que Vargas y sus monjes tuvieron éxito al lograr controlar la abadía cisterciense de Valbuena. Contactos personales aislados mantuvieron viva la memoria de relaciones más estrechas. Cister protestó. muriendo en desgracia al año siguiente. fundó Montesión cerca de Toledo. contaba con treinta y cinco monasterios. pero la reforma recibió en 1434 un nuevo apoyo del papa Eugenio IV. Pedro de Virey. y Cister en la equivocada. El Capítulo de 1438 obedeció de mala gana. sino que exigió que el Capítulo General aprobara su organización. es innegable que los cambios constitucionales efectuados por la Congregación de Castilla estaban justificados. convencido de que Vargas estaba en la posición correcta. . cuando Cister abandonó la antigua liturgia cisterciense en el siglo XVII. es muy dudoso que el Capítulo General pudiera haber retenido un control significativo sobre las casas españolas. y sobrevivió a su fundador sin mayores dificultades. Algunos superiores terminaron reasumiendo el título abacial. abad de Claraval. Aunque con bastante dificultad podría conciliarse la tradición cisterciense con estas disposiciones. Si bien es cierto que las relaciones entre Castilla y Cister fueron frías debido a la hostilidad perpetua entre Borbones y Habsburgos. En rápida sucesión. la última casa cisterciense en el viejo reino de León y Castilla se unió a la Congregación de Castilla. pero no por un período consecutivo. A pesar del recelo de Cister. Podían ser reelegidos. En 1559. En 1493. emprendió un viaje de visita a España para asegurarse de que por lo menos las abadías restantes en España y Portugal obedecían a Cister y al Capítulo General. Vargas abandonó Piedra en 1427. el Papa Eugenio. Con toda certeza. Se autotituló «Reformador». reemplazó a los abades por priores elegidos por el término de tres años. y prometía no llevar la expansión más allá de las ocho casas y Montesión y Valbuena. excomulgó al insubordinado español.

En 1578. El propio Capítulo General promovió la fundación de Congregaciones en otras partes de Italia. En lugar de abades. en 1511. abad de esta última. cada casa debía tener «prelados». se abolió la estabilidad monástica.Edmundo de la Croix. nombrados por tres años. Todas las abadías de las provincias debían ser visitadas. vinculado a Alcalá de Henares. asoladas por el sistema comendatario. duque de Milán (1496-1500). Los capítulos se llevarían a cabo cada tres años. Sin duda alguna. pudo muy bien haber exagerado. Todavía falta resaltar otro rasgo notorio de la Congregación: aceptaba a judíos conversos. Dentro de cada provincia. pero su aseveración no es infundada. con una constitución ligeramente modificada. Gregorio XIII modificó más ampliamente la constitución. La erudición llegó a convertirse en una gran tradición de la Congregación. Los superiores de algunas de las comunidades más renombradas recobraron el título abacial. y aun los bienes materiales de . Las abadías cistercienses del norte de Italia. Julio II restauró la independencia de la Congregación de San Bernardo. La gran cantidad de monjes de origen judío puso a la Congregación en una situación delicada. Con el tiempo. encontraron hacia fines del siglo XV un protector benévolo en la persona de Ludovico Sforza (el Moro). autónoma que reunía a todas las abadías de la Orden en Lombardía y Toscana. Entonces. fue sólo uno de tantos de sus miembros de capacidad descollante. pero sin mayor éxito. de acuerdo con el testimonio de Claudio de Bronseval (1533). de mayor renombre. Nunca se determinó la relación entre Cister y la Congregación. y cada una de las provincias tendría siete definidores. se formó sin el consentimiento de Cister. fue fundado en 1534. al igual que la de Castilla. emprendió una visita a España en 1604. El eminente historiador Angel Manrique (1577-1648). Urbano VII aprobó las constituciones de la nueva organización exigiendo capítulos provinciales trienales bajo un «presidente». murió durante el viaje. pero su mandato continuó siendo trienal. los monjes podían ser transferidos de una casa a otra. Alejandro VI revocó su bula. sobre la Congregación. y en 1500 el Capítulo General tomó la iniciativa. A pesar de las protestas de Cister. Testigo poco amistoso. el Capítulo General realizó una serie de esfuerzos tendentes a lograr algún control. reformadas y reorganizadas bajo los auspicios de Cister. monje de Huerta y graduado en Salamanca. y en 1534 se ordenó la expulsión de los mismos. La presidencia se alternaría de la misma forma. Debido a la vigorosa protesta de Cister. constituían el grueso de los monjes. Las cuarenta y cinco abadías de la organización incluían dos colegios. la Congregación llegó a contar con cuarenta y cinco casas pequeñas. Obtuvo en 1497 una bula del papa Alejandro VI. Los capítulos anuales se llevarían a cabo alternadamente en Lombardía y Toscána. El esfuerzo fue infructuoso. y el «presidente» retenía su posición por el mismo tiempo. autorizando la formación de una «Congregación de San Bernardo». el siglo XVII fue la «época de oro» de la Congregación de Castilla. uno establecido en 1504 en Salamanca y el otro. quienes. En 1605 se unieron siete abadías sobrevivientes en el sur de la Península para formar la Congregación de Calabria y Lucania. y siguió el modelo de otros movimientos contemporáneos similares. La nueva Congregación iba a celebrar sus capítulos independientes. Durante los siglos XVII y XVIII. Esta organización. bajo un «presidente general» apoyado por nueve «definidores» y varios visitadores. por lo menos. universidad en rápido desarrollo. pero el cambio de personal entre las dos provincias era excepcional. En 1633. y fue enterrado en Poblet.

Con tal fin. otros priores. El Capítulo General de 1686 se quejaba todavía del «estado miserable de la Congregación de Calabria y Lucania. Nunca se aclaró su relación con Cister y de hecho no mandó delegados al Capítulo General. la Congregación mantenía un colegio en la ciudad de Cosenza. Luego. y para su elección cada comunidad sólo podía elegir uno. como abad comendatario de Alcobaça. donde después de siete años de estudios un monje podía obtener el grado de doctor en teología. a cada uno de los monasterios de la Congregación». El Capítulo General de 1738 dictó reglamentos para esas casas. y hubo una renovación espiritual e intelectual notables. el Cardenal comenzó a celebrar capítulos en Alcobaça. La posibilidad de la misma surgió en 1540 cuando el rey Juan II (1521-1557) nombró a su hermano. esas casas tenían capítulos provinciales cada cuatro años. En 1613 el Capítulo General propuso la formación de la Congregación Romana. de la cual dependían todas las otras casas. lo antes posible. en 1564. Pero es innegable que durante el siglo XVII se reavivaron la disciplina y la prosperidad. También se organizó la Congregación de Aragón en el mismo Capítulo de 1613 respondiendo a las exigencias de Felipe III. Esta nueva Congregación debía quedar bajo la autoridad del Capítulo General y enviar dos delegados a Cister cada vez que se reunía el Capítulo. quedó asegurada la prosperidad de la organización. el cardenal Enrique. que permaneció independiente. La pobreza y la escasez de vocaciones continuaban siendo una plaga en las comunidades. ocasión en que se elegía un vicario general. Edmundo de Saulieu. Reunían dieciséis abadías de España no incluidas en la Congregación de Castilla. Saulieu tuvo éxito al neutralizar los esfuerzos de los castellanos. definidores y visitadores. Durante la visita regular a las casas portuguesas en 1532. Al ascender este cardenal al trono de Portugal (1578-1580). y comisionaba al procurador general en la Curia para visitar y reformar en cabeza y miembros. La situación completamente diferente por la que atravesaba Portugal condujo al desarrollo de la Congregación de Alcobaça. abad de Claraval. donde nombraban abades que ejercerían sus cargos por el mismo lapso de tiempo. Algunos superiores locales eran llamados abades. A la fundación de un colegio en Coimbra (1554). la muy piadosa corte lusitana no tenía intención de permitir que se desbaratasen los esfuerzos por lograr una reforma. pero todos estaban nombrados por el término de cuatro años. El cargo de abad tampoco era vitalicio. le sucedió la organización de otro en Alcobaça.cada casa entraban a formar parte de la propiedad de la Congregación. La Congregación estaba autorizada para celebrar su propio capítulo cada cuatro años. entre los tres candidatos presentados por el vicario general. quien reconoció al cardenal Enrique como «general» de la nueva Congregación de Alcobaça. también por el término de cuatro años. donde se formaron gran . descubrió que la mayoría de los monasterios estaban en condiciones deplorables y advirtió los intentos de la Congregación de Castilla para infiltrarse e incorporar las comunidades empobrecidas. El primer paso fue la eliminación de los comendatarios y su reemplazo por priores nombrados por tres años. pero no pudo desalojar al abad comendatario de Alcobaça y asegurar la libre elección en dicha abadía. que comprendía ocho abadías dentro de los Estados papales y el Reino de Nápoles. Sin embargo. La Congregación portuguesa agrupaba a catorce monasterios y seguía el modelo ya familiar de abolir la estabilidad monástica y adoptar abades que duraban tres años en sus funciones. acentuando la necesidad de instrucción teológica. La creación de una congregación independiente fue aprobada en 1567 por Pío V y confirmada en 1574 por Gregorio XIII. De acuerdo con la constitución aprobada en 1623 por Gregorio XV.

número de eruditos y teólogos eminentes. Un fervor religioso poco común se manifestaba en
la gran abadía mediante la institución del laus perennis, servicios divinos realizados en forma
ininterrumpida en la iglesia día y noche. Entre 1596 y 1756, la Congregación fundó dos
monasterios nuevos y cuatro conventos para monjas cistercienses reformadas, llamadas
«Recoletas Descalzas». La magnífica reconstrucción barroca y la expansión de Alcobaça eran
simplemente expresión externa de una reforma verdaderamente impresionante.

La Congregación de Alemania Superior no sólo permaneció fiel a Cister, sino que desempeñó
un papel decisivo en la historia de la Orden durante los siglos XVII y XVIII. Esta
organización estaba plenamente justificada, porque la secularización de muchas abadías
cistercienses durante la Reforma había roto los vínculos de filiación, y las guerras religiosas
habían hecho imposible la reunión y la asistencia a un Capítulo General.

Tomó la iniciativa en 1595, en la casa bávara de Fürstenfeld, donde tuvo lugar una
convención abacial bajo la presidencia del abad general, Edmundo de la Croix. En principio,
se decidió organizar una congregación, pero el problema del número de sus miembros dilató
la acción inmediata. Aunque las abadías bávaras y renanas estaban dispuestas a cooperar, las
casas suizas preferían tener su propia congregación separada. Fue sólo en 1618, cuando otra
convención abacial, en Salem, pudo lograr el acuerdo para estructurar la nueva Congregación
de Alemania Superior (Congregatio Superioris Germaniae).

Según lo dispuesto en la constitución recién redactada, la Congregación debía permanecer fiel
a la tradición básica cisterciense de abadiato vitalicio y estabilidad monástica. El documento
juraba fidelidad al Capítulo General y al abad general. El «Presidente» de la Congregación
debía ser elegido por el capítulo congregacional, y gozaba de los derechos y poderes ejercidos
previamente por el nombrado vicario general; debía visitar todas las abadías de la
Congregación anualmente, y cada cuatro años los cenobios de monjas afiliados, y presidir
personalmente o por su comisario las elecciones abaciales. Se reunirían en Salem un capítulo
provincial un año antes y otro después de las sesiones del Capítulo General, o cuando lo
pidieran circunstancias especiales. El capítulo congregacional, la asamblea de todos los
abades, tenía que elegir la delegación que se enviaría al Capítulo General al año siguiente.
Debían tener un noviciado común y un colegio de filosofía y teología en Salem, la abadía más
poblada de la región. El presidente estaba facultado para admitir nuevas abadías en la
Congregación.

El primer presidente fue el abad Tomás Wunn de Salem (1615-1647). El abad general Nicolás
Boucherat II aprobó los estatutos en 1619, y la fundación de la Congregación fue sancionada
por el Capítulo General de 1623. La pertinaz resistencia de las abadías suizas fue rota en
1624, cuando Urbano VIII ordenó a todas las abadías de la región unirse a la nueva
Congregación. Bajo la presidencia de Tomás Wunn, la organización creció contando con
veintiséis abadías divididas en cuatro provincias, y treinta y seis conventos de monjas.

La Congregación de la Alemania Superior probó ser una organización efectiva y que tuvo
éxito, asegurando un liderazgo competente, una ejemplar disciplina y la prosperidad general
hasta la disolución en los primeros años del siglo XIX. En el contexto de la historia
cisterciense durante el Ancien Régime, la Congregación fue el mejor aliado y apoyo con que
contó Cister en su lucha contra las aspiraciones separatistas de la Estricta Observancia y
contra los protoabades, que siempre desafiaban la autoridad del abad general.

Se ha discutido sin llegar a ninguna conclusión definitiva sobre si las organizaciones
regionales de Polonia, Bohemia y Austria pueden ser clasificadas como «congregaciones». El
Capítulo General nunca hizo una distinción legal clara entre «vicariatos», «provincias» o
«congregaciones», y estos términos aparecen usados en las actas del Capítulo
indiscriminadamente. Si se acepta como rasgos distintivos de una «congregación» el hecho de
auspiciar capítulos provinciales y tener una serie de reglamentos, entonces Polonia y
Bohemia, por lo menos, estuvieron muy cerca de ser «Congregación».

La Congregación polaca nació en 1580 en una convención de abades en Wegrowitz, bajo la
presidencia de Edmundo de la Croix, representante del abad general Nicolás Boucherat I. El
resultado de esa sesión fue un conjunto de normas publicadas en Cracovia en 1581 bajo el
título de Statuta Reformationis. Eran estatutos para una reforma religiosa, que no tenían
ningún propósito de constituir la trabazón legal para formar una organización autónoma. Sin
embargo, el Capítulo General de 1605 autorizó la realización de capítulos provinciales que se
reunían con cierta regularidad. Con el tiempo, esta Congregación contó con quince abadías y
cinco cenobios de monjas.

No se puede dar una fecha exacta para fijar el origen del «vicariato» o «congregación» de
Bohemia, pero en las crónicas del Capítulo General de 1613 figura en la lista, conjuntamente
con Austria y otras organizaciones similares. Tres años después, se realizó en Praga un
capítulo provincial bohemio, en presencia del abad general Nicolás Boucherat II, que
promulgó una serie de reglamentos y decidió reunirse cada cuatro años. La Guerra de los
treinta años hizo inútiles tales disposiciones, pero cerca de una docena de abadías en Bohemia
y Moravia continuaron con vida hasta la era napoleónica.

Las crónicas del Capítulo General de 1613, 1618, 1623 y 1628 tratan de un «vicariato
irlandés», pero las condiciones imperantes en Irlanda hicieron imposible cualquier tipo de
vida monástica organizada. No obstante, algunos vestigios de vida cisterciense sobrevivieron
realmente. El «vicario», al que se referían dichos documentos, era Pablo Ragett, abad titular
de la Abadía de Saint Mary en Dublín, quien en realidad pasó sus días en el exilio en Francia,
donde murió en 1633. Le sucedió Lucas Archer, que reunió algunos novicios, se trasladó a
Holy Cross y asumió el título de abad hasta el año 1637. Mientras tanto, un cierto número de
monjes refugiados recibían educación, ya sea en Francia o en España, preparándose para
retornar a Irlanda tan pronto como les fuera posible.

Cuando subió al trono el rey Carlos I de Inglaterra, en 1625, se abrigaron muchas esperanzas
de cambiar radicalmente la situación de los católicos en Irlanda. Previniendo una mayor
flexibilidad, Urbano VIII autorizó en 1626 la formación de la «Congrecación irlandesa de San
Malaquías y San Bernardo». La Congregación debía ser fiel a Cister, pero podía celebrar
capítulos nacionales cada cinco años bajo un «presidente» elegido. En el mismo año y bajo
una atmósfera todavía más optimista, la Congregación romana para la Propagación de la Fe
animaba a los monjes irlandeses a iniciar litigios para recobrar propiedades monásticas
confiscadas por la Corona. Estas esperanzas carecían de fundamento. Únicamente en 1630, en
vísperas de la gran guerra civil, los cistercienses irlandeses tuvieron en realidad su primer y
último «capítulo nacional», eligiendo como «presidente» a Patricio Plunkett, el nuevo abad de
Saint Mary. Las actas del capítulo fueron aprobadas por la Santa Sede en 1639, y Plunkett
consiguió reunir algunos monjes en Dublin. La vida monástica también se reanudó en otras
localidades de Irlanda. La sangrienta invasión a la isla ordenada por Cromwell en 1650
terminó con la existencia precaria de los cistercienses irlandeses, y no existen crónicas
posteriores indicando que la Congregación haya sobrevivido.

La Congregación de Feuillant merece un lugar de honor en la historia cisterciense. Su
fundador fue Juan de la Barrière (1544-1600), un noble del sur de Francia. En 1562, siendo un
joven de 18 años, fue nombrado abad comendatario de Feuillant, una abadía cisterciense cerca
de Toulouse, que subsistía en un estado de total decadencia moral. El joven no visitó en
absoluto la decadente abadía durante varios años. No obstante, siendo estudiante en la
Universidad de París, experimentó una conversión espiritual, y en 1573 se unió a la Orden
cisterciense para convertirse en padre y reformador de sus relajados monjes. Después de
algunos intentos fallidos, echó fuera a la mayoría de los miembros de la comunidad reticente,
e inició en 1577 una vida de extraordinaria austeridad. Su ejemplo heroico atrajo a tantos
novicios a Feuillant, que se hicieron necesarias nuevas fundaciones.

Su éxito promovió una amplia publicidad y el movimiento encontró un eco entusiasta en
Roma, donde en 1586 Sixto V se refirió a los fulienses en términos harto elogiosos. Al año
siguiente, se hizo una fundación en Roma mismo bajo los auspicios papales, y el rey Enrique
IV de Francia los invitó a trasladarse a París. Alrededor de sesenta monjes, conducidos por
Bernardo de Montgaillard, comenzaron a pie una procesión que duraría un mes, desde
Feuillant a la capital de Francia, donde se instalaron en un monasterio erigido para ellos: por
el mismo rey.

La gran notoriedad de los fulienses y su ruptura con muchas tradiciones cistercienses fueron
seguidas con aprehensión por Cister. En 1596, una bula papal ordenó al abad general que
dejara de intervenir en la reforma. A partir de este momento, la Congregación de Feuillant
vivió y funcionó como orden independiente, aunque continuaron llamándose «Congregación
de Nuestra Señora de Feuillant de la Orden cisterciense». Su nueva relación con la Orden
madre está reflejada con toda claridad en el estatuto del Capítulo General cisterciense de
1605, que exigía un segundo noviciado a todos los fulienses que desearan volver al viejo
redil.

Los fulienses estaban rigurosamente centralizados bajo un general elegido y capítulos
generales trienales. Los abades de las casas también eran elegidos por períodos de tres años.
En 1630, se dividieron en dos ramas autónomas por causas políticas. Unas veinticuatro
abadías en Francia retuvieron el nombre original, mientras un número aun mayor de casas
italianas tomaban el nombre de «Bernardos Reformados».

Animado por el espíritu de la Contrarreforma, el movimiento fuliense puso en práctica una
firme restauración de las observancias monásticas más estrictas. Los monjes iban descalzos y
con la cabeza descubierta; dormían sobre tablones y usaban piedras como almohadas; su dieta
se limitaba normalmente a pan, agua y verdura. Durante la cuaresma vivían sólo de pan y
agua. No tenían muebles y colocaban los platos sobre el piso desnudo, comiendo arrodillados.
Realizaban trabajos manuales extenuantes, aunque, dado que preferían establecerse en
ciudades, los monjes ofrecían sus servicios al clero local, como predicadores.

En el Capítulo General fuliense de 1592, que tuvo lugar en Roma, comenzó a manifestarse la
disensión interna. Depusieron a Juan de la Barrière y eligieron a un nuevo general. Hacia
1595, se había relajado considerablemente la rígida austeridad. La nueva dieta permitía
huevos, pescado, derivados de la leche, aceite y vino, y se autorizaba a los monjes a usar
sandalias y dormir sobre colchones. A pesar de esas mitigaciones, los fulienses mantuvieron
durante todo el siglo XVII un alto grado de ascetismo y, especialmente en Italia, salieron de
sus filas buen número de eruditos y autores eminentes, incluyendo al Cardenal Juan Bona,
liturgista, y al obispo Carlos José Morozzo, historiador. Durante el siglo XVIII, la

Congregación perdió mucho de su primitiva vitalidad. Hacia el fin del Antiguo Régimen, los
fulienses contaban todavía con veinticuatro casas, pero el total de sus miembros se había
reducido a ciento sesenta y dos monjes. La Revolución la suprimió como hizo con todas las
otras órdenes. El monasterio parisino vacío se convirtió en el cuartel general del célebre Club
Feuillant. En Italia, el fin sobrevino en 1802, bajo la presión del gobierno napoleónico.
Algunos años después, los fulienses italianos que quedaban se unieron a la Congregación
Romana de los cistercienses.

El primer superior de la casa fuliense en París, Bernardo de Montgaillard (1562-1628),
apodado «el pequeño fuliense» fue un ardiente defensor de la Liga Católica, y no se pudo
adaptar a la ascensión al poder de un ex-hugonote, Enrique IV. En 1590, se exilió a los Países
Bajos dominados por España, donde fue bien acogido. Con la ayuda material de su admirador,
el archiduque Alberto de Habsburgo, el «Piadoso», fue instalado en 1605 como abad de
Orval, en Luxemburgo, contra la voluntad manifiesta de los monjes. A pesar de esto, pudo
devolver a la antigua abadía su esplendor original, preparando de esta forma el camino para la
fusión de Orval con la Estricta Observancia.

Los fulienses no hicieron ningún esfuerzo por dotar a su Congregación de una rama femenina.
Siguiendo su propia iniciativa, Margarita de Polestron († 1598) fundó un convento de monjas
en Tolouse, y en 1622, debido a la insistencia de la reina Ana de Austria, se estableció otro
cenobio en París. Se las conocía como «las fulienses» (feuillantines).

Hacia fines del siglo XVI. Nicolás Boucherat I (1571-1584). restaurando controles firmes y un estricto ascetismo. había . las fuerzas reprimidas de la reforma católica se desataron en toda la nación con una intensidad inusitada. ocupó gran parte de su tiempo en visitas regulares e inspiró otra serie de normas. Por ese entonces. un joven clérigo de noble cuna italiana. menos en Francia. Los cistercienses franceses no se quedaron atrás respecto de las otras órdenes monásticas en la búsqueda de una autoreforma efectiva. la sede abacial de Cister fue ocupada sucesivamente por cuatro prelados eminentes. Por último. como si la nación quisiera recuperar el tiempo perdido. El fracaso de una revitalización significativa no se debe a falta de buenas intenciones o esfuerzos sinceros. inspiradas con frecuencia por sus hermanos extranjeros. sino a las caóticas condiciones políticas y religiosas por las que atravesaba Francia. Por razones de conveniencia. sino que surgió espontáneamente de un grupo de monjes jóvenes. bajo la sabia dirección del santo abad Denis Largentier (1596-1624). se desataron las fuerzas reformistas. participante del Concilio de Trento y posteriormente cardenal (1568).La guerra de las Observancias La organización de congregaciones respondió tanto a necesidades administrativas como al deseo de una recuperación moral efectiva. Por suerte. Sin embargo. dictó un decreto de reforma general inspirado en el espíritu tridentino. Entonces. de la filiación de Claraval. que no escatimaron esfuerzos cuando se exigía acción resuelta en beneficio de la reforma. Pero las comunidades francesas tenían tanta necesidad de una reforma como sus hermanos de otras naciones. que estaban impacientes ante la lentitud burocrática de la administración central de Cister y que tuvieron la fortuna de encontrar un protector benévolo en la persona del Abad de Claraval. donde hizo su noviciado y luego su profesión monástica en 1603. y abad regular por lo tanto. Edmundo de la Croix (1585-1604). En 1570. casa cisterciense en la Champagne. jerónimo de la Souchiére (1564-1571). fue nombrado por gracia del rey Enrique IV abad comendador de La Charmoye. Esta gran abadía. por lo que el Capítulo General de 1605 volvió al proyecto más modesto de 1584. a menos que él mismo fuera cisterciense. incorporadas dentro de los estatutos del Capítulo General de 1584. Las órdenes religiosas. otra figura activa de Trento. mientras que la guerra civil incesante y las refriegas religiosas sembraban la destrucción material por doquier. Casi todas las abadías francesas cayeron en el siglo XVI bajo el régimen comendatario. previamente abad de Claraval. pero un movimiento de magnitud nacional no podía comenzar hasta que se hubiera restaurado la paz bajo el enérgico y astuto Enrique IV (1589- 1610). compuso un verdadero código de reformas cistercienses que fue presentado al Capítulo General de 1601. En consecuencia. al presentarse circunstancias más prometedoras bajo Nicolás Boucherat II (1605-1625). Este joven piadoso se sintió profundamente responsable de la abadía desolada. todavía no era el tiempo propicio para la ejecución de un proyecto tan ambicioso. Comprendió muy pronto que no podía iniciar ninguna reforma. saqueada durante las guerras civiles. se señala el año 1598 como el comienzo de la estricta Observancia. El movimiento no fue la resultante de una iniciativa oficial. Octavio Arnolfini. se retiró a Claraval. consejero principal de sus antecesores. que a la sazón contaba sólo diecinueve años. pasaron por una renovación integral. dando origen a la Estricta Observancia. El éxito espectacular de los fulienses demuestra con toda elocuencia la fuerza de recuperación a un nivel local y limitado. todos esos movimientos estaban bien encaminados en los países de Europa donde sobrevivían los cistercienses.

de san Benito fuera observada sin ninguna dispensa. como contribución propia a la causa. Durante los tres años siguientes. instaló priores con mentalidad reformista en varias casas afiliadas a Claraval. se mudó como abad regular a Châtillon. antes que abandonar nuestra resolución». que le confió el cuidado de otra abadía. no hizo ninguna presión para introducir la abstinencia perpetua en Claraval hasta 1615. no podía correr el riesgo de dar la impresión de que. … estamos determinados a cargar con la Cruz de Cristo y con cualquier tribulación. El Abad Nicolás Boucherat II. Por eso. El prior. en lugar de la abstinencia perpetua durante todo el año. firmada por un número impresionante de Abstinentes en 1622. En la lejana Bretaña. después de repetidas súplicas. hasta Pascua. y estaba en franco antagonismo con los Abstinentes. Largentier hizo una visita regular a La Charmoye en 1605. que estaba de acuerdo sobre el particular con Largentier. Bernardo Carpentier. El Abad de Claraval debía proceder con cautela si quería que el movimiento tuviera éxito. el pequeño grupo de jóvenes cistercienses fueron conocidos bien pronto como «abstinentes». Teniendo en cuenta el tradicional antagonismo de Claraval frente a Cister. tales como Cheminon y Longpont. se niegan a aceptar nuestras propuestas. Châtillon. En 1606. en lugar de otorgar un apoyo sin reservas. Claraval estaba llevando a cabo una empresa separatista. lo decidió por libre elección de los monjes. pero la convención estaba preocupada sobre todo por preservar una disciplina uniforme. los abades de Cister y Claraval decidieron llevar a la práctica la abstinencia perpetua. el Capítulo propuso una solución de compromiso: la Orden completa abrazaría la reforma con toda su austeridad. admitía la abstinencia de carne sólo desde la fiesta de la Exaltación de la Cruz (14 de septiembre). En La Charmoye. aseguró de buena gana su aprobación. pero en 1608. convirtió el desolado monasterio en una floreciente escuela de estricto ascetismo. La propuesta difícilmente podría agradar a los indolentes e indiferentes. por el cual renovaban su profesión monástica y expresaban su determinación inflexible de instar a una reforma. endureciendo . sujeta a la decisión del Capítulo General convocado para 1618. se unió a la reforma otra hija de Claraval. Cerraban este curioso pacto con una velada condición: «… si nuestros superiores. cuya finalidad precisa era conseguir que la Regla . La referencia a practicar la Regla sin ninguna dispensa reanudar la abstinencia perpetua de carne. Su resolución fue objeto de otra declaración. Arnolfini gobernó ambas casas. Prières. la abstinencia ya había sido introducida en otras ocho comunidades y la nueva disciplina requería obviamente alguna forma de sanción oficial. pero con más energía y ambición: Étienne Maugier. mientras que ellos mismos consideraban al resto de la Orden como los «ancianos». le sucedió otro monje joven con idéntico celo reformista. El Capítulo elogió la reforma en cálidos términos. pero. Por esta razón. Por esta razón. había llegado a considerarse como rasgo distintivo de las comunidades reformadas. y cuando cedió ante las exigencias de sus jóvenes admiradores.sobrevivido a las décadas de destrucción sin daños materiales. costumbre que. Los tres firmaron un documento. Quedó tan complacido con el trabajo de Arnolfini. por entonces. una vez más. y seguía siendo una escuela auténtica de espiritualidad cisterciense. Arnolfini y Maugier encontraron a un tal Abraham Largentier. en el Colegio de San Bernardo en París. sobrino del Abad de Claraval. Denis Largentier comprendía y compartía plenamente los ideales de esta nueva generación y. escrupuloso de retener dos beneficios. Protegidos por defensores poderosos. Por ese entonces.

segregación. cualquier medida que fuera promulgada en esta materia… debía ser reconocida como nula o sin efecto». al cardenal Francisco de La Rochefoucald. cluniacenses y cistercienses franceses. autorizada para reunir capítulos por separado y mantener noviciados comunes propios. El Abad General fue todavía más lejos al estimular a los Abstinentes a organizar entre ellos una convención donde podrían legislar como mejor consideraran. ni los Abstinentes a comunidades no reformadas. sino que recabaron el permiso de Boucherat para reunir capítulos anuales. cisma y separación. La Rochefoucald publicó siguiendo sus consejos. formaría una congregación autónoma de reforma. Más aún. También pidieron que ningún monje «Anciano» fuera transferido a casas reformadas. que no puede ser sancionada por ningún medio legítimo. Como demostración de su buena voluntad permitió que los Abstinentes formaran un vicariato diferente. y todas las demás (reglamentaciones) fielmente seguidas desde épocas antiguas por sus predecesores». benedictinos. sin duda alguna. en la medida en que no ponga en peligro la caridad o el bienestar e interés básico de la Orden.su propósito de no negociar: «… observancia integral de la Santa Regla. Gregorio XV nombró en 1622. Para promover la reforma de los agustinos. pidiendo el nombramiento de un visitador apostólico investido con amplios poderes. Se confiaba a Maugier y Arnolfini la organización concreta de la nueva congregación de «Estricta Observancia». efectiva abstinencia perpetua de carne y del uso de vestidos de lino. Maugier y otros nueve superiores reformados no sólo estuvieron de acuerdo sobre decisiones disciplinares. Las congregaciones reformistas ya habían destruido la férrea unidad de la Orden en otros países. los padres capitulares denunciaron abiertamente y rechazaron la orden del visitador considerándola «conducente a la división. el mismo Capítulo se retractó en materia de abstinencia y permitió a los reformadores continuar con esa práctica. ¡Un tal cisma no podía ser permitido en Francia! En un arrebato de indignación. con todas sus casas afiliadas en Francia. Tan revolucionario documento estalló como una bomba en medio del Capítulo General que había sido convocado para una nueva sesión en mayo de 1623. conocido por su piedad y celo reformista. miembro destacado de la jerarquía francesa. a comienzos de 1623 una serie inesperada de «artículos» de reforma. que quedaban sujetas a la aprobación final . Boucherat aseguró privadamente al Cardenal que seguiría apoyando a los Abstinentes y alentaría su causa. Con la única excepción del derecho celosamente defendido de nombrar priores conventuales. Boucherat accedió gustoso a todas las peticiones. y en seguida nombró a Maugier como el nuevo vicario de todas las casas reformadas. elegir priores en casas sometidas a abades comendatarios. como visitador apostólico y por el término de seis años. donde todas las nuevas vocaciones serían adiestradas en la abstinencia perpetua. Por otro lado. es decir. fidelidad a lo establecido en las leyes de ayuno y silencio. la «devota» corte de Luis XIII (1610- 1643) decidió facilitar la coordinación de los esfuerzos. Teniendo en cuenta que el problema de la renovación en el seno de la Orden cisterciense estaba duplicado también en otras órdenes monásticas. Dicha convención tuvo lugar en 1624 en la abadía reformada de Vaux-de-Cernay. cerca de Versalles. mantener noviciados separados y nombrar sus propios padres visitadores. El atareado cardenal cayó de inmediato bajo la influencia de Étienne Maugier y sus intransigentes compañeros y. Claraval. Por consiguiente.

pero en realidad demostró ser un hombre de acción y voluntad imperiosa que estaba muy versado en leyes y manejaba la pluma como un formidable panfletista. Por su profesión monástica. que fuera una maniobra de los Abstinentes. Tanto en Cister como en Claraval las elecciones se realizaron en una atmósfera caldeada en exceso. y el nuevo Abad expulsó a los Abstinentes de su abadía. debería haber sido un contemplativo. el desarrollo poco espectacular de la misma despertó la impaciencia de muchos monjes jóvenes de la segunda generación reformada. A fines de 1624. pero su desarrollo futuro no quedaba en manera alguna obstaculizado. la Estricta Observancia ya contaba catorce monasterios y el Capítulo General del mismo año aprobaba los términos de las disposiciones adoptadas entre Boucherat y Maugier en 1624. que se mantuvo durante medio . La coincidencia de varios hechos trágicos entre 1624 y 1625 dio a Maugier la impresión de que su novel Estricta Observancia estaba en peligro. Pero. que movilizaron a sus influyentes amigos en Roma y París. El liderazgo recayó gradualmente en Juan Jouaud. No obstante.del próximo Capítulo General. Si Maugier hubiera quedado satisfecho con estas generosas concesiones. Boucherat lo otorgaba a un vicariato. Debido a estas circunstancias. Nivelle volvió a nombrar a Maugier su vicario para los Abstinentes. En Cister. murió Denis Largentier durante una visita a Orval. asimismo en la primavera de 1625. no se caracterizaba precisamente por ser un reformista entusiasta. por desgracia. esto no fue lo que aconteció. En 1628. pero no es imposible. expiraba el nombramiento de La Rochefoucauld como visitador. La reforma perdió a Claraval para siempre. en forma aún más intensa que la sentida anteriormente por Maugier. Con todo. La desaparición casi simultánea de esos dos baluartes de la reforma debilitó sin duda alguna la posición de los Abstinentes. pero ocurrieron desengaños aún mayores. en 1631. y se había convertido en un íntimo del círculo de consejeros de Richelieu en materia de reforma religiosa. la reforma podría haberse expandido en forma pacífica sobre una base espontánea. y Boucherat murió. y el victorioso Pedro Nivelle. A pesar de la abierta intervención de La Rochefoucauld a su favor. dejando así el futuro de la Estricta Observancia en manos de sus propios conductores. lo que La Rochefoucald pedía para una congregación autónoma. y el General no puso ningún obstáculo para la difusión posterior del movimiento. como alguno de sus contemporáneos sospecharon. En 1628. Todo esto constituyó el trasfondo del inesperado nuevo nombramiento de La Rochefoucauld como visitador de los cistercienses por otros tres años. De esta forma. quien se convirtió en abad de Prières a la edad de 29 años. hay una cosa cierta: una serie de hechos dramáticos se precipitó en rápida sucesión. Después de numerosas consultas con los líderes Abstinentes. Por supuesto la diferencia notable radicaba en que el vicariato abstinente debía funcionar bajo la autoridad del General. Por su propia voluntad. el Cardenal publicó en el verano de 1634 su nuevo decreto titulado: «Proyecto de una sentencia para el restablecimiento de la observancia regular en la Orden de Cister». la Estricta Observancia perdió parte de su impulso inicial. Claudio Largentier. Maugier compitió por la sucesión con el sobrino del Abad fallecido. pero nada más. Maugier perdió. Son inciertas las circunstancias que rodearon la reaparición del anciano Cardenal. El joven abad había hecho influyentes amistades durante sus años de estudio en París. la intervención del Cardenal encontró idéntico rechazo. a fines de 1632. y un capítulo embarazoso de la historia de la Orden habría quedado sin escribir. aunque era un hombre erudito y de amplia experiencia administrativa. En Claraval. La magnitud de los cambios que introducía el documento produjo en la Orden un tumulto sin precedentes.

sin embargo. Su amigo de toda la vida. albergando una población estimada en cuatrocientos monjes. Desde este momento en adelante. de salud bastante precaria. que apuntaban a la reorganización total de la administración de la Orden bajo el control exclusivo de la Estricta Observancia. a menos que la «Sentencia» fuera revocada. Las casas de los «Ancianos» tenían prohibido recibir novicios. Aun así. la actitud de la Curia era simplemente un síntoma del empeoramiento de las relaciones entre París y Roma.siglo. Sin embargo. el número de casas bajo la Estricta Observancia se duplicó de quince a treinta. En todas partes se tomaron medidas semejantes. se ejerció incluso presión militar. Maugier fue nombrado nuevamente Vicario para los reformados. Como en una última jugada desesperada. Nivelle y los protoabades hicieron oír su protesta inmediatamente en la corte papal y apelaron a Luis XIII. dimitió cortésmente. Maugier no había de disfrutar de su victoria por mucho tiempo. convirtiendo la institución en el cuartel general de la reforma. y el 19 de noviembre de 1635. éste no cumplió con lo estipulado en el pacto. amenazaron con separarse. le sucedió hasta que falleció en 1641. No obstante. en especial la poderosa Congregación de Alemania Superior. en ese momento los Abstinentes eran firmes en sus posiciones. Todavía fue más humillante. un precio muy alto: sería el Abad General de la Orden cisterciense. y sólo el limitado número de monjes abstinentes puso freno al celo de Maugier. envenenadas por el . y que llegó a veces hasta la violencia física. Juan Jouaud dirigió el destino de los Abstinentes: Hay un punto. Sin embargo. un simulacro de elección otorgaba el título abacial de Cister a Richelieu. y en 1637. algunas abadías cistercienses. y comenzó con toda seriedad la eficaz propagación de la Estricta Observancia. Juan Jouaud ingresó en el grupo de sus secretarios y comenzó a hacer efectiva la «sentencia» de La Rochefoucauld con mucho más vigor del que el viejo cardenal hubiera sido capaz de emplear. El gran Ministro ofreció su ayuda y protección. Tan pronto como se conoció el incidente en el exterior. formalmente deficiente. hasta la muerte de Richelieu acaecida en 1642. sin cuartel en las palabras. Debido a que la validez de su elección era muy dudosa por cierto número de razones. En algunos casos de resistencia. La más revolucionaria de las drásticas medidas fue la suspensión de las jurisdicciones del Abad General y del Capítulo General. La Rochefoucauld entró en el Colegio parisino de San Bernardo con escolta militar. se instaló allí una nueva comunidad Abstinente. Octavio Arnolfini. mientras la Estricta Observancia estaba autorizada a tomar posesión de todo monasterio que estuviera en condiciones de ser reformado. tales como Barbery o Igny. ostentando diversos títulos. La autoridad ejecutiva debía ser ejercida por un Vicario general de la reforma. fue repudiada por la mayoría de las congregaciones extranjeras. y en 1635. que recibió en compensación el obispado de Luçon. que empañó el generalato cisterciense de Richelieu. por la cual debían pagar. Nivelle. Nunca se curaron completamente las heridas producidas por esta guerra. hasta que la Estricta Observancia fuera suficientemente poderosa como para lograr un control efectivo de Cister y las demás abadías principales de la Orden. El cuerpo del texto de la sentencia de La Rochefoucauld consiste en treinta párrafos. que la Santa Sede rechazara constantemente otorgarle las dispensas necesarias para la validez canónica de su elección. Muchas de las abadías recientemente conquistadas preferían someterse pacíficamente antes que luchar. Nivelle y sus colegas se dirigieron al Cardenal Richelieu en busca de ayuda. Murió prematuramente en el Colegio de San Bernardo en 1637. Los «Ancianos» fueron arrojados de Cister. sin embargo. y expulsó al preboste y a su plana mayor.

que se prolongó por una década. perteneciente a una notable familia burguesa de Dijon. se llevó a cabo una nueva elección en Cister rodeada de todas las formalidades requeridas el 10 de mayo. En las décadas siguientes. en medio de la airada protesta de los Abstinentes. Apoyándose en la validez de la tan discutida «Sentencia». fechado el 5 de abril de 1645. esto es. El resultado final fue la decisión del Consejo real. Por lo tanto. Richelieu estaba luchando con la muerte cuando algunos de los expulsados de Cister comenzaron a converger hacia la abadía. pero en la disputa las causas reales se vieron muy oscurecidas por los manejos de la diplomacia internacional y la aparición del jansenismo. los miembros de la Común Observancia no podían ser elegidos abades. El pleito. Mientras Richelieu vivió. Fue este mismo Rancati el que obtuvo un breve de Urbano VIII a fines de 1635 condenando el secuestro del Colegio Parisiense y declarando nulas y carentes de validez todas las medidas de La Rochefoucauld que privaban a Cister de sus añejos privilegios. sin discutir la validez de la «Sentencia» de La Rochefoucauld. teólogo y consejero papal muy admirado. Acusando el golpe. abad de Santa Croce y procurador general. La tumultuosa escena distaba mucho de ser una elección legítima. la idea de una Congregación reformada autónoma bajo la autoridad nominal de Vaussin. alegando que. Enrique II de Borbón. veintiún Ancianos. pero después de su muerte el descubrimiento del documento levantó mucho la moral de la alicaída Común Observancia. los «Ancianos» – oficialmente la «Común Observancia» –. Hilario Rancati (1594-1663). siguió una rápida aprobación real y papal. La posición de éstos mejoró notablemente en Roma por intercesión de un cisterciense italiano de gran influencia. abad de Claraval. y exigió la inmediata puesta en práctica de las reglamentaciones de La Rochefoucauld. mientras los dieciséis Abstinentes se lo otorgaban a Jouaud. pero habían acertado en la persona. Por el otro lado. Príncipe de Condé. sino también el protegido del gobernador de Borgoña. se entablaron reclamaciones legales en extremo complicadas. de acuerdo con la «Sentencia» de La Rochefoucauld y las reglamentaciones de Richelieu. Esta nueva situación era más controlable para Jouaud. este breve ni siquiera pudo ser mencionado. la influencia de Rancati quedaba considerablemente eclipsada. no sólo era un monje de gran talento. eligieron como nuevo abad a Claudio Vaussin (1608-1670). Inocencio X (1644-1655). las observancias cistercienses en pugna continuaron explotando este conflicto diplomático con pragmática sutileza. que. a la par que el propio Jouaud lograba un puesto prominente en la corte de la Regente. Bajo el nuevo papa. buscó ininterrumpidamente protección y ventajas tácticas invocando principios de nacionalismo galo y rechazando terminantemente cualquier intento de mediación papal. se dirigían por comodidad a Roma alegando ser fieles defensores de los derechos papales contra la intrusión secular en asuntos esencialmente religiosos. la Estricta Observancia consideró por un instante la posibilidad de aceptar un compromiso. Tan pronto como se supo la muerte del Cardenal. pero terminó por prevalecer el empuje de Jouaud. durante las cuales Vaussin ocupó inteligentemente un segundo plano. llegó hasta el Parlamento de París. Vaussin recibió el voto unánime de treinta y siete miembros de su observancia. Jouaud. El cerebro de la estrategia que concluyó con éxito fue Claudio Largentier. joven monje de treinta y cinco años. restauraba el derecho de los Ancianos en las elecciones abaciales.galicanismo. volvieron más. que contaba con el apoyo incondicional de Rancati en Roma. con la falsa idea de que el apoyo gubernamental podía continuar después de la desaparición de Richelieu. Esta vez le tocó protestar a Juan Jouaud. y el 2 de enero de 1643. la Estricta Observancia desafió la legitimidad de la elección de Vaussin. A la victoria de Vaussin. la reina Ana de . Como consecuencia. Vaussin.

No siendo ya regente y con la salud quebrantada. Convenció a las autoridades de que era más importante preservar la unidad de la Orden y promover una reforma general. La tarea realizada por Vaussin en la Curia (noviembre 1661-marzo 1662) resultó muy satisfactoria. pero autorizó a la Común Observancia a apelar a la Santa Sede para una decisión final. a consecuencia de la muerte de Mazarino. para un monarca que tenía a la vista la expansión francesa hacia el este. Plenamente consciente de la alianza entre Vaussin y sus colegas alemanes. La decisión del Consejo de 18 de junio de 1661. con el advenimiento del nuevo régimen francés. Con el papa Alejandro VII (1655-1667). que el dominio de la Estricta Observancia. Hacia 1664. y consideraba que las demandas radicales de la Estricta Observancia constituían una rebelión contra el Abad General. ella sería igualmente reticente en proceder contra los jansenistas. las casas controladas por los Abstinentes alcanzaban a cincuenta y cinco. y la propagación del movimiento se aceleró bajo presión legal después de esa fecha. prácticamente fuera de combate. Por último. en 1661. Jouaud. mantuvo el veredicto del Parlamento del año anterior. Sólo la Estricta Observancia gozaba del privilegio de recibir novicios y sólo los Abstinentes podían ser elegidos abades. La reina se convirtió en la más decidida protectora de la Estricta Observancia. e invitaba a representantes de ambas observancias a participar en la elaboración de un código cisterciense de aplicación universal. En consecuencia. Pero cambios importantes en el panorama político convencieron bien pronto a Vaussin que. podría todavía ganar la guerra. que tenían considerable poder en Roma. el rey halló políticamente adecuado apoyar la autoridad del General. Fue en estas circunstancias. cuando Vaussin pidió al real Consejo de Estado que le permitiera transferir a Roma esta enconada disputa. el joven rey Luis XIV tomó personalmente las riendas del gobierno. Vaussin trató de neutralizar la ventaja de sus oponentes utilizando la intervención decidida de las grandes abadías de Alemania y Suiza. pero ninguno en París. y la lucha contra el jansenismo le facilitó una posición excelente para negociar en Roma: si el Papa se mostraba reticente en acceder a las demandas de la Estricta Observancia.Austria. de tan larga duración que parecía no tener fin. . Adicto al absolutismo. si bien había perdido una batalla. nombraba una congregación especial en Roma para los asuntos cistercienses. la decisión del Parlamento de París del 3 de julio de 1660 cambió el sentido de las agujas del reloj hacia 1634: era válida la «Sentencia» de La Rochefoucauld. con un total de monjes que se acercaba a los setecientos. miraba con suspicacia cualquier movimiento contra la autoridad establecida. Además. la atmósfera piadosa que rodeaba a la anciana Reina Madre se desvaneció. un nuevo breve papal invalidaba expresamente la Sentenzia de La Rochefoucauld. perdió rápidamente influencia en los asuntos públicos. Luego. se dirigió al Parlamento en búsqueda de consuelo y redactó una serie de envenenados panfletos contra Vaussin y la intervención papal. una gran cantidad de comunidades cistercienses francesas decidieron someterse a la reforma antes de 1660. era muy digna de aliento la actitud amistosa de las grandes abadías romanas. y se ordenaba su ejecución. Como hacía tiempo que se esperaba este golpe de gracia. pero fue incapaz de impedir que el General defendiera personalmente en Roma la causa de la Común Observancia. para someterla al arbitrio del papa. Por lo tanto. la influencia de Rancati llegó a su grado máximo.

A pesar de todo.El empeoramiento de las relaciones diplomáticas entre Francia y Alejandro VII impidió la aplicación inmediata de los términos del breve. El Colegio de San Bernardo debía ser compartido por ambas Observancias. cuando la abstinencia era total. cuando se levantó Rancé y declaró que la bula era el resultado de la información incorrecta y del fraude. mientras se permitía a la Común Observancia comer carne tres veces por semana. y expresaba sus mejores deseos de un desarrollo más amplio del movimiento. su temperamento. publicada con el único propósito de suprimir la Estricta Observancia. Anticipándose a lo peor. ésta fue la primera aparición de Rancé. como el reverenciado cardenal fuliense Juan Bona. Más importante era la reglamentación relativa a la Estricta Observancia como entidad legal diferente dentro de la Orden. Las casas reformadas debían estar divididas en dos provincias. la bula de reforma cisterciense estaba lista para ser promulgada y únicamente la oposición de la moribunda Ana de Austria pudo dilatarla. asumió en la Curia el papel de un segundo san Bernardo y trató de dar a los cardenales de la congregación especiales lecciones de espiritualidad monástica y de reforma. bajo la supervisión de Cister y del Capítulo General. y la muy esperada bula fue promulgada. Concesión sorprendente otorgada a la Estricta Observancia fue el derecho de designar de entre sus propias filas a diez delegados para el Definitorium. en forma de constitución apostólica. fue muy eficaz para lograr el apoyo de cierto número de personajes importantes. Instintivamente. excepto durante Adviento y Cuaresma. Apenas había terminado la lectura del documento. y Pablo de Gondi. Conocida como la In Suprema por sus palabras iniciales. abad de La Trapa. se aceptaba la transferencia de monjes de una a otra Observancia. comité ejecutivo del Capítulo General. recién reformada. Como nota final de precaución. Sólo en casos excepcionales. aunque había hecho su propia profesión monástica sólo pocos meses antes de partir para Roma. Sin duda alguna lo eligieron por su erudición. pero también por sus vinculaciones aristocráticas. Nadie dudaba de la decisión final del arbitraje romano. salvo en materia de abstinencia. La constitución papal fue promulgada solemnemente en el Capítulo General de 1667. cuya conversión al monaquismo era tan comentada. se reservaba el derecho de iniciar gestiones . piedad y elocuencia. El documento era una interpretación capítulo por capítulo de la Regla de San Benito y prescribía la misma disciplina para ambas observancias. el 19 de abril de 1666. su ostentoso ascetismo y su inflexibilidad no eran los mejores valores para lograr el éxito en Roma. Murió a comienzos del año siguiente. pero en 1664 Vaussin estaba listo para viajar de nuevo a Roma y dar un giro definitivo al litigio de las dos observancias. pero la Estricta Observancia tenía que contentarse con una autonomía limitada. Jouaud se inclinaba a boicotear las negociaciones romanas. abad de Val-Richer y el otro fue Armando-Juan Le Bouthillier de Rancé (1626-1700). Por lo tanto. En aquel borrascoso escenario. A pesar de esto. pero una convención de abades Abstinentes decidió por último enviar a dos de los suyos a defender la Estricta Observancia. su primera sesión después de una reunión sin consecuencias realizada en 1651. sirvió de código de disciplina cisterciense hasta la Revolución Francesa. La Estricta Observancia mantenía la abstinencia perpetua. cardenal de Retz. bajo la supervisión del Capítulo General. A fines de 1665. el papa impuso perpetuo silencio a aquellos que podrían estar siempre inclinados a reabrir las hostilidades. Uno fue Domingo George. El papa elogiaba a los Abstinentes por su celo y disciplina ejemplar. cada una de las cuales bajo un visitador Abstinente.

acaecida en Dijon el 1 de febrero de 1670. La protesta de Rancé estaba firmada por todos los participantes abstinentes del Capítulo. no sólo rechazó la apelación. hombre de aguda inteligencia. pero con una absoluta devoción a sus principios. el Consejo de Estado falló en contra de las. Aunque la muerte de Vaussin pospuso el Capítulo General anunciado para 1670. debía investigar sus cargos. Rancé decidió a fines de 1673 canalizar por otras vías sus motivos de queja. sino que condenó con fuertes palabras la «temeraria» actitud de Rancé. reclamaciones de los Abstinentes.legales posteriores en el caso. familiarizado íntimamente con los asuntos cistercienses. El 19 de abril de 1675. luchando todos contra los métodos usados por Petit para lograr el control de las sesiones. Petit no estaba en condiciones de competir con la influencia de Rancé en la sociedad parisina. más inclinado a aceptar compromisos razonables que a luchar por la victoria total. y le prometía aceptar su veredicto como la voz de Dios. un doctor en derecho canónico. Su muerte. uno de los cuales era el dominio total sobre la Orden. La inevitable intervención de las abadías extranjeras cistercienses transformó el panorama. Los protoabades establecieron una extraña alianza con la Estricta Observancia. En este crítico momento. La muerte de Juan Jouaud en 1673 simplemente complicó más el ya enmarañado ovillo. sino también contra los protoabades. Debido a que la Estricta Observancia no había gozado nunca de mucha simpatía en Roma. La petición fue presentada en Roma por el cardenal de Retz. encabezado por Francisco de Harlay de Champvallon. arzobispo de París. realizó una movilización total entre los numerosos amigos con que contaba en París y Versalles. en medio de sus actividades. Dado que la In Suprema pedía Capítulos trienales. pero nunca se pudo poner en tela de juicio su fidelidad a las genuinas tradiciones cistercienses. se reunió un Capítulo en 1672. Sobre él recayó el papel de campeón en esta larga y enconada disputa. por lo menos en la Común Observancia. Clemente IX (1667-1669). Vaussin pronto se ocupó en dichos preparativos para 1670. y obligaron al rey a cambiar de idea. La muerte de Alejandro VII. Dirigió una elocuente apelación al rey en persona. Los protoabades y los miembros de la Estricta Observancia se retiraron de forma teatral. Fue el más borrascoso jamás registrado en los anales cistercienses. cuya fuerte inclinación a las disputas era ya legendaria. pero su tacto y deferencia hacia los celosos protoabades aseguraron. ofreció a estos últimos la oportunidad de dirigir sus quejas al nuevo papa. fue una gran pérdida a la causa de la paz. fue un carácter combativo. redujo además a seis los diez delegados Abstinentes. y se esperaba un veredicto en favor de la Estricta Observancia. Sin duda alguna. hecho que aun sus adversarios posteriormente reconocieron. y su adhesión al rigor moral era un pobre sustituto para su falta de comprensión de la auténtica espiritualidad cisterciense. Un comité real especialmente formado. una era de armonía y cooperación. sin embargo. que por ese entonces incluían la abortiva sesión del Capítulo General del año anterior. la zona de mayor protesta. sus ejércitos estaban realizando una campaña interminable en Renania. El liderazgo de la Estricta Observancia recayó en Rancé. ocurrida ese mismo año. Al mismo tiempo. El pontífice. En el término de un año se vio complicado. y lanzó una nueva ola de panfletos de amplia circulación. y el Capítulo se disolvió en el mayor desorden. El sucesor de Vaussin fue Juan Petit (1670-1682). Formando una masa compacta en el poderoso Definitorium con sus propios partidarios. aunque . no sólo en la lucha contra los Abstinentes. Fue un hombre de buena voluntad y con sabiduría práctica.

Después que el abad de La Trapa hubo obtenido algunos valiosos breves del nuevo papa para su propia abadía. Las acusaciones y protestas de los Abstinentes parecían proseguir indefinidamente. Después de una década de duro batallar en dos frentes. a comienzos de 1679. no permitiría que la autoridad de Cister quedara debilitada con la formación de una congregación independiente. La nunciatura papal en París tuvo a su cargo las conversaciones exploratorias y. en lugar de buscar la victoria a través de medidas de fuerza logradas de las autoridades. Por último. Es ocioso especular sobre cual hubiera sido la suerte del movimiento sin los denodados esfuerzos para imponerse en Cister. el resultado final hubiera sido más sólido. En ese momento era papa Clemente X (1670-1676). aunque menos espectacular. llegó por fin a la conclusión de que no podía vencer a los protoabades. si la Estricta Observancia hubiera aplicado todos sus recursos materiales. que no había estado previamente involucrado en la guerra de Observancias cistercienses. mientras que los papas eran sólo mortales. un santo asceta. De esta forma. aseguró Petit a la Estricta Observancia que no se oponía en modo alguno a que la reforma fuera introducida en aquellos monasterios donde la mayoría se inclinara por ese cambio. que no podía hacerse otra cosa que dejar completamente de lado este asunto. Los emisarios de los Abstinentes trabajaron diligentemente en Roma durante 1677. A Clemente le sucedió Inocencio XI (1676-1689). lo cual desvanecía por sí mismo cualquier ilusión de los Abstinentes de lograr el éxito en Roma. La situación de la Estricta Observancia no mejoró por razón de acción legal alguna. En 1683. después de seis décadas de incesante lucha. Para evitar la confrontación de 1672. las autoridades se mostraron bien dispuestas y surgió el texto de una nueva bula papal que incorporaba la mayoría de las disposiciones de la notoria «Sentencia» y conducía nuevamente a la Estricta Observancia a los umbrales de la victoria total. Durante la administración de Richelieu. Se vio. Pero las relaciones del papado con Francia habían alcanzado un punto caótico. los líderes Abstinentes elaboraron un código de disciplina reformada basado en su mayor parte en el «Libro de las Definiciones Antiguas» de 1316. cuando la larga y disputada contienda llegaba a su fin. este resultó ser un instrumento que mantuvo . y el asunto fue abandonado. el mismo Emilio Altieri que había servido durante años al frente de la Congregación romana de asuntos cistercienses. Sin embargo. los resultados ya no fueron un secreto: aunque el rey simpatizara con la reforma. con toda claridad. aunque se reservaba el de presidirlas. Tales reuniones tenían autoridad para nombrar a los visitadores Abstinentes. En ese momento. El acuerdo alcanzado entre Petit y la Reforma recuerda en mucho al pacto de 1624 negociado entre Nicolás Boucherat y fitienne Maugier. Petit negoció un pacto razonable con los Abstinentes: les aseguró independencia efectiva en la administración de sus propias casas. no es arriesgado aventurar que. se iba volviendo lentamente al punto de partida.les permitía dirigirse a Roma si deseaban continuar el litigio. sin hacer antes las paces con la Estricta Observancia. y otorgó a los abades reformados el derecho de celebrar reuniones anuales. la Estricta Observancia estaba ya en proceso de disolución. intelectuales y espirituales para lograr una penetración pacífica de la Orden. y la curia no se atrevió a publicar el documento sin consultar previamente con Luis XIV. era inminente la muy diferida sesión del Capítulo General. sino porque Petit comprendió el problema en forma distinta. la Estricta Observancia decidió un último intento para resucitar la «Sentencia» de La Rochefoucauld. por entonces sesenta. pero que tenía gran estima por Rancé y el éxito tan propagado de su monasterio. Por una ironía del destino. El factor decisivo en las filas de la reforma fue principalmente la personalidad de Rancé. a la vez que cualquier problema de otra naturaleza debía ser dirigido a una delegación de abades reformados.

esa antigua abadía cambió su nombre por Val-Saint-Lieu. no concurrió más ni a las sesiones del Capítulo General ni a las asambleas especiales de la Estricta Observancia. y adoptó en 1674 los reglamentos de dicha abadía. En los años que siguieron. Después de 1667. pero Rancé sustituyó la maravillosa vibración del espíritu contemplativo de san Bernardo por la lobreguez del rigorismo de su época.notablemente la uniformidad. sólo Orval y sus tres casas afiliadas dieron entrada al jansenismo. Por una situación similar pasó Tamié. Rancé creía que el monaquismo era básicamente una forma de vida penitencial. En cierta forma. La Trapa reflejó el desarrollo espiritual de su reformador y el ascetismo exagerado de la Francia del siglo XVII. cuando experimentó una «segunda conversión». su actividad más apropiada era lamentar sus pecados. y rechazó constantemente cualquier intento de incorporar su abadía a la misma línea de otras comunidades reformadas. había resurgido en La Trapa el espíritu heroico de los primeros cistercienses. Sus propios reglamentos para La Trapa fueron mucho más allá de las medidas de los Abstinentes en severidad. La misión fundamental del abad era excogitar para sus monjes todo tipo de humillaciones. aun a costa de su salud. La Trapa dio en 1705 nueva vida y reformó la abadía italiana de Buonsolazzo. era un joven de sólo veinte años. En 1656. A pesar de que la Estricta Observancia quedó hasta la Revolución Francesa como una institución principalmente gala. El único discípulo incondicional de Rancé entre los cistercienses fue Carlos de Bentzeradt. abad de Orval. Orval consiguió imponer el nuevo estilo de vida en las comunidades de Conques (1697). no sólo la carne. a pesar de lo cual Sept-Fons desarrolló igualmente una versión distinta de la disciplina Abstinense. quien envió a sus monjes para su formación en La Trapa. Aunque Rancé gozó de la amistad de varios jansenistas. la Estricta Observancia perdió . que actuaba bajo la inspiración de Rancé. Como sucedió en todo el mundo monástico de Francia durante el siglo XVIII. Düsselthal (1701) y Beaupré (1710). El último paso en su desarrollo fue la adquisición y reforma por Sept-Fons de Val-des-Choux en 1761. debe señalarse que las características más notables de su reforma de La Trapa eran novedades en la historia de Cister. No se les permitía sentir satisfacción alguna por sus trabajos y ejercicios. hasta que fue discutido por Rancé y sus discípulos. Bajo la nueva administración. donde la Estricta Observancia fue introducida en 1677 por el abad Juan Antonio de la Forest de Somont. e insistió en su derecho de formar la espiritualidad de su comunidad de cualquier forma que encontrara apropiada. sino también pescado. Rancé y sus seguidores multiplicaron el tiempo ocupado en oraciones. cuando recibió la abadía como merced real. se las arregló para evitar el verse involucrado en él. condenados a pasar el resto de sus vidas sufriendo castigos severos. La introducción de la reforma en Sept-Fons. dieron un nuevo énfasis al silencio y desterraron de su mesa. De todas las casas cistercienses. De acuerdo con esta concepción. A su vez. No sin alguna vacilación. anteriormente Caulite (congregación contemplativa independiente). se decidió a ser monje y completó su noviciado en Claraval. otro centro renombrado de renovación fue tarea de Eustaquio de Beaufort (1636-1707). En lugar de dar nueva vida a las tradiciones cistercienses genuinas. sintió mucho la influencia de Rancé. los monasterios una especie de prisiones y sus habitantes criminales. A pesar de que son innegables el celo y la piedad de Rancé. y estimularlos que practicaran la austeridad. pero apenas se había unido a la Estricta Observancia en 1664. huevos y manteca. se disponía la disciplina de la casa. que a su vez introdujo la misma observancia en Casamari en 1717. volvieron al trabajo duro. el menú y el trabajo diario.

La Estricta Observancia incorporó durante el siglo XVII cinco conventos de monjas cistercienses (Maubuisson. comunidades muy pobladas. porque algunas comunidades pequeñas cambiaron sus afiliaciones entre las dos observancias varias veces. En la cumbre de su crecimiento. hasta el último momento. la Estricta Observancia incluyó sesenta y cinco casas. Es problemático dar un número definitivo de abadías pertenecientes a la Estricta Observancia. . Sainte-Catherine d’Angers). Thorigny. sumadas a los cinco cenobos de monjas.mucho de su fervor original. Argensolles. de ejemplar disciplina. LieuDieu. mientras que el convento de Les Clairets fue reformado bajo la tutela de La Trapa. aunque La Trapa y Sept-Fons fueron.

se convirtió nuevamente en un lugar prometedor para volver a establecer cuatro abadías en el transcurso de pocas décadas. Aulne gozaba de gran prosperidad y hacia fin de siglo contaba con alrededor de ochenta sacerdotes. Waldsassen. Les Dunes. cobraron vida y fueron repoblados por una nueva generación de pioneros cistercienses. Fue la era del Barroco. ostentando entre muchos otros. El celo de los cistercienses polacos dio por resultado fundaciones completamente nuevas en Lituania. que incluía conciertos y representaciones realizadas por los mismos en el teatro de la abadía. caracterizada por una apasionada búsqueda de gloria. abadía que se convertiría en el gran centro de renovación cisterciense. lo más apreciado por el irreverente inglés. La exquisita comida. La populosa Welehard. Después de varios intentos sin éxito Heinrichau. poco después. los títulos de «Excelencia» y «Defensor de las Fronteras». en cierto número de casos. Silesia. un convento de monjas. sede actualmente del seminario diocesano. Guillermo Beckford (1760-1844). pero también por un entusiasmo religioso claramente expresado en las artes plásticas. Villers se recobró completamente de las guerras de Luis XIV y en 1734 alojaba sesenta y dos monjes. y alababa la pródiga hospitalidad de los monjes. servía como Gran Limosnero en la corte. Tan pronto como la Paz de Westfalia (1648) puso fin a una centuria de devastadoras guerras religiosas. Muchas de estas abadías fueron reedificadas por completo. Calculaba el personal del magnífico establecimiento en cerca de cuatrocientos. reconquistada a los turcos. el conocido viajero y autor inglés.Los Cistercienses y el Antiguo Régimen El fervor religioso que animó a la Estricta Observancia no quedó de ninguna manera restringido a Francia. abandonados y casi olvidados. la renaciente abadía. cerca de Regensburg. era preparada en una cocina de enormes proporciones. sino que su población se elevó en 1762 a ciento treinta y nueve monjes profesos. los claustros medievales resultaron demasiado pequeños. Alcobaça no fue de ninguna manera el único centro cisterciense que florecía en el país: . en Moravia. La devastada Hungría. Entre 1670 y 1710. se erigieron tres casas para monjes. La austríaca Heiligenkreuz se interesó por la abandonada San Gotardo y encendió de nuevo el fuego de la vida monástica en una abadía elegantemente reconstruida. habitada por cincuenta monjes. Varias abadías alemanas arruinadas y abandonadas en la tormenta de la Reforma volvieron a tener vida. Se multiplicaron las vocaciones y. En Flandes. o la mística. El mensaje del monaquismo vestido con formas y colores novedosos llegó de nuevo a las masas católicas. fue trasladada a Brujas donde su numerosa comunidad construyó una abadía nueva y magnífica. se convirtió en un hogar magnífico de arte y piedad barrocas. fue reavivada en 1669 por Fürstenfeld. la música. Monasterios en ruinas. visitó Alcobaça en 1794 y publicó una descripción de la abadía y sus alrededores llena de color. En la distante Portugal. la pompa de la liturgia y la devoción popular. No sólo la planta del monasterio se extendió en un complejo de edificios monumentales. grandeza y magnificencia. Por esa misma época. En un plazo breve. bajo régimen austríaco durante todo el siglo XVIII. adquirió y reconstruyó Zirc (1726). Alcobaça alcanzaba su apogeo en el siglo XVIII. totalmente destruida. a las que sucedió. El abad era miembro permanente de las Cortes y el Consejo real. el espíritu de la renovación católica se manifestó en toda la Europa central y oriental. envió a los nuevos moradores primero a Pászto (1702) y luego a Pilis (1712). o por lo menos sustancialmente remodeladas. «el templo de la glotonería más distinguido de toda Europa».

Sin embargo. En algunos casos. Una galería de arte incluía ciento cincuenta pinturas de . y los ambiciosos monjes-músicos encontraban amplia oportunidad de desplegar todos sus talentos en frecuentes celebraciones monásticas. continuaron su existencia ininterrumpidamente durante el siglo XVIII. tales costumbres se impusieron sin reparos. un jubileo abacial dio ocasión para la representación de una cantata escrita por los monjes y titulada Applausus. tales como el fuliense Lucretio Quintiani de Cremona y Juan Nucius (1620). se empleaba frecuentemente la polifonía y. abad de Himmelwitz consumado prosélito de sus contemporáneos holandeses. Una de las manifestaciones más notables de esta espontánea tendencia fue el amor apasionado por la música. Un vocero del grupo. en especial la prestigiosa Poblet. Muchas abadías en España. José Haydn. Salzadas y Bouro. una pregunta se le formula como único requisito. aun una orquesta. lo mismo que con el bronco ruido de las trompetas y el son de los cuernos». En Austria. Seguramente exageró al describir el entusiasmo universal por la música.Tarouca. No hay ninguna alusión ni indagación respecto a su educación. y únicamente en Italia. en el mismo siglo. básicamente aristocrática. Los abades adoptaban. un documento extraordinario sobre el tema. y los monjes sucumbían con frecuencia ante la tentación de crear dentro de los claustros una atmósfera palaciega. cualidades morales o estudio. En las iglesias. El abad Juan Seifried de Zwettl (1612-1625) compuso y puso en escena un oratorio que alcanzó éxito. o por lo menos emulaban. El esplendor del barroco y el crecimiento externo se combinaban por lo general con un renacimiento moral igualmente impresionante y un alto grado de disciplina monástica. debe admitirse que la civilización del barroco. Gaspar Bernhard (1672-1695). escribió en 1737 un trabajo muy erudito titulado De musita monachorum. el empaque de los príncipes vecinos. la música representó un papel importante en la mayoría de las abadías cistercienses. especialmente Orlando di Lasso. la orquesta de cámara entretenía a los religiosos y a los huéspedes invitados durante la cena. El problema se discutió en el capítulo provincial de Bohemia en 1737. merece citarse una observación mordaz: «Al recibir un candidato para el noviciado se le interroga principalmente sobre música. Había entre los cistercienses unos pocos compositores originales que lograron amplia reputación. sin embargo. adaptó para su diario las palabras del salmo 150: «En estos días resuenan en nuestro monasterio música festiva y admirable. cada uno poblado por más de cincuenta monjes. En algunos monasterios. Posteriormente. con la que alabamos al Señor con coro y órgano. a veces. En 1768. A imitación de sus aristocráticos vecinos. debido principalmente a la falta de recursos financieros. se instalaron laboratorios de física bien equipados. en otros casos se los tildó de intolerables abusos. donde los abades condenaron y prohibieron cualquier tipo de música a la hora de comer y en cualquier ocasión. penetró profundamente en las filas de los monjes. o por lo menos el más importante: si sabe música». Las abadías suizas compartieron el éxito de las bávaras y renanas. quedó rezagado el proceso de recuperación. Un visitante benedictino describió Raitenhaslach tres años antes de su secularización como un verdadero hogar de las artes y las ciencias. o aun observatorios astronómicos. En tales ocasiones – lo mismo que en cualquier otra reunión aristocrática-. por otra parte bien disciplinados. con el alegre resonar de címbalos. gozaban de similar prosperidad. uno de sus sucesores. cada abadía se enorgullecía en poseer finas piezas de arte y colecciones de interés históricos o científicos. La excelente obra fue orquestada por el genio de la música austríaca.

dejó con gran tristeza Kaisheim por una parroquia rural. y afectó sólo a monjes concretos. libre de las cargas domésticas. y una biblioteca excelente. Tenían un laboratorio para la experimentación física espléndidamente provisto. fue honrado con el título de «Excelencia». escribió a un amigo. Siendo el propio Padre Bartolomé miembro de una comunidad rica y floreciente. describió con habilidad cómo la simplicidad y la magnificencia. A su llegada. durante la década de 1770. así como las medidas del emperador José contra las comunidades contemplativas. donde se maravilló por el espléndido servicio y la música vocal e instrumental bien ejecutada para su entretenimiento. varias colecciones de botánica y zoología. La influencia de la ilustración dentro de los monasterios cistercienses germanos tuvo vida corta y superficial. esta mezcla extraña de tradiciones monásticos cistercienses y mentalidad barroca puede parecer contrapuesta y contradictoria. «tuve la impresión con gran consuelo de mi corazón. el importante centro de la Congregación Alemana. Había setenta monjes en la casa. y no usan ropa interior de lino. su admiración por todo lo que vio y experimentó. como cabeza de un territorio inmediatamente subordinado al Emperador (Reichsunmittelbar). en 1785. «Estoy contento de ser monje». especialmente una enorme custodia valorada en 60. «Allí. Elogiaba la precisa perfección del canto gregoriano y los oficios litúrgicos. en los círculos «ilustrados» de Würzburg eran llamados «los jesuitas blancos». Es un hombre que vive en soledad silenciosa. los monjes sobresalen por su gran pobreza. admiró el tesoro de la sacristía. La famosa abadía bávara de Kaisheim nos proporciona de ello un ejemplo característico. estaban absortos en sus estudios y el hábito de soledad había penetrado en su propia naturaleza. con toda seguridad. A primera vista. el visitante fue conducido al refectorio. por su profesión. Mas su informe de 1768 refleja. así como el refinamiento barroco no encontró objeción para remodelar las iglesias góticas en el nuevo estilo.creo que. Allí. disciplina y relajación podían estar combinadas en una armonía incomparable en Salem. Al mismo tiempo. la joven generación de clérigos estuvo influenciada por el eminente profesor Ulrico Mayr. Bartolomé Sedlak. que estaba viendo Claraval en la época de nuestro Padre san Bernardo. Sin embargo. Esto no sucede por casualidad. se acercó a la abadía con un espíritu predispuesto para los celos y el prejuicio.000 florines. secretario del Abad de Heinrichau. pero. Sin embargo. aunque pasamos varias veces por los corredores. y es siempre un virtuoso filántropo». El Abad de Salem. mientras que puso todo su empeño en conformar su monasterio a las pautas «ilustradas».maestros famosos. sino de lana. las catorce campanas de la torre y la colección única de la biblioteca. pero estaba mucho más impresionado por el edificante recogimiento de los monjes. ¡Oh. bien equipada en especial para las ciencias naturales. de esmerada educación y magnífico mecenas del arte y las ciencias. rodeado de amigos cultos. escribía el Padre Bartolomé. cuyo bibliotecario dominaba siete idiomas. La reacción conservadora contra la Ilustración fue igualmente fuerte entre todos los cistercienses de Baviera. Paseándose por el magnífico edificio. En materia de disciplina monástica siguen al pie de la letra la reforma constitucional de Alejandro VII». cuánto podría contribuir al bienestar general! Aceptó complacido la abolición de la Compañía de Jesús. El material de sus hábitos es sencillo. no encontramos a ninguno. mientras observaba tan exacta disciplina regular». la oposición de la mayoría creció poderosamente y. el fausto de una misa mayor solemne. el monje puede servir a los ideales de la filosofía cristiana. pobreza y prodigalidad. la adaptación de las costumbres monásticas fue aceptada con la misma naturalidad y comprensión. Aunque el monasterio posee muchos recursos. «porque. . el huésped quedó muy impresionado por la disciplina ejemplar mostrada por los cuarenta y tres monjes. graduado en la Universidad de Ingolstadlt y un entusiasta de la filosofía «ilustrada».

Los términos de la distribución eran aceptados por medio de un contrato formal. el Capítulo General y el abad general. eran allí más evidentes. dividida entre los monjes. . se hicieron sentir más agudamente los perniciosos efectos de la interminable disputa entre el abad general y los cuatro protoabades. establecida a comienzos del siglo XVII por cierto número de decretos cortesanos. Se llegó a un compromiso: la disciplina y la administración interna quedaban confiadas al prior conventual. la mitad de las abadías que sobrevivieron a la Reforma estaban situadas dentro de las fronteras de Francia. seguían residiendo en Cister los organismos de administración central. continuaba sacando lo más que podía de los bienes monásticos. el segundo (mensa conventualis). era pagado al abad. Ya hemos hablado de la aparición de la Estricta Observancia como institución predominantemente francesa. si la abadía era víctima de la guerra u otro desastre. Donde el número de monjes había sido fijado ya por contrato. Esta suma. la presencia de monjes había sido siempre una gravosa carga financiera. Hicieron todo lo posible por reducir el número de monjes al mínimo absoluto. En ambos casos. incluida la reparación de los edificios. Una de las primeras y peores consecuencias del sistema comendatario fue el gran descenso del número de monjes. las profundas incursiones de la Ilustración socavando la posición social de las órdenes contemplativas. Por su lado. rechazaban reconstruirla y repoblarla. Aun en el mejor de los casos. en constante aumento. se dejaba aparte para proveer de alimentos y ropa a un número estipulado de monjes. Luego. se fijaba el número más bajo posible de monjes y de «pensiones». sin tener la menor consideración con las más elementales necesidades de los monjes.Por razones obvias. El primer tercio (mensa abbatialis). que redujo aún más los resultados beneficiosos de la renovación litúrgica universal. sino a una limitación malsana y artificial que escapaba al control de la Orden. así como la interferencia gubernamental en la administración y legislación de la Orden. el problema crucial había sido siempre la división de las rentas monásticas. en su examen de la historia de la Orden debe prestarse especial atención a Francia. La usanza legal. el abad rehusaba frecuentemente entrar en cualquier relación contractual o ignoraba sus términos. En Francia. No obstante. preparando a la opinión pública para los acontecimientos de la Revolución. Pleitos interminables por tales causas llenan páginas incontables de las crónicas monásticas. A pesar de esto. mientras que el manejo de los bienes abaciales constituía un derecho del abad comendatario. cuando el contrato especificaba las obligaciones financieras del abad. La persistencia del sistema comendatario fue otra característica de la vida monástica francesa. El descenso del número y el bajo nivel del personal no se deben en forma alguna a una disminución general de vocaciones. algunos abades comendatarios concentraron sus esfuerzos para forzar la admisión de sus propios protegidos para las plazas vacantes. A los ojos de las personas nombradas por el rey. El tercero (tiers lot). nombrado por los superiores monásticos. sin esperanza alguna de acrecentar el número de miembros o de mejorar la situación económica. se reservaba para los gastos de manutención. tan espectacular en otros lugares. se llamaba con frecuencia «pensión». Aun la Estricta Observancia fue incapaz de eliminar las pretensiones y las presiones fiscales de los abades comendatarios. Para concluir. Si el candidato no era aceptable para la Orden. requería una distribución tripartita del ingreso bruto. que recibían sus abadías como recompensa material a variados servicios. Estas eran otras características que también habrían apartado a los cistercienses franceses de sus hermanos de cualquier otro punto de Europa. se originaban nuevas disputas y los comendatarios se desquitaban impidiendo la admisión de novicios.

porcentaje de abadías regulares en la Estricta Observancia. En 1600. la reforma contaba con casi la tercera parte de las casas cistercienses pobladas. los mismos monjes sintieron una fuerte inclinación a mantener bajo el número de miembros y mejorar las condiciones aprovechando el dinero destinado a las plazas vacantes. con monjes ejemplares. posesiones bien administradas y edificios conservados era una excepción rara. Dado que el control sobre factores económicos decisivos estaba en muchos casos más allá del poder de la Orden. de 1666. subsistían simplemente casas pequeñas. tanto de la Estricta como de la Común Observancia era sólo de ciento cuarenta y nueve comunidades. Cuando. el número de monasterios para ser visitados había aumentado hasta 164. La afiliación a la Estricta Observancia fue. lo que significaba que. el recrudecimiento de la lucha enconada entre Cister y los cuatro protoabades debe reconocerse que constituyó el problema clave durante el resto del Ancien Régime. quedaron todavía más monasterios completamente vacíos. Donde fue posible la reconstrucción material y se podía garantizar el mantenimiento de una comunidad algo grande se seguía la recuperación moral. En 1683. pero nunca se logró. con certeza. Sobre la base de este documento. y ya no eran frecuentes los casos de negligencia o desorden total. Aunque es muy posible que el promedio de las casas de la Estricta Observancia estuviera en un plano moral y económico más alto que sus similares de la Común Observancia. En cierto número de casas. la lista de monasterios. En el máximo de su expansión. A la sombra de magníficas abadías. o que fueron perdidos por la Orden por distintas causas. el número de miembros era generalmente reducido y la pobreza en aumento. La simple adquisición de un monasterio por la Estricta Observancia raramente dio por resultado mejoras apreciables. casi espontáneamente. Sin embargo. un poderoso factor en el proceso de recuperación de una tercera parte de las casas francesas. se había logrado hacia fines de siglo un grado razonable de disciplina interna en todos los monasterios. cuando la falta de celo y disciplina eran crónicas. Cuando el Capítulo General de 1667 arregló las cosas para la visita de todas las casas de Francia. en lucha constante. la uniformidad quedó sólo en deseo. la mayoría de las casas cistercienses sobrevivientes poseían por lo menos lo más esencial para una vida religiosa ordenada. o realizada con el apoyo total del abad comendatario.En comunidades donde las «pensiones» eran muy reducidas. debe señalarse con toda justicia que la mayoría de los comendatarios estaban de hecho forzados a contribuir con parte de sus rentas a la reconstrucción de los edificios. incluyendo la mitad de las abadías regulares. pero. pero el desarrollo territorial de Francia fue el mayor responsable del incremento. se debe considerar también el mayor. hacia 1700. en última instancia. su éxito se debe a la constitución apostólica In suprema de Alejandro VII. el movimiento tuvo un éxito más espectacular en los casos donde la introducción de la reforma estaba unida al retorno de los abades regulares. No obstante. después de décadas enteras de ardua lucha. La tarea de restauración dentro de la Común Observancia fue inculcada por el Capítulo General y promovida por fervientes visitadores. en cambio. un monasterio con miembros disciplinados. cerca de cincuenta casas a fines prácticos estaban vacías. la presencia de un único monje era simplemente una formalidad legal. dominadas por problemas sin solución. En lo relativo a la administración central. mientras que la recuperación moral fue promovida eficazmente por distintos organismos de la Orden. la Estricta . Por el contrario.

sin duda. rica e influyente.Observancia se vio forzada a someterse. pero el plan obvio de obligar al superior de la Orden – que había sido de otro estamento –. los protoabades se prepararon para reasumir su oposición a Cister. Nicolás Larcher (1692-1712) reunió sólo una de esas asambleas en 1699. los protoabades libraron una batalla constante contra Cister. Aludiendo al dicho popular francés une foi. los alemanes. un roi (una fe. pero su maquiavelismo por asegurar el apoyo de la asamblea a su política sólo aumentó la hostilidad de los protoabades. los miembros de la nobleza francesa. Como exteriorización visible de tales aspiraciones. y acentuó la determinación de éstos de asentar un contragolpe apenas se les presentara la oportunidad. los abades de Cister se volvieron cada vez más reticentes para convocar a Capítulo. llegó casi a establecer un control monárquico sobre la Orden Cisterciense. en el siglo XVIII. lograron una notable renovación. Bajo Edinundo Perrot (1712-1727). Conscientes de que el Capítulo General y el definitorium eran los únicos tribunales donde los humillados protoabades podrían exponer sus motivos de queja. Durante la primera mitad del siglo XVIII. reducidos por el «Rey Sol» al impotente papel de cortesanos. la exención había sido. acción que perjudicaría enormemente al Reino de Francia». en el caso de Cister. que. que estaba a favor de la vuelta a la actividad y el mantenimiento del Colegio de San Bernardo en Toulouse. descansaba en el apoyo brindado por sus colegas germanos en su batalla contra «ese viejo dragón de cuatro cabezas». y volviendo sus ojos envidiosos al otro lado del Canal. Durante esas querellas que se prolongaron décadas enteras. Larcher y sus dos sucesores . los cambios en el ambiente social y político del siglo XVIII comenzaron a favorecer lentamente a los protoabades. pero el hecho de que. el abad Juan Petit (1670-1692). une loi. la nobleza recobró su monopolio sobre las sedes episcopales. la mayoría de los ataques al poder del abad de Cister puede tildarse de trivialidades. y agregaba una antigua amenaza: «si no se puede hallar otro remedio en un futuro cercano. transformó cada disputa en una lucha de principios. sólo para descubrir que gozaban de muy poca simpatía en el gobierno de Luis XIV. Por esta razón. casi todos los abades pertenecían a una burguesía en rápido ascenso. Perrot. a pesar de que la In suprema establecía sesiones trienales. escribía a Luis XV: «Así como tenemos un solo Dios y una sola fe. Los sucesores de Petit se esforzaron por mantener la misma prominente posición en el puesto de control de la Orden. victorioso tanto contra la Estricta Observancia como contra sus cuatro antagonistas. cada vez con mayor auge. aseguraba una efectiva influencia francesa sobre poderosas congregaciones extranjeras. En esencia. un privilegio muy criticado durante siglos. El régimen absolutista no podía apoyar a súbditos rebeldes contra una autoridad establecida. a volver a su propio lugar dentro de la escala social. como sus antecesores. formuló una clásica expresión representativa de su posición. denunciaba los gobiernos absolutistas. agregaba al crónico antagonismo entre obispos y abades el matiz de una lucha de clases. Entretanto. exigían una administración más representativa y el equilibrio e interdependencia de los tres poderes gubernamentales. un rey). Andoche Pernot (1727-1748) se vio obligado a convocar un Capítulo en 1738 bajo fuertes presiones. abad de Salem. así nuestra Orden tiene una única cabeza». El portavoz alemán Esteban Jung (1698-1725). estamos decididos a elegir un General especial para Alemania. y trató de forzar la sumisión de las órdenes monásticas exentas. no hubo ningún Capítulo. una ley. Al mismo tiempo. una filosofía política popular. sacando del olvido el argumento de la generación precedente. Compartieron en mayor escala el poder político y reforzaron sus antiguos privilegios. nosotros.

si es que iba a ofrecer asistencia significativa al Abad de Cister. trataban de influenciar a los jueces. sus pulidos modales y su erudición se unían a un agudo sentido de su nueva dignidad y a una firme decisión de defender o aun fortalecer su encumbrada posición. un natural de la Champaña de origen burgués. Los protoabades atacaban. Durante los meses subsiguientes un sinfín de panfletos y memorias. se alinearon sólidamente detrás del General. mientras que los extranjeros. El Capítulo General de 1738 proporcionó al abad Pernot una victoria pírrica. más o menos como había ocurrido en 1672. firmados por ambos bandos. un monasterio pequeño de la diócesis de Tours. fracasó en el intento de lograr la reconciliación en 1748. debería estar. Trouvé insistía en la preeminencia de la sesión plenaria del Capítulo.inmediatos hicieron repetidos esfuerzos por insuflar nueva vida a la decadente institución. por lo menos potencialmente. Trouvé replicó en forma cortante que había planeado repetidas veces la convocatoria de un Capítulo. Invalidaba un cierto número de decretos aprobados por el Capítulo de 1738. tanto moral como financieramente. antes de que pudiera discutirse nada de importancia. surgió de nuevo el problema de la constitución y autoridad del definitorium. La mayoría de los abades franceses apoyaban a los protoabades. pero no pudo hacerlo por circunstancias adversas o por el rechazo inesperado de los poco propicios protoabades. El 14 de marzo de 1761. los protoabades nunca cesaron de señalar que el motivo real oculto tras la idea era la ambición de poder del Abad General. por entonces un hombre relativamente joven. pero era evidente que no se podía diferir por mucho tiempo la convocatoria del Capítulo General. ante el cambio operado. en presencia de Antonio Juan Amelot de Chaillou. proseguía el General. intendente de Borgoña. conjuntamente con los nombramientos subsiguientes y las medidas administrativas tomadas más recientemente por Trouvé. Trouvé apeló el veredicto de inmediato. dirigiéndose directamente al rey. de 37 años era doctor en La Sorbona y prior de la Clarté-Dieu. El nuevo General. Su sucesor en Cister. durante los últimos cuarenta años. El mismo arrêt recalcaba que todas esas disposiciones tendrían que ser elaboradas consultando a los protoabades reunidos en capítulo. por cuanto sus humillados colegas salieron más determinados que nunca a resarcir sus motivos de queja. lo mismo que al público interesado. donde todo quedaba en manos del Abad de Cister. «para cubrirlo todo con el manto de su opresivo poder». porque estaban cambiando un gobierno de corte aristocrático. Su personalidad. y presionaron a las abadías vecinas para que apoyaran el Colegio. representante del gobierno real. Ya no tenían sentido los Capítulos. favorable en líneas generales a los protoabades. y su explotación de los monasterios. Más aún. había tenido lugar una «revolución» organizada por los abades de Cister. el Capítulo General se disolvió en desorden. No obstante. Sin embargo. Después de algunos días de altercados inútiles. el Grand Conseil publicó la tan esperada decisión. por otro monárquico. Tal asamblea. El Capítulo se inició el 5 de mayo de 1765 después de larguísimas preparaciones. alegando que. Francisco Trouvé. basado en el derecho. Asistieron a la sesión únicamente sesenta miembros con derecho a voto. Al mismo tiempo. especialmente los alemanes. un Capítulo ofrecía más ventajas a los protoabades que a Cister. divididos en dos facciones casi iguales. . la administración de la Orden no podía depender de un «senado» aristocrático convocado sólo en raras ocasiones. Dado que los protoabades podían controlarlo fácilmente. en sesión permanente. La nueva disputa alcanzó su clímax en un proceso judicial iniciado por los protoabades ante el Grand Conseil el 12 de marzo de 1760.

se refería especialmente al problema de las observancias. para alcanzar justicia. Dado que los distintos elementos especiales de la reforma proyectada podrían ser incorporados con facilidad a la nueva constitución. el propósito de la Comisión era la reforma de las órdenes religiosas. Se admite comúnmente que podría haberse llegado a un arreglo más satisfactorio revisando la constitución de la Orden. el propósito principal de la Comisión. falló a favor de Trouvé. medidas tan agudas no produjeran las mejoras deseadas. Cuando ese tribunal. El documento que másse le parece. Las oportunidades en que debía intervenir específicamente. la reforma constitucional. la organización de los noviciados y una serie de cuestiones administrativas y disciplinarias. La Comisión trató de enfrentarse con los problemas de cada orden con una flexibilidad poco común. No sólo su vida privada estaba muy por debajo del mínimo exigible a los eclesiásticos. no había ninguna constitución actualizada. no pudieron silenciarse las críticas ni vencerse la activa oposición. las tácticas de la misma fueron en extremo refinadas. el carácter y la personalidad de Loménie de Brienne no podían ser garantía para la honrada ejecución de las metas propuestas por la Comisión. Por ese entonces (1766). Por desgracia. guiando simplemente la actividad del Capítulo General en la dirección deseada. Siempre se había planeado una colección sistematizada de leyes. durante el período de trabajo de la Comisión. y los medios con que contaba fueron indicados sólo posteriormente por medio de una serie de decretos reales. pero nunca había llegado a materializarse. bajo presión de los alemanes. se había establecido bajo auspicio del rey la «Comisión de Regulares» encabezada por Étienne-Charles de Lomérie de Brienne. firmado por Alejandro VII. en el caso que. Los artículos esenciales de la reforma eran la exigencia de una revisión y una nueva publicación de las constituciones monásticas y el establecimiento de un mínimo de miembros en cada casa. Brienne explotó simplemente las agrias disputas periódicas entre las fracciones rivales de Cister y los protoabades. sino que aún su fe en la existencia misma de Dios era muy cuestionada. todos los problemas importantes tendrían que ser solucionados por medio de este cuerpo de oficiales eclesiásticos y estatales. De aquí en adelante. más aún. Como es lógico. se cerraron más de cuatrocientas cincuenta casas religiosas.Las dos partes en pugna se dirigieron al Parlamento de Dijon. Tal como se estableciera inicialmente. no se ejercía presión alguna sobre la Orden para que aceptara exigencias concretas. En realidad. En el sentido estricto de la palabra. En el caso de los cistercienses. Aunque se repitiera hasta el cansancio y se asegurara solemnemente que la única intención de la Comisión era promover una sana reforma. no se lograría por presiones externas. y aun la supresión de pequeñas comunidades quedaba diferida hasta la ratificación final de la nueva constitución. Esas reglamentaciones señalaban con gran detalle la determinación de la edad y otras cualidades de los candidatos. . este último requisito podía satisfacerse únicamente reduciendo el número de comunidades pequeñas. los protoabades apelaron ante el Consejo real. confirmaba las sospechas de los que creían firmemente que la nueva organización era en realidad un instrumento para la destrucción del monacato. y de esta forma contribuir al bienestar de la Iglesia. y se secularizaron nueve órdenes enteras. El hecho de que los más ruidosos agitadores a favor de una reforma fueran los mismos individuos que tramaron la expulsión de los jesuitas. De esta manera. estaba proyectada la secularización de toda la Orden. aunque era de naturaleza amplia. el breve In suprema de 1666. arzobispo de Toulouse. sino mediante la amplia cooperación de ambas partes.

dos comisionados reales. Mientras que en Francia disminuía gradualmente la campaña contra los monjes. gracias a la presencia de veintitrés abades extranjeros. y los puntos claves quedaron sin decidir por más de una década. mandar fondos al exterior. Después de tres años de labor. . Como no se pudo llegar a ninguna conclusión durante cinco días consecutivos de acaloradas discusiones. el gobierno imperial iniciaba un ataque devastador contra las abadías ricas y poderosas. La tarea del Capítulo General de 1771.El Capítulo General de 1768 se dedicó por entero a los preliminares de la reforma constitucional. Esta tarea resultó a todas luces imposible. que duró desde el 2 de septiembre hasta el 2 de octubre. en tal atmósfera. Mantener correspondencia con superiores extranjeros. el borrador del texto preliminar fue confiado a un comité abacial. estaban paralizadas por el temor constante. Los acontecimientos trágicos en el Imperio austríaco. obispo de Senlis. y el resultado fue la aparición de dos propuestas de constitución en lugar de una. la sesión más larga que se haya registrado jamás. Brienne anticipó evidentemente una amplia gama de respuestas. el inevitable resultado fue la constitución que representaba el punto de vista de Trouve. Dado que la intención de Brienne era democratizar el gobierno de la Orden. no pudo zanjar las diferencias. Mostraron todavía un grado de vitalidad sorprendente. se habían hecho cada vez más difícil. La prosperidad de los monasterios «inútiles» era una tentación a la cual no podían resistir los déspotas «ilustrados». el Comité. La sesión se inició el 2 de mayo con la puesta en circulación de un cuestionario de cien preguntas preparado por la Comisión de Regulares y concerniente al gobierno de la Orden. el partido del General estaba de nuevo en amplia mayoría. y que por consiguiente era totalmente inaceptable para Brienne. pero trabajaron bajo la grave amenaza de su inminente ruina. El próximo paso fue el nombramiento de un subcomité compuesto por cuatro miembros de la Comisión de Regulares encargado de la redacción del tan buscado texto de compromiso que pudiera ser aceptado por las facciones en disputa. en el cual estaban representados los dos bandos. dentro de su esfera de influencia. pero simplemente se redujeron a dos grupos que apoyaban líneas partidarias estrictas: treinta y uno favorecieron la posición del General y veintitrés la de los protoabades. Las pocas que se las ingeniaron para sobrevivir. Un decreto imperial del 12 de enero de 1782 disolvió todos los establecimientos monásticos que no sirvieran directamente al interés público. antes de la Revolución. tal como podía preverse. Sin embargo. Entre los cincuenta y cuatro miembros con derecho a voto. Su hijo y sucesor. los partidarios del General tenían neta mayoría. aun durante los últimos años de la muy religiosa María Teresa. fueron secularizadas casi todas las abadías dentro del territorio de los Habsburgo. José II. dominaron las sesiones. Sobre el total de sesenta y cuatro participantes con derecho a voto. cortaron el nudo gordiano y dieron ventaja decisiva al partido de los protoabades. otorgando mayor influencia a los protoabades. Casi exclusivamente abades franceses concurrieron a las dos últimas sesiones del Capítulo General. actuando de acuerdo con las instrucciones recibidas de Brienne. De pronto. Durante los años subsiguientes. el ya mencionado Amelot de Chaillou y Juan Armando de Roquelaure. los problemas de la nueva constitución o la victoria de Trouvé sobre sus oponentes llegaron a ser irrelevantes. era debatir los textos en conflicto. asestó ahora un golpe mortal. concurrir a capítulos más allá de las fronteras. y llegar a una posible decisión en materia tan compleja. el partido de Trouvé tenía pocas posibilidades de triunfar. que aislaron a Trouvé de sus leales defensores. A pesar de la constante intervención de Roquelaure.

Sobre la base de esa fuente de material poco común. vicarios generales de congregaciones y los dos procuradores generales. y debían comenzar siempre en la misma fecha: el lunes de la cuarta semana después de Pascua. El General debía publicar su indictio (convocatoria). préstamos o resortes similares de la administración fiscal. no tenía ya tiempo ni interés para dedicarse a tales asuntos. que a su vez podía no ser admitido por los definidores. que hasta podían ejercer con frecuencia el veto final. El mismo documento establecía un mínimo de nueve monjes. Este cuerpo sólo podría adoptar. . y cada uno – de los protoabades gozaba de la misma autoridad sobre sus propias hijas. Los abades titulares (in partibus) estaban excluidos expresamente de toda participación activa. decidiendo todas las cuestiones a favor de los protoabades. se daba una supervisión por parte de las distintas oficinas del gobierno real. aunque en realidad sugirieron un cierto número de modificaciones. Los treinta y ocho participantes. El anteproyecto constitucional contenía las previsiones básicas que siguen: Los futuros Capítulos Generales serían convocados cada tres años. En realidad. Al formar el definitorium. los protoabades. La prisa por lograr la reforma constitucional no fue en modo alguno el único interés de la Comisión de Regulares. El General y sus reducidos leales expresaron su disconformidad por medio de la resistencia pasiva. El gobierno real. El Capítulo General tenía facultades de veto parcial sobre las decisiones de este cuerpo. visitadores. podía ignorarse con toda tranquilidad la oposición de los poderosos abades extranjeros. Si no lo hiciera. el investigador puede esbozar una imagen global de la Orden cisterciense en Francia. El nuevo documento trataba únicamente de los organismos legislativos y administrativos de la Orden y postergaba lo relativo a disciplina y liturgia. dominado por cinco comisionados reales. sin la intervención del General. Cada tema que no contara con el voto unánime del Capítulo sería transferido al definitorium. en vísperas de la Revolución. La investigación de evidencias que pudieran fundar planes para una reforma más amplia de todas las órdenes religiosas necesitaba reunir datos estadísticos de todo el país. fue una trágica ironía del destino que la promulgación de esta importante ley coincidiera con la extinción casi total de la Orden en el caos de la Revolución. Por eso. para cada monasterio. debían realizarse capítulos intermedios con la participación del general. venta de propiedades. El texto de la constitución fue presentado al Capítulo General de 1783.Frente al cambio de situación. su lugar sería ocupado por el abad más antiguo entre los presentes. ya sentenciado a muerte. sin embargo. impuestos y otras contribuciones financieras. Esta autoridad no sólo incluía el derecho de visita. Si se declaraba al General inhabilitado para presidir. incluyendo el superior local. medidas de emergencia que serían aceptadas o rechazadas por el próximo Capítulo General. el Capítulo de 1786 aceptó el texto final. por lo menos tres meses antes de abrirse la sesión. el subcomité redactó el tan esperado texto de la nueva Constitución. Después de algunas correcciones de última hora. Siempre será problemático hacer un juicio definitivo sobre sus méritos. ¿Fue esta constitución una obra legislativa viable? Nunca se comprobó su valor práctico. aun sin invitación. sino también el de nombrar priores y otras autoridades en casas in commendam. El abad general tenía jurisdicción directa únicamente sobre las filiales de Cister. el general podía rechazar a sólo uno de los cinco nombres presentados por cada uno de los cuatro protoabades. La validez legal de la nueva constitución dependía obviamente de la sanción real y papal. no tuvieron otra alternativa que aceptar el texto propuesto. Al año siguiente de cada Capítulo General. En lo referente a la explotación de los bienes monásticos. pero este documento trascendental de la historia cisterciense nunca recibió la aprobación de dichas autoridades. entre los cuales sólo se encontraban cuatro alemanes. todas las personas en condiciones de participar irían directamente a Cister.

pero diez de las mismas estaban ubicadas en dos diócesis. Tal cifra. y no cambiaron incluso en los cálculos de las autoridades revolucionarias en 1790.Dentro de los límites de Francia en el período pre-revolucionario había en conjunto 237 instituciones cistercienses. aunque monumentales. con cincuenta o sesenta profesos que había que alimentar y vestir. modestos. Pudo servir de escarmiento la bancarrota de Châlis a causa de un proyecto de edificación en extremo ambicioso a comienzos del siglo. casi todas las abadías estaban en buen estado de conservación. Parece que la mayoría de las comunidades habían aprendido a vivir de acuerdo con sus posibilidades. Según el juicio de los críticos «ilustrados». pero también era la más poblada. las comunidades concretas eran demasiado reducidas para una vida monástica significativa. con una entrada de alrededor de 100. la más rica. La Comisión de Regulares estimuló a los obispos franceses a informar sobre la condición moral de las abadías dentro de sus diócesis.000 libras anuales. La cifra total más aproximada debe haber estado entre 1. La razón fundamental de esa situación realmente deplorable no era sin embargo la falta de vocaciones. porque las crónicas no mencionan deudas insuperables. Aunque registros tan abundantes se presten a variadas interpretaciones. Sólo sesenta y siete establecimientos cistercienses fueron objeto de ese estudio episcopal. aunque abultada. con mucho. Sin embargo. En efecto. fueron austeras en comparación de Ebrach o Fürstenfeld. de los cuales recibieron alabanzas ilimitadas treinta y dos. Estaban en lo cierto cuando señalaban que muchas comunidades religiosas no habían logrado vivir de acuerdo con sus antiguos ideales. En muchos casos. el valor real de los bienes de las abadías cistercienses era elevado. el esplendor barroco de los monasterios alemanes tuvo pocos imitadores en Francia. sino la existencia misma del monaquismo. Ninguna organización religiosa . sino la disminución de ingresos que hizo imposible mantener comunidades grandes. Sólo treinta y cinco abadías estaban gobernadas por abades regulares cistercienses. en la mayor parte de los casos. pero los mismos detractores no comprendieron que la sociedad de su época no les ofreció el mismo medio ambiente apto y comprensivo del siglo XII. cuyo objeto real no eran los abusos. Solamente diecisiete casas fueron censuradas por irregularidades o escándalos declarados. pero son pocos los comentarios interesantes. Esas cifras permanecen notablemente constantes durante todo el siglo XVIII. De acuerdo con los mismos registros. Sin embargo.900. La determinación del número exacto del personal monástico es mucho más difícil. contrariamente a la propaganda revolucionaria posterior. lo que deja como promedio ocho monjes por institución. parecía que los cargos de relajación eran usados simplemente para justificar los ataques. muchos otros fueron descartados como «inútiles». esa institución medieval no encajaba en una sociedad que necesitaba de un cambio radical.800 y 1. Las grandes ampliaciones de Cister y Claraval. sigue en pie el hecho de que las órdenes monásticas eran impopulares entre vastos sectores de la jerarquía y sufrían los ataques del mismo grupo de intelectuales «ilustrados» que había logrado la destrucción de los jesuítas. pero. los ingresos disponibles eran. Claraval era. probó no ser digna de confianza. muchas habían sido reconstruidas y remodeladas durante el siglo XVIII. incluyendo nueve prioratos titulares y tres colegios. todas las otras estaban in commendam. cuyos obispos eran enemigos declarados de los monjes.

Los impacientes forjadores de un nuevo mundo vieron incluso a las casas bien disciplinadas como reliquias inútiles del pasado. a gran velocidad. que estorbaba el progreso. que ve rezagarse los postes telegráficos. desesperadamente estancadas y sin ningún rasgo de «ilustración». La mayoría de las casas cistercienses a fines del siglo XVIII no estaban carcomidas por la decadencia moral. Los autores modernos que retratan al monacato anterior a la Revolución como una institución en progresiva decadencia sufren el mismo espejismo que el pasajero de un vagón de ferrocarril.podría mantener indefinidamente normas que han sido descartadas por la sociedad tiempo atrás. pero fracasaron en adaptarse a tiempo a los nuevos ideales de un mundo que cambiaba con rapidez. . y estaban por lo tanto destinadas a la supresión.

La crisis representó una buena oportunidad para cierto número de comunidades cistercienses. las órdenes religiosas no estuvieron en peligro inmediato. El Capítulo General de Cister. dirigidas por maestros formados en la institución parisina. La expresión más natural de esta tendencia fue una actividad pastoral en incesante aumento. Mientras la propaganda anti-religiosa quedó circunscripta a la élite intelectual. Idénticas circunstancias indujeron a los monjes húngaros de Pásztó a aceptar el instituto jesuíta de Eger en 1776. basado en una reorganización profunda del Colegio de San Bernardo en París. cuando «déspotas ilustrados». Su ejemplo fue seguido por otras abadías de la región. que cerraron la brecha y salvaron los gimnasios abandonados. la abadía abrió una escuela de latín. cuando la provincia quedó aislada de otros centros educativos. sin embargo. el monasterio alojaba a doscientos cuarenta y tres estudiantes. creció rápidamente. esta escuela graduó a dos mil estudiantes. los monjes se hicieron cargo de la escuela de Burghausen. Todavía contaban con el apoyo de las masas básicamente devotas y ligadas a la tradición. en Silesia. de los cuales la cuarta parte llegaron a ser sacerdotes. sería establecido un cierto número de escuelas gratuitas con pensionado. pero estaban expuestas a la crítica despiadada de los intelectuales «ilustrados». La enseñanza era gratis. se hicieron eco de esas críticas y se volvieron contra los monjes. En 1743. fue durante el Capítulo General de 1786 cuando surgió un ambicioso plan apuntado a un objetivo triple. y su reputación como «orden educativa» quedó sólidamente establecida. Los dirigentes de las órdenes contemplativas se alarmaron. dejó sin dirección numerosas instituciones educativas. La amenaza se hizo realidad. Tal fue el caso de Gotteszell en Baviera. La supresión de la Compañía de Jesús en 1773. anteriormente dirigida por los jesuítas. . que analizaban exhaustivamente cada institución del pasado a la luz de la utilidad social. por el pensionado se cobraba una pequeña suma. considerada por mucho tiempo un campo legítimo de la actividad monástica. pero con toda seguridad la de más éxito. Sin embargo. las órdenes religiosas se encontraban en una posición ambigua. la escuela establecida en la abadía de Rauden. y para probar la utilidad social de la Orden.Al borde de la extinción Hacia mediados del siglo XVIII. Entre todos los esfuerzos educacionales del siglo XVIII. bajo la inspiración del gobierno «ilustrado» de Federico II. durante la Guerra de Sucesión en Austria. poco después de 1773. compartida por gran número de abadías cistercienses. El número de alumnos. y por el año 1788. El colegio gozó de amplia reputación en todo el país y sobrevivió a la disolución de la abadía en 1810. todos esbozados para demostrar la «utilidad» de la Orden. donde. Aquellas abadías que contaban con suficientes miembros bien instruidos se interesaron en la enseñanza. que pronto evolucionó hacia un instituto completo de enseñanza secundaria o gimnasio. y trataron de asegurar la supervivencia de sus organizaciones comprometiendo a sus monjes en actividades de palpable significado social. en su mayoría pensionistas. fue probablemente la primera. El plan de estudios. así como el personal docente y el conjunto de estudiantes de esa institución debían ser ampliados y desarrollados. la amenaza de supresión de casas despobladas podía ser eliminada transfiriendo sus ingresos al colegio. entre ellos José II. Durante los sesenta y siete años de administración cisterciense. apremiado por las exigencias de la comisión de Regulares se interesó en varios esquemas.

Los repetidos golpes dirigidos contra comunidades contemplativas se dieron en primer lugar dentro del dominio de los Habsburgo. La cura parroquial se aceptaba como causa de excepción. llamadas con toda propiedad «oficina de utilidad». y así los monjes podrían ser más eficaces en la cura pastoral. el clero. Al mismo tiempo. estos últimos serían educados en forma gratuita. Francia fue el país donde las fuerzas de la destrucción adquirieron mayor magnitud.La idea. abad de Morimundo. Este mismo abad probablemente propuso que en el Colegio de San Bernardo de París se establecieran a perpetuidad quince becas de 100 pistoles (1 pistole = 10 libras turnesas) per capita. mientras se contaba con que las casas más ricas enviarían a París estudiantes adicionales pagados con sus propios fondos. La trágica cadena de acontecimientos se inició con el cambio de las reglas para la elección de los delegados destinados a representar al «primer Estado». Entre los delegados regulares. Antonio Desvignes de la Cerve. y aún este modesto número estaba formado por abades comendatarios. y sólo pudieron escapar aquellas casas donde la ejecución de la ley no había sido completada antes de la muerte prematura del emperador. llegó a su final dramático la largamente gestada revuelta de los curés. abad de La Ferté. La organización de pensionados fue propuesta originalmente. insistió en que los cursos dictados en el Colegio Parisino debían incluir la teología Moral. prior de Relecq. sugerida por el preboste del Colegio. Empero el proyecto no constituía una novedad. El resultado fue inevitable: sobre doscientos noventa y seis diputados por el primer Estado. En 1782. sino también reveló que ya había señalado especialmente dos casas para que se unieran al colegio de París. En las discusiones posteriores. y el abad general Trouvé sometió el estudio de sus detalles a una comisión. José II (1780-1790) ordenó el cierre de todas las instituciones religiosas que consideraba «inútiles». pero capaces». se autorizaba a la administración del Colegio para negociar un préstamo de 100. elegidos «entre las filas de la nobleza y de los plebeyos pobres. El Abad General no sólo aprobó el proyecto. algún tiempo antes. en los Estados Generales de mayo de 1789. Cuando en junio la mayoría del clero secular decidió fundirse con el tercer Estado. declaró que en las asambleas electorales locales los cures debían emitir su voto individualmente. listas para asestar un golpe mortal al monacato. donde la firme resistencia local retrasó a las autoridades impacientes. Luis XVI. Tal fue el caso de Bélgica. cada una podría albergar 20 niños mayores de 9 años. quien en la misma sesión del Capítulo General declaró estar preparado para abrir de inmediato tres instituciones de ese tipo dentro de sus propias filiales en Francia. sólo veintitrés representaban a las abadías.000 libras para la necesaria ampliación y remodelado de los edificios. que no pudo llevarse a cabo por razón de los acontecimientos de 1788. el único cisterciense fue Claudio Francisco Verguet. monje que había hecho su primera profesión en Cister y representaba a la diócesis de Saint Poldë-León. los catorce monasterios y los treinta y un conventos de monjas de la Orden prolongaron sus vidas por otra década. siguiendo el camino de las huestes victoriosas de Napoleón. únicamente para ser consumidas en el incendio devastador de la Revolución. Los becarios debían ser elegidos entre los miembros de los monasterios pobres. sino en todas partes de la Europa continental. De este modo. fue bien recibida. La mayoría de las abadías cistercienses cayeron víctimas del decreto imperial. En la nueva . para satisfacer al clero secular. por Antonio Chautan. financiadas por los recursos de casas pequeñas unidas al colegio. mientras cada monasterio estaba habilitado para un solo representante y un voto único. no sólo dentro de sus fronteras. cuando se requirieran sus servicios. cuyo conocimiento e interés por los asuntos monásticos eran extremadamente limitados. aunque las crónicas del Capítulo no identifican a esos monasterios por sus nombres. Santiago Francisco Frennelet.

parece que fueron atacadas pocas casas cistercienses y. incluyendo servicios. establecido en agosto de 1789. éstos se convirtieron en los objetivos principales para el despojo. la furia de la plebe se dirigió contra los archivos monásticos. Las noticias aterradoras de los sangrientos sucesos del 14 de julio. encontraron una excusa para intervenir directamente en los asuntos monásticos. la Asamblea decretó. y el 25 de septiembre presentaron una carta a la Asamblea ofreciendo su casa a la Nación. para declarar que todos los bienes y propiedades de la Iglesia en Francia debían estar «a disposición de la Nación». que culminaron con la destrucción de la Bastilla. en su sabiduría no podría hallar modo de remediar la situación. en febrero de 1790. Les quedaban unos pocos amigos. en noviembre partió otro grupo y. diezmos y toda otra fuente de recursos de origen «feudal». los monasterios estaban expuestos de continuo a la persecución y vejamen de los auto-proclamados comités locales. Muchas abadías compartieron el mismo destino de los palacios de la nobleza. Los monjes. Se expresó repetidas veces la esperanza de una compensación y previsiones para el mantenimiento de las instituciones religiosas. un abogado muy trabajador. y su influencia en la redacción de la Constitución civil del clero. Los monasterios comenzaron a sentir inmediatamente los resultados. repercutieron en todo el país y provocaron el gran pánico. Boulancourt y Ecurey. Antes de que se pudiera reglamentar la confiscación legal. en cambio. que siempre habían tenido algo que compartir con los pobres de la vecindad. Sept- Fons se vio obligada a despedir en agosto a quince de sus treinta y seis novicios. enviaron una carta conmovedora al presidente de la Asamblea diciendo que si «él. Lo integraban quince legisladores. a cambio de pensiones anuales. el número de enemigos declarados crecía de día en día. que se suponía contenían los documentos relativos a los impuestos u obligaciones feudales. y estaba dominado por el rapporteur. Trois-Fontaines. y así desapareció el clero francés como entidad autónoma. El organismo de la Asamblea Nacional encargado de las órdenes religiosas era el Comité Ecclésiastique. debería promulgar pronto la fecha para la evacuación de las casas. entre el 4 de agosto y los días subsiguientes. la abolición de todos los privilegios del clero y la nobleza. Juan Bautista Treilhard (1742-1810). las condiciones en algunos monasterios se volvieron a todas luces intolerables. aun en esos casos. que fue seguido por la violencia generalizada contra las propiedades y viviendas de las clases privilegiadas. Mientras tanto. Al llegar la primavera de 1790. de lo contrario los religiosos se verían forzados a abandonar los monasterios para salvar sus vidas». un grupo de abadías situadas en Champaña. la plebe se sintió libre de servirse de todo lo que pudiera encontrar en los dominios monásticos. Aunque se había establecido que los bosques serían propiedad estatal. En marzo.Asamblea Nacional. . entre ellas Cheminon. Por falta de fondos. La Asamblea respondió el 28 de octubre suspendiendo las profesiones monásticas. la mayoría laicos. las órdenes religiosas no tenían virtualmente representantes. pero librepensador. pero no se tomó ninguna medida. expresando además «sus deseos de gozar de la libertad como cualquier otro francés». Sin embargo. Presionada por las condiciones alarmantes que imperaban en todo el país. futuro regicida y conde napoleónico. porque la madera siempre podría convertirse en dinero efectivo. La constante crisis financiera sirvió de justificación a la Asamblea del 2 de noviembre. Haute-Fontaine. Sus convicciones religiosas se manifestaron claramente con su decisiva actuación en la legislación contra las órdenes monásticas. comenzaron a sufrir hambre y privaciones extremas. rentas. sólo quedaban dos novicios en la casa. Montier. Trece cluniacenses que vivían a disgusto en Saint-Martin-des-Champs. en París.

presentó un proyecto que detallaba paso a paso la abolición de las órdenes monásticas. en mayo. Aunque la mayoría de los religiosos eligieron las pensiones. A los ojos de los reformadores «ilustrados». No obstante la decisión fue sólo pospuesta hasta que Treilhard lograra copar su Comité con otros anticlericales similares a él. hablando en el mismo tono. se reservaba ciertas «casas de unión». no fueron en modo alguno provocadas por faltas de los individuos o comunidades. magistrados locales tomaron declaración individual a los monjes sobre sus planes para el futuro. que oscilaba entre 700 y 1. En realidad. A los que eligieran abandonar los monasterios. no sólo perdieron sus pensiones. A diferencia de la disolución del monacato inglés en el siglo XVI.Después de la decisión del 2 de noviembre. Barnave declaró con franqueza brutal: «las órdenes religiosas son incompatibles con el orden social y el bienestar público. donde Treilhard tomó la iniciativa. cuando añadía la exhortación de que «la conservación de algunos prepararía el renacimiento de todos». muchos otros permanecieron indecisos. y se completó durante el curso de 1791. Se originaron en los principios. Durante el debate decisivo en la Asamblea. ya que éstas estarían bien pronto condicionadas al juramento de fidelidad a la Constitución Civil del Clero. Fueron rechazados los alegatos en defensa de los cartujos. Estas tétricas instituciones demostraron que no tenían ningún sentido. se prohibió el uso de hábitos o uniformes religiosos. sin restricción alguna». se sobreentendía que la venta de la propiedad monástica comenzaría con la secularización de los monasterios. con excepción de las comunidades vinculadas a hospitales y otras instituciones similares de caridad. De esta forma. aunque su montante. pero no se añadían más detalles. Por entonces. Para los que decidieran continuar en la vida monástica. Pétion. La Trapa y Sept-Fons. entre el 11 y el 12 de febrero de 1790. En consecuencia. no se fundaba por cierto en la supuesta condición decadente de los monasterios. la perspectiva de continuar una vida monástica auténtica se había reducido tan drásticamente. Una ley promulgada el 4 de agosto de 1792 declaró que todas las casas religiosas todavía existentes debían estar clausuradas al 1. se llevaron a cabo nuevos interrogatorios en noviembre. El 17 de diciembre de 1789. En marzo. Los infortunados monjes ni siquiera podrían gozar de sus pensiones por mucho tiempo. fue determinado más tarde. la severidad del texto final. La venta de la propiedad monástica comenzó a fines de 1790. se hicieron inventarios por parte de las autoridades municipales y la administración de la propiedad monástica pasó a manos del estado. aunque una gran oposición evitó su discusión posterior. y sin posibilidades de salir de su estancamiento. una forma de vida. se les prometía una pensión.0 de octubre del mismo año. Por lo tanto. en abril. el 12 de febrero de 1790. Las fuerzas que triunfaron finalmente contra los monjes. excedía a las propuestas iniciales de Treilhard. y no dirigieron su furia contra los abusos. Pocos días después.200 libras. el asunto fue girado al Comité Eclesiástico. y por consiguiente estaba destinado a ser quitado del paso si se quería alcanzar el progreso. Debéis destruirlas todas. el monaquismo aparecía como un símbolo del oscurantismo medieval. jamás se trató de exponer la corrupción monástica generalizada como motivo de la secularización. sino que se convirtieron en «sospechosos» expuestos a una persecución encarnizada. que muy pocos voluntarios ingresaron en las «casas de unión». De acuerdo con sus términos. en la supresión ordenada por la Asamblea Nacional Francesa. Los ex-religiosos que rehusaron obedecer la ley. . se asestó el golpe después de acalorado debate. sino contra el monaquismo como un ideal. se ordenó a todas las casas religiosas presentar un informe con los nombres y edad de sus miembros. quedaban definitivamente prohibidas las profesiones religiosas y todos los monjes serían interrogados sobre sus intenciones.

sin embargo. En esta coyuntura no se habían especificado ni la ubicación. La única alternativa aparente era ingresar en las «casas de unión». Los documentos que se han rescatado. El edificio conventual. dejando a . con la salvedad de que su preferencia por la vida monástica se refería exclusivamente a Cister. sino la estabilidad en un monasterio específico y la obediencia a un superior legítimo. abad de Santa Croce. los vínculos legales entre las abadías y los monjes concretos también habían sido rotos. esto último era ya imposible. El saqueo se había generalizado tanto. la más completa tergiversación de la situación en que se encontraban los mismos. En la misma Vosne. desearon trocar la vida monástica por pensiones. delegó sus poderes como abad general en el procurador romano de la Orden. porque la venta de la misma era ya inminente. con las 800 hectáreas de tierra adyacente. Dado que. otros dos tomaron sus decisiones condicionalmente. Incluso enviaron una compañía de artillería desde Auxonne al escenario de los hechos. Once monjes y conversos hicieron declaraciones similares. preocupadas. en su mayoría monjes jóvenes. normas o demás detalles relativos a los nuevos establecimientos. donde Trouvé se retiro a vivir en casa de un sobrino. ni aun adherirse a un tipo particular de conducta. resultaron muy significativos. que las autoridades. el sentido común obligaba a aceptar las pensiones. que respondían a instrucciones recibidas de París.La parte técnica de la disolución y venta de la propiedad monástica estuvo a cargo de oficiales locales. los pocos que quedaban tuvieron que partir. antes y después de esa fecha. En su intento de probar la moral generalmente baja que imperaba entre los monjes de la época. razón por la cual los monjes tenían todo el derecho a suponer que se asemejarían más a prisiones o asilos de mendigos que a monasterios. En su última comunicación a los cistercienses del extranjero. pidieron ayuda al ejército. los votos monásticos no exigen la dedicación de toda una vida a un ideal abstracto. Procedimientos semejantes se llevaron a efecto casi simultáneamente en toda abadía de la Orden en Francia. Alanus Bagatti. en 1790. en mayo de 1790. bajo el mando de un joven teniente llamado Napoleón Bonaparte. a comienzos de 1790. se hicieron los inventarios y se interrogó a los monjes de Cister. donde los monjes de varias comunidades serían apiñados hasta su extinción total. y en enero de 1791. En mayo de 1790. Su ejemplo fue seguido por el prior y los priores anteriores. la secularización de las casas y comunidades estaba ya resuelta. fue vendido el 24 de marzo por un total de 482. la inmensa mayoría de ellos deseaba cambiar la vida del claustro por las pensiones y la libertad de establecerse en cualquier lado. regla. especialmente las declaraciones de los monjes relativas a sus intenciones de permanecer como tales o aceptar las pensiones. que no constituían ninguna falta contra sus votos. Más aún. fueron obligados a elegir entre las pensiones o continuar la vida monacal. Tales conclusiones revelan. La disolución de las órdenes monásticas ya había sido decretada. cerca de Cister. autorizó a sus vicarios en Alemania y Bélgica a conducir los asuntos de la Orden en sus respectivos países con plenos poderes. Cuando.000 libras. En un sentido legal. El 1 de abril. falleció el Abad General el 1797. El octogenario abad general Trouvé fue uno de los últimos monjes en abandonar Cister. Veintinueve. Este documento ya estaba fechado en Vosne. La mayoría de los monjes dejaron la abadía en septiembre. El viejo y atribulado abad general Francisco Trouvé anunció valientemente que él quería «vivir y morir como religioso». los historiadores han señalado una y otra vez que.

en represalia por la resistencia generalizada. el saqueo se agravó con los asesinatos. expresadas con toda claridad en sus declaraciones. su primera víctima. Después de la instalación de la República Helvética en Suiza (1798). respaldada por Francia. Entre 1806 y 1808. No hay registros exactos de los juicios posteriores. La penetración francesa en Italia trajo la destrucción de la mayoría de los monasterios allí establecidos. mientras la gran mayoría de aquellos que eligieron seguir siendo religiosos hacían tal promesa sólo bajo ciertas circunstancias. Los monasterios fueron visitados. pero centenares cayeron víctimas de la tiranía. y menos una apostasía. Suiza y Estados Pontificios. las leyes de 1796 decretaron que todos los bienes monásticos deberían ser confiscados. En Casamari. El decreto se llevó a cabo sólo en forma parcial. poco después de la expulsión de los monjes. Finalmente. entre ellos treinta y siete cistercienses. Una vez más la negativa a prestar el juramento de lealtad a la constitución revolucionaria se convirtió en pretexto para la persecución de sacerdotes. como también los que decidieron continuar la vida monástica sin condiciones. sólo un tercio de los que habían sido cistercienses obedecieron la ley. Los refugiados no pudieron gozar de una hospitalidad duradera de sus hermanos extranjeros. Un examen imparcial de los documentos muestra la imagen de seres humanos profundamente turbados. Más . Siguiendo la información proporcionada por el abad de Wettingen (Suiza). Si su elección no fue heroica. Cuando la estructura de la Orden comenzó a desintegrarse. La persecución de los sacerdotes que se negaron a jurar lealtad a la Constitución Civil del Clero se desató con increíble crueldad. y los religiosos fueron incesantemente molestados. en un intento desesperado de conciliar las exigencias de su conciencia con los dictados del sentido común. un decreto de 1798 sentenciaba a todo el clero flamenco a ser deportado. se gravó arbitrariamente a las abadías. pero muchos de ellos murieron en condiciones inhumanas en las prisiones francesas o en el penal de la Guayana Francesa. aprovecharon la ocasión y aceptaron las pensiones sin más. deportación y aun la muerte. Más aún. pero los ejércitos franceses no respetaban derechos ni privilegios. fue tratada con especial severidad. muchos de los inclinados a abandonar el monasterio y aceptar la pensión. se hicieron detallados inventarios. Los procedimientos legales contra los monjes diferían de estado a estado. La diversidad de las respuestas hacen casi imposible la generalización y sería erróneo cualquier intento de clasificar el contenido de las declaraciones reduciéndolas a simples fórmulas. Sin embargo.éstos en libertad para elegir entre las alternativas razonables. Los que. Para la mayoría no hubo otra elección que fugarse al exterior o hacer frente a la prisión. En algunas abadías. sin importarles nada. fueron una excepción. Las tropas francesas victoriosas invadieron bien pronto los países limítrofes imponiendo por las armas sus doctrinas revolucionarias. fueron muertos seis monjes en 1799 cuando trataban de evitar la profanación del Santísimo Sacramento. saliendo a la luz los diversos individuos. indicando que no podían distinguir bien las alternativas. confundidos y perplejos. se afanaron en justificar su decisión. los bienes monásticos quedaron bajo control del gobierno y se prohibió la recepción de novicios. con sus incontables problemas y ansiedades. Alemania. sin duda alguna grandes contingentes encontraron albergue temporal en las casas cistercienses de los Países Bajos. las tres abadías cistercienses escaparon de la supresión formal. Un número considerable de monjes rechazó simplemente hacer cualquier elección. se suprimieron por decreto la mayoría de los monasterios supervivientes. Los Países Bajos. no por eso significa una traición a sus votos.

En 1820 una revolución disolvió nuevamente los conventos. pero se permitió a los monjes permanecer hasta 1864. que luchó sin tregua contra el invasor. sólo escapó a esa medida la casa cisterciense de Kimbarowka. las órdenes religiosas bajo régimen ruso quedaron completamente aisladas y. La suerte corrida por las tres casas lituanas revelan un desarrollo bastante peculiar. También este monasterio fue suprimido en 1842. las pocas abadías sobrevivientes continuaron su existencia. Sin embargo el decreto no se ejecutó de inmediato en todos los estados germánicos. En 1830. que también incluía once conventos de monjas de la misma Orden. los objetos de arte de incalculable valor y todas las bibliotecas fueron vendidos o malgastados. y ochenta y tres cenobios cistercienses de monjas en toda Alemania. La supresión de Wettingen se llevó a cabo en 1841. Después del desmembramiento final de Polonia (1795). En Prusia se hizo efectivo en 1810. el gobierno ruso abolió las órdenes religiosas en Lituania. y sólo dos casas polacas sobrevivieron. en represalia por una nueva revuelta polaca. El decreto de la supresión . tanto las autoridades rusas como prusianas suprimieron las abadías cistercienses dentro de sus respectivos territorios. Las tres abadías se alternaban en la dirección de la nueva organización. La fabulosa riqueza de las grandes iglesias. Hauterive y Saint Urhan. formaron la Congregación Cisterciense Suiza. completamente aisladas. las abadías de Wettingen. No obstante. El «rey intruso» dispuso la secularización de las casas religiosas. pero se le prohibió que aceptara novicios. no permitió que tal disposición fuera cumplida del todo. fueron restablecidos el trono y las órdenes religiosas. la Iglesia Ortodoxa tomó posesión de la propiedad y el último prior y sus siete monjes fueron deportados a Siberia. pero los autorizaba a buscar una compensación a expensas de las propiedades eclesiásticas. Con la entrada en España de las tropas de Napoleón estaba echada la suerte de las órdenes religiosas. en 1814 regresó el rey Fernando VII de su destierro y con él fueron restablecidas todas las abadías. independiente. cuando. aunque en 1823 con la entrada de los «Cien Mil Hijos de San Luis». o se los adaptada a fines seculares. se renovó la prohibición de recibir novicios y la propiedad monástica volvió a estar bajo supervisión. seguida por la secularización de Hauterive y Saint Urban en 1848. mientras que los edificios eran demolidos. En 1832. Después de las guerras napoleónicas. Derrotados los franceses. después de la secularización de las abadías alemanas en 1803. después de un baño de sangre que salpicó a varios conventos. sancionando la confiscación de todos los bienes monásticos y acordando sólo una pensión modesta a los monjes expulsados. bajo control austríaco. que les fuera impuesta por Napoleón. Todo el conjunto estaba formado por ocho monasterios encabezados por un presidente elegido por tres años. Después de la repartición de Polonia. donde José II no había dejado mucho por secularizar. La Paz de Lunéville (1801). Pío VII aprobó su Constitución en 1806. benedictinos y cistercienses formaron una Congregación unificada a la que posteriormente se unieron los camaldulenses y cartujos.aún. después de aplastar la insurrección polaca de 1830-1831. pero la vida de la Congregación siempre fue precaria. confiscaba sus posesiones en el margen occidental del Rhin. eligiendo un «abad general» por el término de tres años. El rey Fernando VII fue obligado en Bayona a abdicar en favor de José Bonaparte. un gobierno suizo cada vez más liberal reanudó la legislación anticlerical. en 1803. hermano del emperador. La próspera Congregación de la Alemania superior fue presa de la voracidad de los príncipes germanos. dos años más tarde tuvo efecto la llamada «desamortización» (1835). La secularización general se hizo ley en 1803. en Austria. fueron expropiados cuarenta y seis monasterios. Fallecido el soberano en 1833. pero la resistencia del pueblo español.

el torbellino engendrado por la Revolución Francesa demolió casi totalmente los establecimientos monásticos en Europa. el país se convirtió en escenario de guerras civiles intermitentes entre las fuerzas liberales y conservadoras.afectó a 814 monjes de la Congregación de Castilla repartidos en 47 abadías. . La restauración de una auténtica vida monástica resultó imposible. y dejó detrás suyo a unas pocas comunidades aisladas. Aún más perturbadora fue la desaparición de Cister. La supervivencia aislada de algunas abadías atestigua. la vitalidad de sus moradores. y en la Congregación de Aragón a 396 religiosos. pero la hostilidad de un mundo apartado de las tradiciones religiosas. aun después de la guerra. completamente desmoralizadas por la violencia liberal y anticlerical. Esto hizo extremadamente problemática la restauración de la Orden como institución con un gobierno central y orgánicamente coherente. se produjo un desarrollo paralelo. En condiciones favorables. profanados y mutilados y todos abandonados. Muchos cenobios fueron saqueados. pero las líneas de ese desarrollo independiente no pudieron converger. con seguridad. En Portugal. frustraba el inquebrantable deseo de sobrevivir de los monjes. Los monjes en su mayoría adoptaron marchar al extranjero o servir en algún obispado como clero diocesano. y un decreto de mayo de 1834 secularizaba toda la propiedad monástica. la muerte del último abad general y la imposibilidad de mantener capítulos generales. Durante los siguientes veinte años. dejando a los restos de la Orden desorganizados y sin dirección por medio siglo. La guerra de la Península librada contra Francia devastó todo el país. El destino de los monjes y los edificios fue el mismo de sus semejantes en España. repartidos en 16 monasterios. Como en España. terminaron por imponerse los liberales. la gran Alcobaça fue saqueada en 1811. Así. los escombros de la destrucción física hubieran podido ser removidos con facilidad y reemplazados por nuevas iglesias y claustros.

reverenciado y seguro de sí mismo por pertenecer a una gran Orden. La reforma cisterciense del siglo XII comenzó como un movimiento de renovación espiritual. Su presencia en la comunidad elevaba la observancia monástica a un nivel ejemplar. rodeado por una sociedad que perseguía metas muy diferentes. contrastaba mucho con la posición privilegiada que la Orden había gozado antes. La vida monástica era altamente deseable en el Antiguo Régimen y. la realización de tal deseo exigía una cuidadosa reflexión y una voluntad firme para vencer obstáculos formidables. Sin embargo. Los votos de pobreza. que ninguna institución del orden social derrumbado podría ser reincorporada simplemente dentro de la nueva estructura. pero creció inevitablemente hasta convertirse en un factor importante en la vida económica y aun política de la Europa del Medioevo y comienzos de la Edad Moderna. La Orden Cisterciense del siglo XIX no podía gozar ya de un papel prominente en la nueva sociedad o en su vida económica o política. Independientemente de la naturaleza o frecuencia de los desastres. Después de la Revolución Francesa. probado a causa de su idealismo. Rescataron mucho del pasado. no fue sólo la Orden como organización la que tuvo que enfrentarse al desafío del medio ambiente poco propicio. El deseo de ser monje no era común en la atmósfera materialista del siglo XIX y por tanto. era sencillamente un pobre hombre a la búsqueda de Dios. Mientras que. Pero. La vocación religiosa como materia de elección individual quedó también expuesta al ataque. cuando algunos cistercienses heroicos ya estaban dispuestos a trabajar duro. Luego. Los monjes no alimentaban ilusiones vagas a este particular. En cambio. el mundo había cambiado en forma tan radical.La restauración del siglo XIX: los Trapenses Pocos fenómenos históricos son más asombrosos que el poder regenerativo de las órdenes monásticas. castidad y obediencia constituían un abierto desafío a los nuevos ideales de libertad absoluta y de búsqueda incansable de riqueza y placer. mientras los cistercienses habían perdido su . Por tales razones. ofreciendo asistencia a unos pocos elegidos y tratando de alcanzar la perfección cristiana en medio de un mundo no cristiano. las vocaciones se estimulaban y ocasionalmente se forzaban por parte de los padres u otros factores externos. las comunidades que aparecían a comienzos del siglo XIX no podrían ser consideradas como simples sobrevivientes o continuadoras de las tradiciones monásticas del siglo XVIII. pero deseaban aprender. por consiguiente. aun la más insignificante investigación sobre la civilización medieval debe dedicar algunas páginas al monacato. los monjes siempre han estado ansiosos de reunir todas las piezas dispersas y recomenzar sus vidas en una nueva casa de Dios. De esta forma. Todavía no se habían extinguido las llamas de la Revolución. la violenta tormenta que azotó al continente por más de veinte años acabó con la cubierta protectora de las abadías medievales. que repudiados por los arquitectos del nuevo orden. y que causaban problemas disciplinares crónicos. fueron obligados a retornar a su misión original. El humilde lugar que los cistercienses consiguieron asegurarse en las condiciones cambiantes. la superpoblación de las viejas abadías incluía muchas veces un buen número de elementos inadaptados. El monje que surgió de las ruinas ya no era un ser privilegiado. el lector de un libro voluminoso de historia contemporánea buscaría en vano una referencia a los monjes. el nuevo monje era en verdad un voluntario. pero la pérdida de la pompa externa no dejaba de ofrecer atractivas compensaciones.

e inspiraba a poetas y pintores. el único esfuerzo organizado por salvar un núcleo cisterciense viable para el futuro salió de La Trapa. agua y legumbres hervidas. padre inmediato de La Trapa. Lestrange reunió alrededor de veintiún monjes de su comunidad y huyó a Suiza. la moda de las novelas históricas y la reincorporación del canto gregoriano a la liturgia. Las circunstancias extraordinarias exigen personalidades a la altura de las mismas. lograron asegurarse el éxito de una regeneración puramente interior. el Medioevo. Fue un grupo de monjes generosos y rígidamente controlados que. tuvo una importancia capital y decisiva en la historia futura de la Orden. abad de Claraval. También fue la época en que las «románticas» ruinas de los claustros olvidados provocaban la curiosidad de un número de errabundos caminantes por los bosques europeos. constituyó uno de esos caracteres extraordinarios. facilitó considerablemente las primeras etapas de la reconstrucción cisterciense. la observancia particular de La Trapa estaba restringida a unas pocas comunidades. del Abad General Trouvé y de Luis María Rocourt. El romanticismo fue primitivamente un movimiento literario y artístico. En su deseo ardiente de ofrecer sacrificios en reparación por los crímenes del terror revolucionario. desplazando a la razón y otorgando un papel más importante al corazón humano. Las autoridades del cantón de Friburgo les brindaron hospitalidad y les concedieron La Valsainte. es innegable que la comprensiva actitud de la nueva generación de intelectuales. Antes de la Revolución. El hecho de que todos fueran seguidores entusiastas del abad Rancé. que en las grandes festividades podía llegar a durar .riqueza. Es difícil evaluar hasta qué punto este interés renovado por el monaquismo pueda estar relacionado con el éxito del renacimiento de La Trapa. Actuando con la autorización de último momento. comprendiendo el verdadero mérito de los monjes. inspirado en un retorno al pasado. nombre popular que en esos países se convirtió en sinónimo de «cistercienses». donde el 1 de junio de 1791 comenzó a desarrollarse uno de los capítulos más notables de la vida cisterciense. en especial al período formativo de las grandes naciones europeas. La difusión del interés por todo lo antiguo. La desilusión por el fracaso de la Ilustración dio origen al romanticismo. Estos nuevos atletas de la mortificación dormían únicamente unas seis o siete horas. volvieron a su patria y comenzaron a propagar la Orden con un éxito poco común. hasta que llegaron a los límites de la resistencia humana. los primeros maestros de los jóvenes bárbaros. posición prestigiosa y florecimiento numérico. Agustín de Lestrange (1754-1827). la resurrección de la arquitectura gótica. todos intrigados por el temperamento misterioso que una vez animó los enjambres de encapuchados habitantes. El estudio de esa época condujo inevitablemente a una mejor inteligencia del cristianismo. una cartuja abandonada. guiados por el autoritario Lestrange. Los monjes dormían sobre el suelo desnudo. el gran reformador de La Trapa. usando únicamente una almohada rellena con paja y una sola manta. la influencia de Rancé se convirtió en fuerza dominante del renacimiento cisterciense en todas partes de Francia y doquiera que el vigor de la expansión empujara a los Trapenses. El último maestro de novicios de La Trapa. Su dieta se limitaba a pan. En La Valsainte se desconocía cualquier medio de calefacción. después de un cuarto de siglo de tentativas. los monjes. Cuando se hizo evidente que todo estaba perdido en Francia. Tampoco fue el clima de comienzos de ese siglo totalmente hostil a la renovación monástica. ocupaban 5 o 6 en arduo trabajo manual y dedicaban el resto del tiempo a la oración. Después de 1815. fueron todos resultados favorables de la nueva tendencia. rivalizaban unos con otros en introducir mortificaciones cada vez mayores. Sin embargo.

voluntad divina. Esto también fue aceptado. Sólo podía hacerse aquello que figurara en la regla. aunque por ese entonces Westmalle ya no existía. y las estimuló para abrir una institución educativa semejante para niñas. confiando en que la Providencia cuidaría de los detalles.hasta doce horas. Los reglamentos fueron aumentando hasta constituir un libro de gran tamaño debidamente publicado en Friburgo en 1794. naturalmente. Algunas de esas fundaciones fueron puramente fortuitas: en 1793. el ascetismo sin precedentes de La Valsainte no fue ningún obstáculo para acobardar vocaciones. en Agustín de Lestrange. hecho que tuvo lugar en 1794. en verdad. como auténtico producto de su época que era. con sus maestros y cuerpo supervisor. el obispo de Amberes los animó para que se establecieran en su diócesis. Mientras tanto. El avance del ejército francés había obligado a la colonia de Laprade a trasladarse a Westfalia. pero no pudieron ir más lejos de Inglaterra. donde en 1795 encontraron un hogar en Darfeld. Enviaba a tres o cuatro monjes por vez. sin mayor preparación preliminar. de los primeros estatutos de Cister y aun sobrepasaban en severidad al código de Rancé para los monjes de La Trapa. eran incapaces de perseverar para profesar. Bautizó a las dos escuelas. entre ellos el Padre Eugenio de Laprade. Pero los tiempos eran muy poco propicios para iniciar una empresa que pudiera persistir y continuar. y Lestrange tuvo que comprender que La Valsainte estaba en peligro mortal. después de recibir noticias sobre las oportunidades que brindaba Canadá. en una granja cerca de Westmalle. Lestrange despachó sin pérdida de tiempo a dos monjes y un hermano lego. y debía llevarse por consiguiente a la práctica con todo celo. Lestrange estaba deseoso de regular la vida diaria de los monjes hasta el menor detalle. deseaba probar al mundo que su concepción del momento tenía gran utilidad social. El lema del Abad Lestrange fue «la santa voluntad de Dios». Lestrange accedió. y Pío VI autorizó a la comunidad a elegir un abad. Reunió a cierto número de muchachos en La Valsainte y abrió una escuela para ellos. En 1796. se hizo un intento de introducir la laus perennis. que continuó con vigor renovado un programa de expansión. Mientras esperaban una oportunidad. La elección recayó. el servicio divino ininterrumpido en la iglesia. esas prescripciones tan elaboradas iban mucho más allá de la Regla de San Benito. Lo más grave era que las autoridades lo culpaban. Algunos de los maestros provenían de aquellos que. porque la desbordante población de la abadía incluía a un . En 1794. otra innovación revolucionaria en la historia cisterciense. que se vio obligado a frenar porque el Senado de Friburgo había limitado la población de La Valsainte a veinticuatro miembros. como la «Tercera Orden de La Trapa». ejecutados en la forma más heterodoxa. Fueron más afortunados que sus antecesores. pero sin abandonar su proyecto canadiense. se hicieron otras fundaciones libradas a su suerte en Italia y España y estaban listos los planes para Hungría y Rusia. El infatigable Lestrange. Pero Inglaterra estaba en guerra con Francia y los tres hombres se encontraron varados en Amsterdam. con cierta justificación. Las tropas victoriosas de Napoleón invadieron Suiza en 1798. En 1794. Lestrange congregó a monjas refugiadas de distintas órdenes en el cantón suizo de Valais. otro grupo de tres dejó La Valsainte para cruzar el Atlántico. ante las privaciones de la abadía. El número de monjes comenzó a crecer. y estuvo fuertemente inclinado a suponer que todo lo que se le ocurría era. es decir. Animadas por el deseo ardiente de crear para los monjes una vida de penuria. Otros eran laicos piadosos unidos informalmente a La Valsainte. Sus incesantes esfuerzos en pro de nuevas fundaciones fueron más impulsivos que realistas. Aunque parezca extraño. donde recibieron un ofrecimiento de tierra para un establecimiento permanente en Lulworth en Dorsetshire. o fuera autorizado por el superior.

cuya comunidad se vio obligada a emigrar de Inglaterra en 1817 por una serie de razones. mientras que los miembros alemanes que quedaban abandonaron Darfeld y se mudaron en 1835 a Clenberg. la extraña peregrinación se dirigía al este en tres columnas. Pero la paz tan frágil que el concordato parecía asegurar no duró por mucho tiempo.cierto número de evadidos del alistamiento y desertores del ejército francés. una proeza logística que se dice dejó estupefacto aun al gran Napoleón. y había fijado sus ojos en América. pero el retorno de los trapenses a Francia en 1815 significó el comienzo de una expansión realmente notable. La caída de Napoleón (1814) cambió la idea de Dom Agustín y quedó en suspenso el plan de un establecimiento en América. en Alsacia. expusieron a las jóvenes fundaciones trapenses a una nueva violencia. Lestrange y sus monjes volvieron a Europa con la firme determinación de retornar a Francia y restaurar La Trapa. Bellefontaine. la firma de un concordato con Pío VII cambió la actitud de Napoleón hacia los trapenses. Todas ellas dejaron La Valsainte el 1798. una de las cuales fue la inflexible de Lestrange de permitir que sus monjes rezaran por el rey «hereje» Jorge III. la de Darfeld. pero pudo escapar y. el abad Lestrange dio órdenes de marchar a su fiel rebaño. llegaron finalmente a la Rusia Blanca. Con santo abandono. a las monjas. por último. entre ellas una casa en los altos Alpes. las autoridades suizas permitieron la restauración de La Valsainte y. y a su «Tercera Orden». apoyó personalmente varias fundaciones. Ninguna de las muchas fundaciones realizadas durante los años de exilio persistió (aunque Westmalle fue restaurada en 1814). Aiguebelle. gracias a la afluencia de un gran número de vocaciones. y Lestrange aceptó la invitación del Zar Pablo 1. Los monjes franceses de Darfeld volvieron a ocupar la antigua abadía cisterciense en Notre- Dame-du-Gard en 1816. La ocupación francesa de los Estados Papales (1809) y la excomunión de Napoleón que causaron el arresto y exilio de Pío VII. una pequeña colonia guiada por Urbano Guillet alcanzaba en 1803 las costas de América en Baltimore. para servir de lugar de descanso a los soldados heridos o enfermos de paso entre Francia e Italia. Después de una travesía azarosa de seis meses a través de Austria y Polonia. Fue arrestado. con miras a una fundación. Como emperador recién coronado. Una de las primeras fundaciones. el intrépido Abad se retiró de Rusia y el 26 de julio de 1800 pudo embarcarse con todo su pintoresco grupo en el puerto de Danzig. donde monjes. El mismo Abad Lestrange se convirtió en un fugitivo. en el plazo de una década. pero por entonces Lestrange estaba muy desilusionado de la hospitalidad rusa. en conjunto 254 personas. Allí adquirió. concluyó en Nueva York. después de un viaje lleno de aventuras a través del Atlántico. Una tormenta obligó a los barcos a buscar refugio en Lübeck. Para reducir los problemas de encontrar víveres y albergue. Con esa meta en su mente. Esta última fue restaurada por Antonio Saulnier de Beauregard. a la victoria de Napoleón en Marengo. La intervención de fuerzas superiores frustraron de nuevo su esfuerzo. Durante casi dos años hicieron funcionar una verdadera abadía sobre ruedas. y comenzaron la famosa «odisea monástica». para buscar asilo en Rusia. Al restablecimiento de La Trapa por Lestrange siguieron en rápida sucesión Port-du-Salut. abad de Lulworth. Por fortuna. los prolíficos . el terreno donde fue emplazada posteriormente la Catedral de San Patricio. Bellevaux y Melleray. que incluía a sus monjes. Más aún. sucedieron algunos años de paz relativa. La visita regular a las casas francesas hecha por el Abad Saulnier en 1825 reveló que. monjas y niños se desparramaron buscando albergue. en Mont-Genèvre. pudo ser revitalizada sin grandes problemas. Pero los porfiados monjes no tenían intención de dispersarse. que contaba con unos 60 niños y 40 niñas.

una en Irlanda. que las normas de Lestrange tal como se practicaban en La Valsainte. España. los monjes lucharon por sobrevivir. Holanda. el Padre Vicente’ de Paul Merle. dejándole en tierra. Estados Unidos. El único monje francés que quedó. las casas afiliadas de monjas habían aumentado a ocho. quien silenciosamente abandonó en Darfeld las reglas de Lestrange y. Aiguebelle y Notre- Dame-du-Gard. en Kentucky. Pronto se hizo evidente para muchos refugiados trapenses. Italia. Austria. Ambas casas americanas experimentaron dificultades crónicas por razones financieras. incluyendo cuatro casas en Bélgica. La expansión trapense continuó durante todo el resto del siglo XIX. Massachusetts. Sin embargo. tuvieron éxito Gethsemaní. unos meses más tarde. Es esta misma comunidad. cada una con cerca de ochenta monjes. La Guerra Civil creó problemas adicionales. Canadá. La división se acentuó posteriormente. donde establecieron Saint Joseph’s Abbey. no sólo en Francia. la que después de otro incendio en 1950 se trasladó a Spencer. se abandonaron los intentos por lograr una instalación permanente. con la ayuda de un grupo reducido proveniente de Bellefontaine. Sud África y China. en Iowa. lo mismo que allende el Océano. iban más allá de la capacidad normal de resistencia humana y eran incompatibles con las genuinas tradiciones cistercienses. y continuaron defendiéndose hasta fin de siglo. pero ambas casas alcanzaron pronto el rango de abadía. Durante muchos años. creando dificultades constantes. seiscientos de ellos sacerdotes. encontraron un nuevo hogar cerca del pueblo de Lonsdale. volvió a los reglamentos de Rancé. Una de ellas fue la cuestión de las observancias. uno para la educación de varones y otro para mujeres. donde en 1900 construyeron el monasterio de Our Lady of the Valley. después de dos desastrosos incendios. que albergaban un total de tres mil monjes. La oposición se alineó alrededor de Eugenio de Laprade (1764-1816). ya de por sí importante. fue poblada por Mount Melleray de Irlanda. Siria. seguida por Port-du-Salut. Hungría. Mientras los líderes trapenses podrían sentirse confortados y estimulados por el alto nivel moral alcanzado. En 1855. Jordania. que por momentos llegaron a ser muy serias. La primera fue fundada en 1848 por monjes de la abadía francesa de Melleray. estableció el Pequeño Claraval en Nueva Escocia. sino en el resto de Europa. Entre todas las tentativas trapenses en los Estados Unidos. contando con la aprobación papal. agregándose a los países habitados por los trapenses Alemania. en el estado de Rhode Island. una en Inglaterra y una en Argelia. y Nueva Melleray. varios problemas quedaban sin resolver. escritos para La Trapa. se había duplicado y aún más. en 1825. Por ese mismo tiempo. la mayoría estaba constituida por hermanos legos. lo hizo por un accidente fortuito. Hacia fines de siglo (1894) ese número. cuando después de 1815 ambos abades se mostraron muy activos en la restauración de los monasterios franceses . al mismo tiempo que mantenían dos establecimientos para la «Tercera Orden». en cada casa. El éxito de la fundación americana permaneció dudoso por mucho tiempo. Mientras estaba comprando víveres en el puerto canadiense de Halifax su barco partió. y finalmente. ocupados en trabajos de agricultura a gran escala. la segunda. En 1814. al mismo tiempo que por falta de vocaciones locales.trapenses se habían arreglado para fundar o dar nueva vida a once casas para monjes y cinco para monjas. hasta que. el aprecio popular y vigoroso crecimiento de la Orden. La más poblada era Melleray. cuando todos los monjes menos uno volvieron a Europa. Australia. dos en los Estados Unidos. cincuenta y seis monasterios en conjunto. en particular a Gethsemaní. con ciento setenta y cinco miembros profesos. los monjes poblaban veintitrés abadías. Vivió como misionero entre los indios por una década.

las abadías primeramente bajo la autoridad de Lestrange constituyeron la «Nueva Reforma». y. que habían sobrevivido y se multiplicaban de forma sostenida. que por entonces controlada La Trapa. bajo el nuevo liderazgo. volvieron a la vida algunas abadías cistercienses diseminadas en toda Italia. Pío IX anuló en 1847 el decreto de 1834. pudiera efectuarse la unión de las dos observancias trapenses. incluyendo a los trapenses y a la Común Observancia. Por desgracia. que fue considerado cabeza titular de la Orden. la Congregación Romana de Obispos y Regulares nombró al abad Saulnier de Melleray como «superior y visitador general» de todas las abadías trapenses de Francia. pero era incapaz de obtener la tan deseada aprobación papal para su extremadamente severo código monástico. Esto dio por resultado que. continuaron fieles a las reglamentaciones de Rancé. el Abad Saulnier fue nombrado directamente visitador trapense en Francia por la Congregación de Obispos y Regulares. estos últimos contaban ocho abadías con cuatrocientos ochenta y tres monjes. e interpretó puntualmente ese nombramiento como el reconocimiento de su independencia. más aún. En 1827.y representaban puntos de vista antagónicos en materia de disciplina. «de tal forma que su unidad e integridad quedaran intactas para siempre». estaba amargamente resentido por lo que significa un desafío a su autoridad. con la esperanza de que. aceptaron el liderazgo de Sept-Fons y se auto denominaron la «Antigua Reforma». cuando un decreto promulgado por la misma autoridad unía a todas las abadías francesas en una Congregación (Congregatio Monachorum Cisterciensium Beatae Mariae de Trappa) y les impuso la «Regla de San Benito y las constituciones del Abad Rancé». juraron lealtad a la Carta de Caridad y a los usos primitivos de Cister. La intención de la Santa Sede quedó expresada con toda claridad. que todavía funcionaba. con su ayuda. porque al Presidente general se le otorgaba el derecho de confirmar las elecciones abaciales dentro de toda la Orden. cuando Pío VII retornó a la Ciudad Eterna y. Para mayor seguridad. Cuando murió Lestrange en 1827. pero la Santa Sede otorgó el título de «Presidente general» al Abad de Santa Croce. No obstante. La cuestión de las observancias se complicó aún más a causa de problemas estrechamente vinculados entre sí e igualmente espinosos: el gobierno central efectivo y las relaciones legales con las comunidades de la antigua Común Observancia. Dado que no se consideraba un retorno a las observancias de La Valsainte. como al Procurador general en Roma. que una vez siguieron a Laprade. El abad Lestrange. en 1825. esperaba que «la Reforma de La Trapa estaría separada por completo de la Orden de . cada una regida por códigos disciplinares diferentes. el abad Lestrange gobernó a sus monjes con mano de hierro y rechazó someterse tanto al Vicario general de la Congregación de Alemania Superior. Sin embargo. una omisión que dio lugar a muchos malentendidos en materia de jurisdicción. esto no fue posible antes de 1834. No parecía oportuno la creación de un «Abad general». En 1864. el documento no pudo eliminar la tensión entre ambos grupos. seis de las once abadías francesas todavía se mantenían fieles a Lestrange y La Valsainte. que había asumido las funciones del Abad general después de la disolución de Cister. no se especificaron sus demás funciones en la Orden. Pero una nueva situación se creó en 1814. la «Nueva Reforma» contaba por ese mismo año con quince abadías con un conjunto de mil doscientos veintinueve profesos. dirigidas por el Abad de la Gran Trapa. y aceptó la formación de dos congregaciones trapenses autónomas. El otro grupo de abades. mientras que las otras cinco habían vuelto a las reglamentaciones de Rancé. Por lo tanto.

confusa como era. pero de nuevo. después de 1838. De nuevo había no sólo dos observancias. que no tenía filiación clara con ninguna de las tres organizaciones. el capítulo reunido en Sept-Fons decidió pedir al Papa el nombramiento de un abad general trapense. la maraña legal. En 1876. no estuvo en condiciones de oponerse a la virtual independencia de los trapenses. una fundación trapense del siglo XVIII en Italia. La ambigüedad de esta relación persistió. Esta disposición autorizaba al recién elegido Cesari como Abad general cisterciense. a menos que se resignaran a un papel subordinado en la Orden. sólo monjes de la Común Observancia eran elegibles para este puesto. El examen de la petición fue tarea del consultor de la Congregación. y el decreto de unión de los trapenses en 1834 repetía simplemente que «la confirmación de cada abad constituía el derecho y el deber del Moderador General de la Orden cisterciense». el dominico Raimundo Bianchi. dispuso dos lugares para los Vicarios de la «Nueva» y «Antigua» congregaciones trapenses. el decreto de 1834 otorgaba autoridad absoluta al Vicario general trapense para gobernar su congregación.Cister». Aun más perturbador fue el hecho de que el mismo Capítulo General decidió elegir un Abad General. deberían zanjar su división interna y esforzarse por formar una organización completamente independiente. para el cual fueron invitados únicamente los abades de la Común Observancia. fue sometido el proyecto a la Congregación de Obispos y Regulares para su aprobación final. y Casamari. se establecía que los jefes de congregaciones independientes debían ser invitados a ocupar un lugar en el Concilio. Su detallado análisis señalaba los muchos inconvenientes que acarrearía un cisma definitivo e . Durante la década del 70. Por otro lado. la Congregación belga bajo Westmalle. La intervención personal de Pío IX. Estas desagradables experiencias convencieron a los abades trapenses de mayor influencia. que implicaba también jurisdicción sobre los trapenses. a fines de 1878. consiguió convocar el primer Capítulo General desde 1786. desorganizada y condescendiente. con netas diferencias entre sí. y autorizaba a los abades a convocar capítulos anuales. con miras a la elección de un superior general independiente. los trapenses mantuvieron a su propio Procurador general en Roma y gozaban también de la distinción de tener un Cardenal protector propio. aumentó simplemente las complejidades legales. cuando las abadías trapenses de Bélgica formaron su propia congregación. Además. La sesión de 1877 trabajó acerca de la proyectada unión de las congregaciones trapenses. de que. en el último momento. no creaba problemas urgentes. abad de San Bernardo en Roma y Presidente General. el plan estaba más adelantado y se hacían preparativos para convocar una asamblea general para todas las congregaciones trapenses en 1879. los dirigentes de la rama más numerosa de la Orden. varios capítulos trapenses se ocuparon de esos temas. Otro acontecimiento que creó malestar dentro de la Orden fue la apertura del Concilio Vaticano I en 1869. En 1878. La separación de 1847. pero desautorizaba a los vicarios de las congregaciones trapenses. Aunque el abad Timoteo Gruyer de La Trapa expresó serios reparos acerca de la oportunidad de una unión que implicaría uniformidad en las observancias. Teobaldo Cesari. En ese año. Pero la necesidad de una solución definitiva se hizo patente de forma bien notoria en 1869. El mismo principio fue reiterado en 1836. Mientras la Común Observancia. De acuerdo con los reglamentos referentes a la participación de institutos religiosos. más cuatro grupos autónomos de abadías alineables en las «Nueva» y «Vieja» reformas.

el capítulo todavía podría estar satisfecho de haber establecido una rama totalmente independiente de la familia cisterciense. especialmente los de la Congregación de Sept-Fons estaban contrariados. que se realizó pocos días después. sobre la cuestión de las observancias. Durante los infructuosos debates sobre los méritos relativos a los horaria de San Benito y de Rancé. Entró en los trapenses como vocación tardía. quienes reconocerían al Abad General como cabeza de toda la Orden. cuando se pudiera considerar una solución de compromiso cuidadosamente estudiada. para que se las practicara del mismo modo que antes de la unión. las opiniones estaban. fue ordenado sacerdote en 1877. En principio. La moción fue aceptada de mala gana. A despecho de tales contrariedades. la adhesión a la Regla de San Benito recibió amplio apoyo.irreversible dentro de la Orden cisterciense. aconsejando simplemente al Capítulo general que difiriera la decisión para una fecha posterior. como siempre. Cuando. aunque hizo reflexionar la posible relación de un tal superior con el Abad General de la Común Observancia. por lo cual la Congregación rechazó el plan. Tampoco hubo disensiones significativas en cuanto a la necesidad de tener un superior general. en 1887. En resumen. no debía forzarse una uniformidad en las observancias. No obstante. Después de informarse de cerca de los problemas. La presión en pro de los mismos objetivos continuó bajo el liderazgo de Sebastián Wyart (1839-1904). el informe sostenía que. no excluía la posibilidad de conservar ambas observancias básicas. hubo casi unanimidad al tratar el primer tema. Wyart fue elegido abad de Sept-Fons. concluía Bianchi. Sin embargo. y el acuerdo acerca de las observancias comunes. Wyart recibió veintiocho votos. y los trapenses unidos asumieron pronto una nueva denominación: «Orden de los Cistercienses Reformados de Nuestra Señora de La Trapa». pero se le permitió que continuara sus estudios hasta que obtuvo el título de doctor en teología. León XIII convocó un capítulo extraordinario. con la participación de representantes de las cuatro congregaciones trapenses. Pero. la atmósfera se volvió tan densa que Wyart. que debía reunirse en Roma en octubre de 1892. pero los dirigentes trapenses de la época. Analizando en forma retrospectiva es difícil negar el buen criterio del informe Bianchi. pero la Congregación declinó el desafío. la elección de un superior general. Esta asamblea tenía un triple propósito: la fusión de las congregaciones. Esta organización unificada. lo cual recibió la aprobación solemne de León XIII por medio de un Breve el 17 de marzo de 1893. . propuso que ese tema fuera remitido al arbitraje de la Santa Sede. para evitar una votación fatalmente divisoria. divididas. convirtiéndose de este modo en vicario de la «Antigua Reforma». un ex-oficial del ejército papal y héroe condecorado de la guerra franco-prusiana. sobre un total de cincuenta y uno escrutados. A su erudición excepcional y firmeza de carácter se añadían sus valiosas conexiones en Roma: tanto Pío IX como León XIII le profesaban una alta estima personal. Bianchi admitió que un punto de la propuesta trapense merecía considerarse con toda atención: la unificación de las cuatro diferentes congregaciones bajo un mismo vicario general y con un representante en Roma. y debía evitarse un cisma dentro de la Orden cisterciense. incluyendo hasta a Casamari. se reabría la puerta para la independencia trapense. mientras era deseable la unión trapense. En la elección. pronto se decidió que una simple congregación autónoma no era suficiente. y la independencia total exigía un Abad general independiente. pero quedaba abierta la puerta para introducir modificaciones a ciertos detalles de la jornada. Aunque los tres representantes de Casamari habían decidido mantener su independencia y guardar las distancias.

Entretanto. tradicionalmente cisterciense. Este logro tan notable fue solemnemente reconocido en 1902. admitía que «pedir por caridad era completamente ajeno a la mentalidad de nuestros padres». según la interpretación de Rancé. en 1871 Chambarand aceptó 25. El punto neurálgico de la disensión se relacionaba con el horario. aunque se dejó de lado la idea de establecer para ellos una «tercera orden». La falta de mano de obra en las granjas y talleres monásticos justificó que se aceptara la ayuda libre de laicos piadosos. la forma habilidosa con que Wyart manejó a la exhausta asamblea terminó por asegurar la prevalencia de las regulaciones de Rancé. Los estipendios de las mismas constituían una fuente de ingresos firme y substancial. Para aliviar la constante presión económica. la vida diaria de algunas comunidades presentaba problemas económicos gravosos durante toda la centuria. resumió el debate sobre el horarium en disputa. pudo ser publicada en 1894. como «oblatos». el capítulo reunido en La Trapa. La nueva constitución. misas a largo plazo producían grandes sumas. número y calidad de las comidas monásticas. sin embargo después de esa fecha se prohibieron estancias de «huéspedes» por más de dos meses. el modesto campo de acción de sus operaciones era insuficiente para proveer los fondos requeridos para la expansión física y aún para que sus familias monásticas vivieran sin sobresaltos. se decidió que no podían hacerse colectas abiertamente. incluyendo pensiones o anualidades prometidas por parientes pudientes. aunque todavía toleraba tales prácticas. en una nueva constitución apostólica. una importante donación hizo posible que los trapenses adquirieran las ruinas de Cister (1898) e infundieran nueva vida a la antigua abadía. sino por intermedio de amigos laicos de confianza. auténticos herederos de todos los derechos y privilegios cistercienses. En ciertas ocasiones. Aunque la solución dada por la Regla tenía una ligera mayoría. Con todo.000 francos por misas a que debían rezarse diariamente durante 100 años a intención del donante. la expansión territorial y la unión real de las casas trapenses eran signos inequívocos de un vigor interior. Ya en 1835. era frecuente que los monjes se vieran obligados a mendigar de puerta en puerta. Hasta 1850 se alquilaban frecuentemente habitaciones o departamentos en las abadías a individuos con los cuales los monjes sostenían relaciones amistosas. Si bien es cierto que el crecimiento numérico sostenido. A comienzo de siglo. El cambio simbolizaba la sinceridad de la nueva organización en su esfuerzo por retornar a las genuinas tradiciones cistercienses. en alguna abadía. Se permitían nuevas fundaciones sólo si se probaba que contaban con fondos suficientes para respaldarlas. El mismo enfoque fue aprobado por el capítulo de 1847. omitió el Papa el nombre de La Trapa y llamó a la rama del viejo árbol «Orden de los cistercienses reformados. por ejemplo. o de la Estricta Observancia». Antes de finalizar el siglo. Aunque los monjes y muchos de los conversos de las fundaciones nuevas o resurgidas volvieran al tipo de vida agrícola. En 1839. continuaron siendo empleados ayudantes laicos. cuando. dando preeminencia a los principios básicos de la Carta de Caridad y las primitivas costumbres cistercienses.Sobre la base de un trabajo preparatorio realizado por un comité. . se autorizó a las comunidades a recibir donaciones de los futuros novicios. los capítulos recomendaban encarecidamente a los abades que sólo admitieran el número de monjes que podían sustentar. a la vista del público. aunque el número relativamente reducido de sacerdotes limitaba tales servicios. el Capítulo general de 1893. El mismo Wyart asumió el título abacial. reunido en Sept-Fons.

La idea imperante de que las abadías trapenses eran «refugio de pecadores» dificultaba la selección de los novicios. Mariannhill diversificó su actividad asumiendo tareas misionales entre los nativos. sugiriendo que la duración del noviciado «se extendiera dos años o más» en casos de necesidad. lo mismo que ejercer el ministerio pastoral. Westmalle. e insistía en el examen cuidadoso de las vocaciones antes de su admisión. directores espirituales o superiores. La Trapa educó oblatillos. como otras abadías. La horticultura y fruticultura estaban igualmente difundidas. en realidad. vino y bebidas alcohólicas. El capítulo de Sept-Fons fue más lejos aún. se permitió a la floreciente Mariastern. discutió el problema de la instrucción inadecuada para el sacerdocio que evidentemente había desencadenado críticas adversas. Se fabricaron cerveza. La propaganda a nivel nacional de un licor vendido por Grace-Dieu bajo el nombre de «Trappistine» originó tales complicaciones que el capítulo reunido en Sept-Fons en 1863 prohibió ese y todas las formas similares de promoción. no fue alentado durante todo el siglo XIX.Dado que la agricultura era frecuentemente poco lucrativa. reunido en La Trapa. un hospital para epilépticos (1870-71). continuaron funcionando hasta mitad de siglo. el Abad du Désert recibió autorización para abrir un orfanato. fue considerada posteriormente como reliquia anacrónica del rigor del siglo XVII. que aceptara una suma considerable para una fundación en Austria. El Capítulo de 1861. se consideró incompatible con la vocación contemplativa el sostener instituciones educacionales o de asilo. . en Bosnia. Mount Melleray y Gethsemaní tuvieron escuelas primarias. Generalmente. tenían imprentas bien equipadas donde se publicaban todos los libros litúrgicos cistercienses. las instituciones de la «Tercera Orden» iniciada por el Abad Lestrange. Muchos monjes trapenses reconocidos por su erudición se unieron a la Orden después de haber completado su carrera universitaria. por poco tiempo. De esta suerte. Los ideales ascéticos de las comunidades trapenses no daban ningún énfasis especial al sacerdocio y. La abadía de Notre-Dame des Neiges tuvo. Por la misma razón. se convirtió en práctica general la prolongación del año de prueba. con la obligación a perpetuidad de educar doce huérfanos. Otra fuente de problemas fue un legado de la espiritualidad de Rancé: considerar a los monjes en primer lugar como «penitentes». los sacerdotes constituían sólo una minoría en el total de miembros. La fabricación de queso ayudó a casi una docena de abadías francesas. pero circunstancias locales hicieron que se asumieran con frecuencia tales responsabilidades. La actitud cauta del capítulo de 1835 sobre la comunión frecuente de los novicios. En 1872. desaprobado por Rancé. y también frente al hecho de que a los sacerdotes novicios no se les permitiera decir misa. aunque no se vendieron en locales monásticos. El capítulo de 1843 se vio obligado a tomar una posición contraria a esas creencias populares. que pudieran ser confesores. Aunque esta fundación nunca se materializó. la calidad del queso de Port-du-Salut les valió a los monjes fama universal. aunque a las casas que tuvieran por lo menos «un profesor capaz» se les permitía educar a sus propios sacerdotes. Los sacerdotes que eran ordenados como trapenses recibían únicamente instrucción privada en sus propias abadías con éxito diverso. El trabajo intelectual. En Sudáfrica. En 1876. algunas abadías comenzaron a vender productos alimenticios u otros artículos de la industria doméstica. durante unos veinte años la propia Mariastern cuidó de ciento treinta y dos niños. en 1847. y hasta contó con dos parroquias atendidas por monjes. En consecuencia proponían que se establecieran seminarios en La Gran Trapa y Aiguebelle. Los padres se quejaban de que tenían muy pocos sacerdotes con instrucción suficiente.

Los monjes. Estas penosas experiencias sirvieron como poderoso incentivo para acelerar el programa de fundaciones en países donde el futuro del monacato parecía ser más seguro. los monjes fueron dispersados durante varios años. fundando en 1835 Mount Saint Bernard. los monjes de Mariawald tuvieron que buscar refugio en Holanda. . Debido quizás a razones de inestabilidad política y a la vinculación superficial que unía a los trapenses con el Presidente General en Roma. por lo menos temporalmente (1875-1887). Melleray fue injustamente acusada de simpatizar con el levantamiento legitimista acaudillado por el Duque de Berry. aunque de ninguna forma quedaron inmunes de los ataques anticlericales. consiguieron no obstante restaurar sus privilegios: en 1868. en 1892. ofendidos. la calamidad se transformó en bendición. En 1832. un decreto de 1834 ponía a todas las casas francesas bajo jurisdicción episcopal y. una campaña anticlerical amenazó en Francia la existencia de varias abadías y produjo una interrupción de la vida religiosa en Sept-Fons por ocho años. miembros de la comunidad original de Lulworth establecieron en Irlanda Mount Melleray. en 1837. Cuando.La fama de la piedad y ascetismo de las abadías trapenses se mantuvo bien alta durante todo el siglo XIX. se reconoció la exención completa. Sin embargo. y el mismo grupo volvió a Inglaterra. Una vida contemplativa estrictamente apartada y protegida de compromisos políticos de dudoso valor. En 1880. Gregorio XVI calificaba los votos hechos en las mismas comunidades como «simples» en lugar de «solemnes». mientras que. en 1832. se volvieron a introducir los votos solemnes. La Kulturkampf de Bismark en la década de 1870 hizo peligrar las dos fundaciones trapenses en Alemania y.

aunque infructuosos intentos. adoptaron la constitución de la desaparecida Congregación de Lombardía y Toscana. que puso fin a la vida cisterciense en Suiza. La revolución de 1830 separó a Bélgica de Holanda. El papa Pío VII restableció Casamari en 1814. Las dos abadías formaron el «Vicariato de Bélgica». para establecer relaciones más amistosas con las abadías cistercienses fuera de Italia. las órdenes monásticas no gozaron de la cordialidad oficial. temiendo represalias de su gobierno. e hicieron repetidos. justificó ampliamente la precaución de los abades. Bernardo Klinkenberg. porque la Santa Sede consideraba al «Presidente general» de la Congregación heredero legítimo del Abad General de Cister. Todos ellos ejercieron el derecho de confirmar elecciones abaciales. Los supervivientes de los cistercienses de Lieu-Saint-Bernard sin casa ni hogar. que fue reconocido como sucesor de Lieu-Saint-Bernard dos años más tarde. Una campaña anticlerical posterior. y aceptaron como estatuto básico la In . y el nuevo gobierno belga. recaía la sospecha de deslealtad o antipatriotismo sobre las órdenes religiosas que tenía conexiones internacionales o superiores extranjeros. en una tensa atmósfera de nacionalismo. Era todavía evidente la aversión de los ilustrados hacia las «inútiles» abadías. A pesar de esto. El primero en ostentar este título fue Raimundo Giovannini. Pronto. se dieron en Roma. los primeros pasos para la restauración. se restauró allí la vida monástica del todo. que permanecían organizados bajo los sucesores del último abad legítimo. Tomaron el nombre de «Congregación Italiana de san Bernardo». los abades suizos declinaron el ofrecimiento. mostró mucha mejor voluntad hacia la Iglesia Católica. El último monje sobreviviente de Val-Dieu. encontraron un hogar adecuado en Bornem. pudo restaurar la vida comunitaria en 1844. tampoco se podía permitir la reorganización de las comunidades disueltas sin poner en peligro los bienes de los nuevos dueños de las propiedades monásticas confiscadas. Sin embargo. no podían volver a ocupar su abadía. El más notable de estos esfuerzos fue el acercamiento de Fontana a la Congregación Suiza en 1825. sino también de la Orden Cisterciense como organización. Al año siguiente. no sólo de monasterios individuales. readquirió las ruinas de su abadía en 1840 y. y los representantes de seis casas pudieron reunir un capítulo en 1820. Los Estados Papales fueron el único país donde no pudieron prevalecer esas condiciones. Estas fueron sólo algunas de las razones por las cuales las abadías cistercienses que sobrevivían en Europa Central fueran incapaces de lanzar una campaña vigorosa de renovación y se vieron condenadas a subsistir durante décadas enteras en absoluto aislamiento. proponiendo la reanudación de las relaciones legales entre ambas Congregaciones. convocaron capítulos congregacionales cada cinco años y eligieron un «Presidente general». unos pocos monasterios sirvieron nuevamente. con la ayuda de Bornem. al que sucedieron Sixto Benigni y José Fontana. por el término también de cinco años. bajo los auspicios papales. la cooperación voluntaria con la Iglesia se acercó a una nueva alianza entre «trono y altar». En realidad. y por último. a diferencia del régimen anterior. Debe darse un significado particular a la iniciativa italiana. siguiendo el mismo camino en 1817 dos antiguas abadías romanas: Santa Croce in Gerusalemme y la que fuera casa fuliense de San Bernardo alle Terme. En algunos países.La restauración del siglo XIX: la Común Observancia Los regímenes conservadores que volvieron al poder después de 1815 no eran contrarios a la religión. En 1833. aun entre los trapenses.

De esta forma los tres monasterios húngaros quedaban unificados de forma permanente bajo una sola cabeza. dos en Bohemia. pero. Después de la restauración. El grupo de abadías que se salvaron del desastroso reinado del emperador José II podrían haber iniciado un movimiento de restauración a una escala verdaderamente impresionante. Después de la supresión de esta última abadía en 1810. los primeros novicios belgas fueron educados en Santa Croce. dado que los monjes eran considerados como simples auxiliares en el ministerio pastoral. Pero la floreciente comunidad se independizó pronto y formó la Congregación de Sénanque en 1867. restauró la vida monástica en la antigua abadía cisterciense de Sénanque. aseguró una nueva generación convenientemente adoctrinada en el espíritu del josefinismo. quien. En un breve lapso. que posteriormente se transformó en centro de toda la Congregación. Mas. Las comunidades monásticas. . aprobados por la Santa Sede en 1846. Zirc fue independiente. impidió que los monjes tomaran iniciativa alguna dirigida a una reconstrucción auténtica. y queda bien ilustrado con el ejemplo de Zirc. Cada cinco años se reunían capítulos que representaban a ambas comunidades. El abbé Barnouin recibió el nombre de María Bernardo. razón por la cual frecuentemente se hace referencia a esta Congregación como la «observancia media» (observancia media). promulgada por Alejandro VII en 1666. en posesión de sus antiguos claustros y de buena parte de sus propiedades del siglo XVIII. Sin embargo. El resurgimiento de la Común Observancia en Francia fue iniciado como un esfuerzo personal de un piadoso sacerdote diocesano. dos en la zona de Polonia ocupada por Austria y una en Hungría. recién unidas. su disciplina no era tan estricta como la de los trapenses. Pero se abolió la exención monástica. el abbé León Barnouin. el triste legado de José II. En 1814. Tales tareas aumentaron considerablemente la carga que ya significaba atender a casi una docena de parroquias. El férreo control gubernamental sobre la educación de los clérigos. Éste fue el único grupo en la Común Observancia que retenía un tipo de vida de carácter puramente contemplativo. en Hungría. enseñando o realizando otras obras de caridad. A la cabeza de la organización figuraba el «Vicario general». elegido por cinco años. entre ellos el famoso centro del monacato pre-benedictino francés de Lérins (Provenza). que el gobierno terminó por tolerar. la mayoría de los cuales muy poblados. en Roma. se prohibió cualquier contacto con el Papado o superiores extranjeros y. los monjes debieron asumir la dirección de dos gimnasios. el emperador Francisco 1 nombró al abad de Pilis y Pásztó. y la nueva Congregación permaneció afiliada a la Congregación de San Bernardo en Italia por algún tiempo. en honor de la Inmaculada Concepción (dogma definido en 1854). debían probar su utilidad ejerciendo un ministerio pastoral activo. La política oficial que prevalecía en la monarquía de los Habsburgo hasta 1850. Quedaban ocho abadías en Austria. trece monasterios en total. de acuerdo con sus propios estatutos. como nuevo abad de Zirc. y capaz de llevar a cabo las tareas sacerdotales en concordancia con tales instrucciones por tiempo indefinido. anteriormente a cargo de los jesuítas. en Silesia. el abad de Zirc. que ya estaba regido por los monjes de Pásztó. todas las abadías quedaron bajo la estricta supervisión de los obispos diocesanos. en pago por el favor imperial. Esta política estaba basada en la premisa de que la Iglesia era un departamento gubernamental encargado de inspeccionar la moral de los ciudadanos. concluyó su noviciado en Roma. en la diócesis de Aviñón. la abadía restableció otros tres monasterios abandonados. llamada Josefinismo.Suprema. a más de otro en Eger. Es fácil prever el impacto de esta política en la vida interna de cada comunidad. en 1855. una casa que dependía originariamente de Heinrichau. tanto regulares como seculares. las abadías conservaban su independencia.

Stams. si tenían veintiún años. una conferencia episcopal húngara emprendió la recopilación de nuevos Estatutos para los monjes. Zirc. incapaz de establecer contacto con las altas autoridades de la Orden. Por consiguiente. y otras cinco abadías sostenían instituciones similares. Zwettl y Lilienfeld organizaron pensionados para niños cantores. aunque en el tercero se permitía a los clérigos hacer los votos solemnes. pero el texto nunca recibió aprobación gubernamental y pronto cayó en el olvido. sólo en Rein. Durante el régimen de José II. En las otras doce abadías austro-húngaras imperaban condiciones similares. En otros lugares el oficio comunitario quedaba notablemente reducido. En realidad. a las que se sumaban otras cuarenta y cinco iglesias no parroquiales. hasta la década de 1850. prácticamente todos los monjes capacitados estaban empleados en trabajos pastorales o de enseñanza. aunque más pequeñas. sin embargo. En tales circunstancias.Debido a que el abad disponía de unos treinta y cinco sacerdotes. En 1822. y capillas atendidas por los monjes. Stams abrió una institución similar. Stams. debían obtener el título de habilitación en una Universidad estatal. para poder ser educados en el espíritu del josefinismo. para que pudieran ocuparse intensamente en la enseñanza y el trabajo pastoral. se vieron forzados a concurrir a «seminarios generales» recién organizados. los monjes no tenían ni tiempo para entregarse a sus obligaciones monásticas con celo y devoción. además de los estudios ya mencionados. y las otras no le iban a la zaga. El oficio divino recitado en común se redujo a las horas del día. Casi todas las parroquias tenían escuela primaria. en 1817. cayó bajo la jurisdicción del obispo de Veszprém. Zwettl mantenía un asilo para treinta mendigos. Se necesitaba dar a los monjes una educación apropiada. Heiligenkreuz organizó una escuela de Teología de acuerdo con estas normas. edad mínima prescrita por el gobierno. ni los estatutos del siglo XVIII. es innecesario destacar que. En Neukloster. Las cargas. Heiligenkreuz. La duración del curso de estudios era de cuatro años. con un número adecuado de nuevas vocaciones para asegurar su continuidad. . tenía a su cargo dieciocho parroquias. y todas las demás observancias monásticas sufrieron una reducción similar. Por consiguiente. la vida de los monjes estaba basada puramente en costumbres locales. pero cuatro o cinco abadías tenían cada una alrededor de cincuenta sacerdotes. Éste realizó visitas periódicas a la abadía y. En ese mismo año (1854). que satisfacían las necesidades sacerdotales elementales. eran pesadas. les dio una serie de reglas adaptadas a las nuevas circunstancias. pero los otros monasterios enviaban a sus estudiantes de teología a los seminarios diocesanos más cercanos. miembros de ambos cleros. en el Tirol. al cual concurrían también clérigos de otras cuatro abadías. Los maestros empleados en los gimnasios. siempre y cuando tuvieran profesores con títulos expedidos por el gobierno y aceptaran el uso de textos impuestos en forma obligatoria. el número total de sacerdotes en las trece comunidades era de cuatrocientos treinta y tres. no se podían observar ni el horarium tradicional. regular y secular. Habían desaparecido los conversos. quedando en la abadía de Zirc sólo los novicios y el personal administrativo absolutamente necesario. se permitió de nuevo a las comunidades religiosas proveer independientemente a la educación de sus miembros. los monjes sólo podían cumplir con la Pretiosa (una parte de Prima) a las 7 de la mañana. En 1854. Ossegg y las dos casas polacas de Mogila y Szcszyrzyc se recitaba el Oficio divino completo en comunidad. después de cumplir con sus tareas externas. las trece abadías tenían a su cargo un conjunto de ciento treinta y ocho parroquias. En 1790. Neukloster y Ossegg tenían a su cargo gimnasios. pero ignoraban las tradiciones monásticas. y otras cinco abadías preparaban a cierto número de profesores para escuelas secundarias de la vecindad.

los reglamentos para la administración de escuelas y parroquias y. aunque los abades se reunieron en Viena a mediados de mayo de 1852. la reforma de la disciplina monástica. pero los tímidos abades se limitaron a esperar a que la Santa Sede tomara la iniciativa en la materia. y le pedía información. Inmediatamente decidieron preparar un informe detallado a la Santa Sede sobre el estado . los abades llevaron a cabo sus asambleas de forma casi clandestina. El Procurador cisterciense en Roma pudo recoger alguna información de las condiciones imperantes en Austria. quedando libres de este modo las comunicaciones con Roma. hasta del número de casas cistercienses en Austria. el Procurador general romano. Dado que ninguno de los abades había pertenecido a una organización de esa índole. La agenda propuesta incluía: la formación de una provincia cisterciense austríaca: la restauración de la exención monástica. Urgía al abad para que explorara la posibilidad de una cooperación más íntima con Roma. no sólo impedían que las abadías cistercienses establecieran relaciones legales con el Presidente general en Roma. el esbozo de una constitución provincial y el establecimiento de relaciones directas con Roma. sino que hicieron también que la cooperación organizada entre ellas. oportunidad en que escucharon por primera vez que todos los problemas relativos a las órdenes religiosas en Austria serían decididos por medio de una visita apostólica. la iniciativa fue tomada por algunos de ellos en forma privada. el concordato de 1855 rompió definitivamente con el josefinismo. fuera extremadamente difícil y aun arriesgada. surgió la posibilidad de una asamblea abacial en 1851. En ese clima político profundamente cambiado. excepto la resolución de encontrarse nuevamente en un futuro cercano. La reacción inmediata de los otros fue cauta en extremo. dentro del imperio de los Habsburgo. En 1850. Se les informó también de que la iniciativa había sido tomada en la Conferencia episcopal de 1849. con lo cual el clero de Austria volvió a ser de nuevo parte de la Iglesia universal. el joven emperador Francisco José abolió el placet (consentimiento) imperial. En 1846. La nueva constitución de 1849 reconoció la autonomía de la Iglesia en Austria y la subsiguiente Conferencia episcopal en Viena comenzó a aprovechar tal concesión. el establecimiento de relaciones con el Presidente General en Roma. y pidieron la intervención de la Santa Sede en un asunto tan delicado. y le ponía el ejemplo de la Congregación Belga recién organizada. recibió atención especial el de la exención. Para preparar ese segundo encuentro. Alberico Amatori. A pesar de sus temores de provocar la ira episcopal. porque una organización de ese tipo les podría hacer aparecer como sospechosos a los ojos de las autoridades. dirigió una carta al abad de Heiligenkreuz. cuando los obispos se quejaron del decadente estado de la disciplina monástica en toda la monarquia. pero las revoluciones de 1848-1849 hicieron tambalear los fundamentos de la monarquía y dieron por resultado un cambio fundamental en las relaciones Iglesia-Estado. en Baden. por último. No se hizo nada en los otros campos. Estas sorprendentes noticias redujeron en gran parte el significado de la asamblea programada.Por otro lado. en la cual le confesaba su ignorancia de la situación. Entre los numerosos problemas. las reglamentaciones gubernamentales. impuestas con todo rigor. El Procurador no recibió ninguna respuesta optimista de Heiligenkreuz. varios abades visitaron al Nuncio Apostólico en Viena. cerca de Viena. Por último. a fines de octubre de 1851. únicamente a través de cartas informales o de noticias traídas por viajeros.

siguiendo simplemente costumbres transmitidas por generaciones anteriores de monjes. mientras que la mitad. únicamente Ossegg pudo mostrar sus estatutos. un monje piadoso y erudito. había disminuido la regularidad y las virtudes monásticas habían desaparecido en gran parte». los abades admitían espontáneamente que durante el siglo pasado «la disciplina se había debilitado. seguida por la promulgación de cartas constitucionales especiales para cada comunidad. Los padres visitadores. realizando tareas pastorales o docentes. o incluso un porcentaje mayor de miembros vivieran fuera de la abadía en forma permanente. En verdad. que después prestó servicios como profesor de teología moral y rector de la Universidad de Praga. está ausente de los conventos austríacos. Esos documentos estaban basados en una declaración de principios formulados por el Cardenal. como el Cardenal observaba. «la disciplina estricta que hizo una vez que la Orden de san Bernardo se distinguiera. aunque delegó la visita efectiva de cada abadía al obispo Agustín Hille. El Cardenal era un prelado con vastos conocimientos y gran celo. Como broche de todo el proceso. lo remitió a Roma. incluida Zirc. y terminó su vida (1876) como abad de Ossegg. En Hungría se otorgó la misma autoridad al Arzobispo de Esztergom. se pidió a cada casa que presentara un informe completo sobre todos los aspectos de su vida monástica. Sin embargo. Como preparación de la visita. La visita a las abadías cistercienses se llevó a cabo entre 1854 y 1855. que el primer paso hacia el mejoramiento sería la organización de una provincia cisterciense autónoma. a su debido tiempo. El 25 de junio de 1852. Los detalles prácticos de la reforma . perteneciente a Ossegg. fueron recibidos en todas partes «con los más grandes honores y aperturas de corazón» y la mayoría de los monjes mostraron «amor por la Orden y deseo de progreso». Sin embargo. pero sólo esperaba mejoras sustanciales después de un notable aumento de los miembros de las comunidades y una reducción gradual de las tareas externas. Schwarzenberg envió a Roma un informe detallado de la visita y recomendaciones. El papa elogiaba la solicitud y buena voluntad de los abades para realizar una reforma. para el cargo de Visitador. en Bohemia. y considerando los actuales monjes y las condiciones presentes. Cosa característica de las condiciones imperantes. y que todavia es practicada en la Estricta Observancia de los trapenses. era completamente imposible introducir una disciplina uniforme. incluyendo una copia de los reglamentos observados en la comunidad. El documento fue entregado al Nuncio en Viena. establecía el Cardenal. como sólo había una abadía cisterciense en dicho país. pero todas las decisiones finales dependían del resultado de la visita apostólica. el 12 de agosto de 1856. Todos los otros monasterios vivían sin reglamentos valederos. La patética representación contenía sólo tres peticiones específicas: el nombramiento de un cardenal protector. pero se adaptaban a las condiciones locales. Fue este último el que llamó a la puerta de las abadías cistercienses acompañado en su viaje por Salesius Mayer. También afirmaba el Cardenal.dificultoso y triste por el que atravesaba la Orden en Austria. el Papa eligió a Federico Cardenal Schwarzenberg. pero hacían recaer toda la responsabilidad en la política anti-religiosa del gobierno. Hizo todo lo que pudo para dar énfasis a los elementos esenciales de la vida monástica. alcance y éxito de la visita a las abadías cistercienses. y la organización de una provincia cisterciense austríaca bajo la autoridad del Abad General. la visita a los cistercienses. quien. El infatigable Padre Mayer influyó poderosamente en la naturaleza. la autorización para tener un procurador en Roma. que cumplió su tarea con seriedad. fue responsabilidad de Schwarzenberg. La respuesta de Pío IX estaba dirigida al Abad de Rein. arzobispo de Praga. no puede ser introducida». En un documento muy franco.

Fue una coincidencia desafortunada que el hermano del cardenal Schwarzenberg. que a su vez eran adaptación de la In Suprema de Alejandro VII. donde conjuntamente con la nueva constitución debía surgir un libro básico de Estatutos uniformes. una abadía benedictina abandonada en Austria. los Estatutos de Praga. Las diferencias de opinión en materia de disciplina monástica estaban muy acentuadas por el orgullo nacionalista. por otro se prestaba la debida atención a las exigencias contemporáneas. la conferencia estaba muy lejos de la unanimidad. Después que las revoluciones de 1848-1849 fueran sofocadas en forma sangrienta.quedarían sometidos a un capítulo provincial. que volverían a entrar en funciones en una fecha posterior. Se dio nuevo énfasis a los ejercicios espirituales. y hasta se eligió al primer Vicario General. los polacos. en la persona de Luis Crophius. checos y en especial los húngaros. en nombre de la comunidad Suiza de Wettingen. promulgada en 1666. fue inaugurada en Praga por el cardenal Schwarzenberg. pero sus elementos más importantes se basaban en los estatutos de la provincia cisterciense de Bohemia y Moravia. y eran absolutamente obligatorios en todas las abadías. Un pasado lleno de . De igual modo. redujo considerablemente su efectividad. Aunque el carácter de las reglas estaba muy lejos de la severidad de la de los trapenses. Mientras que. abad de Rein. se construyó el marco legal para una Congregación autónoma. eran manifiestos los honestos esfuerzos por mantener la continuidad de las tradiciones cistercienses. la lectura espiritual y los retiros espirituales. exiliada. tales como la meditación diaria. La asamblea tan anunciada. habrían restaurado la disciplina monástica a un nivel respetable. y dejaban la puerta abierta para el nombramiento de un futuro Abad General y Capítulo General. Los reglamentos también pedían un Procurador general en Roma. para su ratificación final por la Congregación de Obispos y Regulares. después de unas semanas de ardua labor se alcanzó el propósito de la reunión: se aceptó un libro nuevo de Estatutos. pero todavía en 1859 constituían un paso decisivo en la historia de la Común Observancia. y aun los cenóbios de monjas afiliados enviaron a sus capellanes como delegados. Félix. Todos los monasterios cistercienses estuvieron debidamente representados. El hecho de que los Estatutos de Praga nunca recibieran esa sanción. No obstante. El Cardenal Schwarzenberg aprobó los nuevos Estatutos el 5 de abril y los envió conjuntamente con toda la documentación pertinente a Roma. y preparada con tanto cuidado. si hubieran sido observados. alcanzaron a formar un folleto de cuarenta y cuatro páginas que pronto fue publicado. Se supuso generalmente que el texto era obra de Salesius Mayer. El conjunto de reglamentos. del siglo XVIII. que en 1854 pudo encontrar un nuevo hogar en Mehrerau. lo mismo que las reglas de ayuno y abstinencia. tenían sus propios motivos de quejas y se mostraban habitualmente desconfiados hacia cualquier movimiento que implicara dominación austríaca. En cuanto a los temas de importancia. como primer ministro de Austria (1848-1853) fuera odiado a muerte como opresor. los llamados «Estatutos de Praga». La constitución provincial exigía un Vicario General electo por todos los abades por un término de seis años. También apareció por primera vez el prior de Mehrerau. La fructífera asamblea concluyó con la elección del primer Vicario general de la nueva Congregación. el 30 de mayo de 1859. la visita a cada abadía realizada por el Vicario General debía efectuarse trienalmente. El Capítulo provincial debía ser convocado cada tres años. La recitación o canto de todo el oficio canónico debía estar precedida por el oficio de la Santísima Virgen. por un lado. en total concurrieron veintiocho personas. Debía ser ayudado en sus tareas por tres Asistentes elegidos en forma similar.

En 1856. En 1863. un desarrollo más rápido y una espiritualidad más profunda. aunque los abades austríacos fracasaron en llevar hasta las últimas consecuencias este tema. hasta el 6 de abril de 1869. la contestación fue negativa en ambos países. Como todavía se estaba desarrollando la visita en Austria. que le impresionaron muy favorablemente. la Congregación de Sénanque no envió ningún representante. estropeó el plan. Teobaldo Cesari. El sucesor inmediato de Geniani. A comienzos de 1868. a la cual hasta se invitó a los abades trapenses. la entrada de tropas italianas en Venecia. y llegó a la convicción de que era la época apropiada para convocar el muy postergado Capítulo General. o para ser simples espectadores. expresó simplemente en 1865 su deseo de visitar informalmente las abadías austríacas. sin embargo. Cesari no perdió el tiempo.sinsabores había quedado atrás. y se abría el camino hacia una mejor organización externa. que se había convertido en entusiasta sostenedor de la idea. pero se puede suponer. No queda completamente clara la razón de la frialdad de los austríacos hacia la iniciativa de Cesari. abad de Santa Croce. la belga y la austríaca autorizándolo a convocar «tan pronto como fuera posible» un Capítulo General. donde también se discutió la función del Abad General. mucho más amistosos. Siguió con gran interés la evolución de la reunión de Praga. estimulando al Presidente General en Roma a hacer otro intento para lograr una cooperación más íntima con sus hermanos cistercienses de allende los Alpes. en 1867. esta vez por medio del Nuncio en Viena. y en su viaje de retorno visitó algunas comunidades austríacas y la húngara de Zirc. se hicieron presentes sólo cuatro italianos. renovó la invitación de su predecesor para concurrir a un Capítulo General. Cesari envió sus planes a la Congregación de Obispos y Regulares y la respuesta fue rápida y favorable. Cesari hizo una visita en Bélgica de las dos abadías del país. como consecuencia. Las miras del plan apuntaban a una sesión plenaria del Capítulo General. la Congregación promulgó un documento reconociendo a Cesari como General de ambas Congregaciones. El 27 de marzo. por lo menos. y fue igualmente rechazado por Estanislao Lapierre. pero infructuosamente. Cuando Angel Geniani. Cesari hizo otro intento. Aunque invitada. El comienzo de la guerra austro-prusiana (1866) y. Sin contar a Cesari. y ésta es la fecha en que se inició la asamblea en la abadía de San Bernardo alle Terme. de Polonia. Mientras tanto. abad de Sept-Fons y Vicario de la «Antigua Reforma». continuó con el mismo ímpetu y presionó en favor de un Capítulo General. para sus sucesivos intentos. ese proyecto tan prometedor no recibió apoyo de Austria. y los estimuló para que concurrieran. que presidía. envió una invitación a los abades de Bélgica y Austria. se retiraron . e invitó a todos los abades de ambas Congregaciones a reunirse el próximo septiembre en Roma. estuvo a punto de convocar un Capítulo para la Congregación Italiana en 1856. A petición de los sorprendidos abades. y pidió al abad de Zirc que explorara la actitud de sus colegas respecto a la misma. Pero. que una de las razones de sus preocupaciones era la constante tensión política entre Italia y Austria. la condición de la Iglesia en Austria había cambiado. La tan anunciada reunión resultó a todas luces poco propicia. el Capítulo se diferió. Sin embargo. Esta suposición parece estar corroborada por el hecho de que el infatigable Cesari se valió de los húngaros. usando su influencia en la Curia en beneficio de dicho proyecto. quienes al ver que las discusiones se referían casi exclusivamente a problemas austríacos. Por desgracia. que desembocó en abiertas hostilidades en 1859 y 1866. y no quedaba claro si se les invitaba para participar activamente. tampoco lo hizo Mogila.

por lo menos. Nunca se explicó oficialmente la negativa actitud hacia la Estricta Observancia. el Capítulo pudo decidir. surgió repentinamente la duda de si la reunión podía calificarse de Capítulo General o era simplemente una asamblea especial de los abades austríacos y belgas. ni la Congregación de Obispos y Regulares consideraron que los problemas que quedaron pendientes después del Capítulo tuvieran importancia vital. pero en problemas que involucraran a abadías concretas. el Capítulo se realizó en Viena. y por consiguiente. Otro motivo – quizá el principal – fue el temor de que una gran cantidad de representantes trapenses pudiera dominar por completo a una Asamblea. pero todos estuvieron de acuerdo en el principio que no tenía autoridad para cambiar las constituciones congregacionales aprobadas por la Santa Sede. A despecho de problemas tan importantes. no se tomó decisión alguna. en caso de muerte del Abad General. El Capítulo General debía reunirse en Roma cada diez años. una razón fue el propio rechazo de los trapenses. debía actuar sólo por la mediación del abad afectado. El mismo Bartolini tuvo que vivir en un pequeño departamento adyacente a su iglesia titular. El Capítulo de 1891 se reunió también. el factor perturbador lo constituía el hecho de que no había ningún abad italiano vivo y ninguna abadía italiana disponible donde el nuevo General pudiera establecer la casa generaliza. porque la conferencia era incapaz de llegar a una decisión unánime. tales como la observancia uniforme del voto de pobreza y la posibilidad de abrir un colegio de teología común en Roma. Bartolini murió en 1890. En otras materias. porque el gobierno se había apoderado de ambas abadías romanas de la Orden y las había convertido en cuarteles. en Viena y hubo de topar con la misma emergencia. En consecuencia. sobre dos puntos de su agenda: el Abad General. La petición fue otorgada. después de diez días de intensas negociaciones. Se resolvió que el Abad General debía residir en Roma. por la misma razón. Sobre la extensión de la jurisdicción capitular. Las tareas principales del General consistían en visitar las abadías cada diez años. en honor a su previo nombramiento por parte de la Congregación. debía elegirse un sucesor. y eso creaba un nuevo problema. Con certeza. Sin embargo. Constituían un grave problema el número de miembros y el derecho a votar. El abad Cesari fue aceptado como primer General. El único hecho notable del Capítulo fue la elección del nuevo General en la persona de Gregorio Bartolini. y la elección del Capítulo recayó en el abad . Se pidió a la Congregación de Obispos y Regulares que arbitrase en la diferencia. y la reorganización del Capítulo General. Sin embargo. pudiera vivir y actuar fuera de Roma. en vista de la gran desigualdad numérica entre las Congregaciones. ser abad de la Común Observancia y elegido en forma vitalicia por todos los otros abades de la misma observancia en una sesión especial del Capítulo General. abad de Santa Croce en Roma. Ni los abades austríacos. la convocación del Capítulo General y la presidencia del mismo. Tomando en consideración el hecho de que los trapenses ni siquiera fueron invitados. todo fue tranquilamente olvidado. el Procurador General debía convocar a una sesión especial para la elección de un nuevo General. Debía ser ayudado por un Procurador General elegido. que ya estaban considerando la posibilidad de formar su propia organización independiente. por otra parte modesta. dado que el Capítulo general de 1880 no se preocupó por el asunto. Cuando murió el Abad General Cesari en 1879. aunque. Los abades decidieron pedir de nuevo la rápida aprobación de los Estatutos de Praga por la Congregación. los Estatutos de Praga todavía estaban esperando ser aprobados y. que presumiblemente no sería italiano. la Orden se dirigió a la Santa Sede para pedir que el nuevo General. no se llegó a una decisión específica.después de la tercera sesión.

Remigio Békefi. En 1893. Los trapenses tomaron parte en gran número de reuniones y celebraciones realizadas en toda Francia. autor de la breve comunicación. El Padre Imre Piszter de Zirc. la eliminación de la variedad de observancias y la aparición de la Orden de la Estricta Observancia unida. Por medio de ciertas conexiones romanas se hizo llegar la propuesta al Capítulo General de la Común Observancia. publicó en dos volúmenes su obra magna Vida y Obras de san Bernardo. Se lo rechazó diplomáticamente. reunido en Hohenfurt. No era algo sorprendente. y terminaría por perjudicar a ambas ramas de la Orden. como componente de la Congregación trapense. Con toda seguridad la más sobresaliente fue Origines Cistercienses. que «llenaría de pena» los corazones de todos los cistercienses. duró desgraciadamente sólo cuatro años. Leopoldo Janauschek. En 1889. la iniciación de la Cistercienser – Chronik por Gregorio Müller señala un jalón para el estudio del pasado cisterciense. reeditaron la importante colección de fuentes conocida como el Nomasticon cisterciense. La consecuencia final de esa política fue la eventual fusión de las congregaciones. que todavía resulta indispensable en la actualidad. profesor de Historia de la Universidad de Budapest y futuro abad de Zirc. En vísperas del octavo centenario de la fundación de Cister. Sus términos. El Padre Müller. que había trabajado más que ningún otro para despertar entre las filas de la Común Observancia una valoración más profunda de las tradiciones cistercienses. Una empresa similar en lengua francesa y respaldada por la Congregación de Sénanque y editada en Hautecombe. L’Union Cistercienne. La única sombra proyectada en la festiva escena era la inminente ruptura dentro de la Orden – todavía una nominalmente entre los trapenses y la Común Observancia. Otro miembro distinguido. El mismo Janauschek editó en cuatro volúmenes la Xenia Bernardina. Vicario general de la congregación austríaca. según interpretaron los abades en Hohenfurt. obra de un estudioso monje de Zwettl. el Capítulo General de la Estricta Observancia (1898) dio pasos tendientes a la reunión de las ramas separadas de la Orden sobre la base de la constitución trapense aprobada recientemente. en relación con el octavo centenario del nacimiento de san Bernardo. . pero el editor de la Cistercienser – Chronick calificaba el hecho como «grave en sus consecuencias». una lista de todos los monasterios cistercienses a lo largo de la historia. se logró la uniformidad y la dominación completa por el Capítulo General trapenses con un grado mayor de efectividad que en cualquier otra época de la historia cisterciense.de Hohenfurt. y como recuerdo permanente. Cada abadía. Leopoldo Wackarz. un venerable octogenario. Esas ideas no eran raras tampoco entre los padres trapenses. implicaban la práctica absorción de la Común Observancia por los trapenses. Una de las mayores diferencias que separaron durante el siglo XIX a las dos ramas de la Orden fue el grado y significado de la uniformidad y control central. comenzó una serie de monografías en varios volúmenes cubriendo la historia cisterciense en Hungría. que coincidió con la aparición de la famosa biografía del Santo escrita por Vacandard. y por lo tanto el ofrecimiento no pudo ser considerado como un acercamiento práctico hacia tal meta. La Común Observancia encontró apropiado honrar al Santo por medio de una serie de publicaciones monumentales de gran erudición. que incluía la bibliografía Bernardina completa. estaba estrechamente supervisada y se suponía que seguiría los Estatutos comunes con rígida uniformidad. Hechos más memorables ocurrieron en 1891. admitió pronto que el Abad General y el Capítulo General de su observancia no habían prestado a los trapenses la debida consideración. pero creía aún que la ruptura era innecesaria.

incluyendo cuarenta y nueve sacerdotes. Juzgar del éxito de la Común Observancia de acuerdo con el grado de centralización lograda. contándose entre ellos ciento tres sacerdotes. los trapenses contaban con cerca de dos mil conversos. los italianos sufrían grandes pérdidas debido a la secularización de sus casas. Cerca de la mitad de los sacerdotes realizaban trabajos parroquiales. y abrir al mismo tiempo su cuarto gimnasio. Mientras tanto. si se consideran a fondo otros aspectos de la vida monástica. poco corriente que. En 1898. en 1888. En muy poco tiempo. Mehrerau no sólo se convirtió en una comunidad considerable. que terminaron por crear un Abad General y restauraron el Capítulo General como organismos convenientes para su representación o publicidad. La Congregación de Sénanque. mientras conservaban con orgullo sus costumbres específicas y su organización interna. los padres pudieron reorganizar la antigua abadía alemana de Marienstatt. más alto que la cifra correspondiente en las estadísticas de la Estricta Observancia. En 1898. Del resto de los sacerdotes. en realidad. dependiente de Heiligenkreuz (Austria). el total de miembros ascendía a cuatrocientos noventa y nueve. puede demostrarse mediante cifras estadísticas recogidas en 1898. de un puñado de fundadores en 1853. a la vez que falso. el número de sacerdotes en la Común Observancia fuera de seiscientos cuarenta y cuatro. mientras la Común Observancia tenía sólo ciento cuarenta y seis hermanos legos. más de un cuarto de millón de almas. sería completamente utópico. las cifras habían aumentado a quinientos ochenta y uno para el total. era pues. siete novicios y treinta y nueve conversos. Mehrerau. La enorme disparidad entre las dos ramas de la Orden en lo que se refiere al número total de miembros está dado por el hecho de que. Considerando a la provincia austríaca en conjunto. en Hungría. En 1854. Es. no les parecía de vital importancia. del cual cuatrocientos ochenta y tres eran sacerdotes. en agudo contraste. La abnegada dedicación al duro trabajo. el desarrollo más espectacular pertenece a Zirc. y se habían vuelto desconfiadas ante una posible intervención extranjera. mediante capítulos congregacionales o generales. Sin embargo. en 1898. El progreso puede ser únicamente valorado. ciento dieciocho estaban . teniendo a su cargo. veintinueve clérigos. Esas comunidades se habían ejercitado en el difícil arte de sobrevivir durante varias décadas. fundando con ella una nueva «Congregación suizo-alemana». las cifras son particularmente expresivas. había alcanzado el impresionante total de ciento treinta y ocho. de cualquier origen o naturaleza. fundada por unos pocos refugiados suizos en 1854. de los cuales cincuenta y tres eran sacerdotes. La evidencia más simple es el crecimiento numérico. sino que. añadiendo el quinto en los primeros años del siglo siguiente. El «pluralismo» prevalecía con más frecuencia entre las antiguas abadías del Imperio Austro-húngaro. veinticinco clérigos. Este éxito hizo posible que. en conjunto.A lo largo de la misma centuria. y la observancia de un código de disciplina uniforme les resultaba menos deseable aún. que triplicó sus miembros y. El retorno a controles efectivos. Es verdad. en 1898. en 1878. sin ningún cambio importante en ninguna dirección. e incluía a cuatrocientos treinta y tres sacerdotes. pero les cercenaron cuidadosamente la autoridad. en Budapest. trece novicios y sesenta y seis conversos. y las dos comunidades belgas se mantenían igual. las abadías pertenecientes a la Común observancia retuvieron en gran parte su autonomía. los miembros de ambas abadías alcanzaban a ciento veinticuatro. en especial en el campo de las actividades educativas y pastorales. la única Congregación dentro de la Común Observancia donde la reaparición de los hermanos legos era significativa. alcanzó un total de ciento cincuenta y siete monjes en 1899. por su parte. constituyó otro éxito. los monjes pudieran hacer frente a la carga financiera que significaba San Gotardo.

los monjes desalojados adquirieron en 1876 una modesta residencia en Cortona. y sólo se dejaron las iglesias para beneficio de los feligreses. tres doctores en Leyes. Los aranceles eran mínimos. La Italia unificada fue un país donde. nivel de erudición. por lo tanto. después de 1883. pero las escuelas estaban dedicadas a la educación de la élite intelectual. y como tales. la Orden progresó significativamente en número. y aseguró a los cistercienses una alta reputación en todos los niveles de la sociedad contemporánea. . El hecho de que Cistercienser – Chronick fuera una revista mensual. Se hicieron grandes esfuerzos por dotar de instrucción apropiada a cada miembro de la Orden. En un intento de realizar una reseña de los logros de la Común Observancia en el siglo XIX. El número de publicaciones eruditas aumentó de forma sostenida durante toda la centuria. que crecía vertiginosamente. veinticuatro monjes eran doctores en Teología. Para asegurar su supervivencia. puede ser citado como una prueba más del amor al estudio que imperaba. se puede señalar que. que gozaban del crédito público y oficial. Entre ellos. comenzaron a recibir novicios. se reclutaban en los colegios cistercienses. perdieron ambas al mismo tiempo sus valiosísimas bibliotecas. especialmente las húngaras. aunque las observancias monásticas estaban reducidas a lo esencial. especialmente para usos militares. A excepción de aquellos pocos que deseaban ser conversos. eran consideradas entre las mejores.empleados como profesores en los gimnasios de la Orden. editada y escrita por y para los monjes de Austria y Hungría. Tal fue el destino que tuvieron en 1871 las dos grandes abadías romanas. La mayoría de los novicios de Zirc. servicios pastorales y educativos. la Orden estuvo expuesta a vejámenes sin límites. donde. La mayoría eran instituciones por ocho años. veintidós doctores en filosofía. que ofrecían cursos universitarios preparatorios desde el quinto al duodécimo año. y aquellos destinados a la enseñanza debían alcanzar grados avanzados en las distintas artes y ciencias. cada miembro profeso debía recibir una preparación formal en Filosofía y Teología. El gobierno anticlerical se apropió de los edificios monásticos. después de 1860. se requería para la admisión capacidad intelectual.

y no hay ya esperanza de encontrar un nuevo credo por el que valga la pena morir. tan pronto como los elementos anticlericales dominaron la situación en París. El cuestionamiento profundo de todas las normas heredadas continuó a lo largo de toda la década del 60. Hacia mediados del siglo. estaban hechos añicos sin remedio. Temerosos ante la amenaza de supresión. en 1904. Después de treinta años de agonía se ha acallado el estruendo de las bombas. pero no se ha conseguido la consolidación de la paz anhelada. Esto parecería conducirnos a admitir que las preguntas han sobrepasado a las respuestas posibles. se tenía más en cuenta el personal disponible que los problemas de clima. se hizo evidente que las bases éticas. surgió la idea de una «sociedad pluralista». La Estricta Observancia Los cistercienses de la Estricta Observancia entraron al siglo XX en medio de una vigorosa expansión territorial. se inició en 1843 con la ayuda masiva del gobierno. que se habían mantenido en el siglo XIX como remansos de paz. y la abadía se convirtió pronto en la más rica de la Orden. Finalmente. Staouéli. sin encontrar una base para un nuevo consenso. la confrontación entre las fuerzas del comunismo y la democracia. no hay posibilidad de examinar el pasado inmediato a partir de un punto de vista realmente objectivo. Con el afán de reducir los errores de juicio al mínimo. medio ambiente. al tomarse esas decisiones. fuera del alcance del tiempo. El primer establecimiento en África. Aunque el nuevo siglo comenzó como una continuación normal de la época precedente. El Capítulo General Trapense contestaba con una generosidad sin reserva a la mayoría de las peticiones de los obispos pidiendo monjes. Pero.Los Cistercienses en el siglo XX El relato histórico de la Orden cisterciense durante las primeras tres cuartas partes del siglo XX no se puede reducir a la enumeración de unas pocas tendencias dominantes. Las disputas decisivas sobre valores y principios llegaron hasta las grandes abadías. recursos materiales o implicaciones políticas. los que evitan el restablecimiento de una condición que ha sobrevivido en las memorias de la vieja generación como «normalidad». el estallido de la Primera Guerra Mundial introdujo una era de violencia y destrucción. en la Argelia francesa. Dado que algunas preguntas fundamentales quedan todavía sin respuesta. sin una convicción bien arraigada en la autoridad? El estudio de una orden religiosa dividida. en la cual podían coexistir conceptos variados y hasta contradictorios. aunque no todas las nuevas fundaciones resultaron duraderas. dado que el mismo cronista es forzosamente parte. los valores sobre los cuales podría reconstruirse el equilibrio al estilo antiguo. Pero confiar en la buena voluntad de las autoridades civiles demostró ser un riesgo peligroso. No son sólo la prolongada guerra fría. dentro de un mundo siempre turbulento. que llegó a su clímax en el holocausto de la Segunda Guerra Mundial. tanto física como moral sin precedentes. esta suposición plantea otras cuestiones fundamentales: ¿puede una «Iglesia pluralista» servir como núcleo de una nueva civilización? ¿Puede concebirse una civilización fuera de un contexto firme de valores absolutos. los padres vendieron el solar y. será suficiente que sólo presentemos un bosquejo de los eventos externos más importantes. se mudaron a Maguzzano en . es una tarea arriesgada. Para cualquier que haya estudiado la historia de las instituciones y civilizaciones.

porque ni los sacerdotes ni los religiosos quedaron exentos del servicio militar activo. en Manitoba. tuvieron que ser evacuadas. las riendas del gobierno se deslizaron a manos de inveterados enemigos de la Iglesia. pero fue tan grande el hambre de las almas por la palabra de Dios. sufrió idéntico destino un establecimiento en Nueva Bretaña. Lo que aún podía salvarse fue aniquilado diez años más tarde por los comunistas. puede tener su justificación en las condiciones políticas de Francia. todas las casas religiosas debieron enfrentarse con el peligro de la disolución inmediata. Muchos monjes murieron en defensa de su patria y algunas abadías. fue más afortunada. comunidad predominantemente alemana. apadrinada por Sept-Fons a comienzos de siglo. en 1909. se sucedían las leyes anticlericales y. peligró pronto por diferentes razones. tuvo que ser abandonada en 1919. El Capítulo General no pudo pasar por alto y. Las condiciones de la postguerra hicieron peligrar la posición de las fundaciones trapenses en China. la inestabilidad política y la amenaza de la guerra hizo que dos nuevas tentativas en el Cercano Oriente fueran precarias desde el comienzo. el nuevo gobierno de Yugoslavia se incautó de Mariastern. Fontgombault y Chambarand. Akbés. Igny fue transferida a las monjas trapenses. Una fundación en Brasil. Phare (1896) se iba arraigando firmemente. que asesinaron a unos treinta de los monjes sobrevivientes. después de ser totalmente devastada. sólo dos casas pequeñas. Esta última fue restablecida. fue saqueada durante el ataque japonés de 1937. El entusiasmo por realizar tantas fundaciones extranjeras en Ultramar. sólo para encontrar allí problemas todavía mayores. La Primera Guerra Mundial constituyó una severa prueba para los cistercienses franceses. a orillas del Lago de Garda. Al éxito de Notre-Dame du Lac en la provincia de Quebec en 1881. por entonces colonia. La fundación más joven. defendió con éxito la supervivencia de los monasterios trapenses y. Después de su reconstrucción. Nuestra Señora de la Consolación. pero Dom Juan Bautista Chautard (1858-1935). La abadía tuvo . que prosperaba cerca de Pekín. Liesse. especialmente como conversos. como Olenberg. Los monjes atrajeron gran número de vocaciones nativas. Canadá ofreció a los monjes emprendedores un medio ambiente mucho más propicio. le siguieron otras dos en 1892: Mistassini y Our Lady of the Prairies. con todo. en Bosnia. llegó a su fin en 1927. Una aventura aún más prometedora en Sudáfrica. en Natal (1882). Un establecimiento de 1874 en la isla de Nueva Caledonia debió ser transferido después de dieciséis años de estériles esfuerzos a Australia (Beagle Bay). la comunidad se separó de la Orden para continuar funcionando como una organización independiente de misioneros. que databan de 1883. Por el mismo tiempo. Mont-des-Cats e Igny sufrieron graves daños materiales. Fueron clausuradas unas mil quinientas. El clima inhóspito y el medio ambiente extraño y frecuentemente hostil causaron el fracaso de varias fundaciones en el Pacífico. que la comunidad se vio envuelta en un trabajo misionero cada vez más exigente. Una fundación de Westmalle en el Congo Belga tuvo que ser abandonada en 1925 por razones similares. en dos años. donde a consecuencia del famoso «Caso Dreyfus». En el mismo año. una fundación en Japón. Desde 1901. En el Extremo Oriente. La fundación en Siria. Por otro lado. como convento de monjas trapenses. a comienzos de siglo. al este de Nueva Guinea. abad de Sept-Fons. Mariannhill. con la aprobación de la Santa Sede. que obligaron a poner fin a la heroica empresa en 1903.Italia.

Como consecuencia de la declaración de guerra de 1939. mientras los miembros aumentaban de trescientos a mil. cuando confiscó todos los latifundios monásticos bajo pretexto de la reforma agraria. muchos de los monjes jóvenes de las abadías francesas fueron llamados a las armas. Pocos años más tarde la Segunda Guerra Mundial pondría en peligro a cada abadía cisterciense a todo lo largo y lo ancho de los países beligerantes de Europa. pero la comunidad pudo encontrar refugio y nuevo hogar en Lantao. Comparando estas cifras con las de 1894. pero las que estaban situadas en Bélgica y Holanda lo hicieron sólo a costa de grandes dificultades. pero un gran número de monjes soldados cayeron prisioneros de guerra. Scourmont fue evacuada dos veces. fue secularizada en 1939. dentro del territorio de Hong-Kong. como Notre-Dame des Dombes y Timadeuc tomaron parte en forma más o menos activa en la resistencia. fue expropiada por el ejército alemán en 1941 y los monjes transferidos a Mariastern. todas las abadías francesas pudieron seguir su ritmo. Mariawald. La ascensión al poder del gobierno nazi hizo precaria la existencia de las casas alemanas. Echt y Achel fueron expropiadas por completo por los nazis y sus monjes dispersados. . la ganancia neta a todo lo largo de la mitad más turbulenta del siglo llegaba a ocho monasterios y casi ochocientos monjes. La fulminante invasión germana de 1940 produjo relativamente pocas bajas. y terminó seriamente dañada. cerca de Roma se encontró entre 1943-1944 en la línea de fuego. Engelszell. probando de nuevo la extraordinaria vitalidad de la Orden. país de vigorosa expansión trapense en la década de los 20 (La Oliva. no sólo fue saqueada y bombardeada por los republicanos. suprimida en 1941. los monjes se vieron pronto en medio de la sangrienta guerra civil de 1936-1939. Al concluir la contienda. que bien pronto se vio amenazada por el régimen de Tito. La abadía belga de Orval se destacó en forma similar por ofrecer ayuda al «Ejército secreto» de los patriotas de ese país.que ser evacuada. hacia fines de 1944. Olenberg sufrió una devastación casi total en las postrimerías de la contienda. En España. solamente entre 1844 y 1956. fue duramente dañada en 1945. y la mayoría de sus edificios ocupados por la Luftwaffe alemana. en 1947 la Estricta Observancia contaba sesenta y cuatro casas. Muchas casas lograron evitar daños muy serios. Bajo la ocupación germana. alguna de las cuales. Maria-Erlösung (María-Zwijezda) en la Estiria yugoeslava. Sin embargo. Huerta. Esta última comunidad fue condecorada con la «Cruz de la Resistencia». el trabajo de recuperación fue rápido. Tegelen quedó casi totalmente destruida en la lucha. en Austria. en Renania. En los Estados Unidos. el número de establecimientos trapenses creció de tres a doce. la expansión más espectacular se alcanzaría durante la década del 50. cuando se hicieron una docena de fundaciones y el número de monjes se acercó a cuatro mil quinientos. Frattocchie. La invasión aliada de Normandía involucró a muchas abadías francesas. pero Viaceli. con un total de casi cuatro mil monjes. A despecho de los daños muy considerables. Osera). cerca de Santander. sino que perdió diecinueve monjes alevosamente asesinados por una banda de anarquistas en los últimos meses del año 1936. En Italia.

aunque se hicieron varias fundaciones. El monaquismo. que puede encontrar explicación en la desilusión de esos millones de seres forzados a ser instrumentos de la destrucción suicida de una civilización grande. ciento cincuenta y uno. donde encontraron amor comprensivo. debían haber aumentado en cada novicio el sentimiento de seguridad de haber arribado al puerto de perpetua serenidad. y la posibilidad de comenzar una vida nueva dedicada exclusivamente a la contemplación divina. La estructura monolítica de la Orden. resultó erróneo el concepto de Estricta Observancia como fortaleza y custodia de tradiciones monásticas inmemoriales. respuestas inmediatas. sobre todo entre los conversos. a la cual debía darse preeminencia sobre las observancias de ascetismo externo en cualquier vida monástica auténtica. y la misma tendencia continuó en forma más acelerada después de la fusión de las Congregaciones trapenses en 1892. distintos conceptos de disciplina e ideas modernas de gobierno. fue la publicación en 1910 de una versión revisada del Directorio Espiritual trapense preparado por Dom Vital Lehodey (1857-1948). En realidad. la Estricta Observancia controlaba ochenta y cuatro establecimientos. en el segundo período de cinco años. por último. Aquellos que dejaron la guerra para encontrar paz dentro del claustro. característico de la atmósfera trapense del siglo anterior. en el tercero.Hacia la mitad de la década del 60 la Orden comenzó a perder vocaciones en forma considerable. Aquellas vocaciones cuya formación descansó principalmente sobre la experiencia de la seguridad espiritual. cuando cayeron convertidos en un montón de cenizas los ídolos de esa generación. especialmente en África negra. No pueden clasificarse con facilidad los motivos personales. doscientos treinta y dos. El sorprendente desarrollo y la igualmente inesperada disminución de miembros dentro de la misma década constituye un problema intrigante para todo estudioso de la historia religiosa. llenó sin dificultad el vacío espiritual. hasta de las de Rancé. se produjo un alejamiento gradual de las ideas de Lestrange y. de los cuales mil seiscientos ochenta y cinco eran sacerdotes. De acuerdo con las estadísticas del 31 de diciembre de 1972. El autor expone todo su amplio conocimiento sobre oración mental (Los caminos en la oración mental. se sintieron profundamente perturbados y muchos partieron desilusionados. La experiencia de nuevas formas litúrgicas. salieron seiscientos noventa y seis profesos de votos solemnes. En el primer período de cinco años de esas dos decenas. La búsqueda de Dios por parte de miles de almas terminó en una abadía cisterciense. abad de Bricquebec. fueron rudamente conmovidas por los abrumadores desafíos que quedaron como secuela del Concilio Vaticano II. Durante las décadas que examinamos (1951-1971). dividieron inevitablemente a las comunidades monásticas. pero básicamente materialista. que abrió la brecha hacia el retorno a las tradiciones clásicas del misticismo. Un mojón significativo en el camino que conducía hacia el retorno a las tradiciones genuinamente cisterciense. 1908). abandonaron cielito veintiún monjes. como una nueva valoración del cristianismo en su aspecto más genuino y exigente. ciento ochenta y seis. que en su rutina incambiable parecía trascender el tiempo. Los méritos del nuevo Directorio radican en la liberación progresiva de un pesimismo algo riguroso. en el cuarto. La gran atracción por la vocación monástica que sintieron los veteranos de guerra es un hecho innegable. de gozar por anticipado el sabor del cielo. Durante el siglo XIX. pero los datos estadísticos son por sí mismos reveladores. que albergaban a tres mil noventa monjes de coro y novicios. una forma de hacer penitencia por su penoso pasado. . su liturgia y disciplina. sin contar con los que vivían fuera de sus monasterios en estado de «exclaustración». los que sumados a trescientos veinticinco hermanos conversos dan un total de tres mil cuatrocientos quince.

que buscaban a Dios en el «desierto» de Kentucky. cada una ilustrada por el constante fluir de sus escritos. . la empresa intelectual cisterciense de más enjundia del siglo. que le dio fama y popularidad especialmente entre los jóvenes. Columbano Bock y José Canivez. sigue siendo todavía una introducción indispensable a la materia. El culto secretario del abad Le Bail. en ocho volúmenes. A través de todas las etapas de su itinerario espiritual e intelectual. sin duda alguna. Aunque Merton. Dado que él mismo poseía una mente ampliamente receptiva. la nueva publicación emprendió la promoción de los estudios históricos y. Mientras la Collectanea continúa concentrada en la espiritualidad. por José Canivez. que de otro modo no estarían vinculados con la Orden. La creciente importancia de los americanos dentro de la Orden no puede ser explicada sin tomar en consideración la influencia de Thomas Merton (1915-1968). En el año escolar de 1959 a 1960. eminente canonista y miembro activo de la comisión litúrgica trapense. todos miembros de la abadía belga de Scourmont. su profunda influencia contribuyó con toda seguridad a reforzar los esfuerzos reformistas. su trabajo sobre derecho cisterciense (Les codifications du droit cistercien).El nuevo Código de Derecho Canónico. A su iniciativa se debe la aparición de la primera publicación especializada de los trapenses: la Collectanea Ordinis Cisterciensium Reformatorum. sirvió de poderoso incentivo para la modificación de las antiguas Constituciones en 1925. – el «Padre Luis» para los monjes de su abadía – declaró siempre ser un contemplativo. fue un colaborador infatigable de la nueva revista. promovieron una serie de cambios revolucionarios. cuyo título fue simplificado posteriormente: Cîteaux. Cîteaux in de Nederlanden. tanto dentro como fuera de la Orden. tenía el propósito de promover la formación profesional en Filosofía y Teología. La publicación de los Estatutos del Capítulo General. veintiuno de los cuales eran estadounidenses. Este grupo de la generación joven fue el que respondió con entusiasmo a la llamada del Concilio Vaticano II para la «renovación» de la vida religiosa y. concurrieron a la nueva institución y podían asistir libremente a las clases de cualquiera de las grandes universidades de Roma. Sin duda alguna fue el imán que atrajo a centenares a una u otra de las comunidades trapenses en rápida multiplicación. Cuando ingresó en Gethsemaní en 1941. introdujo la lectura y el estudio sistemático de los primitivos autores cistercienses. sólo parecía ser uno de los tantos intelectuales jóvenes y desilusionados. Pero su biografía. cercana a la antigua abadía de Tre Fontane. La nueva casa de estudios en Roma. se convirtió en guía y modelo de sus entusiastas lectores. El creciente interés en los estudios monásticos y en las tradiciones cistercienses dio origen en 1950 a otra revista de importancia. abierta a los cambios y a la variedad de nuevos enfoques del monaquismo contemporáneo. que finalmente llegó a ser abad de la comunidad. siendo maestro de novicios. difícilmente pueden calificarlo como típicamente trapense. fue. Monte Cistello. Dom Le Bail. desde los comienzos hasta la Revolución Francesa. promulgado en 1917 bajo los auspicios de Benedicto XV. por sí solo. Esas tareas fueron llevadas a cabo con la colaboración de una nueva generación de eminentes eruditos como Anselmo Le Bail. hubiera podido ser suficiente para revitalizar los estudios monásticos. Este trabajo. su carácter complejo y su íntimo contacto con el «mundo» y todos sus problemas candentes. seguida por la revisión del Libro de Usos en 1935. en especial los americanos más progresistas. un best-seller (La montaña de los siete circulos). aparecidos entre 1933 y 1941. publicada en 1948. resultó el comienzo de una carrera literaria fecunda. atrajo a un cierto número de colaboradores distinguidos. sesenta y ocho monjes jóvenes. y se estableció en 1958 conjuntamente con la nueva residencia del Abad General. de esa forma. Columbano Bock.

Dado que se hizo evidente que todos los aspectos de la vida cisterciense debían volver a examinarse. estudios preparatorios. dentro de las normas. De acuerdo con esta postura. Se tomó otra decisión de igual trascendencia con respecto a los hermanos legos. aunque el proceso no llegó a su fin y la redacción de una Constitución pedirá años probablemente. Los primeros y más llamativos cambios pertenecían a la Liturgia. se han adoptado generalmente algunos principios. conferencias regionales. y aun esto en lo absolutamente básico. en la esperanza de encontrar «una vida monástica más auténtica gracias a una legítima diversidad». hasta ahora informales. y no la uniformidad. ni la dramática crisis vocacional de fines de la década del 60 con la misma intensidad de sus hermanos más jóvenes de allende el Atlántico. al mismo tiempo que se abría a experimentación la estructura completa del oficio divino. Tales son la descentralización y el fortalecimiento de la autonomía local. 1974). Cada uno de ellos duró varias semanas. El latín y el canto gregoriano se transformaron en materia de opción. dedicados exclusivamente al problema de la renovación. Se puede ejercer la autoridad únicamente después de considerar los deseos de la comunidad afectada. permaneciendo sólo algunas particularidades cistercienses de menor importancia. como en el status legal. Por otro lado. conferencias y consultas con expertos sobre los diversos temas en estudio. se otorgó a los hermanos voto efectivo en las elecciones monásticas y se los estimulaba a participar activamente en las oraciones litúrgicas de la comunidad. Se abolió la distinción entre los hermanos y los monjes de coro. el Capítulo General no se reuniría ya anualmente. tanto en lo externo. 1969.Pero la demanda por un cambio distó de ser universal dentro de la Orden. a los que se agrega la exigencia de una amplia consulta en el momento de tomar decisiones. sin el cambio a la lengua vernácula. el abandono del latín tiene obvia justificación en el hecho de que. informes de comisiones. Sin embargo. prevaleció el rito romano. En realidad. Como se ha señalado. En cuanto al misal. a los que se confía funciones tan importantes como la valoración de las experiencias comunitarias en cada abadía de la región. Se busca sólo la unidad. los hermanos no podrían participar por entero en la Liturgia. los padres capitulares percibieron el pluralismo como «un acto de fe en los valores monásticos fundamentales. que pocas comunidades eligieron. No habían experimentado ni el boom de las vocaciones. Precisamente en la experiencia de esos valores esenciales se funda la unidad». Se ha iniciado una cabal revisión de las Constituciones antiguas. 1971. «el pluralismo permitirá a cada comunidad e incluso a cada monje descubrir su verdadera identidad en Cristo». Se adoptó la decisión fundamental de abandonar un gobierno centralizado y una uniformidad en las observancias. y cada uno de ellos también motivó pesados volúmenes de discursos. organizadas sobre bases nacionales o lingüísticas. la Orden tuvo cuatro Capítulos Generales especiales sucesivos (1967. Las antiguas abadías europeas preferían ir a paso más lento. El Capítulo General aceptó el desafío y comenzó a luchar a brazo partido por solucionar una amplia gama de problemas fundamentales. pueden convertirse en acontecimientos anuales. Muchas de ellas siguieron sin convencerse de la necesidad de reformas radicales e inmediatas. actas de discusiones. Quedaron sin fijarse ciertos detalles y. afirmaba el Capítulo General de 1969. sobre muchos de los cuales aún existen opiniones divergentes. se permitía también la posibilidad de adaptación a la situación local. En todos los detalles. .

Sin mitigar el espíritu de penitencia se otorgaron concesiones relativas a la comida y al vestido. usos y observancias. han sido bien preparadas por fenómenos que evolucionaron en forma gradual. los últimos cuatro Capítulos de renovación adoptaron una actitud flexible y. como «experimento». El alcance universal y el carácter radical de los cambios que se han efectuado entre los cistercienses de la Estricta Observancia. Aunque en la perspectiva del desarrollo bosquejado en las últimas páginas. sino que velaría con más propiedad por la integridad del espíritu de la Regla de san Benito. en ese proceso. el rápido crecimiento del número de vocaciones creó serios problemas para la formación clásica de los candidatos. una Orden que se enorgullecía con justicia de su fidelidad a tradiciones monásticas inmemoriales. ha sido cada vez más discutida por aquellos que están en favor de una atmósfera más propicia para la contemplación. por último. serán elegidos por tiempo indeterminado. La rigidez de una rutina diaria. y los principios de la Carta de Caridad. El proceso legislativo no se ocuparía en adelante de los detalles de las observancias. cada comunidad podría elegir abades por un término fijo de seis años. aunque han recibido nuevo énfasis las normas relativas al silencio y separación del mundo. mientras el equilibrio se inclinaba a favor de los jóvenes. Y. El muy debatido tema de la duración del abadiato ha cambiado el concepto tradicional vitalicio y los abades. que dominaba una liturgia larga y compleja. mientras puedan ser realmente útiles para el bien de la comunidad. o sea. y hasta la obligación de dormir en dormitorios comunes ha sido abolida y se ha concedido libre opción para construir celdas individuales. demandó se les diera una mayor participación en el gobierno monástico. y sirvió de justificación para introducir el idioma vernáculo en la Liturgia. con funciones de asesoramiento del Abad General. El recién organizado Consejo General (Consilium Generale). considerando las circunstancias locales. es una pregunta que solamente los monjes de la próxima generación podrán contestar. En realidad desde hacía tiempo se hizo evidente que eran inevitables ciertos ajustes a las costumbres en abadías situadas en climas tropicales. generalmente más tradicionalistas. En el campo de las costumbres. en el cual cada región (doce en total) tendría una participación adecuadamente equilibrada. incluyendo al Abad General. El mayor énfasis en el estudio socavó gradualmente la tradición de simplicidad rústica y transformó a las comunidades. cayeron en desuso instituciones antiguas como el capítulo de faltas. con frecuencia profesionales instruidos. La extensión geográfica de la Orden mucho más allá de los confines de Europa tendió a disminuir la firmeza del control ejercido por las casas-madres francesas. Las diferencias existentes entre los hermanos legos. Mientras tanto. La duración del mandato podría decidirse mediante periódicos votos de confianza. no tiene paralelo en la historia fuera de esa década turbulenta. En forma similar. conducirá o no realmente hacia la tan deseada renovación espiritual. las novedades sean sorprendentes. se han levantado muchas de las antiguas tradiciones sobre comunicaciones.El tradicional Definitorio. nuevo y valiente. volviéndolas más receptivas a las corrientes contemporáneas. constituye la acertada expresión de un gobierno representativo. con su autoridad algo reducida. quienes por naturaleza se sentían mejor dispuestos hacia los cambios que los mayores. Si este estilo y estructura de vida religiosa. . ha sido rebautizado como Consejo Permanente.

Sant Miquel de Cuixá. que a su vez sirviera como casa de estudios a la Congregación Polaca y cuya comunidad había disminuido considerablemente después de un largo período in commendam. los monjes hallaron refugio temporal en la ciudad de Magdeburgo hasta el fin de la contienda. aceptó la idea. Cuando el régimen nazi confiscó su propiedad en 1938. de Fontfroide y también de Pont-Colbert. Los tratados de paz . habían adquirido las ruinas del antiguo monasterio de Himmerod en 1919. que fuera anteriormente una abadía cisterciense y por ese entonces pertenecía a la familia del Príncipe Löwenstein. el siglo XX comenzó como una era de expansión y de insospechadas adversidades. Dom Maréchal se unió a los cistercienses y. otros en España. Marienstatt se convirtió en abadía-madre de otra casa cisterciense restaurada en Hardehausen (Westfalia). suprimida el 1848. hasta que en una época más reciente se unió a la Congregación Belga. los monjes se dirigieron a la Común Observancia para recibir asistencia. Fontfroide. Sticna infundió nueva vida al monasterio polaco de Mogila. de la Congregación de Sénanque. Mehrerau restauró también para la Orden. Su nuevo miembro fue esta vez la renaciente Himmerod. Gracias al trabajo realizado por los monjes eslovacos. suprimida el 1802. construyó un monasterio costeado de su peculio particular en Pont-Colbert. Ante la insistencia del Arzobispo de Tréveris de que los miembros del nuevo establecimiento debían cooperar activamente en tareas pastorales – condición inaceptable para los trapenses-. fueron readmitidos en Francia los dispersos cistercienses y volvieron a la vida monástica en Sénanque y Pont-Colbert. Después de la Primera Guerra Mundial. incapaces de continuar su vida bajo el nuevo régimen. dedicado especialmente a la adoración perpetua al Santísimo Sacramento. cerca de Versalles. Encontraron asilo temporal (1921-1931) en Alemania. Las operaciones bélicas de la Primera Guerra Mundial dejaron los establecimientos de la Común Observancia intactos. la antigua abadía suiza de Hauterive. estaba buscando una comunidad deseosa de respaldar su plan de fundar un monasterio contemplativo. Los miembros del monasterio trapense de Mariastern en Bosnia (Yugoeslavia). en Bronnbach (Baden). Marienstatt aceptó apadrinar la fundación y en un breve plazo surgió de las ruinas un nuevo y magnífico monasterio. en un antiguo monasterio benedictino abandonado. en 1904. convirtiéndose en el primer abad del nuevo establecimiento.La Común Observancia También para la Común Observancia. Bernard Maréchal. que previamente fuera miembro de la Congregación del Santísimo Sacramento. Dado que la abadía quedaba dentro de los límites del nuevo estado de Yugoeslavia. era conveniente que los monjes de habla alemana abandonaran el país. En Francia. entre 1900 y 1904. se repitió en cierto modo la historia del abbé Barnouin. pero la comunidad de Pont-Colbert pudo encontrar un nuevo monasterio en Onsenoort (Marienkroon) en Holanda. Un sacerdote rico y devoto. donde se reanudó la vida monástica en 1931. Onsenoort continuó su vida como afiliada a Pont-Colbert. en 1892. El fin de la Primera Guerra Mundial enfrentó a esta comunidad floreciente con un problema crucial. interrumpió la vida de Sénanque. se unió a la Congregación de Mehrerau. una de las abadías más grandes de la Alemania medieval. Pero la vida monástica no transcurrió pacíficamente. La persecución de las órdenes religiosas. posteriormente adquirieron el convento cisterciense abandonado de Seligenporten (Alto Palatinado). Algunos de los monjes buscaron refugio en Italia. en 1939. mientras la comunidad de Fontfroide. Mehrerau reorganizó la antigua abadía cisterciense de Sittich (Sticna) en Eslovenia (fundada en 1135 y suprimida en 1784). En 1898. se estableció en 1919 en los Pirineos. como su segunda casa filial. ante le imposibilidad de recobrar su antiguo hogar. Causas similares aumentaron la familia de Mehrerau. a excepción de las casas polacas.

despacho apropiado. Los monasterios. Casiano Haid dimitió en 1927 y un Capítulo extraordinario eligió a Francisco Janssens. su pequeña comunidad fue recibida dentro de la Común Observancia. formaron la Congregación del Inmaculado Corazón de María en 1920. reorganizando la primera casa española desde la secularización. decidió residir en Roma. La definición satisfactoria de simples tecnicismos no solucionó otro problema de importancia vital: el eficaz funcionamiento de la Orden como unidad orgánica. Después de su muerte en 1920. Unida con la Común Observancia demostró su fuerza real al fundar ocho casas nuevas en Italia. restablecieron voluntariamente el cargo de Abad General y el Capítulo General. ni la asamblea. Àmadeo de Bie. luego congregó a un puñado de almas afines y comenzaron a reconstruir el claustro del siglo XII. en la provincia de Tarragona. por un tiempo como invitado de Santa Croce. en 1900. Hohenfurt y Ossegg. anteriormente abad trapense de Tamié. y en 1920 convergieron en Mehrerau. o adecuado cuerpo de colaboradores. Las abadías del imperio de los Habsburgo y de Italia. perdieron su cohesión real. y doblar el número de sus miembros. abad de Wettingen-Mehrerau. Dom Alexis vivió cierto tiempo como ermitaño en medio de las ruinas de Boquen. realizada en 1936 fue obra de Dom Alexis Presse (1883-1965). Casiano Haid. pero la idea de disciplina generalizada. de Casamari y sus tres casas afiliadas con la Común Observancia. Su deseo fue respetado. cuando se terminó un nuevo edificio. Mehrerau ya había reunido sus propias fundaciones en una Congregación independiente desde 1888. al caer dentro de los límites de la nueva Checoslovaquia. La división del Imperio Austro-húngaro debilitó los vínculos entre los miembros de la Congregación Austríaca. reanudó la rutina de su trabajo de administración central. La renovación de Boquen. mientras las casas austríacas que quedaban se unieron formando la Congregación del Sagrado Corazón de Jesús.consecutivos condujeron a una reagrupación de las Congregaciones existentes. la importante abadía medieval de Poblet. y luego en un apartamento alquilado. Dom Alexis sólo sobrevivió unos pocos meses a la consagración de su iglesia de Boquen. que debía procurar una residencia permanente en la Ciudad Eterna. que había sido restaurada con tanto esmero. que podía albergar a los miembros del gobierno central y servir a la vez de Casa General de estudio para toda la Orden. pionero destacado de la renovación monástica previa al aggiornamento. En 1950. abad de Pont-Colbert. Ese mismo año la Orden adquirió una casa en Monte Gianicolo (Villa Stolberg) que sirvió como residencia del Abad General hasta 1950. que en sus comienzos estaba más cercano a la disciplina de los trapenses. El Capítulo General. aceptó la elección a condición de poder permanecer en su amado Mehrerau. reuniéndose cada cinco años. que fue restaurada en 1940. en 1929. aunque siguió siendo esencialmente contemplativa. La Congregación de san Bernardo en Italia contribuyó también a la expansión general. dado que la Congregación de Religiosos exigió nuevamente la necesidad de establecer los organismos centrales de la Orden en Roma. cada una con sus costumbres y privilegios inmemoriales. como restos de congregaciones más o menos independientes. Después de su alejamiento de Tamié. Por esta razón. Zirc y sus afiliadas constituyeron la tan deseada Congregación Húngara en 1923. el nuevo Abad General. en Bretaña. en 1965. fue elegido cabeza de la Orden como sucesor del abad Wackarz. control y dirección estricta ejercida desde . había rechazado la unión en 1892. en un lapso de veinte años. Cuando. abad de Bornem. Más importante que esos cambios administrativos fue la fusión. quedando independiente. aunque estuvo muy limitado por el hecho de que. los de 1905 y 1910 en la abadía de Stams en Austria. Por desgracia. ni el Abad General tenían residencia permanente. pero. Este grupo. mejor ubicado. aunque sobrevivieron a la Revolución Francesa y a la secularización de comienzos del siglo XIX. el Capítulo de 1900 se reunió en Roma.

y bosquejó también cómo una comunidad monástica podría realizar actividad misionera sin sacrificar sus características básicas. Después de varios intentos previos y a través de años enteros de experimentación. que al año siguiente fue aprobada por la Congregación de Religiosos. A requerimiento del papa Pío XI. En 1952. que todavía estaba luchando contra los inconvenientes de un difícil comienzo mandó sus pioneros a Itaporanga (São Paulo. En nuestros días. El tema principal de discusión de todos los Capítulos desde 1900 en adelante fue la definición precisa de poder y autoridad del Abad General y del Capítulo General. las tres casas brasileñas formaron la Congregación Brasileña de la Santa Cruz. Brasil) posibilitó una fundación realizada por una misión proveniente de Schlierbach en 1938. El Capítulo de 1925 apoyó sin reservas el programa de misiones exteriores en gran escala propiciado por el Papa Pío XI. y paralelamente al trabajo parroquial los monjes se ocupan de la agricultura. Una actitud paciente y comprensiva del problema asumida por todas las partes interesadas consiguió por último el fin propuesto. Mientras los sacerdotes se encargaban de tareas pastorales. la floreciente comunidad alcanzó ya el rango de abadía. Los cistercienses.afuera. por medio del ejemplo de su vida y de la actividad educativa. la Congregación de Casamari había estado preparando en su propio seminario para vocaciones monásticas desde 1930. pero afiliados a la Congregación de Casamari. La donación de una gran extensión en Jequitibá (Bahía. En 1933. donde surgió en 1940 un nuevo y floreciente monasterio cisterciense cerca de Asmara. fueron enviados a su país. este monasterio fue elevado también al rango de abadía. Hacia 1945. a gran número de jóvenes africanos nativos de Eritrea. Enrique Denis. los hermanos se adaptaron con éxito a los métodos locales para cultivar la hacienda y en 1939 proyectaron la fundación de un nuevo monasterio. En la Indochina francesa (Vietnam). cuyo monasterio se convirtió bien pronto en el centro del movimiento. Esta difícil tarea encontró a un promotor diligente en el abad Aloysius Wiesinger de Schlierbach. En su liturgia seguía el rito etíope. En 1961. la Santa Sede reconoció a Itatinga como la sucesora legal de la abadía de Hardehausen. habían terminado una parte considerable de su programa de construcciones y. la de Itatinga. que quedó sin monasterio después de la supresión de 1938. la comunidad solicitó ser admitida en la Común Observancia y el Capítulo General del mismo . Después de concluir sus estudios. el Capítulo General de 1933 redactó una Constitución para el gobierno central de la Orden. fue la iniciación de una activa obra misionera. promoverían y profundizarían la auténtica vida y cultura cristiana. en lugar de poner a simples monjes en puestos de misiones aisladas. Brasil). fundó en 1918 un establecimiento para vocaciones contemplativas de los nativos en Phuoc-Son. Escrita siguiendo las pautas del nuevo Derecho Canónico. Una tercera fundación brasileña. iban a establecer comunidades bien organizadas y. Una prueba excelente de la eficiencia del revitalizado Capítulo General por un lado y del espontáneo vigor de la Orden por el otro. relacionadas con América del Norte y del Sur. demostró ser una sabia combinación de las tradiciones cistercienses con las necesidades modernas. En 1950. un sacerdote misionero. al lado de las normales actividades misioneras. por entonces colonia italiana. y el trabajo comenzó de inmediato. El abad informó al Capítulo General extraordinario de 1927 sobre el resultado de sus investigaciones. ejercían otras en el campo de la educación en forma muy activa. Himmerod. nunca consiguió arraigarse firmemente. fue llevada a cabo en 1951 por la comunidad de Hardehausen. y por su intermedio la rápida expansión fuera del continente europeo.

fueron encarcelados. con el propósito de realizar dos fundaciones en Canadá. en Wisconsin. agravadas por las leyes de inmigración. algunos murieron en los distintos campos de batalla. Rougemont fue promovida a abadía. sin embargo. en el estado de Mississippí. luego. otros fueron obligados a encontrar empleos seculares. se llevó a cabo la misma política (1948-1950) y terminó con la vida de Zirc y todas sus casas y escuelas afiliadas. la Orden ha sobrevivido. en Alemania y Austria. Al principio.año se pronunció en forma favorable. pero por bastante tiempo su futuro fue incierto. Un contingente considerable de refugiados húngaros pudo encontrar nuevas oportunidades en los Estados Unidos. La pequeña comunidad sobrevivió. hasta la misma subsistencia de la vida cisterciense en esa región. fue poblada por monjes austríacos en 1928. denominada Nuestra Señora de Gerowval (1935) no pudo elevarse más allá del nivel de una pequeña residencia que funcionaba como parroquia misionera. sobrevivió bajo la tutela de Lérins (Francia). En Hungría. donde pronto erigieron su nueva abadía de Our Lady of Dallas. de acuerdo con los últimos cálculos. A pesar de la conmoción causada por la guerra incesante. El Abad General Janssens demostró un agudo interés por la expansión de la Orden en América del Norte. En 1950. incluso el abad Vendelino Endrédy (†). aunque todas las instituciones religiosas cayeron bajo un régimen de control estatal. que tanto ha sufrido. Las vocaciones jóvenes posibilitaron a la Congregación Polaca obtener y repoblar varias casas antiguas de la Orden y. La guerra civil que desgarró al país después de 1945 obligó a esta última comunidad a huir al sur. En Polonia. hasta Phuoc-Son se vio obligada a trasladarse al sur. la desbordante población de Phuoc-Son estableció otra casa en el norte. y otras antas en los Estados Unidos. Mucho más trágico aún fue el pacto de postguerra que aseguró a los comunistas el control de los países situados detrás del «Telón de Acero». los cistercienses vietnamitas experimentaron un crecimiento constante y formaron su propia Congregación (1964). Nuestra Señora de Spring Bank. que impedían a los hermanos legos transformarse en residentes permanentes del país. una de las fundaciones canadienses en Québec. y demostró ser un miembro próspero de la Congregación de Sénanque. ayudaron a revitalizar la despoblada Spring Bank. restableciendo la vida comunitaria en Thu-Duc. rebautizada como Congregación de la Inmaculada Concepción. mientras otros pasaron años de cautiverio como prisioneros de guerra. un total de seis monasterios albergan a ciento diez cistercienses. Por su iniciativa personal y estímulo constante se adquirieron cuatro propiedades entre 1928 y 1932. encontrando refugio en 1953 en Phuoc-Ly. uniendo así a cinco comunidades. Muchos monjes. La depresión económica mundial convirtió en muy precarias las bases financieras de las instituciones nacientes y la Segunda Guerra cortó el vínculo entre Europa y América. Sólo una fracción de sus casi doscientos cincuenta miembros pudo huir al extranjero. En ese mismo año. En 1935. y dispersados los monjes. Las dos florecientes comunidades de Checoslovaquia (Hohenfurt y Ossegg) fueron secularizadas. Rougemont. La segunda fundación americana. Wisconsin. que bien pronto se encontraron con graves dificultades financieras. en 1956. y su propio colegio . donde los monjes no fueron eximidos del servicio militar activo. Durante el curso de la Segunda Guerra Mundial pocas casas de la Común Observancia en Europa sobrevivieron sin haber sufrido daños materiales considerables y. La victoria final de las fuerzas comunistas a comienzos de 1975 ha comprometido. Chau-Son. bajo el nombre de la Sagrada Familia. En los Estados Unidos. la mayor parte participó en la fundación de la Universidad de Dallas. Pero el momento no era adecuado.

Cist). entre 1950 y 1974. luego Pont-Colbert y hasta Sénanque para asegurar monjes suficientes a Lérins. cada una bajo un Abad Presidente y un «Capítulo congregacional» que regulan temas tan importantes como el tiempo de duración del abadiato. En el ínterin. A pesar de lo cual. monjes de la suprimida Ossegg pudieron reagruparse en Rosenthal. Esta Congregación incluye Our Lady of Fatima. El Sínodo debe reunirse al menos año por otro. como «una unión de congregaciones» gobernadas por un Capítulo General bajo la presidencia de un Abad General. sino que el total de sus miembros se elevó de ciento cincuenta y uno a doscientos seis. y en Langwaden. La crisis vocacional de la década del 60 resultó fatal para varias comunidades europeas. por falta de vocaciones. para legislar sobre la Orden en conjunto. los miembros del Capítulo General incluyen a delegados de cada casa o congregación. y está ayudado por un consejo de cuatro miembros. que ha sido rebautizado como «Sínodo». aunque siempre sigue siendo reelegible. El histórico definitorium. Spring Bank admitió a un pequeño grupo de ex-trapenses. En 1958. La reglamentación de la vida monástica a nivel local reservada a las Congregaciones autónomas. Dentro de la Común Observancia. Otra pérdida importante fue Boquen. y en 1969 la otra. cerca de Düsseldorf. Por otro lado. la exigencia de «renovación» no creó una revolución comparable con la ocurrida entre las filas de la Estricta Observancia. la Congregación de la Inmaculada Concepción (Sénanque) se vio obligada a abandonar Sant Miquel de Cuixá. debe incluir al Abad General. Debe residir en Roma. en Alemania. La idea de «pluralismo» – autonomía local-. a los Presidentes de cada congregación y a otros cinco miembros elegidos por el Capítulo General. en la abadía alemana de Marienstatt. Durante los difíciles años de la posguerra. Sumados a todos los abades. una pequeña comunidad americana fundada en 1967 en Moorestown. En 1967 tuvo que ser suprimida. la posición legal de los conversos. Después de la partida de los húngaros. que después de la muerte del Abad Alexis Presse se convirtió en una «domus experimentorum» de renovación para la juventud. La nueva constitución define a la «Orden Cisterciense» (O. y debe tratar los asuntos urgentes que se susciten entre las reuniones del Capítulo General. una en 1968 en Roma. Seligenporten. al Procurador General. cerca de Dresde. Pennsylvania. la reforma litúrgica y las observancias monásticas. El Abad General debe ser elegido por el Capítulo General por un término de diez años. cerca de Allentown. no sólo aumentó el número de casas afiliadas. En Francia. El Capítulo debe ser convocado cada cinco años. Este mismo grupo fundó en 1967 un priorato en New Ringgold. respuesta positiva a las necesidades de la Iglesia contemporánea y una fructífera interacción entre el monasterio y el mundo se practicaban desde hacía tiempo en la mayoría de las Congregaciones de la Común Observancia. en ciento nueve artículos. proporcionales al número de monjes. Casamari demostró ser la congregación más vigorosa dentro de la Común Observancia y. La tarea primordial de cada . Poblet fundó una segunda casa en Catalunya en 1967: Solius. perdió su carácter monástico y fue suprimida por consiguiente en 1973. el Capítulo General dedicó dos sesiones especiales para considerar las nuevas exigencias. Nueva Jersey.secundario para muchachos. también elegido por el Capítulo. la abadía de Hohenfurt se unió a la abadía austríaca de Rein. en la comarca de la Selva. Fruto de esas asambleas fue la publicación de una Declaración detallada (cincuenta y dos páginas impresas) sobre la misión del monaquismo cisterciense en el mundo moderno y una nueva Constitución para el supremo gobierno de la Orden.

Los que buscan consuelo en el hecho de que la disminución dentro de la Orden ha sido mucho más baja que en otros institutos. catorce monjes pidieron dispensa de sus votos antes de la ordenación. de algunas abadesas cistercienses como observadoras. entre otras cosas. a despecho de las pérdidas trágicas e irreparables tras el «Telón de Acero». un descenso algo mayor del 10%. fueron advertidos por los abades austríacos. trece recibieron autorización para vivir en forma permanente fuera del monasterio. En 1950. con ligeras variantes. En realidad. En 1974. las cifras para las mismas categorías y en el mismo orden habían aumentado a 20. sólo perseveraron doscientos sesenta y cuatro. en 1974 era de mil quinientos cuarenta y siete. reunido en Casamari. Otro elemento en la general disminución del número de miembros ha sido los que dejaron la Orden después de la profesión solemne. fueron admitidos menos novicios de coro (quinientos veinticinco). el trabajo de las sesiones extraordinarias previas de renovación y consideró. quienes señalaron la alarmante desproporción entre jóvenes y viejos. Es particularmente notable el gran incremento de las reducciones al estado laical. El grupo que acusaba netamente un mayor porcentaje (26. veinte sacerdotes fueron secularizados. Era llamativo el alto porcentaje de novicios que han salido: de seiscientos veintitrés novicios de coro admitidos entre 1961-1965. contó con la participación. dos sacerdotes pasaron al estado laical. pero un porcentaje relativamente mayor (doscientos cuarenta y siete) alcanzó a hacer la primera profesión. Entre 1969 y 1974. El Capítulo General de 1974.Abad Presidente es la visita trienal a cada casa de su congregación. 31. y la proporción de deserciones es aún mayor entre los novicios para hermanos legos. . sólo el aumento muy reciente del número de novicios mantiene alguna esperanza de un apreciable desarrollo de la Orden en un futuro cercano. sobre un total de trescientos veintinueve monjes y novicios austríacos. Su propia abadía es visitada por el Abad General. más del 19% contaba más de 70 años de edad y sólo el 10% menos de 30. Entre 1964 y 1968. Entre 1966 y 1970.3%) reunía a aquellos cuyas edades oscilaban entre 60 y 70 años. 12 y 30. Las estadísticas compiladas para esta sesión del Capítulo demostraron que la disminución de miembros durante la década pasada no ha sido tan acentuada. La asamblea confirmó. por primera vez. El número de novicios no mostró gran fluctuación. el total de miembros alcanzaba a mil setecientos veinticuatro. asuntos litúrgicos y la persistente crisis vocacional.

en las palabras del Salmo 118. Completas 19.00 8. Junio Diciembre Levantarse 1.00 Acostarse 20.00 16. Misa. además de su valor ascético. De acuerdo con la misma tradición inmemorial. En invierno la secuencia era la siguiente: Prima.45 1.00 Trabajo 14. basada en el «número sacro de siete» horas para el Oficio Divino: Laudes. Tercia.35 En invierno Nona se decía antes Siesta del almuerzo.00 2. La propia Regla delineó la rutina de los monjes.10 7.00 privadas y missa matutinalis. Trabajo 5.30 Vísperas 18.00 Capítulo. Misas Laudes 3. el rasgo más durable y sobresaliente de la vida monástica tradicional fue el horarium diario.45 9.45 En invierno no había cena. Tercia.30 .30 Cena 18. la tabla que presentamos a continuación puede dar una idea aproximada de cómo transcurría el día de los monjes entre junio y mediados de diciembre. Todas las actividades de la jornada habían de completarse entre la salida y puesta del sol. Intervalo Prima 4. en el siglo XVIII.00 Tercia 7. Nona 14.30 16. Teniendo en cuenta estos problemas.20 Almuerzo 11. Esta disposición daba por resultado más horas de trabajo en verano y mayor tiempo para descansar en las largas noches de invierno. Capítulo. este astro fue el principal reloj que tuvieron los monjes antes de que comenzaran a usarse los de péndulo. Prima. donde el salmista dice: «A medianoche me levanté para darte gracias». El hecho insólito de levantarse a medianoche para Maitines (o vigilias) encontró su justificación. Vísperas y Completas.35 Fin de Maitines 3. En realidad.40 11. al cual seguía un período de lectura. debido especialmente a que a la diferente duración del día en las diversas estaciones se añaden modificaciones producidas por la situación en distintos grados de latitud geográfica. Nona.35 Intervalo (Comienza a la aurora).00 13.00 Lectura 8. los intervalos entre las horas del Oficio se rellenaban con trabajo manual y lectura espiritual.20 Misa 8.00 15.Vida diaria y costumbres Hasta la corriente actual del aggiornamento.50 Sexta 10. Sexta. Siempre resulta difícil circunscribir el horario monástico medieval a la estimación moderna del tiempo.20 Maitines (Vigilias) 2.00 1.

El horario de los conversos difería completamente. Dado que las fechas coinciden con brotes de cierta indisciplina en algún monasterio por parte de los conversos. el Oficio Divino exigía entre tres y cuatro horas diarias según el rango de las fiestas. con un comentario o aplicación realizada por el abad o prior que presidía. pero pasaban mucho más tiempo trabajando. El Capítulo General de 1429 trató de lograr uniformidad completa. que se reducían a menos de dos en invierno. en la sala capitular. Pero aparecieron apenas en Cister en las actas del Capítulo General de 1206. Por entonces. Tal es el caso de Cluny. A cada infractor se le daba una penitencia. pasaban más tiempo meditando y leyendo. se siguió. Un hecho importante en la rutina diaria de las abadías lo constituía el «capítulo» (capitulum) realizado generalmente después de prima. Estaban presentes todos los miembros profesos de la comunidad. pero se permitía siempre apelar de dichas sentencias ante las autoridades superiores. permitiendo simplemente que se construyeran cárceles en cada abadía. la hora de levantarse los días de semana debía retrasarse hasta las tres. los novicios y conversos mantenían capítulos separados. Se levantaban después que los monjes terminaban maitines. prisión o expulsión. En verano. ubicada al lado de la sacristía en el ala oriental del claustro.Sin contar el tiempo de la misa. remoción del cargo o imponiendo la disciplina regular. se leía el martirologio conmemorando todos los santos que se celebraban ese día. a los que se les permitía comenzar su jornada a las cuatro. Por delitos muy graves. los castigos consistían en excomunión. El Capítulo de 1765 otorgó mayores concesiones a comunidades de hasta seis miembros. En invierno. compensado con una siesta después del almuerzo. Luego seguía la Pretiosa. que consistía de ordinario en actos de humillación. y posteriormente en todas las abadías de la Estricta Observancia. a la vez. las penas de prisión eran medidas punitivas monásticas ampliamente difundidas en otras órdenes. Los domingos – y festividades se leía y explicaba el Libro de los Usos o los estatutos del Capítulo General. porque los monjes gozaban de un descanso ininterrumpido de más de ocho horas. se permitía a los otros monjes acusar al miembro en cuestión. En pleno verano. no había necesidad de eso. ordenando que en cada abadía el sacristán diera la señal de levantarse a las dos durante todo el año y a la una los domingos y festividades. excepto los domingos y fiestas. se puede suponer que estas . En 1230 se lo ordenaba. cuando participaban en algunos de los oficios de los monjes. Como siempre fue difícil calcular las horas nocturnas. ayuno. Una parte menos formal y más vivida comenzaba con el requerimiento del superior a todos los presentes que dieran un paso adelante y se acusaran de sus faltas públicas y transgresiones a las numerosas reglas y reglamentos de la Orden. En casos de notoria reticencia. Aunque la Regla no las mencionara. en La Trapa. Se trataba de que la reunión fuera. una breve oración monástica matutina. dedicaban casi seis horas al trabajo manual. si era necesario. especialmente en el largo intervalo entre Maitines y Laudes. y la lectura de un capítulo de la Regla de san Benito. el horarium cisterciense original. una oportunidad para la dirección espiritual. el descanso nocturno era algo inferior a las seis horas. hasta la década de 1960. y el estatuto insistía en que tenían que ser «sólidas y seguras». existieron diversas costumbres para determinar el tiempo exacto de levantarse. y una ocasión para tomar decisiones administrativas. Primero. Durante esta última estación. De acuerdo con Capítulo General de 1601.

remendar ornamentos litúrgicos. disponibilidad de bibliotecas y constante aliento. que todavía tenían que ser cuidadas fueron asignadas a los hermanos legos que quedaban. ¿Qué podían hacer los monjes. tales como pintar. no sea que el demonio. el De profundis. En esos casos. tomadas de la justicia secular. buscando a quién devorar. como sucedió con otras costumbres. encuadernar libros y otras actividades similares. Las tareas habituales de las granjas estaban a cargo de los conversos. nombramientos o elecciones de colaboradores. de pan y una mezcla de leche y miel para beber. Los Ecclesiastica officia especifican la distribución de unos 700 gr. Citando la Regla de san Benito. se suspendía la ley del ayuno y se servía mayor cantidad de bebida. cuando no estaban ocupados en sus tareas religiosas o ejercicios de piedad? La naturaleza de esta situación bastante patética quedó al descubierto con toda crudeza. Cuando los Capítulos Generales de los siglos XV y XVI intentaban organizar los archivos y mantener las bibliotecas querían satisfacer simplemente necesidades prácticas. pero no abrigaban ningún anhelo de facilitar la investigación. Con el arriendo progresivo de la tierra monástica disminuyó en gran parte la necesidad de trabajar los campos. los encuentre ociosos». debía asignárseles otros trabajos. ocupándolos siempre en algo. eran adoptadas por las autoridades de la Orden con el fin de reprimir tales indisciplinas. tanto los Capítulos como los padres visitadores castigaban sin compasión la ociosidad. más ligero en invierno. En esas ocasiones. pero fue completamente restaurada dentro de la Estricta Observancia. La sesión terminaba con el recuerdo de los miembros fallecidos de la comunidad y la recitación del Salmo 129. También se llevaban a cabo durante el capítulo la admisión de los novicios. Las huertas cercanas a las abadías. cuando el Capítulo de 1601 ordenó que «para evitar la ociosidad. El problema de un trabajo significativo para los monjes de coro quedó como un problema debatido y básicamente sin solución hasta la Revolución Francesa.medidas. No podía pensarse en el retorno a una actividad agrícola extensa y organizada. rezando y comiendo en el lugar de trabajo. y sus preces finales. En ocasiones más festivas se esperaba que el abad pronunciara un sermón alusivo. pero en época de arado y cosecha todos los monjes que estuvieran en condiciones participaban del trabajo en el campo el tiempo que fuera necesario. tejer en telares. tomas de hábito y profesiones. se rezaba la misa matutinal a una hora temprana. y el momento en que el prior asignaba a los monjes sus trabajos o tareas particulares. La importancia y frecuencia del capítulo disminuyó mucho en el siglo XV. Los archivos del Capítulo General proporcionan detalles sobre tales hechos. y si hubiera monjes poco inclinados al estudio. El Capítulo diario era también la ocasión para anunciar acontecimientos importantes. Por supuesto. cuando la mayoría de las fincas monásticas eran cultivadas por arrendatarios libres. y toda la comunidad marchaba llevando los aperos a los campos. todo lo cual faltaba entre los cistercienses. pero ambos fracasaron en prescribir el remedio realmente adecuado. El trabajo manual dependía por completo de las estaciones: más pesado en verano. todos deberían estar ocupados a ciertas horas en el estudio concienzudo de las letras y lectura espiritual u otros actos de piedad. El trabajo intelectual habría requerido organización. donde pasaban el resto del día. todo esto no era sustitutivo para el trabajo organizado e institucional que había logrado que el monacato fuera próspero y . Una actividad pastoral de cierta intensidad iba en contra de la tradición monástica y de los intereses del clero secular.

que se convirtieron por medio de la Regla en rasgos característicos del monaquismo medieval. que comprende sin interrupción desde los primeros Padres hasta los últimos escolásticos. Una línea de autores cristianos. A los miembros más jóvenes de la comunidad. porque sobrealimentando el cuerpo. los monjes ayunaban a pan y agua. o más frecuentes todavía. disfrutaron habitualmente de una vida cómoda. y sólo hierbas aromáticas cosechadas en el monasterio. Aunque la Regla de san Benito muestra un grado sorprendente de moderación. tal como pan blanco. En la preparación de los platos. no era más que un poco de pan mojado en vino. y aun esto se . y de que la abstinencia era un escudo efectivo contra los deseos carnales. Sin embargo. pescado y quesos. ya que grandes sectores de las clases altas. afirma: «La Iglesia en materia de ayuno. Tampoco resultó de gran ayuda que el mismo Capítulo confiara la limpieza del monasterio a los miembros más jóvenes de la comunidad todos los sábados y vigilias. si tales ocupaciones proporcionaban campo suficiente para las energías creadoras o daban el grado de satisfacción que es indispensable para una vida religiosa sana. La actitud cisterciense está perspicazmente resumida por san Bernardo en uno de sus sermones sobre el Cantar de los Cantares (n. Sin embargo. como tercer plato. compartía la convicción de que un cuerpo mortificado aumentaba la vigilancia espiritual. trato de comer aun el pan con moderación. Ambas prescripciones seguían simplemente la tradición del ascetismo primitivo. dieron el debido énfasis a las virtudes de la templanza y mortificación. a causa de sus enfermedades. el queso y la grasa animal. En Adviento y Cuaresma. ya porque nos preparan a la devota celebración de los misterios de nuestra redención. el problema no se sintió tan agudamente en el Antiguo Régimen como en la actualidad. desde el 14 de septiembre (fiesta de la Exaltación de la Santa Cruz) hasta Pascua. aunque haya excepciones. Fundaciones para misas de aniversario incluían con frecuencia pitanzas para la comunidad. fruta del tiempo. pues. con su aguda percepción. se les permitía tomar un desayuno (mixtum). mantenidos por pensiones y prebendas. en cambio. porqué extrañarse de la prohibición de carnes en cualquier ayuno». Sigue siendo dudoso. se agregaba a la comida principal una «pitanza». Y no hay duda de que ordinariamente agrada más comer carne que pescado. 66): «Me abstengo de la carne. no se podían servir pitanzas durante tres días consecutivos ni durante las sesiones del Capítulo General. no sea que mi estómago pesado me impida levantarme para orar». incluyendo al clero. se ordenó que todos los monjes realizaran trabajos físicos dos veces por semana. también alimento los deseos carnales. En ocasiones de fiestas. se podía usar sal. se atiende a lo más general. siguiendo la Regla. Finalmente. permitían que en la comida principal se sirviera una generosa porción de pan. tienen preferencia los cuaresmales. No hay. Santo Tomás de Aquino. permitía comer una sola vez al día. Cuando los legisladores monásticos abordaron el tema de la alimentación. ya porque se imita a Jesucristo. entre los ayunos. A esa ley común se atiende la Iglesia cuando prohibe la carne… Además. Cuando se cenaba se servían verduras y fruta con la porción de pan que quedaba. Al comienzo. Indudablemente debió ser muy edificante ver la fila de religiosos marchando a realizar algún trabajo de mantenimiento o jardinería. Los viernes de Cuaresma. las restricciones de la dieta alcanzaban a los huevos. con todo. y prescribía abstinencia total y perpetua de carne durante todo el año. franquicia que se extendía a algunos más.reverenciado en siglos más felices. Las costumbres cistercienses. de forma que tales comidas llegaron a ser semanales. dos clases de legumbres cocidas y. antes o después de la Sexta.

dada a veces la conocida insalubridad de la mayoría de los suministros y conducciones. En los países donde se podían cultivar viñas. que se sirviera la sal con la punta del cuchillo. especialmente en verano. los monjes debían lavarse las manos en una fuente-lavabo. mientras un monje leía en voz alta pasajes selectos de la Biblia Latina. En siglos posteriores. En el caso excepcional de que faltaran. Sin embargo. que presidía. pegada a la pared. Encontraban ya el alimento servido. de acuerdo con las instrucciones de la Regla. cerveza o sidra. En el comedor del abad. la bebida era el vino. muchas abadías ofrecían la ración habitual de leche. En climas más fríos. cuya presencia era casi habitual. aunque pudiera acortar la lectura en beneficio de los huéspedes. durante la cual toda la comunidad marchaba en procesión a la iglesia. con mayor o menor contenido alcohólico. té o café. la regla de la alimentación tendió hacia una gradual mitigación. que está calculada como 0. ocupaban sus lugares en el lado externo de largas mesas dispuestas en forma de u. Podía ser vino. La cerveza se producía habitualmente en tres calidades diferentes. y se frotaran los cubiertos con un pedazo de pan y no con la servilleta.suspendía en Cuaresma. la cantidad diaria de vino que un monje podía beber era una hemina. La mejor era privilegio de la mesa del abad. Muchas abadías terminaron por adoptar esta práctica también en el refectorio de los monjes. donde terminaba la ceremonia. se elegía un párrafo de la Biblia.275 l. El abad habitualmente no comía con su comunidad. y luego se leía un libro edificante en idioma vernáculo. que había sido aprobado con cierta reticencia por san Benito. practicada generalmente en las casas de la Estricta Observancia. en todos los casos. pero la misma cantidad debía alcanzarle. se tomaba cerveza o sidra. Había silencio total durante toda la comida. Otra costumbre primitiva y ampliamente aceptada era servir una bebida (biberes) después de Nona. agregando a veces hasta un plato de sopa. El correcto comportamiento de los monjes estaba sujeto a minuciosas reglamentaciones. Después de la bendición en latín se sentaban. pero no comenzaban a comer. Como ocurrió en otras áreas de la disciplina. tanto el abad como los huéspedes debían seguir las mismas reglas alimenticias que el resto de la comunidad. Tenía su propia mesa que. donde fluía constantemente el agua a través de un cierto número de orificios. o se servía en el refectorio en ocasiones solemnes. De acuerdo con la Regla. debía compartir con los huéspedes. descubría el pan. Se evitaba en lo posible el consumo de agua. o si éste no abundaba. Luego. El lector usaba un atril situado sobre una plataforma elevada. dando a la ocasión un carácter semilitúrgico. en donde no se produce vino. en siglos posteriores se daba el desayuno a todo el mundo y. con frecuencia primorosamente decorada. Las comidas se concluían con una acción de gracias. El proceso comenzó en . la lectura durante toda la comida se había convertido en signo especial de austeridad. en el siglo XVIII. si desayunaba y cenaba. hasta que el prior. La urbanidad cisterciense en la mesa exigía que los monjes tomaran las tazas para beber con ambas manos. Antes de entrar en el refectorio. Por entonces. se seguía la misma pauta. y dar oportunidad a una conversación edificante. aunque. el abad tenía libertad para invitar a dos monjes. Se colocaba en un jarro de barro cocido frente a cada monje. especialmente en materia de abstinencia perpetua.

en 1486. de trágico destino. Los hermanos hasta pagaban abultadas cifras por entretenimientos. El Capítulo General de 1439. Pero el vino era bastante bueno. y dulcería. las prácticas locales de abstinencia eran tan divergentes. El delegado de Bohemia en el Capítulo General de 1664. Una bula promulgada por Sixto IV el 13 de diciembre de 1475 no otorgó dispensa absoluta. cantores. es decir. donde se permitía comer carne a los enfermos hasta que recuperaran sus fuerzas. en el plazo de diez años. La aclaración de este tema. Incluso se multiplicaron las concesiones del Capítulo en favor de un cierto número de abadías de forma tan rápida. la Común Observancia. dátiles. que aun la bula de reforma de Benedicto XII. aprobaba la dispensa difundida y practicada desde antiguo. y espectáculos con osos. La Constitución Apostólica de Alejandro VII In Suprema de 1666. podía mezclarlo con agua». los monjes gastaron alrededor de las dos terceras partes de su presupuesto anual en comida y bebida. pero facultaba al Capítulo General y al Abad de Cister para adoptar la ley de abstinencia a las circunstancias modificadas. pero permitía comer carne al resto de la Orden tres veces por semana. a lo sumo tres. el movimiento de reforma reintrodujo un cierto número de austeridades de la primera época. En un cierto número de casos. y su mesa se caracterizaba por servir en ella. La vuelta a la abstinencia perpetua se convirtió en la exigencia principal de la Estricta Observancia en el siglo XVIIi. Hacia el año 1473. mientras la Estricta Observancia continuaba fiel a la abstinencia perpetua. en cualquier caso. la lectura proseguía sin benedícite (signo de concluir la misma). entre otras cosas de mayor importancia. prácticamente sin especias. el abad Lorenzo Scipio de Ossegg. y obligada. la abstinencia perpetua llegó a ser del pasado. y si alguien prefería. A comienzos del siglo XIV fueron otras causas las exigencias de la hospitalidad y la dificultad de obtener legumbres.la enfermería del monasterio. higos. En 1520. De acuerdo con los libros de cuentas del Colegio de San Bernardo. la comunidad (una docena de monjes) y sus huéspedes consumieron en 1755 una cantidad . Nunca se servían más de dos platos. elogiaba la intención de los «abstinentes». La fácil admisión en la enfermería dio ocasión de comer carne. sino que eximió de la abstinencia perpetua a los abades dimisionarios y a los comensales de la mesa del abad. la administración de su último abad. relataba las comidas en Cister con franca desaprobación por tales mortificaciones: «en el momento de comer. por la superior carestía del pescado. los domingos. que siempre era muy regular. y toda la comida se terminaba en menos de una hora. Inglaterra. martes y jueves. insistía simplemente en que. que se envió a Roma en 1475. las dispensas papales otorgadas a abadías particulares habían debilitado la ley de abstinencia en tal grado. En Whalley. disfrutada por toda la comunidad. fue confiada a la delegación de abades con tanta frecuencia mencionada. Los términos de la autorización dada a la casa alemana de Eberbach. sin relajarse lo más mínimo en la austeridad monástica. en muchos casos. la Benedictina de 1335. Juan Paslew (1507-1537) fue una era de magnificencia y abundancia. aprobando silenciosamente esta costumbre. No obstante. en Tolosa de Languedoc. por lo menos los dos tercios de la comunidad debía seguir la dieta regular en el refectorio. no sólo fracasó en hacer cumplir las observancias primitivas. En el siglo XVIII. sirvieron como nueva norma de observancia: podían comer carne tres veces por semana. que el Capítulo General decidió dirigirse a la Santa Sede para nuevas reglamentaciones. todos preparados en el miserable estilo borgoñón. que. y que nadie debería comer carne más de dos veces por semana. tomaba carne algunos días de la semana.

higos y pasas. en especial si la conversación tenía una motivación espiritual que la justificara. En sus dormitorios los monjes del Cister primitivo hicieron un valiente esfuerzo por seguir las sugerencias de la Regla de san Benito. pero adoptó probablemente el lenguaje de señas que se practicaba en Molesme. Hasta el siglo XVII. palomas (138). objetos de santificación y temas relativos a la salvación de las almas. la conversación debía girar sobre los milagros de los santos. impuesta por la regla de silencio estricto. excluyendo siempre detracciones. usaban para expresarse una cantidad más o menos similar. con sus sirvientes y huéspedes ocasionales. los monjes. Cister no dictó reglas obligatorias para su aplicación. Una costumbre monástica peculiar. consumieron quince barriles de vino común. y se difundió entre las congregaciones reformadas de los siglos XI y XII.). Un manuscrito de Claraval que ha llegado hasta nosotros contiene un «diccionario» de doscientos veintisiete signos.). que los monjes encontraban con frecuencia en sus mesas: naranjas. de gran variedad de animales: vaca (80 kg. limones. el Capítulo General de 1232 estableció con claridad que.). El café. «para evitar conversaciones ilícitas. Períodos diarios de conversación después de las comidas aparecen en los horarios del Colegio Parisiense en la década de 1630. patos (14). fue el uso de un lenguaje de signos. pero téngase en cuenta de que el Colegio era una residencia de estudiantes y no un monasterio propiamente dicho. cerdo (40 kg. se ordena que. El abad Odón (926-942) lo introdujo en Cluny. no debían ser usados para desarrollar una conversación.considerable de carne. aquel día mejor aderezada que de costumbre en donde se servía una comida extra. En esta línea. las caminatas realizadas con dicho propósito no deben llegar muy lejos. pollos (228). se servía sólo en ocasiones festivas. y estaban ideados simplemente para transmitir mensajes e instrucciones. pueda salir». En el año lectivo de 1753-1754. gansos (6). gallinas (214). En concordancia con la misma. La carta de visita regular de 1523 para el colegio de san Bernardo de París permitía excursiones anuales a la campiña cercana bajo estricta supervisión. Era característica de la localidad conseguir con facilidad frutas del Mediterráneo. codornices (50). especialmente en fiestas señalas como la de san Bernardo que coincidía con la terminación del año académico. Por otro lado. diez monjes. aceitunas. El hecho de que el pescado (300 kg. caza. En otras partes. Distintas reglamentaciones restrictivas dictadas por el Capítulo General parecen indicar que el lenguaje de señas era usado con frecuencia para bromear. excepto aquellas bajo control de la Estricta Observancia. cuando el «guardián del orden» (una autoridad monástica de menor rango) estimulara a los monjes para hablar. A veces los monjes salían de su frugalidad cotidiana. El Capítulo General de 1601 aprobó caminatas para recreación. Los signos. pavos (15). no importa . al decir que «cuando fuera conveniente salir del claustro para tomar aire fresco o recreación. controversias y otras vanidades». conducida por el prior. con un predicador de nota. Es probable que disposiciones similares fueran bastante comunes también en otras casas. carnero (120 kg.) y los huevos (7.). el horario diario cisterciense no incluía recreación. que fue restaurado posteriormente por la Estricta Observancia. ni durar más de dos o tres horas y (son permitidas) únicamente cuando toda la comunidad. Esto no quiere decir que los monjes no pudieran abrir sus corazones unos a otros. la comunidad bebía vino con la moderación habitual. correspondientes al mismo número de palabras o términos latinos. formados con dedos y brazos. la comunidad acompañada de amigos se sentaba en la mesa. por entonces una rareza. en lugar de favorecer el espíritu de silencio y recogimiento.422) fueran los dos elementos de mayor consumo en la lista parecería indicar que la comunidad todavía seguía prefiriendo la dieta monástica tradicional. castañas. Después de la misa solemne. ternera (90 kg. La relajación gradual de la regla de silencio estricto eliminó los motivos del lenguaje de señas.

Las fuentes de que disponemos ofrecen únicamente escasa información sobre la higiene personal de los monjes. y a un número no especificado de «oficiales. El Capítulo de 1494 autorizó a los abades a dispensar de los dormitorios comunes «por una causa justa» prácticamente a todo el mundo. En 1530. evitar la partición de los dormitorios comunes en celdas pequeñas. que no podrían dormir convenientemente en el dormitorio». aunque este decreto fue tan ineficaz como las incontables medidas anteriores. El Capítulo de 1601 generalizaba el uso de celdas individuales.cuán numerosos fueran. Mientras tanto. aumentaron las irregularidades de tal manera. Mas aún. Aun así. podía tolerarse la simple separación por medio de paredes que no tuviera puertas. por consiguiente. El mandatum o lavatorio de pies de los monjes todos los sábados a la noche. La prohibición cisterciense de tener cualquier fuente de calor en los dormitorios. constituía otra penuria. y aparece todavía en los estatutos del Capítulo General de 1601. El Capítulo de 1573 trató simplemente de evitar la construcción de celdas fuera de los viejos dormitorios. la rápida disminución del número de monjes y la orientación cada vez más intelectual de muchas comunidades hicieron que los anticuados dormitorios comunes fueran prácticamente insostenibles. La destrucción de las chimeneas se ordenó por última vez en 1605. En los Ecclesiastica officia se lo menciona por primera vez. la In Suprema de 1666. La «cama» era un simple catre provisto de un colchón de paja. bajo pena de excomunión. De cualquier modo. la Benedictina tuvo que aceptar el desafío y reforzar la antigua ley con la autoridad papal. y el único lugar para hacerlo sería la fuente-lavabo a la entrada del refectorio. No es de extrañar que el Capítulo General se viera pronto envuelto en una batalla en dos frentes en la que llevaba las de perder: tratando de rechazar los esfuerzos constantes para proveer de alguna calefacción a los dormitorios de los monjes. tenía con toda probabilidad un fin práctico. la bula otorgó excepciones a favor de los enfermos en la enfermería. porque permitía a los monjes estudiar en sus propios cuartos. Ya en 1194. en abril. Después del Concilio tienen celdas particulares. En los climas nórdicos. que el creciente énfasis por los estudios y el deseo de aislamiento hicieron más deseables. debían dormir en el mismo dormitorio común y acostarse completamente vestidos en sus duros lechos. aunque todas las otras celdas dentro de . Por último. aprobó las celdas individuales amuebladas con moderación. y el único cuarto con hogar era el calefactorio. aunque el decreto insistía todavía en que las estufas debían ser retiradas de los dormitorios comunes. aparte de su carácter litúrgico. como en el Cister antiguo. que en 1335. «por el bien de una mayor modestia y honestidad de vida». De acuerdo con una interpretación posterior de la bula. desde Pascua hasta el 14 de septiembre. Sin duda no tenían ni tiempo ni oportunidad para lavarse antes de Maitines. La Trapa y la Estricta Observancia del siglo XIX volvieron a los dormitorios comunes y en esas casas. el Capítulo castigó al abad de Longpont por tener un dormitorio construido «irregularmente». se permitía a los priores y subpriores construir celdas individuales en los dormitorios comunes. Durante todo el siglo XIII. la abadía de Poblet recibió autorización para dividir el dormitorio en celdas privadas. la noche exigía a causa del frío tanta resistencia de los monjes como el duro trabajo diario.los mismos debían ser destruidos en tres meses. se designaba con el término de celda una habitación con una puerta provista de cerradura. . el Capítulo General de 1392 permitió a un monje de Boulbonne cerrar su habitación con una puerta. donde el viento húmedo y helado penetraba en esas salas inhóspitas desde fines de noviembre y apenas cedía a comienzos de la primavera. una almohada y una manta.

que tanto los pacientes como el personal de servicio debían respetar la regla de silencio. construida un poco apartada del claustro. o en la enfermería y a los pacientes se les hacía descansar varios días y se les daba comida y bebida extra. aparte de su resultado benéfico en determinados casos médicos. taba con una enfermería espaciosa. El comedor de la enfermería se llamaba con frecuencia misericordia. era un requisito indispensable para mantener una buena salud. porque comió en compañía secular y. Un estatuto de 1439 parece implicar que por entonces ya estaba institucionalizado el bañarse. pero las leyes sobre alimentación estaban en suspenso de acuerdo con la gravedad de cada caso. dividida en tres pasillos por dos hileras de delicadas columnas soportando la elegante bóveda gótica. durante todo el medioevo y comienzos de la Edad Moderna. Aunque se suponía que los enfermos posibilitados para caminar concurrían a los oficios en las iglesias. por conmiseración. En 1212. Un estatuto de 1188 juzga que todos aquellos que dejen sus monasterios buscando «baños calientes». sirve hoy de iglesia parroquial. La sala principal de la enfermería de Cister medía 55 metros de largo por 20 metros de ancho. Las sangrías periódicas (flebotomía) a los monjes obedecían a una combinación de razones médicas y ascéticas. que todavía se conserva. Al comienzo. como dice el texto lacónicamente. Pero hasta las construcciones más pequeñas incluían comodidades para los enfermeros. Esta última construcción incluye un piso superior provisto de celdas individuales para los enfermos graves. con frecuencia se agregaba una capilla donde se pudiera decir misa y administrar los sacramentos. Como primera indicación de un deshielo en la materia. Se creía generalmente. pero agregaba que no debía ser ocasión para un «comportamiento frívolo» y que los bañistas debían contentarse con los servicios de hasta dos servidores. de viaje o realizando algún trabajo pesado. no se les debía permitir más de un baño por mes». En 1257. ¿Dónde estaba situado el baño? Quizá en la enfermería. en las vigilias de las fiestas principales. Toda planta monástica con. y un estatuto de 1297 ordenó afeitarse dos veces al mes. fue depuesto el abad de san Giusto. si lo justificaban prescripciones médicas.Al comienzo sólo se permitía bañarse a los enfermos en la enfermería. aunque el texto ponía más énfasis en la prohibición de usar una barba acicalada. a la usanza de la época. si no estaba enfermo. La enfermería de Ourscamp. Se suponía. Se le hacía a todo miembro de las comunidades monásticas cuatro veces al año. . Se hacía en el calefactorium. y su práctica continuó hasta el siglo XIX. cocina y amplia chimenea. se permitía a los miembros delicados comer carne. Todavía insistía en que el baño era una condescendencia mensual. El espíritu de la más profunda consideración prevaleció en el cuidado de los enfermos y ancianos. y un medio efectivo contra el apetito sexual. aparece bajo el término minutio. porque allí. se llamó la atención a un monje de Hautecombe por haber comido carne y haberse bañado. el Capítulo General de 1783 permitió hasta que se frecuentaran lugares donde corría naturalmente el agua. «gustó de bañarse sin su hábito fuera de la abadía». En 1202. Por último. La In Suprema de 1666 prescribía todavía lo mismo. En la primitiva legislación cisterciense. el Capítulo de 1437 estableció que «a las personas sanas. no debían ser readmitidos. en Toscana. que la sangría. y estaban equipadas con una farmacia. era costumbre afeitarse y hacerse la tonsura monástica siete veces al año. el Capítulo General aumentó las ocasiones a doce. Todos los demás que se atrevían a frecuentar lugares donde corría naturalmente el agua eran hasta censurados y castigados por el Capítulo General.

el sepelio se realizaba el mismo día. el tañido de las campanas llamaba a todos sus hermanos al lado de su lecho. Cuando Cesáreo contó su historia parece que estaba en vías de convertirse en «santa» para ser tenida así parte de la Edad Media. hija de un honrado ciudadano de Neuss del Rhin. sin ataúd. era pura coincidencia. el cuerpo del monje fallecido. que había muerto como novicio. muchas abadías prósperas emplearon a un seglar como clínico o cirujano residente. como Claraval y Orval. Si se puede dar crédito a la extraordinariamente inverosímil historia que narra Cesáreo de Heisterbach en el Dialogus miraculorum. Caso de tratarse de la defunción de un monje notable por su austeridad. se colocaba sobre cada tumba una cruz de madera con el nombre del monje y el año de su muerte. o en una cripta bajo la iglesia. Si todavía había tiempo para una misa de funeral. no se permitía que los monjes enfermos buscaran cura fuera de sus abadías. Luego era despojado de sus vestiduras. fue justamente en esa ocasión que los monjes de Schönau descubrieron que el «Hermano losé».La asistencia dada en la enfermería no excedía en general de las medicaciones y remedios caseros. quizás inesperado. Cuando un monje estaba próximo a morir. Después de las exequias. siempre había una fosa abierta recién cavada. Esto era un acto simbólico de una tradición cristiana inmemorial. vestido con el hábito y la cogulla cisterciense habituales. Sólo desde el Renacimiento. . es posible que esta ceremonia despertara deseos de comprobar para personal edificación si había en el cuerpo del muerto señales de mortificaciones. y fue sólo mucho tiempo después cuando se permitió a los cistercienses concurrir a reputados centros de salud. se sacaba el colchón de la cama y se depositaba en el suelo. Hildegunda fue admitida en la abadía de Schönau donde nadie advirtió su sexo. que había fallecido de regreso ambos de Tierra Santa. En los cementerios de las abadías muy pobladas. Después de increíbles penurias. La piedra de la cámara mortuoria de Claraval donde fue lavado el cuerpo de san Bernardo se convirtió en objeto de veneración. era bajado a la tumba. sobre una capa de cenizas. Después del siglo XVII. De lo contrario. era llevado en procesión a la iglesia y se colocaba sobre un féretro en medio del coro. Su nombre verdadero era Hildegunda. Después de que exhalara su último aliento. Algunos visitantes devotos aseguraban haber visto la marca del cuerpo del Santo sobre la piedra pulida. y el lugar se dejaba sin señalar. Si algunos de los monjes que las atendían habían tenido alguna experiencia en Medicina. y lavado con agua caliente de la cabeza a los pies. Después del lavado ceremonial. El cadáver. Los abades eran enterrados bajo el claustro. para ser testigos de los últimos sacramentos y de su feliz partida. entre la sala capitular y la iglesia. esperando a su ocupante. a veces también en la sala capitular. la comunidad se retiraba y el cuerpo era llevado a una cámara adyacente y depositado sobre una tabla de piedra. De acuerdo con las reglamentaciones del Capítulo General de 1189. más o menos decoradas. pero también podría haber sido una autopsia primitiva que revelaba los estragos visibles de su enfermedad mortal y tal vez la causa de su muerte. que estaba a cargo de la sangría regular de los monjes y pudo haber acompañado al abad y su comitiva en los largos viajes de visitas regulares. En estas ceremonias. La situación de los cuerpos de los abades estaba señalada por lápidas. era en realidad una chica. los monjes velaban el cuerpo toda la noche y se disponía la misa y el entierro para la mañana siguiente. se transportaba el cuerpo a través de la puerta en la pared norte del crucero hacia el cementerio adyacente. Su muerte ocurrió el año 1188. encastadas en el piso del claustro o colocadas en la pared.

de que «la ociosidad es enemiga del alma» y. asignando a cada individuo su propio lugar y limitada función. todas sus vidas transcurrieron en lugares demasiado estrechos. grado de inteligencia y posición social diferente. Los logros espirituales e intelectuales. dedicación al trabajo duro y sumisión a la autoridad religiosa. por consiguiente. En tales circunstancias. ordenada con tal rigidez que prácticamente no deja lugar a la iniciativa individual.Una vida monástica. Sin embargo. una coexistencia armoniosa y una creatividad comunitaria significativa hubieran sido imposibles de no haberse impuesto reglamentos estrictos. aparecería como antinatural. . la eficiencia en la economía y los beneficios de la seguridad personal. Esta organización inteligente y reglamentada logró que la vida monástica dejara su indeleble impacto en la sociedad cristiana. constituyen elementos del noble legado del monaquismo cisterciense. La creencia inquebrantable del mundo occidental de que hasta el trabajo manuales ennoblecedor. la monumental arquitectura. Aun el espectador de mente más simple quedaría impresionado por el éxito descollante de los monjes en todos los campos de sus múltiples actividades. cada uno con su temperamento. el trabajo es la única fuente moralmente aceptable de bienestar. altamente ritualista. de que. reduciendo de este modo los roces producidos por voluntades antagónicas e intereses en conflicto. hay que tener en cuenta que muchas grandes abadías albergaron a cientos de individuos. sin las ventajas del aislamiento que el hombre de nuestros días consideraría indispensable. prueban con elocuencia la superioridad de una vida basada en la aceptación voluntaria de la disciplina. hasta inhumana a los ojos de los lectores modernos.

Las referencias que se encuentran en las primeras crónicas de los Capítulos Generales son algo ambiguas. Vivían en casas aparte. También era frecuente que aquellos que necesitaran algo más que una ayuda económica fueran aceptados dentro de la comunidad monástica brindándoseles amparo. Debían ayudar a los hermanos en los trabajos manuales o en el cuidado de las fincas del monasterio. Llevaban una vestimenta distintiva. la aceptación como novicio estaba estipulada en actas de donación. aparecen en tantos cartularios. en Gales. e incluso prestándoseles servicios personales. Los numerosos casos posteriores de donaciones compensadas. a cambio. Los que no tuvieron el valor ni la oportunidad de unírseles siguieron la heroica vida de los monjes con profundo interés. podían optar a ingresar como hermanos conversos. admitido en Margam en 1325.Monjes y sociedad Aunque los cistercienses del siglo XII no deseaban más que la soledad de los «desiertos» que ellos mismos habían elegido. Hacia el año 1200. Donó sus tierras a los monjes. Los ideales ascéticos y religiosos de los monjes hicieron resonar un eco latente en cada elemento de la sociedad contemporánea. los donats. 1233). la clase de pequeños donantes o benefactores. estudiosos y burgueses se sintieron atraídos por las primitivas casas cistercienses. otorgó sus tierras a los monjes de Margam. con derecho a tres hogazas de pan. y en algunos casos a los padres. constituyó un enlace vital entre los monasterios y el medio ambiente secular. se les prometía la misma comida. de aquellos que aún permanecían fuera. bebida y ropa de los monjes y se los acomodaba en un dormitorio separado. un hombre al que le habían sacado los ojos siendo rehén. Después de la muerte de sus esposas. En la abadía catalana de Poblet. El hecho de que las abadías de clausura albergaran a los hijos. fue aceptado como hermano lego en el monasterio. donde «vivió con mayor seguridad todos los días de su vida». Reflejaban la atmósfera envolvente de confianza e interdependencia mutuas. comida o ropa. familiares. fue empleado como «escudero libre». el donante y su familia deben haber experimentado un sentimiento de identificación con los monjes. que su número y papel debió haber sido importante en la mayoría de las abadías. y a su vez. haciendo caso omiso de la clase o valor del regalo. el monasterio mantenía a su esposa e hijos. pensiones. no deben ser considerados como una simple transacción comercial. el éxito rotundo de la Orden puede explicarse únicamente por la interacción fructífera entre aquellas abadías del desierto y el medio ambiente. que su admisión se transformó pronto en un acto de cierta solemnidad. pero se desprende con facilidad. que obligaron a las abadías a asegurar la subsistencia del donante mediante anualidades. fuera de la clausura. clérigos seculares. por la legislación posterior (1213. Renunciaban ante el abad al derecho de retener cualquier propiedad. mientras viviera. después de lo cuál. y hasta alguna forma de tonsura. Con frecuencia. y contribuyeron materialmente al crecimiento de la Orden. . un galón diario de la «cerveza fuerte» de los monjes y otros beneficios. Estos donati. Nobles. Otros fueron recibidos como «corrodians». constituyeron un grupo especial dentro de la misma. prometían obediencia y. mientras que éstos respondían con un sentido de responsabilidad hacia aquellos que los habían ayudado. caso éste el de Juan Nichol. con la misma intensidad que gran número de campesinos engrosaron las filas de los conversos. De esta forma. en ocasiones oblati. Si el donat fallecía antes.

con su promesa de protección. un tal Girard de Rossillon dio su casa. parece cierto que la comunidad campesina actuó libremente. aunque a los viajeros laicos se les ofrecía comida y albergue con la misma generosidad. este último devolvió de inmediato la tierra a sus donantes. se quejaba de que no le era posible reunir pruebas. mientras el número total de los monjes profesos era solamente de 108. agravada por pensiones. como una expresión de preferencia por un protector monástico. muestran que. Biddlesden sola tenía cincuenta y un sirvientes. La institución sobrevivió a la Edad Media. y Stoneleigh daba trabajo a cuarenta y seis. y las verdaderas obligaciones derivadas del mismo. parece que. Es evidente que esto constituía un procedimiento de rutina feudal. constituyó otro eslabón entre las abadías cistercienses y la sociedad. Sin embargo. pero simplemente siguió el ejemplo de otros catorce miembros de la misma comunidad rural. Poco después. «debido a la confusión que causaba frecuentemente el excesivo número de tales personas… no se les debe permitir en modo alguno (a los familiares) el uso del hábito y la participación de los bienes materiales. quienes ofrecieron todo lo que tenían al abad Guido de Cherlieu en un acto aparente de «encomienda». aunque con frecuencia se los designó como «prebendados». Décadas de intrigas sucedieron a la elección de Alejandro Banke en 1497. especialmente cuando se realizaban elecciones abaciales. . relacionadas con nueve casas cistercienses inglesas en vísperas de la Disolución. hacia fines del siglo XIII. tradicional servicio monástico. y entre la clase media local que conservaba un agudo interés por los asuntos de los monjes. algunos abades asumieron la responsabilidad de protector o abogado. empleaban a casi 300 laicos. por el cual propietarios libres de tierra alodial reconocían el señorío del abad aunque se desconocen las razones que motivaron tal acto. el personal del monasterio se reclutaba en las ciudades vecinas. especialmente en beneficio de los monjes y clérigos de viaje. En un momento dado. la lealtad de los empleados seglares siguió inquebrantable hasta el final. Después de la virtual desaparición de los conversos y de la gran reducción en el número de monjes. A pesar de que los cistercienses no desearon desempeñar ningún papel en las instituciones feudales. La primitiva legislación de la Orden recalcaba esta virtud. y de aprecio hacia la abadía recién fundada. algo apartada de los edificios conventuales. en algunos casos en que era evidente el bien de los campesinos vecinos. Las estadísticas que nos han llegado. al finalizar el medioevo. Muchas abadías tenían una hospedería para visitantes. es interesante. que haya dejado como estela una deuda importante. anualidades o sobornos manifiestos. y sus oponentes trataron de despojarlo de su cargo. Las dos últimas elecciones en Furness antes de la Disolución. El caso de Acey. La hospitalidad. dados a un cierto número de oficiales reales y potentados locales. Cuando el Conde de Sussex investigaba el grado de intervención de la abadía de Whalley en la «Peregrinación de la gracia».La importancia de los familiares creció proporcionalmente con la desaparición de los conversos. fueron decididas por la vigorosa intervención laica. que llegaron a crear problemas disciplinarios en varias comunidades. sin el permiso especial del susodicho Capítulo». las abadías dependieron cada vez más de la ayuda de los seglares. a la abadía. En la mayoría de los casos. De acuerdo con los libros de cuentas de la casa inglesa de Beaulieu. debido al «gran número de hombres mantenidos por el abad». con el resto de su propiedad. ya sea como trabajadores o encargados. No es de extrañar. como en el resto de Europa. Entre las nueve abadías. por ejemplo. su número había aumentado tanto. En Inglaterra. era raro que ésta no tuviera huéspedes. fundado por Cherlieu en 1136 en el Franco Condado. El Capítulo General de 1293 ordenó que. dicho abad se vio obligado a defender su posición con un ejército privado de trescientos partidarios.

cualesquiera que fuera su posición. En vísperas de la Disolución.Estaba cuidadosamente especificada la calidad y cantidad de la comida que se les servía. Las visitas de los reyes o de otros potentados de la sociedad civil o religiosa resultaban particularmente gravosas. porque. muchas abadías cistercienses mantenían hospitales. en especial para los enfermos pobres de la vecindad. estudiantes y huérfanos». en Alemania. debían alimentarse por sí mismos. la abadía de Saint Mary. con capacidad para albergar a treinta enfermos necesitados. así como las tareas de los hermanos encargados de atenderles. En tales ocasiones. de dos días cada una. en un cierto número de abadías cistercienses alemanas. circunstancia que determinaba grandes gastos en concepto de hospitalidad. Además de los aldeanos y peregrinos enfermos eran aceptadas también algunas personas ancianas. A petición del abad de Maulbronn. como establecía el Capítulo. que contaba con una capilla. como un viejo soldado. El Capítulo General de 1218. Es fácil comprender. Reifenstein y Walderbach. en Gales. Ya por el año 1197 Zwettl. En 1218. El hospital estaba espléndidamente dotado. por estas observaciones. sino que insistió también en que debía permanecer bajo la administración del propio personal de la abadía. se servía comida y bebida con liberalidad. Se hicieron regalos o se otorgaron fondos para las hospederías. El gasto para alimentarlos debió haber sido elevado. refiriéndose a la situación del monasterio cerca de un camino muy transitado. en Austria. sostenía un «hospital para pobres». Chorin. el obispo Hermann de Schwerin otorgó cuarenta días de indulgencia a todos aquellos que hicieran donaciones para mantener la casa de huéspedes de la abadía de Doberan. como reconocimiento de los servicios y de los sacrificios económicos que significaban. se decía de la abadía irlandesa de Saint Mary que era como «un albergue común» de todos los que buscaban hospitalidad. bajo el cuidado de diez empleados. a quien el abad invitó a pasar allí el resto de sus días. por no haber pagado un subsidio exigido. «que ayudaban a muchos pobres. los huéspedes. aunque. Además de la buena acogida habitual. Al mismo tiempo. no sólo aprobó el hospital «para el cuidado de los pobres». separó algunas rentas eclesiásticas «para uso de los pobres y para la manutención de los huéspedes». aunque normalmente los monjes no practicaran la medicina más allá de administrar los remedios caseros comunes. que no sólo honraban al susodicho monasterio. se apeló a Enrique VIII por parte de la abadía de Quarr que. A los familiares de los monjes se les permitía realizar tres o cuatro visitas al año. Altzelle. porque se estableció que si los huéspedes quisieran permanecer por más tiempo. En 1233. nobles y magnates. se excusaba en 1346 ante Eduardo III. sino a toda la Orden». «dado que los monjes llevan una carga muy pesada de gastos a causa de los huéspedes y viajeros». De acuerdo con los datos recopilados por Franz Winter. financiado con fondos y donaciones especiales. Kamp. por el año 1300. el Capítulo General de 1493 le permitió específicamente servir carne «sin escrúpulos de conciencia. que los visitantes de rango y posición social elevada recibían mayor atención y mejor aposento que los caminantes ordinarios. funcionaron instituciones similares durante el siglo XIII. debía ser conservada como hospedería para viajeros y marineros pobres. En 1269. El abad de Basingwerk. la abadía recibía con frecuencia huéspedes distinguidos. . el establecimiento se mudó a un edificio espacioso. entre ellas Pforta. de acuerdo con la petición. mientras que se referían a los monjes «como administradores» de beneficios. Himmerod mantenía en 1259 un «hospital para pobres». por lo menos hasta mediados del siglo XV. El conde Sigfrido de Blankenburg instituyó un fondo para el hospital de la abadía alemana de Michaelstein en 1208. cerca de la portería de la abadía. Volkenrode. debían observar la regla de abstinencia perpetua. hombres de letras. en Dublín.

Cultivaba un jardín de hierbas medicinales. a la vez que las reducciones provocaban las ruidosas quejas de los pacientes necesitados. durante el abadiato de Michael Brun (1235-1249). generalmente en Lieja. Los negocios de la . Los pobres que fallecían eran enterrados por los monjes. médico profesional que estudió en París. el Capítulo nombró para una investigación a tres abades de monasterios vecinos. con tres salas: una para los monjes profesos. El cartulario de la casa francesa de Gimont nombraba en 1187 a un monje. entre otros. la abadía galesa de Strata Florida tenía una hospedería bajo el cuidado de los monjes. La antigua enfermería de la próspera Orval (después de 1715 bajo el régimen austríaco) fue reemplazada en 1761 por una estructura espaciosa. quienes tenían amplios poderes para adoptar las medidas que juzgaran convenientes. y seleccionaba personalmente muchas de las raíces. en el siglo XIII. que disponían también de sus magras pertenencias. Arnaldo. donde se atendía. gracias a su éxito en 1777. para comodidad de los pobres de Cristo allí internados». a una enfermería. Antonio Périn (1738-1788).Un número similar de abadías inglesas se ocuparon de cuidar a los enfermos y desamparados. cuando luchaba contra una epidemia de fiebre tifoidea muy difundida. enfermero en la hospedería de la abadía. en Brabante. Tenía capilla y cocina propias. Otras abadías de Inglaterra. Cupar y Kinlos regentaron hospitales que podían albergar entre ocho y diez internados. Orval debe su reputación como centro de salud a su famosa farmacia. sus productos más divulgados eran pociones y tinturas. La abadía sajona de Buch anunciaba que el hospital regentado por los monjes atravesaba graves dificultades económicas. Entre los estatutos del Capítulo General de 1490. Su fama creció extraordinariamente. Villers. Sibton y Waverley. bajo la dirección de un converso. un tal Antonio de la Crose hizo una donación. porque los fondos que habían sido destinados «para mantener a cierto número de pobres» ya no era suficiente. tanto mentales como físicas. en «las zonas de los leprosos». Meaux. Melrose. recibió una donación importante para «el mantenimiento de un hospital para seglares». Furness. En 1222. Sin embargo. mantuvieron hospitales similares. En Escocia. hierbas y flores que necesitaba. que se suponía efectiva en un número prodigioso de enfermedades. hacia fines del siglo XIII. algunas específicamente «a fin de conservar la lámpara que está ardiendo en la enfermería de los seglares. El hospital de Newminster recibió una cierta cantidad de donaciones importantes. otra para los conversos y la tercera para los numerosos servidores y empleados seglares de la casa. mientras se encontraba enfermo «en el hospital de la abadía de Gimont». la posibilidad de recibir atención médica en las ciudades en desarrollo disminuyó la importancia de los hospitales monásticos. Guillermo. En 1206. y podía cubrir las necesidades de unas ciento veinte personas. otras las adquiría. El libro de cuentas de Beaulieu hacía referencias. Pipewell. un clínico residente y dos asistentes proporcionaban atención médica. En el siglo XIII. aunque el benefactor exigía que se le regalara un par de guantes blancos cada Pascua. atendida por el legendario Hno. Robertsbridge. otro monje. ejercía como «enfermero de los pobres». entre ellas el «agua de Orval». Todo se preparaba en su laboratorio. sumados a cierta compensación monetaria. se encuentra una referencia muy posterior a un hospital. a los servidores enfermos de la abadía. Sawley. tenía un bien provisto «hospital para pobres». tales como Fountains. Holmcultram. Rieval. sus servicios alcanzaron a personas que vivían mucho más allá de los límites de la propiedad abacial. En respuesta. Por último. aunque algunas abadías continuaron regentando centros sanitarios hasta la Revolución Francesa.

diariamente. por lo menos. En Meaux. Durante toda la Edad Media. Por el mismo tiempo. todas las noches. varios talleres de la abadía contribuían regularmente al alivio de los pobres. Whalley. también se distribuía entre los necesitados ropa y calzado usados. El libro de cuentas de Beaulieu de fines del siglo XIII detallaba las obligaciones del portero. Durante la cosecha. El formulario de Pontigny del siglo XIII. Parece que la atención de los pobres estaba bien organizada. se gastaron 41 £ para mantener a veinticuatro menesterosos dentro del monasterio. El maestro de la tenería debía proporcionar cada año veinte cueros de buey o de vaca. mientras 506 florines de remedios se repartieron gratuitamente entre los pobres. cien hogazas de pan. . en 1535. crítico acerbo de los cistercienses. y 18 £ se repartían por Navidad y jueves Santo. se hacía trabajar en los campos a todos los pobres que estuvieran en condiciones de ganar su pan. Siempre tenía a su disposición pan y otros comestibles con tal fin. De esta cifra. en un edificio separado. repartiendo a cada uno «dos tortas de avena y dos arenques». relativas a la distribución de las limosnas. que en 1189 envió un buque a Bristol en procura de trigo «para una gran multitud de mendigos». incluyendo ropa usada y. El Jueves Santo se agregaba un penique a las limosnas acostumbradas. 63 £ se separaban para la distribución semanal de granos. reconoció la generosidad de la Orden con los pobres. la ayuda a los pobres fue una tarea reconocida de la Iglesia. Solamente en el año 1788. pero. de acuerdo con el Capítulo General de 1185. Decía que «los monjes. y que los necesitados sabían de antemano no sólo el horario. distribuyó en limosnas un total asombroso de 122 £. hubiera siempre un cierto número de camas disponibles para los pobres que necesitaran alojarse allí.638 florines en concepto de medicinas. que la panadería de la abadía enviaba diariamente. El monje a cargo del guardarropa de la abadía tenía la misión de reunir la ropa usada para los necesitados. En el taller donde se trabajaba la lana se separaba tela completamente terminada por valor de 18 chelines. se distribuía entre ellos la décima parte del queso recibido de la vaquería de Felsa. trece pobres eran acomodados para pernoctar en la hospedería de la abadía. con propósito similar. Un documento sin fecha del cartulario de Newminster combinaba una donación con la obligación de que los monjes dieran limosnas anualmente a los pobres para la fiesta de Santa Catalina. aunque sean de lo más sobrio para sí mismos. mientras otros tres eran tratados como huéspedes del abad. sino también la clase de ayuda que podían esperar. la Orden cisterciense aceptó gran parte del peso que significaba aliviar a los que sufrían necesidades materiales. La distribución de alimentos tenía lugar tres veces por semana y. bajo la mirada vigilante del portero. bien curtidos. para su calzado. Citaba como ejemplo a la abadía galesa de Margam. y Garendon mantenía a seis personas incapacitadas. insistía en que el portero debía tener siempre a mano limosnas para distribuirlas entre los pobres. que ofrece ejemplos de cartas de visita. mientras que. que significaban el 22% de los ingresos de los monjes. El mismo documento exigía que. La distribución de limosnas se realizaba en la portería de cada abadía. Aunque no parece haber sido una excepción la contribución de las abadías inglesas para mantener a los necesitados. durante los siglos XIII y XIV.farmacia eran muy prósperos. y de acuerdo con todas las indicaciones. exceden a todos los demás en su caridad desbordante hacia los pobres y los viajeros». Stanley albergaba a siete mendigos. Hasta Gerardo de Gales. se vendieron a personas de fuera 5. Furness cuidaba a trece necesitados y otorgaba limosnas semanales a ocho viudas pobres.

De acuerdo con todas las pruebas que poseemos.000 hambrientos. Sittichenbach. el Capítulo instó a los abades a depositar sus donaciones dentro de una caja puesta cerca de la entrada de la sala capitular.Villers era muy notable por su generosidad. Una costumbre inmemorial entre las abadías cistercienses fue el tricenarium. realizado por el abad el Jueves Santo. El rey Roberto I de Escocia legó 100 £ anuales a Melrose. aunque hay que destacar que los monjes eran muy respetados como honestos distribuidores de las mismas. . cuando los propios monjes experimentaron grandes penurias. de Cister. Todos los años. el día de san Lamberto (17 de septiembre). con las cuales los monjes debían adquirir pan y queso para distribuirlo en la ciudad de Romont. tenían muy poco para destinar a la caridad. canalizando por lo tanto numerosos regalos y fundaciones destinadas a este fin. un donante en la abadía suiza de Hauterive. En su lugar. entre 366 personas necesitadas. Por la misma causa. Durante los siglos XVI y XVII. Por lo tanto. salvándolas de morir de inanición. constituía una ocasión especial para dar limosnas a gran escala. el lunes de Pentecostés. mientras las despensas seguían estando milagrosamente repletas. Durante el siglo XIII. Muchas donaciones por misas de aniversario en Villers y otras casas incluían sumas especiales para ser distribuidas entre los menesterosos en dichas ocasiones. alimentó diariamente a 400 personas. que se distribuían diariamente entre los necesitados. que suplicaban monedas de los abades. puede haber llegado al 10%. Humberto de Fernay. en 1153. Una parte estaba destinada a mejorar la dieta de los monjes. sino la generosidad de los benefactores. también en Alemania. que ese día debían compartir la mesa de los monjes. Se dice que. en 1150. y otra para que el día de san Martín repartieran veinte trajes a otros tantos pobres. el panadero de la abadía proveyó semanalmente de 2. congregados en gran cantidad en torno a la portería. Siempre ha estado en discusión el porcentaje de las limosnas. En el siglo XIII. de los hermanos fallecidos. lo que se entregaba en las porterías monásticas reflejaba no sólo la caridad de los monjes. no siempre se puede confiar en las cifras referentes a la cantidad de personas mantenidas por los monjes. seguía también una comida para ellos. Morimundo alimentó a toda la vecindad por tres meses. la repartición de limosnas fue algo natural en todas las abadías cistercienses. Por la misma razón. que el Capítulo prohibió la distribución de limosnas a 3 km. Hacia 1240. La llegada a Cister de los abades participantes de las sesiones anuales del Capítulo General. Algunos de tales incidentes quedaron para la memoria de la posteridad como hazañas legendarias de heroísmo. Al lavatorio de los pies de los doce pobres. salvó del hambre a 1. la multitud se había vuelto tan ingobernable. cuando se supone que los monjes distribuyeron diariamente alimentos durante meses entre 4. En épocas de prosperidad para los cistercienses.800 habitantes de la región. aportó 45 libras de Lausanne. En hambres u otras calamidades los monjes compartían todo lo que tenían con los vecinos muy necesitados. y las porciones se daban a las personas necesitadas. que se veía facilitada por las abundantes donaciones que recibía a tal fin. En 1147. En esos días. un gran tricenarium seguía al cierre de la sesión anual del Capítulo General. hasta que pudieran recoger la cosecha. Riddagshausen. los caminos que conducían a Cister estaban prácticamente obstruidos por los mendigos. se desterró por completo la costumbre en 1260. Esto significaba que los alimentos del monje recién fallecido se separaba durante treinta días consecutivos. aunque una cifra cercana al 5% parece ser una estimación más segura. considerado el total de los ingresos monásticos. En 1316. Es fácil que esto haya ocurrido en Melrose. cuando en todas las abadías de la Orden se daba comida a varios indigentes durante treinta días. reales o fingidos. en Alemania.100 hogazas de pan.

Es probable que esta concesión estuviera inspirada en permisos papales previos a abadías concretas. Al año siguiente. no significaban necesariamente que fueran atendidas por sacerdotes cistercienses. aunque los sacerdotes de la Orden administraron siempre los sacramentos a los conversos y jornaleros que trabajaban en las granjas monásticas. y envió siete monjes a la capilla mencionada. En 1232. Sus condiciones estipulaban oficios solemnes y perpetuos en beneficio de los miembros difuntos de la familia del donante. De acuerdo con esto. Las primeras aceptaciones «ilegales» de iglesias. los fieles contaban exclusivamente con el ministerio de los monjes. la mayoría de las cuales estaban atendidas por el clero secular. y ordenó su in mediante retorno a los monasterios. siempre y cuando los abades contrataran clérigos seculares para su atención. para servir «a gran número de hermanos legos y personas seglares». El abad aceptó el regalo. La abadía se convertía simplemente en el patrón de la iglesia. del siglo XIII en adelante. Circunstancias locales deben haber impuesto también actividades pastorales a un cierto número de abadías. Hacia comienzos del siglo XVI. no podía llegar allí ningún sacerdote secular. En Saint Urban (Suiza). mucho antes de 1201. En algunas fundaciones. el Capítulo General repitió con energía la prohibición de que los monjes trabajaran en parroquias. declarando que las abadías que habían administrado capillas antes de unirse a la Orden. que se establecieron en un lugar llamado posteriormente «Monkgarth». no obstante. había sido un santuario popular. recibió una importante donación para misas de aniversario y una capilla en Ottringham. donde debido al completo aislamiento. cuando los monjes de Casamari hicieron la fundación cisterciense. con tanta frecuencia. San Galgano. en el mismo estatuto se establece una excepción para Les Dunes y Ter Doest – «ambas con capillas en varias islas en el mar» –. En 1236. en 1234. porque. y pagarle su salario. con el añadido de que las capillas que ya estaban en posesión de una abadía debían ser atendidas a base de sacerdotes seculares. a consecuencia de la cruzada de Ricardo I. la actividad pastoral comenzó alrededor de 1280. la abadía tenía derechos de patronato sobre diez iglesias parroquiales y buen número de capillas. la mayoría de las parroquias vecinas fueron atendidas por los mismos monjes. se repitió la misma reglamentación. con la adquisición del Santuario de Freibach. en Monte Siepi (diócesis de Volterra). que sus habitantes tuvieron que ser llamados de nuevo a la abadía. Holy Cross (establecida en 1180 en Irlanda) fundó varias capillas en sus propios terrenos y. bajo el abad Roger (1286-1310). porque debido a la localización montañosa de la abadía. obligada a contratar un sacerdote secular. que implicaba una extensa actividad pastoral a causa de su situación fronteriza y su jurisdicción sobre un número de aldeas. Gregorio IX permitió a los monjes de Cwmhir (Gales) administrar los sacramentos a sus servidores y arrendatarios. se depositaron en la abadía reliquias de la Santa Cruz. varias abadías renanas emprendieron . transformando la modesta casa en uno de los santuarios más visitados del país. el Capítulo volvió otra vez al mismo tema. Meaux. Pero esta casa retirada se vio envuelta en incidentes motivados por escandalosas faltas de disciplina. El abad de Poblet recibió en 1221 de Honorio III el status cuasi-episcopal de nullius. podían retenerlas. Durante el siglo XIV. La actividad pastoral recibió nuevo impulso cuando. pero en las cuatro iglesias más cercanas a la abadía los propios monjes cuidaban de la feligresía. se nombraron tres sacerdotes cistercienses en cada capilla. fue inevitable desde el comienzo la implicación directa en el trabajo pastoral.Los cistercienses del siglo XII evitaron resueltamente verse involucrados en el cuidado pastoral de las comunidades campesinas vecinas. No obstante.

muchas abadías cistercienses formaron y dirigieron variedad de confraternidades y sociedades piadosas. existía en Kamp una organización similar. y ordenó su inmediato retorno a las abadías. Muchos monjes sólo pudieron encontrar una subsistencia segura en las parroquias. el número de parroquias cistercienses en ese país había aumentado a setenta y tres. Entre 1780 y 1790. Bonifacio IX permitió en 1399 a Zwettl instalar a cistercienses como párrocos perpetuos en las iglesias de la abadía. Sus miembros hacían sus devociones en una capilla especial. el abad de Morimundo. que servía de maestro. Aunque un nuevo estatuto repetía que los monjes no deberían comprometerse en la «cura de almas». y proveían de determinada cantidad de candelas. Altenberg y Heisterbach vivían en parroquias. Himmerod. Tal fue el caso de Silesia. existió en Himmerod una cofradía de los Hermanos Difuntos (Totenbruderschaft). cuando razones económicas exigían esos servicios. bajo la guía de un monje. sobre un total de trescientos diecisiete sacerdotes en la provincia austríaca. entre ellas. Leubus y Kamenz contaban diez iglesias cada una. La tendencia prosiguió y. los monjes continuaron con el servicio pastoral directo de los fieles. gozaban de todos los derechos de patronato sobre las mismas. Austria fue el país donde el trabajo pastoral terminó por absorber las energías de un número importante de monjes sacerdotes. setenta y cinco se ocupaban activamente en tareas pastorales. tales como misas de aniversario y oficios especiales por los difuntos. La organización comenzó con una lista de benefactores con derechos a compartir ciertos beneficios espirituales de la Orden. Se responsabilizaban de la decoración de los altares. uno para los donantes más prominentes en una «confraternidad plenaria» y la otra de benefactores menos importantes. la mayoría de las once abadías austríacas poseían iglesias y. . Ya en el siglo XIII. la mayoría de las iglesias cistercienses estaban atendidas por monjes de la Orden. Hacia 1780. A pesar de las frecuentes protestas del Capítulo. hasta el Capítulo General llegó a aceptar la costumbre inevitable. En 1393. Después de 1440. las seis abadías de Silesia proveían todas con su propio personal a las parroquias y. pero su composición tomó finalmente su carácter cada vez más burgués. se otorgaba permiso para atender a iglesias y capillas ya incorporadas por las abadías. bajo la presión del gobierno de José II. continuar en el celibato hasta el resto de sus días. especialmente. ambas listas estaban constituidas en forma predominante por miembros de la nobleza. tuvo dos listas de nombres. en el siglo XIII. en su visita regular. y si era soltero. a cuyos miembros se prometía un cierto número de misas después de su muerte y una participación en los méritos de las oraciones de los monjes. Por último. Por el mismo tiempo. donde todas las abadías cistercienses quedaron tan devastadas durante la guerra de los husitas. halló que muchos monjes de Camp. la Orden tuvo que asumir las responsabilidades de cuarenta y cinco iglesias adicionales. que resultaron incapaces de albergar y alimentar a sus propios miembros. pero más amplia. en el siglo XIV.con tanta intensidad trabajos pastorales. Ser miembro de la «confraternidad plenaria» implicaba la transferencia de todos los bienes del donante a la abadía (aunque retenía el usufructo de los mismos de por vida). que el Capítulo General decidió intervenir. que formaban la «confraternidad común». En la segunda mitad del siglo XV. Además de los trabajos de rutina del cuidado pastoral. en 1489. hacia el siglo XVII. En 1758. a la vez que prometía no volverse a casar después de la muerte de su esposa. Al comienzo. a partir del siglo XIII.

el santuario que honraba a san Leopardo. En 1494. Kamenz. Su desaprobación halló eco en el Capítulo General de 1672. el Capítulo General de 1488 otorgó a todos los miembros de la confraternidad de la Inmaculada Concepción el derecho de participar del tesoro espiritual de la Orden. En 1226. Langheim y Vierzehnheiligen fueron destruidas. la magnífica iglesia barroca diseñada por el gran Baltasar Neumann y consagrada en 1772. En la primera mitad del siglo XVII. y se rezaban misas en su honor. Las reformas monásticas del siglo XVII. patrocinada por el abad de Theuley. La comunidad cisterciense se vio pronto involucrada en esta devoción tan popular. En 1144. Durante la Guerra de los campesinos de 1525. cerca de Besançon. organizada por La Ferté. Centro de peregrinaciones. se favoreció de igual modo a una sociedad devota que honraba a santa Margarita. Tres años más tarde. de alguna forma. el Capítulo General apoyó gustosamente las sociedades piadosas que eran tan populares en Francia como en Alemania. Saint Urban fue otro centro de devoción popular. unos setenta maestros del gremio participaban en las peregrinaciones anuales a Freibach. que imponían una pesada carga a los sacerdotes del monasterio. «no sea que los monasterios estén sobrecargados o las almas de los muertos sean. Muchos miembros de la Confraternidad pertenecían al círculo de devotos burgueses de Berna. la Sociedad del Escapulario. defraudadas». Waldsassen. que era compartida por otras casas de la Orden. tales como Raitenhaslach. miraban con recelo la actividad pastoral de los monjes fuera de sus abadías. En 1448. la casa alsaciana de Baumgarten se convirtió en un floreciente centro de devoción. un pastor tuvo una visión de catorce personas rodeando y adorando al niño Jesús en un predio de la abadía bávara de Langheim. en el siglo XVII. se organizó para los benefactores la Confraternidad de San Bernardo y. otra gran abadía bávara. con ella. se erigió en ese sitio un santuario en honor de los «Catorce Santos Auxiliadores en la necesidad» (Vierzehnheiligen). Heinrichau y Grüssau. Freibach centró también una confraternidad piadosa fundada por el gremio de los herreros de Emmental y Oberaargau. A petición del abad. En 1520. La misma abadía erigió en 1414 otro santuario honrando a san Willibaldo. En los siglos XV y XVI. en la abadía alemana de Schönthal. prometiendo a sus miembros compartir los méritos de las oraciones de los monjes y de las buenas obras realizadas en todas las abadías de la Orden.En muchas abadías. recibió la aldea de Inchenhofen y. se otorgaron beneficios similares a la Confraternidad de los Siete Gozos de la Santísima Virgen. rogando a las autoridades que no confiaran a los cistercienses ningún título o posición que significara un . al mismo tiempo que promovía la veneración de la Santa Cruz en una parroquia de su propiedad. que presentó una apelación a la Santa Sede. incluyendo la Estricta Observancia. pero el santuario ganó nueva popularidad en el siglo XVII. atestigua todavía el vigor del movimiento piadoso que apadrinaban los cistercienses. En dichas abadías. En 1231. Fürstenfeld. cuya popularidad aumentó cada vez más durante el siglo XIV. En 1491. dio su bendición a la Confraternidad de san Sebastián. ciudad natal del abad. cediendo a la demanda popular. el Capítulo General prohibió la ulterior aceptación de misas perpetuas de aniversario sin la autorización del Capítulo. se dedicaron capillas y altares a los catorce santos. Bajo el abad Nicolás Wydenbosch (Salicetus). Bonifacio IX autorizó a diez cistercienses de Fürstenfeld a confesar en el santuario. san Antonio y san Leonardo. En 1401. el número de misas de aniversario creció hasta alcanzar cifras prodigiosas. Neuzelle. En Suiza. Sacerdotes de la comunidad se hicieron cargo de la iglesia.

el culto de la Santísima Virgen se difundió en cuatro santuarios. especialmente las ubicadas en países de habla alemana. Debió haber estado muy concurrida. Las reglas exigían oraciones diarias al Santo. no sólo se encontraban masas de humildes pobladores rurales e incontables burgueses piadosos. el registro de la Confraternidad contaba con 215. Entre sus miembros. Rotthalmünster. De acuerdo con las estrictas reglas de la Orden (esos abades).000 nombres. Sammerei. Pero. como Nizelle. sin embargo. la misma institución gozaba de merecida fama en todo el país. La Hermandad de san José. por el momento. comunión mensual y dedicación de obras de caridad a pobres y enfermos. En la época de la Reforma. tales tareas estaban tan profundamente arraigadas en las tradiciones de muchas abadías. Frauentödling). están. en 1350. y propuso retirar a todos los cistercienses que trabajaran en parroquias. sino muchos miembros de la familia de los Habsburgo y encumbrados personajes de la jerarquía. cuyos nombres no se especifican. En ella se alistaron tanto individuos como comunidades. en Frisia occidental. absueltos». Bajo la influencia de Aldersbach. No obstante. en Silesia. que no se podía esperar ningún cambio notable. la veneración de san José logró gran popularidad. Una de esas abadías «delincuentes» pudo haber sido Adwert. que gozó de la más amplia expansión y de la mejor reputación hasta su disolución en 1781. Hacia 1755.. por lo menos. y el Capítulo de 1195 insistía simplemente en que los adolescentes admitidos como aprendices en los «talleres de tejedores. que no tenían intención de convertirse en monjes. inclusive en el siglo XII. sastres y curtidores» tuvieran. otros monasterios de los Países Bajos. lo que dio por resultado una actividad pastoral cisterciense cada vez mayor. estaban inscritos en los registros de la asociación no menos de 43. Estas costumbres eran toleradas. En 1653. De acuerdo con algunas indicaciones. Boneffe y Moulins. que en el siglo xlv mantenía una «Escuela Roja» (Schola rubea) para niños. fundada en 1688 por Grüssau. ganó popularidad semejante. contaban también con establecimientos educativos antes de la Reforma. «que habían admitido para su instrucción niños menores de quince años». El Capítulo de 1683 deliberó sobre el mismo tema. al concluir el siglo. Dentro del territorio de los Habsburgo. los monjes de Villers se ocuparon de la dirección espiritual de trece monasterios femeninos afiliados. a causa de que el santo era patrón de la familia imperial.000 nombres. Mientras que la educación de niñas en casas femeninas cistercienses fue una costumbre ampliamente aceptada. La misma admonición se hizo al abad de Ile-en-Barrois. cerca de Toul. Las tendencias devocionales del barroco pusieron nuevo énfasis en las sociedades piadosas y las peregrinaciones. Bajo el abad Roberto de Namur (1647-1652). que llegaron a ser muy populares en los siglos XVII y XVIII (Kösslarn. porque a causa de la Peste Negra. . merecían ser depuestos.ministerio activo. se fundó una confraternidad de san José bajo los auspicios de la casa austríaca de Lilienfeld. y fue repetida «en forma irrevocable» en 1206. de tal manera que. suponiendo que todavía no pudieron recibir las definiciones (pertinentes). los primitivos estatutos del Capítulo General habían excluido a los niños de los monasterios masculinos. parece que los talleres de muchas abadías prósperas atrajeron a un cierto número de adolescentes. El Capítulo de 1205 prorrumpió en invectivas contra ciertos abades de Frisia. Unos veinticinco monjes estuvieron ocupados en éste y otros tipos de actividad pastoral hasta el final del siglo XVIII. en Baviera. murieron allí veintinueve estudiantes. pero estaban interesados en aprender de los hermanos algún oficio. doce años de edad. a la sazón.

y clases de Biblia para los monjes. En Ford. El Capítulo de 1209. mantenía un modesto establecimiento educativo. Un estatuto de 1183 decretó que debía haber tres testigos cuando se aceptaran sumas mayores de 100 sueldos. mientras Waburn albergaba a tres con su maestro. Las operaciones bancarias fueron un servicio social un tanto inesperado. Siempre había sido excepcional que los cistercienses mantuvieran instituciones educativas antes del siglo XVIII. Esta institución sobrevivió la Reforma y las guerras religiosas y.En el siglo XV. constituyó un poderoso incentivo para que los cistercienses dirigieran escuelas abandonadas por los jesuitas. La mayoría de los estudiantes eran pupilos en el monasterio. También en otras abadías alemanas cistercienses fueron bastante comunes instituciones similares. fundó la «Escuela abacial». en un intenso interés bajo el impacto de la filosofía utilitaria de la Ilustración. disfrutaba de casa. donde la formación para el sacerdocio era la principal preocupación de los monjes. en Suiza. La generalizada actitud prohibitiva se transformó. Gotteszell. debían ser expulsados los monjes o conversos que no administraran los fondos honradamente. . sin embargo. alcanzó a treinta. cuando empleó a algunos de los mejores maestros de su país. El mismo desafío indujo a muchas abadías en el Imperio de los Habsburgo a dedicarse a la educación. La frecuente reinversión como préstamos del dinero depositado fue signo de las condiciones económicas cambiantes. un tal Guillermo Tyler. que anteriormente perteneciera a los jesuitas. Newminster tenía cuatro niños de coro. La tradición se ha continuado hasta el presente: los «Zwettler Sängerknaben» (Niños Cantores de Zwettl) gozan de una bien merecida fama internacional. en Austria. que estaban allí como pupilos y recibían instrucción en forma gratuita. en Baviera. Furness tenía una escuela de gramática y de canto para niños (schola cantorum). tomó a su cargo el gymnasium de Burghausen. El Capítulo General no formuló objeciones. y Biddlesden alojó nueve niños en circunstancias similares. el número de niños.000 estudiantes. Aunque se tomaran todas las precauciones para la seguridad del depósito. que se convirtió durante el siglo XIX en la ocupación dominante de la mayoría de sus miembros. de los cuales cerca de 500 llegaron a ser sacerdotes. que alcanzó su total desarrollo bajo el abad Sebastián Seemann (1534- 1557). De acuerdo con otro estatuto promulgado en 1195. La abadía silesa de Rauden fundó un seminario y escuela de Latín en 1743. formó un coro de niños en el siglo XV. La forma más común era el depósito de dinero o la custodia de objetos valiosos confiados a los monjes por seglares. que. empero. En la visita regular de 1579. bajo el abad Bernardo Link (1646-1671). La supresión de la Compañía de Jesús en 1773. que recibían instrucción en gramática». El abad Nicolás von Hollstein (1441-1480). los monjes no se harían responsables en caso de pérdidas. Saint Urban. creció hasta convertirse en un centro renombrado de estudios humanistas. comida y una anualidad respetable por enseñar gramática a los adolescentes que vivían en la abadía. los registros de la escuela incluían 2. a menos que las permitiera el propio depositante. pero pronto sintió la necesidad de reglamentar el limite de las responsabilidades a asumir. prohibió terminantemente estas prácticas. que eran pupilos dentro de la abadía. antes de esa época. bajo la benévola mirada de Federico II. maestro de arte. Zwettl. Antes de la supresión de la abadía en 1810. prestado por muchas abadías cistercienses medievales. el abad general Nicolás Boucherat I halló en la abadía a «doce adolescentes. antes de la Disolución. En Inglaterra. natural de Basilea.

ricamente ilustrados. aun cuando éstos fueran empleados de la misma. Jaime I (1213-1276) recibió préstamos cuando estaba por atacar a Mallorca y Valencia. en Gales. Presumiblemente. como administradores de grandes extensiones de tierra en la época feudal. recibiendo y custodiando diezmos. Todavía se conservan los libros de cuentas de la ciudad. Al comienzo. porque la abadía no tenía medios para guardar el dinero en forma segura. porque tales incidentes traen aparejado gran escándalo para toda la Orden». Dore recaudó y retuvo entre 1328 y 1329. Margam pidió ser excusada de dichas responsabilidades. debemos dirigirnos a la justicia secular para poder sortear la amenaza de ladrones y malhechores». Estos servicios tenían sus peligros e inconvenientes. esos créditos sirvieron para financiar las guerras contra los moros. Sin embargo. . Tintern. durante el reinado de Eduardo II (1307-1327). Un grupo de sus enemigos. donde se ve con frecuencia la figura encogullada de los hermanos como elemento decorativo. se enteró de las transacciones. y casi durante un siglo. los monjes exigieron garantías. dirigido por el Conde de Hereford. pero posteriormente. Las dos abadías actuaron también como recaudadoras de impuestos en el siglo XIV. a partir del siglo XV. madre de Eduardo III. La abadía comenzó a prestar sumas de dinero a los reyes de Aragón. tales como joyas. el mismo Capítulo se oponía firmemente a que las abadías tuvieran jurisdicción sobre seglares. los monjes de Stoneleigh aceptaron la custodia de grandes sumas de los Despenser. un tal Guho de Hereford pidió prestada una gran suma para pagar su liberación del cautiverio. gastadas finalmente en la manutención de la reina Isabel. como en otros casos similares. e inevitablemente. En 1320. también ostentaba derechos para «ahorcar y condenar a muerte o mutilación». aunque un baile o mayoral terminó por presidir casos concretos. el «abogado» secular o episcopal de la abadía dispensaba justicia criminal para los seglares ocupados por la misma. poderosa familia que gozaba del favor real. y el Capítulo General siempre defendió en forma enérgica este privilegio. hasta que la suma fuera devuelta.000 £ en efectivo. hacia la década de 1170. En 1187. Perteneció siempre al abad la jurisdicción criminal sobre monjes y hermanos legos. Los abades cistercienses. San Galgano proveía de conversos que actuaban como supervisores en la administración de la ciudad de Siena. Poblet se encontró con frecuencia convertida en banquero real. El Capítulo de 1206 declaraba terminantemente que «ningún abad podía ejercer la jurisdicción secular por medio de monjes o hermanos.000 solidi de Barcelona a Pedro el Grande para organizar las defensas contra una esperada invasión francesa. en aquellos lugares donde las granjas primitivas se habían transformado en aldeas habitadas por arrendatarios seglares. Por otro lado. tales como Pontigny. la abadía otorgó 40. cuando establecía que: «a ningún (abad) se le permite ejercer jurisdicción que involucre derramamiento de sangre realizado por los monjes o hermanos. en el siglo XIII. En Inglaterra. En éste. Dore y Margam operaban en gran escala. ya sea en nombre del clero o de la tesorería real. resultó problemática la renuncia completa de la jurisdicción abacial sobre los procesos.La historia llena de color de las abadías galesas pueden darnos algunos ejemplos concretos de ello. debieron actuar con frecuencia como jueces en casos que involucraran a sus servidores. irrumpió en la abadía y se llevó 1. A partir de 1257. se extendía a los delitos capitales y. La jurisdicción de algunas abadías importantes. se condenaba a muerte con frecuencia. El Capítulo General de 1240 habló sólo sobre los casos en que correspondiera pena capital. En 1258. Por último. los abades se convirtieron en responsables del mantenimiento de cortes de justicia señoriales. a más de oro y plata por valor similar. 700 £.

su jurisdicción alcanzaba sólo a los delitos menores. recaudar impuestos y tributos a sus súbditos. había de provocar inevitablemente la desaprobación de los contemporáneos. Hacia fines del siglo XIV. repetía el chisme acerca de un hombre al que los monjes habían «ahorcado y enterrado en la arena». bajo Enrique VIII. en 1470. Al mismo tiempo. Walter Map. lo mismo que exigirles prestaciones de trabajo y el servicio militar. reglamentos y prohibiciones para las aldeas bajo su jurisdicción. pero a un ritmo menos intenso. pertenecían al tribunal de los condes de Heiligenberg. dentro de sus extensos dominios. fue la principal responsable de los distintos cargos formulados contra los cistercienses durante el siglo XIII. el mismo rápido crecimiento de la Orden provocó fuertes críticas entre todos aquellos que se veían amenazados. aunque la pena que se infligía con mayor frecuencia era una multa. el abad de Salem. A ella se unieron luego los obispos. Los cistercienses continuaron adquiriendo tierra durante el siglo XIII. la «corte del rey» estaba a cargo del fuero criminal. El Emperador Federico III le permitió. en este caso el abad. cuyos poderosos dueños utilizaron todos los medios para contener la expansión de las mismas. Basingwert mostraba una picota. cuando se transfirió a la abadía la jurisdicción sobre crímenes capitales. . Por último. Originariamente. El proceso de independencia administrativa alcanzó su plenitud en 1637. unas pocas abadías alemanas. El abad también tenía autoridad para promulgar órdenes. La autoridad de Salem no se limitaba a la justicia criminal. comercio y la regulación de los mercados locales. que a su vez producía un aumento en la demanda de tierras. que iba disminuyendo en forma gradual. o por lo menos desfavorablemente afectados.Alrededor del 1200. ejercían la «alta justicia» en toda su extensión. un privilegio confirmó el derecho de Mellifont (Irlanda) a ejercer toda la jurisdicción criminal. La envidia de los Monjes Negros y de otras organizaciones religiosas antiguas levantaron la primera ola de protestas. tales como Waldsassen y Doberan. que objetaban contra la exención cada vez más amplia y las inmunidades fiscales de la Orden. y el abad de Salem gozaba de los mismos derechos que los príncipes del imperio. una carreta y otros instrumentos de castigo. Quizá sea innecesario aclarar que la relación entre las abadías cistercienses y la sociedad circundante no transcurrió sin tensión y hostilidad ocasionales. robo. tenía jurisdicción civil sobre todos los individuos dentro del condado de la Cruz. La imagen de vastas posesiones monásticas en medio de una extensión de tierra. Aparte de la validez de los cargos específicos. Como su valor iba en constante aumento. mientras que los «cuatro grandes casos» (asesinato. En virtud de este privilegio. quien a menudo era invitado a sentarse en el Parlamento. incluyendo la pena capital. Las grandes abadías tenían firmemente en sus «manos muertas» gran parte de la escasa tierra. La jurisdicción civil del abad permaneció sin ser cuestionada hasta la Disolución. incendio premeditado y hurto). la pena capital inclusive. ejercía autoridad judicial sobre nueve aldeas de la vecindad. la abadía quedó bajo la autoridad inmediata del emperador. por el éxito de los monjes. en Suabia. especialmente en materia de industria. después de haberlo encontrado robando sus manzanas. como el «conde» del condado de la Cruz. El papel gubernamental de Salem descansaba en gran parte en su condición de «abadía imperial» (Reichsabtei) otorgada por el Emperador Carlos IV en 1354. En 1348. Dado que cada condado tenía dos tribunales. y esto coincidió con un notable crecimiento de la población rural. atacando a la abadía. El rey Juan reconoció el alto rango del abad. muchas abadías cistercienses se encontraron rodeadas de grandes estados laicos. mientras que la «corte del conde». En el mismo país se consideraba al abad de Holy Cross.

a causa de los cargos de los clérigos. argumentando que «el párroco ‘del lugar. Una carta de Inocencio III al Capítulo General de 1214 contiene el catálogo más completo de los cargos en boga contra la Orden: debido a la falta de pago de diezmos. reales o imaginarios. Su obra era un poema satírico. protestaba vivamente ante Eduardo I contra la transferencia de Aberconway a Maenan. que a menos que se los restaure inmediatamente en . lo mismo que muchas otras personas. inferiores en rango. denunciaba el Papa. en el que usaba de todas las libertades del género literario para proferir un aluvión de denuncias contra la avaricia. Aunque fue huésped asiduo de los abades galeses. Pertenecían a una nueva clase de propagandistas bien ilustrados y versátiles. un canónigo de la catedral de Chartres. son los peores vecinos que puedan tener prelados y párrocos. la Orden. el mejor conocido fue Gerardo de Gales († 1223). se puede temer un desastre inminente para vuestra Orden». que habéis relajado en éstos y en otros aspectos en tal grado. El Capítulo General reaccionó a los cargos con una serie de reglamentaciones restrictivas. ciertos monasterios. Todas estas transgresiones. en tal grado. unida a la efectiva adquisición de iglesias y los pedidos de exención. que uno se sentía forzado a mirar a los nuevos monjes como a falsos profetas apocalípticos. y finalmente. se ocupaba de comprar artículos de consumo para venderlos a mayor precio. muchas iglesias parroquiales se habían arruinado. Cinco de sus víctimas fueron cistercienses. hipocresía. y en desquite. aunque ellos sean buenas personas. recopiló anécdotas perjudiciales sobre ellos. como Alejandro III. pero en especial contra aquellos que «vestían el hábito blanco». contra los ideales que profesaban.Sumándose al primitivo antagonismo entre los Monjes Blancos y Cluny. habían conservado mejor el espíritu inicial de la . para atacar a sus enemigos. autoglorificación jactanciosa y vano deleite en las novedades por parte de los monjes. La inmunidad respecto del pago de diezmos. pero más poderosos para influir en la opinión pública. pero repetía con vehemencia los cargos de avaricia. Entre ellos. Pensaba que los cistercienses franceses. un franciscano. La Orden sufrió una considerable pérdida de prestigio cuando estaba todavía en un proceso de vigorosa expansión. nutridas en Horacio. a despecho de sus propias leyes. habían aceptado iglesias y desarrollaban actividad pastoral. alrededor de 1130. en contraposición a sus cofrades ingleses. y cercenan con sus privilegios todo el poder de los prelados». que éstos se vieron obligados a vender sus propiedades a los monjes. Las voces de crítica de la jerarquía encontraron eco vigoroso en Roma. el habitual baldón usado por los rivales incapaces contra los monjes industriosos y frugales. el arzobispo John Pechan de Canterbury. un crítico acerbo de los monjes. estaba convencido de haber sido menospreciado. las personas ricas podían comprar el derecho de ser enterradas en las iglesias cistercienses. Porque. quitan diezmos. Gerardo no estaba ciego a las virtudes de la Orden. si Dios gusta. todos esos vicios habían sembrado confusión en – la Iglesia. adversario reconocido de los monjes. Juvenal y Marcial. Según el encolerizado canónigo. abadías ávidas de tierras habían hecho tan miserable la vida de sus vecinos. destruyeron pronto la primitiva relación amistosa entre las abadías cistercienses y los obispos vecinos. no dudaron en emplear un duro lenguaje para recordar al Capítulo General su misión de mantener la observancia de los primitivos ideales de Cister. dirigió un ataque demoledor contra todos los reformadores monásticos. toda su integridad. Casi un siglo después (1284). pero las críticas clericales no podían ser acalladas con una simple manifestación de buenas intenciones. Porque. experimentaban gran temor por la proximidad de los susodichos monjes. «estaban contra vuestros estatutos originales. Payen Bolotin. que no vacilaban en sacar las mejores ventajas de sus habilidades literarias. y aun grandes amigos de la Orden. donde apoyan el pie destruyen aldeas.

se lamentaba. de tal forma que (nuestra Orden) pueda sobrevivir. en gran parte porque había sido perjudicado por los monjes de Flazley. Los pleitos de jurisdicción degeneraban con frecuencia en incursiones armadas. Un tercer contemporáneo. y sostenía que el habitante de las tierras altas de Gales llevaba una experiencia más austera y laboriosa. agregaba otros. investigaciones y. que rivalizaban por el botín que se . Nigel Vireker († hacia 1207). especialmente en el noroeste del país. El Capítulo General de 1248 hizo sonar la misma alarma. lo que despertó la envidia de sus vecinos. Estaba dispuesto a reconocer la laboriosidad y frugalidad de los Monjes Blancos. No le causaron ninguna impresión el trabajo duro y la vida simple de los cistercienses. recurrir a la protección papal. y los vecinos enloquecían por el incesante tintinear de los cencerros. Guiot de Provins. quedando la Orden profundamente preocupada. El propio Cister tuvo que soportar muchos apremios de sus celosos vecinos. tanto seglares como eclesiásticos. Los hábitos de estos últimos «se habían vuelto negros como hollín. y sus apuros financieros fueron en gran parte resultados de las vandálicas incursiones contra la propiedad monástica. Al siempre repetido pecado de avaricia. y a la fuerza de la lejía más poderosa». medidas que en su mayoría resultaron ineficaces. el abad Esteban Lexington recomendaba a sus monjes no hacer ostentación de riqueza. Lo mismo que los otros críticos. es necesario. tales como la crueldad con los habitantes de las aldeas destruidas por los monjes y la falsificación de títulos. de la expansión sin freno de las posesiones cistercienses. había acumulado hacia el fin del siglo XII vastas posesiones. por no tolerar vecinos. Las propiedades de las abadías eran constantemente hostilizadas por vecinos poderosos. que nuestros hermanos se apoyen a otros. donde manadas de cerdos pastaban en cementerios profanados. Un contemporáneo y compatriota suyo. El recurso habitual. Las críticas mordaces produjeron por sí mismas consecuencias tangibles. Poblet. produjo una serie de amonestaciones. hasta excomuniones a los delincuentes. «porque en estos días de creciente malicia. y no estar nunca satisfechos de su abundancia. Walter Map († 1210) experimentaba un intenso desagrado por los cistercienses. nuestra Orden está expuesta en muchas partes del mundo a vejámenes frecuentes. Los años que siguieron al Concilio Lateranense IV (1215) fueron especialmente penosos para los cistercienses franceses. a causa de nuestros privilegios e inmunidades. A sus ojos. con manchas que resistían a la habilidad del batanero. en la década de 1220. por consiguiente. «porque en estos días.Orden. como una ciudadela fortificada». alrededor de 1205. El equivalente francés de los satíricos ingleses. monje de Christ Church. hacía innumerables chanzas de pésimo gusto. por medio de los cuales los monjes violaban los límites de las propiedades legales de otras personas. También acusaba a la Orden de vergonzosa avaricia. La referencia a la Orden como una plaza fuerte no era. pero los fustigaba por su avaricia. una figura literaria. reproducía una versión más moderada de las críticas existentes en su satírico Espejo de Tontos (Speculum Stultorum). pero sus cargos hicieron más daño porque pertenecía al círculo de allegados al séquito personal de Enrique III. Entre otros monasterios que sufrieron conflictos similares. en ocasiones. por desgracia. los monjes aparecían como hipócritas vagabundos y falsos ermitaños. nuestra Orden tiene muchos detractores astutos». favorecido por los reyes de Aragón. Hacia 1230. la abadía de Longpont fue atacada repetidas veces por hordas devastadoras contratadas por el obispo de Soissons.

El número de miembros no alcanzó a sobrepasar las cifras anteriores a la Revolución. Las cáusticas críticas de los reformadores dirigidos contra los monjes fueron acompañadas por una secularización total en todas las regiones donde prevaleció el nuevo credo. en gran parte. reconoce el mismo trasfondo. Las vocaciones eran absolutamente libres. que con su espontaneidad sincera y desinteresada superaba en mucho el clima formalista del Antiguo Régimen. comprando o permutando fincas. reflejaba el apoyo público. pero evidentemente a expensas de la popularidad de los monjes. En Inglaterra. dedicados al servicio desinteresado de su medio ambiente seglar. Hacia mediados del siglo XIII las compras de títulos impugnados se hicieron frecuentes y así se logró la consolidación de las propiedades lejanas. principalmente con los brotes de la Peste Negra. Entretanto. El éxito de la recuperación debe atribuirse. pero poco abundantes. aldea de la abadía de Meaux. la investigación y el ministerio pastoral. no hay indicio de que las masas rurales se volvieran contra la Orden. El final de las prolongadas guerras de Religión encontró a la Orden cisterciense seriamente diezmada. los aldeanos trataron de lograr su completa libertad respecto de la abadía. que rechazaban las peticiones de salarios más elevados en beneficio de la muy disminuida gente del campo. sosteniendo que sus antepasados habían pertenecido a un feudo real. tales ataques ocurrieron después de la promulgación del estatuto de los Trabajadores en 1351. . motivada por el reavivamiento de un ascetismo estricto.lograba con la Reconquista. Sin este sentimiento de cariño. o por un mayor ministerio pastoral. La abadía ganó el caso después de mucho litigar. a muchas de las grandes y prósperas abadías. a un nuevo resurgir de la aprobación popular. atraídas a la Orden sin otro aliciente que su devoción. mientras que la ola de la secularización en marcha era manipulada a lo largo del continente por intereses económicos y políticos. que hacían caso omiso a la adhesión. No hay duda de que la disciplina monástica dentro de la renacida Estricta Observancia sobrepasó a la alcanzada por la Orden desde las primeras décadas del siglo XII. todavía manifiesta. Bajo el abad Roberto Bererley (1357-1367). profundamente arraigado y ampliamente compartido hacia los cistercienses. También es innegable que el papel de recaudador de impuestos. Los tenaces miembros de la Común Observancia. pero revitalizó la siempre latente rivalidad entre clero secular y regular. Aunque los monjes eran vindicados en los tribunales papales y reales. y los monjes pudieron concentrar todas sus energías en lograr objetivos religiosos. la alta reputación de la Orden en ambas observancias. Para evitar los pleitos costosos e inútiles se llegó a una inteligencia mediante negociaciones privadas. que prevalecía especialmente en las tierras germanas. la reconstrucción de la Orden en el siglo XIX jamás podría haberse logrado. no mejoró en absoluto su imagen pública. que algunos abades desempeñaron. Los disturbios populares afectaban a las abadías sólo en forma esporádica. pero con una resistencia sorprendentemente vigorosa. Desapareció la pesada carga de administrar posesiones inmensas. La jerarquía francesa fue testigo indiferente del desmembramiento de antiguas instituciones monásticas. tales garantías quedaban sólo sobre el papel ante el número de enemigos siempre creciente. asimismo se ha experimentado un nuevo resurgir de la vida monástica sine addita. pero en todos los demás aspectos. La agitación entre los siervos de Waghen. Se multiplicaron las disputas sobre límites. La Reforma atacó por primera vez los ideales esenciales del monaquismo. lograron para sí un envidiable prestigio a causa de la excelencia de sus tareas educativas. La campaña antimonástica de los filósofos ilustrados que precedió a la revolución francesa no contó con amplio apoyo popular.

y la Orden pueda ser ejemplo de un ideal de perfección cristiana que despierte admiración.Mientras exista una saludable interacción entre cistercienses y sociedad. habrá siempre un nuevo capítulo que añadir en la historia de los Monjes Blancos .