Está en la página 1de 201

Historia institucional cisterciense

L.J. LEKAI, Los Cistercienses Ideales y realidad, Abadia de Poblet Tarragona , 1987. © Abadia de Poblet

Prólogo
Es un verdadero desafío la tarea de presentar en un solo volumen la historia de una institución religiosa tan antigua, influyente y ampliamente extendida corno la Orden cisterciense. Mi primer intento, The White Monks (1953) y sus versiones francesa (Les moines blancs, 1957) y alemana (Geschichte und Wirken der Weissen Mönche, 1958) tuvieron, no obstante, acogida favorable. Sin embargo, en los últimos veinticinco afios ha cambiado completamente el punto de vista tradicional sobre los comienzos cistercienses y una gran cantidad de estudios recientes modificaron y ampliaron nuestro conocimiento del resto de la historia. Como el trabajo original en inglés estaba agotado hacía algún tiempo, pensé publicar una segunda edición revisada y corregida, pero el enorme volumen del material aparecido me convenció bien pronto que la mejor solución era escribir una nueva obra. En ella he tratado de lograr una nueva historia de la Orden, que, a pesar de ser totalmente independiente y mas completa que The White Monks, conservara el carácter narrativo y la estructura de ésta. Modifiqué completamente todo lo referente a los siglos XVII y XVIII en base a los estudios que había publicado con anterioridad en Analecta Cisterciensia; The Rise of the Cistercian Strict Observance, que apareció corno volumen aparte, trata de un aspecto particular. Entre todos los hermanos de religión y colegas que siguieron la evolución de esta obra con sincero interés, debo particular agradecimiento al Prof. Polycarpo Zakar, director de Analecta Cisterciensia, por la lectura y valiosas sugerencias relativas a los capítulos de los orígenes cistercienses; al Padre Crisógono Waddell, de Getsemaní, por su ayuda generosa facilitándome información sobre los recientes acontecimientos trapenses; a Dom Jean Leclerq, nuestro dottor universalis en los estudios monásticos, por sus valiosos comentarios del capítulo «Espiritualidad y cultura»; al Prof. Meredith Lillich de la Universidad de Syracuse, por sus autorizadas observaciones sobre el capítulo «Arte»; al Padre Maur Cocheril (†), de Port-du-Salut, por el magistral diseño de los mapas, dibujados especialmente para este volumen. Debo, con todo, la mas profunda gratitud a la Dra. Rozanne Elder y al Prof. John Sommerfeldt, ambos de la Universidad de Western Michigan, que leyeron el original, corrigieron el estilo y me hicieron notar los diversos errores y omisiones. Por la misma causa también debo mi gratitud al Prof. Giles Constable, de la Universidad de Harvard, que leyó todo el manuscrito en su redacción final. Es innecesario añadir que asumo toda la responsabilidad por los posibles errores. Sea ésta la oportunidad para reconocer mi deuda de gratitud con mi amigo y compañero de trabajo en el campo de los estudios cistercienses, Prof. Coburn V. Graves de la Universidad Estatal de Kent, el primer americano que reservó The White Monks. Con su maestría en el latín medieval me ayudó a eliminar muchas incorrecciones en la traducción de los documentos.

Para terminar, una merecida palabra de reconocimiento por la labor que desarrolló el cuerpo directivo de The State University Press, en especial el director, el Sr. Paul H. Rohmann, y el editor, el Sr. Michael A. Di Battista. Su cálido apoyo al proyecto desde su iniciación, pasando por las incontables horas de arduo trabajo que dedicaron a todos los detalles del proceso de publicación, ha excedido los mas altos niveles de servicio profesional. Que el éxito de este libro sea su merecida recompensa.

L.J. Lekai

Reformas monásticas del siglo XI
El año mil puede ser considerado con toda justicia como un punto clave para la historia de la Europa cristiana, por razones de mayor importancia que el simple hecho de poner fin a diez centurias. El llamado Renacimiento Carolingio había fracasado como primer intento para establecer la paz, la prosperidad y el orden sobre las Runas del Imperio Romano. El orgulloso imperio de Carlomagno se derrumbó a causa de la enemistad entre sus nietos, y las llamas vacilantes de la piedad y la erudición monásticas fueron extinguidas por una nueva oleada de invasiones bárbaras. Los vikingos atacaron por el norte, los sarracenos por el sur, los húngaros por el este, y al final del siglo IX el problema ya no era la preservación de la civilización cristiana, sino la supervivencia del mismo cristianismo. Nuevamente los bárbaros cabalgaban o navegaban a voluntad a través del continente: Roma y París llegaron a ser tan inseguras como Burdeos, Marsella o Nápoles. Ruinas humeantes de otrora importantes abadías, marcaban pequeños puntos sobre la campiña devastada, mientras que el papado se hundía basta llegar al nivel de una institución degradada, de significación estrictamente local. Sin embargo, bacía la mitad del siglo X comenzaron a multiplicarse los signos de esperanza. Cedió la furia de las invasiones bárbaras cuando los vikingos y los húngaros se afincaron en sus tierras recién conquistadas, abrazaron el cristianismo y se convirtieron en elementos constructivos con un lento proceso de recuperación. El sajón Oton I impuso cierto orden en las tierras de los germanos, renovó el Imperio y rescató al papado de las garras de poderosas familias romanas, perpetuamente enemistadas entre sí, mientras que la expansión rápida de Cluny restauraba en Europa occidental la confianza y el respeto por el monacato. Hacia el final de la centuria se había logrado un cierto grado, elemental, de orden y seguridad frente a la invasión. Este logro, por modesto que parezca, sirvió de base para la espectacular explosión de energía creadora que dio origen a la nueva civilización del alto Medioevo. En el siglo XI, las instituciones del feudalismo alcanzaron su pleno desarrollo. La misma era fue testigo de la aparición de ciudades medievales y de una reactivación notable del comercio y la industria. Las nuevas escuelas catedralicias y municipales eclipsaron a los primitivos centros monásticos de enseñanza y prepararon el camino para las universidades. Los laicos aprovecharon ventajosamente las nuevas oportunidades, y burócratas prepararos oficialmente comenzaron a reemplazar a obispos y abades en las posiciones administrativas del gobierno. Los artistas, estudiosos y poetas ya no fueron en adelante humildes admiradores e imitadores de la antigüedad clásica. La arquitectura románica exhibía una asombrosa originalidad en los detalles de ingeniería y decoración. San Anselmo, Arzobispo de Canterbury, puede ser considerado con justicia el padre de la Escolástica, y su contemporáneo, el Duque Guillermo IX de Aquitania, un pionero de la poesía cortesana o trovadoresca. En Lombardía se reanudó el estudio del Derecho Romano, que a su vez inspiró al Derecho Canónico. Pero no hay una ilustración mas dramática, ni prueba mas concluyente, del vigor enorme y de la auto confianza de esta Europa, que el afortunado contraataque contra los infieles: la heroica Reconquista de España y la Primera Cruzada, que llevó a los caballeros franceses a miles de kilómetros de distancia para recuperar Jerusalén.

Con todo, la razón por la cual los historiadores modernos consideran indudablemente el siglo XI una era de revolución, comparable por su impacto, con la Reforma o la Revolución Francesa, es el cambio repentino, conocido comúnmente como reforma Gregoriana, que tuvo lugar en el campo de las relaciones Iglesia estado. En realidad, «reforma» no es el término mas apropiado. Fue una violenta exigencia en pro de un cambio drástico, y no un simple esfuerzo para eliminar abusos y volver a un cierto modelo primitivo de vida eclesial. En realidad, se entabló una lucha ideológica tendente a adaptar antiguas tradiciones y establecer un nuevo orden en el mundo mas acorde con las circunstancias que habían cambiado. Después del breve experimento carolingio, se había logrado un equilibrio aparentemente duradero en las relaciones Iglesia-Estado en los Imperios Otonianos y la primera época del Salico. Balance caracterizado por una interpretación de ecclesia y mundus. El emperador no era simplemente un gobernante secular, sino rex et sacerdos, con la doble obligación de proteger y propagar la Iglesia, con amplia autoridad sobre funciones y nombramientos eclesiásticos. En forma similar, la jerarquía estaba completamente integrada en la naciente sociedad feudal y unía a la administración de los sacramentos, una variedad de tareas gubernamentales, judiciales y aun militares. Las autoridades papal e imperial se superponían en extensas áreas, y la tutoría moderada del emperador sobre el papado no solamente era aceptada, sino también frecuentemente esperada. Este estado de cosas se hizo mas visible que nunca bajo Enrique III (1039-1056), un asceta piadoso y austero, un monje bajo apariencias mundanas. En el Sínodo de Sutri (1046), Enrique puso fin a un cisma escandaloso. Destituyó a tres competidores para el trono papal (Benedicto IX, Silvestre III y Gregorio VI) y manejó los hilos para las elecciones sucesivas de tres papas, el tercero su propio tío, León IX (1049-1054), primer reformador «gregoriano». Subitamente, en 1059, se produjo un cambio brusco de actitud, con el famoso decreto de elección papal y con la publicación del no menos sensacional Tres libros contra los simoníacos, del Cardenal Humberto de Silva Candida. Bajo la consigna de «libertad para la Iglesia», comenzó la lucha contra la influencia secular en la administración eclesiástica y la interferencia clerical en los asuntos seculares. La primera puede ser simplificada convenientemente como el «Conflicto de Investiduras», la segunda como diversas medidas contra la compraventa de cargos eclesiásticos (simonía) y el matrimonio clerical (nicolaísmo). Ambos aspectos de la lucha alcanzaron su punto mas dramático bajo el pontificado de Gregorio VII (1073-1085), cuyo objetivo incluía evidentemente la reorganización total de la sociedad cristiana, apuntando hacia una separación institucional de Iglesia y Estado. Esto implicaba el propósito de despojar al emperador de sus poderes cuasi sacerdotales, formar un clero moralmente purificado, rigurosamente apartado de los conflictos mundanos, asegurar al Papa jurisdicción externa y efectiva sobre toda la Iglesia, y garantizarle un papel decisivo en caso de conflictos seculares y eclesiásticos. Este programa revolucionario no pudo ser puesto en practica en su totalidad, ni por Gregorio, ni por sus sucesores, pero durante cincuenta alíos de debate constante, cada faceta de la vida cristiana, incluyendo el monacato, fue reexaminada críticamente. La renovación monástica del siglo XI sólo puede ser comprendida correctamente, por tanto, como parte integrante de la Reforma Gregoriana. La renovación se hizo inevitable, no desde luego por razón del declinar

moral o la relajación de la disciplina, sino porque los monjas se vieron forzados a encontrar un nuevo lugar en una sociedad cambiante. Los sucesos se parecían a la magia óptica de los antiguos calidoscopios. Cuando el observador mueve el tubo, todas las partículas están obligadas a moverse, adoptando a cada instante un urodelo distinto de colores, y un perfecto equilibrio y armonía. Siguen un camino erróneo los que tratan de justificar cualquier reforma monástica significativa acumulando abusos y delitos. Por desgracia, las flaquezas humanas han sido siempre evidentes, aun en los monasterios mas perfectos. Mas el siglo XI no mostró ningún signo visible de «decadencia» monástico. Por el contrario, durante el abadiato de Hugo el Grande (1049-1109), alcanzó su apogeo el imperio de Cluny, con sus innumerables filiaciones, directas e indirectas. La ola de críticas dirigida contra el monacato benedictino en el siglo XI, puede ser explicada en gran parte por el hecho de que Cluny y sus filiaciones fueron lentas en darse cuenta de los cambios ocurridos a su alrededor y mas lentas aún en adaptarse a las nuevas condiciones. En realidad, contrariamente a la opinión expresada con insistencia, la espiritualidad cluniacense no tuvo un papel directo en la génesis de la Reforma Gregoriana. El Abad Hugo no fue un defensor entusiasta de las ideas extremas de Gregorio, y en lugar de apoyarlas, trató de mediar entre el papa y Enrique IV. El influjo de este gran abad en el resultado de la famosa confrontación de Canosa ha sido atentamente estudiado. La critica de las formas tradicionales de monaquismo proviene de diversas fuentes, pero con mayor frecuencia de los propios monjes. El mejor conocido, y seguramente el mas influyente, de los críticos fue san Pedro Damiano, quien a despecho de su encumbrada posición en la Curia, se refería a sí mismo corno a un «monje pecador» (peccator monachus). Acusaba a muchos abades de su época de ostentación mundana: pasaban mas tiempo en las cortes reales que en sus monasterios, estaban mas versados en política que en materias pertinentes a su condición abacial; estaban constantemente envueltos en litigios sobre propiedades y rentas. No sentía admiración por los grandes constructores que embellecían sus iglesias y agrandaban sus abadías, ni podía resistir a la tentación de relatar una misión del famoso Abad Ricardo de Saint-Vanne en el infierno, condenado a levantar andamios a perpetuidad en castigo a su gusto extravagante por la arquitectura refinada. El Cardenal Pedro no apreciaba el esplendor litúrgico y criticaba «el sonido innecesario de las campanas, el canto prolongado de los himnos y el uso conspicuo de adornos». En su visita memorable a Cluny, en 1063, observó que los distintos oficios litúrgicos eran tan prolongados que, en la rutina diaria, había apenas media hora para que los monjes conversaran entre sí. Deploraba al mismo tiempo la falta de penitencia y mortificación, particularmente en comida y bebida. Otras críticas del monacato, cuyo número podría multiplicarse a voluntad, fueron lanzadas contra los laicos y los niños que por varias razones vivían entre los monjes y otros forasteros; contra monasterios construidos tan cerca de las ciudades que hacían peligrar su soledad, contra los viajes innecesarios y la vagancia de los monjes… Señalaban que el status clerical de muchos monjes servia simplemente corno un pretexto para el abandono del trabajo manual, y que asumir tareas pastorales conducía a una competencia inoportuna con el clero secular. De hecho – proseguían los críticos – muchos abades

usurpaban la autoridad episcopal y ávidamente adquirían iglesias y variedad de beneficios distintos, cuya posesión era impropia de monjes. El descontento del clero secular con la conducta monástica se hizo evidente en numerosos sínodos provinciales que tuvieron lugar en Francia a través de todo el siglo XI. En 1031, el Sínodo de Bourges destacó las virtudes de obediencia y estabilidad y amenazó con la excomunión a los monjes vagabundos. El Concilio de Tolosa, en 1056, atacó a los abades que desatendían sus deberes y enfatizó sobre la virtud de la pobreza, bastante olvidada. En 1059, como resultado de una reunión similar efectuada en Roma, se increpó a los monjes por su vanidad de tratar de conquistar altas posiciones y dignidades elevadas. En los sínodos subsiguientes de Tolosa (1068) y Rouen (1074), se prescribía a los monjes adherirse a la observancia de la Regla de san Benito sin mitigar sus indicaciones relativas al silencio, vigilias, ayuno y vestimenta. Parece que, a los ojos de muchos contemporáneos, la raíz de tales abusos radicaba en el descuido por parte del monje de su papel y lugar religiosos ocupados dentro de la Iglesia. Esta convicción esta expresada en los escritos de Guillermo de Volpiano († 1031), el reformador de Saint-Bénigne en Dijon, quien deploraba que no hubiera distinción entre la conducta del clero y la del pueblo y entre los sacerdotes y los monjes. Su sobrino, Juan de Fécamp, trató el tema en forma todavía mas tajante, cuando siguiendo a Gregorio el Grande, insistía en que debía existir una línea claramente divisoria entre los laicos y el clero, y un lugar distinto también para los monjes, cuya vida debía transcurrir en penitencia y soledad. A despecho de sus incongruencias, debe reconocérsele a los monjes de la época el valor de realizar visibles esfuerzos, por auto reformarse, siguiendo las pautas sugeridas por sus críticos. Con gran fervor se multiplicaron las nuevas fundaciones desde Calabria hasta Bretaña, mientras prácticamente todas las abadas antiguas de cierta reputación emprendían la ardua tarea de enmendar sus costumbres. Las tres ideas básicas que parecen haber guiado la renovación monástica del siglo XI fueron: pobreza, eremitismo y vida apostólica. Estos tres conceptos se superponían y en cierta forma se integraban en la regla de san Benito; por consiguiente, su reaparición dio por resultado las viejas formas monacales. Lo que las nuevas fundaciones tenían de original era, en gran parte, la forma peculiar con que estaban combinados estos tres elementos básicos. La riqueza y el lujo eran los blancos principales de los críticos contemporáneos, mientras los reformadores recomendaban con ahínco la pobreza, como primer paso hacia una renovación profunda. Un nuevo énfasis respecto de la pobreza surgía como reacción espontánea a la prosperidad. Este problema se sintió tan agudamente en el siglo XI, que los reformadores, en su búsqueda de soluciones, pasaron por alto la Regla de san Benito, y llegaron hasta la pobreza de Cristo en la Cruz y a la de los Apóstoles y sus discípulos. Aparentemente, el movimiento comenzó en Italia y se difundió rápidamente por toda Europa al alborear el siglo. A las herejías dualistas que resurgían, desdeñando las cosas materiales y condenando bienes y posesiones, se sumaba el impacto causado por predicadores de la pobreza, medio desnudos y fantasmagóricos, que erraban en las monas rurales en número cada vez mayor.

No sólo los sacerdotes y monjes, sino también los laicos quedaron fascinados con la idea de la pobreza absoluta, como indica claramente el muy estudiado ejemplo de los Patarini, en el norte de Italia. Desde este punto de vista, no pueden considerarse como extremas las enseñanzas de san Pedro Damiano, estrictas como eran. Reemplazaba la moderación benedictina (sufficientia) con la severidad (extremitas) y la miseria (penuria), estimulaba a sus discípulos a ir descalzos, dormir en lechos duros y satisfacer solamente sus necesidades mínimas en el vestir, comer y beber. Considerando que Dios debe ser la única propiedad del monje, el manejo de dinero era algo abiertamente pecaminoso y una violación del contrato hecho por el monje cuando firmaba su profesión. Damiano exhortaba a sus discípulos: «Volvamos, amados, a la inocencia de la Iglesia primitiva para aprender a renunciar a las posesiones y disfrutar de la simplicidad de una pobreza real». Ninguna comunidad religiosa pudo escapar al impacto producido por esta tendencia. Los «pobres de Cristo» (pauperes Christi), llegaron a ser referencia acostumbrada de monjes y clérigos regulares, y fue una frase repetida con frecuencia en las cartas de Gregorio VII. Nada puede atestiguar mejor sobre el poder avasallador de este ideal que el singular intento de Pascual II (previamente monje en Vallombrosa) por lograr una solución al Conflicto de las Investiduras. En 1111 propuso, ante el asombro de Europa, que a cambio de la eliminación completa de cualquier tipo de interferencia secular en cuestiones eclesiásticas, la jerarquía nombrada por el emperador debía renunciar a las posesiones que les habían sido concedidas por la corona. El restablecimiento de la vida eremítica, corno aspiración y fenómeno histórico a la vez, estaba íntimamente vinculado al nuevo concepto de la pobreza. El ermitaño no sólo se apartaba de la sociedad, sino que vivía en renunciamiento y total pobreza, tanto interna corno externa. San Jerónimo señalaba que «el desierto ama a los desprendidos» (nudos amat eremus). Los orígenes del movimiento se remontan a los desiertos de Egipto y Siria en los primeros siglos del cristianismo. Sobrevivió corno forma de vida religiosa especialmente en oriente, a pesar de la creciente popularidad de la vida cenobítica. Ademàs, parece que la continuidad de la vida eremítica no sufrió interrupciones hasta el siglo XI, aun en Occidente. Lo que resulta novedoso en esa época es su enorme popularidad, su rápida difusión geográfica y su penetración en todos los estratos de la sociedad existente. Para explicar hechos obvios se han propuesto varias conexiones entre el movimiento y los problemas socio-económicos del siglo XI. Pero la conexión entre ambos sigue siendo muy ambigua, porque tales condiciones diferían enormemente de un lugar a otro, mientras que la atracción bacía el eremitismo parece haber sido universal. Dado que el resurgimiento de la vida eremítica se hizo visible primero en Italia, se pensó frecuentemente que el movimiento fue inspirado por anacoretas orientales, que se instalaron en la península cuando el avance del Islam los forzó a abandonar su suelo natal. Nunca se habían roto por completo los contactos religiosos entre Italia, y el Imperio Bizantino, y unos pocos ermitaños no podrían haber importado una novedad de tales consecuencias. Si bien fue significativa la influencia local de ciertos anacoretas bizantinos, corno san Nilo de Calabria, tales hechos aislados no pueden explicar satisfactoriamente la difusión de este tipo de vida al

norte de los Alpes. Probablemente sea mas acertado suponer que la vida eremitica, así corno la nueva y estricta interpretación de la pobreza, surgió tomo reacción al tipo de vida monástica que prevalecía por entonces; una protesta espontánea contra la rutina diaria, confortable y apacible, de los monjes de las grandes abadías, que ya no constituían desafío suficiente para almas anhelantes de la vida heroica de los Padres del Desierto. Esta actitud significa, sin lugar a dudas, que a los ojos de la nueva generación de reformadores, la vida eremítica aparecía como superior a la vivida bajo la Regla de san Benito. Consecuentemente, se concebía al monasterio como un mero lugar de preparación para los futuros ermitaños. Pedro Damiano lo puntualiza de la siguiente forma: «Así tomo el sacerdocio es la meta de la educación clerical, lograr la habilidad en las artes es el propósito por el que concurren a clase los dramáticos, y un alegato brillante es la culminación de las horas monótonas del estudio de las leyes, así la vida monástica, con todas sus observancias, no es sino una preparación para una meta aún mas alta: la soledad de la ermita». Afirmaba que el monasterio era adecuado para el enfermo y el débil, pero que aquellos que eligieran quedarse allí para siempre, únicamente podrían ser tolerados. El perdurable influjo de cada ermitaño, mientras éste permaneció verdaderamente en soledad y aislamiento, plantea un problema especial. Es obvio que esa gente, no importa cuan profunda o rica haya sido su espiritualidad, moriría sin dejar huella. Por otro lado, la presencia de discípulos facilitaría la transmisión de valores espirituales, pero destruiría la soledad y haría caer al ermitaño en algún tipo de organización, que era justamente lo que ellos trataban de evitar. Los individuos son efímeros. Únicamente las instituciones tienen existencia duradera. La mayoría de los grandes ermitaños del siglo XI resolvieron el dilema haciendo concesiones, y terminaron como fundadores de comunidades religiosas, cuya soledad estaba amalgamada con elementos cenobíticos. Camaldoli, Fonte Avellana, Vallombrosa, Fontevrault, Savigny, Grandmont, la Grande Chartreuse y Obazine son simplemente las mas conocidas de una serie de fundaciones eremíticas similares, donde un marco institucional garantizaba la supervivencia de una especial espiritualidad, mucho después de la desaparición de los anacoretas fundadores, y de la pérdida de popularidad del movimiento. El tercer incentivo para la renovación monástica fue el afán por imitar la vida de los apóstoles, o mas especialmente la vida de la comunidad apostólica de Jerusalén, en pobreza, sencillez y caridad mutua. Debe tenerse en cuenta, sin embargo, que en el siglo XI la palabra «apostólico» no tenía corno significado predicar el Evangelio o desempeñar otras tareas de «cura de almas» (cura animarum); se podía muy bien seguir a los apóstoles dentro del programa de los contemplativos, y aun de los ermitaños. Al mismo tiempo, la atracción por la «vida apostólica» se extendía mucho mas allá de los círculos monásticos. Inspiró a canónigos regulares, a predicadores ambulantes, a movimientos laicos de pobreza y muchos aspectos de la Reforma Gregoriana. Nada demuestra con mayor elocuencia la fuerza potencial del movimiento Como la dificultad que experimentaron las autoridades eclesiásticas al tratar de contener el creciente número de predicadores errantes, dentro de los límites de la moderación y la ortodoxia. Hasta una personalidad tan renombrada corno Roberto de Arbrissel, el

muchos autores se refieren a otro movimiento con ellos relacionado: «El retorno a las fuentes» del monaquismo cristiano.fundador de Fontevrault. hacia observancias y procedimientos que se reconocen como antiguos. Aunque es innegable que todos los reformadores trataron de justificar sus exigencias con referencias bíblicas. encontraras que todos ellos parecen decir muy claramente que la Iglesia se originó en la vida monástica». Al mismo tiempo. Un tratado de comienzos del siglo xii. las reglas escritas por el hombre tienen importancia secundaria. Aquellos que propusieron tales movimientos se sintieron obligados a disfrazar sus intenciones Como intentos de volver a las tradiciones antiguas y santificadas. La influencia de la Iglesia primitiva sobre el monaquismo es tan antigua corno el monaquismo mismo. Ya se ve que estaban en una posición difícil para . Reformadores de todos Los tiempos y de diversos tipos han empleado la misma táctica para vindicar sus novedosos enfoques. En el Concilio de Roma. El problema puede solucionarse mediante acomodaciones fieles de las tradiciones genuinas. por tanto. y en consecuencia. los monjes son los auténticos sucesores de los apóstoles. pero es muy dudosa la medida en que los reformadores monásticos del siglo XI eran conscientes de la naturaleza de su tarea o la sinceridad con que eran adictos al pasado. fruto del trabajo de sus antecesores. «Acerca de la verdadera vida apostólica» (De vita vere apostólica). Además de los tres motivos de renovación monástica que acabamos de describir. rupturas con el pasado. a los Padres del Desierto o a la Regla de san Benito. que es la base de todas las reglas». abandonar sus espléndidos dominios. Pedro Damiano obligaba a sus seguidores «a volver a la inocencia de la Iglesia primitiva». en 1059. un importante «pobre de Cristo» de la generación siguiente. pobreza. abad de Deutz. trabajo manual y caridad. Pero es muy raro que los cambios. Hildebrando usó virtualmente las mismas palabras al exigir la restauración de la vida comunitaria de la primera centuria. innovaciones. Por consiguiente. En tales circunstancias. los cambios radicales en la composición de la sociedad necesitaban de reformas institucionales. los apóstoles habían sido monjes. continuaba. fue severamente amonestado por el Obispo de Rennes a causa de su apariencia grotesca y su comportamiento extravagante. la Regla de san Benito fue la adaptación de la regla apostólica (regula apostólica). dile que a la orden del Evangelio. atribuido a Ruperto. hayan generado entusiasmo universal entre los monjes. su ceremonial complícalo. sigue siendo dudoso que tales manifestaciones tuvieran la fuerza representativa de un «movimiento» característico del siglo XI. Las consecuencias de tales interpretaciones fueron indudablemente claras. llegaba aún mas lejos: «Si quieres consultar los pasajes mas importantes de las Escrituras. La novedad era la urgente y extendida exigencia de reformar las comunidades religiosas a la luz del Nuevo Testamento. la comodidad y el confort del cual gozaban. Los monjes debían liberarse de los lazos de la sociedad feudal. De hecho. una organización tradicionel no puede asegurar su readaptación efectiva simplemente volviendo atrás. debían volver sus espaldas al mundo y buscar una vida renovada en la sencillez. El comienzo de los cambios institucionales pertinentes manifestaba un sano instinto de supervivencia. Para ser dignos de su herencia apostólica. «si alguien te pregunta a qué orden religiosa perteneces. De acuerdo con Esteban de Muret.

Esta asombrosa libertad puede observarse en la variedad de interpretaciones contradictorias de que fue objeto la Regla de san Benito. de los anglosajones. y por consiguiente la Regla no eximía de los preceptos de los Padres. vivida fuera de toda complicación mundana. otros. sino que Juan Gualberto «comenzó a estudiar su significado con mucha aplicación e intentó observarla en todo su vigor». Pedro Damiano y sus herederos establecieron una vida de ascetismo heroico y sus abadías lograron un. por la simple razón de que permanecían ignorantes de las diferencias fundamentales que separaban la mentalidad de las postrimerías del imperio romano de la del mundo que les tocaba vivir. Juzgando a san Benito manifiestamente moderado. pero ese nivel no pudo ser mantenido indefinidamente. No sólo Vallombrosa fue fundada en base a la autoridad de san Benito. y reaccionaron adhiriéndose en forma muy sincera a la Regla. alegaba que la Regla había sido escrita para guiar almas inherentes. las de culto cluniacenses y las abadías de soledad del siglo XI. Al mismo tiempo que rendía homenaje a la Regla de san Benito. El común denominador de todos los esfuerzos reformadores del siglo XI. tomaron de ella solamente ciertos pasajes. En esto. grado de perfección monástica al que nunca se había llegado antes. que habían vivido anteriormente. San Benito adaptaba su legislación a las distintas facetas de la fragilidad humana. pero el Santo no tenia intención de suplantar leyes penitenciales aplicadas a los pecadores. en forma virtualmente idéntica. desde san Benito de Aniano a Roberto de Molesme. Los reformadores siguieron su instinto para echar mano del os medios a su alcance. Pedro Damiano fue el heraldo mas claro de las abadías de soledad. Unos pocos. las «abadías de oración» y «abadías de peregrinación» carolingias. Pero paralelamente los reformadores trajeron consigo el germen de una época de relativa decadencia. las «abadías misioneras» o «abadías culturales». Probablemente. Es muy posible que los reformadores de la generación posterior hayan tomado conciencia de las contradicciones inherentes a tales enfoques. Esto hizo posible una amplia gama de fundaciones: las abadías basilicales en Roma. Bernardo de Tiron y Vitalis de Mortain (en Savigny) adoptaron actitudes similares. Su texto. los fundadores de las nuevos instituciones monásticas tuvieron realmente éxito. La mayoría de los reformadores. el cual se refería justamente al ejemplo de los Padres del Desierto. corno san Bruno. fue el deseo de establecer una vida heroica de mortificaciones. por lo cual instaba a sus seguidores a vivir de acuerdo con la Regla o con las instituciones y conferencias de los Padres. Nadie se atrevió a rechazar su autoridad. se ingeniaba para leerla a través de su propia idea de la mortificación. mas no así los . corno Esteban de Muret. no tuvieron escrúpulos en interpretarla de acuerdo con las necesidades del momento. él mismo anuló gustosamente en la practica 72 capítulos de la Regla para poder vivir de acuerdo sólo con el setenta y tres en toda su extensión. mientras que el fervor por una observancia mas recta de la Regla fue la razón esencial para la fundación de Cister. mientras aconsejaba a sus discípulos seguirla «en todo». pasaban por alto el espíritu de moderación que la gobernaba. Al insistir en la observancia meticulosa de ciertos pasajes de la Regla. No encontraba ninguna incompatibilidad entre los conceptos monásticos de san Benito y los de sus antecedentes en el desierto. Sin embargo. estaba al alcance de todos los monjes.interpretar auténticamente sus fuentes. prácticamente la ignoraron. aunque profesaban devoción incondicional a la Regla.

fueron absorbidas por las reformas sucesivas o cayeron en el olvido. la mayoría de las fundaciones eremíticas o semieremíticas se desintegraron. que debían tener en cuenta las limitaciones del hombre común y no las ambiciones de unos pocos: santos y héroes.nuevos reformadores. De esta nueva generación de monjes. Así. la sabiduría del Santo legislador. probaba ser mas perdurable que el fuego de los entusiastas espirituales. . los cistercienses quedaron a la vanguardia de la historia religiosa para los siglos venideros. Una vez mas. Rehusaban reconocer la verdad respecto de las instituciones destinadas a perdurar.

Sus progenitores. En 1082. Por una razón u otra. fundó en 1075 el monasterio de Molesme en la diócesis de Langres. Roberto había tenido una considerable experiencia de la vida monástica. poco después de 1033.De Molesme a Cister No se puede relatar la historia de la fundación de Cister sin mencionar un intento previo de reforma monástica: la fundación de Molesme. y en 1074 se unió a un grupo de ermitaños en los bosques de Collan. Molesme atrajo a san Bruno y sus compañeros. emparentados probablemente con los condes de Tonnerre y con la casa de Reinaldo. quienes pasaron allí algún tiempo. le convencieron y consintió en volver a su abadía. en los bosques de Cister. en la diócesis de Langres. Pronto su sinceridad atrajo a buen número de seguidores y. practicadas dentro de la comunidad monástica. en terrenos apropiados. Profesó siendo muy joven en la abadía de Montier-la-Celle cerca de Troyes. Roberto nació alrededor de 1028 en algún lugar de Champaña. pero los problemas de organización y control. publicada en el siglo XIII. cerca de Riel-les-Eaux. pasó poco tiempo en la abadía de su profesión. Pero este lugar le resultó todavía menos acogedor que Saint-Michel. En realidad. y Roberto volvió a Troyes como simple monje. una fundación mejor planeada y con mejores resultados. El rápido crecimiento de esta nueva congregación monástica atestigua claramente la validez de la idea original de Roberto. pequeñas casas dependientes del monasterio. cada vez más complejos. Entre 1068 y 1072. el mismo Roberto llegó a la conclusión de que su lugar no estaba ya en su propia abadía y se unió a un grupo de ermitaños en Aux. vizconde de Beaune. su abadiato terminó abruptamente. donde llegó a ser prior. otras prioratos dependientes o abadías. sirvió como abad en Saint Michel-deTonnerre. eran lo más cercano al ideal de vida religiosa. señor de Maligny. en la diócesis de Sens. Los primeros años de la vida de Roberto están rodeados por la oscuridad. una abadía de observancia cluniacense. Molesme se convirtió en una de las abadías reformadas de más éxito de finales del siglo XI. un grupo de monjes concibió la idea de realizar. como indica su empresa de Molesme. con el apoyo material proporcionado por la nobleza local. un priorato dependiente de Montier-la-Celle en Provins. después de algunos meses. hecha por san Roberto en 1075. rebasaron ampliamente el talento del santo fundador. la afluencia de vocaciones y las donaciones generosas hicieron posible un cierto número de fundaciones. Algunas eran simplemente cellae. Aunque insatisfecho con el tipo de disciplina imperante en Cluny y atraído por la vida solitaria. Hacia 1100 eran casi 40. Con la colaboración de esos ermitaños. y los escasos datos aparecidos en su Vita. Pronto los desconcertados monjes de Molesme. donados para tal fin por Hugo. Pero . Allí. y estaban establecidas en doce diócesis. parecían estar influenciados por sus cargos posteriores en Molesme y Cister. Alrededor de 1090. Sin embargo. fue elegido o nombrado prior de Saint-Aroul. antes de partir hacia las montañas de Grenoble. la cuna de la Orden de los Cartujos. se mantuvo firme en su creencia de que las normas del ascetismo del desierto. Teodorico y Ermengarda fueron nobles.

atestiguara legalmente el acontecimiento. Probablemente en otoño de 1097 el abad Roberto y cierto número de monjes. que él prometía seguir «en el futuro más estricto y perfectamente». viviendo «por algún tiempo» en Vivicus. que sería puesto en práctica en el futuro. entre ellos Alberico y Esteban. rentas de iglesia. niños (oblati) y praebendarii. con mejores resultados que los obtenidos en Molesme. legado papal en Francia y activo promotor de la Reforma Gregoriana. el secretario inglés del abad Roberto. En consecuencia. un lugar que de otra forma hubiera permanecido desconocido. El problema fundamental radica en el hecho de que el grupo reducido de ermitaños que la fundaron se vio sobrepasado numéricamente por las nuevas vocaciones. Algunos de los monjes ermitaños se cansaron de los altercados continuos. una pequeña cella en la diócesis de Ginebra. pero estaba muy lejos del aislamiento y pobreza soñados por Roberto. Todo esto encajaba perfectamente dentro de las tradiciones monásticas habituales de la época. La expansión de la abadía y su buen nombre. Roberto le presentó su plan para una nueva fundación. una vida sin el estorbo de compromisos mundanos. de suerte que perdieron el control sobre la disciplina. De esta forma. visitaron al Arzobispo de Lyon Hugo de Die. poco después. entre ellos nuevamente Alberico y Esteban. y dejaron Molesme para hacer una fundación en Aulps. pero la polarización de los temas en discusión ayudó a reajustar un programa de reformas. Un compromiso formal parecía irrealizable. Ordericus Vitalis y Guillermo de Malmesbury. Ambos serían futuros abades de Cister. Reviste aún más importancia el hecho de que este documento se debiera a la pluma de Esteban. parecen atestiguar lo contrario. hicieron otra escapada. gente que ofrecía sus bienes a la abadía a cambio de casa y comida para toda la vida. que conservaba intacto. Hacia 1090 Molesme había acumulado beneficios eclesiásticos y diezmos. que fue erigida en abadía hacia fines de 1096 o principios de 1097. dedicada exclusivamente al servicio de Dios. Si vamos a dar crédito a cronistas famosos de la nueva generación. hermanos (conversi). mientras la mayoría hostil insistía en la legitimidad de las costumbres de Cluny y rechazaba los propósitos del abad como novedades religiosas impracticables. aldeas y siervos y la propia abadía bullía de sirvientes legos (famuli). El documento de este último acontecimiento daba un énfasis muy significativo a la dedicación de los monjes por cumplir mejor la observancia de la Regla de san Benito. Roberto juzgó conveniente apoyar el peso de sus argumentos en alusiones frecuentes a la Regla de san Benito. .si se da crédito a la Vita. a lo que se sumó una aguda suspicacia hacia Cluny y una clara conciencia de las desagradables consecuencias que traía consigo una relación demasiado íntima con la sociedad feudal. esto es. Estos temas suscitaron discusiones y se sucedieron ásperos debates. Molesme comenzó a parecerse más y más a las otras abadías prósperas de la vecindad. de la cual el abad Roberto había tratado precisamente de escapar. cuatro de sus partidarios más íntimos. dando como razón principal «la tibia y negligente» observancia de la Regla en Molesme. se grabó profundamente en la mente de los futuros fundadores de Cister la dedicación absoluta a la Regla. Estos incidentes desafortunados no significaban forzosamente la decadencia moral del cenobio molesmense. todas bajo la irresistible influencia de Cluny. con todo el encono de las controversias religiosas que continuaron por años. y que Alberico. prior de Molesme.

la finca. bendijo el proyecto. donde los recién llegados rezaron sus primeros oficios. en una zona boscosa muy tupida. A comienzo de 1098 se alistaron veintiún monjes para seguir a Roberto al lugar de un «nuevo monasterio». tomando una frase del Deuteronomio (XXXII. La fecha tradicional de la fundación. la erección canónica que transformó las construcciones primitivas en abadía. hasta una vieja capilla. la más probable se refiere a su posición. pero es más lógico suponer que actos legales tan trascendentales tuvieron lugar durante el verano de 1098. noticias provenientes de Molesme alteraron el ritmo de oraciones y trabajo manual. Sin duda. obispo de Langres. podrían haber sucedido en esa fecha. o los votos de estabilidad de los monjes respecto del Nuevo Monasterio. pero en realidad. y se lo eligió más por su significado simbólico que por hecho señalado alguno que hubiera tenido lugar en la dura vida diaria de los nuevos moradores. que no estaba gravado por impuestos o servicios debidos a un tercero. que fue investido a su debido tiempo por el Obispo de Langres. que el autor del Exordium Cistercii. Ese año. el juramento de obediencia del abad Roberto al obispo Gualtero de Chalon-sur-Saône. sino simplemente como el Nuevo Monasterio (Novum monasterium). y poco después de su partida eligieron como nuevo abad a un tal Godofredo. el pequeño grupo de monjes-ermitaños había buscado un lugar como ése. estando «a este lado del tercer mojón» (cis tertium lapidem miliarium) del antiguo camino romano entre Langres y Chalon-sur-Saône. pasaron los primeros meses talando árboles. duque de Borgoña. El lugar ya tenía nombre: en latín Cistercium (en castellano Cister y en francés Cîteaux). autorizó a Roberto y a sus seguidores a dejar la abadía y retirarse «a otro lugar» donde pudieran «servir al Señor sin perturbaciones y en forma más provechosa».Hugo. Roberto y sus compañeros deseaban vivamente llevar una vida ascética en pobreza y perfecta soledad. al sur de Dijon. que ciertamente habían llegado allí con anterioridad. Roberto. probablemente. 10) calificaba como «un lugar de horror y completa soledad». como este arreglo parecía servir a los intereses de ambas partes en el cenobio molesmense. . Por algunos años la nueva fundación no fue conocida por este nombre. construyendo algunos refugios temporales y plantando para la cosecha otoñal. el Domingo de Ramos coincidía con la festividad de san Benito. Los monjes de Molesme observaron con alivio los preparativos de los disidentes. viejo benefactor y pariente del abad. porque la supervivencia en el bosque debió haber sido realmente dura. como los Apóstoles de Cristo. incluía algunas moradas rústicas y. visiblemente impresionado. Es fácil que no tuviera ningún interés en inmiscuirse en un asunto que potencialmente podía tener consecuencias embarazosas. Pero pronto. donado a tal propósito por Reinaldo. ni que el abad Roberto considerara necesario su permiso. animó a los peticionarios «a perseverar en su santo propósito» y. Aunque era vasallo de Otón. Según el Exordium Cistercii. parece no haber tenido ninguna ingerencia en este hecho. según consta en documentos posteriores. fue el 21 de marzo de 1098. ofreció un terreno de su propiedad. Estaba ubicado a unos 20 Km. en cuya diócesis estaba ubicado Molesme. situada dentro de la diócesis de Chalonsur-Saône. proveyéndose de lo necesario con su propio trabajo. Su etimología tiene distintas explicaciones. Sin duda. En esto no se vieron defraudados. vizconde de Beaune.

de la misma forma que desconcierta a los historiadores modernos. el cambio repentino en el corazón de Roberto y su retorno voluntario a Molesme dejó perplejos a sus contemporáneos. Dado que no había esperanzas de que éste volviera voluntariamente. retornó a Molesme. Si Roberto. después de lo cual el Arzobispo Hugo declaró que el Abad Roberto debía volver efectivamente a Molesme. que después del retorno del éxodo quedaban . El Papa no quiso decidir la cuestión contando con el testimonio de una parte sola y confió el espinoso problema a su Legado en Francia. Probablemente. asegurando que en el futuro no se intentaría atraer monjes de una comunidad a otra. donde el Obispo de Langres tomó partido por los monjes de Molesme. que se les permitía conservar hasta la festividad de la Pasión de san Juan Bautista (29 de agosto). abandonara la comunidad. era. se cuestionó allí por primera vez la legalidad de la separación de Cister. decidieron que la forma más eficaz de salir del paso. y las penurias del primer año en Cister lo debían haber afligido mayormente que a sus compañeros. como probaban experiencias anteriores. Seguramente. Así. Los que optaron por permanecer en la misma. Esta última opinión se apoya en la crónica de Guillermo de Malmesbury. mandaron una delegación a Roma para conseguir que el Papa Urbano II ordenara el regreso del abad a Molesme. ofreció la dimisión para facilitar el retorno. sino solamente de Roberto. El legado mostró igual reticencia en dar la palabra final por sí solo y llamó en consulta a varios obispos y a algunas otras personas honorables y estimadas. con su acostumbrada inconstancia. donde reanudó sus tareas abaciales y gobernó hasta su muerte en 1111. quizá la mayoría de los veintiún fundadores. El peligro se hizo más agudo por el número de monjes que siguieron su ejemplo. proseguía el documento. apenas veinticinco años después del hecho. excepto el valioso breviario. sacara al abad de su soledad y se lo devolviera a su abadía». que habían visto complacidos la partida de su inquieto abad reexaminaron su actitud crítica. era un hombre gastado a sus setenta años. Sin embargo. seguido por los monjes que estaban más unidos a él que a Cîteaux. El sínodo tuvo lugar probablemente a fines de junio de 1099 en Port-d’Anselle. estaban escandalizados por los hechos turbulentos acaecidos en la comunidad. y en 1222 el calendario cisterciense señalaba su fiesta el 29 de abril. Godofredo. Por otro lado. quien. Hugo de Lyon. sugiriéndole simplemente que «si era posible. que eran más jóvenes.Los monjes. esto es. Los nobles de la vecindad. Sospecharon graves abusos cometidos en la misma. Al Nuevo Monasterio se le permitía conservar la «capilla» del Abad Roberto. cuyos familiares poblaban la abadía. Roberto aceptó el veredicto del legado sin resentimiento aparente y. la fundación que había planeado personalmente con cuidado y devoción. la vuelta de Roberto a Molesme. Al mismo tiempo. y Molesme comenzó a experimentar las consecuencias de la opinión pública hostil. el mobiliario de la iglesia y los textos litúrgicos. Godofredo debía sucederlo sin nueva elección. no debía haberse dado cuenta de que su defección podría hacer peligrar la supervivencia del Nuevo Monasterio. Su veneración popular como santo fue reconocida oficialmente en 1220 con su canonización. podían copiarlo en ese lapso de tiempo. se permitía regresar a todos aquellos monjes del Nuevo Monasterio que prefirieran seguir a Roberto. afirmaba en su crónica (Gesta regum Anglorum). No se discutía el retorno forzoso de todos los disidentes. su sucesor.

uno de los fundadores de Molesme. dada la posición harto debilitada de Cîteaux y la amenaza de nuevas presiones de parte de Molesme y otras abadías poco amigas. no parecen ser los auténticos. fue el primero en divulgar el rumor de que Roberto tuvo un entendimiento secreto con sus adictos en Molesme. tan pronto como éste sucedió a Urbano II. probablemente. El resentimiento cisterciense hacia Roberto era todavía evidente hacia el año 1190. monje de Claraval y posteriormente abad de Eberbach. fechada el 19 de octubre de 1100 y conocida en la historia cisterciense como el «Privilegio Romano». Poco después de la partida del Abad Roberto y de sus adictos. no fue el vizconde de Beaune. muy probablemente en julio de 1099. porque se le atribuyen la consolidación. Cardenales Juan de Gubbio y Benito. que se hicieron enormes esfuerzos para volver a escribir o suprimir los pasajes incriminatorios. sino Otón. la pequeña comunidad del Nuevo Monasterio eligió en su lugar a Alberico. El mismo autor.solamente ocho monjes en Cîteaux. El ex-legado Hugo de Die y el Obispo Gualtero de Chalon le otorgaron idéntico favor. tanto material como espiritual. luego de su muerte acaecida en Tierra Santa en 1101. inicio de una ininterrumpida tradición cisterciense. los que ayudaron materialmente a los monjes. consagrada por el Obispo Gualtero de Chalon el 16 de noviembre de 1106 y dedicada a la Santísima Virgen María. La bula de Pascual II. Sin embargo. Aún más significativa fue la bula de protección papal que Alberico obtuvo de Pascual II. Otón les aseguró el uso de los bosques circundantes y donó Meursault. Cuando. es muy probable que Hugo haya proveído el material necesario para la construcción de la primera iglesia de piedra de Cister. quien había sido prior bajo Roberto y. en el cual reprendía a Roberto por su deserción inexcusable. cuando Conrado. acogió de buena gana la orden de las autoridades. pero la misión en Roma de los monjes delegados Juan e Ilbodo fue un éxito rotundo. compuso su Exordium Magnum. Después de la donación inicial del lugar para el nuevo establecimiento. un manuscrito sin corregir en el año 1908. ordenó que los habitantes del Nuevo Monasterio «estén seguros y libres de toda perturbación… bajo la protección especial de la Sede Apostólica… excepto la obediencia canónica debida a la Iglesia de Chalon». tal como están publicados en el Exordium parvum. Debió haber sido un hombre de habilidad y carácter firme. Alberico encontró inadecuado el sitio del primer emplazamiento y lo cambió casi un kilómetro más al norte. duque de Borgoña y. por casualidad. Ese documento era de vital importancia. su hermano Hugo. y que los delegados enviados al Papa pidiendo su retorno. de Cister. debido a la escasez de agua. . la primera de las muchas viñas que Cister llegó a poseer posteriormente. esta actitud llegó a convertirse en motivo de situaciones tan embarazosas después de su canonización. Por consiguiente. quienes visitaron Cister de paso por Borgoña. Estos tres documentos. apoyándose evidentemente en fuentes cistercienses. Para conseguir su propósito. Alberico solicitó cartas de recomendación a los nuevos legados papales. La restauración del texto original del Exordium magnum fue posible únicamente después de descubrirse. Las primeras listas de los abades de Cister ni siquiera mencionan su nombre. contaban con su consentimiento previo.

gracias a su excelente relación con la nobleza de la vecindad. La invasión normanda arruinó a su familia. le ofreció la oportunidad de completar su formación y conocer los problemas contemporáneos de la reforma monástica y eclesiástica. De acuerdo con el Exordium Parvum. Este reglamento. completó su educación en París y. De la correspondencia entre Alberico y Lamberto. un inglés. Una tradición inmemorial indica que. reformadas por san Dunstan († 988). Francia. que el resto del mandato de Alberico transcurrió en una atmósfera tranquila. de acuerdo con los modelos lotaringio y cluniacense le influyeron poderosamente durante los primeros años de su adolescencia. bajo el abadiato de Alberico. Las ricas tradiciones monásticas celtas y anglosajonas. Esteban estaba preparado para hacer uso de sus conocimientos. Al convertirse en abad de Cister. En Molesme. que hasta entonces sólo había tratado de encontrar un lugar a salvo dentro del convulso mundo monástico.Aunque el documento no puede ser considerado como el comienzo de la «exención» cisterciense. Probablemente. Alberico escribió las primeras Instituta para el Nuevo Monasterio. confirma la decisión de Portd’Anselle y la existencia legal e independencia de la abadía. donde ambos comprendieron su vocación monástica. En un período de 5 o 6 . Durante su viaje por Italia. dotada de un programa claramente formulado. de su experiencia y su habilidad como organizador para asegurar el éxito de dicho monasterio. por su parte. y de constatar que ésta se originaba en una organización interna precaria y en la intervención externa. emprendió una larga peregrinación a Roma. los monjes eligieron abad al prior Esteban Harding. se nota una rápida expansión del patrimonio de Cister. por lo que recibieron el nombre popular de monjes blancos. Alberico le preguntó la aceptación y el significado correcto de ciertas palabras latinas para uso del scriptorium de Cister. en el Dorsetshire. debió sentirse profundamente influido por el espíritu de san Pedro Damiano. quedaron impresionados y decidieron unirse a la comunidad. ocurrida el 26 de enero de 1109. sin posibilidad alguna de equivocación. Heredó un simple monasterio que gozaba por entonces de cierto prestigio entre las innumerables abadías reformadas. Por ese entonces. alrededor de 1085. o más bien crudo. parece constituir. de modesta prosperidad. Aprobaba al menos implícitamente la disciplina particular que los monjes practicaban. bajo el escapulario negro. una simple conjetura del autor. tuvo la oportunidad de observar cómo un noble proyecto era víctima de la corrupción. Después de la muerte de Alberico. y pasó parte de su juventud en la abadía benedictina de Sherborne. con un amigo llamado Pedro. Desde el comienzo de su administración. el muy debatido capítulo XV de la famosa narración. la primera persona en la historia de la Orden que puede ser reconocida como un genio creador. y dejó tras de sí la primera Orden de la historia monástica. y les garantizaba la libertad y seguridad necesarias para una expansión futura. ensamblada en un sólido marco legal y en un estadio de expansión sin precedentes. y los ejemplos de Camaldoli y Vallombrosa lo habían impresionado vivamente. y tuvo que huir primero a Escocia y luego a Francia. también refugiado de Inglaterra. Esteban era un joven con un futuro prometedor. sin embargo. abad de Saint-Pierre de Pothières se deduce. y Lamberto le respondió con un elaborado ensayo erudito. Esteban nació en el seno de una familia noble anglosajona hacia 1060. A su retorno les llamó la atención la nueva empresa emprendida en Molesme. los monjes adoptaron el hábito blanco. miembro de la segunda generación cisterciense.

La fama posterior de san Bernardo cegó seguramente al autor de estas líneas. como «suplicando. que fue bienhechora insigne de Esteban y de sus monjes. nominal. al sur de Cîteaux. acercándose casi a las puertas de la desesperación. posterior residencia veraniega de los abades. Atento a las referencias que hay en la Regla sobre himnos atribuidos a san Ambrosio. Luego se hizo inevitable una segunda casa. arrancando día y noche profundos y prolongados suspiros. y tuvieron tal éxito que. pero todavía dentro de los límites de la diócesis de Chalon-sur-Saône. por ese entonces. Pero es incontrovertible. atrajeron numerosos discípulos y hacia 1112 se planeó una nueva fundación. Gergueil. que las fundaciones posteriores fueron hechas . intentó verificar que todos los himnos cantados por sus monjes. muchos estudiosos modernos creyeron que Bernardo fue admitido en abril de 1112. cuando partió un grupo de monjes hacia La Ferté. anticipándose a la llegada de los nuevos candidatos. mientras los primeros manuscritos de la Vita prima indican claramente que ese acontecimiento tuvo lugar en 1113. fueron las más notables de toda su época. pudo conseguir trabajos cuidadosos. se hicieron interpolaciones relacionadas con la fecha de llegada de Bernardo a Cîteaux. realizadas ambas durante los tres primeros años de su administración. ese cuadro de expansión y prosperidad es muy diferente de aquel que el autor del Exordium Parvum trataba de legar a la posteridad. Bredero en 1961. En el fondo. Es concebible que se haya acelerado dicha fundación. se le remitía en su totalidad o se le daba su equivalente en una donación anual. Debido a la gran capacidad del scriptorium de Cîteaux. que ni las haciendas existentes eran suficientes para mantenerlos. recurrió a las versiones en hebreo y arameo. a la vez. el cenobio cisterciense contaba con algunos de los más grandes talentos artísticos de Francia. Con la misma intención. Por supuesto. que se materializó en mayo de 1113. que hizo todo lo posible para mostrar que Cister no tenía posibilidades de sobrevivir sin su espectacular llegada en una situación poco menos que desesperada. que fueron. el escritor se refiere a Esteban y sus monjes. resolvió restaurar la Vulgata original de san jerónimo. quizá. Bretigny y Gremigny. Su erudición lo capacitaba para emprender tareas que podrían poner a prueba el talento de los investigadores más modernos. la mayoría en tierras donadas por la condesa Isabel de Vergy. Hacia el final de su narración. consiguieron los famosos viñedos. Para aclarar tales problemas. tanto en el texto. y la magnética personalidad de Esteban. hasta la publicación de los estudios de A. clamando con lágrimas en los ojos ante el Señor. conocidos posteriormente como Clos-de-Vougeot. Cualquier derecho sobre diezmos que retuviera el donante. de una belleza cautivadora. a causa de carecer casi por completo de sucesores». ni el lugar en que vivían podía hospedarlos convenientemente». dando pruebas de que. el surgir de Cister de la oscuridad hasta un lugar prominente. los bienes raíces más valiosos de Borgoña. de gran precisión y. Aimón de Marigny les concedió Gilly-les-Vougeot. Recibieron varias donaciones como «limosnas libres». Sin duda alguna.años. Más aun. Las ilustraciones de la Biblia y de los Moralia in Job. el abad Esteban reunía más condiciones de erudito que de economista. examinando las variantes en el texto de los códices del Antiguo Testamento a su disposición. fueran auténticamente «ambrosianos». los monjes establecieron sus primeras granjas. porque como especifica graciosamente el documento de la fundación. Ese piadoso fraude tenía la intención de demostrar que la fundación de La Ferté había sido posible sólo gracias a la llegada de Bernardo. como en la melodía. H. justo antes de recordar la llegada del joven Bernardo y sus compañeros. Alrededor de 1115. «era tal el número de hermanos en Cister. de las cosechas. que fueron consultadas por la ayuda de algunos eruditos rabinos judíos.

y en el mismo año vio la luz Morimond. fechado el 23 de diciembre de 1119. sería mucho más fácil para los historiadores especializados la reconstrucción de la imagen del Cister primitivo. Después de una pausa de tres años. encaminados todos a la observancia de la Regla de san Benito. Si la bula hubiera conservado intactos los textos presentados a la consideración del Pontífice. sino las distintas etapas de su desarrollo continúan dejando perplejos a los estudiosos dedicados a investigar los manuscritos disponibles. y tomaron la forma de una constitución y una serie de reglamentos. A La Ferté. Hacia el 1119. . la existencia de un número de casas afiliadas hacía necesario la adopción de ciertas medidas para salvaguardar la cohesión de la nueva Orden. conocía bien Cîteaux. desde los difíciles comienzos hasta el éxito resonante. por consiguiente – concluye el Papa –. en la diócesis de Langres. En el nuevo documento. en la diócesis de Auxerre.realmente bajo el impacto del movimiento masivo de Cister y Claraval (Clairvaux en francés) iniciado por Bernardo. felicitaba a Esteban y a sus monjes y «ponía el sello de confirmación a la obra de Dios que ellos habían iniciado». y decretamos que los mismos tienen validez para siempre. Cadouin y Fontenay. que fueron presentados posteriormente al Papa y aprobadas por el mismo. y pedirle una nueva bula en beneficio de Cister y sus filiaciones. siguieron en rápida sucesión Preuilly en 1118 y luego La Cour-Dieu. recientemente electo. todas en 1119. «Nosotros. Claraval fue establecida en 1115 por Bernardo.» Esta segunda bula en la historia de Cister es otro mojón en el camino. No sólo es debatible el contenido de los primeros reglamentos cistercienses y su constitución. Se alcanzó la meta después de repetidas consultas entre los abades y los monjes. siguió en 1114 Pontigny. El texto se refiere específicamente a ciertas capitula y constituciones aprobados después de las debidas «deliberaciones y consentimiento de los abades y comunidades de nuestros monasterios». había apoyado activamente la fundación de Bonneval haciendo frente a la oposición benedictina. El Papa. alegrándonos en el Señor por vuestro progreso confirmamos por la autoridad apostólica esos capitula y constituciones. En este mismo año. Bouras. que a la sazón contaba veinticinco años. más aún. incluyendo la promulgación de leyes y reglamentos para ser observadas por todas las comunidades. el abad Esteban juzgó aconsejable dirigirse al Papa Calixto II. que anteriormente había sido arzobispo de Vienne.

afiliadas sin mayor cohesión. se reconocía a la Carta de Caridad. La expansión del movimiento a través de las nuevas fundaciones. quienes sostenían que al establecerse el «Nuevo Monasterio». Para el historiador de algunos años. La primera etapa de su desarrollo ideológico transcurrió en Molesme. la verdadera razón de ser de Cister radicaba en la observancia estricta. por escrito. se convirtieron en los elementos constituyentes de la primera Orden medieval. La Carta de Caridad ha servido como guía práctica para la reconstrucción de la vida monástica dentro del mismo contexto ideológico. aunque el proceso se asemeja más a una improvisación dictada por las necesidades diarias que a una legislación consciente. proyectando el número de una trabazón constitucional. con los mismos medios usados por numerosos monasterios similares para su supervivencia. reunió y transcribió un buen número de documentos. por tanto. prolongados y por el momento ásperos. casi al pie de la letra. no se habían observado las debidas formalidades canónicas. como la materialización de los principios que habían hecho posible al mismo abad llevar a cabo su programa con perdurable éxito. la constitución de la Orden naciente. sino que había surgido de la pluma de uno de los fundadores. el Exordium Parvum. la tarea de relatar esta historia era bastante simple. que puso sobre el tapete cada faceta de la nueva organización. sobre todo. cohesión y una cierta sensación de victoria lograda sobre una oposición poderosa. pero algunos no tienen rasgos de autenticidad. La aplicación práctica de esos principios tuvo lugar en Cister bajo la administración de Alberico. Durante los debates. o al conglomerado de las casas benedictinas. un movimiento de renovación espiritual y a la narración auténtica de sus orígenes debe seguir. una organización manifiestamente distinta a las muchas autónomas. los elementos básicos de las observancias en Cister. inclusive los cruciales Instituta de Alberico. indujo a Esteban Harding a sentar. de la Regla de san Benito. san Esteban Harding. Bajo este punto de vista tradicional. El éxito inesperado de Cister despertó los celos. pero anterior y más auténtica que el Exordium Parvum. un análisis de los ideales que inspiraron al pequeño grupo de monjes fundadores de Cister. Con la intención de probar «cuán canónicamente» se había realizado el hecho en discusión. Un programa concreto. sino un monje de la misma generación de san Bernardo. contra los cargos de los «monjes negros» de Cluny. Se aceptaba plenamente que la descripción básica de los orígenes cistercienses. No hay ninguna indicación concreta de que Roberto o Alberico hayan intentado más que afianzar la vida de la comunidad reformista. El descubrimiento del Exordium Cistercii. arrojó serias dudas sobre la autenticidad de este documento. no sólo relataba los hechos y exponía la doctrina fundamental con incuestionable fidelidad. El Abad Esteban no parece haber sido su autor. Está escrito como un «documento apologético» cisterciense para defender la naturaleza legal de la fundación de Cister. una narración más breve. Las referencias constantes a la . y asegurar la cohesión de la congregación monástica en franca expansión. De la misma forma. un nuevo estudio de la tradición manuscrita condujo a una revalorización cabal de todo lo escrito anteriormente sobre los comienzos cistercienses. que lo publicó poco después de la muerte de Esteban en el año 1134. Pero a partir de la década de 1930. sino también de la poderosa Cluny y se entabló un debate de amplia resonancia. no sólo de Molesme. dirección capaz. los futuros fundadores de Cister tuvieron amplia oportunidad de esclarecer sus ideas y expresarlas en una forma simple y concreta: volver a la Regla de san Benito.Fundamentos de la Reforma cisterciense La reforma cisterciense fue.

sino inaceptable para los monjes de Molesme. sino el comienzo de la una vida fuertemente influenciada por los ideales del monacato pre-benedictíno. La gran proximidad de Cluny hace resaltar más aún los rasgos peculiares de Cister. y ha situado los problemas jurídicos de la nueva fundación dentro del contexto de la ley canónica del siglo XII. tiende a corroborar el argumento de que era un joven atraído a la Orden por la personalidad de san Esteban. pobreza y austeridad obraron. ambos benedictinos. los padres fundadores de Cister se vieron forzados a una postura defensiva. tradicional del Cister primitivo. La táctica más efectiva contra la acusación de introducir novedades mal vistas fue tomar la Regla por escudo. después de tomar en cuenta todas estas consideraciones. donde el autor declaraba modestamente que la Regla estaba destinada a principiantes. Lo mismo había sucedido en otras muchas abadías hacia el final del siglo XI. las ultimas investigaciones sobre la Carta de Caridad. y la fecha y extensión de las explicaciones. ricos en referencias a la vida heroica de los anacoretas orientales. tenían el propósito obvio de crear una atmósfera de rígida legalidad. ha dado nuevo énfasis al conflicto entre Cister y Cluny. debían consultar las enseñanzas de «los Santos Padres». investigaciones recientes han tratado de arrojar mayor luz sobre los movimientos monásticos contemporáneos en general. con un cuadro igualmente claro y nítido. no es posible todavía reemplazar la imagen antigua. La búsqueda de mayor soledad. porque la reconciliación de la Regla con el ascetismo eremítico parecía no sólo imposible. En forma similar. bosquejado con la ayuda de los conocimientos modernos.Regla de san Benito. Para compensar esos inconvenientes. Dado que el material de que disponemos en este momento no es suficiente para aclarar las dudas surgidas en el transcurso de las últimas décadas. sigue siendo válido el hecho de que los fundadores de Cister intentaron volver a una interpretación más nítida de la Regla. los primitivos cistercienses acentuaban instintivamente aquellos elementos de la Regla que satisfacían mejor su estilo de vida eremítica. Las dos fuentes que proveen de una información sorprendentemente detallada acerca de la naturaleza de la argumentación esgrimida son las crónicas de Guillermo de Malmesbury y Orderico Vital. agudos observadores de su tiempo. Al hacer esto. La misma pretensión del autor anónimo. escrito por san Benito. e historiadores bien informados. y especialmente los trabajos de san Basilio († 379). pero quedan sin aclarar su sentido exacto. Desde el comienzo. Sin embargo. que se encuentran especialmente en los Instituta. En Borgoña. Esteban Harding había comenzado su redacción. todavía sin descubrir. Sus esfuerzos no dieron por resultado la restauración de la vida monástica tal como era en el siglo vi. aquellos que aspiran a una perfección más alta en la vida religiosa. seguramente como incentivos poderosos para Roberto y sus compañeros. sino volver a la recta observancia del venerable código para monjes. sino que vio la luz después de décadas de evolución. la defensa de la disciplina eremítica dentro de una comunidad monástica era considerada como un desafío al modo de vida aceptado universalmente en todo el «imperio» de Cluny. El pasaje que nos interesa de la Gesta regum Anglorum de . revelan que no fue el fruto de las primeras reuniones abaciales. Esto ha aumentado nuestro aprecio de fuentes no cistercienses. Roberto y sus monjes insistieron que no intentaban ninguna novedad. Se produjeron disputas acaloradas entre los dos grupos. de que la oportuna llegada de san Bernardo salvó a Cister de la extinción. especialmente el capítulo setenta y tres. y sobre el impacto de la vida eremítica en particular. así como el texto primitivo.

y salpicaba sus exhortaciones con referencias frecuentes a «las vidas dignas de imitación de los Padres Egipcios». Orderico Vital relata también los mismos debates cruciales. pero da importancia al Abad de Molesme y a sus reticentes monjes. Después de 1124 se encendieron aún más las disputas sobre las observancias monásticas. Para evitar el oprobio de ser considerados innovadores. pero. tal como se las recordaba en Molesme. todavía en Molesme. y los únicos monjes que vivían de acuerdo a la Regla. Sin embargo. la aceptación de diezmos y otras prebendas eclesiásticas. su primer trabajo de vasta difusión. que «eran los únicos con alguna virtud. y añadía que todos esos requisitos se cumplían en la Regla de san Benito. con su estilo magistral y . es evidente que la estricta observancia de la Regla fue sólo uno de los muchos rasgos de los cuales podía estar orgullosa la nueva Orden. El debate terminó en la misma forma en que lo relatara Guillermo de Malmesbury. san Bernardo vuelve a citar en el texto al mismo cisterciense anónimo que afirmaba: «todos aquellos que hacen profesión de la Regla están obligados a cumplirla literalmente. el resto eran simples transgresores». y por esa razón «estaban estudiando la Regla con todo cuidado para no perder ni un ápice de la misma». No es necesario suponer que Esteban o Roberto hayan pronunciado exactamente las mismas palabras citadas por esos autores. no sólo contra Cluny.Guillermo de Malmesbury. los fundadores de Cister «resolvieron observar la Regla de san Benito al pie de la letra. cuando san Bernardo inició un ataque a fondo contra Cluny. mientras Cluny sufría notorios reveses. llegaron a creer. La Apología es la mejor prueba de que muchos cistercienses. escrita entre 1122 y 1123. El capítulo correspondiente a la Historia eclesiástica de Orderico Vital fue escrito unos diez años más tarde y repite las exhortaciones de san Roberto. por otro lado. e impulsaba a sus monjes «a observar la Regla de san Benito en todo… de tal suerte que por las huellas de los Padres podamos seguir fervientemente a Cristo». la tradición por sí sola no bastaba para justificarlas. según las palabras de un monje anónimo. el abandono del trabajo manual. del mismo modo que los judíos observaron la ley de Moisés». Algo más tarde. Roberto había criticado violentamente las violaciones de la pobreza. Insistía en que los usos permitidos debían estar fundamentados en una regla y apoyados por la razón y la autoridad a la vez. más santos que ningún otro. y expresar su intención de adherirse a las costumbres tradicionales de Cluny. los futuros cistercienses redoblaban sus esfuerzos para demostrar que todas sus propuestas estaban tomadas de una fuente más antigua que los usos de Cluny. Roberto no hacía una distinción clara entre las observancias de los Padres del Desierto y las exigidas por la Regla. a las que ésta simbolizaba. Sus opositores se empeñaron en demostrar que los criterios imperantes en el Desierto ya no eran aplicables en esas circunstancias. atacaba vigorosamente el tipo de vida basado en las costumbres de Cluny. Según él. no fuera que todos los hermanos los condenaran como inventores de novedades temerarias. en la Apología (Apología ad Guillelmum). A su juicio. no hay razón para dudar sobre si los temas allí discutidos han sido o no los auténticos. Esteban. San Bernardo contrasta. en su opinión. sin ninguna dispensa». Era el momento propicio para una contraofensiva a fondo. Según Guillermo de Malmesbury. después de un cuarto de siglo. Cuando sus oponentes «rechazaban persistentemente las cosas nuevas porque amaban las viejas». citado por Bernardo. bajo la turbulenta administración de Ponce de Melgueil (1109-1122). Por entonces los cistercienses habían ganado gran popularidad. sino también contra «las instituciones monásticas viejas y anticuadas». se basa con toda seguridad en fuentes cistercienses y enfoca la atención sobre Esteban Harding.

heraldos del nuevo monacato profundamente reformado según los ideales gregorianos: pobres con el Cristo pobre. En esos párrafos se hace referencia por primera vez a la admisión de hermanos legos. cuando éstos fueron presentados a Calixto II para su aprobación en 1119. Con seguridad. El debate continuó durante décadas y produjo casi una docena de panfletos. pero nunca podrían aspirar a ser admitidos entre los monjes de coro. con los cistercienses. Pedro el Venerable. un legislador. La primera evidencia concreta de los esfuerzos cistercienses por traducir sus ideales en normas prácticas se encuentra en una colección de 20 párrafos. al igual que Moisés». quienes. Cada nueva abadía debía contar por lo menos doce monjes bajo la autoridad de un abad. ofrecían simplemente una oportunidad al cisterciense para exponer con notable erudición temas que demostraban la superioridad de los monjes blancos sobre los benedictinos. los monjes blancos gustaron el sabor de la victoria. sumados a algunos hermanos legos. ricos. sólo necesitaban humildad. replicó digna y mesuradamente. al igual que a los monjes. Después de un año de prueba. cuando Pedro el Venerable abogaba por introducir en su abadía algunos de los caracteres distintivos de la reforma cisterciense. dando énfasis a la moderación y la caridad como elementos esenciales de las enseñanzas de san Benito. contrarias a los decretos de la Iglesia. fue el más detallado. a los Monjes Negros. hacía alusión a Roberto y a sus adictos. hace observar irónicamente. un benedictino que pasó a ser cisterciense. podían hacer profesión en la sala capitular. con la autorización de sus obispos. escrito alrededor de 1155 por Idung de Prüfening. acordes con la Regla. que abandonaron el «viejo y discreto» Molesme por las imprudentes novedades de Cister. Se los recibía.su fuerza arrolladora. sencillos y austeros. Reconoce de buena gana las virtudes extraordinarias de sus rivales cistercienses. Uno de los últimos. Es muy probable que algunos de ellos estuvieran unidos a la versión primitiva de la Carta de Caridad y al Exordium Cistercii. que participan de nuestros beneficios materiales y espirituales en la misma medida que los monjes». cuya primera tarea fue reparar el daño causado por su antecesor. viviendo del fruto de su propio trabajo manual. modestos en sus viviendas. Sus contrincantes calificaron las acusaciones de calumnias e insistieron en los rasgos distintivos de la vida cisterciense. el nuevo abad de Cluny (1132-1156). e hizo amplio uso de dos grandes novedades: el derecho canónico y el escolasticismo. a las sanciones de los Sínodos y aun a la Santa Regla». en detrimento de las costumbres de Cluny. que debían ayudar a los monjes en las tareas agrícolas. moderados en el comer y beber. El Diálogo es una larga disputa entre un monje cisterciense y otro de Cluny. «como nuestros hermanos y ayudantes necesarios. ellos vivían de acuerdo con la Regla de san Benito que juraron observar. que todavía se conservan. el Diálogo entre dos monjes (Dialogus duorum monachorum). antiguos. pomposos y comodones. en el cual las ingenuas preguntas y las respuestas desacertadas de este último. Por el contrario. Se defendía de la acusación de que en Cluny se había descuidado ciertos preceptos de la Regla. y sin ningún interés por él. sobre todo en sus servicios litúrgicos. El de Cluny repetía los viejos cargos de «inestabilidad». parcos en el vestir y en todo lo que usan. acercándose al exceso únicamente en materia de ascesis. los capitula. discretos. como los Apóstoles. Difícilmente podemos calibrar las excelencias debatidas en tales batallas verbales. separados del mundo. y estar . Otros párrafos regulaban las nuevas fundaciones. que eran «a menudo supersticiosas. lo que logró al final de su gobierno. pero el prolongado debate fomentó enormemente el espíritu de cuerpo en el campo cisterciense. con la ley que Dios dio a los monjes por medio de san Benito.

Cualquier proyecto minucioso para ser observado en forma uniforme hubiera resultado ineficaz. el castigo de diversos delincuentes. comer la misma comida. los Usus conversorum. diezmos. especificó aún más esas normas. Al mismo tiempo. sino vivir en aislamiento completo con respecto al mundo. en todos los lugares debían prevalecer los mismos usos y costumbres». aldeas. Ambos unidos a los Instituta constituían el manual básico de la vida diaria de los individuos y las comunidades. los monjes no debían realizar trabajos parroquiales o pastorales de ninguna índole. pueden considerarse como típicamente cistercienses por su relativa simplicidad y brevedad. y «todas las otras cosas contrarias a la pureza monástica» estaban estrictamente excluidas como fuentes de ingresos. muy simple. Se debería evitar cualquier ostentación de abundancia. el procedimiento para la elección abacial. aunque no ponían límite a las haciendas de los monjes. Como vimos anteriormente. Se establecía con claridad que las tierras no debían estar muy cerca de posesiones de seglares. se escribieron otros dos conjuntos de directivos íntimamente relacionados. La Carta de Caridad. las reglas relativas a la compraventa. La primera . el trabajo en el scriptorium. el desarrollo de los capítulos generales. Lo que es más importante. el «capítulo general». los Ecclesiastica officia trata problemas litúrgicos comunes a todas las casas. Desde 1119 a 1151. la administración de granjas. del cultivo de la tierra y la cría de animales». siervos.bien provista de libros litúrgicos. especialmente en Cluny y Molesme. la adquisición de privilegios. la recepción de huéspedes. llamado Consuetudines o «Libro de Usos». y en su decoración y amueblamiento. Para evitar esas tentaciones. Las iglesias. derechos de entierro. Todas las casas debían estar dedicadas a la Santísima Virgen María y situadas lejos de las aldeas y ciudades. el texto establecía lo que sigue: «para conservar perpetuamente la indisoluble unión entre nuestras abadías. la conducta de los hermanos legos. Los negocios inevitables con extraños debían ser realizados por los hermanos legos. pero pasaron unos cincuenta años antes de que éste reuniera sus características definitivas. ningún monje podía permanecer fuera de la clausura. el otro. Por último decidieron sobre algunas materias litúrgicas y sobre un hecho muy significativo: no fueron admitidos los niños a la profesión. aun en el proyectar y construir las iglesias. agregando algunos puntos nuevos y editando finalmente una colección de noventa y dos párrafos como las Instituciones del Capítulo General (Instituta generalis capituli). el comportamiento de los monjes durante los viajes. Uno. impuestos. Sus autores habían calibrado el material proporcionado por un siglo y medio de experiencia monástica. la reunión anual de abades. de la cual no se deben desviar ni siquiera en cosas de mínima importancia». vestir el mismo hábito. derechos provenientes de hornos o molinos. mantuviera unido el creciente número de abadías cistercienses. acordamos en primer lugar que todos los miembros sigan en la misma forma la Regla de san Benito. las relaciones con los obispos. así como la dieta del monje. Fueron únicas en su género sus aclaraciones sobre procedimiento y otras cuestiones puramente legales. y el cuidado de los enfermos. que excluía la carne y sus derivados. en una palabra. Sin embargo. La subsistencia de la comunidad debía provenir exclusivamente del «trabajo manual. De esto se deduce. y aprobaba implícitamente el establecimiento de granjas al cuidado de hermanos legos. documento atribuido tradicionalmente a Esteban Harding. el tercer Abad de Cister debe ser reconocido como el iniciador del esquema. su universal aplicación y su concisa terminología legal. respondía a este propósito. «que deben usar los mismos libros para el oficio divino. Tras la construcción de los «lugares regulares». Describía con gran detalle el tipo y calidad de la ropa. Estas dos colecciones no tienen nada de original. las formalidades de la visita anual. si no se asentaba en una firme trabazón constitucional que.

siempre y cuando su monasterio se mantuviera dentro de las normas fijadas. los peligros latentes en controles demasiados rígidos. los abades de La Ferté. Claraval y Morimundo. por tanto. compuesta y confirmada por el Nuevo Monasterio y las abadías por él fundadas». tal como ha sido conocida durante siglos enteros. la supervisión de las elecciones abaciales. se esperaba que el Capítulo reprimiera abusos. «dicho obispo. comunicar sus impresiones al Capítulo. La importancia capital de la Carta de Caridad en su forma definitiva. no puede conocerse con certeza su contenido. como el de Cluny. Sigue siendo incierto cuál de estos dos documentos fue el aprobado por otra bula. Cister seguía siendo el corazón y centro de la nueva Orden. Carta Caritatis posterior. y que fueron escritas con toda probabilidad alrededor de 1119. Pontigny. en franco contraste con Cluny. congregado tradicionalmente en Cister el 14 de septiembre. así como el derecho de tomar juramento de lealtad al abad recientemente . Al lado de las disposiciones constitucionales. regulaba el orden de precedencia entre los abades. que autorizaba medidas adicionales para ser llevadas a cabo por ellos mismos. Por ejemplo. redactado poco después de que el obispo Humbaldo de Auxerre invitara a «los amantes de la santa Regla» a establecerse en su diócesis. y especificaba medidas admonitorias o punitivas contra los abades negligentes o indignos. Cister. los obispos diocesanos gozaban inicialmente de considerable autoridad sobre los monasterios cistercienses. Únicamente podemos suponer con seguridad. que plantea un problema de naturaleza distinta: investigaciones recientes desenterraron dos versiones contemporáneas de la Carta. el símbolo viviente de la unidad. el Capítulo General. conocidos posteriormente bajo el nombre colectivo de «protoabades». mientras las versiones primitivas exhibían características diferentes muy significativas. bajo la presidencia del abad de Cister. poderes punitivos. cada abad era libre de gobernar su comunidad sin interferencias externas indebidas. Al mismo tiempo (1114 ?). La visita anual a cada abadía por el abad de la casa fundadora constituía el medio de ejecución y de control local. por un lado. La función primordial del Capítulo. Es necesario hacer resaltar. conjuntamente con el cabildo eclesiástico. que todos estos rasgos que acabamos de señalar pertenecen únicamente a la versión final de la Carta. Una lleva el título de Summa Cartae Caritatis. o en casos extremos. la falta de cohesión que ha sido la ruina de muchas prometedoras congregaciones reformadas. de forma que «todos pudieran vivir unidos por el lazo de la caridad. que parecen ser ampliaciones del texto primitivo. y en la práctica de las mismas costumbres». firmada en 1152 por Eugenio III. bajo una misma regla. festividad de la Exaltación de la Santa Cruz. radica en que logró el feliz equilibrio entre autoridad central y autonomía local. La siguiente referencia a una «constitución» se encuentra en la Bula de Calixto II. surgió entre los años 1165 y 1190. La visita de «los padres inmediatos» tenía por objeto hacer correcciones. Privilegios episcopales tales como las visitas canónicas.referencia proviene del documento de la fundación de Pontigny. y por el otro. consistía en mantener una disciplina monástica uniforme al más alto nivel posible. el Capítulo instaba a la ayuda mutua cuando había necesidades materiales o una emergencia. a pesar de los múltiples controles. después de sucesivas modificaciones. Pero. sin fecha. tal como establece el documento. en 1119. y. la otra es conocida como Carta Caritatis prior. En consecuencia. dictaba procedimientos para las elecciones abaciales. evitando de esta forma. debía ser visitada simultáneamente por los abades de sus cuatro primeras hijas. alentaba la hospitalidad. No se ha encontrado el texto de esta «primitiva» Carta de Caridad. que la Carta final. no podía ejercer poderes ilimitados en el gobierno. La máxima autoridad recaía en la reunión anual de todos los abades cistercienses. y su abad. al no tener casa madre. Sin embargo. castigara delitos e hiciera reajustes ocasionales por medio de una nueva legislación o modificaciones oportunas a las costumbres establecidas. aceptan íntegramente la validez de la Carta de Caridad y unanimidad.

formando un esquema coherente. exigiendo obediencia absoluta en tiempos de crisis. Balerne. como un contrapeso. El aumento gradual del número de participantes dio por resultado la creciente autoridad del Capítulo General. una asamblea electa. bien conocida por Esteban Harding. los cistercienses supieron amalgamar los elementos de la Carta de Caridad. la constitución cisterciense se apoyaba en una ley escrita. Tales tendencias eran evidentes en una reforma organizada por Ricardo de Saint-Vanne († 1046). En 1110. pero respetando la autonomía local. Bajo la influencia cada vez mayor del revitalizado Derecho Romano. legó como «vínculo de caridad» un conjunto de normas para ser observadas en sus fundaciones. llamada «Acuerdo de Molesme». se escribió un proyecto bastante similar regulando las relaciones de Aulps. también estipulaba visitas por parte de la casa fundadora. el Capítulo General. se desarrolló al mismo tiempo que los parlamentos feudales incipientes y las comunas urbanas de Francia e Italia en rápida multiplicación. hasta el punto de conceder un lugar especial a sus tres protoabades. todas estas características se encuentran en la Carta de Caridad cisterciense. con su nueva fundación. exigía reuniones abaciales dotadas de amplios poderes legislativos. De forma similar. quienes podían actuar colectivamente. La Carta de Caridad juega un papel preponderante. al comienzo. el Abad de Cister aparecía todavía ante los ojos de Orderico Vital como el «jefe» (archimandrita). por medio de visitas y ocasionales reuniones abaciales. en Grandmont. Aseguraba preeminencia a sus sucesores de Vallombrosa. La Carta refleja la subordinación feudal predominante.electo. frente a cualquier Abad de Cister ambicioso. Sin embargo. gracias al constante aflujo de privilegios papales favorables. e insistía en mantener una disciplina uniforme. habían sido evidentes en el mundo monástico los esfuerzos por mantener una disciplina uniforme. adaptado a su ambiente contemporáneo. y aún más visible en la Congregación de Vallombrosa. justo antes del primer anteproyecto de la Carta cisterciense. de perfección única. En especial. representativa. asistencia mutua «por amor a la caridad. se unieron a los cistercienses. o «capítulos de faltas» anuales para abades. Mucho antes de la fundación de Cister. se fueron reduciendo y eliminando de forma paulatina a medida que la Orden lograba su exención total de la jurisdicción diocesana. sino también en la estructuración de las constituciones de otras órdenes religiosas. Alrededor de 1135. los capítulos anuales fueron introducidos por los Canónigos Regulares de san Víctor. entre los Gilbertinos. frecuentemente bajo la influencia personal de san Bernardo. de los otros 65 abades de la Orden. experimentaron un renacimiento. La talla de san Bernardo y los demás que encabezaban las primeras fundaciones de Cister explican la creciente influencia de los «protoabades». Pese al duro legado recibido. El capítulo general premostratense siguió de cerca el modelo cisterciense. en el este de Francia. y las primeras sesiones del Capítulo General apenas parecían algo más que capítulos de la casa madre con mayor audiencia. Esta carta. civil y eclesiástica. aunque su papel legislativo no se hizo importante antes de 1180. ninguno de los elementos constitutivos de la Carta de Caridad era completamente nuevo. basada en la fidelidad y confianza mutuas. y cierta supervisión de ambas casas ejercida por Molesme». cédulas y constituciones. no sólo en el desarrollo cisterciense. Durante la primera mitad del siglo XII. Al igual que para la reforma cisterciense en general. introdujo un sistema de visitas. reemplazando las regulaciones tradicionales y primitivas en uso con estatutos. con el tiempo. en . en lugar de basarse en relaciones puramente consultodinarias. por los Cartujos. El fundador de esta última. San Juan Gualberto († 1073). el Abad de Cister gozaba de gran poder. de sello aristocrático. cuidadosamente formulada. Ambas eran miembros de la congregación de Molesme y. ambas legislaciones.

y pidió la supervisión de los dos abades cistercienses más cercanos a esa localidad. y de permanecer «pobres. ¿Cómo puede reconciliarse la devoción inicial de Cister a la Regla con la legislación y estructura constitucional de la tercera y cuarta generación? ¿Fueron los cistercienses tan sincera y profundamente devotos de la estricta observancia de la Regla. pocas líneas después. Repudiaban específicamente modificaciones recientes relativas a la vestimenta y la dieta monástica. cuya residencia. Las primeras líneas de ese texto parecen introducir un firme principio de interpretación implicando que lo que no está en la Regla es contrario a la misma. recién fundados. y las cultivaron por medio de los hermanos legos y asalariados. Por otro lado. algunas observaciones sobre sus rasgos característicos más evidentes confirmarán . Sin embargo. Otras congregaciones benedictinas siguieron su ejemplo. debido a que las extensas áreas situadas lejos. «no habrían sido capaces de cumplir perfectamente los preceptos de la Regla día y noche». tomando conciencia de que. una institución trascendental. tendrían que ser dirigidas por hermanos legos. y no por monjes. y ellos mismos. Cluny también adoptó esta importante institución e invitó a cuatro abades cistercienses para asesorarla en materia de procedimientos. Su autor insiste en que los fundadores de Cister habían tomado «la rectitud de la Regla como norma de conducta para todos los aspectos de su vida». debía ser dentro de su clausura. Basaban su rechazo en la reconocida intención del monje de «apartarse de las maneras de obrar del mundo». Dado que no podemos analizar aquí los noventa y dos párrafos de los Instituta generalis capituli. El mantener y administrar propiedades según el sistema feudal. Esta contradicción aparente puede solucionarse fácilmente si aceptamos que el autor hace referencia a la Regla sólo para justificación de los ideales básicos cistercienses. de acuerdo con el mismo texto. decidieron también que cuando establecieran granjas para la práctica de la agricultura. como pensaron de ellos algunos contemporáneos. los primeros cistercienses comenzaron a preguntarse «cómo y con qué trabajo u ocupación se debían proveer de lo necesario en este mundo». y su introducción por el otro. pretendieron ser? Puede que el Exordium Parvum no sea un relato fiel e imparcial de los comienzos. pero reflejó con toda claridad la mentalidad de la segunda generación cisterciense. que habían rechazado costumbres que no pudieron encontrar en la Regla. los franciscanos y dominicos. La causa real de la prohibición de novedades por un lado. incluyeron los capítulos generales en sus constituciones. hubieran sacado a los monjes de la soledad de su claustro. tan extraña a la Regla como lo era la repudiada posesión de diezmos y altares. y por lo tanto debe rechazarse.la Congregación de Valdes-Choux. con Cristo pobre». y por esta razón se rechazaron estas cargas. Desde el comienzo. según la Regla. Respondieron comprando para su exclusiva explotación propiedades rurales situadas lejos de los poblados. fue el deseo ardiente de los monjes de vivir una vida de soledad que no fuera perturbada. Sin embargo. Para justificar aún más la existencia de los hermanos legos. y entre varias órdenes militares y hospitalarias. los hubiera forzado a estar en íntimo contacto con la sociedad laica. el autor olvidó esos principios y aprobaba la institución de los legos. El IV Concilio de Letrán (1215) hizo obligatorios los capítulos generales para todas las congregaciones monásticas que todavía no los hubieran adoptado. que habían hecho de los monasterios activos participantes en la vida social y económica contemporánea. se aceptó la existencia de la institución de hermanos legos. sin esa ayuda. quizá. y que por consiguiente las consideraban contrarias a la misma. así como las formas de posesión y las fuentes de ingresos feudales.

y a las visitas de los abades o a la administración de las granjas están por completo fuera del alcance de la Regla. seguirse en todo las mismas costumbres». Otra cuestión que intriga. La posibilidad de un control central sobre un número de monasterios. 59). Un problema especial pasa a primer plano en el segundo y tercer párrafo de los Instituta. Aunque la Regla considerara las variedades del clima. simplicidad y separación del mundo. debido a la insistencia en mantener absoluta uniformidad no sólo en materia litúrgica. . sino que de hecho manejaron el venerable documento de legislación monástica con notable libertad. Un número bastante largo de prescripciones aplican en forma práctica los principios de pobreza. La justificación es obvia: la presencia de niños sólo podría perturbar la atmósfera de soledad monástica. sirvió como medio para alcanzar la auténtica meta: el establecimiento de una vida austera en pobreza. los Instituta son más detallistas. arraigada ampliamente en los ideales de la reforma del siglo XI. la misma vestimenta. y considerablemente más restrictivos que la indulgente Regla de san Benito. Sorprende la absoluta exclusión de niños oblatos en los recintos monásticos. los ignoraban y aun contradecían cuando no se adecuaba a su propio concepto de vida monástica. Las distintas disposiciones relativas al Capítulo General. sino que en todas las casas «debe haber la misma comida. Activas fuerzas centralizadoras externas. en los primeros años de Cister la Regla jugó un papel importante. Lo invocaban y aplicaban cuando servía a sus propósitos. que la Regla aseguraba claramente a cada abadía. no sólo está ausente de la Regla. circunstancias y costumbres locales y abriera el camino para una diversa disposición del Opus Dei. En materia de alimentación. sino que parece haber sido del todo extraña a la mentalidad de su autor. Indudablemente. tales como el Capítulo General y las visitas anuales. es cómo pueden armonizar con la Regla los principios dictados en la Carta Caritatis. Difícilmente puede ser calificada esta secuela de normas como meros comentarios. o notas aclaratorias. Los primitivos cistercienses no sólo estaban desprovistos de una devoción ciega a la letra de la Regla. en contraste a un rasgo significativo de la Regla (cap. conducían inevitablemente hacia una disminución de la autoridad local y de la independencia. los cistercienses fueron rígidos en su decisión «de que la Regla de san Benito debía ser interpretada y seguida por todos en la misma forma». pero fue sólo un instrumento.este argumento. abstinencias y castigos. sencillez e imperturbable soledad. añadidas a diversos capítulos de la Regla. ayuno. vestidos.

la propagación de los mismos era necesaria y por eso no eran castos… Ahora. cerca de Dijón. ésta fue mi razón. buscando las razones que los motivaron. Tras su educación en el seno de una familia profundamente religiosa. en valles y planicies. y hacia la mitad del siglo XII. cuando éste se difundiera más allá de los confines de Borgoña. Bernardo nació en 1090. la Grand Chartreuse. cuando el monacato se convirtió en un movimiento de masas de una magnitud sin paralelo. silencioso y reservado. aun en el medioevo. Como en otros fenómenos similares. El hecho asombroso de que la Orden Cisterciense estallara con tanta fuerza. La primera mitad del siglo XII se destaca. el enjambre de monjes encapuchados se extiende por todo el mundo». estaban tan desconcertados como nosotros. Este autor estaba igualmente asombrado que una de las órdenes más austeras. decidió muy pronto que su lugar estaba en Cister. en Fontaines. Savigny. trató de explicarlo con un argumento extrañamente apropiado para la actualidad. cabalmente conscientes de lo que acontecía. sus parientes más cercanos. comenzó a convencer a todos sus hermanos. por ejemplo las Cruzadas. Al volver a su casa. Es una exageración perdonable el concepto vertido con frecuencia. es el tiempo de la castidad. deseosos de abandonar el mundo y buscar a Dios detrás de los muros de instituciones. la cisterciense. Grandmont. de noble linaje borgoñón. pero este muchacho. cantando alegremente himnos de gozo a Cristo. fue enviado a Châtillon. ya bien conocido en la vecindad. cuando se han multiplicado sin medida. Cister tenía todas las posibilidades de lograr el éxito. donde todo estaba preparado para darles amplia oportunidad de practicar una vida de austeridades heroicas. de que fue el verdadero fundador de la Orden. el obispo Otto de Bamberg († 1139). mi intención. al multiplicar los monasterios». Ésta fue la . y fructifica el ciento por uno en el campo del Señor. Su programa ascético era la encarnación de todo lo que buscaban sus contemporáneos. cuando había pocos hombres. aunque un poco prematuro para esa época: «Al comienzo del mundo. sin embargo. Un contemporáneo suyo algo mayor. prosperaron con menos elementos potenciales de éxito que Cister. en el fin del mundo. como una época única por su entusiasmo piadoso. en tales circunstancias. que observó y fomentó el desarrollo monástico. observando nuevos ritos y vistiendo hábitos diferentes. Se fundan monasterios en todas partes. y sus amigos para que se le unieran en la santa empresa. donde concurrió a la escuela de los canónigos de Saint-Vorles.San Bernardo y la expansión Es comúnmente aceptado que las vocaciones religiosas eran abundantes en «la edad de la fe». No hay duda de que. tampoco puede darse ninguna explicación racional al anhelo de incontables miles de seres humanos. fuera la que obtuviera más éxito. Se cita con frecuencia a Orderico Vital. puede explicarse únicamente por el carácter dinámico y la actividad del «hombre del siglo»: San Bernardo. La atracción de los monjes blancos parecía romper todas las barreras sociales e intelectuales: «muchos guerreros nobles y filósofos profundos han acudido multitudinariamente a ellos a causa de la novedad de sus prácticas y han abrazado voluntariamente el insólito rigor de su vida. pero no es injustificado que durante siglos se conociera a los cistercienses como bernardos. poseyera cerca de trescientas cincuenta casas en todos los países de Europa. vivió la vida de cualquier joven de su época con sus hermanos mayores. la devoción de los fieles en los claustros crece con más abundancia. porque van por el camino derecho». Apenas estuvo seguro de su vocación. y otras reformas similares. estaba organizada bajo una dirección capaz e inspirada y su constitución aseguraba la cohesión del movimiento. quien señaló: «Aunque el mal abunde en el mundo. También los contemporáneos.

Durante todos esos años. Jamás cedió ante una amenaza de fuerza. pronto se encontró convertido en el centro de atracción de una época que buscaba desesperadamente un liderazgo capaz y competente. al contrario. en francés). Claraval pudo fundar su primera casa hija en Trois-Fontaines. Una asamblea de clérigos y nobles franceses en Étampes encomendó la decisión de este problema crucial a san Bernardo. el Papado fue otra vez víctima de los bandos en conflicto. El abad Esteban lo reconoció como un genio enviado por Dios. mientras el rey niño de Francia. era todavía demasiado joven e inexperto para desempeñar el papel de su padre. el poderoso emperador Enrique V. y no fue obstáculo para ello que no pudieran comprender su lenguaje. se produjo un Cisma peligroso en la Iglesia. para extender territorialmente su nuevo reino. el hecho de que todo el mundo europeo obedeciera al pobre y humilde Abad de Claraval. es decir. el Santo inició la Segunda Cruzada en 1146. confundido. ni la usó. Por orden del mismo. el último miembro de la dinastía sálica. En Inglaterra. La austera preparación religiosa en la abadía no cambió con ello su carácter. que sólo trataba de sacar provecho de la ocasión. El secreto de su éxito fue su superioridad moral. dos partidos opuestos eligieron el mismo día dos papas. su generoso desinterés y el magnetismo de su personalidad. En Alemania. pero tampoco transigió. Después de la muerte de Honorio II en 1130. Inocencio II y Anacleto II. En la primavera de 1113. murió sin dejar heredero (1125). y en 1115. se produjeron disturbios similares después del reinado de Enrique I. mas la fe y la determinación de Bernardo permanecieron inalterables. él y sus compañeros pidieron ser admitidos en Cister. en Italia las ciudades poderosas y las familias más influyentes. El mundo cristiano. Por lo demás. Para alcanzar esa meta fueron necesarios ocho años de tedioso trajinar. quien se declaró partidario de Inocencio II. encuentros personales y centenares de cartas. La vida pública de san Bernardo alcanzó el pináculo. Eran mucho más difíciles de resolver las ramificaciones políticas de la doble elección. Simultáneamente. La fama de su santidad y sabiduría se divulgó con rapidez en Francia. comenzaban de nuevo sus sangrientas rivalidades. Cuando en Roma. El espíritu heroico del Abad atrajo tantos prosélitos que. entre los herejes maniqueos de Francia y Alemania. fue elegido papa como Eugenio III (1145-1153).primera ocasión en que demostró ser un líder nato. Su palabra poderosa y su irresistible personalidad hizo maravillas en otro campo de su actividad. apenas aparecieron sus primeros escritos. conferencias. en sólo tres años. antiguo monje de Claraval. el joven de veinticinco años se convierte en fundador y abad de Claraval (Clairvaux. aunque nunca actuó simplemente como diplomático. Bernardo encontró en Cister el medio ambiente más acogedor para su propio temperamento espiritual. El sur de Francia estaba al borde de una abierta rebelión . aprovechando la debilidad de sus vecinos del norte. era en aquel entonces absolutamente impotente para solucionar el problema. y el país se vio desgarrado entre los partidarios de las dos familias rivales. y a su vez demostró ser el intérprete más elocuente y efectivo para el mensaje de Cister al mundo. Le tocó actuar en una época de tumultos políticos en todo Europa central y occidental. cuando su discípulo. la tarea de convencer a los poderes en pugna para reconocer unánimemente a Inocencio y arrojar al usurpador de su baluarte romano. Su prédica movilizó a cientos de miles de personas. Las pruebas y penurias de los fundadores de Cister se revivieron durante los primeros años de Claraval. indica que todavía se trataba de una era en que prevalecían los ideales morales sobre la violencia brutal. Güelfos y Gibelinos. Luis VII. el único poder capaz de restaurar el orden en Roma habría sido Roger II de Sicilia. con una voluntad inquebrantable y un atractivo personal irresistible. aunque nunca se preocupó por alcanzar renombre. san Bernardo fue literalmente el centro de la política europea.

Aunque su misión sólo tuvo efectos temporales. que fluían constantemente. y Chiaravalle della Colomba (1136). los monjes blancos estaban listos para cruzar los límites de Francia y establecerse permanentemente en otros países de la Europa cristiana. de las cincuenta y una casas nuevas registradas. Cister fue la primera que tuvo éxito aboliendo tales barreras. Chiaravalle. estableció sesenta y cinco filiaciones en vida de Bernardo. Tiglieto se convirtió en madre de Staffarda (1135) y Casanova (1150). con su creencia firmemente arraigada «de que la fe es materia de persuasión. se habían visto limitadas en su mayoría a su región de origen. rehusó propugnar medidas violentas contra ellos. que los viajes de san Bernardo a través de la región dejaron como huella. y convirtiéndose así en la primera Orden religiosa verdaderamente internacional en la historia de la Iglesia. escritas en un latín magistral. no de coacción». en la diócesis de Turín. Una tendencia irresistible condujo a muchos monasterios ya existentes a entrar en el grupo cisterciense. En el sur de Italia y Sicilia. Se llegaron a totalizar así en Italia hasta ochenta y ocho fundaciones. por sí sola. y llegó a ser el primer papa cisterciense con el nombre de Eugenio III (1145-1153). como por su inteligencia penetrante y su profunda erudición. de Barona. Esta abadía. se convirtieron a su vez en madres de otras muchas casas cistercienses dispersas por toda la península. La Orden Cisterciense creció y se expandió juntamente con su fama y popularidad. Durante unos treinta años. La actividad pública de Bernardo no se limitó a temas de importancia política y eclesiástica. fue discípulo y amigo personal del santo. no todas eran nuevas fundaciones. Los cistercienses reformaron buen número de monasterios ya existentes. tales como el antiguo de Santos Vicente y Anastasio en Roma. San Galgano (1200) y Sagittario (1202). estaban presentes cada vez que la paz.contra la Iglesia. En 1120. Otra conquista de gran significado en el futuro fue la de Casamari. La misma La Ferté fue responsable del establecimiento de Locadio (1124). Bernardo Paganelli de Pisa. Así. ya sea porque a sus programas les faltaba atractivo universal. incluyendo Cluny. en la diócesis de Vercelli y. Sus biógrafos hacen notar que el poder de su elocuencia era tal «que las madres escondían a sus hijos y las casadas a sus esposos intentando ponerlos a salvo de los esfuerzos del santo por reclutar voluntarios. cerca de Milán (1135). Italia fue escenario de la primera escisión en la férrea organización . su triunfo más notorio fue el registrado frente a Abelardo. veintinueve habían pertenecido a la congregación reformada de Savigny. o porque eran incapaces de controlar con eficacia un gran número de casas afiliadas distantes. sus sermones y milagros dejaron honda huella. La fundación francesa de Morimundo dio vida a la italiana Morimondo Coronato (1136). la justicia o los intereses de la Iglesia reclamaban su intervención. y pronto Francia contó con unos doscientos establecimientos cistercienses. mientras algunas otras habían sido miembros de organizaciones más pequeñas. mucho más numerosas fueron las fundaciones italianas de Claraval. Por esta época. en 1147. en la diócesis de Piacenza. conocido posteriormente como Tre Fontane y ofrecido a san Bernardo por Inocencio II. por ejemplo. mucho más tarde (1210). bajo los monasterios de Obazine y Cadouin. No tanto por su elocuencia. Sin embargo. Su primer abad cisterciense (1140). Reformas monásticas anteriores. un grupo de monjes de La Ferté cruzó los Alpes y fundó Tiglieto en Liguria. siempre en aumento. Algunas otras abadías tuvieron casi el mismo éxito de Claraval. y posteriormente contra Gilberto de la Porrée. primitivamente abadía benedictina y madre de Sambucina (1160). fueron muy favorecidos por el emperador Federico II (12121250). pero las interminables revueltas que siguieron a su muerte marcaron el fin de la prosperidad y expansión. Matina (1180). en Lombardía. luchó con éxito contra aberraciones doctrinales. desbordando su amado Claraval». él y sus cartas. san Bernardo. Sin embargo. al sur de Roma (1140).

estableció en San Giovanni in Fiore una nueva comunidad entregada a la absoluta renuncia del mundo. y la nueva federación fue aprobada por Celestino III en 1196. Con el tiempo. eruditos modernos. realizó una peregrinación a Tierra Santa y. y Michälstein en la diócesis de Halberstadt (1146). al analizar los orígenes de la fundación de Fountains. únicamente eran distintos los nombres. donde llegó a ser su abad en 1177. de Baviera. Volkenrode en Turingia (1131). suspense y amenaza de violencia que precedieron a la segregación de los monjes disidentes de Molesme. mas su espiritualidad presagiaba ya a los franciscanos. En tierras germánicas se contaba pues con alrededor de un centenar de abadías. Tanto éxito tuvo esta casa. La historia de la fundación de Fountains reúne todos los elementos de tensión. De hecho. Mientras la familia de Morimundo se fortalecía en el norte y nordeste. la abadía de Las Dunas (Ter Duinen) en Flandes (1149). en el electorado de Tréveris (1134). Hardebausen en Westfalia (1140). las más grandes familias de la región rivalizaron unas con otras por el favor de tener monjes blancos en sus dominios. con la firme esperanza de un nuevo reino del Espíritu Santo. la primera fundación en Inglaterra. donde estaba muy arraigada la tradición de ascetismo y eremitismo oriental. Himmerod. poblada a expensas de Ebrach. y posteriormente Klaarkamp en Frisia (1165). Un futuro prometedor aguardaba a Heiligenkreuz (1135). hoy el más antiguo de la Orden (1130). la primera fundación fue Rein. Habían adoptado los rasgos externos de los cistercienses. El cisma se originó en Calabria. el torrente de fundaciones cubría toda la tierra alemana. La primera casa cisterciense en Suiza fue Bonmont (1131). se creó una atmósfera de tal popularidad. Cikádor en 1142. que durante los veinte años consecutivos. En Austria. la Congregación de Fiore o florense tenía cerca de cuarenta casas. Joaquín de Fiore († 1202). no tuvo consecuencias especiales. muchas abadías. aunque las más grandes del conjunto de ocho casas fueron las dos últimas: Saint Urban (1195). Luego se sucedieron Montheron (1135) y Hauterive (1137). cerca de Dorpat (1234). Hacia la mitad del siglo XIII. ambas en el Yorkshire. y Wettingen (1227). cerca de Viena. monjes de Heiligenkreuz construyeron la primera abadía húngara. Pronto brotaron otras casas. en Livonia. que gracias a su población siempre en aumento. se unió a los cistercienses de Sambucina y pasó posteriormente a Corazzo.de Cister. Waverley. en los Países Bajos y Baviera. Amelunxborn cerca de Hildesheim (1135). a la vez que las florecientes comunidades cistercienses parecían no ser capaces de satisfacer esas aspiraciones de gran austeridad. El iniciador del movimiento continúa siendo uno de los caracteres más enigmáticos y abigarrados de la historia religiosa medieval. entrevén la posibilidad de que el paralelo puede . porque los monjes blancos siguieron la expansión germana en Prusia y a lo largo de la costa báltica durante todo el siglo XIII. Dejó la Orden en 1189 y. fue iniciada en 1129 por la casa francesa de L’Aumône. La primera comunidad cisterciense de Alemania fue fundada por los monjes de Morimundo. emprendieron su camino de vuelta al rebaño de Cister. cerca de Colonia. Al establecerse Rieval (1132) (en francés Rievaulx) y Fountains (1135). Ambas casas fueron eficaces propagandistas de la Orden. fundada directamente por Morimundo. a su regreso. La abadía más lejana en el nordeste fue Falkenau. inclusive Fiore. Claraval expandía su zona de influencia a lo largo del Rhin. Su rápido crecimiento fue seguido por una disolución igualmente precipitada. quienes establecieron la de Kamp (Altenkamp). originariamente monasterio benedictino. pudo fundar en rápida sucesión Walkenried en Brunswick (1129). Monjes de Claraval establecieron así Eberbach en Nassau (1131). Hacia el final del siglo XII. si bien fue un éxito. De joven.

pronto comenzaron a construir la gran abadía de Fountains. apadrinó la fundación de Warden en Bedforshire en 1135. se convirtió en abad de Revesby. Con la ayuda de benefactores generosos. Fue maestro de novicios bajo el abad Guillermo. ha quedado como un recuerdo glorioso de la fe de sus constructores. sin las cuales ningún hombre verá a Dios. quienes. de gran piedad. El arzobispo Thurstan de York tomó partido por los reformadores. sucedió a Mauricio de Durham como tercer abad de Rieval. La fundación al margen del río Rye fue cuidadosamente preparada por el mismo san Bernardo. quien mandó de regreso a su tierra natal como pioneros. pero la primera se convirtió en un verdadero centro magnético de poder irresistible después de que se le uniera en 1134 un joven llamado Elredo. frente amplia y grandes ojos penetrantes. cabello negro. recibió su educación en la corte del rey David I de Escocia como compañero de los príncipes. pero una visita casual al recién fundado Rievaulx le hizo para siempre prisionero de los ideales cistercienses. un caballero entrado en años. puesto que ocupó hasta su muerte en 1167. Volvieron sus ojos a san Bernardo. Thurstan les dio un lugar en Ripon. después de una borrascosa discusión con la mayoría renuente. a algunos de sus discípulos ingleses más prometedores. Su voz sonaba como una trompeta. por eso. los que vagaban por el mundo sin que se les diera entrada en ninguna casa religiosa. pudo ser muy generoso con los cistercienses. llegaban a Rievaulx. Eligieron a Ricardo como abad. Atrajo innumerables vocaciones a Rievaulx por medio de sus escritos. marcados por una gran piedad y profundidad. unos 50 kilómetros al norte de York. de gran estatura. No pudo alcanzar la talla de san Bernardo como estadista y reformador. San Elredo. Los terrenos de la abadía cerca de Helmsley. en 1147. encontraban las puertas . Fountains atrajo a muchos de los clérigos más eminentes de Inglaterra. tomando por ejemplo a los cistercienses exigieron volver a una disciplina menos relajada. Como señaló su discípulo y biógrafo Walter Daniel. Así.haber sido trazado intencionadamente por el autor. larga barba. se separaron de ellos bajo la dirección de Ricardo. para encontrar allí la paz y la santidad verdadera. talento eminente y precoz erudición le abrieron las puertas de las más altas posiciones en la Iglesia y el gobierno. ciertos detalles de tensión (como en el caso de Cister) podrían ser más literarios que históricos. es uno de los caracteres más atractivos de la historia monástica. pero el cuadro de la iglesia abacial «con los monjes formando una masa compacta. que aun en ruinas. en 1143. pero el poder de atracción de esta comunidad fue eclipsado por el desarrollo asombroso de Rieval. llamado con justicia «el san Bernardo del norte». y finalmente. su atractivo juvenil. «monjes necesitados de compasión y misericordia acudían en multitud a Rievaulx desde pueblos extraños. enviándoles a uno de sus monjes más experimentados para introducirles en la observancia cisterciense. en el Lincolnshire. y aun en mayor grado por sus contactos personales. y les aceptó dentro de la familia de Claraval. a poco de fundado. fueron donados por Walter Esper. debe haber dejado un recuerdo imborrable en sus visitantes. pero eran una comunidad sin abadía y sin una afiliación definida. Junto con otros proyectos similares. estrechados unos con otros como enjambre de abejas». donde unos trece monjes fervorosos. durante el invierno de 11331134. su prior. con miembros bien proporcionados. Quedó en la memoria de los monjes de Rievaulx como un anciano de agudo ingenio. pero estuvo a su altura en cuanto a su amor compasivo y su comprensión por el hombre de cualquier tipo de vida. que había seguido su lucha con simpatía. El ejemplo de Rievaulx revolucionó a Saint Mary de York. la madre de misericordia. donde ese grupo reducido de almas heroicas acampó varios meses bajo un olmo gigantesco. Probablemente fue una exageración de su biógrafo que la abadía llegara a contar seiscientos cincuenta monjes y hermanos legos bajo su administración. esta vez la rebelión tuvo lugar en la abadía de Saint Mary de York. quien al no tener herederos. luego. Nacido en 1110 de padres ingleses. Sea como fuere. Hugo de Kirkstall. y desde los últimos confines de la tierra.

La cronología de las fundaciones cistercienses en la Península Ibérica ofrece a menudo problemas. Melrose. . En realidad. apadrinada por prominentes nobles galeses y poblada desde Claraval. De acuerdo con investigaciones modernas la primera abadía no fue Moreruela. Con la ayuda de Inglaterra. tenían fuertes lazos ingleses. aunque las ubicadas en la región limítrofe. porque eran considerados francos. se dio calurosamente la bienvenida a los cistercienses. sino Fitero. el desarrollo posterior fue tan rápido y extendido como en todas partes. y resultó inútil todo intento del Capítulo General por hallar un medio práctico de controlar las irlandesas. el abad Esteban Lexington de Salley. donde cada grupo negaba la admisión a miembros de la otra nacionalidad. En Escocia. aunque muchas de las cuales eran pequeños monasterios que con anterioridad habían sido celtas. en vísperas de su disolución. estaba un amigo de la infancia de Elredo. Fountains ocho. La penetración inglesa en la isla en 1171 añadió otro problema insoluble: el odio implacable entre dos razas. Escocia llegó a tener once abadías cistercienses al terminar el siglo XIII. No se aceptaban visitadores ingleses en las abadías irlandesas. Todas estas abadías iban a sufrir mucho durante la conquista inglesa. de Drogheda. Por otro lado. La única excepción la constituían las dos grandes abadías: Mellifont y Saint Mary en Dublín.abiertas. fue establecida en 1136 por Rielvaux y. Melrose fue una madre fecunda de cinco fundaciones. trece de las cuales habían sido originariamente miembros de la Congregación de Savigny. Aunque en Claraval prepararon cuidadosamente el primer contingente de monjes. de tal forma que en ese momento Inglaterra y Gales juntas poseían setenta y seis abadías. que se fue agravando hasta su disolución en el siglo XVI. la mayoría de las catorce casas de ese principado fueron pobladas directamente por monasterios franceses. anteriormente canónigo agustino y compañero de Elredo cuando monjes en Rievaulx. a su frente. las «Marcas». Strata Florida (1164) y Strata Marcella (1170). y pronto se convirtió en madre de otras. a unos 8 km. A pesar de este primer revés. aunque transcurrieron doce años hasta que los monjes establecieran la abadía en su definitivo emplazamiento. Cuando la muerte de Elredo. las tradiciones del monaquismo celta estaban muy arraigadas para ser reemplazadas por nuevas observancias. arzobispo de Armagh. supuestamente instalada en 1130. más que anglonormandos. como por ejemplo Tintern. y finalmente llegó a contar cuarenta y tres abadías. visitó el país con riesgo de su vida. san Waldef. El recrudecimiento de la guerra de guerrilla y el desorden general del siglo XV explican la despoblación y pobreza de la mayoría de las casas galesas. La primera abadía escocesa. fue fruto de la amistad entre san Bernardo y san Malaquías. aunque Eduardo 1 (1272-1307) fue generoso. el rey David I (1124-1153). y entraban libremente. ofreciendo ayuda para la reconstrucción. fundada en 1131 por L’Aumône. No pudo encontrar entre los irlandeses ningún vestigio de observancias cistercienses. dando gracias a su Señor». patrocinada en 1140 por el rey Alfonso VII de Castilla y poblada por la casa gascona de l’Escale-Dieu. y cada una de las mismas había hecho a su vez. ya había pasado el cenit de la expansión cisterciense en Inglaterra. En 1228. que tendía a la separación de las abadías controladas por Irlanda y las controladas por Inglaterra. La primera fundación en Irlanda. pobladas igualmente por galeses. los cistercienses fueron popularizados por el protector de san Elredo. La situación se hizo crítica al finalizar el siglo XII. Mellifont (1142). era completamente galesa. acusado de reprimir la «Conspiración de Mellifont». pero Rievaulx había hecho cinco fundaciones. Whitland (1140). La misma comunidad francesa fue responsable de otras cinco fundaciones: Monsalud (1141). hermanastro del rey David. En Gales. como Cwmhir (1143). una situación triste.

situado entre Lisboa y Coimbra. y San Isidoro en Sevilla. fue fundado en 1146 por monjes ingleses de Fountains. anteriormente benedictina. Moreruela. Soro cerca de Copenhage (1161). Esrom resultó la abadía cisterciense danesa más próspera. cerca del lago Wetter. nacida también en 1143. Lyse Kloster. en una pequeña isla de la bahía de Oslo. seis de las cuales fueron originariamente comunidades benedictinas. Goldenkron (1263) y Königsaal (1292) . o estaba bajo el control de los musulmanes o se consideraba. ambas muy activas en propagar la Orden en Cataluña. estaban ubicadas en la diócesis de Praga. el primer establecimiento cisterciense en Portugal. La Noruega medieval. en la isla de Gotland. cerca de Palma de Mallorca (1236). El primero. Esrom. fue edificada el mismo año también por monjes ingleses. Cuatro fundaciones posteriores. En 1150 Grandselve funda la ilustre Santes Creus. los primeros establecimientos cistercienses en Suecia y Dinamarca fueron resultado del esfuerzo del arzobispo Eskil de Lund. la marea de fundaciones cistercienses en España. se incorporó a la familia de Claraval en 1153. Claraval ejerció su influencia principalmente por intermedio de Grandselve y Fontfroide. todas de la familia de Morimundo. Ossegg (1192). por entonces recién conquistada a los musulmanes. que terminó sus días en Claraval (1181). Bohemia formaba parte del Imperio Germánico. Suecia poseía en conjunto ocho casas cistercienses. casi todas las casas cistercienses se ubicaron en la zona norte del país. que a su vez se convirtió en madre de tres monasterios más. fue establecida en 1143 directamente por Claraval y llegó a convertirse en el santuario monástico más renombrado de la región. Creció convirtiéndose en uno de los establecimientos monásticos más grandes de Europa y fue madre de todas las otras doce casas situadas en Portugal. Hohenfurt (1259). y pertenecía a la familia de Morimundo. un amigo de san Bernardo.Sacramenia (1142). Sedletz (1143). La poblaron en 1144 monjes de Cister. con la bendición del mismo Eskil. fue poblado directamente por Claraval. fue responsable de la incorporación de otro monasterio benedictino. pero que por entonces pertenecía a Dinamarca. en Suecia. lo que incluía algunos monasterios benedictinos. Veruela (1146). todas fundaciones tardías. por ser panteón de la familia real de Sverker. con su escasa población. otra hija de Claraval. Plass (1145) y Nepomuk (1145) fueron obra de monjes alemanes. Al concluir el siglo XIII. escenario de las visiones de santa Brígida. El número total de casas cistercienses españolas fue de cincuenta y ocho. pero fue fundada alrededor de 1158. que esta vez arribaron de Kirkstead. fue otro fruto de la admiración que el arzobispo Eskil sentía por la nueva Orden. vio la luz en 1207. Dentro de los límites políticos actuales. situada en el sur de Suecia. La Oliva (1150) y Bugedo (1172). uno de ellos La Real. y de Absalón su sucesor en Lund. Constituían excepciones San Bernardo y Valldigna. Dinamarca once. ambas cerca de Valencia. ya estaba en baja. sustentó únicamente tres monasterios de la Orden. La abadía cisterciense ubicada más al norte de Europa. Fontfroide estableció el gran Poblet (1150). sobre una isla en el fiordo de Trondheim. como hija de Lyse. Dado que por aquel entonces la parte sur de la Península. En su mayoría. y sus tres primeras fundaciones cistercienses. Alcobaça (1153). Tuttero (Tautra). mencionada anteriormente perteneció a la misma filiación. cerca de Bergen. pero patrocinada por el obispo Gislon de Linköping. La otra gran abadía sueca fue Nydala. La única hija de Nydala fue Gudvala (Roma) (1164). como en otras partes. y madre de otras tres casas en el mismo país. insegura. a su vez. Herisvad (Herrevad). Alvastra. Hovedo.

Lekno y Obra todas hijas de la abadía alemana de Altenberg. identificaba 742 monasterios. Según todo parece indicar. Margarita. sin paralelo en Occidente. cuya segunda esposa. Ciertas fundaciones. la invasión tártara (1241-42) hizo estragos en las instituciones jóvenes. el resto lo hicieron en un momento en que el crecimiento de la Orden en Europa occidental estaba bastante disminuido. no tuvo mayores consecuencias. y normalmente no podían ser hermanos. por ejemplo. mientras que los labriegos de la Europa oriental no eran libres. era hermana del rey Felipe Augusto II de Francia. de Pilis y Kerc (1202). por ejemplo aquellas situadas en los . Sulejow. El número total de casas cistercienses se acercaba a las 20. El total de casas en el reino era de trece. cerca de Colonia. Por lo tanto. bajo la paternidad de Pontigny. no había ningún plan político nacionalista germánico de colonización detrás de tan extraño fenómeno. De acuerdo con las leyes polacas de herencia. en la lejana Transilvania. poblado en 1179 directamente desde Morimundo. Debido a tales conexiones. la escasez de hermanos legos obligó a los establecimientos cistercienses de Europa oriental a abandonar la idea de cultivar directamente la tierra. San Gotardo (1184). Por desgracia. que abrieron el camino hacia una expansión ilimitada de propiedades. en algún momento dado. cuya abadía más notable fue Welehran (1205) en la diócesis de Olomuc. se mantuvo. incluyendo tres monasterios anteriormente benedictinos. Por otro lado. sino siervos sujetos a la tierra. el total de las abadías que coexistía era considerablemente menor que ese. la mayoría de las vocaciones provenían de la burguesía y otras clases profesionales que no existían prácticamente en las tierras eslavas. Las abadías polacas de este último grupo alcanzaron su máxima expansión únicamente en el siglo XIV. Pásztó (1190). y en particular el de los hermanos legos. fueron habitadas durante centurias por piadosos ciudadanos oriundos de esa ciudad alemana. Pero el número de monjes en Polonia.gozaron con el tiempo de mayor fama y prosperidad que las anteriores. sólo nueve de ellas se establecieron en el siglo XII. En Occidente. todos los hijos de una familia noble tenían su parte en los bienes familiares. de Acey. y debido a la falta de suficientes vocaciones locales. retuvo su carácter francés durante todo el medioevo. siempre relativamente bajo. Debe señalarse. Los hermanos conversos occidentales eran frecuentemente arrendatarios libres de granjas. Leopoldo Janauschek. de Claraval. de Trois-Fontaines. Dentro de las fronteras históricas de Polonia. Cikádor en 1142. una época en la cual Occidente experimentaba el fenómeno contrario. Sin embargo. Esta última. Más prometedora fue la iniciativa del rey Béla III (1176-1196). veinte de las cuales eran filiaciones directas o indirectas de Morimundo. Zirc (1132). la Orden continuó languideciendo en Hungría por todo el resto del medioevo. de Egres. que. llegaron al país monjes franceses que fundaron Egres (1179). Una situación semejante podría ser la causa principal del modesto éxito obtenido en Hungría. los jóvenes no tenían ningún incentivo especial para unirse a las Ordenes monásticas. señala la mayor distancia alcanzada por la Orden en la Europa oriental. en su hasta ahora indispensable lista cronológica de todas las fundaciones cistercienses para hombres hasta 1675. incluyendo Moravia. y en muchos casos abadías fundadas directamente por Francia o Alemania continuaban reclutando sus miembros en el extranjero. la estructura de la misma sociedad polaca nos da la explicación. de igual forma Lad. sin embargo. y a aceptar siervos y aldeas campesinas. pero en Europa oriental el aflujo de vocaciones era problemático. El primer intento de Heiligenkreuz de introducir la Orden en ese país. Pilis (1184). El P. Los príncipes y obispos fueron tan generosos hacia los cistercienses como los benefactores de Occidente. existieron veinticinco abadías.

En 1190 el Capítulo ordenó al abad de Jouy visitar Bonlieu en la diócesis de Burdeos. se puede llegar a una aproximación de la población cisterciense total. La razón por la cual la generación de jóvenes estudiosos prefirieron a los cistercienses. y aun a Bellevaux. pueden haber tenido durante el siglo XII quince monjes y veinte conversos. Un siglo después.estados que tomaron parte en las Cruzadas y en el Imperio Latino. conjuntamente con sus profesores. en Sicilia. debido al constante descenso de vocaciones para conversos.600 hombres. En verdad. debemos interpretar estas cifras en el contexto de los valores de población de los siglos XII y XIII. pero todavía de más de un centenar. no puede atribuirse exclusivamente a la honda impresión causada por la . San Giusto. incluyendo a los hermanos legos. y el Capítulo General de 1189 se vio obligado a recalcar nuevamente que cada casa debía tener por lo menos doce monjes bajo el abad. Solía asignar a Claraval bajo san Bernardo. De acuerdo con toda la información disponible. una casa. Es muy raro encontrar información que merezca confianza sobre el número real de monjes en un monasterio concreto en el siglo XII. los hermanos legos sobrepasaban numéricamente a los monjes. había muchos establecimientos marginales. Un poco más tarde (1232). a una granja. debido a la deficiencia y escaso número de personal. provocaban ciertos escándalos entre los fieles». las 647 abadías de la Orden albergaban a más de 20. Siguiendo a Arnaldo. Las Dunas. la población de la Orden debe haber superado los 11. es totalmente equivocada la idea de que todas las abadías de la Orden tuvieran una población desbordante en el siglo XII. Sin embargo. A despecho de las medidas apropiadas. Claraval fue al monasterio donde «hombres de cultura. Rievaulx bajo san Elredo unos seiscientos o más. Si esta suposición fuera correcta. Aunque siga siendo valedero que una sucesión tan rápida de fundaciones no puede explicarse sin una población sobreabundante en muchas casas de la Orden. Lieja y París. resultaron efímeras. se unió a la lista Roccamadore. por término medio. algunas cifras tradicionalmente aceptadas parecen haber sido muy abultadas. En consecuencia. a Grandselve unos ochocientos. fueron citadas con frecuencia sin documentación suficiente. A fin de obtener una apreciación total de tales estadísticas. se decidió lo mismo con relación a San Sebastiano en Roma y a Lad en Polonia. cuando el Capítulo decidió reducir San Vicente. respondieron a la llamada del joven Bernardo. unos quinientos monjes.000. Esta cifra comenzó a disminuir poco después. Durante los primeros años de Claraval. En 1199. se informó al Capítulo General de que a San Sebastiano se sumaban otras cuatro casas italianas subpobladas (Falera. que afectaban a toda la sociedad contemporánea. que probablemente eran menos del 10 % del nivel actual. en 1191 cuando el número de fundaciones cistercienses llegó a 333. especialmente en Reims. por consiguiente. Fountains o Rievaulx. la famosa escuela de Châlons quedó casi vacía. porque «la casa es tan pobre que difícilmente podía proveer a más de dos monjes». A la sombra de gigantes como Claraval. En 1191. un número asombrosamente alto de vocaciones provenía de la élite intelectual. El gran número de fundaciones que se desarrollaron rápidamente en todo el continente europeo atestiguan la atracción universal experimentada hacia los ideales cistercienses. en Asturias. Es igualmente difícil establecer la relación proporcional entre monjes de coro y hermanos conversos. el Capítulo General de 1204 todavía se quejaba «de que hubiera abadías en la Orden que. San Martino del Monte. «o de lo contrario debía reducirse a una granja o disolverse». y lo autorizó a cerrar la casa si no podía asegurar la presencia de por lo menos doce monjes que vivieran regularmente allí. La amenaza de supresión se llevó a cabo inclusive en 1216. maestros de retórica y filosofía en escuelas de este mundo estudiaban la teoría de las virtudes divinas». uno de los primeros biógrafos del santo. algunas fueron suprimidas o se unieron a otras comunidades. porque los estudiantes. Cifras algo menores. y Sala). Casos similares se repitieron por doquier a que el Abad predicara.

pero aun durante los años de su actividad febril siguió siendo. es asombroso lo conscientes que eran los Padres Capitulares de los peligros ocultos tras la espectacular expansión. Es ocioso preguntarse cual hubiera sido el destino de Cister sin Bernardo. previamente abad en Trois-Fontaines. el programa de los Padres Fundadores de Cister fue puramente contemplativo. es muy poco probable que esos cientos de nuevas fundaciones dieran refugio únicamente a auténticas almas contemplativas. Inclusive es muy difícil de aceptar que la única razón de la dimisión de Esteban Harding en 1133. pero se les unieron muchos hipócritas y posibles embusteros como la cizaña al trigo». y los transgresores recibían siempre severos castigos. Los visitadores denunciaban año tras año las más pequeñas desviaciones a la disciplina común. en materia de fundaciones demasiado apresuradas. Guido. monje de Claraval e íntimo amigo de san Bernardo. El desarrollo prodigioso de la Orden durante la primera mitad del siglo XII habría sido imposible sin él. las opiniones distaba mucho de ser unánimes. Pero la lucha desesperada del Capítulo estaba dirigida únicamente hacia los síntomas. se escondían en el trasfondo otras razones. sin especificar la razón. procedieron con cautela creciente en materia de nuevas fundaciones. sin embargo un genio único y universal. debido a la proximidad del espíritu secularista del Renacimiento. Por lo demás. de acuerdo con su naturaleza. se fueron reduciendo el número de vocaciones monásticas. «muchas de ellas están inspiradas por la pobreza voluntaria. El factor decisivo para la elección de estos intelectuales debe haber sido la atracción ejercida por la vocación cisterciense. el mismo asceta y contemplativo cisterciense. Su sucesor inmediato como abad de Cister. Debe observarse en este crecimiento el inevitable antagonismo entre cantidad y calidad. sino en otros monasterios. La Orden era un cuerpo demasiado grande para resistir victoriosamente los vientos de una tormenta que amenazaba estallar en cualquier momento. y nunca dudó en aceptar a nadie en Claraval. el principal responsable de las consecuencias de esto. Al mismo tiempo. y por supuesto era incapaz de controlar la causa real: el cambio en la mentalidad europea. Fue. y bajo la dirección del abad Esteban se convirtió en uno de los más grandes contemplativos de todos los tiempos. hay algunos indicios de que. Le resultó imposible esconderse por mucho tiempo entre los muros de Claraval. Sin embargo. queda en pie el hecho de que la contemplación. o para incorporar a la Orden monasterios ya existentes. pero poco después. Citando nuevamente a Orderico Vital. Mientras que el siglo XII fue una época excepcionalmente apropiada para engendrar y nutrir vocaciones contemplativas. El joven abrazó de todo corazón y sinceramente la vida de Cister como era. desde criminales públicos hasta príncipes. El problema se hizo aún más agudo cuando la Orden alcanzó el máximo de expansión. trabajaba más arduamente para propagarlos. con una misión providencial de liderazgo. y hasta borrado su nombre de la lista de abades. ocupó la posición central de la . la verdadera religiosidad. desde monjes fugitivos hasta obispos. Sin duda alguna. Por consiguiente. Lejos de quedar satisfechos de su propio éxito. Luego Reinaldo. aunque en forma inconsciente. la maquinaria del Capítulo General funcionaba con seriedad. animados como estaban por un celo admirable de heroico ascetismo. fuera su edad avanzada. nunca pudo llegar a las masas. ya que muchos de ellos no vivirían en Claraval. Su influencia personal en la evolución de la Orden ha sido seguramente un factor de importancia capital. y por lo tanto fue.personalidad de san Bernardo. A medida que crecía su fe en los ideales cistercienses. Seguramente. ya que su retiro causó una seria crisis. Una posteridad demasiado reverente borró toda traza de disensión entre los miembros del Capítulo General de esa época gloriosa. Nunca ocultó su firme convicción de que la regla cisterciense era el camino más seguro para la salvación. fue depuesto poco después de su elección. en lo profundo de su ser.

desempeñó un papel sin igual en la conducción de la política europea durante treinta años. No obstante. ignorara la discrepancia existente entre las bases económicas de la abadía recién admitida. Gosurino. Pero sería injusto culpar únicamente al Santo por lo que aconteció más tarde. continuara prestándoles servicio como campeones de la paz. La decisión del Capítulo contrariaba las ambiciones cuidadosamente fomentadas por san Bernardo. Estas concesiones estimularon a otras comunidades para alcanzar posesiones hasta ese momento prohibidas. rechazar el desafío y retirarse de nuevo a la soledad era tan imposible como reducir el número de abadías a la proporción de las vocaciones. En la cima de su popularidad. Una consecuencia natural e inevitable de la expansión en gran escala fue el aumento del prestigio. Este papel de desfacedores de entuertos en la Iglesia estaba lejos sin duda de los ideales de los Padres Fundadores de Cister. Se suponía que el Capítulo anual debía reunir a todos los abades. que la prohibición de nuevas fundaciones fue desobedecida. Pero todas las abadías controladas previamente por Savigny fueron admitidas sin la obligación de deshacerse de sus iglesias. Bernardo fue el primero en responder a la llamada de la Iglesia angustiada y él. tanto más cuando las más altas jerarquías eclesiásticas y seculares confiaban esperanzadas en que la Orden. Es necesario decir. tampoco pudo haberse equivocado al valorar el efecto potencial que concesiones semejantes al por mayor podrían tener sobre el resto de la Orden. quienes habían buscado una vida de perfecto silencio alejada por completo de los negocios mundanos. siervos y otras fuentes similares de ingresos. prohibió categóricamente la fundación o incorporación de otras casas en el futuro. llamando la atención sobre las alarmantes desviaciones a las «santas instituciones» de los Padres Fundadores. los beneficios espirituales del arreglo sobrepasaban los inconvenientes del compromiso. La incorporación de monasterios ya existentes. El Capítulo General se volvió inmediatamente contra la política anterior y. el gran contemplativo. Es muy difícil suponer que san Bernardo. que el papa Alejandro III dirigió una severa bula a la Orden. Las primeras reglamentaciones aceptaban una única excusa para la ausencia: la . abad de Bonnevaux (una hija de Cister) le sucedió en el alto cargo. que ya habían comenzado a disminuir. Su abadiato fue una época de poderosísima expansión. Estaba muy lejos de la mentalidad cisterciense de la primera época. Cuando murió en 1150. que no admitiera excepciones. con el poder de su inmensa fuerza moral. que por entonces yacía mortalmente enfermo en Claraval. Su ejemplo fue un desafío irresistible para la posteridad cisterciense. falleciendo al año siguiente. la eficiencia del Capítulo General quedó muy debilitada por la enorme expansión territorial de la Orden. ¿Por qué. A decir verdad. particularmente toda la Congregación de Savigny. a su juicio. el crecimiento de la Orden no podía ser frenado. entonces. El rechazo de las rentas feudales era concretamente una de las características básicas de la vida cisterciense. principios preconcebidos y una adhesión rígida a posiciones dogmáticas. y las de las fundaciones cistercienses originales. poder y actividad de la Orden en la vida pública de la Iglesia. planteó serios problemas de naturaleza económica y disciplinaria. En 1169. El Capítulo General adoptó la misma actitud indulgente aún después de su muerte: la consideración de las necesidades locales acaparó el interés de los Padres Capitulares. en 1152. el abuso estaba tan difundido. el mayor responsable de la fusión de Savigny. aunque el ritmo de su expansión disminuyó considerablemente. Aunque no podamos llegar muy lejos con tales hechos. diezmos. fue el promotor de la unión? La única respuesta lógica es que.Orden. justicia y orden entre las naciones cristianas. los mismos prueban terminantemente que era muy claro el problema causado por el rápido crecimiento.

se transmitían oralmente. de año en año. ¿Cómo se notificaban a los abades ausentes las resoluciones del Capítulo? Los documentos del siglo XII guardan silencio sobre el registro. la sala capitular. a los abades de las casas en Siria se le exigía concurrir al Capítulo cada siete años. Pontigny 16. La historia futura de la Orden es prueba convincente de que se hicieron serios esfuerzos para asegurar el alto nivel . sino un medio para conseguir que. Mas la tarea de conservar el precioso legado de Cister demostró ser una carga abrumadora. si no imposible. la asistencia regular de aquellas casas situadas en tierras lejanas. sabios e ignorantes por igual. El resultado fue. así como el excesivo número de visitas que estaban obligados a realizar algunos abades con numerosas hijas. Probablemente. gracias a la vida austera y contemplativa de los Monjes Blancos. con frecuencia. Aun después de estar completamente terminado el claustro gótico en 1193 (Cister III).enfermedad. Cister tenía 24 casas afiliadas directamente. mediante tales repeticiones. si había alguna. y otros recibían concesiones similares. por las penurias del viaje. o la visita se demoraba. El problema se agudizó porque los concurrentes a la asamblea cambiaban constantemente. La razón de la repetición de decisiones importantes año tras año. proporcionales a su distancia de Cister. el lugar regular de las reuniones. o bien delegaban sus poderes. No nos han llegado cifras del número de abades participantes en las deliberaciones del Capítulo durante los siglos XII y XIII. y Claraval más de 80. en ambos casos. pero es muy dudoso que la sala estuviera alguna vez repleta. lo más realista sería suponer una sesión con la asistencia de alrededor de un tercio de los abades (250). En todo caso. El hecho de que los manuscritos existentes no den información del desarrollo de cada una de las sesiones hasta cerca de 1180. se resentía la supervisión efectiva de la comunidad subordinada. era imposible que estos abades u otros en posición similar visitaran tal multitud de establecimientos dependientes. el cambio constante del ámbito religioso y social planteó nuevos problemas y exigió nuevas soluciones. Ni siquiera el genio del Abad de Claraval puede dar cuenta adecuada de este fenómeno único y específicamente religioso. era una habitación de 17 m X 18 m. una parte considerable de los abades de una reunión dada ignoraba las discusiones llevadas a cabo en años anteriores. por las quejas constantes motivadas por ausencias sin autorización. Pronto se otorgaron excepciones por razones de gran distancia. no fue por consiguiente un incumplimiento deliberado. Se estimaba que podía albergar a trescientas personas. en la práctica. que conducían a la confusión y a una actitud escéptica con respecto a la validez de estatutos individuales. pero. Mientras tanto. la aprobación de reglamentaciones incongruentes y contradictorias. ejemplo de espiritualidad para ricos y pobres. El secreto debe radicar en el eco resonante y espontáneo que la espiritualidad de Cister despertó en tantos miembros afines a esa devota generación. La rapidez de la expansión geográfica hizo sin embargo difícil. parece indicar que las discusiones quedaron sin recopilar y las resoluciones del Capítulo. Dado que. La visita anual a cada monasterio por el padre inmediato se deterioró en igual forma. gastos y peligros del viaje. A pesar de esto. se puede deducir que los problemas del viaje eran impedimentos poderosos. todos los abades pudieran estar correctamente notificados. De esta manera. Así. conservación y promulgación de estatutos. La ola de crecimiento estaba obligada a bajar. Morimundo 27. las condiciones de espacio de Cister para su alojamiento eran muy reducidas. La asombrosa ascensión de la Orden cisterciense a partir de una pequeña comunidad de humildes monjes – ermitaños hasta una red internacional de cientos de abadías durante la vida de Bernardo. con una doble o quizás triple hilera de bancos en torno a las paredes. ni Bernardo ni sus heroicos compañeros pudieron ser reemplazados por gente de su talla. difícilmente puede ser explicado considerando solamente factores naturales e históricos.

de disciplina monástica y para asumir nuevas y desafiantes responsabilidades. exigieron que se comprometieran genuinas tradiciones cistercienses. A pesar de los continuos esfuerzos por mantener a la Orden actualizada frente a un mundo que cambiaba con rapidez. .

enfermaron y murieron. Aunque el Capítulo General prohibió repetidas veces a los miembros de la Orden la peregrinación a los Santos Lugares. y Garnier. cardenal obispo de Albano. La iniciación de la Segunda Cruzada fue su aportación personal a la causa. entre los cuales se encontraban algunas de las personalidades más activas y mejor dotadas de la centuria. Aunque san Bernardo se opuso terminantemente a este arriesgado plan. sólo su muerte prematura evitó que llevara a cabo sus planes. Apoyó con entusiasmo a los Caballeros del Temple y les dedicó su famoso tratado titulado: Alabanza de la nueva milicia (De laude novae militiae). activo propagandista en Regensburg. En Italia. obispo de Basilea. animó a los premostratenses a un esfuerzo similar. Godofredo de Langres y el famoso historiador Otto de Freising se ofrecieron como voluntarios. Enrique de Marcy. El arzobispo Gerardo cayó en la batalla frente a los muros de San Juan de Acre. que comenzó a predicar sin autorización y levantó a la plebe contra los judíos en Renania fue silenciado por la enérgica intervención de san Bernardo. El rescate de Ricardo Corazón de León cautivo en Alemania. El papel desempeñado por los cistercienses en la organización y dirección de las cruzadas constituyó la primera y más espectacular de dichas actividades. Por esta razón. abad de Rein. el ejemplo de san Bernardo permaneció vivo y animó a otros cistercienses a alistarse en las cruzadas siguientes. Cierto monje francés llamado Rodolfo. hacía lo mismo en Inglaterra. Gerardo. en primer término. Cierto número de abades y monjes siguieron a las fuerzas hacia el este. las autoridades eclesiásticas recibieron con beneplácito la asistencia de san Bernardo y sus monjes y continuaron llamando en su auxilio a los cistercienses. A pesar del fracaso final de la campaña. asumían idénticas funciones en Francia y Alemania. anteriormente abad de Ford. por entonces abad de dicho monasterio. que previamente había actuado como abad de Claraval. y Gerlach. No obstante los cistercienses no acompañaron a las tropas cruzadas. sin embargo. los prelados cistercienses tomaron a su cargo la organización de la Tercera Cruzada (1184-1192). y el arzobispo Balduino y Enrique. aunque dos obispos de esta Orden. Entre ellos se cuentan el Abad Adam de Ebrach. Arnoldo. fue nombrado legado papal con el encargo de la predicación y el reclutamiento. la trabazón institucional. y llevando consigo a lo más granado de sus monjes estuvo firmemente resuelto a fundar un monasterio en Palestina. el Papado.Cruzadas y misiones A todo lo largo del siglo XII. El destino de Tierra Santa y los acontecimientos de la Tercera y Cuarta Cruzadas tuvieron un eco significativo dentro de la Orden. hubo un intento serio por extender el radio de acción de la Orden en Tierra Santa. al mismo tiempo que Balduino. contando con el respaldo de todos sus hermanos de religión. por lo menos hasta la aparición de los mendicantes al comienzo del siglo XIII. y se conocen muy pocos cistercienses que lo hayan secundado en Alemania. el Arzobispo de Ravena. Es muy evidente. por otro lado. el primer abad de Morimundo desertó de su puesto sin la autorización del Capítulo General. Ya en 1124. predestinaba a los cistercienses a dar un paso para llenar ese vacío y asumir variadas obligaciones externas. no contaba en ella con un grupo suficientemente calificado que le sirviera de apoyo cuando surgían nuevas necesidades o emergencias. un cisterciense. que desempeñó un papel similar en Austria. siguió aumentando la actividad de la Curia Romana en los múltiples asuntos religiosos y políticos. que este papel no era fácilmente compatible con los ideales del Cister primitivo. fue negociado por dos abades . la presencia ubicua y el número desbordante de miembros. arzobispo de Canterbury.

aunque rechazó compartir el botín general. y para su pago. Previniendo lo inevitable. pero son inciertos los detalles de su historia. El abad Martín. abad de Vaux-de-Cernay la leyó ante la asamblea de caballeros la víspera del ataque contra la ciudad. La intervención de la Orden en la Cuarta Cruzada fue aún más intensa. otros seis abades emprendieron tareas similares obedeciendo la orden de Inocencio. aunque los monjes ortodoxos reconquistaron su antigua propiedad. Pocas de esas fundaciones sobrevivieron al colapso del poder latino. Una de ellas fue Daphni. los padres capitulares lo eximieron de concurrir al Capítulo General los próximos siete años. incluyendo dos conventos para monjas. las monjas cistercienses poblaban dos conventos.cistercienses. que fue considerado como hija de La Ferté. La toma de Constantinopla por los turcos selló el destino de la comunidad cisterciense de Daphni (1458). Como fruto visible de la conquista. Sin embargo. el Capítulo General relevó a cierto número de abades y monjes para que sirvieran a tal fin y contribuyó con sumas considerables destinadas al sostén de las tropas. El abad Pedro de Locedio fue el portador de la protesta papal al ejército reunido en Zara. pero es dudosa su ubicación exacta y sus datos históricos. la mayoría de los cistercienses se hicieron eco de las advertencias del Papa. tomó parte activamente en la pacificación de la Grecia conquistada. el agente papal que obtuvo mayor éxito fue el abad Lucas de Sambucina. que anteriormente había sido un monasterio griego entre Atenas y Eleusis. y otro en Trípoli. uno en Acre. Belmont fue responsable de dos casas más. las casas inglesas situadas en la zona lanera contribuyeron con la esquila de un año. durante algunos años. Cuando su abad llegó a Cister para el Capítulo General de 1263 causó gran revuelo entre los padres: traía un brazo de San Juan Bautista. En 1200. y otra bajo la Santísima Trinidad. de Pairis (Alsacia). poblada en 1157 por monjes de Morimundo. En agradecimiento. quien recibió la orden de predicar las cruzadas en 1198. algunos abades permanecieron con los cruzados y los acompañaron en la toma de Constantinopla. llamada Salvatio. Belmont fundó Beaulieu como un refugio en Chipre. El destino de todas estas fundaciones no podía diferir de los estados regidos por los cruzados. Cuando los cruzados se desviaron a Zara y luego a Constantinopla. En la actualidad. la Orden adquirió o estableció entre 1204 y 1276 doce casas dentro de los límites del Imperio. y al año siguiente algunos más fueron autorizados a hacer lo mismo. y Guido. Daphni estaba afiliada a la abadía francesa de Bellevaux. Como una estela de las cruzadas se establecieron varias casas cistercienses en Siria. En 1217. En 1214. el Capítulo General incorporó un monasterio que previamente había sido benedictino. La mejor conocida y que logró más éxito fue Belmont. las dos situadas probablemente dentro del distrito de Trípoli. en la Montaña Negra. una puesta bajo la advocación de san Juan (1169). Presionado por Inocencio III (1198-1216). fueron evacuadas y abandonadas. Mientras tanto. participando en la elección de Balduino de Flandes como primer emperador latino y. se enriqueció con las reliquias encontradas en la iglesia del Pantocrator y llevó triunfalmente esos tesoros a su abadía en 1205. En Italia. Poco después. Morimundo fundó otra casa. y la retuvieron hasta el siglo XVII. San Jorge de Jubino. queda únicamente el antiguo claustro de Belmont (Dayr Balamand) alojando a monjes ortodoxos orientales. Roberto de Boxley y Guillermo de Robertsbridge. fuera de los muros de . ambos con el mismo nombre de Santa María Magdalena. que ofreció como regalo a la casa madre de la Orden. en la misma zona. al sudeste de Trípoli en las montañas del Líbano. y probablemente otras dos casas más en Creta. Pedro de Locedio permaneció en la ciudad conquistada. cuando se acercaron los musulmanes. Muchos de esos monasterios habían sido habitados anteriormente por comunidades de rito oriental.

Pedro fue nombrado legado de la Santa Sede con la asistencia de otro monje de Fontfroide. y en 1177. quien se convirtió de este modo en líder espiritual de la próxima cruzada de Simón de Montfort. abad de Cister. Este último. donde sobrevivió hasta finales del siglo XV. para recalcar que la empresa estaba confiada a toda la Orden. El 14 de enero de 1208. primitivamente abad de Pontigny. ciudad dominada por los herejes. No podemos detallar aquí la larga y sangrienta guerra (1209-1219) que prosiguió bajo Simón de Montfort. Por el año 1207. comprendiendo que necesitaba colaboración. y Guido. sostuvo un debate con los herejes en 1207. tío de Pedro. Mientras que únicamente los abades y prelados más eminentes de la Orden estaban ocupados. cardenal obispo de Ostia. pero merece destacarse que la mayoría de las sedes episcopales del sur conquistado fueron ocupadas por cistercienses. La gira resultó más espectacular que fructífera. principal promotor de la causa albigense. los venecianos demolieron los restos de Beaulieu. cerca de Narbona. arzobispo de Bourges. Las enormes dificultades con que tropezó la empresa entre la plebe rebelada. Inocencio le escribió: «permanece donde estás. quien casi inmediatamente hizo su profesión en el monasterio cisterciense de Fontfroide. Después de algún tiempo cambiaron de idea. Amaury. Raúl. aunque sólo simbólicamente. crea Inocencio III otra comisión cisterciense encabezada por dos monjes de Cister: Rainiero de Ponza. organizó una cruzada. La petición fue denegada. sin resultados. Domingo de Guzmán. 1179. conjuntamente con dos cistercienses. no entraron en acción hasta que Alejandro III confió una misión con tal fin a Pedro. de vez en cuando. y a su joven canónigo. que duró quince días. el conde Raimundo V de Tolosa se dirigió nuevamente al Capítulo General cisterciense pidiendo ayuda. en Montreal y luego en Pamiers. el número de cistercienses «que predicaba a Jesucristo» había alcanzado a cuarenta. y usaron sus piedras para construir las fortificaciones de Nicosia. que por ese entonces. fue asesinado Pedro de Castelnau. Garín. Arnaldo Amaury ocupó ese puesto en la . en la actividad política y el apoyo a las cruzadas. el Pontífice instruyó a Diego. en este momento. y en 1181 ocupó Lavaur. En 1567. pero al comienzo del año siguiente un desdichado incidente convirtió la pacífica misión en una cruzada armada. Sin embargo. Rápidamente. Debido a la enfermedad de Rainiero. quien pidió al papa le permitiera retirarse a la soledad de Fontfroide. abad de Claraval. monje de la misma abadía y famoso cronista de la cruzada contra los albigenses. obispo de Osma. y vistieron el hábito. pero mientras estuvo en compañía de los tenaces cistercienses. En 1203. con doce abades cistercienses de su séquito. y Enrique. en 1198. Después de la caída de Trípoli en 1289. que anteriormente había sido monje de Cluny. Después de su muerte. su propio confesor. y la opinión pública atribuyó la responsabilidad del crimen al conde Raimundo VI de Tolosa. Sin embargo. la nobleza recelosa y los tibios prelados parece que agotaron las energías de Pedro. el papa confirió la dirección suprema de la misión contra los albigenses a Arnaldo Amaury. toda la comunidad de Belmont huyó a Chipre. cardenal de San Crisógono. militar y apostólica a la vez. Después de realizar esfuerzos parecidos en distintos lugares. estudiaron la posibilidad de entrar en la Orden. el papa lo reemplazó por el maestro Pedro de Castelnau. la herencia de las misiones emprendidas por san Bernardo entre los herejes del sur de Francia. Por último. Uno de los participantes más activos fue el ya mencionado abad Guido de Vauxde-Cernay. era nombrado cardenal obispo de Albano. arcediano de Maguellone.Nicosia. para que ayudaran a los cistercienses. Domingo concibió el plan de formar una organización específicamente destinada a este propósito: la Orden de los Predicadores. El gran Abad de Claraval emprendió el viaje al sur en 1145 respondiendo a una petición del legado papal Alberico. Antes de unirse a ellos. tomó la dirección de toda la misión. los dos españoles visitaron Cister. la acción es mejor que la contemplación». en 1224. se convertía en un elemento integrante de la vocación cisterciense.

La naturaleza del Diálogo debería ser para el lector crédulo advertencia suficiente.ciudad clave de Narbona desde 1212 hasta su muerte en 1225. y era responsable de los sacerdotes y hermanos que cuidaban de las necesidades materiales y espirituales de los caballeros. Los Caballeros del Temple a cargo de la primera ciudad. que pronto se transformó en «gran prior» mitrado. se manifestó favorablemente. quien se dirigió al Capítulo General cisterciense. pero un gran número de defensores voluntarios vistieron el hábito cisterciense y se sometieron a Raimundo. «el Señor conoce a los suyos». En la Península Ibérica. fue siempre un monje francés de la filiación de Morimundo. los cruzados vencedores dudaban cómo castigar justicieramente a los habitantes. con unas 200. pero la incorporación formal no tuvo lugar hasta 1187. ¿Fue un intrépido campeón de la fe. después de lo cual. Se supone. ofrecieron el recién reconquistado obispado de Carcasona a otro cisterciense: Guido. un monje de Grandselve. Arnaldo Amaury fue el más sobresaliente e. los caballeros eligieron a su primer maestre Don García. pero fue recuperada en 1212 y. ambicioso. Dada su riqueza. se temía que los moros atacaran Calatrava. los caballeros influyeron en la reconquista de Andalucía. ex-caballero. abad de Vaux-de-Cernay. pidieron ayuda al rey Sancho III de Castilla. para que les diera una regla de vida y se les reconociera como rama de la Orden. decidió Amaury. cuando la nueva Orden de Caballeros fue puesta bajo la autoridad del abad de Morimundo. El ataque moro no llegó a materializarse. fortaleza clave para la defensa de Toledo. el abad Raimundo ofreció su ayuda para organizar la fuerza defensiva de Calatrava. el más controvertido de todos los pintorescos personajes cistercienses que intervinieron en la cruzada. o un típico sureño. Después de su muerte. Estas palabras son un eco de la 2ª Epístola a Timoteo (II. y continuó siendo el resto de su vida promotor de la nueva Orden. violento. el espíritu cruzado de los cistercienses se manifestó organizando e inspirando un cierto número de órdenes de caballeros. el rey le otorgó la fortaleza para que la «poseyera y defendiera a perpetuidad». incluyendo setenta y dos iglesias. porque era imposible distinguir a los fieles de los herejes. . conocido posteriormente como «gran maestre» estaba a cargo de los caballeros y las operaciones militares. acumularon los caballeros inmensas posesiones. En 1157. fanático como muchos de los que lucharon en esa guerra? Es característico que su nombre estuviera unido a una de las anécdotas apócrifas más perdurables de la historia medieval. acaecida alrededor de 1163. todas ellas dedicadas a la Reconquista. A instancias de este monje. dividida en ochenta y cuatro encomiendas. La primera y más significativa fue la Orden de los Caballeros de Calatrava. más aún. que cuando cayó Beziers (1209). 19). Sus derechos incluían la visita anual. estaba Diego Velázquez. Hacia fines del siglo XV. el nombramiento del prior y la confirmación de la elección de maestre. el mismo autor relata honestamente el incidente como puro rumor (fertur dixisse): empero pocos historiadores perdieron la oportunidad de volverlo a contar. fue instalado en el corazón de la resistencia. pero la historia parece estar tomada del Dialogus miraculorum del cisterciense alemán Cesáreo de Heisterbach. El Capítulo reunido en 1164. de allí en adelante. el extrovador Folquet de Marsella. quien compuso esa recopilación de anécdotas edificantes entre 1219 y 1223. Este último. en 1205. como obispo de Tolosa. Calatrava cayó en manos de los moros en 1195. amigo de infancia del rey Sancho. el prior. entre los monjes de su séquito.000 personas bajo la jurisdicción de la Orden. En 1210. en 1158. inevitablemente. Este mismo Folquet (o Fulk) cooperó en 1205 en la fundación de la primera casa dominicana en dicha ciudad. reconociendo su incapacidad para hacer frente a tal emergencia. Se dio la coincidencia de que el abad Raimundo de Fitero visitaba Toledo y. plaza fuerte de los albigenses. «Mátenlos a todos».

estuvo desde 1485 bajo control real, y en 1523 el título de «gran maestre de Calatrava» estaba unido a la Corona española. Después de finalizada la guerra de Reconquista, la Orden perdió su carácter militar y aun religioso, aunque se ha conservado la organización como una asociación honorífica de la nobleza española. Más o menos por la misma época, surgieron los Caballeros de Alcántara, debido al tesón de dos hermanos salmantinos, Suárez y Gómez, quienes fueron respaldados en 1158 por un excisterciense, el obispo Odón de Salamanca, que asumió el cargo de primer prior de los caballeros. Su centro de actividades fue la fortaleza de San Julián de Pereyro, y ellos mismos usaron ese nombre por más de seis décadas. Su regla, similar a la de Calatrava, fue aprobada por Alejandro III en 1177, pero sólo en 1221 comenzó una asociación más profunda con los cistercienses, cuando los de Calatrava les confiaron la defensa de Alcántara, Cáceres, sobre el Tajo, cerca de Portugal. A partir de este momento las dos órdenes siguieron estrechamente unidas, y también Alcántara fue aceptada por el Capítulo General cisterciense y puesta bajo el control de Morimundo. Alcántara y Calatrava tuvieron idénticos destinos. Los Caballeros de Montesa heredaron en 1312 los bienes que pertenecieron a los templarios en Valencia. En 1317 fueron organizados por componentes de Calatrava, razón por la cual Montesa se convirtió en otro miembro de las Ordenes asociadas bajo la tutela de Morimundo. En Portugal se planteó una situación similar cuando el rey Dionís organizó la Orden de Cristo reemplazando al Temple, en 1319. También ellos fueron adiestrados en la observancia de Calatrava por diez caballeros españoles enviados a Portugal con ese propósito. Sin embargo, la Orden de Cristo estuvo sujeta a la jurisdicción de Alcobaça. Todavía hubo otra orden más de caballeros portugueses afiliada a Cister: la de Aviz. Después de oscuros comienzos, retuvieron Évora (1176) y tomaron el nombre de la fortaleza. Luego, en 1211, recibieron Aviz del rey Alfonso II. Siguieron las pautas ya establecidas de adoptar las costumbres de Calatrava conjuntamente con la tutela de Morimundo. En 1551, se unieron las Ordenes de Cristo y Aviz con la corona portuguesa, perdiendo entonces su carácter religioso. El nordeste de Europa, en especial Prusia y los estados del Báltico, fue otro territorio donde los cistercienses desarrollaron por largo tiempo una combinación de actividades misioneras y cruzadas. Como sucedió con los albigenses, la prédica constituyó sólo una parte de la tarea, porque la conversión de las tribus hostiles y guerreras requería además una diplomacia inteligente y a veces una competente dirección militar. El obispo Eskil de Lund hizo las primeras tentativas en ese sentido. En una de sus visitas a Francia, en 1164, consagró en la catedral de Sens y en presencia de Alejandro III al cisterciense Esteban de Alvastra, el primer arzobispo de Upsala. Poco después, consagró a Fulco, un monje cisterciense francés, como obispo de Estonia, por ese entonces pagana. Accediendo a una petición de Fulco, Alejandro III convocó una cruzada para someter a los estonios, pero si algo se hizo, no tuvo efectos duraderos. Después de 1180, desapareció el nombre de Fulco de las crónicas oficiales. Tuvo más éxito la misión que encabezó en Livonia su primer obispo, San Meinhard († 1196), que fuera canónigo agustino. Es muy probable que haya reclutado a ese extraordinario misionero cisterciense un monje de Loccum llamado Dietrich (Teodorico) de Thoreida (Treiden). No sólo sirvió fielmente a Meinhard, sino también a su sucesor, Bertoldo, su abad primitivo en Loccum, hasta que éste cayera en el combate contra los conversos reticentes. Sin embargo, fue el nuevo obispo, Alberto de Buchovden († 1221), hombre celoso y capaz, ex canónigo de Bremen y fundador de la sede episcopal de Riga, quien proporcionó a Dietrich la gran oportunidad. Éste a su vez llegó a ser su consejero de mayor confianza, al mismo tiempo que un coordinador efectivo con la curia papal. Por lo menos, visitó seis veces Roma, donde

informó a Inocencio III sobre todo lo relativo a las misiones en el norte; luego, como Obispo de Estonia, participó en el IV Concilio de Letrán, en 1215. Pero, mucho antes de esa época, sugirió la posibilidad de un estado independiente gobernado desde Riga por las autoridades eclesiásticas, bajo los auspicios papales. Se movilizaron todos los recursos de la diplomacia papal para realizar este proyecto, que, si bien nunca se materializó, se convirtió en punto de partida de múltiples actividades cruzadas y misioneras en los años venideros. Por desgracia, después de la muerte del emperador Enrique VI (1197), Alemania cayó en el caos político. A pesar de los repetidos requerimientos papales no se pudieron organizar cruzadas efectivas. El movimiento, sin embargo, dio notoriedad a uno de los personajes más llenos de vida en esa época turbulenta, Bernardo de Lippe († 1224), poderoso vasallo y camarada de armas de Enrique el León, duque de Baviera. La Crónica de Enrique de Livonia da una vívida descripción de su «conversión»: «cuando el conde Bernardo vivía en sus heredades, había tomado parte en muchas guerras, incendios y asaltos. El Señor lo castigó enviándole una enfermedad debilitante que le atacó los pies; y así, lisiado, tuvo que ser conducido en una litera durante varios días. Purificado por la enfermedad, fue recibido en la Orden Cisterciense y, después de aprender letras y religión durante algunos años, el papa le dio autoridad para predicar la Palabra de Dios y venir a Livonia. Contaba con frecuencia que, después de aceptar la cruz de ir a la tierra de la Santísima Virgen, sus miembros se robustecieron y sus pies se sanaron». En 1185, Bernardo contribuyó a la fundación de la abadía cisterciense de Marienfeld, y pronto entró de monje en la misma. Pocos años después, vistió nuevamente su vieja armadura y dirigió una cruzada, y por último apareció como abad de Dünamünde (1211-1218), una fundación cisterciense pionera, que logró mucho éxito. Estimulado por el obispo Alberto de Riga, el viejo guerrero aceptó otra labor misionera como obispo de Semgallia (en Lituania), después de haber sido consagrado por su propio hijo, el obispo Otto de Utrecht. Sin duda alguna, alcanzó el pináculo de su larga carrera en 1219 cuando, ya casi octogenario, consagró a su segundo hijo, Gerardo, como arzobispo de Bremen. Después de la muerte del obispo Alberto de Riga se produjo una elección episcopal reñida (1229) que hizo salir de la obscuridad a una personalidad cisterciense enigmática. Los partidos en pugna se dirigieron al Papa, Gregorio IX, quien envió al Cardenal Otto. Durante su viaje a Riga, alistó en su comitiva a Balduino, un monje cisterciense de Aulne, una gran abadía de la baja Lorena. Mientras el cardenal se demoraba en Dinamarca, Balduino tomó la iniciativa y, aprovechando la oportunidad, reivindicó la idea de formar un estado sujeto a la autoridad del papa, que cubriría todo el área al este del Báltico. En 1232, después de lograr cierto apoyo local, se trasladó a Italia y persuadió al papa de las posibilidades de poner en práctica su plan; después de lo cual Gregorio lo consagró obispo de Semgallia y Curlandia y le nombró legado papal para todo el territorio en cuestión. Balduino sentó su cuartel general en Riga, pero su ambicioso plan provocó la resistencia militar de los Caballeros de la Espada, que poseían ya muchas de las tierras reclamadas por Balduino. Las tropas del obispo, organizadas con apresuramiento, fueron vencidas por los Caballeros en la batalla de Reval (1233), terminando con el proyecto y haciendo caer en descrédito al autor, quien perdió además su condición de legado papal. Después de vivir cierto tiempo en Aulne, el cariacontecido Balduino se unió a la corte del emperador Balduino II de Constantinopla, quien lo recompensó con la sede metropolitana de Verissa, donde murió en 1243. Las órdenes de caballería, organizadas sobre el modelo de las existentes en la Península Ibérica, sobresalen entre las realizaciones cistercienses más estables. La idea original

corresponde a Dietrich de Thoreida y fue calurosamente respaldada por el obispo Alberto de Riga en 1202. La bula de 1204 de Inocencio III pidiendo una cruzada, mencionaba a un grupo de caballeros que «vivían como los templarios», y ya por esa época había una casa en Riga habitada por tales personas, que eran conocidos popularmente como los Caballeros de la Espada o «Hermanos de la Espada» (Frates Militiae Christi de Livonia). Sus filas incluían caballeros, sacerdotes y servidores. Dirigidos por un maestre, vivían en estricta pobreza, bajo reglas similares a las de los templarios. Deben el nombre a su manto blanco decorado con una espada roja. En 1210, Inocencio III les prometía un tercio de las tierras que conquistaran a los paganos, que sería retenida como feudo del Obispo de Riga. Los caballeros extendieron sus dominios rápidamente en Livonia, Estonia y Curlandia y, alrededor de 1230, poseían un estado virtualmente autónomo, administrado desde seis castillos estratégicamente colocados (Ascheraden, Riga, Segewold, Wenden, Fellin y Reval), cada uno bajo un maestre provincial. El número de caballeros nunca sobrepasó los 200, pero con los servidores y vasallos, la Orden podía movilizar un ejército de 2.000 hombres en pie de guerra. Había algunos cistercienses entre los treinta sacerdotes que contaba la organización. Después de su aplastante derrota por mano de los lituanos en 1236, en Curlandia, los sobrevivientes de los Caballeros de la Espada se unieron a los Caballeros Teutónicos, por entonces en franca expansión. Motivos semejantes originaron en Prusia una organización similar. La iniciativa de desarrollar una actividad misionera en territorios todavía paganos pertenece al abad Godofredo de Lekno, monasterio cisterciense situado en Polonia, que albergaba personal alemán. Contando con la bendición de Inocencio III, comenzó su prédica en 1206, y al año siguiente se le unió uno de sus monjes, Felipe. Dos años más tarde, salió a la lid Cristián († 1245), cuyo éxito rotundo justificó que se le diera el título de «apóstol de los prusianos». En 1215, viajó a Roma conjuntamente con dos príncipes de ese lugar, recién convertidos, y el papa Inocencio lo consagró y nombró obispo de Prusia. Sin embargo, pronto se dejó sentir la reacción pagana. Felipe fue asesinado y Cristián necesitaba defensa armada. Siguiendo el ejemplo de Dietrich de Thoreida fundó la Orden de los Caballeros de Dobrin, nombre de una fortaleza sobre el Vístula. Cristián invitó a algunos caballeros de Calatrava, que vinieron de España para adiestrar a los nuevos reclutas. Los caballeros comenzaron a actuar después de 1222, recibiendo un fuerte apoyo de otro cisterciense, el obispo Brunward de Schwerin, originariamente monje de Amelunxborn. El potencial bélico de la nueva Orden siempre fue modesto y, finalmente, esta organización fue absorbida por los Caballeros Teutónicos, aunque algunas unidades de los Caballeros de Dobrin permanecieron activas en Rusia hasta alrededor de 1240. Al comienzo, la tarea en las misiones bálticas recaía sobre cierto número de abadías cistercienses alemanas, pero pronto se hizo una nueva fundación en la desembocadura del Duna, cerca de Riga, sirviendo de base para tales actividades. Dünamünde, fundada en 1205 por Dietrich de Thoreida, su primer abad, fue poblada por monjes alemanes de Marienfeld. Dietrich quedó como abad hasta 1213, cuando ese monje infatigable fue designado obispo de la todavía pagana Estonia. En 1218, con el respaldo de Honorio III y la ayuda material del rey Waldemar II de Dinamarca, inició una cruzada contra los feroces súbditos que se le resistían, quienes lo mataron en una emboscada en 1219 confundiéndolo, por una ironía del destino, con el rey Waldemar. Aunque Dünamünde estaba poderosamente fortificada, fue saqueada en 1228 por los paganos, y sus habitantes masacrados. Los intrépidos cistercienses reconstruyeron las ruinas y, en competencia constante con los Caballeros Teutónicos, expandieron sus posesiones en todas las direcciones. Sin embargo, la ubicación estratégica de la abadía hacía que la Orden

Teutónica no pudiera operar con éxito sin ella. En 1305, ante una presión cada vez más fuerte, los cistercienses se vieron forzados a vender Dünamünde a los Caballeros, con la condición de que podrían permanecer en la fortaleza trece monjes y siete sirvientes. Folkenau (1234), cerca de Dorpat, fue otra fundación similar, emprendida por Pforta, y el puesto más oriental con que contaban los cistercienses. Resistió victoriosamente a los ambiciosos Caballeros Teutónicos, para ser destruida en el siglo XVI por el avance de los rusos. La última fundación en Estonia fue Padis, establecida en 1317 por monjes obligados a abandonar Dünamünde. Aunque fue destruida por los estonios en 1343, quienes mataron a 28 monjes, la comunidad se mantuvo con vida y floreció durante otro siglo. Los monjes tenían posesiones y derechos sobre la pesca hasta las costas del sur de Finlandia. Padis, blanco constante de los ataques de rusos y suecos, fue secularizado en 1559. Para terminar, debemos mencionar en este punto que también las monjas cistercienses se vieron involucradas en la vigorosa expansión de la Orden operada en esta región. Establecieron conventos en Riga, Leal, Dorpat, Lemsal y Reval, todos los cuales desaparecían durante el siglo XVI. No hay forma posible de dar una estimación exacta del número de cistercienses ocupados en actividades misioneras o cruzadas, pero en las crónicas de los Capítulos Generales abundan las medidas punitivas o restrictivas contra monjes «vagabundos», o predicadores sin autorización. Esto parece indicar que, mientras los elementos de menor rango respondían voluntariamente al desafío de las nuevas situaciones, muchos de los abades miraban con recelo cualquier intento de sacar a los monjes de sus claustros. En uno de sus sermones, Cesáreo de Heisterbach expresó elocuentemente la perplejidad existente en muchas mentes de los cistercienses: «Como saben, en estos días por orden del papa muchos monjes y abades fueron retirados de sus celdas y claustros, contra su voluntad y deseos, para predicar la Cruz; sin embargo, dado que consideran útil su remoción, no se resisten a la llamada de recoger la cosecha del Señor». El Capítulo aceptó de mala gana el relevo de algunos para desempeñar tareas misionales, siempre bajo presión papal, particularmente durante el pontificado de Inocencio III. También, respondiendo a la insistencia papal, ordenó en 1211 al Abad de Cister que tomara contacto con ese papa y le pidiera que excusase por lo menos a los priores, subpriores y mayordomos de realizar comisiones exteriores. Ante la negativa papal, el Capítulo nombró en 1212 al Abad de Morimundo para que investigara la situación y llegara a un arreglo satisfactorio que respondiera a los deseos del Pontífice y salvaguardara a la vez los intereses de la Orden. Alrededor del año 1220, Honorio III impartía instrucciones a los obispos del nordeste europeo, indicándoles que debían buscar ayuda para sus trabajos misionales «tanto entre los cistercienses como entre otros grupos». Sólo cedió la presión sobre los monjes blancos, cuando alcanzaron pleno desarrollo las órdenes mendicantes, particularmente los dominicos. Una resolución de Capítulo General cisterciense de 1245 puede ser considerada, en la práctica, como el final de las misiones cistercienses: los monjes de la Orden debían recitar los siete Salmos Penitenciales y siete Padrenuestros por el éxito de las misiones dominicas y franciscanas. Mientras que es incuestionable la importancia de los cistercienses en la difusión del Evangelio, el papel de sus abadías bálticas y prusianas en la germanización de esas regiones ha sido con frecuencia mal interpretado. Es verdad, que muchos monasterios mantenían su carácter alemán en el nuevo ambiente, y preferían admitir novicios alemanes y afincar labradores alemanes en sus posesiones, pero sería totalmente anacrónico suponer que tales prácticas estuvieran motivadas por un nacionalismo consciente. El medio circundante poco

con la ayuda de Dios. a actuar como mediadores y pacificadores en beneficio de la diplomacia real o papal. el Capítulo General conjuntamente con los abades más influyentes trabajaron por lograr un acuerdo aceptable para ambas partes. y durante el reinado de Eduardo I (1272-1307). un número grande de abades cistercienses. anteriormente abad de Tamié. Jaime de Pecoraria y Rainiero de Viterbo. las abadías se vieron obligadas a asegurar supervivencia por medio de una ininterrumpida comunicación con las casas madres. El papa y Juan de Pontoise. …que. Ya se ha mencionado su papel en la Tercera Cruzada y su muerte en Acre (1190). recibió de Roma tantas comisiones difíciles que sus monjes. en su viaje de visita por Inglaterra. entre los cuales se encontraban los de Rieval. y en ese entonces sirvieron al papa Honorio III y a su sucesor Gregorio IX tres cardenales cistercienses. en una carta llena de caridad. tomó partido por Alejandro. a menos que por casualidad surgiera algún otro problema que pensamos no pueda solucionarse sin Vos». pero siguió estando a disposición del papa Lucio III para varias misiones delicadas. Guillermo de Rievaulx. el primer abad de Fountains. elegido legalmente. concurrió a sínodos y fue útil en muchas ocasiones similares. Balduino fue promovido a la sede episcopal de Worcester en 1180. fechada en 1185. arbitró disputas entre abadías. Thame. indignados. dirigieron sus quejas a Lucio III. el obispo Ponce de Clermont y el abad Hugo de Bonnevaux. lucharon codo a codo contra la violencia real. actuaron en Inglaterra como delegados papales en una gran variedad de asuntos legales. ingresó en Ford en 1169.favorable ofrece una explicación mucho más simple y realista: ante la falta de vocaciones locales. debían buscar seguridad rodeándose de colonos amigos. y aseguraba a este último «por testimonio de este documento. tendremos cuidado de no asignarle responsabilidades. y aunque lo eligieron abad en 1175. abad de Cister. frente a los antipapas de Barbarroja. Buckfast. desempeñó un papel muy activo un ardiente discípulo de san Bernardo. En la generación siguiente. Balduino. Stoneleigh. Ricardo. y terminó en la sede episcopal un austero asceta cisterciense: Enrique Murdac. Guillermo. En el siglo XIII un número considerable de abades cistercienses. En 1138. En la disputada elección del arzobispo de York en 1140. La Orden Cisterciense se vio involucrada asimismo en el conflicto entre el papa Bonifacio VIII (12941303) Felipe el Hermoso. abad de Fountains. Eminente canonista y adicto incondicional de Tomás Becket. El Papa. Roxley. legado papal. fueron invitados a participar en el Parlamento. arzobispo de Tarentaise. cuarenta y cuatro abades cistercienses desarrollaron tales tareas. Durante esas dos décadas turbulentas. Como recompensa el papa confirió al abad el uso del . Bruern. Conrado de Urach. y en 1184 a la de Canterbury. Kirkstall y Warden. se renovaron las diferencias entre papa y emperador. Simón de Montfort llamó a diecisiete cistercienses en 1265. continuó siendo el brazo derecho del Papa Alejandro en Inglaterra. en su mayoría abades. rey de Francia. se unió al cluniacense Alberico. Combe. Pedro. expresaba su comprensión tanto para con los monjes como para con Guillermo. Persuadió a Enrique II para que apoyara a Alejandro III contra un antipapa. el abad de Ford. San Elredo de Rievaulx debió abandonar su abadía para responder a consultas. Bajo Federico II (1215-1258). El Papa agradeció el excelente servicio prestado por la Orden. El respeto medieval por la piedra y la integridad impulsaron a muchos otros miembros importantes de la Orden. mientras que las negociaciones finales fueron llevadas a cabo por dos cistercienses. Vaudey. casi con la misma frecuencia que san Bernardo. y viviendo en un mundo frecuentemente hostil. canonizando solemnemente a san Bernardo de Claraval el 18 de enero de 1174. En la disputa entre el emperador Federico Barbarroja y el papa Alejandro III (1159-1181). se convirtió sin duda alguna en el prelado más ocupado de Inglaterra. Entre 1170 y 1196.

Si el número de cardenales y obispos cistercienses fuera un testigo evidente del alto desarrollo de la Orden y de su influencia en la Iglesia a través de los siglos. solamente tú tienes el privilegio de sentarte a mi lado». le explicó que «sólo tú estuviste a mi lado. Así pues.sello pontifical blanco con su retrato en posición sentada. su férrea resistencia no dio otro resultado esta vez que la muerte prematura del pontífice y la prisión del abad Juan. Por desgracia. . no cabría ninguna duda sobre el prestigio de la misma: en los anales cistercienses se pueden identificar cuarenta y cuatro cardenales y casi seiscientos obispos.

fue una inmunidad que facilitó enormemente el crecimiento de la Orden. Además. En forma similar. fuente tradicional de recursos eclesiásticos. en franco contraste con Cluny. La rápida sucesión de las fundaciones y el crecimiento sin precedentes de sus miembros gravaron en tal forma la función de cada abadía. La exención del pago de diezmos. que «estaba determinado a no aceptar altaria. y finalmente se separaba algo para alivio de los pobres. sino por el crecimiento explosivo de la institución. Las excepciones relativas a los monasterios parecían tener su justificación porque la mayoría de las abadías estaban constituidas en gran parte por sacerdotes. Más aún. Un tópico importante de la Reforma Gregoriana fue la exigencia de restituir el derecho de diezmos usufructuados por propietarios seculares y monasterios. los obispos y otros recolectores de diezmos aceptaron voluntariamente eximir a las . Los primitivos reglamentos de Cister no son sino el eco de la opinión del abad Odón de SaintMartin. Los fundadores del Nuevo Monasterio hicieron voto de vivir exclusivamente de los frutos de su propio trabajo. según el testimonio de cartularios del siglo XII. El cambio no fue precipitado por una modificación de ideales o actitudes. tales resoluciones fueron dictadas en un buen número de sínodos. La facilidad y rapidez con que la Orden obtuvo inmunidades y exenciones. son testigos fieles del hecho de que los papas consideraban razonable otorgar esos favores debidos a sus propios méritos y en gran parte como merecida recompensa a los servicios que la Orden realizó en beneficio del papado. quien declaró en Tournai en 1092. Durante todo el siglo XI. y determinaron que vivirían de su propio trabajo manual. la Orden naciente estaba encaminada a conseguir un status ampliamente privilegiado tanto en materia financiera como jurisdiccional. y en la medida que no interfiriera con la observancia monástica. iglesias o diezmos. Aun cuando las donaciones incluían tierras gravadas con impuestos. no parecía posible preservar la unidad y la administración efectiva de la red de casas subordinadas en continua expansión sin una limitación de la autoridad diocesana. pero los diezmos monásticos quedaron rodeados de cierta ambigüedad. no veían razón alguna para renunciar a la obediencia debida normalmente a los obispos diocesanos. los cistercienses tuvieron todavía que solucionar otro aspecto importante del mismo problema: si los monjes debían abonar diezmos por sus posesiones. No obstante. sino vivir exclusivamente del trabajo de sus manos… porque tales beneficios debían pertenecer únicamente a los clérigos. Dado que muchas de las primeras fundaciones se hicieron en «desiertos» o en tierras vírgenes. no surgieron grandes inconvenientes. y aun propietarios laicos. se adueñaron de ellos. Después de renunciar al derecho de aceptar diezmos. entre muchas otras cosas. justificaba la remisión de los mismos. pero a su vez se convirtió en el origen de mucha envidia y una abierta hostilidad en los círculos eclesiásticos. en el transcurso de varias décadas. donde no se había abonado diezmos por bastante tiempo. no a los monjes».Privilegios y desarrollo constitucional y administrativo En sus comienzos Cister no buscó. Aunque debido a su naturaleza los diezmos debían ser cobrados por el clero secular. la pobreza manifiesta de los cistercienses. no cultivadas. su trabajo tesonero de pioneros. que cualquier alivio económico era recibido con gratitud. otra para los clérigos inferiores. eventualmente los monasterios. Sin embargo. Desde la época carolingia se los consideraba una compensación por el trabajo pastoral y su total se dividía en tres o cuatro partes: una para el obispo. los reformadores monásticos de los siglos XI y XII renunciaron unánimemente a sus pretensiones sobre diezmos. ni inmunidades fiscales ni exenciones de la jurisdicción episcopal. la posesión de esos diezmos se fundaba en algunos casos en costumbres inmemoriales o privilegios papales. que desempeñaban tareas pastorales. la tercera se gastaba en el mantenimiento de la iglesia.

nadie puede exigir o aceptar (tales cosas) de ellos». «en vista de los grandes escándalos que se originan a diario. pero previno repetidas veces «que aquellos cuya atención debe estar dirigida al cielo. el IV Concilio de Letrán (1215) reguló definitivamente el pago de los diezmos. Dado que después de esta fecha. Una recomendación menos gentil se encuentra en una carta que el caballero inglés Pedro de Blois dirigió al Capítulo General antes del año 1180. aun cuando ya no fueran trabajadas por los hermanos conversos. El Capítulo General de 1180 admitió la gravedad de los cargos y. Estas medidas no tuvieron. nuevas acusaciones. Como señala el documento de fundación de Bonnefont (1136). ahora que vuestras posesiones se han multiplicado hasta la inmensidad. «dado que los hermanos cistercienses no recibían diezmos ni impuestos. quien. molinos. todos los resultados prácticos que se pretendía. Pronto surgieron graves problemas donde algunas abadías cistercienses continuaban expandiéndose al mismo tiempo que aceptaban tierras previamente gravadas: la suma percibida por el clero diocesano disminuyó considerablemente. otro papa que tenía mucho que agradecer a los cistercienses. De acuerdo a la nueva legislación. más y más fincas cistercienses fueron transferidas a arrendatarios campesinos para su cultivo. quedaban exentas como hasta entonces. como indulgencia especial. de suerte que el mantenimiento de ciertas iglesias rurales se hizo imposible. retornó a la interpretación original. pero las tierras que se adquirieran posteriormente con propósitos de explotación estarían sujetas a gravámenes. mientras se negaban a pagar los diezmos. En 1132. como muestra de gratitud hacia san Bernardo. mientras la Orden podía seguir gozando de la inmunidad habitual en lo concerniente a novalia. de esta inmunidad. los novalia así como también las propiedades que poseyeran antes de 1215 y fueran cultivadas por los mismos monjes para cubrir sus necesidades. por supuesto. ordenó su pago sin dilación o resistencia. Por entonces. más amplia. Afirmaba «que las oraciones y las lenguas de todos los hombres deberían haber sido elevadas para alabar vuestra santidad. Decretó en consecuencia que. lo mismo ocurrió con las huertas. os dio el privilegio en un momento en el cual vuestra Orden se regocijaba de su pobreza. Algunos años más tarde (1244). y otras donaciones sujetas previamente al pago de impuestos. llegaba a su fin la expansión de las posesiones cistercienses en Europa occidental. si sus tierras engrosaron vuestras posesiones?… Si Su Santidad el Papa. Bajo el impacto de éstos y otros cargos similares. si no hubiereis robado lo que no os pertenecía… Y. deben esforzarse por todos los medios para poner límite a su expansión en la tierra». Inocencio IV agregó a esta lista bosques. en 1213. Respondiendo a esas reclamaciones. lana. ovejas y leche. esos privilegios deben reconocerse como instrumentos de la ambición». minas de sal. El Obispo de Pécs en Hungría se quejó que los cistercienses de su diócesis continuaran extendiendo sus viñedos y. los monjes debían pagar diezmos en cambio por sus posesiones encuadradas en la segunda categoría. en todas partes. y zonas pesqueras. Alejandro III (1159-1181). la política prevalente recibió sanción oficial por medio de la bula de Inocencio II. vendían el vino a su beneficio. . El Capítulo de 1190 tomó medidas aún más drásticas contra la «avaricia» evidente de ciertos abades y prohibió en lo sucesivo cualquier compra de tierras. ¿por qué debe peligrar el derecho de otra persona. Honorio III extendió en 1224 el privilegio a las antiguas posesiones cistercienses. estableció que nadie podía exigir diezmos a las abadías de la Orden. debido a la retención de diezmos». Se reconoció universalmente la justicia de este privilegio. La economía monástica se orientó hacia la comercialización y los diezmos perdieron mucho de su valor inicial. Adriano IV hizo en 1156 una distinción cuidadosa entre las tierras explotadas inicialmente por los cistercienses (novalia).nuevas fundaciones de tales cargas. y así llegaron a Inocencio III.

En este punto tampoco los fundadores de Cister tenían intención de seguir el ejemplo de Cluny. necesitaba de una clarificación legal más explícita. Mas por entonces ya había eximido Inocencio II a los abades cistercienses de concurrir a los sínodos diocesanos (1132). y en detrimento de ambas partes. Una razón obvia fue el hecho que la Carta de Caridad original no podía prever todos los problemas resultantes de la expansión geográfica de la Orden. hacia el final del siglo la mayoría de las abadías cistercienses se convirtieron en «diezmeras». o con la imposición de abades comendatarios.Los abades de la Orden rechazaron los diezmos o rentas eclesiásticas similares como donaciones. El derecho a predicar y a administrar los sacramentos se convirtió en motivo de constante irritación. . criticaba acerbamente a quienes alimentaban tales ambiciones. san Bernardo pudo muy bien haber empleado su influencia para extender los privilegios cistercienses. Más aún. Su ejemplo resultó contagioso. lo mismo. La división y aun la enemistad entre las filas eclesiásticas y monásticas facilitó la intervención secular y condujo a un despojo despiadado de abadías. La separación progresiva entre abades y jerarquía secular fue desafortunada. Todos los privilegios que se otorgaron anteriormente fueron confirmados y ampliados en 1184 por una bula promulgada por Lucio III. que demostró una buena voluntad extraordinaria hacia la Orden en materia de diezmos. la aparición de «líneas» o filiaciones organizadas y sostenidas con firmeza por los protoabades. Brevemente. recolectoras y usufructuarias de los diezmos. obedeciendo a la legislación primitiva de Cister. aun si los obispos locales les negaban su bendición. Alejandro III. pero de naturaleza más compleja. pero continuaron gozando de ellas por la lenidad del Capítulo General. La constitución cisterciense tuvo que sufrir importantes modificaciones debidas al cambio de posición de la Orden dentro de la Iglesia. es muy probable que el apoyo entusiasta que la jerarquía les diera a los cistercienses en aquella época se debiera a la sumisión de los monjes a los obispos locales. al mismo tiempo que el derecho de visita canónica de las distintas abadías. ya que en la medida en que sancionaban la constitución cisterciense. Muchas de las abadías recién incorporadas ya poseían las fuentes de ingresos prohibidas. por consiguiente. Dada su posición. eliminaban automáticamente la supervisión episcopal de las elecciones abaciales. que la elevación del prestigio social de los abades. y los repetidos intentos de los abades de Cister de explotar este desequilibrio en beneficio propio. garantizó en 1169 el reconocimiento total a los abades cistercienses. El «Privilegio Romano» de Pascual II en 1100 era simplemente un documento que otorgaba la protección papal contra interferencias indebidas y maliciosas en la vida interna de la comunidad. y las infracciones a esta regla fueron solamente esporádicas hasta 1147. ya sea mediante impuestos confiscatorios. Las bulas siguientes de aprobación de la Carta de Caridad fueron más significativas. su poder de conferir órdenes menores y su lucha por la precedencia en distintas funciones públicas. el uso de las insignias episcopales (a partir del siglo XIV). Este documento no fue el último en el proceso de gradual exención que condujo finalmente a la exención total. podemos resumirlos así: la debilidad del Capítulo General. pues el papel preponderante que la Orden iba asumiendo cada vez más en la cura pastoral de los trabajadores y aldeas bajo dominio señorial cisterciense. quien liberó a las abadías cistercienses de la autoridad primitiva de los obispos. y en 1152 permitió Eugenio III que continuaran los oficios litúrgicos cistercienses aun dentro de los territorios en interdicto. El privilegio de exención de la autoridad diocesana fue un problema igualmente debatido. todas las fundaciones de la primera época fueron hechas con el debido respeto a los derechos episcopales. y prohibió que los obispos locales ejercieran toda especie de coerción bajo amenaza de excomunión contra los abades de la Orden. pero en su De consideratione dirigida a Eugenio III. año en que fue admitida la Congregación de Savigny.

controlaba con facilidad las deliberaciones. cuando Inocencio II intervino defendiendo la posición del abad Arnaldo Amaury de Cister. y decididos ambos a poner fin a problemas ya antiguos. su funcionamiento y la calidad de sus miembros fue objeto de un difícil tira y afloja entre Cister y las protoabadías. y se pudo poner fin al escándalo solamente después de largas y dolorosas negociaciones. comenzó un nuevo conflicto entre Cister y los protoabades que culminó con la deposición del abad Guido de Claraval en 1213. Hasta 1265 no estuvo bien definida su composición y autoridad legal. Tal ineficacia se agravaba por una falta de registro adecuado y efectiva promulgación. se hizo bien evidente que el Capítulo anual distaba mucho de ser la asamblea general de todos los abades de la Orden. ambos con fuertes personalidad. eran sólo el preludio de la profunda enemistad entre Cister y Claraval. siendo así muchas de sus resoluciones contradictorias y fortuitas. que los Padres Capitulares tuvieran una información pobre acerca de las condiciones locales en ciertas regiones y no estuvieran por consiguiente en posición para tomar medidas correctivas adecuadas y aplicables. Aunque ni los protoabades ni sus «filiaciones» estaban reconocidos como entidades legales en la versión original de la Carta de Caridad. La Ferté. y antes de esa fecha. polifacéticos. Pontigny. los abades de éstas se dirigían a ellos para recibir directivas.Alrededor de la mitad del siglo XII. Esto dio como resultado. Estos abades (de Cister. Aunque el Capítulo General apoyó a Alejandro. Estas ambigüedades legales dieron como triste resultado la creciente suspicacia. pero sin eliminar los fundados motivos de irritación. cuando el recién electo Abad de Cister Alejandro visitó Claraval. así como la lucha por el control del Capítulo General. A la reconciliación de 1222 siguió un recrudecimiento de las hostilidades bajo el abadiato de Juan de Cister (1236-1238). y el tiempo que suponía el viaje mantenía alejados a la mayoría de los abades de las casas de fuera de Francia. Los peligros. intransigentes. El cambio constante entre los integrantes del Capítulo dificultaba que se siguiera una línea de conducta y un plan consecuente. aunque desafortunados. que sobrepasaba numéricamente a todas las demás «líneas». donde depuso al abad Gaufredo por su «conducta reprensible». Si se puede dar crédito a una tradición muy posterior. cada uno según su propio punto de vista. Estos incidentes. El hecho estaba a punto de atraer la atención del IV Concilio de Letrán en 1215. un inglés que fuera con anterioridad abad de Boxley. que tuvo lugar entre 1263 y 1265 y puso a prueba por primera vez el poder de cohesión de la Orden. quienes dependían en última instancia de uno de los cinco protoabades. cuando la bien disciplinada familia de Claraval. Esto fue muy evidente en ocasión de Capítulos Generales. quien trató infructuosamente de forzar al Capítulo a pagar las deudas de la abadía de Cister. Gaufredo tuvo más éxito en Roma. En 1202. tensión y hostilidades periódicas entre los abades de Cister y sus cuatro colegas principales. los gastos. la modificación definitiva de la misma les otorgó poderes considerables y los facultó colectivamente para deponer al abad de Cister y gobernar la casa madre mientras estuviera en sede vacante. Los líderes de la disputa fueron el abad Jaime de Cister (1262-1266) y el abad Felipe de Claraval (1262-1273). ambos electos al mismo tiempo. que ascendían a cuatro mil marcos. El vacío de autoridad fue llenado fácil y naturalmente por los padres inmediatos. Al iniciarse el Capítulo de 1263. los ataques contra la legalidad de la elección del abad Jaime y las quejas contra su negativa a aceptar el nombramiento de los protoabades como definidores. crearon desde el . y es difícil creer que en una reunión común estuvieran presentes más del tercio de todos los abades. Claraval y Morimundo) ejercían un rígido control para mantener la cohesión de sus respectivas filiaciones. Este organismo surgió del Capítulo General de 1197 como un comité ejecutivo encargado de la preparación del Capítulo y la redacción de sus estatutos. y a su vez. el primer choque serio entre Cister y Claraval ocurrió en 1168. Se rompieron las hostilidades al tratar el Capítulo General de 1263 la organización del definitorium.

parece indicar que aquélla. La labor de la comisión fue tan infructuosa como las repetidas intervenciones del santo Rey. Las otras decisiones de la Parvus fons tenían la finalidad de restringir los poderes excesivos de padres inmediatos y visitadores y reforzar la autoridad del Capítulo General. gran amigo y benefactor de la Orden. el recientemente electo Abad de Cister asumiría sus funciones sin ser confirmado por los cuatro protoabades. se publicó la bula Parvus fons. siguió la crisis cisterciense con el mismo interés. tanto de Cister como de cualquier otro monasterio no tenían poderes para deponer abades sin el proceso legal correspondiente y la autorización del Capítulo General. ordenando que. sospechando la traición y quizás el encarcelamiento en Cister. Tan pronto como el Capítulo comenzó sus sesiones a mediados de septiembre. quien debía elegir a cuatro de ellos. abad de la benedictina Marmoutier y a Gaufredo de Beaulieu. Aunque el Abad de Cister le ordenó volver bajo pena de excomunión. Por último. Todos los participantes al Capítulo sometieron a su arbitrio el problema de la selección de definidores. antes del Capítulo anual. obispo de Troyes. a Esteban. aunque su sucesor. De esta forma. la bula intentó poner fin al problema de los definidores. porque los protoabades se quejaban de que la nueva fórmula daba todavía mucho poder arbitrario al Abad de Cister. elegido a comienzos de 1265. conocida en la historia cisterciense como Clementina. para investigar las causas del problema. confesor dominico del rey Luis IX. que recientemente se había retirado del cargo de Maestro General de los dominicos. En un ambiente de mutua desconfianza y con la anuencia papal. o por lo menos el muy experimentado Humberto de Romans. que previamente había desempeñado ese cargo y por entonces era cardenal presbítero de San Lorenzo in Lucina y legado papal. donde el papa no sólo aceptó sus razones para rechazar el obispado. continuó su viaje a Roma. Pronto llegó la noticia de que el abad Felipe había sido electo obispo de Saint-Malo. No está aclarado quién fue el verdadero responsable del texto de la bula. la bula y su interpretación se convirtieron en objeto de enconadas discusiones. sino que el 15 de marzo de 1264 nombró a Nicolás. sospechando que era simplemente una maniobra para alejarlo de la escena. rechazó la elección y decidió ir a Roma a presentar sus motivos de queja personalmente a Urbano IV. La muerte de Urbano IV complicó aún más la situación. El 9 de junio de 1265.comienzo una atmósfera explosiva. agregándoles sus propios elegidos (en número también de cuatro) y los mismos protoabades como miembros ex officio. las abadías en sede vacante podrían quedar libres de gobernarse bajo la dirección temporal de los priores. cada uno de los protoabades presentara cinco nombres al Abad de Cister. El cardenal Guido decidió que cada uno de los cuatro protoabades deberían nombrar dos abades para el definitorium. el definitorium debía constar de veinticinco miembros en total. el Abad benedictino de Chaise-Dieu y Humberto de Romans. El compromiso fue aceptado por el Capítulo y eventualmente por el Papa. Entre las muchas decisiones. la visita regular a Cister por los cuatro protoabades debía tener lugar anualmente para la fiesta de Santa María Magdalena (22 de julio). Clemente IV. el abad Felipe no concurrió al Capítulo de 1264. Se facilitó el funcionamiento del Capítulo General como organismo de trabajo al otorgar un status legal al hasta aquí informal definitorium. pero el hecho que la comisión papal fuera enviada a Cister para explicar su contenido al Capítulo General de 1265. pero los visitadores. pero éste. tuvieron cierta influencia en su redacción. que no podían ser rechazados por el Abad de Cister. la elección abacial sería decidida exclusivamente por la votación de la comunidad local. Por suerte estaba presente Guido. Deponer ipso facto a un abad quedaba restringido únicamente a casos de ofensas públicas flagrantes o de abandono de sus funciones. Nombró una nueva comisión para terminar la negociación inacabada: el Obispo de Puy. como consejo interior ejecutivo encargado de la preparación de una agenda y un . quien a su vez debía designar a los otros dos entre los tres restantes.

e instaba enérgicamente a una asistencia regular. La . causó alarma general entre los abades de la Orden. Esta modificación. si requerían el consentimiento de la comunidad. la selección de los definidores. cada comunidad estaría representada en el Capítulo anual por un delegado elegido por simple mayoría. y desalentó la presencia de otros abades que no tenían oportunidad de ser definidores. la evolución de la economía europea hizo que su administración se volviera cada vez más compleja. debían llevar estampado el sello oficial del monasterio. además de los abades. la aparición de este cuerpo tan poderoso tendió a reducir el papel activo de otros participantes del Capítulo. En cuatro años. formuló constituciones similares para los monjes negros. una constitución apostólica emitida por el cisterciense Benedicto XII en 1335. El hito siguiente en la historia legal de la Orden fue la Fulgens sicut stella. La mayor parte de la constitución encaja dentro del esquema general de legislación religiosa fomentada por el Papa. no debían ser admitidos novicios que no tuvieran cualidades apropiadas para la vida religiosa. todas ellas concebidas dentro de un espíritu de muy avanzada centralización burocrática. La Clementina introdujo una reforma constitucional. Más aún. Se condenó y prohibió terminantemente una nueva disposición que proveía de celdas individuales en lugar del dormitorio común. los mendicantes y los canónigos agustinos. con la misión de registrar las entradas y los gastos del monasterio y de hacer una memoria financiera anual de aquellos bienes gravados fiscalmente. inspirada indudablemente en la constitución dominicana. cuyo último tercio constituye el primer código para la formación cisterciense. Para poner fin a estos males. aunque en algunos casos se otorgaba una dispensa general de abstinencia a los abades y sus séquitos. que será comentado posteriormente. un único mayordomo podía dirigir por sí solo todas las necesidades materiales de un monasterio. y establecía un sistema de controles. Estos documentos constituyen el fundamento de la futura legislación medieval relativa a las órdenes religiosas. como preludio de las sesiones formales del Capítulo. cuyo modelo era la propia corte papal en Avignon. guerras. un gran número de monasterios había sido víctima de circunstancias desafortunadas y estaban seriamente endeudados. A despecho de sus vastas extensiones. En el primer anteproyecto del documento había una innovación revolucionaria: el papa proponía que. Con la acumulación de bienes materiales. El papa insistía también en la sencillez en el comer y el vestir. dando por resultado la eliminación del proyecto de un delegado conventual en la redacción final. La Constitución creó el puesto del bolsero. y conocida popularmente como la Benedictina. Se les recordaba a los abades que. la Benedictina restringía el poder ilimitado de los abades en materia de finanzas. la Benedictina fue básicamente una reforma de la administración financiera.medio de ayuda para la redacción de los estatutos. Se garantizaban derechos de supervisión a las comunidades o al Capítulo General. sirvió de ocasión para manipulaciones políticas que no favorecieron en absoluto la tan necesaria armonía entre los protoabades. por no mencionar los amenazantes problemas de ajustamiento a un sistema económico que estaba cambiando sus fundamentos. aumentó también el peligro de desastres naturales. quienes en un largo memorial protestaron contra ésta y otras reducciones del poder abacial. Hacía mucho que había pasado el tiempo en que. siguiendo las indicaciones de la Regla. Fue un documento de unas ocho mil palabras. Las otrora modestas granjas cistercienses se convirtieron en enormes estados feudales. Los documentos de transacciones legales. No obstante. y al mismo tiempo. En párrafos posteriores subrayaba la importancia de los Capítulos Generales. y en los casos más importantes la Santa Sede se reservaba la decisión final. a pesar de la aguda disminución de vocaciones. apremios ilegales y extorsiones inmoderadas de príncipes codiciosos.

eran pagados de los fondos que el Capítulo General había dispuesto para ello. de Marta y de María: «Brillando como la estrella de la mañana en medio de un cielo cubierto de nubes. Por la dulzura de la santa contemplación y el mérito de una vida pura. tanto de sus miembros como de los extraños. en especial durante la lucha enconada de las observancias en el siglo XVII. el papel de procurador se hizo cada vez más importante. Pedro Mir. esta Orden ha merecido propagarse de un confín a otro de Europa. bajo la dirección de uno u otro de los abades cistercienses en Roma o Casamari. miembros prominentes de la Orden asumieron esa función. doce marcos anuales. sus sueldos. un cisterciense nacido en Inglaterra. fue ascendiendo hasta la cima de las virtudes y en ella abunda la gracia del Espíritu Santo que se complace en inflamar los corazones humildes. En algún momento dado del siglo XIV. pero el título de protector de la Orden (protector ordinis) aparece por primera vez en 1260. la Orden en conjunto todavía observaba los altos ideales de sus fundadores. se destaca como la más significativa la creación del cargo de «procurador general» de la Orden. que respondían a necesidades prácticas más que a una acción legislativa. un doctor en teología parisino y posterior Abad de Grandselve es el primer procurador general del cual se hace mención directa. En los siglos posteriores. se dedican al estudio de las Sagradas Escrituras para aprender de ellas la ciencia de la perfección. cuyos conceptos tan elevados son el reconocimiento solemne del carácter activo. canónigos seculares continuaron en esta función con tareas similares. Alrededor del 1220. Sin duda alguna. Durante todo el resto de la centuria. Probablemente influidos por los franciscanos. todos los abades de la Orden debían canalizar sus causas legales en la Curia por medio de él. por el año 1390. los cistercienses también buscaron un «cardenal protector» en la Curia. de la Orden. Celoso defensor de los privilegios cistercienses. gozando con justicia de muy buena reputación y mereciendo el apoyo elocuente del pontífice en la introducción de la Constitución. que los autores de la Carta de Caridad no habían podido prever en absoluto. Un problema espinoso. Celosos de la adoración divina para asegurar la salvación. mientras que con actividades dignas de elogio y piadoso ministerio busca imitar los trabajos afanosos de Marta. a pesar de los abusos esporádicos o señales de mala administración. al atribuirle ambos papeles. era simplemente un «procurador general» en lugar de dos. este cargo era desempeñado en Roma por dos clérigos seculares. y parece haber sido más un título honorífico que un cargo. Nunca se especificó claramente el papel del protector. que dirigía una oficina con algunos secretarios. que debía atender el creciente volumen de trámites legales en Roma. o durante la mayor parte del siglo XIII en Aviñón. a menos que el cardenal hubiera sido nombrado para una misión concreta por el Capítulo General o la Curia.tarea del bolsero fue otro detalle impopular de la reforma administrativa y a petición de los abades fue modificado muy pronto por Clemente VI. llena de empuje y generosidad en obras de caridad para cumplir la ley de Cristo. se sigue que. la Sagrada Orden Cisterciense toma parte en los combates de la Iglesia Militante mediante sus buenas obras y edificantes ejemplos.» Entre otras innovaciones administrativas importantes. refiriéndose al Cardenal Juan de Toledo. pero según consta en los documentos. De la lectura de la Benedictina. allá. Gradualmente. muchos cardenales cistercienses «habían protegido» a la Orden por algún tiempo. apareció con los fuertes gastos a que Cister tenía que hacer frente durante las . sucesor inmediato de Benedicto XII. se esfuerza con María para ascender a la montaña de Dios.

Así en el futuro ninguno de los abades podía excusarse en la ignorancia. alimentación y vestido. hermanos conversos. Guiard. Para que la alimentación y el albergue no resultaran tan gravosos. 6. Bela IV de Hungría (1235-1270) donó las rentas de varias iglesias en Transylvania. especialmente durante la guerra de los Cien Años (1337-1453) entre Francia e Inglaterra. 9. bajo la condición de que la Orden mantuviera un vicario encargado de los ministerios pastorales. 12. 5. mientras que los abades visitantes recibían la orden de permanecer en dicho monasterio solos. El Capítulo de 1212 insistía simplemente en que las donaciones recogidas para ser usadas en tal ocasión beneficiaron a todos los participantes por igual. Desde el punto de vista legal. De acuerdo con las crónicas del Capítulo de 1199. para sostener al Capítulo General. El litigio por la posesión de Scarborough se prolongó desde fin del siglo XII hasta la víspera de la Disolución. El rey Ricardo I de Inglaterra hizo en 1184 la más memorable de todas las donaciones: poco antes de partir para su conocida cruzada. Mientras tanto. aseguraron a Cister varias rentas a perpetuidad. el pescado fue enviado a Cister desde un lugar tan lejano como Lausana. De acuerdo con los registros del Capítulo. Una parte de la pesca estaba destinada indudablemente a Cister. 10. fundación de abadías. 15. práctica de la pobreza. El Capítulo de 1204 insistía que «el libro debía obtenerse lo antes posible». recepción de huéspedes. 2. el capítulo diario de faltas. era transferido temporalmente a granjas y otras casas de la vecindad. profesiones de monjes y bendición de abades. Por esta razón.sesiones del Capítulo General. el Oficio Divino. y entierros dentro de las abadías. Los alimentos necesarios eran recolectados y en parte también donados. el Capítulo General. Las entradas eran tan abundantes. Según las crónicas del siglo XII. antes de la apertura de las sesiones. El primer volumen de esta colección. y su ejemplo fue seguido por otros miembros de la familia real. príncipes y miembros de la jerarquía contribuían frecuentemente con cifras sustanciales. y marca un récord. cedió a Claraval derechos de pesca en su propiedad desde los ochos días anteriores hasta los ocho días posteriores del Capítulo General. para terminar. dejando su séquito y caballerías en alguna abadía próxima. 11. como contribución de Claraval a la alimentación de la asamblea. que solucionó. La Parvus fons de 1265 designaba a dos abades para supervisar toda la operación. titulado Libro de Definiciones (Libellus definitionum) se completó en 1202. y. 14. el personal de Cister (que no resultaba imprescindible). En 1204. los problemas. . los usufructuarios de beneficios. por lo menos parcialmente. tanto seculares como religiosos. oficiales monásticos y obreros. la Orden solicitaba insistentemente de amigos y benefactores donativos o fuentes de recursos permanentes con el mismo propósito. cerca de York. que llegó a ser muy precaria. 3. es cierto que las donaciones se recolectaban entre los abades asistentes. sobre los privilegios e inmunidades. como el pleito de mayor duración de toda la historia cisterciense. señor de Reynel. abad de Cister. sobre los viajes de los monjes. trataron de aprovechar cualquier pretexto para bloquear la administración cisterciense de la iglesia. 7. El rey Alejandro III de Escocia (1214-1249) ofreció veinte libras esterlinas anuales. supervisado por el Abad de Rievaulx. que cada abadía tenía que hacer frente al tratar de aplicar la ingente cantidad de decisiones anuales. que la clerecía de York estaba poco dispuesta a aceptar el drenaje de abultadas sumas con destino a una lejana abadía francesa. 4. pero evidentemente no había una suma fija y el pago no era obligatorio. visitas regulares y poderes de los padres inmediatos. El nuevo código se componía de 15 capítulos en el siguiente orden: 1. bajo los auspicios de Arnaldo Amaury. 13. 8. el éxito más importante del Capítulo General lo constituyó el registro sistemático y la publicación periódica de sus propios estatutos. cedió los abundantes ingresos de la iglesia de Scarborough. compras y ventas. admisión de novicios. muchas veces incongruentes. Luis IX de Francia (1226-1270). y su madre Blanca de Castilla. una serie de reglamentaciones sin clasificar. los reyes.

el cardenal Guillermo Le Court (Curtí). a continuación del capítulo 14. reteniendo la misma estructura básica. . se vio claro que era inminente otra revisión fundamental. El título del nuevo código fue Libro de las Definiciones Antiguas (Libellus antiquarum definitionum). las «Antiguas» y «Nuevas» definiciones continuaron siendo usadas como manuales legales de la vida cisterciense hasta el advenimiento de la revolución Francesa. en la práctica siguió siendo necesario el uso simultáneo de ambos códigos. Varias veces se propuso la fusión de los dos libros en uno. había leyes y normas relativas a las monjas cistercienses. comprendía únicamente el material acumulado desde 1316. la convención no sólo la aceptó. No cambiaron ni el título. su sobrino. un cisterciense. sino declaró obsoletas todas las colecciones anteriores. pero la nueva colección no estaba destinada a reemplazar a la anterior. En muchos casos. 1240 y 1257. No obstante el autor de la Fulgens sicut stella. ni la estructura de la colección original. Como otra innovación. A pesar de algunas características nuevas. y cuando se presentaron al Capítulo General el año siguiente. quedó insatisfecho con los resultados. A consecuencia de la publicación de la Fulgens sicut stella. Benedicto XII. pero el plan nunca llegó a concretarse. que sólo se consiguió en 1289. pero el primer capítulo incluía los textos de la Carta de Caridad en su versión definitiva y de la Parvus fons. aun cuando muchas de sus prescripciones fueron sustancialmente modificadas por la legislación posterior. protector de la Orden. Como en casos anteriores de adaptaciones. que quedaron por lo tanto suprimidas. hizo conocer sus objeciones y la asamblea estuvo de acuerdo en que era necesario un estudio más exhaustivo. especialmente en 1487. De este modo. se nombró a un grupo de abades para la ardua tarea. el Capítulo General ordenó una nueva compilación de las leyes cistercienses. En el Capítulo de 1339. un eminente canonista. las leyes nuevas modificaban el Libro de las Definiciones Antiguas. El nuevo texto fue aprobado y promulgado en 1350 con el título de Nuevas Definiciones (Novellae definitiones). La publicación de la Parvus fons en 1265 exigía un reajuste más profundo. este trabajo conservaba los quince capítulos tradicionales. En 1316.El código fue actualizado en 1220. que se terminó cuatro años más tarde.

Mientras éste fue el ideal buscado por los novicios cistercienses. El advenimiento del siglo XIII anunciaba un cambio drástico en esta atmósfera cultural enrarecida. los cistercienses ofrecían lo que millares de almas piadosas reconocían como la elección más remunerativa. quintaesencia alegórica de todo lo que para esa noble generación hacía la vida digna de ser vivida. un paraíso no destinado a los sentidos. enfrió el entusiasmo de los guerreros del siglo XIII por aventuras similares. El desarrollo de la piedad individual. La nueva enseñaza se desvió del misticismo afectivo y de la espontaneidad informal del siglo XII. No cristalizó el intento de formar una comunidad cristiana integrada por las naciones que estaban surgiendo en Europa. y vivió y gobernó independientemente de las normas de la moral cristiana. una forma de vida que conducía con toda seguridad a la salvación. El vergonzoso fracaso de la Cuarta Cruzada. En 1139 se dirigió a un grupo de eruditos de París y prometió a la audiencia. el mensaje de gran Abad. Sea como sea. La piedad popular. No llegaron a materializarse las esperanzas gregorianas de un mundo gobernado por los principios cristianos. Aquellos que ya habían recibido instrucción en el mundo antes de su «conversión». el papado se convirtió en instrumento y eventualmente en víctima de intereses políticos antagónicos. sino de felicidad interior. tomó un giro particularmente peligroso en la herejía antisocial y anticlerical de los albigenses. completada con la fuerza. en franco contraste con su abuelo. sintieron con más intensidad el atractivo del Cister. el paraíso de delicias establecido por Dios…. fascinada. La represión armada de los disidentes y la Inquisición fueron fenómenos tan nuevos como la teología «escolástica». sino por el amor. Después de la muerte prematura de Inocencio III. De acuerdo con algunos estudiosos de la piedad y poesía de aquella época. conocimiento y bienaventuranza celestial en la tierra. en especial la fascinación que ejercía la pobreza. pero las Cruzadas fueron testimonio del poder de los ideales comunes y de la voluntad para la acción unida. fue capaz de cambiar el Sacro Imperio Romano por una monarquía siciliana altamente centralizada. el cruzado. de Tierra Santa hacia Constantinopla. y . llegó al corazón de sus contemporáneos más calificados. la búsqueda incansable de la verdad y la belleza condujeron a una renovación del misticismo y a una originalidad sin par en la poesía y el arte. pero fugaces.El desafío de la Escolástica El siglo XII fue la época de mayor poder creador en la historia del cristianismo medieval. basada no ya en las enseñanzas neoplatónicas de los Padres de la Iglesia. cuando resultaba insuficiente. por medio de la razón y la lógica. Los medios de defensa de los misioneros cistercienses resultaron ineficaces frente a esos formidables adversarios. Los invitó a ir a Claraval. sabiduría y felicidad. El ansia embriagadora de alcanzar ideales elevados. sin embargo el reinado de Inocencio III llevó a la Iglesia a un punto culminante de poder político y moral sin precedentes. no hubo necesidad de enseñanza formal alguna dentro de las abadías. con su autoridad irresistible. no como Abelardo. el último de los grandes Hohenstaufen. Federico II. Éste es jardín al que no se puede entrar con los pies. sino en alas del amor». está genialmente expresado en la poesía de Cristián de Troyes († 1190) y creyó la leyenda conmovedora del Santo Grial. Claraval sirvió de modelo a Cristián para el castillo místico del Santo Grial. la fuente de vida nueva. que se acababa de descubrir. desviada por los intereses comerciales de los venecianos. sino en la filosofía de Aristóteles. y Parsifal hablaba el mismo lenguaje de san Bernardo. donde podrían «encontrar el santuario admirable donde el hombre se alimenta con el pan de los ángeles. Dentro de las órdenes monásticas renovadas. Santo Domingo luchó contra esa herejía de excentricidad emocional con las armas de una lógica despiadada.

no censuraba a las órdenes. próspera y ambiciosa. Pero. franciscanos y seculares eruditos. la flor de las vocaciones religiosas se unían a los mendicantes. Y lo que es más importante. se hizo evidente por primera vez. Si duda alguna. en el filo de 1230. El cronista mostraba ciertas reservas acerca de las tendencias de las órdenes monásticas. educada profesionalmente podía reemplazar fácilmente a los cistercienses como consejeros. no estaba relacionada directamente con las corrientes intelectuales renovadoras. aun los hermanos conversos encontraban un trabajo más remunerador en los conventos urbanos de las nuevas órdenes. Durante el resto del siglo. un testigo contemporáneo bien informado. agentes papales o reales. Los cambios en las constituciones y en la administración habidos dentro de la Orden cisterciense. más que a las órdenes monásticas tradicionales y. que la existencia de elementos de rivalidad entre las principales órdenes religiosas estaba íntimamente relacionado con la búsqueda de niveles superiores de educación. se sumaron también para caracterizar la diferencia tan llamativa que distingue al siglo XIII del anterior. se unieron otros dos factores para agravar el problema que necesitaba la más urgente solución. no podían estar ya en la primera línea de los acontecimientos del siglo XIII. y cuya falta de conocimientos teológicos era reconocida abiertamente como una de las causas del fracaso cisterciense. para evitar el menosprecio de los dominicos. quienes firmemente establecidos en las nuevas universidades dictaban en todas partes el mismo tipo de clases. La música era una rama de la ciencia. deberían poseer casas en París y otros lugares donde florecieran las escuelas. que en las granjas cistercienses. en su aislamiento rural y rústica simplicidad. En el caso de los cistercienses. y aun la poesía tuvo que disfrazarse de erudición. El racionalismo triunfante imprimió su huella en todo campo del quehacer intelectual o artístico. Mas el factor decisivo lo determinó la aparición de la personalidad . especialmente hombres de leyes y canonistas…. cánones y Derecho Romano con mayor devoción. el gran historiador inglés se hacía eco de la opinión de sus perplejos contemporáneos. Sin embargo. con toda razón. con toda seguridad. pero. Uno de ellos fue la experiencia negativa de muchos abades que habían predicado contra los albigenses. sino que estaba dispuesto a adoptar las modificaciones pertinentes. habitadas por una burguesía bien educada. llega a la conclusión de que «los cistercienses. san Benito. Buscando razones de más peso para fundar el primer instituto educativo cisterciense. que la vieja imagen pública de la Orden necesitaba ser restaurada.transformó la teología en una disciplina rígidamente controlada por profesionales. sino a la influencia corruptora de un mundo que ya no respetaba la simplicidad monástica. indican claramente que el Capítulo General no sólo estaba al corriente de lo que exigían los nuevos tiempos. si quería ser lo suficientemente atractiva como para mantener y poblar las abadías con el personal adecuado. quienes creían. la arquitectura fue dominada por la maestría de la ingeniería. que distribuía sus horas de trabajo entre la escuela y la biblioteca. porque no querían parecer inferiores ante los demás». y recordaba que el autor de su Regla. donde pudieran estudiar teología. pasando su día en oración y duro trabajo manual. Mateo Paris. Es evidente que las abadías cistercienses. Todo lo que fuera digno de ser conocido se recopilaba en summas o enciclopedias sistematizadas. basadas en los mismos textos. Los dominicos se adaptaban mejor para servir a la Iglesia como misioneros y teólogos. los franciscanos podían hacer llegar el mensaje de pobreza a las masas urbanas con mayor efectividad. y entonces establecerían allí sus propios colegios. La comercialización de la economía y el desarrollo posterior de las ciudades. El laicado o la clerecía secular. la figura del asceta cisterciense. había abandonado la escuela en Roma para retirarse al desierto. fue reemplazada por la del monje erudito.

de modo que los dirigentes de la Orden pudieran discutir el asunto entre ellos mismos y hallar los medios para contrarrestar el peligro creado por la falta de instrucción». Como conclusión. Hacia fines de 1243. Juan Lexington. sino que poseyó la energía y el celo necesarios para iniciar un programa afortunado enfrentándose a una poderosa oposición. quien no sólo comprendió la necesidad imperiosa de monjes cultos. Esteban Lexington pertenecía a una familia prominente de oficiales de alto rango que habían servido a la iglesia inglesa y el gobierno real. . donde fue discípulo de san Edmundo Rich de Abingdon. meditando y estudiando las leyes y costumbres de la Orden. Los barcos genoveses que conducían a los prelados fueron interceptados por la flota imperial comandada por Enzio.extraordinaria de Esteban Lexington. hombres que pudieran tender una mano. que dentro de una década ellos estarían obligados a tomar la dirección y reformar nuestra Orden. en especial ningún teólogo. luego arzobispo de Canterbury. se convirtió en el abad de Stanley y. el Abad Esteban le pidió a su colega de Pontigny que movilizara sus relaciones en Roma. otro gran inglés en la historia de la Orden. el joven monje debía pasar dos años más «leyendo. recibió una prebenda en la iglesia de Southwell. porque durante los últimos trece años no se nos ha unido ningún estudioso eminente. En 1229. se unió con los abades de Cister. En 1214. como en la época de san Bernardo. a nuestra Orden vacilante y envejecida». En 1241. hijo natural de Federico II. La mayoría de los abades fueron capturados. cuando fue elegido abad de Claraval. Como abad de Stanley. son muy ancianos». se unió pronto a los cistercienses. alrededor de 1227. «Es de temer – agregaba – que se cumpla la horrible predicción que nos hizo uno de los dirigentes dominicos. y el Abad llegó a la conclusión de que la mayoría de los desórdenes se originaban por razón de la total ignorancia y la torpeza de los monjes. Esteban llama la atención sobre siete monjes herejes de Gondon (filial de Pontigny). después de completar el noviciado. Claraval y otras casas para concurrir a un sínodo romano convocado por Gregorio IX. Esteban alcanzó la culminación de su carrera. en esta situación. y los que todavía tenemos. fue elegido abad de Savigny. ninguna otra actividad debía interferir esos estudios». porque los irlandeses ni hablaban ni entendían latín. En 1223. con la esperanza de que el Pontífice presionara al Abad de Cister y a los protoabades. Los rumores de una herejía que se había difundido entre los cistercienses del sur agravaron la situación. Recibió una educación excelente. El propósito concreto de Esteban era una asamblea de abades «cerca de París. inglés o francés. Su influyente posición le brindaba la oportunidad de !dar una nueva orientación y perspectiva a la vocación cisterciense. durante cuyo tiempo. Sin pérdida de tiempo. había escrito al abad Raúl de Claraval previniéndole sobre «la amenaza de ruina y de extinción de nuestra Orden por razón de los defectos de sus miembros.gira de visita. y justamente es así… porque ya no tenemos hombres recomendables por su piedad e ilustración. en la Abadía de Quarr. conjuntamente con otros siete compañeros. y aprovechó su mayor autoridad para mejorar el número y la calidad de las vocaciones por intermedio de la red que formaba la extensa familia de Savigny. Este paso inevitable era una idea largamente acariciada por Esteban. y en cada abadía ordenó que. abad de Pontigny (1233-1242). pero probablemente bajo la influencia de su santo maestro. con los cuales ni siquiera se pudo comunicar. para que sus amigos informasen al Papa de los graves problemas de la Orden. pero Esteban pudo escapar gracias al valor de su hermano. Escribiendo a Juan. desempeñando este cargo. a saber. recibió del Capítulo General la misión de visitar las turbulentas abadías irlandesas. que habían caído en el error a causa de su ignorancia. en la isla de Wight. y los impulsara a actuar. Su gira de visitas en 1228 resultó una experiencia en extremo difícil. abriendo un nuevo camino a la institucionalización de la educación superior. emprendió una . estudiando primero en París y después en Oxford.

el Colegio de San Bernardo no sólo prosperó. para unirse con los de Claraval. Esteban la trasladó primero a una casa cercana a la abadía de San Víctor. En realidad. Es igualmente significativo. aunque los abades recalcaron que eso se aceptó «por orden de su Señor. pero nunca se llevó a cabo. permitió que él. Everardo. Debido a que la propiedad original de Claraval no estaba bien equipada para este propósito. Esto aseguraba el éxito. Un breve papal que data de comienzos de 1254 autorizaba al Colegio a admitir novicios y conversos. De acuerdo con el testimonio de Mateo Paris. El primer preboste fue Guillermo. a petición del abad Everardo de Claraval (1235-1238). y a petición y por consejo de numerosos cardenales. y con ellos otro monje más y dos hermanos legos. se dirigió al Papa pidiendo su respaldo. el nuevo colegio. garantizaron al Colegio de San Bernardo todos los derechos y privilegios que hasta ese entonces habían gozado los colegios de los dominicos y franciscanos. Siguiendo la costumbre parisina ya establecida. y es muy probable que se haya formado allí el primer grupo de estudiantes cistercienses. mientras que los privilegios papales realzaban su status entre los demás colegios de París.No se conocen los detalles de los hechos posteriores. La institución se desarrolló a pasos agigantados inmediatamente después de la elección de Esteban como abad de Claraval. especialmente del Señor Juan (de Toledo). que tenía amplia autoridad tanto en materia disciplinaria como escolar y era nombrado por el Abad de Claraval. A pesar de esto y a pesar de todo el apoyo que el . El documento más valioso fue firmado por Inocencio IV el 28 de enero de 1254. por lo menos. Sospechando que esta iniciativa no sería aprobada por la mayoría de los abades de tendencia más conservadora. para atender las necesidades materiales de los estudiantes. enviara a sus monjes a París para estudiar. titular de San Lorenzo in Lucina». que llevaba el nombre de san Bernardo. Luego. sino que los estudiantes cistercienses fueron más apreciados por las autoridades universitarias que los provenientes de los mendicantes. Inocencio IV dirigió una carta a la asamblea elogiando la casa parisina de estudios y recomendando calurosamente su sostenimiento. el 6 de diciembre de 1243. fuese designada para el estudio de la teología. en 1246. Aunque todos los abades pudieran elegir entre enviar sus estudiantes a esos centros regionales o a la casa de París. y consiguió el más decidido apoyo del Pontífice. En vísperas del Capítulo General de 1245. status que lograron los cistercienses antes que ninguna otra orden monástica. que el mismo estatuto estimulara a todos los abades a promover estudios dentro de sus propios monasterios. en la orilla izquierda. y para esplendor y gloria de la Iglesia universal». pero debió triunfar su iniciativa. inclusive Cluny. adquirió una gran extensión de tierra en Chardonnet. hizo progresos notables. la medida no se imponía de forma obligatoria y. Donaciones importantes ensancharon sus perspectivas financieras. ya en funcionamiento. de esta manera. quien dirigió una comunidad de veinte jóvenes estudiantes. los estudios formales seguían siendo completamente voluntarios. cerca del lugar donde las fortificaciones construidas por Felipe Augusto alcanzaban el Sena. Esta disposición fue aprobada por el Capítulo General del mismo año. y ordenara que una abadía de cada región. Esta medida se hizo extensiva a otros abades que quisieron mandar a sus estudiantes a París. el Colegio de San Bernardo estaba dirigido por un preboste. informó a Inocencio IV de su intención de construir un colegio completo para los cistercienses en París. debido probablemente al prematuro retiro del abad Esteban. el Papa. Durante la década siguiente. porque el Capítulo General de 1237. Claraval ya poseía una casa en París. Una bula fechada el 5 de enero de 1245 autorizaba al Abad de Claraval a establecer en París un studium «para la salvación y honor de la Orden [Cisterciense]. anteriormente procurador de Claraval. Sin pérdida de tiempo. por supuesto. adquirida en el año 1227 cerca de la Abadía de Saint-Germain-des-Prés.

halló una hostilidad creciente entre los miembros del Capítulo General. Pocos años más tarde la abadía alemana de Ebrach construyó un colegio en Würzsburg y Camp erigió una institución similar en Colonia. pero casi todos ocuparon posiciones claves en la administración de la Orden. Aunque las crónicas del Capítulo General guarden absoluto silencio sobre el particular. y su financiación llegó a ser tan costosa para Claraval. las abadías inglesas fundaron un colegio en Oxford. Sin embargo. atento a los acontecimientos de Cister. El Capítulo General estuvo de acuerdo. se puso firmemente de lado del depuesto Abad de Claraval. Benedicto XII (1334-1342). y hacia finales de siglo un grupo de edificios bastante grandes alojaban a unos treinta y cinco monjes. Las donaciones iniciales fueron insuficientes para mantener una institución de tal envergadura. exigía la restitución de Esteban. y aprobada por el Capítulo General en 1280. y continuó como un colegio bien atendido y administrado hasta su supresión en 1791. La renovación operada en el siglo XVII restituyó sin embargo a la institución su esplendor medieval. El Colegio de San Bernardo de Tolosa del Languedoc fue una institución más importante. abad de Cister. y la institución comenzó a funcionar en 1265. que estaban obviamente perplejos acerca de la influencia que los estudios superiores podían ejercer sobre la herencia de todo un siglo de tradiciones cistercienses. Es muy probable que la actitud del Capítulo estuviera motivada en gran parte por la muerte de Inocencio IV. siendo dirigido desde entonces en forma directa por éste y para beneficio de toda la Orden. la tendencia era irresistible y. donde falleció poco después. acaecida en diciembre de 1254. o eruditos. tanto en Francia como en el exterior. En 1281. mientras Esteban para evitar a la Orden complicaciones posteriores. de mayor significación. El rey. y así continuó hasta mediados del siglo XVIII. se dirigió a Luis IX. iniciada por Grandselve. puso fin a la cuestión permaneciendo en Ourscamp. durante el proceso de fundación. el mismo Capítulo colmó de alabanzas el esfuerzo. sólido defensor de Esteban. Después de un devastador incendio de 1533. tomó partido por Cister.abad Esteban poseía en Roma. La Guerra de los Cien Años y sus penosas consecuencias. y se cerró después que los hugonotes capturaron la ciudad en 1567. y cuando Guido se negó a actuar. después de algunos años. y que estaban resentidos por el hecho de que. En una carta a Guido. entorpecieron enormemente su funcionamiento. el Colegio de San Bernardo de París graduó alrededor de quinientos doctores en teología. Aunque la idea de una educación a nivel superior encontró obstinada resistencia en el Capítulo General de 1255. el Abad de Claraval se dirigió únicamente al Capítulo cuando ya contaba con el pleno apoyo de las autoridades de Roma. e hizo todo lo posible para propulsar los estudios en toda la Orden. sin embargo. quien inició la construcción de una iglesia monumental. quien se suponía no tomaría parte en la controversia. pero siempre quedó muy a la zaga del studium parisiense. El apogeo de la institución coincidió con el reinado de un papa cisterciense. pero las clases fueron reanudadas. y esta situación difícil se agravó durante las turbulentas décadas de guerras civiles y religiosas del siglo XVI. el Colegio de San Bernardo continuó desarrollándose. . La sostenían los abades del sur de Francia. después de lo cual el digno prelado se retiró a la abadía de Ourscamp. A Inocencio sucedió Alejandro IV. el nuevo papa. el cardenal Juan de Toledo estimulaba a la abadía de Valmagne para abrir un colegio anejo a la Universidad de Montpellier. la sesión de 1255 se volvió contra Esteban Lexington y lo depuso como Abad de Claraval. En el transcurso de cinco centurias. que lo vendió al Capítulo General en el año 1320. nunca terminada. A pesar de todos estos obstáculos. pocos de ellos llegaron a ser pensadores originales y prolíferos. En 1260. el edificio quedó vacío durante varias décadas.

La condición de la Benedictina. Los profesores estaban severamente advertidos de abstenerse de cualquier «tipo de vida ostentosa y turbulenta. pero la escolástica estaba tan en boga. los requisitos para la graduación y los principios básicos de disciplina. o al colegio más próximo. No se trataba ya de una recomendación mandar estudiantes a esos colegios. En Viena. de cualquier nacionalidad.La Fulgens sicut stella de Benedicto XII (1335) proporcionó la primera carta para los estudios superiores cistercienses. El siglo XIV no fue una era de prosperidad para los cistercienses. Tolosa y Montpellier. transfirió el colegio español de Estella de la diócesis de Pamplona a la de Salamanca. y por lo menos debía pasar otro año hasta que pudiera llegar a ser «maestro» o doctor en teología.000 libras de Tours para los gastos de graduación puede explicar muy bien la fuerte tentación que los abades experimentaban de retirar a sus estudiantes antes que completaran todo el curriculum. otorgó el rango de studium generale a los colegios ya existentes en París. ordenó la fundación de un colegio en Bolonia para los italianos y otro en Metz para las casas alemanas de Morimundo. Benedicto XII se preocupó mucho de los detalles de la administración de las rentas. cada uno bajo la supervisión de un abad. Rostock y Greifswald formaron también a muchos otros estudiantes cistercienses. fijando el límite de 1. donada por el emperador Carlos III. renombrado canonista de su época. Las abadías que tuvieran por lo menos treinta monjes tenían que mantener uno o dos estudiantes en París. Cuando irrumpieron los husitas en 1409 y expulsaron a los monjes de la ciudad. Los estudios formales de licenciatura concluían después de dos años adicionales de enseñar las Sentencias de Pedro Lombardo. Tanto en ésta como en otras partes del mismo documento. Se planeó también el curso de estudios. y como tal inspiró una ola de nuevas construcciones de residencias universitarias. Orxford. De acuerdo con los registros de la Universidad estudiaron teología más de trescientos cistercienses entre 1428-1522. Siguiendo el estilo de la de París. debido a la larga duración de los estudios y a los gastos de graduación. estuvo regulada cuidadosamente. Dado que el antiguo colegio de Würzburg había dejado de atraer estudiantes. pero el colegio de París quedaba abierto para todos los cistercienses. debían enseñar con humildad y devoción. sino de una obligación. Cada uno de estos colegios debía ser sostenido económicamente por los abades de una zona específica. La administración de los colegios. El mantenimiento de los estudiantes en París o en cualquier otro lugar exigía un tremendo esfuerzo a cada comunidad. Otras universidades alemanas. y se dio un renovado énfasis a la prohibición tradicional de estudiar derecho canónico. los estudiantes cistercienses de la zona se dirigieron a la Universidad de Leipzig. No estaban sujetas a esta obligación las casas que tuvieran menos de 18 miembros. El Papa. fue organizada bajo la supervisión del Abad de Königsaal. poco después de que se organizara la facultad de teología en la Universidad de Viena. abrió sus puertas el Colegio de San Nicolás en 1385. que la publicación de la Benedictina motivó la fundación de un cierto número de colegios. a los que se debe sumar los estudiantes de Artes. y conformarse con la comida a su disposición y con los servicios de un clérigo». poco antes de establecerse la Universidad de Praga en 1348. De este modo. tales como Erfurt. mientras la Universidad de Cracovia recibía a los monjes polacos. particularmente al este del Rhin. y tenía buenas razones para ello. y hacia fines del siglo XV se construyó allí un colegio bajo la autoridad . el Abad de Ebrach inició en 1387 otra institución en Heidelberg con más éxito: el Colegio de Santiago. completado en 1247. y la remuneración del personal administrativo. el curso de Teología exigía otros seis años antes que el estudiante pudiera ser promovido al grado de licenciado. A más de los seis años requeridos para estudiar Artes. se había inaugurado un colegio cisterciense en una casa llamada «Jerusalén». como también lo estuvo el montante de la bursa o arancel. y las comunidades más pequeñas podían elegir entre mandar uno a París. donde Altzelle apadrinó un nuevo colegio. gracias a la generosidad del duque Alberto III.

Tenía la forma de un edificio cuadrangular de dos pisos. promulgó una serie de estatutos. ni consiguió apoyo entre los monasterios. puesto bajo la advocación de san Bernardo. san Juan. El destino del studium generale en Oxford puede servir como ilustración de las condiciones. Como consecuencia. Durante el Medioevo prevaleció la misma actitud oficial. el estudio del Derecho estuvo incluido en la misma categoría que la Medicina. en 1577 como Colegio de San Juan Bautista. formada por quince monjes de Thame. Las mejoras no se materializaron hasta que Enrique Chichele. y el colegio estuvo listo para albergar a cuarenta y cinco estudiantes. se escandalizó sobremanera cuando vio sólo a cinco cistercienses en la misma. Su capilla fue consagrada en 1530. 29 de septiembre de 1282. invocando como justificativos la avaricia y la gran tentación de emplear la inteligencia con fines tortuosos. Las abadías de los Países Bajos. El Capítulo General Cisterciense de 1188 señala en particular algunos trabajos de Derecho Canónico y especialmente los Decreta Gratiani como libros que no debían estar en las bibliotecas monásticas. en 1292. mientras se ejercía presión sobre las comunidades monásticas para difundir los estudios. y tras la fundación de la Universidad de Lovaina en 1425. donó en 1438 una propiedad en Northgate Street para la construcción de un nuevo colegio. Intriga el hecho de que. presionado por cierto número de abades cistercienses. a pesar de lo cual se presionó a todas las comunidades que tuvieran más de doce monjes para que mandaran uno. Pero la institución nunca se granjeó la simpatía de los estudiantes. con un patio central y una torre cuadrada sobre la entrada principal. Los comienzos fueron prometedores y. estaba todavía sin terminar. la estatua de San Bernardo. sino con más frecuencia en las hospederías de sus respectivas abadías Estrécheles económicas y la disminución del número de monjes hicieron cada vez más difícil el mantenimiento de los colegios y hacia el fin del siglo XV muchos de ellos luchaban por subsistir. y por ende estrictamente prohibido. En 1482. sita sobre la entrada. . Finalmente. enviaban sus estudiantes a París. llegaron los primeros alumnos. una asamblea reunida en Oxford hizo un llamamiento para reunir fondos destinados a mejorar las condiciones de Rewley. fue modificada para asemejarla a su nuevo patrono. muy bien estudiados. sin embargo. en 1446. se pudo avanzar mucho en el proyecto gracias a la generosidad de Marmaduke Huby. pero no pudo menguar la fascinación que los estudios de Leyes. después que fue elegido abad de Fountains en 1494. aunque los estudiantes cistercienses no vivían en un colegio. aunque los gastos de la construcción seguían siendo un problema serio. para el funcionamiento del colegio. se decretó que toda comunidad que tuviera más de veinte monjes debía enviar allí por lo menos uno. mientras su número disminuía considerablemente. conde de Cornwall. se condenaba tales estudios por parte de los monjes. y reglamentó que se establecería un monasterio regular como casa de estudios bajo el padrinazgo del Abad de Thame. Esta institución se inició en 1280 gracias a la generosidad de Edmundo. que empeoraban cada vez más. Entonces. pero fue reabierto. La mayoría de los estudiantes jóvenes iban a la deriva entre las distintas tabernas y hospedajes de Oxford. Ricardo II. La Disolución de 1539 terminó con su vida. La nueva abadía de Rewley. que pagaban sesenta chelines anuales en concepto de manutención y habitación. observando una procesión universitaria. y un capítulo cisterciense nacional aprobó en 1400 un plan para recaudar para tal fin ciento doce libras anuales. abrió sus puertas el 11 de diciembre de 1281 y.del Abad de Mogila. Se suponía que la casa iba a servir para todas las abadías británicas y. arzobispo de Canterbury. monasterios con veintiséis miembros o más debían pagar por dos estudiantes. al preboste y al personal administrativo. Entre los cánones del II Concilio de Letrán (1139). Juan de Morimundo. los mandaron allí. ricas y muy pobladas. para la Fiesta de San Miguel. alrededor de 1399. el abad visitador. El Capítulo General de 1281 aprobó el proyecto. «por los diversos errores que pueden generar». bien visible.

líder de las escuelas de Derecho de su época. a quien el Capítulo General de 1402 permitió cerrar con llave su celda. pero las crónicas a nuestra disposición guardan silencio acerca de su cantidad real. las comunidades pobres nunca pudieron afrontar la educación de ninguno de sus miembros. que luchaba por subsistir. dadas las circunstancias no pudo ser denegada. los estudiantes cistercienses seguían simplemente cursos de derecho canónico fuera de sus propios colegios. Abrió en 1496 el Colegio de San Bernardo de Sénanque con la estrecha colaboración del cardenal Juliano della Rovere. eran otorgadas liberalmente. La existencia de una colección de trabajos sobre leyes tan respetables difícilmente se puede explicar sin suponer que. de acuerdo con las costumbres de Bolonia. y poco después la institución. redujo definitivamente la asistencia a los colegios. Pero acciones tan drásticas no lograron el fin deseado. De acuerdo con un catálogo confeccionado en 1472. pero fueron descubiertos y despedidos sin más del colegio por orden del Capítulo General de 1334. se los estimulaba a continuar sus estudios y recibían fondos para libros y material para escribir. la crisis económica casi universal de postrimerías del siglo xlv y comienzos del XV. El número de graduados universitarios fue siempre reducido. abad de Sénanque. Gozaban de preeminencia sobre otros miembros de la comunidad. quienes. eligiendo a uno de ellos como «prior». aunque la propiedad continuó en manos cistercienses hasta 1790. se los prefería para la misión de visitador. biblioteca adecuada y dotación considerable. se gobernaban a sí mismos. Por otro lado. Con frecuencia. incluyendo Sénanque. «porque debía preparar con frecuencia sus sermones. que. La fundación de un colegio en Aviñón destinado especialmente a la enseñanza del Derecho infligió un duro golpe a la actitud oficial negativa. El procedimiento normal para sortear esos obstáculos era procurarse una dispensa papal. a pesar de las prohibiciones. y temía que se perdieran sus libros y alguna otra cosa perteneciente al monasterio». No puede evaluarse categóricamente la medida en que este afán de conocimientos influyó en la rutina tradicional de la vida monástica. En otros casos. y sin que sus superiores lo supieran. la mayor compensación por los duros y largos años transcurridos en los colegios era la casi inevitable promoción a las dignidades de prior o abad. Los monjes tenían amplia oportunidad de estudiar leyes en sus propias bibliotecas. gozaban del privilegio de poseer una celda aparte del dormitorio común. quien se había graduado en la Universidad de Aviñón como doctor decretorum. Se había planeado una institución para albergar a doce estudiantes adelantados. Fue obra de Juan Casaleti. el futuro papa Julio II. un bachiller en Derecho Canónico en Boulbonne. . se estimulaba la organización de escuelas de Filosofía y Teología en las grandes abadías. Casaleti proporcionó un edificio amplio. y sólo en 1499 se dirigió al Capítulo General para su aprobación. según parece de acuerdo a las crónicas disponibles. a menos que los familiares u otros benefactores pagaran los gastos. que estudiaron clandestinamente. nivel de educación o número y calidad de sus estudiantes. cesaba de funcionar.ejercían sobre las mentes ávidas. Desde el punto de vista de los estudiantes. se los buscaba y usaba con frecuencia. En algunos casos. Una vista regular halló en 1603 que sólo había tres estudiantes bajo un «rector». los que retornaban a sus abadías después de haber completado con éxito sus estudios eran premiados con honores. como en el caso de Raimundo Torti. la biblioteca de Claraval contenía no menos de ciento cuarenta y tres códices de Derecho Canónico y Romano. sobre un total de mil setecientos catorce volúmenes. Más aún. pero el sistema de encomiendas en franca expansión arruinó las abadías vecinas. Sin embargo parecía cierto que el impacto del cambio de perspectivas fue acusado en forma gradual y esporádica. la cual. Tal fue el caso de por lo menos siete estudiantes del Colegio de San Bernardo en Tolosa.

A consecuencia de los estudios escolásticos las bibliotecas se vieron bien pronto enriquecidas con textos filosóficos y teológicos. y blanco a la vez de medidas represivas. hasta que toda la organización fue severamente suprimida en 1493. donde la influencia de la ciudad y la vida universitaria eran más notables. Muchas veces era un nicho en la pared de la sacristía. aunque es difícil que pueda considerársele un caso típico. La cofradía tradicional de los estudiantes de primer año.Los padres capitulares de 1560 estaban muy en lo cierto al hacer notar. se confundían con los grupos que iban vestidos con trajes civiles y se ponían máscaras o se pintaban las caras. tanto del pasado como del presente». títulos. Dado. Se había notificado al Capítulo de 1453. en tales ocasiones salían éstos a hurtadillas del colegio. sin contar los libros litúrgicos. Al concluir el siglo XIV alcanzaban a ochocientos cincuenta. Disponemos en verdad de un cierto número de cifras. Sin embargo. Las costumbres inculcadas ejercieron tal presión. aun las bibliotecas más primitivas deben haber tenido tantos libros como monjes existentes. era difícil en extremo mantener la disciplina entre los estudiantes. que el horario diario de cada comunidad incluía la lectura espiritual. poseía cerca de trescientos cincuenta códices. Todavía están a nuestro alcance más de un millar de ejemplares de esta impresionante colección. como el 6 de enero. la mayoría de los libros eran de naturaleza litúrgica. en particular los del colegio de San Bernardo de París. Los estudiantes que tenían parientes ricos y poderosos tenían sus propios servidores y eran pródigos en las fiestas para sus compañeros. En las postrimerías del siglo XII. Festividad de los Reyes Magos. fantásticas dignidades. echando una mirada retrospectiva que «el famoso colegio parisino de nuestra Orden. pero únicamente son concluyentes en el caso de Claraval. Con frecuencia. muchos de los cuales vivían en la miseria. es muy difícil aceptar que la influencia de los estudiantes haya sido siempre constructiva en relación con la disciplina monástica. sin embargo. trató a sus huéspedes con tal generosidad. ha servido de caballo de Troya. sino que trataban de dominar y abusar de aquellos de menor jerarquía. nuestros padres más sobresalientes. Pero había excesos de otra naturaleza. graduado en 1478. rangos y absurdos trabajos fue motivo constante de travesuras y chanzas. como se lo conoce comúnmente. Probablemente. En épocas de algazara general entre los estudiantes universitarios. El grado de desarrollo de las bibliotecas monásticas podría darnos la pauta de la influencia de la escolástica entre los cistercienses. el armarium constituía el núcleo de la biblioteca. al principio. con sus detalladas iniciaciones. así también con una colección de clásicos latinos . que la pobreza ya no era una justificación. del cual salieron la mayoría de los héroes. descuidaban participar en los oficios divinos y pasaban el tiempo en sus propios cuartos comiendo. indicando claramente que. como los banquetes y otros agasajos cuando llegaba el momento de la graduación. En las abadías más pequeñas. y daban mal ejemplo a los estudiantes más jóvenes. por tratarse de la mayor abadía cisterciense. El Capítulo de 1456 infligió el castigo de excomunión para tales excesos. llamada bejani (béjaunes: picos amarillos). diseminados en distintas bibliotecas del mundo occidental. los archivos del Capítulo General están llenos de amonestaciones y medidas punitivas contra los estudiantes culpables. que hasta las autoridades se vieron obligadas a perdonar. bebiendo y jugando a los naipes o dados. que los bachilleres no sólo se negaban a aceptar la autoridad del preboste. El joven abad de Rigny. que su abadía tuvo que ser dispensada del pago de impuestos y contribuciones durante tres años. y a mediados del siglo XV se elevaban a mil quinientos. Los bachilleres exigían un status privilegiado dentro del Colegio. llegando a los mil setecientos catorce volúmenes en 1472. A todo lo largo de los siglos XIV y XV.

Para apreciar estas cifras debemos recordar que las bibliotecas seculares más ricas de la misma época raramente igualaban una biblioteca monástica común. Alcobaça desarrolló una actividad única en el progreso cultural del país. La biblioteca de Himmerod contó más de dos mil volúmenes en 1453. la colección enriqueció la biblioteca de la Universidad de Leipzig. La gran producción de material impreso hizo que bien pronto se tomaran medidas rigurosas para prevenir la circulación de libros y panfletos que defendieran el protestantismo. En Portugal. dignos de ser incluidos en una biblioteca». Contemporáneamente. bajo el abad Juan de Cirey. Hacia las postrimerías del siglo XV. el Capítulo de 1531 les prohibió poseer otros libros que los escritos en latín. De este modo. con mil códices. la abadía austríaca de Zwettl poseía casi quinientos libros en 1451. Aunque su rica colección fue saqueada en 1810 y nuevamente en 1833. muchas de las abadías más prósperas añadieron a la planta monástica tradicional una biblioteca espaciosa. Para proteger a las monjas. existe todavía un fragmento de lo que fuera una rica colección. la abadía de Altzelle llegó a ser un centro de promoción de la enseñanza humanística. La biblioteca de la abadía estaba considerada como una de las más grandes del país. En 1495. casi un siglo más tarde. Aun las casas más pequeñas estaban orgullosas de sus respetables bibliotecas. La famosa colección de Carlos V de Francia reunía solamente novecientos diez códices en 1373. más de seiscientos volúmenes cuidadosamente copiados en pergamino pertenecen en la actualidad a la Universidad de Erlangen. a las que se consideraba incapaces de reconocer la orientación teológica de sus lecturas espirituales. era considerada la más completa en Brandenburgo. Por el año 1514 contaba novecientos sesenta volúmenes sumados al conjunto habitual de textos litúrgicos. Durante el siglo XV. el catálogo de la Biblioteca Nacional de Lisboa contiene todavía cuatrocientos cincuenta y seis manuscritos de Alcobaça. la inglesa de Meaux tenía trescientos cincuenta volúmenes en 1396. la abadía estableció un colegio en Lisboa y participó activamente en la organización de la famosa Universidad de Coimbra. La primera se estableció en 1492. la biblioteca de Lehnin. En el siglo XIII. en Zinna. el Capituló autorizó al Abad de Fountains para que solicitara a cada casa inglesa por lo menos de ocho a diez libros. Cister poseyó mil doscientos códices. El scriptorium de Heilsbronn era reconocido como uno de los mejores de Alemania. En la Biblioteca Municipal de Dijon. . la mayoría de los cuales fueron copiados en el siglo XIII. Alemania. y aun éstos requerían la aprobación especial de las autoridades legítimas.populares. y la construcción de su nueva biblioteca data de comienzos del siglo XVI. La Orden hizo uso de la imprenta poco después de su invención. En los siglos posteriores. dotada de un número impresionante de manuscritos. «buenos y decentes. algunas de las abadías más ricas hicieron funcionar regularmente sus propios talleres de imprenta. que funcionó en La Charité. el Capítulo General animó repetidas veces a los abades a organizar y mantener grandes bibliotecas. 1480. albergando gran número de clásicos latinos en su biblioteca en franco desarrollo. Durante el transcurso del siglo XV. y la de la familia Médici en Florencia. sólo albergaba ochocientos ejemplares. porque tales colecciones debían ser consideradas como el auténtico «tesoro de los monjes» (1454). para uso del Colegio de Oxford. y la construcción de una biblioteca se terminó cuando moría el siglo. Después de la supresión de Altzelle en 1540. a la que siguió otra en Francia en 1496.

Pero la civilización de la Alta Edad Media pronto dejó atrás las orgullosas universidades. no fue de ninguna manera la prueba más espectacular de la gravedad de los problemas.Fin de la prosperidad Historiadores de la antigua generación. daba gran énfasis al papel del laicado y trataba de establecer una relación más íntima y profundamente personal entre Dios y el creyente. Un problema similar. si éste fuera el término correcto. en 1326. Himmerod. En otros países también puede observarse un aumento tardío. Aiguebelle. se reunieron únicamente trece sacerdotes para una elección abacial. que escribieron acerca de las condiciones monásticas antes de la Reforma. durante la primera mitad del siglo XIV el número de fundaciones bajó a diez. aunque de menor gravedad. prefirieron usar términos como «declinar». en 1371. La expansión frenada. Hacia el fin del siglo XIV. y en 1447. tenía sesenta monjes y doscientos hermanos legos al alborear el siglo XIII. Hacia 1381. a los mendicantes. son todos completamente obvios. son factores más tangibles y más influyentes para formarse un juicio desfavorable sobre la situación de la Orden en los siglos XIV y XV. Después de 1418. la Orden fundó cincuenta casas nuevas. Una abadía modesta de Francia. donde las abadías existían como elementos extraños. es muy posible que la multiplicación de problemas disciplinares no fueran la causa. pero no debe existir duda sobre la gran merma de vocaciones a todo lo largo del siglo XIV. con mil seiscientos cincuenta y seis monjes. había solamente dieciséis monjes. sino un síntoma del cambio drástico operado en el medio ambiente social. las devociones populares y las cofradías piadosas alcanzaron un nuevo clímax de fervor. a diez. alcanzando a mil en vísperas de la Disolución. contaba en las postrimerías del siglo XIII treinta y seis habitantes. Los síntomas de la decadencia cisterciense. de 1350 a 1400 las crónicas registran sólo cinco. La preocupación del Capítulo General por el agudo incremento de los casos de indisciplina. cuando los monjes simplemente se vistieron un nuevo ropaje académico sobre sus cogullas. Un estudio del número de clérigos en la Inglaterra medieval indica que la Orden cisterciense alcanzó su cifra más alta en los primeros años del siglo XIV. hacia 1350. el número de monjes se había reducido a sesenta y uno y no había ningún converso. entre ellos unos ocho o diez legos. en la zona del Rhin. sin el estorbo de los votos y del elaborado . el total disminuyó hasta ochocientos veinticuatro. en el siglo XV las cifras comenzaron a ascender nuevamente. Entre 1250 y 1300. En Flandes. se redujeron a catorce. que pese a su popularidad extraordinaria. Pero se dio la extraña paradoja de que la nueva expresión de la piedad era con frecuencia anticlerical. «decadencia» o «corrupción» indicando que las órdenes en cuestión fueron las causantes de su propia ruina por negligencia perezosa o deliberada relajación de sus normas de disciplina iniciales. La nueva era no puede considerarse en modo alguno como antirreligiosa. las crónicas de Aiguebelle no mencionan más a ningún lego. reliquias del pasado sin ningún mensaje significativo para una sociedad que ya no las comprendía. Las causas de esta decadencia deben buscarse en algo mucho más profundo que la falta de observancia de ciertas normas. la gran abadía de Las Dunas alcanzó su máximo de población en 1300 con doscientos once monjes de coro y más de quinientos legos. la disminución de vocaciones y los hermanos legos en vías de desaparición. al contrario. aunque posteriormente. más aún. sufrieron una crisis aún mayor que las órdenes monásticas. pudo solucionarse en el siglo XIII adoptando nuevas modalidades educativas.

mientras se aseguraba el aflujo de las vocaciones indispensables para sobrevivir. se dedicaron a la cura pastoral. mientras el grueso de las entradas podía enriquecer a la abadía correspondiente. la Orden cisterciense hizo valerosos esfuerzos por mantener un nivel razonable de disciplina. Todos los que se inclinan a culpar a la Orden o a sus dirigentes de las consecuencias indeseables. incluyendo a los cistercienses. Es un trabajo de encanto y simplicidad inimitables. aunque su humilde autor.ritual de las actividades diarias de los monjes. Sumados a estos problemas que amenazaban a su misma existencia. se dedicaban a la meditación y obras de caridad. miembros de las órdenes mendicantes recibidos dentro de la Orden cisterciense. Las abadías siempre en crisis financiera. y su destino estaba marcado por la sociedad en la que se habían originado. . no lo hicieron porque encontraron allí la oportunidad de desarrollar su propia vida espiritual de perfección. y después de su profesión. a cambio de un sueldo relativamente reducido. pero es innegable que la mayoría de aquellos que se unieron a las antiguas abadías. como los cistercienses. viviendo en casas comunes en medio de la ciudad. para cuando se diera en el futuro una atmósfera social más favorable. La simple supervivencia de órdenes en una época que otras instituciones medievales quedaron en el camino. Una forma de soslayar el dilema era asalariar sacerdotes seculares. Tomás de Kempis (1380-1470) no hizo más que recoger la sabiduría religiosa de un cierto número de sus congéneres. sino porque esos monasterios ofrecían todavía una vida respetable con una seguridad y confort relativos. como fuente de ingresos. cuyos seguidores fueron conocidos como «los Hermanos de la vida común». hubieran querido mantenerse al tanto de la vida religiosa. aunque la legislación primitiva adoptara medidas rigurosas contra los monjes que ejerciesen un ministerio activo fuera de sus comunidades. podría prosperar en un mundo donde los ideales que le habían dado origen no tenían ya vigencia. Todo esto dio por resultado la aparición de asociaciones informales de devotos hombres y mujeres laicos que. que si las antiguas órdenes. Se podría decir. aunque ellos se negaron categóricamente a formar una nueva «orden» bajo título alguno. la devotio moderna. Los cistercienses sobrellevaron la crisis. Como puede descubrir cualquier lector imparcial de los protocolos del Capítulo General. No obstante. pasan por alto el hecho que las órdenes monásticas eran componentes integrales de la vieja sociedad feudal. La figura sobresaliente de este movimiento fue Gerardo Groote (1340-1384) de Deventer. que salvó los valores espirituales del monaquismo para que pudieran alcanzar una nueva vida. en la práctica. comenzaron a incorporar parroquias en gran cantidad. La Imitación de Cristo fue la expresión más sublime de la nueva espiritualidad. El monacato decayó a la par que el feudalismo. Ninguna organización religiosa ligada en forma tan íntima a las estructuras básicas de una sociedad. pero inevitables. en el preciso momento en que el cambio del sistema económicosocial acababa de arruinar la floreciente agricultura cisterciense. la adaptabilidad de una orden religiosa está estrictamente limitada por sus propias tradiciones. ejerció una presión financiera intolerable sobre la Orden. debe ser tomada como un signo de vitalidad excepcional. a título de aproximación puramente teórica al problema. que trabajaban como tenientes curas en parroquias. en especial por aquellos elementos estructurales que no pueden modificarse continuamente sin correr el riesgo de una pérdida de la identidad de la Orden. tendrían que haber abrazado las nueva formas de espiritualidad y devoción. de tal situación. en alianza con el gobierno real de Francia. asegurar su popularidad y el aflujo de vocaciones. El papado de Aviñón. había innumerables causas externas que agravaban la crisis en casi todas las comunidades monásticas. Por esta misma razón.

eran siempre un blanco tentador para el pillaje . desató la guerra de los husitas (1419-1436). responsable de la organización de cierto número de los capítulos mencionados anteriormente. a medida que surgieran las necesidades. 1397): una en Nüremberg (1408). Escocia e Irlanda fueron alentados a convocar ese tipo de sesiones en 1381 y 1386. sin ninguna protección legal contra el azote de la guerra privada o el bandolerismo generalizado. Se aceptó la petición para tres años. que. 1403. Las abadías quedaron vacías durante muchos años. durante la mayor parte del siglo XIV. 1406. Bonifacio IX ordenó que se celebraran capítulos nacionales ingleses cada tres años bajo la presidencia del Abad de Waverley o del de Furness. Himmelwitz. También se agregaron capítulos nacionales a las asambleas generales. en todo lo que fuera pertinente a la reputación y desarrollo de la Orden». una en Worms (1384) y siete en Heilsbronn (1394. después de un lapso de dieciocho años. El Concilio de Constanza (1414-1418) restauró la unidad de la Cristiandad occidental. Por esta causa. fue sólo en 1448 cuando se pudieron reanudar los oficios divinos en Leubus. Grüssau) fueron saqueadas por completo repetidas veces. decidir y ordenar. Las que sufrieron más profundamente fueron las ricas abadías de Silesia. De este modo. bien organizados. y a la peste que reaparecía con frecuencia. destruyendo en esas provincias unas treinta abadías cistercienses. En 1409. Heinrichau. un profesor de teología con mucha ascendencia. sembraron el terror en muchas partes de Austria. En su benevolencia. El romano pontífice Urbano VI (1378-1389). el Capítulo General retornó por primera vez a Cister. aún después de conseguida la paz. los abades de Inglaterra. lo mismo que su sucesor Bonifacio IX (1389-1404) prohibieron todo contacto entre las casas leales a Roma y Cister. Durante el cisma. Rauden. En 1437. que él mismo suele beber». Los ejércitos rebeldes. debido a las luchas prolongadas por la sucesión dinástica al trono de Bohemia. Bonifacio IX continuó la misma política.El Gran Cisma de Occidente (1378-1417) aisló a Cister del resto de la Orden. y conservó a un «Vicario General» para toda la Orden en Roma. reconocía al papa de Aviñón. pero la ejecución por hereje de Juan Huss. en vista de las continuas hostilidades. Urbano VI designó a un italiano como «Abad de Cister». Las abadías cistercienses. ni siquiera después de terminado el cisma. entre 1382 y 1408. tras el Concilio de Pisa. Kamenz. En lugar de Cister. haciendo que el Capítulo General fuera ineficaz durante una generación. Pero en todas partes la recuperación fue precaria. Bohemia. Para remediar la falta de administración central. dos en Viena (1393. y en 1401. y por lo menos seis de ellas (Leubus. como el resto de Francia. de acuerdo con uno de los participantes. El cronista de la abadía lo explica así: «El abad Esteban de Leubus ordenó a su comunidad que reanudara el canto de todas las horas canónicas y del oficio de difuntos. los abades volvieron a las disposiciones que prevalecían bajo Bonifacio IX. los papas romanos promovieron capítulos generales y nacionales en otros lugares. en su aislamiento rural. de tal forma «que pudieran corregir y legislar. 1383. mientras su total ruina económica fue un obstáculo para su reconstrucción. donde. el propio señor Abad ofrece a sus monjes todos los días la medida acostumbrada de buena cerveza. 1402. su «vicario general» fue Juan Castiel. Moravia y Silesia. se reunieron doscientos veintiocho abades. abad de Brondolo. Alemania fue escenario de la anarquía. 1390). con grandes pérdidas de vidas. en Praga. en Londres. tres en Roma (1382. 1398. 1400. 1407). y elevaron una súplica al papa Eugenio IV para poder reunir capítulos trienales entre ellos mismos. se realizaron por lo menos catorce sesiones del Capítulo General fuera de Francia. La relación de las abadías inglesas y galesas con Cister no mejoró. a varios abades sucesivamente como «abades de Morimundo». Los capítulos de 1394 y 1400 tuvieron lugar en Saint Mary Graces. que eran principalmente ocasión para recaudar de forma efectiva las contribuciones de la Orden al Papa. Clemente VII.

esta abadía fue ocupada por una banda de criminales armados. En 1314. y Königsbronn. En esta misma turbulenta centuria. Herrenalb. El monasterio fue poderosamente fortificado y convertido en guarnición. que por cierto no fue un caso aislado. La sucesión de Rodolfo de Habsburgo (1273) abrió sin embargo las puertas a la recuperación. Salem tomó partido al lado de los Habsburgos y el papado. los señores feudales alemanes intentaron forzar la sumisión de cierto número de abadías cistercienses. el emperador Carlos IV transfirió temporalmente al Conde de Helfenstein la defensa de Königsbronn. las entradas anuales aumentaron de 300 a 1. se las arreglaron para imponer su «protección» sobre las abadías. apadrinada por los Habsburgos. la doble elección de Luis de Baviera y Federico de Habsburgo desató una guerra civil que duró otra generación. Entre algunos ejemplos trágicos. Aunque ambas abadías habían recibido originariamente garantías de libertad frente a la intervención feudal. con el consentimiento obvio de las autoridades vecinas. bajo pretexto de «protección». aunque nominalmente el emperador retuviera el título de «abogado y defensor supremo y verdadero» de Maulbronn. Las deudas del monasterio llegaron a 8. El abad Conrado de Enslinger (1311-1337) fue dos veces secuestrado para obtener rescate. en la diócesis de Augsburgo. en 1313. ya sea por uno o por otro de los rivales. En 1319. aterrorizando a los monjes. exponiendo las propiedades monásticas a los ataques repetidos de la oposición. el abad gastó 300 libras por este concepto sólo el año 1327. se completó simplemente el proceso de secularización de Maulbronn. en la diócesis de Spira. el abad pidió la aprobación papal para la incorporación de tres parroquias. el monasterio albergaba nuevamente a 310 monjes y hermanos.de las bandas de ladrones en busca de presa fácil. Bajo el abad Ulrico II (1282-1311). incluyendo la «instrucción alta y baja». La convirtieron en fortaleza y la usaron como base para expediciones de pillaje. El desorden general causó mucho daño después de la caída de los Hohenstaufen. en 1504. el abad Eberardo II estudió la posibilidad de dispersar su comunidad. así que. los gobernantes de Württemberg nunca renunciaron a su título de protectores. puede citarse el de la grande y próspera abadía de Lehnin. quienes no dudaron en exigir por la fuerza a los indefensos monjes ciertos beneficios económicos y jurisdiccionales. y en 1322. el emperador Maximiliano reconoció a Maulbronn como parte del territorio de Württemberg. permaneciendo seguros en la misma hasta 1339. La naturaleza lucrativa de esa protección está bien demostrada por el hecho que en una de las fases de la contienda jurisdiccional. prevalecieron los derechos de los condes (posteriormente duques) de Württemberg. se hizo difícil la vida monástica disciplinada y a veces aun la mera supervivencia. Durante los siglos XIV y XV. donde toda la administración secular.000 marcos. La rica Maulbronn fue elemento de disputa entre los condes de Württemberg y del Palatinado. Después de que el duque Ulrico I de Württemberg (1498-1550) abrazara la Reforma luterana. Finalmente. Con el tiempo.000 florines. Un destino similar aguardaba a Herrenalb. quienes. En tales circunstancias. en Suabia. en 1263. pertenecía al duque Ulrico. y hacia 1311. merced a la intervención imperial. por la cual los monjes tenían que pagar asumiendo distintas obligaciones legales y fiscales. . y a Königsbronn. Más afortunada fue la populosa Salem. la abadía abonaba gruesas sumas por la totalmente ineficaz protección militar de los condes de Heiligenberg. por la diplomacia o por la fuerza. Mientras tanto. obligaron a la elección de uno de los suyos como abad por tres períodos sucesivos. mientras ataban o encerraban en prisión a los monjes que protestaban. en el siglo XIV. a cambio del pago de 600 marcos de plata. en Brandenburgo. haciendo casi imposible la vida monástica pacífica.

Italia se convirtió en el campo de batalla de una guerra perpetua entre las ambiciosas ciudades-estado. mucho antes de declararse la Guerra de los Cien Años. que los desterrara a un lugar más seguro y proveyera a Bindon de otro padre inmediato. en 1348. en una monótona relación de la completa e interminable destrucción. El resultado inevitable fueron abusos difundidos y sin castigo. mientras los establecimientos monásticos sufrían la misma suerte que en Alemania. La asistencia al Capítulo anual quedó restringida. en 1485. a poco de ser elegido. el famoso condottiere inglés al servicio de Florencia. En 1365. después de la declaración de la Guerra de los Cien Años en 1337. sin embargo. razón por la cual el rey Eduardo pidió a Guillermo. quien ordenó al Conde de Devon restaurar el orden y recobrar los objetos robados. por el emperador Federico III. para poder pagar los exorbitantes impuestos papales. y reemplazado por Rogelio Hornhull. En ese entonces y en circunstancias similares. probablemente porque la población local apoyaba a los rebeldes. Pero pocos años después. en el Dorset. Carlos IV de Luxemburgo. Los documentos de que disponemos. Sir John Hawkwood. las casas bávaras de Kaisheim y Waldsassen obtuvieron también el status de «abadías imperiales». Una cédula imperial de 1354. y la visita regular de los padres inmediatos franceses a Inglaterra se hizo o imposible o inútil. Todos estos incidentes dan sólo una idea anticipada de lo que iba a suceder a escala nacional. otorgaba a la abadía amplias inmunidades fiscales y judiciales. la autoridad de Cister estaba harto restringida. la mayor parte del tiempo. Montecute fue capturado con algunos de su pandilla. atacaron y conquistaron el monasterio. después de varios años de mal gobierno. a las abadías más cercanas de Borgoña. y tomaron como rehenes a algunos monjes que se resistieron. El abad Juan Montecute. Por ellas. Finalmente. capturó San Galgano y sentó allí sus reales. Las visitas regulares se tornaron imposibles. abad de Ford y «padre» de Bindon no podía o no quería intervenir. pero durante el siglo XIV fue víctima de las continuas escaramuzas entre Siena y Florencia. luego escaparon y fueron recapturados. conjuntamente con el sello. que fueron aumentadas posteriormente. y muchas abadías fueron víctimas indefensas de la rapacidad de la política fiscal en ambos países. Ocurría con frecuencia que los abades bajo el gobierno inglés se vieran impedidos de concurrir al Capítulo General o mandar su contribución a Cister. Cister se encontró aislada del resto del mundo. Bindon. lo que se simbolizaba por la participación de los abades en las dietas imperiales. abad de Cister. la abadía cisterciense más grande de Toscana. Rogelio Hornhull pidió ayuda a Eduardo III (1327-1377). puede servir durante el período de 1306-1337 como triste ejemplo de estas intolerables condiciones. Lodovico di Tano. buscó en 1262 la protección de Siena. pero se los consideró peligrosos. porque se sospechaba que Juan Chidley de Ford tenía interés en el retorno de Montecute.Finalmente. Dado que Juan Chidley. En 1397. se llevaron todos los objetos de valor. el único habitante del otrora popular santuario era el abad. que no se cumplió. fue obligado a dimitir en 1316. revocó la protección ejercida por la familia Heiligenberg y declaró que él y sus sucesores serían los únicos protectores de la abadía. El hecho que esta orden tuviera que ser repetida cuatro veces indica. Salem se convirtió en una «abadía imperial» (Reichsunmittelbar) independiente. aún en prisión. San Galgano. En Inglaterra y en las regiones de Francia dominada por los ingleses. no dejan lugar a duda sobre que virtualmente todas las comunidades . que se vio obligado a vender la propiedad monástica poco a poco. Montecute y ocho monjes más abandonaron la comunidad y se aliaron con simpatizantes laicos locales. en 1331. Después del colapso del poder imperial. Las crónicas del Capítulo reflejan claramente la profunda frustración de los participantes que observaban como las condiciones existentes en toda Francia empeoraban cada vez más y no existía ninguna esperanza de solución efectiva.

alrededor de 1372. que así se llamaba. un intruso indigno llegó a ser abad. pero tampoco se pudo proveer de lo necesario a estos pocos porque. para poder llevar a cabo sus oficios religiosos. Urbano V se refería a la misma como «el más devastado de todos los monasterios de la región. después de inútiles amonestaciones. mediante simonía. Bernardo. pidiendo consideración para Grandselve. No se sabe como terminó el incidente. el papa Inocencio VI escribió una carta a las autoridades inglesas bajo Eduardo. Grandselve era la abadía más poderosa y poblada de la zona. Todavía en 1364. Guyenne. manteniendo a tres concubinas. se entregaba a la caza y habitualmente estaba en guerra. de acuerdo con la crónica. en el sudoeste. Respondiendo a esta súplica. se convirtieron en campos de batalla y hasta fueron arruinadas sus propiedades urbanas. el «Príncipe Negro». sobrevivieron gracias a la caridad. El saqueo y el incendio premeditados eran agravados frecuentemente por el asesinato. pidieron a Urbano V que les permitiera quedarse y realizar los oficios divinos en ese lugar hasta el fin de las hostilidades. Los monjes. por medio del dinero o de la violencia. y los abusos se multiplicaron. un monje disidente. Los monjes. que una vez fueran ricas. En verdad. y condiciones. y autorizaba a los monjes a instalar y transportar altares portátiles donde quiera que fueran. Las visitas regulares. El Capítulo General ya no tuvo más medios efectivos para intervenir. Como datos informativo son suficientes algunos de los incidentes mejor documentados. fue disputada continuamente por ambos bandos. pero es muy dudoso que Grandselve estuviera en condiciones de dar una ayuda significativa. necesitaba de una visita. En 1364. empujados por el hambre. prevalecieron indefinidamente. donde la abadía tenía una casa llamada «Lamonoye». Sin embargo. el número de monjes disminuyó de sesenta a doce. Luego. el Papa otorgó un permiso a todos los cistercienses de Francia para trasladarse a lugares más seguros. convirtiéndose en el escenario trágico de los peores desórdenes y destrucción. que el mismo abad Guido pidió. perdiendo cientos de florines de una vez. aun cuando se las ordenaba y llevaba a cabo. aterrados. al borde de un desastre completo. Fue el papa Gregorio XI quien. que la casa era incapaz de mantener a sus miembros.estuvieron expuestas. dada la falta de fondos. en una u otra circunstancia. después de la destrucción total de la abadía en 1381. Pero lo más característico de la falta de comunicación y control imperantes. pasaba su tiempo jugando a los dados. Las tierras de los monasterios quedaron sin cultivar y. y hasta el gobierno francés ordenó a sus cobradores de impuestos pasar de largo por la abadía. Juan de . en especial cuando. Las visitas regulares sufrieron una interrupción. no constituían un éxito en modo alguno. pero en 1349 se había empobrecido a tal extremo. los habitantes de Burdeos demolieron dos casas de su posesión. las abadías eran incapaces aun de hacerse cargo de sus muy reducidas comunidades. debido a las terribles guerras y pestes». dejando vacíos los monasterios durante años enteros. dejando vacío el claustro durante veintidós años. en 1364. es que el Capítulo General no pudo prestar atención al escándalo. Tal fue el caso de los monjes de Boulancourt. Esas tierras. al vandalismo de las tropas errantes o de los mercenarios merodeadores. y usaron las piedras para reparar las fortificaciones. ordenó al Obispo de Albi y al Abad de Grandselve que tomaran medidas enérgicas contra el abad causante del escándalo. con demasiada frecuencia las autoridades locales eran cómplices. un hombre indigno lograba el cargo de abad. erraban con frecuencia de aldea en aldea mendigando comida. se lo acusaba formalmente de un homicidio y. se culpaba a varios de sus monjes de delitos similares. huyeron hacia plazas fortificadas. El derrumbamiento moral y financiero de Bonnefontaine. que en los buenos tiempos hubieran sido inconcebibles. En 1357. En Candeil. quiénes. en 1367. los monjes de Cister se vieron obligados a buscar refugio en Dijon.

como dijo Nuestro Señor. el Capítulo General aprobó su admisión. conocido por todos en Aviñón. por donde el Capítulo General de 1446 no sólo lo reconocía como abad legítimo. Sept-Fons (1419). fomentaba una oposición violenta dentro de la abadía y. Lázaro de Padway.Hermontville. los rebeldes los tomaron prisioneros e hicieron lo mismo con su superior. tanto espiritual como materialmente. Un solo abad. Al segundo grupo de visitadores. cuando la lucha se convirtió en una feroz guerra civil entre los habitantes de Armagnac y Borgoña. Este hombre inquieto rehusó someterse y continuó creando tantos problemas en la abadía. Sin embargo. ordenó Gregorio XI al Abad de Cister que pacificara la turbulenta comunidad. les fue todavía peor. logró un férreo control sobre la abadía. Reconocían al mismo tiempo que. desolados y casi aniquilados. encontraron las puertas cerradas. El subsiguiente cisma de la Iglesia. en 1441. Al año siguiente. sino que lo comisionó también para visitar algunos monasterios de monjas cistercienses. Mas la administración de Juan d’Hostel resultó tan desastrosa. representó a . y su antecesor reinstalado como abad. La presencia de Juana de Arco (1429) mejoró la suerte de Francia. Sin embargo. Inglaterra caía en una larga y sangrienta guerra civil. que agobió a los ya muy afectados establecimientos monásticos. La elección de miembros de otras órdenes religiosas como abades no era en forma alguna un hecho excepcional. Mientras Francia iniciaba el camino de su reconstrucción bajo Luis XI (1461-1483). atestiguan claramente que el gobierno de la Orden iba todavía sin rumbo fijo. «las casas y los monasterios de ambos sexos pertenecientes a nuestra Orden estaban terriblemente deformados. Este caso. faltos de recursos. Esta es la razón por la que tan pocos escapan del naufragio de este mundo con el salvavidas que significa la conversión y la santa religión». pero faltan detalles de la acción posterior. hacían suyas las palabras del sermón escatológico de Cristo (Mt 24. Juan d’Hostel. anteriormente fraile dominico. fue elegido abad. al que puso fin el retorno de Urbano VI a Roma en 1377. la caridad de muchos se enfriará". cuando arribaron los abades de Signy. la religiosidad sincera. que el Capítulo de 1450 lo excomulgó como «un rebelde contumaz y conspirador». que en esos días difícilmente conservó alguno la piedad. lo excomulgó a él y a sus principales puntales y le ordenó comparecer ante el Capítulo General de ese año. tampoco fue registrado por el Capítulo General. y lo mantuvo hasta 1445. en medio de problemas de difícil manejo. 12): «…cuando la noche desciende sobre el mundo. fue admitido ilegalmente en esa abadía. o aun vestigios de las observancias de nuestra Orden…» Estas condiciones empeoraron aún más durante las primeras décadas del siglo XV. durante su visita regular. Aunque en 1374. el intruso desafió el emplazamiento y logró la renuncia formal de su predecesor. mientras su antecesor ocupaba todavía ese cargo. "por haberse multiplicado la maldad. hizo más profunda la atmósfera de pesimismo y desamparo existente en Cister. Foigny y Valroy. la «Guerra de las dos rosas» (14551485). pero la ley y el orden volvían muy lentamente. Las condiciones imperantes en Aiguebelle alrededor de 1440. La asistencia regular al Capítulo General continuó siendo imposible. que fue depuesto nuevamente en 1448. Los pocos Padres que concurrieron al Capítulo General de 1390. pero declaró que no podía ser electo para desempeñar el cargo abacial. debido en gran parte a la falta de visitas regulares. cuando prometía ventajas materiales a los monjes. al tratar de describir el estado de la Orden. cuando el Abad de Morimundo. Les Pierres (1436) y Dalon (1443). luego. Fueron así electos benedictinos en Benisson-Dieu (1419).

totalmente abandonada. Lázaro aceptó el desafío de proseguir su viaje a Cister. murieron treinta monjes y tres legos entre 1348 y 1349. de todos ellos sólo diez monjes sobrevivieron a la epidemia. a pesar de sus pasaportes. el abad Sigfrido von Waldstein de Rein (1349-1367). grandes peligros. Los brotes posteriores de la plaga fueron devastadores por igual. a los que se sumaron cincuenta y nueve monjes y treinta conversos. «todos se maravillaban de mi buena suerte y audacia. el azote de la plaga fue muy duro en Meaux. una descripción del viaje. En Newenham. en su informe al rey Luis I. durante 1348. según escribió. Las consecuencias sociales y económicas condujeron a una ola de insurrecciones de los campesinos y no pocos disturbios en las ciudades que únicamente sirvieron para avivar el espectro de la inminente ruina. cobrando las vidas de por lo menos un tercio de la población. Waldstein.sus congéneres en 1471. El viernes anterior al Domingo de Ramos (27 de marzo). la abadía francesa de Vauclair perdió once miembros. En el lapso de tres meses. con cáustico sentido del humor. el Abad Gualterio y dos monjes fueron los únicos sobrevivientes. Ercsi. De regreso a su país pasó por Reims. temores. treinta años después. molestias y ansiedades». maltratados y conservados prisioneros para cobrar rescate. en un lapso de tres años. Entre 1315 y 1317 toda Europa fue asolada por el hambre. llegando sano y salvo después de haber atravesado una región infectada de merodeadores y salteadores de caminos». la gran abadía holandesa. donde. Unidas a las calamidades interminables de las guerras. en el año 1419. en un relato al Abad de Buckfast. En la abadía de Poblet. murieron dos abades sucesivamente. y nos lega. cuando en un mismo día murieron cinco monjes y el Abad Hugo. el Capítulo General de 1349 permitió que se hiciera la profesión sin completar el año de noviciado. trabajos. Entre las comunidades monásticas. salvando únicamente sus vidas. Otras dos. pagó tributo a la peste en 1350 con la vida de cuarenta y cuatro monjes y ciento veinte conversos. Adwert. Pásztó y Bélháromkút tenía sólo tres monjes. incluyendo a los abades. hay que recordar que abundaron en el siglo XIV catástrofes naturales en una escala sin precedentes. En 1349. «encuentros con enemigos armados. . se propagó por el continente. sugería invitar a extranjeros para poblarlas y el retorno obligatorio de los monjes que vagaban por todo el territorio. No se conoce la población de la floreciente Pontigny anterior a esos años fatales. Para poder mantener el personal mínimo. el desastre fue precedido por un presagio siniestro. pero en 1366 la comunidad contaba únicamente con diecisiete miembros. la Peste Negra. y todas las restantes estaban en extremo despobladas. la abadía contaba con cuarenta y tres monjes. nos describe las condiciones en que estaban once abadías: una de ellas. que al alborear el siglo contaba cien monjes y doscientos legos. el primer gran brote de peste bubónica. Lo peor acaeció en agosto. abad y cronista. Al comenzar ese año. llena de aventuras desagradables. El impacto que la Peste Negra causó en la vida monástica fue mucho más allá de la reducción de miembros o las penurias económicas. incluyendo al abad y siete conversos. únicamente porque tenía «un corazón de león en su pecho». ladrones. Como nos cuenta Thomas Burton († 1437). Millares de seres humanos fueron marcados por el terror y el desamparo y reducidos a un estado de profunda desesperación. la proporción de muertes parece haber alcanzado los dos tercios de sus habitantes. cuando un terrible terremoto los arrojó de sus lugares exactamente en el momento que llegaban al verso: «Derriba del trono a los poderosos». los monjes estaban cantando el Magnificat en el coro. en el Yorkshire. en Devon. Varios abades alemanes en viaje a Cister fueron capturados por bandoleros en Morimundo. Al hacer la visita regular a Hungría en 1356.

Juan XXII (1316-1334) se reservó para sí mismo todos los nombramientos en Italia. El fracaso de Constanza sólo sirvió para dar coraje a los gobiernos civiles para competir con las ambiciones papales en lo relativo al control de beneficios. hacia mediados del siglo XIV. Por ejemplo. muchos de los cuales acumulaban gran cantidad de fáciles y ventajosos beneficios. y. se dice que respondió: «nuestros predecesores no tomaron conciencia de que eran papas». En el Concilio de Constanza (1417). Pero el gradual reemplazo de abades elegidos libremente por abades comendatarios fue a la larga mucho más dañina para el monacato que todas las otras calamidades combinadas. Es difícil determinar hasta qué punto llegó una probable reducción de los requisitos morales. esto es el acto de otorgar un beneficio. Durante el Gran Cisma de Occidente. sino también para los distintos gobiernos foráneos. Enrique von Randeck. tanto Roma como Aviñón explotaron los nombramientos papales hasta sus límites extremos. ya por 1307. pero en lugar de prohibir definitivamente los abusos. fue el último abad noble de Himmerod. que incluía el derecho de «provisión» de todos los beneficios. El término deriva de «encomienda». únicamente burgueses componían la comunidad. surgieron modificaciones poco enérgicas. el derecho de libre elección se vio de nuevo comprometido por la doctrina de los poderes papales ilimitados (plenitudo potestatis). El sistema de nombramientos papales directos dio un gigantesco paso adelante durante las décadas de Aviñón. las elecciones abaciales libres se convirtieron en raras excepciones. el Estatuto of Provisors defendía los derechos de los electores ingleses y los privilegios reales en materia de patronato. lo que implica la misión de administrar o proteger una propiedad eclesiástica vacante. Los nombramientos papales en territorios distantes continuaron siendo técnicamente imposibles por un largo tiempo. en particular bajo Clemente IV (1265-1268). Sin embargo. el problema era algo que parecía pertenecer al pasado. y en 1351.siempre que el candidato tuviera por lo menos catorce años y supiera los Salmos de memoria. Pocos de esos «abades comendatarios» cuidaban de pasar algún tiempo en sus monasterios. Las primeras prácticas medievales de encomienda se convirtieron justamente en el blanco de los reformadores. in commendam. tal como una abadía. fue muy discutido el tema de las provisiones y encomiendas papales. A todo lo largo del siglo XV. no sólo por razones financieras. perderían todo derecho a obtener la posición deseada. En Inglaterra. y la misma política se desarrolló en otros territorios bajo Benedicto XII y Clemente VI (1342-1352). cardenales y otros personajes de rango en la Curia. donde a lo largo de los siglos XII y XIII la nobleza estaba bien representada aun entre los legos. Cuando a este último se le recordó que tales prácticas no tenían precedentes. El impuesto que debían pagar alcanzaba normalmente al tercio de las entradas anuales de la prebenda. Bonifacio IX reglamentó en 1399 que aquellos que no abonaran la suma establecida dentro de los dos meses. resentidos por el hecho que extranjeros ausentes gozaran de substanciosos ingresos. Bajo crecientes presiones financieras. sino también para ganar adictos leales. los papas convirtieron tales derechos en fuentes de ingresos. pero Nicolás II 1 (12771280) insistió en que todas las designaciones debían ser confirmadas por la Curia. La naturaleza abusiva de tales disposiciones no sólo era evidente para las abadías afectadas. el Estatuto de Carlisle intentó limitar los nombramientos papales. La nobleza desapareció prácticamente entre las filas de los monjes en el siglo XIV. en Himmerod. a mediados del siglo XIII. en la época de la fundación de Cister. . Los más favorecidos con el nuevo sistema fueron los sobrinos de los papas. Durante los siglos XIV y XV. porque su mayor interés radicaba en la recaudación de las rentas abaciales. pero sin duda la búsqueda de vocaciones llegó a los más bajos niveles sociales. la lista de monjes sólo arroja cuatro nombres vinculados con familias de la pequeña nobleza local. otorgando «bulas» de nombramiento o confirmación de elección a cambio de gratificaciones importantes. muerto en 1330.

dado que se lo reconocía perfectamente como uno de los mayores escollos para cualquier reforma monástica. Así como se están arruinando los establecimientos materiales. perjudicando las intenciones de los fundadores y disminuyendo las oraciones debidas a las almas de los benefactores monásticos. un bastardo de 6 años. lo mismo acontece con los espirituales. pero el rey ignoró el breve papal. se rindió a Francisco 1 de Francia. En 1475. pero el mal tenía raíces muy profundas. Esas condiciones son comunes entre los monjes. Esto era lo que justamente señalaba el Parlamento de París en un memorial dirigido a Luis XI en 1467: «Las rentas de las prebendas son sacadas del país. Sin embargo. a consecuencia de su derrota en Marignano. A menos que las prebendas vuelvan a los abades regulares. En el Sínodo de Burgos (1511). para los monjes casi no había diferencia en que fuera el rey o el papa quien los privara del derecho de gobernarse sin la constante intervención externa. aunque ocasionalmente el rey nombrara a miembros de la Orden como abades. En 1517. las condiciones no eran mucho mejores. pues dejaba abierta la puerta para que el poder real ejerciera presión en forma de «benevolentes recomendaciones». y el sistema siguió dominando la vida monástica hasta la Revolución Francesa. Los cánones del Concilio nunca fueron promulgados en Francia. Por esta razón. Claraval y Morimundo. y en el Concordato de Bolonia (1516) legalizó el control real sobre los nombramientos abaciales.» En los Estados Generales de 1483. la Pragmática Sanción de Bourges (1438) adoptó una posición muy decidida contra la intervención papal en nombramientos eclesiásticos.En Francia. pero sin resultado. para la sede metropolitana de Zaragoza. Por el contrario. a causa de la pérdida de disciplina. Pontigny. El Papado nunca aceptó los términos de este documento. ni él ni sus sucesores respetaron estas restricciones. el rey Juan II de Aragón exigía a Sixto IV el nombramiento de uno de sus nietos. pero en la práctica. caen en una vida relajada y frecuentemente reniegan de sus votos… como ovejas errantes sin pastor. La Ferté. el Papa intentó modificar el Concordato para eximir a las órdenes monásticas. En 1531 Clemente VII concedió formalmente la abolición de las elecciones abaciales. ha desaparecido toda forma de disciplina regular en los monasterios. Las valientes resoluciones del V Concilio de Letrán (1514) reclamaban la abolición de las encomiendas. y continuó. Sin embargo. será imposible invertir la ruinosa tendencia que prevalece tanto en lo espiritual como en lo material. es . pero fueron revocadas por León X. los obispos españoles alzaron sus voces contra los abades comendatarios nombrados por el Papado. mientras que otros comendadores bien intencionados vestían voluntariamente el hábito cisterciense y luego gobernaban sus monasterios como abades regulares. fue la garantía de elecciones libres en las principales abadías de la Orden: Cister. otorgada en 1558 y luego confirmada por la Ordenanza de Blois en 1579. se reiteraron las mismas objeciones motivadas por causas idénticas. El Concilio de Trento hizo un intento decisivo por eliminar los desastrosos abusos del sistema de encomiendas. pero otorgó a la criatura una renta proveniente de los beneficios de la catedral. los oficios divinos se llevan a cabo impropiamente y sin devoción. En principio. Durante cierto tiempo. exceptuando las de las casas madres: en el caso de los cistercienses únicamente Cister. el gobierno real no tenía ninguna voluntad de cooperar. quienes. llegó a ser común el nombramiento de laicos y aun de niños. el rey se comprometía por ese documento a nombrar para tales cargos únicamente a monjes mayores de veintitrés años. denegó el Papa esta escandalosa petición. Hacia fines del siglo XVI. quien. que fue renovado por Luis XI en 1461. la gran mayoría de abadías cistercienses en Francia eran retenidas in commendam. pero en realidad no defendió el principio de libre elección. y los mismos beneficios se enfrentan a la bancarrota. La única concesión. En España.

Se dice que el papa Sixto IV (1471-1484) y su corte escucharon con lágrimas en los ojos el alegato de los abades. Así. Georgenthal. decidió enviar a Roma a una delegación de abades de la mayor jerarquía. Ourscamp. Documentos similares. pero la bula firmada el 11 de marzo de 1475 reiteraba simplemente las limitaciones y promesas tradicionales. las familias nobles dirigentes dispusieron libremente de las abadías cistercienses durante todo el siglo XV. renovados y confirmados muy recientemente por el Supremo Pontífice. Altzelle. Humberto de Losne (1462-1476). de tal suerte que el Capítulo General de 1458 anunciaba jubilosamente que. Pero por lo menos un 80% de todas las casas francesas languideció siempre bajo abades comendatarios durante todo el transcurso del siglo XVII. resistieron abiertamente cualquier intento del mismo para intervenir en los asuntos eclesiásticos de su país.difícil dar una cifra exacta de abadías bajo abades regulares o comendatarios. cayeron bajo el gobierno de comendatarios. fueron firmados por Nicolás V (1447-1455). que únicamente nombraría a cistercienses en las abadías vacantes de la Orden y anularía todos los nombramientos anteriores dados a extraños. Desde el comienzo. pero pronto se ejercieron presiones similares en todas partes del Imperio. siguieron Kaisheim. De los veinte abades y priores cistercienses que participaron en el Parlamento escocés en 1560. De esta forma. Heilsbronn. ni siquiera un cardenal. Juan XXIII prometía solemnemente en 1415. Por ella se prohibía a los comendatarios reducir el número de monjes. Dado que los ingleses sospechaban que el Papa actuaba habitualmente como agente al servicio de Francia. quien pagó 800 florines por el favor (servitium commune). mientras en Escocia los reyes reclamaban el derecho de nombrar a los abades. Neuzelle. Hechos penosos contradijeron el optimismo de los Padres. en 1320. los únicos logros tangibles del Capítulo General fueron la confirmación de los privilegios cistercienses y otras ineficaces garantías concedidas generosamente por la Curia después del pago de pringues derechos. En Francia. Al mismo tiempo. Lützel. Únicamente en Inglaterra no prosperó el sistema de encomiendas. Balerne. Durante el Cisma. aun cuando los primeros casos de «provisiones» recayeron sobre algún cisterciense. puede dirigir como comendatario ninguno de los monasterios de nuestra Orden». En Hungría. Bonnevaux y Grandselve. se instituyeron en forma similar los abades de Wettingen. Villers y Orval. aunque sus dirigentes nunca tuvieron los medios necesarios para detener o retardar la marcha de los acontecimientos. la sede abacial de Ebrach fue otorgada a Alberto de Anfeld. aunque después de dos años de argumentaciones legales se permitió ejercer el cargo de abad a un cisterciense. Ulrico Sargans debía enviar 1. encabezados por el propio abad de Cister. Fontfroide. una tras otra. Dejando a un lado las quejas y protestas mencionadas por las crónicas. En 1338. El Capítulo de 1473. profundamente alarmado. En Irlanda prevalecían condiciones similares. Bonnecombe. el nuevo Abad de Salem. Los primeros nombramientos papales para abadías cistercienses bajo Juan XXII (1316-1334) tuvieron lugar en Italia. . no obstante las garantías. las abadías más importantes fueron perdiendo su independencia. de acuerdo «con los privilegios de nuestra Orden.650 florines a Aviñón. En 1470. Grüssau y Kamenz. le llegó el turno a La Ferté. cuando estaba por comenzar la guerra de los Cien Años. La posición específica de Inglaterra tiene su razón principal en el hecho de que la interferencia papal efectiva en las elecciones abaciales se inició en Aviñón. De acuerdo con los registros papales de la misma época. entre otras. catorce eran comendatarios. la Orden cisterciense estuvo alerta de los peligros del sistema de encomiendas. excepto los otorgados a cardenales. o incluso más prometedores. Francia y España. ninguna persona. Val-Saint-Lambert. Morimundo.

defender los privilegios y derechos de la abadía. conservar los edificios en condiciones adecuadas. y uno de los participantes de las negociaciones en Roma. como nuevo comendatario. pero el sucesor del abad Humberto no era uno de ellos. el Papa nombró a su sobrino. que previamente había sido abad de Balerne. Cada uno de los treinta y cinco monasterios estaba bajo un abad comendatario. Es muy discutible que este documento mereciera los 6. los insurrectos locales expulsaron por la fuerza a cierto número de comendatarios.000 ducados gastados por la legación en Roma. gastando en ello una verdadera fortura y dejando tras de sí una deuda formidable. Consecuentemente. hecho que mereció la desaprobación de los Estados Generales de 1484. Juliano de Médicis. A las abadías cistercienses en Italia les fue peor todavía que las francesas. Otra visita regular en 1579 reveló condiciones similares imperantes en Lombardía y Toscana donde unos diecisiete monasterios estaban luchando desesperadamente contra sus abades comendatarios por su simple subsistencia. Obtuvo de Sixto IV trece documentos de este tipo. o miembros de otras órdenes. nos lega en su informe una imagen patética de la desastrosa influencia del infortunado sistema. Todas. cuando su nombramiento. El futuro dio razón a los escépticos. la Collecta quorumdam privilegiorum Ordinis Cisterciensis. sin excepción. y hacia el siglo XVI el famoso monasterio e iglesia había llegado a un estado tan escandaloso de negligencia que el papa León X tuvo que intervenir en 1519. que visitó personalmente como Procurador General las casas de la Orden en los Estados Papales y el Reino de Nápoles y Sicilia en 1561. en Roma. el drenaje de los bienes monásticos hacia Roma y París se había hecho tan simple y lucrativo que no se podía esperar ningún esfuerzo honesto para mejorar la triste situación de las que en otro tiempo fueron grandes abadías y ahora marchaban inexorablemente a la decadencia. Dieciséis monasterios estaban desiertos por completo. pero las condiciones trágicas son el resultado obvio de un siglo de negligencia total. y en la eficacia del nuevo aflujo de bulas papales para beneficio de la Orden. El único resultado concreto de sus esfuerzos fue la publicación de la primera colección impresa de los Privilegios cistercienses en 1491. Contratos entre los comendatarios y los monjes hicieron posible un cierto mejoramiento local. pero no hizo nada. Probablemente tal fue el caso de Tre Fontane. la «mesa del abad» (mensa abbatialis) estaba separada . finalmente. Por entonces. que subsistían en la miseria. se llamaba Juan de Cirey (1476-1501). en algunos otros vivían unos pocos sacerdotes seculares. Las estadísticas de que disponemos se refieren únicamente al siglo XVI. En todas partes. ambicioso y enérgico. emitido en forma de bula. pero confió demasiado en la influencia de sus relaciones romanas. El rey-niño escuchó diplomáticamente la interminable lista de quejas. Esta abadía había estado bajo gobierno comendatario desde 1383. sin ningún vestigio de disciplina regular u oficio litúrgico. los edificios ofrecían un aspecto deteriorado. Después de la renuncia del cardenal Rafael Riario. Anticipándose a la enérgica acción del joven Carlos VIII (1483-1498). pero le impuso un contrato con Tre Fontane. les estaba prohibida la enajenación de bienes monásticos y. Nicolás Boucherat. Era un hombre de buenas intenciones. Mientras la Curia permanecía inflexible. muchos de ellos en ruinas.debían alimentar y vestir decentemente a la comunidad. y otros dieciséis de Inocencio VII (1484-1492). crecían las esperanzas de un cambio en la política gubernamental de Francia después de la muerte de Luis XI (1483). debían prestar juramento de respetar y defender los puntos arriba mencionados. El total de la población cisterciense de esas treinta y cinco casas en conjunto albergaba a ochenta y seis monjes. fueron víctimas de la codicia de los oficiales de la Curia durante el siglo XV.

ni estaba autorizado para sentarse en el Capítulo General. la administración de la Orden se debilitó tanto como el sistema de frenos y controles. Los tratados estipulaban siempre un número definitivo de monjes para ser albergados en la abadía. No es necesario aclarar que esa atmósfera de lobreguez perpetua difícilmente podía atraer presuntas vocaciones. Todas las otras responsabilidades eran transferidas al prior. Empeorando el panorama. pero únicamente en las abadías bajo abades regulares. no podía aplicarse la disciplina con rigor. por esta misma razón. tal vez ni siquiera la más penosa. que se suponían suficientes para doce monjes. Aunque no se le permitía al comendatario alterar la suma destinada a la mesa de los monjes. excepto mantener un nivel mínimo en cuanto al número. trataba realmente de interferir en la vida diaria de los monjes. se deduce claramente que la ruina material de los establecimientos no fue en modo alguno la única consecuencia del gobierno de los comendadores. quien en las primeras épocas había sido elegido en la mayoría de los casos. Aun haciendo esfuerzos los monjes. y durante la primera mitad del siglo XVI el número de abades nunca excedió de cincuenta. para así poder economizar mejor sus magras raciones. o en Congregaciones que habían logrado eliminar con éxito la autoridad del comendatario. La asistencia al Capítulo General disminuyó en forma drástica durante el siglo XV. pero. con el correr del tiempo fue muy perjudicial. Cuando el abad comendador. con el correr del tiempo. disciplina y economía. Sin embargo. la «mesa de los monjes». de esta forma. Existía una posibilidad de auténtica renovación. Los monjes tenían libertad para elegir a su propio prior. es decir se apartaba una cantidad específica para que la comunidad viviera. fue nombrado por el padre inmediato de la comunidad in commendam. en casos de pérdidas económicas importantes. no existía ninguna posibilidad de crecimiento o desarrollo. cuyo único derecho consistía en retirar su parte de las entradas del monasterio. aunque en apariencia resultara ventajoso estipular una cantidad fija de dinero. De lo anteriormente expuesto. Dado que los intereses financieros del comendatario exigían que éstos fueran los menos posibles. responsable de la disciplina y administración interna. no podía realizar las visitas regulares. sólo se reunieron dieciocho. . las condiciones se tornaban con frecuencia intolerables. 400 ducados de oro. la fuerte inflación de los siglos XVI y XVII mermó mucho el valor adquisitivo de las entradas por contrato y. Además. El Capítulo General insistió siempre en la naturaleza puramente nominal del nombramiento del comendatario. poco se podía esperar.de la «mesa de los monjes» (mensa conventualis). los propios monjes estuvieron frecuentemente tentados de mantener vacías las plazas del convento. y los monjes no estaban en condiciones de mejorar esa cuota. en 1541. no podían llevarse a cabo algunos de los oficios litúrgicos tradicionales. podía reducir proporcionalmente el número de monjes. y aún el status social de la comunidad estaba destinado a declinar. En ausencia de un abad. que en sí era un extraño.

esta Congregación había reunido noventa y cuatro abadías benedictinas bien disciplinadas a todo lo largo del país. En realidad. Los abusos eran tan notorios como lo eran la necesidad e intención de corregirlos. En España. no fueron escasos los decretos de reforma. el horizonte no era desesperadamente oscuro. diezmados por la commenda. que de las ineficaces declaraciones emanadas de Cister. que el éxito de cualquier renovación dependía más del liderazgo y de las iniciativas locales. ejercieron influencia sobre el movimiento cisterciense de la misma zona. En Alemania. el Abad de Cister estaba entre los primeros que explotaron en beneficio propio el vacío creado por un Capítulo debilitado. la situación de la Orden cisterciense era similar a la de toda la Iglesia.Reformas y la Reforma En ninguna otra época de la historia de la Iglesia se habló tanto acerca de la reforma y se hizo tan poco como en el siglo XV. Hacia 1530. los franciscanos «observantes» llegaron a tener tanto éxito como los mínimos. A más de nuevas órdenes como los jesuatos (1360) y los jerónimos (1373). que fue comenzada alrededor de 1433 por el abad Juan Dederoth. por entonces. El movimiento conciliar fue incapaz de coordinar el deseo universal de reforma. como la España recién unificada o la monarquía Tudor en Inglaterra. pero. encontraron una salida rechazando los títulos abaciales y organizándose dentro de congregaciones bajo una centralización firme y una disciplina estricta. no era capaz de reformarse a sí mismo y mucho menos podía iniciar una renovación significativa más allá de los Alpes. Los representantes del Humanismo cristiano. se esforzaron por lograr la sumisión del clero. la Congregación benedictina de Valladolid (1492) triunfó contra la commenda con las mismas armas de los italianos. empantanado en la práctica de esquemas dinásticos y en el poder político italiano. que convirtió las abadías en prioratos bajo un superior elegido únicamente para un período breve. Orden más austera. De hecho. fue conocido como la Congregación casinense. la autoridad del Capítulo General estaba tan reducida por la escasa asistencia y tan limitada por las fronteras nacionales. En los Países Bajos y en la Renania se sumaron a los «Hermanos de la vida común» numerosas comunidades de beguinas y begardos. a su vez. Tanto el galicanismo en Francia. la reforma monástica mejor conocida y más efectiva fue la de Bursfeld. cada uno con una fuerte monarquía. Pero aun una Curia regenerada y un papa enérgico y generoso hubieran sido impotentes contra el naciente nacionalismo que dividió a Europa en estados mutuamente hostiles. a asumir un control más . pero en pequeña escala. cerca de Göttingen. quienes propagaron en forma efectiva una organización semejante por toda Baviera y Suabia. con una conciencia de sí mismos en constante crecimiento. que fueron muchos y brillantes. sin duda alguna. es decir. y todos tratando de reducir al mínimo la influencia papal sobre los problemas internos. En la segunda mitad del siglo XV. El movimiento se difundió por toda Italia y después que se le uniera Monte Cassino en 1504. los canónigos. mientras el papado del Renacimiento. Reorganizada la monarquía papal y el naciente absolutismo real animaron a Cister. Los benedictinos. fundada en Calabria por san Francisco de Paula alrededor de 1457. en Padua. Sin embargo. Entre todas estas comunidades sobresale la reforma de los canónigos agustinos de Windesheim. dieron una prueba convincente de que la nueva erudición no era de ninguna forma incompatible con la fe y la piedad tradicional y el éxito impresionante de las reformas locales o regionales dan testimonio del entusiasmo religioso de miles de almas piadosas. inició esta política destinada a tener éxito. El abad Ludovico Barbo († 1443) de Santa Giustina. La causa más evidente del fracaso de todos los esfuerzos bienintencionados fue la debilidad y falta de resolución del poder ejecutivo. El mismo movimiento inspiró a los benedictinos austríacos de Melk. inspirada por Gerardo Groote.

En cuanto a los cistercienses. la mayor ambición de Juan de Cirey fue la tan necesaria reforma de su Orden. figuran en el mismo siglo títulos honoríficos similares en numerosos documentos. No sólo era una persona de gran talento e infatigable energía. Ya en 1438. Justamente este tópico había envenenado las relaciones entre Cister y Claraval. los «Artículos de París». apoyó una convención de cuarenta y cinco abades franceses en el Colegio de San Bernardo de París. a inicios de 1494. El rey Carlos VIII de Francia se hizo eco del llamamiento papal en favor de una reforma religiosa. Posteriormente. a él y a sus sucesores. consiguió establecer mejores relaciones con Cister. recalcando especialmente la asistencia a los Capítulos Generales. los abades niegan cualquier intención de introducir novedades radicales. el título de «consejero nato del Parlamento de Borgoña» y en 1484 tuvo el privilegio de concurrir como delegado a los Estados Generales en Tours. ya en evidencia desde unos veinte o treinta años atrás. y su sucesor. y las medidas extraordinarias tomadas por el abad de Cister estaban respaldadas generalmente por el Capítulo. era imprescindible garantizar la libertad de las elecciones abaciales. dado que «reformar no quiere significar la incorporación de innovaciones de última moda. convocó una convención de obispos y dirigentes de distintas órdenes en Tours. Inocencio VIII le confía la reforma cabal de toda la Orden. Sin embargo. que no conocía el miedo. El rey Carlos. y la secesión de Claraval y sus filiaciones amenazaba convertirse en un cisma permanente. observaban con consternación las manifiestas ambiciones de Cister. pero Cirey. no hubo intención de modificar la constitución de la Orden. y tales intentos encontraron un eco aprobador en la Curia. el mismo Pontífice le confiere en 1489 el privilegio excepcional de administrar órdenes menores. Cirey señalaba con satisfacción que el movimiento reformador.firme sobre la administración de la Orden. ocupado en su malhadada expedición a Italia. La larga y enconada disputa llegó hasta el parlamento de París. En 1487. y aun el diaconato. visitas regulares. debía esbozarse y llevarse a cabo un plan concreto de acción dentro de cada orden. insistía una y otra vez en que las declaraciones de principios generales no eran suficientes y. sino que gozaba del favor tanto de Roma como de París. reprimir el poder de los abades comendatarios y extirpar la corruptela de presentar recursos ante la justicia secular. El resultado fue un detallado esquema de reforma cisterciense. antes de tomar medida alguna. hasta que en 1499 el Capítulo General reconoció a Juan de Cirey como «padre supremo de la Orden». Los celosos protoabades. a todos los cistercienses. en particular el de Claraval. si se quería que la reforma tuviera éxito. bajo el control de Cirey. siguiendo el ejemplo de alguno de sus predecesores. y en 1483 Inocencio VIII firmó una bula declarando la unificación de las sedes abaciales de Cister y Claraval. pero tenía la firme determinación de eliminar los abusos con toda la fuerza a su disposición. Virey dimitió en 1496. y alrededor de 1493. había dado fruto. Sin duda alguna. libró una ininterrumpida batalla contra Cister y el Capítulo General durante toda su administración. Nunca se llevó a la práctica este decreto tan radical. Juan Foucalt. En Roma prevaleció la influencia de Juan de Cirey. Pedro de Virey de Claraval (1471-1496). Anticipándose al éxito. El abad Cirey desempeñó un papel activo durante las negociaciones y señaló que. En el preámbulo. Luis XI le otorgó. y como muestra de su gran estima. En cambio. que constituyen dieciséis párrafos en los que se tratan los temas más importantes. . Eugenio IV se dirigía a Juan Picart de Cister como «abad general». las obligaciones de los abades comendatarios y la administración de tributos e impuestos dentro de la Orden. no pudo poner en práctica el proyecto de reforma religiosa universal. Sin embargo.

la pequeña abadía de Franquevaux estaba bien conservada. los visitantes fueron testigos de la «mayor miseria» causada por «los monjes que ignoraban por completo el latín. pero encontraron a un solo religioso. el documento ordenaba a los abades «construir o reparar buenas y sólidas cárceles en sus monasterios. porque arroja luz sobre la vida y organización interna de la gran institución de estudios superiores. jueves y domingos. pero antes de llegar a los Pirineos pidieron hospitalidad en varios monasterios cistercienses de Francia. En realidad. Finalmente. urgía la realización de los capítulos de faltas. prescribía visitas regulares. que simplemente vestía el hábito cisterciense sin haber pasado siquiera un año de noviciado. No se puede realizar ninguna evaluación de los resultados de la reforma a la luz de la evidencia con que contamos. pero ellos se comprometían a efectuar la renovación deseada «en el todo como en sus partes. tanto en asuntos espirituales como temporales». con más propiedad. Sin embargo. abades incapaces o comunidades corrompidas. El documento comenzaba con reglamentaciones relativas al Oficio Divino. no se pudo observar ninguna renovación rápida ni en Italia ni en Francia. secretario del abad Edmundo de Saulieu de Claraval. intervenciones laicas.sino. La posteridad tiene que agradecer a Claudio de Bronseval. se dictó el 11 de agosto un nuevo cuerpo de reglamentaciones para el Colegio de San Bernardo en París. una modificación de costumbres y normas inspiradas en la vida de los Santos Padres. esto es. ordenaba retirar las chimeneas de los dormitorios. aunque demoró su ejecución hasta el Capítulo de 1495. no especificadas. renovaba las reglamentaciones de la Benedictina relativas a la administración fiscal. El buen fraile reveló que otros dos . recalcaba la necesidad de los estudios. el proceso se había originado bajo inspiración local mucho antes de 1494. sino la fundación de una nueva orden religiosa». resaltaba la virtud de la pobreza y la eliminación de toda renta o propiedad privada. una vuelta a la forma primitiva de vida. como medio de severo castigo contra los transgresores y aquéllos que negaran obediencia a este documento de santa reforma». anticipándose a cualquier resistencia activa. que se titulaba prior. insistía en la estricta clausura. se había autorizado a comer carne los martes. Después de 1475. en Benisson-Dieu. y aun incluía un párrafo sobre la reforma de las monjas cistercienses. peor todavía. Resultó que había sido mandado allí por el comendatario hacía solamente tres meses y. De sumo interés es el nuevo estatuto sobre abstinencia. era franciscano. «pero los hermanos eran realmente buenos y piadosos». Las instalaciones de la abadía estaban en condiciones igualmente malas. todavía floreciente en aquella época. Ambos emprendieron un viaje para la visita regular por España y Portugal. Cuaresma y desde el domingo de Septuagésima hasta Pascua y días de abstinencia especificados por la Iglesia o por las leyes de la Orden. cuando Sixto IV había permitido al Capítulo General otorgar dispensa sobre la abstinencia perpetua. en los miembros como en la cabeza. Los miembros de la convención admitieron que muchos de los abusos castigados eran consecuencias de las guerras. luego recordaba a los abades sus tareas. Dado que la Orden era incapaz de extirpar la fuente del mal – el sistema comendatario –. documento de extraordinario valor histórico. las escasas pinceladas que revelan las condiciones imperantes en algunas abadías francesas a fines de 1531. Por otro lado. debido a «imposibilidades» de ejecución local. El Capítulo General de 1494 alabó y aprobó los «Artículos de París». así como las reglas de cortesía y civilización». Como una consecuencia importante de los «Artículos de París». En la Prée encontraron una comunidad pequeña. si tuviéramos la intención de introducir nuevas formas de vida. los oficios divinos y el ritual de la Orden. excepto en Adviento. no sería una reforma. pestes. En otros países donde era bien evidente el éxito de la reforma.

En 1407 abrazaron la regla de san Agustín. fundó una pequeña comunidad situada en Sibculo . a despecho de su larga trayectoria bajo encomienda. otrora gran abadía cerca de Montpellier. pero en 1412 se unieron a los cistercienses. donde el abad regular era un «hombre bueno y fervoroso». El movimiento reformador más pujante del siglo XV fue iniciado en Castilla alrededor de 1425. Es más probable. Tres años después estableció una relación de visitas mutuas con Ysselstein y Warmond y. Juan de Martigny (1405-1428). en los prados buscando huevos. en otra casa de monjas vacía. Su enérgica decisión condujo a la organización de una congregación cisterciense independiente. De ella hablaremos en el capítulo siguiente. Villelongue tenía una comunidad de doce monjes bajo un abad regular. en Holanda. esta materia ha sido tan descuidada que en la actualidad sólo se puede dar de ello una imagen basada en conjeturas. El Capítulo General tuvo muy poco que ver con la organización. Martín de Vargas. decidieron seguir el camino estrecho de pobreza. En el Capítulo de 1424. que florecieron bajo la protección de la gran abadía renana de Camp. En 1386. Trataron de defenderse de las influencias exteriores corruptoras por la estricta limitación de sus miembros y la libre elección de sus priores. Sin embargo. una región inhospitalaria de Overyssel. aijada por la abadía alemana de Ebrach en 1342. más aún. la renovación de las formas de piedad inspiró algunas fundaciones cistercienses en los siglos XIV y XV. En Valmagne. La primera de las mismas fue la abadía de Eytheren en Holanda. hicieron voto de no dejar nunca los recintos de sus monasterios. notaría ciertas «novedades» en sus vidas. y convertirse finalmente en una casa afiliada a Camp (1394). pero uno estaba a fuera. conocidos como la «Congregación de Sibculo ». Siguiendo el estilo de su existencia sin pretensiones insistieron en «una dieta frugal y ropas baratas» y renunciaron hasta a la ambición de ser elevados al rango de abadía. En los Países Bajos. pero «alejados de las observancias» de la Orden. no obstante. un dormitorio dividido en pequeñas celdas individuales. conocida por entonces como Ysselstein (Ijsselstein).tenían residencia legal en la casa. tenían. también bajo el patronazgo de Camp. establecida en la abandonada Marienkroon. pero bien construida. A comienzos del siglo XV. de común acuerdo. que estaban bien dispuestos. Varios desastres hicieron que fuera trasladada a Ysselstein. Juan Clemme. cerca de Utrecht. anteriormente monasterio de monjas cistercienses. La guerra alteró la vida de la comunidad recién restaurada en 1412 por monjes de Eytheren. con algunos de sus «hermanos simples y pobres». por ejemplo. bastante semejante al que se reunió alrededor del abad Roberto cuando la fundación de Cister. Ardorel era una casa pequeña. Fontfroide. quien quería dimitir después de cuarenta años en el cargo. pero se refiere a los monjes como revoltosos e ignorantes. en su amor por la soledad. Sus jornadas giraban en torno de la celebración de la liturgia y el trabajo manual. cerca de los límites con Brabante. ocupado en una cacería de conejos y el otro. para ser reducida a priorato. por un ex-ermitaño. Así se constituyó el núcleo de un círculo de prioratos interrelacionados. un devoto sacerdote secular. fuera la real inspiradora del movimiento. vio la luz el pequeño priorato de Marienhave en Warmond. La propia Camp apadrinó otra comunidad en 1382. soledad y fidelidad a la Regla. seguía habitada todavía por veinticinco monjes. pero las reconocía como un «pequeño rebaño». abad de Cister. un excelente anciano. cerca de Leiden. que la devotio moderna. muchas de las cuales poseían estufas. se mencionó por primera vez la posibilidad de la incorporación de dos casas en . Bronseval alabó al piadoso abad comendatario. poderosa corriente de renovación espiritual que prevalecía en toda la región. no lejos de Deventer.

aisladas del resto de la Orden. de Gross-Burlo y Klein-Burlo. anteriormente monasterio femenino. habían sufrido dificultades en el plano moral y financiero y. Saint-Sauveur se convirtió bien pronto en un centro fervoroso de estricto ascetismo y en el término de cuarenta años fundó otros cuatro prioratos. En el mismo año de 1448. atrajo a Jardinet a cuarenta y seis monjes y treinta y cinco conversos. debió haber sido un monje realmente santo y entregado. En 1446. que fuera anteriormente monje de Aulne. dado que seguían ya muchas costumbres cistercienses. En 1480. todos ubicados en la misma zona (Mariendouck. Simón Utenhove. quien ingresó en la nueva casa como hermano lego. Los padres . Monnikendam. estando en íntima relación con los benedictinos de Gembloux y SaintMartin de Tournay. en la diócesis de Colonia. Pedro Pot. pero se formalizó la existencia legal de la Congregación sólo hacia fines del siglo XV. En 1448. Camp tomó posesión de un convento deshabitado. en la misma diócesis. ambos en la diócesis de Münster e ingresaron por la misma época en la Congregación de Sibculo . Mientras tanto. en un momento en el cual las abadías francesas e italianas luchaban simplemente por sobrevivir. Debe su existencia a la generosidad de un mercader rico y piadoso. en Rochefort. los monjes de Bottenbroich adquirían y poblaban a su vez Mariawald. Camp incorpora las casas que anteriormente habían pertenecido a los guillermitas ermitaños de San Guillermo de Maleval. Las dos casas eran pequeñas (Gross-Burlo tenía sólo diez miembros). en el año de su retiro (1477). y fue poblada por ocho monjes y cuatro hermanos conversos provenientes de Ysselstein. en 1441. la solución lógica era su fusión con los cistercienses. Debió haber sido no sólo un gran asceta. pero su unión con la Congregación de Sibculo les posibilitó un siglo de prosperidad y reforma llena de éxito. Esta racha poco común de nuevas fundaciones. Las dos casas. Jardinet persistió en esa floreciente condición hasta el comienzo de la sublevación holandesa contra el régimen español. Moulins y Jardinet se unieron para patrocinar el establecimiento de otras tres casas: las de Nizelle. Gross y Klein-Burlo. Gerlach von Kranenburg. En 1414. Durante su administración. había otras fuerzas de renovación activas en Flandes. aun cuando la iniciativa surgiera en esa oportunidad de Camp. en 1461. en 1465. en 1464. porque sus contemporáneos le llamaban «un segundo Bernardo». La misma Marienhave fundó todavía otro priorato. monjes de Aulne y Cambron se establecieron en otro convento extinto de monjas cistercienses. el de Jardinet. Jardinet extendió ampliamente su influencia bajo Juan Eustaquio. preocupada por el status legal de un gran número de prioratos asociados. El primer abad de esta comunidad fue el eminente Juan Eustaquio de Mons. donde promovieron conjuntamente el establecimiento de una nueva comunidad de monjes bajo el abad Juan de Gesves. Recibían a sus priores de Sibculo. ocurrió un hecho trascendental en la vida de la nueva congregación. sino también un guía carismático de almas. hacia 1560. con la fundación de Saint-Sauveur (Salvatorsklooster) en Amberes. y Saint-Remy. el de Bottenbroich. atrajo finalmente la atención del Capítulo General de 1489. las dos grandes abadías de Villers y Aulne tomaban posesión de un monasterio deshabitado de monjas en Moulins.Westfalia. El nuevo prior de Gross-Burlo. Marienhof y Bethleen). la comunidad contaba con cincuenta y un miembros. anterior prior de Moulins. que había pertenecido a monjes cistercienses. Marienhave envió siete monjes a Waerschoot respondiendo a la petición de un devoto caballero. proporcionó abades a varios monasterios y confesores a un cierto número de conventos de monjas. En 1448. En 1430. Hemelspoort. cerca de Haarlem. Boneffe.

Se permitía a las casas continuar siendo prioratos. cerca de Hildesheim. durante su abadiato admitió a treinta y seis miembros nuevos. Amigo personal del cardenal Nicolás de Cusa (quien visitó la abadía en 1450). gracias a la benéfica intervención de la abadía de Riddagshausen. pero en forma distinta a la de los antiguos hermanos legos. Uno de ellos. varios monasterios de monjas abandonados fueron puestos a disposición de las comunidades. y participó en el Concilio de Basilea (1438). El espíritu de reforma se puso muy en evidencia en toda Alemania. realizado dentro del espíritu del humanismo cristiano. como. la preferencia por los prioratos. respecto al mantenimiento de las instituciones educativas en Moulins. por idéntica razón. se reconocía oficialmente la paternidad de Camp. El mismo Capítulo aprobó una serie de ordenanzas en siete párrafos para la correcta administración de la «Congregación de Sibculo ». debían observar estricta clausura. las normas de estricto ascetismo. ¿Cuáles fueron las circunstancias específicas que motivaron estas fundaciones poco comunes? ¿Qué programa o espiritualidad explicaba su éxito? Ante la falta de estudios preliminares. y los tres priores decanos (los de Ysselstein. en contraposición con las abadías de mayores pretensiones. Aunque algunas de estas casas estuvieran en «grandes ciudades» o cerca de las mismas. reconstruyó la iglesia dañada. sumado a su padrinazgo voluntario. dado que las desviaciones eran necesarias. Sibculo y Marienhave) debían ser elegidos por las comunidades. En el caso de la «Congregación de Sibculo». todo parece indicar que la fuente de inspiración fue la devotio moderna y que la forma de vida dentro de las casas estaba conformada sobre los modelos propuestos por los begardos. Es un hecho. La ubicación urbana o suburbana. debido a las costumbres diferentes de la región». un papel más directo en la fundación de Moulins y Jardinet. es muy poco probable que Camp tomara la iniciativa e hiciera los fundaciones con el personal a su disposición. A causa del renombre de la gran abadía. logró recuperarse después de 1378 debido a una sucesión de abades capaces y fervientes. quizás begardos. en apariencia. las casas estaban autorizadas a realizar reuniones anuales y decidir sus propios asuntos. en tanto que. Nizelle y Boneffe. Las abadías flamencas anteriormente mencionadas tuvieron. había estado en decadencia durante la primera mitad del siglo XIV. Finalmente. o los «Hermanos de la vida común». pero confirmados por el abad de Camp. sólo se pueden aventurar contestaciones aproximadas. buscaban refugio bajo la sombra protectora de Camp. pero. Cuando asumió su cargo encontró sólo veintiséis monjes en la casa. De acuerdo con la misma. al pasar como sospechosos ante las autoridades que los hostilizaban. quienes. que podrán ser modificadas con pruebas de mayor peso. no les negaron su aprobación. Sin embargo. trabajó con él por la reforma de la Iglesia en Alemania. . Marienrode. aunque sus Estatutos debían ser mandados a Cister para su aprobación. Las comunidades pequeñas eran.capitulares no ignoraban que la forma de vida de esos prioratos «era algo diferente de la manera habitual de la Orden. el mismo Capítulo insistía en que los hermanos legos de la Congregación debían ser llamados donati o familiares. y aumentó substancialmente los miembros de la comunidad. Enrique von Berten (1426-1462). por ejemplo. grupos espontáneos de almas afines. la presencia de cierto número de laicos. autor del notable Chronicon Marienrodense. que Villers y Aulne tuvieron una misma y fructífera asociación con beguinas y hay otros indicios de que los monjes estaban bien dispuestos hacia la nueva espiritualidad. con toda probabilidad. restauró la economía arruinada.

y en 1480. ubicadas dentro de los territorios pertenecientes a príncipes protestantes. hasta que tuvieron que huir ante el ataque de los suecos en 1632. que respondieron con un generoso ofrecimiento de personal. significaba por lo menos trece monjes. los monjes huyeron. En Bebenhausen (Württemberg).El vigor de las abadías alemanas se puso de manifiesto por su activa participación en la reforma de los monasterios húngaros. Durante las primeras etapas de la lucha. durante las dos centurias siguientes. aunque cuatro nombres estaban marcados como apóstatas. Hacia 1503. Después del Edicto de Restitución en 1629 los monjes de Salem pudieron recuperar Bebenhausen. no sólo Ebrach se recobró sino que llegó a ser el centro floreciente del arte y la piedad barrocos. El Capítulo de 1478 apeló a la ayuda de los abades alemanes. Matías Corvino (1458-1490). el centro vital de Hungría fue ocupado por los turcos y. tomó la iniciativa y se dirigió al Capítulo General cisterciense pidiendo ayuda para dar nueva vida a las «comunidades. Los inquebrantables cistercienses volvieron de nuevo en 1634. Destino similar aguardaba a los monjes de Heilsbronn. los abades alemanes realizaron dos reuniones en Würzburg. la abadía fue saqueada por completo. el país se convirtió en un sangriento campo de batalla. cuando Leiterbach fue por último depuesto. Hacia mediados del siglo XVI. todo dependía de la actitud de los monjes. otras. asolaron el suelo de Alemania hasta 1648. todos los monasterios húngaros estaban deshabitados. en un estado lamentable de languidez y próximas a su extinción». Las crónicas de las décadas siguientes atestiguan claramente la enérgica acción de los alemanes. un gran rey humanista. Königsbronn y Maulbronn. registró veinticinco monjes y tres hermanos legos. y permanecieron en este estado hasta que fueron restaurados a comienzos del siglo XVIII. A consecuencia de la derrota sufrida de la batalla de Mohács (1526). Durante la Guerra de los Campesinos (1525). Como preparación para esa empresa. y algunos se casaron. dieciocho simpatizaron con los luteranos. Jodoc Rosner. La rebelión campesina de 1525 no hizo otra cosa que iniciar las guerras civiles y religiosas que. Ebrach y Heilsbronn expresaron su voluntad de establecer «monasterios completos con su abad». y recibió una autorización especial del Capítulo General para visitar y reformar las otras comunidades del país. Por lo menos veintidós abadías prometieron importantes contingentes de monjes para ser enviados a Hungría. pero el nuevo abad. Una visita episcopal en 1531. En este país. Los azares de la guerra les permitieron volver en 1549. Posteriormente. Los católicos se vieron obligados a partir buscando refugio en los monasterios que quedaban en Austria y Baviera. lo que. Bebenhausen. no hizo nada para prevenir la irrupción de las nuevas doctrinas. la gran Ebrach contaba todavía con setenta y cinco miembros. fueron suprimidas por decreto. Sin embargo tuvo un éxito efímero. los mismos monjes se dividieron: veinte permanecieron católicos. Se supo que quince de ellos se pasaron al luteranismo. quien fue a su vez depuesto y reemplazado por un luterano en 1560. de la reacción de las poblaciones cercanas y del humor del príncipe». Alemania se convertía en el escenario de una violencia crónica desatada por Lutero al intentar reformar la iglesia. aunque la Paz de Westfalia (1648) otorgó finalmente a los luteranos la muy disputada abadía. cuando eligieron un nuevo abad. y dieciocho de ellos no volvieron más. fueron saqueadas e incendiadas varias abadías cistercienses. . Juan Leiterbach. por el Danubio. cuando murió el último abad católico en 1534. Herrenalb. en la misma centuria. llegó a ser abad de Pilis. de forma intermitente. Uno de ellos. No existía un plan general por lo que hace a procedimiento. más de un centenar de monjes embarcaron en Regensburg rumbo a Hungría. independizándose de Roma. Por ese entonces.

será siempre una cuestión discutida. y posteriormente Holanda y los Estados Bálticos. el abad luterano delegó su representación al Capítulo General de 1601 en uno de sus coabades católicos. y redujo a cuatro las ocho casas que había en Suiza. por lo menos.Como resultado del avance del protestantismo en la Alemania del norte. firmó el emperador Fernando II su Edicto de Restitución. El número significativo de novicios en muchas comunidades era un índice claro de un futuro más venturoso. Más aún. y algunas llegaron a gozar de gran prosperidad. la abadía fue transformada en un seminario luterano y. iniciando así una forma especial de monacato luterano. El primero fue altamente beneficioso. Dinamarca. la economía que se desplomaba. abad de Cister. Las causas del malestar han sido estudiadas en otro capítulo. y encontró que la mayoría estaba en condiciones satisfactorias. las que debieron ser abandonadas de nuevo a consecuencia de la victoria protestante de 1648. Suecia. visitó treinta y tres de las abadías sobrevivientes de Alemania. En el caso de Loccum (Hannover). el juicio sobre los motivos y la posible justificación de la violencia y destrucción que la acompañó. todavía desempeña un papel distinguido en la vida espiritual e intelectual del luteranismo alemán. pero hay dos factores. los Países Bajos y la zona del Rhin. cuando después de la terminación triunfante de la etapa «danesa» de la Guerra de los Treinta años. aunque aceptaron todos gradualmente el nuevo credo. lo mismo que la conciencia colectiva de la nación muestran todavía las cicatrices. Pocos observadores pueden permanecer en silencio frente a las ruinas melancólicas. El abad Gerardo Molan (1677-1722). mientras que el gobierno real consideraba habitualmente a las grandes abadías como fuente fácil de recursos en cualquier emergencia. Las otras sobrevivieron. privó sin embargo a los monjes ingleses del efecto estimulante de los distintos movimientos que excitaban a una reforma en Italia. La vida diaria y la vida litúrgica permanecieron casi intactas durante el siglo XVI. la disciplina relajada. aunque los abades ingleses llegaron a ser considerados como señores de la propiedad monástica. agravado por la Guerra de los Cien Años y el Gran Cisma. los monjes continuaron su vida comunitaria. En 1573-74. se cambió el lenguaje de la liturgia monástica por el alemán. ahora llenos de paz. fue un íntimo colaborador de Leibnitz en su intento de unificación de las iglesias cristianas. desde mediados del siglo XIV. los monjes fueron expulsados por la fuerza o desertaron voluntariamente de sus monasterios. La Reforma secularizó todas las abadías cistercienses en su zona de influencia en Noruega. Los valles. Flandes y Suiza. pero la respuesta depende del estado mental o de la creencia religiosa de cada generación. cuarenta y cinco fueron víctimas de la Reforma. Uno es la ausencia del sistema comendatario. Hay consenso general entre los historiadores para aceptar que. . Posteriormente. y el otro es el relativo aislamiento respecto de las corrientes religiosas continentales. los cistercienses germanos eran suficientemente fuertes como para reclamar y volver a ocupar once de sus anteriores abadías. dirigente clerical luterano de la mejor reputación. y una opinión pública adversa. hasta la secularización final en la época napoleónica. De las ciento cuatro abadías cistercienses que existían a comienzos del siglo XVI en tierras germanas. el monacato inglés tuvo que sobrellevar las cargas de la disminución de sus miembros. En 1629. En ningún otro país la Reforma y la disolución de los monasterios encendió una controversia tan larga y apasionada como en Inglaterra. como tal. El aislamiento insular. Aunque una revisión bien documentada de todo el material disponible ha aclarado la mayoría de los detalles históricos. En 1658. pero no se abandonó el celibato hasta comienzos del siglo XVIII. Nicolás I Boucherat. que parecen ser privativos de Inglaterra. España.

el cardenal Wolsey. Cuando fue elegido abad. tenían que defenderse lo mejor que podían. comunidades cistercienses enteras optaron por lo último. En 1536. en la época de la Disolución. la cobarde obediencia silenciosa con que los monjes se sometieron a la voluntad real fue resultado. sólo un monje quiso salir. aun en este punto. eso es lo que sucedió en Garendon. cuya tarea era descubrir los abusos monásticos generalizados. excepto los cartujos. no se debe exagerar la importancia de los problemas. sino también de falta de fervor y de fidelidad a su propia vocación. parecería que el pecado de los cistercienses ingleses no era la inmoralidad general. en tales materias. cuando los comisionados preguntaron a los monjes si deseaban hacer uso de la dispensa de sus votos. una casa cisterciense común albergaba un promedio de quince miembros. la mayoría galesas. Los abades y priores recibían una pensión. en Netley. entre ellos cuarenta y un sacerdotes. había solamente veintidós monjes en la casa. en 1520 había cincuenta y dos monjes profesos. al comenzar el siglo XVI este número se había elevado a diecinueve. realizadas por visitadores reales. Fountains. tuvieron que admitir que «era un promotor de la disciplina. las generalizaciones. o con una renta anual de menos de 200 libras. o ser transferidos a una de las abadías . buenas o malas. De todos modos. sino la general mediocridad. y dos en Quarr. en sus últimos años. Su presencia en el Capítulo General era excepcional. ninguno de nosotros tiene su experiencia en nuestro país». la moral de las comunidades cistercienses era quizá más alta que la de cualquier otra orden monástica. Entre los abades había buen número de hombres probos y. y puede decirse con toda seguridad que. Sin embargo. Mientras que. Se puede suponer que. por lo menos. Gales. hacia fines del siglo XIV. Escocia e Irlanda compartieron el aislamiento de las otras instituciones religiosas. la gran torre que aún se conserva. Aun sus celosos cohermanos. un monumento digno de la generosidad de quien lo construyó. Stoneleigh y Stanley. no ejercieron influencia alguna en la marcha del procedimiento controlado con mano firme por el hábil e inescrupuloso Tomás Cromwell. mientras los monjes de dichas comunidades podían elegir entre unirse al clero secular. cayeron víctimas de esta ley. Benefactor generoso del Colegio de San Bernardo de Oxford. La información sobre este tema es escasa. en vísperas de la Disolución. las relaciones con Cister se limitaban a un intercambio ocasional de correspondencia. un decreto real suprimía todas las casas religiosas con menos de doce miembros. a la vez que las crónicas posteriores. Gozó de la gran estima de Enrique VII y. abades ingleses nombrados por el Capítulo General efectuaban las visitas regulares a esas casas. o preferían perseverar en la vida monástica. pero. mientras que. constituyó el ejemplo sobresaliente. no merecen confianza alguna. De esta forma. los abades.Los cistercienses de Inglaterra. bajo la larga y benéfica administración del abad Marmadukc Huby (1494-1526). erigió además de otras edificaciones en Fountains. Veintidós casas cistercienses. Por consiguiente. A comienzos de 1536. Sin embargo. estuvo en buenas relaciones con el poderoso ministro de Enrique VIII. Todavía más notable fue el crecimiento del personal de la abadía. En la mayoría de los otros casos. cuando se aproximó el fin. pueden inducir a interpretaciones erróneas. la evidencia con que contamos es insuficiente para una evaluación digna de confianza de la condición general antes de 1535. La falta de documentación apropiada nos impide considerar el nivel de espiritualidad y disciplina en Fountains pero un aumento tan espectacular de vocaciones muy difícilmente se puede explicar sin suponer un alto grado de devoción y orden. era un vigoroso restaurador de las casas arruinadas en nuestros días. y al envío de alguna contribución monetaria. no sólo de falta de heroísmo. Las condiciones locales. los cistercienses ingleses no obtenían ningún beneficio de ser todavía miembros nominales de una organización internacional. cultivaba la religión. poderoso ministro del rey Enrique después de su ruptura con Roma.

y Enrique VIII no tuvo mayor dificultad en sofocar el movimiento brutalmente. ya sea en forma voluntaria o bajo presión. una serie de levantamientos locales desde el otoño de 1536 a la primavera de 1537. se puede deducir que la mayoría prefirió ser transferida a otras casas de la Orden. Se otorgó tales permisos a Neath. como un testimonio mudo de su martirio. Siete abades cistercienses. que le concedió espíritu y audacia suficiente para decir eso». al paso que es desconocida la suerte de otros. donde estaba la riqueza segura. «dio gracias a Dios. para «estudiar la palabra de Dios con sinceridad». fue denunciado a Cromwell por un ex-monje. . los gentiles han entrado en tu heredad. de acuerdo con la tradición. Tomás Bolton de Sawley. » Después de una serie de incidentes similares. ordenó el rey a sus agentes. a «aquel ídolo y sanguijuela de Roma. sean encadenados sin mayor dilación o ceremonia para ejemplo terrible de los otros». Fue conducido a Middleham Castle. pero esta tregua duró sólo tres años. es imposible determinar cual fue la opción de la mayoría de los monjes cistercienses. Whitland y Strata Florida en Gales. A mediados de 1535. Dado que sólo disponemos de datos parciales. Wolsey había llevado a cabo un proyecto similar entre 1524-1528 sin tales implicaciones. Había tomado a sus monjes el juramento requerido por el Acta de Supremacía de 1534. Lazenby se levantó y lo desafió en público. y se mudó a Cambridge. Juan Harrison de Kerkstead). se creyó que el abad Roberto Hobbes fue ejecutado por su complicidad con la «Peregrinación de la Gracia». como señala el magistrado. fue colgado el Abad. el abad Alynge de Waverley fue bien resarcido y se mudó al Colegio cisterciense de Oxford. se permitió a ciertas comunidades continuar unidas. el párroco de Woburn. pero el roble donde. tal azote no se ha sufrido nunca desde la pasión de Cristo» y ordenó recitar diariamente el salmo 78: «¡Dios mío!. fue ejecutado con dos de sus monjes. pero se arrepintió y los instó a mantenerse fieles a Roma. Aunque era un anciano de salud quebrantada. quedó allí. Juan Paslew de Whalley. Tomás Carter de Holm Cultram. Pero los rebeldes estaban mal organizados. . sino que fue resultado exclusivamente de sus convicciones religiosas. ¿Fue la supresión de las casas pequeñas algo que se planeó simplemente como preliminar táctico a la destrucción total del monacato? Probablemente no. y después del pago de sumas importantes. fueron ejecutados (Roberto Hobbes de Woburn.. Woburn fue demolido totalmente. Después de la ejecución de los cartujos por este mismo crimen. «Todos los monjes y canónigos que tuvieran algún grado de culpabilidad.restantes. Entre los superiores pensionados. Posteriormente. El abad Austen de Rewley recibió una pensión de veintidós libras. La única manifestación de repudio contra el gobierno real y expresión de simpatía hacia los monjes fue la «Peregrinación de la Gracia». hasta las primeras décadas del siglo XIX. La relativa facilidad del procedimiento y la ausencia de resistencia peligrosa alentó al gobierno para pasar adelante. cuando se le interrogó sobre el incidente. De los cinco casos mencionados. En algunos casos. se dirigió a sus monjes en Capítulo de la siguiente forma: «Hermanos: ésta es una época peligrosa. Jorge Lazenby de Jervaulx debe recordarse entre los monjes cuya ejecución no tuvo nada que ver con el levantamiento. donde defendió de nuevo frente a la muerte. un predicador de la nueva doctrina pronunció un sermón en la iglesia abacial contra el papa. En un principio. Cierto número de casas cistercienses se vieron involucradas. Se atribuye a un monje de Sawley el haber compuesto la marcha entonada por los «peregrinos». Adam Sedbar de Jervaulx. Guillermo Thirsk de Fountains. sumados a cierto número de monjes. los nobles poderosos rechazaron unírseles. mas murió en verdad por su fe.

Uno de ellos expresó lisa y llanamente: «El nido ha sido destruido. y eran desde todo punto de vista más débiles que las inglesas. encargado del desmembramiento de Jervaulx. Durante el juicio. lo mismo que las costosas empresas del rey en el extranjero. donde había tenido una visión de la Santísima Virgen. pero se relata que un monje viejo de Jervaulx. decía que se había llevado y ocultado la cabeza de unos de sus hermanos de la misma casa. y se le permitió permanecer en la portería de su monasterio. admitió haber mantenido relaciones amistosas con los igualmente inflexibles cartujos de Mount Grace. que había sufrido la muerte antes de someterse a la supremacía real. especialmente en lo que concernía a la pobreza. Esto hizo que la restauración monástica bajo la reina María resultara completamente irrealizable. para que cedieran «voluntariamente» todas sus propiedades al gobierno. buscaron posiciones entre las filas del clero secular.tan obstinada y reciamente. Hacia mediados de siglo. lo que era apenas suficiente para vivir. Muchos de los que estaban todavía en condiciones de emplearse. Sir Arturo Darcy. el monacato había desaparecido de la iglesia inglesa y comenzó inmediatamente la destrucción total de claustros e iglesias. sólo seis encontraron empleo. distaba mucho de ser satisfactoria. sin la menor previsión para su futuro. como no vi nunca en toda mi vida algo semejante». Como promedio. aunque. las condiciones se deterioraron aún más. La abadía estaba bajo el poder de un bastardo de Jaime V. recibían 5 libras de pensión. Por supuesto. la mayoría de las casas cistercienses escocesas estaba en manos de abades comendatarios. Tal fue el caso de veinticinco miembros de Whalley. desde las piedras del piso hasta los ornamentos y candelabros fueron malvendidos al instante. La más grande. . Tomás Madde. pero. la mayoría terminó por encontrar algún cargo en la clerecía. Uno a uno asintieron los aterrorizados abades. Los monjes fueron menos afortunados. pero la disciplina monástica. La «Peregrinación de la Gracia». y de acuerdo con las crónicas de que disponemos. porque los nuevos propietarios querían asegurarse de que no hubiera posibilidad alguna de retorno para los monjes. intuyendo que era su última oportunidad de negociar con Cromwell. En Escocia la confiscación de la propiedad monástica comenzó en 1560. a fin de cuentas. pero que se negaba a cumplirla. en definitiva. Melrose. aun si cambiara el ambiente religioso. Únicamente se conservaron aquellos edificios que parecían tener utilidad inmediata. El moblaje y todo lo que se pudiera sacar. bajo el firme control de Juan Knox y sus presbiterianos. A los abades que condescendieron con la Disolución se les otorgaron generosas pensiones. La vajilla y las joyas engrosaron el tesoro real. contaba todavía con treinta y un miembros en 1534. aun si no había cargos en su contra. conjuntamente con los manuscritos más valiosos de las bibliotecas. Los monjes de las comunidades donde el abad o alguno de sus miembros había estado implicado en algún acto de desacato fueron echados. no sea que los pájaros puedan construirlo a la vuelta». todas las propiedades monásticas terminaron en manos de la nobleza. En Furness dejaron sin pensión a treinta y tres monjes. Se esbozaron distintos planes para el uso futuro de los bienes confiscados. Hacia fines de 1539. Los nuevos propietarios se convirtieron en los más fieles puntales de la política eclesiástica de Enrique. no se tomó ninguna previsión respecto de los numerosos sirvientes y trabajadores de las granjas. describió en términos elocuentes las comodidades de la abadía que se adaptaba perfectamente para albergar la yeguada real. en pública subasta. No hay ninguna evidencia documentada de su ejecución. En el siglo XVI. e incluso desfalcaba la suma separada para la reparación del claustro arruinado. justificaba la presión en constante aumento sobre las abadías restantes. ávida de tierras. pero hasta 1587 no transfirió el Parlamento escocés esos bienes a la corona. El abad Juan Ripley de Kirkstall recibió 66 libras anuales. que tenía la obligación de conservar por lo menos dieciséis monjes.

Durante una semana entera. hasta la sangrienta invasión de Oliverio Cromwell en 1650. y se vieron obligadas a vender valiosas propiedades monásticas. muchas posesiones de la abadía fueron arrendadas por largo plazo a personas bien dispuestas hacia los monjes. concertó un acuerdo privado digno de admiración. se resistía con firmeza a la difusión del calvinismo. Estos no fueron obligados a dispersarse hasta 1563. poco después de que la reina Isabel concediera la abadía a su primo. la mayoría de los monjes profesaron el presbiterianismo. En 1560. y en 1595 por los soldados del Mariscal Biron. Los daños sumaron 600. se escucharon voces poderosas exigiendo la secularización completa de la propiedad monástica. nos da un precioso panorama de la abadía. renunció como abad en favor de un lego casado. La peor de todas fue la devastación de 1589. que ya estaban empobrecidas. Los de Balmerino fueron menos afortunados. y luego en la «Conferencia de Poissy». cerca de Tipperary. En 1561. los otros debían ser expulsados sin compensación. Se consideró que la planta monástica era defendible. El hecho. la administración central de la Orden llegaba a un estancamiento virtual. que abrazaran la nueva fe. bajo tales circunstancias. Por desgracia. los hugonotes destruyeron todo. En Irlanda no se pudo imponer la Disolución más allá del territorio bajo el efectivo dominio de Inglaterra. Es probable que. profanando hasta las tumbas en la iglesia. sólo comparables con la devastación de la Guerra de los Cien Años. En Francia. y se albergó dentro de la misma a un contingente de cien soldados. incluyendo las cistercienses. los hugonotes ganaron considerable terreno. las únicas casas bajo disciplina regular. tal como está registrado en la magistratura de Dijon. estos . sino que les permitía a los monjes permanecer en la abadía. 1567. se convirtieron en el centro de atracción de la soldadesca sin ley de ambos bandos. quien tomó el título de «preboste» de Holy Cross. No sólo estaba dispuesto a compartir las rentas abaciales con Dwyer. para proveer al gobierno empobrecido de fondos bélicos. Las «Guerras de Religión» (1559-1598) acarrearon miseria y destrucción. entre los quince monjes. Otras comunidades subsistían más allá de este límite. 1565. y formalmente sobrevivió el título abacial hasta 1751. con frecuencia en forma clandestina. La propia casa madre estuvo en constante peligro. Alrededor ya de 1533. La antigua abadía fue saqueada en 1574 por las tropas del Príncipe Condé. 1562. convirtió simplemente el monasterio en su propiedad privada y se casó. eran incapaces de pagar las sumas asignadas. 1578 y 1584) con asistencia de muy pocos abades. es decir Dublín y sus alrededores. el abad comendatario de Dundrennan. quedaban incluidas en él Mellifont y Saint Mary’s Abbey.En 1565. Sin embargo. el clero asustado votó abultadas contribuciones. en 1534. Teniendo fresco en la memoria lo ocurrido en Inglaterra. Luego. todavía grande y floreciente. añadido a los nombres de varios individuos. Los monasterios que siempre se suponen ricos y llenos de medios. De esta forma. Durante la guerra. pero dio voluntariamente a sus ex-monjes una pensión. la abadía no fue nunca suprimida. Mientras tanto. 1573. «el cerco». en 1589 por Guillermo de Tavannes. Eduardo Maxwell. en los Estados Generales de Pontoise. Mas los monjes no estaban amenazados únicamente por la destrucción física. pudieron llegar a Cister solamente trece. Muchas de las abadías. el gobierno real. pero durante la débil administración de Catalina de Médicis y sus hijos enfermizos. que ya controlaba férreamente los beneficios de la Iglesia. por lo menos de acuerdo con la crónica. pagados por la abadía. Felipe Purcell. que terminaron por perpetuarse en la forma de «donativos voluntarios» anuales. el conde de Ormond.000 libras. Anticipándose a la Disolución. el Capítulo General se reunió únicamente siete veces (1560. Dwyer. Guillermo Dwyer. el abad regular de Holy Cross (Santa Cruz). Se prometió una pensión sólo a aquéllos.

con todas sus pinturas y esculturas. en 1621. se calcula que. Por entonces. Los treinta y cinco altares de la iglesia. En 1578. fueron acarreados en trescientos carros. cuando casi se había completado su reconstrucción. Algunos de los monjes. los anales cistercienses cerraron la historia de esta era trágica con la desaparición de ciento ochenta abadías. Las abadías se convirtieron en el objetivo favorito de los nuevos iconoclastas. la abadía se trasladó de forma permanente a Brujas. necesarios para el mantenimiento de la misma. sufrieron un destino similar. En 1565. fueron totalmente demolidos. y luego. donde los monjes ocuparon un edificio que anteriormente pertenecía a la abadía de Ter Doest. primero en una de sus propias granjas. que muchas comunidades buscaron refugio dentro de las ciudades fortificadas. Al mismo tiempo. Cuando. . aun en Flandes. El saqueo y la destrucción fueron sistemáticos. Las ocho granjas que rodeaban a la abadía fueron devastadas de la misma forma. Los monjes sobrevivientes encontraron asilo. treinta conversos y cierto número de familiares. los calvinistas holandeses estaban haciendo su propia guerra contra los católicos españoles. La abadía propiamente dicha tenía ciento cincuenta y ocho habitantes. La vida monástica se tornó tan precaria. doce novicios. el personal del monasterio consistía en doscientos cincuenta y cuatro personas: sesenta monjes profesos. incluyendo las campanas y el plomo del techo de la iglesia. Bogaerde. Hasta las piedras de la casa fueron sacadas para fortificar Dunkirk y Nieuport. servidores y trabajadores. por lo menos la mitad de las abadías francesas. fueron torturados para forzarlos a revelar lugares donde podían ocultarse valores. Los objetos recolectados. El resurgimiento monástico del siglo XV terminó bruscamente. víctimas indefensas de la codicia y la violencia. Los establos albergaban ciento sesenta y dos caballos. De acuerdo con estimaciones moderadas.mercenarios huyeron sin presentar resistencia. Muchos de los monjes. por último. Ya no pudo recobrarse de este desastre. llegaron a su fin las guerras de religión. y los hermanos que cayeron en manos de los saqueadores. fue destruida la abadía más grande y rica de la región: Les Dunes. suprimida hacía poco. al acercarse el enemigo. los calvinistas la atacaron de nuevo. rodeada de dieciséis talleres de artes y oficios. siguieron su ejemplo. aterrorizados.

había treinta y nueve provincias. como arbitrajes o recaudación de contribuciones. nombrado por el Capítulo General. podían . la historia medieval cisterciense es testigo de una larga expansión lineal de las «familias» de Cister. la intromisión de abades comendatarios. se hizo cada vez más importante. las nuevas disposiciones tenían muy poco en común con el primitivo concepto cisterciense de gobierno. Sin embargo. Habitualmente se nombraba para una tarea de tal envergadura a los abades más influyentes. si bien los nombramientos duraban hasta el Capítulo siguiente. Sin embargo. durante el siglo XVI. A comienzos del siglo XV. o incluso el Abad de Cister. y tendieron a desarrollarse hacia organizaciones regionales o nacionales más o menos independientes. Si su autoridad se extendía a un territorio más extenso. Las novedades más importantes eran la formación de «provincias» y «congregaciones». se los llamaba con frecuencia «reformadores». La Ferté. se extendían desde Portugal a Hungría. La Carta de Caridad nunca fue derogada o reformada de forma oficial. las abadías que no pertenecían a las congregaciones recién establecidas fueron organizadas en provincias y vicariatos bajo la directa autoridad del Capítulo General. quien podía nombrarlos o relevarlos. La obligación principal del vicario provincial era la visita anual a todos los monasterios a su cargo. con frecuencia. El nuevo sistema de administración adquirió una forma más fija y específica cuando. eran unidades administrativas sin autonomía ni función constitucional y correspondían territorialmente a las provincias políticas de las distintas naciones. cada sesión del Capítulo se abría con la lectura del venerable documento.Nacimiento de las Congregaciones La estructura básica de la interdependencia cisterciense. Hacia el año 1683. a más de las congregaciones. el Capítulo General se vio obligado a desarrollar un nuevo sistema de visitas. y durante el siglo XVII se difundió por toda Europa. el sistema funcionó con notable eficiencia. El control de los monasterios de una provincia era ejercido por el vicario provincial. y de Suecia al sur de Italia. El Capítulo General de 1605 definió las funciones de este cargo nuevo e importante y los Capítulos Generales posteriores las ampliaron. con poderes mayores que los habituales. cortaron los medios de comunicación y control. era la filiación: la «madre» fundadora controlaba a la «hija» recién establecida. Pontigny. con el tiempo. se nombró un visitador especial para cada provincia bajo la autoridad de un «visitador general». previa consulta con los protoabades. el Abad de Cister ejercía su autoridad. Se llamaba «comisarios» a los nombrados por el Capítulo para otras tareas especiales. pero con la anuencia del Capítulo actuaron también como tales simples monjes. En 1433. las de Morimundo eran especialmente extensas en dirección este-oeste. sin el acuerdo del Capítulo. Dado que en última instancia cada abadía dependía de una de las cinco «protoabadías». En caso de que éste no se reuniera. Estas provincias cistercienses. la supresión en gran escala de monasterios y la aparición de estados nacionales constantemente en guerra. Las líneas de filiación de Claraval. la más prolífica. Claraval y Morimundo. a diferencia de las de los mendicantes. que era normalmente un abad de esa provincia. fueron nombrados ocasionalmente por el Capítulo General padres visitadores de monasterios aislados. las segundas vieron la luz. de acuerdo con los principios de la Carta de Caridad. Las primeras fueron iniciadas y controladas por el Capítulo General. Desde el siglo XV en adelante. alineando establecimientos desde España hasta la región Báltica. tradicionalmente. A poco de establecida esta función. Mientras cada abad pudo delegar voluntariamente las tareas de la visita regular. Debían comunicar sus observaciones al abad de Cister. Este esquema nuevo se desarrolló primero en Francia. porque.

y finalmente fue suprimido en 1695. Tal es el caso de la Congregación fundada por Joaquín de Fiore en Calabria a comienzos del siglo XIII. porque ya se había comprobado en otras congregaciones religiosas que era un medio práctico para mantener una disciplina uniforme. en la medida que fuera capaz de cumplir con los requisitos mínimos de una dirección correcta. llegó a la conclusión de que la mejor forma de remediar el estado decadente de la Orden en España. Con . Este plan encontró amplio apoyo en Roma. Este cargo se originó durante la lucha contra la commenda en el siglo XV. tal medida afectaría vitalmente los derechos básicos de cada monasterio. el noviciado común se transformó en institución provincial. con el nombramiento de un «procurador general» que residía en el Colegio de San Bernardo en París.transcurrir décadas sin un Capítulo regular. La creciente influencia de la corte francesa en materia religiosa se manifestó en 1601. en los Países Bajos. que se convirtió en monje cisterciense en la abadía de Piedra. Sin embargo. Cuando el Abad de Cister tomó el cargo de «abad general». Su misión era similar a la del procurador general en Roma. Debido a la gran importancia de estos centros educativos para propiciar reformas y fortalecer el espíritu general de la Orden. A despecho de estas innovaciones. y a ella se opusieron en especial las abadías alemanas y todas aquellas donde todavía sobrevivía la vida cisterciense tradicional. en Francia e Italia. un gran número de abadías declinaron tanto en personal como en disciplina regular. El detallado plan de reformas del Capítulo de 1601 exigía la formación de noviciados comunes para ciertos grupos de abadías. en el cual el neoprofeso recibía una formación más completa en la disciplina monástica. Martín de Vargas. Como consecuencia de las desgarradoras circunstancias. En 1565 se cambió el título por el de «síndico» o «promotor». en 1425. como una necesidad inevitable. para los benedictinos italianos. impulsado por las mejores intenciones. durante la guerra de las observancias. en todo lugar donde existieran las líneas de filiación originales. de corta vida. la forma en que debía ejercerse su dirección y supervisión. abades muy estimados desempeñaron el cargo de por vida. debido en gran parte a la infiltración del sistema comendatario. sería la adopción de medidas que habían probado ser eficaces. en circunstancias semejantes. se debatió acaloradamente en todo el siglo XVII. fue motivada por fuerzas de renovación espiritual. Con frecuencia. un jerónimo (Congregación de ermitaños de San Jerónimo). hacia un curso posterior de teología. por lo general. era ampliamente conocido como un hombre santo y estudioso. Los orígenes de las congregaciones autónomas están íntimamente unidos a movimientos de reforma regionales. surgió en España un movimiento mucho más significativo. encargado de la defensa o apoyo de las abadías en casos legales. El procurador provincial era el subordinado oficial al vicario general. En forma similar. Sin duda alguna. A comienzos del siglo XV. Siempre se respetó el derecho de cada abadía a mantener su propio noviciado. obispo de Treviso. los vicarios se transformaron en «vicarios generales». Las casas de noviciado común orientaban. Los mismos factores históricos que motivaron estos cambios administrativos influyeron también en la reorganización de la educación de los novicios y de los monjes recién profesos. tornándose incapaces o incompetentes para mantener en forma correcta sus propios noviciados. Aunque su actividad como reformador suscitó una gran controversia en Cister. el desarrollo de la poco conocida Congregación de Sibculo . fundó la Congregación de Castilla u «Observancia Regular de San Bernardo». ya analizadas. Después de su estancia en Italia. bajo el liderazgo de Ludovico Barbo († 1443). el Capítulo alentaba siempre a los abades a ejercer sus derechos constitucionales cooperando con los vicarios generales.

El Capítulo de 1438 obedeció de mala gana. pero la reforma recibió en 1434 un nuevo apoyo del papa Eugenio IV. reemplazó a los abades por priores elegidos por el término de tres años. siguió la conquista de otras seis abadías. Podían ser reelegidos. y en último término con Claraval y Cister. y Cister en la equivocada. lo que causó mayor resentimiento en el Capítulo General fue la eliminación práctica de todos los controles que previamente habían unido a las abadías españolas con sus casas madres francesas. Estos nombraban a los visitadores. Para desalentar a potenciales comendatarios. muriendo en desgracia al año siguiente. contaba con treinta y cinco monasterios. la Congregación había logrado amplio apoyo. puede alegarse a favor de los castellanos que. En 1493. los españoles la conservaron hasta la disolución monástica general de 1835. Vargas fue un innovador audaz. Su éxito fue temporal. no sólo aprobó la nueva Congregación de Castilla en 1437. que estuvo ligado con anterioridad a Ludovico Barbo. Sin embargo. el Papa Eugenio. Algunos superiores terminaron reasumiendo el título abacial. excomulgó al insubordinado español. aparecía algún monje castellano en Cister. Pero el crecimiento de la Congregación no podía frenarse. abad de Claraval. quienes eran responsables ante el capítulo trienal de la Congregación. Esta última expresaba su devoción a Cister. es muy dudoso que el Capítulo General pudiera haber retenido un control significativo sobre las casas españolas. cuando Cister abandonó la antigua liturgia cisterciense en el siglo XVII. es innegable que los cambios constitucionales efectuados por la Congregación de Castilla estaban justificados. Vargas adoptó principios que demostraron ser útiles a las congregaciones reformadas de su época en Italia. Por entonces. . Se abolió el voto de estabilidad y cada monje podía ser transferido a cualquier sitio dentro de la organización. El Capítulo General fue informado de la existencia del nuevo movimiento alrededor de 1430. pero seguían estando sólo tres años en funciones. Vargas abandonó Piedra en 1427. después de que Vargas y sus monjes tuvieron éxito al lograr controlar la abadía cisterciense de Valbuena. convencido de que Vargas estaba en la posición correcta. Cister protestó. Probaron por sí mismos estar llenos de éxito y ser incluso populares. y prometía no llevar la expansión más allá de las ocho casas y Montesión y Valbuena. hizo un serio esfuerzo para afirmar de nuevo la autoridad del Capítulo General y la suya propia. en 1532. y con once compañeros. Pedro de Virey. sintiéndose ultrajado. Si bien es cierto que las relaciones entre Castilla y Cister fueron frías debido a la hostilidad perpetua entre Borbones y Habsburgos. fundó Montesión cerca de Toledo. aun cuando hubiera gozado de la mejor disposición de los cistercienses de allende los Pirineos. cunas de la Reforma. Contactos personales aislados mantuvieron viva la memoria de relaciones más estrechas. En 1559. Sin embargo. Periódicamente.la aprobación del papa Martín V. sino que exigió que el Capítulo General aprobara su organización. y firmó un acuerdo con la reforma. pero no por un período consecutivo. Con toda certeza. En resumen. otro abad de Claraval. Aunque con bastante dificultad podría conciliarse la tradición cisterciense con estas disposiciones. y pronto iban a ser introducidas en España. emprendió un viaje de visita a España para asegurarse de que por lo menos las abadías restantes en España y Portugal obedecían a Cister y al Capítulo General. Edmundo de Saulieu. la última casa cisterciense en el viejo reino de León y Castilla se unió a la Congregación de Castilla. y el Capítulo General. y compartió la autoridad con ocho definidores. pero en 1445 Vargas fue excomulgado por segunda vez. Se autotituló «Reformador». A pesar del recelo de Cister. y sobrevivió a su fundador sin mayores dificultades. que por ese entonces constaba de cuarenta y cinco monasterios florecientes y bien disciplinados. En rápida sucesión. Al año siguiente.

Las abadías cistercienses del norte de Italia. y siguió el modelo de otros movimientos contemporáneos similares. en 1511. Con el tiempo. pero su mandato continuó siendo trienal. el Capítulo General realizó una serie de esfuerzos tendentes a lograr algún control. El esfuerzo fue infructuoso. En 1578. y en 1500 el Capítulo General tomó la iniciativa. Alejandro VI revocó su bula. El propio Capítulo General promovió la fundación de Congregaciones en otras partes de Italia. Todas las abadías de las provincias debían ser visitadas. bajo un «presidente general» apoyado por nueve «definidores» y varios visitadores. sobre la Congregación. Entonces. En lugar de abades. autónoma que reunía a todas las abadías de la Orden en Lombardía y Toscana. Obtuvo en 1497 una bula del papa Alejandro VI. Nunca se determinó la relación entre Cister y la Congregación. se abolió la estabilidad monástica. por lo menos. La presidencia se alternaría de la misma forma. y aun los bienes materiales de .Edmundo de la Croix. y el «presidente» retenía su posición por el mismo tiempo. se formó sin el consentimiento de Cister. En 1605 se unieron siete abadías sobrevivientes en el sur de la Península para formar la Congregación de Calabria y Lucania. Las cuarenta y cinco abadías de la organización incluían dos colegios. emprendió una visita a España en 1604. abad de esta última. Gregorio XIII modificó más ampliamente la constitución. Dentro de cada provincia. la Congregación llegó a contar con cuarenta y cinco casas pequeñas. los monjes podían ser transferidos de una casa a otra. y cada una de las provincias tendría siete definidores. Testigo poco amistoso. Todavía falta resaltar otro rasgo notorio de la Congregación: aceptaba a judíos conversos. A pesar de las protestas de Cister. universidad en rápido desarrollo. encontraron hacia fines del siglo XV un protector benévolo en la persona de Ludovico Sforza (el Moro). pudo muy bien haber exagerado. al igual que la de Castilla. de mayor renombre. La erudición llegó a convertirse en una gran tradición de la Congregación. autorizando la formación de una «Congregación de San Bernardo». En 1633. cada casa debía tener «prelados». La gran cantidad de monjes de origen judío puso a la Congregación en una situación delicada. pero su aseveración no es infundada. nombrados por tres años. El eminente historiador Angel Manrique (1577-1648). monje de Huerta y graduado en Salamanca. uno establecido en 1504 en Salamanca y el otro. pero el cambio de personal entre las dos provincias era excepcional. Urbano VII aprobó las constituciones de la nueva organización exigiendo capítulos provinciales trienales bajo un «presidente». constituían el grueso de los monjes. La nueva Congregación iba a celebrar sus capítulos independientes. Sin duda alguna. vinculado a Alcalá de Henares. fue fundado en 1534. Durante los siglos XVII y XVIII. Debido a la vigorosa protesta de Cister. Los capítulos anuales se llevarían a cabo alternadamente en Lombardía y Toscána. quienes. Los capítulos se llevarían a cabo cada tres años. y en 1534 se ordenó la expulsión de los mismos. de acuerdo con el testimonio de Claudio de Bronseval (1533). fue sólo uno de tantos de sus miembros de capacidad descollante. pero sin mayor éxito. Esta organización. Julio II restauró la independencia de la Congregación de San Bernardo. murió durante el viaje. el siglo XVII fue la «época de oro» de la Congregación de Castilla. reformadas y reorganizadas bajo los auspicios de Cister. con una constitución ligeramente modificada. duque de Milán (1496-1500). asoladas por el sistema comendatario. y fue enterrado en Poblet. Los superiores de algunas de las comunidades más renombradas recobraron el título abacial.

Durante la visita regular a las casas portuguesas en 1532. La creación de una congregación independiente fue aprobada en 1567 por Pío V y confirmada en 1574 por Gregorio XIII. la Congregación mantenía un colegio en la ciudad de Cosenza. como abad comendatario de Alcobaça. acentuando la necesidad de instrucción teológica. Esta nueva Congregación debía quedar bajo la autoridad del Capítulo General y enviar dos delegados a Cister cada vez que se reunía el Capítulo. en 1564. Luego. esas casas tenían capítulos provinciales cada cuatro años. Pero es innegable que durante el siglo XVII se reavivaron la disciplina y la prosperidad. quedó asegurada la prosperidad de la organización. La Congregación portuguesa agrupaba a catorce monasterios y seguía el modelo ya familiar de abolir la estabilidad monástica y adoptar abades que duraban tres años en sus funciones. ocasión en que se elegía un vicario general. el cardenal Enrique. definidores y visitadores. La Congregación estaba autorizada para celebrar su propio capítulo cada cuatro años. que permaneció independiente. La situación completamente diferente por la que atravesaba Portugal condujo al desarrollo de la Congregación de Alcobaça. descubrió que la mayoría de los monasterios estaban en condiciones deplorables y advirtió los intentos de la Congregación de Castilla para infiltrarse e incorporar las comunidades empobrecidas. También se organizó la Congregación de Aragón en el mismo Capítulo de 1613 respondiendo a las exigencias de Felipe III. a cada uno de los monasterios de la Congregación». quien reconoció al cardenal Enrique como «general» de la nueva Congregación de Alcobaça. otros priores. Con tal fin. el Cardenal comenzó a celebrar capítulos en Alcobaça. El Capítulo General de 1738 dictó reglamentos para esas casas. En 1613 el Capítulo General propuso la formación de la Congregación Romana. también por el término de cuatro años. que comprendía ocho abadías dentro de los Estados papales y el Reino de Nápoles. de la cual dependían todas las otras casas. Edmundo de Saulieu. le sucedió la organización de otro en Alcobaça. donde después de siete años de estudios un monje podía obtener el grado de doctor en teología. El primer paso fue la eliminación de los comendatarios y su reemplazo por priores nombrados por tres años. Algunos superiores locales eran llamados abades. y para su elección cada comunidad sólo podía elegir uno. El Capítulo General de 1686 se quejaba todavía del «estado miserable de la Congregación de Calabria y Lucania. pero todos estaban nombrados por el término de cuatro años. donde nombraban abades que ejercerían sus cargos por el mismo lapso de tiempo. y hubo una renovación espiritual e intelectual notables. Nunca se aclaró su relación con Cister y de hecho no mandó delegados al Capítulo General. lo antes posible. Sin embargo.cada casa entraban a formar parte de la propiedad de la Congregación. La pobreza y la escasez de vocaciones continuaban siendo una plaga en las comunidades. abad de Claraval. Reunían dieciséis abadías de España no incluidas en la Congregación de Castilla. donde se formaron gran . A la fundación de un colegio en Coimbra (1554). pero no pudo desalojar al abad comendatario de Alcobaça y asegurar la libre elección en dicha abadía. y comisionaba al procurador general en la Curia para visitar y reformar en cabeza y miembros. De acuerdo con la constitución aprobada en 1623 por Gregorio XV. Al ascender este cardenal al trono de Portugal (1578-1580). Saulieu tuvo éxito al neutralizar los esfuerzos de los castellanos. la muy piadosa corte lusitana no tenía intención de permitir que se desbaratasen los esfuerzos por lograr una reforma. La posibilidad de la misma surgió en 1540 cuando el rey Juan II (1521-1557) nombró a su hermano. El cargo de abad tampoco era vitalicio. entre los tres candidatos presentados por el vicario general.

número de eruditos y teólogos eminentes. Un fervor religioso poco común se manifestaba en la gran abadía mediante la institución del laus perennis, servicios divinos realizados en forma ininterrumpida en la iglesia día y noche. Entre 1596 y 1756, la Congregación fundó dos monasterios nuevos y cuatro conventos para monjas cistercienses reformadas, llamadas «Recoletas Descalzas». La magnífica reconstrucción barroca y la expansión de Alcobaça eran simplemente expresión externa de una reforma verdaderamente impresionante. La Congregación de Alemania Superior no sólo permaneció fiel a Cister, sino que desempeñó un papel decisivo en la historia de la Orden durante los siglos XVII y XVIII. Esta organización estaba plenamente justificada, porque la secularización de muchas abadías cistercienses durante la Reforma había roto los vínculos de filiación, y las guerras religiosas habían hecho imposible la reunión y la asistencia a un Capítulo General. Tomó la iniciativa en 1595, en la casa bávara de Fürstenfeld, donde tuvo lugar una convención abacial bajo la presidencia del abad general, Edmundo de la Croix. En principio, se decidió organizar una congregación, pero el problema del número de sus miembros dilató la acción inmediata. Aunque las abadías bávaras y renanas estaban dispuestas a cooperar, las casas suizas preferían tener su propia congregación separada. Fue sólo en 1618, cuando otra convención abacial, en Salem, pudo lograr el acuerdo para estructurar la nueva Congregación de Alemania Superior (Congregatio Superioris Germaniae). Según lo dispuesto en la constitución recién redactada, la Congregación debía permanecer fiel a la tradición básica cisterciense de abadiato vitalicio y estabilidad monástica. El documento juraba fidelidad al Capítulo General y al abad general. El «Presidente» de la Congregación debía ser elegido por el capítulo congregacional, y gozaba de los derechos y poderes ejercidos previamente por el nombrado vicario general; debía visitar todas las abadías de la Congregación anualmente, y cada cuatro años los cenobios de monjas afiliados, y presidir personalmente o por su comisario las elecciones abaciales. Se reunirían en Salem un capítulo provincial un año antes y otro después de las sesiones del Capítulo General, o cuando lo pidieran circunstancias especiales. El capítulo congregacional, la asamblea de todos los abades, tenía que elegir la delegación que se enviaría al Capítulo General al año siguiente. Debían tener un noviciado común y un colegio de filosofía y teología en Salem, la abadía más poblada de la región. El presidente estaba facultado para admitir nuevas abadías en la Congregación. El primer presidente fue el abad Tomás Wunn de Salem (1615-1647). El abad general Nicolás Boucherat II aprobó los estatutos en 1619, y la fundación de la Congregación fue sancionada por el Capítulo General de 1623. La pertinaz resistencia de las abadías suizas fue rota en 1624, cuando Urbano VIII ordenó a todas las abadías de la región unirse a la nueva Congregación. Bajo la presidencia de Tomás Wunn, la organización creció contando con veintiséis abadías divididas en cuatro provincias, y treinta y seis conventos de monjas. La Congregación de la Alemania Superior probó ser una organización efectiva y que tuvo éxito, asegurando un liderazgo competente, una ejemplar disciplina y la prosperidad general hasta la disolución en los primeros años del siglo XIX. En el contexto de la historia cisterciense durante el Ancien Régime, la Congregación fue el mejor aliado y apoyo con que contó Cister en su lucha contra las aspiraciones separatistas de la Estricta Observancia y contra los protoabades, que siempre desafiaban la autoridad del abad general.

Se ha discutido sin llegar a ninguna conclusión definitiva sobre si las organizaciones regionales de Polonia, Bohemia y Austria pueden ser clasificadas como «congregaciones». El Capítulo General nunca hizo una distinción legal clara entre «vicariatos», «provincias» o «congregaciones», y estos términos aparecen usados en las actas del Capítulo indiscriminadamente. Si se acepta como rasgos distintivos de una «congregación» el hecho de auspiciar capítulos provinciales y tener una serie de reglamentos, entonces Polonia y Bohemia, por lo menos, estuvieron muy cerca de ser «Congregación». La Congregación polaca nació en 1580 en una convención de abades en Wegrowitz, bajo la presidencia de Edmundo de la Croix, representante del abad general Nicolás Boucherat I. El resultado de esa sesión fue un conjunto de normas publicadas en Cracovia en 1581 bajo el título de Statuta Reformationis. Eran estatutos para una reforma religiosa, que no tenían ningún propósito de constituir la trabazón legal para formar una organización autónoma. Sin embargo, el Capítulo General de 1605 autorizó la realización de capítulos provinciales que se reunían con cierta regularidad. Con el tiempo, esta Congregación contó con quince abadías y cinco cenobios de monjas. No se puede dar una fecha exacta para fijar el origen del «vicariato» o «congregación» de Bohemia, pero en las crónicas del Capítulo General de 1613 figura en la lista, conjuntamente con Austria y otras organizaciones similares. Tres años después, se realizó en Praga un capítulo provincial bohemio, en presencia del abad general Nicolás Boucherat II, que promulgó una serie de reglamentos y decidió reunirse cada cuatro años. La Guerra de los treinta años hizo inútiles tales disposiciones, pero cerca de una docena de abadías en Bohemia y Moravia continuaron con vida hasta la era napoleónica. Las crónicas del Capítulo General de 1613, 1618, 1623 y 1628 tratan de un «vicariato irlandés», pero las condiciones imperantes en Irlanda hicieron imposible cualquier tipo de vida monástica organizada. No obstante, algunos vestigios de vida cisterciense sobrevivieron realmente. El «vicario», al que se referían dichos documentos, era Pablo Ragett, abad titular de la Abadía de Saint Mary en Dublín, quien en realidad pasó sus días en el exilio en Francia, donde murió en 1633. Le sucedió Lucas Archer, que reunió algunos novicios, se trasladó a Holy Cross y asumió el título de abad hasta el año 1637. Mientras tanto, un cierto número de monjes refugiados recibían educación, ya sea en Francia o en España, preparándose para retornar a Irlanda tan pronto como les fuera posible. Cuando subió al trono el rey Carlos I de Inglaterra, en 1625, se abrigaron muchas esperanzas de cambiar radicalmente la situación de los católicos en Irlanda. Previniendo una mayor flexibilidad, Urbano VIII autorizó en 1626 la formación de la «Congrecación irlandesa de San Malaquías y San Bernardo». La Congregación debía ser fiel a Cister, pero podía celebrar capítulos nacionales cada cinco años bajo un «presidente» elegido. En el mismo año y bajo una atmósfera todavía más optimista, la Congregación romana para la Propagación de la Fe animaba a los monjes irlandeses a iniciar litigios para recobrar propiedades monásticas confiscadas por la Corona. Estas esperanzas carecían de fundamento. Únicamente en 1630, en vísperas de la gran guerra civil, los cistercienses irlandeses tuvieron en realidad su primer y último «capítulo nacional», eligiendo como «presidente» a Patricio Plunkett, el nuevo abad de Saint Mary. Las actas del capítulo fueron aprobadas por la Santa Sede en 1639, y Plunkett consiguió reunir algunos monjes en Dublin. La vida monástica también se reanudó en otras localidades de Irlanda. La sangrienta invasión a la isla ordenada por Cromwell en 1650 terminó con la existencia precaria de los cistercienses irlandeses, y no existen crónicas posteriores indicando que la Congregación haya sobrevivido.

La Congregación de Feuillant merece un lugar de honor en la historia cisterciense. Su fundador fue Juan de la Barrière (1544-1600), un noble del sur de Francia. En 1562, siendo un joven de 18 años, fue nombrado abad comendatario de Feuillant, una abadía cisterciense cerca de Toulouse, que subsistía en un estado de total decadencia moral. El joven no visitó en absoluto la decadente abadía durante varios años. No obstante, siendo estudiante en la Universidad de París, experimentó una conversión espiritual, y en 1573 se unió a la Orden cisterciense para convertirse en padre y reformador de sus relajados monjes. Después de algunos intentos fallidos, echó fuera a la mayoría de los miembros de la comunidad reticente, e inició en 1577 una vida de extraordinaria austeridad. Su ejemplo heroico atrajo a tantos novicios a Feuillant, que se hicieron necesarias nuevas fundaciones. Su éxito promovió una amplia publicidad y el movimiento encontró un eco entusiasta en Roma, donde en 1586 Sixto V se refirió a los fulienses en términos harto elogiosos. Al año siguiente, se hizo una fundación en Roma mismo bajo los auspicios papales, y el rey Enrique IV de Francia los invitó a trasladarse a París. Alrededor de sesenta monjes, conducidos por Bernardo de Montgaillard, comenzaron a pie una procesión que duraría un mes, desde Feuillant a la capital de Francia, donde se instalaron en un monasterio erigido para ellos: por el mismo rey. La gran notoriedad de los fulienses y su ruptura con muchas tradiciones cistercienses fueron seguidas con aprehensión por Cister. En 1596, una bula papal ordenó al abad general que dejara de intervenir en la reforma. A partir de este momento, la Congregación de Feuillant vivió y funcionó como orden independiente, aunque continuaron llamándose «Congregación de Nuestra Señora de Feuillant de la Orden cisterciense». Su nueva relación con la Orden madre está reflejada con toda claridad en el estatuto del Capítulo General cisterciense de 1605, que exigía un segundo noviciado a todos los fulienses que desearan volver al viejo redil. Los fulienses estaban rigurosamente centralizados bajo un general elegido y capítulos generales trienales. Los abades de las casas también eran elegidos por períodos de tres años. En 1630, se dividieron en dos ramas autónomas por causas políticas. Unas veinticuatro abadías en Francia retuvieron el nombre original, mientras un número aun mayor de casas italianas tomaban el nombre de «Bernardos Reformados». Animado por el espíritu de la Contrarreforma, el movimiento fuliense puso en práctica una firme restauración de las observancias monásticas más estrictas. Los monjes iban descalzos y con la cabeza descubierta; dormían sobre tablones y usaban piedras como almohadas; su dieta se limitaba normalmente a pan, agua y verdura. Durante la cuaresma vivían sólo de pan y agua. No tenían muebles y colocaban los platos sobre el piso desnudo, comiendo arrodillados. Realizaban trabajos manuales extenuantes, aunque, dado que preferían establecerse en ciudades, los monjes ofrecían sus servicios al clero local, como predicadores. En el Capítulo General fuliense de 1592, que tuvo lugar en Roma, comenzó a manifestarse la disensión interna. Depusieron a Juan de la Barrière y eligieron a un nuevo general. Hacia 1595, se había relajado considerablemente la rígida austeridad. La nueva dieta permitía huevos, pescado, derivados de la leche, aceite y vino, y se autorizaba a los monjes a usar sandalias y dormir sobre colchones. A pesar de esas mitigaciones, los fulienses mantuvieron durante todo el siglo XVII un alto grado de ascetismo y, especialmente en Italia, salieron de sus filas buen número de eruditos y autores eminentes, incluyendo al Cardenal Juan Bona, liturgista, y al obispo Carlos José Morozzo, historiador. Durante el siglo XVIII, la

Congregación perdió mucho de su primitiva vitalidad. Hacia el fin del Antiguo Régimen, los fulienses contaban todavía con veinticuatro casas, pero el total de sus miembros se había reducido a ciento sesenta y dos monjes. La Revolución la suprimió como hizo con todas las otras órdenes. El monasterio parisino vacío se convirtió en el cuartel general del célebre Club Feuillant. En Italia, el fin sobrevino en 1802, bajo la presión del gobierno napoleónico. Algunos años después, los fulienses italianos que quedaban se unieron a la Congregación Romana de los cistercienses. El primer superior de la casa fuliense en París, Bernardo de Montgaillard (1562-1628), apodado «el pequeño fuliense» fue un ardiente defensor de la Liga Católica, y no se pudo adaptar a la ascensión al poder de un ex-hugonote, Enrique IV. En 1590, se exilió a los Países Bajos dominados por España, donde fue bien acogido. Con la ayuda material de su admirador, el archiduque Alberto de Habsburgo, el «Piadoso», fue instalado en 1605 como abad de Orval, en Luxemburgo, contra la voluntad manifiesta de los monjes. A pesar de esto, pudo devolver a la antigua abadía su esplendor original, preparando de esta forma el camino para la fusión de Orval con la Estricta Observancia. Los fulienses no hicieron ningún esfuerzo por dotar a su Congregación de una rama femenina. Siguiendo su propia iniciativa, Margarita de Polestron († 1598) fundó un convento de monjas en Tolouse, y en 1622, debido a la insistencia de la reina Ana de Austria, se estableció otro cenobio en París. Se las conocía como «las fulienses» (feuillantines).

Casi todas las abadías francesas cayeron en el siglo XVI bajo el régimen comendatario. todavía no era el tiempo propicio para la ejecución de un proyecto tan ambicioso. al presentarse circunstancias más prometedoras bajo Nicolás Boucherat II (1605-1625). que no escatimaron esfuerzos cuando se exigía acción resuelta en beneficio de la reforma. Por ese entonces. Comprendió muy pronto que no podía iniciar ninguna reforma. y abad regular por lo tanto. inspiradas con frecuencia por sus hermanos extranjeros. la sede abacial de Cister fue ocupada sucesivamente por cuatro prelados eminentes. Por razones de conveniencia. El fracaso de una revitalización significativa no se debe a falta de buenas intenciones o esfuerzos sinceros. El éxito espectacular de los fulienses demuestra con toda elocuencia la fuerza de recuperación a un nivel local y limitado. Hacia fines del siglo XVI. Los cistercienses franceses no se quedaron atrás respecto de las otras órdenes monásticas en la búsqueda de una autoreforma efectiva. otra figura activa de Trento. se señala el año 1598 como el comienzo de la estricta Observancia. a menos que él mismo fuera cisterciense. dictó un decreto de reforma general inspirado en el espíritu tridentino. pero un movimiento de magnitud nacional no podía comenzar hasta que se hubiera restaurado la paz bajo el enérgico y astuto Enrique IV (15891610). todos esos movimientos estaban bien encaminados en los países de Europa donde sobrevivían los cistercienses. las fuerzas reprimidas de la reforma católica se desataron en toda la nación con una intensidad inusitada. casa cisterciense en la Champagne. consejero principal de sus antecesores. se desataron las fuerzas reformistas. dando origen a la Estricta Observancia. En consecuencia. un joven clérigo de noble cuna italiana. Por último. se retiró a Claraval. Esta gran abadía. Entonces. Edmundo de la Croix (1585-1604). saqueada durante las guerras civiles. incorporadas dentro de los estatutos del Capítulo General de 1584. En 1570. pasaron por una renovación integral. fue nombrado por gracia del rey Enrique IV abad comendador de La Charmoye. participante del Concilio de Trento y posteriormente cardenal (1568). Nicolás Boucherat I (1571-1584). Este joven piadoso se sintió profundamente responsable de la abadía desolada. sino que surgió espontáneamente de un grupo de monjes jóvenes. había . jerónimo de la Souchiére (1564-1571). El movimiento no fue la resultante de una iniciativa oficial. Octavio Arnolfini. donde hizo su noviciado y luego su profesión monástica en 1603. como si la nación quisiera recuperar el tiempo perdido. de la filiación de Claraval. previamente abad de Claraval. bajo la sabia dirección del santo abad Denis Largentier (1596-1624). que a la sazón contaba sólo diecinueve años. Por suerte. Las órdenes religiosas. menos en Francia. Pero las comunidades francesas tenían tanta necesidad de una reforma como sus hermanos de otras naciones. compuso un verdadero código de reformas cistercienses que fue presentado al Capítulo General de 1601. por lo que el Capítulo General de 1605 volvió al proyecto más modesto de 1584. Sin embargo. restaurando controles firmes y un estricto ascetismo.La guerra de las Observancias La organización de congregaciones respondió tanto a necesidades administrativas como al deseo de una recuperación moral efectiva. que estaban impacientes ante la lentitud burocrática de la administración central de Cister y que tuvieron la fortuna de encontrar un protector benévolo en la persona del Abad de Claraval. ocupó gran parte de su tiempo en visitas regulares e inspiró otra serie de normas. sino a las caóticas condiciones políticas y religiosas por las que atravesaba Francia. mientras que la guerra civil incesante y las refriegas religiosas sembraban la destrucción material por doquier.

sobrevivido a las décadas de destrucción sin daños materiales. aseguró de buena gana su aprobación. y seguía siendo una escuela auténtica de espiritualidad cisterciense. los abades de Cister y Claraval decidieron llevar a la práctica la abstinencia perpetua. una vez más. Prières. sobrino del Abad de Claraval.de san Benito fuera observada sin ninguna dispensa. Teniendo en cuenta el tradicional antagonismo de Claraval frente a Cister. El Capítulo elogió la reforma en cálidos términos. había llegado a considerarse como rasgo distintivo de las comunidades reformadas. por el cual renovaban su profesión monástica y expresaban su determinación inflexible de instar a una reforma. En 1606. La propuesta difícilmente podría agradar a los indolentes e indiferentes. y estaba en franco antagonismo con los Abstinentes. instaló priores con mentalidad reformista en varias casas afiliadas a Claraval. En la lejana Bretaña. que le confió el cuidado de otra abadía. por entonces. Cerraban este curioso pacto con una velada condición: «… si nuestros superiores. que estaba de acuerdo sobre el particular con Largentier. Arnolfini gobernó ambas casas. pero la convención estaba preocupada sobre todo por preservar una disciplina uniforme. convirtió el desolado monasterio en una floreciente escuela de estricto ascetismo. El Abad de Claraval debía proceder con cautela si quería que el movimiento tuviera éxito. … estamos determinados a cargar con la Cruz de Cristo y con cualquier tribulación. Los tres firmaron un documento. después de repetidas súplicas. pero en 1608. Su resolución fue objeto de otra declaración. Por ese entonces. Claraval estaba llevando a cabo una empresa separatista. antes que abandonar nuestra resolución». cuya finalidad precisa era conseguir que la Regla . Denis Largentier comprendía y compartía plenamente los ideales de esta nueva generación y. Protegidos por defensores poderosos. costumbre que. pero con más energía y ambición: Étienne Maugier. y cuando cedió ante las exigencias de sus jóvenes admiradores. no podía correr el riesgo de dar la impresión de que. no hizo ninguna presión para introducir la abstinencia perpetua en Claraval hasta 1615. le sucedió otro monje joven con idéntico celo reformista. se mudó como abad regular a Châtillon. como contribución propia a la causa. endureciendo . Châtillon. tales como Cheminon y Longpont. en el Colegio de San Bernardo en París. hasta Pascua. Arnolfini y Maugier encontraron a un tal Abraham Largentier. pero. Durante los tres años siguientes. firmada por un número impresionante de Abstinentes en 1622. lo decidió por libre elección de los monjes. El Abad Nicolás Boucherat II. Largentier hizo una visita regular a La Charmoye en 1605. en lugar de la abstinencia perpetua durante todo el año. el pequeño grupo de jóvenes cistercienses fueron conocidos bien pronto como «abstinentes». el Capítulo propuso una solución de compromiso: la Orden completa abrazaría la reforma con toda su austeridad. en lugar de otorgar un apoyo sin reservas. admitía la abstinencia de carne sólo desde la fiesta de la Exaltación de la Cruz (14 de septiembre). escrupuloso de retener dos beneficios. La referencia a practicar la Regla sin ninguna dispensa reanudar la abstinencia perpetua de carne. mientras que ellos mismos consideraban al resto de la Orden como los «ancianos». En La Charmoye. Por esta razón. se unió a la reforma otra hija de Claraval. se niegan a aceptar nuestras propuestas. la abstinencia ya había sido introducida en otras ocho comunidades y la nueva disciplina requería obviamente alguna forma de sanción oficial. Quedó tan complacido con el trabajo de Arnolfini. Por esta razón. Por eso. El prior. sujeta a la decisión del Capítulo General convocado para 1618. Bernardo Carpentier.

¡Un tal cisma no podía ser permitido en Francia! En un arrebato de indignación. conocido por su piedad y celo reformista. Tan revolucionario documento estalló como una bomba en medio del Capítulo General que había sido convocado para una nueva sesión en mayo de 1623. Por otro lado. que quedaban sujetas a la aprobación final . que no puede ser sancionada por ningún medio legítimo. elegir priores en casas sometidas a abades comendatarios. cluniacenses y cistercienses franceses. efectiva abstinencia perpetua de carne y del uso de vestidos de lino. en la medida en que no ponga en peligro la caridad o el bienestar e interés básico de la Orden. cisma y separación. fidelidad a lo establecido en las leyes de ayuno y silencio. con todas sus casas afiliadas en Francia. la «devota» corte de Luis XIII (16101643) decidió facilitar la coordinación de los esfuerzos. Como demostración de su buena voluntad permitió que los Abstinentes formaran un vicariato diferente. y en seguida nombró a Maugier como el nuevo vicario de todas las casas reformadas. el mismo Capítulo se retractó en materia de abstinencia y permitió a los reformadores continuar con esa práctica. Se confiaba a Maugier y Arnolfini la organización concreta de la nueva congregación de «Estricta Observancia». Dicha convención tuvo lugar en 1624 en la abadía reformada de Vaux-de-Cernay. Para promover la reforma de los agustinos. miembro destacado de la jerarquía francesa. Claraval. benedictinos. los padres capitulares denunciaron abiertamente y rechazaron la orden del visitador considerándola «conducente a la división. Con la única excepción del derecho celosamente defendido de nombrar priores conventuales. El Abad General fue todavía más lejos al estimular a los Abstinentes a organizar entre ellos una convención donde podrían legislar como mejor consideraran. También pidieron que ningún monje «Anciano» fuera transferido a casas reformadas. El atareado cardenal cayó de inmediato bajo la influencia de Étienne Maugier y sus intransigentes compañeros y. al cardenal Francisco de La Rochefoucald. Por consiguiente. autorizada para reunir capítulos por separado y mantener noviciados comunes propios. pidiendo el nombramiento de un visitador apostólico investido con amplios poderes. como visitador apostólico y por el término de seis años. La Rochefoucald publicó siguiendo sus consejos. Gregorio XV nombró en 1622. a comienzos de 1623 una serie inesperada de «artículos» de reforma. segregación. y todas las demás (reglamentaciones) fielmente seguidas desde épocas antiguas por sus predecesores». cerca de Versalles. Maugier y otros nueve superiores reformados no sólo estuvieron de acuerdo sobre decisiones disciplinares. mantener noviciados separados y nombrar sus propios padres visitadores. Más aún. es decir. Las congregaciones reformistas ya habían destruido la férrea unidad de la Orden en otros países. formaría una congregación autónoma de reforma. sin duda alguna. Teniendo en cuenta que el problema de la renovación en el seno de la Orden cisterciense estaba duplicado también en otras órdenes monásticas. donde todas las nuevas vocaciones serían adiestradas en la abstinencia perpetua. ni los Abstinentes a comunidades no reformadas. cualquier medida que fuera promulgada en esta materia… debía ser reconocida como nula o sin efecto».su propósito de no negociar: «… observancia integral de la Santa Regla. Boucherat aseguró privadamente al Cardenal que seguiría apoyando a los Abstinentes y alentaría su causa. sino que recabaron el permiso de Boucherat para reunir capítulos anuales. Boucherat accedió gustoso a todas las peticiones.

pero nada más. El joven abad había hecho influyentes amistades durante sus años de estudio en París. No obstante. debería haber sido un contemplativo. el desarrollo poco espectacular de la misma despertó la impaciencia de muchos monjes jóvenes de la segunda generación reformada. Maugier compitió por la sucesión con el sobrino del Abad fallecido. que movilizaron a sus influyentes amigos en Roma y París. La desaparición casi simultánea de esos dos baluartes de la reforma debilitó sin duda alguna la posición de los Abstinentes. Boucherat lo otorgaba a un vicariato. Por su propia voluntad. Maugier perdió. La coincidencia de varios hechos trágicos entre 1624 y 1625 dio a Maugier la impresión de que su novel Estricta Observancia estaba en peligro. la intervención del Cardenal encontró idéntico rechazo. Tanto en Cister como en Claraval las elecciones se realizaron en una atmósfera caldeada en exceso. La magnitud de los cambios que introducía el documento produjo en la Orden un tumulto sin precedentes. la reforma podría haberse expandido en forma pacífica sobre una base espontánea. en forma aún más intensa que la sentida anteriormente por Maugier. y el nuevo Abad expulsó a los Abstinentes de su abadía. y se había convertido en un íntimo del círculo de consejeros de Richelieu en materia de reforma religiosa. en 1631. Son inciertas las circunstancias que rodearon la reaparición del anciano Cardenal. Por supuesto la diferencia notable radicaba en que el vicariato abstinente debía funcionar bajo la autoridad del General. asimismo en la primavera de 1625. y el victorioso Pedro Nivelle. Nivelle volvió a nombrar a Maugier su vicario para los Abstinentes. En 1628. De esta forma. y un capítulo embarazoso de la historia de la Orden habría quedado sin escribir. lo que La Rochefoucald pedía para una congregación autónoma.del próximo Capítulo General. Debido a estas circunstancias. y el General no puso ningún obstáculo para la difusión posterior del movimiento. la Estricta Observancia perdió parte de su impulso inicial. por desgracia. En 1628. Claudio Largentier. aunque era un hombre erudito y de amplia experiencia administrativa. quien se convirtió en abad de Prières a la edad de 29 años. no se caracterizaba precisamente por ser un reformista entusiasta. pero no es imposible. En Claraval. murió Denis Largentier durante una visita a Orval. Con todo. Por su profesión monástica. y Boucherat murió. Pero. el Cardenal publicó en el verano de 1634 su nuevo decreto titulado: «Proyecto de una sentencia para el restablecimiento de la observancia regular en la Orden de Cister». pero ocurrieron desengaños aún mayores. Todo esto constituyó el trasfondo del inesperado nuevo nombramiento de La Rochefoucauld como visitador de los cistercienses por otros tres años. Después de numerosas consultas con los líderes Abstinentes. que se mantuvo durante medio . que fuera una maniobra de los Abstinentes. expiraba el nombramiento de La Rochefoucauld como visitador. pero en realidad demostró ser un hombre de acción y voluntad imperiosa que estaba muy versado en leyes y manejaba la pluma como un formidable panfletista. esto no fue lo que aconteció. pero su desarrollo futuro no quedaba en manera alguna obstaculizado. En Cister. hay una cosa cierta: una serie de hechos dramáticos se precipitó en rápida sucesión. la Estricta Observancia ya contaba catorce monasterios y el Capítulo General del mismo año aprobaba los términos de las disposiciones adoptadas entre Boucherat y Maugier en 1624. como alguno de sus contemporáneos sospecharon. a fines de 1632. El liderazgo recayó gradualmente en Juan Jouaud. Si Maugier hubiera quedado satisfecho con estas generosas concesiones. dejando así el futuro de la Estricta Observancia en manos de sus propios conductores. A fines de 1624. A pesar de la abierta intervención de La Rochefoucauld a su favor. La reforma perdió a Claraval para siempre.

Desde este momento en adelante. hasta que la Estricta Observancia fuera suficientemente poderosa como para lograr un control efectivo de Cister y las demás abadías principales de la Orden. éste no cumplió con lo estipulado en el pacto. Como en una última jugada desesperada. se ejerció incluso presión militar. Sin embargo. Los «Ancianos» fueron arrojados de Cister. un simulacro de elección otorgaba el título abacial de Cister a Richelieu. se instaló allí una nueva comunidad Abstinente. Maugier no había de disfrutar de su victoria por mucho tiempo. y comenzó con toda seriedad la eficaz propagación de la Estricta Observancia. y en 1637. por la cual debían pagar. sin embargo. y expulsó al preboste y a su plana mayor. Las casas de los «Ancianos» tenían prohibido recibir novicios. Nivelle. le sucedió hasta que falleció en 1641. Aun así.siglo. y sólo el limitado número de monjes abstinentes puso freno al celo de Maugier. a menos que la «Sentencia» fuera revocada. Octavio Arnolfini. que apuntaban a la reorganización total de la administración de la Orden bajo el control exclusivo de la Estricta Observancia. Nivelle y sus colegas se dirigieron al Cardenal Richelieu en busca de ayuda. sin embargo. La más revolucionaria de las drásticas medidas fue la suspensión de las jurisdicciones del Abad General y del Capítulo General. Nunca se curaron completamente las heridas producidas por esta guerra. y el 19 de noviembre de 1635. Sin embargo. Murió prematuramente en el Colegio de San Bernardo en 1637. de salud bastante precaria. mientras la Estricta Observancia estaba autorizada a tomar posesión de todo monasterio que estuviera en condiciones de ser reformado. que la Santa Sede rechazara constantemente otorgarle las dispensas necesarias para la validez canónica de su elección. hasta la muerte de Richelieu acaecida en 1642. El gran Ministro ofreció su ayuda y protección. Tan pronto como se conoció el incidente en el exterior. Juan Jouaud dirigió el destino de los Abstinentes: Hay un punto. y en 1635. Juan Jouaud ingresó en el grupo de sus secretarios y comenzó a hacer efectiva la «sentencia» de La Rochefoucauld con mucho más vigor del que el viejo cardenal hubiera sido capaz de emplear. tales como Barbery o Igny. Muchas de las abadías recientemente conquistadas preferían someterse pacíficamente antes que luchar. En todas partes se tomaron medidas semejantes. formalmente deficiente. No obstante. Nivelle y los protoabades hicieron oír su protesta inmediatamente en la corte papal y apelaron a Luis XIII. La Rochefoucauld entró en el Colegio parisino de San Bernardo con escolta militar. en ese momento los Abstinentes eran firmes en sus posiciones. que empañó el generalato cisterciense de Richelieu. Todavía fue más humillante. la actitud de la Curia era simplemente un síntoma del empeoramiento de las relaciones entre París y Roma. fue repudiada por la mayoría de las congregaciones extranjeras. y que llegó a veces hasta la violencia física. envenenadas por el . Maugier fue nombrado nuevamente Vicario para los reformados. un precio muy alto: sería el Abad General de la Orden cisterciense. En algunos casos de resistencia. Su amigo de toda la vida. dimitió cortésmente. albergando una población estimada en cuatrocientos monjes. sin cuartel en las palabras. amenazaron con separarse. Debido a que la validez de su elección era muy dudosa por cierto número de razones. convirtiendo la institución en el cuartel general de la reforma. el número de casas bajo la Estricta Observancia se duplicó de quince a treinta. La autoridad ejecutiva debía ser ejercida por un Vicario general de la reforma. El cuerpo del texto de la sentencia de La Rochefoucauld consiste en treinta párrafos. en especial la poderosa Congregación de Alemania Superior. ostentando diversos títulos. algunas abadías cistercienses. que recibió en compensación el obispado de Luçon.

Inocencio X (1644-1655). teólogo y consejero papal muy admirado. pero en la disputa las causas reales se vieron muy oscurecidas por los manejos de la diplomacia internacional y la aparición del jansenismo. mientras los dieciséis Abstinentes se lo otorgaban a Jouaud. Como consecuencia. buscó ininterrumpidamente protección y ventajas tácticas invocando principios de nacionalismo galo y rechazando terminantemente cualquier intento de mediación papal. durante las cuales Vaussin ocupó inteligentemente un segundo plano. con la falsa idea de que el apoyo gubernamental podía continuar después de la desaparición de Richelieu. volvieron más. Príncipe de Condé. Richelieu estaba luchando con la muerte cuando algunos de los expulsados de Cister comenzaron a converger hacia la abadía. la reina Ana de . la idea de una Congregación reformada autónoma bajo la autoridad nominal de Vaussin. Fue este mismo Rancati el que obtuvo un breve de Urbano VIII a fines de 1635 condenando el secuestro del Colegio Parisiense y declarando nulas y carentes de validez todas las medidas de La Rochefoucauld que privaban a Cister de sus añejos privilegios. y exigió la inmediata puesta en práctica de las reglamentaciones de La Rochefoucauld. eligieron como nuevo abad a Claudio Vaussin (1608-1670). Vaussin recibió el voto unánime de treinta y siete miembros de su observancia. joven monje de treinta y cinco años. Por el otro lado. no sólo era un monje de gran talento. Jouaud. Hilario Rancati (1594-1663). Tan pronto como se supo la muerte del Cardenal. El resultado final fue la decisión del Consejo real. El cerebro de la estrategia que concluyó con éxito fue Claudio Largentier. se llevó a cabo una nueva elección en Cister rodeada de todas las formalidades requeridas el 10 de mayo. abad de Claraval. la Estricta Observancia desafió la legitimidad de la elección de Vaussin. la influencia de Rancati quedaba considerablemente eclipsada. este breve ni siquiera pudo ser mencionado. se dirigían por comodidad a Roma alegando ser fieles defensores de los derechos papales contra la intrusión secular en asuntos esencialmente religiosos. esto es. sin discutir la validez de la «Sentencia» de La Rochefoucauld. La posición de éstos mejoró notablemente en Roma por intercesión de un cisterciense italiano de gran influencia. Apoyándose en la validez de la tan discutida «Sentencia». pero habían acertado en la persona. pero terminó por prevalecer el empuje de Jouaud. abad de Santa Croce y procurador general. las observancias cistercienses en pugna continuaron explotando este conflicto diplomático con pragmática sutileza. La tumultuosa escena distaba mucho de ser una elección legítima. pero después de su muerte el descubrimiento del documento levantó mucho la moral de la alicaída Común Observancia. Por lo tanto. perteneciente a una notable familia burguesa de Dijon. a la par que el propio Jouaud lograba un puesto prominente en la corte de la Regente. restauraba el derecho de los Ancianos en las elecciones abaciales. A la victoria de Vaussin. que. que contaba con el apoyo incondicional de Rancati en Roma. Esta vez le tocó protestar a Juan Jouaud. y el 2 de enero de 1643. El pleito. veintiún Ancianos. Acusando el golpe. en medio de la airada protesta de los Abstinentes. que se prolongó por una década. En las décadas siguientes. Mientras Richelieu vivió. fechado el 5 de abril de 1645. se entablaron reclamaciones legales en extremo complicadas. Esta nueva situación era más controlable para Jouaud. llegó hasta el Parlamento de París. la Estricta Observancia consideró por un instante la posibilidad de aceptar un compromiso.galicanismo. sino también el protegido del gobernador de Borgoña. Vaussin. de acuerdo con la «Sentencia» de La Rochefoucauld y las reglamentaciones de Richelieu. los miembros de la Común Observancia no podían ser elegidos abades. alegando que. siguió una rápida aprobación real y papal. los «Ancianos» – oficialmente la «Común Observancia» –. Enrique II de Borbón. Bajo el nuevo papa.

prácticamente fuera de combate. la influencia de Rancati llegó a su grado máximo. pero ninguno en París. en 1661. No siendo ya regente y con la salud quebrantada.Austria. si bien había perdido una batalla. Sólo la Estricta Observancia gozaba del privilegio de recibir novicios y sólo los Abstinentes podían ser elegidos abades. Luego. Convenció a las autoridades de que era más importante preservar la unidad de la Orden y promover una reforma general. era muy digna de aliento la actitud amistosa de las grandes abadías romanas. con un total de monjes que se acercaba a los setecientos. perdió rápidamente influencia en los asuntos públicos. que el dominio de la Estricta Observancia. Jouaud. y la lucha contra el jansenismo le facilitó una posición excelente para negociar en Roma: si el Papa se mostraba reticente en acceder a las demandas de la Estricta Observancia. la atmósfera piadosa que rodeaba a la anciana Reina Madre se desvaneció. Además. Como hacía tiempo que se esperaba este golpe de gracia. Plenamente consciente de la alianza entre Vaussin y sus colegas alemanes. pero fue incapaz de impedir que el General defendiera personalmente en Roma la causa de la Común Observancia. y la propagación del movimiento se aceleró bajo presión legal después de esa fecha. Pero cambios importantes en el panorama político convencieron bien pronto a Vaussin que. Adicto al absolutismo. Fue en estas circunstancias. una gran cantidad de comunidades cistercienses francesas decidieron someterse a la reforma antes de 1660. La reina se convirtió en la más decidida protectora de la Estricta Observancia. La decisión del Consejo de 18 de junio de 1661. ella sería igualmente reticente en proceder contra los jansenistas. las casas controladas por los Abstinentes alcanzaban a cincuenta y cinco. para un monarca que tenía a la vista la expansión francesa hacia el este. pero autorizó a la Común Observancia a apelar a la Santa Sede para una decisión final. la decisión del Parlamento de París del 3 de julio de 1660 cambió el sentido de las agujas del reloj hacia 1634: era válida la «Sentencia» de La Rochefoucauld. Con el papa Alejandro VII (1655-1667). cuando Vaussin pidió al real Consejo de Estado que le permitiera transferir a Roma esta enconada disputa. miraba con suspicacia cualquier movimiento contra la autoridad establecida. e invitaba a representantes de ambas observancias a participar en la elaboración de un código cisterciense de aplicación universal. un nuevo breve papal invalidaba expresamente la Sentenzia de La Rochefoucauld. que tenían considerable poder en Roma. el rey halló políticamente adecuado apoyar la autoridad del General. podría todavía ganar la guerra. Vaussin trató de neutralizar la ventaja de sus oponentes utilizando la intervención decidida de las grandes abadías de Alemania y Suiza. y se ordenaba su ejecución. Por lo tanto. con el advenimiento del nuevo régimen francés. La tarea realizada por Vaussin en la Curia (noviembre 1661-marzo 1662) resultó muy satisfactoria. Hacia 1664. . el joven rey Luis XIV tomó personalmente las riendas del gobierno. Por último. de tan larga duración que parecía no tener fin. mantuvo el veredicto del Parlamento del año anterior. En consecuencia. se dirigió al Parlamento en búsqueda de consuelo y redactó una serie de envenenados panfletos contra Vaussin y la intervención papal. nombraba una congregación especial en Roma para los asuntos cistercienses. y consideraba que las demandas radicales de la Estricta Observancia constituían una rebelión contra el Abad General. para someterla al arbitrio del papa. a consecuencia de la muerte de Mazarino.

y la muy esperada bula fue promulgada. Conocida como la In Suprema por sus palabras iniciales. excepto durante Adviento y Cuaresma. pero una convención de abades Abstinentes decidió por último enviar a dos de los suyos a defender la Estricta Observancia. cuando la abstinencia era total. cuando se levantó Rancé y declaró que la bula era el resultado de la información incorrecta y del fraude. abad de La Trapa. pero en 1664 Vaussin estaba listo para viajar de nuevo a Roma y dar un giro definitivo al litigio de las dos observancias. Como nota final de precaución. Jouaud se inclinaba a boicotear las negociaciones romanas. en forma de constitución apostólica. Por lo tanto. En aquel borrascoso escenario. Más importante era la reglamentación relativa a la Estricta Observancia como entidad legal diferente dentro de la Orden. Murió a comienzos del año siguiente. Nadie dudaba de la decisión final del arbitraje romano. comité ejecutivo del Capítulo General. A pesar de todo. cardenal de Retz. aunque había hecho su propia profesión monástica sólo pocos meses antes de partir para Roma. bajo la supervisión del Capítulo General. El Colegio de San Bernardo debía ser compartido por ambas Observancias. como el reverenciado cardenal fuliense Juan Bona. Sólo en casos excepcionales. bajo la supervisión de Cister y del Capítulo General. ésta fue la primera aparición de Rancé. su ostentoso ascetismo y su inflexibilidad no eran los mejores valores para lograr el éxito en Roma. y expresaba sus mejores deseos de un desarrollo más amplio del movimiento. El documento era una interpretación capítulo por capítulo de la Regla de San Benito y prescribía la misma disciplina para ambas observancias. sirvió de código de disciplina cisterciense hasta la Revolución Francesa. asumió en la Curia el papel de un segundo san Bernardo y trató de dar a los cardenales de la congregación especiales lecciones de espiritualidad monástica y de reforma. Instintivamente. cuya conversión al monaquismo era tan comentada. Sin duda alguna lo eligieron por su erudición. El papa elogiaba a los Abstinentes por su celo y disciplina ejemplar. Apenas había terminado la lectura del documento. A fines de 1665. fue muy eficaz para lograr el apoyo de cierto número de personajes importantes. su temperamento. piedad y elocuencia.El empeoramiento de las relaciones diplomáticas entre Francia y Alejandro VII impidió la aplicación inmediata de los términos del breve. Concesión sorprendente otorgada a la Estricta Observancia fue el derecho de designar de entre sus propias filas a diez delegados para el Definitorium. abad de Val-Richer y el otro fue Armando-Juan Le Bouthillier de Rancé (1626-1700). recién reformada. pero la Estricta Observancia tenía que contentarse con una autonomía limitada. Anticipándose a lo peor. publicada con el único propósito de suprimir la Estricta Observancia. mientras se permitía a la Común Observancia comer carne tres veces por semana. se aceptaba la transferencia de monjes de una a otra Observancia. y Pablo de Gondi. el papa impuso perpetuo silencio a aquellos que podrían estar siempre inclinados a reabrir las hostilidades. La constitución papal fue promulgada solemnemente en el Capítulo General de 1667. la bula de reforma cisterciense estaba lista para ser promulgada y únicamente la oposición de la moribunda Ana de Austria pudo dilatarla. se reservaba el derecho de iniciar gestiones . Las casas reformadas debían estar divididas en dos provincias. cada una de las cuales bajo un visitador Abstinente. pero también por sus vinculaciones aristocráticas. su primera sesión después de una reunión sin consecuencias realizada en 1651. el 19 de abril de 1666. A pesar de esto. Uno fue Domingo George. La Estricta Observancia mantenía la abstinencia perpetua. salvo en materia de abstinencia.

ocurrida ese mismo año. Dirigió una elocuente apelación al rey en persona. fue un carácter combativo. pero con una absoluta devoción a sus principios. una era de armonía y cooperación. El 19 de abril de 1675. realizó una movilización total entre los numerosos amigos con que contaba en París y Versalles. hecho que aun sus adversarios posteriormente reconocieron. Un comité real especialmente formado. Aunque la muerte de Vaussin pospuso el Capítulo General anunciado para 1670. se reunió un Capítulo en 1672. El sucesor de Vaussin fue Juan Petit (1670-1682). Debido a que la Estricta Observancia no había gozado nunca de mucha simpatía en Roma. la zona de mayor protesta. el Consejo de Estado falló en contra de las. hombre de aguda inteligencia. y lanzó una nueva ola de panfletos de amplia circulación. aunque . Los protoabades y los miembros de la Estricta Observancia se retiraron de forma teatral. La inevitable intervención de las abadías extranjeras cistercienses transformó el panorama. El pontífice. ofreció a estos últimos la oportunidad de dirigir sus quejas al nuevo papa. pero su tacto y deferencia hacia los celosos protoabades aseguraron. El liderazgo de la Estricta Observancia recayó en Rancé. y su adhesión al rigor moral era un pobre sustituto para su falta de comprensión de la auténtica espiritualidad cisterciense. Vaussin pronto se ocupó en dichos preparativos para 1670. arzobispo de París. sin embargo. sus ejércitos estaban realizando una campaña interminable en Renania. no sólo en la lucha contra los Abstinentes. encabezado por Francisco de Harlay de Champvallon. que por ese entonces incluían la abortiva sesión del Capítulo General del año anterior. Al mismo tiempo. y obligaron al rey a cambiar de idea. La muerte de Alejandro VII. y se esperaba un veredicto en favor de la Estricta Observancia. Formando una masa compacta en el poderoso Definitorium con sus propios partidarios. familiarizado íntimamente con los asuntos cistercienses. y el Capítulo se disolvió en el mayor desorden. Clemente IX (1667-1669). Sobre él recayó el papel de campeón en esta larga y enconada disputa. La petición fue presentada en Roma por el cardenal de Retz. Fue el más borrascoso jamás registrado en los anales cistercienses. Los protoabades establecieron una extraña alianza con la Estricta Observancia. Sin duda alguna. Dado que la In Suprema pedía Capítulos trienales. y le prometía aceptar su veredicto como la voz de Dios. un doctor en derecho canónico. La muerte de Juan Jouaud en 1673 simplemente complicó más el ya enmarañado ovillo. En este crítico momento. debía investigar sus cargos. redujo además a seis los diez delegados Abstinentes. Su muerte. pero nunca se pudo poner en tela de juicio su fidelidad a las genuinas tradiciones cistercienses. cuya fuerte inclinación a las disputas era ya legendaria. uno de los cuales era el dominio total sobre la Orden. por lo menos en la Común Observancia. reclamaciones de los Abstinentes. Rancé decidió a fines de 1673 canalizar por otras vías sus motivos de queja.legales posteriores en el caso. Petit no estaba en condiciones de competir con la influencia de Rancé en la sociedad parisina. Fue un hombre de buena voluntad y con sabiduría práctica. acaecida en Dijon el 1 de febrero de 1670. más inclinado a aceptar compromisos razonables que a luchar por la victoria total. La protesta de Rancé estaba firmada por todos los participantes abstinentes del Capítulo. luchando todos contra los métodos usados por Petit para lograr el control de las sesiones. sino también contra los protoabades. fue una gran pérdida a la causa de la paz. sino que condenó con fuertes palabras la «temeraria» actitud de Rancé. En el término de un año se vio complicado. en medio de sus actividades. no sólo rechazó la apelación.

Es ocioso especular sobre cual hubiera sido la suerte del movimiento sin los denodados esfuerzos para imponerse en Cister. Se vio. Para evitar la confrontación de 1672. que no había estado previamente involucrado en la guerra de Observancias cistercienses. un santo asceta. sin hacer antes las paces con la Estricta Observancia. y el asunto fue abandonado.les permitía dirigirse a Roma si deseaban continuar el litigio. las autoridades se mostraron bien dispuestas y surgió el texto de una nueva bula papal que incorporaba la mayoría de las disposiciones de la notoria «Sentencia» y conducía nuevamente a la Estricta Observancia a los umbrales de la victoria total. En 1683. no permitiría que la autoridad de Cister quedara debilitada con la formación de una congregación independiente. En ese momento. a la vez que cualquier problema de otra naturaleza debía ser dirigido a una delegación de abades reformados. Los emisarios de los Abstinentes trabajaron diligentemente en Roma durante 1677. el resultado final hubiera sido más sólido. que no podía hacerse otra cosa que dejar completamente de lado este asunto. los líderes Abstinentes elaboraron un código de disciplina reformada basado en su mayor parte en el «Libro de las Definiciones Antiguas» de 1316. si la Estricta Observancia hubiera aplicado todos sus recursos materiales. aunque se reservaba el de presidirlas. este resultó ser un instrumento que mantuvo . La nunciatura papal en París tuvo a su cargo las conversaciones exploratorias y. mientras que los papas eran sólo mortales. El factor decisivo en las filas de la reforma fue principalmente la personalidad de Rancé. los resultados ya no fueron un secreto: aunque el rey simpatizara con la reforma. Durante la administración de Richelieu. Pero las relaciones del papado con Francia habían alcanzado un punto caótico. por entonces sesenta. con toda claridad. A Clemente le sucedió Inocencio XI (1676-1689). pero que tenía gran estima por Rancé y el éxito tan propagado de su monasterio. la Estricta Observancia estaba ya en proceso de disolución. intelectuales y espirituales para lograr una penetración pacífica de la Orden. Por último. aseguró Petit a la Estricta Observancia que no se oponía en modo alguno a que la reforma fuera introducida en aquellos monasterios donde la mayoría se inclinara por ese cambio. y la curia no se atrevió a publicar el documento sin consultar previamente con Luis XIV. no es arriesgado aventurar que. a comienzos de 1679. Después de una década de duro batallar en dos frentes. era inminente la muy diferida sesión del Capítulo General. De esta forma. llegó por fin a la conclusión de que no podía vencer a los protoabades. La situación de la Estricta Observancia no mejoró por razón de acción legal alguna. en lugar de buscar la victoria a través de medidas de fuerza logradas de las autoridades. sino porque Petit comprendió el problema en forma distinta. Las acusaciones y protestas de los Abstinentes parecían proseguir indefinidamente. En ese momento era papa Clemente X (1670-1676). El acuerdo alcanzado entre Petit y la Reforma recuerda en mucho al pacto de 1624 negociado entre Nicolás Boucherat y fitienne Maugier. lo cual desvanecía por sí mismo cualquier ilusión de los Abstinentes de lograr el éxito en Roma. cuando la larga y disputada contienda llegaba a su fin. la Estricta Observancia decidió un último intento para resucitar la «Sentencia» de La Rochefoucauld. aunque menos espectacular. Petit negoció un pacto razonable con los Abstinentes: les aseguró independencia efectiva en la administración de sus propias casas. el mismo Emilio Altieri que había servido durante años al frente de la Congregación romana de asuntos cistercienses. y otorgó a los abades reformados el derecho de celebrar reuniones anuales. Tales reuniones tenían autoridad para nombrar a los visitadores Abstinentes. Después que el abad de La Trapa hubo obtenido algunos valiosos breves del nuevo papa para su propia abadía. Sin embargo. después de seis décadas de incesante lucha. Por una ironía del destino. se iba volviendo lentamente al punto de partida.

quien envió a sus monjes para su formación en La Trapa. Bajo la nueva administración.notablemente la uniformidad. se las arregló para evitar el verse involucrado en él. No sin alguna vacilación. Después de 1667. En 1656. el menú y el trabajo diario. A pesar de que la Estricta Observancia quedó hasta la Revolución Francesa como una institución principalmente gala. La Trapa dio en 1705 nueva vida y reformó la abadía italiana de Buonsolazzo. La misión fundamental del abad era excogitar para sus monjes todo tipo de humillaciones. A su vez. que a su vez introdujo la misma observancia en Casamari en 1717. otro centro renombrado de renovación fue tarea de Eustaquio de Beaufort (1636-1707). La Trapa reflejó el desarrollo espiritual de su reformador y el ascetismo exagerado de la Francia del siglo XVII. A pesar de que son innegables el celo y la piedad de Rancé. la Estricta Observancia perdió . no sólo la carne. a pesar de lo cual Sept-Fons desarrolló igualmente una versión distinta de la disciplina Abstinense. Sus propios reglamentos para La Trapa fueron mucho más allá de las medidas de los Abstinentes en severidad. pero apenas se había unido a la Estricta Observancia en 1664. Como sucedió en todo el mundo monástico de Francia durante el siglo XVIII. No se les permitía sentir satisfacción alguna por sus trabajos y ejercicios. y rechazó constantemente cualquier intento de incorporar su abadía a la misma línea de otras comunidades reformadas. y estimularlos que practicaran la austeridad. sintió mucho la influencia de Rancé. y adoptó en 1674 los reglamentos de dicha abadía. e insistió en su derecho de formar la espiritualidad de su comunidad de cualquier forma que encontrara apropiada. no concurrió más ni a las sesiones del Capítulo General ni a las asambleas especiales de la Estricta Observancia. sólo Orval y sus tres casas afiliadas dieron entrada al jansenismo. se disponía la disciplina de la casa. condenados a pasar el resto de sus vidas sufriendo castigos severos. En lugar de dar nueva vida a las tradiciones cistercienses genuinas. debe señalarse que las características más notables de su reforma de La Trapa eran novedades en la historia de Cister. era un joven de sólo veinte años. En los años que siguieron. su actividad más apropiada era lamentar sus pecados. De todas las casas cistercienses. hasta que fue discutido por Rancé y sus discípulos. El último paso en su desarrollo fue la adquisición y reforma por Sept-Fons de Val-des-Choux en 1761. La introducción de la reforma en Sept-Fons. donde la Estricta Observancia fue introducida en 1677 por el abad Juan Antonio de la Forest de Somont. cuando experimentó una «segunda conversión». Por una situación similar pasó Tamié. volvieron al trabajo duro. Düsselthal (1701) y Beaupré (1710). anteriormente Caulite (congregación contemplativa independiente). aun a costa de su salud. Rancé y sus seguidores multiplicaron el tiempo ocupado en oraciones. había resurgido en La Trapa el espíritu heroico de los primeros cistercienses. los monasterios una especie de prisiones y sus habitantes criminales. que actuaba bajo la inspiración de Rancé. En cierta forma. abad de Orval. cuando recibió la abadía como merced real. huevos y manteca. esa antigua abadía cambió su nombre por Val-Saint-Lieu. Aunque Rancé gozó de la amistad de varios jansenistas. El único discípulo incondicional de Rancé entre los cistercienses fue Carlos de Bentzeradt. Rancé creía que el monaquismo era básicamente una forma de vida penitencial. De acuerdo con esta concepción. sino también pescado. se decidió a ser monje y completó su noviciado en Claraval. Orval consiguió imponer el nuevo estilo de vida en las comunidades de Conques (1697). pero Rancé sustituyó la maravillosa vibración del espíritu contemplativo de san Bernardo por la lobreguez del rigorismo de su época. dieron un nuevo énfasis al silencio y desterraron de su mesa.

porque algunas comunidades pequeñas cambiaron sus afiliaciones entre las dos observancias varias veces. . mientras que el convento de Les Clairets fue reformado bajo la tutela de La Trapa. comunidades muy pobladas. de ejemplar disciplina. hasta el último momento. En la cumbre de su crecimiento. Argensolles. Es problemático dar un número definitivo de abadías pertenecientes a la Estricta Observancia. Sainte-Catherine d’Angers). aunque La Trapa y Sept-Fons fueron.mucho de su fervor original. Thorigny. sumadas a los cinco cenobos de monjas. la Estricta Observancia incluyó sesenta y cinco casas. LieuDieu. La Estricta Observancia incorporó durante el siglo XVII cinco conventos de monjas cistercienses (Maubuisson.

totalmente destruida. se convirtió nuevamente en un lugar prometedor para volver a establecer cuatro abadías en el transcurso de pocas décadas. fue reavivada en 1669 por Fürstenfeld. Alcobaça no fue de ninguna manera el único centro cisterciense que florecía en el país: . fue trasladada a Brujas donde su numerosa comunidad construyó una abadía nueva y magnífica. Tan pronto como la Paz de Westfalia (1648) puso fin a una centuria de devastadoras guerras religiosas. La populosa Welehard. o por lo menos sustancialmente remodeladas. que incluía conciertos y representaciones realizadas por los mismos en el teatro de la abadía. Les Dunes. Silesia. adquirió y reconstruyó Zirc (1726). cerca de Regensburg. El abad era miembro permanente de las Cortes y el Consejo real. habitada por cincuenta monjes. Varias abadías alemanas arruinadas y abandonadas en la tormenta de la Reforma volvieron a tener vida. Fue la era del Barroco. sino que su población se elevó en 1762 a ciento treinta y nueve monjes profesos. la pompa de la liturgia y la devoción popular. el espíritu de la renovación católica se manifestó en toda la Europa central y oriental. o la mística. caracterizada por una apasionada búsqueda de gloria. en Moravia. en cierto número de casos. Villers se recobró completamente de las guerras de Luis XIV y en 1734 alojaba sesenta y dos monjes. Monasterios en ruinas. No sólo la planta del monasterio se extendió en un complejo de edificios monumentales. servía como Gran Limosnero en la corte. En Flandes. lo más apreciado por el irreverente inglés. ostentando entre muchos otros. cobraron vida y fueron repoblados por una nueva generación de pioneros cistercienses. sede actualmente del seminario diocesano. reconquistada a los turcos. El celo de los cistercienses polacos dio por resultado fundaciones completamente nuevas en Lituania. La devastada Hungría. grandeza y magnificencia. los títulos de «Excelencia» y «Defensor de las Fronteras». bajo régimen austríaco durante todo el siglo XVIII. abadía que se convertiría en el gran centro de renovación cisterciense. «el templo de la glotonería más distinguido de toda Europa». y alababa la pródiga hospitalidad de los monjes. pero también por un entusiasmo religioso claramente expresado en las artes plásticas. La exquisita comida. En un plazo breve. Por esa misma época. Waldsassen. abandonados y casi olvidados. era preparada en una cocina de enormes proporciones.Los Cistercienses y el Antiguo Régimen El fervor religioso que animó a la Estricta Observancia no quedó de ninguna manera restringido a Francia. Muchas de estas abadías fueron reedificadas por completo. En la distante Portugal. envió a los nuevos moradores primero a Pászto (1702) y luego a Pilis (1712). Calculaba el personal del magnífico establecimiento en cerca de cuatrocientos. poco después. se convirtió en un hogar magnífico de arte y piedad barrocas. La austríaca Heiligenkreuz se interesó por la abandonada San Gotardo y encendió de nuevo el fuego de la vida monástica en una abadía elegantemente reconstruida. el conocido viajero y autor inglés. a las que sucedió. Se multiplicaron las vocaciones y. Después de varios intentos sin éxito Heinrichau. los claustros medievales resultaron demasiado pequeños. se erigieron tres casas para monjes. Aulne gozaba de gran prosperidad y hacia fin de siglo contaba con alrededor de ochenta sacerdotes. visitó Alcobaça en 1794 y publicó una descripción de la abadía y sus alrededores llena de color. la música. Alcobaça alcanzaba su apogeo en el siglo XVIII. Guillermo Beckford (1760-1844). El mensaje del monaquismo vestido con formas y colores novedosos llegó de nuevo a las masas católicas. un convento de monjas. la renaciente abadía. Entre 1670 y 1710.

quedó rezagado el proceso de recuperación. lo mismo que con el bronco ruido de las trompetas y el son de los cuernos». No hay ninguna alusión ni indagación respecto a su educación. donde los abades condenaron y prohibieron cualquier tipo de música a la hora de comer y en cualquier ocasión. a veces. debido principalmente a la falta de recursos financieros. En algunos monasterios. y los monjes sucumbían con frecuencia ante la tentación de crear dentro de los claustros una atmósfera palaciega. cualidades morales o estudio. Seguramente exageró al describir el entusiasmo universal por la música. Una galería de arte incluía ciento cincuenta pinturas de . y únicamente en Italia. El abad Juan Seifried de Zwettl (1612-1625) compuso y puso en escena un oratorio que alcanzó éxito. la música representó un papel importante en la mayoría de las abadías cistercienses. un jubileo abacial dio ocasión para la representación de una cantata escrita por los monjes y titulada Applausus. en especial la prestigiosa Poblet. adaptó para su diario las palabras del salmo 150: «En estos días resuenan en nuestro monasterio música festiva y admirable. en otros casos se los tildó de intolerables abusos. El problema se discutió en el capítulo provincial de Bohemia en 1737. penetró profundamente en las filas de los monjes. Salzadas y Bouro. aun una orquesta. A imitación de sus aristocráticos vecinos. gozaban de similar prosperidad. una pregunta se le formula como único requisito. En algunos casos. Un vocero del grupo. Un visitante benedictino describió Raitenhaslach tres años antes de su secularización como un verdadero hogar de las artes y las ciencias. y los ambiciosos monjes-músicos encontraban amplia oportunidad de desplegar todos sus talentos en frecuentes celebraciones monásticas. escribió en 1737 un trabajo muy erudito titulado De musita monachorum. con el alegre resonar de címbalos. o aun observatorios astronómicos. La excelente obra fue orquestada por el genio de la música austríaca. El esplendor del barroco y el crecimiento externo se combinaban por lo general con un renacimiento moral igualmente impresionante y un alto grado de disciplina monástica. Posteriormente. Sin embargo. En Austria. En tales ocasiones – lo mismo que en cualquier otra reunión aristocrática-. Una de las manifestaciones más notables de esta espontánea tendencia fue el amor apasionado por la música. continuaron su existencia ininterrumpidamente durante el siglo XVIII. cada abadía se enorgullecía en poseer finas piezas de arte y colecciones de interés históricos o científicos. Los abades adoptaban. el empaque de los príncipes vecinos. o por lo menos emulaban. un documento extraordinario sobre el tema. cada uno poblado por más de cincuenta monjes. sin embargo. tales como el fuliense Lucretio Quintiani de Cremona y Juan Nucius (1620). merece citarse una observación mordaz: «Al recibir un candidato para el noviciado se le interroga principalmente sobre música. uno de sus sucesores. en el mismo siglo. abad de Himmelwitz consumado prosélito de sus contemporáneos holandeses. o por lo menos el más importante: si sabe música». Muchas abadías en España. se empleaba frecuentemente la polifonía y. tales costumbres se impusieron sin reparos. se instalaron laboratorios de física bien equipados. la orquesta de cámara entretenía a los religiosos y a los huéspedes invitados durante la cena. especialmente Orlando di Lasso. por otra parte bien disciplinados. Había entre los cistercienses unos pocos compositores originales que lograron amplia reputación. Las abadías suizas compartieron el éxito de las bávaras y renanas. con la que alabamos al Señor con coro y órgano. José Haydn. básicamente aristocrática. En 1768.Tarouca. Gaspar Bernhard (1672-1695). debe admitirse que la civilización del barroco. En las iglesias.

durante la década de 1770. el huésped quedó muy impresionado por la disciplina ejemplar mostrada por los cuarenta y tres monjes. disciplina y relajación podían estar combinadas en una armonía incomparable en Salem. mientras que puso todo su empeño en conformar su monasterio a las pautas «ilustradas». sino de lana. en los círculos «ilustrados» de Würzburg eran llamados «los jesuitas blancos». Al mismo tiempo. el fausto de una misa mayor solemne. La famosa abadía bávara de Kaisheim nos proporciona de ello un ejemplo característico. En materia de disciplina monástica siguen al pie de la letra la reforma constitucional de Alejandro VII». La reacción conservadora contra la Ilustración fue igualmente fuerte entre todos los cistercienses de Baviera. Paseándose por el magnífico edificio. dejó con gran tristeza Kaisheim por una parroquia rural. «Allí. bien equipada en especial para las ciencias naturales. libre de las cargas domésticas. admiró el tesoro de la sacristía. varias colecciones de botánica y zoología. «Estoy contento de ser monje». escribía el Padre Bartolomé. y es siempre un virtuoso filántropo». y no usan ropa interior de lino. Bartolomé Sedlak. El material de sus hábitos es sencillo. A primera vista. pero estaba mucho más impresionado por el edificante recogimiento de los monjes. «tuve la impresión con gran consuelo de mi corazón. especialmente una enorme custodia valorada en 60. Aunque el monasterio posee muchos recursos. el monje puede servir a los ideales de la filosofía cristiana. Había setenta monjes en la casa. . en 1785. la adaptación de las costumbres monásticas fue aceptada con la misma naturalidad y comprensión. graduado en la Universidad de Ingolstadlt y un entusiasta de la filosofía «ilustrada». Tenían un laboratorio para la experimentación física espléndidamente provisto. secretario del Abad de Heinrichau. estaban absortos en sus estudios y el hábito de soledad había penetrado en su propia naturaleza. El Abad de Salem. Esto no sucede por casualidad. cuánto podría contribuir al bienestar general! Aceptó complacido la abolición de la Compañía de Jesús. «porque. la joven generación de clérigos estuvo influenciada por el eminente profesor Ulrico Mayr. el visitante fue conducido al refectorio. donde se maravilló por el espléndido servicio y la música vocal e instrumental bien ejecutada para su entretenimiento. aunque pasamos varias veces por los corredores. Siendo el propio Padre Bartolomé miembro de una comunidad rica y floreciente. A su llegada. cuyo bibliotecario dominaba siete idiomas. esta mezcla extraña de tradiciones monásticos cistercienses y mentalidad barroca puede parecer contrapuesta y contradictoria. las catorce campanas de la torre y la colección única de la biblioteca. rodeado de amigos cultos. los monjes sobresalen por su gran pobreza. pero. su admiración por todo lo que vio y experimentó. y afectó sólo a monjes concretos. por su profesión. que estaba viendo Claraval en la época de nuestro Padre san Bernardo. se acercó a la abadía con un espíritu predispuesto para los celos y el prejuicio. así como las medidas del emperador José contra las comunidades contemplativas. de esmerada educación y magnífico mecenas del arte y las ciencias. Es un hombre que vive en soledad silenciosa. ¡Oh.creo que. La influencia de la ilustración dentro de los monasterios cistercienses germanos tuvo vida corta y superficial. Mas su informe de 1768 refleja. Sin embargo. y una biblioteca excelente. con toda seguridad.maestros famosos. describió con habilidad cómo la simplicidad y la magnificencia. fue honrado con el título de «Excelencia». Elogiaba la precisa perfección del canto gregoriano y los oficios litúrgicos.000 florines. escribió a un amigo. la oposición de la mayoría creció poderosamente y. no encontramos a ninguno. mientras observaba tan exacta disciplina regular». como cabeza de un territorio inmediatamente subordinado al Emperador (Reichsunmittelbar). Allí. así como el refinamiento barroco no encontró objeción para remodelar las iglesias góticas en el nuevo estilo. el importante centro de la Congregación Alemana. Sin embargo. pobreza y prodigalidad.

Ya hemos hablado de la aparición de la Estricta Observancia como institución predominantemente francesa. tan espectacular en otros lugares. en su examen de la historia de la Orden debe prestarse especial atención a Francia.Por razones obvias. En Francia. eran allí más evidentes. algunos abades comendatarios concentraron sus esfuerzos para forzar la admisión de sus propios protegidos para las plazas vacantes. se dejaba aparte para proveer de alimentos y ropa a un número estipulado de monjes. que redujo aún más los resultados beneficiosos de la renovación litúrgica universal. dividida entre los monjes. El descenso del número y el bajo nivel del personal no se deben en forma alguna a una disminución general de vocaciones. continuaba sacando lo más que podía de los bienes monásticos. Donde el número de monjes había sido fijado ya por contrato. seguían residiendo en Cister los organismos de administración central. Los términos de la distribución eran aceptados por medio de un contrato formal. la mitad de las abadías que sobrevivieron a la Reforma estaban situadas dentro de las fronteras de Francia. Pleitos interminables por tales causas llenan páginas incontables de las crónicas monásticas. incluida la reparación de los edificios. nombrado por los superiores monásticos. así como la interferencia gubernamental en la administración y legislación de la Orden. si la abadía era víctima de la guerra u otro desastre. Estas eran otras características que también habrían apartado a los cistercienses franceses de sus hermanos de cualquier otro punto de Europa. mientras que el manejo de los bienes abaciales constituía un derecho del abad comendatario. cuando el contrato especificaba las obligaciones financieras del abad. en constante aumento. El primer tercio (mensa abbatialis). se hicieron sentir más agudamente los perniciosos efectos de la interminable disputa entre el abad general y los cuatro protoabades. sin tener la menor consideración con las más elementales necesidades de los monjes. sino a una limitación malsana y artificial que escapaba al control de la Orden. rechazaban reconstruirla y repoblarla. se reservaba para los gastos de manutención. la presencia de monjes había sido siempre una gravosa carga financiera. A pesar de esto. En ambos casos. el Capítulo General y el abad general. Esta suma. era pagado al abad. las profundas incursiones de la Ilustración socavando la posición social de las órdenes contemplativas. Aun la Estricta Observancia fue incapaz de eliminar las pretensiones y las presiones fiscales de los abades comendatarios. . La persistencia del sistema comendatario fue otra característica de la vida monástica francesa. Una de las primeras y peores consecuencias del sistema comendatario fue el gran descenso del número de monjes. Se llegó a un compromiso: la disciplina y la administración interna quedaban confiadas al prior conventual. preparando a la opinión pública para los acontecimientos de la Revolución. Luego. Por su lado. se llamaba con frecuencia «pensión». se originaban nuevas disputas y los comendatarios se desquitaban impidiendo la admisión de novicios. el problema crucial había sido siempre la división de las rentas monásticas. A los ojos de las personas nombradas por el rey. Aun en el mejor de los casos. que recibían sus abadías como recompensa material a variados servicios. No obstante. Para concluir. se fijaba el número más bajo posible de monjes y de «pensiones». Si el candidato no era aceptable para la Orden. El tercero (tiers lot). La usanza legal. el abad rehusaba frecuentemente entrar en cualquier relación contractual o ignoraba sus términos. sin esperanza alguna de acrecentar el número de miembros o de mejorar la situación económica. el segundo (mensa conventualis). establecida a comienzos del siglo XVII por cierto número de decretos cortesanos. Hicieron todo lo posible por reducir el número de monjes al mínimo absoluto. requería una distribución tripartita del ingreso bruto.

La tarea de restauración dentro de la Común Observancia fue inculcada por el Capítulo General y promovida por fervientes visitadores. o que fueron perdidos por la Orden por distintas causas. En 1600. se había logrado hacia fines de siglo un grado razonable de disciplina interna en todos los monasterios. porcentaje de abadías regulares en la Estricta Observancia. Sin embargo. el número de monasterios para ser visitados había aumentado hasta 164. o realizada con el apoyo total del abad comendatario. después de décadas enteras de ardua lucha. Aunque es muy posible que el promedio de las casas de la Estricta Observancia estuviera en un plano moral y económico más alto que sus similares de la Común Observancia. la uniformidad quedó sólo en deseo. posesiones bien administradas y edificios conservados era una excepción rara. subsistían simplemente casas pequeñas. mientras que la recuperación moral fue promovida eficazmente por distintos organismos de la Orden. el movimiento tuvo un éxito más espectacular en los casos donde la introducción de la reforma estaba unida al retorno de los abades regulares. en última instancia. y ya no eran frecuentes los casos de negligencia o desorden total. pero el desarrollo territorial de Francia fue el mayor responsable del incremento. hacia 1700. el número de miembros era generalmente reducido y la pobreza en aumento. cerca de cincuenta casas a fines prácticos estaban vacías. de 1666.En comunidades donde las «pensiones» eran muy reducidas. debe señalarse con toda justicia que la mayoría de los comendatarios estaban de hecho forzados a contribuir con parte de sus rentas a la reconstrucción de los edificios. la presencia de un único monje era simplemente una formalidad legal. en cambio. con certeza. lo que significaba que. A la sombra de magníficas abadías. un monasterio con miembros disciplinados. quedaron todavía más monasterios completamente vacíos. Cuando. La afiliación a la Estricta Observancia fue. cuando la falta de celo y disciplina eran crónicas. en lucha constante. la mayoría de las casas cistercienses sobrevivientes poseían por lo menos lo más esencial para una vida religiosa ordenada. la lista de monasterios. En 1683. En lo relativo a la administración central. la reforma contaba con casi la tercera parte de las casas cistercienses pobladas. Donde fue posible la reconstrucción material y se podía garantizar el mantenimiento de una comunidad algo grande se seguía la recuperación moral. Sobre la base de este documento. pero. dominadas por problemas sin solución. tanto de la Estricta como de la Común Observancia era sólo de ciento cuarenta y nueve comunidades. incluyendo la mitad de las abadías regulares. Dado que el control sobre factores económicos decisivos estaba en muchos casos más allá del poder de la Orden. No obstante. La simple adquisición de un monasterio por la Estricta Observancia raramente dio por resultado mejoras apreciables. con monjes ejemplares. En cierto número de casas. Cuando el Capítulo General de 1667 arregló las cosas para la visita de todas las casas de Francia. casi espontáneamente. En el máximo de su expansión. el recrudecimiento de la lucha enconada entre Cister y los cuatro protoabades debe reconocerse que constituyó el problema clave durante el resto del Ancien Régime. los mismos monjes sintieron una fuerte inclinación a mantener bajo el número de miembros y mejorar las condiciones aprovechando el dinero destinado a las plazas vacantes. Por el contrario. la Estricta . su éxito se debe a la constitución apostólica In suprema de Alejandro VII. pero nunca se logró. un poderoso factor en el proceso de recuperación de una tercera parte de las casas francesas. se debe considerar también el mayor.

abad de Salem. que. En esencia. El régimen absolutista no podía apoyar a súbditos rebeldes contra una autoridad establecida. llegó casi a establecer un control monárquico sobre la Orden Cisterciense. pero su maquiavelismo por asegurar el apoyo de la asamblea a su política sólo aumentó la hostilidad de los protoabades. como sus antecesores. casi todos los abades pertenecían a una burguesía en rápido ascenso. los miembros de la nobleza francesa. exigían una administración más representativa y el equilibrio e interdependencia de los tres poderes gubernamentales. un roi (una fe.Observancia se vio forzada a someterse. así nuestra Orden tiene una única cabeza». sin duda. que estaba a favor de la vuelta a la actividad y el mantenimiento del Colegio de San Bernardo en Toulouse. descansaba en el apoyo brindado por sus colegas germanos en su batalla contra «ese viejo dragón de cuatro cabezas». sacando del olvido el argumento de la generación precedente. el abad Juan Petit (1670-1692). Los sucesores de Petit se esforzaron por mantener la misma prominente posición en el puesto de control de la Orden. en el siglo XVIII. Entretanto. a volver a su propio lugar dentro de la escala social. pero el plan obvio de obligar al superior de la Orden – que había sido de otro estamento –. cada vez con mayor auge. los cambios en el ambiente social y político del siglo XVIII comenzaron a favorecer lentamente a los protoabades. victorioso tanto contra la Estricta Observancia como contra sus cuatro antagonistas. una ley. la mayoría de los ataques al poder del abad de Cister puede tildarse de trivialidades. Como exteriorización visible de tales aspiraciones. los protoabades se prepararon para reasumir su oposición a Cister. no hubo ningún Capítulo. reducidos por el «Rey Sol» al impotente papel de cortesanos. Durante esas querellas que se prolongaron décadas enteras. une loi. los protoabades libraron una batalla constante contra Cister. un rey). Conscientes de que el Capítulo General y el definitorium eran los únicos tribunales donde los humillados protoabades podrían exponer sus motivos de queja. una filosofía política popular. sólo para descubrir que gozaban de muy poca simpatía en el gobierno de Luis XIV. rica e influyente. escribía a Luis XV: «Así como tenemos un solo Dios y una sola fe. un privilegio muy criticado durante siglos. a pesar de que la In suprema establecía sesiones trienales. la exención había sido. agregaba al crónico antagonismo entre obispos y abades el matiz de una lucha de clases. y trató de forzar la sumisión de las órdenes monásticas exentas. denunciaba los gobiernos absolutistas. Bajo Edinundo Perrot (1712-1727). y acentuó la determinación de éstos de asentar un contragolpe apenas se les presentara la oportunidad. Larcher y sus dos sucesores . transformó cada disputa en una lucha de principios. Al mismo tiempo. nosotros. lograron una notable renovación. Por esta razón. El portavoz alemán Esteban Jung (1698-1725). formuló una clásica expresión representativa de su posición. Durante la primera mitad del siglo XVIII. acción que perjudicaría enormemente al Reino de Francia». Andoche Pernot (1727-1748) se vio obligado a convocar un Capítulo en 1738 bajo fuertes presiones. en el caso de Cister. Nicolás Larcher (1692-1712) reunió sólo una de esas asambleas en 1699. los alemanes. Compartieron en mayor escala el poder político y reforzaron sus antiguos privilegios. aseguraba una efectiva influencia francesa sobre poderosas congregaciones extranjeras. estamos decididos a elegir un General especial para Alemania. pero el hecho de que. Aludiendo al dicho popular francés une foi. y volviendo sus ojos envidiosos al otro lado del Canal. Perrot. la nobleza recobró su monopolio sobre las sedes episcopales. los abades de Cister se volvieron cada vez más reticentes para convocar a Capítulo. y agregaba una antigua amenaza: «si no se puede hallar otro remedio en un futuro cercano.

El mismo arrêt recalcaba que todas esas disposiciones tendrían que ser elaboradas consultando a los protoabades reunidos en capítulo. proseguía el General. La nueva disputa alcanzó su clímax en un proceso judicial iniciado por los protoabades ante el Grand Conseil el 12 de marzo de 1760. conjuntamente con los nombramientos subsiguientes y las medidas administrativas tomadas más recientemente por Trouvé. por lo menos potencialmente. dirigiéndose directamente al rey. por cuanto sus humillados colegas salieron más determinados que nunca a resarcir sus motivos de queja. favorable en líneas generales a los protoabades. especialmente los alemanes. un natural de la Champaña de origen burgués. intendente de Borgoña. la administración de la Orden no podía depender de un «senado» aristocrático convocado sólo en raras ocasiones. un Capítulo ofrecía más ventajas a los protoabades que a Cister. Al mismo tiempo. más o menos como había ocurrido en 1672. el Capítulo General se disolvió en desorden. se alinearon sólidamente detrás del General. durante los últimos cuarenta años. debería estar. sus pulidos modales y su erudición se unían a un agudo sentido de su nueva dignidad y a una firme decisión de defender o aun fortalecer su encumbrada posición. mientras que los extranjeros. No obstante. firmados por ambos bandos. representante del gobierno real. pero era evidente que no se podía diferir por mucho tiempo la convocatoria del Capítulo General. Después de algunos días de altercados inútiles. Invalidaba un cierto número de decretos aprobados por el Capítulo de 1738. El Capítulo General de 1738 proporcionó al abad Pernot una victoria pírrica. por entonces un hombre relativamente joven. Trouvé apeló el veredicto de inmediato. . los protoabades nunca cesaron de señalar que el motivo real oculto tras la idea era la ambición de poder del Abad General. el Grand Conseil publicó la tan esperada decisión. Su sucesor en Cister. Dado que los protoabades podían controlarlo fácilmente. divididos en dos facciones casi iguales. Tal asamblea. un monasterio pequeño de la diócesis de Tours. y su explotación de los monasterios. fracasó en el intento de lograr la reconciliación en 1748. basado en el derecho. El Capítulo se inició el 5 de mayo de 1765 después de larguísimas preparaciones. Sin embargo. El nuevo General. ante el cambio operado. Trouvé insistía en la preeminencia de la sesión plenaria del Capítulo. de 37 años era doctor en La Sorbona y prior de la Clarté-Dieu. Más aún. pero no pudo hacerlo por circunstancias adversas o por el rechazo inesperado de los poco propicios protoabades. si es que iba a ofrecer asistencia significativa al Abad de Cister. y presionaron a las abadías vecinas para que apoyaran el Colegio. trataban de influenciar a los jueces.inmediatos hicieron repetidos esfuerzos por insuflar nueva vida a la decadente institución. antes de que pudiera discutirse nada de importancia. tanto moral como financieramente. en presencia de Antonio Juan Amelot de Chaillou. Francisco Trouvé. Los protoabades atacaban. lo mismo que al público interesado. donde todo quedaba en manos del Abad de Cister. había tenido lugar una «revolución» organizada por los abades de Cister. Su personalidad. en sesión permanente. surgió de nuevo el problema de la constitución y autoridad del definitorium. Durante los meses subsiguientes un sinfín de panfletos y memorias. Ya no tenían sentido los Capítulos. Asistieron a la sesión únicamente sesenta miembros con derecho a voto. «para cubrirlo todo con el manto de su opresivo poder». Trouvé replicó en forma cortante que había planeado repetidas veces la convocatoria de un Capítulo. por otro monárquico. porque estaban cambiando un gobierno de corte aristocrático. El 14 de marzo de 1761. La mayoría de los abades franceses apoyaban a los protoabades. alegando que.

La Comisión trató de enfrentarse con los problemas de cada orden con una flexibilidad poco común. El documento que másse le parece. falló a favor de Trouvé. Aunque se repitiera hasta el cansancio y se asegurara solemnemente que la única intención de la Comisión era promover una sana reforma. Los artículos esenciales de la reforma eran la exigencia de una revisión y una nueva publicación de las constituciones monásticas y el establecimiento de un mínimo de miembros en cada casa. no se lograría por presiones externas. los protoabades apelaron ante el Consejo real. bajo presión de los alemanes. firmado por Alejandro VII. todos los problemas importantes tendrían que ser solucionados por medio de este cuerpo de oficiales eclesiásticos y estatales. Por ese entonces (1766). Tal como se estableciera inicialmente. confirmaba las sospechas de los que creían firmemente que la nueva organización era en realidad un instrumento para la destrucción del monacato. En realidad. No sólo su vida privada estaba muy por debajo del mínimo exigible a los eclesiásticos. las tácticas de la misma fueron en extremo refinadas. Por desgracia. Cuando ese tribunal. el breve In suprema de 1666. el carácter y la personalidad de Loménie de Brienne no podían ser garantía para la honrada ejecución de las metas propuestas por la Comisión. De aquí en adelante. este último requisito podía satisfacerse únicamente reduciendo el número de comunidades pequeñas. medidas tan agudas no produjeran las mejoras deseadas. aunque era de naturaleza amplia. El hecho de que los más ruidosos agitadores a favor de una reforma fueran los mismos individuos que tramaron la expulsión de los jesuitas. la organización de los noviciados y una serie de cuestiones administrativas y disciplinarias. se cerraron más de cuatrocientas cincuenta casas religiosas. Las oportunidades en que debía intervenir específicamente. Brienne explotó simplemente las agrias disputas periódicas entre las fracciones rivales de Cister y los protoabades. más aún. Dado que los distintos elementos especiales de la reforma proyectada podrían ser incorporados con facilidad a la nueva constitución. arzobispo de Toulouse. para alcanzar justicia. En el caso de los cistercienses. en el caso que. sino que aún su fe en la existencia misma de Dios era muy cuestionada. el propósito de la Comisión era la reforma de las órdenes religiosas.Las dos partes en pugna se dirigieron al Parlamento de Dijon. En el sentido estricto de la palabra. y se secularizaron nueve órdenes enteras. durante el período de trabajo de la Comisión. se había establecido bajo auspicio del rey la «Comisión de Regulares» encabezada por Étienne-Charles de Lomérie de Brienne. guiando simplemente la actividad del Capítulo General en la dirección deseada. Se admite comúnmente que podría haberse llegado a un arreglo más satisfactorio revisando la constitución de la Orden. . no se ejercía presión alguna sobre la Orden para que aceptara exigencias concretas. Siempre se había planeado una colección sistematizada de leyes. Como es lógico. no pudieron silenciarse las críticas ni vencerse la activa oposición. y de esta forma contribuir al bienestar de la Iglesia. pero nunca había llegado a materializarse. Esas reglamentaciones señalaban con gran detalle la determinación de la edad y otras cualidades de los candidatos. la reforma constitucional. estaba proyectada la secularización de toda la Orden. el propósito principal de la Comisión. se refería especialmente al problema de las observancias. De esta manera. sino mediante la amplia cooperación de ambas partes. y aun la supresión de pequeñas comunidades quedaba diferida hasta la ratificación final de la nueva constitución. y los medios con que contaba fueron indicados sólo posteriormente por medio de una serie de decretos reales. no había ninguna constitución actualizada.

Entre los cincuenta y cuatro miembros con derecho a voto. el partido de Trouvé tenía pocas posibilidades de triunfar. Después de tres años de labor. que aislaron a Trouvé de sus leales defensores. cortaron el nudo gordiano y dieron ventaja decisiva al partido de los protoabades. se habían hecho cada vez más difícil. en tal atmósfera. la sesión más larga que se haya registrado jamás. el borrador del texto preliminar fue confiado a un comité abacial. el gobierno imperial iniciaba un ataque devastador contra las abadías ricas y poderosas. . Las pocas que se las ingeniaron para sobrevivir. dominaron las sesiones. dos comisionados reales. antes de la Revolución. La prosperidad de los monasterios «inútiles» era una tentación a la cual no podían resistir los déspotas «ilustrados». Casi exclusivamente abades franceses concurrieron a las dos últimas sesiones del Capítulo General. pero simplemente se redujeron a dos grupos que apoyaban líneas partidarias estrictas: treinta y uno favorecieron la posición del General y veintitrés la de los protoabades. y el resultado fue la aparición de dos propuestas de constitución en lugar de una. A pesar de la constante intervención de Roquelaure. Sobre el total de sesenta y cuatro participantes con derecho a voto. Como no se pudo llegar a ninguna conclusión durante cinco días consecutivos de acaloradas discusiones. Mientras que en Francia disminuía gradualmente la campaña contra los monjes. obispo de Senlis. era debatir los textos en conflicto. La sesión se inició el 2 de mayo con la puesta en circulación de un cuestionario de cien preguntas preparado por la Comisión de Regulares y concerniente al gobierno de la Orden. y llegar a una posible decisión en materia tan compleja. José II. no pudo zanjar las diferencias. actuando de acuerdo con las instrucciones recibidas de Brienne. pero trabajaron bajo la grave amenaza de su inminente ruina. estaban paralizadas por el temor constante. asestó ahora un golpe mortal.El Capítulo General de 1768 se dedicó por entero a los preliminares de la reforma constitucional. que duró desde el 2 de septiembre hasta el 2 de octubre. gracias a la presencia de veintitrés abades extranjeros. mandar fondos al exterior. concurrir a capítulos más allá de las fronteras. Un decreto imperial del 12 de enero de 1782 disolvió todos los establecimientos monásticos que no sirvieran directamente al interés público. Los acontecimientos trágicos en el Imperio austríaco. La tarea del Capítulo General de 1771. Su hijo y sucesor. dentro de su esfera de influencia. Durante los años subsiguientes. el ya mencionado Amelot de Chaillou y Juan Armando de Roquelaure. fueron secularizadas casi todas las abadías dentro del territorio de los Habsburgo. Dado que la intención de Brienne era democratizar el gobierno de la Orden. Brienne anticipó evidentemente una amplia gama de respuestas. Esta tarea resultó a todas luces imposible. Sin embargo. los problemas de la nueva constitución o la victoria de Trouvé sobre sus oponentes llegaron a ser irrelevantes. los partidarios del General tenían neta mayoría. otorgando mayor influencia a los protoabades. en el cual estaban representados los dos bandos. Mantener correspondencia con superiores extranjeros. El próximo paso fue el nombramiento de un subcomité compuesto por cuatro miembros de la Comisión de Regulares encargado de la redacción del tan buscado texto de compromiso que pudiera ser aceptado por las facciones en disputa. el Comité. tal como podía preverse. Mostraron todavía un grado de vitalidad sorprendente. y los puntos claves quedaron sin decidir por más de una década. el inevitable resultado fue la constitución que representaba el punto de vista de Trouve. De pronto. aun durante los últimos años de la muy religiosa María Teresa. y que por consiguiente era totalmente inaceptable para Brienne. el partido del General estaba de nuevo en amplia mayoría.

el investigador puede esbozar una imagen global de la Orden cisterciense en Francia. su lugar sería ocupado por el abad más antiguo entre los presentes. que hasta podían ejercer con frecuencia el veto final. el subcomité redactó el tan esperado texto de la nueva Constitución. impuestos y otras contribuciones financieras. Sobre la base de esa fuente de material poco común. Esta autoridad no sólo incluía el derecho de visita. fue una trágica ironía del destino que la promulgación de esta importante ley coincidiera con la extinción casi total de la Orden en el caos de la Revolución. ya sentenciado a muerte. La investigación de evidencias que pudieran fundar planes para una reforma más amplia de todas las órdenes religiosas necesitaba reunir datos estadísticos de todo el país. Cada tema que no contara con el voto unánime del Capítulo sería transferido al definitorium. El General debía publicar su indictio (convocatoria). El mismo documento establecía un mínimo de nueve monjes. todas las personas en condiciones de participar irían directamente a Cister. los protoabades. por lo menos tres meses antes de abrirse la sesión. Siempre será problemático hacer un juicio definitivo sobre sus méritos. ¿Fue esta constitución una obra legislativa viable? Nunca se comprobó su valor práctico. La prisa por lograr la reforma constitucional no fue en modo alguno el único interés de la Comisión de Regulares. entre los cuales sólo se encontraban cuatro alemanes. El texto de la constitución fue presentado al Capítulo General de 1783. El gobierno real. incluyendo el superior local. Los treinta y ocho participantes. sino también el de nombrar priores y otras autoridades en casas in commendam. se daba una supervisión por parte de las distintas oficinas del gobierno real. En realidad. aunque en realidad sugirieron un cierto número de modificaciones. Al formar el definitorium. debían realizarse capítulos intermedios con la participación del general. Si se declaraba al General inhabilitado para presidir. Los abades titulares (in partibus) estaban excluidos expresamente de toda participación activa. dominado por cinco comisionados reales. podía ignorarse con toda tranquilidad la oposición de los poderosos abades extranjeros. en vísperas de la Revolución. y cada uno – de los protoabades gozaba de la misma autoridad sobre sus propias hijas. para cada monasterio. Al año siguiente de cada Capítulo General. Por eso. vicarios generales de congregaciones y los dos procuradores generales.Frente al cambio de situación. . pero este documento trascendental de la historia cisterciense nunca recibió la aprobación de dichas autoridades. El Capítulo General tenía facultades de veto parcial sobre las decisiones de este cuerpo. El abad general tenía jurisdicción directa únicamente sobre las filiales de Cister. no tenía ya tiempo ni interés para dedicarse a tales asuntos. el general podía rechazar a sólo uno de los cinco nombres presentados por cada uno de los cuatro protoabades. que a su vez podía no ser admitido por los definidores. sin la intervención del General. Si no lo hiciera. aun sin invitación. sin embargo. El anteproyecto constitucional contenía las previsiones básicas que siguen: Los futuros Capítulos Generales serían convocados cada tres años. y debían comenzar siempre en la misma fecha: el lunes de la cuarta semana después de Pascua. decidiendo todas las cuestiones a favor de los protoabades. La validez legal de la nueva constitución dependía obviamente de la sanción real y papal. venta de propiedades. el Capítulo de 1786 aceptó el texto final. no tuvieron otra alternativa que aceptar el texto propuesto. Este cuerpo sólo podría adoptar. En lo referente a la explotación de los bienes monásticos. préstamos o resortes similares de la administración fiscal. El nuevo documento trataba únicamente de los organismos legislativos y administrativos de la Orden y postergaba lo relativo a disciplina y liturgia. visitadores. El General y sus reducidos leales expresaron su disconformidad por medio de la resistencia pasiva. medidas de emergencia que serían aceptadas o rechazadas por el próximo Capítulo General. Después de algunas correcciones de última hora.

todas las otras estaban in commendam. Tal cifra. La razón fundamental de esa situación realmente deplorable no era sin embargo la falta de vocaciones. aunque abultada. y no cambiaron incluso en los cálculos de las autoridades revolucionarias en 1790. con una entrada de alrededor de 100. La cifra total más aproximada debe haber estado entre 1. la más rica. Aunque registros tan abundantes se presten a variadas interpretaciones. De acuerdo con los mismos registros. sino la disminución de ingresos que hizo imposible mantener comunidades grandes. Sólo sesenta y siete establecimientos cistercienses fueron objeto de ese estudio episcopal.000 libras anuales. muchos otros fueron descartados como «inútiles». de los cuales recibieron alabanzas ilimitadas treinta y dos. porque las crónicas no mencionan deudas insuperables. aunque monumentales. Sólo treinta y cinco abadías estaban gobernadas por abades regulares cistercienses. lo que deja como promedio ocho monjes por institución. pero también era la más poblada. Solamente diecisiete casas fueron censuradas por irregularidades o escándalos declarados. con mucho. En muchos casos. En efecto. esa institución medieval no encajaba en una sociedad que necesitaba de un cambio radical. con cincuenta o sesenta profesos que había que alimentar y vestir. Esas cifras permanecen notablemente constantes durante todo el siglo XVIII. Sin embargo. muchas habían sido reconstruidas y remodeladas durante el siglo XVIII. cuyo objeto real no eran los abusos. pero diez de las mismas estaban ubicadas en dos diócesis. Claraval era. sino la existencia misma del monaquismo. Sin embargo. sigue en pie el hecho de que las órdenes monásticas eran impopulares entre vastos sectores de la jerarquía y sufrían los ataques del mismo grupo de intelectuales «ilustrados» que había logrado la destrucción de los jesuítas. casi todas las abadías estaban en buen estado de conservación. Pudo servir de escarmiento la bancarrota de Châlis a causa de un proyecto de edificación en extremo ambicioso a comienzos del siglo. en la mayor parte de los casos. las comunidades concretas eran demasiado reducidas para una vida monástica significativa. el esplendor barroco de los monasterios alemanes tuvo pocos imitadores en Francia. Según el juicio de los críticos «ilustrados». La determinación del número exacto del personal monástico es mucho más difícil. cuyos obispos eran enemigos declarados de los monjes.900. incluyendo nueve prioratos titulares y tres colegios. los ingresos disponibles eran. La Comisión de Regulares estimuló a los obispos franceses a informar sobre la condición moral de las abadías dentro de sus diócesis. Ninguna organización religiosa . Las grandes ampliaciones de Cister y Claraval. el valor real de los bienes de las abadías cistercienses era elevado.800 y 1. pero. Parece que la mayoría de las comunidades habían aprendido a vivir de acuerdo con sus posibilidades. fueron austeras en comparación de Ebrach o Fürstenfeld. pero los mismos detractores no comprendieron que la sociedad de su época no les ofreció el mismo medio ambiente apto y comprensivo del siglo XII. parecía que los cargos de relajación eran usados simplemente para justificar los ataques. modestos. pero son pocos los comentarios interesantes. contrariamente a la propaganda revolucionaria posterior. probó no ser digna de confianza.Dentro de los límites de Francia en el período pre-revolucionario había en conjunto 237 instituciones cistercienses. Estaban en lo cierto cuando señalaban que muchas comunidades religiosas no habían logrado vivir de acuerdo con sus antiguos ideales.

que estorbaba el progreso. que ve rezagarse los postes telegráficos. pero fracasaron en adaptarse a tiempo a los nuevos ideales de un mundo que cambiaba con rapidez. Los autores modernos que retratan al monacato anterior a la Revolución como una institución en progresiva decadencia sufren el mismo espejismo que el pasajero de un vagón de ferrocarril. desesperadamente estancadas y sin ningún rasgo de «ilustración». La mayoría de las casas cistercienses a fines del siglo XVIII no estaban carcomidas por la decadencia moral.podría mantener indefinidamente normas que han sido descartadas por la sociedad tiempo atrás. Los impacientes forjadores de un nuevo mundo vieron incluso a las casas bien disciplinadas como reliquias inútiles del pasado. y estaban por lo tanto destinadas a la supresión. . a gran velocidad.

las órdenes religiosas no estuvieron en peligro inmediato. la abadía abrió una escuela de latín. se hicieron eco de esas críticas y se volvieron contra los monjes. Los dirigentes de las órdenes contemplativas se alarmaron. Idénticas circunstancias indujeron a los monjes húngaros de Pásztó a aceptar el instituto jesuíta de Eger en 1776. bajo la inspiración del gobierno «ilustrado» de Federico II. por el pensionado se cobraba una pequeña suma. durante la Guerra de Sucesión en Austria. la escuela establecida en la abadía de Rauden. la amenaza de supresión de casas despobladas podía ser eliminada transfiriendo sus ingresos al colegio. dirigidas por maestros formados en la institución parisina. El plan de estudios. sería establecido un cierto número de escuelas gratuitas con pensionado. y para probar la utilidad social de la Orden. apremiado por las exigencias de la comisión de Regulares se interesó en varios esquemas. La crisis representó una buena oportunidad para cierto número de comunidades cistercienses. dejó sin dirección numerosas instituciones educativas. creció rápidamente. donde. La supresión de la Compañía de Jesús en 1773. pero con toda seguridad la de más éxito. El número de alumnos. . fue probablemente la primera. en su mayoría pensionistas. así como el personal docente y el conjunto de estudiantes de esa institución debían ser ampliados y desarrollados. que pronto evolucionó hacia un instituto completo de enseñanza secundaria o gimnasio. En 1743. Sin embargo. poco después de 1773. La amenaza se hizo realidad. compartida por gran número de abadías cistercienses. y su reputación como «orden educativa» quedó sólidamente establecida. que analizaban exhaustivamente cada institución del pasado a la luz de la utilidad social. de los cuales la cuarta parte llegaron a ser sacerdotes. y trataron de asegurar la supervivencia de sus organizaciones comprometiendo a sus monjes en actividades de palpable significado social. pero estaban expuestas a la crítica despiadada de los intelectuales «ilustrados». fue durante el Capítulo General de 1786 cuando surgió un ambicioso plan apuntado a un objetivo triple. Aquellas abadías que contaban con suficientes miembros bien instruidos se interesaron en la enseñanza. Mientras la propaganda anti-religiosa quedó circunscripta a la élite intelectual. El Capítulo General de Cister. en Silesia. Durante los sesenta y siete años de administración cisterciense. Todavía contaban con el apoyo de las masas básicamente devotas y ligadas a la tradición. esta escuela graduó a dos mil estudiantes. el monasterio alojaba a doscientos cuarenta y tres estudiantes. Su ejemplo fue seguido por otras abadías de la región. Entre todos los esfuerzos educacionales del siglo XVIII. Tal fue el caso de Gotteszell en Baviera. La enseñanza era gratis. sin embargo. entre ellos José II. basado en una reorganización profunda del Colegio de San Bernardo en París. La expresión más natural de esta tendencia fue una actividad pastoral en incesante aumento.Al borde de la extinción Hacia mediados del siglo XVIII. los monjes se hicieron cargo de la escuela de Burghausen. cuando la provincia quedó aislada de otros centros educativos. que cerraron la brecha y salvaron los gimnasios abandonados. todos esbozados para demostrar la «utilidad» de la Orden. las órdenes religiosas se encontraban en una posición ambigua. anteriormente dirigida por los jesuítas. y por el año 1788. cuando «déspotas ilustrados». considerada por mucho tiempo un campo legítimo de la actividad monástica. El colegio gozó de amplia reputación en todo el país y sobrevivió a la disolución de la abadía en 1810.

se autorizaba a la administración del Colegio para negociar un préstamo de 100.La idea. sólo veintitrés representaban a las abadías. Santiago Francisco Frennelet. para satisfacer al clero secular. abad de Morimundo. Antonio Desvignes de la Cerve. los catorce monasterios y los treinta y un conventos de monjas de la Orden prolongaron sus vidas por otra década. Este mismo abad probablemente propuso que en el Colegio de San Bernardo de París se establecieran a perpetuidad quince becas de 100 pistoles (1 pistole = 10 libras turnesas) per capita. El Abad General no sólo aprobó el proyecto. cada una podría albergar 20 niños mayores de 9 años. Al mismo tiempo. fue bien recibida. y sólo pudieron escapar aquellas casas donde la ejecución de la ley no había sido completada antes de la muerte prematura del emperador. declaró que en las asambleas electorales locales los cures debían emitir su voto individualmente. en los Estados Generales de mayo de 1789. llamadas con toda propiedad «oficina de utilidad». elegidos «entre las filas de la nobleza y de los plebeyos pobres. que no pudo llevarse a cabo por razón de los acontecimientos de 1788. y el abad general Trouvé sometió el estudio de sus detalles a una comisión. el clero. La trágica cadena de acontecimientos se inició con el cambio de las reglas para la elección de los delegados destinados a representar al «primer Estado». pero capaces». La mayoría de las abadías cistercienses cayeron víctimas del decreto imperial. y así los monjes podrían ser más eficaces en la cura pastoral. La organización de pensionados fue propuesta originalmente. algún tiempo antes. Los repetidos golpes dirigidos contra comunidades contemplativas se dieron en primer lugar dentro del dominio de los Habsburgo. De este modo. por Antonio Chautan. listas para asestar un golpe mortal al monacato. siguiendo el camino de las huestes victoriosas de Napoleón. el único cisterciense fue Claudio Francisco Verguet. José II (1780-1790) ordenó el cierre de todas las instituciones religiosas que consideraba «inútiles». llegó a su final dramático la largamente gestada revuelta de los curés. únicamente para ser consumidas en el incendio devastador de la Revolución. monje que había hecho su primera profesión en Cister y representaba a la diócesis de Saint Poldë-León. insistió en que los cursos dictados en el Colegio Parisino debían incluir la teología Moral. abad de La Ferté. En 1782. cuyo conocimiento e interés por los asuntos monásticos eran extremadamente limitados. El resultado fue inevitable: sobre doscientos noventa y seis diputados por el primer Estado. y aún este modesto número estaba formado por abades comendatarios. aunque las crónicas del Capítulo no identifican a esos monasterios por sus nombres. Cuando en junio la mayoría del clero secular decidió fundirse con el tercer Estado. Empero el proyecto no constituía una novedad. mientras se contaba con que las casas más ricas enviarían a París estudiantes adicionales pagados con sus propios fondos. sino en todas partes de la Europa continental. sugerida por el preboste del Colegio. En la nueva . En las discusiones posteriores. Francia fue el país donde las fuerzas de la destrucción adquirieron mayor magnitud. La cura parroquial se aceptaba como causa de excepción. estos últimos serían educados en forma gratuita. sino también reveló que ya había señalado especialmente dos casas para que se unieran al colegio de París. Los becarios debían ser elegidos entre los miembros de los monasterios pobres. Tal fue el caso de Bélgica. mientras cada monasterio estaba habilitado para un solo representante y un voto único. cuando se requirieran sus servicios. Luis XVI. quien en la misma sesión del Capítulo General declaró estar preparado para abrir de inmediato tres instituciones de ese tipo dentro de sus propias filiales en Francia. donde la firme resistencia local retrasó a las autoridades impacientes. Entre los delegados regulares. prior de Relecq. no sólo dentro de sus fronteras.000 libras para la necesaria ampliación y remodelado de los edificios. financiadas por los recursos de casas pequeñas unidas al colegio.

porque la madera siempre podría convertirse en dinero efectivo. . Se expresó repetidas veces la esperanza de una compensación y previsiones para el mantenimiento de las instituciones religiosas. Trois-Fontaines. repercutieron en todo el país y provocaron el gran pánico. Muchas abadías compartieron el mismo destino de los palacios de la nobleza. Antes de que se pudiera reglamentar la confiscación legal. expresando además «sus deseos de gozar de la libertad como cualquier otro francés». la Asamblea decretó. de lo contrario los religiosos se verían forzados a abandonar los monasterios para salvar sus vidas». futuro regicida y conde napoleónico. pero librepensador. en noviembre partió otro grupo y. Trece cluniacenses que vivían a disgusto en Saint-Martin-des-Champs. encontraron una excusa para intervenir directamente en los asuntos monásticos. Sus convicciones religiosas se manifestaron claramente con su decisiva actuación en la legislación contra las órdenes monásticas. El organismo de la Asamblea Nacional encargado de las órdenes religiosas era el Comité Ecclésiastique. y así desapareció el clero francés como entidad autónoma. Los monasterios comenzaron a sentir inmediatamente los resultados. que se suponía contenían los documentos relativos a los impuestos u obligaciones feudales. las condiciones en algunos monasterios se volvieron a todas luces intolerables. un grupo de abadías situadas en Champaña. Al llegar la primavera de 1790. los monasterios estaban expuestos de continuo a la persecución y vejamen de los auto-proclamados comités locales. establecido en agosto de 1789.Asamblea Nacional. Presionada por las condiciones alarmantes que imperaban en todo el país. rentas. en febrero de 1790. en su sabiduría no podría hallar modo de remediar la situación. las órdenes religiosas no tenían virtualmente representantes. el número de enemigos declarados crecía de día en día. Juan Bautista Treilhard (1742-1810). en cambio. y su influencia en la redacción de la Constitución civil del clero. entre el 4 de agosto y los días subsiguientes. Sin embargo. la plebe se sintió libre de servirse de todo lo que pudiera encontrar en los dominios monásticos. a cambio de pensiones anuales. la furia de la plebe se dirigió contra los archivos monásticos. debería promulgar pronto la fecha para la evacuación de las casas. incluyendo servicios. La constante crisis financiera sirvió de justificación a la Asamblea del 2 de noviembre. SeptFons se vio obligada a despedir en agosto a quince de sus treinta y seis novicios. y estaba dominado por el rapporteur. Boulancourt y Ecurey. la mayoría laicos. para declarar que todos los bienes y propiedades de la Iglesia en Francia debían estar «a disposición de la Nación». comenzaron a sufrir hambre y privaciones extremas. Haute-Fontaine. la abolición de todos los privilegios del clero y la nobleza. que fue seguido por la violencia generalizada contra las propiedades y viviendas de las clases privilegiadas. que siempre habían tenido algo que compartir con los pobres de la vecindad. Aunque se había establecido que los bosques serían propiedad estatal. Lo integraban quince legisladores. Les quedaban unos pocos amigos. La Asamblea respondió el 28 de octubre suspendiendo las profesiones monásticas. aun en esos casos. Mientras tanto. pero no se tomó ninguna medida. entre ellas Cheminon. en París. Montier. éstos se convirtieron en los objetivos principales para el despojo. parece que fueron atacadas pocas casas cistercienses y. un abogado muy trabajador. Por falta de fondos. En marzo. diezmos y toda otra fuente de recursos de origen «feudal». sólo quedaban dos novicios en la casa. enviaron una carta conmovedora al presidente de la Asamblea diciendo que si «él. Las noticias aterradoras de los sangrientos sucesos del 14 de julio. Los monjes. que culminaron con la destrucción de la Bastilla. y el 25 de septiembre presentaron una carta a la Asamblea ofreciendo su casa a la Nación.

en mayo. Fueron rechazados los alegatos en defensa de los cartujos. El 17 de diciembre de 1789. que muy pocos voluntarios ingresaron en las «casas de unión». fue determinado más tarde. se hicieron inventarios por parte de las autoridades municipales y la administración de la propiedad monástica pasó a manos del estado. Pétion.Después de la decisión del 2 de noviembre. magistrados locales tomaron declaración individual a los monjes sobre sus planes para el futuro. se asestó el golpe después de acalorado debate. una forma de vida. Para los que decidieran continuar en la vida monástica. Una ley promulgada el 4 de agosto de 1792 declaró que todas las casas religiosas todavía existentes debían estar clausuradas al 1. Se originaron en los principios. hablando en el mismo tono. no se fundaba por cierto en la supuesta condición decadente de los monasterios. sino contra el monaquismo como un ideal. el monaquismo aparecía como un símbolo del oscurantismo medieval. A los que eligieran abandonar los monasterios. se ordenó a todas las casas religiosas presentar un informe con los nombres y edad de sus miembros. Barnave declaró con franqueza brutal: «las órdenes religiosas son incompatibles con el orden social y el bienestar público. muchos otros permanecieron indecisos. No obstante la decisión fue sólo pospuesta hasta que Treilhard lograra copar su Comité con otros anticlericales similares a él. con excepción de las comunidades vinculadas a hospitales y otras instituciones similares de caridad. A los ojos de los reformadores «ilustrados». De esta forma. no sólo perdieron sus pensiones. la perspectiva de continuar una vida monástica auténtica se había reducido tan drásticamente. La Trapa y Sept-Fons. el asunto fue girado al Comité Eclesiástico. y no dirigieron su furia contra los abusos. jamás se trató de exponer la corrupción monástica generalizada como motivo de la secularización. En consecuencia. se reservaba ciertas «casas de unión». en la supresión ordenada por la Asamblea Nacional Francesa. Los infortunados monjes ni siquiera podrían gozar de sus pensiones por mucho tiempo. Durante el debate decisivo en la Asamblea. cuando añadía la exhortación de que «la conservación de algunos prepararía el renacimiento de todos». la severidad del texto final. En marzo. entre el 11 y el 12 de febrero de 1790. se les prometía una pensión. A diferencia de la disolución del monacato inglés en el siglo XVI. en abril. De acuerdo con sus términos. se llevaron a cabo nuevos interrogatorios en noviembre. se prohibió el uso de hábitos o uniformes religiosos. En realidad. y por consiguiente estaba destinado a ser quitado del paso si se quería alcanzar el progreso. sino que se convirtieron en «sospechosos» expuestos a una persecución encarnizada. y sin posibilidades de salir de su estancamiento. Estas tétricas instituciones demostraron que no tenían ningún sentido. aunque una gran oposición evitó su discusión posterior. y se completó durante el curso de 1791. que oscilaba entre 700 y 1. el 12 de febrero de 1790. Aunque la mayoría de los religiosos eligieron las pensiones. se sobreentendía que la venta de la propiedad monástica comenzaría con la secularización de los monasterios. . Las fuerzas que triunfaron finalmente contra los monjes. Pocos días después. Por entonces. La venta de la propiedad monástica comenzó a fines de 1790.200 libras. pero no se añadían más detalles. donde Treilhard tomó la iniciativa. quedaban definitivamente prohibidas las profesiones religiosas y todos los monjes serían interrogados sobre sus intenciones. aunque su montante. Debéis destruirlas todas. sin restricción alguna». no fueron en modo alguno provocadas por faltas de los individuos o comunidades. Por lo tanto. Los ex-religiosos que rehusaron obedecer la ley. presentó un proyecto que detallaba paso a paso la abolición de las órdenes monásticas. ya que éstas estarían bien pronto condicionadas al juramento de fidelidad a la Constitución Civil del Clero.0 de octubre del mismo año. excedía a las propuestas iniciales de Treilhard.

donde los monjes de varias comunidades serían apiñados hasta su extinción total. la más completa tergiversación de la situación en que se encontraban los mismos. la inmensa mayoría de ellos deseaba cambiar la vida del claustro por las pensiones y la libertad de establecerse en cualquier lado. que no constituían ninguna falta contra sus votos. Este documento ya estaba fechado en Vosne. bajo el mando de un joven teniente llamado Napoleón Bonaparte. Alanus Bagatti. en su mayoría monjes jóvenes. El viejo y atribulado abad general Francisco Trouvé anunció valientemente que él quería «vivir y morir como religioso». La mayoría de los monjes dejaron la abadía en septiembre. sino la estabilidad en un monasterio específico y la obediencia a un superior legítimo. El octogenario abad general Trouvé fue uno de los últimos monjes en abandonar Cister. Procedimientos semejantes se llevaron a efecto casi simultáneamente en toda abadía de la Orden en Francia. falleció el Abad General el 1797. Tales conclusiones revelan. En su última comunicación a los cistercienses del extranjero. Más aún. En la misma Vosne.000 libras. que respondían a instrucciones recibidas de París. y en enero de 1791. sin embargo. el sentido común obligaba a aceptar las pensiones. fue vendido el 24 de marzo por un total de 482. que las autoridades. Los documentos que se han rescatado. Dado que. preocupadas. donde Trouvé se retiro a vivir en casa de un sobrino. se hicieron los inventarios y se interrogó a los monjes de Cister. en 1790. Cuando. desearon trocar la vida monástica por pensiones. regla. esto último era ya imposible. delegó sus poderes como abad general en el procurador romano de la Orden. En esta coyuntura no se habían especificado ni la ubicación. en mayo de 1790. Incluso enviaron una compañía de artillería desde Auxonne al escenario de los hechos. razón por la cual los monjes tenían todo el derecho a suponer que se asemejarían más a prisiones o asilos de mendigos que a monasterios. El edificio conventual. La única alternativa aparente era ingresar en las «casas de unión». La disolución de las órdenes monásticas ya había sido decretada. cerca de Cister. autorizó a sus vicarios en Alemania y Bélgica a conducir los asuntos de la Orden en sus respectivos países con plenos poderes. con las 800 hectáreas de tierra adyacente. ni aun adherirse a un tipo particular de conducta. abad de Santa Croce. los historiadores han señalado una y otra vez que. En un sentido legal. a comienzos de 1790. especialmente las declaraciones de los monjes relativas a sus intenciones de permanecer como tales o aceptar las pensiones. En mayo de 1790. Su ejemplo fue seguido por el prior y los priores anteriores. Veintinueve. fueron obligados a elegir entre las pensiones o continuar la vida monacal. Once monjes y conversos hicieron declaraciones similares. con la salvedad de que su preferencia por la vida monástica se refería exclusivamente a Cister. la secularización de las casas y comunidades estaba ya resuelta. los votos monásticos no exigen la dedicación de toda una vida a un ideal abstracto. El saqueo se había generalizado tanto. otros dos tomaron sus decisiones condicionalmente.La parte técnica de la disolución y venta de la propiedad monástica estuvo a cargo de oficiales locales. los vínculos legales entre las abadías y los monjes concretos también habían sido rotos. pidieron ayuda al ejército. los pocos que quedaban tuvieron que partir. dejando a . antes y después de esa fecha. resultaron muy significativos. En su intento de probar la moral generalmente baja que imperaba entre los monjes de la época. porque la venta de la misma era ya inminente. El 1 de abril. normas o demás detalles relativos a los nuevos establecimientos.

como también los que decidieron continuar la vida monástica sin condiciones. confundidos y perplejos. Para la mayoría no hubo otra elección que fugarse al exterior o hacer frente a la prisión. pero muchos de ellos murieron en condiciones inhumanas en las prisiones francesas o en el penal de la Guayana Francesa. respaldada por Francia. su primera víctima. aprovecharon la ocasión y aceptaron las pensiones sin más. entre ellos treinta y siete cistercienses. pero los ejércitos franceses no respetaban derechos ni privilegios. Más aún. y menos una apostasía. sin importarles nada. las tres abadías cistercienses escaparon de la supresión formal. con sus incontables problemas y ansiedades. mientras la gran mayoría de aquellos que eligieron seguir siendo religiosos hacían tal promesa sólo bajo ciertas circunstancias. Más . sólo un tercio de los que habían sido cistercienses obedecieron la ley. muchos de los inclinados a abandonar el monasterio y aceptar la pensión. Los que. Alemania. Finalmente. El decreto se llevó a cabo sólo en forma parcial. expresadas con toda claridad en sus declaraciones. Los monasterios fueron visitados. fueron muertos seis monjes en 1799 cuando trataban de evitar la profanación del Santísimo Sacramento. se suprimieron por decreto la mayoría de los monasterios supervivientes. Las tropas francesas victoriosas invadieron bien pronto los países limítrofes imponiendo por las armas sus doctrinas revolucionarias. No hay registros exactos de los juicios posteriores. Después de la instalación de la República Helvética en Suiza (1798). Los refugiados no pudieron gozar de una hospitalidad duradera de sus hermanos extranjeros. en un intento desesperado de conciliar las exigencias de su conciencia con los dictados del sentido común. las leyes de 1796 decretaron que todos los bienes monásticos deberían ser confiscados. Sin embargo. Entre 1806 y 1808. Una vez más la negativa a prestar el juramento de lealtad a la constitución revolucionaria se convirtió en pretexto para la persecución de sacerdotes. En algunas abadías. Un número considerable de monjes rechazó simplemente hacer cualquier elección. saliendo a la luz los diversos individuos. Cuando la estructura de la Orden comenzó a desintegrarse. La persecución de los sacerdotes que se negaron a jurar lealtad a la Constitución Civil del Clero se desató con increíble crueldad. el saqueo se agravó con los asesinatos. fueron una excepción.éstos en libertad para elegir entre las alternativas razonables. un decreto de 1798 sentenciaba a todo el clero flamenco a ser deportado. pero centenares cayeron víctimas de la tiranía. La penetración francesa en Italia trajo la destrucción de la mayoría de los monasterios allí establecidos. los bienes monásticos quedaron bajo control del gobierno y se prohibió la recepción de novicios. Un examen imparcial de los documentos muestra la imagen de seres humanos profundamente turbados. Los Países Bajos. y los religiosos fueron incesantemente molestados. se gravó arbitrariamente a las abadías. poco después de la expulsión de los monjes. se afanaron en justificar su decisión. indicando que no podían distinguir bien las alternativas. deportación y aun la muerte. Si su elección no fue heroica. fue tratada con especial severidad. Los procedimientos legales contra los monjes diferían de estado a estado. en represalia por la resistencia generalizada. no por eso significa una traición a sus votos. Suiza y Estados Pontificios. La diversidad de las respuestas hacen casi imposible la generalización y sería erróneo cualquier intento de clasificar el contenido de las declaraciones reduciéndolas a simples fórmulas. se hicieron detallados inventarios. Siguiendo la información proporcionada por el abad de Wettingen (Suiza). En Casamari. sin duda alguna grandes contingentes encontraron albergue temporal en las casas cistercienses de los Países Bajos.

que luchó sin tregua contra el invasor. sólo escapó a esa medida la casa cisterciense de Kimbarowka. La Paz de Lunéville (1801). después de aplastar la insurrección polaca de 1830-1831. o se los adaptada a fines seculares. Pío VII aprobó su Constitución en 1806. La supresión de Wettingen se llevó a cabo en 1841. Con la entrada en España de las tropas de Napoleón estaba echada la suerte de las órdenes religiosas. y sólo dos casas polacas sobrevivieron. la Iglesia Ortodoxa tomó posesión de la propiedad y el último prior y sus siete monjes fueron deportados a Siberia. completamente aisladas. La secularización general se hizo ley en 1803. que les fuera impuesta por Napoleón. las pocas abadías sobrevivientes continuaron su existencia. Fallecido el soberano en 1833. Después del desmembramiento final de Polonia (1795). un gobierno suizo cada vez más liberal reanudó la legislación anticlerical. pero se permitió a los monjes permanecer hasta 1864. se renovó la prohibición de recibir novicios y la propiedad monástica volvió a estar bajo supervisión. en Austria. Después de las guerras napoleónicas. sancionando la confiscación de todos los bienes monásticos y acordando sólo una pensión modesta a los monjes expulsados.aún. Todo el conjunto estaba formado por ocho monasterios encabezados por un presidente elegido por tres años. aunque en 1823 con la entrada de los «Cien Mil Hijos de San Luis». seguida por la secularización de Hauterive y Saint Urban en 1848. que también incluía once conventos de monjas de la misma Orden. Derrotados los franceses. En Prusia se hizo efectivo en 1810. pero la vida de la Congregación siempre fue precaria. La suerte corrida por las tres casas lituanas revelan un desarrollo bastante peculiar. cuando. mientras que los edificios eran demolidos. fueron expropiados cuarenta y seis monasterios. dos años más tarde tuvo efecto la llamada «desamortización» (1835). las abadías de Wettingen. pero se le prohibió que aceptara novicios. El «rey intruso» dispuso la secularización de las casas religiosas. en 1814 regresó el rey Fernando VII de su destierro y con él fueron restablecidas todas las abadías. las órdenes religiosas bajo régimen ruso quedaron completamente aisladas y. La fabulosa riqueza de las grandes iglesias. bajo control austríaco. en 1803. fueron restablecidos el trono y las órdenes religiosas. después de la secularización de las abadías alemanas en 1803. y ochenta y tres cenobios cistercienses de monjas en toda Alemania. Las tres abadías se alternaban en la dirección de la nueva organización. En 1820 una revolución disolvió nuevamente los conventos. donde José II no había dejado mucho por secularizar. El decreto de la supresión . pero los autorizaba a buscar una compensación a expensas de las propiedades eclesiásticas. Sin embargo el decreto no se ejecutó de inmediato en todos los estados germánicos. los objetos de arte de incalculable valor y todas las bibliotecas fueron vendidos o malgastados. La próspera Congregación de la Alemania superior fue presa de la voracidad de los príncipes germanos. confiscaba sus posesiones en el margen occidental del Rhin. El rey Fernando VII fue obligado en Bayona a abdicar en favor de José Bonaparte. En 1830. Hauterive y Saint Urhan. benedictinos y cistercienses formaron una Congregación unificada a la que posteriormente se unieron los camaldulenses y cartujos. No obstante. después de un baño de sangre que salpicó a varios conventos. no permitió que tal disposición fuera cumplida del todo. formaron la Congregación Cisterciense Suiza. en represalia por una nueva revuelta polaca. También este monasterio fue suprimido en 1842. Después de la repartición de Polonia. En 1832. pero la resistencia del pueblo español. el gobierno ruso abolió las órdenes religiosas en Lituania. tanto las autoridades rusas como prusianas suprimieron las abadías cistercienses dentro de sus respectivos territorios. hermano del emperador. independiente. eligiendo un «abad general» por el término de tres años.

dejando a los restos de la Orden desorganizados y sin dirección por medio siglo. En condiciones favorables. se produjo un desarrollo paralelo. El destino de los monjes y los edificios fue el mismo de sus semejantes en España. Como en España. con seguridad. aun después de la guerra. y dejó detrás suyo a unas pocas comunidades aisladas. La supervivencia aislada de algunas abadías atestigua. Aún más perturbadora fue la desaparición de Cister. pero la hostilidad de un mundo apartado de las tradiciones religiosas. completamente desmoralizadas por la violencia liberal y anticlerical. Muchos cenobios fueron saqueados. la vitalidad de sus moradores. frustraba el inquebrantable deseo de sobrevivir de los monjes. Durante los siguientes veinte años. La guerra de la Península librada contra Francia devastó todo el país. . la muerte del último abad general y la imposibilidad de mantener capítulos generales. el país se convirtió en escenario de guerras civiles intermitentes entre las fuerzas liberales y conservadoras. pero las líneas de ese desarrollo independiente no pudieron converger. Esto hizo extremadamente problemática la restauración de la Orden como institución con un gobierno central y orgánicamente coherente. Los monjes en su mayoría adoptaron marchar al extranjero o servir en algún obispado como clero diocesano.afectó a 814 monjes de la Congregación de Castilla repartidos en 47 abadías. La restauración de una auténtica vida monástica resultó imposible. los escombros de la destrucción física hubieran podido ser removidos con facilidad y reemplazados por nuevas iglesias y claustros. Así. repartidos en 16 monasterios. En Portugal. terminaron por imponerse los liberales. profanados y mutilados y todos abandonados. y en la Congregación de Aragón a 396 religiosos. el torbellino engendrado por la Revolución Francesa demolió casi totalmente los establecimientos monásticos en Europa. la gran Alcobaça fue saqueada en 1811. y un decreto de mayo de 1834 secularizaba toda la propiedad monástica.

La Orden Cisterciense del siglo XIX no podía gozar ya de un papel prominente en la nueva sociedad o en su vida económica o política. La vida monástica era altamente deseable en el Antiguo Régimen y.La restauración del siglo XIX: los Trapenses Pocos fenómenos históricos son más asombrosos que el poder regenerativo de las órdenes monásticas. el nuevo monje era en verdad un voluntario. por consiguiente. De esta forma. Los votos de pobreza. Rescataron mucho del pasado. los monjes siempre han estado ansiosos de reunir todas las piezas dispersas y recomenzar sus vidas en una nueva casa de Dios. que repudiados por los arquitectos del nuevo orden. pero deseaban aprender. La reforma cisterciense del siglo XII comenzó como un movimiento de renovación espiritual. las vocaciones se estimulaban y ocasionalmente se forzaban por parte de los padres u otros factores externos. Pero. y que causaban problemas disciplinares crónicos. Su presencia en la comunidad elevaba la observancia monástica a un nivel ejemplar. probado a causa de su idealismo. la superpoblación de las viejas abadías incluía muchas veces un buen número de elementos inadaptados. la violenta tormenta que azotó al continente por más de veinte años acabó con la cubierta protectora de las abadías medievales. Después de la Revolución Francesa. Por tales razones. contrastaba mucho con la posición privilegiada que la Orden había gozado antes. castidad y obediencia constituían un abierto desafío a los nuevos ideales de libertad absoluta y de búsqueda incansable de riqueza y placer. Mientras que. La vocación religiosa como materia de elección individual quedó también expuesta al ataque. el mundo había cambiado en forma tan radical. Sin embargo. Todavía no se habían extinguido las llamas de la Revolución. que ninguna institución del orden social derrumbado podría ser reincorporada simplemente dentro de la nueva estructura. El humilde lugar que los cistercienses consiguieron asegurarse en las condiciones cambiantes. fueron obligados a retornar a su misión original. Luego. ofreciendo asistencia a unos pocos elegidos y tratando de alcanzar la perfección cristiana en medio de un mundo no cristiano. Independientemente de la naturaleza o frecuencia de los desastres. El monje que surgió de las ruinas ya no era un ser privilegiado. mientras los cistercienses habían perdido su . aun la más insignificante investigación sobre la civilización medieval debe dedicar algunas páginas al monacato. Los monjes no alimentaban ilusiones vagas a este particular. pero la pérdida de la pompa externa no dejaba de ofrecer atractivas compensaciones. no fue sólo la Orden como organización la que tuvo que enfrentarse al desafío del medio ambiente poco propicio. la realización de tal deseo exigía una cuidadosa reflexión y una voluntad firme para vencer obstáculos formidables. En cambio. era sencillamente un pobre hombre a la búsqueda de Dios. las comunidades que aparecían a comienzos del siglo XIX no podrían ser consideradas como simples sobrevivientes o continuadoras de las tradiciones monásticas del siglo XVIII. el lector de un libro voluminoso de historia contemporánea buscaría en vano una referencia a los monjes. rodeado por una sociedad que perseguía metas muy diferentes. reverenciado y seguro de sí mismo por pertenecer a una gran Orden. cuando algunos cistercienses heroicos ya estaban dispuestos a trabajar duro. pero creció inevitablemente hasta convertirse en un factor importante en la vida económica y aun política de la Europa del Medioevo y comienzos de la Edad Moderna. El deseo de ser monje no era común en la atmósfera materialista del siglo XIX y por tanto.

es innegable que la comprensiva actitud de la nueva generación de intelectuales. El romanticismo fue primitivamente un movimiento literario y artístico. Tampoco fue el clima de comienzos de ese siglo totalmente hostil a la renovación monástica. en especial al período formativo de las grandes naciones europeas. donde el 1 de junio de 1791 comenzó a desarrollarse uno de los capítulos más notables de la vida cisterciense. Es difícil evaluar hasta qué punto este interés renovado por el monaquismo pueda estar relacionado con el éxito del renacimiento de La Trapa. lograron asegurarse el éxito de una regeneración puramente interior. facilitó considerablemente las primeras etapas de la reconstrucción cisterciense. el Medioevo. el gran reformador de La Trapa. Los monjes dormían sobre el suelo desnudo. guiados por el autoritario Lestrange. fueron todos resultados favorables de la nueva tendencia. la observancia particular de La Trapa estaba restringida a unas pocas comunidades. hasta que llegaron a los límites de la resistencia humana. volvieron a su patria y comenzaron a propagar la Orden con un éxito poco común. Las autoridades del cantón de Friburgo les brindaron hospitalidad y les concedieron La Valsainte. usando únicamente una almohada rellena con paja y una sola manta. Después de 1815. padre inmediato de La Trapa. tuvo una importancia capital y decisiva en la historia futura de la Orden. Agustín de Lestrange (1754-1827). que en las grandes festividades podía llegar a durar . El estudio de esa época condujo inevitablemente a una mejor inteligencia del cristianismo. Cuando se hizo evidente que todo estaba perdido en Francia. La difusión del interés por todo lo antiguo.riqueza. ocupaban 5 o 6 en arduo trabajo manual y dedicaban el resto del tiempo a la oración. También fue la época en que las «románticas» ruinas de los claustros olvidados provocaban la curiosidad de un número de errabundos caminantes por los bosques europeos. El hecho de que todos fueran seguidores entusiastas del abad Rancé. Su dieta se limitaba a pan. abad de Claraval. Antes de la Revolución. Estos nuevos atletas de la mortificación dormían únicamente unas seis o siete horas. En su deseo ardiente de ofrecer sacrificios en reparación por los crímenes del terror revolucionario. e inspiraba a poetas y pintores. desplazando a la razón y otorgando un papel más importante al corazón humano. El último maestro de novicios de La Trapa. todos intrigados por el temperamento misterioso que una vez animó los enjambres de encapuchados habitantes. el único esfuerzo organizado por salvar un núcleo cisterciense viable para el futuro salió de La Trapa. En La Valsainte se desconocía cualquier medio de calefacción. rivalizaban unos con otros en introducir mortificaciones cada vez mayores. Lestrange reunió alrededor de veintiún monjes de su comunidad y huyó a Suiza. una cartuja abandonada. del Abad General Trouvé y de Luis María Rocourt. los monjes. después de un cuarto de siglo de tentativas. inspirado en un retorno al pasado. nombre popular que en esos países se convirtió en sinónimo de «cistercienses». la influencia de Rancé se convirtió en fuerza dominante del renacimiento cisterciense en todas partes de Francia y doquiera que el vigor de la expansión empujara a los Trapenses. agua y legumbres hervidas. Actuando con la autorización de último momento. La desilusión por el fracaso de la Ilustración dio origen al romanticismo. la resurrección de la arquitectura gótica. comprendiendo el verdadero mérito de los monjes. la moda de las novelas históricas y la reincorporación del canto gregoriano a la liturgia. Sin embargo. los primeros maestros de los jóvenes bárbaros. Las circunstancias extraordinarias exigen personalidades a la altura de las mismas. constituyó uno de esos caracteres extraordinarios. Fue un grupo de monjes generosos y rígidamente controlados que. posición prestigiosa y florecimiento numérico.

Algunos de los maestros provenían de aquellos que. El avance del ejército francés había obligado a la colonia de Laprade a trasladarse a Westfalia. Los reglamentos fueron aumentando hasta constituir un libro de gran tamaño debidamente publicado en Friburgo en 1794. Lestrange estaba deseoso de regular la vida diaria de los monjes hasta el menor detalle. que se vio obligado a frenar porque el Senado de Friburgo había limitado la población de La Valsainte a veinticuatro miembros. y las estimuló para abrir una institución educativa semejante para niñas. La elección recayó. pero no pudieron ir más lejos de Inglaterra. o fuera autorizado por el superior. Lestrange accedió. después de recibir noticias sobre las oportunidades que brindaba Canadá. Aunque parezca extraño. Esto también fue aceptado. pero sin abandonar su proyecto canadiense. como la «Tercera Orden de La Trapa». En 1794. porque la desbordante población de la abadía incluía a un . con cierta justificación. como auténtico producto de su época que era. Bautizó a las dos escuelas. Pero los tiempos eran muy poco propicios para iniciar una empresa que pudiera persistir y continuar. Lo más grave era que las autoridades lo culpaban. otro grupo de tres dejó La Valsainte para cruzar el Atlántico. el servicio divino ininterrumpido en la iglesia. es decir. Lestrange despachó sin pérdida de tiempo a dos monjes y un hermano lego. que continuó con vigor renovado un programa de expansión. Lestrange congregó a monjas refugiadas de distintas órdenes en el cantón suizo de Valais. aunque por ese entonces Westmalle ya no existía. en una granja cerca de Westmalle. y Lestrange tuvo que comprender que La Valsainte estaba en peligro mortal. eran incapaces de perseverar para profesar. Fueron más afortunados que sus antecesores. voluntad divina. Reunió a cierto número de muchachos en La Valsainte y abrió una escuela para ellos. deseaba probar al mundo que su concepción del momento tenía gran utilidad social. En 1796. y estuvo fuertemente inclinado a suponer que todo lo que se le ocurría era. Sólo podía hacerse aquello que figurara en la regla. Mientras tanto. Pero Inglaterra estaba en guerra con Francia y los tres hombres se encontraron varados en Amsterdam. El número de monjes comenzó a crecer. el obispo de Amberes los animó para que se establecieran en su diócesis. y Pío VI autorizó a la comunidad a elegir un abad. de los primeros estatutos de Cister y aun sobrepasaban en severidad al código de Rancé para los monjes de La Trapa. hecho que tuvo lugar en 1794. esas prescripciones tan elaboradas iban mucho más allá de la Regla de San Benito. ejecutados en la forma más heterodoxa. confiando en que la Providencia cuidaría de los detalles. En 1794. Las tropas victoriosas de Napoleón invadieron Suiza en 1798. se hizo un intento de introducir la laus perennis. donde recibieron un ofrecimiento de tierra para un establecimiento permanente en Lulworth en Dorsetshire. entre ellos el Padre Eugenio de Laprade. Algunas de esas fundaciones fueron puramente fortuitas: en 1793. Enviaba a tres o cuatro monjes por vez. El lema del Abad Lestrange fue «la santa voluntad de Dios». y debía llevarse por consiguiente a la práctica con todo celo. Animadas por el deseo ardiente de crear para los monjes una vida de penuria. se hicieron otras fundaciones libradas a su suerte en Italia y España y estaban listos los planes para Hungría y Rusia. Sus incesantes esfuerzos en pro de nuevas fundaciones fueron más impulsivos que realistas. Otros eran laicos piadosos unidos informalmente a La Valsainte.hasta doce horas. sin mayor preparación preliminar. El infatigable Lestrange. ante las privaciones de la abadía. con sus maestros y cuerpo supervisor. en Agustín de Lestrange. naturalmente. otra innovación revolucionaria en la historia cisterciense. el ascetismo sin precedentes de La Valsainte no fue ningún obstáculo para acobardar vocaciones. donde en 1795 encontraron un hogar en Darfeld. en verdad. Mientras esperaban una oportunidad.

Bellevaux y Melleray. por último. la de Darfeld. entre ellas una casa en los altos Alpes. Una tormenta obligó a los barcos a buscar refugio en Lübeck. Para reducir los problemas de encontrar víveres y albergue. Más aún. La intervención de fuerzas superiores frustraron de nuevo su esfuerzo. Fue arrestado. mientras que los miembros alemanes que quedaban abandonaron Darfeld y se mudaron en 1835 a Clenberg. una proeza logística que se dice dejó estupefacto aun al gran Napoleón. La visita regular a las casas francesas hecha por el Abad Saulnier en 1825 reveló que. abad de Lulworth. para buscar asilo en Rusia. gracias a la afluencia de un gran número de vocaciones. La caída de Napoleón (1814) cambió la idea de Dom Agustín y quedó en suspenso el plan de un establecimiento en América. el abad Lestrange dio órdenes de marchar a su fiel rebaño. sucedieron algunos años de paz relativa. los prolíficos . Bellefontaine. y había fijado sus ojos en América. Aiguebelle. en el plazo de una década. Una de las primeras fundaciones. Con santo abandono. y Lestrange aceptó la invitación del Zar Pablo 1. a la victoria de Napoleón en Marengo. la extraña peregrinación se dirigía al este en tres columnas. Todas ellas dejaron La Valsainte el 1798. la firma de un concordato con Pío VII cambió la actitud de Napoleón hacia los trapenses. después de un viaje lleno de aventuras a través del Atlántico. Después de una travesía azarosa de seis meses a través de Austria y Polonia. Con esa meta en su mente. con miras a una fundación. Allí adquirió. expusieron a las jóvenes fundaciones trapenses a una nueva violencia. Pero los porfiados monjes no tenían intención de dispersarse. Esta última fue restaurada por Antonio Saulnier de Beauregard. a las monjas.cierto número de evadidos del alistamiento y desertores del ejército francés. El mismo Abad Lestrange se convirtió en un fugitivo. pero el retorno de los trapenses a Francia en 1815 significó el comienzo de una expansión realmente notable. en Alsacia. una pequeña colonia guiada por Urbano Guillet alcanzaba en 1803 las costas de América en Baltimore. Por fortuna. una de las cuales fue la inflexible de Lestrange de permitir que sus monjes rezaran por el rey «hereje» Jorge III. las autoridades suizas permitieron la restauración de La Valsainte y. Pero la paz tan frágil que el concordato parecía asegurar no duró por mucho tiempo. en conjunto 254 personas. monjas y niños se desparramaron buscando albergue. Durante casi dos años hicieron funcionar una verdadera abadía sobre ruedas. Los monjes franceses de Darfeld volvieron a ocupar la antigua abadía cisterciense en NotreDame-du-Gard en 1816. pudo ser revitalizada sin grandes problemas. donde monjes. apoyó personalmente varias fundaciones. Ninguna de las muchas fundaciones realizadas durante los años de exilio persistió (aunque Westmalle fue restaurada en 1814). Como emperador recién coronado. que contaba con unos 60 niños y 40 niñas. el intrépido Abad se retiró de Rusia y el 26 de julio de 1800 pudo embarcarse con todo su pintoresco grupo en el puerto de Danzig. Lestrange y sus monjes volvieron a Europa con la firme determinación de retornar a Francia y restaurar La Trapa. llegaron finalmente a la Rusia Blanca. pero pudo escapar y. concluyó en Nueva York. el terreno donde fue emplazada posteriormente la Catedral de San Patricio. Al restablecimiento de La Trapa por Lestrange siguieron en rápida sucesión Port-du-Salut. y a su «Tercera Orden». La ocupación francesa de los Estados Papales (1809) y la excomunión de Napoleón que causaron el arresto y exilio de Pío VII. que incluía a sus monjes. cuya comunidad se vio obligada a emigrar de Inglaterra en 1817 por una serie de razones. en Mont-Genèvre. para servir de lugar de descanso a los soldados heridos o enfermos de paso entre Francia e Italia. pero por entonces Lestrange estaba muy desilusionado de la hospitalidad rusa. y comenzaron la famosa «odisea monástica».

sino en el resto de Europa. con ciento setenta y cinco miembros profesos. Por ese mismo tiempo. en Kentucky. La división se acentuó posteriormente. Jordania. agregándose a los países habitados por los trapenses Alemania. los monjes lucharon por sobrevivir. Aiguebelle y NotreDame-du-Gard. no sólo en Francia. Sud África y China. uno para la educación de varones y otro para mujeres. escritos para La Trapa. lo mismo que allende el Océano. Ambas casas americanas experimentaron dificultades crónicas por razones financieras. se había duplicado y aún más. en cada casa. se abandonaron los intentos por lograr una instalación permanente. La primera fue fundada en 1848 por monjes de la abadía francesa de Melleray. La expansión trapense continuó durante todo el resto del siglo XIX. fue poblada por Mount Melleray de Irlanda. En 1855. el aprecio popular y vigoroso crecimiento de la Orden. La Guerra Civil creó problemas adicionales. en Iowa. varios problemas quedaban sin resolver. la segunda. iban más allá de la capacidad normal de resistencia humana y eran incompatibles con las genuinas tradiciones cistercienses. que albergaban un total de tres mil monjes. cincuenta y seis monasterios en conjunto. dos en los Estados Unidos. pero ambas casas alcanzaron pronto el rango de abadía. donde establecieron Saint Joseph’s Abbey. Estados Unidos. seiscientos de ellos sacerdotes. ya de por sí importante. Hungría. en particular a Gethsemaní. Italia. que las normas de Lestrange tal como se practicaban en La Valsainte. En 1814. volvió a los reglamentos de Rancé. después de dos desastrosos incendios. El éxito de la fundación americana permaneció dudoso por mucho tiempo. cuando después de 1815 ambos abades se mostraron muy activos en la restauración de los monasterios franceses . Australia. Siria. España. que por momentos llegaron a ser muy serias. Sin embargo. cada una con cerca de ochenta monjes. contando con la aprobación papal. la que después de otro incendio en 1950 se trasladó a Spencer. en 1825. Holanda. estableció el Pequeño Claraval en Nueva Escocia. en el estado de Rhode Island. tuvieron éxito Gethsemaní. Vivió como misionero entre los indios por una década. Canadá.trapenses se habían arreglado para fundar o dar nueva vida a once casas para monjes y cinco para monjas. encontraron un nuevo hogar cerca del pueblo de Lonsdale. Mientras los líderes trapenses podrían sentirse confortados y estimulados por el alto nivel moral alcanzado. Una de ellas fue la cuestión de las observancias. con la ayuda de un grupo reducido proveniente de Bellefontaine. donde en 1900 construyeron el monasterio de Our Lady of the Valley. las casas afiliadas de monjas habían aumentado a ocho. Es esta misma comunidad. hasta que. lo hizo por un accidente fortuito. la mayoría estaba constituida por hermanos legos. una en Inglaterra y una en Argelia. Hacia fines de siglo (1894) ese número. cuando todos los monjes menos uno volvieron a Europa. La más poblada era Melleray. unos meses más tarde. incluyendo cuatro casas en Bélgica. El único monje francés que quedó. Pronto se hizo evidente para muchos refugiados trapenses. Durante muchos años. La oposición se alineó alrededor de Eugenio de Laprade (1764-1816). Austria. y Nueva Melleray. los monjes poblaban veintitrés abadías. ocupados en trabajos de agricultura a gran escala. el Padre Vicente’ de Paul Merle. Massachusetts. al mismo tiempo que mantenían dos establecimientos para la «Tercera Orden». dejándole en tierra. seguida por Port-du-Salut. Mientras estaba comprando víveres en el puerto canadiense de Halifax su barco partió. una en Irlanda. al mismo tiempo que por falta de vocaciones locales. quien silenciosamente abandonó en Darfeld las reglas de Lestrange y. creando dificultades constantes. Entre todas las tentativas trapenses en los Estados Unidos. y continuaron defendiéndose hasta fin de siglo. y finalmente.

cuando un decreto promulgado por la misma autoridad unía a todas las abadías francesas en una Congregación (Congregatio Monachorum Cisterciensium Beatae Mariae de Trappa) y les impuso la «Regla de San Benito y las constituciones del Abad Rancé». Pero una nueva situación se creó en 1814. juraron lealtad a la Carta de Caridad y a los usos primitivos de Cister. que había asumido las funciones del Abad general después de la disolución de Cister. El abad Lestrange. incluyendo a los trapenses y a la Común Observancia. como al Procurador general en Roma. Dado que no se consideraba un retorno a las observancias de La Valsainte. Para mayor seguridad. En 1827. volvieron a la vida algunas abadías cistercienses diseminadas en toda Italia. Sin embargo. continuaron fieles a las reglamentaciones de Rancé. que habían sobrevivido y se multiplicaban de forma sostenida. cuando Pío VII retornó a la Ciudad Eterna y. No parecía oportuno la creación de un «Abad general». el documento no pudo eliminar la tensión entre ambos grupos. el abad Lestrange gobernó a sus monjes con mano de hierro y rechazó someterse tanto al Vicario general de la Congregación de Alemania Superior. que todavía funcionaba. En 1864. La cuestión de las observancias se complicó aún más a causa de problemas estrechamente vinculados entre sí e igualmente espinosos: el gobierno central efectivo y las relaciones legales con las comunidades de la antigua Común Observancia. aceptaron el liderazgo de Sept-Fons y se auto denominaron la «Antigua Reforma». que fue considerado cabeza titular de la Orden. mientras que las otras cinco habían vuelto a las reglamentaciones de Rancé. estos últimos contaban ocho abadías con cuatrocientos ochenta y tres monjes. y aceptó la formación de dos congregaciones trapenses autónomas.y representaban puntos de vista antagónicos en materia de disciplina. más aún. esperaba que «la Reforma de La Trapa estaría separada por completo de la Orden de . Cuando murió Lestrange en 1827. cada una regida por códigos disciplinares diferentes. que por entonces controlada La Trapa. Por lo tanto. estaba amargamente resentido por lo que significa un desafío a su autoridad. y. Esto dio por resultado que. pero la Santa Sede otorgó el título de «Presidente general» al Abad de Santa Croce. la Congregación Romana de Obispos y Regulares nombró al abad Saulnier de Melleray como «superior y visitador general» de todas las abadías trapenses de Francia. El otro grupo de abades. no se especificaron sus demás funciones en la Orden. la «Nueva Reforma» contaba por ese mismo año con quince abadías con un conjunto de mil doscientos veintinueve profesos. No obstante. esto no fue posible antes de 1834. porque al Presidente general se le otorgaba el derecho de confirmar las elecciones abaciales dentro de toda la Orden. que una vez siguieron a Laprade. bajo el nuevo liderazgo. La intención de la Santa Sede quedó expresada con toda claridad. dirigidas por el Abad de la Gran Trapa. las abadías primeramente bajo la autoridad de Lestrange constituyeron la «Nueva Reforma». con su ayuda. seis de las once abadías francesas todavía se mantenían fieles a Lestrange y La Valsainte. en 1825. el Abad Saulnier fue nombrado directamente visitador trapense en Francia por la Congregación de Obispos y Regulares. e interpretó puntualmente ese nombramiento como el reconocimiento de su independencia. Por desgracia. «de tal forma que su unidad e integridad quedaran intactas para siempre». una omisión que dio lugar a muchos malentendidos en materia de jurisdicción. pero era incapaz de obtener la tan deseada aprobación papal para su extremadamente severo código monástico. pudiera efectuarse la unión de las dos observancias trapenses. con la esperanza de que. Pío IX anuló en 1847 el decreto de 1834.

consiguió convocar el primer Capítulo General desde 1786. para el cual fueron invitados únicamente los abades de la Común Observancia.Cister». dispuso dos lugares para los Vicarios de la «Nueva» y «Antigua» congregaciones trapenses. Teobaldo Cesari. De acuerdo con los reglamentos referentes a la participación de institutos religiosos. el decreto de 1834 otorgaba autoridad absoluta al Vicario general trapense para gobernar su congregación. los trapenses mantuvieron a su propio Procurador general en Roma y gozaban también de la distinción de tener un Cardenal protector propio. pero desautorizaba a los vicarios de las congregaciones trapenses. Mientras la Común Observancia. El examen de la petición fue tarea del consultor de la Congregación. el plan estaba más adelantado y se hacían preparativos para convocar una asamblea general para todas las congregaciones trapenses en 1879. Otro acontecimiento que creó malestar dentro de la Orden fue la apertura del Concilio Vaticano I en 1869. La sesión de 1877 trabajó acerca de la proyectada unión de las congregaciones trapenses. se establecía que los jefes de congregaciones independientes debían ser invitados a ocupar un lugar en el Concilio. Su detallado análisis señalaba los muchos inconvenientes que acarrearía un cisma definitivo e . Además. aumentó simplemente las complejidades legales. pero de nuevo. de que. y autorizaba a los abades a convocar capítulos anuales. con netas diferencias entre sí. fue sometido el proyecto a la Congregación de Obispos y Regulares para su aprobación final. los dirigentes de la rama más numerosa de la Orden. Por otro lado. a fines de 1878. Durante la década del 70. la maraña legal. abad de San Bernardo en Roma y Presidente General. De nuevo había no sólo dos observancias. En 1878. el dominico Raimundo Bianchi. deberían zanjar su división interna y esforzarse por formar una organización completamente independiente. la Congregación belga bajo Westmalle. y el decreto de unión de los trapenses en 1834 repetía simplemente que «la confirmación de cada abad constituía el derecho y el deber del Moderador General de la Orden cisterciense». sólo monjes de la Común Observancia eran elegibles para este puesto. no estuvo en condiciones de oponerse a la virtual independencia de los trapenses. en el último momento. La separación de 1847. más cuatro grupos autónomos de abadías alineables en las «Nueva» y «Vieja» reformas. que implicaba también jurisdicción sobre los trapenses. y Casamari. una fundación trapense del siglo XVIII en Italia. con miras a la elección de un superior general independiente. En 1876. el capítulo reunido en Sept-Fons decidió pedir al Papa el nombramiento de un abad general trapense. desorganizada y condescendiente. varios capítulos trapenses se ocuparon de esos temas. no creaba problemas urgentes. Estas desagradables experiencias convencieron a los abades trapenses de mayor influencia. La ambigüedad de esta relación persistió. a menos que se resignaran a un papel subordinado en la Orden. que no tenía filiación clara con ninguna de las tres organizaciones. después de 1838. cuando las abadías trapenses de Bélgica formaron su propia congregación. Aun más perturbador fue el hecho de que el mismo Capítulo General decidió elegir un Abad General. Esta disposición autorizaba al recién elegido Cesari como Abad general cisterciense. Pero la necesidad de una solución definitiva se hizo patente de forma bien notoria en 1869. confusa como era. La intervención personal de Pío IX. En ese año. Aunque el abad Timoteo Gruyer de La Trapa expresó serios reparos acerca de la oportunidad de una unión que implicaría uniformidad en las observancias. El mismo principio fue reiterado en 1836.

que se realizó pocos días después. pero la Congregación declinó el desafío. Esta organización unificada. pero quedaba abierta la puerta para introducir modificaciones a ciertos detalles de la jornada. cuando se pudiera considerar una solución de compromiso cuidadosamente estudiada. que debía reunirse en Roma en octubre de 1892. convirtiéndose de este modo en vicario de la «Antigua Reforma». un ex-oficial del ejército papal y héroe condecorado de la guerra franco-prusiana. Cuando.irreversible dentro de la Orden cisterciense. Wyart fue elegido abad de Sept-Fons. el informe sostenía que. para que se las practicara del mismo modo que antes de la unión. y debía evitarse un cisma dentro de la Orden cisterciense. concluía Bianchi. Bianchi admitió que un punto de la propuesta trapense merecía considerarse con toda atención: la unificación de las cuatro diferentes congregaciones bajo un mismo vicario general y con un representante en Roma. no debía forzarse una uniformidad en las observancias. Aunque los tres representantes de Casamari habían decidido mantener su independencia y guardar las distancias. aunque hizo reflexionar la posible relación de un tal superior con el Abad General de la Común Observancia. para evitar una votación fatalmente divisoria. y la independencia total exigía un Abad general independiente. hubo casi unanimidad al tratar el primer tema. pero se le permitió que continuara sus estudios hasta que obtuvo el título de doctor en teología. como siempre. Entró en los trapenses como vocación tardía. no excluía la posibilidad de conservar ambas observancias básicas. en 1887. En resumen. el capítulo todavía podría estar satisfecho de haber establecido una rama totalmente independiente de la familia cisterciense. sobre un total de cincuenta y uno escrutados. lo cual recibió la aprobación solemne de León XIII por medio de un Breve el 17 de marzo de 1893. propuso que ese tema fuera remitido al arbitraje de la Santa Sede. aconsejando simplemente al Capítulo general que difiriera la decisión para una fecha posterior. fue ordenado sacerdote en 1877. especialmente los de la Congregación de Sept-Fons estaban contrariados. A su erudición excepcional y firmeza de carácter se añadían sus valiosas conexiones en Roma: tanto Pío IX como León XIII le profesaban una alta estima personal. León XIII convocó un capítulo extraordinario. las opiniones estaban. divididas. sobre la cuestión de las observancias. Wyart recibió veintiocho votos. pero los dirigentes trapenses de la época. Pero. En principio. con la participación de representantes de las cuatro congregaciones trapenses. No obstante. La presión en pro de los mismos objetivos continuó bajo el liderazgo de Sebastián Wyart (1839-1904). La moción fue aceptada de mala gana. pronto se decidió que una simple congregación autónoma no era suficiente. Después de informarse de cerca de los problemas. Esta asamblea tenía un triple propósito: la fusión de las congregaciones. Durante los infructuosos debates sobre los méritos relativos a los horaria de San Benito y de Rancé. se reabría la puerta para la independencia trapense. Tampoco hubo disensiones significativas en cuanto a la necesidad de tener un superior general. la adhesión a la Regla de San Benito recibió amplio apoyo. Analizando en forma retrospectiva es difícil negar el buen criterio del informe Bianchi. quienes reconocerían al Abad General como cabeza de toda la Orden. . mientras era deseable la unión trapense. la elección de un superior general. Sin embargo. por lo cual la Congregación rechazó el plan. incluyendo hasta a Casamari. la atmósfera se volvió tan densa que Wyart. A despecho de tales contrariedades. y los trapenses unidos asumieron pronto una nueva denominación: «Orden de los Cistercienses Reformados de Nuestra Señora de La Trapa». y el acuerdo acerca de las observancias comunes. En la elección.

continuaron siendo empleados ayudantes laicos. pudo ser publicada en 1894. reunido en Sept-Fons. Con todo. los capítulos recomendaban encarecidamente a los abades que sólo admitieran el número de monjes que podían sustentar. Hasta 1850 se alquilaban frecuentemente habitaciones o departamentos en las abadías a individuos con los cuales los monjes sostenían relaciones amistosas. en 1871 Chambarand aceptó 25. dando preeminencia a los principios básicos de la Carta de Caridad y las primitivas costumbres cistercienses. Se permitían nuevas fundaciones sólo si se probaba que contaban con fondos suficientes para respaldarlas. Si bien es cierto que el crecimiento numérico sostenido. el capítulo reunido en La Trapa. aunque el número relativamente reducido de sacerdotes limitaba tales servicios. Aunque la solución dada por la Regla tenía una ligera mayoría. A comienzo de siglo. Aunque los monjes y muchos de los conversos de las fundaciones nuevas o resurgidas volvieran al tipo de vida agrícola. admitía que «pedir por caridad era completamente ajeno a la mentalidad de nuestros padres». se decidió que no podían hacerse colectas abiertamente. la vida diaria de algunas comunidades presentaba problemas económicos gravosos durante toda la centuria. aunque se dejó de lado la idea de establecer para ellos una «tercera orden». era frecuente que los monjes se vieran obligados a mendigar de puerta en puerta. según la interpretación de Rancé. El mismo enfoque fue aprobado por el capítulo de 1847.000 francos por misas a que debían rezarse diariamente durante 100 años a intención del donante. Este logro tan notable fue solemnemente reconocido en 1902. como «oblatos». omitió el Papa el nombre de La Trapa y llamó a la rama del viejo árbol «Orden de los cistercienses reformados. el Capítulo general de 1893. El cambio simbolizaba la sinceridad de la nueva organización en su esfuerzo por retornar a las genuinas tradiciones cistercienses. incluyendo pensiones o anualidades prometidas por parientes pudientes. resumió el debate sobre el horarium en disputa. En ciertas ocasiones. Los estipendios de las mismas constituían una fuente de ingresos firme y substancial. sin embargo después de esa fecha se prohibieron estancias de «huéspedes» por más de dos meses. misas a largo plazo producían grandes sumas. El mismo Wyart asumió el título abacial. cuando. tradicionalmente cisterciense. auténticos herederos de todos los derechos y privilegios cistercienses. una importante donación hizo posible que los trapenses adquirieran las ruinas de Cister (1898) e infundieran nueva vida a la antigua abadía. en una nueva constitución apostólica. se autorizó a las comunidades a recibir donaciones de los futuros novicios. en alguna abadía.Sobre la base de un trabajo preparatorio realizado por un comité. Ya en 1835. el modesto campo de acción de sus operaciones era insuficiente para proveer los fondos requeridos para la expansión física y aún para que sus familias monásticas vivieran sin sobresaltos. por ejemplo. En 1839. Para aliviar la constante presión económica. la expansión territorial y la unión real de las casas trapenses eran signos inequívocos de un vigor interior. Antes de finalizar el siglo. la forma habilidosa con que Wyart manejó a la exhausta asamblea terminó por asegurar la prevalencia de las regulaciones de Rancé. sino por intermedio de amigos laicos de confianza. número y calidad de las comidas monásticas. . aunque todavía toleraba tales prácticas. o de la Estricta Observancia». La falta de mano de obra en las granjas y talleres monásticos justificó que se aceptara la ayuda libre de laicos piadosos. La nueva constitución. a la vista del público. El punto neurálgico de la disensión se relacionaba con el horario. Entretanto.

los sacerdotes constituían sólo una minoría en el total de miembros. en realidad. Los ideales ascéticos de las comunidades trapenses no daban ningún énfasis especial al sacerdocio y. Mariannhill diversificó su actividad asumiendo tareas misionales entre los nativos. un hospital para epilépticos (1870-71). sugiriendo que la duración del noviciado «se extendiera dos años o más» en casos de necesidad. La Trapa educó oblatillos. En 1876. directores espirituales o superiores. En Sudáfrica. y hasta contó con dos parroquias atendidas por monjes. La idea imperante de que las abadías trapenses eran «refugio de pecadores» dificultaba la selección de los novicios. desaprobado por Rancé. El trabajo intelectual. El Capítulo de 1861. que aceptara una suma considerable para una fundación en Austria. Los sacerdotes que eran ordenados como trapenses recibían únicamente instrucción privada en sus propias abadías con éxito diverso. Por la misma razón. De esta suerte. aunque no se vendieron en locales monásticos. fue considerada posteriormente como reliquia anacrónica del rigor del siglo XVII. durante unos veinte años la propia Mariastern cuidó de ciento treinta y dos niños. e insistía en el examen cuidadoso de las vocaciones antes de su admisión. el Abad du Désert recibió autorización para abrir un orfanato. lo mismo que ejercer el ministerio pastoral.Dado que la agricultura era frecuentemente poco lucrativa. con la obligación a perpetuidad de educar doce huérfanos. vino y bebidas alcohólicas. . La propaganda a nivel nacional de un licor vendido por Grace-Dieu bajo el nombre de «Trappistine» originó tales complicaciones que el capítulo reunido en Sept-Fons en 1863 prohibió ese y todas las formas similares de promoción. y también frente al hecho de que a los sacerdotes novicios no se les permitiera decir misa. algunas abadías comenzaron a vender productos alimenticios u otros artículos de la industria doméstica. por poco tiempo. La fabricación de queso ayudó a casi una docena de abadías francesas. reunido en La Trapa. La actitud cauta del capítulo de 1835 sobre la comunión frecuente de los novicios. se convirtió en práctica general la prolongación del año de prueba. en 1847. La horticultura y fruticultura estaban igualmente difundidas. Muchos monjes trapenses reconocidos por su erudición se unieron a la Orden después de haber completado su carrera universitaria. discutió el problema de la instrucción inadecuada para el sacerdocio que evidentemente había desencadenado críticas adversas. Generalmente. En 1872. Westmalle. continuaron funcionando hasta mitad de siglo. El capítulo de 1843 se vio obligado a tomar una posición contraria a esas creencias populares. Los padres se quejaban de que tenían muy pocos sacerdotes con instrucción suficiente. La abadía de Notre-Dame des Neiges tuvo. En consecuencia proponían que se establecieran seminarios en La Gran Trapa y Aiguebelle. Aunque esta fundación nunca se materializó. en Bosnia. no fue alentado durante todo el siglo XIX. las instituciones de la «Tercera Orden» iniciada por el Abad Lestrange. la calidad del queso de Port-du-Salut les valió a los monjes fama universal. se permitió a la floreciente Mariastern. Mount Melleray y Gethsemaní tuvieron escuelas primarias. que pudieran ser confesores. aunque a las casas que tuvieran por lo menos «un profesor capaz» se les permitía educar a sus propios sacerdotes. Se fabricaron cerveza. como otras abadías. Otra fuente de problemas fue un legado de la espiritualidad de Rancé: considerar a los monjes en primer lugar como «penitentes». El capítulo de Sept-Fons fue más lejos aún. pero circunstancias locales hicieron que se asumieran con frecuencia tales responsabilidades. se consideró incompatible con la vocación contemplativa el sostener instituciones educacionales o de asilo. tenían imprentas bien equipadas donde se publicaban todos los libros litúrgicos cistercienses.

Sin embargo. se volvieron a introducir los votos solemnes. los monjes fueron dispersados durante varios años. Estas penosas experiencias sirvieron como poderoso incentivo para acelerar el programa de fundaciones en países donde el futuro del monacato parecía ser más seguro. Cuando. los monjes de Mariawald tuvieron que buscar refugio en Holanda. por lo menos temporalmente (1875-1887). en 1832.La fama de la piedad y ascetismo de las abadías trapenses se mantuvo bien alta durante todo el siglo XIX. se reconoció la exención completa. Los monjes. aunque de ninguna forma quedaron inmunes de los ataques anticlericales. En 1832. en 1837. una campaña anticlerical amenazó en Francia la existencia de varias abadías y produjo una interrupción de la vida religiosa en Sept-Fons por ocho años. y el mismo grupo volvió a Inglaterra. miembros de la comunidad original de Lulworth establecieron en Irlanda Mount Melleray. Gregorio XVI calificaba los votos hechos en las mismas comunidades como «simples» en lugar de «solemnes». . Una vida contemplativa estrictamente apartada y protegida de compromisos políticos de dudoso valor. un decreto de 1834 ponía a todas las casas francesas bajo jurisdicción episcopal y. La Kulturkampf de Bismark en la década de 1870 hizo peligrar las dos fundaciones trapenses en Alemania y. fundando en 1835 Mount Saint Bernard. en 1892. Debido quizás a razones de inestabilidad política y a la vinculación superficial que unía a los trapenses con el Presidente General en Roma. consiguieron no obstante restaurar sus privilegios: en 1868. la calamidad se transformó en bendición. En 1880. ofendidos. mientras que. Melleray fue injustamente acusada de simpatizar con el levantamiento legitimista acaudillado por el Duque de Berry.

Al año siguiente. En 1833. y aceptaron como estatuto básico la In . A pesar de esto. por el término también de cinco años. mostró mucha mejor voluntad hacia la Iglesia Católica. temiendo represalias de su gobierno. en una tensa atmósfera de nacionalismo. En realidad. Los supervivientes de los cistercienses de Lieu-Saint-Bernard sin casa ni hogar. proponiendo la reanudación de las relaciones legales entre ambas Congregaciones. Era todavía evidente la aversión de los ilustrados hacia las «inútiles» abadías. los primeros pasos para la restauración. que puso fin a la vida cisterciense en Suiza. porque la Santa Sede consideraba al «Presidente general» de la Congregación heredero legítimo del Abad General de Cister. Sin embargo. Pronto. para establecer relaciones más amistosas con las abadías cistercienses fuera de Italia. Estas fueron sólo algunas de las razones por las cuales las abadías cistercienses que sobrevivían en Europa Central fueran incapaces de lanzar una campaña vigorosa de renovación y se vieron condenadas a subsistir durante décadas enteras en absoluto aislamiento. e hicieron repetidos. con la ayuda de Bornem. y por último. no sólo de monasterios individuales. unos pocos monasterios sirvieron nuevamente. El último monje sobreviviente de Val-Dieu. pudo restaurar la vida comunitaria en 1844. a diferencia del régimen anterior. encontraron un hogar adecuado en Bornem. aunque infructuosos intentos. los abades suizos declinaron el ofrecimiento. Una campaña anticlerical posterior. sino también de la Orden Cisterciense como organización. convocaron capítulos congregacionales cada cinco años y eligieron un «Presidente general». Debe darse un significado particular a la iniciativa italiana. Las dos abadías formaron el «Vicariato de Bélgica». que fue reconocido como sucesor de Lieu-Saint-Bernard dos años más tarde. readquirió las ruinas de su abadía en 1840 y. adoptaron la constitución de la desaparecida Congregación de Lombardía y Toscana. recaía la sospecha de deslealtad o antipatriotismo sobre las órdenes religiosas que tenía conexiones internacionales o superiores extranjeros. Tomaron el nombre de «Congregación Italiana de san Bernardo». la cooperación voluntaria con la Iglesia se acercó a una nueva alianza entre «trono y altar». El papa Pío VII restableció Casamari en 1814. El primero en ostentar este título fue Raimundo Giovannini. aun entre los trapenses. bajo los auspicios papales.La restauración del siglo XIX: la Común Observancia Los regímenes conservadores que volvieron al poder después de 1815 no eran contrarios a la religión. no podían volver a ocupar su abadía. Los Estados Papales fueron el único país donde no pudieron prevalecer esas condiciones. al que sucedieron Sixto Benigni y José Fontana. La revolución de 1830 separó a Bélgica de Holanda. Bernardo Klinkenberg. En algunos países. El más notable de estos esfuerzos fue el acercamiento de Fontana a la Congregación Suiza en 1825. las órdenes monásticas no gozaron de la cordialidad oficial. justificó ampliamente la precaución de los abades. tampoco se podía permitir la reorganización de las comunidades disueltas sin poner en peligro los bienes de los nuevos dueños de las propiedades monásticas confiscadas. siguiendo el mismo camino en 1817 dos antiguas abadías romanas: Santa Croce in Gerusalemme y la que fuera casa fuliense de San Bernardo alle Terme. que permanecían organizados bajo los sucesores del último abad legítimo. se dieron en Roma. se restauró allí la vida monástica del todo. Todos ellos ejercieron el derecho de confirmar elecciones abaciales. y el nuevo gobierno belga. y los representantes de seis casas pudieron reunir un capítulo en 1820.

los monjes debieron asumir la dirección de dos gimnasios. El resurgimiento de la Común Observancia en Francia fue iniciado como un esfuerzo personal de un piadoso sacerdote diocesano. su disciplina no era tan estricta como la de los trapenses. que ya estaba regido por los monjes de Pásztó. A la cabeza de la organización figuraba el «Vicario general». recién unidas. en 1855. en la diócesis de Aviñón. dado que los monjes eran considerados como simples auxiliares en el ministerio pastoral. en pago por el favor imperial. que el gobierno terminó por tolerar. El férreo control gubernamental sobre la educación de los clérigos. Mas. La política oficial que prevalecía en la monarquía de los Habsburgo hasta 1850. debían probar su utilidad ejerciendo un ministerio pastoral activo. Sin embargo. razón por la cual frecuentemente se hace referencia a esta Congregación como la «observancia media» (observancia media). en Roma. Pero se abolió la exención monástica. Tales tareas aumentaron considerablemente la carga que ya significaba atender a casi una docena de parroquias. todas las abadías quedaron bajo la estricta supervisión de los obispos diocesanos. promulgada por Alejandro VII en 1666. se prohibió cualquier contacto con el Papado o superiores extranjeros y. el emperador Francisco 1 nombró al abad de Pilis y Pásztó. en Hungría. En un breve lapso. En 1814. una casa que dependía originariamente de Heinrichau. concluyó su noviciado en Roma. llamada Josefinismo. y la nueva Congregación permaneció afiliada a la Congregación de San Bernardo en Italia por algún tiempo. los primeros novicios belgas fueron educados en Santa Croce. Las comunidades monásticas. que posteriormente se transformó en centro de toda la Congregación. Quedaban ocho abadías en Austria. dos en Bohemia. tanto regulares como seculares. Éste fue el único grupo en la Común Observancia que retenía un tipo de vida de carácter puramente contemplativo. . en Silesia. impidió que los monjes tomaran iniciativa alguna dirigida a una reconstrucción auténtica. Zirc fue independiente. el abad de Zirc. la abadía restableció otros tres monasterios abandonados. Después de la supresión de esta última abadía en 1810. el triste legado de José II. en posesión de sus antiguos claustros y de buena parte de sus propiedades del siglo XVIII. elegido por cinco años. pero. en honor de la Inmaculada Concepción (dogma definido en 1854). Cada cinco años se reunían capítulos que representaban a ambas comunidades. quien. anteriormente a cargo de los jesuítas. aprobados por la Santa Sede en 1846. Es fácil prever el impacto de esta política en la vida interna de cada comunidad. De esta forma los tres monasterios húngaros quedaban unificados de forma permanente bajo una sola cabeza. las abadías conservaban su independencia. Después de la restauración. Pero la floreciente comunidad se independizó pronto y formó la Congregación de Sénanque en 1867. de acuerdo con sus propios estatutos. El abbé Barnouin recibió el nombre de María Bernardo.Suprema. y queda bien ilustrado con el ejemplo de Zirc. el abbé León Barnouin. dos en la zona de Polonia ocupada por Austria y una en Hungría. enseñando o realizando otras obras de caridad. la mayoría de los cuales muy poblados. entre ellos el famoso centro del monacato pre-benedictino francés de Lérins (Provenza). El grupo de abadías que se salvaron del desastroso reinado del emperador José II podrían haber iniciado un movimiento de restauración a una escala verdaderamente impresionante. y capaz de llevar a cabo las tareas sacerdotales en concordancia con tales instrucciones por tiempo indefinido. trece monasterios en total. a más de otro en Eger. aseguró una nueva generación convenientemente adoctrinada en el espíritu del josefinismo. como nuevo abad de Zirc. restauró la vida monástica en la antigua abadía cisterciense de Sénanque. Esta política estaba basada en la premisa de que la Iglesia era un departamento gubernamental encargado de inspeccionar la moral de los ciudadanos.

Se necesitaba dar a los monjes una educación apropiada. Stams. tenía a su cargo dieciocho parroquias. Durante el régimen de José II. para poder ser educados en el espíritu del josefinismo. una conferencia episcopal húngara emprendió la recopilación de nuevos Estatutos para los monjes. Ossegg y las dos casas polacas de Mogila y Szcszyrzyc se recitaba el Oficio divino completo en comunidad. además de los estudios ya mencionados. . en el Tirol. en 1817. edad mínima prescrita por el gobierno. les dio una serie de reglas adaptadas a las nuevas circunstancias. la vida de los monjes estaba basada puramente en costumbres locales. En otros lugares el oficio comunitario quedaba notablemente reducido. pero los otros monasterios enviaban a sus estudiantes de teología a los seminarios diocesanos más cercanos. se vieron forzados a concurrir a «seminarios generales» recién organizados. La duración del curso de estudios era de cuatro años. Stams abrió una institución similar. hasta la década de 1850. y otras cinco abadías preparaban a cierto número de profesores para escuelas secundarias de la vecindad. quedando en la abadía de Zirc sólo los novicios y el personal administrativo absolutamente necesario. debían obtener el título de habilitación en una Universidad estatal. sólo en Rein. ni los estatutos del siglo XVIII. y otras cinco abadías sostenían instituciones similares. los monjes sólo podían cumplir con la Pretiosa (una parte de Prima) a las 7 de la mañana. Zwettl mantenía un asilo para treinta mendigos. y todas las demás observancias monásticas sufrieron una reducción similar. En 1790. las trece abadías tenían a su cargo un conjunto de ciento treinta y ocho parroquias. En 1854. En realidad. después de cumplir con sus tareas externas. En ese mismo año (1854). En tales circunstancias. regular y secular. el número total de sacerdotes en las trece comunidades era de cuatrocientos treinta y tres. Neukloster y Ossegg tenían a su cargo gimnasios. no se podían observar ni el horarium tradicional. Stams. con un número adecuado de nuevas vocaciones para asegurar su continuidad. los monjes no tenían ni tiempo para entregarse a sus obligaciones monásticas con celo y devoción.Debido a que el abad disponía de unos treinta y cinco sacerdotes. es innecesario destacar que. para que pudieran ocuparse intensamente en la enseñanza y el trabajo pastoral. pero cuatro o cinco abadías tenían cada una alrededor de cincuenta sacerdotes. miembros de ambos cleros. si tenían veintiún años. y las otras no le iban a la zaga. que satisfacían las necesidades sacerdotales elementales. Las cargas. Los maestros empleados en los gimnasios. Zwettl y Lilienfeld organizaron pensionados para niños cantores. Habían desaparecido los conversos. pero ignoraban las tradiciones monásticas. eran pesadas. a las que se sumaban otras cuarenta y cinco iglesias no parroquiales. Casi todas las parroquias tenían escuela primaria. Éste realizó visitas periódicas a la abadía y. siempre y cuando tuvieran profesores con títulos expedidos por el gobierno y aceptaran el uso de textos impuestos en forma obligatoria. y capillas atendidas por los monjes. En 1822. al cual concurrían también clérigos de otras cuatro abadías. En Neukloster. Zirc. se permitió de nuevo a las comunidades religiosas proveer independientemente a la educación de sus miembros. En las otras doce abadías austro-húngaras imperaban condiciones similares. sin embargo. aunque más pequeñas. Heiligenkreuz organizó una escuela de Teología de acuerdo con estas normas. Por consiguiente. Por consiguiente. pero el texto nunca recibió aprobación gubernamental y pronto cayó en el olvido. aunque en el tercero se permitía a los clérigos hacer los votos solemnes. Heiligenkreuz. El oficio divino recitado en común se redujo a las horas del día. cayó bajo la jurisdicción del obispo de Veszprém. incapaz de establecer contacto con las altas autoridades de la Orden. prácticamente todos los monjes capacitados estaban empleados en trabajos pastorales o de enseñanza.

y le ponía el ejemplo de la Congregación Belga recién organizada. La agenda propuesta incluía: la formación de una provincia cisterciense austríaca: la restauración de la exención monástica. únicamente a través de cartas informales o de noticias traídas por viajeros. La reacción inmediata de los otros fue cauta en extremo. y pidieron la intervención de la Santa Sede en un asunto tan delicado. y le pedía información. Inmediatamente decidieron preparar un informe detallado a la Santa Sede sobre el estado . los reglamentos para la administración de escuelas y parroquias y. Se les informó también de que la iniciativa había sido tomada en la Conferencia episcopal de 1849. excepto la resolución de encontrarse nuevamente en un futuro cercano. el joven emperador Francisco José abolió el placet (consentimiento) imperial. recibió atención especial el de la exención. cerca de Viena. fuera extremadamente difícil y aun arriesgada. varios abades visitaron al Nuncio Apostólico en Viena. En ese clima político profundamente cambiado. Por último. oportunidad en que escucharon por primera vez que todos los problemas relativos a las órdenes religiosas en Austria serían decididos por medio de una visita apostólica. porque una organización de ese tipo les podría hacer aparecer como sospechosos a los ojos de las autoridades. En 1846. la reforma de la disciplina monástica. la iniciativa fue tomada por algunos de ellos en forma privada. quedando libres de este modo las comunicaciones con Roma. por último. los abades llevaron a cabo sus asambleas de forma casi clandestina. Estas sorprendentes noticias redujeron en gran parte el significado de la asamblea programada. el Procurador general romano. Urgía al abad para que explorara la posibilidad de una cooperación más íntima con Roma. Para preparar ese segundo encuentro. pero las revoluciones de 1848-1849 hicieron tambalear los fundamentos de la monarquía y dieron por resultado un cambio fundamental en las relaciones Iglesia-Estado. El Procurador no recibió ninguna respuesta optimista de Heiligenkreuz. con lo cual el clero de Austria volvió a ser de nuevo parte de la Iglesia universal. cuando los obispos se quejaron del decadente estado de la disciplina monástica en toda la monarquia. el esbozo de una constitución provincial y el establecimiento de relaciones directas con Roma.Por otro lado. aunque los abades se reunieron en Viena a mediados de mayo de 1852. en la cual le confesaba su ignorancia de la situación. En 1850. hasta del número de casas cistercienses en Austria. Entre los numerosos problemas. pero los tímidos abades se limitaron a esperar a que la Santa Sede tomara la iniciativa en la materia. A pesar de sus temores de provocar la ira episcopal. surgió la posibilidad de una asamblea abacial en 1851. Dado que ninguno de los abades había pertenecido a una organización de esa índole. El Procurador cisterciense en Roma pudo recoger alguna información de las condiciones imperantes en Austria. Alberico Amatori. el concordato de 1855 rompió definitivamente con el josefinismo. La nueva constitución de 1849 reconoció la autonomía de la Iglesia en Austria y la subsiguiente Conferencia episcopal en Viena comenzó a aprovechar tal concesión. dirigió una carta al abad de Heiligenkreuz. a fines de octubre de 1851. en Baden. las reglamentaciones gubernamentales. sino que hicieron también que la cooperación organizada entre ellas. impuestas con todo rigor. dentro del imperio de los Habsburgo. no sólo impedían que las abadías cistercienses establecieran relaciones legales con el Presidente general en Roma. el establecimiento de relaciones con el Presidente General en Roma. No se hizo nada en los otros campos.

Todos los otros monasterios vivían sin reglamentos valederos. arzobispo de Praga. incluida Zirc. En un documento muy franco. Sin embargo. y que todavia es practicada en la Estricta Observancia de los trapenses. incluyendo una copia de los reglamentos observados en la comunidad.dificultoso y triste por el que atravesaba la Orden en Austria. realizando tareas pastorales o docentes. un monje piadoso y erudito. el Papa eligió a Federico Cardenal Schwarzenberg. como sólo había una abadía cisterciense en dicho país. era completamente imposible introducir una disciplina uniforme. quien. establecía el Cardenal. o incluso un porcentaje mayor de miembros vivieran fuera de la abadía en forma permanente. Sin embargo. fueron recibidos en todas partes «con los más grandes honores y aperturas de corazón» y la mayoría de los monjes mostraron «amor por la Orden y deseo de progreso». La patética representación contenía sólo tres peticiones específicas: el nombramiento de un cardenal protector. El Cardenal era un prelado con vastos conocimientos y gran celo. Esos documentos estaban basados en una declaración de principios formulados por el Cardenal. Los detalles prácticos de la reforma . Hizo todo lo que pudo para dar énfasis a los elementos esenciales de la vida monástica. Como preparación de la visita. y considerando los actuales monjes y las condiciones presentes. está ausente de los conventos austríacos. el 12 de agosto de 1856. En Hungría se otorgó la misma autoridad al Arzobispo de Esztergom. alcance y éxito de la visita a las abadías cistercienses. únicamente Ossegg pudo mostrar sus estatutos. En verdad. los abades admitían espontáneamente que durante el siglo pasado «la disciplina se había debilitado. para el cargo de Visitador. lo remitió a Roma. seguida por la promulgación de cartas constitucionales especiales para cada comunidad. en Bohemia. que después prestó servicios como profesor de teología moral y rector de la Universidad de Praga. que cumplió su tarea con seriedad. pero hacían recaer toda la responsabilidad en la política anti-religiosa del gobierno. que el primer paso hacia el mejoramiento sería la organización de una provincia cisterciense autónoma. También afirmaba el Cardenal. había disminuido la regularidad y las virtudes monásticas habían desaparecido en gran parte». a su debido tiempo. no puede ser introducida». El infatigable Padre Mayer influyó poderosamente en la naturaleza. Cosa característica de las condiciones imperantes. Fue este último el que llamó a la puerta de las abadías cistercienses acompañado en su viaje por Salesius Mayer. fue responsabilidad de Schwarzenberg. El documento fue entregado al Nuncio en Viena. se pidió a cada casa que presentara un informe completo sobre todos los aspectos de su vida monástica. El 25 de junio de 1852. pero todas las decisiones finales dependían del resultado de la visita apostólica. «la disciplina estricta que hizo una vez que la Orden de san Bernardo se distinguiera. pero se adaptaban a las condiciones locales. la visita a los cistercienses. y terminó su vida (1876) como abad de Ossegg. aunque delegó la visita efectiva de cada abadía al obispo Agustín Hille. y la organización de una provincia cisterciense austríaca bajo la autoridad del Abad General. Los padres visitadores. Como broche de todo el proceso. siguiendo simplemente costumbres transmitidas por generaciones anteriores de monjes. mientras que la mitad. pero sólo esperaba mejoras sustanciales después de un notable aumento de los miembros de las comunidades y una reducción gradual de las tareas externas. La visita a las abadías cistercienses se llevó a cabo entre 1854 y 1855. El papa elogiaba la solicitud y buena voluntad de los abades para realizar una reforma. perteneciente a Ossegg. La respuesta de Pío IX estaba dirigida al Abad de Rein. la autorización para tener un procurador en Roma. como el Cardenal observaba. Schwarzenberg envió a Roma un informe detallado de la visita y recomendaciones.

fue inaugurada en Praga por el cardenal Schwarzenberg. del siglo XVIII. la lectura espiritual y los retiros espirituales. que en 1854 pudo encontrar un nuevo hogar en Mehrerau. La asamblea tan anunciada. Se dio nuevo énfasis a los ejercicios espirituales. para su ratificación final por la Congregación de Obispos y Regulares. los polacos. y eran absolutamente obligatorios en todas las abadías.quedarían sometidos a un capítulo provincial. Después que las revoluciones de 1848-1849 fueran sofocadas en forma sangrienta. La recitación o canto de todo el oficio canónico debía estar precedida por el oficio de la Santísima Virgen. Debía ser ayudado en sus tareas por tres Asistentes elegidos en forma similar. El hecho de que los Estatutos de Praga nunca recibieran esa sanción. pero todavía en 1859 constituían un paso decisivo en la historia de la Común Observancia. En cuanto a los temas de importancia. promulgada en 1666. El Cardenal Schwarzenberg aprobó los nuevos Estatutos el 5 de abril y los envió conjuntamente con toda la documentación pertinente a Roma. tales como la meditación diaria. El Capítulo provincial debía ser convocado cada tres años. si hubieran sido observados. abad de Rein. Félix. donde conjuntamente con la nueva constitución debía surgir un libro básico de Estatutos uniformes. como primer ministro de Austria (1848-1853) fuera odiado a muerte como opresor. y preparada con tanto cuidado. que volverían a entrar en funciones en una fecha posterior. en la persona de Luis Crophius. Se supuso generalmente que el texto era obra de Salesius Mayer. Las diferencias de opinión en materia de disciplina monástica estaban muy acentuadas por el orgullo nacionalista. pero sus elementos más importantes se basaban en los estatutos de la provincia cisterciense de Bohemia y Moravia. checos y en especial los húngaros. También apareció por primera vez el prior de Mehrerau. una abadía benedictina abandonada en Austria. redujo considerablemente su efectividad. Fue una coincidencia desafortunada que el hermano del cardenal Schwarzenberg. La constitución provincial exigía un Vicario General electo por todos los abades por un término de seis años. la visita a cada abadía realizada por el Vicario General debía efectuarse trienalmente. por un lado. De igual modo. por otro se prestaba la debida atención a las exigencias contemporáneas. después de unas semanas de ardua labor se alcanzó el propósito de la reunión: se aceptó un libro nuevo de Estatutos. El conjunto de reglamentos. los llamados «Estatutos de Praga». Mientras que. en nombre de la comunidad Suiza de Wettingen. Aunque el carácter de las reglas estaba muy lejos de la severidad de la de los trapenses. eran manifiestos los honestos esfuerzos por mantener la continuidad de las tradiciones cistercienses. los Estatutos de Praga. y hasta se eligió al primer Vicario General. lo mismo que las reglas de ayuno y abstinencia. y dejaban la puerta abierta para el nombramiento de un futuro Abad General y Capítulo General. la conferencia estaba muy lejos de la unanimidad. habrían restaurado la disciplina monástica a un nivel respetable. que a su vez eran adaptación de la In Suprema de Alejandro VII. Un pasado lleno de . tenían sus propios motivos de quejas y se mostraban habitualmente desconfiados hacia cualquier movimiento que implicara dominación austríaca. La fructífera asamblea concluyó con la elección del primer Vicario general de la nueva Congregación. alcanzaron a formar un folleto de cuarenta y cuatro páginas que pronto fue publicado. No obstante. Todos los monasterios cistercienses estuvieron debidamente representados. exiliada. el 30 de mayo de 1859. y aun los cenóbios de monjas afiliados enviaron a sus capellanes como delegados. se construyó el marco legal para una Congregación autónoma. Los reglamentos también pedían un Procurador general en Roma. en total concurrieron veintiocho personas.

Esta suposición parece estar corroborada por el hecho de que el infatigable Cesari se valió de los húngaros. que le impresionaron muy favorablemente. la Congregación promulgó un documento reconociendo a Cesari como General de ambas Congregaciones. Sin embargo. la entrada de tropas italianas en Venecia. continuó con el mismo ímpetu y presionó en favor de un Capítulo General. En 1863. que presidía. y los estimuló para que concurrieran. El 27 de marzo. abad de Sept-Fons y Vicario de la «Antigua Reforma». Pero. que una de las razones de sus preocupaciones era la constante tensión política entre Italia y Austria. ese proyecto tan prometedor no recibió apoyo de Austria. A comienzos de 1868. expresó simplemente en 1865 su deseo de visitar informalmente las abadías austríacas. Aunque invitada. para sus sucesivos intentos. e invitó a todos los abades de ambas Congregaciones a reunirse el próximo septiembre en Roma. y llegó a la convicción de que era la época apropiada para convocar el muy postergado Capítulo General. y fue igualmente rechazado por Estanislao Lapierre. se retiraron . de Polonia. Mientras tanto. y pidió al abad de Zirc que explorara la actitud de sus colegas respecto a la misma. Cesari no perdió el tiempo. pero se puede suponer. A petición de los sorprendidos abades. y no quedaba claro si se les invitaba para participar activamente. estimulando al Presidente General en Roma a hacer otro intento para lograr una cooperación más íntima con sus hermanos cistercienses de allende los Alpes. a la cual hasta se invitó a los abades trapenses. quienes al ver que las discusiones se referían casi exclusivamente a problemas austríacos. en 1867. abad de Santa Croce. la condición de la Iglesia en Austria había cambiado. usando su influencia en la Curia en beneficio de dicho proyecto. En 1856. que desembocó en abiertas hostilidades en 1859 y 1866. Cuando Angel Geniani. la contestación fue negativa en ambos países. La tan anunciada reunión resultó a todas luces poco propicia. envió una invitación a los abades de Bélgica y Austria. se hicieron presentes sólo cuatro italianos. y en su viaje de retorno visitó algunas comunidades austríacas y la húngara de Zirc. sin embargo. tampoco lo hizo Mogila. hasta el 6 de abril de 1869. un desarrollo más rápido y una espiritualidad más profunda. pero infructuosamente. Siguió con gran interés la evolución de la reunión de Praga. El sucesor inmediato de Geniani. estropeó el plan. No queda completamente clara la razón de la frialdad de los austríacos hacia la iniciativa de Cesari. por lo menos. renovó la invitación de su predecesor para concurrir a un Capítulo General. esta vez por medio del Nuncio en Viena. El comienzo de la guerra austro-prusiana (1866) y. como consecuencia. Las miras del plan apuntaban a una sesión plenaria del Capítulo General. Cesari envió sus planes a la Congregación de Obispos y Regulares y la respuesta fue rápida y favorable. Cesari hizo una visita en Bélgica de las dos abadías del país. y se abría el camino hacia una mejor organización externa.sinsabores había quedado atrás. la Congregación de Sénanque no envió ningún representante. y ésta es la fecha en que se inició la asamblea en la abadía de San Bernardo alle Terme. Teobaldo Cesari. la belga y la austríaca autorizándolo a convocar «tan pronto como fuera posible» un Capítulo General. donde también se discutió la función del Abad General. estuvo a punto de convocar un Capítulo para la Congregación Italiana en 1856. el Capítulo se diferió. o para ser simples espectadores. Por desgracia. Cesari hizo otro intento. Como todavía se estaba desarrollando la visita en Austria. que se había convertido en entusiasta sostenedor de la idea. Sin contar a Cesari. mucho más amistosos. aunque los abades austríacos fracasaron en llevar hasta las últimas consecuencias este tema.

Con certeza. Se pidió a la Congregación de Obispos y Regulares que arbitrase en la diferencia. Sin embargo. La petición fue otorgada. Las tareas principales del General consistían en visitar las abadías cada diez años. la convocación del Capítulo General y la presidencia del mismo. todo fue tranquilamente olvidado. sobre dos puntos de su agenda: el Abad General. dado que el Capítulo general de 1880 no se preocupó por el asunto. en vista de la gran desigualdad numérica entre las Congregaciones. no se tomó decisión alguna. y la elección del Capítulo recayó en el abad . aunque. en honor a su previo nombramiento por parte de la Congregación. ser abad de la Común Observancia y elegido en forma vitalicia por todos los otros abades de la misma observancia en una sesión especial del Capítulo General. pero todos estuvieron de acuerdo en el principio que no tenía autoridad para cambiar las constituciones congregacionales aprobadas por la Santa Sede. porque el gobierno se había apoderado de ambas abadías romanas de la Orden y las había convertido en cuarteles. el factor perturbador lo constituía el hecho de que no había ningún abad italiano vivo y ninguna abadía italiana disponible donde el nuevo General pudiera establecer la casa generaliza. Tomando en consideración el hecho de que los trapenses ni siquiera fueron invitados.después de la tercera sesión. ni la Congregación de Obispos y Regulares consideraron que los problemas que quedaron pendientes después del Capítulo tuvieran importancia vital. y por consiguiente. debía actuar sólo por la mediación del abad afectado. por otra parte modesta. Ni los abades austríacos. los Estatutos de Praga todavía estaban esperando ser aprobados y. El único hecho notable del Capítulo fue la elección del nuevo General en la persona de Gregorio Bartolini. por lo menos. En otras materias. la Orden se dirigió a la Santa Sede para pedir que el nuevo General. A despecho de problemas tan importantes. y eso creaba un nuevo problema. abad de Santa Croce en Roma. El Capítulo de 1891 se reunió también. no se llegó a una decisión específica. El Capítulo General debía reunirse en Roma cada diez años. pero en problemas que involucraran a abadías concretas. después de diez días de intensas negociaciones. El abad Cesari fue aceptado como primer General. y la reorganización del Capítulo General. Bartolini murió en 1890. Constituían un grave problema el número de miembros y el derecho a votar. debía elegirse un sucesor. en caso de muerte del Abad General. porque la conferencia era incapaz de llegar a una decisión unánime. el Procurador General debía convocar a una sesión especial para la elección de un nuevo General. que ya estaban considerando la posibilidad de formar su propia organización independiente. El mismo Bartolini tuvo que vivir en un pequeño departamento adyacente a su iglesia titular. Sobre la extensión de la jurisdicción capitular. Se resolvió que el Abad General debía residir en Roma. Nunca se explicó oficialmente la negativa actitud hacia la Estricta Observancia. pudiera vivir y actuar fuera de Roma. Sin embargo. surgió repentinamente la duda de si la reunión podía calificarse de Capítulo General o era simplemente una asamblea especial de los abades austríacos y belgas. el Capítulo pudo decidir. Otro motivo – quizá el principal – fue el temor de que una gran cantidad de representantes trapenses pudiera dominar por completo a una Asamblea. por la misma razón. el Capítulo se realizó en Viena. Los abades decidieron pedir de nuevo la rápida aprobación de los Estatutos de Praga por la Congregación. que presumiblemente no sería italiano. tales como la observancia uniforme del voto de pobreza y la posibilidad de abrir un colegio de teología común en Roma. En consecuencia. Cuando murió el Abad General Cesari en 1879. Debía ser ayudado por un Procurador General elegido. en Viena y hubo de topar con la misma emergencia. una razón fue el propio rechazo de los trapenses.

según interpretaron los abades en Hohenfurt. Se lo rechazó diplomáticamente. en relación con el octavo centenario del nacimiento de san Bernardo. reeditaron la importante colección de fuentes conocida como el Nomasticon cisterciense. la iniciación de la Cistercienser – Chronik por Gregorio Müller señala un jalón para el estudio del pasado cisterciense. Cada abadía. y terminaría por perjudicar a ambas ramas de la Orden. No era algo sorprendente. La única sombra proyectada en la festiva escena era la inminente ruptura dentro de la Orden – todavía una nominalmente entre los trapenses y la Común Observancia. Leopoldo Janauschek. estaba estrechamente supervisada y se suponía que seguiría los Estatutos comunes con rígida uniformidad. admitió pronto que el Abad General y el Capítulo General de su observancia no habían prestado a los trapenses la debida consideración. un venerable octogenario. pero creía aún que la ruptura era innecesaria. y como recuerdo permanente. el Capítulo General de la Estricta Observancia (1898) dio pasos tendientes a la reunión de las ramas separadas de la Orden sobre la base de la constitución trapense aprobada recientemente. Otro miembro distinguido. reunido en Hohenfurt. Sus términos. L’Union Cistercienne. Una de las mayores diferencias que separaron durante el siglo XIX a las dos ramas de la Orden fue el grado y significado de la uniformidad y control central. la eliminación de la variedad de observancias y la aparición de la Orden de la Estricta Observancia unida. En 1893. publicó en dos volúmenes su obra magna Vida y Obras de san Bernardo. autor de la breve comunicación. Una empresa similar en lengua francesa y respaldada por la Congregación de Sénanque y editada en Hautecombe. En vísperas del octavo centenario de la fundación de Cister. que había trabajado más que ningún otro para despertar entre las filas de la Común Observancia una valoración más profunda de las tradiciones cistercienses. comenzó una serie de monografías en varios volúmenes cubriendo la historia cisterciense en Hungría. . El Padre Imre Piszter de Zirc. Remigio Békefi. y por lo tanto el ofrecimiento no pudo ser considerado como un acercamiento práctico hacia tal meta. como componente de la Congregación trapense. obra de un estudioso monje de Zwettl. una lista de todos los monasterios cistercienses a lo largo de la historia. profesor de Historia de la Universidad de Budapest y futuro abad de Zirc. que todavía resulta indispensable en la actualidad. Con toda seguridad la más sobresaliente fue Origines Cistercienses. Por medio de ciertas conexiones romanas se hizo llegar la propuesta al Capítulo General de la Común Observancia.de Hohenfurt. Los trapenses tomaron parte en gran número de reuniones y celebraciones realizadas en toda Francia. En 1889. que «llenaría de pena» los corazones de todos los cistercienses. El mismo Janauschek editó en cuatro volúmenes la Xenia Bernardina. duró desgraciadamente sólo cuatro años. La Común Observancia encontró apropiado honrar al Santo por medio de una serie de publicaciones monumentales de gran erudición. La consecuencia final de esa política fue la eventual fusión de las congregaciones. implicaban la práctica absorción de la Común Observancia por los trapenses. Hechos más memorables ocurrieron en 1891. Esas ideas no eran raras tampoco entre los padres trapenses. que incluía la bibliografía Bernardina completa. pero el editor de la Cistercienser – Chronick calificaba el hecho como «grave en sus consecuencias». se logró la uniformidad y la dominación completa por el Capítulo General trapenses con un grado mayor de efectividad que en cualquier otra época de la historia cisterciense. que coincidió con la aparición de la famosa biografía del Santo escrita por Vacandard. Leopoldo Wackarz. El Padre Müller. Vicario general de la congregación austríaca.

La abnegada dedicación al duro trabajo. veintinueve clérigos. en Budapest. Es. y la observancia de un código de disciplina uniforme les resultaba menos deseable aún. alcanzó un total de ciento cincuenta y siete monjes en 1899. los padres pudieron reorganizar la antigua abadía alemana de Marienstatt. en 1898. puede demostrarse mediante cifras estadísticas recogidas en 1898. sin ningún cambio importante en ninguna dirección. no les parecía de vital importancia. En 1854. fundando con ella una nueva «Congregación suizo-alemana». más de un cuarto de millón de almas. por su parte. en realidad. los miembros de ambas abadías alcanzaban a ciento veinticuatro. el número de sacerdotes en la Común Observancia fuera de seiscientos cuarenta y cuatro. constituyó otro éxito. de cualquier origen o naturaleza. el desarrollo más espectacular pertenece a Zirc. siete novicios y treinta y nueve conversos. el total de miembros ascendía a cuatrocientos noventa y nueve. Mehrerau. y abrir al mismo tiempo su cuarto gimnasio. era pues. mediante capítulos congregacionales o generales. Mehrerau no sólo se convirtió en una comunidad considerable. los italianos sufrían grandes pérdidas debido a la secularización de sus casas. ciento dieciocho estaban . La evidencia más simple es el crecimiento numérico. en 1888. Considerando a la provincia austríaca en conjunto. en conjunto. en 1878. sino que. si se consideran a fondo otros aspectos de la vida monástica. fundada por unos pocos refugiados suizos en 1854. y se habían vuelto desconfiadas ante una posible intervención extranjera. Esas comunidades se habían ejercitado en el difícil arte de sobrevivir durante varias décadas. dependiente de Heiligenkreuz (Austria). los trapenses contaban con cerca de dos mil conversos. poco corriente que. trece novicios y sesenta y seis conversos. añadiendo el quinto en los primeros años del siglo siguiente. pero les cercenaron cuidadosamente la autoridad. incluyendo cuarenta y nueve sacerdotes. a la vez que falso. Cerca de la mitad de los sacerdotes realizaban trabajos parroquiales. en Hungría. las cifras son particularmente expresivas. e incluía a cuatrocientos treinta y tres sacerdotes. sería completamente utópico.A lo largo de la misma centuria. que triplicó sus miembros y. En muy poco tiempo. y las dos comunidades belgas se mantenían igual. de los cuales cincuenta y tres eran sacerdotes. Del resto de los sacerdotes. Es verdad. la única Congregación dentro de la Común Observancia donde la reaparición de los hermanos legos era significativa. había alcanzado el impresionante total de ciento treinta y ocho. los monjes pudieran hacer frente a la carga financiera que significaba San Gotardo. que terminaron por crear un Abad General y restauraron el Capítulo General como organismos convenientes para su representación o publicidad. El «pluralismo» prevalecía con más frecuencia entre las antiguas abadías del Imperio Austro-húngaro. El retorno a controles efectivos. las abadías pertenecientes a la Común observancia retuvieron en gran parte su autonomía. La Congregación de Sénanque. del cual cuatrocientos ochenta y tres eran sacerdotes. Mientras tanto. Sin embargo. Este éxito hizo posible que. Juzgar del éxito de la Común Observancia de acuerdo con el grado de centralización lograda. de un puñado de fundadores en 1853. las cifras habían aumentado a quinientos ochenta y uno para el total. mientras conservaban con orgullo sus costumbres específicas y su organización interna. en especial en el campo de las actividades educativas y pastorales. En 1898. La enorme disparidad entre las dos ramas de la Orden en lo que se refiere al número total de miembros está dado por el hecho de que. más alto que la cifra correspondiente en las estadísticas de la Estricta Observancia. mientras la Común Observancia tenía sólo ciento cuarenta y seis hermanos legos. en 1898. en agudo contraste. teniendo a su cargo. veinticinco clérigos. contándose entre ellos ciento tres sacerdotes. El progreso puede ser únicamente valorado. En 1898.

Los aranceles eran mínimos. perdieron ambas al mismo tiempo sus valiosísimas bibliotecas. eran consideradas entre las mejores. que ofrecían cursos universitarios preparatorios desde el quinto al duodécimo año. cada miembro profeso debía recibir una preparación formal en Filosofía y Teología. después de 1860. los monjes desalojados adquirieron en 1876 una modesta residencia en Cortona. después de 1883. se requería para la admisión capacidad intelectual. veinticuatro monjes eran doctores en Teología. y aquellos destinados a la enseñanza debían alcanzar grados avanzados en las distintas artes y ciencias. nivel de erudición. veintidós doctores en filosofía. especialmente para usos militares. y aseguró a los cistercienses una alta reputación en todos los niveles de la sociedad contemporánea. La mayoría de los novicios de Zirc. aunque las observancias monásticas estaban reducidas a lo esencial. la Orden progresó significativamente en número. A excepción de aquellos pocos que deseaban ser conversos. El hecho de que Cistercienser – Chronick fuera una revista mensual. La Italia unificada fue un país donde. editada y escrita por y para los monjes de Austria y Hungría. especialmente las húngaras. por lo tanto. servicios pastorales y educativos. tres doctores en Leyes. comenzaron a recibir novicios. . El gobierno anticlerical se apropió de los edificios monásticos. la Orden estuvo expuesta a vejámenes sin límites. y como tales. que gozaban del crédito público y oficial. puede ser citado como una prueba más del amor al estudio que imperaba. donde. y sólo se dejaron las iglesias para beneficio de los feligreses. se reclutaban en los colegios cistercienses. Se hicieron grandes esfuerzos por dotar de instrucción apropiada a cada miembro de la Orden. Entre ellos. Tal fue el destino que tuvieron en 1871 las dos grandes abadías romanas. que crecía vertiginosamente. pero las escuelas estaban dedicadas a la educación de la élite intelectual.empleados como profesores en los gimnasios de la Orden. Para asegurar su supervivencia. La mayoría eran instituciones por ocho años. se puede señalar que. El número de publicaciones eruditas aumentó de forma sostenida durante toda la centuria. En un intento de realizar una reseña de los logros de la Común Observancia en el siglo XIX.

El primer establecimiento en África. recursos materiales o implicaciones políticas. se mudaron a Maguzzano en . Staouéli. el estallido de la Primera Guerra Mundial introdujo una era de violencia y destrucción. en la Argelia francesa. medio ambiente. será suficiente que sólo presentemos un bosquejo de los eventos externos más importantes. El Capítulo General Trapense contestaba con una generosidad sin reserva a la mayoría de las peticiones de los obispos pidiendo monjes. El cuestionamiento profundo de todas las normas heredadas continuó a lo largo de toda la década del 60. Con el afán de reducir los errores de juicio al mínimo. se tenía más en cuenta el personal disponible que los problemas de clima. esta suposición plantea otras cuestiones fundamentales: ¿puede una «Iglesia pluralista» servir como núcleo de una nueva civilización? ¿Puede concebirse una civilización fuera de un contexto firme de valores absolutos. aunque no todas las nuevas fundaciones resultaron duraderas. Hacia mediados del siglo. que llegó a su clímax en el holocausto de la Segunda Guerra Mundial. Dado que algunas preguntas fundamentales quedan todavía sin respuesta. Las disputas decisivas sobre valores y principios llegaron hasta las grandes abadías. Después de treinta años de agonía se ha acallado el estruendo de las bombas. los valores sobre los cuales podría reconstruirse el equilibrio al estilo antiguo. en la cual podían coexistir conceptos variados y hasta contradictorios.Los Cistercienses en el siglo XX El relato histórico de la Orden cisterciense durante las primeras tres cuartas partes del siglo XX no se puede reducir a la enumeración de unas pocas tendencias dominantes. dentro de un mundo siempre turbulento. tan pronto como los elementos anticlericales dominaron la situación en París. No son sólo la prolongada guerra fría. sin una convicción bien arraigada en la autoridad? El estudio de una orden religiosa dividida. es una tarea arriesgada. la confrontación entre las fuerzas del comunismo y la democracia. los que evitan el restablecimiento de una condición que ha sobrevivido en las memorias de la vieja generación como «normalidad». estaban hechos añicos sin remedio. Esto parecería conducirnos a admitir que las preguntas han sobrepasado a las respuestas posibles. sin encontrar una base para un nuevo consenso. no hay posibilidad de examinar el pasado inmediato a partir de un punto de vista realmente objectivo. y no hay ya esperanza de encontrar un nuevo credo por el que valga la pena morir. en 1904. Finalmente. los padres vendieron el solar y. fuera del alcance del tiempo. pero no se ha conseguido la consolidación de la paz anhelada. Para cualquier que haya estudiado la historia de las instituciones y civilizaciones. tanto física como moral sin precedentes. Pero confiar en la buena voluntad de las autoridades civiles demostró ser un riesgo peligroso. Temerosos ante la amenaza de supresión. se hizo evidente que las bases éticas. La Estricta Observancia Los cistercienses de la Estricta Observancia entraron al siglo XX en medio de una vigorosa expansión territorial. surgió la idea de una «sociedad pluralista». se inició en 1843 con la ayuda masiva del gobierno. que se habían mantenido en el siglo XIX como remansos de paz. Aunque el nuevo siglo comenzó como una continuación normal de la época precedente. Pero. dado que el mismo cronista es forzosamente parte. y la abadía se convirtió pronto en la más rica de la Orden. al tomarse esas decisiones.

Liesse. Las condiciones de la postguerra hicieron peligrar la posición de las fundaciones trapenses en China. donde a consecuencia del famoso «Caso Dreyfus». después de ser totalmente devastada. se sucedían las leyes anticlericales y. con todo. Lo que aún podía salvarse fue aniquilado diez años más tarde por los comunistas. a comienzos de siglo. Desde 1901. con la aprobación de la Santa Sede. por entonces colonia. pero fue tan grande el hambre de las almas por la palabra de Dios. Por otro lado. que asesinaron a unos treinta de los monjes sobrevivientes. Mont-des-Cats e Igny sufrieron graves daños materiales. a orillas del Lago de Garda. tuvo que ser abandonada en 1919. Por el mismo tiempo. puede tener su justificación en las condiciones políticas de Francia. que prosperaba cerca de Pekín. en Natal (1882). Después de su reconstrucción. Un establecimiento de 1874 en la isla de Nueva Caledonia debió ser transferido después de dieciséis años de estériles esfuerzos a Australia (Beagle Bay). fue más afortunada. al este de Nueva Guinea. que databan de 1883. La Primera Guerra Mundial constituyó una severa prueba para los cistercienses franceses. todas las casas religiosas debieron enfrentarse con el peligro de la disolución inmediata. Phare (1896) se iba arraigando firmemente. llegó a su fin en 1927. defendió con éxito la supervivencia de los monasterios trapenses y. El clima inhóspito y el medio ambiente extraño y frecuentemente hostil causaron el fracaso de varias fundaciones en el Pacífico. comunidad predominantemente alemana. como convento de monjas trapenses. Akbés. en Manitoba. porque ni los sacerdotes ni los religiosos quedaron exentos del servicio militar activo. Una aventura aún más prometedora en Sudáfrica. La abadía tuvo . En el Extremo Oriente. la comunidad se separó de la Orden para continuar funcionando como una organización independiente de misioneros. Una fundación en Brasil. en 1909. En el mismo año. Fueron clausuradas unas mil quinientas. abad de Sept-Fons. Nuestra Señora de la Consolación. Esta última fue restablecida. el nuevo gobierno de Yugoslavia se incautó de Mariastern. Al éxito de Notre-Dame du Lac en la provincia de Quebec en 1881. fue saqueada durante el ataque japonés de 1937. Una fundación de Westmalle en el Congo Belga tuvo que ser abandonada en 1925 por razones similares. como Olenberg. peligró pronto por diferentes razones. El Capítulo General no pudo pasar por alto y. en Bosnia. apadrinada por Sept-Fons a comienzos de siglo. que obligaron a poner fin a la heroica empresa en 1903. Muchos monjes murieron en defensa de su patria y algunas abadías. Mariannhill. la inestabilidad política y la amenaza de la guerra hizo que dos nuevas tentativas en el Cercano Oriente fueran precarias desde el comienzo. en dos años.Italia. Los monjes atrajeron gran número de vocaciones nativas. sufrió idéntico destino un establecimiento en Nueva Bretaña. una fundación en Japón. La fundación más joven. sólo dos casas pequeñas. La fundación en Siria. que la comunidad se vio envuelta en un trabajo misionero cada vez más exigente. Igny fue transferida a las monjas trapenses. Canadá ofreció a los monjes emprendedores un medio ambiente mucho más propicio. le siguieron otras dos en 1892: Mistassini y Our Lady of the Prairies. tuvieron que ser evacuadas. pero Dom Juan Bautista Chautard (1858-1935). especialmente como conversos. Fontgombault y Chambarand. sólo para encontrar allí problemas todavía mayores. las riendas del gobierno se deslizaron a manos de inveterados enemigos de la Iglesia. El entusiasmo por realizar tantas fundaciones extranjeras en Ultramar.

fue expropiada por el ejército alemán en 1941 y los monjes transferidos a Mariastern. alguna de las cuales. la expansión más espectacular se alcanzaría durante la década del 50. pero un gran número de monjes soldados cayeron prisioneros de guerra. pero Viaceli. Tegelen quedó casi totalmente destruida en la lucha. sino que perdió diecinueve monjes alevosamente asesinados por una banda de anarquistas en los últimos meses del año 1936. En Italia. el trabajo de recuperación fue rápido. los monjes se vieron pronto en medio de la sangrienta guerra civil de 1936-1939. muchos de los monjes jóvenes de las abadías francesas fueron llamados a las armas. con un total de casi cuatro mil monjes. en Austria. que bien pronto se vio amenazada por el régimen de Tito. Maria-Erlösung (María-Zwijezda) en la Estiria yugoeslava. probando de nuevo la extraordinaria vitalidad de la Orden. Mariawald. Al concluir la contienda. Engelszell. La invasión aliada de Normandía involucró a muchas abadías francesas. La ascensión al poder del gobierno nazi hizo precaria la existencia de las casas alemanas. Muchas casas lograron evitar daños muy serios. pero las que estaban situadas en Bélgica y Holanda lo hicieron sólo a costa de grandes dificultades. fue duramente dañada en 1945. Frattocchie. como Notre-Dame des Dombes y Timadeuc tomaron parte en forma más o menos activa en la resistencia. La fulminante invasión germana de 1940 produjo relativamente pocas bajas. Echt y Achel fueron expropiadas por completo por los nazis y sus monjes dispersados.que ser evacuada. La abadía belga de Orval se destacó en forma similar por ofrecer ayuda al «Ejército secreto» de los patriotas de ese país. En los Estados Unidos. fue secularizada en 1939. Pocos años más tarde la Segunda Guerra Mundial pondría en peligro a cada abadía cisterciense a todo lo largo y lo ancho de los países beligerantes de Europa. no sólo fue saqueada y bombardeada por los republicanos. todas las abadías francesas pudieron seguir su ritmo. solamente entre 1844 y 1956. Como consecuencia de la declaración de guerra de 1939. Olenberg sufrió una devastación casi total en las postrimerías de la contienda. Esta última comunidad fue condecorada con la «Cruz de la Resistencia». Scourmont fue evacuada dos veces. En España. suprimida en 1941. Bajo la ocupación germana. mientras los miembros aumentaban de trescientos a mil. Comparando estas cifras con las de 1894. cerca de Roma se encontró entre 1943-1944 en la línea de fuego. cerca de Santander. y la mayoría de sus edificios ocupados por la Luftwaffe alemana. dentro del territorio de Hong-Kong. A despecho de los daños muy considerables. en Renania. Osera). en 1947 la Estricta Observancia contaba sesenta y cuatro casas. Sin embargo. hacia fines de 1944. país de vigorosa expansión trapense en la década de los 20 (La Oliva. Huerta. cuando se hicieron una docena de fundaciones y el número de monjes se acercó a cuatro mil quinientos. y terminó seriamente dañada. pero la comunidad pudo encontrar refugio y nuevo hogar en Lantao. el número de establecimientos trapenses creció de tres a doce. . cuando confiscó todos los latifundios monásticos bajo pretexto de la reforma agraria. la ganancia neta a todo lo largo de la mitad más turbulenta del siglo llegaba a ocho monasterios y casi ochocientos monjes.

abandonaron cielito veintiún monjes. sin contar con los que vivían fuera de sus monasterios en estado de «exclaustración». se produjo un alejamiento gradual de las ideas de Lestrange y. en el cuarto. su liturgia y disciplina. y la posibilidad de comenzar una vida nueva dedicada exclusivamente a la contemplación divina. y la misma tendencia continuó en forma más acelerada después de la fusión de las Congregaciones trapenses en 1892. 1908). No pueden clasificarse con facilidad los motivos personales. en el segundo período de cinco años. distintos conceptos de disciplina e ideas modernas de gobierno. pero básicamente materialista. llenó sin dificultad el vacío espiritual. La gran atracción por la vocación monástica que sintieron los veteranos de guerra es un hecho innegable. por último. Aquellas vocaciones cuya formación descansó principalmente sobre la experiencia de la seguridad espiritual. una forma de hacer penitencia por su penoso pasado. los que sumados a trescientos veinticinco hermanos conversos dan un total de tres mil cuatrocientos quince. salieron seiscientos noventa y seis profesos de votos solemnes. característico de la atmósfera trapense del siglo anterior. La estructura monolítica de la Orden. ciento ochenta y seis. se sintieron profundamente perturbados y muchos partieron desilusionados. Un mojón significativo en el camino que conducía hacia el retorno a las tradiciones genuinamente cisterciense. . a la cual debía darse preeminencia sobre las observancias de ascetismo externo en cualquier vida monástica auténtica. pero los datos estadísticos son por sí mismos reveladores. Los méritos del nuevo Directorio radican en la liberación progresiva de un pesimismo algo riguroso. que abrió la brecha hacia el retorno a las tradiciones clásicas del misticismo. Durante las décadas que examinamos (1951-1971). El autor expone todo su amplio conocimiento sobre oración mental (Los caminos en la oración mental. donde encontraron amor comprensivo. En el primer período de cinco años de esas dos decenas. La experiencia de nuevas formas litúrgicas. cuando cayeron convertidos en un montón de cenizas los ídolos de esa generación. La búsqueda de Dios por parte de miles de almas terminó en una abadía cisterciense. Aquellos que dejaron la guerra para encontrar paz dentro del claustro. como una nueva valoración del cristianismo en su aspecto más genuino y exigente. que puede encontrar explicación en la desilusión de esos millones de seres forzados a ser instrumentos de la destrucción suicida de una civilización grande. resultó erróneo el concepto de Estricta Observancia como fortaleza y custodia de tradiciones monásticas inmemoriales. El monaquismo. en el tercero. hasta de las de Rancé. sobre todo entre los conversos. El sorprendente desarrollo y la igualmente inesperada disminución de miembros dentro de la misma década constituye un problema intrigante para todo estudioso de la historia religiosa. la Estricta Observancia controlaba ochenta y cuatro establecimientos. dividieron inevitablemente a las comunidades monásticas. de gozar por anticipado el sabor del cielo. En realidad. especialmente en África negra. ciento cincuenta y uno. Durante el siglo XIX. que albergaban a tres mil noventa monjes de coro y novicios.Hacia la mitad de la década del 60 la Orden comenzó a perder vocaciones en forma considerable. debían haber aumentado en cada novicio el sentimiento de seguridad de haber arribado al puerto de perpetua serenidad. abad de Bricquebec. respuestas inmediatas. De acuerdo con las estadísticas del 31 de diciembre de 1972. fueron rudamente conmovidas por los abrumadores desafíos que quedaron como secuela del Concilio Vaticano II. fue la publicación en 1910 de una versión revisada del Directorio Espiritual trapense preparado por Dom Vital Lehodey (1857-1948). de los cuales mil seiscientos ochenta y cinco eran sacerdotes. que en su rutina incambiable parecía trascender el tiempo. aunque se hicieron varias fundaciones. doscientos treinta y dos.

introdujo la lectura y el estudio sistemático de los primitivos autores cistercienses. todos miembros de la abadía belga de Scourmont. En el año escolar de 1959 a 1960. sólo parecía ser uno de los tantos intelectuales jóvenes y desilusionados. A través de todas las etapas de su itinerario espiritual e intelectual. su trabajo sobre derecho cisterciense (Les codifications du droit cistercien). en especial los americanos más progresistas. y se estableció en 1958 conjuntamente con la nueva residencia del Abad General. tanto dentro como fuera de la Orden. Monte Cistello. resultó el comienzo de una carrera literaria fecunda. cuyo título fue simplificado posteriormente: Cîteaux. publicada en 1948. se convirtió en guía y modelo de sus entusiastas lectores. en ocho volúmenes. sin duda alguna. un best-seller (La montaña de los siete circulos). Mientras la Collectanea continúa concentrada en la espiritualidad. . seguida por la revisión del Libro de Usos en 1935. Pero su biografía. difícilmente pueden calificarlo como típicamente trapense. su carácter complejo y su íntimo contacto con el «mundo» y todos sus problemas candentes. aparecidos entre 1933 y 1941. por José Canivez. desde los comienzos hasta la Revolución Francesa. Dom Le Bail. cada una ilustrada por el constante fluir de sus escritos. Cîteaux in de Nederlanden. que buscaban a Dios en el «desierto» de Kentucky. El creciente interés en los estudios monásticos y en las tradiciones cistercienses dio origen en 1950 a otra revista de importancia. La nueva casa de estudios en Roma. sesenta y ocho monjes jóvenes. Columbano Bock. promulgado en 1917 bajo los auspicios de Benedicto XV. atrajo a un cierto número de colaboradores distinguidos. la empresa intelectual cisterciense de más enjundia del siglo. concurrieron a la nueva institución y podían asistir libremente a las clases de cualquiera de las grandes universidades de Roma. siendo maestro de novicios. fue. Cuando ingresó en Gethsemaní en 1941. fue un colaborador infatigable de la nueva revista. Sin duda alguna fue el imán que atrajo a centenares a una u otra de las comunidades trapenses en rápida multiplicación. cercana a la antigua abadía de Tre Fontane. promovieron una serie de cambios revolucionarios. abierta a los cambios y a la variedad de nuevos enfoques del monaquismo contemporáneo. que finalmente llegó a ser abad de la comunidad. eminente canonista y miembro activo de la comisión litúrgica trapense.El nuevo Código de Derecho Canónico. veintiuno de los cuales eran estadounidenses. Aunque Merton. Dado que él mismo poseía una mente ampliamente receptiva. sirvió de poderoso incentivo para la modificación de las antiguas Constituciones en 1925. El culto secretario del abad Le Bail. por sí solo. la nueva publicación emprendió la promoción de los estudios históricos y. de esa forma. La creciente importancia de los americanos dentro de la Orden no puede ser explicada sin tomar en consideración la influencia de Thomas Merton (1915-1968). – el «Padre Luis» para los monjes de su abadía – declaró siempre ser un contemplativo. A su iniciativa se debe la aparición de la primera publicación especializada de los trapenses: la Collectanea Ordinis Cisterciensium Reformatorum. hubiera podido ser suficiente para revitalizar los estudios monásticos. que de otro modo no estarían vinculados con la Orden. Este grupo de la generación joven fue el que respondió con entusiasmo a la llamada del Concilio Vaticano II para la «renovación» de la vida religiosa y. Columbano Bock y José Canivez. Este trabajo. sigue siendo todavía una introducción indispensable a la materia. Esas tareas fueron llevadas a cabo con la colaboración de una nueva generación de eminentes eruditos como Anselmo Le Bail. La publicación de los Estatutos del Capítulo General. que le dio fama y popularidad especialmente entre los jóvenes. tenía el propósito de promover la formación profesional en Filosofía y Teología. su profunda influencia contribuyó con toda seguridad a reforzar los esfuerzos reformistas.

Se busca sólo la unidad. El Capítulo General aceptó el desafío y comenzó a luchar a brazo partido por solucionar una amplia gama de problemas fundamentales. 1974). prevaleció el rito romano. De acuerdo con esta postura. El latín y el canto gregoriano se transformaron en materia de opción. se han adoptado generalmente algunos principios. sobre muchos de los cuales aún existen opiniones divergentes. y aun esto en lo absolutamente básico. Se abolió la distinción entre los hermanos y los monjes de coro. permaneciendo sólo algunas particularidades cistercienses de menor importancia. los padres capitulares percibieron el pluralismo como «un acto de fe en los valores monásticos fundamentales. Dado que se hizo evidente que todos los aspectos de la vida cisterciense debían volver a examinarse. conferencias regionales. Se adoptó la decisión fundamental de abandonar un gobierno centralizado y una uniformidad en las observancias. hasta ahora informales. como en el status legal. informes de comisiones. y no la uniformidad. conferencias y consultas con expertos sobre los diversos temas en estudio. a los que se confía funciones tan importantes como la valoración de las experiencias comunitarias en cada abadía de la región. afirmaba el Capítulo General de 1969. al mismo tiempo que se abría a experimentación la estructura completa del oficio divino. actas de discusiones. los hermanos no podrían participar por entero en la Liturgia. Se tomó otra decisión de igual trascendencia con respecto a los hermanos legos. Sin embargo. la Orden tuvo cuatro Capítulos Generales especiales sucesivos (1967. dedicados exclusivamente al problema de la renovación.Pero la demanda por un cambio distó de ser universal dentro de la Orden. No habían experimentado ni el boom de las vocaciones. dentro de las normas. organizadas sobre bases nacionales o lingüísticas. el abandono del latín tiene obvia justificación en el hecho de que. Por otro lado. «el pluralismo permitirá a cada comunidad e incluso a cada monje descubrir su verdadera identidad en Cristo». ni la dramática crisis vocacional de fines de la década del 60 con la misma intensidad de sus hermanos más jóvenes de allende el Atlántico. 1969. Quedaron sin fijarse ciertos detalles y. y cada uno de ellos también motivó pesados volúmenes de discursos. a los que se agrega la exigencia de una amplia consulta en el momento de tomar decisiones. Se puede ejercer la autoridad únicamente después de considerar los deseos de la comunidad afectada. En cuanto al misal. aunque el proceso no llegó a su fin y la redacción de una Constitución pedirá años probablemente. Precisamente en la experiencia de esos valores esenciales se funda la unidad». Como se ha señalado. En todos los detalles. Las antiguas abadías europeas preferían ir a paso más lento. Cada uno de ellos duró varias semanas. estudios preparatorios. En realidad. Muchas de ellas siguieron sin convencerse de la necesidad de reformas radicales e inmediatas. pueden convertirse en acontecimientos anuales. que pocas comunidades eligieron. en la esperanza de encontrar «una vida monástica más auténtica gracias a una legítima diversidad». . sin el cambio a la lengua vernácula. se otorgó a los hermanos voto efectivo en las elecciones monásticas y se los estimulaba a participar activamente en las oraciones litúrgicas de la comunidad. Tales son la descentralización y el fortalecimiento de la autonomía local. se permitía también la posibilidad de adaptación a la situación local. Los primeros y más llamativos cambios pertenecían a la Liturgia. el Capítulo General no se reuniría ya anualmente. 1971. tanto en lo externo. Se ha iniciado una cabal revisión de las Constituciones antiguas.

usos y observancias. La rigidez de una rutina diaria. con frecuencia profesionales instruidos.El tradicional Definitorio. constituye la acertada expresión de un gobierno representativo. Aunque en la perspectiva del desarrollo bosquejado en las últimas páginas. quienes por naturaleza se sentían mejor dispuestos hacia los cambios que los mayores. las novedades sean sorprendentes. se han levantado muchas de las antiguas tradiciones sobre comunicaciones. sino que velaría con más propiedad por la integridad del espíritu de la Regla de san Benito. mientras el equilibrio se inclinaba a favor de los jóvenes. Mientras tanto. los últimos cuatro Capítulos de renovación adoptaron una actitud flexible y. En el campo de las costumbres. Sin mitigar el espíritu de penitencia se otorgaron concesiones relativas a la comida y al vestido. demandó se les diera una mayor participación en el gobierno monástico. El mayor énfasis en el estudio socavó gradualmente la tradición de simplicidad rústica y transformó a las comunidades. El alcance universal y el carácter radical de los cambios que se han efectuado entre los cistercienses de la Estricta Observancia. aunque han recibido nuevo énfasis las normas relativas al silencio y separación del mundo. serán elegidos por tiempo indeterminado. incluyendo al Abad General. En forma similar. en ese proceso. Y. En realidad desde hacía tiempo se hizo evidente que eran inevitables ciertos ajustes a las costumbres en abadías situadas en climas tropicales. por último. La duración del mandato podría decidirse mediante periódicos votos de confianza. volviéndolas más receptivas a las corrientes contemporáneas. Si este estilo y estructura de vida religiosa. mientras puedan ser realmente útiles para el bien de la comunidad. La extensión geográfica de la Orden mucho más allá de los confines de Europa tendió a disminuir la firmeza del control ejercido por las casas-madres francesas. nuevo y valiente. una Orden que se enorgullecía con justicia de su fidelidad a tradiciones monásticas inmemoriales. cada comunidad podría elegir abades por un término fijo de seis años. El recién organizado Consejo General (Consilium Generale). que dominaba una liturgia larga y compleja. o sea. no tiene paralelo en la historia fuera de esa década turbulenta. es una pregunta que solamente los monjes de la próxima generación podrán contestar. considerando las circunstancias locales. cayeron en desuso instituciones antiguas como el capítulo de faltas. con su autoridad algo reducida. ha sido rebautizado como Consejo Permanente. conducirá o no realmente hacia la tan deseada renovación espiritual. ha sido cada vez más discutida por aquellos que están en favor de una atmósfera más propicia para la contemplación. con funciones de asesoramiento del Abad General. como «experimento». Las diferencias existentes entre los hermanos legos. El muy debatido tema de la duración del abadiato ha cambiado el concepto tradicional vitalicio y los abades. y sirvió de justificación para introducir el idioma vernáculo en la Liturgia. han sido bien preparadas por fenómenos que evolucionaron en forma gradual. . generalmente más tradicionalistas. el rápido crecimiento del número de vocaciones creó serios problemas para la formación clásica de los candidatos. y hasta la obligación de dormir en dormitorios comunes ha sido abolida y se ha concedido libre opción para construir celdas individuales. y los principios de la Carta de Caridad. El proceso legislativo no se ocuparía en adelante de los detalles de las observancias. en el cual cada región (doce en total) tendría una participación adecuadamente equilibrada.

se unió a la Congregación de Mehrerau. Marienstatt se convirtió en abadía-madre de otra casa cisterciense restaurada en Hardehausen (Westfalia). el siglo XX comenzó como una era de expansión y de insospechadas adversidades. Mehrerau restauró también para la Orden. Ante la insistencia del Arzobispo de Tréveris de que los miembros del nuevo establecimiento debían cooperar activamente en tareas pastorales – condición inaceptable para los trapenses-. una de las abadías más grandes de la Alemania medieval. Cuando el régimen nazi confiscó su propiedad en 1938. fueron readmitidos en Francia los dispersos cistercienses y volvieron a la vida monástica en Sénanque y Pont-Colbert. los monjes hallaron refugio temporal en la ciudad de Magdeburgo hasta el fin de la contienda. habían adquirido las ruinas del antiguo monasterio de Himmerod en 1919. suprimida el 1848. Después de la Primera Guerra Mundial. aceptó la idea. Gracias al trabajo realizado por los monjes eslovacos. en Bronnbach (Baden). los monjes se dirigieron a la Común Observancia para recibir asistencia. en 1939. Pero la vida monástica no transcurrió pacíficamente. Onsenoort continuó su vida como afiliada a Pont-Colbert. construyó un monasterio costeado de su peculio particular en Pont-Colbert. Su nuevo miembro fue esta vez la renaciente Himmerod. cerca de Versalles. de Fontfroide y también de Pont-Colbert. como su segunda casa filial. Dom Maréchal se unió a los cistercienses y. a excepción de las casas polacas. en un antiguo monasterio benedictino abandonado. posteriormente adquirieron el convento cisterciense abandonado de Seligenporten (Alto Palatinado). Sticna infundió nueva vida al monasterio polaco de Mogila. dedicado especialmente a la adoración perpetua al Santísimo Sacramento. donde se reanudó la vida monástica en 1931. mientras la comunidad de Fontfroide. Algunos de los monjes buscaron refugio en Italia. Causas similares aumentaron la familia de Mehrerau. Fontfroide. En 1898. la antigua abadía suiza de Hauterive. convirtiéndose en el primer abad del nuevo establecimiento. que fuera anteriormente una abadía cisterciense y por ese entonces pertenecía a la familia del Príncipe Löwenstein. pero la comunidad de Pont-Colbert pudo encontrar un nuevo monasterio en Onsenoort (Marienkroon) en Holanda. hasta que en una época más reciente se unió a la Congregación Belga. era conveniente que los monjes de habla alemana abandonaran el país. se repitió en cierto modo la historia del abbé Barnouin. se estableció en 1919 en los Pirineos. estaba buscando una comunidad deseosa de respaldar su plan de fundar un monasterio contemplativo. Sant Miquel de Cuixá. Los tratados de paz . en 1892. que previamente fuera miembro de la Congregación del Santísimo Sacramento. Un sacerdote rico y devoto. entre 1900 y 1904. Bernard Maréchal. Marienstatt aceptó apadrinar la fundación y en un breve plazo surgió de las ruinas un nuevo y magnífico monasterio. Las operaciones bélicas de la Primera Guerra Mundial dejaron los establecimientos de la Común Observancia intactos. En Francia. La persecución de las órdenes religiosas. Los miembros del monasterio trapense de Mariastern en Bosnia (Yugoeslavia). interrumpió la vida de Sénanque. que a su vez sirviera como casa de estudios a la Congregación Polaca y cuya comunidad había disminuido considerablemente después de un largo período in commendam.La Común Observancia También para la Común Observancia. Dado que la abadía quedaba dentro de los límites del nuevo estado de Yugoeslavia. El fin de la Primera Guerra Mundial enfrentó a esta comunidad floreciente con un problema crucial. Encontraron asilo temporal (1921-1931) en Alemania. de la Congregación de Sénanque. Mehrerau reorganizó la antigua abadía cisterciense de Sittich (Sticna) en Eslovenia (fundada en 1135 y suprimida en 1784). en 1904. suprimida el 1802. ante le imposibilidad de recobrar su antiguo hogar. otros en España. incapaces de continuar su vida bajo el nuevo régimen.

que había sido restaurada con tanto esmero. aunque siguió siendo esencialmente contemplativa. reorganizando la primera casa española desde la secularización. Àmadeo de Bie. la importante abadía medieval de Poblet. como restos de congregaciones más o menos independientes. el nuevo Abad General. Casiano Haid dimitió en 1927 y un Capítulo extraordinario eligió a Francisco Janssens. en 1900. el Capítulo de 1900 se reunió en Roma. pionero destacado de la renovación monástica previa al aggiornamento. El Capítulo General. aceptó la elección a condición de poder permanecer en su amado Mehrerau. ni la asamblea. Por desgracia. Más importante que esos cambios administrativos fue la fusión. La división del Imperio Austro-húngaro debilitó los vínculos entre los miembros de la Congregación Austríaca. Este grupo. control y dirección estricta ejercida desde . despacho apropiado. y doblar el número de sus miembros. fue elegido cabeza de la Orden como sucesor del abad Wackarz. En 1950. Su deseo fue respetado. quedando independiente. Dom Alexis vivió cierto tiempo como ermitaño en medio de las ruinas de Boquen. Mehrerau ya había reunido sus propias fundaciones en una Congregación independiente desde 1888. La definición satisfactoria de simples tecnicismos no solucionó otro problema de importancia vital: el eficaz funcionamiento de la Orden como unidad orgánica. aunque sobrevivieron a la Revolución Francesa y a la secularización de comienzos del siglo XIX. perdieron su cohesión real. formaron la Congregación del Inmaculado Corazón de María en 1920. que podía albergar a los miembros del gobierno central y servir a la vez de Casa General de estudio para toda la Orden. había rechazado la unión en 1892. Las abadías del imperio de los Habsburgo y de Italia. Zirc y sus afiliadas constituyeron la tan deseada Congregación Húngara en 1923. Después de su muerte en 1920. en 1965. La renovación de Boquen. de Casamari y sus tres casas afiliadas con la Común Observancia. en un lapso de veinte años. Dom Alexis sólo sobrevivió unos pocos meses a la consagración de su iglesia de Boquen. en 1929. reanudó la rutina de su trabajo de administración central. abad de Pont-Colbert. su pequeña comunidad fue recibida dentro de la Común Observancia. que fue restaurada en 1940. decidió residir en Roma. en Bretaña. Después de su alejamiento de Tamié. Hohenfurt y Ossegg. dado que la Congregación de Religiosos exigió nuevamente la necesidad de establecer los organismos centrales de la Orden en Roma. y luego en un apartamento alquilado. anteriormente abad trapense de Tamié. al caer dentro de los límites de la nueva Checoslovaquia. pero. ni el Abad General tenían residencia permanente. por un tiempo como invitado de Santa Croce. cuando se terminó un nuevo edificio. realizada en 1936 fue obra de Dom Alexis Presse (1883-1965). reuniéndose cada cinco años. Por esta razón. aunque estuvo muy limitado por el hecho de que. que en sus comienzos estaba más cercano a la disciplina de los trapenses.consecutivos condujeron a una reagrupación de las Congregaciones existentes. restablecieron voluntariamente el cargo de Abad General y el Capítulo General. mientras las casas austríacas que quedaban se unieron formando la Congregación del Sagrado Corazón de Jesús. pero la idea de disciplina generalizada. abad de Bornem. o adecuado cuerpo de colaboradores. Ese mismo año la Orden adquirió una casa en Monte Gianicolo (Villa Stolberg) que sirvió como residencia del Abad General hasta 1950. los de 1905 y 1910 en la abadía de Stams en Austria. Los monasterios. en la provincia de Tarragona. que debía procurar una residencia permanente en la Ciudad Eterna. abad de Wettingen-Mehrerau. y en 1920 convergieron en Mehrerau. Unida con la Común Observancia demostró su fuerza real al fundar ocho casas nuevas en Italia. Cuando. Casiano Haid. luego congregó a un puñado de almas afines y comenzaron a reconstruir el claustro del siglo XII. mejor ubicado. cada una con sus costumbres y privilegios inmemoriales. La Congregación de san Bernardo en Italia contribuyó también a la expansión general.

En 1961. por entonces colonia italiana. En 1950. El abad informó al Capítulo General extraordinario de 1927 sobre el resultado de sus investigaciones. La donación de una gran extensión en Jequitibá (Bahía. y paralelamente al trabajo parroquial los monjes se ocupan de la agricultura. En 1952. En su liturgia seguía el rito etíope. este monasterio fue elevado también al rango de abadía. que todavía estaba luchando contra los inconvenientes de un difícil comienzo mandó sus pioneros a Itaporanga (São Paulo. fueron enviados a su país. Enrique Denis. que al año siguiente fue aprobada por la Congregación de Religiosos. a gran número de jóvenes africanos nativos de Eritrea. al lado de las normales actividades misioneras. Himmerod. Brasil) posibilitó una fundación realizada por una misión proveniente de Schlierbach en 1938. los hermanos se adaptaron con éxito a los métodos locales para cultivar la hacienda y en 1939 proyectaron la fundación de un nuevo monasterio. Esta difícil tarea encontró a un promotor diligente en el abad Aloysius Wiesinger de Schlierbach. un sacerdote misionero. A requerimiento del papa Pío XI. promoverían y profundizarían la auténtica vida y cultura cristiana. Después de concluir sus estudios. Una prueba excelente de la eficiencia del revitalizado Capítulo General por un lado y del espontáneo vigor de la Orden por el otro. relacionadas con América del Norte y del Sur. fue llevada a cabo en 1951 por la comunidad de Hardehausen. Los cistercienses. Una tercera fundación brasileña. ejercían otras en el campo de la educación en forma muy activa. la de Itatinga. por medio del ejemplo de su vida y de la actividad educativa. la comunidad solicitó ser admitida en la Común Observancia y el Capítulo General del mismo . las tres casas brasileñas formaron la Congregación Brasileña de la Santa Cruz. El Capítulo de 1925 apoyó sin reservas el programa de misiones exteriores en gran escala propiciado por el Papa Pío XI. Hacia 1945. En la Indochina francesa (Vietnam). fue la iniciación de una activa obra misionera. Después de varios intentos previos y a través de años enteros de experimentación. Brasil). El tema principal de discusión de todos los Capítulos desde 1900 en adelante fue la definición precisa de poder y autoridad del Abad General y del Capítulo General. Una actitud paciente y comprensiva del problema asumida por todas las partes interesadas consiguió por último el fin propuesto. que quedó sin monasterio después de la supresión de 1938. la Congregación de Casamari había estado preparando en su propio seminario para vocaciones monásticas desde 1930. y el trabajo comenzó de inmediato. en lugar de poner a simples monjes en puestos de misiones aisladas. la floreciente comunidad alcanzó ya el rango de abadía. En nuestros días. donde surgió en 1940 un nuevo y floreciente monasterio cisterciense cerca de Asmara. el Capítulo General de 1933 redactó una Constitución para el gobierno central de la Orden. cuyo monasterio se convirtió bien pronto en el centro del movimiento. demostró ser una sabia combinación de las tradiciones cistercienses con las necesidades modernas. la Santa Sede reconoció a Itatinga como la sucesora legal de la abadía de Hardehausen. En 1933. nunca consiguió arraigarse firmemente. Escrita siguiendo las pautas del nuevo Derecho Canónico. y por su intermedio la rápida expansión fuera del continente europeo. habían terminado una parte considerable de su programa de construcciones y.afuera. fundó en 1918 un establecimiento para vocaciones contemplativas de los nativos en Phuoc-Son. pero afiliados a la Congregación de Casamari. Mientras los sacerdotes se encargaban de tareas pastorales. y bosquejó también cómo una comunidad monástica podría realizar actividad misionera sin sacrificar sus características básicas. iban a establecer comunidades bien organizadas y.

Pero el momento no era adecuado. La pequeña comunidad sobrevivió. en 1956. sin embargo. donde los monjes no fueron eximidos del servicio militar activo. denominada Nuestra Señora de Gerowval (1935) no pudo elevarse más allá del nivel de una pequeña residencia que funcionaba como parroquia misionera. La segunda fundación americana. En Hungría. la Orden ha sobrevivido. Al principio. fue poblada por monjes austríacos en 1928. bajo el nombre de la Sagrada Familia. A pesar de la conmoción causada por la guerra incesante. La victoria final de las fuerzas comunistas a comienzos de 1975 ha comprometido. los cistercienses vietnamitas experimentaron un crecimiento constante y formaron su propia Congregación (1964).año se pronunció en forma favorable. que bien pronto se encontraron con graves dificultades financieras. El Abad General Janssens demostró un agudo interés por la expansión de la Orden en América del Norte. Las vocaciones jóvenes posibilitaron a la Congregación Polaca obtener y repoblar varias casas antiguas de la Orden y. Chau-Son. La depresión económica mundial convirtió en muy precarias las bases financieras de las instituciones nacientes y la Segunda Guerra cortó el vínculo entre Europa y América. que impedían a los hermanos legos transformarse en residentes permanentes del país. otros fueron obligados a encontrar empleos seculares. En 1935. En 1950. en el estado de Mississippí. uniendo así a cinco comunidades. La guerra civil que desgarró al país después de 1945 obligó a esta última comunidad a huir al sur. la mayor parte participó en la fundación de la Universidad de Dallas. la desbordante población de Phuoc-Son estableció otra casa en el norte. Las dos florecientes comunidades de Checoslovaquia (Hohenfurt y Ossegg) fueron secularizadas. Rougemont fue promovida a abadía. en Wisconsin. mientras otros pasaron años de cautiverio como prisioneros de guerra. que tanto ha sufrido. Durante el curso de la Segunda Guerra Mundial pocas casas de la Común Observancia en Europa sobrevivieron sin haber sufrido daños materiales considerables y. aunque todas las instituciones religiosas cayeron bajo un régimen de control estatal. incluso el abad Vendelino Endrédy (†). se llevó a cabo la misma política (1948-1950) y terminó con la vida de Zirc y todas sus casas y escuelas afiliadas. Sólo una fracción de sus casi doscientos cincuenta miembros pudo huir al extranjero. y dispersados los monjes. fueron encarcelados. En los Estados Unidos. restableciendo la vida comunitaria en Thu-Duc. una de las fundaciones canadienses en Québec. Nuestra Señora de Spring Bank. luego. rebautizada como Congregación de la Inmaculada Concepción. Por su iniciativa personal y estímulo constante se adquirieron cuatro propiedades entre 1928 y 1932. en Alemania y Austria. hasta la misma subsistencia de la vida cisterciense en esa región. En Polonia. un total de seis monasterios albergan a ciento diez cistercienses. Muchos monjes. con el propósito de realizar dos fundaciones en Canadá. agravadas por las leyes de inmigración. Un contingente considerable de refugiados húngaros pudo encontrar nuevas oportunidades en los Estados Unidos. ayudaron a revitalizar la despoblada Spring Bank. encontrando refugio en 1953 en Phuoc-Ly. Mucho más trágico aún fue el pacto de postguerra que aseguró a los comunistas el control de los países situados detrás del «Telón de Acero». En ese mismo año. de acuerdo con los últimos cálculos. donde pronto erigieron su nueva abadía de Our Lady of Dallas. algunos murieron en los distintos campos de batalla. y demostró ser un miembro próspero de la Congregación de Sénanque. pero por bastante tiempo su futuro fue incierto. Rougemont. y su propio colegio . y otras antas en los Estados Unidos. sobrevivió bajo la tutela de Lérins (Francia). hasta Phuoc-Son se vio obligada a trasladarse al sur. Wisconsin.

En el ínterin. La tarea primordial de cada . que ha sido rebautizado como «Sínodo». La reglamentación de la vida monástica a nivel local reservada a las Congregaciones autónomas. La idea de «pluralismo» – autonomía local-. como «una unión de congregaciones» gobernadas por un Capítulo General bajo la presidencia de un Abad General. la reforma litúrgica y las observancias monásticas. en la abadía alemana de Marienstatt. cerca de Düsseldorf. cerca de Allentown. una pequeña comunidad americana fundada en 1967 en Moorestown. una en 1968 en Roma. En 1967 tuvo que ser suprimida. la posición legal de los conversos. cada una bajo un Abad Presidente y un «Capítulo congregacional» que regulan temas tan importantes como el tiempo de duración del abadiato. Poblet fundó una segunda casa en Catalunya en 1967: Solius. Debe residir en Roma. El Sínodo debe reunirse al menos año por otro. Cist). la exigencia de «renovación» no creó una revolución comparable con la ocurrida entre las filas de la Estricta Observancia. monjes de la suprimida Ossegg pudieron reagruparse en Rosenthal. Por otro lado. Casamari demostró ser la congregación más vigorosa dentro de la Común Observancia y. Esta Congregación incluye Our Lady of Fatima. en la comarca de la Selva.secundario para muchachos. en ciento nueve artículos. que después de la muerte del Abad Alexis Presse se convirtió en una «domus experimentorum» de renovación para la juventud. Spring Bank admitió a un pequeño grupo de ex-trapenses. debe incluir al Abad General. En Francia. y en 1969 la otra. a los Presidentes de cada congregación y a otros cinco miembros elegidos por el Capítulo General. Durante los difíciles años de la posguerra. Nueva Jersey. en Alemania. y en Langwaden. luego Pont-Colbert y hasta Sénanque para asegurar monjes suficientes a Lérins. Fruto de esas asambleas fue la publicación de una Declaración detallada (cincuenta y dos páginas impresas) sobre la misión del monaquismo cisterciense en el mundo moderno y una nueva Constitución para el supremo gobierno de la Orden. El histórico definitorium. El Capítulo debe ser convocado cada cinco años. por falta de vocaciones. proporcionales al número de monjes. aunque siempre sigue siendo reelegible. Otra pérdida importante fue Boquen. respuesta positiva a las necesidades de la Iglesia contemporánea y una fructífera interacción entre el monasterio y el mundo se practicaban desde hacía tiempo en la mayoría de las Congregaciones de la Común Observancia. el Capítulo General dedicó dos sesiones especiales para considerar las nuevas exigencias. Dentro de la Común Observancia. En 1958. la Congregación de la Inmaculada Concepción (Sénanque) se vio obligada a abandonar Sant Miquel de Cuixá. y está ayudado por un consejo de cuatro miembros. La nueva constitución define a la «Orden Cisterciense» (O. perdió su carácter monástico y fue suprimida por consiguiente en 1973. para legislar sobre la Orden en conjunto. cerca de Dresde. Seligenporten. al Procurador General. A pesar de lo cual. Pennsylvania. también elegido por el Capítulo. la abadía de Hohenfurt se unió a la abadía austríaca de Rein. y debe tratar los asuntos urgentes que se susciten entre las reuniones del Capítulo General. no sólo aumentó el número de casas afiliadas. entre 1950 y 1974. El Abad General debe ser elegido por el Capítulo General por un término de diez años. sino que el total de sus miembros se elevó de ciento cincuenta y uno a doscientos seis. La crisis vocacional de la década del 60 resultó fatal para varias comunidades europeas. Después de la partida de los húngaros. Sumados a todos los abades. Este mismo grupo fundó en 1967 un priorato en New Ringgold. los miembros del Capítulo General incluyen a delegados de cada casa o congregación.

y la proporción de deserciones es aún mayor entre los novicios para hermanos legos. Era llamativo el alto porcentaje de novicios que han salido: de seiscientos veintitrés novicios de coro admitidos entre 1961-1965. entre otras cosas. En 1974. 12 y 30. 31. por primera vez. quienes señalaron la alarmante desproporción entre jóvenes y viejos. El número de novicios no mostró gran fluctuación. Su propia abadía es visitada por el Abad General. En 1950. reunido en Casamari. Entre 1964 y 1968. de algunas abadesas cistercienses como observadoras. Es particularmente notable el gran incremento de las reducciones al estado laical. Entre 1966 y 1970. sobre un total de trescientos veintinueve monjes y novicios austríacos. a despecho de las pérdidas trágicas e irreparables tras el «Telón de Acero». las cifras para las mismas categorías y en el mismo orden habían aumentado a 20. pero un porcentaje relativamente mayor (doscientos cuarenta y siete) alcanzó a hacer la primera profesión. La asamblea confirmó. dos sacerdotes pasaron al estado laical. . un descenso algo mayor del 10%. en 1974 era de mil quinientos cuarenta y siete. En realidad. fueron advertidos por los abades austríacos. Entre 1969 y 1974. más del 19% contaba más de 70 años de edad y sólo el 10% menos de 30. el total de miembros alcanzaba a mil setecientos veinticuatro. Otro elemento en la general disminución del número de miembros ha sido los que dejaron la Orden después de la profesión solemne. catorce monjes pidieron dispensa de sus votos antes de la ordenación. Las estadísticas compiladas para esta sesión del Capítulo demostraron que la disminución de miembros durante la década pasada no ha sido tan acentuada.Abad Presidente es la visita trienal a cada casa de su congregación. veinte sacerdotes fueron secularizados. trece recibieron autorización para vivir en forma permanente fuera del monasterio. contó con la participación.3%) reunía a aquellos cuyas edades oscilaban entre 60 y 70 años. sólo perseveraron doscientos sesenta y cuatro. El grupo que acusaba netamente un mayor porcentaje (26. Los que buscan consuelo en el hecho de que la disminución dentro de la Orden ha sido mucho más baja que en otros institutos. asuntos litúrgicos y la persistente crisis vocacional. sólo el aumento muy reciente del número de novicios mantiene alguna esperanza de un apreciable desarrollo de la Orden en un futuro cercano. el trabajo de las sesiones extraordinarias previas de renovación y consideró. El Capítulo General de 1974. con ligeras variantes. fueron admitidos menos novicios de coro (quinientos veinticinco).

Sexta.00 8.00 18.35 En invierno Nona se decía antes del almuerzo.00 (Comienza a la aurora). En invierno la secuencia era la siguiente: Prima. 9.00 Capítulo. Teniendo en cuenta estos problemas.30 20. basada en el «número sacro de siete» horas para el Oficio Divino: Laudes.00 14. Tercia.00 14. Misas privadas y missa matutinalis.10 4.50 10. Siempre resulta difícil circunscribir el horario monástico medieval a la estimación moderna del tiempo. En realidad. además de su valor ascético. Nona. en el siglo XVIII. Trabajo Tercia Misa Lectura Sexta Almuerzo Siesta Nona Trabajo Vísperas Cena Completas Acostarse 5. Misa.00 Diciembre 1. Junio Levantarse 1.20 13. en las palabras del Salmo 118. este astro fue el principal reloj que tuvieron los monjes antes de que comenzaran a usarse los de péndulo. 8.45 19. El hecho insólito de levantarse a medianoche para Maitines (o vigilias) encontró su justificación. donde el salmista dice: «A medianoche me levanté para darte gracias».20 11.00 15. 16. Vísperas y Completas.00 16.00 7. Prima.45 Maitines (Vigilias) 2. La propia Regla delineó la rutina de los monjes.30 En invierno no había cena. Tercia.30 18. la tabla que presentamos a continuación puede dar una idea aproximada de cómo transcurría el día de los monjes entre junio y mediados de diciembre.00 Fin de Maitines 3.00 Intervalo Laudes Intervalo Prima 3.45 8.35 2.40 11. los intervalos entre las horas del Oficio se rellenaban con trabajo manual y lectura espiritual. debido especialmente a que a la diferente duración del día en las diversas estaciones se añaden modificaciones producidas por la situación en distintos grados de latitud geográfica. De acuerdo con la misma tradición inmemorial.20 1. el rasgo más durable y sobresaliente de la vida monástica tradicional fue el horarium diario. Todas las actividades de la jornada habían de completarse entre la salida y puesta del sol.35 7. Capítulo. Esta disposición daba por resultado más horas de trabajo en verano y mayor tiempo para descansar en las largas noches de invierno.30 .Vida diaria y costumbres Hasta la corriente actual del aggiornamento. al cual seguía un período de lectura.

Pero aparecieron apenas en Cister en las actas del Capítulo General de 1206. En invierno. el descanso nocturno era algo inferior a las seis horas. ubicada al lado de la sacristía en el ala oriental del claustro. Estaban presentes todos los miembros profesos de la comunidad. se leía el martirologio conmemorando todos los santos que se celebraban ese día. excepto los domingos y fiestas. Por delitos muy graves. que consistía de ordinario en actos de humillación. y la lectura de un capítulo de la Regla de san Benito. De acuerdo con Capítulo General de 1601. Dado que las fechas coinciden con brotes de cierta indisciplina en algún monasterio por parte de los conversos. las penas de prisión eran medidas punitivas monásticas ampliamente difundidas en otras órdenes. en la sala capitular. no había necesidad de eso. El Capítulo de 1765 otorgó mayores concesiones a comunidades de hasta seis miembros. una breve oración monástica matutina. compensado con una siesta después del almuerzo. a la vez. El horario de los conversos difería completamente. dedicaban casi seis horas al trabajo manual. pasaban más tiempo meditando y leyendo. En pleno verano.Sin contar el tiempo de la misa. remoción del cargo o imponiendo la disciplina regular. se puede suponer que estas . Se levantaban después que los monjes terminaban maitines. Luego seguía la Pretiosa. En 1230 se lo ordenaba. especialmente en el largo intervalo entre Maitines y Laudes. En casos de notoria reticencia. ordenando que en cada abadía el sacristán diera la señal de levantarse a las dos durante todo el año y a la una los domingos y festividades. el Oficio Divino exigía entre tres y cuatro horas diarias según el rango de las fiestas. Se trataba de que la reunión fuera. pero pasaban mucho más tiempo trabajando. porque los monjes gozaban de un descanso ininterrumpido de más de ocho horas. cuando participaban en algunos de los oficios de los monjes. Como siempre fue difícil calcular las horas nocturnas. y una ocasión para tomar decisiones administrativas. prisión o expulsión. pero se permitía siempre apelar de dichas sentencias ante las autoridades superiores. Primero. Un hecho importante en la rutina diaria de las abadías lo constituía el «capítulo» (capitulum) realizado generalmente después de prima. hasta la década de 1960. se permitía a los otros monjes acusar al miembro en cuestión. el horarium cisterciense original. los novicios y conversos mantenían capítulos separados. a los que se les permitía comenzar su jornada a las cuatro. los castigos consistían en excomunión. ayuno. y posteriormente en todas las abadías de la Estricta Observancia. con un comentario o aplicación realizada por el abad o prior que presidía. en La Trapa. Por entonces. que se reducían a menos de dos en invierno. si era necesario. Tal es el caso de Cluny. la hora de levantarse los días de semana debía retrasarse hasta las tres. Los domingos – y festividades se leía y explicaba el Libro de los Usos o los estatutos del Capítulo General. A cada infractor se le daba una penitencia. existieron diversas costumbres para determinar el tiempo exacto de levantarse. En verano. Aunque la Regla no las mencionara. y el estatuto insistía en que tenían que ser «sólidas y seguras». Una parte menos formal y más vivida comenzaba con el requerimiento del superior a todos los presentes que dieran un paso adelante y se acusaran de sus faltas públicas y transgresiones a las numerosas reglas y reglamentos de la Orden. Durante esta última estación. una oportunidad para la dirección espiritual. se siguió. permitiendo simplemente que se construyeran cárceles en cada abadía. El Capítulo General de 1429 trató de lograr uniformidad completa.

no sea que el demonio. donde pasaban el resto del día. El Capítulo diario era también la ocasión para anunciar acontecimientos importantes. También se llevaban a cabo durante el capítulo la admisión de los novicios. tales como pintar. El trabajo manual dependía por completo de las estaciones: más pesado en verano. eran adoptadas por las autoridades de la Orden con el fin de reprimir tales indisciplinas. tomadas de la justicia secular. Los archivos del Capítulo General proporcionan detalles sobre tales hechos. que todavía tenían que ser cuidadas fueron asignadas a los hermanos legos que quedaban. pero en época de arado y cosecha todos los monjes que estuvieran en condiciones participaban del trabajo en el campo el tiempo que fuera necesario. más ligero en invierno. Los Ecclesiastica officia especifican la distribución de unos 700 gr. No podía pensarse en el retorno a una actividad agrícola extensa y organizada. todo esto no era sustitutivo para el trabajo organizado e institucional que había logrado que el monacato fuera próspero y . todos deberían estar ocupados a ciertas horas en el estudio concienzudo de las letras y lectura espiritual u otros actos de piedad. remendar ornamentos litúrgicos. cuando el Capítulo de 1601 ordenó que «para evitar la ociosidad. En esos casos. Con el arriendo progresivo de la tierra monástica disminuyó en gran parte la necesidad de trabajar los campos. La sesión terminaba con el recuerdo de los miembros fallecidos de la comunidad y la recitación del Salmo 129. El problema de un trabajo significativo para los monjes de coro quedó como un problema debatido y básicamente sin solución hasta la Revolución Francesa. debía asignárseles otros trabajos. tomas de hábito y profesiones. y si hubiera monjes poco inclinados al estudio. Cuando los Capítulos Generales de los siglos XV y XVI intentaban organizar los archivos y mantener las bibliotecas querían satisfacer simplemente necesidades prácticas. ¿Qué podían hacer los monjes. tejer en telares. y sus preces finales. se suspendía la ley del ayuno y se servía mayor cantidad de bebida. rezando y comiendo en el lugar de trabajo. encuadernar libros y otras actividades similares. Por supuesto. Las huertas cercanas a las abadías. como sucedió con otras costumbres. ocupándolos siempre en algo. disponibilidad de bibliotecas y constante aliento. y toda la comunidad marchaba llevando los aperos a los campos. En esas ocasiones. Citando la Regla de san Benito. cuando no estaban ocupados en sus tareas religiosas o ejercicios de piedad? La naturaleza de esta situación bastante patética quedó al descubierto con toda crudeza. Las tareas habituales de las granjas estaban a cargo de los conversos. y el momento en que el prior asignaba a los monjes sus trabajos o tareas particulares. se rezaba la misa matutinal a una hora temprana. La importancia y frecuencia del capítulo disminuyó mucho en el siglo XV. pero fue completamente restaurada dentro de la Estricta Observancia. El trabajo intelectual habría requerido organización. nombramientos o elecciones de colaboradores. de pan y una mezcla de leche y miel para beber. el De profundis. todo lo cual faltaba entre los cistercienses. Una actividad pastoral de cierta intensidad iba en contra de la tradición monástica y de los intereses del clero secular. pero ambos fracasaron en prescribir el remedio realmente adecuado. tanto los Capítulos como los padres visitadores castigaban sin compasión la ociosidad. pero no abrigaban ningún anhelo de facilitar la investigación. los encuentre ociosos». cuando la mayoría de las fincas monásticas eran cultivadas por arrendatarios libres.medidas. En ocasiones más festivas se esperaba que el abad pronunciara un sermón alusivo. buscando a quién devorar.

permitía comer una sola vez al día. Indudablemente debió ser muy edificante ver la fila de religiosos marchando a realizar algún trabajo de mantenimiento o jardinería. antes o después de la Sexta. aunque haya excepciones. Santo Tomás de Aquino. porqué extrañarse de la prohibición de carnes en cualquier ayuno». compartía la convicción de que un cuerpo mortificado aumentaba la vigilancia espiritual. Y no hay duda de que ordinariamente agrada más comer carne que pescado. si tales ocupaciones proporcionaban campo suficiente para las energías creadoras o daban el grado de satisfacción que es indispensable para una vida religiosa sana. como tercer plato. Fundaciones para misas de aniversario incluían con frecuencia pitanzas para la comunidad. No hay. no se podían servir pitanzas durante tres días consecutivos ni durante las sesiones del Capítulo General. Ambas prescripciones seguían simplemente la tradición del ascetismo primitivo. fruta del tiempo. Cuando se cenaba se servían verduras y fruta con la porción de pan que quedaba. y de que la abstinencia era un escudo efectivo contra los deseos carnales.reverenciado en siglos más felices. ya porque nos preparan a la devota celebración de los misterios de nuestra redención. Sin embargo. no sea que mi estómago pesado me impida levantarme para orar». La actitud cisterciense está perspicazmente resumida por san Bernardo en uno de sus sermones sobre el Cantar de los Cantares (n. mantenidos por pensiones y prebendas. afirma: «La Iglesia en materia de ayuno. se ordenó que todos los monjes realizaran trabajos físicos dos veces por semana. pescado y quesos. porque sobrealimentando el cuerpo. de forma que tales comidas llegaron a ser semanales. que comprende sin interrupción desde los primeros Padres hasta los últimos escolásticos. se podía usar sal. dieron el debido énfasis a las virtudes de la templanza y mortificación. Sigue siendo dudoso. o más frecuentes todavía. dos clases de legumbres cocidas y. el queso y la grasa animal. tal como pan blanco. también alimento los deseos carnales. A los miembros más jóvenes de la comunidad. no era más que un poco de pan mojado en vino. ya que grandes sectores de las clases altas. Una línea de autores cristianos. y aun esto se . Aunque la Regla de san Benito muestra un grado sorprendente de moderación. Sin embargo. con todo. Al comienzo. ya porque se imita a Jesucristo. desde el 14 de septiembre (fiesta de la Exaltación de la Santa Cruz) hasta Pascua. Finalmente. trato de comer aun el pan con moderación. En la preparación de los platos. pues. franquicia que se extendía a algunos más. y prescribía abstinencia total y perpetua de carne durante todo el año. se atiende a lo más general. a causa de sus enfermedades. Los viernes de Cuaresma. se agregaba a la comida principal una «pitanza». con su aguda percepción. incluyendo al clero. En Adviento y Cuaresma. A esa ley común se atiende la Iglesia cuando prohibe la carne… Además. que se convirtieron por medio de la Regla en rasgos característicos del monaquismo medieval. Cuando los legisladores monásticos abordaron el tema de la alimentación. se les permitía tomar un desayuno (mixtum). 66): «Me abstengo de la carne. y sólo hierbas aromáticas cosechadas en el monasterio. disfrutaron habitualmente de una vida cómoda. las restricciones de la dieta alcanzaban a los huevos. en cambio. En ocasiones de fiestas. tienen preferencia los cuaresmales. siguiendo la Regla. permitían que en la comida principal se sirviera una generosa porción de pan. Las costumbres cistercienses. el problema no se sintió tan agudamente en el Antiguo Régimen como en la actualidad. los monjes ayunaban a pan y agua. entre los ayunos. Tampoco resultó de gran ayuda que el mismo Capítulo confiara la limpieza del monasterio a los miembros más jóvenes de la comunidad todos los sábados y vigilias.

La urbanidad cisterciense en la mesa exigía que los monjes tomaran las tazas para beber con ambas manos. donde fluía constantemente el agua a través de un cierto número de orificios. la bebida era el vino. Las comidas se concluían con una acción de gracias. durante la cual toda la comunidad marchaba en procesión a la iglesia. donde terminaba la ceremonia. especialmente en verano. en donde no se produce vino. Se evitaba en lo posible el consumo de agua. aunque. cuya presencia era casi habitual. La cerveza se producía habitualmente en tres calidades diferentes. especialmente en materia de abstinencia perpetua. si desayunaba y cenaba. y luego se leía un libro edificante en idioma vernáculo. Luego. De acuerdo con la Regla. En los países donde se podían cultivar viñas. pero no comenzaban a comer. que se sirviera la sal con la punta del cuchillo. la lectura durante toda la comida se había convertido en signo especial de austeridad. En climas más fríos. se tomaba cerveza o sidra. pero la misma cantidad debía alcanzarle. Antes de entrar en el refectorio. o si éste no abundaba. se elegía un párrafo de la Biblia.275 l. cerveza o sidra. o se servía en el refectorio en ocasiones solemnes. Encontraban ya el alimento servido. y dar oportunidad a una conversación edificante. hasta que el prior. Se colocaba en un jarro de barro cocido frente a cada monje. agregando a veces hasta un plato de sopa. Otra costumbre primitiva y ampliamente aceptada era servir una bebida (biberes) después de Nona. la cantidad diaria de vino que un monje podía beber era una hemina. El proceso comenzó en . dada a veces la conocida insalubridad de la mayoría de los suministros y conducciones. los monjes debían lavarse las manos en una fuente-lavabo. en todos los casos. Sin embargo. que había sido aprobado con cierta reticencia por san Benito. En el caso excepcional de que faltaran. dando a la ocasión un carácter semilitúrgico. con frecuencia primorosamente decorada. Como ocurrió en otras áreas de la disciplina. Había silencio total durante toda la comida. El correcto comportamiento de los monjes estaba sujeto a minuciosas reglamentaciones. debía compartir con los huéspedes. En el comedor del abad. mientras un monje leía en voz alta pasajes selectos de la Biblia Latina. ocupaban sus lugares en el lado externo de largas mesas dispuestas en forma de u. la regla de la alimentación tendió hacia una gradual mitigación. Muchas abadías terminaron por adoptar esta práctica también en el refectorio de los monjes. La mejor era privilegio de la mesa del abad. se seguía la misma pauta. té o café. de acuerdo con las instrucciones de la Regla. en siglos posteriores se daba el desayuno a todo el mundo y. que está calculada como 0. En siglos posteriores. descubría el pan. El abad habitualmente no comía con su comunidad. muchas abadías ofrecían la ración habitual de leche. que presidía. aunque pudiera acortar la lectura en beneficio de los huéspedes. Tenía su propia mesa que. tanto el abad como los huéspedes debían seguir las mismas reglas alimenticias que el resto de la comunidad. practicada generalmente en las casas de la Estricta Observancia. Después de la bendición en latín se sentaban. en el siglo XVIII. Podía ser vino. El lector usaba un atril situado sobre una plataforma elevada. el abad tenía libertad para invitar a dos monjes. con mayor o menor contenido alcohólico. pegada a la pared.suspendía en Cuaresma. Por entonces. y se frotaran los cubiertos con un pedazo de pan y no con la servilleta.

entre otras cosas de mayor importancia. de trágico destino. Hacia el año 1473. la Común Observancia. relataba las comidas en Cister con franca desaprobación por tales mortificaciones: «en el momento de comer. por la superior carestía del pescado. todos preparados en el miserable estilo borgoñón. No obstante. podía mezclarlo con agua». pero facultaba al Capítulo General y al Abad de Cister para adoptar la ley de abstinencia a las circunstancias modificadas. las prácticas locales de abstinencia eran tan divergentes. En un cierto número de casos. En el siglo XVIII. la abstinencia perpetua llegó a ser del pasado. la administración de su último abad. Juan Paslew (1507-1537) fue una era de magnificencia y abundancia. De acuerdo con los libros de cuentas del Colegio de San Bernardo. mientras la Estricta Observancia continuaba fiel a la abstinencia perpetua. que siempre era muy regular. sin relajarse lo más mínimo en la austeridad monástica. y su mesa se caracterizaba por servir en ella. Los términos de la autorización dada a la casa alemana de Eberbach. El Capítulo General de 1439. en cualquier caso. que el Capítulo General decidió dirigirse a la Santa Sede para nuevas reglamentaciones. aprobando silenciosamente esta costumbre. en Tolosa de Languedoc. y dulcería. disfrutada por toda la comunidad. la lectura proseguía sin benedícite (signo de concluir la misma). sirvieron como nueva norma de observancia: podían comer carne tres veces por semana. que. prácticamente sin especias. la comunidad (una docena de monjes) y sus huéspedes consumieron en 1755 una cantidad . A comienzos del siglo XIV fueron otras causas las exigencias de la hospitalidad y la dificultad de obtener legumbres. y espectáculos con osos. Pero el vino era bastante bueno.la enfermería del monasterio. y obligada. Incluso se multiplicaron las concesiones del Capítulo en favor de un cierto número de abadías de forma tan rápida. sino que eximió de la abstinencia perpetua a los abades dimisionarios y a los comensales de la mesa del abad. es decir. La Constitución Apostólica de Alejandro VII In Suprema de 1666. En 1520. y toda la comida se terminaba en menos de una hora. Nunca se servían más de dos platos. por lo menos los dos tercios de la comunidad debía seguir la dieta regular en el refectorio. Inglaterra. En Whalley. dátiles. higos. no sólo fracasó en hacer cumplir las observancias primitivas. tomaba carne algunos días de la semana. Una bula promulgada por Sixto IV el 13 de diciembre de 1475 no otorgó dispensa absoluta. La fácil admisión en la enfermería dio ocasión de comer carne. y si alguien prefería. cantores. la Benedictina de 1335. el movimiento de reforma reintrodujo un cierto número de austeridades de la primera época. martes y jueves. La vuelta a la abstinencia perpetua se convirtió en la exigencia principal de la Estricta Observancia en el siglo XVIIi. el abad Lorenzo Scipio de Ossegg. donde se permitía comer carne a los enfermos hasta que recuperaran sus fuerzas. los monjes gastaron alrededor de las dos terceras partes de su presupuesto anual en comida y bebida. en muchos casos. que aun la bula de reforma de Benedicto XII. a lo sumo tres. Los hermanos hasta pagaban abultadas cifras por entretenimientos. El delegado de Bohemia en el Capítulo General de 1664. fue confiada a la delegación de abades con tanta frecuencia mencionada. La aclaración de este tema. elogiaba la intención de los «abstinentes». las dispensas papales otorgadas a abadías particulares habían debilitado la ley de abstinencia en tal grado. que se envió a Roma en 1475. pero permitía comer carne al resto de la Orden tres veces por semana. insistía simplemente en que. en 1486. en el plazo de diez años. los domingos. aprobaba la dispensa difundida y practicada desde antiguo. y que nadie debería comer carne más de dos veces por semana.

Después de la misa solemne. Era característica de la localidad conseguir con facilidad frutas del Mediterráneo. ternera (90 kg. gansos (6).). La relajación gradual de la regla de silencio estricto eliminó los motivos del lenguaje de señas.). El abad Odón (926-942) lo introdujo en Cluny. pavos (15). pueda salir». correspondientes al mismo número de palabras o términos latinos. el horario diario cisterciense no incluía recreación. pero adoptó probablemente el lenguaje de señas que se practicaba en Molesme. En sus dormitorios los monjes del Cister primitivo hicieron un valiente esfuerzo por seguir las sugerencias de la Regla de san Benito. diez monjes. Un manuscrito de Claraval que ha llegado hasta nosotros contiene un «diccionario» de doscientos veintisiete signos. Cister no dictó reglas obligatorias para su aplicación. Hasta el siglo XVII. Es probable que disposiciones similares fueran bastante comunes también en otras casas. controversias y otras vanidades». conducida por el prior. gallinas (214). usaban para expresarse una cantidad más o menos similar. se ordena que. los monjes. impuesta por la regla de silencio estricto. con sus sirvientes y huéspedes ocasionales. Períodos diarios de conversación después de las comidas aparecen en los horarios del Colegio Parisiense en la década de 1630. En concordancia con la misma. no importa . higos y pasas. la comunidad acompañada de amigos se sentaba en la mesa. Los signos. por entonces una rareza. En otras partes. la comunidad bebía vino con la moderación habitual. cuando el «guardián del orden» (una autoridad monástica de menor rango) estimulara a los monjes para hablar.) y los huevos (7. Esto no quiere decir que los monjes no pudieran abrir sus corazones unos a otros. las caminatas realizadas con dicho propósito no deben llegar muy lejos. se servía sólo en ocasiones festivas. El café. excluyendo siempre detracciones. patos (14). la conversación debía girar sobre los milagros de los santos. El hecho de que el pescado (300 kg. pero téngase en cuenta de que el Colegio era una residencia de estudiantes y no un monasterio propiamente dicho. A veces los monjes salían de su frugalidad cotidiana. Por otro lado. cerdo (40 kg. y se difundió entre las congregaciones reformadas de los siglos XI y XII. especialmente en fiestas señalas como la de san Bernardo que coincidía con la terminación del año académico. En el año lectivo de 1753-1754. aceitunas. en especial si la conversación tenía una motivación espiritual que la justificara. En esta línea. formados con dedos y brazos. no debían ser usados para desarrollar una conversación. que fue restaurado posteriormente por la Estricta Observancia. objetos de santificación y temas relativos a la salvación de las almas. y estaban ideados simplemente para transmitir mensajes e instrucciones.). palomas (138). ni durar más de dos o tres horas y (son permitidas) únicamente cuando toda la comunidad. El Capítulo General de 1601 aprobó caminatas para recreación. fue el uso de un lenguaje de signos. de gran variedad de animales: vaca (80 kg. que los monjes encontraban con frecuencia en sus mesas: naranjas. codornices (50). al decir que «cuando fuera conveniente salir del claustro para tomar aire fresco o recreación. el Capítulo General de 1232 estableció con claridad que. pollos (228). castañas. consumieron quince barriles de vino común. limones. caza. en lugar de favorecer el espíritu de silencio y recogimiento.considerable de carne. aquel día mejor aderezada que de costumbre en donde se servía una comida extra. con un predicador de nota. La carta de visita regular de 1523 para el colegio de san Bernardo de París permitía excursiones anuales a la campiña cercana bajo estricta supervisión.422) fueran los dos elementos de mayor consumo en la lista parecería indicar que la comunidad todavía seguía prefiriendo la dieta monástica tradicional. excepto aquellas bajo control de la Estricta Observancia. Distintas reglamentaciones restrictivas dictadas por el Capítulo General parecen indicar que el lenguaje de señas era usado con frecuencia para bromear. Una costumbre monástica peculiar.). carnero (120 kg. «para evitar conversaciones ilícitas.

En 1530. la rápida disminución del número de monjes y la orientación cada vez más intelectual de muchas comunidades hicieron que los anticuados dormitorios comunes fueran prácticamente insostenibles. Durante todo el siglo XIII. aunque este decreto fue tan ineficaz como las incontables medidas anteriores. No es de extrañar que el Capítulo General se viera pronto envuelto en una batalla en dos frentes en la que llevaba las de perder: tratando de rechazar los esfuerzos constantes para proveer de alguna calefacción a los dormitorios de los monjes. una almohada y una manta. Las fuentes de que disponemos ofrecen únicamente escasa información sobre la higiene personal de los monjes.cuán numerosos fueran. se permitía a los priores y subpriores construir celdas individuales en los dormitorios comunes. la bula otorgó excepciones a favor de los enfermos en la enfermería. aparte de su carácter litúrgico. El Capítulo de 1601 generalizaba el uso de celdas individuales. . que el creciente énfasis por los estudios y el deseo de aislamiento hicieron más deseables. donde el viento húmedo y helado penetraba en esas salas inhóspitas desde fines de noviembre y apenas cedía a comienzos de la primavera. Por último. bajo pena de excomunión. Mas aún. que en 1335. tenía con toda probabilidad un fin práctico. y el único lugar para hacerlo sería la fuente-lavabo a la entrada del refectorio. y a un número no especificado de «oficiales. aumentaron las irregularidades de tal manera. desde Pascua hasta el 14 de septiembre. «por el bien de una mayor modestia y honestidad de vida». y aparece todavía en los estatutos del Capítulo General de 1601. aunque el decreto insistía todavía en que las estufas debían ser retiradas de los dormitorios comunes. la abadía de Poblet recibió autorización para dividir el dormitorio en celdas privadas. el Capítulo General de 1392 permitió a un monje de Boulbonne cerrar su habitación con una puerta. El Capítulo de 1494 autorizó a los abades a dispensar de los dormitorios comunes «por una causa justa» prácticamente a todo el mundo. La prohibición cisterciense de tener cualquier fuente de calor en los dormitorios. En los climas nórdicos. De acuerdo con una interpretación posterior de la bula. la Benedictina tuvo que aceptar el desafío y reforzar la antigua ley con la autoridad papal. Sin duda no tenían ni tiempo ni oportunidad para lavarse antes de Maitines. y el único cuarto con hogar era el calefactorio. por consiguiente. en abril. De cualquier modo. El Capítulo de 1573 trató simplemente de evitar la construcción de celdas fuera de los viejos dormitorios. aunque todas las otras celdas dentro de . Aun así. Ya en 1194. la noche exigía a causa del frío tanta resistencia de los monjes como el duro trabajo diario. debían dormir en el mismo dormitorio común y acostarse completamente vestidos en sus duros lechos. Después del Concilio tienen celdas particulares. La destrucción de las chimeneas se ordenó por última vez en 1605. podía tolerarse la simple separación por medio de paredes que no tuviera puertas. La «cama» era un simple catre provisto de un colchón de paja. el Capítulo castigó al abad de Longpont por tener un dormitorio construido «irregularmente». la In Suprema de 1666.los mismos debían ser destruidos en tres meses. porque permitía a los monjes estudiar en sus propios cuartos. se designaba con el término de celda una habitación con una puerta provista de cerradura. como en el Cister antiguo. La Trapa y la Estricta Observancia del siglo XIX volvieron a los dormitorios comunes y en esas casas. En los Ecclesiastica officia se lo menciona por primera vez. constituía otra penuria. evitar la partición de los dormitorios comunes en celdas pequeñas. aprobó las celdas individuales amuebladas con moderación. Mientras tanto. El mandatum o lavatorio de pies de los monjes todos los sábados a la noche. que no podrían dormir convenientemente en el dormitorio».

En la primitiva legislación cisterciense. El comedor de la enfermería se llamaba con frecuencia misericordia. Pero hasta las construcciones más pequeñas incluían comodidades para los enfermeros. taba con una enfermería espaciosa. porque comió en compañía secular y. La enfermería de Ourscamp. que la sangría. por conmiseración. fue depuesto el abad de san Giusto. cocina y amplia chimenea. Se hacía en el calefactorium. el Capítulo General aumentó las ocasiones a doce. Se creía generalmente. que tanto los pacientes como el personal de servicio debían respetar la regla de silencio. y su práctica continuó hasta el siglo XIX. En 1257. . Al comienzo. En 1212. si lo justificaban prescripciones médicas. se permitía a los miembros delicados comer carne. aparte de su resultado benéfico en determinados casos médicos. o en la enfermería y a los pacientes se les hacía descansar varios días y se les daba comida y bebida extra. Se le hacía a todo miembro de las comunidades monásticas cuatro veces al año. aparece bajo el término minutio. pero las leyes sobre alimentación estaban en suspenso de acuerdo con la gravedad de cada caso. aunque el texto ponía más énfasis en la prohibición de usar una barba acicalada. se llamó la atención a un monje de Hautecombe por haber comido carne y haberse bañado. durante todo el medioevo y comienzos de la Edad Moderna. con frecuencia se agregaba una capilla donde se pudiera decir misa y administrar los sacramentos. era costumbre afeitarse y hacerse la tonsura monástica siete veces al año. dividida en tres pasillos por dos hileras de delicadas columnas soportando la elegante bóveda gótica. En 1202. Esta última construcción incluye un piso superior provisto de celdas individuales para los enfermos graves. de viaje o realizando algún trabajo pesado. Aunque se suponía que los enfermos posibilitados para caminar concurrían a los oficios en las iglesias. porque allí. y estaban equipadas con una farmacia. construida un poco apartada del claustro. Todavía insistía en que el baño era una condescendencia mensual. Como primera indicación de un deshielo en la materia. ¿Dónde estaba situado el baño? Quizá en la enfermería. Las sangrías periódicas (flebotomía) a los monjes obedecían a una combinación de razones médicas y ascéticas. si no estaba enfermo. pero agregaba que no debía ser ocasión para un «comportamiento frívolo» y que los bañistas debían contentarse con los servicios de hasta dos servidores. Por último. en Toscana. el Capítulo General de 1783 permitió hasta que se frecuentaran lugares donde corría naturalmente el agua. Un estatuto de 1439 parece implicar que por entonces ya estaba institucionalizado el bañarse. El espíritu de la más profunda consideración prevaleció en el cuidado de los enfermos y ancianos. como dice el texto lacónicamente. el Capítulo de 1437 estableció que «a las personas sanas. en las vigilias de las fiestas principales. y un medio efectivo contra el apetito sexual.Al comienzo sólo se permitía bañarse a los enfermos en la enfermería. La sala principal de la enfermería de Cister medía 55 metros de largo por 20 metros de ancho. La In Suprema de 1666 prescribía todavía lo mismo. a la usanza de la época. Se suponía. no debían ser readmitidos. no se les debía permitir más de un baño por mes». «gustó de bañarse sin su hábito fuera de la abadía». y un estatuto de 1297 ordenó afeitarse dos veces al mes. Todos los demás que se atrevían a frecuentar lugares donde corría naturalmente el agua eran hasta censurados y castigados por el Capítulo General. que todavía se conserva. Un estatuto de 1188 juzga que todos aquellos que dejen sus monasterios buscando «baños calientes». sirve hoy de iglesia parroquial. era un requisito indispensable para mantener una buena salud. Toda planta monástica con.

Después del lavado ceremonial. La situación de los cuerpos de los abades estaba señalada por lápidas. Luego era despojado de sus vestiduras. La piedra de la cámara mortuoria de Claraval donde fue lavado el cuerpo de san Bernardo se convirtió en objeto de veneración. encastadas en el piso del claustro o colocadas en la pared. Después de las exequias. se colocaba sobre cada tumba una cruz de madera con el nombre del monje y el año de su muerte. era llevado en procesión a la iglesia y se colocaba sobre un féretro en medio del coro. pero también podría haber sido una autopsia primitiva que revelaba los estragos visibles de su enfermedad mortal y tal vez la causa de su muerte. Algunos visitantes devotos aseguraban haber visto la marca del cuerpo del Santo sobre la piedra pulida. Los abades eran enterrados bajo el claustro. la comunidad se retiraba y el cuerpo era llevado a una cámara adyacente y depositado sobre una tabla de piedra. entre la sala capitular y la iglesia. Después de que exhalara su último aliento. Su muerte ocurrió el año 1188. siempre había una fosa abierta recién cavada. quizás inesperado. para ser testigos de los últimos sacramentos y de su feliz partida. Si algunos de los monjes que las atendían habían tenido alguna experiencia en Medicina. a veces también en la sala capitular. y el lugar se dejaba sin señalar. el tañido de las campanas llamaba a todos sus hermanos al lado de su lecho. que estaba a cargo de la sangría regular de los monjes y pudo haber acompañado al abad y su comitiva en los largos viajes de visitas regulares. fue justamente en esa ocasión que los monjes de Schönau descubrieron que el «Hermano losé». que había muerto como novicio. y lavado con agua caliente de la cabeza a los pies. Si se puede dar crédito a la extraordinariamente inverosímil historia que narra Cesáreo de Heisterbach en el Dialogus miraculorum. El cadáver. Esto era un acto simbólico de una tradición cristiana inmemorial. es posible que esta ceremonia despertara deseos de comprobar para personal edificación si había en el cuerpo del muerto señales de mortificaciones. vestido con el hábito y la cogulla cisterciense habituales. Su nombre verdadero era Hildegunda. el cuerpo del monje fallecido.La asistencia dada en la enfermería no excedía en general de las medicaciones y remedios caseros. más o menos decoradas. Sólo desde el Renacimiento. los monjes velaban el cuerpo toda la noche y se disponía la misa y el entierro para la mañana siguiente. no se permitía que los monjes enfermos buscaran cura fuera de sus abadías. hija de un honrado ciudadano de Neuss del Rhin. esperando a su ocupante. De lo contrario. como Claraval y Orval. era bajado a la tumba. Si todavía había tiempo para una misa de funeral. De acuerdo con las reglamentaciones del Capítulo General de 1189. y fue sólo mucho tiempo después cuando se permitió a los cistercienses concurrir a reputados centros de salud. Después de increíbles penurias. Cuando Cesáreo contó su historia parece que estaba en vías de convertirse en «santa» para ser tenida así parte de la Edad Media. En estas ceremonias. se sacaba el colchón de la cama y se depositaba en el suelo. se transportaba el cuerpo a través de la puerta en la pared norte del crucero hacia el cementerio adyacente. sobre una capa de cenizas. En los cementerios de las abadías muy pobladas. Caso de tratarse de la defunción de un monje notable por su austeridad. o en una cripta bajo la iglesia. era en realidad una chica. el sepelio se realizaba el mismo día. Cuando un monje estaba próximo a morir. . muchas abadías prósperas emplearon a un seglar como clínico o cirujano residente. Hildegunda fue admitida en la abadía de Schönau donde nadie advirtió su sexo. que había fallecido de regreso ambos de Tierra Santa. era pura coincidencia. Después del siglo XVII. sin ataúd.

dedicación al trabajo duro y sumisión a la autoridad religiosa. una coexistencia armoniosa y una creatividad comunitaria significativa hubieran sido imposibles de no haberse impuesto reglamentos estrictos. En tales circunstancias. Aun el espectador de mente más simple quedaría impresionado por el éxito descollante de los monjes en todos los campos de sus múltiples actividades. hay que tener en cuenta que muchas grandes abadías albergaron a cientos de individuos. todas sus vidas transcurrieron en lugares demasiado estrechos. de que «la ociosidad es enemiga del alma» y. cada uno con su temperamento. la eficiencia en la economía y los beneficios de la seguridad personal. prueban con elocuencia la superioridad de una vida basada en la aceptación voluntaria de la disciplina. de que. constituyen elementos del noble legado del monaquismo cisterciense. Los logros espirituales e intelectuales. sin las ventajas del aislamiento que el hombre de nuestros días consideraría indispensable. ordenada con tal rigidez que prácticamente no deja lugar a la iniciativa individual. por consiguiente. la monumental arquitectura. Sin embargo. altamente ritualista. grado de inteligencia y posición social diferente. Esta organización inteligente y reglamentada logró que la vida monástica dejara su indeleble impacto en la sociedad cristiana.Una vida monástica. La creencia inquebrantable del mundo occidental de que hasta el trabajo manuales ennoblecedor. . asignando a cada individuo su propio lugar y limitada función. reduciendo de este modo los roces producidos por voluntades antagónicas e intereses en conflicto. aparecería como antinatural. el trabajo es la única fuente moralmente aceptable de bienestar. hasta inhumana a los ojos de los lectores modernos.

Otros fueron recibidos como «corrodians». estudiosos y burgueses se sintieron atraídos por las primitivas casas cistercienses. De esta forma. clérigos seculares. podían optar a ingresar como hermanos conversos. por la legislación posterior (1213. la clase de pequeños donantes o benefactores. en Gales. los donats. Nobles. donde «vivió con mayor seguridad todos los días de su vida». fuera de la clausura. comida o ropa. . otorgó sus tierras a los monjes de Margam. fue aceptado como hermano lego en el monasterio. y hasta alguna forma de tonsura. Vivían en casas aparte. de aquellos que aún permanecían fuera. que su admisión se transformó pronto en un acto de cierta solemnidad. constituyó un enlace vital entre los monasterios y el medio ambiente secular. no deben ser considerados como una simple transacción comercial. la aceptación como novicio estaba estipulada en actas de donación. se les prometía la misma comida. en ocasiones oblati. Después de la muerte de sus esposas. con derecho a tres hogazas de pan. que su número y papel debió haber sido importante en la mayoría de las abadías. Los numerosos casos posteriores de donaciones compensadas. En la abadía catalana de Poblet. el donante y su familia deben haber experimentado un sentimiento de identificación con los monjes. Con frecuencia. pero se desprende con facilidad. con la misma intensidad que gran número de campesinos engrosaron las filas de los conversos. aparecen en tantos cartularios. pensiones. Llevaban una vestimenta distintiva. Debían ayudar a los hermanos en los trabajos manuales o en el cuidado de las fincas del monasterio. y a su vez. y contribuyeron materialmente al crecimiento de la Orden. Las referencias que se encuentran en las primeras crónicas de los Capítulos Generales son algo ambiguas. el monasterio mantenía a su esposa e hijos. el éxito rotundo de la Orden puede explicarse únicamente por la interacción fructífera entre aquellas abadías del desierto y el medio ambiente. Hacia el año 1200. e incluso prestándoseles servicios personales. El hecho de que las abadías de clausura albergaran a los hijos. Los que no tuvieron el valor ni la oportunidad de unírseles siguieron la heroica vida de los monjes con profundo interés. que obligaron a las abadías a asegurar la subsistencia del donante mediante anualidades. Reflejaban la atmósfera envolvente de confianza e interdependencia mutuas. fue empleado como «escudero libre». constituyeron un grupo especial dentro de la misma. Donó sus tierras a los monjes. mientras que éstos respondían con un sentido de responsabilidad hacia aquellos que los habían ayudado. haciendo caso omiso de la clase o valor del regalo. familiares. bebida y ropa de los monjes y se los acomodaba en un dormitorio separado. a cambio. También era frecuente que aquellos que necesitaran algo más que una ayuda económica fueran aceptados dentro de la comunidad monástica brindándoseles amparo. Renunciaban ante el abad al derecho de retener cualquier propiedad. y en algunos casos a los padres. admitido en Margam en 1325. un galón diario de la «cerveza fuerte» de los monjes y otros beneficios. mientras viviera. Los ideales ascéticos y religiosos de los monjes hicieron resonar un eco latente en cada elemento de la sociedad contemporánea. Si el donat fallecía antes. caso éste el de Juan Nichol. prometían obediencia y. 1233). Estos donati. un hombre al que le habían sacado los ojos siendo rehén.Monjes y sociedad Aunque los cistercienses del siglo XII no deseaban más que la soledad de los «desiertos» que ellos mismos habían elegido. después de lo cuál.

aunque a los viajeros laicos se les ofrecía comida y albergue con la misma generosidad. como una expresión de preferencia por un protector monástico. parece cierto que la comunidad campesina actuó libremente. La primitiva legislación de la Orden recalcaba esta virtud. un tal Girard de Rossillon dio su casa. en algunos casos en que era evidente el bien de los campesinos vecinos. la lealtad de los empleados seglares siguió inquebrantable hasta el final. las abadías dependieron cada vez más de la ayuda de los seglares. Cuando el Conde de Sussex investigaba el grado de intervención de la abadía de Whalley en la «Peregrinación de la gracia». aunque con frecuencia se los designó como «prebendados». como en el resto de Europa. con su promesa de protección. fundado por Cherlieu en 1136 en el Franco Condado. Décadas de intrigas sucedieron a la elección de Alejandro Banke en 1497. El caso de Acey. el personal del monasterio se reclutaba en las ciudades vecinas. Sin embargo. La institución sobrevivió a la Edad Media. A pesar de que los cistercienses no desearon desempeñar ningún papel en las instituciones feudales. pero simplemente siguió el ejemplo de otros catorce miembros de la misma comunidad rural. De acuerdo con los libros de cuentas de la casa inglesa de Beaulieu. su número había aumentado tanto. El Capítulo General de 1293 ordenó que. que llegaron a crear problemas disciplinarios en varias comunidades. dados a un cierto número de oficiales reales y potentados locales. especialmente en beneficio de los monjes y clérigos de viaje. En la mayoría de los casos. mientras el número total de los monjes profesos era solamente de 108. fueron decididas por la vigorosa intervención laica. . y las verdaderas obligaciones derivadas del mismo. debido al «gran número de hombres mantenidos por el abad». y Stoneleigh daba trabajo a cuarenta y seis. parece que. Muchas abadías tenían una hospedería para visitantes. es interesante. por el cual propietarios libres de tierra alodial reconocían el señorío del abad aunque se desconocen las razones que motivaron tal acto. con el resto de su propiedad. que haya dejado como estela una deuda importante. La hospitalidad. muestran que. relacionadas con nueve casas cistercienses inglesas en vísperas de la Disolución. En Inglaterra. algunos abades asumieron la responsabilidad de protector o abogado. y de aprecio hacia la abadía recién fundada. Poco después. algo apartada de los edificios conventuales. sin el permiso especial del susodicho Capítulo». Las estadísticas que nos han llegado. Biddlesden sola tenía cincuenta y un sirvientes. era raro que ésta no tuviera huéspedes. a la abadía. Entre las nueve abadías. quienes ofrecieron todo lo que tenían al abad Guido de Cherlieu en un acto aparente de «encomienda». constituyó otro eslabón entre las abadías cistercienses y la sociedad. tradicional servicio monástico.La importancia de los familiares creció proporcionalmente con la desaparición de los conversos. «debido a la confusión que causaba frecuentemente el excesivo número de tales personas… no se les debe permitir en modo alguno (a los familiares) el uso del hábito y la participación de los bienes materiales. este último devolvió de inmediato la tierra a sus donantes. y sus oponentes trataron de despojarlo de su cargo. y entre la clase media local que conservaba un agudo interés por los asuntos de los monjes. agravada por pensiones. hacia fines del siglo XIII. Es evidente que esto constituía un procedimiento de rutina feudal. ya sea como trabajadores o encargados. se quejaba de que no le era posible reunir pruebas. especialmente cuando se realizaban elecciones abaciales. anualidades o sobornos manifiestos. al finalizar el medioevo. por ejemplo. empleaban a casi 300 laicos. En un momento dado. No es de extrañar. dicho abad se vio obligado a defender su posición con un ejército privado de trescientos partidarios. Después de la virtual desaparición de los conversos y de la gran reducción en el número de monjes. Las dos últimas elecciones en Furness antes de la Disolución.

sostenía un «hospital para pobres». por el año 1300. Además de los aldeanos y peregrinos enfermos eran aceptadas también algunas personas ancianas. por estas observaciones. que los visitantes de rango y posición social elevada recibían mayor atención y mejor aposento que los caminantes ordinarios. refiriéndose a la situación del monasterio cerca de un camino muy transitado. en Alemania. En 1269. . sino a toda la Orden». debían alimentarse por sí mismos. bajo el cuidado de diez empleados.Estaba cuidadosamente especificada la calidad y cantidad de la comida que se les servía. se servía comida y bebida con liberalidad. el Capítulo General de 1493 le permitió específicamente servir carne «sin escrúpulos de conciencia. como un viejo soldado. circunstancia que determinaba grandes gastos en concepto de hospitalidad. financiado con fondos y donaciones especiales. de acuerdo con la petición. el obispo Hermann de Schwerin otorgó cuarenta días de indulgencia a todos aquellos que hicieran donaciones para mantener la casa de huéspedes de la abadía de Doberan. como establecía el Capítulo. El gasto para alimentarlos debió haber sido elevado. Ya por el año 1197 Zwettl. El Capítulo General de 1218. en Dublín. Chorin. En 1233. en especial para los enfermos pobres de la vecindad. De acuerdo con los datos recopilados por Franz Winter. Es fácil comprender. En 1218. se apeló a Enrique VIII por parte de la abadía de Quarr que. funcionaron instituciones similares durante el siglo XIII. así como las tareas de los hermanos encargados de atenderles. El abad de Basingwerk. Además de la buena acogida habitual. la abadía recibía con frecuencia huéspedes distinguidos. por lo menos hasta mediados del siglo XV. el establecimiento se mudó a un edificio espacioso. en Austria. como reconocimiento de los servicios y de los sacrificios económicos que significaban. aunque normalmente los monjes no practicaran la medicina más allá de administrar los remedios caseros comunes. que no sólo honraban al susodicho monasterio. a quien el abad invitó a pasar allí el resto de sus días. estudiantes y huérfanos». Las visitas de los reyes o de otros potentados de la sociedad civil o religiosa resultaban particularmente gravosas. «dado que los monjes llevan una carga muy pesada de gastos a causa de los huéspedes y viajeros». que contaba con una capilla. cualesquiera que fuera su posición. hombres de letras. El conde Sigfrido de Blankenburg instituyó un fondo para el hospital de la abadía alemana de Michaelstein en 1208. A petición del abad de Maulbronn. mientras que se referían a los monjes «como administradores» de beneficios. Se hicieron regalos o se otorgaron fondos para las hospederías. «que ayudaban a muchos pobres. nobles y magnates. separó algunas rentas eclesiásticas «para uso de los pobres y para la manutención de los huéspedes». cerca de la portería de la abadía. no sólo aprobó el hospital «para el cuidado de los pobres». muchas abadías cistercienses mantenían hospitales. El hospital estaba espléndidamente dotado. En tales ocasiones. aunque. En vísperas de la Disolución. en un cierto número de abadías cistercienses alemanas. en Gales. Volkenrode. Al mismo tiempo. debía ser conservada como hospedería para viajeros y marineros pobres. la abadía de Saint Mary. con capacidad para albergar a treinta enfermos necesitados. porque se estableció que si los huéspedes quisieran permanecer por más tiempo. los huéspedes. porque. sino que insistió también en que debía permanecer bajo la administración del propio personal de la abadía. Himmerod mantenía en 1259 un «hospital para pobres». Reifenstein y Walderbach. Kamp. de dos días cada una. Altzelle. debían observar la regla de abstinencia perpetua. A los familiares de los monjes se les permitía realizar tres o cuatro visitas al año. se excusaba en 1346 ante Eduardo III. entre ellas Pforta. por no haber pagado un subsidio exigido. se decía de la abadía irlandesa de Saint Mary que era como «un albergue común» de todos los que buscaban hospitalidad.

En Escocia. tanto mentales como físicas. Sin embargo. Robertsbridge. El hospital de Newminster recibió una cierta cantidad de donaciones importantes. a la vez que las reducciones provocaban las ruidosas quejas de los pacientes necesitados. sus servicios alcanzaron a personas que vivían mucho más allá de los límites de la propiedad abacial. sus productos más divulgados eran pociones y tinturas. gracias a su éxito en 1777. que se suponía efectiva en un número prodigioso de enfermedades. con tres salas: una para los monjes profesos. enfermero en la hospedería de la abadía. Guillermo. Pipewell. La abadía sajona de Buch anunciaba que el hospital regentado por los monjes atravesaba graves dificultades económicas. la posibilidad de recibir atención médica en las ciudades en desarrollo disminuyó la importancia de los hospitales monásticos. Su fama creció extraordinariamente. entre otros. en el siglo XIII. Sibton y Waverley. a una enfermería. Holmcultram. para comodidad de los pobres de Cristo allí internados». Melrose. bajo la dirección de un converso. tales como Fountains. Rieval. El libro de cuentas de Beaulieu hacía referencias. el Capítulo nombró para una investigación a tres abades de monasterios vecinos. mientras se encontraba enfermo «en el hospital de la abadía de Gimont». tenía un bien provisto «hospital para pobres». durante el abadiato de Michael Brun (1235-1249). mantuvieron hospitales similares. que disponían también de sus magras pertenencias. otra para los conversos y la tercera para los numerosos servidores y empleados seglares de la casa. se encuentra una referencia muy posterior a un hospital. aunque algunas abadías continuaron regentando centros sanitarios hasta la Revolución Francesa. y seleccionaba personalmente muchas de las raíces. un clínico residente y dos asistentes proporcionaban atención médica. Cupar y Kinlos regentaron hospitales que podían albergar entre ocho y diez internados. atendida por el legendario Hno. a los servidores enfermos de la abadía. Meaux. Los pobres que fallecían eran enterrados por los monjes. ejercía como «enfermero de los pobres». entre ellas el «agua de Orval». generalmente en Lieja. Furness. en Brabante. algunas específicamente «a fin de conservar la lámpara que está ardiendo en la enfermería de los seglares. un tal Antonio de la Crose hizo una donación. otro monje. cuando luchaba contra una epidemia de fiebre tifoidea muy difundida. otras las adquiría.Un número similar de abadías inglesas se ocuparon de cuidar a los enfermos y desamparados. Orval debe su reputación como centro de salud a su famosa farmacia. Tenía capilla y cocina propias. hacia fines del siglo XIII. y podía cubrir las necesidades de unas ciento veinte personas. En respuesta. Entre los estatutos del Capítulo General de 1490. porque los fondos que habían sido destinados «para mantener a cierto número de pobres» ya no era suficiente. En 1222. Antonio Périn (1738-1788). Todo se preparaba en su laboratorio. Sawley. Arnaldo. la abadía galesa de Strata Florida tenía una hospedería bajo el cuidado de los monjes. en «las zonas de los leprosos». En el siglo XIII. donde se atendía. El cartulario de la casa francesa de Gimont nombraba en 1187 a un monje. hierbas y flores que necesitaba. sumados a cierta compensación monetaria. En 1206. Otras abadías de Inglaterra. Los negocios de la . quienes tenían amplios poderes para adoptar las medidas que juzgaran convenientes. Por último. aunque el benefactor exigía que se le regalara un par de guantes blancos cada Pascua. recibió una donación importante para «el mantenimiento de un hospital para seglares». Cultivaba un jardín de hierbas medicinales. Villers. La antigua enfermería de la próspera Orval (después de 1715 bajo el régimen austríaco) fue reemplazada en 1761 por una estructura espaciosa. médico profesional que estudió en París.

63 £ se separaban para la distribución semanal de granos. y de acuerdo con todas las indicaciones. El Jueves Santo se agregaba un penique a las limosnas acostumbradas. por lo menos. repartiendo a cada uno «dos tortas de avena y dos arenques». la Orden cisterciense aceptó gran parte del peso que significaba aliviar a los que sufrían necesidades materiales. El mismo documento exigía que. reconoció la generosidad de la Orden con los pobres. Citaba como ejemplo a la abadía galesa de Margam. se hacía trabajar en los campos a todos los pobres que estuvieran en condiciones de ganar su pan. Durante toda la Edad Media. que en 1189 envió un buque a Bristol en procura de trigo «para una gran multitud de mendigos». crítico acerbo de los cistercienses. En el taller donde se trabajaba la lana se separaba tela completamente terminada por valor de 18 chelines. cien hogazas de pan. todas las noches. Siempre tenía a su disposición pan y otros comestibles con tal fin. que ofrece ejemplos de cartas de visita. diariamente. La distribución de limosnas se realizaba en la portería de cada abadía. y que los necesitados sabían de antemano no sólo el horario. en un edificio separado. Furness cuidaba a trece necesitados y otorgaba limosnas semanales a ocho viudas pobres. mientras otros tres eran tratados como huéspedes del abad. relativas a la distribución de las limosnas. De esta cifra. Decía que «los monjes. aunque sean de lo más sobrio para sí mismos. también se distribuía entre los necesitados ropa y calzado usados. La distribución de alimentos tenía lugar tres veces por semana y. . El maestro de la tenería debía proporcionar cada año veinte cueros de buey o de vaca. mientras que. hubiera siempre un cierto número de camas disponibles para los pobres que necesitaran alojarse allí. en 1535. que la panadería de la abadía enviaba diariamente. que significaban el 22% de los ingresos de los monjes. Hasta Gerardo de Gales. distribuyó en limosnas un total asombroso de 122 £. mientras 506 florines de remedios se repartieron gratuitamente entre los pobres. El monje a cargo del guardarropa de la abadía tenía la misión de reunir la ropa usada para los necesitados. de acuerdo con el Capítulo General de 1185. bajo la mirada vigilante del portero. pero. la ayuda a los pobres fue una tarea reconocida de la Iglesia. con propósito similar. se vendieron a personas de fuera 5. El formulario de Pontigny del siglo XIII. se distribuía entre ellos la décima parte del queso recibido de la vaquería de Felsa. Aunque no parece haber sido una excepción la contribución de las abadías inglesas para mantener a los necesitados. Por el mismo tiempo. Stanley albergaba a siete mendigos. para su calzado. sino también la clase de ayuda que podían esperar. incluyendo ropa usada y. Un documento sin fecha del cartulario de Newminster combinaba una donación con la obligación de que los monjes dieran limosnas anualmente a los pobres para la fiesta de Santa Catalina. varios talleres de la abadía contribuían regularmente al alivio de los pobres. trece pobres eran acomodados para pernoctar en la hospedería de la abadía.638 florines en concepto de medicinas. Solamente en el año 1788. Whalley. El libro de cuentas de Beaulieu de fines del siglo XIII detallaba las obligaciones del portero. Parece que la atención de los pobres estaba bien organizada. durante los siglos XIII y XIV. y 18 £ se repartían por Navidad y jueves Santo. y Garendon mantenía a seis personas incapacitadas. En Meaux. exceden a todos los demás en su caridad desbordante hacia los pobres y los viajeros». bien curtidos. Durante la cosecha.farmacia eran muy prósperos. insistía en que el portero debía tener siempre a mano limosnas para distribuirlas entre los pobres. se gastaron 41 £ para mantener a veinticuatro menesterosos dentro del monasterio.

con las cuales los monjes debían adquirir pan y queso para distribuirlo en la ciudad de Romont. en Alemania. tenían muy poco para destinar a la caridad. . En 1316. alimentó diariamente a 400 personas. Humberto de Fernay. mientras las despensas seguían estando milagrosamente repletas. La llegada a Cister de los abades participantes de las sesiones anuales del Capítulo General. Algunos de tales incidentes quedaron para la memoria de la posteridad como hazañas legendarias de heroísmo. Todos los años. salvándolas de morir de inanición. Sittichenbach. hasta que pudieran recoger la cosecha. Siempre ha estado en discusión el porcentaje de las limosnas. En hambres u otras calamidades los monjes compartían todo lo que tenían con los vecinos muy necesitados. De acuerdo con todas las pruebas que poseemos.100 hogazas de pan. la multitud se había vuelto tan ingobernable. un gran tricenarium seguía al cierre de la sesión anual del Capítulo General. sino la generosidad de los benefactores. Una costumbre inmemorial entre las abadías cistercienses fue el tricenarium.000 hambrientos. aportó 45 libras de Lausanne. Riddagshausen. que se distribuían diariamente entre los necesitados. Morimundo alimentó a toda la vecindad por tres meses. que ese día debían compartir la mesa de los monjes. aunque una cifra cercana al 5% parece ser una estimación más segura. aunque hay que destacar que los monjes eran muy respetados como honestos distribuidores de las mismas. cuando se supone que los monjes distribuyeron diariamente alimentos durante meses entre 4. Por la misma causa. puede haber llegado al 10%. Hacia 1240. el panadero de la abadía proveyó semanalmente de 2. Durante los siglos XVI y XVII. que se veía facilitada por las abundantes donaciones que recibía a tal fin. En el siglo XIII. seguía también una comida para ellos. cuando en todas las abadías de la Orden se daba comida a varios indigentes durante treinta días. el lunes de Pentecostés. Muchas donaciones por misas de aniversario en Villers y otras casas incluían sumas especiales para ser distribuidas entre los menesterosos en dichas ocasiones. no siempre se puede confiar en las cifras referentes a la cantidad de personas mantenidas por los monjes. Por la misma razón. salvó del hambre a 1. Por lo tanto. Una parte estaba destinada a mejorar la dieta de los monjes. canalizando por lo tanto numerosos regalos y fundaciones destinadas a este fin. lo que se entregaba en las porterías monásticas reflejaba no sólo la caridad de los monjes. considerado el total de los ingresos monásticos. Esto significaba que los alimentos del monje recién fallecido se separaba durante treinta días consecutivos. el Capítulo instó a los abades a depositar sus donaciones dentro de una caja puesta cerca de la entrada de la sala capitular. entre 366 personas necesitadas. En su lugar. reales o fingidos. cuando los propios monjes experimentaron grandes penurias. Durante el siglo XIII. en 1150. un donante en la abadía suiza de Hauterive. congregados en gran cantidad en torno a la portería. realizado por el abad el Jueves Santo. la repartición de limosnas fue algo natural en todas las abadías cistercienses. que el Capítulo prohibió la distribución de limosnas a 3 km. y otra para que el día de san Martín repartieran veinte trajes a otros tantos pobres. de Cister. En esos días. también en Alemania. Es fácil que esto haya ocurrido en Melrose. constituía una ocasión especial para dar limosnas a gran escala.Villers era muy notable por su generosidad. se desterró por completo la costumbre en 1260. que suplicaban monedas de los abades. los caminos que conducían a Cister estaban prácticamente obstruidos por los mendigos.800 habitantes de la región. el día de san Lamberto (17 de septiembre). Al lavatorio de los pies de los doce pobres. En épocas de prosperidad para los cistercienses. El rey Roberto I de Escocia legó 100 £ anuales a Melrose. Se dice que. de los hermanos fallecidos. y las porciones se daban a las personas necesitadas. En 1147. en 1153.

con la adquisición del Santuario de Freibach. Al año siguiente. la actividad pastoral comenzó alrededor de 1280. No obstante. pero en las cuatro iglesias más cercanas a la abadía los propios monjes cuidaban de la feligresía. los fieles contaban exclusivamente con el ministerio de los monjes. Sus condiciones estipulaban oficios solemnes y perpetuos en beneficio de los miembros difuntos de la familia del donante. varias abadías renanas emprendieron . no podía llegar allí ningún sacerdote secular. y envió siete monjes a la capilla mencionada. Circunstancias locales deben haber impuesto también actividades pastorales a un cierto número de abadías. De acuerdo con esto. podían retenerlas. fue inevitable desde el comienzo la implicación directa en el trabajo pastoral. el Capítulo volvió otra vez al mismo tema. declarando que las abadías que habían administrado capillas antes de unirse a la Orden. no obstante. El abad aceptó el regalo. se depositaron en la abadía reliquias de la Santa Cruz. Holy Cross (establecida en 1180 en Irlanda) fundó varias capillas en sus propios terrenos y. recibió una importante donación para misas de aniversario y una capilla en Ottringham. porque debido a la localización montañosa de la abadía. que sus habitantes tuvieron que ser llamados de nuevo a la abadía. con el añadido de que las capillas que ya estaban en posesión de una abadía debían ser atendidas a base de sacerdotes seculares. del siglo XIII en adelante. San Galgano. donde debido al completo aislamiento. en el mismo estatuto se establece una excepción para Les Dunes y Ter Doest – «ambas con capillas en varias islas en el mar» –. y pagarle su salario. con tanta frecuencia. mucho antes de 1201. que se establecieron en un lugar llamado posteriormente «Monkgarth». transformando la modesta casa en uno de los santuarios más visitados del país. en 1234. y ordenó su in mediante retorno a los monasterios. El abad de Poblet recibió en 1221 de Honorio III el status cuasi-episcopal de nullius. bajo el abad Roger (1286-1310). En algunas fundaciones. Pero esta casa retirada se vio envuelta en incidentes motivados por escandalosas faltas de disciplina. La actividad pastoral recibió nuevo impulso cuando. La abadía se convertía simplemente en el patrón de la iglesia. se nombraron tres sacerdotes cistercienses en cada capilla. Hacia comienzos del siglo XVI. siempre y cuando los abades contrataran clérigos seculares para su atención. la mayoría de las cuales estaban atendidas por el clero secular. En Saint Urban (Suiza). Meaux. Es probable que esta concesión estuviera inspirada en permisos papales previos a abadías concretas. para servir «a gran número de hermanos legos y personas seglares». En 1232. la mayoría de las parroquias vecinas fueron atendidas por los mismos monjes. cuando los monjes de Casamari hicieron la fundación cisterciense. aunque los sacerdotes de la Orden administraron siempre los sacramentos a los conversos y jornaleros que trabajaban en las granjas monásticas. el Capítulo General repitió con energía la prohibición de que los monjes trabajaran en parroquias. la abadía tenía derechos de patronato sobre diez iglesias parroquiales y buen número de capillas. que implicaba una extensa actividad pastoral a causa de su situación fronteriza y su jurisdicción sobre un número de aldeas. obligada a contratar un sacerdote secular. Gregorio IX permitió a los monjes de Cwmhir (Gales) administrar los sacramentos a sus servidores y arrendatarios. no significaban necesariamente que fueran atendidas por sacerdotes cistercienses. había sido un santuario popular. en Monte Siepi (diócesis de Volterra).Los cistercienses del siglo XII evitaron resueltamente verse involucrados en el cuidado pastoral de las comunidades campesinas vecinas. a consecuencia de la cruzada de Ricardo I. Las primeras aceptaciones «ilegales» de iglesias. En 1236. Durante el siglo XIV. porque. se repitió la misma reglamentación.

Altenberg y Heisterbach vivían en parroquias. Leubus y Kamenz contaban diez iglesias cada una. En 1758. sobre un total de trescientos diecisiete sacerdotes en la provincia austríaca. que el Capítulo General decidió intervenir. se otorgaba permiso para atender a iglesias y capillas ya incorporadas por las abadías. pero su composición tomó finalmente su carácter cada vez más burgués. Ya en el siglo XIII. a partir del siglo XIII. Bonifacio IX permitió en 1399 a Zwettl instalar a cistercienses como párrocos perpetuos en las iglesias de la abadía. Además de los trabajos de rutina del cuidado pastoral. bajo la guía de un monje. Himmerod. en el siglo XIV. Entre 1780 y 1790. y si era soltero. existía en Kamp una organización similar. entre ellas. en 1489. En 1393. Sus miembros hacían sus devociones en una capilla especial. . La tendencia prosiguió y. especialmente. Muchos monjes sólo pudieron encontrar una subsistencia segura en las parroquias. a cuyos miembros se prometía un cierto número de misas después de su muerte y una participación en los méritos de las oraciones de los monjes. Por el mismo tiempo. Después de 1440. bajo la presión del gobierno de José II. muchas abadías cistercienses formaron y dirigieron variedad de confraternidades y sociedades piadosas. En la segunda mitad del siglo XV. halló que muchos monjes de Camp. cuando razones económicas exigían esos servicios. que formaban la «confraternidad común». Al comienzo. Tal fue el caso de Silesia. Por último. el abad de Morimundo. que servía de maestro. en su visita regular. los monjes continuaron con el servicio pastoral directo de los fieles. Ser miembro de la «confraternidad plenaria» implicaba la transferencia de todos los bienes del donante a la abadía (aunque retenía el usufructo de los mismos de por vida). uno para los donantes más prominentes en una «confraternidad plenaria» y la otra de benefactores menos importantes. las seis abadías de Silesia proveían todas con su propio personal a las parroquias y. Hacia 1780. Aunque un nuevo estatuto repetía que los monjes no deberían comprometerse en la «cura de almas». pero más amplia. y ordenó su inmediato retorno a las abadías. tuvo dos listas de nombres.con tanta intensidad trabajos pastorales. en el siglo XIII. donde todas las abadías cistercienses quedaron tan devastadas durante la guerra de los husitas. hasta el Capítulo General llegó a aceptar la costumbre inevitable. el número de parroquias cistercienses en ese país había aumentado a setenta y tres. existió en Himmerod una cofradía de los Hermanos Difuntos (Totenbruderschaft). y proveían de determinada cantidad de candelas. hacia el siglo XVII. que resultaron incapaces de albergar y alimentar a sus propios miembros. setenta y cinco se ocupaban activamente en tareas pastorales. a la vez que prometía no volverse a casar después de la muerte de su esposa. ambas listas estaban constituidas en forma predominante por miembros de la nobleza. Austria fue el país donde el trabajo pastoral terminó por absorber las energías de un número importante de monjes sacerdotes. la mayoría de las iglesias cistercienses estaban atendidas por monjes de la Orden. continuar en el celibato hasta el resto de sus días. gozaban de todos los derechos de patronato sobre las mismas. La organización comenzó con una lista de benefactores con derechos a compartir ciertos beneficios espirituales de la Orden. A pesar de las frecuentes protestas del Capítulo. la mayoría de las once abadías austríacas poseían iglesias y. la Orden tuvo que asumir las responsabilidades de cuarenta y cinco iglesias adicionales. Se responsabilizaban de la decoración de los altares. tales como misas de aniversario y oficios especiales por los difuntos.

se favoreció de igual modo a una sociedad devota que honraba a santa Margarita. tales como Raitenhaslach. Bonifacio IX autorizó a diez cistercienses de Fürstenfeld a confesar en el santuario. Saint Urban fue otro centro de devoción popular. al mismo tiempo que promovía la veneración de la Santa Cruz en una parroquia de su propiedad. pero el santuario ganó nueva popularidad en el siglo XVII. un pastor tuvo una visión de catorce personas rodeando y adorando al niño Jesús en un predio de la abadía bávara de Langheim. se erigió en ese sitio un santuario en honor de los «Catorce Santos Auxiliadores en la necesidad» (Vierzehnheiligen). En 1231. En la primera mitad del siglo XVII. la casa alsaciana de Baumgarten se convirtió en un floreciente centro de devoción. Bajo el abad Nicolás Wydenbosch (Salicetus). cediendo a la demanda popular. La misma abadía erigió en 1414 otro santuario honrando a san Willibaldo. de alguna forma. Muchos miembros de la Confraternidad pertenecían al círculo de devotos burgueses de Berna. que imponían una pesada carga a los sacerdotes del monasterio. En Suiza. En 1144. En dichas abadías. la magnífica iglesia barroca diseñada por el gran Baltasar Neumann y consagrada en 1772. incluyendo la Estricta Observancia. Las reformas monásticas del siglo XVII. Kamenz. Tres años más tarde. Sacerdotes de la comunidad se hicieron cargo de la iglesia. la Sociedad del Escapulario. que era compartida por otras casas de la Orden. En 1520. el Capítulo General de 1488 otorgó a todos los miembros de la confraternidad de la Inmaculada Concepción el derecho de participar del tesoro espiritual de la Orden. en la abadía alemana de Schönthal. En los siglos XV y XVI. En 1494. y se rezaban misas en su honor. rogando a las autoridades que no confiaran a los cistercienses ningún título o posición que significara un . prometiendo a sus miembros compartir los méritos de las oraciones de los monjes y de las buenas obras realizadas en todas las abadías de la Orden. Centro de peregrinaciones. En 1401. cuya popularidad aumentó cada vez más durante el siglo XIV. ciudad natal del abad. en el siglo XVII. Heinrichau y Grüssau. san Antonio y san Leonardo. En 1448. A petición del abad. Su desaprobación halló eco en el Capítulo General de 1672. el Capítulo General prohibió la ulterior aceptación de misas perpetuas de aniversario sin la autorización del Capítulo. Freibach centró también una confraternidad piadosa fundada por el gremio de los herreros de Emmental y Oberaargau. Langheim y Vierzehnheiligen fueron destruidas. con ella. atestigua todavía el vigor del movimiento piadoso que apadrinaban los cistercienses. cerca de Besançon. dio su bendición a la Confraternidad de san Sebastián. En 1491. patrocinada por el abad de Theuley. Fürstenfeld. Neuzelle. se otorgaron beneficios similares a la Confraternidad de los Siete Gozos de la Santísima Virgen. se dedicaron capillas y altares a los catorce santos. miraban con recelo la actividad pastoral de los monjes fuera de sus abadías. Waldsassen. En 1226. organizada por La Ferté.En muchas abadías. se organizó para los benefactores la Confraternidad de San Bernardo y. defraudadas». Durante la Guerra de los campesinos de 1525. el número de misas de aniversario creció hasta alcanzar cifras prodigiosas. que presentó una apelación a la Santa Sede. La comunidad cisterciense se vio pronto involucrada en esta devoción tan popular. recibió la aldea de Inchenhofen y. el santuario que honraba a san Leopardo. unos setenta maestros del gremio participaban en las peregrinaciones anuales a Freibach. «no sea que los monasterios estén sobrecargados o las almas de los muertos sean. el Capítulo General apoyó gustosamente las sociedades piadosas que eran tan populares en Francia como en Alemania. otra gran abadía bávara.

que llegaron a ser muy populares en los siglos XVII y XVIII (Kösslarn. Las reglas exigían oraciones diarias al Santo. en 1350. En ella se alistaron tanto individuos como comunidades. La Hermandad de san José. La misma admonición se hizo al abad de Ile-en-Barrois. Bajo el abad Roberto de Namur (1647-1652). a la sazón. se fundó una confraternidad de san José bajo los auspicios de la casa austríaca de Lilienfeld. ganó popularidad semejante. murieron allí veintinueve estudiantes.. la misma institución gozaba de merecida fama en todo el país. El Capítulo de 1205 prorrumpió en invectivas contra ciertos abades de Frisia. «que habían admitido para su instrucción niños menores de quince años». sino muchos miembros de la familia de los Habsburgo y encumbrados personajes de la jerarquía. pero estaban interesados en aprender de los hermanos algún oficio. Mientras que la educación de niñas en casas femeninas cistercienses fue una costumbre ampliamente aceptada. fundada en 1688 por Grüssau. están. Una de esas abadías «delincuentes» pudo haber sido Adwert. la veneración de san José logró gran popularidad. que gozó de la más amplia expansión y de la mejor reputación hasta su disolución en 1781. que en el siglo xlv mantenía una «Escuela Roja» (Schola rubea) para niños. porque a causa de la Peste Negra. los primitivos estatutos del Capítulo General habían excluido a los niños de los monasterios masculinos. al concluir el siglo. que no tenían intención de convertirse en monjes. inclusive en el siglo XII. sin embargo. y propuso retirar a todos los cistercienses que trabajaran en parroquias. el registro de la Confraternidad contaba con 215. en Silesia. Pero. El Capítulo de 1683 deliberó sobre el mismo tema. parece que los talleres de muchas abadías prósperas atrajeron a un cierto número de adolescentes.000 nombres. Frauentödling). de tal manera que. Boneffe y Moulins. estaban inscritos en los registros de la asociación no menos de 43. No obstante.000 nombres. En la época de la Reforma. Unos veinticinco monjes estuvieron ocupados en éste y otros tipos de actividad pastoral hasta el final del siglo XVIII. por lo menos. De acuerdo con algunas indicaciones. el culto de la Santísima Virgen se difundió en cuatro santuarios. lo que dio por resultado una actividad pastoral cisterciense cada vez mayor. tales tareas estaban tan profundamente arraigadas en las tradiciones de muchas abadías. por el momento. y el Capítulo de 1195 insistía simplemente en que los adolescentes admitidos como aprendices en los «talleres de tejedores. otros monasterios de los Países Bajos. en Frisia occidental. Bajo la influencia de Aldersbach. como Nizelle. Entre sus miembros. Rotthalmünster. Hacia 1755. Sammerei. cerca de Toul. no sólo se encontraban masas de humildes pobladores rurales e incontables burgueses piadosos. Las tendencias devocionales del barroco pusieron nuevo énfasis en las sociedades piadosas y las peregrinaciones. Dentro del territorio de los Habsburgo. En 1653. los monjes de Villers se ocuparon de la dirección espiritual de trece monasterios femeninos afiliados. a causa de que el santo era patrón de la familia imperial. y fue repetida «en forma irrevocable» en 1206. contaban también con establecimientos educativos antes de la Reforma. doce años de edad. especialmente las ubicadas en países de habla alemana. absueltos». comunión mensual y dedicación de obras de caridad a pobres y enfermos. cuyos nombres no se especifican. Debió haber estado muy concurrida. suponiendo que todavía no pudieron recibir las definiciones (pertinentes). que no se podía esperar ningún cambio notable. sastres y curtidores» tuvieran. De acuerdo con las estrictas reglas de la Orden (esos abades).ministerio activo. Estas costumbres eran toleradas. merecían ser depuestos. en Baviera. .

Aunque se tomaran todas las precauciones para la seguridad del depósito. La generalizada actitud prohibitiva se transformó.000 estudiantes. disfrutaba de casa. Newminster tenía cuatro niños de coro. antes de esa época. El mismo desafío indujo a muchas abadías en el Imperio de los Habsburgo a dedicarse a la educación. Un estatuto de 1183 decretó que debía haber tres testigos cuando se aceptaran sumas mayores de 100 sueldos. Las operaciones bancarias fueron un servicio social un tanto inesperado. natural de Basilea. que alcanzó su total desarrollo bajo el abad Sebastián Seemann (15341557). en Baviera. Esta institución sobrevivió la Reforma y las guerras religiosas y. La supresión de la Compañía de Jesús en 1773. el abad general Nicolás Boucherat I halló en la abadía a «doce adolescentes. que recibían instrucción en gramática». Antes de la supresión de la abadía en 1810. Furness tenía una escuela de gramática y de canto para niños (schola cantorum). La mayoría de los estudiantes eran pupilos en el monasterio. sin embargo. La abadía silesa de Rauden fundó un seminario y escuela de Latín en 1743. formó un coro de niños en el siglo XV. tomó a su cargo el gymnasium de Burghausen. En Inglaterra. a menos que las permitiera el propio depositante. debían ser expulsados los monjes o conversos que no administraran los fondos honradamente. empero. prestado por muchas abadías cistercienses medievales. . El Capítulo General no formuló objeciones. que. el número de niños. fundó la «Escuela abacial». que se convirtió durante el siglo XIX en la ocupación dominante de la mayoría de sus miembros. Siempre había sido excepcional que los cistercienses mantuvieran instituciones educativas antes del siglo XVIII. mientras Waburn albergaba a tres con su maestro. pero pronto sintió la necesidad de reglamentar el limite de las responsabilidades a asumir. En la visita regular de 1579. La tradición se ha continuado hasta el presente: los «Zwettler Sängerknaben» (Niños Cantores de Zwettl) gozan de una bien merecida fama internacional. en un intenso interés bajo el impacto de la filosofía utilitaria de la Ilustración.En el siglo XV. bajo la benévola mirada de Federico II. y Biddlesden alojó nueve niños en circunstancias similares. La forma más común era el depósito de dinero o la custodia de objetos valiosos confiados a los monjes por seglares. comida y una anualidad respetable por enseñar gramática a los adolescentes que vivían en la abadía. antes de la Disolución. los registros de la escuela incluían 2. maestro de arte. Saint Urban. un tal Guillermo Tyler. los monjes no se harían responsables en caso de pérdidas. La frecuente reinversión como préstamos del dinero depositado fue signo de las condiciones económicas cambiantes. prohibió terminantemente estas prácticas. que eran pupilos dentro de la abadía. El abad Nicolás von Hollstein (1441-1480). creció hasta convertirse en un centro renombrado de estudios humanistas. en Austria. mantenía un modesto establecimiento educativo. y clases de Biblia para los monjes. cuando empleó a algunos de los mejores maestros de su país. Gotteszell. De acuerdo con otro estatuto promulgado en 1195. que anteriormente perteneciera a los jesuitas. constituyó un poderoso incentivo para que los cistercienses dirigieran escuelas abandonadas por los jesuitas. que estaban allí como pupilos y recibían instrucción en forma gratuita. Zwettl. En Ford. alcanzó a treinta. de los cuales cerca de 500 llegaron a ser sacerdotes. en Suiza. El Capítulo de 1209. donde la formación para el sacerdocio era la principal preocupación de los monjes. bajo el abad Bernardo Link (1646-1671). También en otras abadías alemanas cistercienses fueron bastante comunes instituciones similares.

se extendía a los delitos capitales y. Al comienzo. recibiendo y custodiando diezmos. el mismo Capítulo se oponía firmemente a que las abadías tuvieran jurisdicción sobre seglares. Todavía se conservan los libros de cuentas de la ciudad. En 1320. . y el Capítulo General siempre defendió en forma enérgica este privilegio. Poblet se encontró con frecuencia convertida en banquero real. porque tales incidentes traen aparejado gran escándalo para toda la Orden». En éste. un tal Guho de Hereford pidió prestada una gran suma para pagar su liberación del cautiverio. porque la abadía no tenía medios para guardar el dinero en forma segura. aunque un baile o mayoral terminó por presidir casos concretos. tales como joyas. Margam pidió ser excusada de dichas responsabilidades. En 1187. Por último.La historia llena de color de las abadías galesas pueden darnos algunos ejemplos concretos de ello. madre de Eduardo III. se enteró de las transacciones. gastadas finalmente en la manutención de la reina Isabel. El Capítulo de 1206 declaraba terminantemente que «ningún abad podía ejercer la jurisdicción secular por medio de monjes o hermanos. a partir del siglo XV. Dore recaudó y retuvo entre 1328 y 1329. Estos servicios tenían sus peligros e inconvenientes. resultó problemática la renuncia completa de la jurisdicción abacial sobre los procesos. pero posteriormente. hacia la década de 1170. debieron actuar con frecuencia como jueces en casos que involucraran a sus servidores. Dore y Margam operaban en gran escala. también ostentaba derechos para «ahorcar y condenar a muerte o mutilación». esos créditos sirvieron para financiar las guerras contra los moros. El Capítulo General de 1240 habló sólo sobre los casos en que correspondiera pena capital. Un grupo de sus enemigos. en Gales. Presumiblemente. los monjes de Stoneleigh aceptaron la custodia de grandes sumas de los Despenser. Los abades cistercienses. A partir de 1257. donde se ve con frecuencia la figura encogullada de los hermanos como elemento decorativo. se condenaba a muerte con frecuencia. aun cuando éstos fueran empleados de la misma. Sin embargo. irrumpió en la abadía y se llevó 1. Tintern. a más de oro y plata por valor similar. tales como Pontigny. en aquellos lugares donde las granjas primitivas se habían transformado en aldeas habitadas por arrendatarios seglares. En Inglaterra. En 1258. e inevitablemente. como en otros casos similares. Jaime I (1213-1276) recibió préstamos cuando estaba por atacar a Mallorca y Valencia. en el siglo XIII. San Galgano proveía de conversos que actuaban como supervisores en la administración de la ciudad de Siena. cuando establecía que: «a ningún (abad) se le permite ejercer jurisdicción que involucre derramamiento de sangre realizado por los monjes o hermanos. 700 £. ricamente ilustrados. Las dos abadías actuaron también como recaudadoras de impuestos en el siglo XIV. el «abogado» secular o episcopal de la abadía dispensaba justicia criminal para los seglares ocupados por la misma.000 solidi de Barcelona a Pedro el Grande para organizar las defensas contra una esperada invasión francesa. durante el reinado de Eduardo II (1307-1327). como administradores de grandes extensiones de tierra en la época feudal. Perteneció siempre al abad la jurisdicción criminal sobre monjes y hermanos legos. Por otro lado. y casi durante un siglo. los abades se convirtieron en responsables del mantenimiento de cortes de justicia señoriales. La abadía comenzó a prestar sumas de dinero a los reyes de Aragón. debemos dirigirnos a la justicia secular para poder sortear la amenaza de ladrones y malhechores».000 £ en efectivo. la abadía otorgó 40. ya sea en nombre del clero o de la tesorería real. La jurisdicción de algunas abadías importantes. poderosa familia que gozaba del favor real. los monjes exigieron garantías. dirigido por el Conde de Hereford. hasta que la suma fuera devuelta.

mientras que la «corte del conde». después de haberlo encontrado robando sus manzanas. robo. el mismo rápido crecimiento de la Orden provocó fuertes críticas entre todos aquellos que se veían amenazados. Hacia fines del siglo XIV. La autoridad de Salem no se limitaba a la justicia criminal. comercio y la regulación de los mercados locales. La jurisdicción civil del abad permaneció sin ser cuestionada hasta la Disolución. dentro de sus extensos dominios. En virtud de este privilegio. mientras que los «cuatro grandes casos» (asesinato. el abad de Salem. la «corte del rey» estaba a cargo del fuero criminal. en Suabia. ejercían la «alta justicia» en toda su extensión. cuyos poderosos dueños utilizaron todos los medios para contener la expansión de las mismas. la abadía quedó bajo la autoridad inmediata del emperador.Alrededor del 1200. La envidia de los Monjes Negros y de otras organizaciones religiosas antiguas levantaron la primera ola de protestas. Aparte de la validez de los cargos específicos. Al mismo tiempo. El rey Juan reconoció el alto rango del abad. Los cistercienses continuaron adquiriendo tierra durante el siglo XIII. en este caso el abad. incluyendo la pena capital. . pertenecían al tribunal de los condes de Heiligenberg. Dado que cada condado tenía dos tribunales. que objetaban contra la exención cada vez más amplia y las inmunidades fiscales de la Orden. fue la principal responsable de los distintos cargos formulados contra los cistercienses durante el siglo XIII. El abad también tenía autoridad para promulgar órdenes. incendio premeditado y hurto). muchas abadías cistercienses se encontraron rodeadas de grandes estados laicos. cuando se transfirió a la abadía la jurisdicción sobre crímenes capitales. una carreta y otros instrumentos de castigo. repetía el chisme acerca de un hombre al que los monjes habían «ahorcado y enterrado en la arena». aunque la pena que se infligía con mayor frecuencia era una multa. quien a menudo era invitado a sentarse en el Parlamento. El Emperador Federico III le permitió. Basingwert mostraba una picota. A ella se unieron luego los obispos. especialmente en materia de industria. Walter Map. tales como Waldsassen y Doberan. como el «conde» del condado de la Cruz. y el abad de Salem gozaba de los mismos derechos que los príncipes del imperio. bajo Enrique VIII. En el mismo país se consideraba al abad de Holy Cross. El papel gubernamental de Salem descansaba en gran parte en su condición de «abadía imperial» (Reichsabtei) otorgada por el Emperador Carlos IV en 1354. pero a un ritmo menos intenso. su jurisdicción alcanzaba sólo a los delitos menores. había de provocar inevitablemente la desaprobación de los contemporáneos. o por lo menos desfavorablemente afectados. que iba disminuyendo en forma gradual. reglamentos y prohibiciones para las aldeas bajo su jurisdicción. la pena capital inclusive. que a su vez producía un aumento en la demanda de tierras. un privilegio confirmó el derecho de Mellifont (Irlanda) a ejercer toda la jurisdicción criminal. ejercía autoridad judicial sobre nueve aldeas de la vecindad. El proceso de independencia administrativa alcanzó su plenitud en 1637. Las grandes abadías tenían firmemente en sus «manos muertas» gran parte de la escasa tierra. y esto coincidió con un notable crecimiento de la población rural. La imagen de vastas posesiones monásticas en medio de una extensión de tierra. Por último. tenía jurisdicción civil sobre todos los individuos dentro del condado de la Cruz. en 1470. atacando a la abadía. lo mismo que exigirles prestaciones de trabajo y el servicio militar. por el éxito de los monjes. Como su valor iba en constante aumento. recaudar impuestos y tributos a sus súbditos. unas pocas abadías alemanas. En 1348. Originariamente. Quizá sea innecesario aclarar que la relación entre las abadías cistercienses y la sociedad circundante no transcurrió sin tensión y hostilidad ocasionales.

Todas estas transgresiones. y en desquite. Aunque fue huésped asiduo de los abades galeses. lo mismo que muchas otras personas. un franciscano. aunque ellos sean buenas personas. Una carta de Inocencio III al Capítulo General de 1214 contiene el catálogo más completo de los cargos en boga contra la Orden: debido a la falta de pago de diezmos. y aun grandes amigos de la Orden. El Capítulo General reaccionó a los cargos con una serie de reglamentaciones restrictivas. muchas iglesias parroquiales se habían arruinado. Pertenecían a una nueva clase de propagandistas bien ilustrados y versátiles. pero las críticas clericales no podían ser acalladas con una simple manifestación de buenas intenciones. Porque. Casi un siglo después (1284). que éstos se vieron obligados a vender sus propiedades a los monjes. dirigió un ataque demoledor contra todos los reformadores monásticos. unida a la efectiva adquisición de iglesias y los pedidos de exención.Sumándose al primitivo antagonismo entre los Monjes Blancos y Cluny. Pensaba que los cistercienses franceses. todos esos vicios habían sembrado confusión en – la Iglesia. autoglorificación jactanciosa y vano deleite en las novedades por parte de los monjes. donde apoyan el pie destruyen aldeas. Las voces de crítica de la jerarquía encontraron eco vigoroso en Roma. nutridas en Horacio. Payen Bolotin. Según el encolerizado canónigo. la Orden. recopiló anécdotas perjudiciales sobre ellos. que no vacilaban en sacar las mejores ventajas de sus habilidades literarias. el mejor conocido fue Gerardo de Gales († 1223). Porque. toda su integridad. Su obra era un poema satírico. y cercenan con sus privilegios todo el poder de los prelados». para atacar a sus enemigos. pero más poderosos para influir en la opinión pública. son los peores vecinos que puedan tener prelados y párrocos. pero en especial contra aquellos que «vestían el hábito blanco». que uno se sentía forzado a mirar a los nuevos monjes como a falsos profetas apocalípticos. Gerardo no estaba ciego a las virtudes de la Orden. «estaban contra vuestros estatutos originales. como Alejandro III. argumentando que «el párroco ‘del lugar. habían aceptado iglesias y desarrollaban actividad pastoral. a causa de los cargos de los clérigos. experimentaban gran temor por la proximidad de los susodichos monjes. inferiores en rango. se puede temer un desastre inminente para vuestra Orden». adversario reconocido de los monjes. las personas ricas podían comprar el derecho de ser enterradas en las iglesias cistercienses. en tal grado. en el que usaba de todas las libertades del género literario para proferir un aluvión de denuncias contra la avaricia. se ocupaba de comprar artículos de consumo para venderlos a mayor precio. y finalmente. el arzobispo John Pechan de Canterbury. quitan diezmos. La inmunidad respecto del pago de diezmos. Cinco de sus víctimas fueron cistercienses. a despecho de sus propias leyes. denunciaba el Papa. Juvenal y Marcial. un canónigo de la catedral de Chartres. un crítico acerbo de los monjes. que habéis relajado en éstos y en otros aspectos en tal grado. habían conservado mejor el espíritu inicial de la . en contraposición a sus cofrades ingleses. Entre ellos. protestaba vivamente ante Eduardo I contra la transferencia de Aberconway a Maenan. hipocresía. el habitual baldón usado por los rivales incapaces contra los monjes industriosos y frugales. ciertos monasterios. abadías ávidas de tierras habían hecho tan miserable la vida de sus vecinos. si Dios gusta. reales o imaginarios. contra los ideales que profesaban. no dudaron en emplear un duro lenguaje para recordar al Capítulo General su misión de mantener la observancia de los primitivos ideales de Cister. alrededor de 1130. La Orden sufrió una considerable pérdida de prestigio cuando estaba todavía en un proceso de vigorosa expansión. pero repetía con vehemencia los cargos de avaricia. estaba convencido de haber sido menospreciado. destruyeron pronto la primitiva relación amistosa entre las abadías cistercienses y los obispos vecinos. que a menos que se los restaure inmediatamente en .

Lo mismo que los otros críticos. a causa de nuestros privilegios e inmunidades. favorecido por los reyes de Aragón. el abad Esteban Lexington recomendaba a sus monjes no hacer ostentación de riqueza. Un tercer contemporáneo. que rivalizaban por el botín que se . Walter Map († 1210) experimentaba un intenso desagrado por los cistercienses. También acusaba a la Orden de vergonzosa avaricia. es necesario. en ocasiones. por medio de los cuales los monjes violaban los límites de las propiedades legales de otras personas. hasta excomuniones a los delincuentes. produjo una serie de amonestaciones. agregaba otros. donde manadas de cerdos pastaban en cementerios profanados. y sostenía que el habitante de las tierras altas de Gales llevaba una experiencia más austera y laboriosa. El Capítulo General de 1248 hizo sonar la misma alarma. Los años que siguieron al Concilio Lateranense IV (1215) fueron especialmente penosos para los cistercienses franceses. y a la fuerza de la lejía más poderosa». Las críticas mordaces produjeron por sí mismas consecuencias tangibles. una figura literaria. Nigel Vireker († hacia 1207). de la expansión sin freno de las posesiones cistercienses. tales como la crueldad con los habitantes de las aldeas destruidas por los monjes y la falsificación de títulos. Poblet. lo que despertó la envidia de sus vecinos. alrededor de 1205. Un contemporáneo y compatriota suyo. investigaciones y. quedando la Orden profundamente preocupada. especialmente en el noroeste del país. tanto seglares como eclesiásticos. los monjes aparecían como hipócritas vagabundos y falsos ermitaños. en la década de 1220. por no tolerar vecinos. por consiguiente. El propio Cister tuvo que soportar muchos apremios de sus celosos vecinos. A sus ojos. Los hábitos de estos últimos «se habían vuelto negros como hollín. hacía innumerables chanzas de pésimo gusto. y sus apuros financieros fueron en gran parte resultados de las vandálicas incursiones contra la propiedad monástica. Entre otros monasterios que sufrieron conflictos similares. y no estar nunca satisfechos de su abundancia. nuestra Orden tiene muchos detractores astutos». monje de Christ Church. con manchas que resistían a la habilidad del batanero. Los pleitos de jurisdicción degeneraban con frecuencia en incursiones armadas. Al siempre repetido pecado de avaricia. de tal forma que (nuestra Orden) pueda sobrevivir. que nuestros hermanos se apoyen a otros. la abadía de Longpont fue atacada repetidas veces por hordas devastadoras contratadas por el obispo de Soissons. La referencia a la Orden como una plaza fuerte no era. pero sus cargos hicieron más daño porque pertenecía al círculo de allegados al séquito personal de Enrique III. reproducía una versión más moderada de las críticas existentes en su satírico Espejo de Tontos (Speculum Stultorum). El recurso habitual. Hacia 1230. Guiot de Provins. se lamentaba. «porque en estos días de creciente malicia. en gran parte porque había sido perjudicado por los monjes de Flazley.Orden. «porque en estos días. nuestra Orden está expuesta en muchas partes del mundo a vejámenes frecuentes. recurrir a la protección papal. Estaba dispuesto a reconocer la laboriosidad y frugalidad de los Monjes Blancos. No le causaron ninguna impresión el trabajo duro y la vida simple de los cistercienses. como una ciudadela fortificada». medidas que en su mayoría resultaron ineficaces. por desgracia. Las propiedades de las abadías eran constantemente hostilizadas por vecinos poderosos. había acumulado hacia el fin del siglo XII vastas posesiones. pero los fustigaba por su avaricia. El equivalente francés de los satíricos ingleses. y los vecinos enloquecían por el incesante tintinear de los cencerros.

pero evidentemente a expensas de la popularidad de los monjes. Las cáusticas críticas de los reformadores dirigidos contra los monjes fueron acompañadas por una secularización total en todas las regiones donde prevaleció el nuevo credo. El número de miembros no alcanzó a sobrepasar las cifras anteriores a la Revolución. pero en todos los demás aspectos. pero poco abundantes. dedicados al servicio desinteresado de su medio ambiente seglar. todavía manifiesta. La agitación entre los siervos de Waghen. profundamente arraigado y ampliamente compartido hacia los cistercienses. Los disturbios populares afectaban a las abadías sólo en forma esporádica. no hay indicio de que las masas rurales se volvieran contra la Orden. No hay duda de que la disciplina monástica dentro de la renacida Estricta Observancia sobrepasó a la alcanzada por la Orden desde las primeras décadas del siglo XII. Bajo el abad Roberto Bererley (1357-1367). motivada por el reavivamiento de un ascetismo estricto. La Reforma atacó por primera vez los ideales esenciales del monaquismo. la alta reputación de la Orden en ambas observancias. En Inglaterra. o por un mayor ministerio pastoral. a muchas de las grandes y prósperas abadías. tales ataques ocurrieron después de la promulgación del estatuto de los Trabajadores en 1351. principalmente con los brotes de la Peste Negra. la investigación y el ministerio pastoral. la reconstrucción de la Orden en el siglo XIX jamás podría haberse logrado. Sin este sentimiento de cariño. El éxito de la recuperación debe atribuirse. no mejoró en absoluto su imagen pública. que con su espontaneidad sincera y desinteresada superaba en mucho el clima formalista del Antiguo Régimen. que rechazaban las peticiones de salarios más elevados en beneficio de la muy disminuida gente del campo. pero con una resistencia sorprendentemente vigorosa. en gran parte. mientras que la ola de la secularización en marcha era manipulada a lo largo del continente por intereses económicos y políticos. reconoce el mismo trasfondo. Desapareció la pesada carga de administrar posesiones inmensas. reflejaba el apoyo público. La jerarquía francesa fue testigo indiferente del desmembramiento de antiguas instituciones monásticas. sosteniendo que sus antepasados habían pertenecido a un feudo real. Se multiplicaron las disputas sobre límites. atraídas a la Orden sin otro aliciente que su devoción. Aunque los monjes eran vindicados en los tribunales papales y reales. La campaña antimonástica de los filósofos ilustrados que precedió a la revolución francesa no contó con amplio apoyo popular. que prevalecía especialmente en las tierras germanas. pero revitalizó la siempre latente rivalidad entre clero secular y regular. tales garantías quedaban sólo sobre el papel ante el número de enemigos siempre creciente. los aldeanos trataron de lograr su completa libertad respecto de la abadía. Las vocaciones eran absolutamente libres. Entretanto. . El final de las prolongadas guerras de Religión encontró a la Orden cisterciense seriamente diezmada. También es innegable que el papel de recaudador de impuestos. a un nuevo resurgir de la aprobación popular. asimismo se ha experimentado un nuevo resurgir de la vida monástica sine addita. aldea de la abadía de Meaux. comprando o permutando fincas. lograron para sí un envidiable prestigio a causa de la excelencia de sus tareas educativas. y los monjes pudieron concentrar todas sus energías en lograr objetivos religiosos. Hacia mediados del siglo XIII las compras de títulos impugnados se hicieron frecuentes y así se logró la consolidación de las propiedades lejanas. que algunos abades desempeñaron. Los tenaces miembros de la Común Observancia.lograba con la Reconquista. que hacían caso omiso a la adhesión. La abadía ganó el caso después de mucho litigar. Para evitar los pleitos costosos e inútiles se llegó a una inteligencia mediante negociaciones privadas.

Mientras exista una saludable interacción entre cistercienses y sociedad. y la Orden pueda ser ejemplo de un ideal de perfección cristiana que despierte admiración. habrá siempre un nuevo capítulo que añadir en la historia de los Monjes Blancos .