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Rememb de episodios

Rememb de episodios

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De los recuerdos de tu herencia triste,
solo conservo, oh madre!, tu rosario,
sus cuentas me parecen el calvario
que en tu vida de penas recorriste.
Donde los dedos al rezar pusiste,
como quien reza a Dios ante el santuario,
en mis horas de enfermo solitario
voy poniendo los besos que me diste.

Rafael Aguirre Bejarano Remembranzas de Episodios

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Sus cristales prismáticos y oscuros,
collar de cuentas, y de besos puros,
me forman al dormir, circulo bello.
Y de mi humilde lecho entre el abrigo
me parece que duermes tú conmigo
con los brazos, echados a mi cuello.
Por Salvador Reda

A MI MADRE

¡Oh, cuán lejos están aquellos días
en que cantando alegre y placentera,
jugando con mi negra cabellera,
en tu blando regazo me dormías!
¡Con que grato embeleso recogías
la balbuciente frase pasajera
que, por ser de mis labios la primera
con maternal orgullo repetías!
Hoy que de la vejez en el quebranto,
mi barba se desata en blanco armiño,
y contemplo la vida sin encanto,
al recordar tu celestial cariño,
de mis cansados ojos brota el llanto,
porque, pensando en ti, me siento niño
Un golpe di con temblorosa mano
sobre su tumba venerada y triste;
y nadie respondió... Llamé en vano
porque ¡la madre de mi amor no existe!
Volví a llamar, y del imperio frío
se alzó una voz que dijo: ¡Si existe!
Las madres, nunca mueren... Hijo mío
desde la tumba te vigilo triste...
¡Las madres, nunca mueren!
Si dejan la envoltura terrenal,
suben a Dios, en espiral de nubes...
¡La madre, es inmortal!
Por Vicente Riva Palacio

Rafael Aguirre Bejarano Remembranzas de Episodios

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A mi Juana María la madre
mía.

Evocando

los

cálidos
atardeceres adornados con
los destellantes arreboles en
las altas cúspides de la
cordillera que separa nuestro
Valle con el gran pacífico,
añorando esos momentos
vienen a mi mente los
recuerdos de mi infancia en
Todosantos

que
acompañados con lágrima, y el alma compungida para revivir esas épocas que quisiera
traerlas al presente para darles el valor que no se le dio ni se le apreció en su
dimensión verdadera, cargados de tanto amor comprimido que ella sintió por el hijo
que se preciaba como el favorito por lo que fue conmigo, por los cuidados y desvelos,
por sus visitas inesperadas en lugares agrestes donde me hallara, por la gran emoción
e impresión al abrir mis ojos en un hospital al despertar de la privación después de
una intervención quirúrgica y mucho mas, sin saber que en su corazón no cabía
preferencias ni favoritismos en lo que fue el fruto de sus entrañas.

Han pasado más de cuatro años desde ese funesto 17 de diciembre de 1999 en que
terrenalmente la llama de su vida se extinguió inexorablemente para viajar al mundo
desconocido donde la felicidad eterna empieza con la unión de todos aquellos que la
habían antecedido y donde nos espera para que sus tiernos alientos vuelvan a sentirse
con los suyos porque las familias son eternas como lo predijo un profeta del Dios
Omnipotente, por el prevalente valor del sellamiento que los poderes del cielo tiene
para unir las familias eternamente y en cuyo círculo ella será nuestra reina. En fechas
recientes especialmente en los aniversarios luctuosos, mi alma cargada con ese signo
oscuro y solitario de su ausencia presencial y con visitaciones nocturnales en sueños,
traía la profunda nostálgica tristeza dejando bañando mi rostro con el líquido brotado
de mis ojos acompañando con suspiros añorosos requiriendo su consuelo hallado
especialmente en aquella imagen que pegada a la pared tomada meses antes de dejar
su querida casa, haciendo su oficio cotidiano de cocina con su semblanza de fatiga por
el peso de sus dolencias propias de su edad otoñal, me remontaba a los días después
de largas jornadas de trabajo o de viajes donde hallaba ese aliciente de tranquilidad y
satisfacción, recibiendo de su bondad los sancochos juaneros que tanto me satisfacían
y que ella guardaba caritativamente para alguien que llegara a su puerta que muchas
veces me correspondieron cuando no estaba anunciado o esperado.

Rafael Aguirre Bejarano Remembranzas de Episodios

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Estas reflexiones se materializaron tres días antes de cumplirse el décimo noveno
aniversario de su natalicio cuando se desarrollaba un importante evento cultural en
Manhattan NY, y en momentos en que nos organizaron a los asistentes en grupos en
sus propias familias, hicieron que las madres ocuparan el sitial central y leyendo una
prosa sentida y amorosa sobre las madres, mi mente fue ocupada de inmediato con mi
Juana no sin antes mojar mis ojos y embargar mi espíritu con grande nostalgia por
sentirme lejos de su regazo; en esas lejanías del mas allá, yo sé que Luís Ernesto, José
María y Cecilia están disfrutando de su amorosa calidez que no tuvieron porque el
cielo los arrebató tempranamente por ser angelitos especiales y para que preparan
lugar para su Juana.

BODA NEGRA
Julio Flores.

Oye la historia que contome un día
El viejo enterrador de la comarca:
Era un amante a quien por suerte impía
Su dulce bien le arrebató la parca.

Todas las noches iba al cementerio
A visitar la tumba de la hermosa;
La gente murmuraba con misterio:
Es un muerto escapado de la fosa.

En una horrenda noche hizo pedazos
El mármol de la tumba abandonada,
Cavó la tierra... y se llevó en los brazos
El rígido esqueleto de la amada.

Y allá en la oscura habitación sombría,
De un cirio fúnebre a la llama incierta,
Dejó a su lado la osamenta fría
y celebró sus bodas con la muerta.

Ató con cintas los desnudos huesos,
El yerto cráneo coronó de flores,
La horrible boca le cubrió de besos
Y le contó sonriendo sus amores.

Llevó a la novia al tálamo mullido,
Se acostó junto a ella enamorado,
Y para siempre se quedó dormido
Al esqueleto rígido abrazado.

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FLORES NEGRAS
Julio Flores

Oye: bajo las ruinas de mis pasiones,
y en el fondo de esta alma que ya no alegras,
entre polvos de ensueños y de ilusiones
yacen entumecidas mis flores negras.

Ellas son el recuerdo de aquellas horas
en que presa en mis brazos te adormecías,
mientras yo suspiraba por las auroras
de tus ojos, auroras que no eran mías.

Ellas son mis dolores, capullos hechos;
los intensos dolores que en mis entrañas
sepultan sus raíces, cual los helechos
en las húmedas grietas de las montañas.

Ellas son tus desdenes y tus reproches
ocultos en esta alma que ya no alegras;
son, por eso, tan negras como las noches
de los gélidos polos, mis flores negras.

Guarda, pues, este triste, débil manojo,
que te ofrezco de aquellas flores sombrías;
guárdalo, nada temas, es un despojo
del jardín de mis hondas melancolías.

TUS OJOS

Ojos indefinibles, ojos grandes,
como el cielo y el mar hondos y puros,
ojos como las selvas de los Andes:
misteriosos, fantásticos y oscuros.

Ojos en cuyas místicas ojeras
se ve el rostro de incógnitos pesares,
cual se ve en la aridez de las riberas
la huella de las ondas de los mares.

Miradme con amor, eternamente,
ojos de melancólicas pupilas,
ojos que semejáis bajo su frente,
pozos de aguas profundas y tranquilas.

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Miradme con amor, ojos divinos,
que adornáis como soles su cabeza,
y, encima de sus labios purpurinos,
parecéis dos abismos de tristeza.

Miradme con amor, fúlgidos ojos,
y cuando muera yo, que os amo tanto
¡verted sobre mis lívidos despojos,
el dulce manantial de vuestro llanto!

El Manantial.
Rafael Aguirre B.

En el centro del país vallecaucano,
A mediados del segundo cuarto del siglo XX,
Mujeres y muchachos cumplían cotidianamente la cita,
En la quebrada del Yeso,
Manantial de aguas cristalinas,
Donde se recogía el precioso fluido incoloro,
La misma que Moisés hizo brotar de la roca,
Con la vara simbólica del poder divino.

En los bellos amaneceres, auroras acompañadas
Con los armoniosos trinos de las aves,
Se Iban iluminados con los primeros rayos del sol,
Embriagando de alegría amorosa
Esas nobles almas en su dura faena
De buscar el transparente líquido dador de vida.

La escena se repetía en las horas del ocaso,
Adornando el panorama, de la vida campesina,
Con los arreboles destellantes
Sobre los picos de las altas montañas
Que separaban el continente del inmenso mar,
Con las caricias fragantes de los mirtos
Y los azahares de las flores silvestres
De la vera del camino.

Pescador de Hombres

Tú has venido a la orilla,
no has buscado ni a sabios ni a ricos.
Tan sólo quieres que yo te siga.

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Señor, me has mirado a los ojos,
sonriendo has dicho mi nombre.
En la arena he dejado mi barca:
junto a Ti buscaré otro mar.

Tú sabes bien lo que tengo,
en mi barca no hay oro ni espada,
tan sólo redes y mi trabajo.

Señor, me has mirado a los ojos,
sonriendo has dicho mi nombre.

En la arena he dejado mi barca:
junto a Ti buscaré otro mar.

Tú necesitas mis manos,
mi cansancio que a otros descanse,
amor que quiera seguir amando.

Señor, me has mirado a los ojos,
sonriendo has dicho mi nombre.
En la arena he dejado mi barca:
junto a Ti buscaré otro mar.

Tú, pescador de otros lagos,
ansia eterna de hombres que esperan.
Amigo bueno que así me llamas.

Señor, me has mirado a los ojos,
sonriendo has dicho mi nombre.
En la arena he dejado mi barca:
junto a Ti buscaré otro mar.
(José Guadalupe Esparza).

Déjame Ser

Déjame ser el dulce consuelo de tu amargo corazón,
déjame demostrar todo mi amor,
no temas, no escapes de mi pequeño manantial
lleno de un sincero amar,
déjame bañarte con esa agua pura
que se deslizara por la sombra de tu pesar
llevándote a una primavera absoluta,
llenándote de una gran felicidad.

¡Oh, templo augusto del amor! Tu nombre

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es emblema de paz y de consuelo.
Eres luz en la tierra y en el cielo,
vida y calor y aliento para el hombre.
Árbol eres magnífico y fecundo
que sólo vive para dar la vida;
hasta del mismo Dios fuiste escogida
para encarnar al Redentor del mundo.
Sin ti la Creación no comprendiera
por qué eres alma, corazón y esencia,
fuerza y virtud. La humanidad entera
Debe llevar muy honda en la conciencia
que sin tu amor, oh madre, no pudiera
con el peso fatal de la existencia.
Marco A. Ferrer - Poeta Colombiano

LA MADRE. (Soneto)

Tus primeras caricias, madre mía,
que desde niño, alegre me
ofreciste
en el cofre de amor guardo a porfía
aquel ramo de besos que me diste.

Adoro en mi soberbia lejanía
esos dulces consejos que trajiste.
Adoro la altivez y la osadía
de todos los regaños que me hiciste.
Adoro en ti la virginal pureza,
la dulce suavidad de los jazmines
y la sola esperanza de mi grito.

Eres la encarnación de la belleza,
el perfume de todos los jardines
y la canción de Dios al infinito.

Por Jaime Tobón Villegas

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Epílogo.

Esta obra, “Remembranzas de episodios” tiene impresos mis sentimientos, mis
emociones de tiempos pretéritas de los diferentes momentos y regiones en el
acontecer cotidiano, los caminos recorridos fangosos unos, polvorientos otros, las
colinas empinadas, por desfiladeros así como atajos, por verdes praderas y planicies
sin hallar agua a veces, con el ardiente sol del trópico en la espalda o mediante los
inclementes aguaceros con truenos y relámpagos en días lluvioso si, muchas veces de
los temibles remolinos de viento, fatigado a veces, y sediento, ahora recordando esa
geografía patria en primer lugar como lo fue mi valle del cauca, con Cali como su
capital con esa constelación de ciudades como Buga, Tuluá, Sevilla, Palmira, Obando,
La Victoria, Buenaventura, Cartago, El Cairo, Toro, Roldanillo, Bolívar, El Cerrito,
Andalucía, Riofrio donde regué mis gotas de sudor, así mismo Quindío con Armenia,
Pijao, Bellavista del Torrat, Montenegro y Quimbaya, esa bondadosa tierra para mí tan
sagrada que me protegió en mi aventura juvenil al dejar el hogar de mis padres para
empezar la lucha de mi vida, cuando me faltaba el calor de mi casa sintiéndome solo y
añorando aquel plato de sancocho que mi abuela llamaba para el forastero a igual que
mi mamá porque ella lo heredó en su casa, cuando los momentos se tornaban
incómodos, para surcar mi sendero de la vida con idas y venidas en diferentes fincas y
eras cultivadas unas, otras para hacerlas florecer, siguiendo el rastro de mis mayores
y que gracias a la oportunidad de ir a servir bajo banderas torcí el rumbo para formar
lo que vengo llamando “Remembranzas de episodios”, para mostrar las nostálgicas
semillas de lo que fue mi amanecer reflejando en estas líneas e imágenes, la amargura
que se siente por la frustración al no haber alcanzado el sueño de la toga de doctor de
las leyes, asimismo lo del hobby de la música de cuerdas, si eso no hubiese pasado por
mi mente ese fantasma no habría ensombrecido el paso vivido en el campo, ese
amargo recuerdo que cubrió mi alma, que presentía que eso era lo señalado para mí
pero que el destino señaló otra ruta; la familia en la causa patriótica la abrace con
entusiasmo mucho patriotismo, con fervor llevando en mi mente el ejemplo del
soldado niño de las justas libertadoras Pedro Pascasio Martínez Rojas que defendió lo
que es la lealtad a la Patria. Grandes han sido las satisfacciones también a igual que las
sorpresas como cuando el 16 de diciembre de 1999 a las diez de la noche al aterrizar
de un vuelo desde Caracas Venezuela a la ciudad de New York, no podía entender que
eso fuera una realizad, que el cielo me estuviera premiando con esa oportunidad de
estar pisando la tierra de la libertad, horas después andando por sus grandes avenidas
al pie de los rascacielos neoyorkinos cuando jamás había visto tanta belleza
multicolor, después pasando el túnel del río Hudson que ni siquiera me había dado
cuenta que era un túnel, por esa iluminación, creía era una avenida más, ya en el
recorrido me dijo Rafael Ernesto que iba manejando el carro, papá no le huele a
pescado? A lo que le contesté no, seguidamente decirme es que vamos por debajo del
mar, en los viajes siguientes a esa gran ciudad porque vivíamos en un pueblo vecino,
no me cansaba de observar tanta belleza, sí, porque me hallaba en la capital del
mundo, lo propio cuando llegué a Miami, Houston, Salt Lake City, lo mismo al abordar
el velero que nos transporto en las aguas de las cataratas del Niágara, la erizadera

Rafael Aguirre Bejarano Remembranzas de Episodios

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cuando subí al cerro de Cumorah o cuando entré a la Arboleda Sagrada, así mismo
sufrir una gran emoción al entrar en los templos como el de Lima, Washington, Provo
y del Lago salado la ansiedad y la expectativa con lo desconocido que no la puedo
describir, la gran impresión que me causó la travesía en el ferris para llegar a la
estatua de la libertad y en lo local al nadar en el acuario en San Andrés y poder jugar
con los pececitos de diferentes colores y ver esas aguas tan cristalinas y hermosas,
tampoco olvido el paseo que hice con mi padre a Moñito y verlo disfrutar de las
placenteras playas y sus cálidas aguas maravillosas del mar Caribe, jugando con las
olas y extasiado del gozo y el placer que le proporcionó ese viaje donde experimentó
por primera vez subir a un avión, precisamente en el mismo en el que viajó Pablo VI
pontífice católico al llegar a Colombia, el Camilo Torres de Avianca.

Ahora tengo el sol a mis espaldas en el atardecer de mi otoñal existencia de cierta
forma me siento afortunado con la familia que forme dentro de tantas limitaciones y
falta de recursos, por haber logrado el conocimiento de la investigación genealógica
que ocupa mi mente y mi tiempo y haber entrado a la era de la informática
atropelladamente porque nada de lo mío es escolástico, soy autodidacta lleno de
vacios, por lo que pido excusas por las fallas que encuentren en esta obra la que dejo
como un legado a mis descendientes para que conozcan parte de nuestra historia y no
la dejen perder en la bruma del tiempo que hasta donde ha sido posible la he recogido.
Pues “En la vida todos tenemos un secreto inconfesable, un arrepentimiento
invencible, un sueño inalcanzable y un amor inolvidable” (Diego Marchi).

Rafael Aguirre Bejarano.

F I N.

Rafael Aguirre Bejarano Remembranzas de Episodios

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Obras de Rafael Aguirre Bejarano.

1. HISTORIAS FAMILIARES
2. MEMORIAS Y RECUERDOS
3. LIBRO DE RECUERDOS
4. HISTORIAS Y RECUERDOS FAMILIARES
5. EXPERIENCIAS ESPIRITUALES, TEMPORALES Y EMOCIONALES
6. FE EN CADA PASO
7. EL SUEÑO DE VIAJAR
8. PRELUDIO HISTÓRICO Y GEOGRÁFICO DE SAN PEDRO
*REGISTROS GENEALÓGICOS
*RECUERDOS GENEALÓGICOS
*LIBRO DE GENEALOGÍA.

Los señalados con asteriscos (*) contienen árboles genealógicos, registros de grupos
familiares entre ellos uno que separadamente lleva raíz, tronco y ramas).

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