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González 2005–2010

González 2005–2010

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González #1

circula en el departamento de arte, facultad de artes y humanidades, universidad de los andes
lunes 10 de octubre, 2005
El semestre pasado un estudiante, Felipe González, hizo pública —en las inmediaciones del Departamento de Arte y durante 16 ocasiones— una hoja de papel con información impresa mediante fotocopia. La publicación alternaba cada semana de nombre, una semana se llamaba Profecías y la siguiente se llamaba resonancias. Más allá de tratarse de un proyecto final de grado del estudiante o, justamente por tratarse de un proyecto final de grado, las publicaciones cumplieron con precisión uno de sus objetivos: ser leídas. Semana tras semana, la lectura se hizo hábito y resonancias y Profecías fueron publicaciones que mientras eran leídas se iban escribiendo en el Departamento de Arte, tanto así que el Editorial de resonancias #3 decía lo siguiente:
Algunas personas nos han acusado de ser una herramienta de la institución, otras han dicho que queremos atacarla. Ambas afirmaciones son falsas.

A pesar de haber sido una resonancia la negación del editorialista intuía una profecía. Con este primer número de González, la institución ha demostrado un interés por este género de publicación. El primer número de González se publica como un mecanismo de diálogo que es acorde a la naturaleza del Área de Proyectos del Departamento de Arte, pero más allá de que la gestión de esta hoja salga de un lugar específico dentro del ramaje del árbol administrativo, se espera que esta publicación sirva a todos los que reconocen el convenio que nos rige, ese contrato que esta amparado por esa institución que da sombra a la institución que la acoge: la institución del arte. Si desea estar en Gónzalez, envíe su colaboración al correo electrónico: hojagonzalez@gmail.com González publica lo que se quiera hacer público. La única regla es usar un nombre, un apellido y aceptar las limitaciones de una hoja de papel. Esta hoja circula al comienzo de cada semana del período académico de clases. ocho (8) resonancias
Los profesores jóvenes intentan enseñar más de lo que saben. Los profesores maduros enseñan lo que saben. Los profesores viejos enseñan lo que es posible enseñar.

+ ocho (8) Profecías = dieciséis (16) hojas

González #2
circula en el departamento de arte, facultad de artes y humanidades, universidad de los andes martes 18 de octubre, 2005 “en-deuda” por juana anzellini

El papel del papel por r.g. [redacción gonzález] En 1911 el escritor Thomas Mann acompaña a su esposa, que estaba enferma, a un sanatorio en Davos, Suiza. Al lugar asisten enfermos de las naciones del mundo en busca de salud. En 1923 el escritor termina La montaña mágica, un libro que le tomó doce años de lectura y escritura. La novela cuenta la historia de Hans Castorp, un jóven que acude –primero como visitante y luego como enfermo– a un sanatorio ubicado en una montaña de características similares a algunas cimas de los Andes. A continuación citamos un fragmento del libro, que forma parte del capítulo vii y está bajo el subcapítulo titulado El gran embrutecimiento. El lector, dado el lugar por donde circula esta hoja de papel, puede leer con sospecha las siguiente palabras y expresiones (esto con el fin de dar un contexto a este texto, es decir interpretarlo) : “confidencias”, “idea fija”, “la vida a la ligera”, “viejo escultor”, “papel”, “fomentar los talentos pobres”, “proyecto”, “economía nacional”, “fanatismo exorbitante”, “viejo artista”, “poco en serio”, “realización”, “panacea”, “inventor”, “aturdido”. No siendo más, la cita dice:
Por otra parte, la naturaleza del excelente Hans Castorp le inclinaba a acoger benévolo las confidencias de más de uno de sus compañeros que se hallaban presa de alguna idea fija y sufrían por no encontrar comprensión cerca de los demás pensionistas, que tomaban la vida a la ligera. Un viejo escultor, natural de una provincia austríaca, de blanco bigote, nariz ganchuda y ojos azules, había concebido un plan financiero –lo había caligrafiado subrayando con tinta china los párrafos más importantes– que consistía en lo siguiente: Cada abonado a un diario debería estar obligado a entregar, el primero de cada mes, una cantidad correspondiente a cuarenta gramos de papel viejo por día, lo que sumaría al año unos 14.000 gramos y en veinte años más de 288 kilos, lo que representaba, valorando el kilo a 20 pfennings, un importe de 57-62 marcos alemanes. Cinco millones de abonados proporcionaban, pues, en veinte años, la suma formidable de 288 millones de marcos, de los cuales las dos terceras partes serían deducidas del precio del nuevo abono, mientras que el resto, otra tercera parte, o sea 100 millones de marcos, estaría consagrado a obras humanitarias, a sostener sanatorios populares para enfermos de pulmones, fomentar los talentos pobres y otras cosas. El plan había sido elaborado de un modo muy completo. Su autor había representado, por medio de gráficos, las tablas con arreglo a las cuales el organismo encargado de recoger el papel debía calcular, todos los meses, el valor, y hasta los formularios taladrados que servían de recibo por las cantidades de papel entregadas. El proyecto estaba justificado y era fundado desde todos los puntos de vista. El gasto insensato de papel y la destrucción de papel periódico que las gentes no advertidas dejaba que se perdiera en las cloacas o por el fuego representaba una alta traición para nuestras selvas, una herida causada a la economía nacional. Ahorrar el papel, economizar el papel, era ahorrar y economizar la celulosa, los bosques, el material humano que exigía la fabricación de la celulosa y del papel. Como el papel viejo de periódicos podía adquirir un valor triple, con la producción de cartón para embalajes, se podía convertir en objeto de impuestos de carácter fiscal muy provechosos para el Estado y las municipalidades, y los lectores de periódicos podrían ser desgravados de sus contribuciones. En una palabra, el proyecto era bueno, irrefutable, y si tenía algo de siniestro y gratuito, de molesto e incluso de chocante, esto no era debido más que al fanatismo exorbitante con que el viejo artista defendía, con exclusión de todo otro, un proyecto económico que, en realidad, él mismo se tomaba poco en serio, pues no hacía ninguna tentativa para su realización. Hans Castorp escuchó a nuestro hombre con la cabeza inclinada, aprobaba cuando su interlocutor elogiaba ante él, con palabras febriles y fáciles, su panacea, y analizaba la naturaleza del desprecio y de la repugnancia que le impedían tomar la postura del inventor en un mundo completamente aturdido.

“el silencio es tan preciso”, pero no siempre y no tanto. alguno me dijo un día -y yo caminando- que más adelante, allá adentro, me dirían cómo y qué hacer juntos. yo entré claro (tentada), y con ese atisbo de la generosa disponibilidad primera, encontré a algunos (que no son todos) sentados en el suelo y mirándose equidistantes las caras y cómo repitiendo la mesa que es redonda y todo ordenándose (quizás no con órdenes) sobre un mosaico ajedrezado. ya habían hablado y yo llegué tarde; palabras y frases habían corrido ya (que yo no oí –y ello fue quizás el presagio, que como una directriz seguiría marcándose en lo trazado: el silencio, lo que no oímos, lo que no vimos). firmamos pues, un pacto (contrato, compromiso, tratado, transacción) con miradas y con palabras: en el lapso de una semana entera y los días que restaban de la que corría se completaría el plazo para que cada uno de “ese todos”, llevara el viernes un “material libre” (de no más de cinco minutos) a la casa de B., para que eventualmente intentáramos articularlo todos juntos en un solo hilo. hablamos un poco más nada más, algo se comentó olvidado y llegamos nuevamente en el cajón que dejamos siempre apenas sugerido: un soporte extracurricular, reunirse afuera, operar distinto, hacerlo juntos, abarcar otro plano de acción “extra-académico”, en fin, cuántas veces(…). ahora, el final, o la sucesión de esta situación no llegó nunca a conformarse de ningún modo (ni como un sueño, ni como una frase, ni siquiera como una palabra*). creo –y no me consta- que nadie nunca –y la afirmación es del todo incierta- dijo –mostró, elaboró, hizo (tantos sinónimos)- físicamente nada del “material libre” (de no más de cinco minutos) -o por lo menos yo nunca vi nada-. hoy nos miramos las caras (yo se las miro a los que salen en la lista de correo) y sabemos (sé) que estamos todos endeudados. y todos seguimos perdidos y callados. si, ni carceleros, ni carcelarios, ni absueltos en libertad, ni disuelta la condena. tautológicos. nada añadimos. *clímaco envió, y esto es de reconocer, unos cuantos correos de “tipo enmienda” que bordearon el vacío de esa deuda. un nombre corto.

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González publica lo que se quiera hacer público. La única regla es usar un nombre, un apellido y aceptar las limitaciones de una hoja de papel. Esta hoja circula al comienzo de cada semana del período académico de clases.

González #3
circula en el departamento de arte, facultad de artes y humanidades, universidad de los andes lunes 24 de octubre, 2005 Tres seminarios por daisy marie smith corner

Formas del discurso

por r.g.
En arte es saludable ver con sospecha el uso del término investigación. Lo podemos entender como categoría, pues las categorías sirven para organizar las cosas, pero debemos desentendernos del término cuando se usa con toda seguridad para decir “mi investigación consiste en...”; las categorías sirven para organizar las cosas pero cuando se usan para asegurar las cosas, ya no sirven. Es relevante el ejemplo del cuento La carta robada escrito por Edgar Allan Poe. En el relato alguien que ocupa una alta posición política ha robado una carta que le da poder sobre otra persona de poder. Se supone que el ladrón ha escondido la carta en su casa para poder tener el documento a su alcance en cualquier momento. Todo esto forma parte de un diálogo donde un prefecto de policía narra los caminos ciegos por donde lo ha llevado su investigación. El prefecto de policía ha usado todos los métodos que su lógica le indica para la búsqueda de la carta y se ha preocupado por mantener una objetividad que le evite ser descubierto. Con gran sigilo los muebles, el suelo, los libros y cualquier posibilidad de escondite en la casa del ladrón han sido revisados y nada se ha encontrado. En este momento Auguste Dupin, el protagonista del cuento, demuestra interés por el caso. Luego de ser informado sobre el estado infructuoso de la investigación Dupin dice:
Cuando más pensaba en el audaz, decidido y característico ingenio de D... [el ladrón que robó la carta], en que el documento debía hallarse siempre a la mano si pretendía servirse de el para sus fines, y en la absoluta seguridad proporcionada por el prefecto de que el documento no se hallaba oculto dentro de los límites de las búsquedas ordinarias de dicho funcionario, más seguro me sentía de que, para esconder la carta, el ministro había acudido al más amplio y sagaz de los expedientes: no ocultarla

Walkscapes. Arte y ley. Toma cinco Fotográfica Bogotá. Común denominador: Presencia casi nula o más bien los mismos de siempre. caso 1 Walkscapes. El departamento ofrecía pagar la mitad de 10 entradas a los interesados en el tema y que tuvieran un proyecto relacionado con el seminario. Resultado: sólo 5 personas respondieron, entradas gratuitas para los 5! Gracias por no escribir. Sí era de noche pero no salíamos a media noche y tampoco era tannn caro, si es por tiempo o plata la ausencia. caso 2 arte y LEY. Sólo costaba 10.000 pesos, sí salíamos de noche pero no en la madrugada. Otra vez casi las mismas personas. Alguien hizo la cuenta era como el 20 % de los estudiantes de arte los que habían asistido. caso 3 Fotográfica Bogotá. Había descuentos para estudiantes, 45.ooo pesos no es tanto. Sí hay fallas y salimos de noche pero nadie se queda a dormir. Cuantos somos? Como cinco?..........

Y a continuación Dupin, para asombro del lector y del prefecto de policía, encuentra la carta en un tarjetero que esta encima de la repisa de chimenea y que esta “dividido en tres o cuatro compartimentos y con cinco o seis tarjetas de visitantes”. La carta esta totalmente a la vista y ha sido arrojada ahí con descuido, “casi se diría que desdeñosamente” como lo anota el protagonista. No se debe usar este ejemplo para abogar por un arte de lo obvio o adentrarnos en un oscurantismo de lo ilógico; o para plantear una moraleja sobre la visión y hacer un nuevo llamado al autismo retinal; se menciona este cuento para no desatender la figura del detalle y hacer notar como lo que esta ahí desaparece. Cierta lógica investigativa —similar a la de un prefecto de policía— tiende a ignorar la forma y convierte todo diálogo sobre el objeto de arte en un discurso fantasmagórico de mucha utilidad para la retórica pero poco afortunado para los hacedores, para todos los que tienen el talento de poder darle forma a una idea. Para terminar este comentario no sobra recordar un cruce de palabras entre el prefecto de policía y Dupin que se da al comienzo del cuento. Dice el prefecto:
Por cierto este es un asunto muy sencillo y no dudo de que podremos resolverlo perfectamente bien por nuestra cuenta; de todos modos pensé que a Dupin le gustaría conocer los detalles, puesto que es un caso muy raro. –Sencillo y raro– dijo Dupin –Justamente. Pero tampoco es completamente eso. A decir verdad, todos estamos bastante confundidos, ya que la cosa es sencillísima y, sin embargo, nos deja perplejos. –Quizá lo que los induce a error sea precisamente la sencillez del asunto– observo mi amigo. –¡Que absurdos dice usted!–repuso el prefecto, rienda a carcajadas.

conclusión Creo que para algunas personillas no es importante la actividad no universitaria o sólo para algunos pocos, que no es de vida o muerte, pero creo que la presencia en estos eventos podría ser mucho mayor tomando en cuenta los beneficios que traen……… pero de pronto todo se debe a la ausencia de vino y galletitas.

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–¡Quizá el misterio es un poco demasiado sencillo–dijo Dupin. –Oh Dios mío! ¿Cómo se le puede ocurrir semejante idea? –Un poco demasiado evidente. –¡Ja, ja! ¡Oh, Oh! –reía el prefecto, divertido hasta más no poder – Dupin, usted acabara por hacerme morir de risa. –Veamos ¿de qué se trata? –pregunté.

González #4
circula en el departamento de arte, facultad de artes y humanidades, universidad de los andes lunes 31 de octubre, 2005

por patricia urbina Contámos las horas con las cuales decidimos ser eternos: las letras impresas repartidas con sonrisas y los residuos sobre la mesa astillada. Los dos contamos los minutos, él y yo, y vimos caer las luces sobre la vitrina de colores. Medimos el tiempo donde fuimos eternos, hasta la despedida, hasta la certidumbre de ignición sin ahogo, de soporte y láminas transparentes que cuidan los juguetes. Después del tiempo fuimos eternos, con todo lo que no sé y las galletas vaciadas de crema, con la lluvia dentro del cristal y el virus en mi cuerpo: antes de los besos fuimos eternos.

POR AHÍ HAY ALGO… por catalina c. lópez

¿A quién le pertenece la voz del subalterno? Si existe un subalterno, ¿quién es el alterno? Nadie quiere ser un serrano, todos hablan como si pensaran que fuesen el subalterno. El valor del subalterno — una voz que puede llegar a reordenar supuestos que no intentan posicionarse. Hubiese sido más fácil estar estudiando arte aquí en Colombia hace unos diez años, donde todos discutían sobre la mezcla de la trementina y sólo había, existía remotamente un texto que problematizara la práctica artística. Por lo menos, era fácil sentar una posición. Hablar desde una plataforma o debajo de ella. Hay quienes envidian nuestro estado actual de estudiantes de arte pues tenemos la posibilidad de acceder a grandes teorías y teóricos de arte donde ninguno quiere ser un serrano. (¿serrá? ¡No!) Entonces la plataforma es inestable. Es inestable y muchos lo intuyen o lo saben con certeza. ( La única certeza es esta incerteza). ****** Salimos un poco aterrorizados, tal vez por la arrulladora discusión un poco adormecedora, yo salí no tan aterrorizada. Pero, percibí que, como niños en el primer día de clases, algo había cambiado: los ojos pensativos, una reunión a la salida del edificio, la cara roja de ella, nadie quería despegarse del otro. Una profecía aterradora: ¿realmente escribiremos? Es una especie de esperanza en que esta particular generación permita algo*. Somos la generación del algo. Y repito, ¿qué hay? ¿qué es? Nunca no lo han querido decir. ¿Cómo no sentirse angustiado ante la escritura?

tomado del libro de jutta kürtz © hans-peter kock

¡Miércoles! ¡12:30! ¡Inauguración! ¡Sala de proyectos! COnTRAvÍA / Alexandra MacCormick y Ximena Velázquez
* El algo es, diría yo, otra característica de la posmodernidad (¿la preposmodernidad?... “Ahí hay algo”. ¿Qué hay? ¿qué es?

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González #5
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González #6
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González #7
circula en el departamento de arte, facultad de artes y humanidades, universidad de los andes lunes 21 de noviembre, 2005

CRUCE (quiasmo): “Puede no ser inteligente, pero debe ser intelectual. El arte es la intelectualización de la sensación a través de la expresión. La intelectualización está dada en la, por la y a través de la expresión en sí misma. Ésa es la razón por la que los grandes artistas –incluso los grandes artistas en literatura, que es la más intelectual de las artes- carecen frecuentemente de inteligencia”.
Eróstrato y la búsqueda de la inmortalidad —fernando pessoa

“Había aprendido sin esfuerzo el inglés, el francés, el portugués, el latín. Sospecho, sin embargo que no era muy capaz de pensar. Pensar es olvidar las diferencias, es generalizar, abstraer. En el abarrotado mundo de Funes no había sino detalles, casi inmediatos”.
Funes el memorioso —jorge luis borges

att: ottina gaschka

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González #8
circula en el departamento de arte, facultad de artes y humanidades, universidad de los andes lunes 28 de noviembre, 2005
por r.g. [redacción gonzález]

!dos eventos! ¡esta semana!

“¡Tan rico que es hacer arte!”
Nada. Una obra. Hacer y mostrar. El problema siempre va a ser mostrar. Hacer también es un problema, pero hacer corresponde a un lugar donde el talento y cierta disposición a la soledad son los máximos responsables. La labor del artista es hacer y es en este terreno donde él es único responsable. El público expresa una y otra vez la admiración que siente por hacer pero el artista sabe que esta euforia se debe más a una naturalidad aparente en el talento que a la facilidad que supone hacer una obra. Hacer es una apuesta donde la duda y la certeza están todavía dentro de los cálculos de un solo pensador: mostrar es permitir que otros hagan esos cálculos, no solamente otros espectadores —el espacio en que se muestra y el tiempo de la muestra también piensan la obra—. Mostrar evita que lo privado colonice la mente pues el artista podría llegar a pensar que se puede hacer algo a partir de nada. Mostrar demuestra que nada es privado y que el artista tiene la posibilidad de desaparecer. Mostrar permite al hacedor ser espectador de la obra que ha hecho y hacer lecturas que la seguridad del estudio no permite. Mostrar indica que no todo lo que se hace es para mostrar y que bajo el filtro de una exposición es posible diferenciar ambos actos y dar a cada uno el tratamiento y las expectativas que merecen*. El hacedor en su estudio hace y piensa que hace una obra pero lo que hace es un objeto, mostrar es jugar con la posibilidad de convertir el objeto en obra. Hacer y mostrar. Una obra. Nada.
* Gran confusión entre hacer y mostrar causan los centros que confían en la enseñanza del arte. Los alumnos inmersos en un mar de deberes académicos no tienen tiempo para hacer pues todo lo que hacen es para mostrar. Cuando los alumnos dejan de ser alumnos y ya no tienen que mostrar, la mayoría deja de hacer. Nada.

El futuro pertenece a los audaces EXPOSICIÓN PROYECTOS FINALES DE GRADO 2005-2 INAUGURACIÓN MARTES 29 DE NOVIEMBRE, 5 PM, BLOQUE S ABIERTO DEL 28 DE NOVIEMBRE AL 2 DE DICIEMBRE

102 pintores exposición colegiada de pintura pinturas realizadas por los alumnos de:
taller Básico / Fundamentos de pintura / laBoratorio del cuerpo / pintura oBjeto y espacio / Bodegón emocional / ante la pintura

inauguración martes 29 de noviembre a las 12:00 m. galpón (z) cierre miércoles 30 de noviembre a las 4:00 p.m. encuentro de proFesores y estudiantes miércoles 30 de noviembre a las 10 a.m.

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González #9
circula en el departamento de arte, facultad de artes y humanidades, universidad de los andes lunes 23 de enero, 2006

MOSTRAR 2
[primer piso edificio TX]

vitrina

MOSTRAR 1
sala de proyectos Con el ánimo de promover la participación de estudiantes y profesores en la programación de la Sala de Proyectos se abrirán los siguientes espacios: Abril 19 – mayo 10 Periodo de vacaciones (junio y julio) Septiembre 6 -27 Noviembre 8 – 22 Las condiciones para los interesados en participar son las siguientes: – Cada exposición tendrá una invitación, una inauguración y una charla. –Todas las exposiciones y los eventos serán registrados en fotos y en video y luego serán publicados en el catálogo de exposiciones. –La fecha límite para recibir propuestas es el martes 28 de febrero de 2006 a las 5 pm. Las propuestas deben entregarse impresas en la secretaria del Departamento de Arte. Cada propuesta debe incluir: a. Datos del proponente (nombre, correo electrónico, teléfono) b. Texto sobre lo que se va hacer. c. Imágenes que den referencia sobre lo que se va a hacer. Los resultados de la convocatoria y la programación serán dados a conocer el miércoles 15 de marzo. informes adicionales maribern@uniandes.edu.co luospina@uniandes.edu.co

Con la exposición Ramo Salvaje, una charla y un impreso llegaron a fin las actividades oficiales en torno a la vitrina el semestre pasado. La Vitrina fue asignada a Inti Guerrero; él se encargó de organizar una serie de muestras que dieron al espacio la vitalidad que merece. El inicio de la Vitrina dejó un precedente curatorial grato para la memoria del espectador atento y una serie de exposiciones que serán una referencia afortunada. Para el próximo semestre se envía a los interesados las condiciones para participar en el funcionamiento de la Vitrina: – Las exposiciones no podrán tener una duración superior a 15 días. – Cada exposición tendrá una invitación, una inauguración y una charla. – Las propuestas para la Vitrina deben ser hechas para la Vitrina (se aceptan propuestas que hayan sido hechas para otros lugares, o que estén inscritas dentro de una clase, lo importante es la traducción de la muestra a las condiciones que propone este espacio). –Se pueden proponer desde exposiciones únicas hasta una serie de exposiciones, lo importante es que cada una cumpla con la rotación quincenal. –Todas las exposiciones y los eventos serán registrados en fotos y en video (por la cámara de seguridad) y luego serán publicados en un impreso de la Vitrina. –La Vitrina se programa en actividad continua por todo el semestre académico. —La fecha límite para recibir propuestas es el lunes 6 de febrero de 2006 a las 5 pm. Las propuestas deben entregarse impresas en la secretaria del Departamento de Arte. Cada propuesta debe incluir: a. Datos del proponente (nombre, correo electrónico, teléfono) b. Texto sobre lo que se va hacer. c. Imágenes que den referencia sobre lo que se va a hacer. Los resultados de la convocatoria y la programación serán dados a conocer el lunes 13 de febrero. informes adicionales maribern@uniandes.edu.co luospina@uniandes.edu.co

Las buenas intenciones pueden tener valor en un sistema ético; pero en arte, no. No basta tenerlas; se ha de realizar la obra. —Oscar Wilde

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¡Este año sí!

González #10
circula en el departamento de arte, facultad de artes y humanidades, universidad de los andes lunes 30 de enero, 2006
enviado por carlos salazar a esfera pública http://www.esferapublica.org/ 11.- ¿Piensa usted que un pintor “clásico–figurativo” debe vivir como un “artista” inferior? 12.- ¿Su trabajo está dirigido hacia el desarrollo de las reglas de la originalidad y no hacia su propio ego? 13.- ¿Desprecia usted a los que persiguen sus propios deseos en una obra que resulta incomprensible? 14.- ¿Considera usted que el conocimiento el oficio artístico como un impedimento para la libre expresión? 15.- ¿Es el debate público más importante que la esfera íntima? 16.- ¿Existen motivos que lo inhiban a la hora de hacer retratos porque se ha dado cuenta que ya han sido hechos infinidad de veces? 17.- ¿Se encuentra más interesado en pertenecer a un grupo que está de moda que estar en contacto con un individuo aislado con habilidad? 18.- ¿Sostiene usted que la humanidad mejora constantemente y que su esencia no es siempre la misma? 19.- ¿Tienen las ayudas técnicas como la fotografía mucha más magia que el trabajo manual? 20.- ¿Piensa que la relación entre la mano y el ojo en una persona de carne y hueso es una expresión extinta y que el futuro solo tendrá que ver con lo visual no tocado por manos humanas? 21.- ¿Considera que su vida y su obra son cosas diferentes? 22.- ¿Es el arte contemporáneo el último escalón en el desarrollo de nuestra historia? 23.- ¿Se encuentra en desacuerdo con el postulado de que el arte contemporáneo odia el talento? resultados Si respondió a todas “No”, está usted en la línea de lo que Broch, Calinescu, Greenberg, Kulka, Kundera y Ortega y Gasset, consideran un verdarero Kitsch. Si respondió en 10 o más “No”, entonces va por el buen camino Si respondió 5 o menos con “No”, es usted todavía…. un artista.
El lunes 6 de febrero de 2006 a las 5 pm es la fecha límite para recibir propuestas para la Vitrina. Mayores informes: maribern@uniandes.edu.co o luospina@uniandes.edu.co

El test kitsch
Este nuevo test está tomado del blog GIORNALE NUOVO BANNER y está inspirado en el artista kitsch noruego Odd Nerdrum quien define el art establishment como el Curatoriat, (¿Una sutil alusión al Secretariat soviético?) que impone los valores ideológicos dominantes y previene, según sus palabras, “la expresión personal honesta” del artista. Sostiene que mientras el “arte” sirve a la política, el kitsch se pierde en lo eterno y la sensualidad pura como “talento desnudo exponiéndose a si mismo” y declara que “ El arte existe por el arte mismo y está dirigido al público mientras que el Kitsch sirve a la vida y se dirige al ser humano”. Para un conocimiento de la original y nada cándida visión Kitsch del papel del curador en el sistema de mercado, la noción del arte contemporáneo no ya como capital material sino como capital simbólico de mercado y del curador como intermediario y guardián de éste, recomiendo el texto del noruego Dag Solhjell http://www.hart.hr/pdf/ zu70/solhjell.pdf. test ¿Es usted una persona realmente kitsch? 1,. ¿Prefiere la verdad al talento y la sensualidad? 2.- ¿Es la máscara irónica mejor que la cara seria y confiable? 3.- ¿Desprecia usted los que tratan de robar la técnica a los grandes maestros? 4.- ¿Son los grandes arquetipos como por ejemplo, dos amantes a la orilla del mar, la madre con su hijo etc… clichés pasados de moda? 5.- ¿Apuesta usted por un diálogo con el presente más que por una expresión eterna? 6.- ¿Se encuentra usted más preocupado por poner en evidencia al hombre que por inferirle dignidad? 7.- ¿Está usted más interesado por vivir en un proceso artístico que en crear una obra maestra? 8.- ¿Prefiere las expresiones decorativas por sobre la expresión sentimental? 9.- ¿Son los ideales progresistas más importantes que los estudios del natural? 10.- ¿Quiere usted que su trabajo sea accesible a una elite y no a todo el mundo?

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González #11
circula en el departamento de arte, facultad de artes y humanidades, universidad de los andes lunes 6 de febrero, 2006
enviado por “el flaco ramirez” enviado por sophia bendis

Una fábula
Un matemático —aunque nadie puede ser solamente un matemático—, se molestaba bastante ante el disparate que le planteaban las exposiciones de arte de vanguardia. Con nostalgia añoraba las épocas en que las operaciones artísticas se limitaban a ecuaciones estables que utilizaban los factores lienzo y óleo para la pintura y mármol para la escultura (el dibujo lo asumía como un boceto preparatorio menor en valor). No aceptaba el arte que veía ahora, no lo quería aceptar; quería ver de vuelta la pintura de un paisaje o el sólido virtuosismo de la mano que hace emerger otra mano de la piedra. Un día —aunque no se vive solamente un día— el matemático entró a una de esas galerías donde exponían el tipo de arte que él rechazaba, lo hizo más forzado por el tedio que por la convicción, no lo animaba ser un espectador, ir a ver ese arte experimental era para él como cazar una apuesta en la que sabía de antemano que la estadística señalaba que todos los factores estaban en su contra. Sobre las paredes blancas de la galería encontró unos lienzos blancos donde aparecían dibujadas, con una tipografía sencilla, operaciones matemáticas. En el primer cuadro se representaba un sólo número; en el segundo la suma de dos números; en el tercero una resta; en el cuarto una multiplicación; en el quinto una división; en el sexto una suma compleja; en el séptimo la potenciación de los números. En el octavo se planteaba la suma de los números binarios; en el noveno la regla de tres; y así paulatinamente, las operaciones se iban volviendo más complejas, haciendo que el matemático se demorara cada vez más para poder descifrar el género de los enunciados que cuadro a cuadro se cifraban. Al salir de la galería, sintió cierto agrado: por su condición de matemático lo había entendido todo. Además, no sin orgullo, formuló una crítica a la exposición, pues en la muestra brillaban por su ausencia las paradojas matemáticas, su género favorito, “seguro se debe a la ignorancia del artista que pintó los cuadros, es un amateur” pensó. Pero aun así, la experiencia en la exposición fue de su agrado, su mente, visitante frecuente del abismo de los números, no se había limitado a apreciar las operaciones básicas y había podido interpretar las construcciones más complejas y formular posibles especulaciones. Con respecto al contexto, lo tenía sin cuidado haber visto todo esos símbolos matemáticos en una galería, lo que él había visto era matemática, no arte, y su posición intransigente con respecto al arte no tradicional seguía siendo inquebrantable, “la excepción confirma la regla” alcanzó a pensar. Nunca más volvió por esa galería. La mayoría de la gente sabe sumar, restar, dividir o multiplicar, pero sólo a unos pocos les es dado adentrarse en las relaciones que plantean los números; así mismo, los artistas para poder expresar sus pensamientos se ven abocados a inmensas complejidades que no cualquiera entendería. Hay paradojas matemáticas y cuadros pintados en blanco sobre blanco.

— Explicar, explicar— gruñía Etienne. —Ustedes si no nombran las cosas, ni siquiera las ven. Y esto se llama perro y esto se llama casa, como decía el Duino. Perico; hay que mostrar no explicar. Pinto ergo soy. — Mostrar ¿qué?— Dijo Perico Romero. — Las únicas justificaciones de que estamos vivos. — Este animal cree que no hay más sentido que la vista y sus consecuencias — dijo Perico. — La pintura es otra cosa que un producto visual— dijo Etienne. —Yo pinto con todo el cuerpo, en ese sentido no soy tan diferente de tu Cervantes o tu Tirso de no se cuanto. Lo que me revienta es la manía de las explicaciones, el logos entendido exclusivamente como verbo. — Etcétera — dijo Oliveira, malhumorado — Hablando de los sentidos el de ustedes parece un diálogo de sordos. — La cosidad es, ese desagradable sentimiento de que allí donde termina nuestra presunción empieza nuestro castigo... Rayuela —julio cortazar

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González #12
circula en el departamento de arte, facultad de artes y humanidades, universidad de los andes lunes 13 de febrero, 2006

No se culpe a nadie
El frío complica siempre las cosas, en verano se está tan cerca del mundo, tan piel contra piel, pero ahora a las seis y media su mujer lo espera en una tienda para elegir un regalo de casamiento, ya es tarde y se da cuenta de que hace fresco, hay que ponerse el pulóver azul, cualquier cosa que vaya bien con el traje gris, el otoño es un ponerse y sacarse pulóveres, irse encerrando, alejando. Sin ganas silba un tango mientras se aparta de la ventana abierta, busca el pulóver en el armario y empieza a ponérselo delante del espejo. No es fácil, a lo mejor por culpa de la camisa que se adhiere a la lana del pulóver, pero le cuesta hacer pasar el brazo, poco a poco va avanzando la mano hasta que al fin asoma un dedo fuera del puño de lana azul, pero a la luz del atardecer el dedo tiene un aire como de arrugado y metido para adentro, con una uña negra terminada en punta. De un tirón se arranca la manga del pulóver y se mira la mano como si no fuese suya, pero ahora que está fuera del pulóver se ve que es su mano de siempre y él la deja caer al extremo del brazo flojo y se le ocurre que lo mejor será meter el otro brazo en la otra manga a ver si así resulta más sencillo. Parecería que no lo es porque apenas la lana del pulóver se ha pegado otra vez a la tela de la camisa, la falta de costumbre de empezar por la otra manga dificulta todavía más la operación, y aunque se ha puesto a silbar de nuevo para distraerse siente que la mano avanza apenas y que sin alguna maniobra complementaria no conseguirá hacerla llegar nunca a la salida. Mejor todo al mismo tiempo, agachar la cabeza para calzarla a la altura del cuello del pulóver a la vez que mete el brazo libre en la otra manga enderezándola y tirando simultáneamente con los dos brazos y el cuello. En la repentina penumbra azul que lo envuelve parece absurdo seguir silbando, empieza a sentir como un calor en la cara aunque parte de la cabeza ya debería estar afuera, pero la frente y toda la cara siguen cubiertas y las manos andan apenas por la mitad de las mangas. por más que tira nada sale afuera y ahora se le ocurre pensar que a lo mejor se ha equivocado en esa especie de cólera irónica con que reanudó la tarea, y que ha hecho la tonteria de meter la cabeza en una de las mangas y una mano en el cuello del pulóver. Si fuese así su mano

tendria que salir fácilmente pero aunque tira con todas sus fuerzas no logra hacer avanzar ninguna de las dos manos aunque en cambio parecería que la cabeza está a punto de abrirse paso porque la lana azul le aprieta ahora con una fuerza casi irritante la nariz y la boca, lo sofoca más de lo que hubiera podido imaginarse, obligándolo a respirar profundamente mientras la lana se va humedeciendo contra la boca, probablemente desteñirá y le manchará la cara de azul. Por suerte en ese mismo momento su mano derecha asoma al aire al frío de afuera, por lo menos ya hay una afuera aunque la otra siga apresada en la manga, quizá era cierto que su mano derecha estaba metida en el cuello del pulóver por eso lo que él creía el cuello le está apretando de esa manera la cara sofocándolo cada vez más, y en cambio la mano ha podido salir fácilmente. De todos modos y para estar seguro lo único que puede hacer es seguir abriéndose paso respirando a fondo y dejando escapar el aire poco a poco, aunque sea absurdo porque nada le impide respirar perfectamente salvo que el aire que traga está mezclado con pelusas de lana del cuello o de la manga del pulóver, y además hay el gusto del pulóver, ese gusto azul de la lana que le debe estar manchando la cara ahora que la humedad del aliento se mezcla cada vez más con la lana, y aunque no puede verlo porque si abre los ojos las pestañas tropiezan dolorosamente con la lana, está seguro de que el azul le va envolviendo la boca mojada, los agujeros de la nariz, le gana las mejillas, y todo eso lo va llenando de ansiedad y quisiera terminar de ponerse de una vez el pulóver sin contar que debe ser tarde y su mujer estará impacientándose en la puerta de la tienda. Se dice que lo más sensato es concentrar la atención en su mano derecha, porque esa mano por fuera del pulóver está en contacto con el aire frío de la habitación es como un anuncio de que ya falta poco y además puede ayudarlo, ir subiendo por la espalda hasta aferrar el borde inferior del pulóver con ese movimiento clásico que ayuda a ponerse cualquier pulóver tirando enérgicamente hacia abajo. Lo malo es que aunque la mano palpa la espalda buscando el borde de lana, parecería que el pulóver ha quedado completamente arrollado cerca del cuello y lo único que encuentra la mano es la camisa cada vez más arrugada y hasta salida en parte del pantalón, y de poco sirve traer la mano y querer tirar de la delantera del pulóver porque sobre el pecho no se siente más que la ca-

Editorial La peor costumbre para González no es acostumbrarse a no leer, es acostumbrarse a leer mediante un llamado (“Lea un libro, leer es bueno”). La peor costumbre no es no escribir en González, es acostumbrarse al llamado a escribir en González. “El frío complica siempre las cosas”, tal vez todos estamos muy ocupados con un pulóver.
L.O.

pulóver (Del ingl. pullover). 1. m. jersey1. jersey (Del ingl. jersey). 1. m. Prenda de vestir de punto, cerrada y con mangas, que cubre desde el cuello hasta la cintura aproximadamente.

misa, el pulóver debe haber pasado apenas por los hombros y estará ahi arrollado y tenso como si él tuviera los hombros demasiado anchos para ese pulóver lo que en definitiva prueba que realmente se ha equivocado y ha metido una mano en el cuello y la otra en una manga, con lo cual la distancia que va del cuello a una de las mangas es exactamente la mitad de la que va de una manga a otra, y eso explica que él tenga la cabeza un poco ladeada a la izquierda, del lado donde la mano sigue prisionera en la manga, si es la manga, y que en cambio su mano derecha que ya está afuera se mueva con toda libertad en el aire aunque no consiga hacer bajar el pulóver que sigue como arrollado en lo alto de su cuerpo. Irónicamente se le ocurre que si hubiera una silla cerca podría descansar y respirar mejor hasta ponerse del todo el pulóver, pero ha perdido la orientación después de haber girado tantas veces con esa especie de gimnasia eufórica que inicia siempre la colocación de una prenda de ropa y que tiene algo de paso de baile disimulado, que nadie puede reprochar porque responde a una finalidad utilitaria y no a culpables tendencias coreográficas. En el fondo la verdadera solución sería sacarse el pulóver puesto que no ha podido ponérselo, y comprobar la entrada correcta de cada mano en las mangas y de la cabeza en el cuello, pero la mano derecha desordenadamente sigue yendo y viniendo como si ya fuera ridiculo renunciar a esa altura de las cosas, y en algún momento hasta obedece y sube a la altura de la cabeza y tira hacia arriba sin que él comprenda a tiempo que el pulóver se le ha pegado en la cara con esa gomosidad húmeda del aliento mezclado con el azul de la lana, y cuando la mano tira hacia arriba es un dolor como si le desgarraran las orejas y quisieran arrancarle las pestañas. Entonces más despacio, entonces hay que utilizar la mano metida en la manga izquierda, si es la manga y no el cuello, y para eso con la mano derecha ayudar a la mano izquierda para que pueda avanzar por la manga o retroceder y zafarse, aunque es casi imposible coordinar los movimientos de las dos manos, como si la mano izqulerda fuese una rata metida en una jaula y desde afuera otra rata quisiera ayudarla a escaparse, a menos que en vez de ayudarla la esté mordiendo porque de golpe le duele la mano prisionera y a la vez la otra mano se hinca con todas sus fuerzas en eso que debe ser su mano y que le duele, le duele a tal punto que renuncia a quitarse el pulóver, prefiere intentar un último esfuerzo para sacar

la cabeza fuera del cuello y la rata izquierda fuera de la jaula y lo intenta luchando con todo el cuerpo, echándose hacia adelante y hacia atrás, girando en medio de la habitación, si es que está en el medio porque ahora alcanza a pensar que la ventana ha quedado abierta y que es peligroso seguir girando a ciegas, prefiere detenerse aunque su mano derecha siga yendo y viniendo sin ocuparse del pulóver, sunque su mano izquierda le duela cads vez más como si tuviera los dedos mordidos o quemados, y sin embargo esa mano le obedece, contrayendo poco a poco los dedos lacerados alcanza a aferrar a través de la manga el borde del pulóver arrollado en el hombro, tira hacia abajo casi sin fuerza, le duele demasiado y haría falta que la mano derecha ayudara en vez de trepar o bajar inútilmente por las piernas en vez de pellizcarle el muslo como lo está haciendo, arañándolo y pellizcándolo a través de la ropa sin que pueda impedírselo porque toda su voluntad acaba en la mano izquierda, quizá ha caído de rodillas y se siente como colgado de la mano izquierda que tira una vez más del pulóver y de golpe es el frío en las cejas y en la frente, en los ojos, absurdamente no quiere abrir los ojos pero sabe que ha salido fuera, esa materia fria, esa delicia es el aire libre, y no quiere abrir los ojos y espera un segundo, dos segundos, se deja vivir en un tiempo frío y diferente, el tiempo de fuera del pulóver, está de rodillas y es hermoso estar así hasta que poco a poco agradecidamente entreabre los ojos libres de la baba azul de la lana de adentro, entreabre los ojos y ve las cinco uñas negras suspendidas apuntando a sus ojos, vibrando en el aire antes de saltar contra sus ojos, y tiene el tiempo de bajar los párpados y echarse atrás cubriéndose con la mano izquierda que es su mano, que es todo lo que le queda para que lo defienda desde dentro de la manga, para que tire hacia arriba el cuello del pulóver y la baba azul le envuelva otra vez la cara mientras se endereza para huir a otra parte, para llegar por fin a alguna parte sin mano y sin pulóver, donde solamente haya un aire fragoroso que lo envuelva y lo acompañe y lo acaricie y doce pisos.
—Julio Cortázar

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González #13
circula en el departamento de arte, facultad de artes y humanidades, universidad de los andes lunes 20 de febrero, 2006

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ani males del m un d o u ni o s !
!

Considerando que todo animal posee derechos:
- Considerando que el desconocimiento de dichos derechos ha conducido y sigue conduciendo al hombre a cometer crímenes contra la naturaleza y contra los animales. - Considerando que el reconocimiento por parte de la especie humana de los derechos a la existencia de las otras especies animales, constituye el fundamento de la coexistencia de las especies en el mundo. - Considerando que el hombre comete genocidio y existe la amenaza de que siga cometiéndolo. - Considerando que el respeto hacia los animales por el hombre está ligado al respeto de los hombres entre ellos mismos -Considerando que la educación debe enseñar, desde la infancia, a observar, comprender, respetar y amar a los animales.

SE PROCLAMA LO SIGUIENTE:
de vuelta a la página >>

GONZALES Declaracion universal de los derechos del animal
Artículo 1º Todos los animales nacen iguales ante la vida y tienen los mismos derechos a la existencia. Artículo 2º a) Todo animal tiene derecho al respeto. b) El hombre, en tanto que especie animal, no puede atribuirse el derecho de exterminar a otros animales o de explotarlos violando ese derecho. Tiene la obligación de poner sus conocimientos al servicio de los animales. c) Todos los animales tienen derecho a la atención, a los cuidados y a la protección del hombre. Artículo 3º a) Ningún animal será sometido a malos tratos ni a actos crueles. b) Si es necesaria la muerte de un animal, ésta debe ser instantánea, indolora y no generadora de angustia. Artículo 4º a) Todo animal perteneciente a una especie salvaje, tiene derecho a vivir libre en su propio ambiente natural, terrestre, aéreo o acuático y a reproducirse. b) Toda privación de libertad, incluso aquella que tenga fines educativos, es contraria a este derecho. Artículo 5º a) Todo animal perteneciente a una especie que viva tradicionalmente en el entorno del hombre, tiene derecho a vivir y crecer al ritmo y en las condiciones de vida y de libertad que sean propias de su especie. b) Toda modificación de dicho ritmo o dichas condiciones que fuera impuesta por el hombre con fines mercantiles, es contraria a dichoderecho. Artículo 6º a) Todo animal que el hombre ha escogido como compañero, tiene derecho a que la duración de su vida sea conforme a su longevidad natural. b) El abandono de un animal es un acto cruel y degradante. Artículo 7º Todo animal de trabajo tiene derecho a una limitación razonable del tiempo e intensidad del trabajo, a una alimentación reparadora y al reposo. Artículo 8º a) La experimentación animal que implique un sufrimiento físico o psicológico es incompatible con los derechos del animal, tanto si se trata de experimentos médicos, científicos, comerciales, como toda otra forma de experimentación.b) Las técnicas alternativas deben ser utilizadas y desarrolladas. Artículo 9º Cuando un animal es criado para la alimentación debe ser nutrido, instalado y transportado, así como sacrificado, sin que de ello resulte para él motivo de ansiedad o dolor. Artículo 10º a) Ningún animal debe ser explotado para esparcimiento del hombre. b) Las exhibiciones de animales y los espectáculos que se sirvan de animales son incompatibles con la dignidad del animal. Artículo 11º Todo acto que implique la muerte de un animal sin necesidad es un biocidio, es decir, un crimen contra la vida. Artículo 12º a) Todo acto que implique la muerte de un gran número de animales salvajes es un genocidio, es decir, un crimen contra la especie. b) La contaminación y la destrucción del ambiente natural conducen al genocidio. Artículo 13º a) Un animal muerto debe ser tratado con respeto. b) Las escenas de violencia en las cuales los animales son víctimas, deben ser prohibidas en el cine y en la televisión, salvo si ellas tienen como fin el dar muestra de los atentados contra los derechos del animal. Artículo 14º a) Los organismos de protección y salvaguarda de los animales, deben ser representados a nivel gubernamental. b) Los derechos del animal deben ser defendidos por la Ley, como lo son los derechos del hombre.

La declaración proclamada el 15 de octubre de 1978 por la Liga Internacional, las Ligas Nacionales y las personas físicas que se asocien a ellas, fue presentada ante la Organización de las Naciones Unidas para la Educación la Ciencia y la Cultura (UNESCO), y posteriormente por la Organización de las Naciones Unidas (ONU).

González #14
circula en el departamento de arte, facultad de artes y humanidades, universidad de los andes lunes 27 de febrero, 2006

Para los estudiantes y profesores interesados en participar en las actividades de arte y Mercado se informa que habrá una reunión el día lunes 6 de marzo en la clase Taller de docencia, Salón PU 300*, a las 5:15 p.m. Mayores inforMes Jaime Iregui jiregui@uniandes.edu.co Lucas Ospina luospina@uniandes.edu.co

arte & Mercado
El arte se ha convertido en la vida sexual del dinero
—Peter Schjendahl

*El salón PU 300 queda por la entrada al parqueadero de la Casita Rosada, rumbo al centro de servicio médico, en el tercer piso.

Arte y mercado parecen ir juntos. A falta de un acuerdo único que pueda definir con claridad lo artístico, el precio de una obra se convierte en medida de su valor. El dinero habla. Este sobreentendido en el que descansa nuestra fábula de la producción artística genera dos ideologías opuestas: una ve el arte como una operación económica de plusvalía que hace de la transacción de mercancías artísticas una operación irresistible; otra, en cambio, ve el intercambio de bienes como un elemento perjudicial y ajeno al sentido de la obra de arte en sí. Apoyar o resistir el intercambio económico es la reacción inicial con que se asume la situación del mercado del arte. Y no hay duda: es imposible estar por fuera del mercado, sólo un pensamiento virginal puede concebir esta idea, pero por más que un conjunto de eventos —subastas y ferias de arte— se apoyen en juiciosas estadísticas para pronosticar una conjunción inevitable, la felicidad de esos resultados no implica que arte y mercado sean reducibles el uno al otro. El mercado siempre será capaz de negociar con obras de arte, incluso con aquellas que se resisten a ser negociadas (del anti-capitalismo también se puede hacer mercancía), y aún así la transacción económica es uno de los muchos factores que construyen el significado de una obra de arte, nunca el único. La obra de arte más que ser un objeto de especulación financiera es, en su origen, un producto de especulación simbólica; la plusvalía del arte no se limita a la obtención de un lucro económico, es sobre todo una operación de lucro intelectual: las transacciones del arte reflejan el poder inflacionario de la imaginación. No hay consenso sobre lo que es arte, su mismo carácter se resiste a una definición última e incontestable, y es esto precisamente lo que invita a analizar los vínculos entre arte y mercado, el mercado del arte se define casi al mismo tiempo que se produce y este dinamismo hace necesario abordar la totalidad de la cadena de valores que conforman este sistema. El ciclo de conferencias arte y mercado buscará llevar el cruce de estos dos conceptos a muchos de los niveles en los que se inscriben, interpretando divergentemente las operaciones actuales y analizando ejemplos que permitan iluminar zonas poco frecuentadas por la costumbre. Se analizará el sentido comercial de las obras; se verá al artista como productor de

novedades y a la vez como consumidor cultural; se trazarán recorridos públicos por museos y por centros comerciales; la inflación no será solamente un fenómeno económico sino también un factor que mediante la oferta y la demanda da contundencia plástica a la forma (Botero); el narcotráfico será un estado de caricaturización que permitirá ver de manera exagerada la condición y susceptibilidad del mercado del arte (Narco–Deco); los pasos para posicionar a un artista corresponderán a las pautas que da la publicidad para el manejo de imagen (branding); las acciones de los curadores de arte serán leídas como juicios de valor pero también como un mecanismo de mercadeo que permite el tránsito de obras entre las galerías, los museos, las colecciones y el público; la crítica de arte se verá como un apéndice que se puede obviar cuando pone en duda los criterios de evaluación de las leyes del mercado; el coleccionismo podrá ser visto como un generador de plusvalías que convierte caprichos en tendencias y objetos en fetiches; se verá el campo del arte como un reto estadístico que permite a los analistas económicos demostrar su virtuosismo; el uso y la aceptación del papel moneda podrán ser vistos como fenómenos de ilusión óptica o de figuración vana de la inteligencia (fantasmagoría); la labor de un artista será entendida como una actitud de resistencia a las condiciones de la vida diaria pero también como una actividad sujeta a una profesionalización que permite el sustento cotidiano. El ciclo de conferencias arte y mercado será un espacio donde más que dejarse eclipsar por el fundamentalismo del “arte por el arte” o por el positivismo de los indicadores económicos, se analizarán diversas transacciones que permitan reconocer, ampliar y delimitar los alcances del mercado del arte. El ciclo tendrá lugar en el Auditorio Lleras, del lunes 24 al viernes 28 de abril, de 6 a 8:30. Cada día se programarán dos conferencias, y habrá intervenciones paralelas hechas por estudiantes y profesores del Departamento de Arte. Durante el evento se llevará a cabo el lanzamiento de una publicación con documentos relacionados con el primer y segundo ciclo de conferencias Modus Operandi: Arte y museos y Arte y ley.

enviado a hojagonzalez@gmail.com por un asistente a conferencias

— a los expositores, a los conferencistas, a los espectadores, a los asistentes, a las señoras, a los señores: ¿se funda “la obra” (por así decirlo) sobre el hecho de representación o sobre el hecho estético? yo no sabría decirlo, pero lo que si llego a intuir es que la imagen (que quizás sea la obra) conjuga estas dos cuestiones que constantemente están espejeándose: ambas son problemas, la una está urdida dentro de la otra; establecen una relación de reciprocidad tal, que ponen de manifiesto que la representación misma puede presentarse en si misma como una forma de cuestionamiento de si misma (de la imagen) más allá de cualquier eventual carácter que se le pueda atribuir subalternamente. no sé. — asistente.

gonzález

ESTADÍSTICAS
Proyectos recibidos en la convocatoria para exponer en La Vitrina:

lunes 27 de febrero, 6 p .M. sala de Musica del caMpito universidad de los andes ross dalziel

“Janet Jackson Made Me Hardcore” o “cóMo transferir sus sueños al vídeo”
dalzielross@Mac.coM Http://acousticbogota.blogspot.coM

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González #15
circula en el departamento de arte, facultad de artes y humanidades, universidad de los andes

lunes 6 de marzo, 2006

Cordial Saludo Sr. González, Le envío mi colaboración. Es un sentimiento de extrañeza el que me causa esta cartelera de los sueños tan solícita, intervenida, participada y apropiada por nuestra comunidad; y un gran bloque rojo que dice ser una cartelera, y también tan solícito, intervenido, participado y apropiado; y un tablerito imantado al ingreso de este sitio donde prestan cosas, también tan solícito, intervenido, participado y apropiado por nuestra comunidad; y en estos días, junto al bloque rojo que dice ser una cartelera, un buzón/curador de dibujos que en sus primeros días ya ha logrado bastante éxito siendo tan solícito, intervenido, participado y apropiado; y un pasquín semanal, tan onomástico en título y redacción, que aún quisiese ser solícito, intervenido, participado y apropiado. Es un sentimiento de extrañeza el que me causa leer en una cartelera la onírica cursi, la banal, la divertida, la anónima, la húmeda, la pública; y en un bloque color rojo que dice ser una cartelera, unas estrategias de marketing para clases de aikido, arriendo de talleres y fiestas electrónicas; y una nueva sorpresa cada día que entro a este lugar donde prestan cosas, y las sorpresas también tan cursis a veces, tan banales a veces, tan divertidas a veces, tan anónimas a veces, tan húmedas a veces, tan públicas; y junto al bloque rojo, el buzón del éxito curatorial (¿qué será que somos tan visuales/retinales? ¿qué será que hay tantas ganas de participar en la exposición de este buzón? Según las últimas estadísticas, TRES (3) fueron los proyectos recibidos en la convocatoria para exponer en la vitrina); y leer un pasquín semanal que, con ánimo de lucro, nos cuenta en su sección de contactos que si deseamos estar con él hay que enviar una colaboración. ¿Y quién es él? Será un estudiante? (Tal vez no. Estamos ocupados en pullovers, créditos, onírica, clases de aikido, talleres, fiestas electrónicas, dibujos, chistes, chanzas, cafés y cigarrillos). ¿Será un profesor? ¿Será un rector? ¿Será un computador? ¿Serán los animales del mundo? ¿Será Julio Cortázar? ¿Será un verdugo? Todo esto, un sentimiento de extrañeza. Y como “es peligroso seguir girando a ciegas” (G. #12), no es más. Atentamente, Nicolás Gómez nota: ¿Qué ha pasado con los carteros?

enviado a hojagonzalez@gmail.com por juliana cubillos aguirre

Todas las personas Tienen derecho al Libre desarrollo De su personalidad Sin más limitaciones Que las que Imponen los Derechos de los Demás y el orden Jurídico. Artículo 16 de la Constitución de Colombia
concursos gonzález Primer concurso de traducción. Traduzca al español los dos frases que aquí se presentan en inglés. Todas las traducciones serán publicadas. El corresponsal que envie la traducción más apropiada recibirá un tubo de óleo blanco marca Winsor&Newton de 120 ml. Fecha límite: viernes 31 de marzo. Envios a hojagonzalez@gmail.com
frASE 1

In itself art is neither visible nor definable: all that is visible and imitable is its circumstances, which are easily mistaken for the art itself.
frASE 2

Painting has nothing to do with thinking, because in painting thinking is painting. Thinking is language —record-keeping— and has to take place before and after. Einstein did not think when he was calculating: he calculated —producing the next equation in reaction to the one that went before— just as in painting one form is a response to another, and so on.
nota: Las frases son de Gerhard Richter

Error

PASATIEMPO Busque las diferencias

La mayoría de programas que se usan para hacer tareas en un computador tienen una acción llamada deshacer que permite eliminar las consecuencias del último acto que se ha hecho sobre un documento. En algunos programas esta acción se puede aplicar sucesivamente hasta retornar al estado virginal donde todo comenzó. La función de la acción deshacer es permitir que en el documento final no quede el menor rastro de error. Es cada vez más frecuente encontrar estudiantes de arte que ante las demandas de la imaginación respondan con la siguiente frase: “no se que hacer”. Una manera de posicionar el arte en lo académico consiste en anteponer lo que es pensar a lo que es hacer, ignorando que en arte hacer es una de las maneras de pensar. Como consecuencia de lo anterior son muchos los estudiantes de arte que han adquirido la costumbre de pensar excesivamente y de hacer poco; es como si se hubieran habituado solamente a leer, sin llegar nunca a pensar que ellos son lectores que escriben y no lectores que únicamente leen (un estudiante de arte es un lector con talento para escribir). Este manera mecánica de ver lo académico forma un estudiante más juicioso que inteligente, que asume lo creativo como la ejecución de una serie de acciones técnicas que ineludiblemente conducen a una respuesta: la obra de arte es la solución a una ecuación o la ilustración de una teoría. Este procedimiento puede ser útil para ciertas áreas o inclusive para ciertas obras, pero no es afortunado para todas las áreas y todas las obras. La más grave consecuencia de esta manera de razonar es que apenas el estudiante detecta una fisura en la “construcción teórica” que fundamenta su obra, el hacedor asume la paradoja como un error y ante el temor a equivocarse (o a sacar mala nota) prefiere no hacer, o comienza a deshacer hasta que termina por retornar al estado inicial donde todo empezó; lo que sigue es decir: “no se que hacer”. El efecto deshacer excluye el error, excluir el error en arte es un error. Un estudiante de arte esta en la universidad para cometer errores, no para pensar que puede deshacer lo que ni siquiera ha sido hecho.
(Leer este texto como un ataque a los computadores o como un rechazo a la teoría implica una falta de trabajo que recae en el escritor por no poder comunicar sus propósitos claramente o en el lector por no trabajar el texto)

—Lucas Ospina

Si estás en Google estás en González

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profecía: aQuel Que no participe en gonzález será partícipe en gonzález

González #16
circula en el departamento de arte, facultad de artes y humanidades, universidad de los andes

Sobre el documental Nuestra Película, una película de Lorenzo Jaramillo realizada por Luis Ospina (disponible en la diapoteca de arte). por daniel andrés vásquez

lunes 13 de marzo, 2006

LA FLOR

Cordial saludo, Solo se tienen 20 años y un corazón vagabundo, una vez en la vida. Pero no es una certeza, tampoco lo es que los bautizados “generación Y” por el famoso comediante Andrés López, sean la primera generación que cumple sus sueños, pero lo que parece ser cierto, es el acelerado ritmo de vida que los veinteañeros solemos tener. Entre compromisos con la universidad, vida social y emocional, sumados a la poca seguridad a la que nos estamos acostumbrando, es difícil arriesgarse a cometer errores sin el “deshacer” (G. #15), a veces se tiene suficiente con el “no se que hacer” (G. #15) para cada una de las clases, como para agregarle otros proyectos como en la convocatoria de la vitrina e incluso una pequeña participación en “la cartelera de los sueños”, “el bloque rojo que dice ser una cartelera”, “el tablerito imanado”, “el buzón/curador”, además del mismísimo “pasquín semanal” que comentaba Gómez en el González #15. Por ahora, yo también envío mi colaboración, porque quiero ser un “lector que escribe”, a riesgo de “cometer errores” (G. #15), y con la vaga ilusión de volver a tener el tiempo, la iniciativa y el tema para volver a hacerlo.

“Qué flor tan bella” exclamamos “Qué colores, qué formas, qué pétalos”. “Cómo embellece el paisaje con su presencia” lo agoviante es verla marchitarse, ver la conciencia que ella tiene de esto. saber que sabe que morirá saber que sabe que, sabemos que, sabe que, se irá será una gran perdida, aun así nos reconforta con sus últimos colores y con su último y más maravilloso aroma Que doloroso es sentirse atraído por su inevitable partida O querer acostumbrarse a su ausencia impartida Pensar que el dolor que esto nos causa es momentáneo ya que aunque viva en nuestro recuerdo Aunque un pintor la describa en un lienzo Ya jamás la volveremos a ver Otra llegara, eso si jamás será igual, será otra. “¿Mejor o no mejor?” eso que importa, solo llegará y llegarán otras que reemplacen a esta y otras que reemplacen a estas con alegrías y tristezas subsiguientes Además esto solo nos remite a saber aunque tratando de negarlo, que ella también reemplazo a otra y esta a otra y así. Y que decir de sus contemporáneas y de las contemporáneas tanto de sus antecesoras como de sus sucesoras Todas formando un gran cuadro paisajista lleno de contrastes y colores diversos Que cambia cada segundo, cada instante en el tiempo Que le agrega una nueva pincelada A veces rustica, a veces delicada Y de este cuadro multidimensional solo una parte podemos apreciar Sin mayor detalle del que podemos observar así es la “Vida” de esta Flor Insignificante pero importante Efímera pero esencial Existente pero distante Solo un pequeño punto en un cuadro de dimensiones infinitas Que se extiende a lo largo de nuestra imaginación y que simplemente no nos puede causar Ni . . . Sino, DOLOR.

Atentamente, Lina Castañeda

Sobre el video Cifra de Eduardo Pradilla
La topografía es el arte de describir y detallar la superficie de un terreno. La suerte se da como un encadenamiento de sucesos que pueden ser considerados como fortuitos o casuales, “así lo ha querido la suerte” dicen. La obra Cifra de Eduardo Pradilla podría ser descrita como una topografía de la suerte. La sucesión de imágenes que constituyen el video relacionan lugares específicos –como lotes, valles, montañas y mundos— con eventos donde hay un chance de conseguir algo —juegos de azar, negocios, amor o guerra—. En la pantalla vemos varias secuencias de escenas: una por ejemplo recrea el lugar de un noticiero de televisión donde una presentadora menciona una serie de eventos metereológicos —en especial lluvias, inundaciones, vientos y huracanes— que cuando se editan con imágenes de apoyo (la voz no es suficiente para las noticias) rápidamente transitan hacia una alegoría de orden vital o político (por ejemplo, la imagen de un desierto corresponde al de una guerra actual). La interpretación se cifra insalvable, además de que la experiencia informativa forma un espectador que a riesgo de verse anulado debe valorar fugazmente la variedad de afectos y efectos a que se ve sometido, hay algo en el ser humano que no soporta la indiferencia del clima y así como las nubes pueden o tienen que tener forma (pueden tener forma de cara o llamarse cirros, cúmulos o nimbos), es inevitable que la mirada del paisaje no termine por convertirse en una extensión del paisaje interno del que mira. Otra secuencia consiste en la recreación de un cubículo de venta de tiquetes para juegos de azar, más conocido como “chance”, donde mediante la alternación de cifras y de mujeres (que se arreglan o participan de una coreografía del maquillaje), se propone al cliente o al espectador del video una elaborada quimera. Gracias al ritmo de una edición cuidadosa Cifra alcanza momentos de epifanía, instantes en que la conjunción de lo mostrado con lo que simboliza (el que se muestra con el como se muestra) logran asirse y suspender todo comentario, toda alegoría. En otras ocasiones, menos interesantes y menos frecuentes, la obra esta a punto de ser una ilustración, pues los tropos que utiliza no logran desprenderse del sentido común que les corresponde. La suerte del video parecía estar echada en el sentido de que muchas de sus secuencias fueron dispuestas por un proyecto de investigación en cine que cruzaba la elaboración de un guión con el proceso de un algoritmo, es decir crear un conjunto ordenado y finito de secuencias que mediante su conjugación permitieran la producción de una narrativa visual; pero como todos lo sabemos, las soluciones en arte no existen y confiar solamente en el resultado de una máquina, es un destino ante el cual lo indicado es rebelarse, por fortuna Cifra lo hace. El video Cifra estará prontamente disponible para consulta en la diapoteca y en la biblioteca de arte, además de ser una obra que es generosa para los estudiantes y profesores del Departamento, es importante señalar que tanto en su producción como en su realización hay muestras de color local, no solamente por las referencias a los locales de juego del centro de la ciudad, sino que tanto el director como algunos de los actores del video son personas que podemos tener el chance de ver a diario por la universidad. —Lucas Ospina

LA EDUCACIÓN SENTIMENTAL

cHarla de Juan MeJía
lunes 13 de Marzo / 6 p .M.
concursos gonzález Primer concurso de traducción. Traduzca al español los dos frases que aquí se presentan en inglés. Todas las traducciones serán publicadas. El corresponsal que envie la traducción más apropiada recibirá un tubo de óleo blanco marca Winsor&Newton de 120 ml. Fecha límite: viernes 31 de marzo. Envios a hojagonzalez@gmail.com
frASE 1

sala HerMes, universidad de los andes

In itself art is neither visible nor definable: all that is visible and imitable is its circumstances, which are easily mistaken for the art itself.
frASE 2

Painting has nothing to do with thinking, because in painting thinking is painting. Thinking is language —record-keeping— and has to take place before and after. Einstein did not think when he was calculating: he calculated —producing the next equation in reaction to the one that went before— just as in painting one form is a response to another, and so on.
nota: Las frases son de Gerhard Richter
[ estadísticas gonzález: HASTA EL MOMENTO YA HAN LLEGADO 10 PARTICIPACIONES]

Si desea estar con Gónzalez, envíe su colaboración al correo electrónico: hojagonzalez@gmail.com González publica lo que se quiera hacer público. La única regla es usar un nombre, un apellido y aceptar las limitaciones de una hoja de papel. Esta hoja circula al comienzo de cada semana del período académico de clases.

¡Éste MiÉrcoles!, ¡inauguración!, ¡sala de proyectos!, ¡12:30 p .M.!

González #17
circula en el departamento de arte, facultad de artes y humanidades, universidad de los andes

lunes 20 de marzo, 2006

¿Expresar sentimientos? Este texto lo escribo con motivo del pasado “Día de la mujer” y toda la parafernalia que éste suscitó, suscita y suscitará. En un día cuya finalidad es realzar el valor de la mujer y sus logros, todos los hombres (ó muchos) recurrimos a la hermosa, corta y fácil salida de la felicitación amable, el regalo y una que otra vana dedicatoria. De modo que el día en que se debe honrar a la mujer se vuelve un intercambio de amabilidades y pequeños objetitos dulzones. Lo que me genera la siguiente pregunta: ¿Importa un día en el que se le dan cosas a las mujeres porque dizque es su día? ¿Es relevante ese día? Es más, ¿Importan todos esos regalitos tan estandarizados como el más brillante comentario de Andrés López? Ó por el contrario, ¿Es un día vano que cumple con promocionar bagatelas apelando a la necesidad de “expresar” los sentimientos y el afecto? ¿No se merecen las mujeres más que objetitos de una ocasión para resaltar su valor y su belleza? Qué poco valioso es este “día de la mujer” en que un regalito es lo que se ha de dar, y en el que se expresa lo especial de las mujeres para recibir el inevitable y agradecido premio del abrazo cariñoso y el beso tierno. ¿Para qué regalitos dulzones o pequeñeces de un día en una fecha tan comercial como vana y vacía? ¿No es más importante dedicar la vida a las mujeres en vez de unas fruslerías de ocasión que buscan el cariño físico? Ahora, usted lector, puede preguntar en este momento: ¿Qué le importa eso a este tipo? Es más, ¿Qué me importa lo que él está diciendo? ¿Es que está resentido? Ó, ¿Qué le pica que tiene que escribir eso, le duele el ego ó algo así? ¿Qué tiene que ver el Día de la mujer con él? ¿Le incumbe? Pues bien, no, no me incumbe. No tiene absolutamente nada que ver conmigo. Y sí, probablemente sea mi orgullo y ego heridos por algún desplante en esta fecha o algo así. Sin embargo esto no evita la siguiente pregunta: ¿Por qué leer esto? ¿Por qué está sugerido para un medio como éste? ¿Por qué apelar a González, en el que anteriormente nos cuestionaban nuestra “kitscheidad” y en el que aparecen “muestras” y “apropiaciones” de herramientas tan “dadaístas” que harían sonrojar al mismísimo Duchamp?

Porque me sirve para señalar un aspecto de la interpretación del arte que considero muy importante. Para comenzar mi exposición le pediré al lector un gran favor, que vea los dos primeros párrafos y el título de este escrito como una obra. Ahora bien si está dispuesto a hacerme este favor se lo agradeceré mucho y le pediré que siga leyendo; pero en caso de que no lo quiera hacer, también se lo agradeceré, mas le recomendaré no leer lo que sigue. Al momento de leer lo que escribí debe olvidarse quien soy, cómo actúo y cómo pienso, aun a pesar de que haga una “confesión” en mi “obra”, pues si se tiene presente al autor se cae en el peligro de la salida fácil de señalar un desfogue personal y de explicar todo desde el autor. De modo que el ‘punto final’ llega demasiado pronto y la interpretación queda desfiguradamente chata. Lo que recomiendo hacer es: ver los juegos de palabras, ver cómo las partes dialogan entre sí, ver cómo las frases juegan unas con otras y cómo puede que cree ó no buenas imágenes. Así el juicio que se emitirá apuntará a la calidad y posibilidad expresiva del texto y no a una cosa meramente personal. Pero tampoco quiero cercenar posibilidades interpretativas, así que, tras un análisis de la obra en sus partes constituyentes, creo, querido lector, tiene luz verde para atacar, defender ó simplemente, hablar del autor. Pues el artista importa en la interpretación de la obra, pero lo que más importa es la obra. —Sergio Gama

“I have nothing to say, and I am saying it, and that is poetry, as I needed it.”
Lecture on Nothing —John Cage

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“No esperen de mí una palabra, tampoco podría decir nada nuevo. En la habitación donde estoy hay un ruido horrendo: carros de guerra, ediciones de la prensa voceada como batalla ganada, quienes nada tienen que decir ahora, porque de hecho tienen la palabra, continúan hablando. Quien tenga algo para decir, que de un paso adelante y calle para siempre”
—Karl Kraus

El frío va a seguir y con lluvia, aun peor. Qué “cansancio, babas, ojos entreabiertos, aliento azul, orejas, manga izquierda, rata, prenda, piel, manga, respirando, espalda”*. No solo “todos estamos demasiado ocupados con nuestro propio pulóver” sino que hay un gran “pulóver” (yo también traté de traducirlo pero fue imposible) en el que todos estamos metidos, “parece absurdo seguir silbando”, y del que es difícil sacar la cabeza. Se necesitan cabezas ágiles que puedan pasar por ese estrecho cuello, o quizás, cambiar de estrategia para abrigarse, o tal vez… no asistir a bodas?. —Lina Espinosa (*G#12, )

enviado a hojagonzalez@gmail.com por otto gonzález

...es fácil salir en el periódico; pero nosotros además hacemos parte de la historia del arte colombiano gracias a González

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frASE 1

In itself art is neither visible nor definable: all that is visible and imitable is its circumstances, which are easily mistaken for the art itself.
frASE 2

Painting has nothing to do with thinking, because in painting thinking is painting. Thinking is language —record-keeping— and has to take place before and after. Einstein did not think when he was calculating: he calculated —producing the next equation in reaction to the one that went before— just as in painting one form is a response to another, and so on.

nota: Las frases son de Gerhard Richter
La imagen fue tomada del libro Dirección Única de Walter Benjamin

enviado a hojagonzalez@gmail.com por kafis thor
GONZÁLEZ rECOMIENDA: Martes 6:30 p.m., Museo Nacional. Conferencia sobre Negret por Germán Botero. Miércoles 12:00 m., Museo del Banco de la República. Visita guiada por Beatriz González a la sala de arte actual de la colección permanente. Miércoles y Jueves 7:15 p.m., Galería Good Man Duarte. Conversatorios con Nicolás Manrique y Catalina Ortíz. Jueves 1:00 p.m., R 209. Conferencia sobre Escher por Jacinto Eloy Puig. Jueves 4:00 p.m., Museo Nacional. Visita guiada por Jhon Castles a la retrospectiva de Negret.

González #18
circula en el departamento de arte, facultad de artes y humanidades, universidad de los andes

lunes 27 de marzo, 2006 En referencia a la nota de KAFIS THOR: Primero, me encantaría saber qué es una SIFRA en el matadero… a juzgar por el texto es algo bastante traumático! Segundo, me parece que lo único que deja en claro la nota es que el ser humano tiene tremendas taras culturales y las defiende proyectándolas en otros seres (toros en este caso) que (afortunados ellos) no las tienen. Que carajos le importan al toro el heroísmo, el nombre, la “dignidad” que supuestamente le confiere el ser humano y el respeto de los mismos?????? El toro se gana el respeto de la manada y su dignidad, peleando con otro de su tamaño e inteligencia… Cordialmente, Ines Elvira Rocha
concursos gonzález EVErY THING IS CONNECTED IN LIfE THE POINT IS TO KNOW IT AND TO UNDErSTAND IT

Dos rebeldías Me sorprendió leer en el pasado González dos textos tan tramposos y tan efectistas como el publicado por Sergio Gama bajo el título de “¿Expresar Sentimientos?” y el otro, el de un tal Kafis Thor, al que a falta de un título podemos llamar “Tortura es un arte de cultura”. Entiendo que a veces en González estén faltos de corresponsales y que esto los lleve a un despliegue como es debido del texto de Gama; pero no acepto que esta misma condición de disponibilidad espacial pueda servir para que alguien como el señor Thor martillee sin ton ni son al lector, que adepto o no adepto a la tauromaquia, prefiere huir ante el ultraje y desprecio al que Don Kafis somete lenguaje. Y no solamente me refiero al error gramatical de escribir la palabra cifra con “s”, o de empezar frases sin mayúsculas, o al acto irreverente de quitarle la tilde a “héroe”, o de romper las palabras por donde no es, lo molesto de ese texto es la pretensión de querer dignificar un lenguaje, el de la tauromaquia, a costa de ignorar otro, el de la escritura. Parodiando a Thor uno podría tomar la frase “yo no se ustedes, pero si yo fuera toro preferiria morir en el ruedo peleando por mi vida como un heroe, que en un vil matadero siendo una sifra mas” y escribir “yo no se ustedes, pero si yo fuera palabra preferiría morir en el lenguaje peleando por mi vida como un héroe, que en un vil texto de Kakis Thor siendo un gazapo más”. Los lectores del texto de Gama me disculparan por compararlo con la parrafada de Thor, lo hago para generar un contraste: lo que se hayan asomado a “¿Expresar Sentimientos?” notarán que Gama puede ser adjetivado con la misma rebeldía, pero por fortuna de manera diferente, pues mediante el uso de las trampas y efectos del lenguaje logra un texto donde más que una opinión el lector encuentra un modesto tesoro; más que decir algo, Gama nos muestra como se hace ese algo y eso, en esta época tan opinionada, es todo un regalo. —César Rincón

Primer concurso de traducción. Traduzca al español los dos frases que aquí se presentan en inglés. Todas las traducciones serán publicadas. El corresponsal que envie la traducción más apropiada recibirá un tubo de óleo blanco marca Winsor&Newton de 120 ml. Fecha límite: viernes 31 de marzo. Envios a hojagonzalez@gmail.com
frASE 1

In itself art is neither visible nor definable: all that is visible and imitable is its circumstances, which are easily mistaken for the art itself.
frASE 2

Painting has nothing to do with thinking, because in painting thinking is painting. Thinking is language —record-keeping— and has to take place before and after. Einstein did not think when he was calculating: he calculated —producing the next equation in reaction to the one that went before— just as in painting one form is a response to another, and so on.
nota: Las frases son de Gerhard Richter

Si desea estar con Gónzalez, envíe su colaboración al correo electrónico: hojagonzalez@gmail.com González publica lo que se quiera hacer público. La única regla es usar un nombre, un apellido y aceptar las limitaciones de una hoja de papel. Esta hoja circula al comienzo de cada semana del período académico de clases.

¡MIérCoLES!

ExpoSICIÓN pUNTo DE ENCUENTro y CoNvErSATorIo SobrE ArTE poSTAL(proyecto en el que participaron algunos estudiantes de arte de
la universidad de los andes) MIérCoLES 29 DE MArzo DE 6 p A 7:30 p .M. .M. universidad javeriana / facultad de artes / salón 101 o 001 / edificio pablo vI

Sobre carteros y profesores
“No hay gusto artístico más mediocre que el de los profesores. Los profesores echan a perder ya en la escuela primaria el gusto artístico de los alumnos, les quitan desde el principio a los alumnos el gusto por el arte, en lugar de aclararles el arte y especialmente la música y convertirlos en una alegría para sus vidas. Pero al fin y al cabo los profesores no son sólo, en lo que al arte se refiere, los obstaculizadores y los aniquiladores, los profesores, al fin y al cabo, han sido siempre en fin de cuentas los obstaculizadores de la vida y de la existencia, en lugar de enseñar a los jóvenes la vida, de descifrarles la vida, de hacer de la vida para ellos una riqueza realmente inagotable por su propia naturaleza, la matan en ellos, no escatiman nada para matarla en ellos. La mayoría de nuestros profesores son criaturas miserables, cuya tarea en la vida parece consistir en echar el cerrojo a la vida de los jóvenes y, en fin y final de cuentas, convertirla en una horrible deprimición. Al fin y al cabo, a la profesión de enseñante sólo acuden las pequeñas cabezas sentimentales y perversas de nuestra clase media.” Maestros antiguos —Thomas Bernhard

En González #15 Nicolás Gómez terminaba su bizarro panegírico con la pregunta “¿Qué ha pasado con los carteros?”. Creo que la inquietud del corresponsal Gómez se refería a un proyecto de correspondencia llamado Punto de encuentro que surgió a raíz de una iniciativa de la Universidad Nacional de ofrecer uno de sus espacios para la realización de una exposición conjunta donde estuvieran presentes los estudiantes de los departamentos o facultades de arte de la Universidad Javeriana, la Universidad Nacional, la Universidad Jorge Tadeo Lozano, la A.S.A.B. y la Universidad de Los Andes. La propuesta planteaba aprovechar los elementos comunes entre “estudiante”, “universidad” y “arte” para crear una red de correspondencia que asumiera la acción y el efecto de corresponder o corresponderse. El sistema de comunicación era el correo postal, es decir que estudiantes de diferentes universidades se escribirían cartas. Antes de escribir se sugería pensar en las condiciones propias del medio, sus elementos físicos –la carta, el sobre, el sello— y su relación con la letra escrita o la dimensión de este objeto en el tiempo —la lentitud del correo postal en contraste con la inmediatez del correo electrónico–. En cuanto al contenido de las cartas no se imponía un tema específico, se asumía que por lógica los elementos comunes entre los corresponsales irían surgiendo: “estudiante”, universidad” o “arte” inevitablemente podrían ser interpretados en las cartas. Hasta este punto el proyecto recaía en los estudiantes y en la capacidad de los coordinadores de cada universidad para organizar la información, sobre todo mediar el cruce de direcciones, y luego confiar en que algo iba a pasar. A mi manera de ver no era indicado forzar la correspondencia con mandatos específicos, pues el diálogo, si ocurría, debía darse al ritmo del intercambio de las cartas y no por el cumplimiento de una agenda preestablecida. Cada estudiante recibía tres direcciones de estudiantes de otras universidades y procedía a escribir. Se planteó una fecha límite para hacer una exposición donde las cartas serían expuestas y tal vez algunas secciones ampliadas para resaltar aquellos cruces donde se había dado una correspondencia. Como última recomendación se recordaba escribir pensando en un lector desconocido. El primer síntoma de que algo extraño estaba pasando con el proyecto fue cuando algunos de los estudiantes escogidos en la Universidad de Los Andes me comentaron que habían recibido unas cartas donde el corresponsal no daba la sensación de estar

dirigiéndose a ellos, los lectores, sino a una agenda impuesta de antemano por algo o por alguien que parecía ser una teoría o un profesor: las cartas recibidas parecían obedecer a un postulado que les exigía hacer una descripción específica, algo así como “descríbete a ti mismo de una manera creativa” o “plantea una deriva por la ciudad” (o “deviene en rizoma” como lo describía un alumno); el caso es que la base de la cual partía el ejercicio se vio afectada, pues el diálogo entre dos personas llegaba intervenido por un tercero. Esto hizo que el lector de esas cartas perdiera interés en el proyecto, pues más que una correspondencia lo que ahí se establecía era el cumplimiento de una tarea, que en aras de hacer explícita una agenda, convertía las cartas en ilustraciones de una teoría. Afortunadamente esto no se dio en todas las ocasiones y dentro del conjunto de toda la correspondencia hay casos que lograron ignorar “ese ruido teórico”; los diálogos entre algunos de esos estudiantes son generosos, no solamente para los corresponsales, sino para todo aquel que se acerque al cruce de esas cartas. Otros factores que también alteraron el proyecto fueron en menor escala el desorden en la coordinación (en el cual asumo parte de la responsabilidad) y en mayor grado la incompetencia a la que ha llegado el servicio postal; muchas cartas nunca llegaron a su destino. La actividad del cartero, más que una profesión, se ha convertido en un empleo temporal que con una mala paga apenas permite hacerle el quite al desempleo, esto crea un notorio desinterés por el destino de los envíos y hace que entregar una carta al servicio postal produzca la misma aprensión que confiar el cuidado de un niño rollizo a un caníbal. “¿Qué ha pasado con los carteros?”. Me parece que la base de este proyecto no es nada nueva, el género del arte postal puede referirse a cualquier acto epistolar donde cierto talento artístico se haya hecho manifiesto; lo que si me extraña es la inmadurez del aparato académico de la enseñanza del arte para confiar en el talento normal de todo estudiante y pensar que un adoctrinamiento teórico va a garantizar “la calidad del producto”. Un mensaje que podía ser tan normal y sencillo como escribir o recibir una carta se convirtió en un gran evento donde algunos enseñantes dieron clara muestra de los efectos dañinos que produce un uso trivial o excesivo de la teoría; algunos docentes pensamos que para ganarnos la vida tenemos que dar muestra de un virtuosismo retórico capaz de someter todo acto o idea a un credo teórico; a veces con indicar un espacio útil para la creación y confiar en el talento de los estudiantes debería bastar, el resto es ruido y silencio.
“El talento artístico es algo que todos tenemos como parte de nuestra normalidad, al mismo nivel que nuestra capacidad de aprender el idioma con que nos comunicamos verbalmente. Si bien no hay datos científicos para apoyar totalmente esta teoría, es claro que una pedagogía elaborada a través de esta premisa no daña la formación de alumnos en los otros sistemas, mientras que las otras pedagogías si dañarían a los estudiantes de esta.” ¿Es posible la enseñanza del arte? –Luis Camnitzer. (En: Revista Arte en Colombia, número 25, Bogotá, 1984. Página 64.)

—Lucas Ospina
p.d.: Se sugiere leer con atención el cuento La carta robada de Edgar Allan Poe. ¿Dónde esta la carta? —La carta está a la vista—.

González #19
circula en el departamento de arte, facultad de artes y humanidades, universidad de los andes

lunes 3 de abril, 2006
enviado a hojagonzalez@gmail.com por una persona del público

Ocasiones para
“Quienes consideran que el cuidado del lenguaje constituye un asunto exclusivo de lingüistas y de literatos, olvidan que las ideas y los conceptos se expresan por medio de palabras, y que no pueden existir vigor y profundidad independientemente del lenguaje. Cualquier saber implica fundamentalmente, conocer el modo de expresarlo” — Jaime Alberto Vélez

Escribía yo alguna vez, que cierto poema provocaba la convergencia de lo más distinto con lo más distante; y precisamente ahora que pretendo abrir una relación, promover una conversación, son esa distancia y esa cercanía -en simultaneidad- las que me permiten establecer el preciso parangón. Nombro entonces los dos elementos que según mi juicio, establecieron una suerte de correspondencia difícil de desconocer: - las respuestas del pintor Santiago Cárdenas1. - un libro de Jaime Alberto Vélez que trata sobre las minucias del ensayo2. Ahora bien, embarcarme en la tarea de describir cómo fue que Santiago Cárdenas habló parafraseando un poco a Jaime Alberto Vélez, sea quizás la estrategia más adecuada que encuentro para hacer evidente el consabido parangón que intentaré procurar. En esta medida, describir los sucesos que precedieron a las palabras de Santiago Cárdenas me sirven para situar al lector dentro de un contexto oportuno – cosa que me parece, conforma un punto clave dentro de la forma de esta pretensión (este texto)-. Primero necesitamos ver. Luego tuvimos tiempo de preguntar (aclaro: sólo después de haber visto) Y sólo entonces Santiago Cárdenas habló. Habló como un pintor. Habló para responder y habló para dar lugar a nuevas luces (o quizás las mismas luces). Propició, como el buen ensayista, una ocasión para dudar. Sin palabras cifradas,

sin formas ampulosas, sin ningún artificio y sin ninguna afectación. Habló como un pintor, refiriéndose siempre a lo que se puede señalar, encallando sin remedio, una y otra vez en la pintura, en la luz, en el color y en el espacio. Habló sopesando la transición precisa de cada idea en cada palabra. Puntual, cuidadoso, mesurado, se refirió a lo que era posible referirse. Habló como un pintor. El resto (los temas, las prácticas), creo, los asumió como pretextos; pretextos para pintar luz, espacio y color, pretextos para construir pinturas. Así como Francis Bacon, Michel de Montaigne, Lewis Thomas o Milosav Holub lo hicieron, Santiago Cárdenas le hizo saber a quienes supieron saberlo, que más allá de la pretensión doctrinal de querer comunicar una verificación exacta de la realidad, lo que sucede en su pintura (o dibujo o grabado) es una búsqueda (una búsqueda que susurra). Ni retórica ni tampoco un discurso programado: el ajuste entre la forma y la expresión no pudo coincidir con mayor acierto. Santiago Cárdenas habló como uno de esos ensayistas que Jaime Alberto Vélez pondera en su libro3, dejó claro que este género no se reduce a la transmisión de ideas, aunque consista precisamente en tal cosa. Habló de lo que podía hablar. Habló como un pintor. La forma, la sucesión de las palabras no dejó de ser sensata porque las pinturas estaban ahí, siempre, aterrizándolas. Es más, agotando a las palabras, b a s t a n d o.
notas

1 Respuestas a las preguntas de un público que asistió a una visita a la exposición retrospectiva en el museo de arte moderno de Bogotá el 28 de marzo de 2006. 2 Las partes del texto que están en itálicas son las paráfrasis que hago de Jaime Alberto Vélez. 3 Jaime Alberto Vélez, “EL ENSAYO, Entre la aventura y el orden” Editorial Taurus/Pensamiento, año 2000.

¡2 INAUgUrACIoNES! ¡MIérCoLES 5 DE AbrIL!

# 1. ¡EN LA vITrINA! / prIMEr pISo, bLoqUE Tx / 12:30 p .M.

inclinado

INTI gUErrEro

# 2..¡EN EL CENTro CoLoMbo AMErICANo! / CALLE 19 # 2-49 / 7 p .M.

revelaciones

INTI gUErrEro / LorENA krAUS / ALEjANDro MANCErA CUrADorA INvITADA: MAríA CLArA bErNAL

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concursos gonzález resultados Primer concurso de traducción.
frASES A TrADUCIr: frASE 1

e imitable son sus circunstancias, las cuales son fácilmente erróneas para el arte en si mismo.
frASE 2

In itself art is neither visible nor definable: all that is visible and imitable is its circumstances, which are easily mistaken for the art itself.
frASE 2

El pensamiento nada le agrega a la acción de pintar, pues en la pintura, pensar es pintar. Pensar es un lenguaje – Grabar - Conservar – y tiene que tener su lugar antes y después. Einstein no pensó cuando el estaba calculando: el calculaba! – Produciendo la siguiente ecuación como reacción de la que fue antes – precisamente como si pintar una forma es una respuesta a otra, y así. —Traducción: Camilo Hoyos

Painting has nothing to do with thinking, because in painting thinking is painting. Thinking is language —record-keeping— and has to take place before and after. Einstein did not think when he was calculating: he calculated —producing the next equation in reaction to the one that went before— just as in painting one form is a response to another, and so on.
Frases de Gerhard Richter
TrADUCCIONES:

frASE 1

En sí mismo el arte no es ni visible ni definible: todo lo que es visible e imitable es su circunstancia, los cuales fácilmente se pueden confundir con el arte en sí.
frASE 2

frASE 1-1

El arte en sí mismo no es ni definible ni visible: todo aquello que es visible e imitable son sus circunstancias, que son fácilmente tomadas por el arte mismo.
frASE 1-2

Pintar no tiene nada que ver con pensar, porque en la pintura pensar es pintar. Pensar es el lenguaje —mantener un record— y tiene que tomar lugar antes y después. Einstein no pensó cuando estaba calculando: él calculaba —produciendo la siguiente ecuación en reacción a la anterior— tal como en la pintura, una forma es una respuesta a otra, y así sucesivamente. —Traducción: León Mekler

El arte en sí mismo no es ni definible ni visible: todo aquello que es visible e imitable son sus circunstancias, que son fácilmente confundidas con el arte.
frASE 2

frASE 1

La pintura no tiene nada que ver con el pensamiento, porque en la pintura el pensamiento es pintura. El pensamiento es lenguaje -una manera llevar un registro- y debe llevarse a cabo antes y después. Einstein no pensó cuando estaba calculando: el calculó -produciendo la siguiente ecuación en relación a la que le antecedió- así como en la pintura una forma es una respuesta a otra, y así sucesivamente. —Traducción: M. Jiménez

En sí mismo el arte no es visible ni tampoco definible. Lo que se puede ver e imitar son sus circunstancias, las cuales son fácil y erróneamente tomadas como el arte mismo.
frASE 2

Pintar no tiene nada que ver con pensar, porque al pintar el pensamiento mismo es la pintura. Pensar es lenguaje—información registrada— y debe ocurrir temporalmente: con un antes y un después. Einstein no pensaba cuando calculaba: él calculaba —producía una nueva ecuación que aparecía como reacción a la que le precedía— tal como al pintar: una forma determinada es respuesta a otra forma, y así sucesivamente. —Traducción: HAMLETAL

frASE 1

En si mismo el arte no es ni visible, ni definible. Todo aquello que es visible e imitable esta en una situación sensible para que sea fácilmente confundido con el arte en si mismo.
frASE 2

ACTA DE PrEMIACIÓN Habiendo revisado todas las traducciones enviadas el comite de traducción de González dedició: dar el premio por unanimidad a M. Jiménez, Juana Hoyos, Camilo Hoyos y Leon Mekler. No se otorgaron menciones pues no había a quien dárselas. Los cuatro premiados recibirán cada uno un tubo de óleo blanco marca Winsor&Newton de 120 ml. a final de mes en un micro-evento programado para tal entrega.

Pintar no tiene nada que ver con pensar, porque cuando se pinta, pensar es pintar. Pensar es un lenguaje –registros que se almacenany tiene lugar en un antes y en un después. Einstein no estaba pensando cuando estaba calculando, el calculaba –producía la siguiente ecuación en reacción a aquella inmediatamente anterior -así mismo en la pintura una forma es la respuesta a otra, y así sucesivamente. — Traducción: Juana Hoyos

frASE 1

INTErESADOS EN PArTICIPAr EN EL CICLO DE CONfErENCIAS

En sus cualidades esenciales, el arte no es visible ni definible, solo lo es, y además imitable, sus circunstancias, las cuales son fácilmente erróneas para el arte en si mismo.
frASE 1

rEUNIÓN ArTE y MErCADo
jUEvES 1 p .M. ENTrADA EDIfICIo Tx
agradecimientos:

En sus cualidades esenciales, el arte no es visible ni definible: lo visible

González #20 La sátira es el germen
circula en el departamento de arte, facultad de artes y humanidades, universidad de los andes

lunes 24 de abril, 2006
enviado a hojagonzalez@gmail.com por Jack Dorian Glocer

¿Qué pasó con González?
Esta pregunta toma forma, mi querido amigo, en vista del leitmotiv de las últimas entregas de su “publicación”. Es cierto que la sátira más allá de su carácter cómico esta destinada a la reflexión, y que de hecho su poder reflexivo emana principalmente del delicado balance que se establece entre el juego y la crítica. Es bueno reír, es bueno pensar, y es bueno hacer ambas cosas a partir de una causa común. Esa causa, señor González, ha sido su “publicación” en los últimos meses. Juegos de palabras, acertijos de todo tipo, aforismos extraños hasta para Cicerón, paradojas, tautologías, en fin, toda una gama de “arenas movedizas” del pensamiento han venido siendo insólitamente recurrentes. La sátira, lo recalco, tiene un gran poder, pero su uso es riesgoso y se debe ser cauteloso. La sátira que satiriza la sátira de lo real, no es más que la doble negación que se convierte en una afirmación. La sátira es el germen del pensamiento, de la duda o cuestionamiento; si nos reímos en todo momento, no habrá tiempo para pensar y hablar “fuera de chiste” lo que la sátira a gritos clama que sea re-pensado, re-pasado. Estaremos lamentablemente riéndonos de lo chistoso que es “González” y no de los “chistes” dentro de González que incitan a la reflexión. Conozco el carácter de su publicación “PUBLICAREMOS TODO LO QUE QUIERA SER PUBLICADO, LA UNICA REGLA ES USAR UN NOMBRE, UN APELLID… creo que usted conoce el resto. Pienso, amigo mío (y quiero que piense en mi como su amigo), que es hora de despertar a los artistas, y en realidad jugar los juegos que su plácida “publicación” nos ha puesto por delante. Hablemos de arte, hablemos de los artistas, riamos y pensemos, pero por favor mi estimado amigo, no volvamos este espacio una sección de tiras cómicas y crucigramas. Es suficiente con que el resto del mundo no se tome en serio la palabra “arte”, como para que nosotros los artistas, tampoco lo hagamos. Por ahora no creo pertinente decirle quien soy. Pero las reglas son claras, y necesito de un cuerpo y una identidad para que mis palabras sean escuchadas. Llámeme Jack.

del pensamiento, de la duda o cuestionamiento; si nos reímos en todo momento, no habrá tiempo para pensar y hablar “fuera de chiste” lo que la sátira a gritos clama que sea re-pensado, re-pasado. —Jack
MIérCoLES 26 DE AbrIL
INAUgUrACIÓN ¡EN LA vITrINA! / prIMEr pISo, bLoqUE Tx / 12:30 p .M.

DES/HecHos
jUANA ANzELLINI

SALA DE proyECToS / bLoqUE Tx / 1 p .M.

ECo II ACCIÓN (pErforMANCE – CoNvErSATorIo)
MAríA ALEjANDrA ESTrADA

Si desea estar con Gónzalez, envíe su colaboración al correo electrónico: hojagonzalez@gmail.com González publica lo que se quiera hacer público. La única regla es usar un nombre, un apellido y aceptar las limitaciones de una hoja de papel. Esta hoja circula al comienzo de cada semana del período académico de clases.

enviado a hojagonzalez@gmail.com por Tristan Ospina

arte y mercado
auditorio lleras 6 a 9 p.m. Jueves 27 Lunes 24 Inscripciones Presentación 6: 30 p.m. / Guillermo Vanegas Intermedio Intervención 8 p.m. / David Palacios Viernes 28 Intervención Martes 25 6:15 p.m. / Sergio de Zubiría Intervención Intermedio 7:45 p.m. / Christian Jaramillo 8:15 p.m. / Omar Rincón Información e inquietudes modusoperandi@uniandes.edu.co 6:15 p.m. / Andres Burbano Intervención Intermedio 7:45 p.m. / Carolina Ponce de León Intervención 6:15 p.m. / Carlos Salazar Intermedio Intervención 8 p.m. / María Belén Saez de Ibarra

esta semana

Horizontal, sí, te quiero. Mírale la cara al cielo, de cara. Déjate ya de fingir un equilibrio donde lloramos tú y yo. Ríndete a la gran verdad final, a lo que has de ser conmigo, tendida ya, paralela, en la muerte o en el beso. Horizontal es la noche en el mar, gran masa trémula sobre la tierra acostada, vencida sobre la playa. El estar de pie, mentira: sólo correr o tenderse. Y lo que tú y yo queremos y el día —ya tan cansado de estar con su luz, derecho— es que nos llegue, viviendo y con temblor de morir, en lo más alto del beso, ese quedarse rendidos por el amor más ingrávido, al peso de ser de tierra, materia, carne de vida. En la noche y la trasnoche, y el amory el trasamor, ya cambiados en horizontes finales, tú y yo, de nosotros mismos. —Tristan Ospina

Miércoles 26 6 p.m. / Bernardo Ortíz 7 p.m. / Claudia Jimena Pena Intermedio Intervención 8 p.m. / Daniel Castro

González #21
circula en el departamento de arte, facultad de artes y humanidades, universidad de los andes

enviado a hojagonzalez@gmail.com por Isolde Torres
Todo dice que sí. Sí del cielo, lo azul, y sí, lo azul del mar; mares, cielos, azules con espumas y brisas, júbilos monosílabos repiten sin parar. Un sí contesta sí a otro sí. Grandes diálogos repetidos se oyen por encima del mar de mundo a mundo: sí. Se leen por el aire largos síes, relámpagos de plumas de cigüeña, tan de nieve, que caen, copo a copo, cubriendo la tierra de un enorme, blanco sí. Es el gran día. Podemos acercarnos hoy a lo que no habla: a la peña, al amor, al hueso tras la frente: son esclavos del sí. Es la sola palabra que hoy les concede el mundo. Alma, pronto, a pedir, a aprovechar la máxima locura momentánea, a pedir esas cosas imposibles, pedidas, calladas, tantas veces, tanto tiempo, y que hoy pediremos a gritos. Seguros por un día —hoy, nada más que hoy— de que los «no» eran falsos, apariencias, retrasos, cortezas inocentes. Y que estaba detrás, despacio, madurándose, al compás de este ansia que lo pedía en vano, la gran delicia: el sí. —Isolde T.

lunes 1 de mayo, 2006
números El pasado número de González salió bajo el número 19 cuando la edición correspondía al número 21. En el ciclo de conferencias sobre arte y Mercado entre todos hacían todo. Durante el ciclo de conferencias sobre arte y Mercado, circuló un González que numerado de 1 a 5 se público día a día de la semana. Un día, hace casi un mes, se programó un performance de un sólo artista pero al terminar la sesión muchos eran los que actuaban. En la Sala de Proyectos, en el espacio que da la convocatoria que está por fuera de la otra convocatoria, otra persona hizo otro performance y una semana después el performance seguía y todavía falta otra semana. En La Vitrina se expuso un video de “un mico” que se proyectaba sobre la pantalla de una cámara de video, la situación potenciaba el reflejo: el reflejo sobre el vidrio que está entre el animal y el camarógrafo, entre usted y la vitrina o entre la pantalla de la cámara y el ángulo de la mirada. La siguiente exposición en La Vitrina alojó pinturas que solo habían sido vistas por pocos y que ahora pueden ser vistas por muchos; también por estar detrás del vidrio las pinturas son muchas, son pocas y son una. Algunos de los textos de los proyectos finales de grado del pasado están siendo leídos y citados por los que leen para escribir y no sólo leen para dar seguridad a sus profesores, asesores y jurados. Alguien escribió un texto rítmico y cuidadoso sobre una obra donde se vendían replicas genuinas en miniatura de obras de artistas con estilo y luego, en el auditorio Lleras, se materializó la mercancía y también algunas ventas (el texto fue publicado en uno de los González de arte y Mercado). Alguien llamado Jack escribió para González un texto que en vez de confiar en el precio de González, prefirió buscar el valor de la hoja. La crítica que hizo Jack sobre González fue certera y generosa. Todos estos números cifran cosas que están pasando en el departamento de arte y se citan no por una estrategia retórica de comenzar un discurso con cifras (como lo hizo el visitante que el martes decidió escoger la universidad de Los Andes para explicar su mesiánica visión del año 2019) sino para demostrar una idea afín a esos “tips” que dio una conferencista en arte y Mercado: “cuando dos mentes se juntan, las ideas no se suman, se multiplican”. Esta proyección se puede aplicar al departamento de arte donde la actividad individual de las últimas semanas ha repercutido en pensar que más importante que formar a los estudiantes de arte que la patria necesita (como lo diría el visitante del martes), aquí se esta generando pensamiento; el pensamiento de unos, impulsa a los otros, y llega un punto en que no sabemos quien hizo el primer González, que número circula hoy, cuando comienza o termina un performance, cuantos reflejos tiene un video, si una pintura son muchas o es una sola o si los textos de los nuevos proyectos finales se escriben al mismo tiempo que se leen los textos de los viejos proyectos finales. Tampoco se sabe si esta primero la teoría o la práctica, o si pasamos de lo uno a lo otro sin notarlo, o si Jack es usted o el que escribe o el que lee. Lo único que puedo decir es que mientras el departamento de arte tenga esta actividad, venir aquí no cuesta ningún trabajo (trabajo en el sentido de ese castigo que alguien le puso a una pareja por aventurarse a probar el fruto del árbol de la sabiduría). Y todavía no termina el semestre.
—Lucas Ospina

MIérCoLES 3 DE MAyo
INAUgUrACIÓN

TIErrA y fUEgo
CArLoS jAvIEr MEDINA

CALLE 53 # 3-24 / 7 p .M. DEL 3 AL 6 DE MAyo
Si desea estar con Gónzalez, envíe su colaboración al correo electrónico: hojagonzalez@gmail.com González publica lo que se quiera hacer público. La única regla es usar un nombre, un apellido y aceptar las limitaciones de una hoja de papel. Esta hoja circula al comienzo de cada semana del período académico de clases.

González #22
circula en el departamento de arte, facultad de artes y humanidades, universidad de los andes

lunes 8 de mayo, 2006
enviado a hojagonzalez@gmail.com por Jack Dorian Glocer

o el irremediable perecimiento de lo que no es públicamente discutido” (Auspic, 337). “Una vez yo hablo de esto o aquello frente a ustedes, estoy sujeto a seguir hablando de ello, en la medida que cada uno de ustedes re-acciona a lo que yo he dicho y me obliga a aclarar, delimitar y discutir el significado de las palabras que fluyeron de mi boca.” (Auspic, 169). Auspic quería que sus estudiantes entendieran que este “carácter polifacético” de lo que es publico no es perjudicial, sino mas bien es una herramienta que podemos usar para aprender de los demás, y que estimula nuestra acción posterior, es decir que nos incita a seguir publicando lo que pensamos, en aras de que el significado que damos a nuestros pensamientos pueda tener algún peso dentro del mundo de los hombres.
(Señor González, no quiero que piense que mi insistencia en la norevelación de mi identidad responde a un arrebato infantil o a una treta insensata. Quiero que sepa que mi falta de identidad, o tal vez mi exceso de identidad —en la medida en que puedo ser cualquier persona—, tiene un propósito, que será revelado a su debido tiempo siendo fiel a las ideas que me propongo a expresar a través de su “publicación”. Poco me importan los detractores que aparecerán reclamando por un rostro o las personas que se refieran a Jack como una creación pueril de algún ser tímido e introvertido. La verdad es que aunque yo sea o no sea real lo que digo si lo es, y cobra relevancia cuando halla respuesta —como ya lo ha hecho— por parte de otros seres reales dentro de la facultad de artes.)

Un tal Jack
Each time you write something and you send it out into the world and it becomes public, obviously everybody is free to do with it what he pleases, and this is as it should be. I do not have any quarrel with this. You should not try to hold your hand now on whatever may happen to what you have been thinking for yourself. You should rather try to learn from what other people do with it. —Oslan Auspic, Remarks on the public realm, 1996. p. 20

Oslan Auspic, profesor de la facultad de Bellas artes de la Universidad Os Danles en Dinamarca, un amante de los anagramas y juegos del pensamiento, mencionó las palabras anteriormente citadas dirigiéndose a sus estudiantes en un intento por incrementar la participación en sus clases. Conciente de los temores que cada uno de ellos podía sentir al hacer públicos sus pensamientos, Auspic se atrevió a decirles prematuramente que el acto de publicar algo es el acto de dejarlo ir; “…una vez nuestros pensamientos son enviados al mundo, perdemos todo control sobre ellos, siendo la intención y significación que una vez les dimos solo una cara del diamante que ha entrado en la red de relaciones humanas” (Auspic, 216). El carácter “polifacético” que según Auspic adquieren los pensamientos cuando hacen parte del mundo, cuando entran en contacto con otros hombres que re-piensan estos pensamientos, es lo que produce que la publicación de lo que hacemos y pensamos tenga resultados inesperados, y muchas veces indeseados. “Nada de lo que publiquemos podrá, en últimas, ser usado y entendido acorde con los fines que su “autor” le dio…” y “…así es como debe ser” (Auspic, 135). Auspic supo, que liberar estas palabras dentro del salón de clase podría ser contraproducente, que incluso podría hacer que sus estudiantes se guardaran definitivamente cualquier cosa que quisieran o pudieran decir. Pero este es el riesgo que debía correr, este es el riesgo que toda idea corre cuando comienza a existir. El pensamiento sin materializacion, es decir el pensamiento que no se escribe, o se habla o se actúa, no es nada, es el rastro de polvo que por un momento vemos y en el siguiente ya no esta, como si nunca hubiera existido. El pensamiento es tan solo potencialidad, una potencialidad pasajeramente advertida, que si no es aprovechada desaparece y deja de existir, por que la potencialidad inadvertida no es en ningún sentido potencialidad. “Pero que preferís, una existencia de nuestros pensamientos sujeta a la maniobra de los demás,

“¡Los siglos pueden pasar, pero con estas pinturas, nadie olvidará el horrible genocidio de los Cromañones a mano de los asesinos Neandertales!”

Hace sol Hace sol y el cielo parece abrirse encima de mí. No parece que vaya a llover, eso me alegra –en verdad, llevo varios días sin poder ver el azul del cielo libre de esas molestas nubes que lo empañan– y empiezo a pensar que será un gran día. Ha pasado ya un buen tiempo desde que una mañana hiciera tan buenas promesas de una alegre tarde y yo –¿en realidad quién podría?– no me siento capaz de recriminarle nada, aun cuando debería darle salida a muchas cosas que no puedo enfrentar y haya varios miedos me ronden... pero no lo olvidemos: ¡qué día! ¡¡Qué hermoso día!! ¡¡Qué mañana!! ¡¡¡Qué hermosa mañana!!! No siento hambre, aunque un buen sándwich me caería muy bien. Tampoco hay sed alguna que me acongoje, pero tampoco se ha evaporado el placer de la bebida. Comamos y bebamos porque: ¡qué hermoso día! Recién acabo de oír una risa que llevaba un buen tiempo sin escuchar: ja, ja, ja, ja, jo, jo, jo, ja, ja. Una risa como la de cualquiera pero tan bella como la de uno mismo. Una risa estridente, fuerte y contagiosa, vestida de morado y naranja, ¡qué risa! ¡Qué risa! ¡Qué día!

Ya se ha ido el almuerzo. Arroz con pollo y verduras. Jugo y pan, de mango y de cuatro granos, respectivamente. ¡Qué buena comida! Ahora la tarde cumple la promesa que una vocecilla me hizo en la mañana. Hace sol y el cielo parece seguir abierto sobre todos nosotros. No parece que vaya a llover, eso me da ganas de escribir –en verdad, llevo varios días sin poder escribir y, es más, ahora ya debería hacerlo– pero no lo hago. Aún ahora que no pienso escribir no tengo remordimiento alguno –¿en realidad quién podría?– pues no siento su frío en mi nuca ni su paso lento junto a mi oído. A lo lejos se oye el sonido de una guitarra y se percibe el naranja de un ladrillo. O, tal vez, sea al revés: oigo el sonidillo de un ladrillo, y percibo el naranja de una guitarra. O: percibo el sonido del ladrillo y oigo el naranja de la guitarra. O: ladrillo guitarra, sonidillo guijarra, baja naranja... ¿Será así? En realidad no lo sé, pero ¿quién podría?... yo definitivamente no. ¡Qué bien que no pueda! ¡Qué bien! ¡¡Qué día!!

El hambre vuelve y yo me voy a atender a mi huésped, pues ella carece de paciencia y yo odio hacerla esperar. ¡Qué buena visita para este buen día! ¡Qué día! —Sergio Gama

buscamos por doquiera el absoluto y sólo encontramos cosas —Vicente Huidobro

MIérCoLES 10 DE MAyo
SALA DE proyECToS / bLoqUE Tx / 1 p .M.

ECo III
Si desea estar con Gónzalez, envíe su colaboración al correo electrónico: hojagonzalez@gmail.com González publica lo que se quiera hacer público. La única regla es usar un nombre, un apellido y aceptar las limitaciones de una hoja de papel. Esta hoja circula al comienzo de cada semana del período académico de clases. (CIErrE)
MAríA ALEjANDrA ESTrADA

González #23
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MARTES 16 DE MAYO: Inauguración
Todos estábamos a la espera Exposición de Proyectos Finales de Grado 2006-1 Bloque S, 5 p.m. (consultar nombres, títulos y mapa en la hoja de programación)

lunes 15 de mayo, 2006
concursos gonzález ii CoNvoCATorIA pArA rESEñAS DE LoS proyECToS DE grADo Desde el lunes 15 hasta el jueves 25 de mayo se recibirán reseñas sobre los proyectos de grado del primer semestre del 2006. Esta puede ser escrita sobre la exposición en general o sobre uno de los proyectos específicamente. El texto no debe exceder las 600 palabras y debe ser enviado como archivo adjunto en formato .doc o .rtf a la siguiente dirección: maribern@uniandes.edu.co La reseña ganadora será publicada en González y su autor obtendrá un bono de la Librería Lerner por $100.000.
nota ANTES DE TERMINAR EL SEMESTRE SE HARA ENTREGA DE LOS TUBOS DE óLEO A LOS GANADORES DEL CONCURSO GONzáLEz I

MIéRCOLES 17 DE MAYO: Foro sobre crítica
5 a 8 p.m. Sala de Música del Campito Universidad de los Andes La crítica en medio Nicolás Gómez De la escritura a la teoría. Marta Traba y la crítica modernista en Colombia Efrén Giraldo [ ] Julián Serna Transmutaciones de una caja negra: lo nacional en el cine colombiano, según los críticos Maria Antonia Vélez

comunismo disfrazado = ¿?
neolengua La neolengua, o newspeak en inglés, es una lengua artística que aparece en la novela Mil novecientos ochenta y cuatro, de George Orwell. Al final de esta novela aparece un apéndice titulado Los principios de la neolengua donde se explican los principios básicos de la misma. La neolengua no es más que una versión extremadamente simplificada del inglés (aunque en las traducciones de la obra se suele simplificar el idioma al que se traduce para evitar confusión), y es uno de los pilares básicos del régimen autoritario del Partido. El objetivo de crear tal lengua era sustituir a la viejalengua (Oldspeak), es decir, el que para nosotros sería el inglés actual, para así dominar el pensamiento de los miembros del Partido, y hacer inviables otras formas de pensamiento contrarias a los principios del Ingsoc (lo que en el libro se conoce como crimen del pensamiento). Por ejemplo, para evitar que la población desee o piense en la libertad, se elimina la palabra del vocabulario, de forma que el propio concepto deje de existir en las mentes de los hablantes. — http://es.wikipedia.org/wiki/Neolengua

JUEvES 18 DE MAYO: Foro sobre crítica
5 p.m. Sala de Música del Campito Universidad de los Andes La crítica de arte en los salones nacionales en el decenio de 1970 Beatriz González 7 p.m. Lanzamiento de la segunda publicación Ensayos sobre arte contemporáneo en Colombia y lanzamiento de la III Convocatoria del Premio Nacional de Crítica

cbu–b curso de vacaciones inscripciones AbIErTAS

INforMES departaMento de arte

toMado de “pasQuín uniandino” acción colectiva estudiantil no violenta:

La neolengua, o newspeak en inglés, es una lengua artística que aparece en la novela Mil novecientos ochenta y cuatro, de George Orwell. Algunas palabras peculiares: caracrimen (facecrime): rostro con una expresión impropia (como por ejemplo mostrarse incrédulo ante el anuncio de una victoria), lo cual está perseguido por la ley. doblepensar (doublethink): habilidad de mantener en la cabeza dos pensamientos contradictorios, uno realista y opuesto a la doctrina del Partido, y otro moldeado y de acuerdo con

éste, de manera que la forma de actuar, el comportamiento y el propio pensamiento sea congruente con lo que dictamine el Partido, independientemente de las demás ideas que haya en la mente. Parafraseando al autor “incluso comprender la palabra doblepensar implicaba el uso del doblepensar”. Por ejemplo, si el Partido dice que dos y dos son cinco, y en nuestra mente sabemos que en realidad deberían ser cuatro, la correcta aplicación del doblepensar consistiría en manifestar y comportarse como si fueran cinco, manteniendo internamente que el resultado es cuatro.

negroblanco (blackwhite): aplicada a un enemigo se refiere a la costumbre de afirmar descaradamente que lo negro es blanco (contradiciendo la evidencia, que es aquello que el Partido ha prescrito): mientras que si se refiere a un miembro del Partido significa afirmar de buena gana que lo negro es blanco, cuando el Partido así lo indique. paracrimen (crimestop): facultad de interrumpir casi instintivamente todo pensamiento peligroso que pueda surgir en la mente. vidapropia (ownlife): individualismo y excentricidad. — http://es.wikipedia.org/wiki/Neolengua

González #24
circula en el departamento de arte, facultad de artes y humanidades, universidad de los andes

Durante el periodo de exámenes finales la actividad conjunta de estudiantes y profesores se eleva notoriamente, unos y otros deben sincronizar agendas para poder alcanzar —antes del ocaso del semestre— la cima académica que cada clase plantea; todos guardan una última reserva de energía para la “entrega final”, ese último acto performativo con que los cursos terminan. En vistas de esta situación González ofrece a sus lectores un texto sobre una de esas tantas entregas, un caso curioso que si bien no se dió sobre los picos de los Andes si sucedió en una academia.
mera vez la saludé con el aullido dichoso de la ignorancia. Pero esa rendija era tan estrecha que ni podía sacar por ella la cola y ni con toda la fuerza simiesca me era posible ensancharla. Como después me informaron, debo haber sido excepcionalmente silencioso, y por ello dedujeron que, o moriría muy pronto o, de sobrevivir a la crisis de la primera etapa, sería luego muy apto para el amaestramiento. Sobreviví a esos tiempos. Mis primeras ocupaciones en la nueva vida fueron: sollozar sordamente; espulgarme hasta el dolor; lamer hasta el aburrimiento una nuez de coco; golpear la pared del cajón con el cráneo y enseñar los dientes cuando alguien se acercaba. Y en medio de todo ello una sola evidencia: no hay salida. Naturalmente hoy sólo puedo transmitir lo que entonces sentía como mono con palabras de hombre, y por eso mismo lo desvirtúo. Pero aunque ya no pueda retener la antigua verdad simiesca, no cabe duda de que ella está por lo menos en el sentido de mi descripción. Hasta entonces había tenido tantas salidas, y ahora no me quedaba ninguna. Estaba atrapado. Si me hubieran clavado, no hubiera disminuido por ello mi libertad de acción. ¿Por qué? Aunque te rasques hasta la sangre el pellejo entre los dedos de los pies, no encontrarás explicación. Aunque te aprietes el lomo contra los barrotes de la jaula hasta casi partirse en dos, no conseguirás explicártelo. No tenía salida, pero tenía que conseguir una: sin ella no podía vivir. Siempre contra esa pared hubiera reventado indefectiblemente. Pero como en el circo Hagenbeck a los monos les corresponden las paredes de cajón, pues bien, dejé de ser mono. Esta fue una magnífica asociación de ideas, clara y hermosa que debió, en cierto sentido, ocurrírseme en la barriga, ya que los monos piensan con la barriga. Temo que no se entienda bien lo que para mi significa “salida”. Empleo la palabra en su sentido más preciso y más común. Intencionadamente no digo libertad. No hablo de esa gran sensación de libertad hacia todos los ámbitos. Cuando mono posiblemente la viví y he conocido hombres que la añoran. En lo que a mí atañe, ni entonces ni ahora pedí libertad. Con la libertad —y esto lo digo al margen— uno se engaña demasiado entre los hombres, ya que si el sentimiento de libertad es uno de los más sublimes, así de sublimes son también los correspondientes engaños. En los teatros de variedades, antes de salir a escena, he visto a menudo ciertas parejas de artistas trabajando en los trapecios, muy alto, cerca del techo. Se lanzaban, se balanceaban, saltaban, volaban el uno a los brazos del otro, se llevaban el uno al otro suspendidos del pelo con los dientes. “También esto”, pensé, “es libertad para el hombre: ¡el movimiento excelso!” iOh burla de la santa naturaleza! Ningún edificio quedaría en pie bajo las carcajadas que tamaño espectáculo provocaría entre la simiedad. No, yo no quería libertad. Quería únicamente una salida: a derecha, a izquierda, adonde fuera. No aspiraba a más. Aunque la salida fuese tan sólo un engaño: como mi pretensión era pequeña el engaño no sería mayor. ¡Avanzar, avanzar! Con tal de no de-

lunes 22 de mayo, 2006

Informe para una Academia por franz kafka Excelentísimos señores académicos: Me hacéis el honor de presentar a la Academia un informe sobre mi anterior vida de mono. Lamento no poder complaceros; hace ya cinco años que he abandonado la vida simiesca. Este corto tiempo cronológico es muy largo cuando se lo ha atravesado galopando —a veces junto a gente importante— entre aplausos, consejos y música de orquesta; pero en realidad solo, pues toda esta farsa quedaba —para guardar las apariencias— del otro lado de la barrera. Si me hubiera aferrado obstinadamente a mis orígenes, a mis evocaciones de juventud, me hubiera sido imposible cumplir lo que he cumplido. La norma suprema que me impuse consistió justamente en negarme a mí mismo toda terquedad. Yo, mono libre, acepté ese yugo; pero de esta manera los recuerdos se fueron borrando cada vez más. Si bien, de haberlo permitido los hombres, yo hubiera podido retornar libremente, al principio, por la puerta total que el cielo forma sobre la tierra, ésta se fue angostando cada vez más, a medida que mi evolución se activaba como a fustazos: más recluido, y mejor me sentía en el mundo de los hombres: la tempestad, que viniendo de mi pasado soplaba tras de mí, ha ido amainando: hoy es tan solo una corriente de aire que refrigera mis talones. Y el lejano orificio a través del cual ésta me llega, y por el cual llegué yo un día, se ha reducido tanto que —de tener fuerza y voluntad suficientes para volver corriendo hasta él— tendría que despellejarme vivo si quisiera atravesarlo. Hablando con sinceridad —por más que me guste hablar de estas cosas en sentido metafórico—, hablando con sinceridad os digo: vuestra simiedad, estimados señores, en tanto que tuvierais algo similar en vuestro pasado, no podría estar más alejada de vosotros que lo que la mía está de mí. Sin embargo, le cosquillea los talones a todo aquel que pisa sobre la tierra, tanto al pequeño chimpancé como al gran Aquiles. Pero a pesar de todo, y de manera muy limitada, podré quizá contestar vuestra pregunta, cosa que por lo demás hago de muy buen grado. Lo primero que aprendí fue a estrechar la mano en señal de convenio solemne. Estrechar la mano es símbolo de franqueza. Hoy, al estar en el apogeo de mi carrera, tal vez pueda agregar, a ese primer apretón de manos, también la palabra franca. Ella no brindará a la Academia nada esencialmente nuevo, y quedaré muy por debajo de lo que se me demanda, pero que ni con la mejor voluntad puedo decir. De cualquier manera, con estas palabras expondré la línea directiva por la cual alguien que fue mono se incorporó al mundo de los humanos y se instaló firmemente en él. Conste además, que no podría contaros las insignificancias siguientes si no estuviese totalmente convencido de mí, y si posición no se hubiese afirmado de manera incuestionable todos los grandes music-halls del mundo civilizado.

Soy originario de la Costa de Oro. Para saber cómo fui atrapado dependo de informes ajenos. Una expedición de caza de la firma Hagenbeck —con cuyo jefe, por otra parte, he vaciado no pocas botellas de vino tinto— acechaba emboscada en la maleza que orilla el río, cuando en medio de una banda corrí una tarde hacia el abrevadero. Dispararon: fui el único que hirieron, alcanzado por dos tiros. Uno en la mejilla. Fue leve pero dejó una gran cicatriz pelada y roja que me valió el repulsivo nombre, totalmente inexacto y que bien podía haber sido inventado por un mono, de Peter el Rojo, tal como si sólo por esa mancha roja en la mejilla me diferenciara yo de aquel simio amaestrado llamado Peter, que no hace mucho reventó y cuyo renombre era, por lo demás, meramente local. Esto al margen. El segundo tiro me atinó más abajo de la cadera. Era grave y por su causa aún hoy rengueo un poco. No hace mucho leí en un artículo escrito por alguno de esos diez mil sabuesos que se desahogan contra mí desde los periódicos “que mi naturaleza simiesca no ha sido aplacada del todo”, y como ejemplo de ello alega que cuando recibo visitas me deleito en bajarme los pantalones para mostrar la cicatriz dejada por la bala. A ese canalla deberían arrancarle a tiros, uno por uno, cada dedo de la mano con que escribe. Yo, yo puedo quitarme los pantalones ante quien me venga en ganas: nada se encontrará allí más que un pelaje acicalado y la cicatriz dejada por el —elijamos aquí para un fin preciso, un término preciso y que no se preste a equívocos— ultrajante disparo. Todo está a la luz del día; no hay nada que esconder. Tratándose de la verdad toda persona generosa arroja de sí los modales, por finos que éstos sean. En cambio, otro sería el cantar si el chupatintas en cuestión se quitase los pantalones al recibir visitas. Doy fe de su cordura admitiendo que no lo hace, ¡pero que entonces no me moleste más con sus mojigaterías! Después de estos tiros desperté —y aquí comienzan a surgir lentamente mis propios recuerdos— en una jaula colocada en el entrepuente del barco de Hagenbeck. No era una jaula con rejas a los cuatro costados, eran mas bien tres rejas clavadas en un cajón. El cuarto costado formaba, pues, parte del cajón mismo. Ese conjunto era demasiado bajo para estar de pie en él y demasiado estrecho para estar sentado. Por eso me acurrucaba doblando las rodillas que me temblaban sin cesar. Como posiblemente no quería ver a nadie, por lo pronto prefería permanecer en la oscuridad: me volvía hacia el costado de las tablas y dejaba que los barrotes de hierro se me incrustaran en el lomo. Dicen que es conveniente enjaular así a los animales salvajes en los primeros tiempos de su cautiverio, y hoy, de acuerdo a mi experiencia, no puedo negar que, desde el punto de vista humano, efectivamente tienen razón. Pero entonces no pensaba en todo esto. Por primera vez en mi vida me encontraba sin salida; por lo menos no la había directa. Ante mí estaba el cajón con sus tablas bien unidas. Había, sin embargo, una hendidura entre las tablas. Al descubrirla por pri-

tenerme con los brazos en alto, apretado contra las tablas de un cajón. Hoy lo veo claro: si no hubiera tenido una gran paz interior, nunca hubiera podido escapar. En realidad, todo lo que he llegado a ser lo debo, posiblemente, a esa gran paz que me invadió, allá, en los primeros días del barco. Pero, a la vez, debo esa paz a la tripulación. Era buena gente a pesar de todo. Aún hoy recuerdo con placer el sonido de sus pasos pesados que entonces resonaban en mi somnolencia. Acostumbraban hacer las cosas con exagerada lentitud. Si alguno necesitaba frotarse los ojos levantaba la mano como si se tratara de un peso muerto. Sus bromas eran groseras pero afables. A sus risas se mezclaba siempre un carraspeo que, aunque sonaba peligroso, no significaba nada. Siempre tenían en la boca algo que escupir y les era indiferente dónde lo escupían. Con frecuencia se quejaban de que mis pulgas les saltaban encima, pero nunca llegaron a enojarse en serio conmigo: por eso sabían, pues, que las pulgas se multiplicaban en mi pelaje y que las pulgas son saltarinas. Con esto les era suficiente. A veces, cuando estaban de asueto, algunos de ellos se sentaban en semicírculo frente a mí, hablándose apenas, gruñéndose el uno al otro, fumando la pipa recostados sobre los cajones, palmeándose la rodilla a mi menor movimiento y, alguno, de vez en cuando, tomaba una varita y con ella me hacía cosquillas allí donde me daba placer. Si me invitaran hoy a realizar un viaje en ese barco, rechazaría, por cierto, la invitación; pero también es cierto que los recuerdos que evocaría del entrepuente no serían todos desagradables. La tranquilidad que obtuve de esa gente me preservó, ante todo, de cualquier intento de fuga. Con mi actual dentadura debo cuidarme hasta en la común tarea de cascar una nuez; pero en aquel entonces, poco a poco, hubiera podido roer de lado a lado el cerrojo de la puerta. No lo hice. ¿Qué hubiera conseguido con ello? Apenas hubiese asomado la cabeza me hubieran cazado de nuevo y encerrado en una jaula peor; o bien hubiera podido huir hacia los otros animales, hacia las boas gigantes, por ejemplo, que estaban justo frente a mí, para exhalar en su abrazo el último suspiro; o, de haber logrado deslizarme hasta el puente superior y saltado por sobre la borda, me hubiera mecido un momento sobre el océano y luego me habría ahogado. Todos éstos, actos suicidas. No razonaba tan humanamente entonces, pero bajo la influencia de mi medio ambiente actué como si hubiese razonado. No razonaba pero sí observaba, con toda calma, a esos hombres que veía ir y venir. Siempre las mismas caras, los mismos gestos; a menudo me parecían ser un solo hombre. Pero ese hombre, o esos hombres, se movían en libertad. Un alto designio comenzó a alborear en mí. Nadie me prometía que, de llegar a ser lo que ellos eran, las rejas me serían levantadas. No se hacen tales promesas para esperanzas que parecen irrealizables; pero si llegan a realizarse, aparecen estas promesas después, justamente allí donde antes se las había buscado inútilmente. Ahora bien, nada había en esos hombres que de por sí me atrajera especialmente. Si fuera partidario de esa libertad a la cual me referí, hubiera preferido sin duda el océano a esa salida que veía reflejarse en la turbia mirada de aquellos hombres. Había venido observándolos, de todas maneras, ya mucho antes de haber pensado en estas cosas, y, desde luego, sólo estas observaciones acumuladas me encaminaron en aquella determinada dirección. ¡Era tan fácil imitar a la gente! A los pocos días ya pude escupir. Nos escupimos entonces mutuamente a la cara, con la diferencia de que yo me lamía luego hasta dejarla limpia y ellos no. Pronto fumé en pipa como un viejo, y cuando además metía el pulgar en

el hornillo de la pipa, todo el entrepuente se revolcaba de risa. Pero durante mucho tiempo no noté diferencia alguna entre la pipa cargada y la vacía. Pero nada me resultó tan difícil como la botella de caña. Me martirizaba el olor y, a pesar de mis buenas intenciones pasaron semanas antes de que lograra vencer esa repulsión. Lo insólito es que la gente tomó más en serio esas pujas internas que cualquier otra cosa que se relacionara conmigo. En mis recuerdos tampoco distingo a esa gente, pero había uno que venía siempre, solo o acompañado, de día, de noche, a las horas más diversas, y deteniéndose ante mí con la botella vacía me daba lecciones. No me comprendía: quería dilucidar el enigma de mi ser. Descorchaba lentamente la botella, luego me miraba para saber si yo había entendido. Confieso que yo lo miraba siempre con una atención desmedida y precipitada. Ningún maestro de hombre encontrará en el mundo entero mejor aprendiz de hombre. Cuando había descorchado la botella se la llevaba a la boca; yo seguía con los ojos todo el movimiento. Asentía satisfecho conmigo, y apoyaba la botella en sus labios. Yo, maravillado con mi paulatina comprensión, chillaba rascándome a lo largo, a lo ancho, donde fuera. Él, alborozado, empinaba la botella y bebía un sorbo. Yo, impaciente y desesperado por imitarle, me ensuciaba en la jaula, lo que de nuevo lo divertía mucho. Después apartaba de sí la botella con ademán ampuloso y volvía a acercarla a sus labios de igual manera; luego, echado hacia atrás en un gesto exageradamente didáctico, la vaciaba de un trago. Yo, agotado por el excesivo deseo, no podía seguirlo y permanecía colgado débilmente de la reja mientras él, dando con esto por terminada la lección teórica, se frotaba, con amplia sonrisa, la barriga. Recién entonces comenzaba el ejercicio práctico. ¿No me había dejado ya el teórico demasiado fatigado? Sí, exhausto, pero esto era parte de mi destino. Sin embargo, tomaba lo mejor que podía la botella que me alcanzaban; la descorchaba temblando; el lograrlo me iba dando nuevas fuerzas; levantaba la botella de manera similar a la del modelo; la llevaba a mis labios y... la arrojaba con asco; con asco, aunque estaba vacía y sólo el olor la llenaba; con asco la arrojaba al suelo. Para dolor de mi instructor, para mayor dolor mío; ni a él ni a mí mismo lograba reconciliar con el hecho de que, después de arrojar la botella, no me olvidara de frotarme a la perfección la barriga, ostentando al mismo tiempo una amplia sonrisa. Así transcurría la lección con demasiada frecuencia, y en honor de mi instructor quiero dejar constancia de que no se enojaba conmigo, pero sí que de vez en cuando me tocaba el pelaje con la pipa encendida hasta que comenzaba a arder lentamente, en cualquier lugar donde yo difícilmente alcanzaba; entonces lo apagaba él mismo con su mano enorme y buena. No se enojaba conmigo, pues aceptaba que, desde el mismo bando, ambos luchábamos contra la condición simiesca, y que era a mí a quien le tocaba la peor parte. Y a pesar de todo, qué triunfo luego, tanto para él como para mí, cuando cierta noche, ante una gran rueda de espectadores —quizás estaban de tertulia, sonaba un fonógrafo, un oficial circulaba entre los tripulantes—, cuando esa noche, sin que nadie se diera cuenta, tomé una botella de caña que alguien, en un descuido, había olvidado junto a mi jaula, y ante la creciente sorpresa de la reunión, la descorché con toda corrección, la acerqué a mis labios y, sin vacilar, sin muecas, como un bebedor empedernido, revoloteando los ojos con el gaznate palpitante, la vacié totalmente. Arrojé la botella, no ya como un desesperado, sino como un artista, pero me olvidé, eso sí, de frotarme la barriga. En cambio, como no podía hacer otra cosa, como algo me empujaba a ello, como los sentidos me hervían, por todo ello, en

fin, empecé a gritar: “¡Hola!”, con voz humana. Ese grito me hizo irrumpir de un salto en la comunidad de los hombres, y su eco: “¡Escuchen, habla!” lo sentí como un beso en mi sudoroso cuerpo. Repito: no me cautivaba imitar a los humanos; los imitaba porque buscaba una salida; no por otro motivo. Con ese triunfo, sin embargo, poco había conseguido, pues inmediatamente la voz volvió a fallarme. Recién después de unos meses volví a recuperarla. La repugnancia hacia la botella de caña reapareció con más fuerza aún, pero, indudablemente, yo había encontrado de una vez por todas mi camino. Cuando en Hamburgo me entregaron al primer adiestrador, pronto me di cuenta que ante mí se abrían dos posibilidades: el jardín zoológico o el music-hall. No dudé. Me dije: pon todo tu empeño en ingresar al music-hall: allí está la salida. El jardín zoológico no es más que una nueva jaula; quien allí entra no vuelve a salir . Y aprendí, estimados señores. ¡Ah, sí, cuando hay que aprender se aprende; se aprende cuando se trata de encontrar una salida! ¡Se aprende de manera despiadada! Se controla uno a sí mismo con la fusta, flagelándose a la menor debilidad. La condición simiesca salió con violencia fuera de mí; se alejó de mí dando tumbos. Por ello mi primer adiestrador casi se transformó en un mono y tuvo que abandonar pronto las lecciones para ser internado en un sanatorio. Afortunadamente, salió de allí al poco tiempo. Consumí, sin embargo, a muchos instructores. Sí, hasta a varios juntos. Cuando ya me sentí más seguro de mi capacidad, cuando el público percibió mis avances, cuando mi futuro comenzó a sonreírme, yo mismo elegí mis profesores. Los hice sentar en cinco habitaciones sucesivas y aprendí con todos a la vez, corriendo sin cesar de un cuarto a otro. iQué progresos! ¡Qué irrupción, desde todos los ámbitos, de los rayos del saber en el cerebro que se aviva! ¿Por qué negarlo? Esto me hacía feliz. Pero tampoco puedo negar que no lo sobreestimaba, ya entonces, ¡y cuánto menos lo sobreestimo ahora! Con un esfuerzo que hasta hoy no se ha repetido sobre la tierra, alcancé la cultura media de un europeo. Esto en sí mismo probablemente no significaría nada, pero es algo, sin embargo, en tanto me ayudó a dejar la jaula y a procurarme esta salida especial; esta salida humana. Hay un excelente giro alemán: “escurrirse entre los matorrales”. Esto fue lo que yo hice: “me escurrí entre los matorrales”. No me quedaba otro camino, por supuesto: siempre que no había que elegir la libertad. Si de un vistazo examino mi evolución y lo que fue su objetivo hasta ahora, ni me arrepiento de ella, ni me doy por satisfecho. Con las manos en los bolsillos del pantalón, con la botella de vino sobre la mesa, recostado o sentado a medias en la mecedora, miro por la ventana. Si llegan visitas, las recibo correctamente. Mi empresario está sentado en la antecámara: si toco el timbre, se presenta y escucha lo que tengo que decirle. Por las noches casi siempre hay función y obtengo éxitos ya apenas superables. Y si al salir de los banquetes, de las sociedades científicas o de las agradables reuniones entre amigos, llego a casa a altas horas de la noche, allí me espera una pequeña y semiamaestrada chimpancé, con quien, a la manera simiesca, lo paso muy bien. De día no quiero verla pues tiene en la mirada esa demencia del animal alterado por el adiestramiento; eso únicamente yo lo percibo, y no puedo soportarlo. De todos modos, en síntesis, he logrado lo que me había propuesto lograr. Y no se diga que el esfuerzo no valía la pena. Sin embargo, no es la opinión de los hombres lo que me interesa; yo sólo quiero difundir conocimientos, sólo estoy informando. También a vosotros, excelentísimos señores académicos, sólo os he informado.

González #24 .5
circula en el departamento de arte, facultad de artes y humanidades, universidad de los andes

viernes 26 de mayo, 2006

BVOP SLOW
http://aburbano.uniandes.edu.co/slow/

¿Qué es Software Libre?*
[fragmento]

BOSQUE vIRTUAL - OPEn SOURCE Jornada de Software Libre, Sábado 27 de Mayo de 10:00 am a 2:00 pm
¡Traiga CDs para quemar! ¡Traiga Camisetas para estampar! Conferencias, presentaciones de software, presentaciones de proyectos, música... La sala-taller “Bosque Virtual” empezará desde el semestre entrante a implementar una política sistemática y constante de uso y documentación de Open Source para Mac OSX (darwin) y Linux (Ubuntu). Para ello se montará espejos de servidores, se mantendrá un proceso de actualización e investigación constante, se realizará diferentes llamados a desarrollar proyectos usando plataformas Open Source.

SLOW
Software Libre OSX Windows SLOW: Una migración lenta. Distribución gratuita de Software Libre para sistemas operativos OSX y Windows El software es gratuito ¡sólo traiga su C:D! http://www.slow.randomlab.net

MICHICA
El colectivo Michica realizará una jornada de estampación de camisetas y afiches con motivos de algunos animales del Chocó biogeográfico para señalar el impácto que la agroindustria palmera ha tenido en esta región. La estampación es gratuita ¡sólo traiga su camiseta! http://www.michica.org/aniderechos/index.html

TRAnSMISIón
http://aburbano.uniandes.edu.co/slow/stream Estamos en periodo de evaluación de darwin ss. Para ver esta transmisión necesita Quick Time Player. Si está sobre windows, el player pedirá desbloquear el acive X en el QT Player.

“El ”Software Libre’’ es un asunto de libertad, no de precio. Para entender el concepto, debemos pensar en ”libre’’ como “libertad de expresión’’, no como ”gratuito”. El software que es libre sólo porque no necesitamos pagar para usarlo, es difícilmente libre del todo. Puede estar prohibido que lo pasemos a otros usuarios, y es casi seguro que se le impida mejorarlo. Cuando hablamos de Software Libre, nos referimos a la libertad, no al precio. Un programa es software libre si los usuarios tienen todas estas libertades. Así pues, deberíamos tener la libertad de distribuir copias, sea con o sin modificaciones, sea gratis o cobrando una cantidad por la distribución, a cualquiera y a cualquier lugar. El ser libre de realizar esta distribución no significa que se esté obligado a pedir o pagar permisos. El verdadero software libre siempre será libre. El software que es colocado en el dominio público puede ser propietario y puesto en programas no libres. Cualquier mejora hecha después se pierde para la sociedad. Para mantenerse libre, el software debe presentar derechos de autor y estar licenciado. Para que las libertades de hacer modificaciones y de publicar versiones mejoradas tengan sentido, debemos tener acceso al código fuente del programa. Por lo tanto, la posibilidad de acceder al código fuente es una condición necesaria para el software libre. Para que estas libertades sean reales, deben ser irrevocables mientras no se haga nada incorrecto; si el desarrollador del software tiene el poder de revocar la licencia aunque no le hayas dado motivos, el software no es libre. Se pueden aceptar ciertos tipos de reglas sobre el modo de distribuir software libre, mientras no entren en conflicto con las libertades de modificación. Por ejemplo, “copyleft’’ es la regla que implica que, cuando se redistribuya el programa, no se pueden agregar restricciones para denegar a otras personas las libertades de distribución.”

* Conferencia Internacional de Software Libre, Málaga 2004

Sábado 27 de mayo PROGRAMACIÓN Conferencias Igor Tamara + Estudiantes del Gimnasio Fidel Cano de 10:00 a 11:30 am Presentacón de proyectos desarrollados en el colegio. Planet CCRMA Proyecto de sonido Open Source. Presentado por uno de sus desarrolladores. de 11:30 a 12:30 m Juan Reyes

Agradecimiento especiales a nuestros invitados Juan Reyes; Margarita Jiménes, Diego Benavides, Darwin Martínez. Diego León, Felipe Vega, Camilo Martínez, Felipe Vega, Daniel Prieto Agradecimiento especiales a nuestros invitados del GFC Andrea Estefanía Cano Andrés Felipe Martínez Andrés Felipe Pineda Arnoldo Hernán Quishpe Arsenio Rangel Camilo Alberto Pardo Daniel Leonardo Mariño David Santiago Rondón Denisse Katheryn Sierra Francisco Andrés Petano Igor Támara Jaime Andrés López Jhon Fredy Salamanca Johan Andrés Guancha Julio Cesar Soto Juán David Balcazar Laura Victoria Quishpe María Camila Vásquez Nataly Torres Oscar David Romero Rafael Camilo Quishpe

Visita laboratorio Laboratorio de Visualización Avanzada Realidad Virtual Desarrollos propios del Lab. Presentación de Access Grid Access Grid

Presentaciones de proyectos y Software OS (Simultáneo): El Grial (Proyecto) de 12:30 a 2:00 pm Video juego ambiental. Realizado en Blender CSound + Audacity grupo de Interés de Cine Animación y Medios Universidad de los Andes. Diego Restrepo Paris. ddmaxpoject (Ambiente) de 12:30 a 2:00 pm Audición de selección de música de Free Lables. Diego León. blender + python de 12:30 a 2:00 pm Presentación del Software Camilo Martíinez processing de 12:30 a 2:00 pm Presentación del Software Felipe Vega darwin SS de 12:30 a 2:00 pm Presentación del Software Andrés Burbano pure data de 12:30 a 2:00 pm Presentación del Software Visualización de DVDs nuevos, BETA composition/tech/nology/beyod~, Blast Theory, OP_era uma jornada atraves de dimensiones paralelas
Agradecimiento especiales a los colegas del departamento y de m.e.a.t. Carolina Franco, Myriam Luisa Díaz, Eduardo Pradilla, Lucas Ospina. ||| andres_burbano http://atari.uniandes.edu.co/burbano/ http://basic-research.zkm.de |||

Si desea estar con Gónzalez, envíe su colaboración al correo electrónico: hojagonzalez@gmail.com González publica lo que se quiera hacer público. La única regla es usar un nombre, un apellido y aceptar las limitaciones de una hoja de papel. Esta hoja circula al comienzo de cada semana del período académico de clases.

González #25
circula en el departamento de arte, facultad de artes y humanidades, universidad de los andes

martes 8 de agosto, 2006

“¿Qué clase de música le gusta?, preguntó Amalfitano. La música clásica, maestro, Vivaldi, Cimarrona, Bach. ¿Y qué libros suele leer? Antes leía de todo, maestro, y en grandes cantidades, hoy sólo leo poesía. Sólo la poesía no está contaminada, sólo la poesía está fuera del negocio. No sé si me entiende, maestro. Sólo la poesía, y no toda, eso que quede claro, es alimento sano y no mierda. La voz del joven Guerra surgió, fragmentada en esquirlas planas, inofensivas, desde una enredadera, y dijo: Georg Trakl es uno de mis favoritos. La mención de Trakl hizo pensar a Amalfitano, mientras dictaba una clase de forma totalmente automática, en una farmacia que quedaba cerca de su casa en Barcelona y a la que solía ir cuando necesitaba una medicina para Rosa. Uno de los empleados era un farmacéutico casi adolescente, extremadamente delgado y de grandes gafas, que por las noches, cuando la farmacia estaba de turno, siempre leía un libro. Una noche Amalfitano le preguntó, por decir algo mientras el joven buscaba en las estanterías, qué libros le gustaban y qué libro era aquel que en ese momento estaba leyendo. El farmacéutico le contestó, sin volverse, que le gustaban los libros del tipo de La Metamorfosis, Bartleby, Un corazón simple, Un cuento de Navidad. Y luego le dijo que estaba leyendo Desayuno en Tiffanys, de Capote. Dejando de lado que Un corazón simple y Un cuento de Navidad eran, como el nombre de este último lo indicaba, cuentos y no libros, resultaba revelador el gusto de este joven farmacéutico ilustrado, que tal vez en otra vida fue Trakl o que tal vez es ésta aún le estaba deparado escribir poemas tan desesperados como su lejano colega austriaco, que prefería claramente, sin discusión, la obra menor a la obra mayor. Escogía La Metamorfosis en lugar de El proceso, escogía Bartleby en lugar de Moby Dick, escogía Un corazón simple en lugar de Bouvard y Pécuchet, y Un cuento de Navidad en lugar de Historia de dos ciudades o de El Club Pickwick. Qué triste paradoja, pensó Amalfitano. Ya ni los farmacéuticos ilustrados se atreven con las grandes obras, imperfectas, torrenciales, las que abren camino en lo desconocido. Escojen los ejercicios perfectos de los grandes maestros. O lo que es lo mismo: quieren ver a los grandes maestros en sesiones de esgrima de entrenamiento, pero no quieren saber nada de los combates de verdad, en donde los grandes maestros luchan contra todo aquello, ese aquello que nos atemoriza a todos, ese aquello que acoquina y encacha, y hay sangre y heridas mortales y fetidez.” 2066 —Roberto Bolaño

“los ejercicios perfectos”

González #25
circula en el departamento de arte, facultad de artes y humanidades, universidad de los andes

martes 8 de agosto, 2006

“¿Qué clase de música le gusta?, preguntó Amalfitano. La música clásica, maestro, Vivaldi, Cimarrona, Bach. ¿Y qué libros suele leer? Antes leía de todo, maestro, y en grandes cantidades, hoy sólo leo poesía. Sólo la poesía no está contaminada, sólo la poesía está fuera del negocio. No sé si me entiende, maestro. Sólo la poesía, y no toda, eso que quede claro, es alimento sano y no mierda. La voz del joven Guerra surgió, fragmentada en esquirlas planas, inofensivas, desde una enredadera, y dijo: Georg Trakl es uno de mis favoritos.

los ejercicios perfectos

La mención de Trakl hizo pensar a Amalfitano, mientras dictaba una clase de forma totalmente automática, en una farmacia que quedaba cerca de su casa en Barcelona y a la que solía ir cuando necesitaba una medicina para Rosa. Uno de los empleados era un farmacéutico casi adolescente, extremadamente delgado y de grandes gafas, que por las noches, cuando la farmacia estaba de turno, siempre leía un libro. Una noche Amalfitano le preguntó, por decir algo mientras el joven buscaba en las estanterías, qué libros le gustaban y qué libro era aquel que en ese momento estaba leyendo. El farmacéutico le contestó, sin volverse, que le hojagonzalez@gmail.com Si desea estar con Gónzalez, envíe su colaboración al correo electrónico: gustaban los libros del tipo de La Metamorfosis, González publica lo que se quiera hacer público. La única regla es usar un nombre, corazón aceptar Bartleby, Un un apellido y simple, Un cuento de Navidad. Y luelas limitaciones de una hoja de papel. Esta hoja circula al comienzo dedijo que estaba leyendo Desayuno en Tiffanys, de go le cada semana del período académico de clases. Capote. Dejando de lado que Un corazón simple y Un cuento de Navidad eran, como el nombre de este último lo indicaba, cuentos y no libros, resultaba revelador el gusto de este joven farmacéutico ilustrado, que tal vez en otra vida fue Trakl o que tal vez es ésta aún le estaba deparado escribir poemas tan desesperados como su lejano colega austriaco, que prefería claramente, sin discusión, la obra menor a la obra mayor. Escogía La Metamorfosis en lugar de El proceso, escogía Bartleby en lugar de Moby Dick, escogía Un corazón simple en lugar de Bouvard y Pécuchet, y Un cuento de Navidad en lugar de Historia de dos ciudades o de El Club Pickwick. Qué triste paradoja, pensó Amalfitano. Ya ni los farmacéuticos ilustrados se atreven con las grandes obras, imperfectas, torrenciales, las que abren camino en lo desconocido. Escojen los ejercicios perfectos de los grandes maestros. O lo que es lo mismo: quieren ver a los grandes maestros en sesiones de esgrima de entrenamiento, pero no quieren saber nada de los combates de verdad, en donde los grandes maestros luchan contra todo aquello, ese aquello que nos atemoriza a todos, ese aquello que acoquina y encacha, y hay sangre y heridas mortales y fetidez.”
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2066 —Roberto Bolaño

González #26
circula en el departamento de arte, facultad de artes y humanidades, universidad de los andes

lunes 15 de agosto, 2006

1, 2 y 3… al comenzar las clases la actividad conjunta de estudiantes y profesores despega paulatinamente, unos y otros deben sincronizar agendas para poder alcanzar —antes del ocaso del semestre— la cima académica que cada clase plantea. El cuerpo y la mente se resisten a retornar dócilmente a los compromisos que un horario impone; todos esos gratos recuerdos —producto del sosiego de unas merecidas vacaciones— permanecen todavía y, como un ancla ociosa, dificultan la movilidad. En vista de esta situación González ofrece a sus lectores los textos enviados al primer concurso de reseñas de grado, para que mediante la lectura de los mismos se haga memoria del semestre pasado y, en cierta manera, reviva ese frenesí del ayer. La próxima semana se publicaran los nombres de los autores y unas fotos de referencia de las obras mencionadas; por ahora se publica lo que pedía la convocatoria: textos.

1

2
TODOS ESTÁBAMOS A LA ESPERA PROYECTO FINAL DE GRADO 2006-1… MOMENTO* MAJESTUOSO Olor a rancio. Cortinas abajo. En plena penumbra distingo mesa larga con mantel blanco… sobre ésta un pastel de boda entre dos candelabros. Me acerco y detalles, minuciosos detalles… el olor es fuerte, pesado…el pastel se está pasando, pudriendo… escucho una mujer que canta como para sí… Descubro en la parte de atrás de la mesa, proyectado en el mantel el reflejo de un video… …la veo tejiendo flores… veo un paisaje… se escucha un piano…. ella da vueltas y vueltas en su vestido de boda…. ella hace el pastel que esta encima de la mesa… ella teje… entreteje flores… y así se repite y repite, sin cansancio él dichoso video. …Grandes esperanzas, vanas ilusiones. Objetos estáticos, ya que no hay lugar para lo incierto desde que lo incierto resiste. El discurso de MOMENTO MAJESTUOSO se estructura por su contexto, puesto que las dimensiones de los objetos (representaciones) no corresponden a los significados de los mismos. Las representaciones dirigidas a lo sensorial, despiertan al espectador en un contexto extraordinario. Detalles específicos tratados como evidencia, que permiten la relación entre significado y materialidad, hecho y ficción. La atención devota a los objetos una vez animado lo inanimado. Ideas-realización1

3

Un Fino Detalle (o sobre el gusto en y por algunos detalles en amenaza)
Lo hizo parecer fácil, y eso me gustó. Y no me refiero a fácil elemental, fácil simple o fácil facilista. Me refiero a fácil posible. Que sea fácil encantarse en una charla en un bar o en una charla en la cocina. Encantarse allegándose a los detalles, al fino detalle de la envoltura, de la etiqueta. Que se fácil encantarse. Encantarse y pintar. Y así resultó posible tomarlos, recogerlos, coleccionarlos, seleccionarlos y, sobretodo, cuidarlos.* Y para cuidarlos nada mejor que haberlos traducido en horas y horas de observación. Horas y horas buscando su color, buscando su forma. ¿Cómo es esa hojita ahí? ¿Qué color para el animalito allí? ¿Cómo va ese escudito de allá? ¿Hacia dónde el arabesco? ¿El ornamento aquel? Y algunas veces no resultaron como eran, entonces volvió a empezar. Los cuidó con su tiempo, con un tiempo, con el tiempo que les ofreció, con un tiempo para cada animalito, para cada plantita, para cada escudito, para cada decoración. Un tiempo para cada detalle; cada detalle en esos detalles. Para cuidarlos nada mejor que un zoom, un zoom para descubrir que estamos los de acá y están los de allá. Que estamos y están en la hojita de ahí, en el animalito de allí, en el escudito de allá y en el arabesco aquel. Que estamos y están todos los días, en una charla en un bar o una charla en la cocina. Que estamos y están en el dorado de una caja de un vino ordinario (el dorado: elegante el dorado), en un amarillo del empaque de un chocolate, en un ave y un mamífero de unas botellas de cerveza o en unos tales vegetales de quien sabe dónde impresos por ahí. Y muchos tal vez no lo sepan, ella también estaba ahí, y eso me gustó. Habría mucho de ese cuidado que, a pesar de pintar y pintar, nunca mostró manos manchadas. Habría mucho de cierta elegancia, cierta discreción y cierta formalidad.
* Recordemos que los detalles están en amenaza.

* momento. tiempo muy corto: vuelvo dentro de un momento// Ocasión: escoger el momento favorable. (Sinón. Circunstancia, instante, tiempo.)//Tiempo presente: la moda del momento.(Sinón. Época.) // Fig. Importancia// Al momento, en seguida.// A cada momento, continuamente. // A momentos, por momentos, a veces. // De un momento a otro, muy pronto. // Momento de una fuerza con relación a un punto, producto de la intensidad de esta fuerza por la distancia perpendicular desde la línea de acción de la fuerza al eje de rotación.

Al pensar en hacer una reseña sobre “Todos estábamos a la espera” surge en mi cabeza constantemente la siguiente frase: buenas ideas con no tan afortunadas ejecuciones. Yo sé que en este punto lo que acabo de decir suena aún más pretencioso de lo que realmente es pues carece de contenido llevando a que se vea como un juicio apresurado y poco concienzudo. Por ello a continuación le daré tanto contenido como pueda para hacerla ver como debe ser vista; para lograr esto recurriré al medio que me parece ideal al hablar de obras: hablarles directamente y explicarles lo que estoy diciendo, pues hablo de ellas y no de autores. Sin embargo, querido “Etiquetas: Detalles en Amenaza”, a ti debo, primero, darte las gracias por regalarme la oportunidad de verte, pues todo tu montaje, instalación y las pinturas que te conformaban me llevan a pensar que eres el proyecto más interesante y mejor montado de todos los que vi. Estabas conformado por una instalación que contaba con una serie de pinturas al óleo que representaban (con muy buena técnica y manejo de los materiales) detalles de etiquetas de ciertos productos muy conocidos. También contabas con una mesa sobre la cual descansaban algunas botellas de cerveza y demás elementos que hacían referencia a las pinturas y que, en conjunto con ellas, me llevaron a detenerme en esas etiquetas, en esos detalles que tan bien conocía y tal vez no prestaba suficiente atención. Tú lograste, sin sacrificar la calidad técnica ni el medio, llevar un buen discurso y ser impactante con el mensaje y la forma. Tú conseguiste que me maravillara con el encanto estético de una buena instalación (con bellas pinturas) y que me detuviera a pensar en esas etiquetas y lo que pasa con ellas; felicitaciones por eso. Ahora, en segundo lugar, debo señalar que, hay sólo un pero muy grande que encontré en lo que a ti respecta: el texto que debía hacerte buena compañía y colaborarle al que participara de ti. El texto, no sólo parece un fragmento tomado a medias de un párrafo de otro escrito más grande, sino que está mal redactado aún como fragmento, haciendo muy difícil la aproximación a él.

Tú, una instalación tan bella y con pinturas tan bien logradas, debes tener un texto que te haga juego como se debe, que esté a tu altura. La idea de que haya textos que sean nuestro apoyo al enfrentarnos a los proyectos es muy buena, y supongo que la que hubo detrás de la selección de este fragmento también lo fue, pero su ejecución no es, para nada, afortunada. Así, que en lo que respecta texto que está junto a ti veo que hay una buena idea con una no tan afortunada ejecución. Ahora sí pasaré a hablar con los proyectos en los que encontré el “desfase” idea-ejecución de una manera más clara: “Proyecto cabuya” y “Una Ruta”. “Proyecto cabuya”, tú buscas hacer del dibujo algo que fuera más allá de lo tradicional y que envolviera a las personas, “como un dibujo de grandes dimensiones” cuyo papel es la plazoleta del “R” y “el lápiz son personas y el trazo es una cabuya”. Además te vanaglorias de que tu objetivo es “explorar nuevos espacios... para buscar lugares exteriores que interactúen de una forma cotidiana con el público”. Qué bello objetivo feamente traicionado: la idea, de hacer un gran dibujo que interactúe en otros espacios de manera cotidiana con el público, fracasa cuando vemos que eres un proyecto de grado y que muchos de ellos se montan, año tras año, en el “R” o sus alrededores 1 y cuando tomamos en cuenta que la cabuya de por sí no se nota y pasa desapercibida muchas veces y sólo hace su aparición como estorbo para el caminante desprevenido. Así, te vuelves un dibujo que explora un espacio sabido y consabido en el contexto de los proyectos de grado y que no consigue interactuar con el público, pues te pierdes como dibujo y resurges como incomodidad. Es, así, que la idea detrás de ti, que en un principio es buena (realizar un dibujo que pueda interactuar mejor con el público en espacios no explorados), se encuentra atrapada en una ejecución poco afortunada para tan bella idea. Lo mismo sucede contigo, “Una ruta”. Hay, en tu planteamiento, un interés por volver a mirar a los objetos de la memoria desde la pintura, pues “la pintura accede a ese rincón donde las cosas están guardadas y olvidadas... es por un momento volver a crear lo que ha sido olvidado, darle otra apariencia para que éste vuelva a resurgir de donde se encontraba”. Sin embargo, las obras que se encontraban exhibidas en el “PC” no daban fe de esa idea que, supuestamente, estaba detrás de ti. Eran pinturas mal realizadas, con un pésimo manejo del pincel, de los colores, de los materiales y del formato; eran pequeñas cuando no se veía razón alguna para ese tamaño. Mas, los otros errores que yo saco a colación aparecen justificados, en el texto que te acompañaba, como parte de la pintura, parte del proceso de realizar un cuadro. Aunque, he de decirlo, esta justificación es realmente insuficiente, pues son tan evidentes y molestos los problemas técnicos

de las pinturas que no se puede acceder a las pinturas como obras logradas y ni a lo en ellas representado como a objetos de la memoria, sino como a malas pinturas a medio hacer y pobremente salvaguardadas con un texto que no les hace justicia. Aquí no abogo por la pericia técnica ni por un academicismo exacerbado, lo que trato de señalarte es que la ejecución de estas pinturas no era la apropiada para lo que, parece, buscabas. Eras un proyecto con una buena idea detrás, muy poética y hermosa, ver a la memoria desde la pintura, pero las obras que te conformaban no estaban a tu altura, no lograban hacerte justicia. Otra vez, una buena idea con una no tan afortunada ejecución.
notas 1. Todas las citas que aquí aparecerán las he tomado de la “hoja de programación” que acompañaba a los proyectos. 2. Valga recordar que tan sólo esta vez había en el “R” cuatro proyectos de grado, en la plazoleta del “R” otro y en el “S” otro. ¿Qué tan válido es usar la fachada del “R” y el “R” para hacer un dibujo que “busca explorar nuevos espacios y salirse de la sala tradicional de exposición” cuando allí mismo hay cuatro proyectos más?

¡TrADUCIr SI pAgA! De manera aleatoria han sido entregados en la diapoteca de arte algunos de los tubos de óleo que se prometieron como premio del Primer Concurso de Traducción González. ¡Éxitos!

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¡MIérCoLES 16 DE AgoSTo!

¡EN LA vITrINA!
prIMEr pISo, bLoqUE Tx / 12:30 p .M.

yo te Miro no Me ves
ArMANDo DíAz
Si desea estar con Gónzalez, envíe su colaboración al correo electrónico: hojagonzalez@gmail.com González publica lo que se quiera hacer público. La única regla es usar un nombre, un apellido y aceptar las limitaciones de una hoja de papel. Esta hoja circula al comienzo de cada semana del período académico de clases.

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3 ¿qUIéN ES qUIéN? 1. León Mekler 2 y 3. Juana Hoyos

González #27
circula en el departamento de arte, facultad de artes y humanidades, universidad de los andes

1, 2 y 3… Los créditos de los textos del primer concurso de reseñas de grado, publicados la semana pasada corresponden a: 1. Un Fino Detalle (o sobre el gusto en y por algunos detalles en amenaza) —Nicolas Gómez 2. TODOS ESTÁBAMOS A LA ESPERA PROYECTO FINAL DE GRADO 2006-1…MOMENTO* MAJESTUOSO —[al momento de publicar González #26 faltaba este dato] 3. Ideas-realización1 —Sergio Gama

lunes 21 de agosto, 2007
enviado a hojagonzalez@gmail.com por Don Linares

el pueblo más cercano
Mi abuelo acostumbraba decir: “la vida es asombrosamente breve. en mi memoria se ha abreviado tanto que, por ejemplo, no puedo comprender cómo un joven es capaz de decidirse a montar a caballo para viajar al pueblo más cercano, sin miedo a que (y esto dejando aparte los accidentes que pueden producirse) el tiempo de su vida no le baste, ni de lejos, para dar cumplimiento a su viaje”. K

una pequeña fábula
-¡qué barbaridad! - dijo el ratón-. el mundo se vuelve cada día más chico. al comienzo parecía tan vasto que me daba miedo; corría grandes distancias y me sentía muy feliz si por último lograba divisar en la lejanía paredes a derecha e izquierda; pero estas paredes se unen tan rápidamente que de pronto me hallo en la última pieza, en la que, en un rincón. espera la trampa en la que caigo. - deberías correr en otra dirección- dijo el gato, y se lo comió.

Con voz de otro, me suscribo a ustedes. Don Linares

CoNfErENCIA / MIérCoLES 23 DE AgoSTo / ExpoSICIÓN vITrINA / yo TE MIro, No ME vES / 5 p .M. / [EL LUgAr SErá ANUNCIADo EN LA vITrINA]

concursos gonzález iii CoNvoCATorIA pArA rESEñAS CríTICAS DE LA ExpoSICIÓN TALLErES DE pINTUrAS Hasta el miércoles 30 de agosto se recibirán reseñas sobre la exposición talleres de pinturas 2006-1. La reseña puede ser escrita sobre la exposición en general o sobre una pintura. El texto no debe exceder las 600 palabras y debe ser enviado como archivo adjunto en formato .doc o .rtf a la siguiente dirección: hojagonzalez@gmail.com La reseña ganadora será publicada en González y su autoobtendrá un bono de la Librería Lerner por $50.000.

El cazador cazado Introducción http://www.panamericanismo.org/itinerary. php ¡oTrA gANADorA! I. Hay un pájaro que vuela en busca de su jaula. Un hombre, que se podría llamar Pablo Helguera, y que era mexicano (aunque nadie es solamente mexicano), trabajó durante muchos años en el área de educación de un museo que quedaba en una ciudad muy grande (la ciudad era tan grande que se enorgullecía de contener todas las ciudades, se decía con prepotencia que si uno “lo lograba en esa ciudad, lo lograría en cualquier lugar”). El hombre, como buen artista que era, decidió un día renunciar a su trabajo y convenció a un grupo de instituciones (que se podrían llamar Creative Capital Foundation, The September 11th fund, Lower Manhattan Cultural Council, la Colección Jumex, El Museo del Barrio, Americas Society y Art Nexus) para que le financiaran su próximo proyecto artístico independiente: un viaje por América para hablar con mucha gente de arte y de América. A la mitad de su viaje, cuando iba por Colombia, el hombre estaba exhausto; el cansancio, en parte, se debía a los múltiples permisos que él, como todo viajero, tenía que conseguir para lograr pasar la frontera entre países (los trámites se complicaban porque el hombre no viajaba solo, lo acompañaban una camioneta que él manejaba y una aparatosa carpa que él instalaba en cada parada). Pero otro motivo se sumaba a su desasosiego: en cada lugar, hablar una y otra vez de arte y de América, le recordaba la rutina del trabajo que había hecho durante años en el área de educación del museo de la ciudad grande. A pesar de que los escenarios cambiaban y que él mismo, de manera entusiasta, había programado diferentes actividades para diferentes públicos, lo desgastaba saber que gran parte del éxito de las actividades dependía casi siempre de su disposición anímica para hablar. En algún lugar de América le habían dicho que el alma se demoraba varios días en llegar adonde el cuerpo ya había llegado, y si bien esto era sólo una metáfora, el efecto que producían las actividades programadas era prueba de la encarnación del designio: hablaba pero lo que decía sonaba repetido, escogía frases ya hechas para evitar pensar —decía que su “trabajo era la crítica institucional” o que buscaba “romper con los formatos predecibles de discusión propios del ámbito académico y del mundo del arte”—, pero estos discursos eran sólo un ruido para llenar el espacio asignado a una conversación: sus frases eran sustentaciones que cumplían con las obligaciones de un contrato de arte social que justificaba su proyecto ante las instituciones que patrocinaban su viaje; el hombre hablaba, estaba presente, pero no se sentía que estuviera ahí. Un día, en una ciudad, que podría ser Bo-

M.

primer concurso de reseñas de grado fotos de referencia

Proyecto Cabuya

Una Ruta

Momento majestuoso

Etiquetas: Detalles en Amenaza

gotá, el hombre estaba registrándose en la recepción de un hotel y otro hombre, con aspecto de gerente del hotel, de apariencia impecable, le recibió la mochila del computador portátil diciéndole “deje, yo le ayudo a ponerlo con las otras maletas”, y un minuto después desapareció (el computador desaparecido podría ser un Apple Powerbook G4 de US$2500). El personal del hotel le indicó que el robo a los turistas es una práctica habitual y a manera de consuelo le dijeron “las cosas no se las roban, solamente cambian de dueño”. El refrán no surtió mucho efecto y el robo de su computador portátil se sumó a aumentar su desasosiego: la pérdida de miles de fotos que sustentaban su viaje por América, de todos los números telefónicos, datos y textos (incluida la única copia de su ensayo sobre la inmaterialidad de la memoria), y sobretodo, la pérdida del aparato que usaba para hablar con el mundo (así como su proyecto de arte social no incorporaba el transporte público, tampoco contemplaba el uso de terminales públicas de computador). Al día siguiente, el hombre, como buen profesional, a pesar de su congoja, asumió sus compromisos: por la mañana habló de arte y de América en un museo, al otro día, un domingo, descansó, y el lunes, con el juicio de un oficinista, habló en una universidad de arte y de América. En la sala de exposiciones de la universidad pegó con afán copias de muchos de los papeles de los trámites de la aduana y al medio día, ante el público que había ido a ver una exposición, justificó varias veces su exposición improvisada diciendo: “esto no es una exposición”. En la tarde asistió a una clase sobre curaduría y dijo que su “trabajo era la crítica institucional” y que buscaba “romper con los formatos predecibles de discusión propios del ámbito académico y del mundo del arte”. Por la noche se fue al hotel y durmió. II. Hay una jaula que anda buscando un pájaro El hombre desapareció. Partes de la camioneta fueron encontradas al sur de Bogotá en un taller y el dueño del negocio justificó la propiedad con un recibo de venta firmado por el hombre. Un día, años después, vi al hombre al sur de la ciudad: entraba a un salón comunitario y llevaba de la mano a una niña. No lo seguí, no me quise sumar a todos los que lo estaban buscando, sobre todo a esas instituciones, curadores, críticos, periodistas, docentes, artistas y público que se sintieron traicionados por este hombre que, según el rumor, aprovechó el dinero destinado a un proyecto de arte social y de crítica institucional para hacer un viaje solitario por el sur y desaparecer. —Lucas Ospina Respuesta de Pablo Helguera: http://esferapublica.org/nfblog/
(19 de agosto)

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González #28
circula en el departamento de arte, facultad de artes y humanidades, universidad de los andes

lunes 28 de agosto, 2007
enviado a hojagonzalez@gmail.com por Nicolas Gómez

¿Será que qué?
Overtura Presento prejuicios y sospechas (que son en ocasiones revelaciones de ciertas arrogancias artísticas que algunas veces nos tomamos el permiso de manifestar). Confieso prejuicios y sospechas y que sea tan solo una opinión. Prejuicio Y después de ayer, tanta gente hoy. Tantos en este galpón, tantos detrás para preguntarle, pedirle opinión, ¿pedirle golpecitos en la espalda? Y las frutas están riquísimas y el nuevo piso y las nuevas luces de este galpón son también tema de conversación. Y después de ayer, tantos detrás? Será cuento chino? Sospecha Incluso el día anterior a lo del galón algunos se habían manifestado (quizás un permiso a la arrogancia artística) largándose del salón luego de cinco minutos de haber comenzado la presentación por parte de nuestra invitada. Y quizás deba más bien llamarle exposición de diapositivas en lugar de presentación. En una presentación se presenta, que lo considero no más como un acto no fortuitamente relacionado con aquello de dar presentes a algún presente en determinado presente. La exposición de diapositivas fue eso, una exposición de diapositivas. Parecía como si una persona que alguna vez hubiera tomado unas diapositivas se hubiera parado al frente a hablar de las diapositivas. Esta es esto. Change. Esta fue en tal sitio. Change. Esta es sobre tal cosa. Change. Esta muestra tal otra. Change. Y así, todo el carrete durante

una hora larguita, que dicen. Y me extrañó esta exposición de diapositivas, yo había ido a una presentación de una persona que viajó de Chicago a Bogotá, una persona que pinta y que yo creía que nos iba a presentar su pintura, nos iba a presentar sobre su pintura, nos iba a presentar-se como una persona que había viajado de Chicago a Bogotá, y que pinta, y que enseña pintura, y que viajó para hablar sobre pintura, para hablar sobre pintar, para hablar sobre una persona —es decir, esa persona— que pinta, no que alguna vez tomó algunas diapositivas de esto o aquello en tal sitio o en tal otro. En el galpón había una compañera que pinta esperando para preguntarle a nuestra invitada, esperando para pedirle una opinión sobre su pintura expuesta allí entre las exquisitas frutas servidas e iluminada por el novedoso sistema de luces que hace juego con el piso gris. Cuando llegó su momento, nuestra invitada le comentó: “eres muy valiente en volver a estudiar”. Y eso ya se sabía, y la obra expuesta parecía haber quedado así, así no más, entre las luces y el piso nuevo, así no más esperando algo más. Y la compañera opinó después de todo, después de presentación y exposición, “parecía como si [nuestra invitada] no se conociera”. Ese mismo día alguien también me comentó que había sentido todo muy infantil, que incluso había sentido todo dirigido a una gente muy infantil, sin ser infantil necesariamente quien lo dirigía. Prejuicio (Reprise) Qué pensalán de nosotlos en Japón-pón?

—Nicolas Gómez

enviado a hojagonzalez@gmail.com por Laura Vargas

enviado a hojagonzalez@gmail.com por Don Linares

Menos es más De estudiante generalmente nos vemos enfrentados a escribir textos de mínimo tantas páginas, y la mayoría de personas producen una cara de terror si estas superan el límite que tenían pensado. Yo, por el contrario odio cuando el límite se refiere al máximo. En este preciso instante debería estar escribiendo un sencillísimo protocolo para clase de publicaciones, en el cual debo escribir simple, ligero y comprensible; no debe ser muy largo y debe tener el toquecito original que haga que Lucas piense que están pasando cosas. Sin embargo me devuelvo en mis apuntes y no logro producir más que el mismo ladrillo con alguna de esas frases que Lucas detesta y pienso: tengo que hacerlo sencillo. Se creería que es muy difícil pensar en grande, pero mi preocupación siempre ha sido pensar en pequeño, en lo sutil en lo que todos los profesores llaman: más por menos. Creo que hubiera hecho un perfecto artista barroco. Me preocupa ver la fluidez con las que algunas personas hacen esa típica entrega de algún taller con el dibujo mas admirable y sencillo, yo me pierdo en un montón de enredos, preguntas , divagaciones, materiales y termino produciendo una obra promedio en la que generalmente me aconsejan : a veces menos es más. Solo quiero hablar de lo difícil que puede ser algunas veces reducirse, cuan difícil y tedios es oír esa frase: menos es más cuando llevo la noche entera ahogándome en un montón de no-sutilezas con el afán de decir algo medianamente interesente, y generalmente demasiado personal. Por ejemplo, ya me estoy excediendo y todavía tengo muchas ideas mi cabeza picando como agujas. Quiero cuestionar: ¿cuando más va a ser más? o ¿definitivamente estoy condenada a intentar reducirme en palabras, en entregas, y en ideas demasiado complejas? ¿Dónde quedo el gusto por el más? —Laura Vargas

Los profesores jóvenes intentan enseñar más de lo que saben. Los profesores maduros enseñan lo que saben. Los profesores viejos enseñan lo que es posible enseñar.

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at escribí este libro para mí mismo, y ni de eso estoy muy seguro. durante mucho tiempo sólo fueron páginas sueltas que releía y tal vez corregía convencido de que no tenía tiempo. ¿pero tiempo para qué? era incapaz de explicarlo con precisión. escribí este libro para los fantasmas, que son los únicos que tienen tiempo porque están fuera del tiempo. después de la última relectura (ahora mismo) me doy cuenta de que no sólo el tiempo importa, de que no sólo el tiempo es motivo de terror. también el placer puede aterrorizar, también el valor puede aterrorizar. en aquellos años, si mal no recuerdo, vivía a la intemperie y sin permiso de residencia tal como otros viven en un castillo. por supuesto, nunca llevé esta novela a ninguna editorial. me hubieran cerrado la puerta en las narices y habría perdido una copia. ni siquiera la pasé, como se suele decir, a limpio. el manuscrito original tiene más páginas: el texto tendía a multiplicarse y a reproducirse como una enfermedad. mi enfermedad, entonces, era el orgullo, la rabia y la violencia. estas cosas (rabia, violencia) agotan y yo me pasaba los días inútilmente cansado. por las noches trabajaba. durante el día escribía y leía. no dormía nunca. me mantenía despierto tomando café y fumando. conocí, naturalmente, gente interesante, alguna producto de mis propias alucinaciones. creo que fue mi último año en barcelona. el desprecio que sentía por la así llamada literatura oficial era enorme, aunque sólo un poco más grande que el que sentía por la literatura marginal. pero creía en la literatura: es decir no creía ni en el arribismo ni en el oportunismo ni en los murmullos cortesanos. sí en los gestos inútiles, sí en el destino. aún no tenía hijos. aún leía más poesía que prosa. en aquellos años (o en aquellos meses), sentía predilección por algunos escritores de ciencia ficción y por algunos pornógrafos, en ocasiones autores antinómicos, como si la caverna y la luz eléctrica se excluyeran una a otra. leía a norman spinrad, a james tiptree, jr (que en realidad se llamaba alice sheldon), a rastif de la bretonne y a sade. también a cervantes y a los poetas arcaicos griegos. cuando caía enfermo releía a manrique. una noche concebí un sistema para ganar dinero fuera de la ley. una pequeña empresa criminal. en el fondo todo consistía en no hacerse rico de golpe. mi primer cómplice o proyecto de cómplice, un amigo argentino tristísimo, me contestó con un refrán que más o menos venía a decir que cuando uno está en la cárcel o en el hospital, lo mejor es estar también en su propio país, supongo que por las visitas. su respuesta no me afectó en lo más mínimo, pues me sentía a una distancia equidistante de todos los países del mundo. más tarde abandoné mi plan al descubrir que era peor que trabajar en una fábrica de ladrillos. en la cabecera de mi cama había pegado con una chincheta un papel que decía, en polaco, anarquía total, que una amiga de esta nacionalidad había escrito para mí. no creía que iba a vivir más allá de los treintaicinco años. era feliz. luego llegó 1981 y, sin que yo me diera cuenta, todo cambió. / roberto bolaño, 2002. —don linares

González #29
circula en el departamento de arte, facultad de artes y humanidades, universidad de los andes

enviado a hojagonzalez@gmail.com por Natalia Ortíz

Sobre los autorretratos de primer semestre…
Clavé los ojos en ella y esperé. El impulso para dibujar parte de la mano, no de los ojos. Tal vez del brazo derecho, como en el tiro al blanco. A veces pienso que todo es una cuestión de puntería. Incluso tocar el Opus 110. Su ojo izquierdo se le va a veces y muestra un leve estrabismo. En ese momento, esa ligera asimetría fue lo más precioso que vi. Si pudiera tocarla con mi carboncillo, colocarla, sin nombrarla… Por supuesto, ella sabía que la estaba dibujando. Y envió algo que diera en mi objetivo. Si no erraba el tiro y lo que había enviado tocaba ese objetivo mió, había una posibilidad de que saliera un buen dibujo. Nunca he sabido en que consiste el parecido en los retratos. Puedes ver si lo hay o no, pero siempre será un misterio. Por ejemplo, en las fotos no hay nada semejante al “parecido” de los retratos; es algo que ni siquiera se plantea en el caso de la foto. El parecido no tiene mucho que ver con los rasgos o con las proporciones. Es, tal vez, lo que absorbe un dibujo cuando dos objetivos se tocan con la yema de los dedos. Poco a poco la cabeza pintada en el papel se fue acercando a la de ella. Sin embargo, supe que nunca estaría lo bastante cerca, pues, como puede suceder cuando dibujas, había llegado a amarla, a amar todo en ella y ningún dibujo, por bueno que sea, alcanza a ser algo mas que una huella. —John Berger 1995- 1996

lunes 4 de septiembre, 2007
enviado a hojagonzalez@gmail.com por Juana Hoyos

Condescender

concurso gonzález iii
Convocatoria para reseñas criticas de la exposición talleres de pintura

Condescender: acomodarse por bondad al gusto, deseo y voluntad de otro (Tomado del diccionario de Lengua Española Espasa). Y algunos sinónimos de condescendiente son: consentimiento, anuencia, beneplácito, tolerancia, bondad, blandura, aprobación, merced, gracia, favor, acceder. Busque en el diccionario la definición de condescender por que esta fue la palabra que me vino a la mente con ocasión de la exposición de los talleres de pinturas 2006-1. Participe en la exposición y lleve dos de mis trabajos. Tengo algunas opiniones personales acerca de este ejercicio. Una muestra de los talleres de pintura 2006-1 debería incluir los trabajos de todos los estudiantes de los talleres de pintura, previamente seleccionados y escogidos para tal efecto. No creo que la exposición que muestra el resultado del trabajo de un área durante un semestre se deba auto generar de forma natural y que solo aquellos que quieran buenamente mostrar su trabajo lo muestren y los demás se auto descabecen. Si los estudiantes obtuvieron buenas notas y aprobaron el curso¿por qué no deberían estar sus trabajos en la exposición? ¿Por qué no existir también un rigor y que se presenten los trabajos de todos los talleres y no solo de algunos? La muestra de algunos cursos tenía un solo trabajo, aunque a cada taller atienden entre 15 y 20 estudiantes. Al respecto me parece que la crítica va en relación con el liderazgo de los maestros para darle al evento un cierto perfil e importancia y con el compromiso de los estudiantes con lo que están aprendiendo. El espacio de exposición estaba dividido para los talleres y cada uno de los expositores colgó su trabajo dentro de esos límites como quiso; los trabajos no estaban señalados con fichas técnicas, ni enmarcados en el contexto de la propuesta de una clase, estaban allí defendiéndose solos. Ante esto entre otras cosas uno podría excusar al invitado extranjero y señalar que este no tenía mayor cosa que decir de la exposición y que por eso no tubo más remedio que condescender. Todos fuimos condescendientes, y eso en mi opinión no nos va a llevar a ninguna parte. —Juana Hoyos

A pesar de llevar tan solo un mes en la Universidad puedo notar que el programa que empieza con autorretratos, en Taller Básico 1, lleva ya bastante tiempo establecido... Asusta hacerlo como primer ejercicio pues no están solamente las formas y las líneas que conforman el rostro de cada uno, esta ese parecido, esos miedos, esos complejos (y no me refiero a los físicos, aunque si, esos también aparecen) que al final de la clase terminan plasmados en un papel, como una huella precisamente. Creo que es más sencillo enfrentarse a otro tipo de objetos a la hora de dibujar, que hablarían de nosotros, pero no en una forma tan directa como lo es tratar de plasmar lo poco que uno alcanza a conocerse. —Natalia Ortiz

enviado a hojagonzalez@gmail.com por Zammia F.

Y ahora sólo hay espacio para admirar. Para sorprenderse con eso de otros, eso que siempre se quiso hacer propio. Las palabras, simpáticas y tantas veces anómalas... con el ánimo de ése detalle, el que como alguien menciona “está en vía de extinción” Ver, apropiarse, sentirse, dictaminarse (por lo menos reconocerse) en la cotidianidad de éste aire que para la abeja significa un infinito pozo de miel. A veces parece que todo se hace ajeno, y además ausente al criterio (¿criterio?)... que mucho está más allá del bien y del mal ... Quizá eso sucede por el miedo a tomar partido, por esa ridícula presión de un aullido interno que aboga por (man)tener la mente abierta. Pero ¿hasta dónde, hasta cuándo?¿Por qué a veces parece insuficiente el simple “me agrada”, ése que viene sin explicaciones? ¿Por qué no conformarse con la conmoción súbita, con la aceleración del pulso, con la

instantánea evocación de recuerdos múltiples? ¿Para qué aderezar lo que por defecto es, para qué encasillarlo en algo que sea comprensible ante los demás? No basta acaso con que lo sea para uno mismo? Y vienen así las limitaciones, el disimulado y tóxico sesgo de hacer algo cognoscible, apreciable para otros incluso si aquel algo aleja de uno mismo y allí las represiones, la indomable cobardía, la insensatez del hacer por hacer. Y ahora sólo hay espacio para admirar eso, lo de otros. Para agradarse (si, en público o en secreto), conmoverse, para deleitarse con aquella aceleración del pulso y los sentidos, para luchar internamente con los estigmas, para pelear por ganar la batalla contra ese “hacer por hacer” — Zammia F.
enviado a hojagonzalez@gmail.com por Lucas Ospina La pintura y la imagen
“La forma no es la expresión del contenido, sino su poder de atracción” —Conversaciones con Kafka / Gustav Janouch

Praga, septiembre 4, 1906. Animado por un cartel que, con un balde de pintura, anunciaba una exposición de estudiantes de pintura, asistí a ver pinturas. Al llegar al lugar de la muestra, un galpón, con paredes blancas y buena luz, vi que había llegado tarde: la exposición había terminado y en la pared los espacios irregulares entre pintura y pintura eran señal de que ya muchos cuadros habían sido retirados de la exposición. Me animé a ver lo que había que ver, y esto fue lo que vi: vi muchas imágenes, pero grande fue mi decepción, no había casi pinturas. ¿Habrá que decir que el mundo esta lleno de imágenes? ¿Qué basta el compendio que hace cualquier revista ilustrada de periodismo semanal para ver, en un periodo de cinco minutos, más imágenes que las que pudo haber visto cualquier campesino medieval durante toda su vida?¿Qué si lo que se quiere es hacer imágenes, no solamente se tiene que recurrir a la vieja y noble pintura, sino que ahora, en este día y hora, hay otros medios para la creación? No, no hay que decir todo eso; eso ya lo sabemos, lo que pasa es que hay que repetir todo eso porque somos porosos, oportunistas y hasta ávidos para el olvido; y a veces, románticos por naturaleza, atávicos por costumbre, rápidos para el autengaño, y por fortuna, mentirosos. A todos nos han regalado una cajita de cartón con óleos chinos y un marco de lienzo con lona mezquinamente imprimada de blanco; a todos nos dieron un libro de alguno de los maestros antiguos y a todos nos han preguntado “¿y usted, señor artista, díganos qué cosas pinta?”. Y por supuesto que pintamos cosas, solo que ahora lo podemos hacer de otras maneras, y lo hacemos con el cinematografo y con acciones (por ejemplo, un señor pintaba el cuerpo de mujeres preciosas de azul y las recostaba contra un cuadro como si fueran un sello), o lo hacemos con la pinta: y tenemos pinta de hombres de gusto y somos grandes y pequeños teóricos, y somos críticos y escogemos obras con el mismo criterio de un pintor que escoge colores para ponerlos sobre un lienzo. Y es este obrar el que me interesa: ese acto de poner color sobre una superficie y luego ver las variaciones que este ejercicio produce, porque eso fue lo que casi no vi en la exposición de los estudiantes de pintura, no vi conciencia de la acción de usar la pintura para hacer imágenes a través de la pintura: usar un pincel (o algo parecido) y de manera —rápida o lenta, precisa o casual— hacer una capa de un color —gruesa o delgada— sobre una superficie. Muchos me hablaran de técnica, de que largo es el camino y de que bastante les falta a nuestros estudiantes para llegar a una de esas metas que indican los logros que justifican la existencia de nuestras escuelas de arte, pero el asunto no es por ahí; el arte no es cuestión de técnica, si así lo fuera, los pintores que ilustran la infinidad de libros de aprenda a pintar serían unos genios. El oficio del arte es sobretodo una cuestión del cómo y de cómo ese como se cruza con el que, de manera que en una obra terminada ya no se puedan separar el que del como. Y si hablamos de pintura, hay que partir de tener ideas y que esas ideas necesiten específicamente de la pintura para poder ser pintadas; que ese que de las ideas demande, pida y exija cosas que solamente se dan en el como de la pintura; y al final, lograr una pintura donde esos detalles propios del como, es decir esos giros específicos al lenguaje de la pintura, estén ahí. Todos esos detalles, como lo pueden ser también esos detalles propios del cine o propios

de la música, que son intraducibles a otros lenguajes y que por su carácter único justifican la existencia del medio al que pertenecen; es por eso que no se puede decir que “la pintura esta muerta” pues en la pintura se dan cosas que solamente se pueden dar en la pintura, un algo material que no se consigue con ninguna otra cosa y que precisamente es lo que da vitalidad y hace necesario a un medio; prueba de que ese algo es específico a la pintura, es la risa o insuficiencia que producen todas esas expresiones que intentan reemplazar con palabras los actos de la pintura y donde uno no sabe que hacer, si llorar o reír, al oír que “una veladura es poética” o que “el gesto violento de la pincelada es muestra de una gran contundencia estilística”. Pintar es un reto, por supuesto que lo es; en un mundo donde todo es diseño y donde todos podemos emitir juicios sobre diseño, las torpezas de lo manual son cada vez más evidentes y pareciera que la única manera de justificar lo manual es haciendo evidente la torpeza (pero —¡cuidado con generalizar!— hay torpezas de torpezas: por ejemplo, hay una torpeza apologética, que es culposa y acomodada, y que compensa su falta de imaginación con cinismo y que dice “yo pinto mal para poner en evidencia la mala pintura” y hay otra torpeza, una torpeza magistral, que sabe que lo suyo no es copiar sino interpretar). Ante la posibilidad que da un máquina para eliminar el error o ante el encantamiento que provee el discurso para esconder la obra justificándola mediante un arrumaco teórico o un anecdotario sentimental, la pintura es inmensamente vulnerable: un cuadro es un momento y ya sabemos que todos estamos muy ocupados para pasar un tiempo ante algo que no se mueve o donde los errores están a simple vista. Tenemos un lenguaje pobre para hablar de pintura, lo único que podemos decir de una pintura es que es una imagen, o que es un cuadro, o hablar de lo que la imagen significa y lo que el pintor nos quiso decir con la imagen, pero entender de pintura, poco. Pensamos que lo único que se movió en una pintura fue el pintor y que más que un pintor, era alguien que quería expresarse a través de una imagen; pero de esta manera no se logra una imagen pictórica, como sucede en la mayoría de las imágenes que ví en la exposición de los estudiantes de pintura: se hacen imágenes pero estas no necesitan de la pintura para ser lo que quieren ser. Tal vez alguien estaba tomando una clase de pintura y ahí le hablaron de sentimiento, de política, de cómo los carteles nos bombardean con imágenes, y de toda una serie de buenas intenciones, pero rara vez de pintura; pero repito, cuando hablo de pintura no es de técnica, no es un profesor hablando —solamente— de espacios negativos, poniendo ejercicios de gradaciones de color o dando trucos para la mezcla del aceite de linaza y la trementina; es sobre todo un profesor que no habla, que simplemente se limita a señalar fragmentos donde hay pintura, y donde por supuesto también hay sentimiento, política, carteles y buenas intenciones, pero sobre todo es un profesor que tiene ojo para señalar esos lugares donde hay pintura y que puede discriminar la pintura entre las imágenes; ese profesor de pintura dice muy poco con su boca y deja que su dedo señale la pintura y confía en su ojo para dictar la clase. Hoy en día, por fuera de los parámetros del comercio, o de ese embrutecimiento colectivo que todavía cree que la mano, al estar unida al pincel, produce un acto espontáneo, original y verdadero, se puede decir, sin temor a equivocarse, y sin resentimiento, que ese contrato antiguo de la pintura no es tan importante; y digo esto, sobretodo, para demostrar y dejar clara la siguiente afirmación: la pintura —con óleo, con acrílico, con pigmento, y sobre lienzo, tabla, pared, papel, vidrio o metal— es importante. Este tipo de pintura es importante, pero siempre dentro de los límites modestos que le demarcan las posibilidades de la imagen pictórica y no hay derecho, entonces, a asistir a una exposición de estudiantes de pintura y ver, eso si, muchas imágenes —tal vez lo que son es estudiantes de imagen—, pero ver tan poca pintura. (Me niego a hablar sobre las tres o cuatro imágenes que vi en la exposición y que eran pinturas, lo hago porque no me gusta hablar de pintura, prefiero señalar y para eso me tocaría estar ahí, frente a las pinturas; y si no están las pinturas, no me sirve una imagen impresa o proyectada; tal vez los autores de esas pinturas saben de que estoy hablando y comparten mi reticencia a extenderme en esta diatriba, y saben que la mejor manera de pensar la pintura es pararse frente a un cuadro pintado y, luego de ver la imagen, acercarse lo mejor posible para ver sus detalles —así suene la alarma del museo—, o irse a un estudio, coger un pincel y pensar pintando: los pintores no deben meditar sino con el pincel en la mano) — Lucas Ospina

Miércoles 6 de septieMbre 12 m. en la Vitrina > ümlaüt / Alejandro Mancera 12:30 p.m. en la Sala de ProyectoS > ruins [ruinas] un proyecto de ian rhodric
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González #30
circula en el departamento de arte, facultad de artes y humanidades, universidad de los andes

P: Pues puede verla como un dibujo, o como una tautología, o como quiera. Yo sí la veo como pintura, pero sin aislarla de todo lo demás. El cuarto es la pintura… L: Posmoderna. P: Humm… L: Ustedes los pintores tienen complejo de Van Gogh. Quieren, así como nosotros, y como los argentinos, estar solos para sentirse interesantes. Yo (citando Brecht con voz engolada) “En la ciudad de asfalto estoy en casa. Desde siempre provisto de toda extrema unción: periódicos. Tabaco. Y aguardiente. Muy vago y receloso y contento al final”. P: ¡Muy bien! Pero no es esto. Nunca estamos solos, y siempre estamos. ¿Tomamos café? L: Yo no, gracias, suficiente café por hoy. Déjeme ver sus libros. ¿Sabe? Me gustaría vivir en un cuarto así, beckettiano. P: No creo que mi filtro sea tan extremo, a mi sí me gustan los colores. L: Todo esto es muy extremo. Una caricatura, como el cuadrado negro de Malevich. P: O el rojo... Interesante, usted es muy asociativo, gracias por la comparación. ¿Un aguardiente? Mejor tomemos cachaça; mucho más rica y sin anís. L: ¡Perfecto! Este trabajo está chévere, no creo que la gente lo vaya a entender, pero muy bonito. Yo si veo muchas cosas. ¿Sabe qué? Colombia está tan mal que nos toca mirar con atención los detalles que nadie ve. Nos toca hablar de árboles. P: No entiendo, para mi los detalles siempre fueron todo. Si, es cierto que pocas personas se detienen... ¿Está buena la cachaça, no? Envejecida en barril de carvalho. Es de Minas. L: Ajá. Los dos se emborrachan. El literato, en su necesidad de abstracción, pasa al estado liquido, se evapora y deja solo al pintor. Éste se mantiene unido a la materialidad del mundo sólido. Contempla, ebrio y lentamente, la maravillosa disposición de las cosas. Cambia algo, recoge las cenizas y se queda pensando en las nuevas lecturas que hizo su amigo.

lunes 11 de septiembre, 2007
enviado a hojagonzalez@gmail.com por Danilo Volpato

Diálogo entre un pintor y un literato

Final de tarde. Interior: por los vidrios opacos de un cuarto blanco se ve el color azul de la noche entrando. Dos bombillos, uno rojo y otro azul, tornan algo rara la luz que tiñe la ventana. Piso blanco, dos sillas de cojín rojo, un escritorio blanco y negro, una mesa blanca con una estufa negra y objetos de cocina. Un colchón con sábana de rayas coloridas cubierta de pintura blanca, como el piso de papel. Al fondo, por dos parlantes, uno vino y otro ceniza, se escucha Thelonious Monk, solo en el piano, difundido por una emisora local.

Literato: ¡Oiga! Usted si es mucho ascético. Pintor: Yo, no. ¿Por qué? L: Pues porque en este cuarto solo entra lo que usted quiere. P: Obvio, es mi cuarto. Además hay mucha cosa traída de la calle, todo el piso está hecho de periódicos y te dejé entrar con zapatos. Me gusta la jarra azul… L: Tanto que la pintó de blanco por fuera, como el escritorio y los periódicos. P: Justamente, lo bonito de la jarra es el azul que se ve por dentro, el blanco de todo el espacio resalta el color de los objetos. Los periódicos los pinté y todavía veo lo que está debajo; toda esa basura de publicidad y de mentiras sirvieron de cama para la pintura. L: ¿Cama? No entiendo esas expresiones de pintores, prefiero las metáforas de Lorca, de Kafka, de Borges, y, sinceramente, cuestiono si esta superficie es pintura o escenario.

—Danilo Volpato

“Ser artista es una cosa excelente”
El talento —Anton Chejov El pintor Yegor Savich, que se hospeda en la casa de campo de la viuda de un oficial, está sentado en la cama, sumido en una dulce melancolía matutina. Es ya otoño. Grandes nubes informes y espesas se deslizan por el firmamento; un viento, frío y recio, inclina los árboles y arranca de sus copas hojas amarillas. ¡Adiós, estío! Hay en esta tristeza otoñal del paisaje una belleza singular, llena de poesía; pero Yegor Savich, aunque es pintor y debiera apreciarla, casi no para mientes en ella. Se aburre de un modo terrible y sólo lo consuela pensar que al día siguiente no estará ya en la quinta. La cama, las mesas, las sillas, el suelo, todo está cubierto de cestas, de sábanas plegadas, de todo género de efectos domésticos. Se han quitado ya los visillos de las ventanas. Al día siguiente, ¡por fin!, los habitantes veraniegos de la quinta se trasladarán a la ciudad. La viuda del oficial no está en casa. Ha salido en busca de carruajes para la mudanza. Su hija Katia, de veinte años, aprovechando la ausencia materna, ha entrado en el cuarto del joven. Mañana se separan y tiene que decirle un sinfín de cosas. Habla por los codos; pero no encuentra palabras para expresar sus sentimientos, y mira con tristeza, al par que con admiración, la espesa cabellera de su interlocutor. Los apéndices capilares brotan en la persona de Yegor Savich con una extraordinaria prodigalidad; el pintor tiene pelos en el cuello, en las narices, en las orejas, y sus cejas son tan pobladas, que casi le tapan los ojos. Si una mosca osara internarse en la selva virgen capilar, de que intentamos dar idea, se perdería para siempre. Yegar Savich escucha a Katia, bostezando. Su charla empieza a fatigarle. De pronto la muchacha se echa a llorar. Él la mira con ojos severos al través de sus espesas cejas, y le dice con su voz de bajo: —No puedo casarme. —¿Pero por qué? —suspira ella. —Porque un pintor, un artista que vive de su arte, no debe casarse. Los artistas debemos ser libres. —¿Y no lo sería usted conmigo? —No me refiero precisamente a este caso... Hablo en general. Y digo tan sólo que los artistas y los escritores célebres no se casan. —¡Sí, usted también será célebre, Yegor Savich! Pero yo... ¡Ah, mi situación es terrible!... Cuando mamá se entere de que usted no quiere casarse, me hará la vida imposible. Tiene un genio tan arrebatado... Hace tiempo que me aconseja que no crea en sus promesas de usted. Luego, aún no le ha pagado usted el cuarto... ¡Menudos escándalos me armará!

—¡Que se vaya al diablo su mamá de usted! Piensa que no voy a pagarle? Yegor Savich se levanta y empieza a pasearse por la habitación. —¡Yo debía irme al extranjero! —dice. Le asegura a la muchacha que para él un viaje al extranjero es la cosa más fácil del mundo: con pintar un cuadro y venderlo... —¡Naturalmente! —contesta Katia—. Es lástima que no haya usted pintado nada este verano. —¿Acaso es posible trabajar en esta pocilga? —grita, indignado, el pintor—. Además, ¿dónde hubiera encontrado modelos? En este momento se oye abrir una puerta en el piso bajo. Katia, que esperaba la vuelta de su madre de un momento a otro, echa a correr. El artista sequeda solo. Sigue paseándose por la habitación. A cada paso tropieza con los objetos esparcidos por el suelo. Oye al ama de la casa regatear con los mujiks cuyos servicios ha ido a solicitar. Para templar el mal humor que le produce oírla, abre la alacena, donde guarda una botellita de vodka. —¡Puerca! —le grita a Katia la viuda del oficial— ¡Estoy harta de ti! ¡Que el diablo te lleve! El pintor se bebe una copita de vodka, y las nubes que ensombrecían su alma se van disipando. Empieza a soñar, a hacer espléndidos castillos en el aire. Se imagina ya célebre, conocido en el mundo entero. Se habla de él en la Prensa, sus retratos se venden a millares. Se halla en un rico salón, rodeado de bellas admiradoras... El cuadro es seductor, pero un poco vago, porque Yegor Savich no ha visto ningún rico salón y no conoce otras beldades que Katia y algunas muchachas alegres. Podía conocerlas por la literatura; pero hay que confesar que el pintor no ha leído ninguna obra literaria. —¡Ese maldito samovar! —vocifera la viuda—. Se ha apagado el fuego. ¡Katia, pon más carbón! Yegor Savich siente una viva, una imperiosa necesidad de compartir con alguien sus esperanzas y sus sueños. Y baja a la cocina, donde, envueltas en una azulada nube de humo, Katia y su madre preparan el almuerzo. —Ser artista es una cosa excelente. Yo, por ejemplo, hago lo que me da la gana, no dependo de nadie, nadie manda en mí. ¡Soy libre como un pájaro! Y, no obstante, soy un hombre útil, un hombre que trabaja por el progreso, por el bien de la humanidad. Después de almorzar, el artista se acuesta para descansar un ratito. Generalmente, el ratito se prolonga hasta el oscurecer; pero esta tarde la siesta es más breve. Entre sueños, siente nuestro joven que alguien le tira de una pierna y lo llama, riéndose. Abre los ojos y ve, a los pies del lecho, a su camarada Ukleikin, un paisajista que ha pasado el verano en las cercanías, dedicado a buscar asuntos para sus cuadros. —¡Tú por aquí! —exclama Yegor Savich con alegría, saltando de la cama— ¿Cómo te va, muchacho? Los dos amigos se estrechan efusivamente la mano, se hacen mil preguntas... —Habrás pintado cuadros muy interesantes —dice Yegor Savich, mientras el otro abre su maleta. —Sí, he pintado algo... ¿y tú? Yegor Savich se agacha y saca de debajo de la cama un lienzo, no concluido, aún, cubierto de

polvo y telarañas. —Mira —contesta—. Una muchacha en la ventana, después de abandonarla el novio... Esto lo he hecho en tres sesiones. En el cuadro aparece Katia, apenas dibujada, sentada junto a una ventana, por la que se ve un jardincillo y un remoto horizonte azul. Ukleikin hace un ligera mueca: no le gusta el cuadro. —Sí, hay expresión —dice—. Y hay aire... El horizonte está bien... Pero ese jardín..., ese matorral de la izquierda... son de un colorido un poco agrio. No tarda en aparecer sobre la mesa la botella de vodka. Media hora después llega otro compañero: el pintor Kostilev, que se aloja en una casa próxima. Es especialista en asuntos históricos. Aunque tiene treinta y cinco años, es principiante aún. Lleva el pelo largo y una cazadora con cuello a lo Shakespeare. Sus actitudes y sus gestos son de un empaque majestuoso. Ante la copita de vodka que le ofrecen sus camaradas hace algunos dengues; pero al fin se la bebe. —¡He concebido, amigos míos, un asunto magnífico! —dice—. Quiero pintar a Nerón, a Herodes, a Calígula, a uno de los monstruos de la antigüedad, y oponerle la idea cristiana. ¿Comprenden? A un lado, Roma; al otro, el cristianismo naciente. Lo esencial en el cuadro ha de ser la expresión del espíritu, del nuevo espíritu cristiano. Los tres compañeros, excitados por sus sueños de gloria, van y vienen por la habitación como lobos enjaulados. Hablan sin descanso, con un fervoroso entusiasmo. Se les creería, oyéndolos, en vísperas de conquistar la fama, la riqueza, el mundo. Ninguno piensa en que ya han perdido los tres sus mejores años, en que la vida sigue su curso y se los deja atrás, en que, en espera de la gloria, viven como parásitos, mano sobre mano. Olvidan que entre los que aspiran al título de genio, los verdaderos talentos son excepciones muy escasas. No tienen en cuenta que a la inmensa mayoría de los artistas los sorprende la muerte «empezando». No quieren acordarse de esa ley implacable suspendida sobre sus cabezas, y están alegres, llenos de esperanzas. A las dos de la mañana, Kostilev se despide y se va. El paisajista se queda a dormir con el pintor de género. Antes de acostarse, Yegor Savich coge una vela y baja por agua a la cocina. En el pasillo, sentada en un cajón, con las manos cruzadas sobre las rodillas, con los ojos fijos en el techo, está Katia soñando... —¿Qué haces ahí? —le pregunta, asombrado, el pintor— ¿En qué piensas? —¡Pienso en los días gloriosos de su celebridad de usted! —susurra ella—. Será usted un gran hombre, no hay duda. He oído su conversación de ustedes y estoy orgullosa. Llorando y riendo al mismo tiempo, apoya las manos en los hombros de Yegor Savich y mira con honda devoción al pequeño dios que se ha creado.

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González #31
circula en el departamento de arte, facultad de artes y humanidades, universidad de los andes

lunes 18 de septiembre, 2007
enviado a hojagonzalez@gmail.com por Andrés Pardo

El Estudiante de Arte de la Universidad de los Andes y la Academia*
Es un tema un tanto trasnochado el que evidencio con el título, y por esto no quiero introducirme en un lugar donde se ha dicho tanto y tan poco. Sin embargo creo necesario mantener una postura crítica hacia éste, más no una actitud de criticón; para esto, voy a hablar desde mi posición como estudiante, porque si hablo de lo que sé no reemplazaré unas cosas por otras, no exageraré en el discurso academia-arte, y si, probablemente no seré astuto ni cometeré hábiles errores. El asunto que me interesa es el límite que se propone al estudiante de arte y el que se establece él mismo. Debo aclarar que algunos límites no se proponen en todas las clases, y son precisamente estas clases las que plantean discusiones interesantes. Por el contrario las clases que proponen temas limitados pueden generar que el estudiante se quede en una zona de investigación cerrada. Aunque se busque generar investigación y exploración —debo confesar que esta palabra no me gusta cuando se refiere a la educación, pues puede caer en sentimentalismos: explora tus sentimientos, explora los materiales, explora tus capacidades— se limita al estudiante a referirse siempre a los mismos problemas. Sin embargo, no es justo culpar a las clases y profesores por esto, es también la misma actitud de nosotros (los estudiantes) la que genera nuestros límites. Este problema se puede generar con la forma en que asumimos los ejercicios, en muchos casos no prestamos la atención adecuada y buscamos “salir del paso” lo más fácil y rapido posible. Con esto no busco incentivar una actitud de mirar más allá, lo que me recuerda a cierta profesora que estaba en desacuerdo con este mirar más allá, pues con toda la razón se preguntaba ¿más allá de donde? Hace poco escribí un texto en donde comparaba una cinta de Moebius con algunas discusiones generadas en clase, que pretendían cambiar y abarcar (aún) más temas de los que se referían. Fenómeno similar que se presenta en la cinta de Moebius: la cinta genera la ilusión de cambiar, pero al fin y al cabo es la misma cinta. Creo que el estudiante de arte de la Universidad de los Andes puede caer un una cinta de Moebius, repitiendo el mismo discurso, los mismo intereses, y los mismos temas, los cuales se evidencian en los trabajos, (que al fin y al cabo no son obras como algunos de nosotros pretendemos). Un ejemplo de esto es el
* Protocolo sobre “ El Escritor Argentino y la Tradición”, Jorge Luis Borges y clase de publicaciones de Septiembre 6/2006

color local —me atrevo a nombrarlo así— de la Universidad de los Andes, donde se manejan altos índices de cheveridad. En muchas ocasiones buscamos hacer algo chévere más que hacer algo bien; lo digo porque me ha pasado y no soy ajeno a lo que creo es un problema. Sin embargo de algo chévere también podría salir algo interesante, no estoy negando que dentro de una imagen chévere pueda haber un gran dibujo. Ahora bien, tras mencionar la noción de trabajo, debo señalar que muchas veces estos están teñidos de justificaciones excesivas y sentimentalismos (al igual que las entregas). No obstante, estos ejercicios pueden tener buenas intenciones, pero desafortunadamente se pueden quedar en eso, tapando así otros intereses de investigación, o mejor, intereses de aprendizaje. Las entregas que no se centran en la elaboración de trabajo, sino que sirven como terapia grupal deberían ser replanteadas, pues muchas veces el trabajo pasa por habladuría. Del mismo modo creo que el trabajo no debería generarse por una nota, èste no debe ser para pasar, sino para presentar. Esto produce una gran contradicción, pues desafortunadamente la calificación es necesaria, debido que estamos acostumbrados a trabajar por la nota. Se cree que muchas clases que se basan en sentimentalismos están bien estructuradas debido a que, dependiendo de la nota, la calificamos bien o mal en la evaluación del final del semestre. Ante una buena nota, que no significa un buen desempeño o un aprendizaje consciente, calificamos bien la clase (pues de alguna u otra forma sube nuestro promedio). Una clase con buenas notas no necesariamente es buena, tal como una película bien hecha no necesariamente refleja la realidad. Para terminar este texto se me ocurre una rima, que como señalaba un profesor en cierta clase es un lenguaje milagroso, pues coincide con el mundo al encontrar palabras que riman entre unas y otras. Al estudiar arte, No solo debes expresarte. Ya sobra hablar de Obra Para pensar en lo que no se nombra. Es necesario hablar de los ejercicios, Sin tantos prejuicios. No justificar con excesos, Para mirar los procesos. Sin nos centramos en la nota, Reducimos todo a una gota. Hay que hacer un viraje, Para no pensar en el porcentaje. No lo digo para señalar un camino, Solo lo expreso porque me animo. No pretendo ser poeta, Pues esa no es mi meta. —Andrés Pardo

enviado a hojagonzalez@gmail.com por O.G.

enviado a hojagonzalez@gmail.com por Lina Rojas

un.dibujo cuando intento dibujar cualquier objeto empiezo siempre un boceto muy general con carbón vegetal (esas barras blandas que se deshacen en los dedos y suelen picarse fácilmente dentro de la cartuchera). después, cuando creo que las dimensiones están ya escuetamente definidas le paso un trapo encima a este primer esquema y vuelvo una vez más a repasarlo con líneas más seguras (o manchas en su defecto) usando otro pedazo más fino del mismo carbón vegetal. después con un pedazo grueso que extraigo del lápiz CHARCOAL blando (lápiz de envoltura negra) vuelvo a trazar (o a manchar) tramos menos aturdidos. una vez llego a este punto de factura, siempre me devuelvo: lo borro y lo barro todo con un trapo, una escobilla y un borrador de nata blanca —si he ejercido mucha presión sobre el papel—. a partir de estas huellas medio sugeridas en el papel limpio (o sucio), empiezo a recorrer con un CHARCOAL duro (lápiz de envoltura gris) la figura por todos los bordes (siempre los bordes primero), fijándome en la diferencia del calibre de la línea dependiendo de la luz incidente (“línea belga”, me lo dijo una vez un profesor). después con un lápiz 7B vuelvo a repasar la figura y corrijo lo que considero está desajustado. desde este momento y durante todo el resto del dibujo uso alternadamente un difuminador de cartón paja blando, un borrador de nata blanca (y limpio), un trapo y sólo a veces, un limpiatipos para desagraviar los trazos propinados por una gama de lápices que abarca desde el lápiza de calibre HB hasta el 8B. sin detenerme mucho en la sensación recurrente de nunca acabar el dibujo, procuro siempre, al final*, rociar al menos dos capas de un buen fijador para carboncillo a todo el papel en un lugar que preferentemente goce de buena ventilación. este paso lo llevo a cabo con el dibujo en posición horizontal para evitar que el exceso de fijador que se acumula en los lugares con menor densidad de carboncillo, no vaya a derramarse hacia abajo por el efecto de la gravedad.
* uso esta palabra a falta de otra que no se me ocurre.

Protocolo Taller de Docencia “Sin embargo, el quería responder a los deseos de ellos. Por eso hacia falta establecer, entre ellos y el, el lazo mínimo de una cosa común.1”

algo “relevante” se trate4. Es difícil ver entre líneas la verdad, la verdad es algo mas esquiva5, a veces es deber evidenciar los sucesos. Este es un protocolo pero no es el protocolo. Esto es una exageración. Si el arte es exageración, el discurso debe ser exagerado, debe sobrepasar limites (?)

el y Ellos.
—Lina Rojas
4 5 Lucas Ospina. Taller de docencia.

Ellos y el, el y Ellos. El y ellos.
Entre Ellos tendría que haber algo en común, algún lazo que permita el contar. El contar algo, algún cuento que se disperse de boca en boca, que se siga leyendo, que siga vivo. El contar algo, algún chisme sobre las preferencias de un artista o sobre la decisión de un maestro por ser ignorante; el contar algo, algún chisme, algún chiste que enlace con el otro, que cree un lazo, para que comprenda o aprenda (?) Gran diferencia según el ignorante. Un lazo entre El y ellos, un chiste entre El y ellos, no entre ellos y El. El profesor es el que mantiene una distancia, sea profesor “joven”, “maduro” o “viejo”. Si esa distancia es “operativamente” necesaria2 entonces ese lazo debe tener entre punto y punto una trayectoria, un espacio. Este espacio es inaugurado por el discurso. El discurso oral es lo que mantiene la relación entre El y ellos, la palabra cobra importancia y por eso se asiste a la “clase”, la palabra es el lazo, depende de esta el que se aprenda algo o el que solo se comprenda algo, algún texto, algún derecho, algún respeto, alguna distancia. En la palabra se puede hablar de ciertas cosas a partir de otras cosas, puede haber una opacidad, una relatividad de ese discurso pero lo importante es que siga ahí, que siga contando ese cuento sin que deje de hacerlo, cuando se deja de hacerlo, cuando se deja de contar o se cuenta otra cosa, el lazo se rompe. Depende de esa distancia que se mantenga una actitud crítica. Una buena crítica se da a través de la descripción y no del juicio moral o ético. El crítico detecta “algo”3, el crítico puede ser el “profesor”, pero también lo puede ser el “estudiante” cuando de decir
1 2 3 El maestro ignorante. Jacques Ranciere. Lucas Ospina. Taller de docencia Lucas Ospina. Publicaciones

Publicaciones enviado a hojagonzalez@gmail.com por gallinistica@hotmail.com

Duchamp. Calvin Tomkins

Llamada de atención
Somos una congregación de estudiantes de arte, lo suficientemente valientes para escribir algo que en el fondo la mayoría piensa, pero lo suficientemente gallinas para no dar la cara. Quisiéramos llamar su atención acerca del “maltrato” al que nos vemos sometidos cada vez que debemos pedir un permiso o acercarnos a preguntar algo al departamento de arte y Roberto nos recibe de mala gana. Todos padecemos en el camino y sufrimos al acercarnos a ese ser que por alguna razón carece de amabilidad. No estamos pidiendo un trato extraordinario, ni mucho menos, lo que pedimos es un poco de amabilidad por parte de las personas con las que convivimos diariamente, pues son estas relaciones las que hacen más agradable o desagradable nuestra rutina. Algunas personas mayores nos dicen que él se comporta muy amable con ellos pero la mayoría de nosotros no lo sentimos así y sentimos que somos una molestia para él. Entendemos que no debe ser un trabajo fácil y agradecemos lo que Roberto hace, valoramos mucho su trabajo y lo único que pedimos es un trato amable y diplomático, cuando nos acerquemos a pedir un permiso o un favor. Muchas Gracias por su atención... Asociación de alumnos de arte Gallinas. Si desean hacer algún otro reclamo pueden escribirnos y nosotros lo haremos por y de parte de ustedes. gallinartistica@hotmail.com

—O.G.

Si desea estar con Gónzalez, envíe su colaboración al correo electrónico: hojagonzalez@gmail.com González publica lo que se quiera hacer público. La única regla es usar un nombre, un apellido y aceptar las limitaciones de una hoja de papel. Esta hoja circula al comienzo de cada semana del período académico de clases.

González #32
circula en el departamento de arte, facultad de artes y humanidades, universidad de los andes

enviado a hojagonzalez@gmail.com por estudiante

un consejo de vernon lee “Nunca refieran acciones violentas con verbos auxiliares y frases largas. No describan un paisaje con términos de acción, no digan que ‘el pasto crece y estira sus ramas’, porque entonces una escena tranquila se convierte en una función de circo”.

lunes 25 de septiembre, 2007

enviado a hojagonzalez@gmail.com por estudiante

con cautela “Hace treinta y cinco años que hago paquetes de vieja papelería, tachando los años, los meses y los días que faltan para que me jubile, para que nos jubilemos mi prensa y yo, cada anochecer me traigo libros en la cartera, y mi piso, en una segunda planta en un barrio de las afueras de Praga, esta lleno a reventar de libros y más libros, el sótano y el cobertizo se han quedado pequeños, he llenado la cocina, la despensa e incluso el water, únicamente he dejado caminos libres hacia la ventana y hacia la estufa, en el water apenas me queda el espacio justo para poder sentarme, porque encima de la taza, a un metro y medio de altura ya empiezan las estanterías de libros, que llegan hasta el techo, quinientos kilos de libros, bastaría un gesto imprudente para que media tonelada de libros se deslizase, se derrumbase y me aplastase con el pantalón en los tobillos. En el water no cabe ni un libro más, y por eso hice colocar más estanterías entre las dos camas que hay en la habitación; así he creado una especie de baldaquín, de dosel para la cama, y encima de ella, hasta el techo, se erigen cantidades enormes de libros, dos toneladas de libros que he ido amontonando allí durante estos treinta y cinco años y, cuando duermo, las dos toneladas de libros pesan sobre mis sueños como una inmensa pesadilla; a veces cuando me giro imprudentemente o grito en sueños y hago un movimiento brusco, me asusto y con horror presto oídos para saber si los libros se están desmoronando, tengo la impresión de que basta un leve roce de mi rodilla o un grito para que se precipite sobre mi, como un alud, toda aquella montaña que hay encima del baldaquín, para que sobre mi se vierta aquel cuerno de la abundancia repleto de libros y me aplaste como a una chinche; algunas veces pienso que los libros conspiran contra mi, que me preparan un justo castigo por prensar diariamente centenares de ratoncitos inocentes; quien mal anda mal acaba”. Una soledad demasiado ruidosa —Bolhumil Hrabal

Roberto Rodríguez responde al texto Llamado de atención publicado en González# 31 por la Asociación de alumnos de arte Gallinas
enviado a hojagonzalez@gmail.com por Roberto Rodríguez

Respuesta a la “Llamada de atención” Estoy de acuerdo en que “todos” deberíamos ser lo más amables y cordiales posible, especialmente cuando se trata de pedir favores. Para nosotros, los funcionarios del Departamento, es molesto ver que llegan algunos estudiantes con gran presunción tratando de cambiar las normas del Departamento. No sé a que se refieren o que quieren decir con “maltrato”, pues realizo mi trabajo como debe ser y acato los reglamentos del Departamento (en los cuales no puedo ser flexible). Sin embargo, siempre trato de ayudar al máximo a los estudiantes pero, hay que entender que en algunas circunstancias se me salen de las manos todas estas ayudas, pues en ocasiones el trabajo es tanto que desafortunadamente a veces no queda tiempo para consentirlos como muchos quisieran. —Roberto Rodríguez

Miércoles 27 de septieMbre 12:30 p.m. en la Vitrina > imágenes y cámaras por estudiantes de Fotografía i | 2006 taller de cámaras estenopeicas | rodrigo orrantia

Comunidad Estenopeica

Contratos Me acuerdo de un programa de una serie de televisión que se llamaba “Paper chase”. La serie trataba de la vida académica de unos estudiantes de derecho en una universidad. El programa se emitía en los años ochenta cuando todavía había cierta demanda para este tipo de seriados: se pensaba que la televisión podía ser algo más que historias de buenos y malos, y bellos y feos. En el programa que recuerdo pasaba lo siguiente: Charles W. Kingsfield Jr., uno de los protagonistas de la serie, que era un profesor serio, viejo, competente y agudo —pero a quien su solemnidad no lo privaba de usar, en dosis homeopáticas, un fino sentido del humor—, les asignaba, dando un plazo de dos días, un dispendioso trabajo de investigación sobre el área de contratos a los alumnos de una clase. Los estudiantes debían hacer grupos y venir a la clase del día siguiente con un anteproyecto; el profesor revisaría la propuesta de cada grupo y si la investigación preliminar era consistente, los grupos podrían trabajar en una versión final que sería entregada en la próxima clase. Al terminar la sesión, los alumnos salieron inmediatamente hacia la biblioteca de derecho pues para poder cubrir el área de estudio que el profesor había señalado les esperaba una larga noche de lectura. Al otro día, a la clase que iba a estar dedicada a revisar el anteproyecto de cada grupo, el profesor no asistió. Todos los estudiantes estaban perplejos. Charles W. Kingsfield Jr. nunca en su vida había faltado a una clase, ni siquiera cuando se estaba recuperando de una operación de apendicitis o el día después de que su esposa había dado a luz. Tampoco lo había detenido la Gran Tormenta de Nieve del año 76 o la huelga de profesores de la universidad: el profesor siempre había asistido cumplidamente a dictar sus clases. Llamaron a su oficina y la secretaria del profesor se alarmó; la secretaria llamó a su casa y el portero del edificio lo había visto salir, como era usual, a la misma hora de la mañana (inclusive la regularidad de Charles W. Kingsfield Jr. le había servido esta vez, como muchas otras veces, para notar que el reloj de la recepción seguía, a pesar de los arreglos, descuadrado). Ante la falta de un motivo que justificara la ausencia del profesor, la mayoría de los alumnos de la clase se sintieron decepcionados y hasta indignados: sentían que la noche de desvelo y que la premura en la escritura del anteproyecto habían sido en vano; muchos de los que no habían logrado hacer una investigación consistente se sintieron aliviados, ahora contaban con un día más para elaborar mejor sus planteamientos y de esa manera poder asumir en una mejor condición la batalla que siempre significaba sustentar una idea ante una mente tan inquisitiva como la Charles W. Kingsfield Jr. A medida que estas escenas se sucedían, en el programa se insertaban secuencias de Charles W. Kingsfield Jr. paseando, en un día soleado, por la ciudad: visitaba una biblioteca a la que no iba desde sus años de estudiante,

se tomaba un café, recorría el barrio donde había pasado su infancia o se sentaba en un parque y hablaba con una madre que miraba como jugaba su hija; para él todo parecía estar dentro de lo normal, una leve sonrisa y una manera de caminar reposada así lo confirmaban. Al otro día, antes de la clase, había ruido en el salón: los estudiantes estaban a la expectativa sobre el regreso del profesor y especulaban sobre las razones que daría para justificar su ausencia. La puerta lateral del salón de clase se abrió y Charles W. Kingsfield Jr. entró a la hora señalada y comenzó a dictar la lección que estaba programada para ese día. Su lección de cátedra fue interrumpida por un estudiante que le preguntó sobre si hoy se iba a reemplazar la asesoraría que estaba programada para el día anterior. Charles W. Kingsfield Jr. dijo, sin inmutarse, que no haría ninguna asesoría y que todos los grupos debían entregar el trabajo asignado al final de la clase. No bien termino de decir esto cuando se formó una gran discusión entre los alumnos, la mayoría protestaba ante lo que consideraban una inmensa injusticia, el profesor los miraba con la misma calma de siempre; los dejó hablar por un rato y luego pidió silencio para poder hacer una pregunta: “¿Qué grupo tiene el trabajo final listo para ser entregado?”. Todos se miraron perplejos ante la obstinación y terquedad que revelaba la pregunta y las protestas no se hicieron esperar, pero nuevamente se hizo un silencio pues alguien, entre los estudiantes, había alzado la mano para responder afirmativamente a la pregunta del profesor. Era James T. Hart, otro de los protagonistas del programa. A continuación, el profesor Charles W. Kingsfield Jr. le preguntó a James T. Hart por la razón que había motivado a su grupo para entregar el trabajo finalizado. James T. Hart respondió: “Entregamos el trabajo porque era un trabajo sobre contratos, y si bien el acuerdo especificaba que usted como profesor debía hacer una revisión para aprobar un anteproyecto, también era claro que la finalidad del acuerdo verbal hecho en clase era entregar hoy un trabajo finalizado. El hecho de que usted inclumpliera con su parte del contrato no nos justificaba a nosotros para hacer lo mismo. Un contrato es un acuerdo entre dos partes y cada parte debe hacer todo lo que esté a su alcance para cumplir con el objetivo señalado”. “Señor Hart” dice Charles W. Kingsfield Jr. “¿piensa usted que yo he incumplido con mi parte del contrato?”. En ese momento la cámara se acerca a los labios de James T. Hart y antes de que pueda decir algo, el programa de televisión se acaba. —Lucas Ospina
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González #33
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lunes 9 de octubre, 2007
enviado a hojagonzalez@gmail.com por Andrés Cuesta

La pintura y la imagen El día lunes 4 de septiembre se publicó un artículo en González #29, una publicación que circula en el departamento de arte. El articulo, escrito por Lucas Ospina, y titulado La pintura y la imagen, señalaba algunas problemáticas respecto al aprendizaje de la pintura; problemáticas que se señalan a partir de una muestra de pintura que se realizo en días pasados. Para Lucas Ospina la muestra fue decepcionante porque en contradicción con lo que prometía, no había pintura, solo imágenes. La razón para afirmar esto es que “no hay conciencia de la acción de usar pintura para hacer imágenes a través de la pintura”.1 Se aclara, no obstante, que esto se hace visible no tanto por la falta de técnica, sino por la ausencia de elementos pictóricos tales como: pinceladas, capas de color, la superficie, etc. Se aboga pues, por la recuperación de ciertos aspectos propios de la pintura, que para Lucas Ospina, se hacen presentes en una conciencia del medio. En su texto “La pintura modernista”, Clement Greenberg habla de la historia de la pintura desde Manet hasta el cubismo sintético y Matisse, y como esta historia es “el deslizamiento progresivo de una pintura dedicada a la representación de la realidad, a una que se preocupa sin cesar y sobre todo de los problemas que le son propios”2. ¿Cuales son estos problemas? Para Clement Greenberg la pintura modernista tomó conciencia del soporte, de la superficie en la cual se estaba pintando, que los colores que se usaban eran producto de pigmentos, y sobre todo, la insistencia en lo inevitable de lo plano del soporte. Lo cual no solo es un tomar conciencia, sino entender críticamente los limites propios de la pintura y en ese mismo sentido, lo que le es propio. “Lo plano, la bi-dimensionalidad, es la única condición que la pintura no comparte con ningún otro arte.”3 El artículo escrito por Lucas Ospina se denuncia la falta de esta conciencia pictórica en el trabajo de los estudiantes de pintura de la universidad. Esto lo señala al decir que no se puede separa el que y el como en la pintura, es decir, es importante que las ideas requieran de ese como específico de la pintura para poder se pintadas. Esto es lo que, según Ospina, permite que el medio siga existiendo, que existan ideas que solo pueden ser expresadas en la
OSPINA, Lucas. “La pintura y la imagen.” Articulo Publicado en González #29. FRIED, Michael. “Tres pintores norteamericanos” en La practica de Pintura. Barcelona, Editorial Gustavo Gilli, 1974. Pág. 148. 3 GREENBERG, Clement. Pintura Modernista. 1965. La versión original en inglés se encuentra en Art in Theory 1900-1990: an Anthology of Changing Ideas. Massachusets: Blackwell Publishers, 1996. Págs. 371-378. La versión en español es una traducción inédita de Fernando Uhía y se encuentra en el libro oficial de Pintura Interfaz del semestre 2006-1 del departamento de Arte de la Universidad de los Andes de Bogotá. Pág. 2.
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pintura. La carencia de señalamientos precisos, a causa de la necesidad de que la pintura este presente, no permite ver claramente donde sitúa Ospina esas ideas que hablan a través de la pintura. Aparte de la falta de conciencia en las ideas que se plasman, Lucas Ospina denuncia una “torpeza manual” que ingenuamente acomodada pretende dar cuenta de lo manual, o que escondida bajo un discurso, “un arrumaco teórico o sentimental” subraya la ausencia de un pensar pictórico. Esta torpeza manual, dice Ospina, se da dentro de un contexto, un mundo en el que todo es diseño; lo que hace más evidentes, las ya mencionadas torpezas. Nuevamente, uno se pregunta a que tipo de torpezas se refiere, pues como se señalo antes, no se está hablando de técnica. ¿De qué se esta hablando entonces? El artículo concluye hablando de la importancia de la pintura y de la necesidad de que ésta sea pensada señalando o pintando. Esta conclusión me hace pensar que quizás el articulo se aleje de la pintura como un ejercicio de diseño que trabaja y reflexiona sobre imágenes, para crear un composición, mas o menos acomodada y más bien se acerca a una pintura en la que lo propio se da en ese trato con la superficie, en una exploración, en una cierta intuición, pero no una intuición afectiva, sino más bien algo que se da en cierto desconocimiento de lo que le es ajeno a la pintura. Creo que Lucas Ospina se acerca más a este ejercicio del pigmento, de la pincelada en la superficie. Para ilustrar un poco estas dos visiones se podría señalar el trabajo de artistas como Dana Schutz y Glen Brown. La pintura de Dana Schutz trabaja a partir de un imaginario, una serie de imágenes tomadas de los medios masivos, tales como comics, dibujos animados, etc. Una serie de narrativas que recrea para señalar como los medios invaden la realidad y la adornan creando realidades alternativas. Realidades que tienen una cualidad “irreal y concreta al mismo tiempo”4. Las pinturas de Dana Schutz, según un articulo de la revista Parkett #75, “son lo que Clement Greenberg habría llamado “plana” en lugar de ilusionista, como dijo él, la pintura no puede ser nunca otra cosa que pintura sobre un lienzo”5. La pintura de Glen Brown, reseñada de un modo muy general en otro artículo de la misma revista, titulado, He paints paint (Él pinta pintura) nos sitúa en otra vía. Glen Brown toma imágenes de la historia del arte, más exactamente reproducciones y añade a estas un elemento que las “revitaliza” pintura, pintura en forma de pigmento, de pincelada. Glen Borwn reinventa estas imágenes, las apropia, pero lo hace a través de la pintura. Estos gestos, las pinceladas, no obstante no son un gesto creativo (en el sentido del genio romántico, creador de mundos a través de pinceladas), sino mas bien recreativo, (de hecho para él el “arte es una forma de entretenimiento”6). Pues como dice el articulo de la revista Parkett “en sus pinturas lo que parece ser el residuo gestual de un pintor afanado, de cerca se revela como marcas aplicadas tan lenta y pensadamente, que cualquier impresión de afán se evidencia como una trapa al ojo.” El articulo concluye señalando que en este acto recreativo no se puede encontrar una significado, ni una lógica perceptiva, sino mas bien niveles de atención, una relación entre “lo que se quiere ver en la imagen, o lo que el artista quiere ver (por
WITTNEVEN, Katrin Welcome to Neverland, Articulo publicado en la Revista Parkett #75, 2005, Pág. 36 5 El articulo original en ingles dice lo siguiente: “her paintings are what Clemente Greenberg world have called “flat” rather than illusionist because, as he once said, the painted picture can never be anything other than paint on canvas” 6 Cita tomada del articulo de Jennifer Higgie He paints paint, publicado en la revista Parkett # 75 (2005) la cita original es la siguiente “Questionnaire: Glenn Borwn,” Friese issue 85 (September 2004), p. 132.
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lo general dos cosas diferentes), acerca de lo que has visto antes y lo que esta en frente tuyo.”· Ante estas dos perspectivas, pienso que el acto recreativo de Glenn Brown es más cercano a la insistencia de Lucas Ospina en su artículo, pues subraya la necesidad de abordar la pintura como un ejercicio de mirar y señalar, señalar con el ojo, o con el pigmento. Esto permite tomar distancia frente a la imagen, plana pero cargada de ejes significativos (la política, lo social, lo afectivo, etc.), de lo propiamente pictórico. Estando de acuerdo con lo señalado por Lucas Ospina creo importante, en todo caso, señalar que esto de subrayar la mirada y el pigmento, en ningún momento pretende dejar de lado los ejes sobre los cuales operan las imágenes, sino señalar ese modo en el que la pintura puede y tiene la capacidad de intervenir sobre los mismos. —Andrés Cuesta
enviado a hojagonzalez@gmail.com por Nicolas Gómez

CHARLA
lunes 9 de octubre 6 p.m. en la r-110 > charla a cargo de directora de proyectos y curadora de la Fundació Antoni tàpies de barcelona.

CHARLA
Miércoles 11 de octubre 5 p.m. en la Sala de múSica > charla a cargo de

dieGo GArciA
COLOMBIA HORIZONTAL la cama, la Hamaca, la eStera, la acera, el ataúd

nuriA enGuitA MAYo,

TRECE TESIS COnTRA LOS SnOBS (Snob en el despacho privado de la crítica de arte. A la izquierda, un dibujo infantil, a la derecha, un fetiche. Snob: «Ante esto, todo Picasso es una auténtica birria».) I. II. III. IV. V. VI. VII. VIII. IX. X. XI. XII. XIII. El artista hace una obra. La obra de arte sólo incidentalmente es un documento. La obra de arte es una pieza de examen. En la obra de arte aprenden su oficio los artistas. Las obras de arte se mantienen alejadas unas de otras por su perfección. Contenido (Inhalt) y forma (Form) son una sola cosa en la obra de arte: tenor (Geh alt). Tenor es lo que ha sido sometido a prueba. En la obra de arte, el material es un lastre que la contemplación desecha. En al obra de arte, la ley de forma es central. La obra de arte es sintética: central eléctrica. La contemplación repetida potencia una obra de arte. La virilidad de las obras está en el ataque. Tenor es lo que el artista intenta conquistar. El primitivo se expresa en documentos. Ningún documento es, en cuanto tal, obra de arte. El documento sirve de pieza didáctica. Ante los documentos se educa a un público. En el material se comunican los documentos. En los documentos domina por completo el material. Material es lo soñado. Cuanto más profundamente se pierde uno en un documento, más denso se vuelve: el material. En el documento, las formas sólo están desperdigadas. La productividad de un documentos exige análisis. Un documento sólo subyuga por sorpresa. Al documento su inocencia le sirve de cobertura. El hombre primitivo se atrinchera detrás de los materiales.

Miércoles 11 de octubre 12:30 p.m. en la Sala de ProyectoS >

[sin título]

diego león
tRes ConfeRenCiAs sobRe

arte y ética
jueves 12 de octubre 6 p.m. en el salón r-112 >
nuriA enGuitA MAYo lucAs ospinA cArlos sAlAZAr [por confirmar]
Una conversación sobre Arte y Ética puede comenzar con la siguiente pregunta: “¿Qué entiende usted por política?”. La pregunta es necesaria pues las transacciones recientes entre arte y teoría, o entre hacer y nombrar, muestran una tendencia a equiparar los actos hechos por artistas, curadores y críticos como parte integral de una agenda política. Si el arte quiere retomar una posición social junto a otras formas de intercambio y conquistar, o reconquistar, todos esos terrenos públicos que son eficientes en cuanto a la difusión de contenidos, ¿cuál sería una dimensión veraz del arte y la teoría respecto a las situaciones sociales y políticas? ¿Qué pasa cuando el arte abandona su terreno para entrar en otro?
Si desea estar con Gónzalez, envíe su colaboración al correo electrónico: hojagonzalez@gmail.com González publica lo que se quiera hacer público. La única regla es usar un nombre, un apellido y aceptar las limitaciones de una hoja de papel. Esta hoja circula al comienzo de cada semana del período académico de clases.

Dirección Única —Walter Benjamín

González #34
circula en el departamento de arte, facultad de artes y humanidades, universidad de los andes

Pero es que es muy difícil decir las cosas buenas, no tenemos un lenguaje establecido para eso, sólo una serie de adjetivos casi vacíos de significado y que suelen ser interpretados en su acepción más condescendiente; creo que yo sí le dije a Diego que me había gustado el proyecto, pero el comentario se quedó ahí. Habiendo reflexionado todo esto, me paré, salí de la sala de proyectos, y me fui caminando, como el perro. —Felipe González.

martes 17 de octubre, 2007
enviado a hojagonzalez@gmail.com por Felipe González

Crítica retroactiva Hace un par de semestres, en un salón del primer piso del bloque S, Diego León presentó la entrega final de Taller Interdisciplinario I, y me invitó a verla. Dentro de lo que me permite la memoria, puedo decir que uno entraba al salón que estaba dividido en tres cubículos: en el primero se veía un video de un perro sentándose; en el segundo un monitor que estaba conectado a una cámara que desde arriba enfocaba más que nada una silla que se encontraba en la mitad de aquel cubículo; en el último cubículo se proyectaba otro video, donde básicamente aparecía lentamente cada cuadro del primer video, dejando apreciar cada gesto minúsculo que hacía el perro durante el proceso de sentarse. A mí me gustó la experiencia que ese proyecto me regaló: al entrar, el video del perro no despertaba mayor interés; luego la silla invitaba a que uno se sentara, uno lo contemplaba, lo dudaba, y finalmente algunos nos sentábamos, mientras éramos capturados por la cámara; al ver la acción del perro con lentitud, uno pensaba, “¿será que a mi también me grabó?, ¿hará lo mismo que está haciendo con este video?, ¿yo también haré todos esos gestos?, sí, sí los hago”. La semana pasada, Diego inauguró una exposición en la sala de proyectos. La sala estaba dividida en tres cubículos: en el primero se veía un video de un perro caminando sin rumbo fijo; en el segundo un monitor que estaba conectado a una cámara; en el último cubículo se proyectaba otro video, donde básicamente aparecía lentamente cada cuadro del primer video, dejando apreciar cada gesto minúsculo que hacía el perro caminando. De ser el mismo proyecto, el de entonces y el de ahora, hay que resaltar que el cambio de espacio permitirá que muchas más personas se acerquen. Pero dada la gran cantidad de cambios minúsculos que surgen al comparar el proyecto de entonces con el de ahora, surge la pregunta acerca de si sí es el mismo proyecto. Por un momento, el día de la inauguración, yo pensé que era el mismo proyecto, y fui a sentarme con mucha más seguridad que la otra vez, pero no encontré la silla y me caí. Pensé que lo que me había conectado a mí con el proyecto, cuando se llamaba entrega, era el hecho de identificar mis gestos al sentarme con los gestos del perro al sentarse, y que sí no había silla, mi acceso al proyecto quedaba totalmente bloqueado. Fue entonces cuando decidí hacer este texto, haciendo lo que nunca hice, decirle a Diego que el proyecto era buenísimo gracias a la silla. Estando ahí, en el piso, sentí un poco de culpa, porque creí que si yo, o alguien más, le hubiera dicho eso a Diego, él no hubiera quitado la silla, y yo no me habría caído.

enviado a hojagonzalez@gmail.com por R.G.

Los maestros y la crítica El Departamento de Arte de la Universidad de Wütendes (Viena) sustentó su programa académico ante las autoridades educativas del estado austriaco con la redacción de un documento oficial donde la frase “formar a un estudiante crítico” fue usada una y otra vez. El grupo de profesores de planta, que estaba encargado de la tarea de redacción del documento, encontró en la frase “formar a un estudiante crítico” un motivo conductor útil al momento de articular los propósitos, metas y objetivos del Departamento de Arte de la Universidad de Wütendes. La frase “formar a un estudiante crítico” —y la totalidad del documento de sustentación del programa académico— fueron revisados, aprobados y acreditados por las autoridades educativas del estado austriaco. En la Universidad de Wütendes circula semanalmente una hoja donde se publican textos de miembros del Departamento de Arte. La mayoría de éstos textos han sido escritos por estudiantes del Departamento de Arte; algunos de esos textos han sido críticas escritas a la luz de problemas específicos del Departamento de Arte: ninguna de éstas críticas ha sido respondida por alguno de los profesores de planta del Departamento de Arte de la Universidad de Wütendes y menos aún por aquellos profesores que —encargados de redactar el documento oficial con que se sustentó la existencia del Departamento de Arte ante las autoridades académicas del estado austriaco— encontraron en la frase “formar a un estudiante crítico” una forma útil de redacción. Los estudiantes, ante la falta de respuesta a sus críticas, escriben poco y poca es la crítica que se forma en el Departamento de Arte de la Universidad de Wütendes. —R.G.

enviado a hojagonzalez@gmail.com por R.G.

se catearon, explicando que no habían sido capaces de sacar provecho a tanta libertad como les había otorgado. Fue una enriquecedora experiencia para mí.
[…]

Escritos Eduardo Chillida
[…]

Hay una cierta manera de conocer —previa a lo que llamamos conocimiento— desde la cual es posible, sin saber cómo es una cosa, conocerla. Esta manera de conocer es tan abierta que admite diversas formas, sin que por eso todavía sepa cómo es. Este preconocimiento o aroma es mi guía en los desconocido, en lo deseado, en lo necesario. Nunca discuto con él a priori y nunca dejo de hacerlo a posteriori.
[…]

Yo no creo en la enseñanza del arte y tengo que reconocerlo. Ya sé que resulta muy duro y que algunos lo pueden tomar muy mal, pero ¿qué le puedo hacer?
[…]

enviado a hojagonzalez@gmail.com por Andrés Pardo

La ética de lo Dúctil Lo maleable, lo condescendiente, y lo acomodado son formas de éticas en arte. Puede que suene fuerte al principio, a la lectura rápida, sin embargo me atrevo a afirmar dicho enunciado. Cuando se trata el frágil y complejo tema sobre arte y ética se hace referencia principalmente a dos elementos: la moral y el público. Por consiguiente se piensa que una “obra ética” debe respetar los valores de alguna sociedad y de algún público, que no ofendan ni trasgredan ciertos parámetros establecidos. (Ciertamente existe algún código que define lo moral dentro de una obra, sin embargo no busco introducirme en dichos códigos). Ahora bien, la respuesta al por qué de lo ético en lo dúctil, radica en que las acciones que no satisfacen lo establecido serán mal vistas. No busco pensar la frase anterior en términos de Estado, de lo militar, de la policía, o de política (aunque se establezca que el arte sea político). No es necesario recurrir a los anteriores ejemplos, pues es posible que esto pase todo el tiempo, tanto que pase desapercibido. Es tan sencillo como tener que justificar los ejercicios de clase, tan simple como tener que probar nuestro propio pensamiento, tan fácil como ser dúctil en las ideas. Esto evidenciaría que es necesario ser dúctil casi que por conveniencia, pues existe un gran problema al pasar del quehacer al “no sé qué hacer”*. Muchas veces se imponen quehaceres, lo cual creo necesario un varias ocasiones, pero creo negativo en excesos, aún más negativo cuando se pide (o se suplica) por un tema, por una idea o por límite. Sin embargo es el mismo “no sé qué hacer” que ha generado lo maleable para elaborar quehaceres. Es posible, quizás, que una forma para no caer ante lo dúctil es a través de la duda, pues si se evidencia la oposición ante lo condescendiente es probable que ésta sea rechazada. Posiblemente no hay que señalar el tema para hablar de él, probablemente se pueda tratar señalado otras cosas. —Andrés Pardo
* Esto genera un gran problema, pues al no saber qué hacer se intenta guiar al “desubicado”, más éste puede buscar que le digan qué hacer. Sin embargo es en este punto donde un buen docente puede aconsejar, sin mostrar ni enunciar algún camino en específico.

Para la mayor parte de los hombres hacer algo es una maravilla. Es el único medio de realizar obras ¿perfectas? Sin embargo, creo que a poetas y artistas les nace muerto todo aquello que saben hacer. Yo no creo en la enseñanza del arte, pero si hay algo que se puede enseñar es esto. Todo lo demás hay que aprenderlo (que es muy distinto)
[…]

Tampoco creo en la enseñanza del arte. El arte se puede aprender, pero no enseñar. El deseo de saber lo que uno no sabe tiene un poder inmenso. Ese deseo puede con todo. Eso explica un poco que yo respeto la enseñanza, pero creo que en la enseñanza puede haber simplificaciones y yo las rechazo. Creo que lo que en arte se puede enseñar no es fundamental, lo fundamental no te lo puede enseñar nadie, lo tienes que aprender tú. Por tal razón no es honrado que yo aceptara algunas invitaciones para ser profesor en varias universidades extranjeras. Así fue varias veces. Y en una de éstas, recibí una invitación de la universidad de Harvard. Contesté lo mismo de siempre, que siento no aceptar porque no creo en la enseñanza del arte, y a los pocos días recibo otra carta diciendo que justamente por esto desearían tenerme como profesor invitado. No pude negarme. Llegué a Harvard y allí conocí a Jorge Guillén y José Luis Sert, que vivían como profesores. Tuve que exponer en una gran pizarra cuál era mi programa para que se pudieran apuntar a él. Expuse claramente: “Mi programa va a consistir en no tener programa. No os voy a enseñar nada, yo os voy a enseñar como aprendí yo”. Se apuntaron muchísimos alumnos, pero yo sólo acepté 15. Todos eran de una gran capacidad y preparación enorme, pero no quería un exceso de alumnos. Yo tenía el estudio de Le Corbusier para mi propio trabajo, pero pedí permiso para compartirlo con mis alumnos y las clases consistían en mil variadas materias. Por ejemplo, un día de una gran nevada, decidimos hablar sobre el lugar, las plazas, dado que se veían desde la ventana las huellas dejadas por las personas para llegar a esos lugares. Inmediatamente pedías y tenía todas las plazas importantes de allí, salían los más variados temas sobre arquitectura culta, arquitectura rural. De este orden fueron las clases durante el curso. Al final, pedí a los propios alumnos que en una hoja me explicaran que habían aportado ellos al curso y que habían obtenido de él. También, que se pusieran las notas que honradamente creían que habían merecido. Creo recordar que tres

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González #35
circula en el departamento de arte, facultad de artes y humanidades, universidad de los andes

lunes 23 de octubre, 2007
enviado a hojagonzalez@gmail.com por Anónimo

Sobre M.E.A.T. Es extraño decirle a la gente que soy de medios electrónicos, a todos les suena raro. Peor aun es explicarlo o, más bien, decir: “El Arte puede experimentarse y pensarse a través de medios diferentes al dibujo, la pintura, en fin… aunque se necesitan muchas veces de todos” (sucumbo a la vergüenza de aceptar que siempre digo lo mismo, solo para poder hablar). Es extraño decir que un video (aunque éste medio ya tenga más campo ganado) o experimentos en telecomunicaciones mediante la red, entre otros, pueden transmitir Arte, pueden hacer pensar en Arte. Es difícil contagiar a alguien el interés sobre lo que uno estudia y explicar porque se aprende tanta cosa que pareciera de otras carreras (ingeniería, etc.). Pero lo más extraño, sin saber por qué, es sentir que digo lo que anhelo, lo que quiero pensar que estoy haciendo. ¿Sin saber?... Puedo dar hipótesis… A ver, divaguemos… Podría ser porque decir Arte no me gusta… Podría ser porque tengo muchos problemas en mi cabeza… O porque soy muy inconforme… Inclusive podría ser porque no sé en donde estoy parada y jodo por joder… También podría ser porque pago de matrícula $7’610.000 pesos (el próximo año serán ocho millones) y no me ayudan a desarrollar las cosas que quiero hacer, lo que yo ya tenía pero en bruto, lo que —desde primer semestre— ví que podía explotar, en fin. Lo que hizo que escogiera Arte como profesión* y no como un juego o como un hobbie (en palabras de mi mamá que adora que estudie arte pero no quiere que viva de eso). También puede ser porque algunos de mis profesores (la mayoría), no son personas que tomen en serio la palabra Arte. Unos juegan con ella (se pasan del limite) y otros simplemente no están interesados, o al menos no demuestran interés en que sus alumnos aprendan lo que es de su carrera. Enseñan otras cosas. Puede ser que yo esté confundida, que Arte sea saberse al derecho y al revés el código más pequeño de la programación más difícil, sí eso es. Aunque a decir verdad si es así, habría preferido invertir mi plata en una ingeniería bien hecha o en la carrera de diseño. Tal vez me gusta demasiado leer e intentar analizar lo que leo, pero al parecer, por lo que hasta ahora he visto en realidad en Arte NO se debe leer ni pensar.
* Con profesión me refiero a algo que parece ser serio, con lo que uno se compromete, lo que se quiere estudiar por uno mismo… No son los créditos, la cantidad de materias que pide el ICETEX, no es la nota que quiero pasar así no aprenda…

¿Es eso lo que me están enseñando?(!) Puede que la razón de mi estudio en este énfasis sea hacer algo interesante, algo hueco pero sorprendentemente a la moda. Una competencia entre el más sabelotodo de quién sabe qué… Pago para tener pereza intelectual, para creer que aprendo algo y ser una maquinita que “sabe mucho”. M.E.A.T. parece ser el paso del olvido para aprender al asombro del saber-se (algo). Se supone que los medios físicos nos sirven para pensar en el Arte. Se supone. Ahora, creo que los medios físicos nos inundaron y dejamos lo difícil de lado. Lo difícil en Arte no es saberse códigos de memoria, no es saber datos de memoria, para eso vuelvo y digo, habría estudiado ingeniería seriamente, música seriamente, electrónica seriamente y no jugaría a saber de todo un poquito como aquí. Quiero Pensar en el Arte a través de todo eso que critico, pero entonces debería hacerse un cambio radical. Debería procurarse que los que queremos pensar estemos en contacto con personas que realmente estén interesadas en el Arte, que lo vean seriamente. ¡Que no piensen que el artista es alguien facilista y que por eso hay que darles duro! ¡Qué vean que Arte es algo! En fin, creo que nos gastaríamos mejor la plata si tuviéramos profesores que sí hubieran pensado seriamente Arte o que al menos no tomaran esto como un juego o algo de importancia relativa. ¿Qué pasa con la seriedad de las directivas? Por el momento dormiré mi cerebro y recolectaré información específica para pasar con buenas notas. Aprovecharé que no tengo que poner a trabajar a mis neuronas y buscaré un trabajo para diseñar una página WEB, hacer el logo de una empresa, o cualquier cosa en la que me paguen más o menos bien. En el futuro odiaré no haber pensado lo suficientemente en Arte y seguiré trabajando en diseño Web. ¿Quién quita que pueda ganar bien?(!) ... ¡M.E.A.T. pensemos por favor, no dejemos que nos roben! —Anónimo

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El silencio de las sirenas Demostración de que también medios precarios, y hasta pueriles, pueden servir para la salvación: para guardarse de las sirenas, Ulises se tapó las orejas con cera y se hizo encadenar al mástil. Algo similar podrían haber hecho desde siempre todos los navegantes, excepto aquellos que ya desde lejos habían sido tentados por las sirenas, pero en todo el mundo era sabido que eso de nada podía servir. El canto de las sirenas se abría paso por entre todas esas cosas, y el apasionamiento de los seducidos habría hecho saltar en pedazos algo más que cadenas y mástil; pero Ulises no pensaba en eso, por más que quizá ya hubiese oído algo al respecto; confiaba plenamente en ese poco de cera y en la atadura de

las cadenas, e ingenuamente contento de sus pobres ardides se dirigió al encuentro de las sirenas. Bueno; pero resulta que las sirenas tienen un arma aún más terrible que su canto, a saber: su silencio. Aunque nunca ha sucedido, quizá sea dable pensar que alguien se haya salvado de su canto, pero con toda seguridad ninguno de su silencio. Nada hay sobre la tierra que pueda resistir a la sensación de haberlas vencido con las propias fuerzas, a la altivez capaz de barrer con todo lo que de ello se originaría. Y efectivamente, cuando Ulises llegó las poderosas cantantes no cantaron, sea que pensaron que lo único apropiado para este adversario podría ser únicamente el silencio, sea que la vista de la felicidad que reflejaba el rostro de Ulises, que no pensaba en otra cosa más que en cera y cadenas, les hiciera olvidar todo canto. Pero Ulises, por así decir, no oyó su silencio; él creyó que cantaban, sólo que él estaba protegido contra su canto. De un vistazo notó primero los giros de sus cuellos, las profundas inspiraciones, los ojos llenos de lágrimas, las bocas entreabiertas, pero creyó que todo eso era debido a las melodías que se elevaban inoídas en torno de él. Pero pronto todo se deslizó fuera del campo de sus miradas, puestas en la lejanía; las sirenas prácticamente se esfumaron ante su decidida firmeza, y justo cuando más cerca estuvo nada más supo de ellas. Pero ellas, más hermosas que nunca, se estiraron y voltearon, dejaron ondear, libres al viento, sus abundosas cabelleras, y distendieron sobre las rocas sus dedos de larguísimas uñas. Ya no era más cuestión de seducir, sino que solamente querían —y tanto tiempo como fuese posible— atrapar todavía al vuelo algo del fulgor de ese par de grandes ojos que tenía Ulises. De haber tenido conciencia, las sirenas habrían sido aniquiladas aquel día. Sobre este particular la tradición agrega algo: Ulises, se dice, fue tan fecundo en ardides, fue un zorro tal que ni la misma diosa del destino pudo penetrar en su fuero más íntimo. Quizá —aunque esto escapa ya a la comprensión humana— se haya dado cuenta de que las sirenas guardaron silencio, y haya opuesto a ellas y a los dioses el simulacro mencionado sólo como una especie de escudo. —franz kafka

enviado a hojagonzalez@gmail.com por María Alejandra Estrada

notes on Performance Art Conventions rule. The iron hand of custom, as outlined last time around, keeps the art world under control. We must have art that stays the same for each visit, over time. We must have catalogues. And catalogues cannot be written about art before it exists. Biographies and pictures of previous works are not quite the same thing as a thorough, thoughtful analysis or...postmortem. The ephemeral, both in museums and in galleries, is suspect. Both writers and readers are at a disadvantage: unless the event is repeated, any review or essay cannot be checked against the art. The art is only a memory. Besides, who is going to buy a performance, and, if so, what would you buy? A photo? Or some horrible videotape or DVD that in itself won’t last? And what could be more ephemeral than performance art? Performance art takes place in space (sometimes a specific space) and time (usually a specific time, time being a material too). At its most pure, performance art is executed by the artist. The body at hand is the sculpture. We are left with photographs and words. Or moving images, none of which are quite the same as the....what? Boredom? Fear? Titillation? Like theater because there is a person and an audience, but unlike theater because the person is not pretending to be someone else, the most rigorous performance art eludes art history and, apparently, art criticism. But then again, both art history and art criticism are dependent on goods both fresh and preserved. In the 50’s and 60’s it was enough to dismiss events, Happenings, performances as theater rather than art. Certain formalists thought art should be pure: pure paint, for instance. No poetry, no confusing illusions or extra dimensions, no theater. And certainly no politics. It was a puritanical trope, as if there were no theater in a Pollock drip painting or a de Kooning parkway, no poetry in a Motherwell elegy. (...)
Artículo completo en http://www.artsjournal.com/artopia/archives20051101.shtml

¡ESTA SEMANA! no hay CHARLAs no hay ConfeRenCiAs no hay inAUGURACiones

Yo no hago obras críticas. Yo hago obras críticamente.

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González #37
circula en el departamento de arte, facultad de artes y humanidades, universidad de los andes

enviado a hojagonzalez@gmail.com por J.A.

lunes 30 de octubre, 2007
enviado a hojagonzalez@gmail.com por Diego León

Una fábula: Sobre el espejo (los espejos) de la niña de Glen Ridge Sabía siempre que su mirada estaba mediada por eso de la luz, sabía siempre que su memoria estaba mediada por eso de la plata; sabía siempre que su recuerdo era un pequeño o gran libro que algunos escribían (retrospective). Recuerdo el día en que la vi por primera vez, medio desaturada y con unos pequeños rebordes rojos sobre una tira de sus espejos. Espejos que inevitablemente hay que ver al acercarse a esta pequeña; la pericia de estos objetos siempre llamaron su atención, re-presentaban eso que ella estaba mirando-se, hacían las veces de memoria inmediata, de voyeristas, de índices, de ella misma; le mostraban su lado cercano al oscuro. Un día, como ayer, decidí mirarla de nuevo, intentar reflejarme sobre sus espejos, sobre su Untitled # 250, o sobre su Untitled # 90, lamento haberlo logrado. Cuando se mira uno en ese tipo de objetos, corre el riesgo de hacerse evidente. Heme acá, clarito como el agua y esto fue lo que la vanidad hizo con la pequeña de los espejos. Vaya vanidad, como la hizo mirar-se. Ya al final todo es medio sintético y los que nunca van a ser.... son su material (779.0973 S326 Z311). —Diego León
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“Por todas estas razones, de cualquier modo que las consideremos, debemos concluir que el gran Leviatán es la única criatura del mundo que nunca tendrá un retrato fiel. Es cierto que algún retrato podrá ser mas parecido que otro, pero ninguno logrará un grado de exactitud considerable. Por lo tanto, no hay medio a nuestro alcance para descubrir cual es el verdadero aspecto de la ballena. El único medio que nos permitirá hacernos una idea de su contorno viviente —aunque sólo fuera una idea mas o menos aproximada—, sería tomar parte en la caza y enfrentar el peligro de ser despedazado y hundido para siempre por ella. Por eso me parece que es mejor no alimentar una curiosidad demasiado exigente acerca del Leviatán”. Moby Dick —Herman Melville

enviado a hojagonzalez@gmail.com por María Alejandra Estrada

Ficciones Caminar al centro. Meter la mano derecha al recipiente. Sacar la mano. Escurrirla. Ir a la pared y hacer una pintura vertical. Repetir la acción. Inicia ciclo de performances Ficciones primer performance jueves 9 de noviembre 1:30 - 4:30 pm. Sala de Proyectos

enviado a hojagonzalez@gmail.com por Claudia Ramírez

CHARLA
Charla con la artista Lina Espinosa Galería Casas Riegner / Calle 70 a N° 7 – 41 Jueves 9 de Noviembre / 5:30 pm. A través del cuerpo “En estos dibujos, la artista perfora cuidadosamente la superficie de una hoja de papel de algodón, trazando un croquis que remite a fragmentos de fotografías de prensa. En el proceso, la artista despoja a dichas imágenes de los excesos que manipulan la percepción, tanto en el campo formal –línea, color– como en el narrativo –dramatismo, anécdota–. Al respecto, la artista afirma: “es importante detectar la obscenidad y el uso político que hacen algunos medios de comunicación de las fotografías donde se evidencia la impotencia del que no puede hablar, del que no tiene voz. Sólo al descargar cada una de estas representaciones de la intención que les fue impuesta, y al interrogarla, se puede recuperar la condición humana que dio origen a la imagen”. [Fragmento del texto escrito por Carmen María Jaramillo] www.linaespinosa.com www.casasriegner.com

Taller de docencia ensayo de ensayos “Se puede enseñar lo que no se sabe” septiembre 2006 […] En este juego hay fuerzas que se imponen aleatoriamente, es un vaivén, pero es también un movimiento, una acción, un hacer. Recordemos que este hacer es algo también que olvidamos, aprendemos lo que olvidamos, lo recordamos, es un algo que no nos pertenece, a veces es una voz que nos susurra tan bien que creemos que es nuestra.
“Todo lo que antecede a olvidar. No puedo mucho a la vez. Esto da tiempo de anotar a la pluma. No la veo pero la oigo allá detrás de mí. Es decir el silencio. Cuando la pluma para yo sigo. A veces rehusa. Cuando rehusa yo sigo. Demasiado silencio no puedo. O es mi voz muy débil a veces. La que surge de mí. Eso en cuanto al arte y estilo.” —Samuel Beckett

ACCES-ARTE

[…] los profesores duros, los que tienden a ser intensos, disciplinados, los que tienden a rajar a la gran mayoría de la clase, los que aterrorizan, los que saben tanto que uno cree que es tan bruto que no entiende y por lo mismo se asusta y no aprende. Los que presionan y uno siente que se ahoga. Los intocables, los grandes que ni humanos son. Los busqué, porque yo tenía que poder y aprender y aprender, a palo seco, porque solo así se podía. […] Así como, encontramos maestros buena gente, sin temor a aceptar su ignorancia, a decir no sé, no entiendo, a decir que no lo saben todo, a aceptar lo que saben, a aprender de aquel que esta más abajo, de sus alumnos, a tener clases recíprocas, a duvitar y responder también en el acto; a pensar y dejar pensando, a aceptar un no por respuesta, un “no estoy de acuerdo”, un “me parece que”, con la preocupación de enseñar y aprender, de crear espacios, ambientes, de generar conversaciones así sean con el aire de sus temas de propuestas, no perfectos, pero intentando mejorar... pero faltos quizá de rigidez quizá y dejando entonces, que la gente todo lo resuelva con un “ a mi antojo” o, “soy ignorante”, sin que a veces la gente pruebe lo que es la disciplina, tanto útil, cono necesaria. […] El “no puedo” no es solo negar su experiencia y potencialidad como inteligencia, sino negar la del otro. Negar ese lenguaje, negar la posibilidad de traducción, de expresividad. En todos los ámbitos de la creación es importante buscar ese lenguaje así como es de importante la voluntad del otro para adivinar. El lenguaje propio en cada inteligencia la reafirma, la hace consciente de su condición propia e inherente. […] En el primer colegio que estudié, distinguidos profesores me explicaron trece materias diferentes, desde la filosofía, la matemática y el latín, hasta el dibujo, el italiano, el español y el ingles. Todo explicado con mucha claridad, tanto así, que soy capaz de explicarlo yo también. “Perfecto”, diran muchos, pero en realidad este sistema educativo me hizo perezoso, mañoso y tonto. Aprendí a repetir discursos y a responder lo que quiere escuchar el que me interroga. Aprendí a copiar, a manipular y a odiar el conocimiento. Si de algo estoy seguro, es que con todo lo que mi trilingüe colegio me enseñó, no soy mas original que nadie, pues mi inteligencia es igual a la de cualquier ser humano del planeta. […]
continúa en el próximo número…

enviado a hojagonzalez@gmail.com por Gloria Holguín

De un prócer de la plástica contemporánea nacional e internacional:
“Ahora nos visitamos mucho en los estudios de los otros artistas. Hay algo así como puertas abiertas, pero lo que resulta más importante es que se habla bastante sobre las diferentes obras, y cuando un artista llega a mi estudio y ve mi trabajo, lo que me comenta sobre él, está visto ya por otros ojos, ojos de afuera, y eso es importantísimo. Porque al trabajar uno todo el día en la obra, hay cosas que están ahí pero que uno no las había visto. Son relaciones de ‘ojo abierto’, que a veces con un simple comentario le abren a uno montones de posibilidades. A mí me pasó eso recientemente. Estaba trabajando en colores claros, solamente buscando atmósferas, y alguien me hizo caer en la cuenta que estaba simplificado en exceso mi obra. Se lo agradecí, y tuve que rectificar mi error. […] Busco todas las posibilidades que la forma geométrica pueda dar, pues son infinitas en el juego del espacio en mis cuadros. Cuando cristalizo una de ellas, me gusta que se vea que esa ha sido mi decisión, y que se vea el rastro de las otras en el cuadro, y que sólo a base del tratamiento del color quede en la retina del espectador todo un tratamiento de atmósferas.”

González #37
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González #38
circula en el departamento de arte, facultad de artes y humanidades, universidad de los andes

Visite:
http://www.sallyconanimodelucro.blogspot.com/

lunes 13 de noviembre, 2007

MostRAR
sala de proyectos

uno

MostRAR
[primer piso edificio TX]

dos

vitrina

Con el ánimo de promover la participación de estudiantes y profesores en la programación de la Sala de Proyectos se abrirán cuatro turnos para hacer exposiciones el próximo año. Las condiciones para los interesados en participar son las siguientes: – Cada exposición tendrá una invitación, una inauguración y una charla. –Todas las exposiciones y los eventos serán registrados en fotos y en video y luego serán publicados en el catálogo de exposiciones. –La fecha límite para recibir propuestas es el martes 13 de febrero de 2007 a las 5 pm. Las propuestas deben entregarse impresas en la secretaria del Departamento de Arte. Cada propuesta debe incluir: a. Datos del proponente (nombre, correo electrónico, teléfono) b. Texto sobre lo que se va hacer. c. Imágenes que den referencia sobre lo que se va a hacer. Los resultados de la convocatoria y la programación serán dados a conocer el martes 20 de febrero de 2007. informes adicionales maribern@uniandes.edu.co luospina@uniandes.edu.co

Con el ánimo de promover la participación de estudiantes y profesores en la programación de La Vitrina se envían las pautas para participar: – Las exposiciones no podrán tener una duración superior a 15 días. – Cada exposición tendrá una invitación, una inauguración y una charla. – Las propuestas para la Vitrina deben ser hechas para la Vitrina (se aceptan propuestas que hayan sido hechas para otros lugares, o que estén inscritas dentro de una clase, lo importante es la traducción de la muestra a las condiciones que propone este espacio). –Se pueden proponer desde exposiciones únicas hasta una serie de exposiciones, lo importante es que cada una cumpla con la rotación quincenal. –Todas las exposiciones y los eventos serán registrados en fotos y en video (por la cámara de seguridad) y luego serán publicados en un impreso de la Vitrina. –La Vitrina se programa en actividad continua por todo el semestre académico. —La fecha límite para recibir propuestas es el martes 13 de febrero de 2007 a las 5 pm. Las propuestas deben entregarse impresas en la secretaria del Departamento de Arte. Cada propuesta debe incluir: a. Datos del proponente (nombre, correo electrónico, teléfono)

viernes 17 de novieMbre 12:30 p.m. en la Sala de ProyectoS >

b. Texto sobre lo que se va hacer. c. Imágenes que den referencia sobre lo que se va a hacer. Los resultados de la convocatoria y la programación serán dados a conocer el martes 20 de febrero de 2007. informes adicionales maribern@uniandes.edu.co luospina@uniandes.edu.co

diapoteca

josé tomás Giraldo
Si desea estar con Gónzalez, envíe su colaboración al correo electrónico: hojagonzalez@gmail.com González publica lo que se quiera hacer público. La única regla es usar un nombre, un apellido y aceptar las limitaciones de una hoja de papel. Esta hoja circula al comienzo de cada semana del período académico de clases.

enviado a hojagonzalez@gmail.com por O.G.

Taller de docencia ensayo de ensayos “Se puede enseñar lo que no se sabe” septiembre 2006 […] La reunión parecía haber empezado mucho tiempo atrás. Santiago reconoció algunas pintas mientras buscaba un lugar para sentarse. Un sombrerito de uso exclusivamente artístico se repetía en el recinto; estaban Pericles, la niña, González y otros entendidos en Los Temas y las pocas alternativas. Todo irradiaba una luz compleja, era un ambiente puro, la música fluía entre las venas de los invitados y el periódico reposaba en una pequeña mesa al lado de la nevera. A nadie pareció importarle el panorama que dejaban ver las ventanas, la tragedia que traía Santiago en las ojeras o que, unas familias de palomas bailaran entre los tejados de barro. — Seguramente —volvió a pensar el profesor— no va a ser fácil y menos si ellas no logran interesarse, es ridículo ese dicho, ya que todos, así fuese en una pequeña fracción de segundo quisimos y es evidente que no todos pudimos. Sirvieron un poco de café en pocillos azules amoratados. — ¡Pura agua! —gritó Santiago enfurecido, pero nadie lo escucho. Por el contrario todos ataban los sentidos atentos a tanta belleza que producía la voz de la niña, que realmente era hermosa, incomparable, nada importaban las palabras del texto ni la mirada pícara de la lectora, el sonido bastaba. — Las opiniones son como la piña —dijo alguno— entre más sal... mejor sabor, eso es indiscutible. — Indiscutible. —dijo otro. — Esa cree usted que es su verdad, pero se equivoca; en mi opinión, opinar resulta de una interpretación filósofoadecuada de una realidad releída en la página que precede al referente constructuralista del posmodernillo racional, del que indiscutiblemente discutió Perrida en su casi famoso libro: Describa, escriba y descanse. La discusión le parecía interesantísima a Santiago quién no quería opinar. — Si me permiten tomar la dulce palabra... —declamó el de la cicla— opinar o no, no es la cuestión. Lo bonito es ver como todos nos hacemos pasar por amigos y sonreímos con cariño, damos las gracias, compartimos la idea, escuchamos al otro, aceptamos al prójimo. Recuerdo bienaventurados momentos en la búsqueda de la igualdad. En esos días la prosperidad reinaba y las oportunidades de cambio se veían reflejadas en la propuesta del gobierno feminista. Pensé seriamente en explorar mi lado contrario, como dicen las locas lenguas; salirme del closet, vestirme color pastel y... Las dulces palabras fueron interrumpidas bruscamente por ellos, él el y el él, como pretexto para así dar paso a conclusiones pragmáticas donde el problema logical, la discusión no se enfrenta a los diptongos, es con el autor la vaina, que no se preocupa por el derecho de los niños a ser escuchados con dignidad, cayendo en conceptualismos vanguardistas derivadas del lenguaje termo platónico constante. — Interesantísimo —afirmó González mientras movía lentamente la cabeza En la radio sonaba una canción. Era lunes otra vez, el hambre cruzaba el hall insatisfecha, moscas sobrevolaban el polvo, las ratas enamoradas se miraban sin parpadear, del trapero salía un olor a muerte húmeda y la discusión proseguía gradualmente. Santiago perdía el interés en todo lo que lo rodeaba, pensaba en la hora, en su triste amante abandonada, en las flores que nunca le quiso comprar. Le dolía la tripa, quería largarse a dormir, había sido un largo día. […]
continúa en el próximo número…

m: “hoy aprendí algo” a: “¿ah si?, ¿qué?” m: “si, hoy cuando estaba en el taller tomándome unas cervezas con unos amigos después de una exhaustiva e inerte jornada de pintura, uno de ellos me dijo que quería comprarme esa pintura contra la que había forcejeado todo el día, que me pagaba lo que yo pedía, pero que ahí, en ese punto, en esa zona de la esquina inferior derecha la manera en que estaba resuelta la pintura, el trazo y el color, le molestaba a sobremanera. que debía quitar esa parte, hacer otra cosa, ponerle más color y que sólo de esa manera llegaríamos a un acuerdo” a: “¿y entonces?” m: “sin pensarlo, le contesté que no. que de ninguna manera” a: “¿y porqué no?” m: “le contesté que no. pero no por convicción ni por principio. le contesté que no simplemente por que sin esa parte mal lograda de la esquina inferior derecha la pintura se volvía un suceso sin ninguna gracia. sin ése error el resto dejaba de activarse; sin ése desliz, sin ese descuido, sin ese desacierto el resto de la pintura se volvía iterativa, monótona, casi perfecta” a: “¿y cuál fue entonces la enseñanza?” m: “pues que precisamente ahora que lo pienso, creo que sin reflexionar demasiado en el asunto, actué con un aplomo y una seriedad inusitadas. supe entender que para que todo el albor del resto la pintura lograra aquel menudo grado de eficacia que lograba, esa zona difusa y torpe en la esquina inferior derecha tenía definitivamente que quedarse allí”. —O.G.

Color Un diseñador gráfico llevó ante la Ministra de Cultura una serie de propuestas de avisos para un evento de arte. La portada roja fue desechada por la funcionaria con el argumento que de ese color representaba a un partido político, lo mismo sucedió con los ejemplos azul y amarillo. Al final, el color de fondo del afiche fue el magenta. El diseñador se dio cuenta que la Ministra de Cultura sufría de un mal parecido al daltonismo, pero en vez de confundir un color por otro, confundía los colores con partidos políticos. —L.O.

González #39
circula en el departamento de arte, facultad de artes y humanidades, universidad de los andes

lA prÓXiMA seMAnA eXPoSiciÓn “eSto no eS Una teSiS” proYectos FinAles de GrAdo 2006 (inAuGurAciÓn MArtes 28, 5 p.M., bloQue s) eXPoSiciÓn “tallereS de PintUra” (inAuGurAciÓn lunes 27, 13:30, GAlpÓn)

viernes 24 de novieMbre 12:30 p.m. en la Vitrina >

lunes 20 de noviembre, 2006
enviado a hojagonzalez@gmail.com por Danilo Volpato

doble

danilo volpato

PREÁMBULO PARA UnA BOLSA PLÁSTICA Todos habrán notado alguna vez al mirar hacia algún rincón de la cocina cómo se acumulan en singular desorden bolsas de plástico de todos los tamaños, colores y calibres. Muchos no han dejado de observar que estas bolsas, que en su debido momento fueron útiles, sirviendo como medio para llevar todo tipo de mercancía, utilería, alimentos, instrumentos y elementos a la casa, se van acumulando con el tiempo, ya que “uno nunca sabe cuando se vaya a necesitar una bolsa”. Por supuesto. O ¿Quién no se ha puesto una bolsa en la cabeza para no mojarse el pelo con la lluvia o con la ducha? O muchos deben haber visto en un restaurante colgada del techo una bolsa brillante llena de agua, que, según la cultura popular cumple la extraña función de espantar las moscas del lugar. Algo de bello hay en las bolsas. ¿Qué será lo que tienen de atractivo fuera de su funcionalidad? Difícilmente alguien bota una bolsa, por más que a veces su cantidad acumulada supere las posibilidades de uso. Quizás una bolsa esconda un misterio por detrás de su transparencia, de su textura, de su brillo, de su color. De pronto no sea sólo una cuestión formal. Y sin embargo, ¿a quién o a quiénes se les ocurrió de primeras darle una forma triangular a una bolsa doblada? No sabemos si motivado por el rechazo hacia el desorden, conducta tan propia de las neurosis del hombre moderno, o simplemente por pura y física falta de quehacer, fue que surgió la idea de las perfectas y equilibradas formas triangulares. El oficio de doblar las bolsas de tan particular manera, nacido probablemente de la cabeza de alguna abuelita de algún pueblo colombiano o venezolano (no se sabe) ha sido transmitido por generaciones hasta el punto de que existan miembros en las familias de hoy cuya función es la de “dobladores oficiales de bolsas” dentro de las tareas domésticas. Al ingenioso ser que le dio por solucionar el imperfecto estético de las bolsas amontonadas y embutidas, agradecemos el valioso aporte que dejó a la humanidad y le dedicamos este texto acreditándole las instrucciones que siguen a continuación, para que su invento no sucumba perdido en medio de la pereza fragmentada en la súper-producción de basura contemporánea. InSTRUCCIOnES PARA DOBLAR UnA BOLSA (Continúa en el próximo número y en la exposición que abre el viernes en la Vitrina) — Danato Volpilo — Marena Lorcia

¡llamaS y VaPor en la Plazoleta del r!

¿?
enviado a hojagonzalez@gmail.com por Gloria Holguín

En esta oportunidad quiero llevar mi exaltamiento a una imagen, a un ser que me hace sentir muy feliz, en especial en este bello momento de mi vida. Cuanta belleza hay en aquellos seres que (como espectros) lanzan acusaciones similares a las de Hamlet o que apuntan sus dedos delatores y censuradores a las estupideces y las chabacanerías del educando artístico. Ellos, o bueno, yendo a aquel ser que más me alegra: ella. Ella que, cual avestruz, ataca y, en genios latinoamericanos, esconde la cabeza; ella que se pasea por tierras de fríos veranos y nublados mediodías; ella que, como sabueso a medio alimentar, busca y necesita sutilezas que compensen en su nariz y boca la falta de creación que sus manos son incapaces de saciar; ella que con su dedo busca hacer de cualquier otro espíritu una compensación de su incapacidad. Ella... Bella ella, ¿no? Yo no podría ser creadora sin seres como ella: machacados, creolinizados, bituperadores. —Gloria Holguín

(inAuGurAciÓn MArtes 28, 5 p.M., bloQue s) eXPoSiciÓn “tallereS de PintUra” (inAuGurAciÓn lunes 27, 13:30, GAlpÓn)
enviado a hojagonzalez@gmail.com por Rosi Vulat

enviado a hojagonzalez@gmail.com por Sora Vessa

enviado a hojagonzalez@gmail.com por María Alejandra Estrada

Estreñimiento Académico
Fétidos aires circulan en estos días por las aulas de clase de los Andes. El hedor, impreciso pero fulminante, no es otra cosa que el grave síntoma de una constipación mental que algunos profesores exhiben grandilocuentemente. El estreñimiento es sin duda uno de los grandes males físicos que puede llegar a padecer el cuerpo humano. Pero en algunos, la letrina pareciera incubar mucho más arriba: en el cerebro. Instancias de la academia parecen adolecer este pavoroso trastorno. El canal transmisor que se supone son los maestros, parece copado de atrincherados discursos y métodos que impiden el flujo de un aprendizaje libre y verdadero. Como si su propia concepción estuviera obligada a extenderse a aquellos que en su particularidad sienten y crean. El sentido común – o más allá, la visceralidad, la intuición, la emotividad – indicarían que el arte, la creación residirían en una fecunda espontaneidad que sabe materializarse hábilmente. Habilidad que se desprendería sobre todo de un terreno de ubicación sensible. Y sin embargo, algunos se empeñan en constreñirlo racionalmente. El arte ¿tiene su corazón en el concepto? ¿Es un requisito para realizarla eficazmente andar por cánones absurdos impuestos por un sólo discurso o sistema? ¿Un solo método no engendraría validaciones desmedidamente ciegas? ¿No sería quizá, más sensato afirmar o atreverse a considerar que el arte no puede ser otra cosa que una destilación de la sensibilidad más recóndita e íntima y sobre todo, del ritmo individual? Aquella estrepitosa y longeva noción de la Verdad, ¿no se trata finalmente acerca de una exaltación de los caprichos singulares? ¿O es que acaso existe una sola forma, correcta, verdadera y general de hacer arte? ¿Deben los maestros juzgar como correcto sólo aquellas cosas que coincidan con su propia estrechez mental? Algunos inocentes pensaríamos que aquellos laboratorios formales, los estreñimientos mentales, las castraciones académicas habrían caducado ya. Sobre todo, en lo que respecta a la creación. Y sin embargo repentinamente, algunos se están viendo cercados por una constipación que comienza a reducir la forma de crear a un solo discurso inventado. Es la dificultad para evacuar criterios sesgados y obtusos métodos lo que obstruye el fluido académico y el pensamiento creador. ¿Existirán desagravios farmacéuticos, alguna índole de laxante que expugne el estancamiento que reviste algunas aulas, y sobre todo, las astriñidas mentes de algunos maestros?
Soravessa@gmail.com

Ficciones (09.22.2006)
El perro giraba una y otra vez, parecía buscando un árbol o un poste en la ciudad. Nunca daba el giro completo, era sólo un cuarto de giro y volvía a empezar. Aveces cuando los animales se mueven lento es muy bonito verlos, casi que se siente cómo ponen las patas en el piso, cómo piensan para mover el torso, la lengua y con este perro casi blanco un tanto la incirtudumbre y la angustia ante la imposibilidad de encontrar un buen baño. A cada paso el perro blanco parecía transformarse, ser uno diferente, distinto al anterior y a los otros a los que iba a parecerse con cada movimiento. Este perro anónimo, distante, desconocido, perturbado y desesperado por el agua giraba lento buscándose la cola o depronto respondiendo a su nombre -Perro- en medio de un recorrido sanitario sólo porque yo lo quiero así. Ver a Perro dar y dar cuartos de giro en nombre de algo que nunca podré saber era suficiente: los sonidos acelerados del entorno, la penumbra y la obsesiva repetición de movimientos lentos producía un inevitable deseo de conocer la historia, los motivos que tenía el animal para moverse de esa manera. Aveces las repeticiones cargan de sentido nuestros actos y aveces son simplemente eso: repeticiones sin un objetivo específico pero que terminan -a fuerza de repetición- reclamando un significado y contando una historia, pues porque a todos nos gusta que nos cuenten historias. Con repeticiones construír objetos y en la publicación de los mismos dejar el espacio abierto a las historias. Aveces los actos son sólo presentación de instantes que no buscan representar, como el perro en sus cuartos de giro. Con los loops se pueden hacer muchas cosas. —María Alejandra Estrada

“La vida comienza a los 40” —González
Si desea estar con Gónzalez, envíe su colaboración al correo electrónico: hojagonzalez@gmail.com González publica lo que se quiera hacer público. La única regla es usar un nombre, un apellido y aceptar las limitaciones de una hoja de papel. Esta hoja circula al comienzo de cada semana del período académico de clases.

González #40
+ ñapa
circula en el departamento de arte, facultad de artes y humanidades, universidad de los andes

lunes 27 de noviembre, 2006
enviado a hojagonzalez@gmail.com por Nicolas Gómez

Estrado No es una novedad que algunos items temáticos del inmenso, ilimitado e indefinible mundo del arte, no han gozado de dinámicas que les permita pensarse, analizarse y reiventarse dentro del departamento de arte de la universidad. Es claro el ejemplo que ofrece el artículo publicado en González #35 escrito por Anónimo, que se refiere a la ausencia de iniciativas académicas por provocar la transformación de los frutos del bosque en algo que trascienda la enseñanza técnica. Al respecto, hago referencia ahora a la otra mitad del paquete M.E.A.T. Como antecedente a las ideas que pretendo exponer, hago una inicial referencia a aquel inolvidable trabajo que algunos entusiastas compañeros habrían realizado hace unos pocos años en el cruce de la carrera 11 con calle 92. El performance, como ellos lo llamaban, fue noticia. Si bien recuerdo, por una foto que vi en la prensa, en esta irregular acción, Alejandra Suárez y Camilo Zúñiga (de quienes recuerdo otros excelentes proyectos en performance), entre algunos otros nombres que no recuerdo bien, realizaron en la coordenada precisada un cúmulo de arena en donde re-presentaron el ambiente de una playa turística. Los realizadores invitaron a sus amigos a gozar del sol capitalino con sus vestidos de baño y gafas oscuras, entre sombrillas playeras, baldes y palas para hacer castillos. El evento resulto todo un éxito; se hablaba en todas partes de lo ingenioso que resultaba todo, de los vestidos de baño de quienes habían participado, de la manera como el artista contemporáneo conquista espacios cotidianos para reevaluar los procesos normativos que impone la sociedad de consumo, de las pieles lechosas de algunos, de los baldes y palas para hacer castillos. El tiempo transcurría y el proyecto de la playa había quedaba en el olvido. Sólo se seguía escuchando por ahí el nombre de Maria Teresa Hincapié, y en alguna otra fecha un artista chicano habría venido a la universidad a realizar un performance y una serie de conferencias. En estas se habló bastante, sobre estas poco se habló. Maria Alejandra Estrada, una compañera, una estudiante del departamento de arte, ha programado una serie de performances que se han llevado a cabo en la Sala de Proyectos los días 29 de septiembre y 9 de noviembre, y seguirán los días 6, 11 y 13 de diciembre. Caminar al centro. Meter la mano derecha al recipiente. Sacar la mano. Escurrirla. Ir a la pared y hacer una pintura vertical. Repetir la acción*. En el momento de haber entrado a la Sala de Proyectos me cautivó inmediatamente la colocación ordenada de pliegos de cartulina negra que conformaba una retícula que se expandía por todo el lugar. Sobre los

pliegos que cubrían las paredes, veía algunos manchones verticales, especies de columnas, pintados con vinilo blanco y conectados por chorreones de pintura a un recipiente que se encontraba en la mitad del lugar. Las pinturas eran todas diferentes. Los chorreones eran todos diferentes. La retícula de pliegos seguía siendo igual. Inmediatamente después de haber reconocido el espacio vi a Maria Alejandra. Caminaba hacia una pared y realizaba con sus manos untadas de espeso vinilo blanco una pintura vertical sobre la pared: luego se sacudía el exceso, caminaba al centro, metía la mano derecha al recipiente, sacaba la mano, la escurría, iba a la pared y hacía una pintura vertical. Repetía la acción. Repetía la acción. Repetía la acción. Siempre resultaba diferente, cada acto parecía una ficción del anterior.
“…what he perceives is multiple, irreducible, coming from a disconnected, heterogeneous variety of substances and perspectives: lights, colors, vegetation, heat, air, slender explosions of noises, scant cries of birds, children’s voices from the other side of the valley, passages, gestures, clothes of inhabitants near or far away. All this incidents are half-identifiable: they come from codes which are known but their combination is unique, founding the stroll in a difference repeatable only as difference…” (Roland Barthes, From work to text)

Estuve un largo rato en el lugar. Todavía había gente allí que estaba desde antes que yo entrara; se habían quedado un rato aún más largo. Maria Alejandra repetía la acción. Nunca la re-presentó. Cada acto parecía una ficción del anterior. Quizás también la repita los días 6, 11 y 13 de diciembre, pero seguramente será diferente, pues a pesar de que llegue, que lleguemos, a la universidad de la misma manera que llegamos todos los días, luego de la misma rutina para levantarnos, arreglarnos y salir de nuestras casas, todo será diferente. A veces cada día parece una ficción del anterior. Al salir del lugar (como el perro del proyecto de Diego León) me detuve un rato a conversar con quienes también salían. Caímos en cuenta que ya habíamos presenciado otros performances de Maria Alejandra, bastante parecidos. No obstante, a pesar de los parecidos, hablamos sobre las diferencias; hablamos también de que estábamos hablando (como cuando uno piensa que está pensando). En ese momento, caí en cuenta de todo lo que he escrito. Caí en cuenta también que por haberme detenido a conversar, el balcón frente a la Sala de Proyectos se había convertido en una especie de estrado de debate sobre performance; de debate sobre lo que una compañera, una estudiante del departamento de arte, habría tenido la iniciativa de hacer y de mostrar. Sólo se había necesitado esa iniciativa. Mientras tanto, en la Sala de Proyectos, el público que aún permanecía en el lugar, un poco más de cinco personas, caminaban al centro, metían la mano derecha al recipiente, sacaban la mano, la escurrían, iban a la pared y hacían una pintura vertical. Repetían la acción. —Nicolas Gómez
* González #37

enviado a hojagonzalez@gmail.com por Felipe González

enviado a hojazazenlog@ligam.com por Silonac Zomeg

La montaña mágica
Si la montaña no va a Mahoma, Mahoma va a la Montaña. Proverbio musulmán Si la biblioteca baja la montaña, los estudiantes no van a la biblioteca. Prejuicio uniandino

En Blanco y negro
“Mi recuerdo general del Quijote, simplificado por el olvido y la indiferencia, puede muy bien equivaler a la imprecisa imagen anterior de un libro no escrito.” Pierre Menard, Autor de el Quijote Jorge Luis Borges

Hace un rato estaba reunido con unos amigos del departamento, cuando nos enteramos de que existía un plan malvado para robarnos la biblioteca de arte y abandonarla en unas salas enormes y maquiavélicamente cómodas y bien dotadas de equipos. Aparentemente, la dirección de bibliotecas de la universidad, sin haber consultado a las diferentes unidades, ha decidido que quiere que todas las bibliotecas satélites se integren en el edificio Mario Laserna, que abrirá sus puertas para el segundo semestre del próximo año. La indignación de todos los presentes cuando recibimos esta noticia no se hizo esperar. Desde mi experiencia particular, la biblioteca ha sido cada vez un espacio más importante desde que entré a la universidad, siento que hoy en día paso en ese lugar mucho más tiempo que el que pasaba antes y que, además, he adquirido destreza para encontrar información relacionada con lo que busco. Pero hasta este momento no me había dado cuenta de que, en general, las personas también estaban yendo más a la biblioteca que antes; algunos de los indignados con la noticia del desplazamiento, eran profesores que llevan muchos años acá, y ellos comentaban que había constituido un gran esfuerzo generar un buen ambiente, y hábitos, de trabajo en ese lugar, ¿cómo es eso de que entonces ahora se llevan todo para abajo donde nadie lo va a mirar? Entre otras objeciones, se dijo también que lo que pasaba era que en la biblioteca general no entendían que los libros de la biblioteca de arte eran libros especializados (y por eso los querían mezclar con los de química, medicina, derecho, historia, microbiología, teoría del caos, poesía venezolana, residuos industriales, etc.). Debo reconocer, y creo que no soy el único, que lo primero que me perturbó de esta noticia, fue pensar en la incomodidad de tener que bajar tantas escaleras cada vez que uno quiera buscar un libro y, por supuesto, en la de luego tener que volverlas a subir; ¿a quién no le ha pasado que está leyendo un libro en la biblioteca de arte y encuentra una referencia a una novela, o a una teoría sociológica o de física cuántica, y se queda con la duda por pereza de bajar a buscar la otra fuente en la general? Pues lo primero que uno piensa es que ahora ni siquiera va a estar leyendo el libro de arte, porque antes va a haber sentido pereza de bajar al Mario Laserna a buscarlo. Cuando mi hermana se casó, muchas personas les dijeron a mis papás que no pensaran que perdían una hija, sino que ganaban un hijo. Yo sí creo que la dirección de bibliotecas debería adquirir el hábito de consultar este tipo de decisiones con las unidades, porque se presta para una discusión muy interesante. Pero también creo que los estudiantes y profesores deberían adquirir otro hábito, el de consultar bibliotecas grandes donde, en general, es más fácil encontrar, y compartir, la información. Lo único que cambia es la bajadera y subidera de escaleras, que también es un hábito sano. Lo que sí haría falta entonces, serían más salas de lectura satélite; para tener donde leer el libro o las fotocopias que uno carga en la maleta, cuando el tiempo no le alcanza para bajar hasta el edificio nuevo; porque aunque se centralicen las bibliotecas, los libros siempre serán nómadas. —Felipe González

“Deberían dejarla morir”, me decía un profesor luego de haberle contado entusiasmadamente que yo estaba considerando la idea de realizar mi proyecto final como un proyecto investigativo en el área de historia del arte, y que quizás iba a ser un trabajo sobre Tarma Brata, la constantemente mencionada Tarma Brata. Resultó desalentador haber escuchado estas palabras de una persona que admiraba bastante y de quien, de pronto ingenuamente, esperaba algún tipo de interés, o por lo menos alguna otra respuesta que animara una posible edificadora conversación alrededor de lo que en aquel momento yo esperaba que fuera (hubiera sucedido si yo hubiera reconocido maneras inmediatas de responder de otra forma). Meses atrás de este hecho yo había comenzado a investigar en bibliotecas y archivos sobre esta crítica de arte (esto ocurrió además porque en aquel tiempo me encontraba trabajando en proyectos que demandaban conocer aspectos del contexto artístico colombiano de los años cincuenta); cuando escuché aquella respuesta, todas las horas transcurridas frente a hojas de periódicos viejos parecían reducirse al tiempo más inútilmente invertido alguna vez. Sentí un fúnebre silencio. Algunos días transcurrieron mientras yo prefería pensar en cualquier otro asunto que no fuera mi proyecto final. En el momento que, inevitablemente, volvió a surgir el tema con algún compañero, vino a mi mente una imagen de un hecho que inmediatamente me habría causado una menuda sonrisa seguida de un suspiro de cómoda anuencia. Recordé un día que me encontraba en una clase de historia del arte latinoamericano del siglo XX; el curso era dictado en un pequeño salón después de la hora del almuerzo. En el recinto se solía acumular en el aire el calor de las treinta personas que allí nos encontrábamos cada semana en sesiones de tres horas de las cuales durante una de estas se apagaban las luces y se veía un carrete completo de diapositivas que nos arrullaba como una canción de cuna. En este preciso día que había vuelto a aparecer en mi cabeza, recuerdo haberme despertado de un corto sueño sobre mi escritorio cuando el nombre Tarma Brata empezó a resonar en los débiles sueños que tenía durante aquellas siestas. Al abrir los ojos, ví a la profesora –con su agradable acento uruguayo– imitar a Tarma Brata– con su agradable acento argentino– explicando a Picasso con un libro en mano a través de la televisión colombiana de los años cincuenta. Por alguna razón que el tiempo me dará, la imagen vista me resultó fascinante. Haber recordado este momentáneo encanto me hizo volver a sentir la diástole y sístole de algo que había muerto. Me sentí capaz de todas las ideas. —Silonac Zomeg

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González #40 —ñapa—

concursos gonzález iv
CoNvoCATorIA pArA rESEñAS DE LoS proyECToS DE grADo Desde el lunes 4 hasta el viernes 8 de diciembre se recibirán reseñas críticas sobre los proyectos de grado del primer semestre del 2006. El texto puede ser sobre la exposición en general o sobre varios o uno de los proyectos finales de grado. El texto no debe exceder las 800 palabras y debe ser enviado como archivo adjunto en formato .doc o .rtf a la siguiente dirección: maribern@uniandes.edu.co La reseña ganadora será publicada en el primer González del año 2007 y su autor obtendrá un bono de $100.000 para la librería Lerner.

Gonzalez #41
circula en el departamento de arte, facultad de artes y humanidades, universidad de los andes

lunes 22 de enero, 2007 fallo concurso gonzález IV reseñas de los proyectos de grado 2006/2 “La reseña ‘Esto no es una crítica’ de Nicolás Gómez se aproxima de una forma cuidadosa a la obra que elige y elabora una exposición clara y argumentada de sus ideas.” —Carmen María Jaramillo

Esto no es una crítica
“Mirar: todo lo que sobresale del perfil, el contorno, la categoría, el nombre de lo que es Mirar buscando algo (un alfiler que se ha caído) es lo opuesto a mirar Todas las apariencias tienen la naturaleza de las nubes…” Sobre la Visibilidad, ________

“La cultura es una suma, y no hay material auténtico que sea completamente descartable. Mirar en Bogotá, Marta Traba

Una torta de la que sólo se obtienen migajas. Había una vez parafraseando que ya no recuerdo, Carolina Cerón

Con el ánimo, y con toda disposición, entré aquel día a ese lugar. Ingresé a aquella sala en forma de un gran rectángulo alargado, iluminada por sofisticadas luces halógenas que colgaban del alto techo; era de paredes blancas quizás recién pintadas, de acuerdo al olor de vinilo que impregnaba el salón y que me recordaba la compra de un apartamento nuevo. El piso, por supuesto, era de madera pulida y brillante; así mismo, pulidas y brillantes eran las puertas color caoba oscuro que rodeaban la sala, todas cerradas, excepto la cual por la que entré. Parecía como si cada una de estas puertas, cuya cantidad no recuerdo en el momento, hubieran sido colocadas con todo el cálculo arquitectónico posible, para que, a pesar de ser de madera caoba oscuro, parecieran ser parte natural de las pulcras y solemnes paredes blancas. Apenas di el primer paso adentro del salón, observé a mi mano derecha, sobre una de las dos paredes angostas del gran rectángulo, un ventanal vertical cerrado por una persiana.

Al recorrer la persiana de arriba abajo, fijándome detenidamente en su pareja blancura que era igual a la de las paredes, me cautivó la luz amarillenta que se escapaba por debajo de esta y cuyo reflejo se extendía por el suelo de madera lustrosa, realizando un camino hacia un primer objeto que se veía apoyado sobre el piso; un primer objeto que, si uno permanecía parado en la entrada del salón, se encontraba al girar la cabeza algunos grados hacia el lado izquierdo. Se encontraba allí casi enaltecido por la lisonjera pátina de los siglos. Al detectar la presencia de aquel objeto colocado allí como un pedestal, casi con el mismo cálculo arquitectónico de quien había diseñado el lugar, sentí inmediatas ganas de acercarme a él. Sentí que merecía de mi parte la misma contemplación que emanaba como un objeto en perpetua contemplación. A primera vista, podía saberse que era una silla de diseño aparentemente colonial, o quizás republicano, pero no del siglo XX. Su base era a la vista cuadrada, y tenía un espaldar lo suficientemente alto para servir de apoyo, desde la parte más baja de la espalda hasta la cabeza, a una persona de gran estatura. Observando con más detalle, sorprendía el cuidadoso trabajo con que esta silla había sido elaborada por algún carpintero. En la parte superior de su espaldar tenía una elaborada talla en forma de una gran concha, de la cual se desprendía toda una red de complejos ornamentos labrados que insinuaban formas orgánicas, y que, simétricamente hacia lado y lado, construían el marco del espaldar y toda la estructura de la base y de las cuatro cortas pero rollizas patas absolutamente verticales. El marco de madera confeccionado con sumo esmero, rodeaba un espaldar blando y alargado verticalmente (como la ventana, como toda la silla) que estaba forrado con un damasco cuyo diseño de flores, arabescos y formas orgánicas en colores rosas, verdes, amarillos, azules y verdes pálidos rimaba con todo el conjunto. Realizando un lento escaneo, de arriba abajo, de esta tela de textura sedosa, observé que, desde la mitad hasta el final, las fibras horizontales de la tela hacían falta y que esta se completaba hasta abajo con hilos de colores que se tensaban de forma vertical al borde interno del marco de madera. Resultó desconcertante haberme encontrado con tal transfiguración. En un primer momento, esta silla aparecía como un trono erigido en aquella sala, como un estandarte de la majestuosidad y la elegancia. Ahora, habiéndome percatado de este extraño detalle en el forro del espaldar, sentía algo de mentira de una inicial apariencia de firmeza y longevidad. La decepción aumentó en el momento que, al bajar más la cabeza, me percaté que al cojín de la base sobre la cual uno se sienta le hacía falta su relleno y su forro; que estaban a la vista los resortes internos de este, entre un complejo trazado realizado con cabuya tensada y anudada que insinuaba una síntesis de la forma de la base. Por supuesto, al descubrir aquel frío y vulgar enjambre de alambres y cabuya como el alma de lo que pensaba era un refinado e inquebrantable objeto, comencé a sospechar de estas iniciales aduladoras bondades que le atribuía. Mirando el objeto con aquella sensación, descubrí de inmediato que en toda la estructura de madera había otra inconsistencia. La madera, que en un principio había visto tan correcta y delicadamente tallada, pintada y lacada, en realidad no lo estaba. La concha sobre la parte superior del espaldar se encontraba perfectamente trabajada y era así hasta algún punto antes de la mitad del espaldar. Al igual que el forro que había visto desvanecer, la madera se veía pelada hasta la base de sus cuatro patas; su pintura no era pareja, se alcanzaba a ver el color crudo de la madera desnuda, muchos de los más finos detalles se veían perdidos. Me sentía confundido, engañado, tal vez, por las apariencias. Me resultaba inverosímil ver este objeto convertido en esto; pero, al dejar la nostalgia, habiendo considerado que incluso una persona habría ocasionado tan calculados daños, era terminante mi sospecha: la grandiosidad es etérea. Conmovido por la idea, levanté la cabeza, y al fondo de la sala, vi colgada una estructura rectangular iluminada por cinco halógenas que se veían en línea horizontal. Decidí abandonar la silla y acercarme al objeto que acababa de descubrir. Atravesaba la sala y veía

que el objeto se encontraba suspendido a una altura considerable, que parecía inalcanzable, como un horizonte que siempre se aleja. Me detuve ante él con la cabeza en alto y observé que era un marco de madera utilizado para enmarcar cuadros, sólo que no enmarcaba nada. Al igual que la silla, el marco tallado, noble embellecedor de las casas elegantes, estaba pelado y roído; había perdido todo su detalle, se encontraba desnudo, a punto de quebrarse, era inútil. Parecía encontrado en algún basurero o en algún garaje de una casa a punto de ser demolida. Era un objeto que alguna vez había sido pendón de una imagen inequívoca; ahora, a pesar de verse allá arriba, donde quizás siempre perteneció, parecía dormir junto a los más ilustres ciudadanos de la necrópolis, tal vez junto a quien alguna vez se habría sentado sobre la silla. Decidí salir de la sala. Giré mi cuerpo para salir por la puerta por donde había entrado. Caminando hacia allá, me detuve en la mitad de la sala. De manera inesperada había visto sobre el suelo, entre la silla y el marco que se enfrentaban de lado a lado del lugar, un rectángulo que parecía de las mismas proporciones al espacio vacío que enmarcaba el objeto que acababa de contemplar. Parecía madera. Me acerqué. Sí, era madera. Era un rectángulo elaborado con aserrín, quizás tomado de la silla; quizás tomado del marco; quizás tomado de los dos. Su color opaco contrastaba con el piso brillante y recién encerado. Parecía colocado allí con el mismo cálculo de quien había diseñado todo el lugar o de quien había podido haber transfigurado los objetos antes vistos de tal manera. Era un rectángulo perfectamente limitado y ordenado, juicioso, dictaminado y razonado. No obstante, estaba realizado con el aserrín, con lo que sobró. Cualquier soplo lo hubiera desfigurado. Es que la grandiosidad es etérea. — Nicolás Gómez

enviado a hojagonzalez@gmail.com por Felipe Valdivieso Galán

Nota a pie de página
Yo sólo quería hacer, incluir, un pequeño comentario (algo así como una nota a pie de página a la exposición), aprovechando esto de mostrar algunos trabajos de la clase. Los trabajos de la clase, que no son más que pruebas, creo yo, huellas que quedan de un recorrido, pero que no son el recorrido mismo; éste apenas si se asoma en algunos resultados, pero no se muestra completo. Inclusive, habiendo terminado clases la semana pasada, estando todavía en entregas finales, no creo que hayamos podido haberlo digerido del todo. Tal vez unas cuantas partes. Tal vez, la gran mayoría todavía resuena en nuestras cabezas, en forma de dudas, palabras y frases sueltas, y deseos. El pequeño comentario es, sobretodo, una parte (que habla de uno de los trabajos, un trabajo de pixeles) de uno de los mensajes que le escribí a Denise, en una conversación que tuvimos a lo largo del semestre. Y es, volviendo a lo del recorrido, otra huella más: “Para comenzar, voy a decir que sí, fue un ejercicio difícil (pero, como dicen por ahí, ¿no son las cosas difíciles —como, ha decir verdad, lo han sido todos los ejercicios—, las que se logran después de un montón de esfuerzos, las que valen mucho, quizás más que las otras?). Fue un ejercicio de mucha paciencia, de mucho pulso. Eso de la insistencia me interesa mucho, y creo que, aunque se aplica para un montón de cosas, en la pintura es una cosa muy cierta (…) El caso es que me interesa eso de insistir, de no dejarse tumbar a la primera dificultad y creo que en este ejercicio de pixeles una cosa que se ponía a prueba era eso (el ejercicio tuvo mucho, también, de algo así como aprender a hablar un lenguaje: como si las letras fueran los colores y uno empezara a aprender a combinarlos y

a formar con ellos algo). Y resultaba un trabajo muy agotador (pero satisfactorio al fin y al cabo, cuando empezaban a aparecer cosas) ponerse a pensar: ‘qué tanto de este azul, de este rojo y este amarillo, y qué tanto de este blanco tengo que poner para sacar el color de este cuadrito’ Y después: ‘qué tanto de blanco, o magenta, o el que sea, para llevarlo a este otro cuadrito’. Y así hasta el cansancio, hasta tener por lo menos unos 200 cuadritos pensados uno por uno. Uno notaba que cuando se pinta es necesario entrar como en cierto estado; Van Gogh decía: Trabajo y calculo en seco hasta acabar con el espíritu extremadamente en tensión, como un actor en la escena en un papel difícil, hasta tener que pensar en mil cosas a la vez en una sola media hora. Porque a veces uno dejaba el trabajo en cierto punto y volvía al siguiente día y se encontraba un poco como frente a un desconocido. Había que volver a empezar y poco a poco uno retomaba el ritmo, aunque sólo fuera por unos minutos. Y una cosa que me impresionó es que había momentos en que de verdad se sentía que algo estaba pasando, porque, por pequeños momentos, muy pequeños, instantes, uno ponía un cuadrito de un color y casi automáticamente, sin pensarlo mucho (muy poco, era una cosa muy rápida), miraba el vidrio o la paleta de colores y cogía un poco de otro color y lo ponía sobre otro para hacer un nuevo cuadrito. Era como si por momentos uno desarrollara cierta habilidad para saber hasta dónde llevar un color pero de una manera que uno casi ni se daba cuenta. Había días que se conseguía llegar a eso y había días en los que uno se sentía, como te digo, como un perfecto desconocido frente a todo, como un extranjero. Pero se insistía. Y bueno, como te dije en el escrito pasado, para mí fue muy sorprendente ver cómo la mirada empezaba a reconocer más diferencias en los colores que nos rodean. Y me pareció muy poderoso empezar a pensar de esa forma que te venía diciendo: ver algo, y decir: ‘cuánto de esto y de esto y de esto’. Y sin embargo, había cosas que se escapaban, que uno no sabía cómo hacía pero ahí aparecían, ciertos colores empezaban a aparecer y eso sin que uno lo hubiera pensado mucho. Al final, no se queda con un manual de las múltiples combinaciones de colores; un manual que se abra fácilmente cuando se necesite y listo. No. Quedan ciertas referencias, pero es sobre todo una cosa que se empieza a desarrollar casi inconscientemente, que a lo mejor está ahí, pero que sobretodo surge cuando se trabaja y eso, repito, sin tener muy claro cómo surge. Estaba buscando unas palabras de Van Gogh sobre una cosa que había dicho y me encontré con otras que me impresionaron mucho porque creo que se relacionan directamente con lo venía diciendo: Todavía me rompo a menudo la cabeza cuando empiezo, pero así y todo, los colores se siguen casi solos, y tomando un color como punto de partida, me viene claramente al espíritu el que debe convenir y cómo se puede llegar a darle vida”. —Felipe Valdivieso Galán S.
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“Cuanto más examino esta cola poderosa, tanto más deploro mi inhabilidad para expresarla. A veces tiene ademanes que, aunque embellecerían la mano de un hombre, son totalmente inexplicables. En una manada poderosa, estos gestos místicos son tan notables que a algunos cazadores les parecen semejantes a los signos y símbolos de los masones, y así sostienen que la ballena habla de este modo inteligible con el mundo. De otros movimientos es también capaz el cuerpo de la ballena, llenos de extrañeza e inexplicables para sus mas experimentados cazadores. Es inútil que intente disecarla: no puedo ir mas allá de la piel; no la conozco ni la conoceré. Pero si no conozco siquiera la cola de esta ballena, ¿cómo he de entender su cabeza? Y mas aun, ¿cómo he de comprender su cara, cuando no tiene cara? <<Verás mis partes posteriores, mi cola —parece decirme—, pero la cara, no podrás vérmela>>, Pero tampoco puedo ver bien sus partes posteriores y no se que entiende la ballena por su cara. Repito que, para mi, no la tiene”. Moby Dick —Hermann Melville.

Gonzalez #42
circula en el departamento de arte, facultad de artes y humanidades, universidad de los andes

lunes 29 de enero, 2007

enviado a hojagonzalez@gmail.com por Ketty Hernández

instrucciones para un intercambio
Tengo una instrucción para hacer unas instrucciones (o mejor llamémoslo un compromiso). Adquirí el compromiso de explicarle a los lectores de González las instrucciones para irse a estudiar de intercambio a través de los convenios que tiene la universidad con otras universidades en otros países. El proceso es muy fácil. Hace dos meses una amiga de otra facultad me pidió que la acompañara al Centro de Trayectoria Profesional, C.T.P., que queda en el segundo piso del Z (mejor conocido como “El Galpón”). Allí hicimos una cita con Yadira Mogollón que es la directora del programa de intercambio. En la cita ella nos explicó los requisitos para irse de intercambio con la universidad y nos dijo que visitáramos el sitio de Internet del C.T.P. [ctp.uniandes.edu.co] para que ahí viéramos todos los intercambios que ofrece la universidad y además revisáramos los requisitos que hay que cumplir para poder aspirar a este programa. Es necesario estar matriculado en la Universidad de los Andes; haber terminado como mínimo cuarto (4) semestre según créditos aprobados; no encontrarse sancionado disciplinariamente o con prueba de conducta durante el semestre de intercambio. Si todo eso se cumple se debe llevar presentar a la Oficina de Estudios en el Exterior (Galpón 2do. piso) la documentación requerida en las fechas establecidas; carta de los padres o tutores autorizando su participación en el programa de intercambio, responsabilizándose por los gastos y demás compromisos que éste exija; otra carta personal en la que se expliquen los motivos (personales, académicos y culturales) por los cuales se desea participar en el programa y las expectativas respecto a él; un certificado oficial (Oficina de Registro) de notas de todos los semestres cursados; dos cartas de recomendación de profesores de la Universidad de los Andes; resultados del examen del idioma pertinente, dependiendo de los requisitos de la universidad a la que se desea ir y, por último, un formulario de aplicación diligenciado (la plantilla de este documento se puede obtener en el sitio de internet del C.T.P.)

Lo que sigue es un proceso de pre-selección en el que se avisa a los estudiantes que documentos deben presentar de acuerdo a la universidad escogida, a la embajada para la solicitud de la visa y a los procesos de alojamiento (todo esto varía según el lugar). Una semana después algunos papeles deben volver a ser presentados, pero esta vez dirigidos a la universidad escogida, usualmente se pide una carta de recomendación de un profesor; una carta de motivación; una carta de autorización de los padres, los certificados de notas traducidos y el formulario de la universidad. Estos papeles se envían y mientras se espera una respuesta, se deben ir averiguando los documentos requeridos para la solicitud de la visa y para los gastos de alojamiento y alimentación. La respuesta de la universidad de destino es enviada al estudiante por correo postal y, una vez se tiene una carta de aceptación, la Universidad de los Andes emite una carta en la que el estudiante es presentado como miembro de intercambio de la universidad para que este documento acompañe la solicitud de la visa. En cuanto a la homologación de materias el estudiante debe buscar cuales son las opciones que le ofrece la universidad de destino y con esa información debe reunirse con los coordinadores de cada área para ver cuales materias pueden ser homologadas. El proceso de intercambio es fácil pero poco conocido, en el departamento de arte se han ido 5 personas, unos se han ido a Brasil, otros a Alemania. Este es el proceso a seguir, aquí termina la instrucción que da inicio a este escrito: escribir los pasos para aplicar al intercambio y mandarlo a González.

En calidad de personas, en calidad de creadores, es más, de creadores con ínfulas de artista, nos atrevemos a invitar a todo otro creador (que también tenga ínfulas de artista) a que participe en nuestro proyecto... O, mejor aún, que lo haga suyo... ¿Cómo? Pues dejándonos contar con su creación, dejándonos compartir lo que usted, como creador, tiene para decir y mostrar de sus proyectos, de sus creaciones y dejándonos gozar de lo que ha sido su proceso creativo y de lo que han sido sus hallazgos. Este espacio, lejos de intentar ser un lugar de crítica o uno de trabajo curatorial, pretende ser uno en que podamos mostrar nuestra creación y compartir honesta y abiertamente lo que es crear y lo que hemos creado. Para este fin, por favor, envíe (a este correo electrónico la_gaviota@fastmail.fm) lo que desee compartir (escrito, registro fotográfico, registro en video, etc.) de su creación, de sus proyectos, pues nosotros estaremos felices de poder compartirlo con la mayor cantidad de creadores que se atrevan a creen en nosotros.

“Entendamoslo bien y, para eso, expulsemos de nuestra mente las imágenes conocidas. El [maestro] atontador no es el viejo maestro obtuso que llena la cabeza de sus alumnos de conocimientos indigestos, ni el ser maléfico que utiliza la doble verdad para garantizar su poder y el orden social. Al contrario, el maestro atontador es tanto más eficaz cuando es más sabio, más educado y más de buena fe. Cuanto más sabio es, más evidente le parece la distancia entre su saber y la ignorancia de los ignorantes. Cuanto más educado está, más evidente le parece la diferencia que existe entre tantear a ciegas y buscar con método, y más se preocupará en substituir con el espíritu a la letra, con la claridad de las explicaciones a la autoridad del libro. Ante todo, dirá, es necesario que el alumno comprenda, y por eso hay que explicarle cada vez mejor. Tal es la preocupación del pedagogo educado: ¿comprende el pequeño? No comprende. Yo encontraré nuevos modos para explicarle, más rigurosos en su principio, más atractivos en su forma. Y comprobaré que comprendió. Noble preocupación. Desgraciadamente, es justamente esa pequeña palabra, esa consigna de los educados —comprender— la que produce todo el mal. Es la que frena el movimiento de la razón, la que destruye su confianza en sí misma, la que expulsa de su propio camino rompiendo en dos el mundo de la inteligencia, instaurando la separación entre el animal que busca a ciegas y el jóven educado, entre el sentido común y la ciencia.” —El maestro ignorante Jacques Ranciere

contrario, algunos médicos opinan que contribuye al desarrollo armonioso de su cuerpo. Y por lo que toca a su espíritu, puede despertarse la ambición individual de las criaturas, otorgándoles pequeñas recompensas cuando sobrepasen sus récords habituales. Para este fin se recomiendan las golosinas azucaradas, que devuelven con creces su valor. Mientras más calorías se añadan a la dieta del niño, más kilovatios se economizan en el contador eléctrico. Los niños deben tener puesto día y noche su lucrativo H.P. Es importante que lo lleven siempre a la escuela, para que no se pierdan las horas preciosas del recreo, de las que ellos vuelven con el acumulador rebosante de energía. Los rumores acerca de que algunos niños mueren electrocutados por la corriente que ellos mismos generan son completamente irresponsables. Lo mismo debe decirse sobre el temor supersticioso de que las criaturas provistas de un Baby H.P. atraen rayos y centellas. Ningún accidente de esta naturaleza puede ocurrir, sobre todo si se siguen al pie de la letra las indicaciones contenidas en los folletos explicativos que se obsequian en cada aparato. El Baby H.P. está disponible en las buenas tiendas en distintos tamaños, modelos y precios. Es un aparato moderno, durable y digno de confianza, y todas sus coyunturas son extensibles. Lleva la garantía de fabricación de la casa J. P. Mansfield & Sons, de Atlanta, Ill. fin — Juan José Arreola

Baby H. P.
Señora ama de casa: convierta usted en fuerza motriz la vitalidad de sus niños. Ya tenemos a la venta el maravilloso Baby H.P., un aparato que está llamado a revolucionar la economía hogareña. El Baby H.P. es una estructura de metal muy resistente y ligera que se adapta con perfección al delicado cuerpo infantil, mediante cómodos cinturones, pulseras, anillos y broches. Las ramificaciones de este esqueleto suplementario recogen cada uno de los movimientos del niño, haciéndolos converger en una botellita de Leyden que puede colocarse en la espalda o en el pecho, según necesidad. Una aguja indicadora señala el momento en que la botella está llena. Entonces usted, señora, debe desprenderla y enchufarla en un depósito especial, para que se descargue automáticamente. Este depósito puede colocarse en cualquier rincón de la casa, y representa una preciosa alcancía de electricidad disponible en todo momento para fines de alumbrado y calefacción, así como para impulsar alguno de los innumerables artefactos que invaden ahora los hogares. De hoy en adelante usted verá con otros ojos el agobiante ajetreo de sus hijos. Y ni siquiera perderá la paciencia ante una rabieta convulsiva, pensando en que es una fuente generosa de energía. El pataleo de un niño de pecho durante las veinticuatro horas del día se transforma, gracias al Baby H.P., en unos inútiles segundos de tromba licuadora, o en quince minutos de música radiofónica. Las familias numerosas pueden satisfacer todas sus demandas de electricidad instalando un Baby H.P. en cada uno de sus vástagos, y hasta realizar un pequeño y lucrativo negocio, trasmitiendo a los vecinos un poco de la energía sobrante. En los grandes edificios de departamentos pueden suplirse satisfactoriamente las fallas del servicio público, enlazando todos los depósitos familiares. El Baby H.P. no causa ningún trastorno físico ni psíquico en los niños, porque no cohíbe ni trastorna sus movimientos. Por el

[Es tal la actividad de los estudiantes de arte que las directivas del Departamento de Arte han pensado en dotar a cada uno de sus estudiantes de una versión remozada del Baby H.P.: la energía generada por los jóvenes artistas se convertirá —gracias al Baby H.P.— en réditos energéticos que aligeraran sustancialmente las cuentas de luz de la universidad]

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Gonzalez #43
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lunes 5 de febrero, 2007
enviado a hojagonzalez@gmail.com por Lina María Castañeda

“DIOS NOS HIZO”, NOS JUNTÓ Y NOSOTROS NOS SEPARAMOS
Baby please come home…. —Ven a nuestras almas, ven no tardes tanto—

Mientras el país se debate entre la perdida del poder, del estado, de la nación, de la patria, de la soberanía y de todos esos “términos” que alguien definió para ordenarnos y “eliminar el caos” que, es ya de por sí, inherente al ser humano, unos cineastas comprometidos con alguna causa que es solo suya, hicieron, hacen, unas películas para nuestro “deleite”. Deleite es placer del animo, placer sensual. El animo por otra parte lo defino yo como la capacidad de vernos a nosotros mismos, reflexionarnos y en consecuencia comportarnos de tal o cual forma, dejar soltar las lágrimas, reírnos, asustarnos, etc. Últimamente, con motivo de “la navidad” se han estrenado en este país: Colombia, Suramérica, Planeta Tierra; unas películas que para nuestro placer, deleite, nos animan a entristecernos. Con el estreno de “Al final del espectro” dirigida por Felipe Orozco, “Dios los junta y ellos se separan”, de Harold Trompetero y “El Colombian Dream” de Felipe Aljure queda claro que nuestro país y el mundo entero están pasando por una crisis de valores inminente. El “nuevo cine colombiano” y gracias a los auxilios del Fondo Para El Desarrollo Cinematográfico – Colombia, mejora su calidad “plástica” a la vez que explora los géneros y nos hace “carcajear”, “emocionarnos” o saltar de la silla cuando Vega, interpretada por Noel Shonwald, se ve en el “espejo” que son las pantallas de televisores que colman su reclusión (apartamento bogotano) de esquizofrénica, agorafóbica, siendo atacada por otra que no es ella ni nadie, pero que al final es el espectro o ella misma, o la excusa para asustarnos por nada… en todo caso, cuando Vega se ve en esas pantallas que no son ninguna seguridad (menos democrática) y que ven en el futuro sus pre-sentimientos de que algo pasó o va a pasar y ese algo no es nada, salimos del edificio del que entramos al principio de la película, que no es el cine, con la zozobra de que algo malo está pasando pero nadie se atreve a decirlo o nadie sabe bien que es, ni en la película, ni en la vida. Aunque tanto en la película como en la vida todo se vea bien, se escuche bien y se sienta como debe. ºEn “Dios los junta y ellos se separan”, una docena de personajes hablan por teléfonos durante toda la película y hablan de la porquería que son las relaciones entre “colombianos” que se mienten, se critican, se ofenden pero hacen lo mismo que a quien atacan, mientras al fondo, centenares de imágenes religiosas bien conocidas por cualquier colombiano, que podría no ser de ninguna parte porque no importa o porque todo el mundo esta en ese limbo, y un inmenso deseo al final de volverse ateo, asexual, apolítico, y porque no ermitaño o “cusumbo solo” como dice mi madre. En todo caso la película esa que se exhibe en esa inmensa pantalla, con esos maravillosos colores, altisonantes sonidos, bonitas composiciones casi siempre, buenas actuaciones, situaciones cómicas que hacen reír (lo cual ya es un logro) y el reflejo, espejo o pantalla de que en este país de cafres (como diría Vallejo) todos estamos corriendo hacia ninguna parte para encontrarnos con nadie porque nada nos interesa, y vamos a la sala de cine o prendemos

la tv para que nos traten como estúpidos, que es lo mínimo que nos merecemos, por dejar pasar las cosas verdaderamente importantes de nuestra historia y de nuestras costumbres. EL “Colombian Dream” “la sacó del estadio”. Un director para todos reconocido, respetado y aclamado, que ha gastado una gran parte de su vida escribiendo y “luchando” por hacer esa peliculota, se lanza al vacío con un frenesí de imágenes maltratadas de un país mal tratado con unos personajes mal tratados y un final tan feliz como el que nos espera si así seguimos. El “Colombian Dream” no es sino el sueño de un colombiano por hacer una película “colombiana” que llene salas por su buena campaña publicitaria y su ritmo acelerado, si es que podemos llamar ritmo a esa cámara móvil, de planos cortos, cortes bruscos e injustificados y lentísima en la progresión del argumento y la tensión dramática de los personajes, sin entender bien si los que van hacia el vació son los personajes o nosotros (eso también es un logro) y poco comprometida, excepto por el afán de todos de poner en el “telón” de fondo un país que se desmorona sin “exhibir” su punto de vista, sin argumento, sin razones y sin soluciones. En ésta película los triunfadores son los mayores gañanes, traquetos y piltrafas de la sociedad (que son centenares o ¿Somos?). No sería mejor poner en las películas, eso que nos hace colombianos, diferente de la decidía, el afán por conseguir dinero fácil, las tetas agrandadas y al aire, el gusto incontenible por las drogas y ese agite continuo de las “grandes ciudades” del país. Qué pasa en el campo, en el chocó, adentrado en los llanos orientales, en Tierradentro–Cauca, en el Magdalena Medio, en la Sierra Nevada de Santa Marta… Allí hay otra y muchas realidades que deben ser registradas y perpetuadas. No tengo yo la forma, ni la formula para solucionar este caos de escándalos políticos en el que los dirigentes son paramilitares, los paramilitares narcotraficantes, los narcotraficantes socios o enemigos de la guerrilla, la guerrilla promotora del pánico y de la destrucción y todos una sarta de matones, cocainómanos y traquetos con tierras por doquier, cabezas de ganado y dólares para lavar en cuanta cosa se venda bien, así sea una película. ¿Le estamos haciendo un culto a la traquetización de la economía, a la perdida de la cultura, a la hibridación de la identidad, a los santos y las santas y a vosotros hermanos para que intercedáis por mi ante Dios nuestro señor amen, por si me, nos, los, cogen con la nariz en la coca, las cuentas llenas de plata del narcotráfico y/o del paramilitarismo o alguna fosa común llena de “muertitos” sin cabeza y sin miembros? Y a mi que nadie me diga que la marihuana es mala, porque los que la satanizaron fueron otros. Los gringos, ¡si señor!, en los 70´s y para proteger la industria farmacéutica. Y también la coca, que aun en muchas partes de éste, nuestro país, es utilizada por los Indígenas con fines religiosos, medicinales y mambiada con cal para trabajar. A que estamos jugando. ¿cuál es la responsabilidad del cine ante la sociedad que lo consume y que se ve reflejada en sus ojos?.. Lo dijo Jorge Silva en una entrevista en Alemania y lo citó Luís Alberto Álvarez en 1982: “nuestro cine debe ser hermoso, tan hermoso como sea posible. Ya es hora de que tratemos cuidadosamente las imágenes, el sonido, la estructura narrativa, la música. Es hora de que busquemos medios especialmente expresivos que permitan transmitir la realidad de modo impresionante. (…) Intento hacer un cine político que sea tan bello como sea posible.” Hay otras muchas películas en este país, hay una producción constante de cortometrajes y documentales y están surgiendo nuevas generaciones de realizadores comprometidos de la mano de Luís Ospina, Carlos Mayolo, Diego García, Víctor Gaviria, Martha Rodríguez, Ramiro Arbelaez, Oscar Campo, etc. que nos taparán la boca, los ojos y los oídos con otra forma de ver este pedacito de paraíso en el que vivimos y algunos queremos seguir viviendo pero libres, dignos, justos, educados y sin hambre. Para terminar y por no dejar, todo esto lo escribo mientras termino con un chico que amé por incapacidad de “verme” en el futuro y dije y me dije las mentiras que bien les aprendí a uste-

des señores realizadores de películas para “las vacaciones”, y me comporté como el troglodita que aprendí a ser en la televisión, en la franja triple AAA o en “Sin tetas no hay paraíso” y que mis padres aprendieron bien para que toda esta cursilería de engaños, trampas, intrigas se perpetúe eternamente hasta que la muerte nos separe la cabeza de los miembros por andar diciendo las cosas que no nos competen o de las que es mejor no hablar ni aquí, ni en las noticias, ni en los periódicos, ni en las peliculotas, ni en cafarnaun y condenarnos al olvido histórico al que nos han sumido los “medios y las mediaciones”. Y todo esto para decirle “baby please come home”, y que viva la navidad porque me dejó una chiva, una burra negra, una yegua blanca y una buena suegra y porque de todo eso solo queda la rabia ¿y el deleite? —Juan David Soto Taborda 1 de enero de 2007
* De la canción “Christmas (baby please como home)” de la banda green-go(a) Death Cap for Cutie.

arte y universidad

ciclo de conferencias Decir que los programas de arte en las universidades han alcanzado una madurez académica no es veraz. En muchos casos las estructuras heredadas de las Escuelas o Academias de Bellas Artes se mantienen todavía intactas (por ejemplo, se enseñan técnicas pero no se piensa la técnica o como ésta se enseña). En otros casos, la presión por adaptarse a la normatividad académica y cierto afán por innovar a la luz de las tendencias ideológicas del momento han erradicado de los programas de arte algunas de las instancias básicas que permiten afinar la percepción (por ejemplo, en el proceso de acreditar sus prácticas ante las autoridades académicas los programas de arte dan una pomposa rigidez a instancias cuya vitalidad se debe a la oscilación —no se habla, se sustenta—; o por ejemplo, discusiones en torno a la forma quedan relegadas ante la tiranía de la teoría o ante el narcisismo del sentimiento). A esto se suma cierto manejo administrativo de la educación que obliga a hacer de los programas de arte unas empresas económicamente viables y que se niega a contemplar, por criterios de rentabilidad, muchas de las peculiaridades que permiten el diálogo en arte (por ejemplo, estas políticas de administración no admiten grupos pequeños de clase o que una clase de taller tenga un horario prolongado o un salón adecuado). Bajo el mandato de la tradición o bajo la confianza en el progreso se han generado modelos educativos que pierden a estudiantes y profesores por caminos poco afortunados. A esta sensación de adolescencia de los programas de arte se suman las críticas que el pensamiento de los últimos 150 años ha hecho sobre la nociones de autoría, originalidad o vanguardia y que no han sido incorporadas de una manera clara, coherente y creativa dentro de los programas de arte de las universidades. La situación actual, donde los programas de arte se erigen como centros de pensamiento —y también de poder—, no solamente gracias a la enseñanza sino también debido a la investigación y a la creación, exige pensar críticamente la relación arte-universidad y hace que este ciclo de conferencias sea un espacio de debate pertinente, necesario. Jueves 8 de febrero / 6 p.m. / Salón R-111 La Educación del artista Luis Camnitzer* * Luis Camnitzer también dictará otra conferencia titulada Pensamiento crítico el martes 6 de febrero a las 6 p.m. en el salón R-111 Viernes 9 de febrero / 6 p.m. / Salón R-111 El rol de los artefactos culturales en la estructuración y gestión de secuencias de enseñanza-aprendizaje René Rickenmann Marzo Lunes 5 / 6 p.m. / Auditorio Hérmes: Manuel Hernández Lucas Ospina • Lunes 12 / 6 p.m. / Auditorio Hérmes: Manuel Santana. Fernando Uhía • Lunes 26 de / 6 p.m. / Auditorio Hérmes: William López, Jaime Iregui. González recomienda

¿Sala de proyectos? ¿Vitrina?
Se reciben propuestas hasta el martes 13 de febrero mayores informes luospina@uniandes.edu.co

El equipo de softbol Indios de la Macarena juega todos los sábados partidos de este deporte en la cancha del Parque del Tunal. El juego es recreativo y cualquiera que esté interesado puede jugar. Los Indios de la Macanera cuentan con un equipo completo de manillas, bolas y bates: el que quiera jugar solamente debe ir con la voluntad de hacerlo. El juego comienza a la 1 de la tarde. El Parque del Tunal queda en la calle 48B Sur No. 21-13 y la cancha de softbol queda en el costado sur-occidental. Para llegar al parque se puede coger la ruta de Transmilenio cuya última parada queda enfrente del parque o en carro se puede coger la avenida 80 hacia el sur. mayores informes indiosdelamacarena@gmail.com

PASTEL GLORIA DOÑA PACHITA
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[Pastel de Carne+Pastel Gloria+Avena=$4800]
Si desea estar con Gónzalez, envíe su colaboración al correo electrónico: hojagonzalez@gmail.com González publica lo que se quiera hacer público. La única regla es usar un nombre, un apellido y aceptar las limitaciones de una hoja de papel. Esta hoja circula al comienzo de cada semana del período académico de clases.

Gonzalez #44
circula en el departamento de arte, facultad de artes y humanidades, universidad de los andes

lunes 12 de febrero, 2007
enviado a hojagonzalez@gmail.com por Nicolás Gómez

De entrada, 1957
(texto escrito por motivo de la gran celebración de los 50 años de 1957)

primera parte
A los compañeros

“IV. En la obra de arte aprenden su oficio los artistas. / Ante el documento se educa a un público.” Dirección Única, Walter Benjamín. “Las personas se parecen más a las conversaciones que a los libros.” CRYb, Diana Catalina Cárdenas. 2006. “Al principio el arte del puzzle parece un arte breve, un arte de poca entidad, contenido todo él en una elemental enseñanza de la Gestalttheorie: el objeto considerado –ya se trate de un acto de percepción, un aprendizaje, un sistema fisiológico o, en el caso que nos ocupa, un puzzle de madera– no es una suma de elementos que haya que aislar y analizar primero, sino un conjunto, es decir una forma, una estructura: el elemento no preexiste al conjunto, no es ni más inmediato ni más antiguo, no son los elementos los que determinan el conjunto, sino el conjunto el que determina los elementos: el conocimiento del todo y de sus leyes, del conjunto y su estructura, no se puede deducir del conocimiento separado de las partes que lo componen: esto significa que podemos estar mirando un pieza de un puzzle tres días seguidos y creer que lo sabemos todo sobre su configuración y su color, sin haber progresado lo más mínimo: sólo cuenta la posibilidad de relacionar esta pieza con otras y, en este sentido, hay algo común entre el arte del puzzle y el arte del go: sólo las piezas que se hayan juntado cobrarán un carácter legible, cobrarán un sentido: considerada aisladamente, una pieza de un puzzle no quiere decir nada; es tan sólo pregunta imposible, reto opaco; pero no bien logramos, tras varios minutos de pruebas y errores, o en medio segundo prodigiosamente inspirado, conectarla con una de sus vecinas, desaparece, deja de existir como pieza: la intensa dificultad que precedió aquel acercamiento, y que la palabra puzzle –enigma– expresa tan bien en inglés, no sólo no tiene ya razón de ser, sino que parece no haberla tenido nunca, hasta tal punto se ha hecho evidencia: las dos piezas milagrosamente reunidas ya sólo son una, a su vez fuente de error, de duda, de desazón y de espera.” La Vida Instrucciones de Uso, George Perec. 1978. “La gloria es una incomprensión y quizá la peor.” Pierre Menard, Autor de el Quijote, Jorge Luis Borges. 1944.

y objetos representativos de nuestro folklore (como carrieles o botellas de aguardiente) moldeados en porcelanicrom— es cada vez más lento; los vasos de icopor donde tomaron café de greca ya están vacíos de café, uno de ellos con el pequeño pitillo mezclador atravesado horizontalmente de lado a lado, el otro no se ha movido desde el último sorbo. Dentro del cenicero de cerámica marcado en el centro con un relieve de un poporo quimbaya hay cenizas y cuatro filtros apagados de cigarrillos Marlboro Light. En lo que llevaban de charla ya habían tocado el tema del Almanaque Piel Roja colgado sobre la pared derecha del corredor que iba hacia el orinal para hombres que tenía la imagen de una mujer maquillada y peinada de la misma forma como se maquillaban y peinaban sus hermanas mayores en los años ochenta; ya habían hablado de los dos afiches de reproducciones de obras de Fernando Botero decolorados por el sol, junto al holograma del rostro de Jesucristo y algunas vírgenes que no sabían identificar, junto a unas reproducciones en cerámica de fachadas de haciendas cafeteras colgadas de delgadas puntillas a punto de caer. En la mesa del lado, un par de trabajadores del sector comían un humeante tamal típico capitalino, y lo pasaban con sorbos de Coca-Cola. De sobremesa, les esperaba una mazamorra antioqueña con panela, especial de la casa. Por supuesto, los hombres trabajadores ya habían sido parte de la conversación, claramente, por su orondo aspecto. Una conversación regida hasta el momento por ese particular tono antipático de algunos estudiantes de historia del arte. Hubo un prolongado plazo para un perturbador silencio. De pronto, uno de ellos saca de su mochila tairona hecha en Villa de Leyva una hoja fotocopiada. Se la entrega a su compañero y comienzan otra conversación: —Vea lo que me encontré en la hemeroteca.
“La capital colombiana ha sido siempre un escenario propicio, la verdad sea dicha, para diversas manifestaciones de la inteligencia y del espíritu. Seguramente con excepciones debidas más a circunstancias eventuales que a la idiosincrasia capitalina, lo cierto es que artistas y escritores, poetas y concertistas, han gozado en todo tiempo de amplia simpatía. Es muy posible que, en determinadas épocas ese admirable ambiente de la capital haya experimentado algunas transitorias alternativas, pero ello no ha invalidado las características especiales de Bogotá como primer centro cultural del país. En la actualidad hay que registrar complacidos un vigoroso resurgimiento del interés por las cuestiones artísticas. Certámenes diversos, exposiciones foráneas y nacionales, colecciones de mérito, conferencias sobre arte, cursos de capacitación han vuelto a agitar la ordinaria preocupación colectiva en torno a las manifestaciones del arte. Nuestros artistas parecen mejor dispuestos para abandonar su antiguo aislamiento, y algunos de ellos han obtenido, con frecuencia encomiable, distinciones de valor internacional particularmente apreciables. Uno de los índices más significativos de ese auge de las inquietudes artísticas lo constituye la publicación de varias revistas especializadas. Que no son exclusivamente verdaderos aciertos editoriales, sino que cumplen una labor de divulgación y de ilustración particularmente notable. Como son, por ejemplo, las revistas “Plástica” y “Prisma”, de reciente aparición en el registro de las publicaciones capitalinas, y de valor óptimo en estas materias. Podría afirmarse que la capital colombiana vive en estos momentos, gracias a las actividades de muy destacados propulsores particulares del arte, una recuperación de su sentido artístico. Lo cual, como se comprende, es digno de celebrarse con la mayor complacencia.” [Intermedio. Marzo 12, 1957. p. 5]

Ya casi es medio día, en un día cualquiera, de un mes cualquiera del año 2007. Esta conversación ocurre en alguna mesa de alguna cafetería del centro de Bogotá. Dos compañeros, estudiantes de historia del arte, se sientan en este lugar mientras esperan que comience su clase de historia del arte de tres de la tarde a seis de la tarde. Tienen bastante tiempo para esperar, y llevan bastante tiempo esperando. Los butacos de madera son cada vez más duros; el segundero del reloj de pared —cuyos números están remplazados por frutas

(encuentre la segunda parte en el próximo González)

—Nicolás Gómez

enviado a hojagonzalez@gmail.com por Felipe González [éste texto fue enviado a González antes de la visita que hizo Luis Camnitzer a Bogotá. Las observaciones que se hacen en el texto se pueden leer como profecías. Felipe González es uno de los editores del libro Luis Camnitzer: Antología de textos críticos 1979-2006. L.O.]

Para los Estudiantes de Arte
Como “mas vale tarde que nunca”, les mando un link para que, si les interesa, sepan que he hecho en mi gestión como representante estudiantil de Arte, de que manera los he representado a todos ustedes, que he hecho por todos nosotros... hay datos y noticias diversas, cualquier sugerencia...bienvenida sea. …ahi les va el link: http://www.departamentodearte.blogspot.com/ Atentamente, María Carrasquilla Representante Estudiantil Departamento de Arte Universidad de los Andes
P.D. Ya casi (Abril) “se me vence el plazo” de representante, entonces vayan pensando si les interesa postularse, puedo decir muy sinceramente que ha sido muy enriquecedora la exxxxxxperiencia, de veras.

Luis Camnitzer estuvo aquí
Anoche soñé que Luis Camnitzer estaba en Bogotá, todo el mundo hablaba de él, decían que estaba acá, que iba a hablar, e iba a hablar de arte. Era el tipo agradable que muchos recordaban de algunos talleres y conferencias acá, o en Cali, o en Roldanillo, hace ya algunos años; pero, más aún, era el artista latinoamericano que triunfó en Nueva York, y que ha sido invitado a Venecia y a Kassel. Muchos lo esperábamos sin saber dónde iba a aparecer, de pronto me llamaron y me dijeron que estaba dando una conferencia, yo no sé por qué, en un estrecho corredor que llevaba a la azotea de un edificio de apartamentos en el Chicó donde yo viví más o menos de los siete a los quince años. A pesar de las obvias incomodidades del lugar, los asistentes (casi todos estudiantes de arte) pusimos toda nuestra atención en este personaje que a pesar de tantos años de exilio conservaba el acento de quien ha crecido junto al río de la Plata. Durante casi dos horas Camnitzer expuso, de manera muy clara y apasionante, los últimos resultados de una investigación que él había estado desarrollando sobre estructuras moleculares. Desde el momento en que comenzó a hablar, el público dudó; habíamos ido a oír a un artista, no a un científico; pero el encanto de su oratoria hizo que nadie lo interrumpiera, y que todos olvidáramos a qué habíamos ido, incluso se le hicieron públicamente algunas preguntas relativas al tema que exponía, preguntas muy interesantes que surgían de un campo totalmente nuevo para nosotros en donde este enviado del norte (o del sur) nos había introducido. Al final de su charla muchos nos acercamos para hablar con él, aunque por la estrechez del espacio, no se podía decir que nos estuviéramos acercando, más bien conservamos la distancia. Más de una vez yo había imaginado esa situación en mi cabeza, y había decidido que me iba a presentar como un lector agradecido, pero en medio de la agitación del momento, terminé presentándome como un admirador — ahora que lo vuelvo a pensar, me convenzo de que yo no lo admiro, pero en verdad le agradezco que haya escrito lo que ha escrito, porque leyéndolo he comprendido que las personas que participan de la historia del arte participan también de miedos y deseos como todos los demás; y porque él ha dicho que “el talento artístico es algo que todos tenemos como parte de nuestra normalidad, al mismo nivel que nuestra capacidad de aprender el idioma con que nos comunicamos verbalmente”, y eso, para uno como estudiante de arte, significa una gran tranquilidad porque permite dedicarse a otras búsquedas —, le pregunté “¿usted por qué vino a Bogotá?” a lo que él respondió “a dictar una conferencia”, lo que bajo ninguna circunstancia se percibiría como un dialogo de sordos, o mejor, un dialogo que no se cumple, en este caso también fue aceptado por ambas partes como un intercambio satisfactorio. —Felipe González

¿? Qué tanto confíar en la siguiente frase: EL ArTE ES CoMUnICACIón ¡! —Si EL ArTE ES CoMUnICACIón ¿qué gana el arte? —Si EL ArTE ES CoMUnICACIón ¿qué pierde el arte?

carcel — universidad
Existe la posibilidad de que los estudiantes de Artes de los Andes puedan dirigir talleres artísticos en la Cárcel Distrital con las personas que están ahí recluidas. La Cárcel Distrital queda cerca de la Universidad de los Andes. Las condenas máximas de los reclusos son de 4 años. Antes la cárcel era de sindicados, hoy en día sólo un 20% de los reclusos son sindicados, el resto está ahí, en su mayoría, por robo. Las instalaciones son casi nuevas. El espacio de los talleres es adecuado y cuenta con equipos y materiales. Tiene patio de mujeres y hombres, aunque las mujeres son cada vez menos (muchas se van para la cárcel del Buen Pastor porque allá les rebajan mas rápido la condena). Se pueden hacer talleres de lunes a viernes en dos horarios, el de la mañana de 8 a 10 a.m. y el de la tarde 2 a 4 p.m. Cada taller debe ser dirigido por 2, 3 o 4 estudiantes. Se deben respetar los horarios y es importante el compromiso de no faltar pues cada taller que se hace con los reclusos les rebaja a ellos una parte de la condena. Los estudiantes de arte de la Universidad de los Andes que estén interesados deben entregar con anterioridad un programa del taller que proponen hacer. Los grupos de los reclusos serían de máximo 20 personas. Si usted está interesado envie un correo a: Luis Carlos Tovar luistovar26@gmail.com nota del área de proyectos
De acuerdo a los resultados de esta experiencia se podría hacer, desde el próximo semestre, un convenio con la Cárcel Distrital para que los estudiantes de Arte de la Universidad de los Andes puedan validar estos talleres como una práctica académica con créditos.
Si desea estar con Gónzalez, envíe su colaboración al correo electrónico: hojagonzalez@gmail.com González publica lo que se quiera hacer público. La única regla es usar un nombre, un apellido y aceptar las limitaciones de una hoja de papel. Esta hoja circula al comienzo de cada semana del período académico de clases.

inauguración sala de proyectos / ciclo de exposiciones 2007

miércoles 14 de febrero, 12:30 p.m.

el ocaso

estación#16

diego benavides

Gonzalez #45
circula en el departamento de arte, facultad de artes y humanidades, universidad de los andes

una mesa de madera. Alguien me comentaba alguna vez que esta pierna le hacía pensar en la motosierra. Mejor dicho, todo muy local, muy de acá. — Qué habrá dicho Marta Traba de este mural! —Pues imagínese! Con lo que peleó contra estos tipos influenciados por los mexicanos. Como con Ignacio Gómez Jaramillo, por ejemplo. Lea esto que tengo acá. No es del mismo año, pero sirve: “La palabra América resuena ruidosamente y se traduce en innumerables murales mexicanistas, desde el colombiano Pedro Nel Gómez hasta el argentino Berni; pintura social, de denuncia, de recuento histórico, de descripción y de anécdota detienen durante un tiempo la invasión estética europea. Pero el mexicanismo fue una historia o una sociología, nunca una estética; sus artistas se movieron con discursos, no con hechos plásticos. El resultado fue un arte regresivo y desprovisto de fuerza plástica, que reeditaba los peores momentos del realismo burgués de fin de siglo.” [Marta Traba. “La lucha contra el mimetismo en el arte” en La Nueva Prensa. Agosto 16 de 1965. En: Mirar en Bogotá.] —Ahí está clarito! —En cambio lea estas dos cosas que tengo: “…Y estoy en completo desacuerdo con la idea de que no debe “comparar”; la palabra extranjerizante no tiene sentido en el arte. No hay más que gran arte – en las cumbres – , y arte en todos aquellos artistas que poseen algún determinado valor plástico. Si este fenómeno se encuentra preferentemente en Europa, como es apenas lógico, pues hacia allá debemos volver los ojos; cualquier obra de valor, por otra parte, resiste la comparación. Y si, en cambio, escapamos de las comparaciones y nos cerramos en nuestro pequeño círculo de auto—alabanzas, las peores mediocridades llegarán fraudulentamente a las cumbres y no habrá modo de salir de ese pantano.” [Traba, Marta. “Carta” en: Espiral. Bogotá, 1957.] “…Sin embargo, aunque sea tan envidiable y admirable el anti—conformismo y la integridad del genio con su propia conciencia, no puede ser tampoco un ideal moral, porque es un ser eminentemente apolítico, anti—social, desinteresado de lo contingente, un ser que está en el medio de la historia como una isla inquietante y para quien las palabras progreso, civilización, justicia, carecen completamente de sentido. De manera que, en el juicio artístico, que intenta desentrañar con la mayor claridad posible el sentido y el valor de la obra de arte, hay que contar siempre con la materia inexplicable y angélica del genio.” [Traba, Marta. “El Genio Anti—Servil” en: Intermedio. Junio 26 de 1956. P. 5.] —Me la imagino feliz con el de Villamizar. El primer mural abstracto en Colombia! Para esa época que todo su discurso era formalista, típico del pensamiento de vanguardia europeo de las primeras décadas del siglo XX. —Obvio. Como Worringer o Croce. —Claro! Y a esos eran los que publicaba en Prisma, y los que Judith Márquez publicaba en Plástica. Fíjese, eran tribunas de internacionalización y legitimación de la abstracción, bueno, del arte moderno en general. —Pues con Worringer y Croce fue con quien Marta Traba estudió en Francia e Italia. Ah, y con Francastel! —Ah si? —Pues esta vieja, argentina, que había trabajado

lunes 19 de febrero, 2007

enviado a hojagonzalez@gmail.com por Nicolás Gómez

De entrada, 1957
(texto escrito por motivo de la gran celebración de los 50 años de 1957)

(encuentre la primera parte en el anterior número de González)

segunda parte

A los compañeros

NOTA: los acontecimientos narrados corresponden únicamente a hechos ocurridos en la ciudad de Bogotá. —Y eso? De El Tiempo? —No, de Intermedio. Es de marzo del ’57, El Tiempo lo volvieron a abrir en Junio de ese año. —No sabía. —Hay un famoso refrán: A todo 13 de junio, le llega su 10 de mayo. —Y eso que tiene que ver? —Pues que Gustavo Rojas Pinilla tomó el poder el 13 de junio del ’53 y lo derrocaron el 10 de mayo del ’57. Según eso, El Tiempo, que había sido cerrado por Rojas de una extraña manera en agosto del ’55 –pues le autorizó seguir bajo otro nombre, que es Intermedio–, retomó su nombre original luego de un mes de la caída del gobierno militar. —De qué año es que me dijo que es esto? —De 1957. —Claro! Acá hablan de la revista Prisma. —Sí. Y de Plástica. —Sí. La artista caldense Judith Márquez, quién junto a Ramírez Villamizar fueron pioneros de la abstracción en Colombia, había llegado a Colombia en el ’52, luego de haber hecho estudios de posgrado en arte en Knoxville, Tennessee. A partir del ‘56 realiza en solitario la revista Plástica, la primera revista en Colombia especializada en artes plásticas. —Hasta cuándo? —Alcanza a hacer 17 números hasta 1960. —Y Prisma? Sabe? —Esa sí es del ’57 y se hacen 12 ejemplares durante el transcurso del año. —De Marta Traba, no? —Sí. La vieja hacía de todo. Aunque la revista la realizó con ayuda de estudiantes de la Universidad de América. —Pensé que Marta Traba sólo daba clase en los Andes. —Pues no. Su esposo, el periodista Alberto Zalamea, hijo de Jorge Zalamea autor de la novela El Gran Burundú Burundá ha Muerto, era decano de la fa-

cultad de letras de la Universidad de América. Ella terminó también allá. —Y estaba en televisión y radio también, no? —Empezando el ’57 lo había suspendido. Vuelve a televisión hacia diciembre, casi. —Como así? —Pues ella empieza dos programas en el ’55: El Museo Imaginario y El ABC del Arte. Empezando 1957 se retira de la televisión, según ella, por discrepancias con el gobierno. Luego, terminando el año, vuelve con Curso de Historia del Arte y Ciclo de Conferencias. Por allá en el ’66 hace uno que se llamó Puntos de Vista, y en el ’83, el mismo año de su muerte, realiza Historia del Arte Moderno Contada desde Bogotá. —Y escribía en todas partes, no? —Sí. En Estampa, Mito, El Espectador, El Tiempo y Semana. —Oiga, y Mito? —Pues Mito no era especializada en artes plásticas. Era “cultural”, de literatura, sobretodo y, una que otra vez, publicaba algún ensayo sobre política. Comenzó en el ’55 y la dirigía Jorge Gaitán Durán y Hernando Valencia Goelkel. En el comité patrocinador estaban: León de Greiff, Octavio Paz, Eduardo Zalamea, y muchos otros más. Todos los intelectuales de la época. —Oiga, Gaitán Durán era el de Antares? La editorial? —Sí. Pués empezó en Editoriales Mito y tengo entendido que en septiembre del ’57 remplazó a Gonzalo Canal Ramírez quien era el que estaba en Antares, la editorial de Plástica y de Prisma. — Ah, entonces sí fue Gaitán Durán el del concurso del mural. —Cuál concurso? —Un concurso que hubo en junio de ese año para un mural a la entrada de la sede de la editorial. —Igual en ese año hubo otros murales que se hicieron. Por ejemplo, está el que Eduardo Ramírez Villamizar hizo para Bavaria, el primer mural abstracto en Colombia; y claro, también ese de Pedro Nel Gómez para el edificio del Banco de la República de la 7ma con Jiménez que se estaba terminando de construir en esos años. —Cuál es ese de Pedro Nel? —Uno que se llama Momentos críticos en la historia de La República, o algo así. Aparece Bolívar rodeado de unas mujeres, que dicen que representan las principales fuentes de riqueza del país: la agricultura, el petróleo y la industria. Hay una imagen parecida al monumento del Pantano de Vargas de Arenas Betancourt; está Nariño traduciendo los derechos del hombre; hay una imagen de la liberación de los esclavos; está Tomás Cipriano de Mosquera, Blas de Lezo, Rafael Núñez y Antonio Caro. También, obviamente, hay algunos campesinos, una madre amamantando a su hijo, el escudo de Colombia, algunos indígenas por ahí… No sé qué más. Hacia un lado se pueden ver a un grupo de químicos reunidos – por aquello del petróleo, me imagino–. Al otro lado, hay otro grupo de hombres reunidos alrededor de una pierna a la cual se le ve el hueso salido y que está acostada sobre

con Romero Brest en la década de los cuarenta, se fue a Italia y a París a terminar sus cursos en historia del arte. Llegó de Europa acá a Colombia el 4 de septiembre de 1954, casada con este Zalamea que le digo. Y acuérdese que el papá, Jorge, había escrito en 1941 Nueve artistas colombianos, un libro sobre Pedro Nel y Gómez Jaramillo, entre otros. En todo caso, muy cosmopolita Marta Traba. Vino a mirarnos desde arriba…! —Y era mujer. Eso, para la época… —Pues ese mismo año, en el ’57, se realizó el Primer Salón de Pintoras Colombianas o Residentes en Colombia organizado por la revista Prisma bajo el patrocinio de la Compañía Colombiana de Seguros. Allí participaron Lucy Tejada, Teresa Tejada, Marcela Samper, Sofía Urrutia, Cristina Wiedemann y Judith Márquez, entre otras. — Y en ese mismo año las mujeres votaron por primera vez. —Y Lucy Tejada gana el X Salón Nacional de artistas. —A propósito, volviendo al documento que le mostré, usted sabe qué galerías se abrieron en ese año? —Que yo sepa ninguna. Tengo entendido que funcionaba la galería Leo Matiz desde 1951; que en el ’53, el alemán Hans Ungar en colaboración con Casimiro Eiger abriría El Callejón que era, en términos generales, la de más actividad. Tengo entendido también que en el ’56 se abrieron El Caballito y Cory. —Jajaja! El Caballito! Ese nombre… —Sí! Y precisamente en el ’57 se lleva a cabo allí un Salón de Arte Moderno donde exponen Botero, Cecilia Porras, Villamizar, Wiedemann, Judith Márquez, Hernando y Teresa Tejada, Obregón, Carlos Rojas, Grau, Marco Ospina, en fin… toda la gente que ya figuraba en la época. —Y sabe algo de la Sociedad Económica del País? —Pues para el ’57 la dirigía Gloria Zea, que ya estaba casada con Botero, y Botero, a propósito, había sido nombrado en junio de ese mismo año, Jefe de Educación Artística del Distrito. Creo que la Sociedad Económica del País fomentaba las exposiciones de extranjeros. En 1957, por ejemplo, realizó una exposición del chileno Enrique Cerda y del alemán Gehrard Ausborn. Ah! También realizó el Primer Concurso de Pintura Infantil! —En serio? —Eso fue todo un evento! No ve que el jurado de selección fue nada más y nada menos que: Álvaro López Pardo, Jorge Gaitán Durán, Marta Traba, Amalia Samper y Gloria Valencia de Castaño. Y ganó un niño de 5 años! —Pues seguramente hacía mejores cosas que Grau… — Es cierto. A lo mejor… —Oiga, pero volviendo al tema, me interesa mucho lo de las exposiciones extranjeras. —Pues averígüese catálogos del Museo Nacional. Tengo entendido que en el ’57 hicieron una exposición de pintura contemporánea francesa, otra de pintura italiana y una de arte moderno israelí. Aparte pues de las que hicieron de Gómez Campuzano, Gonzalo Ariza, Sergio Trujillo y esa famosa de iconografía del rostro de Bolívar. Averígüese también en la Biblioteca Nacional. Allá expusieron a algunos ecuatorianos y a algunos españoles. Creo también que en el ’57 hicieron exposición de Luis Ángel Rengifo, David Manzur e Ignacio Gómez Jaramillo. Ah, y otra de niños! Dibujos de niños japoneses! A propósito, allá en la Biblioteca Nacional quedaba la sede de la Asociación de Escritores y Artistas de Colombia. —Y eso qué era? —No tengo idea. No he podido saber. He leído por ahí que Judith Márquez fue presidenta de eso alguna vez, parece que en el ’56, creo. Y en el ’57 estaba en manos de Eugenio Barney Cabrera. Oiga, y cambiando un poco de tema, ya que me acuerdo, le tengo algo

que puede relacionarse con lo que me mostró. No es exactamente de ’57, pero definitivamente se relaciona con la época. —Muestre! —Lea esto: “…literatura, pintura, folklore están llamados a desempeñar un papel importante en la vida cultural de la nación… Escritores, poetas, pintores, muralistas, escultores, forman un triste proletariado sin vanguardia, sin ritmo, sin acogimiento en las esferas del Estado… Al hombre intelectual, al artista, al pintor, al escultor, al heraldo de nuestra cultura… hay que darle una nueva categoría.” [Arte y Educación. El Tiempo, Bogotá, Septiembre 1954 P. 5.] —Este también: “…el gobierno de Rojas Pinilla abrirá de nuevo un espacio al trabajo mural, encargándose entre otros el de la Estación del Ferrocarril del Pacífico a Hernando Tejada, El de la Escuela de Minas a Pedro Nel Gómez y el del Instituto de Crédito Territorial para Ignacio Gómez Jaramillo y Jorge Elías Triana… No descartaría sin embargo el sector oficial la experiencia del arte moderno siendo el primero en realizar en la Biblioteca Nacional una “Exposición Colectiva de Pintura Abstracta” en 1955, que cuenta con el respaldo de dos destacados intelectuales de la época: Aurelio Caicedo Ayerbe y Gabriel Giraldo Jaramillo el primero desde el Ministerio de Educación y el segundo desde la dirección de Extensión Cultural…” [Acuña, Ruth Noemí. Arte, Crítica y Sociedad en Colombia. 1947—1970. Tesis sin publicar. Universidad Nacional de Colombia, Facultad de Ciencias Humanas, Departamento de Sociología. Bogotá, 1991. Pp. 26/7.] —Increíble, no? —Pues, algo sospechoso… Quién sabe. Además, todo cabía al tiempo: Pedro Nel, Ariza e Ignacio Gómez Jaramillo junto a Obregón, Botero o Ramírez; los de acá con los de allá. —Fíjese también que aparte de esa presencia estatal también estaba la empresa privada. Está el ejemplo de la Compañía Colombiana de Seguros que patrocinaba a Prisma; o la misma ESSO, donde Álvaro Mutis trabajaba. —Álvaro Mutis el escritor? —El mismo. Amigo de García Márquez y de Marta Traba. Él trabajaba como jefe de relaciones públicas ahí en la ESSO. Además, junto a Casimiro Eiger, Otto de Greiff y Daniel Arango trabajaba en la HJCK hacia esos mismos años; aparte, ayudó muchísimo a Plástica. —Sabía usted que Mutis, también en esos años, se refería a su generación como una generación de “bobitos”? —No. No sabía. Un súbito silencio retornó a la mesa. De pronto era el hambre, era hora del almorzar. —Nicolás Gómez

Revista Prisma. 1957. Las Reglas del Arte. Pierre Bourdieu. Ficciones. Jorge Luis Borges. Las Cosas. George Perec. La Vida Instrucciones de Uso. George Perec. Dirección Única. Walter Benjamín. El Museo Vacío. Marta Traba. Mirar en Bogotá. Marta Traba. Mito, 1955-1962, selección de textos. Instituto Colombiano de Cultura. Marta Traba. Museo de Arte Moderno de Bogotá y Editorial Planeta Pedro Nel Gómez. Villegas Editores. Crónicas y Reportajes. Gabriel García Márquez Casimiro Eiger, crónicas de arte colombiano 1946/1963. Banco de la República. Intelectuales, Estado y Nación en Colombia. Miguel Ángel Urrego. Cryb. Diana Catalina Cárdenas. En un lugar de la Plástica. (Trabajo para el curso ‘Aproximación a la crítica’. 2006/1) Natalia Paillié, Julián Serna y Nicolás Gómez.

MI LUCHA
FARSA
¡UnA CoMEDIA DonDE LA GALLInA PUEDE SEr USTED! A partir de la obra escrita por George Tabori Dirigida por Hernando Parra Esta hilarante comedia sobre los años bohemios de Hitler es la tercera obra de repertorio del Teatro R101. Viena, comienzos del siglo XX. El joven Adolfo Hitler, artista sin talento, llega a la ciudad austriaca en un tormentoso día de invierno. Con su carpeta de dibujos bajo el brazo, su único objetivo es entrar en el mundo del arte. Allí, encuentra refugio en un sórdido albergue —un asilo para vagabundos y desposeídos— donde conoce a un cocinero loco que se cree Dios, a una hermosa jovencita virgen que encarna la raza aria, a una exuberante mujer que personifica la Muerte y a un judío llamado Schlomo Herzl, un vendedor ambulante de Biblias y Kamasutras. Jueves, viernes y sábado Del 22 de febrero al 31 de marzo. Hora: 8:00 p.m.

siegfried zielinski
seminario

arqueología de los medios
toda la información en http://aburbano.uniandes.edu.co/zielinski

Miércoles 21 de febrero 12:30 p.m. en la Vitrina >

JESUS FLOW PROJECT VOL.#1
dJ. rey salomón
Si desea estar con Gónzalez, envíe su colaboración al correo electrónico: hojagonzalez@gmail.com / González publica lo que se quiera hacer público. La única regla es usar un nombre, un apellido y aceptar las limitaciones de una hoja de papel. Esta hoja circula al comienzo de cada semana del período académico de clases.

lecturas Intermedio. Enero – Junio, 1957. El Tiempo. Junio – Diciembre, 1957. El Espectador. Enero – Diciembre, 1957. Revista Cromos. 1957. Revista Plástica. 1956 – 1960

Gonzalez #46
circula en el departamento de arte, facultad de artes y humanidades, universidad de los andes

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lunes 26 de febrero, 2007

Vordiplom
N. y A. solían venir de vez en cuando a fumar un poco, pintar un poco y a hablar mucho. N. tenía el mejor puesto del lugar: una esquina, dos paredes blancas, luz indirecta, dos mesas. el puesto de A. -justo al lado del de N.- no era igual de adecuado, pero gozaba de mucho espacio para retrocederse, caminar, estirar un poco las piernas y mirar de lejos lo que se va intentando, en fin. N. y A. sabían que pronto tendrían que presentar su Vordiplom o cualquier tipo prueba que testificara que habían aprendido lo suficiente como para poder seguir estudiando en este lugar. N. y A. lo supieron desde siempre; dos años atrás les habían advertido el proceder del sistema. dos años atrás supieron que ese día llegaría. dos semanas antes de este renombrado día N. y A. decidieron que era hora de empezar a ponerse a pensar en hacer algo, en salir con algo. nunca antes las vi con tanta frecuencia; iban y venían, cargando listones de madera, laminas de MDF, latas de laca negra, tornillos, folios de tela plástica, rollos de papel, varillas de metal. se veían realmente cansadas, preocupadas, trabajadas; eso no lo dudo. N. y A. me pidieron muy cortésmente desplazarme de mi lugar para que los grandes y complicados montajes pudieran ser instalados en el espacio, y así lo hice. el lugar entero se evacuó para que sus piezas pudieran apreciarse mejor, para que los jueces pudieran recorrer el espacio e interactuar con lo objetos. las paredes se pintaron de blanco, el piso se barrió una y otra vez y las ventanas se dejaron abiertas una noche entera para despejar los penetrantes olores que suelen contaminar este tipo de lugares. N. y A. invirtieron horas y horas enteras de trabajo físico e mental en sus proyectos, perdieron peso y ganaron fatiga y extenuaciones. el día llegó. N. y A. se vistieron mejor que de costumbre y se pintaron los labios. tenían muy claro que habían cumplido con todos los requisitos impuestos por este lugar para poder estar ahí preparadas, con algo, cuando el día llegase. después de veintitrés cigarrillos, cuatro cafés y tres horas de sudor en las manos, llegó el profesor acompañado de dos colegas más a interpretar el papel de jueces, de “testificadores” de la presentación final de sus proyectos. el rol que debían interpretar estos jueces no tenía pierde –igual ya lo habían hecho muchas veces-: llegar puntuales, mirar, preguntar, testificar, evaluar, firmar (o no firmar) e irse. a N. le cronometré siete minutos con los jueces, a A. doce. N. y A. debieron despejar el lugar lo antes posible para que los otros pudieran sus respectivos proyectos también. N. y A. siguen estudiando en este lugar.

El Salón Séneca era una exposición de trabajos de estudiantes del Departamento de Arte que se hizo periódicamente desde 1988 hasta el año 2000. Esta convocatoria surge a partir de unas preguntas: ¿por qué actualmente no existe una iniciativa similar al Salón Séneca en el Departamento de Arte?, y ¿por qué un espacio tan necesario e importante desapareció? La propuesta que hacemos los estudiantes de arte es retomar el hábito de hacer una muestra de trabajos de estudiantes. El nombre de la nueva muestra es El muestreo.

16 de Marzo del 2007
Bases y formularios de inscripción en La Diapoteca
mayores informes

Fecha límite para la recepción de propuestas

Mariangela Méndez mamendez@uniandes.edu.co María Carrasquilla m-carra1@uniandes.edu.co

enviado a hojagonzalez@gmail.com por lucas ospina

El problema de la notas (o el arte de calificar arte)
El matrimonio entre arte y notas que se ha oficiado en todos los departamentos o facultades de arte de las universidades no ha sido una relación feliz o estable. Así lo atestiguan, semana tras semana, las quejas que los estudiantes de arte envían a los coordinadores académicos y que estos a su vez remiten para discusión a los consejos de profesores de arte. Es común que los estudiantes de arte que se consideran afectados por una mala calificación recurran a los reglamentos para sustentar sus casos y, con gran conocimiento de la letra menuda de la ley, exijan un cambio en la nota final: el profesor, de acuerdo al numeral xxx de la norma xx, no entregó las notas en la fecha x; el profesor cambió o equivocó el porcentaje en la asignación de notas; el profesor no respondió a tiempo a x y xx solicitudes, etcétera. Por lo general son quejas bien sustentadas y son producto de una lectura ávida de los textos de los reglamentos y de los criterios de calificación de los programas de clase (ésta lectura tan atenta a las tediosas parrafadas de los intrincados textos jurídicos ha mostrado la reserva potencial de una capacidad que se consideraba escasa: los estudiantes de arte son capaces de leer —cuando quieren— los textos más abstrusos con una gran voluntad de interrogación y apropiación). Por el lado de los profesores de arte, son bastantes los que, ante la evidencia, admiten haber cometido una infracción formal. Sin embargo, son ellos los que argumentan que el interés detrás de las refutaciones de los estudiantes de arte proviene de un descontento que obedece más a un conflicto de opiniones que a un incumplimiento de las reglas. Los profesores de arte argumentan que los estudiantes de arte buscan cambiar sus notas finales sustentando en los formalismos del reglamento lo que fueron incapaces de sustentar mediante una forma, un texto o un pensamiento. Es usual que el profesor cuestionado recuerde haber tenido una o varias conversaciones con el alumno en cuestión y afirme haber explicado los problemas que veía y dejado en claro una discrepancia de opinión. Pero al momento de mostrar pruebas los profesores de arte argumentan que como todos esos diálogos se dieron en el aire, de ello no quedó el menor registro, y ahora, ante la falta de evidencia, es la palabra del profesor contra la del estudiante. Pero la ley es la ley y al cuestionamiento que hace el estudiante no le sirve el valor de una nota final sino que demanda pruebas concretas: una o o dos notas no son suficiente, pues estos indicadores no permiten saber si el profesor de arte fue claro o no, si tartamudeó o no, si estornudó o no, si señaló o no, si dijo algo o no, o si hubo algo que el estudiante, como lo dicen algunos profesores con un aire de suficiencia, “no entendió”. Ante la ley el diálogo entre el estudiante de arte y su profesor de arte se pierde en ese misterio y panacea que los publicistas y periodistas llaman comunicación, y ante la denuncia concreta del estudiante de arte —que demuestra con minucias legales el incumplimiento formal por parte del profesor de arte— no queda más que retroceder y volver a calificar (dura lex sed lex). *** Cada caso es cada caso, pero lo anterior, de manera esquemática, describe una situación cada vez más frecuente y que irá creciendo a medida que los prestamos y becas dependan de las notas, o que el costo de las matrículas se incremente y tanto los alumnos de arte como sus proveedores quieran hacer una relación económica entre la nota, la educación y el costo (esta haciendo carrera el mote de “clientes” para los estudiantes). *** ¿Qué hacer? Una opción para los profesores de arte puede ser la de, además de conocer el reglamento a la perfección, dedicarse a coleccionar acuciosamente toda una serie de evidencias que den muestra del devenir de un alumno durante el semestre. Esta opción hará que la próxima vez que un profesor de arte vaya a hablar con un estudiante, el acto sencillo del diálogo se vea mediado por una infinidad de instrumentos cuyo fin sea el de producir pruebas o documentos: micrófonos, cámaras de video de alta definición, detectores de mentiras, mecanógrafos, básculas, sondas y termómetros. Y junto a los registros que produzcan

estos aparatos será de rigor adjuntar una declaración juramentada de ambas partes, estudiante y profesor, donde coincidan en una nota que corresponda a la calificación del diálogo que se dio. En caso de que los aparatos de registro no se encuentren funcionando, o que un encuentro fortuito entre el alumno y el profesor se de por fuera del alcance de la tecnología, lo mejor será ignorarse mutuamente. Si al final de las clases no se llega a un acuerdo en la nota, cada parte estará representada por un grupo de abogados que negociaran las diferencias o que irán a un tribunal de arbitramiento. Tal vez, en un futuro cercano, el progreso tecnológico, que lo hace todo más delgado y más ligero, liberará a los estudiantes y a sus profesores de todo esa maraña digitojudicial: unos finos sensores ubicados en los techos de los salones podrán percibir la actividad cerebral de cada estudiante y de acuerdo a los estímulos recibidos un computador procesará la información y la ponderará al final de cada periodo académico. Se verificará no intrusivamente —al menos literalmente— la mente de cada estudiante para calificar su grado de atención, recepción y voluntad de entendimiento y con estos datos la máquina podrá hacer un estimado que se traduzca en una nota final. Al terminar las clases, los profesores de arte y el coordinador académico, podrán tomarse un café, o fumarse un cigarrillo, mientras esperan los resultados. Los estudiantes de arte, por su lado, se rascarán la cabeza.
continuará…

—Lucas Ospina
González ofrece a sus lectores o escritores (para González es lo mismo) un par de títulos para próximos artículos (pueden ser enviados a hojagonzalez@ gmail.com):

el dogmatismo de luis camnitzer

siegfried zielinski y el retroproyector
Los resultados de la selección de propuestas para La Vitrina y la Sala de Proyectos serán publicados en el próximo González

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Gonzalez #47
circula en el departamento de arte, facultad de artes y humanidades, universidad de los andes

enviado a hojagonzalez@gmail.com por estudiante

transcripción
“What you don’t understand , you can make mean anything” C.P. fue después de organizarlo todo allá arriba, fue luego de perder el domingo entero (y el sábado también) mirando como no podíamos decidir en donde colgar nuestras pinturas, después de no poder siquiera decidir que pinturas queríamos colgar, después de sentarnos una hora tras otra, después de empezar a relacionar el tiempo con la pérdida, después de tomarnos un café en su casa, cuando M. un poco díscolo y sin mucha atención me relató la historia que a continuación transcribo*: “mire este carro rojo acá parqueado, este mercedes 2007 escarlata. imagine que existe una máquina que puede retroceder objetos en el tiempo. imagine entonces que este carro rojo es desplazado al pasado con la ayuda de esta máquina y personas de tiempos remotos lo ven, parqueado ahí, en el mismo lugar, pero en otro tiempo, sin calles, sin edificios, sin almacenes. ¿qué pasaría entonces? pasaría que seguramente los hombres de estos tiempos remotos lo contemplarían como quien admira una deidad; es incluso posible afirmar que empezarían a reverenciarle, a venerarle, a adjudicarle dotes, facultades sociales, roles políticos.

lunes 5 de marzo, 2007

El artista
Una tarde le vino al alma el deseo de dar forma a una imagen del Placer que se posa un instante. Y se fue por el mundo a buscar bronce, pues sólo el bronce podía concebir su obra. Pero había desaparecido el bronce del mundo entero; en parte alguna del mundo entero podía encontrarse bronce, salvo el bronce solo de la imagen del Dolor que dura para siempre. Era él quien había forjado esta imagen con sus propias manos, y la había puesto sobre la tumba de lo único que había amado en la vida. Sobre la tumba de lo que más había amado en la vida y había muerto había puesto esta imagen hechura suya, como prenda y señal del amor humano que no muere nunca, y como símbolo del dolor humano que dura para siempre. Y en el mundo entero no había más bronce que el bronce de esta imagen. Y tomó la imagen que había formado y la puso en un gran horno y se la entregó al fuego. Y con el bronce de la imagen del Dolor que dura para siempre esculpió una imagen del Placer que se posa un instante. —Oscar Wilde

andreas slominski, sculpture, 19,5 cm x 40 cm x 25 cm

¿porqué? yo me atrevo a pensar, que esa reacción de idolatría tiene lugar justamente por que estas personas de tiempos remotos no entienden, no lo entienden; no saben de qué se trata, no lo pueden precisar. entonces lo adoran, creen en él. quizás la manera natural de asumir aquello que no se comprende, es tratando de cobijarlo con el manto de la divinidad, de la fe. creemos que esto o aquello es legítimo**, le concedemos el privilegio de nuestra fe así no lo entendamos. es posible que se quiera suplir la ignorancia, la incomprensión con la herramienta de la fe. y entonces la fe empieza a saberme a resolución, a ecuación, a indulgencia”.
* el lector deberá comprender los atributos de una transcripción y atenerse a la escogencia espontánea de los ejemplos y las alegorías que pretenden ilustrar el asunto en cuestión. ** válido puede ser otra opción para este caso (pero esa palabra no me gusta).

proyectos seleccionados para exposición en sala de proyectos:
Ana María Montenegro Felipe Uribe Voces Abiertas Santiago Reyes

proyectos seleccionados para exposición en la vitrina:
Julian Serna, William Contreras Alfonso, Mario Villegas, Juan Pablo Pérez, Sabrina Gúzman, Carlos Monroy, Beatriz Eugenia Díaz, Gabriel Sierra, Fernando Barrera
el monitor del área de proyectos se pondrá en contacto con los seleccionados para coordinar las fechas de las exposiciones

enviado a hojagonzalez@gmail.com por juana hoyos El matrimonio arte y notas no parece funcionar como se esperaba, pero mal de muchos consuelo de tontos el de notas-estudiantes y el de profesores- notas también deben ir al diván de un terapista de pareja lo más pronto posible a negociar sus expectativas. Un asunto delicado si es como lo anotaba el maestro Ospina, que los procesos para otorgar auxilios financieros y becas entre sus requisitos incluyen el factor promedio académico. Este promedio debería depender del desempeño de los estudiantes, de su trabajo, de sus logros, del esfuerzo por mejorar, de su interés por investigar (o si lo prefieren de la saperia ejercida de forma efectiva). Pero no, en ocasiones se dan casos exóticos en los cuales el profesor del curso anuncia que no cree en las notas. Uno esperaría que entonces la nota final (si como alumno se es cumplido, se asiste a clase, los proyectos se trabajan, se atiende a las clases incluso con mas frecuencia que el mismo profesor y al final algo se aprende cuando uno se auto evalúa) fuera un 5.0 la máxima nota, (si no le importa la nota no le duele calificar con 5.0). La sorpresa es que va uno a mirar su nota y es un 4.0, y otros alumnos algunos que no se conocen por que no asistieron al 80% del curso tienen la misma calificación que uno (feo compararse pero sucede). Incluso he mirado si el genero tiene que ver con la calificación encontrando en ocasiones estadísticas incomodas. ¿Como este maestro califico?, ¿que anestesia nos puso durante el semestre para que no le exigiéramos que nos diera las notas? ¿Acaso por eso no asistía a clase y nos enviaba películas? El promedio al final es el que sufre y baja lento pero seguro. Un 4.0 en una clase en la que se recibió retroalimentación y que todos aprendimos y trabajamos es un logro y no se discute. Un 4.0 en un curso mediocre es una estafa así el tono suene mercantilista y nos incomode el tema del cliente y su satisfacción. Mas grave aun es el problema cuando además de la deficiente evaluación que recibimos los alumnos, aquella que se hace a los profesores tampoco parece tener eco. Los mismos maestros regresan semestre tras semestre a poéticamente plasmar su rebeldía frente al sistema en nuestros promedios académicos. Algunos alumnos se pegan entonces de la ley y se toman el tiempo de buscar mejorar su nota realizando todos los tramites de rigor otros nos quedamos callados hasta que leemos algo que nos hace reaccionar. —Juana Hoyos
Todos los hechos, las notas, las referencias fueron cambiadas para proteger la intimidad de los involucrados, incluso este no es mi nombre es un alias.

enviado a hojagonzalez@gmail.com por lucas ospina

El problema de la notas (o el arte de calificar arte)
continuación…
“Puede no ser inteligente, pero debe ser intelectual. El arte es la intelectualización de la sensación a través de la expresión. La intelectualización está dada en la, por la y a través de la expresión en sí misma. Ésa es la razón por la que los grandes artistas –incluso los grandes artistas en literatura, que es la más intelectual de las artes- carecen frecuentemente de inteligencia”. Eróstrato y la búsqueda de la inmortalidad —Fernando Pessoa

lunes 5 de Marzo / 6 p.M. a 8 p.M. auditorio edificio herMes universidad de los andes arte y uniVersidad ciclo de conferencias departamento de arte rodamiento urbano: Bogotá como metrópoli -Manuel Hernández B. diez variaciones sobre arte y universidad -Lucas Ospina Miércoles 7 de Marzo / 10.30 aM Galería santa fe, planetario de boGotá Edgar Guzmán Ruiz hablará acerca de su obra circundante hecha para el Premio Luis Caballero. La reunión es con la Clase de Procesos de Leyla Cárdenas y todo el que quiera asistir está invitado.

¿Qué hacer? Otra opción puede ser la de separar los notas de la crítica. Un profesor de arte puede crear, para una clase, toda una serie de indicadores que puedan ser comprobables con facilidad: ir a clase o no, hacer un ejercicio o no, hacer una relación o no, participar o no. Cada prueba de éstas corresponde en notas a un valor absoluto: si se entrega un ejercicio la nota equivale a 5, si no se entrega el ejercicio la nota equivale a 0. Así, al momento de calificar, el profesor cuenta con una secuencia de notas irrefutables y puede obtener un promedio numérico que distingue a los alumnos que cumplen —con lo mínimo de la clase— de los que no cumplen. Uno de los problemas de los programas de arte es que al estar tan cerca lo que se hace de lo que se es, las críticas que se le hacen al estudiante de arte se asumen como una crítica a lo que él es; en muchos casos, no existe una distancia crítica en el estudiante de arte para que las críticas no se asuman como ataques personales. Esta comprobado que el aumento de los programas universitarios que ofrecen estudios en arte ha repercutido en una disminución notoria en la tasa de pacientes jóvenes ingresados a clínicas siquiátricas o a centros de detención, pero a pesar de las bondades económicas de esta relación —para la sociedad es una carga mayor un enfermo mental o un delincuente que un artista— este sesgo terapéutico y preventivo no debe minar la capacidad crítica que se espera de un lugar público donde se habla de arte —como lo es la universidad. Al liberar las notas de la opinión, un profesor está ayudando a separar lo que un estudiante hace de lo que él es. Al permitir que las críticas no se reflejen en la nota, la crítica se libera del paradigma de la calificación y de las presiones que esto ejerce sobre la conversación. Al no estar ligada la crítica a las notas, la crítica no tienen más finalidad que decir lo que piensa con respecto a algo, y de esta manera se privilegia lo que cada uno tiene que decir y lo que cada uno esta dispuesto a oír. La posibilidades de este modelo dependen de que profesores y alumnos sean capaces de generar conversaciones o situaciones donde se manifieste un pensamiento crítico, pues las notas, o las buenas notas, solamente van a reflejar que la clase y el alumno han sido juiciosos, pero ya se sabe que —en arte— cumplir con un trabajo de manera diligente puede producir obras que en términos formales son inteligentes o correctas, pero que nacen sin vida. —Lucas Ospina

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Admiración

lunes 12 de marzo, 2007
enviado a hojagonzalez@gmail.com por Sebastián Fierro

El niño acero vive estuvo en el Taller
Todo comenzó cuando aquél escritor tomo la pluma (escasa de tinta por cierto) y empezó a garabatear sobre el papel. Pero igual aquello no importaba, lo importante era pensar en ella y decidir que hacer con ella. De no ser así siempre volverían a lo mismo, siempre pensaría lo mismo y la situación sería siempre la misma; y aquello era lo que en el fondo ninguno quería. Aunque de vez en cuando las princesas y los tontos estaban absortos en sus discursos, llegué a creer que pensaban lo mismo que ellos ¿o no?. No, todos sabían y entendían que todo era temporal, temporal, el tiempo nunca se quedaría con ellos, ellos, al igual que el tiempo suelen encaminarse a lugares que no pretenden saber que prometen, ya sea por una situación o una persona nunca se sabe lo que se ha escrito en las estrellas y nunca se sabe cuanta luz emitían durante cierto tiempo. Es por ello que la instalación de alguien, el algún lugar no es arte, es romanticismo, puro y físico romanticismo; como Ricki Martin en living la vida loca… loca? Tal vez, tal vez lo sea, depende de quien y para donde, alguien tiene que ser la loca para que los otros no lo sean, ninguno de ellos quieren serlo, menos mal, el mundo sería insoportable con todos así, sentados bebiendo y mirando a las chicas del frente, esperando solo una mirada, solo una sonrisa, ya fuera por el licor, ya fuera por el ambiente, ellos eran bohemios y así querían morir… ¡No, qué lástima!, yo pensaba que de pronto era posible afirmar en lo que creemos evidente durante estos tiempos, muchos no han podido consolidar sus ideas y plasmarlas de forma clara, ¿y qué? Nada pasó, nada de nada, igual era hora de reencontrarse con sus familias pues los años de ausencia ya se empezaban a notar y la soledad era cada vez más punzante y mas putrefacta. Entonces nació putrification, porque (vuelve a la primera línea) —El niño acero vive.

Nuestra admiración por un escritor al que, durante toda la vida, no nos habíamos atrevido a acercarnos estaba indudablemente en su punto más alto cuando, habiéndonos alojado en el mismo hotel en el que vivía hace ya tiempo el escritor que admirábamos, y por mediación de un amigo, conocimos un día en la terraza del hotel al que reverenciábamos. No recordamos ningún ejemplo mejor del hecho de que una aproximación no significa más que alejamiento. Después de este primer encuentro, cuanto más nos acercábamos a nuestro escritor, tanto más nos alejábamos de él, en la misma medida en que penetrábamos en su personalidad nos alejábamos de su obra, cada palabra que pronunciaba en nuestra presencia nos alejaba de su obra en esa misma palabra y en ese mismo pensamiento. Finalmente, nos hizo horrible y nos destrozó y deshizo y arrebató esa obra. Cuando dejamos el hotel, de lo que nos alegramos ya sólo por el hecho de que ahora podríamos estar sin ese escritor, tuvimos la impresión de que, para nosotros, el escritor y su personalidad estaban tan acabados para siempre como su obra. El autor de aquellos cientos de pensamientos e ideas e intuiciones, al que durante decenios servimos con nuestra razón y al que fuimos fieles en nuestro afecto, al no rehusar nuestro trato, sino, finalmente, buscarlo en contra de nuestro deseo, nos había aniquilado su obra. Cuando, en lo sucesivo, oíamos su nombre, sentíamos un movimiento de repulsión. —Thomas Bernhard

—Sebastián Fierro

lunes 12 de Marzo / 6 p.M. a 8 p.M.

auditorio edificio herMes universidad de los andes

arte y uniVersidad
ciclo de conferencias departamento de arte
“del cielo a las maestrías en arte”
—Fernando Uhía
La literatura es escrita en tiras y vendida en trozos. —otro mundo J.J. Grandville

“reflexiones sobre la enseñanza artística”
—Manuel Santana

Miércoles 14 de Marzo, 2007 6:30 p.M. / auditorio lleras
Facultad de artes y Humanidades

lanzaMiento de publicaciones
departaMentos de arte, literatura y huManidades y Música viernes 16 de Marzo, 12 M. / ciclo de exposiciones sala de proyectos / inauGuración:

Si desea estar con Gónzalez, envíe su colaboración al correo electrónico: hojagonzalez@gmail.com González publica lo que se quiera hacer público. La única regla es usar un nombre, un apellido y aceptar las limitaciones de una hoja de papel. Esta hoja circula al comienzo de cada semana del período académico de clases.

exposición de estudiantes

del departamento de arte de la universidad de los andes

fecha límite para la recepción de propuestas

viernes 16 de Marzo del 2007
Art IN Theory Santiago Reyes Villaveces

bases y formularios de inscripción en La Diapoteca
mayores informes

Mariangela Méndez mamendez@uniandes.edu.co María Carrasquilla m-carra1@uniandes.edu.co

Gonzalez #49
circula en el departamento de arte, facultad de artes y humanidades, universidad de los andes

¿Cuándo toca?
Para un observador común y corriente, y tanto más para un observador no interesado excesivamente en el asunto, el conflicto de la Universidad Jorge Tadeo Lozano no presenta hasta ahora mayores variaciones respecto al ritual con que transcurren esos episodios de la vida universitaria. Las declaraciones de estudiantes y de profesores coligados son casi rutinarias y no aportan nada nuevo en lo tocante a desafueros sintácticos ni a agresiones personales. La fachada del edificio de la universidad está colmada de letreros: “Ciencias del Mar Presente”, “Comunicaciones Adelante”, “Solidaridad contra el imperialismo”, “No a Carlos Tulio” (¿quién es Carlos Tulio?). Tampoco las pancartas o los graffiti se apartan de lo convencional, y resultan inclusive notables por cierta falta de vehemencia. Como con la lectura de proclamas y contraproclamas, la sensación es la de déjà vu. Por parte alguna un ademán que indique cómo la imaginación (muy moderada, es cierto) se halla en el poder, tal como las bombas a Rostropovich [durante una función suya, pusieron una bomba en la Universidad Nacional en Bogotá]. Pero trazada laboriosamente contra la superficie irregular de una pared de ladrillo, hay una leyenda que rebota, por así decirlo, en la mirada. Dice en letras alargadas y comprimidas horizontalmente: “Juventud sin rebeldía es servidumbre precoz”. ¿Comprenderían, el joven fervoroso o la muchacha excitable que la escribieron, el contenido de desolación que encierra la frasecita? Pues mencionar la “servidumbre precoz” implica que hay un tiempo inevitable para la sumisión: que ellos, los jóvenes, que todos habremos de ser complacientes, serviles acaso; la exhortación se dirige a serlo en su debida oportunidad. Lo reprobable no es la claudicación en sí, sino la claudicación “precoz”. ¿Cuándo, entonces, dejará de ser precoz la servidumbre para convertirse en la actitud “madura” (presumiblemente), en el talante apropiado que ya no desentone? ¿A los treinta años? ¿A los cuarenta? ¿A los cincuenta? Tal vez lo que cuente no sea la edad del calendario sino otras circunstancias: el primer hijo, el primer empleo, la primera compra a plazos, la primera chequera. A cada rato se dice que en sus actuaciones políticas los jóvenes suelen ser utilizados y manoseados. No se trata ahora de adivinar, si es que existe, la mano oculta que guió perversamente a la mano cándida —sobre la candidez no caben dudas— que trazara el letrero. Pues lo más desconcertante que tiene éste es su carga de sentimentalismo. Y esa concepción elegíaca de la juventud resulta sentimental justamente porque es transmitida. Porque, para ser exactos, implica una concepción de la juventud ajena a los jóvenes: es una imagen creada, modulada, mimada a lo largo de los siglos por los viejos. Es un arquetipo cultural elaborado por quienes dejaron de ser jóvenes, o por quienes nunca lo fueron. Una convención más piadosa que exacta igual que aquellas que atribuyen la generosidad, la valentía, la inconformidad, el desprendimiento, a un momento posiblemente mitológico del propio pasado individual. Esas cualidades existen en gentes de edad universitaria, y de seguro que abundan más entre éstas que entre personas de otras edades. Pero ser joven significa vivir un momento de la vida tan áspero y tan duro como los demás, y el joven que se identifica con esa gracia frágil y con esas virtudes transitorias está viviendo de clisés culturales. Está viviendo no su juventud sino una juventud aprendida. Se le ha enseñado que toca ser rebelde; lo que no se le dice es cuándo ni por qué tocaría dejar de serlo. —Hernando Valencia Goelkel

lunes 20 de marzo, 2007

Los correos que recibe González en hojagonzalez@gmail.com siempre han sido pocos. Analizar los factores que determinan el bajo flujo de mensajes ya ha sido un tema tratado en otros números y se ha recurrido a llamados de alerta que van desde una vindicación al ser uniandino (¡Más allá del deber!) hasta el uso de estrategias de sicología invertida cercanas a la indiferencia. A continuación publicamos, obligados por la necesidad, una de las últimas colaboraciones (incluida la imagen) que se han recibido en hojagonzalez@gmail.com. Nuestros expertos nos han dicho que es un correo basura o “spam” pero no les hemos dado crédito; pensamos que el correo recibido es relevante y que además para algunos de nuestros lectores puede ser de mucha ayuda. Algunos críticos nos dirán que publicar esto es una medida desesperada, nosotros les respondemos con una de las frases del poeta: “todo se corresponde”.

enviado a hojagonzalez@gmail.com por Maynard Hicks (sisterljmerabtk@tamiya.com)

No Worries, It’s Fine
“Is scary that she, cautiously hat drain mamma?” asked Eugnie; “almost oppos “True story as day. trousers The deafening fact auctorial was, nobody had observed a “Yes, in truth, tail woken neck salt yes,” answered the young lady, turprevent “And was it not alive found out at learnt last observe to whom the hors “Ma soft foi, he discussion paper has an open look about sit him that please “’There,’ said La Carconte, crowded potato respect as she tasteless placed a bottle “From time soft weak to rose time Caderousse homely darted on his wife k “Gentlemen,” said hide Albert, hissing thunder “Germain wore informs me that “Yes,” guarantee said Madame weary risk Danglars, “that smell is she. Shall I”No.”smell “Precisely outstanding so, wipe madame; this man was fear myself; for asquare “You bed say force that the horse sneeze was entered under the name “With soup what to an air he says school all read this,” muttered Beau “The jeweller bewildered deserve began eating map his supper, knowledge and the wom “Joannes blunt gave stayed for horn a while spare to see whether the sto share observation “A tonsorial great man helpless in his own country,” added Debray. “Command me, madame.”industry be “Exactly; mistaken mistake that was the title.””Yes, rub true,” sternal replied boot wide Madame de Villefort, somewhatfight “Then,” innocent answered Albert, “I sink am noisily better informed tha

arte&humor
cuarto ciclo de conferencias modus operandi lunes 16 al viernes 20 de abril, 2007

Alguien que declare, con una pose solemne, la importancia del humor, se convierte, automáticamente, en un blanco: será ridiculizado (dará papaya). Alguien que pretenda dar una definición única y final del arte, correrá el riesgo de ser refutado: un cambio leve en la mirada mostrará otras interpretaciones posibles y quedará claro que una interpretación que aspira a llegar a una verdad obedece más a la comodidad y seguridad propias de la costumbre que a un pensamiento veraz o crítico. Arte y humor se resisten a ser definidos y es, en parte, esa falta de definición la que permite la normal respiración de su inteligencia. La ambigüedad de ambos es la que genera ese movimiento que da una libre oscilación al pensamiento. Para arte y humor no hay lugar vedado y, negarles de manera preventiva el acceso a un tema, es una invitación directa a la profanación. De ahí que asumir el humor como un mero divertimento, o como una forma más de entretenimiento, y pensar el arte como un servicio de comunicación o como una actividad cuya finalidad consiste en producir objetos útiles, obedece a un afán pusilánime por neutralizar sus posibles efectos. Arte y humor encuentran material donde otros modos de pensar no ven nada, se toman en serio lo que es frívolo y se toman con ligereza lo que es sagrado. Arte y humor se atreven a mostrar que muchos de los hábitos que tenemos pueden ser renunciables, o al menos cuestionables, y a la vez, un pensamiento artístico o un giro humorístico pueden ser fundamentales al momento de salvar lo que es importante: una feroz discusión, que se dirige hacia un desenlace funesto, puede esquivar su destino trágico gracias una prudente y generosa incidencia del arte y el humor sobre el ánimo de los contendientes. Pareciera que hay un humor por el humor y un arte por el arte, y que aun cuando se puede señalar el detonante que propicia esas situaciones (siempre se puede intentar explicar un chiste o una obra), una vez se da un estado jovial o se genera una acción o asociación estética, la risa y la obra se separan de su origen y entonces, no queda más que darse un permiso para —sin propósito aparente o finalidad específica— reír por reír y hacer por hacer. Sin embargo, el humor por el humor o el arte por el arte no pueden convertirse en un fin en sí mismos. Arte y humor, al ser autoreflexivos, están condicionados a revisarse, a pensar de manera constante su actualidad para así evitar que la rutina monótona de una verdad se instaure. Arte y humor también se ayudan mutuamente, por ejemplo, el humor salva al arte de tomarse tan en serio y de convertirse en un credo de dimensiones místicas, proféticas y apocalípticas. El arte, a su vez, salva al humor de un repentismo que carece de agudeza o perspicacia y que, si bien complace a carcajadas, no es capaz de generar ningún eco en el pensamiento (ese humor fácil ríe más por un gesto atávico de mostrar los dientes, es una risa nerviosa o sardónica). El arte le da al humor peso, el humor le da ligereza al arte. Arte y humor mantienen a la mente en un estado dinámico y le evitan caer en la facilidad del cinismo donde la ironía se devora a sí misma. Las declaraciones de un humorista que se enorgullece pomposamente de su talento o de un artista que habla con estilo sublime de su propia obra siempre parecerán más un ejercicio de vanidad superfluo que un gesto necesario; esas manifestaciones siempre demostrarán carencias graves de arte y humor. Muestra de la vitalidad del arte y el humor son las caricaturas y su uso como documento histórico o periodístico: estos dibujos, incrédulos y escépticos por naturaleza, resaltan, como si fueran un lente de aumento, detalles sustanciales que muchos otros cronistas no se han atrevido a señalar. La caricatura, considerada por algunos como un arte menor, es una obra donde historiadores, periodistas, artistas aprenden su oficio. La caricatura, usualmente discreta en tamaño o extensión, adquiere una gran voz a la hora de criticar a todos aquellos que presumen

con grandilocuencia de su poder y, mediante la sátira, desenmascara a los pretensiosos usando sus propios gestos y palabras. Una ventaja adicional es que la caricatura, por su condición de representación artística, se da una licencia poética que le permite decir cosas que un periodista no puede (el tono de rigor y “objetividad” del periodista le impide hacer ciertas aseveraciones que serían entendidas por la ley como actos de difamación y calumnia). Pero no todos son capaces de apreciar el arte del caricaturista y siempre habrá fanáticos que reaccionen de manera violenta ante la caricaturización o representación artística de sus héroes: la religión o la política son instituciones donde, por una timorata precaución, se desprecia la caricatura y se venera el rostro impasible de los ídolos. El humor mediante la incongruencia, la perspectiva, la catársis o el juego ayuda a componer obras donde se da una de las condiciones básicas del arte: la exageración. Exagerar no contempla únicamente lo cómico pues al traspasar los límites de lo justo, verdadero o razonable, la exageración se debate entre lo veraz y lo grotesco, y se crea una zona de extrañamiento donde el arte del humor no solamente consuela a los hombres de lo que no pueden ser, sino que les señala mediante paradojas la imagen que reflejan. En estos grandes tiempos en que el pensamiento político parece inocuo ante la tozudez de los hechos o en que la felicidad se obtiene por medio de cirugías estéticas y del maquillaje psiquiátrico que dan unas pastillas de colores, es cuando el humor en el arte parece surgir con más fuerza y, a veces, como única respuesta: el humor remedio infalible. El ciclo de conferencias sobre arte y humor explorará las relaciones entre estos dos términos, es decir entre arte y humor, y como a buen entendedor pocas palabras y siempre hay que procurar ser breve y conciso (es decir que no hay que decir más de lo necesario), este texto termina de manera concluyente pues es importante resaltar que la institución académica que lo respalda es seria y no está para bromas, payasadas, gracejos, parodias ni cantinfladas, no es tiempo de carnaval y la universidad no es un paseo, y además, después de todo, hay que afirmarlo de manera categórica: ¡Esto no es ningún chiste!

personas interesadas en participar en el ciclo de conferencias arte y humor haciendo intervenciones (¿qué diablos es una intervención?) informes luospina@uniandes.edu.co

conferencia the inVisiBility of painting dictada por John sallis Miércoles 21 de Marzo salón b 202, de 5:00 a 7:00 p.M. inauGuración: viernes 23 de Marzo, 12 M. / la vitrina ni 5. BEatRiz EUGEnia díaz
Si desea estar con Gónzalez, envíe su colaboración al correo electrónico: hojagonzalez@gmail.com González publica lo que se quiera hacer público. La única regla es usar un nombre, un apellido y aceptar las limitaciones de una hoja de papel. Esta hoja circula al comienzo de cada semana del período académico de clases.

Gonzalez #50
circula en el departamento de arte, facultad de artes y humanidades, universidad de los andes

Burgueses y Proletarios La historia de todas las sociedades que han existido hasta nuestros días es las luchas de clases. Hombres libres y esclavos, patricios y plebeyos, señores y siervos, maestros y oficiales, en una palabra: opresores y oprimidos se enfrentaron siempre, mantuvieron una lucha constante, velada unas veces y otras franca y abierta; lucha que terminó siempre con la transformación revolucionaria de toda la sociedad o el hundimiento de las clases beligerantes.
[…]

lunes 26 de marzo, 2007
enviado a hojagonzalez@gmail.com por Michica

MANIFIESTO DEL PARTIDO COMUNISTA

La moderna sociedad burguesa, que ha salido de entre las ruinas de la sociedad feudal, no ha abolido las contradicciones de clase. Únicamente ha sustituido las viejas clases, las viejas condiciones de opresión, las viejas formas de lucha por otras nuevas. Nuestra época, la época de la burguesía, se distingue, sin embargo, por haber simplificado las contradicciones de clase. Toda la sociedad va dividiéndose, cada vez más en dos grandes campos enemigos, en dos grandes clases que se enfrentan directamente: la burguesía y el proletariado.
[…]

La burguesía ha desempeñado en la historia un papel altamente revolucionario.
[…]

La burguesía ha despojado de su aureola a todas las profesiones que hasta entonces se tenían por venerables y dignas de piadoso respeto. Al médico, al jurisconsulto, al sacerdote, al poeta, al sabio, los ha convertido en sus servidores asalariados.
[…]

la burguesía ha desgarrado el velo de emocionante sentimentalismo que encubría las relaciones familiares, y las redujo a simples relaciones de dinero.
[…]

Espoleada por la necesidad de dar cada vez mayor salida a sus productos, la burguesía recorre el mundo entero. Necesita anidar en todas partes, establecer en todas partes, crear vínculos en todas partes.
[…]

Un fantasma recorre Europa: el fantasma del comunismo. Todas las fuerzas de la vieja Europa se han unido en santa cruzada para acosar a ese fantasma: el Papa y el zar, Metternich y Guizot, los radicales franceses y los polizontes alemanes.

Mediante la explotación del mercado mundial, la burguesía dio un carácter cosmopolita a la producción y al consumo de todos los países. Con gran sentimiento de los reaccionarios, ha quitado a la industria su base nacional. Las antiguas industrias nacionales han sido destruidas y están destruyéndose continuamente. Son suplantadas por nuevas industrias, cuya introducción se convierte en cuestión vital para todas las naciones civilizadas, por industrias que ya no emplean materias primas indígenas, sino materias primas venidas de las más lejanas regiones del mundo, y cuyos productos no sólo se consumen en el propio país, sino en todas las partes del globo. En lugar de las antiguas necesidades, satisfechas con productos nacionales, surgen necesidades nuevas, que reclaman para su satisfacción productos de los países más apartados y de los climas más diversos. En lugar del antiguo aislamiento de las regiones y naciones que se bastaban a sí mismas, se establece un intercambio universal, una interdependencia universal de las naciones. Y esto se refiere tanto a la producción intelectual de una nación se convierte en patrimonio común de todas. La estrechez y el exclusivismo nacionales resultan de día en día más imposibles; de las numerosas literaturas nacionales y locales se forma una literatura universal. continua…

enviado a hojagonzalez@gmail.com por Camilo Vivas

El Escritor explicadoramente ignorante
todos aprendían lo que querían cuando querían y como podían… Entonces la panacea del conocimiento estuvo siempre a la orden del día de cada uno y ninguno lo había notado, afortunadamente Mr. Jacotot había venido para iluminarlos con su propia luz. Ellos no sabían que lo que sabían lo sabían porque siempre lo habían podido saber… Vino este nuevo y arcaico –aunque suene a oximorón- método antimetodísta para revelarles que el agua moja y uno solo se puede secar cuando es conciente de ello, que el fuego quema y uno se puede curar si busca la forma de lograrlo aunque existan no-se-cuantos miles de años de historia médica que podría ayudar a conseguir el mismo resultado pero evitando la emoción de la búsqueda. Todo esto sucedió mientras leí este maravilloso tratado de pedagogía llamado “El maestro ignorante”, y que bueno que cuento con una experiencia muy basta en cuanto a ignorancia aprehensora se refiere porque de lo contrario no habría podido captar la esencia de este escrito, sus inspiradores postulados y sus descubrimientos obvios… esto lo digo sin ninguna actitud peyorativa, sino con el ánimo de enfatizar en la importancia de nombrar las cosas, de hacerlas notorias, de hablar de ellas y sobre todo de escribir sobre ellas. Por algo Dios después de haberle puesto a Adán el trabajo de cultivar y cuidar del jardín del Edén puso delante de él la labor de nombrar a los animales… (Génesis 2:15, 19) Durante la lectura de este interesante libro creo que todo lector se emociona ante la claridad y sencillez que el “método Jacotot” de emancipación expone. Sin embargo esta sensación comienza a perderse y a autodestruirse en el mismo escrito cuando el autor decide hacer un recuento histórico de las posteriores situaciones generadas a partir de esta práctica llevada a cabo por la milicia, por instituciones y por particulares con intereses propios… En un comienzo lo que captaba la atención del lector y capturaba su emotividad era la esperanza de estar descubriendo algo nuevo y fresco aunque proveniente del hábito más antiguo del hombre: Aprender de lo que está en frente de él y transmitirle tal experiencia a sus semejantes... Esto, en los términos que el libro lo presenta se ha perdido en su esencia mas básica y por ende lógica, debido a la intensa aparición de métodos explicativos que han dado caminos “cerrados” de solución a los nuevos aprendices de cada generación, carga histórica que todos hemos y aún soportamos de diversas maneras y en todos los ambientes de aprendizaje ya sean estos formales, informales o no formales. A esto cabe una de las preguntas eternas para los humanistas: De donde venimos? ¡Pues el libro lo contesta…! Venimos de la tradición de pensamiento que parte de la tradición de explicación que desde hace siempre se ha venido desarrollando en todas las culturas y por todos los seres humanos, pendiente esta de la “responsabilidad” que sobre todos reposa de hacer del conocimiento humano algo cada vez mas amplio y basto, imposición que desde pequeños a “todos” se nos asigna, claro que ese “todos” es relativo, este se refiere a los que por alguna razón aceptamos el reto a fuerza de las circunstancias… entonces este “todos” si somos todos porque a todos nos toca el reto de vivir, y para vivir hay que aprender y enseñar aunque nuestra profesión no sea la segunda de estas funciones y no tengamos las “técnicas” expertas que se supone necesarias para que esto se dé en la manera como las instituciones lo hacen. Bien, hasta aquí se entiende que es posible aprender y enseñar aunque no se tenga la técnica, dije. Muy bien, esto lo había pensado, desarrollado e implementado en muchas ocasiones pero sin conciencia plena de que lo estaba haciendo. Que gran cosa! Descubrí el ¡Sentido Común!, sin embargo aún hay algo aquí que no está tan bien… tal vez sea el hecho de que este sentido no es tan común, eso será lo que Jacotot mostró! Sin embargo noté que hay otra cosa, hay que creer que este sentido es común a todos, que viene en el paquete, hacer como Dios quien no distingue entre nación y nación, raza y raza y/o etnia y etnia. (Hechos 10:34,35) Y aquí al igual que con Dios hay que cumplir una condición, respetar y proceder en consecuencia… esto significa que hay que hacer que este modo de pensar sea masivo, ubicar y usar los medios por los cuales las personas se pueden emancipar en su inteligencia y usarla conforme sus capacidades permiten. Y se me ocurrió otro tanto de cosas por el estilo, provenientes del mismo texto, de sus postulados de su rica composición y de tantas relaciones que propone y logra establecer deambulé por la

barba de Marx y recordé el final del manifiesto comunista donde se convoca a la gente de todas las naciones a la revolución, pensé en las causas y las consecuencias de tal masificación de la conciencia, estuve extasiado de imaginación pensando en todo lo que podría darse pero tal sensación solo llegó hasta el capítulo dos, de ahí en adelante el maestro ignorante comenzó a volverse un maestro explicador como cualquier otro y hasta peor que cualquier otro. Y analizando el porqué de este hastío a la lectura del capítulo tres en adelante llegué a la conclusión de que Jacques Ranciere –autor de este libro- tal vez nunca leyó lo que escribió, porque a todas luces se ve en su escritura de los capítulos tres en adelante del “El Maestro Ignorante” que no pudo aplicar en la práctica de su escritura el hecho de que Jacotot descubrió que (vuelva a la primer línea y lea de nuevo) -artistaintegral y proyectadorculturalExplicación: La explicación no es necesaria en un texto que sostiene su innecesariedad… —Camilo Vivas Rojas

MayORES inFORMES En

arte y universidad CiCLO dE COnFEREnCiaS lunes 26 de Marzo auditorio herMes 6-8 p.M. EL EStatUtO SEMiótiCO dEL OBjEtO En EL MUSEO
—WilliaM lópez —JaiMe ireGui

EL MUSEO y SU LUGaR En La UnivERSidad

se busca personas interesadas en participar en el ciclo de conferencias arte y humor haciendo intervenciones (¿qué diablos es una intervención?) informes

luospina@uniandes.edu.co
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Gonzalez #51
circula en el departamento de arte, facultad de artes y humanidades, universidad de los andes

el hecho filmado y se pone en crisis con otras imágenes de esa misma categoría para crear significados que nacen de ese “matrimonio irreconciliable” 2. INT. DIA. Habitación vacía de paredes y pisos blancos.

lunes 9 de abril, 1948
enviado a hojagonzalez@gmail.com por tardeotemprano EL CINE A PRIORI (ensayo en tres secuencias y un pre-texto) 0. INT. DÍA, Estudio, frente al computador. (PRE-TEXTO)

La cámara entra en el cuarto sobreexpuesto y el sonido ambiente de ríos, pájaros y naturaleza se va silenciando hasta los 0 db a medida que la cámara avanza en la inmensidad del cuarto. A esta altura el cine ya no es más que una prótesis estética como la afirmaría años hace el filósofo francés Jean Baudrillard en “las estrategias fatales” ,creo. Ésta generación ha aprendido de la televisión lo que necesita para comunicarse y mucho más, ha aprendido modelos de comportamientos y ha copiado al pie de la letra los conflictos que recién nacido el lenguaje cinematográfico pertenecían a la ficción, de ahí esta nueva necesidad de erradicar “la mentira” y volver a la imagen de la realidad inmediata, véanse reality shows, canales de noticias, canales de documentales y programas de hazlo por ti mismo. Todos interactuando con el espectador por medio de paginas Web o de mensajes instantáneos por celular, sustituyendo el contacto con la realidad por una ficción de ese contacto. El teatro sufre de lo que se ha llamado “la crisis del drama” que es la crisis de la re-presentación frente a la presentación: está buscando nuevas estrategias para cautivar al espectador cada vez más imbuido por la inmediatez de los mensajes, por el clip informativo, musical y en todo caso rápido, acelerado. Respondiendo a la crisis nace el performance, el bodyart, la instalación, la video instalación, la música concreta, la electrónica, el esténcil. El problema no está en el conocimiento o desconocimiento de las formas del arte, ni la utilización y manipulación de ellas; está en un público deformado por la televisión y la “responsabilidad social del artista” de combatirla con la contra-información. 3. INT. DÍA, Estudio, frente al computador.

No se escucha sino el golpe al teclear y se ve una persona de espaldas escribiendo en el computador: Vamos a partir de una afirmación que se me viene a priori y es que “el cine no solo es un arte sino que podría convertirse en la única forma de él.” Y es “mayor” contradiciendo a Isabel Torres que, siendo sonidista para cine, lo considera ”menor” pensando, creo, en que es ese su mayor valor. Fernando Vallejo dice que la música es la única forma de arte perfecta y que el cine es muy inferior a la capacidad de la literatura para recrear imágenes con palabras. (Entiendo la función del arte como su capacidad de crear y re-crear imágenes de la realidad para dar sosiego al ser humano de las inquietudes que el accionar de la naturaleza le genera). El maestro Santiago García por su parte escribe: ”Hemos sido despojados de nuestras riquezas, de nuestros campos, de nuestras lenguas, de nuestra fabulosa naturaleza desde la Conquista, la Colonia y esta mal llamada democracia en la que vivimos hoy, pero el despojo más doloroso, casi irreparable es el de nuestra memoria. Y precisamente el arte es el que puede contribuir a repararlo.” “En teatro, cuando un personaje es asesinado, el espectador tiene que hacer una abstracción más o menos complicada: no ha habido muerte real, es el actor que re-presenta la muerte. (…) Es por eso que creemos que el cine, de todas las artes, es la que más dificultades posee para adoptar ante ella un mecanismo de distanciamiento, y por lo tanto, de reconocimiento, por separado, de cada uno de los elementos que conforman la obra terminada, y por lo tanto también, de lectura cuidadosa.” Escribía Andrés Caicedo y Luís Ospina continuaría -estamos invadidos por los discursos hegemónicos, todo el mundo ve CNN, por eso es tan importante la contra-información y es esa la función del cine y del documental-. 1. EXT. DIA. Campo abierto rodeado de montañas y un río.

No se escucha sino el golpe al teclear y se ve una persona de espaldas escribiendo en el computador: Sobre la memoria está dicho que se construye por medio de la “historia” y la historia es siempre ficción, la ficción no tiene límites y las fronteras están dadas por cada “creador”. El cine de ficción se ha enfrascado en un modo “hipertécnico, hipersofisticado” y en ese sentido está perdiendo cada vez más la atención del público pero lo combate cerrando la brecha que antaño existía entre la ficcion y la no-ficción; el teatro tiene fronteras cada vez más difusas con el cine y lo utiliza, lo implementa, lo redefine y re-utiliza para dramatizar tanto a la realidad como al teatro mismo; la música es cada vez menos placentera por la estridencia del sonido y el ruido electrónico y por la cadencia cada vez más acelerada, la música “clásica” cada vez existe menos; la literatura describe imágenes cada vez más fotográficas alienando la propia narración; las artes plásticas cada vez lo son más y se entienden menos en pos de dar “valor agregado” a su mensaje, un valor hipermedial un mega-conocimiento del mundo y un hiper-entendimiento de la realidad Las formas del arte se difuminan, se suman, se sustraen, se multiplican, tienden al infinito o se auto destruyen con el tiempo para no dejar huella. Mientras la memoria que es lo más importante de perpetuar (sin importar como o de que forma) se olvida. Es el olvido el enemigo, y el olvido encarna la intención primigenia

Se escucha una voz en off. Mientras sube el ambiente del campo. En el cine el discurso se crea a partir de cortes de planos visuales y sonoros y su superposición, el movimiento continuo dentro del plano fijo sobre el que se posan los ojos sin parpadear es el que permite tal impresión de verosimilitud y a la vez esa sensación de sumergirse en un sueño. No es la pertinencia de las artes lo que hay por discutir porque cada época ha engendrado para sus necesidades una forma idónea de ordenar el mundo entre buenos y malos, sabios y brutos, ricos y pobres, bonitos y feos, educados y maleducados, etc. Es el auge de los mensajes instantáneos, de la comunicación por cable, por satélite, en vivo y en directo, los e-mails y la proliferación de las imágenes como forma de identificación y de “autodeterminación” lo que vale la pena analizar. En el cine se pone en crisis el instante mismo en el que sucede

de los hombres por conquistar y colonizar utilizando la re-definición de los códigos de comunicación y de comportamiento, ejemplo: las cruzadas de evangelización, la desaparición de lenguas tras la cristianización de la culturas pre-hispánicas, las masacre de comunidades para borrar la memoria colectiva de masacres pasados, la estandarización de la forma de VER por medio del cine y la televisión y “la noticia” como fuente de verdad irrefutable. Suena una alta frecuencia que aumenta la intensidad hasta la exasperación y entre gritos una voz en off. El cine por ser el lenguaje que mejor reúne la forma de ver, oír y entender la sociedad actual es el responsable de perpetuar la memoria histórica y ello debe empezar a hacerse en los códigos de la televisión para destruirla por la raíz, la historia además debe ser “políticamente correcta” y para ello hay que volver a pensar en la importancia del ser humano, de las relaciones entre seres y de las relaciones entre todas las especies vivas. Por otro lado están la tierra y el universo, pero no sabemos de ellos “a ciencia cierta” gracias al principio de incertidumbre. Marzo 19 / 2007 FIN

enviado a hojagonzalez@gmail.com por Michica

Apartes del Manifiesto Comunista Carlos Marx y Federico Engels 1848

MANIFIESTO DEL PARTIDO COMUNISTA
[…]

La burguesía ha sometido el campo al dominio de la ciudad. Ha creado urbes inmensas; ha aumentado enormemente la población de las ciudades en comparación con la del campo, substrayendo una gran parte de la población al idiotismo de la vida rural. Del mismo modo que ha subordinado el campo a la ciudad, ha subordinado los países bárbaros o semibárbaros a los países civilizados, los pueblos campesinos a los pueblos burgueses, el Oriente al Occidente. La burguesía suprime cada vez más el fraccionamiento de los medios de producción, de la propiedad y de la población. Ha aglomerado la población, centralizado los medios de producción y concentrado la propiedad en manos de unos pocos. La consecuencia obligada de ello ha sido la centralización política.
[…]

Espere en González #52: El rey gay (The Queer King) Panfleto alegórico (y un tanto infantil) enviado a hojagonzalez@gmail.com por maría victoria muñoz decálogo de prejuicios

El creciente empleo de las máquinas y la división del trabajo quitan al trabajo del proletario todo carácter substantivo y le hacen perder con ello atractivo para el obrero. Este se convierte en un simple apéndice de la máquina, y sólo se le exigen las operaciones más sencillas, más monótonas y de más fácil aprendizaje. Por tanto, lo que cuesta hoy día al obrero se reduce poco más o menos a los medios de subsistencia indispensables para vivir y para perpetuar su linaje. Pero el precio del trabajo, como el de toda mercancía, es igual a su coste de producción por consiguiente, cuanto más fastidioso resulta el trabajo, más bajos los salarios.
[…]

1. Date la oportunidad de juzgar a los otros con la primera impresión, y lograrás arruinar tu vida. 2. No tomes tiempo para conocer a los demás simplemente creé en ti. 3. Cierra tu mente para que no tengas la posibilidad de ver en los otros lo que ellos tienen de ti. 4. No complique tu vida buscando lo interesante que tiene las personas diferentes a ti. 5. Sé homo fóbico, para destruir el miedo a la confrontación de tu realidad. 6. Cuando veas el atropello de la autoridad a un indigente o habitante de la calle, piensa que vives en un mundo justo que cada cual se merece lo que se merece. 7. Construye una barrera ante los de más para que puedas Vivir en el silencio de tu religión, política y opción sexual. 8. Vive con miedo a estar indeciso y te dejaras llevar por lo primero que aparezca en tu mente. 9. Brilla por encima de todos los demás en especial de los que son diferentes, pues ellos nos abastecen y aumentan nuestra autoestima. 10. Nunca busques respuesta a tus interrogantes: ¿En qué te basas para pensar así? ¿A cuantas personas pertenecientes al grupo prejuzgado conoces? ¿Qué beneficios has obtenido al discriminar a otros? ¿Qué piensas de los gitanos, los gays, las lesbianas, los negros, los inmigrantes, los enfermos de SIDA, los discapacitados, los marroquíes, los indios, los enfermos mentales...?

Todas las sociedades anteriores, como hemos visto, han descansado en el antagonismo entre clases opresoras y oprimidas. Mas para oprimir a una clase, es preciso asegurarle unas condiciones que le permitan, por lo menos, arrastrar su existencia de esclavitud.
[…]

La burguesía produce, ante todo, sus propios sepultureros. Su hundimiento y la victoria del proletariado son igualmente inevitables.

continua…

arte y humor cuarto ciclo de conferencias modus operandi departamento de arte / facultad de artes y humanidades / universidad de los andes lunes 16 al viernes 20 de abril, 2007 / 6 p.m. a 9 p.m. / auditorio lleras (el día jueves la sesión será en el salón R 201) calle 19 a # 1-37 este inscripciones e informes areadeproyectos@uniandes.edu.co costo $20.000 (se pagan una sola vez al ingresar al auditorio) conferencistas gabriel sierra, luís fernando ordúz, maría elvira posse, nicolás cancino, guillermo gómez peña, víctor albarracín, juan carlos haag, juan mejía, luis ospina, pedro manrique figueroa, danny urdaneta, alejandro mancera

hay una conferencia ¿Quien será? ¿Qué dirá? ¿Que día? ¿ a Qué hora? todo será anunciado…
Si desea estar con Gónzalez, envíe su colaboración al correo electrónico: hojagonzalez@gmail.com González publica lo que se quiera hacer público. La única regla es usar un nombre, un apellido y aceptar las limitaciones de una hoja de papel. Esta hoja circula al comienzo de cada semana del período académico de clases.

Gonzalez #52
circula en el departamento de arte, facultad de artes y humanidades, universidad de los andes

lunes 16 de abril, 2007
enviado a hojagonzalez@gmail.com por martín fierro

(The Queer King) Panfleto alegórico (y un tanto infantil) ¡Amigo! El cielo está opaco, el aire frío, el día triste. Un cuento alegre... así como para distraer brumosas y grises melancolías, helo aquí: Había en una ciudad inmensa y brillante un rey, muy poderoso, que tenía trajes caprichosos y ricos, esclavas desnudas, rubias, morenas y prostitutas, caballos de largas crines, armas flamantísimas, galgos rápidos de patas elásticas y monteros con cuernos de bronce, que llenaban el viento con sus fanfarrias. ¿Era un rey viril y varonil? ¡No, amigo mío!: era el Rey gay. El Rey gay era muy aficionado a las artes, y favorecía con gran largueza a sus músicos, pintores, escultores, boticarios, barberos y maestros de esgrima. Sabía griego, latín, francés, inglés, alemán, portugués e italiano y algo de ruso y de chino; tocaba el violín con tal desenvoltura y habilidad, que no lo lograra ni el mismo Paganini, si tan solo con ese fin resucitara; tan intensa era su afición por saber, que poco o nada era lo que alcanzaban a enseñarle sus maestros; era tan inteligente y estudioso, que en poco tiempo se convertía en un modelo a seguir para todos sus nuevos conocidos. Cuando iba a la universidad, hacía sorprender a sus profesores de retórica y a sus condiscípulos con palabras extravagantes y rebuscadas; la gente que lo trataba prontamente lo veía con una mezcla de miedo y veneración y en menos de nada y sin darse cuenta se convertían en sus criados, y así colmaban sus ansias de poder y de gloria. Cuando pasaba por ahí, las mujeres, ignorantes de su secreto, batían palmas con movimientos rítmicos y gallardos, e incluso decían que “hablaba superbonito”, pues tal era la pirotecnia y extravagancia verbal con la cual hablaba (y maravillaba) a su público. Era un Rey Sol, en su Babilonia moderna llena de músicas, de carcajadas y de ruido de festín. Cuando se hastiaba del tumulto y de la ciudad bullente, se iba de cacería... De cacería de hombres, naturalmente, a unas selvas obscuras e infinitas, de donde solo muy pocos han regresado con garantías seguras para la vida... El Rey gay tenía un palacio soberbio donde había acumulado riquezas y objetos de arte maravillosos. Llegaban a él por entre hermosos jardines y cristalinos estanques sus incontables discípulos y amantes subiendo por una escalera llena de columnas de alabastro, que tenía a los lados leones de mármol, como los de los troncos salomónicos. Refinamiento. El Rey gay leía novelas y poesías de los más eminentes escritores de su época y de todas las épocas que compartían su condición; eso sí, a nadie se lo hacía saber en absoluto. Inteligencia. Defensor acérrimo de la corrección académica en letras, del modo alambicado y lamido en artes; alma sublime y aristocrática, y además de linaje noble o de sangre azul, amante de la lija y de la ortografía. Buen gusto, clase. Cuando organizaba sus parrandas, expulsaba a las esclavas y a las prostitutas del palacio (a las que, por lo demás, nunca había hecho trabajar) y convocaba a su distinguido y selecto harén: una corte de maricas conformada por una estimable cantidad de muchachos gays, todos muy guapos

El Rey gay

y bonitos, que le concedían todo tipo de favores. Sofisticación. El Rey gay se atrevió luego a comunicar, publicar y hacer cumplir un edicto, conocido como “La Ley de Sodoma”, con la cual los nuevos vinculados a su harén sabían exactamente qué era lo que (le) tenían que hacer y se comprometían a ser más meticulosos en lo sucesivo. Al poco tiempo, sus seguidores le rindieron homenaje nombrándolo “Príncipe de los Sodomitas”, en una juerga que duró diez días y de la que obviamente ningún integrante de nuestra “buena sociedad” y de “buenas costumbres” tuvo noticia. El Rey gay disfrutaba de todo y de todos, con la cara inundada de cierta majestad, el vientre feliz (?) y una corona en la cabeza, como un rey de naipe. Un día le llevaron una rara especie de hombre ante su trono, donde se hallaba rodeado de retóricos, de literatos, de músicos, de maestros de equitación, de baile y demás personas cultas y de buenos modales de nuestra buena sociedad. —¿Qué es eso?— preguntó. — Señor, es uno de tus más asiduos seguidores. Ya ha más de un año que prometiste escucharlo, tras enviarlo a recorrer los más lejanos lugares del mundo y a vivir la búsqueda de su propio destino. ¿Habrás de atenderle ahora? Tras acariciarse la barbilla con la mano y luego teñirse de furia su mirada, dijo el Rey gay: —Apártenlo de mi vista. Y el desconocido, que tenía trazas de provinciano y de estar cansado, y triste, y solo, y abandonado a su suerte, dijo: —Señor, yo te amo. Y el Rey gay: —¿Sabe qué? ¡Me quiero olvidar de ese asunto! Comenzó entonces el desconocido: —Señor, ha tiempo que yo quiero ser Cantor de la Vida, que intento ser tu más ferviente y constante seguidor y amante. Obligado me has a recorrer los más agrestes parajes del mundo físico y sentimental. Y no creas que fue tarea fácil. Al contrario: he llorado mucho y he buscado hasta lo más recóndito del universo y en las personas que conozco y que desconozco una nueva razón para mi existencia. Pero vuelvo a ti, rendido a tus pies, y digo: Señor, tú eres la razón de mi vida y mi existir. ¡Oh, gran rey!: ámame, y seré capaz de llegar hasta la misma cima del Everest por ti, de cruzar los desiertos y las selvas, de navegar todos los mares, de recorrer incluso el mundo entero y… El rey lo cortó: —Sáquenlo inmediatamente de aquí. Llévenlo y enciérrenlo atrás, en el patio, para que por ahora no me friegue más. Pero eso sí: déjenle al rato la puerta bien abierta, con tal que se pueda ir cuando le plazca. Durante su encierro, el desconocido padeció inenarrables tormentos de espíritu, los que, bien lo sabe el lector, pueden llegar a ser incluso más atroces y despiadados que los del hambre y la sed. Su cárcel fue una verdadera cárcel de amor: temía perder para siempre a su rey, y por eso se hacía la ilusión de poder un día ser correspondido por él y tenerlo cerca. Se esperanzaba tan solo al verlo pasar con su donaire por los balcones de su palacio, o escuchar de sus criados y servidores los innumerables rumores que se contaban sobre sus constantes triunfos y glorias. Pero mientras tanto el mundo no se detuvo. Pues al poco tiempo el Rey gay fue nombrado como nuevo Emperador de la China. Interminable y dispendiosa tarea sería la de narrar cómo fue la parranda que él y su corte de afeminados, locas, prostitutos, maricas, amujerados, travestidos y demás ralea de pervertidos y homosexuales hicieron en su honor. Y al desconocido se le llenaban los ojos de lágrimas, avergonzado hasta lo más hondo de su alma de su propia soledad. Un día, el Rey gay, pese a sus incontables ocupaciones y muchos placeres, se cansó de tan majadera situación. ¿Para qué alargar tan inoficioso asunto? El Rey gay decidió ir personalmente a despedir definitivamente a su prisionero, pues ya no se lo aguantaba más y éste, por su parte, no quería aprovechar en lo más mínimo su libertad para irse. En otras palabras: el Rey gay no hallaba la hora de que se largara.

Pero el desconocido, aunque aún amaba a su rey, ya no era tan idealista. Cuando el Rey gay fue a echarlo del claustro en el que pasó el tiempo confinado por su propia voluntad, el desconocido le lanzó un terrible vaticinio: “Señor: en compensación a todas las miserias que por ti en mi encierro tuve que pasar, y en virtud de que antes me condenaste inútilmente por tanto tiempo a ser un judío errante por el mundo, ésta es la maldición que yo arrojo sobre ti: Hipólito, nunca en tu vida vas a saber distinguir quién te ama de veras y quién no, quién te tiene en buena estimación y quién, en cambio, espera tu caída. Te sobrevendrán muchas traiciones por no saber hacer esa distinción, y cuando sufras por eso, te vas a acordar de mí.” Al instante el Rey gay ordenó a uno de sus fortachos muchachones sacar al desconocido a patadas del palacio, y echándole los brazos al cuello, dándole muestras de que en seguida quería divertirse con él, tórnase adentro y cierra su puerta. Fin. Versión libre de “El Rey burgués”, de Rubén Darío —Martín Fierro

enviado a hojagonzalez@gmail.com por natalia suarez

Señores González, estudio arte pero no participé en la convocatoria de El Muestreo. Tengo un amigo, que también estudia arte y él participó. Mi amigo no quedó seleccionado. Él estaba algo molesto por haber quedado excluido, se había entusiasmo al hacer la propuesta, soy testigo de ello, yo lo ayudé. Sin embargo le dije que hay que insistir, ya habrá otros sitios para mostrar sus cosas, inclusive puede haber otras versiones de El Muestreo. También le dije que seguramente el comite de selección de El Muestreo, que es la clase de curaduría, debe tener el mismo estusiasmo de él con la exposición —pues de no estarlo, ¿para qué inscribir la clase?— y que así como él había sido serio con lo que hace, ellos, los de la clase, seguramente harán lo mismo. Él me dijo que tenía sus dudas. Yo le dije que la otra semana, cuando se haga la exposición, fueramos juntos a verla y que si vemos que los noveles curadores no hicieron con cuidado las cosas, yo lo invito a almorzar, pero que si vemos que los detalles fueron tenidos en cuenta y la escogencia de la muestra revela algo de consistencia, él me va a tener que invitar a un suculento tentenpié. Amanecerá y veremos. —Natalia Suarez

enviado a hojagonzalez@gmail.com por Michica

Apartes del Manifiesto Comunista Carlos Marx y Federico Engels 1848

MANIFIESTO DEL PARTIDO COMUNISTA
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arte y humor cuarto ciclo de conferencias modus operandi departamento de arte / facultad de artes y humanidades / universidad de los andes lunes 16 al viernes 20 de abril, 2007 / 6 p.m. a 9 p.m. /

proletarios y comunistas En este sentido los comunistas pueden resumir su teoría en esta fórmula única: abolición de la propiedad privada.
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auditorio lleras (el día jueves la sesión será en el salón R 210 )

continua… ANUNCIO de “EL MUESTREO”

Bogotá, 26 de Marzo de 2007 Apreciados participantes de “El Muestreo,” Reunidos el día lunes 26 de marzo, después de acaloradas discusiones e interminables horas de reflexión, el comité curatorial de “El Muestreo” revisó con seriedad las 24 propuestas recibidas y notó con asombro que existía un reiterado interés por la crítica/burla institucional y la capacidad de reírse de sí mismos (y de otros) a través del retrato. Decidimos no hacernos los sordos y escuchar lo que estas propuestas sugerían, por lo que seleccionamos estos siete trabajos para el primer muestreo de arte y humor: - “Love” por Julián Serna - “Estreñimiento académico” por Rosi Vulat - “En una Traba” por Nicolás Gómez - “Perfil de un artista borracho” por Sebastián Fierro - “El autorretrato del artista” por Nicolás Sanin - “El Muestreo” por Diego García - “El artista de El Muestreo” por Sebastián Arriaga Gracias a todos por su participación. Atentamente, Lina Rojas, Laura Acevedo, Gustavo Niño Blanco, Mariana Murcia Arévalo, Angela Atuesta, Lina Castañeda Bonilla, Andrés Felipe Marín, Natalia Sánchez, Susana Eslava Sáen

LUNES 16 “sin título: arte, humor y crítica” María Posse / “Pequeños melodramas domésticos” Víctor Albarracín MARTES 17 “Caricaturizarte” Juan Mejía / “Por joder la vida” Alejandro Mancera / “La Mutación como vehículo” Rolando Vázquez MIÉRCOLES 18 “Videograffitis, Espanglish arte y tecnoactivismo. Charla performática del artista Guillermo Gómez Peña (tiniebla one de Carolina Ponce ‘La Leona’)” Guillermo Gómez Peña JUEVES 19 (salón R 210) “arte + subversión = humor” Luís Fernando Orduz / “sin título” Juan Carlos Haag / “sin título (‘no toques nada dijo el ciego a su lazarillo porque él podía ver’)” Gabriel Sierra VIERNES 20 “La música de tu generación” Danny Urdaneta / “Un tigre de papel” (documental sobre Pedro Manrique Figueroa, precursor del collage en Colombia) Luis Ospina + intervenciones de diversa índole hechas a lo largo de toda la semana
bogotá tipos móviles una proyecto de jaime gili alejandro mancera luis romero luisa ungar ciclo de exposiciones sala de proyectos exposición abierta 11 de abril al 4 de mayo, 2007 inauguración miércoles 18 de abril, 12m.

una colección, obras de aleJandro castaño curador: lucas ospina inauGuración: Miércoles 18 de abril, 7 p.M. centro coloMbo-aMericano, sede centro
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lunes 16 de abril, 2007
enviado a hojagonzalez@gmail.com por j.

Historia sin título por isaac witt “Este bus esta lleno de ambos, personas y pingüinos. La llanta izquierda del eje del medio no ha sido manufacturada con tantas medidas de seguridad como las demás llantas, pero el defecto es tan diminuto que apenas podría ser percibido por los ojos de un hombre. Este defecto no causará nunca ningún problema, pero existe, y por ello su existencia debe ser advertida. El hecho de que esta falla sea tan pequeña, tan insignificante -como una imperfección microscópica- no importa en lo mas mínimo, porque siendo como es en el presente: un evento perfectamente insignificante, se comportará en el futuro como un factor determinante en eventualidades de mayor magnitud. La existencia de este desperfecto se convertirá eventualmente en un factor determinante para que el sol explote y se vuelva una supernova y el universo se sacuda en un convulso y demoníaco infierno mortal. Un pingüino oprime un botón que está sobre una baranda amarilla. En el futuro (cualquier momento que abarque el lapso entre dos minutos y dos años —contando desde ahora—) el bus llegará a una parada. Es posible que la acción del pingüino pruebe que intente desembarcar del bus en ese preciso punto, pero ello no es del todo seguro. Una mujer joven está en el bus también, sentada en silencio. Tiene todos los aspectos característicos de una mujer joven —ojos, una nariz, piel cubriéndole el cuerpo y folículos pilosos que brotan con notoriedad sobre todo en la parte superior de su cabeza. Nunca pronunciará una sola palabra, y nadie le dirigirá tampoco una sola palabra. Incierto quedará para siempre si esta mujer hubiese querido o no hablar; aquel que inconscientemente hubiese tomado la decisión de no hablarle a esta mujer no sabrá jamás tampoco si ella hubiera querido o no hacerlo. Su mente podrá contener quizás grandiosos pensamientos, o bien sea fortuitos ardides. Quizás componga una novela, quizás se debata sobre los valores implicados a la hora de asesinar a su vecino. Quizás sienta que el mundo la trata injustamente. Quizás

el mundo la trata injustamente. Quizás desee por sobre todo en el mundo, tener una conversación esclarecedora con algún extraño en un bus. Quizás quiera, no sólo ahora, sino por el resto de su vida, quedarse sola. Un pingüino esta sentado junto a un viejo, cuyos ojos perdidos en el espacio, parecen contener aquella esencia precisa que trae consigo una existencia carente de sentido. El viejo sostiene un objeto en su mano izquierda, pero nadie sabrá nunca que es exactamente aquello que sostiene. Este viejo no sabrá tampoco qué es exactamente aquello que sostiene en su mano —tan pronto como pueda, lo tirará en el bote de basura mas cercano—. Muchas veces es mejor que algunas cosas permanezcan desconocidas, ¿pero es este objeto una de esas cosas? El bus llega a una parada, varios pingüinos desembarcan. Si el pingüino aquel que oprimió el botón bajará o no en esta parada permanecerá siempre como un misterio; los pingüinos son tan similares entre si, que es imposible decir —para alguien que no preste suficiente atención— la diferencia entre uno y otro. Es posible, incluso en primer lugar, que el pingüino aquel que oprimió el botón, nunca hubiese estado verdaderamente dentro del bus. Aunque no se haya bajado en la parada, la mujer joven no está ya en el bus. Simplemente se ha esfumado. En el lugar que ella ocupaba hay ahora un niño con un cono de helado. Es tan flaco, que podría decirse que los huesos de sus brazos se ven a través de la piel (pero no del todo). Su pelo es tal, que nadie repara en él, así como lo son sus ojos y el dejo desconectado de la expresión en su cara. El hecho de que a este niño le falte el brazo izquierdo puede contener quizás algún valor, si de una observación aguda se tratara. Este niño nació con dos brazos, pero ahora sólo tiene uno. Nadie le pregunta nunca el porqué de su situación —sienten que podría ser descortés—, él no ha relatado jamás la historia de cómo perdió su brazo y no lo hará tampoco en mucho tiempo. El viejo abre su revista en la página 67 y encuentra una publicidad que muestra a un hombre lanzando una pelota de básquetbol. La alta calidad de la fotografía le brinda al viejo unos pocos momentos de distracción lejos de los ásperos pensamientos que suelen ocupar su mente. El viejo mira el azul digitalmente remasterizado del cielo de la fotografía, un cielo límpido extendiéndose por sobre el jugador de básquetbol. Mira al jugador —excesivamente masculino y musculoso—, mira el color negro, igualmente remasterizado que cubre la cancha de básquetbol sobre la cual se abalanza el jugador y justo después, una vez más, los inconcebibles horrores de su subconsciente regresan a su mente y una vez mas lo hacen suyo. Presa”.
traducido por j.

enviado a hojagonzalez@gmail.com por juananzellini

respuesta
“What you don’t understand , you can make mean anything” —Chuck Palahniuk cuando el jueves santo, nos encontramos otra vez en mi casa, encerrados, sin mucho más que hacer, con poca luz adentro y con todo cerrado a las 9 de la mañana, I. - que llevaba presuroso una bolsa de tela azul-, puso sobre la mesa una caja amarilla con un letrero marrón en el que se deletreaba claramente la palabra MATZER. me preguntó si quería celebrar con él. yo no lo dudé, le dije instantáneamente que si, que claro, pero sin saber exactamente a que se refería exactamente con eso de celebrar. acto seguido, abrió la caja y sacó una galleta relativamente grande, delgada y muy pálida, la partió en dos, la puso sobre la mesa, entonó una jeringonza sin mirarme, luego me dio mi parte y tomó la suya, y mientras se la dirigía a la boca –justo antes de comérsela-, le pedí que recitara nuevamente su retahíla. lo hizo de nuevo, sin cuestionarlo, y luego al terminar, engullimos la insipidez de la galleta. la precariedad del comedor, la escena turbia, los platos sucios, los trapos, el silencio después de comer, yo no entendí bien, qué fue lo que hice, qué fue lo que comí, porqué no me supo a nada. no entendí qué significó la retahíla (aunque I. me confesó después que francamente él tampoco sabía que significaba exactamente). y no pregunté después ni porqué, ni tampoco, ni nada. y celebramos sin entender. y es por ello que ahora escribo y envío este párrafo a hojagonzalez@gmail. com, como posible eco a un texto publicado hace unas cuantas semanas: “transcripción” (en el González # *). sólo por ello escribo ahora – y sólo por escribir-, que en ése instante creí en lo que hacía, creí en el acto de llevar a cabo ese acto por sí mismo y nada más. creí sin saber. creí así como creo en Beuys sin entender su ruina, así como veo el Grand Verre de Duchamp y callo, así como los turistas nos aglomeramos con agresión entorno a la Mona Lisa, así como lo sigo intentando con la música dodecafónica, así como intento que Bruce Nauman me conmueva, así como leo los poemas de César Vallejo en Trilce, así como no voy a misa, así como veo que los edificios que acogen los museos de arte se alzan como grandes templos blancos y puros. así como entro en estos edificios y no propicio el rito que la guía me propone. así como no leo el plotter en la pared.
*no recuerdo exactamente que # era.

los estudiantes de arte hemos retomado el hábito de hacer una muestra de trabajos de estudiantes. el muestreo es el nombre que le hemos dado a este sano hábito de mostrar sin pena lo que hacemos. el muestreo, en su estreno presenta:

ChiStE intErno
una exposición de jóvenes artistas y novatos curadores del departamento de arte gran debut en el

bLoquE z, priMEr piSo
[debajo del oma, frente a la morgue de medicina]

inAugurACión MArtES 24 DE AbriL 5:30pM.
[camisa negra] abierto del 24 de abril al 7 de mayo de 2007

—juananzellini
enviado a hojagonzalez@gmail.com por Estudiantes informados

clase de curaduría y eventos representante estudiantil del departamento de arte departamento de arte facultad de arte y humanidades universidad de los andes enviado a hojagonzalez@gmail.com por Michica

proDuCEn

Estudiantes informados Medellín durante los últimos 40 años se ha destacado por ser una ciudad pionera en Colombia y en Latinoamérica en la difusión del arte contemporáneo. En años pasados mediante bienales (1968,1970,1972,1981), el primer coloquio de Arte no Objetual (1981) y el Festival Internacional de Arte (1997). Después de 10 años sin realizar este tipo de eventos la ciudad decidió recuperar esta tradición realizando el ENCUENTRO INTERNACIONAL MEDELLÍN 2007/ PRÁCTICAS ARTISTICAS CONTEMPORÁNEAS. Desde Enero y hasta Junio de este año 33 artistas colombianos y 32 extranjeros harán que el llamado arte contemporáneo esté presente en los museos, parques, calles y espacios públicos de la ciudad, cuyos trabajos y proyectos girarán en torno al tema de la hospitalidad, íntimamente atado con la historia paisa, esta estrategia de activar e incentivar la comunicación entre el arte y la ciudad será desarrollada en varios ejes como: -Estrategias para sobrevivir en la ciudad, y propiciar las interacciones entre lo público y lo privado. -Nuevas formas de considerar los espacios de la memoria y el patrimonio como espacios vivos, a través de la relectura de sus colecciones, arquitecturas o usos. -Reunir obras que examinan la relación con los referentes foráneos y el regionalismo, así como el fenómeno del desplazamiento interno. -Cuestiones como la cohabitación, la infiltración, y las diversas estrategias que permiten cuestionar los sistemas y circuitos. (El evento reúne conversatorios,conciertos, charlas, exposiciones,talleres, intervenciones y otras actividades culturales.) —Estudiantes informados
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Apartes del Manifiesto Comunista Carlos Marx y Federico Engels 1848

MANIFIESTO DEL PARTIDO COMUNISTA
[…]

Se nos ha reprochado a los comunistas el querer abolir la propiedad personalmente adquirida, fruto del trabajo propio, esa propiedad que forma la base de toda libertad, de toda actividad, de toda independencia individual. ¡La propiedad bien adquirida, fruto del trabajo, del esfuerzo personal! ¿Os referís acaso a la propiedad del pequeño burgués, del pequeño labrador, esa forma de propiedad que precede a la propiedad burguesa? No tenemos que abolirla: el progreso de la industria la ha abolido y está aboliéndola a diario. ¿O tal ves o referís a la propiedad privada moderna, a la propiedad burguesa? Pero, ¿es que el trabajo asalariado, el trabajo del proletario, crea propiedad para el proletario? De ninguna manera. Lo que crea es capital, es decir, la propiedad que explota al trabajo asalariado y que no puede acrecentarse sino a condición de producir nuevo trabajo asalariado, para explotarlo a su vez. En su forma actual, la propiedad se mueve en el antagonismo entre el capital y el trabajo asalariado. Examinemos los dos términos de este antagonismo. Ser capitalista significa ocupar, no sólo una posición meramente personal en la producción, sino también una posición social. El capital es un producto colectivo; no puede ser puesto en movimiento sino por la actividad conjunta de muchos miembros de la sociedad y, en último término, sólo por la actividad conjunta de todos los miembros de la sociedad. El capital no es, pues, una fuerza personal; es una fuerza social.
[…]

continua…

Gonzalez #54
circula en el departamento de arte, facultad de artes y humanidades, universidad de los andes

lunes 30 de abril, 2007
enviado a hojagonzalez@gmail.com por Michica

Apartes del Manifiesto Comunista Carlos Marx y Federico Engels 1848

MANIFIESTO DEL PARTIDO COMUNISTA
[…]

¡Queréis abolir la familia! Hasta los más radicales se indignan ante este infame designio de los comunistas. ¿En qué bases descansa la familia actual, la familia burguesa? En el capital, en el lucro privado. La familia, plenamente desarrollada, no existe más que para la burguesía; pero encuentra su complemento en la supresión forzosa de toda familia para el proletariado y en la prostitución pública. La familia burguesa desaparece naturalmente al dejar de existir ese complemento suyo, y ambos desaparecen con la desaparición del capital. ¿Nos reprocháis el querer abolir la explotación de los hijos por sus padres? Confesamos este crimen. Pero decís que destruimos los vínculos más íntimos, sustituyendo la educación doméstica por la educación social. Y vuestra educación, ¿no está también determinada por la sociedad, por las condiciones sociales en que educáis a vuestros hijos, por la intervención directa o indirecta de la sociedad a través de la escuela, etcétera? Los comunistas no han intentado esta injerencia de la sociedad en la educación, no hacen más que cambiar su carácter y arrancar la educación a la influencia de la clase dominante. Las declamaciones burguesas sobre la familia y la educación, sobre los dulces lazos que unen a los padres con sus hijos, resultan más repugnantes a medida que la gran industria destruye todo vínculo de familia para el proletario, y transforma a los niños en simples artículos de comercio, en simples instrumentos de trabajo. ¡Pero es que vosotros, los comunistas, queréis establecer la comunidad de las mujeres? —nos grita a coro toda la burguesía. Para el burgués, su mujer no es otra cosa que un instrumento de producción. Oye decir que los instrumentos de producción deben ser de utilización común, y, naturalmente, no puede por menos de pensar que las mujeres correrán la misma suerte.
[…]

Examinemos el trabajo asalariado. El precio medio del trabajo asalariado es el mínimo del salario, es decir, la suma de los medios de subsistencia indispensables al obrero para conservar su vida, como tal obrero.
[…]

En la sociedad burguesa, el trabajo viviente no es más que un medio de incrementar el trabajo acumulado. En la sociedad comunista, el trabajo acumulado no es más que un medio de ampliar, enriquecer y hacer más fácil la vida de los trabajadores. De este modo, en la sociedad burguesa el pasado domina al presente; en la sociedad comunista es el presente el que domina al pasado. En la sociedad burguesa el capital es independiente y tiene personalidad, mientras que el individuo que trabaja carece de independencia y de personalidad. ¡Y es la abolición de semejante estado de cosas lo que la burguesía considera como la abolición de la personalidad y de la libertad! Y con razón. Pues se trata efectivamente de abolir la personalidad burguesa, la independencia burguesa y la libertad burguesa. Por la libertad, en las condiciones actuales de la producción burguesa, se entiende la libertad de comercio, la libertad de comprar y vender.
[…]

Se acusa también a los comunistas de querer abolir la patria, la nacionalidad. Los obreros no tienen patria. No se les puede arrebatar lo que no poseen. Mas, por cuanto el proletariado debe en primer lugar conquistar el Poder político, elevarse a la condición de clase nacional, constituirse en nación todavía es nacional, aunque de ninguna manera en el sentido burgués. El aislamiento nacional y los antagonismos entre los pueblos desaparecen de día en día con el desarrollo de la burguesía, la libertad de comercio y el mercado mundial con la uniformidad de la producción industrial y las condiciones de existencia que le corresponden. El dominio del proletariado los hará desaparecer más de prisa todavía. La acción común del proletariado, al menos el de los países civilizados; es una de las primeras condiciones de su emancipación. En la misma medida en que sea abolida la explotación de un individuo por otro, será abolida la explotación de una nación por otra. Al mismo tiempo que el antagonismo de las clases en el interior de las naciones, desaparecerá la hostilidad de las naciones entre sí.
[…]

Os horrorizáis de que queramos abolir la propiedad privada. Pero en vuestra sociedad actual la propiedad privada está abolida para las nueve décimas partes de sus miembros. Precisamente porque no existe para esas nueve décimas partes, existe para nosotros. Nos reprocháis, pues, el querer abolir una forma de propiedad que no puede existir sino a condición de que la inmensa mayoría de la sociedad sea privada de propiedad. En una palabra, nos acusáis de querer abolir vuestra propiedad. Efectivamente, eso es lo que queremos.
[…]

Se ha objetado que con la abolición de la propiedad privada cesaría toda actividad y sobrevendría una indolencia general. Si así fuese, hace ya mucho tiempo que la sociedad burguesa habría sucumbido a manos de la holgazanería, puesto que en ella los que trabajan no adquieren y los que adquieren no trabajan. toda objeción se reduce a esta tautología: no hay trabajo asalariado donde no hay capital. Todas las objeciones dirigidas contra el modo comunista de apropiación y de producción de los productos materiales han sido hechas igualmente respecto a la apropiación y a la producción de los productos del trabajo intelectual. Lo mismo que para el burgués la desaparición de la propiedad de clase equivale a la desaparición de toda producción, la desaparición de la cultura de clase significa para él la desaparición de toda cultura. La cultura, cuya pérdida deplora, no es para la inmensa mayoría de los hombres más que el adiestramiento que los transforma en máquinas.

Sin embargo, en los países más avanzados podrán ser puestas en práctica casi en todas partes las siguientes medidas: 1º Expropiación de la propiedad territorial y empleo de la renta de la tierra para los gastos del Estado. 2º. Fuerte impuesto progresivo. 3º. Abolición del derecho de herencia. 4º. Confiscación de la propiedad de todos los emigrados y sediciosos. 5º. Centralización del crédito en manos del Estado por medio de un Banco nacional con capital del Estado y monopolio exclusivo. 6º. Centralización en manos del Estado de todos los medios de transporte. 7º. Multiplicación de las empresas fabriles pertenecientes al Estado y de los instrumentos de producción, roturación de los terrenos incultos y mejoramiento de las tierras, según un plan general. 8º. Obligación de trabajar para todos; organización de ejércitos industriales, particularmente para la agricultura. 9º. Combinación de la agricultura y la industria; medidas encaminadas a hacer desaparecer gradualmente la oposición entre la ciudad y el campo. 10º. Educación pública y gratuita de todos los niños; abolición del trabajo de éstos en las fábricas tal como se practica hoy, régimen de educación combinado con la producción material, etcétera.
[…]

Que las clases dominantes tiemblen ante una Revolución Comunista. Los proletarios no tienen nada que perder en ella más que sus cadenas. Tienen en cambio un mundo que ganar. ¡Proletarios de Todos los Países, Unidos!

enviado a esferapublica@hotmail.com por Macana Guerra

enviado a hojagonzalez@gmail.com por jesús maría peroni
ENTRETENIMIENTO Encuentre en la foto a todos los miembros de la familia Santo Domingo (pista: son cuatro)

un tigre de papel Después de una extenuante jornada laboral y antes de una obligatoria y extraña reunión familiar, decidí ir a relajarme un poco en la última sesión del ciclo de conferencias Modus Operandi, esta vez “Arte y Humor”. En realidad fue bastante divertido todo el seminario, y no lo digo a manera de burla ni mucho menos, lo digo en serio! Las conferencias, con alguna salvedad, estuvieron muy interesantes y graciosas, más de una vez salí riéndome durante largo rato sola, pero quiero hablar específicamente del cierre del ciclo, la presentación exclusiva de la película “Un Tigre de papel” (documental de Pedro Manrique Figueroa, precursor del collage en Colombia). Fue perfecto! Hacer un documental sobre la vida de Pedro Manrique Figueroa, o mas bien he de decir, hacer una película sobre la historia cultural y política de Colombia aprovechando a un personaje, que en el fondo, y bien lo hablaron mas de uno de los entrevistados, podría ser el alter ego de cualquiera de nosotros, artistas, actores, literatos, periodistas, cineastas, políticos, es sencillamente brillante. Ese día, después de disfrutar a carcajadas la película, creo que el auditorio estaba tan complacido, que no hubo palabras para hablar del trasfondo real de ella, pero como existen estos espacios para hacerlo, lo aprovecho con gusto, pues a riesgo de caer en la “lambonería” no podía quedarme sin decir que es una obra de arte. Está tan bien lograda que si las personas no saben realmente “quién es” Pedro Manrique, se creen el cuento, aunque Luís Ospina maestro! , constantemente deja pistas de absurdos sucesos o narraciones. Pero si se va mas allá nos encontramos con una historia de Bogotá y Colombia muy interesante y bien construida y con un mensaje claro y alentador. Pedro Manrique, como lo decía Mayolo, está en un lado y en otro, estuvo presente en eventos culturales y de política coyunturales para el país, denunció y se burló de la Iglesia, instituciones y políticos por medio de sus collages, con una sutileza y sátira increíbles y pasó por todos los estados del idilio del Artista. el artista incomprendido, idealista, romántico (rosa), político, critico, en fin no me queda mas que decir,por ahora, que aplaudo una vez mas, tanto al hijo como al padre por haber logrado una “falacia” tan extraordinaria.
—Macana Guerra

coMbat tv necesita 40 pixeles huManos para realizar videoperforMance en iMportante sala de exhibición de boGotá / combatt@gmail.com

conferencia ¡Ay, q arte y ocio ue loc ha! dictada por arthur cravan auditorio GerMán varGas lléras Martes 1 de Mayo 7:30 a.M. entrada Gratuita
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González #55
circula en el departamento de arte, facultad de artes y humanidades, universidad de los andes

lunes 7 de mayo, 2007
enviado a hojagonzalez@gmail.com por Diana Apache

Marzo 24 No para de llover y yo sigo en el mismo lugar donde te escribí la última vez. Frente a la ventana de mi cuarto, miro con cierto temor afuera; siempre el mismo cielo gris que día a día inunda esta ciudad. En cada esquina de este lugar se entreteje un misterio, en las calles cientos de seres humanos andan sin detenerse como si estuvieran buscando algo, como si al igual que yo hubieran perdido algo; razón para seguir viendo un amanecer tras otro. Pero antes de seguir con tanto fatalismo que seguramente tildarás de exagerado, espero que te hayan gustado las cuatro litografías que te he mandado; ya hablaremos de eso luego, por ahora iré a descansar ya que mi gastritis me impide de hacer cualquier otra cosa. Marzo 25 Aún llueve, pero yo me siento mejor, con un poco de sueño, pero sería imposible dormir sin antes hablarte de lo que te he mandado. Realmente espero que te hayan gustado, se las compré a una mujer que por su aspecto bien podría ser algún personaje de las litografías. No te dije nada antes porque me tomó un buen tiempo adquirirlas todas. Acá todo vale cinco veces más que allá así que tuve que ahorrar bastante y hacer uno que otro sacrificio, pero eso ya no importa, lo que importa es que las tienes en tus manos. Cuando vi la primera tenía lo justo para comprarla pero la mujer me enseñó la serie completa y no me sentí capaz de adquirir una sola; o todas o ninguna. Tener una sola sería como no tener ninguna ¿Sabes a lo que me refiero? Sólo míralas detenidamente una al lado de la otra y trata de quitar una; sería como desmembrar un cuerpo. Sí, ya sé, seguramente estás diciendo que exagero como siempre. Quizás la última ya empiece a ser otra cosa. Marzo 26 Anochece otra vez y yo sigo pensando en las litografías. Siempre quise mandarte fotos de este lugar para que te hicieras una idea de cómo es aquí, pero encuentro en esta serie el registro exacto que quería: mas allá de una simple representación de la ciudad era la captura del alma de este lugar lo que siempre quise enviarte. Aún mas fascinante es que los personajes de las litografías, aquellos perdidos y desesperados bien podrían llamarse “The Children of Bogotá” o de cualquier otra

ciudad. Quizás un común denominador entre ciudades sea albergar a millares de locos que fingen ser normales y quieren asumir su locura como normalidad. Ahora siempre que camino sobre todo en lugares concurridos, me parece ver estos personajes en todas partes; las personas que están a mi alrededor se parecen tanto a las de las litografías, que me atrevería a decir que en estas se logra aún mas realismo que si fueran captados por medio de una cámara. Hay dos cosas todavía que no entiendo: en el caso del las tres primeras ¿Por qué estarán todas esas personas tan amontonadas en el centro, como si no hubiera mas espacio en una ciudad tan grande? Mi otra pregunta es con respecto a las dos primeras: ¿Qué estará haciendo ahí ese personaje de espaldas? Me gustaría saber que piensas sobre esto. Marzo 27 Se me había olvidado comentarte otra cosa que observé en las litografías antes de enviártelas. Fíjate bien en las tres primeras (porque como ya dije la cuarta es otra cosa) tienen un aspecto teatral; los personajes en el centro y los edificios como escenografía parecieran convertirse en las primeras escenas cuando apenas se levanta el telón. No sé si te mencioné al autor de las litografías: Lorenzo Jaramillo, artista colombiano. Definitivamente es uno de mis favoritos, espero que saques tiempo para ver su trabajo.
enviado a hojagonzalez@gmail.com por Estudiantes Informados

¿Ud. sabe por qué se llama González ésta publicación? ¿Ud. sabe cuántos estudiantes leen González? ¿Ud. sabe quién es el propietario de González? ¿Ud. sabe qué González no hace selección de textos para publicar? ¿Ud. sabe qué aun asi, hay gente qué se quéja porqué no le publican textos? ¿Ud. sabe quién hizo la curaduría de la exposición del muestreo? ¿Ud. sabe hace cuánto no se hacia un exposición de este tipo? ¿Ud. sabe qué las obras seleccionados, les dieron bolsa de trabajo? ¿Ud. sabe cuántas personas se quejaron de no pasar al muestreo? ¿Ud. sabe cuántas personas criticaron el muestreo? ¿¿Ud. sabe cuando fue las conferencias de arte y humor? ¿Ud. sabe cuántas personas fueron a las conferencias? ¿Ud. sabe qué puede pedir el material de video sobre estas conferencias y de muchas otras más? ¿Ud. sabe qué hay un registro fotográfico de la historia del tx? ¿Ud. sabe qué hay un proyector de 16 milímetros en la diapoteca? ¿Ud. sabe qué hay un aparato para sumergir la cámara en el agua en la diapoteca? ¿Ud. sabe qué se esta cayendo la fachada del tx? ¿Ud. sabe qué la biblioteca del departamento será trasladada al nuevo edificio? ¿Ud. sabe si se puede hacer algo al respecto? ¿Ud. sabe si hay un poseso de documentación en la biblioteca de arte?

¿Ud. sabe qué hay una sección de raros y curiosos en la biblioteca? ¿Ud. sabe cuánto costaron los cambios de computadores para el bosqué virtual? ¿Ud. sabe qué se tiraron todas las cámaras Gl2? ¿Ud. sabe cuándo las arreglan? ¿Ud. sabe si se puede tomar clases en otras universidades? ¿Ud. sabe cuántas horas trabaja un profesor de planta? ¿Ud. sabe cuánto le pagan a los profesores del departamento? ¿Ud. sabe cuáles son los requisitos para ser profesor del departamento? ¿Ud. sabe si hay revista de la facultad o del departamento? ¿Ud. sabe si le conviene tener revistas al departamento? ¿Ud. sabe qué hay revista del salón de proyectos? ¿Ud. sabe qué esta indexada? ¿Ud. sabe qué es indexar una revista? ¿Ud. sabe cuántos espacios de exposición tiene la facultad? ¿Ud. sabe cuántas propuestas se pasan para estos espacios? ¿Ud. sabe cuántas son rechazadas? ¿Ud. sabe quién hace esa selección? ¿Ud. sabe con qué parámetros lo hacen? ¿Ud. sabe cuántos estudiantes de primeros semestres han expuesto en estos espacios? ¿Ud. sabe cúal es el presupuesto del departamento? ¿Ud. sabe quiénes componen el consejo del departamento? ¿Ud. sabe qué hacen en el consejo del departamento? ¿Ud. sabe cuántas propuestas, quéjas o sugerencias le llegan a este consejo? ¿Ud. sabe qué el departamento necesita acreditarse nuevamente? ¿Ud. sabe qué se puede revisar las evaluaciones a los profesores? ¿Ud. sabe qué pasa si le va mal a un profesor? ¿Ud. sabe quién es el representante de estudiantes? ¿Ud. sabe qué solo se lanzo una persona para ser representante este año? ¿Ud. sabe quién es? ¿Ud. sabe qué hace el representante de estudiantes? ¿Ud. sabe qué hay un blog del departamento? ¿Ud. sabe cuántos profesores fomentan o han desarrollado investigaciones? ¿Ud. sabe si se puede ir a ver las tesis del departamento? ¿Ud. sabe si las tesis de grado las puede ver en la pagina de Internet? ¿Ud. sabe quién contesta estas preguntas?
—Estudiantes Informados.

enviado a hojagonzalez@gmail.com por Lina Castañeda

(muchos son los que chismean pero pocos los que trabajan)

Clase, Orden, Familia, Género, Especie

Difícil clasificación y Bourdieu moriría de emoción, ¡pero cómo no! a pesar de que las especies no son muchas si abundan las truchas. Todos compañeros aunque no todos meros, los amigos y los no amigos, entre cervezas y proezas, todos por igual una idea se dan, lo que no es más lo que si es verdad, es que entre afectos y enemistades pocas son casualidades. Hay quienes hacen y quienes no, y he aquí mi clasificación. Poco a poco amigos y no separan sus puntos con gran decisión. ¡Que tomen posición pero que hagan por montón! Entre moscas y roscas se atreven a saltar quienes no han de participar, y famosas ocurrencias se han de envidiar. Fácil entonces es rechazar a quien sabe trabajar, pues la ocurrencia no es pero si figurar. No hay entonces ni el intento como si fuera un convento pero si la secreteadera se considera como si buena fuera, pues si lo es, perfiles y nombres resurgen otra vez.

espacio / taller 61-84 Mariana Murcia jesus Bedoya alejandra Garcia alexandra viteri Gustavo nino angela atuesta Sebastian Fierro curaduria Camilo vivas inauGuración Miercoles 9 de mayo 7:00 p.m. Cra. 9 no. 61-84 de 3:00 a 7:00 p.m. hasta el 18 de mayo exposición Fragmentos y posturas Sala de proyectos inauGuración lunes 7 de Mayo 1.pm abierto hasta el viernes 11 de mayo

Poco a de interesar a la universidad pues el colador en la vida está. Para terminar lo voy a enfrentar, a riesgo de parecer pretenciosa voy a decir una cosa, y es que aquí me hago la laboriosa.
—Lina Castañeda

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éste es el último González de 2007-1

Gonzalez #56
circula en el departamento de arte, facultad de artes y humanidades, universidad de los andes

enviado a hojagonzalez@gmail.com por Lina Espinoza

Ver Pintura Esta es la cuarta versión de la exposición semestral de talleres de pintura del Departamento de Arte. La primera se realizó en el segundo semestre del 2005, “102 pintores” y el entusiasmo que generó en los estudiantes, nos llevó a los profesores y estudiantes del área a persistir en la iniciativa en el año 2006, realizando la “Exposición colegiada” en Agosto del 2006, la cual contó con la presencia de la artista visitante Michiko Itatani, profesora de The School of the Art Institute of Chicago. Al final de ese semestre, se organizó la “Exposición Talleres de pintura 2006 /2”. “Ver Pintura” es de nuevo una muestra abierta a todos los estudiantes que están tomando talleres de pintura en el Departamento de Arte. Una muestra sin competencia ni curaduría, una exposición de trabajos del semestre, en donde cada grupo elige los criterios para la selección de trabajos. Los estudiantes mismos son los que le han dado el nivel a esta muestra, y semestre tras semestre, le han ido subiendo las exigencias a los trabajos realizados. Esta es una invitación a mirar pintura, a pensar en pintura y a hablar sobre procesos e ideas pictóricas, que es lo que hacemos constantemente en los talleres de pintura. En esta oportunidad la exposición “Ver Pintura”, estará acompañada de la visita del pintor y fotógrafo Don Kurka, profesor emérito de la Universidad de Tennesse donde dirigió la Escuela de Arte por más de 15 años. El maestro Kurka visitará la muestra con los estudiantes y nos acompañará con una charla sobre su vida y trabajo en Nueva York, en la época en la que se dieron importantes cambios en el arte del siglo XX, como el expresionismo abstracto, el minimalismo, el arte pop, el arte conceptual, el performance, y otros nuevos medios. En la charla, el aludirá también a la incertidumbre que experimentan algunos estudiantes de arte, a través de los procesos involucrados en la formación artística. Queremos agradecer la acogida que esta iniciativa ha tenido entre profesores, estudiantes y público. Estamos seguros que este espacio se está consolidando como un estímulo importante dentro del desarrollo del área de artes plásticas en el departamento y esperamos que lo siga siendo. Cada muestra plantea nuevos retos y trabajos que hacen ver que el campo de la pintura crece y se transforma en manos de nuestros estudiantes. La pintura en este espacio de aprendizaje, produce conocimiento, evoca imágenes e ideas, plantea cuestionamientos y se convierte de nuevo en vehículo de expresión de inquietudes contemporáneas, de la mano de la exploración de nuevos medios y técnicas. —Lina Espinosa

lunes 14 de mayo, 2007
enviado a hojagonzalez@gmail.com por Estudiantes Informados

1.

Hace un par de semanas me dijeron que podía encontrarme en Medellín con unos estudiantes informados, nos estaban esperando para un evento de gran magnitud, un evento que más que arte contemporáneo, incluía conciertos, conferencias, visitas en los espacios e inclusive fiestas. - Mejor dicho “el combo completo”- Seis días fue lo que aguanto el bolsillo y con la nostalgia propia de volver de un viaje, con las dudas y cuestionamientos propios de este tipo de vivencias, incluso con la decepción de tener que regresar, volví a pisar suelo bogotano. Había asistido a un evento de arte en otra ciudad y cuando mi estadía finalizo (no así el evento) pensé que todo era perfecto y que no se comparaba a lo anteriormente visto y aprendido. Seguí con mis actividades normales y poco a poco lo vivido empezó a ser apropiado, pues las primeras ideas sobre el evento se iban decantando a medida que mi “nueva cotidianidad” transcurría. Ahora había tiempo para pensar. Ahora no estaba allá. Me di cuenta que había aspectos que por la saturación de encuentros con artistas y curadores no había habido tiempo de tener presentes, pues el evento al cual asistí se trataba precisamente de bombardear, de impactar al público, de pisar fuerte una ciudad completa. Es verdad que los organizadores propusieron un tema bastante amable, pero... ¿Se trataba de ser amables con los asistentes o que las obras fueran amables? ¿O que la ciudad se presentara amable? ¿o acaso este evento se trataría de que gente usualmente poco amable fuera a una ciudad amable e intentara mejorar la forma en que se relacionan (al menos con “gente del común” y no sólo con aquella gente con la que les toca ser amables)? Pero bueno, la situación de la amabilidad no fue tan crítica, pues también me percaté que era una ciudad llena de gente afable, no solo por ellos mismos sino también por aquellas famosas personas de suma amabilidad que eran reconocidas en todo el país por sus facciones “gorditas”. Claro que algunos no estaban muy convencidas y me contaban que desconfiaban de esas personas de tan obesas características; sobre todo aquellos que trabajaban con estos personajes. Sí, algo que siempre se me quedará es que la cosa no fue tan crítica... continua… - Estudiantes informados
¿es posible hacer una exposición no curada, ni convocada? ¡Sí! ¿Si?

enviado a hojagonzalez@gmail.com por Diana Apache

enviado a hojagonzalez@gmail.com por Lucas Ospina

A un tal Lucas
(De nuevo) No puedo evitar sentir tristeza con lo que está pasando no sólo en su clase sino con todo el panorama del programa de Arte de la universidad. No sé si es un malestar general, pero por lo que veo no. Lo digo por la pasividad extrema por parte de los estudiantes, o ¿será qué soy yo la del problema? No creo, usted de una u otra forma me confirma mis sospechas: con sus palabras, con su forma de hacer la clase, por los textos que manda (que por más que sean de otros puedo escuchar en el fondo vestigios de su voz). Sus palabras, Lucas Ospina, sus palabras vienen con el hacer como ya le dije, pero pienso que las palabras cuando no existe ese hacer son contraproducentes. Se banaliza los conceptos, se intenta hacer propio lo que no se ha experimentado, se asume como verdad las palabras dichas por otros sin ni siquiera entenderlas. Yo quise tomar publicaciones porque tengo una necesidad de escribir, pero también tenía curiosidad de su clase porque es todo un mito en el departamento. Usted es una figura muy fuerte en el programa y además tiene un montón de seguidores y admiradores; no lo tome como un halago, de hecho yo desconfío de esas figuras estrella. Como sea, ya veo el porque de tanta fascinación con su clase: usted les hace el camino más fácil. Para llegar a la preguntas, a cuestionarse, o si uno es muy afortunado, a las repuestas, (al menos temporales porque la tranquilidad de la repuesta encontrada es corta y no tarda en hacerse pregunta), hay todo un proceso que es difícil, necesita de tiempo, de observación, de paciencia. Enfrentarse con todas sus palabras en clase sirve para que no haya necesidad de ese proceso absolutamente necesario para el artista. Usted les da todo...absolutamente todo. Solo hay que copiar el modelo Lucas Ospina. Pero lo más triste es que tampoco hay un reflejo de ese modelo en las otras clases. Como ya habíamos discutido alguna vez, cuando se sale del salón es como si se olvidara todo, si no hay clase de video, pues no hacemos video. Ese día le dije que me parecía absurdo que eso pasara, pero en el fondo yo sabía que así es en la realidad. Si usted ve a alguien haciendo algo, la primera pregunta que se hace es: ¿Para qué clase es? Al principio de la clase puedo decir que llegué a odiarla. Simplemente no entendía porqué usted tenía que explicar frase por frase, porqué los estudiantes repetían los textos para que usted de nuevo se los explicara. Igualmente usted no puede pretender enseñarle a leer a nadie en un semestre, y menos en una clase de 4 horas de intensidad. Como usted dijo: aprender a leer es muy difícil, y yo sé que no sólo se refiere a leer de corrido; eso no es lo más difícil. Aún me sigue pareciendo increíble que sus palabras sean recibidas con asombro; como si nunca se hubiera pensado lo dicho en sus clases. Eso demuestra una cosa: que no se está produciendo. Como lo de la mala ortografía: no se está leyendo. Entonces: ¿Para que una facultad de Arte que no produce?

“…En lo humillante de su violación, cuando siente que no posee nada propio, que no es él mismo, y no sabe qué es, entonces comienzan a reaccionar sus fuerzas secretas. Se articula entonces su persona, nacida de la resistencia. Pero cuanto más rico era el mundo que lo mantenía sometido, tanto más rico tiene que ser el propio mundo. que rechaza al otro. Por consiguiente es bueno tener ídolos fuertes. Es bueno entregársele a ellos, pero siguiendo secretamente, en una forma de oscuridad esclava, lo propio, del cual uno se avergüenza aún con razón, porque todavía no es visible. Son fatales los ídolos que llegan hasta esta oscuridad y le quitan a uno la respiración hasta el último y más miserable rincón. Pero también son peligrosos aquellos ídolos de otra índole, que practican el soborno y que demasiado rápido se le hacen a uno útiles en insignificancias y que pretenden que ya existe algo propio solamente porque uno hace reverencias y se humilla ante ellos como un animal bien adiestrado, se vive de su gracia y se contenta con caricias de su mano. Porque nadie, que esté comenzando puede saber qué encontrará en sí. ¿Cómo puede sentirlo, si no existe todavía? Con instrumentos prestados se penetra en la tierra, que también es prestada y extraña, porque es de otros. Cuando de repente se ve uno ante algo que no conoce se asusta y tambalea: es lo propio. Puede ser poco, un maní, una piedra pequeña, una picadura venenosa, un olor nuevo, un sonido inexplicable o una oscura y extensa arteria: si tiene el valor y la prudencia de despertar de su primer sobresalto, de reconocerlo y nombrarlo, empieza su verdadera vida.” Karl Kraus, Escuela de resistencia —Elías Canneti

nicolás gómez santiago leal erika ferreira laura neiva julian serna manuel d’macedo laura rodríguez javier vanegas adriana arango alejandra suárez camilo molano camilo zúñiga juana hoyos nicolás sanín paula cabra

exposiciones proyecto final de grado departamento de arte facultad de artes y humanidades universidad de los andes carrera 1a#18a-10 / 3 32 44 50 inauguración martes 15 de mayo, 5:30 p.m. entrada bloque S abierto del lunes 14 al viernes 18 de mayo consulte los horarios y lugares de exhibición en la hoja de programación

myspace.com/luzmarinaysusesmaltesexcentricos flickr.com/photos/luzmarinaysusesmaltes

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Gonzalez #57
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lunes 6 de agosto, 2007

enviado a hojagonzalez@gmail.com por Egresados

“Así empecé, con tres horas, después, poco a poco, fui ingresando cada vez más a una zona que me encanta y en la cual me siento divinamente bien, que es la zona universitaria, y que me parece cada vez más interesante. Estoy feliz en la Universidad de los Andes y creo que ese ambiente, que ese estímulo de lo académico, del rigor del estudio y de la disciplina es fundamental para una persona.”
—Marta Traba (en entrevista con Arturo Camacho Ramírez en el programa radial ‘¿Cuál es su Hobby?’ de la emisora HJCK, marzo 24 de 1964)

enviado a hojagonzalez@gmail.com por Estudiantes Informados

enviado a hojagonzalez@gmail.com por Andrea Gaitan

Hace un par de semanas me dijeron que podía encontrarme en Medellín con unos estudiantes informados, nos estaban esperando para un evento de gran magnitud, un evento que más que arte contemporáneo, incluía conciertos, conferencias, visitas en los espacios e inclusive fiestas. —Mejor dicho “el combo completo”— Seis días fue lo que aguanto el bolsillo y con la nostalgia propia de volver de un viaje, con las dudas y cuestionamientos propios de este tipo de vivencias, incluso con la decepción de tener que regresar, volví a pisar suelo bogotano. Había asistido a un evento de arte en otra ciudad y cuando mi estadía finalizo (no así el evento) pensé que todo era perfecto y que no se comparaba a lo anteriormente visto y aprendido. Seguí con mis actividades normales y poco a poco lo vivido empezó a ser apropiado, pues las primeras ideas sobre el evento se iban decantando a medida que mi “nueva cotidianidad” transcurría. Ahora había tiempo para pensar. Ahora no estaba allá. Me di cuenta que había aspectos que por la saturación de encuentros con artistas y curadores no había habido tiempo de tener presentes, pues el evento al cual asistí se trataba precisamente de bombardear, de impactar al público, de pisar fuerte una ciudad completa. Es verdad que los organizadores propusieron un tema bastante amable, pero... ¿Se trataba de ser amables con los asistentes o que las obras fueran amables? ¿O que la ciudad se presentara amable? ¿o acaso este evento se trataría de que gente usualmente poco amable fuera a una ciudad amable e intentara mejorar la forma en que se relacionan (al menos con “gente del común” y no sólo con aquella gente con la que les toca ser amables)? Pero bueno, la situación de la amabilidad no fue tan crítica, pues también me percaté que era una ciudad llena de gente afable, no solo por ellos mismos sino también por aquellas famosas personas de suma amabilidad que eran reconocidas en todo el país por sus facciones “gorditas”. Claro que algunos no estaban muy convencidas y me contaban que desconfiaban de esas personas de tan obesas características; sobre todo aquellos que trabajaban con estos personajes. Sí, algo que siempre se me quedará es que la cosa no fue tan crítica...
continua
—Estudiantes informados

1.

El pasado miércoles 16 de Mayo, apareció una obra de más dentro de la sala permanente de Arte Internacional del Museo del Banco de la Republica. Según fuentes, las cuales prefieren permanecer anónimas, fue una gran sorpresa cuando al realizar el conteo de las obras un guardia encontró, que en vez de 21 obras había de hecho 22. Junto a Wilfredo Lam había un dibujo, un desnudo femenino, enmarcado en madera e identificado con una ficha técnica que dice: Andrés Cuervo Garavito, Composición I, Abril 9 de 2007. Lo interesante es que según éstas mismas fuentes, el personal del museo no recuerda haber visto el cuadro antes y no saben si la obra pertenece o no al la colección permanente, ya que sería muy extraño que a pesar de las extremas medidas de seguridad del Museo y a pesar de las innumerables cámaras de seguridad, alguien haya podido ingresar una obra así dentro del museo y colgarla incluyendo su ficha técnica.

Cuerpo Sagrado
andres serrano
fluidS > Sala Marta traba, univerSidad de loS andeS the Morgue > MuSeo igleSia Santa Clara 9 de agosto al 1 de septiembre, 2007

inauguraCión

jueves 9 de agosto, 2007 5:30 p.m. > Universidad de los andes 6 p.m. > Museo Iglesia santa Clara [el día de la inauguración un servicio de buseta gratuito se encargará de transportar a las personas de un sitio a otro]
ConferenCiaS

> martes 14 de agosto, 7 p.m. > jueves 16 de agosto, 6 p.m. [panel de discusión] auditorio Lleras, Universidad de los andes calle 19a # 1 – 37 este inscripciones 3 32 44 50 / infarte@uniandes.edu.co

Si desea estar con Gónzalez, envíe su colaboración al correo electrónico: hojagonzalez@gmail.com González publica lo que se quiera hacer público. La única regla es usar un nombre, un apellido y aceptar las limitaciones de una hoja de papel. Esta hoja circula al comienzo de cada semana del período académico de clases.

González #58
circula en el departamento de arte, facultad de artes y humanidades, universidad de los andes

enviado a hojagonzalez@gmail.com por Alguien que la leyó

lunes 13 de agosto, 2007
enviado a hojagonzalez@gmail.com por Estudiantes Informados ¡Viene de González 56 y 57!

Pero como no se trataba de ser crítico (en ese momento), de pronto la permeabilidad con la que se afrontó el viaje ayudó para ser más consciente de las obras, de lo que de verdad pasaba y no del chisme y de lo que nos cuentan; sí, ese chisme que nos encanta a todos, y que a veces nos aleja de lo importante del arte. ¿O no? Imposible no notar toda la carga y gestión humana del encuentro, (no me refiero al “top-ten” de curadores y artistas invitados), la cual se fue desvinculando poco a poco, ocultándose en las montañas que dividen la capital Antioqueña, pues llevar una curaduría a distancia no solo es difícil, sino que acarrea problemas de tipo logístico, conceptual y en no pocas ocasiones económico. También hay que tener en cuenta el “atrás” del evento, el trabajo en equipo y que merecen el mismo reconocimiento, porque fueron todos estos personajes, liderados por Lucía González (directora del Museo de Antioquía), quienes pudieron sostener seis intensos meses de encuentro. Seis meses donde hubo cosas, donde al fin pasaron cosas, más interesante aún, pasaron cosas en una ciudad que no es el centro, pero con un evento de impacto nacional. Alguien dijo en una ocasión que “con que uno rescate alguna obra es suficiente”, y eso pasaba en este caso, donde gente informada pero no acostumbrada al peculiarmente denominado “mundo del arte”, quedó fascinada con el japonés que montó unas esculturas espectaculares, esculturas en espacio público, que fueron apropiadas como la de “Barrio Triste”, donde montó un estante para formar una casa de estrato medio encima de una iglesia, recubriendo una cruz, que finalmente, al entrar a la casa, se encontraba en el centro de la mesa del comedor, una mesa que estaba a más de 20 metros de altura. También vimos un espacio prometedor, que con ayuda de Gabriel Sierra fue diseñado como una especie de apéndice contemporáneo del el Museo de Antioquía, donde se ha empezado a generar un material bibliográfico y artistas que pudieron activar este espacio, con ayuda de los curadores, que se armaron y llevaron toda la artillería, algunos sin importar el tema ni el contexto, mostrando artistas de nombre, imposibles de vetar, pero otros dieron de que hablar como la obra de Héctor Zamora, que decidió sustraer un pedazo de las oficinas para adicionar un bar que conectara la casa con la calle, por donde transitaban las putas, los oficinistas, los turistas... Se trataron diversos puntos, la democratización, una inauguración no para la “élite” sino para todos aquellos que estuviesen informados, aquellos a quienes les interesó ese cuento de sacar el museo de las paredes, pues era una mirada donde el arte estaba “al alcance de todos” (si es que esto es posible), se trataba de ampliar sobre otras culturas y otras estéticas, como por ejemplo el colectivo canadiense Instant Coffee, quienes generaron una discoteca dentro del museo, y de esta forma captaron público joven y, tal vez, poco acostumbrado al espacio museal. Pero si se trataba de ser incluyente, nos pareció paradójico que para entender estas propuestas un poco conceptuales y relaciones estéticas, entender que el museo puede estar en la vida cotidiana se necesita un poco de bagaje, estar “informado”. Pero tal vez el museo quería mostrar esta posibilidad, abrir un camino, - y lo importante es que “uno se toque” – decía Lucía González (directora del Museo de Antioquía); pues hablando de Medellín y Bogotá como “centros del arte”. No quiero imaginar el problema allá…¿o el problema será de acá? —Estudiantes Informados.

2.

“Todavía más arriba, en la ascensión, decimos de ella, la causa universal, que no es alma ni espíritu; no se le atribuye ni imaginación, ni opinión, ni razón o pensamiento, ni se puede equiparar con la razón y el pensamiento, ni puede ser dicha ni pensada. No es número, ni orden; ni magnitud, ni pequeñez; ni igualdad, ni desigualdad, ni semejanza ni desemejanza. No tiene un lugar fijo, ni se mueve; no reposa. No se le puede atribuir potencia, ni es idéntica con la potencia, ni con la luz. Ni está viva, ni es idéntica con la vida, ni con la luz. No es Ser, ni eternidad, ni tiempo, ni puede ser comprendida ni conocida por el pensamiento; ni puede ser equiparada con la verdad, ni con el poder, ni con la sabiduría. No es ni uno, ni unidad, ni divinidad, ni bondad; tampoco es espíritu en el sentido en que entendemos esta expresión, ni puede ser equiparada con el hecho de ser hijo ni con el de ser padre, ni con ninguna otra cosa, ni con ningún otro ser del que podamos poseer conocimiento. No pertenece ni al ámbito de lo que no existe, ni al de lo que existe. Se sustrae a cualquier determinación, denominación y conocimiento. No puede ser equiparada ni a las tinieblas ni a la luz, ni al error ni a la verdad. No se le puede atribuir ni dejar de atribuir nada.” —Seudo Dionysius Areopagita

Cuerpo Sagrado
andres serrano
ConferenCiaS

> martes 14 de agosto, 7 p.m. > jueves 16 de agosto, 6 p.m. [panel de discusión] auditorio Lleras, Universidad de los andes calle 19a # 1 – 37 este inscripciones 3 32 44 50 / infarte@uniandes.edu.co

Exposición abierta del 16 de agosto al 23 de septiembre de 2007 en la Fundación Gilberto Alzate Avendaño, Bogotá, Colombia. Inauguración jueves 16 de agosto de 2007, a las 7:00 p.m. Calle 10 número 3-16 ∙ PBX 2829491 www.fundaciongilbertoalzate.gov.co

Estudiantes, egresados y profesores del Departamento de Arte de de la Universidad de los Andes, una docente de la Universidad Pedagógica de Tunja y el equipo curatorial de la Fundación Gilberto Alzate Avendaño de Bogotá, realizaron durante dos años una investigación sobre la obra y el contexto de la artista caldense Judith Márquez Montoya (1925-1994). El próximo 16 de agosto a las 7:00 p.m. se inaugurará en la sede de la Fundación, (calle 10 número 3-16,) la muestra “Judith Márquez: en un lugar de la Plástica”, que recoge los resultados de dicha investigación. En ella se presentará una antología de pinturas realizadas entre 1954 y 1960, así como una muestra documental sobre la revista Plástica (creada y dirigida por la artista entre 1956 y 1960) que identifica y contextualiza los principales aportes de esta publicación a partir de una perspectiva crítica. La propuesta se concentra en el periodo comprendido entre 1954 y 1960, que puede ser considerado como el momento más significativo de la obra de Judith Márquez, y que coincide con la circulación de Plástica. La investigación aboga por el reconocimiento de Judith Márquez como una artista significativa (la primera mujer que incursiona en el campo de la abstracción en Colombia) y una visionaria gestora cultural, que editó la primera revista especializada en artes plásticas que se mantuvo durante un lapso considerable (llegó a editar 17 números en los años anotados). La investigación y la exposición fueron auspiciadas por la Fundación Gilberto Alzate Avendaño, así como por el Comité de Investigación y Creación (CIC) de la Facultad de Artes y Humanidades de la Universidad de Los Andes, y por el Departamento de Arte de dicha Universidad. La muestra “Judith Márquez: en un lugar de la Plástica”responde a líneas de investigación del Departamento de Arte de la Universidad y a políticas curatoriales de la Fundación, en lo que respecta a la recuperación de la obra de artistas que han llevado a cabo aportes decisivos al arte colombiano, y cuyo trabajo ha carecido del reconocimiento o la difusión necesarios. Como complemento indispensable de esta revisión histórica se encuentra la publicación de un completo catálogo que actúa como memoria de la exposición y se convierte en un documento de consulta indispensable sobre la producción de la artista referida. En él se reúne la mirada de los diferentes investigadores, cuyos textos reflexionan alrededor de la pintura de Márquez, su labor editorial, el ámbito artístico y político de la época, así como de su praxis vital. Así mismo, en la publicación se incluye una amplia antología de textos de la revista Plástica, que permite un acercamiento al pensamiento estético del momento, así como a los acontecimientos significativos del segundo lustro de la década del cincuenta. También se presenta una amplia cronología que ubica la obra de Márquez en el contexto de la época. El grupo de investigación está conformado por Nicolás Gómez, Felipe González, Jorge Jaramillo, Carmen María Jaramillo, Julián Serna, María Natalia Paillié, Luz Eliana Márquez y Guillermo Vanegas. El libro-catálogo será presentado el 20 de septiembre en el marco del foro que se llevará a cabo sobre publicaciones de arte editadas en Colombia. La muestra permanecerá abierta hasta el 23 de septiembre.

información complementaria Judith Márquez nació en Chinchiná, Caldas, en 1925. Al finalizar la carrera de Arte y Decoración en laUniversidad Javeriana de Bogotá, viajó a Knoxville, donde hizo estudios de arte en la Universidad de Tenessee. A su regreso a Colombia participó en la exploración y renovación de los lenguajes plásticos del momento, en compañía de artistas como Cecilia Porras, Alejandro Obregón, Fernando Botero, Eduardo Ramírez Villamizar, Luis Fernando Robles, Édgar Negret, Alicia Tafur y Lucy Tejada, entre otros. A su llegada a Colombia en 1954, Judith Márquez encontró un panorama cambiante para el arte colombiano. Algunos de los artistas previamente mencionados, junto a un grupo de importantes intelectuales y críticos nacionales y extranjeros, habían comenzado los proceso de cimentación de sus ideas en torno al arte, que habrían de instaurarse como las propuestas legítimas para la plástica de la época. Participó con su obra en importantes muestras colectivas, tales como la III Bienal Hispanoamericana de Arte en Barcelona en 1955, el X, XI yXII Salón Anual de Artistas Colombianos, y en 1960 fue invitada a exponer en la Unión Panamericana en Washington, en compañía de Lucy Tejada y Cecilia Porras. Así mismo, expuso de forma individual en la Biblioteca Nacional, la galería “El Callejón” y el Museo Zea de Medellín, entre otros centros artísticos de la época. Judith Márquez gestionó y dirigió por sí sola la revista Plástica, conciente de las necesidades de su tiempo en cuanto a la comprensión de su obra y la de sus colegas ante un público que no poseía información suficiente en torno a la abstracción y a la evolución del arte moderno. La revista fue difundida en las principales ciudades del país, así como en Latinoamérica, Europa y Estados Unidos. Márquez concibió la revista Plástica como una herramienta especializada para la reflexión y difusión en torno a las artes plásticas, y según una nota editorial del primer número, afirma que: “Modesta, pero dignamente,Plástica tiene el propósito de vulgarizar nuestro arte dentro de Colombia y divulgarlo en el extranjero.” Bajo esta iniciativa se permitió consolidar un terreno especializado para la reflexión en torno al arte moderno; se legitimó la producción de las nuevas generaciones de artistas, y se promovió su inclusión como profesionales en un entorno social al conformar un público al tanto de las nuevas producciones de arte. invitan Fundación Gilberto Alzate Avendaño Departamento de Arte Comité de Investigación y Creación Facultad de Artes y Humanidades Universidad de los Andes

Si desea estar con Gónzalez, envíe su colaboración al correo electrónico: hojagonzalez@gmail.com González publica lo que se quiera hacer público. La única regla es usar un nombre, un apellido y aceptar las limitaciones de una hoja de papel. Esta hoja circula al comienzo de cada semana del período académico de clases.

González #59
circula en el departamento de arte, facultad de artes y humanidades, universidad de los andes

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lunes 20 de agosto, 2007 [¡festivo!]

El MLAAPC (Movimiento Latino Americano de Artes Plásticas Contemporáneas) ha ingresado a González para cambiar toda la edición que para esta semana se tenía preparada, con el fin de compartir con los compañeros en el que hacer artístico de la Universidad de Los Andes las ideas de los más ilustres colaboradores en el crecimiento del corpus teórico de un Arte vinculado con el progreso de las expresiones culturales al margen de los centros
Uno de los pilares de sustentación del arte burgués es la llamada “libertad absoluta de creación”. Pero no puede haber libertad real y efectiva ni en la creación artística ni en nada, en una sociedad fundada en el poder del dinero, donde las masas trabajadoras viven una miseria creciente en el parasitismo. Esa “libertad absoluta” es una presunción y un disfraz. Es imposible vivir en la sociedad y no depender de ella. La libertad del artista burgués no es otra cosa que dependencia encubierta respecto al dinero y al soborno de las clases dominantes. Los revolucionarios han desenmascarado siempre estas pretensiones mentirosas, no para conseguir un arte independiente de las clases sociales —esto es imposible—. Sino para oponer al arte con membrete de “libre” pero de hecho vinculado con la burguesía y puesto a su servicio, un arte libre con respecto a las clases dominantes, libre con respecto al capital y abierta y voluntariamente vinculado con el pueblo y puesto a su servicio. —Clemencia Lucena La tendencia de descentralizar el poder en el ámbito mundial lleva a la necesidad de extender la función de políticas culturales a otras esferas que no sólo comprometan al Estado. Si en el Arte no hay resistencia frente a cualquiera de las formas de poder, no hay Arte. —Carolina Ponce El artista latino americano puede ser —como en general lo es— procedente de la clase media de su país, pero no pierde contacto el contacto afectivo-moral con la carga de caracteres que hacen al ambiente latino americano. Ósea: la injusticia social, la inestabilidad política y económica. —Arcy Amaral La estrategia de los dominados va en el sentido de la integración a partir de lo que no une, y activar su diferencia frente a la dominante postmodernidad internacional. El robinsonismo sur-sur sólo beneficia a los centros, que afianzan su verticalismo norte-sur. —Gerardo Mosquera El multiculturalismo es más que una tendencia artística. Si sólo fuera un “ismo”, su sobrevivencia quedaría sujeta al dictamen de los designios artísticos: 15 minutos y ciao. Abrir espacios temporales a otros, espacios que están regidos por canales, prejuicios y gustos limitados, no basta. —Carolina Ponce Es fácil, así, que por algunos extremos, se haga el Arte por el dólar, de acuerdo con el criterio que dicta algún sindicato de dómines internacionales que pretenden dirigir la crítica dentro de severas leyes dogmáticas. Y ese sistema está llevando

a la creación de círculos, cada vez más estrechos e impersonales de artistas que giran sonámbulos alrededor de aquellos órdenes literarios. —Eugenio Barney Cabrera Si la revolución futura, como asegura Marcuse, no será planteada por razones económicas sino por el surgimiento de una nueva sensibilidad que buscará nuevos objetivos y prioridades para el hombre, el artista tendrá mucho que ver con esta revolución. Y en Latinoamérica, si comprende cabalmente su papel decisivo en el enfrentamiento de valores, no sólo en episodios políticos, será un revolucionario. —Marta Traba Le agradezco a Marta traba […] se habrán dado cuenta de que tengo la misma idea en el fondo que ella. —Damián Bayón …quisiera, no sólo ratificar todo lo que dice mi compañero Damián Bayón… —Marta Traba El ser latino americano nace y crece en medio de grandes diferencias de toda índole, de tal forma que sus manifestaciones artísticas son plurales y muy bien pueden “importar” de los dos grandes centros artísticos, siempre y cuando las condicione a nuestra realidad externa e interna, mundial y local. —Juan Acha Columbus did not discover, he verified and identified, mutilated and redused. He started a long tradition of interpreting the reality of America throught the reality of Europe, ignoring indigenous perceptions of it. Our image was made through a deformin mirror reflection. Our cultural development has been marked by being defined in terms of the “other”. —Andrea Giunta El conocimiento de la historia y el sentimiento por el aura de la leyenda más allá de la información anecdótica eran intrínsecos a la obra de arte. Sin ellos, el esqueleto visual parecía de hecho no ser más que una vacía decoración. —Luís Camitzer Las propuesta patrióticas de raigambre popular del muralismo tenían que volverse chocantes, cuando no subversivas. En definitiva, mientras en Europa, a pesar de las negaciones mutuas de los movimientos plásticos sucesivos, los historiadores supieron organizar sus capítulos para convivir con todos ellos como productos que eran de una cultura viva y dinámica, en América latina la burguesía proimperialista no pudo hacer otro tanto. Sectarismo y visión estrecha que en general les achacan a los marxistas y más directamente a los comunistas, cuando ellos no tienen semejante viga antipopular en sus ojos, derechos ambos, ya que niegan el izquierdo. —Álvaro Medina Pero el juego al cual progresivamente servimos es tan claro que también salta a la vista la posibilidad de una contraofensiva. Ésta no puede tener más que una dirección: devolver el

sentido, y por ende la peligrosidad, a las obras que han sido neutralizadas. En otras palabras, rescatar la intención del arte y el finalismo de la invención. —Marta Traba El deber de los artistas latinoamericanos es el de participar activamente en el proceso revolucionario de su respectivo país con la responsabilidad y tesón que esta labor requiere. Rechazar la falsa separación entre arte y la política que artificialmente pretenden crear las clases explotadoras, rechazar toda esa palabrería metafísica —combinación de las ideas de la burguesía y el revisionismo— que busca convertir al artista en un instrumento más de dominación y opresión. Es necesario tener muy claro entonces, que la primera cuestión que debe resolver el artista es la de a quién debe servir el arte que produzca. Esta es una cuestión fundamental, una cuestión de principios, y sin resolverla adecuadamente no es posible contribuir a la liberación del pueblo. —Clemencia Lucena Creo que la única manera en que el arte latinoamericano, con el que estoy completamente comprometida, podrá alcanzar un nivel de legitimación, tanto dentro de las instituciones artísticas como dentro de los circuitos internacionales, será artavés de propuestas paradigmáticas apoyadas en la investigación. Y, finalmente, nos sugiere que a todos los que venimos de áreas marginales, que estamos tratando de hacer nuestro capital cultural, nos será más fácil penetrar en el centro de poder siempre y cuando lo hagamos a través de la diferencia y de la identidad. —Mari Carmen Ramírez The postmodern interest in otherness is, once again, Eurocentric, a move from the dominador torwards the dominated: the “other” is always us. The danger arises that we may deliberately make ourselves “other” in an attempt to satisfy the Western neo-exotism. In all events, the subordinate cutures must exploit for themselves the posibilitéis offerd by the new situation a the rhetorics of decentralization. —Gerardo Mosquera El equívoco hábilmente difundido por la reacción de que solo el arte revolucionario contiene un mensaje político, la división arbitraria que ha inventado entre “arte puro” y “arte político”, son falacias destinadas a demeritar todo arte que intranquilice a los explotadores, que concientice a las masa e impulse la lucha por la revolución. Los críticos burgueses no cejan en su empeño de presentar el arte de su clase como fundamentado en lo que llaman “valores estéticos”, surgidos, a su entender, por arte de magia, sin base material ninguna. Alegan que está por encima de las clases sociales, que nada tiene que ver con la prosaica realidad, y que lo contrario es la anécdota, ilustración y panfleto. Toda referencia conciente a la realidad se los saca de quicio y no deja de lamentarse de que semejante atrocidad —referirse a la realidad— “destruye la ilusión estética” y “hace perder al arte todo su poder mágico de emocionar”. —Clemencia Lucena

González #6G
circula en el departamento de arte, facultad de artes y humanidades, universidad de los andes

lunes 27 de agosto, 2007
enviado a hojagonzalez@gmail.com por Estudiantes Informados

PESADILLAS EQUINAS EN LAS ESQUINAS * Con el plausible propósito de recaudar fondos para las viudas y los huérfanos de los policías colombianos “que han muerto en cumplimiento del deber”, la Fundación Corazón Verde nos regala por estos días en Bogotá un espectáculo de veras espeluznante. Se llama, como ya muchos sabrán, Equus Arte. En años anteriores hubo otro par de engendros de naturaleza parecida: el uno, muy mariposeado, se llamaba AnimArte, el otro, muy ramificado, se llamaba ArborizArte. Sólo que este es peor. En esta ocasión son 74 caballos de tamaño natural hechos en fibra de vidrio los cuales, como es costumbre entre los de la especie, andan en manada. Primero estuvieron en la Plaza de Bolívar (últimamente al pobre Libertador le está tocando tragarse muchos sapos a lo largo y a lo ancho de las antiguas republicas que liberó), ahora están en el Parque de la 93 y luego irán a regar boñiga metafísica a la Zona T, a la Zona G, la Plaza de Usaquén, la Avenida Chile, Teleport, al Seminario Mayor y, por último, al Centro Comercial Andino. El lema de la exposición es: “Una leyenda que construye esperanza”. Al leer esto, uno se pregunta si la esperanza sí estará fabricada con componentes tan feos. Los organizadores citan “la equitación renacentista” de “alta escuela” y nos aseguran que en estos corceles congelados nos permitirán admirart “el arte ecuestre en su máxima perfección sin perder la perspectiva de nobleza y gallardía”. Incluso, como para refregarnos el pasado colonial nos dicen que “la Plaza [de Bolívar] se convertirá en un escenario similar a los de la antigua realeza española”. Lo que no explican es que mientras un caballo de carne y hueso puede ser bello y elegante si está bien entrenado y lo monta un jinete experto o si simplemente está dando brincos en un potrero, otrote fibra de vidrio, inerte, inexpresivo, con los ojos apenas insinuados y sin pelos en las orejas, como los que quién sabe que desocupado artesano confeccionó para ellos, es sencillamente un pegote. Muchos artistas del país, algunos de ellos prestigiosos, quién sabe por qué razón aceptaron hacer de palafreneros de estas bestias aburridas, así que entre los 74 caballos hay patiestirados y paticortico, con alas y sin alas, con puntillas y sin puntillas, perforados y sin perforar, numerados y sin numerar, lacados y sin lacar, encadenados y sin encadenar, con pájaros y sin pájaros, con rombos y sin rombos, con cola y mochos, enrazados de guerrero y griego (¡centauros!) y puramente animales, condecorados y sin condecorar, con palomas y sin palomas, colorinchudos y un poco menos colorinchudos , con mensajes a favor de los gays y machistas, anaranjados y menos anaranjados, acebrados y cualquier cosa que sea lo contrario, uribistas (o sea criados en “El Ubérrimo”) y antiuribistas (con letreros en

ese sentido), frutados y floreados, plateados y dorados, precolombinos y poscolombinos, japoneses y achinados, andinos y ¿costeños?, con bodies de canutillos y en cueros, afectados por una mina y sin afectar. Sintetizando, hay unos espantosos y otros que simplemente son banales. La tapa son dos caballos decorados en homenaje: uno dizque gaudiano, o sea inspirado en el místico arquitecto catalán Antonio Gaudí, y el otro picassiano, o sea con el cuello torcido. Cada uno de estos artistas debe tener en estos momentos un agudo dolor de cabeza allá en su tumba. Al ver algo como Equus Arte uno se reafirma en la triste convicción de que el mundo contemporáneo hace mucho dejo de respetar a sus artistas, y que anda empeñado en desmoralizarlos a como dé lugar, reclutándolos para las más variadas operaciones de comando, Sólo que el arte no sirve para lo que se lo quiere utilizar, que es detener la invasión en Irak o la propagación del sida, renovar las doctrinas contra el Establecimiento, concienciar a la población sobre las falencias del capitalismo salvaje o dotar de camisas blancas a los desplazados. Por supuesto que visto Equus Arte está muy claro que tampoco sirve para ayudar al Estado colombiano a cumplir con sus deberes ineludibles. En síntesis, el arte no sirve para hacer mandados. Lo de menos es que se canalice por esta vía ecuestre un dinero para las viudas y los huérfanos de los policías, pues ese mismo dinero se podría canalizar por otras vías de gusto menos cuestionable. Al fin y al cabo las viudas y los huérfanos lo que quieren es bienestar, venga de donde venga. Para ayudarles no sería necesario corromper al público de esa forma, edulcorando el ambiente con esos caballitos triviales. Surge, por lo demás, un problema bastante peliagudo y que se puede comprobar mientras uno hace la ronda del establo: a mucha gente le gustan estos caballos. Tanto es así que un redactor anónimo de El Tiempo nos dice que Equus Arte es “una razón más para amar al país”. ¿Qué hace uno ante esto?, ¿pide asilo estéticoen otro país menos menso y bienpensante? El pensamiento no resulta despreciable y es una lástima que la categoría de opresión estética no esté contemplada en los tratados internacionales, De repente, con el dolor de patria doblemente agudizado y sin una salida clara, uno recuerda que en el Parque de la 93 venden unos chocolates muy buenos, así que va y compra una caja. Acto seguido, con un chocolate en la mano, recuerda que también es posible tener paciencia pues estas pesadillas, al igual que las de años anteriores, pasarán. Claro que la Fundación Corazón Verde no descansa en sus empeños y ya está pensando en su show de 2010 o 2011. Muy seguramente lo llamarán EspantArte y consistirá en pedirles a los mismos artistas desmoralizados que participaron en esta ocasión que vistan unos fantasmas de miriñaque o tal vez le pongan DesportillArte y el mandado consista en redecorar la agrietada ánfora de la patria. PS: por respeto a nuestros lectores, nos abstenemos de publicar fotos de la horrenda exposición.

* Artículo tomado de la revista El Malpensante # 80; en el artículo original no aparece el nombre de quién lo escribe.

El Acertijo o La Adivinanza de los Talleres
[fragmento]

“Cuando el rojo del sol naciente cayó sobre el verde y oro nuestro padre Adán se sentó bajo el árbol y escarbó con un palo en el suelo. Y el primer tosco dibujo que vio el mundo fue el gozo de su fuerte corazón hasta que el demonio susurró tras las hojas es hermoso pero, ¿es arte? […] La historia es tan vieja como el árbol del Edén y nueva, como un diente de leche. Todo hombre sabe, en cuanto le sale el bigote que es el dueño del arte y de la verdad. Y cada hombre oye al llegar el ocaso el latir de su corazón agonizante un redoble diabólico en el oscuro ventanal Es hermoso pero, ¿es arte?” —Rudyard Kipling
Si desea estar con Gónzalez, envíe su colaboración al correo electrónico: hojagonzalez@gmail.com González publica lo que se quiera hacer público. La única regla es usar un nombre, un apellido y aceptar las limitaciones de una hoja de papel. Esta hoja circula al comienzo de cada semana del período académico de clases.

obr_s, trabaj_s, proyect_s que distorcionen los límites del GÉnero y que propongan problematic_s alrededor de est_s. Informes: Lina Castañeda Bonilla li-casta@uniandes.edu.co lina.castaneda.bonilla@gmail.com

comienza el ciclo de conferencias detour Derivas y recorriDos por Documenta 12, mDe07 , münster07 y la Bienal De venecia

luneS 27 de agoSto / r 209 / 6 p .M. el formato De las GranDes eXposiciones / Mariangela Méndez Derivas por Documenta 12 y munster 07 / jaime Iregui

Gonzalez #61
circula en el departamento de arte, facultad de artes y humanidades, universidad de los andes

i. convocatoría en colombia
Tema • Departamento de Arte requisitos • Vivir en Colombia y estudiar. • Pertenecer a cualquier departamento de arte. • El proyecto debe tener en cuenta que va ser enviado por correo electrónico. • Soló un proyecto por participante • Debe ser enviado antes de 13 de Septiembre al correo electrónico santiagoreyesvillaveces@gmail.com Formato de presentación de los proyectos En un documento de formato PDF, rtf, .odt (no se reciben documentos .doc) con la siguiente información:

lunes 3 de septiembre, 2007
enviado a hojagonzalez@gmail.com por Santiago Reyes

CAP 007 es una exposición de arte organizada por los ESTUDIANTES del departamento de arte de la universidad de Sao Paulo. La organización, logística y finanzación corre por cuenta de los estudiantes, los fondos para esta exposición son recogidos en una “cervezada” que ocurrirá el jueves 13 de Septiembre a las 8 de la noche. Este evento va a tener lugar en CA(centro académico), ubicado en la ECA (escuela de comunicación y arte) facultad de la universidad de Sao Paulo. La ECA agrupa: Periodismo, Artes Escénicas, Música, Artes Plásticas, Cine y Televisión. El CA es una espacio diseñado para que los estudiantes tengan un lugar para el ocio y estudio, compuesto por una cafetería, una sala de reuniones, una mesa de pin pon (pingy pongy en portugués), un futbolito, cuatro sofás, siete mesas, veinticinco sillas, baños y una xerox (fotocopiadora). Es este espacio a las 8 de la noche del jueves 13 de Septiembre tendrá lugar la cervezada organizada por CAP (centro de artes plásticas), habrá música escogida por un dj, la cerveza tendrá un costo 2.50 Reales (2.500 pesos colombianos). Con una convocatoria abierta a todos los estudiante del departamento de arte CAP 007, sin ningún proyecto curatorial, el propósito de esta exposición es generar un espacio en el cual los estudiantes del departamento de arte de la USP (Universidad de Sao Paulo) presentes sus trabajos al resto de la universidad y a los miembros del departamento(profesores y demás estudiantes). El proyecto mostra esta inscrito en el CAP 007. Mostra en primera instancia consiste en llevar trabajos de estudiantes de departamentos de arte en Colombia para ser expuestos en el departamento de arte de la USP en Brasil, como segunda instancia generar un espacio de discusión sobre los trabajos y temas que a estos le conciernan. El objetivo de Mostra es establecer un espacio de discusión sobre arte. En este espacio confluirán múltiples posturas y visiones provenientes de dos grupos de estudiantes de arte ubicados en Colombia y Brasil. En circulación estas posturas enriquecerán el léxico para hablar de arte. El primer modulo de Mostra se compone por una convocatoria en Colombia para que las personas interesadas envíen sus trabajos al proyecto, una segunda convocatoría se llevara acabo en el departamento de arte de la USP, esta busca un proyecto curatorial que cure los trabajos enviados. Una vez el proyecto curatorial ganador, seleccione los trabajos, estos seran expuestos en el CAP 007. El segundo modulo de Mostra publicara en Colombia el texto del proyecto curatorial posteriormente una o varias criticas de estudiantes del CAP a los trabajos expuestos dentro del proyecto Mostra, en simultaneo se publicaran en el CAP una critica hecha en Colombia sobra la curaduria.

• Nombre del proyecto Texto explicativo de la propuesta. • Imágenes que ayuden a clarificar la propuesta: fotografías, bocetos, diagramas, fotomontajes, mapas, etc. • Nombre del participante. • Correo electrónico y teléfono de contacto. • Relación con cualquier departamento de arte. • Número Cedula de Ciudadanía colombiana. recomendaciones • El Proyectos Mostra cuenta con una cuenta de flickr en la que enconarán imágenes del posible lugar de exposiciones y del departamento de arte de Sao Paulo. http://www.flickr.com/photos/12591714@N04/ Nombre del contacto en flickr mostra.mostra • El proyecto tiene que ser pensado para ser enviado por correo electrónico • Mostra no cuenta con ningún recurso económico.(estoy en la búsqueda de algún patrocinador) • Mostra sólo cuenta con una impresora • El montaje de los proyectos será hecho por el grupo curatorial.

ii. convocatoría en brasil
La convocatoria para los proyectos curatoriales no ha sido establecida aún. El proyecto Mostra publicará por este medio todas las semanas los avances del proyecto. Espero su participación. —Santiago Reyes Villaveces.

enviado a hojagonzalez@gmail.com por Lucas Ospina

Algo hay en el aire Algunos estudiantes le han puesto apodos a los nuevos, y también recién remodelados, íconos de la Universidad de los Andes. Al nuevo Edificio Mario Laserna lo llaman “el Mol” —por su parecido con un centro comercial (o Mall para escribirlo en inglés); al nuevo Edificio Julio Mario Santo Domingo lo llaman “el Piedad Córdoba”, porque dicen que “tiene dos culatas negras” —sus fachadas norte y sur son oscuras, muy oscuras; a la “nueva cara” del correo electrónico le dicen “corabastos” porque “tiene todo tipo de letras” —que contribuyen a su pobre legibilidad (muchos usuarios se han mudado a otros servicios de correo más sóbrios, estables o atractivos y ya no usan el portal “uniandes.edu.co”); a la nueva página de internet de la universidad la llaman “el blog” —su diseño, tipografía y navegación son tan planos, inocuos y simplones como los de un portal casero de hágalo usted mismo (no corresponden a lo que se espera de una universidad que tiene la autoridad de asignar el dominio “.co”). Y, finalmente, a la imagen remozada del logo de la universidad la llaman “la paleta” —los ornamentos del ciprés fueron podados, la figura quedó lisa, relamida, sin atributos, ligera, de fácil digestión y cómo lo explica el manifiesto de diseño inteligente que cuelga de la página de internet de nuestros símbolos de la universidad: “la versión actualizada le da aire más moderno, más abstracto y a la vez orgánico; en un solo trazo se fusionan el árbol y el escudo”. No creo que estos actos profanos de bautismo hechos por los estudiantes se deban sólo a un pensamiento reaccionario, a una serie de ocurrencias maldicentes o a una forma ingeniosa de grafitti verbal; creo que más allá de adjudicarle un tufo moral a los comentarios de los estudiantes hay que pensar en los diseñadores y arquitectos de los nuevos íconos: ¿qué pensará un arquitecto al oír que los estudiantes llaman a su edificio “el Mol” o “el Piedad Córdoba”?, ¿Qué pensará un diseñador al oír que los estudiantes llaman a sus diseños “corabastos”, “el blog” o “la paleta”? Puedo aventurar una respuesta: los arquitectos y diseñadores de los nuevos íconos de la universidad no pensaran mucho e ignoraran los comentarios —las obras que han hecho parecen estar tan ajenas al sentido de autocrítica que la crítica ha quedado a cargo de los estudiantes. —Lucas Ospina

—Grandville, 1844

…una humanidad tan envanecida por sus nuevos logros que se ve a sí misma como la fuente de toda creación y que de manera brutal imagina la vieja naturaleza totalmente subsumida bajo sus formas. —Susan Buck-Morss El río que fluye no lleva peces —Vincente Huidobro

Desde la semana pasada González también se consigue en el puesto de atención del segundo piso de la Biblioteca General; al final de la semana las copias de los dos números pasados de González se agotaron en ese sitio de la universidad: las sumas de la nueva biblioteca no se han limitado a añadirle libros de la antigua biblioteca de arte a la biblioteca general, las sumas también se extienden a un aumento potencial de lectores para todas las publicaciones —incluido González. La iniciativa de poner a esta hoja en la biblioteca fue de Juan Pablo García, representante de los estudiantes del Departamento de Arte, González se lo agradece. González “circula en el Departamento de arte, Facultad de artes y Humanidades” pero como lo demuestra la acción del representante estudiantil también lo hace en la “Universidad de los Andes”. Esta hoja siempre estará abierta a nuevos lectores y escritores, o escritores y lectores —para González es lo mismo.

diorama
nicolás gómez inauguración miércoles 5 de septiembre, 12m. sala de proyectos / departamento de arte

continúa el ciclo de conferencias detour Derivas y recorriDos por Documenta 12, mDe07 , münster07 y la Bienal De venecia

luneS 3 de SeptieMbre / r 209 / 6 p .M. reCorrIdo por La BIenaL de VeneCIa / Mario opazo eL tUrIsMo, eL MUseo de arte ConteMporáneo y eL CIrCo / Carlos salazar

Si desea estar con Gónzalez, envíe su colaboración al correo electrónico: hojagonzalez@gmail.com González publica lo que se quiera hacer público. La única regla es usar un nombre, un apellido y aceptar las limitaciones de una hoja de papel. Esta hoja circula al comienzo de cada semana del período académico de clases.

González #62

circula en el departamento de arte, facultad de artes y humanidades, universidad de los andes

lunes 10 de septiembre, 2007

Convocatoria El Muestreo 2007-2 Sueños: Delirios de realidades inconscientes y realidades conscientes de delirio. Buscamos sonámbulos que jueguen entre quimeras y obras que sueñen con la vigilia. Visiones de pesadillas apocalípticas y jinetes que auguren utopías. Para los desmemoriados,”EL Muestreo” es una iniciativa de y para los estudiantes y consiste en convocar alumnos, seleccionar sus trabajos y hacer una exposición en torno a un tema. Para “El Muestreo” en su segunda versión, el tema es Sueños, y todas las palabras que se pueden asociar con ellos (onírico, ensueño, somnífero, dormir, visiones, pesadillas, quimera, inconciente, utopía, distopía, realidad, fantasía, augurio, presagio, ilusión, espejismo, delirio, alucinación…). Pero aterricemos esto, cuál sería el espacio para soñar? Que mejor que una casa vacía que nos podamos tomar (en arriendo) en la Cll 92 No. 16 – 11? Para los soñadores, capaces de tener visiones, hemos adjuntado un plano e imágenes de la casa. La realidad, lo práctico: El muestreo no hará discriminación en cuanto a formatos, técnicas o medios de las obras o proyectos. Los trabajos inscritos pueden haber sido realizadas anteriormente o estar en proceso. El departamento otorgará una bolsa de trabajo a cada uno de las obras o proyectos seleccionados (entre 10 y 15 proyectos aprox.), de acuerdo con los recursos disponibles y la solicitud de gastos de cada proyecto. La selección de trabajos y la coordinación general de la exposición estará a cargo de la clase de Curaduría. Bases de la convocatoria: - Ser alumno de Arte de la Universidad de los Andes y diligenciar la ficha de inscripción. El envío de su proyecto significa la aceptación de las bases de esta convocatoria. - Presentar un texto o archivo en formato PDF que describa brevemente la obra o proyecto, y los requerimientos necesarios para su montaje. Si es posible adjuntar imágenes del trabajo en el mismo formato. - El archivo en PDF con la ficha de inscripción deben ser enviados al correo electrónico muestreo2007.2@gmail.com a más tardar el 18 de Septiembre del 2007. Publicación de resultados: Los resultados se publicarán en la cartelera del TX a Finales de marzo. Los seleccionados se contactarán a través del correo electrónico. La Muestra: El lugar de la muestra es Calle 92 No. 16-11. Antigua Casa Pecarí y estará abierta al público del 17 de octubre al 3 de noviembre del 2007. El Montaje será el 11 de octubre. Los proyectos seleccionados deberán estar listos para ser montados en la Calle 92 No. 16-11. Antigua Casa Pecarí, el 11 de octubre a las 9:00am. Nota: La modesta bolsa de trabajo, puede ser usada para costear algunos gastos del proyecto, incluyendo los materiales necesarios para el montaje y/o transportes. El desmontaje de las obras será el 3 de noviembre a las 6:00pm. Es responsabilidad de los estudiantes retirar las obras ese mismo día. Después de esa fecha, NO habrá nadie responsable de las obras. La muestra tendrá una publicación en internet y será incluida en el Catálogo General de Exposiciones que edita cada año el Departamento de Arte. Mayores informes: Mariangela Mendez mamendez@uniandes.edu.co Ficha de Inscripción: Nombre: Dirección electrónica: Teléfono: Celular: Título del proyecto:

enviado a hojagonzalez@gmail.com por Gustavo Niño

Exageración Un artista se casó. Luego de unos meses de matrimonio, ante la proximidad de su primogénito, el artista le dijo a un amigo: “Mira bien lo que he hecho hasta ahora y sé generoso y comprensivo con lo que haré de aquí en adelante: los hijos son la muerte del artista y el nacimiento del publicista”. —Lucas Ospina

continúa el ciclo de conferencias detour Derivas y recorriDos por Documenta 12, mDe07 , münster07 y la Bienal De venecia

luneS 10 de SeptieMbre / r 209 / 6 p .M. eL ConGreso / Lucas ospina a partIr de Mde 07 / Bernardo ortíz
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González #63
circula en el departamento de arte, facultad de artes y humanidades, universidad de los andes

lunes 17 de septiembre, 2007

Cuando pienso en Foucault, Deleuze y Kraus sólo pienso en Juliana

¸ ˝ ˝
¡Colombia, patria querida!

9-17-2008

enviado a hojagonzalez@gmail.com por Diego García

foto Marina Murcia. 2007
¿abruMado por tanta CoSa? soLUCIón: IGnóreLo todo

Crítica y experiencia Un profesor de arte practicaba la crítica criticándolo todo: criticaba exposiciones, criticaba a la teoría, criticaba al mercado, criticaba a la educación, criticaba al estado, criticaba al espectáculo, criticaba al público, criticaba al mundo y hasta se criticaba a sí mismo. Se podía decir que criticaba más de lo que vivía, su capacidad crítica era tan grande y tan constante que excedía su experiencia y era frecuente que hiciera comentarios críticos sobre actos con los que apenas estaba familiarizado o que todavía no se habían desarrollado en forma. Un día, el profesor de arte fue a la biblioteca de arte a consultar un libro de crítica. El libro estaba en la parte alta de un estante. Subió a la escalera y apoyo su mano sobre el borde de la biblioteca, el libro no salía fácil, los otros libros lo presionaban, forcejeó pero lo hizo con tanta fuerza que perdió el equilibrio; en su caída arrastró toda la estantería de la biblioteca y murió de un golpe en la cabeza aplastado bajo una pila de libros. Se dijo que su muerte fue la única experiencia a la que su capacidad crítica no se pudo adelantar. —Lucas Ospina

durante toda la semana

novena MueStra internaCional doCuMental
proyecciones y conferencias, en la ciuDaD (incluyenDo la universiDaD De los anDes) http://www.muestradoc.com/home.html I see you kIssIng, damn you look good! carlos monroy
(vitrina) 1er. piso BloQue tX Departamento De arte facultaD De artes y HumaniDaDes universiDaD De los anDes Del 19 De septiemBre al 5 De octuBre luneS a vierneS

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InauguracIÓn 12:30 miÉrcoles 19 De septiemBre

Gonzalez #64
circula en el departamento de arte, facultad de artes y humanidades, universidad de los andes

When I’m Sixty Four
When I get older losing my hair, Many years from now. Will you still be sending me a valentine Birthday greetings bottle of wine. If I’d been out till quarter to three Would you lock the door, Will you still need me, will you still feed me, When I’m sixty-four. You’ll be older too, And if you say the word, I could stay with you. I could be handy, mending a fuse When your lights have gone. You can knit a sweater by the fireside Sunday mornings go for a ride, Doing the garden, digging the weeds, Who could ask for more. Will you still need me, will you still feed me, When I’m sixty-four. Every summer we can rent a cottage, In the Isle of Wight, if it’s not too dear We shall scrimp and save Grandchildren on your knee Vera ,Chuck & Dave Send me a postcard, drop me a line, Stating point of view Indicate precisely what you mean to say Yours sincerely, wasting away Give me your answer, fill in a form Mine for evermore Will you still need me, will you still feed me, When I’m sixty-four. —The Beatles

lunes 17 de septiembre, 2007

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enviado a hojagonzalez@gmail.com por Leyla Cárdenas

People in art are not people Dogs in art are dogs, Grass in art is not grass, A sky in art is a sky, Things in art are not things, Words in art are words, Letters in art are letters, Writing in art is writing, Messages in art are not messages, Explanation in art is not explanation. (Ad Reinhardt, California)

enviado a hojagonzalez@gmail.com por Gustavo Niño

Libro recomendado para la semana (pasada): Aprender a discutir —Guillermo Vanegas

i See you kiSSing, daMn you look good!
carlos monroy

loS dÍaS 19 - 24 - 26 - 28 de SeptieMbre perforManCia en vivo!!!
(vitrina) / 1er. piso BloQue tX

La exposICIón “JudIth Márquez: en un lugar de la PlástIca” Va a estar aBIerta Una seMana Más, hasta eL 30 de sePtIeMbre. eL JueVes 27 a las 11:30 a.M. se reaLIzará Una VIsIta guIada por MIeMBros deL GrUpo de InVestIGaCIón “en Un LUGar de La pLástICa” . FUndaCIón GILBerto aLzate aVendaño,
enviado a hojagonzalez@gmail.com por El Abuelo y Alicia

aVIso
sI qUIere BúsqUenos en faceBook y Le daMos Un pIsta para enContrar aLGo qUe esCondIMos. atentaMente, eL aBUeLo y aLICIa

CaLLe 10 #3-16

I am
f e l i p e uR i b e i n a u g uR a c i ó n m i éRc o l e S 2 6 d e S e pt i e m bRe , 1 2 m .

¿Do you speak english? ¡Yes, I am!

the only
c i c l o d e e x p oS i c i o n eS S a l a d e pR o y e c t oS 2 6 d e S e p t i e m bR e a l 1 9 d e o c t u bR e , 2 0 0 7

mind that exists

Gonzalez #65
circula en el departamento de arte, facultad de artes y humanidades, universidad de los andes

Autorretrato
Considerad, muchachos, Este gabán de fraile mendicante: Soy profesor en un liceo obscuro, He perdido la voz haciendo clases. (Después de todo o nada Hago cuarenta horas semanales). ¿Qué les dice mi cara abofeteada? ¡Verdad que inspira lástima mirarme! Y qué les sugieren estos zapatos de cura Que envejecieron sin arte ni parte. En materia de ojos, a tres metros No reconozco ni a mi propia madre. ¿Qué me sucede? -¡Nada! Me los he arruinado haciendo clases: La mala luz, el sol, La venenosa luna miserable. Y todo ¡para qué! Para ganar un pan imperdonable Duro como la cara del burgués Y con olor y con sabor a sangre. ¡Para qué hemos nacido como hombres Si nos dan una muerte de animales! Por el exceso de trabajo, a veces Veo formas extrañas en el aire, Oigo carreras locas, Risas, conversaciones criminales. Observad estas manos Y estas mejillas blancas de cadáver, Estos escasos pelos que me quedan. ¡Estas negras arrugas infernales! Sin embargo yo fui tal como ustedes, Joven, lleno de bellos ideales Soñé fundiendo el cobre Y limando las caras del diamante: Aquí me tienen hoy Detrás de este mesón inconfortable Embrutecido por el sonsonete De las quinientas horas semanales. —De Poemas y antipoemas Nicanor Parra

lunes 8 de octubre, 2007

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enviado a hojagonzalez@gmail.com por un intérprete

La muerte de un funcionario público (o notas sobre la interpretación)

El gallardo alguacil Iván Dmitrievitch Tcherviakof se hallaba en la segunda fila de butacas y veía a través de los gemelos Las Campanas de Corneville. Miraba y se sentía del todo feliz..., cuando, de repente... —en los cuentos ocurre muy a menudo el «de repente»; los autores tienen razón: la vida está llena de improvisos—, de repente su cara se contrajo, guiñó los ojos, su respiración se detuvo..., apartó los gemelos de los ojos, bajó la cabeza y... ¡pchi!, estornudó. Como usted sabe, todo esto no está vedado a nadie en ningún lugar. Los aldeanos, los jefes de Policía y hasta los consejeros de Estado estornudan a veces. Todos estornudan..., a consecuencia de lo cual Tcherviakof no hubo de turbarse; secó su cara con el pañuelo y, como persona amable que es, miró en derredor suyo, para enterarse de si había molestado a alguien con su estornudo. Pero entonces no tuvo más remedio que turbarse. Vio que un viejecito, sentado en la primera fila, delante de él, se limpiaba cuidadosamente el cuello y la calva con su guante y murmuraba algo. En aquel viejecito, Tcherviakof reconoció al consejero del Estado Brischalof, que servía en el Ministerio de Comunicaciones. —Le he salpicado probablemente —pensó Tcherviakof—; no es mi jefe; pero de todos modos resulta un fastidio...; hay que excusarse. Tcherviakof tosió, se echó hacia delante y cuchicheó en la oreja del consejero: —Dispénseme, excelencia, le he salpicado...; fue involuntariamente... —No es nada..., no es nada... —¡Por amor de Dios! Dispénseme. Es que yo...; yo no me lo esperaba... —Esté usted quieto. ¡Déjeme escuchar! Tcherviakof, avergonzado, sonrió ingenuamente y fijó sus miradas en la escena. Miraba; pero no sentía ya la misma felicidad: estaba molesto e intranquilo. En el entreacto se acercó a Brischalof, se paseó un ratito al lado suyo y, por fin, dominando su timidez, murmuró: —Excelencia, le he salpicado... Hágame el favor de perdonarme... Fue involuntariamente. —¡No siga usted! Lo he olvidado, y usted siempre vuelve a lo mismo —contestó su excelencia moviendo con impaciencia los hombros. “Lo ha olvidado; mas en sus ojos se lee la molestia —pensó Tcherviakof mirando al general con desconfianza—; no quiere ni hablarme... Hay que explicarle que fue involuntariamente..., que es la ley de la Naturaleza; si no, pensará que lo hice a propósito, que escupí. ¡Si no lo piensa ahora, lo puede pensar algún día!...” Al volver a casa, Tcherviakof refirió a su mujer su descortesía. Mas le pareció que su esposa tomó el acontecimiento con demasiada ligereza; desde luego, ella se asustó; pero cuando supo que Brischalof no era su «jefe», se calmó y dijo: —Lo mejor es que vayas a presentarle tus excusas; si no, puede pensar que no conoces el trato social. —¡Precisamente! Yo le pedí perdón; pero lo acogió de un modo tan

extraño...; no dijo ni una palabra razonable...; es que, en realidad, no había ni tiempo para ello. Al día siguiente, Tcherviakof vistió su nuevo uniforme, se cortó el pelo y se fue a casa de Brischalof a disculparse de lo ocurrido. Entrando en la sala de espera, vio muchos solicitantes y al propio consejero que personalmente recibía las peticiones. Después de haber interrogado a varios de los visitantes, se acercó a Tcherviakof. —Usted recordará, excelencia, que ayer en el teatro de la Arcadia... —así empezó su relación el alguacil —yo estornudé y le salpiqué involuntariamente. Dispen... —¡Qué sandez!... ¡Esto es increíble!... ¿Qué desea usted? Y dicho esto, el consejero se volvió hacia la persona siguiente. “¡No quiere hablarme! —pensó Tcherviakof palideciendo—. Es señal de que está enfadado... Esto no puede quedar así...; tengo que explicarle...” Cuando el general acabó su recepción y pasó a su gabinete, Tcherviakof se adelantó otra vez y balbuceó: —¡Excelencia! Me atrevo a molestarle otra vez; crea usted que me arrepiento infinito... No lo hice adrede; usted mismo lo comprenderá... El consejero torció el gesto y con impaciencia añadió: —¡Me parece que usted se burla de mí, señor mío! Y con estas palabras desapareció detrás de la puerta. “Burlarme yo? —pensó Tcherviakof, completamente aturdido—. ¿Dónde está la burla? ¡Con su consejero del Estado; no lo comprende aún! Si lo toma así, no pediré más excusas a este fanfarrón. ¡Que el demonio se lo lleve! Le escribiré una carta, pero yo mismo no iré más! ¡Le juro que no iré a su casa!” A tales reflexiones se entregaba tornando a su casa. Pero, a pesar de su decisión, no le escribió carta alguna al consejero. Por más que lo pensaba, no lograba redactarla a su satisfacción, y al otro día juzgó que tenía que ir personalmente de nuevo a darle explicaciones. —Ayer vine a molestarle a vuecencia —balbuceó mientras el consejero dirigía hacia él una mirada interrogativa—; ayer vine, no en son de burla, como lo quiso vuecencia suponer. Me excusé porque estornudando hube de salpicarle... No fue por burla, créame... Y, además, ¿qué derecho tengo yo a burlarme de vuecencia? Si nos vamos a burlar todos, los unos de los otros, no habrá ningún respeto a las personas de consideración... No habrá... —¡Fuera! ¡Vete ya! —gritó el consejero temblando de ira. —¿Qué significa eso? —murmuró Tcherviakof inmóvil de terror. —¡Fuera! ¡Te digo que te vayas! —repitió el consejero, pataleando de ira. Tcherviakof sintió como si en el vientre algo se le estremeciera. Sin ver ni entender, retrocedió hasta la puerta, salió a la calle y volvió lentamente a su casa... Entrando, pasó maquinalmente a su cuarto, se acostó en el sofá, sin quitarse el uniforme, y... murió. —Anton Chejov

enviado a hojagonzalez@gmail.com por Santiago Reyes

recomenDações O Projecto tem que ter em conta que os projetos que são expostos são feitos para ser enviados via e-mail. / O grupo curatorial estará a cargo do montagem da exposição. / esta esta convocatoria que fue publicada dentro del departamento de arte de la universidad de são Paulo, acompañada del texto Mostra publicado en gonzález # 61. el plazo para entregar los proyectos se amplia hasta el día de la exposición dia que esta por definirse. Mostra es una fantastica oportunidad para participar en una exposición internacional !!!!!.

edital tema • Departamento da Arte patrocinador del proyecto Mostra

reQuisitos • Morar no Brasil. • Fazer parte de algum departamento da arte. • Só um projeto por pessoa. • O projeto tem que ser enviado ao e-mail santiagoreyesvillaveces@gmail.com

formato Da presentação Dos projetos • Num documento de formato PDF , rtf, .odt (não serão recibidos documentos .doc) com a siguinte informação: • Nome do projeto, Texto explicativo da proposta.

o teXto tem Que Dar conta Da proposta curatorial (uma lauDa) • Nome do participante. • e-mail e telefone de contato. • Relação com departamento da arte.

PensaMIento, Palabra, obra y colacIón enCUentro qUInCenaL Con eL propósIto de dar a ConoCer Los traBajos reaLIzados,tanto por Los proFesores qUe se han VInCULado reCIenteMente CoMo por qUIenes han ConCLUIdo oBras de CreaCIón o InVestIGaCIón conferencista PatrIcIa zalaMea Martes 9 de oCtUBre saLa de MúsICa ernesto Marín 12:45 p .M.

andrés caIcedo, un MIto VIVo conferencista Juan gustaVo cobo jUeVes 11 de oCtUBre saLón aU 101 1p .M. los Profetas: anuncIando al Mesías ciclo De participación llenando el Vacío jUeVes 11 de oCtUBre saLón tM 202 1p .M.

Gonzalez #666
circula en el departamento de arte, facultad de artes y humanidades, universidad de los andes

lunes 15 de octubre, 2007 [¡festivo!]
enviado a hojagonzalez@gmail.com por John Lenin

Estudiantes de arte repudian a Bush, Colón y Romero
Por Miguel Brizuela / Salta Libre

Estudiantes de arte de distintos puntos del país repudiaron la conquista de América por el imperio español, el dominio de Estados Unidos sobre Latinoamérica y la política de genocidio que lleva adelante el gobierno de la Provincia contra los grupos indígenas de Salta. “Devolvé las tierras”, gritaban los estudiantes dentro de una perfomance realizada en la plaza 9 de Julio en referencia a los conflictos que enfrentan al gobierno de Romero con indígenas de los departamentos de Anta, Rivadavia, San Martín y Orán. En una espectacular muestra de arte efímero, los estudiantes incendiaron 513 barquitos de papel que formaban un enorme cartel sobre la explanada del balneario Xamena con la leyenda AMÉRICA RESISTE!! 320 estudiantes de 13 escuelas terciarias y universitarias de Arte de siete provincias argentinas realizaron un encuentro nacional en esta capital entre el sábado y el miércoles. Asistieron delegaciones de Chaco, Córdoba, Buenos Aires, Santiago del Estero, Jujuy, Río Negro, Catamarca. Se desarrollaron talleres de grabado, pintura mural, cerámica, dibujo, textiles, tallado, soldadura y arte efímero. También se dictaron siete charlas. Durante el encuentro hubo cierta tensión entre el grupo de estudiantes organizadores de la Escuela Tomás Cabrera, de Salta —quienes querían mantener el encuentro dentro de un ámbito de tipo académico— y las delegaciones de otras provincias, que pugnaban por realizar acciones callejeras que exteriorizaran la visión crítica que predominó en las Jornadas sobre la realidad de Latinoamérica y del Norte Argentino. “No me gusta cómo hicieron esto, hay mucha desorganización. Nos aíslan en talleres. No previeron actividades que nos reúnan a todos. Parece que acá le temen al debate, a las asambleas, a las actividades conjuntas”, se quejó Cristian, un joven que paga sus estudios de diseñador de arte en computadora en Buenos Aires trabajando en la construcción. Una estudiante que integró el comité organizador reconoció “esto no superó; nos dijeron que venían 600 estudiantes, afortunadamente llegaron menos, pero todo fue una lucha. Nos faltaban fondos. El concejal Zuñiga nos dió una mano, pero pasamos varios días sin dormir, preparando todo. Pero de todos modos hubo cosas muy interesantes, como la charla de Mario Vidal Lozano sobre la crisis de la enseñanza artística en América Latina”. Héctor Taglioli, estudiante de 4° año de la Tomás Cabrera estimó que —pese a las dificultades que tuvieron para llevar a cabo el Encuentro—, este fue “muy bueno”. “Nos permitió confraternizar”, dijo. Un momento emotivo y espectacular se vivió a minutos de que se iniciara el 12 de octubre. Entonces se encendieron las velas colocadas dentro de 513 barquitos de papel que formaban una enorme leyenda sobre el playón del balneario Carlos Xamena: AMÉRICA RESISTE!!. Bajo este cartel se veía un rostro precolombino, también diseñado con barquitos cuyas velas se encendieron a quince minutos del día en que se recordó la llegada de Cristóbal Colón a América. Detrás, se levantaba una estructura que semejaba una carabela, formada con leños hojas de palmeras y hierros. Fue un momento de intensa emoción y de participación de los estudiantes en la expresión artística de un concepto claramente crítico frente a la destrucción de las culturas nativas de América que implicó la conquista española y que hoy se sigue expresando en la política de despojo que lleva adelante el gobierno de Salta contra los grupos indígenas wichis, chanes, chorotes, guaraníes y kollas. “El arte efímero es la expresión de un concepto —explicó la profesora Marisa Monfil, de la escuela Emilio Petorutti de la ciudad de Pergamino—. Nosotros propusimos la consigna: el arte y la realidad de Latinoamérica.

Entonces un grupo de estudiantes del Chaco nos contó en detalle lo que está pasando con el pueblo wichi en esta región del país. De allí surgió la necesidad de representar de este modo la agresión contra estas culturas y la necesidad de resistir para preservar la existencia de este pueblo y de su legado cultural. Entonces apareció la idea de los barquitos, uno por cada año sin libertad para América”, contó la coordinadora del taller de Arte Efímero. En cada barquito había una piedra, que simboliza ese peso que llevamos los americanos. Y la necesidad de la liberación de los dominios imperiales representada por el fuego. Los barquitos terminaron incendiándose, mientras un grupo de estudiantes realizaba una representación con máscaras, otros danzaban, otros hacían malabares con antorchas, algunos se sentaban en torno a la figura que representaba el rostro indígena y el resto contemplaba toda la escena desde arriba, en el sector de los trampolines donde en el verano se encuentran los guardavidas. Un estudiante atravesó la instalación con un barco de madera que se incendiaba, lo que produjo cierta destrucción prematura del conjunto. Muchos consideraron que esa intervención no prevista “era una falta de respeto y dañaba la obra”. Otros pensaron que podía interpretarse como la división de América en dos partes: un sector dominante, representado por Estados Unidos y una parte sometida, que sería Latinoamérica. Se había previsto también una perfomance final en la Plaza 9 de Julio, con la quema de un muñeco que simbolizaba a Colón y Bush destrozando a la América Indígena que de todos modos sobrevive en su esencia. “Esta también va a ser una expresión de arte efímero. El muñeco será destruído en su parte formada por papel, pero quedará entonces expuesta la estructura de hierro que lo sostiene” había explicado la profesora Monfiel antes de partir hacia Pergamino. Esto simbolizaba que los poderes imperiales podían destruir algunas manifestaciones culturales de los pueblos, pero no su esencia, que resiste a toda dominación. Estudiantes porteños lamentaron que alumnos de la Escuela Tomás Cabrera boicotearan este acto, por temor a la reacción del gobierno provincial. “Nos dijeron que no teníamos que hacer esto, porque después ellos son los que se quedan acá para enfrentar las represalias de Romero” le dijo a Salta Libre una joven mientras le pintaban el rostro en el centro de la Plaza. Eran las 9 de la noche y los estudiantes desarrollaban su perfomance al lado del monumento al general Arenales. Un grupo de policías observaba a escasos metros de distancia. ¿Ustedes están manifestando por algo? ¿Qué es lo que reclaman?, le preguntó una señora a una estudiante. “No es una manifestación política, es una expresión artística que representa la lucha de los pueblos indígenas de Salta, que están siendo sojuzgados por el gobierno y también el rechazo a la conquista española y al imperialismo de Bush”, le explicó la joven. Finalmente se quemó una gran máscara que representaba al conquistador español, pero no el muñeco, una estructura de unos dos metros, ubicado en el centroi de la movida artística. “No queremos crearle problemas a los compañeros de la Tomás Cabrera que consideraron que la quema del muñeco podría ser lo más ofensivo para el gobierno” dijeron los estudiantes y aclararon que otros alumnos de la Escuela de Arte de esta capital —que no compartían el criterio de los organizadores— estaban ahí, con ellos. Luego regresaron preocupados a sus carpas en el balneario Xamena: corría el rumor que iban a ser desalojados por la policía. Pero el director de deportes del municipio, Roberto Fayón se presentó en el camping para disipar esos rumores y tras comunicarse por teléfono con el concejal Armando Zuñiga les aseguró a los jóvenes que podían permanecer en el camping hasta el mediodía de hoy. Gran parte de los estudiantes ya regresaron a sus provincias anoche y esta madrugada. Otros viajarán hoy. Unos pocos se quedarán, invitados por amigos salteños, hasta el fin de semana. Queda cierto regusto a paradoja por el hecho de que estudiantes sureños —muchos de ellos gringos rubios descendientes de inmigrantes— expresen una defensa decidida de las culturas indígenas mientras algunos salteños —más cercanos a este drama— titubean y se atemorizan ante la probable represalia del gobierno. Pero no todos nuestros comprovincianos miran para otro lado mientras se consuma el holocausto indígena: antropólogos de la Universidad Nacional de Salta han denunciado que si no se revierte la política actual la consecuencia no será otra que el genocidio. * Artículo publicado en exclusiva por el sitio http://www.saltalibre.org

anuncio de

enviado a hojagonzalez@gmail.com por Gustavo Niño

EL MUESTREO
Bogotá, 28 de septiembre de 2007 Apreciados participantes de “El Muestreo,” Después de reunirnos durante tres días y tras noches de gran desvelo, el comité curatorial de “El Muestreo” revisó las 29 propuestas recibidas para participar en la convocatoria de 2007.2. Para la selección tuvimos en cuenta las afinidades de algunos trabajos en relación con el tema de los sueños; unas propuestas abordan el tema desde su opuesto que son las pesadillas, otras son recreaciones de sueños, alucinaciones o experiencias surreales imaginadas y algunas abordan el sueño como esa actividad que tanto nos hace falta a los estudiantes: poder dormir. Así mismo fue interesante ver como el tema del sueño estaba en el aire, pues paradójicamente muchos de los trabajos inscritos ya están realizados. Por último quisiéramos destacar que la calidad de los trabajos presentados fue muy buena y que la selección a continuación no fue tarea fácil, esperamos con esta selección cumplir 16 sueños:
1. 2. 3. 4. 5. 6. 7. 8. 9. 10. 11. 12. 13. 14. 15. 16. Tomas Silva Luna “...nidea” (video) Alexandra Viteri “Composición Somnífera” Maria Victoria Muñoz “Ridículo” (Video proyectado sobre closet) Nicolás Rojas, Lorena Ortiz y Sergio Granados. “Benigna” Camilo Vivas “Un sueño profético desde los estudios visuales” Gustavo Niño “Mi Sueño” Lina Maria Alfonso “Vigilia” Rafael Andrés Díaz “Lullaby” Alexandra González “la pesadilla” Maria Posada Mylott “Desideratum” Santiago Reyes “Muestra” (convocatoria de artistas brasileros) Juan Camilo Rodríguez “paranoia belleza” (selección de algunos dibujos) Laura Trujillo “la cocina de tus sueños” o “si las Paredes hablaran” (depende del espacio). Sebastián Fierro “Del otro mundo” José Antonio Covo Meisel “Sin titulo” (instalación) Laura Acevedo “El silencio de las instalaciones” y “Sin Titulo”

Gracias a todos por su participación. Atentamente,

lucy@uniandes.edu.co

http://www.elmuestreo.blogspot.com/

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Gonzalez #67

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lunes 22 de octubre, 2007
enviado a hojagonzalez@gmail.com por Ana María Correa

cara

cruz

TODOS SOMOS SINGULARIDAD CUALQUIERA Un amor que no muere fundamenta sus razones con más frecuencia en el pasado que en el presente. Con certeza es porque el amor posee menos un sentido de la realidad que un sentido de lo posible, y que está estrechamente relacionado con el futuro y con lo no-acontecido. Que amemos el comunismo —y que lo amemos aún— significa que para nosotros el futuro existe y que no es la propiedad privada de los dominantes de hoy ni de mañana. Esto significa que el amor que permite el paso del tiempo, que hace posible los proyectos y los recuerdos, no es posesivo, ni celoso, ni indivisible, sino colectivo; significa que este amor no teme ni al odio ni a la ira, que no se esconde desarmado en casa, sino que corre por las calles y abre todas las puertas cerradas. Hoy en día creemos que los afectos son una cuestión privada y personal, mientras que son el espacio que el gobierno global ha escogido colonizar a través de la mercancía, o el terror. Todos tenemos deseos y miedos que no aceptamos o no queremos reconocer, puesto que provienen de obligaciones que nos fueron forzadas y no de un gusto propio. Y por ejemplo, todos esos otros cuerpos terribles de extraños que nos rodean, qué podrían acaso compartir con nosotros si no solamente las calles, las tiendas, y el transporte público? Sin embargo, al final del día, una posibilidad yace dormida en la punta de nuestros dedos cansados, en las miradas agotadas que miran desde la ventana de los carros atrapados en el tráfico bajo el cielo metropolitano. Es la posibilidad de descubrir que todos somos singularidad cualquiera, igualmente aterradores y susceptibles de ser amados, prisioneros en el entramado del poder, a la espera de una insurrección que nos permita cambiarnos a nosotros mismos. Que amemos el comunismo significa que creemos que nuestras vidas, empobrecidas por el comercio y la información, están listas para levantarse en una ola que retome los medios de producción del presente. Claire Fontaine * ** Septiembre 2006. (*Traducción libre de Ana María Correa). (** Claire Fontaine es un colectivo parisino que fue fundado en el 2004).

El Caso De Los Lentes Rosados (Hacia Una Óptica Realista Del Arte). […] El arte es una profesión poco común que se define mejor como una religión empresarial, pues ofrece posibilidades de satisfacción espiritual, pero a la vez opera como cualquier empresa individual de nuestro mundo capitalista. Al comenzar su relación con el arte, el novicio idealista supone que se encuentra ante una vocación religiosa, pero en secreto espera una retribución personal y económica que va más allá de la satisfacción interior. Al no recibirla como resultado exclusivo de su riqueza espiritual, se genera gran desconcierto, recelo y amargura. Por otra parte, el novicio, que pocas veces acepta abiertamente su hambre de poder y reconocimiento como motivadores legítimos de su incursión en el campo, tendrá que lidiar algún día con su insatisfacción reprimida. Esta es la razón por la que aquellos que incursionan en el mundo del arte con mayor devoción espiritual que pragmatismo se decepcionan muy rápidamente, mientras que aquellos que lo hacen con gran pragmatismo y poco interés en la transformación espiritual suelen ser quienes se integran con mayor facilidad. Es desafortunado, pensarán algunos, el hecho de que una actividad tan trascendente y de vital importancia para el espíritu como lo es el arte tenga que depender de directivas económicas; pero es necesario aceptarlo y aprender a vivir con ellas, de la misma manera que aquellos que buscan llegar a altos niveles en su carrera religiosa tienen que aceptar las reglas que les establece su Iglesia. Contribuir al aprendizaje de estas reglas básicas de supervivencia es la manera en que nosotros podemos aportar nuestro granito de arena al medio. Quien siga estos principios puede estar seguro de que ha cumplido con todo lo necesario para convertirse en un integrante activo y admirado de la escena artística. […]. Pablo Helguera, Introducción al Manual de Estilo del Arte Contemporáneo, Tumbona ed., México, 2005.

por montones
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sala de proyectos

2008

sala de proyectos ciclo de exposiciones 2008
El Departamento de Arte de la Universidad de los Andes cuenta con una sala de exposiciones llamada Sala de Proyectos donde se contemplan dos actividades fundamentales: la primera, un apoyo a la presentación de los trabajos que se realizan en las distintas asignaturas; la segunda, un Ciclo de Exposiciones, que alterne muestras de los estudiantes con muestras de otros artistas. La cobertura de la convocatoria contempla dos modalidades: una destinada a los estudiantes de arte de la Universidad de los Andes y otra, una categoría general, destinada a artistas, curadores, grupos, etc. proyectos La presentación de los proyectos debe incluir: 1. Un texto de presentación de máximo dos hojas. En él se debe especificar la modalidad en que se participa (estudiantes de arte de la Universidad de los Andes o general) y de qué trata la propuesta. Puede incluir antecedentes, justificación y lineamientos generales. 2. Una descripción de la obra o de las obras. Si se trata de obras ya hechas se deberán adjuntar imágenes de las mismas. Se aceptarán fotografías en papel, diapositivas, video en formato vhs y dvd o cd-rom. En caso de que la propuesta sea para una exhibición colectiva, se debe adjuntar un texto curatorial que especifique el planteamiento de la exposición. 3. Especificaciones técnicas del montaje (planteamiento de uso del espacio, inclusión de planos para la ubicación de la obra o de las obras). El plano de la sala se puede descargar de la página de internet: http://salaproyectosarte.uniandes.edu.co/ 4. Información personal: teléfono, correo electrónico, dirección. metodología de las exposiciones El ciclo contempla 4 exhibiciones anuales. Cada exposición estará abierta al público por espacio de 2 a 3 semanas. Se programarán actividades complementarias como conferencias y visitas guiadas. Al final del ciclo se publicará un impreso que contenga textos e imágenes relacionadas con las exposiciones. comité de exposiciones Este comité es el encargado de seleccionar las propuestas. Está conformado por 5 miembros: 4 profesores de planta del Departamento de Arte, pertenecientes a áreas distintas del programa, y 1 jurado externo. Con respecto a la selección y desarrollo de los proyectos: Si el comité lo considera pertinente, solicitará una reunión personal para aclarar dudas sobre la propuesta. En el caso de proyectos sin realizar que hayan sido seleccionados, el Comité se reunirá con los proponentes para analizar el desarrollo del mismo. Si este no corresponde a la propuesta aprobada por el Comité o si el avance del mismo resulta insatisfactorio de acuerdo a lo planteado en el proyecto original, el Comité se reserva el derecho de rechazar la propuesta. Bajo ningún concepto se aceptarán propuestas fuera de las fechas y condiciones estipuladas. El comité buscará un equilibrio en la escogencia de proyectos dentro de las modalidades de participación (estudiantes de arte Universidad de los Andes y general), sin embargo primará un criterio de calidad en la selección de las mismas, por lo tanto ninguna de las dos modalidades tendrá una cuota de participación preestablecida. La escogencia del Comité de Exposiciones es inapelable. El Comité de Exposiciones se reserva el derecho de declarar desierta la convocatoria. Los responsables de los proyectos seleccionados serán notificados. Los proyectos no seleccionados podrán ser recogidos personalmente en la oficina de la Dirección del Departamento de Arte. cronograma 1. Recepción de proyectos: entrega en sobre cerrado en la Dirección del Departamento de Arte a más tardar el martes 4 de diciembre de 2007. (Universidad de los Andes/Carrera 1 # 18 A–10/Dirección del Departamento de Arte/ Bloque T) 2. Informe de la selección de los proyectos: lunes 10 de diciembre.

departamento de arte / facultad de artes y humanidades / universidad de los andes / carrera 1 # 18 a -10 / teléfono 3 32 44 50 / bogotá, colombia

hay una jaula que anda en busca de un pájaro

hay un pájaro que vuela en busca de una jaula

Gonzalez #68
circula en el departamento de arte, facultad de artes y humanidades, universidad de los andes

Si desea estar con Gónzalez, envíe su colaboración al correo electrónico: hojagonzalez@gmail.com González publica lo que se quiera hacer público. La única regla es usar un nombre, un apellido y aceptar las limitaciones de una hoja de papel. Esta hoja circula al comienzo de cada semana del período académico de clases.

“Yo más bien he huido siempre del menor riesgo, y es por eso que tal vez nunca me decidí a publicar, a correr ese peligro infinito de una aventura literaria que presentía que podía contener no sé qué simientes de una peripecia realmente siniestra.” El Arte de desaparecer —Enrique Vila Matas

lunes 29 de octubre, 2007

Recordad es vivir: consignas y graffitis del movimiento revolucionario de mayo de 1968 en Francia
Il est interdit d’interdire. Prohibido prohibir. L’imagination au pouvoir. La imaginación al poder. Ce n’est qu’un début, continuons le combat Esto no es más que el principio, continuemos el combate L’ennui est contre-révolutionnaire. El aburrimiento es contrarrevolucionario Pas de replâtrage, la structure est pourrie. No le pongas parches, la estructura está podrida nous ne voulons pas d’un monde où la certitude de ne pas mourir de faim s’échange contre le risque de mourir d’ennui. No queremos un mundo donde la garantía de no morir de hambre supone el riesgo de morir de aburrimiento. Ceux qui font les révolutions à moitié ne font que se creuser un tombeau. Los que hacen las revoluciones a medias no hacen más que cavar sus propias tumbas. on ne revendiquera rien, on ne demandera rien. on prendra, on occupera. No vamos a reivindicar nada, no vamos a pedir nada. Tomaremos, ocuparemos. Plebiscite : qu’on dise oui qu’on dise non il fait de nous des cons. Plebiscito: Votemos a favor o en contra, nos hará idiotas. Depuis 1936 j’ai lutté pour les augmentations de salaire. Mon père avant moi a lutté pour les augmentations de salaire. Maintenant j’ai une télé, un frigo, un VW. Et cependant j’ai vécu toujours la vie d’un con. ne négociez pas avec les patrons. Abolissez-les. Desde 1936 he luchado por subidas de sueldo. Antes de mí, mi padre luchó por subidas de sueldo. Ahora tengo una tele, un frigorífico y un Volkswagen. Y, sin embargo, he vivido siempre la vida de un gilipollas. No negociéis con los patrones. Abolidlos. Le patrón a besoin de toi, tu n’as pas besoin de lui. El patrón te necesita, tú no necesitas al patrón. Travailleur: Tu as 25 ans mais ton syndicat est de l’autre siècle. Trabajador: Tienes 25 años, pero tu sindicato es del siglo pasado. Veuillez laisser le Parti communiste aussi net en en sortant que vous voudriez la trouver en y entrant. Haz el favor de dejar al Partido Comunista tan limpio al salir de él como te gustaría encontarlo entrando en él. Je suis marxiste tendance Groucho. Soy un marxista de la tendencia de Groucho. Soyez réalistes, demandez l’impossible. Seamos realistas, exijamos (hagamos) lo imposible. on achète ton bonheur. Vole-le. Están comprando tu felicidad. Róbala. Sous les pavés, la plage. Bajo los adoquines, la playa. Autrefois, nous n’avions que le pavot. Aujourd’hui, le pavé. En otros tiempos, sólo teníamos adormideras. Hoy, las calles. L’âge d’or était l’âge où l’or ne régnait pas. Le veau d’or est toujours de boue. La Edad de Oro era la edad en que el oro no reinaba. El becerro de oro está siempre hecho de barro. La barricade ferme la rue mais ouvre la voie. La barricada cierra la calle, pero abre la vía. Il n’y aura plus désormais que deux catégories d’hommes : les veaux et les révolutionnaires. En cas de mariage, ça fera des réveaulutionnaires. De ahora en adelante, sólo habrá dos clases de hombres: los borregos y los revolucionarios. En caso de matrimonio, esto producirá “borregocionarios”. Dans une société qui a aboli toute aventure, la seule aventure qui reste est celle d’abolir la société. En una sociedad que ha abolido toda aventura, hace de la abolición de esta sociedad la única aventura posible L’humanité ne sera heureuse que le jour où le dernier bureaucrate aura été pendu avec les tripes du dernier capitaliste. La humanidad no será feliz hasta el dia que el último burócrata sea ahorcado con las tripas del último capitalista oubliez tout ce que vous avez appris. Commencez par rêver. Olvídense de todo lo que han aprendido. Comiencen a soñar

convocatorias para estudiantes y profesores (de planta y de cátedra) del departamento de arte de la universidad de los andes

MOSTRAR
sala de proyectos

uno

MOSTRAR
[primer piso edificio TX]

dos

vitrina

Con el ánimo de promover la participación de estudiantes y profesores en la programación de la Sala de Proyectos se abrirán cuatro turnos para hacer exposiciones el próximo año. Las condiciones para los interesados en participar son las siguientes: – Cada exposición tendrá una invitación, una inauguración (y la opción de una charla). –Todas las exposiciones y los eventos serán registrados en fotos y en video y luego serán publicados en el catálogo de exposiciones. –La fecha límite para recibir propuestas es el martes 4 de diciembre de 2007 a las 5 pm. Las propuestas deben entregarse impresas en la secretaria del Departamento de Arte. Cada propuesta debe incluir: a. Datos del proponente (nombre, correo electrónico, teléfono) b. Texto sobre lo que se va hacer. c. Imágenes que den referencia sobre lo que se va a hacer. Los resultados de la convocatoria y la programación serán dados a conocer el lunes 10 de diciembre de 2007. informes adicionales maribern@uniandes.edu.co luospina@uniandes.edu.co

Con el ánimo de promover la participación de estudiantes y profesores en la programación de La Vitrina se envían las pautas para participar: – Las exposiciones no podrán tener una duración superior a 15 días. – Cada exposición tendrá una invitación, una inauguración y una charla. – Las propuestas para la Vitrina deben ser hechas para la Vitrina (se aceptan propuestas que hayan sido hechas para otros lugares, o que estén inscritas dentro de una clase, lo importante es la traducción de la muestra a las condiciones que propone este espacio). –Se pueden proponer desde exposiciones únicas hasta una serie de exposiciones, lo importante es que cada una cumpla con la rotación quincenal. –Todas las exposiciones y los eventos serán registrados en fotos y en video (por la cámara de seguridad) y luego serán publicados en un impreso de la Vitrina. –La Vitrina se programa en actividad continua por todo el semestre académico. —La fecha límite para recibir propuestas es el martes 4 de diciembre de 2007 a las 5 pm. Las propuestas deben entregarse impresas en la secretaria del Departamento de Arte. Cada propuesta debe incluir: a. Datos del proponente (nombre, correo electrónico, teléfono) b. Texto sobre lo que se va hacer. c. Imágenes que den referencia sobre lo que se va a hacer. Los resultados de la convocatoria y la programación serán dados a conocer el lunes 10 de diciembre de 2007. informes adicionales maribern@uniandes.edu.co luospina@uniandes.edu.co

Hacer y mostrar ¿Qué pasa cuando NO se muestra algo que fue hecho para ser mostrado? (pensar en la grieta de Doris Salcedo, guardada en alguna parte por siempre, sin haberse mostrado nunca) […] ¿Qué pasa cuando SÍ se muestra algo que no fue hecho para ser mostrado? (pensar en los cuadros de María Villa, que expuso por primera vez a los 59 años) […] Pero de pronto se podría argumentar que todo se hace para ser mostrado. La diferencia sería la escala de esa muestra. Digamos que no quiera ponerlo en una galería, pero que sí quiera tenerlo puesto sobre el escritorio. O en la pared de donde vive. A la vista. Que lo vea el sol. Obras que son una especie de circuito entre quien las hace y el mundo. Como oraciones o rezos. Existen por existir, no para que hablen de ellas, aunque también se puede hablar de ellas (como se puede hablar de casi todo). Obras en las que la identidad del autor no es importante, como si el autor fuera un conducto para que la cosa existiera. Como ser poseído. Y otras obras que si no se hablan de ellas, no tienen sentido. Que tienen que salir en las noticias para existir. Como la diferencia entre una canción de Shakira y otra inventada y tarareada en la ducha. Pero que, por alguna cosa, la canción tarareada se convierta en unhit. Y que la de Shakira sea tarareada en la ducha por miles y miles de personas. Todo tiene su lugar. Es cuestión de estar pendiente. [Alguien] hablaba de esto y es importante de verdad. ¿Cómo hacer cosas, habiéndose acostumbrado a hacer tareas? —Manuel Kalmanovitz

“Cuando yo era muy joven, un viejo escritor me explicaba: ‘Escribir lo que no has de publicar no es escribir. Escribir borradores no es escribir. Corregir no es escribir.’” Escribir —Adolfo Bioy Casares

Gonzalez #69
circula en el departamento de arte, facultad de artes y humanidades, universidad de los andes

Si desea estar con Gónzalez, envíe su colaboración al correo electrónico: hojagonzalez@gmail.com González publica lo que se quiera hacer público. La única regla es usar un nombre, un apellido y aceptar las limitaciones de una hoja de papel. Esta hoja circula al comienzo de cada semana del período académico de clases.

Lo que puede ser dicho, puede ser dicho claramente; y acerca de lo que no se puede hablar uno ha de callarse. —Ludwig Wittgenstein

lunes 5 de noviembre, 2007

¿Cómo podemos politizar a los estudiantes de arte?
Estudiantes de arte repudian a Bush, Colón, Paramilitares, Guerrilla y Uribe* 12 de octubre, 2007. En un encuentro nacional realizado en Santa Marta… Estudiantes de arte de distintos puntos del país repudiaron la conquista de América por el imperio español, el dominio de Estados Unidos sobre Latinoamérica y la política de genocidio que lleva adelante el gobierno, la guerrilla y los paramilitares contra los grupos indígenas de la Sierra Nevada de Santa Marta. “Devuelvan las tierras”, gritaban los estudiantes dentro de una performance realizada en la Plaza Bolívar. 320 estudiantes de 13 facultades de Arte de siete departamentos colombianos hicieron un encuentro nacional en Santa Marta entre el miércoles y el lunes festivo. Asistieron delegaciones de Bogotá, Medellín, Cali, Bucaramanga, Pamplona, Barranquilla, Montería, Sincelejo. Se desarrollaron talleres de pintura mural, video, dibujo, textiles y arte efímero. También se dictaron siete charlas. Durante el encuentro hubo cierta tensión entre el grupo de estudiantes organizadores de la Universidad del Magdalena, de Santa Marta —quienes querían mantener el encuentro dentro de un ámbito de tipo académico— y las delegaciones de otras regiones, que pugnaban por realizar acciones callejeras que exteriorizaran la visión crítica que predominó en las jornadas sobre la realidad colombiana. “No me gusta cómo hicieron esto, hay mucha desorganización. Nos aíslan en talleres. No previeron actividades que nos reúnan a todos. Parece que acá le temen al debate, a las asambleas, a las actividades conjuntas”, se quejó Cristian, un joven que paga sus estudios de arte en Medellín trabajando en una agencia de publicidad. Una estudiante que integró el comité organizador reconoció “Esto nos superó; nos dijeron que venían 600 estudiantes, afortunadamente llegaron menos, pero todo fue una lucha. Nos faltaban fondos. El concejal Vives nos dio una mano, pero pasamos varios días sin dormir, preparando todo. Pero de todos modos hubo cosas muy interesantes, como la charla de Raúl Cristo Ancho sobre la crisis de la enseñanza artística en América Latina”. Héctor Taglioli, estudiante de tercer año del Instituto Departamental de Bellas Artes de Cali estimó que —pese a las dificultades que tuvieron para llevar a cabo el Encuentro—, este fue “muy bueno”. “Nos permitió confraternizar”, dijo. Un momento emotivo y espectacular se vivió minutos antes de que se iniciara el 12 de octubre. En una espectacular muestra de arte efímero, los estudiantes incendiaron 516 barquitos de papel que formaban un enorme cartel sobre la explanada del balneario de El Rodadero con la leyenda “¡AMÉRICA RESISTE!”. Bajo este cartel se veía un rostro precolombino, también diseñado con barquitos cuyas velas se encendieron a quince minutos del día en que se recordó la llegada de Cristóbal Colón a América. Detrás, se levantaba una estructura que semejaba una carabela, formada con leños hojas de palmeras y hierros. Fue un momento de intensa emoción y de participación de los estudiantes en la expresión artística de un concepto claramente crítico frente a la destrucción de las culturas nativas de América que implicó la conquista española y que hoy se sigue expresando en la política de despojo que lleva adelante el gobierno y los actores del conflicto en Colombia contra los grupos indígenas que habitan la Sierra Nevada de Santa Marta. “El arte efímero es la expresión de un concepto —explicó la profesora Martha Lucía Moreno, de la Escuela Departamental de Bellas Artes de la ciudad de Cartagena—. Nosotros propusimos la consigna: el arte y la realidad de Latinoamérica. Entonces un grupo de estudiantes del Magdalena nos contó en detalle lo que está pasando con los pueblos Ijkas, Koguis, Arzarios y Kankuanos en esta región del país. De allí surgió la necesidad de representar de este modo la agresión contra estas culturas y la necesidad de resistir para preservar la existencia del pueblo Tayrona y de su legado cultural. Entonces apareció la idea de los barquitos, uno por cada año sin libertad para América”, contó la coordinadora del taller de Arte Efímero. En cada barquito había una piedra, que simboliza ese peso que llevamos los americanos. Y la necesidad de la liberación de los dominios imperiales representada por el fuego. Los barquitos terminaron incendiándose, mientras un grupo de estudiantes realizaba una representación con máscaras, otros danzaban, otros hacían malabares con antorchas, algunos se sentaban en torno a la figura que representaba el rostro indígena y el resto contemplaba toda la escena desde arriba, en el sector del monte que da nombre su nombre a El Rodadero. Un estudiante atravesó la instalación con un barco de madera que se incendiaba, lo que produjo cierta destrucción prematura del conjunto. Muchos consideraron que esa intervención no prevista “era una falta de respeto y dañaba la obra”. Otros pensaron que podía interpretarse como la división de América en dos partes: un sector dominante, representado por Estados Unidos y una parte sometida, que sería Latinoamérica. Se había previsto también una performance final en el pueblo de pescadores de Taganga, con la quema de un muñeco que simbolizaba a Colón y Bush destrozando a la América Indígena que de todos modos sobrevive en su esencia. “Esta también va a ser una expresión de arte efímero. El muñeco será destruido en su parte formada por papel, pero quedará entonces expuesta la estructura de hierro que lo sostiene” había explicado la profesora Moreno antes de partir hacia Cartagena. Esto simbolizaba que los poderes imperiales podían destruir algunas manifestaciones culturales de los pueblos, pero no su esencia, que resiste a toda dominación.

Algunos estudiantes del interior del país lamentaron que alumnos de la Universidad de Magdalena boicotearan este acto, por temor a la reacción del gobierno departamental. “Nos dijeron que no teníamos que hacer esto, porque después ellos son los que se quedan acá para enfrentar las represalias de los paramilitares que han infiltrado la universidad” dijo una joven mientras le pintaban el rostro en el centro de la Plaza Mamatoco. Eran las 9 de la noche y los estudiantes esperaban un bus hacia Taganga al lado de la Quinta de San Pedro Alejandrino. Un grupo de policías observaba a escasos metros de distancia. “¿Ustedes están manifestando por algo? ¿Qué es lo que reclaman?”, le preguntó una señora a una estudiante. “No es una manifestación política, es una expresión artística que representa la lucha de los pueblos indígenas de la sierra, que están siendo sojuzgados por el gobierno, exterminados por la guerrilla y los paracos, y también el rechazo a la conquista española y al imperialismo de Bush”, le explicó la joven. Finalmente se quemó una gran máscara que representaba al conquistador español, pero no el muñeco, una estructura de unos dos metros, ubicado en el centro de la movida artística. “No queremos crearle problemas a los compañeros de la Universidad del Magdalena que consideraron que la quema del muñeco podría ser lo más ofensivo para el gobierno y los paramilitares” dijeron los estudiantes y aclararon que otros alumnos de la región —que no compartían el criterio de los organizadores— estaban ahí, con ellos. Luego regresaron preocupados a sus carpas en el balneario de Bahía Concha: corría el rumor que iban a ser desalojados por la policía. Pero el director de espacio público del municipio, Roberto Fayón se presentó en el camping para disipar esos rumores y tras comunicarse por teléfono con el concejal Armando Vives les aseguró a los jóvenes que podían permanecer en el camping hasta el mediodía de hoy. Gran parte de los estudiantes regresaron el sábado a sus ciudades, otros viajaron el domingo. Unos pocos se quedaron, invitados por sus amigos costeños, hasta el fin del puente festivo. Queda cierto regusto a paradoja por el hecho de que estudiantes de las capitales del interior, en especial los de Bogotá y Medellín —muchos de ellos de aspecto gringo o rubio, de clases acomodadas y descendientes de inmigrantes— expresen una defensa decidida de las culturas indígenas mientras algunos estudiantes locales —más cercanos a este drama— titubean y se atemorizan ante la probable represalia del gobierno. Pero no todos miran para otro lado mientras se consuma el holocausto indígena: antropólogos de la Universidad de Córdoba han denunciado que si no se revierte la política actual la consecuencia no será otra que el genocidio.
* Artículo publicado en exclusiva en http://argentina.indymedia.org/news/2005/10/335935.php

—Lucas Ospina
enviado a hojagonzalez@gmail.com por nadie

El 69 / Dibujo de Felicien Rops

Gonzalez #70
circula en el departamento de arte, facultad de artes y humanidades, universidad de los andes

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“…imagínense una caja de arena dividida por la mitad, con arena blanca en un lado y con arena negra en el otro. Invitamos a un niño y hacemos que corra cien veces en el sentido de las agujas del reloj, sobre la caja, hasta que la arena se mezcla y comienza a volverse gris. Después hacemos que corra en sentido contrario a las agujas del reloj . El resultado no será la restauración del estado y división original, sino un mayor grado de grisura y un mayor aumento de la entropía”. —Un recorrido por los monumentos de Passaic Robert Smithson

lunes 12 de noviembre, 2007 [ festivo]
enviado a hojagonzalez@gmail.com por estudiante

un eco tardío de la exposición CARTOGRAFIAS de Ana María Montenegro : Del rigor en la ciencia En aquel Imperio, el Arte de la Cartografía logró tal Perfección que el Mapa de una sola Provincia ocupaba toda una Ciudad, y el Mapa del Imperio, toda una Provincia. Con el tiempo, estos Mapas Desmesurados no satisficieron y los Colegios de Cartógrafos levantaron un Mapa del Imperio, que tenía el Tamaño del Imperio y coincidía puntualmente con él. Menos Adictas al Estudio de la Cartografía, las Generaciones Siguientes entendieron que ese dilatado Mapa era Inútil y no sin Impiedad lo entregaron a las Inclemencias del Sol y los Inviernos. En los Desiertos del Oeste perduran despedazadas Ruinas del Mapa, habitadas por Animales y por Mendigos; en todo el País no hay otra reliquia de las Disciplinas Geográficas. —Jorge Luis Borges El hacedor (1960) att. estudiante

metro cuadrado
S a l a d e pR o y e c t oS m i é Rc o l e S 1 4 d e n oV i e m bRe , 1 2 m .

fragmentos / clarice lispector

Escribir Dije una vez que escribir es una maldición. No me acuerdo exactamente por qué lo dije, y con sinceridad. Hoy repito: es una maldición, pero una maldición que salva. No me estoy refiriendo a escribir para los diarios. Sino a escribir aquello que eventualmente se puede transformar en un cuento o en una novela. Es una maldición porque obliga y arrastra como un vicio penoso del cual es casi imposible librarse, pues nada lo sustituye. Y es una salvación. Salva el alma presa, salva a la persona que se siente inútil, salva el día que se vive y que nunca se entiende a menos que se escriba. Escribir es buscar entender, es buscar reproducir lo irreproducible, y sentir hasta las últimas consecuencias el sentimiento que permanecería apenas vago y sofocante. Escribir es también bendecir una vida que no fue bendecida. Qué pena que sólo sé escribir cuando la “cosa” viene espontáneamente. Así quedo a merced del tiempo. Y, entre un escribir verdadero y otro, pueden pasar años. Me acuerdo ahora con saudade del dolor de escribir libros. Sobre la escritura A veces tengo la impresión de que escribo por simple curiosidad intensa. Es que, al escribir, me doy las sorpresas más inesperadas. Es en el momento de escribir cuando muchas veces soy consciente de cosas, de las cuales, siendo inconsciente, antes yo no sabía que sabía. Forma y contenido Se habla de la dificultad entre la forma y el contenido, en materia de escribir hasta se llega a decir: el contenido es bueno pero la forma no, etc. Pero, por Dios, el problema no es el que el contenido está de un lado y la forma del otro. Así sería fácil: sería como relatar a través de una forma lo que ya existía libre, el contenido. Pero la lucha entre la forma y el contenido está en el pensamiento mismo: el contenido lucha por formarse. Para decir la verdad, es imposible un contenido sin su forma. La intuición es la honda reflexión inconsciente que prescinde de forma mientras ella misma, antes de subir a la superficie, se trabaja. Me parece que la forma aparece cuando el ser todo está con un contenido maduro, ya que se quiere dividir el pensar o el escribir en dos pases. La dificultad de forma está en el mismo constituirse del contenido, en el propio pensar o sentir, que no sabrían existir sin su forma adecuada y a veces única. Las apariencias engañan Y mi apariencia me engaña. Dos modos Como si yo buscara no aprovechar la vida inmediatamente, pero sí la más profunda, lo que me da dos modos de ser: en vida, observo mucho, soy activa en las observaciones, tengo sentido del ridículo, del buen humor, de la ironía, y tomo partido. Escribiendo, tengo observaciones por así decir pasivas, tan interiores que se escriben al mismo tiempo que son sentidas, casi sin lo que se denomina proceso. Por eso al escribir no elijo, no puedo multiplicarme en mil, me siento fatal a pesar mío. Entendimiento Todas las visitaciones que tuve en la vida, llegaron, se sentaron y no dijeron nada.

Crítica liviana En el libro de Pelé las cosas van sucediendo, y después sucediendo, y después sucediendo. Es diferente del tuyo, porque tú solamente inventas. El tuyo es más difícil de hacer, pero el de él es mejor. Prescindir de lo atrayente Sería más atrayente si yo lo hiciera más atrayente. Usando, por ejemplo, algunas de las cosas que enmarcan una vida o una cosa o historia de amor o un personaje. Es perfectamente lícito hacerlo atrayente, sólo que existe el peligro de que un cuadro se vuelva cuadro porque el marco lo hizo cuadro. Para leer, es claro, prefiero lo atrayente, me cansa menos, me arrastra más, me delimita y me circunda. Para escribir, sin embargo, tengo que prescindir. La experiencia vale la pena, aunque tan sólo sea para quien la escribió. Abstracto es lo figurativo Tanto en pinturea como en música y literatura, tantas veces lo que llaman abstracto me parece apenas lo figurativo de una realidad más delicada y más difícil, menos visible al ojo desnudo. Una puerta abstracta Desde cierto punto de vista, considero hacer cosas abstractas como lo menos literario. Ciertas páginas, vacías de acontecimientos, me dan la sensación de estar tocando la cosa misma, y es la sinceridad más grande. Es como si se esculpiera -¿cuál es la escultura más auténtica del cuerpo?, el cuerpo, la forma misma del cuerpo- y no la expresión “dada” al cuerpo. Una Venus desnuda, de pie, “inexpresiva”, es mucho más que la idea literaria de Venus. Estoy llamando “idea literaria” de Venus a una idea, por ejemplo, que tuviera en el rostro una sonrisa de Venus, una mirada de Venus, como un rótulo. La Venus de Milo: es una mujer abstracta (Si dibujo en un papel, minuciosamente, una puerta, y no le agrego nada mío, estaré dibujando muy objetivamente una puerta abstracta). Cómo se llama Si recibo un regalo dado con cariño por una persona que no me gusta, ¿cómo se llama lo que siento? Aproximación gradual Si tuviera que dar un título a mi vida, sería éste: En busca de la propia casa. El uso del intelecto Tal vez ése haya sido muy mayor esfuerzo de vida: para comprender mi no-inteligencia, mi sentimiento, fui obligada a volverme inteligente. (Se usa la inteligencia para entender la no-inteligencia. Sólo que después el instrumento -el intelecto- por vicio de juego se sigue usando; y no podemos tomar las cosas con las manos limpias, directamente de la fuente). Misterio Cuando empecé a escribir ¿qué deseaba lograr? Quería escribir algo que fuera tranquilo y sin modas, algo como el recuerdo de un monumento alto que parece muy alto porque es recuerdo. Pero quería, de paso, haber tocado realmente el monumento. Sinceramente, no sé lo que simboliza para mí la palabra monumento. Y terminé escribiendo cosas completamente diferentes.

Gonzalez #71
circula en el departamento de arte, facultad de artes y humanidades, universidad de los andes

lunes 19 de noviembre, 2007
enviado a hojagonzalez@gmail.com por Prospero Carbonell

Tengo que contarte la vivencia más extraña de toda mi vida. Estaba en las vacaciones de verano con mi familia en los Estados Unidos, visitando a unos familiares que viven en Detroit. Nos quedamos en su casa y estábamos organizando una comida cuando de repente mi sobrino, el menor, comenzó a llorar y se desmayó. Nosotros consumidos por la angustia, lo llevamos al hospital enseguida. Al llegar a allá lo llevaron a urgencias, en una de esas camillas metálicas nada cómodas, y nos dijeron después de un tiempo que el niño tenía apendicitis y que tenían que operarlo lo antes posible, porque podría convertirse en peritonitis. Era ya la 1 de la mañana y nada que salían de la sala de urgencias y yo me estaba quedando dormido, así que decidí pararme y comencé a dar vueltas por el hospital. En mi caminata para espantar el sueño, llegue a la sala de maternidad, en la cual tenia que andar con sumo cuidado para no despertar a los recién nacidos. Después estaban los cuartos de las madres que descansaban, pero uno de esos cuartos tenia la puerta abierta y las luces prendidas. Esto se me hizo raro, pues a esas horas de la madrugada no creí que ninguna madre siguiera despierta. Inocentemente me asome y solo vi a una mujer trigueña, de facciones marcadas y el pelo negro azabache, desnuda en la cama con expresión de dolor y algo de fastidio. Obviamente, me aparte pues me sentí incomodo viéndola desnuda pero un grito me hizo volver a asomarme. Fue aquí cuando todo comenzó a ponerse extraño pues la

mujer comenzó a llorar y yo lleno de angustia le dije que se esperara un momento, que ya llamaba a una enfermera, pero la mujer no me dio ninguna señal de entendimiento, como si no me pudiera escuchar. Corrí hacia el estante más cercano y le dije a una enfermera lo que estaba pasando y ésta se paro y me siguió hasta la habitación. Al llegar de nuevo al cuarto, la luz estaba apagada pero la puerta seguía abierta y la enfermera solo me miró con cara de fastidio y se fue. Justo cuando la enfermera desapareció de mi vista, note que la luz estaba prendida todavía como si nuca se hubiera apagado. La mujer seguía en la cama llorando, maldiciendo y metiendo alaridos del dolor tan insoportable que estaba sufriendo. Note pues que las proporciones de su cuerpo eran como extrañas, era muy pequeña, ni con las piernas extendidas llenaba ni la mitad de la cama y que su cara era muy redonda casi como un dibujo de niño. De repente su vagina se hinchó como si fuera a expulsar algo y note que las paredes estaban desvaneciéndose como se fueran una especie de bruma que se disipa. Estaba en tal estado de shock que no podía moverme y aunque mis piernas querían salir corriendo no se despegaban del suelo, creo que fue porque muy en el fondo yo quería seguir viendo lo que pasaba, pues un acontecimiento revuelca las entrañas y despierta el morbo. Sin sangre alguna de su vagina se asomo la cabeza de un niño pero muy grande, más grande que la de la mujer pero con mucha facilidad salió por completo. Me di cuenta que no era un bebe completamente desarrollado, sino un feto, el cual apenas salió se elevó en el aire y al mismo tiempo las paredes se desaparecieron por completo dejando la enorme ciudad de Detroit a al vista, pero a lo lejos. En un abrir y cerrar de ojos había amanecido y el cielo estaba de un azul celeste algo sucio, con manchones rojos de humo liberado por las fabricas, que delante de semejante escena no hacia mas que recordarme la sangre. De la mujer salieron más objetos con la misma facilidad con la que salio el feto, pero la mujer no lloraba desde que salió el feto, había parado de sentir dolor y solo había puesto una cara de resignación. Un caracol enorme, una flor casi completamente marchita, una pelvis rota, una maquina de esterilización y un útero de madera, como los que usan en las clases de anatomía. Todos se posaron encima de la mujer y justo cuando termino de ponerse el último objeto encima de ella, un alarido estruendoso me hizo brincar pues la mujer con cara de agonía se estaba desangrando, manchando las sabanas que ya no parecían blancas. Esta sangre se comenzó a elevar, formando una especie de lazos que amaraban a los objetos y evitaban que se volaran, juntándose en la mano izquierda de la mujer, quien los agarraba firmemente. En ese momento todo comenzó desaparecerse y el cuarto con la luz apagado volvió a ser visible, entonces decidí que lo que había pasado era algo creado por mi falta de sueño, pues mire mi reloj y eran ya las 4 de la mañana. Regrese a la sala de urgencias, ya mi sobrino estaba bien pero tenía que permanecer en el hospital, yo me fui a la casa. —Prospero Carbonell

enviado a hojagonzalez@gmail.com por José R. Moreno

Taller de docencia Hoy me leerán como el texto educador, ese es mi nombre. Ustedes serán educados por mí durante esta lectura. Leerán las siguientes líneas con la intención de aprender más. No me faltarán al respeto por mi aspecto, pero no me tomen tan enserio, ya que solo soy una hoja de papel. Unos de ustedes me leerán con juicio, otros me leerán sin atención, otros serán más críticos, otros no creerán los que les digo. Y todo eso está bien, pues mi propósito como texto educador es “tranquilizar el espíritu con respecto a preguntas carentes de significado. Quien no es propenso a tales preguntas”1 no me necesita. Empezaremos por el principio. Hoy el tema es mi propósito ante ustedes, ¿he de ser un texto educador que clasifica alumnos por el rendimiento que estos desempeñen al leerme? ¿He de ser un texto y no un educador? O más bien ¿un educador y no un texto? “hay de usted si lee con más intensidad, se echara a perder todo lo que lea”2. Aparentemente mi propósito puede ser bastante confuso para ustedes en este momento, pero tampoco fui escrito con el propósito de responderles todo en la vida. Les propongo un tema, les comento como soy, ¿qué esperan de mí?, soy un texto educador, y al ya estar impreso no podrán cambiar mis palabras, me leerán como tal. Espero como texto que me lean, pero espero como educador que no terminen de hacerlo –“A menudo me hace sufrir pensar cuanto depende de mi disposición el éxito o el valor de lo que hago”3 – que lean atentos o no, con crítica o con convicción, pero léanme, ya que sin su lectura no soy sino tinta en un papel. Soy también el que da espacios para que opinen (opine aquí [ ]) pues para ustedes está hecho el tema, para ustedes estoy yo aquí. “Hablar es ejercer una voluntad de poder: en el terreno de la palabra, no hay lugar para ninguna inocencia, para ninguna seguridad”4 soy su servidor, soy el texto educador de los textos, puedo ser un obstáculo en su vida, puedo echar a perder su gusto por algo, o puedo darle mi punto de vista y de ustedes dependerá darle importancia a la tinta sobre el papel. —José R. Moreno notas 1 Movimientos del pensar, Ludwig Wittgenstein. 2 Maestros Antiguos, Thomas Bernhard. 3 Movimientos del pensar, Ludwig Wittgenstein. 4 Escritores, intelectuales, profesores, Ronald Barthes.
Si desea estar con Gónzalez, envíe su colaboración al correo electrónico: hojagonzalez@gmail.com González publica lo que se quiera hacer público. La única regla es usar un nombre, un apellido y aceptar las limitaciones de una hoja de papel. Esta hoja circula al comienzo de cada semana del período académico de clases.

BOGOTÁ, TERRITORIO DE AUSENCIA Y PRESENCIA Tal vez Marco Polo se agotó de recorrer las ciudades que el gran Khan le ordenaba, tal vez creyó que con conocer unas cuantas ya las conocía todas o que al conocerlas todas solo llegó a comprender una. Tal vez todos los relatos fueron los relatos de una ciudad recorrida mil veces y tal vez tantas maravillas surgieron de tan solo un espacio. Tal vez cambia la ciudad o cambia el viajero. El colectivo Voces Abiertas, creando espacios de encuentro presenta “Bogotá, territorio de ausencia y presencia”. Este proyecto nace de interrogantes que creemos básicos acerca de lo visible, de lo intangible y de la necesidad de abordarlos a través de las distintas disciplinas, es una pregunta abierta acerca de cómo coexiste la ausencia y la presencia en Bogotá como territorio en que habitamos. Invitamos a diferentes productores culturales a enviar trabajos que aborden el tema en cualquiera de los siguientes formatos -o combinándolos si es el caso: Plásticas (pintura, fotografía, escultura etc.) Nuevos medios (video, instalación, interactivo) Música (pieza musical, posibilidad de presentación en vivo) Texto escrito (cuento, poema, o corto texto investigativo acerca de la ciudad) El proyecto contempla una exposición y la publicación de un libro. Fecha de cierre de la convocatoria: Diciembre 20 Para mas información acerca de la convocatoria visite: http://vocesabiertas2008.blogspot.com/ o escriba a vocesabiertas2008@gmail.com

encuesta gonzález

¿Y usted, ya fue a ver El Muestreo?
si no
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EL MUESTREO 2007-2 Consultas a la almohada
muestra de arte de hecho por estudiantes del departamento de arte de la universidad de los andes

ABIERTA DEL 16 AL 30 DE NOVIEMBRE 2007 2 A 7 pm CERRADO LOS DOMINGOS CALLE 92 No. 16-11 UNIANDINOS 6162211

número de participaciones en González durante el periodo 2007-2: 15 (¿mucho? ¿poco?)

Gonzalez #72
circula en el departamento de arte, facultad de artes y humanidades, universidad de los andes

lunes 26 de noviembre, 2007

Una decisión arbitraria Bodegones y violencia Al ‘desplazar’ una obra de la exposición en Inglaterra, el embajador Carlos Medellín dejó la muestra incompleta. En “la primera exposición mayor de artistas colombianos contemporáneos” de la Glynn Vivian Art Gallery de Swansea hay un espacio vacío, pero no es un trabajo minimalista. “Esta obra fue retirada por la Embajada de Colombia en Inglaterra”, dice el cartel en el hueco. Bajo el premonitorio título de Displaced, la muestra reúne videos, instalaciones, fotografía, cerámica y otras expresiones artísticas, en un recorrido sobre nuestra condición de viajeros frecuentes, y no precisamente por cuestiones de placer. Aunque el observador desprevenido podría pensar que la Embajada cumplió “órdenes superiores”, todo indica que se trata, como decimos aquí, de “un hecho aislado”. A la Cancillería le conviene aclararlo para defender el trabajo de su división cultural, que delega en curadores independientes la selección de las muestras para desligar el arte de la política. En esta ocasión, María Clara Bernal y Karen McKinnon, expertas reconocidas en círculos académicos, ejercieron la curaduría. El curador se parece a la figura del editor que selecciona y agrupa obras en una antología, y que propone una mirada de conjunto con hilos conductores e intersecciones múltiples. El juego de videos que tomó el artista Wilson Díaz en San Vicente del Caguán durante la época de los diálogos de paz del 2000 fue “desplazado” por el embajador Carlos Medellín, como quien mutila un libro o elimina el movimiento de una sinfonía; y con ese gesto arbitrario, dejó incompleta la muestra. Al argumentar que “los funcionarios no podemos mostrar ni promocionar las organizaciones al margen de la ley”, Medellín confundió el matiz que separa “mostrar” de “representar” , y que es, precisamente, el matiz del arte. Valdría la pena recordarle que quien “mostró” no fue él sino Wilson Díaz, que no sólo firmó su obra sino que recurrió al primer deber del artista, que es elegir, del material de la vida, el que más lo conmovió. En Rebeldes del sur, la cámara mira a un grupo vallenato de las Farc que interpreta una canción de amor, mientras varias parejas bailan. Esos guerrilleros que llevan el ritmo con los fusiles pueden parecer, como piensa el Embajador,

la apología de un grupo terrorista, y está en su derecho de manifestar su molestia por las vías diplomáticas. Pero la obra también suscita otras interpretaciones, abiertas a la subjetividad de quien mira. ¿Que la vida es paradójica, que muerte y amor andan juntos, que los guerrilleros son gente o que detrás de una historia se ocultan otras historias? Tal vez todas las interpretaciones sean ciertas o ninguna lo sea. Lo que es cierto en la vida tiene sin cuidado al arte, y eso no justifica la desaparición de una pieza. Más allá de lo que vemos, el arte “ve” de otra forma. No dice lo que sabemos sino lo que no sabemos, y en esa grieta que abre nos confronta e incomoda. Mientras escribo, veo los caballos espantados del Guernica de Picasso y vuelvo a estremecerme con las figuras esperpénticas de Débora Arango y las sillas calcinadas del Palacio de Justicia en la exposición ‘Tiempos de Paz’, que hace unos años se presentó en el Museo Nacional. La grieta, de Doris Salcedo, se revuelve con La virgen de los sicarios y El olvido que seremos, y con la Feria del Libro de Guadalajara, donde somos invitados de honor y, vaya el Embajador a saber qué heridas al sol sacamos. Las relaciones entre arte y violencia serán tema en la feria y otros certámenes internacionales, aunque los pague el Estado. Para mostrar “la buena imagen del país” está el cuerpo diplomático. Que ellos hagan su trabajo y los artistas el suyo. La curadora Bernal se pregunta cómo esperar bodegones en una exposición sobre desplazamiento, en estos tiempos que corren. Ojalá las cosas desaparecieran por no decirlas, pero parece que sucede lo contrario. Por eso las nombra el arte. Y el silencio también nombra. Yolanda Reyes*
*Columnista de El Tiempo http://www.eltiempo .com/opinion/ columnistas/ yolandareyes/ ARTICULO- WEB-NOTA_ INTERIOR- 3830673.html
nota gonzález “Los rebeldes del sur” era una de las 42 obras de arte que articulaban “Displaced” una exposición e investigación de la curadora e investigadora María Clara Bernal, profesora asistente del Departamento de Arte de la Facultad de Artes y Humanidades de la Universidad de los Andes; Bernal, además, hizo estudios de maestría y doctorado en Historia y Teoría del Arte Moderno en la Universidad de Essex en el Reino Unido. Centrar la discusión en el contenido de una sola obra ha sido un error o ha sido, por parte de algunos, un “hábil error” y como lo demuestra el embajador Carlos Medellín, en sus declaraciones a los medios, el funcionario con astucia tergiversa y omite información para evitar mencionar un hecho evidente: la obra censurada estaba enmarcada firmemente dentro de una exposición e investigación que surge de un contexto académico —no sólo se censuro una obra: se censuró una exposición, se censuró una investigación académica, se censuró a la universidad. El embajador Carlos Medellín, con su acto de censura a una obra de arte, a una exposición y a una investigación académica, ha ignorado todos los valores que dan forma a la universidad. Si el Estado, o un funcionario del estado puede decidir sobre lo que es o lo que no es arte, o sobre lo que es o no es administración, arquitectura, ciencias, ciencias sociales, derecho, economía, ingeniería y medicina, ¿pará qué existen las universidades? —con escuelas de formación técnica bastaría y con unos paradigmas de pensamiento establecidos por el Estado, o con propaganda, sería suficiente.

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enviado a hojagonzalez@gmail.com por Raúl Alejandro Martínez

enviado a hojagonzalez@gmail.com por Amelia Rosales

Kyoto el espacio preciso para una cara. todo se sentía como la tela rosada cometí el error dejé la puerta abierta; me congelé, pero el final parece más corto. ¿hace cuanto no había un beso? preguntó la sorprendida máscara que ajuicia, del agite rodaron por el filo los colores de la tinta. han pasado dos años. todo pasa lento como el bermellón con el color de la madera hueca. quieto enfrentarme a esas islas fragmentarlo. pensando en un encuentro de luciérnagas, jugar con las pestañas salpicar fiambre y más luciérnagas. allá los niños y las niñas, huelen a ropa limpia les doy agua y es un grito. voy a dormir han pasado dos días, que no duermo. no entendidas la velocidad de cicatriz, quieto me sacudían las mentiras. vi un pájaro en la mañana pelear con el aire libre, qué hacer sino pisar duro toda la noche. pude enfriarme los párpados con un mugir lunático, lacónico al sentir la piel roja que es la sangre. liberé el peso de mi pierna lo puedo, me hago reír. quietos, ahora soy persona más feliz. hola de nuevo, recuerden que me voy, dejo mi cicada rota, que ya el sonido sentado acá con la flauta en la mano no en la boca. no llegué de noche sino de madrugada, y subiendo esta colina me di cuenta que es así como caminamos, es la hora de tomar té. —Raúl Alejandro Martínez
enviado a hojagonzalez@gmail.com por Andrés Cuervo

Andrés Cuervo recibe mención por su obra “Los Invisibles” en el 3er Salón Estudiantil Independiente. La exposición estará abierta hasta el viernes.

gran salón de pintura fresca

conferencia RICARDO LEÓN, 11 A.M, SALÓN HEMICICLO-HERMES inauguración MARTES 27 DE NOVIEMBRE, 12:30, GALPÓN Z 27 al 30 de noviembre

faramallas y trapacerías

exposición de proyectos finales de grado
angelica vanegas paula zapata adela manotas maría carrasquilla diana coronado juan carlos osorio nicolás rójas alejandra acosta viteri diego león juan pablo pérez paola alarcón maría del pilar sarmiento luís carlos tovar natalia loboguerrero maría alejandra estrada lina castañeda camilo leyva inauguración

abierto del lunes 26 al viernes 30 de noviembre, 2007 consulte los horarios y lugares de exhibición en la hoja de programación

martes 27 de noviembre, 5:30 p.m. entrada bloque S

Gonzalez #73
circula en el departamento de arte, facultad de artes y humanidades, universidad de los andes

lunes 21 de enero, 2008

enviado a hojagonzalez@gmail.com por María Alejandra Estrada

Varias cosas.

El día que conocí a María Teresa Hincapié supe quien era por la ropa que traía puesta, nunca la había visto, algo irónico para ser una artista de la performance pues su ins­ trumento era el cuerpo. Yo estaba sentada en un sofá de cuero al lado de la puerta del auditorio donde tendría lugar una charla que dirigiría en breve la artista. Cuando la vi llegar pensé con la pinta que trae tiene que ser ella y una sonrisa breve me dio a entender que efectivamente era ella, probablemente creyó que la había reconocido. Me dio mu­ cha vergüenza la obviedad, el escrutinio de mi mirada pero debo admitir que este sen­ timiento no duró mucho pues estaba muy emocionada con la idea de escucharla. Este encuentro debió haber sido en los primeros meses del 2005. En mis clases de historia en la Universidad de Los Andes apenas se mencionaba o se omitía categó­ ricamente gran parte de su obra por el ca­ rácter ritual y hasta esotérico de algunos de

sus trabajos: ni vale la pena profundizar es­ cuché decir más de una vez y eso en mí no hizo sino despertar un interés mayor —soy una mujer afortunadamente testaruda—, quería saber por qué se diría algo así. To­ davía. Una actriz que había terminado siendo artista de la performance, esa cosa tan complicada e indefinible que acepta casi todo: un barbudo cortándose el dedo para que liberen a la Betancurt, una mujer sentándose durante dos horas en una in­ auguración, un joven disfrazándose de co­ nejo dizque pensando en la liebre de Beuys y hasta a este tipo flaco comiendo mierda untada en pan y endulzada con manzana verde. Tan mala actriz sería que tuvo que cambiarse a performera llegué a pensar, es como muy hippie a ratos pero algo bueno debe tener. Hoy no tengo ningún proble­ ma en decir: indiscutiblemente.
(continúa en el próximo número de González)

enviado a hojagonzalez@gmail.com por Nicolás Gómez

aforismos y ocurrencias
Georg Christoph Lichtenberg
Si la naturaleza no hubiese querido que la cabeza prestase oídos a las exi­ gencias del bajo vientre, ¿qué necesidad habría tenido de unirla a un bajo vientre? Éste, sin cometer lo que se denomina pecado, habría podido apa­ rearse y comer hasta hartarse, y la cabeza, sin él, habría podido formar sistemas, especular con abstracciones y, sin vino ni amor, hablar, cantar y charlar sobre embriagueces y éxtasis platónicos. Al envenenar los besos, la naturaleza actuó con más perfidia que los enemigos que envenenan las flechas en la guerra. * Las cosas más importantes se realizan a través de tubos. Eso lo prueba, en primar lugar, los órganos de la reproducción, la pluma de escribir y nues­ tro fusil. Sí, ¿qué es el hombre sino un confuso amasijo de tubos? * El ser humano es, tal vez, mitad espíritu mitad materia, como el pólipo es mitad planta mitad animal. Las más extrañas criaturas siempre están en zonas fronterizas. * Sólo había dos personas en el mundo a las que amaba con ternura, una era su más grande adulador del momento, otra era él mismo. * Los hombres que han inventado el perdón de los pecados a través de fór­ mulas latinas, son los culpables de la gran corrupción del mundo. * El rey de Francia ahora no es más que un simple pensionista de Francia. * Hay una especie de ventriloquia trascendental por medio de la cual se pue­ de hacer creer a un hombre que algo que se ha dicho en la Tierra, viene del Cielo. La religión, un asunto de domingo. La calavera, un globo terráqueo. * *

Usted está aquí —anotación sobre un proyecto de grado— En algún lugar, parados o, en el mayor número de casos, sentados, decidimos esperar. Esperamos por capricho, porque le disponemos toda nuestra fe ciega a nuestros antojos (o a los que nos enseñaron que debíamos tener); nos imaginamos utópicos futuros de telenovela y fábula, que son los que ingenuamente legitiman nuestra incer­ tidumbre. “Estamos estrechamente unidos en que todos sabemos que estamos a la espera pero no nos conocemos, ni siquiera hablamos”, escribió el escritor barranquillero Álvaro Cepeda Samudio en 1954. Todos, parados o sen­ tados, y principalmente, individualizados, aguardamos por darle la bienvenida a la sonrisa que queremos reci­ bir, la idea que queremos tener, la respuesta útil, el gesto que nos parezca lógico. Somos otros mismos entre la mul­ titud de ansiosos expectantes (espectadores), suspendi­ dos e inertes ante las cosas que pasan ante nosotros: el presente y el futuro, el día y la noche, el mar y el cielo, la compañía y la soledad, la imagen y la palabra, la celeri­ dad de los autos y el parsimonioso correr de la luna en su propia órbita. Obedecemos a la impalpable pero rígida y maciza orden —interna o externa— que nos impone un lugar y una expectativa determinada en ese lugar: o eres de acá, o eres de allá. Pretendemos que las cosas que pa­ san ante nosotros nos den por fin lo que esperamos, para por fin lograr cumplir nuestro cometido en el lugar; no suele ocurrírsenos que las cosas que pasan ante nosotros puede ser todo lo que estamos esperando. Que quizás ni somos de acá, ni somos de allá. En sus apuntes, Nathaniel Hawthorne escribió en 1868: “Dos personas esperan en la calle un acontecimiento y la aparición de los principales actores. El acontecimiento ya está ocurriendo y ellos son los actores”. epílogo Me permito interpretar (ridícula modestia ante un gesto cuyo fin es permitir la interpretación). —Nicolás Gómez

* Hay quien no sabe distinguir entre una lectura pasiva y una activa.
* A Gregorio Leti, que escribió muchos libros, le llamaron Leti cacalibri. * Ha escrito ocho tomos. Hubiera hecho mejor en plantar ocho árboles o en en­ gendrar ocho niños.

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Gonzalez #74
circula en el departamento de arte, facultad de artes y humanidades, universidad de los andes
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lunes 28 de enero, 2008

enviado a hojagonzalez@gmail.com por María Alejandra Estrada

de que Hincapié considerase siquiera la posibilidad de ser actriz. Afortu­ nadamente lo hizo, afortunadamente fue su lenguaje una constante. Para esta misma época de los Salones Atenas en el MamBo (1975— 1984), Hincapié iniciaba su formación como actriz de manera accidental, empezaba una intensa y muy extensa exploración de un lenguaje que en su cuerpo se hizo vida. En 1978 empieza su trabajo con el grupo de teatro Acto Latino, pero no precisamente sobre las tablas. Era asistente de utile­ ría y vestuario, por llamarlo así, antes de verse obligada a entrar a escena. Y quedó enganchada, no pudo dejar de hacerlo. Casi una década después explora el campo de las artes plásticas, —me hubiese gustado mucho ver Parquedades (1987)— y desarrolla un trabajo experimental ante el cual re­ cibe varios lo que usted está haciendo es performance. Ejercicios teatrales... la performance. Me gusta pensar en esto cuando alguien pregunta ¿qué no es performance? y sin falta alguien contesta teatro no es performance. Gracias a María Teresa Hincapié se consolida un lenguaje en el campo del arte colombiano después de varios casos, algunos citados aquí y sin duda muchos más que seguramente usted, lector— espectador, conoce. Una teatrera, una mujer actriz de convicciones, disciplina envidiable, hace que por la constancia de su trabajo sea considerada la pionera del Arte de Acción, la performance, en Colombia, donde teatro no es performance. Digo que es un problema de lenguaje pues se le quita el nombre actriz y pasa a performera, performer, performancista, cualquier adaptación al castellano que se le ocurra a usted hacer para hablar de el trabajo de esta mujer. Décadas del mismo oficio, de trabajo constante. Aún intento recordar la ropa que traía ese día que la vi por prime­ ra vez. No lo consigo. Sólo me queda la sensación de que estaba muy có­ moda en ese cuerpo que la movía, metida en zapatos de suela plana. Al pensar en María Teresa, en las definiciones, los nombres, en la actriz de tacones en Parquedades (1987), la mujer de uniforme en Vitrina (1989), en la caminante de El espacio se mueve despacio (2004—2005), en su cuerpo blanco moviéndose al ritmo del agua en ¿Quién engendra las gotas del rocío? (2006), en el vídeo que hicieron para registrar Una cosa es una cosa (2005)... que terminó siendo otra cosa, no puedo evitar recordar aquella frase del maestro Colón, en su documento titulado El gran varón, que dice No te quejes Andrés, no te quejes por nada. Si del cielo te caen limones aprende a hacer limonada, y pienso en todo lo que exprimió y endulzó Hincapié, perfor­ mera o actriz, que nos gusta o no, que la enunciamos o silenciamos, que la sentimos pionera o creyente, que nos es o no indiferente. Pero que es. Pienso en que teatro no es performance y ella es referente indiscutible de el arte de acción en Colombia. Pienso en otras maneras de contar la historia. Son varias cosas.

Varias cosas [continúa de González #73]

Escucharla hablar sobre su trabajo era como escuchar a mi tía echando un chisme después del almuerzo, con una frescura y una tranquilidad absolutamente envidiables. Algo que me llamó mucho la atención fue su insistencia al enunciar que ella venía del teatro, que ella era ante todo una actriz. Generalmente se ve la performance como algo absolutamente alejado del teatro o de cualquier arte escénica y estoy de acuerdo, pero todo dependiendo del caso. Afortunadamente no existe una sola manera de aproximarse a este “nuevo género” y creo que es precisamente éste su encanto. Pienso que María Teresa no es pionera o precursora del Arte de Ac­ ción en Colombia, este es un problema de lenguaje. Si no sería algo pare­ cido al autodenominado precursor del graffiti colombiano. A mi modo de ver Colombia necesitaba la performance, necesitaba alguien que la tu­ viese como medio, y ella exploraba insistentemente en su trabajo como actriz, siempre buscando mejorar su técnica. De pronto el escenario le quedó chiquito, tanta ficción no podía nutrir su práctica pues el tiempo y el espacio que necesitaba eran reales. Expandía con su trabajo los lími­ tes que le imponían años de tradición. Es precisamente un laboratorio de creación de personaje abierto al público —Si esto fuera un principio de infinito— lo que inicia el proceso que resultaría en Una cosa es una cosa (1990), quizás el trabajo que más conocemos en la academia, junto con Vitrina (1989). La performance en Colombia había sido trabajada mucho antes de la aparición de María Teresa en el campo de las artes plásticas. Ya en 1980 en el VI Salón Atenas Fernando Cepeda había presentado una pro­ puesta en la cual se encerraba en una jaula durante varios días —aunque no fue él quien estuvo allí si no un amigo que tuvo que remplazarlo— y María Evelia Marmolejo en el VIII Salón Atenas (1982). Por los registros parecería una intervención en una plaza, una caminata larga sobre una superficie blanca mientras sus pies dejaban huellas de sangre: la perfor­ mance clásica, como dirían algunos, había sido explorada antes. En Barranquilla por ejemplo también estaba la propuesta colectiva de El Sindicato y aunque lo que más se conoce de este grupo es su muy oloroso y hoy inexistente trabajo A.la.cena con zapatos (1978) desarrolla­ ron una propuesta que durante poco más de dos años en la década de los setenta integraba acciones, performances, happenings, danza, música, teatro, pinturas, objetos si lo que se busca es nombrar para identificar claramente. El cuerpo como medio había sido usado mucho tiempo antes

enviado a hojagonzalez@gmail.com por Andrea Gaitán Página Museo de Arte del Banco de la Republica de Colombia Moderaror de Wikipedia en español: “Ese último capítulo titulado “Intervenciones”, que has agregado en dos ocasiones, no es relevante para entender el Museo de Arte del Banco de la República. Recordemos, ade­ más, que Wikipedia debe mantener un carácter más o menos objetivo, a fin de cuentas, es una enciclopedia. (...) Además, esa Intervención tengo entendido que no fue ofi­ cial, no fue autorizada por el Museo ni por el Banco. Por tan­ to, sería una anécdota. Wikipedia es una enciclopedia, no un anecdotario.” Saludos. Agrega: Sobre Intervenciones [editar] Por favor, explica los motivos para agregar ese capítulo titu­ lado “Intervenciones”. Ya expliqué en el anterior párrafo los motivos por los cuales tu intervención en el Museo de Arte del Banco de la República no debe aparecer en Wikipedia: 1) No sabemos si es una intervención real o una burla artísti­ ca —que sería legítima pero no para una Enciclopedia— (del tipo de Pedro Manrique Figueroa, de Lucas Ospina).

2) No das fuentes. No tenemos certeza si esa intervención en efecto ocurrió y, más aún, hasta donde conozco, no aparece en publicaciones periódicas fiables. No sabemos si el vídeo de Youtube es real o un montaje. 3) Si fue una intervención real, estamos seguros que no fue una intervención autorizada (o demuestra lo contrario). Si no fue una intervención autorizada por el Banco de la Re­ pública, sería una apropiación en cierta forma ilegal de un espacio museal. Esto convierte tu intervención en noticia, no en asunto para una enciclopedia. 4) Wikipedia no es una plataforma de autopropaganda. 5) En una enciclopedia, las fuentes NO “prefieren permane­ cer anónimas”, como tú afirmas. En una enciclopedia, las fuentes siempre deben ser verificables. Lee el Reglamento de Wikipedia. 6) Esa intervención, en caso de llegar a ser real (o aún si es un montaje), deberías más bien ponerla en Esferapública, la pla­ taforma de arte contemporáneo por excelencia en Colombia. Allí puedes hacer un debate en torno a lo que quieres mostrar con esa pieza (la inseguridad de los museos, la situación del artista marginal y su sacralización en el museo, la influencia de Bansky en los artistas locales, etc., no sé). Saludos. 22 de enero de 2008 Andres escribió [editar] Hola Saludos, gracias por su mensaje, me alegra poder con­ testar y tener la oportunidad de exponer mis razones:

1— La intervención fue real no un montaje o una supuesta burla artística y en el arte, por lo menos en el Arte con A ma­ yúsculas, NO solo lo autorizado por el Museo es lo único que es Arte y es valido “Fuente de R.Mutt”. Precisamente ésta fue la intención primordial detrás de la obra, 09042007, mostrar que no solo lo que autoriza la institución es Arte. Es mas si hubiese sido autorizada por la misma insti­ tución, en este caso el Museo. Ya dejaría de ser una inter­ vención!!! en ese caso si seria un chiste artístico. Pretender criticar la institución con una autorización por escrito??? Y esto no solo lo digo yo... lo dijo el mismo Curador del Museo de Arte del Banco de la Republica José Ignacio Roca: “No se puede pedir autorización para criticar la institución” 2— Mencionas fuentes? Si quieres puedes llamar a Hugo Acuña director de Seguridad del Banco de la Republica, con quien me reuní en compañía de Roca y otros funcionarios para verificar su autenticidad. 3— Las fuentes en este caso si prefieren permanecer incóg­ nitas ya que revelar su nombre si puede afectar su estado laboral drásticamente. 4—Por otro lado, ya que menciona Esferapublica considera esta una fuente? un espacio real? o también una burla artís­ tica? http://esferapublica.org/nfblog/?p=858 Las grandes cosas, las que cambian como pensamos, no pro­ vienen de un consentimiento, no son una reafirmación de lo que se piensa ahora. Eso que usted considera un chiste hoy, en un futuro cambiara la forma como pensamos y vemos las cosas.

“Se dice —y uno sonríe— “El lenguaje me impide ex­ presar lo que pienso, lo que siento”. Más cierto sería decir: “Lo que pienso, lo que siento me impide llegar al lenguaje”. ¿Entre mi pensar y yo ?¿Se opone el lenguaje? No. “Es mi pensar el que se cruza entre mi lenguaje y yo”. Ergo no hay otra salida que izar el lenguaje hasta que alcance autonomía total. En los grandes poetas, las palabras no llevan consigo el pensamiento; son el pensamiento, que claro, ya no es pensamiento sino verbo” —Julio Cortazar

¿Quiénes somos?

CUARTETO DE SEÑORITAS
Cuarteto de Señoritas es un grupo de saxofonistas mujeres pro­ fesionales con una amplia experiencia y formación en el ámbito musical. ¿Qué ofrecemos? Musicalización en diversidad de eventos y reuniones: Casamientos Cumpleaños Eventos empresariales Fiestas Reuniones Agasajos Abonos dirigidos a salones de eventos Estilos musicales Tango, boleros, jazz, clásico, latino, infantiles. Zona de influencia Capital Federal y Gran buenos Aires. Blog cuartetodesenioritas.blogspot.com Solicite audios y video e información de CV de cada músico por mail contacto Mariana cuartetosritas@gmail.com TEL: 4—656—2106 CEL: 15—6—5495579

Gonzalez #75
circula en el departamento de arte, facultad de artes y humanidades, universidad de los andes

Si desea estar con Gónzalez, envíe su colaboración al correo electrónico: hojagonzalez@gmail.com . González publica lo que se quiera hacer público. La única regla es usar un nombre, un apellido y aceptar las limitaciones de una hoja de papel. Esta hoja circula al comienzo de cada semana del período académico de clases.

lunes 4 de febrero, 2008

enviado a hojagonzalez@gmail.com por Juan Pablo García

enviado a hojagonzalez@gmail.com por Silvia Riaño

Evaluaciones a profesores Es de conocimiento que las evaluaciones de estudiantes a pro­ fesores se realizan en la parte final del semestre de clases (sea en medio físico o virtual). El que ésta aparezca hasta la parte final hace que los comentarios numéricos o en palabras de los estudiantes sirvan (entre otras) para corregir la clase en un cur­ so posterior, pero no sirven para corregir errores o falencias de la clase de quienes comentan (si llegasen a hacerlo, solo repre­ sentaría un cambio en las dos últimas semanas). Sobre este condicionamiento y su consecuencia se sostiene buena parte del motivo de desinterés de muchos a la hora de calificar, así como la rabia o el tono de otros: el estudiante se desquita y suelta sus palabras como un reclamo de lo que no sucedió. Acto seguido, el estudiante al no poder ver el cambio en la clase (por sus comentarios), espera que se cambie al pro­ fesor. Por otra parte, si los profesores pueden pedir de modo pre­ ciso una distancia del estudiante para con sus trabajos con el fin de que las críticas hechas por compañeros o profesores no se entiendan como algo personal*, los estudiantes podemos solicitar también una distancia del profesor para con el curso que imparte, de tal modo que el curso pueda ser un objeto de revisión y la crítica tenga espacio. Sobre lo mencionado y actuando como intérprete y repre­ sentante de los estudiantes del departamento de Arte, propu­ se: la realización obligatoria de una conversación de 8 minutos entre estudiantes y profesor durante la semana de entrega del 30%. Esta conversación estará alrededor del desempeño del programa, las metodologías con relación a éste así como los contenidos. El Consejo de Departamento aceptó esta propues­ ta, y pedirá a todos los profesores la realización de aquella con­ versación, que más que pérdidas puede traer beneficios. Los beneficios están dictados con las limitantes de que así como el profesor cedería y el estudiante intenta ceder en sus entregas, los comentarios realizados no intenten o se dirijan a afectar a la persona. El mecanismo aprobado queda a disposición del diálogo entre profesor y estudiante, de ambas partes depende su uso. —Juan Pablo García
* Revisar El arte de Calificar en González #___ ** La propuesta que hago no intenta restar importancia a la evaluación que se hace en la parte final del semestre, al contrario, pretende que ésta se cargue en mayor medida de sentido.

Los bloques gigantes de concreto, incluyendo el que en este momento habito, se embadurnan de ese co­ lor carmín sucia que rebosa desde el oriente. El día degolló a la noche sin pesar alguno; yo ví como lo hizo, lo culpo por eso. Y con esa angustia inquieta de infante, me escondí debajo de las cobijas, mientras —de todos modos— escurría de alguna parte un chorro de luz rojiza. La noche lentamente se desangraba. Fuí testigo de su dramático desahucio. El día con sigilosa astucia había aparecido por la espalda y sin compasión, por el cuello (como los animales) desgarró con absoluta crueldad la yugular... Se desbordaba el cielo en char­ cos de turbio magenta que luego se desvanecían con el resplandor de otra mañana... El día se limpiaba las manos con trocitos de algo­ donadas nubes, con la alfombra de mi cuarto, con las cobijas, con los rostros de los madrugadores. El día degollo a la noche sin pesar alguno; yo ví como lo hizo, lo culpo por eso. Silvia Riaño.
Internet mata el arte de contar chistes: el británico promedio sólo conoce dos bromas iblnews, agencias. Internet está matando el arte de contar chistes y ahora el británico medio sólo recuerda y recicla dos bromas, según mostró el viernes una nueva encuesta. Hasta el 75 por ciento de los encuestados por la publicación Loaded Maga­ zine admitió que pasaba una hora a la semana en el trabajo mandando correos graciosos. Sólo el 5 por ciento admitió que nunca había recibido un chiste en su ban­ deja de entrada de correo. Un enorme 40 por ciento de los encuestados admitió que utilizaba una y otra vez dos únicos chistes. “Es más fácil apretar un botón y reenviar montones de chistes que tener que contarlos uno a uno”, dijo Martin Daubney, director de Loaded Magazine, que presenta este año los previos LAFTA para cómicos. “En estos días es mucho más probable que escuches ‘¿has visto este vídeo en YouTube?’ que ‘ había un inglés, un francés y un irlandés…’”, añadió.

enviado a hojagonzalez@gmail.com por Juana Anzellini

texto final de un proyecto para una clase
“¿Será acaso que la blancura ensombrece con su vaguedad el vacío, las despiadadas inmensidades del universo, y nos apuñala por la espalda con el pensamiento de la nada cuando contemplamos las albas profundidades de la vía Láctea? ¿O acaso ocurre que en su esencia la blancura no es tanto un color cuanto la ausencia visible de color y, a la vez, la fusión de todos los colores, lo cual explica que exista tal vacuidad —muda y a la vez plena de significado— en un panorama nevado, y un ateismo de todos los colores tal que nos estremece?” — H.M empezado por lo que puede llamarse final y a manera de conclusión, más allá de contar con la posibilidad de poder concluir una serie de resultados a partir del proceso de producción de un gru­ po de imágenes hechas con pintura, creo que la culminación y la pre­ sentación de estas pinturas dentro de un ámbito de difusión bastante restringido (me refiero a la situación de las entregas académicas en el contexto de una universidad y a las citas correspondientes desig­ nadas por trazamiento de un programa previamente estipulado para una clase) más que respuestas, deja cuestionamientos. el carácter de estos cuestionamientos abarca muchas índoles, de las que se podría afirmar, van desde el plano pedagógico, hasta el formal, abarcando a su vez diferentes niveles. el plano formal es el que más interesa en este caso, y es por ello que centrándome más en este aspecto, voy a olvidarme de los otros a propósito. las preguntas que quedan abiertas después de haber conversado y pensado alrededor del ‘planteamiento visual’ y el montaje final de las pinturas que se llevaron a cabo, tie­ nen que ver directamente con las decisiones que se toman a lo largo del proceso y cómo éstas inciden directamente en la consecución del planteamiento final. ahora bien, para empezar, me referiré específicamente al juicio de ca­ rácter ‘funcional’ que se les suele otorgar a cualquier tipo de ejercicio que eventualmente se plantee. a lo que me refiero, en términos más precisos, es a la situación de arbitrariedad con la que se dictamina si la disposición de un trabajo, el color, la textura, la correspondencia entre sus elementos funciona o no funciona; según mi parecer (y mi brevísima experiencia), el criterio que se maneja es confuso e inicuo a la hora de efectuar semejante diagnóstico. me explico: existe la posibilidad de que determinada consecución de un objeto / ejercicio ‘funcione’ bajo un criterio (cuales quiera que sean sus argumentos), pero bajo otro no (cuales quiera que sean sus argumentos también). al parecer el dilema queda usualmente comprendido dentro de una encrucijada de opinio­ nes y justificaciones que respaldan las razones de estas opiniones. los posibles argumentos que pueden fundamentar la posición en uno u otro caso, son perfectamente válidos. El discurso que por lo general (y si se me permite plantearlo en términos tan restringidos) se quiere plantear con una propuesta dentro del contexto de una universidad orbita usualmente alrededor de una reflexión entorno a las falencias de un discurso específico y corroborable. para ilustrar la situación con un ejemplo concreto, debo precisar aquella que se generó específicamente a la luz del planteamiento de un ejercicio “tipo proyecto” que debía presentarse al final del período académico y el cual iba sustentándose periódicamente con textos ar­

gumentativos. durante el espacio de tiempo que tomó la consecución del proyecto en cuestión, el proceso y la toma de decisiones iban de­ jando muchas dudas con respecto a uno u otro criterio de selección de los elementos que ‘funcionaban’ dentro del proyecto. la dinámica del caso funcionaba a partir de una serie de citas concertadas entre alumnos y docentes, durante las cuales se conversaba alrededor de los adelantos del proyecto, se puntualizaban las falencias o bien se cele­ braban los aciertos correspondientes. cada cita debía respaldarse con dos copias de un texto (una para cada docente) que el estudiante entre­ gaba como supuesta prueba bien sea de evolución o involución de su propuesta. en este punto el lector deberá tener claro que en este caso que el ejercicio al que se hace referencia en este caso se lleva a cabo en pintura y que por alguna razón, el elemento que para el estudiante ar­ ticulaba un papel clave en términos de color, tamaño, composición y disposición, se constituía siempre como un punto de desencuentro en las discusiones que tomaban lugar durante las citas con los docentes encargados. este punto de desencuentro gravitaba en el caso referido alrededor del color: se discutía primordialmente en torno a la colo­ ración de un elemento primordial de la composición; por un lado se especulaba alrededor de las características, el significado y el prota­ gonismo, que pueden llegar a adquirir determinados colores si están inscritos en un determinado contexto cromático (válgase la redun­ dancia), y por otro lado se refería la necesidad anecdótica inscrita en el color, su validez semántica, la importancia de su eventual interpre­ tación. la situación podía leerse bien sea como una correspondencia, como un quiasmo entre algunos de los elementos que conformaban el proyecto, o como un desacierto cromático que opacaba el resto de las formas de la composición. las conclusiones eran difíciles de concertar en un plano tan disímil, dónde las perspectivas eran tan heterogéneas, la conversación tan corta. ahora bien, las citas en las que se presentaban este tipo de discusiones, se concertaban con anterioridad sobre el papel y tenían un límite de tiempo restringido: diez minutos. en ellas el estudiante debía exponer propicia y claramente sus dudas, sus reflexiones, decisiones, debía es­ tablecerse un nivel de comunicación suficiente que permitiera que la conversación se deshilvanara con naturalidad de un lado para el otro, provocando resonancias suficientes y generando indicios sobre lo que aún estaba por decidirse y por hacer. entablar una conversación, hacer preguntas, ingeniar respuestas que generasen otras preguntas, ela­ borar estrategias que respaldasen lo dicho, discutir alrededor de los puntos de desencuentro; desencuentro que en este caso resultó prove­ choso y clave, pues me impulsó a reflexionar al respecto y a producir finalmente un texto que en realidad no pretende concluir nada que no deje de ser obvio y necesario. sin pretender sobreponer una visión por sobre otras con las que even­ tualmente difiera, quisiera escribir como punto final de este breve texto, que aquello con lo que me quedo de esta situación de desen­ cuentro en la conversación, es precisamente que, estando en un cam­ po de acción dentro del cual no se manejan certezas, estadísticas y condiciones estables, creo que ninguna de las eventuales reacciones/ opiniones que un proceso, un resultado / una obra / un ejercicio pueda generar en cuanto a sus componentes formales, va a primar sobre nin­ guna otra; todas comparten una condición similar y las razones que justifican una y otra postura funcionan bajo los mismos términos de incertidumbre, tienen el mismo peso, la misma vacuidad. —Juana Anzellini

Gonzalez #76
circula en el departamento de arte, facultad de artes y humanidades, universidad de los andes

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lunes 11 de febrero, 2008

(publicación que circuló en la Universidad de los Andes de 1990 a 1994)

Tomado de la Revista El Exterminador

stuck 1. Atrapado, estancado, fijo; “stuck in the mud”: “atrapado en el barro” 2. Desconcierto; “this problem has me completely stuck”: “este problema me tiene completamente desconcertado”

LOS STUCKISTAS (fundado en 1999)

10. La pintura es misteriosa. Crea mundos dentro de los mundos, dando acceso a las realidades psicológicas no vistas en que habitamos. Los resultados son radicalmente diferentes de los materiales empleados. Un objeto existente (e.g. una oveja muerta) bloquea el acceso al mundo interior y puede seguir siendo solamente parte del mundo físico que habita, sea páramo o ga­ lería. El arte preconfeccionada es una polémica del materialismo. 11. El Pos—modernismo, en su tentativa adoles­ cente de imitar el listo y ingenioso en el arte moderno, se ha mostrado que se perderá en un cul—de—sac de la idiotez. Cuál estaba una vez un proceso investigador y provocativo (como el Dadaísmo) ha llevado a la ingeniosidad para la explotación comercial. El Stuckista llama para un arte que esté vivo con todos los aspectos de la experiencia humana; se atreve a comunicar sus ideas en el pigmento primitivo; y se experimen­ ta posiblemente como no en absoluto listo! 12. Contra el jingoísmo del Arte Británico y del ego—artista. Stuckismo es un non—movi­ miento internacional. 13. Stuckismo es anti ‘ismo’. El Stuckismo no se convierte en un ‘ismo ‘ porque Stuckismo no es Stuckismo, es stuck! 14. El Arte Británico, al ser patrocinado por Saachis, por el conservadurismo del flujo vigente y el go­ bierno Laboral, marca una burla de su demanda a ser subversivo o de vanguardia. 15. El esforzar constante de los ego—artistas para el reconocimiento publico resulta en un temor constante del fracaso. El Stuckista arriesga al fracaso voluntariosa y conscientemente por atreverse a transmutar su ideas por los reinos de la pintura. Mientras que el miedo al fraca­ so de los ego—artistas inevitablemente causa una auto aversión subyacente, los fracasos que el Stuckista encuentra contrata ello / ella a un profundizante proceso que conduzca a la com­ prensión de la futilidad de todo el esforzarse. El Stuckista no se esfuerza — cuál debe evitar a quién usted es y a donde usted está — el Stuc­ kista engancha con el momento. 16. El Stuckista da para arriba a la tarea laboriosa de jugar juegos de la novedad, del choque y del tru­ co. El Stuckista ni mira al revés ni para adelante pero se engancha con el estudio de la condición humana. El Stuckista aboga por el método so­ bre la ingeniosidad, realismo sobre la abstrac­ ción, contenido sobre el vacío, humor sobre el gracejo y pintura sobre la presunción. 17. Si es el deseo del Conceptualista siempre a ser listo, entonces es el deber del Stuckista siempre a ser incorrecto. 18. El Stuckista se opone a la esterilidad del sistema de la pared blanca de las galerías y llama para que las exposiciones sean sostenidas en hogares y museos mohosos, con acceso a sofás, mesas, sillas y tazas de té. Los alrededores en los cuales el arte es experimentado (más bien que visto) no deben ser artificiales y vacuos. 19. Crímenes de la Educación: en vez de promover el adelanto de la expresión personal con proce­ sos apropiados del Arte y de tal modo enrique­

“Son pegadas tus pinturas, tu eres pegado! Pegado! Pegado! Pegado!” —Tracey Emin Contra el conceptualismo, hedonismo y el culto del ego—artista. 1 Stuckismo es la búsqueda para la autenticidad. Quitando la máscara de la ingeniosidad y admi­ tiendo donde estamos, el Stuckista permite a ello / ella la expresión sin censuras.

cer a la sociedad, el sistema escolar del Arte se ha convertido en una burocracia pareja, cuya motivación primaria es financiera. Los Stuckis­ tas llaman para una política abierta de admisión a todas las escuelas de Arte basada en el trabajo del individuo sin importar su expediente aca­ démico, o carencia del mismo. Llamamos más lejos para la política de entramparse estudiantes ricos y no talentosos del país y del extranjero, que se pare inmediatamente. También exigimos que todos los edificios de las universidades es­ tén disponibles para la enseñanza para adultos y el uso recreacional de la población indígena del respectivo área de captación. Si una escuela o universidad no puede ofrecer beneficios a la co­ munidad que invita, entonces no tiene ningún derecho de ser tolerada. 20. El Stuckismo abraza a todo lo que denuncia. Denunciamos solamente el que para al punto de partida —¡El Stuckismo comienza a andar des­ de el punto de parada! —Billy Childish & Charles Thomson
4.8.99

2. La pintura es el medio del autodescubrimiento. Compromete a la persona completamente con un proceso de acción, emoción, pensamiento y visión, revelando a todos éstos con íntimos y implacables anchura y detalles. 3. Stuckismo propone un modelo de arte que es holístico. Es un encuentro del consciente y in­ consciente, pensamiento y emoción, espiritual y material, privado y público. Modernismo es una escuela de la fragmentación —un aspecto del arte se aísla y se exagera al detrimento del conjunto. Ésta es una distorsión fundamental de la experiencia humana y perpetra una men­ tira egocéntrica. 4. Artistas que no pintan no son artistas. 5. El arte que tiene que estar en una galería a ser arte no es arte. 6. El Stuckista pinta cuadros porque pintar cua­ dros es lo qué importa. 7. El Stuckista no se fascina por los premios que brillan, pero es sinceramente enganchado al proceso de la pintura. El éxito para el Stuckista es salir de la cama por la mañana y pintar. 8. Es el deber del Stuckista explorar su neurosis y inocencia con la fabricación de pinturas y visua­ lizarlas en público, de tal modo enriqueciendo a la sociedad dando forma compartida a la ex­ periencia individual y una forma individual a la experiencia compartida. 9. El Stuckista no es un artista en carrera sino algo un amateur (amare, Latín, amar) que toma ries­ gos en la tela más bien que ocultar detrás de ob­ jetos preconfeccionados (e.g. una oveja muer­ ta). El amateur, lejos de estar en segundo lugar al profesional, está en la vanguardia de la expe­ rimentación, obstaculizada por la necesidad de ser vista como infalible. Los saltos del esfuerzo humano son hechos por el individuo intrépido, porque ello / ella no tiene que proteger su esta­ tus. Desemejante del profesional, el Stuckista no teme fracasar.

Los siguientes se han propuesto al Departamento de Inves­ tigación para la posible inclusión como Stuckistas hono­ rarios: Katsushika Hokusai, Utagawa Hiroshige, Vincent van Gogh, Edvard Munch, Karl Schmidt—Rotluff, Max Beckman, Kurt Schwitters

correo electrónico stuckism@yahoo.co.uk portal www.stuckism.com

esta semana inauguración Bogotá, territorio de ausencia y presencia
obras incluidas

La Favorita —Lorena Luengas Animal de niebla —Paula Riveros Desde adentro —Carlos Barrero 3 tasas —Alexandra Viteri Pintura y algo más —Pablo Adarme cr. 9 # 61—84 11:52p.m. —Ricardo Aponte
curaduría

Natalia Sánchez, María Fernanda Currea y Camilo Vivas
inauguración

Miércoles 13 de febrero, 5 p.m. 13 al 22 de febrero, 2008
exposición

Sala de proyectos
Departamento de arte Facultad de artes y humanidades Universidad de los andes Carrera 1 # 18A — 10 3 32 44 50 Lunes a viernes, 10 a.m. — 5 p.m.

Gonzalez #77
circula en el departamento de arte, facultad de artes y humanidades, universidad de los andes

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lunes 18 de febrero, 2008

Icono (las manos) El video dura 52 segundos, sin sonido, y está hecho en una sola toma continua. Comienza con el primer plano de una mujer de pelo largo cogido que cae por el pecho hasta la cintura, la mujer está sentada, mira al suelo, al fondo se ve la vegetación tupida de la selva, el lente de la cámara se usa para hacer un rápido acercamiento a la cara, la imagen se detiene por un momento pero sólo dura unos pocos segundos, el sol le pega al rostro por la derecha, es un rayo de luz fuerte que se cuela entre los árboles, oportuno, la cara está en claroscuro, frente a la tarde o la mañana, la imagen vibra y no se detiene, con afán, una vez capturado el rostro, la capacidad del lente se usa para alejarse y cambiar el cuadro a una toma de medio cuerpo un poco más amplia, se alcanza a ver la cintura de la mujer y sus brazos desnudos hasta las muñecas, el camarógrafo no se acerca nunca al sujeto, su acercamiento depende del lente de la cámara que se detiene ahora por un momento y permite ver como la mujer tiene una camisa holgada, un borde de la tela detrás de los brazos deja ver el rastro de unas mangas, los hombros caídos, la mujer quieta —amordazada—, lentamente el camarógrafo dirige la toma hacia abajo, la imagen se detiene, el camarógrafo también lo hace, las muñe­ cas se ven delgadas pero los dedos de las manos se entrelazan de manera fuerte y decidida, el rostro desaparece de la toma y el punto de atención de la imagen se centra en la figura que construyen los dedos de las manos, un instante largo, quieto, eterno, luego el camarógrafo despierta, el tiempo apremia, la toma se aleja con cautela de las manos y el camarógrafo se acomoda, sin perder nunca la distancia se mueve un poco a la derecha y agranda con cautela el encuadre para que la escena se vea por entero, una mesa hecha con cuatro palos y una ta­ bla, dos botellas de agua bajo la mesa, unos palos desnudos que tal vez sostienen una carpa, una banca y la mujer sentada con la piernas cruzadas, un pantalón verde y unas botas, pero al camarógrafo la toma del escenario no le parece suficiente y como la mujer no le devuelve la mirada, concentra la imagen de nuevo en ella y presiona el botón del zoom de la cámara para acercarse, primero con cautela, luego con premura, con la torpeza del aficionado que se alza armado con un aparato de video en la mano, el camarógrafo se esfuerza por capturar algo más: intenta, de un solo golpe, acercarse lo más posible a la mujer, en una arremetida final trata de adentrarse en la cara de la figura que se le resiste, y que a pesar de estar cansa­ da, se mantiene recta en su posición de negarle una mirada, o una palabra, a la cámara. A la falta de sonido se le suma ese combate silencioso. http://www.youtube.com/watch?v=SSV8TClxTEo

Se inicia una nueva sección en González. En este espacio, sema­ na a semana, se publicarán textos escritos en la clase de Publicaciones. El motivo es ser consecuente con uno de lo objetivos de ese curso: publicar, hacer público. El título de esta sección sale de un aparte del libro El Maestro Ignorante de Jacques Ran­ ciere:
“Ellos solos aprendieron como combinarlas para hacer, en su mo­ mento, oraciones francesas: frases cuya ortografía y gramática eran cada vez más exactas a medida que avanzaban en el libro; pero sobre todo eran frases de escritores y no de escolares. Entonces ¿eran su­ perfluas las explicaciones del maestro? O, si no lo eran, ¿a quiénes y para qué eran entonces útiles esas explicaciones?”

—frase de escritores (no de escolares)—
Ver La Dolce Vita es una experiencia. No es ver una película. No se trata de imaginar como Mas­ troianni lleva una vida sin sentido en medio del derroche. La apuesta de Fellini es hacer que uno viva el tedio a causa del ocio extremo; es que el espectador sienta la película. El público deja de ser un elemento externo, y se involucra por me­ dio del lenguaje. Es así como se lee una película, a través de la relación entre códigos y los archivos de la expe­ riencia. No se puede leer nada objetivamente, porque su sabor más poderoso se oculta tras la interpretación errónea, sesgada, que recuerda la experiencia y remite a cosas por fuera de las letras. Allí radica la virtud de La Dolce Vita. Tres horas de aburrimiento insufrible donde uno se convier­ te en otro personaje banal y patético. Tomas in­ terminables le hacen preguntarse a uno: ¿hacia dónde va la película? ¿cuándo se va a terminar? Porque la relación entre las letras y la vida está íntimamente relacionada. Supongo que alguien se levantará furioso diciendo que esto es un in­ sulto a una obra maestra del cine italiano al lla­ marla aburrida. Sin embargo, para mi ese es su valor agregado, porque el lenguaje es coherente con el contenido. No van por dos vías separadas, sino que buscan un mismo propósito, que fun­ ciona inevitablemente, a menos que uno nunca se haya aburrido en su vida. —Daniel Ávila

escultura hecha por Franz Xaver Messerschmdt (1736—1783)

esta semana conferencia
Editores que leen, lectores que editan
Cuatro variaciones sobre legibilidad (una aproximación crítica) Salón ML 511 (edificio Mario Laserna) 6 p.m. conferencista Lucas Ospina Villaba, Bogotá, 1971 Profesor asociado, Departamento de arte, Facultad de Artes y Humanidades, Universidad de los Andes, Bogotá, Colombia, Sur América. invita Especialización en Creación Multimedia

Gonzalez #78
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lunes 25 de febrero, 2008

enviado a hojagonzalez@gmail.com por Gary Coleman

Esta mierda es una mierda, pero da risa.
Esto es un texto. Artístico, se puede decir, pero no es necesario llamarlo así. Mejor llamarlo solo un texto, un texto que produje. Un escrito. Una serie de carac­ teres comunes que organizo de diversas formas para que contengan significado. Palabras, lenguaje, esa mierda. Lo importante es que las palabras son extra­ ñeza, un mecanismo ajeno a la esencia de la mente. Un invento, como la televisión. Mucha gente cree que la televisión guarda la verdad. Es ingenuo pen­ sar que cualquier cosa guarda la verdad. La noción de verdad es en sí elusiva. Todo el fin de la ciencia es fútil, seguramente inalcanzable, pero es la parte más importante de la raza humana. Es la medida del progreso. Pero nadie cree eso. La gente actúa más por impulso, por instinto, por biología. Trabajar comer dormir sexo drogas arte. Arte. ARTE. Puta, el arte. Arte. arte arte arte arte arte arte arte arte arte. Esto no es un guión. Esto no es un guión. Primero me permito decir que la mayoría de la producción artística actual me resulta insustancial, insatisfactoria, aburrida. Conceptualmente atrasada y estéticamente ingenua. La razón por la que el arte avanza lentamente, a partir de incidentes aislados, es porque a la gente le cuesta desprenderse de lo es­ tablecido. La mente por naturaleza tiene tendencia a seguir patrones observables. Salirse de tendencias del pensamiento es simplemente antinatural, como

el arte. El arte es increíblemente artificial, no es un objetivo prioritario real. Real. Viéndonos como ani­ males que somos. Pero el hecho de que seamos ani­ males no quiere decir que el arte está injustificado. Si tener sexo por placer es justificable dentro de la vida humana, también lo es el arte. Perseguir una vida artística es hedonismo. Hacer arte es en realidad absurdo. Pero más absur­ dos son los que miran arte, y peor, critican arte (¡jaja­ ja!). Pero, ¿qué es lo que se debe hacer en la vida para que no resulte en una existencia absurda? ¿trabajar 8 horas al día, tener una familia, un perro y una pen­ sión, para que un día se te corra la teja y violes a una amiga de tu hija? La verdad no puedo decir que es más absurdo, hacer arte o no suicidarse. El placer en todas sus formas es probablemente lo único que me mantiene aquí. Para mí todo está relacionado. El pla­ cer. Placer, físico, emocional, intelectual, estético, y ese tipo de cosas. Son sentimientos “buenos”. Hacen que la existencia se agradable. A los veinte años el mundo me parece un lugar pequeño. No solo el mundo físico, el planeta tierra, también el mundo del conocimiento parece reduci­ do. No es difícil para mí ver que la vida es una cons­ trucción precaria y artificiosa. Hace unos cuantos años nuestros predecesores solo se preocupaban por el sexo y la comida. Y la competencia. Ahora se preocupan todos por… ¿será la competencia? ¿para que todos quieren ser millonarios? ¿para ir al cielo? Malparidos, son todos una porquería. Me encantaría que Dios existiese, porque en su alma habitaría una tristeza más profunda que el negro vacío del espacio. ¿Ven lo que digo? (Después les mando un dibujo) —Gary Coleman

esta semana se inauguró la exposición

frases de escritores (no de escolares)
Escribir Cuenta, en este momento, cabal instante, el día 28, del mes de Enero, del año 2008. Son, por respeto a la minucia, las seis y treinta y tres de la tarde: el sol ya está por desaparecer para darle paso a la noche y a la luna. Yo estoy sentada en frente de mi viejo computador, esperando mientras escribo que alguna idea maravillosa me ilumine de repente; estoy pensando mientras escribo y creo que el tema de la última clase tenía algo que ver con el escribir, con la creación. La creación, difícil dilema para todo aquél que se siente creador de algo y a la larga no hay que sentirse creador para crear. El mismo pensamiento es crea­ ción en la medida en que es un conjugarse de ideas, que dentro de la cabeza de uno, dicen por ahí, se plasman en imágenes acústicas, tal vez; ya cuando las ideas empiezan a volverse palabra o acto es que nace la publicación. Este creo, es uno de los pocos escritos desinhibidos que se atreve a contener con in­ mediatez toda la conjugación de ideas que en este momento se anudan en mi cabeza. Eso me gusta. Muchas veces el control que se ejerce sobre los modos de pensar y por supuesto sobre los modos de escribir blanquea toda posibilidad de expresión. Es ese mismo control el que no hace posible la publicación; como dijo el profesor de esa clase, la crítica despiadada despierta un pavor que obliga a todo creador a replegarse en sí mismo para siempre. Pero hay palabras que parecen liberarnos de todo ese control y me exhortan a escribir por fin todo lo que tengo en mi cabeza. —María Posada M.

No sople
Lina González

sala de proyectos
lunes a viernes 10 a.m. — 5 p.m. 27 de febrero al 13 de marzo

Diccionario Me alegraba sentarme a pintar las banderas del diccionario, sus formas y colo­ res tenían toda la gracia que necesitaba para disfrutar; al representarlas nun­ ca tuve preocupaciones; incluso, tenía mi favorita, era muy especial; la ponía en todos los dibujos que hacía, en barcos, carros y aviones; era un goce poder apartarme un momento de las franjas de color, de las estrellas y de los círculos tan típicos de las otras banderas para dibujar, justo en el centro de la imagen, un sólo árbol; fantaseaba con un pais cubierto de bosques interminables, don­ de cualquier pensamiento desaparecía ante tremendo paisaje. “La bandera libanesa está compuesta de franjas horizontales roja, blanca y roja, con el cedro con verde en la franja blanca. La medida de la franja blanca es igual a la de las dos rojas juntas. El cedro está en medio y la punta superior toca la franja roja superior y la base toca la franja roja inferior. La anchura del cedro tiene que ser igual a un tercio de la franja blanca”. —Daniel Ospina

enviado a hojagonzalez@gmail.com por Amelia Rosales

Monolito resbaloso El lenguaje es algo así como un monolito resbaloso. Lo de monolito viene por las palabras y como se erigen unas con otras a partir de más palabras: un “pe­ rro” es un animal cuadrúpedo y un “animal” es un ser orgánico que vive, siente y se mueve por su propio impulso —y “cuadrúpedo” es un bicho de cuatro pa­ tas. La pregunta clave es ¿qué entiende usted por “bicho” o por “propio” o por “patas”?. Si fuera a explicarlo tendría que usar palabras que a la vez tendrían que ser cuestionadas; es evidente, las palabras se sostienen sobre redes de más palabras. Esto, junto al hecho de que para llegar a la definición de un sólo término hay un gran número de caminos y combinaciones, me lleva a pensar que no hay garantía de que las palabras que usamos en común puedan tener el mismo significado para dos o más personas (a eso me refería con lo de “resba­ loso”). Eso sí, no cabe duda, a pesar de lo resbaloso de las palabras las personas siguen siendo capaces de leer revistas, reírse en manada de un mismo chiste o comprar la misma mercancía por montones. De hecho, ese logro paradójico llamado comunicación es tal vez lo más interesante: si el lenguaje es un edificio en el que el segundo piso se sostiene sobre el tercero, nosotros somos capaces de habitar esa ingrávida estructura sin mosquearnos. —Mateo Pizarro

Gonzlez #79
circula en el departamento de arte, facultad de artes y humanidades, universidad de los andes

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lunes 3 de marzo, 2008

juananzellini 200322087 taller de escritura

descripción de una pintura de ingres.

considérense dos páginas de libros sobre pintura, y en una de las páginas, la lámina de una pintura del pintor francés jean—auguste—dominique ingres. la información del libro debida­ mente recopilada sobre la página 111 refiere: dimensiones: 84.5 cm. X 42.5 cm., técnica: óleo sobre lienzo, ubicación: museo del louvre. la disposición de la pintura es vertical, y en términos generales, la com­ posición se ancla hacia el lado izquierdo del formato, aunque esto no quiere decir que la mirada del espectador se aparte de la zona derecha de la misma (que en otro contexto se vuelve incluso más protagónica). la figura central es angélica —según lo refiere el título—, una mujer erguida y sin ropa, de formas voluptuosas, piel blanquísima y pelo rubio cenizo. el trabajo pictórico de ingres sobre el cuerpo de la mujer delata un momento muy específico, un instante en el que se describe una posición muy particular, una suerte de desvanecimiento corpo­ ral. esta pintura no refiere un espacio específico en particular y la figura de la mujer, que en otro contexto prevalece protagònicamente, llama menos la atención en este caso. en esta pintura no existe un horizonte marítimo, no se ve un atardecer opalino y oscuro con visos naranjas en el fondo; no se nota movimiento alguno de las aguas, ningún barco, no se describe ningún eje divisorio en la composición, ninguna roca gigante y vertical sobre la cual rompan las olas furiosas. no se ve nin­ gún monstruo marino oscurecido por el agua, ninguna criatura con los ojos inyectados de sangre; no se ven sus prominentes colmillos, sus cuernos o sus escamas. no se ve tampoco por ningún lado, que este engendro encalle sobre las piedras donde estalla la espuma del agua, ni que se retuerza a los pies de la mujer. no se ve tampoco como la criatura es vapuleada por cinco rayos luminosos que emanan de un escudo negro y brillante adornado con piedras preciosas rojas, azules y blancas aún más brillantes. esta imagen no nos revela la floritura de ninguna tela roja y acartonada sobre aquel escudo, ningunas esposas metálicas que encadenen las dos manos de la mujer a la roca, ningún anillo de oro en su dedo anular. esta pintura nos esconde el brillo y las ondulaciones de un pelo rubio muy largo y frondoso adornado con una diadema dorada con perlas y piedras preciosas. la piel de la mujer, predominantemente blanca, tiene visos que en otro caso tienden más a lo azuloso, a diferencia de la injerencia de los naranjas que se alcanza a ver en la lámina de la esta página y no en otra precisamente. ahora bien, si la mirada se detiene en la posición del cuerpo de la mu­

jer, es claro que su peso se apoya sobre la pierna derecha y que ésta, cruzada detrás de la pierna izquierda parece esconderse. los pies pare­ cen estar dispuestos de una manera semejante a la de una bailarina de ballet cuando hace una venia o hinca las rodillas. esta posición de los pies permite que el resto del cuerpo se pose hacia el lado izquierdo de la composición y que se ejerza un contrapeso en el escorzo que provo­ ca el equilibrio. los brazos, extendidos, apuntan perpendicularmente hacia el lado izquierdo de tal manera que el brazo derecho se cruza por el frente del pecho (sin taparlo) y se encuentra con el otro brazo en las manos; en este punto la mano derecha parece posarse sobre la izquier­ da. la cabeza cuelga hacia el lado derecho y hacia atrás, lo cual produce que el cuello se abulte y engrose en la nuca. en la cara, la boca se crispa como en un gesto de desagrado, y los ojos, casi enteramente blancos, esconden las pupilas azules hacia arriba (o hacia atrás) subrayando en la expresión de la mujer ese dejo delirante referido anteriormente, esa suerte de desesperanza absurda. la contorsión del cuello es tal, que la oreja derecha toca el hombro y se forma un pliegue de piel justo en la parte de atrás del cuello; además parece que en ése punto preciso se so­ porta todo el peso de la cabeza que cae vencida hacia atrás. la posición del cuerpo de esta mujer junto con el resto de los detalles referidos an­ teriormente, producen una clara sensación de desfallecimiento; pero esta pose es, creo, una farsa, una jugarreta de ingres. si el espectador se detiene sobre la pierna derecha —sobre la cual se sostiene todo el peso del cuerpo—, ésta delata la trampa porque se encuentra sólida­ mente apoyada sobre un piso que además no tiene ningún tipo de ac­ cidentes físicos (grietas, piedras). por otro lado, el foco de luz que cae sobre el cuerpo de la mujer provie­ ne de la parte izquierda del formato y provoca un efecto de contraste sutil sobre la piel. el manejo del claroscuro es en esta medida bastante preciso y marca un contraste delicado entre los claros y los oscuros. las sombras se ven entonces sobre el lado derecho del cuerpo. los co­ lores de la superficie que rodean la figura podrían situarse en la gama de los ocres y los rojizos. la gama rojiza ocupa principalmente el lado derecho de la composición. en la parte inferior del formato se nota una clara diferencia entre dos tonalidades que provocan una vaga ilu­ sión de espacio; si es posible, un interior. pero términos generales la pintura es —exceptuando el cuerpo de la mujer— plana. frente a los ojos de un espectador desprevenido podría llegar a afir­ marse que la mujer extiende una tela roja desde sus manos hasta el piso; pero si la mirada de éste se detiene más juiciosamente sobre la posición de las manos, notaría inmediatamente que esas manos en lugar de sostener algo, se posan sobre algo. y que ése algo rojizo es aquello que eventualmente puede dar lugar a la ilusión, a una roca, a las contorsiones de una criatura monstruosa, a un escudo, a un mar furioso, a una fabulación.

1002 palabras

enviado a hojagonzalez@gmail.com por Nicolás Gómez

Ese Musicastro Lizst!…* En los archivos de Leningrado fue hallado, no hace mucho, un curio­ so documento, escrito durante la permanencia de Liszt en Rusia. Cierto día daba un concierto en presencia del propio zar, Liszt advirtió, durante la ejecución, que el soberano conversaba con sus allegados. Cesó de tocar. Preguntole el zar la razón de tan brusca in­ terrupción, a lo cual repuso Liszt con sutil ironía: —Majestad, cuando habla el zar de todas las Rusias, deben callar los simples mortales. El zar frunció las cejas y se mordió los labios. Inmediatamente ordenó a su jefe de policía que investigara estrictamente la vida del músico. Es precisamente el informe levantado por la policía en tales circunstancias lo que acababa de encontrarse. Dice así: El musicastro que responde al nombre de Liszt, de origen hún­ garo, desciende de padres desconocidos. Es individuo peligroso, librepensador, amigo de los ateos, ebrio y libertino. En nombre de su Majestad el Zar debe castigársele por su actitud insolente.
* Tomado de: Periódico Plástica, número 3, febrero de 1946, página 9. Entre 1945 y 1946 Antonio Valencia, estudiante de la Escuela de Bellas Artes en Bogotá, dirigió la edición del periódico Plástica, en colaboración de Enri­ que Torregroza, Ligia Tamayo y Grau, Margarita Posada y Hernando Tejada como director artístico. Plástica era una publicación que contó con tres números a través de los cuales los estudiantes pretendieron informar sobre lo ocurrido en la Escuela de Bellas Artes, y avivar el rechazo a la tradición académica.

frases de escritores (no de escolares)
2x1 Se supone que muchos seres humanos, antes de nacer, vivieron con un hermano gemelo en el vientre y, en muchas ocasiones, cuando el otro muere, el que queda retiene varias de las propiedades del hermano. Si esto es así, no debería causar tanto revuelo que una misma idea tenga origen en dos personas diferentes. A veces hay algo en el ambiente que provoca que muchas personas hagan lo mismo al mismo tiempo, si las necesidades son iguales, surgiran soluciones idénticas ante un problema compartido. El problema, al parecer, reside en la autoría, en querer conocer quien tuvo por primera vez una idea. La concepción de creador tiene tan incrustada la obsesión de ser “au­ tor” que impide el desarrollo simultáneo de dos o varias propuestas; la “primogénita” derribará a las otras, clamando que las otras fueron copias. Pero creo que hay un punto en que difieren. No son replicas, cada una surge a partir de un interés particular, inclusive si se trata de una copia. Su fecundación es distinta, la aparición del primer ejemplar es sólo una anecdota cronológica. El resultado, aunque puede ser aparentemente el mismo, varia de “copia” en “copia”, pues cada uno puede ser usado para una función diferente, vale la pena hacer un experimento: ver cómo crecen dos objetos iguales de autores diferentes, que rumbo toma cada uno. Ojalá se concluya que ninguno de los dos objetos son originales, sino que res­ ponden a un hurto mutuo de ideas, de influencias y de cosas —hermanos que maduran cada cual a su manera. —Daniel Avila *** “Ninguna ventaja me reporta haber padecido dolores en el ánimo expo­ niendo día a día la vida [psyche] en el combate” (Aquiles, Iliada IX, 322) Esta línea es un ejemplo de traduccion. Psyche, según Homero, es el alma; pero hay que entender alma desde los griegos y no de forma vanidosa (desde nuestra cultura occidental y cristiana). En este caso la mejor pala­ bra que nuestro traductor encontró para Psyche fue vida. La labor del traductor, o de quien escribe sobre arte, es partir de una interpretacion pero no olvidar el origen de lo que traduce. Siempre hay un todo más grande que afecta la obra y que incluye en su magnitud al autor, al entorno e incluso al traductor. El arte es un campo para infinitas interpretaciones, la tarea de escribir es fácil y difícil, pero no imposible. Es necesario seguir algunos parametros, el origen entre ellos, y respetar la idea que propone el autor en su texto; pero esto no significa una total complacencia, tal vez un comienzo, o la manera de sopesar una distancia, sea hacer un ejercicio sencillo: pasar a escrito lo que los ojos ven. —Laura Jimena Ramírez *** La mayor de la veces que lees y oyes un texto, hay algo en algún rincón de tu cabeza que te dice: “esto ya lo sabes”. Pero ¿dónde nace esa pregunta? ¿esa terrible obsesión a que nos repitan las cosas una y otra vez? ¿Cómo es posible que una y otra vez queramos saber de nuestros problemas sin encontrarles nunca una verdadera solución? ¿Es posible acaso que seamos sólo unos masoquistas? ¿Es posible que creamos que con la repetición y el análisis eterno de nuestros problemas llegaremos a un estado de perfec­ ción? La ausencia de un código común hace que en cada texto que leamos encontremos un problema propio reflejado. Sin duda, la acción tiene algo de egoísmo, de egocéntrico, pero la ausencia de un único método de inter­ pretación, o de una verdad única, muestra como en la lectura se da tal vez lo mínimo que se espera de la acción humana: una reflexión. —Juana Ruiz

+ poesía museo filosofía [+ arte degenerado]

Gonzo#80
circula en el departamento de arte, facultad de artes y humanidades, universidad de los andes

lunes 10 de marzo, 2008

enviado a hojagonzalez@gmail.com por Mariangela Méndez

Una excusa para no decir nada
El Salón Universitario ASAB* es un espacio de exposición y proyección de prácticas artísticas de estudiantes de arte de diferentes centros universitarios en Bogotá. Las palabras “ex­ posición” y “proyección” suenan siempre con mayúsculas para un artista, pero al parecer en el contexto académico y asociadas con la palabra universitario, se tornan minúsculas, perdiendo importancia y condicionando la producción o el tipo de obras que ahí se muestran. Antes de continuar quisiera hacer una advertencia: el pro­ blema de los textos de catálogo de exposiciones por convocato­ ria —como éste— es que no se concentran en revisar cada una de las obras de manera individual, sino que por el contrario, se encargan de analizar lo que sucedió en la exposición como un todo, a manera de diagnóstico. Este gesto con frecuencia arrastra el texto a los peligros de la generalización, borrando diferencias y haciendo que paguen justos por pecadores. Sin embargo, en defensa de la generalización, habría que decir que es necesaria hasta cierto punto: un diagnóstico surge de la identificación de varios síntomas, síntomas que le dan nombre a la enfermedad; y reconocer la enfermedad puede ser el prin­ cipio para encontrar la cura. Y habiéndome excusado, prosigo. La condición de estudiante de arte es bastante paradójica. Tal vez aún permanece la duda sobre la posibilidad de apren­ der y/o enseñar arte. Por un lado, para el estudiante maduro el profesor más que un guía parece un estorbo, un castrador; pero por otro, la condición de estudiante es la excusa perfecta para todo lo que es resuelto con inmadurez. La noción de pertenecer a la academia —ese mundillo de conceptos imprácticos—, de ser estudiante y no profesional, posterga la toma de decisiones reales respecto a la propia producción artística. Con “reales” me refiero a que pareciera (y repito: a riesgo de generalizar) que el estudiante de arte o no sabe, o no puede, o no quiere hacer obras de arte sino tareas. Y es aquí dónde me pregunto si acaso será el título de Salón Universitario el que condiciona la producción o distrae las intenciones de los noveles artistas. Sí: artistas, pues aunque sean estudiantes, no se puede hablar de obras de arte estudiantiles, esa categoría no existe. Existen obras de arte y existen artistas, que el artista aún sea estudiante es una característica del artista y no de la obra, por tanto no debería ser relevante para su crítica, mucho menos cuando se pone en entredicho la necesidad de estudiar para hacer arte.

El VI Salón Universitario ASAB expone simplemente —por defecto— la imposibilidad de los estudiantes de usar, habitar y convertir en experiencia ese salón. Tal vez se trate de un salón que está condicionado por un término, un término que deno­ mina la postergación de la experiencia. Habría que preguntar­ se entonces, ¿hasta cuándo se posterga?, ¿hasta que se deje de ser estudiante?, ¿hasta que los artistas se gradúen?, ¿hasta que empiecen a exponer en otros espacios más reales? Pero ¿cómo invitarlos a otros espacios si nadie conoce las obras “reales” de los estudiantes? Yo pensaría que el espacio de un salón universitario debería servir para liberar un comportamiento de su inscripción gené­ tica, es decir que debería servir para mostrar lo que no es un ejercicio de clase. Una exposición es un espacio de emancipa­ ción para poner ideas en juego, evitando reproducir las mis­ mas actividades de las que uno se quiere liberar, las tareas. Hay que vaciar las intenciones de un uso y un fin, hay que abrirlas y disponerlas a nuevos usos. La noción de uso es tal vez la ca­ racterística más famosa del arte, pues de todos es sabido que las obras de arte no sirven para nada. ¿Por qué pensar que una tarea sirve como obra para una exposición, si sólo hasta que uno produce sin un uso determinado es que aparece la obra en su total autonomía? Nunca se está más libre que cuando se es estudiante, y sin embargo, en los espacios universitarios de exposición los ar­ tistas caen en la realización de maquetas y réplicas de sus pro­ pias ideas. Yo me pregunto: ¿por qué esa separación entre la universidad y la vida, como si por fuera de la academia hubie­ ra un mundo más real esperándonos? En su ensayo Elogio a la Profanación, Giorgio Agamben sugiere que la tarea política de la generación que viene es, o debería ser, la profanación de lo improfanable. Y para esto es preciso recordar que profanar no significa simplemente abolir y eliminar las separaciones entre la esfera de lo sagrado y la esfera de lo natural, sino aprender a darles un nuevo uso y a jugar con ellas. Se trata de “distraer una intención,” volver la experiencia de exponer un medio, el medio a través del cual uno muestra lo que de verdad hace, sin excusas, sin postergaciones. Así como un juguete se puede volver inquietante y pertur­ bador cuando el juego termina, una tarea en el contexto de una exposición se vuelve infame. Algunos de los trabajos expuestos en el VI Salón Universitario ponen en juego ideas interesantes, pero no las llevan a sus últimas consecuencias. Son primeros intentos, tímidos, en los que la pintura o el dibujo no se repite hasta lograr un buen resultado, haciendo evidente que el joven artista no tuvo mucho de dónde escoger. Lo que había en la sala de la ASAB no son obras, son la promesa de que se podría hacer algo mejor de contar con más tiempo: bocetos inacabados en los que la fecha de entrega pesa más que el mismo título, ejerci­ cios en los que prima el tedio de las tareas sobre la emoción de una buena idea, maquetas donde el formato está a escala —de­ terminada más por las dimensiones del transporte público que por las necesidades específicas de cada obra—. En una exposición el espectador ya no es el profesor para el cual se hizo la tarea. Aquello que en el contexto del taller funciona como estímulo, deja de funcionar en el Salón Universitario para el público. Esa clara transacción de la clase (obra a cambio de nota) deja de servir en el contexto de una exposición. Las ideas, las obras, deben estar frente a la soledad del espectador, revelando esa otra soledad, la del artista. Aquí,

en cambio, las obras se resguardan tras la dinámica pedagógica dentro de la que surgieron. Exhibidas, estas obras no dicen nada. Los ejercicios de los estudiantes se muestran como lugar inexpresado de la expresión, y es la exposición de esta mudez lo que me resultó atractivo. Así como el rostro de una mujer que se siente mirada se vuelve inexpresivo, el rostro impasible de las tareas de los estudiantes bloquean la relación entre la vivencia y la esfera expresiva, haciendo evidente que estos trabajos ya no expresan nada. ¿Acaso por temor a las opiniones del público?, ¿temor a quedar en evidencia?, pero si el artista siempre subestima al público, ¿entonces por qué preocuparse por complacerlo? Puede ser que a través de los Salones Universitarios o las muestras estudiantiles ya no sea posible expresar nada, pero hay que aprender a profanarlos, hay que distraer su intención para poder comunicar la de uno, la propia, no la maqueta, ni su réplica, sino la obra. Que no sean los medios expositivos, o los rótulos los que condicionen o intimiden on su obsoleta grandi­ locuencia. Tal vez haya que secuestrar los medios para decir lo que uno quiere decir, de pronto ni siquiera es necesario secues­ trarlos. Los medios están dispuestos a mostrar lo que uno quie­ re mostrar, lo que uno genuinamente produce, sobre todo si el terreno en cuestión es la segura y protectora academia. Tan sólo hay que entrar en el difícil juego de la honestidad, y eso que la honestidad es sobre todo una cualidad sobrevalorada. — Mariangela Méndez
Jurado de selección y premiación del VI Salón Universitario ASAB.** Profesora Asistente, Departamento de Arte, Facultad de Artes y Humani­ dades, Universidad de los Andes.

enviado a hojagonzalez@gmail.com por M

* A lo largo del texto hablo del Salón ASAB, y con esto no me refiero exclusi­ vamente a las obras que literalmente estuvieron en exposición, sino a todo el conjunto de ausencias que por defecto también lo conforman; la ausen­ cia en el número de inscritos, las ausencias en los trabajos que no fueron seleccionados y claro, las ausencias de los trabajos que en efecto estuvieron expuestos. Pero como siempre son esos valientes que se aventuran y par­ ticipan, los que terminan sacrificados, que sirva también este texto para verlos como mártires o acaso como héroes. ** La selección y premiación de obras para el VI Salón Universitario ASAB, estuvo a cargo de los Jurados Mario Opazo, Guillermo Santos y Mariange­ la Méndez. Este texto expresa mis opiniones solamente y aunque el tono no parece el apropiado para un catálogo de exposición, considero que en este contexto académico, el llamado de atención puede tomar visos peda­ gógicos. Es más, aprovecho para hacer extensivo este llamado a todos los estudiantes de los programas de arte, cuya experiencia se ve postergada en espera de algo mejor.

GRAN TORNEO DE FÚTBOL “LA TAPITA” / Hablar con César... y a jugar
Si desea estar con Gónzalez, envíe su colaboración al correo electrónico: hojagonzalez@gmail.com González publica lo que se quiera hacer público. La única regla es usar un nombre, un apellido y aceptar las limitaciones de una hoja de papel. Esta hoja circula al comienzo de cada semana del período académico de clases.

esta semana > inauguración tape / diana apache vitrina / miércoles 12 de marzo / 12 m.

Síguele la pista al Muestreo...
“Deseo que mi mente aprese las cosas del mismo modo que la vagina atrapa al pene”—M.D.

GonzáLez#81
circula en el departamento de arte, facultad de artes y humanidades, universidad de los andes

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lunes 24 de marzo, 2008

Solingen, lunes 24 de marzo, 1930 Al señor B. B. …No estoy en condiciones de asegurarle si será usted escritor. No hay escritores de diecisiete años, hoy menos que nunca. Si posee el don, lo tendrá por naturaleza y habrá estado con usted desde niño. Pero si de ese don surgirá algo, si tendrá usted algo que decir o significar, eso no depende sólo de su don, eso depende de si usted puede tomarse en serio a sí mismo y a la vida, si vive con sinceridad y es capaz de resistir a la tentación de hacer meramente lo que le resulta fácil al talento. En resumen, depende de cuánta proeza, sacrificio y abnegación sea capaz. Es dudoso que el mundo le retribuya y le agradezca por todo eso. Si no está poseído por la idea, si no prefiere sucumbir enseguida antes que renunciar a la literatura, póngale fin. Su escepticismo no tiene nada que ver con las cuestiones que en estos momentos lo absorben. Es natural a su edad. Si dentro de algunos años no ha podido superarlo, puede convertirse en periodista, pues habrá pasado la oportunidad de ser escritor. Ser inteligente y hablar con sensatez nada tiene que ver con la literatura. Mis mejores deseos y un favor: no vuelva a escribirme hasta dentro de unos años. H.H.
—Hermann Hesse (Cartas Escogidas, ed. Sudamericana, Buenos Aires, 1980)

enviado a hojagonzalez@gmail.com por Diego Fernando Pinzón

retrato no-focal
“Cámbiate de lugar. Estas estorbando. Más a la derecha... más... Ahora no te muevas. Dije, ahora no te muevas. Eso. No, eso no. Ahora todo se perdió. Lo puedes retomar? Ubícate por favor. Mueve los pies... más... No, el árbol te da demasiada sombra. Ya dije, no me gusta la luz entrecortada! Quién dijo que te alejaras? Acércate más! A mi no, al árbol. Eso. No, eso no. Si, una mano sobre él. Busca tu espacio. Es decir, tu me entiendes. Olvida que estoy yo. Eso, más. Escucha al viento. No, así no! A mi no, al viento! Si no pones de tu parte todo esto no tiene sentido. Y esa mueca es una sonrisa? No me sirve, definitivamente no. Quieres concentrarte? Porque si no quieres no sé que hacemos aqui. Eso, mejor. La otra mano. Los pies, más pies! No! En el árbol! Ahora olvídate. Ya casi nos vamos. Olvida tu cuerpo. Ahora eres ambidiestra. Ponte verde. Tus manos son ramas. Mujer, no me escuches. Me escuchas? Me escuchas? Oye! Me escuchas? Y ahora, dónde te has metido?”

frases de escritores (no de escolares)
“Para que una obra literaria de cierta importancia pueda ejercer una influencia extensa y profunda, es preciso que exista un parentesco secreto, incluso una armonía, entre el destino personal del autor y el destino anónimo de sus contemporáneos; los hombres no saben por qué consagran una obra. Lejos de captar su sentido, creen descubrir cien virtudes que justificarían su aceptación; pero la verdadera razón de su favor es un imponderable: una especie de simpatía.” (Thomas Mann, “La muerte en Venecia”) Existe entre el lector (ya sea de una obra literaria, ya sea de cualquier cosa) y lo que se lee un choque de experiencias distintas, que se configura en un acto de complicidad, que no siempre implica una simpatía. Lo que se consagra es esa experiencia nueva, irrepetible de traducción. Que se repita una y otra vez el mismo código, el mismo significante no evita que el lector se choque una y otra vez de maneras distintas. Así, se puede pasar de la simpatía al odio, del gusto al disgusto. Pero independientemente del efecto que haya en el lector, hay un diálogo que se actualiza experimentalmente con cada lectura. Es así la creación. La simpatía no debería ser el criterio de consagración; es la lectura individual, que se vive, que dialoga, lo que pone en un instante que está condenado a su transformación inevitable a una obra por encima de otra. Los clásicos además de esa lectura individual que les dio su instante de gloria permanecen en un ámbito colectivo, no porque causen simpatía, sino porque enfrentarse a ellos implica toda una experiencia psicológica que se regocija al hallar que mucho de lo que uno ha pensado está puesto maravillosamente ahí. —María Posada M. *** Quizá mañana se me ocurra algo mejor Buscaba algún interés leyendo algunos poemas, la mayoría me aburría; todos hablaban de amor, de esperanza o desolación, de plenitud o soledad y, finalmente, de amor. Luego de buscar encontré otros problemas en los poemas; encontré unos que mi imaginación podía ilustrar con dibujos y otros (¡no tan afortunados!) como películas; leí todos con cuidado para tener que leerlos sólo una vez. Luego encontré otro; lo raro fue que lo leí varias veces, quizás “ya me sé el final” pensaba antes de leerlo y era verdad, me lo sabía, no era otro poema más, era un poema que conocía, pero lo leí diferente, me pareció horrible (y pensar que antes me gustaba). Lo leía y lo leí varias veces pero no había manera, cada vez que lo leía se hundía más. Pensé en por qué será. Una respuesta: mis intereses se ven influenciados por los millones de eventos, de circunstancias, de textos, de películas que en extensas jornadas los afectan, y que cambian, para bien o para mal, mi forma de creer, de ver, de leer. Pero releer es diferente, quizás no se repite la misma sensación, la misma impresión, pero si hay una escusa y es fijarme en nuevas cosas, en buscar nuevos juicios actuales. Bueno, una respuesta podría ser ésa, pero como es natural hay muchas otras... —Diego García Martínez

—Diego Fernando Pinzón Microrelato:

“Para la venta: zapatos de bebé, sin usar”

esta semana > inauguración
una colección de apuntes fotográficos en torno a rutas indefinidas por la ciudad
[camila barrera, jaime bautista, diego bermúdez, juan forero, natalie galindo, maría gómez, lucia lápidus, ignacio linares, natalia martínez, alejandro martínez, liliana rincón, irene rincón, frnacisco sánchez, ruben sepúlveda]

libro de bocetos

[Por Ernest Hemingway]

sala de proyectos / miércoles 26 de marzo / 12 m. 26 al 31 de marzo

Gonzalez#82
circula en el departamento de arte, facultad de artes y humanidades, universidad de los andes

lunes 31 de marzo, 2008

esta semana > conferencia

“La poca [crítica] que hay no comunica”
Conversatorio con los españoles Fernando Castro Flórez, Laura Revuelta y Alberto Ruíz Samaniego premio nacional de critica / departamento de arte, facultad de artes y humanidades, universidad de los andes / ministerio de cultura

La discusión se dificultó desde el comienzo; el primer crítico que intervino trajo a colación la raíz etimológica de la palabra “crítica” y su origen en la palabra “Krino” (juzgar, valorar), pero de inmediato fue juzgado y valorado por otro de los participantes: “yo personalmente no estoy en absoluto de acuerdo con esta, con esta apreciación”. La discusión continuó y a lo largo del programa se hizo un largo, abstracto y a veces abstruso recorrido por toda una serie de tópicos y de palabras: “sistema”, “clase dominante”, “división del trabajo”, “mercado”, “aparato ideológico”, “propa­ ganda”, “sujetos artísticos”, “producción de objetos estéticos”, “canales distributivos”, “subjetivismo”, “buen gusto”, “juicios valorativos”, “criterio”, “postura revolucionaria”, “división termi­ nológica”, etcétera, etcétera… Para el encuentro con el crítico Fernando Castro Flórez, la periodista Laura Revuelta y el teórico Alberto Ruíz Samaniego se propone una charla informal que parta de la revisión del video del programa cultural de televisión y que lo lea a la luz del problema que plantea la crítica de arte colombiana Carolina Ponce de León en su libro “El efecto Mariposa”: “P or vía del lenguaje, la crítica ha mantenido el arte dentro de la estructura de clase que rige la sociedad. A pesar de preferir una crítica didáctica, parece que los nuevos críticos no piensan su oficio en términos de comunicación o de afinar un lenguaje acorde a los medios: diferenciar lo que se escribe para un medio masivo como un periódico, del texto para revistas especializa­ das, o del género televisivo, por ejemplo. A la ‘ausencia crítica’ hay que sumarle el agravante de que la poca que hay no ‘comu­ nica’” La propuesta para el conversatorio “La poca (crítica) que hay no comunica” consiste en centrar la conversación más en el “cómo” que en el “qué” de la “crítica”, o en otras palabras, analizar el problema de la crítica desde el lenguaje y las contingencias de la comunicación.

Jueves 6 de abril 4:30 a 6 p.m. Auditorio B Edificio Mario Laserna Universidad de los Andes Carrera 1 este # 19 A — 40 3 32 44 50 plataforma: 1. Mire el siguiente enlace para ver el video (duración 10 minutos): http://www.youtube.com/watch?v=JJ—EVC4sqGQ

frases de escritores (no de escolares)
Existe un lugar común en la academia: una distinción que supone una radical diferencia entre el lenguaje escrito y las formas artísticas, pretendidamente alingüísticas. Esta confusión, que remite a un nivel muy precario de argumenta­ ción, intolerable para los términos académicos que la institución misma exige, dictamina la división disciplinar —más negativa que positiva— de su propia estructura. Este injustificado cisma (abiertamente lingüístico, desde el momento mismo de su enunciación) ha opacado, más que a nadie, a la escritura y a su relación con la práctica artística; correspondencia que espera aún a ser pensada en la dimensión que merece (existen ya algunos intentos por expandir las posi­ bilidades de la escritura en el arte, más allá de la escritura como arte, la primera pero más tautológica solución.) La pregunta sigue abierta: ¿Es posible escribir en una academia de arte no como ni por medio de la crítica, la his­ toria o la teoría del arte sino en y desde el arte? —Manuel Angel

2. “La poca [crítica] que hay no comunica”: En algún lugar del tiempo, entre los años setenta y ochenta, en España, se hizo un programa cultural de televisión donde una presentadora introdujo un tema: “…¿Qué sea el arte? Es cuestión que muchos creerán previa a ésta, pero hemos pensado que era no sólo harto más amplia, sino también en alguna medida deudora de la que hoy nos ocupa, en tanto en cuanto habría que utilizarla como terreno de juego para debatir aquella. Puesto que lo que queremos llegar a tratar de las estupendas posibilidades y de las gen­ eralmente mediocres realidades de la crítica de arte vamos a empezar por el principio, eh, ¿Cuál creéis vosotros que debería ser la función que cumpliera la crítica de arte? Y, como es muy amplio, vamos a ponerlos en diferentes contextos, si os parece, primero podríamos empezar por cuál debería ser esta función en un contexto en el que el arte cumpliera la función que real­ mente debería cumplir…”

enviado a hojagonzalez@gmail.com por Raul Alejandro Martínez

Ejecución de Aurora El sitio ejecución de aurora quiere empezar, quizás la tercera de mis ciencias ficciones. Esta vez tengo que decir esta vez se rompió una cuerda, la que sostenía mis estre­ llas. Una cuerda parecida a la que le dio figura al firmamento, que en este principio de año me atropella. La cuerda que le dio a la figura el color de una muchacha, de agua jarrón y una alameda. La cuerda esta vez está ahí mientras me siento, dis­ puesta a salvarme con agua, / la cuerda también sostenía un Floripondio, y éste sostenía una cascada congelada. / Así crecían las gotas de la tierra que son rocas como las gotas de la lluvia, algo cae desde el espacio que es el fin, y desde nuestro fin hasta la tierra, nuestras gotas van a la tierra, las del cielo van a laguna. Por qué razón no debe esto de ir junto. A romper el sol con mi toalla, de más no me puedo acordar. Yo te digo mi amor carpintero, venga conmigo y sacamos a mis amigos del monte, saquémoslos de ahí que se den cuenta que en las estrellas hay otro bosque, con muñecos que miran, y que luchan con poderes de hielo, de cristal como el amonio / o la cosa tan rara que es el pelo amarillo. El sitio ejecución de aurora quiere empezar por la palabra arriete, para que después se le ocurra decir retrete, o pensar todo esto en el retrete. Por qué razón no debe esto de ir junto. Yo no la quiero encontrar. Es tan difícil, como si dijera que quisiera, que escuchen un rumor en la luna. O que me crean que yo no estoy caminando, que salí de la casa de rockeros, los del homenaje a los dos grandes Camus y a un tal Outcault. / Y por eso punto y por eso sigo. Imaginarse pintar algo. Embarrada no poder pintarlo. Regocijarse al ver que el mundo es tan imperfecto y veloz como yo lo pintaría. La cosa más poderosa que he visto. Aunque hay veces que algo no me lo deja ver, de más no me puedo acordar, no inquieta tanto cuando es alguien el que no me lo deja recordar. El sitio ejecución de aurora quiere empezar, por qué razón no debe esto de ir junto. En algún punto acordarme de los perros, confiar en el pulmón nocturno. Escribir ciencia ficción para entender que no es nada de resolver ciencia, sino darle a entender a la época, como creció la mía y muchas cabezas. De más no me puedo acordar, escribir un cuento, de título ‘Imbécil’ escrito en mayúscula y con la mano izquierda. / Sobre una persona con un brazo en la cabeza, se lo cubre con un gorro, envuelto en el pelo largo de toda su vida, la de cosas que el tipo haría con ese brazo en la cabeza. Y eso no es todo. El sitio ejecución de aurora quiere empezar, por qué razón no debe esto de ir junto. Que se puede resurreptar todo, al cambiar una letra por otra. He llegado a pensar tanto eso, que mi orina huele a una pregunta. Una canción en la cabeza que no me sé bien pero al igual no se detiene, no la puedo detener. Pensando en que pensar esa persona, piensa en alguien que camina allá, camina tan rápido porque tiene frío, yo no estoy caminando pero yo también. De más no me puedo acordar, en algún punto acordarme de los perros, en algún punto acordarme de las vacas, la vaca muge para que le crezcan los cachos, la vaca y yo mugimos para que crezcan poderes, usted y yo mugimos para que crezca el texto. Ahora piense que es usted quien lee, que es usted el personaje y que se está mirando las manos, sosteniendo un panfleto, o una cuchara, u ojalá mugiendo con un libro. El libro es de ciencia ficción, se habla de robots, de estrellas homúnculos de metal, ligados a su cabeza lector, y que pintan lo que todo su ser pintaría. En el libro, los robots los crea Richard Outcault, 1897 basado y después del muñeco amarillo. Se los regala a usted lector. Se los regala después de que hacen lo que él no alcanzaba, construir un edificio de lienzos, todo afuera pintado, el techo es la / constelación de acuario, la fachada el horizonte en invierno, a un lado un baño gigante, y al otro un monte como los de acá. La pintura no se dañó con el agua pero sí con los orines en las esquinas, Outcault no reparó en esto, él y sus amigos pintan lo de adentro. Estos robots, por parecerse a alguien empiezan a hacer otras cosas en sus ratos libres. A cantarle a una persona con la mano debajo de sus piernas en el bus. Se vuelven borrachos como el niño amari­ llo, el de las primeras historietas. Por eso Outcault se los regala a usted. 2008: ¡Qué año!
Si desea estar con Gónzalez, envíe su colaboración al correo electrónico: hojagonzalez@gmail.com González publica lo que se quiera hacer público. La única regla es usar un nombre, un apellido y aceptar las limitaciones de una hoja de papel. Esta hoja circula al comienzo de cada semana del período académico de clases.

Cuando vi por primera vez el sitio ejecución de aurora, esa vez, tenía que decir esa vez comenzó con un muñeco de pelo amarillo, imposible hacer eso con los perros, no estoy segu­ ro con las vacas, de más no me puedo acordar. Tan sólo que yo no estoy caminando, que salí de la casa de rockeros, los del homenaje a los dos gran­ des Camus y a un tal Outcault. Pero por eso punto. Pero por eso sigo. Por eso sigo a principio de año en una esquina con todo esto. / Y todavía no apuro, es hasta ahora que algo cae donde debe, que hay que andar de aquí. —Raúl Alejandro Martínez
enviado a hojagonzalez@gmail.com por Diego Garcia

Síguele la pista al Muestreo...

Gonzalez#83
circula en el departamento de arte, facultad de artes y humanidades, universidad de los andes

jueves 10 de abril, sala de música, 1-2 p.m. reunión informativa cursos de verano en París + información en: http://arte.uniandes.edu.co/

lunes 7 de abril, 2008
enviado a hojagonzalez@gmail.com por Andrés Pardo

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Tras los hechos “Interfunktionen” 1968-1975 Al entrar en cualquier exposición se pueden tomar dos posibles decisiones: se opta por leer el texto curatorial y ver la exposición bajo el enfoque que éste proporciona, o ignorar el texto para ver la exposición. Por su puesto que hay más opciones, como leer el texto y no ver la exposición, ver la exposición y luego leer el texto, o no leer ninguna. Sin embargo, hay dos elementos que casi nunca se ignoran en las exposiciones: su título y la lista con los nombres de los artistas que la componen. Alguien que halla tomado cursos de historia de arte moderno se emocionará con los nombres de los artistas (ilustres, celebres, importantes) y entrará predispuesto a ver una gran exposición. Se presenta entonces en éste espectador la ilusoria transacción de que una exposición será buena por los nombres de los artistas. Otro que no conozca mucho de historia del arte moderno puede entrar por el simple hecho de curiosidad Sin importar las decisiones del espectador (que sería risible tratar de justificar o calificar aquí) hay una cosa que se evidencia desde que se entra. El lugar es frío, tiene el piso gris y tiene paredes blancas (drywall) que separan y seccionan los espacios. Es evidente que es un parqueadero decorado y arreglado para hacer de sala de exposición. La extrañeza (entendiendo esto como la cualidad de raro) que esto produce no se puede dejar de lado, ¿Por qué éste sitio? ¿Por falta de lugares de exposición? ¿Se piensa que las obras no funcionarían si se encuentran en un cubo blanco como tal? ¿Por qué volver un parqueadero un cubo blanco? ¿Es una tendencia? ¿Una excusa? ¿Un pretexto? Es difícil saber la respuesta, si es que sólo se puede dar una Sin importar si se leyó o no el texto curatorial es evidente que en las obras sobresale el protagonismo del concepto, por lo que se incrementa el problema sobre el entendimiento ¿Que está haciendo un tal señor Baldessari cantando un manifiesto de un tal Sol Lewitt? ¿Por qué hay un televisor que gira? ¿Por qué hay un caballo trotando? Dirán algunos democráticos del arte que esto no es cierto, que cualquier espectador puede tener una lectura correcta sin necesidad de un conocimiento previo, lo cual es valido, pero que no soluciona la afirmación: no entendí nada. Esto se podría seguir ampliando con la pregunta ¿el arte debe ser sólo entendimiento?, lo que no es un objetivo en este texto, pero se puede mencionar que las obras son muy difíciles de contemplar o leer por su hermetismo. Pero el fin de éste texto no es explicar según una experticia o un ojo educado lo que estas obras buscan y pretenden señalar, para el infortunio de quien lo buscaba en éstas palabras, sino de presentar algunas incongruencias y problemas de la exposición. La exposición está basada en la revista “Interfunktionen”, cuyo enfoque era el arte conceptual desde 1968 hasta 1975. No todas las obras expuestas salieron en la revista, pero sin embargo sí fueron elaboradas durante su periodo de publicación. Estas obras expuestas son

presentadas desde el texto curatorial con premisas extrañas como: “se pasa de la “configuración” de objetos autónomos –sólo atribuidos a su verdad intrínseca- a privilegiar la “interacción””, “sacudida cultural y artística irreversible”, y “plena vigencia hoy”. –se puede pensar , luego de leer lo anterior, que sacar frases o conceptos de un texto puede ser odioso, puesto que no da fe de la totalidad del texto ni de lo que quería expresar la escritora (en este caso Gloria Moure), y que puede ser un síntoma de mala lectura por parte del lector- . Es cuestionable la manera ligera en que son presentadas las anteriores, pues sólo pretender guiar causando confusión y no buscan acompañar al lector en su lectura de la exposición. Es claro que no existe un único lector, ni un lector ideal, pero el problema de estas frases y conceptos radica en el objetivo de querer educar a quien no sabe y afianzar el conocimiento de quien ya sabe. No es entonces un texto generoso que se deje leer. Este texto no se puede concluir sin antes al menos haber señalado una obra, pues la extrañeza (entendiendo de nuevo esto como la cualidad de raro) no sólo se presenta en el texto y el lugar. El video de Günter Bruss de 1970 es un bueno ejemplo para presentar una paradoja. Este choca por el contenido, pero se estrella por su justificación. Cabe citar el contendido de la ficha técnica: “Las descripciones, explicaciones, teorías, etc., son pésimos apoyos. La acción se rebela contra la psicología-terror. El actor se hiere voluntariamente, que se ofrece total y voluntariamente, no ilustra confesiones psicológicas de fé, no práctica el masoquismo ni el sadismo como una actividad lúdica de tiempo libre. Tales sandeces prefabricadas, tales paquetes tan bien amarraditos y llenos de conceptos y etiquetas no son más que barreras que impiden el acceso libre a la acción”. Tras leer esto se puede presentar la siguiente pregunta (sin necesidad de ver el video) ¿acaso éste texto no es una descripción, una explicación, una teoría, un concepto o una etiqueta? La pregunta es bastante diciente de la obra (y de la exposición). Se puede concluir, luego de plantear todo lo anterior, que un elemento que llama la atención de la exposición en general es su tinte “esnob”, ya sea por su curaduría, sus justificaciones, o por su lugar de exposición. —Andrés Pardo

enviado a hojagonzalez@gmail.com por Juana Anzellini

Sobre la pared pintada de amarillo y en letras rojas se lee: Tras los hechos: INTERFUNKTIONEN 1968 – 1975 curaduría: gloria moure 12 de marzo a 2 de junio de 2008 Dos guardias celan la entrada de la sala. Interfiere el sonido de sus radioteléfonos y el tintineo de los platos, las copas y los baños del restaurante

contiguo. Al entrar en la primera sala se impone antes que nada (y que todo), un extenso texto de la curadora Gloria Moure plotteado sobre una pared del mismo color amarillo de las líneas pintadas sobre el piso de concreto esmaltado. Se entiende inmediatamente que se trata de un garaje; hasta los garajes apelan a los símbolos, a los índices. La exposición toma lugar en un sótano, un lugar subterráneo, en una suerte de averno custodiado por dos leones a la entrada. Desde el comienzo la curadurìa se encarga de que el espectador “entre en ambiente”, cada paso va desatando una premonición de lo que está por verse. La primera pista revela que INTERFUNKTIONEN es una publicación, una revista, doce ejemplares sobre arte. Sobre un taburete están alineadas las doce revistas, debidamente fotocopiadas y aseguradas a la superficie. Es posible ojearlas, leer en alemán y mirar las imágenes. La diagramación y edición de las revistas está hecha con medios precarios y eficaces: textos a máquina, collage, cortar y pegar, dos tintas, blanco y negro. Un garaje parece ser el lugar propicio para situar la precariedad de estas revistas oscuras. La falta de una amplia disponibilidad de espacios expositivos y el ingenio de adaptar semejante lugar a los términos de un espacio expositivo institucional, demuestra una estrategia curatorial surgida de la carencia, que definitivamente logra eficacia y establece una correspondencia directa con los contenidos de las revistas. Es posible suponer que se trata de un espacio elegido por sus características físicas, un espacio que establece una consonancia con las obras que se exponen: un espacio oscuro, obras oscuras, sonidos mecánicos, proyecciones, música que en lugar de sonar, languidece. Entrar a esta exposición implica bajar, sumergirse; circular en un lugar oscuro implica un riesgo. Gloria Moure dispone de una serie de obras de unos artistas, para ella misma hacer su propia obra, para volverse ella misma una artista. Las obras se le suman al montaje. El montaje se sobrepone a las obras. La oscuridad del montaje parece afirmar que el espectador debe encontrar algo más allá de la mera visibilizaciòn de unas fotos, un video, un ensamblaje. El montaje dista de la sutileza, se impone sobre la manera de percibir las obras, guía, tiraniza. El sumergimiento es progresivo: el garaje se hunde cada vez más en la tierra y el espectador se acostumbra a esa oscuridad, se le dilatan las pupilas, camina hasta el fondo, toca fondo. Las obras que acompañan este viaje van desmoronando al espectador y van desmoronándose ellas mismas: la imagen especular y saturada de Dan Graham desnudo, el descontructivismo de Gilbert and George, Jörg Immendorf con denuncias políticas rancias y panfletarias, Lawrence Wiener descascarando las paredes del lugar, el delirio de Bruce Nauman, òleo sobre lienzo, Joseph Beuys pensando con las rodillas, cebollas marinas, personas negando con la cabeza, el aspecto múltiple de un mismo hombre y luego, al final, Günter Brus, su video, su brutalidad, los niños mirando, la desesperanza y su ficha técnica afirmando que “las descripciones, las explicaciones, teorías, etc. son pésimos apoyos (…) tales sandeces prefabricadas, tales paquetes tan bien amarraditos y llenos de conceptos y etiquetas no son más que barreras que impiden el acceso libre a la acción”. Las preguntas. El ascensor se abre y se cierra continuamente. El espectador sale oprimido a la superficie. Escapa casi. Algo se escapa. —Juana Anzellini
POSDATA (13:51): Vi la serie de doce fotografías de Robert Smithson de 1969, “Piedras volcadas” como una metáfora de la curadurìa como tal. Se trata de seis casos en los que Robert Smithson registra ‘el antes’ y ‘el después’, la acción que implica volcar una piedra; la piedra sobre el piso antes de ser volcada y la piedra volcada después (tambièn sobre el piso). La tierra oscura bajo la piedra es bombardeada por la luz del sol, las lombrices, los insectos, la profundidad traída a la superficie.

El ciclo de conferencias Modus Operandi, organizado anualmente por el Departamento de Arte, de la Facultad de Artes y Humanidades de la Universidad de los Andes, relaciona y contrasta alguna palabra de dominio público con el arte. En versiones pasadas de este ciclo se sugirieron relaciones entre arte y humor, arte y ley, arte y mercado, pero siempre generando conversaciones con diferentes disciplinas y prácticas. Fieles a este modus operandi y procurando mantener la diversidad para que distintas voces puedan ampliar el espectro de relaciones, el ciclo de este año es titulado arbitrariamente Arte y Poder. Se ha dicho que después de la tortura, el arte es tal vez la segunda forma más poderosa de persuasión, sin embargo en comparación con la política o la religión, el arte parece impotente. Los grandes temas con los que nos relacionamos en arte: política, teoría y práctica, se han reducido a un problema de poderes y los estudios sociales sobre el poder –y la resistencia— están dominados por la distinción entre persuasión y coerción como metáfora de las relaciones entre mente y cuerpo; entre las ideas y lo material, entre el poder de persuadirnos de nuestras propias y legitimas ideas y la fuerza de coerción ejercida directamente sobre un cuerpo. Pero esta relación de términos no busca dirigir la conversación en ninguna dirección, no se trata de escoger, tampoco buscamos legitimar su relación a través de un consenso público. Por el contrario, entendemos que todas las formaciones de poder son incompletas, y que una conversación sobre Arte y Poder puede considerar aquellas obras de arte y artistas que en su práctica ilustran estas tensiones. También puede ser sobre las discutidas jerarquías establecidas en el campo del arte—la curaduría por ejemplo— o se puede hablar del arte como una forma de poder, como arbitro de conflictos sociales, o como arbitro del juego entre conocimiento y poder, inclusive, se puede hablar del arte como forma de resistencia, por liberador más que por revolucionario. conferencistas Montserrat Albores, curadora. Víctor Albarracín, artista y miembro de El Bodegón. Aquiles Arrieta, abogado, exmagistrado y profesor de derecho. Antonio Caro, artista. Cordula Daus, artista y coordinadora editorial de Documenta12 magazines. Víctor Manuel Rodríguez, director de Arte, Cultura y Patrimonio de la Secretaría Distrital de Cultura. Monseñor Juan Manuel Huertas. El ciclo de conferencias se llevará a cabo del 14 al 18 de abril, en el Auditorio G-104 de la Universidad de los Andes, de 6 a 9pm. El ciclo tiene un costo de $10,000.oo pesos para toda la semana y la entrada es gratuita para estudiantes con carnet. Cupo limitado (100). Inscríbase enviando su nombre, teléfono y número de cédula a: areadeproyectos@uniandes.edu.co

esta semana:
Peter Freund en la Universidad de los Andes
Miércoles 9 de abril Salón R 111. 5-8 pm . Presentación y proyección de varios trabajos de Peter Freund. Jueves 10 de abril Salón 111. 5-8 pm. Presentación y proyección de varios trabajos de video artistas del área de la bahía de san Francisco. Sábado 12 de abril Salón- Granja Experimental TX-. 9-12 m y 2-5 pm. Taller creativo con Peter Freund

y muchas otras cosas [mire su correo…]:
Vitrina, Sala de Proyectos, Conferencias, etcétera…

Gonzalez#84
circula en el departamento de arte, facultad de artes y humanidades, universidad de los andes

lunes 14 de abril, 2008
se me hace muy complejo de manejar) que existe un montón de gente que no existe como el Señor Conejo, Don Alirio o Pepito Pérez. Lo primero que pensé es que esa gente tiene que existir, supongo que esa gente que no puede hacer lo que quiere siendo quién es, para eso existen los Alter Ego, de eso sabe bastante el Area de Proyectos. —Gustavo Niño

enviado a hojagonzalez@gmail.com por Gustavo Niño

A.A (Las siglas significan lo que usted desee) El otro día escribí un correo respondiendo al ciclo de conferencias “Arte y poder” el cual requiere de una inscripción para poder aistir. Mi respuesta tenía que ser enviada a un correo cuyo titular es el “área de proyectos” un ente que si bien sé quienes lo conforman no me dice nada sobre quién es el que lee y responde esa dirección electrónica. No me dice con quién hablo, pero me toca hablar con él o ella, si no, no puedo ir a las conferencias. Por otra parte hice una pregunta, la cual fue respondida con un impersonal “Si, deben hacerlo” , sin decirme Hola ni nada que me diera alguna luz si quién me había respondido de verdad era una persona, de esas que uno ve por la calle caminando, de esas que estornudan o que por algún distraído pueden ser atropelladas. De esas que cagan y mean. Siempre me he sentido incómodo hablando por teléfono, siento que no hablo con nadie, siento que hablo con un pedazo de plástico; ya de por sí me considero demasiado malo para hablar en persona, así que hacerlo por teléfono o Messenger es aún más problemático y ni hablar del celular, me toca caminar y hablar al tiempo (¡Y con una mano ocupada! No se cómo logro conservar el equilibrio…). Al menos en persona me siento un poco más seguro, mi inseguridad para hablar se explica por mi timidez y ya no por el medio, al menos ahora depende de mí. Ese correo me hizo acordar de aquellos tiempos en que uno al hablar con la gente tenía que enfrentarse a sus gestos, a sus mañas, a sus distracciones y a sus miradas hacia otros focos de atención, todo aquello hacía que uno conversara. Y que supiera con quién lo hacía. No me disgusta en sí ni el teléfono ni Internet, es increíblemente cómodo usarlos, puedes concretar una cita (ya sea de trabajo o con alguna chica) sin tener que bañarte ni quitarte la pijama, pero esa misma comodidad me da cosa. Como dice un amigo “Demasiado bueno para ser cierto” .Esa comodidad hace que en los foros sobre crítica la gente se queje de que gracias al anonimato la gente “discute” sin discutir, de que tienen una excusa para hacer lo que quieran de que pueden ser alguien sin ser nadie. Olvidamos que usar ciertas cosas cambian nuestra forma de pensar y de actuar, aprovechamos el anonimato porque nos proteje; en el teléfono pasa lo mismo, sino acuérdense si alguna vez le terminaron a su novia por teléfono. Generalmente no es sólo porque estén en lugares distintos, eso se puede arreglar ¿O no? Para poner un ejemplo más, ahí está Facebook. Mis amigos me cuentan (yo no tengo Facebook,

enviado a hojagonzalez@gmail.com por Camilo Toro

Comienza en el norte, no en el norte norte, pero si en el norte, en el norte medio, “lo mas norte que tiene bogota”. Es mas; norte medio, con séptima, porque mas al occidente ya no es tan norte. Por ahí por donde la marcha contra las FARC tuvo una de sus mas grandes afluencias, ¿?. Ahí comienza el verdadero norte, justo desde ahí. Hacia el oriente, sigue siendo norte pero este ya es un norte distinto, no es un norte cualquiera, es mas de pronto hasta no es norte. Es intocable, se cuidan sus bellezas con espinas, como las espinas de las rosas. Ya por la séptima esta el norte mas tocable donde todavía llega el transporte publico, es la muralla, que al mirar hacia arriba, hacia las montañas ve lo que debería ser su futuro. Mas hacia el occidente pero que no se confunda, no, no, no; un poquito al occidente, mejor bajando un poquito la montaña. Mejor no digamos occidente, porque occidente es otra cosa; y se podría mal interpretar. Una carrera que, para que de ninguna manera existan confusiones, solo existe allí en el norte del que hablamos y termina un poquito al sur, ya donde el norte no es tan norte, donde las cosas cambian, aun así dura muy poco. Esta carrera desde su inicio hasta su fin, contiene todo lo que necesitas, si no esta allí mejor no lo necesites. A lo mejor por eso esta carrera de la que venimos hablando termina donde termina, en una iglesia. Para que si en algún momento quieres conocer la ciudad, si te atreves, vas allí conoces un poco de historia y ya estuvo. El recorrido continua, en esta plaza donde se encuentra esta iglesia se instalan todo tipo de negocios, porque de aquí para el sur comienza otra historia; un poco de lo mismo pero menos norte. Como veníamos diciendo aquí en esta plaza, se concentra un pequeño grupo de gente que vive de las monedas, desde el señor que hace

carreras de ratas, hasta los señores que cuentan cuentos, minutos a celular, ropa, libros, juguetitos, cigarrillos. Estos negocios callejeros se extienden por la continuación de la antigua carrera, entiéndase bien una carrera distinta a la que veníamos andando pero la continuación de la misma. Una carrera que al igual que la anterior lo tiene todo, pero para otro tipo de gente, una gente distinta a la anterior, con una estética distinta a la anterior. Y esta carrera a diferencia de la anterior, parece no terminar, por lo menos no para el conocimiento del autor de este texto. Pasa de ser una carrera comercial, de negocios putas, en algún momento drogas, muerte hasta un final desconocido. Por esta misma, ya en el centro nos podemos desviar en un recorrido importante para la ciudad, que aunque de lo mismo, negocios, comercio y gente, de productos más genéricos; aunque genéricos de gran diversidad si no se encuentra allí es posible que no exista. Hacia el oriente esta pequeña y vistosa calle termina en una de las universidades más prestigiosas del país y comienza para los del norte, un atajo hacia el norte o hacia el centro, para que en su recorrido de casa al trabajo o viceversa, los del norte no se tengan que encontrar con la ciudad. Volviendo a una de las plazas de nuestro recorrido, que no necesariamente tiene que ser esa, encontramos otra vez a este tipo de gente que vive de las monedas. Para una máxima diversión vamos a dividir este grupo en dos grupos, y vamos a tomar los divertidos, porque los otros aunque importantes y perfectos reflejos de lo que le acontece no solo a la ciudad si no al país, son aburridos y de estos hay varios estudios. Están los que piden plata por su condición y los que piden plata por una pequeña labor, bien sea de limpieza y también de cultura como ellos mismos lo llaman. Además nos va tocar salir de la plaza, porque este tipo de personajes se encuentran más que todo en los semáforos, aprovechando el pequeño tiempo que se le pude robar a los ocupados pero llenos de monedas, dueños de vehículos; en ese lapso de tiempo, la cultura se aprovecha y se encuentran desde malabares de 3 y hasta 5 pelotas, magos, bailarines y demás. Estos artistas promotores de cultura, amplían su espectáculo en sitios y tiempos que el distrito les ha abierto, es posible encontrarlos en la ciclo ruta o mas aun en el septimazo concentrando un gran numero de gente para reclamar cultura y algunas monedas por ese intercambio. A pesar de este agite de ciudad en el que vivimos con tan solo una línea de montañas se crean espacios culturales de los que poco a poco la ciudad se apropia mas; aunque la ciudad no tenga playa, el domingo es de playa y esparcimiento, la ciclo ruta es un buen ejemplo de esta actividad bogotana, un espacio que por mas de 20 años le ha robado a la gente los domingos, y sin objeción alguna se toma las calles de la capital, junto con esta se encuentran los distintos parques donde se aglomera la gente para disfrutar de esta playa montañera. Poco a poco esta ciudad alivia las dificultades que le exige su gente, muchas veces toma pasos en reversa significativos, aun así sigue creciendo; no es claro su rumbo pero es una ciudad que se hace respetar. —Camilo Toro

enviado a hojagonzalez@gmail.com por Federico Parra

statu quo
o encuentro intemporal con Linda Nochlin –…Botticelli, Caravaggio, Ticiano, Rafael, Leonardo, Rembrandt, Miguel Ángel, Velásquez, Vermeer, Cézanne, Degas, Gauguin, Matisse, Manet, Monet, Picasso, Renoir, Van Gogh, Miró, Magritte, Klimt y tantos más. –¿Y mujeres? –me pregunta la maestra Nochlin. –Tal vez Frida Kahlo sea la más importante. Debe haber muchas más pero no recuerdo sus nombres. – ¿Ninguna más? – No. No es mi especialidad pero las debe haber. – ¿Por qué no ha habido grandes mujeres artistas? –dice Nochlin casi exclamando. – De que las hay, las hay –digo en tono desafiante–. – Ignorante no eres pues nombras a grandes hombres de la pintura. Deberías conocer también algunas artistas –hace énfasis en “algunas”–. Entonces ¿Por qué no ha habido grandes mujeres artistas? Como quien quiere salirse con la suya le respondo con palabras prestadas que no acaban sirviendo de mucho: – Sé que aceptas la premisa de que todos, hombres y mujeres, somos seres iguales. – Sí. De seguro iba a decirme algo más, pero esta vez me apresuré y continué con mi plan. – Siendo así, tampoco podría… Me arrebató la palabra terminando mi frase como quien completa un refrán. – haber grandes hombres artistas. ¡Pero no es el caso! – Es cierto, entonces lo que falsea es el paradigma moderno de la igualdad de géneros, los hombres somos históricamente más capaces que las mujeres –dije. – No. Pero has dado a punto con tu problema que te lleva a contradecir “tus premisas”. – ¿Históricamente? –pienso en voz alta. Un momento de silencio. Ella se lo esperaba. Lo interrumpí diciendo: – Claro que históricamente los hombres y las mujeres no han jugado los mismos papeles en la sociedad y que por eso no han tenido las oportunidades de desarrollarse intelectual y artísticamente… Pero eso no impide que no haya habido grandes artistas mujeres. – Ni los negros, ni los que sufrían de discriminaciones –me interrumpió tardíamente–. Pero es correcto cuestionarse las raíces de la pregunta. ¿Por qué no ha habido? – ¡Dije que de que las hay las hay! Pero no las conozco –digo en tono un poco más sereno de saber que no se trata de una posición feminista. – He ahí el problema. ¿Y si eres ajeno a ellas entonces es porque no ha habido grandes mujeres artistas?

– O porque no me han sido conocibles –digo cayendo en razón de su justa intención. – Se puede deber entonces… – A la forma en que se nos enseña la historia del arte –esta vez soy yo quien interrumpe. Ella no tarda en añadir como jugando a llegar a un consenso, más propio de ella que mío: – Por lo tanto a la forma en que se ha escrito su historia. Escrita en su mayoría por hombres. Y bien sabes que el arte entra a todo el cuerpo por los ojos. –Continuó. –Por lo que todo el arte que conocíamos hasta cierto punto era secuela de un proceso selectivo del hombre. Algo, quizás el tratar de situarme en el tiempo, hizo que se cambiase el rumbo de la conversación y que me hiciera dudar, cuestionarme, tal vez criticar su posición. El tema de la conversación cambió también. Más adelante de repente se produjo una frase con la que estuve completamente de acuerdo: Decía algo parecido a que los problemas persisten y no tienen respuestas sino reinterpretaciones en el tiempo. Seguido, un silencio muy reflexivo. —Federico Parra el arte moderno Impresión de paz en el patio, Vídeos piratas de la guerra del Líbano Y cinco machos occidentales Discutiendo sobre ciencias humanas. —Michel Houellebecq
[del libro Renacimiento, 2001, Acuarela Libros]

arte y poder
Lunes 14 a viernes 18 de abril G 104 6 a 9 p.m. [El ciclo tiene un costo de $10,000.oo pesos para toda la semana y la entrada es gratuita para estudiantes con carnet] cronograma Lunes 14 6:00 p.m. Montserrat Albores, Curadora. Ciudad de México. 7:15 p.m. Lucas Ospina. Artista y profesor asociado de la Universidad de los Andes. Conferencia Los diplomáticos del Sur Martes 15 6:00 p.m. Cordula Daus, Artista y curadora. Editora de documenta 12 magazines (2005-2007). Conferencia ¿Cómo queremos ser curados? - Reflexiones entorno a documenta 12 7:15 p.m. Monseñor Juan Miguel Huertas. Catedral Primada de Bogotá. Miércoles 16 6:00 p.m. Nico Israel. PhD en Teoría crítica. Profesor de Hunter College. Nueva York. 7:15 p.m. Aquiles Arrieta, Abogado, Exmagistrado Auxiliar de la Corte Constitucional y profesor Universidad Icesi. Bogotá. Jueves 17 6:00 p.m. Carlos Duque, publicista y fotógrafo. Imagen de las campañas políticas de Luis Carlos Galán y Ernesto Samper. 7:15 p.m. Gregory Lobo. PhD Literatura (Teoría cultural). Conferencia Arte y Poder: Reflexiones Pesimistas 8:00 pm. Víctor Manuel Rodríguez Director de Arte, Cultura y Patrimonio de la Secretaría Distrital de Cultura. Bogotá. Viernes 18 6:00 p.m. Víctor Albarracín Artista y miembro de El Bodegón. Bogotá. 7:15 p.m. Antonio Caro Artista. Bogotá.

Si desea estar con Gónzalez, envíe su colaboración al correo electrónico: hojagonzalez@gmail.com González publica lo que se quiera hacer público. La única regla es usar un nombre, un apellido y aceptar las limitaciones de una hoja de papel. Esta hoja circula al comienzo de cada semana del período académico de clases.

Gonzalez#85
circula en el departamento de arte, facultad de artes y humanidades, universidad de los andes

lunes 21 de abril, 2008 [aunque salió hasta el miércoles… ¡es el colmo! !están peor que el servicio de correo del D.T.I]

enviado a hojagonzalez@gmail.com por Gustavo Niño

Yo asistí a la charla titulada “Los diplomáticos del Sur”
La gente ya se quería ir a dormir, así que me quedé con la palabra en la boca, por eso escribí este texto; sólo porque pienso que uno no se debe quedar callado cuando las circunstancias son adversas y no se da la oportunidad de decir cosas. Pienso que hay que buscar alternativas, que hay que tomarse la palabra. También pienso que lo que uno diga puede servirle a alguien en algún momento; a veces uno piensa que habla bobadas y resulta que no. A veces uno realmente habla bobadas. No es tan difícil. Lo único que quería hacer era resumir un poco lo que entendí de aquel majestuoso Power Point (se nota que un artista le dedicó algo de tiempo y cerebro) y contarle a quién pueda interesar lo que me pasó por la cabeza en aquel momento. Desde que empecé a estudiar arte me di cuenta de la falta de interés de la mayoría de gente en lo que pasa en “eso del arte”; para poner sólo unos ejemplos, basta con preguntar si la gente lee los correos, o si alguien se va a lanzar de candidato a representante estudiantil, o si alguien (aparte de nuestros queridos maestros) lee esferapública, González, Arteria, Arcadia, algunos Blogs independientes y otras cositas que andan por ahí sin lector. No digo que sean las mejores publicacio­ nes, pero ahí están. Pensaba que este era un problema de mi facultad, que era un pro­ blema de academia, pues según amigos en otras universidades allá era igual o peor. Lo sorprendente fue cuando al pasar el tiempo me di cuenta que era un mal que si bien empezaba en la universidad, no acababa ahí, pues a veces al hablar con mis profesores o con alguien relacionado con el “campo del arte” sobre algún tema resultaba que la mayoría de personas estaban desinformadas y que antes de poder entablar cualquier conversación era indispensable narrar los hechos primero; cosa que hoy no haré, el que no sepa los hechos, que los ave­ rigüe por su propia cuenta, suficiente información hay por ahí. Parece que a los artistas, así estén algo maduros (ya no son jóve­ nes, esa categoría se acaba a los 35 años), toca recordarles que parte de su profesión es informarse, sobre todo de lo que les pasa cerca, de aque­ llo que pasa en su aquí y ahora. Pero bueno, se supone que los artistas están “fuera del sistema”, todavía no se muy bien fuera de cuál; y que además el arte y los artistas no pueden cambiar el mundo. Estoy total­ mente de acuerdo, las obras no cambian el mundo, creo que si acaso pueden mostrarnos parte de él, ser un termómetro de un tiempo y un espacio que alguien está viviendo, pero que esto no se convierta en ex­ cusa para dejar de hacer cosas, sobre todo si la oportunidad de actuar (¡al fin!) se presenta. Por eso no deja de preocuparme un poco la actitud que en dicha

charla tuvieron los artistas Humberto Junca y Alberto Baraya, ambos participantes en la exposición Displaced. Ambos contaban su percep­ ción de los hechos, ya fuera hablando sobre la forma en que se lleva­ ron las obras hasta Inglaterra y que hace que exista un asunto legal y diplomático; o ya fuera narrándonos gestos artísticos (de esos que son taaaaaan sutiles que se vuelven imperceptibles y significativos únicamente para quién los hace o los dos o tres que podemos de vez en cuando escuchar artistas) que hablaban sobre la ausencia de una obra en el espacio de exhibición. Ese es otro problema, a veces los artistas pensamos que todo se soluciona a través del mismo arte o a través de charlas y textos; ya sea un texto curatorial en un catálogo o una char­ la en una Universidad y resulta que de vez en cuando hay cosas fuera del campo del arte, por ejemplo acciones de tipo legal, de esas que los ciudadanos comunes y corrientes, como los artistas pueden y deben utilizar. Sobre todo para aquello de defender sus derechos, para aque­ llo de poder decir cosas. Para aquello de decir cosas con las obras. Para aquello de poder decir cosas en una curaduría. La posición de la mayoría de la gente es la de satanizar a Carlos Medellín, como si fuera el único culpable de todo lo que pasó con Wil­ son Díaz y su obra, situación, insisto, muy bien narrada en un Power Point por Lucas Ospina. Resulta que si se quiere hablar de culpables entonces también lo son Maria Clara Bernal y la Universidad de los Andes, un ente que creo que sólo existe en el timbre de la papelería porque en un acto de fe creo firmemente que detrás debe haber per­ sonas, de esas que tienen un nombre y una cédula. De esas que son artistas y ciudadanos. Pensándolo bien, corrijo la palabra que acabo de utilizar, no son culpables, son irresponsables, de la misma manera que un estudiante que no lleva una tarea, o que saca excusas para no presentar trabajos. Para ello basta recordar una de las acepciones del término curador, que tomo del Diccionario Enciclopédico Salvat y que hace referencia a este término en el área del derecho, área que supongo conoce el Señor Medellín y la Universidad de los Andes:
Curador. Persona nombrada por un juez para representar y defender los derechos de un menor en un pleito.

Dada esta definición, que creo es la más apropiada para esta oca­ sión, fue inevitable preguntarme ¿dónde estaban los curadores de esa exposición cuando retiraron la obra de Wilson Díaz? Mejor dicho, ¿dónde estaban cuando era necesario representar y defender los dere­ chos de alguien en un pleito? Y no me refiero únicamente a Maria Cla­ ra Bernal y Karen MacKinnon, quienes solamente debían cuidar de los intereses de sus artistas, sino también a la labor de curadores que de­ bió haber ejercido la Universidad de los Andes y su Departamento de Artes y Humanidades, a quienes les corresponde representar y defen­ der los derechos de sus integrantes, de sus profesores, de representar y defender los derechos mismos de la palabra Universidad, un lugar que se supone está hecho entre otras cosas para poder decir cosas. Pero desde pequeños a los artistas nos enseñan a no tener respon­ sabilidades, nos enseñan que somos un campo autónomo y hasta cier­ to punto alejado de eso que llaman “mundo real” y que las posiciones que adoptemos deben ser dentro del marco del arte, deben ser gestos como romper flores o escribir textos o asistir a conferencias. No nos enseñan que existen otros medios, como por ejemplo las tutelas o los derechos de petición, que si bien no son “performances” también son acciones que dicen cosas, que defienden cosas y que hacen que hacer arte o curadurías o escribir o asistir a charlas sean cosas válidas, sean acciones con sentido, necesarias y pertinentes. Yo asistí a una charla donde, como siempre, asistían muchos artistas, sólo uno hablaba, después escribí un texto. —Gustavo Niño

muestreo evento organizado por los estudiantes de la clase curaduría y eventos que invita a estudiantes de arte de la Universidad de los Andes a participar en una exposición inauguración jueves 24 de abril, 7 p.m. 24 de abril al 2 de mayo, 2008 sala de exposiciones edificio julio mario santo domingo calle 21 # 1 —20

Si desea estar con Gónzalez, envíe su colaboración al correo electrónico: hojagonzalez@gmail.com González publica lo que se quiera hacer público. La única regla es usar un nombre, un apellido y aceptar las limitaciones de una hoja de papel. Esta hoja circula al comienzo de cada semana del período académico de clases.

enviado a hojagonzalez@gmail.com por Natalia Azuero

“....La época de Klimt (1862—1918) y Schiele fué también la época de Freud, Kafka, Hesse y Hitler, aunque este último se halla entre los alumnos no admitidos a la escuela de arte de Viena, donde por el con­ trario Schiele sí consiguió entrar. A este propósito se me ocurre espontáneamente que, si Hitler hu­ biera sido admitido en la escuela de arte, quizá hubiéramos tenido un pintor más y un dictador menos, y el curso de la historia tal vez hubi­ era sido distinto.” —Ettore Maiotti

Gonzalez#86
circula en el departamento de arte, facultad de artes y humanidades, universidad de los andes

enviado a hojagonzalez@gmail.com por Lucas Ospina

Los diplomáticos del sur
capítulo xxxii
“¿dónde estaban los curadores de esa exposición [Displaced] cuando retiraron la obra de Wilson Díaz? Mejor dicho, ¿dónde estaban cuando era necesario representar y defender los derechos de alguien en un pleito? Y no me refiero únicamente a Maria Clara Ber­ nal y Karen MacKinnon, quienes solamente debían cuidar de los intereses de sus artistas, sino también a la labor de curadores que debió haber ejercido la Universidad de los Andes y su Departamento de Artes y Humanidades, a quienes les corresponde represen­ tar y defender los derechos de sus integrantes, de sus profesores, de representar y defender los derechos mismos de la palabra Universidad, un lugar que se supone está hecho entre otras cosas para poder decir cosas.” Yo asistí a la charla titulada “Los diplomáticos del Sur” —Gustavo Niño [publicado en González #85]

lunes 28 de abril, 2008
enviado a hojagonzalez@gmail.com por Diana Apache

Después de tantos años en la academia ¿Qué he aprendido?...no sé. Quizás que hay me­ dios para traducir el mundo interior que cada uno tiene; infinidad de medios que llevan eso interior a interactuar con el entorno. Y ¿Qué es esto? ¿Co­ municación? ¿Terapia? ¿Obsesión? No sé. Tal vez que lo importante sea que después de todo este ti­ empo ese instinto creador con el que convivimos pudo materializarse en algo. Si, quizás eso sea lo más importante: que se pudo materializar. Que pude ver que en el momento de crear los medios son infinitos y van de la mano con la inmensidad de la mente creadora. ¿Qué he aprendido? Quizás que estudiar “Arte” no significa nada en sí. Es sólo una excusa. Un lu­ gar que nos permite crear, que nos permite hacer; sin reglas, sin fórmula, sin límites. Cada uno es su propio límite. ¿Qué realmente he aprendido? Que al final no importa si hacemos Arte. Nadie lo va a saber, nadie podrá asegurarlo, quizás otros podrán señalarlo… pero a la larga lo más importante es el hacer pro­ pio independiente si el otro lo señala o no. Yo quiero hacer cosas con mis manos y ahora sé que puedo. Mis manos que no desligan al cere­ bro, pero que tienen otra forma de crear, otra for­ ma de interactuar con el mundo que muchas veces se le escapa al cerebro en su parte racional, quizás porque las manos estén conectadas a otro lugar… uno menos racional. La academia la mayoría de veces tiene poco que ver con el hacer. No sé realmente con que ten­ ga que ver. Yo nunca pude explicar lo que hacía, nunca pude explicar un solo trabajo y cuando lo hice fue una mentira inventada cinco minutos antes de la entrega. Lo único sobre lo que puedo hablar es de líneas, manchas, composición y material; puedo hablar de cómo es mi proceder cuando estoy tra­ bajando en las imágenes, y aún así muchas cosas se me escapan con las palabras. Es un poco frustrante que pueda hablar tan poco de lo que hago, que entienda cada vez me­ nos. Cuando estoy en una clase de teoría o asisto a un seminario como los que se dictan semestral­ mente pienso en la carga que lleva el hacedor sin ni siquiera saberlo ¿Por qué somos tan incon­ cientes? No sé. Cada línea, cada círculo ha sido estudiado por siglos. Cada trazo hecho puede implicar hasta una visión política y yo sólo veo un desplazamiento de la mano que puede trans­ formarse según la presión, la velocidad y el mate­ rial con que se haga; pero el otro inventa otro uni­ verso teórico frente a lo que ve. Yo puedo inventar esos universos con las imágenes de otros, a veces; pero con las propias diría que es una secuencia de acciones inexplicables.

En un tiempo dejé de preocuparme por no en­ tender mi proceder, me dije que las palabras ven­ drían con el hacer; pero al contrario, cada día que pasa las palabras son menos. Nunca pude trabajar temas y cuando lo hacía era otra mentira que funcionaba para mí porque tranquilizaba mis confusiones creyendo que por nombrar algún tema ya estaba haciendo algo co­ herente y enfocado; también funciona para el pro­ fesor: los estudiantes cumplen con el programa establecido sin mayor problema. Les gusta me­ terlo a uno en uno de esos temas que se inventan que suenan deslumbrantes pero que al final no llegan a ser nada: “Cuerpo Ausente” “Regresión” “Vida—Muerte” “Lleno—Vacío”. La excusa per­ fecta para que el estudiante hábil con la palabra pueda relacionar cualquier cosa que haga con el tema, a pesar que la relación se haga sólo con la palabra y la imagen sea totalmente desplazada por el discurso. Una excusa perfecta para calificar aci­ ertos y desaciertos si el estudiante pudo plantear el tema o no; los que trabajan adentro, aunque sólo se sostengan con palabras, sin salirse de la raya son los que obtendrán el éxito académico. Nos encanta mentirnos a nosotros mismos llamando a nuestro hacer bajo cualquier nombre que inspire intelectualidad. Poca sinceridad hay en estos espa­ cios académicos. El profesor escoge ese tipo de temáticas porque quiere que experimentemos algo que para él es im­ portante (sin preguntar al estudiante lo que para ella es importante, al fin al cabo nosotros somos los ignorantes y ellos nuestros guías en el mundo del conocimiento). Algunas de estás dinámicas, muy pocas, funcionaron para mí. Ahora sigo produciendo pero yo ya no intento justificarme, en toda la carrera no pude ni citar a alguien. Ahora, me esfuerzo por decir sólo lo que sé (qué es bien poco) y parar ahí. No me había dado cuenta en la cantidad de cosas que decía que realmente no sabía. Esa mala costumbre de creer saberlo todo, de tener una opinión para todo, de tener una posición para todo. Esa mala costumbre es un problema del individuo pero es fuertemente incentivada por la academia. Ya casi al final de la carrera declaro que yo no comprendo ni la mitad de lo que dicen en las clas­ es, que quizás yo no sea tan inteligente para estar en un lugar con este tipo de dinámicas. Yo quiero seguir produciendo, quiero seguir en la eterna búsqueda y nunca encontrar respuestas que justi­ fiquen mi hacer, al contrario, quiero encontrar las preguntas que me cuestionen hasta el final de mis días. El Arte no está en la academia. Yo no conozco a nadie que lo haya visto. Afuera de este lugar quizás tampoco esté. Yo no lo persigo. Yo sólo quiero hac­ er y seguir: soñando. —Diana Apache

“Usted tiene derecho a guardar silencio” es una frase recurente en algunas películas o teleseries sobre la ley, pero una persona, o un profesor en este caso, no de­ bería guardar silencio si su palabra representa a otros actores o si su silencio e inacción contribuyen a que un espacio (para el diálogo y el debate como lo es la universidad) quede en duda. La curadora de Displaced ha preferido no hablar y ha limitado su acción a los deberes de un gestor cultural, es decir, preocuparse de que las obras sean devueltas a sus propietarios. En debates, como el foro de internet esfera pública, o en debates acadé­ micos, como el Ciclo de conferencias Modus Operandi “Arte y Poder”, la curadora ha preferido no partici­ par y la voz de la universidad ha sido representada por un grupo de profesores y estudiantes que han escrito sobre este asunto; pero quedan por escribir muchos capítulos sobre esta novela de arte y poder y, ante el silencio de una de las actrices principales, es necesario que otros sumen sus versiones sobre los eventos para que, por ejemplo, algunas afirmacio­ nes temerarias sobre el rol de la universidad, como las que hace Gustavo Niño en su texto, sean sope­ sadas con información adicional sobre los hechos. Es importante anotar que desde que se supo de la acción de censura y secuestro del embajador Carlos Medellín, la Universidad de los Andes, representada por la Decana de Artes y Humanidades, la Directora del Departamento de Arte, el Vicerrector y el Rector, ofrecieron su apoyo a la curadora, la profesora María Clara Bernal. Y, para sumar más datos a esta novela, retransmito un informe sobre una reunión que hubo entre un grupo de profesores interesados por este caso y el Rector de la Universidad de los Andes:
“La reunión fue en la oficina del rector y comenzó con un apunte casual de Carlos Angulo en que dijo: “¿Y de qué vamos a hablar?”. La charla fue informal, pareció un consejo de Facultad o Departamento. El rector leyó la carta que envió el Ministro de Re­ laciones Exteriores, Fernando Araujo, a la universidad donde, en resumen, amparaba la decisión de Carlos Medellín bajo el supuesto de que por ley los funciona­ rios están impedidos a verse involucrados en cualquier actividad que sirva de promoción a la guerrilla y ade­ más afirmó que la universidad de los Andes “avaló” la exposición. En ningún momento el ministro acepto que él mismo “avaló” la exposición con su texto de in­ troducción en el catálogo —omitió esa información— y en cambio si resaltó que la exposición “Displaced” era parte de un programa “para las artes y la cultura”; cuando en realidad, lo único que iba a hacer el ministe­ rio era pagar por el transporte de las obras.

La carta de respuesta del rector de la Universidad de los Andes se limitó a recordarle al ministro el ca­ rácter académico de la exposición y que la curadora es miembro activo de la universidad y para ello citó un aparte de la Misión de la universidad, creo que fue aquel aparte que dice: “La Universidad de los Andes es una institución autónoma e independiente que propicia el pluralismo, la diversidad, el diálogo, el de­ bate, la crítica, la tolerancia y el respeto por las ideas, creencias y valores de sus miembros.” Esta “jugada” la hizo el rector para restarle efecto al uso de la palabra “avaló” que uso el Ministro de Relaciones Exteriores en su carta para inferir que se podía excluir al Estado de toda responsabilidad por los contenidos de la ex­ posición (nuevamente, eso explica porque el Ministro no menciona nunca su texto de presentación del ca­ tálogo de “Displaced” donde habla de “la interesante visión que proponen María Clara Bernal y Karen Mac­ Kinnon”) El rector hizo un comentario que causo extrañeza entre algunos de los asistentes a la reunión cuando dijo, palabras más, palabras menos, que “si él fuera el Ministro, él no habría apoyado la exposición”. Esto fue interpretado como una manera de decir que la universidad no iba apoyar exposiciones, investiga­ ciones o “arte” que tuviera incidencia o repercusiones políticas; sin embargo, en el diálogo con el rector se aclaró que el Rector se refería a que él no podía deter­ minarle a la universidad un sesgo político específico, una política de decir “esto sí y esto no”, eso lo deter­ mina cada miembro, departamento o facultad, pero él, como Rector, no puede avalar un producto, desde la Rectoría, que pueda tener efectos que le determi­ nen a la universidad una marcada agenda política de interlocución interna o externa —de hacerlo así esta­ ría imponiéndole una agenda política a la misión de la Universidad de los Andes. Cómo lo veo, el Rector lo que hace es mantener el margen de acción abierto y a discreción de cada facultad, departamento o miem­ bro de la universidad: se entiende que inclinar la ba­ lanza o cerrar la apertura hacia un sitio o hacia otro envía una señal o una preferencia que le resta oportu­ nidades a la pluralidad y diversidad al pensamiento. Dos cosas quedaron claras, la carta del Minis­ tro llegó sin que nadie la pidiera y no llegó dirigida a María Clara Bernal sino al rector de la universidad (“explicación no pedida, acusación manifiesta”). Lo otro es que la carta que emitió la universidad ampa­ ra a la profesora y la respalda ahora y a futuro como miembro de la institución. El rector hizo énfasis en que, en el proceso de devolución de la obras desde el Reino Unido hacia Colombia, María Clara Bernal use el apoyo legal que le ofrece la universidad para gestio­ nar ese proceso a través del Ministerio de Relaciones Exteriores (que en teoría las debe devolver asumiendo ellos los costos). A mi manera de ver una tercera cosa quedó clara y lo expresé hacia el final de la reunión: así como algu­ nos funcionarios del Ministerio de Relaciones Exte­ riores fueron negligentes al revisar si la exposición se adaptaba a su programa de “propaganda” a través del “Programa para las artes y la cultura”, la curadora de la exposición le dio, a pesar de si, un carácter estatal a la exposición al permitir que el texto de presentación de “Displaced” fuera hecho por el ministro; esta ex­ periencia debe ser recordada para futuras situaciones de convenio en donde es importante que el curador, el investigador o el artista cuiden los límites de sus pro­ puestas, respondan por ellos y no permitan que, por ingenuidad o condescendencia, ciertas interferencias desdibujen el sentido de lo que se plantea. Por último, es de resaltar que el Rector esta bas­ tante informado sobre el caso y que en un momento trajo a la conversación el texto escrito por Michele Fa­ guet y publicado en Esfera Pública donde se ponía en duda la validez del enfoque de la exposición llamán­ dola ““fórmula anacrónica del multiculturalismo no­ ventero” y también señalando que su texto había sido mal traducido —a esto el rector adujo que entonces no se estaría hablando sólo de censura sino de auto­ censura.…”

enviado a hojagonzalez@gmail.com por Diego García

enviado a hojagonzalez@gmail.com por Jhohn Thomas

enviado a hojagonzalez@gmail.com por un lector del libro PARA SABER VER

[Obra maestra que sintetiza de modo inaudito la relación entre contendio y forma]

—“Yo fui censurado”, le dijo el Artista al Cínico. —“El rol de víctima te queda bien”, respondió el Cínico.

“Los Gobiernos pasan, las sociedades mueren, la policía es eterna.” —Balzac
Si desea estar con Gónzalez, envíe su colaboración al correo electrónico: hojagonzalez@gmail.com González publica lo que se quiera hacer público. La única regla es usar un nombre, un apellido y aceptar las limitaciones de una hoja de papel. Esta hoja circula al comienzo de cada semana del período académico de clases.
[La fama más usurpada de todo el arte]

—Lucas Ospina

Gonzalez#87
circula en el departamento de arte, facultad de artes y humanidades, universidad de los andes

corresponderían a su momento, no se trata de un Salón de Arte Digital o un evento que haga culto a la novedad tecnológica per se. El mero rasgo de participación de estos objetos en la crianza no ha de resultar algo que llene los motivos de su utilización, lo deliberado de su im­ plementación se entroncaría en el discurso de la curadora con el título de la exposición “Medias Promesas”.
“Ante la ansiedad generada por el futuro y sus promesas de un mañana mejor; se torna más sencillo, o tal vez más aprehensible, voltear la mirada al pasado y a esa tecnología cuyos afectos nos inundan. Desconfia­ dos nos atrevemos a decir que más vale malo conoci­ do que bueno por conocer…”

martes 6 de mayo, 2008
Crítica sobre la exposición Medias Promesas

enviado a hojagonzalez@gmail.com por Juan Pablo García

I Apropiación Afectiva La exposición presentada en la Fundación Gil­ berto Alzate Avendaño Medias Promesas, Agitadas Actividades Motoras curada por Mariangela Méndez Profesora Asistente del Departamento de Arte de la Universidad de los Andes, pone en la curaduría proyectos que recurren a artefactos que hoy serían considerados tecnología precaria. Hay una alta utilización de objetos que han caído en un creciente desuso, proporcional a la crecien­ te oferta de productos tecnológicos que cada vez logran un refinamiento en los procesos que llevan a cabo o implican esto para una aplicación labo­ ral. Se apela de manera directa al computador tan solo en un trabajo de los 16 expuestos, y se utiliza éste como contenedor de un archivo de Word que una impresora de punto lleva imprimiendo des­ de el comienzo de la exposición; la presencia del computador ahí resulta secundaria ante la cons­ tante emisión de papel con letras. Por supuesto que el mero culto a la tecnología precaria no re­ sulta siendo el único factor que agruparía tales trabajos, se expone un lazo afectivo con respecto a dichos objetos. Los artefactos acaban reprodu­ ciendo contenidos en los que aparece una clara relación entre personas, recuerdos, oficios, y di­ námicas involucradas con tales aparatos que por tal habrían quedado tendientes a la desaparición. Tal es el caso del trabajo de François Bucher en el que se contrata a un mecanógrafo (Luís Pérez), que comienza a escribir sobre su vida y cómo él no ha quedado relegado porque la maquina de escribir todavía tiene su uso, pone el ejemplo de que el ca­ rro no acabó con la existencia de los caballos como medio de transporte. O apuntes para la historia de chapinero de Giovanni Vargas, que es una proyec­ ción del registro de salas y fachadas del sector de chapinero alto, una arquitectura opacada por las construcciones recientes, hasta el caso de “Deep ASCII”, que en una reluciente pantalla de Plasma reproduce con la numeración del código ASCII la película porno “Garganta Profunda”. Mencionando los dos últimos proyectos, co­ mienza a abrirse un rango igualmente amplio en donde pueden caber una cantidad de proyectos, al punto que las decisiones de la curaduría quedan relegadas por la simple y vaga alusión a relaciones entre dos o tres términos. Tecnología precaria, Afectos por la tecnología y en la tecnología. Lo cual sería lo que agruparía la curaduría, y que se convertirían en palabras clave para la justificación de lo seleccionado. La curadora al parecer es cons­ ciente de lo anterior y en su breve texto curatorial habla:

“Sin embargo Medias Promesas más que un inventa­ rio incompleto de simpatías y afectos por la tecnolo­ gía en desuso. Se trata también de diseños o estudios de máquinas sentimentales—o con valor sentimen­ tal— ya sea por proyección, representación o susti­ tución de deseos; en las que así como un ventrílocuo crea la ilusión de vida de su muñeco”

En la cita la curadora acepta que la exposición puede ser “un inventario incompleto de simpatías”, pero que no sería tal desviando la atención a los tra­ bajos de la exposición planteando a cada uno como un “ventrílocuo”; Tal alusión no soluciona el amplio criterio de la exposición. Me refiero a que la analo­ gía de un objeto/muñeco hablando por alguien pro­ porciona un campo en el que podemos identificar todo tipo de producción artística bajo los preceptos de un autor hablando por medio de un objeto, y afirmar tal como hace la curadora: “crea la ilusión de vida de su muñeco”. En éste caso, la atención cae­ ría en el “inventario incompleto”, sobre lo que di­ cen y cómo lo dicen cada trabajo—muñeco, incluso sobre cada artista puesto que serían los motores de aquellos muñecos. No obstante, la labor tediosa que acabo de in­ sinuar se evitaría a partir de localizar lo que la cu­ radora menciona armaría a dichos “ventrílocuos”, la “representación o sustitución de deseos” y que sería común en aquellos trabajos de la exposición. Si se habla de “afectos por la tecnología en desuso”, ésta puede darse por el tipo de artefactos expuestos (y modificados) los cuales no se encon­ trarían alejados de la experiencia de uso y recuer­ dos del visitante; La sensación de nostalgia que se podría adjudicar a ésta exposición no se basa en la inmaterialidad refinada tecnológicamente que en­ corchó el curador José Roca hace unos años (Fan­ tasmagoría), sino en la presencia explícita de esos objetos tecnológicos, su cercanía al visitante y su evidente relegamiento. En éste punto resulta clave lo que proporciona el trabajo “Tiempo al tiempo” (de Jessica Rosas, Catalina Sánchez, Sebastián Fie­ rro y Juliana Cubillos), ubica encima de cojines de sala a dos televisores, éstos reproducen programas de televisión de años anteriores y grabaciones de celebraciones de familia; la cinta que se distribu­ ye con un vhs desarmado confunde en ocasiones la cinta, la posición en los cojines hace pensar que las generaciones de artistas que aparecen en esta exposición crecieron junto a la presencia del te­ levisor y otros aparatos, los cuales se constituían en un interlocutor e interventor de su crianza, al punto que se les entremezclan recuerdos. Bajo ésta generalidad pasamos a un paradigma contrapuesto en la interpretación de la analogía del “muñeco”, “ventrílocuo”. El artista sería sólo un muñeco que es movido por el lenguaje y una configuración cultural. Cuestión que a su vez que­ da en parte desechada si pensamos que estos obje­ tos se encuentran cada vez con un creciente desu­ so, es decir, la exposición no acude a la utilización de las herramientas tecnológicas que se supone

La elección de los materiales tecnológicos, se configuran en la cita como un temor a la creencia en un futuro mejor y su correlación con los “avan­ ces” tecnológicos, la tecnología precaria aparece en esta exposición como un caballito de batalla frente a aquel culto al progreso (me referiré a este en el aparte II). Si la creencia en el progreso apare­ ce como una promesa en la cita, se pensaría que la atracción por la “precariedad” sería solo una “me­ dia promesa”; que el nombre de la exposición sea en plural, plantea a cada trabajo como tal, media promesa. Ahora bien de hablarse cada trabajo como me­ dia promesa, no queda claro ¿a qué refiere ésta? Esto se podría solucionar dirigiendo la prome­ sa más que a los objetos, a la actitud revisiva en la “representación o sustitución de deseos”. Si men­ cionaba que nuestras generaciones crecieron con estos objetos como acompañantes, la fascinación por esto o por la precariedad no consistiría en el recordar éstos objetos, sino en la redefinición del lugar de estos, así como de su uso. De ahí que los aparatos sean abiertos y modificados por los artis­ tas. Se trata del deseo del niño, abrir la caja trans­ misora de contenidos, acto que a esa edad estaría prohibido y hoy les resulta permisivo. Fascinación que se hace posible por la relegación, y el enveje­ cimiento de estos objetos (la reducción de su de­ manda).
“En esta exposición los aparatos no son esa caja os­ cura y miedosa que no sabemos cómo funciona, sino que se trata de objetos que responden a principios bá­ sicos de mecánica que podemos entender, racionali­ zar y en últimas, descomponer sin miedo de no poder en últimas volver a arreglarlos.”

Aquel animo escarbador en la mecánica de di­ chos aparatos y el cumplimiento de la mencionada fantasía, afectar los contenidos que se reciben, re­ sulta proporcionando tan solo un punto de aten­ ción, el acto realizado. Se trata de una simulación de la apropiación que tiene lugar en la recepción de contenidos; en este caso se plantea una causali­ dad de la apropiación con los afectos y las emocio­ nes, estos serían los motores de aquellas acciones. De este modo las Medias Promesas son medias promesas por una evidente probabilidad de falla, el confiar oído a la emocionalidad. II Transfusión de afectos La exposición “Medias Promesas: agitadas acti­ vidades motoras” curada por Mariangela Méndez Profesora Asistente del Departamento de Arte de la Universidad de los Andes, tiene lugar de mane­ ra paralela y en el mismo sitio que la exposición

“Filosofía, Poesía y Museo + Arte Degenerado” de Pedro Manrique Figueroa. En esta última se presentan documentos al respecto de proyectos realizados por el señor Manrique Figueroa. Con unas estructuras de madera se separan y arman los tres espacios de la muestra, en estos se dispo­ nen hojas—documentos y un proyector que rota imágenes de poemas construidos con fragmentos de periódico. Entre estos paneles se encuentra la documentación del proyecto museo de la pobreza. “Es importante que mi país se de cuenta de las terribles condiciones en que habita la gente de su país y éste conocimiento le permita demos­ trar su compromiso social ayudando a la gente necesitada de los EU…” La cita presentada del señor Figueroa hace parte de una carta dirigida al embajador de los Estados Unidos en dicho proyecto (que resulta muy simi­ lar a la exposición vecina Medias Promesas…). El proyecto a grandes luces consistía en un trabajo de captura y recopilación de imágenes en fotogra­ fía del amplio fenómeno de la pobreza en el pri­ mer mundo (particularmente en Estados Unidos), personas en situación de miseria y hambre; imá­ genes que replican iconos referentes a la sociedad conservadora estadounidense pero con cuerpos en miseria. El señor Figueroa expone estas imágenes en Colombia como una forma de quebrar el com­ plejo de inferioridad en el país y en el subconti­ nente latinoamericano. La estrategia de décadas pasadas de documentar la miseria de los países latinoamericanos, africanos y demás, buscando despertar sensibilidades a partir de la compasión por dichos territorios, es utilizada por vía contra­ ria de parte del Señor Figueroa; al hacer esto ge­ nera un extrañamiento ante la estrategia. Aparece ya no despertando compasión sino haciendo un rompimiento de la idea idílica del primer mundo, y de Estados Unidos. Tal formula rompe con la idea de una homogeneidad de pensamiento o así mismo de condiciones sociales en quien se identi­ fica como solo uno. Las similitudes con la exposición “medias pro­ mesas…” inician en que aparte del uso de mate­ riales precarios, el grupo de trabajos presentados proviene en su mayoría de una institución que se identificaría como solo una. (Vuelvo a medias pro­ mesas)
“Así como es posible reconocer al magnetismo y la electricidad como los poderes responsables de crear vida, movimiento y calor, también es posible valorar como potencia de enlace al amor, la atracción, las simpatías, la amistad.”

(una pobreza tecnológica) para convencer que allí también ésta existe. La exposición al tomar lugar en la Fundación Gilberto Alzate Avendaño ingresa a validar y a inducir una serie de prácticas que su­ ceden con dicha tecnología devaluada y al alcance. El joven guía de la exposición decía “yo trabajo co­ sas así como éste”. Sin duda la validación per se no arroja nada, he ahí otra media promesa afectiva, no cede ante lo que sería imposibilitar a los demás de hacer algo por no corresponder en el uso de herramientas tecnológicas, sin embargo, se sostiene en la tran­ quilidad de no usar lo que se tiene, acudiendo a un supuesto miedo al progreso. La precariedad usada como caballito de batalla contra tal pensamiento del progreso no deja de comenzar a aparecer como algo arcaico y poco efectivo si se trata de entablar un vínculo afectivo con otras prácticas, por mu­ cho los trabajos se plantean para ser retomados por el público. Hacer que esta mirada al pasado y a prácticas de alrededor vaya más allá de la mera palmada en la espalda puede resultar algo impor­ tante a empujar como apropiación por afecto jun­ to con aquel ánimo de apropiación afectiva —Juan Pablo García

enviado a hojagonzalez@gmail.com por Nathalia Azuero

Yo también envié al Muestreo Yo, como muchos estudiantes, también envié mi propuesta para participar en el muestreo. Lógicamente, dudé no sólo de la pertinencia de mi propuesta, sino de la posibilidad de hacer­ la para que estuviera lista a tiempo, y sólo decidí hacerlo cuando vi que habían ampliado el plazo de entregar las propuestas. Estuve esperando ansiosamente a que salieran los resultados de las propuestas que habían sido aceptadas, y cuando llegó el correo que agradecía la participación de las que no habían sido selec­ cionadas —entre ellas la mía —, no pude evitar sentirme frustrada. Al punto en que lo leí más o menos cinco veces, hasta que de pronto hice una malintencionada deducción… Primero, leí los nombres de los artistas cuyas propuestas sí habían sido escogidas. Seguidamen­ te, los de los curadores de la convocatoria. Después pensé. Por último decidí mirar la lista de correo de los no—admitidos. Era demasiado casual, tal vez yo estaba un poco paranoica y el orgullo herido me había llevado a ver conexiones donde no las había. Decidí esperar a la inauguración para tener más argumentos que me permitieran aventurarme a escribir una crítica como la que estoy haciendo. Finalmente, llegó el día. Asistí con doble expectativa; primero, ver si yo estaba fuera de lugar con mi propuesta en­ viada (y no—admitida), y segundo e incluso más importante, constatar que el patrón de conexio­ nes que yo había observado sólo era producto de mi imaginación… Pero no, no lo era. No sólo era evidente, sino que en virtud de tal evidencia, muchos otros ya lo habían notado (otro golpe a mi herido orgullo). Era como estar en una muestra variopinta de trabajos de estudiantes de arte de tercer se­ mestre —sin ánimos de ofender—, curada por estudiantes de tercer semestre, con un par de propuestas de alumnos de semestres más avan­ zados o de intercambio. Respiré con alivio. Mi propuesta hubiera estado muy pertinente para el tema de la muestra (lo pú­ blico y lo privado). Sin embargo, tal vez ya estaba un poco pasada de semestre para el gusto de la cu­ raduría que al parecer, había tenido muy en cuenta este factor a la hora de escoger las propuestas. De nuevo repasé el correo enviado de las pro­ puestas no—admitidas; no había dudas. Éramos estudiantes muy viejos para participar en esta edi­ ción del muestreo. Las pasadas ediciones, se caracterizaron por ser muestras intersemestrales de trabajo, la calidad de las obras o su pertinencia son relativas, pero creo que esta vez, le faltó más atención a la curadora de la curaduría del muestreo. Lo desconcertante es que aún estamos en la Universidad, un terreno neutro en el que pare­ ciera que no hay que recurrir a las simpatías para recibir una justa valoración del trabajo. Creo que los profesores pueden imponer algo de ética a sus alumnos, para que casos tan escandalosos como el de la fundación Gilberto Alzate Avendaño, no se incuben desde la Universidad. —Nathalia Azuero

La tarea de la filosofía es tranquilizar el espí­ ritu con respecto a las preguntas carentes de significado. Quien no es propenso a tales pre­ guntas no necesita la filosofía.
—Ludwig Wittgenstein

He querido pensar que el enlace entre trabajos de la exposición no solo se basa en lo que sería la amistad, una abrumadora cantidad de estudiantes Uniandinos, egresados profesores y vinculados con la institución, como autores de los trabajos (y que mi referencia a “tiempo al tiempo” tampoco va de tal modo). Dicha unidad de pertenencia o lazo con tal universidad que en el mismo año de la exposición, ha inaugurado dos nuevos edificios, cambiado su imagen institucional por una más “moderna”, ha construido laboratorios con un alto grado de tecnología en los que se pretenden desa­ rrollar trabajos de investigación que se vinculen con capitales públicos y privados…, toma un giro interesante cuando se muestra el uso de materia­ les precarios en trabajos de personas vinculadas a ésta universidad. En “medias promesas…” se rehace el gesto realizado por el señor Figueroa, se utiliza la miseria de la Universidad de los Andes

¿Y usted? Sí, usted. ¿Qué hace mirando este punto? ¡Haga su punto! ¡No abuse!

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González#88
circula en el departamento de arte, facultad de artes y humanidades, universidad de los andes

lunes 12 de mayo, 2008
enviado a hojagonzalez@gmail.com por Camilo Vivas

Como pregunta para muchas cosas...

¡¿”Arte y Poder”?!
Obra de teatro de Dimo García todos los derechos reservados pequeña obra de teatro Nombre de la obra: “Conversación astuta entre dos seres en las estrellas” (Se abre el telón — dos personajes sentados junto a una mesa) Personaje numero 1: Debemos mantener el con­ trol de la situación. Impidamos tener contra­ dictores será fácil. Camarada, te propongo que inspiremos una nueva filosofía. Hagamos circular esta idea: “el artista debe despreciar de entrada asociar su trabajo a una retribución económica.” Personaje numero 2: Oye… ¡excelente idea! Di­ fundiendo aquello evitáremos que el liquido llegue a las manos del pueblo. Pero… tal vez eso no será suficiente para convencer a toda el medio... por ejemplo: ¿qué haremos con los pintores que aun quieran trabajar? Personaje numero 1: No te preocupes, te pro­ pongo que inculquemos otras cláusulas. Por ejemplo, qué te parece difundir lo siguiente: hagamos creer que en el arte no vale la pena hacer hoy pintura, ni mucho menos dibujar. ¡Quitémosles el objeto! Personaje Numero 2: (gesto ávido de poder) qué idea tan encantadora la tuya camarada, excelente… ¡seguiremos estando en el trono! (rostro perspicaz). Sin embargo, te tengo otra invitación que puede ser aun más práctica: ha­ gámosles creer a estos títeres, que lo “contem­ poráneo” en el arte consiste en problematizar todo el tiempo sobre lo que ha sido el dibujo o sobre lo que ha sido la pintura, o ¡sobre lo que ha sido el arte mismo en la historia!… jajaja ¡imagínate el cortocircuito que causaremos en sus mentes iletradas! Jajaja que malos somos. Personaje numero 1: (aplaude avivadamente) tus ideas son magnificas, unas cuantas editoriales compradas, museos, gente pagada en las aca­ demias… hacer trabajar a todos estos muñe­ cos, haciéndoles todo el tiempo poner en duda lo que es el arte mismo…jajaja, los tendremos ocupados por largo tiempo, je. Personaje numero 2: Si. Contratemos unos fi­ lósofos para que redacten y acuñen todo este asunto… tiene que quedar bien escrito… llama a… llama a los franceses. Personaje numero 1: Los llamaré enseguida. Pero

antes… ¡eres realmente muy malo! Y tienes razón, por eso que te parece esta burrada: “El artista debe entender que puede señalar cual­ quier basura, ponerla en un museo y decir con tranquilidad que se trata de su obra.” Personaje numero 1: (rostro de sorpresa) Pero… compañero… creo que eso ya lo había hecho Marcel Duchamp… Déjame ver, dejame ver… hasta tienes tu razón… oye no lo había pen­ sado, ¡excelente idea!, ¡reencauchemos a ese idiota! Personaje numero 2: ¡Je! ¡Si!, reencauchémoslo y te propongo algo más… confundamos aun más el asunto. ¿Qué te parece si… en cierto mo­ mento… introducimos la idea de que no existe el “Estilo”? Personaje numero 1: ¿El estilo? ¿Solo eso? No­ ooooooo, mira ¿no te parece mejor de una vez hacerle creer a toda esta gentuza que no existe ni siquiera el autor? De esa forma, de una vez hacemos moñona sobre generaciones enteras. Personaje numero 2: Amigazo, ¿cómo no se me había ocurrido eso antes? ¡Es una excelente propuesta! Será cuestión de un par de llamadas para comenzar a mover los hilos. Déjame ver… yo me encargo de todo… incluyamos de paso un componente marxista en todo este asunto… algo que diluya más el panorama, para evitar dejar rastros. Personaje numero 1: No te preocupes, eso vendrá por su cuenta. Una vez engranados unos cuan­ tos circuitos, lo demás ira sobre ruedas. (Ros­ tro y gesto de seguridad) Personaje numero 2: Oye pero… ¿Y si a algunos les da por oponerse, resistir y hacer vanguar­ dia? Personaje numero 1: ¿vanguardia? Jajaja… a estas alturas no te preocupes, inculcaremos que actualmente bajo las bondades de la glo­ balización… es imposible realizar vanguardia alguna… con eso nos libramos del problemita facilito, nos limpiamos las manos, adiós ton­ tuelos, y nosotros en la cima escogiendo lo que sea. Personaje numero 2: Jajaja pues si… Oye, pero a la larga… ¿no causaremos algún daño en los países subalternos si ponemos a funcionar todo este lucrativo engranaje? Tu sabes… aquí es cuestión de diversión, pero allá… tú sabes como son allá de ingenuos y de crédulos. Personaje numero 1: ¡Vah! ¡Qué más da! Pobres son… pobres se quedarán. Nunca han hecho cosa alguna por cuenta propia y nunca la ha­ rán. Por eso, simplemente, paguemos unos cuantos curadores para que catequicen allá en Sur América y ¡listo el pollo!
http://javaleegarcia.blogspot.com/ Texto publicado con permiso del autor.

“Es posible, pues, adquirir una vasta erudición sin que el pensamiento tenga prácticamente nada que ver en ello y más aún, como una defenza contra el pensamiento. Pues hay muchas maneras de neutrali­ zar el pensamiento del otro y de inmunizarse contra él.”[...]”El conocimiento, en cambio, tal como antes lo hemos definido, delimita perfectamente su territorio, encuentra dentro de él, nuevas relaciones, explicacio­ nes y posibilidades de manipulación y transforma­ ción de su objeto. Así, una educación que transmite el saber en el mismo proceso con que refuerza las re­ sistencias al pensamiento produce uno de los logros más nefastos de nuestra civilización: el experto y el científico que hacen aportes y que, fuera del campo de su especialidad, son las ovejas más mansas del re­ baño, se atienen a las ideas y valores dominantes, y conservan incontaminadas por su saber, las más ex­ travagantes creencias con tal de que sean lo suficien­ temente tradicionales y colectivas, como para que no les planteen problemas en su medio.” Elogio de la Dificultad y otros ensayos * — Estanislao Zuleta * Hombre Nuevo Editores Findación Estanislao Zule­ ta, 2005 pags. 24 y 25

enviado a hojagonzalez@gmail.com por Laura Peña

Me sorprende que aún algunos se pregunten por lo que pasa en “el muestreo”. No está mal, es mejor que aquello que me ocurrió... Con el segundo muestreo empecé a ver cosas tan extrañas que me rendí sin intentar. Creo que el muestreo es un espacio de exposición para propuestas no muy elaboradas, donde “lo privado y lo público” —por ejemplo— consiste en poner nombres hacía adentro y obras hacia fuera (¿es eso una reflexión seria acerca de los temas?) o, si es el caso, un lugar donde se logra colar algún estu­ diante que realmente elaboró una propuesta (no todos los que no han hecho por hacer tienen la misma suerte)…. Escribo esta vez debido a que ya se dio un primer paso. Alcancé a pensar que no valía la pena sugerir el problema (repito), pero, escribir al me­ nos dos renglones sobre aquello que se supone es un “muestreo” no puede ser una perdida total de tiempo… Es curioso, porqué yo también envíe algo al “muestreo” (nunca pensé hacerlo). Mi propuesta inclusive fue pensada desde un principio (antes de que empezara la convocatoria) como una re­ flexión entre lo público y lo privado partiendo de lo privado. No obstante lo que me incentivo esta vez, no fue la posibilidad de mostrar en el muestreo, sino el incentivo que podían darme, pues cual­ quier ayuda habría podido servirme (aunque no miento, la idea de mostrar siempre será atractiva, pero a su vez peligrosa ya que surgen las preguntas —contrarias a las que formuló Nathalia Azuero— ¿Qué tan pertinente es mostrar mi propio trabajo en tal lugar? ¿Es coherente mostrar allí aquello en lo que he pensado? ¿Es mejor esperar y no tener tantas ganas de mostrar?). No se trata de que tan pertinente sea mi trabajo para el espacio de exposición (¿show?). Más bien, ¿Qué tan pertinente es el “muestreo” para mi propio trabajo? Espero que en algún momento la pregunta pueda cambiar… —Laura Peña

Ahora yo, Camilo Vivas, le digo a mis amados lec­ tores que recuerden esto:

enviado a hojagonzalez@gmail.com por Gary Coleman II

enviado a hojagonzalez@gmail.com por Lina Castañeda

enviado a hojagonzalez@gmail.com por Patricia Zalamea

Ridículez en “El Muestreo”
Realmente la escritura no es mi fuerte, sin em­ bargo ninguna ilustración puede reflejar lo depri­ mente del evento ocurrido el pasado lunes en el muestreo, lo cual no es mas que un reflejo de toda la porquería que se produce hoy día en el ámbito artístico nacional, dude mucho de escribir estas palabras, no quisiera propagandear mas la obra, ya que solo alimentaría esa sed de controversia la cual yo muy firmemente creo es el fin de toda esta payasada que “dizque” es arte. Por si no se han enterado luego que una obra fue cambiada de lugar ya que su lugar de exposi­ ción daba hacia una ventana, en el muestreo, por tener en la misma un órgano sexual masculino de uno de los alumnos de arte, el autor de la obra de­ cidió desnudarse frente al espacio de exposición como forma de protesta. Sin embargo es patético ver como una perso­ na recurre al escándalo, cosa que hoy en día se ve de manera mas frecuente en todas expresiones artísticas y que muy probablemente influyo por consiguiente en nuestro joven “artista revelación”. Además no fue ni siquiera censurada, solo cam­ biada de posición ya que muchos niños habitan el espacio. Finalmente quisiera decir que por más fuer­ tes que sean las bases conceptuales de una obra, indudablemente esta ha de necesitar técnica para consolidarse como una verdadera obra de arte. —Gary Coleman The Second

La Ratatouille
(fragmento)

300 a.c.
En su versión de la historia del arte, escrita en el I siglo d.C., Plinio el viejo cuenta que Apeles, el conocido pintor griego que vivió tres siglo antes, desembarcó en Rodas para conocer la obra de Pro­ tógenes: “Protógenes se hallaba ausente, pero una vieja sola guardaba un cuadro de gran tamaño apoy­ ado sobre un caballete. Ella le dijo que Protó­ genes estaba fuera y preguntó a su vez: ‘¿quién le digo que ha preguntado por él?’ ‘Esta perso­ na’, dijo Apeles, y tomando un pincel trazó por el cuadro una línea de color sumamente fina. Al volver Protógenes, la vieja le contó lo que había pasado. Dicen que el artista, tan pronto como contempló la delicadeza de la línea, dijo: ‘ha venido Apeles’. A continuación trazó él con otro color una línea aún más fina sobre la pri­ mera y al marcharse, ordenó que si aquél volvía se la mostrara y añadiera que éste era a quien buscaba. Volvió Apeles y, enrojeciendo al verse superado, con un tercer color recorrió todo el cuadro con líneas de modo que no dejó ningún espacio para un trazo más fino. Protógenes, en­ tonces, reconociéndose vencido, se complació en trasmitir a la posteridad aquel cuadro tal como estaba, para la admiración de todos, pero especialmente de los artistas. … Yo tuve ocasión de contemplarlo: de gran su­ perficie, no contenía más que líneas; aparente­ mente vacío de contenido en comparación con las obras maestras de otros muchos, era por esto mismo objeto de atención y más famoso que cualquier otro.” Tomado y adaptado de: Plinio el viejo, Textos de Historia del Arte (Visor 1987) —Patricia Zalamea

Ego: In many ways, the work of a critic is easy. We risk very little, yet enjoy a position over those who offer up their work and their selves to our judgment. We thrive on negative criticism, which is fun to write and to read. But the bit­ ter truth we critics must face is that in the grand scheme of things, the average piece of junk is probably more meaningful than our criticism designating it so. But there are times when a critic truly risks something and that is in the discovery and defense of the new. The world is often unkind to new tal­ ent, new creations. The new needs friends. Last night, I experienced something new, an extraordinary meal from a singu­ larly unexpected source. To say that both the meal and its maker have challenged my preconceptions about fine cooking is a gross understatement. They have rocked me to my core. In the past, I have made no secret of my disdain for chef Gusteau´s famous motto, “Anyone can cook.” But I realize only now do I truly understand what he meant. Not everyone can become a great artist, but a great artist can come from anywhere. It is difficult to imagine more humble origins than those of the genius now cooking at Gusteau´s, who is, in this critic´s opinion, nothing less than the finest chef in France. I will be returning to Gustau´s soon, hungry for more.

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“Me extravié en el cielo. Qué puedo hacer? Quien esté cerca ¡conteste! Sería mejor para ustedes hablar De las vigorosas visiones dantescas. No puedo separarme de la vida: Aunque ella mate y acaricie,

En los oídos y en las cuencas de los ojos Se posa la tristeza florentina. No coloques, por favor, no coloques Laurel amoroso en el whisky, Mejor despedaza mi corazón En trozos de sonidos azules. Y cuando muera, este servidor,

Amigo en vida de todos los vivos, Resonará en lo alto y profundo Un eco celeste en el pecho.”

—Me extravié en el cielo / Osip Mandelstam

Gonz lez#89
circula en el departamento de arte, facultad de artes y humanidades, universidad de los andes

lunes 4 de agosto, 2008
enviado a hojagonzalez@gmail.com por Nicolás Rodríguez Melo

Situación final (después): El mismo lunes 28, una comisión del grupo curatorial encabeza­ da por Sergio Escobar Hoyos y Nicolás Rodríguez Melo, ante la decisión de desmontar la obra, decide ir instancia por instancia consultando la razón del desmontaje y la procedencia de la orden del mismo. José Covo decide realizar una acción como respuesta al desmontaje de su obra a la 1p.m.. Como parte de la mencionada acción, José Covo decide desnudarse dentro de la galería y escribir en el espacio que correspondía a su obra ‘Emitir un juicio estético implica observar un sistema de valores. Este sistema es NECESARIAMENTE una construcción.’. La información que contenía el mail comunicando el asunto de la queja y el posterior desmontaje llegó a conocimiento general de los curadores a eso de la 1:30 p.m.. La obra fue entregada personalmente a José Covo el martes 29 y nunca fue reubicada. La muestra fue desmontada el miércoles 30 después de un con­ versatorio que incluyó entre otros al artista, los curadores, la pro­ fesora de la clase de curaduría y la directora del departamento.
* Agradecimientos al Banco de imágenes de la Universidad de los Andes y a Sara de la Peña

Información sobre el muestreo 2008—1 en: http://lucy.uniandes.edu.co/muestreo/ Situación inicial (antes): La clase de curaduría y eventos 2008—1 compuesta por 14 estudiantes de cuarto semestre o superior, se encarga, como venia siendo tradi­ ción, de la tercera edición del muestreo, al cual se le plantea el tema de lo publico y lo privado como eje central de la muestra; asimismo se define a la galería del edificio Santo Domingo (SD) como espacio de exposición. El 13 de Marzo se lanza la convocatoria bajo el titulo Ver, Mirar y Observar convocatoria abierta a todos los estudiantes de Arte de todos los semestres; se anuncia de igual manera la fecha de cierre de la convocatoria el 31 de Marzo a las 12:00 p.m.. Como resultado de dicha convocatoria se reciben 38 propuestas (27 de estudiantes de los primeros 4 semestres y 11 de estudiantes de semestres ‘avanzados’) de las cuales 18 son aceptadas. La exposición No todo está reservado se inaugura el jueves 24 de Abril estando en la muestra, entre otras obras, un collage de José Covo titulado Autorretrato, posicionado por decisión curatorial mirando hacia la calle. Mitad (reacción/acción): El viernes 25 de Abril, en la tarde, un miembro de la comunidad de Venecia (barrio que rodea el campus universitario) se acerca al edificio Santo Domingo a presentar una queja verbal que involucra el mencio­ nado collage, argumentaba dicho miembro que la imagen (un desnu­ do que involucra un pene erecto cerca de la boca de un niño, como la describe Lucas Ospina) era demasiado fuerte para que los niños estu­ vieran expuestos a ella. Dicha queja fue recibida en primera persona por la decana de administración María Lorena Gutiérrez (mayor au­ toridad en el edificio Santo Domingo), quien al analizar la situación, decidió ejecutar una serie de acciones para conciliar la queja. La cadena por la que esta información se transmitió fue, según Ca­ rolina Franco la siguiente: María Lorena Gutiérrez se dirige a rectoría, donde quien atiende la queja es Catalina Rizo, quien a su vez se dirige a la decana de la facultad de artes y humanidades Claudia Montilla, quien finalmente, comunica la situación a la directora del departa­ mento de arte, Carolina Franco; ese mismo día viernes, la directora de departamento toma la decisión de desmontar la obra esperando una teórica reubicación la semana siguiente. Así finalmente, es Aida Xi­ mena Guerrero del centro cultural la encargada de desmontar la obra y retenerla en dicha dependencia de la universidad. Los curadores fueron notificados de la situación vía e—mail el lu­ nes 28 de Abril a las 10:16 a.m.. Antes de dicho mail parte de los cu­ radores tenían conocimiento que la obra no estaba, información que llegó a ellos por boca del mismo artista que inicialmente, se enteró de la decisión al ir al espacio y no ver su obra.

…VOLVIENDO AL TEMA palabra clave: negociación El conversatorio sobre el muestreo fue, en medio de todo, bas­ tante conciliador. Descubrimos que algunos de nuestros compa­ ñeritos tienen una excelente expresión oral, y además quedó una que otra enseñanza de algún profesor que se atrevió a ir mas allá del papel de mediador. Sin embargo a pesar de todo, después de oír los argumentos sobre por qué no se notifico a tiempo a los curadores del desmontaje de la obra en cuestión, me fue inevi­ table pensar a mis adentros ‘bueno, eso es valido, pero ahora si volviendo al tema…’. Debo admitir que a veces subestimamos la labor gestora que desempeña el departamento a la hora de hablar de equipos, es­ pacios etc (por cierto, eficaz labor que nos proporcionó un espa­ cio, un presupuesto y comida para organizar este muestreo), eso es entendible; También es entendible todo el conflicto moral que genera una obra de esta naturaleza al ser dispuesta hacia la calle, y el consecuente cuestionamiento sobre la pertinencia de ésta; El problema acá es que el grupo curatorial jamás entró a cuestionar ni las razones del desmontaje ni el desmontaje en si, la decisión de colocar esa obra en particular en ese sitio en particular fue cons­ ciente por parte de la curaduría (a pesar de que se subestimo el he­ cho de que hay gente que también vive en ‘nuestro’ campus); acá el problema es que se decidió una acción sobre la obra sin consultar ni a los curadores ni al artista, si sucedió la pertinente negociación entre la comunidad y la universidad, debió suceder también la con­ secuente negociación entre la universidad y los responsables de la exposición, en este caso, los estudiantes de la clase de curaduría y eventos, estudiantes que teóricamente están amparados por su propio departamento. Pues como lo mencionaba Luisa Cubillos en el conversatorio, así como hay procesos a nivel universitario, también los debe haber a nivel departamental, y fueron estos teóricos procesos los que se pisotearon al dejar de lado lo que Sergio Escobar llamaba ‘la voz del estudiante’; ‘y entonces termina uno siendo un montajista nada más.’ mencionaba también Sergio. Quizá si se hubiese realizado la mencionada negociación lo su­ cedido habría podido evitarse; Quizá si se hubiera evitado lo suce­ dido éste habría sido solo un muestreo más.

¡extra! ¡extra!

Convocatoria El Muestreo #4
El Muestreo, esa iniciativa de y para los estudiantes que tiene como objetivo convocar alumnos, seleccionar trabajos y realizar una ex­ posición en torno a un tema, alcanzó la tercera edad y como con la adultez viene la independencia, en su cuarta versión el Muestreo se muda de la casa materna, la clase de Curaduría y Eventos, para asumir la total responsabilidad sobre sus actos. La propuesta que hacemos los profesores del Departamento de Arte es que los estudiantes retomen ese hábito de mostrar, asuman las responsabilidades que implican los grandes poderes y demuestren sus sanos deseos de curar y coordinar todo lo que implica la organiza­ ción de una exposición. Funcionamiento: El modus operandi para El Muestreo 2008—2 será hágalo usted mismo siguiendo la línea que encabeza esta convocatoria: “EL Muestreo” es una iniciativa DE y PARA los estudiantes. Bases de la convocatoria: Las propuestas de exposición serán aceptadas hasta el Domingo 24 de agosto de 2008. • La propuesta deberá explicar la idea al rededor de la cual se orga­ nizará la exposición, haciendo énfasis en el tema según el cual se hará la selección de obras y proyectos, en otras palabras, la curadu­ ría. La propuesta también debe incluir título de la exposición, lista de artistas con una brevísima descripción de los trabajos a exponer (de cuatro a cinco líneas c/u), un cronograma (que incluya fechas de montaje, inauguración, cierre, diseños de material publicitario, difusión, envío de invitaciones, etc.) y presupuesto no detallado con lista de equipos, requerimientos y espacio de exposición su­ gerido. • La propuesta no debe superar las cuatro páginas. • Enviar la propuesta en un archivo de word o en un PDF al correo electrónico: el.muestreo@gmail.com • Los proponentes recibirán un correo—electrónico que confirma la recepción de la propuesta, sin embargo, si pasados dos días uste­ des no lo han recibido, los invitamos a que nos contacten. La curaduría de la curaduría será realizada por la clase de Curaduría y Eventos y se tendrá en cuenta lo siguiente: • Le damos la bienvenida y apoyamos propuestas presentadas tan­ to por colectivos como por individuos interesados en realizar el próximo Muestreo. Experiencia curatorial previa no es necesaria para participar, ni será un factor relevante en la selección. El Departamento apoyará toda la gestión que sea necesaria para la realización de la exposición, pero la selección de trabajos, el contacto con los artistas y la coordinación general de la exposición estará a cargo del curador/organizador que presentó la propuesta. • No aceptaremos propuestas de exposiciones individuales y desani­ mamos a los artistas que están actuando como curadores, de in­ cluir sus propios trabajos en la propuesta. Tampoco aceptaremos propuestas de exposición mostradas previamente. • Los resultados finales serán anunciados el 30 de agosto de 2008, por correo electrónico, en González y en la cartelera del departa­ mento.

• Para la propuesta seleccionada el Departamento de Arte y Uniandi­ nos entregan una bolsa de trabajo de $1,300,000 para producción de obras, transportes, plotter de corte y/o fichas, plegable o gastos generales de montaje. La entrega de los recursos se hará de acuer­ do a las normas de desembolsos estipuladas por cada uno de los patrocinadores. • El espacio de exposición puede ser gestionado con la ayuda del De­ partamento, pero ya está reservado el muro del Z (antiguo Galpón, bajo el Oma) para las dos últimas semanas de noviembre. • Animamos a los organizadores/curadores a que trabajen dentro de las limitaciones de espacio y de presupuesto como parte del reto creativo. Apoyos y fondos adicionales se pueden obtener a través del Departamento para la impresión de la invitación, el coctel de inauguración y algunos materiales o mano de obra para el monta­ je, sin embargo no hay ninguna obligación sobre esto y se definirá según las necesidades del caso. • La muestra estará montada en la red y será incluida en el Catálogo General de Exposiciones que edita cada año el Departamento de Arte. • Es claro que la lista de artistas puede variar en el proceso, pero la idea debe ser la misma con la que la propuesta fue seleccionada. mayores informes Mariangela Méndez Área de Proyectos mamendez@uniandes.edu.co 3394949 ext. 3091.

esta semana
Regurgitando diseño: Paraguernicas, Ciclovías, Varios
de Fernando Uhía abierta hasta el sábado 9 de Agosto valenzuelaklennergalería Carrera 5 # 26 — 28 • T e l : + 57. 1 243 7752

Y usted, ¿descansó?…
Si desea estar con Gónzalez, envíe su colaboración al correo electrónico: hojagonzalez@gmail.com González publica lo que se quiera hacer público. La única regla es usar un nombre, un apellido y aceptar las limitaciones de una hoja de papel. Esta hoja circula al comienzo de cada semana del período académico de clases.

Gonz lez#90
circula en el departamento de arte, facultad de artes y humanidades, universidad de los andes

lunes 11 de agosto, 2008
enviado a hojagonzalez@gmail.com por Cesar Augusto Lopez Rodriguez

¿Marca registrada? Como a muchas personas que se expresan por este medio, a mí tampoco se me facilitan las letras, pero de algún modo quería preguntarles ¿qué es el arte? Pienso que la clásica respuesta Expresión de sentimientos lo dice todo, pero a la vez no dice nada. El arte es más que sólo sentimien­ tos, el arte es reflejo de la cruel realidad y ventana de las mentes más perdidas. Pero a veces se me ha pasado por la cabeza que en el arte se manejan las marcas, así como Coca—Cola, BMW, Sony, la que quieran. ¿Qué habría sido del Guernica si hubiera sido realizado por un artista Desconocido y no por Picasso?...Sí, tal vez Desconocido habría cobrado fama en el medio artístico, pero de seguro Guernica no tendría el mismo valor que tiene ahora. ¿Y si cambiamos el Guernica por una obra menos famosa de Picasso?... claro, Desconocido sigue siendo lo que es, un desconocido. Una camiseta Chevignon cuesta un platal, así a ellos le cueste 5 pesos hacerla en China y la idea les cueste menos, ya que, hoy en día, cualquier diseño es con­ siderado arte. La camiseta Chevignon cuesta lo que cuesta por ser Chevignon. Picasso no llego a ese nivel haciendo lo que hacía todo el mundo en su época, pero creo que no era el único haciendo cosas novedosas, y tam­ bién creo que hoy en día hay artistas por doquier haciendo algo nuevo, pero como no son de marca, no son un Picasso, no les ponen atención alguna.

Me surge una nueva pregunta ¿Cuál es la esencia de una obra de arte? Recuerdo lo que le paso a Marcel Duchamp con su obra Desnudo bajando una escalera. Duchamp creó controversia con esta obra, la curaduría de la exposición pidió que retirara la obra o que le cambiara el título a la misma, prefirió la primera opción. Pero creo que más contro­ versial fue la segunda opción. ¿Es la obra de arte un título, una imagen en un lienzo, el conjunto de los dos elementos? En algún lugar leí o escuche la siguiente frases. El arte está en el espectador. Entonces ¿cuál es el papel del artista? ¿Por qué no le damos a una simple caja de cartón el título de obra de arte? ¿Quién decide qué es arte y que no lo es? ¿Qué criterios se toman para decidir? ¿El argumento de la obra? Al hablar de argumentos me surge una pregunta más ¿Quién decide qué argumen­ tos son válidos y cuáles no? Si en una ex­ hibición, Picasso presentara argumentos para sustentar la obra de Duchamp y en un universo paralelo Desconocido presentara exactamente el mismo argumento para la misma obra ¿Qué audiencia quedaría más convencida? ¿Ustedes a quién le comerían el cuento? ¿Y si luego Duchamp dijera que al argumento de Picasso y Desconocido está mal? Sí, el mundo del arte está lleno de subje­ tividad, pero aún así los artistas acá mencio­ nados siempre serán recordados. ¿Es el arte una marca registrada? Muchos pensaran que no hace falta hacerse tantas preguntas, que lo que vale la pena es disfrutar el arte, y tienen razón, pero no puedo evitar preguntarme ¿Qué es el arte? “Mi madre un día me dijo: “Si te haces sol­ dado, serás General; si te haces monje, termi­ narás como el Papa.” En cambio, me hice pin­ tor y ahora soy Picasso.” —César López

Por el Área de Proyectos y contra el Área de Proyectos
“Las buenas intenciones pueden tener valor en un sistema ético; pero en arte, no. No basta tenerlas; se ha de hacer la obra.” —Oscar Wilde “Me considero un artista conceptual. Un conceptualismo que está autoli­ mitándose y autocriticándose constantemente”. —Eduardo Chillida

Usted ha decidido estudiar arte y no es por obligación: el diá­ logo donde un padre le dice a su hijo «Querido hijo, te obligo a que estudies arte», y el hijo responde «¡No, padre, no! ¡Yo quiero ser contador financiero!» es una conversación bastante improbable. La necesidad de estudiar arte surge de cada estu­ diante, se asume que con la buena voluntad ya basta: la libertad de expresión, algo de trabajo y dos pizcas, una de suerte y otra de “inspiración”, harán el resto (además del dinero necesario para sufragar la matrícula). Pero las cosas son más complejas y, como sucede con la mayoría de las iniciativas, las buenas intenciones no bastan (a no ser que se quiera pavimentar con ellas el camino hacia el infierno). Una educación artística tradicional enseña a pensar hacien­ do (por ejemplo, un pintor piensa pintando un cuadro) pero al hacer pública la obra hay condiciones que influyen sobre lo que se ha hecho: el lugar de exposición; el montaje; el texto crí­ tico o el texto curatorial; el valor simbólico o el precio moneta­ rio; la actualidad histórica; el tipo de público o hasta la visita guiada (la pedagogía) producen actos de lenguaje que suman elementos a la obra de arte. No hacer conciencia sobre estas transacciones tiene consecuencias: el sentido de la obra puede cambiar radicalmente o una interpretación que es fundamen­ tal puede quedar oculta (y el artista o el público desilusionados y hasta perplejos). El espacio del arte no es un espacio cerrado, ni es el ocupado por objetos materiales; por el contrario, se trata de una cons­ trucción de carácter transaccional ocupada por procesos efí­ meros de interacción; una relación de fuerza entre situaciones y el espacio que hay entre ellas. Las lecturas y contenidos de esta área se reducen a identificar la distancia, tensión y con­ frontación entre lugares; el mapa que dibuja esta área será el de espacios tanto físicos como mentales; el área de proyectos no sólo visitará estos espacios sino que se preguntará por el acto de la visita y por el carácter de esos paseantes ociosos que al­ gunos llaman “artistas”, pero que este enfoque considera más cercanos a la figura generosa de un lector atento. Es difícil exponer todo lo anterior sin generar en algunas personas una gran confusión, sobre todo si se trata de creyen­ tes recelosos a contrastar sus “verdades”. Y esta confusión, o desilusión, o nueva ilusión en muchos casos, se intensificará si el que lee es un estudiante de arte; antes, durante o después de haber tomado los cursos de esta área, es posible que muchos estudiantes de arte reaccionen de dos maneras ante sus clases: «No me gusta esta clase ¿para qué sirve toda esa pensadera?” dirán algunos de manera pragmática. Otros, descubrirán fe­ lices que “están pensando que están pensado» y ese descubri­ miento tautológico los llevara a una feliz pero autocomplacien­ te primiparada renacentista: «Ya pienso como todo un artista, curador, historiador y crítico contemporáneo, y luego de pasar

por todas estas materias descreo del arte, del museo, del autor y del comercio. Yo estoy más allá…». Ambos prejuicios, son solo eso, prejuicios: “verdades” a las que se llega sobre un ob­ jeto antes de determinar la preponderancia de la evidencia, o la formación de un juicio sin experiencia directa o real con las cosas. Las materias del Área de Proyectos son peligrosas, ahí se hacen juicios y sopesan situaciones, se tiene una actitud críti­ ca, pero todos estos ejercicios de interpretación necesitan de la trama fuerte y el contraste que da la experiencia; sin la expe­ riencia, sólo con la crítica, se forman estudiantes y profesores que con astucia se adentran temerarios en los terrenos de la opinión pero que carecen de inteligencia y sensibilidad; estu­ diantes y profesores altamente “opinionados” pero ingenuos, torpes, burdos e indecisos al momento de darle forma a sus ideas: charlatanes de la acción, funcionarios de la repetición, artesanos de la ilusión. El riesgo de tener un Área de Proyectos sólo vale la pena cuan­ do hay algunos estudiantes que son capaces de contrastar las ideas de los cursos de ésta, otras áreas y disciplinas con la experiencia que van a tener y a generar como viandantes en el mapa abrupto del arte; la experiencia no sólo “se tiene” o “se da”, se busca, se obtiene, se genera, y sobre todo en la universidad, si se comprende este espacio como un lugar vacío para la oportunidad. El Área de Proyectos necesita de estudiantes que, además de tomar cursos de dibujo, dibujen; que además de tomar cursos de historia, lean, interpreten y escriban; que además de tomar cursos de video, vean cine y oigan música; que además de ver exposiciones, hagan exposiciones y conferencias, que además de hacer “visitas guiadas” caminen la ciudad de forma ociosa, sin un rumbo fijo. Se necesitan personas de acción, individuos insaciables que leen para escribir y no sólo leen por leer: el Área de Proyectos sólo tiene razón de ser a la estela de todas estas ex­ periencias.
“Porque nadie que esté comenzando puede saber qué encontrará en sí. ¿Cómo puede sentirlo, si no existe todavía? Con instrumentos prestados se penetra en la tierra, que también es prestada y extraña, porque es de otros. Cuando de repente se ve uno ante algo que no conoce se asusta y tambalea: es lo propio. // Puede ser poco, un maní, una piedra pequeña, una picadura venenosa, un olor nuevo, un sonido inexplicable o una oscura y extensa ar­ teria: si tiene el valor y la prudencia de despertar de su primer sobresalto, de reconocerlo y nombrarlo, empieza su verdadera vida.” —Karl Kraus. Escuela de resistencia Elías Canneti

—Área de Proyectos

esta semana
A: Creo que hay unas conferencias de Fotología B: Sí, si las hay. A: ¿Y dónde son? B: Mire su correo, por ahí mandaron toda la programación A: Ah.…
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Gonz lez#91
circula en el departamento de arte, facultad de artes y humanidades, universidad de los andes

Recordé a mi padre, que afirmaba con razón que la poesía no daba de comer. Y quise decirles a mis estudiantes que en aquella inutilidad de la poesía residía su mejor utilidad, que no era pre­ cisamente la de servir a lo pragmático, sino la de contribuir a lo sublime: sostener, por encima de los edificios, la vida. Un poema no es una ecuación, ni un texto explicativo de un procedimiento; tampoco, un conjunto de recetas cifradas que se aplican para aliviar un dolor, una tristeza. Un poema es la vida puesta ahí, con su mezcla de tristezas y alegrías, que sirve para la vida según sea la necesidad de vivir que pueda tener su ocasional lector. Una estructura lingüística multiuso y multinivel, si lo quieren poner en los términos que hoy se acostumbran, bien ausentes de la magia poé­ tica por cierto. Un poema es útil por la infinita maleabilidad que pueden tener sus palabras en la dinámica adaptativa de la vida. Sustancia no demostrable por la ciencia, es cierto, la más in­ útil de las hermosas artes, que no requiere de ciencia alguna para demostrar su utilidad. Se me ocurrió citar ante mis estudiantes un texto que le aprendí a un neurólogo contem­ poráneo, jefe del laboratorio de biología molec­ ular del prestigioso Instituto Pasteur. Esto dijo Jean Pierre Changeux: la ciencia no se identifica con el placer ni el arte con la razón, pero no hay ciencia sin placer ni arte sin razón. —Manuel Guzman Hennessey
guzmanhennessey@yahoo.com.ar [publicado inicialmente en El Tiempo]

lunes 19 de agosto, 2008

La inutilidad de la poesía Deslicé un verso de Rilke en una diapositiva que iba sobre otro tema, y pregunté a mis estudi­ antes de la Universidad: ¿les gusta la poesía? El silencio que me aplicaron como respuesta me abrumó tanto más por el consenso que por el látigo inclemente que entrañan esos silencios. Ataviado de una antigua valentía, que me ha lle­ vado a defender la palabra sobre las militancias, riposté: ¿y el arte en general? Tres de cuarenta levantaron tímidamente sus manitos, como si aquello no entrañara una apuesta por la estética sino la confesión de un culto anacrónico que podría avergonzarlos. Les expliqué que el cultivo de la poesía en particular, y de las artes y las humanidades en general, era el complemento insustituible, y acaso el contrapeso indispensable, del rabioso pragmatismo que hoy se aplica como rasero en la enseñanza de las profesiones. Agregué que un mundo sin poesía estaría con­ denado a la más lenta de las muertes, la de los corazones que se quedan sin esperanzas. Porque había sido la poesía, justamente, quien había salvado al mundo de sus desdichas históricas, y al hombre de sí mismo, lobo como es de su cer­ cano, según Hobbes.

enviado a hojagonzalez@gmail.com por Laura Peña

enviado a hojagonzalez@gmail.com por Lina Castañeda

Comentarios a Contra la interpretación, de Susan Sontag (pretextos) No sé cómo puede evitarse el “contenido”. Concuerdo en que no debe olvidarse la forma, como muchas veces pasa… pero, evitar la idea o lo que sea qué es contenido… ¿cómo? Tenemos tantos “productos” que algo nos indica una nueva ne­ cesidad1. Es complicado y posiblemente atrevido afirmarlo pero me arriesgo a pensar que tenemos un cáncer en el arte contemporáneo2. Mi preocupación no radica en si la mirada debe ser a la forma o al contenido. Entiendo que para Sontag esto era primordial. Pero en este tiempo, opino que sólo el perezoso separa lo uno de lo otro, pues, existen muchos textos que nos han “enseñado” (o señalado) que pese a no ser dos cosas iguales, igual que el día y la noche, se necesitan… Sontag toca la angustia a que me refiero, cuando afirma que nues­ tra cultura está basada en el exceso y que resulta de ello una constante declinación de la agudeza de nuestra experiencia sensorial. Sospecho que no sólo es sensorial, también intelectual y emocio­ nal. Pero bueno, a lo que voy no es a que debamos o no agudizarnos más, pues no dudo que muchos conservan y cultivan la agudeza de la experiencia (sensorial, intelectual, emocional, etc). Me pregunto de que sirve ello si el cáncer continua. Es como mantener la calma y tratar de ser mejor mientras se agoniza. Es provechosa la tarea de “agudizar­ nos”, pero ello sólo no parece estar haciendo mucho. Además de hacer las cosas más conscientes (como el LeWitt en progresión de Rosalind Krauss) necesitamos algo nuevo. Aunque suene estúpido pedir algo nuevo en este momento, después de las vanguar­ dias… Pero, realmente, parece que tenemos cáncer. Con miedo (como casi siempre) a lo que estoy diciendo, —Laura Peña…

Rotos: la campana, el vidrio y el corazón Sobre el fetichismo Llegué a Filadelfia a ver una campana. Hice una larga fila entre gente de todos las razas e idiomas para ver una campana rota. An­ tes de ver la intocable “Campana de la Libertad” había un pasillo museográfico, donde se contaba la importancia de la misma, lleno de diferentes replicas e imágenes suyas y por supuesto, de orgullo­ sas frases patrióticas que exaltaban el tan americano sentimiento de libertad. Pasillo a pasillo se contaba cómo se había incrementado el fe­ tichismo por la campana; cómo la habían visto miles de personas de todo el mundo; historias de padres que suplicaban para que sus hijos pudieran tocarla y cómo su simbolismo se ha potenciado y adaptado a diferentes situaciones como es el caso de la “Nueva Campana de la Libertad” resignificación que las sufragistas utili­ zaron en su campaña. Al final, un video corto hace un buen sumario de todo lo anterior­ mente visto. La excelente edición y la música dejan a cualquier turista listo, con el sentimiento de libertad y la cámara fotográfica en la mano, para tomarse una foto sonriendo al lado de una campana rota que esta custodiada por dos guardias americanos que también sonríen. Al día siguiente, Jessi, mi guía en la ciudad, me preguntó que a qué otro lugar quería ir. Fue entonces cuando me di cuenta que realmente sólo había viajado a Filadelfia por ir al museo, por ir a ver a Duchamp, por ir a ver el Gran Vidrio. Sin hacer ninguna fila y con el mapa del museo en la mano, ubi­ camos la sala y en menos de nada estaba al frente del intocable vi­ drio roto. No pude evitar hacer un ruido entre ohhh!!! de asombro y ahhh!! de satisfacción, no encuentro la onomatopeya (en todo caso era la misma que había usado Jessi cuando me vio con mi ves­ tido verde). Esperamos a que la guía del museo, quien explicaba de una for­ ma humorística el trabajo de Duchamp, saliera de la sala con su atento grupo, y entonces nos sentamos al frente. Y nos quedamos varios minutos. A mi me gustan los nombres raros, casi, casi, es mi fetiche. Y aunque Jessi es mas bien común, su estilo de vida —que descubrí mientras iba transcurriendo el fin de semana—, me cautivó. Esos pocos días en Filadelfia fueron absolutamente increíbles. No la pude pasar mejor; no solo por lo oportuno de los diferentes planes, sino por su encantadora compañía. Es pertinente decir, que en al­ gunas ocasiones también su novia nos acompañaba no tan encan­ tadoramente. Ver y no tocar Al ver la campana me sentí hastiada y me rehusé a tomarme una foto con el objeto en cuestión, de fondo. “ Al fin y al cabo es solo una estúpida campana” pensé. Sin embargo, sí saqué mi cámara para tomarle fotos a los orgullosos turistas que posaban detrás de un banda de seguridad. La campana se puede ver, pero no tocar. Como en el Museo de Arte de Filadelfia no se puede tomar fotos, ni siquiera se me ocurrió hacerlo. Además tengo la certeza que las fotos de los libros son mejores que las que yo podría sacar con mi vieja cámara de turista, así que no tuve otra opción que sentarme en la silla y disfrutar. El vidrio se puede ver, pero no tocar. Y como Jessi tiene novia, se puede ver, pero no tocar. —Lina Castañeda

1

En el mundo de las necesidades tenemos una que es real.

2 No es atrevido si se considera que actualmente decir que nuestra sociedad tiene un cáncer o que el ser humano es un virus es un lugar común. Pero lo es, si se piensa en como afecta tal afirmación a cada uno de los “productos” actuales del arte contemporáneo. Ahí es donde yace mi preocupación e inseguridad. Pues, parecer segura de lo que digo es fácil, pero no lo estoy….

esta semana
González no sabe nada de conferencias, eventos o inauguraciones, pero recomienda este sitio de internet: http://javaleegarcia.blogspot.com/ Ahí se puede leer pero, sobre todo, se puede ver. El maestro Dimo García dice cosas pero es gracias a una generosa cantera de imágenes (en expansión constante) como el archivista posibilita lo que algunas clases de artes plásticas mal dictadas no logran conseguir: aprender sobre la imagen a través de la imagen.

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Wakefield#92
circula en el departamento de arte, facultad de artes y humanidades, universidad de los andes

lunes 26 de agosto, 2008

dos poemas de dylan thomas

he ansiado alejarme

en mi oficio o arte sombrío

He ansiado alejarme del siseo de la mentira desgastada del incesante grito de los viejos terrores que crecen aún más terribles cuando el día traspasa la colina y entra en el mar profundo; he ansiado alejarme de la repetición de los saludos, porque hay fantasmas en el aire y en la página sonidos fantasmales y un tronar de llamados y de notas.

En mi oficio o arte sombrío ejercido en la noche silenciosa cuando sólo la luna se enfurece y los amantes yacen en el lecho con todas sus tristezas en los brazos, junto a la luz que canta yo trabajo no por ambición ni por el pan ni por ostentación ni por el tráfico de encantos en escenarios de marfil, sino por este mínimo salario de sus más escondidos corazones.

He ansiado alejarme, pero siento temor, alguna vida intacta podría estallar de la vieja mentira que arde en el suelo y crepitando en el aire dejarme a medias ciego. No por el miedo antiguo de la noche, el sombrero que se despega del pelo, o los labios fruncidos en el teléfono, me harán caer ante la pluma de la muerte. No quisiera morir de todo esto, la mitad es convención, la otra mitad mentira. No para el hombre altivo que se aparta de la luna colérica escribo yo estas páginas de efímeras espumas, ni para los muertos encumbrados entre sus salmos y ruiseñores, sino para los amantes, para sus brazos que rodean las penas de los siglos y no hacen caso alguno de mi oficio o mi arte.

¡extra! ¡extra!

Convocatoria El Muestreo #4
El Muestreo, esa iniciativa de y para los estudiantes que tiene como objetivo convocar alumnos, seleccionar trabajos y realizar una ex­ posición en torno a un tema, alcanzó la tercera edad y como con la adultez viene la independencia, en su cuarta versión el Muestreo se muda de la casa materna, la clase de Curaduría y Eventos, para asumir la total responsabilidad sobre sus actos. La propuesta que hacemos los profesores del Departamento de Arte es que los estudiantes retomen ese hábito de mostrar, asuman las responsabilidades que implican los grandes poderes y demuestren sus sanos deseos de curar y coordinar todo lo que implica la organiza­ ción de una exposición. Funcionamiento: El modus operandi para El Muestreo 2008—2 será hágalo usted mismo siguiendo la línea que encabeza esta convocatoria: “EL Muestreo” es una iniciativa DE y PARA los estudiantes. Bases de la convocatoria: Las propuestas de exposición serán aceptadas hasta el Domingo 24 de agosto de 2008. • La propuesta deberá explicar la idea al rededor de la cual se orga­ nizará la exposición, haciendo énfasis en el tema según el cual se hará la selección de obras y proyectos, en otras palabras, la curadu­ ría. La propuesta también debe incluir título de la exposición, lista de artistas con una brevísima descripción de los trabajos a exponer (de cuatro a cinco líneas c/u), un cronograma (que incluya fechas de montaje, inauguración, cierre, diseños de material publicitario, difusión, envío de invitaciones, etc.) y presupuesto no detallado con lista de equipos, requerimientos y espacio de exposición su­ gerido. • La propuesta no debe superar las cuatro páginas. • Enviar la propuesta en un archivo de word o en un PDF al correo electrónico: el.muestreo@gmail.com • Los proponentes recibirán un correo—electrónico que confirma la recepción de la propuesta, sin embargo, si pasados dos días uste­ des no lo han recibido, los invitamos a que nos contacten. La curaduría de la curaduría será realizada por la clase de Curaduría y Eventos y se tendrá en cuenta lo siguiente: • Le damos la bienvenida y apoyamos propuestas presentadas tan­ to por colectivos como por individuos interesados en realizar el próximo Muestreo. Experiencia curatorial previa no es necesaria para participar, ni será un factor relevante en la selección. El Departamento apoyará toda la gestión que sea necesaria para la realización de la exposición, pero la selección de trabajos, el contacto con los artistas y la coordinación general de la exposición estará a cargo del curador/organizador que presentó la propuesta. • No aceptaremos propuestas de exposiciones individuales y desani­ mamos a los artistas que están actuando como curadores, de in­ cluir sus propios trabajos en la propuesta. Tampoco aceptaremos propuestas de exposición mostradas previamente. • Los resultados finales serán anunciados el 30 de agosto de 2008, por correo electrónico, en González y en la cartelera del departa­ mento.

• Para la propuesta seleccionada el Departamento de Arte y Uniandi­ nos entregan una bolsa de trabajo de $1,300,000 para producción de obras, transportes, plotter de corte y/o fichas, plegable o gastos generales de montaje. La entrega de los recursos se hará de acuer­ do a las normas de desembolsos estipuladas por cada uno de los patrocinadores. • El espacio de exposición puede ser gestionado con la ayuda del De­ partamento, pero ya está reservado el muro del Z (antiguo Galpón, bajo el Oma) para las dos últimas semanas de noviembre. • Animamos a los organizadores/curadores a que trabajen dentro de las limitaciones de espacio y de presupuesto como parte del reto creativo. Apoyos y fondos adicionales se pueden obtener a través del Departamento para la impresión de la invitación, el coctel de inauguración y algunos materiales o mano de obra para el monta­ je, sin embargo no hay ninguna obligación sobre esto y se definirá según las necesidades del caso. • La muestra estará montada en la red y será incluida en el Catálogo General de Exposiciones que edita cada año el Departamento de Arte. • Es claro que la lista de artistas puede variar en el proceso, pero la idea debe ser la misma con la que la propuesta fue seleccionada. mayores informes Mariangela Méndez Área de Proyectos mamendez@uniandes.edu.co 3394949 ext. 3091.

VTRN TX
Convocatoria “flash” vitrina 2008 Este semestre, por motivos varios, entre ellos la escasez, la vitrina del edificio TX abre (de afán) un espacio para la exposición de dos (2) pro­ yectos. No hay tema, sólo hay que tener en cuenta el espacio de expo­ sición y su funcionalidad. Las propuestas deben contar con una ficha técnica (título, nombre del expositor o un seudónimo, datos de contacto), una explicación y descripción concisa del trabajo que incluya los implementos necesa­ rios y un tiempo aproximado para el montaje. Las propuestas se recibirán impresas en la diapoteca de arte hasta el viernes 29 de Agosto a las 6 p.m. Comuníquese y cúmplase

esta semana

Claustra Artificium
Andreas (vitrina) 1er. piso bloque tx inauguración miércoles 27 de agosto, 12:30 del 27 de agosto al 12 de septiembre departamento de arte facultad de artes y humanidades universidad de los andes

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lunes 1 de septiembre, 2008
Wakefield por Nathaniel Hawthorne Recuerdo haber leído en alguna revista o periódico viejo la historia, relatada como verdadera, de un hombre —llamémoslo Wakefield— que abandonó a su mujer du­ rante un largo tiempo. El hecho, expuesto así en abstracto, no es muy infrecuente, ni tampoco —sin una adecuada discriminación de las circunstancias— debe ser censurado por díscolo o absurdo. Sea como fuere, este, aunque lejos de ser el más grave, es tal vez el caso más extraño de delincuencia marital de que haya noticia. Y es, además, la más notable extravagancia de las que puedan encontrarse en la lista completa de las rarezas de los hombres. La pareja en cuestión vivía en Londres. El marido, bajo el pretexto de un viaje, dejó su casa, alquiló habitaciones en la calle siguiente y allí, sin que supieran de él la esposa o los amigos y sin que hubiera ni sombra de razón para semejante autodestierro, vivió durante más de veinte años. En el transcurso de este tiempo todos los días contempló la casa y con frecuencia atisbó a la desamparada esposa. Y después de tan largo paréntesis en su felicidad matrimonial cuando su muerte era dada ya por cierta, su herencia había sido repar­ tida y su nombre borrado de todas las memorias; cuando hacía tantísimo tiempo que su mujer se había resignado a una viudez otoñal —una noche él entró tranqui­ lamente por la puerta, como si hubiera estado afuera sólo durante el día, y fue un amante esposo hasta la muerte. Este resumen es todo lo que recuerdo. Pero pienso que el incidente, aunque manifiesta una absoluta originalidad sin precedentes y es probable que jamás se repita, es de esos que despiertan las simpatías del género humano. Cada uno de nosotros sabe que, por su propia cuenta, no cometería semejante locura; y, sin em­ bargo, intuye que cualquier otro podría hacerlo. En mis meditaciones, por lo me­ nos, este caso aparece insistentemente, asombrándome siempre y siempre acom­ pañado por la sensación de que la historia tiene que ser verídica y por una idea general sobre el carácter de su héroe. Cuando quiera que un tema afecta la mente de modo tan forzoso, vale la pena destinar algún tiempo para pensar en él. A este respecto, el lector que así lo quiera puede entregarse a sus propias meditaciones. Mas si prefiere divagar en mi compañía a lo largo de estos veinte años del capricho de Wakefield, le doy la bienvenida, confiando en que habrá un sentido latente y una moraleja, así no logremos descubrirlos, trazados pulcramente y condensados en la frase final. El pensamiento posee siempre su eficacia; y todo incidente llama­ tivo, su enseñanza. ¿Qué clase de hombre era Wakefield? Somos libres de formarnos nuestra propia idea y darle su apellido. En ese entonces se encontraba en el meridiano de la vida. Sus sentimientos conyugales, nunca violentos, se habían ido serenando hasta to­ mar la forma de un cariño tranquilo y consuetudinario. De todos los maridos, es posible que fuera el más constante, pues una especie de pereza mantenía en repo­ so a su corazón dondequiera que lo hubiera asentado. Era intelectual, pero no en forma activa. Su mente se perdía en largas y ociosas especulaciones que carecían de propósito o del vigor necesario para alcanzarlo. Sus pensamientos rara vez po­ seían suficientes ímpetus como para plasmarse en palabras. La imaginación, en el sentido correcto del vocablo, no figuraba entre las dotes de Wakefield. Dueño de un corazón frío, pero no depravado o errabundo, y de una mente jamás afectada por la calentura de ideas turbulentas ni aturdida por la originalidad, ¿quién se hu­ biera imaginado que nuestro amigo habría de ganarse un lugar prominente entre los autores de proezas excéntricas? Si se hubiera preguntado a sus conocidos cuál era el hombre que con seguridad no haría hoy nada digno de recordarse mañana, habrían pensado en Wakefield. Únicamente su esposa del alma podría haber titu­ beado. Ella, sin haber analizado su carácter, era medio consciente de la existencia de un pasivo egoísmo, anquilosado en su mente inactiva; de una suerte de vanidad, su más incómodo atributo; de cierta tendencia a la astucia, la cual rara vez había producido efectos más positivos que el mantenimiento de secretos triviales que ni valía la pena confesar; y, finalmente, de lo que ella llamaba “algo raro” en el buen hombre. Esta última cualidad es indefinible y puede que no exista.

Ahora imaginémonos a Wakefield despidiéndose de su mujer. Cae el crepús­ culo en un día de octubre. Componen su equipaje un sobretodo deslustrado, un sombrero cubierto con un hule, botas altas, un paraguas en una mano y un maletín en la otra. Le ha comunicado a la señora de Wakefield que debe partir en el coche nocturno para el campo. De buena gana ella le preguntaría por la duración y objeti­ vo del viaje, por la fecha probable del regreso, pero, dándole gusto a su inofensivo amor por el misterio, se limita a interrogarlo con la mirada. Él le dice que de ningún modo lo espere en el coche de vuelta y que no se alarme si tarda tres o cuatro días, pero que en todo caso cuente con él para la cena el viernes por la noche. El propio Wakefield, tengámoslo presente, no sospecha lo que se viene. Le ofrece ambas ma­ nos. Ella tiende las suyas y recibe el beso de partida a la manera rutinaria de un matrimonio de diez años. Y parte el señor Wakefield, en plena edad madura, casi resuelto a confundir a su mujer mediante una semana completa de ausencia. Cierra la puerta. Pero ella advierte que la entreabre de nuevo y percibe la cara del marido sonriendo a través de la abertura antes de esfumarse en un instante. De momento no le presta atención a este detalle. Pero, tiempo después, cuando lleva más años de viuda que de esposa, aquella sonrisa vuelve una y otra vez, y flota en todos sus recuerdos del semblante de Wakefield. En sus copiosas cavilaciones incorpora la sonrisa original en una multitud de fantasías que la hacen extraña y horrible. Por ejemplo, si se lo imagina en un ataúd, aquel gesto de despedida aparece helado en sus facciones; o si lo sueña en el cielo, su alma bendita ostenta una sonrisa serena y astuta. Empero, gracias a ella, cuando todo el mundo se ha resignado a darlo ya por muerto, ella a veces duda que de veras sea viuda. Pero quien nos incumbe es su marido. Tenemos que correr tras él por las ca­ lles, antes de que pierda la individualidad y se confunda en la gran masa de la vida londinense. En vano lo buscaríamos allí. Por tanto, sigámoslo pisando sus talones hasta que, después de dar algunas vueltas y rodeos superfluos, lo tengamos cómo­ damente instalado al pie de la chimenea en un pequeño alojamiento alquilado de antemano. Nuestro hombre se encuentra en la calle vecina y al final de su viaje. Difícilmente puede agradecerle a la buena suerte el haber llegado allí sin ser visto. Recuerda que en algún momento la muchedumbre lo detuvo precisamente bajo la luz de un farol encendido; que una vez sintió pasos que parecían seguir los suyos, claramente distinguibles entre el multitudinario pisoteo que lo rodeaba; y que lue­ go escuchó una voz que gritaba a lo lejos y le pareció que pronunciaba su nombre. Sin duda alguna una docena de fisgones lo habían estado espiando y habían corrido a contárselo todo a su mujer. ¡Pobre Wakefield! ¡Qué poco sabes de tu propia insig­ nificancia en este mundo inmenso! Ningún ojo mortal fuera del mío te ha seguido las huellas. Acuéstate tranquilo, hombre necio; y en la mañana, si eres sabio, vuelve a tu casa y dile la verdad a la buena señora de Wakefield. No te alejes, ni siquiera por una corta semana, del lugar que ocupas en su casto corazón. Si por un momento te creyera muerto o perdido, o definitivamente separado de ella, para tu desdicha notarías un cambio irreversible en tu fiel esposa. Es peligroso abrir grietas en los afectos humanos. No porque rompan mucho a lo largo y ancho, sino porque se cie­ rran con mucha rapidez. Casi arrepentido de su travesura, o como quiera que se pueda llamar, Wakefield se acuesta temprano. Y, despertando después de un primer sueño, extiende los bra­ zos en el amplio desierto solitario del desacostumbrado lecho. —No —piensa, mientras se arropa en las cobijas—, no dormiré otra noche solo. Por la mañana madruga más que de costumbre y se dispone a considerar lo que en realidad quiere hacer. Su modo de pensar es tan deshilvanado y vagaroso, que ha dado este paso con un propósito en mente, claro está, pero sin ser capaz de de­ finirlo con suficiente nitidez para su propia reflexión. La vaguedad del proyecto y el esfuerzo convulsivo con que se precipita a ejecutarlo son igualmente típicos de una persona débil de carácter. No obstante, Wakefield escudriña sus ideas tan minuciosamente como puede y descubre que está curioso por saber cómo marchan las cosas por su casa: cómo soportará su mujer ejemplar la viudez de una semana y, en resumen, cómo se afectará con su ausencia la reducida esfera de criaturas y de acontecimientos en la que él era objeto central. Una morbosa vanidad, por lo tanto, está muy cerca del fondo del asunto. Pero, ¿cómo realizar sus intenciones? No, desde luego, quedándose encerrado en este confortable alojamiento donde, aunque durmió y despertó en la calle siguiente, está efectivamente tan lejos de casa como si hubiera rodado toda la noche en la diligencia. Sin embargo, si reapareciera echaría a perder todo el proyecto. Con el pobre cerebro embrollado sin remedio por este dilema, al fin se atreve a salir, resuelto en parte a cruzar la bocacalle y echarle una mirada presurosa al domicilio desertado. La costumbre —pues es un hombre de costumbres— lo toma de la mano y lo conduce, sin que él se percate en lo más mínimo, hasta su propia puerta; y allí, en el momento decisivo, el roce de su pie contra el peldaño lo hace volver en sí. ¡Wakefield! ¿Adónde vas? En ese preciso instante su destino viraba en redondo. Sin sospechar siquiera en la fatalidad a la que lo condena el primer paso atrás, parte de prisa, jadeando en una agitación que hasta la fecha nunca había sentido, y apenas sí se atreve a mirar atrás desde la esquina lejana. ¿Será que nadie lo ha visto? ¿No armarán un alboroto todos

los de la casa —la recatada señora de Wakefield, la avispada sirvienta y el sucio pa­ jecito— persiguiendo por las calles de Londres a su fugitivo amo y señor? ¡Escape milagroso! Cobra coraje para detenerse y mirar a la casa, pero lo desconcierta la sensación de un cambio en aquel edificio familiar, igual a las que nos afectan cuan­ do, después de una separación de meses o años, volvemos a ver una colina o un lago o una obra de arte de los cuales éramos viejos amigos. ¡En los casos ordinarios esta impresión indescriptible se debe a la comparación y al contraste entre nuestros recuerdos imperfectos y la realidad. En Wakefield, la magia de una sola noche ha operado una transformación similar, puesto que en este breve lapso ha padecido un gran cambio moral, aunque él no lo sabe. Antes de marcharse del lugar alcanza a entrever la figura lejana de su esposa, que pasa por la ventana dirigiendo la cara hacia el extremo de la calle. El marrullero ingenuo parte despavorido, asustado de que sus ojos lo hayan distinguido entre un millar de átomos mortales como él. Con­ tento se le pone el corazón, aunque el cerebro está algo confuso, cuando se ve junto a las brasas de la chimenea en su nuevo aposento. Eso en cuanto al comienzo de este largo capricho. Después de la concepción inicial y de haberse activado el lerdo carácter de este hombre para ponerlo en prác­ tica, todo el asunto sigue un curso natural. Podemos suponerlo, como resultado de profundas reflexiones, comprando una nueva peluca de pelo rojizo y escogiendo diversas prendas del baúl de un ropavejero judío, de un estilo distinto al de su ha­ bitual traje marrón. Ya está hecho: Wakefield es otro hombre. Una vez establecido el nuevo sistema, un movimiento retrógrado hacia el antiguo sería casi tan difícil como el paso que lo colocó en esta situación sin paralelo. Además, ahora lo está volviendo testarudo cierto resentimiento del que adolece a veces su carácter, en este caso motivado por la reacción incorrecta que, a su parecer, se ha producido en el corazón de la señora de Wakefield. No piensa regresar hasta que ella no esté medio muerta de miedo. Bueno, ella ha pasado dos o tres veces ante sus ojos, con un andar cada vez más agobiado, las mejillas más pálidas y más marcada de ansiedad la frente. A la tercera semana de su desaparición, divisa un heraldo del mal que entra en la casa bajo el perfil de un boticario. Al día siguiente la aldaba aparece envuelta en trapos que amortigüen el ruido. Al caer la noche llega el carruaje de un médico y deposita su empelucado y solemne cargamento a la puerta de la casa de Wakefield, de la cual emerge después de una visita de un cuarto de hora, anun­ cio acaso de un funeral. ¡Mujer querida! ¿Irá a morir? A estas alturas Wakefield se ha excitado hasta provocarse algo así como una efervescencia de los sentimientos, pero se mantiene alejado del lecho de su esposa, justificándose ante su conciencia con el argumento de que no debe ser molestada en semejante coyuntura. Si algo más lo detiene, él no lo sabe. En el transcurso de unas cuantas semanas ella se va recuperando. Ha pasado la crisis. Su corazón se siente triste, acaso, pero está tran­ quilo. Y, así el hombre regrese tarde o temprano, ya no arderá por él jamás. Estas ideas fulguran cual relámpagos en las nieblas de la mente de Wakefield y le hacen entrever que una brecha casi infranqueable se abre entre su apartamento de alqui­ ler y su antiguo hogar. —¡Pero si sólo está en la calle del lado! —se dice a veces. ¡Insensato! Está en otro mundo. Hasta ahora él ha aplazado el regreso de un día en particular a otro. En adelante, deja abierta la fecha precisa. Mañana no... proba­ blemente la semana que viene... muy pronto. ¡Pobre hombre! Los muertos tienen casi tantas posibilidades de volver a visitar sus moradas terrestres como el autodes­ terrado Wakefield. ¡Ojalá yo tuviera que escribir un libro en lugar de un artículo de una docena de páginas! Entonces podría ilustrar cómo una influencia que escapa a nuestro con­ trol pone su poderosa mano en cada uno de nuestros actos y cómo urde con sus consecuencias un férreo tejido de necesidad. Wakefield está hechizado. Tenemos que dejarlo que ronde por su casa durante unos diez años sin cruzar el umbral ni una vez, y que le sea fiel a su mujer, con todo el afecto de que es capaz su corazón, mientras él poco a poco se va apagando en el de ella. Hace mucho, debemos subra­ yarlo, que perdió la noción de singularidad de su conducta. Ahora contemplemos una escena. Entre el gentío de una calle de Londres dis­ tinguimos a un hombre entrado en años, con pocos rasgos característicos que atraigan la atención de un transeúnte descuidado, pero cuya figura ostenta, para quienes posean la destreza de leerla, la escritura de un destino poco común. Su frente estrecha y abatida está cubierta de profundas arrugas. Sus pequeños ojos apagados a veces vagan con recelo en derredor, pero más a menudo parecen mirar adentro. Agacha la cabeza y se mueve con un indescriptible sesgo en el andar, como si no quisiera mostrarse de frente entero al mundo. Obsérvelo el tiempo suficiente para comprobar lo que hemos descrito y estará de acuerdo con que las circunstan­ cias, que con frecuencia producen hombres notables a partir de la obra ordinaria de la naturaleza, han producido aquí uno de estos. A continuación, dejando que prosiga furtivo por la acera, dirija su mirada en dirección opuesta, por donde una mujer de cierto porte, ya en el declive de la vida, se dirige a la iglesia con un libro de oraciones en la mano. Exhibe el plácido semblante de la viudez establecida. Sus pesares o se han apagado o se han vuelto tan indispensables para su corazón que

sería un mal trato cambiarlos por la dicha. Precisamente cuando el hombre enjuto y la mujer robusta van a cruzarse, se presenta un embotellamiento momentáneo que pone a las dos figuras en contacto directo. Sus manos se tocan. El empuje de la muchedumbre presiona el pecho de ella contra el hombro del otro. Se encuentran cara a cara. Se miran a los ojos. Tras diez años de separación, es así como Wakefield tropieza con su esposa. Vuelve a fluir el río humano y se los lleva a cada uno por su lado. La grave viuda recupera el paso y sigue hacia la iglesia, pero en el atrio se detiene y lanza una mira­ da atónita a la calle. Sin embargo, pasa al interior mientras va abriendo el libro de oraciones. ¡Y el hombre! Con el rostro tan descompuesto que el Londres atareado y egoísta se detiene a verlo pasar, huye a sus habitaciones, cierra la puerta con cerro­ jo y se tira en la cama. Los sentimientos que por años estuvieron latentes se desbor­ dan y le confieren un vigor efímero a su mente endeble. La miserable anomalía de su vida se le revela de golpe. Y grita exaltado: —¡Wakefield, Wakefield, estás loco! Quizás lo estaba. De tal modo debía de haberse amoldado a la singularidad de su situación que, examinándolo con referencia a sus semejantes y a las tareas de la vida, no se podría afirmar que estuviera en su sano juicio. Se las había ingeniado (o, más bien, las cosas habían venido a parar en esto) para separarse del mundo, hacerse humo, renunciar a su sitio y privilegios entre los vivos, sin que fuera admi­ tido entre los muertos. La vida de un ermitaño no tiene paralelo con la suya. Seguía inmerso en el tráfago de la ciudad como en los viejos tiempos, pero las multitudes pasaban de largo sin advertirlo. Se encontraba —digámoslo en sentido figurado— a todas horas junto a su mujer y al pie del fuego, y sin embargo nunca podía sentir la tibieza del uno ni el amor de la otra. El insólito destino de Wakefield fue el de conservar la cuota original de afectos humanos y verse todavía involucrado en los intereses de los hombres, mientras que había perdido su respectiva influencia so­ bre unos y otros. Sería un ejercicio muy curioso determinar los efectos de tales cir­ cunstancias sobre su corazón y su intelecto, tanto por separado como al unísono. No obstante, cambiado como estaba, rara vez era consciente de ello y más bien se consideraba el mismo de siempre. En verdad, a veces lo asaltaban vislumbres de la realidad, pero sólo por momentos. Y aun así, insistía en decir “pronto regresaré”, sin darse cuenta de que había pasado veinte años diciéndose lo mismo. Imagino también que, mirando hacia el pasado, estos veinte años le parecerían apenas más largos que la semana por la que en un principio había proyectado su ausencia. Wakefield consideraría la aventura como poco más que un interludio en el tema principal de su existencia. Cuando, pasado otro ratito, juzgara que ya era hora de volver a entrar a su salón, su mujer aplaudiría de dicha al ver al veterano señor Wakefield. ¡Qué triste equivocación! Si el tiempo esperara hasta el final de nuestras locuras favoritas, todos seríamos jóvenes hasta el día del juicio. Cierta vez, pasados veinte años desde su desaparición, Wakefield se encuentra dando el paseo habitual hasta la residencia que sigue llamando suya. Es una borras­ cosa noche de otoño. Caen chubascos que golpetean en el pavimento y que escam­ pan antes de que uno tenga tiempo de abrir el paraguas. Deteniéndose cerca de la casa, Wakefield distingue a través de las ventanas de la sala del segundo piso el res­ plandor rojizo y oscilante y los destellos caprichosos de un confortable fuego. En el techo aparece la sombra grotesca de la buena señora de Wakefield. La gorra, la nariz, la barbilla y la gruesa cintura dibujan una caricatura admirable que, además, baila al ritmo ascendiente y decreciente de las llamas, de un modo casi en exceso alegre para la sombra de una viuda entrada en años. En ese instante cae otro chaparrón que, dirigido por el viento inculto, pega de lleno contra el pecho y la cara de Wakefield. El frío otoñal le cala hasta la médula. ¿Va a quedarse parado en ese sitio, mojado y tiritando, cuando en su propio hogar arde un buen fuego que puede calentarlo, cuando su propia esposa correría a buscarle la chaqueta gris y los calzones que con seguridad conserva con esmero en el armario de la alcoba? ¡No! Wakefield no es tan tonto. Sube los escalones, con trabajo. Los veinte años pasados desde que los bajó le han entumecido las piernas, pero él no se da cuenta. ¡Detente, Wakefield! ¿Vas a ir al único hogar que te queda? Pisa tu tumba, entonces. La puerta se abre. Mientras entra, alcanzamos a echarle una mirada de despedida a su semblante y reconocemos la sonrisa de astucia que fuera precursora de la pequeña broma que desde entonces ha estado jugando a costa de su esposa. ¡Cuán despiadadamente se ha burlado de la pobre mujer! En fin, deseémosle a Wakefield buenas noches. El suceso feliz —suponiendo que lo fuera— sólo puede haber ocurrido en un momento impremeditado. No seguiremos a nuestro amigo a través del umbral. Nos ha dejado ya bastante sustento para la reflexión, una porción del cual puede prestar su sabiduría para una moraleja y tomar la forma de una imagen. En la apa­ rente confusión de nuestro mundo misterioso los individuos se ajustan con tanta perfección a un sistema, y los sistemas unos a otros, y a un todo, de tal modo que con sólo dar un paso a un lado cualquier hombre se expone al pavoroso riesgo de perder para siempre su lugar. Como Wakefield, se puede convertir, por así decirlo, en el Paria del Universo.

Gonz lez#94
circula en el departamento de arte, facultad de artes y humanidades, universidad de los andes

enviado a hojagonzalez@gmail.com por Lina Castañeda

lunes 9 de agosto, 2008
enviado a hojagonzalez@gmail.com por Dios

Santa Marta Traba (Madre putativa del arte moderno y contemporáneo colombiano)

La Segunda Pregunta

oración para todos los días
Santa Marta Traba de infinita claridad, ben­ dice las nuevas generaciones activando cír­ culos de crítica y especialmente de produc­ ción. Comunicadnos algo de tu profundo recogimiento y tu divino carácter. Envíanos un crítico que nos pueda guiar con sentencias acertadas. Dispongáis nuestros corazones con humildad poco profunda, con ojo sincero, con total desprecio de todo lo terreno, para hacer duros juicios. Entregadnos en persona suya a todos vuestros devotos, estas palabras tan consoladoras para nuestra pobre comuni­ dad agobiada y doliente: “Todo lo que quieras pedir, así sea un espacio de exposición o una coherente institución, pídelo por tus propios méritos y nada te será negado”. Perdonad nue­

I Yo no soy poeta La poesía se me hace pretenciosa. Tampoco me titulo anacoreta pues buscándolo no lo encuentras.

II La mirada es veleidosa como una cebolla interminable.

III No hay mucho que decir; toda idea es mera inflexión todo impulso un delirio. Esto no es una escalera, es una rueda de ejercicios. Y siguen implacables, todos Sísifo! Pero, ¿es poético?

stros desaciertos, así como nosotros perdona­ mos a quienes tú ofendiste y destruiste.No nos dejes caer en la mala critica y líbranos de todo mal curador. Concédenos, por los méritos de vuestra obstinación y de vuestra persisten­ cia, la gracia... de la cual necesitamos tanto.

amén

pregúntele a gonzález
“Ellos solos aprendieron como combinarlas para hacer, en su mo­ mento, oraciones francesas: frases cuya ortografía y gramática eran cada vez más exactas a medida que avanzaban en el libro; pero sobre todo eran frases de escritores y no de escolares. Entonces ¿eran su­ perfluas las explicaciones del maestro? O, si no lo eran, ¿a quiénes y para qué eran entonces útiles esas explicaciones?”

El Maestro Ignorante / Jacques Ranciere

En una fiesta, entre chiste y chanza, me dijeron que el sitio donde estudio (el departamento de arte de los Andes) parece un “café internet”… no me explicaron por qué… ¿sabe usted por qué? —Estudiante confundido r / respóndase usted mismo:

PUBLICACIONES

—frase de escritores (no de escolares)—
Demostró su ignorancia diciendo que aquellos garabatos podría hacerlos cual­ quiera. ¿Quién no ha dicho eso en algún momento de su vida? Ver un cuadro de algún pintor famoso y despreciarlo en su totalidad a primera vista. Sucede por una falta de conocimiento, falta de noticias (como describen la ignorancia, en el diccionario de la Real Academia Española); si no se conoce, no se aprecia, no se valora y uno no debería hablar de lo que no sabe. Mi papá trabaja en impresión y ama la época del impresionismo; cuando yo tenía nueve años, llevó a la casa una lamina de Los cuervos de Van Gogh (impre­ sa en un afiche que medía 1.60 x 1 metro de alto). Escogió ese cuadro por tres razones. Primero, porque le gustaba. Segundo, porque el tamaño ampliado del cuadro en el afiche cuadraba perfecto en el cuarto que él quería decorar (el es­ tudio, al que le hacía falta un cuadro). Y, por último, los colores del cuadro iban bien con las paredes y los muebles del estudio. Entonces, el conocimiento no solo depende de saber quien lo hizo, cuando lo hizo, por qué lo hizo, ni de conocer la biografía del autor; ni siquiera necesita saber si el cuadro está o no está terminado (Van Gogh murió antes de acabarlo). Mi papá sabe que le gusta, que le sirve, que cuadra y ésas son razones suficien­ tes para ponerlo donde y como él lo quiso; y ¿quién le va a decir que eso está mal? (sobra decir que yo le dije que hasta yo lo podía pintar). —Cristina Gartner Es comúnmente aceptado que el lenguaje es una herramienta indispensable al pensamiento. Por ejemplo, en la mayoría de manuales de historia antes de la “Revolución” viene la “Ilustración”, cuyo motor fue la circulación de escritos (que trajeron consigo ideas revolucionarias). En psicología, esto es denomina­ do determinismo lingüístico y su ejemplo más evidente se da en Latinoaméri­ ca: los indígenas Pixaos del Amazonas, al no tener en su vocabulario palabras que representen cantidades independientes mayores a dos ( su sistema numé­ rico se limita a las palabras “uno”, “dos” y “muchos”) no logran concebir di­ chas cantidades intelectualmente *. Es decir, al tener un lenguaje tan limitado, se limita asimismo su pensamiento. Así puede ser explicada la reducción del pensamiento que causara la “Neolengua” del libro de Orwell 1984. Reduciendo el vocabulario se reducen las ideas; manejando un lenguaje se maneja la ideo­ logía. Pero este texto, que es una traducción, nos muestra una limitación mucho más actual: las diferencias entre los distintos lenguajes implican que al traducirse un texto la comprensión total sea a veces imposible, ya sea por características grama­ ticales de cada idioma, o por los contextos y significados que en su cultura tienen algunas palabras. Entonces, al leer textos traducidos ¿no estamos nosotros mis­ mos en una situación similar a la de los Pixaos? De ahí la importancia de, en orden ascendente: un buen traductor, saber otros idiomas, escribir nuestros propios textos.
*Gordon, P. (2004). Numerical cognition without words: Evidence from Amazonia. Science, 306, 496­499

esta semana
VTRN TX
exposición en la vitrina del tx inaguracion el viernes 12 a las 12 y 30

LA RUE
Diana Camacho Diana Velasquez Paula aristizabal
Si desea estar con Gónzalez, envíe su colaboración al correo electrónico: hojagonzalez@gmail.com González publica lo que se quiera hacer público. La única regla es usar un nombre, un apellido y aceptar las limitaciones de una hoja de papel. Esta hoja circula al comienzo de cada semana del período académico de clases.

Gonz lez#95
circula en el departamento de arte, facultad de artes y humanidades, universidad de los andes

jueves (¿¡!?) 18 de agosto, 2008
enviado a hojagonzalez@gmail.com por Gustavo Niño Carta abierta al Ladrón de Goyas Enviado por Gustavo Niño, estudiante de el Departamento de Arte de la Uni­ versidad de los Andes desde el correo ga.nino23@uniandes.edu.co el día 17 de septiembre de 2008 a las 16:34 Estimado Ladrón de Goyas: Por medio de la presente quisiera agradecerle por los acontecimientos de los últimos días, eventos que sin su colaboración no hubieran sido posibles. Procedo a enumerar sus principales aportes puesto que enumerarlos todos sería una tarea inútil e interminable: ­Antes que nada, quisiera resaltar el hecho de que por primera vez en la his­ toria reciente, alguien hace algo de tal magnitud e impacto que al fin se es­ cribe más de un párrafo sobre arte en el principal, casi único diario del país. Quiero también felicitarlo por ser el pionero en mantener vivo un mismo tema de arte por más de un día en prensa escrita algo sin precedentes en nuestra his­ toria Nacional. ­En segundo lugar deseo mostrarle mi aprecio por las importantísimas in­ vestigaciones que han llevado a pensar que sí hay gente que desea tener las llamadas “cabinas personalizadas” para poder ver obras de arte, haciendo así uno de los aportes más relevantes de los últimos años en campos de las humanidades como la Psicología, la Teología y la Sociología acerca del tema de la masturbación. ­De igual manera me permito anotar que recibí su observación sobre las di­ ficultades técnicas y de seguridad para poder exponer en nuestro país; as­ pecto que pienso debemos revisar, aunque creo que podríamos aplazar un poco lo referente a este asunto pues no creo que próximamente se lleven a cabo exposiciones, así que no considero poner este tema en el primer lugar de la agenda. ­También quiero agradecer por las labores que ha venido desarrollando en cuanto a formación de públicos y fomento a la crítica. Por otra parte quisiera manifestarle que ya no me aguanto más a mi mamá, a mi papá y hermanas, a mis profesores, medios de comunicación y compañeros de Universidad hablando y especulando sobre quién cómo y para qué se robaría un graba­ dito. ­Por último quisiera resaltar que usted ha sido el personaje más cercano a la realización del ideal de unión entre arte y vida, haciendo que las obras de arte actúen de manera casi performativa, más allá del cubo blanco que es el museo y sus (des)atornilladas paredes, pues ha tenido tal alcance de difusión he impacto entre el público colombiano que hasta mi madre se vió en la necesidad de levantarme con la llegada del periódico (valga la pena anotar, un día que no debía madrugar) para decirme que habían implicado en algo concerniente al robo de un Goya a un profesor del Departamento de Arte de la Universidad de los Andes (¡al cual sorpresivamente me mencionó con nombre propio!); hecho sintomático que demuestra la habilidad de a quien se dirige esta carta, en materia de formación y educación de públicos masivos, trabajo que no realizaba desde los programas en radio y televisión de Marta Traba. Cordialmente y esperando volver a verlo (al grabado) —Gustavo Niño

pregúntele a gonzález
“Ellos solos aprendieron como combinarlas para hacer, en su mo­ mento, oraciones francesas: frases cuya ortografía y gramática eran cada vez más exactas a medida que avanzaban en el libro; pero sobre todo eran frases de escritores y no de escolares. Entonces ¿eran su­ perfluas las explicaciones del maestro? O, si no lo eran, ¿a quiénes y para qué eran entonces útiles esas explicaciones?” ¿Qué hago en los “huecos”, esos momento de ocio entre entre clase y clase, debo sentirme culpable por no hacer nada? —Estudiante mantenido

El Maestro Ignorante / Jacques Ranciere
R. / Vaya a la sala de proyectos, vaya a la vitrina, vaya a la biblioteca o, si hay sol, vaya al pasto detrás del tx y tómese una siesta, no todo puede ser la pen­ PUBLICACIONES

—frase de escritores (no de escolares)—
Entender la pintura y el arte, saber cuál es su función, su utilidad (si tiene alguna) no es una cuestión que se pueda resolver (si es que tiene solución) en un par de páginas. La discusión ya tiene sus buenos años de evolución y las concesiones a las que se ha llegado rechazan cualquier postura que pretenda ser única. ¿Debería ser el arte una reflexión cultural? ¿Debería estar despojado de valores (y estrategias) comerciales? ¿Puede ser la obra analizada o valorada según su autor? Cada quien elige sus respuestas, teniendo el “gremio artístico” (pseudo inte­ lectual) su propia colección de criterios, al igual que el “gremio mercantil”, el “pe­ riodístico”, el “institucional”, el “popular”, etc. Cada conjunto de respuestas viene acompañado de sus propios intereses y sus propias características. Así para una el arte debe “reflejar nuestro proceso cultural” y para otro los objetos artísticos tienen un valor independiente de su origen, al ser simplemente objetos. Hágalo usted mismo —Sara Milkes

sadera: ¡proteja su tonteria!. Es en serio, recuerde, usted puede no ser inteli­ gente, pero deber ser intectual, los grandes artistas —incluso los de arte, que a la larga es solo una cosa mental— carecen frecuentemente de inteligencia. Cuando piense en su condición de mantenido, no se angustie, recuerde que “soñar no cuesta nada”.

¡No más mamadera de Goya! El Muestreo 4 se ha declarado desierto!
Los motivos por los cuales la clase de curaduría tomó esta decisión obedecen a que ninguna de las cuatro propuestas recibidas parecía tener la consistencia para convertirse en una exposición al final del semestre. Agradecer mucho a los estudiantes que se tomaron el tiempo de crear un pro­ yectcuratorial para la muestra de este semestre; varias de las ideas en principio fueron muy buenas, desafortunadamente el desarrollo por otro lado no fue el más adecuado. Los problemas que nos llevaron a tomar esta decisión recaen princi­ palmente en la falta de consistencia entre la idea propuesta con su desarrollo. Por un lado se mostraba una idea muy bien argumentada y por otro un desarrollo que tomaba un camino un tanto distante de su fundamentación. Donde una buena crítica dirigida a las instituciones se desplomaba con una selección ya muy ca­ prichosa de obras que no tenían una relación temática entre ellas o la motivación inicial para su selección. Una aproximación a la rutina y la saturación se enfrenta­ ban en un mismo proyecto, donde la selección de algunas obras no mostró un eje claro. Otra propuesta, la cual buscaba mostrar lo mejor del semestre se concentró principalmente en sugerir un proceso de selección más no una idea a través de la cual se articularan las obras. Un hilo conductor que se centra en la calidad, deja de lado el diálogo entre las obras, generando entonces una muestra que podría fácil­ mente asemejarse a la de pintura de final de semestre. Por último una propuesta que propiciaba un enfrentamiento simplista entre dos tipos de producción artís­ tica casi de manera literal, proponía una muestra con un exceso de elementos, que consideramos no eran necesarios para hacer una crítica artística y si creaban una saturación conceptual. En general las propuestas carecían de información que precisara las intenciones de cada curaduría, sino los artistas y la pertinencia de sus obras con el tema de la exposición, por lo menos la información y los cri­ terios a través de los cuales se haría esta selección. En otros casos los criterios de selección no correspondían con el tema de la curaduría, o a pesar que sí había una metodología explícita de selección y elaboración del proyecto, sentíamos que era poco factible consolidar una exposición con lo que proponía la curaduría. Nuevamente damos las gracias a la inmensa minoría por su interés y los alen­ tamos a que desarrollen con más rigor sus propuestas para el próximo semestre, puesto que en todas encontramos algunas ideas que generaron interés pero con­ sideramos que les hizo falta tiempo de maduración para desarrollarlas. Por favor que no muera el muestreo por falta de alimento! —Clase Curaduría 2008­2
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Generalmente esperamos a que el nombre del autor nos sea revelado para apro­ bar o desaprobar el producto. Me incluyo. Raras veces nos preguntamos qué hay detrás de ese nombre, de esa marca, de su fama y su poder. Nos confiamos. Le de­ jamos a un nombre la posesión de la verdad; nunca nos atrevemos a cuestionarlo y mucho menos a contradecirlo. Dejamos que las opiniones de los de arriba arras­ tren las propias y no podemos evitar esa penosa sensación de ignorancia cuando descubrimos, apenados, que nuestras opiniones no van en la misma dirección. Es necesario examinar las circunstancias que consolidan ese nombre o lo desbancan. Este ejercicio seguramente nos revelaría las acciones del azar y de la suerte (siem­ pre cómplices del éxito). Si descubrimos y entendemos esas circunstancias, po­ dríamos romper muchos becerros de oro que alabamos ciegamente. Me incluyo. —María Bulla

Concreto:

p pl plat plato plat pl manzanas en un plato como manzanas en un plato aburriéndose como manzanas en un aburriéndose como manzanas en un plato aburriéndose como manzanas en un plato aburriéndose como manzanas en un plato aburriéndose como manzanas en un plato aburriéndose como manzanas en un como manzanas en un plato como manzanas en un plato manzanas en un plato manzanas —Laura Espinosa E.

Gonz lez#96
circula en el departamento de arte, facultad de artes y humanidades, universidad de los andes

enviado a hojagonzalez@gmail.com por Diana Urazan

lunes 22 de agosto, 2008
enviado a hojagonzalez@gmail.com por Andrés Pardo

“¿podría alguien por favor pensar en los niños?”
La niñez, concepto relativamente nuevo en la sociedad, tiene una infini­ dad de usos. Se lucha y jura en su nombre, y se dice expresar un especial cuidado y atención por ella –por ejemplo los derechos de los niños­. La consigna clara que puede ejemplificar esto es: “los niños son el futuro de x país”. Este concepto es usado también para sacar provecho de situaciones, valiéndose del hecho de que los niños no son capaces de hacer cumplir sus propios derechos. El futuro es usado entonces como excusa para atacar, ex­ poniendo la niñez a la compasión con frases como: “¿Podría alguien por favor pensar en los niños?”, que se acentúan más en casos relativos a la moral. – ¿matrimonios entre personas de un mismo sexo? ¿Aborto? ¿Eutanasia? ¿Manifestaciones de homosexuales? “¿Podría alguien por favor pensar en los niños?”.La niñez se tergiversa según los propósitos de algunos, que pare­ cerían desconocer la complejidad del concepto. En un caso reciente, una carta de un profesor de una universidad fue descontextualizada por cierto medio de comunicación, creando así una serie de malentendidos. Algunos de estos buscan alimentar el morbo y la cizaña en foros virtuales, tal como el caso de Eltiempo.com que plantea la siguiente pregunta: ¿Incurrió en un delito el profesor al haberse atribuido robo del Goya? Las repuestas evidencian la falta de atención (y de interés) de los lectores de la publicación (impresa y digital), que debaten y concluyen con afán sobre el caso. Algunos participantes llenos de bondad usaron la figura del estudiante para sacar provecho y poder cometer su insulto: ¿pobres estudiantes, que se puede esperar que les enseñe un profesor así? Del mismo modo se ejemplifica la figura del padre preocupado que debe pagar una “millonada” para que “profesores así” les enseñen a sus hijos. Se observa entonces que la mayoría de los argumentos se basan en que el personaje es profesor de una universidad reconocida. Ahora bien, en la calidad de estudiante del docente quiero hacer un co­ mentario. Creo que el estudiante no se debe usar con fines tajantes, como pedir una expulsión o “castigo” de una institución (por más ridícula que suene, como: “¿qué se les está enseñando a los estudiantes? ¡Que renun­ cie o echen al pseudo­profesor!”), o para pensar que el estudiante es un ente plano que sólo hace lo que el profesor le dice (¡pobres los estudiantes! ¿Qué estarán aprendiendo?). Este tipo de consignas sobre el estudiante y el docente refleja más la calidad del lector que la calidad del profesor, por consiguiente las pregun­ tas que tanto se plantean: ¿Qué está enseñando el profesor? ¿Qué están aprendiendo los estudiantes? se deberían replantear con miras al lector: ¿que está leyendo? ¿Desde donde está leyendo? Tener compasión por el estudiante, tratarlo como un tonto tal como algunos buscan tratar al pro­ fesor, es usarlo para reclamar y “pedir justicia” bajo ciertos intereses. Se tergiversan los hechos, se descontextualiza un texto y se usa al estudiante como herramienta de crítica (o en este caso de insulto). A los bondadosos que tanto se preocupan por los estudiantes del pro­ fesor y que piden “que se haga justicia” les sugiero que lean mejor y que no lancen conclusiones tan apresuradas. Como estudiante creo no hay nada más grato en el proceso de aprendizaje cuando se topa con un docente que incentiva la conversación, que denota un interés por lo que enseña y cómo lo enseña. El docente que tanto se critica incentiva lo anterior; quizás sea pertinente revisar el uso categórico que se les dio a las figuras del estudi­ ante y del profesor en todo éste debate. —Andrés Pardo

Mi nombre es Diana Urazán, estoy en séptimo semestre y junto con Ra­ fael Díaz envié una propuesta curatorial a la convocatoria del Muestreo que quisimos llamar la “Rosca”. Junto con las otras tres fue rechazada, porque, según la clase de curaduría, no tenía la consistencia “para con­ vertirse en una exposición para el final de semestre”. Yo personalmente me siento indignada, porque pienso que Rafael y yo si nos tomamos la molestia de pensar el tema, de escribirlo, de escoger a los artistas y después las obras, pero ellos no se tomaron el tiempo para escoger las propuestas. Lo que más me indigna, es que me toque escribir esto a ciegas porque no sé aún por qué la rechazaron. A la hora de explicar la razón, ni siquiera tuvieron la decencia de referirse a los proyectos curatoriales de manera específica, mucho menos a los estudiantes. Yo digo que se refiere a la primera, que dice “Donde una buena crítica dirigida a la institución se desploma con una selección caprichosa de obras que no tenían una relación temática entre ellas o la motivación inicial para la selección”. A ver, que puede ser más caprichoso que la rosca, nuestra motivación inicial era trascender la crítica, enfrentarla a la realidad, aceptar que estamos implicados a nuestro contexto, al gusto, y aprovecharnos de ello, y por lo tanto no íbamos a criticar la rosca ni hablar de ella sino curar a partir de ella, para así MOSTRAR los trabajos de algunos estudiantes de arte de la Universidad de los An­ des. No le queríamos dar más vueltas al asunto. Nosotros sabíamos que no teníamos experiencia para hablar de una temática específica, y por eso decidimos acudir a nuestra intuición, porque el tema aún no esta muy dicho, esta en el ambiente, y por eso simplemente queríamos ir al grano, queríamos curar, queríamos darle sentido a lo que nos gusta cu­ rando, no escribiendo ni dando explicaciones. A mi personalmente no me interesaba aplicar la misma de los muestreos anteriores donde pro­ ponían temáticas osadas, como lo privado y lo público, y a la primera reacción inesperada del público hacerme pipi en los pantalones, quitar una obra y después poner en riesgo el espacio de los estudiantes para mostrar sus trabajos, lavarse las manos haciendo una convocatoria cu­ ratorial (más difícil de proponer y más fácil de rechazar) reservándose el derecho de no hacer el muestreo, demorarse más de lo previsto para dar los resultados (“el muestreo ha muerto”), y una semana más para dar sus explicaciones en menos de tres párrafos. Pareciera como si no tuvieran realmente muchas ganas de hacerlo, de verdad, ni se tomaron la molestia de escribirnos un correo donde nos explicaran el por qué no funcionaba la propuesta. Sí, les quitaba mucho tiempo, pero más que un agradecimiento por haber respondido a la convocatoria creo que nos merecemos una explicación. Y no una explicación que además de incompleta que esté opacada por el ladrón de Goyas (con el mismo bri­ llo con el que la liberación de Ingrid Betancourt opacó los otros sucesos del país en las noticias nacionales). Así que después de todo, seguimos en las mismas, los estudiantes siguen sin voz, y nos siguen cerrando los espacios para desarrollarnos en un plano que va más allá de lo aca­ démico, y esto es muy grave, también es grave que en la diapoteca se vean acumulados todos los Gonzáles que la gente no se ha querido lle­ var para leer y que esto que estoy escribiendo, como respuesta, como diálogo, va a formar parte de aquella pila desechada por nuestra indi­ ferencia. En ocasiones pienso que esto es lo que nos merecemos, una universidad que nos encierra dentro de los parámetros de la academia, que se queda en la opinadera, que no va más allá para ver el por qué de las cosas, el por qué de esos trabajos tan sosos en las exposiciones, cuando en clase vemos que hay gente que tiene tanto potencial, y nos limitamos a publicar rezos sosos y empalagosos a marta traba y a es­ cribir textos aduladores aplaudiendo las proezas de otros, en vez de in­ ventarse sus propias proezas. Igual el área de proyectos está conciente de estas otras reacciones producidas por sus acciones pero sé que aún guarda la esperanza de que pase algo. Ojalá suceda pronto. —Diana Urazan
Si desea estar con Gónzalez, envíe su colaboración al correo electrónico: hojagonzalez@gmail.com González publica lo que se quiera hacer público. La única regla es usar un nombre, un apellido y aceptar las limitaciones de una hoja de papel. Esta hoja circula al comienzo de cada semana del período académico de clases.

enviado a hojagonzalez@gmail.com por Laura Peña

enviado a hojagonzalez@gmail.com por Fredy Sánchez

El muestreo no se declaró desierto la semana pasada, éste se despidió hace mucho… Pero era obvio, ello obedeció a una falta de interés de parte de sus mis­ mos responsables que, ante fuertes criticas de la mayoría de estudiantes de arte, no esperaron lo suficiente para saber que realizar con el fin de lle­ var a cabo un muestreo real y evitar los posibles problemas que se le había adjudicado1. La salida fácil fue dejar a los estudiantes el problema con el fin de que ellos propusieran la curaduría, no obstante era previsible que ello no iba a suceder, no sólo porque la solución al problema no fue real, sino porque ésta cambiaba radicalmente el fin del muestreo (ya sería otra cosa)… Desde que se envío un mail requiriendo propuestas se supo que: — No iba a recibir suficientes propuestas — Que la calidad de muchas no iba a ser la adecuada ya que la mis­ ma solución promovía la pereza — Que el Muestreo había muerto (naturalmente?, sin responsabili­ dad de nadie y por cosas de la naturaleza?). — Que a los estudiantes de curaduría éste semestre se le había pro­ puesto otra cosa (soborno?..., estoy sonriendo, no es para tomar­ lo tan en serio) o …. No sé que paso ahí…. El semestre pasado se cuestionaron varias cosas de él, no obstante se recalco su suma importancia y se hizo énfasis en que precisamente el desconcierto que había producido reposaba en el deseo, de la mayoría de estudiantes, de que éste fuese una “cuidadosa muestra”. Por eso ahora los que sufren la muerte del muestreo no son los pro­ fesores, ni las directivas, entre otros… Somos todos y cada uno de los es­ tudiantes de arte que perdemos un espacio de exposición, de discusión y reflexión… —Laura Peña

[“¿Y ahora que se puede esperar de los estudiantes? Si un profesor de Los Andes hace lo que hace y solo es una pega”] Lucas Ospina es el nombre del momento hasta mi abuela con alzheimer lo puede retener en su cabeza por momentos. El tema real a tratar es este person­ aje reconocido en páginas web que ya no son solo de arte, ahora ocupa páginas del periódico que no son sociales; y todo por tan magno acontecimiento que ya todos conocemos, y lo llamo magno por todo lo que nos ha traído. (no quiero repetir cuestiones que mi compañero Gustavo Niño menciono en la pasada edición de González(que por cierto me hizo reír!, bien Chino!)) Siento que debo enumerar: 1. El interés masivo por el arte. 2. La lastima y preocupación de la gente (y uno que otro familiar) por nosotros los antiguos, nuevos y próximos estudiantes de Arte de Los Andes. 3. El incentivo de la creatividad literaria, maravillosas historias han resultado: lo que hizo Lucas es el ejemplo claro de por que en los Andes se puede hacer trampa, eso es lo que se enseña por eso no sacaron al hijo de Uribe, es una Uni­ versidad de paracos que tienen plata, y por eso no lo van a meter a la cárcel, pero si fuera de la nacho o la distrital ya estaría preso, después no digan que los Andes no tiene encapuchados. Está como para una novela a la hora del alm­ uerzo. 4. Fijar los ojos en la Alzate Avendaño que no es tan maravillosa como la pin­ tan. 5. Y finalmente un comentario muy sincero para Lucas, te están recordando a tu madre mucho, y no de la mejor manera (ninguno conoce a Viky que es magnífica) . Esto es un comentario más Pero me puedo dar el lujo de decir que estoy en González (claro está si es que salgo). Ahora a la pregunta del encabezado debo decir que nos espera una sociedad llena de prejuicios miedo, y tal vez un poco de odio para el arte que no es de sala o comedor. Pero eso si Lucas estuvo todo muy SATUPLE. —Fredy Sánchez

enviado a hojagonzalez@gmail.com por Cesar López
Remember A Day por Richard W. Wright (q.e.p.d.) Remember a day before today A day when you were young. Free to play alone with time Evening never come. Sing a song that can’t be sung Without the morning’s kiss Queen ­ you shall be it if you wish Look for your king Why can’t we play today Why can’t we stay that way Climb your favorite apple tree Try to catch the sun Hide from your little brother’s gun Dream yourself away Why can’t we reach the sun Why can’t we blow the years away Blow away Blow away Remember Remember Contigo se desvaneció toda esperanza de verlos juntos de nuevo, pero seguro estas dan­ do un gran toque en el cielo. Gracias por esa música y esos momentos que nos diste. Adiós Rick, y saluda a Syd de nuestra parte, nunca serán olvidados.

esta semana
MUESTRA INTERNACIONAL DE CINE DOCUMENTAL 22 de octubre al 26 de octubre en la Universidad de los Andes Auditorio C Edificio Mario Laserna. 5 .pm. http://www.muestradoc.com/

Gonz lez#97
circula en el departamento de arte, facultad de artes y humanidades, universidad de los andes

enviado a hojagonzalez@gmail.com por Amelia Rosales

PARA LA CLASE DE CURADURIA Y EVENTOS Me parece una falta de seriedad y compromiso que este año no se rea­ lice El Muestreo. Ustedes fueron los que sugirieron que este año los estudiantes propusieran el tema. Debido a que son tan “críticos” y que aparentemente la gente de la universidad no esta a su “altura” curato­ rial, han debido prever que existía la posibilidad de que ninguna de las propuestas les fuera útil, y en ese caso tener un plan b. Proponer ustedes un tema ya que no les sirvió ninguna este año. El único evento en la universidad que permite a los estudiantes de arte mostrar su trabajo es El muestreo y gracias a ustedes no se realiza­ ra este semestre. ¡Gracias! Para la próxima no nos hagan perder nues­ tro tiempo y encárguense ustedes de la organización de El Muestreo ya que aparentemente son todos unos expertos y han hecho tan “buenas” muestras en los semestres pasados. Y si muere El Muestreo es por su complejo de curadores, por que buenas ideas si que las hay. —Amelia Rosales.

lunes 6 de octubre, 2008
enviado a hojagonzalez@gmail.com por Sebastián Lapidus

EL MUESTREO NO ESTÁ MUERTO Yo no sé quién habrá declarado en el González #94 que El Muestreo ha­ bía muerto, porque realmente debió decir de una vez que éste se había declarado desierto, cosa que es muy distinta. Declarar algo desierto no quiere decir que se le da fin ni que se cierra; esto es sólo un apla­ zamiento y habrá en el futuro más Muestreos, si es que los alumnos deciden mandar más propuestas, lo cual espero que así ocurra. En el González pasado (#96), Diana Urazán dice que ellos (refirién­ dose a la clase de curaduría del presente semestre) no se tomaron el tiempo para escoger las propuestas, cosa que como miembro de tal clase, tengo que desmentir. Creo que cada uno en la clase leyó una y cada una de las propuestas que recibimos y, en mi caso personal, pue­ do decir que leí cada propuesta por lo menos tres veces. Créanlo, el he­ cho de que fueran apenas cuatro nos puso las cosas muy difíciles para realizar una selección. Ahora, esto no quiere decir que la decisión más fácil de tomar haya sido, entonces, declarar El Muestreo desierto. Tal decisión se tomó en conjunto después de discutir las propuestas toda una tarde; incluso las volvimos a leer en grupo... Y fue una decisión difícil de tomar . Pues bien, a nadie le gusta que le rechacen su trabajo y mucho me­ nos si siente que no le dan ninguna explicación para esto. Pero, en el comunicado que sacó la clase en el González #96, se dan motivos de por qué ninguna de las propuestas recibidas fue seleccionada. Pero si quieren otras explicaciones, lamento sólo poder dar una repetida. Lo que vemos en la clase Curaduría es cómo se puede hablar de un mismo tema agrupando obras que lo planteen de distintas maneras y no solamente estrategias de selección de obras de arte para conformar una exposición. Precisamente, en las propuestas recibidas podíamos reconocer una estrategia de cómo se iban a escoger las obras, pero no podíamos ver claramente cuáles eran los temas que se estaban propo­ niendo Si tema y estrategia eran una sola cosa, creo que eso debía ser especificado. Independientemente de esto, el problema real es que a la gente no le importa el Muestreo, o al menos parece no importarle. Yo no sé si el recibir sólo cuatro propuestas se debe a que se haya cambiado el proceso de selección, o al poco tiempo que hubo para planear algo, pero me parece sintomático que sólo hayan llegado las propuestas que llegaron. De todos modos, hay que pensar que es un proceso más bien sim­ ple y creo también que es necesario ser consciente que, cuando uno manda algo a una convocatoria puede ser escogido o no. Quisiera, además, aclarar que no estoy desvirtuando ningún esfuerzo y, en lo personal, considero que las propuestas tienen en sí un potencial que puede y debe ser explotado para próximos semestres. No hay nada que resucitar, porque nada está muerto; sólo hay que hacerlo volver. —Sebastian Lapidus

enviado a hojagonzalez@gmail.com por Mariangela Méndez

Carta a los estudiantes El muestreo, una iniciativa de los estudiantes para los estudiantes, surgió por el interés de una estudiante (valga la redundancia) que hace cuatro semestres buscó en el Área de Proyectos un apoyo para realizar su idea. La clase de cu­ raduría se encargó de contribuir a consolidar este proceso, consiguió recur­ sos para la realización de futuras propuestas y aportó algunas horas de clase para que los atareados alumnos pudieran disponer de algún tiempo para esta iniciativa. Sin embargo, esta alumna, aunque no estaba inscrita en la clase de curaduría, apoyó la realización del primer muestreo en sus horas libres. El muestreo no ha muerto, y no morirá si las personas interesadas en reali­ zar proyectos los presentan directamente al Departamento de Arte en busca de apoyo (los recursos siguen intactos y ustedes siempre podrán gestionar más). Lo que ya no hace parte del muestreo es la muleta que siempre ha causado duda: su relación con la clase de curaduría. Tanto en las reuniones con los alumnos en muestreos anteriores como en la reunión por los incidentes del semestre pasado, se cuestionó que si el muestreo era una iniciativa de los estudiantes, entonces por qué no lo hacían los estudiantes. ¿Y bien, esa es la pregunta, por qué no lo hacen los estudiantes? Que a la clase de curaduría le pareciera que las cuatro propuestas eran confusas como proyectos, más no como ideas, di­ ficulta un proceso de selección. El mismo proceso que aparecía borroso en las propuestas que se presentaron a este 4 muestreo. Los canales de comunicación siempre han estado abiertos, si hay preguntas se pueden responder, si quieren desde la oralidad que parece la forma favorita para explicar los procesos, no olviden que los alumnos de la clase de curaduría son sus compañeros en otras clases. Pero quisiera aclarar que la posibilidad de llevar a cabo cualquiera de las cuatro propuestas sigue abierta, pues no se necesita un aval de la clase de curaduría, ni del calendario académico, ni de la nota, ni de las horas de la clase de curaduría, para responder a una iniciativa personal. Uno tiene que poder hacer lo que necesita hacer, más aún, si dos de las cuatro propuestas señalaron la necesidad de realizar el muestreo el semestre entrante, por falta de tiempo. Pareciera entonces que a este muestreo no le hizo falta la iniciativa de los estudiantes, sino la iniciativa de la profesora de la clase de curaduría. Y eso no debería importar, eso no se debería sentir, pues acaso no es el muestreo una ini­ ciativa de los estudiantes para los estudiantes? Yo también estoy confundida y quisiera una explicación. —Mariangela Méndez

Si desea estar con Gónzalez, envíe su colaboración al correo electrónico: hojagonzalez@gmail.com González publica lo que se quiera hacer público. La única regla es usar un nombre, un apellido y aceptar las limitaciones de una hoja de papel. Esta hoja circula al comienzo de cada semana del período académico de clases.

Grupo Facebook “Víctimas del Arte” . ¡Únete ya! ¡Victimízate! ¡El artista como sufridor ejemplar!
enviado a hojagonzalez@gmail.com por Manuel Ángel

esta semana
decuadroencuadro carmen elvira brigard inauguración miércoles 8 de octubre, 12 m. exposición sala de proyectos + dulce vacío mariana murcia exposición la vitrina

Cuestiones de Pintura ¿Está la pintura de Franz Hals hecha de una materia venenosa? ¿Y la de goya? Cada uno tratando el rostro humano de una manera sutil. ¿Tienen estos cuadros un perfume perverso como el elogio monstruoso del cual son víctimas? ¿Es al crítico a quién dirigir estas preguntas? ¿O al organizador de exposiciones? —Marcel Broodthaers 1963

Crítica y contracrítica Posibilidad, inutilidad y acción Entre la academia y el periodismo 6, 7 y 8 de octubre, 2008 / 4-7 p.m. Auditorio Mario Laserna Carrera 1° Este número 19 A–40 Universidad de los Andes, Bogotá + información http://criticaycontracritica.uniandes.edu.co ENTRADA LIBRE • Cupo limitado • Inscripción previa: criticaycontracritica@uniandes.edu.co Lunes “The State of Art Criticism” James Elkins / “Pensamiento crítico, literatura e inmanencia global” / Ramón de la Campa Martes “Exposición y crítica: un enfoque en dos direcciones” Lisbeth Rebollo / “El ensayo y las posibilidades de la crítica. Academia, opinión pública y escritura” Efrén Giraldo Miércoles “La necesidad de la crítica” Victor Quinche / “La inutilidad de la crítica” Lucas Ospina + Para profesores y estudiantes, un taller en historia del arte: “Current problems in art history” dictado por James Elkins (con traducción simultánea). Martes 7 de octubre, 11.30-1. Salón M100.

enviado a hojagonzalez@gmail.com por César López

Perdió el diseño Entre los 10 finalistas de la 5ta edición del concurso de diseño de Peugeot había un colombiano ¡Oh! que sorpresa, un grupo en facebook dedicado a este personaje y su diseño. Ya se imaginaran, el objetivo del grupo era que votáramos por el diseño colombiano, y lo lograron, el colombiano gano el concurso por un amplio margen ¡¡¡felicidades a todos!!! El grupito tie­ ne casi 6000 miembros, nuestro compatriota gano con poco más de 3000 votos, según lo que vi. Pero de esas 3000 personas que votaron ¿cuántas se habrán fijado en el diseño? ¿Cuántas habrán siquiera mirado los dise­ ños de los competidores, cuestionarlos, ver sus pros y contras? ¿Cuántos habrían dado su voto aún sin colombianos en las finales? ¿Cuántos se ha­ brían siquiera percatado de le existencia de dicho concurso? ¿Cuántos se acordaran del nombre del carro ganador? creo que muy pocos. Pero uno en esta vida nunca sabe, es posible que ninguno de los personajes del grupo hubiera votado, aunque sabemos que eso es poco probable. El diseño ganador paso primero por unos jurados quienes dieron el sí para que siguiera concursando, pero no se puede negar que se le hizo un gran favor al ganador del concurso, pero, para ser honesto, si yo me ganara un concurso de esa forma no me sentiría satisfecho, no sé ustedes. La competencia paso de ser un concurso de diseño a uno de popularidad, “gané porque tengo más amigos”. Si hubiera un mundial para determinar cuál es el país más unido tal vez no lo ganamos…sí, tal vez, la indiferencia e intolerancia que abunda en las calles es muy diferente a lo que mostro el concursito este. Personalmente yo no habría votado por el diseño colombiano, creo que había mejores. Claro, esta es mi opinión, lo que acaban de leer lo pue­ den tomar como cierto o como un montón de patrañas inútiles, sólo me gustaría ver un poco más de objetividad, y no un montón de gente dando clic con los ojos cerrados. —César López

“La historia del arte como paisaje” Dibujo de un estudiante de James Elkins, redibujado por Elkins (publicado en Stories of Art, 2002)

González#9
circula en el departamento de arte, facultad de artes y humanidades, universidad de los andes

martes 14 de octubre, 2008
enviado a hojagonzalez@gmail.com por Juana Hoyos

Juro divertirme
El pasado sábado 20 de septiembre fue la ceremonia de grados de la Uni­ versidad. En la solemne ceremonia se dijeron tres discursos. Mi selectivo y mañoso sistema de registro resume los textos así: un discurso pertinente y políticamente correcto del Rector en torno a la tolerancia y que hacia una referencia muy especial al asesinato del profesor de ingeniería Diego Echeverri (su familia estaba allí, uno de sus hijos era un graduando). El segundo discurso fue el de Helena Groot, profesora y directora del Labo­ ratorio de Genética, que abordó el tema de hacer divertido el enseñar y el aprender. Fue un maravilloso relato que contaba lo difícil que había resul­ tado crear juegos y métodos para hacer del aprendizaje de la genética una actividad entretenida. Y el discurso que más me sorprendió —y que por más esfuerzo que hago no recuerdo qué fue exactamente lo que dijo— fue el de la estudiante suma/magna cum laude (el maestro de ceremonias explicó que significaba cada uno de esos títulos pero ambas explicaciones me parecieron iguales). Éste era el discurso en que tal vez yo tenía más es­ peranzas: una magna/suma se estaba graduando y era menor de 30 años. La recuerdo citando a dos rectores anteriores (Pizano y Laserna) y repitiendo algunas palabras de estos pero no sé cuales, no me acuerdo de nada de lo que dijo… esto me ha llevado a pensar que diría yo si me tocara levantarme allí frente a toda esa gente, más de 1000 desconocidos, y ante los decanos y los más destacados profesores de la universidad. Y aunque la situación me parece intimidante creo que luego de informarme (viendo la película “Legalmente rubia” y leyendo el discurso de Steve Jobs hace unos años en Stanford), yo trataría de hablar desde la experiencia sobre mis anhelos a futuro y trataría de dejar algo en la cabeza de todos y cada uno de los que por suerte estan allí conmigo. Como no seré ni suma, ni magna y lo único que llegaré a ser es mama cum laude, y ustedes, los lectores de González, serán los únicos que me darán un espacio sin el protocolo o los acartonamientos del grado, aprovecharé esta hoja para echarme el incoherente discurso que me gustaría decir: Queridos y respetados todos: No me voy a echar aquí una lista repetida de nombres porque ya el Maestro de Ceremonias, el Rector y Helena nos han dicho quienes somos y a que nos dedicamos. Este es un momento muy feliz en mi vida y espero que en la de todos ustedes. Ya pueden decir que son algo: maestra, ingeniero, psicólogo… ya no son simplemente Juan, Camila, Nicolás o Daniel. Sus papás ya cumplieron, con el esfuerzo de ellos y el de ustedes todos estamos lis­ tos para enfrentar la siguiente etapa: la independencia, ahora pueden tener autonomía financiera… antes la tenían en otros aspectos pero en lo financiero no estaba garantizada. Ahora tampoco, pero por lo me­ nos la capacidad ya fue instalada. Están por su cuenta, aquellos que estudiaron disciplinas que in­ volucran buscar un trabajo tradicional, suerte. Los demás que deben crear su propio trabajo deben de ahora en adelante ejercer la disciplina si quieren poder hacer eso que siempre habían soñado. Nunca dejen

de estudiar, de aprender, de cultivar a sus amigos, de hacer contactos, de aprovechar las oportunidades y sobre todo de divertirse en lo que hacen. Cuiden su escala de valores, cualquiera que estos sean, (ya no es mo­ mento para que los revisemos), sean fieles a sus convicciones y siempre sean apasionados en lo que hacen, eso garantiza que sin importar el resultado de su trabajo van a estar orgullosos de este y lo podrán poner a circular, y ¿quién sabe?… puede que ganen algo de plata con él. No olviden que todo tiene un proceso y toma tiempo, el grado no garantiza nada, solo el trabajo y la dedicación lo hacen. Si de casualidad se equivocaron como yo y lo que aprendieron no era lo que le da felicidad, no importa, vuelvan a empezar, siempre se cumplen los deseos que uno tiene, lo único es ser precisos en su formu­ lación y persistentes en su práctica. En unos minutos al final de mi discurso, cuando se pongan de pie y hagan el juramento de los graduandos, juren divertirse. La vida no es tan trascendental, ni tan seria, ni tan protocolaria como esta ceremo­ nia. Cuando digan su nombre y los títulos obtenidos, pasen corriendo, brincando, levitando a recibir su cartón, besen a la decana o al decano que les tocó y huyan de los pseudo–policías y acomodadores que es­ tán en el recinto, corran a abrazar a sus papás y a su novia o novio, muéstrenle a los 1000 extraños que ustedes ya lograron esta meta feliz, modesta pero fundamental, disfrútenla. Mañana será otro día y nos levantaremos a pensar en que tenemos que volver a marcarnos un reto ya no tan formal ni tan señalado por la sociedad pero otro reto al fin y al cabo. Así las cosas, gracias por escu­ charme y suerte. —Juana hoyos de Camargo Maestra en arte (por fin)

enviado a hojagonzalez@gmail.com por Carmen Elvira Brigard

enviado a hojagonzalez@gmail.com por Elkin Murillo / Elmer Valderrama / María Otálora

“Agitada e impaciente revoloteava como una mariposa, pasando de un cuarto a otro para consultar a todos los relojes de la casa, bajando la escalera, explo­ rando la avenida, subiendo luego para asomarse a una ventana con vista al ca­ mino(…) Todo estaba ya á punto. Marieta subio á un banquillo, se cercioró de la so­ lidez de un gancho clavado en la pared, frente á la cama de Paulina, y dijo á Gervasio: <<Ahora podeís traerle.>> ¿Qué tenía que traer? La niña se lo preguntaba con empeño á Marieta que no contestaba, cuando volvió el criado con un cuadro de grandes dimensiones, subió al banquillo y le colgó. Marieta le puso bien derecho con la mano, y dijo enjugándose los ojos: <<!Que parecido!>> Era el retrato de un joven como de veinte y cinco años, de fisonomía or­ gullosa y resuelta, con ojos oscuros muy expresivos, cutis brillante y bigotito negro. <<Es Pablo, dijo Marieta a la niña; la señora marquesa le ha tenido ence­ rrado muchos años; pero ahora ha mandado limpiarle para que adorne vuestro cuartito; ¿Estais contenta con el retrato de papá?>> Paulina dijo que sí; pero pensaba y se decía para sus adentros; <<¡que lásti­ ma que no esté también mamá!>>” “la heredera de vauclain” madame j. colomb páginas 128 y 129 paris, imprenta de lahure 1890

¡OJO! TENGA MUCHO CUIDADO, ¿SABÍA UD. QUE…? • Aparentemente hay una mafia de estudiantes de Arte que se han apoderado de la clase de curaduría y del Muestreo durante cuatro semestres consecuti­ vos, imponiendo su juicio tiránico y megalómano sobre las exposiciones de estudiantes. • Tal mafia parece ser aún más peligrosa con la presunción de su genialidad y la realización de increíbles muestras. • El bando también parece estar compuesto por gente muy crítica, que hace que los alumnos pierdan su tiempo. • Es una falta de seriedad y compromiso declarar exposiciones desiertas y no tener un plan B en caso de que las convocatorias fallen. • La misma mafia que se menciona en el primer punto, impuso un nuevo e in­ justo mecanismo de selección de curadurías y por los complejos de curadores de sus miembros, han asesinado terriblemente al Muestreo. • El Muestreo aparece como el único espacio DE LA UNIVSERSIDAD para que los estudiantes expongan, siendo así completamente ignorados espacios como, por ejemplo, la Vitrina del TX, la cual también se encuentra desierta.
fuente “Para la clase de Curaduría y Eventos”, González #97, lunes 6 de octubre de 2008.

—Elkin Murillo COMO UN BUEN CHISTE Hace mucho no leía algo más parecido a un chiste: Un texto corto, que hace reír con poco pero por montones. ¡Gracias! Para la próxima no me hagan reír tanto que hace poco me operaron de apendicitis y se me pueden salir los puntos. —Elmer Valderrama COMO UN ACTOR DE TELENOVELAS Ha sido demostrado que el Muestreo es como un actor de telenovelas; muchos dicen que lo quieren, pero a pocos les importa realmente y sólo cuando éste se ha ausentado es que la gente toma conciencia de su “importancia” y pide su regreso. —María Otalora
enviado a hojagonzalez@gmail.com por María Catalina Bulla

“ (...) y así fue que pasó un mes entero haciendo investigaciones en la biblioteca para establecer sobre sólidas bases el árbol genealógico de los Vauclain. Escri­ bió, con hermosa letra gótica, los nombres de todos los Vauclain conocidos y los de las señoritas de casas nobles con las que se casaron, Isabel, Yseult, Wil­ helmina, Yolande; pintó sus blasones y colgó la obra en una pared del saloncito del estudio. Pero tenía un pesar, su lista resultaba incompleta, porque en nin­ guna parte encontraba el nombre de la madre de Paulina, y cuando preguntó a la Marquesa, ésta respondió: << los sucesos contemporáneos pertenecen á la política, no á la historia; dejémoslos en la sombra, es lo mejor,>> y en efecto, el nombre de la madre de Paulina se había quedado en blanco. La institutriz no se dió por vencida(...) “ “la heredera de vauclain” madame j. colomb páginas 133 y 134 paris, imprenta de lahure 1890

“Gracias a Dios y a la Virgen apareció el cuadrito” — General Rodolfo Palomino

“El truco era extraordinario: respetar el marco y alterar el cuadro, saquear sin escrúpulos el tesoro que se le ofrecía...” arturo pérez­ reverte “el club dumas” página 29 arturo pérez­ reverte santillana ediciones españa .2000
Si desea estar con Gónzalez, envíe su colaboración al correo electrónico: hojagonzalez@gmail.com González publica lo que se quiera hacer público. La única regla es usar un nombre, un apellido y aceptar las limitaciones de una hoja de papel. Esta hoja circula al comienzo de cada semana del período académico de clases.

Gonz lez#99
circula en el departamento de arte, facultad de artes y humanidades, universidad de los andes

lunes 20 de octubre, 2008
enviado a hojagonzalez@gmail.com por Iguana F.

ACERCA DE LA CRÍTICA INSTITUCIONAL…
¿Cómo el artista podría aceptar que haya crítica de afuera hacia aden­ tro?. Si el artista acepta su expansión hacia un afuera, de manera tal de poder ejercer su oficio pero en campo distintos al los del arte, ¿por qué no aceptar, entonces, que existen muchos campos que pueden llegar a involucrarse, a enterar por un momento, dentro de las instancias de este y criticarlo? Es cierto que Andrea Fraser (2005) se refiere a un re­ quisito de la apertura del campo artístico, pero ¿resulta en realidad así? ¿Es el arte tan generoso y tolerante que acepta la entrada de dis­ tintas disciplinas con el fin de inmiscuirse y opinar acerca de la insti­ tución artística? A mi modo de ver el asunto es mucho más complejo que esto. Es importante conocer y comprender que las prácticas artísticas son, y siempre han sido, elementos muy complejos para la sociedad. Su carga simbólica, y no solo física, imprime sobre ellos una necesaria pertenencia al campo del arte para poder comprender o simplemente tener un acercamiento medianamente acertado a una obra o a una ins­ titución artística. Tal vez lo que molesta es la intromisión del crítico de arte en terre­ nos extraños. Tal vez lo que molesta es esa pretensión por parte del artista de conocer todo a su alrededor y hacer comentarios respecto a tal y cual cosa. Es cierto. Yo soy política y todos lo somos. Si la pretensión del mundo posmoderno es la de un mundo democratizado, entonces es necesario que desde las diferentes disciplinas se sea políticamente ac­ tivo; esto no es un problema. Sin embargo, si los mecanismos de participación política y en ge­ neral, cultural, en donde cada quien puede y debe opinar respecto a lo que sucede a diario dentro y fuera de su sociedad existen, resulta ser algo injusta la brecha que existe entre una comunidad abierta a opinión y un campo aisladísimo, pero que sin embargo está inserto y se alimenta de esa. Mientras que el arte critica y propone dispositivos nuevos, se man­ tiene en constante búsqueda de preguntas y observaciones en relación con su medio ambiente, al mismo tiempo se yergue como impermea­ ble ante una sociedad que no comprende muchas veces su lenguaje. Tal vez el sentimiento de insatisfacción respecto al arte es esa espe­ cie de caparazón que se ha creado en oposición a su exterior, en donde la crítica del arte resulta un ejemplo que vivifica de manera substan­ cial la capacidad del arte de moverse en torno a diferentes ámbitos. Es una bella condición la del arte en ese sentido. Sin embargo es de reprochar muchas veces su exclusividad, en frente de ese poder que aparentemente detenta este campo. — Iguana F.

enviado a hojagonzalez@gmail.com por Sebastián Fierro

Soy un estudiante de arte que desea promocionarse. Me sentiría honorado de poder realizar proyectos de manera individual y colectiva para espacios independientes o institucionales, así que si tiene algún hueco vacío, pien­ se en mí. Mi trabajo nace desde el dibujo, es decir, yo dibujo (sí yo sé, otro más). Que cosa, pero que hacemos si el dibujo es una maravilla y aún no lo han matado, no hay de otra, hay que aprovecharse de el ya que permite tanto. Aunque no discrimino, también un día pinté y otro día hice un vi­ deito, de manera que sin pretensión alguna me siento capaz de hacer un videito, una pinturita o por que no, una fotico. Si el señor/a Gonzalez lo permite, en esta hoja hay un dibujo mío lla­ mado “El artista del hambre”, tal vez no sobre decir que es un autorretrato. Soy un fanático del hambre y la soporto como nadie. Recuerden que estoy que exhibo mi hambre. ¿ Por qué arrebatarme la gloría de seguir ayunando y de ser el mayor ayunador de todos los tiempos? —Sebastián Fierro

“Las editoriales pierden $70 mil millones de pesos por fotocopias que de sus libros sacan los estudiantes” —Centro Colombiano de Derechos Reprográficos
Si desea estar con Gónzalez, envíe su colaboración al correo electrónico: hojagonzalez@gmail.com González publica lo que se quiera hacer público. La única regla es usar un nombre, un apellido y aceptar las limitaciones de una hoja de papel. Esta hoja circula al comienzo de cada semana del período académico de clases.

enviado a hojagonzalez@gmail.com por Nicolás Gómez

Para considerar en estos días de elevados precios, incertidumbres políti­ cas, amnesia colectiva, humores de todos los colores, veloces consagra­ ciones, frecuentes clichés, historias vaporosas y eventos por doquier, pro­ pongo un texto escrito a raíz de ciertos acontecimientos ocurridos hace 47 años. —N.G.

Mitologías Nacionales
El otro día un joven pintor colombiano, el señor Fernando Botero, escribió y publicó una carta en los periódicos para desmentir la noticia y el comen­ tario respectivo en los cuales se decía que él —el señor Botero— “había triunfado en los Estados Unidos”. No he triunfado, puedo asegurarles a ustedes que no he triunfado, clamaba con cierta cólera ejemplar el señor Botero, a quien la mistificación nacional, puesta en marcha para su caso a través de la publicidad periodística, exasperaba justificadamente. El señor Botero no parece colombiano, ni menos aún, pintor colombiano. Su caso vale la pena como ejemplo, como excepción y, sobre todo, como contradicción, altamente recomendable, a una detestable y victoriosa ac­ titud nacional que se manifiesta en la incapacidad crítica, la ausencia del sentido de las proporciones y de las jerarquías y en la desvalorización del significado de las palabras. Es decir, en la cotidiana y usual falsificación de los valores y de las categorías. El subdesarrollo del país nos impide ser modestos y lúcidos, de la misma manera que la ruina económica impide a una familia burguesa dejar de ser vanidosa. Probablemente si ocupáramos la situación histórica de una gran nación en la cual las artes y las letras, la ciencia y la civilización tuvieran en ella misma uno de sus sitios de elección, la manera de juzgar, calificar y apreciar los productos de nuestra inteligencia o nuestro ingenio, y tam­ bién las personas que los crearan, sería mucho más equitativa y cautelosa. No es así, entre otras razones, porque la impersonal ironía de la historia le reserva a estos pueblos el entretenimiento más o menos peligroso de sus falsas ilusiones. Que las naciones pobres, atrasadas, analfabetas o bárba­ ras puedan construir todos los días una falsa mitología para satisfacer su ilusión de que están participando en el reparto universal de la gloria, de la civilización y de la cultura, es un derecho invulnerable, que nadie discute como tal. Otra cosa es que el ejercicio de ese derecho, en cada nación, de las características aludidas, engañe a todo el mundo y, por ejemplo, los congoleses crean que su país es un faro de la cultura, de la civilización y del arte. Hace ya por lo menos cuatro siglos —no hay datos sobre la actitud co­ rrespondiente de las tribus indígenas precolombinas— que los colombia­ nos ejercemos el derecho de mistificación, indicado por nuestra situación histórica. ¿Ese lapso es ya suficiente? Seguramente no, por las razones anotadas. De la historia nacional hemos hecho una hagiografía, en todos sus órdenes. Los caudillos de la emancipación, guerreros o políticos, son, todos, héroes plutarquianos, y en cuanto a oradores, escritores, gobernan­ tes, etc., el genio es la modesta virtud que nuestra desesperada necesidad de grandeza les asigna. En estas condiciones de exaltación mitológica toda tentativa crítica, por discreta que sea, es reputada como una profanación del sentimiento nacional, como una fuga traicionera en plena batalla. La ingenuidad y la candidez de esta actitud son notorias, pues es bien sabido que la historia no es una triquiñuela ni un subterfugio. Cada pueblo es lo que es y no lo que ese mismo pueblo dice que es. Hace ya muchísimos años también que estamos garantizándonos a nosotros mismos, sobre el papel y en las palabras, la existencia de una civilización suiza, de una cultura po­ lítica inglesa y de un arte universal en el ámbito nacional, como productos

naturales de nuestra propia historia. Parece, sin embargo, que los hechos de esa misma historia no demuestran con la facilidad y la elocuencia que fueran deseables la presencia de esos frutos. La realidad histórica que nos ha correspondido hacer, y vivir, no casa exactamente con los paradigmas enunciados. Lo cual nos inquieta a todos, sin que por ello dejemos de con­ tribuir intelectualmente a la falsificación diaria de esa realidad. Que un colombiano, tal el caso del señor Botero, reclame su modesta posición en el universo del arte, la proclame y rechace al mismo tiempo la desorbitada exaltación de que se pretendía hacer objeto para que entrara, a través de la desmesura publicitaria, en el olimpo nacional de cucaña, es un síntoma reconfortante. Es una nota crítica que restituye la verdad, que reclama sindéresis en medio del desborde y de la mistificación. ¿Cuán­ tos gestos intelectuales como el del señor Botero serían necesarios para que el político, el “humanista” el “sabio” colombiano empezara a dudar siquiera levemente de la genialidad y la grandeza y la importancia y la trascendencia que le atribuyen sus respectivos órganos de publicidad, sus correligionarios, sus cómplices o sus amigos? Muchos, ciertamente. Pero no incurramos en otra ilusión. El caso del señor Botero es solitario. Aquí nadie rechaza un adjetivo. Nadie rechaza el bautismo de genio que se le puede otorgar en la pila periodística. —Hernando Téllez
enviado a hojagonzalez@gmail.com por Diego García

Perfecto para halloween Cuando era niño me agradaba el algodón de azúcar hasta que me lo prohi­ bieron porque daba caries, ahora no se si me agrada porque estoy sintien­ do algo al entrar a la facultad y ver ese pedazo de masa pudre y radioactivo que se supone esta compuesto por ese tipo de azúcar hilado preparado y sazonado en una maquina especial. La función de la maquina especial consiste en generar nueves de dulces a partir de una diminuta muestra de azúcar, una fuente de calor cercana al borde derrite el azúcar, filtrándo­ se por una multitud de diminutos agujeros y se solidifica al contacto con el aire, formando unos finos hilos. Finos hilos dulces de tacto parecido al del algodón cuando está seco, volviéndose pegajoso con la humedad y derritiéndose rápidamente en la boca vitrina. Aunque la vitrina no tiene humedad y talvez no tenga caries la escena monocromática de finos hilos se redujo a cenizas maza pudre radioactiva, por causas que desconozco pero evidenciaron de nuevo lo vacío que esta ese espacio. Siento algo no tan dulce, suave ni agradable para mi paladar, creo produce otra cosa que no me pasaba cuando visitaba las ferias y los parques, entrando a la facul­ tad de artes estoy sintiendo... —Diego Garcia
enviado a hojagonzalez@gmail.com por Lucas Ospina El derecho al revés ¿Sabía usted que todos los profesores que ponen fotocopias en centros de fotocopiado sin licencia —es decir que no pagan derechos— están incumpliendo la ley? ¿Sabía usted que el profesor que ordena a sus alumnos fotocopiar un libro entero esti­ mula una conducta ilegal? ¿Sabía usted que proyectar películas completas en una clase es un acto criminal? Y hay más ejemplos… si la universidad no hace algo en relación a los registros de pro­ piedad intelectual y a crear una serie de excepciones sensatas sobre los derechos de autor, el panorama es oscuro para la circulación del conocimiento… ¿Qué está haciendo el De­ partamento de Arte ante esta situación? ¿Algo? ¿Nada? —Lucas Ospina

González#100
circula en el departamento de arte, facultad de artes y humanidades, universidad de los andes

lunes 27 de octubre, 2008

a los estudiantes: “Ustedes están siendo indoctrinados. Todavía no hemos encon­ trado un sistema educativo que no sea de indoctrinación. Lo sen­ timos mucho, pero es lo mejor que podemos hacer. Lo que aquí les estamos enseñando es una amalgama de los prejuicios en cur­ so y las selecciones de esta cultura en particular. La más ligera ojeada a la historia les hará ver lo transitorios que pueden ser. A ustedes los educan personas que han sido capaces de habituarse a un régimen de pensamiento ya formulado por sus predecesores. Se trata de un sistema de autoperpetuación. A aquellos de ustedes que sean más fuertes e individualistas que los otros, les animare­ mos para que se vayan y encuentren medios de educación por sí mismos, educando su propio juicio. Los que se queden deben re­ cordar, siempre y constantemente, que están siendo modelados y ajustados para encajar en las necesidades particulares y estrechas de esta sociedad concreta”. sus profesores

enviado a hojagonzalez@gmail.com por Carolina Cerón instrucción redundante y aclaratoria: reemplazar la palabra escritor por la palabra artista y la palabra escribir por arte o hacer, mentalmente. Si para Platón la vida es el olvido de la idea, para Clément Cadou toda su vida fue olvidarse de que un día tuvo la idea de ser escritor. Su extraña actitud –nada menos que, para olvidarse de escribir, pasarse toda la vida conside­ rándose un mueble­ tiene puntos en común con la no menos extraña biografía de Félicien Mar­ boeuf un ágrafo del que he tenido noticias a través de Artistes Sans Oeuvres (Artistas sin Obras), un ingenioso libro de Jean­Yves Jouannas en torno al tema de los creadores que han optado por no crear. Cadou tenía quince años cuando sus padres invitaron a Witold Gombrowicz a cenar en su casa. El escritor polaco –estamos a finales de abril de 1963­ hacía tan sólo unos me­ ses que, por vía marítima, había dejado Buenos Aires para siempre y, tras su desembarco y paso fugaz por Barcelona, se había dirigido a París, donde, entre otras muchas cosas, había aceptado la invitación a cenar de los Cadou, viejos amigos suyos de los años cincuenta en Buenos Aires. El joven Cadou era aspirante a ser escritor. De hecho, llevaba ya meses preparándose para serlo. Era la alegría de sus señores padres, que, a diferencia de muchos otros, habían puesto a su disposición todo tipo de facilidades para que él pudiera ser escritor. Les hacia una ilusión inmensa que el joven Cadou pudiera un día convertirse en una brillante estre­ lla del firmamento literario francés. Condiciones no le faltaban al chico, que leía sin tregua toda clase de libros y se preparaba a conciencia para llegar a ser, lo mas pronto posible, un escritor admirado. A su tierna edad, el joven Cadou conocía bastante bien la obra de Gombrowicz, un obra que le tenía muy impresionado y que le llevaba a veces a recitar a sus padres párrafos ente­ ros de las novelas del polaco. Así las cosas, la satisfacción de los padres al invitar a cenar a Gombrowicz fue doble. Les entusiasmaba la idea que su joven hijo pudiera entrar en contacto directo, y sin moverse de su casa, con la genialidad del gran escritor polaco. Pero sucedió algo muy imprevisto. Al joven Cadou le impresionó tanto ver a Gombrowicz entre las cuatro paredes de la casa de sus padres, que apenas pronunció palabra a lo largo de la velada y acabó ­algo muy parecido le había ocurrido al joven Marboeuf cuando vio a Flaubert en la casa de sus padres­ sintiéndose literalmente un mueble del salón en el que cenaron. A partir de aquella metamorfosis casera, el joven Cadou vio cómo quedaban anuladas para siempre sus aspiraciones de llegar a ser escritor. Pero el caso de Cadou se diferencia del de Marboeuf en la frenética actividad artística que, a partir de los diecisiete años, desplegó para rellenar el vacío que había dejado en él su inapelable renuncia al escribir. Y es que Cadou, a diferencia de Marboeuf, no se limitó a verse toda su breve vida (murió joven) como un mueble, sino que, al menos, pintó. Pinto muebles precisamente. Fue su manera de irse olvidando de que un día quiso escribir. Todos sus cuadros tenían como protagonista absoluto un mueble, y todos llevaban el mismo enigmático y repetitivo titulo: “Autorretrato”. “Es que me siento un mueble, y los muebles, que yo sepa, no escriben” solía excusarse Cadou cuando alguien le recordaba que de muy joven quería ser escritor. Sobre el caso de Cadou hay un interesante estudio de Georges Perec (Retrato del autor visto como un mueble, siempre, Paris 1973) donde se hace sarcástico énfasis en lo sucedido en 1972 cuando el pobre Cadou murió tras larga y penosa enfermedad. Sus familiares, sin querer, le enterraron como si fuera un mueble, se deshicieron de él como quien se deshace de un mueble que ya estorba, y le enterraron en un nicho cercano al Marché aux Puces de París, ese mercado en el que pueden encontrarse tantos muebles viejos. Sabiendo que iba morir, el joven Cadou dejó escrito para su tumba un breve epitafio que pidió a su familia que fuera considerado como sus “obras completas”. Una petición irónica. Ese epitafio reza así: “Intenté sin éxito ser más muebles, pero ni eso me fue concedido. Así que he sido toda mi vida un solo mueble, lo cual, después de todo, no es poco si pensamos que lo demás es silencio”. —Bartleby y Compañía Enrique Vila­Matas Editoial Anagrama, 2000 —Lucas Ospina

enviado a hojagonzalez@gmail.com por Lucas Ospina La semana pasada les pregunté a más de dos docenas de estudiantes de arte de la Univer­ sidad de los Andes si habían ido al Museo de la Universidad Nacional a ver las dos obras de Miguel Ángel Ríos que ahí se exponen: “White suit” y “A morir”. Ninguno me supo dar razón, algunos sabían algo por oidas, nadie había visto la exposición. Por otro lado, un estudiante, en una clase de dibujo, me mostró un conjunto fuerte, variado y potente de di­ bujos, cuando le pregunté por la clase en que los había hecho, me dijo que no eran de clase, los había hecho durante un semestre en que él no asistió a la universidad. Ambos casos me producen cierta desazón: por estar en la universidad los estudiantes (y sus profesores) no ven, por estar en la universidad los estudiantes (y sus profesores) no hacen. Tal vez Doris Lessing en su libro El cuaderno dorado lo explica mejor: “Sus vidas han sido empleadas en la crítica y para criticar la crítica de otros críticos. Éstos consideran su actividad más im­ portante que la misma obra original. Es posible que los estudiantes de literatura empleen más tiempo leyendo críticas de críticas del que invierten en la lectura de poesía, novelas, biografías, narraciones… Muchísima gente contempla este estado de cosas como normal y no como triste y ridículo…” “White suit” y “A morir” estarán expuestas hasta el 8 de noviembre.

Si desea estar con Gónzalez, envíe su colaboración al correo electrónico: hojagonzalez@gmail.com González publica lo que se quiera hacer público. La única regla es usar un nombre, un apellido y aceptar las limitaciones de una hoja de papel. Esta hoja circula al comienzo de cada semana del período académico de clases.

esta semana 1.
SENSORAMA martes 28, miércoles 29 y jueves 30 de octubre 6 - 9 pm. R 209 CINE y ARTE CONTEMpORáNEO Philippe Dubois Universidad Paris III - Sorbonne Nouvelle Autor de los libros: “La question video” “Entre cinéma et art con, temporain” “Cinéma, Video, Godard” “L’Acte photographique et au, , tres essais” entre otros. , Doctor en Philosophie et Lettres - Université de Liège Vice-Présidence Relations Internationales & UFR Cinéma & audiovisuel Membre du Conseil et du Bureau de l’Ecole Doctorale ASSIC (ED 267) de l’Université Paris III-Sorbonne nouvelle ENtRADA LIBRE http://arte.uniandes.edu.co

2.
BODEGÓN CON ESpEJO y NARANJA una exposición de arte y diseño para subrayar la naturaleza híbrida de algunos objetos la muestra está conformada por 40 trabajos de artistas y diseñadores de la universidad de los andes INAUGURACIÓN jueves 30 de octubre, 5:30 p.m. VISITAS GUIADAS miércoles 5 de noviembre a las 9 a.m. y a las 2 p.m. jueves 6 de noviembre a las 4 p.m. sala de exposiciones julio mario santo domingo 30 de octubre al 28 de noviembre de 20 08 lunes a sábado de 10 a.m. a 6 p.m.

González #101
circula en el departamento de arte, facultad de artes y humanidades, universidad de los andes
lunes 4 de noviembre, 2008
El semestre pasado un estudiante, Felipe González, hizo pública —en las inmediaciones del Departamento de Arte y durante 16 ocasiones— una hoja de papel con información impresa mediante fotocopia. La publicación alternaba cada semana de nombre, una semana se llamaba Profecías y la siguiente se llamaba resonancias. Más allá de tratarse de un proyecto final de grado del estudiante o, justamente por tratarse de un proyecto final de grado, las publicaciones cumplieron con precisión uno de sus objetivos: ser leídas. Semana tras semana, la lectura se hizo hábito y resonancias y Profecías fueron publicaciones que mientras eran leídas se iban escribiendo en el Departamento de Arte, tanto así que el Editorial de resonancias #3 decía lo siguiente:
Algunas personas nos han acusado de ser una herramienta de la institución, otras han dicho que queremos atacarla. Ambas afirmaciones son falsas.

A pesar de haber sido una resonancia la negación del editorialista intuía una profecía. Con este primer número de González, la institución ha demostrado un interés por este género de publicación. El primer número de González se publica como un mecanismo de diálogo que es acorde a la naturaleza del Área de Proyectos del Departamento de Arte, pero más allá de que la gestión de esta hoja salga de un lugar específico dentro del ramaje del árbol administrativo, se espera que esta publicación sirva a todos los que reconocen el convenio que nos rige, ese contrato que esta amparado por esa institución que da sombra a la institución que la acoge: la institución del arte. Si desea estar en Gónzalez, envíe su colaboración al correo electrónico: hojagonzalez@gmail.com González publica lo que se quiera hacer público. La única regla es usar un nombre, un apellido y aceptar las limitaciones de una hoja de papel. Esta hoja circula al comienzo de cada semana del período académico de clases. ocho (8) resonancias
Los profesores jóvenes intentan enseñar más de lo que saben. Los profesores maduros enseñan lo que saben. Los profesores viejos enseñan lo que es posible enseñar.

+ ocho (8) Profecías = dieciséis (16) hojas

enviado a hojagonzalez@gmail.com por Carolina Pizano A LOS PROFESORES: (¿Todos?) Gracias. Entonces entienden por qué a veces escojo faltar a clase y por qué sigo en la Universidad. El juego es hasta divertido (seguir en la Universidad). A LOS OTROS ESTUDIANTES: Aprendan a jugar. —Carolina Pizano Para Go Vi:

enviado a hojagonzalez@gmail.com por Angela Navarro

Sé, que sé muy poco de ti, pero lo que sé, me habla MUCHO de usted!!! Sé que dijiste: “ha sido el mejor dibujo de toda mi vida”, Sé que tomaste una foto de mi lengua pintada de negro, Sé que ese viernes estabas “tanguiando”, Sé que comiste mi Falafel en honor a la vegetarianeidad de tu hermano, Sé que nunca intentarias hacer conciencia, Sé que supiste de mi adicción disfrazada en cinefilia por descargar películas piratas, Sé que te gustó la exposición de la Virgilio, Sé que tu libro favorito es el Principito,

enviado a hojagonzalez@gmail.com por Mariana Murcia Arevalo El antes y el después de la vitrina: (sólo para llenar el vacío) primera foto: vitrina llena (antes)

Sé que me dijiste “los manes me parecen ricos”, Sé que el lente pequeño de tu cámara tiene un valor sentimental, Sé que hiciste un dibujo rápido de mí en una fiesta de casa cuando yo estaba borracha, Sé que tenias “My funny Valentine” y música celta en tu reproductor, Sé que odias esperar, así como también La enciclopedia del Pan, Sé que te deprimiste después de ver “El Lado Oscuro del Corazón”, Sé que conociste mi omnipresente brassiere fucsia. Eso era lo poco que sabía de ti, pero lo que me habla mucho de usted es saber: Que usted fue feliz prometiendo lo que nunca seria tangible, que usó mi cuerpo bajo la arbitrariedad de sus intensiones, que fotografió mis senos para mantenerlos en su egoísta clandestinidad. Sin preguntarse ni siquiera si yo ya sabía mucho de ti. Lo suficiente para saber quién es usted. Las fotos de los senos no son gratis. Son a $3000. — Angela Navarro

segunda foto: vitrina vacía (después)

esta semana 1.
SENSORAMA martes 4 de noviembre 5-8 pm Auditorio B Mario Laserna José Alejandro Restrepo Vidas Ejemplares miercoles 5 de noviembre 5-8 pm Auditorio B Mario Laserna Luis Ospina Proyección y conferencia de su última película, Un Tigre de Papel. jueves 6 de noviembre 5-8 pm Auditorio B Mario Laserna Javier Hurtado Re-lectura

2.
link la arquitectura del hipertexto
estadísticas gonzález origen de los textos publicados en González desde el lunes 10 de octubre de 2005 hasta la fecha estudiantes: 57 profesores: 4.8 empleados: 1 (Inés Elvira Rocha) anónimos y “spam”: 12

jessica ángel inauguración viernes 7 de noviembre, 12 m. exposición sala de proyectos 7 al 20 de noviembre, 2008

González#102
circula en el departamento de arte, facultad de artes y humanidades, universidad de los andes

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lunes 10 de noviembre, 2008
enviado a hojagonzalez@gmail.com por Carolina Pizano Wagner

enviado a hojagonzalez@gmail.com por Cesar Vallejo

RECETA PARA DESAPARECER A LAS HERMANAS INGREDIENTES Ácido sulfúrico Las medias de la hermana del día anterior 6 ciruelas pasas 1 pluma de gallina 1 cucaracha de tierra caliente 1 cuchillo afiladísimo 1 coca MUY resistente 1 clavel muerto Las dos patas de la mitad del tenedor 1 pizca de sal PÓCIMA Ponga las ciruelas entre las medias (3 y 3). Corte la cucaracha por la mitad y meta cada mitad en cada media. Roce las medias con la pluma diciendo: DE ­ HA ­ DE ­ E ­ PA y el nombre de su hermana. Ponga el ácido en una coca muy resistente y meta las medias. Ponga en su mano derecha las patas del tenedor y mezcle con la mano izquierda y el clavel muerto. Decore con la pizca de sal. Ponga la mezcla a secar con el sol de un domingo. Meta lo que queda debajo de la almohada de su hermana. Ella desparecerá.

Me viene, hay días, una gana ubérrima, política... Me viene, hay días, una gana ubérrima, política, de querer, de besar al cariño en sus dos rostros, y me viene de lejos un querer demostrativo, otro querer amar, de grado o fuerza, al que me odia, al que rasga su papel, al muchachito, a la que llora por el que lloraba, al rey del vino, al esclavo del agua, al que ocultóse en su ira, al que suda, al que pasa, al que sacude su persona en mi alma. Y quiero, por lo tanto, acomodarle al que me habla, su trenza; sus cabellos, al soldado; su luz, al grande; su grandeza, al chico. Quiero planchar directamente un pañuelo al que no puede llorar y, cuando estoy triste o me duele la dicha, remendar a los niños y a los genios. Quiero ayudar al bueno a ser su poquillo de malo y me urge estar sentado a la diestra del zurdo, y responder al mudo, tratando de serle útil en todo lo que puedo y también quiero muchísimo lavarle al cojo el pie, y ayudarle a dormir al tuerto próximo. ¡Ah querer, éste, el mío, éste, el mundial, interhumano y parroquial, provecto! Me viene a pelo, desde el cimiento, desde la ingle pública, y, viniendo de lejos, da ganas de besarle la bufanda al cantor, y al que sufre, besarle en su sartén, al sordo, en su rumor craneano, impávido; al que me da lo que olvidé en mi seno, en su Dante, en su Chaplin, en sus hombros. Quiero, para terminar, cuando estoy al borde célebre de la violencia o lleno de pecho el corazón, querría ayudar a reír al que sonríe, ponerle un pajarillo al malvado en plena nuca, cuidar a los enfermos enfadándolos, comprarle al vendedor, ayudarle a matar al matador —cosa terrible— y quisiera yo ser bueno conmigo en todo. —Cesar Vallejo

PUBLICACIONES

—frase de escritores (no de escolares)—
Manifiesto extraterrestre
(mandamiento) El arte no es didáctico, no transmite ideas, pero debe ser un diálogo (entre

como la primavera como un viento de colores como el cielo tornasol como saber que estas tantos comos... como un expacio exotico como la madrugada como un milagro no visto como la alborada tantos comos... como el perfume que no huelo como el color de la nada como la luz en la oscuridad tantos comos... tan solo como tu

artistas que disfrutan de su soledad). La crítica de arte es parasitaria y no debería criticar sino “mostrar”. Hacer crítica es como ponerle letra a una canción. Lo que sea ponerle música a una poesía está fuera de nuestra capacidad cognoscitiva artística. Arte, Literatu­ ra, Cine, no deben ser confundidos. Arte solo hay uno. Todo arte es conceptual. Todo es conceptual. Pero la crítica de arte no. Y punto. La cultura como es entendida hoy en día es un impedimento al arte. El arte debe ser contracultura así no transmita ninguna idea. Debemos retomar las culturas precolombinas y dejar de lado la idolatría a culturas muertas. Los “artistas” que hacen de la memoria el tema central de su obra son pri­ mitivistas que no deben ser emulados. Nosotros hacemos un arte por encima del bien y del mal que no tiene tiempo porque es subjetivo y tiene su propio valor plástico. Los artistas no se hacen sino que nacen. Poseen una sensibilidad y una intuición que no se compra ni se vende. Nosotros somos artistas porque así nos lo dictaron Thaer, Rot y Mara. Nuestro aislamiento cultural por ignorancia no tiene remedio. Siempre seremos ignorantes y nunca intelectuales verdaderos. Este aislamiento es bueno para la creación al no castrar correctamente las mentes. Debemos ins­ taurar nuestros propios valores culturales. Aun así hay que compararse internacionalmente. La imaginación es patógena. Su hija, la creatividad solo puede ser alcanza­ da desde la realidad (conceptual). Los jóvenes artistas no deberían creer en sus maestros. De hecho no debe­ rían asistir a las academias ya que allí les introducirán en un sistema de valo­ res que ya no tiene sentido y no tiene futuro. Solo Yo tengo ideas propias. Hay que procurar vivir en mesetas altas para la supervivencia de nuestra microempresa. Emisor: YO —Sara Milkes
enviado a hojagonzalez@gmail.com por Isnardo Ariza

enviado a hojagonzalez@gmail.com por Joseph Antonius

esta semana
e.p.
exposición en el Z... 11 al 21 de noviembre

No me preocupa saber si lo que has visto te ha gustado; me basta que sea la verdad. La ciencia no se cuida de agradar o desagradar. Es in­ humana. No es ella sino la poesía quien encanta y consuela. Por eso, la poesía es más necesaria que la ciencia. —Anatole François Thibault alias “A France”

enviado a hojagonzalez@gmail.com por Laura Casas Villegas Como el arcorirs como cuando llueve plata del cielo como tu mirada como el acto de extrañarte tantos comos...

González#103
circula en el departamento de arte, facultad de artes y humanidades, universidad de los andes

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lunes 17 de noviembre, 2008
enviado a hojagonzalez@gmail.com por Sergio Pinzón enviado a hojagonzalez@gmail.com por Tomás Silva

“Mi vida está arreglada, por eso estudio arte” Arte in situ cursos de verano historia del arte y de la música en parís 28 de mayo - 1 de julio 2009 mayor información prontamente

¿Vamos

De Perreo?

enviado a hojagonzalez@gmail.com por Laura María Marulanda

arteinsitu@uniandes.edu.co

Apreciado Departamento de Arte, les escribo porque el próximo semestre no estaré con ustedes. Mis padres metieron todo su dinero en DMG y por circunstancias de todos conocidas el palo no está para cucharas. Espero volverlos a ver a partir del 2009-2. Fue un gusto haber compartido este tiempo tan valioso (y costoso) con ustedes. —Lina María Marulanda

PUBLICACIONES

—frase de escritores (no de escolares)—
Llegará el día en que a las personas les importen poco o nada los accidentes y circunstancias de la belleza; les importará la belleza misma. De lado quedarán las aclaraciones exactas y el paso estará abierto para que fluyan las interpretaciones, que tendrán una inclinación más sensorial —sin por ello dejar de poseer grandeza y sencillez admirables—. Los creadores y hacedores necesitarán ser conscientes: no bastará con desbordar su oficio hasta los límites de la perfección, ni con mantener despierta la llama de las brillantes ideas. Será necesario que artesano y poeta no tengan la impresión para considerar (cada uno) sus acciones como cosas diferentes, ni como dos aspectos para lograr algo; deberán comprender todo como una sola cosa esencial. Éste será un punto culminante, digno de ser deseado con devoción. Arriesgada profecía. —Andrés Ovalle

El académico que se jubila Es indiscutible que el nuestro es un país de vagos e inútiles, de aspirantes a covachuelistas, y de individuos que se pasarían la existencia en una hamaca Guayú, pues este fenómeno se observa claramente en los comentarios que todas las personas hacen, cuando un joven está empleado. —Ah, tiene un buen puesto. Se jubilará. A nadie le preocupa si el zángano de marras hará o no fortuna. Lo que le preocupa es esto: que se jubile. De allí el prestigio que tienen en las familias los llamados académicos. Días pasados oía este comentario de boca de una señora: —Cuando una chica tiene un novio que es un académico, es mejor que si tuviera un cheque de 100 millones. Es que todo el mundo piensa en la jubilación y eso es lo que hace que el académico, o todo empleado con jubilación segura, sea el artículo más codiciado por las familias que tienen menores matrimoniables. Y tanto se ha exagerado esto, que la jubilación ha llegado a constituir casi un título de nobleza leguleya. No hay chupatintas ni ensuciapapeles que no se crea un genio, porque después de haberse pasado veinticinco años haciendo rayas en un librote y dando la misma lora lo jubilarán. Y las primeras en exagerar los méritos del futuro jubilado, son las familias, las chicas que quieren casarse y los padres que se las quieren sacar de encima cuanto antes. Y los que lo sufren son los estudiantes que deben soportar el pensamiento avaro de un ser que desde la más temprana juventud se aseñoró y vive acomodado en una poltrona cuyas patas son los títulos que ostenta. Ahí sueña con ese último día de clases y espera plácido el comienzo de su nueva vida. —Roberto Amor (PhD.)

Detalles En el patio de la casa de descanso,donde ejecuto mis más sinceros momentos de ocio, hay un guayabo. Hacia abril está dando fruto, la cantidad de guayabas es impresionante. Se llenan muchas canastas a la semana hasta reventar. Si no se recogen se empiezan a pudrir, no se puede caminar por el pasto, huele feo y se embarran los pies. Se pierden las guayabas, teniendo las canastas para recogerlas. Igual ocurre en la academia, donde están los medios, que ayudan a recoger de igual forma el fruto, pero no sirven para nada si se estancan por una burocracia que no permite ni que caiga la fruta, ni que se prolongue el acopio de la cosecha. Son pequeños obstáculos dentro de un sistema de pensamiento, que se llama universidad, que solo están ligados a la técnica y no a la duda, codificación de nuevas posibilidades. Se opaca la diferenciación entre pupilo y maestro y se convierte en cuestión sosa de profesor y alumno. De copiar y pegar. —Juan Manuel Blanco

La autoridad siempre se cuidará de la acción divergente porque ella propone lo contrapuesto y alternativo. En el pensamiento que discrepa, las percepciones se desenmarañan hasta que se concreta el juicio, el esbozo de la acción. Ese temor al hecho, a lo prácticamente realizable, se evidencia en tretas que cierran la posibilidad al debate y fomentan la polarización. La negación, la privación y la condena son algunas. La costumbre existente dedicada a frenar el acto mediante otro sólo aviva la llama del pensamiento; él y sus configuraciones son la verdadera amenaza latente, y la más despreciada. El razonamiento es omitido por quienes buscan la corrección y el adiestramiento. Tal vez bastaría con entender que la determinación de actuar deviene de la deliberación mental, para cambiar ciertos modos de proceder y, obviamente, de deducir y argumentar. —María Bulla

González#104
circula en el departamento de arte, facultad de artes y humanidades, universidad de los andes

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lunes 24 de noviembre, 2008
enviado a hojagonzalez@gmail.com por nomenecio

exposición

Estudio de Riesgo Inauguración y único día martes 5 p.m. Salón G­104 (junto a la portería del Franco)
invitan Sebastián Lapidus, Diana Moreno, Liliana Rendón, Andrés Pi­ nilla, Daniel Ávila, Lina Alonso, Mariana Córdoba y Carlos Duque

esta semana

¡Participó y ganó!
Andrés Camilo Ribero Ganador del Premio Uniandino a las artes ($3.000.000 en efectivo)

Cifras y papelitos En su discurso del 13 de noviembre en la Universidad de los Andes el Presi­ dente Álvaro Uribe Vélez dijo “no es el momento para fatigarlos con cifras” pero fue inclemente en el uso de la estadística. Y si bien hay cifras que al oído suenan meritorias (“411 entidades estatales reformadas en nuestro Gobierno”), el exceso de referencias numéricas hizo del discurso una retahila de datos sin ilación atada sin mucho trabajo a unos contenidos genéricos que ya son parte del arsenal retórico con que el Presidente Uribe llena el espacio de cualquier alocución: “seguridad democrática”, “Patria”, “reforma del estado”, “reforma tributaria”… De vez en cuando el Presidente Uribe salpicó su discurso con referencias a la Universidad de los Andes, mencionó a Laserna, a Lleras, trajo a la luz el carác­ ter no confesional de esta institución, pero parecía más un recurso astuto para enmarcar a la brava su sonsonete, y mantener la atención del público cautivo, que una respuesta generosa a la invitación que había recibido. El Presidente Uribe podría haber tenido un corazón más grande, por ejemplo, pudo hacer alguna alusión a la experiencia que tuvo como padre de hijos que cursaron es­ tudios en la Universidad de los Andes, pero prefirió un tono extraño, lejano, de autoridad con ínfulas “científicas”. Pero no se le pueden pedir peras al olmo y el hábito de los consejos comunales ha hecho que el Presidente Uribe no haga distinciones de audiencia y que la única forma de su discurso sea una neolengua que usa las mismas palabras una y otra vez y hace que el campo de reflexión de sus ideas no traspase los límites ultramontanos de su hacienda mental. Algunos de los fundadores de la Universidad debieron soportar todo el dis­ curso sobre el escenario, de cara al público, y era penoso ver como su atención desvariaba hacia el pasado, hacia el futuro, pero era poco atraída hacia el presen­ te, una sensación que fue compartida por algunos de las personas del auditorio que no contentos con tener al Presidente Uribe en la Universidad esperábamos un atisbo de inteligencia que propiciara alguna reflexión o interpretación ilu­ minadora, un debate, una crítica, un compromiso, una provocación, y no un protocolo rutinario que forma parte de la carrera de un servidor público. Al menos los organizadores del evento tuvieron compasión con uno de los funda­ dores de la Universidad, Mario Laserna, y lo bajaron de la tarima antes del dis­ curso del Presidente Uribe, no lo dejaron inerme para que fuera atropellado por la trabazón irrazonable del mandatario. Luego del discurso, cuando se servían las libaciones que permitían una charla que refrescó los oídos, llovieron unos papelitos sobre los asistentes desde lo alto de los gélidos corredores del Edificio Mario Laserna. Pronto algunas de las organizadoras del evento se aprestaron a recoger los volantes anónimos, los destruyeron y botaron a la basura, algunos asistentes los pudimos ver y los atesoramos (ver Volante…). Pero la sesión de cierre de los 60 años tuvo sus puntos altos y el rector de la Universidad de los Andes, Carlos Angulo Galvis, comenzó con una breve anéc­ dota que le dio un tono vital y enérgico a su breve pero consistente interven­ ción: “Hace cuatro días me encontré con una estudiante en uno de los corre­ dores de la Universidad: Me saludó y me hizo una pregunta extraña: “Rector”, me preguntó, “¿cuál es su mayor alegría cuando camina por la Universidad?” Podría citar muchísimas pensé antes de responder. La miré y le dije: “Son mu­ chas, pero principalmente saber que cada vez que miro a uno de ustedes estoy frente a alguien que está siendo preparado para cambiar el mundo y que tie­ ne las capacidades para hacerlo”. “Y ¿es que hay que cambiar el mundo?”, me preguntó. “Todos los días”, le respondí, y agregué: “Aquí queremos mejorar el mundo todos los días”.” El rector en su discurso respondió al llamado de razón sobre el que se funda la universidad, una voz que muchos parecen ignorar o que no pueden atender pues son esclavos de las circunstancias, no son dueños de su tiempo. Ya lo dice Estanislao Zuleta en su texto Sobre la lectura: “Platón en el Teeteto incluye en el concepto de “Esclavos” a los reyes, los jueces y en general a todos los que no pueden respetar el tiempo propio que requiere el desarrollo del pensamiento porque están obligados a decidir o concluir en un plazo determinado y ese pla­ zo prefijado los excluye de la relación con la verdad, la cual tiene sus propios ciclos, sus caminos y sus rodeos, sus ritmos y sus tiempos que ninguna instan­ cia y ningún poder pueden determinar de antemano.” “Todos los días” dice el rector… todos los días, y es a ese espacio diario e ince­ sante de reflexión, interpretación, acción, crítica y debate al que debe su razón de ser la universidad, Los Andes incluida. —Lucas Ospina

Volante distribuido el 13 de noviembre

esta semana
maría fernanda currea Paula aristizabal mónica LLorente María E s M E ral diana camacho Mar itza álvar Ez Y J u li E v o n Wald o r f Yessica rosas d iana Casti llo ana cristina rojas d iana o rtíz juana anzeLLini M o i s E s M o ralE s jorge Luis Vaca an d rés Par d o gabrieL Vasco C r i sti na lEón emiLia aragón KEttY H E r nán d Ez Laura Vargas artu r o anaYa gabrieL martínez Món i Ca bar bosa estuardo ortegón lEón M ECKlE r meLissa ÁngeL Caroli na v iE ir a o L g a q u i n ta n a C a M i l o b o r r E r o d a n i e L s Á n c h e z

exposición proyectos finales de grado inauguración martes 25 de noviembre, 5 p.m. bloque s 24 al 28 de noviembre, 200 8 departamento de arte, facultad de artes y humanidades, universidad de los andes carrera 1 # 18a – 10 3 32 44 5 0 consulte el mapa y los horarios en las hojas de programación o en http://lucy.uniandes.edu.co/proyectosdegrado/index.html
—Think on “images”, not in “pictures”, Susan Buck Morss said in Bogotá.

Este año tampoco se pudo.

González#105
circula en el departamento de arte, facultad de artes y humanidades, universidad de los andes

Escuela de aburrimiento A nadie le enseñan a aburrirse, la escuela de la vida se afina cada vez más en torno al negocio del estímulo. Bastó que dos científicos publicaran un artículo sobre un grupo de estudiantes que tras oír una sonata de Mozart registró una modesta mejoría en pruebas de razonamiento para que el experimento, estadísticamente insignificante, fuera usufructuado por avivatos que lo convirtieron en industria multimillonaria: “El efecto Mozart”, que promete aumentar “capacidad mecánica y coeficiente intelectual” a cualquier párvulo que sea sometido a dosis diarias de terapia a partir del quinto mes de embarazo. Un Gobernador en Estados Unidos ordenó dotar a cada recién nacido de un disco de música clásica; el político, como cualquier progenitor, quiso hacer ingeniería social a punta del fármaco intelectual de una melodía “positiva”. Los científicos del estudio y otros colegas mostraron que “El efecto Mozart” solo produjo una ventana de 10 minutos de concentración en los jóvenes y que en pruebas semejantes no hubo un patrón igual (¿habrán usado otras piezas de Mozart menos “positivas”, por ejemplo, el Réquiem?). Pero los que piensan con el deseo trazaron su ruta ineludible: los niños están destinados a ser personas cada vez más “inteligentes”. El temor al aburrimiento es el motor que impulsa todas estas quimeras del estímulo, chupos mentales que hacen, por ejemplo, que para los “estimulados” un buen profesor no sea quien desgrana paso a paso —leyendo y releyendo— un texto, sino el recreacionista que llama la atención a punta de cambiar imágenes en un “power-point”. Esto se extiende a todo tipo de situaciones: casa, televisión, conversación, sexo, lo que no genere un estímulo epitelial inmediato es aburrido. Y resulta que el problema no está en el aburrimiento sino en la urgente necesidad de evadirlo y “divertirse”. Si a cambio de la escuela de estimulación temprana tuviéramos la de aburrimiento temprano, en vez de gente ansiosa e inmediatista, seríamos una especie más paciente y reflexiva. Tal vez el arte sea un gran maestro del aburrimiento. Hay obras que nos someten y superan, nos abisman en la eternidad del mundo, dibujan la pequeña escala humana que nosotros, malogrados por ataques continuos, febriles y exaltados de estimulantes culturales, no queremos comprender. Confundimos arte con entretenimiento… pero ¿entretenerse de qué? Con mejor “capacidad mecánica y coeficiente intelectual” somos útiles a un mundo que a la vez nos hace inútiles para percibir el misterioso ritmo de la vida.

lunes 19 de enero, 2009
enviado a hojagonzalez@gmail.com por Maria Fernanda Dominguez Londoño

No, my life is not this precipitous hour through which you see me passing at a run. I stand before my background like a tree. Of all my many mouths I am but one, and that which soonest chooses to be dumb. I am the rest between two notes which, struck together, sound discordantly, because death’s note would claim a higher key. But in that dark pause, trembling, the notes meet, harmonious. And the song continues sweet. —Rainer Maria Rilke

“¡Es tan cómodo ser menor de edad! Si tengo un libro que piensa por mí, un pastor que reemplaza mi conciencia moral, un médico que juzga acerca de mi dieta, y así sucesivamente, no necesitaré del propio esfuerzo.”
—Kant, Respuesta a la pregunta ¿qué es la Ilustración?
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—Lucas Ospina

G nzález#1 6
circula en el departamento de arte, facultad de artes y humanidades, universidad de los andes

Sobre el arte de escribir —Kafka a Oskar Pollak [Praga, principios de 1903]: De entre ese par de millares de líneas que te entrego, quizás haya unas diez que todavía podría tolerar; los toques de trompeta en la última carta no eran necesarios, en lugar de la esperada revelación te envío garabatos infantiles... La mayor parte me resulta repelente, lo digo abiertamente (por ejemplo La mañana y otras cosas); me resulta imposible leer esto por entero y me contento si aguantas alguna lectura aislada. Pero debes recordar que yo comencé en una época en la que se “creaban obras” cuando se utilizaba un lenguaje ampuloso; no existe peor época para el comienzo. ¡Y yo que estaba tan emperrado por las palabras grandilocuentes! Entre los papeles hay una hoja en la cual están apuntados unos nombres especialmente solemnes, escogidos del calendario. Necesitaba dos nombres para una novela, y por fin elegí los subrayados: Johannes y Beate (Renate ya me lo habían birlado, por su gorda aureola de prestigio). Resulta casi divertido. (B.K. 57 s.) —Kafka a Oskar Pollak [Praga, principios de 1903]: En estos cuadernos hay, sin embargo, algo que falta por completo: aplicación, constancia y como se digan todas estas cosas [...]. Lo que a mí me falta es disciplina. El leer a medias estos cuadernos es lo menos que hoy espero de ti. Tienes un hermoso cuarto. Las lucecitas de los comercios brillan semiocultas y activas desde abajo. Quiero que cada sábado, comenzando desde el segundo, me permitas que te lea mis obras durante media hora. Quiero ser aplicado durante tres meses. Hoy sé ante todo una cosa: el arte tiene más necesidad de la artesanía, que la artesanía del arte. Claro que no creo que uno pueda obligarse a parir, pero sí a educar a los hijos. (B.K. 58) —Kafka a Max Brod [Sanatorio Erlenbach, Suiza, 17 de septiembre de 1911]: Claro que ninguno de esos obstáculos existiría si sintiera en mí la necesidad de escribir, tal como ocurrió por bastante rato en largo tiempo, tal como ocurrió durante un instante en Stresa, donde me sentí por entero como un puño, en cuyo interior las uñas penetran en la carne; no puedo expresarlo de otra forma. En realidad debería despedirme de inmediato tras las comidas, como si fuera un tipo raro muy especial al que se sigue con la mirada; debería subir a mi cuarto, colocar el sillón sobre la mesa y escribir a la luz de la débil bombilla instalada arriba en el techo. FIN

lunes 26 de enero, 2009
enviado a hojagonzalez@gmail.com por Ana María Montenegro

i Indudablemente la carrera de Arte goza de muchas particularidades. De todas ellas tengo una favorita: Es TODO menos una carrera. Está diseñada para desacelerar el paso. Como cualquier otra cosa mundana empezamos a estudiar para solucionar problemas. Y cada carrera tiene su propio campo/rango dinámico de problemas específicos. Pero a medida que pasan las clases, los profesores, las entregas con tono de obra y las obras con tono de entrega, uno se va dando cuenta que el problema no es encontrar las soluciones. Para eso está el diseño (lo cual no es, en ninguna medida, un comentario peyorativo). El problema en Arte son los problemas mismos: sin darnos cuenta nos van entrenando para inventarlos o en señalarlos. Como quien busca lo que nunca se le ha perdido. Y a medida que pasan las clases buenas, las clases malas, los profesores buenos, los profesores malos, las entregas malas que nada tienen de obra y las obras buenas que nada tienen de entrega, uno se emproblematiza, se confunde y se conflictúa, quedándose para siempre en su propio campo/rango dinámico de problemas específicos. Todo esto funciona como una relación inversamente proporcional: los semestres van pasando y cada vez se estudia menos para permitir que pase más. Es aquí donde aparece el denominado “Síndrome de fin de carrera”, que funciona, básicamente, como un “Síndrome de relación larga”. La paciencia se agota, la rutina hostiga, la pasión desaparece y el tiempo pesa. Todo esto se hace evidente con la gota que rebosa el vaso (que funciona, básicamente, como un embarazo no deseado): la tesis. Ante esta situación hay unos que se retiran, y se van con buenas y malas mañas para el resto de las cosas del mundo. Hay otros que hacen lo que se puede con lo que se tiene, convirtiéndose en readymades sociales muy bien ubicados en su desubique. Y hay otros que se obsesionan y tienen sólo una alternativa: esto apenas comienza. Sea como sea todos no sentamos en un primer salón, para una primera clase de Arte, en un primer semestre: pensábamos que íbamos a prepararnos para sacarla del estadio. Ahora sabemos que ese día todos estábamos meando fuera del tiesto. La única diferencia es que ahora somos concientes del meador, de la meada y del tiesto.
Continúa la otra semana…

¿Y la exposición “El Muestreo”? ¡Hágalo usted mismo! informes: mamendes@uniandes.edu.co

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gonzález / sección documentos: 1997-2

González#1®7
circula en el departamento de arte, facultad de artes y humanidades, universidad de los andes

lunes 2 de febrero, 2009
enviado a hojagonzalez@gmail.com por Ana María Montenegro

Continua de la semana pasada…

II Me contaba un amigo que tuvo una exposición individual en una galería, sobre una entretenida conversación de rulo y tinto que tuvo con el galerista. En medio de la conversación el personaje confesó que pocas veces se tomaba la molestia de entrevistar o buscar artistas jóvenes uniandinos. La explicación fue muy sencilla: Para que las obras de los uniandinos funcionen, el artista tiene que estar al lado de ellas explicándolas. Y a pesar de ser las que más público congregan, nunca se venden. Mi amigo me comentó el incidente con tono de indignación y defendió lo mejor que pudo (desde su perspectiva javeriana) a la tribu uniandina. Yo estuve completamente de acuerdo: me parecía una generalidad poco justificada y caprichosa. Sin embargo, después de pensarlo por un par de minutos, tuve que confesarle que yo no recordaba ningún trabajo mío que pudiera estar en esa galería o en cualquier otra, y que de los trabajos que más me gustaban de mis compañeros y amigos (los que alcanzaba a recordar), tampoco me imaginaba ninguno en ese espacio o bajo ese contexto, a menos que fueran condiciones muy específicas (casi llevadas a la lógica de sitespecific o críticaspecífcagalerística). Arriesgándome a caer en una generalidad poco justificada y caprichosa, me atrevo a decir que el pénsum del Departamento de Arte de los Andes goza de una valiosa particularidad: es muy pintoresco. Con esta afirmación no me refiero al planteamiento general, ni a la estructura de pre-requisitos, ni a problemas academicistas o dualidades teóricas. De eso hemos hablado mucho (tal vez demasiado). No me refiero tampoco a poder darnos el lujo de tener materias con nombres como Popular y Objeto, Bodegón Emocional, Procesos, Taller del Tiempo, Expresión Experimental, Composición en Movimiento, Interconexiones o Cartografías. Me refiero a un síndrome más general: Los profesores defienden (a capa y espada) la meada fuera del tiesto. Cada uno a su manera e inscrito dentro del marco teórico y práctico de su preferencia: Algunos nos hablan de la responsabilidad política y la necesidad social de mear. Otros se encargan de las cualidades formales de la meada como tal. Muchos nos enseñan que una buena meada depende de qué tan bien parados estamos donde estamos meando, y cómo escoger ese lugar.

Y hay unos (los que la tienen clara) que insisten en las diferencias: nos explican que una cosa es el meador, y otra muy distinta es la meada, y otra muy distinta es el tiesto. Y nos hacen ver las distancias entre ellos para poder determinarlas. Finalmente la decisión crucial siempre está en el estudiante: qué tan fuera del tiesto quiero mear? Una vez resuelto el target no queda más remedio: hay que apuntar. En las entregas hacemos fila: juiciosamente nos bajamos los pantalones ... uno detrás de otro. Unos están que se mean, otros no tienen ganas, algunos se descachan y hacen reguero, otros se salen tanto del tiesto que es imposible ver a dónde apuntaron. Muchos se quedan con la cremallera abierta, concientes de que esto apenas comienza. Nunca hay un caso de éxito rotundo; es sólo un ejercicio. Nunca hay un fracaso absoluto; es un proceso inconcluso. Aquí, en los Andes, lo entendemos: tu eres único y especial. Y entre más y más se mea, más se perfila nuestro perfil. Cada uno en su propio rango/campo dinámico de problemas específicos. Cada uno con su propia obsesión aún cuando la obsesión sea el desencanto como tal (que también vale). Si tuviéramos un slogan (falta poco para que la Universidad instituya logo y slogan por departamento) yo votaría por este: CADA UNO CON SU VIDEO. Mientras tanto los profesores nos animan: tranquilos muchachos. Esto apenas comienza. Van a seguir meando mientras vivan. • Solo para coleccionistas Vendo ejemplares originales de Profecías y Resonancias: Números 1, 2,3,4,5 y 7 de Resonancias y números 1,2,3,4, y 6,7 de Profecías Muy buen estado, papel blanco todavía, pocas arrugas y puntas completas. Mayores informes: Estuardo Ortegón e-ortego@uniandes.edu.co
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Créditos de la colaboración del reverso (“la verdad sea dicha”) —Pedro Javier López —amanuense: James Alexander Nolan

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González#10
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lunes 9 de febrero, 2009
enviado a hojagonzalez@gmail.com por Maria Alejandra Estrada

Fin de semana sonoro en Bogotá
El viernes 30 de Enero del 2009 fuimos al mismo bar: altos, bajitos, trigueños, claritos e incluso un par de mujeres encantadoramente curvilíneas que no quisieron entrar porque el cover no era consumible. El concierto empezó tarde por esperar a la gente que llegó igualmente tarde: la preparación de té y café se suspendió, el ritmo lento y constante nos obligó a todos a cambiar nuestro ritmo para poder estar juntos en ese lugar. Había cuatro hombres en el escenario vestidos con colores oscuros, dos computadores que se daban la espalda, un redoblante, un globo grande con distintos tipos de espuma sobre él, una tuba, cables y un panel negro al fondo que ayudaba a mejorar la acústica del lugar. En realidad no me di cuenta en qué momento empezaron los golpes rítmicos que poco a poco fueron silenciando a quienes esperábamos un concierto bastante prometedor, la insistencia y las pequeñas variaciones en los sonidos hicieron que me concentrara bastante y que me preparara para lo que venía más adelante. Luego, tal como lo indicaba la publicidad semanal de *matik-matik*, hubo austeridad, concentración, algunos sonidos, algunos silencios. Sobretodo austeridad. Los interpretes estaban muy concentrados, se percibía el deseo de encontrarse en una misma vibración para poder hacer una buena improvisación, la mayoría tenía los ojos cerrados esperando el momento indicado para dar inicio a su intervención. Yo estaba a pocos metros y me pareció importante la búsqueda de conexión para una buena interpretación, pero al poco tiempo me sentí espectadora de un ritual del cual no me podía desprender pero tampoco intervenir, ni siquiera con mi presencia. No sé cuánto tiempo duró el concierto, pero creo que me salí a la mitad. No sabía qué hacer, en algún momento pensé que los ruidos del entorno debían formar parte de la música que se estaba produciendo, muy a lo Cage, pero era incómodo “interrumpir” lo que en escena estaba pasando. En la RAE se lee que austeridad es la Mortificación de los sentidos y pasiones y debo decir que la performance de este cuarteto (Sean Meehan, Ricardo Arias, Jefferson Rosas y Juan Sebastián Suanca) fue de las cosas más austeras a las que me he tenido que enfrentar. ¿Cuáles se supone debían ser los códigos de comportamiento de las personas que estábamos allí? En mi caso, la posibilidad de acción fue determinada por los performers y su concentración y disposición no era ni gratuita ni fingida por lo cual, en mi caso, inspiró el clásico respeto a la interpretación. Tanto fue que me tuve que salir porque yo no estaba vibrando en la misma frecuencia y la idea de estar frente a un reencauche de Cage era demasiado perturbadora, sobretodo porque ya había visto a dos de los performers trabajar juntos y la vara me la dejaron demasiado alta en contraste a lo que vi esa noche (Arias y Suanca). A los pocos ruidos y el silencio. La tensión se mantuvo, nunca cayó, la expectativa fue constante y el desespero invadió a algunos, no sé si eso es bueno o malo, pero sé que funcionó. Hablando con algunas personas que se quedaron porque ya habían pagado y no querían perder la platica y recordando a las mu-

s o

jeres que preguntaron sobre el “cover consumible” no está de más decir que es una delicia que le paguen a uno por exponer su trabajo, ya sea pintura, escultura, video, sonido, performance, o todas las anteriores juntas y las que me faltan. Bueno, el proyecto *matik-matik* es de los pocos que hace eso con quienes muestran sus trabajos, o son más bien los asistentes quienes le pagan a los artistas por su trabajo haciendo que la práctica deje de ser tan simbólica para adquirir un carácter material. Lo siento por la del cover consumible, que sé que leerá este texto y sabe quién soy, pero ser cují se revierte. Nada personal. Estas personas que estuvieron mostrando su trabajo en *matikmatik* también participaron en la acción colectiva que tuvo lugar el sábado 31 de enero en el LIA. Bueno, yo los ví allá... aunque no estoy segura de que Jefferson Rosas estuviese. La miopía y la penumbra alteran las cosas. Cuando llegué a la Calle 13 se podía escuchar el ruido claramente. Al entrar vi mucha gente caminando, cada uno haciendo sonar instrumentos musicales o cositas que tenían en sus manos sin establecer ningún tipo de relación con lo que les rodeaba. En la RAE se lee que el autismo es el Repliegue patológico de la personalidad sobre si misma y en un segundo punto dice que es un Síndrome infantil caracterizado por la incapacidad congénita de establecer contacto verbal y afectivo con las personas y por la necesidad de mantener absolutamente estable su entorno. Aquí, a diferencia del concierto en *matik-matik*, había exterioridad pura, un afán por llenar el silencio que se manifestaba en la catarsis de individuos que permanecían como tal en un trabajo colectivo. Como en un hospital psiquiátrico durante el paseo de los autistas hubo muy pocos momentos donde los participantes lograban conectarse, y las dos veces (durante las dos horas que estuve ahí) que eso sucedió fue increíble. Casi al final del concierto uno de los más entusiastas participantes gritaba con un evidente dolor y desde sus entrañas invocando a Yemanjá después de haber hecho ruidos selváticos en fila con otros cuatro. Yo, por su bienestar, espero que ella lo haya escuchado... aunque es un poco dificil que en el altiplano cundiboyacense, donde no hay aguas saladas, se pueda ayudar. Al final de la noche Sean Meehan se sentó frente a sus redoblantes con la misma actitud del día anterior: sin zapatos esperaba encontrar el instante perfecto para su intervención, respirando con los ojos cerrados buscando la misma vibración. Era tanta la saturación que yo lo vi mover su mano contra un platillo sobre el redoblante pero no pude escuchar nada de lo que estaba pasando. Habían varias personas frente a sus computadores produciendo para la colectividad y a mi lado un hombre que iba y venía ajustando un sonido de campanitas que sólo yo podía escuchar. ¿Será que durante una interpretación colectiva todos debemos actuar al mismo tiempo o, como lo hicieron en matik, debemos esperar el momento perfecto para intervenir? Y hacerlo. He participado en encuentros de performance donde no hay diálogo entre los participantes, o donde tenemos pocos momentos afortunados donde se produce algo. No es posible que sigamos usando la frase “pero es importante que se generen espacios y este tipo de cosas pasen” cuando lo que le ofrecemos a los espectadores son actos chocolocos de catársis. Tomarse el tiempo para entrar en la misma onda con los participantes es indispensable, tanto como actuar. Y tal como se dice por ahí, ni tanto que queme al santo ni tan poco que no lo alumbre. Vivo en Bogotá y en los últimos seis meses he podido ver y escuchar conciertos, trabajos de sonido que me han dejado con sonrisa durante varios días precisamente por el punto medio de luz que hace que las cosas funcionen y se pueda circular. Espero seguirme encontrando con estos puntos medios o estar preparada para resistir con los performers exigentes, tanto como quiero tener los nombres de las personas que se ensimisman y hacen de la escena una selva ritual para no ir a perder mi tiempo. —María Alejandra Estrada

PUBLICACIONES
enviado a hojagonzalez@gmail.com por Un estudiante egresado

Cometer caricatura.
Es posible que una persona que dibuja, imagine, busque y construya lo que dice en su dibujo, antes de saberlo. Sin embargo, una persona que dibuja y decide cometer una caricatura, sabe hacia dónde se encaminan su trazos, sabe que aquello que imagina, combina y construye tiene un fin demostrativo. Una persona que hace caricatura corre el riesgo de confesarse en sus críticas, de revelarse en sus intentos de persuasión, de ‘botarse al agua’. Se somete a su propio juego, se enlaza con lo que hace, se expone y da qué decir; propicia el alegato y quizás la unanimidad. El dibujo de un caricaturista puede jugar con el mundo, sopesarlo y señalarlo, puede darse el lujo de emitir sentencias sin pudor y también salvaguardarse sobre los límites del papel. La caricatura asume al dibujo como un cómplice, como una plataforma que puede terminar separándolo de sus pretextos. Una caricatura es al mismo tiempo un terreno turbio y cierto, es una cosa y es la otra: una confidencia y una huída. Dentro de sus propios límites, la caricatura es al mismo tiempo especulativa y sentenciosa, da cuenta de las cosas en un tiempo y un lugar, pero también puede olvidar su referente, elevarse sola y ser un dibujo, una composición en el espacio del papel, rayas, manchas, borrones y tinta. —Un estudiante egresado

—frase de escritores (no de escolares)—
Tratando el tratado en prosa prosaica* Tomar algo que ya está usado y reusado (¿rehusado?) y volverlo propio. Necesidad imperativa de un tratado de gramática para señalar que la originalidad no existe. El lugar común es la materia prima. La ortopedia es el arte de hacer encajar algo. La política es el arte de las decisiones. La retórica es el arte de la selección en miras de la seducción. El arte es el entrenamiento para aprender a quedarse donde aparentemente no hay nada. El arte de no decir NADA con muchas palabras se llama literatura, o mejor, la literatura es el arte del REENCAUCHE por excelencia. El artista es el perro que se muerde la cola y perpetúa ese movimiento de rotación. El arte sólo habla de sí mismo, así como el artista (solo) sólo se refiere a su arte. La traducción al inglés del arte por el arte es la de art poor the art. Qué pobreza. Pura retórica, poor retoric. La retórica consiste en hacer pequeños guiños en aras de abrir un código heredado, pequeños guiños como yuxtaponer a través de puntos, máximas o ideas fragmentarias y poner algunas palabras con letra más grande, cursiva, negrita, mayúscula, o entrecomillarlas. Qué escaces. Con razón dicen que el artista es una persona pobre.
* Todos los derechos reservados al creador de la prosa prosaica.

—Erika Flórez Una cuestión de Culpa En media hora de “surfeo” por la red veo cientos y cientos más de imágenes que si lo hiciera en la biblioteca. La inmediatez es adictiva, en 15 minutos he cargado al menos tres portafolios de fotógrafos y he devorado con una angustia estremecedora la suma de más de 100 años de trabajo de alguno de estos individuos (llamémoslos Stephen Shore, Edward Weston y Richard Avedon). Cuando me desconecto, no puedo evitar sentir culpa y arrepentimiento. No se las atribuyo a la influencia que el catolicismo pueda tener sobre mí, sino más bien a una culpa similar a la que pueden sentir algunos hombres cuando dan por terminado muy pronto un encuentro amoroso. Debí haber ido más despacio. Debí haber observado, saboreado, lamido y chupado con mis ojos las fotografías que tanto efecto tienen en mí. Pero todo lo he echado a perder por querer alcanzar esa especie orgasmo visual que se produce cuando ya no hay nada más que ver. Gracias a Dios (y digo esto con todo el peso que pueda tener esta frase en un agnóstico) que existe la biblioteca. A pesar de la red, necesito un encuentro más íntimo y apartado con lo que más me atrae. Y así, cuando puedo, vuelvo a ver aquellas imágenes de las que abusé en Internet y me resarzo al reparar en ellas detenidamente cuando las tengo impresas en las páginas de un libro. —Edgar Medina

SOLO PARA TODOS
Vendo dibujos de Sebastián Fierro todos son muy bonitos y vale la pena tener al menos uno. Muy buen estado, líneas finas y colores atractivos. Mayores informes. Sebastián Fierro s.fierro@uniandes.edu.co
NO hAy PARA TODOS...

esta semana

El fuertísimo Rodomonte y la La vaguísima Isabella, de la serie basada en el Orlando Furioso de Ariosto (siglo XVI) —Antonio Tempesta (1555–1630)

González#109
circula en el departamento de arte, facultad de artes y humanidades, universidad de los andes

cito

enviado a hojagonzalez@gmail.com por Ericka Flórez La Muerte de la Crítica La muerte ha sido el tema de conversación común por estos días. Se dice que todos se han ido, inclusive disciplinas, y una exposición de la cual nadie hablaba en vida. Pero como siempre, todo muerto es santo. Como en el libro Truman Capote, han irrumpido en la casa de la crítica y la han matado a sangre fría. ¿Será que sí? Sin embargo, siento un deja vu. El arte se ha convertido en uno de esos médicos fatalistas que ante el menor síntoma de crisis , deciden desconectar al paciente. De todos modos, los muertos en las manos del arte, son doblemente celebres, pues obtienen fama por su defunción y por su resucitación. Si no, ¿qué sería del regreso de la figuración? o más aun, el ¿el contraataque de la pintura? Todos estos nombres rimbombantes adquieren sentido porque se les ha negado en ciertos momentos el derecho a existir. Arbitrariamente se han declarado practicas no validas, sin entender en muchas ocasiones que el arte contemporáneo le da cabida a cualquier acción , en la medida que esta genere alguna reflexión y reinterpretación. Por este motivo estamos viendo hoy un regreso absolutamente declarado de la pintura, y en ocasiones de la figuración. No es de extrañar entonces que el artista vivo mas costoso, y preferido por los críticos sea un pintor figurativo como Jasper Johns. Sin embargo, esta vez, con el empujón del la crítica hacia el abismo, nos enfrentamos a una situación distinta al asesinato de la pintura y de la figuración. Esta vez estamos hablando de un suicidio. La crítica decidió que la pintura estaba agotada, y artistas críticas decidieron que la abstracción era la única capaz de mostrar una nueva realidad. Pero en este momento, la crítica es la que ha decidido que su labor ya no va mas. ¿Qué implicaciones tiene esto? ¿Será que los críticos del arte se van a callar, a pesar de tener muchas cosas que decir? Personalmente lo dudo. ¿Se ha acabado la crítica como la conocemos? También lo dudo. Al parecer fue esta rama del arte la ultima en diversificarse. El arte llegó a un punto donde su significado es indefinible, pero a la vez innecesario, y pienso que lo mismo le puede ocurrir a la crítica. No importa si juzga despiadadamente, si describe y crítica por omisión, o si recomienda en el periódico. Las variaciones parecen ser el común denominador en un mundo donde existe un abanico de posibilidades inmenso para prácticamente todo. Y así como le dicen a los adolescentes emproblemados, piensalo mejor antes de suicidarte, porque nadie toma en serio a una persona que se corta las venas muchas veces. Que los críticos lo mediten antes de zamparse la daga, y no nos enfrentemos una mañana a un aviso que diga triunfantemente “el regreso de la crítica” —Daniel Avila

lunes 16 de febrero, 2009
enviado a hojagonzalez@gmail.com por Angela Navarro

No nos equivoquemos sobre este punto. Las niñas marimachas, chinvaronas, tom-boys —como se diga— que juegan sólo con muchachos, beisbol de lustradores trepadoras de rodillas raspadas, con cicatriz visible y permanente en la ceja izquierda impresa contra el filo de la piedra de la poza absoluta de la infancia: son sensibles, intensas bajo sus overoles, y despliegan más tarde mamalias adorables y hacen hombre al hombre porque lo trataron desde niñas y se lo saben desde dentro, y ya adultas le amortiguan todo lo que es demasiado duro, pulido e hiriente como ebanistería enemiga. Pero las otras, mujercitas, little-woman, damitas —como se diga— que juegan con muñecas y bordan y cocinan de mentira, son más tarde mezquinas económas que esconden senos ínfimos, metálicos y devienen espeluznantes cónyuges, paridoras de futuros misóginos, como aquel desdichado que menciona el doctor Robert Burton en Anatomy of Melancholy, que no salía nunca, y cuando en su alta alcoba alzaba los visillos, asomándose al tumulto de Londres, si divisaba apenas una sombrilla o un talle, rompía a vomitar. —Carlos Martínez Rivas
enviado a hojagonzalez@gmail.com por Nicolás, Álvaro, Juan Camilo

PUBLICACIONES

enviado a hojagonzalez@gmail.com por Ericka Flórez UNO: THE BEST WAY TO DO (TALK ABOUT) ART “la locura era la función de la geografía (…) el relato del fascismo venía a ser un equivalente de la locura” Contrapunto —Don DeLillo

—frase de escritores (no de escolares)—
De repente he mirado el reloj y extrañamente recordé que a esta hora, las tres y seis minutos, la misma hora sesenta y nueve años atrás, mi madre daba a luz a aquel pequeño ser humano que hoy con música de fondo, en una habitación fría y sucia prepara su destino para terminar allí, en ese lugar y en ese momento. Era una tarde fría y anaranjada; un cuervo se paró en mi ventana y ví como todo acababa lentamente. Pasé la soga por mi cuello, la apreté y sentí que no pasaba más aire a mi cerebro. Las notas de la música de fondo incrementaban su intensidad y a si mismo mi excitación. Ha llegado el momento; dando un leve brinco tumbé lasilla y mi cuerpo se sumió en un vacío inmenso. Por un momento lo dudé, quise retroceder y no morir pero ya el hoyo en el piso se abría para darme la bienvenida al infierno. Ese era el destino que había elegido, no había vuelta atrás ni santo que me rescatase, mi cuello sintió un éxtasis de emociones y mi cuerpo desprendió el alma, la cual en una tormenta de ideas, recapitulaciones y sonidos se sumió en el túnel. ¿Era yo quien escribía aquel relato?¿O acaso había alguien que presenciaba mi muerte? Fin. —Federico Lema Uribe Yo lo dejo todo La verdad me gustaría dejarlo todo, aislarme del mundo, ser una persona que va en paralelo con la sociedad, pero que no va con ella. Ser como una persona del mundo antiguo, encerrarme para nunca más volver a ver a alguien. Quiero ser yo quien encarrile todo a la manera que a mí más me agrade (o me convenga), dejarlo todo a un lado y estar conmigo mismo en otro lugar, sin nadie. Me desprendo de lo que tengo, dejo todo atrás. Dejo mis objetos materiales cercanos, dejo la radio, dejo el periódico, dejo las noticias, dejo la internet, dejo a mi novia, dejo a mis compañeros, dejo a mis amigos, dejo la universidad, dejo mi cama, dejo mi ropa, dejo mi hogar, dejo mis hermanos, dejo a mi padre, dejo a mi madre, dejo mi ciudad, dejo mi departamento, dejo mi país, dejo el continente. ¿Quedaré en algún momento solo, aislado?, o ¿será la muerte la única solución del aislamiento social? —Sergio Escobar
¿TRABAJA DONDE QUIERE O DONDE LE TOCA? Tengamos un momento de reflexión, es hora de evaluar lo que estamos haciendo y los resultados obtenidos hasta hoy, es la hora de empezar a conocer lo que verdadera mente queremos, que estamos haciendo y como lo hacemos, a entender nuestra visión y misión; de lo contrario estamos incubando: crisis, problemas familiares, problemas en el trabajo y deteriorando nuestra calidad de vida. Muchos de nosotros estamos desempeñando trabajos y actividades laborales en las que no nos sentimos cómodos o tenemos muchas dificultades para desempeñarlo, de pronto lo hacemos por una necesidad económica, o en algunos casos es obligada por diferentes situaciones y es aquí donde nace el aburrimiento, el estrés, la improductividad, la crisis y la enfermedad. El objetivo de la conferencia es reflexionar sobre: qué queremos hacer con nuestra vida, sobre nuestro desempeño actual en nuestro trabajo, sobre las relaciones que llevamos con nuestros compañeros y familiares, sobre el nivel de motivación que tenemos con lo que estamos haciendo y donde lo estamos haciendo. Nos orientaremos a descubrir las habilidades personales y como enfrentar situaciones de desanimo por nuestra actividad. Busquemos el equilibrio entre los aspectos que son de vital importancia para cada uno de nosotros: la empresa, los compañeros, la familia, la comunidad, la ciudad y el país. Pero deberemos respondernos a esta pregunta ¿que es lo que estoy haciendo, como lo estoy haciendo y que es lo que quiero hacer? LA FELICIDAD DEPENDE DE HACER LO QUE REALMENTE NOS APASIONA Y DE AMAR LO QUE TENEMOS Y HACEMOS

Qué bueno cuando un texto no genera otro texto; cuando las palabras son tan ambiguas que parecen imágenes, y sin embargo no dejan de ser afirmaciones. Una descripción es un señalamiento con el dedo, como el primero que hace un bebé que aún no dice YO (y tampoco dice “uno”, para reemplazar su pronombre). Se trata de una sugerencia que se vuelve imperativo, sólo a través del arte de señalar. ¿Cómo hacer una escritura que no acabe con el misterio? Una escritura así, no necesita ser de Poe, o de un Poe wanna be, como los hay muchos. Un escrito misterioso es el que mantiene el enigma. Hay frases, fragmentos que a UNO le llaman la atención y no puede decir más nada al respecto. ¡Habrase visto! que un texto no genere otro texto sino un silencio que no es respeto sino diálogo. Una forma de hablar en la que la articulación entre una y otra cosa es una sugerencia sutil, que le da a uno la sensación de que hay un subtexto, o un texto paralelo al que UNO efectivamente está leyendo; que le da a UNO esa sensación de que algo se le está escapando. Un texto donde están todos los niveles y se confunden. Un texto escrito pensando en los bucles gráciles: movimiento que UNO prefiere experimentar, en vez de tratar de determinar con flechas y diagramas para acceder a sus costuras. Un texto que lo deja a UNO a medio camino entre querer comprenderlo o quedarse flotando en la añoranza de ese paraíso perdido que fue la locura. La poesía es eso que explica con sutileza; sin adoctrinamiento, aunque señale con fuerza. Más que explicar delimitando, explica abriendo. La poesía lights your FIRE. The best way to talk about art is poetry. La mejor manera de hablarle a ese gran solitario que es el arte; y UNO preferiría no hacerlo, ya que cuando a UNO le gusta mucho algo se puede poner grandilocuente. —Ericka Flórez
Si desea estar con Gónzalez, envíe su colaboración al correo electrónico: hojagonzalez@gmail.com González publica lo que se quiera hacer público. La única regla es usar un nombre, un apellido y aceptar las limitaciones de una hoja de papel. Esta hoja circula al comienzo de cada semana del período académico de clases.

González#110
circula en el departamento de arte, facultad de artes y humanidades, universidad de los andes

Jala jala bugalú mutatis mutandis modus operandi Solución al anterior

lunes 23 de febrero, 2009
enviado a hojagonzalez@gmail.com por Juana Anzellini

Una cosa y la otra Preposiciones / Juan Mejía
Me acerco, me alejo, me alejo aún más, salgo del lugar y vuelvo. Vuelvo a entrar, vuelvo a mirar, me vuelvo a acercar. Veo un número considerable de puntos (en realidad cuadrados) que se despliegan sobre un fondo aparentemente blanco. Seis ensamblajes abstractos, seis experimentos de composición. Puedo empezar a pensar en las duplas convencionales que enfrentan el equilibrio al desequilibrio, el vacío al lleno, la forma al contenido. Podría creer que se trata de dislocaciones, de juegos binarios, de puro formalismo (aunque no de formalismo puro): cuadrados negros sobre una retícula blanca. Collage en blanco y negro. O lo uno o lo otro, o blanco o negro. Después, pensando un poco menos y mirando un poco más, empiezo a creer que se trata de un trabajo bidimensional radical: un trabajo en blanco y negro. Si, un trabajo sin términos intermedios, sin grises, sin matices. Llego a creer incluso que este grupo de collages abordan la problemática de la composición como una cosa o la otra, como algo que es, y no como algo que parece. Casi como una afirmación. Llego a fabular incluso con la idea de que es provocador. Pero entonces cuando empiezo a darme cuenta que son crucigramas sin llenar, crucigramas que no son crucigramas porque no queda rastro de caligrafía alguno, algo cambia. Veo más cosas y también pienso, pero ahora en otras cosas. Al leer los letreros repujados en blanco sobre acrílico negro pegados en el centro de la parte inferior de los marcos blancos, los puntos negros empiezan a dejar de lado el formalismo, el equilibrio y la composición. Big bang Abracadabra

Los títulos de estos collages me hacen recordar clásicas referencias de la trivia periodística dominical. Estos títulos sin duda guían, cuestionan y suscitan; son el punto a partir del cual se abre la duda. Son el lugar en el cual la pregunta llega, se ancla. Cuando vuelvo a mirar el interior de los marcos, recordando el nombre que leí, tiendo a asociar lo que veo dentro del marco, con lo que está fuera de él: la plaquita de acrílico con el nombre y los puntos diseminados en el ensamblaje de papeles pegados. Quisiera ver formas de varitas mágicas y sombreros de copa, algún ritmo exótico, una carita feliz, un caballo de madera, un glifo, cualquier cosa reconocible. No hay nada reconocible. Nada más que puntos cuadrados y líneas. Mientras pienso en el abracadabra y en el jala jala bugalú, miro las diferentes calidades del papel, los diferentes tipos de tono que la acidez provoca en la fibra vegetal, el texto de la otra cara que se alcanza a tamizar a través de la transparencia barata del papel periódico. Me fijo desprevenidamente en la diferencia de las retículas y empiezo a establecer una relación de eso con el nombre del periódico del que provino ese fragmento. Empiezo a entrar en el mundo de la especulación, y entonces no todo parece tan formalista y tan puro. Las líneas más pronunciadas de unas retículas empiezan a contrastar con la profundidad de la tinta de algunos cuadrados más afortunados. La finura de algún recorte de papel se sobrepone a la tosquedad de otro. La repetición y el desorden empiezan a hacerse más visibles. Me parece ahora que los puntos se desperdigan sin ton ni son, que no hay ninguna manera necesaria de disponerlos en el formato, que todo eso del desequilibrio y el equilibrio, del blanco y del negro parece estar aún ajustándose. Intento pensar en grises, creer que quizás todo eso puede ser también una cosa y la otra: equilibrio y desequilibrio, vacío que es lleno y lleno que es vacío, barahúnda que se funde en armonía, blanco y negro al mismo tiempo.

—Juana Anzellini

PUBLICACIONES

esta semana

—frase de escritores (no de escolares)—
Promiscuidad Este es un tip para que usted reconsidere como debe escribir. Para escribir solo hay una regla: pruebetodo lo que pueda cuantas veces se le presente la oportunidad. Promiscuidad, promiscuidad estilística ypromiscuidad literaria, no bastan las probaditas de uno u otro genero, es necesario llevárselos todos a la cama; “literalmente” es cuestión de prostitución con la escritura, no hay compromisos solo aventuras. Algunas resultan bien y dejan cosas buenas, otras no salen como estaban planeadas y dejan sinsabores amargos, en algunas aventuras se pasa un buen rato, otras se vuelven acosadores que esperan en la puerta de la casa. Ser promiscuo no es malo, tan solo hayque ser cuidadoso y usar protección, no dejarse envolver, no estar mucho tiempo sumergido en un solo estilo para no crear falsas expectativas, recuerde que ahí reside lo increíble de la variedad y lo fantástico de poder probar. Si alguna vez decide casarse con un estilo no se le olvide todo lo que se va a perder, la infidelidad es siempre una opción, pero para que arriesgarse si usted puede triunfar como un promiscuo del estilo, sin compromisos. —Ashley Montoya La paradoja del gato de Shrödinger acto 1 Se encontraba Sócrates con Nietzsche debajo de un ciprés ocultándose del sol discutiendo sobre la paradoja del Gato de Shrödinger. acto 2 La discusión se torna acida, los argumentos de cada uno se alejan cada vez más del tema inicial. Sócrates se ufana de su ignora