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ENCICLICAS PAPALES - TRABAJO

ENCICLICAS PAPALES - TRABAJO

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ENCICLICAS PAPALES
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DERECHO LABORAL

CARLOS ANDRES MARTINEZ JIMENEZ

UNIVERSIDAD COOPERATIVA DE COLOMBIA VILLAVICENCIO ± META ENCICLICAS PAPALES 2010

DERECHO LABORAL

CARLOS ANDRES MARTINEZ JIMENEZ

DOC. JOSE GUILIAN GONZALES

UNIVERSIDAD COOPERATIVA DE COLOMBIA VILLAVICENCIO ± META ENCICLICAS PAPALES 2010

INTRODUCCION

Las encíclicas papales nos dan a conocer la importancia que es la iglesia ante una sociedad, también a descubrir los significados y objetivos que esta emplea ante el trabajo dando a desarrollar nuevas formas para poder obtener un convivencia plena y clara con un objeto ético ante la sociedad.

Esto se forma o se dirige a lo que se ha obtenido durante unos años y de los que nos separan a la encíclica de Rerum Novarum, a una cuestión social que no ha dejado de ocupar la atención de la Iglesia.

OBJETIVOS

Este principio se refiere directamente al proceso mismo de producción, respecto al cual el trabajo es siempre una causa eficiente primaria, mientras el «capital», siendo el conjunto de los medios de producción, es sólo un instrumento o la causa instrumental del trabajo en equipo.

CONCLUSIONES

Un conclusión es de que el hombre se da como una forma de día a día lucha y sufrir para poder obtener con sus manos una porción de pan es decir no sólo de ese pan de cada día que mantiene vivo su cuerpo, sino también del pan de la ciencia y del progreso, de la civilización y de la cultura lo que le genera el motivo y el esmero del trabajo con el esfuerzo y la fatiga personal y humana.

ENCICLICAS PAPALES

Laborem Exercens Sobre el trabajo Humano Esta Carta Encíclica fue creada por el Sumo Pontífice Juan Pablo II en el 90 aniversario de la Rerum Novarum el 14 de septiembre de 1981 que da a conocer el esmero y la excelencia del ser humano durante el trabajo. Gracias al trabajo del ser humano sean podido crear grandes desarrollos con una enorme profesión y esfuerzo basados principal mente sobre los ensayos de carácter social, teológico, histórico, antropológico, económico, etc. También en relación a la encíclica Laborem exercens que nos da formas, conceptos y grandes avances sobre el trabajo del ser humano que es conocido como un modelo a seguir, también nos da a conocer cuando el papa Juan Pablo II ayuda y da a expresar y a comprender lo que ha acontecido y sigue aconteciendo en la historia, de qué modo podemos nosotros como seres humanos transformar el trabajo en nuestras vidas a seguir como personas y a entender que el trabajo es una parte esencial para nuestro desarrollo como seres humanos aunque a pesar del tiempo nos hemos dado cuentan de que han ocurrido grandes tragedias naturales también nos da a entender de que más adelante pueden ocurrir otras cosas más trágicas como una o varias crisis económica, guerras, alienación, neurosis de las grandes concentraciones urbanas etc. es hay en toda esta parte donde Juan pablo II nos dice que la encíclica El trabajo humano es una clave de la esencia de la vida que debemos que aprender a definir varios conceptos y expresiones a que se relacionan las cosas del hombre. Entre unos modelos o formas el ser humano a obtenido principal mente ventajas de que puede avanzar mas y mas cada día y esto se debe a que a medida de que va investigando algo van ocurriendo avances como lo fueron y lo son hoy en día como lo es la ciencia y la técnica, ya que esta ha dado al hombre a obtener trabajo pero también a la vez le ha dado al hombre como temor de que pueda suceder cosas que se salgan de nuestras manos y de que se deriven a la propia dignidad en un contenido y en una medida incesante de la fatiga humana, del sufrimiento y también del daño y de la injusticia que invaden profundamente la vida social dentro de cada Nación y a escala internacional o mundial. Ya que también se recopilan o se aceptan formas de que el hombre día a día lucha y sufre para poder obtener con sus manos una porción de pan es decir no sólo de ese pan de cada

día que mantiene vivo su cuerpo, sino también del pan de la ciencia y del progreso, de la civilización y de la cultura lo que le genera el motivo y el esmero del trabajo con el esfuerzo y la fatiga personal, sino también en medio de tantas tensiones, conflictos y crisis que, en relación con la realidad del trabajo, trastocan la vida de cada sociedad y aun de toda la humanidad. Esto se forma o se dirige a lo que se ha obtenido durante unos años y de los que nos separan a la encíclica de Rerum Novarum, a una cuestión social que no ha dejado de ocupar la atención de la Iglesia. Esto también da como a prueba de unos documentos del Magisterio, publicados por los Pontífices, así como por el Concilio Vaticano II. Que también prueba asimismo de ello y que son las declaraciones de los Episcopados o la actividad de los diversos centros de pensamiento y de iniciativas concretas de apostolados, tanto a escala internacional como a escala de la Iglesias locales. Si decimos o seguimos dando con línea principal del desarrollo de los documentos del supremo Magisterio de la Iglesia, encontramos en ellos la explícita confirmación de tal planteamiento del problema. La postura clave, por lo que se refiere a la cuestión de la paz en el mundo, y en donde se basa es en la Encíclica Pacem in terris de Juan XXIII. Aunque sobresalen a esta dirección que se mueven las enseñanzas contenidas en la Encíclica Mater et Magistra de Juan XXIII, en la Constitución pastoral Gaudium et Spes del Concilio Vaticano II y en la Encíclica Populorum Progressio de Pablo VI. Esta dirección de desarrollo de las enseñanzas y del compromiso de la Iglesia en la cuestión social, corresponde exactamente al reconocimiento objetivo del estado de las cosas y de las pertenencias que se formaron y se sobresalieron a unos hechos o lugares remotos. Aunque la iglesia está convencida de los trabajos realizados por el hombre en la tierra se han venido considerando algunas clases de patrimonio de las diversas ciencias dedicadas al estudio del hombre como es a la paleontología, la antropología, la historia, la sociología, la sicología y todas han aparecido como testimonio de unas maneras irrefutable a esta realidad que saca sobre toda la fuente de la palabra Dios revelada a una convicción de inteligencia que adquiere a un carácter de convicción de fe y de técnica. Han habido formas y objetivos que se forman con la parte técnica y practica sobre la industria y en la agricultura a la actividad del hombre ha dejado de ser, en muchos casos, un trabajo prevalentemente manual, ya que la fatiga de las manos

y de los músculos es ayudada por máquinas y mecanismos cada vez más perfeccionados No solamente en la industria, sino también en la agricultura. Precisamente estas afirmaciones básicas sobre el trabajo han surgido siempre de la riqueza de la verdad cristiana, especialmente del mensaje mismo del Evangelio del trabajo, creando el fundamento del nuevo modo humano de pensar, de valorar y de actuar. En la época moderna, desde el comienzo de la era industrial, la verdad cristiana sobre el trabajo debía contraponerse a las diversas corrientes del pensamiento materialista y economicista en la parte mecánica y agriculturistica. Evidentemente la antinomia entre trabajo y capital considerada aquí la antinomia en cuyo marco el trabajo ha sido separado del capital y contrapuesto al mismo, en un cierto sentido ópticamente como si fuera un elemento cualquiera del proceso económico inicia no sólo en la filosofía y en las teorías económicas del siglo XVIII sino mucho más todavía en toda la praxis económico-social de aquel tiempo, que era el de la industrialización que nacía y se desarrollaba precipitadamente, en la cual se descubría en primer lugar la posibilidad de acrecentar mayormente las riquezas materiales, es decir los medios, pero se perdía de vista el fin, o sea el hombre, al cual estos medios deben servir. Precisamente este error práctico ha perjudicado ante todo al trabajo humano, al hombre del trabajo , y ha causado la reacción social éticamente justa, de la que se ha hablado anteriormente. El mismo error, que ya tiene su determinado aspecto histórico, relacionado con el período del primitivo capitalismo y liberalismo, puede sin embargo repetirse en otras circunstancias de tiempo y lugar, si se parte, en el pensar, de las mismas premisas tanto teóricas como prácticas. No se ve otra posibilidad de una superación radical de este error, si no intervienen cambios adecuados tanto en el campo de la teoría, como en el de la práctica, cambios que van en la línea de la decisiva convicción de la primacía de la persona sobre las cosas, del trabajo del hombre sobre el capital como conjunto de los medios de producción.

BIBLIOGRAFIA 

es.catholic.net/biblioteca/libro.phtml?consecutivo=171... ± 

Análisis o concepto

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