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EN TIEMPOS DE JESÚS- Actualidad

Jueves, 5 de agosto de 2010 - josemari20 46 10 visualizaciones

En tiempos de Jesús la gente se casaba y se daba a banquetes y bodas, a grandes


fastuosidades banales, perversas. No digo que el matrimonio no esté bien; sino que en aquel
tiempo las cosas eran así. Jesús vivió en la época muy difícil.
Y en aquella cristiana Judea, por decirlo de alguna forma, la gente no servía sino para
comerciar, para cumplir la Ley de Moisés, áspera y anticuada.
Más vino Jesús al mundo y puso orden a las cosas. Y dijo muy claramente que la Ley de Moisés
no era la salvación de los pecados. Para aquella época era muy difícil entenderlo porque se
consideraba a Moisés el Padre más Grande que había hablado cara a cara con Dios y su faz
había cambiado. Y llevaba en su frente la señal de la luz que un día atravesó su
entendimiento. Florecía por aquella época el que los mercaderes se diesen a la gran vida.
Pero vino un alma y un espíritu muy sencillo que abarcó todas las ideas y las condensó en una
sola: el amor.
Y por eso murió. Y por eso le maltrataron y le ultrajaron. Lamieron a latigazos sus espaldas.
Le escarnecieron. Y eran, así, felices. Porque veían allí un justo del cual reírse y justificarse a
través de él. Y decir: -No, si nosotros no hemos pecado; sino que le matamos para nosotros
poder estar bien. Pero él no murió, sino que resucitó entre los muertos. Y subió al cielo, del
cual se había desprendido su hogar.
Y renació con el Padre unificándose en un instante de bello fluir. Y se condensó. Y vivió
eternamente. Les enseñaba, por aquella época, que los pajarillos y los lirios del campo no
necesitan tejer, sino que Dios se ocupa de ellos. Les enseñaba que las personas son más
importantes de lo que ellas mismas piensan.
Y así, por aquella época, enseñaba muchas cosas de gran trascendencia; pero que aquella
gente no comprendía. Y a veces se encaraba con ellos. Y les decía, -¿Por qué hacéis así las
cosas? ¿No veis que no obtendréis ningún fruto? ¿No veis que llegará y será arrebatado el reino
de vuestras propias manos? Pero la gente seguía sin comprender. Y aconteció, pues, un día
que caminando por esos avatares del mundo, más no estando en el mundo, rescató a los suyos
para que estuviesen con él.
Y los bañó en Espíritu Santo. Creó la inmortalidad del alma. Y el espíritu fluyó a través de
ellos. Y los nutrió.