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1967 JPPerez Alfonzo Pentágono Petrolero

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JUAN PABLO PEREZ ALFONZO

El Pentágono Petrolero
La política nacionalista de defensa y conservación del petróleo persigue liberar al país de la excesiva dependencia de un solo recurso no renovable.

Ediciones REVISTA POLlTlCA Caracas 1967

SUMARIO
PROLOGO por el Dr

.

LUIS B PRIETO F

.

.
5 7 8
22

INTRODUCCION

DESARROLLO DE LA POLlTlCA PETROLERA PARTlClPAClON

................................................................. ........................................ RAZONABLE . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . .

COMlSlON COORDINADORA DE LA CONSERVACION Y E COMERCIO DE HIDROCARBUROS L Las Restricciones Petroleras de Estados Unidos ................................... CORPORACION VENEZOLANA DEL PETROLEO . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . E PRINCIPIO DE "NO MAS CONCESIONES" L ORGANIZACION DE PAISES INSISTIENDO EN E TEMA L E PENTAGONO PETROLERO L DEPENDENCIA ECONOMICA

29 36 47 59

......................................... EXPORTADORES DE PETROLEO (OPEP) . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . .

................................................

77
83 102 107 117

.................................................

REFORMA DE 1943 Y DECRETO N? 112 DE 1945 . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . LECCION Y ADVERTENCIA A LA DEMOCRACIA SUCESOS Y RESULTADOS DE LA REFORMA TRlBUTARlA . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . REFORMA TRlBUTARlA CUADROS

.

......................................................

GRAFICOS

GRAFICO DE LA FEDERAClON DE TRABAJADORES DE LA INDUSTRIA GRAFICA . . . . . . INDUSTRIA PETROLERA: DlSTRlBUClON DE LOS INGRESOS. . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . DlSTRlBUClON DE LOS INGRESOS. . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . DISTRFBUCION DEL PRODUCTO PETROLERO.

...............................

DlSTRlBUClON DEL PRODUCTO PETROLERO (Gráfico) . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . DlSTRlBUClON DEL PRODUCTO PETROLERO (Gráfico) . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . SECTOR PETROLERO CUENTAS Y RELACIONES VARIAS, 1950.64 . . . . . . . . . . . . . . . . . . . TENDENCIA DEL REPARTO DE GANANCIAS DEL PETROLEO (Gráfico) . . . . . . . . . . . . . . . . INDICE COMPARATIVO DE ALGUNAS CUENTAS NACIONALES Y DEL SECTOR PETROLERO. 1950-1965 . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . CUENTAS NACIONALES TASAS PROMEDIO DE CRECIMIENTO . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . TASAS PROMEDIO DE CRECIMIENTO (Gráfico) .................................. TASAS PROMEDIO DE CRECIMIENTO (Grbfico)

.

.

..................................

INDICE COMPARATIVO DEL I N (Gráfico)

. . menos SECTOR PETROLERO E I. N . PETROLERO ............................................................... 154
155 156 157 158

COMERCIO EXTERIOR. 1950-1'964. . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . MUNDO: COMERCIO NETO DE PETROLEO Y PRODUCTOS REFINADOS. 1959.1964 MUNDO: PRODUCCION DE PETROLEO CRUDO

.....

....................................

MUNDO: TENDENCIA DE LA PRODUCCION Y PARTlClPAClON DE LA OPEP .......... ORGANIZACION DE PAISES EXPORTADORES DE PETROLEO Y GRANDES EMPRESAS DE LA INDUSTRIA (Gráfico)

..................................................... 159 DOS CENTROS SUMINISTRAN PETROLEO: VENEZUELA-MEDIO ORIENTE (Gráfico) ..... 160
Decreto N? 112 del 31 de diciembre de 1945 (traducido de "World Petroleum". julio 1946)

DOCUMENTOS

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La política petrolera venezolana puede afectar l a situación mundial. por Ruth Sheldon

Creación de l a Comisión Coordinadora de la Conservación y el Comercio de los Hidrocarburos Resolución N? 557 del 9 de abril de 1959 Embajada de Venezuela en Washington

.

Declaración del Ministro de Minas en rueda de prensa del 6 de mayo de 1959 en l o

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Declaración de la Casa Blanca del 30.4.59

Memorándum presentado a l Departamento de Estado el 24.4.59 rias (25-5-59) de 1960

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Carta a l Embajador de Estados Unidos sobre el Programa de Restricciones ObligatoCreación de la Corporación Venezolana del Petróleo Decreto N? 260 del 19 de abril Ley Aprobatoria del Convenio suscrito en Bagdod el 14 de septiembre de 1960 ...... Declaración Betancourt-Kennsdy del 17 de diciembre de 1961 INDICE

................................................................ . ...................................................................
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A N A L I T I C O . . . . . . . . . . . . . .. . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . 199 .

PROLOGO JUAN PABLO PEREZ ALFONZO, cuya vida entera está consagrada al servicio de la Nación, sin pedir nada en cambio, entrega este libro sobre la política nacionalista de la defensa y conservación del petróleo, que ha bautizado con el significativo nombre de "EL PENTAGONO PETROLERO". Concebido dentro del marco de rígida doctrina de la economía de conservación y explotación racional de los recursos no renovables, en los países en vía de desarrollo, el libro señala las características fundamentales de la actividad conducida por el gobierno democrático de Venezuela para defender nuestro petróleo y a favor de esa acción económica enrumbar al país hacia una progresiva liberación de la dependencia de un solo recurso de exportación, porque ello hace débil nuestra situación, siempre en peligro. Ese producto, a pesar de la importancia internacional que tiene el petróleo en el mercado de la energía, es motivo de arreglos perjudiciales por los grandes países industriales consumidores, que son al mismo tiempo los mayores accionistas del negocio petrolero, empeñados en adquirirlo siempre a más bajo precio, con perjuicio de los países exportadores, débiles por la naturaleza de sus economías y por el deficiente proceso de su desarrollo económico. El doctor Pérez Alfonzo ha sido por cerca de treinta años, en compañía de Rómulo Betancourt y de otros hombres de vocación y consagración nacionalista, artífice de la política petrolera nacional. Desde el Ministerio de Fomento, en 1945 - 1948, delineó los contornos de esa política, ya propalada en discursos, artículos, intervenciones parlamentarias o conversaciones con especialistas. De entonces data la cancelación del anticuado sistema de las concesiones, para sustituirlo por medios más idóneos en un país moderno, que aspira a terminar con el colonialismo económico para entrar en las vías francas de un desarrollo económico independiente. Esa política se afirma y afina durante el gobierno democrático actual, en el cual cupo al doctor Pérez Alfonzo conducir por segunda

vez, durante casi cinco años, la actividad del Ministerio de Minas e Hidrocarburos. Pero con modestia que le honra rechaza siempre la personal referencia a su gestión, porque sostiene, y en este libro lo recalca, que se trata de una acción colectiva "consecuencia razonable de la situación nacional e internacional que se ha vivido. No es un hallazgo casual ni una improvisación. No se la inventó al capricho ni en forma imaginaria sino que es lo que se consideró necesario hacer frente a los hechos que directa o indirectamente tienen relación con el recurso natural más importante del país". El título de este libro es un acierto. No alude, por cierto, la estructura de la organización de defensa de Estados Unidos, sino que simplemente señala cinco avenidas, que son como los cinco lados de un pentágono, por donde se llega seguramente a conformar la política petrolera venezolana. Por ello dice: "Se puede enmarcar la politica petrolera nacionalista dentro de lo que se ha llamado el 'Pentágono de Acción', con cinco ángulos claves". Esos cinco ángulos son: 1) Participación razonable; 2) Comisión Coordinadora de la Conservación y el Comercio de los Hidrocarburos; 3) Corporación Venezolana del Petróleo; 4 ) N o m á s concesiones, y 5) Organización de Paises Exportadores de Petróleo (OPEP). De estos cinco medios, el último prolonga sus líneas fuera del territorio nacional, mientras los otros cuatro están dentro del ámbito de la soberanía de Venezuela. Para el doctor Pérez Alfonzo, el concepto de la participación razonable implica una consideración de equitativo tratamiento entre k Nación, propietaria de la riqueza minera, y los concesionarios, t definición que sería innecesaria si la historia no nos enseñara que estos últimos se llevaron siempre la parte del león, porque los personeros del Estado venezolano, usurpadores de la soberanía, carecían de la autoridad moral y de la fuerza que deriva del origen de su mandato, para establecer ese equitativo tratamiento en las negociaciones, amén de que en éstas, muchas veces privó el interés personal de los negociadores por encima del interés de la Nación. Esa participación razonable se fijó en 1946 en lo que se llamó distribución del 50 - 50, que se consideró como una fórmula elástica sometida a constante revisión, de acuerdo con las circunstancias. Ese pensamiento ha permitido ir aumentando paulatinamente la participación del Estado Venezolano hasta más de sesenta y cinco por ciento (65%). Según el criterio del doctor Pérez Alfonzo la elasticidad de la fórmula debe permitir un ajuste constante para calcular las utilidades de las empresas concesionarias de acuerdo con el benefi-

cio sobre el capital invertido o sea su activo f i j o neto, cuyo monto razonable de utilidad no debería sobrepasar del quince por ciento (15%). No obstante algunas empresas llegan a obtener utilidades exageradas de hasta el cuarenta por ciento ( 4 0 % ) , lo que les permite recuperar su capital en menos de tres años, sobrepasando así el concepto de participación razonable. Una constante vigilancia del Estado y la utilización de medios adecuados, como los reparos, el cálculo de las amortizaciones y depreciaciones y otros recursos de política administrativa o fiscal pueden contribuir a mantener dentro de justos límites de rentabilidad el capital invertido sin pérdidas apreciables en el manejo de la riqueza petrolera nacional. La organización de la Comisión Coordinadora de la Conservación y el Comercio de los Hidrocarburos, que funciona en el Ministerio de Minas, segundo ángulo de la Política petrolera, como su nombre lo indica, es un instrumento administrativo de control, que evita el despilfarro del petróleo, manteniendo la producción dentro de límites que permitan sostener los precios. Surge de la necesidad prevista desde 1945 de intervenir más directamente en el negocio petrolero, a pesar de la resistencia de los consorcios inversionistas, interesados más bien en agotar las reservas para sacarle las utilidades en el menor tiempo posible. Pero el interés de la Nación se cifra en mantener dentro de límites razonables, la producción de una materia que se agota y que va adquiriendo tanto más valor cuanto menor es el monto de las reservas. Nuestro interés se cifra en una producción que nos permita obtener los fondos indispensables para promover el desarrollo nacional poniendo en producción otras fuentes sustitutivas de riqueza, que puedan continuar fomentando el bienestar cuando el petróleo haya desaparecido. El objetivo fundamental estaría en producir poco y vender caro, pero contra ello conspira el interés de los países consumidores que aspiran siempre a menores precios mientras ofrecen las mercancías del intercambio a precios cada día mayores. La Comisión Coordinadora mantiene la producción dentro de un ritmo de crecimiento interanual que se consideraría óptimo alrededor del cuatro por ciento (4 ) . Una excesiva oferta envilece los precios, fenómeno que se viene observando a partir de 1947, pero que se ha acentuado desde 1959. La primera fecha indica el momento en que Estados Unidos deja de ser país exportador de petróleo para convertirse en el primer importador de ese combustible. Su interés como comprador está por tanto en obtener los precios más bajos. La segunda fecha marca las restricciones discriminatorias que sufre nuestro petróleo en el territorio

norteamericano y que han sido motivo de sonadas discusiones entre nuestro gobierno y el de Estados Unidos, sin que en seis años se haya logrado cambiar apreciablemente la situación, porque las compañías explotadoras, que deberían tener interés grande en el aumento de los precios, participan con la competencia ruinosa que se hacen en el debilitamiento de aquéllos, además de que lo que dejan de ganar en el petróleo crudo que venden lo recuperan en el procesamiento de éste, realizado por empresas de las cuales son dueños o fuertes accionistas. El instrumento venezolano de regulación de la producción, aparece por primera vez en nuestro país y está sirviendo de modelo a los países de la OPEP para una política conjunta de defensa de los precios cuando llegue a organizarse en todos. No obstante las compañías explotadoras y los países consumidores resisten una política de esa naturaleza y asumen actitudes como las restricciones en Estados Unidos que a la vez que limitan el mercado influyen en la baja de precios en otros países importadores, que se aprovechan de las bajas provocadas por la acción de Estados Unidos. El tercer ángulo de la política de defensa y conservación del petróleo señalado por el doctor Pérez Alfonzo es la Corporación Venexolana del Petróleo, que surge después de largos años de funcionamiento de la industria petrolera en manos extranjeras. Su concepción data de 1948, durante el primer gobierno democrático, pero detenida su aparición por la dictadura de los diez años, se organiza en 1960. Ya es hoy una empresa en plena actividad, con porvenir asegurado, pues a ella corresponde recibir las reservas petroleras sobre las cuales no existen concesiones ni se otorgarán otras en el futuro y es mediante su gestión que el Estado Venezolano interviene directamente en el negocio petrolero y se prepara para sustituir a las empresas cuando sus concesiones actuales reviertan al patrimonio nacional. La Corporación Venezolana del Petróleo es la encargada por el Estado de negociar los contratos de servicios, cuya discusión tan contradictorias opiniones ha despertado, pues algunos, con buena o con dañada intención afirman que se trata de concesiones disimuladas. El doctor Pérez Alfonzo se encarga, con su ponderado y claro criterio de jurista, de definir la naturaleza de esa clase de contratos y sus diferencias con las concesiones. Estas establecen derechos reales; mientras que los contratos de servicio establecen derechos personales y contractuales. "El titular de la concesión, -dice Pérez Alfonzotiene derechos reales que ella le confiere sobre el petróleo que llegue a explotar. La propiedad sigue siendo nacional, pero el derecho a explotar los yacimientos dentro de los límites de la concesión tiene el carácter de derecho r e a l mientras subsista la concesión. Con las asig-

naciones, -prosigue Pérez Alfonzo- derechos de explotación que se transfieren a una entidad jurídica autónoma como la Corporación Venezolana del Petróleo, que no puede enajenarlos ni gravarlos, y que no pueden ser ejecutados, existe la imposibilidad jurídica de que cualquiera sea el contrato que se celebre, nadie pueda adquirir un derecho igual al que confiere la concesión. Consiguientemente, las diferencias jurídicas tienen significación importante. "La empresa contratante o la empresa mixta que se creare no adquirirá derechos directos o reales de ninguna clase sobre el petróleo que llegue a descubrir o a operar. El derecho personal, por el contrato puede estar en función y referido a ese petróleo, pero será el resultado de la obligación asumida por el signatario, la empresa estatal contratante. Los derechos diyectos reales sobre el petróleo nunca podrán salir del dominio del Estado?'. Las explicaciones del doctor Pérez Alfonzo, en este capítulo señalan además diferencias administrativas y diferencias económicas entre asignaciones y concesiones, derivadas las primeras de la participación del ente autónomo del Estado que interviene en el contrato y las segundas de las finalidades que con las asignaciones se persigue, que no son otras que la explotación directa por el Estado con la obtención de la totalidad de las utilidades que de esa explotación se derivan. Este capítulo del libro es de un extraordinario valor y cualquier idea que de él pueda darse conducirá a una incompleta visión de los problemas implicados en el régimen de concesiones y en las asignaciones y contratos de s e ~ v i c i o .
Por otra parte, la importancia de la Corporación Venezolana del Petróleo, tratada por su creador cobra interés por cuanto señala con optimismo el porvenir que la espera, si actúa con la celeridad debida pero también con el tacto indispensable para acertar. E n manos de esa empresa está el futuro promisor de la política nacionalista de defensa del petróleo y del mejor aprovechamiento de sus resultados para continuar el desarrollo autónomo del país. El cuarto ángulo del Pentágono de Acción, está constituido por el principio de "No más concesiones", formulado en 1946, para poner límites a la voracidad de los consorcios aceiteros que pretendían acaparar en su propio beneficio el subsuelo de la Nación, restándolo a las esperanzas de futuro mejor, inmovilizando una riqueza, que podrán mantener inexplotada, mientras en otras regiones de más favorables proventos intensificaban la producción. No por inapropiado se determinará la cancelación del régimen de concesiones, sino por el uso y abuso que de él se hizo. Ese régimen tiene mucho que ver con el colonialismo económico, por ello su eliminación encontró eco favorable

XII

PR~LOGO

en la conciencia popular, que se pronunció por un cambio de sistema, no sólo para el petróleo, sino también para el hierro y otras materias de parejo significado. El doctor Pérez Alfonzo analiza en todo un extenso capítulo de este libro todo cuanto ese régimen significó como hipoteca del país, y las ventajas que se derivan del nuevo sistema, que como dijimos tiene como eje de su realización a la Corporación Venezolana del Petróleo. Sobre la materia había tratado el autor con detalles esclarecedores en su importante obra "Petróleo, jugo de la tierra", al cual habrá de remitirse a todo lector que desee obtener una visión clara de los problemas del petróleo en Venezuela. Se detiene el doctor Pérez Alfonzo en la explicación de las áreas en producción, las áreas probadas y aquellas, que aun siendo de extraordinarias posibilidades todavía no han sido sometidas a las pruebas de los taladros. Las áreas probadas en 1964 se situaban en una superficie de 518.194 hectáreas, y un área ociosa de 2.725.536 hectáreas. Pero la industria mantiene el deseo de controlar el mayor número de cuencas petrolíferas porque a medida que se explota el petróleo su volumen mundial disminuye y por tanto se encarece el producto. Si conservan esas áreas en su poder pueden negociar con el futuro, restando posibilidades a los países donde existe el producto, pero que han dejado de ser sus propietarios por la imprevisión con que actuaron. Las concesiones vigentes, alega el doctor Pérez Alfonzo, dan a Venezuela amplio margen para esperar, aun cuando las compañías explotadoras podrán utilizar esa espera desarrollando otras áreas con el fin de forzar la resistencia nacional. Pero la fortaleza de nuestra posición está en la situación geopolítica que ocupamos en el Hemisferio Occidental. Por ello, con fe inquebrantable, el doctor Pérez Alfonzo concluye diciendo que 'LE1 éxito de la implantación más inmediata de los contratos de servicio dependerá más de la situación nacional que de los suministros internacionales. Por ello se hace indispensable la solidaridad en el frente nacional del petróleo, tan urgente en todos 10s aspectos9'r El quinto y último ángulo del Pentágono lo constituye la Organización de Paises Exportadores de Pet~óleo,instrumento de defensa de los precios del petróleo en los mercados internacionales, generalmente envilecidos por una confabulación de intereses entre los países industriales consumidores y las compañías que participan en el negocio petrolero, cuyo capital tiene sus raíces en esos países. Esos intereses no son, por tanto distintos, aun cuando en circunstancias especiales pudieran aparecer en conflicto. Por otra parte, la competencia ruinosa a que se entregan las empresas petroleras, organizadas en el cartel

PRÓLOGO

XIII

más grande del mundo, tienden a favorecer los intereses de los países consumidores, con grave daño de los países exportadores, que no disponen de instrumentos de reguiación, porque éstos están en manos de las empresas explotadoras. La OPEP surgió por sugestión venezolana y en su organización tienen responsabilidad las ideas del doctor Pérez Alfonzo. Resistida por las empresas y por los países consun~idores petróleo, la Orgade nización se ha ido afincando porque tiene una función que cumplir en el mundo de los negocios. E s una organización de países débiles, víctimas de la voracidad de los podeíosos, que explotan sus condiciones de subdesarrollo para comprarles barato una materia esencial para el desarrollo industrial del mundo, vendiéndoles a precios cada día más elevados los bienes industriales que necesitan para industrializarse o para subsistir. El análisis que de la OPEP hace el doctor Pérez Alfonzo en el capítulo final de su libro es magistral y muestra el papel que desempeña en la actualidad, la influencia que ejerce en la creación de instrumentos de control y defensa de los precios y de la producción, demostración de que la solidaridad hace poderosos a los débiles, que así pueden resistir los amagos destructores de los poderosos. El libro del doctor Pérez Alfonzo, que ahora entra en circulación, es el testimonio de una conciencia desvelada por la felicidad y bienestar de su pueblo y una contribución valiosa para que la juventud de Venezuela aprenda en él cómo debe manejar los resortes de la defensa de nuestro patrimonio y los bienes que consagramos al bienestar, desarrollo y prosperidad de nuestro pueblo.

Luis B. Prieto F.

Defensa y ~ o n s e r v a c h

D E F E i i c A 1 COSSERVPiCIOS DEL PETROLEO ' Bascs de la Politica S a c i o n i l
1.

Administrar los recursos petrolíferos para. beneficio colectivo de los venezolanos.
1. Drfenra di1 petv~ileo: que lo extraído de este recurso capital deje los ma.

lores beneficios posibles.
1.

Participación Razon

Producci6n Adecuada Defensa d e Precios y hlercados Economía en la Explotación Reversión d e Bienes Industrialización Mercado Doméstico Fuerzas d e Trabajo

7 . Venezolanizacibn

11. Conietcnriótz del P e t r t l e o : que se extraiga con máxima eficiencia.
1 . i'io hiás Concesiones 2 . Concesiones Ociosas

Explotaci6n Adecuada

CVP
Contratos d e Servicios Energía d e Yacimientos Unificación PIantas d e Inyeccibo

3 . Asignaciones

4 . Reservas Suficientes
5 .

Recuperación hiáxirna Recuperación Secundaria

6

2

In~mertir lo obtenido de este recurso capital en el desarrollo econ6mico y social (!e Vcnczuela, h ~ s t a terminar su dependencia del petróleo.

Vcr Const. Arts. 105, 106, 107 y 136-10.

EL PENTAGONO PETROLERO

Por mucho tiempo la economía de Venezuela continuará atada a la gran riqueza minera del país, fundamentalmente constituida por sus enormes recursos de petróleo. Entre los países monoproductores, y en situación de dependencia del comercio exterior, el caso de Venezuela es típico de cuanto esa situación significa en peligros para la vida normal de la Nación, puesto que carece de posibilidades de dominio de los acontecimientos que puedan afectar intensamente toda su economía. A las otras circunstancias desfavorables que implica la monoproducción, se añade el serio agravante de que el predominio está representado por el petróleo que se agota, un recurso de gran valor e importancia, pero cuyo valor e importancia derivan en parte precisamente de no poder renovarse o producirse a voluntad. La gran significación del petróleo en la vida de la RepúSlica fue arraigando profundamente en la conciencia del pueblo venezolano, quien, con mayor o menor grado de claridad, percibe los diversos daños, perturbaciones o desajustes que puede causarle al país la exagerada dependencia de ese extraordinario producto natural. El conocimiento de esta realidad venezolana ha sido saludable y facilitó la elaboración de una política adecuada a la situación conocida. Pero como nada hay estático, y si algo resultara así demostraría con ello lo impropio de las medidas aplicadas para movernos hacia adelante con el progreso armonioso que reclama la vida, es necesario revisar constantemente la situación del petróleo junto con la de los otros sectores de la vida nacional, a fin de precisar cómo se ha desarrollado la actividad analizada en relación a los objetivos de bienestar general. Con el petróleo, más que con ninguna otra actividad económica, se impone este frecuente comparar de lo que la Nación se ha propuesto obtener con lo que ha obtenido o va obteniendo, dentro de la dirección que sigue. Conviene, pues, revisar periódicamente los efectos de la aplicación de las grandes líneas de la política petrolera, vigilando también los cambios o modificaciones ocurridos en las circunstancias determinantes de la política adoptada. Más todavía, conviene igualmente

medir la repercusión general en la vida del país que hubiese podido producir la política petrolera adoptada. Como en ningún otro caso, en el del petróleo, con su decisiva influencia en toda la vida nacional, la política que se sigue va estrechamente unida a las aspiraciones de progreso general de la Nación. Por ello es imperativo completar la periódica revisión de la política petrolera con la evaluación de sus otros efectos y consecuencias. Por las razones expuestas, después de revisar el comportamiento de los principios básicos de la politica de d e f e n s a y conservación del petróleo, midiendo los avances alcanzados, se pasará a mostrar hasta dónde ha contribuido la política aplicada a mover satisfactoriamente la economía general de Venezuela hacia una menor dependencia del petróleo. Es necesario continuar conscientes del decisivo peso del petróleo en la economía de la Nación, pero también conviene verificar cualquier adelanto alcanzado en el camino de liberarse de esa dependencia. ( ' ) El éxito, aun cuando limitado y expuesto a eventuales retrocesos, aviva y multiplica el esfuerzo de los venezolanos para consolidar las conquistas ya realizadas y acelerar el triunfo último que se espera obtener. Señaladamente, se debe comprobar, registrar y difundir ese adelanto cuando concierne a la liberación del petróleo, porque hay una tendencia fatalista de cómoda aceptación, que lleva a considerar con escepticismo los avances en ese sentido. Además, poderosos intereses foráneos, que sólo tienen en cuenta lo que pueda serles ventajoso, naturalmente promueven esa posición fatalista de dependencia, por muchos años realidad histórica vivida, que supieron aprovechar. Venezuela progresó empujada por el petróleo, pero en tal forma que cada vez dependió más de él para seguir progresando. Semejante realidad, tendenciosamente trabajada por una propaganda tenaz, llegó a ser tan evidente que formó en muchos la convicción firme y casi siempre de enter'a buena fe, de que la correlación de dependencia no puede romperse, si es que se rompe algún día, sino después de un esfuerzo muy prolongado. Es indudable que el esfuerzo es necesario, pero también es cierto y halagador comprobar que en mucho menor tiempo que el que nadie hubiese intentado predecir, se ha logrado bastante más de lo que pudiera haberse pensado ni esperado. Esta comprobación, indudablemente, facilitará el continuo renovar de los esfuerzos de todos para mantener la lucha que reclama el afianzamiento de las conquistas obtenidas y la continuación de la marcha
(1)

Ver Capítulo "Ikpendencia Ecoilói~iica".

hacia el objetivo inalterable de que el petróleo termine por ser sólo uno, entre muchós otros, de los sectores de importancia en la economía de Venezuela.

DESARROLLO DE LA POLITICA PETROLERA

La polz'tica de defensa y conservación del petróleo en Venezuela es la consecuencia razonable de la situación nacional e internacional que se ha vivido. No es un hallazgo casual ni una improvisación. No se la inventó al capricho ni en forma imaginaria, sino que es lo que se consideró necesario hacer frente a los hechos que directa o indirectamente tienen relación con el recurso natural más importante del país. Se puede enmarcar la politica petrolera nacionalista dentro de lo que se ha llamado el "Pentágono de Acción" con cinco ángulos claves, de los cuales uno, el constituido por la Organización de Países Exportadores de Petróleo (OBEP), extiende sus líneas fuera del ámbito de la jurisdicción nacional. Los otros cuatro ángulos de la estructura del "Pentágono de Acción" quedan plenamente bajo la soberanía de Venezuela, constituidos por los principios directivos de: 1. Participación razonable. 2. Comisión Coordinadora de la Conservación y el Comercio de los Hidrocarburos. 3. Corporación Venezolana del Petróleo, y 4. N o m á s concesiones. Naturalmente, el orden lógico de los cinco principios fundamentales en la defensa y conservación del petróleo comienza con los cuatro que caen bajo la plena jurisdicción del país, en el orden expuesto arriba, pero que se complementan con el principio de relación internacional, basado en la comunidad de intereses, que sirvió para estructurar la ya bien conocida y poderosa Organización de Paises Exportadores de Petrdleo.

PARTICI PACION RAZONABLE

E n la política petrolera, como en la política de aprovechamiento de cualquier recurso natural de propiedad colectiva, surge como primera cuestión de la administración que le está encomendada al Estado la de obtener una participación razonable en la explotación de la riqueza colectiva. Pero para Venezuela obtener una participación rnzonuble de su petróleo, codiciado por poderosos y hábiles intereses extranjeros, ha sido todo un proceso de lucha, aún no terminado. Mientras la soberanía nacional estuvo usurpada por las dictaduras de turno, los intereses extranjeros se movieron a su discreción y conveniencia, frente a la negligencia y el temor de los usurpadores. Los intereses extranjeros contaron para su acción con sus propias fuerzas poderosas y con su capacidad bien experimentada en el disfrute de la impotencia ajena. Así alcanzaron cuanto era necesario para consolidar sus posiciones de ventaja, en el control de lo mejor de la riqueza petrolera nacional. A sus propios medios, siempre pudieron agregar el decidido apoyo de los gobiernos de los países de donde provienen los inversionista~ extranjeros. No es, pues, de extrañar el cúmulo de dificultades que se tuvieron que i r venciendo para llegar a alcanzar lo que puede verdaderamente llamarse una participación razonable en la industria petrolera. Y como este interés de los gobiernos de esos grandes países inversionistas, a la vez grandes consumidores de petróleo, se acrecienta en la medida en que se hacen más dependientes del comercio internacional de esta fuente de energía, tampoco puede extrañar el continuo batallar que reclama mantener una participación razonable frente a la dinámica que cambia las condiciones de actividad de la industria petrolera. Todo esto también en relación directa a la defensa de los precios, eje y base de esa participación, como a la vez constituye objetivo central de los compradores realizar sus operaciones a los menores precios, olvidados siempre de lo que de palabra se ofrece como contribución al desarrollo de los pueblos atrasados. E n su primer período (18 de octubre de 1945 - 24 de noviembre de 1948) el Gobierno Democrático, apenas tuvo tiempo de co-

menzar a definir una pa).ficipación raxonable y formular sus principios básicos. Por primera vez se entró a investigar las cuentas d t l las empresas y a analizas los estados de ganancias y pérdidas resultantes de su contabilidad. Se echaron así las bases para determinar los límites de lo que pudiera ser la pnrticipación razonable. en función de la utilidad n e t a , también razonable, justificada por el capital invertido para producir las ganancias en la explotación del petróleo, y como aplicación equitativa de este principio se dictó el Decreto No 112 del 31 de diciembre de 1945.(l) Circunstancialmente las condiciones del momento conducían a que la elevación de la participación hasta un nivel por lo menos igual a la utilidad neta de las empresas, bajaba esa utilidad neta a un nivel aceptable en su relación al capital. Al mismo tiempo, la participación se elevó considerablemente. Fue lo que entonces se denominó participación d e 50-50, por el acercamiento de la participación a las utilidades y aun cuando el resultado conjunto necesariamente haría siempre mayor la participación. En ningún momento se consideró esta fórmula como algo estático ni permanente; por el contrario, se informó al Congreso y a la opinión pública en aquella oportunidad, que la situación tendría que revisarse periódicamente. Pero luego las empresas elaboraron el alcance de la f ó r m u l a 50-50 con un sentido diferente, especialmente dirigido a moderar las repercusiones internacionales que produciría la medida adoptada por Venezuela. Desde aquella misma época, el Gobierno Democrático además de aplicar al sistema de concesiones petroleras vigentes la doctrina económica de servicio púbiico y de consiguiente utilidad razonable, a su vez determinante de la participación, también razonable, se preocupó de iniciar la defensa de los precios, como base que son éstos de las ganancias que proveen para la participación y las utilidades. Por primera vez en la historia mundial del sistema de concesiones petroleras, un Gobierno dispuso recibir en especie las regalías que se le atribuyen por el sistema, para ofrecerlas en venta pública en los mercados internacionales. La situación predominante en los mercados petroleros después de terminada la Segunda Guerra Mundial, fue una demanda con crecimiento más rápido que el de las posibilidades de producción y transporte. Con todo, los consumidores internacionales pretendían retener el nivel de los precios del petróleo congelados durante la guerra, y no obstante la situación del mercado Y las alzas desbocadas de precios para los artículos manufacturados.
(l)

Ver Capítulo "Sobre l a Reforma de 1943 y el Decreto No 112 del 31 de diciembre de 1945".

Desde entonces -la historia de ahora y de siempre- el éxito de los fuertes de vender caro a los débiles, mientras les compran tan barato como sea posible, sin reparos de ninguna clase. Con la licitación de las regalías Venezuela rompió el cerco de los precios congelados, Y fue así como las ganancias se elevaron en 1948 y 1949 a niveles razonables, mejorando la participación del país en la explotación de su riqueza colectiva fundamental. E n 1949 la República quedó de nuevo indefensa bajo poder de una dictadura usurpadora, circunstancia naturalmente propicia para otra embestida de los intereses extranjeros, siempre a la caza de todas las oportunidades. Aquel mismo año iniciaron la revisión de los contratos de primas en los precios de las regalías, y hasta las fói-mulas tradicionales para estimar su valor fueron revisadas en favor de los concesionarios. De todos modos, 1949 resultó un año atípico por el arrastre que en la materia petrolera mantuvo la acción de la democracia. Por esto, para considerar la participación durante el período de la dictadura, debe restringirse el período de 8 años que van de 1950 a 1957 como el período neto de indefensión de Venezuela. Sobre la participación percibida durante esos años, que aun así recibió parcialmente las ventajas provenientes de los principios básicos establecidos en el período democrático anterior, se evaluará lo logrado nuevamente por la democracia desde 1958 hasta 1964. E n los ocho años de dictadura bajo consideración, 1950 - 1957, la producción alcanzó la cantidad de 5.866 millones de barriles, que es más de 17 por ciento superior a los 4.995 millones de barriles producidos por Venezuela en sus 33 años de historia petrolera, que van desde 1917 hasta 1949 inclusive. Los ingresos totales obtenidos por las concesionarias en sus operaciones llegaron a Bs. 44.226 millones al manejar la enorme producción de los 8 años que se analizan. Pese a los ajustes de precios resultantes de las gestiones de 1949, con la Guerra de Corea en 1953 y la crisis del Canal de Suez en 1957, el ingreso por barril de petróleo dio un promedio de Bs. 7,54 resultante de la influencia de los precios excepcionales de las crisis mencionadas. La participación total recibida por el Estado de los Bs. 44.226 millones de ingresos alcanzó a Bs. 14.203 millones, es decir, el 32,11 por ciento, que es un poco menos de una tercera parte de los ingresos. Frente a esa participación se encuentra la utilidad n e t a de las concesionarias, Bs. 12.705 millones, que significa el 28,72 por ciento de los ingresos. Las concesionarias recibieron como utilidad n e t a un poco menos de lo que dejaron al Estado por participación total; la relación fue de 47,22 - 52,78, como consecuencia de la previsión legal

de que la pai-ticipación del Estado nunca resultase inferior a la de la utilidad de ninguna de las concesionarias; con ello necesariamente resultaba un total consolidado para el Estado mayor al 50 por ciento. Desafortunadamente, esa previsión legal se aplicó automática y rígidamente, descuidando la base principal de evaluación que se encuentra en la relación z~tilidad n e t a y capital invertido para producir esa utilidad. El capital invertido e n activo fijo neto es el concepto de capital que por la mayor certeza generalmente se utiliza para evaluar con precisión la relación utilidad-inversión. En los usos corrientes del comercio, J- muy señaladamente en los de las empresas que se encuentran en relación con el Estado, cumpliendo actividades de concesionarias de servicios públicos o en otras explotaciones de bienes nacionales, lo que se considera capital circulante o de trabajo varía a juicio del concesionario, pero en una administración sana es posible lograr mantenerlo compensado con el pasivo circulante. De aquí resulta la conveniencia lógica de medir la relacion de la utilidad con el A F N . En el período de la dictadura el AFN de la industria se inicia en 1950 con Bs. 5.021 millones, para encontrarse en 1957 en Bs. 9.002 millones. P e r ~ promedio del período es de Bs. 6.036 millones y como el proel medio de las utilidades fue de 1.588 millones, el nivel medio de rendimiento del A F N fue de 26,30 por ciento, muestra indiscutible de la indefensión del Estado y de la insaciable codicia de la empresa privada, cuando campea a sus anchas sin la vigilancia que reclama el interés colectivo. La contribución n e t a que dejó al país la industria petrolera en los ocho años de auge excepcional llegó a la cantidad de Bs. 20.207 millones. Está constituida la contribz~ciónn e t a por la participación total más los sueldos y remuneraciones pagados en Venezuela, cantidad que llegó a Bs. 6.004 millones. Esta contribución n e t a recibida por el país representa el 45,69 por ciento de los ingresos totales, obtenidos por las concesionarias en el período (Bs. 44.226 millones). En los siete años de democracia, transcurridos desde 1958 hasta 1964, nuevamente el Estado volvió a asumir la responsabilidad de cuidar de los intereses colectivos de la riqueza petrolera de los venezolanos. Con el propósito de reivindicar la participación razonable que debe dejarse al país, el Gobierno ha venido tomando las medidas adecuadas para cambiar radicalmente la estructura del reparto que hacían a su favor los concesionarios, como a bien tenían. En estos últimos siete años la producción acumulada llegó a 7.665 millones de barriles. La tasa anual de crecimiento fue así de 4,03 por ciento,

conforme a lo que el Estado consideró más razonable para el país, que no era precisamente lo querido por los concesionarios, siempre en busca del mayor volumen del negocio. Pero ellos entienden así la explotación de los recursos naturales que se agotan. Con el autocontrol de producción, casi se cortó a la mitad la tasa de crecimiento impuesta por los concesionarios durante el último período de dictadura. Los ingresos totales de los siete años sumaron Bs. 53.506 millones, que por unidad de producción dan Bs. 6,98, es decir, Bs. 0,56 menos que durante el período anterior. La disminución refleja la presión sobre los precios que se viene ejerciendo desde la anticipada reapertura del Canal de Suez, circunstancia aprovechada abierta y decididamente en la campaña desplegada por los grandes países consumidores con el propósito de beneficiarse de las necesidades y atraso de los países exportadores de petróleo. La reducción en los ingresos por unidad es importante, significa un descenso de 7,4 por ciento, que se acrecienta con las alzas ocurridas en los bienes y servicios que tienen que import a r los exportadores de petróleo. Todos los precios de los productos de los países industrializados y fuertes siguen una línea constante de elevación. No obstante su vulnerabilidad económica, pero consciente de las consideraciones de geopolítica que hacen las grandes potencias y de la dependencia de los países desarrollados del petróleo importado para cubrir necesidades de energía, Venezuela viene haciendo lo necesario para conducir sus operaciones con petróleo en tal forma que resulta el país exportadcr menos afectado por la baja, mucho más pronunciada en otros países exportadores, siendo de advertir que entre los exportadores figura la poderosa Unión Soviética. Esta materia de precios corresponde tratarla en la acción desarrollada en el plano de los otros principios básicos de la política petrolera, cuya acción especial cubre la defensa de los precios. E n lo que respecta a la participación razonable y a la evaluación de lo logrado en este sentido, lo que se hace necesario es tener en cuenta la realidad de la reducción de los ingresos por unidad de petróleo producido, porque sin esta anormalidad mucho mayores resultarían las contribuciones recibidas por el país de su principal recurso natural. Por convenir a la Venezuela actual y a la del futuro se desaceleró la tasa de aumentos desbocados que habían impuesto los concesionarios, y aun así disminuyó también el ingreso por unidad producida. Con todo, el país obtuvo una participación total substancialmente mayor, tanto en términos absolutos como en términos relativos. Con la producción de 7.665 millones de barriles en los 7 años, los ingresos alcanzaron a Bs. 53.506 millones y con base en estos ingresos la parti-

cipación total se elevó a Bs. 21.787 millones, obteniendo así el 40,72 por ciento de los ingresos. Contra menos de u n a tercera parte recibida durante la dictadura, lu democracia logró sobre dos quintas partes, en circunstancias de menores aumentos de producción y de mayores dificultades de mercado. Además, la industria pagó por sueldos y otras remuneraciones de trabajo Bs. 6.004 millones en los 8 años del período 1950-1957, cuando la industria se expandía y reclamaba un mayor empleo. Pero pagó más, Bs. 7.347 millones, en los sólo 7 años del régimen democrático, de necesario auto-control y de retracción de actividades de la industria por su reacción frente a la nueva política petrolera por las dificultades para mantener los precios del producto. De consiguiente, no solamente la participación total del Estado se elevó bastante, sino que añadidos los pagos por trabajo realizado en el país, la contribución neta total resultó también mejor y hasta aceptable. Todo esto se puede analizar específicamente en los cuadros y gráficos que van en los anexos, como demostración del curso seguido por los acontecimientos. Se comprende que las ventajas recibidas por el Estado para los venezolanos y por el país en su conjunto, como incrementos de la contribución n e t a del s e c t o ~ petróleo, tienen que haber salido del otro lado de la relación Estado-industria foránea. Conocido el hecho de la disminución de los precios, afectando el volumen de ingresos de la industria, la mayor contribución que obtuvo el país resulta necesariamente en una disminución importante de las utilidades netas de los concesionarios. Pero esto era lo justo y necesario, como era de injusto y criticable el exagerado aprovechamiento realizado durante el período de indefensión de los intereses de Venezuela. La utilidad promedio de 26,30 por ciento como ganancia neta del Activo Fijo Neto, en cada uno de los 8 años del período de la dictadura, resultaba una exacción injustificable, cualquiera sea el punto de referencia o el sentido en que se le mire. Por ello era evidente que había paño en donde cortar para cubrir más justamente las necesidades del pueblo, dueño de la riqueza natural que explotan los concesionarios. Se cortó de esas ganancias exageradas de la industria tanto por la vía directa de la tasa del Impuesto sobre la Renta, como por la vía también eficaz, aun cuando indirecta, de mantener los niveles de pago de las regalías que pertenecen al Estado, muy por sobre los precios ciertos de realización. E n otra forma, como lo han entendido los concesionarios, lo que importa en el fondo es la justicia del equilibrio económico de la concesión. En los años de desgobierno

este equilibrio se rompió y se mantuvo roto en favor de los concesionarios, siendo natural que al restablecerse las proporciones justas, en situaciones de dificultades mundiales de la industria del petróleo, se iniciara la nueva situación con efectos que significaron algún desequilibrio en favor del país. Elevada la tasa de impuestos en diciembre de 1958, la administración que tomó la medida tuvo en cuenta la irrealidad de los precios que aún pagaban las empresas por las regalías, y la necesidad de los ajustes que la industria venía reclamando en relación a varias cargas que la afectaban. Con estos ajustes la elevación del Impuesto se habría reflejado menos marcadamente en la disminución de utilidades de los concesionarios, pero una vez iniciado el Gobierno Constitucional se decidió mantener rígidamente todas las condiciones económicas que favorecieran al país. La decisión resultaba justa porque, de una parte tomaba en cuenta el excesivo disfrute del pasado, y de otra parte había la expectativa de que bajo la presión de una carga ligeramente abultada, se acelerase todo el movimiento de la industria hacia la compensación que necesitaba alcanzar, aumentando la eficacia de su operación.(l) Todavía en 1958, sin reflejarse los ajustes de los precios en los ingresos de aquel año, la utilidad neta fue 16,74 por ciento del AFN, pese a la elevación del Impuesto sobre la Renta y a la negativa de ajustar ninguna de las cargas que protestaban las empresas. Pero en 1959 el porcentaje bajó a 12,87 por ciento que, tratándose de un promedio, implica utilidades inferiores para algunas empresas aun cuando también implica para otras utilidades superiores. Con base al rendimiento del capital en la industria petrolera, y apartadas las situaciones de excepción, por ello inaceptables como puntos de referencia, de los grandes productores del Medio Oriente, puede considerarse un nivel de seguridad de rendimiento promedio u n 15 por ciento del AFN. De consiguiente, el 12,87 por ciento a que cayó el rendimiento tenía que vigilarse con cuidado, como en verdad se hizo, para no provocar irracionaimente reacciones perjudiciales para el propio país. E n 1960, pese a las continuadas dificultades internacionales, el rendimiento inicia su recuperación, como se esperaba. Ese año la utilidad neta representó el 13,12 por ciento del AFN, para remontarse
)

La gestión del Gobierno Constitucional se dificultó por razón de que el Gobierno Provisional había inici¿ldo conversnciones coi1 las p r i n e i l ~ a l ~ s coinpa11ías con el propósito de aceptar ajustes tenidos en cuenta al elevar las tarifas del impuesto.

en 1961 a 16,16 por ciento, que ya entonces pudo considerarse satisfactorio. Todo, pues, fue ocurriendo como se había esperado. La tendencia a mejores rendimientos continúa en 1962, y al analizarse los resultados finales de ese año se encontró que ya el nivel de utilidad neta se había elevado a 19,91 por ciento. Superado tan ampliamente el nivel de 15 por ciento, que es una buena guía de justo equilibrio económico de la relación Estado-concesionario, llegó el momento de considerar nuevas medidas para elevay más aun la participación del país en su riqueza petrolera. Desde entonces se viene persiguiendo este objetivo, pero mientras tanto la utilidad neta no cesa de subir, habiendo llegado hasta el 21,17 por ciento en 1963, según los datos verificados el año pasado. Estos resultados hacen más imperativas las medidas de reajuste de la participación que corresponde a Venezuela. Las medidas por adoptarse tendrán que ser ahora más selectivas o progresivas para basarse en la capacidad de contribución del concesionario. ( l ) Es bien conocido que las diferencias de niveles de utilidad en la industria petrolera son mucho mayores que en otras industrias en general, ya que el petróleo, como industria realmente aleatoria, basa su rentabilidad en la mayor o menor riqueza de los campos que se tenga la suerte de descubrir. Por esto la selectividad del impuesto en la industria petrolera no desestimula eficiencia, sino que permite al Estado concedente hacer mejor justicia al adaptar su participación a la mayor o menor suerte del concesionario. Aun cuando no se han tomado todavía medidas de nuevos ajustes de participación, y aun cuando la estimación de la utilidad en 1964 puede indicar un 22 poi- ciento, el promedio para el periodo de los 7 años es de 17,16 por ciento, que está 9,15 puntos por debajo del promedio de utilidades del período 1950-1957. Esta reducción drástica de las exageradas ganancias de las concesionarias es la que básicamente permitió las ventajas obtenidas por Venezuela que quedan enunciadas. Para medir la magnitud de las utilidades de las empresas debe observarse que los 9,19 puntos tumbados al nivel alcanzado en el período anterior, que fue de 26,31 por ciento, dan una proporción de reducción de más de una tercera parte: el 34,93 por ciento. La disminución también es notable en cantidades absolutas cuando se proyecta el nivel de 17,12 por ciento del período actual al período anterior. El 17,12 por ciento del A F N promedio 1950-1957, que fue de Bs. 3.036
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Ver Capítulo "Reforma Tributarla".

millones, habría dado una utilidad anual de Bs. 1.028 millones, que es inferior en 560 millones a los Bs. 1.588 millones sacados del país como utilidades por los concesionarios en cada uno de aquellos 8 años. Por este solo respecto, al nível actual, que ya hemos visto ha debido ajustarse de nuevo, los concesionarios se llevaron injustificadamente un total de Bs. 4.450 millones. E n el gráfico de líneas divergentes de los índices de participación total, contribución neta, ingresos y zctilidades, -"Tendencia de Reparto de Ganancks del Petróleo"haciendo de base 200 los promedios 6950-1957, se puede apreciar c!axmc.ntc el curso de separación de las ventajas y ajustes que se analizan. La participación total por barril de petróleo producido fue de Bs. 2,42 en el período 1950-57, pero subió a Bs. 2,84 en el que terminó en 1964. Por otra parte, la utilidad de los concesionarios, que se mantuvo durante el primer período en Bs. 2,17 por barril, bajó en el segundo período a Bs. 1,41, es decir, Bs. 0,76 menos por barril. Se observará que la disminución de las utilidades de las empresas es mayor que el aumento de la participación del Estado. Ello se debe a que también tuvo que descontarse de la utilidad la reducción del ingreso por barril, que fue de Bs. 0,56, porque la economía en los costos no compensó sino parcialmente la disminución del ingreso. L a participación e n las divisas petroleras es otra modalidad de percepción de ingresos por el Fisco con motivo de las actividades petroleras. Repetidamente la industria pretendió llevar a la contabilidad de sus contribuciones las ganancias obtenidas por el Estado en la reventa de las divisas petroleras. Por otra parte, se quiso computar esas ganancias como ingresos fiscales de impuestos indirectos sobre el consumo. Ahora la cuestión prácticamente ha desaparecido, mostrándose con ello que las ganancias de la Nación por concepto de venta de divisas petroleras no constituye exactamente un impuesto indirecto al consumo. Ese ingreso fiscal resulta propiamente de las actividades de exportación de la industria petrolera, que es a través de la cual ingresarán al Fisco en lo adelante. Pero tampoco tenía razón la industria cuando procuró imputar semejante ingreso fiscal en el sistema establecido para la participación del Estado. Buscaba, al elevar de ese modo la participación del Estado más allá del nivel de mitad y mitad, distanciar al país de su objetivo, de recibir una participación raxonable en la explotación del petróleo. Bien reafirmado ahora el principio de que la participación razonable no es nada que pueda atarse a una relación directa con la utilidad que devengue la industria, sino que primero y antes que nada la vigilancia por

el Estado -que la práctica de dicho principio presupone y exigeva dirigida a impedir que los concesionarios retengan ganancias por encima de los niveles generalmente aceptados en los mercados de capitales, como una justa remuneración de la inversión representada por el Activo Fijo N e t o que produce la ganancia, quedó expedito el camino para llevar a su verdadero campo las percepciones fiscales resultantes del intercambio de las exportaciones de petróleo. Para 1948 un resultado circunstancial de la comparación de las utilidudes netas de la industria con la pnrficipación razonable del Estado. indicaba una relación de un poco menos dc la mitad para la industria y el otro poco más de la mitad para el Estado. Después de los reajustes en el nuevo pei*íodo iniciado a finales de 1958, los ~esultadosde la comparación muestran una relación de 35-65 ese año de 1958, que todavía baja más en 1959 y 1960, cuando se coloca en 32-68, y los niveles de utilidad de la industria se sitúan peligrosamente p ~ debajo de los pmnzedios aceptables e n reiación al A F N , para luego r volver a elevarse a 34-66 en 1961 y 1962. En 1963 !a situación es diferente y muestra que la relación utiliclnd-j?articipación no es un hilen indicador de la iiisticin de la participación porque no toma en cii~nta que la utilidad de los concesiona,rios resulte excesiva. Ese sño la relación que se analiza vuelve a baiar para las emnresas, situándose en 33-67; pero el 33 de 1963 contiene una utilidad menos aceptzble que Ia contenida en la relación de 34 del año anterior; mientras en 1962 la relación zifilidad npfn-AFAT se encontraba en el 19.91 por ciento, esta relación se remonta hasta 21.17 por ciento en 1963, cuando en cambio la relación ~itilidad-pnrfic@c(ción parecía más favoiablc al Estado, al situarsi. en 32-67. Av-iiiioncadas por la política del correcta de parficipación m i o m h l ~ Estado, las pmnresas se afanaron en lograr -y lograron- ajustes alxe aumentaron la nroductividad, por lo cual la compiiracih ?cti7irZnd-pn?~ficinnción perdió continuidad y mostró su limitación como guía de equidad en la repartición de las ganancias. El énfasis, pues, ha de ponerse y mantenerse en el más fiel indicador: el Activo Fijo Neto (AF'N) y su rendimiento, o utilidad neta (UN). E1 AFN es la medida segura de la inversión real -sujeto de remuneración- y la utilidad neta de la industria se deberá comparar con la inversión real (AFN) para decidir si está justificada o es excesiva. E s este el procedimiento iiniversalmente aceptado para, la regulación de los servicios públicos, en los que el interés colectivo es el elemento predominante. En la explotación del petróleo el interés colectivo está consagrado en el ordenamiento jurí-

dico de la República, por lo cual el Gobierno tiene la responsabilidad de defender la participación razonable que corresponde a la Nación. a La niz.elación dc L tasa de cambio, que por muchos respectos bien conocidos debió aplicarse desde hace tiempo, al llevar los ingresos fiscales por ganancias en las divisas petroleras a las actividades de explotación de la industria, campo que le es propio, producirh también dificultades en la continuidad de las comparacio~les que conviene realizar con el mayor cuidado. De consiguiente, es imperativo recordar siempre que la base de toda evaluación debe ser el A F N que gane la utilidad n e t a ( U N ) necesaria y justa. También es preciso, cuando se trata de i n ~ e ~ s i o n i s t a s foráneos, reconocer la conversión que han de hacer para recibir la remuneración que se les hubiese considerado aceptable para el capital invertido en moneda extranjera, que no se les permite revalorizar o ajustar al nuevo nivel de cambio. A los efectos de la p n ~ t i c i p a c i ó n i.axonaOle que resulta de una relación también razonable utilidad-AFN, se tiene que lzacer la referencia al cambio real actual de las utilidades y al cambio real del pasado de las inversiones, operación que sólo puede realizarse en teoría y a los dichos fines solamente, puesto q!ie la revalorización es inaceptable en cuanto a los efectos en las amortizaciones J- clepreciaciones. ( ' ) Las anzortinnciones y depreciaciones constituyen otro factor de incremento de los ingresos fiscales provenientes del petróleo, por consecuencia de la nivelación del cqmbio que se hizo necesaria. Las inversiones extranjeras, como antes se anotó, una vez contabilizadas en moneda nacional, en ia forma correcta y cierta en que se ejecuten, no pueden ser ajustadas más tarde por ningún respecto, puesto que afectarían los impuestos y contribuciones. En la industria petrolera, la mayor inversión de capital extranjero en Venezuela, sus 8.500 millones de Activo Fijo de 1962, representaban el 80 por ciento de todas las inversiones extraiijeras en Venezuela ; esa cantidad representaba en dólares la suma de 2.751 millones. Con la nivelación cambiaria esa inversión, que continuó siendo Bs. 8.500 millones en 1963, se transformó para los inversionistas en $ 1.932 millones, a causa del cambio a 4,40 en vez de los 3,09 que regían para la época de la inversión. La diferencia representa $ 819 millones, en el valor de recuperación para la inversión extranjera. E s una diferencia práctica palpable en las amortizaciones y depreciaciones que se pensaba sacar de Venezuela a la misma tasa de cambio de las divisas en que vino la inversión. Ahora se seguirán amortizando y depreciando Bs. 8.500 millones, a
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Vei. Capítulo "Refoi-ma Tiihutaria"

la misma tasa de amortización que se venía aplicando, pero al convertirse los bolívares en divisas extranjeras a la nueva tasa de cambio producirán solamente los $ 1.932 millones indicados antes y no los 2.751 millones que habrían salido a la tasa anterior. Con las amortizaciones y depreciaciones que saldrán de Venezuela la economía nacional se dejará de empobrecer más o menos en la mitad de la diferencia de $ 819 millones, diferencia que representa el 29,77 por ciento del AFN. Semejante enriquecimiento cambiario se percibirá en porciones anuales que acrecen la participación total del Estado, por cuanto la menor cantidad de divisas reclamadas por la amortización y depreciación preestablecidas pasará a ser ganancia imponible. Solamente desaparecerá este ingreso extraordinarb en la medida en que nuevas invei-siones vayan contabilizándose a la nueva tasa de cambio. Tan substancial enriquecimiento del país habría podido llegar a constituir una injusticia para el inversionista extranjero si a éste sus niveles de ganancia no le permitieran hacer los apartados convenientes para mantener el ritmo de amortización en moneda extranjera que venía siguiendo. En el caso del petróleo se deja visto que no puede haber el menor remordimiento por este efecto remoto de una medida por otros respectos indispensable. Con ese efecto no hace más que corregirse una situación que en todo caso tiene que atenderse para aplicar la justicia económica en las relaciones Estado-concesionaria. Se tiene estimado que por la reducción en amortizaciones la participación total unitaria se elevará en un 4 a 5 por ciento. Los precios de realizaciones de cada empresa, que sirvieron de base para la recaudación de la participación total, son objeto de revisiones de coritrastación con los niveles generales que obtuvo la industria en su conjunto en los distintos mercados petroleros. De estas revisiones resultan reparos fiscales que pasan más tarde a incrementar las recaudaciones de la pan5cipación total. Las dificultades que se producen a posteriori tenderán a irse reduciendo en la medida en que los trabajos preventivos de la Comisión Coordinadora de la Conserración ?-j el Comercio de los Hidrocarburos evite las ventas que se salgan de los niveles aceptables, en las operaciones que se van realizando con petróleos similares poi los diferentes concesionarios. Pero en el período en análisis aún resultan reparos substanciales que, con base a los datos conocidos, pueden estimarse que aumentarán la participi7ción totcd del Estado en esos año;; en un 6 por ciento. ( l )
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)

Ln trnnsawiiii accl~tnria re:liicr signiiicativninente el lwrcentaje estimado.

Conclusión. La política de defensa y conservación del petróleo se centra en la vigilancia para mantener una participación razonable en el petróleo que se extrae. Este principio central de la política petrolera está complementado con los otros principios básicos de esa política, que se analizan después, pero la participación razonable es el objetivo principal e indicador más importante del éxito alcanzado. Para evaluar la participación razonable durante el período democrático 1958-1964, se la contrastó con la participación obtenida durante el período anterior de 8 años. Resumiendo los avances logrados se midió la participación total directa, añadiendo los incrementos fiscales obtenidos por otros conceptos, también directamente conectados a la industria del petróleo. Todo ello se complementa con la cuestión básica que sirve para determinar lo razonable de la participación, constituida por la utilidad n e t a de la industria, que también debe ser razonable. Este resumen en números se presenta así:
Partiripación y Utilidad Neta Dif erencic~ Abs. (6
0,50 ..

1930-1957

1958-1964
6,98

Ingreso por barril - Participación total
-

7,54
. --.--- .--- .

7,4Z
- .

---

Divisas Petroleras Niv. Cambio Amortización Reparos de Precios

2,42 0,22
-

2,84 0,71
0,14
0,17

0,42 0,49
-

17,36

22,30
-

2,64

-

TOTAL PARTICIPACION Utilidad Neta Relación Utilidad/Total Participación

2,17
42/55

3,86 1,41
27/73

1,22 0,76

46,22
- :!5,03

Los datos de este cuadro son una síntesis del Cuadro "Sector Petrolero - Cuentas y Relaciones Varias 1950-64" (ver Cuadros y Gráficos)

.

Se hace evidente de las cifras anteriores el adelanto alcanzado. Pese al deterioro de precios, el Estado percibe por unidad de petróleo producido más dci 46:; más de lo que percibió en el período 1950-57, mientras la industria percibe 35 por ciento menos de utilidad neta por barril. Resulta así una relación de 27/73 en vez de los 42/55 del período anterior. Pero se deja igualmente establecido que esta relación no tiene significación determinante, puesto que la relación que cuenta es la de la que la utilidad neta represente en función del Activo Fijo Neto, que también se deja aclarado, ha alcanzado en los dos ultimas años niveles tan elevados que justifican un reajuste selectivo. Quienes tienen la suerte de explotaciones más rendidoras son quienes habrán de ajustarse, contribuyendo así a un nuevo aumento de la participación total del Estado.

COMISIO~\J COORD11\1ADORA DE LA CONSERVACION Y EL COMERCIO DE HIDROCARBUROS
L a C o m i s i ó n C o o r d i n a d o r a d e la C o n s e r v a c i ó n y el C o m e r c i o de los H i d r o c a r b z w o s constituye el segundo de los ángulos del "Pentágono de Acción" de la p o l i t i c a petrolera. Es el instrumento de defensa de

los precios para evitar el despilfarro económico del petróleo, que se agota sin posibilidad de renovarse. Desde 1945 el Gobierno Democrático reconoció la necesidad de tomar parte más directa en la economía de la industria petrolera que administra las concesiones otorgadas. Se inició entonces la revisión y consolidación de cuentas de los concesionarios, como base para determinar la p a r t i c i p a c i ó n razon a b l e que debía obtenerse del petróleo. La p a r t i c i p a c i ó n r a z o n a b l e reclamó intervenir en la economía de la industria para ver cómo y hasta dónde debían partirse las ganancias obtenidas, lo cual, lógicamente, conduce a la cuestión de ia defensa de los precios, que constituye precisamente el eje económico de toda actividad industrial. Desde aquella época la defensa de los precios exigió que él Estado actuase vigilantemente y fue así como llegó a la decisión de licitar las regalías petroleras, para precisar hasta dónde el mercado elevaría los precios por sobre los arbitrarios niveles fijados a las cotizaciones publicadas. El éxito de aquella acción fue evidente y grabó en la mente de los venezolanos la necesidad de que el Estado tome parte activa en la economía de los concesionarios de petróleo. Por esta. razón, al asumir el poder el Gobierno Constitucional en 1959 se vio impulsado a crear la C o m i s i ó n Coordinaclora,, como instrumento permanente de acción en la defensa de los precios, la base de la economía de la industria y consiguientemente de la p a r t i c i p a c i ó n del E s t a d o . No se trató entonces de llevar al mercado abierto el petróleo de las regalías para fijar los precios más elevados que se pudieran conseguir, sino, al contrario, se trataba de restringir o limitar las ofertas de los concesionarios, urgidos de aumentar sus ventas aun con el detrimento inevitable de los precios. Las condiciones imperantes, mostrando un excesivo potencial de producción disponible en todos los centros de producción mundial,

reclamaban la acción que sirviese para coordinar la producción a las posibilidades de la demanda, constantemente en crecimiento pero inelástica a los efectos de los cambios en los precios. La Comisión Coordinado?.~ viene sirviendo en Venezuela tal propósito, y todo hace esper a r que los otros centros productores seguirán este ejemplo, lo que la conservación de sus recursos petroleros recomienda. Por lo demás, fue Estados Unidos, el mayor productor de petróleo del mundo, el primero en apreciar la necesidad de crear estas agencias de coordinación de los potenciales disponibles de producción, para ajustarlos a los rígidos límites de la demanda y evitar el inútil despilfarro económico de tan valiosos recursos naturales no renovables. La necesidad permanente de coordinar la producción con la demanda, atendida primero en Estados Unidos y Canadá y luego en Venezuela, es una necesidad impuesta por la naturaleza del comercio del petróleo que pronto, como se ha dicho, habrá de extenderse a los demás productores de petróleo y muy señaladamente a aquellos que concurren al comercio internacional del producto. Como un primer paso hacia esta universalización de coordinar la producción para ajustarla a la demanda, desde 1960 fue creada la Organización de Paises Exportadores de Petróleo, sobre la cual se tratará más adelante. Buen estímulo para la creación de esa Organización fue la creación y funcionamiento previo en Venezuela de la Comisión ~ o o r d i n a d o r a . Como es fácil comprender, el éxito de la Comisión Coordinadora se ha visto limitado por cuanto la producción de petróleo de Venezuela va dirigida principalmente al comercio internacional. La eficacia de la acción fuera del ámbito nacional queda parcialmente supeditada a la acción concurrente de los otros países que participan en el comercio internacional. E n este sentido, el principal éxito de la Comisión Coordinadora fue servir de estímulo a la creación de la OPEP, que a su vez va echando las bases que harán posible en el próximo futuro la acción conjunta de todos los países interesados en la defensa de los precios. De todos modos, pese a los limitados efectos de la acción independiente, aun sin los otros concurrir a la defensa, es evidente que la Comisión Coordinadora ha frenado la acción bajista de las poderosas fuerzas que presionan los precios internacionales del petróleo. Contra todos los principios económicos que prevalecen, Venezuela ha logrado que su petróleo lo paguen los consumidores que lo compran a precios más altos que los que pagan por otras compras de petróleos equivalentes, pero de otras fuentes de abastecimiento. Desde luego, semejante anomalía no la logra la Comisión Coordinadora por su simple

acción, sino porque esa acción se fundamenta en la realidad de que es imperiosa necesidad de los consumidores de petróleo mantener abiertas las fuentes de suministro desde distintas regiones. Venezuela, como gran centro exclusivo de producción en el Caribe, constituye una fuente de gran seguridad de suministro y tal situación sirve de base a la acción de defensa de los precios, aun cuando hasta ahora haya tenido que tomarse independientemente de otros abastecedores. El diferencial de precios logrado por Venezuela, con la acción de auto-control ejercitada por la CCCC y la conciencia de la importancia que el petróleo tiene para los países consumidores que lo importan, ha sido también reconocido y explicado en los principales centros de consumo. Recientemente un estudio sobre la política energética de los países que integran el Mercado Común Europeo analizó la cuestión de precios diferentes para un mismo artículo, el petróleo. Allí se reconoció que la evidente anomalía tiene plena justificación en la situación real del abastecimiento del producto y en la necesidad de mantener abiertos diferentes canales de suministro a un razonable nivel de volumen de utilización. Igual reconocimiento práctico de la situación se observa tanto en Estados Unidos como en Canadá J' en otros centros de consumo. Ultimamente y en forma oficial Francia señaló específicamente la conveniencia de entrar en relaciones directas para posibles intercambios con las agencias apropiadas de países exportadores, destacándose nuevamente el caso de Venezuela. El diferencial que obtiene Venezuela en casos típicos de petróleo de Oficina y de Tía Juana Ligero o Mediano en un centro de entrega característico como Londres, se aprecia claramente en la tabla que sigue :

PRECIOS COMPARATIVOS D E PETROLEO D E V E N E Z U E L A Y D E L MEDIO O R I E N T E ENTREGADO E N LONDRES (Dólares por barril)
PRECIO
Petróleo
Puerto de embarque

Precio
Cotizado Realizado Flete(1) entregado(2)

Oficina (35O) Agha J a r i (34O) Tía J u a n a Ligero (31°) Gach S a r a n (31°) L ~ w a i t 3lC) ( Tia J u a n a Mediano (26O) Khafji (26O) Safaniya (27O )
(l)
(2)

Pto. L a Cruz Randar Mashui. La Salina Kliarg Island Mena-al-Ahmadi Ras-al-Khaf ji Rastanura

Computado a A t r s - 50 Seguro y gastos de manejo no incluidos ( a ) Computado desde Mena-al-Ahmadi Fuentes: Platt's, Diciembre 19, 1962; Enero 25, 1963; Febrero 19, 1963 Petroleum Intelligence, Febrero 4, 1963.

El diferencial en el caso de petróleo de Oficina resultó de 65 centavos con el precio de realización, y de 84 con la cotización oficial. Representa una diferencia efectiva con petróleo de Agha Jari en Irán, de 27 y 34 por ciento, respectivamente, y ello con el precio de realización de Agha Jari, que ya tiene un descuento de 19 centavos por debajo de la cotización. E n el caso del Tía Juana Ligero, que se compara con el Gach Saran, de Irán, y con el petróleo de Kuwait, todos de 31" API, el diferencial va de 52 a 54 centavos con lo realizado efectivo, y llega a 73 y 75 con la cotización del Tía Juana. E n porcentaje la diferencia es de 25 y 34 por ciento, respectivamente. Similares son los resultados con el Tía Juana Mediano, comparado con el Khafji, ambos de 26", y el último proveniente de la Zona Neutral ArabiaKuwait. Como fácilmente ha de comprenderse, las magnitudes económicas representadas por tan alto diferencial, cada día en crecientes volúmenes de petróleo, pesan seriamente en el ánimo de quienes pagan esas diferencias. La CCCC tiene necesariamente que evaluar con periodicidad la situación general que prevalezca, y como también Venezuela tiene que mantener cierto nivel de ventas, es natural observar los efectos de erosión en los precios que producen las presiones de cargas económicas tan desequilibradas. Las refinerías de los

centros de consumo en las recetas económicas de las mezclas de precios de petróleos similares, revisan sus proporciones con estimaciones Y cálculos que no son propiamente económicos, y por ello son más difíciles de apreciar. Sin embargo, el tiempo muestra que trabaja de parte de los países exportadores, que es la de la justicia y del reconocimiento de un valor razonable de intercambio para una fuente de energía como el petróleo. La ligera erosión de los precios es un efecto inmediato de inercia, pero todo muestra que se afianza el sentido de responsabilidad de 10s países exportadores de petróleo, que al presentar un frente unido más solidario, harán más fácil de comprender a los compradores que debe llegar el momento de restablecer el equilibrio económico de los precios del lado que la justicia lo reclama. E n la reunión de la OPEP en Djakarta, en diciembre de 1964, se puso fin a la cuestión pendiente de cargar a gastos las regalías de los países del Medio Oriente. La solución adoptada no fue la que todos habrían considerado más razonable, pero al apartar este asunto quedó expedito el camino para atacar de frente el grave problema de los precios. Además, con todo, la solución de las regalías juega también indirectamente como factor significativo hacia el restablecimiento del equilibrio de los precios. El arreglo aceptado por aquellos países, con todo y lo menguado que es, cuando se toma en cuenta la situación, dará a esos países un mayor ingreso de un poco más de 4 centavos por barril, con vigencia para toda la producción de 1964, de 2.728 millones de barriles. E n el diferencial de los precios dejarán de pesar $ 123 millones que se pagarán extra a esos países por la producción del año pasado, y en la producción de 1965 la cantidad extra se elevarh a casi $150 millones. Relativamente la cantidad es poca, un 3,2 poi ciento del valor de realización de los petróleos de aquella región, mientras el desequilibrio, como se ha visto, es del orden del 20 al 34 por ciento. Pero 3,2 por ciento es una muestra significativa del curso de los acontecimientos que deben venir, y también relativamente tiene importancia porque está dentro del orden de más del 10 por ciento del diferencial, que pesa en el sentido de evitar por lo menos la tendencia al imbalance. La misma Conferencia de Djakarta reanudó los pasos que van directamente hacia la cuestión de los precios y dejó creado ya un organismo que debe i r preparándose para funcionar similarmente a la C o m i s i ó n C o o r d i n a d o r a de la C o n s e w a c i ó n y el Comercio de los H i d r o c a r b u r o s , pero ya dentro del ámbito mucho más amplio de todo el importante grupo de países que integran la OPEP. Hay razones

'

para esperar que sin grandes tardanzas y con el ejemplo práctico presentado por la acción de la CCCC, puedan tomarse medidas eficaces para el esperado mejoramiento de los precios del petróleo. La acción de la CCCC en la defensa y conservación del petróleo fue la respuesta adecuada a la situación real que confrontaba Venezuela con su petróleo. Los efectos de desaceleración de la tasa de producción de petróleo, como resultado de las medidas de defensa y conservación de esta riqueza, incluyendo la más razonable participación, encontraron plena motivación en lo que había que hacer con el petróleo. E n otras palabras, la situación del petróleo determinó la acción y los efectos que se han tenido con el petróleo. No fueron ],ropósitos extraños al petróleo, como lo habrían sido consideraciones sobre la situación general económica del país -que lo habrían podido ser- las que en forma alguna pesaron en las decisiones que hubo que tomar. De todos modos, como es lógico y necesario, la extensión misma de las medidas adoptadas tuvo que evaluarse y revaluarse frecuentemente para que lo uno no se dañara por lo otro. Si el petróleo no pesara tanto en toda la vida económica de Venezuela, la libertad de acción para su defensa habría sido menos difícil de mantener. De aquí el peligro de la exagerada dependencia de pocos factores de producción. Es más difícil y presenta siempre mucha mayor inseguridad la vida de los países monoproductores y exportadores. Pero si la exportación es variada y su importancia relativa no es exagerada, se puede progresar con bastante firmeza y las acciones defensivas ocasionales se adoptan con mayor seguridad. E n Venezuela tenemos un caso claro de esta índole en nuestra producción y exportación de mineral de hierro. Después de haber llegado a exportar casi 20 millones de toneladas en 1960, cuando el país llegó a ser el mayor exportador del mineral, drásticamente bajó la exportación a menos de 15 millones de toneladas en 1961, y pasó los años de 1962 y 1963 con poco más de 13 millones de toneladas cada año. La situación internacional del mercado del mineral, con la entrada de nuevos exportadores que isresponsablemente lo pelearon a costa de los precios, condujo al corte de las exportaciones venezolanas, tan significativamente como quedaba señalado, sin efectos dañosos para el resto de la economía del país. La acción venezolana, que también creó para este mineral una Comisión Coordinadora, puso en marcha un movimiento similar al del petróleo que llegará a la integración del frente común de los exportadores de mineral de hierro. Con el petróleo la gestión de Venezuela tuvo necesariamente que ser más conledida. Pero como el petróleo también es más importante

para los consumidores, los logros alcanzados con las medidas limitadas tuvieron toda la significación que se deja analizada. La producción de Venezuela sólo en 1958 sufrió una disminución absoluta al caer de los 1.014 n~illonesde 1957, a 951 millones de barriles. Tenía que hacerse un ajuste después del aumento extraordinario de 1957, por causa de la crisis del Canal de Suez, que fue del orden de más del 11 por ciento. Exceptuándose 1958 la producción ha tenido constantes aumentos que dan una tasa de aumento promedio para los 6 años de 1959 a 1964, de 4,03 por ciento, casi exactamente la previsión que se hizo del crecimiento que debía esperarse dentro de las circunstancias que prevalecían. No hubo disminución absoluta en ninguno de esos años, pero la desaceleración en la tasa de aumento hasta el nivel previsto de 4 por ciento llevó a menos de la mitad de la desbocada tasa de aumentos que prevaleció durante el período 1950-1957. E n 8 años la producción del año inicial se vio casi duplicada, mientras que a la tasa actual de crecimiento la duplicación de la producción se tomará más de 18 años. ¡Cuánto aumento de garantía para el desarrollo seguro de la economía de Venezuela! Con dos veces y cuarto más de tiempo para aprender a usar mejor los recursos con que contamos, se tenderá a actuar con mayor seguridad y eficiencia. Dieciocho años en vez de ocho dan amplio margen para evitar errores que difícilmente podrían compensarse más tarde. Las acciones que impuso la propia situación del petróleo, determinantes de la desaceleración, difícilmente, si no es que imposible, habrían sido aceptadas con propósito distinto al de preservar y garantizar el desarrollo económico efectivo de Venezuela. De no ser las circunstancias mencionadas, la intemperancia creada por la especulación promovida por el crecimiento ficticio, habrían impedido ver la conveniencia inmediata de frenar el crecimiento del petróleo, único estimulante del falso auge. Parafraseando a Huxley (l), se podría decir que, de haber la serpiente mantenido su tentación, los habitantes de todos los edenes subdesarrollados habrían continuado destrozando el Arbol para cambiarlo por bienes de consumo, sin prepararse para el futuro. Debe agradecerse el éxito del auto-control ejercido por la CCCC, a la colaboración impuesta por la infranqueable barrera de la inelasticidad del consumo de petróleo, que hizo imposible aumentar la producción para obtener un equivalente aumento de los ingresos. Se comprendió que el auto(1)

Huxley, Aldous "La Isla", Edit. S~idamericana, 1963, pág. 177. ed.

control era lo que con seguridad podría conducir, dentro de los límites determinados por las circunstancias, a la meta de los mayores ingresos deseados. Así se hizo, para lograrse, además, mayores contribuciones del sector petrolero. Sin embargo, con los aumentos limitados de producción, los aumentos de los ingresos quedaron limitados a esas posibilidades.
LAS kESTRICCiONES PETROLERAS DE ESTADOS UNIDOS

Las restricciones petrolems de Estados Unidos, profunda intervención en la libertad de empresa, y especialmente en la libertad del comercio, fue otro element~~coadyuvante la desaceleración del en desbocado aumento de la producción petrolera. La necesidad de proteger su industria nacional condujo a esa intervención, tendiente a corregir los efectos destructores del exagerado potencial mundial de producción, desarrollado por la industria. El Gobierno de Estados Unidos al establecer el control de importaciones cubrió su acción, que habría podido interpretarse como egoísta, con la explicación de que las medidas de protección para su propia industria repercutirían también en ventajas de estabilización para la industria petrolera de los países exportadores, amenazada igualmente por las presiones del imbalance producción-demanda. De haber asumido esa responsabilidad como correspondía ciertamente a su poderío económico y a sus voceados propósitos de solidaridad internacional, lo positivo de las restricciones de importaciones de petróleo por los Estados Unidos, el mayor productor mundial, a la vez que el mayor importador, no se habría enturbiado por el injusto procedimiento que implantó con el objeto de aprovechar indebidamente la necesidad de limitar la importación. Venezuela, que siempre ha sido el mayor proveedor de Estados Unidos, tanto en situaciones normales como en épocas de crisis, resultó el país más afectado por el injustificado procedimiento de las cuotas de importación que viene aplicando aquel Gobierno. Los venezolanos reconocieron la conveniencia de desacelerar la producción petrolera, para evitar la desarticulación de los mercados y la destructora guerra de precios; por ello las restricciones a las importaciones de Estados Unidos se consideraron positivas, en cuanto contribuían a limitar la competencia destructora. Nunca se protestaron las restricciones como tales, porque se comprendió su conveniencia ; pero sí viene rechazando Venezuela la manifiesta injusticia de que se planeara el procedimiento

de las restricciones con el propósito de aprovecha~se como coinpi.adores de la debilidad de los países exportadores. Teniendo en cuenta la importancia del petróleo, lo que representa contar con suministros seguros en buenos y en malos tiempos y si, además, se considera que casi en su totalidad la industria petrolera de Venezuela, más aun que la de otras partes del mundo, pertenece a inversionistas estadounidenses que se han llevado siempre para su país extraordinarias ganancias y otros beneficios económicos, resulta mayor la injusticia del trato discriminatorio, que la Nación Venezolana no alcanza a comprender, ni puede soportar indefinidamente. Con ocasión de implantarse las restricciones obligatorias, al Presidente de los Estados Unidos se le hizo afirmar el 10 de marzo de 1959 que "el nuevo Programa está dirigido a asegurar una industria sana y estable en Estados Unidos, capaz de explorar y desarrollar nuevas reservas en el Hemisferio que reemplacen las que se van agotando. . . Además de servir nuestros propios intereses directos de seguridad, el nuevo Programa también ayudará a prevenir severas dislocaciones en nuestro propio país tanto como en las industrias petroleras de otras partes, que también tienen importante significación para nuestra propia seguridad. Petróleo, dondequiera que se produzca en el mundo libre, es importante a la seguridad, no solamente de nosotros, sino también de los pueblos libres de todas partes del mundo". (l) Pero los planes para explotar indebidamente a los débiles países exportadores estaban en marcha, pese a tan formal declaración emitida por el propio Presidente de Estados Unidos. Sin embargo, tales planes no podrían aplicarse a países que por su desarrollo económico y social se encontraran en condiciones de defender sus derechos. Mientras Canadá, el vecino y aliado del Norte de Estados Unidos, a quien sí reconocen como igual, se encontrara junto a Venezuela y a los otros países exportadores, todos estaríamos seguros de recibir un justo trato. E n su historia petrolera, Venezuela tiene buena experiencia de marchar al lado de países desarrollados, que sabiendo defender sus derechos hacen que se les respete. Fue así como nunca experimentamos serias dificultades para obtener precios razonables por el petróleo exportado, mientras Estados Unidos era exportador neto de petróleo como Venezuela. Esta bienandanza llegó a su fin cuando el poderoso exportador dejó de serio en 1947, para convertirse en importador neto de petróleo, cada día con mayores necesidades de abastecimientos externos. Fue entonces cuando se iniciaron los primeros
(1)

De White House, Statement by the President, Marzo 10, 1959.

serios tropiezos del comercio internacional del petróleo; fue para aquella época cuando Venezuela tuvo que iniciar su propia defensa, sacando a licitación las regalías petroleras a fin de romper la barrera de los precios congelados, que interesaba a los compradores. En los mercados internacionales Venezuela tuvo desde entonces que haber continuado su defensa buscando la solidaridad de los demás países exportadores. Pero en nuestro principal mercado en los Estados Unidos la situación se mantendría menos grave mientras Canadá continuara como Venezuela exportando para ese mercado, exportaciones que había iniciado precisamente después que Estados Unidos se convirtió en importador en gran escala. Para aprovecharse Estados Unidos del control de las importaciones, necesariamente tenía que buscar previamente la fórmula que exceptuara de semejante trato a Canadá. No transcurrió mucho tiempo para que la situación de excepción quedara manifiesta en toda su crudeza, haciendo con ello evidente la injusticia de trato hacia Venezuela. Fueron vanos todos los esfuerzos y protestas contra la discriminación realizados cuando se tuvo conocimiento de lo que ocurría, y pese a todas las resaltantes circunstancias que más bien. habrían debido conducir a un tratamiento de preferencia. El Memorándum presentado al Departamento de Estado el 24 de abril de 1959 resumió la posición de Venezuela frente a la desigualdad que se crearía a favor de Canadá, desigualdad que con razón se presumía colocaría al país en mucho más difícil situación para defenderse contra las presiones sobre los precios. Pero esto era lo que se perseguía, que buena porción de los precios de mercado para el petróleo importado se arrancase a los paises exportadores para subsidiar a la industria doméstica. Este especial subsidio contribuiría a impedir la elevación de precios para el consumidor nativo, disminuyendo la de los crecientes costos de la propia producción de Estados Unidos. A propósito de este plan, el editorial de una revista especializada se preguntaba cómo harían las refinerías del interior para aprovecharse de la rebatiña de las importaciones.(l) Añadía que "fue una bella teoría desenvuelta por los autores del plan de Control de Importaciones. . . esta idea de dar a cada refinería una cuota de importación basada en un porcentaje del crudo tratado. El objetivo fue esparcir las ganancias del crudo extranjero de bajo costo.. . Las refinerías están encontrando que una cuota de importación es como dinero en mano. Pueden negociarla por efectivo que va de 50 centavos a 1 dólar por barril".
(l)

"Oil and Gas Journal", Abril 27, 595'9.

Después de presentado el Memorándum de Venezuela la posición del Presidente de Estados Unidos frente al plan del Departamento del Interior no podía ser muy satisfactoria. Es así que el 28 de abril, dos días antes de modificar el Programa de Restricciones para exceptuar a Canadá, el presidente Eisenhower escribió al presidente Betancourt para hacerle explicaciones tendientes a mantener las seguridades de tratamiento justo que se reconocerían también a Venezuela. Afirmó el Presidente que la modificación "mejorará la operación del Programa y servirá a los intereses del Hemisferio Occidental". Aseguraba también que "nuestros Gobiernos deberán continuar las discusiones buscando arreglos más amplios del Hemisferio". La modificación fue proclamada el 30 de abril, y desde entonces las discusiones continuaron sin ningún éxito práctico para Venezuela ni para el Hemisferio, fuera de la ventaja que se acordó a Canadá y que por inclusión inevitable alcanzó al mismo tiempo a México, el otro vecino con comunicación terrestre, pueril excusa para la discriminación. En cambio, mucho éxito práctico tuvo la "bella teoría desenvuelta por los autores del plan de Control de Importaciones" y la rebatiña ha continuado para subsidiar una de las más poderosas industrias de Estados Unidos, a costa de los débiles países exportadores. Venezuela consideró que el trato que se dio a Canadá, trato al igual, para que vendiera su producción exportable a igual precio que la producción de Estados Unidos, era el trato justo que Estados Unidos, rico y poderoso, debía extender a todos sus proveedores o, por lo menos, por razón de solidaridad liemisférica, a los que se encuentran en estas Américas que se dicen hermanas. Nunca se protestó el tratamiento justo dado a Canadá, pero cuando se hace justicia parcial se destaca con ello la mayor injusticia que se impone a quien se discrimina del justo tratamiento. El daño material, económico, causado a Venezuela es enorme. Es difícil medirlo exactamente en lo que significa por pérdidas en los ingresos para las exportaciones hacia Estados Unidos, y más todavía resulta complicado ponderar las pérdidas resultantes de las exportaciones hacia otros mercados, por repercusiones de lo sucedido en el mercado de Estados Unidos. Con todo, una estimación del daño directo en las exportaciones hacia Estados Unidos no estará muy lejos del blanco si se calcula con base al promedio entre los 50 centavos y el dólar por barril, que es cantidad públicamente mencionada como efecto de la rebatiña de las cuotas para las refinerías. La exacción por este respecto sacada de Venezuela en beneficio de la industria petrolera de Estados Unidos, en los casi seis años transcurridos sobre

un total exportado de 2.500 millones de barriles, sería de 1.875 millones. Esta cantidad se ha sacado, como queda dicho, por Estados Unidos de Venezuela, país en que sus inversiones son de las más importantes del mundo, y de donde extraen por este otro respecto ganancias proporcionalmente muy superiores a las que obtienen sus inversiones en Canadá o en cualquiera otra parte. E n petróleo, que concentra el 80 por ciento de las inversiones extranjeras en Venezuela, una inversión promedio en Activos Fijos Netos (AFN) de unos $3.000 millones, produjo por el sólo respecto de utilidades una cantidad igual, es decir, de $3.000 millones, en los 6 años que van de 1959 hasta 1964. Se puede estimar que tres cuartas partes de esas inversiones y sus consiguientes ganancias corresponden a Estados Unidos, país igualmente beneficiado por la mayor parte de las maquinarias y servicios extranjeros, que se pagan como costo del petróleo venezolano. Las solas amortizaciones retiradas por la industria petrolera en los mismos 6 años, alcanzaron la cantidad de $6 1.761 millones. Por las exclusivas dos causas de utilidades y de amortizaciones, Estados Unidos recibió de Venezuela las tres cuartas partes de las anteriores cantidades que hacen la suma de $3.571 millones. Esto deja suponer que Estados Unidos no tiene en ninguna otra parte del mundo mejor campo de inversiones que en Venezuela. Sin embargo, de nada le ha valido todavía para que se cumpla el ofrecimiento de tratamiento justo, que elimina la superimpuesta exacción, que ya debe alcanzar, como queda dicho, a una cantidad superior a los $1.875 millones, por razón del arbitrario sistema de cuotas a las refinerías. Debe comprenderse que una situación tan injusta no puede continuar indefinidamente. Recientemente el profesor Odell se refirió a esta actitud de los Estados Unidos con respecto a las importaciones de materiales estratégicos del Hemisferio Occidental (entre los cuales se encuentra el petróleo). Aunque a Venezuela se le ha garantizado consulta previa antes de que se haga cualquier cambio en el Programa de Importaciones petroleras de Estados Unidos, no ha alcanzado lo que realmente desea: ya sea la igualdad de tratamiento con Canadá y México, cuyas exportaciones de petróleo a los Estados Unidos no están sujetas a las cuotas oficiales o, alternativamente, una cuota por país de origen, por medio de la cual se garantice a Venezuela un mercado en los Estados Unidos, con incremento estable para sus exportaciones de petróleo no sujeto a la competencia de otras partes del mundo. La garantía de consulta es un pobre consuelo porque no contribuye en nada a asegurar que Venezuela tendrá los mercados que necesita para mantener una tasa de incremento anual en su pro-

ducción de 4 a 5 por ciento, tasa mínima de crecimiento necesaria para respaldar el ambicioso programa de desarrollo nacional. La estabilidad constitucional en Venezuela podría bien depender del logro de tal incremento de su producción y los Estados Unidos podrían sentirse obligados a reevaluar su política, dado el interés común de la solidaridad hemisférica contra un mayor avance del comunismo y a pesar de la oposición que tal medida pudiera provocar por parte de las compañías petroleras internacionales. A estas compañías no les agrada verse sujetas a cuotas provenientes de una fuente determinada, en vista de la incidencia que ejercen sobre sus programas de compras. (l) Podríase aclarar que Venezuela no aspira siquiera a la garantía de crecimiento, que considera suficientemente asegurado con la tasa cada vez creciente de aumento en el comercio internacional de petróleo, tasa substancialmente superior a la constante general de aumento mundial de consumo. Lo que sí considera su aspiración mínima es el trato igual, el reconocimiento de que no se debe aprovechar pagarle su petróleo a menor precio del que pueden obtener los petróleos de Canadá. Lo que protesta Venezuela es que se la ponga a subsidiar a la industria americana, cuando se trata de un comercio como el del petróleo que se reconoce ser de primera necesidad y de recíproca seguridad hemisfésica. Lo que protesta es que no se sacien los deseos de beneficio con las cuantiosas ganancias y otras ventajas que extraen de Venezuela las grandes inversiones de Estados Unidos en el país. Las repetidas ofertas de ayuda, colaboración y solidaridad, no pueden llegar a despertar el entusiasmo que reclaman los cambios que es preciso realizar en América Latina, mientras estos pueblos contemplen situaciones tan ciaramente contradictorias con los otros propósitos voceados, como la que presenta el caso de Venezuela en su comercio con Estados Unidos. Para este caso ni siquiera es suficiente la famosa expresión "Trade, not aid", porque el intercambio es grande, pero evidentemente desigual y consiguientemente injusto. Puede asegurarse que seguramente Venezuela preferiría limitar más aún sus exportaciones, siempre que mediante el trato equitativo obtuviese la necesaria compensación en sus ingresos para continuar sus programas de desarrollo y mejoramiento social. Al concluir, es indispensable todavía añadir que, mientras tanto, en ios seis años que lleva Venezuela esperando que Estados Unidos cumpla su ofrecimiento de revisar el trato que da al petróleo que le
(1)

Dr. Peter R. Odell, Prof. Esc. Ecori. Londres, en "Petróleo y Estado en América Latina", International Affairs, Octubre 1964, Vol. 10, N" 4.

compra, la mercancía que Estados Unidos vende a Venezuela ha seguido subiendo constantemente su precio. El índice general de exportación que en 1959 estaba ya 6 por ciento más alto que en 1953, para 1961 subió 4 por ciento más, llegando en 1963 a 109. Y lo que experimenta los términos de intercambio con Estados Unidos, se refleja en todo el remanente del comercio exterior del país. Estados Unidos, como líder del Bloque Occidental, en una u otra forma tiende a decidir el rumbo de las relaciones con los otros países, sin medir debidamente los opuestos intereses que en justicia deben ser reconocidos.

CORPORACION VENEZOLANA DEL PETROLEO

La Corporación Venexolana del Petróleo es otro de los ángulos de la politica de defensa y conservación del petróleo. Después de tantos años de iniciada y desarrollada esta riqueza nacional por inversionista~extranjeros, fue adquiriendo ansiosa urgencia el deseo de organizar y hacer marchar una empresa nacional manejada por venezolanos, para los venezolanos. Desde 1948 se estuvo cerca de realizar esta ambición. Su postergación durante el período de la dictadura no fue más que uno de tantos otros males de aquella usurpación de la soberanía nacional. La CVP fue creada en abril de 1960 y al siguiente año ya estaba funcionando. Su primer pozo fue localizado en pleno corazón del Lago y el 3 de julio de ese año lo completó con una prueba de producción de 3.800 barriles. Ahora es ya una empresa en marcha, aun cuando, desde luego, para muchos luzca insignificante, a la sombra de los mayores gigantes mundiales que tienen grandes actividades en el país. La CVP cumple una función vital en la política petrolera de los venezolanos. Ella no solamente satisface una necesidad emocional colectiva, sino que atiende finalidades económicas de gran significación. Para la participación razonable, además de constituir un elemento de contrastación, es la mejor vía de optimizar su rendimiento porque lleva a participar en el campo mismo de las inversiones. Con la CVP se participará totalmente en los beneficios que determine la explotación del petróleo en las áreas en que esta empresa opere sola. E n los casos de contratos de servicio a que se llegue para dividir los riesgos, la CVP permitirá participar en los beneficios, al igual que hasta ahora, por razón de la propiedad colectiva de los yacimientos pero, además, por razón de las inversiones y de la gestión de la empresa estatal. También incrementará la CVP lo que a Venezuela corresponda como participación en las actividades petroleras, al i r tomando para si la proporción del mercado doméstico que se considere conveniente atribuirle.

Para las funciones básicas que cumple la Comisión Coordinadora, la CVP constituye una vara de contraste muy indispensable. Toda la actividad de mercadeo de la empresa estatal irá sirviendo de prueba práctica para las dxisioncs de Gobierno que son atribuciones de la Comisión Coordinadora. Pero es en la aplicación del principio de "No Más Concesiones", que elimina el tradicional sistema de manejar la riqueza petrolera de Venezuela, donde la CVP encuentra su otro punto de enlace principal en la estructura de la política petrolera venezolana. Al terminar con el sistema de concesiones se hacía indispensable prever cómo continuaría el país desarrollando la riqueza potencial que se encuentra fuera de las áreas de concesiones vigentes. Es a la CVP, hasta ahora única empresa estatal, a quien corresponderá continuar aceptando inversiones de los particulares, nacionales o extranjeros, para el desarrollo de ese potencial no sometido a concesiones, cuando la CVP no considere conveniente desarrollarlo directamente. Al no otorgarse nuevas concesiones toda nueva área que se decida explotar ckberá asignársele a la CVP, o a otra entidad exclusivamente estatal. para que sea esta agencia expei'imentada del Esta,do la que investigue las formas más adecuadas de explotación de la nueva área, con el propósito de lograr el mayor rendimiento posible. Será entonces cuando habrá de decidirse sobre la exp!otación directa por la CVP, 0 sobre el tipo de contmio de servicio que se considere más adecuado a los intereses colectivos, para hacer partícipe de los riesgos a las empre.!Y iilc!inadc.,s a asum;rlo~. Algunos muestran impaciencias cle las más opuestas sobre la gestión que va cumpliendo la CVP. Con visión simplista creen que basta con querer para hacer, y como quisieran ver a la CVP calzada con las botas de algunos dc los colosos de la industria, piensan que nada se ha hecho mientras no la vean destacada en esa forma. No se percatan de que se debe marchar hacia adelante en la importante tarea de desarrollar el petróleo por los venezolanos, sin precipitaciones innecesarias, pero sí con la seguridad y firmeza de hombres capaces de administrar las enormes riquezas que ofrece el territorio de Venezuela para su necesario desarrollo. El éxito de esta empresa nacional no depende de las grandes ambiciones, ni de la simple buena voluntad. Tampoco son decisivas las posibilidades de inversiones limitadas. Lo que se hace más necesario es la consagración y el trabajo que, con la experiencia de cada día, permitirán llegar con seguridad a los objetivos que se persiguen, hasta la medida permitida por todos los factores que

están en juego, sin tomar riesgos no calculados que podrían llegar a ser fatales para el éxito final. E n sus comienzos, los repetidos fracasos de muchos concesionarios y las pérdidas iniciales sufridas por la industria, no afectaron en ninguna forma la economía de Venezuela. Fueron hechos que quedaron sin registrar en la historia conocida de los venezolanos. Después, solamente los beneficios crecientes recibidos por el país son los que llegan al conocimiento público, por la vía de las ventajas o beneficios directos o indirectos. Y estas ventajas y beneficios alcanzaron tales límites que la vida misma del país está aún dependiendo del petróleo. Si en otras empresas estatales o servicios públicos, si en carreteras u otras obras incurre el Estado, como los particulares, en errores, sin más consecuencias que las consiguientes pérdidas económicas, con el petróleo es diferente. Consciente e inconscientemente, se sabe y se siente por todos que todo aún depende del petróleo. Si la intervención y gestión del Estado se observa frecuentemente con dudas que propenden a una crítica exagerada, cuando la acción recae en algo tan vital como el petróleo, más que nunca debe evitarse cualquier negligencia. E n este campo existe, además, un patrón, la experimentada industria petrolera internacional, que facilita las comparaciones, generalmente realizadas con extremada simpleza. Todo ello hace necesario que, en razón misma de las muchas grandes posibilidades de la Corporación Venezolana del Petróleo, se guarden bien los frentes donde se pudieran abrir flancos para su destrucción, tan anhelada por poderosos intereses opuestos a los intereses de la colectividad. La CVP tiene que manejarse con máximo dinamismo, pero sin la ligereza alegre tan frecuente en nuestro clima. E n estas regiones, más que en otras, es necesario "quemar etapas", para ver si damos el "gran salto adelante", que tan en boga pusieran recientemente los chinos. E s preciso hacer cuanto se pueda para alcanzar el progreso que se sabe posible, mas también es imprescindible estar conscientes de nuestras capacidades para no saltar de la sartén al fuego, que son muchos los que eso persiguen. Las condiciones del mercado, imbalance-abastecimihto-demanda, obligan al auto-control de la producción, en la legítima d e f e n s a y conservación del petróleo.. También, como se verá más adelante, la desaceleración viene dando buenos frutos en otros campos de la vida nacional y en cuanto al desarrollo de las actividades de la Corporación Venezolana del Petróleo, ha evitado las mayores presiones que se habrían producido para acelerar peligrosamente su gestión. Con el

tiempo ganado en esta forma se tendrá mayor garantía de que la CVP aprovechará mejor las oportunidades que llegarán cuando se normalice la situación petrolera, como ya se observa habrá de ocurrir muy pronto. Los contratos de servicio son actos previstos desde su creación en el decreto constitutivo de la CVP. No solamente puede y debe celebrarlos cuando las circunstancias lo recomienden, sino que, además, puede promover "empresas con el propósito de desarrollar actividades industriales o comerciales de hidrocarburos.. ( y también) podrá suscribir o adquirir acciones, participaciones o cuotas en empresas que persigan el mismo fin". Todo ello da gran amplitud de acción a la CVP, pero se le advierte también en los Estatutos que "los derechos de exploración y explotación de hidrocarburos no podrán ser enajenados o ejecutados". Puede la CVP, como lo ha hecho, celebrar contratos de obra para perforar pozos o levantar instalaciones, o hacer contratos especiales de pozo seco, o de operación de producción; mas también puede llegar hasta los contratos propiamente de exploración, con los mayores o menores riesgos que son inherentes a esta actividad en las áreas no probadas o incompletamente comprobadas en trabajos anteriores. En estos casos, la magnitud del riesgo de la inversión se habrá de retribuir en proporción al éxito alcanzado por la exploración y subsiguiente puesta en producción. Aun en tal caso, que sería el que más podría asimilarse a los derechos del concesionario, las diferencias que impone el régimen ideado para las asignaciones, que reclama la gestión de la CVP o de otra empresa estatal, son determinantes en diferencias trascendentales entre la concesión y cualquier contrato de servicio que se pueda llegar a celebrar. Las diferencias fundamentales recaen tanto en el orden de lo jurídico, como en el de lo administrativo y de lo económico. Las diferencias juridicas recaen esencialmente en la gran diferencia que existe entre derechos reales y derechos personales y contractuales. El titular de la concesión tiene derechos reales que ella le confiere sobre el petróleo que llegue a explotar. La propiedad sigue siendo nacional, pero el derecho a explotar los yacimientos dentro de los límites de la concesión tiene el carácter de derecho real mientras subsista la concesión. Con las asignaciones, derechos de explotación que se transfieren a una entidad jurídica autónoma como la CVP, que no puede enajenarlos ni gravarlos, y que no le pueden ser ejecutados, como se men-

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cioiió antes, existe la imposibilidad jurídica de que cualquiera que sea el contrato que se celebre, nadie pueda adquirir un derecho igual al que confiere la concesión. Consiguientemente, las diferencias jurídicas tienen significación importante. La empresa contratante o la empresa mixta que se creare no adquirirá derechos d i r e c t o s o reales de ninguna clase sobre el petróleo que llegue a descubrir o a operar. El derecho personal, por el contrato, puede estar en función y referido a ese petróleo, pero será el resultante de la obligación asumida por el a s i g n a t a r i o , la empresa estatal contratante. Los derechos d i r e c t o s reales sobre el petróleo nunca podrán salir del dominio del Estado. De otra parte, la falta de un derecho r e a l , d i r e c t o , no determina efectos para destruir o disminuir el interés razonable de los inversion i s t a ~ . Los beneficios perseguidos al tomar el riesgo que acepten con el contrato, pueden medirse en relación al éxito de los trabajos realizados, y hasta es posible aceptarse que todo o parte del beneficio reconocido se entregue en especie. El contratante podrá adquirir el derecho a recibir petróleo en las proporciones que se fijan, de acuerdo a las condiciones del yacimiento que sea objeto del contrato. La circunstancia de no ser dueño ni tener un derecho r e a l sobre el petróleo producido no puede alcanzar a disminuir su interés económico, que no puede ser otro que el suministro del petróleo que buscaba, bien sea que se le entregue del propio yacimiento descubierto u operado, de acuerdo con el contrato, o bien sea que se le entregue otro petróleo equivalente. La diferencia jurídica, en cambio, tiene interés jurídico y económico para el Estado, puesto que puede atender su obligación con mayor facilidad o flexibilidad, sin daño para el interés legítimo de la otra parte. Las d i f e ~ e n c i u sa d m i n i s t r a t i v a s entre la concesión y el c o n t r a t o d e s e r v i c i o que más puede llegar a asimilársele, son también muy importantes y derivan del régimen mismo de las asignaciones. En éstas participa un instrumento nuevo del Estado: la empresa estatal que persigue obtener sus propios beneficios. Conlo la a s i g n a c i ó n no se puede enajenar, gravar o ejecutar, este otro ente estatal interviene y vigila, como contratante, las operaciones que reclamen los trabajos mineros de la a s i g n a c i ó n , cuando no los realice directamente. Las agencias del Estado que regulan y controlan las actividades de los concesionarios dentro de la órbita de su acción, también cumplirán sus funciones en las asignaciones que se hacen a la CVP, o que lleguen a transferirse a otros Institutos Autónomos similares. Pero por otro lado, la empresa estatal, en la órbita que le es propia, similar a la del

empresario, estará siempre participando en todo cuanto haya de ejecutarse en el área de la asignación. Con esta ingerencia doble, el interés colectivo no queda limitado a lo que representa un doble control administrativo. El interés del sistema distinto a la concesión va mucho más allá porque se extiende a todo cuanto implica la acción desplegada por la empresa estatal como instrumento de acción empresarial o comercial. Aun la acción personal técnica resulta diferente en uno y otro caso porque los propósitos son distintos. Cumplir funciones empresariales mineras reclama capacidades y actitudes diferentes a las que impone el ejercicio de las funciones públicas de los servicios del tren administrativo. Se debe lograr así una de las ventajas administrativas de significación que surgirá del nuevo sistema de asignaciones. La acción empresarial contribuirá a completar el mejor conocimiento que debe alcanzarse sobre la riqueza petrolera, para que su aprovechamiento se impulse al óptimo. económicas, por último, no son de desdeñar. Aun Las clife~encias cuando dentro del sistema de concesiones la participación razonable llegue al óptimo, no excluye que el óptimo posible en otro sistema represente algo más deseable, por muchos respectos. Es claro y evidente que el sistema de asignaciones prevé en principio la explotación directa por el Estado, de los hidrocarburos que se encuentren en el área asignada, y en tal caso todos los beneficios de la explotación los recibirá el Estado. La diferencia cubre en estas situaciones toda la utilidad n e t a razonable que se había de reconocer al concesionario. . Al otro extremo de la gama de posibilidades del sistema de las asignaciones estarían aquellos contratos de servicio de máximo riesgo, necesariamente contrapuesto a las mayores recompensas, capaces de estimular la inversión que asuma las consecuencias aleatorias de tales operaciones. Estos son los casos que algunos no alcazan a comprender en sus implicaciones económicas, porque se precisa tener claras las varias etapas de desarrollo de la industria petrolera. No es buena preparación para medir las implicaciones económicas de las exploraciones a todo riesgo, lo que se ve actualmente de la industria petrolera en Venezuela, con el fabuloso éxito y logros alcanzados. Es necesario i r un poco más al fondo de la industria petrolera y de los datos que suministra su historia en escala mundial, para luego pasar al análisis más particularizado de los hechos ocurridos en distintas partes, y especialmente en Venezuela. Solamente entonces se llega a la convicción de lo diferente que es el negocio petrolero en algunas de sus distintas etapas a los negocios e industrias en general.

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JUAN

PABLO P

~ ALFONZO z

Todos los negocios y empresas tienen sus riesgos propios, en mayor o menor escala, pero son riesgos conocidos que pueden evaluarse con relativa precisión, y que pueden evitarse o compensarse con las previsiones que correspondan. La exploración del petróleo es otra cosa, como lo son por su naturaleza las exploraciones mineras cuyo objetivo es encontrar depósitos o yacimientos ocultos. La búsqueda del petróleo, después que se investigan y explotan los que muestran sus señales más evidentes, entra en una etapa de éxitos decrecientes, que van haciendo más difícil que el conjunto de los resultados económicos de los éxitos alcance a cubrir las pérdidas soportadas por quienes, con menos suerte, sufren los fracasos. Todavía en este período el aliciente de los niveles de ganancias que se obtienen cuando se acierta con el yacimiento que se busca, suministra ánimos a nuevos inversion i s t a ~para continuar el juego de las apuestas a dar con el petróleo. Luego, el inevitable agotamiento de este recurso no renovable, al mismo tiempo que disminuye el número de aciertos posibles, disminuye también las posibilidades de buenas ganancias. Después de todas las crecientes dificultades para tener éxito, se comprueba que, aun cuando se alcanza la suerte de descubrir petróleo, lo encontrado cada vez resulta ser menos prolífico, menos capaz de dar los rendimientos que mantengan vivos los estímulos para asumir nuevos riesgos. La situación analizada ocurrió en sus comienzos en muchos países, que muy pronto quedaron desesperanzados del gran negocio del petróleo, muy poco tiempo después de haber iniciado una explotación petrolera que creían les llevaría al limitado número de los privilegiados por la naturaleza. Pero también el curso de los acontecimientos es inevitable para todos, aun para los más privilegiados. E s lo que ya se observa con toda claridad en Estados Unidos, país que por tanto tiempo se viene manteniendo a la cabeza del mundo petrolero. Desde sus comienzos ese fue el país del petróleo. E n los 43 años transcurridos hasta 1900 Estados Unidos había producido el 58 por ciento de todo el petróleo mundial, y cuando se cumplió el siglo de la historia petrolera en 1957, de los 103 mil millones de barriles producidos hasta entonces, ese país todavía había producido el 57 por ciento. Sin embargo, los cambios ocurridos en su posición mundial eran notables. Su participación en la producción anual, que por tantos años fue preponderante hasta el punto de que para 1947 aún significaba casi las dos terceras partes de la producción mundial, desde ese año indica una acelerada caída. Esta caída tiene su mayor significación cuando se advierte que desde ese mismo año comienza otro acelerado proceso, el de completar sus propias necesidades de consumo con crecientes impor-

taciones de petróleo, cuando antes lo exportaba en las mayores cantidades. Para el pasado año de 1965, con la producción mundial en 11.011 millones de barriles en ese solo año, ya Estados Unidos solamente contribuyó a esa producción con 2.850 millones, que representa sólo poco más de una cuarta parte, dramático cambio en el transcurso de los últimos 19 aííos. Al mismo tiempo ese que fue el mayor exportador del mundo es ahora el mayor importador. Estados Unidos está importando ahora diariamente cerca de 2,5 millones de barriles diarios de petróleo, que es casi una cuarta parte de su producción. Tan dramáticos cambios en el país que mayor significación ha tenido en la industria del petróleo, son ejemplos definitivos del proceso que en una u otra escala tiene que seguir esta industria en todas partes. El proceso que se muestra en esos cambios echa sus raíces en la tierra de donde se extrae el petróleo. E n la medida en que adelanta el conocimiento geológico de la región, progresa, se mantiene o decae, el número de pozos perforados, en la última etapa de la búsqueda de los nuevos yacimientos. E n todo tiempo los riesgos son numerosos cuando se trata de verdadera exploración de nuevos campos, pero esos riesgos se multiplican cuando los confines de la región van obligando a trabajar las zonas menos seguras. Estados Unidos ha caído rápidamente en su posición relativa de productor, no obstante sus crecientes demandas de consumo, porque cada vez le resulta a la industria más difícil reemplazar el petróleo que produce. No se alcanza a lograr el reemplazo encontrando nuevo petróleo porque cada vez resulta mayor la proporción de pozos secos en los esfuerzos realizados en esa búsqueda. Cuando en 1918 la industria de Estados Unidos perforó 25.813 pozos, más de 5.600 resultaron pozos secos, y esa proporción de 21,8 por ciento era algo tan aceptable que la industria continuó progresando rápidamente. Para 1925 la proporción de pozos secos había subido a 25 por ciento, pero ese nivel permite mantener y continuar el desarrollo de la industria en los años siguientes. E n 1935 de los 23.000 pozos perforados los que resultaron secos fueron menos de 5.700, es decir, todavía solamente una cuarta parte. Sin embargo, la situación de declinación y dificultades se ve venir y se precipita con los esfuerzos que reclama la Segunda Guerra Mundial. Cuando ésta termina en 1945 la relación entre perforación y pozos secos se encuentra en el 30 por ciento. La industria petrolera de Estados Unidos es una de las más poderosas y se siente estimulada por las gestiones del Gobierno que le mantiene la ayuda de la debatida depleción, o descuento por agotamiento, que es el camino más expedito para llegar a millonario

sin la interferencia de los impuestos. Gran ímpetu mantienen los trabajos de perforación, en vano esfuerzo por conquistar la suerte del tesoro amparado contra los altos impuestos. Siguen aumentando los miles de pozos que se perforan hasta llegar a los récords de 1955 y 1956, cuando se perforaron 55.200 y 57.390 pozos en esos dos años. Pero de ellos resultan secos más de 42.000 pozos; en esos dos años de mayor esfuerzo el impacto que deja la proporción desfavorable de 39,3 por ciento de pozos secos ya no se podrá olvidar jamás. El mayor esfuerzo por descubrir petróleo en esos dos años dio por resultado evidenciar lo que no se quería comprender, que el proceso del petróleo irremediablemente conduce a una rápida etapa de declinación. La enseñanza de 1957 determinó una declinación en el número de pozos perforados que llevó a que en 1963 sólo se perforasen 41.467 pozos, tratando de limitarse a escoger únicamente las mejores ubicaciones, y aun así se produjeron 16.762 fracasos. Bajó el número de intentos, 28 por ciento del récord de 1957, y aun así creció la proporción del riesgo. La relación entre el número de pozos secos y el número de los perforados se elevó a 40,42 por ciento. Con todo lo que muestran estos números en la prueba decisiva de las exploraciones, los pozos perforados no señalan la realidad desfavorable en toda su amplitud. Esa realidad sólo la conocen y la sienten quienes aparecen en la lista de los favorecidos por haber registrado producción comercial sus pozos productores. Lo más grave de la situación está en que cada vez con mayor frecuencia esa producción encontrada con tantas dificultades, se mantiene comercialmente sólo por muy limitado tiempo. Se encuentra menor número de yacimientos, pero lo que pesa seriamente más es que son de muy poca significación y el número de los yacimientos que tienen alguna importancia es proporcionalmente mucho menor al número de descubrimientos. Como consecuencia, los Estados Unidos, el gran pais petrolero, observa con lógica preocupación que su estupenda industria petrolera ha pasado su etapa de pleno desarrollo para iniciar la de su irremediable declinación. El de Estados Unidos es un caso entre tantos de los que presenta el proceso de las industrias extractivas que, fundadas en un recurso natural no renovable, tienen un lapso de vida similar predeterminado. Pero el caso del petróleo en el pais de su mayor producción y consumo es ejemplarizante y tiene que servir de base a la consideración de todos los que tengan interés en la cuestión petrolera. Dentro del complejo de implicaciones del proceso de vida de las industrias extractivas, lo que tiene que destacarse a los fines de los c o n t r a t o s de s e r v i c i o que llegará a celebrar la CVP, es la curva de

riesgo que presenta ese proceso en la industria petrolera. Cuando la industria alcanza la plenitud de su desarrollo, considerándosela adulta y capaz, la curva de riesgo inicia un recorrido de ascenso que sólo concluirá cuando la industria misma se extinga. Mientras llega el fin se presentarán situaciones de excepción que servirán de acicate para mantener actividades exploratorias y de explotación, que permitan la utilización de la totalidad de los recursos petroleros que tiene Venezuela. E n las etapas parciales del proceso se podrá continuar derivando beneficios netos para el país, si se tiene el cuidado de mantener abiertas las puertas a los inversionistas foráneos que deseen continuar participando en las posibilidades de eventuales ganancias que presenten las oportunidades decrecientes de éxito. E n Venezuela la industria petrolera va acercándose a los 50 años de su vida activa comercial. Creció tan rápidamente que en 1980 produjo 135 mil!ories de barriles, lo cual ya significaba una décima parte de la producción mundial. Ese año sólo la superó Estados Unidos, que produjo 898 millones, cuando todavía ese país aportaba casi las dos terceras partes de la producción mundial. El Bloque Soviético produjo 126 millones, el Medio Oriente solamente 47 millones, y todo el resto del x ~ i i l d i10 i miliones. E n 1920 la pod,msa i::dustria petro, tm bien afiilcada en Venezuela, que lera iiiternaciorial se encon~rabr sólo en Estados Unidos era más poderosa y nada ni nadie le ponía vallas a que descremara a su discreción la riqueza petrolera nacional. Esta situación de campo abierto para investigar, escoger, revisar y seescoger se mantuvo hasta fines de 1945, con el paréntesis que le impuso la Ley de Hidrocarburos de 1938 hasta que se la derogó en 1943. Sobre este escoger y desechar se tratará al analizarse el principio de no nzás c o n c e s i o ~ e s . Por lo pronto, el interés de lo ocurrido está en reconocer las consecuencias de esa libertad de acción de la industria petrolera internacional, en las probabilidades y riesgos del futuro desurrollo petrolero del país. La riqueza petrolera nacional, que se quiera o no, ha sido trajinada por los más capaces y codiciosos expertos en la materia. Afortunadamente, no se dispuso antes de todos los medies más avanzados de la técnica moderna, ni tampoco se creyó tan llegado el momento del cierre infranqueable de n o m á s concesiones; es por ello que puede estimarse que Venezuela cuenta aún con áreas de desarrollo de limitado riesgo. Estas áreas la CVP deberá tener el cuidado de guardarlas y aprovecharlas con exclusión de paiticipantes extraños. Pero en muchas otras regiones, también de interés petrolero, convendrá diversificar los riesgos aceptando la participación de otros que quieran correr el álea de las posibilidades que presenten

esas áreas de mayores riesgos. Siempre en tales casos el contrato de servicio será económicamente más ventajoso que la concesión, porque facilitará un ajuste más preciso a las posibilidades del éxito que se obtenga. Por todo lo expuesto se comprenderá que los contratos d e servicio son: 1 ) absolutamente diferentes al sistema de las concesiones que por tantos años se aplicó al petróleo venezolano, y 2) que es de interés colectivo dejar abiertas las posibilidades de inversión en la industria petrolera, para aprovechar el aliciente que da el petróleo a un natural espíritu de riesgo y aventura. Reconocidas las características de la industria petrolera, desde que se estableció el principio de n o m á s concesiones, se previó la conveniencia de reencauzar las inversiones dentro de un sistema contractual más ajustado a la defensa del interés nacional.

EL PRINCIPIO DE "NO MAS CONCESIONES" El principio de n o m á s concesiones, al igual que el de la p a r t i c i p a c i ó n razonable, se formuló desde 1946, cuando por primera vez el Gobierno actuó como representante autorizado del pueblo venezolano. A la opinión pública se explicaron ampliamente las causas determinantes del cese del otorgamiento de concesiones petroleras. No fue porque el sistema jurídico mismo de concesiones resultase inapropiado, sino por razón del uso y abuso excesivo en el otorgamiento de concesiones petroleras, y por la magnitud del desarrollo alcanzado por esta industria en el país. E n la Memoria al Congreso Nacional, mientras afirmaba que "la época de las concesiones para la explotación de petróleo, como se habían venido otorgando, ha pasado en VenezuelaV,(l) también se daba cuenta de las concesiones de hierro de Piacoa en las márgenes del Orinoco otorgadas a la Oliver kan, así como de otras concesiones de oro, diamantes y demás minerales. Lo determinante para poner cese al otorgamiento de concesiones petroleras fue lo ocurrido en petróleo, que no había sucedido aún para aquella época en hierro, oro y diamantes. Después, también para el hierro el desarrollo alcanzado reclamó que no se continuara el sistema de concesiones para este mineral, observándose de paso que precisamente las Minas de Piacoa otorgadas en 1947, revirtieron a la Nación en octubre de 1960, prueba demostradora del equilibrio de posibilidades y ventajas mutuas cuando con el otorgamiento de la concesión se intentó abrir camino a esta nueva industria, no desarrollada para aquella época. Llegado el momento de formular el principio de n o o t o r g a r n u e v a s concesiones p e t r o l e r a s , se tuvo buen cuidado de explicar desde entonces que la terminación del sistema de concesiones no significaba la terminación de las posibilidades de invertir nuevamente los particulares en la industria en formas diferentes al sistema de concesiones. E n el mismo Informe al Congreso en que se presentó el principio de n o o t o r g a r concesiones se explicó que "el desarrollo de la explotación (de las
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Memoria de Fomento, 1947, pág. XIV.

concesiones) hacia los límites con tierras libres en las cuales los yacimientos están en poder de la Nación" podía obligar a rápidas decisiones que evitaran daños a la colectividad. Aun para estos casos de menor riesgo, en aquella época se sugirió como "una solución posible enmarcada dentro del sistema jurídico vigente, y diferente por todos respectos a. la concesión a particulares", que se diera la concesicín a un Instituto del Estado. Se explicó que como el Instituto tendría que cumplir "las obligaciones de concesionario -iguales a las empresas particulares- y tratar de obtener otros beneficios. . . se verían exactamente -medidas en bolívares- las ventajas o desventajas del sistema, frente a las concesiones puras y simples". De seguidas se explicaba que el Instituto que recibiera la concesión podría: a ) Realizar directamente los trabajos de exploración y de subsiguiente explotación ; b) Contratar esos trabajos; c) Celebrar otros contratos de acuerdo con lo más conveniente en las circunstancias". Con los propósitos señalados trabajó una Comisión compuesta por los ex-ministros Manuel Egaña y Enrique J. Aguerrevere y el diputado Alberto Carnevali, para estudiar y formular un proyecto que iniciara la nueva experiencia del sistema diferente a las concesiones, para conservar la posibilidad de diversificar el riesgo con participación de inversionista~ privados. Sobre esta Comisión también se informó al Congreso, y concretamente se estaba tratando sobre las posibilidades de instalación de "una refinería en unión con intereses argentinos". ( ] ) Luego vino el paréntesis 1949-1957, pero ahora ya se cuenta con el Instituto que se quería, la C o r p o ~ a c i ó nVenezolana del Petróleo, anteriormente analizada. Las razones para mantener abiertas las posibilidades de inversión de los particulares se explicaron al tratar sobre los contratos de swvicio que puede celebrar la CVP. El principio de n o mcis concesiones prendió vigorosamente en la conciencia de los venezolanos, que han reconocido la necesidad de pasar a una etapa diferente, tanto para el petróleo como para el hierro. La cuestión fue constantemente debatida bajo los ataques, directos o indirectos, de los intereses afectados. También el anhelante temor de algunos obligó a tratar el tema con inusitada frecuencia. Mientras tanto, algunos polarizaron las tendencias, desbordando los alcances verdaderos del principio, distorsionándolo contra el específico interés general colectivo, a, veces bajo la influencia de fines políticos egoístas. Dr consiguiente, será necesario esforzarse en revisar con claridad, una y otra vez, todos los hechos que conducen a fijar el principio de no m á s concesiones, en el sentido exacto que interesa a la colectividad.
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Xemoiia del Níinisteiio de Fomenro, 1947. Introd., pág. XV.

Las cuencas sedimentarias constituyen el primer factor determinante de las posibilidades petroleras de un país. El petróleo no se encuentra por todas partes, como el aire o el agua, sino que al contrario son sitios muy excepcionales los que han permitido las acumulaciones de petróleo en cantidades económicamente explotables. El conocimiento de las circunstancias en que se puede encontrar el petróleo lleva a una primera gran eliminatoria, la de excluir todas aquellas partes de la tierra que desbordan los límites de las cuencas sedimentarias. La influencia de la sedimentación en la formación del petróleo da una primera posibilidad a estas cuencas, excluyendo lo que no sea cuenca, sin llegar a constituir seguridad ninguna de yacimientos petrolíferos comerciales. Tres de los seis países continentes, con amplísimas cuencas sedimentarias, vienen comprobando el hecho de la poca garantía de petróleo que les presentan sus enormes volúmenes de sedimento: ni la China, ni la India, ni el Brasil parece que llegarán a ser grandes productores de petróleo. Este último, nuestro gran vecino del Sur, tiene seis veces más extensión de cuencas que Venezuela y, sin embargo, todos los esfuerzos que hace para producir petróleo no logran hacerle pasar de la marca de 100.000 barriles diarios, cantidad relativamente pequeña frente a los 3.500.000 barriles que produce VenezueIa. Los 91,2 millones de hectáreas que hacen el territorio nacional representan muy vastas superficies de tierra, pero de ellas lo más que puede adjudicarse a las seis cuencas reconocidas en Venezuela son 44,5 millones de hectáreas. E s solamente allí, en las cuencas del Golfo de Venezuela, de Maracaibo, de Falcón, de Apure, de Cariaco y de la Gran Cuenca Oriental, donde había posibilidades petrolíferas. El resto del país, con sus formaciones geológicas diferentes, tiene descartadas esas posibilidades para sus 46,7 millones de hectáreas. Proporcionalmente, Venezuela está bien dotada de cuencas sedimentarias, porque su territorio tiene un 49 por ciento de cuencas, mientras toda la tierra firme del mundo y sus plataformas continentales solamente ofrecen una cuarta parte en formaciones sedimentarias. Y como aún dentro de esas cuencas sedimentarias, proporcionalmente menores a las de Venezuela, grandes extensiones se sabe que no tienen posibilidades de producir petróleo, se aprecia mejor la privilegiada condición del país. Los 44,5 millones de hectáreas del territorio venezolano con posibilidades petrolíferas por ser cuencas sedimentarias, aumentaron las expectativas de riqueza petrolera al irse descubriendo prolíficos yacimientos en muchos lugares de esas grandes extensiones del territorio nacional. Pero siempre se está, aun así, dentro del concepto de posibi-

lidad, que no llega siquiera al de probabilidad, mientras solamente se sustenta la expectativa sobre la condición de formación sedimentaria de la extensión de tierra que se tenga en cuenta, y no obstante haber comprobado buenos yacimientos en la región. Por esta razón, no debe crear confusión la proporción en que se encuentren las áreas de concesiones vigentes frente a toda la extensión de las cuencas sedimentarias. Es necesario tener en cuenta otros factores, tales como los de la riqueza diferente mostrada por los distintos yacimientos probados en diferentes partes de las cuencas, y como los de que en casi toda la extensión de las cuencas ya fue objeto de cuidadosa inspección, selección y desecho por gente de la más experta en el negocio del petróleo. Todas estas cuestiones son de señalada importancia cuando se trata de evaluar el futuro del petróleo en Venezuela. Se precisa contrarrestar con voluntad, analizando cuidadosamente toda la situación, la hábil e interesada propaganda que por mucho tiempo viene condicionando al venezolano para que actúe como si la riqueza actual fuera inagotable. Se trata así de que vendado el país con esa riqueza, la despilfarre con despreocupación, facilitando que los empresarios activen su explotación del negocio para liquidarlo en el menor tiempo posible. Si el tiempo es generalmente oro, en el petróleo lo es más. . . para el concesionario. Sin embargo, para el dueño del petróleo el tiempo es oro en sentido contrario, por muchos respectos. Tiempo que pasa es tiempo que gana, porque el petróleo, recurso agotable, cada día se hace más costoso encontrarlo y producirlo, mientras cada día lo reclaman en mayores cantidades las necesidades del progreso y las aspiraciones de bienestar de los pueblos. Al mayor valor futuro se agrega la posibilidad de que con el tiempo se haga un reparto de ganancias más razonable. Además, el seguro valor futuro no llega a compensarse con el valor actual Útil, porque generalmente los países exportadores de petróleo tienen excedida su capacidad real para el empleo de capitales. Precisamente, se han excedido a consecuencia de los ingresos que reciben y que, aun cuando lo más frecuente es que no hubiesen llegado a un nivel razonable, son tan importantes y crecen tan rápidamente que difícilmente alcanzan a utilizarse como más conviene. Las áreas petroleras constituyen otro concepto que es imprescindible conocer. Están formadas las áreas-por aquellas partes de las cuencas en que se han hecho trabajos exploratorios de alguna significación. Con base en tales trabajos, las distintas partes de las cuencas

presentan extensiones más reducidas, en las que el conocimiento de las posibilidades petroleras puede haberse precisado lo suficiente como para evaluarlas mejor, estableciendo las consiguientes categorías que las distinguen. En esta forma en Venezuela se tienen 36 áreas de muy variado interés petrolero. Se deja dicho antes que las cuencas sedimentarias, con su mera posibilidad petrolífera, al aumenar los conocimientos que se van teniendo de ellas, permiten catalogarlas muy diferentemente. Se hizo antes mención a las diferencias entre las cuencas de distintos países, y lo observado a tal respecto se aplica a las cuencas de cada país. Las cuencas venezolanas presentan también notables diferencias. Van desde la Cuenca de Cariaco, que ha tenido tan poca atracción para la exploración como para que no pueda asignársele ninguna área petrolera, ni en su subcuenca del Tuy ni en la de Cubagua, hasta la Cuenca de Maracaibo, que las supera a todas con atracción tan deslumbrante como la de su Relámpago de Catatumbo. Sin embargo, aun dentro de esta cuenca tan atrayente de Maracaibo, las diez áreas petroleras que se le reconocen presentan muy v a ~ i a d ointerés. El Area Alquitrana, con el sacudimiento producido por el terremoto de Cúcuta, en agosto de 1875, llevó al país a las puertas de una industria petrolera venezolana desde aquellos primeros años en que iniciaba el mundo la carrera del petróleo. Pero el jugo de In tiewn que hizo brotar el ter~emoto provenía de yacimientos ni no remotamente parecidos a los que hicieron volar por el aire las decenas de miles de barriles del Pozo Barroso 2 en la Costa del Lago, muchos años más tarde. El fracaso de la Compañía Petrolia del Táchira no se debió a limitaciones de los venezolanos sino, fundamentalmente, a que el Area Alquitrana, no obstante encontrarse en la Cuenca de Maracaibo, no era realmente un área petrolera comercial. La prueba es que después del fracaso final de la compañía venezolana, uno de los gigantes del petróleo obtuvo concesiones en esa área y también fracasó. La Shell, con todo su potencial técnico y económico, después de muchos años de gastos y de trabajo, se vio en el caso de abandonar La Alquitrana a su suerte de engañador. Y la Shell fue precisamente la empresa que sí dio en el blanco de la riqueza petrolera venezolana, cuando en julio de 1914 produjo 250 barriles diarios del Pozo Zumaque 1 del área petrolera Mene Grande. De las 10 áreas petroleras de la Cuenca de Maracaibo se sabe, pues, que la de Alquitrana no tiene interés, pero que sí es importante Mene Grande, y se puede agregar El Cubo, Boscán y Mara. Nada, sin embargo, se puede comparar a la Costanera Bolívar. Esta área

es la que constituye realmente la riqueza petrolera de Venezuela. Se le estiman 1.290.000 hectáreas, es decir, solamente como una quinta parte de la Cuenca de Maracaibo, que a su vez solamente representa el 13 por ciento de la superficie de cuencas de Venezuela, y 6,2 por ciento del territorio nacional. De consiguiente, el área Costanera Bolívar representa únicamente el 2,9 por ciento de las cuencas y el 1,4 por ciento del territorio de Venezuela. Pero la Costanera Bolívar, que aportaba las dos terceras partes de toda la gran producción del país para 1960, todavía continúa ganando terreno en estos años: de los 1.242 millones de barriles que produjo Venezuela en 1964, la cantidad de 896 millones fue extraída de la Costanera Bolívar, como si fuera mar sin fondo. Para volver por los niveles de ganancia, que ya se ha dicho viene siendo oportuno rebajarles, cada día los concesionarios fincan más su extracción petrolera en el filón de "La Vía de Oro" que sirve de eje a la Costanera Bolívar. La proporción extraída de esta Area en 1965 está por sobre el 72 por ciento de toda la producción de Venezuela. Esta prodigiosa producción es la determinante de la elevación en la producción por pozo que viene presentando Venezuela. El promedio, que era de 266 barriles diarios para los 10.411 pozos en producción en 1959, llega a 307 barriles diarios en 1963 y se remonta aun en 1964 hasta 313. La Cuenca de Maracaibo tiene una producción de 366 barriles por pozo, mientras en el resto del país sólo se llega a 209 barriles. Las reservas recuperables de esta famosa área cubren como las cuatro quintas partes de los 18.000 millones de barriles en que se han estado estimando como reservas fiscales de Venezuela. Más todavía, de los 87 pozos exploratorios que probaron reservas en 1960, los 18 pozos de la Costanera Bolívar contribuyeron con el 93 por ciento de esas reservas, mientras los 69 pozos de otras áreas sólo aportaron el 7 por ciento restante. La conclusión evidente suministrada por los datos escuetos de la realidad y de los hechos no permite dejar correr la imaginación, ni siquiera en las regiones del Trópico. Pero el constante y hábil trabajo para condicionar la mente y no mostrar la realidad, reclama un perenne alei-ta por parte de los venezolanos que tienen la responsabilidad de hacer de Venezuela un país activo en el progreso. Venezuela tiene un gran territorio y en él están ubicadas cuencas sedimentarias en una mayor proporción que el promedio mundial. Cuatro de estas cuencas tienen reservas probadas y producción de petróleo, pero todo conduce a demostrar que es únicamente una fracción de la Cuenca de Maracaibo la que realmente coloca al país en posición petrolera predominante. De no ser por la Costanera Bolívar

de la Cuenca de Maracaibo la situación sería que el país se encontraría entre uno de tantos niuchos otros productores de petróleo que tienen muy limitada significación. Siempre intentando llegar a la Costanera Bolívar se mueve el mundo internacional del petróleo, por una u otra parte del país, trabajando o haciendo que lo hacen en otras extensiones y áreas, pero siempre pendientes de cualquier oportunidad que les abra las puertas de "La Viu de O r o " . Hasta en la pequeña rebatiña que les dio la pasada dictadura, la inmensa mayoría de las concesiones otorgadas fueron prontamente devueltas como desecho, una vez que consiguieron lo que buscaban en el Lago. Más de la mitad del territorio nacional no tiene siquiera posibilidades de petróleo por no ser de formación sedimentaria. Los 44 millones de hectáreas restantes de rocas sedimentarias con posibilidades petrolíferas han sido investigados y explorados por la más competente técnica moderna de los gigantes internacionales del petróleo, con amplia libertad de selección para conservar lo mejor y desechar lo que se creyó sin regulares probabilidades petrolíferas. Hasta 1943 la Nación había recuperado en una u otra forma áreas que estuvieron bajo el control de la industria petrolera en una extensión aproximada de 10 millones de hectáreas. Después se han seguido devolviendo otras grandes extensiones que estuvieron bajo el poder de las empresas, con bastante tiempo para haberlas explorado a su arbitrio y devolver solamente las que consideraron desechables. La suma de las áreas devueltas es del orden de los 12 millones de hectáreas, cantidad que añadida a lo sucedido antes de 1943 y a todas las posibilidades de selección que han tenido las empresas, deja idea bastante clara de las posibilidades limitadas que tiene el país, o puede tener en las áreas que se encuentran fuera de los límites de las concesiones que controla la industria. La idea clara de la situación conduce a que ha de pensarse que son bien limitadas las áreas escapadas del poder selectivo de las empresas y representen una riqueza efectiva para el futuro desarrollo petrolero de Venezuela fuera de las áreas de las concesiones vigentes. Este concepto es la base del principio de n o nzás concesiones, sobre el cual se levantan las razones complementarias de los objetivos perseguidos por el mencionado principio. Por razones lógicas del proceso que se deja resumido y por la misma naturaleza de las formaciones petrolíferas, lo que queda a Venezuela fuera del control de las empresas en las concesiones vigentes tiene que ser relativamente menor en cantidades absolutas y mayor en dificultades de encontrarlo y producirlo. Ello bastaría para in-

tentar que un sistema distinto al de concesiones permita elevar al máximo la participación del país. Pero hay otros factores que contribuyen a fortalecer el principio de n o m á s concesiones. Ellos provienen de las condiciones en que se encuentran las concesiones bajo el control de la industria petrolera. El área probada por la industria petrolera es todavía insignificante en relación a toda el área de las concesiones vigentes, aún después de los 7 años transcurridos desde la reimplantación del principio de n o m á s concesiones. También deberá tenerse en cuenta que ese principio, implantado en diciembre de 1945, no pudo violarse en los 9 años de la dictadura sino ya para el momento en que ésta iba a terminar. E n realidad aquel Gobierno solamente pudo colocar extensiones relativamente pequeñas, comparadas con las grandes extensiones de concesiones que venían conservando desde 1943 las empresas petroleras. A todo esto se agrega, como antes se dijo, que de las 822.163 hectáreas de las últimas concesiones gran parte fue devuelta muy pronto porque el tomar esas concesiones tuvo por interés y propósito encubrir el objetivo verdadero perseguido. De consiguiente, es importante analizar el curso del control por las empresas de las concesiones que conservan desde que se implantó por primera vez el principio de n o m á s concesiones. En diciembre de 1945 la industria tenía 11,7 millones de hectáreas y 10 años más tarde, a fines de 1955, conservaba 5,9 millones. Con todos los años transcurridos y los grandes aumentos de producción, que fueron de los 323,4 millones de barriles para el año 1945 hasta los 787,4 para 1955, en este último año la industria solamente tenía probadas 322.794 hectáreas: apenas 5,47 por ciento. E n 1957 termina el año, incluidas las concesiones entregadas por la dictadura, con 6,7 millones de hectáreas de concesiones y un área probada de 421.849 hectáreas, es decir, apenas el 6,30 por ciento de las concesiones, y aun de ese pequeño porcentaje una cuarta parte no estaba sometido a explotación. El área neta, de la cual se estaba extrayendo la siempre creciente producción que en 1957 superó los 1.000 millones de barriles, consistía en tan sólo 318.864 hectáreas, o sea, el 4,76 por ciento de las concesiones bajo el control de la industria. E n los 7 años transcurridos hasta 1964, año en que la producción se elevó a 1.242 millones de barriles, y después que los constantes deshechos de las empresas redujeron el área de las concesiones vigentes a 3,2 millones de hectáreas, todavía el área probada apenas sobrepasaba el medio millón de hectáreas, es decir, menos de una sexta parte de la extensión de las concesiones.

En los últimos 7 aííos, de estricta aplicación del principio de n o mcis concesiones y de constante excitación a los concesionarios para que exploren con perforaciones, o devuelvan al Estado las enormes extensiones de concesiones ociosas que mantienen en su poder, la industria solamente elevó su área probada de las 421.849 hectáreas de 1957 a las 518.194 hectáreas de diciembre de 1964. Las 98.7'08 hectúreas agregadas clan el ~ n i n i m o promedio anual de 14.100, n o obstante que e n diciembre de 1964 conservaban una Úrea ociosa de concesiones de 2.725.536 hectáreas. Como e n la medida e n que pasa el tiempo el proceso de agotamiento mundial del petróleo se acelera, frente a un acelerado aumento de la demanda, el valor de lo que nos ?.esta de riqueza petrolera aumenta. Ello explica hasta la evidencia el manifiesto deseo de la industria de controlar las mayores extensiones que pueda de áreas con probabilidades petrolíferas. A la inversa, el interés colectivo reclama que la industria solamente mantenga en su poder un mínimo razonable de áreas no trabajadas disponibles, para sostener el proceso de producción que vaya cumpliendo en las áreas probadas. Tal mínimo no se puede fijar a priori porque debe ser función de las reservas encontradas en las áreas probadas, de los niveles de producción y de los programas futuros de expansión de esa producción. Pero, desde luego, es evidentemente inaceptable una relación de 1 a 5, cuando se conoce que al 1 sólo se ha llegado agregando en 7 años una quinta parte. Además, se advierte que en los últimos 3 años el promedio anual de hectáreas probadas añadidas fue solamente de 5.850, es decir, 0,466 por ciento de los más de 2,7 hectáreas ociosas: sólo 46,6 m2 de los 10.000 m2 de cada hectárea ociosa! Se observó en 1962 que "las 35.650 hectáreas probadas, añadidas en los 3 últimos años (1959-1961) representan mínima fracción de las concesiones vigentes: constituyen menos del 1 por ciento de las siete octavas partes no probadas de las concesiones". Se agregó que "a semejante lentitud exploratoria, teóricamente serían necesarios más de 300 años para cubrir como hectáreas probadas los 3.620.204 hectáreas de concesiones sin reservas acusadas". (l) La situación se ha agravado para los tres años transcurridos desde entonces, 3 años más de tardanza en cumplir el compromiso, implícito del sistema de concesiones, de trabajar efectivamente la concesión: el sistema es hostil a las concesiones ociosas. Si los venezolanos realmente quisieran o necesitaran volver a activar el sistema de concesiones, antes que nada tendrían que volverse contra las concesiones ociosas actuales;
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"Política Petrolera", pág. 42.

tendrían que ser éstas las primeras en subastarse en el mercado. Pero, en todo caso, también en el régimen de asignaciones y c o n t r a t o s de servicios se va haciendo necesario terminar con las concesiones ociosas, claro abuso de derecho del concesionario. La t e r c e r a d i m e n s i ó n de las concesiones es un nuevo factor de mucha significación en toda esta materia. Su difícil evaluación dentro del concepto de las concesiones ociosas y como elemento de la p o l i t i c a d e defensa y conservación d e l p e t d e o , no puede restarle importancia. La circunstancia de que los derechos de los concesionarios se determinen por las áreas teóricas de las superficies bajo las cuales se acuerdan esos derechos de explotación, venía encubriendo la necesidad de visualizar claramente que los derechos de concesión se extienden en las tres dimensiones del espacio, de las cuales dos le están limitadas al concesionario por las áreas de la concesión, mientras la tercera dimensión, de la profundidad, sólo tiene por límites los que impone el adelanto de la técnica que cada vez facilita los trabajos a mayores profundidades. La t e r c e r a d i m e n s i ó n d e las concesiones sólo vino a destacársenos con el primer descubrimiento de petróleo en formaciones del Cretáceo en el Lago de Maracaibo. Por ello fue que desci~ 1962 se introdujo en el gráfico tradicional de A r e a s P r o b a d a s e n Concesiones, que intenta mantener a la vista la importante relación, la figura del cubo para i r adquiriendo conciencia más exacta de la amplitud de los derechos de los concesionarios, que van desde las formaciones del Pleistoceno Reciente, con sólo una fracción de las reservas probadas, hasta el propio basamento; aun allí se almacena una porción importante del petróleo de las reservas de Venezuela. Entre la más superficial y la más profunda de las formaciones mencionadas, los derechos del concesionario atraviesan seis otras formaciones, de las cuales el Mioceno, el Otigoceno y el E o c e n o guardan la gran mayoría de las reservas probadas. El concepto real volumétrico de la concesión y el número de formaciones que presentan interés petrolífero en el país conducen a revaluar la situación general de las concesiones. E n consecuencia, tiene que mantenerse presente que aun las áreas probadas de las concesiones no implican que el derecho mismo se haya utilizado en toda su amplitud. Muy pocas son las áreas probadas que fueron perforadas hasta el basamento, y ningún ejemplo es más significativo y evidente que el creciente número de perforaciones llevadas hasta el basamento en el Lago de Maracaibo después del primer descubrimiento de petróleo en el Cretdceo. Antes de esas perforaciones, bajo los

prolíferos yacimientos de sus áreas probadas, se encontraban otras formaciones que no habían sido trabajadas. E s así, pues, que hasta en las áreas probadas de las concesiones se encuentran derechos ociosos de los concesionarios. Estos derechos en reserva tienen que tomarse en cuenta en la razonable relación que debe existir entre el área de concesiones probada y las áreas que se considere justificado mantener en reserva. Como queda dicho, las reservas probadas remanentes que tiene el área probada en las concesiones se ha encontrado en 8 diferentes formaciones, que van del P l e i s t o c e n o R e c i e n t e al B a s a m e n t o . De consiguiente, al tomar en cuenta la tercera dimensión, el área actual probada de 525.000 hcctáieas, multiplicada por las 8 formaciones que muestran probabilidades petroleras aumentaría el área a 4,2 millones de hectáreas. Pero como se desconoce el número de formaciones probadas de cada hectárea y se sabe que en muchos casos sólo pocas han sido probadas, podría considerarse razonable que solamente la mitad del área multiplicada por las formaciones se encuentra probada en toda su extensión y que aun en lo que se había tenido siempre por área probada, cuando sólo se tuvo e11 cuenta su extensión en un nivel, mantiene un potencial ocioso equivalente a la otra mitad. Es decir, de los 4,2 millones de hectáreas, tomadas en cuenta las 8 formaciones, 2,1 millones podrían estimarse realmente probadas, mientras el 2,l restante debiera añadirse a las concesiones ociosas. Extendido el concepto de la tercera dimensión a todas las concesiones vigentes, los 3,24 millones se multiplican por las 8 formaciones dando un total de 25,92 millones de hectáreas. De este nuevo concepto de extensión de las concesiones resulta una relación más cierta de evaluación frente al área realmente probada que, como quedó explicado anteriormente, corregida por el concepto de la tercera dimensión, resulta de 2,l millones de hectáreas. La relación llega así a 13 a 1, en vez de la de 5 a 1 que aparecía cuando solamente se tomaba en cuenta la extensión y no el derecho a todo el volumen, como lo confiere la concesión. Todas las razones expuestas conducen a que, aun cuando Venezuela tuviese todavía grandes nuevas extensiones sedimentarias, con magníficas probabilidades petroleras, se justificaría el cese de la entrega de nuevas concesiones mientras no se lograra movilizar con mayor dinamismo la exploración de las áreas de concesiones vigentes, que en tan grandes magnitudes exceden las áreas probadas, y más aun las directamente en explotación, en las que la industria ya logra extraer los elevadísimos volúmenes de producción de Venezuela. Pero

cuando el cuadro de la situación se completa con lo que se ha visto de las probabilidades petrolíferas de las áyeas que quedan a Venezuela fuera de las concesiones que mantiene bajo su control la industria, se destaca la imposibilidad de seguir otorgando concesiones, como lo tienen bien reconocido los venezolanos. La sustitución del sistema está concebida y planeada desde el mismo momento en que se propuso la terminación del sistema de concesiones. Esta sustitución está en marcha con la Co?poración Venezolana del Petróleo, y la complementación del nuevo sistema por contratos de sewicios debe realizarse de un momento a otro. Sin embargo, la celebración de contratos específicos de servicio, con riesgos exploratorios en condiciones aceptables, no depende exclusivamente del mayor o menor deseo que se tenga por parte del Gobierno. Depende también del deseo y la voluntad de las empresas inversionistas, dispuestas a convenir en las diferencias básicas del nuevo sistema. Parece también muy claro que el cambio que se busca no puede lograrse fácilmente. Los contratistas, como es natural, buscarán por todos los medios las mismas condiciones de ventaja del sistema de concesiones. Por ello es necesario conocer cómo ha de actuarse en el regateo que toda transacción implica y al que precisamente para e1 petróleo se lo conoce como "el juego de la espera". Las concesiones todavía vigentes queda demostrado que dan a Venezuela amplio margen para mantener a su favor el dicho "juego de la espera". Es verdad que, de otra parte, los potenciales de producción en escala mundial son más que suficientes para que la industria petrolera internacional pueda también manejarse en el mismo juego de intentar que la espera la favorezca. Mas, es importante mantener muy presente que la abundancia de suministros en escala mundial no incide con igual fuerza en todas partes. Se hace necesario fijar con claridad la posición de Venezuela en el conjunto mundiai de los suministros de petróleo, y ya se ha visto cómo pesa este factor hasta para crear el diferencial de precios que obtienen los petróleos del país. Razones semejantes a las que determinan pagar más por el petróleo criollo, necesariamente serán decisivas en la urgencia de obtener derechos, aun cuando no consistan en clefl.echos reales, sobre nuevas reservas venezolanas, y aun cuando tengan que aceptarse nuevas condiciones. El éxito en la implantación más inmediata de los contratos de servicio dependerá más de la situación nacional que de la de los suministros internacionales. Por ello se hace indispensable la solidaridad en el frente nacional del petróleo, tan urgente en todos sus aspectos.

O R G A N I Z A C I O N DE PAISES EXPORTADORES DE PETROLEO (OPEP)

El principio de unión de todos los países exportadores de petróleo surge de la comunidad de intereses y de la necesidad de defenderse de las poderosas fuerzas foráneas, constituidas por la industria petrolera internacional que maneja las riquezas nacionales. La urgencia del acercamiento entre Venezuela y el Medio Oriente se vio muy clara desde que, terminada la Guerra Mundial y habiendo entrado en declinación la industria petrolera en Estados Unidos, la inesperada demanda de postguerra aceleró ia puesta en producción de las enormes reservas petroleras del Medio Oriente. E n 1947 el gran país del petróleo, Estados Unidos, cruzaba la línea del país exportador para convertirse en importador neto de petróleo. E n la misma época el Gobierno de Venezuela tomaba una posición más activa frente a su riqueza petrolera explotada por empresas extranjeras. El Gobierno inició acción en la cuestión de los precios que se pretendía mantener congelados, pese a las presiones del mercado consumidor. De otra parte, también se movió el Gobierno en el sentido de imponer una participación razonable en las ganancias obtenidas pos los invessionistas foráneos. Desde entonces fue elemento constante de presión para intentar volver a la situación anterior la amenaza del petróleo del Medio Oriente, con sus costos mínimos y sus incalculables reservas. Pero también desde entonces Venezuela tuvo conciencia de que la comunidad de intereses llevaría a la solidaridad en el frente de la defensa contra los intereses opuestos. Comentando una noticia de "Oil & Gas Journal" sobre el incremento de la producción del Medio Oriente, el Boletín Informativo del Ministerio de Fomento del 19 de octubre de 1948 afirmó : "Realmente a Venezuela le complace que otros países puedan entrar a compartir con ella la muy grave responsabilidad de abastecer al mundo su creciente necesidad de combustible líquido. . .". Desde entonces se asumió la posición correcta de no lanzarse en una carrera de producción ilimitada. Por el contrario, se reconocía la necesidad de limitar la

participación de Venezuela en los mercados internacionales a una razonable concurrencia de otras fuentes de suministro. Bien pronto se vio que también el Medio Oriente saldría a la defensa de su petróleo y que las grandes distancias que separan al Mar Caribe y al Golfo Pérsico no impedirían la coincidencia de intereses. Después que Venezuela elevó su participación mediante el procedimiento impositivo que se dio en llamar "Arreglo 50 y 50", el Gobierno de Irán solicitó una participación equivalente de la AngloPersian Oil Company, predecesora de la British Petroleum. E n 1949 la Anglo-Iranian pretendió llegar a un arreglo que escamoteaba la justa participación persa, pero el Parlamento lo rechazó. Así surgió el proceso que finalmente llevó a la nacionalización, cuando ~ o h a m e c l Mossadeq asumió el poder en 1951. La cuestión planteada entonces a consecuencia de haber intentado Irán obtener condiciones similares a las de Venezuela, habría seguido un curso muy diferente si Venezuela y otros países exportadores hubiesen tenido en aquellos años gobiernos responsables, conscientes del interés común que estaba en juego en el caso de Irán. Desafortunadamente, no fue así y Mossadeq quedó derrotado con el aislamiento y el cinturón de estrangulación económica que oprimieron a Irán, unidos a errores de nacionalismo exagerado. Con todo, la acción venezolana, seguida por el intento de Irán, produjo sus consecuencias favorables para los otros países exportadores. E n diciembre de 1950 la Arabian América acordó a Saudi Arabia reconocimiento de una mayor participación bajo una fórmula especial del 50 - 50. E n noviembre de 1951 la fórmula se extendió a Kuwait y en febrero del año siguiente a Iraq, mientras en Bahrein sólo entró en vigencia en diciembre de 1952. Para Irán, cuando llegó al arreglo de octubre de 1954, las condiciones establecidas con el Consorcio fueron substancialmente superiores a lo que la AngloIranian pretendía. Además, esta empresa pagó también cara su terquedad al encontrarse con un interés reducido a sólo 40 por ciento en el Consorcio. A través de todas estas incidencias los pueblos de los países exportadores de petróleo fueron adquiriendo conciencia de la necesidad de unir sus fuerzas para la defensa de los intereses comunes. Sería cuestión de esperar la oportunidad de gobiernos responsables que dieran impulso al proceso de acercamiento. Aún bajo el peso de la dictadura, con todo y las limitaciones que conlleva, la necesidad de acercamiento de Venezuela con el Medio Oriente llegó hasta concretarse en el envío de una primera misión de buena voluntad. Si esta misión no tuvo mayor trascendencia mostró, sin embargo, que la

cuestión del acercamiento estaba en marcha. Después, con ocasión de celebrarse en Caracas la Convención Nacional de Petróleo, en septiembre de 1951, algunos personajes relacionados con el petróleo del Medio Oriente aprovecharon visitas a Venezuela. Fue entonces cuando Abdullah Tariki estuvo en el país por primera vez, ansioso de hacer contactos que crearan vínculos más permanentes entre los dos grandes centros exportadores de petróleo. Sin embargo, como era de esperarse, la situación no adelantó mucho más. Acontecimiento de suma importancia para el petróleo fue el cierre de1 Canal de Suez, a consecuencia de la guerra que le desataran a Egipto por haber nacionalizado el Canal. Este hecho, que sacudió al mundo y mostró a todos la importancia del petróleo y la creciente dependencia que tienen los grandes consumidores del comercio internacional de este producto, también produjo efecto de gran profundidad en el ánimo de los países exportadores de petróleo del Medio Oriente, ansiosos de defender su riqueza petrolera. El Gobierno de la República Arabe Unida mostró al mundo de los países débiles y en estado de desairo110 que se vivían tiempos diferentes a aquellos en que era inútil toda defensa frente a la voracidad de los países fuertes y desarrollados. Pero, además de mostrar la mayor solidaridad humana que podía liegar a poner límites a injusticias manifiestas, sirvió de ejemplo de que los países en desarrollo pueden tener la competencia y la capacidad de administración que reclaman grandes empresas, como la del Canal de Suez. Mostró que las especialidades técnicas que no tenga el país pueden obtenerse de otras naciones mediante una remuneración adecuada para los técnicos que puedan requerirse, que es también la forma como lo hacen las empresas y gobiernos de los países desarrollados. E1 Canal quedó cerrado en octubre de 1956 en forma tal que todo hacía pensar que transcurriría mucho tiempo antes de poderse volver a usar una vez que, llegado a un arreglo, comenzaran los trabajos de salvamento de los barcos hundidos. Tanto se pensó en la tardanza de restablecer el tráfico que la industria petrolera internacional, Y consiguientemente los países exportadores, pagaron caro el error cometido. No contaron con los adelantos de la técnica, ni con lo que los países atrasados pueden hacer para utilizar esos adelantos aun cuando ellos misnios no los tengan. El primer arreglo provisional entre la RAU y la Cía. Universal del Canal de Suez no se vino firmando sino el 29 de abril de 1958 en

el éxito del Congreso era indispensable la participación del mayor exportador de petróleo que, además, se encontraba ubicado en una región bien distante del centro productor del Golfo Pérsico, en el Caribe. Sabían los organizadores que Venezuela era un país clave para la seguridad del éxito en la defensa de los intereses petroleros de los pueblos árabes. No sólo apreciaban en toda su importancia la posición geopolítica del gran exportador del Caribe, sino que conocían muy bien la forma como el pueblo venezolano había actuado, aun independientemente de toda colaboración, en la primera oportunidad en que tuvo un Gobierno que i'mlmente representó sus intereses. La acción unilateml de Venezuela con el histórico Decreto N" 112 de 31 de diciembre de 1945, que llevó la participación para ese mismo año al nivel que se juzgó razonable, f u e la señal de que este país sabía ejercer sus derechos de soberanía rompiendo con ello toda una historia de sumisión de los pueblos atrasados frente a la poderosa industria internacional del petróleo. Ese Decreto, como lo comentó en su oportunidad un editorial de una publicación especializada,(l) tuvo que sacudir al mundo del petróleo por el precedente creado. El sacudimiento desagradable para los intereses afectados, fue para las naciones similares a Venezuela un alerta hacia las posibilidades de defensa de sus intereses. E l Decreto de diciembre de 1945, que llevó luego al llamado "arreglo 50 - 50", se h a visto cómo repercutió en el Medio Oriente, de donde se comprende la importancia que daban a la participación de Venezuela los organizadores del Cong~eso. A todo se agrega que la participación de Venezuela facilitaría también la participación de Irán, otro gran exportador de petróleo no árabe, y de la misma 1-egión del Golfo Pérsico. 'I'arios fueron los intentos que hicieron los organizadores del Congreso para asegurar la asjstencia de Venezuela. Pero no fue sino a comienzos de 1959, elegido el primer Gobierno Constitucional de Venezuela, después de derrotada la dictadura en enero de 1958, cuando el nuevo Gobierno mostró el interés que tenía en la celebración del Congreso, asegurando su asistencia desde antes de asumir el poder. Fue así que pudo celebrarse esta importante reunión internacional en abril de 1959. Las sesiones del Congreso tuvieron gran interés pero, como en tantas otras reuniones de esta indole, más importantes resultaron las entrevistas privadas celebradas entre los altos dirigentes guberna-

mentales de los principales países exportadores. Resultado de estas reuniones fue un documento privado, autorizado por la firma de los Jefes de Delegación de los países exportadores, incluyendo a Irán y Venezuela. Las discusiones de El Cairo y los principios reconocidos en el documento privado que se firmó en aquella ciudad, constituyen el de d germen de lo que ahora es la O~ganixación Paises Exportaclo~es e Petróleo. Aquel germen se movió rápidamente hacia la creación formal de la Organización, excitado por lo que siguió ocurriendo con los precios del petróleo, sometidos a los programas de abaratamiento que se habían propuesto los grandes países consumidores, urgidos cada vez más de importar mayores cantidades de esta fuente de energía. Junto con la ronda de baja de precios de agosto de 1960 se produjo el sacudimiento final que llevó a la Reunión de Baghdad y a la creación de la OPEP el 14 de septiembre de ese año. La necesidad histórica de una organizrción como la OPEP se ha evidenciado con el rápido éxito que lleva alcanzado, superando todas las maniobras y presiones que saben ejercer los países avanzados sobre los países ciébiles cuando están en juego intereses tan importantes como los del petróleo. Las dudas sembradas por todas partes alrededor de la Organización han tenido que desvanecerse, confrontadas por los sucesivos hechos que muestran la fuerza solidaria de la OPEP. E n el gráfico "Organización de Países Exportadores de Petróleo y Grandes Empresas de la Industria" se indica la correlación de la industria que funciona en los países exportadores. Desde sus primeros momentos, cuando todavía se estaba en la discusión de las bases mismas de la Organización, la Reunión de Baghdad produjo el impacto de que las empresas internacionales cancelaran una buena parte de las rebajas que habían llegado hasta a publicar. Después, creada la Organización, lo-;precios publicados quedaron congelados, por lo menos a los efectos de los impuestos que pagan las empresas a los productores del Medio Oriente. E n sí con esto la presión de los descuentos se encuentra contrapuesta con la resistencia que significa que el descuento no pueda ni parcialmente transferirse al país productor. E n estas condiciones en un centro exportador de la categoría del Golfo Pérsico, aun cuando en otras regiones exportadoras el sistema de las realizaciones lleva a la transferencia de los dhcuentos, las presiones sobre éstos aprovechan los efectos que determina la situación del Medio Oriente. E n una u otra forma la OPEP há tenido el efecto positivo, aun cuando pasivo por no ser el resultado de una acción directa, de frenar las presiones que amenazaron los

precios en la escala que indicaban las reducciones que precedieron a la Organización. También puede acreditarse a la Organización como hecho positivo el mayor acercamiento, comprensión y confianza que se va estableciendo entre los miembros de la OPEP. Cada día que pasa los miembros reconocen la extensión y correlación de los importantes intereses comunes que los ligan, derivándose de tal reconocimiento la seguridad creciente de las fuerzas poderosas que pueden poner en juego para contrarrestar a las que han venido aprovechando injustamente su debilidad. Con la seguridad que da la confianza mutua, más conscientes se hacen los países exportadores de la creciente significación del comercio internacional del petróleo. Vale la pena destacar, eiitre otros casos específicos, el de Kuwait, el más pequeño gran productor de la OPEP. Su participación en esta poderosa organización internacional ha contribuido decisivamente a que adquiera mayor seguridad en toda su actuación internacional. Desde luego, con mucha mayor razón puede mostrarse seguro en sus relaciones con los concesionarios. También esta circunstancia le ha hecho evolucionar rápidamente en su proceso de constitución como Estado moderno. Evidencia ese proceso el debate del Parlamento con ocasión del arreglo sobre las regalías. Pero todos y cada uno de los miembros de la OPEP seguramente reconocerán los beneficios derivados de su participación en esta organización internacional. Naturalmente, el más constante de esos beneficios es la mayor seguridad que sustentan sus acciones de defensa de los derechos colectivos frente a los intereses opuestos de los respectivos concesionarios. De otra parte, la OPEP no ha dejado de dar resultados ventajosos para sus miembros como efecto de sus propias actividades. De las tres Resoluciones adoptadas con objetivos precisos de efectos económicos en la IV Conferencia celebrada en abril de 1962 en Ginebra, dos han tenido ya resultados finales. La Resolución IV.34, relativa a la eliminación de "cualquier contribución a los gastos de mercadeo de las compañías" fue la primera en poderse aplicar, determinando un aumento en las percepciones de los países afectados por los cargos de mercadeo, de relativa importancia económica. Más recientemente, después de muchos trastornos y dificultades, se llegó a acuerdos hasta cierto punto satisfactorios' sobre los objetivos de la Resolución I V . 33, referente a no tratar como "un crédito contra las obligaciones del Impuesto sobre la Renta" los pagos por regalías. El principio de

cargar las regalías a costos quedó aceptado después de la Conferencia de Djakarta, y aun cuando su aplicación sólo entra en vigencia parcialmente, significará ingresos mayores para los países afectados, del orden de los $123 millones para 1964 y $150 millones para 1965, según se explicó al tratar el asunto precios como finalidad de la Co?n&ión Coordinadora. Allí se exponen los efectos de este arreglo, con su incidencia también en los precios, cuestión principalísima pendiente, objeto de la Resolución IV. 32. A esta cuestión habrá dc dedicar todo su esfuerzo la OPEP de ahora en adelante. El comercio internacional del petróleo muestra una tendencia impresionante. Que no se haya comprendido en toda su significación esa tendencia y la oportunidad que presenta a los países exportadores para hacer prevalecer sus derechos, sólo puede explicarse por el temol. y la inseguridad sufridos por esos países, que por tales circunstancias no alcanzan a realizar todo cuanto implica el curso que sigue el comercio internacional del petróleo. Para 1938, antes de la Segunda Guerra Mundial y cuando el petróleo era ya un combustible de extraordinario consumo general. el comercio internacional solamente atendía 16,54 por ciento de la producción mundial aquel año, que había llegado a los 1.988 millones de barriles. De los 5,4 millones de barriles diarios, 901.000 barriles fueron objeto de comercio internacional, lo que entonces se consideraba fabuloso. Pero diez años más tarde, en 1948, durante la reconstrucción de postguerra, e1 comercio internacional movía más de una cuarta parte de la producción mundial, que casi se había duplicado. De los 9,4 millones de barriles diarios de la producción de ese año, el 25,54 por ciento fue objeto del comercio internacional; a 2,4 millones de barriles diarios se había llegado y en ellos Venezuela participaba con 1,3 millones mientras el Medio Oriente contribuía con 1 millón escaso de barriles. Todavía 11 años más tarde, cuando se reunió el Primer Congreso Arabe de Petróleo y se firmó en El Cairo el "Gentlemen's Agreement" que se puede considerar el germen de la Organización de Paises Exportaclores de Petróleo, y cuando no se trataba de la reconstrucción de postguerra, se comprobaba que el desarrollo pacífico, constante aspiración de la humanidad, reclama mayor aumento del consumo de petróleo, producto que solamente puede obtenerse mediante el comercio internacional. E n 1959, como se ve en el cuadro "Mundo: Conzercio Neto de Petróleo", la producción se ha más que duplicado ; ese año se producen diariamente 19,5 millones de barriles por todas partes del mundo, pero los paises exportadores, que van a integrar poco tiempo después a la OPEP, ya están produciendo casi las dos

quintas partes de tan elevada producción. Día que pasa día que demuestra que las mayores cantidades de petróleo no podrán seguir saliendo sino de los contados países que integran la Organización de Paises Exportadores de Petróleo: en 1959 las necesidades mundiales de petróleo dependían en dos quintas partes (39,42%) del comercio internacional. En 1964 no se ha cumplido otra década, pero la tendencia impresionante sigue su curso. El mundo se vio precisado de producir para el año pasado 10.260 millones de barriles, es decir, 28 millones cada día. A esta increíble producción contribuyeron los países integrantes de la OPEP con el 43,5 por ciento, ganando en posición a la tasa de 0,65 por ciento por año. El comercio internacional representa ese año el 46,82 por ciento de la producción mundial, y en ese comercio participan los miembros de 1 OPEP con el 40,75 por ciento del mens cionado 46,82 por ciento, es decir, con el 87 por ciento. En 1964 el aumento de la producción mundial superó el 8 por ciento, con lo cual los 26 millones de barriles diarios producidos en 1963 pasaron a ser 28 millones de barriles por día; un aumento absoluto de más de 2 millones de barriles diarios de un año al otro,, ies decir, 769 millones de barriles en el año. Para respaldar este aumento, asegurándose su abastecimiento para el término mínimo de 15 años, que no de los más de 30 años que son la relación actual, habrían tenido que descubrirse reservas comerciales en la cantidad de 11.500 millones de barriles que, agregados a la cantidad extraída en 1964, 10.260 millones, hacen 21.760 millones de reservas probadas que debieron haberse agregado en 1964 para que la relación reserva-producción con que cuenta el mundo no siguiera la tendencia de reducción que se viene observando. Los verdaderos productores importantes de petróleo es otra cuestión que tiene mucha significación para la OPEP. La producción de 1964, como la de años anteriores, se extrae de 51 países diferentes; el petróleo es un producto de primera necesidad y se lo encuentra en muchas partes. Todos los países tienen gran interés en buscar y producir por lo menos parte del petróleo que necesitan, y es por esto que se encuentran tantos productores contribuyendo a cubrir las grandes necesidades mundiales. Mas, se hace necesario observar que son muy contados los productores con niveles de alguna importancia. El fenómeno que se observa en Venezuela, de gigantescas diferencias entre las distintas regiones de sus grandes cuencas sedimentarias, y que casi concentra la mayor parte de su extraordinaria

producción en el área Costanera Bolívar, también se aprecia al analizarse lo que sucede en escala mundial. Basta con zarandear con una red que separe los productores de menos del 1 por ciento de la producción, un volumen de 280.000 b/d, para dejar fuera de significación 38 de los 51 países que aparecen contribuyendo a la producción de 1964. Con esto se encuentra que solamente 13 países tuvieron realmente una producción de más del 1 por ciento del total y que su producción conjunta significó el 92,24 por ciento de la producción mundial. De este pequeño número de países privilegiados siete son países exportadores, miembros de la OPEP. Si a ellos se agrega Qatar, octavo miembro de la Organización, con producción limitada pero con buenas reservas y posibilidades, se observará que con él los 13 grandes productores sumarán el 93,03 por ciento de la producción, y en este total la OPEP participa con 43,46 por ciento. Hace 4 años la situación era diferente. Los 14 paises produjeron en 1960 el 93,64 por ciento, mientras los actuales 8 miembros de la OPEP solamente contribuyeron con el 40,56 por ciento; y un poco más atrás, en 1955, la producción de los 14 países llegaba al 94,22 por ciento, pero los 8 miembros de la OPEP sólo aportaban el 36,36 por ciento. Todavía 5 años atrás, en 1950, del 94,40 por ciento que representó ese año la producción de los mismos 14 grandes, los miembros de la OPEP sólo alcanzaron a aportar 32,22 por ciento. Cambio dramático el ocurrido en estos 14 años, fundamentalmente causado por la imposibilidad de seguir en la extraordinaria carrera de producción, el país más importante, por todos respectos, en materia de petróleo. A los Estados Unidos corresponde, todavía en 1950, más de la mitad de la producción mundial, pero ya para 1964 su contribución apenas alcanzó a cubrir poco más de la cuarta parte de los 10.260 millones de barriles extraídos a las reservas mundiales en ese año. Lo ocurrido con la producción de Estados Unidos tiene su causa en lo que antes se anotara en relación a las dificultades cyecientes de exploración que se ocasionan cuando cada vez se obtienen menores éxitos y los éxitos son de menor significación. E n el cuadro que sigue se aprecia claramente la creciente importancia de los 8 países de la OPEP, que aumenta más rápidamente que el acelerado crecimiento de la producción mundial de petróleo.

PRODUCCTON

Y RESERVAS 3IUND1.4LlCS '
PRODUCCION 1960 1955 % %

Países
S Países de la

1964 NM. Bbls. r/c

RESERVAS 1963 m i . BHS.

(l)

OPEP Venezuela Kuwait Arabia Saudita Irán Iraq Libia Indonesia Qatar
-

Sub-Total
6 Países Mayores Argelia URSS 191 1.627 2.767 274 120 107 5.086 1,87 15,86 26,96 2,67 1,17 1,04 49,57 93,03 6,97 0,77 13,88 33,61 2,56 1,42 0,84 53,08 93,64 0,02 9,06 44,36 2,27 1,61 0,54 57,86 94,22

Estados Unidos Canadá México Argentina Sub-Total

Total 9.545
37 Países Menores

- - - - - - 100 100 100 715 6,36 5,78

MUNDO

(1

)

Twentieth Century Petroleum Statistics.

Se advierte en el cuadro anterior que la participación de los miembros de la OPEP en la producción mundial pasa del 32,22 por ciento en 1950 al 43,46 por ciento en 1964, conforme ya se anotaba. También se observa la razón fundamental de lo que va ocurriendo. Surge esta razón de la situación mundial de las reservas, que precisamente muestran su concentración en los 8 miembros de la Organización. La última estimación que se anota en el cuadro, para 1963, atribuye 216.300 millones de barriles a los miembros de la OPEP, para un total mundial de 300.000 millones de barriles, con lo cual las reservas de los 8 países representan el 72,10 por ciento de las reservas mundiales. Meridianamente se explica la tendencia creciente seguida por la participación de la producción de la OPEP, atendiendo al constante incremento del consumo mundial. Y aun así se halla lejos esa participación de la que habrá de llegar lógicamente, en conformidad con lo que determinan las reservas probadas de petróleo. Las estimaciones, fáciles de computar, de lo que se venir en los años inmediatos, se pueden apreciar en el gráfico "Tendencia de la Producción y Participación de la OPEP". Se ve el avance de la Organización en la participación, señalada en el cuadro analizado antes, pero también se tiene allí la proyección de lo que irremediablemente ocurrirá para 1970. La estimación se basa en un crecimiento conservador del 7,5 por ciento anual, que arrojan los últimos 14 años y no obstante que en 1964 el aumento fue de 8,l por ciento y que en esta década llamada del desarrollo, si algo se hiciera por el mejoramiento general de los países atrasados, el crecimiento podría ser muy superior. A esa tasa de crecimiento la producción de 1970 sería de 15.500 millones de barriles -42,28 MM b/d-. Para los años que van hasta 1970 la OPEP, que creció en los últimos 14 años a una tasa constante de 9,74 por ciento y que en 1964 creció 11,25 por ciento, se estima que podría tener un crecimiento del orden del 10 por ciento interanual, llegando para 1970 a una producción de 8.000 millones de barriles, que representarían el 52 por ciento de la producción mundial de ese año. Es casi irremediable que en los 6 años que van corriendo para llegar a 1970 la OPEP verá incrementar su contribución al petróleo que consume el mundo hasta superar para aquel año la contribución de todos los demás países. Su producción diaria, que fue de 12,l millones de barriles en 1964, estará en 22 millones, es decir, cuatro quintas partes más que en 1964. Especialmente en el cuadro "Mundo: Producción de Petróleo Crudo", los índices con base 100 en 1950 muestran con dramatismo la carrera acelerada de la producción mundial, que no puede seguir la

mayor parte de los productores, creándose un impulso muy superior para la producción de los miembros de la OPEP. El índice de la producción mundial llegará a 400,76 y, como los otros solamente alcanzarán al índice 288,5, la OPEP tendrá que llegar hasta 658,O. El desigual crecimiento entre los miembros de la OPEP es otro factor de mucho relieve en Ias expectativas de aumento de producción de sus diferentes miembros. Como se anotó anteriormente, de 10s 2,4 millones de b/d del comercio internacional en 1943, Venezuela exportó 1,3 millones mientras todos los países del Medio Oriente sólo contribuían con algo menos de 1 millón y Libia no pensaba aún en petróleo. El cuadro anterior señala claramente la participación decreciente de Venezuela en la producción mundial dentro de la creciente participación del conjunto de los 8 países de la OPEP. Esta tendencia, aceptada por Venezuela por cuanto interesa a la defensa y conservación de su petróleo, continuará hacia el futuro. E n 1950 la producción de Venezuela representaba el 14,38 por ciento y todavía en 1955 estuvo en el 14 por ciento. Sigue hasta 13,60 por ciento en 1960, para colocarse en solamente 12,8 por ciento en 1964. Este último año la producción de Venezuela solamente representaba el 27,90 por ciento de la producción del conjunto de la OPEP, siendo así que en 1955 era de 38,3 por ciento. Venezuela proyecta para 1970 una producción posiblemente del orden de los 1.550 millones de barriles, unos 4,26 MM b/d, que significarían únicamente el 19,6 por ciento de los 21,7 MM b/d, que producirían en conjunto los 8 miembros de la OPEP en 1970. De consiguiente, el crecimiento estimado del 10 por ciento necesariamente será mayor para los otros miembros de la OPEP, especialmente al tener en cuenta que tampoco Indonesia y posiblemente otros de sus miembros seguirán sólo un moderado ritmo de crecimiento. Con ello se facilitará el propósito común de afianzar y elevar los precios del producto a niveles justos, lo que de lograrse, como todos esperan, podría determinar una mayor contracción de la producción de Venezuela y de otros miembros de la Organización. Las resewas que habrán de encontrarse para garantizar la satisfacción de la creciente demanda mundial desbordan todos los límites previsibles dentro de la situación de la economía actual del petróleo. Esta situación es factor de la mayor trascendencia en lo que significa la OPEP para los países que reclaman petróleo en sus necesidades de crecimiento. Para todas las gestiones de defensa de los intereses colectivos de los respectivos países los exportadores de petróleo deben estar conscientes de la fuerza que representan.

En los 5 años transcurridos de 1949 a 1953 la industria del petróleo, recuperándose de la limitación impuesta por los años de guerra, tuvo las mayores oportunidades para su desarrollo mundial. Las reservas, que eran de 78.322 millones de barriles, subieron a 138.616 millones de barriles para 1953 y como, además, se produjeron 20.782 millones de barriles, se constata que en esos 5 años se añadieron reservas poin la cantidad de 81.076 millones; un promedio de 16.215 millones de barriles por año. E n los 5 años siguientes, 1954-1958, la industria mundial sube sus reservas de petróleo hasta 244.882 millones de barriles, y como en esos 5 años la producción extraída sumó 29.884 millones, se comprueba que la industria agregó reservas que totalizan 136.150 millones; un promedio de 27.230 millones de barriles por año, substancialmente superior al promedio del quinquenio anterior. Sin embargo, aun con esfuerzos redoblados frente al irremediable crecimiento de la demanda, se impone la realidad del agotamiento de los recursos no renovables de la humanidad. E n los 5 años que van de 1959 a 1963, último año en que se tienen estimadas con mayor seguridad las reservas mundiales, las cantidades añadidas no pueden sostenerse a los niveles alcanzados antes. La producción de los últimos 5 años suma 41.242 millones de barriles, superando en un 38 por ciento la del quinquenio anterior. Con semejante carga se comprende que las reservas netas añadidas, de 81.744 millones, resultan casi una cuarta parte inferiores a las añadidas en el período 1954-1958. ?Más aun, la suma de la producción y la de las reservas netas añadidas muestra que las reservas encontradas fueron 122.986 millones de barriles ; un promedio de 24.597 millones de barriles por año, inferior en un 10 por ciento a las del promedio del quinquenio anterior. Fácil es predecir que en la proyección que se ve para 1970 no se puede esperar que las reservas nuevas de petróleo que se encuentren alcancen a mantener una razonable relación con la producción. Sobre la producción estimada para aquel año de 15.500 millones, el aumento previsible de cerca de 1.000 millones al año reclamaría reservas del orden de los 15.000 millones de barriles para mantener una relación de 15 a 1 con el solo aumento previsible. Consiguientemente, para mantener la relación existente entre reservas y producción, que se tuviese para 1970, sería indispensable encontrar ese año más de 30.000 millones de barriles. Se ha visto que lo que la industria ha mostrado últin~an~ente la imposibilidad de mantener los niveles de es descubrimientos que alcanzó en 1954-1958; la parábola se va haciendo evidente. La relación reserva-producción, que llegó a su apogeo entre

los años 1956-1958, tiende ya a declinar como lo impone la naturaleza de las cosas; cada vez habrá de consumirse más de lo que se tiene, mientras tendrá que encontrarse menos de lo que al gastarse no puede reproducirse. En conclusión, la Organización de Paises Exportadores de Petr-óleo es un poderoso instrumento que se vieron en la necesidad de crear los grandes países petroleros para la defensa y conservación de su extraordinaria riqueza natural. Primero le correspondió cumplir el objetivo esencial de revisar las bases de las relaciones de los países miembros con la industria petrolera. Pero, ya logrado este objetivo, la OPEP podrá dedicar toda su atención y todo su esfuerzo al objetivo mayor y central que moviera a su creación: defender los precios del petróleo para llevarlos a u n a ?,elación de intercambio equitativo. Por la importancia del petróleo, por su concentración en un limitado número de países, por su condición de producto irreemplazable, la OPEP es la organización internacional más llamada a triunfar en la lucha general de defensa de los precios de las materias primas. Es así que además de cumplir sus propósitos de interés particular para los países exportadores de petróleo, la acción de la Organización también ejercerá influencia ejemplarizante en las organizaciones similares para la defensa de otras materias primas y productos naturales. Es por eiio que la política desarrollada por la OPEP viene gozando del apoyo general de las grandes mayorías de los países en desarrollo, que se debaten frente a las fuerzas opresoras de los mercados internacionales, donde los débiles pierden la capacidad de compra que tanto reclaman sus necesidades. Para todos son esperanzadoras las grandes posibilidades de defensa del intercambio que representa la OPEP, La propia Venezuela tiene interés múltiple en el éxito de la OPEP. No es sólo su petróleo el que es preciso defender en los mercados internacionales sino que, por las mismas razones de su dependencia exagerada de este producto, tiene urgencia de diversificar sus exportaciones aun con el indeseable comercio de otros productos y materias primas que confrontan situaciones similares de deterioro de precios en el mercado internacional. En la medida en que progrese la OPEP, también para Venezuela se afianzarán mejores posibilidades de defensa de esos otros artículos de exportación. Para el café y para el cacao la acción está en marcha bajo el impulso de quienes tienen mayor importancia en estos renglones contando, desde luego, con la mas completa adhesión de Venezuela. Pero es el mineral de hierro la otra materia de comercio internacional

que adquiere cada vez mayor significación y, consiguientemente, confronta dificultades similares a las del petróleo, el que viene reclamando de más urgentemente la Organixación de los Paises E x p o r t a d o ~ e s este mineral. Venezuela tiene en el hierro una posición similar a la que tiene en el petróleo, y es por ello que viene tratando de impulsar esta Organización. El mayor éxito que tenga la OPEP en mostrar el camino de lo que es necesario hacer para la defensa del intercambio tendrá repercusiones generales favorables a todos. De los cinco ángulos básicos de la politica de defensa y conserzación del petróleo, la OPEP es el que extiende su mayor alcance al ámbito internacional, en el que se mueve la mayor parte de la producción de Venezuela y demás países exportadores. Como se deja visto, el conjunto de principios de la politica petrolera tiene muy estrecha correlación y algunas de estas relaciones quedaron explicadas al estudiarse los alcances que ha tenido la política. Corresponde ahora verificar los efectos que, fuera de su alcance propio inmediato, ha ejercido en el conjunto de la actividad económica del país y en su progreso general esa política petrolera coordinada atendiendo a la situación del petróleo en Venezuela y en el mundo.

INSISTIENDO EN EL TEMA

El- PENTAGONO PETROLERO

El trabajo que ahora se publica es la primera parte de un estudio que tiene el propósito central de mostrar la marcha que seguimos hacia la independencia o liberación del petróleo, la cual significará, en verdad, la liberación económica de Venezuela. El país ha de alcanzar este último resultado más general, porque para salir de la sujeción de un solo recurso perecedero, de la exagerada dependencia a que se dejó arrastrar por su incontrolada explotación, debe estructurar una economía equilibrada, fuerte y diversificada, que domine la desventajosa situación actual. Esta parte del trabajo, así como las líneas generales de la segunda parte, que propiamente se refiere a la independencia del petróleo, se lievaron a discusión en un Foro universitario de tres sesiones, en junio de 1965. (l) E n la primera sesión consideré que tenía que exponer lo que se ha logrado en petróleo, pese a los muchos factores negativos enfrentados, para precisar que el nivel de la contribución neta de2 petróleo alcanzado en 1957, no había bajado. Era necesario comprobar que, aun cuando a una tasa menor de crecimiento, la contribución neta, el financiamiento aportado por el petroleo para el desarrollo económico de Venezuela, se había seguido impulsando bajo una acción dirigida, que tomó en cuenta las realidades del momento y, en definitiva, los mejores intereses de la Nación. E r a partiendo del hecho de que la contribución del petróleo siguió en ascenso que tenía que evaluarse el mayor crecimiento del resto de la economía como condición de la ansiada liberación económica que ha comenzado.

Para explicar la politica petrolera, objeto del presente trabajo, había venido ensayando una presentación gráfica que sintetizara los puntos resaltantes de esa política de defensa y conservación de nuestra primera riqueza natural, y llegué a la idea de entrelazar los aspectos
(1)

"Foro Petroleio. La dinámica del petróleo en el progreso de Venezueln". Imprenta Universitaria de Caracas, 1965.

principales de su acción en el polígono que hace un pentágono. Luego hubo que bautizar los puntos seleccionados con nombres sugerentes y conformes a la concepción Gel gráfico. Fue así que en el Foro universitario advertí que "la acción de la politica petrolera, que comprende tantos aspectos, se pueae enmarcar en cinco ángulos claves dentro de los cuales caben todos los demás, pero destacando esos ángulos como la base fundamental de esa política. Varias veces hemos visto los ángulos en distintas direcciones y considerado la mayor o menor importancia de uno frente al otro" (ob. cit., pág. 19). Más adelante, aquella misma noche, aclaré que "varias veces había probado motes diferentes para los distintos ángulos, porque es difícil llegar a estar seguro de si queda bien sugerida la idea que se intenta destacar. Ahor a yo busco, más que la presentación lógica en este caso, la presentación emocional, porque es una figura, un dibujo. . ." (ob. cit., pág. 73). Después de aquellas discusiones, revisando los orígenes de la formulación de la politica petrolera, encontré que el número cinco parece tener un poder de síntesis especial. E n efecto, ya en 1947, cuando intentaba sintetizar la política petrolera que iba poniendo en marcha el primer gobierno democrático venezolano, había dicho en la Introducción a la Memoria de Fomento, que "los principios geiierales que han servido de guía a la política petrolera son. . .", para agregar de seguidas los cinco elementos considerados entonces esenciales. De aquellos puntos solamente dos se mantienen entre los cinco de ahora, aunque expresados diferentemente. Mientras en 1947 dijimos : "no otorgar nuevas concesiones", ahora, más claro, como lema, se viene repitiendo simplemente: n o m á s concesiones. Y cuando entonces el número cuarto era "vigilar la participación de la Nación e n las ganancias de la industriu", hoy día el lema escueto, pero muchísimo más expresivo y lleno de significado concreto es participación laxonable. Los cambios en los otros puntos fueron más completos porque al restablecerse el gobierno democrático se pudo continuar la acción de defensa y conservación del petróleo, mediante la creación de organismos dinámicos que simbolizan con su ejemplo el camino por el que seguirá adelantando la política petrolera venezolana. E n 1947, apenas puesta en marcha una política petrolera, los principios generales básicos se formularon manteniendo su paralelismo, en forma normativa, por cuanto aún no podían presentarse realizaciones concretas dinámicas. Ahora es diferente. En 1959

empezó a funcionar la Comisión Coordinadora de la Conservación y el Comercio de los Hidrocarburos, un instrumento de acción más directa del Estado sobre la gestión de los concesionarios. La creación de la Comisión Coordinadora venezolana innegablemente influyó en el nacimiento de la Organización de Países Exportadores de Petróleo, otra realización trascendental. También, la empresa petrolera estatal, en el pasado una mera aspiración, es hoy la promisora y estimulante realidad de la Corporación Venezolana del Petróleo. La CCCH, la CVP y la OPEP son hechos reales cumplidos, cuyo impacto emocional en quienes circula sangre venezolana, necesariamente tiene un sentido mucho más trascendental que cualquiera formulación normativa de los principios de acción representados por estos hechos. Para evaluar el Pentágono Petrolero es indispensable conocer los propósitos y los fines que persigue. Se trata de sintetizar la política petrolera y su acción en los distintos frentes. El gráfico que la presenta procura hacer percibir en forma rápida la amplitud y complejidad del campo que cubre la politica nucionatistn de defensa y conse?-vación de un recurso natural perecedero tan vital y tan codiciado. No se intenta, pues, contener la discusión y el análisis de la política petrolera en un marco rígido de cinco lados, determinados por los cinco elementos claves que se escogieran como síntesis de esa política. Dentro del Pentágono Petrolero cabe cuanto interese a los venezolanos y cuanto tenga relación con esta riqueza colectiva, porque los ángulos del Pentágono y el entrecruzamiento de líneas de acción que sugiere son para hacer resaltar, antes que para constreñir o limitar, lo que tenga relación con la materia. Es conveniente anotar que la irregularidad de presentación actual, que había sido precedida por la ya mencionada enunciación de los cinco principios normativos de 1947, se impuso como algo sentido, antes que razonado, en el esfuerzo de comunicar a todos una imagen pronta y firme de la política petrolera que se ha ido desarrollando, como la que más se conforma con los intereses nacionales. Sin embargo, parece comprobado el acierto de la modificación acogida cuando se contrasta con las críticas de que fiiera objeto en el Foro universitario. El Pentágono pasó la prueba principal al concentrarse las objeciones y sugerencias de cambios en la selección y enunciación de los principios claves, angulares, escogidos para simbolizar la política petrolera. Por lo menos pareció unánime la aceptación del número cinco como base de síntesis de los principios fundamentales de esa

política. Hubo quien propusiera un Pentágono que se integrase poi' cinco aumentos: 1 ) de las reservas, 2) de la recuperación, 3) de la valorización del petróleo, 4) del aprovechamiento múltiple, y 5) de la participación nacional. Por supuesto, si el Pentágono fuera paya "aumentar" todo aquello que nos convenga, en realidad se quedaría vacío porque sería como intentar llenarlo del simple aire de una aspiración natural. Más y más de lo que queremos.. . no es necesario decirlo. Quien tal propusiera había iniciado más acertadamente su crítica cuando observó que 'se confunden principios normativos con elementos dinámicos", pero luego resultó que el acierto era de puro azar, en cuanto entró a analizar los elementos dinámicos, puesto que afirmó que "muchos de ellos están incorporados en el Pentágono del Dr. Pérez Alfonzo; uno como planteamiento, el planteamiento de no más concesiones, y los otros como instrumento de la política petrolera". Ya se h a visto que dos ángulos contienen principios enunciados normativamente, planteamientos, que diría el critico. N o m á s concesiones es uno de ellos, pero el otro es participació3 raxonnble. Ninguno de los dos puede ser considerado como dincimicos, en el sentido de la distinción. De otra parte si n o wzús concesiones es elemento dinámico, entonces todos los principios del Pentágono son elementos dinán~icos,y dentro de este criterio no cabe que se afirmara lo primero, de confundir "principios normativos con elementos dinámicos" (ob. cit., pág. 36). Otro de los críticos fue más consistente porque sólo coincidió con el anterior en que "en los ángulos del Pentágono aparecen en lugar de principios normativos", "elementos de dinámica que inducen a confusión". P a r a completar su idea explicó que "a la CVP debe agregársele la Petroquímica, y es que no debe decir en ese ángulo del Pentágono 'CVP', sino participación directa del Estado e n la activiúacl pet)*olern" (ob. cit., pág. 64). Desde luego, aquí sí estamos en la conveniencia o inconveniencia del paralelismo, y la decisión depende del objetivo que se tenga. E n la tabla explicativa adjunta al Pentágono que se distribuyó en el Foro se encuentran enunciadas las bases de la política nacional de defensu y conservación del petróleo, mencionándose las disposiciones constitucionales que le sirven de guía (C.N. arts. 103, 106, 107 y 136-10). E n este cuadro explicativo señalamos dos bases centrales : "1) administrar los recursos petroliferos para b c ;zrticio colectiz-o (!t. los cenexolanos", y " 2 ) inlsepfii- lo obfenido r 7 ~ este recurso cc~pifal n el clesawollo econórnico U social dc Vcnmccln. e l ~ n s f «ic, mina 1 . S?, d q m , 4 c n c i a r l d pp trólro".

La primera base general es la que desarrolla propiamente la política petrolera y a su vez se divide en dos bases principales, con siete bases secundarias la primera, y seis la segunda. Naturalmente, entre las bases secundarias se incluyen todos los objetivos precisos que se persiguen en la etapa de desarrollo de la política que se considere. Entre las bases secundarias de la base principal, d e f e n s a del se p e t ~ ó l e o , incluyó además de la CVP, el IVP y también el INC. Hay, pues, razón para sostener que el ángulo que ocupa en el Pentágono la CVP debería sustituirse por la enunciación más genérica de lo que implica ese principio representado por la CVP, que claramente podría ser la "participación directa del Estado en la actividad petrolera". Mas, lo cierto es que la finalidad del gráfico no es cubrir todo el análisis lógico de la acción desatada por la política petrolera, sino que persigue estimular la mente hacia la dinámica constante que debe mantener esa política. Seguimos creyendo que la enunciación normativa del principio no tendría nunca la fuerza comunicativa e inspiradora que encierra el hecho de tener al fin nuestra propia empresa nacional. La CVP, por tantos años esperada, animará constantemente la aplicación del principio normativo de intervención directa que ella personifica mejor que nada. Los argumentos son similares para la crítica y la defensa de la OPEP y de la CCCH, ya que, como lo he explicado muchas veces y lo reafirmé en el Foro, "ei gráfico no persigue otro propósito que atraer la atención hacia aquellos puntos más candentes, más cruciales de toda la actividad petrolera. . .". Porque corresponde a los comentarios explicativos analizar los principios teóricos aplicados en los casos concretos resaltantes del Pentágono. La misma idea de unir los cinco principios escogidos para destacar la acción de la política petrolera, por las líneas que hacen un pentágono, seguramente surgió del repetido mencionar que en los últimos tiempos ha tenido esta expresión. Por ello su empleo en esta materia de política petrolera contribuirá a despertar mayor interés en todo aquello que es objeto de esa política. Para terminar, puede señalarse como acogida favorable al gráfico del Pentágono, la circunstancia de que pese a la amplísima critica que se quiso extender a toda la ponencia del Foro universitario, fuera de las dos críticas a que antes hice mención, ninguno de los otros participantes formuló objeciones a este respecto. Refiriéndose al Pentágono, Maza Zavala dijo que "puede exponerse esta política en un polígono de menor número de ángulos", para continuar enunciando

cuatro puntos críticos que él observa en Venezuela, lo cual no implicó crítica alguna al gráfico propiamente dicho. Y en cuanto al Piof. Córdova, afirmó que "en todo caso estamos en principio de acuerdo con los tres pilares fundamentales de la política del Dr. Pérez Alfonzo que, a nuestro criterio son: la OPEP, el desarrollo de la CVP y la política de n o concesiones" (ob. cit., pág. 123). Con todo lo expuesto se comprueba el eficaz impacto de enmarcar la política petrolera entre dos principios normativos de la calidad de no m á s concesiones y p a ~ t i cipación razonable, y de tres realizaciones concretas como la OPEP, la CVP y la CCCH, con todo s u arrastre de implicaciones principistas.

DEPENDENCIA ECONOMICA

E n el Foro Petrolero universitario en que se sometió a discusión material del trabajo que se publica ahora, una de las cuestiones más debatidas fue la de la dependencia económica en el caso concreto de Venezuela y su petróleo, que el ponente presentó como parte central del asunto petrolero y, en general, de la situación de monoproducción de países subdesarrollados. (l) Varios de los participantes en el Foro se inclinaron a destacar como lo más significativo del estado de dependencia de esos países el hecho de que comúnmente la monoproducción se encuentra en manos de inversionistas extranjeros, quienes constituyen los verdaderos elementos de mediatización y dependencia. La materia es de gran trascendencia porque de los distintos criterios que se adopten sobre dependencia resultan líneas de política económica muy disímiles, especialmente en cuanto se refiere a la conveniencia o inconveniencia de inversiones extranjeras. Los marxistas criollos y, desde luego, los comunistas que sobre ellos ejercen mucha influencia, han mostrado siempre gran celo en el sentido que dan a la dependencia económica. Desde hace muchos años conozco su manera de comportarse, que se corresponde con la creencia de que sólo el cambio violento puede significar un verdadero adelanto. Cuando en la Introducción a la Memoria de Fomento de 1947 señalé el peligro de la dependencia del petróleo y la condición semi-colonial de Venezuela, el diputado Machado afirmó en el Congreso que creía que "por primera vez en un documento oficial de esta categoría, un Despacho Ejecutivo se atreve a decir que la economía del país es una economía dependiente, que en Venezuela existe lo que hemos llamado los marxistas y únicamente los marxistas una economía semi-colonial". La exclusividad reclamada para el marxismo es buena señal de su interés en el asunto y sirve para explicar que se intente mantener la exclusividad, por lo menos, en las consecuencias que se saquen del reconocimiento de dependencia. Cuando no se marcha por el mismo camino, cuando no se tienen las mismas "grandes perspectivas que
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"Foro Petrolero. La Dinámica, etc.".

extraemos los marxistas de esa base", como también se afirmara entonces, "sin confesarlo, nos llevan por caminos que no conducen realmente hacia la liberación nacional, hacia la liberación económica del país, sino que nos empujan hacia la agravación constante de esa dependencia". E n el Foro Petrolero, muchos años después, los comunistas y algunos marxistas siguieron por el mismo camino de minimizar la debilidad creada por la dependeccia monoproductora para magnificar la dependencia por razón de las inversiones extranjeras. El profesor Mejía afirmó: "El problema de fondo que plantea el doctor Pérez Alfonzo como ponente es el de liberamos del petróleo como elemento central de nuestra economía. Todos estamos de acuerdo en diversificar nuestra economía. Pero el problema no está en liberarnos del petróleo, sino en liberarnos del control que sobre nuestro petróleo ejercen los factores externos, las empresas extranjeras" (ob. cit., pág. 40). Más simplista aun fue Ochoa, cuando afirmó que "la dependencia no es del petróleo sino de las empresas extranjeras, especialmente las norteamericanas que vienen explotando el petróleo en Venezuela desde su aparición" (ob. cit., página 65). Pero fue el profesor Córdova quien trató más a fondo el tema. Córdova dijo: "Es verdad que la economía venezolana depende del petróleo, pero, a su vez, los resultados petroleros del pais dependen de las decisiones que toman los consorcios internacionales fuera de él", añadiendo que "la dependencia del petróleo es el elemento que sirve de base a una dependencia mucho más profunda y mucho más negativa para el país que es la dependencia con respecto al capital extranjero". También llamó la atención sobre "caer en última instancia en una reformulación del problema de la monoproducción como aspecto crucial de la problemática económica del pais" (ob. cit., pág. 47). De otra parte, nuestra tesis se ha basado en la experiencia histórica más que en las teorías económicas, cualesquiera que ellas fueran, en muchos casos matizadas por los conceptos filosófico-políticos que con ellas tienen relación. La experiencia venezolana ha consistido en que dirigida nuestra producción desde la época colonial por extranjeros, se encaminó a la satisfacción de necesidades foráneas determinantes de monoproducción y comercio exterior. La independencia política no cambió aquella estructura colonial y Venezuela continuó viviendo del comercio de exportación e importación que la mantuvo en situación de semi-colonia, dependiente de actividades económicas que escapan de su control de soberanía. Venezuela no tuvo antes del petróleo una situación económica independiente. Mientras vivimos

principalmente de las exportaciones de café y cacao, dependimos de estos productos y de las ocurrencias en sus mercados internacionales. Que las haciendas fueran nuestras no evitó las exacciones y abusos de toda índole que nos imponían los compradores foráneos. Por lo contrario, fue aquella situación de atraso y dependencia económica la que condicionó y marcó el camino que siguiera el desarrollo de la riqueza petrolera, profundizando y agravando los males tradicionales. (l) Se hace necesario, pues, caer de nuevo en la cuestión básica de la rnonoproducción. Al ella determinar una preponderancia excesiva del comercio exterior, mantiene abierta una vulnerabilidad económica fácilmente aprovechable por las economías más desarrolladas, colocadas en posición dominante para sacar ventajas excesivas del intercambio. Que la monoproducción petrolera llegara a extremos más debilitantes para la economía de Venezuela, no borra ni resta validez al hecho histórico de la dependencia básica, dañosa del comercio exterior. Cuando el petróleo sustituyó al café y al cacao como productos dominantes de la economía del país, agravó la dependencia por razón de la mayor significación e incidencia que alcanzó frente al resto de
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E n relación a los males tradicionales parece muy oportuno destacar la situación realista del país, tal como la presenta a comienzos del siglo XX, mitad del camino recorrido desde la Independencia, el conocido hombre público Clandio Bruzual S e n a . Escribe desde París, el 24 de enero de 1900, para continuar informando a Castio sobre sus ideas. ( E s t a carta la publicó el Eol. Arch. Hist. Miraflores, N" 34, Enero-Febrero 1965). Escribe Bruzual: "Pasando ahora a 13s reflexiones.. . (de) lo precario que es para nuestro bienestar económico, no contar sino con un solo fruto de exportación, empecemos por ocuparnos de un hecho que en mi sentir es el más importante y primordial. Como casi siempre hemos tenido la buena suerte de que el producto del café y del cacao nos produzca lo necesario para cubrir todas nuestras necesidades (estructura colonial de exportación J . P . P. A.) , no nos hemos ocupado de hacer que s e establezcan entre nosotros las pequeñas industrias, para no estar cometiendo el grave pecado de introducir del extranjero hasta los artículos m á s insignificantes de primera necesidad, que nosotros podríamos producir mejores y más baratos que los importados. Parece increíble, General, pero así es la verdad, que nosotros compreiuos al extranjero: mantequilla, queso, pescados conservados, jamón, frutas en su jugo, en fin, conservas y confituras de todo género, y lo que es más grave aun, hasta maíz y caraotas (subraya J . P . P . A.). E s decir: importamos el desayuno, el almuerzo y l a comida, y enviamos vor ello al extranjero una suma respetable en oro, oro que tanto necesita el país.. . Yo creo que si el Gobierno dijese u n día: 'me prohibe la importación de mantequilla', dentro de poco comeríamos en Venezuela verdadera y buena mantequilla criolla, en lugar del veneno que por tal nos envían los Estados Unidos. Yo sé bien que no faltan quienes tomen esto a risa y digan: 'cómo; prohibir l a intro-

la economía. Elevó así el grado de dependencia dentro del binomio característico monoproducción-exportación. Del mismo modo, el hecho no discutido de que el nuevo producto de exportación fuese controlado más de cerca por factores externos mediante la inversión directa, i n control s ssitu, es otra circunstaricia agravante, pero que no cambia la naturaleza del mal original, que es preciso atacar. Desde luego, es evidente que se puede disminuir la dependencia económica corrigiendo circunstancias agravantes, pero lo más correcto y lo que parece más sensato en el caso tan extremo de Venezuela es dirigirse al fondo mismo de la situación. El ataque al mal debe abrirse en todos los frentes en que una acción correctiva pueda rendir ventajas, reduciendo la vulnerabilidad de nuestra economía. Mas, se hace imprescindible que los planes de cambio se apliquen siempre dentro de la concepción de que el objetivo central es i r limitando la incidencia de un comercio exterior movido por unos pocos renglones de grandes exportaciones. Sosteniendo esta tesis de la necesidad básica de corregir el binomio monoproducción-exportación como causa principal de vulnerabilidad económica y como obstáculo para un desarrollo independiente, y al considerar el extremo grado de dependencia a que nos dejáramos llevar por el desarrollo petrolero -dependencia que incluye el grado de preponderancia del producto y el hecho de su manejo por inversion i s t a ~foráneos- es que enfocamos las posibilidades que presentan las inversiones extranjeras en otros sectores de la producción. Afirmamos que en el caso venezolano, la inversión extranjera, con todos los peligros que se le advierten, aun aceptándose como más sano y
ducción de la mantequilla!' 'y entre tanto que no se fabrique en el país, qu6 manteauilla comemos?'. . . Pues ninguna, hay que contestarles, hasta que la produzcamos. No nos moriremos por dejar de comer oleoinargarina por algunos meses. A l contrario, eso nos hará bien. Lo mismo puede decirse de las sardinas y demás pescados en potes, etc., etc., etc., con que nos envenenan, sobre todo los americanos del norte. Aquí en Europa no se les peimite introducir tales venenod"' (Después de la segunda Guerra Mundial el respeto al poderoso y la tendencia a imitarlo permitió 10 que se ha llamado la cocacolización.) Como se comprueba, siempre hubo quien viera clara la situación. Pero quienes se reían de l a posibilidad de producir mantequilla, sólo hacían una manifestación superficial de l a verdadera resistencia que se oponía a l cambio. Desde la Colonia el comercio de exportación - in~portaciónconstituía la vida económica de Venezuela y, consiguientemente, quienes lo manejaban, en el interior o desde fuera, venezolanos o emranjeros, integraban el equipo del poder, con todas sus ramificaciones e instrumentos; desde entonces y hasta ahora ellos Iian logrado impedir la liberación económica de Venezuela.

seguro el desarrollo que se logre con recursos propios, aun aceptando que en sí mismas puedan considerarse un mal las inversiones extranjeras, frente al mal muy superior e inmediato de la dependencia del petróleo, controlado por inversiones extranjeras, es un riesgo calculado que debe asumirse. La inversión extranjera presenta peligros generales conocidos, que pueden limitarse cuando se tiene la voluntad responsable de encauzarlas y controlarlas. Podemos estar seguros de que peor sería prolongar innecesariamente la peligrosísima situación existente, por la falta de decisión de afrontar los riesgos evitables de medidas que, bien aplicadas, nos pongan en camino de disminuir la amenaza principal y actual de la dependencia del petróleo. Para disminuir esa dependencia, reconocida como el mayor obstáculo del desarrollo económico del país, se estableció el principio de n o m á s concesiones. Todos admiten la ventaja de esta decisión porque ataca al mal en su origen, la preponderancia de un solo producto, y consiguientemente su magnitud en el comercio exterior. Pero el principio de n o m ú s concesiones no basta por sí solo para corregir la dependencia que nos ata. Aun cuando tiene todo el alcance y la profundidad que demuestra la reacción intensa con que se le combate, el freno a1 petróleo es urgente complementarlo con una agresiva diversificación de la producción. Es en este sentido que conviene estimular inversiones extranjeras, dirigidas y controladas, como contrafuego a la voracidad expansiva del sector petrolero, apoyado hasta en poderosos aunque minúsculos grupos de venezolanos. Está bien y es explicable la pretensión de marchar solos hacia el desarrollo económico, porque la mayor lentitud puede considerarse compensada con la mayor seguridad e independencia. Mas, parece evidente en la situación de peligrosidad de Venezuela, que el éxito se compromete o dificulta de no tomarse responsablemente medidas de emergencia cuyos riesgos puedan calcularse y, por lo tanto, evitarse. E n el caso de Venezuela, semejante pretensión de marchar sola habría encontrado explicación antes del petróleo, cuando el mal era en grado similar al de otros muchos pciíses necesitados de desarrollo. Después del petróleo, la pretensión del desarrollo por nosotros mismos solos, con nuestros propios recursos y rechazando por principio cualquier cooperación de capitales extranjeros, no puede recomendarse con razones valederas, que abran claras y ciertas perspectivas de triunfo. La situación de dependencia del petróleo es tan extrema en Venezuela que ni siquiera el freno del principio de n o m á s concesiones puede ser aplicado en forma absoluta. Por ello nadie ha sostenido la conveniencia de esperar la declinación natural de la producción

petrolera en las concesiones vigentes, para que en esa medida se multipliquen las causas de declinación de la incidencia del petróleo en el resto de la economía. Por lo contrario, todos aceptan la conveniencia de seguir manteniendo la actividad petrolera -en mayor o menor grado y por más o menos tiempo- para que el ingreso recibido de ese sector continúe impulsando el desarrollo general. Es en razón de esta necesidad de continuar valiéndonos del producto petrolero, por lo menos a los altos niveles actuales por algunos años más, para financiar el aumento y las mejoras de nuestro equipo económico, que resulta inevitable aceptar todavía inversiones extranjeras en el sector petrolero. Desde que fue planteado POS primera vez el principio de n o m á s concesiones en 1947, cuando hasta la extrema izquierda desconcertada reaccionó equivocadamente, se reconoció la necesidad de la inversión extranjera para mantener la industria en los niveles reclamados por el desarrollo económico. Pero no es del caso insistir en este momento sobre la conveniencia nacional de inversiones extranjeras en forma distinta a la amparada por el sistema de concesiones. Nos limitamos a recordar que para continuar en los altos niveles de producción alcanzados por el país, son indispensables exploraciones de gran riesgo y que ellas, en una industria madura como la nuestra, prácticamente constituyen inversiones de azar en las que los apostadores continúan el juego halagados por los premios de los buenos descubrimientos. E n las industrias petroleras maduras, descremados los mejores recursos, los riesgos en lo que va quedando aceleran su ascensión para llegar a que en el balance global exploratorio las inversiones resulten superiores a lo que signifiquen los descubrimientos. Si la ruleta sigue girando se debe a que no son los mismos todos los que pierden mientras, además, hay algunos que ganan. Todas las inversiones exploratorias integradas en un solo apostador, en el país que las haga, resultan una actividad económica que únicamente puede explicarse en situaciones excepcionales. Tal exclusividad tendría sentido cuando, de otra parte, se llegara a producir en el propio país todo cuanto reclama la exploración, tanto en bienes como en servicios. Mientras son otras las condiciones, cuando todavía gran parte de los bienes y servicios tienen que importarse, las exploraciones que reclaman los altos niveles de producción de Venezuela ,-si se quiere mantener esos niveles- significaría verdadera necedad intentar hacerlas solos, en tanto existan posibilidades de atraer inversionistas foráneos que acepten reglas de juego diferentes a las de las concesiones.

Disminución de dependencia La importancia de los indicadores expuestos en el Foro Petrolero como señales de disminución de dependencia, fue admitida por el profesor Córdova en la segunda sesión del 23 de junio (ob. cit., pág. 123). E n esa oportunidad Córdova dejó de lado la discusión sobre la preponderancia de la inversión extranjera como determinante de dependencia y prefirió poner en duda y discutir las cifras oficiales presentadas por el ponente, que prueban la iniciación del despegue, el comienzo de la tendencia de disminución de esa dependencia. Si se aceptaba que la incidencia del sector petróleo en la economía de Venezuela realmente había decaído, independientemente de que continuara ese sector en poder de inversionistas foráneos, se corría el riesgo de convenir en que la economía venezolana había avanzado en el sentido de disminuir su vulnerabilidad. Semejante reconocimiento habría minado las bases dogmáticas contra la inversión extranjera, base a su vez de toda una actividad política pretendidamente revolucionaria. Fue así que tuvieron que entrar a discutir algunas de las señales presentadas, y bien vale la pena analizar la forma y argumentos de esa discusión. Ing,reso nacional E n la tercera sesión del 25 de junio, Córdova intentó negar la mejora lograda en esta materia (ob. cit., pág. 223). E n la sesión anterior había tratado las cifras relativas al producto petrolero, que muestran que en el período 1950-57 había crecido a la tasa de 9,65, mientras el no petrolero se movió a la tasa de 9,26 por ciento. E n cambio, en el período 1957-64, mientras el producto petrolero creció a la tasa de 3,19, el no petrolero avanzó a la de 4,62 por ciento ("lo cual lo lleva a concluir que si el producto no petrolero crece más rápidamente que el petróleo, evidentemente estaría disminuyendo de grado de dependencia del petróleo", dijo Córdova. Ob. cit., pág. 125). Entonces se pretendió que yo sostenía "que la dependencia hay que medirla considerando el peso que tiene la producción petrolera sobre la producción total del país". La verdad es que los cuadros presentados mostraban todas las cifras para que cada quien pudiera evaluarlas, pero mi exposición se dirigió a destacar que la importancia de toda la actividad petrolera en la vida económica de Venezuela tiene que ser analizada en sus efectos en Venezuela. Como el producto petrolero casi en su totalidad se exporta, tiene que considerársele en lo que ese producto realmente significa para el país, que no las

meras cantidades absolutas o relativas de tal producto petrolero. Así lo reconoció Córdova cuando argumentó contra la presentación que hice del ingreso nacional, que no del producto. Reconoció ,pues, que yo no sostenía que la dependencia habia que medirla por el peso de la producción petrolera sobre la producción total. Pero vale la pena señalar el tipo de contra-argumentos presentados contra el supuesto argumento del peso de la producción. Se dijo que si va a medirse "los resultados de su política, no debería tomarse como base el año 1957, sino el año 1958j9,todo con el propósito de por lo menos mostrar una "tasa de crecimiento del sector petrolero exactamente la misma del sector no petrolero". Dos falsos supuestos de una vez: uno, que la disminución de dependencia había que medirla por la producción; el otro, que se trataba de "medir los resultados de su política". El primero fue descartado cuando se vio la necesidad de reconocer que era el ingreso el que se estaba presentando como señal de importancia de la disminución de dependencia. El segundo falso supuesto no sé si realmente lo alcanzó a descubrir el grupo que ve toda señal de progreso del país como un intento de ensalzar las actividades políticas de otro grupo, aun cuando se trate de Acción Democrática. Solamente la pasión política puede llevar a gente universitaria a acorralarse en situaciones tan indefendibles. Que la disminución de dependencia resalte más incluyendo el año de gobierno provisional de Larrazábal y Sanabria (que no solamente del gobierno fugaz de1 último) no resta ni añade fuerza al argumento. Como también es inmaterial que realmente la desaceleración del crecimiento petrolero en parte se deba a retaliación de las empresas; o como lo es el factor más indeseable, de la disminución de los precios del petróleo. Que algunos males tengan ciertos efectos positivos, no disminuyen las ventajas de tales efectos incidentales. Siguiendo en esta actitud de politicismo a ultranza, al tratar el ingreso nacional se llaman "cifras del doctor Pérez Alfonzo" las de 1958-63, con el móvil de restringir la señal de liberación económica a los nueve puntos de diferencia entre los 8 por ciento aumentados por el ingreso petrolero, frente a los 19 por ciento aumentados por el ingreso no petrolero, en ese corto período. La verdad que resulta de los cuadros presentados a la discusión es que, para cubrir períodos de cierta importancia, se dan las cifras de 1950-57 y de 1957-64. E n el resumen que leí en la tercera sesión fue que, a los solos fines del argumento y para i r hasta el terreno extremo de los extremistas, dije: "Aun cambiando las bases de cálculo y haciendo 100 en 1958, para detenerse en 1963, el ingreso nacional no petrolero mostraria un

aumento del 19 por ciento, con sólo un aumento de 8 por ciento para el ingreso nacional petrolero" (ob. cit., pág. 184, énfasis nuevo). Las cifras presentadas por mí en el Foro, como prueba de disminución de la dependencia, son las de la tabla "Indice Comparativo de Algunas Cuentas Nacionales y del Sector Petrolero, 1950-1964" (ob. cit., pág. 109). E n esta confrontación se divide el período en dos etapas de ocho años cada una y se hace figurar al año 1957 dos veces, con el propósito de comparar dos etapas de igual duración. E n la segunda etapa se incluye, como se comprueba, un año de dictadura, puesto que no se trata de un análisis político sino de una evaluación de hechos histórico-económicos. Este análisis sirvió para precisar que en la primera etapa, que llamo de la carrera perdida, como lo evidencia el gráfico sobre el "Indice Comparativo del I . N . Menos Sector Petrolero e 1.N. Petrolero" (ob. cit., pág. 113), mientras ei 1 . N. Petrolero corría desbocado para colocarse en un 153,3 por ciento sobre el año base, el 1.N. No Petrolero (1. N. menos Sector Petróleo) sólo avanzó 81,8 por ciento; nos quedábamos atrás, nos destruía el Minotauro. E n la segunda etapa, al analizar lo ocurrido, igualando la partida de la carrera en el propio alto nivel de 1957, el 1 . N. Petrolero llegaba para 1964 a adelantar solamente 12 por ciento. E n cambio, al final de esta etapa de reestructuración político-económica, pese a las perturbaciones que indican los datos anuales, el I.N. No Petrolero de 1964 se levanta 49 por ciento, es decir, más de cuatro veces lo alcanzado por el I.N. Petrolero; esto es lo que llamo la carrera ganada, que de continuar nos sacaría del laberinto en que nos debatimos. Y la carrera la seguimos ganando en 1965, con mayor margen aun que en años anteriores, puesto que el I.N. Petrolero muestra ligera declinación, que el resto de la economía puede superar registrando un adelanto estimado en el 8 por ciento; seguimos sacando
ventaja.

Semejantes datos no podía manejarlos ni el propio profesor Córdova, para no mencionar a sus colegas Mejía, Maza Zavala o Malavé Mata, porque en la materia resultó el primero el de la voz cantante. Las magnitudes observadas escaparon hasta de la supuesta hábil dialéctica empleada en el manipule0 de las cantidades menores, más manuables, del período "político" ad hoc, o, por lo menos, seleccionado como tal. Pero, con todo, los argumentos no pasan de ser especiosos. Aun para ese período "político", Córdova tiene que reconocer: ['Evidentemente, si el ingreso no petrolero está creciendo más rápidamente que el petrolero, la parte que este ingreso no petrolero representa en el total, estará creciendo también, mientras que iría decre-

ciendo la cuarta parte [sic] del ingreso petrolero. Este sería el razonamiento del doctor Pérez Alfonzo" (ob. cit., pág. 223), preguntándose de inmediato "qué es lo que h a subido dentro de ese ingreso no petrolero más rápidamente que el petrolero?" Córdova se responde así: "la agricultura mantiene su promedio de 7,5 por ciento anual estancado. . . ". Si esto fuera cierto el estancamiento relativo en un 1. N. que crece, no es estancamiento sino crecimiento, porque la posición sólo está estancada relativamente. Y como el petróleo no está estancado en esa posición relativa, sino que, por lo contrario, se mueve en sentido inverso, negativo, de todos modos hasta la agricultura estaría despegándose del petróleo o liberándose. Pero ni siquiera es cierta esa afirmación mal interpretada del estancamiento agrícola. Las cifras señalan que el I.N. de ese sector se colocó en el 7,60 por ciento en 1960, subió a 7,81 en 1961, para 1962 llegó a 7,89 y en 1963 ya estaba en 8,17 por ciento; no es poca la significación de este incremento. (Inf. Ec. BCV, 1964, pág. 403 y sig.). Seguidamente, el crítico de la liberación del petróleo pierde el hilo de su propia argumentación. De la participación proporcional agrícola en el I . N . pasa, sin más explicación, a las manufacturas, para enfocar entonces la tasa de crecimiento anual, porque es en esta tasa que puede señalar que Pérez Jiménez hacía más que el Gobierno que luego pudieron elegir los propios venezolanos. Dice el profesor Córdova: "las manufacturas que durante el período de Pérez Jiménez tuvieron una tasa anual de crecimiento de 10,8 por ciento, la bajan durante el período que analiza el ponente al 6,l por ciento", para continuar enrostrándonos que "la producción de bienes en general baja de una tasa de 4,8 por ciento en el período de Pérez Jiménez a una tasa de 3,7 por ciento en el período actual". Este cambiar del terreno de discusión es evidencia de dificultades a las que no se encuentra. cómo dar el frente. Es similar a lo que sucede al torero cuando, incapaz de coordinar la faena, mueve exageradamente los pies sin pararlos en firme. Las tasas de crecimiento del período perezjimenista están, por supuesto, en todos los datos y exposiciones empleados por mí en el Foro. Durante la dictadura hasta el 1. N. No Petrolero creció mucho más que en la etapa democrática: 81,8 contra 48,8, en esas respectivas etapas de ocho años. Pero en esta oportunidad, no se trataba de indagar por qué este pueblo venezolano aumentó más su 1. N. económico -que no otra cosa- mientras estaba oprimido, que después, cuando obtuvo su libertad y soberanía. Las causas del "fenómeno" son muy conocidas, y quienes no las conocen las sienten y presienten.

Se trataba de algo más complejo y que no puede evaluarse tan fácilmente, pues consiste en precisar que todo cuanto creció la economía en la primera de esas etapas, que fue mucho, sin embargo fue muchísimo menos que lo que tuvo que crecer el sector petróleo para contribuir a aquel resultado. E s por eso que, repetimos, aquella era una carrera evidentemente perdida. Estaba perdida porque el petróleo se agota, porque aún antes de agotarse, la demanda internacional no continuaría descargada tan preponderantemente en las fuentes venezolanas; pero más que nada, porque la desigualdad que mostraba el crecimiento no petrolero era evidencia de que el exagerado crecimiento del petróleo había saturado la capacidad de absorción útil de capital, y sus excesos eran innecesarios y criminalmente desperdiciados. Después de los desajustes naturales debidos al profundo cambio político-económico, el crecimiento en el sector manufacturero fue en 1963 de 12,8 por ciento, es decir, sustancialmente mayor al del promedio del perezjimenismo. Esto ocurre con la significativa diferencia de que la recuperación económica se cumple con el impulso propio de los factores nativos de la producción, mientras el sector petrolero sigue un curso de nivelación decreciente. Por otra parte, el valor del producto de este sector manufacturero a p r e c i o s constantes, lo que es más importante, creció en los últimos tres años, 1963-1965, a un pro1 medio de más del 1 p o r ciento. Más débil e insostenible aparece la posición del profesor Córdova contra la evidente liberación del petróleo cuando, confundido en la imposible faena que se le encomendara, cambia de nuevo sin anuncio su línea de argumentación. Se pasa Córdova del Ingreso Nacional, que es el punto sostenido, para volver con el producto de bienes en que, después de señalar su tasa de 3,7 por ciento, como inferior al 4,8 por ciento del período de dictadura, asienta: "Pues bien, ese 3,7 por ciento en que crece la producción de bienes en el país, es inferior al 4,3 por ciento en que crece el petróleo, o sea que se da la aparente anomalía de que el petróleo está todavía creciendo más rápidamente que la producción de bienes. . .". De seguidas regresa Córdova al Ingreso Nacional, para explicar la supuesta anomalía que alega como el efecto de que "lo que ha subido es precisamente la producción de servicios", y así continúa enredado sin terminar por aclarar nada de lo que pretende sostener. A los fines de determinar la dependencia o liberación del petróleo, lo que interesa -habrá que repetirlo cada vez- no es el producto, por su volumen o su valor teórico, puesto que solamente el 5 por ciento es utilizado en el país, en tanto que el 95 por ciento restante se vende

al exterior. Lo que interesa a ia economía venezolana es el valor de retorno del petróleo, es decir, la aportación real de este sector al Ingreso Nacional. Es por ello que la línea principal de razonamiento, reconocida por Córdova, es que "ha bajado el porcentaje del ingreso nacional petrolero sobre el ingreso nacional total". Y este 1.N. Petrolero solamente subió 12,2 por ciento en los 8 años de la etapa 19571964; o creció 8 por ciento en los cinco años de la etapa 1958-1963, recortada a la medida de los fines del argumento. Por ninguna parte aparece, pues, el crecimiento de 4,3 por ciento que quiere enfrentar Córdova al 3,7 por ciento del crecimiento de los bienes (ob. cit., págs. 223-24). E s allí donde está la anomalía, en la confusión del producto de exportación con el Ingreso Nacional, cuando es esto último lo que interesa. Pero es que por donde se tomen los deshilvanados argumentos, con sólo mirarlos y verificarlos, se derrumban por su propio peso. Es cierto que una característica viciosa de la economía venezolana, como de las economías atrasadas en general, consiste en la exagerada participación que alcanza la producción y el ingreso por servicios. Pero es incierto que fuera el incremento de la producción de servicios el determinante principal en el crecimiento económico no petrolero de los años de etapa democrática, logrado al tiempo de la desaceleración del ingreso petrolero. Las Cuentas Nacionales disponibles son las que presenta el BCV en el antes mencionado Informe de 1964. La serie solamente cubre los años 1960-1963; cuatro años que limitan la comparación relativa a tres tasas de crecimiento anual. Si del Ingreso Nacional excluimos al petróleo y al gobierno, podemos agrupar en dos las actividades de la producción : la de bienes, integrada por la agricultura, la minería, la manufactura, la electricidad y la construcción; mientras en el grupo de servicios estarían los servicios propiamente dichos, el comercio, los transportes y los alquileres. Los respectivos totales de cada agrupación para 1960 se situaron en Bs. 4.914 millones y Bs. 7.995 millones, es decir, que se encontraban en la proporción de 38 contra 62 por ciento. Para 1963 el Ingreso Nacional proveniente de las actividades productoras de bienes se remonta a Bs. 5.975 millones, señalando un aumento relativo de 21,5 por ciento sobre 1960. En cambio, la agrupación de los servicios llega a Bs. 9.003 millones, pero su aumento es muy inferior al de los bienes, pues se sitúa en 12,6 por ciento sobre el mismo año 1960. De esto resulta que la relación entre las dos agrupaciones varía sustancialmente, subiendo la de los bienes en la proporción de dos puntos, que pierde la agrupación de los servicios;

el cambio es, consiguientemente, del orden del 4 por ciento, que tiene m u c h a significación. La proporción 38-62 de 1960 cambia para 1963 a 40-60, evidentemente contradiciendo la ligereza del profesor Córdova. (l) E n relación a las indicaciones de liberación del petróleo derivadas del análisis del comercio exterior, no hice sino remitirme al Informe Económico del Banco Central, que señala que las importaciones "constituían 29,3 por ciento del consumo privado de bienes" en 1957, mientras que para 1963 se sitúan en el 13,2 por ciento (Inf. Ec. BCV 1963,
(1) A1 analizar los datos de 1965, la Comisión Econónlica papa América Latina (CEPAL) reconoce el crecimiento aproximado del 7 por ciento para la economía venezolana, añadiendo que ese aumento "representa un producto por habitante de casi el 4 por ciento". Las informaciones cablegráficas 1 publicadas en toda la prensa el miércoles 1 de mayo de 1966, destacan los sectores que contribuyeron con "tasas superiores a l promedio". Entre ellos están la industria manufacturera, la constiucción, la electricidad, el g a s y el agua. Están en menor medida sobre el promedio, la contribución de transporte y comunicaciones, es decir, seivicios. Las informaciones también señalan qne "el sector agropecuario se expandió en una tasa ligeramente superior a l conjunto". E s decir, la agricultura sigue la tendencia que señaláramos desde 1960, que, aunque inferior a otros sectores, es importante porque es superior a l conjunto, y porque se trata de nn sector de la producción que no es nada fácil cambiar rápidamente, como lo muestran las experiencias de los propios países socialistas. Creemos apropiado destacar que la deformación bienes-servicios de las economías atrasadas, que Venezuela viene superando, como lo muestra la tendencia que estudiamos, resulta que al alcaiizar cieitos niveles de progreso debe volver a cambiar. E n las economías bien avanzaclas, aquellas en que los bienes llegan a los niveles de los más altos consumos, los mayores subsiguientes crecimientos recaen en más y mejores servicios. Precisamente en la agricultura es donde mejor s e destaca esa tendencia de mucho mayor crecimiento de servicios que de bienes. E n el reciente muy comentado libro "Brave New Victuals" (E. Iluxley, Londres 1965:37), "se estima que 75 de cada 100 del valor de 'agribusiness' en gastos, no va a la granja". E s decir, una cuarta parte v a a los bienes producidos y t i e s cuartas partes a los servicios, y se añade quc la tendencia continúa. E n la medida en que el trabajo campesino se tecnifica y automatiza, su producto, y naturalmente el ingreso del campo, tiene que bajar relativamente, y aun cuando suba por persona, hasta los más altos niveles alcanzados en la industria. No puede suceder de otra manera cuando s e llega al caso citado en la misma obra de un granjero cpe "tiene a una muchacha encargada de 26 mil aves en una sola casa de batería, y los estudios de tiempo y movimiento han indicado que sil trabajo podría reducirse a menos de cuati-o horas al día. Piincipalmente consiste en dos cosas: transferir huevos a una correa de movimiento que los conduce, sin ninguna otra intervención humana, a la estación de embalaje para ser autoináticamente iluminados (candled), graduados y empaquetados; y a retirar las aves muertas" (loc. cit.).

pág. 502). Me limité a llevar a la Universidad todo cuanto implica tan dramático cambio, cuando se toma en cuenta el poco tiempo transcurrido y las perturbaciones que se han sucedido. Córdova también tenía que levantarse contra esto. Aceptó que "evidentemente, hay que comenzar por reconocer que ha habido cierto grado de avance en la disminución aparente de la dependencia de estas cifras" (añadido el énfasis). Lo que queda, pues, es "poner en duda" el sentido cuantitativo del notable cambio. i Y es a esto que se llama dialéctica! A esto que, como se dijo, basta sacudirlo para que caiga de su propio peso. Se dice que si se analizan las cifras se encuentra lo que se va a "explicar de la manera más sencilla posible", para continuar afirmando que las importaciones están constituidas "por unos bienes que a última instancia van a ser consumo y otros bienes que van a ser bienes de capital". Luego se vuelve a preguntar, como en el catecismo : "2. Cuáles son las importaciones que nosotros necesitamos que bajen?" Y, desde luego, se contesta: "las importaciones destinadas al consumo". Pero a renglón seguido de la perogrullada se pregunta de nuevo : "¿qué ha pasado? La importación de capitales [sic] que durante el período de Pérez Jiménez tuvo una media anual de 1.600 millones de bolívares, baja durante el periodo constitucional a 700 millones de bolívares, o sea a menos de la mitad". Y con esto y un poco más creyó que se salía de la suerte. Y parece que hasta para la edición del libro que publicó la UCV sobre el Foro Petrolero siguió creyendo que aquello efectivamente ocurrió. Con frecuencia se afirma que no hay peor ciego que el que no quiere ver. Es lo que sucede con las importaciones señaladas por mí, como indicador de liberación del petróleo. Precisamente, como se cae de maduro que lo que nos interesa es que bajen las importaciones destinadas al consumo, el cambio, de tanta significación, mencionado por mí, se refiere a ese tipo de importaciones que conviene disminuir y que cayó del 29,3 por ciento -que erradamente coloca Córdova en 20 por ciento- al 13,2 por ciento -que también erradamente coloca en 12 por ciento-: la caída fue a bastante menos de la mitad. La cuestión de la importación de bienes de capital no entró -está claro- en el argumento. Fue el oponente quien la trajo, literalmente por los cabellos, para tratarla "de la manera más sencilla posible". Y lo que ocurre es que no hay manera de tratar ciertos asuntos con sencillez sin incurrir en simpleza infantil. La importación de bienes de capital en países atrasados, que con las máquinas tienen que iinport a r a los maquinistas, o por lo menos debieran importar los conocimientos necesarios para emplear económicamente esos artefactos que

no producimos, no constituye por sí misma una garantía de ser importaciones preferibles a importaciones para el consumo. Se da muestra de mucha ligereza y de profundo desconocimiento de los hechos reales de la vida del país cuando se pretende que la muy trajinada cuestión de las excesivas maquinarias importadas durante la barahúnda dictatorial, fue señal de progreso para Venezuela. Cualquiera que analice un poco aquella situación, no puede sino llegar a la conclusión de que los vendedores foráneos de los tales bienes de capital, que para ellos son simples bienes producidos para el consumo, supieron explotarnos con igual intensidad codiciosa, tanto en lo que nos vendían como en lo que nos sacaban para pagar esas compras. Cualquiera que abra un poco los ojos podría constatar que los bienes de capital representados por los muchos millones pagados en la etapa de Pérez Jiménez, en promedio significaron menos inversiones valiosas y necesarias que las más reducidas importaciones de ese mismo tipo de bienes realizadas en la siguiente etapa. Pasada la alucinación petrolera, los empresarios midieron mejor sus proyectos. Superada la etapa de alucinación no se pueden repetir los casos del Helicoide o del Humboldt, para no mencionar más que aquellos que físicamente se levantan sobre el resto, y en los cuales la responsabilidad recae tanto en el sector privado como en el sector público. E n otra pregunta catequística del Foro se reconoció que la importación de bienes de consumo sí había bajado, "aun cuando sea débilmente". El débilmente +qué manera de calificar!- es la caída a menos de la mitad relativa en el total del consumo privado de bienes. A la caída dramática, maliciosamente menospreciada, se la pretendió descalificar con otra razón muy sencilla, tan sencilla que de nuevo se incurre en simplismo. Se adujo una transitoria baja del I.N. por habitante, presentándola como una baja constante de la etapa en análisis, que redujo la variable, disminuyendo "la propensión a importar" (ob. cit., pág. 225). La verdad es que son falsos hasta los hechos mismos en que se basa toda esta argumentación, aparentemente simple. El ingreso nacional que queda libre para su uso por los particulares, llamado ingreso disponible, es el que en alguna forma - e n ningún caso directamente- puede llegar a afectar la propensión a importar. Bien podrían darse situaciones de colonialismo extremo en que la disminución se dirigiera principalmente, como ocurrió en otros tiempos, a restringir el consumo de lo propio para mantenei. los niveles de importación de bienes de consumo. Pero nada de esto tiene interés en la situación que se analiza, puesto que el ingreso disponible de los venezolanos no disminuyó, como sin razón, preten-

dieran los contrincantes; más bien, subió significativamente. Por este contraste resulta todavía de mayor interés el cambio extremo producido en la importación de bienes de consumo. Para 1957, año cumbre de la dictadura pereajimenista, y año que sirvió de base para medir nuestro progreso en las señales de liberación presentadas, las importaciones cubrieron el 29,3 por ciento del consumo privado de bienes, según tantas veces hemos tenido que repetir. Ese mismo año el ingreso disponible por persona fue de Bs. 1.781. Pues bien, para 1963, cuando la proporción de lo importado cae a sólo 13,2 por ciento, el ingreso disponible por cada venezolano llegó a Bs. 2.199: habia subido 23,47 por ciento sobre lo que fuera e n 1957. Si aplicamos la tasa de importación a los Bs. 1.781 de 1957, tendríamos que de ese ingreso disponible Bs. 522 podrían haberse consumido en importaciones. El mismo cálculo, tasa de importación por ingreso disponible, para 1963 arrojaría Bs. 290. Es decir, contra lo que se pretendió en el Foro, en un intento de desfigurar en cualquier forma cualquier progreso de los venezolanos, con mucho más dinero disponible por persona se compró mucho menos en el exterior, cambio trascendental, y por ello mismo irritante para algunos. Además, la situación fabricada al calor de la imaginación, permitió continuar hacia el que se llamara "coeficiente de hambreamiento de las masas venezolanas" para explicar el favorable cambio del coeficiente de importaciones. Pero la verdad y los hechos, con toda su terquedad, se continuarán imponiendo. Si bien las masas venezolanas no alcanzan todavía ni remotamente los niveles de vida de los privilegiados de las Universidades -retardo que en parte se debe a esa misma injustificable desigualdad, que contribuye a mantener a los últimos alejados de la realidad- esas masas, que aprenden de su propia experiencia, sí saben que adelantan y que el progreso adquirirá velocidad.
INGRESO NACIONAL Y DISPONIBLE
-

1.N.
16.782 18.279 19.742 19.294 19.638 20.646 22.364 27.326 29.238

-

I . N . Disp.
11.979 13.162 14.894 16.071 16.315 16.644 18.277 21.463 22.877

Per/cap.
1.781 1.892 2.069 2.149 2.103 2.072 2.199 2.487 2.534

Indice

-

-.

1957 1958 1959 1960 1961 1962 1963 19f, i 1963

100 106,23 116,17 120,66 118,08 116,34 123,47
11,)

11:1

Fuente:

Mem. e Inf. BCV.

Por el momento terminaré esta materia de la liberación del petróleo, que sólo he tratado en cuanto sirve de muestra del tipo de discusión que se sostuvo en el Foro Petrolero. También indica la tozudez oscurantista que prevalece en algunos medios de nuestras Universidades, con grave perjuicio para la investigación seria de los problemas del país. La situación del petróleo en la economía de Venezuela, la liberación del predominio a que se dejó llegar el desarrollo petrolero, será objeto de un trabajo más extenso que seguirá a la publicación del que ahora hago. Entonces se examinarán las contradicciones y los hechos falsos que aparecen en algunas de las conclusiones presentadas al finalizar el Foro.(l)
(1)

Sin embargo, para complementar la situación presentada en relación a discusiones sobre dependencia económica, considero de interés mencionar ciertas incidencias ocurridas que, por su tónica irracional, contribuyen a delinear mejor el panorama. En la primera sesión, el relator Mejía Alarcón, al iniciar su relación, pretendió contestar la pregunta que él mismo se formulara sobre lo que pensaba el ponente respecto a l petróleo. Hizo entonces una cita, tendenciosamente cortada a la medida, de la Introducción a la Memoria de Fomento de 1947. Luego sostuvo que "en el fondo su ideología (la que quería derivar de la cita trunca) con respecto a estos asuntos no ha variado.. .". En la siguiente sesión del Foro, cuando concluía mi exposición me referí a este asunto. Expliqué que el texto recortado se refería a que "en este conjunto de empresas debía considerarse como incidental la extranjería" para que se aplicaran plenamente las leyes del país. Añadí que era "conveniente presentar las citas dentro de su contexto a fin de que puedan interpretarse bien". También recordé que en el Congreso que recibió la Memoria, cuando se leyó y discutió completa "no se hicieron observaciones a la integración de la industria petrolera en la economía venezolana", mientras por el contrario, sí se dudó del principio de no más concesiones. Cité a este respecto al diputado Gustavo Machado, mencionando la Gaceta del Congreso Nv 18 de 1948, en la que aparecía la duda de Machado al criticar hasta ese principio de no más concesiones y, sin embargo, no pretendió tergiversar lo que se decía de la industria petrolera, con el sentido que lo hizo el relator Mejía. Pues bien, en esa misma sesión en que tuve la "osadía" de referirme al dirigente comunista - q u e se encontraba en el terreno y bien dispuesto a las mayores críticas en l a oportunidad de ser presentada la Memoria de 1947cuando completé la cita que recortada se trajo al Foro, al profesor Córdova le correspondió ser Relator. Con ese carácter Córdova tuvo una amplia intervención en esa sesión, que empleó para criticar cuanto pudo la exposición del Ponente. Esa noche, sin embargo, no apreció nada criticable en la lógica referencia a Machado, como elemento de interpretación de lo que yo había afirmado hacía tantos años. También intervinieron en esa misma sesión otros destacados marxistas que tampoco advirtieron nada impropio en lo ocurrido. Salvador de la Plaza insistió sobre su calificación de la

regalía, mientras Maza Zavala extendía su crítica a gran parte de la ponencia. El propio profesor Mejía Alarcón también intervino, y hasta reconoció que Yndudablemente, yo pretendí y aGn pretendo situar a l doctor Pérez Alfonzo ante los resultados negativos de una política de la que él fue artífice e impulsador". Pero también creyó oportuno reconocer que 61 mismo había defendido esa política en sus "libros, conferencias y artículos, ante mis alumnos y ante el pueblo", añadiendo que en algunos de esos trabajos afirmaba que "a pesar de las bajas de precio y de las amenazas de las empresas el Ministro de Minas defendía y avanzaba en ambas líneas de la política petrolera de la que él había sido artífice. Los más variados sectores de opinión de l a sociedad venezolana mostraron su acuerdo con dicha política". Se comprende que el profesor Mejía no resintió l a explicación que tuve que hacer en relación a la cita incompleta que había malinterpretado. Por último, el profesor Malavé Mata habló en esa misma sesión para criticar a fondo l a exposición del Ponente, pero sin observar tampoco nada impropio en la mención del diputado Machado de 1948. De consiguiente, resulta verdaderamente extraño y da mucho que pensar, que fuera necesario el transcurso de dos días para que entonces se considerase como un ataque la referencia al diputado Machado, y como un ataque injustificado, según calificación del profesor Mejía Alarcón, todo para considerar que "desgraciadamente por razones de estadía en sitio cerrado el doctor Machado no puede responder personalmente". Está bien que el relator Mejía se tomara dos días para intentar responder sobre las dudas comunistas respecto al principio de no más concesiones; pero fue en el momento del supuesto injustificado ataque, que podía evaluarse mejor si se trataba de ataque o si era, como en verdad lo fue, l a simple mención de hechos ocurridos en el pasado remoto. Traído a consideración tardíamente el supuesto ataque, se tuvo tiempo para constatar que el interesado en su oportunidad tuvo todas las facilidades y las usó para "responder personalmente a l sentido que se le había dado a su intervención en el Congreso de 1948". Fue por eso que en aquella misma sesión expuse: "si traje a l debate intervenciones en el Congreso de 1948, fue porque el profesor Mejía Alarcón citó parcialmente una parte de la Introducción que se discutió en aquel Congreso, y en cuanto a la referencia a l principio de no más concesiones, iniciado desde entonces, y a la pocos concesionarios tenían "un 234 por ciento más hectareaje de concesiones" actuales sino que había sido objeto del más amplio debate tanto en el Congreso como también más tarde en México, cuando ambos estábamos en el exilio. E n 'Venezuela democrática', que precisamente se acaba de citar, fue todo esto objeto de debate en aquel país.. El desplante del supuesto ataque, para explicar el contra-ataque para mencionar el encierro de Machado, y con el insostenible análisis de concesiones para explicar las dudas comunistas, no podía conducir a otra situación que de contradicciones inexplicables. Se pretendió que como en 1947 unos pocos concesionarios tenían "un 234 por ciento más hectaraje de concesiones" quizás se podía considerar darles unas tantas concesiones más a otras muchas compañías para "diversificar" el negocio, como lo alegara la dictadura en su oportunidad. Textualmente, mostrando incomprensión cerrada, afirmó Mejía: "es obvio que casi todo el patrimonio nacional en materia de conce-

.".

siones había sido otorgado en 1947 a los grupos monopolistas más poderosos, y era cuando menos justificado tener una posición equívoca. . .". Una posición equívoca cuando casi todo el patrimonio nacional se encontraba entregado! Realmente se hace necesario vivir el aislamiento que en algunos determina la Universidad, para ofuscarse al extremo de creer que alguien pueda entender un razonamiento de esta índole. Tampoco puede explicarse sino como otra ofuscación aparentar un tardío resentimiento por el tal injustificado ataque a Machado, que nadie resintió en los momentos en que se pretende haber ocurrido. También tardíamente el profesor Córdova pretendió que el Ponente había tenido una "intervención abiertamente política en l a tarde de ayer y ratificada en l a de hoy". La intervención, pretendidamente política, no había sido en la "tarde de ayer" (¿deseo de acercar el tiempo transcurrido?) sino que había ocurrido en la sesión anterior, en l a noche de anteayer. Córdova se refiere a lo dicho por mí de que había habido "oportunidad de discutir estos problemas con el doctor Gustavo Machado cuando estaban los dos en el exilio", para preguntarse -siempre el catecismo- "¿por qué viene a criticarlo aquí cuando el doctor Gustavo Machado, su compañero de exilio, está en la cárcel ?" La imaginación siempre desbocada, alejándose cada vez más de la realidad, tiende naturalmente a crear los molinos de viento de la fantasía, exacerbada por el trópico. No en otra forma puede entenderse que las circunstancias de encontrarse en algún lugar personas exiladas, conlleva a un imaginario compañerismo. La controversia pública en México destaca, por lo contrario, el enfrentamiento continuado que Acción Democrática ha tenido que mantener en todo tiempo con el comunismo criollo, siempre con mente ofuscada y por ello incapaz de comprender las realidades del país. El compañerismo imaginado por Córdova se explica solamente por el deseo de insistir en una defensa que, en todo el tiempo transcurrido, nunca pudieron realizar ni Machado ni demás compañeros comunistas: la defensa de aquellas dudas sobre el principio de no más concesiones. Como siempre, la carencia de comprensión para reconocer a tiempo los errores en que pueda incurrirse, conduce inevitablemente a caer cada vez más profundamente en la confusión y en errores de mayor significación.

REFORMA DE 1943 Y DECRETO No. 112

DE 1945

Cuando las petroleras preparaban el proyecto para la reforma de la Ley de Hidrocarburos aprobada en 1943, varios voceros oficiales -entre quienes se destacó el ingeniero Edmundo Luongo Cabello, que luego mostró lo que era en su actuación como Ministro de la dictadura- dieron explicaciones públicas de los cálculos alegres de los resultados esperados con Ia Reforma. Esos cálculos, igualmente arreglados por los que habían preparado las bases del proyecto, aparentaban un reparto de los beneficios del petróleo entre el Gobierno y la industria, que fácilmente se podía comprobar cuán alejado iba a resultar d ? la realidad. Se llegó a afirmar que las solas regalías significarían contribuciones fiscales equiparables a los beneficios netos que retiraría la industria. El Voto Salvado por Acción Democrática en el Congreso hizo mención precisa de la falsedad de la hipótesis de repartos de beneficios, señalando que si el conjunto de las contribuciones -no las solas regalías- llegaran a representar cantidades por lo menos iguales a los beneficios de la industria, podrían considerarse aceptables los resultados. E n el Voto Salvado se afirmó que ni siquiera esto último sucedería, como en efecto ocurrió. Constituyó desagradable sorpresa comprobar más tarde que el gobierno derrocado a fines de 1945 -y que había sucedido al de López Contreras por designación de éste-, nada había hecho para i r verificando los resultados de la aplicación de la nueva Ley de Hidrocarburos. El Ministerio de Fomento, que tenía a su cargo minas y petróleo, después de la Reforma de 1943 se siguió mostrando tan campante como lo venía haciendo desde los tiempos de Gómez, y se limitaba a contar maravillado el dineral que le entregaban las compañías por algo que antes nada producía: petróleo. Es verdad que por lo menos en la época de Gumersindo Torres, cuando se inició la fiscalización de la producción, base de las contribuciones recaudadas, se había comenzado a contu?. lo recibido. A partir de Torres se hizo un poco

más difícil el uso de bodegas falsas de los tanqueros aparejados con el propósito de robar nuestro petróleo y desafueros semejantes. Pero todavía para la terminación del gobierno de Medina, el Ministerio que administraba estos vitales recursos nacionales no había adelantado mucho más de lo que logro hacer el ministro gomecista, pese a que la discusión de la ley-contrato de 1943 obligó a considerar y mencionar los beneficios que se llevaban las compañías. Aprobada con urgencia la "formidable Reforma que fue un negoción" -como dijo y ha repetido uno de los más altos voceros del medinismo-, para qué iba a meterse el Gobierno con quienes le habían proporcionado ese negoción, si se estaba viendo que de verdad, verdad, le pagaban al Gobierno más que antes! Lo mejor era dejarlos hacer, que los musiúes son "los que saben", como lo ha mostrado la fabulosa organización que han ido instalando en el país. Y así fue que encontramos en octubre de 1945, a casi dos años de promulgada la "trajinada reforma", que ni siquiera por razón de los propios cambios que ella introdujo, ni por la novedad del Impuesto sobre la Renta, el Ministerio había tratado de adaptarse a lo que reclamaba la situación, estableciendo un sistema de cuentas que diera alguna idea de cómo marchaba el desconocido negocio de la otra parte, con quien se pactara para llegar a la Reforma. A la carrera, para no dejar vencer el año fiscal general que terminaría con el año calendario, se comenzó a recopilar la mayor información a fin de dictar una decisión tributaria que fuese lo más justiciera en las circunstancias dadas. (l) De otra parte, se tuvo en consideración el engaño con que la industria había presentado el proyecto de reforma que más le convenía para legalizar su situación en el país y, de paso, abrirse las puertas hacia las reservas petrolera^ en nuevas áreas, que estaban cerradas. Tal consideración cubría cualquier exceso en que incurriera el Gobierno Revolucionario al decidir el Decreto de 1945. E n la gestión de un gobierno responsable ese año no podía escapar a la justicia fiscal, que cabía aplicar sin efectos retroactivos, procediéndose antes del 31 de diciembre. Con el propósito de consultar la información más completa que se pudiera obtener, la publicación del Decreto N" 112 esperó hasta el propio 31 de diciembre de 1945. No se trató de aumentar el rigor de la medida fiscal aplicando el Decreto en aquellos días de general holgorio, como insinuaron con malevolencia personas vinculadas a los intereses afectados, sino, por lo contrario, de tomar una decisión justa dentro de la necesidad impostergable de defensa del interés nacional.
(1)

Así lo informé a l Congreso en el debate de< 29 de octubre de 1948, cuando se discutió l a Memoria de Fomento. (Gaceta del Congreso NQ18, pág. 1.031).

Participación razonable Cuando se discutió la Ley de 1943, el Voto Salvado por Acción Democrática en el Congreso señaló el lógico tratamiento que el Estado ha de dar a los concesionarios de hidrocarburos - c o m o a los concesionarios en general- en lo que respecta a la participación justa y razonable que debe hacerles pagar. Dentro de ese orden de ideas y filosofía político-económica, se dictó el Decreto NQ 112 del 31 de diciembre de 1945. Se afirmó en aquel Voto Salvado que era justa y razonable la participación que recibiría el Gobierno frente a la participación muy inferior supuesta para la industria en los alegres cálculos publicados en la época, no porque la participación fiscal fuese mucho mayor que la de la industria, sino porque ésta no excedería la justa ganancia. E n el caso presentado por el Gobierno, vendiendo el barril de petróleo en 81 centavos de dólar, al descontarse 40 centavos como costos estimados, de los 41 centavos restantes que serían la utilidad el Estado recibiría 24% centavos, mientras para la industria sólo quedarían 16y2 centavos, caso analizado por el principal vocero oficial, el mencionado ingeniero Luongo Cabello. E n aquella ocasión examiné ese caso aplicando el principio general de gobierno de que aun los particulares en sus transacciones con el Estado no pueden obtener excesivas ganancias. Respecto a este principio de aceptación general, cité al famoso juez inglés Lord Hale, a quien se atribuye el primer reconocimiento oficial del principio de que "cuando una propiedad está afectada a un interés público cesa de ser ju&-privateJJ. ( l ) La elaboración de este principio en el Derecho Administrativo condujo a lo que ya se mencionó de que en las transacciones con el Estado el aprovechamiento exagerado determinante de ganancias excesivas es inaceptable. La tendencia, por su carácter moral, continúa en progreso hasta el punto de que aun en el Derecho Privado el excesivo aprovecharse de la incompetencia o negligencia de otra persona va siendo objeto de sanción, por el rena(1)

Sir Matthew Hale estuvo renuente para aceptar el honor que le ofreció 1 Carlos 1 de hacerlo Caballero. De origen puritano, cuando estudiaba en Oxford se proponía alcanzar órdenes religiosas, pero después de una accidentada vida se dedicó a intensos estudios legales. Pasó once años como Juez "chief baron of the exchequer", eligiéndosele luego justicia mayor (lord chief justice) hasta su retiro en 1676.

cimiento de la teoría de la lesión; se la tiene "como prueba de la debilidad del consentimiento de quien ha sido lesionado". ( 2 ) E n Derecho Público la cuestión no se debatió más desde hace mucho tiempo en los países de nuestra civilización occidental, 10s cuales no sufren el retardo institucional correlativo al retardo general de todo su progreso. Desde 1943 tuve la oportunidad de afirmar que nadie puede dudar del interés público en la explotación del petróleo de la Nación. Expliqué que es "no sólo porque así lo tenga expresamente declarado el Congreso Nacional en una o más leyes, sino porque en la realidad misma de las cosas ella constituye la base principal de la economía Y vida nacional". Agregué de seguidas que "en consecuencia, saben y les consta a los particulares esa situación y saben y les consta que sus propiedades privadas una vez que las destinan a cumplir este fin de interés público, quedan también afectadas por ese interés y no pueden ser manejadas contra el bienestar general". E s de esta situación jurídica que surge, como también lo dije entonces, que "una utilidad que exceda de una justa ganancia, una utilidad que sobrepase aquella que normalmente rinden los capitales en Venezuela, sería en la industria privada una ganancia a título de habilidad excepcional, que a nadie perjudica, o que en último caso sólo choca contra intereses privados. Mas una ganancia excepcional en la industria del petróleo, que versa sobre bienes del dominio público y de los cuales dependen las condiciones de vida y el mejoramiento económico, social y cultural de los venezolanos, resulta, en cuanto exceda de la justa remuneración del capital, una ganancia injustificada por ser contraria al interés público y al bienestar general". De las mencionadas tan alegres cuentas medinistas, como ya se ha dicho, se consideró que era razonable la participación del Gobierno, no porque era mayor a la de la industria, sino porque analizada económicamente se encontró razonable la ganancia obtenida en relación a la inversión que la producía. Más tarde, en 1948, cuando se estableció el sistema impositivo que diera permanencia a lo que se llamó participación de 50-50, se explicó que el impuesto adicional daba un interés más directo a la
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G. Ripert, "Le Régime Democrátique e t le Droit Civil Moderne", pág. 181. Libraire Generalle, París 1936. "Acci6n Democrática ante la Ley de Hidrocarburos", Editorial Futuro, Caracas 1943.

Nación por lo que tendría que "discutir las inversiones de la empresa
y los gastos, porque ellos pueden determinar una menor participación" y a quienes pretendieron que este impuesto favorecería a las compañías

grandes, se les aclaró que resultaba todo lo contrario. Se explicó que "allí se establece una exoneración del impuesto para las compañías que no realizan utilidades sobre el 10 por ciento de su patrimonio ; es decir, que aquellas compañías que comienzan a realizar utilidades, aun cuando reciban más participación en su renta neta líquida que los pagos al Gobierno, por tratarse precisamente de esa primera etapa de desarrollo, no se les recaba la participación adicional del 50 por ciento". (l)

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Gaceta del Congreso No 18, pág. 1.035.

LECCION Y ADVERTENCIA A LA DEMOCRACIA SUCESOS Y RESULTADOS DE LA REFORMA TRIBUTARIA Los extraordinarios recursos con los cuales la Naturaleza dotó al territorio nacional, exponen a los venezolanos a retos y riesgos considerables. Más que otros pueblos, el de Venezuela tiene que mantenerse alerta para contener las insistentes maniobras de propios y extraños, encaminadas a continuar y hasta intensificar el despojo de la riqueza que pertenece a la colectividad nacional. Todo cuanto pueda servir de experiencia para mejorar la defensa del patrimonio común debe ser objeto de cuidadoso análisis, a fin de contrarrestar de algún modo la habilidad que la codicia estimula en los intereses dedicados a perseguir el propio beneficio. Con los sucesos y resultados de las gestiones recientes para modificar el sistema impositivo se tiene una renovada lección y una advertencia del peligroso acrecentamiento de fuerzas que coliden frecuentemente con los intereses colectivos. El ejercicio de la soberanía, que la lógica de la organización social atribuye exclusivamente a los poderes públicos, cada vez encontraría mayores dificultades si esas fuerzas económicas continuaran echando sus raíces incontroladas al margen del sistema político-jurídico del país. Del conjunto de los sucesos, e independientemente de los errores que se puedan atribuir al Gobierno, lo que resulta más sobresaliente y por ello tan evidente como para que no admita discusión, es la influencia de la inversión extranjera, esencialmente petrolera, en toda la oposición desplegada contra las medidas propuestas para modificar el sistema tributario. Cuando las cuestiones que afectaban a esa inversión extranjera quedaron resueltas en el sentido que se propusieron los capitalistas a quienes corresponden y que las manejan desde el Centro Rockefeller de Nueva York, toda la maraña que parecía afectar a tantos intereses criollos se despejó como por arte de magia. Entonces nuestros mucho más complejos problemas internos pudieron resolverse sin las premeditadas interferencias que los habían presen-

tado como insolubles. Lo ocurrido debe evaluarse en todas sus proyecciones para poder tomar las decisiones tendientes a i r moderando y corrigiendo la desmedida influencia que todos los venezolanos pudieron comprobar. Desde luego, lo más urgente es programar deliberadamente, con la responsabilidad nacional que amerita el caso, la disminución paulatina, pero inflexiblemente consecutiva de las inversiones foráneas en petróleo, así como las provenientes de Estados Unidos, en general. Las características de las inversiones de dicho país en Venezuela, las magnitudes que han alcanzado, los hábitos de dominio y explotación que les son propios, a lo cual se agregan sus nexos con otros elementos de poder, en fin, todo se confabula para hacer indeseable por peligroso cuanto pueda contribuir a que estas inversiones no declinen de la desorbitada posición que obtuvieran en Venezuela, cuyas renovadas señales de dominio se mostraron con ocasión de los sucesos ocurridos al procederse a la denominada Reforma Tributaria. Como ahora se ha llegado a comprobar muy específica y especialmente después de la Primera Conferencia Mundial sobre Comercio y Desarrollo, las cuestiones que confrontan los países atrasados tienen significado de alcance mundial. Por más variadas que se encuentren las diferencias de los múltiples casos, el subdesarrollo emerge de bases tan comunes que hácense imprescindibles acciones mancomunadas que quizás sean las únicas capaces de igualar los frentes de lucha de los mundos diferentes de desarrollados y subdesarrollados. Las naciones que nos encontramos en este mundo inferior o submundo, así como en lo económico o lo político no podemos representar una contraparte apropiada en las relaciones con los países desarrollados, mucho menos podemos sustentar nuestras posiciones sobre las fuemas militares, que acrecientan cada día los poderosos. Tal vez podamos ovitar que se nos continúe oprimiendo separadamente si hacemos los esfuerzos necesarios para unir nuestras fuerzas y hacer valer las condiciones de ventaja que en nuestra defensa presentemos y puesto que ciertamente existen esas ventajas, pero la única forma de que den resultados adecuados es mediante la acción conjunta de todos. Hecho el precedente reconocimiento de la difícil situación de los países subdesarrollados y de que la clave de la solución está en consolidar un frente común, debe añadirse que dentro del panorama conjunto de debilidad, los países productores de materias primas industriales, en los que fincan su principal interés las inversiones extranjeras, se encuentran en posición de mayores dificultades e inseguridad. Y si todavía dentro de este grupo se continúa la inda-

gación, se llega a la posición extrema de los países exportadores de petróleo, materia prima la más codiciada y de suprema importancia en el comercio mundial, con lo cual, sin más explicación, se comprenden las dificultades confrontadas por tales países. Pesando correctamente esta situación, Venezuela se anticipó en la aplicación de medidas colectivas de defensa, que finalmente determinaron la creación de la Organización de Países Exportadores de Petróleo. Con la OPEP reconocieron los países exportadores de petróleo que la principal defensa es la acción conjunta. Pero la posición de estos países es tan crítica, son tantas las amenazas perturbadoras, que fuera de los procedimientos normales de defensa común, deben poner en práctica cuanta acción independiente pueda contribuir a limitar el yugo en que han caído, precisamente por razón de la fabulosa riqueza de sus recursos petroleros. Freno a la inversión extranjera Entre las acciones independientes de defensa resalta como medida preventiva el freno a la inversión extranjera que reúne a su innegable eficiencia un alto grado de flexibilidad, con lo cual facilita su a d a p tación a las variables de la situación que amerite la medida. Venezuela comenzó a frenar moderadamente la inversión extranjera en petróleo desde 1946, cuando proclamó el principio de no más concesiones. Ocurrió después el paréntesis de la dictadura, que abrió un amplio frente para la reconquista extranjera de la débil nación venezolana, pero con todo ello su impacto en el sector petróleo tuvo efecto relativamente limitado, debido precisamente a las acciones preventivas iniciadas con anterioridad en este sector. Solamente se dieron las concesiones de 1956 y 1957, las cuales, sin embargo, contribuyeron al derrocamiento de la dictadura y el subsiguiente restablecimiento del principio de no más concesiones petroleras, extendido luego a la explotación de mineral de hierro, que había alcanzado intenso desarrollo, y a otros minerales considerados de estratégica influencia económica. El freno que significaba la terminación del sistema de concesiones solamente se había considerado como un cambio cualitativo en las inversiones destinadas a la explotación de petróleo, hierro y los otros minerales seleccionados. Ante las ventajas de inversiones extranjeras en estos campos de elevado riesgo, se estudiaba la conveniencia de contratos de servicios como sistema sustitutivo de mayores garantías para el interés nacional. Personalmente me correspondió

idear e impulsar esa nueva modalidad para inversiones petroleras y mineras, defendiendo insistentemente su conveniencia y la posibilidad de continuar aceptando en esa forma inversiones extranjeras sin los peligros del sistema más liberal de concesiones. Sin embargo, después de los sucesos que nos ocupan, considero forzoso revisar de inmediato toda la política de inversiones extranjeras, no sólo por lo que a ellas directamente se refiere, sino también en cuanto han mostrado sus complejos efectos en los más variados aspectos de la realidad económico-política nacional. Lo ocurrido permitió medir con mucha claridad hasta qué punto avanzó la reconquista colonialista durante la última etapa de dictadura. El crecimiento económico de entonces, que aún anhelan sus aprovechadores, fue monstruoso, no por las Ialsas magnitudes que los interesados pretenden destacar en ese crecimiento, sino por la agravación de las deformaciones económicas que se venían produciendo y que con ello llegaron a extender el mal distorsionadoy a estructuras igualmente débiles en lo social y político. El aberrante crecimiento hacia afuera de la economía venezolana había de tener funestas consecuencias. Sin perjuicios graves no se podía dejar crecer el capital existente en petróleo y hierro 162 por ciento en los siete años de 1950 a 1957 mientras todo el resto del capital productivo -de principal interés para el desarrollo hacia adentrosolamente aumentaba 69 por ciento. Fue así como la inversión extranjera, que había alcanzado el peligroso nivel de 18,9 por ciento de todo el capital existente en Venezuela para 1950, se remontó al 22,5 por ciento para 1957, y es así como todavía para 1965 se mantuvo en un 16,5 por ciento. Consecuencia de esa reconquista colonial es que la proporción gravada del Producto Nacional Bruto, que era del 11 por ciento en 1950, llegó al insólito nivel del 15 por ciento en 1957, y solamente ha bajado al 10 por ciento para 1965. Semejante clase de explotación externa excepcionalmente !a soporta algún recién nacido país como Zambia, lo que se advierte al comprobar los datos internacionales que sobre esta importante relación suministra la Tabla 181 del Anuario Estadístico de las Naciones Unidas para 1965. Ninguno de los hermanos países del hemisferio paga más del 2 por ciento de su P . N . B., con excepción de Jamaica, que pagó el 4 por ciento en 1963, y de Panamá, con el 3 por ciento en 1962. Ni aun en el resto numeroso de países atrasados o semicoloniales abundan economías tan seriamente gravadas por el sector externo. Suráfrica y Malasia están en el orden del 4 por ciento, mientras el Congo, cuando vio subir su dependencia hasta el 8 por ciento en 1959, se vio en el caso de tomar

la medida extrema de nacionalizar la compañía belga que lo succionaba desde fuera. Hasta el Banco Central en su Informe Económico de 1962, al referirse a lo que nos quedaba como Producto Nacional, reconoció que "esos ingresos (de los factores externos) se sustraen al efecto multiplicador en el país de origen para ejercerlo en el país de donde provienen los capitales extranjeros, por lo que es muy importante el conocimiento de la relación entre Producto Nacional y Producto Territorial" (p. 552). Si no podemos o no deseamos llegar a hacer lo que el Congo, y si verdad~rainente sentimientos de iiaciolos nalidad nos mueven a querer resolver nuestros problemas o dificultades con alguna independencia de la interesada influencia externa, mayor que la que todos pudieron apreciar en las discusiones alrededor de las modificaciones tributarias, no podremos menos que decidirnos a hacer cuanto sea preciso para que la inversión extranjera, especialmente en petróleo y hierro, acelere la pérdida de posición relativa en la economía nacional. De no proceder firmemente en este sentido, de seguir contemplanclo la posibilidad de celebrar contratos de seivicios con quienes actuaron con el insultante descaro que solamente explica la codicia desbordada, no se podrá pi'ever los extremos a que será llevada Venezuela. Como una simple muestra de lo ocurrido, que da idea de la conf u s i h que se produjo, pienso que es útil mencionar que las obseivaciones hechas por mí en aquella oportunidad sobre "La Reforma Tributaria, el Gasto Público y el Petróleo", después de grabarse en "videotape" para ser televisada, no llegaron finalmente a difundirse. Imagino que, sin evaluar el contenido de lo explicado allí, se sospechó que mi participación en el debate podría exacerbar peligrosamente las fuerzas hostiles, aumentando las dificultades que se atravesaban. Como podrá apreciarse de la lectura de esas observaciones que ahora se publican textualmente, la intención fue mantenerse dentro de la mayor moderación que resultaba compatible con el deseo de destacar algunas de las razones que justificaban los objetivos perseguidos. Principalmente explicaba mi participación en el asunto la cuestión petrolera y minera. Sobre la cuestión petrolera y minera, que es a la que limitaré el comentario en esta oportunidad, hice la advertencia previa de que "las características propias de este sector. . . lo distinguen y separan de los demás contribuyentes". Destacaba que como concesionarios son "contratistas especiales", con lo cual se crea una relación de negocios en la que las partes siempre han de estar pendientes de los efectos de participación en las ganancias que a cada quien corres-

ponda, y es así como "sus pagos al Fisco, aun cuando sean denominados impuestos, no tienen relación con las necesidades del gasto público". El Estado puede estar necesitando ingresos urgentemente, como en los años 1961 y 1962, y tendrá que acudir a sus contribuyentes, pero no habrá de tocar las ganancias del concesionario, como no lo hizo entonces, si esas ganancias no justifican incrementar la participación fiscal, dado que prevalece la relación de negocio y el negocio no se debe arruinar, especialmente cuando no existe otro nexo real que el beneficio mutuo. Motivos similares, que el Estado necesite o no elevar sus gastos, o que éstos puedan considerarse ineficientes, no pueden ejercer ninguna influencia razonable en la consideración de cuándo, cómo y hasta dónde deba elevar Venezuela su participación en las ganancias derivadas de la explotación de bienes de la comunidad nacional, y mucho menos si se trata de recursos naturales que se agotan con la explotación. Se puede añadir ahora algo a lo dicho entonces en relación a la especial situación del Estado frente a las empresas que contratan con él, con base a los más recientes hechos que muestran la tendencia que sigue esa relación hasta en el supercapitalismo de Estados Unidos. Los intereses de la comunidad, representados por el Estado, hace que hasta en las negociaciones corrientes, aun cuando no se dan las condiciones específicas de concesionarios que utilizan en su explotación bienes de la comunidad y que caracterizan el servicio público, el interés nacional se opone a que el empresario pueda hacer ganancias excesivas y consiguientemente injustificadas, en sus tratos con la colectividad representada por el Estado. Esta es la filosofía que viene guiando los informes muy significativos de la Oficina General de Cuentas de aquel país (General Accounting Office, GAO, especie de Contraloría General). Claro está que algunos contratistas califican de subversiva y destructora de la supuesta "libre empresa" esa posición que va poniendo coto a sus entradas a saco en la Tesorería, pero es lo cierto que la Contraloría llegó al convencimiento de que por lo menos en los contratos celebrados con el Ministerio de la Defensa debe tratarse a la industria en "forma análoga a la industria regulada y, por consiguiente, las ganancias deben resultar limitadas de manera parecida a como son limitadas las ganancias de compañías de servicio público por las comisiones reguladoras". La cosa ha movido a extremo tal a la poderosa industria de guerra que emplean a los políticos "porkbarrelistas" del Congreso -aprovechadores de los gastos públicospara mover al Subcomité Holifield a fin de que en vez de investigar a los grandes aprovechadores, amedrente a los funcionarios del GAO

(ver "The Putsch Against MacNamara" por H. L. Nieburg, Prof. de Cienc. Polít. en la Univ. de Wisconsin, en Nat., Dcb. 26.66: 696). Pero nada de todo ello valió para moderar las pretensiones obcecadas de los concesionarios más poderosos, encaminadas a detener cualquiera acción de justicia en sus inconfesables por desorbitadas ganancias. De igual modo, no sirvió el comedimiento de las razones que se exponían para garantizar que se las oyera dentro de la confusión premeditada que crearon los interesados. ¿Qué consideraciones proyectadas al futuro y encaminadas por principios de justicia pueden esperarse de quienes sin empacho llegan a acostumbrarnos a embolsillar como ganancias cantidades anuales equivalentes a la mitad del capital empleado para realizarlas? Se comprende que intenten en todas formas encubrir tales situaciones mediante las conocidas revalorizaciones de activos, ventas traslativas de ganancias y demás artimañas. Pero no se puede esperar que sin acción firme de la contraparte explotada indebidamente se acepte ni siquiera un impuesto selectivo que habría tomado alguna porción apreciable de tales excesos. El contemplado en el proyecto de reforma habría rebajado una tasa promedio de ganancias del 37 por ciento a casi un 33 por ciento. Y la realidad del funcionamiento del selectivo es que principalmente habrían contribuido a esa rebaja del conjunto quienes con un promedio del 53 por ciento de ganancias, habrían sido llevados al 45 por ciento mediante un aumento de sus contribuciones del orden de los Bs. 200 millones. Esto significaba que todavía extraerían del país grandes ganancias, puesto que se habrían podido llevar Bs. 1.190 millones en vez de los Bs. 1.390 que fue lo que se llevaron en 1965, año que se tomó por base de las estimaciones, pero habríase establecido un principio de justicia de participación razonable. Lo que se obtuvo, fuera de representar irrisorio aumento en la contribución de los concesionarios, tomadas en cuenta las ganancias, continúa desconociendo el principio mundialmente aceptado de que los explotadores de servicios públicos, que utilizan en sus explotaciones bienes colectivos nacionales, no pueden retirar ganancias irrestrictas, sin-más límites que los fijados por la propia naturaleza en los yacimientos. Pero hay bastante más. Las concesionarias aprovecharon el movimiento antinacional que lograron provocar alrededor de los cambios tributarios para arreglar, también satisfacto7-iamente, otras cuentas pendientes con la Administración: los reparos. Las bases jurídico-económicas de éstos no habrían podido discutirlas con seriedad ni fundamento alguno y, sin embargo, los .cancelaron con pagos

irritantes por. su insignificancia relativa. Mientras esto sucedió con el extranjero, quien menos que nadie tenía razones para rebelarse contra el tratamiento que se le debía aplicar., una vez resuelta su situación, se vio que las cuestiones pendientes entre venezolanos, y extranjeros realmente residentes en Venezuela, se podían arreglar también, como ya se señaló, pero en forma mucho más razonable y, de consiguiente, conforme a los intereses nacionales. Hasta la muy importante materia de globalización de la renta de personas naturales, que significa la eliminación de la exclusión de dividendos, cuya trascendencia es enorme en la regularización de un sistema impositivo moderno, pudo incluirse en la refoima sancionada, pese a que el Ejecutivo se abstuvo de presentar esa modificación debido a circunstancias especiales originadas en el inicio del período presidencial. Nada podía haber más aleccionador para destacar la profunda diferencia entre el capital nacional, que en fin de cuentas tiene un interés nacional, y el capital extranjero, que en definitiva persigue dominar para explotar al máximo, sin miramiento alguno moyal ni de cualquier otra índole. ( l ) Por la experiencia que se viene teniendo al multiplicarse y diversificarse internzcionalmente las inversiones extranjeras, ahora hasta países fuertes e industrializados, vigilan cada vez más estrictamente esas inversiones. E n Canadá o en el Japón, al igual que en Francia o Alemania, existe una conciencia general de que las inversiones extranjeras pueden continuar siendo útiles, pero cada vez se reconoce mejor la necesidad de controlarlas para poder administrarlas sin peligros de arriesgar la independencia nacional. Por supuesto, en ninguno de esos países se encuentra gravado el Producto Nacional en forma ni levemente apreciable. Ni pensar en las proporciones de países atrasados; y, desde luego, niveles como los de Venezuela o Zambia no se pueden siquiera concebir. En Canadá la preocupación general de resguardar su independencia, que algunos de sus vecinos estiman de
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Pueden criticarse algunos puntos de vista sostenidos por Asher Brynes en su reciente libro "We Give to Conquer! A new look a t the United States Foreing Aid Program", pero su tesis central tiene general aceptación. Cualquier ayuda unilateral, sea de ese país, o soviética o china, por su naturaleza resulta imperialista, aun cuando directamente no produzca beneficios. Los antecedentes históricos que enumera Rrynes prueban el hecho desde el viejo sistema romano de comprar clientes y aliados. Y si esto resulta así para la mera ayuda, ¿qué podría resultar de la inversión interesada, que muestra los dientes abiertamente?

manía peísecutoria, la recoge el ex-ministro Walter Gordon como una disyuntiva crucial ( A Choice f o r Canada, McCelan & Stewart, Toronto 1966). Afirma Gordon : "podemos hacer lo que es necesario para reconquistar el control de nuestra economía y así mantener nuestra independencia. O podemos aceptar convertirnos en colonia dependiente de los Estados Unidos, sin más futuro que la esperanza de una eventual absorción" (pág. 124). Naturalmente, entre lo que es imprescindible está que el capital que se pueda necesitar llegue "en forma de préstamos que algún día podamos pagar y menos en la forma de inversiones directas que puede que nunca podamos readquirir" (pág. 100). E n los dos colosos económicos de Alemania y Japón, parecerían inútiles medidas protectores contra la inversión foránea. Sin embargo, tan estrictas llegaron a ser en Japón como para movilizar una gran presión internacional. El importante diario "Mainichi Shimbun" considera que este año "el principal problema que confronta la economía japonesa es cómo manejar la solicitud que se le hace desde el exterior (EE. UU. y Europa) para liberalizar el movimiento de capital". Una promesa en este sentido obtuvo el Secretario de Comercio de EE. UU., J. T. Connor, en la conferencia de julio, celebrada en Kyoto. Se piensa que se establecerá una lista de condiciones para que inversiones extranjeras puedan participar "en ciertas industrias". Por lo que a Francia respecta y su nuevo Reglamento de Cambios e Inversiones Extranjeras decretado el 27 de enero pasado, "Le Monde" se pregunta si contiene una "libertad moderada o una reglamentación atenuada" (Fbr. 5 . 6 7 ) . Lo cierto es que la liberalización se dirige principalmente a las inversiones de Francia en el extranjero, que sólo en casos excepcionales serán intervenidas, mientras que seguirá muy de cerca toda inversión directa en Francia. E n este respecto el cuidado llega al extremo de someter al control administrativo no solamente las personas físicas o morales, públicas o privadas que tienen su residencia habitual o su asiento en el extranjero, sino también las sociedades francesas bajo control extranjero, directo o indirecto, o las establecidas en Francia por sociedades extranjeras. La acumulada experiencia de otros países, las medidas que adoptan para defender su independencia, deben servirnos para aclarar posibles dudas sobre la evaluación que hagamos de nuestra propia experiencia, destacada con impresionantes hechos en el avasallante

movimiento contra la reforma tributaria. No vimos visiones, no es la imaginación tropical acalorada la que induce a exagerar medidas de defensa nacional. Más bien se trata de nuestro general descuido el que ha podido conducirnos mediante la complicidad de gobiernos usurpadores al extremo en que con motivo de lo ocurrido pudimos advertir la situación. Como lo espera Gordon para el Canadá, el pueblo venezolano debe reclamar que sus políticos y dirigentes de todas las tendencias, adopten una posición clara y definida en relación a esta cuestión de vida o muerte para la nacionalidad. Si se quiere subsistir no queda más camino que adoptar decisiones razonables desde ahora, que no queda mucho más tiempo que perder.

REFORMA TRIBUTARIA

Después de mucho estudio y mucha meditación, el Gobierno decidió presentar al Congreso Nacional una Reforma Tributaria, que constituye en los momentos el tema de discusión más candente. Es posible que la forma de expresar su descontento algunos grupos que se pretenden afectados resulte a veces más exagerada de lo que habría podido pensarse. Lo cierto es que en materia de impuestos cualquier cambio, por más moderado que sea, siempre preocupará o afectará a algunos que en materia tan sensible como lo es el dinero pondrán en juego cuanto puedan por evitar la modificación de la situación existente. De aquí proviene la poca inclinación generalizada de los Gobiernos a asumir la responsabilidad de preparar ni siquiera los más indispensables cambios de los sistemas impositivos, en la medida que el progreso los reclama, especialmente en los países en desarrollo. Aun cuando en los países en desarrollo las grandes mayorías nacionales se encuentran al margen de la actividad económica y de consiguiente no son sujetos de impuestos, los Gobiernos evitan cambios en éstos, porque las minorías en quienes pueden incidir esos cambios presentan la más ciega resistencia, sin comprender que el progreso general es la más segura garantía de su propio bienestar económico y hasta de la seguridad de sus intereses particulares. Venezuela es un país en marcha, gracias al poderoso impulso que logró imprimirle su riqueza petrolera, después de la coincidencia de la creciente demanda de post-guerra con un razonable ajuste en la participación nacional sobre el ingreso de esa riqueza. Es un país en marcha -o despegando, como dirían otros- que tenía un capital de Bs. 26.500 millones en 1950, cuyo crecimiento fue tan acelerado que se elevó a Bs. 47.500 millones en 1957, y sigue su impulso hasta alcanzar más de Bs. 63.000 millones en 1965. Esta es la base para que todos los bienes y servicios producidos en Venezuela, que integran su Producto Territorial Bruto (PTB), pasara de los Bs. 12.728 millones en 1950 a Bs. 23.848 en 1957, cantidad que se ha elevado a

Bs. 34.300 millones en 1965. Tan prodigioso y efectivo crecimiento, que se mide en las cantidades señaladas, a los precios constantes que utiliza el Banco Central, es algo que concierne a todos los venezolanos, bien sea que se trate de los ricos que lo han aprovechado más o de los pobres a quienes estos beneficios apenas han comenzado a llegar. Más real y seguro se hace este crecimiento, superados como han sido los inevitables ajustes que sufrió el país al pasar de un sistema dictatorial y arbitrario de Gobierno a un sistema de Gobierno de responsabilidad democrática como el actual. Mientras el gasto público, antes caprichoso y centralizado, determinó el crecimiento a un costo excesivo del perecedero recurso petrol.ero, la situación de ahora es diferente porque el gasto diversificado y de mejor rendimiento social impulsa el crecimiento en proporción mayor al de la explotación petrolera. Ese crecimiento económico de la Nación es el que debe tenerse siempre presente, no solamente para defenderlo y evitar que se perturbe, sino para garantizarlo y propender a que continúe su progreso. El crecimiento económico no se debe dañar perjudicando a los ricos en un vano intento de beneficiar a los pobres, pero tampoco puede frenársele por el transitorio sacrificio que debe reclamársele a los primeros o a todos con el propósito impostergable de asegurar ese progreso que es la más efectiva garantía de bienestar general. Es esa necesidad de continuar el crecimiento económico la justificación fundamental de la R.T., o de la simple elevación de impuestos misceláneos, como la pretenden calificar quienes no tienen otro afán que mantener el "statu quo" del cual derivan transitorias ventajas relativas. Asunto de tanta trascendencia, como el crecimiento económico y las Reformas Tributarias que tiendan a garantizarlo, necesariamente tiene mayor impacto en el máximo sector económico de Venezuela, como lo es el sector petróleo. Este es el principal motivo que me induce a opinar sobre puntos que considero claves en la Reforma, refiriéndolos al debate público suscitado. Sólo me guía la aspiración de aportar al país lo que pueda servirle de mis conocimientos y experiencia, sin la más ligera influencia de interés, pues, como se sabe, me he retirado definitivamente de toda actividad pública o privada remunerada. Al tratarse de petróleo y del crecimiento económico sustentado por esta riqueza, deseo dar a conocer mis ideas sobre algunos de los puntos que a mi juicio son principales en la cuestión debatida. E s difícil combinar la brevedad con la claridad necesarias cuando la trascendencia de los asuntos determina que intencionalmente se haga cuanto se pueda por desfigurarlos, para confundir a la opinión

pública, con el propósito de impedir el cambio que requiere el país. Así se desplazan los puntos centrales de discusión hacia las cuestiones más remotas que crean fuentes artificiales de diversión. Así se constata que quienes atacan la R.T. inician su acción desconociendo el carácter mismo de la Reforma para sostener que lo que hay es una apresurada elevación de impuestos, destinados a cubrir un déficit presupuestario o el insaciable deseo de aumentar la burocracia. De inmediato otros, o los mismos, afirman que no hay derecho a elevar Impuestos mientras la situación del Tesoro Público arroje superávits anuales. Los unos, los otros y todos dan señales de que apoyarían una verdadera Reforma Tributaria. La R.T. es un sentimiento político nacional, basado en la necesidad del cambio que desde hace tiempo ha debido irse realizando. De aquí que nadie se opone abiertamente a una R.T. ;pero al pasar del dicho al hecho las cosas cambian y mientras tanto la R.T. ideal jamás llegará a materializar en forma alguna concreta y aceptable. Lo mejor es dejar de lado calificaciones que lo que tienden es a desviar la discusión y entrar de lleno al asunto que interesa. Que quienes tienen ideas distintas sobre la R.T. expresen cómo y cuándo la quieren, pero que también digan de paso si esa Reforma que quieren elevará o no los impuestos. Ahora consideremos de una vez esto que se dice heterogénea o miscelánea elevación de impuestos. Dejemos a un lado la cuestión de si la Reforma, o como se la llame, es o no popular, porque la incidencia de los aumentos en los Impuestos recaiga sobre el todavía limitado número de los que tienen mucho mayores rentas que las grandes mayorías nacionales. Así podremos constatar si la Reforma es popular, en su sentido más elevado de perseguir el bienestar general colectivo o simplemente "popular", en el torcido sentido que se le ha querido dar de populachera, porque atienda solamente al miope interés de las masas que no pagarán, y que, en todo caso, se encuentran todavía económicamente marginadas, incapaces de contribución alguna. E s cuestión indudablemente fundamental en toda recaudación de Impuestos, cualquiera sea la forma o denominación como se la presente, especialmente si el resultado final es un aumento, precisar sus efectos generales para determinar su impacto en el crecimiento económico, garantía de bienestar general. Sería el Gobierno el primero en pagar su equivocación si las medidas impositivas adoptadas en vez de propender al desarrollo lo estancaran. Bien pasajera resultaría la irracional satisfacción de quitar a algunos para dar a otros, o para malgastar en burocracia o en servicios inútiles, lo que de otro modo habría tenido un mejor aprovechamiento. Es el

voto popular y directo la mejor seguridad de que los Gobiernos que con él reciben legítimamente las responsabilidades del Poder Público tienen que cuidar ejercerlo con la diligencia indispensable para que se alcance el progreso a que todos aspiramos. De otra parte, el Gobierno no cumple tampoco su función ni se libra de responsabilidad con la abstención. Tiene que estar consciente de los riesgos de su acción o inacción, especialmente en materia impositiva, que naturalmente siempre produce reacciones más o menos fuertes. Así es como no escapa de riesgos cuando por dejar de actuar también se producen efectos perjudiciales a la colectividad, la cual sabrá cobrarlos con la poderosa fuerza de su soberanía, cuando la ejerce en las elecciones. Conservar el "statu quo" es lujo que sólo se pueden dar los particulares, especialmente cuando tienen bien cubiertas sus necesidades. Ellos no tienen ante quién responder por su falta de acciones, de donde resulta la natural inclinación a que ante la duda se abstengan. Por esto nos encontramos con la hostilidad que muestran quienes tienen algo más que pagar frente a la elevación de los Impuestos, pues no ven cómo y por qué sea preciso recaudar. Aun algunos de los empresarios o capitalistas más avanzados dudan de que el efecto provechoso del gasto público respecto del crecimiento económico, sea también válido y aplicable en un país como Venezuela - q u e ciertos interesados sólo quieren ver en desorden y bochinchedonde muy pronto el Gobierno ha pasado a manejar cantidades cada vez más importantes de dinero. Ante semejante duda es lógica la abstención del particular, y hasta su reacción negativa a contribuir con más dinero porque piensa que él administraría mejor. Al Gobierno no cabe la excusa de abstención. Precisamente, por razones del Poder Público que se le confía y por los efectos que sobre toda la colectividad determina el ejercicio adecuado de ese Poder, el Gobierno está obligado a tomar decisiones que los particulares pueden evitar. Solamente en los países más adelantados, sin reminiscencias inmediatas de la acción irresponsable de dictaduras, los propios sectores económicos más poderosos van asumiendo la responsabilidad de vigilar, al mismo tiempo que el Gobierno, cuando el crecimiento económica exige elevar los Impuestos, pese a que serán ellos mismos los que mayores aportaciones habrán de pagar. Esto es lo que se ha observado en los últimos meses en Estados Unidos. El Gobierno de ese país viene tratando de evitar la elevación de Impuestos, que también allá produce un frente amplio de hostilidades con desagradables consecuencias políticas, ante la esperanza de que los propios mecanismos de la economía detengan las tendencias inflacionarias que se

predicen. La actual tasa de crecimiento económico, que excede la tendencia histórica de ese país, hace temer una agravación de la inflación u otras perturbaciones que pueden dañar el crecimiento constante a que se aspira. La conciencia de la necesidad de mantener el crecimiento, evitando al mismo tiempo las perturbaciones, induce a que responsablemente se aconseje al Gobierno las medidas sobre mayores impuestos que frenen exageraciones en la propensión a invertir y en otros sentidos. Banqueros y Economistas del sector privado más importante son los que dan mayor énfasis a la urgencia de aumentar los impuestos, aun cuando, de otra parte, siguen sosteniendo que el Gobierno es mal administrador, mal empresario, y que solamente la empresa privada invierte bien el dinero. Pero ya conocen muy bien la función del gasto público como elemento central del crecimiento.
Crecimiento y Gasto Público

Venezuela es un país en marcha, pero es indudable que no está aún desarrollado. No es solamente en lo material, sino que, y quizás más, en nuestra cultura e instituciones tenemos muchos saltos que dar hacia adelante para acercarnos a la avanzada del progreso. Mucho de cuanto ha surgido con ocasión y en torno a la R.T. es indicación del retardo. Sabemos que con las máquinas que importamos traemos técnicas exóticas que apenas comienzan a echar raíces en nuestras tierras tropicales. Cuando se dispone de recursos económicos hasta nuestros males corporales imaginamos que podemos curarlos mejor bajo el tratamiento del extranjero. Sin embargo, semejante tendencia a mirar lo de afuera por encima de lo nuestro revierte hacia su extremo opuesto bajo impulsos emocionales, cuando en algún modo lo extranjero se presenta contrariando lo que se quiere. Así se ha visto en las reacciones suscitadas con las opiniones favorables coincidentes de expertos extranjeros sobre la R.T. Ellos sabrán o no sabrán mucho, se dice, pero en tratándose de lo nuestro es imposible que sepan nada. No es de extrañar, en la situación en que todavía nos encontramos, el concepto mantenido por muchos sobre el gasto público, cuando hasta en los países adelantados sobrevive una actitud de sospecha frente a tales gastos. El economista Bernstein, que escribe para los Estados Unidos, dice : "El problema de los gastos gubernamentales está sobrecargado de emotividad, prejuicios y verdades a medias, en todos los aspectos de la discusión. Aún la misma expresión 'gasto gubernamental' da lugar a que se piense en despilfarro, desenfreno, soborno y socialismo". (Peter L. Bernstein, The Price of Pros-

perity 1962; El Precio de la Prosperidad, México 1964, pg. 127). El mismo autor recuerda que Galbraith explica la situación por "la mala reputación de los reyes tiránicos", puesto que la tradición histórica del gasto público arranca de los tributos y contribuciones recaudados por los reyes y tiranos, principalmente para su uso y beneficio personal. Hasta en los Estados Unidos este economista considera necesario explicar que el gasto público es ahora muy distinto a la apropiación personal y caprichosa de antes. Dice que en "los gobiernos democráticos desempeña un papel fundamentalmente diferente. La ampliación de las actividades gubernamentales puede proporcionar trabajo para un nuevo empleado público, o crear negocios adicionales para alguna empresa privada; pero el objetivo de estas actividades es mejorar a la comunidad, no enriquecer al Presidente o al Gobernador o al Alcalde. Construimos escuelas públicas, no pirámides.. . Cobramos impuestos para financiar la superación del bienestar general, no para colmar las cuentas bancarias de los recaudadores de impuestos". El mismo autor considera conveniente citar al profesor Tobin de la Universidad, de Yale, así: "La ideología económica clásica confiere racionalidad, santidad y pureza al proceso mediante el cual las firmas privadas y las familias deciden cuánto y en qué gastar. E n contraste, los mecanismos de la decisión de la política y de la burocracia se juzgan como fortuitos y con frecuencia sórdidos. Este contraste sólo puede mantenerse desde un punto de vista indebidamente cínico de los procesos políticos democráticos y por visión excesivamente idealizada de los procesos de decisión de los consumidores y de los hombres de negocios". (Business Week, Feb. 25, 1961 : 24). Con el milagro que produjo el gasto público en la recuperación de Estados Unidos después de la crisis mundial de 1929, la función que cumple el Gobierno con sus gastos sobre el proceso de crecimiento económico es reconocida por todo el mundo. No se duda de que el gasto público es parte dinámica de ese proceso y que, de consiguiente, ha de seguirlo en su constante progreso. E s el propio Bernstein quien dice: "Considerarlos en un marco estático, en que cada aumento de los gastos gubernamentales exprime, con seguridad, el sector privado de la economía, es anular la esencia misma del desarrollo económico. Sólo si entendemos y apreciamos la dinámica que comporta podemos evitar que la tesis esté dominada por los fantasmas gemelos de la inflación o del peso agobiante de los impuestos". (Ob. cit., pg. 138). Como se observó antes, y como todos lo sentirnos y vivimos, el crecimiento de Venezuela ha sido extraordinario. El capital existente se viene multiplicando y mayor ha sido el crecimiento de los bienes

y servicios que se producen. Este PTB fue en 1957, un 87 por ciento superior al de 1950, y el de 1965 lo excedió en 170 por ciento. Desafortunadamente el empuje en la primera etapa se cumplió bajo el impulso de un gasto público que corrió más aceleradamente que los aumentos del PTB. E n efecto, los Bs. 2.074 millones que se gastaron en 1950, se habían remontado a un nivel de Bs. 4.376 millones en 1957, sin contar deudas pendientes de pago, o sea, las famosas deudas de la dictadura, cargados a cuesta de la democracia. Los sólos gastos pagados mencionados ya eran 110 por ciento mayores que los gastos de 1950 ; crecimiento en una cuarta parte mayor que el del PTB. Pero la situación real era mucho más grave por las tales deudas acumuladas que determinaban el verdadero nivel de los gastos públicos. Ello se evidencia por el salto que dan los gastos en 1958, cuando los pagos de ese año sumaron Bs. 6.260 millones, es decir, más del triple de los gastos de 1950 (302%). El Gobierno Constitucional encontró esta situación en la que el PTB escasamente había alcanzado a duplicarse para 1958, puesto que los Bs. 24.164 millones de ese año eran solamente 90 por ciento superiores a los Bs. 12.728 millones de 1950, y mientras tanto el gasto público que había impulsado este crecimiento en 1958, se encontraba 202 por ciento por sobre el gasto de 1950. Los resultados podían claramente preverse y son ahora hechos de la historia.

La velocidad del crecimiento del gasto público no podía continuar como venía, porque no habría habido forma de proveer a tan desbocada carrera, aun cuando el Gobierno hubiese sido todo lo irresponsable como para pretender seguir la delirante actuación de la dictadura. El Gobierno hizo cuanto pudo para moderar los efectos negativos generales en la economía, que inevitablemente habrían de producirse al frenar el crecimiento del gasto público. De 1959 a 1962 se logró evitar que el nivel del gasto público cayera de la cresta a que subió en 1957 y 1958, - q u e estos dos años tienen que considerarse en su conjunto por razón de la anormalidad de las deudas mencionadas-. Ahora bien, todos conocemos los desagradables resultados de aquella situación que confrontó el país, mientras el gasto público no pudo sostener un ritmo satisfactorio de crecimiento que marcara el paso a un crecimiento igualmente satisfactorio en el conjunto de la economía nacional. Después, la marcha adecuada de esta correlación viene siendo la siguiente :

Año

PTB

Variación

Gasto Público
( s i n incluir amortización)

Variación

Un enfoque más general de la correlación del gasto público con el crecimiento económico nacional muestra igualmente resultados favorables. Los Bs. 7.400 millones del gasto de 1965 fueron sólo 18 por ciento superiores a los Bs. 6.200 millones de gastos de 1958. Mientras tanto, los Bs. 34.300 millones del PTB muestran un crecimiento de 42 por ciento sobre Bs. 24.164 millones del PTB de 1958. Además, tiene que advertirse que el crecimiento del PTB es más significativo porque está expresado a precios constantes de 1957, mientras que las cantidades de los gastos públicos están expresadas a precios corrientes. Con base en la experiencia venezolana, en lo sucedido y en lo que sigue sucediendo, no importa cuáles sean las ideas que se tengan sobre el gasto público y cualesquiera sean los propósitos para mejorar su rendimiento en beneficio de todos, no puede eludirse el imperativo de hacer cuanto sea necesario para proveer al mantenimiento de una tasa de aumento que se corresponda con el crecimiento económico general del país, a la que todos tenemos que aspirar. No creo, pues, indispensable examinar específicamente la amplia variedad del gasto público en Venezuela, que anualmente es objeto de discusión y análisis por quienes están más autorizados para hacerlo, los representantes del pueblo, que cumplen funciones de Poder Legislativo. Además, recientemente, el Ministro de I-Iacienda hizo una muy precisa exposición a este respecto. Sin embargo, en relación a la R.T. se ha pretendido que la elevación de impuestos debe ser precedida de un programa de los nuevos gastos que se harán con los nuevos ingresos. Se sugiere que como se gasta tanto actualmente no puede haber otras cosas en qué gastar más. Semejante reclamación no hace otra cosa que mostrar el absurdo a que conduce la pasión. Igualmente absurdas son las interrogantes que se abren frente al volumen de los gastos aprobados anualmente por el Congreso Nacional. Que en qué hay que gastar, no es una pregunta razonable ni siquiera en los países adelantados, que parece lo tienen todo. Mucho menos razonable es en los países en desarrollo,

con necesidades acumuladas y crecientes que constituyen un verdadero catálogo de demanda diferida. Como en todas partes, la interrogante anual permanente que confrontan los Gobiernos y las Cámaras Legislativas de Venezuela es la de que será lo que pueda continuar diferiéndose para conservar el equilibrio financiero indispensable a las seguridades del crecimiento económico y del bienestar general. Las dificultades están, pues, en encontrar los ingresos necesarios para satisfacer el creciente nivel de gastos y, desde luego, en seleccionar el destino de lo que se puede gastar para que el rendimiento social sea óptimo.

Aumentos d e Impuestos
La función que cun~pleel gasto público en el crecimiento económico determina la necesidad de proveer a los aumentos de los gastos que va reclamando esa función. Como se dice entre los anglosajones, al mismo tiempo no se puede comer la torta y guardarla, o como también decimos nosotros, para hacer la tortilla hay que romper los huevos. Si en realidad se desea mantener una tasa satisfactoria de crecimiento económico, muy especialmente en Venezuela, no se puede lograr ese objetivo sin aceptar que el gasto público mantenga una tasa correlativa de aumento, y no se pueden pagar tales aumentos si no se elevan los impuestos. Hay quienes parecen convenir en que se aumente el gasto público siempre que no se le provea con impuestos y mucho menos si van a incidir principalmente en quienes puedan pagar más y habrán de hacerlo directa y conscientemente. Otra cosa sería distribuirlos entre todos en la forma indirecta, que haciéndolos imperceptibles los hace más aceptables, pero absolutamente contrarios a los fines del crecimiento económico. Otra razón más para el racional y constante aumento del gasto público, independiente del crecimiento, pero también con influencia en el mismo, es el aumento constante de la población, que en el caso venezolano alcanza a la exagerada tasa de casi un 4 por ciento. Esta tasa de aumento anual al incidir en los menores de edad recae en los más costosos servicios que presta el Estado, que aun sin el aumento cuantitativo reclamarían mayores gastos para su mejoramiento cualitativo, con aumento de su índice de eficiencia. A este respecto y a cuanto pueda exigirse de la vilipendiada burocracia vale la pena recordar lo que se publicó recientemente con amplio despliegue en un importante diario local donde se decía que "más de Bs. 2.000 millones invierte en burocracia el Gobierno Nacional", añadiendo que "la cifra

sólo alcanza a los 224.000 empleados nacionales". Esta cantidad no se la relacionó con ninguna otra que de algún modo contribuyera a su evaluación. Habría podido hacerse señalando simplemente el gasto comparativo de la industria petrolera, que en 1964 pagó Bs. 636 millones a sus 33.262 trabajadores: a un 14,8 por ciento de la cantidad de 'burócratas' se pagó un 31,8 por ciento de lo que pagó el Gobierno. E s decir, los no burócratas recibieron más del doble, sin contar los beneficios complementarios en la industria petrolera, que llegaron a Bs. 471 millones en ese mismo año. E n otra ocasión señalé que la industria petrolera maneja el sector más importante de la economía nacional, mientras que el Gobierno Nacional, además de la vigilancia sobre esa industria, tiene la responsabilidad de todo lo demás, que no es poca cosa. No hay duda que el Gobierno puede y debe aumentar su eficiencia, pero este es un proceso lento que al mismo tiempo reclama mayores gastos, tanto para poder mejorar como para atender al aumento de la población. Si se descuidaran los servicios para los aumentos de la población, todos ellos sufrirían un deterioro progresivo que en corto tiempo influiría negativamente en el crecimiento económico y en el bienestar a que todos deben propender. Ante lo expuesto y ante lo mucho más que se sabe sobre la materia, debe darse por sentado que nadie puede objetar seriamente el razonable aumento del gasto público. Se concreta la cuestión a estudiar la mejor forma de proveer estos aumentos, y para llegar a ello creo indispensable ver sumariamente cómo se cubren los gastos actuales, determinando las fuentes de los ingresos que nos han permitido llegar a donde estamos. Los datos que siguen facilitan este análisis:
INGRESOS FISCALES
Años

Total

P. y H.

%

Otros

%

Tributar.

%

% I.N.

Estas cifras no engañan, y son verificables por quien se tome el trabajo de ver las publicaciones oficiales. Muestran cómo el capital colectivo, constituido por la riqueza minera no renovable del petróleo

y el hierro, cada día ha ido soportando una carga mayor del gasto público. E n 1950 ya aportaba la importante porción del 47 por ciento de los ingresos fiscales que sirvieron para pagar los gastos públicos. Todavía para 1957 solamente había subido 3 por ciento, pero luego, mediante la gestión activa de la responsabilidad del Gobierno para mejorar la participación en la explotación de sus riquezas, el ingreso minero se eleva al 60 por ciento en 1958 y se mantiene en un 56 por ciento en 1963, pese al violento salto de ingresos que hubo de recabarse en esos años en el intento antes mencionado de evitar la caída del gasto público. Para 1964 y 1965 la aportación del ingreso minero resulta más realista porque ha desaparecido la ganancia indirecta del diferencial cambiario que en todo caso se producía con ocasión principal de la actividad petrolera. Eliminada esa distorsión de los ingresos al decidirse la nivelación cambiaria, se hizo más evidente la importancia del ingreso fiscal minero, que se coloca en un 68 por ciento en 1964 y mantiene el mismo nivel en 1965. Sucede lo contrario totalmente con la fuente normal proveedora del gasto público, constituido por los ingresos fiscales tributarios internos. Su ya limitada aportación de apenas un 23 por ciento en 1950, baja rápidamente en los años subsiguientes de la dictadura, período de distorsión de la economía, hasta colocarse en el mínimum del 17 por ciento en 1957, situación que sólo se modifica muy lentamente hasta el momento. Más significativos son todavía los datos de la relación entre los ingresos tributarios y el Ingreso Nacional, según aparecen en la última columna. El ínfimo de 5,10 por ciento a que se había llegado a costa de disponer cada vez más del capital minero, reduciendo la participación de los contribuyentes en los gastos de la comunidad, no cambia sustancialmente en los años posteriores. Sin embargo, es precisamente durante el régimen democrático cuando la anormalidad se acrecienta porque las libertades públicas sirven para que el sector económico más fuerte, a sabiendas de que le corresponde contribuir con más, utiliza todos los medios a su alcance para participar cada vez menos en el compromiso de atender a los crecientes gastos sociales. Se evidencia que son los ingresos tributarios los más indicados para que, corregida la distorsión que han seguido en el curso de los años recientes, aporten lo necesario para los aumentos del gasto público, indispensables para el crecimiento económico, que aprovecha más que a nadie al sector que es dueño de los medios de producción en los cuales se promueve el crecimiento. Si los capitalistas y empresarios llegan a conocer bien su negocio, sin la miopía

del avaro, que sólo goza contando y recontando sus bienes acumulados, llegarán a ser ellos mismos los que, como ya lo hacen en paises adelantados, propiciarán que el Gobierno tome las medidas necesarias para elevar los impuestos cada vez que así lo recomiende la necesidad del crecimiento. Reconociendo en el gasto público la función principal multiplicadora que acelera el crecimiento, como ha quedado demostrado en Venezuela, comprenderían también que los aumentos necesarios deben atenderse con sus contribuciones. Como se ha visto, en los ingresos fiscales de los años recientes es la tributación la que presenta la mayor y mejor posibilidad de aportación. La magnitud de los Ingresos Fiscales provenientes de la riqueza minera nacional parecería indicar que debieran quedar fuera de toda consideración de aumentos, dado el peso que ya recae sobre esta fuente de ingreso dentro del total. Pero la cuestión aquí resulta de que su cuantía dentro de los Ingresos es secundaria porque lo principal consiste en que se trata de un negocio, de la explotación industrial del petróleo y del hierro, en la cual la participación razonable que debe quedar en la Nación, propietaria de los yacimientos, nada tiene que ver con el destino que se dé a esa participación incluyéndola en los Ingresos de que dispone el Estado para los gastos públicos. Bien podría apartarse esa participación, como a la larga deberá irse haciendo para destinarla exclusivamente a gastos de inversión: son ingresos de capital que deberían conservarse como capital. Es por esto que la consideración de la R.T. en cuanto incide sobre el sector minero se aparta de las consideraciones generales que merecen los aumentos de impuestos contemplados en la Reforma, que sí tienen un carácter exclusivamente fiscal. Por ello nos ocuparemos al final de los aumentos tributarios del sector minero. Apartados los Bs. 300 millones que resultarían del sector minero por las modificaciones en el Impuesto sobre la Renta, el total de los aumentos impositivos previstos en la R.T. se estima que sólo alcanza a unos Bs. 250 millones que pagaría el sector económico nacional. Esta cantidad significa 3,4 por ciento de los ingresos recaudados en 1965 y apenas alcanzaría para aumentar en un 3,2 por ciento el nivel de los gastos de Bs. 7.868 millones previstos para 1966. No pueden ser más discretos los aumentos. Precisada la moderación de los aumentos, corresponde indagar de dónde resultan. La R.T. indica que el Impuesto sobre la Renta proveería unos 74 millones, contribuyendo las personas naturales con 22 millones y las personas jurídicas con 52 millones. Los cigarrillos producirían unos Bs. 106 millones, los vehículos unos Bs. 50 millones

y los licores como unos Bs. 20 millones. Esta escueta información de hechos precisos cuantificados muestra cómo no se puede explicar razonablemente todo el despliegue de oposición contra lineamientos que permitirán mantener el dinamismo del gasto público con un ritmo adecuado a las necesidades sociales crecientes y al indispensable impulso del crecimiento económico. La prueba de que no es razonable la oposición ni sinceros sus alegatos, es que mientras mucho se habla sobre los aumentos y sus repercusiones nada se dice en concreto y específicamente sobre cada uno de los aumentos. E n el Impuesto sobre la Renta las personas naturales pagarían Bs. 22 millones más. Saben todos, sin que nadie lo niegue, que esa cantidad no afecta a la gran mayoría de los contribuyentes de este impuesto. Por el contrario, la gran mayoría pagará algo menos y con ello se le estará haciendo justicia porque la escala de quienes más pueden pagar tampoco se eleva apreciablemente con el modesto aumento de los Bs. 22 millones. Apartando 139.000 contribuyentes que no pagarán nada, así como los que pagarán menos o muy poco más, solamente quedarían 9.883 contribuyentes que pagarían unos Bs. 135 millones, incluyendo casi todo el aumento de Bs. 22 millones. Estos últimos contribuyentes tienen una renta declarada de unos Bs. 1.200 millones, no tomándose en cuenta los otros muchos ingresos que no están obligados a declarar. Lo que tendrían que pagar solamente representa 13 por ciento de su renta. Está claro, pues, que el aumento tiene que ser insignificante. Por ello, quienes se oponen a la reforma eluden hacer estas cuentas. Nadie podría tener la cara tan dura como para sostener que incremento tan limitado pueda afectar las inversiones, que son cosas de principal interés para quienes disponen de este nivel de rentas. Es evidente que el aumento a lo sumo se restaría del gasto de ostentación o de lujo y, en cambio, la cantidad percibida por el Gobierno y dirigida al gasto público aumentará la demanda efectiva para nuestros productos y servicios y, de consiguiente, estimulará más bien la inversión. Similares son las consideraciones que se pueden hacer en relación al aumento de 52 millones para las personas jurídicas. De los 11.365 contribuyentes en este sector, 9.397 tienen rentas inferiores a Bs. 100.000 y prácticamente no serán afectados sino beneficiados por la Reforma. Los 1.968 contribuyentes restantes pagarian Bs. 415 millones, incluyendo los Bs. 52 millones del aumento. Como ellos declaran una renta de Bs. 1.284 millones, su contribución sólo significa un gravamen inferior a un tercio (32,3 por ciento), que en cualquier parte ha de considerarse muy moderado. El sólo aumento significa

4 puntos, porque con la Ley actual la contribución habría representado el 28,3 por ciento. Dentro del sector de personas jurídicas uno de los grupos más importantes es el de los Bancos, que paga un Impuesto actual de Bs. 21,3 millones en 1964, con el aumento previsto habría pagado 27,l millones de bolívares, es decir un aumento de Bs. 5,8 millones. Como este importante grupo informa ampliamente al público, puesto que en general sus acciones se cotizan en la Bolsa, me tomé el trabajo de estudiar un caso concreto de significación que muestra lo que tanto he tratado anteriormente de destacar: la influencia del crecimiento económico. E n el caso analizado, el 25 por ciento del aumento en el Impuesto Únicamente significa una cantidad que se cubre con el simple aumento de las utilidades líquidas obtenidas en el año por razón del aumento en las operaciones. Todo el significado del aumento lo que representa es que al cubrirse con el simple aumento de las utilidades de fin de año, pasada la transición los aumentos de los años subsiguientes continuarán favoreciendo a los Accionistas de los Bancos. Los otros aumentos de Impuesto son los de cigarrillos, vehículos y licores, pero son estos tres renglones los que universalmente se reconocen como los más liamados a soportar impuestos por cuanto significan, por lo menos en dos de ellos, un moderador de gastos, que nadie puede pretender que conviene estimular. E n el caso de los cigarrillos, que producirían un poco más de Bs. 100 millones, se tuvo el cuidado de hacer incidir el aumento sobre los cigarrillos de mayor valor, que en ningún caso puede creerse que sean los menos dañosos. Por lo contrario, es el tabaco criollo negro, empleado en los cigarrillos no afectados por la elevación del impuesto, el que se considera que produce efectos menos perjudiciales a la salud. Bien pudiera suceder que los consumidores se desplazaran hacia los cigarrillos más económicos y menos perjudiciales, con lo que la renta, si en vez de aumentar decrece, todos ganaríamos, aun cuando tuviésemos que reanudar la pelea para determinar de dónde proveer al impostergable aumento del gasto público. Los Bs. 20 millones del posible aumento sobre los licores es solamente el resultado de una aplicación más eficiente de las tasas de imposición vigente, permitida por la técnica de la instrumentación moderna. En vez de los saltos por grados de alcohol se puede seguir una línea constante que es la que determina el aumento estimado. Por lo demás el consumo de licor, como el de cigarrillos, es algo que debería desalentarse no solamente por la vía de los impuestos sino mediante una campaña consciente que prepare mejor para resguardarse de

estos males sociales y preservar la salud física y espiritual. E n los países adelantados, incluyendo Francia, más que ninguna interesada en vinos y licores, es constante la campaña, contra el abuso de la bebida y son muchas las previsiones que limitan la acción de los productores que tienda a estimular esos consumos. Respecto a los vehículos, que en cierta forma hasta van constituyendo también un vicio entre nosotros, el aumento de los impuestos está concebido en el sentido de evitar el despilfarro y la ostentación, de modo que antes de trabas o limitaciones a la utilización de los vehículos, lo que estimulará será el ahorro y el crecimiento de los servicios de mantenimiento que tiendan a conservarlos.
Sector M i n e r o

Cuanto llevo dicho sobre aumentos de impuestos, así como de la urgencia de proveer a los moderados aumentos del gasto público para asegurar el crecimiento económico y el bienestar de la comunidad, hace ver claramente que la oposición organizada contra las nuevas medidas impositivas no puede encontrar sus bases en esas medidas. Nos queda por ver ahora cómo afecta la Reforma al sector minero. Antes que nada se hace necesario establecer las características propias de este sector, que lo distinguen y separan de los demás contribuyentes. El sector minero afectado por la Reforma lo integran 17 concesionarios petroleros que producen cerca de 1.300 millones anuales de barriles de petróleo, y los dos concesionarios de mineral de hierro que producen o pueden producir más de veinte millones de toneladas de ese mineral. Además, en el caso del petróleo, se agregan unos cuantos contribuyentes que negocian o tienen interés en el petróleo producido por los concesionarios. La característica general del sector minero es la de n o s e r s i m p l e s c o n t r i b u y e n t e a . Antes, y más que contribuyentes, son concesionarios, es decir, contratistas especiales a quienes se les han entregado recursos perecederos mineros de propiedad nacional para que sean explotados eficientemente. Se crea así una situación de negocios entre el Estado concedente y el concesionario, ambos interesados en obtener las mayores ganancias para su reparto razonable entre las partes. Como se comprende, esta situación es muy diferente a la de los contribuyentes ordinarios, que simplemente están obligados a pagar sus impuestos por el compromiso legal y social de atender a los gastos públicos que necesita hacer la comunidad.

El impuesto está justificado por el gasto público. Los pagos que hacen los concesionarios, en las variadas modalidades previstas por la concesión, no son otra cosa que porciones integrantes de la participación razonable que debe recibir el Estado de las ganancias obtenidas en la explotación de los recursos mineros nacionales entregados a los concesionarios. Es en razón de este interés del Estado en la explotación de sus recursos mineros que la Ley declara de utilidad pública las actividades industriales de los concesionarios. De esta característica de los concesionarios se deriva que sus pagos al Fisco, aun cuando sean denominados impuestos, no tienen relación con las necesidades del gasto público. La participación razonable debe percibirla el Estado aun cuando no tenga en qué gastarla o no quiera hacerlo. Es su parte en el negocio, que la otra parte no tiene derecho a discutirle por razones del destino que se le vaya a dar. Del mismo modo, el Estado no debe pretender aumentar su participación justificando semejante medida en las necesidades fiscales. Esta realidad distingue la situación de los concesionarios de la de los contribuyentes ordinarios y tiene ya una tradición en el país. Aun cuando en 1948 se consideró justo que ningún concesionario obtuviera utilidades líquidas superiores a la participación que hubiese recibido el Estado, con cuyo propósito se estableció en la Ley de Impuesto sobre la Renta un impuesto adicional, se exceptuó de este impuesto a los concesionarios con utilidades inferiores al 10 por ciento de sus inversiones; y el impuesto se reducía a la mitad para aquellos con utilidades que significaran tasas entre el 10 por ciento y el 15 por ciento. Unicamente se pagaba el impuesto completo cuando las utilidades pasaban del 15 por ciento de las inversiones. El caso más reciente ocurrió después de la elevación de los impuestos en 1958. Esta medida situó las utilidades de la industria petrolera en menos de 13 por ciento en 1959, un poco más de 13 por ciento en 1960 y solamente llegó a un poco más de 16 por ciento en 1961. Para este último año se hacían sentir en Venezuela los efectos de una acentuada contracción económica producida por los cambios y reajustes conocidos, que presionaban al Gobierno y angustiaban al país. Se tenían que tomar medidas económicas urgentes y de muchos sectores se clamaba, como es natural, que el sector petrolero, el sector económico más importante, contribuyera más que otros a las necesidades de restablecer la situación económica. El Gobierno, responsablemente, se negó a hacer uso de impuestos que incidieran en la industria petrolera, precisamente por la consideración primordial de que la participación del Estado en esta industria tiene que ser el

resultaclo de la situación del negocio antes que de las necesidades colectivas. Como utilidades por debajo del 15 por ciento se han considerado desde hace tiempo desalentadoras para la industria, se decidió que el restablecimiento del nivel de utilidades hasta el 16 por ciento de 1961 no justificaba aún la revisión de la participación razonable que se había hecho a fines de 1958. Nada puede demostrar mejor que estos hechos la posición justa del Gobierno. Consciente está cl Gobierno de que los concesionarios no son simples contribuyentes del Estado, sino que con ellos tiene establecida una relación de negocios, que como tales deben ser analizadas en relación a !as medidas que adopte. Ahora bien, la situación de mejoraniiento de la industria ha continuado desde 1961, como era de esperarse. Su tasa de ganancias siguió subiendo por sobre el 15 por ciento, considerado como línea de peligro, haciéndose al mismo tiempo necesaria la revisión de la participación que debe recibir el Estado, puesto que la participación de la otra parte ha ido pasando los límites de normalidad de la razonable remuneración de un concesionario de empresa de utilidad pública. El impuesto selectivo presentado conjuntamente con las otras modificaciones tributarias puede considerarse como la solución más equitativa y al mismo tiempo más adecuada a la prosperidad de la industria petrolera y del hierro. Este impuesto no procede como los aplicables a la generalidad de los contribuyentes que únicamente se basan en el volumen de la renta. Como la situación del concesionario es distinta, el volumen de la renta no es elemento suficiente de juicio para decidir la conveniencia y justicia de la contribución que se le exija. El impuesto selectivo se basa principalmente en el propio resultado económico del negocio, en cómo la ganancia libre que queda al concesionario constituya o no la remuneración adecuada que sirva de estímulo para continuar y ampliar el negocio. De aquí resulta que por más grande que sea el volumen de la renta libre que queda al concesionario, ella no será afectada por el selectivo, si para obtener esa renta se tienen inversiones en activos fijos en relación a los cuales la renta no pasa del 15 por ciento. Por razón de esta selectividad algutios concesionarios no serán afectados en la actualidad ni en el próximo futuro, si no es que encuentran yacimientos más rendidores, que eleven sus ganancias por encima del 15 por ciento de la invemión. Por razón también de la modalidad del selectivo, todos los concesionarios, aun aquellos con ganancias que pasan del 50 por ciento, no son afectados por este impuesto en la buena porción de esa ganancia

que va hasta el 15 por ciento. Es de aquí en adelante que por porciones sucesivas se recaba una participación creciente en cada una de éstas hasta llegar al límite de un poco más de una tercera parte de la porción de ganancia que exceda el 50 por ciento. E n ningún caso desaparece así el interés lógico de continuar aumentando las ganancias, puesto que nunca se exige más del 36 por ciento, cualquiera que sea la cantidad, que pase del 50 por ciento del activo fijo. Véanse ahora los efectos concretos del complemento selectivo con base en los resultados de la explotación de petróleo e hierro en 1965. La renta libre que tomaron los concesionarios -y el grupo de declarante~ operadores en petróleo- alcanzó a 2.913 millones, integrados por 2.706 en petróleo y 207 en hierro. Para producir la renta los concesionarios y demás declarantes tenían una inversión en Activos Fijos Netos (AFN) de Bs. 7.872 millones, de donde resulta que la renta mencionada, libre de todo impuesto, significó una tasa promedio de ganancias de 37 por ciento. Aun cuando el AFN se reajuste a los efectos de la evaluación económica -reajuste teórico, puesto que la Ley, ni aquí ni en ninguna parte, autoriza tales revalorizaciones- la elevación de todo el Activo -que en parte ya se ha cargado-, al cambio de Bs. 4,40, llegaría a Bs. 11.158 millones. Aun con tal revalorización teórica total, el rendimiento promedio representaría 26,l por ciento. Las razones para escoger los Activos Fijos Netos como base de referencia se explican claramente en la Exposición de Motivos del Proyecto y todo analista de empresas conoce muy bien su justificación. Es también la base de la referencia que generalmente se adopta en los ajustes de las tarifas de las empresas de servicios públicos que tienen que mantenerse dentro de ciertos límites de ganancias. El capital promedio empleado en las empresas no es un elemento de juicio estable porque depende del financiamiento, de si el empresario decide emplear capital de riesgo en acciones, o capital de poco riesgo tomado a préstamo y que, de consiguiente, no entra realmente como capital de la empresa. Por lo demás, la experiencia histórica de Venezuela es que hasta algunas veces el capital promedio ha resultado inferior a los AFN, y que en la generalidad de los casos, no mantiene una diferencia tan apreciable, como para variar sensiblemente los resultados de la relación con el AFN: la diferencia oscila alrededor de los 2 puntos. El selectivo habría producido en 1965 unos Bs. 300 millones, rebajando la renta libre de impuestos a unos 2.600 millones. Todavía el rendimiento promedio se habría mantenido en 32,82 por ciento, de

todos modos y en cualquier parte bastante halagador : el justificado aumento de la participación del Estado únicamente habría reducido poco más de 3 puntos el alto rendimiento de los concesionarios. Hasta haciendo el teórico avalúo, una vez pagado el selectivo, la renta libre antes mencionada arroja una tasa de 23,2 por ciento, es decir menos de 3 puntos por debajo del 26,l por ciento que obtuvieron los concesionarios en 1965, con ese AFN ajustado. Pero hay bastante más. Lo que tenemos de los promedios totales del sector petróleo e hierro, que hasta en esa forma general es evidentemente razonable, resulta mucho más ajustado cuando se enfoca el efecto concreto de los distintos escalones selectivos. Bastará en este momento destacar que tres o más concesionarios de petróleo e hierro, de los 19 que producen todo el petróleo e hierro y la casi totalidad de la renta que nos ocupa, no están afectados en la modalidad del selectivo. Su renta es inferior al 15 por ciento, que es el primer escalón de la renta que para ellos, como para todos, queda libre de la modalidad del selectivo. Al otro extremo se encontrarían también 3 concesionarios que por tener una renta promedio superior al 53 por ciento pagarían por cada una de las fracciones de rentas en los escalones que van del 15 al 20, al 25, al 30,al 40 y por último al 50 por ciento, para terminar luego en cuanto exceda de esta cantidad. E s únicamente sobre las fracciones de rentas que se paga la creciente proporción selectiva y en el caso extremo de los tres concesionarios que llegarían hasta allí, la renta libre que tuvieron ese año y que representó 53 por ciento del AFN habría bajado solamente al 45 por ciento. Estos concesionarios al tener tan elevado rendimiento pagarían en cada uno de todos los escalones y así su contribución al selectivo habría sido la mayor, situándose en unos Bs. 200 millones. Su renta libre absoluta habría quedado en Bs. 1.190 millones después de pagados los 200 millones y con todo, su rendimiento promedio, aun bajando relativamente más que todos los demás contribuyentes se habría situado en el 45 por ciento, que es substancialmente mayor al promedio de todos los demás contribuyentes en petróleo e hierro. Los otros Bs. 100 millones se habrían repartido del mismo modo moderado adecuándose a los distintos rendimientos. Sin análisis ni estudio, alejados de los hechos económicos del negocio, se repite en la forma automática del robot que cualquier nueva carga sobre el petróleo hará menos competitiva la producción venezolana. La verdad es que el aumento en la participación que el Estado debe recaudar se tomará de las ganancias netas, después de pagados los costos y de consiguiente el aumento de participación no

los afectará. Además, como se deja dicho, no afecta ni siquiera a las ganancias que están por debajo de un neto libre del 15 por ciento. No toca el selectivo la renta por debajo del 15 por ciento, ni siquiera en la fracción de los que exceden el 15 por ciento: toca al concesionario lenta y progresivamente en cada escalón que va pasando del 15 por ciento. Por lo demás, si la competencia se refiere a la mayor o menor atracción que se mantenga por ia tasa de ganancias, aun en tal caso no puede decirse que el petróleo venezolano será menos competitivo porque atraerá menos a los inversionistas. No es así, por las razones siguientes : l.-Unicamente se aplica después del 15 por ciento, nivel que debe considerarse atrayente puesto que es sustancialmente superior ai rendimienio de !as iri.vcrsir:nes i n t ~ r i ~ e c i o n a l e ; de capital, para no mencionar los rendimientos en los grandes mercados de capital, que los tienen más bajos que los mercados internacionak de inversión. 2.-E1 15 por ciento es también superior al rendimiento p r o m ~ d i r ~ de las empresas internacioiia!es petroleras integradas : su; inversiones le rinden entre el 8 y el 10 por ciento. Zsta es la justificación directa del Iíniiie del 15 por ciento que sirviú de saya para rechazar aumentos impositivos en la industria petrolera de Venezuela mientras el rendimiento promedio no pasó de ese límite. La industria en Venezuela siguió trabajando cuando su renta se mantuvo en menos dcl 15 por ciento y aún hoy todavía algunos concesionarios, como se dijo, no serán afectados por encontrarse por debajo riel límite de selección. -Los 300 millones de aumento en gran parte, dos tercios, seiuáii pagados por quienes ganan mucho más, y el rendimiento efectivo, aun después del selectivo, se mantendrá m u y por encima del rendimiento de los otros concesionarios. Cien se sabe que esta última gran mayoría h a venido manteniendo sus actividades muy satisfechos, con imdimicntos bastnnt:: inferiores al nivel de rendimiento que conserva;fm aquellos a quienes corresponde pagar las dos terceras partes dzi selectivo.

La segunda característica que distingue al sector minero -petróleo e hierro- es que además de ser concesionarios, todas son empresas que pertenecen a inversionistas extranjeros. Esta característica determina efectos económicos diferentes a los que se producen cn relación con los impuestos s ~ b r e rentasi de quienes son venezolas

lanos o extranjeros residentes. El efecto fundamental diferente consiste en que estas inversiones extranjeras sacan del territorio nacional las rentas libres que obtienen, al mismo tiempo que las amortizaciones de sus inversiones. Mientras van y vienen las discusiones con los nacionales y residentes sobre la proporción y conveniencia de sus contribuciones a los gastos públicos, sus rentas y amortizaciones se quedan en Venezuela o a su disposición, en manos de los contribuyentes o en manos del Estado: capitales, bienes y servicios del sector privado o del sector público hacen un todo en el conjunto de la Nación. E n estos casos las discusiones y dilaciones puede que aminoren el crecimiento económico, pero no existe el peligro de empobrecimiento inmediato y directo del país. En cambio, este empobrecimiento si ocurre con el sector minero debido a la característica mencionada: si por cualquier motivo deja de obtenerse la participación que en justicia pueda reclamar el Estado, en esa cantidad se empobrecerá el país. A la inversa, ese aumento de participación que dejen de pagar al Estado los concesionarios irá a engrosar las rentas de inversionistas foráneos, sin otro interés en el bienestar de Venezuela, fuera del interés en el negocio mismo productor de las ganancias que se trata de revisar. Por las razones anteriores se comprende muy bien que el inversionista extranjero haga cuanto pueda por evitar cualquier aumento en sus contribuciones, no importa lo razonable y justo que sean tales aumentos, como tampoco importa que sean esos aumentos indispensables para impulsar el ritmo de crecimiento económico general. Ellos no están aquí y consiguientemente el crecimiento y bienestar general si los afecta en alguna forma lo sería muy remotamente, por puro sentimiento humanitario. Por lo contrario, el aumento sí les afecta directamente, cualquiera sea su justificación, y esto es necesario comprenderlo para poder evaluar la situación, manejándola en el estricto plano de los negocios. Las discusiones y dilaciones en los asuntos nuestros son diferentes, porque aun aquellos en quienes incida más fuertemente algún aumento de contribución, pueden llegar a comprender -como ya se ha dicho sucede en otras partes- que la pérdida inmediata que le representa el aumento la llegará a ganar con creces en el crecimiento económico, que por su propia situación podrá aprovechar mejor que a nadie. Al extranjero no queda el consuelo del nacional y el asunto de los aumentos es preciso colocarlo en este plano de realidad. Sólo pagarán en fuerza a la justeza del reclamo. Pretender que una política petrolera diferente podría evitar estas confrontaciones es desconocer u ocultar la realidad mencionada.

Para terminar, hago un llamado a todos los venezolanos, a todos los que queremos ver un país cada vez más próspero, pero muy señaladamente a quienes por su posición económica la Reforma impositiva pueda afectar en mayor grado, para que serenamente analicen la situación del país en relación a la necesidad del aumento de gastos públicos y de la mejor manera de atender a esos aumentos indispensables. La mayor satisfacción que he tenido en estos días de tan acalorados debates la recibí con la clara comprensión de esta situación que presenta el gráfico publicado el domingo y el lunes por la Federación de Trabajadores de la Industria Gráfica. Esta destacada s Federación, que tanto ha contribuido al establecimiento de 1 democracia en Venezuela, con muy pocas palabras y un dibujo colocó la Reforma Tributaria en el sitio preciso, que la explica con un impacto que ricos y pobres deben entender al observar la relación de los aumentos de impuestos previstos en esa Reforma. Implícito queda en ese gráfico que además de la incidencia principalísima en el sector petróleo e hierro, sobre esa porción muy superior a la que afecta al sector interno de la economía, no puede haber discusión sobre quien aprovechará mejor el dinero, si el Estado o los contribuyentes: la tajada del petróleo e hierro iría en todo caso al exterior. Esta es la cuestión central que dejo a la consideración de todos los venezolanos. También a la del sector foráneo de petróleo e hierro, que deberá ver más claro el justo tratamiento que se aplica a elevadísimas ganancias que venían cohibiendo el desarrollo de actividades de sus propios beneficiarios, ante el temor a la rectificación que en algún momento habría de llegar.

La Federación de Trabajadores de l a Industria Gráfica de Venezuela y sus filiales informan al pueblo:

EL AUMENTO DE LA REFORMA TRlBUTARlA
El producto de la Reforma Tributaria, en cuanto se refiereal Impuestosobre la Renta está calculado en 370 millones de Bs. que serán distribuidos asl:

1

LAS COMPANIAS PETROLERAS Y
MINERAS

e
Las restantes Empresas porque grava sur utilida. des netas y nada tiene que ver con los cosíos de producción LAS PERSONAS NATURALES

NO PUEDEN trasladar al público este aumento de impuestos, porque sólo les grava utilidades netas y no afecta costos de producción

-a

TAMPOCO PUEDEY trasladar el aumento que grava sueldos superiores a 3.000 Bolívares

QUIENES T AMENAZAN C O N SUBIR EL COSTO DE LA VIDA QUIEE REN QUE TU C O N TUS POCOS INGRESOS PAGUES EL IMPUESTO QUE A ELLOS LES CORRESPONDE POR SUS ALTAS UTILIDADES.

CUADROS Y GRAFICOS

Ingresos Totales Sueldos y Salarios % del Ingreso Total Deprec. y Amortizac % del Ingreso Total Otros Costos y Gastos % del Ingreso Total Utilidad Bruta % del Ingreso Total Participación Contable % del Ingreso Total Utilidad Neta % del Ingreso Total Sueldos y Salarios Total % del Ingreso Total Participación Total % del Ingreso Total Contribución Neta % del Ingreso Total Activo Fijo Neto Relación Util. Neta/Act. Fijo Relac. Util. Neta/Part. Total Producción M. M. Bbls. Tasa de Crecimiento Fuente: Indicadores de Hidrocarburos, Sumario Financiero, Petróleo y Otros Datos Estadísticos. 11300 VQG 650317
oeum.

DISTRIBUCION DE LOS INGRESOS (Millones de Bolívares)
Ingreso Año Total Sueld. y Sal. Cargados a Gastos Deprec.
y

Arnortiz.

Otros Costos p Gastos

.Utilidad Bruta

Participaci6n Contable

Utilidad Neta

Sueldos y Sal. Total

Partici. pación Total

Contri. bución Neta

Contribución Total

Activo Fijo Neto

P.T.B. Petro. lero

Utilidad Cam. biaris

Producciún hfhl.8hls.

a.

Cifrar provisionales. fuente: Indicadores de Hidrocarburos, Sumario Financiero y Petró!:~ y Otros Datos Ertadisticos. 11300 VQG 650317. 0cL.m.

DISTRIBUCION DEL PRODUCTO PETROLERO (Millones de Barriles)
Períodos Conceptos
1950-57 1958-64 1950-17 1958-64 1964 19~0-57 1958-64 1364

Pro medios

Distribrcidn Porcentd

Ingresos Totales Utilidad Neta Participación Total

44.226 12.705 14.203

53.507 10.755 21,744

5.528 l. 588 1.775

7.644 1.536 3.106

7.995 1.675 3.484

100,OO 2,3 87 32,11

100,OO 20,lO 40,63 13,75 25,52

100,OO 21,OO 43,69 12,79
22,52

Sueldos y Salarios TotaIes 6.004 Otras Deducciones
Fuente: 11300 VQG 650317 11400 JCP 650616

7.353 751 1 .O51 1.020 13,58 - - - - - 11,314
13.655

1.414

1.951

1.796

25,58

....... ...:.: UTILIOAO N E T A
OTRAS DEDUCCIONES P A R T I C I P A C I O N TOTAL SUELOOS Y SALARIOS TOTALES

PRODUCTO PETROLERO

.......... .:.,.:........ :::::i:i:i:::::
:::::::::i:i;i; ............ .:.:.:.:.:..... ::::::i:i:i::;: triiitiiiiiiiii

OTiLlOAO H I T A

. y .:' ,i ;
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C+

OTRA5 010lJCClOlfS

PAR1 ICIPAClOn TOTAL

SUELDOS Y SALARIOS TOTALES

SECTOR PETROLERO
CUENTAS Y ELACIQNES VARIAS, 1950-1964

(Millones de Boiívares)
Prqducci6n (hfMBls.)
-

@grelo Total

sueido
y Sal.

Total

Pnrtici. pacidn Total

Contri. bucidn Neta

Depre. ciacidn g Amortiz.

Contri. bución Total

Utilidad

P.T.B. Petrol.

Nt ea

Activo Fijo Neto

Part. Div. Petr.
-

Utilidad Activo Fijo %

-

Ingreso Unitaiio

19.50-1957 Promedio 9'0 al Ingreso
1958.1964 Pioinedio ó al Ingreso : Indice1(1950.19~7=100)

5.866 733 7.665 1.095

P

44.226 5.528 100,OO 53.507 7.664 100,OO 13S228

6.004 751 13,59 7.353 1.051 13,75 139,95 416 1,le

14.203 1.775 32,11
21.744

20.207 2.526 45,70 29.097 4.157 5638 16457 8,68 18,99

4.840 605 10,94 6.303 900 li,77 148,76 0,83 7J9

25.047 3.131 56,64 35.400 5.057 66,15 161J1 9,51 16.79

12.705 1.588 28.73 10.755 1.537 20J1 %,79 -8,62 -?lOJOO

37.752 4.719 85,37 46.155 6.594 8426 139,73 0,89 1,04

48.287 6.036 109J9 62.680 8.954 117,14 148,34 7,95 7128

1.284 161 591 5.436 777 10J6 482,63 7,25 249J4

2631 2431

-

7,54 7,54 6,9S 498 92,57

6
17.16

Cambio'

t/o de Cambio*

-

3.106 4063 17499 8,52 26,s)

-

65,22

Ba por Buril Producido

Cambio
1 .

-

436

4,06

442

0,36

-401

O

-

477

4,42

4,OJ

0.49

t.
3 .

Respecto 1 los pmmedids. Diferencias entre el "porcent~jeal Iogrero" 1958.1961 1 el Variacidn intcrperiodor del "porcentaje 'al fngmo".

del &odo

l9j04997,

11400 orum.

RH 6504O.

TENOENEIA DEL REPARTO 0.E GANANCIAS DEL PETROLEO

INDICE COMPARATIVO D E ALGUNAS CUENTAS NACIONALES Y D E L SECTOR PETROLERO, 1950 - 1965
Id

W O

Año

P.N.B. MM. Bs.

Indices

P.N.B. Petrolero MM. Bs.

Indices

I.N. menos Sector Petrolero MM. Bs.

Indices

I.N. Petrolero MM. Bs.

Indices

CUENTAS NACIONALES TASAS PROMEDIO DE CRECIMIENTO (miles de bolívares)

A Precios de 1957

Producto Terr. Bruto Tasas 7 años Tasas 14 años

.........

Producto Terr. Bruto menos Sector Petrolero Tasas 7 años Tasas 14 años

............

Producto Terr. Bruto Petrolero Tasas 7 años Tasas 14 años
A Precios Corm'entes

Producto Terr. Bruto Tasas 7 años Tasas 14 años

.........
......

Producto Nacional Bruto. Tasas 7 años Tasas 14 años Producto Nacional Bruto Petrolero Tasas 7 años Tasas 14 años Ingreso Nacional

...................

.............

Tasas 7 años Tasas 14 años Ingreso Nacional Petrolero. .... Tasas 7 años Tasas 14 años Tasas Promedio de Crecimiento calculadas según fórmula Pn = Po (1 t ) n Fuentes: MMH. PODE 1964 y Cifras revisadas del 11300 VQG 660317. B . C. V.,Memorias e Informe Económico.

+

TASAS PROMEDIO DE CRECIMIENTO
( M I L L O N E S DE BOLIVARES A PRECIOS DE 1 9 5 7 1

(MILLONES DE BOLIVARESI

-

--

T A S A S PROMEDIO DE CRECIMIENTO

PN.6. -.

PN.8. (PETROLERO)

I.N.

I.N. ( PETROLERO)

(PETROLERO)

IPETROLERO)

INDICE COMPARATIVO DEL LN:SECTOR

PETROLERO E

I.N. PETROLERO.

Dir isas Petdaas

Indie
Divisas Vendidas Totd lndiee

Divisas Vendidas AjuR Indice

I'uak: 1950.1963 B.C.V ; 1961 Es(inxjone I14M) 113 6?0407.
"ron.

M M.H.

.

MUNDO:

COMERCIO NETO DE PETROLEO Y PRODUCTOS REFINADOS, 1959 - 1964 (miles de barriles diarios) E x p o r t a c i ó n N e t a

Paises de la O P E P Medio Oriente VENEZUELA Año
1959 1960 1961 1962 1963 1964* 2.578 2.685 2.764 3.010 3.074 3.212

ARABIA Variación %
1.368 1.591 1.642 1.853 1.971 2.270

IRAN Variación %2 Variación
795 906 1.030 1.159 1.309 1.550

IRAQ Variación %2

QATAR Variación %2

T o t a l Variación %2
4.224 4.811 5.195 5.710 6.286 1.000

INDONESIA Variación

LIBIA Varia. ción %2

Total OPEP Variación
7.049 7.792 8.271 9.245 10.127 11.407

ARGELIA

--

U.R.S.S. Variación
% 2

O t r o s Variación %
330 289 303 280 381 459

Total Mundo Variación
% 2
7

Producción Mundo Variación %
19.480 20.920 22.318 24.252 25.964 28.040

Variación
% 2

Variriaci616n % :; 2

42 279 92 178 4,5

16,3 3,2 12,9 6.4 5,2

1.092 1.238 1.397 1.555 1.693 1.790

14,O 13,7 12,5 12,9 18,4

13,9 8,O 9,9 93 11,7

10,5 61 11,8 975 12,6

141 295 413 485 610

--

--

109,9,2 40,0,0 17,7,4 533

300 428 561 617 708 740

42,7 31,l 10,O 14,7 475

-13,9 478 - 7,6 36,O 20,5

774 67 897 7J 88

12,6 98 11,9 10,9 12,1

% de los Mercados Internacionales

% Dependencia del Comercio Internacional

2.

Incluye l a mitad de l a Exportación Neta de la Zona Neutral. Con respecto a l año anterior. Fuente: Exportación Neta. Bureau of Mines. World Petroleum Statistics and Interriational Petroleum Quarterly, Annual 1963, Nov. 64. Producción. World Oil, agosto 15, para cada año. * Estimado, M. M. H. en base a datos de Producción y Consumo.
1 .

MUNDO: PRODUCCION DE PETROLEO CRUDO Miles de Barriles
1910 1951 1960 1964 1970

MUNDO OPEP OTROS

3.803 1.225 2.578 Distribución Porcentual

5.641 2.051 3.590

7.666 3.109 4.557

10.260 4.459 5.801

15.500 8.060 7.440

MUNDO OPEP OTROS lndice 1950 MUNDO OPEP OTROS

100,OO 3222 67,68

100,OO

100,OO 40,56 59,44

100,OO 43,46 56,54

100,OO 52,OO 48,OO

3636
6344

= 100
100,O 100,O 100,O 148,3 167,4 139,3 201,6 253,s

269,8
364,O
225,O

407,G 658,O 288J

176,s

Fuente: Turetr~ieth Centrrry Petrolevrn Statistics. Pág. 4.

M U N D O : T E N D E N C I A D E L A PRODUCCIGN Y PARTICIPACION DE L A O P E P

PAISES

o~ L A OPEP

------~ ~ R O S
P H O C L C C I ~ N UNDIAL M M I L L C N E S OE B A R R I L E S

OR~ANIZAGION PAISES EXPORTADORES DE PE'TROLEO Y GRANDES EMPRESAS D DE E

INDUSTRIA

DOS CENTROS SUMINISTRAN PETROLEO VENEZUELA MEDIO ORIENTE 1963

-

PSODUCCION DE PETROLEO .l963
VENEZUELA

: 3.24ll

% O€ C W T ~ I B U C I O N AL COMERCIO INTERNACIONAL: 26,Z
OTROS TOTAL

l

% DE

CONTRIBUCION AL COMERCIO INTEnNACIONU:SLO

l

J/ INCLUYE LA MITAD D L LA CROOUCCIO@ Be
L A ZúñA N E U T R A L

DOCUMENTOS

DOCUMENTO No 1

La Junta Revolucionaria de Gobierno de los Estados Unidos de Venezuela,
en uso de los plenos poderes asumidos en su Decreto

NQ1,

que es propósito central del Gobierno Revolucionario mejorar las condiciones de vida del pueblo venezolano, facilitándole, junto con una alimentación mejor y más barata, habitación adecuada y al alcance de sus posibilidades ; CONSIDERANDO : que para el logro de estas finalidades se hace indispensable la organización de un sistema que promueva e impulse la deficitaria producción nacional en los renglones agrícola, pecuario e industrial por lo cual es determinación del Gobierno Revolucionario crear de inmediato un Instituto de Fomento de la Producción con suficiente capital para atender a tales fines; CONSIDERANDO : que es propósito del Gobierno Revolucionario proceder sin plazos dilatorios a la construcción masiva de viviendas para trabajadores en las regiones del país que más lo necesiten, a la fundación de un Banco Hipotecario y a la creación de una Marina Mercante Nacional ;

que para realizar estos proyectos inaplazables se requiere una suma de dinero necesariamente superior a cien millones de bolívares;

que durante los últimos años algunas personas naturales y jurídicas

realizaron utilidades excepcionalment,e cuantiosas, y que no existe en el actual régimen fiscal de la Nación una Ley sobre exceso de utilidades que le permita al Estado percibir participación equitativa de esas ganancias extraordinarias ;

que es razonable y justo que quienes realizaron excepcionales ganancias contribuyan también en forma especial a satisfacer mejor las necesidades nacionales, abriendo así para todos los empresarios del país, incluidos los contribuyentes a que se refiere uno de los consider a n d o ~anteriores, insospechadas posibilidades de desarrollo en sus actividades productoras, dicta el siguiente DECRETO N9 112 Articulo 1 9 - Los contribuyentes cuya renta neta global, calculada de acuerdo con lo que establece la Ley de Impuesto sobre la Renta asciende a más de ochocientos mil bolívares (Bs. 800.000) pagarán sobre dichas ganancias del presente año, además de los impuestos previstos en la referida Ley, la siguiente contribución extraordinaria :
el 6% sobre l a fracción de renta entre Bs. 800.000 y Bs. 1.000.000. el 10% sobre l a fracción de renta entre Bs. 1.000.000 y Bs. 1.400.000. el 15% sobre l a fracción de renta entre Bs. 1.400.000 y Bs. 2.000.000. el 20% sobre l a fracción de renta entre Bs. 2.000.000 en adelante.

Artículo 29 - El susodicho impuesto será exigido solamente por el presente año, y afectará la renta neta global sin deducción de lo que al contribuyente corresponda pagar por concepto de los impuestos cedular y complementario normales establecidos en dicha Ley. La liquidación y recaudación de esta contribución extraordinaria se efectuará junto con la del Impuesto sobre la Renta y de acuerdo con las normas que rigen este impuesto, en cuanto sean aplicables. Artículo 3 9 - El Encargado del Ministerio de Hacienda queda encargado del cumplimiento del presente Decreto. Dado, firmado y sellado en el Palacio de Miraflores, en Caracas,

a los treinta y un días del mes de diciembre de mil novecientos cuarenta y cinco. - Año 136 de la Independencia y 87 de la Federación.

(L. S.)
Rómulo Betancourt Mayor Carlos Delgado Chalbaud Doctor Raúl Leoni Capitán Mario Vargas Doctor Gonzalo Barrios Doctor Luis B. Prieto F. Doctor Edmundo Fernández
DOCUMENTO NQ 2

LA POLITICA PETROLERA VENEZOLANA PUEDE AFECTAR LA SITUACION MUNDIAL
Por Ruth Sheldon (Traducido de "World Petroleum" julio 1946)

La atención de la industria petrolera internacional se concentra fuertemente en Venezuela, donde ocurren sucesos que harán precedentes y pueden tener efectos políticos e industriales de alcance mundial. Rápidamente están sumando acontecimientos en campos diversos pero íntimamente relacionados. Los trabajadores de Venezuela han surgido como un poderoso factor en la situación. Los planes del Gobierno para vender su regalía petrolera en un mercado de competencia hacen historia nueva en petróleo. Por primera vez Rusia demuestra un activo interés en el petróleo venezolano. El anuncio de una próxima invasión del Hemisferio Occidental por petróleo árabe está estimulando la formulación de una política exterior petrolera venezolana y el Gobierno de Venezuela puede llegar a constituir una fuerza poderosa en los asuntos petroleros internacionales. Venezuela está desplegando activo interés en el examen de la distribución de las utilidades petroleras y contempla la revisión de las fórmulas existentes. Más aun, el Gobierno tiene entre sus conceptos principistas algunas ideas sobre la participación activa del Estado en la refinación. Estos acontecimientos no pueden descartarse como las primeras acciones radicales de un nuevo gobierno revolucionario que irán disminuyendo su fuerza y cambiando de objetivo. El gobierno revolucionario simplemente destapó la botella y lo que de ella va saliendo

refleja cambios de las condiciones sociales e industriales que no son meramente locales sino que ejercen influencia en todas partes. Por el momento el problema laboral de Venzeuela es de primordial importancia. Llamaradas de la conflagración obrera que ardió ferozmente en Estados Unidos en los últimos meses saltaron por encima del Golfo de México y durante varias semanas de tensión amenazaron con derivar hacia una huelga petrolera de extensión nacional, que habría paralizado la economía venezolana a la vez que agudizado la actual escasez mundial de petróleo. Afortunadamente, ni las compañías, ni el Gobierno, ni los trabajadores permitieron que la situación llegara a un punto muerto y maniobrando hábilmente pudieron encontrar una zona suficientemente amplia de entendimiento como para evitar la confrontación y que sirviera de base para un contrato colectivo de trabajo que actualmente se negocia entre los sindicatos petroleros y las compañías, que regirá hasta fines de diciembre de 1947. El logro de este resultado puede mostrarse como una realización notable en vista de los peculiares factores nacionales e internacionales que complican la situación venezolana. Estos factores implican tal potencial de conflicto y tantas condiciones anormales que la rapidez con la que se llegó a un acuerdo fundamental y lo razonable de sus términos resultan realmente sorprendentes. A pesar de que es evidente que los trabajadores harán mayores demandas al finalizar el contrato, la verdadera virtud del presente acuerdo consiste en que resuelve el problema laboral satisfactoriamente por ahora y permite que pase año y medio antes de que se revise. En este tiempo deberán estar suficientemente estabilizadas las actuales condiciones de desequilibrio económico mundial para permitir una evaluación más precisa y una solución de los problemas obreropatronales en todas partes, lo que se reflejará en la forma en que Venezuela enfrenta su propia situación. Las principales reivindicaciones obtenidas por los trabajadores son: inclusión permanente en el salario básico del aumento de salario de Bs. 2,00 (US$0,60) que se otorgó el año pasado para compensar el aumento del costo de la vida; aumento de Bs. 2,00 (US$ 0,60) en el salario diario de todos los trabajadores (pedían Bs. 4,00, o sea, US$1,20) ; aumentos desde 3 a 15 por ciento en los sueldos de los empleados ; pago de 56 horas por semana de 48 horas ; pago completo del tiempo de viaje desde y al sitio de trabajo que exceda de 15 minutos; pago por enfermedad; 15 días de vacaciones pagadas para todos los trabajadores ; los trabajadores de los contratistas y subcontratistas

de las compañías recibirán pagos y prestaciones iguales a los de los trabajadores petroleros. Se lograron muchos otros beneficios que mejoran las condiciones de vida, cajas de ahorro, becas, escuelas industriales, seguros de vida, proveedurías ("commissaries") y hospitales de las compañías. La estimación del costo adicional de este contrato para las compañías oscila entre Bs. 40.000.000 y Bs. 110.000.000 anuales (de US$12.000.000 a US$ 33.000.000). Las compañías estiman que el arreglo representa entre 35 y 50 por ciento de aumento de salarios para los 25.000 obreros petroleros de todas clases de Venezuela, dentro de un total de 30.000 trabajadores de la industria petrolera. Desde el punto de vista de las empresas petroleras, lo más satisfactorio del arreglo es la exclusión de todas las demandas que interfieran la libertad de administración. Por ejemplo, los trabajadores pedían que, a solicitud del sindicato, las empresas estuviesen obligadas a despedir a cualquier funcionario cuyas acciones, en opinión del sindicato, "no garantizaran la armonía que debe existir entre los trabajadores y la administración". Esta cláusula del contrato no fue objeto de discusión debido a que el comité patronal de negociación sugirió, simplemente, que para ser equitativos debería ampliarse. Debería incluir la previsión de que, a petición de la compañía, el sindicato estaría obligado a retirar a cualquiera de sus funcionarios de quien la compañía opinara que no contribuía a la armonía entre los trabajadores y la administración. Los dirigentes sindicales sugirieron entonces que el asunto fuera totalmente eliminado. Las empresas petroleras comenzaron las negociaciones con gran ansiedad. Desde su punto de vista las circunstancias estaban lejos de ser favorables. Las caóticas condiciones huelguísticas en Estados Unidos fortalecía la actitud de los trabajadores venezolanos. El gobierno revolucionario de Venezuela, establecido el pasado octubre, es un gobierno pro-laboral y busca aumentar su fuerza política en todo el país para mejorar su posición en las próximas elecciones que escogerán una Asamblea Constituyente y subsecuentemente seleccionarán un Presidente por votación popular. Los trabajadores petroleros constituyen un bloque poderoso de miembros del partido de gobierno, Acción Democrática. Por ello parecía poco probable que el Gobierno quisiera o pudiera ejercer alguna influencia restrictiva sobre los trabajadores petroleros. Sin embargo, el Gobierno asumió una definida posición de mediador durante las negociaciones. Ejerció presión tanto sobre las compañías como sobre los sindicatos para que llegaran a un arreglo

antes del plazo fijado para la huelga y el contrato fue firmado en el despacho del Ministro del Trabajo, Dr. Raúl Leoni. El anuncio del contrato fue hecho, dramáticamente, por el Presidente de la Junta Revolucionaria de Gobierno, Rómulo Betancourt, como tema inicial de un discurso, anunciado con bastante anticipación, sobre problemas económicos venezolanos ante la Cámara de Comercio, discurso que fue radiodifundido a toda Venezuela y Colombia. El presidente Betancourt dijo a los oyentes: "Por la comprensión y buena voluntad de las partes contratantes no h a sido necesario llegar a una de esas huelgas que vienen entorpeciendo las economías de los grandes países industriales". La satisfacción producida por el arreglo .fue, en cierto modo, ensombrecida por las afirmaciones y la actitud de los sindicatos petroleros. Luis Tovar, Presidente de la Federación de Trabajadores Petroleros, declaró inmediatamente después de la firma del arreglo : "Hemos ganado muchos millones de bolívares pero la pelea no ha terminado. Debemos obtener todas las demandas contenidas en nuestro pliego y tomar el pliego como nuestro programa de lucha". Las empresas petroleras ya habían tenido experiencia con ese pliego, ya que fue formulado en gran parte tomando cláusula por cláusula del pliego de peticiones mexicano que tuvo por resultado la expropiación de las instalaciones petroleras de ese país en 1938. Algunas de las cláusulas venezolanas seguían a las mexicanas tan literalmente que hasta estaban enunciadas en un español mexicano más que en un español venezolano. No obstante, el Gobierno está consciente de sus responsabilidades tanto hacia las empresas petroleras como hacia los trabajadores. La política y el punto de vista del Gobierno han sido admirablemente expresados por el Dr. Juan Pablo Pérez Alfonzo, un joven y brillante profesor de Derecho y ex-diputado al Congreso, que es ahora Ministro de Fomento. Define la política del Gobierno como la de "mantener bajo constante observación las relaciones entre los trabajadores y las compañías, pero tomando en consideración la libertad que corresponde a cada uno". "El reconocimiento del legítimo derecho de los trabajadores a disfrutar de razonables condiciones de vida acordes con las ganancias de la industria, debe considerarse como un justificado deseo nacional", dice él. "Por otra parte, considero que si el pueblo venezolano en su conjunto aspira a retener en el país una justa participación en las ganancias obtenidas de la explotación de sus recursos naturales, no es el mejor método el de dar esta participación como remuneraciones

ilimitadas a la parte de la población que está económicamente ligada a la explotación del recurso. La forma razonable de distribución es la de la discreción financiera que deberá ejercer necesariamente un gobierno popular en la forma que resulte más adecuada al bienestar general. El otro procedimiento crearía un grupo privilegiado, una permanente fuente de conflictos, puesto que la población no favorecida trataría constantemente de desplazar a la favorecida. El trabajador petrolero debe recibir un salario y otras prestaciones que le permitan vivir decentemente y quizás mejor que el resto de sus compatriotas. Pero cualquier otra cosa sería inaceptable". La preferencia del Gobierno de orientar los beneficios adicionales derivados de la industria petrolera hacia el Tesoro Nacional antes que hacer de ellos posesión exclusiva de un grupo de la población, se basa en el hecho de que el petróleo es el factor principal de la economía venezolana y debe ser manejado en el interés de todos y no en el de unos pocos. El gobierno revolucionario no está totalmente satisfecho con la actual distribución de los beneficios de la industria. La Ley petrolera venezolana de 1943 representó un aumento de 70 por ciento del ingreso petrolero del Gobierno proveniente de la regalía petrolera y en ese entonces las compañías consideraron que se había llegado a un reajuste máximo en la división de las ganancias. Cuando en octubre se estableció el actual gobierno las compañías petroleras tenían serios temores acerca de su situación pues el presidente Betancourt y el ministro Pérez Alfonzo habían sido líderes de la oposición contra la aprobación de la Ley de 1943, basándose en que la Ley no daba al Gobierno una participación equitativa en tiempos de ganancias extraordinarias. E l Gobierno aseguró a las compañías que no tenía intenciones de derogar la Ley de 1943, pero bien pronto procedió a hacer efectivas las objeciones que había hecho anteriormente. Los ejecutivos petroleros despertaron el día de Año Nuevo con un verdadero "ratón", pues el Gobierno, el 31 de diciembre de 1945, emitió un decreto que fijaba impuestos extraordinarios a todas las utilidades obtenidas en 1945. Esto era aplicable a todo el mundo en Venezuela, pero colocaba a las compañías petroleras en el escalón del 20 por ciento, haciendo que su contribución a los Bs. 100.000.000 (US$33.000.000) fuera aproximadamente de Bs. 90.000.000 (US$30.000.000). Como dicen en Venezuela, esta era "una ley con nombre y apellido" (en español en el original N.T.) o, para traducir libremente, "un decreto con dirección y número de teléfono".

El presidente Betancourt resumió la posición del Gobierno en su importante discurso ante la Cámara de Comercio mencionado anteriormente. "Este decreto se dictó", dijo, "tomando en cuenta diversas circunstancias, entre ellas que Venezuela es uno de los pocos países del mundo que no tiene un impuesto sobre utilidades excesivas ; la otra fue que las empresas más afectadas, las petroleras, una de las cuales debe pagar US$16.000.000 y ha pagado ya su primera cuota, han obtenido beneficios que no se corresponden con los términos del acuerdo de 1943". Comentó que el actual gobierno, que entonces constituía la oposición, había criticado el método de calcular la participación del Gobierno y sus críticas estaban siendo confirmadas por las declaraciones de ingreso presentadas por las empresas en 1944 y 1945, las cuales demostraban que las compañías recibían mucho más utilidades que el Gobierno. Esto, concluyó, "explica por qué las compañías no discutieron la justicia del impuesto". Si bien es cierto que las compañías no hicieron una campaña pública contra el decreto, pues no tenían fundamentos legales que se lo permitieran, protestaron verbalmente ante el Gobierno, pero solamente en el terreno "moral". El ministro Pérez Alfonzo, sin embargo, comentando el impuesto al exceso de utilidades, dice: "El Gobierno ha declarado formalmente que no recurrirá a nuevos impuestos. No obstante, me parece razonable pensar que el Gobierno Constitucional, elegido por el voto popular directo y que es esperado por todos los venezolanos, debe estudiar necesariamente un impuesto sobre utilidades excesivas para Venezuela, tal como se está haciendo en el resto del mundo, impuesto éste que deberá evitar una exagerada explotación del pueblo y de sus recursos naturales. Como dijera recientemente el señor Bernard Baruch, debemos "permitir ganancia pero no abuso" ("allow profit but no profiteering"). El ministro Pérez Alfonzo señaló cuidadosamente que las objeciones del Gobierno a la Ley petrolera de 1943 no se deben a que ésta no sea una ley buena, sino a que en algunos aspectos no es lo suficientemente buena. Argumenta que mientras la Ley prevé, por una parte, que las regalías pueden reducirse cuando una concesión, debido a aumentos de costos, no pueda operar económicamente bajo la carga de la regalía, no prevé la contrapartida de ese concepto, o sea, que en los tiempos de ganancias extraordinarias el Gobierno participe proporcionalmente. La Ley de 1943 fue concebida para la división de las ganancias en las condiciones existentes de precios y costos, la cual representaba aproximadamente una participación de 50-50 para el Gobierno y la

industria. El Gobierno sostiene que si los precios de mercado aumentan y los costos se mantienen iguales, las compañias reciben mayores ganancias de sus 5/6 del petróleo que el Gobierno de su 1/6. Una regalía basada en un porcentaje fijo permite al Gobierno beneficiarse en el aumento del volumen pero no la correspondiente participación equitativa en las ganancias por aumento de los precios. Un impuesto sobre el exceso de ganancias reajusta esos valores, pero el Gobierno preferiría que esas disposiciones se hubieran incorporado en la Ley petrolera. Ciertamente, la búsqueda de una fórmula perfecta para la equitativa distribución de las ganancias entre los gobiernos, propietarios del subsuelo, y las empresas privadas, que lo explotan, no ha terminado en Venezuela, como tampoco en el resto del mundo. Otra indicación de que el Gobierno venezolano no está satisfecho con la fórmula vigente es que, por primera vez en la historia del petróleo, un gobierno está negociando seriamente para vender su regalia petrolera en el mercado abierto. Hasta ahora todos los gobiernos propietarios de la riqueza del subsuelo han recibido de las compañias explotadoras en efectivo el valor de las regalías, y se han limitado a negociar con esas compañías las bases adecuadas para estimar el valor que debe asignarse al petróleo de regalía. De vez en cuando, en tiempos de escasez mundial de petróleo, empresarios independientes o grupos han propuesto a varios gobiernos la compra del petróleo de regalía. Los gobiernos se han mostrado reacios a considerar estas proposiciones pues no deseaban perturbar los arreglos a largo plazo concertados con las empresas que realmente producen el petróleo. Sin embargo, el actual Gobierno venezolano, convencido de que el Estado debe participar, siempre que sea posible, en las ganancias extraordinarias, está estudiando la firma de un contrato pos dos afios, que la Ley de 1943 autoriza para vender un tercio de su regalia, que alcanza a un total aproximado de 166.000 barriles diarios, a D. D. Feldman, un empresario petrolero de Dallas, Texas. La oferta de Feldman consiste en tomar no menos de 20.000.000 de barriles anuales a un precio que no será inferior al que el Gobierno recibe ahora de las empresas concesionarias. (Este precio se calcula comparando en la Costa del Golfo el petróleo del campo venezolano con el del Este u Oeste de Texas, dependiendo de la gravedad de que se trate). Feldman ofrece dividir por igual con el Gobierno las ganancias que pueda obtener en la venta de ese petróleo por encima de dicho precio, o, en el caso de que cualquier cantidad de crudo sea usada por una refinería

en la cual pueda él tener interés directo o indirecto, se garantizará al Gobierno un beneficio de 5 centavos por barril. Se informa que Feldman considera unirse con un grupo independiente en Estados Unidos que desearía comprar el oleoducto Big Inch y transportar petróleo venezolano a refinerías del Interior. Este arreglo, por supuesto, es altamente especulativo puesto que el Gobierno norteamericano no ha decidido todavía qué hará con el Big Inch. Si el Gobierno lo vende, lo más probable es que sea usado para transportar gas en vez de petróleo, debido a los múltiples obstáculos que han sido señalados y que impiden que pueda ser usado con éxito como oleoducto. Feldman también está en negociaciones con el Gobierno colombiano para comprarle su regalía petrolera, pero en este caso la proposición es para refinar el petróleo, aproximadamente 9.000 barriles diarios, en Colombia, en una refinería de la cual serían propietarios el Gobierno y el grupo de Feldman por partes iguales. El Gobierno venezolano ha seguido un curso desusado respecto a la proposición sobre el petróleo de regalía al invitar a la prensa, el público, las compañías petroleras y los otros partidos políticos a expresar sus opiniones. Tal como era de esperarse, las compañías petroleras no han opinado, pues la Ley precisamente contempla acciones de este tipo. Una venta como esta significaría un reajuste de sus programas de producción para poder cumplir sus propios compromisos, en los cuales se había incluido el volumen de las regalías. La reacción general del público venezolano y los partidos políticos es favorable con una sola excepción importante. La proposición actual no garantiza beneficios adicionales al Gobierno sino que simplemente conviene en dividir cualesquiera ganancias especulativas. Un sector importante de la opinión pública venezolana cree que si el Gobierno interviene en un arreglo de esta naturaleza el beneficio debería estar garantizado. El ministro Pérez Alfonzo afirma que: "Pensamos que la operación sea una experiencia que permita el establecimiento de una nueva política de utilización de nuestra parte de la producción petrolera. Se la considera como una experiencia orieritada hacia el establecimiento de empresas mixtas de refinación y aun hacia la producción de petróleo en asociación con las compañías y no por medio de las acostumbradas concesiones, ya que la experiencia acumulada desde 1943 h a demostrado que no garantiza en todos los casos una justa participación del Estado en la riqueza natural que constituye el eje de la economía del país".

Los deseos del Gobierno de establecer una refinería del Estado y los particulares en Venezuela los indican la reciente experiencia de la Creole (subsidiaria de la Standard Oil Co. de New Jersey, que controla cerca del 54 por ciento de la producción diaria de 1.000.000 de barriles). Como resultado de las negociaciones que llevaron a la Ley petrolera de 1943, la Creole convino, tal como lo hicieron varias otras empresas, en construir una refinería en Venezuela con una capacidad de 50.000 barriles antes de 1951 o tan pronto fuera posible obtener los materiales. Cuando se estaba escogiendo el sitio para la refinería, el Gobierno anterior pidió a la Creole que considerara el Puerto de Turiamo, en la costa del Caribe y casi a la mitad de camino entre los campos petroleros de Oriente y Occidente, pues el Gobierno estaba ansioso de levantar esa región. La Creole inició negociaciones con el Gobierno por los terrenos, que eran de propiedad nacional. El Gobierno continuó esas negociaciones pero sugirió abiertamente que las tierras del Gobierno debían usarse para ubicar una refinería en la cual participara el Gobierno en condiciones de igualdad con la compañía. La Creole, a quien no le gustan las empresas mixtas, de inmediato puso término a las negociaciones. E n la actualidad planea, igual que la Shell, ubicar su refinería en la Península de Paraguaná, que comienza en la entrada del Lago de Maracaibo, en donde se encuentran los grandes campos de Occidente. Estos cambios internos y las nuevas maneras de abordar el Gobierno los problemas petroleros venezolanos tienen interés mundial por su posible influencia en el pensamiento de otros países sobre petróleo. Las razones para la preocupación de americanos y británicos son obvias. Tampoco Rusia olvida la importancia de Venezuela en el panorama petrolero mundial y ha enviado como Embajador ante el Gobierno venezolano al Dr. Foma A. Trebin, ingeniero petrolero y geólogo, quien fuera alto funcionario de la organización petrolera del Gobierno ruso. La experiencia técnica del Embajador deja fuera de duda que el Gobierno ruso estará fielmente informado de cada fase de la situación petrolera venezolana. Además, el Dr. Trebin tiene una personalidad muy agradable y ha hecho una impresión sumamente buena en Venezuela. Sin embargo, la influencia rusa sobre el pensamiento político venezolano -petrolero u otro- no es una cuestión en la actualidad. El Partido Comunista Venezolano desconcertaría al mismo Stalin, puesto que está dividido en tres fracciones que tienen mayor interés en pelear por asuntos internos que en seguir cualquier línea de Moscú para el Partido. Más aun, la devoción de Venezuela por su indepen-

dencia es una herencia de Simón Bolívar para los venezolanos tan grande como la de George Washington lo es en Estados Unidos. Cualquier sistema político que surja en Venezuela será tan peculiarmente venezolano como cualquier cambio de gobierno en Estados Unidos será siempre un producto estrictamente americano. E n los círculos petroleros internacionales el interés por los acontecimientos venezolanos está relacionado con sus efectos en la posible situación de competencia entre el petróleo venezolano y el árabe. Esta competencia es, de igual manera, una preocupación principal del Gobierno venezolano. Por primera vez Venezuela está comenzando a pensar en la formulación de una política petrolera internacional. Su gobierno estudia las posibilidades de asumir su responsabilidad como líder en los asuntos petroleros mundiales antes que concentrarse en las relaciones damésticas con las compañías petroleras, tal como lo ha venido haciendo hasta ahora. Por mucho tiempo el presidente Betancourt ha estado interesado en que Venezuela participe activamente en negociaciones para un acuerdo petrolero internacional. Cuando el anterior secretario del interior Harold L. Ickes estaba en Londres el año pasado discutiendo el proyecto del tratado petrolero anglo-norteamericano, el presidente Betancourt, en su condición de dirigente político de Acción Democrática, escribió enérgicos editoriales periodísticos reclamando que Venezuela estuviese representada en esas conferencias. Ahora, como Presidente, se ha intensificado su interés en los acontecimientos petroleros internacionales.
(Este artículo fue publicado por la conocida revista internacional petrolera "World Petroleum" en su número de julio de 1946. Debido a su gran interés y a la autoridad de la señora Sheldon, la revista sacó en separata el artículo para su mayor difusión. La señora Ruth Sheldon Knowles tiene ganada fama internacional como experta petrolera. E s geóloga y esposa, nieta e hija de petroleros independientes. Numerosos son sus artículos técnicos publicados en revistas profesionales, pero también ha escrito para "Saturday Evening Post", "Wall Street Journal" y muchas más. Su libro "The Greatest Gamblers", publicado en 1969, es ya un clásico entre la gente del petróleo. Los libros y artículos de l a señora Sheldon reflejan su gran experiencia profesional. Después de la expropiación, México la contrató en 1939 para que le informara sobre sus campos petroleros y refinerías. El famoso Secretario del Gobierno de Roosevelt, Harold L. Ickes, la nombró en 1941 como especialista petrolera, para que le informase sobre los campos petroleros y refinerias de América Latina. Por esto, en 1943 participó en las gestiones del contrato-ley venezolano de 1943 y conoció muy bien las intimidades de esta trami-

DOCUMENTO No 3

Creación de la Comisión Coordinadora de la Conservación y el Comercio de los Hidroca?.buros

República de Venezuela. - Ministerio de Minas e Hidrocarburos. Oficina Técnica de Hidrocarburos. - Número 557. - Caracas, 9 de abril de 1959. - 1 4 9 ~ 1019. y

Por cuanto la explotación de los hidrocarburos constituye la base casi exclusiva de la economía de Venezuela y todo lo relacionado con la industria que extrae y comercia los hidrocarburos es de interés público fundamental ; Por cuanto Venezuela es el principal país exportador de petróleo del mundo y en ocasiones su posición económica se ve desfavorecida por cambios en la estructura de los precios del petróleo crudo y sus derivados que no obedecen a la relación Consumo-Producción ni toman debida cuenta en las continuas alzas de los costos de las operaciones para reemplazar el petróleo consumido por la humanidad; Por cuanto los países productores han reconocido la necesidad de tomar medidas de conservación del petróleo y del gas, riquezas naturales no renovables y también medidas de restricción de la producción y del comercio, con miras a una razonable estabilidad de precios y mercados ; Por cuanto la estabilidad de precios y mercados es condición indispensable para el mantenimiento de una industria petrolera económicamente sana, capaz de satisfacer con seguridad los requerimientos de energía y materia prima que cada vez reclaman en mayores cantidades el bienestar y el desarrollo económico de los pueblos; Por cuanto se considera conveniente crear una organización que estudie y recomiende las regulaciones sobre el comercio de los hidrotada reforma. E s por esto último que el análisis que hace de la verdadera nueva política petrolera venezolana del Gobierno Democrático tiene tanto valor. Más aún cuando su evaluación de acontecimientos internacionales petroleros fue confirmada ampliamente por los hechos históricos subsiguientes. Fue el movimiento reformista que analiza este artículo el inicio de los acontecimientos que se han venido sucediendo, entre los cuales destacan l a nacionalización del petróleo en Irán, la extensión de la participación 50-50 a la región del Medio Oriente y más recientemente la creación de la OPEP).

carburos y las coordine con la política de conservación aconsejada por los supremos intereses nacionales : 1 - Se crea en el Ministerio de Minas e Hidrocarburos la Comisión Coordinadora de la Conservación y el Comercio de los Hidrocarburos, integrada por el Director de la Oficina Técnica de Hidrocarburos, el Director de Economía, los Jefes de las Divisiones Técnicas de Producción y Fiscalización y de Conservación, y el Jefe de la División de Economía Petrolera. 2 - Para el mejor cumplimiento de sus funciones, la Comisión queda facultada para solicitar toda la información que fuere necesaria de las empresas que trabajan la industria de hidrocarburos, muy especialmente las relativas a sus programas de producción y ventas. También podrá la Comisión, cuando lo recomienden las circunstancias, solicitar el asesoramiento y colaboración de otras personas o entidades extrañas a su seno. comuníquese y publíquese. Por el Ejecutivo Nacional, JUAN P&REZ P. A., Ministro de Minas e Hidrocarburos.
(Gaceta Oficial de l a República de Venezuela Nv 25.931 del 9 - 4 - 59).
DOCUMENTO No 4

Declaración del Ministro de Minas en rueda de prensa del 6 de mayo de 1959 en la Embajada de Venezuela en Washington
El Gobierno de Venezuela lamenta profundamente la acción unilateral tomada por el Gobierno de Estados Unidos en el sistema de restricciones de importación de petróleo del 30 de abril. Tan sólo a los dos meses del primer Programa Mandatorio de Restricciones, proclamado después de largos estudios y discusiones, se le modificó para crear una condición privilegiada en favor de uno solo de los países del Hemisferio. Venezuela ha venido siendo por muchos años el mayor abastecedor de petróleo de EE. UU. y la producción de sus campos petroleros ha estado disponible en los períodos de paz y de emergencia en bases muy similares a las de los propios recursos de energía de EE. UU. Debe mantenerse presente que el área del Caribe está más cercana a la gran área consumidora de la Costa Atlántica que la Costa de EE. UU. en el Golfo.

Venezuela entendió el primer Programa Mandatorio de Restricciones convencida de que realmente perseguía asegurar la estabilización de los mercados y los precios para mantener una industria petrolera sana no sólo en EE. UU. sino también en el resto de los países productores, como se afirmó en la Declaración de la Casa Blanca del 10 de marzo. Venezuela también tomó en consideración los ofrecimientos que se nos hicieron y que fueron reafirmados en la mencionada Declaración del 10 de marzo, de que los intereses conjuntos de Canadá y de las Repúblicas americanas habrían de ser objeto de estudios futuros mutuos con el propósito de alcanzar un acuerdo que tomaría muy en cuenta todas las condiciones especiales de nuestro Hemisferio. Ahora Venezuela encara con angustia el desarrollo reciente de sucesos en relación al Programa de Importación. No es tan sólo la condición de privilegio acordada a Canadá por el Gobierno de EE. UU. -la cual envuelve una discriminación contra Venezuela- sino también la cuestión de la manera como el sistema de licencias para las refinerías se cumple en contra de las importaciones de petróleo. Estos hechos recientes concurren a apoyar la posición que Venezuela ha venido manteniendo desde el inicio de conversaciones entre nuestros gobiernos. La posición de Venezuela se ha presentado en varias ocasiones a los funcionarios de EE. UU. y recientemente fue fijada en una entrevista del Ministro de Minas e Hidrocarburos de Venezuela, publicada en la edición de "Petroleum Week" del l?de mayo de 1959.
DOCUMENTO N9 5

Declaración de la Casa Blanca del 30 de abril de 1959 autorizada por James C. Hagerty, Secretario de Prensa del Presidente

El Presidente modificó hoy su Proclama NQ3.279 del 10 de marzo de 1959, que impuso restricciones a las importaciones de petróleo. Con efecto desde el 1 9 de julio de 1959, la Proclama de hoy exceptúa de las restricciones de importación de petróleo crudo, petróleos no terminados y productos terminados que entren a los Estados Unidos por oleoductos, tanques de motor o ferrocarril desde el país de proEntre los asistentes a la rueda de prensa se encontraron reporteros de las agencias noticiosas A.P. y U.P., A.F.P., New Mayer, A.S.S. MacGraw Hill y de los diarios especializados Oil and Gas Journal, Oil Daily y Journal of Commerce.

ducción. Esta excepción se aplica a los petróleos provenientes de fuentes que estarían accesibles por transporte de tierra en la eventualidad de una emergencia. Al proclamar los controles mandatorios de petróleo el 10 de marzo, el Presidente señaló nuestros intereses conjuntos de defensa con Canadá y otros países del Hemisferio Occidental dentro de la gran esfera de seguridad del mundo libre. En reconocimiento de este hecho las conversaciones c o n t i n u a r á n con Venezuela y otros paises del H e m i s f e r i o Occidental en busca de una solución coordinada del problema del petróleo, puesto que se relaciona con la defensa y los intereses de todos los países productores.
DOCUMENTO N? 6

M e m o r á n d u m presentado al Departamento de E s t a d o el 24 de a b r i l de 1959 e n relación a la modificación del P r o g r a m a de Restricciones que se sabia e n consz'dermión

1. El Gobierno de Venezuela está profundamente preocupado con las medidas que se consideran por el Gobierno de EE. UU. en el Programa Mandatorio de Importación de Petróleo para excluir al petróleo crudo, los petróleos no terminados o productos terminados, transportados a los EE. UU. por oleoductos, tanques de motor o ferrocarril. El lenguaje de la Proclama que se considera para modificar la Proclama 3.279 del 10 de mamo de 1959 -la cual ajusta las importaciones de petróleo y productos- se aplicaría específicamente y tan sólo a las importaciones de petróleo desde el Canadá y México, discriminando las importaciones de petróleo desde otras fuentes del Hemisferio Occidental. El Gobierno de Venezuela está particularmente extrañado por la tendencia indicada por las acciones del Gobierno de EE. UU. al establecer discriminaciones contra las importaciones de petróleo desde Venezuela S &e la base de la seguridad nacional de EE. UU., y esta tendencia hace surgir la implicación de que a Venezuela se la desestima y que las fuentes de petróleo de Venezuela ya no se consideran, como antes lo fueron, esenciales para la seguridad de EE. UU. 2. Parece apropiado recordar que el Comité Especial del Gabinete para el Estudio de las Importaciones de Petróleo recibió instrucciones del Presidente de los Estados Unidos el 26 de junio de 195'7 para examinar la seguridad nacional en sus términos más an~plios y buscar balancear factores generales como los de los requerimientos

de petróleo crudo de EE. UU. a largo plazo, las consideraciones militares, económicas y diplomáticas implícitas en la obtención de petróleo crudo de varias áreas extranjeras, el mantenimiento de una industria doméstica dinámica que atienda a las necesidades nacionales en paz o en guerra y cualquier significado especial de las importaciones en las diferentes regiones del país. E n relación con todo esto la que entonces era Oficina para la Movilización de la Defensa estableció una excepción condicional para las importaciones de petróleo de Venezuela, reconociendo así la posición del petróleo venezolano que siempre se ha tenido en cuenta en cualquier acción gubernamental que afectara el petróleo. 3. El Departamento de Defensa de EE. UU. ha enfatizado desde hace tiempo la necesidad de mantener conexión con abastecimientos de combustibles extranjeros, y que EE. UU. no debiera tomar ninguna acción que pudiera dañar seriamente las relaciones políticas y comerciales entre EE. UU. y los países con reservas petroleras Y poner en peligro esas fuentes extranjeras de suministro. El Gobierno de Venezuela desea llamar la atención hacia el hecho de que Venezuela siempre ha sido una fuente segura de suministro de petróleo en pasadas emergencias. Siempre h a habido continuidad y consistencia en su política respecto a la disponibilidad de abastecimiento para EE. UU. en tiempos de paz y en tiempos de guerra, especialmente de petróleo y de mineral de hierro. El Gobierno de Venezuela desea destacar la aportación de petróleo de Venezuela en períodos de emergencia : Segunda Guerra Mundial, Guerra de Corea y la reciente Crisis de Suez. 4. El Gobierno de Venezuela está totalmente consciente de la existencia de factores económicos internacionales que contribuyen a la reducción de los mercados mundiales para el petróleo; y que esta situación obliga a varios países a considerar el problema de acuerdo a las condiciones económicas, sociales y políticas de cada uno. Sin embargo, el Gobierno de Venezuela se resiente muy seriamente de cualquier medida discriminatoria en el Programa Mandatorio de Importación de Petróleo en favor de uno o dos países sobre bases de seguridad, cuando excluye a otros países productores del Hemisferio Occidental. Cualquier excepción, implícita o explícita, a las importaciones de petróleo de Canadá y México sin ninguna seguridad inmediata de extender tales excepciones a Venezuela, indudablemente encontrará una reacción adversa en la opinión pública de Venezuela y contribuirá con certeza a fomentar muchos sentimientos y hostilidad contra los Estados Unidos.

5. El Gobierno de Venezuela y el pueblo dan gran importancia a la amistad sincera y tradicional que siempre ha existido entre EE. UU. y Venezuela, pero el Gobierno de Venezuela no puede aceptar que exista justificación alguna para que EE. UU. discrimine el petróleo del área del Caribe sobre la base de que el petróleo extranjero que llega por mar es inseguro en tiempos de emergencia. La pretensión de que EE. UU. tiene justificación sobre la base de la seguridad en limitar solamente importaciones de petróleo de países de ultramar, no toma en cuenta el hecho de que gran parte del petróleo usado en EE. UU. se mueve por tanqueros oceánicos independientemente de que el petróleo esté producido en su territorio o tenga su origen en el extranjero. Se debe tener presente que el área del Caribe está más cerca de Nueva York que la Costa de EE. UU. en el Golfo. El Departamento de Defensa de EE. UU. tiene establecido que considera probable que cantidades substanciales de petróleo continuarán llegando a los Estados Unidos y sus aliados de áreas relativamente protegidas del Hemisferio Occidental en las condiciones de tiempos de guerra. 6. La substancia de la posición de EE. UU., como se la ha presentado al Gobierno de Venezuela, es que la política restrictiva petrolera resulta mejor para Venezuela que la de puertas abiertas porque estabilizaría los precios del petróleo. De consiguiente, Venezuela pudiera vender menos petróleo, pero el ingreso en dólares resultaría más elevado ;la industria petrolera tendría buen rendimiento, etc. Si las restricciones de EE. UU. mantuviesen en alto los precios del petróleo en el resto del mundo, esto sería razonable. Sin embargo, la tendencia de reducción de precios que tuvo lugar en febrero en realidad se ha acentuado dificultando la posición competitiva de Venezula. La reciente reducción de precios por la British Petroleum en el Medio Oriente se ha extendido a los crudos de Venezuela, con lo cual se ha causado una preocupación seria al Gobierno venezolano. El mayor productor de petróleo en Venezuela emitió seis boletines de precios en 1958 y 1959, anunciando en cada uno reducciones de precios para los petróleos de Venezuela ofrecidos en venta. El último de éstos, efectivo en abril 4 de 1959, siguió inmediatamente a la adopción del Programa Mandatorio de Importación de Petróleo y a las mencionadas seguridades de estabilidad de precios. Además de precios más bajos, la producción de petróleo en Venezuela se ha reducido. Durante la semana que terminó el 8 de abril de 1959, la producción de petróleo en Venezuela fue de 2.720.578 barriles diarios, o cerca de 12 por ciento menos que la de la semana

terminada el 1 de marzo de 1959, mostrando una baja todas las 1 semanas de este intervalo. Por contraste, la información disponible muestra que durante marzo Irán produjo petróleo crudo al más alto nivel y que Arabia Saudita durante marzo alcanzó el pico mayor de su producción diaria. Esto se menciona sin relacionarlo con lo que haya ocurrido en otros países del Medio Oriente. 7. El Gobierno de Venezuela desea señalar que la inclusión del combustible residual y el asfalto en el Programa Mandatorio de Importación de Petróleo, sobre la base de la seguridad nacional, puede considerarse discriminatorio contra Venezuela. En efecto, el combustible pesado del extranjero no compite con, sino que suplementa los suministros domésticos de petróleo. La limitación a las importaciones de combustible residual - s o b r e la base de la necesidad, en interés de la seguridad nacional, de mantener una industria doméstica fuerte y saludable- tendrá poco efecto, si es que lo tiene en la producción de crudo a EE. UU. o en estimular la exploración. Sin embargo, una limitación muy ciertamente afectará desfavorablemente la industria de refinería de petróleo en el Caribe, pues las plantas refinadoras no pueden operar sino cuando cuentan con mercados para todos sus productos. Las refinerías del Caribe proveen por lo menos el 85 por ciento del combustible residual importado por EE. UU., y probablemente todo el abastecimiento extra necesario para cubrir los picos de demanda del invierno en EE. UU. El Programa no parece comprender ninguna medida mediante la cual las refinerías venezolanas puedan vender combustible a nuevos clientes, tales como plantas de servicio público que quisieran importar por su cuenta, u otros que no importaran en 1957, o también distribuidores locales que pudieran tener escasez de combustible para atender a sus necesidades de calefacción de edificios de oficina, hospitales y casas de apartamentos. Con respecto al asfalto no hay consideración alguna de seguridad nacional para justificar su inclusión. Las importaciones de asfalto equivalen tan sólo a 0,3 por ciento de la producción doméstica de petróleo crudo y como es demostrable no dañan ninguna industria doméstica. Al contrario, desde el punto de vista de la seguridad nacional resultaría ventajoso asegurar suministros adecuados de asfalto al programa de expansión de carreteras federal y estatal, al costo mínimo posible. 8. La restricción de tipos especiales de crudos venezolanos hasta afecta la industria doméstica de petróleo de EE. UU. Algunas refinerías de EE. UU. en la Costa del Golfo, por ejemplo, están solamente

interesadas en refinar asfalto. No están ellas interesadas, puesto que estas refinerías no lo podrían hacer, en producir gasolina u otros productos ligeros. El crudo doméstico al tener una base asfáltica sin cera no está a su disposición, y consiguientemente si no pueden importar de Venezuela crudos, resultará imposible operar esas ref inerías.
9. El Gobierno de Venezuela considera que la propuesta excepción no contempla consideraciones de preferencia para el petróleo del Hemisferio Occidental en su conjunto en el mercado de EE. UU. y no parece haber ninguna posibilidad de asegurar que el petróleo venezolano no sea desplazado del mercado de EE. UU. por petróleo del Medio Oriente. Además, la propuesta reducción del Programa Mandatorio de Importación de Petróleo en favor de ciertos países del Hemisferio, no ofrece a Venezuela ninguna ventaja comparable. Pese al argumento de que la presión para que Canadá construya el oleoducto a Montreal resultará frenada por la propuesta excepción, el Gobierno canadiense no parece poder dar a Venezuela ninguna seguridad de que el mercado de Montreal continuará abierto a las importaciones de petróleo venezolano, a cambio de que Venezuela acepte la excepción de Canadá. E n realidad, Venezuela no considera que el oleoducto de Montreal esté relacionado a la propuesta acción de EE. UU. para exceptuar las importaciones de petróleo de Canadá y México.

10. El Gobierno de Venezuela insiste en su preocupación sobre el alcance de todo el Programa de ~estriccionesde Importación de Petróleo en conexión con el interés conjunto en la defensa hemisférica y reitera su deseo de continuar las conversaciones sobre este asunto, que ya han sido iniciadas.

El Gobierno de Venezuela desea destacar que cualquier revisión del Programa debe tomar muy en cuenta el principio de no discriminación en la aplicación de cuotas a los países productores de petróleo del Hemisferio Occidental, de acuerdo a las reiteradas afirmaciones de funcionarios competentes del Gobierno de EE. UU.

DOCUMENTO NQ 7

Carta al Embajador de Estados Unidos sobre el Programa de Restricciones Obligatorias
Caracas, 25 de mayo de 1959 Señor Embajador : Tengo a honra dirigirme a Vuestra Excelencia en la oportunidad de hacerle llegar, con el ruego de que se sirva transmitirlos a SU Honorable Gobierno, los puntos de vista que el Gobierno de Venezuela sustenta en relación con la situación planteada por el establecimiento de medidas restrictivas obligatorias a la importación de petróleo de los Estados Unidos de América, las cuales fueron acordadas según decisión ejecutiva de fecha 9 del presente mes. l o ) El Gobierno de Venezuela se enteró con satisfacción de la declaración del Honorable Presidente de su país, fechada el 10 de marzo en curso, que precedió la proclamación del Programa de Restricciones Obligatorias, en la cual reconoce que la medida adoptada, no solamente sirve al propio interés directo de seguridad de Estados Unidos, sino que también el nuevo Programa ayudará a prevenir serias dislocaciones, tanto en ese país como en las industrias de petróleo de otras partes que igualmente tienen gran importancia para la seguridad. Así como del concepto expresado en la aludida declaración acerca del especial interés que tiene su país, en común con el Canadá, Venezuela y las otras Repúblicas Americanas, en la defensa del Hemisferio. 29) Entiende, sin embargo, el Gobierno de Venezuela, que un sistema obligatorio de restricción a las importaciones establecido por los Estados Unidos h a debido reconocer, cuando menos, la preferencia del Hemisferio Occidental para el nivel limitado de las importaciones, con el objeto de mantener la estructura normal del mercado de los Estados Unidos para el petróleo procedente de Venezuela. 30) Una limitación indiscriminada en el mercado de petróleo de los Estados Unidos podría resultar en una pérdida discriminada de mercados para el petróleo venezolano por petróleo más barato de otros países. La medida podría ser interpretada como una represalia, con la intención de mantener las ganancias excesivas del capital americano invertido en esta industria en Venezuela, en momentos cuando nuestro Gobierno está tratando de ajustar sus ingresos provenientes de la industria petrolera sobre una base equitativa. 49) Piensa el Gobierno venezolano que una política restriccio-

nista de carácter permanente puede influir desfavorablemente en los tradicionales principios de cooperación que han sido norma fundamental de las relaciones entre las naciones de este Hemisferio. 59) La opinión pública venezolana no ha dejado de sentir su preocupación respecto a las consecuencias que las medidas acordadas podrían tener sobre la vida nacional, especialmente por la inclusión dentro del plan de productos derivados del petróleo que los Estados Unidos importan desde Venezuela. 69) Considera mi Gobierno que los vínculos existentes entre los dos países requieren la necesidad de mantener un estrecho y permanente contacto, para lograr el entendimiento entre ambas partes respecto de la consideración de los problemas comunes y de las medidas que se adopten para resolverlos. 79) El sistema de consultas puesto en práctica en la ocasión del comienzo del nuevo plan de restricciones, si bien ha sido provechoso en muchos aspectos, no ha, sin embargo, posibilitado un acuerdo satisfactorio sobre los problemas planteados en la industria petrolera del Hemisferio Occidental. 89) E n razón de las consideraciones expuestas, el Gobierno de Venezuela desea insistir ante el de los Estados Unidos sobre la necesidad de que se continúen realizando consultas orientadas a lograr un mercado estable y una garantía en los precios del petróleo venezolano y de los otros países hemisféricos. Válgome de la oportunidad para reiterarle a Vuestra Excelencia las seguridades de mi mayor consideración y aprecio. IGNACIO LUISARCAYA.
Al Excelentísimo Señor Edward J. Sparks, Embajador Extraordinario y Plenipotenciario de los Estados Unidos de América. Caracas.
DOCUMENTO N9 8

Decreto por el ~ ~ 1 se 1crea l . a Corporación Venezolana del Petróleo
Decreto Número 260

-

19 de abril de 1960

ROMULO BETANCOURT, Presidente de la República, en ejercicio de la atribución 38 del artículo 108 de la Constitución

Nacional y de conformidad con lo dispuesto en el artículo Ley de Hidrocarburos, en Consejo de Ministros,

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de la

Que la experiencia y los conocimientos adquiridos durante el largo tiempo que tiene establecida la industria petrolera en el país unido a que el petróleo continuará siendo por muchos años base de nuestra economía, justifican la creación de una empresa nacional de petróleo;

Que en áreas vecinas a campos en producción la naturaleza migratoria de los hidrocarburos crea problemas de drenaje que sólo pueden resolverse de manera definitiva mediante la explotación de dichas áreas;

Que al lograrse la explotación de las áreas vecinas por medio de la empresa nacional de petróleo, se obtendrá el desarrollo más eficiente de los yacimientos y se favorecerá la realización de proyectos de recuperación secundaria ; CONSIDERANDO : Que no se justifica la participación del capital privado en áreas ya probadas, cuya explotación no envuelve riesgos importantes;

Que es política definida del Gobierno Nacional no otorgar nuevas concesiones, por lo cual conviene atender al aumento de los recursos petrolíferos del país en relación con el desarrollo económico, no obstante que la industria privada mantiene bajo su administración extensas áreas que permiten un crecimiento normal de esos recursos;

Que la Ley misma prevé que el Ejecutivo Nacional podrá ejercer directamente el derecho de explorar con carácter exclusivo y el de explotar, refinar y transportar los hidrocarburos;

Que por todas las razones anteriores la creación de una empresa nacional de petróleo es legítima aspiración del puebla venezolano,

DECRETA : el siguiente :

Estatuto de la C o ~ p o ~ a c i óVenezolanu del Petróleo n
CREACION, DENOMINACION Y DOMICILIO Artículo 1? - Se crea la Corporación Venezolana del Petróleo, adscrita al Ministerio de Minas e Hidrocarburos, con personalidad jurídica y con patrimonio propio e independiente del Fisco Nacional. Tendrá su domicilio en la ciudad de Caracas y podrá establecer dependencias en los lugares que considere necesarios. OBJETO Artículo 29 - La Corporación tendrá por objeto: a ) La exploración, explotación, refinación y transporte de hidrocarburos, así como la compra, venta y permuta de los mismos en cualquier forma, dentro o fuera del país; b) La promoción de empresas con el propósito de desarrollar actividades industriales o comerciales de hidrocarburos, pudiendo contribuir la Corporación al capital de dichas empresas con los aportes que estime convenientes. Igualmente podrá suscribir o adquirir acciones, participaciones o cuotas en empresas que persigan el mismo fin; c) La realización de cualesquiera otras actividades que co1iti.ibuyan al cabal cumplimiento de los fines de la Corporación. PATRIMONIO Artículo
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- El patrimonio de la Corporación estará constituido :

a ) Por los derechos de exploración y de explotación de hidrocarburos que le transferirá el Ejecutivo Nacional, previa la autorización del Congreso establecida en el artículo 23 de la Ley Orgánica de la Hacienda Nacional. A los derechos de exploración y explotación se les atribuirá un valor de acuerdo a criterios técnicos y mercantiles sentados por especialistas en la materia; b) Por los gasoductos nacionales que le transferirá el Ejecutivo Nacional, previa la autorización del Congreso establecida en el artículo 23 de la Ley Orgánica de la Hacienda Nacional;

e) Por los aportes en dinero que le haga el Ejecutivo Nacional; d) Por los bienes muebles e inmuebles y otros derechos que le transfiera el Ejecutivo Nacional o que adquiera por cualquier otro medio ; e) Por la parte de los beneficios líquidos que conserve para el desarrollo de sus actividades.

ACTOS Y CONTRATOS Artículo 4 9 - La Corporación podrá adquirir, enajenar y gravar bienes muebles e inmuebles y, en general, efectuar todos los actos y celebrar todos los contratos relacionados con el cumplimiento de su objeto. Los derechos de exploración y de explotación de hidrocarburos no podrán ser enajenados, gravados o ejecutados. La adquisición, enajenación o gravamen de activos permanentes con valor superior a Bs. 500.000 deberán ser aprobados previamente por el Ministro de Minas e Hidrocarburos, a solicitud del Consejo Directivo. PRESTAMOS Y CEDULAS Artículo 5" - La Corporación podrá contratar préstamos y emitir cédulas o bonos hipotecarios o quirografarios que la Nación podrá garantizar, todo de conformidad con lo establecido en la Ley. ORGAMOS Artículo 60 - Los órganos administrativos de la Corporación serán: el Consejo Directivo y la Junta Ejecutiva. CONSEJO DIRECTIVO Artículo 79 - El Consejo Directivo estará integrado por el Ministro de Minas e Hidrocarburos o su representante, quien lo presidirá, y por seis personas de reconocida competencia en la materia, designadas, junto con igual número de suplentes, por el Ejecutivo Nacional. Artículo 80 - El Consejo Directivo será el Órgano máximo de la Corporación y tendrá a su cargo la elaboración de normas de política general, planes de largo alcance y otras materias atinentes a la cabal realización de los objetivos de la Corporación. En particular tendrá las siguientes atribuciones :

a ) Dictar la reglamentación interna de la Corporación y modificarla cuando las circunstancias lo requieran; b) Aceptar o modificar el proyecto de Presupuesto General de la Corporación, así como el Programa de Operaciones elaborado anualmente por la Junta Ejecutiva, y someterlos a la consideración del Ejecutivo Nacional para su aprobación y modificación; c) Examinar y aprobar o modificar el Informe Anual, el Balance General y la Demostración de Ganancias y Pérdidas, presentados por la Junta Ejecutiva, los cuales serán sometidos a la consideración del Ejecutivo Nacional, dentro de los tres meses siguientes a la terminación de cada ejercicio anual; d) Nombrar al Director General y demás miembros de la Junta Ejecutiva, previa aprobación del Ejecutivo Nacional ; e) Resolver acerca de la promoción de empresas y la adquisición o suscripción de acciones, participaciones o cuotas, a que se refiere el artículo 29, letra b) ; f ) Considerar todas las materias que requieran la aprobación del Ejecutivo Nacional y someter a éste las decisiones tomadas; g ) Resolver la contratación de préstamos y emisión de cédulas a que se refiere el artículo 5 9 ; h) Crear por su propia iniciativa o a proposición de la Junta Ejecutiva los fondos especiales a que se refiere el artículo 18; i) Resolver cualquier otro asunto que le sea presentado por la Junta Ejecutiva. Artículo 99 - El Consejo Directivo se reunirá una vez al mes, por lo menos, y cuando sea convocado por su Presidente, por propia iniciativa, o a petición de tres de sus miembros. Artículo 109 - El quórum necesario para deliberar será de cuatro miembros. E n caso de empate en las deliberaciones, el voto del Presidente decidirá. Articulo 119 - Si un miembro del Consejo Directivo dejare de asistir a dos reuniones consecutivas sin causa justificada, perderá su condición de tal. JUNTA EJECUTIVA Artículo 120 - La Junta Ejecutiva estará integrada por un Director General, quien la presidirá, y tres Directores que serán nombrados por el Consejo Directivo, previa aprobación del Ejecutivo Nacional.

Artículo 139 - La Junta Ejecutiva tendrá a su cargo la administración de la Corporación y le corresponderán todas las facultades de disposición y administración que no estén atribuidas al Consejo Directivo. E n particular tendrá las siguientes atribuciones : a ) Elaborar anualmente el proyecto de Presupuesto General de la Corporación y el Programa de Operaciones y someterlos al Consejo Directivo ; b) Presentar al Consejo Directivo el Informe Anual, el Balance General y la Demostración de Ganancias y Pérdidas; c) Resolver sobre el otorgamiento de poderes judiciales; d) Proponer al Consejo Directivo la creación de los fondos especiales a que se refiere el artículo 18; e ) Cumplir las decisiones y acuerdos del Consejo Directivo. Artículo 149 - La Junta Ejecutiva se reunirá una vez por semana, por lo menos, y cuando sea convocada por el Director General, por propia iniciativa o a petición de dos de sus miembros. El quórum necesario para deliberar será de tres miembros. E n caso de empate, el voto del Director General decidirá. Artículo 159 - La falta temporal del Director General será suplida por el Director que designe la Junta Ejecutiva. EL DIRECTOR GENERAL Artículo 169 - El Director General presidirá las reuniones de la Junta Ejecutiva, convocará las reuniones de ésta, ejercerá la representación legal de la Corporación y tendrá a su cargo la gestión diaria de los negocios de la misma. Podrá celebrar todos los actos, contratos y negocios relacionados con el objeto de la Corporación con sujeción a las decisiones del Consejo Directivo y de la Junta Ejecutiva.

ANO ECONOMICO
Artículo 170 - El año económico de la Corporación comenzará el 19 de Enero y terminará el 31 de Diciembre de cada año. El primer ejercicio económico comenzará en la fecha de publicación del presente Decreto y terminará el 31 de Diciembre del presente año. BALANCE GENERAL Artículo 189 - El día 31 de Diciembre de cada año se cortarán las cuentas y se formularán el Balance General y la Demostración

de Ganancias y Pérdidas del año, en los términos establecidos por el Código de Comercio y siguiendo las normas contables generalmente aceptadas en la industria. El Consejo Directivo, a proposición de la Junta Ejecutiva o por su propia iniciativa, podrá crear fondos especiales de reserva, de previsión o de amortización, o cualesquiera otros que considere necesarios, y en este caso para esos fondos se cargará a la cuenta de ganancias y pérdidas la cantidad que determine el mismo Consejo Directivo. Artículo 19" - Los beneficios líquidos de cada ejercicio serán distribuidos por el Consejo Directivo en la forma siguiente: a ) Un mínimum de cincuenta por ciento (50% ) pasará al Fisco Nacional ; b) Hasta un máximum del cincuenta por ciento (50%) para el desarrollo de la Corporación o para el mejoramiento de sus instalaciones ; c) Una cantidad será destinada a bonificación de los miembros de la Junta Ejecutiva y demás empleados ejecutivos en los términos que establezca el Consejo Directivo. Las bonificaciones individuales no podrán exceder en ningún caso de la sexta parte de la remuneración anual. Artículo 209 - El Balance General y la Demostración de Ganancias y Pérdidas deberán ser certificados por una firma de auditores independientes, designada por el Consejo Directivo, y publicados, junto con dicha certificación, dentro de los tres meses siguientes a la terminación del ejercicio. DISPOSICIONES FINALES Artículo 219 - La Corporación no gozará de las prerrogativas
y privilegios que se acuerden al Fisco Nacional en la Ley Orgánica

de la Hacienda Nacional, con excepción de lo previsto en el artículo 4 9 de este Decreto. Estará sujeta al pago de los impuestos que fijan las leyes. Artículo 229 - Lo no previsto en el presente Decreto será resuelto por el Ministerio de Minas e Hidrocarburos. Palacio de Miraflores, en Caracas, a diecinueve de abril de mil novecientos sesenta. - Año 1509 de la Independencia y 1029 de la Federación. (L. S.) ROMULO BETANCOURT

Refrendado El Ministro de Relaciones Interiores (L. S.) Refrendado El Ministro de Relaciones Exteriores (L. S.) IGNACIO LUIS ARCAYA Refrendado El Ministro de Hacienda (L. S.) JosÉ ANTONIO MAYOBRE Refrendado El Ministro de la Defensa (L. S.) JosuÉ LÓPEZ HENR~QUEZ Refrendado El Ministro de Fomento (L. S.) Refrendado El Ministro de Obras Públicas (L. S.) Refrendado El Ministro de Educación (L. S.) Refrendado El Ministro de Sanidad y Asistencia Social (L. S.) ARNOLDO GABALDON Refrendado El Ministro de Agricultura y Cría (L. S.) VÍCTORGIMÉNEZLAND~NEZ Refrendado El Ministro del Trabajo (L. S.)

Refrendado El Ministro de Comunicaciones (L. S.) Refrendado El Ministro de Justicia (L. S.)

MAWDSLEY ANDR& AGUILAR
Refrendado El Ministro de Minas e Hidrocarburos (L. S.) JUAN PABLO R E ALFONZO ~ Z
(Gaceta Oficial Nv 26.234 del 22 de abril de 1960).
DOCUMENTO NQ9

Ley Aprobatoria del Convenio suscrito en Bagdud el 14 de Septiembre de 1960
Articulo Unico. - Se aprueba en todas sus partes el "Convenio suscrito en Bagdad, el 14 de Septiembre de 1960, entre los representantes de la República de Irak, del Reino de Irán, del Principado de Kuwait, del Reino de Saudi Arabia y de la República de Venezuela, en el cual se adoptaron previsiones para unificar la política petrolera de los países miembros y con tal fin se decidió formar un organismo permanente llamado Organización de los Países Exportadores de Petróleo (O.P.E.P.)", y cuyo texto, publicado en la Gaceta Oficial N* 26.372, de fecha 1 9 de Octubre de 1960, dice así: "Por invitación de la República de Irak, la Conferencia de los Países Exportadores de Petróleo, compuesta de los representantes de la República de Irak, Irán, Kuwait, Arabia Saudita y Venezuela, que en adelante se llamarán Miembros, se reunió en Bagdad del 10 al 14 de Septiembre de 1960, y habiendo considerado: Que los Miembros tienen en marcha muchos programas necesarios de Desarrollo, financiados principalmente por las entradas provenientes de sus exportaciones petroleras; Que los Miembros tienen que contar en alto grado con las entradas petroleras para equilibrar el presupuesto anual nacional; Que el petróleo es una riqueza perecedera y en la medida en que se va agotando debe ser reemplazado por otras riquezas;

Que todas las naciones del mundo, para mantener y mejorar sus niveles de vida, tienen que contar casi por completo con el petróleo como fuente primaria de generación de energía; Que cualquier fluctuación en el precio del petróleo afecta necesariamente la marcha de los Programas de los Miembros, y resulta en una dislocación perjudicial no solamente para sus propias economías, sino también para las de todas las naciones consumidoras, Ha decidido adoptar las siguientes Resoluciones: RESOLUCION NQ 1 1. - Que los Miembros no podrán por mhs tiempo permanecer indiferentes ante la actitud adoptada hasta ahora por las Compañías Petroleras al efectuar modificaciones de precios; 11. - Que los Miembros exigirán que las Compañías Petroleras mantengan sus precios estables y libres de toda fluctuación innecesaria; que los Miembros tratarán de restablecer los precios actuales, por todos los medios a su alcance, a los niveles prevalecientes antes de las reducciones; que se asegurarán de que si surge alguna nueva circunstancia que según las Compañías Petroleras necesitase modificaciones de precio, dichas Compañías deben entrar en consultas con el Miembro o Miembros afectados para explicar cabalmente las circunstancias ; 1 1 - Que los Miembros estudiarán y formularán un sistema 1. para asegurar la estabilización de los precios, entre otros medios, por la regulación de la producción con la debida atención hacia los intereses de las naciones productoras y de las consumidoras, y a la necesidad de asegurar una entrada estable a los paises productores, un abastecimiento eficiente, económico y regular de esta fuente de energía a las naciones consumidoras, y una justa ganancia para su capital a quienes inviertan en la industria del petróleo; IV. - Que si como resultado de la aplicación de cualquier decisión unánime de esta Conferencia se emplearen cualesquiera represalias directa o indirectamente por alguna Compañía interesada contra uno o más Países Miembros, ningún otro Miembro aceptará oferta alguna de tratamiento ventajoso bien sea en la forma de un aumento en las exportaciones o de una mejora de los precios, que se le pudiera hacer por una o más de dichas Compañías con la intención de desalentar la aplicación de la decisión unánime tomada por la Conferencia.

RESOLUCION NQ2
1. - Con miras a hacer efectivas las previsiones de la Resolución NQ1, la Conferencia decide formar un Organismo permanente llamado Organización de los Países Exportadores de Petróleo, para consultas regulares entre sus Miembros con vista a coordinar y unificar las políticas de los Miembros y determinar entre otros asuntos la actitud que los Miembros deben adoptar cada vez que surjan circunstancias 1 tales como las contempladas en el Parágrafo 1 de la Resolución NQ1. 11. - Los Países representados en esta Conferencia serán Miembros Fundadores de la Organización de los Paises Exportadores de Petróleo. 111. - Cualquier país con una exportación neta substancial de petróleo puede llegar a ser Miembro si es aceptado unánimemente por los cinco Miembros Fundadores de la Organización. IV. - El principal objetivo de la Organización será la unificacióii de las políticas petroleras por los Países Miembros y la determinación de los mejores medios de salvaguardar los intereses de los Países Miembros individual y colectivamente. V. - La Organización efectuará reuniones por lo menos dos veces al año y si es necesario, más frecuentemente, en la capital de uno u otro de los Países Miembros o en cualquier otro lugar que sea aconsejable. VI. - a ) Para organizar y coordinar el trabajo de la Organización se establecerá un Secretariado de la Organización de los Países Exportadores de Petróleo. b) Un Subcomité formado de por lo menos un miembro de cada país, se reunirá en Bagdad no más tarde del 1 9 de Diciembre de 1960, con el objeto de elaborar y someter a la próxima Conferencia un anteproyecto de reglamento concerniente a la estructura y funciones del Secretariado, de proponer el presupuesto del Secretariado para el primer año y de estudiar y proponer la sede más conveniente para el Secretariado.

RESOLUCION NQ 3 1. - Los Miembros participantes en esta Conferencia someterán antes del 30 de Septiembre los textos de las Resoluciones a las Autoridades competentes en sus respectivos países para su aprobación y, tan pronto como sea obtenida dicha aprobación, notificarán conse-

cuencialmente al Presidente de laTrimera Conferencia (Ministro de Petróleo de la República de Irak). 11. - El Presidente de la Conferencia fijará, de acuerdo con los otros Miembros, la fecha y lugar de la próxima Conferencia. Dado en Bagdad, el 14 de Septiembre de 1960. El jefe de la Delegación de la República de Irak, (Fdo.) Dr. Tala'at al-Shaibani. El Jefe de la Delegación del Gobierno de Irán, (Fdo.) Fuad Rouhani. El Jefe de la Delegación de Kuwait, (Fdo.) Ahmed Sayid Ornar. El Jefe de la Delegación de Arabia Saudita, (Fdo.) Abdullah Tariki. El Jefe de la Delegación de Venezuela, (Fdo.) Dr. Juan Pablo Pérez Alfonzo". Dada, firmada y sellada en el Palacio Federal Legislativo, en Caracas, a los veintidós días del mes de Mayo de mil novecientos sesenta !uno. - Aíio 1529 de la Independencia y 103" de la Federación. El Presidente, (L. S.) RAUL LEONI El Vice-Presidente, RAFAEL CALDERA Los Secretarios,

Palacio de Miraflores, en Caracas, a veintiseis de Mayo de mil novecientos sesenta y uno. - Año 1529 de la Independencia y 1039 de la Federación. Cúmplase. (L. S.) ROMULO BETANCOURT Refrendado El Ministro de Relaciones Exteriores, (L. S.) MARCOS FALCÓN BRICEÑO Refrendado El Ministro de Minas e Hidrocarburos, (L. S.)

JUAN PABLO PÉREZ ALFONZO
(Gaceta Oficial de la República de Venezuela Nv 26.562 del 26 - 6 - 61).

DOCUMENTO NQ 10

Declaración Betancourt-Kennedy del 17 de Diciembre de 1961

Los Presidentes de los Estados Unidos de América y de la República de Venezuela, señores John F. Kennedy y Rómulo Betancourt, han convenido en firmar la siguiente Declaración: lo Reafirmar la inquebrantable amistad de los dos pueblos y gobiernos. 2" Confirmar su adhesión a los principios y normas de las Naciones Unidas y de la Organización de Estados Americanos, los cuales consagran el respeto a los derechos humanos, el ejercicio efectivo de la democracia representativa con oportunidades iguales para todos, la libre autodeterminación de los pueblos y la no intervención. 30 Confían en que la libertad prevalecerá en todos los países americanos, y en que los problemas que aquejan a América y al mundo serán solucionados por medios pacíficos. 4" Los Presidentes manifestaron su determinación de lograr los objetivos de la Alianza para el Progreso conforme a los principios del Acta de Bogotá y de la Carta de Punta del Este. Los progresos de Venezuela en la formulación y ejecución de un plan realista de largo alcance para el desarrollo económico y social, especialmente en el campo de la industria, la agricultura, la reforma agraria, la educación, y la construcción de viviendas y acueductos, fueron examinados en relación con la necesidad de movilizar recursos adicionales tanto nacionales como externos. El Banco Interamericano de Desarrollo y el Banco Internacional de Reconstrucción y Fomento están considerando nuevos préstamos importantes además de los ya aprobados. 5" Ambos Presidentes convinieron en que es necesario un esfuerzo especial en 1962 para asegurar un fuerte impulso a la actividad industrial y comercial, tanto para reforzar la presente tendencia hacia la recuperación a raíz de la recesión que ha experimentado Venezuela durante los años 1960-61, como para alcanzar un ritmo acelerado de crecimiento económico con un rápido aumento del ingreso de los grupos menos favorecidos, que han quedado hasta ahora marginados del proceso de desarrollo. 6" Los dos Presidentes manifestaron su convicción de que una labor de gran aliento en el campo social conforme a los principios de la Alianza para el Progreso, debe estar estrechamente vinculada al proceso de desarrollo económico. Los precios de los productos básicos

y las prácticas comerciales de los países importadores, deben tomar en consideración de modo efectivo la dependencia de la América Latina de las expoi-taciones. El reconocimiento de esta realidad es factor vital para la vigencia, en su letra y su espíritu, de la Carta de Punta del Este. 79 Los Presidentes consideraron la suma importancia que tiene para el pueblo de Venezuela la gran Presa Hidroeléctrica de Guri en su propósito de intensificar el desarrollo de la región de Guayana. Se dio particular consideración a los programas de Venezuela en materia de remodelación de barrios, viviendas baratas y desarrollo de la comunidad y fomento municipal. Los Presidentes consideraron que este estimulante programa debería tener vasta aplicación en el esfuerzo de acelerar el progreso local, de resolver allí los problemas humanos y, lo que es más importante, de aprovechar las oportunidades económicas locales por medio de la iniciativa de la comunidad. 80 E n el curso de los próximos meses, funcionarios de Venezuela y de los Estados Unidos examinarán en detalle los préstamos de desarrollo y la asistencia técnica que serán suministrados por el Organismo de Estados Unidos para el Desarrollo Internacional, así como otras medidas encaminadas a apoyar el programa de desarrollo de Venezuela y fortalecer las relaciones económicas entre ambos países. El presidente Kennedy prometió todo el apoyo y la asistencia posible de parte, de Estados Unidos, para que Venezuela pueda dar cumplimiento a su programa de desarrollo en el tiempo previsto, complementando así sus esfuerzos para tal fin. 90 El presidente Kennedy y el presidente Betancourt se unen para expresar su esperanza de que esta Declaración, formulada en la fecha de hoy en la ciudad natal de Simón Bolívar, sea recibida como un mensaje de fe y optimismo por los pueblos del Continente.

Palacio de Miraflores. Caracas - Venezuela, Diciembre 17, 1961

INDICE ANALlTlCO
Abastecimiento-demanda, 24, 30 38, 67 Abiertm las posibilidades de inversión de los particulares, 48. Abuso de derecho del concesionario, 56 -en el otorgamiento de concesiones, 47 Acción Democr&tica, 90, 101, 102, 104, 105 -unilateral (v. "Decreto de diciembre de
1945")

Amenaza del petróleo del Medio Oriente, 59 America Latina, 34 (v. "Hemisferio Occidental") Amortizaciones y depreciaciones, 18. 19. 33, 137,
144

-venezolana segulda por IrBn, 60 (v. "OPEP") Acelerada calda de Estados Unidos en la producción, 42-43 Acelerado agotamiento mundial de petróleo,

- aumento
69

55

de la demanda, 55
68,

- crecimiento de la producción mundial,
135, 143, 144, 148

Activo Fijo Neto, 1 . 13, 14. 15, 19, 133, 134, 1 Administración, 8, 1 1 AFN (v. "Activo Fijo Neto") Agencia experimentada del Estado, 37 (v. "Corporaci6n Venezolana del Petr6leo") Agencias de coordinación en Estados Unidos,
23

Amuay, 25 Anglo-Iranian, 60 Anglo-Persian, 60 Angulos claves de la polftlca petrolera nacionalista, 7, 22, 36, 74, 78 Años de democracia, 11, 12, 17 -de desgobierno. 13 -de dictadura, 10, 13, 15 Apogeo de la relación reserva-producción, 72 Apoyo de los gobiernos, 8 -general de que viene gozando la OPEP, 73 Aprovechamiento de indefensión, 8, 13. 14 -de la riqueza petrolera. 41 Apuestas a dar oon el petróleo, 42 (v. "Riesgos") Apure, cuenca de, 49 Arabla-Kuwait (Zona Neutral), 25 Arabla Baudita. 62, 69. 156, 159, 160 Arabian América, 60 Arbitrario sistema de cuotas a las refinerfas,
33

-de paises exportadores, 24 -del Estado, 40 Agha Jari, 25 Agotamlento, 30, 42, 55, 72, 73 Agricultura, 92, 94, 95 Agua, 49. 95 Aguerrevere, Enrique J., 48 Aire, 49 Ajuste(s) de capltal, 18 - de participación, 15-16, 21 - de precios, 10 -de producción, 28 Alcohol, 130 Alea en la industria petrolera, 15, 42. 43-45 Alemania, 114, 115 Aliciente de los niveles de ganancias en la exploración del petróleo, 42 -qué da el petróleo al espíritu de riesgo y aventura. 46 Alquitrana inicia el petróleo en Venezuela, 51 Alta representación de la producción de la Costanera Bolívar en la producción de toda Venezuela, 52 Alzais) constante de precio de la mercancía,
9. 35

Arbitrarios niveles fijados a las cotizaciones publicadas, 22 Area(8) petrolera(s) : - Costanera Bolívar (v. "Costanera Bolívar") -de Venezuela, inter6s muy variados de las, 50, 51 -probadas, 54. 57 -recuperadas por la Nación, 53, 54 Argelia, 62, 69, 156. 159 Argentina, 69 Arreglo que escamoteaba la justa participación persa, 60 (v. "Fórmula 50-50") Asignación(es), 39-41, 56 Atraso de los países exportadores de petróleo,
12

-ocurridas en los bienes y servicios que tienen que importar los exportadores de petróleo, 12 Ambito internacional, 74 (v. "OPEP")

Atribuciones de la Comisión Coordinadora, 37 Aumento de producci~in,13, 28, 29, 67 -de miembros de la OPEP, 71 -de riqueza petrolera (v. "Cuencas"). 49, 55 -de la demanda mundial, 55, 72 (v. "Agotamiento", "Tiempo") -de las reservas, 71. 72 -del consumo, 34, 66, 67 Auto-control de producción, 12, 13, 24, 28, 38 (V. "Comisión Coordinadora" y "Defensa") Aves, 95 Ayuda y protección del Qobierno de Efitados Unidos a su industria petrolera, 29, 34, 43

Badawi, Helmi Bahgat, 62 Baghdad, Primera Conferencia y creación de OPEP, 64, 192-95 Bahrein, 60 Banco Central, 92, 94, 95, 98, 111, 118 Bancos, 130 Bandar Mashur, 25 Barroso 2, 51 Basamento, pe-foración hasta el, 56 Base del principio de "No mas concesiones" 53 -para la recaudación de l a participación total, 19 -principal de evaluación para cumplir l a previsi6n legal de q u e la Participación Total del Estado n o sea inferior a la Utilidad de n i n guna concesionaria, 11 (v. "AFN", "Participación razonable" Y "Utilidad Neta de l a industria") Bases de la política de defensa y conservación del petróleo, 2, 80, 81 -las relaciones de los paises miembros de l a OPEP con la indvstria petrolera (su revisión), 73 Beneficios, 36, 38, 40, 41, 48 -derivados por los miembros de la OPEP, 65 -netos para el país, 45 -perseguidos al tomar el riesgo (su posiblc pago e n especie), 40 (v. "Contratos de servicios") Berstein, Peter L., 121, 122 Betancourt, 32 Bienes de consumo, 28 -nacionales, 11 - y serv'cios importados, 12, 96, 97 Bienestar general, 5 Bloque Occidental, 35 Bloque Soviético, 45 Bodegas falsas, 103 Boletin Informativo del Ministerio de Fomento, 59 Bclivar ( a . "Costanera") Bolsa, 170 Boscan, 51 Brasil, 49 British Petroleum, 60 Bruzual Serra, Claudio, 85 Brynes, Asher, 114 Burocracia, 119, 122, 125, 126 Búsqueda del petróleo, 42 (v. "Exploración"~ Cacao, 73, 85 Café. 73, 85 Caida acelerada de la participación de Estados Unidos en la producción mundial de petr6Ie0, 42-43 Cairo ( E l ) , 64, 66 Cambio(s), 5, 119 - divisas, nivelación cambiaria, 18, 19, 20, 144, 148 dramgtico (indicaciones de liberación del petróleo), 95-96

-

- e n la posizión petrolera de Estado; Unidos, 30, 42, 43, 68 - en los precios, 23 - e n Am6rica Latina, 34 -planes de, 86 - q u e se busca no puede lograrse facilmente, 58 Campaña desplegada por los grandes consumidores, 12 Campo(s) abierto para investigar. escoger, revisar y re-cscoge-, 45 - nuevos, 43 -riqueza de los, 15, 43 ( v . "Cuencas sedimentarias" y "No mas concesiones") Canada, 23, 24, 30. 31, 31, 33, 34, 69. 114, 115, 116 Cannl de Suez, 10, 12, 28, 61, 62 Canales de suministro, 24 Capacidad de administración que reclaman grandes empresas, 61 - d e compra de los débiles, 73 Capital(es! circulante o de trabajo, 11 -extranjero(s), 8, 11, 18. 84, 87, 111, 114, 115 ( V . "Inversiones extranjeras") -invertido en Activo Fijo Neto, 11. 17 - y capacidad real de emplearlos en los paiS-s exportadores de petróleo, 50 Caracas, 61, 77, 105 Carzotas, 85 Cariaco, 49. 51 (v. "Cuencas") Caribe, el. 24, 60, 63 Carnevali, Diputado Alberto, 48 Carrera de producción, 59, 68, 70 del petróleo, 51 -ganada, 91 -perdida, 91, 93 Carreteras. 38 CaÉt -o, 85 Catalogación de las cuencas sedimsntarias, 51 ( V . "Cuencas" y "Posibilidades petrolíferas") Catatumbo, Relampago de, 51 Centro exclusivo de producción en el Caribe, 24 exportador (Golfo PBrsico), 64 - productcr del Golfo Pérsico, 64 - Rockefeller de Nueva York, 107 CEPAL, 95 Cierre del Canal de Suez, 61 (v. "Crisis" y "Suez") Cigarrillos y lico-es (impuestos), 128, 130 Cincuenta y cincuenta (v. "Fórmula 50-50") Circunstancias desfavorables, 5 determinantes. 5 Cinturón de estrangulación económica, 60 Cocacolización, 86 Codicia, 11, 107, 111 Cod!ciosos expertos (capaces y ) , 45, 50 Comercio: de hierro, significación del, 74 -de otros productos y materias primas, 73 - d e petróleo, 23, 31. 34, 61, 65, 66, 67, 71

-

-

-

-exterior, 5, 35, 84, 85, 86, 87, 155, 156 -libertad de, 29 -neto de petróleo. 66, 156 - u o s corrientes del, 11 Comisión CoordinacPora del Comercio y la Conservación de los Hidrocarburos, 7 19, 22. 23. 37, 63, 79, 81, 82, 175 -acción bajista. frenada por la, 23 - de auto-ccnt~ol,24 -ajuste -de los potenciales disponibles- a los rígidos límites de la demanda, 23 - constante excitación a los concesionarios para que exploren o devuelvan al Estado las enormes extensiones de concesiones ociosas, 55 - desaceleración de la tasa de aumentos, 12, 34. 36, 38, 39 - pu:a el mineral de hierro, 27 Egaña-Aguerrevere-Carnevali, 48 Compañia Petrolia del Táchira, 51 - Universal del Canal de Suez, 61. 62 Comparación de la inversión real (APN) y la iitilidrd neta de la industria, 17 (v. "Participación razonable") Competencia destructora, 29 Complementación (v. "Contratos de seivicio") Conipradores, 26, 30 (v. "Consumidores") Comprobación de buenos yacimientos, 50 Comunidad de intereses, 7, 23, 59, 60. 65 (v. '.OPEP") Comunismo, 34, 101 Comunistas, 83, 84, 100, 101 Concentración de petróleo en u n limitado niámero de paises, 73 - d e las reservas del mundo en los 8 miembros de OPEP, 70 Concepto base del principio de "No más concesiones", 53 - de capital para evaluar con precisión la relación utilidad-inversión, 11, 21 -de posibilidad, 49 -de la tercera dimensi6n. 56, 57 -qué es imprescindible conocer (áreas petroleras), 50 - real volumétrico de la concesión, 56 Concesión(es). 7, 9, 13, 22, 37. 45, 47, 48, 57, 58, 78, 80, 82, 87, 88, 99. 100, 101, 109, 110. 172 -de oro, diamantes. etc., 47 -de la dictadura. 53 54 -devueltas, 53, 54 -ociosas, 54-56, 57 - contratos de servicio (diferencias), 39-41. 110 -libertad de selección, 50, 53 -principio de "No m4s concesiones" (v. "No más concesiones"), 37, 47 -tercera dimensión de las, 56 -ventajas para el contratista, 58

Concesionario(s), 10, 11, 13, 15, 16, 17, 22, 38, 39, 41, 48, 50, 52, 55, 56, 65, 100, 102, 104, 111, 112, 113, 131, 132, 133, 134, 135, 136, 137 - de servicios públicos, 11 Concurrencia de otras fuentes de suministro, 60 (v. "Medio Oriente") Conferencia de OPEP en Djakarta (creado organismo para funcionar similarmente a la CCCGH), 26, 66 (v. "BaghdacY" y "Ginebra") Ccnferencia Mundial sobre Comercio y Desarrolo, 108 Congo, 110, 111 Congelación de precios, 9. 31, 59, 64 Congreso Arsbe del Pet.-óleo, Primer, 62-63,66 Congreso Nacional. 9, 47, 48, 83, 99, 100. 102, 103. 104, 105, 106, 117, 124 Connor. J. T., 115 Cmservación de los derechos directos reales del Estado sobre el petróleo en los contratos de servicio, 39-40 -del petróleo. 1, 2, 6, 7, 20, 22, 23, 26, 27, 36, 38, 56, 71, 74, 77 Consideraciones de geopolitica que hacen las Grandes Potencias 12 Consolidación de cuentas, 22 Consorcio en I r h , 60 Constante aspiración de la humanidad. 66 -excitación a los concesionarios para que exploren o devuelvan al Estado las enormes extensiones de concesiones ociosas, 55 -incremento del consumo mundial, 70, 73 - y hábil trabajo para condicionar la mente. 50. 52 Constitución Nacional, 2, 80 Consulta previa, 33 Consumidores, 9. 12, 23. 24, 28, 64 Consumo de petróleo, 66, 73 - inelástico, 23, 28 -mundial, 34, 70 Contabilidad, 9, 16, 18, 19, 22 Contracción de la producción de Venezuela y otros miembros de OPEP (en relación con afianzamiento y elevación de los precios). 71 Cantradicción de situaciones con propósitos voceados, 34 (v. "Ejtad'os Unidos", "Restricciones") Contraloría General, 112 Contrarrestar hábil e interesada propaganda, 50 Contrastación, 19, 20, S6 Contraste, 37 Contratos, 10, 48 - de servicio, 36, 37. 40, 44, 48, 56, 58, 109, 111 -ventajas de los, 39, 41, 46 Contribución a los gastos de mercadeo de las compañias. 65 (V. "OPEP") -de Estados Unidos a la producción mundial en 1950 y en 1964, 68 -de OPEP para 1970 (estimación), 70

-neta, 11, 13, 16. 77, 143, 144, 148 Contribuciones recibidas por el país de s u principal recurso natural, 12 Control administrativo (funciones de la CaCCH en las asignaciones que be hacen a la CVP), 40-41 -de importaciones en Estados Unidos (v. "Restricciones"), 29, 31-34. 176-184 - de la producción (v. "Auto-control", "Comisión Ooordinadora", "Defensa de los precios". "Defensa y conservación del petróleo" y "Deterioro de los precios") -deseo de controlar de la industria, 55 Conveniencia de aceptar la participación de otros que quieran correr el Blea e n drens de mayores riesgos, 45-46 Coordinación de producción y demanda. 23 (V. "Comisión Coorblnadora") Coraldn, del Lago. 36 Córdova. Prof.. 82. 84. 89, 90. 91. 92, 93, 94,
95. 96. 99. 101

Cot!zaclón(es), 22. 25 (v. "Prec~os") Creación de la OPEP, 64 Crecienteb) costos &e producción de Estados Unldos, 31 -demanda mundial y reservas que habrán de encontrarse para atenderla. 71 - dependencia de los grandes consumidores,
61

-importancia
69

de los paises de ia OPEP. 68.

Oorea, guerra de. 10 Corporación Venezolana del Petróleo, 7, 36-46,
58, 79, 80. 81. 82, 184-192

-abiertas las posibilidades de inversión de los particulares, 48 -actividad de mercadeo, 37 - adquisición de acciones, participaciones o cuotas en empresas que persigan el mtsmo fin. 39 agencia experimentada del Estado, 37 -concesión y contrato de servicio (sus dlferencias jurfdicas, económicas y adminktrativas). 39-41 contratos de exploración, 39 -de obra, para perforar pozos o levantar instalaciones. 39 - de operación de producción, 39 -de servicio, 44. 45. 46. 48. 56, 58 -de m&ximo riesgo, 41 -especiales de pozo seco, 39 - desarrollo petrolero de Venezuela fuera de las Breas de las concesiones vigentes, 53 -primer pozo. 36 Correlación de dependencia. 6 -de principios de la politica petrolera. 74 Corte de las exportaciones de mineral de hierro. 27 Costa del Lago, 51 Costanera Bolivar y posición petrolera predominante de Venezuela, 51. 52. 53, 68 Costo(s), 16 -crecientes de la producción de Estados Unidos. 31 - del petr6leo venezolano (mBq. y servicios extranjeros), 33 -minirnos del petr6leo del Medio Oriente, 59 -y regalias, 26, 65 Costoso encuentro del petróleo, cada dfa mayor, 50 (v. "Pozoa")

-

-

-necesidad de conlbustible liquido. 59 -número de perforaciones hasta el bnsamento en el Lago de Maracaibo, 56 - participación de los países de la OPEP en la producción mundial, 71 - significación del comerclo internacional del petróleo, 85 Crecimiento conservador, 70 - del comercio internacional de petrCleo desde 1928, 66. 67 - dcl orden del 10 por ciento inter-anual hasta 1570 fproducción OPEP), 70 -de la demanda. 72 -más rkpldo que el de lns posibilidades de producción y transporte (después de terminada la Segunda Ctuerra Mundial), 9 -de la producción mundial, 68, 69 -de la proporción del riesgo en la perforación de pozos en Estados Unidos, 44 -de las reservas entre 1949 y 1958, 72 -desigual entre los mlembros de la OPEP, 71 -económico. 117, 118, 119, 120, 124, 125, 126, 127, 129, 137 - y gasto público, 121 sgts. -y sector minero, 131 sgcs.

- ficticio,
-hacia
110

28

afuera de la economia venezolana.

- rkpido de los ingresos de los paises exportadores de petróleo. 50 Cretkceo (primer descubrimiento en el Lapo),
56

CrLsls, 10, 29, 122 (v. "Canal de Suez") Cubagua, sub-cuenca, 51 Cubo (El).51 Cúcuta (v. "Terremoto") Cuenca(s) sedimentarla(s). 49 -de Cariaco. 49. 51 -de Maracaibo. 51, 52, 53, 68 -diferentes posibilidades. 51. 67 - extensión, 49 Cuentas alegres medinistas, 102-5 - de las empresas, 9. 103 - de los concesionarios, 22 Cuestión bBsica. 20 - de los precios. 59, 64 - e n Djakarta. 26 - principalislma pendlente. 66 -que tiene mucha significación para la OPEP, 67

Cufstiones de seíialada importancia, 50 Cuidadosa inspección. selección y deshecho, 50, 53 (v. "No m4s concesiones") Cuota(s) de importación, 31, 32, 33 Curso del control de las empresas en las concesiones, 54 -divergente de ventajas y ajustes, 16' -que sigue el comercio internacional del petróleo, 66, 67 Curva de riesgo en el proceso d e desarrollo de la industrla petrolera, 44, 45 (v. "Etapas") China, 49 Chinas, 38 Daríos. 5, 32, 33. 48 Debilidad de los paises exportadores. 30, 65 Decada llamada del desarrollo, 70 Declaración del Presidente de Estados Unidos. 30 Declinación de la industria petrolera en Estados Unidos, 43, 59 - relación reserva-producción. 72-73 Decreto constitutivo de la CVP, 39, 184 -de diciembre de 1945, 63, 102-106. 163 Defensa, 31 -de la participación razonable que corresponde a la Nación, 18 (v. "Participación razonable") -de los derechos colectivos, 65, 71 (v. "OPEP") -de los precios. 9, 12, 22, 23, 26. 71, 73 (v. "Licitación de las regalfas" y "OPEP") - del interbs nacional, 46. 103. 116 -defensa y conservación del petróleo. 1, 2, 6. 7, 20. 23. 27. 36, 38, 56, 71, 73, 74, 77. 78, 79, 80, 81 de la Plaza, Salvador, 99 Demanda de post-guerra, 9. 59 -mundial creciente. 71 Democracia, 10, 11, 13, 17, 118, 123, 127, 128 Departamento de Estado, 31 -del Interior, 32 Depencia, 77, 83-101. 110 -de u n solo recurso. 5, 77 -del comercio exterior. 5. 85, 86, 156 -del petróleo, 2, 5. 6. 27, 38, 73. 80, 84, 87 -importado, 12, 30, 61. 66 -disminución de la, 89. 90. 91, 93, 96 Depleción o descuento por agotamiento, 43 Depósitos o yacimientos ocultos, 42 (v. "Alea") Depreciaciones. 18, 19. 143. 144, 148 Derechos colectivos, 65 -de concesión, 56 -de exploración y explotación de la CVP no podrtin ser enajenados o ejecutados, 39, 40 -de explotación, 56 - de soberanía, 63 - del concesionario, S9, 56 -reales del Estado sobre el petróleo que se llegue a descubrir o a operar en ejecución de contratos celebrados por la CVP, 40

Desaceleración de la producción, 12, 27, 28. 29, 90 Desarrollar el petr6leo por los venezolanos, 37 Desarrollo. 2, 70, 80 -de nuevas reservas en el Hemisferio, 30 - de Venezuela, 28, 34. 37. 77 -de la industria de petróleo, 47, 53, 72 -de la politica petrolera, 7 -del comercio internacional de petróleo entre 1938 y 1948. 66 -futuro petrolero del país, 45 Desarticulación de los mercados. 29 Descremar a discreción la riqueza petrolera nacional. 45 Descubrimiento(s). 72 -de prolificos yacimientos. 49 (v. "Cuencas") - e n el Cretáceo (L. de Maracaibo), 58 Descuento(s). 64 -por agotamiento (depleción), 43 Deseo de la industria de controlar las mayores extensiones que puedan de &reas con probabilidades petrolíferas, 55 (v. "No m4s concesiones") Desigual crecimiento entre los miembros de la OPEP. 71 Deslumbrante atracción de la Cuenca de Maracaibo. 51 Despegue, 89, 92, 96, 117 Despilfarrar con despreocupación la riqueza petrolera. 50 Despilfarro económico del petróleo (la CCCCH instrumento para evitarlo), 22,. 23 Despreocupación, 50 Deterioro de precios. 21. 22, 23. 73 Determinante de la elevación en producción por pozo de Venezuela (Costanera Bolfvar), 52 Devolución de 4reas por las empresas. 53, 54 Diamantes, 47 Dictadura(s). 8, 10. 12. 13. 60, 91, 96, 100, 109, 110, 118, 120. 123, 127 Diferencial (v. "Precios") Diferencias de niveles de utilidad en la industria petrolera. 15 (v. "Alea") -&el negocio petrolero con negocios e indwtrias en general, 41 -entre concesión y contratos de servicio, 39

Y

su g.

-entre las distintss regiones de las grandes cuencas sedimentarias de Venezuela, 67 Diferentes partes de las cuencas y dlstintoa nive:es de riqueza de los yacimientos. 50 Dificil situación para defenderse -Venezuelacontra las presiones sobre los precios (v. "Defensa de los precios". "Estados Unidos), 31 Dificultades crecientes de exploración, 68 (v. "Estados Unidas") -de mercado. 13 -de la industria de Estados Unidos para re-

emplazar el petróleo que produce, 43 (v. "Reservas") - internacionales. 14 -mundiales de la industria del petróleo, 14 -para mantener los precios del producto, 13 -similares a las del petróleo (mineral de hierro), 73-74 DlnBmica. 8, 80, 81, 122 Dinámica del petróleo en el progreso de Venezuela, 77 Dinamismo de la CVP, 38 Discriminación (restricciones de Estados UniCrus), 30, 31, 32 Discusiones de El Calro, 64 - de los Gobiernos de Venezuela y Estados Unidos, 32 (v. "Restricciones") Disfrute de la impotencia ajena (por los intereses extranjeroal. 8. 11 Dlslocaclones, 30 Disminución del ingreso, 16 Distribución de 1 ingresos de la industria petrolera, 143-49 Diversificar las riesgos, 45, 46, 48 Divisas petroleras, 16, 18, 19, 20, 155 División de riesgos, 36 Djakarta, reunión diciembre 1964, 26. 66 Doble control administrativo, 41 Doctrina económica de servicio público. 9 Dominio de los acontecimientos. 5 Dos sistemas diferentes: el de concesiones y el de asignaciones, 39, 46 Dramaticos cambios, 43. 44, 68 (v. "Estados Unidos") Dramatismo, 70 Dr&stica(s) reducción de ganancias, 15 - baja6 en la exportación de mineral de hicrro. 27 Dudas respecto a la intervención y gestión del Estado, 38 -sembradas por todas partes, 64 Duefio de petróleo y tiempo, 50 (v. "No m8s concesiones") -de la riqueza natural que operan los concesionarios, 13 (v. "Nación" y "No m&s conceslonea") Economfa, 5, 6 -del petróleo. 22, 71 -de Venezuela, 5, 6, 27, 38 - de los concesionarios, 22 mafia, Manuel. 48 Elsenhower, 32 Egipto. 61 Eje Económico, 22 Elaboración de una polftica adecuada, 5 Electricidad. 94. 95 Elevación de la participación, 9 Elevar los precios del producto a niveles justos, 71 Empresa(s) 9, 14, 15, 17, 48. 53, 59, 84 -de la industria, 64

-estatal (v. "CVP"). 37. 40. 41, 79, 80, 81, 82 - nacional, 36, 40, 81 - (libertad de), 29 Energia. 12, 26, 64 Eoceno. 56 Equidad en la repartición de las ganancias. 17 (v. "Participación razonable") Equilibrio de posibilidades y ventajas, 47 (v. "Hierr0"j -económico de la concesión. 13, 15 Erosión de los precios, 25, 26 Escuela de Economfa de LoncY-es. 34 Espera ("juego de la espera"). 58 Espíritu de riesgo y aventura, 46 Estabilidad constitucional en Venezuela, 34 Estabilización, 29 Estados Unidos. 23. 24. 42. 43. 44, 45, 59, 69, 108, 112, 115. 120, 121, 122 - abastecimientos externos, 30 - cambios ocurridos como pais petrolero, 30 42, 43, 68 - comeicio de Venezuela. con, 14 -- cuota de :mportación a cada refinería para ttparcir lcs ganancias del crudo extranjero de bajo costo, 31, 32 -cuotas, 34 -- de Importación, 29 - of!ciales, 33 --por pais de origen, 33 - daflo matcrial causado a Venezuela por la ~iscrlminación. 32, 33 -Departamento de Estado, 31 -del Interior, 32 - discriminación. 30, 31. 32 -extensión del trato justo a todos los proveedores de petróleo de, 32 -- incumplimiento del ofrecimiento de revisar el trato que da al petroleo venezolano, 34 --intervención en la libertad de empresa, 29 - memor4ndum presentado al Departamento de Estado, 31. 32 -país mas importante en materia de petróleo, 68 -perforación de pazos en, 43, 44 - rebatiiia de las importaciones, 31, 32 - restricciones obligatorias, 30, 32, 33, 176124 -- 'Trade. not aid", 34 FstBtico, nada hay. 5 Estatutos de la CVP, 39, 186 Estructura colonial de exportación, 85 -de la politlca petrolera venezolana, 37 -del Pent4gno de Acción. 7 -del reparto, 11 Etapuís) de declinación, 44 - de exitos decrecientes, 42 -de pleno desarrollo. 44, 45 -de carrera ganada. 91 - perdicPa, 91, 93

-diferente tanto para el petroleo como para el hierro, 48 - ( 'quemar etapas" ', 38 Evaluación, 6 - cle lo logrado), 38 de posibilidades petroleras, 51 (v "Cuencas sediinentarias") -del futuro del petroleo en Venezuela. 58 - pe.iidica de la situación, 25 E~acción(es),13, 32, 33, 85 -sacada de Venezuela en beneficio de la industria petrolera de Estados Unidos, 32, 33 Exagera& dependencia, 5, 27. 73, 77 ( v "Dependencia") Exagerado apiovechamiento, 8. 13, 14 -potencial de producción, 22, 29 Exclusioii de participantes extraños, 45 E\ito(s) de la empresa estatal. 37 (v "CVP ' ) - deci ecientes, 42, 45 - e n liberarse de la dependencia del petroleo, 6 ( V "Libeiación del petróleo") Exploración. ¿O, 39, 42, 43, 44, 51, 57. 68 Explotaci6n de la riqueza colectica, 8 - d e los recursos naturales que se agotan, 12 -de nuevas Bieas, 37 -del petróleo, 9, 47. 77 -directa por e1 Estado, 41, 61 -hacia los limites con tierras libres, 47-48 - por los venezolanos, 37 Exportación de mine-al de hierro, 27 - d e petióleo y divisas petroleras, 16 Expoitadores de petróleo, 7, 12, 23. 26. 29, 31, 32, 50, 59, 61, 62, 64. 65, 66, 67. 71, 73, 74 Extensión de las concesiones. 54, 55, 57 - d e las cuencas sedimentarlas 49, 52, 57 Evtraordlnaria carrera de producción, 68 - riqueza natural, 73 - ganancias, 30 Falcón, cuenca, 49 Federación de Rabajadores de la Industria Grkfica. 138 Fines politicos egoistas. 48 Fomento, Ministerio de, 48. 78, 83, 99, 102, 103 - Boletín Informativo @el. 59 Foimaclon del petióleo, 49, 53 - sedimentarla, 50, 53 Formaciones Cret&ceo, 56 - Pleistoceno Reciente. 56, 57 Fórmula 50-50, 9, 16, 17, 60, 105 Foro Petrolero Universitario, 77, 78 79, 80, 81, 83. 84, 89, 91, 92, 96, 97. 98, 99 Fracaso(s) 38, 42, 51 F'rancia, 24, 114. 115, 131 Frecuente comparar de lo que la Nación se ha propuesto obtener con lo que h a obtenido, 5 Freno a la inversión extranjera, 108, 109 sgts Fuego, 38 Fuente de enelgia, 26 64

Fuentes de suministro (necesidad de los consumidores de mantenerlas abiertas), 23, 24 Fuerza(s) de la OPEP, 64. 65, 71 - - forkneas, 59 -opresoras de los mercados. 23, 73 (v. "Comisión Coordinadora", "Defensa de los precios" y "OPEP") Funciones empresariales públicas, 41 Gaceta del Congreso. 99, 103. 106 Gach Saran, 25 Galbraith, 122 Gananc!a(s), 20, 42. 50, 135. 138 -de Activos Fijos Netos petroleros, 13. 21, 33, 105 - d e Estados Unidos en Venezuela, 33, 34 -de refinerlas cControl de Importación), 31, 33 -de la industria, 9, 13. 15, 17, 19, 22, 52. 59, 78, 104, 105. 111. 112, 113, 132, 133, 134, 135. 136, 141-49 -en divisas petroleras. 16. 18 Gas. 95 Gasto público, 111, 112, 118, 120, 124. 127, 129 -y crecimiento económico, 121 sgts. - y sector minero, 126. 127, 128 sgts. Gastos de mercadeo de las compafiias, eliminación de contribución a, 65 Gente experta ea el negocio del petróleo, 45, 50 '.Cientlemen Agreement" de E Calro, germen i de la OPEP, 64, 66 Geopolitica de Venezuela y su peso. 12, 58 Gigantes del petróleo, 51. 53 Ginebra, 65 Gobierno, 8. 9, 11, 14, 22, 37, 47, 54, 58, 59, 62, 78, 102, 103. 104. 105, 106, 107, 116, 117, 118. 119, 120. 121, 122, 123, 125, 126, 127, 128, 129, 132, 133 G a f o de Venezuela, 49 (v. "Cuencas") - Pérsico, 60, 63, 64 G61iiez, 102 Gordon, Walter. 115, 116 Gran centro exclusivo de producción en el Caribe, 24 -- Cuenca Oriental, 48 - exportador de petróleo no &rabe (Irán). 63 ciel Caribe, 63 -- interbs e n buscar y producir petróleo. 67 -país petrolero, 44, 58 -producción en el Area Costanera Bolívar, 68 (v. "Costanera Bollvar y posición petrolera predominante de Venezuela") -riqueza minera del pafs, 5 -salto adelante. 3 8 - significación del petróleo, 5 - valor e importancia del petróleo, 5 Grnndes consumidores, 12, 61 - cuencas sedimentarias, 67 - empresas de la industria, 64, 159 -líneas de la política petrolera, 5

emplazar el petróleo que produce, 43 (v. "Reservas") - internacionales, 14 -mundiales de la industria del petróleo, 14 -para mantener los precios del producto, 13 -similares a las del petróleo (mineral de hierro). 73-74 Din4mica. 8, 80, 81. 122 Dinámica del petróleo en el progreso de Venezuela, 77 Dinamismo de la CVP, 38 Discriminación (restricciones de Ehtados Unidos), 30. 31. 32 Discusiones de El Cairo, 64 - de los Gobiernos de Venezuela y Estados Unidos, 32 (v. "Restricciones") Disfrute de la impotencia ajena (por los intereses extranjeros'. 8, 11 Dislocaclones, 30 Disminución del ingreso. 16 Distribución de las ingresos de la industria petrolera. 143-49 Diversificar los riesgos, 45, 46, 48 Divisas petroleras, 16, 18. 19, 20, 155 División de riesgos. 36 Djakarta, reunión diciembre 1964. 26, 66 Doble control administrativo, 41 Doctrina económica de servicio público, 9 Dominio de los acontecimientos. 5 Dos sistemas diferentes: el de concesiones y el de asignaciones, 39, 46 Dramáticos cambios. 43, 44, 68 (v "Estados Unidos") Dramatismo, 70 Dr&stica(s) ieducción de ganancias, 15 -bajas en la exportación de mineral de hierro. 27 Dudas respecto a la intervención y gestión del Estado, 38 -sembradas por todas partes, 64 Dueño de petróleo y tiempo, 50 (v. "No más concesiones") -de la riqueza natural que operan los concesionarios, 13 (v. "Nación" y "No más concesiones") . Economfa, 5 6 -del petróleo, 22. 71 -de Venezuela, 5, 6, 2'7, 38 -de los concsionarios, 22 Egaña. Manuel, 48 Eisenhower, 32 Egipto, 61 Eje Económico, 2 2 maboración de una política adecuada, 5 Electricidad. 94, 95 Elevación de la participación, 9 Elevar los precios del producto a niveles justos. 71 Empresa(s) 9, 14. 15, 17, 48, 53, 59, 81 - de la industria, 64

-estatal (v. "CVP"), 37, 40, 41, 79, 80, 81, 82 -nacional, 35, 40, 81 - (libertad de). 29 Energía, 12, 26, 64 Eoceno, 56 Equidad en la repartición de las ganancias. 17 (v. "Participación razonable") Equilibrio de Posihllidades y ventajas. 47 (v. "Hierro") -económico de la concesión. 13, 15 Erosión de los precios, 25, 26 Exuela de Economia de Lond-es, 34 Espera ("juego de la espera"), 58 Espíritu de riesgo y aventura, 46 Estabilidad constitucional en Venezuela, 34 Estabilización, 29 Estados Unidas, 23. 24, 42. 43. 44, 45, 59, 69, 108, 112, 115, 120, 121, 122 - nba~te~imient0S externos, 30 - cambios ocurridos como pais petrolero, 30 41, 43, 68 - come1cio de Venezuela, con. 24 --cuota de :inportación a cada refinería para ttparcir Ins ganancias del crudo extranjero de bajo costo, 31, 32 -cuotas, 34 -de importación, 29 - of!ciales, 33 ---por pais de origen, 33 - - datio matarial causado a Venezuela por la cYiscriminación. 32, 33 -Departamento de Estado, 31 - del Interior. 32 - discrimfnación, 30, 31, 32 -extensión del trato justo a todos los proveedores de petróleo de, 32 - incumplimiento del ofrecimiento de revisar el trato que da al petroleo venezolano. 34 --intervención en la libertad de empresa, 29 - memorándum presentado nl Departamento de Estado, 31, 32 - pais más importante en materia de petróleo. 68 -perforación de pozos en, 43, 44 - rebatiíia de las importaciones, 31, 32 -reatricclones obligatorfas, 30, 32, 33, 176104 - 'Trade, not nid", 34 EstBtico, nada hay, 5 Estatutos de la CVP, 39, 186 Estructura colonial de exportación. 85 -de la polftlca petrolera venezolana, 37 -del Pent4gno de Acción. 7 -del reparto, 11 Etapa(s) de declinación. 44 - de (txitos decrecientes. 42 -de pleno desarrollo, 44, 45 - d e carrera ganada, 91 -perdida, 91, 93

-diferente tanto para el petróleo como para el hierro, 48 -- ("quemar etapas"', 38 Evaluación, 6 - cle lo logrado), 38 --- de posibilidsdes petroleras, 51 (v. "Cuencas sediinentarias") -del futuro del petróleo en Venezuela, 58 - peritdica de la situación, 25 Exacci&n(es). 13, 32. 33, 85 -sacada de Venezuela en beneficio de la industria petrolera de Estados Unidos, 32, 33 Exagerada dependencia, 5, 27. 73, 77 (v. "Dependencia") Exagerado aprovechamiento. 8, 13, 14 - potencial de producción, 22. 29 Exclusión de participantes extraños, 45 Exito(s) de la empresa estatal, 37 (v. "CVP") - decrecientes, 42, 45 - en liberarse de ln dependencia del petróleo, 6 (v. "Liberación del petróleo") Esploraci6n. LO. 39. 42, 43, 44, 51, 57. 68 Explotación de la riqueza colectiva. 8 - de los recursos naturales que se agotan, 12 - de nuevas Breas, 37 -del petróleo, 9, 47, 77 ---directa por el Estado. 41. 61 -hacia los limites con tierras libres, 47-48 - por los venezolanos, 37 Exportación de mineral de hlerro, 27 - d e petróleo y divisas petroleras, 16 Exportadores de petróleo, 7, 12, 23, 26. 29, 31, 32, 50, 59, 61. 62. 64, 65, 66, 67, 71, 73, 74 Extensión de las concesiones. 54, 55, 57 - d e las cuencas sedimentarlas 49. 52, 57 Extraordinaria carrera de producción, C8 - riqueza natural, 73 - ganancias, 30 Falcón. cuenca, 49 Federación d e Trabajadores de la Industria Gráfica, 138 Fines polfticos egoístas, 48 Fomento. Ministerio de, 48, 78, 83, 99, 102, 103 - Boletin Informativo @el. 59 Formación del petrbleo, 49, 53 - sedimentarla, 50, 53 Formaciones Crethceo, 56 - Pleistoceno Reciente. 56, 57 Fórmula 50-50, 9, 16, 17, 60, 105 Foro Petrolero Universitario, 77. 78. 79. 80, 81, 83. 84. 89. 91. 92, 96, 97, 98. 99 Fracaso(s) 38, 42, 51 Francla. 24, 114, 115, 131 Frecuente comparar de lo que la Nación se ha propuesto obtener con lo que h a obtenido, 5 Freno a la inversión extranjera, 108, 109 sgts. Fuego, 38 Fuente de energfa, 26, 64

Fuentes de suministro (necesidad de los consuniidores de mantenerlas abiertas), 23. 24 Fuerzats) de ln OPEP, 64. 65, 71 - - foráneas, 59 - opresoras de los mexados, 23, 73 (v. "Comlslón Coordinadora", "Defensa de los precios" y "OPEP") Funciones empresariales públicas, 41 Gaceta del Congreso, 99, 103, 106 Gach Saran, 25 Galbraith, 122 Ganancia(s), :, 42, 50. 135, 138 O -de Activos Fijos Netos petroleros, 13. 21, 33, 105 -@e Estados Unidos en Venezuela, 33, 34 - d e refinerias (Control de Importación), 31, 33 -de la industria, 9, 13, 15, 17, 19. 22, 52, 59, 78. 104, 105. 111, 112. 113, 132, 133. 134, 135. 136, 142-49 -en divisas petroleras. 16, 18 Gas, 95 Gasto público, 111, 112, 118. 120, 124, 127, 129 -y crecimiento económico, 121 sgts. - y sector minero, 126, 127, 128 sgts. Gastos de niercadeo de las compañins. eliminación de contribución a, 65 Gente experta en el negocio del petróleo. 45, 50 '.Gentlemen Agreement" de El Cairo, germen de la OPEP, 64, 66 Geopolitica de Venezuela y su peso, 12. 58 Gigantes del petróleo, 51, 53 Ginebra, 65 Gobierno, 8, 9, 11, 14. 22, 37, 47. 54. 58, 59. 62. 78. 102, 103, 104. 105, 106. 107, 116, 117, 118. 119, 120, 121, 122, 123, 125. 126, 127, 128, 199, 132, 133 Golfo de Venezuela. 49 (v. "Cuencas") - Pérsico, 60. 63, 64 Góniez, 102 Gordon, Walter, 115, 116 Oran centro excluslvo de producción eu el Carlbe. 24 - Cuenca Oriental, 40 - exportador de petróleo no árabe ( I r á n ) , 63 - tiel Carlbe. 63 -1nteres e n buscar y producir petróleo, 67 - paIs petrolero, 44, 59 - producción en el Area Costanera Bolívar, 68 (v. "Costanera Bolfvar y posición petrolera predominante de Venezuela") - riqueza minera del pata. 5 -salto adelante, 3 8 - significación del petróleo, 5 -valor e importancia del petróleo. 5 Grandes consumidores, 12, 61 - cuencas sedimentarlas, 67 -empresas de la industria, 64, 159 - lineas de la politlcs petrolera, 5

-mayorías,

73

- necesidades mundiales, 67
-países consumidores. 64 - expoitadores, 62 -petroleros, 73 - posibilicbdes de la CVP. 38 -de la OPEP. 73 - potencias (y sus consideraciones de geopolftica), 12 (v. "Comisión Coordinadora", "Defensa de los precios", "Diferencial". "Participación razonable") - productores, 49, 68 -del Medio Oriente, 14, 64 Guerra de precios, 29 -Mundial (Segunda). 9, 43. 59. 66. 86, 117 H&bil e interesada propaganda, 50, 52 HBbiles intereses extranjeros, 8 Hacia el objetivo inalterable, 7 Hale, Juez Lord. 104 Hallazgo casual, 7 Hectáreas ociosas. 55 (v. "Conceiones ociosas") -probadas afiadldas. 55, 57 Hechos que conchicen a fijar el principio de "No mds concesiones", 48 Helicoide. 97 Hemisferio Occidental, 30, 32. 33, 110 Hidrocarburos, 7, 22, 26, 39, 41. 45 (v. "Ley de Hidrocarburos") Hlerro, mineral de, 27, 48, 73, 109, 111. 127, 131,
133. 135, 136

Importancia de los paises de la OPEP, 68, 69 -del petróleo, 5, 30. 61, 64, 73 - y crecimiento rhpido de los ingresos de los países exportado:es de petróleo, 50 Imposibilidad de Estados Unidos de seguir en la extraordlnarie carrera de producción,
68

-de mantener los niveles de deccubrimiento, 72 -jurídica de adquirir -mediante contratos con la CVP- los derechos reales que confiere la concesión. 39-40 Impotencia ajena (disfrute de ella por los intereses extranjeros). 8 Improvisación. 7 Impuesto(s), 14, 16, 18, 44, 64, 65, 103, 105, 106,
107, 112, 117, 118, 119. 120, 121, 122, 124, 126, 127, 128, 130, 131, 132 - aumentos. 125 sgts. -selectivo, 15. 113, 133 sgts.

Incalculables reservas de petróleo del Medio Oriente, 59 Incidencia en los precios del cargo de regalías a Costos, 26, 66 Incremento(s) del consumo mundial, 70. 73 -de la contribución de OPEP hasta 1970 (estimación). 70 -de la participación de Venezuela en las actividades petroleras (la CVP), 36 -de la producción del Medio Oriente en 1948.
59

Historia de la industria petmlera en escala mundial (necesidad de estudiarla), 41 -de sumisión cle los pueblos atrasados frente a ia poderosa industria internacional del petróleo. 63 - petrolera. 42-43 Holifleld, Sub-Comit6, 112 Huevos, 95. 125 Humanidad, 66. 72 Humboldt (Hotel). 97 Huxley. Aldous, 28 Husley, E., 95 Idea clara de la situación, 53 Igualdad de tratamiento con Canadá y MBxico, 33 Imaginación y Trópico, 52 Imbalance abastecimiento-demanda, 26, 29, 34.
38

Imperiosa necesidad @e los consurnldores de petróleo de mantener abiertas las fuentes de suminlst-o, 24 Importaciones crecientes de Estados Unidos,

- de
33

43

petrókeo en EE.UU (restricciones\, 29, 30,

-por EE.UU., de materlaies estrat6gicos del Hemisferio Occidental, 33 Importador en gran escala. 31 -neto de petróleo, 59

-fiscales. 18, 20 (v. "Ingresas del Fisco") Incumplimiento del ofrecimiento de revlsar el trato que da EE.UU. al petróleo venezolano, 33, 34 Ina"emnizaci6n por la nacionalización del Canal de Suez, 62 ("Suez") Independencla del petróleo, 77 Indeseable comercio de otros productos y materias primas, 73 India, 49 Indonesia, 69, 71, 156, 159 Iiielastlcidad del consumo de petróleo, 23, 28 Inesperada demanda de post-guerra, 9, 59. 117 Iniluencia del petrbleo en la vida nacional. 6 Informe Económico del Banco Central, 95. 111 Ingreso(s) del Fisco, 16, 18, 20 -de la industria. 13, 143-49 (v. "Ganancias de la industria") - deseados, 29 -Nacional, 89. 90, 93, 94. 97 -por unlciad de producción, 10, 12, 16, 104 -totales obtenidos por las concesionarias. 10, 11, 12. (v. "Participación Total" y "Contribución Neta") - y utilidades, 15 Insaciable codicia, 11 Insignificante área probada por la industria petrolera, 54 Inspección, seleccidn y deshecho, 50, 53

Instituto del Estado, 48 -Y e:4oración de los gigantes internaciona-que se quería -la CVP-, 48 ( v . "Corporales del petróleo. 50. 53 ción Venezolana del Petróleo") IrBn, 25. 60. 63, 69, 156, 159, 160 Institutos Autónomos similares a la CVP, 40 Iraq, 60, 62, 69, 156, 159, 160 Instrumento de acción empresarial o comerIrrealidad de los precios de las regalfas en cial, 41 1958. 14 -de defensa de los precios, 22 (v. "Defens~ liremediahle crecimiento de la demanda. 72 de los precios") "Isla, La" (novela de Aldous Hiixley), 28 -nuevo del Estado, 40, 41 IVP (v. "Petroquimica") Intemperancia, 28 Janiaica, 110 Intento de Irán, 60 Jamón. 85 Intercambio, 17, 73, 74 Japón. 114. 115 -injusto. 34 Juego de la espera, 58 Interés colectivo, 11, 17, 41, 46, 55 Juego de las apuestas, 42, 88 -de las Breas petroleras de la Cuenca de "Jugo de la tierra", 51 Maracaibo. 51 Jur:sdicción del pafs, 7 -de todos los paises en buscar y producir -nacional, 7 petróleo. 67 Justa ganancia, 105 -del sistema distinto a la concesión, 41 Justicia en el comercio internacional (justo - general, 48 mato), 30, 32 -nacional. 46. 109, 112, 114 - e n el equilibiio económico de la concesión, - piiblico en la explotación del petróleo de la 13, 15, 19 Nación, 105 -en la participación, 17, 60 -razonable de los inversionistas no destrui-en la remuneración del capital, 17 do o disminuido por la falta de u n derecho Khafji. 25 real. 40 Kharg Island, 25 Intereses afectados por la politlca de "No Kuwait. 25, 80, 62, 65, 69, 156, 159, 160 concesiones". 48 Kyoto, 115 Lago de Maracaibo, 36, 53. 56 -colectivos. 11, 37, 38, 71, 107, 112 -comunes de los pafses exportadores de peLarrazBbal, 90 tróleo, 60. 65. 71 Le Monde", 115 - de Venezuela, 13 Lentitud exploratoria de la industria. 55 (V. -de la colectivldad. 38 "Conceslones O ~ I O S ~ S " ) - del Hemisferio Occidental, 32 Ley de Hldrocarburos, 45, 102, 103, 104, 105. 132 - dlrectos de seguridsd. 30 Liberación fiel petróleo, 2, 7, 77, 84, 90. 91, 92, -extranjeros. 8, 10 93, 94, 95, 98, 98. 99 - foráneos, 6 - económica, 62, 77, 84 Liberar al pals de la exceslva dependencia de -opuestos. 65 -petroleros de las nacionw babea, 62, 63 un solo recurso no renovable, 6 - t a n importantes como los del petróleo, 64 Libertad de acclón, 27, 45 Interferencla de los impuestos, 44 - de comercio, 29 "International Affaire". 34 - de empresa. 29 Intervención, 22. 29. 38 - de selección. 50. 53 -en la economia de la industria, 22(v. "ParLihia, 62, 69. 71. 156, 159 ticipación razonable") Licitación de las regalfas, 10, 22. 31 - e n la libertad de empresa. 29 Licores y cigarrillos (lmpue6tos a ) , 131 Inversión(es) de la empresa estatal, 36 Liga Arabe, ( 1 1 -extranjeraís). 17. 18, 19, 33, 34, 37, 48. 83, Limitado niimero de paises (con petrólea), 73 84, 86, 87. 88, 89, 107, 110. 111, 114, 132, 136, Limites a Injusticias manifiestas. 61 137 - previsibles de la economla actual del pe-freno a la, 108. 109 sgts. tróleo (desbordados por la creciente deman- petrolera en dólarea, 18. 19 da mundial). 71 -promedio en Activos FiJw Netos petroleros. Localización del primer pozo de la C'VP, 36 33 Logros alcanzadas. 28. 77 - real -sujeto de remuneraclón- y utilidad Londres. 24, 25. 34 neta de la industria, 17 (v. "Participación López Contreras, 102 razonable") Lucha general de defensa de los precios. 73 Inversionistas, 19. 36, 40, 42. 45, 48. 59. 83. 136 -por el progreso, 61 Investlgacibn de las cuentas de las empresas -por la defensa de los precios, 73 (comienzo de ella), 9 - por la partlclpaci6n razonable, 8

-por la liberación del petróleo, 6 Luongo Cabello, Edmundo, 102, 104 Machado, Gustavo, 83, 99, 100, 101 Maiz, 85 Malasia, 110 Malavé Mata, 91, 100 Maniobras y presiones, 64 Mantequilla, 85, 86 Manufacturas (tasa de crecimiento), 93 Maquinarias y servicios extranjeros, 33 Mara, 51 Maracaibo, cuenca de, 49, 51, 52. 56 (v "Cuencas") Mar Caribe, 60 Materiales estratégicos del Hemisferio Occidental, 33 Materias primas y prcductos naturales (organizacioiies para la defensa de), 73 MAximo dlnamismo con q u e debe manejarse la CVP. 38 -riesgo, 41 Mayor aumento del consumo de petróleo (reclamado por el desarrollo pacifico), 66 exportador de petróleo, 63 - d e mineral de hierro (Venezuela e n 19601, 27 -proporción de pozos secos e n Estados Unidos, 43. 44 -valor futuro, 50 volumen del negocio, 12 Mayores costos cada dia para encontrar petrbleo, 50 ( Y . "Pozos") Mayorias, 73 Maza Zavala. 81. 91, 100 Medidas adecuadas, 11 -aplicadas, 5, 27 - d e nuevos ajustes de participación, 15 - d e reajuste de la participación q u e corresponde a Venezuela, 15 - limitadas, 28 -selectivas o progresivas, 15 Medina. 103 Medio Oriente, 14. 25, 26, 45, 59, 60, 61, 63, 64, 66, 71, 160 Mejia Alarcón, Prof., 84. 99, 100 Memorándum presentado al Departamento de Estado, 31, 32 Memoria del Minlsterlo de Fomento, 48, 78, 83, 99, 103 Mena-al Ahmadi. 25 Mene Grande, 51 Mercadots) Común Europeo, 24 - internacionales, 9, 23. 31, 73 -petroleros despues de la Segunda Guerra Mundial, 9 (v. "Particlpación razonable" y "Regalías") México, 32, 33, 69. 100, 101 Miembros de la OPEP, producción d e los, 66, 67. Mineral de hierro, 27, 48. 73

-

-

Minerales, 47 M!notauro. 91 Mioceno, 56 Misión de buena voluntad, 60 Moneda extranjera, 18 -nacional, 18 Monoproducciln. 5, 27, 83, 84, 85, 86 Mossadeq, Mohamed, 60 Movilizar con mayor dinamismo la exploracion de las áreas de concesiones vigentes, 57 Movimiento del m u n d o internacional del petróleo hacia la Costanera Bolivar, 53, 54 Mundo del petróleo, 63 - d e los países d-biles, 61 - internacional del petróleo. 53 -libre, 30 Nación, 6, 16. 18, 30, 47, 48, 53. 77, 78. 105, 106, 109, 118, 128, 137 Nacionalidad,, 116 Nacionalización del Canal de Suez, 61, 62 - del petróleo e n Irán, 60 Naciones Unidas, 110 Naturaleza de las cosas, 73 - de las formaciones petroliferas, 53 Necesidad de Estados Unidos de importar cada vez más petróleo, 43 - d e estudiar la historia d e la industria petrolera e n escala mundial, 41 - d e q u e el Estado tome parte directa y activa e n la economia de l a industria, 22 - d e ievisar constantemente la situación del petroleo, 5, 9, 25 - d e visualizar claramente q u e los derechos de concesion se extienden e n las tres dimensiones del espacio, 56 (v. "Tercera dimensi6nW) - de la CVP, 36 - d e los consumidores d e petróleo de mantener abiertas las fuentes d e suministro, 24 -histórica de u n a organización como la OPEP, 64, 73 Necesidades de crecimiento y reclamo de petróleo, 71 - d e energia, 12 - del pueblo. 13 - mundiales, 67 - d e petroleo y comercio internacional, 66, 67 - y atraso de los paises exportadores de petróleo (aprovechamiento d e ) , 12 Negligencia y temor de los usurpadores, 8 Negocio, 12, 50 -petrolero, 41, 50 Nieburg, H. L.. 113 Nivel aceptable de utilidad neta. 9 - d e cambio, 18 -de rendimientos. 11, 14, 17, 19, 52 -razonable de ingresos, 50 Nivelación cambiaria, 127

No m& concesiones, 7. 37, 45, 46, 47, 48, 49. 53. 54. 55, 57, 78, 80, 82, 87, 88, 99, 100, 101, 109 Nueva York, 107 Nuevas concesiones, 57 -medidas para elevar la participación del país, 15 - reservas venezolanas, 58 Nuevo concepto de extensión de las concesiones, 57 -factor de mucha significación en materia be concesiones, 56 -nivel de cambio, 18 Nuevos ajustes de participacióu, 15 -campos, 43 - operadores internacionales, 62 Objetivo de la OPEP, 73 Objetivos de bienestar general, 5 -de la CVP, 37 -7ogrados por la OPEP, 65 -perseguidos por el principio de "No más concesiones", 53 Oclosas (v. "Concesiones ociosas") Odell, Dr. Peter R. (v. "Restricciones"), 33, 34 Ofertas de ayuda. colaboración y solidaridad, 34 - d e los concesionarios, 22 Oficina Gene:al de Cuentas (de Estados Unidos), 112 Ofrecimiento de revisar (EE.UU.) el trato que da al petróleo venezolano, 34 - d e tratamiento justo, 32, 33 "Oil and Gas Journal", 31 Oligoceno, 56 Oliver Iron, 47 OPEP. 7, 23, 26, 59, 64-74, 79, 81, 82, 108, 109, 156, 157, 158, 159, 160, 192-95 Operación de producción (contratas de), 39 Operadores internacionales. 62 Opinión publica, 9, 47 Oportunidad para los paises exportadores, 66 Oportunidades decrecientes de Bxito, 45 (v. "Exitos decrecientes") -para s u desarrollo mundial (de la industria del petróleo), 72 Ordenamiento jurídico de la República, interés colectivo en la explotación del petróleo y remuneración justa del capital realmznte invertido (m), (v. "Participación ra17 zonable") Organización de Paiscs Exportadores de Hierro, 74 -Petróleo (v. "OPEP") - internacional mas llamada a triunfar, 73 Oriental (Gran Cuenca Oriental), 49 Orinoco, 47 Oro, 47, 50, 52, 53, 85 Otorgamiento de concesiones, 47, 57 -por la pasada dictadura, 53, 54

Otros sectores de la vida nacional. 5 Osford, 104 Pago de las regalías, 9, 13. 65 País activo en el progreso. 52 -clave para la seguridad del éxito en la defensa de los intereses petroleros de los pueblos árabes, 63 -productor (transferencia del descuento a l ) , 64 ( v . ''Medio Oriente':) Paises, 35, 67, 68, 69, 73 -afectados por los cargos de mercadeo, 65 (V. "OPEP") -atrasados ( y / o en desarrollo), 61, 70, 83, 87, 96, 108, 110, 114, 124 -avanzados ( y / o adelantados o desarrolladcs), 30. 61, 64, 108, 120, 121, 124, 128, 131 - consumidores. 24 (v. "Consumidores") - Continentes, 49 - dábiles, 64 - e n desarrollo (frente a las fuerzas opresoras de los mercados internacionales), 73 - exportadores de petróleo, 7, 12, 23, 26, 29, 30, 31. 32, 50. 59, 60, 61, 62, 64, 65, 66, 67, 68, 73, 74, 109 (V. "OPEP") -miembros de la OPEP y revisión de sus relaciones con la industria, 73 - monoproductores, 5, 27 -petroleros, 73 - privilegiados, exportadores miembros de OPEP, 68 - q u e reclaman petróleo en sus necesidaües de crecimiento, 71 - socialistas, 95 Panamá, 110 Parábola, 72 Paréntesis 1949-1957, 48 - d e la Ley de Hidrocarburos de 1938, 45 Paris, 85 Parlamento de Kuwait, 65 - iranio, 60 Participación adaptada a la mayor o menor suerte del concesionario. 15, 21 -creciente del conjunto de los paises de la OPEP en la producción mundial, 71 - d e Estados Unidos en la producción m u n dial. 42-43, 45 - de inversionistas privados, 48 - d e los paises exportadores -+róximos integrantes de la OPEP-, 66 -decreciente de Venezuela en la producción mundial, 71 -persa, 60 -razonable, 8, 22, 27, 36, 41, 47, 59, 63, 78, 80, 82, 104, 111, 112, 113, 117, 128, 131, 132, 133, 137, -total, 10, 19, 20, 143-49 - directa, 20 - e n los beneficios de la explotación del petróleo, 36 -unitaria, 19. 20

las utilidades, 9 utilidad neta (relación), 20 Participantes extraños, 45 Particulares, 38, 47 Pasivo circulante, 11 Pentágno Petrolero, 1, 7, 22, 77-82 Percepción de ingresos por el Fisco -otra modalidad de- con motivo de las actividades pertoleras, 16 (v. "Divisas petroleras") Percepciones, 65 (v. "OPEP") - fiscales, 17 PCrdida de la capacidad de compra (de los débiles en los mercados internacionales), 73 Pérdidas dc Venezuela por la discriminación,
-y

-y

32, 33

-iniciales sufridas por la industria, 38 - y fracasos en la exploración del petróleo,
42

Perez Jiménez, 92, 96, 97 PerióQica revisión de la política petrolera. 6, 9 Pcriodo 1946-49, 8-10 - democrbtico 1058-1964, 20 -neto de indefensidn de Venezuela, 10 Perturbacionea o desajustes. 5 Pescados conservados, 85 Peso del factor posición geopolitica de Venezuela, 12, 58 -de los miembros de la OPEP en la producción mundial y en el comexio internacional de petróleo, 67-68 Petróleo de Oficina, 24, 25 -de Tía Juana. 24, 25 -del Medio Oriente, 59, 61 - en cantidades econ6micamente explotables,
49

Foiiciones d e ventaja, 8 Potencial de producción. 58 -mundial. 22, 29 - ocioüo, 57 (v "Tercera dimensión") POZOS, 39 - pcrfoiados en Estados Unidos, 43, 44 Prec:o(s), 13, 21, 29, 32, 66. 00, 93, 100, 118 -cotizados, 22, 25 -defensa de los, por OPEP, 23 -de productos importados, 12 - clc realizaciones, trabajos preventivos de la CCOCH, 19, 25 --de las materias primas (lucha general de defensa de), 73 - dc los productos do lhs paises industrializados, 12 -del mineral de hierro, 27 -del petróleo. 9, 14, 25, 26, 31, 59, 64, 73 - diferencial logrado por Venezuela. 24 -rebala cancelada por reunión de Bagdad.

- recetas,

64

26

Petrolia del Tbchira. 51 Petroquimica. 80, 81 Piacoa, 47 Plan de subsidio al consumidor norteamericano de petróleo a costa de los paises exportadores, 31, 32, 33, 34 (v. "Discriminación" y "Restricciones") -del Departamento del Interior, 32 (v. "Plan de Control de Importaciones") Plataformas continentales, 49 "Platts", 25 Pleistoceno Reciente, 56 Plenitud de desarrollo, 45 (v. "Etapas") Pleno corazón del Lago, 36 Población y gasto público, 125, 126 Pobre consuelo, 33 Politics. 5, 7, 8, 17, 77, 78, 79, 81, 82, 83. 100,
137

-de defensa y conservación (v. "Defensa y conservación del petróleo") Posibilidad y probabilidad, 50 Pasibilidades en cuencas sedimentarias, 51 (v. "Areas petroleras") -petrolíferas de Venezuela, 49, 53 (v. "Cuencas")

-reduccioucs que precedieron a OPEP, 64 PresiOn, 23 -- de la amenaza del petróleo del Medio Oriente, 59 - de los descuentos, 64 -sobre los preclos, 12 (v. "Suez") Presiones, 25, 64 - del imbalance producción-demanda. 29 - del mercado consumidor. 59 -que anlenazaron los precios, 64 -sobre los descuentos, 64 -sobre los precios, 31 Primas en los precios de las regalías, 10 Principio central de la polftica petrolera, 20 - de relación internacional. 7 - d e unión de todos los países exportadores de petróleo. 59 Principios b&sicos de la politica de defensa y conservación, 6, 10, 20, 78, 79. 80, 81 Privilegiada condición del pais, 49 Privilegiados por la naturaleza, 42 Probabilidad y posibilidad, 50 Probabilidades limitadas en las áreas no controladas por la industria, 53, 58 (v. "Cuidadosa inspexión") - y riesgos del desarrollo futuro petrolero del pais, 45 Produccfon, 66-72 -calda de la participación de Estados Unidos. 43 -nlundial, 22, 43, 68. 70, 156, 157, 158 -por pozo en Venezuela. 52 -y exportación de mineral de hierro, 27 Producto de primera necesidad, 67 - irreemplazable, 73 Productores con niveles de alguna iinportand a , 68, 69 - contribuyendo, 67, 68

-de más de 1 por ciento de la produccion mundial, 68, 69 -de menos de 1 por ciento, 68, 69 Productos naturales (organizaciones para la defensa de), 73 Profundo arraigo del principio de "No mLs concesiones", 48, 54 Programa de desarrollo nacional, 34 Programas de desarrollo y mejoramiento social (compensación para continuarlos), 34 Progreso, 5, 38, 50, 52, 62, 95, 98, 105. 117, 118,
120, 121, 122

Realidad del agotamiento de los recursos no renovables, 72 Renpcrtura del Canal de Suez, 12, 62 ( v . "Suez) Rebaja, 64 (v. "Precios") Rebatifla de coticesiones de la dictadura, 53,
54

-de
32

las importaciones en Estados UnitYos, 31,

Prohibición a la CVP de enajenar derechos de exploración y explotación de hidrocarburos,
39, 40

Prolíficos yacimientos, 49, 57 Promedio anual de &rea probada, 55 -de aumento de las reservas, 72 - de hecthreas probadas afiadidas. 55 -de utilidad, 14, 15 Promedios aceptables en relación al AFN. 17 Propaganda, 6. 50, 52 Propiedad colectiva, 8 -de los yacimlentos, 36 -nacional de los yacimientos y derecho del concesionario a explotarlos (derecho reaU,
39

Recaudaciones, 19 Recetas (v. "Precios") Reconquista colonialista, 109, 110 Reconstrucción de post-guerra, 66 Recorrido de ascenso. 45 (v. "Etapas") Reducción drástica de ganancias, 15 -en los ingresos por unidad, 12 Reemplazo de reservas que se van agotando,
30, 43

Refinería en unión con intereses argentinos,
48

Proporción de cuencas sedimentarlas en Venezuela y en el mundo, 49. 52 -del riesgo en la perforación de pozos en Estados Unidos, 43-44 Propósito común de afianzar y elevar los precios del producto, 71 -de aprovecharse como compradores de la ctebilidad de los países exportadores, 30 Protección de EE.UU. para s u propia industria petrolera, 29 eg. Proyección de lo que irremediablemente ocurrir& para 1970, 70, 71 Prueba de reservas en la Costanera Bolívar,

- decisiva
-pr&ctica
37 45, 46

53

de las exploraciones, 44 para las decisiones del Gobierno,

Puertas abiertas a los inversionistas for&neos, Qatar, 68, 69, 156, 159, 160 "Quemar etapas", 38 Queso, 85 Rdpidas decisiones que evitarán dafios a la colectividad, 48 Ras-al-Khafji, 25 Rastanura, 25 Razonable concurrencia de otras fuentes de suministro, 60, (v. "Medio Oriente") -relación de reservas nuevas con la prochicción para 1970 (estimación), 72 Reacción de la industria frente a la nueva politica petrolera del regimen democrático,
13

Refinerías, 25, 31, 32, 33 Reforma de 1943, 102-106 - tributaria. 15, 107-139 Regalías, 9, 10, 13, 14, 22, 31, 100, 102 venta pública internaclonai, 9 Regateo, 58 Reglamento de Cambio e Invemones Extranjeras (Francia), 115 Regiones de inter4s petrolero, 45 -del Trópico, 52 - de las grandes cuencas sedlmentarias de Venezuela, 67 (v. "Areas petroleras") - exportadoras, 64 Regulación de los servicios públicos y remuneración de la inversión real (AFN), 17 ( v . "Participación razonable") Reimplantación del principio de "No más concesiones". 54 Relación reserva-producción, 67, 72, 73 Relhmpago del Catatumbo. 51 Remuneración del capital invertido, 17, 18, 105, 133, 143, 148 (v. "Activo Fijo Neto") Remuneraciones, 11 Rendimiento del AFN, 11, 14 (v. "Activo Fijo Neto") Rentabilidad, 15 Reparos de precios, 19, 20. 113 Repartición de las ganancias, relación utilidad neta-AFN, 17 (v. "Participación razonable") Reparto, 11 -'de ganancias más razonable, 50 Repercusiones en el Medio Oriente del llamado "arreglo 50-50", 63 República, 5, 18 República Arabe Unida (RAU), 61. 62, (v. "Cairo") Reservas, 30, 52, 55, 56, 59, 67, 80 -fiscales de Venezuela, 52. 58 -mundiales, 68, 69. 72; para 15 años, 67 -del Medio Oriente, 59

-

-probadas, 52, 56, 67, 70, 72 - d e la Costanera Bolívar, 52 - venezolanas, 58 Responsabilidad de abastecer al mundo, 59 - d e cuidar de los intereses colectivos, 11 - d e hacer be Venezuela u n pais activo e n el progreso, 52 -del Gobierno de defender la participación r~Z0nable q u e corresponde a la Nación, 18 (V. "Participación razonable") Restablecimiento del equilibrio de los precios. 26 Rmtricciones petroieras de Estados Unidos, 29, 176-184 Resultados económicos en la exploración del petróleo, 42 -finales de dos resoluciones de la OPEP con objetivos precisos, 65 -ventajosos de las actividades de la OPEP, 65 Retracción de las actividades de la industria (reacción de ésta frente a l a nueva politica petrolera del regimen democrático), 13 Retribución de l a inversión e n exploraciones q u e llegue a contratar la CVP, 39 Retrocesos, 6 Revaloiizacion del AFN. 18. 113 Revalunción de IR situación general de las concesiones, 56 Reventa de divisas petroleras. 16 Reversión de las Minas de Piacoa, 47 Revisión de la politica petrolera, 6, 9. 25, 48 - á e las relaciones de los miembros de la OPEP con la industria petrolera, 73 - d e los contratos de primas en los precios de las regalías en 1949, 10 -de la política de inversiones extranjeras, 110 sgts., 114 -y consolldación de cuentas de los concesionarios, 22 Riesgo(s), 46, 87, 88, 107, 120 --curva de. 44 -de l a inversión, 37-41 - división de los, 36, 37, 45 - exploratorios, 39, 41. 42, 43, 44 -máximo, 41. 88 - n o calculados. 38 -retribución, 39, 40 - y aventura, 46 Ripert, G., 105 Riqueza colectiva fundamental, 10, 79 -diferente mostrada por los distintos yacimientos, 50 Riquezas nacionales. 59 Ritmo de crecimiento ( a q u e seguirá la producción de miembros de OPEP), 71 Rocas sedimentarias, 53 ( v . "Cuencas sedimentarlas") Rockefeller, 107 Salina (La). 25

Sanabria. 90 Bnrtén (saltar de la sartén al fuego), 38 Sector minero y reforma tributarla, 131 sgts. -petrólm, 7, 13. 20, 28, 89, 118, 151-54 Sedimentanas ( v . "Cuencas") Segutida Guerra Mundial (situación predominante en los mercados. 9 ( v . "Defensa de los precias" y "Participación razonable") Selccción y deshecho ( v . "No más concesiones") Selectividad, 15, 113, 133 sgts. ( v . "Alea" e "Impuestos") Serpiente, tentación de la, 28 Servicio(s) extranjeros, 33, 68, 96 -publico(s), 9, 17, 38, 112, 113, 134 Shell, 51 3;gnificación del petróleo cn la vida de IR República, 5 Signlficacio de la OPEP para los paises q u e reclaman petróleo en s u s necesidades de crecimiento, 71 Sistema contractual más a j u ~ t a d 0 a la defensa del interés nacional, 46 (v. "Contratos de se-vicio") - d e concesiones para el hierro. 47 ( v . "Hierro") Situación de dependencia, 5, 7 i - de excepción, 31 (v. "Canadá", "Discriminación" y "MBxico") - d e obros sectores de la vida nacional (necesidad de revisarla constantemente, junto con la del petróleo), 5 - be1 Medio Orientc, 64 - del p e t ~ ó l e oen Venezuela y en el mundo, 74 - (necesidad de revisarla constantemente). 5, 9, 27 - d e la economia actual del petróleo, 72 - d e los suministros internacionales, 58 -general de las concesiones, 56 ( v . "Tercera dimensión de las concesiones") - económica del pais, 27 ( v . "Acción de la CCCCH" y "Participación razonable") -injusta, 33 (v. "Estados Unidos") -internacional del mercado de mineral de hierro, 27 (v. "Hierro") - muncfial de las reservas, 70 - nacional ( y el éxito e n la implantación dc los cont-atos de servicios), 58 - e internacional ( y la politica de defensa y conservación del petr6ieo e n Venezuela), 7 --predominante en los mercados petroleros después de terminada la Segunda Guerra Mundial, 9 (v. "Defensa de los precios") - real del abastecimiento. 24 Soberanía (Decreto de diciembre de 1945). 63 -nacional, 7, 36 -usurpada, 8 "Statement by t h e President", 30 Subasta be concesiones, 56

Sub-cuenca (v. "Cariaco" y "Tuy") Subsidiada por Venezuela industria american a , 34 Subsidio y restricciones en Estados Unidos, 31 sgt. Sueldos y salarios, 11, 143, 144, 145, 146, 147. 148, 149 Suerte, 42 Suez, 10, 12, 28, 61 y sgt. Suministros disponibles, 23, 24 Sumisión de los pueblos atrasados, 63 Superficie de cuencas de Venezuela, 49 - del área Costanera Bolívar, 52 - d e la cuenca d e Maracaibo, 52 Super-producción, 62 Suráfrica, 110 Táchira, Compafiia Petrolia del, 51 Tariki, Abduilah, 6 1 Tasa de amortización, 19 - d e cambio, 18, 19 --de crecimiento de Venezuela, 11, 12, 28, 34, 77, 95, 125 - d e l a producción, 70 -de impuesto, 13, 14 Técnica moderna, 45, 53, 56 Temor e inseguridad sufridos por los paises exportadores, 66 Tendencia a mejores rendimientos. 15 - a l imbalance, 26 - de producción, 70 sgt. -de reducción de la relación reserva-producción, 67 Tentación d'e la serpiente, 28 Tercera dimensión de las concesiones, 56-57 Terquedad cara de la Anglo-Iranian, 60 Terremoto d e Cúcuta, 51 Territorio nacional, 49, 52, 53, 107, 137 Tia J u a n a , 24, 25 Tiempo para el concesionario y el duefio, 50 Tiempos diferentes, 61 Tierra firme. 49 (v. "Cuencas") Tierras libres y concesiones, 48 Tobin, 122 Torres, Gumersindo, 102 Trabajando o haciendo que lo hacen, 53 Trabajo(s) a mayores profundidades, 56 -de la concesión, 55 - exploratorios, 50 c -y CVP, 37 "Trade, n o t aid", 34 Tradicional sistema de manejar la riqueza petrolera de Venezuela, 37 Transferencia d e derechos d e explotación (asignacióii.l, 39 - de los descuentos, 64 Transporte (posibilidades después d e la Seg u n d a Guerra Mundial, e n crecimiento menos rtipido q u e la demanda), 9

Trato e n comercio con Estados Unidos, 31 sgts. Triunfo iiltimc sobre el petróleo, 6 Trópico e imaginación, 52 Tuy, sub-cuenca, 51 Unidad de producción (ingreso por), 12 iJnión Sluviética, 12, 69, 156 Urgencia d e diversificar (las exportaciones leros de Venezuela, 45 - d e los ingresos de los paises exportadores siones, 47 Usos corrientes del comercio, 11 Usui'pado:es y concesionarios. 8 Utilidad neta de la industria, 9, 10. 11, 14, 18-21, 21, 41, 106, 132, 133, 143-49 Utilización completa de los recursos petrode petró;eo. 50 l e Venezuela), 73 c?so y abuso en el otorgamiento d e conceValo: actual y valor futuro frente a capaci0-d de empleo de capital, 50 -de realización del petróleo del Medio Oriente, 26 - d e riqueza petro1e.a aumenta con el tiempo, 55 - raLonabie e intercambio, 26 Vara de contraste de la CVP. 37 Variado interés de las áreas petroleras de la Cuenca de Maracaibo, 51 Vehículos (impuestos a ) , 128, 130, 131 Vendar a1 país, 50 Veneeo!anos, 6, 11, 13. 22, 29, 36, 37, 38, 48, 50, 51, 55. 58, 79 80, 87, 92, 97, 98, 105, 107, 108, 114, 118, 136, 138 "Venezuela Democrática". 100 Ventajas o beneficios y ajustes obtenidos por Venezuela, 16, 38 Veiitas, 19, 22, 25 Veidadeios productores importantes de petróleo, 67 Vía de Oro ( L a ) , 52, 53, 103 Vicia nacional, otros sectores &e la (necesidad de revisar su situación junto con la del petróleo), 5 - n ~ r l n a lde la Nación, 5 Vigilancia por el Estado de la participación razonab!e, 16 Vinculos más permanentes entre los dos grandes centros exportadores de petróleo, 61 ( v . ' OPEP") Vinos, 131 Visita a Venezuela de personajes conectadas con el petróleo del Medio Oriente, 61 Vuirierabilidad económica, 12, 86, 89 Volumen (concepto real volumétrico de la c o n c e s i h ) , 56 Volumen d e ingresos de l a industria, 13 Voracidad de los países desarrollados, 61

Voto Salvado de Acción DemwrBtica, 102, 104, 105 Wheeler, Rayrnond (despeje del Canal de Suez), 62 White House, Declaración Presidencial Marzo 10, 1959, 30 "World Petroleum" (comentarias al Decreto de diciembre 1945). 63, 165-7

Wisconsin, Universidad de, 113 Yacimientos, 16, 39, 40, 42, 43, 44, 48, 49, 50, 51, 52, 113, 128, 133 Yale, 122 Zambia, 110, 114 Zarandear proc?uctores de petr6le0, 68 Zona Neutral Arabia-Kuwait (precio del peiróleo), 25

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