Curso: Procedimiento Criminal Instructor: Dr.

José Collazo González

¿ Qué es el Derecho Procesal Penal ? (Procedimiento Criminal)
•Área del Derecho Público constituida por el conjunto de disposiciones estatutarias y decisiones jurisprudenciales, cuyo propósito es regular el proceso mediante el cual el Estado identifica, enjuicia y penaliza a la persona que ha cometido un delito.

El contenido del Procedimiento Criminal Existen (3) tres tipos de normas: 1.Las constitucionales: Son aquellas dirigidas a garantizar un debido proceso de ley (Artículo II, Sección, 7 Constitución del E.L.A), y cuyo objetivo es reglamentar los Derechos del Acusado (Artículo II, Secciones 10 (y) 11, y en el ejercicio del poder Judicial según el Artículo V de la citada Constitución.

Continuación de Procedimiento Criminal •Incluye el estudio de la organización, funciones y procedimientos con que el Estado cumple los fines de la justicia. • •Significa que su objetivo primario será canalizar la tramitación justa de las controversias de naturaleza penal.

Carácter del estudio del Procedimiento Criminal •Regula el proceso penal desde la investigación inicial hasta la ejecución de la sentencia su carácter es instrumental. • •Significa que el Derecho Penal constituye el instrumento para la aplicación de las normas de Derecho Penal sustantivo.

Organigrama de las Etapas del Proceso Criminal

Situaciones de hechos que aplican las Reglas de Procedimiento Criminal

Personas envueltas en el Proceso Criminal
Tribunales de Justicia Acusados

Testigos

Organizació n de los Tribunales de Puerto Rico •Ley # 201 de 22 de Agosto de 2003 (enmendada)

Tribunal Municipal

Tribunal Superior

Agencias del Sistema de Justicia Criminal con Jurisdicción y Competencia en Asuntos Criminales

Objetivos de la aplicación del Procedimiento Criminal

Asegurar la tramitación justa de todo proceso penal y evitar dilaciones y gastos injustificados (Regla 1 de P.C.)

Regular y dirigir el ejercicio de la voluntad abstracta de la ley penal sustantiva a través del proceso penal

DEBIDO PROCESO DE LEY

Regular los procesos de naturaleza penal de manera que el Estado le garantice a todo individuo el debido proceso de Ley

Origen de las Reglas de Procedimiento Criminal
•1963 han sido enmendadas hasta el presente año 2010 •Constitución del Estado Libre Asociado de Puerto Rico. El artículo V, Secc. 6 dispone que: El Tribunal Supremo adoptará para los tribunales, Reglas de Evidenciay de Procedimiento Criminal que menoscaben, amplíen o modifiquen derechos sustantivos de las partes. Las reglas así adoptadas se remitirán a la Asamblea Legislativa al comienzo de su próxima sesión ordinaria y regirán 60 días después de la terminación de dicha sesión, salvo desaprobación por la Asamblea Legislativa, la cual tendrá facultad tanto para enmendar , derrogar o complementar cualquiera de dichas reglas, mediante ley específica a tal efecto.

Otros Conceptos Legales Relacionados con el Derecho Procesal Penal Decisiones y opiniones de los Jueces

Funciones y deberes de los Jueces Municipales de Primera Instancia en el área criminal. Ley # 466 de septiembre de 2004 Enmendando varios artículos de la Ley # 201 de 22 de agosto de 2003 Ley de la Judicatura de Puerto Rico. Los casos de menores solamente se pueden ver en el Tribunal de Adultos en Regla 6 de P.C. para expedir ordenes de Aprehensión o detención

Solo esto nada más en menores

Otras vistas de menores solo las ven los Jueces del Tribunal de Menores

Delitos que más se destacan en el Procedimiento Criminal

Drogas y Narcóticos

Todas las violaciones al Código Penal requieren la aplicación de las Reglas de Procedimiento Criminal

Métodos de Investigación Criminal

Policía

Fiscalía

Requisitos: El derecho a guardar silencio en la etapa investigativa.

Todas estas se examinan bajo la Regla 901 de las Reglas de Evidencia de enero de 2010

Legalidad de las advertencias

Advertencias no tienen nada que ver con la legalidad del arresto. Si esta bajo custodia policiaca (y) es cuestionada es deber del policía hacerle las advertencias.

Es un asunto de admisibilidad de manifestaciones incriminatorias. Si el policía no hace las advertencias las manifestaciones no son válidas.

Mociones que se presentan antes del Juicio
Impugnar legalidad de la evidencia recopilada o Supresión de la evidencia

Renuncia de Jurisdicción en asuntos de menores

Juicio en su fondo Lectura de acusación

Vista Preliminar R-23 de P.C.

Procesos Básicos de Procedimiento Criminal

Regla 6 Vista de causa para arresto por denuncias testigos o declaraciones juradas

Validez de las ordenes de Registros y Allanamientos

Registros y alllanamientos requieren una orden del Magistrado escrita y expedida por una declaración jurada del agente del orden público apoyada en juramento de lo contrario no es válida. Regla 230 de P.C.

Funciones del Tribunal Supremo de Puerto Rico

Situaciones que la autoincriminacion no esta protegida

•Exibición de gestos, voz, figura y características físicas de identificación que estén expuestas al público. Pueblo V.S. Adorno 101 D.P.R 429 (1973) •La disposición constitucional protege a la persona de toda evidencia de tipo testiminial, entiéndase manifestaciones verbales o escritas, cuyo contenido comunica información que incrimina a quien las hizo. •La evidencia real o física no esta protegida por la disposición constitucional ya que su contenido no es de naturaleza testimonial y su uso mayor es para propósitos de identificación.

Otras situaciones no protegidas contra la autoincriminación

•Huellas dactilares, fotografías y pruebas de sangre. Resuelto en el caso de Schmerber V.S. California, 384 U.S. 751 (1966); Pueblo V.S. Tribunal Superior, 96 D.P.R 397 (1986). •La letra de la persona se considera evidencia de identificación. Establecido en el caso de Pueblo V.S. Efraín Meléndez 94 J.T.S 42. Excepto cuando la misma equivale a una admision incriminatoria. Ejemplo cuando se trata de un delito de falsificacion. Establecido en el caso Pueblo V.S. Tribunal Superior, 96 D.P.R. 397 (1968)

Normas establecidas en un interrogatorio criminal

Tanto en la esfera federal como en Puerto Rico, los tribunales han establecido unas normas que deben seguir los investigadores del Estado en la etapa investigativa para evitar que se violen derechos fundamentales consagrados expresamente en la Constitución o la clausula del debido proceso de ley, en general cuando se está tratanto de obtener del interrogatorio una confesión o una admisión sustancial. Estas normas son diferentes dependiendo de que se trate de: •Sospechosos bajo custodia sobre quienes se ha centralizado la investigación o imputados de delitos. •Simplemente sospechosos. •Testigos.

Advertencias de Ley

El caso de Sulman nos dice que hay que hacer las advertencias de ley, en los casos de confesiones como en los casos de las admisiones sustanciales. Pero hay que hacerlas solo cuando se interroga a un sospechoso bajo custodia gubernamental, y estas se realizan inmediatamente que está bajo custodia y se le intente interrogar. Pueblo V.S. Pellot, 88 J.T.S. 109 (y) Pueblo V.S. J.A.B.C. 89 JTS 38.

Declaraciones no admitidas como evidencias

Admisiones y confesiones en la etapa investigativa

Cuando no hay que hacer las advertencias legales

Situaciones que no están protegidas contra la autoincriminación

Requisitos para que la confesión sea válida

Continuación de la validez de la confesión

Otras circunstancias de las confesiones para su válidez

La Fianza como Derecho Constitucional en Puerto Rico

El artículo II, Sección 11 dispone en lo relativo a fianzas que todo acusado tendrá derecho a quedar en libertad bajo fianza antes de mediar un fallo condenatorio. La detención preventiva antes del juicio no excederá de seis (6) meses, las fianzas y multas no serán excesivas. Nadie será encarcelado por deudas. Toda persona arrestada por cualquer delito tendra el derecho constitucional a quedar en libertad provisional, bajo fianza y/o bajo condiciones impuestas por el tribunal hasta tanto fuere convicta.

Continuación del concepto de la fianza

Fianzas consideraciones a tomarse en su imposición

•Naturaleza y circunstancia del delito imputado. •Nexos del imputado con la comunidad, entre ellos, tiempo de residencia, historial de empleo. •Carácter y condición mental del imputado. •Recursos económicos del imputado. •Historial de previas comparecencias y cumplimiento de ordenes judiciales. •Evaluación, informe y recomendaciones de la oficina de Servicios con Antelación al Juicio. •Si constituye un riesgo para la sociedad en general. •Si es un reincidente en la comisión del hecho delictivo. •El Juez toma en consideración todos estos elementos al imponer la fianzas.

Registros y allanamientos en Puerto Rico y Estados Unidos

En Puerto Rico los Registros y allanamientos están regulados por la Constitución de Puerto Rico. Artículo II Sección 10. Dispone que No se violará el derecho del pueblo a la protección de sus personas, casas, papeles y efectos contra registros, incautaciones y allanamientos irrazonables. No se interceptará la comunicación telefónica. Solo se expedirán mandamientos autorizando registros, allanamientos o arrestos por autoridad judicial, y ello unicamente apoyada en juramento o afirmación, describiendo particularmente el lugar a registrarse y las personas a detenerse o las cosas a ocuparse. Evidencia obtenida en violación a está sección será inadmisible en los tribunales.

La labor investigativa de los agentes frente a la protección constitucional

El Tribunal Supremo de Puerto Rico ha aceptado la entrada de los agentes a propiedad privada como parte de sus funciones investigativas bajo las siguientes condiciones: El caso resuelto Pueblo V.S. Torres Resto 102 D.P.R. 532 (1974) establece que no hay allanamiento ilegal por el mero hecho de que un agente de la policía haya penetrado, los linderos de la propiedad en funciones investigativas para conversar con los ocupantes si en el transcurso de la actividad legítima observa dentro de la residencia o en sus inmediaciones ( Curtilage) la comisión de un delito, el arresto y registro incidental sera válido siempre que el mismo sea para ocupar armas y/o evidencia de naturaleza delictiva. Sin embargo, el agente no puede pararse junto a la puerta o ventanas para escuchar lo que alli se dice, establecido esto último en el caso Pueblo V.S. Meléndez Rodríguez 136 D.P.R. 587 (1994).

Continuación de Registros y allanamientos

Otras Jurisprudencias relacionadas a los Registros y Allanamientos

Normas y procedimientos de la Rueda de Detenidos (line up)

•Está reglamentado por la Regla 252.1 de Procedimiento Criminal. •Tiene derecho a estar asistido de abogado al celebrarse la misma si ya se hubiese presentado una denuncia o acusación. •Puede renunciar a la asistencia de abogado pero debe ser por escrito ante (2) dos testigos. •El abogado podrá presenciar el proceso completo, así como también escuchar cualquier conversación entre los testigos y la policía. •El abogado estará impedido de interrogar a los testigos. •Puede indicarle al funcionario encargado de la Rueda de Detenidos cualquier infracción o proceso mal hecho para que lo corrija.

Continuación de la Rueda de Detenidos

• La Composición de la rueda de detenidos estará integrada por un número no menor de (5) personas, incluyendo al sospechoso, o sea es lo mismo que decir no menos de (4) personas pero debe incluirse otro un sospechoso siempre en cada rueda de detenidos, es decir pueden ser más de cinco (5) pueden ser (6) o (7) pero nunca menos de (5) incluyendo al sospechoso. •Los integrantes deben compartir características parecidas al sospechoso, en relación a sexo, color, raza y hasta donde sea posible, estatura,edad,peso y vestimentas. •Habrá un sospechoso por cada rueda o sea si se detienen (3) sospechosos se harán (3) tres ruedas de detenidos un sospechoso en cada una. •No se permitirán indicios visibles de forma que identifique al sospechoso.

Procedimiento de la Rueda de Detenidos

•El testigo no podrá ver al sospechoso ni a los demás integrantes de la rueda antes de su celebración. •No se le informará al testigo identificante de la existencia de un sospechoso. •No viola el debido proceso de ley que se le diga al testigo que hay un sospechoso en una rueda de identificación. Lo que está prohibido es hacer alguna sugerencia que tienda a particularizar al sospechoso, resuelto en el caso Pueblo V.S. Rivera Navarro, 113 D.P.R. 642 (1982) u obligar a escoger alguna persona en particular entre las personas que están en la rueda de detenidos, o enseñar en la rueda a un solo sospechoso mientras se le pregunta al testigo si ese fue, caso resuelto en Schmer,724 F.2d.249 (1984).

Registros y allanamientos hechos por los caninos (perros policías)

•Caso resuelto en Pueblo V.S. Díaz Medina, 2009 T.S.P.R. 138, el Tribunal Supremo determinó que la evidencia detectada a pleno olfato de un canino (perro) puede ser incautada sin orden judicial de registro. El Supremo aclara que el hecho que un perro como detector de olores sea más habilidoso que una persona, no transforma el olfato de dicho animal en uno ilegal, pues el tribunal, pues al igual que la evidencia a plena vista de un oficial puede ser registrada sin orden judicial, previa evidencia a pleno olfato sin necesidad de ser detectada sin orden.

Continuación de Registro por los caninos (perros policias)

•El supremo también aparenta equipar la doctrina de sospecha individualizada con la determinación de causa probable ya que explica que en circunstancias particulares de necesidad especial del Estado un registro sin previa orden judicial es válida, si existe causa probable por sospecha individualizada. •El Tribunal Supremo añade que con relación a la sospecha individualizada razonable que surge luego de realizar una investigación criminal, la misma se debe equiparar a los motivos fundados para un arresto conforme lo estatuye la regla 11 de Procedimiento Criminal.

Testimonio Estereotipado de los Agentes del Orden Público (Policías)

•En el caso Pueblo V.S. Espinet 112 D.P.R. 53 se resolvióque en una época los agentes de la policía, para evitar las complicaciones técnicas de tener que probar que un registro era razonable, comenzaron a declarar en los tribunales a base de la línea de menor resistencia, que era decir que habían visto el objeto a plena vista o que el acusado lo había abandonado. Entonces el Supremo estableció la norma jurídica que los jueces en aquellos casos en que el agente declara que el acusado tiró el material o que la transacción delictiva se realiza a plena vista, los jueces no le deben creer a menos que haya otras circunstancias que corroborren la declaración del agente. Ó sea que esas declaraciones se deben tomar con cautela.

Registros de Emergencia sin Orden de Allanamientos y/o Registro

•Se puede registrar sin orden cuando hay circunstancias de emergenciao extraordinarias que justifican el registro para evitar que desaparezca la evidencia. •El caso de Pueblo V.S. Nieves, 101 D.P.R. 263, la prueba indicaba que Pérez López y Pantojas intentaban cotejar unas listas de bolita dentro de un automóvil, la policía tenía una información y encontró el automóvil y a las (2) dos personas dentro. ¿Qué pasaba si iban a buscar la orden de allanamiento? Qué el automóvil no iba a estar allí y las listas mucho menos. Así que en ese caso se justificaba.

Continuación de Registros y Allanamientos sin orden

•Cuando el registro se hace durante la persecusión a raíz de un delito (crimen), cometido esto se conoce como ( Hot Pursuit) persecución caliente. •Cuando se penetra en un local para intervenir en auxilio de una persona enferma, o inconsciente, o en fuego o en pelea de matrimonio, etc, resuelto por el Tribunal Supremo de P.R. en el Caso de Pueblo V.S. Rivera 122 D.P.R. 408. (1988)

Termino de tiempo luego del arresto Derecho a juicio rápido

•En el caso de Pueblo V.S. Aponte Nolasco (2006) T.S.P.R. 62 el Tribunal Supemo de P.R. estableció un termino de tiempo de 36 horas para que el Estado una vez la persona esta arrestada someta la regla 6 de Procedimiento Criminal de lo contrario si pasan las 36 horas sin radicar esta regla se considera ilegal esa intervención, salvo que el Estado demuestre que existieron causas apremiantes que provocaron esa tardanza.

Doctrina de las Advertencias según el Tribunal Supremo de Puerto Rico

•Las advertencias se hacen tanto en las admisiones como en las confesiones. •En el caso de Pueblo V.S. Santiago, 139 D.P.R. 361 (1995) , resolvió que hay que hacer las advertencias tanto en casos de confesiones como en los casos de admisiones sustanciales. •Hay que hacerlas solo cuando se interroga a un sospechoso bajo custodia gubernamental, y hay que hacerlas inmediatamente que esta bajo custodia y se le intenta interrogar.

Diferencia entre confesión y admisión

•El caso de Pueblo V.S. Delgado 128 D.P.R. 721 (1991), resolvió y explicó que la confesión admite todos los elementos de un delito de parte del declarante y en si es una declaración de culpabilidad. •Resolvió también que la admisión, por el contrario, se limita a admitir uno o más eslabones de prueba que conducen a la culpabilidad, es decir, se admiten unos elementos del delito, pero no todos.

Renuncia voluntaria del acusado a su derecho contra la autoincriminación

•Durante la etapa del juicio, el fiscal debe y le corresponde demostrar que se hicieron las advertencias de rigor y que el acusado renunció voluntariamente e inteligentemente a su derecho a mantener silencio, e hizo las admisiones o confesiones que lo incriminan. Si el fiscal no prueba que la renuncia y la admisión ocurrió en esta forma, la prueba sobre las admisiones o confesiones no se admitirá en el juicio. •El caso de Pueblo V.S. Rivera 141 D.P.R. 865 (1996) resolvió que el juez debe considerar la totalidad de las circunstancias para determinar si fue voluntaria o no esa renuncia.

Las circunstancias que debe examinar el juez para ver la voluntariedad

•Las circunstancias personales del sospechoso. •Período de tiempo bajo custodia antes de prestar la confesión. •La conducta policiaca durante la custodia. •Si efectivamente estuvo asistido o no por un abogado al contestar cuando estaba bajo la custodia de los agentes que realizaba el interrogatorio. •El caso de Pueblo V.S. Viruet, 2008 T.S.P.R. 60 amplía más sobre este particular.

Regla 6 de Procedimiento Criminal Doctrinas del Tribunal Supremo

Continuación de la Vista de Causa para el arresto

El magistrado puede determinar causa probable para arresto a base de la denuncia , de las declaraciones juradas que se unen a la misma o a base del examen bajo juramento de un testigo con conocimiento personal de los hechos. La determinación también se puede basar en declaraciones hechas por información o creencia, siempre que tengan suficientes garantías de confiabilidad. Lo importante es que la información provista sea suficiente para que el magistrado encuentre causa probable para creer que se ha cometido un delito y que el imputado lo cometió. Resuelto en el caso de Pueblo V.S. Rivera Martel, 2008 T.S.P.R. 64. En Pueblo V.S. APS Healthcare of Puerto Rico 2009 T.S.P.R. 11.

Identificación de la voz en la Rueda de detenidos
Tribunal Supremo de P.R. Caso Pueblo V.S. Hernández 2009 T.S.P.R. 7 sostiene que en una rueda de detenidos para identificar a una persona mediante su voz, debe grabarse dicho procedimiento.

Pueblo V.S. Adorno 101 D.P.R. 429 resuelve gestos de voz no esta protegido por el privilegio de autoincriminación.

La falta de grabación incide sobre el derecho del acusado a impugnar la identificación por sugestiva o poco confiable.

Criterios para evaluar y determinar si una identificación fue sugestiva o no
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El Tribunal Supremo de Puerto Rico estableció los criterios para evaluar una identificación extrajudicial a la luz de la totalidad de las circunstancias. 1.Oportunidad y tiempo durante el cual el testigo identificante pudo observar al sospechoso: incluye, por ejemplo, la distancia que lo vio, cantidad de luz presente. 2.Grado de atención y/o capacidad perceptiva demostrado por el testigo identificante. 3.Grado de certeza demostrado por el identificante al realizar la identificación. 4.Exactitud de la descripción previa dada sobre el sospechoso con este luego de ser identificado. 5.Tiempo que transcurre entre la comisión del delito y el momento en que se hace la identificación. 6.Oportunidad que tuvo el Estado para hacer la rueda de detenidos.

Continuación de las normas relacionadas a la identificación del sospechoso.

En los casos de Pueblo V.S. Peterson 107 D.P.R. 172 (1978) ; Pueblo V.S. Calderón Orta 110 D.P.R. 835 (1981) ; Pueblo V.S. Ortiz Pérez 123 D.P.R. 216 (1989) ; Pueblo V.S. Robledo ; 127 D.P.R. 964 (1991) ; y Pueblo V.S. Rodríguez Román 128 D.P.R. 121 (1991). El Tribunal Supremo de Puerto Rico resolvió y estableció la norma de que aunque la identificación tenga elementos de sugestividad, no se viola el debido proceso de ley si se presentan suficientes elementos de confiabilidad a la luz de la totalidad de las circunstancias. El caso normativo Pueblo V.S. Hernández 126 D.P.R. 427 (1990) se aclaró que el hecho de que la vestimenta de todos no fuera similar, no hace mandatorio invalidar el procedimiento de la rueda de detenidos.

Fotografías como medio de identificación Regla 252.2 de Procedimiento Criminal

El caso de Pueblo V.S. Rosaly 128 D.P.R. 729 (1991) Estableció las pautas para identificar al sospechoso mediante fotografías y estableció que el uso de fotografías para identificar solo se usarán cuando no sea posible usar la rueda de detenidos, o cuando no esté el sospechoso presente para realizar una rueda de detenidos, o cuando existiendo una persona sospechosa esta se negare a participar en dicha rueda de detenidos.

Impugnación de la evidencia bajo la regla 234 de P. C. Supresión de evidencia

El caso de Pueblo V.S. Rey 109 D.P.R. 739 (1980) resolvió que si el acusado sostiene que hubo alguna irregularidad sobre si fue sugestiva la identificación durante la investigación, tiene que radicar una moción de supresión de evidencia con (5) días de anticipación al juicio, según la regla 234 de P.C. a menos que el acusado se entere de la irregularidad en el acto del juicio. Si no la plantea o la solicita se entiende que esta renunciando a este derecho de solicitar radicar la moción de supresión de evidencia.

Detención de un automóvil con propósitos investigativos

El caso normativo de Pueblo V.S. Malavet 120 D.P.R. 470 (1988), el Tribunal Supremo de Puerto Rico aclaró la diferencia entre detener un automóvil por infracciones a la Ley de Tránsito o cuando ocurre un accidente y arrestan al conductor. Son (2) dos cosas distintas. Las consecuencias sobre ocupación de objetos a plena vista y el registro del automóvil también son distintas. Cuando se trata de una infracción de carácter grave a la Ley de Tránsito como rebasar (6) seis luces sin parar se puede detener un vehículo. Esto se considera como una detención investigativa ya que se hace con propósitos específicos y por un período de tiempo limitado. En un caso así, desde luego la policía podría ocupar cualquier evidencia delictiva que estuviera a plena vista.

Normas acerca de los arrestos de parte del Estado

Luego que se ha terminado la investigación, el próximo paso consiste en hacer que el sospechoso responda por el delito que se alega haber cometido, ante los tribunales de justicia. A veces este sospechoso puede ser arrestado, aún antes de que un juez expida la correspondiente orden de arresto. Otras veces, el proceso comenzarȧ al revés, o sea, se planteará primero el asunto ante el juez y este procederá entonces a ordenar el arresto. La Ley número, 317 de 15 de septiembre de 2004 enmendó las Reglas 8 (y) 10 de P.C. sobre los arrestos.

Continuación de las normas procesales para realizar un arresto

Pueden diligenciar ordenes de arresto o citaciones alguaciles de cualquier sala de un tribunal, cualquier agente del orden público (policía) , cualquier otro funcionario autorizado en ley se incluyeron agentes federales cuando arrestan por violaciones a las Leyes Estatales. Se puede arrestar fuera de Puerto Rico cuando existan tratados o convenios ratificados por los Estados Unidos de América, así lo permitan. El Código Penal de Puerto Rico autoriza su aplicación en casos cometidos fuera de Puerto Rico por funcionarios públicos que hayan cometido violación a este código estando en sus funciones de su cargo y en delitos cometidos por personas particulares cuando estos producen su resultado en Puerto Rico ejemplo una llamada para secuestrar en Puerto Rico.

Jurisprudencias y doctrinas resueltas por el Tribunal Supremo de arrestos

La regla 10 de P.C. establece que la orden de arresto podrá diligenciarse en cualquier hora del día o de la noche salvo en el caso de delitos menos graves o en delitos graves de cuarto grado, en cuyo caso el arresto no podrá hacerse por la noche, a menos que el magistrado (Juez) que expidió la orden lo autorice en la orden de arresto. Un policía no puede tumbarle la puerta de su hogar para arrestarlo a las 2:00 a.m. por un delito de alteración a la paz. En este caso o cualquier otro menos grave la norma es que para arrestar de noche el propio Juez que expidió la orden ordene se haga de noche. Son pocas las probabilidades salvo algo que sea extraordinario.

Continuación de doctrinas y normas resueltas de arrestos

Doctrina de información policiáca colectiva al momento del arresto

En los casos Pueblo V.S. Bonilla 120 D.P.R. 92 y en el caso Pueblo V.S. Luzón 113 D.P.R. 315, el Tribunal Supremo sostuvo que el concepto Motivo fundado es compatible con la acción concertada y coordinada de agentes de la policía; o sea, que cuando los agentes trabajan cerca y se mantienen informados, el conocimiento de cada uno se le atribuye a los demás. Puede establecerse la existencia de causa probable para justificar un arresto sin orden a base de información policiáca colectiva al momento del arresto. En este caso es suficiente con que el agente que inició la cadena de comunicaciones que culmina en el arresto tenga información de primera mano. Si se determina que este agente que inicio la cadena de comunicaciones estaba mintiendo entonces el arresto es ilegal.

Continuación de arrestos doctrinas del tribunal

La regla 12 de P.C. permite a una persona particular arrestar en (2) dos ocasiones sin una orden de arresto, de un Juez, aunque tampoco tiene facultad para arresto habiendo una orden. Cuando se cometa cualquier delito en su presencia. Cuando en realidad se hubiere cometido un delito grave y el ciudadano tuviere motivos fundados para creer que el arrestado lo cometió. Nótese ese motivo fundado debe ser más seguro que el del policía o sea no puede ser porque otro se lo informó y el no lo observó o no estuvo en el lugar en este caso debe ser el agente del orden público.

Diferencias entre el arresto del funcionario público y el ciudadano particular

En el caso de Pueblo V.S. Velázco 128 D.P.R. 180 (1991), el Tribunal Supremo de P.R. aclaró (2) dos puntos importantes: 1. La facultad que tiene un ciudadano para arrestar bajo la regla 12 es más limitada que la que tiene el funcionario para arrestar bajo la regla 11. La regla 12 requiere certeza de la comisión de un delito o de su tentativa. La regla 11 autoriza al funcionario a hacer un arresto cuando tenga motivos fundados para creer que la persona ha cometidó un delito en su presencia. 2. El caso aclará lo que significá funcionario del orden público, incluye policías estatales, pero también comprende los facultados por leyes especiales como policías munincipales, agentes del N.I.E. guardias penales, inspectores médicos y de salud, Vigilantes de Recursos Naturales y Vigilantes de Aereopuertos. Pueblo V.S. Cruz 2002 T.S.P.R. 5 reitera esta norma.

Inclusión de los Agentes Federales para realizar arrestos bajo la Regla 11 de P.C.

La Ley 206 de 2006 calificó e incorporó entre otros a los oficiales federales y policías del Departamento de Homeland Security, el United Customs Service, del U.S.D.A., Forest Services, la Administración de Veteranos, la Administración de Servicios Generales, el Departamento de la Defensa, el Servicio Postal y el Food and Drug Administration (FDA) como funcionarios del orden público para facultarles a realizar arrestos bajo la regla 11 de Procedimento Criminal de P.R.

Arresto realizado por Guardias Privados

El Tribunal Supremo de P.R. resolvió en el caso de Pueblo V.S. Rosario 129 D.P.R. 1055 (1992) que una Agencia como la Autoridad de Tierras no tiene facultad legal de nombrar guardias con poder de efectuar arrestos en calidad de funcionarios del orden público, estos guardias así contratados no serían funcionarios del orden público para los fines de la regla 11 de P.C. Por tanto, si arrestan a una persona actuarán como personas particulares y tendrían que cumplir con la regla 12 para poder arrestar validamente. Otro caso que resuelve este planteamiento es el de Pueblo en interés del menor N.R.O., 136 D.P.R. 949 (1994)

Vista de causa para arresto en ausencia del imputado implicaciones legales

El Tribunal Supremo de P.R. resolvió de forma inequívoca que, en ausencia de circunstancias excepcionales, el ministerio público deberá citar a los imputados que puedan asistir a la vista de causa probable para arresto. Pueblo V.S. Rivera Martell 2008 T.S.P.R. 64. El tribunal, por excepción, podrá celebrar dicha vista en ausencia cuando el Estado justifique la ausencia del imputado a saber estas son: 1. Cuando el imputado es citado y no comparece. 2. Cuando se pretende realizar arrestos en serie o un operativo haya dado lugar a múltiples denuncias que hagan oneroso citar previamente a todos los imputados.

Continuación vista de causa en ausencia del imputado

3. Cuando, a pesar del esfuerzo realizado por el ministerio público, no puede localizar al imputado. 4. Cuando la seguridad de las víctimas o testigos aconsejan que se celebre el proceso en ausencia del imputado y para evitar que se malogre una investigación en curso. El tribunal hará esta determinación caso a caso, basado en la totalidad de las circunstancias. El Tribunal Supremo regañó fuertemente al Ministerio Público por esta práctica de someter los casos en ausencia del imputado en este caso de Rivera Martell (2008)

Consentimiento prestado por una tercera persona en los Registros y Allanamientos

Una persona no puede prestar un consentimiento válido para que se registre propiedad bajo exclusiva de otra persona. En el caso de Pueblo V.S. Narváez Cruz, 121 D.P.R. 429 (1988), el Tribunal Supremo de P.R. adopta el criterio establecido en United States V.S. Mattock, 415 U.S. 164 (1974) de que el consentimiento prestado por una persona es válido si tenía autoridad común o cualquier otra relación suficiente con respecto a la propiedad a ser registrada. Bajo este criterio un mero invitado o visitante ocasional, o amigo del dueño, no puede prestar el consentimiento para que se registre. Reiterado en el caso de Pueblo V.S. Ramos Santos, 132 D.P.R. 363 (1992).

Continuación de los Registros y Allanamientos

Cuando los oficiales del orden público solicitan el consentimiento para hacer un registro, deberán pedirle a la persona que se identifique y preguntarle si es dueño del lugar o que autoridad tiene con respecto al lugar donde se encuentra. Resuelto en Pueblo V.S. Narváez Cruz 121 D.P.R. 429 (1988). De la totalidad de las circunstancias se determina si la persona tenía autoridad común para consentir el registro, reiterado en el caso de Pueblo V.S. Miranda Alvarado, 97 J.T.S. 84.

La validez del consentimiento en los registros y allanamientos

El caso de Pueblo V.S. Miranda 143 D.P.R. 356 (1997) sostuvo que existen (5) cinco criterios básicos para determinar la validez referente al consentimiento de una persona para que registren su propiedad. 1. Si existió fuerza o violencia de parte de la policía. 2. Si el registro se efectuó después de un arresto. 3. Si se encontraba una persona presente al momento del registro. 4. El ambiente en el cual se presentó el consentimiento. 5. Las características personales del que consiente edad, inteligencia, educación, si está bajo intoxificación o efectos de drogas, si había sido arrestado anteriormente.

Continuación del consentimiento válido

La norma general de que personas pueden dar el consentimiento aparece en el normativo Pueblo V.S. Rivera 128 D.P.R. (1991). Explica que el consentimiento tiene que prestarlo el dueño del lugar, residente o cualquier persona con suficiente autoridad sobre la admisión de visitantes al hogar o el lugar protegido. Referente a la esposa el caso federal Georgia V.S. Randolph 126 S. CT 1515 (2006), explica que la policía no podrá efectuar un registro con el consentimiento de uno de los cónyuges, si el otro conyuge no consciente cuando dicho cónyuge está presente en el lugar que se pretende registrar. O sea la falta de consentimiento de un cónyuge anula el consentimiento del otro.

Consentimiento en los casos de menores de edad para registrar

El caso de Pueblo en interés del menor F.J.M.R. 111 D.P.R. 501, sostuvo que como regla general el padre o la madre puede dar el consentimiento a los policías para registrar la habitación o el lugar donde reside el menor siempre y cuando sean los padres los que estén pagando la renta de ese hogar. No puede consentir 1. Si es el menor el que paga la renta de su propia habitación, los padres no pueden consentir. 2. Si se trata de pertenencias en posesión exclusiva del menor, tampoco es válido el consentimiento de los padres. 3. Cuando el menor está enmancipado.

Expectativa de intimidad en los hoteles

Las personas que pernoctan en los hoteles tienen una expectativa de intimidad en su habitación del hotel y el administrador del hotel no puede dar el consentimiento para que se registre ninguna de las habitaciones que están siendo ocupadas por los clientes que allí se encuentran. En el normativo Pueblo V.S. Ramos 132 D.P.R. 363 (1992) se resolvió que una persona que se encuentra ilegalmente en un lugar no tiene legitimación activa (standing) para solicitar la supresión de la evidencia allí ocupada, puesto que el no tiene expectativa alguna de intimidad en ese lugar. Además es válido si el policía entra al lugar con el consentimiento válido del dueño. Es válido y razonable un registro sin orden de allanamiento cuando se ha hecho un arresto legal y se registran los lugares y muebles al alcance inmediato del arrestado.

Registro incidental a un arresto legalidad

El normativo Pueblo V.S. Serrano Reyes 2009 T.S.P.R. 126 reiteró la norma en las situaciones en que se puede registrar el cuerpo del arrestado y el área inmediata donde se encuentra siempre que sea: 1. Evitar que se destruya la evidencia de un delito. 2. Evitar que pueda tomar un arma de un lugar cercano. 3. Evitar que se tome algun instrumento para fugarse del lugar. 4. Todas estas acciones deben ser contemporáneas al momento de realizar los registros si pasa mucho tiempo entonces no aplicaría este tipo de registro válido en ausencia de una orden de allanamiento expedida por un juez.

Evaluación de la declaración jurada del agente para expedir la orden

El caso de Pueblo V.S. Santiago 147 D.P.R. 160 (1998) afirmó (4) cuatro criterios básicos. 1. Si el confidente de verdad conduce hacía el criminal en términos de lugar y tiempo. Se debe recordar que las observaciones del agente son remotas le resta validez. 2. Si el confidente anteriormente había sumistrado la información correcta. 3. Si la corroboración se relaciona con delitos cometidos o en proceso de cometerse. 4. Si la confidencia fue corroborada por observación del agente o por información de otras fuentes

Bloqueos en las carreteras legalidad de los registros

La norma resuelta por el Tribunal Supremo de P.R. en el caso Pueblo de P.R. V.S. Berríos 142 D.P.R. 386 (1997), estableció (3) normas para la legalidad de los bloqueos. 1. La Constitución exige del gobierno que sea razonable cuando detiene un vehículo en un bloqueo de carreteras. Sin embargo, no constituye una incautación insconstitucional el que en un bloqueo solo se obligue al conductor a reducir la velocidad al atravesar el bloqueo.

Continuación de la legalidad de los bloqueos

Es constitucionalmente válido el bloqueo de automóviles cerca de las fronteras internacionales. Esto puede hacerse aunque no haya sospecha individualizada contra un conductor, porque se justifica para detectar inmigrantes ilegales. 3. También es válido un bloqueo para examinar brevemente si los conductores conducen bajo los efectos del alcohol. En este caso tienen que existir circunstancias que inclinen el balance de interés en favor del gobierno.

Jurisprudencia Federal de bloqueos en la carretera

El caso Federal Ilinois V.S. Lidter, 124 S.Ct. 885 (2004) estableció (3) tres factores importantes para la práctica de bloquear y detener vehículos de motor referente a la validez de las intervenciones hechas por los agentes de la policía en este tipo de registro y tomará en consideración la determinación de su validez a la luz de las circunstancias que a continuación se describen.

Continuación de la validez de los bloqueos en las carreteras

1.El grado de interés público que se protege con la incautación. 2.El grado en que la incautación adelante ese interés público V.S. 3.El grado de interferencia con la libertad e intimidad del individuo afectado. El bloqueo con el propósito de localizar a cualquiera que haya cometido un delito no justifica la validez de la detención, pues, como regla general, el bloqueo con el propósito de hacer cumplir la ley es un acto ilegal. En el caso de que todos los vehículos no sean detenidos en el bloqueo, deben establecerse previamente patrones objetivos para que las detenciones no sean discriminatorias por sexo, raza o edad de los ocupantes.

Continuación bloqueos en la carretera

Como las detenciones en los bloqueos deben ser breves, se violará el derecho constitucional al exigir que una persona baje del auto a menos que existan circunstancias que establezcan motivo fundado de que se ha cometido un delito, hacerle preguntas más alla de las necesarias sobre la identidad del conductor o requerir su licencia, hacer un bloqueo que no sea visible, con suficiente iluminación y avisos de la actividad policiáca, hacer un bloqueo que en gran medida interfiera con el flujo normal del tránsito.

Continuación de bloqueos

En resumen, para que sean válidos los bloqueos de carreteras debe controlarse la arbitrariedad de los oficiales de la policía. Para ello deben establecerse unas guías previas por oficiales supervisores. Dichas guías deben incluir aspectos tales como: hora del evento, duración del mismo, normas de seguridad, criterios de las detenciones de los vehículos y todo aquello que se dirija a que las intervenciones con los conductores sean al azar y no de grupos estereotipados de lo contrario no serían legales estas intervenciones, como norma general se intervendrán con los automóviles de una forma objetiva y no selectiva.

Implicaciones legales de la regla 23 de P.C. Vista Preliminar

Se trata de una vista cuyo fin es la determinación de causa probable para presentar acusación en delitos graves. La intención es que esta vista sirva de cedazo y evite someter al ciudadano imputado del delito y que es arrestado por un delito grave a los rigores de un juicio criminal. El fiscal podrá estar presente, pero de no estarlo, el juez examinará la prueba del Estado. En esta vista no se lleva transcripción, ni grabación, sino las notas oficiales del juez. Los casos normativos son: Pueblo V.S. Martínez Vega 98 D.P.R. 946 (1970). Pueblo V.S. López Camacho 98 D.P.R. 700 (1970). Pueblo V.S. Rodríguez Aponte 116 D.P.R. 653 (1985). El Vocero V.S. E.L.A, 131 D.P.R. 356 (1992).

Continuación de la vista preliminar

El fiscal no está obligado a presentar en una vista preliminar toda la prueba de que dispone para establecer en su día la culpabilidad del acusado. Le basta con presentar aquella prueba que convenza al magistrado ante quien se celebra que se ha cometido un delito y de que hay causa probable para creer que el acusado lo cometió. En la vista preliminar el fiscal no tiene que probar la culpabilidad del acusado más allá de duda razonable. Esa es su obligación en el acto del juicio, basta con una cintilla de prueba para apoyar la determinación de causa probable, esto último se resolvió en el caso de el Vocero V.S. E.L.A. 131 D.P.R. 356 (1992)

Continuación de la Vista Preliminar

En esta etapa del proceso tampoco se dirimirán (discutirán) conflictos relacionados a las pruebas, se trata de pues de un proceso dirigido a presentar evidencia sobre los elementos del delito y relacionar al imputado con esos delitos a los fines de determinar si esta justificado procesarlo como sospechoso del delito, el cual se le esta imputando como parte del proceso.

Continuación regla 23 de P.C.

Esta vista se puede celebrar, ante cualquier juez del Tribunal de Primera Instancia, pero normalmente se celebra ante un juez munincipal. Sobre su naturaleza, en el caso de Pueblo V.S. Martínez 116 D.P.R. 793, en el cual surge un interesante debate sobre si el imputado tiene derecho a que se celebre una vista preliminar cuando se le imputa un delito menos grave, pero al cuál el legislador le ha fijado una pena mayor de (6) seis meses de cárcel. El debate lo provocó el hecho de que ya en el casode Pueblo V.S. Laureano Burgos, 115 D.P.R. 447 el Tribunal Supremo había reconocido que un imputado si tenía derecho a juicio por jurado cuando se le imputaba delito menos grave cuya pena excedía de (6) seis meses.

Norma Jurídica del Caso de Pueblo V.S. Martínez 116 D.P.R. 793

1.El imputado en estos casos menos graves aunque tenga derecho constitucional a jurado no tiene derecho a vista preliminar. 2.El fundamento para la diferencia es que el derecho a jurado es constitucional para los delitos graves y son realmente graves cuando la pena excede de (6) seis meses, mientras que el derecho a vista preliminar es uno surge de una ley de la legislatura.

Norma Jurídica del Caso de Pueblo V.S. Rodríguez Aponte 116 D.P.R. 653.

•La vista preliminar no es un mini juicio. •No entra en juego la presunción de que si el fiscal renuncia al testigo, tiene que ponerlo a disposición de la defensa. •Si el juez determina que existe causa probable, aún así el fiscal no viene obligado a acusar. Pero el juez podría determinar que existe causa probable para acusar por un delito distinto al que imputó el fiscal en su queja o denuncia. Aún así, el fiscal tiene la última palabra sobre si acusa o no al imputado. Esta discreción del fiscal, desde luego, no es absoluta, porque el fiscal no podría ejercer su discreción para acusar o no apoyándose en fundamentos de raza, afiliación política o sexo. Ver caso de Pueblo V.S. Dávila 143 D.P.R. 157 (1997).

Continuación de la vista preliminar

•El abogado no tiene derecho a que el juez le cite a los testigos de cargo para que la defensa los interrogue en la vista preliminar. Lo puede solicitar en situaciones excepciones. El juez, en ese caso, examinará la declaración jurada del o los testigos en su despacho y si surge alguna probabilidad de que dichos testigos aporten pruebas para exonerar, entonces los citará. Desde luego, nadie puede impedir que cualquier testigo acceda voluntariamente a declarar a favor de la defensa en la vista preliminar.

Termino de tiempo para celebrar la vista preliminar

Las reglas de P.C. establece que se citará al imputado por lo menos (5) cinco días antes de la vista preliminar. El caso de Pueblo V.S. Cartagena 152 D.P.R. 243 (2000), afirmó que la regla 64 (n) de P.C. específica que el termino para celebrar la vista preliminar es de 30 días a partir del arresto o citación si el imputado se encuentra encarcelado (sumariado), y 60 días si no está encarcelado.

Continuación de terminos de días

•El acusado puede renuciar a la V.P. •El tribunal puede prorrogarlo por justa causa, entre ellas, demora atribuible al acusado o su abogado. •En el caso de Pueblo V.S. Báez, 129 D.P.R. 129 D.P.R. 663 (1991) se estableció que si el imputado no comparece no se determinará causa probable contra él por esa sola razón. Lo que ocurre es que, en este caso, el juez puede escuchar la prueba en su ausencia y determinar causa probable para acusarlo si la prueba así lo justifica

Continuación norma jurídica

•El caso de Pueblo en interés de F.R.F., 133 D.P.R. 172 (1993), el Tribunal Supremo aclaró que la incomparecencia voluntaria e injustificada del imputado a una vista preliminar después de haber sido debidamente citado, autoriza al juez tanto a celebrar la vista en ausencia como hacer una determinación automática de que existe causa probable para acusar. Esta situación no se considera como alguna causa justificada que pueda tomarse como una excepción válida permitida para excusarlo del proceso.

El derecho a obtener copia de las declaraciones juradas en la V.P.

El Tribunal Supremo de P.R. resolvió en el caso de Pueblo V.S. Rodríguez 156 D.P.R. 42 (2002), que un imputado de delito grave no tiene derecho a obtener copia de las declaraciones juradas de los testigos interrogados durante la vista de causa probable para arresto, antes de que se celebre la vista preliminar. Si dichos testigos no declaran en la vista preliminar, el imputado debe esperar hasta que se presente la acusación, y entonces solicitar el descubrimiento de prueba bajo la regla 95 de Procedimiento Criminal. Esta norma se reiteró en el caso de Pueblo V.S. Irrizary Quiñones, 2003 T.S.P.R. 160.

Implicaciones legales de la orden de arresto expedida por un magistrado

Es un mandamiento escrito a nombre del Pueblo de Puerto Rico, basado en una determinación de causa probabable por un juez en su carácter oficial, requiriendo al funcionario del orden público que ponga a una persona determinada bajo custodia y la lleve sin demora ante un juez para instruirle de los cargos y los trámites ulteriores, esta aseveración está contenida en la regla 6-(b) de P.C y la regla 22 (a). El Tribunal Supremo de P.R. estableció un término de 36 horas para iniciar este proceso salvo que existan situaciones apremientes de parte del Estado.

Continuación de arrestos

Es mandatoria la orden o el arresto inmediato en delitos graves vistos ante un magistrado o cuando se comete en la presencia del policía o ciudadano particular. Debe describir, el delito imputado en la denuncia, a base del cuál se determinó causa probable para arrestar. Especificar el nombre de la persona arrestada. Cuando este se desconoce, debe designarse a dicha persona mediante la descripción más adecuada posible que la identifique con razonable certeza regla 6-b e incluir el nombre tan pronto sea llevada ante el juez regla -9-b, resuelto en el caso de Pueblo V.S. De la Cruz Maceira, 106 D.P.R. 378 (1977). Además debe incluir la fecha y lugar de la expedición, indicar la fianza. Los requisitos de especificar esto según la regla 6 –b de P.C. aquí descritos, responde al mandato constitucional del artículo II, sección 10, de la Constitución del Estado Libre Asociado de Puerto Rico.

Continuación de las implicaciones de los arrestos

Cuando la orden de arresto no nombra o describe con certeza a la persona o al delito que se imputa, si hay causa probable para creer que la persona ha cometido el delito u otro delito, se presentará una nueva denuncia y/o expedirá una nueva orden de arresto, según sea el caso. De no haber causa probable se dejará a la persona en libertad. Regla 9-b. El Cuerpo de Vigilantes de Recursos Naturales podrá realizar arrestos por violaciones a las leyes administrativas de dicho departamento. Otros son Oficiales de Custodia, Oficina de Servicios con Antelación al Juicio oficina de arrestos, oficiales de la Autoridad de los Puertos y los oficiales federales adscritos a las agencias de ley y orden (Law enforcement)

Registros y allanamientos Federal y el Estatal

La claúsula de Puerto Rico ha sido interpretada como que se redactó con el propósito fundamental de proteger el derecho a la intimidad. En la de Puerto Rico la Constitución dice expresamente que el Estado no intercepterá la comunicación telefónica. La federal nada dice expresamente. El caso de Pueblo V.S. Santiago 139 D.P.R. 361 (1995). Sostuvo que la prohibición de la interceptación de comunicaciones telefónicas, que aparece en el artículo II, sección 10, no prohibe que, mediante adecuada orden judicial, se intercepten otro tipo de comunicaciones no telefónicas y hasta que se graben bajo ciertas circunstancias.

Registros y allanamientos Federal y Local

En el caso de Pueblo V.S. Serrano Reyes, 2009 T.S.P.R. 126, el Tribunal Supremo suprimió una evidencia que se había incautado sin orden judicial, ya que el ministerio público no presentó prueba sobre la razonabilidad del registro. Según explicó el Supremo, en ausencia de la orden judicial, el ministerio público tiene la obligación de presentar prueba y persuadir sobre la razonabilidad del registro. El fiscal debe demostrar en casos donde no exista una orden de registro y allanamiento, que para que sea una excepción a la regla sin orden de allanamiento el ministerio público debe demostrar que se cumplió con los requisitos que se exigen como normas jurídicas establecidas por el Tribunal Supremo de P.R. para estos casos.

Continuación de la norma jurídica de registros y allanamientos

El Supremo aclaró en el caso de Pueblo V.S. Nieves Hernández, 2008 T.S.P.R. 162, que cuando el registro se efectua al amparo de una orden judicial impera una presunción de legítimidad, pues toda determinación judicial se acompaña de una presunción de corrección. En esos casos, el acusado tiene el peso de la prueba para rebatir la legalidad y razonabilidad de la actuación gubernamental. Es la defensa la que tiene que atacar la validez de la actuación de los agentes del orden público que realizaron dicho registro y allanamiento para impugnar su validez en los tribunales.

Capacidad para solicitar la vista preliminar en alzada

La regla 6 (c) de P.C. enfatiza la capacidad exclusiva del ministerio público para solicitar la vista en alzada al declarar que cuando la determinación del magistrado fuera distinto a aquel que el fiscal entendiere procedente este podrá someter el asunto nuevamente. El caso de Pueblo V.S. Pérez Suárez 116 D.P.R. 897 (1996) cuestiona la capacidad de los demás funcionarios facultados en la regla 5 de P.C. para ser denunciantes. Resolvió este caso que los policías o agentes del orden público no están facultados para impugnar la determinación de no causa probable en la regla 6 de p.c. son los fiscales los que si los agentes lo solicitan, evaluarán esa determinación y deberá entonces obtener una orden por escrito del fiscal para acudir en alzada nuevamente.

Procedimiento para solicitar la vista en alzada

El magistrado, una vez tenga ante si dicha solicitud, podrá expedir u ordenar al secretario del tribunal que expida citación tanto al imputado como los testigos de cargo anunciados, las cuales serán diligenciadas por los alguaciles del tribunal o sus delegados. Se dispone que el magistrado celebre la vista con prontitud. Si no existe causa probable el imputado será exonerado y no existe una tercera oportunidad incluyendo su radicación por primera vez. Se puede dar el caso que el Juez encuentre causa no por el delito imputado y si por otro delito distinto o inferior al ya radicado.

Continuación de la vista preliminar en alzada

El caso resuelto de Pueblo V.S. Miró González 133 D.P.R. 813 (1993) resolvió que en aquellos casos en que exista una determinación de no causa no se podía extender por analogía el término de 60 días jurisprudencialmente establecido para la celebración de la vista preliminar en alzada. Esto significa que continuan vigente los 60 días para la celebración de la V.P. En esta situación se activa el derecho a juicio rápido establecido por la Constitución de Puerto Rico.

Moción de desestimación de la denuncia o acusación

La regla 64-N-1hasta la N-8.La Ley 317 del 16 de septiembre de 2004 , en su artículo 7 se enmienda el inciso (N) de esta regla e incorpora en el inciso 8 que se puede pedir la desestimación por haber celebrado una vista preliminar luego de los 60 días de la determinación de no causa en dicha vista. Se reitera la norma resuelta en el caso de Pueblo V.S. Miró González 133 D.P.R. 813 se sigue velando por el derecho a juicio rápido consagrado en la Constitución de P.R.

La Constitución Federal y los arrestos de los ciudadanos

La cuarta enmienda a la Constitución de los Estados Unidos no tiene el propósito de eliminar todo contacto entre la policía y la ciudadanía y si el prevenir toda interferencia arbitraria y opresiva por parte de estos con la intimidad y la seguridad de los ciudadanos. Se entiende que una persona ha sido arrestada, a la luz de la cuarta enmienda constitucional federal, solo si, a la luz de la totalidad de las circunstancias que rodean el incidente entre la policía y el presunto arrestado, una persona razonable hubiese creído que no estaba en libertad de poder marcharse del lugar. Cualquier otra detención siempre que sea voluntariamente aceptada, no posee carácter de incautación por lo que no presenta indicio de ser irrazonable constitucionalmente hablando.

Decisión de la Corte Suprema de los Estados Unidos ( Supreme Court of U.S.)

El caso de Agnello V.S. United States, 269 U.S. 20 (1925) y en Puerto Rico el caso normativo de Pueblo V.S. Sosa Díaz 90 D.P.R. 622 (1964) establecieron como norma jurídica respecto al arresto y registro sin orden previa, que por el mero hecho de que un agente haga un arresto legal no conválida ipso facto(de por si) un registro o una incautación sin orden de arresto, nótese que deben estar presentes las circunstancias requeridas por el tribunal supremo de P.R. que la vida del agente esté en peligro y/o que la propiedad pueda ser destruída y/o desaparecida al momento de la intervención.

Evidencia a plena vista en cuanto a registros y allanamientos

En cuanto a las intervenciones policiácas respecto a la doctrina a plena vista el Tribunal Supremo de P.R. en el caso de Pueblo V.S. Ríos Colón 129 D.P.R. 71 y el caso de Pueblo V.S. Alonso 91 J.T.S. 66, expresó que no puede aplicarse la norma de evidencia a plena vista para justificar una incautación sin orden judicial cuando los funcionarios no tenían justificación previa para estar en el lugar desde dónde hacen las observaciones aún justificada la presencia, la evidencia ocupada no puede hallarse en un recipiente cerrado, sin que surgiera causa probable de que contenía material delictivo, pues entonces no puede decirse que la naturaleza delictiva de lo ocupado surgiera de la simple observación, ni que lo ocupado fuera descubierto inadvertidamente.

Observación Policiáca a través de binoculares por parte de la policía

El caso de Pueblo V.S. Espinet 112 D.P.R. 351 (1982) se permite que unos agentes de la policía observen con binoculares desde la vía pública hacia una finca, para determinar si en la misma se hallaba un prófugo contra quien se ha expedido una orden de arresto. Al entrar en busca del prófugo, encontraron otra persona y vieron evidencia delictiva a plena vista. El arresto y registro fueron válidos. Otro caso federal U.S. V.S. Dunn, 40 CRL, 3313 (1987), utilizaron una linterna para sus funciones investigativas y para observar hacia una granga que resultó ser un laboratorio de drogas, a base de esta observación obtuvieron la orden de allanamiento sosteniendo el tribunal que la intervención fue válida.

Implicaciones legales del registro de una persona arrestada por seguridad

El funcionario del orden público puede validamente catear o registrar superficialmente a una persona que ha sido arrestada antes de llevarla donde el juez. El propósito es uno de protección a la vida y seguridad del agente y de tercera personas. El cateo se limita a detectar armas. Esta norma se reitera en los casos resueltos Pueblo V.S. Costoso Caballero, 100 D.P.R. 150 (1971) y Pueblo V.S. Zayas 120 D.P.R. 158 (1987). Existe una diferencia en esta situación con lo que se considera como un registro incidental al arresto, como ya se ha reiterado el último registro es con el propósito de evitar la pérdida de la evidencia y la seguridad del agente que interviene en el arresto.

Registro a plena vista

El caso de Pueblo V.S. Dolce, 105 D.P.R. 170 (1976). Sostuvo que se autoriza la incautación de la evidencia sin orden de registro previa, siempre que se den los siguientes requisitos: 1. El artículo debe haberse descubierto por estar a plena vista y no por razón de un registro sin orden. 2. El agente que observa la evidencia debe haber tenido derecho previo a estar en el lugar desde donde vio la misma. 3. El objeto debe ser descubierto inadvertidamente. 4. La naturaleza delictiva debe surgir de la simple observación, no puede abrir gavetas o buscar debajo de los asientos de los automóviles. 5. Incluye evidencia delictiva que se capte por los oídos y el olfato. Resuelto en el caso de Pueblo V.S. Acevedo Escobar, 112 D.P.R. 770 (1982) y el caso federal United States V.s. Johns, 469 U.S 478 (1985)

Evidencia abandonada o arrojada legalidad

La garantía constitucional contra registros y allanamientos irrazonables no cubre la incautación de evidencia que es abandonada, arrojada o lanzada al suelo, resuelto en los casos Pueblo V.S. Saura Gómez 90 D.P.R. 80 (1964). Tampoco están protegidos lugares donde existan estructuras abandonadas. Resuelto en el caso de Pueblo V.S. Eurasquín, 96 D.P.R. 1 (1968). Estas modalidades se conocen como testimonios estereotipados y se dan en transacciones que se amparan en la clandestinidad y se dan de parte de agentes encubiertos de la policía donde siempre se alega que el imputado al verse descubierto por el agente, trata o quiere desacerse de la evidencia en su poder, arrojandola al suelo.

Criterios para satifacer el testimonio estereotipado

En el caso de Pueblo V.S. González del Valle, 102 D.P.R. 374, Pueblo V.S. Almodóvar , 109 D.P.R. 117 (1979); y Pueblo V.S. Rodríguez Cruz 109 D.P.R. 591 (1980), el Tribunal Supremo de P.R. estableció los siguientes criterios para determinar su validez: 1. Todo testimonio estereotipado debe escudriñarse con especial rigor de parte del fiscal al traer su prueba y del Juez al adjudicar la controversia. 2. Tanto en los casos de evidencia arrojada como en los casos de acto ílegal a plena vista deben, en ausencia de otras consideraciones inducir sospecha de la posible existencia de testimonio estereotipado.

Continuación de testimonio estereotipado

3. Si el testimonio es inherente irreal o improbable debe ser rechazado. 4. El testimonio estereotipado puede perder tal condición, si además de probar los requisitos mínimos de un delito, se le rodea de las circunstancias en que funciona el agente, el termino de la investigación, los resultados obtenidos fuera del caso en trámite y otros detalles. 5. La presencia de contradicciones o vaguedades en el testimonio debe tender a reforzar el recelo con que hay que escuchar esta clase de declaración. 6. El peso de la prueba de librar el testimonio estereotipado de sospecha recae en el fiscal, la prueba de cargo a tales efectos no podrá ser flaca y descarnada.

Doctrinas jurídicas de campo o espacio abierto

El caso de Pueblo V.S. Bogard, 100 D.P.R. 565 (1972) sostuvo que no se necesita una orden de allanamiento y para efectos de lo que allí se vea se tratará como si fuese una intervención a plena vista. Pueblo V.S. Lebrón, 108 D.P.R. 324 (1979) reiteró la norma que estableció, para que se considere un espacio abierto para fines de esta excepción, el mismo no debe dar base a expectativa razonable de intimidad. La norma es que una persona no puede demandar derecho a una expectativa razonable de intimidad en cuánto a actividades al aire libre en campo abierto, excepto en cuánto al área inmediatamente alrededor de la casa y la asociada con esta.

Doctrina en cuanto a la persecusión caliente (Hot pursuit)

Pueblo V.S. Riscard, 95 D.P.R. 405 (1967) reiteró la norma jurídica que postula que el agente del orden público está autorizado, mientras persigue a una persona que ha cometido un delito, a entrar a todos los lugares donde esta persona entra y ocupa toda la evidencia que vea en el curso de la persecusión. Otros casos Payton V.S. New York, 443 U.S. 573; y Pueblo V.S. Turner, 110 D.P.R. 734 (1981). Sostuvieron que la policía no puede entrar a la residencia del sospechoso bajo el pretexto de diligenciar un arresto, si no tiene una orden de allanamiento u obtiene el consentimiento de los residentes de la casa para entrar al lugar a ser intervenido.

Registro administrativo

Se trata de aquel registro que bajo el poder de razón de Estado se autoriza para proteger la seguridad y bienestar general mediante inspecciones administrativas que no tienen el propósito de descubrir evidencia delictiva. Las investigaciones administrativas están sujetas a la garantía constitucional contra registros y allanamientos irrazonables. El registro administrativo se presume irrazonable si se realiza sin orden judicial, reiterado en los casos E.L.A. V.S. Coca Cola, 115 D.P.R. 197 (1984) y Pueblo V.S. Ríos Colón, 129 D.P.R. 71 (1991), excepto en los siguientes casos: casos de registros para proteger la salud de la población, situaciones de emergencia, o cuando no comparte objetivos de naturaleza penal, resuelto también en los casos Cámara Municipal V.S. Court, 387 U.S. 523 (1967); Pagán V.S. U.P.R. 107 D.P.R. 720 (1978); Pueblo V.S. Amador Rodríguez, 2000 J.T.S. 111.

Continuación de los registros administrativos

El estándar para medir la existencia de causa probable para expedir una orden de allanamiento es menos rigurosa que el del registro criminal dirigido a penalizar por un delito. El criterio debe ser la ausencia de arbitrariedad en la selección del lugar a inspeccionar y la razonabilidad del registro o que la inspección tenga como objetivo un interés legítimo gubernamental y que este bajo la autoridad de la agencia. La razonabilidad del requerimiento administrativo depende de: 1. la investigación debe estar dentro de la autoridad conferida por la ley a la agencia. 2. El requerimiento no debe ser indefinido. 3. La información solicitada debe ser razonablemente pertinente. Los depósitos de chatarra son negocios muy reglamentados donde la policía puede hacer registros administrativos sin orden previa, sujeto al interés público, (y) a que el ezquema regulador sea un sustituto constitucional adecuado en cuánto a certeza y regularidad de la intervención, sostenido en el caso resuelto Pueblo V.S. Ferreira Morales, 98 J.T.S. 150.

Registro tipo inventario

Cuando se registra con el objetivo de hacer un inventario de la propiedad conforme un procedimiento administrativo válido no se requiere orden de registro previo. El caso de Pueblo V.S. Rodríguez, Rodríguez, 128 D.P.R. 438 (1991) sostuvo la legalidad de este registro, al momento en que un agente de la policía confeccionaba un inventario mediante el documento P.P.R. 128, encontró un revólver bajo una alfombra del auto. El Tribunal Supremo lo convalidó como uno legal y razonable ya que sus ocupantes habían sido arrestados por la comisión de un delito mediante un arresto legal. Además el caso de Pueblo V.S. Sanchez Molina 134 D.P.R. 577 (1993). Añadió que un registro realizado en un vehículo de motor o en cualquier otra propiedad sujeta a confiscación bajo la ley, o las pertenencias de una persona que ha sido arrestada y va a ser ingresada a una institución penal.

Registro de fronteras sin orden

Todo estado soberano está autorizado a identificar a las personas que entran a sus fronteras y examinar la propiedad que estas traigan para introducir al país. Para realizar esta inspección no se necesita causa probable, siempre que se haga en la frontera o en su equivalente funcional. Esta norma se resolvió en los casos federales de Carrol V.S. United States, 267 U.S. 132 (1925), Almedida Sánchez V.S. United States 413 U.S. 266 (1973) y en el caso C.F. U.S. Ramsey U.S.L.W, 4577 (1977) se estableció también que se permite abrir correspondencia del extrangero, sin orden al efecto, siempre que haya causa probable para sospechar que la misma contiene evidencia delictiva. El caso de Illinois V.S. Archeas 463 U.S. 765 (1983) y el caso de Pueblo V.S. Pérez Narváez, 130 D.P.R. 618 (1992) se validó la doctrina interior cuando se registró un paquete proveniente de Saint Thomas por un empleado de la compañía privada de servicio aéreo donde este notificó a las autoridades que contenía drogas ílicitas.

Aplicación en Puerto Rico de la doctrina de registro de fronteras

La norma jurídica del caso Torres V.S. Puerto Rico 442 U.S. 465 (1979), estableció que el Estado Libre Asociado de Puerto Rico no tiene autoridad soberana para efectos del registro de fronteras. Tal autoridad descansa en los Estados Unidos a ser ejercida por los funcionarios federales de aduana e imigración. En relación a las personas que entran a Puerto Rico, este lo más que puede hacer es regular para implantar normas de seguridad y salud, sin obviar la IV Enmienda de la Constitución Federal.

Registro de automóviles jurisprudencia aplicable

En el caso de los registros de automóviles se discuten (2) temas importantes: 1. La movilidad inherente del vehículo de motor. 2. La noción de que un automóvil la expectativa de intimidad que tienen sus ocupantes es menor que en una residencia. Esta última aseveración la reiteró el caso resuelto de Carroll V.S. United States, 267 U.S. 132 (1925), además, el Estado tiene derecho a reglamentar los vehículos y su tránsito en las vías públicas como parte de la seguridad del pueblo. Otro caso el de Cady V.S. Dombrowski, 413 U.S. 433 (1973). Estableció que ese derecho fue ampliado por el Tribunal SupremoFederal hasta permitir que un policía verifique el número de identificación de un automóvil, por lo general visible desde el interior del mismo, introduciéndose en el automóvil y removiendo papeles que le obstaculizan su visibilidad, luego de haber detenido a su conductor por violaciones a la ley de tránsito.

Continuación de registro de automóviles

En Puerto Rico la doctrina se expone en el caso de Pueblo V.S. Sosa Díaz 90 D.P.R. 622 (1994), que impide el registro de un automóvil sin la obtención previa de una orden judicial a esos fines en casos de una infracción menor de tránsito y en su ausencia de circunstancias especiales que justifiquen el registro sin orden por lo que no se considera como uno válido. Significa que para que la intervención sea válida debe ser por una infracción grave de la ley de tránsito que lleve al agente a tener el motivo fundado para hacer el registro. Otros casos son Pueblo V.S. De Jesús Robles, 92 D.P.R. 331 (1965); y Pueblo V.S. Dolce, 105 D.P.R 170 (1976); Pueblo V.S. Malavé, 120 D.P.R. 470 (1988).

Circunstancias para que sea legal el registro de automóviles

El caso de Pueblo V.S. Gerandino del Río, 113 D.P.R. 684 (1982), expresa claramente el alcance del requisito de las circunstancias especiales o apremiantes para justificar un registro sin orden judicial. En ese caso se observó al apelante abordar el automóvil mientras portaba un arma de fuego. El policía detuvo al apelante, quien ya había comenzado a dar marcha a su vehículo. Se arrestó y entonces se registró el automóvil para ocupar el arma vista previamente. El tribunal entiende que en esas circunstancias, la necesidad de ocupar armas de fuego que puedan utilizarse para causar daño o huir justifican el arresto inmediato.

Continuación de registro de automóviles

En el caso de Pueblo V.S. De Jesús Robles, 92 D.P.R. 331 (1965), se reconoce la distinción entre el ámbito de razonabilidad de un registro de una recidencia o vivienda inamóvible y el de un vehículo que puede ser puesto en movimiento. Sin embargo, se indica que tal distinción no elimina el requisito de obtener una orden judicial para llevar a cabo el registro del automóvil. Otros casos que reiteran esta norma son: Pueblo V.S. Conde, 115 D.P.R. 307 (1984); Pueblo V.S. Malavé 120 D.P.R. 470 (1988) y Pueblo V.S. Cruz Torres, 137 D.P.R. 42 (1994).

Norma federal acerca de registro de automóviles y de Puerto Rico

El caso federal Delaware V.S. Prouse, 440 U.S. 648 (1979), interpretando una dispocisión similar a la sección. 1192 (d) de la Ley de Vehículos y Tránsito (9 L.P.R.A.), se resolvió que una detención de un conductor en la vía pública para examinar su licencia de conducir y la licencia del auto, sin que el policía tenga causa probable para creer o sospechar de que se está violando la ley, constituye una violación a las enmiendas IV y XIV de la Constitución Federal. La decisión no impide que los Estados desarrollen métodos de inspección que no involucren un ejercicio de discreción limitada y que provean una menor intervención Estatal con las personas. Esta norma se reiteró en el caso de Michigan State Police V.S. Sitz, 496 U.S. 444 (1990).

Registro de prisiones

En las prisiones no se reconoce expectativa razonable de intimidad a los prisioneros en su celda individual, por lo que las mismas pueden ser registradas sin causa probable y sin que el ocupante esté presente. Se entiende que ello es parte de los objetivos institucionales de la prisión. Esta norma se resolvió en el caso de Hudson V.S. Palmer, 104 S. C.t. 3194 (1984). Tampoco se viola el debido proceso de ley mediante registros considerados como irregulares y al azar a las celdas de sumariados en su ausencia. Se permiten estos registros como una respuesta razonable a preocupaciones legítimas de seguridad. Se reiteró en el caso de Block V.S. Rutherford, 104 S. Ct. 3227.

Doctrina jurídica en prisiones de Puerto Rico

En el caso de Pueblo V.S. Falú, 116 D.P.R. 828 (1986) se adoptó la norma existente en la jurisdicción federal relativas al requisito de causa probable como parte de un registro legal. Otro caso Pueblo V.S. Rodríguez, 128 D.P.R. 438 (1991) resolvió que el registro incidental al fichar al arrestado y hacer un inventario de sus pertenencias previo a ingresarlo a una institución penal, se considera como un registro administrativo tipo inventario. Un caso de importancia es el de Pueblo V.S. Bonilla 99 J.T.S. 157, el mismo aclaró que un registro al desnudo de un visitante a una prisión debe hacerse previa existencia de motivos fundados y debe estar estrictamente conforme lo disponga el reglamento de la Administración de Correción.

Registro por personas privadas

La protección constitucional no aplica cuando el registro es llevado a cabo por ciudadanos privados sin intervención gubernamental, en este caso un registro rutinario por un empleado de una compañía de transporte áereo comercial. No obstante , si se demostrara que el ciudadano actuó como agente o en coperación con el Estado, entonces se activa la protección constitucional. Esta última doctrina se resolvió en el caso de Pueblo V.S. Rosario Igartúa, 129 D.P.R. 1055 (1992).

Consentimiento implícito al registro sin orden

Por dispocisiones estatutarias (ejemplo) leyes da salud, bienestar público, licencias y patentes y otras, se autoriza a determinados funcionarios públicos a entrar a ciertos lugares, de conformidad con lo contemplado en cada ley que crea ese departamento con el propósito de verificar que las licencias expedidas por el Estado se les esté dando el debido uso, su propósito es la fiscalización, solo se limitarán a realizar esas funciones, cualquier registro que no sea con esos propósitos se considerará como uno ilegal. El caso de Pueblo V.S. Rodríguez 107 D.P.R. 804 (1974), el Tribunal Supremo de P.R. indicó que por dispocisión estatutaria se autoriza al Secretario de Hacienda a entrar a cualquier establecimiento donde se venda licor al público para ver si exibe la correspondiente licencia y esto equivale a una orden de allanamiento.

Consentimiento expreso de la persona en los registros

Tratándose de un derecho constitucional el consentimiento debe ser personal e inteligentemente, resuelto en el caso de Pueblo V.S. Acevedo Escobar 112 D.P.R. 770 (1982) y en el caso de Pueblo V.S. Reynolds Román 137 D.P.R. 801 (1995). La voluntariedad del consentimiento dependerá de la totalidad de las circunstancias. Cuando el registro es incidental al arresto debe probarse clara y convincentemente que no hubo coacción por parte del Estado para que esa persona hubiese consentido hacer ese registro en ausencia de la orden de registro. La capacidad jurídica para prestar el consentimiento la tiene la persona a ser registrada o aquella persona que tiene la expectativa de intimidad sobre el lugar a ser allanado, pues es ella la que tiene conocimiento, control y manejo del lugar y de la evidencia que pudiera ocuparse.

Orden de allanamiento e incautación de material obsceno

La incautación del material debe cumplir con la protección constitucional contra registros y allanamientos irrazonables. Este material podría estar compuesto por libros, películas, revistas, discos y cintas grabadas. Estas intervenciones deben seguir un criterio riguroso al expedir una orden de allanamiento, de manera que el Estado no incurra en una censura previa. Se requiere una determinación judicial basada en causa probable de que el material a incautar es obsceno. El criterio de causa probable es riguroso por tratarse de casos que podrían involucrar derechos bajo la libertad de expresión. Las declaraciones juradas prestadas por los agentes deben satisfacer las guías establecidas en el caso resuelto en Miller V.S. California, 413 U.S. 15 (1973). En casos de películas obscenas no es necesario que el juez la vea antes de expedir la orden de incautación de dicho material.

Ordenes para grabaciones no telefónicas

En Puerto Rico se hace a través de la solicitud y petición a un juez superior, firmada por el Secretario de Justicia donde le solicita la autoriazión para grabar comunicaciones orales no telefónicas de una persona contra quien el peticionario tiene motivos fundados para creer que esta involucrado en un patrón de actividad del crimen organizado. Este proceso lo regula la Ley # 36 del 19 de junio de 1987, artículo. Esto significa que tiene que ser una empresa criminal de (2) dos o más personas para ser considerado como una empresa criminal. En ningún momento se trata de grabaciones de teléfonos, ya que esta totalmente prohíbido por la Constitución de Puerto Rico.

Continuación de grabaciones orales no telefónicas

La petición debe incluir lo siguiente: 1.Una relación de los hechos que dan base a la determinación de motivo fundado de que la persona se dedica a, o participa en cualquier actividad del crimen organizada, según tal término se define esta ley, establecer el patrón de actividad de crimen organizado y que una comunicación oral relacionada al crimen organizado sera obtenida de la grabación que se interesa hacer. 2. El tipo de artefacto o mecanismo de grabación a ser utilizado. 3. El tiempo necesario estimado durante el cual se grabara la comunicación oral. 4. El nombre de la persona o personas cuyas comunicaciones orales serán grabadas y cuál es su relación con el asunto de la investigación. La petición debe presentarse personalmente por el agente declarante y ser jurada por este. Resuelto en el caso de Pueblo V.S. Santiago Feliciano V.S. 139 D.P.R. 361 (1995).

Expedición de la orden de grabación

El juez autoriza la grabación solicitada si los hechos expuestos en la petición tuviera motivos fundados para creer que la persona se dedica a participar en actividades del crimen organizado y que la grabación servirá para obtener una comunicación oral relacionada con el crimen organizado. La orden no podrá exceder de un período de (3) tres meses, el cuál podrá extenderse por (3) tres meses adicionales si se justificare mediante una nueva solicitud ante el Juez. El Secretario de Justicia deberá informar al juez que expidió la orden, cualquier cambio en las circunstancias que motivaron la petición. Lo único se puede grabar son las conversaciones concretas identificas en la orden.

Continuación de grabaciones

El investigador que se le autorice para hacer la grabación deberá llevar un récord detallado de cada comunicación grabada, que incluya un récord detallado de cada comunicación grabada, que incluya, fecha, hora, sitio, nombre de los participantes, nombre del participante que consintió a la grabación y un resumen de la comunicación. Semanalmente debe informar al Secretario de Justicia de las grabaciones hechas y los resultados obtenidos. La grabación será realizada unicamente por el investigador o persona privada que actúe como informante o agente encubierto, a quien se autorice mediante la orden. Cuándo tal persona sea parte de la comunicación, debe dar su consentimiento previo a la grabación.

El descubrimiento de la prueba bajo la regla 95-a (y) 95-b

Los casos resueltos de Pueblo V.S. Calderón, 140 D.P.R. 627 (1996), Pueblo V.S. Echevarría, 128 D.P.R. 729 (1991), y Pueblo V.S. Rosaly, 128 D.P.R. 729 (1991). Establecieron las normas sobre descubrimiento de prueba en casos criminales en Puerto Rico. No se permite el descubrimiento de prueba, ni de parte de la defensa ni del fiscal en ciertos documentos de índole confidencial y/o las estrategias que utilizarán ambos para su litigación en el tribunal. El Tribunal Supremo aclaró que el derecho del acusado a este proceso, no es absoluto. Hay que sopesar ese derecho frente al derecho de intimidad de la víctima. Solo se concederá esta solicitud cuando el acusado demuestre una clara necesidad de hacerlo, lo que supere el derecho a la intimidad de la víctima. Esta última norma se resolvió en el caso de Pueblo V.S. Olmeda Zayas, 2009 T.S.P.R. 94.

Continuación del descubrimiento de prueba

El sumario fiscal (el expediente del fiscal) es privado y secreto, es el expediente de la investigación donde están las declaraciones juradas y las pruebas que tiene el fiscal, como regla general, esta evidencia es información oficial protegida por la antigua regla 31 de evidencia, por tanto, el acusado no puede pedir como en lo civil, que le permitan descubrir toda la prueba que tiene el fiscal. En casos criminales durante la etapa de investigación es un proceso ex-parte, el acusado no tiene derecho a estos documentos, solo puede solicitar algunos durante otras etapas del proceso. En el caso de Santiago V.S. 117 D.P.R. 153 se resolvió que en casos extraordinarios, donde el acusado demuestre que es indispensable para confrontarse con los testigos del fiscal, que el conozca informes, papeles y memorandos preparados por los agentes del gobierno, en estos casos puede pedirlos.

Evidencia exculpatoria en poder del fiscal

En los casos de Pueblo V.S. Echevarría, 128 D.P.R. 229 (1991) y en Pueblo V.S. Santa Cruz Bacardí, 149 D.P.R. 223 (1999), se incorporó en P.R. la norma de que por imperativo del debido proceso de ley el fiscal tiene el deber de revelar a la defensa cualquier evidencia exculpatoria, testimonio perjuro o indicios de falsedad en la prueba que tenga en su poder. El Tribunal Supremo reiteró esta norma en Pueblo V.S. Velázquez Colón, 2008 T.S.P.R. 124. Ejemplo si uno de los testigos que va a declarar cometió perjurio y ofreció al fiscal declaraciones inconsistentes entre si, o incompatibles con la relación de los hechos que los demás testigos hacen.

Caso de Pueblo V.S. Morales 117 D.P.R. 497

En este caso el Tribunal Supremo de P.R. expresó que aunque el fiscal tiene obligación de revelar prueba favorablemente al acusado, se requiere alguna demostración afirmativa, por parte del acusado de la existencia de la prueba. Ello es así porque el acusado no tiene derecho a una expedición de pesca en los archivos del fiscal. El acusado debe demostrar que existe base sustancial para creer que existe la prueba y que la misma es de gran materialidad para su defensa. Es importante que se establezca que el solicitante demuestra la importancia de esa prueba exculpatoria que quiere adquirir y que la misma se relaciona con su defensa, como parte de ese proceso.

Documentos que se pueden fotocopiar como parte del proceso

•Resultados de exámenes físicos o mentales, pruebas científicas y experimentos que el fiscal utilizará en el juicio o que sean pertinentes. Resuelto en el caso de Pueblo V.S. Olmeda Zayas, 2009 T.S.P.R. 94. •Libros, documentos, y objetos pertinentes que el fiscal utilizará en el juicio o que hubiesen sido ocupados al acusado. •Récord de convicciones previas del acusado. •Cualquier informe sobre delito contra el acusado preparado por la policía y que sea pertinente. •No se pueden inspeccionar documentos internos que contengan opiniones, teorías o conclusiones del fiscal.

Continuación del descubrimiento de prueba

En el caso de Pueblo V.S. Guzmán Meléndez, 2004 T.S.P.R. 13, el Tribunal Supremo de P.R. resolvió que un acusado tenía el derecho a la documentación relacionada con el mantenimiento del instrumento para conducir pruebas de aliento que mide alcohol en la sangre (Intoxylizer), y la información o certificación de los perítos de dicho instrumento. Este tipo de prueba debe ser entregado dentro de un término razonable, en consideración al precepto de derecho a juicio rápido. La entrega de estas pruebas tardiamente, sin unas causas justificadas violente el derecho a juicio rápido y el magistrado tiene la facultad para desestimar y archivar la correspondiente denuncia o acusación.

Deposiciones en casos criminales bajo la regla 94 de P.C.

La regla 94 de P.C. permite a ambas partes acusado y fiscal tomar deposiciones cuando, de medir circunstancias excepcionales y en interés de la justicia, el tribunal lo ordene en cualquier momento después de haberse presentado una denuncia o acusación. De mediar una estipulación de las partes y el consentimiento del tribunal, se puede tomar cualquier clase de deposición. En este proceso criminal esto se hace solo para preservar la evidencia, mientras que en los casos civiles es para descubrir evidencias. Estas pruebas se pueden usar en el juicio si el deponente ha fallecido, si tiene una enfermedad grave que le impida acudiral tribunal y que haya evadido la jurisdicción voluntariamente y las autorides hayan gestionado la citación y no se pueda localizar.

Defensa de incapacidad mental o trastorno mental transitorio

•Deberá proveer los nombre de los testigos con los que se propone establecer la defensa o incapacidad mental o de trastorno mental transitorio. •La dirección de los testigos que se van a utilizar en el proceso. •Los documentos a ser utilizados para sostener la defensa, supliendo copiade los mismos, y de no poseerlos, informar en poder de quien se encuentran tales documentos, autorizando a que los mismos sean fotocopiados. •Hospital u hospitales en que estuvo recibiendo tratamiento y las fechas en que las recibió. •Médicos o facultativos que hubiesen tratado o atendido al imputado en relación a su incapacidad mental o condición de trastorno mental transitorio.

El Juicio en Puerto Rico

En Puerto Rico el juicio se da de (2) dos maneras, el juicio por derecho y el juicio por jurado. En el juicio por derecho el Juez que ve el caso admite las pruebas, adjudica credibilidad y adjudica la resolución del caso. En los juicios por jurado es el jurado el que adjudica la inocencia o culpabilidad del imputado según la creedibilidad de los testigos, en esté proceso el jurado es sacado afuera mientras el juez admite o rechaza las pruebas a ser admitidas, una vez son admitidas entonces se llama al jurado para escuchar las pruebas. Deben concurrir por lo menos (9) personas de los (12) que componen ese jurado. El juicio por jurado es un derecho constitucional a los que los imputados tienen derecho en los procesos criminales.

Renuncia al juicio por jurado

La renuncia al jurado se hará expresa y personalmente por el acusado. Cerciorándose el juez de que la misma es inteligente y voluntaria. De ser ello así y solicitarse la renuncia antes de comenzar el juicio, el juez tiene que conocerla. Esta norma se resolvió en los casos de Pueblo V.S. Rivera Suárez 94 D.P.R. 510 (1967); y Pueblo V.S. Juarbe de la Rosa, 95 D.P.R. 753 (1968) además resolvió que los jueces de primera instancia tienen la obligación de explicarle al acusado las consecuencias de renunciar al juicio por jurado. El Tribunal Supremo de P.R afirmó que cuando la renuncia se presenta una vez comenzado el juicio será discrecional del juez aceptarla. En este contexto esto significa que cuando comienza el juicio se ha movido, la maquinaria de la justicia en la fecha y hora señalada para la celebración del juicio.

Factores a considerar en la renuncia del juicio por jurado

En el caso de Pueblo V.S. Borrero Robles, 113 D.P.R. 387 (1982), se aclaró que los factores a considerar en la renuncia del juicio por jurado una vez comenzado el juicio son: 1. Posibles trastornos a la justicia. 2. Tardanza de la defensa en formular su petición, peso de las razones que lleve a la defensa al formular su petición, posición del ministerio público al respecto y la existencía o no de condiciones que puedan amenazar el derecho a un juicio justo imparcial. En este último factor se reconoce que puede haber circunstancias en que sea imperativo renunciar al jurado y continuar por tribunal de derecho a los fines de garantizar el derecho constitucional a un juicio justo e imparcial, si este fuere el caso habra que aceptar la renuncia al jurado.

Requisitos para ser jurado en Puerto Rico

•La Regla 96 de P.C. indica los requisitos para ser jurado en Puerto Rico. •Ser ciudadano de los Estados Unidos de América y del Estado Libre Asociado de P.R. •Tener entre (18) a (70) años de edad. •Tener (1) año de residencia en Puerto Rico y (90) días en el distrito o región, previo a la inscripción de su nombre en la lista de jurados. •Saber leer y escribir. •Hallarse en poseción de sus facultades mentales y físicas; tener regular inteligencia y no estar décrepito. •No haber sido convicto de delito grave, o de cualquier otro delito que implique depravación moral. •No haber servido de jurado en los últimos (2) años.

La detención preventiva y el término de tiempo de comienzo del juicio

El Supremo aclaró en el caso de Pueblo V.S. Paonesa Arroyo, 2008 T.S.P.R. 34, que para propósitos de la claúsula de detención preventiva, el juicio comienza desde que el juez toma la juramentación preliminar del jurado. Esta juramentación al jurado es la que da inicio al juicio, está definido este concepto en la regla 119 de P.C. para que a un acusado no haya que liberarlo por un Habeas Courpus antes de los (6) meses sin celebrarle un juicio, el juez debería tomarle la juramentación al jurado antes de los (6) meses, ya que la norma reiterada en el caso citado establece que una vez estén juramentados los miembros del panel del jurado entonces se considera iniciado el proceso de juicio.

Desinsaculación del Jurado

Esto significa que se comienza con la selección del jurado, se hace antes de leerle la acusación antes del inicio del juicio. El caso de Pueblo V.S. Rivera Santiago, 2009 T.S.P.R. 136, aclaró que este procedimiento evita la selección de un candidato a jurado que pueda tener un juicio obnubilado o denote visos de parcialidad. El proceso comienza con unas preguntas que el Juez le hace a los candidatos, luego le permite preguntar al fiscal y el abogado defensor, las preguntas se dirigen a verificar si los candidatos cumplen o no cumplen con los requisitos y para comprobar que no existe ningún intéres de ellos a favor o en contra del acusado para que no se vicie el proceso y este sea el más objetivo posible.

Medidas que el Juez debe tomar para garantizar un juicio justo

El caso de Pueblo V.S. Hernández, 126 D.P.R. 427 (1990) explicó que el juez tiene los instrumentos necesarios durante la etapa de desinsaculación del jurado para seleccionar los candidatos idóneos para jurado y minimizar la publicidad adversa al acusado. Entre ellas están: 1. Permitir un Voir dire extenso y riguroso que permita examinar el efecto de la publicidad perjudicial sobre cada candidato a jurado a recusar a los que tengan opinión formada. El Voir dire es para observar la capacidad de los miembros del jurado para no estar prejuiciado. También el Juez puede extender el secuestro del Jurado en algunos casos extraordinarios.

Diferencia entre las recusaciones motivadas y las perentorias

Una recusación es una objección que se le hace a los miembros de jurado, con el fin de establecer que no debe pertenecer a dicho jurado. La recusación motivada requiere un fundamento legal y ese fundamento legal sería uno de los que aparecen en las reglas 121, 122 y 123 de P.C., por ejemplo que un miembro del jurado que tiene menos de 18 años o más de 70 en este caso no puede ser jurado, o que ese miembro del jurado este sordo, cuando ha leído el caso que va a resolver en los periódicos, esta última lo que le impide ser parte del jurado es si le preguntan que si esa opinión que tuvo al leer el periódico le impediría formarse de una opinión objetiva del asunto en el que el es parte, a base de la prueba que se le va a presentar en ese juicio. En la recusación perentoria no hay que tener fundamento es cuando ambas partes deseen pedirla. Son (10) perentorias en asesinato en primer grado para ambas partes fiscal y abogado. En otros casos (7) para ambas partes.

Veredicto del jurado por mayoría

La inocencia o culpabilidad puede ser por mayoría de (9) a (3) o estos otros números también, (10) a (2) o (11) a (1). En las Cortes Federales los casos criminales deben ser de (12) por unanimidad, esto se resolvió en el caso de Williams V.S. Florida, 299 U.S. 78. En Puerto Rico para poder renunciar al jurado se debe cumplir con (3) requisitos que son: 1.Tiene que renunciarlo el abogado personalmente. No puede renunciarlo por escrito. 2. El juez tiene que interrogar al acusado para ver si comprende el alcance de esa renuncia por parte del acusado. 3. El acusado tiene que renunciar personalmente en el tribunal. El caso de Pueblo V.S. Guzmán 100 D.P.R. 198, aclaró que el acusado y su abogado tienen derecho absoluto a renunciar al jurado al momento de comenzar el juicio. La defensa escoge lo que quiera hacer en ese momento y el juez no se lo puede negar. Pero si el juicio ha comenzado es discrecional del juez negarle ese derecho a renunciar al juicio por jurado.

Conferencia con antelación al juicio

Por orden del tribunal, a iniciativa propia o de una de las partes se puede ordenar una conferencia con antelación al juicio para estipular o resolver asuntos suceptibles de ser determinados con antelación al mismo. Se celebrará (10) días antes del juicio salvo alguna situación excepcional y la misma se puede solicitar tan pronto se radica la acusación o denuncia. El Juez que ve este proceso no está imposibilitado de ver el juicio, si el acusado presta una confesión o una admisión la misma deberá ser firmada por este y debe autorizar su uso el día del juicio. Esta etapa está diseñada para que las partes puedan estipular los preacuerdos entre ambos.

Continuación de las alegaciones preacordadas

7. Las partes notificarán al tribunal del acuerdo en sesión pública o en cámara. 8. Deberá redactarse un récord del acuerdo.9. El tribunal podrá aceptar o rechazar este acuerdo. El Juez podrá posponer su decisión hasta recibir el informe presentencia. 10.Si la negociación incluye una recomendación sobre una sentencia en particular, el juez deberá advertir al acusado que no está obligado a imponer tal sentencia y que una vez acepte su alegación no podrá retirarla. 11. El tribunal deberá verificar que la alegación del acusado es voluntaria e inteligente, además, deberá cerciorarse que la negociación se hizo según la ley y la ética, y que aceptar la alegación sirve a los mejores intereses de la administración de la justicia. 12. El Tribunal está en la obligación de investigar si hay base en los hechos para la alegación de culpabilidad. El caso de Pueblo V.S. Santiago Agricourt, 98 J.T.S. 148 sostuvo que para estos fines, puede requerir a las partes información y documentos que estime necesarios y podrá examinar al acusado o un testigo, regla 72 (7).

Alegaciones preacordadas antes del juicio

El procedimiento a seguir esta en la regla 72 de P.C. y se da entre la defensa y el fiscal, pero debe haber un consentimiento de los perjudicados y del Secretario de Justicia através del Preocurador General que es el jefe de los fiscales. La determinación final de si se acepta o no es del Juez que tiene el caso asignado. Los requisitos son los siguientes: 1.La negociación entre el fiscal y la defensa será en términos de que el acusado se declara culpable del delito imputado en la acusación o de uno menor en ese grado u otro delito relacionado. 2. Solicitar el archivo de otros cargos pendientes contra el acusado. 3. No alegar reincidencia o reincidencia habitual. 4. Recomendar determinada sentencia o no oponerse a la que solicite la defensa. 5. Acordar con la defensa que determinada sentencia es la apropiada. 6. El tribunal no participará en estas conversaciones ni estará obligado por las mismas.

Continuación de alegación preacordada

La Ley 337 de 2 de septiembre de 2000, estableció que si el acusado no es ciudadano de los Estados Unidos, el juez deberá advertirle que aceptar una alegación preacordada podría conllevar su deportación o la denegatoria de su naturalización. Si el tribunal acepta la alegación preacordada le notificará al acusado que la misma se hará formar parte de la sentencia. Si el tribunal rechaza la alegación preacordada, le dará al imputado la oportunidad de retirar su alegación, advirtiéndole las consecuencias de no hacerlo. El caso de Pueblo V.S. Antonsanti, 99 J.T.S. 55, advirtió a los jueces que no pueden abusar de su discreción al denegar una alegación preacordada. La notificación al tribunal de una alegación preacordada debera hacerse antes del juicio, preferiblemente en la lectura de acusación. No obstante, el tribunal podrá discresionalmente aceptar la alegación en cualquier momento durante la celebración del juicio.

Consecuencias de las alegaciones preacordadas

Si el imputado se declara culpable en la alegación preacordada entonces, no se va a celebrar el juicio, el juez lo va citar directamente a la lectura de sentencia. En caso de que se declare como no culpable, entonces si se va a citar para la celebración del juicio. El caso de Pueblo V.S. Ayala Rodríguez, 116 D.P.R. 382 (1985), afirmó que los jueces pueden requerirle a los abogados que en el acto de lectura de acusación indiquen si desean entrar en conversaciones con fiscalía para llevar a cabo una alegación preacordada. Ello permitirá señalar el juicio para una fecha en que el fiscal tenga autorización del Departamento de Justicia para recomendar una alegación preacordada segun se requiere en la orden administrativa del Departamento de Justicia. Cualquiera de las partes puede retirar su consentimiento a un acuerdo de alegación preacordada con anterioridad a que el mismo sea aceptado por el tribunal y el acusado haga alegación de culpabilidad o realizado algún otro acto en detrimento de sus derechos.

Las sentencias suspendidas

En el caso de Pueblo V.S. Álvarez, 154 D.P.R. 566 (2001), el Supremo aclaró que quedan excluídos del beneficio de las sentencias suspendidas los convictos que han utilizado o intentado utilizar un arma de fuego en la comisión de un delito grave o su tentativa. La Ley # 135 de 3 de junio de 2004 también excluye de los beneficos de esta sentencia, todo convicto de delito de portar o transportar armas de fuego ilegalmente. El Tribunal Supremo reiteró en el caso de Cruz V.S. Superintendente de la Policía de P.R. 125 D.P.R. 603 (1990), que la eliminación de un delito del record penal, bajo el 34 L.P.R.A. 1731, tiene el efecto de eliminación para todo asunto jurídico, como sentencias suspendidas, licencias de portar armas y otras gestiones. Una vez borrado los delitos del expediente no se puede discriminar y se considera que esta apto para el trámite.

La libertad bajo palabra

El caso de Pueblo V.S. Quiles, 2006 T.S.P.R. 45, nos explica que el beneficio de la libertad bajo palabra no es un derecho reclamable sino un privilegio, cuya conseción y administración recae en el tribunal o en la Junta de Libertad Bajo Palabra. Sin embargo, el Tribunal Supremo aclaró que una vez conferida la libertad bajo palabra, el convicto goza de un interés de libertad del cuál no puede ser despojado sin un debido proceso de ley. Esto requiere que el Estado le provea ciertas garantías mínimas antes de revocar su libertad bajo palabra a saber, una vista preliminar y una vista final.

Las distintas sentencias impuestas por el tribunal

Las sentencias suspendidas, son las que impone el tribunal suspendiendo el ingreso a la institución penal, pero a su vez se reportan a los oficiales probatorios adscritos al tribunal, quedandose los sentenciados bajo la custodia del propio tribunal, incurrir en violación a las condiciones impuestas conllevaría revocar esta sentencia y su posterior ingreso a una institución penal luego de una vista ante un magistrado. No se puede otorgar en los delitos de asesinato, robo, incesto, extorsión, agresión sexual, sodomía, (eliminado del Código Penal), actos lascivos e impudicos cuando la víctima fuere menor de 14 años, secuestro, escalamiento, incendio malicioso, sabotaje de servicios públicos, Ley de Armas, Ley de Explosivos, Ley de substancias controladas o cuando se utilicen armas de fuego en la comisión de un delito.

Sentencia concurrente

Esta sentencia se impone en una sola cuando el imputado se le impone más de una sentencia por delitos diferentes en este caso cumpliría la sentencia mayor. Ejemplo una sentencia de (8) años por robo y otra sentencia de (10) años por escalamiento, solo cumpliría los (10) años ya que esta cumpliendo los (8) años en la misma sentencia de los (10) años. Esta sentencia solamente las impone el juez a su discreción, no se impone en todos los casos. Cuando el tribunal no indica la manera en que habrá de cumplirse la reclusión, se entenderá que la sentencia es concurrente, salvo que se trate de uno de los delitos en que la ley dispone que la pena sea consecutiva.

Sentencia consecutiva

La sentencia consecutiva es aquella que se debe cumplir una detrás de la otra, se debe esperar que concluya una para empezar la otra. Se impondrá consecutivamente cuando la persona sea sentenciada por un delito cometido mientras estuviere en apelación de la sentencia por otro delito. Mientras estuviera en libertad por haberse anulado los efectos de una sentencia condenatoria, o mientras estuviere recluído por defecto de pago de multa. En otros casos graves el juez puede imponerla también de forma consecutiva. Además si el imputado constituye un riesgo para la comunidad.

Moción de nuevo juicio

La regla 188 de P.C. postula que se puede solicitar un nuevo juicio, si se descubre nueva evidencia sustancial que no pudo ser descubierta a pesar de que se hicieron las diligencias razonables. El caso de Pueblo V.S. Morales 115 D.P.R. 107, dictaminó que la moción de nuevo juicio solo procederá cuando la prueba que se va a presentar cumpla con los requisitos impuestos en este caso. Esta moción se dirige a la discreción del Juez que va a ver esa apelación. De ser denegada el Tribunal Supremo no intervendrá con esa decisión, salvo que se demuestre claramente un abuso de discreción por parte del Tribunal de Instancia que resolvió la petición.

Continuación de la moción de nuevo juicio

Los requisitos para que se pueda ver un nuevo juicio son los siguientes. 1. No se pudo descubrir la prueba nueva con razonable diligencia antes del juicio. 2. No es meramente acumulativo. 3.No impugna la prueba aducida durante el juicio. 4. Es creíble esa nueva prueba. 5. Probablemente produciría un resultado distinto. Entre los abusos de discreción por parte del juez de instancia de acuerdo al caso resuelto por el Tribunal Supremo de Puerto Rico se encuentran: 1. Si ese veredicto se determinó por suerte. 2. Si el veredicto fue contrario a derecho o a la prueba presentada. Si el acusado no estuvo presente en una etapa del juicio en que se requiere su presencia. Se requiere en la lectura de acusación, pero recuerden que el acusado tiene derecho a estar, si el quiere en todo el juicio y el juez en algún momento lo ha echado afuera sin razón o si se ha comunicado con el jurado a espaldas del acusado, aunque sea para darle instrucciones.

Apelaciones el Certiorrari y el Habeas Courpus

En noviembre de 2003 entró en vigor la Ley de la Judicatura de Puerto Rico. Esta ley dispone en el artículo 5.001 que el Tribunal de Primera Instancia tendrá jurisdicción en general en todo caso de naturaleza civil o criminal en el Estado Libre Asociado de P.R. de toda causa por delitos graves o menos graves. Todas las infracciones a las Leyes Municipales y cualquier otra que se determine por ley. El Tribunal Apelativo tendrá jurisdicción en todo asunto donde surja una causa criminal y se haya practicado una detención ilegal, a través de la radicación de un Habeas Courpus. En casos de Certiorrari las partes perjudicadas tienen 30 días para solicitar esta revisión de una decisión interlocutoria contados desde la notificación de la resolución final del Tribunal de Instancia. Resuelto en el caso de Pueblo V.S. Rodríguez, 2006 T.S.P.R. 37.

Criterios para celebrar un nuevo juicio bajo la regla 192 de P.C.

El caso de Pueblo V.S. Marcano 152 T.S.P.R. (2000), resolvió que aunque tanto la regla 188 (nuevo juicio) como la 192 se refieren a una solicitud de nuevo juicio presentando nuevas pruebas, la regla 192 solo procede después que se ha dictado la sentencia condenatoria, y esta haber advenido firme. Es decir, se busca controvertir una sentencia ya impuesta por el tribunal. La diferencia es que bajo la regla 188 de P.C. se exige prueba que probablemente hubiera cambiado el fallo o veredicto de culpabilidad. Bajo la regla 192 de P.C. el criterio bajo esta regla es un poco mayor. La regla 192.1 se utiliza para solicitar una correción de una sentencia mal impuesta por un magistrado.

Moción de reconsideración del juicio

La regla 216 de P.C. autoriza al acusado convicto a presentar una moción de reconsideración solicitando del juez que reconsidere la sentencia o el fallo de culpabilidad adjudicado por el juez o el jurado. Para estos casos la Ley 251 de 1995 impone un término de prescripción improrrogable de 15 días para solicitar la reconsideración de esa decisión. De no solicitarla se considerará que la adjudicación será final y firme dentro de esa jurisdicción, pero con derecho a solicitar cualquier apelación cuando entienda que exista algún error en derecho.

Presencia de la prensa en el juicio criminal

Los casos federales Globe Newspaper V.S. Superior Court, 102 S. Ct. 2613 (1982) y Richmond Newspapers V.S. Virginia, 100 S. Ct. 2814 (1980), establecen que bajo la primera y décimocuarta enmiendas los periodistas son los representantes del público y tienen derecho a representarlos en sala. En consecuencia una regla de exclusión compulsoria que requiera, bajo cualquiera de las circunstancias, la exclusión del público y prensa del juicio en su fondo durante el testimonio de la víctima de delito sexual es inválida por estar en abierta contravención con la primera enmienda.

Continuación del acceso a la prensa

En el caso de el Vocero V.S. E.L.A. 131 D.P.R. 356, se planteó la constitucionalidad de la regla 23 de P.C. que ordena que la vista preliminar sea en privado, a menos que el imputado solicite que sea pública. El Tribunal Supremo Federal en el caso de el Vocero V.S. Puerto Rico 113 S. Ct. 2004 (1993) resolvió que como la vista preliminar es muy parecida a un juicio, la primera enmienda de la Constitución Federal exige que se permita el acceso del público y no puede ser en privado. Por tanto dicha regla es inconstitucional. En Puerto Rico la Ley 197 del 12 de agosto de 1995 enmendó el inciso (c) de la regla 23 de suerte que ahora la vista es pública, con ciertas excepciones donde el tribunal debe celebrar otra vista para justificar el cierre en privado de la vista preliminar. El caso de Pueblo V.S. Pepín Cortés, 2008 T.S.P.R. 101 explíca esta doctrina.

Imposición de la sentencia

El tribunal deberá explicar verbalmente o por escrito las razones para imponer dicha sentencia. La regla 162 de P.C. provee un término para que se dicte sentencia dentro de 24 horas en los delitos menos graves y (3) tres días después del fallo en delitos graves. El debido proceso de ley requiere que la sentencia sea pronuciada dentro de un término razonable. Los casos de Pueblo V.S. Aponte, 105 D.P.R. 901 (1977); Pueblo V.S. Kuilan, 113 D.P.R 831 (1983) establecieron que no es irrazonable ni ílegal cuando se debe a que el convicto cumple sentencia en otra jurisdicción. Si la persona no comparece de ser citada, se procederá a dictar sentencia, ya que su ausencia se presume voluntaria salvo que demuestre lo contrario resuelto en Pueblo V.S. Lourido Pérez, 115 D.P.R. 798 (1994).

Cuando no se debe dictar sentencia

La regla 168 de P.C. establece los fundamentos para presentar una moción para que no se dicte sentencia, una es cuando el imputado desarrolla una incapacidad mental luego del fallo o veredicto. En este caso se solicita la suspensión de la sentencia por improcesabilidad según la regla 240 de P.C. enviándose al imputado a un tratamiento hasta que pueda comprender los otros procesos que se le harán en su contra. Una vez este apto se le ordena una nueva fecha para dictarle su sentencia. Este proceso se hace ya que la Constitución ordena que la persona pueda entender los procesos en su contra. Además no se puede dictar sentencia cuando el delito ha prescrito o cuando no es la persona contra quien se dicta la sentencia impuesta.

Ley de extradiciones de Puerto Rico

En Puerto Rico se adoptó la Ley # 4 del 24 de mayo de 1960. Se preparó amparada en Nacional Conference on Uniform on Crime. Esta Ley de Puerto Rico hizo algunas enmiendas a la Ley Federal de Extradiciones incorporándole artículos que se adaptarán a la realidad nuestra. El propósito era que fuera uniforme con los otros estados de la nación americana. El procedimiento lo inicia el estado reclamante mediante la presentación de una demanda. Esta demanda se presentará al Gobernador del Estado Libre Asociado de Puerto Rico, solicitándole que arreste y entregue a las autoridades ejecutivas del estado reclamante a toda persona que ha sido acusada o convicta de un delito en dicho estado y hubiere huído del mismo, encontrandose en Puerto Rico.

Continuación de la Ley de extradiciones

La extradición de un país a otro se da por delitos graves o menos graves pero no aplica a las faltas administrativas. La demanda deberá cumplir con los siguientes requisitos formales entre los que se encuentran los siguientes: 1. La solicitud será por escrito. 2. Alegar que la persona reclamada estaba en el estado reclamante al momento en que se cometió el delito imputado, excepto cuando se trata de una persona que cometió actos que generaron responsabilidad en el estado reclamante, aún cuando no estaba en el momento de la comisión del delito en dicho estado. En este último caso bastará mencionar tal hecho. 3. Alegar que la persona reclamada se evadió de la jurisdicción del estado reclamante.

Continuación de extradiciones

4. Acompañar con la demanda de extradición de una copia debidamente auténticada por las autoridades ejecutivas que hicieren la demanda, de la acusación del Gran Jurado, o de la acusación del fiscal basada en una declaración jurada prestada en el estado que tuviere jurisdicción sobre el delito, o una declaración jurada ante un magistrado de dicho estado junto con la copia de cualquier orden de arresto o detención que se hubiera expedido, o la copia debidamente auténticada de un fallo condenatorio o de una sentencia impuesta por ejecución del mismo, acompañada de una declaración de las autoridades ejecutivas del estado reclamante en cuanto a que la persona reclamada ha escapado de la cárcel o institución reclusiva, ha violado los términos de su fianza, libertad a prueba o libertad bajo palabra. Estos documentos deberán imputar sustancialmente a la persona reclamada la comisión de un delito bajo las leyes del estado reclamante.

Deberes del Gobernador en cuanto a la Ley de extradiciones

El Gobernador ordenará al Secretario de Justicia que investigue o refiera para investigación la demanda y le rinda un informe sobre la situación y circunstancias de la persona reclamada con las recomendaciones correspondientes. La culpabilidad o inocencia de la persona reclamada en cuanto al delito imputado en el estado reclamante no podrá ser investigada en sus meritos por el Gobernador, limitándose su intervención a lo relativo a la identificación de la persona detenida. Los tribunales de federales tienen autoridad para obligar al Gobernador de un estado o territorio a cumplir con una solicitud válida de extradición de parte de otro Gobernador. Resuelto en el caso Puerto Rico V.S. Branstand, 483 U.S. 219 (1987)

Continuación de los deberes del Gobernador

En Puerto Rico cuando se ha iniciado una acción penal contra la persona reclamada o la persona esta cumpliendo sentencia por un delito, el Gobernador podrá discrecionalmente entregar a la autoridad ejecutiva del estado reclamante a la persona, o retenerla hasta que haya sido juzgada y exonerada, o convicta y castigada en Puerto Rico. De proceder la demanda de extradición, el Gobernador por conducto del Secretario de Justicia solicitará de un juez del Tribunal Superior de Primera Instancia de Puerto Rico que expida la correspondiente orden de arresto, la cual podrá ser diligenciada por cualquier funcionario del orden público o persona autorizada para ello. En la orden deberán consignarse sustancialmente los hechos necesarios para su validez.

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