Está en la página 1de 31

C.E.I.P.

CRISTÓBAL COLÓN
© del texto e ilustraciones: C.E.I.P. Cristóbal Colón
© de esta edición: Diputación de Valladolid
Edita: Diputación Provincial de Valladolid

Imprime: Gráf. Andrés Martín, S. L.


Paraíso, 8 - Valladolid
Depósito Legal: VA. 99.–2006

Ninguna parte de esta publicación puede ser reproducida, almacenada


o transmitida por ningún medio, ya sea electrónico, mecánico, óptico,
de grabación o de fotocopia, sin permiso previo de los autores.
La Diputación Provincial de Valladolid
se une a las celebraciones del V Cente-
nario de la muerte de Cristóbal Colón
con la publicación de esta pequeña
biografía del Almirante, elaborada e
ilustrada por maestros y alumnos del
Colegio de Educación Infantil y Primaria
«Cristóbal Colón» de Valladolid.

RAMIRO F. RUIZ MEDRANO


Presidente de la Diputación de Valladolid

5
PRÓLOGO
Con motivo de la celebración del V
Centenario de la muerte de Cristóbal
Colón, el equipo de maestros y los alum-
nos del CEIP «CRISTÓBAL COLÓN» de
Valladolid, hemos querido unirnos a las
múltiples actividades que, a lo largo del
año 2006, se van a llevar a cabo en toda
España y en particular en Valladolid, por
tener el privilegio de ser esta ciudad
donde vivió Colón sus últimos días y
donde murió. Agradecemos a la Excma.
Diputación Provincial su apoyo de publi-
car este sencillo, pero a la vez entrañable
trabajo en el que, tanto alumnos como
maestros, hemos intentado poner nuestro
granito de arena para recordar a la per-
sona que con su tenacidad y esfuerzo
logró descubrir el Nuevo Mundo. Este
Colegio lleva su nombre y
nuestro escudo incor-
pora una carabela y
un libro, símbolos de
la conquista de un
sueño.

7
ÍNDICE

La infancia y juventud . . . . . . . . . 11
Colón llega a Portugal . . . . . . . . . 13
Colón viene a España . . . . . . . . . . 16
Los Reyes Católicos
reciben a Colón . . . . . . . . . . . . . . 18
Colón prepara el viaje . . . . . . . . . 21
Primer viaje . . . . . . . . . . . . . . . . . 23
Colón pisa tierra . . . . . . . . . . . . . 27
Colón llega a Valladolid,
enfermedad y muerte . . . . . . . . . . 33

9
T odos los colegios tienen nombre
de personas ilustres. El nuestro,
se llama CRISTÓBAL COLÓN.
Pero ¿Quién fue Cristóbal Colón?

LA INFANCIA Y JUVENTUD

Cristóbal Colón nace en 1451 en


Génova (Italia). Sus padres eran
tejedores de lana, pero, desde muy
niño, la diversión de Colón y de su
hermano Bernabé era ir al puerto
para ver salir y entrar a los barcos.
Los marineros siempre contaban
historias de los mares, que entu-
siasmaban a Colón.

11
- Cuando sea mayor yo seré mari-
nero –pensaba–.
Con tan solo trece años empezó a
trabajar como grumete de un bar-
co. Para él este trabajo era su es-
cuela y siempre estaba atento para
aprender rutas, mapas... y también
para saber que su futuro estaría en
el mar. Algún día él mandaría a su
tripulación.
Recorrió todo el Mediterráneo.

12
COLÓN LLEGA A PORTUGAL

En uno de sus viajes llega al


Atlántico, donde sufre un naufra-
gio. Colón gracias a su fortaleza
física, y a que era un gran nadador,
consigue llegar a una playa de la
costa portuguesa.
Conocer Portugal, que entonces
estaba en pleno apogeo de sus ex-
ploraciones por el mar, le animó
a quedarse allí. En este tiempo
conoció a Felipa Moniz con la
que se casaría y tendría a su hijo
Diego.
Gracias a su matrimonio, mejoró
considerablemente tanto su situa-
ción económica como social. La
familia de su mujer le facilitaría
el acceso a los Reyes de Portugal.
Colón mandó venir a su hermano
Bartolomé, gran cartógrafo. Jun-
tos estudiaron, midieron, reforza-
ron el proyecto. Estaban conven-
cidos de la redondez de la Tierra,

13
cuando muchos todavía creían que
tenía forma de disco y que llegar a
sus bordes suponía caer al abismo.
Colón estaba convencido de que
Finisterre no podía ser el fin de la
Tierra.
Llegó el momento de presentarse
ante el monarca, al que no le pare-
ció mal el proyecto. Portugal, en-
tonces, estaba con muchas expedi-
ciones marítimas bordeando las
costas de África.
- Majestad, estoy convencido de
poder llegar a la India por la
Océana, pero necesitaría: barcos,
hombres y alimentos. Todas las
tierras y riquezas que consiga se-
rán vuestras.
- Nos gustaría poderte ayudar pero
estamos gastando mucho dinero
en otros viajes.
Colón salió de la Corte algo desa-
nimado, pero pensando que más
perdían ellos.
Entonces pensó en el Reino de

14
Francia. Éste despreció el plan, le
pareció una locura.
Bartolomé decide ir a trabajar
a Inglaterra y Colón regresó a
Portugal. Por aquella época Colón
enviudó. Cuando se rehizo de la
pérdida de su esposa, decidió ve-
nir a España con su hijo Diego.

15
COLÓN VIENE A ESPAÑA

Una vez en España, se dirigió a


la Rábida (Huelva), donde tenía
familiares de su esposa para que
pudieran atender debidamente a
su hijo.

16
En el convento de la Rábida cono-
ció a Fray Juan Pérez, un fraile
amante también del mar. Cuando
Colón le contó su proyecto de lle-
gar a la India por el Océano
Atlántico le apasionó tanto la
idea, que le apoyó desde el primer
momento y le ayudó a llegar hasta
los Reyes Católicos.
- Estoy convencido de que ellos,
amantes del mar, te van ayudar –le
aseguró el fraile–.
- ¡Ojalá! Porque esta será una gran
operación mercantil, además de la
gloria de ser ellos los que consi-
gan el poder sobre las tierras con-
quistadas.
-Además la Reina Isabel querrá
extender el cristianismo. ¡Intén-
talo! –le animó el fraile–.

17
LOS REYES CATÓLICOS
RECIBEN A COLÓN

Los Reyes Católicos estaban


demasiado ocupados con la Re-
conquista de Granada. Por ello
Colón en su primera visita no tuvo
éxito. Volvió a la Rábida y esperó
un momento más oportuno.
Cuando Colón se enteró de que
Granada había sido conquistada,
pensó que era la ocasión adecuada
para presentar de nuevo su pro-
yecto.
El Rey Fernando se mostró poco
interesado, o tal vez algo incrédu-
lo, además pensó que la propuesta
de Colón era la de un hombre muy
ambicioso.
- ¿El diez por ciento de todas las
riquezas? ¿Ser nombrado Virrey y
Gobernador de todas las tierras
conquistadas? Este proyecto es
muy costoso y no podemos asumir
este gasto.

18
19
Pero cuando Colón salía derrota-
do viendo que se desvanecía su
sueño, la Reina Isabel le dijo:
- ¡ Espera Colón ! Tu proyecto me
parece extraordinario y yo te quie-
ro ayudar, aunque tenga que ven-
der mis joyas para construir los
barcos que necesites.
- ¡Dios te bendiga!, Majestad. No
te arrepentirás de lo que vas a
hacer.
- Pues ¡adelante! Tú serás Almi-
rante y Virrey de las Nuevas
Tierras. Además, si éstas exis-
tiesen tendríamos la posibilidad
de hacer muchos cristianos.
- Desde luego, Majestad.
A Colón se le cubrieron los ojos
de lágrimas. Al fin, sus sueños se
iban a hacer realidad.

20
COLÓN PREPARA EL VIAJE

Fray Juan Pérez le había presenta-


do a Martín y Vicente Pinzón
como dos grandes y valerosos ma-
rineros y les fue a buscar sin per-
der tiempo. Juntos preparan tres

21
naves: LA SANTA MARÍA, LA
PINTA y LA NIÑA.
El puerto de Palos (Huelva) empe-
zó a tener un movimiento impre-
sionante. Buscando marineros,
comprando víveres, haciendo pla-
nes. Algunos se morían de miedo
contando historias de monstruos
que se tragaban a los barcos y ma-
rineros; otros, desafiando a los
primeros. En total se alistaron
unos noventa hombres.

22
PRIMER VIAJE

El día 3 de Agosto de 1492, cuan-


do apenas habían aparecido los
primeros rayos de sol, zarparon
las tres carabelas hacía lo desco-
nocido.
Colón viajaba en la Santa María,
Martín A. Pinzón en la Pinta y en
la Niña iba al mando Vicente
Pinzón.
Entre la tripulación había gran di-
versidad de personas de diferentes
profesiones, creencias e idiomas.
A todos se les pagó por adelanta-
do y todos trabajaban ilusionados,
esperando encontrar la tierra que
para ellos era el paraíso que Colón
aseguraba que existía.
Pasaban los días, incluso los me-
ses, pero nada hacía sospechar
que hubiera algo más que agua.
Los marineros empezaban a sen-
tirse engañados y pedían volver a
casa.

23
- ¡Colón está loco, nos ha engaña-
do a todos! –se lamentaban los
marineros–.
- Ni él mismo sabe donde estamos
–decían unos–.
- ¡Jamás volveremos a casa! –co-
mentaban otros–.
Mientras tanto Colón, en su cama-
rote, escribía su Diario de a bordo.
- No podemos estar lejos –pen-
saba–. Los cálculos no pueden
fallar…
Cuando la tripulación se negó a
seguir adelante, los hermanos
Pinzón pactaron continuar seguir
una semana más y, si en ese tiem-
po no encontraban tierra, volve-
rían a casa.
El tiempo iba transcurriendo, pero
cuando faltaban dos o tres días,
comenzaron a llenarse de esperan-
za: alguna rama verde en el agua,
algunas aves por el cielo…
El último día de la tregua, cuando el
marineo RODRIGO DE TRIANA

24
25
vigilaba, desde lo más alto del
barco gritó:
—¡TIEEEEERRRRAAAAAA!
¡TIEEEERRRRAAAA!
¡¡TIERRA A LA VISTA!!
Todos se despertaron y subieron
corriendo a cubierta. –Gritaban,
cantaban, lloraban de alegría–.
- ¡VIVA COLÓN! –gritaban los
marineros–.
Eran las dos de la mañana del día
12 de octubre de 1492. Decidieron
que cuando empezara a amanecer
sería el momento de pisar tierra.

26
COLÓN PISA TIERRA

Apenas durmieron, la impaciencia


no les dejaba. Así que, nada más
ver las primeras luces del alba, ba-
jaron a tierra, llenos de regalos:
espejos, collares de colores.
Con el estandarte de Castilla en al-
to, Colón pisa tierra, se arrodilla y
con lágrimas de alegría llamó a es-
ta isla SAN SALVADOR.
Los nativos les miraban con admi-
ración y les sonreían porque pen-
saban que habían caído del cielo.
Los marineros les regalaban esos
objetos que ellos nunca habían
visto.
Colón pronto se dio cuenta de que
esas no eran las ricas tierras que él
buscaba. Había que continuar
viaje.
Hallaron muchas islas que iban
bautizando con los nombres de
Isabela, Fernandina. A Cuba la
llamaron Juana (en honor de la hi-

27
ja de los Reyes Católicos). Allí
vieron que había minas de oro y
de otros metales. Pero... había que
seguir explorando.
Llegaron a Haití a la que llamaron
LA ESPAÑOLA. Colón se ena-
moró de su belleza y además los
nativos portaban muchos objetos
de oro, era una buena señal.
- Aquí nos quedaremos. Tiene oro
en abundancia y este lugar será
nuestro punto de referencia. Pero
seguiremos buscando, porque por
ningún lado, se divisan los tejados
de oro que describía Marco Polo
en sus viajes a Oriente.
Navegando de isla a isla, la Santa
María quedó destrozada al enca-
llarse. Con los restos construyeron
una fortaleza que llamaron NAVI-
DAD, porque las fechas de estas
fiestas se acercaban y los marine-
ros soñaban con volver a casa.
Cristóbal Colón pensó que era
tiempo de preparar el viaje de re-

28
29
greso para dar cuenta a los Reyes
de todas sus conquistas. Dejarían
cuarenta hombres en la fortaleza y
el resto, con unos pocos indíge-
nas, volverían a España.
Los Reyes le recibieron en Barce-
lona con todos los honores y le
recompensaron generosamente
con dinero y con los títulos de
Virrey y Gobernador de las tierras
conquistadas.
Hasta este momento «La gran
aventura de Colón» es la gloria de
un gran navegante, que consigue
cambiar la concepción del mundo.
Colón no tuvo problemas para
preparar el segundo viaje. Salió de
Cádiz el 23 de septiembre de
1493. Salió con diecisiete naves y
mil doscientos hombres. Como
conocía bien el camino llegó sin
problemas a La Española, pero…
los cuarenta hombres que se que-
daron en la fortaleza yacían muer-
tos y destrozado el fuerte. Los in-

30
dígenas se negaron a darles el oro
y Cristóbal Colón no fue capaz de
gobernar.
Hubo un tercer viaje, salieron de
Sanlúcar el 30 de mayo de 1498,
con seis carabelas y seiscientos
hombres. En esta ocasión le
acompañaron su hijo Diego y su
hermano Bernabé.
Los problemas crecían día a día
y Colón no era capaz de poner or-
den, por ello los Reyes Católicos
tuvieron que nombrar un comi-
sario.

31
No obstante, Colón siguió nave-
gando y descubriendo nuevos te-
rritorios, esta vez estaba ante un
nuevo Continente. Todos sus éxi-
tos como conquistador quedaron
ensombrecidos por su mala actua-
ción como gobernador. Volvió a
España encadenado.
La Reina Isabel volvió a ayudarle,
ordenó que le desencadenaran y,
trascurridos cuatro años, Colón
pudo iniciar su cuarto viaje. Era el
11 de mayo 1502.

32
COLÓN LLEGA
A VALLADOLID,
ENFERMEDAD Y MUERTE

Llegó a América Central. Pero


Colón enfermó y tuvo que regre-
sar a España. Llegó primero a
Sevilla, pero cuando falleció la
reina Isabel la Católica (1504),
murió un poco con ella, porque
siempre fue su protectora.
Cuando la corte de Juana, hija de
los Reyes Católicos, se trasladó a
Valladolid, él también lo hizo.
El día 20 de mayo de 1506 muere
en nuestra ciudad Valladolid,
cuando contaba cincuenta y cinco
años.
El navegante amaba tanto la isla
La Española, que siempre había
pedido que le enterrasen allí;
pero lo hicieron en Valladolid.
Después, los restos los trasladaron
a Sevilla, y en 1537, por fin los

33
llevaron a La Española (Catedral
de Santo Domingo).
Es curioso pero, Cristóbal Colón
murió sin saber que había descu-
bierto un nuevo Continente. Creía
haber llegado a la India, por
este motivo a los habitantes de
América les llamaron indios.

A lo largo de nuestras vidas he-


mos oído muchas versiones del
Descubrimiento de América y de
Colón, pero tenemos que saber re-
saltar lo positivo. Porque, en la
Historia, los pueblos unas veces
han sido conquistadores y otras
veces conquistados.

MORALEJA: Vosotros, queridos


alumnos, seguid trabajando y lu-
chando por conseguir vuestro
sueño.

34
35
LA GRAN AVENTURA DE CRISTÓBAL COLÓN
redactado e ilustrado por maestros y alumnos
del C.E.I.P. «Cristóbal Colón» de Valladolid
se terminó de imprimir
el 23 de abril de 2006,
Día del Libro