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Iniciativas de etnodesarrollo endógeno local: estudio de caso de la Organización Mapuche Ayjarewe Xuf Xuf

Iniciativas de etnodesarrollo endógeno local: estudio de caso de la Organización Mapuche Ayjarewe Xuf Xuf

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Tesis para optar al grado de Magister en Desarrollo Humano Local y Regional, Instituto de Desarrollo Regional, Universidad de la Frontera
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UNIVERSIDAD DE LA FRONTERA INSTITUTO DE DESARROLLO LOCAL Y REGIONAL

INICIATIVAS DE (ETNO)DESARROLLO ENDOGENO-LOCAL: ESTUDIO DE CASO DEL CAPITAL SOCIAL DE LA ORGANIZACIÓN INDIGENA MAPUCHE AYJAREWE XUF XUF
GONZALO EUGENIO BUSTAMANTE RIVERA

Tesis para optar al grado de Magíster en Desarrollo Humano a Escala Local y Regional

Director de Tesis: John Durston

Temuco, abril, 2003

Esta Tesis fue defendida con fecha 9 de enero de 2004, ante la Comisión conformada por: Representante de la Dirección de Postgrado: Dra. Marianela Denegri C. Director de Tesis: Profesor Informante: Profesor Informante: Obteniendo una calificación de John Durston Patrick Donovan José Bengoa 6.7

Tüfachi kudaw amuy kom pu fütakeche, wechekeche ka pu dirigente ka wenüy Organización Ayjarewe Xuf Xuf mew, tamün “kümeletuam” am, ka amuy kom pu mapuche tüfachi movimiento mapuche mew. A mi compañera de vuelo y nuestro brotecito que llegó en el camino. A John por su apoyo, compromiso y fuerza. A La Mina6. ii

AGRADECIMIENTOS Quiero agradecer la apertura, compromiso, energía, calidez, humor, conocimientos, enseñanzas de los dirigentes de la Organización Ayjarewe Xuf Xuf, especialmente a José, Javier, Manuel y David y a través de ellos a los lonko, werken, genpin, fütakeche, wechekeche, pu choyüyalu de Xuf Xuf. Rüf kiñe antü küpatuay tamün mapuche felen, tamün newen, kimün, nor felen zuam mew. Chaltu may pu peñi. Agradezco también el apoyo de mi director de tesis, John Durston, por su apoyo incondicional, compromiso, paciencia, calidez, capacidad de guiar ante tanta complejidad y su energía ante las adversidades. Agradezco a los miembros de CLASPO en la Universidad de Texas, Austin, especialmente a Paloma Díaz y a las autoridades de la Universidad de Texas, con quienes compartimos en su visita a Temuco, por haber creído en esta iniciativa y haberla financiado, sin cuya colaboración este trabajo difícilmente se habría realizado. Agradezco también al equipo de la red de CLASPO en Temuco, a José Aylwin, Rosamel Millamán, Alfredo Seguel y Wladimir Painemilla, por permitirme participar de un esfuerzo más amplio de desentrañamiento de la complejidad de las políticas públicas hacia el mundo indígena y su desarrollo, y por sus aportes e intercambios de visiones. A la generación 2001 del Magíster en Desarrollo Humano Local y Regional, por sus aportes, críticas y paciencia, especialmente a Marina por su apoyo y aliento permanente, Mónica por compartir el compromiso en este tema, Ronald, Mauricio, Nicolás y Pedro por sus aportes y sugerencias, así como a la directora del Programa, Dra. Marianela Denegri, por el apoyo y paciencia.

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INDICE GENERAL

DEDICATORIA..........................................................................................................ii AGRADECIMIENTOS .............................................................................................. iii RESUMEN................................................................................................................... 8 ABSTRACT................................................................................................................. 9 I. II. INTRODUCCION............................................................................................ 10 MARCO CONCEPTUAL……………………………………………………..14 1.1 Desarrollo Endógeno y Desarrollo Local………………………………...14 1.1.1 Cambio de marco epistemológico………………………………....16 1.1.2 El territorio en el desarrollo local…………………………………17 1.1.3 Rol del Estado …………………………………………………….19 1.1.4 Factores socioculturales en el desarrollo local ………………………………………………………………20 1.1.5 Componentes del desarrollo local…………………………………21 1.1.6 Lo endógeno del desarrollo………………………………………..23 1.1.7 Los instrumentos del desarrollo local……………………………...24 1.2 Capital Social……………………………………………………………..28 1.2.1 La perspectiva del Capital Social…………………………………..28 1.2.2 Interfaz entre el capital social comunitario y el Estado……………36 1.3 Pueblos indígenas y Perspectivas del etnodesarrollo……………………...40 1.3.1 Escuela del Etnodesarrollo……………………………………..….45 1.3.2 Otras perspectivas en torno al desarrollo indígena……………......53 1.3.3 Políticas Públicas en materia de desarrollo indígena…………..…55 1.4 Elementos de la perspectiva cultural mapuche del desarrollo…………….57 1.5 Antecedentes empíricos …………………………………………………..62 1.5.1 Antecedentes empíricos sobre el desarrollo local……………….....62

1.5.2 Estudios empíricos sobre desarrollo mapuche……………………..65 1.5.3 Antecedentes empíricos sobre capital social y comunidades indígenas…………………………………………..69 II. METODOLOGIA………………………………………………………………74 2.1 Diseño.........................................................................................................74 2.2 Participantes................................................................................................76 2.3 Técnicas de recolección de la información……………………………….79 2.4 Análisis de datos…………………………………………………………..82 2.5 Validez…………………………………………………………………….85 2.6 Procedimientos............................................................................................86 RESULTADOS.....................................................................................................89 3.1 Descripción de las comunidades de la Organización…………………………………………………………89 3.2 Organización…………………………………………….…………………95 3.3 Visión de desarrollo…………………………………..…………………..106 3.4 Dinámicas entre los niveles del capital social (bonding, bridging y linking)……………………………………………..109 3.4.1 Siglo XIX hasta década de 1980…………………………………..109 3.4.2 Mediados a fines de los años 90…………………………………..112 3.4.3 Año 1999………………………………………………………….115 3.4.4 Año 2000………………………………………………………….119 3.4.5 Año 2001………………………………………………………….124 3.4.6 Año 2002………………………………………………………….132 3.4.7 Año 2003………………………………………………………….135 3.5 Lógicas en interacción en la zona de interfaz entre Capital Social

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y Estado…………………………………………………………………137 3.6 IV. Nudos críticos en el capital social comunitario de la Organización..…..146

DISCUSION Y CONCLUSIONES...................................................................149 4.1 Dinámicas y estructura del capital social comunitario………………….150 4.2 Dinámicas en la zona de interfaz entre el capital social y el Estado…....156 4.2.1 Análisis de las vinculaciones entre la Organización y la Contraparte Técnica………………………………..…………....158 4.2.2 Análisis de las vinculaciones entre la Organización y el Programa Orígenes……………………………………………………………….166 4.3 Políticas públicas en materia indígena………………………………….168 4.4 Desarrollo endógeno y etnodesarrollo en el caso en estudio……………170 4.5 Aportes y limitaciones del estudio………………………………………178 4.7 Conclusiones…………………………………………………………….184

REFERENCIAS BIBLIOGRAFICAS……………………………………………….187 A N E X O S…………………………………………………………………………199 Anexo 1 : Esquema del diseño de investigación Objetivo 1. Vínculos Internos……………………………………………………………..200 Anexo 2: Esquema del diseño de investigación Objetivo 2. Vínculos Horizontales de Puente o Bridging…………………………………201 Anexo 3: Esquema del diseño de investigación Objetivo 3. Vínculos Verticales o de Linking: proceso diagnóstico y formulación Plan de Desarrollo Endógeno………………………………………202 Anexo 4: Esquema del diseño de investigación Objetivo 3. Vínculos Verticales o de Linking: Vinculaciones con Programa Orígenes…203 Anexo 5: Esquema del diseño de investigación Objetivo 3. Vínculos Verticales o de Linking: Vinculaciones con otros relevantes……...204 Anexo 6: Ubicación Geográfica de las Identidades Territoriales Mapuche o Fütal Mapu……………………………………………..205 Anexo 7: Ubicación geográfica Ayjarewe Xuf Xuf………………………….206 Anexo 8: Ubicación geográfica de los lof de la Organización

Ayjarewe Xuf Xuf……………………………………………………207 Anexo 9: Cuadro síntesis del ordenamiento territorial en Xuf Xuf según la organización en lof, rewe, comunidad, y las unidades territoriales de planificación……………………………...208 Anexo 10: Cuadro de comunidades, lof y total de familias pertenecientes Pertenecientes a la Organización Ayjarewe Xuf Xuf…………..….209 Anexo 11: Cambios en el territorio de Xuf Xuf (año 1885)…………………..210 Anexo 12: Cambios en el territorio de Xuf Xuf (año 1895)…………………..211 Anexo 13: Cambios en el territorio de Xuf Xuf (año 1930)…………………..212 Anexo 14: Cuadro del Capital Social interno de la Organización…………….213 Anexo 15: Líneas de acción del Plan de Desarrollo Endógeno de la Organización Ayjarewe Xuf Xuf………………………………….214 Anexo 16: Esquema de las vinculaciones horizontales de puente o bridging..215 Anexo 17: Esquema de las vinculaciones verticales (linking) con la Contraparte Técnica………………………………………………...216 Anexo 18: Esquema de las vinculaciones verticales (linking) con el Programa Orígenes………………………………………………217 Anexo 19: Esquema general del capital social de la Organización Ayjarewe Xuf Xuf………………………………………………………218

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RESUMEN El objetivo principal de esta investigación fue analizar las iniciativas de desarrollo local de la Organización Ayjarewe Xuf Xuf desde la perspectiva del capital social, identificando los tipos de vinculaciones internas, horizontales y verticales, incorporando un análisis de interfaz del nivel vertical. La relevancia del estudio radica en la posibilidad de identificar los puntos críticos en las iniciativas de un conjunto de comunidades mapuche hacia su desarrollo autogestado y las vinculaciones con el Estado y otros actores de la sociedad civil. Se utilizó una metodología cualitativa, de diseño emergente, utilizando múltiples técnicas de recolección de información y múltiples informantes cuyo análisis se realizó desde el enfoque cualitativo de la grounded theory. Los principales resultados encontrados muestran que la Organización cuenta con un gran capital social comunitario, el cual se basa en una fuerte identidad étnica territorial, su capital cultural, compartir una postura crítica al Estado y su política indígena; que cuenta con considerable capacidad de demanda y propuesta técnica y política; junto a un capital social de puente denso, diverso, complejo y sinergizador, pero decreciente; un capital social de linking con un Estado semiclientelar que actúa más desde una perspectiva de cautela del orden público y atenuación del conflicto mapuche que de promoción activa del desarrollo local. Los resultados ratifican la relevancia del capital social para comunidades excluidas y del rol del Estado para las posibilidades del desarrollo endógeno mapuche, la necesidad de sinergización y empoderamiento, la necesidad de ampliar el marco conceptual del desarrollo endógeno y del rol de sus actores en el marco de la realidad indígena y la posibilidad de establecer “sinergias cognitivas” entre el marco del etnodesarrollo y el del desarrollo endógeno.

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ABSTRACT The main objective of this research was to analyze the local development initiatives of the Ayjarewe Xuf Xuf Organization from the perspective of Social Capital, identifying the type of bonding, bridging and linking social capital, including an interface analysis of the linking level. The importance of this study is the possibility of identifying critical nodes in the initiatives of mapuche communities toward their development and the linkages with the state and other actors of civil society in local development initiatives contexts. A qualitative methodology was used, with an emergent design, using several data collection techniques and several informers. The analysis was developed by the grounded theory approach. This research mainly indicates that the Organization has strong community social capital, wich is based upon a strong territorial ethnic identity, cultural capital, sharing a critical vision of the State and its indigenous policy; it has a good level of technical and political proposal; also it has a bridging social capital with characteristics of high density, diversity, complexity and synergy, but also in a decreasing course; a linking level with a semiclientelistic State wich acts more from a public order caution role and of mapuche conflict attenuation than a active local development promotion. The relevance of social capital to communities and the role of a State that acts in a synergy and empowerment way is ratified. The need of broading the conceptual framework of endogenous development and the actors roles in our multicultural context and the possibilities in sharing a “cognitive synergy” between the ethnodeveloppment and the endogenous development theories are emphasized.

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INTRODUCCION Este estudio corresponde a una investigación sobre las iniciativas de desarrollo endógeno en una organización indígena mapuche que aglutina a varias comunidades de un territorio de existencia pre-reduccional. El desarrollo indígena corresponde a una temática donde confluyen diversas fuentes o perspectivas de abordaje. Por un lado, las perspectivas en torno al etnodesarrollo o autodesarrollo indígena que a grandes rasgos pretenden dar cuenta del carácter diferenciado de las comunidades y pueblos indígenas respecto de las sociedades nacionales; la perspectiva de derechos humanos y derechos indígenas que ponen el acento en abrir y desarrollar el reconocimiento jurídico especial y colectivo de los pueblos. Por otro lado, el debate en torno al desarrollo indígena se produce actualmente en un contexto internacional que sitúa las dimensiones de las identidades culturales y locales como un factor central en el enfrentamiento con posibilidades de éxito ante la globalización, además de confluir con las nuevas perspectivas en torno al desarrollo endógeno y el desarrollo local, el capital social como uno de los factores centrales del desarrollo y por último el de las políticas públicas y la descentralización del Estado, donde se reconoce al actor público un rol activo y central en torno a las nuevas estrategias de desarrollo que se requieren. En esta investigación se establece un diálogo conceptual que busca identificar las posibilidades de complementar estas perspectivas tan diversas en una mirada que permita asumir la complejidad del tema y rescatar las visiones que los propios protagonistas tienen de sus propuestas y procesos de desarrollo. Este diálogo entre perspectivas conceptuales tan diversas, tanto en el momento en que surgen como de las disciplinas e incluso de las ideologías que las fundan, rescata la confluencia de algunos núcleos conceptuales productores en potencia de lo que Boisier (2000) llama “sinergia cognitiva”, entre cuyos elementos se encuentra el reconocimiento de que el desarrollo debiera ser un proceso que cursa de abajo hacia arriba, por tanto, que debiera obedecer a las decisiones, visiones, prospectivas que los actores –indígenas en este caso- se generan y entran a negociar con otros actores; que los componentes socioculturales –el capital social- de los actores locales indígenas resultan recursos claves que en interacción con otros recursos pueden propiciar circuitos virtuosos de desarrollo; la relevancia del territorio en el

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desarrollo, donde el territorio corresponde más que al lugar al sujeto colectivo territorial; que el desarrollo es más complejo que sólo el crecimiento económico ya que debe ser un proceso centrado en el hombre; que el Estado tiene un rol importante de facilitador y generador de un entorno apoyador del desarrollo, donde la descentralización es un factor necesario a nivel intraestatal y las políticas públicas que recojan la realidad local y los actores locales mediante interacciones virtuosas superadoras del clientelismo y más cercanas a la sinergización de las iniciativas. Y por lo demás, donde se reconoce la necesidad de actores locales autónomos, activos y autogestados. La relevancia de la investigación radica en que se aborda empíricamente un caso de iniciativas de desarrollo endógeno-local con sentido étnico, en el cual interactúan diversos actores, tanto gubernamentales y de la sociedad civil indígena y no indígena. En tanto estudio de caso, permite identificar cómo se desarrollan algunos componentes específicos del capital social en comunidades indígenas en función de su desarrollo endógeno. Así mismo, la relevancia radica en que se analiza una un actor local –la Organización Ayjarewe Xuf Xuf- cuyos habitantes son descritos por MIDEPLAN (2002) como población en condiciones de pobreza y extrema pobreza, haciéndose relevante analizar cómo un actor local que cuenta con escasos recursos materiales, se organiza, moviliza y accede a diversos recursos destinados a mejorar sus condiciones de vida. El análisis específico del proceso de interacción entre la Organización Ayjarewe Xuf Xuf1 (en adelante “la Organización”), el Estado y una universidad

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A lo largo de este texto, se utilizará como alfabeto para la escritura del mapuzugun, el alfabeto

conocido como “Alfabeto de la Universidad Católica”. Sabido es que la lengua mapuche, de tradición oral y cuya escritura se ha venido produciendo debido al contacto con la sociedad occidental, ha generado diversas propuestas de escritura donde las más utilizadas son las conocidas como “Alfabeto Unificado”, “Alfabeto Ranguileo” y el “Alfabeto de la Universidad Católica (de Temuco)”. No existe consenso sobre cuál es el más adecuado y existe bastante polémica al respecto. Aquí se utilizará el alfabeto señalado porque es el utilizado en sus documentos y escritos en general por la Organización Ayjarewe Xuf Xuf. En todo caso, para facilitar la lectura de quienes no estén familiarizados con el

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local en torno al diagnóstico de las comunidades y la formulación de un plan de desarrollo endógeno a mediano plazo, las relaciones debido al trabajo con el Programa Orígenes sumado a otras iniciativas locales resultan claves para las posibilidades de mejoramiento de las condiciones de vida de las comunidades y lograr un desarrollo autogestado y desde la identidad. El marco conceptual del capital social puede ofrecer una aportadora mirada que contribuya a comprender cómo se van interrelacionando factores socioculturales y materiales en actores sociales excluidos para un mejoramiento autogestado de sus condiciones de vida. El estudio aporta en la comprensión de cómo se interconectan, en el caso estudiado, al menos tres dimensiones centrales del capital social del actor local indígena Organización Ayjarewe Xuf Xuf, que corresponden al nivel de vinculaciones internas, vinculaciones horizontales o de puente o bridging y de vinculaciones verticales o linking. De esta manera se pretende contribuir en el desarrollo del marco conceptual y analítico del capital social que permita seguir identificando los diversos factores a la base del desarrollo exitoso de comunidades locales excluidas. La pregunta de investigación formulada es entonces: ¿Qué características asumen vinculaciones para las iniciativas de (etno)desarrollo local de un conjunto de comunidades mapuches -la Organización Ayjarewe de Xuf Xuf- y sus interacciones con el Estado y la sociedad civil, en un contexto nacional y regional de crecientes conflictos entre las comunidades mapuche con el Estado y de falencias de las

alfabeto, se han hecho algunas modificaciones. Para la lectura, sin afán de rigurosidad técnica, se sugiere cosiderar la siguiente correspondencia de sonidos: “b” corresponde a una “l” interdental, “g” corresponde a la “ng” del alemán, “h” corresponde a la “n” interdental excepto después de una “c”, “j” corresponde a la “ll” en francés, “q” corresponde a una “g” muy suave, “r” corresponde a la “r” en inglés, “t’” corresponde a la “t” interdental, “x” corresponde al sonido “tr” de ciertos sonidos del castellano chileno como en “trabajo” (con la “tr” casi como “trch”), “y” como semivocal cercana a la “i”, “z” como la “z” española, “ü” como el sonido resultante de disponer la cabidad vocal para pronunciar una “e” pero emitiendo una “u”.

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políticas públicas hacia el desarrollo indígena en específico y el desarrollo local en general? Los objetivos de la investigación fueron: 1. analizar las dinámicas en las modalidades que asumen la dimensión de bonding del capital social de la Organización Ayjarewe Xuf Xuf 2. analizar las dinámicas en las modalidades que asumen la dimensión de bridging del capital social de la Organización Ayjarewe Xuf Xuf 3. analizar las dinámicas en las modalidades que asume la dimensión de linking del capital social de la organización desde una perspectiva de interfaz 4. e identificar nudos críticos para las proyecciones del proceso de etnodesarrollo del territorio y comunidades pertenecientes a la Organización Ayjarewe Xuf Xuf bajo el enfoque de la grounded theory. Para lograr los objetivos se desarrolló una metodología cualitativa, de diseño emergente, que utilizó múltiples fuentes de datos, múltiples técnicas de recolección de los datos, realizando un análisis cualitativo de los datos mediante el enfoque de generación de teoría desde la base. El marco conceptual ha sido organizado de manera de exponer en primer lugar algunos componentes comunes en el marco del Desarrollo Endógeno que lo perfilan como un paradigma emergente en torno a la temática del desarrollo, exponiendo los principales conceptos constituyentes de este marco conceptual. Se desarrollarán las implicancias epistemológicas y teóricas para quienes asuman este marco del desarrollo, la forma de abordar el territorio, el rol asignado al Estado, la relevancia de los factores socioculturales del desarrollo, sus principales componentes de acuerdo a diversos autores, la naturaleza de “endógeno” de este tipo de desarrollo y los instrumentos generalmente señalados para dar un sentido e intencionalidad al desarrollo desde sus actores. Posteriormente, se expondrá un cierto “estado del arte” del marco conceptual del capital social, en tanto este marco conceptual permite abordar más

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adecuadamente de la naturaleza sociocultural y relacional del desarrollo local. Se expondrá además, la óptica de interfaz, la cual representa una herramienta conceptual y metodológica adecuada para la dimensión de linking (o de escalera o de tipo vertical) del capital social. Posteriormente, se expondrán diversas perspectivas en torno a la particularidad del desarrollo indígena, centrándose finalmente la exposición en el marco de la llamada “escuela del etnodesarrollo”. Se desarrollarán algunas perspectivas en torno a la naturaleza de las políticas públicas en materia indígena, de manera de acercarse a la complejidad del tema. Posteriormente, se desarrollarán algunos elementos de la cultura mapuche que permitan una mejor comprensión de los conceptos surgidos en el estudio y de la lógica intracultural y sus implicancias a nivel de relaciones interculturales en torno al desarrollo. Por último, se expondrán antecedentes empíricos tanto en materia de desarrollo local (en experiencias a nivel nacional), como en estudios empíricos en desarrollo mapuche y en capital social indígena en la región latinoamericana. I MARCO CONCEPTUAL 1.1 Desarrollo Endógeno y Desarrollo Local En la actualidad se está produciendo un fuerte debate en torno a la noción de desarrollo, con un progresivo cambio de miradas que va desde modelos de desarrollo como crecimiento económico a paradigmas del desarrollo que toman al ser humano como fin último; así como de modelos de desarrollo de naturaleza más “de arriba hacia abajo” hacia los modelos de desarrollo “de abajo hacia arriba” o modelos de desarrollo endógeno y local (Boisier, 1999). En estas perspectivas confluyen formulaciones desde las ciencias sociales, ciencias económicas y de organismos internacionales de cooperación para el desarrollo.

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Boisier (1999) señala respecto del concepto de desarrollo local, que éste procede de tres fuentes distintas: el desarrollo local como expresión de una lógica de regulación horizontal que refleja la dialéctica centro-periferia; como respuesta a la crisis macroeconómica y al ajuste y como resultado de la globalización y por la dialéctica global/local. En la lógica del desarrollo local como respuesta a la crisis macroeconómica y al ajuste estructural se encuentran las perspectivas de origen europeo como las de Vásquez-Barquero (1999), Albuquerque y Cortés (2001). En esta revisión teórica, las perspectivas del desarrollo local, endógeno, asumidas corresponden más a una visión de desarrollo local como búsqueda de regulación horizontal, aunque ya no sólo desde la perspectiva económica, sino además desde la perspectiva de transformaciones de empoderamiento de la sociedad civil, específicamente de actores locales históricamente ocupando posiciones de exclusión o subordinación en las estructuras sociales. Estas características de exclusión y subordinación, para el caso de la organización indígena de este estudio, resultan un componente clave a desentrañar2. Una de las conclusiones hechas por Moncayo (2001), al revisar los aportes de las teorías económicas, en especial de las teorías espaciales, las teorías del desarrollo y crecimiento económico, las teorías del crecimiento endógeno, la teoría de la acumulación flexible, y la nueva geografía económica, es que no existe una teoría unificada del espacio económico donde se integren las diversas perspectivas. Recogiendo los postulados de diversos autores en el tema del desarrollo local, desarrollo endógeno y desarrollo regional/territorial –que formarían

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Estas características de exclusión y subordinación serán profundizadas en el título “Pueblos

Indígenas y perspectivas de etnodesarrollo” (p.42)

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dimensiones distintas de un mismo núcleo de miradas- se puede identificar como elementos centrales constituyentes: el cambio de marco epistemológico y cognitivo que implica en los diversos actores involucrados para abordar el desarrollo, el mirar el territorio en sentido integral como un componente central del desarrollo, una propuesta del rol activo del Estado y del actor público, y la relevancia de factores de tipo sociocultural en el territorio. (Boisier, 1997, 1999 y 2001; Albuquerque y Cortés, 2001; Barreiro, 2002; Durston, 2002). A estos elementos cabe agregar que en estas perspectivas el factor económico mantiene su importancia, pero se ve complementado con la relevancia de los otros factores. 1.1.1 Cambio de marco epistemológico.El componente de cambio de marco epistemológico y cognitivo es señalado por Boisier (1997, 1999 y 2002) en términos de la necesidad para los actores de reconocer en el desarrollo una naturaleza compleja, axiológica, multidimensional, constructivista, cualitativa donde se produce una pérdida de utilidad del paradigma científico positivista, lo cual es también reconocido por Moncayo, (2001) y Galdames (2002). En los esfuerzos que tradicionalmente se han realizados para analizar el tema del desarrollo territorial –desde una perspectiva económica- señala Boisier (1997) que se ha operado con una marco epistemológico reduccionista que operaría con leyes monocausales de carácter lineal e inmutable, no lográndose así captar el todo complejo y articulado. En este cambio hacia un paradigma de naturaleza más sistémica que denomina cambio de modelos mentales, se requiere aumentar la complejidad tanto de las regiones como de los marcos de abordaje del tema, aumentar la capacidad de reflexión estratégica de la región, donde la principal estrategia es la conversación social sistemática, entender la competitividad como competitividad sistémica, es decir, comprender que el aumento de complejidad interna del actor económico le

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dará ventajas competitivas sobre otros en función de las demandas y exigencias del entorno. (Boisier, 1997, 2001; Galdames, 2002). En lo cognitivo, se enfatiza la necesidad de desarrollar aprendizajes colectivos y sinergias cognitivas entre los actores donde la región sea una región que aprende para así poder innovar mejor y adaptarse mejor a la complejidad del entorno, así como una región con actores situados en posiciones sociales distintas pero cognitivamente conectados donde el nivel central de esta conexión corresponde al proyecto colectivo de territorio (Boisier, 1997, 1999, 2001, 2002; Galdames, 2002; Falabella, 2002; Durston, 2002). 1.1.2 El territorio en el desarrollo local.Desde la perspectiva territorial del desarrollo, a continuación se revisan las propuestas conceptuales para comprender el territorio según sea su escala, según los componentes y características que se proponen debe tener, donde uno de los elementos centrales corresponde a la constitución de un sujeto colectivo con un proyecto político para el territorio. Boisier (2002) propone que el desarrollo territorial debe comenzar a ser comprendido como una “propiedad emergente, como una emergencia sistémica de un sistema territorial complejo y con elevada sinergia” (p.1), es decir, no corresponde a una sumatoria de acciones, sino a una serie de acciones simultáneas que lo hacen emerger. Así entendido el desarrollo territorial, los fundamentos teóricos corresponden más al paradigma de la complejidad y del pensamiento sistémico que al paradigma cartesiano (Boisier, 2002). En esta perspectiva, el territorio es entendido –y debe ser entendido- como un eje sistema-entorno, de carácter abierto, complejo que requiere aumentar su complejidad interna para adaptarse a la mayor complejidad del entorno. (Boisier, 1997, 2001; Galdames, 2002).

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Por otro lado, Boisier (1999) propone que el territorio sea entendido como la construcción de un sujeto colectivo regional, es decir, la constitución de un sujeto del desarrollo y no de un objeto del desarrollo, lo que lleva a la necesidad de fortalecimiento de la sociedad civil. Para que surja este sujeto colectivo regional resultan claves el capital social regional, las conversaciones y la generación de un proyecto político de región y el sentido de identidad regional. Este cambio de óptica en torno al territorio significa pasar de una perspectiva del territorio como objeto de políticas e intervenciones externas a una perspectiva del territorio como sujeto de sus estrategias (Galdames, 2002). Respecto de la capacidad de endogeneidad de un territorio, Boisier (1999 y 2001) señala que en el contexto de la globalización el crecimiento territorial es más y más exógeno a medida que el recorte territorial es más y más pequeño debido a que la matriz de agentes que controlan los factores de crecimiento tiende a separarse más y más de la matriz social de agentes locales, siendo los primeros en su mayoría agentes residentes fuera del territorio en cuestión y ayudando así a avanzar en comprender la endogeneidad en un contexto de globalización. Un aspecto relevante en torno a la dimensión territorial del desarrollo se refiere a la escala geográfica del territorio. Boisier (1999) señala que la escala geográfica corresponde a un continuo que puede tener diversos “cortes”, entre los que incluye el “mundo, continente, país, región, estado o provincia o departamento, comuna, y en ciertos casos ‘veredas’, ‘corregimientos’ u otras categorías menores” (p.15). Los límites para fijar adecuadamente este “corte” están dados por un criterio de funcionalidad y coherencia analítica donde este autor identifica dos factores centrales: la escala territorial y la escala funcional. A nivel de escala territorial señala que no existen reglas matemáticas que fijen los “cortes”, pudiendo desprenderse que al criterio que regirá la fijación de cortes será la coherencia del nivel territorial con el sentido común o sensatez del analista. A nivel funcional, de igual manera que en el

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caso anterior, será la coherencia entre la función analizada y el nivel territorial la que permitirá identificar la escala adecuada. 1.1.3 Rol del Estado.Respecto del rol del Estado o sector público en el desarrollo, existe bastante consenso en los autores en asignar al Estado un rol activo, protagónico, facilitador donde el debate no debiera ser si corresponde o no la participación del Estado, sino más bien cuándo es mejor que participe y cuando es mejor que se retire. (Galdames, 2002; Díaz-Albertini, 2001). En tal sentido, la perspectiva del desarrollo local no coincide con las propuestas neoliberales de achicar el Estado, sino más bien fortalecerlo en sus funciones de brindar un contexto innovador. En esta perspectiva, se propone un Estado innovador y democrático que promueva la innovación, genere condiciones para interacciones virtuosas, con capacidad 2002). El contexto internacional de globalización económica y comunicacional, así como se analizó su influencia sobre las nuevas perspectivas en torno al desarrollo endógeno y local, trae como consecuencias para los Estados el desafío de adquirir un nuevo dinamismo que le permita intervenir en los procesos de desarrollo, así como en la generación de equidad, integración social, superación de la pobreza, transformándose así en un facilitador y articulador –y ya no en protagonista del proceso- de los procesos, donde además se incorporan cada vez más actores (Serrano, 2001). La descentralización corresponde al “traspaso de atribuciones y responsabilidades desde el nivel central del Estado a los niveles subnacionales” (Serrano, 2001, p.32), lo que resulta coincidente con la perspectiva que el enfoque de aprendizaje de las experiencias, asuma características de descentralización, acercándose más a la sociedad civil y al mercado. (Galdames,

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del desarrollo local según Boisier (1999 y 2001) da a la función político administrativa. Este desafío implica un esfuerzo considerable para un Estado como el chileno que es descrito como fuertemente institucional y normativo, centralista, centrado en los procedimientos y legalidad de éstos (Serrano, 2001). En este desafío de la descentralización se identifican algunos factores a vitalizar, tales como incorporar más la importancia del nivel microsocial para acercarlos a las realidades locales, dando más importancia a los agentes que operan a nivel local abriendo espacios innovadores para generar mayor poder a nivel regional y local, así como debe asumir el rol de favorecer el capital social regional mediante el impulso de relaciones de confianza y cooperación entre los actores locales (Serrano, 2001). A nivel interno del actor público la descentralización requiere capacidad de coordinación, la cual debe vencer la tradición centralista, sectorial y segmentada del Estado, bajo la perspectiva de configurar el territorio en cuestión como un sujeto colectivo con capacidad para construir su propio futuro. 1.1.4 Factores socioculturales en el desarrollo local.Diversos autores reconocen la relevancia de las características socioculturales del territorio en el desarrollo (Boisier, 1999; Vásquez-Barquero, 1999; Moncayo, 2001). Entre los principales recursos socioculturales identificados se encuentra el capital social, el capital cultural, el capital humano, la identidad territorial, la capacidad de generar un proyecto de territorio (Boisier, 2001; Durston, 2002; Serrano, 2001; Moncayo, 2001). Esta incorporación del ámbito de los recursos culturales, sociales, simbólicos de los actores locales como factores relevantes del desarrollo, es también señalada por Kliksberg (1999), lo cual está a la base del surgimiento del marco conceptual del capital social, que será revisado más adelante. El reconocer los

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factores de tipo sociocultural de los actores locales, ha producido un intenso debate en torno a la conceptualización del capital social, donde desde distintas perspectivas se reconoce el rol fundamental de la cooperación, la identidad local, la construcción de capacidades hacia metas comunes como fundamentos del desarrollo (Barreiro, 2002). Boisier (1999) propone que el territorio sea entendido como la construcción de un sujeto colectivo regional, es decir, la constitución de un sujeto del desarrollo y no de un objeto del desarrollo, lo que lleva a la necesidad de fortalecimiento de la sociedad civil. Para que surja este sujeto colectivo regional resultan claves el capital social regional, las conversaciones y la generación de un proyecto político de región y el sentido de identidad regional. 1.1.5 Componentes del desarrollo local.Parente y Brito (2000) y Boisier (2001) identifican como componentes comunes al desarrollo local al componente económico, el sociocultural, el políticoinstitucional. Parente y Brito agregan además el componente medioambiental y Boisier el componente de ciencia y tecnología. Estos componentes, para poder generar procesos de desarrollo local, deben corresponder a acciones integradas en estos distintos niveles, de manera sinérgica. El componente económico se relaciona con la “capacidad de usar y articular factores productivos endógenos para generar oportunidades de trabajo y renta, fortaleciendo cadenas productivas locales e integrando las redes de pequeñas empresas existentes” (Parente y Brito, 2000, p.7)3. Al interior de las ciencias económicas, existen diversas teorías que se pueden englobar en la denominación de “desarrollo local”, Houni, Pittaluga, Porcile y Scatolin (1999), así como Moncayo

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Versión original en portugués, traducción realizada por el autor de la tesis.

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(2001), al hacer una revisión de las teorías del crecimiento endógeno, coinciden en que no hay una teoría unificada ni un modelo único. El componente sociocultural implica la mayor participación de los ciudadanos en las estructuras de poder de acuerdo a la historia, valores y la cultura del territorio (Parente y Brito, 2000). El componente político-institucional se refiere a las nuevas

institucionalidades que permitan la construcción de políticas territoriales negociadas entre los agentes gubernamentales, el mercado y la sociedad civil, generando así un entorno innovador favorable a las transformaciones de la economía local y al rescate de la ciudadanía. Aun cuando se enfatiza el fortalecimiento de la sociedad civil para el emprendimiento de iniciativas de desarrollo local, el debate en torno al rol del Estado, lejos de aceptar la propuesta neoliberal de reducción del Estado, asume su rol activo, generador de un entorno adecuado para el desarrollo, donde las preguntas más relevantes no son si debe intervenir o no, sino cuándo debe intervenir y cuándo debe retirarse para permitir el desarrollo de procesos autogestados del conjunto de actores locales. (Parente y Brito, 2000; Galdames, 2002; Vásquez-Barquero, 1999). El componente ambiental alude a comprender el medio ambiente como un activo del desarrollo, incorporando un criterio de sustentabilidad (Parente y Brito, 2000). El componente de ciencia y tecnología, de acuerdo a Boisier (1999), corresponde a “la capacidad interna de un sistema –en este caso de un territorio organizado- para generar sus propios impulsos tecnológicos de cambio, capaces de provocar modificaciones cualitativas del sistema” (p.28). 1.1.6 Lo endógeno del desarrollo

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Para Buarque (1999 en Boisier, 1999, p.19-20) “el desarrollo local es un proceso endógeno registrado en pequeñas unidades territoriales y agrupamientos humanos capaz de promover el dinamismo económico y a la mejoría de la calidad de vida de la población, (…) que está inserto en una realidad más amplia y compleja con la cual interactúa e igualmente recibe influencias y presiones positivas y negativas”. Esta definición se inscribe en la lógica de regulación horizontal como fundamento del desarrollo local. Parente y Zapata (2001) y Ramos y Arns (2001), describen el desarrollo local como un proceso donde lo local-territorial corresponde a un componente central del desarrollo. El desarrollo, de esta manera, correspondería a la misma naturaleza de los actores locales, el que se da en espacios delimitados socialmente, espacios donde se realiza la vida cotidiana que define sentidos y prácticas sociales donde múltiples actores se intersectan, por tanto, donde los factores a la base del desarrollo son policéntricos y esencialmente dirigibles por sus actores internos mediante iniciativas autogestadas y reflexionadas. El carácter de endógeno del desarrollo radica, entonces, en que los actores del desarrollo involucran necesariamente a los sujetos que pertenecen a dicho territorio, además de otros actores externos al territorio pero internos al proceso como el actor institucional-público; por otro lado, lo endógeno alude a que los recursos (sociales, humanos, capital social, subjetivos, materiales) provienen del territorio, así como las decisiones de las acciones tendientes al desarrollo orientado al mejoramiento de las condiciones de vida provienen de los actores locales. Desde esta última perspectiva, se acercan a los planteamientos de las teorías del desarrollo endógeno económico, en tanto estas últimas asumen el crecimiento económico como un producto de las decisiones intencionales de los actores del territorio, aunque en estas teorías el objeto de las decisiones corresponden a la innovación tecnológica y decisiones de inversión, así como a la coordinación de los actores locales con el actor público. (Boisier, 1999; Ramos y Arns, 2001; Parente y Zapata, 2001).

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Concuerda con esta conceptualización el aporte de Barreiro (2002), para el cual el desarrollo local “se define como un proceso orientado, es decir, es el resultado de una acción de los actores o agentes que inciden con sus decisiones en el desarrollo de un territorio determinado” (p.1). Agrega que como proceso es de naturaleza más política que económica, en tanto, requiere de la capacidad de cooperación entre múltiples actores de intereses diversos, es decir, de capital social que genere creatividad e innovación. La manera en que estos factores favorecen –o no- el desarrollo local, será analizado en mayor profundidad en “Capital Social”. Otro aspecto de relevancia para esta investigación sobre el desarrollo local corresponde a sus instrumentos. Es decir, a la revisión de las formas, procedimientos y/o metodologías que permitan la generación de las acciones intencionadas que permiten el desarrollo local. 1.1.7 Los instrumentos del desarrollo local Siendo el desarrollo local un proceso de tipo intencionado, por actores sociales locales o sujetos locales, a través de iniciativas para el territorio, existe un interesante debate respecto de cuáles son los instrumentos más adecuados para encauzar las iniciativas locales teniendo en cuenta la complejidad del proceso. Al respecto, para ilustrar las dificultades de identificar el cómo producir desarrollo local, Barreiro (2002) señala que la dificultad no está en enumerar los factores del éxito de territorios específicos, sino en prever y provocar este éxito. Dado que ante el riesgo de considerar cada caso de desarrollo local como único e irrepetible, donde entonces cualquier iniciativa que se realice puede ser catalogada como desarrollo local, este autor señala más bien lo que no es el desarrollo local y señala que no es un modelo, ni tampoco un marco de referencia teórica o conceptual unívoco.

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En esta dificultad de prever, proyectar y también de evaluar el desarrollo local, ha surgido una cultura planificadora de base racional constructivista donde “en los hechos, los planes estratégicos, debido a su vocación totalizadora, es decir, de encerrar o abarcar el impulso al desarrollo local en un plan, provoca una formalización excesiva, que deja escaso o ningún margen para procesos más dinámicos, difíciles de regular o de gestionar a través de la planificación” (Barreiro, 2002, p.14), donde el punto no está en declarar la planificación como inútil, sino que en reconocer sus limitaciones, correspondiendo entonces a un proceso de naturaleza orientada y racional que ocurre en un contexto de cambio continuo. La formulación de un plan de desarrollo local de acuerdo a este autor, no debe ser visto como un proceso que se ejecutará de acuerdo a lo previsto aún cuando en su formulación haya participado una diversidad de actores, especialmente tomando en cuenta el criterio de adicionalidad que señala, referido a aquellos factores que no estaban contemplados en las estrategias o planes de desarrollo y que sin embargo causan cambios favorables al desarrollo local. Especialmente en los procesos participativos la formalización y organización del plan resultan críticas, con el riesgo de transformarse en instrumentalizadores de la participación. Según este autor, para que las estrategias y acciones intencionadas y dirigidas generen los impactos previstos deben confluir el carácter de largo plazo del proceso que permite evaluaciones de impactos duraderos y acumulativos, el análisis permanente y la observación continua y de la capacidad para tomar decisiones de cambios de estrategias, y que la estrategia sea inclusiva, es decir, “que los diferentes actores y sus diferentes percepciones estén presentes en todo el proceso de manera activa” (Barreiro, 2002, p.22). Por su parte, desde la planificación aplicada al desarrollo territorio (regional o comunal), la planificación se asume como instrumento de trabajo para la intervención sobre la realidad, mediante metodologías y procedimientos

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formalizados que buscan incidir sobre la realidad identificada (MIDEPLAN, 1995). Desde esta perspectiva, existen una serie de componentes orientados a definir la intervención sobre la realidad, donde se destacan el diagnóstico, la elaboración de un concepto de imagen-objetivos, objetivos y metas, la definición de las estrategias, la definición o identificación de políticas y programas; donde el informe o documento resultante debe constituir un puente comunicacional entre los actores sociales involucrados (MIDEPLAN, 2002). La planificación moderna es concebida como “estilo de planificación regional centrado en los acuerdos sociales que permitan hacer posibles los propósitos estratégicos, así como en los procedimientos destinados a cautelar la coherencia entre dichos propósitos y los medios utilizados” (MIDEPLAN, 1995, p. 13). Respecto de los planes de desarrollo comunal, MIDEPLAN (2002) señala que aún predominan formas más tradicionales de planificación, entre cuyas características están el voluntarismo, el énfasis en diagnosticar carencias, centradas en el sector público e innecesariamente formales. Otra perspectiva para abordar el desarrollo local de manera intencionada, racionalizada y con orientación al futuro son los llamados estudio de futuro, donde se incluyen las investigaciones de futuro, el pronóstico tecnológico, la prospectiva estratégica, la planificación por escenarios y la previsión humana y social (Medina, 2000). Entre estas modalidades o escuelas de pensamiento a futuro, aquí se recoge especialmente la previsión humana y social ya que se orienta al “establecimiento de comunicación entre gente que no se entiende, y la identificación de actores, valores y objetivos para comprender las raíces de los conflictos y encontrar creativamente soluciones compartidas” y por tanto “se centra en la construcción de un proyecto futuro y su realización en la acción” (Medina, 2000). Algunas experiencias de construcción social del futuro en Latinoamérica, muestran una forma y lógica para ver el futuro que considera tanto la importancia del

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pasado, tanto de las tendencias pesadas como de los hechos portadores de futuro, como de la inclusión protagónica de diversos actores relevantes, la identificación de los diversos escenarios posibles, identifica y diferencia entre el futuro deseable, futuro probable y futuro posible, para quedarse con éste último, usando metodologías flexibles y pertinentes a la realidad, la generación de decisiones y de proyectos para el mejoramiento de la calidad de vida (Medina, 2000). Otra manera de intencionar el desarrollo local es el adoptado por el equipo del Proyecto BNDES-Desenvolvimento local-Cooperaçao Técnica do PNUD (Parente y Brito, 2000) el cual utiliza la metodología GESPAR (gestión participativa) que se orienta a la articulación institucional a través de la capacitación en desarrollo institucional de las organizaciones involucradas en las iniciativas de desarrollo local (especialmente municipios, sociedad civil, actores locales, privados) y de la construcción de nuevas institucionalidades. Los componentes centrales de esta metodología corresponden a la estructuración de mapas territoriales, la capacitación organizacional y empoderamiento social y el desarrollo del proyecto en una lógica de co-construcción del desarrollo local. En definitiva, este breve recuento muestra que existen diversas maneras de intencionar un proceso de desarrollo local, con diferencias en las metodologías, definición de los actores y sus roles en el proceso, énfasis en factores a abordar, etc. manteniéndose el desafío planteado por Barreiro (2002) de prever y orientar el desarrollo local más que enumerar los factores de éxito o fracaso de casos reales. 1.2 Capital Social 1.2.1 La perspectiva del Capital Social Como se ha revisado hasta el momento, en el campo de las políticas sociales y de las teorías y modelos del desarrollo local se viene reconociendo cada

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vez más la importancia del factor sociocultural de las comunidades (Silveira, 2000; Durston, 2001 y 2002, Herrero y de Francisco, 2001). Granovetter (1985 en Durston, 2001 y en Coleman, 2001) señala qua las prácticas y relaciones económicas están incrustadas en el sistema social, en tanto, Silveira (2000) señala la convergencia de perspectivas que identifican la importancia de la articulación de los diversos actores sociales, de la sociedad civil en las acciones orientadas a la promoción del desarrollo. Un enfoque conceptual integrador ha venido desarrollándose en el campo de las políticas sociales y perspectivas en torno al desarrollo: el capital social (Durston, 2001, 2002; Dowbor, 1998; Barreiro, 2002; Herreros y de Francisco, 2001; Bourdieu, 2001). En un sentido general, aporta la comprensión de cómo las características socioculturales de los actores facilitan acciones de tipo colaborativas, de emprendimiento y asociatividad local, factores claves en las perspectivas de desarrollo local y de superación de la pobreza, por lo que el capital social puede ser considerado un componente del desarrollo. (Boisier, 1999; Sunkel, 2001; David y Ortiz, 2001). Una de las principales fuentes de la teorización del capital social son los trabajos de Putnam, el cual publica en 1993 su libro “Making Democracy Work: civil traditions in modern Italy”, donde explica las diferencias en el desarrollo del norte y sur de Italia por su capital social (Silveira, 2000; Putnam, 2001; Levi, 2001), Hasta la fecha el debate en torno a una mayor precisión conceptual sobre el capital social ha sido fructífero, aunque no exento de polémica, habiendo logrado realizarse varios debates y publicaciones. Las diferencias conceptuales sobre el capital social han tomado diversos cursos. Por un lado, los debates en torno al carácter de capital del capital social, por

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otro lado, las posiciones conservadoras versus progresistas (Durston, 2001), definiciones en torno al capital social como normas y valores versus definiciones en torno a comportamientos (Durston, 2001 y 2002). Puede asumirse el carácter de capital al capital social en tanto es un “activo cuya movilización permite lograr mejores resultados en emprendimientos y estrategias de lo que habría sido posible en su ausencia” (Coleman, 1990 en Durston, 2001, p.3). Las diferencias de perspectivas en torno al capital social que Durston (2001) denomina posiciones progresistas en contraposición con las posiciones conservadoras muestran que, por un lado, las posiciones progresistas corresponden a aquellas que enfatizan las dimensiones del empoderamiento de sectores sociales excluidos y fortalecimiento de actores sociales débiles (Durston, 2001 y 2002). Las posiciones conservadoras ubican al capital social en las estructuras familiares tradicionales y en los valores tradicionales de la sociedad, asumiendo las estructuras socioeconómicas nacionales en forma conservadora (Durston, 2001). La reciprocidad, la cooperación, la confianza corresponden a recursos del ámbito sociocultural que tienen su expresión en el plano abstracto y en el plano concreto, por tanto, su análisis puede ser desde cualquiera de sus planos. Las perspectivas que se centran en el plano abstracto definen el capital social como normas y valores presentes en los actores; en tanto las perspectivas que se centran en el plano concreto, es decir, de lo conductual, definen el capital social como interacciones sociales ya que, al no existir una correspondencia directa entre actitudes, valores y el comportamiento real, opta metodológicamente por una definición que sea observable en la práctica (Durston, 2001). En esta investigación se asume una perspectiva del capital social de tipo progresista, centrada en las interacciones llevadas a cabo en las prácticas cotidianas,

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aún cuando se asume la importancia de comprender estas interacciones en su conexión con los valores, normas y discursos. Por capital social se entenderá en este estudio “el contenido de ciertas relaciones y estructuras sociales, es decir, las actitudes de confianza que se dan en combinación con conductas de reciprocidad y cooperación” (Durston, 2002, p.15). Díaz-Albertini (2001) señala como fuentes del capital social a la confianza mutua, las normas efectivas y las redes sociales. El tema de la confianza ha sido abordado desde diversas perspectivas. Por un lado, se le reconoce su importancia central en el capital social en tanto confianza social o confianza generalizada de que las personas son dignas de confianza, en contraposición con la confianza particularizada que corresponde a “un tipo de confianza donde las expectativas acerca del comportamiento del otro se basan en la información disponible” (Herreros y de Francisco, 2001, p.8). Para Putnam (en Levi, 2001) las fuentes de la confianza son las normas de reciprocidad y las redes de compromiso cívico. Por confianza se entenderá a nivel individual “una actitud que se basa en el comportamiento que se espera de la otra persona que participa en la relación que se establece entre ambos (…) tiene un soporte cultural en el principio de reciprocidad y un soporte emocional, que es el afecto que sentimos hacia aquellas personas que creemos confiables y que nos dan muestra de su confianza hacia nosotros (…) tal actitud se expresa en conductas reiteradas y reforzadas con expresiones que comunican esa confianza en discursos y en acciones de entrega del control sobre determinados bienes” (Durston, 2002, p.16). La confianza, en tanto, “mutua expectancia de beneficios” (Barreiro, 2002, p.7) permite explicar el surgimiento y desarrollo de relaciones cooperativas. La confianza recíproca entre grupos interactuantes permite que puedan cumplir

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mejor sus metas, de ahí que pueda ser visto como capital en tanto reduce los costos de transacción (Barreiro, 2002), en la medida que aumenta el valor de los bienes en cuestión, mayor costo de oportunidad de seguir siendo confiable (Durston, 2002). Para los economistas, en el ámbito macroeconómico, la confianza correlaciona con el crecimiento económico y con menor desigualdad en los ingresos. En los análisis sociopolíticos la confianza está fuertemente relacionada con el funcionamiento y solidez de las organizaciones. (Knack, en Díaz-Albertini, 2001). Díaz-Albertini (2001) señala que la confianza tiene como fundamento a tres tipos de expectativas: acerca del tipo de orden social deseado, acerca de las competencias y habilidades de los demás y sus capacidades de cumplimiento de las demandas y acerca del nivel de cumplimiento de las obligaciones y responsabilidades. En estos fundamentos de la confianza se destaca la relevancia de las ideologías, las que de ser compartidas disminuyen los riesgos ante un futuro incierto (Díaz-Albertini, 2001). Por su parte, la cooperación –otro componente del capital social- se define como “una acción complementaria orientada al logro de los objetivos compartidos de un emprendimiento común” (Durston, 2002, p.18). A través de la repetición de situaciones de confianza puede ser fomentada la cooperación, donde adquiere un sentido más bien pragmático desde el momento que los diversos actores consideran que para lograr mejor sus estrategias deben cooperar en función de sus objetivos comunes (Durston, 2002; Barreiro, 2002), para Putnam (2001) mediante la cooperación se facilita mejorar la información sobre cuanto merecen la confianza los demás individuos.

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Uno de los componentes de la cooperación es su relación con la identidad, ya que “la cooperación efectiva y la interacción entre actores estará sujeta a que se identifiquen con una problemática común y estén dispuestos a acordar soluciones y tomar decisiones colectivas” (Barreiro, 2002, p.9). La identidad permite construir un sentido de pertenencia, lo cual actuaría como facilitador de la cooperación, donde para Barreiro (2002) puede producir lo que él llama “comunidad de práctica” o “comunidad de proyecto” que consiste en un nuevo tipo de comunidad que surge con la generación de identidad a partir de un objetivo común como un proyecto. La reciprocidad, como componente del capital social, tiene sus orígenes, según Durston (2002), en los aportes de Marcel Mauss, el cual señala que la reciprocidad es un principio fundamental que rige las relaciones institucionales tanto formales como informales en una comunidad. Durston (2002) señala que en la comprensión de la reciprocidad, los aportes en torno al concepto de los “contratos diádicos” han permitido profundizar este tema, donde: … George Foster, con su concepto de contratos diádicos referido a los entendimientos informales y generalmente tácitos formales entre dos personas que mantienen intercambios a lo largo del tiempo. Tales contratos son el primer eslabón de redes centradas en el individuo, y constituyen a la vez la base de una organización social más compleja que es en sí un activo, esta vez de índole colectiva. (p.18) Para Díaz-Albertini (2001) la confianza motiva el acercamiento y colaboración, sin embargo, para lograr su permanencia requiere de reglas que regulen la cooperación y sancionen los no cumplimientos, lo que denomina efectividad de las normas. La efectividad de las normas reside al interior de las

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organizaciones y en sus interacciones y tiene como aspectos fundamentales la capacidad de las organizaciones por promover la asociación libre sobre la base de normas efectivas, asegurando igualdad de oportunidades (Díaz-Albertini, 2001). Las redes sociales, en tanto fuente del capital social para Díaz-Albertini (2001), incorpora varias perspectivas teóricas. Por un lado, para Putnam (en DíazAlbertini, 2001) se relaciona a recursos socio-estructurales en los cuales se producen las relaciones de autoridad, de confianza y el establecimiento consensual de las normas. Por otro lado, tiene sus fuentes conceptuales en la teoría de redes, la cual plantea que “son las relaciones en sí, los actores involucrados en ellas y cómo se vinculan entre sí y quizás, aunque no necesariamente, sus contenidos, las que determinan la forma que tiene una sociedad y las posibles restricciones o guías a la conducta humana” (p.6), por tanto el análisis de las relaciones entre los diversos actores permite descubrir la estructura social. Desde la perspectiva del capital social se constata que éste existe en forma potencial en todo grupo humano, aunque no se encuentra distribuido por igual en todos los grupos (Durston, 2002). Esta situación es explicada por este autor en tanto el capital social tiene precursores, los cuales no necesariamente constituyen capital social y además porque al estar en un plano cultural no necesariamente se expresan en comportamientos. Durston (2002) identifica como precursores del capital social las visiones comunes del comportamiento de las personas; valores comunes que jerarquizan lo deseable; normas que definen conductas apropiadas de individuos y líderes; religión y mitos comunes; identidad común; reglas de parentesco; rituales y ceremonias; principios de reciprocidad horizontal y vertical; premios y castigos culturalmente definidos y fenómenos de vecindad y amistad.

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La constitución de estos precursores en capital social ocurre según Durston (2001 y 2002) cuando por su existencia se facilita el surgimiento de prácticas cooperativas de emprendimientos comunes que retroalimentan la constitución del capital social y permiten lograr mayor eficiencia y seguridad los objetivos. Se han revisado algunas perspectivas en torno a los componentes centrales de la teoría del capital social, ahora, otro curso que han seguido los debates es en torno a los tipos de capital social. Al respecto, se han formulado la presencia de varias formas o tipos de capital social (Durston, 2002; Flores y Rello, 2001; Dirven, 2001): capital social individual, capital social grupal, capital social comunitario, capital social de puente, capital social de escalera. El capital social individual corresponde a las relaciones establecidas por una persona con otros individuos o que puede activar para su beneficio personal, debido a preferencias por parentesco, identidad, familiaridad (Dirven, 2001; Durston, 2002). Para Durston (2002) corresponden a las relaciones diádicas a modo de contratos informales que se extiende a través de las redes egocentradas que se imbrican con la dimensión comunitaria, llegando a formar parte de sus precursores. La incorporación de los individuos a una comunidad u organización –el reclutamiento de los socios de una organización- está relacionado con las expectativas de reciprocidad, los mecanismos y efectividad de las sanciones a las normas, el provecho que la acción colectiva permite. El capital social grupal para Dirven (2001, p.5) corresponde al capital social “que aparece entre grupos relativamente estables y de alta confianza y cooperación en los cuales se combinan lazos horizontales de reciprocidad con lazos verticales, generalmente entre un líder local y un grupo que lo apoya”. Para Durston (2002) corresponde a extensiones de las redes egocentradas en las cuales las

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personas cruzan y densifican sus redes, acumulando así experiencias de reciprocidad difusa. El capital social comunitario o de bonding “reside no sólo en el conjunto de las redes de relaciones interpersonales diádicas, sino en las estructuras que forman la institucionalidad de cooperación comunitaria, es decir, en el sistema sociocultural propio de cada comunidad, en sus estructuras de gestión y sanción” (Durston, 2002, p.41). Este corresponde al tipo de capital social que para Durston (2002) deviene en colectivo ya que en la comunidad el reclutamiento es derecho de los individuos. Las comunidades pueden ser territorial o funcional, donde esta última se aproxima a la noción de Barreiro de la comunidad de proyecto (Barreiro, 2002). Para El capital social de puente o de bridging corresponde a “los vínculos que permiten que el grupo entre en contacto con personas e instituciones distantes” (Durston, 2002, p.41). Este tipo de capital social permite a las comunidades ampliar sus círculos de confianza y potenciar el logro de sus objetivos comunes. Este tipo de capital social corresponde a los vínculos extensos horizontales que se establecen entre varias comunidades (Durston, 2002). El capital social de escalera o de linking corresponde a los eslabonamientos verticales que conectan actores de poder desigual (Durston, 2002), que generalmente están referidos a los vínculos entre la comunidad y el Estado. El capital social societal se refiere al capital social a una dimensión nacional o societal, perspectivas que se han centrado en analizar las virtudes y defectos de los sistemas normativos y calóricos de las sociedades y culturas nacionales, entre cuyos exponentes pueden encontrarse en Putnam (2001), Coleman (2001). Desde otra perspectiva, el capital social de una comunidad tiene además una dimensión de articulación y vinculación al interior de grupos que comparten

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similares características sociodemográficas –llamada bonding-, otra de vinculación horizontal con grupos de similares características socioeconómicas y de poder – llamada bridging- y otra de vinculación vertical con otros actores que ocupan posiciones de influencia formal como puede ser el Estado –llamada linking(Woolcock, 2001 en Durston, 2001 y 2002; World Bank, 2000/2001). 1.2.2 Interfaz entre el capital social comunitario y el Estado Una perspectiva reciente ha ido desarrollándose en el campo de los análisis de las relaciones entre el Estado y la sociedad civil en el marco de las políticas públicas y de las políticas para el combate de la pobreza. Esta perspectiva es denominada óptica de interfaz o perspectiva de interfaz y se centra en el análisis tanto de los contenidos de las relaciones entre agentes de servicios públicos y las comunidades, como de las interacciones o intercambios entre éstos. El surgimiento de esta perspectiva se fundamenta en la constatación en primer lugar de la existencia como actores en las iniciativas hacia el desarrollo de al menos el Estado, la sociedad civil, las comunidades, es decir, en múltiples actores donde cada uno pertenece a diversas posiciones en la estructura social, portando diversas interpretaciones, visiones de mundo, prácticas sociales que son contrapuestas en relaciones sean colaborativas o de confrontación (Long, 1999; Durston, 2002). Por otro lado, se fundamenta en la necesidad de abordar de una manera más específica o particularizada las experiencias concretas de implementación de las políticas públicas, donde aunque existan situaciones similares, es la particularidad de los diversos actores y sus interacciones la que da dinámicas específicas a cada experiencia (Long, 1999; Roberts, 2001). Estas observaciones son coincidentes con las visiones del capital social, especialmente en sus dimensiones de eslabonamientos verticales de linkage y también de puente (bridging) o vínculos horizontales en las iniciativas para fomentar el desarrollo del capital social.

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En términos generales, una interfaz corresponde a “la zona de intercambio entre dos o más sistemas” (Durston, 2002, p.43) que en el campo de las políticas sociales corresponde a los actores estatales, del mercado, de la sociedad civil y el sistema sociocultural de las comunidades locales. La perspectiva de interfaz busca “explorar cómo las discrepancias de interés social, interpretación cultural, conocimiento y poder son intermediados, perpetuados o transformados en puntos críticos de confrontación y cooperación” (Long, 1999 en Roberts, 2001, p.2). Los postulados en torno al capital social muestran la importancia y aporte de la cooperación en la consecución de metas comunes de grupos diversos, en la perspectiva de interfaz se asume también la confrontación como un componente importante en las interacciones, importando “analizar las fuentes y dinámicas de contradicción y ambivalencia en las situaciones de interface” (Long, 1999). Long (1999), Roberts (2001) y Durston (2002) señalan que el análisis de interfaz se orienta a identificar y comprender en procesos de intervención desde la perspectiva de los actores los contenidos de las interacciones en contextos específicos; los intereses sociales confrontados; las diferentes interpretaciones y paradigmas culturales de las interacciones; la definición de las posiciones ocupadas por los diversos actores; la comprensión del proceso de intervención en tanto proceso socialmente construido por los actores; comprender las prácticas y negociaciones específicas de las intervenciones en los diversos actores; focalizarse en las formas de interacción emergentes, sus procedimientos, estrategias prácticas, tipos de discursos en estos contextos específicos; identificar los modelos o visiones que prevalecen en estas prácticas específicas y los motivos de esto; donde el análisis de interfaz “revela concretamente la naturaleza de estas relaciones en localidades o regiones particulares” (Long, 1999, p.15), así como ayuda a “identificar cuánto espacio político existe para las iniciativas locales orientadas al cambio de los patrones de distribución de recursos o a mejorar los beneficios recibidos por grupos locales y así

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facilitar una comprensión del carácter y significaciones de tipos específicos de procesos de intervención” (Long, 1999, p.15). En lo metodológico implica que el investigador ingrese en los eventos cotidianos de los actores para aprender como manejan las complejidades de las relaciones entre implementador de políticas y el cliente, además implica estrategias basadas no sólo en la observación de los significados de las visiones de mundo de los otros, sino además implica contar con la voluntad de compartir las experiencias y ponerlas bajo evaluación. Por tanto el uso de una etnografía reflexiva que explore las relaciones cotidianas entre actores, así como una comprensión teórica de las situaciones problemáticas. Evans (1996 en Roberts, 2001) identifica dos formas de relación a la base de una innovación exitosa en experiencias de programas de desarrollo: por un lado la complementariedad, que “ocurre cuando ambas partes que implementan una política tienen interés común en un resultado exitoso y cada una puede proporcionar lo que la otra necesita, pero no tiene” (Roberts, 2001, p.11), y por otro lado el encajamiento que corresponde a “interrelaciones de confianza entre los implementadotes de los programas y los miembros de la comunidad (que) refuerzan el interés común entre ambos actores facilitándose la complementariedad” (Roberts, 2001, p.11), lo cual coincide con la perspectiva del capital social. El punto crítico está en la posibilidad de lograr una sinergia exitosa, lo cual depende de factores de macrocontexto. El análisis de la implementación de iniciativas para el desarrollo debe atender a los tipos de relaciones que se desarrollan, donde pueden ser de tipo complementarias, encajadas, racional-burocráticas, competitivas, clientelísticas y exclusivas, según sea la lógica que predomine. Por su parte, Durston (2002) describe tipos de interacción entre el Estado y el capital social que van desde un extremo de clientelismo autoritario a la acción

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sinérgica del Estado. El clientelismo autoritario, represivo y/o cleptocrático corresponde a un tipo de interacción que expresa extrema asimetría entre el Estado y el capital social comunitario, donde se puede reprimir con violencia el capital social, siendo este tipo de clientelismo propio de regímenes autoritarios. Por su parte el clientelismo pasivo implica la recepción pasiva-asistencial de los beneficios de las políticas públicas en las comunidades, lo que genera o potencia la dependencia y caracteriza a un Estado paternalista, tecnocrático, burocrático y/o partidista. El nivel intermedio corresponde al semiclientelismo, en el cual se fomenta la organización autónoma, se capacita al actor local. Luego se describe el organismo empoderador y apoyador, en el cual “se amplía el radio de acción territorial y fortalece a los actores sociales débiles” (Durston, 2002, p.45) así como se continua el desarrollo de la autogestión comunitaria. Por último, en el otro extremo se encuentra el Estado sinergizador, en el cual las comunidades operan en forma autogestionada y autodeterminada y donde la relación con el Estado es mediante contratos en los cuales los funcionarios públicos rinden cuentas a las comunidades. Se propone una evolución desde formas clientelistas hacia formas semiclientelistas para posteriormente transitar a formas de sinergia entre el Estado y el capital social comunitario (Durston, 2002). Desde la perspectiva de interfaz, la intervención planificada “es un proceso transformacional que está constantemente reconfigurado por su propia dinámica organizacional, cultural y política interna y por condiciones que encuentra y que crea por sí mismo” (Long, 1999, p.4-5). 1.3 Pueblos Indígenas y Perspectivas del Etnodesarrollo A estas alturas del debate en torno a los pueblos indígenas y su desarrollo, ya existe bastante consenso al menos en que el caso de los pueblos indígenas requiere de perspectivas de desarrollo diferentes a las perspectivas en

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torno a otros grupos humanos no-indígenas. Es así como además de las perspectivas que desde sus inicios han tomado el debate y formulaciones para el desarrollo indígena -por ejemplo, la escuela del etnodesarrollo que se verá más adelante-, es posible hoy encontrar el reconocimiento de diferenciación. Por ejemplo, el Banco Interamericano de Desarrollo, a partir de 1994 comienza a reconocer en forma explícita a los pueblos indígenas como grupo meta de la acción, cambiando su enfoque “de una perspectiva de mitigación de impactos negativos hacia una acción más intensa, con el objetivo de promover el desarrollo indígena en forma sistemática y concertada, con base en los principios de participación, reconocimiento de la diversidad cultural” (Deruyttere, 1997, p.2). Por su parte, Naciones Unidas (2002), señala que el Banco Mundial es la primera institución multilateral que puso en práctica una política especial para los pueblos indígenas en los proyectos de desarrollo y respeto a los derechos fundamentales. Para poder aproximarse al tema del desarrollo indígena desde una perspectiva que busque ser consistente con las formulaciones del desarrollo culturalmente sustentable, o desarrollo con identidad, etnodesarrollo o desarrollo desde la identidad del mundo indígena, es necesario aceptar la premisa de que existen sistemas sociales culturalmente diferenciados, que esas diferencias culturales conllevan desarrollos diferenciados y que además esas diferencias culturales son un valor positivo para la humanidad. Se está produciendo en el mundo una creciente preocupación por las condiciones de vida de los diversos grupos étnicos que conforman los países del mundo, donde la discriminación en diversos ámbitos es una fuente de preocupación en muchas instituciones vinculadas al desarrollo (Bello y Hopenhayn, 2001; World Bank, 2000/2001). Por otro lado, se produce una creciente preocupación por las relaciones entre estos grupos étnicos y el país en que están insertos, preocupaciones que pueden enmarcarse dentro del llamado paradigma de la interculturalidad, y las formulaciones en torno al multiculturalismo. Es así como Kymlicka (1996) señala

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que la mayoría de los países del mundo son culturalmente diversos, siendo escasos los países cuyos ciudadanos pertenecen al mismo grupo étnico-cultural. De esta manera la variable de la etnicidad emerge como un factor central para el caso del desarrollo de los pueblos indígenas. Las mismas organizaciones indígenas hoy han crecido y ganado mayor visibilidad y capacidad de interpelación a los Estados. Heine (2001) señala que esta situación se debe a tres procesos: la transición a la democracia en esta región del mundo, el desarrollo del movimiento panindigenista y el movimiento internacional de defensa de los pueblos indígenas. Por comunidad étnica, como un pueblo indígena dado, se define “un tipo especial de comunidad, la que incluye generalmente una comunión ecológicoeconómica, una comunión cultural-espiritual, incluyendo actitudes, comportamientos y sistemas de creencias; una comunión lingüística y/o dialectal y una comunión histórica, tanto con pasado como con destino común” (Berdichewsky, 1998, p.3536). Para efectos de esta investigación, se revisan en especial las perspectivas de análisis en torno a la territorialidad, la autodeterminación, las relaciones de los pueblos indígenas en distintos niveles, los avances en materia de derecho indígena a nivel internacional y los modelos de desarrollo de las comunidades indígenas. La incorporación del componente étnico en torno al desarrollo introduce el considerar la estrecha relación entre las características socioculturales y la cosmovisión de cada pueblo con sus modos de producción y con diversos aspectos de la vida material y simbólica (Aravena y Zúñiga, 1993; Stavenhagen, 1999; Durston, 2002; Velasco, 2001; COMPAS, 2001; Barrigón, 1999; Deruyttere, 1997; Muñoz, 1995). Estas características diferenciadas entre las diversas culturas deben ser tomadas en cuenta en cada caso de las iniciativas para el desarrollo. Este

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componente resulta consistente con el planteamiento de Granovetter (en Durston, 2002) respecto de las características de incrustamiento de las prácticas económicas con los sistemas socioculturales. Otro de los elementos resaltados para el desarrollo indígena es el del territorio, donde la íntima relación existente entre las comunidades de los pueblos indígenas con la tierra no se reduce a su carácter económico como factor de producción. Va más allá, por tanto, del suelo como sustrato productivo, para integrar una concepción holística abarcadora de aspectos sociales, culturales, filosóficos o religiosos, políticos y ambientales de esos pueblos y (en/con) la naturaleza, que halla cabida en su concepto de territorio (Caputo, Falachi y Monte, 1995, p.33). Coincidiendo numerosos autores en la importancia del problema de la tierra para los pueblos indígenas (Alvarado, 1995; Taish, 1999; Almendras, 1999; Caputo, Falachi y Montes, 1995; Aylwin y Correa, 1995). Molina (1995, p.113) define la noción de etnoterritorio como “una categoría que da cuenta de los espacios habitados por pueblos indígenas o una parte de éstos, que poseen por característica encontrarse delimitados por hitos geográficos reconocidos socialmente por una o más agrupaciones de una misma etnia o de otra distinta (donde) estos territorios son valorizados por los indígenas al asignarle un contenido político, económico, social, cultural y religioso”. A partir de esta definición, Le Bonniec (2002) propone abordar la territorialidad desde un marco teórico historizante que capte la naturaleza dinámica de la construcción territorial. En el marco de esta perspectiva analítica, donde el territorio aparece formulado eminentemente a partir del actor indígena, desde su subjetividad, además se asume la vinculación directa y dinámica entre el etnoterritorio y la identidad del grupo étnico, donde se pierde la distinción tajante entre naturaleza y cultura (MacFall, en Le Bonniec, 2002).

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Desde una perspectiva de derecho internacional, el territorio de acuerdo a la perspectiva del Convenio Nº 169 de la Organización Internacional para el Trabajo, excede la noción de tierra, siendo “el espacio adecuado para que un pueblo originario cubra sus necesidades actuales, no sólo económicas, sino sociales, culturales y espirituales” (Caputo, Falachi y Monte, 1995, p.35). Además corresponde al espaciohábitat necesario para sus perspectivas de futuro. El entorno está comprendido en tanto corresponde la utilización directa o la indemnización y/o participación económica en la explotación de los recursos naturales de dicho espacio y la explotación del medio ambiente (Caputo, Falachi y Monte, 1995, p.35). En el marco de esta investigación se resalta la confluencia de visiones en torno al desarrollo presente en estas perspectivas acerca del desarrollo indígena y las formulaciones del desarrollo endógeno y local, si bien este último está generado en el marco de las sociedades occidentales y no se plantea respecto de los pueblos indígenas en específico, pero sí de la relevancia de las historias e identidades locales como configuradoras del desarrollo. En todo caso, resulta relevante constatar que en el caso chileno, Falabella (2002) desde un marco teórico de desarrollo endógeno es explícito en reconocer la demanda de desarrollo propio del caso mapuche, donde la fuerte vinculación hombre-tierra e identidad cultural requiere encontrar salidas distintas a las de otros contextos no indígenas para favorecer el desarrollo. Desde la perspectiva del derecho indígena vinculada al desarrollo, entre las principales demandas de defensa de los derechos de los pueblos indígenas se encuentran la necesidad de reconocimiento del multiculturalismo y plurietnicidad de los países, el reconocimiento de sus derechos colectivos, derechos territoriales, derechos de participación, derecho a la autodeterminación, el derecho a mantener y desarrollar su lengua y cultura y a desarrollarse de acuerdo a su propia cosmovisión (Aylwin, 2001).

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El tema de la autodeterminación indígena ha sido puesto en el debate por la escuela del etnodesarrollo –donde se verá más en extenso- y también está incluido actualmente en las demandas de diversas organizaciones indígenas a nivel latinoamericano. Samaniego (2002) señala que en el movimiento mapuche se puede constatar la presencia de de demandas aún confusas de autonomía política mapuche, las cuales constituyen fundamentos de los derechos de identidad y reconocimiento indígena. El tema de la autodeterminación y autonomía posiciona –entre otros- la necesidad de distinguir entre las nociones de Estado-Pueblo-Nación, los cuales, en el caso chileno, están fusionados de suerte que obstaculizan la posibilidad de reconocer y debatir en el tema, de tal forma que la fórmula de ser un solo Estado, una sola nación y un solo pueblo, ha sido una de las fuentes de la negativa en el parlamento de acceder al reconocimiento constitucional como pueblos de los pueblos indígenas.

3.1

Escuela del Etnodesarrollo El tema del desarrollo indígena es complejo, al punto que Iturralde

(1995, p.274) –que al momento se hacer esta afirmación era Secretario Técnico del Fondo de Desarrollo de los Pueblos Indígenas de América Latina y el Caribe- afirma que “no tenemos todavía claro un horizonte estratégico común de qué es, hacia dónde y por qué medios impulsar el desarrollo indígena” y señala que “no todo lo que los indígenas se plantean es desarrollo indígena, no todo aquello en que los indígenas participan es desarrollo indígena, no cualquier oferta del Estado conduce al desarrollo indígena”. Se presentan algunas conceptualizaciones en torno al desarrollo indígena, las que muestran precisamente la diversidad de planteamientos, donde se observa una progresiva incorporación de los mismos indígenas en estos. Estas perspectivas

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son las del etnodesarrollo, el autodesarrollo indígena o desarrollo culturalmente sustentable, la gobernancia indígena y el desarrollo desde la identidad. Durante la década de los setenta emerge en América Latina la perspectiva del etnodesarrollo, que ha tenido tanto características de escuela de pensamiento como de propuesta sobre el desarrollo indígena. Esta perspectiva surge del llamado discurso antropológico crítico. En torno a la perspectiva del etnodesarrollo se identifican como exponentes principales a pensadores como Bonfil, Varese, Colombres y Stavenhagen. (División de Desarrollo Social de CEPAL, 1995). Surge desde el rechazo a las políticas integracionistas así como al indigenismo de características paternalistas donde confluyeron diversas corrientes que coincidían en lo esencial del diagnóstico y en postulados básicos. En los años ochenta se avanza en la consolidación como escuela de pensamiento con el encuentro auspiciada por UNESCO y por FLACSO Costa Rica. (División de Desarrollo Social de CEPAL, 1995). En este encuentro, se define como finalidad del etnodesarrollo el “ampliar y consolidar los ámbitos de la cultura propia mediante el fortalecimiento de la capacidad autónoma de decisión de una sociedad culturalmente diferenciada para guiar su propio desarrollo y el ejercicio de la autodeterminación, cualquiera sea el nivel que se considere, e implica una organización equitativa y propia del poder” (UNESCO/FLACSO, 1982, en División de Desarrollo Social CEPAL, 1995; p. 6). Existen diversas definiciones del etnodesarrollo desde esta escuela de pensamiento, donde sus principales elementos desde su fundación han sido el reconocer la condición de postergación y negación de la identidad propia indígena, la visión que el desarrollo es algo más que el mejoramiento de las condiciones de vida, sino también el fortalecimiento de su cultura propia, el valor de su identidad como pueblos, la centralidad de la tierra y el territorio y de su recuperación y la autogestión de un desarrollo propio. (División de Desarrollo Social de CEPAL, 1995).

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Se identifican algunos ejes conceptuales en el discurso fundacional del etnodesarrollo que orientan el análisis de la cuestión étnica: el fortalecimiento de la cultura propia, la identidad étnica, la autonomía en relación con la tierra y el territorio y la autogestión. (División de Desarrollo Social de CEPAL, 1995). El fortalecimiento de la cultura propia conlleva dos líneas de acción: la capacidad de decisión como la recuperación de recursos enajenados y el fortalecimiento de las formas de organización del grupo social; y como segunda línea de acción conlleva la ampliación del acceso a los recursos ajenos apropiables por el grupo étnico. La cuestión de la identidad como pueblo posiciona la discusión en torno a la identidad étnica y su reconocimiento por parte de los Estados que son asumidos como pluriétnicos. La identidad étnica se entiende como la “autoadscripción y la adscripción por otros de la pertenencia filial a un grupo determinado: o sea, autoreconocerse y ser reconocidos por otros como tales, y en la conciencia de un origen y un destino común por parte de los portadores de esta identidad” (División de Desarrollo Social CEPAL, 1995, p.8). La cuestión de la autodeterminación y el territorio pone la importancia central del problema de la tierra, donde la tierra no sólo es una unidad productiva “sino un espacio simbólico eco-social que permite además una visión vital propia de la cultura arraigada en cada territorio específico” (División de Desarrollo Social de CEPAL, 1995, p.9). Este eje de la autodeterminación ha generado diversas lecturas, por un lado, para algunos autores como Bonfil (en División de Desarrollo Social de CEPAL, 1995) etnia-pueblo-nación son “cuasi-sinónimos”, sin embargo, en la práctica la noción de pueblo lleva al plano jurídico, donde lo que está en juego es el derecho reconocido en el derecho internacional de la autodeterminación de los pueblos.

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En la actualidad es posible encontrar distintas posturas en torno a la relación que se de a los conceptos de etnia, pueblo y nación. Uno de los aspectos relevantes en este punto se refiere al tema de la descentralización del Estado, que haga viable la resolución de los conflictos surgidos de la asimetría en las relaciones interétnicas, por lo que la capacidad de movimiento y negociación en torno a una estrategia territorial y de gestión territorial de los pueblos indígenas con el Estado se vuelve central. La cuestión de la autogestión de su propio proyecto de desarrollo, donde relacionan el concepto de autonomía al de autogestión. Puede entenderse la autogestión indígena como “la gestión de procesos de cambio en los pueblos y las comunidades indígenas por sus mismos habitantes” (División de Desarrollo Social de CEPAL, 1995, p.25). A nivel más operacional, entonces, el etnodesarrollo involucra la participación indígena en el diseño, formulación, ejecución, definición de indicadores de evaluación y evaluación de programas y proyectos de desarrollo. Rivera (1993 en División de Desarrollo Social de CEPAL, 1995) señala que los aspectos a considerar para el desarrollo culturalmente sustentable son el autodesarrollo sustentable basado en sus propias necesidades, valores y realidades étnicas, la formación y capacitación técnica y científica de los jóvenes indígenas, un sistema de cooperación adecuado al etnodesarrollo y una política de inversiones coherentes y participativa. De esta manera, la autogestión implica el fortalecimiento de las capacidades endógenas de las comunidades indígenas, capacidad de autogestión en torno a sus problemas, donde el Estado debiera actuar en términos de apoyo, negociación y facilitando el control de las comunidades de sus asuntos. Así mismo, la autogestión indígena implica la capacidad de formación de líderes indígenas, capaces de incorporar en las propuestas y demandas el

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conocimiento tradicional y el conocimiento no indígena, a lo que se suma la necesidad de formación de técnicos y profesionales indígenas que tengan las herramientas para la implementación de sus propios recursos. (División de Desarrollo Social de CEPAL, 1995). Dado que los postulados de Bonfil respecto del control cultural –como Teoría del Control Cultural- han influido significativamente en los postulados del etnodesarrollo, se realizará una breve exposición de sus postulados básicos. En el marco de relaciones interétnicas donde una de las etnias está en condición de dominación, enfatiza la dimensión de control cultural en términos de la capacidad de decisión sobre sus elementos culturales, y con mayor precisión aún, de la capacidad de usar los elementos culturales, de producirlos y reproducirlos (Bonfil, 1983; p.249). Los elementos culturales son entendidos como “todos los recursos de una cultura que resulta necesario poner en juego para formular y realizar un propósito social” (Bonfil, 1983; p.250) y donde con fines sólo metodológicos los clasifica en elementos materiales, de organización, de conocimiento, simbólicos y emotivos, los que además pueden tener la característica de ser elementos culturales propios o ajenos. (Bonfil, 1983; Bonfil, 1989). Por elemento cultural propio entiende a “los que la unidad social considera que ha recibido como patrimonio cultural heredado de generaciones anteriores y los que produce, reproduce, mantiene o transmite, según la naturaleza del elemento cultural considerado” (Bonfil, 1989, p.12). Por elemento cultural ajeno entiende a “aquellos que forman parte de la cultura que vive el grupo, pero que éste no ha producido ni reproducido” (Bonfil, 1989, p.12). Desde la perspectiva del control cultural, al analizar la relación entre el ejercicio de las decisiones sobre los elementos culturales (o elementos específicos)

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con el origen interno o externo de dichos elementos, postula la presencia de una cultura autónoma (donde el grupo posee el poder de decisión sobre sus propios elementos culturales), la cultura impuesta (donde ni las decisiones ni los elementos culturales en juego pertenecen al grupo social que sin embargo entran a formar parte de la cultura total del grupo); la cultura apropiada (donde los elementos culturales son ajenos pero son usados y se toman decisiones sobre ellos) y la cultura enajenada (donde aunque los elementos culturales son propios, la decisión sobre ellos es expropiada) (Bonfil, 1983). En tanto formulación de tipo analítica más que descriptiva, los contenidos de estas modalidades de la cultura de un grupo serán establecidos por la investigación empírica. Por otro lado, desde esta teoría, la existencia de un grupo como sociedad culturalmente diferenciada dependerá de que algunos elementos culturales propios se mantengan bajo decisiones propias. (Bonfil, 1989). Desde la perspectiva de la dinámica, es decir, de la expansión o disminución de alguna de estas modalidades de cultura, postula como procesos en el grupo dominado: resistencia de la cultura autónoma, donde “el grupo dominado o subalterno actúa en el sentido de preservar los contenidos concretos del ámbito de su cultura autónoma” (Bonfil, 1989, p.21). Apropiación, que corresponde al “proceso mediante el cual el grupo adquiere capacidad de decisión sobre los elementos culturales ajenos” (Bonfil, 1989, p.21). Innovación es donde “un grupo étnico crea nuevos elementos culturales propios que en primera instancia pasan a formar parte de su cultura autónoma (Bonfil, 1989, p.22). En el grupo dominante, postula que se generarían como procesos: la imposición como “proceso mediante el cual el grupo dominante introduce elementos culturales ajenos en el universo cultural del grupo étnico considerado” (Bonfil, 1989, p.22). Supresión “es el proceso mediante el cual el grupo dominante prohíbe o elimina espacios de la cultura propia del grupo subalterno” (Bonfil, 1989, p.22).

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Enajenación, donde “el grupo dominante aumenta su control cultural al obtener capacidad de decisión sobre los elementos culturales propios del grupo subalterno” (Bonfil, 1989, p.23). En síntesis, las transformaciones que ocurren en la cultura del grupo étnico dominado pueden ser comprendidas en estos seis procesos, donde estas transformaciones ocurren como resultado de las relaciones de subordinación. Sin embargo, en este marco analítico no se consideran los cambios internos del grupo étnico ya que su pretensión teórica es dar cuenta de las transformaciones en el marco de relaciones interétnicas asimétricas. Identificando como problemas en las formulaciones iniciales del etnodesarrollo tales como su énfasis en los cambios profundos en las estructuras de poder de las sociedades que condicionarían la posibilidad de etnodesarrollo y su énfasis en la lucha política, factores que dificultaban el aterrizaje a propuestas concretas de desarrollo, en un artículo la División de Desarrollo Social de CEPAL (1995) se pregunta “¿en qué medida, en cuáles aspectos y con cuáles ajustes puede el discurso original del etnodesarrollo fundacional en América Latina aportar a la construcción de un marco orientador para nuevas realidades?” (1995, p.12), donde se concluye que “el discurso original muestra una sorprendente capacidad de supervivencia (…) una vez despejada la retórica más confrontacional, gran parte de la esencia del discurso fundacional del etnodesarrollo sigue siendo valiosa como marco conceptual básico” (p.28). Los distintos ejes conceptuales del etnodesarrollo en su formulación original ya forman parte de los consensos de los especialistas en desarrollo indígena, o han sido incorporados en el marco legal de casi todos los estados de la región latinoamericana, o existen experiencias acumuladas, donde la mayor transformación en el discurso se ha producido en la cuestión sobre la autodeterminación, autonomía y la territorialidad. (División de Desarrollo Social de CEPAL, 1995).

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En síntesis, la perspectiva del etnodesarrollo resulta aún, pese a los cambios en las sociedades latinoamericanas y del contexto global, un marco conceptual y analítico útil para el desarrollo de los pueblos indígenas, aún cuando requiere según los autores complejizar más su marco conceptual, evaluar las experiencias realizadas, de desarrollo de instrumentos específicos, de planificación y evaluación participativas. Desde el punto de vista de su definición, existiendo diversidad de definiciones, algunos autores como Nahmad (1999) y Zúñiga (1995) conciben el etnodesarrollo como un proceso en el que la comunidad indígena mantiene el control colectivo y autónomo de su visión de mundo respecto de su proyecto social propio, para Bonfil “etnodesarrollo significa la capacidad de una sociedad culturalmente diferenciada para dirigir su propio desarrollo” (División de Desarrollo Social de CEPAL, 1995, p.6). Zúñiga (1995, p.149) define en consecuencia el etnodesarrollo como: “el proceso de realización de un propósito social definido y formulado por el pueblo indígena o una parte de él conforme a sus propios valores y aspiraciones, donde el propósito social y los recursos puestos en función de la consecución de dicho propósito guardan coherencia con la totalidad cultural y forman o tienden a formar parte de la cultura propia” Esta definición es la que será la utilizada en el marco de esta investigación. Operacionalmente, esta definición según su autor (1995) implica el análisis que permita definir el propósito social del grupo indígena en cuestión e identificar los elementos/recursos caracterizados según su disponibilidad, pertenencia, cantidad, calidad para realizar este propósito.

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Durston (2002) habla de autodesarrollo indígena y de desarrollo culturalmente sustentable. El desarrollo culturalmente sustentable “es aquel que se propone como objetivo explícito fortalecer la cultura propia –o por lo menos contrarrestar su debilitamiento- y sale adelante en su empresa” (Durston, 2002, p.77), el cual debe acompañarse del derecho de los pueblos indígenas a definir el propio desarrollo. Entre las características del desarrollo culturalmente sustentable el carácter participativo y autogestionado del proceso, el empoderamiento del actor indígena y la naturaleza eminentemente política de este desarrollo, requiriéndose la construcción –o reconstrucción- del capital social indígena (Durston, 2002). 1.3.2 Otras perspectivas en torno al desarrollo indígena Existen otras formas de concebir el desarrollo indígena. A continuación se revisan otras perspectivas que se orientan a dilucidar las particularidades del desarrollo indígena y de las estrategias y procedimientos para lograr el desarrollo de las comunidades indígenas. Durán (1995, p.119) señala que existen dos tesis generales acerca del desarrollo mapuche, una “que entiende el desarrollo como crecimiento económico que permitiría la conservación de la identidad sociocultural y la que sostiene que si no hay conservación y evolución de la cultura y de la organización tradicional no hay desarrollo”. En otras palabras, a las propuestas de desarrollo indígena más en la línea del etnodesarrollo, es posible confrontar perspectivas que ponen como centro el factor económico, donde en la práctica este factor económico corresponde al modo de producción occidental capitalista. Otra perspectiva interesante de observar es la experiencia canadiense en materia indígena, en tanto, de alguna manera los principios y criterios del etnodesarrollo, del autodesarrollo, se ven en el campo aplicado. Recientemente el

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gobierno canadiense ha venido impulsando un nueva ley sobre la governancia de los pueblos indígenas (Affaires indiennes et du Nord Canada, 2003), donde define la governancia de las primeras naciones como “una estructura que permite a las primeras naciones dirigir y administrar sus propios asuntos”. Esta ley responde a la política y legislación del Estado canadiense conocida como “multiculturalismo”. Esta ley de la Governancia Indígena ha levantado diversas reacciones, desde el apoyo hasta la crítica fuerte de algunos pueblos indígenas, lo que parece indicar que aun cuando se avance en erigir una institucionalidad más acorde a las demandas de desarrollo indígena, aún queda mucho camino por recorrer para tener una perspectiva consistente y además operacionalizable del desarrollo estos pueblos y sus comunidades. Recientemente ha surgido una nueva distinción conceptual que en el marco de esta investigación resulta relevante. A la perspectiva del “desarrollo con identidad” o “culturalmente sustentable”, que van en la dirección de que las estrategias, programas, iniciativas de desarrollo en comunidades indígenas para el mejoramiento de su calidad de vida sean respetuosas de la cultura indígena, cuenten con el consentimiento indígena, sea autogestionado por los indígenas. Quidel (2001) agrega una perspectiva de “desarrollo desde la identidad”, enfatizando así el carácter de propuesta de desarrollo salido directamente de las comunidades, de acuerdo a sus visiones, marcos de interpretación, códigos intraculturales. En todo caso, aun cuando no se explicita, es posible advertir en esta propuesta, muchas coincidencias con el discurso del etnodesarrollo. Otra perspectiva que viene a nutrir el debate en torno al significado y prácticas que debiera asumir el desarrollo indígena proviene de la perspectiva de la gobernabilidad aplicada al campo de países multiculturales. En estas perspectivas se desarrolla una línea de pensamiento en torno al desarrollo indígena desde la gobernabilidad, donde se observa desde la valoración de la democracia, el ejercicio de los derechos humanos, la reforma del Estado y descentralización. Desde esta

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óptica, autores como van der Haar y Hoekema (2001), Urioste (2001), Partridge y Uquillas (2001) y la oficina de Affaires Indiennes et du Nord du Canada (2003) parten del paradigma de la multiculturalidad y multietnicidad o interculturalidad, que se basa en el principio de respeto y valoración entre culturas, reconociendo el carácter de multiétnicos de los países latinoamericanos –y de la mayoría de países del mundo- señalando el desafío de reconocer las demandas y reivindicaciones de los pueblos indígenas de mayor participación y de autonomía a sus instituciones. Desde esta perspectiva, si bien se reconocen los avances al analizar la incorporación en las constituciones de los Estados de menciones explícitas hacia los indígenas y sus derechos, reconocen también que aún queda mucho por hacer. 1.3.3 Políticas Públicas en materia de desarrollo indígena Dada la relevancia del Estado en las condiciones de vida de los pueblos indígenas, las modalidades que asuman las políticas públicas en materia indígena resultan claves para las posibilidades del desarrollo autogestado y culturalmente sustentable indígena. Aravena y Zúñiga (1993), señalan que las políticas en el marco del autodesarrollo indígena, debieran tener como principios orientadores la integralidad, la especificidad, la autogestión, la participación y la sustentabilidad. En el caso chileno, con el advenimiento de la democracia a comienzos de los años 90 se introducen una serie de innovaciones en la forma en que el Estado iba a comenzar a relacionarse con los pueblos indígenas. Se establece una política pública en materia indígena explícita e inicialmente consensuada con organizaciones indígenas, no obstante en la actualidad la relación Estado-indígenas ha agudizado las características de conflicto, en el que Aylwin (2003) coincide con Bengoa (2001) en identificar como causas del conflicto a las restricciones de la ley indígena, las limitaciones y restricciones de la política indígena del Estado y la evolución de la demanda mapuche.

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En el caso específico de las políticas públicas en materia de desarrollo indígena, en el caso Velasco (2001) señala que el Estado ha pasado desde posiciones indigenistas integracionistas a posiciones proteccionistas y paternalistas, la primera caracterizada por el esfuerzo homogeneizador y la segunda caracterizada por la asistencia a las zonas donde vive la población indígena. Más recientemente, a principios de los años 90 la política pública se orientó a financiar becas, proyectos de desarrollo autogestionados para luego acercarse al desarrollo indígena desde la perspectiva de la reducción de la pobreza invirtiendo en proyectos e infraestructura, para llegar a nuestros días con una política pública indígena orientada principalmente a la ampliación de las tierras y los derechos de aguas como plataformas para el desarrollo. Para estas políticas públicas en materia indígena se crearon como instrumentos las Areas de Desarrollo Indígena, el Fondo de Desarrollo y el Fondo de Tierras y Aguas, los cuales son considerados fortalezas de las políticas indígenas, donde los obstáculos identificados corresponden a la complejidad institucional y procedimental de la institucionalidad pública para el actor indígena, la falta de información o de la calidad de ésta para el mundo indígena y la falta de reconocimiento a las autoridades tradicionales desde el marco jurídico. (Velasco, 2001). En el área de desarrollo indígena mapuche del lago Budi, IX región de la Araucanía, Chile, Durston (2002) analiza principalmente el componente de los vínculos verticales entre el capital social de las comunidades y el Estado. Partiendo del marco conceptual del capital social, enfatizando los conceptos del empoderamiento, la autogestión de las comunidades, la necesidad del desarrollo culturalmente sustentable, identifica en las llamadas Areas de Desarrollo Indígena (ADI) del caso chileno, el potencial para lograr una sinergia entre el Estado y la autogestión indígena, aún cuando reconoce que el marco jurídico de las ADI no se plantean en esa perspectiva, donde se ha pasado de un clientelismo autoritario del

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periodo

de

la

dictadura

militar

a

un

semiclientelismo

“en

que

los

beneficiarios/receptores empezaron a convertirse en beneficiarios/actores y a formular no sólo demandas sino también propuestas de carácter asociativo” (Durston, 2002, p.81) lo que correspondería a un primer paso “en el largo camino hacia la superación de la exclusión social” (Durston, 2002, p.82). Concluye como propuesta para el ADI la gestión participativa del territorio, para convertir a las comunidades en actores sociales de peso en la toma de decisiones de la sociedad mediante el autodesarrollo indígena de tipo participativo, autogestionado, con injerencia en la determinación de la estrategia del desarrollo del ADI (Durston, 2002). 4 Elementos de la perspectiva cultural mapuche del desarrollo A continuación se revisan algunos componentes de la visión de la cultura mapuche en torno al desarrollo y los factores involucrados en él. Luego se exponen las formas de organización mapuche en sus distintos niveles y con las distintas autoridades que les corresponde. Posteriormente, se exponen algunos resultados de trabajos e investigaciones realizados en el territorio de Xuf Xuf con anterioridad a esta investigación. En el caso mapuche, el universo se conforma en torno al concepto de Waj Mapu, el cual cuenta con diversas dimensiones que contemplan aspectos y seres tanto materiales como no materiales (personas, animales, plantas, elementos naturales, energías o fuerzas, etc.), conocimiento que es transmitido oralmente de generación en generación. Es en la dimensión del Püji Mapu o Naq Mapu donde se encuentran las personas, las que “conocen las leyes de la naturaleza y su regulación, para a partir de ella crear normas, patrones, leyes y pautas culturales, y de esta forma vivir y permanecer en equilibrio y en armonía con todos los entes que compone la naturaleza y consigo mismo, teniendo como base el principio de autorregulación” (Bustamante y Quidel, 2001, p.101).

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Es el az mapu el que establece las normas de conducta individual y colectiva para mantener la armonía y equilibrio con el waj mapu (del cual el hombre es un ser más o restablecerlo” (Bustamante y Quidel, 2001, p.101). El mapu es el sustento de la existencia del mapuche, el que se considera un brote del mapu (Bustamante y Quidel, 2001; Alvarado, 1995; Aylwin, 2001; Namuncura, 2001), “el mapuche no es el dueño de la tierra, sino por el contrario, la tierra o el mapu es dueña(o) de las personas, porque las personas son los brotes, hijos de la tierra y de allí deviene el término Ñuke Mapu, nosotros somos che y como che por tanto pertenecemos al waj mapu, que es todo, el globo” (Bustamante y Quidel, 2001, p.104). Bajo esta concepción es que los mapuche establecen su estructura sociopolítica, el cual cuenta en diferentes niveles con diferentes estructuras con sus correspondientes autoridades. Desde la perspectiva del capital social, éstas corresponden a la dimensión de bonding o de vinculaciones internas a la comunidad. Niveles: Che, corresponde a la persona, que se configura desde su nacimiento como ser independiente, constituido por su kalül (dimensión corporal) y su püjü (dimensión “espiritual”). Su función primordial es relacionarse con la naturaleza para mantener el equilibrio. El che no se gobierna por sí mismo sino que es gobernado por Günechen (Bustamante y Quidel, 2001). Reyñma, son familias que podían ser nucleares, extensas o compuestas, donde actualmente (desde la época reduccional) han aumentado sostenidamente las familias de tipo nuclear (Stuchlik, en Instituto de Estudios Indígenas, 1998) y correspondiendo a un tipo patrilineal y patrilocal. La autoridad de la reyñma, en toda ruka, son los ancianos y ancianas (fütakeche) (Bustamante y Quidel, 2001). Lof, lofche, “es la unidad social territorial básica de la organización tradicional mapuche en el espacio territorial” (Quidel, 2001, p.2). La comunidad “se define

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como una continuidad territorial y una unidad sociológica integrada por grupos familiares unidos por lazos de parentesco, proximidad espacial, interacción social y cooperación económica” (Instituto de Estudios Indígenas, 1998, p.157). En este nivel de la estructura sociopolítica mapuche deben distinguirse nociones frecuentemente utilizadas, pero que corresponden a realidades distintas. Estas nociones son las de lof mapu, lof che, comunidad y reducción. El lof mapu alude más a la dimensión espacial, o al nombre de una tierra (Quidel, 2001). El lof che procede de la organización más tradicional, que no necesariamente se corresponde con una comunidad o reducción. La noción de reducción proviene del conjunto de leyes dictadas por el Estado chileno desde la ley de 1866 hasta fines del siglo XX, conocida como época de la radicación (de indígenas) (Aylwin y Correa, 1995; Alvarado, 1995; Aylwin, 2001; Namuncura, 2001; Stuchlik, 1974) y que significaron forzar mediante estas leyes cambios sociopolíticos y económicos que alteraron la organización y las autoridades tradicionalmente reconocidas. Las reducciones y sus autoridades fueron reconocidas legalmente como Títulos de Merced (Stuchlik, 1974). La noción de comunidad por su parte, proviene de la ley indígena de 1993, la que permite la constitución de hasta tres comunidades indígenas legales en una comunidad territorial o cultural antigua (Aylwin, 2001). Respecto del lof che, su autoridad corresponde al lonko y los límites del lof están dados por tener un espacio determinado en forma natural, establecer reyñma, elegir colectivamente un nombre y dárselo, estar asociado a lugares con newen o de poder como wüfko y por la vigencia de la memoria (Quidel, 2001) y su nombre lo recibe principalmente por sus características naturales. Un rewe, corresponde a un conjunto de lof, que se organizan con un trasfondo religioso y ceremonial, cuyo total de lof por cada rewe puede variar,

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estando compuesto el rewe en el caso Wenteche por cuatro y hasta 16 lof, simbolizándose el rewe a través del chemamüll o de plantas especiales del lugar. La autoridad del rewe corresponde al Ñidol (Quidel, 2001; 2001). Un ayjarewe, corresponde a la conjunción de aproximadamente nueve rewes, “en que se configuran diversos lazos sociales, económicos, políticos, jurídicos, estratégicos y militares” (Quidel, 2001). Su autoridad recae en el Wünen Ñidol Lonko. 1997). El fütal Mapu correspondería a la noción de identidad territorial, donde pueden identificarse los Fütal Mapu Wenteche, Naqche, Lafkenche, Williche, Pewenche entre otros (Bustamante y Quidel, 2001; Bengoa, 2000). En el caso del Ayjarewe Xuf Xuf, este corresponde históricamente al fütal mapu wenteche o “arribano” (Ver anexo 6) Stuchlik (1974), analizando la estructura y distribución de poder en las comunidades mapuche, señala tres niveles de análisis: la estructura de autoridad interna, los factores externos y el surgimiento de líderes en zonas, áreas o sectores. Respecto de la estructura de autoridad, considera tres componentes: la estructura global según nivel de participación, la autoridad personificada o individual y la fuerza de la opinión pública. Respecto de la estructura global, concluye que “la situación genealógica no es determinante para la medida de autoridad, mientras que sí lo es la posición económica” (p.55), aunque “el grupo central que toma las decisiones para la comunidad no tiene ninguna posibilidad para forzar estas decisiones si no son generalmente aprobadas” (p.56). Respecto de la autoridad personificada, señala que pese a la desaparición de los caciques o a su poder, aún A partir del Ayjarewe se establece una red de comunidades denominadas wichan mapu, que permite el intercambio de servicios (Durán y col, Bustamante y Quidel,

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existen personas con autoridad, los cuales para poder ejercer autoridad en las decisiones deben ser apoyados por la opinión pública. Respecto de la opinión pública, concluye que ésta es “bastante débil y difusa” (p.57) y “funciona solamente en situaciones de participación directa, no puede realizarse sin la presencia física de los ‘portadores de opinión’ y de todos modos no es muy eficaz” (p.58). Respecto de los factores externos, identifica las autoridades surgidas del contacto con la sociedad chilena (Centros de Padres, Clubes Deportivos, etc.), las cuales por lo general asumen estos cargos sobre la base de la posición social reconocida con anterioridad, que sin embargo tienen una autoridad limitada y de tipo consultiva. (Stuchlik, 1974). Respecto del surgimiento de líderes, señala que es posible constatar la existencia de personas que aparecen como autoridad debido a sus características personales, que sin embargo, “más que autoridad dentro de las comunidades, posee influencia dentro de una zona” (Stuchlik, 1974, p.60). El Fütal Mapu Wenteche4 aparece identificado como uno de los sectores mapuche que participaron más activamente en la lucha contra la invasión de los ejércitos chilenos, donde la gente de Xuf Xuf aparece mencionada como uno de los que participaron en estas acciones de resistencia, así como participaron activamente en el asalto al fuerte de Temuco en la última gran batalla de resistencia, mencionándose el liderazgo del cacique Juan Quidel (Bengoa, 2000). Su orígenes se producen por la llegada de habitantes del otro lado de la cordillera y posteriormente, de grupos provenientes desde el norte del río Cautín, así como

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El Fütal Mapu Wenteche aparece en la “Historia del Pueblo Mapuche” de Bengoa como los

“arribanos”. Para mayor información histórica se sugiere leer el libro de José Bengoa “Historia del Pueblo Mapuche: siglo XIX y XX” de Ediciones LOM, Santiago de Chile.

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todavía se mantiene en el relato oral el recuerdo del periodo de guerra (MIDEPLAN, 2002) Tras el proceso de ocupación y radicación, el último ceremonial masivo de articulación de los diversos lofche en el Ayjarewe se produce en 1937, tras lo cual los rewe continuaron funcionando en forma independiente hasta el proceso de resistencia a la construcción del By Pass (MIDEPLAN, 2002). Para los miembros del Ayjarewe, el desarrollo en el sentido mapuche equivalen al concepto de mogen –vida- de manera que tiene correlatos directos con la vida cotidiana y con la noción de che, con su ciclo de choyün, xemün, mogen y lan –brote, germinación, desarrollo, maduración y muerte- con lo que el desarrollo asume un carácter circular, entonces el desarrollo de la persona es “que la persona se sienta contenta de lo que hace, se sienta feliz con lo que hace, se sienta plena con lo que hace” (Quidel, 2001). 5. Antecedentes Empíricos 1.5.1 Antecedentes empíricos sobre desarrollo local En un estudio empírico sobre los tipos de desarrollo en Chile, Falabella (2002), mediante un complejo procedimiento metodológico que utilizó tanto datos secundarios cuantitativos como datos cualitativos, identifica ocho tipos de desarrollo territorial5. En el caso de esta revisión de antecedentes empíricos interesa el tipo de desarrollo que denomina “desarrollo dual”, el cual corresponde a aquellos territorios

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Esto tipos de desarrollo corresponden a territorios de crisis prolongada, zonas de

desencadenamiento campesino de mercado, territorio de encadenamiento potencial, territorios emergentes, zonas de encadenamiento, zonas de sinergia y agregación de valor, territorios de enclave, desarrollo dual.

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donde conviven en forma paralela tanto el desarrollo como el subdesarrollo o de crecimiento con pobreza aledaña en un mismo territorio, específicamente identifica las regiones IV, VII y IX. En el caso de la IX región, corresponde al caso de la expansión forestal en tierras mapuches y al desarrollo de Temuco (en los productos del trigo y en el comercio) y la pobreza indígena por el otro lado, donde el autor denomina este estilo de desarrollo como de apartheid (Falabella, 2002). El autor propone diversas salidas a este estilo de apartheid, reconociendo que la naturaleza de las expectativas mapuches no son consistentes con la solución mediante sólo la integración propone prestar atención a experiencias exitosas en otros países como Australia, Estados Unidos, Nueva Zelanda y Canadá y la experiencia de una fundación de desarrollo indígena existente en la X región. En un estudio acerca de la institucionalidad pública para el desarrollo local y regional, Gutiérrez y Rojas (2002) evalúan mediante metodologías cualitativas, tres dimensiones vinculadas a la promoción de la inserción regional en los mercados globales: la capacidad de coordinación de los procesos regionales, el estímulo de la reflexión estratégica regional y la capacidad de asumir competencias desde el nivel regional. Respecto de la capacidad de coordinación de los procesos regionales, encuentran dificultades a nivel de la capacidad de coordinación a nivel de la institucionalidad (asimetrías en la asignación de recursos, sectorialismo, verticalismo, doble rol del intendente como jefe del gobierno regional y al mismo tiempo representante del ejecutivo en la región), a nivel de las formas de hacer gobierno regional (fuerte sectorialismo, existencia de estrategias y/o planes de desarrollo que son fundamentalmente agregados de proyectos de inversión), problemas de fundamentos cognoscitivos y epistemológicos que dificultan ver la particularidad del desarrollo regional (Gutiérrez y Rojas, 2002).

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Respecto de la capacidad de reflexión estratégica regional, identifican dos dimensiones: el desempeño de las agencias e instituciones que promueven la inserción económica-productiva regional y los tópicos que concentran la reflexión estratégica. En la primera dimensión, el principal problema identificado es el diseño de los gobiernos regionales y su consejo (doble función del Intendente, sesgo hacia la ruralidad por la composición del consejo que produce inconsistencias entre requerimientos de la estrategia del desarrollo y los mecanismos de regulación de ésta), la existencia heterogénea en cantidad y calidad de instituciones públicas promotoras de la inserción económica-productiva regional y las fuertes asimetrías en la circulación de la información en su interior. En la segunda dimensión, se identifican como falencias que las preocupaciones de la reflexión giran en torno a la dinámica del crecimiento económico, la que además de ser exógena a las regiones, no necesariamente es lo que más influye sobre los factores que estimulan el desarrollo. (Gutiérrez y Rojas, 2002). En el ámbito de las capacidades de asumir competencias en el nivel regional, identifican varios factores que influyen en este aspecto. Por un lado, la visión de transferencia como un proceso homogéneo que no considera las diferencias que pueden haber entre las distintas regiones; la presencia de menores competencias técnicas existentes en las regiones; las racionalidades del nivel central (preocupación central en el equilibrio macroeconómico, incidencia directa sobre el entorno del desarrollo regional en contraposición a su carácter centralista y vertical); resistencia al cambio en parte de la burocracia central; dificultades de coordinación en el nivel central; una insuficiente base política regional; existencia de presiones de sistema político regional y sus operadores; existencia de presiones del sistema político nacional y de sus operadores de políticas; el desconocimiento técnico de los diseñadores de políticas de las relaciones entre el Estado y la sociedad civil. En otro estudio empírico, Menéndez (2002) investiga en la institucionalidad pública para el fomento de la competitividad territorial en Chile,

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para lo cual analiza el caso de diversas instituciones públicas, encontrando por un lado un significativo avance en el fomento de la competitividad mesomicroeconómica, y por otro lado, que la mayoría de los casos analizados corresponden preferentemente al nivel microeconómico de operación neutral en la conducción del desarrollo. En síntesis, encuentran que las mayor parte de los instrumentos o instituciones públicas estudiadas, así como sus recursos, corresponden a un tipo de conducción neutral y de actuación a nivel microeconómica; en cambio, los programas y políticas menos institucionalizados y con menos recursos corresponden a aquellos de actuación meso y de mayor focalización territorial. En el caso chileno, el proceso descentralizador ha sido débil en su capacidad articuladora respecto de un proyecto de desarrollo regional, contando con áreas críticas a nivel de diseño institucional y de gestión regional (Raczynski y Serrano, 2001). Entre las principales deficiencias pertinentes a este estudio se mencionan la falta de claridad en las funciones del Gobierno Regional, elección indirecta de autoridades regionales que limitan la representatividad y legitimidad, espacios de participación insuficientes que no logran real incorporación de actores sociales y la insuficiencia de mecanismos de control ciudadano (Raczynski y Serrano, 2001), datos que coinciden con los estudios del Ministerio de Planificación y Cooperación (MIDEPLAN, 1995). Desde la perspectiva de las estrategias de desarrollo regionales, se evalúa que han tenido un carácter imperfecto como instrumento de gestión regional, correspondiendo más bien a declaraciones de intenciones que a instrumentos de planificación de desarrollo (Serrano, 2001). 1.5.2 Estudios empíricos sobre desarrollo mapuche

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En el caso de estudios empíricos del desarrollo indígena en los mapuches, se exponen en primer lugar los resultados en el ámbito de las políticas indígenas del Estado de Chile para los mapuche, los cuales provienen principalmente de perspectivas de análisis jurídicos desarrollados por equipos interdisciplinarios e interculturales de la IX región. El programa de derechos indígenas (Instituto de Estudios Indígenas, 2002), al analizar las políticas públicas indígenas en Chile identifica diversos aciertos como también problemas. Se exponen en este caso los más directamente relacionados con el desarrollo indígena y en específico con lo relacionado al territorio de Xuf Xuf. Desde su creación a comienzos del periodo presidencial postdictatorial 1990-1994, ha sido la Corporación de Desarrollo Indígena (CONADI) el organismo público encargado de promover, coordinar y ejecutar la acción del Estado a favor del desarrollo integral indígena. En la CONADI identifican como problemas el distanciamiento de la dirección nacional de los centros de poder político, económico y administrativo del país, el presupuesto limitado y las pugnas de poder políticopartidistas en su interior. Sin embargo, identifican las iniciativas de este organismo como aspectos valorables. (Instituto de Estudios Indígenas, 2002). La organización mapuche establecida en la ley se identifica como positiva en términos de permitir acceder a programas del Estado, pero también como negativa en tanto parece haber debilitado la organización mapuche ya que la ley estableció formas de organización occidental que no se corresponden con las formas de organización tradicional, señalando que “menos aún, la ley permite la reconstitución de formas de organización mayor como el lof, el rewe o el aillarewe que fueran característicos de la sociedad mapuche en el periodo pre reduccional” (Instituto de Estudios Indígenas, 2002, p.13).

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La CONADI, en tanto órgano de participación indígena se ha terminado por distanciar del movimiento mapuche, siendo un espacio poco legitimado de participación, por tanto, cuestionada en su capacidad de interlocución entre el mundo mapuche y el Estado y otras iniciativas gubernamentales hacia el pueblo mapuche han tenido bajo impacto (Instituto de Estudios Indígenas, 2002). En el caso de las políticas hacia la protección y ampliación de las tierras indígenas, se identifican diversas deficiencias, tales como los insuficientes recursos destinados a estas materias, la mala calidad de las tierras adquiridas por CONADI, la escasa coordinación entre los distintos programas involucrados. (Instituto de Estudios Indígenas, 2002). Respecto de las políticas hacia el desarrollo indígena, el informe valora la existencia de recursos públicos hacia el desarrollo indígena y los esfuerzos de CONADI por identificar los sectores y actividad a focalizar los recursos, e identifica como falencias la descoordinación entre los programas responsables de estas políticas, la falta de reconocimiento de las formas de organización mapuche, la politización partidaria (Instituto de Estudios Indígenas, 2002). Por otro lado, analiza lo que denomina megaproyectos y la globalización sobre el territorio mapuche. En este punto, analizan el caso del By Pass Temuco sobre territorio de Xuf Xuf, donde concluyen que junto a otros casos muestran la contradicción entre la política de protección y ampliación de tierras indígenas y la política de fomento a las inversiones productivas y de infraestructura, donde los derechos participatorios no han sido respetados por el Estado, lo que explicaría el contexto de violencia actual. (Instituto de Estudios Indígenas, 2002). Los estudios anteriores contrastan con la conclusión de MIDEPLAN (1999), que considera las políticas indígenas como integrales, de apoyo a las minorías étnicas y de carácter consensuado.

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En los estudios de impacto socioambiental previos a la construcción del By Pass de Temuco que cruzará el territorio del Ayjarewe –que si bien no corresponden completamente al territorio, además de que incluye a otros Ayjarewesse encuentra una composición demográfica de una leve mayor cantidad de mujeres que de hombres, una población relativamente joven, de religión mayoritariamente católica, con predominio de familias de tipo nuclear, con una situación laboral predominantemente “con trabajo” (IEI, 1998). Las relaciones entre los miembros de las comunidades se producen por relaciones de parentesco, donde la proximidad física entre las casas está fuertemente asociada a lazos de parentesco consanguíneo, de contacto continuo y de diversos motivos como sentido cooperativo, convivencia familiar donde hay algunas diferencias entre los contactos según género. Respecto de las relaciones económicas entre casas, al estar éstas relacionadas consanguíneamente, se mantienen relaciones de cooperación como compra de productos, trabajo de huerta, cosecha de cultivos, préstamo de carretas, herramientas, visitarse (IEI, 1998). Respecto de la estructura político administrativa, en general se encuentra una estructuración vaga, pero donde no todos los miembros pueden ejercer la misma influencia o autoridad. La autoridad puede provenir de una función genealógica y la participación en parte puede distinguirse según se pertenezca al grupo central, al grupo regular, al grupo marginal o al grupo no participante según sea el grado de participación en la organización que depende de la genealogía o de la posición económica. (IEI, 1998). Respecto de la identidad étnica, evaluada a través del uso de la lengua mapuzugun, se encuentra que la lengua de comunicación más frecuente entre los adultos en los hogares, ceremonias y celebraciones culturales propias es el mapuzugun. (IEI, 1998).

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Las estrategias de sobrevivencia detectadas en ese estudio corresponden a la agricultura que provee cultivos para el consumo familiar de escasa orientación comercial, de relaciones de cooperación económica permanente entre las familias; la producción y comercialización de hortalizas que lleva a la vinculación de las familias con los centros urbanos cercanos y con otros productores de otras comunidades donde la comercialización se desarrolla mediante el sistema de “caseros” y el del “callejeo”; la ganadería de tipo diversa y donde participa toda la familia; la silvicultura que permite tener ingresos estables durante gran parte del año mediante venta de leña; y ocupaciones extraprediales, desarrollados por hombres y mujeres que ejercen diversos tipos de oficios y que adquieren un carácter de semipermanentes donde los hombres ejercen principalmente como obreros o carpinteros y las mujeres como empleadas de casa particular. (IEI, 1998). Respecto de los contactos entre comunidades, los principales motivos corresponden a la cooperación económica entre familias o visitas a parientes (IEI, 1998). Aravena (1995, en IEI, 1998) realizó un estudio sobre sistemas pecuarios en comunidades mapuche donde encontró que los principales problemas enfrentados son la comercialización de los productos, el tamaño reducido de los predios. (IEI, 1998). 1.5.3 Antecedentes empíricos sobre capital social y comunidades indígenas Existen pocos estudios empíricos desde la perspectiva del capital social en población indígena, tanto en el país como en otros países. Tanto Durston (2001, 2002) como Solo (2002) muestran por un lado que el capital social comunitario es posible crearlo allí donde al parecer no existe, ya que las comunidades campesinas e indígenas cuentan con diversos precursores de cooperación que pueden ser activadas en procesos estimulados tanto en forma externa como interna. En el caso específico

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de Chiquimula, Guatemala, esto fue posible gracias a formas de reciprocidad preexistentes en las comunidades basadas en el parentesco de grupos locales de ascendencia, la generación de un contexto favorable al surgimiento de un actor social campesino y la capacidad de apropiación de la autogestión comunitaria (Durston, 2002). Y por otro lado, los cambios fueron posibles también mediante cambios en la forma de relación del Estado hacia las comunidades, donde la introducción de interacciones semiclientelares permitió crear nuevas formas de relación que atenuaran las relaciones clientelísticas asumidas anteriormente por el actor del Estado (Durston, 2002). En Ecuador, Solo (2002) indaga sobre los modelos de intervención desde los organismos no-gubernamentales hacia las poblaciones indígenas, parte de la hipótesis que son la contraparte neoliberal de las políticas sociales en América Latina para las poblaciones indígenas. Como conclusión señala que los modelos actuales de intervención son de tipo neo-indigenistas ya que buscan posicionar la etnicidad en el plano político, pero adecuando la etnicidad a la globalización, y etnófagos ya que los programas son frecuentemente gestionados y ejecutados sólo parcialmente por los indígenas. Flores y Rello (2001), en estudios realizados sobre dos experiencias de desarrollo organizativo, una en México (con población tanto indígena como mestiza) y la otra en Guatemala (en población indígena), encuentran que a nivel interno de las organizaciones, existen vínculos comunitarios tradicionales, la acción de promoción de un líder de la comunidad –que a su vez tiene a la confianza como un componente crítico- y la identificación de un objetivo del emprendimiento colectivo. En síntesis estos estudios muestran la relevancia de las modalidades que asumen las relaciones entre los distintos niveles del capital social de estas organizaciones para la posibilidad de obtener logros en los objetivos comunes y que en ambos casos las organizaciones obtuvieron mejorías en sus condiciones de vida gracias a la sinergia entre su capital social y la captación de recursos. A nivel interno (bonding) muestran

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que la acción colectiva permite logros en los objetivos comunes que no serían logrados mediante acciones como individuos aislados, muestran además la importancia de los líderes y de sus vínculos de confianza con los miembros de la organización. A nivel de bridging, muestran que el capital social de puente puede facilitar la entrega de recursos desde el Estado. A nivel de relaciones con el Estado, muestran la importancia de un contexto político favorable que reconozca la capacidad de interlocución de las organizaciones y la importancia de la entrega de recursos del Estado. Pese a todos estos logros, estas experiencias muestran también que el capital social no sustituye a los otros tipos de capital. Finalmente, Flores y Rello (2001, p.18) concluyen que: El capital social comunitario es frágil y de difícil construcción, sobre todo aquel que puede ir más allá de reportarles a los campesinos beneficios puntuales, para acometer tareas tan vastas y complejas como el desarrollo regional o local y la transformación de las pautas distributivas prevalecientes. Para que el capital social pueda impulsar el desarrollo rural tiene que ser sustentable, su magnitud debe superar una cierta masa crítica y tiene que expresarse mediante formas organizativas complejas. Para lograrlo es necesaria una sinergia entre capital social y la política gubernamental, la cual tiene que crear nuevas instituciones y espacios de diálogo y concertación con los actores rurales. Asimismo, las condiciones económicas circundantes desempeñan un papel muy importante.

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En estudios realizados en Bolivia, en comunidades indígenas del altiplano, Bebbington (en David y Ortiz, 2001) analiza las experiencias de cuatro organizaciones agropecuarias campesinas surgidas para aliviar la pobreza y reducir la emigración hacia áreas urbanas. Para las experiencias de las organizaciones de Potosí, concluye que estas experiencias tuvieron un impacto mínimo en la superación de la pobreza, en la reducción de la emigración y en el uso de recursos naturales, lo que se explica según el autor por la falta de autonomía de las asociaciones y por la escasa creatividad de los proyectos. Para las experiencias de las organizaciones de La Paz concluye que hubo ciertos progresos, pero además, que “las organizaciones con mayor capacidad de gestión, con objetivos más claros y simples y con una orientación más pragmática, tienen un impacto mayor sobre el desarrollo rural sustentable, que aquellas organizaciones con características de índole política y representativa, como las Federaciones” (Bebbington, en David y Ortiz, 2001, p.15). En otro estudio, esta vez en México, Cervantes, Chávez, Gómez, Schwentesius y Whiteford (2001) investigan en el capital social de pequeños productores de leche de sectores rurales (en Altos de Jalisco y en Aguascalientes), los que terminan siendo destruidos en una zona y logran mantenerse en otra. Concluyen que “el concepto de capital social es útil para explica la situación de los pequeños productores y sus posibles alternativas para el combate de la pobreza” (p.16). Las diferencias en el curso que siguen estas organizaciones de pequeños productores las explican por el desarrollo del capital humano, las características de las fuentes internas para el desarrollo del capital social en cada comunidad y por el papel del Estado. Más específicamente, respecto del Estado señalan que: En el estudio de capital social en las dos regiones observadas el papel del Estado juega una función diferente y en última instancia nos explica porqué los grupos han sido destruidos en una zona y en otra tienen la capacidad de sostenerse (…). En el Estado de Aguascalientes

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el Estado ha asumido la función de desarrollar el capital social tanto horizontal como verticalmente. Mientras que en el estado de Jalisco la participación estatal es marginal. (p.15). En síntesis, de los casos estudiados, Durston (2002) concluye que teniendo las comunidades comunitarias (campesinas e indígenas) el potencial para ser actores de la superación de la pobreza y el desarrollo local ecológicamente sustentable, en el logro de estos objetivos, el Estado asume una posición clave, pudiendo establecer una sinergia y coproducción institucional, o bien, apagar el capital social si establece relaciones clientelistas de tipo autoritario o paternalista. Desde un marco conceptual distinto, pero cuya investigación en la línea de la investigación-acción se orientó a la noción y prácticas de la territorialidad mapuche en la IX región, el equipo coordinado por Morales (2002) constata la existencia de distintas formas de organización mapuche a nivel nacional, las que corresponden a: las comunidades, donde hay que distinguir entre comunidades prereduccionales (denominadas lof), las de los títulos de merced y las que se han constituido según la ley indígena; las identidades territoriales, las que se basan en las entidades que operaron hasta el siglo XIX6, entre las que mencionan al Ayjarewe Xuf Xuf; las organizaciones (como el Consejo de Todas las Tierras, la Coordinadora Arauco-Malleco, Ad Mapu); las asociaciones de técnicos y profesionales (como Lonko Kilapan, Liwen, Casa de la mujer Mapuche); las asociaciones que surgen de la coordinación entre varias comunidades de un sector (como la Asociación de tipo Comunal Mapuche Poyenwe de Villarrica, la Asociación Indígena para la salud

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Ver Bengoa (2000). Historia del pueblo mapuche: siglo XIX y XX. LOM Ediciones.

Santiago, donde aparece frecuentemente mencionado el Ayjarewe Xuf Xuf y las autoridades de la época.

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Makewe-Pelale, la Asociación Ñankucheo de la comuna de Lumako); las organizaciones productivas y las organizaciones estudiantiles. Por otra parte, el autor identifica varios componentes del capital social de linking, aunque no se plantee desde este marco analítico, donde destaca las instituciones político-administrativas (ONG), las del Estado, los las organizaciones políticos y no las gubernamentales universidades, partidos

municipalidades; y a nivel de capital social de puente, identifica a las diversas organizaciones del movimiento mapuche, donde es en este tipo de vinculaciones que radica gran poder de las comunidades mapuche por las redes y conexiones que establecen. Otro miembro del mismo equipo anterior (Le Bonniec, 2002) expone respecto del surgimiento del fenómeno de las identidades territoriales y lo analiza desde la perspectiva de los diversos tipos de estructuras sociopolíticas que involucra y del referente social e histórico que implica tanto para las comunidades que conforman estas unidades territoriales como para otras comunidades. II. 2.1 Diseño Se utilizó una metodología de tipo cualitativa donde se buscó tanto dar cuenta del marco de comprensión asumido por los diversos actores, lo que corresponde a una lógica ideográfica en tanto más que dar cuenta de regularidades se pretende identificar y definir las particularidades de la realidad investigada, buscando dar cuenta de las propias perspectivas de los participantes; como también se buscó dar cuenta de esta realidad desde un marco comprensivo no necesariamente asumido por sus actores sino procedente de la mirada del investigador. Por otro lado, se utilizó una metodología cualitativa en tanto una parte de la realidad investigada METODOLOGIA

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correspondió a las interacciones establecidas entre los actores del proceso investigado. Esta investigación tiene un carácter de estudio exploratorio y se utilizó un diseño de tipo emergente en tanto el diseño se fue construyendo durante el proceso de investigación en la relación investigador-organización e investigadorinformantes mediante una estrategia de bola de nieve. investigación ha finalizado. Los datos utilizados son de naturaleza cualitativa en tanto corresponden a concepciones, interpretaciones, evaluaciones e interacciones incluidas en la oralidad y relaciones de los diversos actores involucrados en la realidad investigada. Los datos son de tipo oral, escrito, gráficos e interacciones. Se utilizaron datos primarios y secundarios. Los datos primarios correspondieron a aquellos obtenidos directamente de diversos actores relevantes, fundamentalmente de tipo oral, que correspondieron a las verbalizaciones y oralidad de agentes y actores de la Organización Ayjarewe Xuf Xuf y de otros actores relevantes que se describen en Participantes. Los datos secundarios correspondieron principalmente a datos escritos tales como documentos e informes propios de la Organización, otros documentos elaborados por las instituciones públicas y otras elaboradas por actores de la sociedad civil; archivos de internet relacionados a la Organización; documentos gráficos tales como mapas y planos. Las interacciones, en tanto tipo de dato, correspondieron a reuniones y actividades de terreno entre diversos actores relevantes de la investigación, los cuales fueron analizados bajo una perspectiva de interfaz. El diseño desarrollado para los objetivos específicos se puede ver en los anexos 1, 2, 3, 4 y 5. Debido a las características de este tipo de diseño, el diseño definitivo ha podido ser descrito sólo una vez que la

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2.2 Participantes La población abordada en esta investigación corresponde al Ayjarewe de Xuf Xuf. Los participantes de la investigación fueron incluidos de acuerdo a los siguientes criterios: 2.1.1 ejercer un rol de autoridad tradicional reconocida dentro del Ayjarewe; 2.1.2 ser sugerido a la investigación por los dirigentes de la Organización por poseer conocimientos, habilidades o características relevantes para la investigación; 2.1.3 ser identificados por el investigador como poseedores de conocimientos, habilidades o características relevantes para la investigación; 2.1.4 corresponder a actores individuales o colectivos externos al Ayjarewe que por su posición de poder, sus conocimientos o sus habilidades investigación; 2.1.5 surgir en la interacción natural como relevantes para la investigación; 2.1.6 ser sugerido por actores naturales del Ayjarewe por sus conocimientos, habilidades o características. 2.1.7 Ser sugerido por alguno de los entrevistados externos a la Organización por sus conocimientos o roles asumidos en interacciones con la Organización. aportan información de relevancia para la

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Los participantes de la investigación fueron clasificados según la posición social que portaban de acuerdo a los objetivos de esta investigación. Es así como en definitiva se clasificaron en: Grupo Dirigentes Organización (GDO): corresponden a las entrevistas estructuradas o no estructuradas realizadas con los dirigentes de la Organización de manera individual o grupal. Grupo Contraparte Técnica Institucional (GCTI): corresponden a las entrevistas semiestructuradas y no estructuradas realizadas con funcionarios de servicios públicos involucrados en el proceso de diagnóstico y formulación de la propuesta de desarrollo, en específico corresponden a un funcionario del Ministerio de Planificación y Cooperación (MIDEPLAN), dos funcionarios de la Secretaría Regional de Planificación y Cooperación IX región (SERPLAC), un funcionario de la Corporación Nacional de Desarrollo Indígena (CONADI) y un funcionario de la Gobernación Provincial Cautín. Grupo Informantes Institucionales (GII): corresponden a las entrevistas realizadas con funcionarios públicos de nivel de asesoría regional, autoridad política municipal, encargados de programas municipales. En específico corresponden a un Asesor en materia indígena de la Intendencia IX región, la Jefe de Gabinete de Intendencia IX región, un Concejal del Municipio de Padre Las Casas, dos Profesionales de Terreno programa PRODESAL comuna Padre Las Casas, el encargado del programa del Medio Ambiente municipio Padre Las Casas, el Encargado de la Unidad de Tierras CONADI, una profesional de terreno CONADI para el programa Orígenes. Grupo Informantes Externo (GIE): corresponde a entrevistas no estructuradas realizadas con personas externas a la organización que conocían antecedentes acerca de la organización o de iniciativas de ésta.

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Grupo Orígenes (GO): corresponden a entrevistas semiestructuradas y no estructuradas sostenidas con funcionario de terreno del programa Orígenes responsable del área sociocultural con la Organización. Grupo Contraparte Técnica Universidad (GCTU): corresponde a entrevista semiestructurada sostenida con miembro del equipo técnico de la universidad responsable del diagnóstico y plan de desarrollo de la organización. Desde otra perspectiva, se formaron otros dos grupos que corresponden al tipo de dato utilizado, estos son: Registros de Observaciones (RO): corresponden a los registros de las observaciones participantes y no participantes realizadas durante la investigación. Específicamente se refieren a registros de reuniones entre la Organización (incluyendo dirigentes de los lof participantes de la Organización) y el Programa Orígenes (incluyeron a Intendencia, Instituto Nacional de Desarrollo Agropecuario IX región (INDAP), Dirección General de Aguas IX región (DGA), Subdirección Nacional CONADI, Dirección Programa Orígenes y encargados de terreno para Xuf Xuf; consultoras de las comunidades del territorio Xuf Xuf. Otros registros corresponden a reuniones entre profesionales de terreno del programa Orígenes con dirigentes de la Organización y profesionales de la Consultora de la Organización; reuniones internas de la Consultora de la Organización; reunión (no realizada por inasistencia de MIDEPLAN) entre los dirigentes de la organización y MIDEPLAN; actividades de terreno programa PRODESAL Padre Las Casas en el territorio de Xuf Xuf. Archivos de Internet o de documentos de la Organización: corresponden a un total de 27 documentos bajados de internet mediante búsqueda con buscador Google, búsqueda realizada en el mes de Enero con palabras clave “Ayjarewe Xuf Xuf” (la búsqueda generó un total de 89 entradas, de las cuales resultaron en

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definitiva estos 27 documentos), documentos elaborados por la Organización y dos intervenciones de dirigentes de la Organización sobre sus visiones de desarrollo del Ayjarewe aparecidas en dos publicaciones independientes. Otras fuentes secundarias: aquí se incluyeron mapas internos de la Organización, del municipio de Padre Las Casas, de los estudios de impacto socioambiental para el trazado del By Pass, el documento del Plan de Desarrollo Comunal de Padre Las Casas 1999-2008, la Cuenta Pública de la Municipalidad de Padre Las Casas (2001), Videos de registro interno del proceso de resistencia al By Pass, video de la Organización sobre la construcción del By Pass. 2.3 Técnicas de recolección de la información Se utilizaron diversas técnicas de recolección de información durante la investigación las cuales se describen a continuación: Técnica de entrevista semiestructurada: esta técnica se utilizó principalmente en las entrevistas a los miembros de la Contraparte Técnica, del programa Orígenes y en ocasiones en las entrevistas a los dirigentes de la Organización. Previo a cada entrevista se definían preguntas abiertas sobre los tópicos relevantes a los objetivos específicos según el tipo de entrevistado, las cuales orientaban el curso de la entrevista y permitían incluir nuevas preguntas o nuevos tópicos según se iba desarrollando la conversación. Técnica de entrevista no estructurada: esta técnica consistió

principalmente en las conversaciones no planificadas realizadas a los dirigentes durante el proceso investigativo, en tanto el estar presente en diversos momentos del día y diversas actividades de los dirigentes de la Organización generaba una gran cantidad de contenidos e interacciones no predecibles y relevantes para la investigación. A su vez, esta técnica se utilizó en entrevistas a la Contraparte Técnica y a operadores del Programa Orígenes, en tanto, las dificultades de conseguir

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espacios de tiempo para entrevistas en ocasiones significó breves espacios no programados en los que surgían contenidos altamente relevantes para la investigación. Técnica de entrevista de grupo: esta técnica se utilizó principalmente con los dirigentes de la Organización. Esta técnica permitió contrastar opiniones entre los dirigentes sobre un tema en particular, permitiendo además realizar el chequeo y contrachequeo. Técnica de Observación participante: esta técnica, que es definida por Anguita (1989, en Gutiérrez y Delgado, 1995, p.144) como “una observación interna o participante activa, en permanente proceso lanzadera, que funciona como observación sistematizada natural de grupos reales o comunidades en su vida cotidiana, y que fundamentalmente emplea la estrategia empírica y las técnicas de registro cualitativa”, fue utilizada en diversos momentos de la investigación de campo. Su mayor uso en esta investigación se realizó con los dirigentes de la Organización y en reuniones de la Organización con la Consultora, en las cuales, al mismo tiempo de participar como observador, el investigador participó con sus comentarios, juicios y conocimientos en algunas iniciativas de la Organización. En algunas ocasiones, la participación activa era solicitada por los mismos dirigentes y en otras ocasiones era solicitada por el investigador. Técnica de Observación no participante: esta técnica, en la que a diferencia de la observación participante el investigador se limita a observar y registrar, se utilizó principalmente en las reuniones realizadas entre la Organización y la Intendencia y otros servicios públicos en el marco de la resolución de dificultades en la ejecución del programa Orígenes. Técnica de Diagrama de Venn: el Diagrama de Venn o análisis organizacional institucional es una técnica que “permite conocer cuáles son las

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organizaciones y grupos activos que existen en la localidad y cómo sus miembros los visualizan, entender las interacciones que tienen estas organizaciones entre sí” (Bahamondes, 2001, p. 58). Consiste en introducir una discusión sobre aspectos institucionales, luego pedir a los dirigentes que nombren todas las organizaciones y/o personas de relevancia para la Organización y luego identificar la(s) más importante(s) y describir los tipos de relaciones existentes entre la Organización y estas organizaciones y/o personas. En la investigación se introdujo luego una variante que consistió en consultar por organizaciones, instituciones y/o personas que durante el progreso del análisis de resultados habían aparecido como relevantes y que los dirigentes de la Organizaciones no mencionaron durante la aplicación de la técnica, de manera de identificar las relaciones y evaluaciones por parte de los dirigentes. Técnica de mapeo: el uso de esta técnica en esta investigación pretendía identificar mediante el uso de mapas del territorio, diversas dinámicas de las interacciones entre la Organización y las comunidades y lof en el territorio. Pretendía además, delimitar tentativamente la ubicación de los distintos tipos de organización en el territorio, en especial, identificar la ubicación de los lof participantes de la Organización, las comunidades y rewe. Así mismo, pretendía identificar diversas dinámicas en la interacción de la Organización con los municipios. Como técnicas de registro se utilizaron registro escrito (notas de campo, papelógrafo) y magnetofónico.

2.4

Análisis de datos El análisis de los datos se realizó mediante la estrategia de análisis en

progreso (teoría desde la base), para lo cual se utilizó de apoyo el software de análisis cualitativo AtlasTi, mediante el cual se analizó todo dato susceptible de ser

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digitalizado con los medios disponibles para el investigador. Los datos que no se logró pasar a formato digital fueron analizados por separado y en una siguiente etapa del análisis se integraron con los resultados del análisis mediante AtlasTi. El software AtlasTi corresponde a “una herramienta informática cuyo objetivo es facilitar el análisis cualitativo de principalmente grandes volúmenes de datos textuales” (Muñoz, 2001, p.1). A grandes rasgos funciona asignando a un archivo del programa (denominado unidad hermenéutica) uno o varios documentos de texto (denominados documentos primarios), donde pueden utilizarse diversos tipos de documentos de texto, para posteriormente en el ambiente del software proceder a identificar citas de relevancia para la investigación, asignar códigos a las citas (incluye diversos tipos de códigos), establecer tipos de relaciones entre los códigos (algunos vienen definidos por defecto, otros pueden ser establecidos por el investigador), agrupar los códigos en familias o en súper códigos o uniendo uno o más códigos, elaborar memos como anotaciones de nivel conceptual sobre los códigos resultantes El software pone a disposición del investigador diversas formas de visualización de los resultados tales como la visualización de networks (esquematización automatizada o manual de las relaciones entre los códigos, donde se pueden visualizar como composición semántica o como composición topográfica) así como permite visualizar los árboles de códigos y los bosques de códigos. Las funciones señaladas son sólo algunas de las posibilidades del software, se señalaron sólo las que más directa relación tuvieron con el análisis de datos de esta investigación. Los datos fueron analizados mediante el análisis de contenido, el cual corresponde al dominio de la metodología cualitativa, en especial con aquella que trabaja con las expresiones verbales como expresiones portadores de la subjetividad (que es lo que interesa), donde las expresiones verbales pueden manejarse como expresiones verbales o como expresiones textuales (traducidas a textos), donde el llamado contenido del texto alude “de forma un tanto paradójica, no (al) texto

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mismo, sino algo en relación con lo cual el texto funciona, en cierto modo, como instrumento, desde este punto de vista el contenido de un texto no es algo que estaría localizado dentro del texto en cuanto tal, sino fuera de él, en un plano distinto en relación con el cual ese texto define y revela su sentido” (Navarro y Díaz, 1995, p.179). Desde la perspectiva de la distinción entre los niveles sintáctico, semántico y pragmático de la semiótica, el análisis de contenido se orienta a “establecer las conexiones existentes entre el nivel sintáctico –en sentido lato- de ese texto y sus referencias semánticas y pragmáticas” (Navarro y Díaz, 1995, p.180), por tanto, en detectar las conexiones entre el nivel sintáctico y los niveles semántico y pragmático, lo cual es precisamente lo que se buscó realizar en esta investigación. En esta forma de entender el análisis de contenido se asume que existe un marco teórico analítico del investigador que confiere el sentido al corpus textual, ese marco teórico que orientó el análisis de contenido está dado en esta investigación por el marco teórico expuesto anteriormente. Como estrategias de análisis de dato se utilizó una estrategia de tipo intensiva, es decir, donde “se trata de integrar en el análisis, potencialmente todos los elementos presentes en el texto, reconstruyendo sus relaciones sistemáticas en el mismo” (Navarro y Díaz, 1995, p.189). Además, se utilizó una estrategia de tipo discriminativa, es decir, donde se “convierte cada texto, o ciertos grupos de ellos, en dominios analíticos diferentes, con vistas a realizar comparaciones entre los mismos” (Navarro y Díaz, 1995, p.189), suponiendo por tanto que contienen subjetividades de base distintas. En lo específico de la investigación, el carácter intensivo de la estrategia de análisis de contenido radicó en que se integraron todos los elementos emergentes del texto, codificándose tanto aquellos aspectos contenidos en los objetivos de la investigación como otros surgidos o emergentes de la subjetividad que quienes las

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expresaban. Por su parte, el carácter discriminativo radicó en que los distintos textos (descritos en Participantes) fueron codificados por separado, debido a que al corresponder a sujetos y tipos de sujetos o fuentes distintas, se suponían de distinta subjetividad. En otras palabras, los textos de cada grupo de participantes (incluyendo los grupos de textos procedentes de los archivos internet y los registros de campo) fueron analizados con códigos similares intragrupos, pero diferentes intergrupos. En el lenguaje del programa AtlasTi, se crearon familias por tipos de documentos primarios, los cuales se codificaron con los mismos códigos emergentes intrafamilia, para posteriormente crear familias por tipo de sujeto participante y familias por contenido. Posteriormente, a través de la creación de familias de códigos según tópico investigado (correspondientes a los objetivos de la investigación) se analizaron los códigos surgidos respecto del nivel de bonding, nivel de bridging y nivel de linking del capital social, cruzando los códigos surgidos de los distintos sujetos participantes en estos tópicos. En una etapa posterior, se analizaron estas dimensiones de capital social desde la perspectiva de su dinámica en las interrelaciones y cruces entre éstas, en un análisis de la dimensión temporal en que se desarrollaron estas interacciones.

2.5

Validez La validez de los resultados en esta investigación se entiende en el

sentido del resultado de las estrategias diseñadas y empleadas para reducir el sesgo del investigador, obtener el consenso intersubjetivo entre distintos observadores sobre los resultados y aumentar la probabilidad de que los resultados obtenidos

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reflejen -en un sentido subjetivo y no en un sentido de reflejo objetivo de la realidad propio de un marco epistemológico positivista- la realidad investigada. Para estos efectos, se utilizaron las siguientes técnicas para la validez de los resultados: 2.5.1 Triangulación interjueces: algunos resultados parciales fueron analizados y revisados en conjunto con el director de la tesis, de acuerdo al relato oral realizado por el investigador, tras lo cual se revisaba y analizaba mediante intercambio y contrastación de visiones. 2.5.2 Triangulación entre técnicas: se utilizaron diversas técnicas para la realización de la investigación, las cuales fueron descritas en Técnicas de Recolección de la Información. 2.5.3 Triangulación por tipos de participantes: se acudió a diversas fuentes de información, tanto primarias como secundarias, las cuales fueron descritas en Participantes. 2.5.4 Chequeo con múltiples informantes: se utilizaron múltiples fuentes de información que permitieron ir contrastando la información. 2.5.5 Contrachequeo: se realizaron diversas conversaciones y reuniones con los dirigentes para ir confirmando o contrastando los resultados preliminares, así mismo se utilizaron diversos espacios de las entrevistas con los participantes de instituciones públicas para ir contrastando los resultados preliminares e ir confirmando o descartando hipótesis surgidas en el proceso investigativo.

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2.5.6

Observación persistente: esta estrategia se utilizó principalmente en las observaciones orientadas al grupo Dirigentes de la Organización.

2.5.7

Saturación de contenido: esta estrategia se utilizó mediante la utilización de múltiples fuentes de información y entrevistas reiteradas a algunos participantes que fueron produciendo una saturación de algunos contenidos específicos durante el proceso investigativo.

2.6 Procedimientos Al momento de iniciarse el proceso investigativo –a mediados del año 2002- la Organización se encontraba trabajando en el cierre de la realización del diagnóstico desarrollado por la Universidad –comenzada el año 2000- y dialogaba con la Contraparte y el Subsecretario de MIDEPLAN por las dificultades surgidas para el plan de desarrollo, esperando la respuesta al diagnóstico y propuesta de plan de desarrollo endógeno acordado. Además, se encontraba trabajando en la organización interna para responder a los requerimientos del programa Orígenes, estando en la etapa de entrega de los primeros perfiles de los planes productivos considerados en el programa, para lo cual ya había creado una consultora propia que se relacionaba técnicamente con los operadores de Orígenes. Por otro lado, algunos de los dirigentes de la Organización se encontraban desarrollando a nivel personal el trabajo de la COTAM, estando próximo el cierre del plazo para la entrega del informe final. A nivel interno se venía concluyendo el trabajo para el diagnóstico desarrollado con la Universidad y se enfrentaban las dificultades internas surgidas tras la incorporación al programa Orígenes.

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La primera etapa de la investigación consistió en conversaciones con los dirigentes de la Organización –con los cuales ya existían contactos previos- para solicitar autorización para realizar la investigación en las iniciativas que ellos emprendían. A su vez, en esta etapa se fueron acordando criterios para el funcionamiento (tales como la necesidad de ir realizando reuniones de devolución de la información) y se fue obteniendo información de la historia y de las iniciativas emprendidas hasta la fecha por la Organización. De esta etapa se obtuvo documentación audiovisual, escrita y gráfica de la Organización y se fueron realizando las primeras entrevistas estructuradas y no estructuradas, principalmente a los dirigentes de la Organización y se logró asistir a la última reunión del diagnóstico realizado por la Universidad. La segunda etapa del proceso investigativo consistió en el esfuerzo por participar y registrar las reuniones entre dirigentes de la Organización y la Contraparte Técnica para el diagnóstico y plan de desarrollo de las comunidades. No fue posible registrar estas reuniones dado que frecuentemente se modificaban los horarios de reunión, además que fue un periodo de tiempo con pocos avances en estos diálogos y con limitadas posibilidades para el trabajo de campo. En esta etapa se logra avanzar más en la revisión de fuentes secundarias y en ir delimitando los objetivos y alcances de la investigación. En una tercera etapa, correspondiente a los meses de diciembre del 2002, enero a marzo del 2003, se desarrolla la recolección de datos de fuentes primarias, realizándose visitas al Municipio de Padre Las Casas, donde se entra en contacto con el programa PRODESAL y un concejal comunal; se busca información en CONADI respecto de datos de las comunidades; se realizan entrevistas a dirigentes de la Organización; se toma contacto y entrevista a los funcionarios de la Contraparte que participaron del proceso. En esta etapa se recibe el documento de diagnóstico y plan de desarrollo elaborado por la Universidad responsable, pudiendo así contar con información más clara del proceso y sus productos.

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La cuarta etapa en la recolección de datos, que coincide en gran medida con el tiempo de la etapa anterior, se revisa el proceso desarrollado entre la Organización y su consultora con el Programa Orígenes, estableciéndose contacto con funcionarios de CONADI y del programa, se participa a reuniones de la Organización con su consultora y de la Organización y consultora con el Programa Orígenes. Dado que en esta etapa surgen dificultades con la formulación y evaluación de algunos proyectos, la Organización logra que se realicen reuniones entre Intendencia regional, el Programa y los servicios públicos asociados (Dirección de Aguas, INDAP y CONADI) para acordar formas de resolver estas dificultades, por tanto, se logra observar y registrar tres de estos encuentros (uno de ellos en el territorio de Xuf Xuf con dirigentes de las comunidades y los otros en oficinas de la intendencia). Esta etapa coincide con la respuesta de la Contraparte Técnica de rechazo técnico del informe de diagnóstico y plan de desarrollo elaborado por la Universidad a cargo, por tanto se registran las reacciones y gestiones de los dirigentes para conocer los motivos de esta respuesta. Al momento del cierre de la recolección de datos se produce la salida de la Organización del proyecto de apoyo de la Fundación Instituto Indígena perteneciente al Obispado de Temuco, debido a diferencias con esta Fundación. Además, se continuaron realizando reuniones entre la Organización y el programa Orígenes para resolver los problemas técnicos surgidos, se mantenían contactos directos con el subsecretario de MIDEPLAN para buscar vías de solución a las dificultades surgidas por el rechazo al plan de desarrollo formulado por la Universidad. III RESULTADOS La exposición de los resultados se realizará de manera de describir la dinámica que asumen las distintas dimensiones del capital social de la Organización. De esta manera, la descripción de los objetivos se irá produciendo en la descripción

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temporal del capital social de la Organización. El objetivo de identificar nudos críticos en el capital social de la Organización se expondrá más en extenso en Discusión y Conclusiones. Se comenzará la exposición con la descripción de las comunidades y habitantes que forman la Organización Ayjarewe Xuf Xuf, luego con la descripción de la Organización, le seguirá la descripción de la visión de desarrollo endógeno de la Organización. Luego la descripción de resultados continúa con la descripción de las dinámicas de la interacción entre las distintas dimensiones del capital social de la Organización, las que se expondrán de manera temporal por año. Como se verá, los niveles de bonding, bridging y linking se entrecruzan frecuentemente, por lo que al exponer una dimensión en ocasiones se aludirá a otras dimensiones. 3.1 Descripción de las comunidades de la Organización El territorio del Ayjarewe Xuf Xuf corresponde a un territorio tradicional mapuche de existencia pre-reduccional, que en la actualidad se caracteriza por la presencia mayoritaria de población mapuche, la cual vive en condiciones mayoritariamente de pobreza e indigencia (según las categorías utilizadas a nivel de políticas públicas) y de degradación del medioambiente, contando las familias con cantidad muy reducidas de tierra en las cuales desarrollar su vida familiar, cultural y económica. Además, se caracteriza por el solapamiento disruptivo de las formas de organización tradicional mapuche pre-reduccional, con las formas de organización impuestas por el marco legal actual y por el ordenamiento territorial de la institucionalidad pública, especialmente del nivel municipal. Como recursos, el territorio cuenta con un alto nivel de capital humano (principalmente capital humano informal) y cultural vigente.

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El Ayjarewe Xuf Xuf se ubica entre los 38º42’00’’ y los 38º44’30’’ Latitud Sur y 72º35’00’’ y 72º25’00’’ Longitud Oeste. (MIDEPLAN, 2002). (Ver anexo 7). La pobreza y precariedad material de las comunidades que forman la Organización Ayjarewe Xuf Xuf se puede constatar de sus características de orientación económico-productivas, de tenencia de tierras y de situación socioeconómica de sus familias. Siendo relevantes estas características actuales considerando la envergadura de sus objetivos de desarrollo y de las iniciativas emprendidas. A nivel económico-productivo, desde una perspectiva externa a la cultura, un 42, 6% de las familias tienen una orientación hacia el autoabastecimiento y/o uso comercial de la producción; un 29,4% hacia el autoabastecimiento; un 20,6% hacia la comercialización de los productos y un 7,4% hacia el trabajo asalariado. Estas características de los sistemas económico-productivos de las familias, se acompañan de la percepción fuertemente arraigada de deterioro medioambiental y pérdida de vigencia de las normas y conductas intraculturalmente apropiadas de relación hombre-naturaleza producto de la presión externa para adaptarse al sistema de economía de mercado del entorno, pero donde se mantiene el apego a las normas de vida y relación intracultural. (MIDEPLAN, 2002). Desde la perspectiva de la tenencia de tierra por familia, el promedio per cápita es de 0,64 hectáreas; con un 33,8% de familias que poseen de 0 a 2 hás; 23,5% que poseen de 2,1 a 3 hás; 20,6% que poseen de 3,1 a 4,5 hás y un 22,1% que poseen 4,6 o más hás. (MIDEPLAN, 2002). Desde la perspectiva de la situación socioeconómica de las familias – usando los parámetros externos a la cultura mapuche-, un 44,7% se encuentra en

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condiciones de indigencia; un 34,2% en situación de pobreza y un 21% en situación de no-pobreza. (MIDEPLAN, 2002). El clima en el territorio corresponde al tipo mediterráneo perhúmedo, con una estación seca muy corta. El suelo es predominantemente de la serie Temuco (68% de la superficie territorial). Un 61,31% de la superficie territorial presenta una capacidad de uso III y un 15% de la superficie presenta una capacidad de uso II. Es decir, la mayor parte de la superficie del suelo del territorio corresponde a suelos moderada o pobremente adaptables, poco apropiados para regadío, arables, con limitadas posibilidades de cultivo diversificado, requiriendo prácticas de conservación. (MIDEPLAN, 2002). Los dirigentes de la Organización y los lof adscritos a ésta, distinguen entre el Ayjarewe Xuf Xuf y la Organización Ayjarewe Xuf Xuf. El Ayjarewe Xuf Xuf corresponde al territorio tradicional comprendido entre el estero Püshüjwiñ por el norte, el río Kawtün por el oeste, el cerro Konün Wenu por el sur y por el este en ocasiones se señala el río Kepe y en otras ocasiones el volcán Llaima. Desde la perspectiva de la administración del Estado, corresponde a la parte norte de la comuna de Padre Las Casas y la parte suroeste de la comuna de Vilcún. El territorio es de aproximadamente 5.700 hectáreas, cuenta con un total aproximado de 128 comunidades y 60 lof, con un total de 12.000 personas, que corresponden a aproximadamente 400 familias. (Ver anexo 7). De los totales señalados, la Organización cuenta con un total de 13 lof, un total aproximado de 3.000 personas. Los lof que forman la Organización corresponden a los de Jewpeko, Ütügentu, Kefkewenu, Püshujwiñ, Ruka Rakiñ, Rauko, Rereko, Ñilkülko, Pichi Winkul, Kajfulafken, Xuf Xuf, Piwlje Üñüm. Desde la perspectiva de la organización en rewe, corresponden a los rewe de Pirkunche, Ütünentu, Jewpeko, Manzanar y Xuf Xuf (de un total de 9 rewes en el territorio).

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Desde la perspectiva de organización legal en comunidades establecidas por la Ley Indígena, forman parte de la organización las comunidades Juan Llanquitrur, Juana viuda de Llanquinao, Antonio Canio, Pedro Carril, Juan Huentelen (que el año 2001 se subdividió en dos), Chicahual Córdova, Mateo Antón, Juan Catrilaf Marilaf (que también se subdividió en dos), Mariano Lleuvul, Juan Cole y Trureo Sandoval. (Ver anexos 7 y 8). La distinción entre lof y comunidades participantes se hace relevante para la Organización ya que no sólo está en juego el esfuerzo de revitalizar la cultura y sus formas de organización, sino también por el objetivo de captar y gestionar recursos externos a través de la Organización, como es en el caso del Programa Orígenes que por sus definiciones programáticas internas sólo entrega recursos y beneficios a comunidades legalmente constituidas, por tanto, la organización en lof queda al margen de estos recursos cuando no corresponde a la organización en comunidades y cuando esta última no ha realizado o terminado los trámites legales de inscripción en CONADI. Durante la investigación, en una primera etapa, se intentó cruzar en el mapa las distintas formas de organización existentes (niveles de Ayjarewe, Organización Ayjarewe, lof, rewe y comunidades del territorio), sin embargo, la información (que se esperaba estuviera más accesible) no estaba ni en los registros de CONADI, ni en los documentos de la Organización, ni en los documentos de informe del equipo de la universidad que realizó el diagnóstico y formulación del plan de desarrollo. En el caso de CONADI, se señaló que contaban sólo con información de los títulos de merced originales y las modificaciones realizadas hasta la actualidad, por tanto, sólo conocían la forma de organización en comunidades indígenas y en reducciones cuando no se correspondían; no conocían la organización territorial desde la perspectiva de las organizaciones tradicionales territoriales en lof, rewe, ayjarewe o fütal mapu.

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Del cruce en el mapa de las distintas formas de organización, sólo se logró identificar en un sentido más bien general, la correspondencia entre algunos rewe y los lof y las comunidades. Por lo demás, tanto de entrevistas con los dirigentes de la organización como de conversaciones con informantes externos originarios del territorio, más una salida a terreno para conocer parte del territorio que no adscribe actualmente a la Organización, se identifica que desde la perspectiva de las relaciones entre las personas y familias del territorio en el territorio, actualmente están vigentes formas diversas, cada una funcionando en ocasiones con lógicas distintas y contradictorias, pero donde es posible distinguir entre la presencia de una forma de territorialidad de tipo tradicional que mantiene la vigencia de los rewe, los cuales mantienen sus autoridades (en este caso los Ñizol) y los ceremoniales que le corresponden, en algunos casos se mantienen los lof o bien sus autoridades (los lonko), en otros casos que coexisten en dinámicas de complementariedad, oposición con las formas de organización que los dirigentes llaman funcionales que corresponden a los clubes deportivos, juntas de vecinos, comunidades (bajo la ley indígena) que resultan funcionales a la necesidad de captar recursos del Estado donde las autoridades son los presidentes de la organización, ya que es la forma en que el Estado a través de sus programas e instituciones canaliza sus recursos y beneficios a nivel nacional. Entonces, desde la perspectiva de la adscripción a la Organización, en ocasiones un lof puede formar parte de la Organización debido a que las autoridades tradicionales optan por hacerlo y logran captar el acuerdo de las familias pertenecientes al lof, y en otras ocasiones puede ser que un grupo de familias mayoritariamente optan por adherir a la Organización sin contar necesariamente con el acuerdo de sus autoridades tradicionales. La lógica más profunda y específica a la base de estas particularidades no fue posible observarla en terreno o conocerla directamente de las autoridades de los lof o de miembros de las familias pertenecientes o no pertenecientes a la Organización.

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En el territorio, tanto la organización social en familias, lof y rewe y sus respectivas autoridades, se mantienen vigentes al momento de reorganización en el Ayjarewe. Se calcula que las comunidades de la Organización corresponden a un total aproximado de 2.200 personas, el promedio de edad para sus habitantes es de 27.7 años con tendencia a la prevalencia de población joven y con una fuerte disminución de la curva a partir de los 29 años. Desde la perspectiva intracultural, se constata que en las comunidades de la Organización, existen diferencias generacionales respecto del grado de conocimiento y valoración del conocimiento cultural propio y ajeno, donde los más adultos y mayores sustentan aún el conocimiento más tradicional mapuche, valorando negativamente muchos cambios en lo económico y lo cultural. Por su parte, los jóvenes presentan diferencias en conocimientos y valoración de estos conocimientos, según sea los lof de origen; valoran en general los conocimientos tradicionales, pero al mismo tiempo presentan mayor disposición a usar formas no mapuches de producción aunque éstas vulneren los principios y normas mapuches de relación con la naturaleza. Así mismo, se constata la presencia de muchos jóvenes que emigran hacia la ciudad a estudiar o a trabajar. (MIDEPLAN, 2002). Respecto de las familias pertenecientes a la Organización, el 58.8% son de tipo nuclear y el 41.1% son de tipo extensa, con un promedio de 5.8 personas por familia (7 personas en las familias extensas y 5.1 personas en las familias nucleares). (MIDEPLAN, 2002). En comparación con el promedio estimado para la población mapuche, Xuf Xuf presenta un alto nivel de escolaridad, con un 6.2 años en promedio, donde el 79% de la población con estudios corresponde a los hijos y un 20% corresponde a ambos padres. Por otro lado, las mujeres alcanzan menores niveles de escolaridad que los hombres (en el caso de las mujeres cónyuges, un 49% de éstas no poseen

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estudios). A partir de estos datos MIDEPLAN (2002) generan como hipótesis que las familias nucleares serían más vulnerables a incorporar elementos culturales ajenos ya que están compuestas principalmente por jóvenes, con alto grado de escolaridad y con predominio del sexo masculino. (MIDEPLAN, 2002). Respecto del uso del idioma mapuzugun, se la identifica como “un área de gran vitalidad y vigencia en el uso y práctica del mapuzugun, con una gran cantidad de bilingües coordinados y una particular variedad dialectal de la lengua” (MIDEPLAN, 2002, p.84). 3.2 La Organización Organización Ayjarewe Xuf Xuf es el resultado de la

complementación y sinergia entre el capital cultural y humano existente en el territorio que intencionalmente busca reconstruir el territorio tradicional y sus formas de organización sociopolíticas tradicionales, buscando complementar formas y contenidos intraculturales con formas y contenidos organizativos que surgen de la apropiación cultural del elementos propios de la sociedad chilena occidental. Se basa fuertemente en la capacidad e intencionalidad de las comunidades, autoridades y familias participantes de producir esta rearticulación sobre la base de la cooperación con el fin de obtener las metas comunes de recuperar adecuadas condiciones de vida sustentables intraculturalmente y coherentes con la memoria histórica y las prácticas intraculturales vigentes. De acuerdo a lo señalado por los dirigentes y a los documentos utilizados en la investigación, desde la perspectiva de la estructura de la Organización Ayjarewe Xuf Xuf, la Organización es de adhesión voluntaria, es decir, está formada por familias, lof, comunidades, rewes o autoridades de lof y/o rewe que pertenecen al territorio de Xuf Xuf que adhieren voluntariamente con los objetivos o naturaleza de la Organización.

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El análisis de la documentación utilizada muestra que los principios que fundamentan la incorporación a la Organización están asociados a factores intraculturales de adscripción a la lógica mapuche y su forma de organización sociopolítica tradicional, la memoria histórica vigente en la oralidad de personas de los lof, lazos de parentesco vigentes y renovados a través de ceremoniales culturales y espacios intraculturales vigentes, prácticas recientes de organización comunitaria de oposición a iniciativas del Estado, objetivos funcionales consistentes en conseguir a través de la Organización bienes, recursos, beneficios de origen externo. Otro de los factores constatados que operan para la participación en la Organización tienen que ver con cierto requisito tácito de no militancia en partidos políticos. Es así como uno de los dirigentes más antiguos del territorio, de participación activa en el Comité de defensa de las comunidades contra el By Pass y posteriormente en la candidatura a alcalde del dirigente principal de la Organización, hoy no participa directamente en la Organización por estar relacionado con un partido político. Cuando se exponga el análisis de interfaz entre la Organización y el Programa Orígenes, se verá que el grado de autonomía en las decisiones de las comunidades en iniciativas correspondientes al Ayjarewe permite que las comunidades puedan optar por trabajar con consultoras externas en lugar de trabajar con la Consultora generada por la Organización. En la estructura interna de la Organización existe un grupo de dirigentes, que son con los cuales se mantuvo la relación de investigación durante el proceso investigativo, que forman una dirección más política de la Organización y que tienen la misión explícita de ser un puente entre los lof y el entorno, sea con otras organizaciones de la sociedad civil, con otras organizaciones mapuche o con personas, y además, con el Estado en sus distintos niveles. Estos dirigentes, desde una perspectiva intracultural, corresponden a distintos tipos de autoridad mapuche, donde algunos tienen el cargo de werken de la Organización, pero no de su lof de origen, otros son werken de la Organización y al mismo tiempo son werken de su lof

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de origen, y la figura del Wünen Ñizol Lonko o dirigente principal del Organización, que a su vez es lonko de su lof. Por otro lado, existe un Consejo de Lonko o de dirigentes representantes de cada uno de los lof pertenecientes a la Organización, los cuales participan de las tomas de decisiones de las iniciativas emprendidas por los dirigentes de la Organización. Un aspecto interesante de las formas de vinculaciones internas de la Organización radica en la fuente de la autoridad. Se observa una dinámica de cierta autonomía del grupo dirigencial en las iniciativas emprendidas, la cual está supeditada a la decisión de las autoridades de los lof. Los dirigentes de la Organización corresponden a personas jóvenes, la mayoría con formación universitaria y con profesiones que les permiten por un lado comprender la lógica occidental y manejarse en este terreno y tener validación externa al mundo mapuche de sus conocimientos, y por otro lado, a nivel interno logran validación entre las personas de los lof, además de presentar ellos una fuerte adscripción a los conocimientos y normas de vida mapuche. Este hecho, según los dirigentes, fue asumido explícitamente así por los lof al momento de definir sus autoridades y formas de organización, donde el grupo dirigencial fue elegido por esta doble cualidad de conocedores de la cultura mapuche y de la lógica territorial (aunque intraculturalmente no corresponden a autoridades de conocimiento tradicionales), y por otro lado ser conocedores de la cultura y lógicas de la sociedad occidental y del Estado chileno. De esta manera, los dirigentes de la Organización asumen como una forma específica de capital social de puente entre las lógicas y dinámicas internas del territorio y de los lof y el entorno compuesto por la sociedad civil (indígena y no indígena) y el Estado. Los dirigentes asumen explícitamente este rol de puentes o intermediarios, donde se observan implicancias del orden de la vida personal y profesional y por otro lado, implicancias en las relaciones con las demás personas del territorio. En lo personal, asumen el exponerse a la crítica externa, donde desde

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algunas organizaciones se les acusa de no representar el conjunto de la realidad mapuche, o bien, se les acusa de aprovechar para beneficio personal sus cargos de representación no sólo de la Organización, sino de otras organizaciones con las que se relacionan, como es el caso de la Comisión de Trabajo Autónomo Mapuche (COTAM). Pero por otro lado, cuentan con la exigencia de trabajar en sus profesiones tanto por presión interna de obtener fuentes de ingreso, como también por presión desde las personas del territorio, ya que el ejercicio de sus profesiones le permite una fuente de validación intracomunitaria, pero donde también surge la envidia que se manifiesta mediante formas intraculturales como enfermedades tanto de los dirigentes como de familiares o incluso de sus animales producto de la intervención de otras personas. En las conversaciones y registro de campo se observa que estas características del rol asumido por los dirigentes son enfrentados mediante la confluencia de una serie de factores como son la validación y asesoría de las autoridades tradicionales de la Organización, los lazos de parentesco existentes, la vigencia de ceremonias y prácticas intraculturales donde se reafirman los lazos de cercanía y reciprocidad, tal como es el caso del elüwün realizado por el fallecimiento de la madre del Wünen Ñizol Lonko de la Organización (producido durante el periodo en que se realizó la investigación), donde la presencia de familiares, vecinos, dirigentes de lof, reafirmaron los lazos existentes, donde además asistieron diversas personas y dirigentes mapuche y no mapuche externos a la Organización y al territorio. Otros factores observados que permiten la mantención de los dirigentes en sus roles son la fuerte adhesión a los códigos intraculturales, así como el sentido del humor compartido, que surgía habitualmente en las entrevistas y observaciones de terreno que operaba como factor de distensión ante adversidades, facilitador de los lazos de cercanía interpersonales, y permitía también un componente de racionalización ante la complejidad enfrentada como dirigentes, haciendo resaltar de

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manera paradójica los puntos de tensión de las relaciones con los vecinos, con los lof, con el Estado y con otras organizaciones. Otro componente de la estructura de la Organización corresponde a la Consultora de la Organización, la cual los dirigentes y miembros de la consultora señalan que surge como respuesta interna a los requerimientos del programa Orígenes, el cual establece que el diseño técnico y ejecución técnica de los diversos proyectos de las comunidades participantes del programa corresponde a consultoras externas elegidas por las comunidades. La Organización formó e inscribió su propia Consultora, bajo el alero jurídico de su personalidad jurídica como Asociación Indígena, donde algunos de sus dirigentes jóvenes, de formación profesional, asumieron la dirección de esta Consultora, se eligieron otros jóvenes que por sus características de motivación, conocimientos, legitimidad en sus lof pasaron a formar parte de la Consultora. Así mismo, se observa que se contrataron técnicos y profesionales, algunos mapuches y otros no mapuche para las funciones necesarias para el programa Orígenes. De esta manera, en esa etapa los vínculos internos con la mayoría de los lof pertenecientes a la Organización comienzan a desarrollarse en parte mediante este vínculo de naturaleza técnica. Para la Organización, la Consultora cumple diversas funciones propias a la lógica interna de la Organización. Por una parte, permite que los recursos del programa Orígenes queden en su mayor parte en las mismas comunidades y Organización al no tener que pagarle a una consultora de origen externo, por otro lado, la asumen como otro espacio en el cual pueden transmitir su visión de desarrollo y de estrategias incluso sin perder su visión fuertemente crítica hacia el programa Orígenes. Desde esta última perspectiva, en un contexto de bajas expectativas (e incluso de expectativas más bien de efectos perjudiciales) hacia el programa, la Consultora permitiría canalizar en un sentido crítico y constructivo las necesidades y visiones de las comunidades.

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Otras funciones asignadas a la Consultora son las de obtener aprendizajes significativos en torno a la formulación y gestión de proyectos, en tanto constatan que los proyectos de diversos orígenes son una vía para canalizar necesidades, donde el conocimiento técnico es fuertemente relevante y por otro lado, la función de establecer vinculaciones con otras comunidades y organizaciones mapuches de otros territorios donde fortalecer o bien iniciar los contactos para intercambiar visiones y mostrar la perspectiva asumida por la Organización en torno al desarrollo mapuche y a las relaciones con el Estado chileno. Desde la perspectiva de los dirigentes, para la Organización el trabajo de la consultora ha permitido enriquecer el conocimiento acerca de las comunidades participantes ya que ha implicado buscar información necesaria para la formulación de los proyectos, establecer contactos con comunidades no pertenecientes a la Organización e intercambiar visiones con ellas, ha significado un fuerte aprendizaje en la formulación y gestión de proyectos, enriquecer la visión crítica al Estado incluyendo ahora la posibilidad de crítica en el plano técnico a las políticas indígenas. Sin embargo, a nivel interno de la Organización la mayor parte de los impactos obtenidos por la Consultora y la Organización con el programa Orígenes son de tipo negativo, lo cual surge de las entrevistas a dirigentes y miembros de la consultora y en parte se observa del trabajo de campo. Estos impactos negativos corresponden a una pérdida de contacto directo con las personas de las diversas comunidades, la evaluación pérdida de energías en múltiples reuniones con el programa, y efectos adversos como conflictos con comunidades de la Organización que han significado la eventual salida de dicha comunidad de la Organización. La pérdida de contacto con las comunidades son atribuidas a las acciones que la formulación de los proyectos y las conversaciones con el programa Orígenes demandan, lo cual está directamente relacionado con la pérdida de energías y tiempo

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en muchas de las reuniones con el programa, atribuidas a lo mal diseñado del programa y a las confusiones administrativas y técnicas internas entre las instituciones del Estado co-ejecutores. El conflicto con una comunidad, que ha estado próximo a significar la salida de dicha comunidad de la organización, es atribuida a la demora de INDAP en entregar los recursos y definiciones que le permitan a la Consultora responder a los compromisos adquiridos con las comunidades, pero que dicha comunidad ha atribuido a la Organización y a la Consultora. Otro efecto observado en el trabajo de campo es que la Organización a través de la Consultora ha debido modificar en la práctica su forma de trabajo territorial interno, es decir, del trabajo de fortalecimiento de los lof ha debido pasar a trabajar con las comunidades ya que el programa Orígenes dispone que la asignación de recursos sólo se hará a comunidades legalmente constituidas de acuerdo a la ley indígena. Por último, se observó que la presencia de algunos de los mismos dirigentes de la Organización en la Consultora generaba en ocasiones dificultades en las conversaciones con el Estado y también al interior de las comunidades, debido a que se sobreponían el discurso político reivindicativo con el discurso técnico de orientación más práctica, observándose la presencia de demandas de tipo política de largo plazo en espacios de resolución de problemas técnicos de corto plazo con los servicios públicos co-ejecutores del programa Orígenes. Desde la perspectiva del tipo de vinculaciones internas desarrolladas por la Organización, se registraron el uso de diversos mecanismos, algunos propios de la cultura mapuche y otros que corresponden a formas de apropiación de mecanismos no mapuches. Entre los tipos de vinculaciones internas propias del mundo mapuche

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se constatan el uso de xawün7 y füxa xawün8, eluwün9, kejüwün10. En los xawün, se intercambian visiones, se obtiene el conocimiento de las figuras de autoridad de los lof, se analizan acontecimientos vinculados a las iniciativas emprendidas, se evalúan las estrategias a futuro, correspondiendo desde una visión externa a tipos de asamblea de participación comunitaria. El elüwün en este caso se constató a través del conjunto de ceremonias y relaciones establecidas a partir del fallecimiento de la madre del principal dirigente de la Organización, donde participaron familiares, vecinos, miembros de comunidades vecinas, miembros y autoridades de comunidades de otros territorios, autoridades no mapuches como el intendente regional, miembros del concejo municipal. Entre los tipos de vinculaciones internas no mapuches se observaron talleres de análisis temático impulsados por el equipo de la universidad responsable de la elaboración del diagnóstico y del plan de desarrollo endógeno, los cuales tenían una estructura propia de metodologías de las ciencias sociales. Los dirigentes de la Organización refirieron el uso regular de reuniones ampliadas que también denominaban talleres, en los cuales los miembros de las comunidades y los dirigentes de éstas planteaban sus visiones, se resolvían estrategias, se evaluaban procedimientos. Un punto relevante que se constató durante el desarrollo de la investigación fue la decisión de la Organización y los lof de mantener muchas de sus reuniones sin intervención de agentes externos, es así como a muchas de las

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Encuentro Encuentro mayor Ceremonial tradicional mapuche de entierro Ayuda recíproca

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reuniones internas de la Organización el investigador no pudo asistir por corresponder a reuniones estrictamente internas. Respecto del nivel de consistencia interna de los planteamientos de la Organización, es decir, tanto de la consistencia entre los dirigentes de la Organización con los lof como la consistencia en el tiempo, se observó una adecuada consistencia constatada en las reuniones entre la Organización y las instituciones públicas co-ejecutoras del programa Orígenes, con la presencia de algunas descoordinaciones en el discurso expresado por dirigentes en comparación con el expresado por algunos representantes de los lof. Por otro lado, se observó la evolución del discurso desde un discurso fuertemente crítico y reivindicativo –observado en documentos internos de la Organización y en documentos presentes en internet- hacia uno orientado al diálogo y matización de las diferencias con el Estado –obseervado durante el periodo de investigación-. Se observó que este discurso era mantenido en la práctica por los dirigentes de la Organización y por dirigentes de los lof, especialmente en reuniones con autoridades regionales y de programas públicos. Para la consistencia en torno al diagnóstico realizado por el equipo de la universidad, los dirigentes en distintos momentos expresaron su acuerdo con el documento, en sus respectivos documentos internos y conversaciones internas expresaron contenidos consistentes con el diagnóstico y plan de desarrollo, por otro lado, el mismo diagnóstico incorporó encuestas para evaluar el grado de conocimiento de las familias de las comunidades en torno al proceso desarrollado que señalan que un 84% de las familias de los lof conocían el estudio (MIDEPLAN, 2002). Los aspectos más recurrentes que manifestaron la consistencia entre el diagnóstico y lo señalado por los dirigentes de la Organización correspondieron a los objetivos del proceso de negociación con el Estado, contenidos específicos en torno al concepto de economía cultural, concepto mapuche de bienestar y desarrollo,

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relevancia de la tierra y su recuperación, defensa de los dirigentes ante la Contraparte Técnica del plan de desarrollo elaborado por la universidad. En torno a los planteamientos expresados por los dirigentes de la Organización hacia el actor público, se observó un adecuado nivel de consistencia entre las intervenciones de los dirigentes y las intervenciones de las autoridades de los lof, donde estos últimos cuando intervenían por lo general complementaban la visión crítica de los dirigentes, agregaban información más detallada de lo que los dirigentes denunciaban. Por ejemplo, al analizar el tema del agua en el territorio con funcionarios públicos de los organismos responsables del tema, los dirigentes expresaban las dificultades surgidas por las soluciones entregadas con anterioridad en torno al canal Itinento, el cual era visto positivamente por los funcionarios públicos y donde las autoridades de los lof intervenían dando información más acabada de las dificultades surgidas en torno a la presencia de dueños del uso del agua que no pertenecían a las comunidades, o bien las dificultades administrativas enfrentadas. Un aspecto donde se observó menor consistencia entre dirigentes Organización y dirigentes de lof, tuvo que ver con situaciones donde estaban en juego solucionar trabas administrativas que permitieran acceder efectivamente a recursos del Estado. En estos se observó que los dirigentes de la Organización se centraron en factores de tipo estratégico tales como la demanda de ser respetados en sus formas de organización interna y no imponérseles formas de organización winka11, mientras los dirigentes de los lof mostraron menor resistencia a que la legalidad vigentes los forzaba a organizarse en Comités de Agua que les permitían poder postular a los recursos disponibles. Uno de los dirigentes de la Organización se mostró posteriormente conciente de esta cierta distancia entre los dirigentes y las

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El concepto “winka” es usado aquí en el sentido de “no-mapuche”.

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autoridades de los lof, atribuyendo esta situación a una descoordinación temporal por falta de tiempo para haberse reunido previo a la reunión con los funcionarios públicos. Otro componente relevante de las vinculaciones internas de la Organización surgidas de las entrevistas corresponde a las diferenciaciones entre las generaciones presentes en el territorio, donde por un lado, al interior de las comunidades pertenecientes a la Organización los jóvenes asumen una gran importancia en tanto permiten mantener y proyectar la Organización y el territorio en tanto territorio mapuche, pero donde es central la voz de las personas mayores y las autoridades tradicionales vigentes, observándose entonces complementariedad entre las generaciones de jóvenes y las generaciones de adultos y abuelos. Este factor es especialmente relevante en los vínculos con otras comunidades del territorio ya que la Organización en algunos lof establece primero contacto con personas mayores (abuelos) que son los que poseen en su memoria el recuerdo y valoración por la organización del ayjarewe, pero donde enfrentan la dificultad que en muchos lof se producido un distanciamiento entre las generaciones de jóvenes –demográficamente más significativas- de las generaciones de abuelos. En el caso de los lof de la Organización, se observa tanto de la revisión del diagnóstico como del discurso de los dirigentes la misma tendencia demográfica, pero donde los jóvenes mantienen aún grados heterogéneos de apego a las normas de vida y prácticas intraculturales mapuche, donde el alejamiento de estas normas está dado por la necesidad práctica de adaptación al entorno de la sociedad occidental chilena. Los dirigentes señalan que en la actualidad es posible constatar que muchos jóvenes están comenzando a expresar el discurso desarrollado por la Organización, es decir, de valoración del ayjarewe como forma de organización, de rescate y fortalecimiento de la memoria histórica, de conciencia e identidad étnica no sólo mapuche sino además wenteche, de visión crítica de la influencia negativa del Estado sobre los mapuche en general y sobre los lof del territorio en particular.

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3.3

Visión de desarrollo La visión de desarrollo presente en la Organización se basa fuertemente

en la lógica mapuche y su concepción de mundo, hombre y relación hombrenaturaleza, incluyendo la apropiación de conceptos no-mapuche como el de economía cultural y algunas estrategias para lograr esta visión de desarrollo. Se describe la perspectiva que asumen la Organización y sus dirigentes en torno al desarrollo, rol del Estado, rol de las comunidades y sus miembros, formalización de su plan de desarrollo endógeno a largo plazo y las estrategias definidas para su implementación. Para los dirigentes, la propuesta de desarrollo endógeno formulada con la colaboración de la universidad, corresponde efectivamente a una propuesta desde el mundo mapuche, su lógica y actores validados, y que responde a la realidad sociocultural del territorio. La propuesta de desarrollo endógeno de la Organización inicialmente fue llamada en mapuzugun “taiñ xemalu” –“nuestro crecimiento o desarrollo”-, sin embargo es significativo que posteriormente fue cambiado por “kümeletuam” –“para volver a estar bien”-, que es producto de los aprendizajes obtenidos durante el proceso de diagnóstico, en tanto recuperación de la memoria histórica que contó con el aporte significativo de los mayores en el territorio. Esta propuesta “Kümeletuam” según señalan documentos internos y documentos de internet, se fundamenta intraculturalmente en los conocimientos en torno a “Chaw Günechen” –cuya traducción literal es aproximadamente “Padre Sostenedor o Creador”- el cual es el principio fundamental de la existencia de la naturaleza que incluye al hombre; “waj mapu” –“territorio”-; “mogen” –“vida”-, “az mapu” –“normas de vida” o código de conducta de las personas-; “küme felen” – “bienestar” pleno-; naturaleza circular del desarrollo; economía cultural; “mugeltun

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kimün” –necesidad de reculturizar-. Cada uno de estos conocimientos intraculturales, incluyendo la apropiación cultural sobre el concepto de economía cultural, tiene a su vez una serie de dimensiones y articulaciones con los demás elementos, los que no serán descritos aquí por corresponder a un campo de conocimientos en sí mismo. Para los dirigentes, resulta altamente importante que los organismos de colaboración externa públicos y privados comprendan o se muestren respetuosos de estos conocimientos a la base de sus propuestas de desarrollo. Tras el proceso de diagnóstico y formulación del Plan de Desarrollo Endógeno “Kümeletuam”, la Organización ha definido como líneas estratégicas prioritarias las siguientes: “Küme Felen” (nivel económico-productivo), “Che ka ixofij fijke mogen” (Salud de los ecosistemas) y “Mapuche az mogen” (ámbito sociocultural). A su vez, cada una de estas líneas estratégicas de desarrollo se compone de líneas específicas, es así como la línea del “Küme Felen” se compone de las líneas específicas de “Mapu” (tierra), “Ko zugu” (agua) y “Fijke Xipa Chemkün” (infraestructura); la línea de “Che ka Ixofijke Mogen” se compone de las líneas específicas de “Taiñ Xemoleael” (salud), “Kimeltun zugun” (educación), “Fijke Xipa Mogen” (Medioambiente) y “Fijke Xipa az müleyelu mapu mew” (recursos naturales y su manejo); y la línea de “Mapuche Az Mogen” se compone de las líneas específicas de “Taiñ Günenlewal” (jurídico), “Taiñ Rakizuam” (religión) y “Taiñ ajkutunlewal ka kimniewal” (comunicaciones). (Ver anexo 10). En tanto los miembros de la Organización identifican en el Estado uno de los actores claves para explicar el deterioro de la calidad de vida y el rol de resolver y revertirlas, para estas líneas estratégicas de desarrollo endógeno se le demanda al Estado la entrega de recursos culturalmente pertinentes. En algunos casos, se identifica además a organismos de la sociedad civil el rol protagónico en las

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soluciones, como son los casos de educación y religión, que ambos identifican a la iglesia Católica y evangélicas como actores claves. Como se ve, las reivindicaciones de la Organización integran dimensiones jurídicas, educacionales, de salud, medioambientales, organizativas, económico-productivas, religiosas; siendo uno de los componentes más enfatizados el recurso tierra, en tanto ahí radica parte central de la relación intrafamiliar, de relación con la naturaleza y con la dimensión económico-productiva. Las estrategias utilizadas son de distintos niveles, los cuales para la Organización resultan un todo integrado, siendo analizadas estas estrategias en esta investigación en las distinciones analíticas de los niveles bonding, bridging y linking. Respecto de las expectativas de las familias de la Organización sobre el desarrollo, MIDEPLAN (2002) señala que la mayoría de las expectativas de tipo material son bajas, en cambio las expectativas del ámbito sociocultural son medianas o altas. 3.4 y linking) 3.4.1 Siglo XIX hasta década de 1980 Este periodo de tiempo corresponde al periodo pre-reduccional, presente en la memoria histórica de las personas de más edad hasta tiempos más recientes. Algunos de estos datos son complementados con los aportes de Bengoa (2000). En MIDEPLAN (2002) se señala que los relatos actuales acerca del inicio de los asentamientos en el territorio, indican que los primeros habitantes del territorio provenían del otro lado de la cordillera, de los siglos XVII o XVIII. Los motivos de los asentamientos fueron las guerras. La memoria histórica de estos primeros asentamientos alude también –en una época posterior- a las guerras contra Dinámicas entre los niveles del capital social (bonding, bridging

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el ejército chileno en el siglo XIX. Estos relatos coinciden en señalar como orígenes de los asentamientos en Xuf Xuf al desplazamientos de varios grupos de mapuches producto de las guerras, enfermedades que generaron un poblamiento inicial en lo que actualmente es el lof de Xuf Xuf. Debido a esto se registran comentarios de la cercanía entre la gente de Xuf Xuf y otras comunidades mapuches que residen en lo que actualmente es Argentina. Por su parte, Bengoa (2000) describe la participación del Ayjarewe Xuf Xuf en el siglo XIX, especialmente en el periodo final de la lucha contra el ejército chileno (hacia el año de 1880). Al respecto, describe las alianzas entre Mangin (ñizol lonko de los arribanos o wenteche) y “caciques” donde, entre otros, identifica a los Quidel de Xuf Xuf. Este mismo autor describe las relaciones de parentesco entre los habitantes de estos territorios con habitantes en lo que actualmente es Argentina. A fines de la década de 1860, los arribanos establecieron una alianza para enfrentar la ofensiva del ejército chileno, entre los que se encontraban autoridades de Xuf Xuf. En el periodo de guerras que van desde fines de la década de 1860 hasta inicios de la década de 1880, Bengoa (2000) describe la participación directa y activa de Xuf Xuf en alianza con los arribanos en contra del ejército chileno, así como describe las represalias del ejército contra los habitantes de Xuf Xuf (por ejemplo, como represalias ingresaban al territorio, tomaban prisioneros, robaban animales – muestra un informe oficial del ejército en que informan haber obtenido 600 animales desde Xuf Xuf-, etc.). En la memoria histórica registrada en conversaciones con dirigentes, miembros de la consultora y en un taller de miembros de las comunidades con la Universidad, se recoge que la estructura social en el territorio se basaba en el ayjarewe y en los rewe. La organización en ayjarewe, a partir de la derrota militar de 1881, fue perdiendo poder hasta que en las primeras décadas del siglo XX deja de aparecer como una forma de organización vigente en el territorio. A partir de ese

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momento, la articulación social que agrupaba más lof en el territorio fue el rewe para la realización de gijatun12. En los inicios del siglo XX se profundiza el proceso reduccional (los nombres de las comunidades indígenas del territorio corresponden –al igual que en otros territorios mapuche- a las autoridades de esos momentos en cada lugar) y se produce el loteo de tierras que se asignaron tanto a no mapuches como a mapuches. (ver anexos 9, 10 y 11). En esta época, hasta tiempos recientes, continua el proceso de aculturación por contacto e imposición de la sociedad chilena occidental que, si bien no se cuenta en esta investigación con datos específicos, no parece ser muy distinta al proceso sufrido por otras comunidades en otros territorios. En una reunión en Xuf Xuf algunos miembros de los lof señalan que más recientemente, en los años 60, durante el gobierno del presidente Eduardo Frei (del Partido Demócrata Cristiano, de centro), algunas comunidades comenzaron la inscripción de derechos de agua del canal Itinento que pasa por el territorio. Se recuerda que en esa época no se concluyó adecuadamente ese proceso, lo que es contrastado con el hecho que muchos particulares no mapuche pudieron comprar derechos de agua dentro del territorio, aún sin ser del territorio. Esta situación se continua en el año 90 a 91, cuando INDAP regional aprueba el proyecto del Canal de Itinento, donde el problema consistió en que los derechos de agua no fueron adecuadamente inscritos durante la construcción del canal), por lo que el acceso a los beneficios de esta obra fue menor a la esperada y produjo una serie de conflictos y desconfianzas con la funcionario público responsable de la redacción del escrito público. Esta obra fue entregada en esos años (se señala que tuvo un costo de 67

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Ceremonial religioso mapuche de rogativa.

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millones de pesos) y sin embargo aún está la causa siendo tramitada en el juzgado sin que se haya producido la entrega formal a la comunidad de agua (interfaz entre el capital social grupal y los servicios públicos). Otro hecho registrado de la interacción entre el capital social comunitario y el Estado, son los hechos durante la década de los 80 sobre el estudio y trazado de un By Pass de la carretera por el territorio, los cuales surgen en las conversaciones con los dirigentes y se analizan de videos de registro de la época. Esto se produjo durante la dictadura militar, recordándose que al ser conocida esta situación, se produjo una movilización de las comunidades que hizo desistir al gobierno de realizar este trazado para evitar mayores conflictos políticos que los que ya enfrentaba en esa época. 3.4.1 Mediados a fines de los años 90 El periodo correspondiente a las reacciones al trazado del By Pass se analiza en base a conversaciones con los dirigentes, al análisis de videos de registro de la época y de la revisión de documentación escrita. Ya en un periodo de retorno a un sistema político democrático, los gobiernos de la Concertación retomaron la inquietud del gobierno militar de realizar un trazado nuevo de la carretera Panamericana, de manera de descongestionar la circulación vehicular al interior de la ciudad de Temuco. De esta manera, se realizan los estudios para el nuevo trazado del By Pass Temuco (en adelante “el By Pass”), retomando la idea de realizar el trazado por el territorio de Xuf Xuf. Una vez que los estudios preliminares de los trazados alternativos indicaban que la mejor alternativa era por Xuf Xuf, se inició la movilización de personas, familias y comunidades pertenecientes a los territorios por los cuales pasaría el trazado. Esta movilización dio origen al “Comité de Defensa de las comunidades contra el by pass”, entre cuyos dirigentes iniciales se encuentran dos de

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los dirigentes actuales de la Organización (el ñizol lonko más uno de los werkén, primo del ñizol lonko), más dirigentes procedentes de otros territorios también afectados por el trazado. A nivel del capital social de bridging de las comunidades de este Comité, se realizan diversos encuentros entre las familias afectadas, se produjeron vínculos que se habían roto hacía décadas entre sectores del territorio de Xuf Xuf –más los de territorios aledaños- lográndose un proceso de rearticulación entre sectores en función del rechazo a la construcción del By Pass. Se realizaron visitas a los hogares de las familias afectadas, en el año 1996 se realizaron füxa xawün en un lugar cercano a donde en el año 1881 se reunieron los combatientes mapuche antes de atacar el fuerte Temuco, participaron activamente los genpin, lonko, wewpife de los territorios como muestra de una fuerte identidad étnica. Este Comité asumió la interlocución ante el Estado de las familias directamente e indirectamente afectadas por el trazado, en un trabajo tanto de negociación y resistencia ante el Estado como de articulación y concientización ante las familias afectadas. A nivel del capital social de linking, en esta época el Ministerio de Obras Públicas inicia contactos tanto con las familias directamente afectadas en el trazado como con las familias indirectamente afectadas (dado que el trazado aún no era completamente definitivo). Al mismo tiempo, se encargan los estudios técnicos de impacto socioambiental del trazado a una Consultora externa, la cual subcontrata a un Instituto especializado en materias indígenas, perteneciente a la mayor universidad pública regional. En un comienzo el Comité logró contar con apoyo externo de diversas organizaciones no gubernamentales con las cuales se tenían contactos previos, de personas de dos carreras en específico de una universidad local, de partidos políticos

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y de personas tanto de la intelectualidad vinculada a la realidad mapuche como otras personas de la sociedad civil. Al interior del territorio de Xuf Xuf esto significó establecer contactos entre distintos lof o familias que o habían mantenido contacto a nivel religioso en ceremonias como los gijatun sin mantener vínculos de tipo sociopolítico, o bien habían perdido todo tipo de contacto. Desde esta perspectiva, el capital social grupal del Comité operó como puente entre comunidades que posteriormente se articularon en la Organización. En el análisis de las entrevistas con los dirigentes actuales de la Organización y de la revisión de diversos registros audiovisuales del proceso se constata la participación en esa época de algunos de los actuales dirigentes de la Organización como dirigentes del Comité, así como la presencia ya en ese tiempo de algunas de las instituciones que actualmente colaboran con la Organización. En la dinámica de interacciones en la interfaz con el Estado, el Comité pierde fuerza cuando, una vez realizado el trazado definitivo, el Ministerio de Obras Públicas comienza a negociar las compensaciones sólo con las familias directamente afectadas, ofreciendo dinero a corto plazo a las familias directamente e indirectamente afectadas, donde al aceptar estas familias estas condiciones dejan al Comité con bajo poder de interlocución. En las entrevistas como en el análisis de un video documental del proceso se observa que las familias que aceptaron las condiciones del Ministerio, comenzaron a ser criticadas y rechazadas por las demás familias y comunidades. Tras la experiencia del Comité, algunos de los dirigentes que pertenecían al territorio de Xuf Xuf buscan mantener los vínculos generados por el proceso de rechazo al By Pass (capital social de bonding). En las reuniones que se produjeron en ese periodo, surge el planteamiento de algunas autoridades tradicionales de

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rearticular y recuperar el Ayjarewe Xuf Xuf que había surgido de la memoria histórica de autoridades de conocimiento de los lof, en las dimensiones más amplias posibles, es decir, en lo territorial, en lo organizacional, en lo cultural. A partir de este momento se fija el objetivo de la rearticulación de la antigua organización sociopolítica del ayllarewe y se establecen iniciativas para mantener los vínculos establecidos en el proceso del Comité, y ampliándose este esfuerzo hacia lof y rewe que no participaron del proceso por estar más alejadas del trazado. 3.4.3 Año 1999 En las conversaciones con los dirigentes se señala que aprovechando los vínculos personales (capital social individual) de éstos, que por sus profesiones y trabajos anteriores habían conocido y contactado diversas instituciones no mapuches y dirigentes mapuches, se establecen contactos (expresión del capital social de puente) con dirigentes de las principales organizaciones mapuches del movimiento mapuche actual, para invitarlos al territorio a dar a conocer sus planteamientos y experiencias para que las personas de los lof de la Organización tuvieran más elementos para comprender el movimiento mapuche actual, tuvieran más elementos para resolver las estrategias que la Organización seguirían a futuro y constataran que las condiciones y realidad de vida en el territorio era una realidad compartida por otras comunidades mapuche. Es así como toman contacto con la Asociación Ñankucheo de Lumaco, la Asociación Poyenwe de Villarrica, la Asociación de Makewe de Padre Las Casas, la Coordinadora Arauco-Malleco, la experiencia del conjunto de comunidades en Tirúa con el actual alcalde Millabur, estableciendo de esta manera el desarrollo de un capital social de puente de contacto estrecho con organizaciones mapuche del llamado “movimiento mapuche”. En este proceso que significó que dirigentes de dichas organizaciones visitaron, expusieron sus planteamientos y dialogaron con los miembros de la Organización, generándose vínculos de cercanía, cooperación y reciprocidad.

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En esta primera etapa de la Organización, la cercanía con estas organizaciones se constata en la participación conjunta en seminarios –registrados en documentos de la época-, reuniones ampliadas, en la visita de los dirigentes de la Organización a los territorios de estas organizaciones y comunidades, la firma conjunta de declaraciones públicas, distinguiéndose de otras organizaciones por el uso en las firmas de las declaraciones públicas de la noción de identidad territorial. En los contactos desarrollados por los dirigentes de la Organización con las organizaciones y comunidades mapuches de otros territorios, comienzan a estrecharse los vínculos, se producen prácticas de reciprocidad donde los dirigentes de uno y otro territorio se invitan a ceremonias tradicionales como gijatun, xawün; además, cuando alguna de las organizaciones enfrenta momentos más críticos en sus relaciones con el Estado, la Organización participa del movimiento de solidaridad de las otras organizaciones, firmando declaraciones conjuntas, participando en marchas hacia la intendencia regional. Con la Coordinadora Arauco-Malleco, los vínculos más cercanos se establecen al inicio del proceso de reconstitución del Ayjarewe, donde el principal objetivo era que los miembros de la Organización conocieran los planteamientos de esta organización, pero con los cuales posteriormente se produce un distanciamiento por diversos motivos, donde por un lado está que el carácter de esta organización no corresponde al de la reivindicación de las identidades territoriales, por otro lado, existen diferencias en las estrategias seguidas por estas dos organizaciones, pero donde se mantienen vínculos cooperativos ante situaciones de carácter más general donde se ven involucradas más organizaciones mapuches o la reivindicación más amplia de reconocimiento de derechos como pueblo o la demanda de autodeterminación. Otra de las organizaciones mapuche que los dirigentes de la Organización señalan como más cercanas es la Coordinadora de comunidades

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mapuche de Neuquén. En este caso, quedan patentes varios elementos que muestran las características del capital social de la Organización. Por un lado, se constata el carácter de proceso basado en la lógica y memoria histórica mapuche, en tanto para la Organización esta Coordinadora es considerada a un mismo nivel que las otras sin ser significativo que corresponda al actual territorio de Argentina, y por otro lado, se constata la capacidad de la Organización por tomar contacto y desarrollar vínculos estrechos con organizaciones que escapan el radio de acción más local o regional, siendo de carácter más internacional. Además, este vínculo es parte de un componente más grande del capital social de la Organización, relacionado con la capacidad de cooperación, en tanto es uno de los elementos que muestra cómo las iniciativas, prácticas y discursos de organizaciones y comunidades muy distantes entre sí, al tener similitudes de visiones, estrategias, iniciativas específicas potencian un planteamiento más amplio como es el del movimiento indígena a nivel latinoamericano. En el caso de la Asociación Makewe-Pelale, que gestionan un Hospital de carácter intercultural bastante conocido a nivel local, regional e internacional, las relaciones de la Organización con esta Asociación cuentan como precursores con el trabajo que el principal dirigente realizó en investigaciones, capacitaciones en el tema de la salud intercultural. Otros vínculos de bridging desarrollados al inicio de la Organización fue la invitación a dirigentes procedentes de otros pueblos indígenas en otros países, es así como señalan que personas de Perú y Colombia estuvieron exponiendo sus planteamientos y dialogando con los miembros de la Organización. Estos vínculos sirvieron –según los dirigentes- para que las personas de la Organización constataran que las experiencias y condiciones de vida y los planteamientos en torno a las reivindicaciones eran compartidas incluso por pueblos indígenas en otros países, lo que daba más fuerza al proceso que internamente llevaban a cabo.

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La Organización en esta época buscó establecer contactos con muchas de las comunidades y rewe del territorio tanto para captar más lof, familias y personas como para dialogar y compartir visiones y difundir los objetivos de la Organización. Como se describió en la exposición sobre la Organización, una de las estrategias de la Organización es buscar y establecer contactos con las autoridades tradicionales vigentes en los lof del territorio, principalmente personas mayores, por tanto las posibilidades de nexos con otros lof están condicionadas por la existencia actual y vigencia de estas figuras de autoridad tradicional. En ocasiones los contactos con estas figuras de autoridad son positivas, pero estas autoridades se encuentran poco legitimadas por las personas del lof que son más jóvenes y por tanto no logran llegar a las generaciones más jóvenes que muchas veces son los que asumen la dirigencia de las organizaciones funcionales que han tendido a desplazar a las organizaciones tradicionales. En otras ocasiones, los vínculos se vieron interferidos por el factor religioso, donde los dirigentes de la Organización señalan que en muchas comunidades del territorio las iglesias se han posicionado con tal vigor que han desplazado o incluso reemplazado a las autoridades tradicionales. En especial señalan a las iglesias evangélicas como un actor que ha interferido fuertemente desde hace años en el territorio y que hoy día obstaculiza la posibilidad de rearticulación de las comunidades. Otro de los factores que los dirigentes señalan como obstaculizador en sus esfuerzos de contacto con lof del territorio es la calificación de comunistas que les ponen personas de las comunidades, donde asignan a los comunistas una connotación fuertemente negativa. Este apelativo, según señalan los dirigentes proviene del efecto producido por la dictadura militar que produjo gran impacto en el territorio.

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En esta etapa, junto al desarrollo de una postura fuertemente crítica a la realidad vivida en los lof, atribuidas a la irrupción del Estado chileno, la usurpación de tierras, el deterioro de la calidad de vida, la pérdida de normas de vida, formas de relaciones, formas de relación con la naturaleza relacionadas con las formas de producción económica, surge el conflicto abierto con algunos particulares que poseen fundos al interior del territorio de Xuf Xuf, ocupando tierras que tradicionalmente pertenecían a distintos lof (mes de diciembre). Se inicia entonces, en un momento temprano de la vida de la Organización Ayjarewe Xuf Xuf, la relación de conflicto abierto con los particulares no mapuches del territorio –conflicto que existían con anterioridad a la Organización y al Comité- que significó en lo interno el aumento de cohesión entre los lof, con los dirigentes, el aprendizaje de formas de organización, reforzar los vínculos desarrollados hasta el momento, y hacia lo externo significó renovar el vínculo de conflicto abierto y resistencia ante el Estado y ante los particulares presentes en el territorio. En esta época surgen acciones de recuperación de las tierras de los fundos, la represión por parte de carabineros, de los que se recuerda tanto el patrullaje constante de helicópteros a baja altura por el territorio, así como la irrupción de noche en hogares de algunas familias para detener a algunas personas y someterlas a golpes y uso de corriente eléctrica- y los disparos desde guardias del fundo. Cuando se levanta la ocupación de terrenos de fundos particulares, la Organización realiza una marcha hacia la Intendencia Regional. En este momento se inician las negociaciones con el gobierno regional en función de las demandas de desarrollo. 3.4.4 Año 2000

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El intendente regional de esa época decide canalizar la demanda a través de una coordinación de servicios públicos que posteriormente incluyeron a Gobernación, CONADI, MIDEPLAN y SERPLAC que se transformaron en la llamada Contraparte Técnica en el trabajo de diagnóstico y formulación de un plan de desarrollo endógeno. Cabe señalar que en esa época ocurrían dos situaciones paralelas que tuvieron incidencia en el curso posterior del proceso: por un lado, coincidía el momento con los conflictos abiertos entre otras organizaciones mapuches que reivindicaban la recuperación de tierras y que habían significado la deslegitimación de la CONADI como interlocutor entre el Estado y el mundo indígena -y gatilla que el nivel central del gobierno asuma directamente las negociaciones en el conflicto-, y por otro lado, correspondía al momento en que estaba próximo el fin del periodo de gobierno del presidente Eduardo Frei, por tanto, las autoridades regionales estaban próximas a dejar sus cargos. Esta época coincide además con otro hito en la Organización (más específicamente con el nivel de puente), la que aparece en forma más secundaria en el discurso de los dirigentes y que corresponde al proceso de la candidatura del principal dirigente de la Organización a alcalde en las elecciones municipales del año 2000. Esta candidatura significó la revitalización de los contactos establecidos con autoridades y dirigentes de los territorios mapuche de la comuna de Padre Las Casas y que participaron del proceso de resistencia al By Pass (capital social de puente o bridging). Se reforzaron y profundizaron los vínculos con los territorios de Makewe, Likanko, Koyawe, Roble Huacho y a nivel interno (bonding), se profundizó la participación de los miembros de los lof en la candidatura y en las reuniones tanto previas como durante la constitución de esta candidatura al municipio. Muchos de los vínculos establecidos por la Organización durante la candidatura se mantienen vigentes y facilitan el acceso a instituciones y espacios de

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toma de decisiones políticas a la Organización, resultando entonces una fuente incipiente de empoderamiento autogestado, pese a la escasa votación obtenida. Esta candidatura, además implicó la necesidad de erigirse en un referente capaz de negociar políticamente con los partidos políticos tradicionales y tener una postura interna hacia ellos. Dado que en las elecciones municipales todos los partidos participantes (de derecha, centro e izquierda) llevaban candidatos mapuche en alguna comuna, se hizo necesaria la capacidad de fijar posturas hacia cada actor político. En términos generales, predominó una posición fuertemente crítica a los partidos políticos y de percepción de manipulación desde ellos, lo que incidió en la necesidad de que el candidato mapuche independiente no tuviera militancia política ni la hubiera tenido con anterioridad. En esta época, la Organización ya era una de las organizaciones mapuches presentes en diversas actividades e iniciativas del llamado “movimiento mapuche” e integraba el tipo de organizaciones mapuche de las identidades territoriales junto a organizaciones Naqche, Lafkenche y Wenteche. A nivel del capital social de linking, durante el año se produjeron reuniones y negociaciones entre la Organización y el Gobierno Regional y el Gobierno Central por la demanda de desarrollo. En estos primeros diálogos directos entre la Organización y la Intendencia, la Organización plantea sus demandas en torno a la recuperación de tierras y ubica esta recuperación de tierras en una demanda más amplia de desarrollo territorial, desde la perspectiva del desarrollo mapuche (el nombre de “desarrollo endógeno” surgió una vez que se integra el equipo de la Universidad Católica de Temuco), y agrega como requerimiento la incorporación de un actor mediador entre la Organización y el Estado debido a la desconfianza hacia el Estado y a la falta de conocimientos de la lógica y lenguaje del actor público, donde el mediador debería lograr traducir a la Organización la lógica del actor público y además debería traducir al Estado la lógica de la Organización.

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La Organización planteó que este mediador debería ser la Universidad Católica de Temuco –en específico la unidad especializada en el abordaje del mundo indígena de la universidad- debido a que las experiencias de trabajo conjunto previo (capital social individual de uno de los dirigentes) les daba confianza en la pertinencia del enfoque de trabajo de la universidad. Estas negociaciones derivan en la constitución de la llamada “Contraparte Técnica” (en adelante “la Contraparte”), formada por Gobernación Provincial Cautín, SERPLAC, CONADI y MIDEPLAN, dado que asumieron el rol de contraparte técnica en el trabajo de diagnóstico y formulación del plan de desarrollo endógeno encargado a la Universidad, con la cual se firmó un convenio a modo de contrato de prestación de servicios (mes de noviembre). Se acuerda que el gobierno va a financiar un diagnóstico y propuesta de desarrollo mapuche de la Organización (para los lof que forman parte de la Organización). Al interior del actor público se gestionan recursos para financiar este trabajo, lográndose que MIDEPLAN aportara los recursos, al mismo tiempo se definió que la coordinación correspondería a la Gobernación y que las demás instituciones públicas de la Contraparte ejercerían un rol de supervisión técnica. Un aspecto importante de las relaciones entre la Contraparte y la Universidad –que se desprende de entrevistas a funcionarios de la Contraparte, del equipo de la Universidad y a los dirigentes de la Organización- en esta etapa inicial del trabajo fue que, al establecer la Contraparte contacto con la Universidad, lo hizo con la dirección central y no con la unidad especializada en materia indígena. La universidad por su parte, internamente asignó la tarea a la unidad especializada en desarrollo regional, la cual fue la que estableció los acuerdos iniciales con la Contraparte, acuerdos sobre los cuales se redactaron los términos de referencia del vínculo contractual. En otras palabras, la unidad especializada en materia indígena

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(que fue la solicitada por la Organización) se integra al proceso cuando ya estaban firmados los términos de la investigación. En esta etapa se inician conversaciones y negociaciones entre MIDEPLAN y esta unidad de la Universidad para precisar algunos aspectos de los términos de referencia con los cuales no estaba de acuerdo, lo cual generó cierto ruido en la Contraparte. Una de las dificultades constatadas con posterioridad fue que el trabajo de la Contraparte Técnica con la Universidad y con la Organización, no contó con un proceso de explicitación de las expectativas, los objetivos, visiones particulares de los interactuantes, de esta manera, el vínculo fue inicialmente de tipo técnico y de cierta distancia y desconfianza y con baja concordancia en visiones, expectativas y orientaciones sobre el proceso. El análisis de las entrevistas y documentos a los actores involucrados muestra que los principales factores que llevaron a esta experiencia por parte de los actores de la Contraparte fueron el contexto de conflicto con diversas organizaciones mapuches y la necesidad de atenuar el conflicto, el compromiso a la seguridad pública ante los actos de violencia y por tanto la necesidad de acción del Estado, el que la Organización provenía del territorio de Xuf Xuf, el cual hacía poco tiempo se había visto afectado por la construcción del By Pass Temuco lo que implicaba una política de compensaciones y tratamiento preferencial en algunos niveles de la institucionalidad pública, la demanda explícita realizada por la Organización donde reclaman contra el Estado y plantean reivindicaciones para un mejor desarrollo del territorio que involucran modificaciones en la forma en que el Estado intervenía a través de sus programas e instituciones, y la constatación más general en la institucionalidad pública de la necesidad de pasar a un enfoque más territorial y coordinado de la intervención pública en materias de las demandas de desarrollo de los actores locales, así como por la constatación desde MIDEPLAN de la necesidad de definir nuevas estrategias de abordaje hacia el mundo indígena, con lo que una experiencia de este tipo, con un actor con reconocida experiencia previa como la

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Universidad, podía enseñar las metodologías más adecuadas, al mismo tiempo que en esa época se estaba diseñando el programa Orígenes y esta experiencia podía mostrar estrategias y metodologías más adecuadas para el programa, por tanto, esta experiencia se asumía como experiencia piloto. Por su parte, el plan de desarrollo fue entendido por la Contraparte como un documento de guía del actuar de las instituciones públicas hacia las comunidades de la Organización, por lo que el resultado asumió un carácter de tipo más autorreferencial, donde el centro estuvo puesto en la utilidad para la institucionalidad pública más que para la misma Organización. Una vez que se produce la firma del convenio de contraprestación de servicios, las interacciones entre la Organización y el Estado en función del desarrollo local adquieren un carácter formalizado, se canaliza el conflicto en el trabajo ejecutado por la Universidad, enfatizándose el componente técnico y quedando posteriormente (desde el año 2001) el componente político en manos del Subsecretario de MIDEPLAN, al cual el Presidente había delegado la responsabilidad de las negociaciones con las organizaciones y comunidades mapuche en conflicto abierto, lo que incluyó a la Organización, y queda la universidad en un rol de intermediario y supeditado al cumplimiento de los términos de referencia técnicos del trabajo. 3.4.5 Año 2001 Durante este año, se desarrolla el trabajo de diagnóstico de la Universidad con las comunidades. En estos vínculos de linking, la Universidad desarrolla una metodología fuertemente participativa y orientada a relevar los conocimientos y visiones propios de las comunidades y sus autoridades. Se integran algunos miembros jóvenes de la Organización al equipo de investigación y se genera un incipiente empoderamiento de niveles individuales y organizacionales.

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Al mismo tiempo, en el avance de la investigación, la Organización incorpora (se apropia de) algunos conceptos tales como “desarrollo endógeno” y “economía cultural”; las comunidades profundizan el conocimiento intracultural, la historia local, los vínculos internos (capital social de bonding) entre las distintas generaciones y distintos lof. Este vínculo de linking puede ser considerado entonces como empoderador y sinergizador para los emprendimientos de la Organización, favoreciendo el capital social de bonding. Por otro lado, profundizando su capital social de puente y de linking, la Organización firma un convenio de colaboración conjunta entre la Organización, las Asociaciones Poyenwe de Villarrica, Ñancucheo de Lumaco, junto con la Fundación Instituto Indígena del Obispado de Temuco en el programa de asesoría organizacional “Fortalecimiento de la Sociedad Civil Mapuche de la IX región” (lo cual queda registrado en archivos de internet en esa época). A través de este programa, además de reforzar los vínculos de puente con estas organizaciones, accede a capacitación organizacional, capacitación en temáticas de interculturalidad, acceso a difusión a través de internet. Además, este vínculo se producía con una institución perteneciente a la Iglesia Católica, con la cual se veía venir un proceso de negociaciones ya que se proyectaba pedir el control de las escuelas en el territorio para poder implementar programas de educación mapuche (varios dirigentes de la Organización son profesores, algunos con especialidad en educación intercultural bilingüe) y en el territorio una de las escuelas es de una institución sostenedora vinculada a la Iglesia Católica. Para la firma de este convenio los dirigentes señalan que la Organización debió inscribirse como Asociación Indígena (figura organizacional legal definida por la Ley Indígena), a pesar de la crítica a las formas de organización impuestas por el Estado.

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A mitad de año se llega a la fecha en que la Universidad debía entregar el primer informe de avance a la Contraparte (lo que estaba regulado por el convenio de contraprestación de servicios). Dado que el equipo de la universidad estaba implementando una metodología fuertemente participativa y enfatizando el rescate del conocimiento y visión mapuche en torno a las propuestas de desarrollo, al llegar a esta fecha demoraron la entrega del informe de avance, lo que generó críticas por parte de la Contraparte. Tanto de los funcionarios de la Contraparte, como de los dirigentes y como del análisis de documentacion, se observa que una vez que es entregado el primer informe de avance, en la evaluación de la Contraparte se señalan varios puntos a aclarar, lo cual es interpretado por el equipo de la universidad como muestra de cierta falta de compromiso del Estado por aceptar una propuesta mapuche y como muestra de cierta falta de idoneidad técnica. En estos momentos los vínculos entre estas instituciones se tensan y se acentúan las desconfianzas. Por su parte, los dirigentes de la Organización mantenían cierta distancia de estos conflictos, asumiendo una posición de defensa al trabajo del equipo de la Universidad. Por su parte, al interior de la Contraparte surge la iniciativa de incluir a la Organización en el Programa Orígenes que estaba en etapa de diseño y selección de comunidades beneficiarias. Desde MIDEPLAN se realizan las gestiones para incorporar a las comunidades de la Organización (originalmente no focalizadas por el programa) aun cuando no contaban con el diagnóstico. La idea para la Contraparte, de acuerdo a las entrevistas con los funcionarios responsables, era que el programa podía responder al menos en parte a las demandas de la Organización. Tras el cambio de gobierno del año 2000, asume la Subsecretaría de Gobierno don Jaime Andrade, el cual asume la responsabilidad de negociar y enfrentar los conflictos con organizaciones y comunidades mapuches en el marco del “movimiento mapuche”. Los dirigentes señalan que a partir del año 2001 la

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Organización comienza a conversar y negociar directamente con el Subsecretario asuntos tanto propios de las demandas de la Organización como del conjunto de organizaciones mapuche. En este contacto directo reciben cierto apoyo cuando comienzan a surgir dificultades en la visión técnica del trabajo de la Universidad, manifestando una relación donde la dimensión política en torno a la propuesta de desarrollo podía ir en forma paralela o por sobre la dimensión técnica del trabajo de la Universidad. Al mismo tiempo, los dirigentes continuaban participando activamente del llamado “movimiento mapuche” (capital social de puente). A fines de año, los dirigentes participan en el apoyo a las organizaciones de estudiantes mapuche universitarios que iniciaron una serie de movilizaciones en torno al mejoramiento de las condiciones de vida de los estudiantes de hogares. Participan además, de las denuncias hechas por varias organizaciones mapuches al Programa Orígenes, por la falta de pertinencia cultural, falta de participación y pocos beneficios reales que el programa traería a las comunidades. Además, los dirigentes de la Organización participan del conjunto de organizaciones mapuches que denunciaban la unilateralidad del trabajo de la recientemente formada “Comisión por el Nuevo Trato”13, lo que tras numerosas reuniones y negociaciones genera la llamada “Comisión de Trabajo Autónomo Mapuche – COTAM”, que iba a ser financiada por el gobierno, pero bajo gestión mapuche, donde el principal dirigente (ñizol lonko) de la Organización pasó a ser el coordinador principal (recibiendo un sueldo).

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Esta Comisión gubernamental fue formada por el Presidente Ricardo Lagos, y presidida por el ex

Presidente Patricio Aylwin, para estudiar la historia de relaciones con los pueblos indígenas, sus demandas y generar propuestas de abordaje desde la institucionalidad pública, para responder a los conflictos con los pueblos indígenas.

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El surgimiento de la COTAM generó reacciones de fuerte rechazo de varias organizaciones mapuches que eran parte de la demanda de una contraparte a la Comisión de Nuevo Trato. El problema consistió en que las organizaciones no habían acordado la formación de una institución financiada (y por tanto se entendía “dependiente de” el Estado) ni que dirigentes de organizaciones mapuches iban a ser pagados por hacer este trabajo. Según se constata en el trabajo de campo, este surgimiento de la COTAM marca un hito en las relaciones de puente del capital social de la Organización, en tanto, a partir de este momento la Organización y especialmente sus dirigentes pasan a ser públicamente cuestionados por otras organizaciones con las que hasta el momento existían fuertes lazos de cooperación y cercanía. Para los dirigentes, la COTAM constituía un espacio importante para poder fortalecer la posición de reivindicación mapuche contra el Estado, ya que su trabajo debía entregar conocimientos más profundos acerca de la realidad histórica y actual del pueblo mapuche, que actuaría como contraparte técnica y política a la Comisión de Nuevo Trato. A partir del trabajo de la COTAM, dos dirigentes de la Organización (el ñizol lonko y un werken) comienzan a trabajar fuertemente en el trabajo de ésta, ejerciendo al mismo tiempo su rol de dirigentes. Por su parte, a fin de año, tras recibir el informe de avance de la Universidad (retrasado según el Convenio original), la Contraparte Técnica realiza gestiones internas para permitir la aprobación interna del informe de avance y de extender el plazo final, el cual es extendido hasta marzo del año 2002. En esta etapa del avance del estudio, la Contraparte critica el poco espacio que se le estaba dando a los servicios públicos en la realización del diagnóstico y en la formulación de la propuesta. Para la Contraparte, la preocupación

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giraba en torno al escaso involucramiento y comunicación que se estaba desarrollando entre los servicios públicos y las comunidades, la poca posibilidad de aprendizaje de los servicios públicos sobre el proceso y su metodología, y a la inquietud por la medida en que los informes y avances correspondían realmente a las demandas de los miembros de las comunidades. Por otro lado, surgía la duda si la Universidad sería capaz de formular el plan de desarrollo en plazo restante, dado el avance mostrado. A fin de año, se suma otro factor a los ya intensos contactos y vínculos de la Organización (en los tres niveles en estudio en esta investigación). Tras las gestiones de la Contraparte, el Programa Orígenes –del nivel central- aprueba que se incorporen al programa las comunidades de la Organización (que originalmente no estaban focalizadas). La incorporación al programa Orígenes, trajo repercusiones para el nivel de bonding del capital social de la Organización. Una de las repercusiones observadas y confirmadas en conversación con un dirigente, fue que el programa sólo iba a beneficiar a comunidades inscritas legalmente en CONADI (y la Organización funcionaba internamente de acuerdo a la organización en lof, que no corresponden a la organización en comunidades) imponiéndose así una estructura organizacional cuestionada. Otra repercusión negativa fue que dos comunidades se subdividieron, de manera que sólo una parte de ellas permanecieron con la Organización. Según un dirigente de la Organización, en ambos casos las divisiones internas venían de diferencias internas de nivel interpersonal y familiar intracomunitarias previas, sumándose el cuestionamiento a la Organización por “comunistas” hechas por algunos de estos miembros. El programa Orígenes más la intervención de personas no mapuches vinculadas a consultoras externas –a su vez vinculadas a partidos políticos específicos- actuaron como gatillante de estos conflictos.

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En el caso de la comunidad Juan Huentelén, de la subdivisión se formó la comunidad Juan Huentelén 1, la cual se incorporó al Programa Orígenes, pero que no participó de la Organización (según uno de los dirigentes nunca fue parte de la Organización); y la comunidad Juan Huentelén 2 se mantuvo en la Organización, pero no fue incorporada por el Programa, logrando sí la Organización incorporar a esta comunidad a un programa de INDAP de riego. En el caso de la comunidad Juan Catrilaf, se formó la comunidad Juan Catrilaf 1, la cual fue incorporada a Orígenes, pero a uno de los dirigentes no le queda clara que efectivamente sigan participando de la Organización; por su parte la comunidad Juan Catrilaf 2 no fue incorporada al programa Orígenes, pero también se logró incorporarla al programa de riego de INDAP. En definitiva, de las doce comunidades originalmente parte de la Organización, debido a estos problemas, fueron incorporadas al programa Orígenes nueve comunidades. Según los dirigentes, al ingresar al programa, la Organización decide formar su propia Consultora, ya que en las normativas del programa cada comunidad debía elegir la consultora que se responsabilizaría por la formulación y ejecución técnica de los proyectos. Esta decisión se fundamentó en que así todos los recursos quedarían en Xuf Xuf, en que a través de la Consultora podrían contactar otras comunidades para posicionar los pensamientos de la Organización (como puente entre el pensamiento crítico de la Organización y otras comunidades dentro y fuera del territorio). La Consultora fue elegida por una comunidad perteneciente a la comuna de Lautaro (no parte de Xuf Xuf), con la cual se mantuvo el trabajo. Al interior de Xuf Xuf, la Consultora tomó todos los proyectos de las comunidades. La única excepción –que se constata en observaciones de terreno y en conversaciones con

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dirigentes- fue la comunidad de Xuf Xuf que, por compromisos previos de los dirigentes, mantuvo para los proyectos productivos una consultora externa, lo cual fue aceptado por la Organización porque se consideró un tema menor. La Consultora fue formada por algunos dirigentes de la Organización, más la contratación de técnicos y profesionales mapuches y no-mapuches. Las distinciones de los planteamientos técnicos y los planteamientos políticos en la Consultora se confundieron –y en ocasiones fusionaron- en el proceso siguiente. Así mismo, al ingreso al Programa, la Organización pudo intervenir en la designación del Promotor Sociocultural (que junto al Promotor Productivo son los operadores más directamente de terreno del Programa), a la cual conocían desde el trabajo con la Fundación Instituto Indígena, por lo que existían confianzas previas, todo lo cual es expresado tanto por los dirigentes como por la persona del programa Orígenes. Esta promotora estableció un vínculo de confianza y cooperación con la Organización y la Consultora, vínculo que contrastaba con cierta distancia del coordinador zonal del programa. A nivel de coordinación entre la Contraparte y el Programa Orígenes, se constata que los promotores no tenían la información surgida del trabajo de la Universidad, por lo que no tenían conocimiento del diagnóstico, de las demandas y visiones de desarrollo de las comunidades. En este nivel se observa que las vinculaciones entre la Contraparte y el Programa son de nivel jerárquico medio, donde coincide que un miembro de la Contraparte (en este caso de MIDEPLAN) era una de las gestora a su vez del Programa. Por tanto, las vinculaciones son más bien de nivel político general, pero no se observaron vinculaciones en función de la realidad específica de la Organización.

3.4.6 Año 2002

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Durante este año la Organización continúa trabajando a nivel interno en la ejecución del diagnóstico y posterior formulación del plan de desarrollo endógeno contratado a la Universidad. En esta etapa, el diagnóstico ya mostraba la centralidad de la posesión y ampliación (recuperación) de las tierras por parte de las comunidades como factor central para lograr el desarrollo endógeno. Desde la Contraparte surgieron críticas –bajo fundamento técnico- a este énfasis en el componente de tierras y a la mirada económica a la base, lo cual profundizó las desconfianzas acerca de la real voluntad de la Contraparte hacia una propuesta mapuche. En esta etapa del avance de dicho estudio y de acuerdo a las entrevistas realizadas en la investigación, la Contraparte dudaba de la capacidad técnica del equipo de la Universidad para formular el plan de desarrollo. Dado que quedaba poco tiempo para la entrega del informe final, el equipo de la Universidad solicitó un funcionario del Gobierno Regional para colaborar con la formulación técnica del plan de desarrollo. Pese a no estar de acuerdo con esta solución, la Contraparte aceptó y se designó al coordinador regional del Programa Chile Barrio para participar con el equipo de la Universidad en la formulación final del plan. Sin embargo, la incorporación de este profesional no permitió superar las dificultades. Al mismo tiempo, en marzo, la Organización denuncia los problemas surgidos en el territorio por la construcción del By Pass, entrando en conflicto con el Ministerio de Obras Públicas. En abril, la Organización logra acordar con el Consejo Latinoamericano de Cine y Video (CLACPI) que la Organización producirá en el año 2003 el Séptimo Festival Internacional de Cine y Video de los Pueblos Indígenas, lo cual queda registrado en documentos de internet analizados. En el mes de julio, se realiza una reunión entre la Contraparte, la Universidad y la Organización donde se enfrenta esta situación. Se acuerdan y

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consensúan unos aspectos parciales sobre el contenido del informe final, pero se mantienen las confrontaciones entre el equipo de la Universidad y la Contraparte. Los dirigentes de la Organización mantienen una posición menos activa, pero de apoyo al trabajo de la Universidad. Se acuerda nuevamente postergar la entrega del informe final para el mes de noviembre. A nivel de puente, en estas mismas fechas, la Organización participa activamente junto con otras organizaciones mapuches, de la reunión de la Comisión del Senado que discutió el tema del reconocimiento constitucional de los pueblos indígenas. Tras una sesión de discusión del tema breve, la Comisión resolvió rechazar este reconocimiento. Uno de los dirigentes de la Organización, con el cual se conversó sobre este tema, participó de las denuncias de ésto en medios de comunicación, lo cual se puede constatar revisando documentos y notas de prensa de internet de la época. De acuerdo a documentos de internet, en la misma fecha, la Organización participa junto con otras organizaciones mapuche, de la articulación de organizaciones de tipo identidades territoriales. En estas actividades, estas organizaciones exponen sus planteamientos y visiones de desarrollo, enfatizando los fundamentos mapuches del desarrollo, la dimensión territorial del desarrollo, la propia organización para el desarrollo. Es posible identificar varios elementos de los informes parciales de la Universidad en uno de los documentos generados. Sin embargo, al mismo tiempo -según los dirigentes- comienzan a identificar divergencias en miradas, procedimientos entre estas organizaciones, lo que en su opinión van diferenciándolos y distanciándolos. En especial señalan diferencias en las formas de representatividad y autoridad (ya que las otras organizaciones no enfatizan la recuperación del poder de autoridades tradicionales), el grado de manejo del conocimiento y lengua mapuche (lo que perciben como causa de diferencias de visión en torno al sentido asumido de desarrollo mapuche).

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En otra zona de interfaz con el Estado, surgen en esta época –según algunos dirigentes- dificultades al interior de la Organización con un lof, producto de las dificultades con el Programa Orígenes. Los problemas surgen –según la Organización- porque el Programa e INDAP cambiaban frecuentemente las reglas de funcionamiento del programa, por lo que se retrasaron recursos comprometidos ya a las comunidades. En el caso del lof Piwlje Üñüm se produce que sus dirigentes responsabilizan a la Consultora –y por tanto a la Organización- de estas demoras, por lo que por un tiempo se esperó que este lof se retirara de la Organización. Esto muestra la conexión entre la dimensión de bonding con la dimensión de linking del capital social. Otra iniciativa (a nivel de capital social de puente), que permite a la Organización participar colaborativamente con otras organizaciones mapuche –con las cuales se había distanciado por las críticas a la COTAM- fueron las reuniones, declaraciones públicas y marchas en protesta por la muerte de un joven mapuche en un incidente con carabineros en el mes de noviembre. Este hecho afectó aún más las relaciones conflictivas con la Contraparte y reforzaron la desconfianza y dudas de la posibilidad de obtener logros en las relaciones con el Estado y su institucionalidad. Como se constata en el análisis de documentación, en el mes de diciembre, la Contraparte resolvió finalmente rechazar técnicamente el documento de Diagnóstico y Plan de Desarrollo Endógeno, debido a existir observaciones en aspectos generales y específicos de dicho informe. En especial, se mencionan en las entrevistas el constante incumplimiento en los plazos y de los términos de referencia, además de que se evalúa que el informe no constituye un plan de desarrollo que actúe como guía para la acción de la institucionalidad pública. En cuando a contenido, además, se señala que el componente económico-productivo (especialmente en la demanda de tierras) presenta falencias en la fundamentación técnica.

3.4.7 Año 2003

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En el mes de enero la Contraparte notifica informalmente a los dirigentes de la Organización del rechazo técnico del estudio de la Universidad. Dado que era época de vacaciones de la Universidad y de varios funcionarios de la Contraparte, la formalización del rechazo técnico se posterga para regreso de vacaciones. En esta zona de interfaz, se observa que predomina en los miembros de la Contraparte una parte de frustración por el resultado, y una preocupación por la reacción de la Organización que hace que se mencione la preocupación por el orden público. No se mencionan desde la Contraparte propuestas acerca de cómo continuar el vínculo y el proceso de apoyo a las iniciativas de desarrollo de la Organización. Durante los meses de enero y febrero, la Organización mantiene un trabajo interno fuerte en la formulación de los proyectos para el programa Orígenes, lo que se observa en el trabajo de campo. Surgen problemas en los proyectos productivos que involucraban riego, debido a que exigían derechos de propiedad o comprobación técnica de la existencia de agua renovable en los meses de la estación seca. Ambos requisitos no fueron conocidos por la Consultora con anterioridad, por lo que los dirigentes activaron mecanismo de solución técnica y política a través de sus contactos directos con la Intendencia, ya que en ambos casos las soluciones eran a muy largo plazo (los derechos de agua) y con un costo importante (la comprobación técnica de la existencia de agua suficiente). Se realizaron a lo menos tres reuniones entre Intendencia, la dirección nacional del Programa, CONADI, Dirección de Aguas y coordinadores zonales (territoriales) del Programa, con la Organización y los dirigentes de comunidades. El análisis de interfaz de estas reuniones muestra un fuerte discurso y actitud de crítica de los dirigentes hacia el Programa, donde se entremezclan –de manera confusa en ocasiones- los niveles técnicos y los niveles políticos de las críticas, lo que hizo que las reuniones fueran muy largas y con pocos avances. Por su parte, los servicios públicos se mostraron abiertos a la crítica, orientados a resolver los problemas

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concretos –por tanto, atendiendo el nivel técnico de las críticas, pero no el político-, reconociendo las dificultades más amplias del programa a nivel nacional14 . En estas reuniones surgieron también las diferencias de criterios en la evaluación de los proyectos entre algunos servicios públicos co-ejecutores del Programa. En este mismo mes –según un dirigente- la Fundación Instituto Indígena del la Iglesia Católica, informa a los dirigentes de la Organización el término del Convenio ya que existirían diferencias importantes entre ambas partes expresadas en: la actitud crítica de los miembros de la Organización que en las capacitaciones que formaban parte del Convenio criticaban a los capacitadores y retrasaban el avance de los participantes de otras organizaciones, las diferencias hacia el contenido de las capacitaciones. Para los dirigentes el principal motivo radicaba en que la Organización se había planteado de manera muy crítica en las negociaciones con el Obispado y por eso el Convenio con la Fundación se vio afectado, por otro lado, porque –señalan- las capacitaciones giraron en torno a temáticas en ellos mismos hacen cursos de capacitación en otros espacios, por tanto, no les brindaban muchos elementos nuevos. Al momento del cierre de la etapa de recolección de datos de esta investigación estos problemas se estaban solucionando gracias a las gestiones del intendente. Sin embargo, el cambio de intendente regional generó comentarios en el ñizol lonko sobre el problema que este cambio estaba significando que muchos acuerdos asumidos estaban siendo desconocidos por el nuevo intendente. Por otro lado, otro comentario del mismo dirigente fue que a más de un año y medio de trabajo con el Programa Orígenes, aún no había ningún proyecto aprobado y ejecutado, es decir, ningún beneficio directo para las comunidades. Al

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Al momento de estos hechos, el Programa se encontraba cambiando de Director Nacional.

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cierre de la recolección de datos, la organización se encontraba retomando las conversaciones con el Subsecretario de MIDEPLAN en torno al diagnóstico y plan de desarrollo endógeno. Estas dos situaciones no han podido ser analizadas con mayor profundidad dado su surgimiento al final del proceso investigativo. Por su parte, el equipo de la Universidad, según algunos dirigentes de la Organización, estudió la posibilidad de demandar judicialmente a la Contraparte, y de solicitar una evaluación independiente del informe final por alguna persona de común acuerdo entre las partes. 3.5 Lógicas en interacción en la zona de interfaz entre Capital Social y Estado En las interacciones Organización-Estado, se contraponen la lógica intracultural y reivindicativa de la Organización con una lógica de reconocimiento parcial de las características socioculturales propias de la Organización por parte del actor público, que se focaliza en niveles técnicos y procedimentales, dejando en un plano secundario la naturaleza política de la demanda. Además, entran en pugna la lógica de demanda y reivindicación estratégica de la Organización con una lógica contradictoria de atenuación de conflictos con el mundo indígena, sustentada en el énfasis en el orden público, y de compensaciones por el caso By Pass junto con la lógica de promoción del desarrollo desde el actor público. La Organización desde sus inicios se plantea ante el Estado desde una perspectiva fuertemente crítica, lo cual consta en las entrevistas con los dirigentes y en el análisis de la documentación de internet de la época. Por un lado, identificando en el accionar del Estado desde la invasión territorial de fines del siglo XIX uno de los principales factores causantes de las condiciones de vida actuales de fuerte pobreza y pérdida cultural de las comunidades. Es por esto que para la Organización el Estado es identificado como uno de los actores más relevantes en el proceso de rearticulación territorial, hacia el cual se dirigen las demandas de recuperación de

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tierras, de reconocimiento de derechos como pueblos indígenas, de entrega de recursos para recuperar la calidad de vida presente en la memoria histórica de las personas mayores del territorio. En este contexto es que la Organización participa en diversas iniciativas en el movimiento mapuche. En los planteamientos en torno al Estado chileno por parte de la Organización se observa la presencia de fuerte desconfianza, existencia en la memoria histórica tanto del corto plazo como del largo plazo de relaciones conflictivas con el Estado –tanto como pueblo indígena como en el caso específico de Xuf Xuf-, donde los resultados de estas relaciones han significado generalmente un deterioro en distintos planos de las condiciones de vida de las comunidades del territorio, además de la existencia de bajas expectativas de que el Estado modifique su forma de relacionarse con el territorio y con el pueblo mapuche en general. Sin embargo, pese a las bajas expectativas de los resultados de las conversaciones y negociaciones con el Estado, al mismo tiempo perciben la necesidad de mantener el vínculo directo con éste. El Estado chileno, para la perspectiva de los dirigentes de la Organización aparece como un actor de características homogéneas, donde las críticas son compartidas hacia los diversos tipos de actores del nivel político, quedando en la perspectiva de la Organización en un mismo nivel los actores parlamentarios, municipales, del gobierno central y del gobierno regional. Así mismo, aparece en la Organización un lenguaje que ha ido evolucionando en el tiempo de un discurso fuertemente crítico y de rechazo al Estado, a un discurso más orientado al diálogo y la negociación, donde se integran tanto elementos de un discurso técnico como de un discurso reivindicativo de nivel político. A pesar de la evolución de estos matices en el lenguaje, para los dirigentes se ha mantenido una misma perspectiva, donde los cambios se deben a la necesidad de negociación y búsqueda de entendimiento con el Estado, en una relación que

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buscan sea más simétrica, donde los dirigentes enfatizan la necesidad de diálogo entre actores a un mismo nivel, siendo el carácter de pueblo indígena un factor realzado para fundamentar este tipo de relación más simétrica, lo que para los dirigentes corresponde a la perspectiva de la interculturalidad. Por otro lado, los procesos de relación más directa de la Organización con diversas instituciones del Estado durante el periodo de tiempo más reciente de la Organización (en especial con la Contraparte Técnica, con el Programa Orígenes, con el Municipio de Padre Las Casas y con los parlamentarios), confirma a los dirigentes la visión negativa y de desconfianza hacia el actor público, señalando que mantienen la motivación a continuar negociando en intentando obtener mejores resultados gracias a una mirada de largo plazo, al compromiso con los lof. Por su parte, el Estado, a través de los actores más específicos entrevistados en esta investigación, presenta una visión heterogénea hacia el desarrollo del pueblo mapuche en general y del territorio de Xuf Xuf en particular. En específico se obtienen como contenidos más específicos en el actor público los de la perspectiva en torno al desarrollo mapuche, la incorporación reciente del enfoque territorial del desarrollo, un énfasis en el componente económico-productivo en el desarrollo de las comunidades indígenas, el énfasis en el componente de seguridad pública en torno al desarrollo del territorio de Xuf Xuf, el factor compensación por el By Pass Temuco, la incorporación de una perspectiva de coordinación intersectorial, la necesidad de aprendizaje de nuevos enfoques y metodologías, la defensa al carácter unitario del Estado y el centralismo. En el componente de perspectivas en torno al desarrollo mapuche, se observa que en la práctica, tanto a nivel central como regional del poder ejecutivo se establece una mirada diferenciada en el abordaje del desarrollo mapuche en relación a las perspectivas del desarrollo para actores no mapuches. Esta perspectiva diferenciada hacia el desarrollo mapuche aparece como un proceso más bien

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incipiente, con múltiples vacíos a nivel de conocimientos desde el actor público, vacíos en estrategias y metodologías, con frecuentes contradicciones entre el reconocimiento de la vida en comunidades del pueblo mapuche en contraposición con programas orientados al beneficio de familias, con énfasis en el componente productivo y bajo perfil del componente de reconocimiento de la diversidad cultural, incorporación incipiente de la necesidad de considerar la perspectiva de las propias comunidades en la definición de los programas. No se observa una mirada más desarrollada y articulada en torno al desarrollo mapuche en el actor público regionallocal. El componente de incorporación reciente del enfoque territorial del desarrollo surge desde lo expresado por algunos entrevistados del sector público como producto del aprendizaje de la gestión regional en torno a demandas específicas desde territorios específicos en que el gobierno gestionaba y financiaba iniciativas que luego resultaban ser inefectivas por no haber considerado con mayor profundidad la realidad del territorio y sus perspectivas a futuro, con la consiguiente pérdida de recursos y de mantención de los problemas en la calidad de vida. Este componente va asociado a la necesidad de coordinación interinstitucional. Para lo específico de un enfoque territorial del desarrollo mapuche, se observa que si bien se ha ido incorporando recientemente una mirada más territorial, aún subsisten fuertes vacíos en el reconocimiento de las modalidades que asume la territorialidad en el caso mapuche, es así como no existe información en CONADI que permita identificar en los diversos territorios mapuches tanto la organización en comunidades (Ley Indígena) como al mismo tiempo la organización en lof, en rewe, en Ayjarewe y en Fütal Mapu, contando sólo con información desde las categorías que el Estado ha definido para las comunidades mapuche. El componente de énfasis en el componente económico-productivo en el desarrollo de las comunidades indígenas encontrado, se constata en tanto en las expresiones de diversos actores de la institucionalidad pública, cuando se refieren en

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mayor detalle a aspectos del desarrollo de las comunidades de Xuf Xuf, predomina la preocupación por el componente productivo, de manera que resulta ser este factor el centro del desarrollo territorial, en desmedro de los otros factores del ámbito sociocultural, organizacional, identitario, siendo ésto un elemento percibido por los dirigentes de la Organización. Se observa además, una pugna entre el énfasis en la tierra (incluyendo la demanda de ampliar las tierras) de la Organización y sus comunidades y el bajo perfil asignado a ésta desde la institucionalidad pública, que asume el tema desde una mezcla de racionalidad técnica, racionalidad económica y racionalidad presupuestaria. Dada la relevancia de la dimensión tierra para la Organización, este aspecto se vuelve –como se analizará en mayor detalle más adelante- un cierto “cuello de botella” en las interacciones con la institucionalidad pública. El componente de la necesidad de aprendizaje de nuevos enfoques y metodologías surge desde la perspectiva de búsqueda de nuevos enfoques, metodologías que permitieran mejorar la política hacia los pueblos indígenas y, en específico, precisar la metodología a implementar en el programa Orígenes a nivel nacional. El componente de la defensa al carácter unitario del Estado y el centralismo se constata en el actor parlamentario –según documentación de prensa de internet y de información del sitio internet de la cámara de Senadores- el cual con los argumentos del carácter indivisible de la nación chilena expresado en el carácter de unitario del Estado rechazó el reconocimiento constitucional de los pueblos indígenas, lo cual es un componente de las reivindicaciones de la Organización (y de otras organizaciones mapuches) y además, de que en las discusiones en la Comisión de la Cámara que analizó este punto (en una medida puesta por el ejecutivo) participaron activamente dirigentes de la Organización.

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El componente del centralismo surgió en los entrevistados regionales como una condición que interfiere en la capacidad de la región por enfrentar el tema mapuche, por tanto, como una condición negativa, atribuida en parte a que los actores del nivel central desconfían de las regiones y desconocen la realidad de las regiones, por tanto sus decisiones en ocasiones pueden ser poco efectivas. Así mismo, para los dirigentes de la Organización se vuelve una condición que genera frustración, desconcierto y confirmación de la baja confianza en la institucionalidad pública al constatar que el nivel más político de sus demandas no son asumidos a nivel regional, y escasamente a nivel central, lo que contrasta con la relevancia que tiene para la Organización este nivel de sus demandas. Ahora se continúa la descripción de los resultados con las vinculaciones entre la Organización y el nivel municipal, en específico con el municipio de Padre Las Casas y con parlamentarios. En este nivel es donde se encuentran más características de clientelismo político y de lo que en esta investigación se ha denominado “indigenismo noparticipativo”, que contrastan con el semiclientelismo –que se puede valorar como más positivo- de la institucionalidad pública central y regional. Por sus características de tipo clientelar la Organización mantiene mayor escepticismo en sus acercamientos a estos actores, aunque por reconocer la relevancia del actor municipal para conseguir recursos concretos y otros estratégicos y en el caso del actor parlamentario por su relevancia estratégica en la toma de decisiones del marco legal que regula las condiciones de vida de los pueblos indígenas, es que la Organización mantiene iniciativas propias o con otras organizaciones mapuches hacia estos actores. El municipio –según observaciones de campo- establece una vinculación general predominantemente de tipo clientelar pasiva, donde algunos actores del municipio –según lo señalado por algunos dirigentes- se relacionan de manera

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clientelar política, es decir, ofreciendo algunos funcionarios municipales beneficios a las familias y comunidades de la Organización bajo el principio tácito de recibir a cambio el apoyo electoral en las elecciones siguientes, y en algunos funcionarios, siendo percibidos por los dirigentes como con un objetivo de destrucción del capital social comunitario de la Organización por motivos de competencia política. Además, se observan iniciativas hacia el mundo mapuche de tipo indigenista no-participativo, en tanto están algunas de las reivindicaciones tradicionales mapuches, como la educación intercultural bilingüe, presentes en las iniciativas, pero sin contar con participación efectiva de las comunidades en la definición ni de los contenidos, ni de los objetivos, ni de la implementación, teniendo un rol más bien pasivo de recibir los beneficios de estas iniciativas. Desde una perspectiva territorial, además del hecho que el territorio de Xuf Xuf quedó repartido en dos comunas distintas, sin que las comunidades hubieran participado de esta fijación de límites comunales, se constata que además la forma de organizar el territorio desde el municipio entra en conflicto con la forma de organización territorial mapuche. Esto se observa, por un lado, en que el territorio de Xuf Xuf corresponde a lo que en el municipio denominan Niágara, por otro lado, en que el municipio utiliza la forma de organización definida por ley –por tanto, en comunidades-, nombrando los sectores dentro del territorio de una forma definida externamente a los actores locales, donde en ocasiones lo que los funcionarios municipales llaman de una manera, para los actores locales –las comunidades mapuche- corresponde a otro nombre. Para los dirigentes de la Organización, esta diferencia de organización del territorio genera mucha confusión y dificultades en las comunidades. Desde la perspectiva de la forma en que el municipio aborda el desarrollo de las comunidades de Xuf Xuf, se constata que en el Plan de Desarrollo Comunal (PLADECO) actualmente vigente no se contó en su formulación con representantes de las organizaciones mapuche territoriales (incluyendo a los dirigentes de la

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Organización, que no sabían cuándo se había elaborado el PLADECO), se recoge en el diagnóstico la realidad territorial, pero en la formulación del plan comunal se asume una perspectiva sectorial, donde para el territorio de Xuf Xuf finalmente se incorporan iniciativas que corresponden a las compensaciones territoriales definidas por el gobierno central por la construcción del By Pass. En síntesis, el PLADECO no presenta una formulación articulada para promover el desarrollo territorial de Xuf Xuf, y toma un carácter más sectorial que territorial. Cabe señalar que para los dirigentes de la Organización, el PLADECO es un instrumento que consideran relevante, por lo que habían tomado la iniciativa de analizarlo y acercarse al municipio para explorar las posibilidades que ofrecía para la participación. Además, se constata en la observación de campo que el municipio establece un vínculo directo con los actores territoriales cuando éstos se acercan a la municipalidad a solicitar algún tipo de beneficio o apoyo, correspondiendo esto a una forma asistencialista e inmediatista de intervención municipal. El programa dentro de la municipalidad que presenta una relación más cercana y duradera con Xuf Xuf corresponde a PRODESAL. En este programa se constata que sus funcionarios –principalmente de las ciencias agropecuariasmantienen una alta motivación por establecer relaciones cercanas con los beneficiarios de las comunidades, señalan la necesidad de un abordaje culturalmente pertinente con las comunidades mapuche, con alta motivación por aprender más de la cultura mapuche para poder ser más efectivo en el trabajo de terreno, pero al mismo tiempo reconocen conocer poco de la cultura mapuche. Aunque el programa en sus fundamentos tiene una perspectiva territorial, en la práctica sus beneficiarios corresponden a familias campesinas pequeñoproductoras (Freire, 2002), por lo que trabajan directamente con familias, a las cuales organizan en grupos, sin integrar una perspectiva de trabajo con la o las comunidad(es) de estas familias.

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Pese a haber participado algunas autoridades municipales de algunas ceremonias en el marco del trabajo de la Organización con la Contraparte Técnica, ni en el nivel de autoridades políticas como el concejal entrevistado, ni de autoridad de nivel medio (el encargado del programa Medioambiental), ni del nivel operativo (PRODESAL), ninguno de estos niveles trabajaba coordinado o con conocimiento del trabajo avanzado por la interacción Organización-Contraparte. Respecto de las vinculaciones de la Organización con los actores parlamentarios, se obtiene que la Organización establece un discurso fuertemente crítico a los parlamentarios, en parte por la manera en que han abordado históricamente la realidad mapuche y en parte por experiencias recientes con parlamentarios actuales, tanto de la región como de otras regiones. Algunos dirigentes de la Organización participaron activamente en la demanda de diversas organizaciones mapuches de reconocimiento constitucional como pueblo indígena, participando en parlamento en la discusión de la comisión donde se analizó este tema. En esta discusión de la Comisión, se rechazó nuevamente el reconocimiento constitucional, confirmando a los dirigentes la desconfianza hacia el actor parlamentario y hacia la lógica política. Además, los dirigentes señalan en distintos momentos de la investigación que en el territorio operan parlamentarios de la zona, los cuales buscan debilitar los vínculos de la Organización con las comunidades para poder asentarse políticamente en el territorio. Esto resulta de alguna manera consistente con lo expresado por un informante clave de la tensión entre algunos actores parlamentarios y la Organización. Esta forma de vinculación del actor parlamentario se describe como de tipo clientelar político, de ideología monoculturalizadora. 3.6 Nudos críticos en el capital social comunitario de la Organización

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Como nudos críticos –para responder al objetivo 4 de la investigación- se pueden señalar los siguientes: En el nivel de bonding o vinculaciones internas, el núcleo virtuoso de liderazgo presenta como nudo crítico la necesidad futura de la Organización de ir formando nuevos dirigentes que aumenten la gama de dirigentes para el recambio futuro, ya que es altamente probable que en el futuro la Organización deba aumentar aún más su complejidad interna, requiriendo más miembros que asuman responsabilidades con capacidad de propuesta técnica y política fundamentada socioculturalmente y que descompriman las muchas funciones y roles asumidos por los dirigentes actuales. El mantener a futuro la particularidad de la dirigencia actual y su capacidad de hacer el puente entre las comunidades y el entorno, o de encontrar dirigentes con otras particularidades que sean igualmente virtuosas son un desafío para la Organización. Otro nudo crítico detectado corresponde al desafío de la Organización por obtener productos concretos que permitan no sólo mantener la base actual de miembros, sino además de ampliarla. Estos productos concretos son no sólo de aspectos materiales, sino también de la expectativa de revitalización étnica. Especialmente crítico resulta el análisis a nivel sociodemográfico en el territorio, en tanto, en un mediano plazo la población predominante será la de los actuales jóvenes, los cuales son los que mantienen menor vigencia de las prácticas intraculturales. Por tanto, para el futuro será altamente relevante la capacidad actual de la Organización de establecer el diálogo con los jóvenes del territorio y lograr revertir la tendencia de aculturización actualmente presente. Según los dirigentes, hasta el momento los logros al interior de las percepciones y opiniones de los jóvenes están ya dando buenos resultados, constatando en este segmento generacional una revitalización cultural e identitaria.

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Otro nudo crítico detectado, es que en el contacto con agencias públicas, el carácter técnico en estas interacciones de interfaz, plantean el desafío a la Organización de aumentar su propia capacidad técnica, sea mediante la capacitación de los dirigentes u otros miembros, la especialización profesional (o incluso de postgrado, como se da actualmente), o bien mediante nuevas alianzas de nivel vertical con ONG’s, personas u otros tipos de instituciones que faciliten la capacidad de propuesta técnica en la interpelación al Estado. Para el nivel de puente o bridging, se identifican como nudos críticos la progresiva pérdida de confianzas y vinculaciones de la Organización con organizaciones mapuche. El punto crítico es que en esta investigación se constata que en gran medida los logros de la Organización en su interpelación al Estado se han producido por el contexto más amplio de presión al Estado por adecuar su enfoque hacia el mundo indígena, que es resultado de la acción sinérgica del conjunto del llamado “movimiento mapuche”. La pérdida de confianzas y capacidad de emprendimientos cooperativos colectivos del nivel de puente presenta como riesgo la pérdida de poder de interpelación al Estado. Por otro lado, a nivel de linking otro desafío para la Organización es de complejizar más su visión del actor público, en tanto en este estudio se detectan formas distintas de acercamiento desde el Estado que requieren la capacidad de detectar los espacios donde es más probable encontrar respuesta a sus demandas. Para ésto, la Organización requiere aumentar su aprendizaje del nivel técnico, comprender la complejidad del nivel político y sus características de centralismo, profundizar su comprensión del Estado, así como diferenciar estos niveles en sus iniciativas y emprendimientos de demanda ante el Estado sin perder su posición crítica y demandante. A nivel de vinculaciones verticales o linking, se detectan como nudos críticos para la Organización el desafío de mantener a futuro el capital social con que

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cuentan, en un contexto de pocas experiencias virtuosas con el Estado. Al respecto, el desafío es que la institucionalidad pública logre aumentar su complejidad interna en el abordaje del desarrollo autogestado indígena, incorporando mejores marcos epistemológicos, mejores instrumentos participativos y procedimientos y un diseño organizacional más descentralizado y de mayor articulación técnico-política entre los diversos niveles de la jerarquía. El riesgo de un actor público que mantenga su tipo de interacción con las comunidades indígenas como el detectado en este estudio, es que las formas de clientelismo político, clientelismo pasivo y semiclientelismo agoten u obstaculicen el surgimiento, mantención y empoderamiento del capital social comunitario indígena, que lleve a formas de interacción de conflicto abierto. Otro nudo crítico corresponde al rol de los organismos de cooperación y apoyo de la sociedad civil. En este caso, el rol de intermediario del equipo de la Universidad, además de favorecer el empoderamiento de la Organización, no logró completamente “traducir” las demandas y aspiraciones de las comunidades a los códigos del actor público e incluso, se convirtió en un actor político más de interpelación al Estado. El desafío a futuro apunta a la necesidad de mayor control de la Organización de los términos en que se producen las relaciones de estos organismos de colaboración con las agencias del Estado, así como el aumentar su capacidad propia de interpelar técnicamente a la institucionalidad pública. Otro nudo crítico, pero esta vez de tipo virtuoso, lo ofrecen los organismos de la sociedad civil de colaboración con el desarrollo indígena, los cuales facilitan el empoderamiento comunitario, dan un mejor contexto a la capacidad de obtener logros al entregar recursos (materiales, financieros, humanos, de conocimiento) desde una perspectiva no-asistencialista y que se encuentra más libre del clientelismo político que el Estado. Un riesgo posible es que dado que el gobierno chileno, que ha ido aumentando el monto de recursos para el desarrollo indígena actualmente a través del endeudamiento con el Banco Interamericano de Desarrollo que financia el Programa Orígenes, diversas agencias de colaboración

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disminuyan sus aportes al ver que el Estado está realizando estos esfuerzos, lo cual ha ocurrido en otras áreas en el país desde el inicio de la transición a la democracia de los años 90’, en tanto el estilo más sinergizador y empoderador de estos organismos en las condiciones actuales no podrá ser asumido por la institucionalidad pública actual.

IV.

DISCUSION Y CONCLUSIONES En términos generales, es posible señalar que los objetivos de la

investigación fueron logrados. Más específicamente, el objetivo del nivel de linking es donde se logró una mayor profundidad de análisis al contar con más datos primarios y más fuentes de información y al poder contrastar las visiones de los distintos actores en juego. Por su parte, la exposición de los resultados según el marco temporal-cronológico en que se desarrolló, permite aproximarse más adecuadamente al carácter dinámico y de proceso de las conexiones entre los distintos niveles del capital social de la Organización. Las distinciones del capital social en los niveles de bonding, bridging y linking son más bien de naturaleza analítica, ya que en la realidad asumen un todo fuertemente interconectado. Se discute en primer lugar las características de la dinámica del capital social de la Organización, posteriormente las modalidades que asumen los distintos niveles y sus interconexiones. Luego se discuten las modalidades específicas que asumieron las principales vinculaciones de la Organización en sus iniciativas de desarrollo endógeno (al interior del territorio, con otras organizaciones del llamado “movimiento mapuche”, y con la Contraparte Técnica y con el Programa Orígenes a nivel vertical de linking).

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Luego, se procederá a discutir el contenido mismo de la propuesta de desarrollo endógeno sustentada por la Organización, contrastada con la lógica de los actores públicos involucrados. Por último, se discuten las implicancias que el caso en estudio muestra para las perspectivas del desarrollo endógeno y del etnodesarrollo, y de las posibilidades de acercamiento entre ambos. 4.1 Dinámicas y estructura del capital social comunitario El caso estudiado presenta como uno de sus principales recursos a movilizar en sus iniciativas colectivas el capital humano, el capital cultural, el capital social individual de sus dirigentes, el capital social comunitario y los capitales de bridging y linking. Caracterizadas las familias y comunidades de la Organización como poseedoras de escasos recursos materiales, se puede afirmar que el capital social descrito de la Organización ha permitido a sus miembros acceder a diversos recursos materiales, financieros y simbólicos no disponibles si hubieran continuado funcionando en forma individual. Además, los tres niveles del capital social analizados (bonding, bridging y linking) resultan en la práctica altamente dinámicos, complejos e interdependientes, donde esta interdependencia puede tener tanto efectos positivos como negativos para las comunidades. Se pone de relevancia además, la relación entre el capital social individual de los dirigentes con el capital social de la Organización, que en este caso estudiado parece ser de sinergia y potenciación mutua. El recurso de capital humano de la Organización se refiere principalmente al capital humano informal, específicamente a la presencia de personas con alto conocimiento de la cultura tradicional mapuche, que mantienen

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vigentes varias de sus manifestaciones más tradicionales. Estos conocimientos son muy valorados por los miembros de las comunidades del territorio. En este capital humano cabe distinguir entre los adultos y adultos mayores de los jóvenes. Son las personas de mayor edad quienes mantienen este conocimiento y sus prácticas, en cambio los jóvenes presentan mayor disposición a utilizar conocimientos y prácticas contrarias a las mapuche, pese a valorar fuertemente el conocimiento mapuche. Desde la perspectiva del capital humano formal, el estudio de MIDEPLAN (2002) indica que, en comparación con los promedios para la población mapuche, la escolaridad es superior, aunque aún por debajo del promedio de la población nomapuche. En las prácticas actuales de las iniciativas de la Organización, es posible constatar que este capital humano formal –expresado en jóvenes con formación técnica, universitaria o de enseñanza media- está participando de las iniciativas de la Organización y aportando –en diversos grados- a las iniciativas comunitarias. El capital cultural es otro de los principales recursos de las comunidades de la Organización. Este capital cultural se expresa en el acervo de conocimientos culturales tradicionales, sus prácticas culturales tradicionales vigentes, la memoria histórica, la fuerte identidad étnico-territorial, las prácticas de resistencia –en el sentido de resistencia cultural de Bonfil (1982 y 1989)-, la fuerte vigencia del idioma propio en la vida cotidiana, las normas y prácticas de reciprocidad vigente, los lazos de parentesco y la vigencia en la vida cotidiana intracultural de las formas de ordenamiento territorial tradicional. La dinámica del capital social de la Organización –en sus distintos niveles- indica que entre los años 1999 y 2003 se produce un fuerte auge del capital social de las comunidades de la Organización. Este auge ha llevado a la Organización a ocupar un lugar visible y en ocasiones protagónico en el conjunto del llamado “movimiento mapuche” en las reivindicaciones por sus derechos ante el Estado, visibilidad y protagonismo que no tenían las comunidades previo a constituirse en la Organización (una cierta excepción la constituirían las experiencias

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de rechazo al By Pass de los años 80 y 90, pero estas son experiencias más bien específicas comparadas con la amplitud de iniciativas actuales). Los factores identificados que permiten explicar este auge del capital social entre los años señalados son: el alto grado de capital cultural (ya descrito) la presencia en la identidad étnico-territorial de un sentido de distinción y rechazo al Estado chileno, al cual se le atribuye el deterioro de la calidad de vida y la pérdida progresiva de la cultura propia –en el sentido de Bonfil (1982 y 1989)-, la memoria histórica y también reciente de experiencias negativas de iniciativas del Estado en el territorio (muy especialmente en la experiencia de resistencia al By Pass) y el capital social individual de los dirigentes puestos a disposición de la Organización de manera virtuosa. Las modalidades asumidas por los capitales social de bridging y de linking son relevantes también en este auge del capital social, y serán analizados más detenidamente a continuación. Al momento de finalizar el estudio, ni el capital social de bridging ni el de linking habían traído mejoras concretas para la calidad de vida de las comunidades de la Organización, lo que muestra que si bien el capital social comunitario permite el acceso a recursos no disponibles si se funciona en forma individual, pero tampoco asegura el logro de los objetivos de mejoramiento de las condiciones de vida y, por lo mismo, el capital social comunitario no reemplaza recursos materiales necesarios por las comunidades para mejorar su calidad de vida, siendo éste un nudo crítico identificado. Sin embargo, estos dos niveles del capital social, han permitido a sus miembros acceder a una serie de recursos que en forma aislada no habían logrado, siendo estos recursos principalmente la inclusión en programas orientados a proveer de asesorías o bien de entrega de recursos (aún no materializados) o bien a financiar proyectos específicos. Pero especialmente es la inserción en una amplia red de relaciones de diversidad, complejidad y densidad variable, uno de los principales aportes que han

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sido obtenidos de los niveles de bridging y de linking. Algunas de estas redes de relaciones son el llamado “movimiento mapuche”, otras son redes indígenas internacionales y redes de colaboración con agencias no gubernamentales nacionales e internacionales. Centrando ahora el análisis en el marco conceptual del capital social, como se señaló en el marco teórico, Díaz-Albertini (2001) señala como fuentes del capital social a la confianza mutua, las normas efectivas y las redes sociales. Es posible identificar varias relaciones de confianza mutua en el capital social de la Organización, especialmente a nivel interno y de puente. En las relaciones de confianza presentes en el caso de estudio, resultan centrales el factor identitario (étnico) con sus normas de relaciones de parentesco, relaciones intraterritoriales y de manejo del conocimiento intracultural, así como la experiencia previa en situaciones previas de interacción con otros. El factor identitario resulta especialmente importante en las dimensiones internas y de puente (al interior del “movimiento mapuche”), en tanto, la experiencia previa resulta más central en las dimensiones de puente y del nivel vertical, aun cuando ambos factores están presentes en los tres niveles del capital social. A nivel de puente, las vinculaciones de confianza entre la Organización y organizaciones del “movimiento mapuche” responden más a lo que Díaz-Albertini (2001) señala como expectativas acerca del tipo de orden social deseado. En todo caso, es posible distinguir diversos grados de acercamiento entre estas organizaciones, donde las vinculaciones más directas y de cooperación se producen con aquellas que se reconocen como Identidades Territoriales. Esto pone de relevancia el nivel ideológico señalado por Díaz-Albertini (2001) como fundamento de ciertas expectativas de mutuo beneficio en emprendimientos comunes de puente. En el caso de las vinculaciones verticales con el diversas instituciones del Estado, en el caso en estudio es posible identificar una fuente de expectativas de

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obtención de beneficios que no responde claramente a la confianza. Como se señaló, la Organización desde sus inicios presenta un discurso altamente crítico y cuestionador hacia el Estado, con presencia de frecuentes descalificaciones, de experiencias previas de resultados negativos, de atribución al Estado del deterioro de las condiciones de vida, las cuales son matizadas por un discurso dialogante y negociador. El acercamiento hacia el Estado para interpelar la consecución de recursos para el mejoramiento de las condiciones de vida, parece responder más a la atribución causal en el Estado de las condiciones de vida, bajo una lógica que podría graficarse como “si el Estado es el causante de nuestra situación, él debería ayudar a revertir esta situación”. Esta fuente de vinculaciones que derivan en cooperación puede ser de especial relevancia para contextos sociales, como los de exclusión y marginación social presentes en Latinoamérica, pero también en especial en el caso de las relaciones entre el Estado y los pueblos indígenas. Un problema que plantea este tipo de fundamento de la cooperación es su fragilidad y que implica una deslegitimación tácita del Estado, por lo que el establecimiento de mecanismos consistentes en el tiempo, que vayan asegurando la obtención de beneficios mutuos, más la transparencia y probidad del actor público resultan fundamentales. En el caso de la Organización, la percepción de los dirigentes de una alta homogeneidad en el actor público constituye más un tipo de “desconfianza generalizada” que de “confianza generalizada”. A su vez, esta percepción de alta homogeneidad del actor público contrasta con lo observado por el investigador de formas diversas de interacción desde actores públicos, tales como semiclientelismo de la Contraparte y de MIDEPLAN, clientelismo político desde funcionarios del municipio, indigenismo no-participativo en un actor político del concejo municipal, semiclientelismo técnico-no territorializado del programa PRODESAL. Un aspecto paradojal, que constituye una suerte de señal de alerta, es que los organismos con los que la Organización se vincula, que presentan estilos más posibles de constituirse en sinergizadores y empoderadores, hasta la fecha han dado menos resultados que los

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esperados y ofrecidos, e incluso han traído conflictos y divisiones internas entre algunas comunidades y la Organización. Diversos autores plantean que la cooperación puede ser fomentada por la repetición de situaciones de confianza (Durston, 2002; Barreiro, 2002; Putnam, 2001). La dinámica de la repetición de situaciones de confianza, en este caso de estudio, no ha asegurado la mantención de la cooperación, ni tampoco ha asegurado la obtención de los resultados esperados. Se observa que la repetición de situaciones de cooperación (especialmente en el nivel de puente de la Organización) ha ido generando un aprendizaje mutuo de las formas de pensar y actuar. Este aprendizaje ha ido implicando identificar con más precisión puntos de acuerdo y puntos de desacuerdo, los que al ser evaluados según los criterios considerados relevantes por los dirigentes van confirmando o bien cuestionando la expectativa de obtención de resultados comunes. Ahora bien, la investigación da cuenta de un periodo de tiempo restringido de estas dinámicas que son de largo plazo, por lo que un seguimiento de más incidentes y en un mayor lapso de tiempo permitiría ir identificando el curso que asumirán los emprendimientos comunes. Por su parte, los resultados muestran cómo las iniciativas del nivel de linking de la Organización pueden afectar el nivel de bridging. Esto se constata claramente en el efecto que la iniciativa de constituir la COTAM (nivel de linking) trajo para muchas otras organizaciones mapuches que rechazaron fuertemente esta iniciativa, significando esto un distanciamiento en los vínculos de puente de la Organización. 4.2 Dinámicas en la zona de interfaz entre el capital social y el Estado Existen varias iniciativas y espacios distintos de la zona de interfaz entre la Organización y el Estado. A las experiencias con la Contraparte y con el Programa Orígenes, cabe agregar las relaciones con el Municipio de Padre Las Casas y el

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Programa PRODESAL, así como los vínculos con parlamentarios y los partidos políticos. En términos generales, el análisis de interfaz muestra una particularidad interesante: en el caso del Programa Orígenes, las interacciones entre la Organización y los funcionarios de terreno tienden a ser de cooperación y confianza de tipo interpersonal, sin embargo, a niveles jerárquicos superiores en estas interacciones tienden predominar la fuerte desconfianza y asimetría en las comunicaciones (orientación principalmente política desde la Organización, en contraste con la orientación técnico-procedimental desde la institucionalidad pública). La falta de virtuosismo en la posibilidad de complementación entre funcionario de terreno y funcionarios de jerarquías medias y altas, radica en la falta de comunicación y traspaso de información institucional relevante de tipo descendente (ya que pese a contar con todo el trabajo diagnóstico de la Universidad, MIDEPLAN no entregó estos resultados a los operadores de terreno del Programa Orígenes). En este aspecto, estos resultados de la zona de interfaz son consistentes con lo señalado por Evans y por Tendlers (1996 y 1997 respectivamente, en Durston, 2002) sobre la alta relevancia del compromiso del funcionario público de terreno con las comunidades, y con la precisión de Roberts (2001) de la importancia de factores del macrocontexto en la posibilidad de lograr sinergias virtuosas. Los factores de macrocontexto señalados por Roberts (2001) son de gran relevancia para comprender estas modalidad de la interfaz. En especial, se identifican como factores explicativos el fuerte centralismo, falta de un marco legal más propicio para la realidad indígena, vacíos en la capacidad de la institucionalidad pública para comprender la temática indígena, baja capacidad de aprendizaje de las experiencias, bajo conocimiento de metodologías pertinentes para promover el desarrollo indígena, escasa coordinación interinstitucional pertinente para el trabajo de terreno.

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El caso del Municipio de Padre Las Casas muestra varios aspectos significativos: estilo más bien reactivo en la promoción del desarrollo territorializado mapuche, fuerte paternalismo y asistencialismo, presencia de funcionarios que operan con una lógica clientelista partidaria, instrumentos de planificación poco adecuados (el análisis del PLADECO muestra que, además de no contar con la participación de las comunidades en su formulación, el diagnóstico a la base es de tipo territorial, pero la planificación es sólo sectorial). El único programa que actúa a nivel territorializado y con objetivos de promoción del desarrollo es PRODESAL, sin embargo, en este programa se constata una focalización al trabajo a nivel de individuos y grupos (no considera el trabajo con comunidades o lof), definición de los beneficiarios como pequeños campesinos sin considerar el componente étnico, alto compromiso e involucramiento de los funcionarios (la mayor fortaleza del programa), pero los cuales no cuentan con conocimientos y/o capacitación para el trabajo específico con población mapuche. El estilo de acercamiento de los dirigentes hacia los actores públicos es de relevancia para el análisis. Este estilo complementa una fuerte crítica y descalificación hacia el Estado, con una orientación hacia el diálogo y la negociación. La complementariedad de estos dos estilos, que parecen contradictorios, está dado porque los dirigentes y los miembros de la Organización identifican en el Estado no sólo la causas del deterioro de sus condiciones de vida, sino además los recursos para el mejoramiento de las condiciones de vida sustentable culturalmente, mostrando además de desconfianza, expectativas positivas de conseguir algunos de estos recursos que el Estado ha ido comprometiendo en el tiempo. El análisis de reuniones específicas entre la Organización y algunos servicios públicos muestran que el énfasis en la crítica de nivel político se superpone con la crítica a aspectos técnicos, por lo que el curso de las reuniones es lento y centrado en el conflicto, demorando la toma de acuerdos y búsqueda de soluciones.

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4.2.1 Análisis de las vinculaciones entre la Organización y la Contraparte Del proceso de vinculaciones en torno al estudio para el diagnóstico y formulación del Plan de Desarrollo Endógeno para las comunidades de la Organización se concluye: El equipo de la Universidad favoreció el empoderamiento de las comunidades y Organización, rescatando el conocimiento presente al interior del territorio, facilitando espacios de interacción entre personas de comunidades distintas. Al mismo tiempo, la incorporación de miembros de la Organización al equipo ejecutor, brindó a estos miembros experiencias que posteriormente fueron aprovechadas en la Consultora en el trabajo con el programa Orígenes. Existieron desde el inicio faltas de confianza entre los actores involucrados, donde el desarrollo del proceso en lugar de facilitar un mejor conocimiento mutuo y aumentar la confianza, incrementó las desconfianzas. Existieron desde un inicio falta de espacios para la toma de acuerdos sobre los alcances, definiciones y expectativas sobre el proceso. La definición de los términos de referencia del estudio no contó con el establecimiento de acuerdos suficiente para asegurar un marco común. El desarrollo del estudio no contó con la incorporación e involucramiento de los servicios públicos en el terreno, debilitando la capacidad de aprendizaje colectivo y el compromiso posterior de la institucionalidad pública por financiar efectivamente las demandas de la Organización. Este aspecto se debió a la orientación con que el equipo de la universidad asumió el proceso. Las críticas surgidas desde temprano en la Contraparte, actuó como un reforzador de las desconfianzas y de no incorporación de la Contraparte.

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La modalidad asumida, de contratación de una contraprestación de servicios, más los términos de referencia específicos, generaron una separación excesiva entre la dimensión política y la dimensión técnica del plan de desarrollo. Durston (2002) y Barreiro (2002), coinciden en destacar la naturaleza política de un proceso de desarrollo endógeno y autogestado, en tanto es un proceso de transformación intencionada en un contexto de alta complejidad que no permite definiciones rígidas a priori, requiriendo en cambio una alta capacidad de flexibilidad, aprendizaje continuo y negociaciones entre el actor local, la institucionalidad pública y los demás actores relevantes. En la institucionalidad pública esto se observa en que el nivel técnico quedó en la Contraparte, en tanto, el nivel político quedó en el Subsecretario de MIDEPLAN, produciéndose en algunos temas una sobreposición que generó cierta confusión en los dirigentes de la Organización. Se constata una escasa capacidad de aprendizaje colectivo del proceso. Al operar el proceso como un reforzador de las desconfianzas previas, los actores involucrados no lograron identificar las falencias del diseño utilizado y de las estrategias, resultando más un proceso de suma final cero. La falta de acuerdos previos generó fuertes diferencias en el sentido que tenía el proceso. Para la Organización se trataba de generar una propuesta indígena de desarrollo, en tanto, al parecer para la Contraparte tenía una finalidad más centrada en el uso para la acción de la institucionalidad pública y para la universidad –se detecta- un sentido de rescate cultural sustentador de la visión de desarrollo endógeno. En esta misma línea, para la Contraparte se observa un excesivo centramiento en el resultado que no reconoce ni valora el proceso empoderador desarrollado. El estilo establecido por la Contraparte puede ser considerado como una modalidad de semiclientelismo de tipo técnico-procedimental. Este estilo es

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ciertamente un avance comparado con los estilos de los otros actores públicos (Municipio, parlamentarios, partidos políticos), pero hasta la actualidad no ha generado respuestas concretas de mejoramiento de la calidad de vida de las comunidades. Este estilo semiclientelar permitió el acceso de las comunidades a recursos del Estado que de otra manera no habrían logrado y que no están disponibles al interior del territorio. Supeditar el plan de desarrollo al informe técnico de la Universidad creó un “cuello de botella” de compleja superación. Al momento del cierre del proceso investigativo, la Organización y MIDEPLAN se encontraban evaluando la modalidad a asumir en el futuro, donde en la perspectiva de MIDEPLAN el proceso generó un buen diagnóstico, pero no un instrumento que puedan utilizar los servicios públicos. Estas características señaladas plantean la interrogante de si es la modalidad utilizada apropiada a un proceso de esta naturaleza. Analizando los factores externos a la planificación, en la experiencia estudiada se constata que, siendo la planificación un proceso que requiere acuerdos sociales en torno a los objetivos estratégicos y sus procedimientos (MIDEPLAN, 1995 y 2002), en este caso la desconfianza técnica y política en diversos grados entre los actores involucrados fue un factor que incidió en una progresiva falta de consensos, falta de espacios de regulación y retroalimentación, que a su vez se iniciaron con poco acuerdo en la lectura que los actores iban a dar al proceso. Otro factor de relevancia radica en los paradigmas no compartidos en torno a la formalización de una mirada de futuro de las condiciones de vida de las comunidades, en tanto para la Contraparte se asumió como un proceso de elaboración de un documento de naturaleza parecida a los planes de desarrollo comunal o a las estrategias de desarrollo regional utilizados por la institucionalidad pública; en cambio para el equipo de la universidad consistía en un documento que

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formalizaba la demanda de las comunidades, sin que el investigador haya podido identificar algún tipo más específico de modelo de planificación. Otro factor observado de la experiencia corresponde a la delimitación de los contenidos centrales de la planificación (MIDEPLAN, 1995 y 2002). Este punto se refiere en este caso a la necesidad de delimitar el grado de centralidad que asume el componente económico-productivo en el conjunto de factores de las perspectivas de desarrollo para las comunidades. En otras palabras, se enfatizó desde la Contraparte el aspecto económico-productivo en detrimento de los otros aspectos (con excepción del metodológico), lo cual fue de especial sensibilidad para la Organización y el equipo de la universidad en tanto el diagnóstico indicaba la necesidad de asumir con otros modelos conceptuales el tema económico para ser sustentable culturalmente. El análisis de los factores propios a la planificación identifica como temas a discutir en el caso estudiado los siguientes: la separación formal entre la naturaleza política y el componente técnico del proceso, la disyuntiva de si la planificación es relevante como producto o como proceso, la pregunta de si la planificación es un instrumento de utilidad para la institucionalidad pública o para los actores locales o comunidades y la metodología utilizada. (MIDEPLAN, 1995 y 2002). La separación entre el componente político y el componente técnico de la planificación fue señalada en párrafos anteriores, se agrega aquí la duda si la metodología que permite construir la planificación permite incluir en los distintos niveles (de objetivos, estrategias, plazos, cuantificación de recursos, fuentes de financiamientos) elementos de tipo político como la demanda de control territorial, cambio de marco jurídico en materia indígena. En este caso, estos temas no lograron ser incorporados en el documento formalizado de planificación y debieron ser reducidos a operacionalizaciones de aspectos educacionales, cantidad de tierra –en sí

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relevante- y otros que no fueron incorporados como la demanda de cambio en el estilo de relación con el Estado. El tema de si la planificación es relevante como producto –el documento en sí- o como proceso, se observó en esta experiencia que tanto para la Organización como para la universidad involucrada, si bien se reconocía la importancia del producto en sí (que se observó más relevante para la Organización que para la universidad), se valoró fuertemente el proceso que permitió su construcción, en cambio para la Contraparte se observó un mayor centramiento en el producto que en el proceso, dando por fracasado un proceso que dejó mucha experiencia y conocimiento relevante a las comunidades. Debe reconocerse en todo caso que la Contraparte reconocía la relevancia del proceso en términos de expectativas de generar un proceso co-construido. Por otro lado, llama la atención que pese a las deficiencias mostradas por esta forma de planificación y señaladas por la misma institucionalidad pública (MIDEPLAN, 1995 y 2002), en este caso la Contraparte logra cuestionar aspectos procedimentales, metodológicos, de contendido, pero no cuestiona el modelo mismo de planificación empleado. Esta observación se relaciona con la necesidad de aprendizaje colectivo señalado en la literatura del desarrollo local (Barreiro, 2002; Boisier, 1997, 1999, 2001 y 2002) y que devuelve a la inquietud por la capacidad de aprendizaje del actor público como agente proveedor de un entorno favorecedor del capital social de las comunidades. Se requiere entonces de instrumentos de pensamiento a futuro más participativos y que permitan mayor intercambios entre los actores, donde una alternativa es la aportada por Durston (2002) que a grandes rasgos implica un fuerte componente participativo y autogestado de las comunidades en la definición de objetivos, prioridades y líneas estratégicas, el cual pasa a ser complementado por las instituciones públicas mediante sus recursos e instrumentos existentes, para

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posteriormente llegar a planes comunitarios consolidados y llegar a elegir las instituciones externas a contratar para la ejecución técnica de las iniciativas que lo requieran. Otro tipo de instrumentos para formular la visión de futuro de las comunidades puede ser el de la llamada Previsión Humana y Social, de tipo prospectivo y que se orienta a la construcción social del futuro (Medina, 2000), donde resulta clave el proceso de co-construcción del futuro posible con el máximo de actores involucrados, en un proceso construido de manera ampliada y participativa. Se requiere en este modelo incorporar el criterio de sustentabilidad o control cultural, por lo que las perspectivas de las comunidades debieran ser el centro de las definiciones a las cuales se les complementa la visión de otros actores relevantes, incorporando una perspectiva de control cultural, de acuerdo a la Teoría del Control Cultural. Existiendo otros modelos de planificación del desarrollo no abordados en este análisis, se puede afirmar que se requiere de modelos de planificación que incorporen la etnicidad como variable, la capacidad de autogestión y participación en las distintas etapas de la planificación y su implementación, y el control cultural de las comunidades indígenas sobre los elementos culturales puestos en juego para sus propósitos y emprendimientos. Se requieren además, de metodologías que integren las dimensiones políticas y las dimensiones técnicas para un proceso de construcción intencionada del futuro, flexible y que identifique el modelo de gestión más adecuado. Respecto de los procedimientos para el apoyo a las iniciativas de etnodesarrollo, la descoordinación y fuerte centralismo en las decisiones de poder resultan obstáculos que generan demoras, desconciertos y desconfianzas que dificultan las acciones de cooperación y sinergia entre el Estado y las comunidades. Además, dadas las características de fuerte identidad étnica-territorial de la

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Organización Ayjarewe Xuf Xuf, queda de manifiesto la dificultad de la institucionalidad pública de dar respuesta a un conjunto de comunidades que no se organiza ni funciona con la lógica prescrita por el marco legal. Especialmente notorias son las diferencias con que el actor de gobierno central y regional asume el tema, en contraste con la forma en que lo asume el actor municipal y el parlamentario. Desde la perspectiva de los contenidos del proceso, la experiencia de caso estudiada muestra que las diferencias de concepción en torno a las dimensiones de tierra-territorio, economía cultural15, autogestión y autodeterminación y desarrollo -entre las principales-, en las perspectivas de las comunidades y las perspectivas de la institucionalidad pública dificultan los consensos y capacidades de cooperación. Las comunidades reclaman la dificultad de la institucionalidad pública de comprender sus fundamentos culturales y la institucionalidad pública reclama la falta de rigurosidad técnica en los objetivos en torno a dichas dimensiones. En consecuencia, así como las comunidades tienen como desafío la capacidad de traducir sus planteamientos a una dimensión técnica comprensible para el Estado, sin perder sus fundamentos culturales, la institucionalidad pública tiene como desafío el reconocer y atenuar su etnocentrismo en la manera de concebir estas dimensiones u

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El concepto de economía cultural es el utilizado por la Organización para referirse a

su forma de concebir las relaciones hombre-entorno/naturaleza a la base del intercambio material y simbólico del ámbito económico, para distinguirlo de la concepción de economía de las sociedad occidentales de tipo capitalista. Esta perspectiva se erige sobre lo formulado por Gudeman (1986 en MIDEPLAN, 2002), definiéndose por economía cultural “al conjunto de transacciones orientadas con fines productivos que una sociedad lleva a cabo en el marco de una historia común y de un proceso de construcción cultural sistémico. En otras palabras, la economía cultural define modos de producir, intercambiar, distribuir, negociar en ciclos de tiempo y espacio sobre la base de las predefiniciones culturales que el grupo ha construido sobre el hombre, la naturaleza, su relación con el medio o universo y en relación con otros” (p.151).

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otras que surjan como relevantes, asignándole más valor a las concepciones y fundamentos de los actores locales o comunidades, compartiendo cuotas de poder o de posesión de la verdad actualmente bajo una racionalidad técnica monocultural. Además, es relevante señalar que en este estudio se constata que no basta con la entrega de recursos financieros y materiales del Estado a las comunidades, sino que se requiere además de circuitos virtuosos de colaboración mutua y potenciación de los recursos, donde el tiempo invertido por la institucionalidad pública en relaciones empoderadoras con las comunidades lejos de ser pérdida de tiempo resulta ser una condición que mejora las posibilidades de las comunidades para mejorar sus condiciones de vida.

4.2.2 Análisis de las vinculaciones entre la Organización y el Programa Orígenes El Programa Orígenes también puede ser descrito como de tipo semiclientelar. Las comunidades de la Organización –como se describió, no todas las comunidades- son incorporadas al Programa (“focalizadas”) como una de las respuestas a las demandas de la Organización. Siendo así, llama la atención la escasa coordinación entre la Contraparte y el Programa, especialmente en el nivel de trabajo de terreno, lo cual es consistente con lo señalado por Gutiérrez y Rojas (2002) sobre las debilidades de la institucionalidad pública para el desarrollo territorial. Así como en el caso de las interacciones entre la Organización y la Contraparte, el vínculo con el Programa surge a partir de las definiciones formales del sentido y objetivos del programa más que de la confianza previa. En este aspecto, tanto la experiencia con la Contraparte como la experiencia con el Programa Orígenes son coincidentes con lo señalado por Durston (1999, p.110): “la confianza se construye sobre el pasado, no sobre el futuro: sobre la experiencia de

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cumplimiento anterior que prueba la confiabilidad de las personas, no sobre acuerdos y contratos de promesas para el futuro”. Esto parece indicar que a la base de las vinculaciones verticales con el Estado para los emprendimientos colectivos, la confianza es un elemento necesario, pero no siempre está presente, siendo este caso un caso en el que más bien se encuentra el inicio de vinculaciones verticales producto de la atribución del deber del Estado de intervenir facilitando. Por otro lado, en el caso de las vinculaciones con el Programa Orígenes se constata cómo algunas normativas para el funcionamiento del programa pueden interferir sobre el capital social interno (bonding), especialmente debido a que la normativa de que los beneficiarios sólo podían ser comunidades legalmente inscritas no sólo hizo que la Organización debiera pasar del uso de la organización en lof a la de organización en comunidades –las que no son coincidentes- sino además, produjo divisiones internas. La incorporación en el programa de la normativa de que las comunidades debían elegir las consultoras para la formulación de los proyectos, puede ser considerado un elemento altamente positivo en el esfuerzo de pasar de un semiclientelismo a un estilo empoderador sinérgico. Para la Organización, el programa vuelve a posicionar el tema de la necesidad de contar con capacidad de autogestión en el nivel técnico. En este caso, la creación de la Consultora propia, con miembros de la Organización en su equipo y contratando técnicos y profesionales externos, es un interesante proceso que introduce el componente de fortalecer las capacidades técnicas propias. La necesidad de capacitación de los miembros de las organizaciones y comunidades es un factor ya señalado por Durston (2003). Esta dimensión cobra especial relevancia considerando que la Organización se está relacionando con redes de creciente complejidad, por lo que el manejo del lenguaje y procedimientos técnicos permitirá fortalecer la capacidad de autogestión colectiva.

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Al respecto, el interesante constatar que el tema del manejo de la dimensión técnica de sus demandas es un tema reconocido por los dirigentes. Los dirigentes manejan dos estrategias principales para este manejo técnico: el establecimiento de alianzas de nivel vertical, es decir, ampliar las redes verticales para conectarse con personas o instituciones que mediante sinergias puedan colaborar con los conocimientos que la Organización no maneja; y la ampliación de las propias capacidades internas, sea contratando técnicos y profesionales externos, sea capacitando a sus miembros, sea aprovechando redes externas para acceder a perfeccionamiento o seminarios incluso fuera del país. Si bien se constata que aún queda mucho por avanzar en el manejo técnico implicado en sus iniciativas y demandas, la estrategia activa de la Organización es central, y además, en la medida que pueda ir avanzando en este perfeccionamiento técnico, pondrá al Estado en una posición compleja a la cual no parece estar ni acostumbrado ni preparado. Con el Programa Orígenes, se observó una metodología que en sus productos estaba centrada en un cierto “agregado de proyectos” que no necesariamente obedecen a un futuro intencionado. En los proyectos de las comunidades para este programa, no se observa la aplicación práctica del plan de desarrollo endógeno trabajado con la Universidad. Es decir, dos lecturas posibles y complementarias para esto son: que en la demanda del programa, las comunidades hayan debido actuar pragmáticamente, no utilizando el plan de desarrollo generado para poder optar rápidamente a los beneficios de recursos contemplados. Y la otra lectura es que las comunidades no han incorporado con profundidad la lógica a la base del plan de desarrollo endógeno. La manera en que la Organización y las comunidades vayan resolviendo estos problemas surgidos de proyectos específicos será fundamental para viabilizar la visión de desarrollo mapuche.

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Es relevante reiterar que a más de dos años de incorporadas las comunidades de la Organización al Programa, al momento de cerrar la investigación, aún no había ningún proyecto aprobado, es decir, ningún beneficio concreto y directo para las comunidades. 4.3 Políticas públicas en materia indígena Pese a varios aspectos positivos de la experiencia, las relaciones establecidas entre los actores no parecen suficientes como para generar intercambios basados en confianzas y se requieren más interacciones reiteradas de cooperación que mitiguen las desconfianzas fuertemente arraigadas en las comunidades. Un factor relevante en este último aspecto es la necesaria consistencia interna, estabilidad y proyección en el tiempo que debe asumir el Estado, donde uno de sus componentes es la necesaria continuidad en el tiempo de las personas a cargo de establecer las relaciones directas, que en la medida que permanecen más tiempo dan mayor continuidad a las interacciones y, si bien no necesariamente atenúan las desconfianzas, al menos dan una mayor predictibilidad a las interacciones y así un mayor control, reduciendo los tiempos para logros de fines comunes. En un sentido más negativo, el proceso analizado de trabajo de diagnóstico y formulación de un plan de desarrollo, por sus características descritas, no presenta características de una política integral, proactiva de promoción y apoyo del desarrollo autogestado indígena o etnodesarrollo, y de respuesta a las iniciativas de comunidades indígenas, sino que más bien se acerca a lo que Falabella (2002) denomina un estilo “siberiano” de desarrollo, estilo que para el autor ocurre cuando “a los territorios extremos y a razones geopolíticas, (y) las razones políticas y el caso de territorios no extremos se han demostrado igualmente poderosos para movilizar recursos estatales”, siendo la noción “siberiano” una metáfora del tratamiento histórico al territorio de Siberia dado por la Rusia zarista, la Unión Soviética y la Rusia actual (Falabella, 2002, p.197).

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Lo anterior, pone de manifiesto que no se observa una política clara de apoyo al desarrollo autogestado mapuche de nivel territorial, ni tampoco se observan instrumentos, procedimientos y marcos legales que soporten una política activa en la promoción y apoyo al etnodesarrollo para casos en que la demanda de apoyo provenga directamente desde las comunidades. Los resultados expuestos ponen en duda la manera positiva en que MIDEPLAN (1999) evalúa la política pública indígena, considerándola integral y consensuada. Más bien, cabe preguntarse cuál es el verdadero tipo de política pública asumida para el desarrollo de comunidades indígenas. Si bien es necesario evaluar positivamente el que en este caso de estudio el Estado haya aportado recursos importantes para financiar la demanda de las comunidades, que haya establecido negociaciones y activado coordinaciones internas para tomar en consideración su aporte en recursos a las iniciativas de las comunidades, lo que la pone en un nivel de tipo semiclientelar, de acuerdo a la tipología señalada por Durston (2002), hacen perder consistencia en su apoyo a las iniciativas de la Organización el carácter reactivo de su activación en el apoyo de las comunidades, el énfasis transversal en el interés por el orden público que en ocasiones predomina por sobre el interés por facilitar el desarrollo autogestado de las comunidades y el criterio de preferencialidad al territorio por la política de compensaciones por el By Pass Temuco, es decir, énfasis en factores de la autorreferencialidad del nivel político – orden público, gobernabilidad del conflicto mapuche- por sobre el compromiso con el desarrollo autogestado de comunidades mapuche. 4.4 Desarrollo endógeno y etnodesarrollo en el caso en estudio Desde la perspectiva de las principales iniciativas de la Organización, estas se pueden considerar como propuestas de carácter endógeno ya que: el proyecto de futuro es definido internamente por sus actores (de acuerdo a sus códigos intraculturales del campo de su cultura autónoma), basados en el análisis de

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sus recursos propios, y de acuerdo a un proceso en que las definiciones sobre este proyecto futuro son provenientes de los propios actores. En términos generales, estas características que permiten reconocer como propuesta de desarrollo de tipo endógeno a las propuestas de la Organización, corresponden a las frecuentemente señaladas por Vásquez-Barquero (1999) y Boisier (1999). Sin embargo, las propuestas de desarrollo endógeno de la Organización presentan particularidades que no calzan con las teorías del desarrollo endógeno. Las teorías de desarrollo endógeno son, como señala Boisier (1999), del ámbito de la economía neo-clásica, centradas en el tema de la “distribución”. La propuesta de desarrollo endógeno de la Organización, al incorporar la visión intracultural como “economía cultural” en el ámbito de la relación entre el hombre y la naturaleza a la base del modo de producción económico, posiciona el tema del modo de producción, que por su formulación se diferencia del modo de producción económico capitalista. El grado en que estas aspiraciones en lo económico cuestionan el modo de producción capitalista dependerá de la manera en que estas aspiraciones vayan siendo profundizadas y traduciéndose en iniciativas concretas por parte de la Organización en el futuro. Desde una postura que cuestiona en forma radical el modo de producción occidental capitalista –que parece ser la perspectiva del equipo de la Universidad (MIDEPLAN, 2002)- a una posición como la de Perafán (2000), que señala que la demanda de desarrollo con identidad de los pueblos indígenas significa en parte el deseo de verse beneficiados del desarrollo (occidental), pero sin perder sustentabilidad cultural, existe mucho trecho que a futuro debe irse definiendo. Las consecuencias de la manera en que la Organización defina o precise este desarrollo desde la economía cultural radican –además del ámbito intracultural- en que en sus negociaciones con el Estado estas aspiraciones deberán irse traduciendo en instrumentos específicos.

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Otras de las lecciones que deja la experiencia estudiada corresponden a la delimitación del aporte de otros actores para el desarrollo local. De la experiencia estudiada se constata el desafío de los actores externos –que en este caso correspondió a una universidad local- para cooperar con las comunidades, estableciendo vínculos de reconocimiento y comprensión cultural, pero además, de comprensión de la lógica del actor público. En este caso queda en evidencia que la intervención de un agente cooperador externo no es suficiente si sólo comprende y alienta el marco cultural de las comunidades, sino además requiere comprender la lógica y procedimientos del actor público para poder traducir en un instrumento técnico y político los planteamientos y visiones de futuro de las comunidades. Por tanto, el traspaso de responsabilidades desde el Estado la sociedad civil para el apoyo a iniciativas autogestadas de actores locales debiera ser considerado en su naturaleza sistémica, donde se integran además los valores, percepciones, interpretaciones del agente externo a la relación, cuya naturaleza de circuito virtuoso o de circuito vicioso quedará a consideración de cada experiencia específica. El actor que asuma de intermediario debiera tener no sólo idoneidad técnica en el abordaje del mundo indígena, sino además idoneidad y capacidad técnica pertinente al actor público, así como capacidad de construir confianzas y cooperación sobre suya base desarrollar las iniciativas. Por otro lado, en la literatura sobre el desarrollo local se identifica a la universidad como un actor relevante para el desarrollo, especialmente en la generación de ciencia y tecnología para el desarrollo local (Boisier, 1997, 1999 y 2001), sin embargo en la experiencia estudiada se observa al actor universitario en un rol distinto al señalado en la bibliografía. Esto debiera permitir ampliar la base conceptual del desarrollo local para dar cuenta de iniciativas como las aquí estudiadas, donde la universidad actúa como intermediario y un facilitador del empoderamiento de sectores excluidos.

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La propuesta de desarrollo endógeno de la Organización –formulada técnicamente por la universidad local contratada- puede considerarse como una propuesta concreta de etnodesarrollo, aún cuando no es explicitada como tal16. Como se señaló en el marco conceptual, la escuela del etnodesarrollo cuenta entre sus ejes conceptuales la ampliación de la cultura propia, la identidad étnica, la autogestión y la autodeterminación (División de Desarrollo Social, 1995). Corresponde a una propuesta de etnodesarrollo en tanto busca ampliar (recuperar y rearticular) el campo de la cultura autónoma, sobre la base de la fuerte identidad étnico-territorial, la memoria histórica vigente en la oralidad, la intencionalidad de rearticulación territorial ancestral (ayjarewe), vigencia de elementos culturales simbólicos como la naturaleza de la relación hombre-entorno, vigencia del idioma, vigencia de ceremoniales tradicionales. Además, el componente identitario es un componente fuerte en esta propuesta, identidad que se manifiesta en diferentes planos (relacionados entre sí): identidad como indígenas, identidad como mapuches, identidad como wenteches, identidad como ayjarewe Xuf Xuf. El carácter de autogestión, está presente en las iniciativas de las comunidades y Organización, enfatizando tanto en el discurso como en la práctica la capacidad y deseo de realizar por sí mismos las distintas acciones involucradas en sus iniciativas. Una muestra es que el proceso de rearticulación fue decidido y movilizado al interior de las comunidades, donde el apoyo externo fue posterior. Otra muestra es que en el mismo proceso de diagnóstico y formulación del plan de desarrollo se incorporaron miembros de las comunidades al equipo técnico de la Universidad, ocupando roles importantes y activos. Otra muestra de autogestión es que, al ingresar al Programa Orígenes, decidieron formar su propia consultora, la cual tenía como misión el formular técnicamente los proyectos implicados en el Programa, rechazando la idea de elegir consultoras externas.

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En todo caso, los dirigentes de la Organización están familiarizados con la teoría de

Bonfil del Control Cultural, y la perspectiva general del Etnodesarrollo.

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La autodeterminación y autonomía, es uno de los objetivos de la Organización. En lo específico de la realidad del territorio, se manifiesta en demandar al Estado la recuperación del control territorial, incluyendo la capacidad de las propias comunidades, a través de sus autoridades propias, de resolver pleitos legales, entre otros. En el territorio existen varias escuelas (municipales y particulares), la Organización ha iniciado conversaciones con la Iglesia Católica para tomar control de las escuelas de propiedad de la Iglesia. A nivel de conjunto de organizaciones mapuches, la Organización participa de las demandas de reconocimiento constitucional como pueblos indígenas y de recuperación de la autonomía y autodeterminación. Los resultados y conclusiones de la experiencia de la Organización Ayjarewe Xuf Xuf permiten avanzar en la respuesta de la siguiente pregunta, pertinente a la realidad regional, ¿Qué condiciones debiera cumplir la posibilidad de materialización del etnodesarrollo en el contexto regional actual? De acuerdo a esta experiencia estudiada, son varios los elementos que debieran conjugarse de manera virtuosa, donde algunos elementos son propios de las comunidades mapuches, otros son propios a la institucionalidad pública, otros son propios a la interacción entre comunidades indígenas y el Estado, y además, son relevantes las sinergias de puente entre las comunidades mapuche de distintos territorios en sus demandas hacia el Estado de mejores contextos en los cuales realizar sus aspiraciones de desarrollo. Sin estas sinergias de puente parece poco probable que la Organización hubiera podido lograr el nivel de negociaciones conseguido. El etnodesarrollo requiere de capacidades de las comunidades, tanto intraculturales como interculturales. En lo intracultural, el reconocimiento de la presencia de un elevado monto de cultura autónoma y de resistencia cultural capitales culturales, humanos y sociales en el marco conceptual de algunos autores en el desarrollo endógeno- que fueron orientados hacia los objetivos de definir un proyecto común a diez años plazo. A nivel de la institucionalidad pública, se constata que no basta con la entrega de recursos a las comunidades, se requiere además, coherencia en las políticas públicas en materia indígena, permanencia en el tiempo de los actores

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públicos17, conocimiento de metodologías más adecuadas al contexto indígena, marcos legales más adecuados a la realidad indígena18 y procedimientos más adecuados. Parece consistente concluir que el mayor obstáculo hoy en día para la posibilidad de materialización del etnodesarrollo para comunidades como las de la Organización, radica en el Estado que a través de sus marcos legales, marcos cognitivos, procedimientos, instrumentos de acción y políticas públicas. Pero también, una parte de los obstáculos está en las propias comunidades y organizaciones indígenas que requieren formular propuestas no sólo sobre el marco jurídico general –de por sí necesario y que son uno de los aspectos centrales planteados por ellas- sino además sobre formas más específicas y concretas de materialización de sus visiones de desarrollo. Una vía puede ser la capacitación y aprendizajes en estas competencias técnicas por parte de las mismas comunidades y/o intelectuales indígenas. Otra vía puede ser el establecimiento de alianzas sinérgicas entre las comunidades e instituciones colaboradoras (como la universidad en el caso estudiado). Por su naturaleza, el marco del etnodesarrollo es en sí una propuesta de desarrollo endógeno, sin embargo, por sus orígenes no corresponde a las teorías y perspectivas a la base de lo que hoy se conoce como Desarrollo Endógeno. Las teorías del Desarrollo Endógeno asumen la relevancia de la dimensión sociocultural del desarrollo (Boisier, 1997, 1999 y 2001; Albuquerque y

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El cambio repentino de Intendente a inicios de año y del Subsecretario de

MIDEPLAN más recientemente, generan un aumento de la desconfianza, no cumplimiento de algunos compromisos contraídos, y en general, costos en el curso de las conversaciones que deben ser reinicializadas.
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No sólo en el caso del reconocimiento constitucional a los pueblos indígenas, sino

además, en este caso se detectan a lo menos la definición de comunidades en la Ley Indígena, el Código de Aguas, el Código de Procedimiento Civil y Penal.

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Cortés, 2001; Barreiro, 2002; Durston, 2002). Sin embargo el tratamiento que hace de la cultura, de la identidad y de la naturaleza de la relación con el entorno difiere del asumido por el etnodesarrollo. Para Boisier (1997, p. 17), la cultura “denota la existencia de una cosmogonía (una visión de mundo y un conjunto de respuestas a las preguntas fundamentales de los seres humanos) y de una ética (conjunto de normas que reglan las relaciones entre los individuos del grupo y entre éste y su base material de recursos o medio ambiente) que en un lugar o territorio determinado asumen características distintas de otros lugares”. Para este mismo autor, de la cultura lo que interesa es “conocer su capacidad para producir autorreferencia”. Me parece que –sin dejar de reconocer el aporte de esta postura- hace falta una mirada más “antropológica” de la cultura –pero no una perspectiva “culturalista”, que profundice esta dimensión para hacerla más pertinente a la realidad multicultural dada por la presencia de pueblos indígenas de esta región del mundo. No incorporar esta mirada de la cultura puede llevar a casos de experiencias de desarrollo local considerables como exitosos, pero que culturalmente no sean sustentables, e incluso, vulneren el marco de la cultura propia indígena. En el aspecto de la identidad, es la dimensión étnica de la identidad la que cobra relevancia, sin embargo, como señala Bonfil (1994, p.24) “la identidad étnica está estigmatizada por la sociedad dominante y este estigma desempeña un papel crucial en el sistema de relaciones interétnicas”. Por tanto, la saliencia que adquiera un atributo como la etnicidad va a estar en el marco más amplio de relaciones interétnicas, las que en el caso indígena, está demostrado el carácter de discriminados, de marginados y subordinados. El tema de la relación con el entorno, para el desarrollo endógeno, corresponde a la propiedad sistémica de aumento de complejidad interna ante un aumento de la complejidad del entorno. Sin embargo, el punto puede radicar en que el proceso de aumento de complejidad interna y de adaptación al entorno no significa directamente algún mecanismo específico –aunque es cierto que no todos los mecanismos son igualmente efectivos-, es decir, para el mundo indígena al parecer

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no se adecuan los mecanismos de citados frecuentemente como los parques industriales, diversificación productiva, especialización flexible, etc. Parece que el cambio de óptica que requiere el contexto multicultural dado por la sobrevivencia de pueblos indígenas, es coherente con el marco teórico sistémico que está presente en algunas formulaciones del desarrollo endógeno. Por un lado, los aportes de Maturana (en Arnold y Rodríguez, 1992) sobre la importancia del observador en el fenómeno observado, la importancia de la autoobservación, pueden contribuir a que quienes promueven el desarrollo endógeno en contextos indígenas incorporen en su análisis sus propias experiencias y visiones sobre el mundo indígena –“todo lo dicho es dicho por alguien”, señala Maturana- de manera de poder visibilizar el componente étnico. Además, en la distinción entre organización y estructura, para que el sistema subsista puede cambiar su estructura, pero no su organización, y la organización es una construcción autopoiética, es decir, me parece que es posible entender esto en el caso indígena como la necesidad de distinguir que los cambios adaptativos al interior del grupo indígena no deben implicar la destrucción de lo que los constituye en un sistema humano diferenciado – su identidad, cultura autónoma-, la cual es autopoiética –cercano a la noción de control cultural-, son los mismos indígenas en su autopoiesis los que autoproducen su existencia como sistemas diferenciados, y los encargados en definir los cambios posibles. Un desarrollo endógeno orientado no sólo al ajuste ante los cambios estructurales y ante la globalización, sino además hacia una lógica de regulación horizontal que potencie a los grupos excluidos, no puede eludir las perspectivas del desarrollo indígena. Por su parte, la mirada de la teoría del Control Cultural de Bonfil puede aportar elementos para una mayor operacionalización de en qué consiste lo endógeno del desarrollo, incorporando como ejes analíticos la toma de decisiones (internaexterna) y los contenidos de las adaptaciones (propios-ajenos, donde además la cultura es vista como un todo complejo y dinámico). Pero el marco del etnodesarrollo también puede incorporar aportes del desarrollo endógeno, y sobre todo tender puentes de diálogo, especialmente porque

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el nuevo paradigma está efectivamente permeando las ideas en torno al desarrollo. Un aporte posible son los aprendizajes de promoción del desarrollo local en contexto de actores múltiples y con intereses distintos y con el involucramiento de la institucionalidad pública. Además, las reflexiones en torno a la planificación como instrumento en contextos de alta complejidad, e identificación de nuevas orientaciones para la construcción de un desarrollo futuro intencionado. Una consideración surge como relevante: la naturaleza política – presentes tanto en iniciativas de etnodesarrollo como de desarrollo endógeno- es distinta para ambos casos. El contexto de la globalización plantea desafíos a los Estados, sin embargo, la demanda indígena plantea desafíos que los Estados han estado menos dispuestos a asumir. Se puede pensar que al menos en teoría es posible pensar en la existencia de una “sinergia cognitiva” entre ambas perspectivas, donde cobran relevancia la dimensión territorial socioculturalmente construida, la importancia de los factores socioculturales y la identidad en los procesos de desarrollo, la necesidad de un rol activo y facilitador del Estado en una orientación de un desarrollo “desde abajo hacia arriba”. Una posible evidencia de la posibilidad de construcción de estas sinergias es lo señalado por Falabella (2002), desde el marco conceptual del desarrollo endógeno, al analizar el tipo de desarrollo –que denomina “dual”, de estilo “apartheid”- en que se encuentran, entre otros, las comunidades mapuche en la región, señala “las posibles salidas pueden ser diferentes, en todo caso, ya que la mera integración no parece ser posible ni deseada, como es el caso mapuche, cuya tendencia es a demandar un desarrollo propio basado en su fuerte arraigo hombremujer/tierra e identidad cultural milenaria que, antes de su derrota militar simultánea por los ejércitos de Chile y Argentina, los llevó a dominar la pampa y el sur de Chile simultáneamente” (p.218). La capacidad de construir estas sinergias tiene un verificador externo: los propios pueblos indígenas. Serán las experiencias concretas de procesos indígenas de desarrollo autogestado y culturalmente sustentables –o etnodesarrollo- las que

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muestren la viabilidad de la sinergia entre lo etno y lo endo del desarrollo de acuerdo a estos marcos conceptuales. 4.5 Aportes y limitaciones del estudio Los principales aportes de este estudio radican en que ofrecen un análisis sobre datos empíricos, que al ser contrastados con otros estudios ofrece innumerables lecciones sobre el capital social comunitario indígena. Como fuentes de contrastación empírica más directas se encuentran los estudios en curso de la red Indígena del Centro de Estudios de políticas sociales para América Latina (CLASPO) sobre políticas públicas y desarrollo indígena en Argentina, Perú, Chile y Colombia19 y los estudios de Durston en cinco comunidades campesinas en Chile, en una colaboración entre la Comisión Económica para América Latina y el Caribe (CEPAL) y el INDAP. En el marco del desarrollo del andamiaje teórico y empírico del capital social, este estudio aporta mediante la integración de tres dimensiones de gran relevancia del capital social (de bonding, bridging y linking), mostrando en un caso específico los aportes y las interdependencias que se producen entre ellos. La constatación empírica de que no basta con la entrega de recursos del Estado a los emprendimientos de las comunidades, confirma la preocupación por analizar las zonas de interfaz entre Estado y capital social comunitario, donde son tan relevantes las actitudes y tipos de interacción de los operadores de la institucionalidad pública como los paradigmas y herramientas técnicas empleadas.

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Mayor información en el sitio

http://www.utexas.edu/cola/llilas/centers/claspo/restricteddocuments.htm

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Por otro lado, este estudio entrega aportes fundados empíricamente para ampliar la complejidad interna tanto de las perspectivas del desarrollo local como las perspectivas del etnodesarrollo. Hacia las perspectivas del desarrollo local, el aporte radica en ofrecer la constatación de la presencia en nuestro país y en América Latina de una realidad sociocultural específica, que no se encuentra en el contexto europeo –principal fuente del marco del desarrollo local- de la presencia de pueblos indígenas, cuyas comunidades cuentan con una realidad sociocultural que no logra ser comprendida por varios postulados del desarrollo local. Especialmente se propone como una de las conclusiones de este estudio la necesidad de profundizar el marco conceptual sobre las bases socioculturales, identitarias, territoriales y productivas para incorporar enfoques más pertinentes a la realidad multicultural de la región. En lo conceptual, un mayor profundización en torno a la etnicidad, la cultura y la identidad (todos incorporados en la noción de capitales intangibles) puede facilitar la pertinencia del marco del desarrollo endógeno-local en el caso del desarrollo indígena. Una línea de exploración teórica como para futuras investigaciones es el análisis de la interfaz entre el sistema económico-productivo indígena y el entorno de la sociedad de mercado, explorando los factores o herramientas que permitan que las comunidades mantengan internamente formas culturalmente sustentables de producción y que al mismo tiempo logren posicionarse en forma positiva en la sociedad de mercado nacional e internacional. Como aporte a las perspectivas del etnodesarrollo, este estudio muestra la necesidad de complementar a los esfuerzos de reconocimiento jurídico de los pueblos indígenas y de nuevas formas de relación desde el Estado, la necesidad de aumentar la complejidad en el abordaje de aspectos técnicos y procedimentales, en tanto un marco jurídico más favorable para los pueblos indígenas –siendo un gran avance- no necesariamente resuelve las dificultades en los instrumentos, procedimientos y paradigmas mentales presentes en la institucionalidad pública. Así

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mismo, este estudio aporta la constatación de la vigencia de los postulados básicos del etnodesarrollo. Es de esperar que este estudio aporte a la institucionalidad pública retroalimentación que le permita reflexionar sobre sus prácticas e ideologías, para buscar participativamente nuevos paradigmas, instrumentos y procedimientos hacia los pueblos indígenas. Este estudio es un aporte también a la Organización Ayjarewe Xuf Xuf, entregando retroalimentación de sus esfuerzos e iniciativas, algunos de las cuales se produjeron durante el proceso investigativo. Estos aportes ya han sido señalados por los dirigentes de la Organización. Como aportes, este estudio entrega también fundamentos técnicos y conceptuales a las demandas e interpelaciones de la Organización hacia el Estado y la sociedad civil, los cuales pueden fortalecer sus relaciones y capacidad de obtener logros mediante sus emprendimientos comunitarios. Como limitaciones, se pueden señalar limitaciones propias de la metodología empleada como de factores contextuales a la investigación. Como se señaló al inicio de Discusión y Conclusiones, la mayor cantidad de datos directos desde múltiples fuentes fue posible en el nivel de vinculaciones verticales o linking, por tanto, los resultados y discusiones en torno al análisis de la interacción del capital social de la Organización con la Contraparte Técnica y con el Programa Orígenes, deben ser considerados con atención, por estar más fundamentados empíricamente. A nivel de bonding, se contó con más datos del capital social grupal de los dirigentes que del conjunto de la Organización, por tanto, pese a que se observó una adecuada consistencia interna en la Organización, no fue posible respaldar los datos con la cantidad de observaciones directas suficientes.

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Otra limitación del estudio es que la etapa de recolección de datos se produjo en un periodo en el cual hubo pocas reuniones y espacios de interacción directa entre la Organización y la Contraparte Técnica, por tanto el análisis expuesto corresponde fundamentalmente a la contrastación de visiones y evaluaciones entre sus actores, sin contar con observaciones de las interacciones directas que permitieran complementar los datos. En el caso de las interacciones con el Programa Orígenes, se contó con mayor cantidad de datos directos de las interacciones, pero limita el alcance de los resultados el corto periodo de tiempo en que se produjo la recolección de datos, por tanto, se obtuvieron datos de un conjunto limitado de contenidos y espacios de interacción entre la Organización y el Programa. En síntesis, las políticas públicas analizadas han avanzado en revertir las características de clientelismo autoritario a un semiclientelismo –de acuerdo a la tipología formulada por Durston (2002)- logrando aportar con recursos no disponibles en las comunidades indígenas y que les permiten el logro de algunos de sus objetivos, pero utilizando instrumentos insuficientes, un marco legal no acorde a la necesidad de comunidades indígenas con capacidad de autogestión y autonomía y control cultural, procedimientos que generan confusión que a incipientes relaciones de cooperación y agregan ruidos que confirman las desconfianzas, sumado a un marco conceptual insuficiente para dar cuenta de cómo los indígenas conciben la tierra/territorio, el desarrollo, las formas de organización intracultural. Estas factores, así como aporta logros parciales a las comunidades, también las deja enfrentando nuevos desafíos, impactos no esperados que ponen a prueba las capacidades de las comunidades. Lo paradójico es que este semiclientelismo del nivel del gobierno central y regional es más positivo que el clientelismo político observado en el actor parlamentario y en el nivel municipal para este caso de estudio.

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Desde esta perspectiva, los aportes de esta investigación se pueden ver como un complemento a los aportes de autores como Aylwin (1995, 2001 y 2003), Instituto de Estudios Indígenas (2002), Quidel (2001) y la Escuela del etnodesarrollo, coincidiendo en la necesidad de que el Estado asuma una nueva forma de relación con los pueblos indígenas, profundizando lo positivo de lo avanzado –por ejemplo, de considerar la especificidad de la temática indígena- e incorporando una mayor consideración y respeto a las características socioculturales de las comunidades indígenas, estableciendo nuevos marcos jurídicos, marcos procedimentales, instrumentos de políticas públicas, formas de coordinación institucional, mecanismos de participación indígena y reforzar las formas de interacción en los operadores de terreno basadas en el compromiso e involucramiento para la cooperación sinergizadora. Sin el aporte de un Estado de la naturaleza señalada, los indígenas pueden obtener logros a través de sus relaciones de cooperación con actores tales como las mismas organizaciones indígenas, organizaciones no gubernamentales de cooperación, universidades, etc. pero dado que en el marco de subordinación actual el Estado cuenta con recursos de diverso tipo esenciales para el desarrollo indígena, la sustentabilidad a largo plazo de dichos logros se vería relativizada. Siendo necesaria para la realidad local una mayor pertinencia de los postulados del desarrollo endógeno-local hacia el contexto multicultural de nuestros países, me parece que es poco probable que las teorías del desarrollo local se constituyan en un marco unificador de las iniciativas de desarrollo de territorios ante el ajuste estructural y de aquellas iniciativas de las comunidades indígenas para su sustentabilidad cultural. Sin embargo, el concepto de “sinergia cognitiva” acuñado por Boisier parece mostrar el camino de una relación –diferenciada, pero más virtuosa- favorecedora del desarrollo culturalmente sustentable de comunidades y pueblos indígenas.

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Es de esperar que este estudio contribuya a comprender las zonas de contacto entre el sistema sociocultural de un conjunto de comunidades indígenas con capacidad de demanda activa técnica creciente y políticamente fundada y de acción sinérgica a nivel horizontal, con un Estado que pretende dar respuesta a estas demandas bajo su propio mandato jurídico de promover y proteger las culturas indígenas. Contribuye además a prestar atención a las condiciones de viabilizan el aporte de agentes externos intermediarios –de nivel técnico y político- en colaboración tanto con las comunidades como con las instituciones gubernamentales. Sería relevante mantener un seguimiento a la experiencia –que está en etapas iniciales- para identificar cómo el capital social comunitario de la Organización resuelve los obstáculos surgidos en sus interacciones con la institucionalidad pública y continua llevando a cabo sus iniciativas de negociación de su visión de desarrollo endógeno a largo plazo de manera de comprometer los recursos del Estado que necesita. Otra línea de futuras investigaciones corresponde al análisis de la zona de interfaz entre la economía intracultural y la economía capitalista que forma su entorno, para identificar las posibilidades que tienen las comunidades para mantener el control cultural ante las necesidades de adaptación y para identificar qué capacidad tiene la economía capitalista occidental para interactuar con sistemas socioculturales diversos que sustentan otras lógicas de relación hombre-naturaleza. 4.7 Conclusiones

A modo de conclusión, el capital social –en la perspectiva “progresista” y que enfatiza las interacciones reales por sobre las normas y valores de éstas- se muestra como una herramienta conceptual y analítica potente en identificar componentes centrales en los recursos de las comunidades en el marco de sus iniciativas de desarrollo autogestado, permitiendo mejorar la comprensión de cómo es que estas comunidades que cuentan con tan pocos recursos materiales y

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financieros han logrado acceder a diversos recursos externos para el logro de sus objetivos de mejoramiento de sus condiciones de vida. Las distinciones analíticas – bonding, bridging y linking- permiten distinguir momentos específicos centrales del conjunto de emprendimientos de las comunidades, y es el análisis de la interacción entre estas distinciones uno de los recursos que permiten detectar condiciones para el éxito de los emprendimientos colectivos de comunidades tradicionalmente excluidas. De esta manera, el marco conceptual del capital social permite abordar el componente sociocultural del desarrollo endógeno, e incluso permite integrar los aportes del etnodesarrollo bajo una mirada integradora cuya continuidad en la reflexión muestra un camino fértil. Los resultados del caso estudiado son consistentes con los hallazgos de otros autores en América Latina, tales como Durston (2001, 2002), Flores y Rello (2001), Bebbington (en David y Ortiz, 2001), Chávez et al (2001), en cuanto a la relevancia de las modalidades que asuman la interacción entre estos tres niveles de capital social para las posibilidades de éxito en los emprendimientos colectivos de las comunidades indígenas, así como en la centralidad de la capacidad del Estado de actuar sinérgicamente con el capital social comunitario indígena. Por su parte, el marco conceptual del etnodesarrollo se muestra vigente y con capacidad tanto para analizar los procesos estudiados, como para servir como principios a la base de la formulación y guía de la implementación de las iniciativas de desarrollo autogestado indígena. Queda constatado que, como señala Durston (2002), que el capital social comunitario no asegura los resultados esperados, pero es mejor tenerlo que no tenerlo, y que el camino hacia la implementación del etnodesarrollo requiere, además del componente jurídico (enfatizado en la literatura “indigenista”), su traducción en propuestas técnico-políticas a negociar con el Estado y que aseguren la

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sustentabilidad cultural en un marco de “desarrollo desde la identidad”. La presencia en el discurso de la institucionalidad pública de una incorporación de las perspectivas del desarrollo endógeno parece abrir posibilidades para la materialización de un desarrollo culturalmente sustentable en las comunidades indígenas, al menos en términos de “sinergias cognitivas” que permitan un mejor entendimiento entre las propuestas indígenas de desarrollo y las propuestas de desarrollo territorial y regional.

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196

ANEXOS

197

ANEXO 1 Esquema del diseño de investigación Objetivo 1. Vínculos Internos

Pregunta de Investigación
Triangulación entre investigadores

Fuentes Primarias Entrevistas Dirigentes Observación participante y no-participante

Fuentes Secundarias Archivos de internet Documentos Organización de la

Documento Informe de la Universidad a MIDEPLAN Documento Informe Universidad de impacto sociocultural por el By Pass Temuco Videos Mapas

Resultados Preliminares
Chequeos, contrachequeos, triangulación

Resultados Objetivo 1

198

ANEXO 2 Esquema del diseño de investigación Objetivo 2. Vínculos Horizontales de Puente o Bridging

Pregunta de Investigación
Triangulación entre investigadores

Fuentes Primarias Entrevistas Dirigentes Entrevistas externos Informantes

Fuentes Secundarias Archivos de internet Documentos Organización de la

Observación participante y no-participante

Documento Informe de la Universidad a MIDEPLAN Documento Informe Universidad de impacto sociocultural por el By Pass Temuco Videos Mapas

Resultados Preliminares
Chequeos, contrachequeos, triangulación, observación participante

Resultados Objetivo 2

199

ANEXO 3 Esquema del diseño de investigación Objetivo 3. Vínculos Verticales o de Linking: proceso diagnóstico y formulación Plan de Desarrollo Endógeno

Pregunta de Investigación
Triangulación entre investigadores

Fuentes Primarias Entrevistas Dirigentes Entrevistas MIDEPLAN, SERPLAC, Gobernación Cautín, CONADI Observación no-participante Entrevista miembro equipo UC-T

Fuentes Secundarias Archivos de internet Documentos Organización de la

Documento Informe de la Universidad a MIDEPLAN

Resultados Preliminares del proceso

Resultados Preliminares de otras vinculaciones

Chequeos, contrachequeos, triangulación, observación no-participante

Resultados Objetivo 3

200

ANEXO 4 Esquema del diseño de investigación Objetivo 3. Vínculos Verticales o de Linking: Vinculaciones con Programa Orígenes

Pregunta de Investigación
Triangulación entre investigadores

Fuentes Primarias Entrevistas Dirigentes Entrevistas interacciones Organización-Consultora Entrevistas CONADI, Programa Orígenes Entrevistas Técnica Contraparte

Fuentes Secundarias Documentos Organización de la

Documentos del Programa Orígenes

Observación no-participante

Resultados Preliminares vinculaciones Orígenes Resultados Preliminares vinculaciones con Contraparte Técnica

Resultados Objetivo 3

Resultados Preliminares de otras vinculaciones

Chequeos, contrachequeos, triangulación, observación no-

201

ANEXO 5 Esquema del diseño de investigación Objetivo 3. Vínculos Verticales o de Linking: Vinculaciones con otros relevantes

Pregunta de Investigación
Triangulación entre investigadores

Fuentes Primarias Entrevistas Dirigentes Observación participante y no-participante

Fuentes Secundarias Archivos Internet Documentos Organización de la

Documentos del Programa Orígenes

Resultados Preliminares de otras vinculaciones Resultados Preliminares vinculaciones con Contraparte Técnica

Resultados Objetivo 3

Resultados Preliminares vinculaciones Orígenes

Chequeos, contrachequeos, triangulación, observación no-participante

202

ANEXO 6 Ubicación geográfica de las Identidades Territoriales Mapuche o Fütal Mapu

Fuente: Bengoa, J. (2000). Historia del Pueblo Mapuche: siglo XIX y XX. LOM Ediciones. Santiago de Chile.

203

ANEXO 7 Ubicación Geográfica Ayjarewe Xuf Xuf

Fuente: MIDEPLAN (2002).

204

ANEXO 8 Ubicación geográfica de los lof de la Organización Ayjarewe Xuf Xuf

Fuente: MIDEPLAN (2002).

205

ANEXO 9 Cuadro síntesis del ordenamiento territorial en Xuf Xuf según la organización en lof, rewe, comunidad, y las unidades territoriales de planificación (municipio) (1) Lof (2) Ütügentu Püshjuwiñ Pichi Winkul Rereko Jewpeko Kefkewenu Rukarakiñ Rauqko Ñiqkülko Piwljeüñüm Kajfulafken Xuf Xuf Rewe (3) Ütügentu Püxawe Kajfüko Jewpeko Manzanal Jamuko Jiwij mawiza Rawe Xuf Xuf Comunidad (3) Juan Llanquitrur Juana viuda de Llanquinao Antonio Canio Pedro Carril Juan Huentelen Chicahual Córdova Juan Catrilaf Marilaf Mariano LLeuvul Juan Cole Francisco Pichuman Trureo Sandoval Mateo Antón (1) En las columnas de Lof , de rewe y de comunidades se incluyen sólo los correspondientes a la Organización, en la columna de Localidades se incluyen todas las consideradas por el municipio para el territorio más amplio de Xuf Xuf (2) Fuentes: entrevistas a los dirigentes (3) Fuentes: mapas del territorio y entrevistas a los dirigentes (4) Fuente: Plan de Desarrollo Comunal de Padre Las Casas 1998-2008 Localidad (4) Truf truf Codopille Lleupeco Niquilco Pidilhuin Tres Cerros Tres Esquinas

206

Anexo 10 Cuadro de comunidades, lof y total de familias pertenecientes a la Organización Ayjarewe Xuf Xuf.

COMUNIDAD

LOF

Nº de Viviendas

1. 2. 3. 4. 5. 6. 7. 8. 9. 10 11 12 13

Juanita Viuda de Llanquinao Francisco Pichuman Mateo Antón Pedro Carril Juan Llanquitruf Juan Huentelen Juan Catrilaf Chicahual Cordova Trureo Sandoval Mariano Lleuvul Antonio Caniu José Santos Coche Juan Cole

Kefkewenu Ruka Rakiñ Ûtügeht`u Piwje Ûñüm Püshüjuwiñ Rereko Ñügkülko Jewpeko Xuf-Xuf Küla Wigkul Kalku Bafkeh

75 5 75 40 30 60 50 40 50 60 32 25

Raügko TOTAL

09 551

Fuente: documentos técnicos de la Organización Ayjarewe Xuf Xuf.

207

ANEXO 11 Cambios en el territorio de Xuf Xuf (año 1885)

Fuente: Bengoa, J. (2000). Historia del Pueblo Mapuche. Ediciones LOM, Santiago de Chile.

208

ANEXO 12 Cambios en el territorio de Xuf Xuf (año 1895)

Fuente: Bengoa, J. (2000). Historia del Pueblo Mapuche. Ediciones LOM, Santiago de Chile.

209

ANEXO 13 Cambios en el territorio de Xuf Xuf (año 1930)

Fuente: Bengoa, J. (2000). Historia del Pueblo Mapuche. Ediciones LOM, Santiago de Chile.

210

ANEXO 14

Cuadro del Capital Social interno de la Organización

Lof Ütügentu Jewpeko Ñigkülko Xuf Xuf Kefkewenu, Rukarakiñ, Rauqko, Kajfulafken Pichiwigkul Rereko

Capital Social Dirigencia activa, persistente, participativa a nivel social y cultural Dirigencia altamente participativa y persistente Dirigencia altamente participativa y persistente Compromiso con el movimiento reivindicativo Participa y legitima el movimiento reivindicativo

Participa y legitima el movimiento reivindicativo Participa y legitima el movimiento reivindicativo, conflictos por la presencia de iglesias evangélicas Legitima culturalmente el movimiento, liderazgo conflictivo, conflictos con la Consultora por Programa Orígenes

Piwjeüñüm, Püshujwiñ

Cuadro elaborado sobre la base del “Informe de Diagnóstico de comunidades indígenas sector Truf Truf, Padre Las Casas y Vilcún y propuesta de Plan de Desarrollo Endógeno Kümeletuam”. Instituto de Estudios Regionales, Centro de Estudios Socioculturales, Universidad Católica de Temuco. En menor medida se incluyen resultados provenientes del trabajo de campo.

211

ANEXO 15 Líneas de acción del Plan de Desarrollo Endógeno de la Organización Ayjarewe Xuf Xuf (1) Líneas generales de acción Líneas específicas de acción

1. Küme felen - Económico productivo

1.1 Mapu - Tierra 1.2 Ko zugu - Agua 1.3 Fijke xipa chemkün– Infraestructura

2. Che ka ixofij fijke mogen Salud de los ecosistemas

2.1 Ta iñ tremoleael - Salud 2.2 Kimeltun dugun - Educación 2.3 Fijke xipa mogen - Medio ambiente 2.4 Fijke xipa az müleyelu mapu mew Recursos naturales y su manejo

3. Mapuche Sociocultural

az

mogen

-

3.1 Ta iñ günenlewal - Jurídico 3.2 Ta iñ rakizuam - Religión 3.3 Ta iñ ajkütunlewal ka kimniewal Comunicación

Cuadro elaborado sobre la base del Informe Final del equipo de la Universidad Católica de Temuco y de las entrevistas y documentos de la Organización (1) Elaborado por el equipo de la Universidad Católica de Temuco y la Organización Ayjarewe Xuf Xuf

212

ANEXO 16 Esquema de las vinculaciones horizontales de puente o bridging

Mundo indígena

Sociedad civil no-indígena

Asociación Ñankucheo (Naqche) Asociación Makewe (Wenteche) Asociación Poyenwe (Villarrica) Organizaciones Lafkenche
Sinergia en el nivel reivindicativo

Cooperación y sinergia decreciente

Organizaciones sociales y culturales
Cooperación y sinergia

Organización Ayjarewe Xuf Xuf

Apoyo, cooperación técnica y sociopolítica

Crítica “efecto COTAM” Crítica intracultural Sinergia nivel reivindicativo indígena

Movimiento mapuche actual

Uso funcional secundario de internet

Organizaciones de apoyo a las reivindicaciones indígenas

Mundo virtual (internet)
Discurso interculturalizador

Otras organizaciones indígenas (nacionales e internacionales)

Sociedad civil chilena

213

ANEXO 17 Esquema de las vinculaciones verticales (linking) con la Contraparte Técnica

Organización Ayjarewe Xuf Xuf

A N T E C E D E N T E S

Invasión territorial militar

Proceso reduccional

Demanda activa y articulada de la Organización Estado semiclientelar, entrega recursos, reduciendo el proceso a nivel técnico Universidad empoderadora de la comunidad no logra

Confianza, autonomía

Empoderador, sinergizador

Universidad

Memoria histórica

Proceso reduccional

Relación de Contraprestación de Servicios, rechazo técnico

Desconfianza política

Políticas y programas públicos

MIDEPLAN

Gobernación

Proceso resistencia al By Pass

Nivel de coordinación administrativa, política y operativa

Comparten rol evaluador Nivel de asesoría técnica y seguimiento

“Conflicto Mapuche”

CONADI

SERPLAC

Contradicciones y vacíos de las políticas públicas

GOBIERNO CENTRAL

ESTADO

214

ANEXO 18 Esquema de las vinculaciones verticales (linking) con el Programa Orígenes

Organización Ayjarewe Xuf Xuf Consultora

Crítica política y técnica

Reconocimiento y valoración de las características socioculturales

Confianza y cooperación crítica

INTENDENCIA
Nivel jerárquico Rol mediador de conflictos medio Operadores de Terreno

Programa Orígenes

Co-ejecutores (INDAP, CONADI)

Coordinación política niveles jerárquicos medios, sin articulación con operador de terreno

Coordinación técnicoprocedimental, falta de acuerdo criterios técnicos de evaluación, falta de coordinación entrega recursos

Contraparte Técnica

215 ANEXO 19 Esquema general del capital social de la Organización Ayjarewe Xuf Xuf
Particulares
NIVEL

Iglesias
Vínculo político y técnico

“usurpación”, divergencia radical

Organizaciones Soc.Civil Noindígenas
Circuitos virtuosos sinérgicos y empoderadores

SOCIEDAD

CIVIL

Organizaciones Mapuche

Sinergia empoderadora crítica intracultural

Universidad

Organización Ayjarewe Xuf Xuf COTAM
(demanda activa, reivindicativa, propositiva) Clientelismo político y clientelismo pasivo
NIVEL

Semiclientelismo

Contraparte Técnica

PUBLICO

Comisión Nuevo Trato

MUNICIPIOS

Parlamentarios

Programa Orígenes

ESTATAL

Coordinación política, falta articulación para terreno

Vacíos y contradicciones en Políticas Indígenas

ESTADO

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