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USTED PUEDE SER VICTORIOSO

Objetivo del Programa:


Reconocer la absoluta necesidad de utilizar la armadura cristiana para alcanzar la
victoria sobre el pecado.

Sugerencias para el Director;


1. Debe conseguir seis participantes e identificarlos con unas bandas o letreros que
digan: Verdad, Justicia, Paz, Escudo de la Fe, Yelmo de Salvación y la Espada del
Espíritu.

2. Además de los letreros, puede ilustrar cada presentación con las diferentes partes
de una armadura.

Servicio de Cantos:

Bienvenida:

Himno Inicial:
No. 254, "¡Oh, cuán dulce es fiar en Cristo!", del Himnario adventista.

Oración de Rodillas:

Informe Secretarial:

Introducción:
El hijo de Dios debe reconocer su absoluta necesidad de la fortaleza que se
encuentra solamente en Cristo y no en sí mismo, y que la victoria sobre el Enemigo
sólo puede obtenerse si permanece en Cristo y se apropia de toda la armadura de
Dios. La primera pieza de la armadura que debe ponerse es la VERDAD.

Primer Participante:
Aparece con un letrero o una banda que dice: VERDAD

Soy la verdad. Si usted desea estar bien equipado para el conflicto, póngase el
cinturón de la verdad. Cristo dice: "Yo soy la verdad"; por lo tanto, vístase de Cristo.
Al morar en El, que es la verdad, usted podrá abrirse a la verdad. La ve dad nos
hace libres, pero la mentira nos ata con cadenas. La fortaleza de Satanás radica en
la mentira, y cuando la mentira penetra en la mente, produce debilidad. La única
forma de vencer al engañador, es con la verdad. La verdad acerca de Dios, de Cristo
y de sí mismos. ¡Vístase de la verdad!

Segundo Participante:
Aparece con un letrero o una banda que dice: JUSTICIA
La siguiente pieza de la armadura es la JUSTICIA.

Yo soy la justicia. Es por la justicia de Cristo que podemos tener unión con Dio: Esto
es esencial en el conflicto, pues el corazón tímido se vuelve valiente al percibir la
presencia de Dios. Una fe activa, en la que la justicia de Cristo es nuestra, nos dará
acceso a Él en todo tiempo y destruirá el terreno de ataque de Satanás.
A menos que el carácter se apropie de la justicia de Cristo a través del ejercicio de la
fe y el amor, y se manifieste al hacer lo que es correcto, usted estará sin defensa.
Un carácter sin la justicia de Cristo está sin protección contra Satanás ¡Póngase la
justicia de Cristo!

Director: La siguiente pieza de la armadura que debemos ponernos, es la PAZ.

Tercer Participante:
Aparece con un letrero o una banda que dice:
PAZ

Soy la paz. Efesios 6.15, dice: "Calzados los pies con la prontitud para dar el
evangelio de paz". El mensajero de paz debe ser una persona de paz, con la paz de
Dios reinando en su corazón. Solamente cuando el amor de Dios hacia todos esté en
el corazón, habrá paz hacia todos en el corazón. Debe evitarse cualquier cosa que
haga división entre el pueblo de Dios.

Marcando el Rumbo:

Director: La siguiente pieza de armadura es la FE.

Cuarto Participante:
Aparece con un letrero o una banda que dice:
ESCUDO DE LA FE
Soy la fe. Necesito cubrirlo para que usted sea capaz de resistir todos los dar-
dos de fuego del maligno. Mía es la victoria de Cristo y, por lo tanto, Satanás
debe inclinarse ante Jesucristo. El poder de Satanás está completamente roto
y, por lo tanto, esos poderes de las tinieblas no pueden hacerme daño. La fe
resiste los dardos de fuego de Satanás al creer que el Calvario lo conquistó
entera-mente y, por lo tanto, no tiene poder de hacer daño. Use el escudo de
la fe.

Alabanza:

Director: La siguiente pieza de la armadura que necesitamos vestir para pelear en


contra del maligno, es el YELMO DE LA SALVACIÓN.

Quinto Participante:
Aparece con un letrero o una banda que dice: YELMO DE SALVACIÓN

Soy el yelmo de la salvación y protejo la mente contra lo que en Efesios 6:11


se llama las artimañas del Diablo. Todos los errores modernos atacan los
principios fundamentales sobre los que se basa la fe. Se puede probar su
origen satánico por la manera sutil por medio de la cual explican la verdad.

Ponerse el yelmo de la salvación implica también "ceñirse los lomos" de la


mente. Esto significa tener la disciplina y el control propio de la mente, de
manera que la persona pueda controlar sus pensamientos en vez de que sus
pensamientos la controlen a ella. A fin de hacerlo, debemos poner en
cautividad cada pensamiento a la obediencia de Cristo y aprender a disciplinar
la mente de forma tal que se puedan aceptar o rechazar pensamientos por
elección propia. Los poderes satánicos influyen más fácilmente sobre una
persona que tiene poco control propio. Por eso es necesario ceñir los lomos de
la mente. ¡Póngase el yelmo de la salvación!

Director: La última pieza de la armadura que necesitamos ponernos, es la ESPADA


DEL ESPÍRITU.

Sexto Participante:

Aparece con un letrero o una banda que dice:


LA ESPADA DEL ESPÍRITU
Soy la espada del Espíritu, que es la Palabra de Dios. Es en las manos del
hombre espiritual, donde la Palabra de Dios se muestra más efectiva, al
aprender a usarse en contra de los poderes de las tinieblas para vencer las
mentiras de Satanás.

El conflicto de Cristo en el desierto de la tentación, revela el uso que debe


darse a la espada del Espíritu al combatir los sutiles ataques del Enemigo.
¡Escrito está! ¡Escrito está! ¡Escrito está! El hombre espiritual es capaz de
detectar la diferencia entre la palabra citada por el Enemigo y la Palabra de
Dios. Hebreos 4:12 dice: "Porque la Palabra de Dios es viva y eficaz, más
cortante que cualquier espada de dos filos. Penetra hasta partir el alma y el
espíritu, las coyunturas y los tuétanos, y discierne los pensamientos y las
intenciones del corazón". ¡Use la Espada del Espíritu!

Relato Misionero:

Director: Necesitamos usar toda la armadura de Dios si vamos a mantenernos


firmes contra las artimañas del Enemigo.

Aun los cristianos de más experiencia, son frecuentemente asaltados con las
más terribles dudas y vacilaciones. Pero no debe considerar por ello que su
caso no tiene remedio. Confíe en Dios, ponga en Dios su esperanza y descanse
en sus promesas.

Cuando el Enemigo venga con sus dudas e incredulidad, cierre la puerta de su


corazón. Cierre los ojos para que no contemplen su sombra diabólica. "Alce los
ojos y el corazón hacia donde pueda contemplar las cosas que son eternas, y
tendrá la fortaleza necesaria para cada hora" (Traducción libre de Nuestra
elevada vocación, por Elena G. White, pág. 86 [en inglés]).

Oración por los Maestros:

Estudio de la Lección de Escuela Sabática:

Himno Final: No. 379, "¡De pie, de pie, cristianos!", del Himnario adventista.

Oración Final: