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El minotauro en el laberinto

Francisco Laguna

Caballero de lóbrega armadura, he ante ti el laberinto, donde esta apresado el minotauro.


Sus muros han sido levantados con los despojos de aquellos ofrecidos al minotauro. ¿A
que has venido? ¿a matar al minotauro? ¿entonces que? ¿terminara esta guerra?
¿cuantos demonios has enfrentado? ¿acaso lo recuerdas? ¿cuando comenzaste esta
guerra? ¿eso otro acaso lo recuerdas?

Empuja las grandes puertas del laberinto. Frías y húmedas palpitan a tu tacto. Una
ráfaga de angustia y hastió te da la bienvenida. Y he ahí la garganta profunda y oscura
que espera ansiosamente por ti. ¿Porque desciendes a donde tantos han sucumbido?
¿acaso crees que derrotando al minotauro, ya no libraras mas batallas? Todo guerrero
aspira terminar la guerra. Eso es todo lo que sabes.

***

¿Cuando comenzó tu descenso? ya no lo recuerdas. Pareciese que tu vida comenzó en


este laberinto y que todo lo anterior es tan lejano y borroso. Estos muros se han hecho tu
mundo. Estos fríos muros levantados con los despojos de todos aquellos aniquilados por
el minotauro. ¡¿Cuantas batallas has librado, caballero?! ¡¿Cuan manchada esta tu
armadura?!

Ha pasado tanto tiempo y finalmente el estrecho túnel se ensancha para conducir a un


gran vestíbulo. Al fondo de este hay una gran puerta negra. Sabes que conduce a la
cámara donde mora el minotauro. Ha pasado tanto tiempo. ¡No te has de apresurar,
caballero! ¿ves esa gran calavera? tomala a guisa de asiento. sientate y aguarda el
momento, que tras esa gran puerta negra, el minotauro espera por ti.

¿Que es eso que acaricias con tanto fervor, mientras observas la puerta de la cámara?
¿un hilo dorado? Ese hilo dorado que sostienes en tus manos. ¿que es? ¡Unos hermosos
ojos vistos en una tarde de febrero! ¡Aquella tarde que llovió sin nubes! ¡Ese oasis al
que acudes en busca de sosiego! ¡El solo deseo de retornar del laberinto! ¡Eso es! ¡Todo
eso es!

¡Levantate caballero! la espera ha concluido. La gran puerta negra se ha abierto.


¿Sientes como te sofocas? Eso es, aferrate a ese hilo dorado y quizás el minotauro no te
engulla. Al verte, el minotauro se yergué en su inmensidad, cierra los ojos y aspira con
satisfacción, riendo entonces con tal estruendo que pareciese el laberinto reír con el. "Mi
carcelero se ha presentado ante mi." Por un instante te contempla y esa mirada te
arranca el alma. En sus ojos solo esta el abismo. ¿Cuanto tiempo has contemplado esos
ojos sin contemplar siquiera? Es como contemplar la mirada de una serpiente. ¡¿Porque
la inhumanidad nos cautiva de ese modo?! ¡Despierta caballero! El minotauro se
abalanza sobre ti cual tempestad. Todo el odio del mundo te es arrojado en cada golpe.
¡Tanto hambre! ¡Tanta ira! Blande con decisión tu acero, caballero.

¡Fluye la sangre del minotauro! ¡fluye tu sangre, caballero! El laberinto aulla en frenesí.
La sangre se arremolina y pesadillas carmesíes se hacen presente. ¿Cuantos han caído
ante el minotauro? ¿Cuantos han caído ante ti, caballero? cada rostro asumido por ti ha
hecho presencia. Toda la prole del minotauro contempla esta batalla. Toda esa ira hecha
carne se abalanza sobre ti, caballero. tanta ira apresada solo anhelando merodear libre
en este mundo, para así devorarlo todo y a todos. Toda esa ira hecha carne se abalanza
sobre ti, su carcelero. Sus golpes que man como cal viva, su voz es como el azogue, su
aliento arranca el alma, en sus ojos solo esta el abismo. Sientes como tu cuerpo tiembla
ya. Cuan cansado estas ¿porque sigues luchando? ¿porque no dejarte caer? La caída
sería un alivio. Solo cierra tus ojos y dejate caer.

***

¡Pero no! aun te aferras a ese hilo dorado. Aquello de lo que no puedes ni quieres
desprenderte. Aferrate a ese hilo con fervor y halla un nuevo aliento en medio de la
desesperacion total. Y en tanto asi sea, no has de caer. Pero tampoco el minotauro. En
tanto tu tengas aliento, el minotauro tendra aliento. Y asi la la lucha durara hasta el fin
de tu tiempo, porque el minotauro es a quien apresa la armadura. El minotauro eres tu.

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