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Nicaragua y La Revolucion Sandinista

Nicaragua y La Revolucion Sandinista

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NICARAGUA

y la Revolución Sandinista
Mirtha Muro Rodríguez Rafael Dausá Céspedes Jorge León Cruz Mercedes de Armas García y con la participación y asesoría de Alfonso Iglesias García

Editorial de Ciencias Sociales, La Habana, 1984

KVOLVCION ,'.,~' h,NDINESTh,
4irtha Muro Rodríguez Rafael Dausá Céspedes Jorge León Cruz

Y Lh,

5lercedes de Armas García

y coQ la participación y asesoría de
Alfonso Iglesias Qarcfa

EDICIONES POLITICAS

,;-.":.'K}TQ%AL DE QENQAS SOQALES, LA HA8ANA, l9B 4
kllf y g p W J 1

ÉDICION : Fernando Carr Pan' ' XHSRAO: Francisco é+' ' ~ K + " ' Rigoberto ~
~% ~ t btes Subir, Zaida Q~z@es ~

© h&the Miaj © obre la presente edición:
~a F AIfonso @calas g ~ 19g 4 ' ~ Mercedes de

~alea, 1984

Es l ector, le estaretno ~ ~ ~ d e este libré > de tn t ~

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w hace llegar su opinión, por escrito ~

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Ciencias $pgjgf es de ~
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De los autores

Araeimn s g d c ie to
Dedicatoria
Introducci6n

PRIMERA PARTE I. Iteí descubrimiento al triunfo sobre el filibustero Walker
Il . Desde l a caída de Walker hasta el Pacto del Espmo Negro

II I . Sandino. Su lucha y su ejemplo
IV . L l somocismo y su dinastía. Etapa de 1936 a 1950 V. E l somocismo y su dinastía. Eti pa de 1950 a 1961

SEGUNDA PARTE
VI . Contexto hist6rico de l a Revoluci6n Sandinista VI I . L a economía nicaragüense desde l a fundaci6n de l FSL N ( 1961) hasta el terremoto

(1972)
VI I I . L s Revolución Sandinista. Sus primeros pasos IX . L a Revolución Sandinista p l a crisis de l a d ictadura X. L a economía de Nicaragua desde principios de la década del setenta hasta 1977 XI . L a incorporación de las masas al proceso insurreccionai XI l , L a política de James Carter haci a Nicaragua desd XI I I . E l f i n d e l a dictadura y de l a dinastía somocista. 1977 hasta principios d e 19?9

TERCERA PARTE
XI V . L a Revoluci6n Sandinista en el Poder XV . E l reacondicionamiento de l a economía. L a reconstrucoi6n nacional. Período de 1979 a 1982 XV I . L a política de l a administración Reagan hacia Nicaragua XV i I . L o s últimos acontecimientos (hasta juni o d e 1984)

APÉNDICE
Anexos Tablas

Bibliografía
índice general

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DE LOs AUToazs
Mirtha Muro Rodríguez nació el 15 de noviembre de 1957 en Sancti Spíritus. Se gradu6
e n 1981 de l a Licenciatura de Relaciones I nternacionales en el Instituto Superior de Relaciones Internacionales (I SRI ) . Entre 1982 y 1984 realizó los cursos de posgrado

de Política Comercial y de Gestión Comercial, en el Instituto de Comercio Exterior. Ha sido consultora de distintos trabajos de curso y de diploma de alumnos del ISRI.
Actualmente labora como especialista en l a Direcci6n de Organismos I nternacionales del Ministerio de Comercio Exterior. ~ R a fael Dausá Céspedes nació el 1 1 de abril d e 1959 e n Ma riel. En 1 981 gan6 el l e r . p remio de l a I Jornada Científica del I S RI ; ese mismo año obtuvo el premio de l a Comisión de M arxismoleninismo y Economía Polít ica del V Fórum Científico Nacio n al de Estudiantes Universitarios de Ciencias N aturales, M atemáticas y Sociales, y fue propuesto para recibi r l a Distinción «Forjadores del Futurox. E n 1982 se graduó de l a Licenciatura de Relaciones I nternacionales en el I S RI . H a sido tutor y consultor de diferentes trabajos de curso y de diplomas de alumnos del

ISRI.
~ Jorge León C ruz naci6 e l 4 d e mayo de 1952 en L a Ha bana. A l os 1 8 a ños comenzó su vida laboral ; entr e 1975 y 1977 trabajó como programador de construcción civil en la Cuarta Brigada de Construcción I ndustrial de l M inisterio d e l a Construcción; en 1977 pas6 a prestar servicios como especialista en transporte en la Empresa Central de Metales del Comité Estatal de Abastecimiento Técnico Material (CEA TM ). En am bos centros desempeñó cargos de dirección de base en la Uni6n de Jóvenes Comunistas y e n l a organización sindical. Fue seleccionado para cursar l a Licenciatura de Rela ciones I nternacionales en el I S RI ; y se graduó en 1983. O cup6 cargos de dirección en l a Federación Estudiantil Unilversitaría (FEU ) y e n l a actualidad labora como especialista en l a Dirección de Africa Norte y Medio Oriente del M inisterio de Relaciones Exteniores. Mercedes de Armas García nació el 16 de enero de 1963 en La H abana. En 1980 in g res6 en el Instituto Superior de Relaciones I nternacionales, en e l cual cursa en l a actualidad el cuarto afio de Licenciatura en Relaciones Políticas I nternacionales. En 1982 participó en l a I I Jornada Científica del I SRI , donde obtuvo el t ercer premio. I'ambién ganó premio en l a Comisión de Ciencias Sociales de la V Conferencia Cien tífico-Estudiantil de l a Academia Naval de Cuba, en 1984.

~ Alfonso Iglesias García nació el 3 0 d e octubre de 1937 en Ciego de Avila. Realizó
estudios de Derecho y de Ciencias Sociales en las universidades de L a H abana y de Puerto Rico. En 1975 se graduó de l a Licenciatura en Historia, en la Universidad de La Habana. En 1981 el Consejo de Estado de Cuba le otorg6 la Medalla «Combatiente Intcrnaaonalista de Segunda Clase». Desde 1959 a 1965 desempeñó diferentes cargos en e l M inisterio de Relaciones Ex teriores, entre otros el de Jefe del D epartamento de Centroamérica y e l Caribe, así como distintas responsabilidades en el Servicio Exterior . Fue funcionario de los ser v icios de documentación de l M i nisterio d e l a I ndustri a A limentici a ( 1965-1974) y J efe del D epartamento de Documentación de l Institut o de Ciencias Sociales d e l a Academia de Ciencias ( 1974-1980). Desde 1980 es Profesor de l Instituto Superior de Relaciones I nternacionales. Ha participado en diferentes eventos de Ciencias Sociales nacionales e internacionales. Trabajos suyos han sido publicados en l a Revista de Afr ic a y Med io O r iente, del Centro de Estudios de Africa y Medio Oriente (CEA MO ) y en otras publicaciones,

como son: «Plantación, concepto y tipología» (1980) ; «Estudios de Cabinda» (1981) ;
«Algunos aspectos del pensamiento político de Agostino Neto» (1983) .

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AGRADECIMIENTGS
Los autores desean dejar constancia de su agradecin:iento a aquellos com pañeros que desinteresadamente colaboraron en l a elaboración de los tr a
b ajos or i ginales co n l os cuales se co nf orm ó e st a obr a : Docto r Car lo s Rafael Ro dr iguez Rodr iguez

Doctor salvador Vilaseca Fornés
Doctor Fr ancisco L ópez Segrer a Licenciad o Er nesto W on g M aestre Li cenciado Juan A ztiazarán Cebal los Licenciado Lázar o M éndez Cabrer a Mi r tha Rodr iguez Gal guera

Doctora Juana céspedes Hernández Mayra Nieves Escobar
De i gual m aner a es extensiv a nuestr a gr.~';!tud a todos lo s demás com p añeros e in st i tuciones que d e un a f o r m a u o t " a h l '.cro n posi bl e conver t i r

en realidad este libro.

DEDICATORIA
Al heroico pueblo de Sandino, que
lucha con honor por forjar la Nueva ' Nicaragua y por alcanzar la victoria

frente a la agresión im perialista

yanqui, e n ocasión de l Quinto Aniversario de la Revolución Nica raguense.

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Augusto César Sandino General de Hombres Li bres

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INTRODUCCIÓN

El Instituto Superior de Relaciones Internacionales de Cuba (ISRI ) desde
hace años form a de manera i ntegral a al umnos que una vez egresados pasan a constitui r técnicos del Estado cubano e n m aterias de pol i tica y economia internacionales. E n l a cul m inación de cada añ o académico lo s al um no s pre

sentan un trabaj o de curso con l a tutoría correspondiente, el cual se so mete a un tribunal que l o califica. De igual modo, al terminar l a carrera o licenciatura, el trabaj o de diploma es examinado y calificado por el t r i bunal designado. Del apasionante y sugestivo tema que es l a Revolución Nicaraguense y sobre la base de diferentes aspectos ligados a la misma, en distintas pro
m ociones de l I n st i tut o hub o al umno s qu e decidieron dedicar o v ersar su s

trabajos acerca de ello. Escogiendo algunos de éstos, se pensó conformar
u n t om o qu e ab arcar a eso s d i ferentes aspectos, l o s cuales of recieran , u n i

dos, una idea general de l a lucha del pueblo nicaragüense a través de l os años y en especial lo relacionado con la Revolución Sandinista. Para coordinar este trabaj o con los autores escogidos y entre éstos y la Editorial, se hizo cargo el profesor del Instituto Superior de Relaciones Internacionales licenciado Alfonso I glesias Garcia, quien, además, po r sus aportes, pasó a integrar el colectivo de autores. Por su parte, la Editorial de Ciencias Sociales se encargaria de llevar a cabo la idea original, para lo cual se precisó, por supuesto, la colaboración de los autores de los trabajos seleccionados, en las labores que se les enco mendó para conformar este libro. La selección recayó en los trabajos de diploma y de curso siguientes: ~ La Revolución Sandin is ta, t rabajo d e d iploma de la l icenciada M i r tha M ur o Rodríguez, egresada en 1981. ~ E1 fracaso de la po1itica económica somocista como causa objetiv a
de la R e vo lución S andin is ta. E l r e acondic io namie nto e conómico, N i

caragua: 1950-1982, trabajo de diploma del l icenciado Rafael D ausk Céspedes, egresado en 1982.

~ La poBCi a imperialista ds Estadas Unidos hacia Nicaragua. trabajo c

de diploma del licenciado Jorge Len Cruz, egxesado en 1983..
~ ¹c aragua y h poBtica s xt',srior d s James Cartsr (Xgyy«NN ), tra

bajo de curso de Mercedes de Armas Garda, alumna de 3er. aüo en él curso 1982-1983.

Sin embargo, el libro que ahora se ha conformado. bajo el titulo de
Ãicaragua y 1a Revolución Sandinista, fue concebido editorialmente partiendo de un ordenamiento cronológico en el cual se le incluirian los princiyales elementos de los trabajos antes senalados, además de otros aspectos que
lk narían etapas histórico-políticas no analizadas antes en dichos trabajos, así como algunos temas especiales que se estimó se debían incluir y exponer de manera seyarada, en el Apéndice de este tomo.

Por su parte, se llevó a cabo un xeordenamiento completo de las re
Senmciaa bibliográficas y se decidió incluir en la Bibliografía silo a las obras

citadas. Qemás esta decir que se trató un lo posibk de unificar el est o y
4 forma expositiva de los diversos autores, y metanos que ha podido lo grarse a m éxito.

Ssyecml mención queremos hadar a la labor desarxoHada por el licen
cüdo Fexnando Carr Paruas como editor de la obra, quien, sobxepasando los mareos habituales de sus funciones editoriales, de hecho se convirtió en un ooautor más, aportando interesantes ideas en la unificación y estructuración

de los trabajos -cuya naturaleza académica no se coxxespondía con las n~
shhdm de una obra informativa del tipo que presentamos-, así como en la

eüboracün de exposiciones compktas, textos de enlace y notas acbgutosias que se incluyeron en este libro. Para el lector que ansiaba tener a su mano una obra cubana del geocsso históric y xevolucionario nicaragüense, y como modesto homenaje de 1oé
autoxes y de 4 Editorial a 1a patria de Sandino, es que se ha editado ¹c a ragua y la Revotución Sandinisia. No cabe duda alguna de que el triunfo de la Revolución Nicaxuguense

es uuo de los acontecimientos más importantes de la historia de Axnérica. y el principal hecho histórico de la propia Nicaragua. La Revohuión fue la cuhninacián de la lucha popular antioligárquica y antimperialista del pueblo
nicaragüense. dirigido po r e l Frente Sandinista d e Liberación Nacional

(FSLN), van@xardia poHtica indiscutible, contra la dictadura dinástica so mocísta, engendrada por el imperialismo norteameriosno.
Este hbro es una obra destinada a i@formar al lector cubano, muy

motivado y solidario, de los rasgos esenciales de la evolución de Nicaragua
y sus luchas yopulaxes. En este sentido, se trata de un trabajo sin aspiraciones

Sed' ndo la mayor y especial atención al periodo que cerxe desde la ins

teóricas y por ello se le ha dado mayor atención a la sistematizadón y análisis de una gran base de datos politicos, históricos, económicos y so 5ales, desde el descubximiento hasta nuestros ~ y e e , por supuesto.

tahxcióa 4e la dictadura de los Somoza, la lucha xevetucionaria de los dis cípulos ds Sandino -el pueblo nicaraguense y el FSLN- , hasta la derrota

- del somocismo y l a llegada al Poder de l a Revolución Sandinista y su va
lient e re sistenci a contr a l a s embestidas agresiva s de l i m peri ali sm o y anqui

desde el mismo momento del triunfo revolucionario.

Quisiéramos subrayar que debido a esta linea de trabajo llevada a cabo
en la exposición de Nicaragua y 1 a Revolución S andinista, muchos aspectos históricos pueden parecer al lector especializado como si hubieran sido in cluidos y tratados de manera esquematica, l o cual fue una obligada conce sión a la finalidad esencialmente informativa del libro. Aunque de ninguna manera l o anterior impidi ó que se introdujeran criterios que definen l os
aspectos p r incipales de l desarrol l o ev ol ut iv o del pai s en su compl ej a i nter

acaón con el sistema de Estados centroamericanos y en su enfrentamiento histórico a Estados Unidos. En el libr o se exponen dentro de un mismo capitulo los aspectos his
t ór ico-pol i ticos sobresalientes de un a et apa y l a si tuación deter minant e de

la economia en ese lapso, pero llegado el momento de pasar a inclui r en
el t om o lo s análi si s hi st orico-pol itico s o económicos de un a i mportancia es

pecial, se han l levado éstos a capitulos indepe'ndientes, s iempre dentro del
marco cr onológico mas aceptable.

Al adentrarse el texto en los antecedentes inmediatos al surgimiento del F SLN y de l a Revolución Sandinista se ha combinado el metodo de i r de lo general a l o particular con el de asimilar primero de forma detallada el material investigado, ir al análisis de las diversas manifestaciones de su desa
r r oll o y a l descubr imient o d e su s nexos i nter nos, p ar a entonce s t r aer l a

exposición adecuada del hecho real. Y sobre estas bases aqui observadas es que se ha trabajado.
Por ot r a p arte, e l text o h a sid o calzado co n citas que traen l a op i nión de analistas o de lo s mi smos pr otagonistas pr incipales al context o de l a ex

posición, para ofrece." al lector una visión más cercana y viva de la realidad de las cosas.
Sobre los anteriores presupuestos, el l i br o se presenta como u n modesto

aporte - el primer libro cubano- a la colección de trabajos que acerca de la Revolución Sandi'nista se han venido ofreciendo no sólo en Nicaragua sino en el resto del mundo.
Partiend o d e l o genera l - 'e l context o hi stórico- , s e v a a l o p ar ti cular - l a Revolución Sandi nista, su s causas, su genesis, su desarrol l o y su t r i u n f o

y su r elación dialéctica con los procesos internos y externos que le acompa
ñ an y que bien pueden haber aoelerado o retar dado l a cul minación del éx it o - .

Las relaciones de Estados Unidos con América Latina sufrieron serios cam bios después del triunfo de la Revolución Cubana y del nuevo balance de
la correlación i nt ernacional de fuerzas a f avor de l socialismo, cuestión ésta

que se observa con nitidez desde los ultimos años de la década del cincuenta,
tcd o l o cual t r aj o aparej ad o nuevos ai res par a el m ov i mient o de l i beracion

nacional en el mundo, y en particular par a Latinoamérica, hasta entonces sojuzgada irremediablemente por el imperialismo yanqui. El gobierno n orteamericano se vi o obligado entonces a tratar de plas mar nuevas fórmulas de dominio al sur del ri o Bravo para contrarrestar el ejemplo de la Revolución Cubana, el cual prontamente fue recepcionado por los pueblos latinoamericanos y del Caribe, reflejo de lo cual ha sido el auge

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e h a hecho tembla r a l Co nt inent e desde el a m ov i de l a oevoluci on s o ción mient r r ev olu cionari o qu e h a

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d e los paises explotados por su propia condición e epen ' den económico y politico. o con am litud Como ya dijimos, en el libr o se analizan y son expuestos con amp 't u

1os momentos mas favorables y los más criticos del desarrollo de la gesta
sandinista, junto al análisis de los procesos internos y ext ernos que influ yeron en ellos de manera dialéctica. Por esto, para lograr e l objetivo que la obra persigue, se siguió el método siempre ut ilizado po r l a Revolu c ion Cubana y que también ha puesto en práctica l a Revolución Nicara- ' g uense: hablamos del método honesto y revolucionario de exponer los éxitos ' y también los errores, y asi sacar provecho de tales experiencias negativas. Por otra parte, es imposible detenerse mucho en el análisis de lo pura mente particular - en este caso l o nacional»- , ya que resulta no sólo inade cuado sino irreal ceñirse, en el momento actual, a los marcos geográficos de un país. y inás cuando existe una gran interconexión con diferentes ele mentos extranacionales, sobre todo en el caso de Nicaragua, país que por su oondición favorable para l a construcción de un canal interoceánico, es tuvo rhsde el si gl o xix asediado por las potencias capitalistas más impor tantes de Europa, además de Estados Unidos, el cual l o invadió en varias o poi~ nidades. en el siglo pasado y en t l actual, y dominó su pobtica y o nomia de manera brutal hasta el fi n de la dictadura somocista. Por todo ello, la Revolución Sandinista no puede ser analizada en los estrechos marcos nacionales o de l o nacional. El auge y triunfo de l a Revolución en Nicaragua fue el resultado de la a cción mutua de diversos factores en condiciones cambiantes. Aunque no t odos, como es lógico, con el mismo grado de influencia en el curso de la Revolución. Zntre ellos podemos citar : l a creciente participación activa de las masas, hartas de l a miseria y explotación, pero educadas e intruidas por las organizaciones populares del FSLN par a combatir ; el espíritu he roico y valeroso del pueblo, unido a l a tradición de lucha' antimperialista y antisomocista; la elaboración acertada por el FSLN de la táctica y l a es trategia de luchar por el Poder, basada en un análisis rigurosamente citen tífico de las condiciones existentes en cada momento; el apoyo logístico re cibido por el FSLN desde el ~ terior como expresión concreta de l a hábil politica de alianzas; la unidad lograda de la vanguardia y de diferentes sec tores del pueblo dn torno al FSLN ; las contradicciones de la burguesía do minante y l a crisis del dominio somocista; las dí v~ encias imperialismo dictadura como expresión de las contradicciones entre los grupos de poder en Estados Unidos; las contradicciones imperialismo-países latinoamericanos subdesarrollados, expresadas en el apoy o por algunos de ellos a los re v olucionarios sandinistas; las divergencias Estados Unidoswocíaldemocracia,
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re6ejo de las contradicciones interimperialistas; la ~s tencía para el FSLN de una retaguardia segura donde apoyarse; la partícipación de las fuerzag ' tianas en la lucha antisomocista; la fortaleza y solidaridad del campo
' soaausta y de Cuba en particular con los patriotas nicaragGenses; el espíritu 4

internacio,nalist a d e l o s r ev olucionario s centroamericano s y su ramericanos

que dieron su sangre en Nicaragua; las experiencias de l a guerra de Viet Nam, las cuales observaban tanto los sandinistas para su táctica, como Es

tados Unidos para no aventurarse en una intervención; y otros elementos
q ue se han co,nsiderado a l o l argo del presente trabaj o . El estudi o económico qu e se p lantea en el l i bro, conceptúa u n período la~go, desde l a época colonial hasta 1893, apr oximadamente, donde se defi ne la economía como m ul tiestructural , con pr edomini o a l capitalism o mercanti l simple, y a p ar ti r d e entonces se per f il a ot r o período, co n l a i n t r oducción dc r elaciones capitalistas i n f l uidas por l o s cul ti vos de exportación - p r imer o

será el café y después el algodón- , que se expandieron de forma vigorosa
p o r t oda l a economi a nacional y qu e conf orm ó u n p r oletariado r ural y u n a b urguesía r ur al . Por otr a parte, el análi sis económico que en el l i br o se hace de Ni caragua tiene su peso p r incipal a par ti r de l añ o 1950, cuando se presenta u n nuevo

eje de la acumulación capitalista - ahora el algodón- y se toma en Nicara gua como politica económica el simple proceso de sustitución de importa
c iones 'en e l m arco de m ercados am pl iado s — en l o f u ndamental - y co n el auxi li o del f i nanciamient o externo, co n l a f i nal idad de sacar al p aís del sub d esarrcíío económico po r est a v í a ar t i f i cial y v i ciada desde su comienzo , y que ter minó, por supuesto, en u n 'estrepi toso f racaso.

Los centros de dominación hegemónicos sometieron a l a economía ni
caragü 'nse de ta l f or m a que l levaro n a l a nación a convert irse en sumi nis tr adot a d e m aterias p r i mas y e n m er cado d e pr oductos i ndustriales y capi tales, y , d e est a m anera, quedar estructurad a su condi cion m onocuíti vadora

y monoexportadora, que la obligaba a quedar como subalterna ante el poder
económico de esos centro s de dom inación ex tranj eros. Sin embargo, a par ti r de 1950 l a concentración de l a pr oducción, al calor del sur gi mient o d e gr andes g r upos m onopólicos de l a economía, donde e l capital ex tranj ero, p r in cipalmente e l n o rteamericano, l l ev ó l a m ejo r p arte,

crearon la agudización de las contradicciones de clases. Por otro lado, sobre todo a parti r de 1972, después del terremoto, cuando el grupo económico Somoza se dispuso a profundizar en su aspiración de sobrepasar a los otros
g r upos f i nancieros, se abri ó u n período de cr isi s i nterburguesa qu e se agi gant ó a l corre r l a década de l setenta . Factor éste qu e s e t iene e n cuenta

en el análisis de las condiciones internas del pais en el marco del desarrollo
de l a lucha l l evada a cab o po r l a Revolución San di ni sta. U n exame n cu idadoso de l estado f i nancier o y económico qu e encontr ó

la Revolución al tomar el Poder y de las medidas de saneamiento de la eco romía, así como de la implantación de la economia mixta y de los factores económicos determinantes que se han tenido en cuenta en los años posterio res al triunfo revolucionario y también de los logros alcanzados en la eco
nomía nicaragüense en medi o de las agresiones del i mperiali sm o n orteame

ricano, cierra el análisis económico que se incluye en el libro. Un aspecto interesante del cual se ahonda en este volumen son las re laciones entre Estados Unidos y Nicaragua a partir de la política exterior del gcbierno norteamericano de James Carter, antes y después del triunfo revo lucionario. Aqui se analiza cómo, independientemente de que no sea consi

de e p ndo,eosno un factor dehmainante, la politica de Cartee hacia Nw
j' Qemoxa. ai constituyó ua factor a tener en cuenta eu el eizáBsts global del triunfo de la Revolución Sandinista, y que en este stntido J a htiea

4 18 @atadura sino. por el contrario. tiondente al estableclnllento de un e80 eeCismó sin Somoza» que sirviera también para lavaz' el rostro de. la dete rhzraü imagen de la poBtica yanqui hacia América Latma. Todo lo cual la queda comprobado con los hechos de la propia politica de ~ pa ra oon Rcaragua, después del triunfo sandinista- pohtica que en zeaBdad brió el camino a la que implantaria el sucesor de éste en la Pzesidencia nozteazne ricana: Ronald Reagan.

te iar de Carter hacia Somoxa no puede ser considezeda oomo un zecliazo rc

La poBtica abiertamente belicista a nivel mundial que viene desazzo llando el equipo administrativo norteaniezicano que pzeside Reagan, tiene u no de sus puntos más neurálgicos en Centzoaniézica. y en especial N'

cara@za. El anáBsis de las agresiones tanto económicas, politicas y miBtazes en l que ha venido Hevando a cabo contra Nicaragua esta Administración yanqui,
.se trae al Bbzo conjuntamente con el anáBsis de la politica que en el orden

in ~ lleva a cabo la Revolución Sandinista mediante la fórmula pluralista, y en el externo, el acercamiento a todos los paises del mundo que zespeten h eoberania y autodeterminación del pueblo y del gobierno nicaraguenses y la defensa de los principios que llevaron al sandinismo al Poder.
En el Apéndice se han insertado trabajos de análisis especiales acerca de temas de gran interés, tales como la problematica de los indios misldtos, de lenguaje. costumbze y etnia diferentes y a quienes han querido confundir y manipulaz los imperiaBstas estadounidenses par a contraponerlos al Es

tado sandinista; el asunto religioso, el cual en Nicaragua cobra una sigmfi
cadón singularisima, donde sacerdotes católicos ocupan puestos de impor tancia tanto en el gobierno del pai s como dentro de las 61as propiamente

del sandinismo.
La cuestión de l a munidad centroanzericanai, ideari o de l gran prócer Francisco hIonmi n y de Justo Rufino Ban ios y la manipulación que de esa aspiración popular ha hecho el imperialismo yanqui a partir de los primeros años de este siglo, es otro tema importante e interesante que se iziserta en

troamézzca que 1hva a vias de hecho el Grupo de Contadora, ocupa un es pacio ea el Apéndice. Una relación de varias tablas analiticas acerca de aspectos en lo fun damental del orden económico, los cuales se anahzan en el cuerpo principal de la obra. han.sido expuestos en el Apéndice con la inteucion de ofrecer una visión Inás clara de ellos.

las agresiones yanquis contra Nicaragua desde el siglo xix hasta la fecha del triunfo revolucionar i ; de las pezpetradas desde Honduras eu los últimos años; y de las agresiones politicas, económicas, ideológicas mi Btazes Be V adas a cabo por l a administración Reagan contra Nicaragua. Adeniás. una exposición breve acerica de las gestiones de paa en Cen

el Apéndice. También se han incluido en el Apéndice trabajos cronológicos acerca de

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Estos han sido los presupuestos generales y particulares sobre los cua
les se conf ormó Ni c aragua y l a Re vo luch$n S andiz dsta, y q ue, acerca d e s u

acierto editorial, tendrá que ser el lector quien diga su opinión.
Trabajamos con esa finalidad y con el entusiasmo que nos inspira a los cubanos todo l o relacionado con los éxitos logrados por el pueblo nicara güense, que dirigido de forma excepcional por el Frente Sandinista de Libe ración Nacional, le han dado a América y al mundo un ejemplo inapreciable

de alta politica y táctica revolucionarias, ejemplo que es admirado desde
todos los confines del planeta.

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PRIMERA PARTE

General Benjami n Zeledón

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DEL DESCUBRIMIENTO AL TRIUNFO SOBRE EL FI LIBUSTERO WALKER

CARACTERÍSTICAS NATURALES DE NI CARAGUA
La República de Nicaragua esta situada en medio de la formación centroame ricana, a manera de un triángulo, y es el Estado de mayor extensión territo rial de la región. El cálculo oficial actual de su superficie es de 128 875 km~, resultado de la reducción que sobre la superficie total estimada a principios de este siglo, de 148000 Ecm', representaron l os a justes territoriales reali zados al delimitarse de manera definitiva l a frontera con l a República de Honduras hace dos décadas. N icaragua limita al norte con l a Republica de Honduras, con 530 k m de frontera, y al sur, con l a República de Costa Rica, con 220 km
La más i mp ortante caracteri stica geogr áfica de l ter r it or i o nicaragüense

es su asociación con los sistemas oceánicos atlántico y pacifico. Su litoral oriental o del Caribe es banado por este mar del océano Atlántico t n l os 707 km d e costas, mientras que a l o ccidente el o céano Pacifico b ordea los 220 km costeros que aqui posee. Nicaragua es'.á dividida en tres grandes regiones naturales: la del Paci fico, la Central y l a Atlántica o del Caribe.
En l a región de l Paci fico están r adicadas las más i m portantes ciudades

del pais, como M anagua, la capital, casi al borde del lago M anagua, Gra nada, a las orillas del lago Nicaragua, y León. Desde el punto de vista de >a agricultura y l a industria, esta región es la más desarrollada de las tres. Los más importantes puertos del Pacifico son : Corinto, que también lo es de todo el pais, y Puerto Sandino (antes Puerto Somoza). El golfo de Fonseca, que es compartido además por Honduras y E l Salvador, resulta el único accidente de relevancia de l a costa pacífica. Sin embargo, en esta región tiene una importancia desde cientos de
anos atrás el centr o de l sistem a h i dr ográfico qu e l a comunica co n e l m ar de las A nt i l las o mar Car ibe. El l ago M anagua o Xolotl án, de unos 1 490 1zm'

de superficie, se comunica con el lago Nicaragua por e l r i o Tipitapa, de 37 km de largo. El lago Nicaragua o Cocibolca, de unos 7 165 km' de su ~o fi cie, tiene cerca de 500 i slas e i sletas, volcanes y algunos animales
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MAPA 2. NICARAGUA. DIVISION DEPARTAMENTAL.

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COSTA RICA

SAN AIAN DEL NORTE

MAPA 5. NIGARAGLlA. DIVISIÓN REG)ONAL.

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LA REGIONALIZACION DE LA REPOBLICA OE NICARAGUA La Junta de Gobierno de Reconstrucción Nacional QGRN) de Nicaragua decretó en L982, una nueva división regional del pais que agrupó los f 8 .apartamentos en seis regiones y tres m inas especiales, según las caracteris hcihi geográficas, históricas y económicas. La xegionalixación se basa en la idea del desarrollo integral del com
plejo único de ia economia de la nación. Al frente de cada región ae han formado ejes de autoridad estatal que atienden las necesidades y orientan

el desarrollo. Tambi4a el Frente Sandinista de Liberación Nacional {FSLN) y diferen tes organizaciones de masas han adecuado sus estatu ras sobre esta base.

Pobla
Regi4»
o Corsa Departamentos que

epc l seia
R 1 R 2

ia i ntegran

ci4n (en miles Superficie de hs (en kms) bisantes)

Recursos

. Esteli, M adri z y Nueva Segovia . León y Chinandega

7 594
9 86 2

295,0 . ganaderia, café, azúcar y granos 4 86,0 . algodón, caña, ajonjoli,
sorgo y m aíz ; or o,

R 3

. M anagua

3 43 2

868,0

R 4

. Granada, Masaya, Carazo y Rivas

4 905

482,4

plata y yeso empresas industriales, mataderos, plantas de leche y alguna actividad agrícola y ganadera algunas industrias de Granada, café, caña,
a lgodón, ganaderi a y

R 5

Boaco, Chontales y
la zon a centr al

23 276

264,0

granos ganaderia y algún café, granos y hortalizas café en gran escala,
gr anos e i mportante

R 6

de Zelaya . M atagalpa y Jino tega Parte norte de Ze
laya

18 085 355,2

ZE 1 ZE 2 Z3 3
Subtotal

30 623

hato ganadero 79,1 . perfil forestal y minero . pesca, ganaderia, cana, plátanos 30,2 granos, gariado, coco, palmito

. Parte sur de Ze laya . Ri o San Juan

16 025 59 , 0

6 41 8
120 22 0

2 918,9

Además, las áreas de los grandes lagos: Lago Nicaragua Lago Managua Subtotal TOTAL

7 165

1 490 8 655
128 87 5 2 918,9

15

marinos, como cierto tiburón, desagua por el ri o San Juan, el cual, tras
208 km de curso, lo conecta con el mar Caribe. En la región Central, por donde atraviesa de norte a sur la cordillera Centroamericana, es donde se encuentran l i s elevaciones más importantes

del pais, y entre ellas, varias de origen volcánico. La mayor altura, en el sector fronterizo con Honduras, es el pico Mogotón de 2 107 xix; otras
de importancia son el pico Jesús, de 1 753 m, y Peñas Blancas, de 1 745 m.

ta región del Caribe, de costa accidentada y abuadante selva, es una
e xtensa planicie surcada por grandes ríos, tales como el Coco o Segovia, de .

749 km, el Grande de Matagalpa, de 321 km, y el ya mencionado rio Sa ..
Juan, que comunica con los lagos. Esta región es conocida también por

y diversos nombres, tales como: Costa Atlántica, Costa de los Meepdt
Costa de los Miskitos, o simplemente como la Mosquitia, aunque hay tambiiájííj quien íé ha llamado 8e otras diversas manera.'*
gr'

QESCUBRINIENTO Y CONQUISTA
Desde el mismo momento de su descubrimiento, en que Colón buscaba . -«'-- .' un paso por mar para llegar al pais de las especias, la zona centroam~ . - ' '

cana. y en especial Nicaragua, Costa Rica y Panatná, fue o bjeto de un di tas', :g )
liado estudio por parte de las potencias de Europa, y más tarde por Esta dos Unidos, para llevar a cabo un canal i nteroceánico que comunicara t k

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Atlántico y el Pacifico.
S i bien Panamá ofrecia ciertas conveniencias para trazarlo por su terri * s t orio, mks estrecho, Nicaragua tenia la ventaja del sistema Quvial y lacu s~ ., que constituían el rio San Juan y el lago Nicaragua, para llegar a sólo un>@" .""

20 knx de la costa pacífica. Y he aqui el principal interés geográfico de
esta zona, que la hacía y l a ha hecho importante también en el orden eco nomico y político. Cii stóbal Colón, en su cuarto y último viaje, el 1ó de septiembre de 1502 descubrio l a hoy Nicaragua al llegar al cabo que bautizó con el nombre de Gracias a Dios, en la actual frontera con Honduras. Bajó al sur y llegó bordeando la costa hasta el rio San Juan, muy cerca de la frontera con Costa

R ica, y proclamó la soberania de los reyes de CastiHa en aquellas tíenas. '
En 1522, procedentes de Panamá, y después de atravesar Costa Rica, .' llegaron al pais nicaragüense Gil González de Avila o Dávila y Andrés Niño para llevar a cabo la conquista. Primero hallaron al cacique Nicoya, quien se convirtió al cristianismo, y más al norte - por indicaciones del mismo ¹ i coya- al c acique ¹i carao o Nicaragua, quien también aoeptó la fe que traian :conquistadores españoles. Pero notificado Nicarao de que en su ayaa cia el norte los españoles masacraron a los indigenas de ca~ n, los cuales se le o pusieron, dejó d e ser p acífico c on a quéf16s. mismo año Andrés ¹ ino descubrió al norte el golf o de Fonseca,

cleao $e k bautizó, y a l año siguiente Francisco Fernández de Córdoba fundó las ciudades de Granada y de León.
Laa notatj se Relacionan al final de cada capítulo.

A parti r de1 rechazo de Di rianguén, comenzaron las confrontaciones
vi olentas en N i caragua. pai s rebelde si em pre, y qu e ha vi st o coronada esa

rebeldia con el triunfo de l a revolución en su tierra. La Revolución Nica

ragüense, la Revoluciórí Sandinista -como toda revolución verdadera- , no
sól o t iene su s r aices históricas en e l comienzo d e la s lu chas qu e l i br ar on

los desposeídos contra los oligarcas sino también en hechos anteriores. Ci
t aremos l o di ch o al respecto por H u mberto O r tega : En el contexto hi st órico nicaragüense l a lucha sandi ni sta representa una b eligerant e ex presión de l a lucha de clases y hace un a cl ar a i denti f i c ación de l i n vasor ex tranj er o co n el opresor , creando l a concienci a de un m i sm o enemigo, concienci a qu e al i ment a aú n e l ar dor d e nuestro

pueblo, pues la tiranía no es otra cosa que una máscara del imperia lismo en Nicaragua, y del dominio de clase de una camarilla cada vez más inepta y más corrupta enriquecida fraudulentamente por la tiranía misma.'
Tiene sus r aices tam bién en las luchas que l levaron a cabo l os pueblos

centroamericanos contra el dominio colonial español e incluso, más remo
t amente, en l a r ebeldí a d e su s aborígenes contr a e l conqui stador . E- as í com o v emos durante l a coloni a española a personajes com o el ca-ique D i r i anguen, o durante l a l ucha po r l a i ndependenci a al presbi

tero Tomás Ruiz Ayestas.'
La rebeldía4 en N i caragua ar ranca desde l a pr opi a resistenci a que of re cieron lo s pobladores i ndígenas, l l ámense arahuacos, ar aw aks, mi sk i tos, na gradanos, nicaraos, chontales, car ibes o su mos, contr a l os colonizadores es

panoles. Las principales tribus que habitaban el territorio nicaragüense no
tenían u n n i ve l d e desarr ol l o si gni ficativo , y est o ex plica qu e l a conquista n o hay a tenid o gr aves t r opiezos. N o ob stante, veamos cóm o describ e u n

científico soviético el momento histórico en que Gi l Gonzá)ez de Avila,
después de descubri r lo s lagos Nicaragua y M anagua y dominar a l r i co caci que N i carao, continu ó l a colonización. Los cont or nos del l ag o estaban densament e poblados po r ag ri cultores sedentarios de l a f am i l i a de los aztecas. Ni carao «cedió» a los españoles

muchos objetos de oro y adoptó el cristianismo con los habitantes del pcblado. Luego, Gil González de Avila recorrió parte de las orillas del lago, por donde siguió saqueando y cristianizando hasta que llegaron
d el n ort e v ar io s m i les de guerreros i n dios, lo s cuales ob l igaron a l o s e spañoles a r eplegarse haci a el su r con mu cha m ayor celeridad d e l o que habían avanzado hacia el n or te.' Es di gn o de mencionar e l t r abaj o qu e realizó e l sacerdote f ra y Barto

lomé de las Casas para evitar las penas de los indios que laboraban sin des canso para los conquistadores, el cual tuvo en un principio sus frutos, aunque más tarde el buen sacerdote se marchó a Chiapas y en Nicaragua tuvieron

+coteja los oyoetsigje -al clero s
Qaaaa Sin e mbargo, como en realidad

que seguia los dictaílos de Las
zona conquistada era la regién dáal

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She@co. los indios podian ir huyjando hacia 1as reg y Centra l la k tlán ioues tica. xiantañosa la una y selvática la dtxa, lo que atenuó el maltrato a los inclganas por parte de los españoles que vefan en e} éxodo 1a pérdida de la mana de obra. La administración colonial estuvo ja cargo, en un principio, de 1a Au diencia de Santo Domingo, y, a partir de 2539, de la Audiencia de Paaaná. "--M ás tarde, en 152'3, fue incorporada a la Capitania General de Guatexnaia¹:-+ l La xegión oriental o Costa de los Mosquitos fue tomada por los ' q ue coxsau aron a estableoerse a parti r de 2625, y. más tarde, ea 2 gobernador inglés de Jamaica declaró al nxeinon protectorado británico, d
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miskito prekendia gqbernar la'región. de echar a los británicos del territorio, pero lo cierto es que-ya ~

R apaña jamás aaeptó la eintromisi M i nglesa y en- varias opoxtunidah h 2 725 los indios mosquitos o mi skitos .pxotagonizaron varias sd 4evaci ~ =' c jontxu los invasores españoles. Y estos datos se deben tener en m enta, poe . , su xntjjsrés, para comprender problemas que enfrentó y que, inctusi , enfrenta la dirección revolucionaria sandinista en l a Costa Atlántica.s

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Si es cierto que Inghterxa reconoció la soberania española sobre la Mqe.' --'
quitia en 2dj'86, en xealidad l a presencia inglesa un ella fue efectiva ljos. - ~ os años del siglo xxx. r áticé':. l a desembocadura de este rio se fundó la ci uk d de San J u ~ ~ Norte. centro del comercio entre las düiudades de las or illas de los hsyce ~ y el océano Atlántico, y que 'fue tan codiciada por otras potencias m ~x s tiempos; Inglaterra y Estados Uni+ s la ocugeron on difexentes oportxá.

f ortificó el ri o San Juan,' para contrarrestar la acb ' " ' ~

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ex' el siglo xrx. A raiz de los sucesos acaecidos en España a principios del siglo xxx.~~. — .f

cui do las tropas napoleonicas invadirán la Peninsula y colocaxjon en el .
trono de ese pais a José Bonaparte, en,,las colonias españolas se sucedieron

p rrnnnojatniantoa de lidelidad al rey llorbün por nn lado, y, por otro, de indepenh j g ia. Los primeros partian de elementos españolizantes, y los segun dos de he criollos. quienes vieron la oportunidad de librarse del arcaico tu Pero mientras al norte de Centroamégica,' en M éxico. se

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rtantes batallas por la libertad, ~ i niciaron Miguel N a Moxelos, y al sur se l u+ ba con denuedo por las huestes @V@ ei i-" . de San Martin y de Simón Bel i o ; los españoles pudieron dominar 4 'huna independentista en Cen~ é ri cj , aunque no con facilidad.

LA INDEPENDENCIA CENTRQAAf ERICANA
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CÓ antecedente a la proclapmción de la independencia eu SLg u a @e p ggxQ ~ ea el territorio nicaragñensej numerosos levantamientos. Ex t r a , hlaegilf+4l Vejo, Rivas y Granada 1W enfrentamientos entre crioHos y:~ ytSeha fueroaj he más significativos. gn 2822 y en 2822 el pueblo mcnd5.

zado en armas exigió l a destitución de las autoridades españolas. Ya antes de 1821, los movimientos independentistas de León y de Granada en 1811
y de El Salvador e n 1814, de r aíces populares, proclamaron l a i ndependencia

y plantearon de forma abierta reivindicaciones sociales, tales como la abo lición de la esclavitud, de los tributos a la Corona y l a supresión de la en comienda. No es casual que muchos anos más tarde, durante la lucha contra
el somocismo, e n esta s mi smas ci udades se h ayan p r otagonizado l o s m ás

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encarnizados combates y sus habitantes hayan dado muestras de gran valor y voluntad. Tras varios intentos fallidos de insurrección en los territorios que i n tegraban la Capitania General de Guatemala (Costa Rica, Nicaragua, El Sal vador, Honduras, Guatemala y Chíapas), la oligarquia decidió declarar la in dependencia, en contubernio con las clases dominantes españolas, el 15 de septiembre de 1821 ante el temor del éxito que pudieran alcanzar las clases p opulares. En todo el desarrollo de l a lucha por l a independencia contra España,
d esempeñaron u n papel r evolucionari o y patri ótico Gabriel D ' H oran , Beni t o

Soto, Manuel Tot, M ariano Bedoya, y otros legendarios héroes que la histo
ri ogr afía b urguesa ha t r atado de opacar . Tampoco l a bur guesía mencionó el p roceso coyuntural qu e r elacionó a l o s patr iotas de lo s países centroamer i c anos qu e e n n umerosas ocasiones coor dinaron su s acciones contr a e l p o

derío español. De esta manera vemos cómo las luchas actuales tienen sus antecedentes historicos hasta en la colaboración centroamericana por la eman cipación.
En cuant o a l a i ndependencia e s necesari o precisar l a esenci a clasista de est a lucha. Par a ell o podemos remi ti r nos a l o ex presado po r l a Comi si ón

de Informacion del PSLN en l a clandestinidad: Cada 15 de septiembre, los gobiernos burgueses se inflan de falso pa
tr i otismo i nvocando el espír it u de los f i r mantes del A ct a de la I ndepen dencias. Est a i nvocación , corresponde a u n a posició n em inentemente

burguesa y que, fundamentalmente, busca apartar el verdadero signifi
cado d e l a l uch a qu e nuestr o puebl o sostuv o contr a e l col oniali smo

español, poniendo en primer término, a figuras reaccionarias y explo
tadoras, a r epresentantes de l a ari stocraci a t err ateniente d e l a época ;

sepultando a los verdaderos gestores de la patria. De esta manera, la in terpretación burguesa de la independencia, hace aparecer a ell a como una concesión gratuita por parte de los espanoles; un desprendimiento
p aci fico y nobl e de l coloniali sm o español , l ogr ad o po r l a m adurez e

inteligencia de los próceres que l a conquistaron en una «discusión de
altura. i'

A diferencia de Suramérica, los criollos no encarnaron un papel di ri gente en el logro de la independencia de Centroamérica. Si bien los criollos estaban interesados en l a independencia, no tenían ningún interés en una revolución que reivindicara a los indios, mestizos y otros sectores explotados por el andamiaje español y por la aristocracia criolla. El Acta de Indepen dencia de 1821, es frut o del contubernio reaccionario entr e terratenientes 19

y funcionarios de la Corona, a espaldas del movimiento popular que, con su iatxansigencia y su heroica lucha, la había conquistado en la práctica. Los indios y los mestizos centroamericanos que luchaban con tenacidad

por la independencia, habían colocado en una situación dificil a la Corona
española, la cual, ante la evidente derrota, pactó con l a aristocracia terra

teniente y c on los acaudalados criollos.
fstos sólo participaron en la lucha independentista cuando consideraron

que el movimiento revolucionario estaba controlado por ellos. Se sirvieron
de la independencia lograda por el pueblo para garantizar sus privilegios c oloniales sobre la tierra; con este claro objetivo el siguiente paso fue an~ " , Centroamérica al Imperio de M éxico, que con Agusún de Iturbide como ~ ~ ---' perador, habia instaurado ese mismo año la oligarquía del vecino pais meü-= P cano. A l caer el efímero imperio de Iturbide, las provincias que constit uü a la antigua Capitania de Guatemala decidieron, en 1823, formar un EstaA independiente (a excepción de Chiapas, l a cual decidi ó continuar unida México) y esta federación independiente tomó el nombre de Provincias Un das del Centro de América.

C ada provincia elegia por un período de dos años un jefe político qiud :'
o stentaba el titul o de Director de Estado; pero las luchas intestinas ent re ,' la oligarquia conservadora y l os liberales las sumiexon a t odas en u n ~ ~ . . ' gaste continuo y cada vez más alarmante. Fue el general hondureño Francisco Morazán el paladin del fed e n la xegión. De trayectoria liberal , primero ocupó el cargo de Direct " * E stado de Honduras (de 1827 a 1829) y después, el de Pxesidente de la Fe- + ' deración Centroamericana (de 1830 a 1840), cargo que e'erció desde G y es e a va or ; entre los años 1839 y 1840 fungió como Dixect de Estado de El Saivador, hasta qoe se vio obligado a salir d e Ceatroataürtea . por las presiones armadas de los conservadores y d e la oligarquia en gene- : ' xal. En 1842 el Estado de Costa Rica de éste, pero las fuerzas conservador lo llamo al Poder y se puso al frente s lo derrotaron y fue fusilado ese mis mo año. Por su p arte, el p redominio que morazanistas en las capas dominant las tendencias antifederalistas y anti de Nicaragua hizo que este país pro- .-= clamara su salida de l a Federación el 30 de abril de 1838; después pasó a su vez, la independencia absol u~ ~ ~ a denominarse oficialmente RepúbBét de Nicaragua. Pero las luchas int gmentes muy inestables por las prol s prosiguieron y fueron los anos si León y de los conservadores de Gra ngadas contiendas de los liberales de -r'Xii fuerzas contrincantes y, en definitiva, ada, todo l o cual desgastó más a l as al país. " =e .

LA INJERENCIA YANQUI. WAL

ER Y SU DERROTA

transporte de materias primas, moti s más rápidas y económicas para el construcción de un canal interoceánic ó a I nglaterra a intexesaxse por h
a través de Nicaragua.
20

La expansión y desarrollo del ca necesidad de contar con vías mariti italismo mundial en el siglo xsx. y la

Esta i dea pr ovocó l as consiguientes contradicciones de I n gl at et r a cott él nacient e podo:í o i mperia l d e Estado s U ni clos, e l cual , co n s u p retendi da

ex"lusividad de dominio, implantó l a doctrina «América para los america
nos», proclamada p o J ames 1VIonroe en 1823 y conocida también como «Doc tr i r;a M o n roe». Asi , en 1841, Gr an B r etaña, ap r ovechándose de l a debi l idad d e N ica r ag:.!a desp«és de l a desintegración de l a Federación d e l as Pr ov incias U n i

das, reconoció l a soberanía del .r ey» de los mosquitos o mískítos, envió
tropas a l a r egión de San Juan del N orte y se prepar ó p ar a ocupar el p aís.
P er o e n es e m o m en '. o i r r u m p i ó e n c l e scen a r i o p o l í t i c o c n t r o a m c r i can o E s

tados U ni dos de N ortearnérica, con el obj etiv o de garantizar sus f u turas as

piraciones hegemónicas en el área. f r e Refir'éndose a los móviles que impulsaban a ambas potencias a di s
p utarse esta r egión , l o s comandantes d e l a Revolución J aim e W heelock y L ui s Car r ió n señal ar on : L a posición geográfica d N i caragua, pr opici a p ar a l a cor strucción de un canal i nteroceánico cuy o control gar an tizari a l a hegemoní a de l co m r ci o m un di al , l a puso mu y p r on".o en l a m i r a de las pretensiones i m periali st : s. P, ro, además, su posi ción c s pr opi ci a y f acil it a l a defensa de lo s E . l ados U ni dos ante posibles a t ques d e o :ras potencias i mpe r!: li"-tas, =:sí como tan:b i .~ r"..presenta j un'.:o con el r esto dc Centroamé ri ca u n corredor de fáci l def ensa, por el cual podrian p" ser las materias pri ".:;,; vi '.ales, en caso de guerra, de s ' = Sur am érica... Er a p: cci "amente l a construcción d . di ch o canal e l obj etiv o f undamen tal d e E . n ':os U ..i:.'os. A s í l l eg ó a N i caragu a c l en vi ad o d i pl omático r.or t ea!ner ic< no ~oh n Sq,'.i r , q uie n co n s u act iviclad an ti b r itánica encontr ó el

apoyo nr.- ". o, l o cual sc manifest ó cn el Tratado soore Alianza, Navega
ción y C : " . ' ; cio , f i r m ad o po r E stados U n i do s y l' !icaragua. E st e T r atado ir r i t ó m !!-." - a Gran B "c ' aña, au c alb a: c'."-.b,~ co:n o y a hemos v i sto, los mi s ., ',„' e-,ó.= "os h g, rnón! cos s b r e l r!1aneado canal ; si n embargo, el anta gor i . !n o l~ ~",ní:.ó pa íf icamcnte con l a jnclíscutíb' c vi ctori a de Estados U nidos. De : '..". l a x r a se f ' 'c .on c r n d o las cond! clones necesarias par a l l e var . ccb". ~i r on'.ro." ~ dom i ni o sob! c Ni caragua, v , en 1849, l a em . resa nor teamcr i an:, The Ac<esor v T r ansi> Co!nnany , ene=b"zada por C c " !el íus V an derb,"It, ob":,.»vo un a concesión de l gobierr o conservador n ',car agi;. nse par a
o p er a r a !! n é s d c s u t c r r í t o r !o . E st a c o m p a ñ i a e st a b l e ci ó u n s i s t !n a d e

f l ot a d c t ...nspor tación comercial , a t r avés d. l ! í o San Ju an , d e pa=,ai r os e n tr,'." ",.' " haci a el oeste de F stados U n i dos, at .nidos po r l a f i eb r d c l or o , 1 cn Ca,! C.o-n.'a. El sis-'.ema de f l ota antes mencionado p er m i ti ó l a consolidación , d e he c ho, d ! cont ro l p ar a l a construcción d e l a ví a i nteroceánica po r p ar t e de E stados U n i os, que, con est a p oli;-ica, l ogr ó qu " I n glaterr a r conocier a of i c ialmente e l d erecho d 1 gob i r n o y anqu i a construi r e l canal , mediante el Tr atado Clayton-Bul wcr , f i r mado en ab ri l de 18 .0,' po r el cual ambos países renunciaban al domi ni o ex clusiv o dc l as r utas del i stmo, acordaban su con

trol conjunto y se abstenían de situar tropas u obteeer dom inio alguno en América Central. A principios de la década de 1850 hubo una pausa eitxe ccmeervadcees y liberales, pero esto no duró mucho tiempo. En mayo de 1854 se yteLuje
l a rebelión de los liberales, que, aunque obtuvieron algunas vi ctorias, no pudieron vencer al principal qentro conservador : la ciudacL de Granada. De

bido a esto, los liberales, o mejor, los oligarcas liberales, pidiexen. ayuda al
a venturero yancpü Wi lliam Walker , quien ya en 1853 conquxstara l a ~ California mexicana con un ej ército mercenario conocido como sLa' Fa~ -— , —

de los Inmortalesi. Walker, gustoso de conquistar la región oentxoa~ cana, aceptó la solicitud.
Sin. embargo, debido a las disputas empresariales, el control @si cionado sistema que pertenecía a Vanderbilt habia pasado a los em navieros Garrison y M organ. Estos empresarios yancpus, pensando a

la concesión del tránsito por Nicaragua, financiaron, incluso, la compra'
a rmas, municiones, etcétera, con destino a l a falange de mercenarios - ~ ~ teamericanos que habia sido contratada por los jefes liberales de León pm4-. derrecar al gobierno conservador. El 13 de junio de 1855 llegó a Nicaragua Wi lliam Walker con otrce cincuenta y tantos yanquis armados. En ese propio año los coroneles Kinnega :;s '"

y Fabens, del Ejercito norteamericano, habian proclamado la indepe n ~

. %

a

d e San Juan del Norte, en la parte más septentrional del país, y IQnq® i :.je " '

utodesignó copresidente de la diminuta eRepública de San Juan del ~

,

como le llamaron. Walker se convirtió en la práctica, en el dueño y senor de Nicaragua, a pesar d e que teóricamente se encontraba al f re nte del E stado e l p oBti~

liberal Patricio Rivas. Pero pronto mostraría aquel filibustero su verdadííiíg :=-'A
cara ente Nicaragua y ante toda l a América Central . Ahqmks de saquear' al pais, reparti ó las tierras más fértiles entre sus hombres y, hecho esto, se d ispuso a conquistar a los paises vecinos para crear un gran imperio en Cen- ' '

t roamérica, del cual él sería el emperador. Se pxoponia entonaes restablecei :
la esclavitud y convertir a este imperio en un instrumento de la politica ex~ terior de Estados Unidos. Sin embargo, en la propia Nicaragua empezaron a comprender, inclusa ' la jefi tura liberal, el peligro que constituía Walker, no sólo para los co ~ -..g servadores, que habían sido el objetivo inicial de este-aventurero, síxus,- y@f ;- ~ todo el paic, asi como para toda la región centroamericana. El e '

Rivas huyó a Honduras, al igual que otros jefes de la tendéncía h
Ante tal alternativa, liberales y conservadores firmaron un alianza para enfrentarse al agresor yanqui . M ás tarde también se uairíaxí:: a l pueblo de Nicaragua tropas de Costa Rica, Guatemala y Hond ur a t p s el objetivo de brindar su apoyo. En medio de su empresa de conquista, Walker anuló la concesión otox gada a Vanderbilt y suscribió otra en favor de Garrison y M organ. Esta acción

. hizo que Cornelius Vanderbilt se aliara al gobierno inglés y ayudara al fi- ; ~ nanciamiento de la campaña militar de expulsión del invasor, promovida ;"'~
p o® los nicaragüenses y el e st o de los paises centroamericanos,"ante el pre- '

tendido dominio de la xegión por el filibustero Walker.

C orneliu s V anderbil t - q uien m a s t arde 1 gó ' oseer un o de los capi lo r p xnás gr a d as del a ndando — era d e o r i gen h o la nAéS, p erO SuS ~egOCtOS

habian surgido en Estados Unidos. Después se dedicó al lucrativo negocio

de la linea de vapores fluviales en Nicaragua, que antes mencionamos. En
+ ella, f ueron su s socio s em presariale s G ar ri son y M or gan , y éstos apr ove ch aron l a ausenci a de V ander bi l t , par a l ograr , mediant e un a acción l egule

yesca, que tribunales norteamericanos sentenciaran que la empresa de va pores pasara a manos de los socios «traidores de Vanderbilt.
P ara l ograr se r at i ficar a a su nombr e l a concesión nicaragüense, Gar r i

son y M organ aprovecharon el contexto en el cual l a jefatura liberal llamó al extranjero Walker y no sól o l o apoyaron con dinero sino también en el
trasiego y l a com pr a de ar mas par a der rocar al p residente Fr ut o Chamor r o,

y alcanzar que el gobierno que surgiera de esa invasión le diera a ellos dos
la concesión par a l a ex pl otación ex clusiv a de l a l i nea d e v apores. E s po r est o qu e V anderbil t cooper ó con lo s i ngleses en su ay uda a l as

fuerzas centroamericanas que lucharon contra Walker, y es sabido que, una
vez d er rocado e l y anqui , v o l vi ó a r egentear est a em presa n avier a y ot ras mayores qu e conectaban a N uev a Y or k y a N ueva O r leáns con l a A m éri ca C entral .

El 12 de julio de 1856, el precursor de los marines y mercenario, Wal ker, se hizo proclamar presidente de l a República y decretó la confiscación
d e tier ras, estableció el i n glés com o i di oma ofi cial y restableció l a esclavi tu d de los negros e n N i caragua, l o cual l anzó a la s t r opas de l i berales y con

servadores, junto con las del resto de los paises centroamericanos - atemori zados por los planes expansionistas de Walker - y apoyados por los ingleses,
a desatar un a guerr a nacional si n cu artel contr a el i nvasor extranj ero, quien fu e derr otado, f i nalmente, en Gr anada. A W a l ker n o l e quedó otr a alterna

tiva que rendirse y abandonar Nicaragua en mayo de 1857, per o fue re cibido en Estados Unidos como un gran héroe. No obstante, Walker no ceió
en su empeño de domina r po r complet o esta regi ón . En 1860 regresó a Cen troamérica, per o est a vez fu e captur ad o y fu silad o si n contem placiones en

Puerto Truj illo, en Honduras. Al hacer un análisi s de esta guerra, Jaime Wheelock y Lui s Carrión puntualizaron : Esto dio lugar a lo que podriamos llamar la primera Guerra de Libe a ción Nacional, que condujo a los dos partidos políticos en pugna en ese
momento a que se unieran, y co n el apoy o de l os pueblos hermanos de

Centroamérica lograran derrotar y expulsar a los invasores.
Esta guerr a t uvo como resultados posit i vos la constitución de la nacicna

lidad, ahogada anteriormente por e l regionalismo localista y destro zada por las continuas luchas de las clases dominantes.' Como podemos ver, ya desde esta época el rico vecino del norte acari
ciaba la idea de apoderarse de una buena parte del ter r itor i o centroamericano, precisamente de aquél donde er a vi abl e l a construcción de u n canal que fa vorecería en gran medida a l i n ci piente capital n orteamericano. Y a desde l os

.primeros años del si gl o xix, antes, incluso, de'ser proclamada l a Doctrina
vlonroe, había comenzado Estados Uni dos su incursión expansionista en Am é ri ca. Son m u estras de e llo l a i n vasión n o rteamericana a l a z ona del l l a ma do

Virreinato d e Nueva España (actualmente M éxico), qu e alcanzó su más alta expresion en la agresión a una franja de territorio mexicano en marzo

de l813, por la cual le despojó de la villa de San Antonio de Texas, y ya
en 1812 se había apoderado de La Florida y ocupó la isla Amelia." Desde esta época, pues, Estados Unidos inició una política de conquistas encami
nada a engul li r nuestras ti er ra s americanas.

F ueron después la Doctrina M onroe y l a concepción del «destino ~
n i fíesto» las qu e si r vieron d e f undamentación i deológica a l expansioni sm o .

norteamericano, y en nombre de las cuales Estados Unidos de Norteamérica.. se ha abrogado el derecho de intervénir en Latinoamérica durante más@c '':: siglo y medie. Las intenciones intervencionistas y hegemónicas de Estados Unidos no c esaron con la derrota de %'alker. Sus aspiraciones sobre la región no serían , + desechadas jamás, y en los años siguientes, y desde entonces hasta la fecha,
aquel naciente i mperi ali sm o y anqui , conver tid o después en e l m ás fu erte y.: -. b rutal i m peri ali smo, se encargari a d e su mi r a l puebl o n icaragüense e n l a '

,

más ignominiosa miseria y explotación, y a través de sus actos pondria en práctica las deélaraciones del senador Henr y Cabot Lodge en 1895, quien, refiriéndose a las repúblicas de América Central y del Caribe, proclamó: los paises pequeños son ya un anacronismo y, por l o tanto, no 'tienen p' rvenir (...) Las grandes naciones asimilan rápidamente todos los luga
res vacíos de l a Ti err a aprovechándolos par a l os obj et ivos de defensa y ~,, par a materi al izar l a expansión económica y pol ítica a l os países peque ños. Este movi miento contribuye a la ci v i l ización y al pr ogreso de la raza; Y Estados U ni dos, siendo un a gran potencia, n o debe apartarse de esta

línea."
!

EL DESARROLLO DE LA ECONOMÍA E N ESTA E TAPA LA SOCIEDAD M ERCANTI L EN SU TRANSITO AL CAPITALI SM O AGRÍCOLA DEPENDIENTE
Antes de que se desarroll ar a en e l p ai s de un a maner a ex tr aordínariamen&%'=-" -, :!

impetuosa la producción cafetalera como principal renglón orientado hacía el mercado mundial, y con este fenómeno se generaran múltiples variacio nes en el uso de l a tierra, l a tecnologia, las relaciones de producción, el
m ercado i nter no , etcétera, l a economi a d e N i caragu a se encontraba e n u n

estado de desarroll o que podria enmarcarse dentr o de u n régimen mer cantil simple bastante poco desarrollado, con fuertes rasgos de tipo feudal y, por supuesto, con todas las variaciones y especifidades de una nación que habia soportado por tres siglos el yugo colonial español, en la que predo

minaban r elaciones tr ansitor ias d c p r oducción y e l conj unt o d c l a econo m í a er a m ul tiestructural .

Plan', a el comandante de la Revoluc!ón Sanclinista Jaime '1Vhecloci., cn su obra Im perialisnlo y dic tadura, que
ta l com o h a sucedido e n o tras sociedades, la s c ondic io:i's q ue d 'L.1on l ugal a l t r ánsi".o de l a economía mercanti l haci a l a capi.ali sta C:1 .' l i c - ragua, si guieron 'c n l o f undamental u n curso ql1c comprendi ó : © ll i v is ;ón s ocial d el t ra bajo y e specialización c reciente c ii I as d is tin LQS fo!'n!as li c Ll'ansf ormación d c a s maLerias pl i ln a" , ' scp "rac!Ón
'dc l a a g r i c u l t ul a y í a i n d u st l" 1 y l a l ii i 11' ' ' "ílció n d c c .. L i ú ' ci ''."a.
1 1

4 C' onvcrs ión c .c I a p c u c;)Q p ro dilcció;l ( cxpropiac~a po r lo s : ".íindes ; :; " -íetaríos¡ e i p ro;Iucción pa! Q c l m ercado , sustrayónoo! a '. e Ia s:.ll - i c sub ; stcnci a y , por l o ' «,i'.o, su con , er sión c n !ncrcancía.
'I 1

))I C

' s ón clc los peau 'i!os prod'i;.Lo. =. C;; propia caos cn as - I. ;. ;;: .!os
1l'

a "l'íco Qs o c nl p i ca" o s c n 1,'1 m.))n u l a Ll l r ,.

Al f ;.:.l l!zar c l donl i ni o co ,c ni «! , c n I a economí a cl c ~i c.; i gu a -;.." pcr fi l aban do s p anos bien def i ni dos : . Q pr oducción c i - J - " ; u ld.:o:
J e r os, a z !i ; i " r o s y ca ca ot c r os , y l a p ! o d u cci ó n c e r c a i" t a c. c a u t o: on sii n) o .
Dc Q Gu l 1" c o i c l i i y c q L ! c ) Q 1 c, ' c i . i! i c o ( C I I c c ' ' 1)ii . l ' '. ' O l i i i
)

c .' o i n í . Q o

1 1 c l p a í ; c r a ;, ." ; c :.'.;."..'" ,1.. ' ni -. nt c d c o .l , m ' . - c « a n:.' o ! Q e co I a h a cl c il cl a =' ' .' :!Liab ' I h ac',Q nl ci c « ' l d s í or =í nc o s.
n c ! n i i c Qíi o i ' I . c r n o c n e s t o s ;i ! o " 1 ; o :, . e " o l " ) a a ; l i c.c

n oií!ía c1 ' au toconsum o tení a u n peso si gn i f icativ o y d ond1c e l g r cs o de
1 i p C .l l icci ói l Ó
Q ' , ' ~ ' .!cl d

pcndcncia continuó pr of undizéndosc po l a l gú!i Li ' n po, de i d o Q c;.:.' c l cese
d Q s v ! n; — :,rci o í e s y m a n d a n! '.Cn to ; q ;i c o i) i i g a b a n :.'' i ' ' o Q t r a ):-. :;:: Cn

l as prop .'Ocí a d c s

d e I o ) t c l r a t c i l ' c ;1 ". s i . ' 1 o c o n1 0 c o i l ) - .c i i ! l e l a 11!1 c r c c ii)n i ) !1t o

l a pcc,".!Cüia p r o p i e da d m a r g i n ad a cl c l m er cado! , d e d i' Qci a a l c i ! I á1 0 ',) )i r a CI a u ' co'...s' lin o , 1 0 q i ! e s u n i r a e ! . ; L a ii c a m lc il t o c1 ' 111 a ct ! v i d a d c a i i a d cr íi y Q 1;! p ... :(' iza ció;i d c l c o in er ci o co l o n i " 1. i1 ' ' ' ,Tain .. 11'C11' l o ck Ic n s u 1 )cf c r i u a o b l ii, s e c !cpr " sa a c cl cíl G c ) ío a n t e! !or d I Q n i a.. "r a s i q !I l n
1

P o r o ti él p " r 'c , s l cí ' l l si ór a 10 5 n 1' d : c 1 g ra c. o d e d e sa r r o l o d " l a sa ci e d a d ;: i c a i a g i cn s c d c I Q p r i m er « ;1)!La d d c l s i g l o ' .i.; p o r < 1 clescn ; o l v !

mi ento d l as activ idades i ndustr iales y al tesanalcs ; po r l a d iv,1rsidad
de I Q o cu'3ací ón , n o n o d r í a í no s a i i r!Lnar q . i e l m a g r o r i v c l Q c a .-Qcl o

ha; Q si!lo pr oducto dcl av ance socia!, cuando " s sabiclo quc l a cs'.!ucLura colonial , l a u rbanizació n l o s centro s or g' .;i zativos, la ! Oci!pacio;)es c.e ti po Q;.'csanal-industri al , pa!'Lieron or1.; inalmen:e clc la s ciudades y v i l l a s esnal!olas f unda1 las y estaolccidas aún cuanclo n i si quier a b;ibía . Cono colonial al guna . Po r l o t anta , s e hace diluí 11 sacar c » .clu: ones
s ;.'.", c e l d !S al ! o ' l o cl c l a e c o n o m í a m e r ca !I !i i n i c a r a g ü ense p . " i t'c".! d o

dc IQ csnccialización ar tesanal-industrial o d c l a ocupación urb:.,!Q, en este período."

n el caso de Nicaragua, se ponen de manifiesto, una vez mas. la cer teza y cientificidad de las ideas de Lenin, quien en su obra El desarrollo del cagdtalismo en Rusia plantea el h echo d e que, en su desarrollo, l a produc ción mercantil por el capitalismo en general, tienen que pasar necesariamente por la d ivisión s ocial d el. trabajo: d e la agricultura d e subsistencia s e pasa a l a especialización agricola que hace necesario el intercambio entr e pro

ductores agricolas especializados y la existencia, por lo tanto, de un mercado.
D espués de esta fase se separan diferentes clases de transformación de

materias primas y se forman ramas independientes de la industria que cam;
bian sus productos por otros provenientes de la esfera agricola, y asi s u~ sivamente.~ En Nicaragua, ya a mediados del siglo xrx, después del retrotraimiento :, d e posindeptmdencia, encontramos u n ciert o desarroll o d e excedentes e n la producción agricola, los cuales fueron situados en los mercados locales y tr aj o consigo un mayor intercambio entr e lo s productores agricolas y , artesanales. E n estos años antes referidos, las actividades artesanales se expandieron '~ y especializaron, y se establecieron varios talleres industriales tipicamente urbanos', los cuales pasaron poco a poco a sustituir la producción artesanah doméstica indigena. El proceso de fortalecimiento del intercambio y expansión de las acti vidades s e v io m uy f avorecido por l a r elativa c alma s ociopolitica q ue 8 & . brevino en Nicaragua, una vez resueltas las disputas entre los grupos oB~ gárquicos que sumieron en largas contiendas armadas al pais, y alcanzada la victcria frente a las huestes expansionistas yanquis encabezadas por W i 1Bam Walker. S in e mbargo, este es un p roceso que apenas comenzaba, por lo que al analizar l a economia nicaragüense en sentido global no podemos verlo como tendencia predominante en esta etapa. Un factor de extraordinaria
imp or tanci a par a est a t r ansf or mación haci a u n capit ali sm o maduro, l o fue,

44

-' ;

años después, el cultivo del café. .A manera de conclusión, podemos afirmar que sólo en l a época en. la que comienza a pesar el cultivo cafetalero en la economia del pais, es decir, la década de los años setenta del siglo pasado,' se consohdaria en Nicaragua una economia de tipo mercantil, heredera del atraso general y las contradic ciones del orden colonial, todo l o cual'analizaremos más adelante.

V

N O TA S

Para mayor información, véase el Anexo 1 c La región de los miskitos».
Humberto O rtega Saavedra: 50 anos de l ucha s andin ista. M i n isterio del I n terior d e N icaragua, Colección L a s Segovias, Managua, 1980, p . 6.

Ibfdem, p. 2.
Se trata de s u antecedente de lucha, aunque no vinculado a l a moderna lucha de

la naci6n nicaragüense contra otro opresor externo y su oligarquía interna I. P. Maguidonich: Historia del descubrimiento y exploraci6n de Latinoamérica, Edi
torial Progreso, Moscú, p . 53. Para mayor informaci6n, véase el Anexo 1 «L a región d e los miskítos». Frente Sandinista de L iberación Nacional: Gaceta S andinista, año 3 , n o. 9 , L a H a

bana, 1977, p. 10.
Jaime Wheelock y L ui s Carri6n: Ap untes s obre e l d esarrollo e condnsico y s ocial d e ¹c aragua. Secretaría Nacional d e P ropaganda y E ducación Política del F SLN, Ma nagua, 1980,

p 17.
Scrgio Ramírez M e rcado: a Breve h istoria c ontemporánea d e N icaragua», e n Casa d e las Américas, no. 117, L a Ha bana, noviembre-diciembre de 1 979, p . 1 8. Jaime Wheelock y L ui s Carrión: Ap untes s obre e l d esarrollo e conónsico y s ocial d e Nicaragua. Secretaría Nacional d e P ropaganda y E ducación PoLtica del F SLN, Ma nagua, 1980, p. 17. Isl a A!nelia: Pequeña i s la s ituada a l s ur d e l a península d e L a F iorida. E n 1 817, encontrándose en poder de España, fue ocupada por u n grupo de patriotas venezolanos que instauraron all í u n gobierno que tenía como fundamental objetivo evitar e l envfo de armas de Estados Unidos a España. En diciembre de esc propio año, Estados Unidos ocup6 l a I sl a y expuls6 a los venezolanos. Estados Unidos de Norteamérica: Foruns, Volumen X I X , N ueva York, 1895, pp. 16-17,

Jaime Wheelock Román: Imperia l!snso y dictadura, 3". e d., E ditorial S iglo X X I ¡
México, 1979, p . 49. !4 I bídem, p . 61. Vladimi r I lich Le !~ : «E l desarrollo del cap!tal!smo er. Rusia», En Obras cotnpletas, t. I I I , Editorial Cartago, Buenos Aires, 1957, pp . 59-60

DESDE LA CAfDA DE %'ALKER HASTA EL PACTO DEL ESPINO NEGRO

EL GOBIERNO BINARIO Y EL BIPARTIDISN O
Después de expulsado Walker de Nicaragua en 1857, se constituyó un go- '«='4
b iern o co n do s presidentes, l l amad o «gobiern o b i nario», 'e l cual estab a i n

tegrado por los generales Tomás Martin z, del Partido Conservador y M áximo
Jerez, del Par ti do. Liberal , concebido este gobiern o como di ctadur a de ambos

partidos.
A p ar ti r d e 1859 se instaur ari a un a etap a bi par ti di st a donde se al ter

narian gobernantes de cada partido en los periodos presidenciales. Asi, con apoyo bipartidista gobernó de 1859 a 1863 el general conservador Tomás
Mar tínez ; si n 'embargo, cuando l o s l ib erales conocieron qu e M ar t inez pl a

neaba relegirse, M áximo Jerez se levantó en armas, er o fue de rotado en P abril de 1863 y dio comienzo la etapa que han querido llamar de
servadora» paz con

LA LLAM ADA «PAZ CONSERVADORA~
En los 30 años de «paz conservadora» los factores externos d domina
ción, tant o po r p arte de l os i ngleses y d e l os norteamericanos, qu enes que

rían llevar a cabo la ejecución de las obras del canal interoceánic , ad más
de al gunas presiones f r ancesas en ta l senti do, má s los actos d e u er r a l l e v ados a cabo po r A l emani a - cuy a f l ot a b ombardeó a San Juan d 1 N or t e- , y po r I n gl aterr a - l a cual b l oqueó lo s puer tos del Pacífico- , sumados a l os

procesos internos de una sociedad que había entrado en una crisis estruc tura1, darían a esta etapa características especiales, las cuales hicieron que ee instaurara una dictadura de l bloque de intereses oligárquicos que fre naria el tránsito al capitalismo.
El general M a rt inez c onclu yó s u s egundo m a ndato en 1 867 y l e s ucedió

Fernando Guzmán, quien envió a M artínez a una misión diplomática a Eu ropa. Sin embargo, Guzn:án pudo contener una revuelta que en 1869 acau dill ó su predecesor, el conservador Tomás M artinez, que se alió al liberal Máximo Jerez.

rr n~ n ~ n i r ~ < . C I n n r < en <

l a caña de azúcar y estableció un a l ínea estatal de v apores en l o s l agos. Per o las estructuras agr ar ias do x ninante- y e l gr an negoci o ol igár quico n o f ueron tocados. SU iüanoa o ex

Guzmán dictó una ainnistía para los emigrados p olíticos
m p u l s a l e l C u l t i V O e de a

presos, quiso

piró en 1871.
Entr e 1871 y 1875 gobernó el conservad o V i cent e Cuadra. Baj o su Bd

niinistración se produjo el i i:cidente ya a'.udido con Alemania. El país estaba
s on:etid o a u n a f ucr t " p resión debid o a su endeudarüient o extern o y a su pobr e desarr ol l o i n t " r no. E n esta etapa surgi ó e l m ov i mi =nt o u n i tari o qiie p ropugnaba Just o Ru fi<i o Bar r io s desde Gua',ema!B, y l o s :! Bmentos cons=.rva~o ." s nicaraguenses y de l resi o .'." l o s p ais< s centr o mexicanos cerraron l i las contr a e l p at ri ci o q e cont ii!Uaba 1BS ideas d e M or azán.
F 1 e Pe ' r o J o a q uí<1 Ch -,m - " o , " u i ci i g< b c -n ó e r i r < 1 8 7 5 y 1 8 . 9 , y a

pes.-.r de ser una de las f i g uras m ' s d" st; cadas de l a ol igarquia conservadora, p- teiiccíü al g r u oo q u , den"r o del b l o '1 " do m i iiailte cle i n tereses, pr opUg n aba C!ert a ni od ci nización . A si , se i n tr od !ii ero n sementales p ai a me„'orar el g ana do » s e t at ó d e m oder ni z..i l a ac ri cul t ur a d e pl antación ;. zucarer a y
ca fetB1<.1'B.

Dur an"." c.",'.a adm íni st<acíón s e i i st al aron l a s p r im eras l íneas :el. grá f i cas y se i naugur ó el p r i mer f e r rocar ri l de l p ais, t n did o desde e l p u " r t o d e Corint o hasta l a ci udacl de León . A' <.más, se comenzo un a seri e de r ef or mas j u r í dicas, au nque si m pr e si n tocar a l ,. ol igarquia, de l a cual er a su mejo r r =}<rcsentant e e l p r opi o Ch am or r o.

E l pr óximo en gobernar l o fue Joaqu!n Zavala, socio comercial 11 su
antecescr . E l p er íodo d Z a v a l , d e 1879 - 1883, fu e l a conti nuación d = l as cbras que i nici ó Chamorr o. Zav a'B fundó l a bi b l i oteca nacional del p ai s y con tinuó con las ref ormas ju r ídicas d e Ch amorr o t ndentes a es}: ;blccer f or ma s «civ i l izadas« d e t r a ba';o y a luchar contr a l a «vagancia», l o cual se t r aduj o en e l reclutamiento f orzoso de peones in dios par a tr aba',ai en el t en dido d l íneas d e e r rocar r i l y en obras vi ales. Como consecuencia se pr oduj o una gran r evuelta i nd!gena cn 1VíatagalpB. A i a v -z, el se ct or má s agiresiv o del bl oque ter ratenie<ite del país anüplíó
s u s l a t i f u n d i o s d c s ' c j a n d o B l a m a y o!.í a e x}1.ot ad a , p r i n ci p a h n e n t e a l a s r e

scr; as i n digenas q;ie databan d " l a época col ; nial y est o se llevó a cabo con in -' íodos v iolentos, conv i ' ie:i do a l i n di o q u a n tes tr abajab a s u »a r e! a co lllU<1 ll, n u i i sU}eto sl ibasalariado, l o qu e p r oduj o l a ex plosió n d e l a r e
VUclt a l n (l í ge il B d " .. 881.

To ' o l o ant er io r n o s m uestr a co n p" rticula r n i tidez qu e l a l lani ada época d «p a conseri adora» no f u e otr a cosa que u n período de l a ga di c ta '1; '. Or rcsii"B Biso<,ada en el p oder cx t; anj er o íinp" ri ali st a y en su al ianza
coi l l a r e . ceió n cen t r o a m e r< cana.

LB ai" s'.Ocracia i lustrada l ati íundi st a l lev ó Bl Poder al m édico A dán Car

de}1 s, qu}en o' Upó .B silla presidencial eiitre 1883 y 1887.
E. Pi incipal hecho de este p er iodo es l a proclamación de l a u ni dad cen

troan<ericani qi.c declaró Justo Rufino Barrios en Guatemala con 'el único

htinoamedcanos conden aron a Barrios, qmen murM en Ia bataHa de San

can @o í r no s zsacn onarios de Estados U nidos, M éxico y otros Pafses

Lorenzo. El general José Santos Zelaya, jefe del Partido Liberal de Nicaragua, apoyó las luchas de Barrios, por lo que fue expatriado en 1884 por Carde
nas y se refugió en Guatemala. Entre 1882 y 1889 gobernó el pais el conservador Evaristo Carsxo, quien trató de reactivar el asunto de la Mosquitia e inició negociaciones acerca,

del viejo problema del canal por la vta del San Juan. Carazo murió de og.
i

infarto antes de cumplir su mandato y lo sustituyó el doctor Roberto Sacasath- , de una aristocrática familia asentada en Chinandega y Granada. Sacase sustituyó hasta 1890 a! fallecido prestdeute. pero eu uus ma

!k

niobra continuista dejó el Poder al senador Ignacio Chávez y se hizo relegir@' para el periodo de 1891 a 1895.
Sin embargo, no pudo terminarlo; la revolución liberal de abül de 1893 lo derrocaria y llevaria al Poder al general José Santos Zelaya, quien ins p irado, en el ideal de Justo Rufino Barrios y Francisco Morazán, iniciad a -4

una.fase nueva en 'la vida de Nicaragua.

KL GOBIERNO NACIONALISTA E INDEPENDIENTE g
DE ZELAYA
En 1893 se produj o el derrocamiento de los conservadores granadinos

y se estableció el gobierno militar l iberal de José Santos Zelaya.
El general Zelaya gobernó a Nicaragua durante 16 años, en los cuales logró-medidas de progreso y consolidación nacional. Gs~ urguesia agroexpor tadora, ya dominante en el plano económico, pasó a convertirse en clase d ominante en el plano politico. Zelaya impulsó el desarroll o industriaL l a extracción minera y otros sectores de la economia, convirtiendo con rapidez al pais en el más fuerte, económicamente, de toda l a región centroameri

cana.
Bajo-el régimen liberal nacionalista de Zelaya, la burguesia agroexpor tadora impulsó extraordinariamente el proceso de expropiación de tierras a campesinos e indigenas. Se estimuló la producción cafetalera y la agro

exportadora en general con premios, exenciones y entrega de tierras bai
dias a los cafetaleros, se terminó l a obra del ferrocarri l que une las p rincipales ciudades del Pacifico y e l puerto de Corinto, i nidada ~ 1828.'

En sus relaciones exteriores, Zelaya alcanzó importantes logros, de los .cualei el Q s notable fue la reincorporación a Nicaragua de la región de h Mosquihá," hásta entonces bajo dominio ingles. .+ bezada por e l g ~ R
El di a 12 de febrero de 1894 una fuerza militar nicaraguense, enca

i goberto Cabezas. siguiendo las instrucciones del

so
t

presidente Z el aya, depuso al gobiern o de l «r ey » de l a IVlosqui tia, t íter e i n c ondicional de Gran Bretaña, i ntegrando l a r egión a l p ai s al r etir a de rse a initiva los británicos de Nicaragua, tras l a firma del TratadomAl,

tamirano-Harrison. D urante el gobierno d e Zelaya, éste organizó el primer c'ér ' t d ' a
i ori a

- í-

de actuación de l clero, separó l a I glesia de l Estado, dispuso l a en señanza laíca y el matrimonio civil. Bajo el gobierno de Zelaya, Nicaragua dej ó de ser víctima de imposi ciones de sus vecino s y pas ó a tratar de controla.los con el objetivo i c' . ' d e l o raruna fec.oración que encabezaría Zelaya. Esta confederación g. r u n f se ogr ó armar per o tuvo una vida muy efímera, sólo c!uró de 18QS
a 1808 y l a i ntegr aron N i caragua, H onduras y E I Sal vador .'

t uvieron m ayore s op or tu ni dades socia!e , 1 b l' 'l ' s, e g o i ern o . i m i t ó l a esfer a

sesoramiento chileno. Los mes'i o 1 d .s'.izos v as gentes de sectores medios

e N i caragua y pr ep ar ó a su s ofi ciales mediante

pa rtídario de una ideologia en l a cual el progreso sól o odría lo
a t r avés de l capitalismo en expansión, Zelaya nunca abandonó l a idea de .c c

construi r u n canal i nteroceánico en Nicaragua, pues pensaba que éste se convertiría en la fuente de riqueza y desarrollo del país. La politica nacionalista e independien'.e de Zelaya tropezó con l a o o ezó con a opo e Es ados ni dos y provocó que los norteamericanos no construye
r an e l pr oyectado canal e n N i caragu a y deci dieran hacerl o e n Panamá. Si n embargo, aú n cuando y a ejecutaban lo s t rabaj os en Panamá, desde l os c chenta Estados" U ni do s in sistía en l a posi bi l i dad de constr ui'e u n canal i n a, E d r e os anos

teroceánico a través de Nicaragua. Otro hecho que le ocasionó la enemistad d el gobierno yanqui al presidente Zcl=ya, fue que este úl timo se negó a comprometerse desde el punt o de vista financiero con los banqueros nor teamericanos y trato de tender un ferrocar i l transistmico mediante un em p réstito británico. Este atrevimiento no podía ser consentido p E t d ni os, y su gobierno se lanzó abiertamente a l a conquista del pais nica ragüense.
Por o tr a parte, p ar a val orar m ejor l as r aíces de l a i nj erenci a n or teame T r i cana en +~ caragua, e s necesari o exponer qu e Estados U n i dos tenía i nte «i

reses económ cos en l a extracción mínera, en las explotaciones bananeras ma ereras y otras, pero la inversión norteamericana era pequena, la menor d e las que tenia en América Central , Esto indica que l o que movia a E
P

tados U ní.ios n o er a l a obtenció n d e al t a gananci a m onopolista : Ni caragua

era, ante todo, un objeto estratégico para el control imperialista del Caribe y de Centroamérica y un punto crucial en l a carta naval yanqui. Además, su egemonia político-militar resultaba u n freno al desarroll o capitalista autóctono, y fue esa preponderancia norteamericana el factor desencadenante
de l a s cri si s del si stema.

La importancia del gobierno liberal de José Santos Zelaya fue que l bu rguesia, por única vez en su historia - como afirman Wheelock y Carrión- ,' representó de manera mas o menos adecuada los intereses nacionales, re

fíe)o de su condición, efimera, de clase progresista y portadora, junto con el pr oletariado agrícola, de las nuevas relaciones de producción. L a política de Zelaya, local y exterior, reiativarqente independiente y d e corte nacionalista, y particularmente sus intentos de negociar un Canal po r Nicaragua con potencias europeas, fueron l a base de l as contradicciones del gobierno de Zelaya con e l impíerialismo nortea mericano, y que l o llevarian a su derrocamiento en 1909.' En la recuperación de l a identidad nacional y de educar al pueblo de Nicaragua en los sentimientos antimperialistas, la Revolución Sandinista es
cribe l a nuev a hi storia, en l a cual e l general Santos Zelay a ocup a u n l ugar'

destacado. Lncluso dentro del propio desarrollo del capitalismo encontramos a José Santos Zelaya, quien dentro de l avance social qu e la s condiciones
materiales y l a hi st ori a d e las ideas de Í a época per m itían y a pesar

de sus deformaciones personales que lo condujeron al centralismo dic
tatori al , i m p ulsó a su gobiern o a posi ciones pr ogresistas.' L a i ntervención y anqu i par a l i quidar a l g obiern o d e Santos Zelay a n o

solo aupó a los conservadores, sino que buscó entre los propios liberales
quien hi cier a el j uego a l a «insurrección nacional». D e este modo, los nortea m ericanos f i nanciaron l a i nsurreccion» de Juan José Estr ada, gobernador l i

beral de Bluefields, y del conservador Emiliano Chamorro, en octubre de 1909, lo que llevó a Zelaya a renunciar a la Presidencia en diciembre de ese año, con la influencia de la p esión di lomática y militar de Estados Unidos. Como buen ej emplo de l a política exterior y de l a diplomacia yan
q uis, es i m p ortante hacer m ención a l a not a en viad a po r e l secretari o de

Estado norteamericano, I<nox, al E. cargado de Negocios de Nicaragua en
Washington, en l a cual culpó al gobierno de Zelaya de «infringir sistemáti camente'los compromisos. derivados de los tratados y los principios democrá
ti cos de v i da en N i caragua~, por l o cual «sí n f alt a debi a pl antearse l a cues

tion sobre un gobierno en M anagua capaz de asumir la responsabilidad por las mdemnizaciones .' Er a una abierta declaración l a cual d mostraba que el gobierno de Estados Unidos apoyaba a los sublevados y conminaba a Ze laya a aeder el Poder. Zeíaya renunció, pues habia sido amenazado de que, si no l o hacia, sería des@ esto por los marines yanquis. Así terminaba la gestion guberna mental de quien en Nicaragua apoyó a Justo Rufino Barrios y sentó al na cionalismo nicaragüense en el concierto de naciones que querian ser libres. José Santos Zelaya murió en 1919, a los 66 años.

LA VUELTA DE LA OLIGARQUfA AL PODER
Coa la caída del gobierno de Zelaya, l a oligarquía conservadora, repre sentante de lo más retrógrado y negativo del país, recuperó su hegemonía 32

política, l o cual sól o pudo ser posible, debido a l a i nt ervención ar mada yan q ui .

Siguió a Z"laya en la Presidencia José Madriz, quien también tuvo que dimitir en agosto de 1910.
Act a seguid o en tr aron e n M anagua l as t r opas a l m and o d e l o s gene rales L ui s Ví> na y Juan José Estrada. E l general Juan José Estrada ocupó l a Presidenci a l levand o com o ' i cepresident e a u n c nl plead o y agente de las n or t Brn ricanos : A d olf o D í: z. U n a v e z c n c l Poder , com enzaro n l as in'.r igas e -,.; :: e!ias Po r l o g j c i c l do mi nio, i ncl u 'd o e l general l',1«na. Final
me n te , M e j i a í ui ) en car ce l a da , a u n q u e l i b e r a d o d esp i!és. P Q: c ' .í«. i : i i c , Es:.! ad a í " « es'.er r ad a y s e c l " v ó B l m i sm o t i em p o B l a

P resid.:n .' : Bl ; >i at egid a ." - i " ' Bdas U n i das, c ! y a Bnt=s m encionada A dal t a

Diaz.
íl n ! C ; B : ::;i c:.:t c c l g ; , b> -! na c a: !s er v a d a r , p ; c s id i d o p o r A d o1 fa D i a z, s e

' ometi ó a i a d!Ctadas del í ni ™ r i - ' Ism o yanqu i y l e f ueron i m puestas - N l c aragu;. u. ". ."... . . d e ca:1='1'.: In."s co . c!das ce!no «Pactos D aivson»,' po r l as
u a !c ~ ' e i ' -. . : ' « !B , Ic ' l t ! "
1

c '. ."B s c! Q" Bs , l a c o 1". ! B ' ' í ló>i l d !Q'. - . . ! ' I e 1 B n a '" , " ll a

p r í st «anlcIs , c a n c x

Cl u s i ' "l'-'B .' , ' .'" 1 Q ": . Qu ' " Q " a c i . r a s [ >Q! e'> : !B!).

!1B Cc i ' n " !C Tu n a CQ I Ce S! ó "I

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LB I - 'c-.".;!:Iridad d cl c ía '..'.Qrr«Q conse vaDo" l l e vó B q ue, e n o i t u bre d c 1 91! , e i : -Q "=." Legisla[.'va , e : i gi ' Q com o . "" " ' : i " a Constituyente, c ctc r
r . !> ar a g e . .:>»i .: 1 1B i .!. ' -. : : : . : : B I c í i t . . . . i d a n!>)n'Q e:.!tra n j er a B t r a v és d e l a s e! Q pro ..' : : QS I í l' '.'e !d a (" '.>Q O..l !s c ' l l a s PB«ta s o A cu er c!Qs DB>IS sc i , l a

Asa!ubic a design ó B l c. =n=-a i L !.'s i' i c na c oir!Q pr s '.dente d e N i)caragua y
d i ct o l a d e p a si c jó:I ci e A dc>I = ' ' í az . E S> Q í l t i m o , s i n t i én !ase i n c a pa z d c c a n

ten)er a l os i i bcr ali s, salic . 'I «a in te! vención yanqui c n di cien.br e í j es e ni is
J no a n o .

La pa!!tica cntreguista y sumisa de A dol f o D!B.. quedó t am bién m anifes

tada en su nata dirigida al " n .a gado ~ Negocias yanqui, donde planteaba: los graves peligros que nos afectan pu den ser solamente destruidos por nledio de una rn y diestra y efici nte asistencia de Estados Unidos,
33

oomo la que,tan buenos resultados ha dado en Cuba (...) es por eso
mi intención, mediante un tratado con el gobierno americano, modificar

o adicionar la Consútución, para asegurarnos de éste, permitiendo a
los Estados Unidos intervenir en nuestros asuntos interiores a fi n de mantener la paz y l a ~ stencia de un gobierno legal.

LA INVASIÓN YANQUI DE 1912
El desembarco de las tropas intervencionistas se produjo el 14 de agosto de 1912,~ ante l a i ncapacidad d el g obierno d e A dolfo D íaz p ara p roteger las inversiones e intereses norteamericanos." El gobierno de Estados Unidos emprendió entonces la intervención mi litar, ante la c ual p rotestaron enérgicamente l os p ueblos de Latinoamérica. No obstante ello, 3 000 marines y o cho barcos de guerra ocuparon el p aís, no si n enfrentarse a la heroica resistencia del p ueblo n icaragüense, la c ual a pesar de todo, duró apenas dos meses. N ena se rindió en Granada, pero Benjamin Zeledón, general e n j e fe del E jé rcito C onstitucional, rechazó l as presiones yanquis en Masaya y di o una muestra de verdadero patriotismo al combatir hasta su muerte, t l 4 de octubre de 1912. Benjamín Zeledón es el antecedente inmediato de Augusto César Saxdi no. Juntos, forman los máé altos exponentes de la dignidad y el patriotismo autimparialiata da Nicaragua. Yo haré con mi s fuerzas - dij o Zeledón a un emisario yanqui - l a r e sistencia que el caso y l a dignidad de Nicaragua, que nosotros ziepre sentamos, lo requieran. Los reclamos y consecuencias habrán de recaer sobW usted, sus jefes y l a poderosa nación a que pertenecen, la tr e menda responsabilidad que l a historia pondrá a l a vista y ' e l eterno reproche de haber empleado sus armas contra el débi l que ha estado luchando por conquistar los sagrados privilegios de la Patria.n Más de seis décadas después, la imagen de Zeledón adquiria su verda-. dera dimensión con la decisión del FSLN de abrir eí famoso Frente Sur con el nombre de Benjamín Zeledóng. El propio Sandino, durante su gesta, ya babia expresado la identificación de la lucha que él desarrollaba contra los yanquis, con la de Zeledón, de quien se sentía su c ontinuador. El período que abarca esta intervención yanqui se caracterizó por una profunda supeditación de l pais a los intereses financieros, estratégico-mi litares y politicos del im perialismo norteamericano. En este periodo se le im

pusieron a Nicaragua empréstitos desfavorables y se completó la entrega del
ferrocarri l y los vapores nacionales, hipotecados en favor de l a compania norteamericana Brown Brothers and Selligman. En 1914 se l e impuso a Nicaragua el Tratado Bryan-Chamorro,~ por cl cual la soberania del país pasaba a ser una simple ficción, debido a que

el-gobierno de Estados Unidos se reserva el derecho de construir el canal
interoceánico, con ejercicio de soberania en las áreas accesibles al mismo.

Además, por este Tratado, se le concedian facultades a Estados Unidoe para construir bases navales en el golfo de Fonseca y en las islas de Mah , que 34

los norteamericanos las rebautizaron traduciendo su nombre: Corn I s lands,
com o aparece en mu chos mapas.

Sin embargo, la impopularidad de los gobiernos conservadores entreguis
tas - a pesar del apoyo de los mercenarios de ocupación- provocó numerosos levantamientos armados, conspiraciones y protestas populares.
Ba] o l a ocupación y anqui , que se mantuv o hast a 1925, Estados U ni dos

logró el máximo dominio de la economía y de la politica nicaragüense. Era el gobierno de Estados Unidos el que de hecho gobernaba a Nicaragua.
E n 1916 se r ealizaron nuevas elecciones, en l as cuales el gobierno n or

teamericano apoyó la candidatura del general Emiliano Chamorro, quien, lógi camente y por supuesto, salió electo. Durante todo su periodo presidencial (de 1912 a 1921) continuó la ocupación yanqui. Al expirar su mandato, ocu
pó l a Presidencia el candidat o «elegido» para el pr óxim o período : su t ío, D ie go Chamor ro . Ést e m u r i ó i nesperadamente e n 1923, y t om o l a Presi dencia

Bartolomé M artinez, quien habia fungido como vicepresidente. Durante su
gobierno, de 1923 a 1924, se restablecieron l os dos part idos t r adicionales en Nicaragua : el L iberal y e l Conservador . A m bos gr upos decidieron colocar 0n l a Presidenci a mediant e el ecciones» a Car lo s Sol órzano , conservador , y a

Juan Bautista Sacasa, liberal, en la Vicepresídencia. El gobierno de Estados U nidos, interesado en una solución neocolonial , permiti ó l a formación de
este gobierno, l l amado «de t r ansacción y di o s u contri bución» al sacar su s tropas d e N i caragua.

De esta manera el general Emi1iano Chamorro - quien, cuando fue Em bajador de Nicaragua en Estados Unidos, en 1914 firmó el tratado con el secretario de Estado norteamericano, Jennis Bryan, es decir, el Tratado Bryan
-Ch am or rn — no quedó conf orm e con l a der rota en las elecciones. En octubre

1925, Chamorro se rebeló contra Solórzano, y devino Presidente de la Re pública en enero de 1926," después de lograr que cl Congreso aceptase la
renunci a de Sol órzano y , desconociendo a l vi cepresidente Juan Bautist a Sa casa, est e cuerp o legi sl i t iv o l o n om brase, l o cual n o fu e reconocid o po r Es tados U nidos, p ar a n o v i ola r descaradamente el T r atad o d e Paz y A mi stad

firmado entre los paises de Centroamérica y esa nación.

LA IN VASIÓN Y ANQUI D E 1 926
Los marines yanquis que habían abandonado el p ais en agosto de 1925 regresaron sólo unos meses más tarde. El desembarco de las tropas interven cionistas se produj o en apoyo de los liberales esta vez, pues resultaba de
masiado evidente reconocer a l gobiern o de su f iel ser v i dor Chamor ro , pasan

dc por encima del Tratado de Paz y Amistad, 'el cual Estados Unidos había
impuesto a los paises centroamericanos.

Ese Tratado establecia, en una de sus cláusulas más importantes, que
no p odi a reconocerse, d i pl om áticamente, en tr e p ar tes contr atantes, a cu al

quier gobierno surgido de golpes militares. Así. el gobierno imperialista norteamericano obligó a Chamorro a renun ciar, ante los reclamos de los liberales. Estos últimos plantearon que, cons

t itucionalmente, la Presidencia correspondía al vicepresidente Sacasa, por l o cual ante el golpe de Estado de Chamorro se habían levantado en armas
i ni ci ando l a que pasó a n om br arse ~Guerr a Consti tucionalista .

Sin embargo, el gobierno de Estados Unidos impuso nuevamente a Adol f o Diaz en l a Presidencia y justificó su apoyo incondicional a éste por l a ayuda y armamentos proporcionados por el gobierno mexicano'4 a los libe rales. Pero todo el pueblo, toda Nicaragua, se oponia a Díaz, quien, atemori
zado, sc li cit ó nuevamente el ap oy o n orteamericano. Y f u e ta l l a si tuación

creada, que a sólo pocos meses de terminar la anterior etapa de la ocupación yanqui, volvieron otra vez a ocupar tierra nicaragüense los mnrines (en nú
mer o de 5 000) y l o s acorazados estadounidenses anclaron e n su s p uertos.

Esta nueva intervención de las tropas de ocupación norteamericanas se produjo en enero de 19Z7,'» ante la incapacidad de Adolfo Diaz de contro
lar l a situación en el p aís. Si n embargo, a pesar de esto, el Ej ér cit o Constitu

cionalista continuó su avance victorioso y entonces el presidente norteame ricano, Calvin Coolidge, instruyó a su enviado personal, Henry L Stunson, a negociar con los liberales. Pero, si por una parte la rebelión del pueblo no se hizo esperar, por
o tra, l a d i r i genci a l i beral n o teni a su s mi smos i ntereses. E l nuev o l i der l i

beral al frente de esta sublevación, José M . M oncada, se alió con Sacasa en
c ontr a de los di r igentes populares, l ogr ó destrui r l os y hacerse j ef e del m ov i

miento popular y pactó, acto seguido, con los yanquis encargados de la ocu pación en apoyo de los conservadores. Pero los yanquis hicieron caso omiso
del pacto, i nvadieron a N icaragua por e l l i t oral atlántico, y der r otaron a l as

fuerzas de Sacasa. A pesar de esto, M oncada avanzó triunfante al frente de las fuerzas populares, seguido por las victorias de quien ya despuntaba como un ver dadero representante de los intereses del pueblo nicaragüense: Augusto César Sandino.

EL DENIGRANTE PACTO DEL ESPINO NEGRO
Cuando la situación habia alcanzado dimensiones criticas y el triunfo po
p ular er a i n mi nente, e l g obiern o d e E stados U n i do s i m puso e l Pact o de

Tipitapa para evitar la pérdida del control de l a situación.
La maniobr a yanqu i cu l m in ó co n l a f i rm a del Pacto con l os l iberales el

4 de mayo de 1927, entre el jefe de éstos, Moncada, y el negociador nortea
mericano, S t im son . Est e pact o t am bié n e s co nocid o com o l a «Pa z del

Espino» o «Pacto del Espino Negro» por haberse firmado a la fronda de ese arbol.
L os acuerdos que em anaron d e éste f uer on : ® EI d esarme t otal d e l as f uerzas, t anto c onservadoras c omo l i berales;

~ la confirmación del d eshonroso Tratado Bryan-Chamorro; o la g arantia e terna p ara l as comunicaciones maritimas yanquis;

4 el o rd en e n e l p a ís d eberia q ueda!. a c argo d e l a G ua rd ia N acional, que sería f or mada, ar mada y adiestrada po r o f i ciales nor teamerica

nos; y Q la celebración d c « elecciones libres, b ajo c ontrol y anqui, e n 1 928. Estas indignas condiciones fuero!, aceptadas por las diferenles facciones
políticas y m i l i t ar< s y, pr incipalmente, por l os líderes l iberales, c.!yo má . <<to exponente, M oncada, f !! c elegid o presidente al f i na l d e 1928, y tom ó -ose sión al añ o si guiente, es decir, en ener o de 1929. Dentr o dc l an áli si s de l as r:.ic- s históricas de l a Revolución Bandínísta ocapa u n l ugar i mp o t anto el pensan:ien",o y obr a d c A u gusto C ' sar Sandíno qu: , en 1926, hizo su apari ción en el panorama pol ítico m i l i tar d c Ni caragua, a r aí z de l a «gucr! a ci vi I desatada entr e l iberales y conservadores, o «i-:.su rrección an tiol igárquica : <l ' 1.92ó, com o también h a sido denominada. La gue rra l a c omen; aron l os o breros e B luefields que s c l e vantaron e n armas y t omaron l a ci u 'ad ; oer c — omo antes di j i mos- l a b ur guesía 1::beral I c arrebat ó l a di rección d c Ios cornb -;« s y de l E!ór cit o Constít'ucionalísta, y colo ó como j "r"'= a José i vl ar!a .'«Ionc !da. E l f i n de l a Guell ' ! C ons.'itu:.:ic a lista fue Iograc!o cc n ! a f i r m a del Pacto dc l .'- spino N egro, el cual dcr;.ostró qu c !<" bu rguesía n o rc'orescn[ana ni nguna a!tcrnativ a p ar a l os ín'.crc.: ..-. d e Ia nación, pu "s cn el fo ndo es'.e e ra u n p acto p ro movido p or I os i n'.ere.'. : de Estados U n i dos, que necesitaban un a si tuación de estabil i dad y c.c surní~ión en el p aís.
1

En reali da d el Pact o dc l Es",ino Ne nro no p uso f i n a l a u nes'.abilída<: <c n Nicarag!!a. P" r o u n hom br e d c g ! andes preocupaciones po r I a suerte de su t ierra, quien sc había alzado con ot ro , de Ia clase obrera '; campesina, sc " g ó rotundamente a deponer l a s ar mas , segú n establecía e l m ncionad o ! ' a: to.

Este hombre era Augusto César Sandino.

EL DESARPOLL O DF LA ECONOí':CAÍA EN ESTA ETA- A LOS CAiXIBTOS ESI'RUCTU lALFS SE IM PONEN
C on Z cl ay a l leg ó ei Poder I a b u rguesía l at if undista y f u e el<es atada l a

oligarquía tradicional, ir capaz de dar solución a las de!nandas dc .eformas
estruct' rales pl anteadas po r l o s gr upo s agrocxportadores. EI p roceso d e t ran<sfcrmacíón de l campesinado e n tr abaj adores asala r i ados agr icolas y d e l a pea;!e.! a pr opiedad en pr opiedad capitali sta, t uv o u n gr an i m pulso c n este pcrío<'<o dc Ia l l amada «Reform a L ib eral Zelay.'st a , uue si bien en N icaragua sc efectuó bastante t ar diamente y co n poca r adica lización, sí a< ele;ó el pro..eso d a p r opiación-expropiación i ni ciado cn l a clapa de dominación d e l a ol igarquí a conservadora. Con iuntan~ente con las ref or mas económicas se rea<lizaron en el gobierno

Qe Zelaya notables obras de infraestructura: caminos, vías férreas, moderni
z aciones por tuarias, comunicaciones telegráficas, qu e v i nieron a f aci l itar el

desarrollo capitalista apoyado en la potencialidad de las exportadones ca
fseaheas.'s De esta época de l a Reforma Liberal, datan los p rimeros empréstitos

contratados por Nicaragua, justamente con e1 país que constituia el mejor

mercado cafetalero: Inglaterra, Esta situación en nada agradó al imperia
l ismo norteamericano, que ya en 1908 acusó a Zelaya de eromper con l a Doctrina M onroe», al inclinarse de manera favorable hacia una potencia ex tracontinental. El periodo reformísta iniciado en 1893 fue interrumpido violentamente en 1999 por l a intenfención armada norteamericana, que pretextó l a hosti

lidad del régimen liberal de Zalaya hacia algunos gobiernos reaccionarios de
Centroamérica y no mencionó para nada las verdaderas causas, que eran la

orientación nacionalista de Zelaya, sus relaciones comerciales y financieras
con las potencias europeas y, sobre todo, la eventualidad de que se contra-,. tase una ruta canalera interoceánica sin el consentimiento yanqui. La modernización capitalista, por l o tanto, entró en Nicaragua prima riamtmte por el débil plano de la agricultura, mucho más indefensa para sus traerse a la hegemonia de los oentros de dominación. Asi las cosas, la de pendiente agricultura de exportación fue el centro generador 'de los primeros sectores proletarios, aún antes de que éstos aparecieran con fuerza u orga nización dentr o de las actividades manufactureras. Asimismo, la depauperación, el hambre, la miseria, el subdesarrollo más ;atroz continuaron profundizándose en el pais y exacerbando las contradic

mones sociales.
~ Los f luctuantes precios del café en el m ercado m undial t rasmiten a l a economia nacional las crisis cíclicas caracteristicas de la producción ca pitalista anárquica. Sin embargo, esto no desalienta en l o más minimo a l a burguesia cafetalera, ya que los bajisimos costos de producción le permiten de todos modos obtener un excedente jugoso y, M parte también, porque tenía a su favor al mecanismo de recuperar los dete rioros ocasionados por l a baj a de los precios, aumentando el volumen de exportación."

ÁCNESIS DE LA INSTITUCIONALIZACIÓN 'DEL NEOCOLONIALISMO COMO SISTEMA HEGEMÓNICO
Con el café, como hemos señalado, se concretó históricamente el desarrollo de la economia nicaraguense bajo patrones capitalistas, cuya estructura pro ductiva estaba en f unción de la demanda del mercado mundial capitalista. Los inversionistas yanquis, desde fines del si gl o pasado, comenzaron a explotar l os grande y acimientos de oro que posee el s uelo n icaragüense,

en lo que constituyó un negocio=próspero y seguro, reflejándose esta situa
ción en que por mucho t i ~ p o las exportaciones de l mineral ha n si do uno de los principales renglones generadores de divisas del país. En 1913 fue negociado con dos casas bancarias de Nueva York un -pres tamo al gobierno de Nicaragua, por 2 000 000 de dólares. Como garantia, los

banqueros recibieron bonos del Tesoro del Gobierno, el 51 % de las ac

ciones y el control del ferrocarril y de las líneas de vapores gubernamenta les, y el 51 % de las acciones y el control del Banco Nacional nicaragüense." La Primera Guerra Mu ndial p uso bien claro al d escubierto la fragilidad de la economía nicaragüense y su falsa base. Para salir adelante la nación,
ésta tenía qu e vender un a buena cantidad de caf é a al to s precios. Las osci laciones, y a fueran e n e l p reci o o e n l a canti dad , p odían p r oduci r gr aves c ri si s al p aís, com o fueron las de 1897, 1907 y 1929, que pr ovocaron en l a práctica l a r u in a naciona l y e l resquebraj amient o aú n m ayo r d e la s condi

ciones de vida de las amplias capas de la población.
Puesto que l o s precios del cu l ti v o del caf é f l uctuaban gr andement e de. u n añ o par a otr o y el cu l t i v o estaba suj eto a lo s capri chos del cl i ma, el i n greso nacional y l a s recaudacíones eran ;nu y i nestables. Cu and o t er mi nó

la Primera Guerra M undial, la situación financiera de Nicaragua era deses perada, por el cierre de los mercados europeos debido al conflicto; además, las maniobras del Gobierno habian entregado el pais a los banqueros neoyor
quinos, qu e seguian aumentando s u d om i ni o e n éste. S í en 1911 el comer ci o de exp or tacion de Ni caragua habi a estado di v i did o má s o m enos d e m aner a p r opor cional en tr e la s p r in ci pales potencias europeas y Estados U n i dos, par a 1930 l o s n or teamericanos pr opor cionaban

m ás del 60 % de las importaciones y comenzaban a absorber más del 50 % . de las exportaciones. Nicaragua no sólo continuó dependiendo de un reduci
do númer o de productos agrícolas par a su subsistencia, si n o que t am bién se

estaba volviendo cada vez más dependiente de un solo pais.
Fue asi com o ent e l o s año s veinte y t r ei nt a de nuestr o si glo , l os com pr adores e i nv er sionistas norteamericanos dominaro n m onopóli cament e l as f inanzas, las aduanas, el t r ansporte, las comunicaciones y hasta el Gobier no

y el Ej ército de Nicaragua. El país nicaragüense, de esa forma, se hundió c ada vez más en las redes del subdesarrollo, de la dominación neocolonial y de la superdependencia económica. Nicaragua, como todos los países de América Central, se incorporaba al
sistema contemporáneo de r elaciones econón;icas i nt er nacionales con u n n o

table atraso en relación con otros países de América Latina.

NOTAS

Fernando M artínez H eredia: In troducción a l a s ociedad n icaragüense c ontemporáneo Serie Avances de I nvestigación, Centro de Estudios de América (CEA) , L a H abana, cRciembre

de 1980, pp. 20-21.
Ibídem, p. 21. Nscaragua, Secretaría Nacional d e Propaganda y E ducación Política del F SLN, M a na 1

Jaime Wheelock y Luis Carrión: Apuntes sobre el desarrollo econónsico y social d e
e

98 0

p. 20.

Humberto Ortega Saavedra: 50 a ro s d e l ucha s andin ista, M i n isterio d el I n terior d e

nicaragua, Colección Las Segovias, Managua, 1980, p. 2.
á E stados Unidos M exicanos. Secretaría de Relaciones Exteriores. Archivo General : L i b ro empastado 1011, foj a 36 . Citado por N ikolai Leónov : «L a i ntervención d e E E U U en Nicaragua. El Movimiento Libertador de Augusto César Sandino», en A m éric a Latina: E studio s Csentíficos Soviéticos, no. 7 « Nicaragua, g lorioso camino d e l a v ictoria». C olección C iencias Soc."aíes Contemporáneas, Academia de Ciencias de l a URSS, Moscú, 1981, p . 33.
r ' ' J

Sergio Ramírez M ercado: «Breve histori a contemporánea de Nicaragua», en C asa d e las Américas, no. l l 7 , L a Ha bana, noviembre-diciembre de 1 979, p . 21. Carlos Quijano: Nicaragua: e nsayo para e l i m perialismo d e l os Estados Unidos. Ed i torsal Sandino, Montevideo, 1970, p . 50. John Park e Young: Central A merican c urrency a nd f inance, Nueva Y ork, 1 925.
s T éase Anexo 5 , «Cronología de las principales agresiones de Estados Unidos contra j"

Nicaragua hasta el t riunf o d e l a Revolución Sandinista». Rosendo Arguello: Public a ppeal o f Nicaragua t o t he C ongress and p eople o f t h e Un."ted States, Nueva Orleáns, 1 914, p p. 1 28-134. Frente Sandünista d e L iberación Na cional Gaceta S andin is ta¡ a ño 2 , n a. 1 1, L a

Habana, 1976, p. 20.
Sergio Ramírez M ercado: «Breve historia contemporánea de Nicaragua», en C asa d e las Américas, no, 1 17, L a Ha bana, n oviembre-diciembre d e 1 979, p . 2 1. Ibídem, p . 22. l Talga recordar que ya se había producido l a Revolución Mexicana y se había puesto ~ en marcha <ut progrym» que incluía una re.'arma agraria, l a cual f avorecía a la s clases más oprimidas. Además de que los gobiernos posteriores a la Revolución defendían una política na cionalista, scbre todo de sus recursos í rique ras naturales, especialmente el petroleo mexicano, que er a explotado por poderosas empt'esas n )rteamericanas; yacimientos éstos que más tarde serían recuperados por e l general L e u > Cár<knas. Uéase Anexo 5 , «Cronología d» las principales agresiones de Estados Unidos contra

Nicaragua hasta el t r i n o de la Revolución Sandinista».
Jaime Wheelock Román: Im periatismo y d ictadura, 3' ed. ¡E dítorial S iglo X X I , México, 1979, p. 26,

Ibídem, p. 30.
Pedro Belii : «Prolegómeno para una historia económica de Nicaragua de 1905 a 1966», n Reuis ta del P ensamiento Centroamericano, n o. 2 6, M a nagua, s /a , p . 5 .

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"„.=ra csc nder sus ambiciones pe sonales. M !ot r as que, por otra parte, quedó demos'.rado que el patriotismo d
. . ' ndi n se co respondi ó co n l a realidad nicara-. 'case y respondi ó si em vr e a !cs más caros i nt e:eses de su pueb o. 41

Por l o t anto, l a v er dader a l uch a an ti nter vencionista e n N i caragu a f ue

4 in iciada por Sandino. Esta lucha comenzó con el a taque d e las tropas de Sandino a l a ciudad de Ocotal - protegida por marines yanquis- e n j u lio

d 19n .

gQU?8N FUE AUGUSTO CESAR SANDINO7
Sandino nacio el 18 de mayo de 1895 en el pequeño pueblo de Niquino homo,' en el departamento de Masaya. Su padre, Gregorio Sandino, fue g@. ladinos de fortuna y su madre, M argarita Calderón, una campesina. Pero j á --k padre se hubo de casar con otra mujer d e su m isma condición, de cuyo nsí trunonio resultaron tres hijos, dos hembras y un varón, éste llamado Sóyai tes, quien se incorporó después al ej ército de liberación de su hermano.4. C uando Sandino contaba nueve años la madre fue encarcelada por ~ ' d euda y como a nadie tenia que velara por él , tuvo también que ir a ~ cel. En el calabozo veria como su madre embarazada se desangrabai':por causa de un aborto. A los 20 años, Augusto César Sandino dej ó l a casa paterna para bus carse la vida por si mismo. Recorrió haciendas y plantaciones trabajando como ayudante de mecánica; volvería al poco tiempo a Niquinohomo para dedicarse al comercio de cereales. En 1920, en fecha próxima para casarse con su prima M ercedes, mal hirió a un hombre por asuntos de honor y tuvo que sali r hacia Honduras; donde se empleó como guardalmacen en un ingenio. En 1923 dejó Honduras y llegó a Guatemala, donde se colocó como peón bananero en las planta ciones de United Frui t Company ; ese mismo año siguió viaj e hacia M éxi co y trabaj o en compañias petroleras norteamericanas: l a South Pennsyl vania Oi l Company, y l a Huasteca Petroleum Company, en Veracruz, don de laboró desde 1925 hasta 1926. En los lugares en que antes estuvo, sintió muy cerca .el choque con la dominación imperialista, l a explotación del capital, las ideas anarcosindica listas existentes en M éxico, las ideas del socialismo de la Revolución Socia 1ista de Octubre y del agrarismo méxicano, todo l o cual llegó a conformar en Sandino una profunda conciencia de l a sjtuacíón existente en s u país. Rn 1929 ne es~ ró y regresó en el mes de junio a Nicaragua. Ya en el pais, Sandino se dirigió al norte, a l a mina de San Alibino, donde se empleó y comenzó a realizar labor de captación entre tos mineros a favor d e la causa nacionalista. En octubre de 1926 ya habia formado una pequeña columna de soldados armados con unos pocos fusiles viejos. Libró con sus hombres el primer combate el 2 de noviembre de 1926, cuando atacó la población de El Jícaro, donde sufrió una fuerte den ota, la cual, le]os dé amilansrlo, le sirvió para reafirmar su vocación de lucha. Rea grupó a su ~ pa y se dirigió a lo que más tarde llegaría a constituir un le gendario reducto de l a guerrilla sandinista, el cerr o de El Chipote, en el corazón de las montañas segovianas.

De El Chipote se encaminó hacia la Costa Atlántica, donde estaba el grueso de las tropas liberales; allí se entrevistó con el general Moncada. y le solicitó armas y municiones para su gente. Moncada se negó y Sandino

siguio para Puerto Cabezas, donde estaba Sacasa con su gobierno; llegó al lí a finales de diciembre de 1926, precisamente cuando las tropas de ocupación yan(pús desarmaron a Sacasa y lanzaron el armamento al agua. Por la noche, alumbrándose con teas, Sandino y sus hombres recogieron rifles y municiones

del estuario, y regresaron hacia las montañas donde esperaban sus soldados.
Después de haber batido a las fuerzas del gobierno en San Juan de Segovia y en Yucapuca, tras una batalla de 12 horas, la Columna Segoviana de Sandino tomó en marzo de 1927 la ciudad de Jinotega; y el 2 de mayo,
cuando M oncada se preparaba para r endirse frente a míster Stim son, Sandino

ocupó el cerro de El Común, frente a la ciudad de Boaco. Hasta allí envió a buscarlo Moncada, para anuciarle las condiciones del armisticio, pero cuan do Sandíno llegó al Cuartel General, ya el desarme había sido aceptado en consejo de generales. Sandino regresó al cerro de El Común y decidió aquella misma noche re
sistir , m á s co n e l án ím o d e sacr i ficarse com o u n ej em pl o f u turo, qu e con las pretensiones de un a v i ctori a m i l i tar . A quell a decisión tr ansformari a u na

guerra civil de fracciones oligárquicas en una larga guerra de liberación na cional. El 12 de mayo Sandino se retiró con su ej ército a la ciudad de Jinotega, donde por medio de una circular telegráfica anunció su decisión de no acep tar la capitulacíon y resistir hasta las últimas consecuencias. Unos 30 hom
bres permanecieron con él y con el lo s se i nternó en las alturas de Yucapuca,

tres días después de haberse casado con Blanca Arauz, l a muchacha tele
g rafi st a d e Sa n Rafael de l N or te, quien había t r ansm i tid o durante t od a l a

campaña sus mensajes. El día 16 de j uli o de 1927, Sandino atacó l a ciudad de Ocotal, en el departamento de Nueva Segovia, l a cual estaba protegida por una guarni cion de marines yanquis: con aquella batalla el m undo sabria que la guerra de liberación habia comenzado.

LA GUERRA DE LIBERACIÓN SANDINISTA
Sin embargo , a pesar d e I a tenaz resistenci a d e l o s rebeldes en ot r os enfrentamientos, l a superi or i da d n um érica y m i l ita r d e la s tr opas i nterven

cionistas obligó a Sandino a adoptar nuevas tácticas de guerra : la guerra de guerrilla. De esta manera la resistencia de las tropas de Sandino se hizo imbatible y cada vez se incrementaron más las pérdidas de las fuerzas invasoras yan
qui s.

Bajo la dirección de Sandino el 2 de septiembre de 1927 fue creado el Ejército Defensor de la Soberanía Nacional de Nicaragua, El número de efec
ti vos del Ej ér cito Defensor varió en di st i ntas ocasiones, de entre 2 000 a 6 000

hombres que llegó a tener en la época de mayor expansión de sus operacio nes entre 1931 y 1932. Sus ocho columnas estaban cada una bajo el mando de un general, y cada columna tenía a su cargo un área territorial para operacío nes militares. Los generales sandinistas eran campesinos y artesanos, la ma yor parte de ellos segovianos, aunque también los había del interior del país y de otros lugares de Centroamérica.

Entre los generales más destacados que tuvo Sandino a su lado estaban Pedro Altamirano, conocido por Pedrón, indígena de Jinotega; Juan J. Colin
dres, t am bién de Jinotega ; José León D íaz, salvadoreno ; Fr anc!sco Estrada,

jefe de Estado Mayor; Pedro Antonio Iríais, también nacido en Jinotega; José
M ar í a J i ró n Ru ano, guatemalteco ; y M i guel O r tez, q uie n m u r i ó a l o s 25 años. Exi sti ó un a b r igad a .i nternacional , compuesta po r i ntelectuales y estu

diantes, la mayoría de los cuales llegaron desde distintos puntos de América Latina hasta las Segovías„ entre ellos, de M éxico, Argentina, El Salvador, Guatemala, Costa Rica, República Dominicana, Venezuela, Colombia, Hon duras. Algunos pelearon como soldados de linea, mientras otros sirvieroa
en e l E stad o M ayor com o secretarios de Sandino.

En enero de 1928 se celebró en La Habana la VI Con'erencia Pana ricana, a la cual asistió personalmente el presidente de Estados Unidos, vin Coolidge. El tema central de los debates en aquella asamblea fue el de
i ntervención ar mada e n N i caragua. E l n om br e d e Sandin o se conv i r t i ' una bander a d e luch a para t oda A m érica L ati na.

L a guerra se extendió pronto a las regiones atlánticas bañadas

'el

r i o Co co ; l o s ataques sandi nistas tendrían al l i u n obj etiv o preci so : arrasar , .

las instalaciones de las compañias mineras norteamericanas. ll Iíentras los marines yanquis continuaban m uriendo en l as selvas n i caragüenses, en diferentes ciudades de Estados Unidos y en paises de Amé
rica Latin a comenzaron a su r gi r di sti nto s comités de l ucha an ti mperi alista en f avo r de l a causa de Sandino . E n 1928 el Pr imer Congreso A n t i mp eri a

lista, el cual tuvo su sede en Frankfurt, di o pleno respaldo a l a lucha ni caragüense. L a fuerza y organización del Ejército Defensor fue cada vez mayor y más pujante. Frente a l a presión interna en el territorio-mismo de Estados Unidos y el clamor internacional que siguió creciendo, el gobierno yanqui dio su primer paso atrás: no comprometeria ya a sus hombres en acciones de
guerr a di rect a y sól o l o s u t i l izaría com o asesores técnicos. E n adelante, el

peso de l a responsabilidad correspondió a un ej ército .local, creado y en trenado por los marines yanquis: l a G uardia N acional d e N icaragua, q ue se fundó en diciembre de 1922 y entró en operaciones un año después. Como antes dijíraos, a finales de 1928 se celebraron elecciones en el
p,"ís, y según l o pactado en T íp ítapa , fue el «t r i unfador » de el las el Par ti do Liber al , con M oncada a l a cabeza, quien tom ó posesión del po r tant o tiempo esperado, cargo e l 1ro . d e ener o d e 1929. Estas «elecciones» tuvieron u n carácter f r audulent o t al , que incluso l as

mesas electorales estaban presididas por oficiales yanquis, lo cual demuestra en parte, l a dirección y control que ejerció el gobierno norteamericano en
la celebración de estos comicios.

A pesar de l o que se pudiera pensar, M oncada no buscó jamás la r e tirada de los marines yanquis de N icaragua, aun c uando Sandino. continuó proclamando que, apenas saliera el último soldado interventor, la guerra con-, cluiría. Al comer@ el año 1929 y frente a la decisión de los marines de con :ar tinuar en el pais y l a de M oncada de mantenerlos, Sandino avizoró una lu cha más prolongada; se trataba entonces de una guerra nacional de resis

tencia en la que se enfrentó por igual a liberales y conservadores, es decir, contra l a oligarquía apoyada y respaldada por el imperialismo norteameri
cano. La gurerr a ll evada a cab o po r Sandin o f u e un a guerr a de l iberación n a ci na l m arcada d e u n p r of und o caráct r a n ti mp eri alista . L a composición social de l ej 'r cit o d e Sandin o estab a conformad a po r obr eros, campesinos, pobres y pequeña b urguesía r ural y u r bana.
L B d i r ec< ión d e e st e ej ér ci to , p r o l e t a r i a y B n t i l n p e r i a l i st a y q u ' l i b r a b a

u n a d ur a l uch a contr a e l i nvasor ex tranj er o y anqui , em pleó diestramen';e y ca ia vez d e fo.-.nia mas ef icaz l a táctica gucr r i !lor a combina(i,! co n ! A toma

de localidades, ataques de plazas enemigas, B!llsticiamientos de criminales y
ot ras " cciones pol íti co-n i l i tares d e gr an m agni tud, que deter m inaron l a de
~o t a d e 1:.,s f u er za s ! n t e r v e n t o r a s n o r t e am e r i ca n as.

1 !Bc"r f r ente B aquell a per spectiv a d e un a gu err a l a ga, San i no s alji a q!l e necesitaba má s recur so s d e l o s que con aba y an ' e st o ( «ci l ió pedi r By«(i a Bl gobierno de M éxi co , par a l o cual vi aj ó p erso..a!me»te B ese pai s, ! i !gan<3o al puer to de Veracruz c l 28 de j u ni o de 1929, do<1d<c fue -eci bi ' o po r u» B gran m u l ti tud . L Q Bcoizipañaban entre o t ros e n e ste v i;-:je e l salvBdúr llo l . ' la bun'.)o lv la rt í y c l P eruano J osé Pavlovlc h. NQ .'..= ::ino hast a e l 29 de ener o d e 1929 qu e SB."dino ! ogr ó c nt!Ovís
ta l s c ~ ' !" . 1 < o P o l t e s C i l , po <' cao i!e l '~ n on ce s n l e si d en t e n ú v sí o ' -l!1 M' : : i .o . ' ,:":, ." Sp er a n za s (3 e " B » d i » o d o qu e s "r .ía a y u d a do a p c. -« ! C I B d e n l ol B c » l *'. 1b i r l o l c su l t <1 Q<l v .»,< i, : u e ' d ] ; i : u n i ó n n o " .'- .' t ó Be»Oro<Q CQ" " -'.O, ;r e l r e g r esó a l i" CB ;- gu a S m a y u d a , p e r O de cl<B)C<Q B l '!Onar ve li ' '" ." . 1.,« , . ' ' ' '! n o l . ' l. ")' . IB is B d e T t a d o s U n l(305 f U e e l p Q l' e '' . ' ;!(<<Q <..e

la <t ":c<! ' .: r".5!ó' . d<=l = ueol o ni carao(< nse. P .' o Sandin o n o 'e5'--"ba solo,
Se ll a ' I ; .' «1 < ! S u l ' ! ' i o , c", <"» l ' !S d , S US < ll ! e l ! . l l ! ('.!O S, C ASI t o d o u i l I ) l! ' O C AS I

to '. ," , " . ".: ' '. )UB. I .a =;:.Q",.r! Qrí.dad m! l i' .B)r d E s ( ad o s U n i d o s n o f u e S u" '" .'...".:.'.

par a sor '.".:=r al « pequeño c' , ' - cito l o co» d S u»di»o. En ' .". final es d e 19;: g el gc)b< rno d e c<,'o:!c !'!B se encon' i ab a orl »r<B
tot<B C ! ' :5 S , 5 5 ) p o ~ ' ! B . !< ui d e c í . < C O»1 p< ct I n e n e , y C c i d c < V e , m é S C l d e O S

li1!.; ":".. : '. ':: 5 s<e l ! n p o n l a co :1 llo ás cr ') tdeza. E < . '' ' "'Q <!e l a gi r e .' B< roc)cú B i QQQ « i b a ln .. i ». <)dQ e n fa~v Q' (3e 1B< <
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1 B r c , é . " .. ' 1 At .'i <n ti co .

Ei n i óxiill o paso que dio Washi ng';on fue una cl ar a manifestació!1 c!e que a d< cis3óli d e .etirar su ej ér cit o d N i caragua er a y a i r r ev er si b e. =:ti nl son d !o ; . co' Qc " c<e maner a p ública qu e el gob i ;.',!o de Estados UI". .dos y a n o ofrccel í a n .ngu!I B protección n i a l a v i d a n i a l as p r opi'=dades de p . r sonas norteamer!canas en N icaragua. 45

Lo que restaba del gobierno de Moncada, en 1931 se desvaneció, En ese año un violento tanemoto destruyó totalmente a Mmmgua y el Coman dante de las fuerzas yanquis en Nicaragua se convirtió en el verdadero go bernante del país.
Entre los años de 1931 y 19P2, la guerra sandinista alcanzo las propor

ciones de una guerra nacionaL Excepto la región del Pacifico aah cercana a la capital, todos los demás lugares comenzaron a ser alcanzados por las
llcurmones de las columnas rebeldes. . Antes de los comicios, el embajador de Estados Unidos impuso a

d os partidos. tradicionales de Nicaragua (Liberal y Conservador) un p
de condiciones, una de las cuales era que al retirarse en enero del año guiente 4 s fuerzas de ocupación yanquis, tendría que designarse de co acuerdo entre todos ellos a un jefe-díriector de la Guardia Nacional, que ria por prim era vez un n icaraguense. En las elecciones presidenciales resultó electo Juan Bautista Saca@i ~t como se esperaba en medios politicos y militares, un sobrino político de @Se y candidato del embajador yanqui, Anastasio Somoza Garcia, fue elegido ~ dirigi r l a Guardia Nacional. ' Somoza había estudiado mecanografia y comercio en una escuela de 8

ladelfia y alli había aprendido a hablar el inglés con los giros del slang~
los choferes de taxi, cuestión que divertia mucho al embajador norteameri
cano, míster HR1188.

El último contingente de marines se embarcó por e l p uerto de Corinto . y dejó a N icaragua el 1 ro. de enero d e 1933. Seis l argos años de solitario heroismo de un puñado de hombres, obreros y campesinos, sufriendo priva ciones, viviendo en la inclemencia de la montaña, peleando valientemente por . su nacionalidad, había logrado aquella victoria. Para cumpli r con l o prometido de.,dar po r concluida l a lucha ape ei ult im o invasor se fuera. Sandino estuvo de inmediato dispuesto a negocia . El 2 de febrero de 1933, Sandino llegó a M anagua para discutir co el presidente Sacasa el convenio de paz. El pueblo l o aclamó tumultuo m ente durante toda su estancia en l a capital, y a l a media noche de e mismo dia se firmaron las condiciones de l a pa r e n l a casa presidencia Sandino fue requerido para quedarse en la ciudad y recibir homenajes, pero por su modestia"se negó y regresó a las montañas donde sus hombres lo es peraban. El 22 de febrero de 1933, el Ej ército Defensor de la Soberanía Nacional de Nicaragua fue oficialmente-desarmado en San Rafael d el N orte. De luga ies alejados y recónditos llegaban las columnas de aquellos hombres, mo :hos de ellos ancianos, otros casi niños, cubiertos de lodo, sudor, polvo, sin zapatos, a pie con sus viejos rifles, su bandera roj a y negra flameando en cualquier palo, entrando por cientos a la ciudad, bajo la más estricta dis ciplina. Venian para colocar las armas en los lugares indicados, para regr~ sar si n ninguna recompensa, si n haber esperado nunca nada. Venian c o n' ' '

la satisfacción del deber cumplido, con el regocijo propio de la victoria so
bre el yanqui invasor. S andino seleccionó a un grupo de 100 de sus soldados para formar l a

guardia personal que se le garantizaba en los convenios de paz y con ellos

se retiró a las regiones vírgenes de Wíwilí, en las márgenes del río Coco, donde organizó una cooperativa agrí=ola y de explotación minera entre loa campesinos.

EL AS:ESINATQ DE SANDI NO
Sin embargo, las agresiones y matanzas contra Ios sandinistas conti
n uaron , ahor a por p arte de l a recién creada Gu ar di a Nacional , l a que en tr ó a cum pli r su papel de ej ér cito de ocupación . M u chos de los antiguos guer r i

lleros fueron encarcelados y después asesinados, l o cual produj o que San
+n o fuer a a M anagua a p r otestar ant e e l p residen!c Sacasa ; y ap arente mente, se af l oj ab " n l as tensiones cad a ve z qu e i b a a discuti r — hizo v ari os ; : .e j es - t ales d i fi cultades. E l ú l t i m o d e esos vi aj es t uv o l ugar e n f ebr er o

8e '1934.
Ya desde antes, esta co mi sión de cr ímenes por p arte de l a Gu ar dí=. Na c + na l qu e di r i gía Somoza, pr ovocó l a en ér gica oposición c e Sandin o y su s re!teradas denuncias públicas de qu e l a Guar di a Nacion:," habi a sido creada al margen de l a Constitución del pais, con un carácter netamente i nj er encista. L a reacción i m periali sta ante l a i n tr ansigente postur a de Sandino, fu e la d e or denar e l asesinat o de l G enera l de H om bres L i bres. L a necesidad de la el i m inación fi s!=a de Sandino fu e comunicada po r el gobiern o yanqu i — a tr avés de s u emb aj ador e n M anagua, A r t hu r B l iss Lane — a Somoza. Est

último ejecutó rápidamente la orden y tuvo el cinismo, incluso, de admItir,
e n u n di scurso p onunciado e n Gr anada, haberl o cometid o ~po r e l bien de

Nicaragua .'
E n el t i emp o que m edi ó entre el conveni o d e paz f i r mado po r Sandi no (2 d e f r ebrer o d e 1933) y e l "' , d e f ebrer o de l si guiente año, en qu e éste

fue asesinado, Somoza habia mantenido una posicion astuta y lacaya, trai
cioner a y asesina. Por u na pa rte, la G ua rd ia c ometía a tr opell os y p r o vocaciones c ontra

los sandinistas, semejantes al del cerro de Saragu..sca, dc enero de 1933, y, por l a otra, el Jefe-Director se mostraba respe".uoso d l as órdenes
presidenciales y deseoso de of recer t od a clase d c segur i dades a San dino, co n ocasión d e su s vi aj es a M anagua. Cuatr o realiz ó y Somoza llegó hasta a inspir arl e confianza. Cuando l ogr ó esto, mandó asesinarlo.' Somoza pl an i f icó — como d i j i mos, después d e recibi r l a or de n de l en

tonces embajador de Estados Unidos, Arthur Bliss Lane- , el asesinato de Sandino, y l o ordenó al siguiente dia de firmar el presidente Sacasa un de qet o donde nombraba al general sandinista Horacio Portocarrero delegado militar presidencial con j urisdicción !en los departamentos segovianos del norte. Ta'I decisión presidencial buscaba equilibrar u n tanto el poder que
estaba alcanzando Somoza com o j ef e de l a Gu ar di a Nacional , a l a ve z que

aseguraba a Sandino una situación de estabilidad en la zona donde había esta blec!do sus cooperativas.

La noche del 21 de febrero de 1934, después de haber terminado una comida con el presidente Sacasa, el automóvil en que Sandino viajaba con
su, padre, y, además, el m i ni str o Salvatierr a y lo s generales Estrada y U m an

zor,' fue detenido frente al- Cuártel de l Campo de M arte por una patrulla de la Guardia Nacional. El padre de Sandino y el M inistro fueron conducidos hacia un lugar distinto que el resto del grupo. Sandino y sus dos generales que le acompañabán fueron llevados a unos terrenos baldios en las afueras

de la ciudad y a la luz de los faroles de un camión se les ametralló.
Sus cuerpos, una vez despoj ados de sus r opas y objetos personales, fue

ron lanzados a una zanja abierta con anterioridad. EI lugar de aquella tum-.': ba fue guardado en l o adelante como secreto de Estado en Nicaragua. Al dí a siguiente, patrullas de l a Guardia Nacional cayercn sorpre '
vamente sobr e l o s campesinos de las cooperat ivas agricolas del r i o Coc más d e 30 0 campesinos fueron asesinados.

La úl tima resistencia de ser vencida fue l a del general Pedro Altamw. rano, muerto a traición un año después y decapitado, siendo llevai4 :%
a M anagu a si n cabeza.~

SU EJEMPLO
Hay que destacar que a pesar de la muerte de Sandino el 21 de febrero de 1934, su ejemplo dejó, para el pueblo nicaragüense, un legado de ense ñanzas que, posteriormente, el FSLN en su lucha por el derrocamiento de
la t i r ani a somocist a sup o t omar y en arbolar com o bandera. Lc s concepto s de «patr ia» y «nacional idad» en Sandino , l o si tuan com o

uno de íos más consecuentes revolucionarios de su época. Esto se ve en numercsas cartas y documentos que escribió, y un ejemplo de ello lo tenemos
c uando e l S d e n oviembr e d e 1927 e n cart a d i r i gid a a Fr oi la n T ur cios y

publicada en la Revista A rie l dic e: ~ Q ueremos probar a los pesimistas que el patriotismo no se invoca para alcanzar prebendas y puestos públicos, se demuestra con hechos tan gibles enfrentando l a vida en defensa de l a soberanía de l a patria. Pues es preferible mori r antes de aceptar l a humillante libertad del
esclavo.~

Como bien señala Whqelock, el patriotismo de Sandino no fue-:ue' triotísmo ingenuo ni abstracto, sino que se enmarcó en l a realidad ní' g üense. y de ello además dij o : Sandino irrumpe en una pesada y deprimente realidad politica sint zando las mejores tradiciones patrióticas (...) y ese patriotismo exalt por Sandino con apegada fidelidad en cada uno 'de sus actos, en sug-palabras y e n su s escr itos, p ront o s e conv i r tiero n e n e l si l abar io ele

mental que f orjó e l t emple, l a c ohesión y l a i ncorruptible e statura+
revolucionari a d e su s hombres y s u destacamento.

48

EI odio a los agresores externos y a los vendepatrias es algo que está '
m u y p resent e e n e l p ensamient o sanclini sta. E st a vi sió n an t i mperial ista y

c ntra los traidores internos no sólo sc enmarcó en la realidad nicaragüense, sino en toda América Latina. En el mensaje que dirige el 4 úe agosto de
1 928 a l o s p residentes l atinoamericanos <expresó : z A casa pi ensan l a s gobiernas l atinoamericanos qu e l o s ya!!g!!e."s s l o quieren y se contentarían con l a canqu!sta de N icaragua ' j A casa ' estos gobierno s se le s h a o l vi clad a au e d e v ei nt iun a r epúb li cas ar.'..ericanas

han perdida va se i s u soberanías Panamá, Puerto Rico, Cuba, II aití, Santo Domingo y Nicaragua, son las seis ciesgracíadas repúblicas que
perdieron su i n d .pend"ncia y cruc han pasado a scr coloni ;!s <lcl i".! pcria li smo yc 'nqu "<.. La s g obiernos dc e sos s eis p u "blo s » o d e fienden l o s intereses colectivas c !. s us c onnaci n a les, p a ! r ' . < e ll as l l egaron a l P o

dhr, no por la voluntad popular, sino por imposicinn dcl imperi al ismo,
y "' = aqu i au e quienes ascienden a l a Prcsidcncia, ap oyado s pa r ! a s m agnates de Vs' al l Strekt , d'. f icndan l o s ínt kr"ses de l o s b „ ',"„:.!aros d Narteam ' rica. E n eso s sei s dksvknturada s pu eblo s hi spanos ncrícanas só!o habr á quedada c l ! ecuer " o c! ' qu e f ueron índencndíen'; .-: y l a l e jan a esperanza d e canquís'ar s!.; l ibertacl m edi ant ' c l fa!.m! labi a c s fu er..a d " u no s pocos d e su s l.'.jo s c,uc l uchan i nf at igablcn! ante p or sacar a s u p atri a c<el o p r obi o e n qu " l a s r enegadas l a ha n hu ndida.

A simismo, la u ti.ízacíón d ! :. . 'ucha a"'-n a " par parte de San:..:.:!a contr a lo s i nvasores l c l i g ó a l puebl o n ic".! agüense, y sobr e t o ' o c l ESLX , i n nu mcraalcs enseñan..as d cóm o y pa ! ~u é c!cbi a em plearse c:-e t'.pa d l u cha p ar a l o grar l a vio<aria. D entr o d su s en -eñar zas est á l a adap : i é!! d e l a g ucrr;! d c guer! il " s y 'c l emr<lea clel 'cerrada p ro:,vicio p ar'! l ' l;<:ha g uk ! r ! l ic! a, y a qu e de esa m an - r a s e nu eden c!'ka . ca- :l'.cioncs f:.va! :.bles y l o grar l a vi ct ori a en l as enfrentamientos contr a t ra!' as considerable;n =nte ;z<í s num k!osas y mu y su p r io!'ks en r ccu! sas m i li';a<'cs. A clemás, el l i g ad o sandinista má s í!n parcantc , seg.!n ha n a f i "mado l os comanc!an'.es de l a Rcval u ; i ón , c - c u e «] a Patr!a n o pued " defenderse sino con l as armas en l a mano»." En esto sentid o cabe señalar otr o pensamient o y enseñanz a : c San 'i no cuanda a ' i r m ó qu e «l a l ib ertad n o se conquist a co n f ' ores sin o a b alazos»." Se debe destacar l a u ni dad l ograda par Sandin o en su l ucha, com o .fac

to ciecisivo de la victoria, cuyo ejempl o es s!rvió a los mi ' mbros del FSLN
! t a e ' S u k b l o p a r a m a n ti en e r l a k< ! ." ,: " f i l as. Sab!-c ks t !. as pe cto e c G ! n " r a l d c p e l

. om bres L i bres d i j o e n r ep". .ic!:!s ocasiones quc , p ar a l o grar l a v i cta! i a, -:i r á necesari o al canzar l a u ní<!ad d k acció n d e l a s p atrio:as y d t o da s !os

'mprimidos. Precisamente la unidad a que se refirió Sandino fue la canclición
pr in cipal p ar a el. tr i u nf o d " l a v anguar di a sanciinísta y <m o d c '.as factores m ás i m p ortantes qu c h i z o posibl e l a v i ct =' i a d c l a Revolu =ión , k ! ' " . . dc

juli o de 1979.
L a ín transigcnci a rea alucion,"!.ia est á p resente c n Sanc<ino c n tod o el decursar de su ví<"..a revolucionari a y el l o sc oascrva cuando pl anteó : «n!arír antes que vender!!os o r endirnos ante las pr opuestas de i nvasoras y t r aiuo

ma.~ hqui est á

t e su posicion indoblegable de no vender por nada

su decisión de lograr l a verdadera libertad de Nicaragua. También hay que destacar l a confianza que siempxe depositó Sandino

m los desposeidos, obreros y campesinos, que fueron, las fuerzas prind pales que nutrió la base social del Ejército Defensor de la .Soberania Na
cional de Nicaragua.

La conciencia de clase esta muy definida en el pensamiento de Sandino y se xefleja de manera muy c lara en innumerables pronunciamientos; un -.:.
ejdimpIo':M cuando «Bce: midos, que son el alma y los obreros y campesinos g rarán el t riunfon." Con nM i mayor honra es surgi r del seno de lés ep~ el nervio de la raza.»" O cuando señala que irán hasta el fin, sólo sus fuerzas organizadas ello Sandin4 expresaba la comprensión d e

:s

cabal que tenbt del papel qúe en la lncba de llbecación demmpaóa la
obrero-campesma. - Por otra parte, la claridad. de sus ideas se observa cuando plantek . necesidad de lograr que el estudiantado se uniera a la lucha: nuestro' ejército de obreros y campesinos anhela fzaternizarse em 't e studiantes, porque comprendemos que de nuestros ejércitos y sacaxe~ots hombxes quienes, con nuevas orientaCiones, harán h i. tro ~ ; „una Patria luz." ft

. .á

De esta- ~e ra se puede apreciar la impoxtancia del pensamiento W~ ;-~
S andino én tañ í el desarrollo, auge y t riunf o de l a Revolución Sandin i~ , . ~ ~ L a nx« ~ de Sandino significó para Somoza su consoBdación en el ~ . . ;.- ~

der, y para el imperialismo, librarse del principal obstáculo ea sue aspira '" ' ciones sobre' Nicaragua en aquella época. Si a r a ~ za r un análisis en la actualidad de la Revolución es impxescine54Q'+caer notar que la génesis ideológica de ésta parte cn m «
cho de los planteax x ~ os mas importantes del general Augusto César Sa

dino, no menos ~

i6ante es señalar que para el pueblo nicaragiisxnse su

muerte fue un 4 i m golpe, ya que perdió a uno de sus más grandes Hdexes y ' a l a psaa«xna ~ qu e habia ag4 tinado a mQes y miles de lu a su-alrededor. También, l a muerte 'de Sandino, como conjura impaziah

fue t odo~- simbolo que ha estado- pxesente en los 20 anos ® 4

Shi.@ bargo, hoy podemos verificar que, como se n em

.

8

-.' *g

. dino, mientras existan hijos que amen a Nicaragua eQ i" — :. D e n e n~ de l propi o pueblo surgieron otros San ' realidad en 1979 los sueños del General de Hombres.

A LAS PUERTAS,:DEL SOMOCItSlt«O

Como antes ya ee aplauso, fue': 'R :W' f
s e consumó e l ' ~ " ' '-.".'.-' ' " ' - ' ' ' -. '' " *

B liss Lane, y el ~ ' . l a . a sesinato de Sandhe 'as i
d oxes al dia siguisutts.'4e su mu

':

' 'eit Nixvili A ' WC"4 i ' ~ ,

d el somocismo en ~

gu a, p i a b a n las condiciones' projiciaa e j .. 4 i

e áQanar4au el camine para-:$a i

c!ar el reinado del terror de los Somozas y sumir al pueblo en la más terrible miseria y depauperación.
A pesar de las ansias de poder de S omoza, S acasa se ma ntu vo d os a nos

m ás en l a Presidencia, aunque siempre como fiel esclavo de Somoza, y cuando en m ayo d e 1 936 S acasa comenzó a a fectar s us i ntereses, Somoza lo sustituyó por otr o de sus servidores: Carlos Brenes Jarquin, hasta que meses después Anastasio Somoza se hizo eelegir» presidente de la República. Comenzó así, en 1936, el más trágico capítulo de la historia de Nicaragua: el sangriento periodo de l a dictadura de los Somoza.

@, DESARROLLO DE LA ECONOMÍ A E N ESTA E TAPA
LA INSTITUCIONALI ZACIQ N DE L NEOCOLONIALI SM O. . SU EXPANSIÓN En medio de la guerra que libraba junto al pueblo Augusto Cesar San dino contra l a i ntervención e xtranjera y l a o ligarquia n icaragüense, se ¹ i
c ieron senti r en toda N icaragua los efectos de l a gran depresión m undial de 192Q, los cuales dej aron en u n estado r ui noso todo el aparat o económico del

pais, principalmente las plantaciones cafetaleras, al descender los precios en el mercado mundial. Esta situación lanzó a la miseria y al desempleo a una gran parte de la población agrícola, en l o fundamental l a vinculada al cul
ti v o cafetalero, aunque l a s consecuencias t ambién f uero n su f r i das po r l os obreros bananeros y azucareros. Dentr o de este m arco socioeconómico pau tado po r l a aguda cri sis, l a lu ch a r evoluci onari a encontr ó un a gran f uente,

de la cual se nutrieron los destacamentos armados que inundaron sus filas
con campesinos y obreros.

Sandino, cuya guerra antimperialista desarrolló un profundo contenido clasista, denunció y luchó en múltiples oportunidades contra l a dominación
yanqui , i n f l i gi éndole costosos reveses y tomand o numerosas medi das de ca

rácter popular, entre ellas la entrega de tierras en los territorios liberados,
q ue creó una am pli a capa de pr oductores m i ni f un di stas dedicados a l cu l t i vo d e subsistencia, l o cual afectó n otablemente a l a b u rguesía terrateniente y

a los inversionistas de Norteamérica. Asesinado Sandino, la burguesia lanzó
@~ >cruel of ensiv a sobre esos campesinos con vi stas a restablecer las bases

'- + W s e g l o capitalista, perpetrando numerosos crímenes y sangrientas de
pr e3acicneg en l o que se l e di o en l l amar f alazmente l a «Pacificación de l as Segovias» " Términada l a guerra, l a ol igar qui a conservador a se contr aj o a su s i nte r eses em presariales d e í ndol e merament e económicos, par a ceder l ugar en el p l an o pol ítico a l a facción l i ber al. aliada a Somoza, de m aner a def i ni ti va

fortalecida por el respaldo de Estados Unidos y de la recién creada Guardia Nacional. La llegada de Somoza al Poder puso fin a largos años de conflicto armado entre liberales y conservadores, que se vieron matizados al final
p or l á p ar ti ci pación d e u n destacament o genuinament e r ev olucionari o p o

pular y antimperialista que encabezó el General de Hombres Libres, Augusto
césar Sandino, quien arremetió contr a todas las fuerzas oligárquicas del país.

A partir de eSte mOmentO, LOS > nVerS lOIllSIBS G Q 105, p h8 5 5%1% XtXK @
pr i ncipal l o s n orteamericanos, conti nuaron aumentando. expandi éndose por

toda l - economía nicaragüense.

NOTAS

Jaime Wheelock Román: La R evolución n icaraeiiense es n acional y f undamentalmente ar!timper!altst!., Secretaría Nacional d e P ropaganda y E ducación P olítica del F SLN, M a nagua, 1980, p. 9. Sergio Ramírez Mercado: El m uchacho d e N iquinohomo, S erie B iografías P opulares, no. 16, Col cción J uan d e D ios M u ñoz, Ma nagua, 1 981.
I. n B araqu a y e n e l rest o d e C en t roamérica, ladin o. ! nd in a es e l m estizo h i j o d e

blanco e i ndia. El m estizo h ijo d e negro e i ndia es zambo, zamba. 4 Sergio R amírez M e rcado: «Breve historia c ontempnránea d e N i caragua» e n Casa de las ll mí ricas, no. l l 7 , L a Ha bana, noviembre-diciembre d e 1 979, p. 1 8. l !lanuel G alicltc «Nicaragua 1933-1936: gestación y nacimiento de un a tlinastía», en Casa ae !as .4:,vericas, no. 117, L a Ha bana, noviembre-diciembre de 1 979, p . 71. Sergio Ramírez M ercado : El m uchacho d e N i qui nohomo, Serie B iografías P opulares,
no. 1 6, C olección J uan d e D i os M u ñ oz, M a nagua, 1 981, p . 4 8 .

l'rente Sandinista de Liberación Nacional: Gaceta Sandinista, año 2, no. 2, 1976, p. 1 1. J 'ime Vheeloclt Rom án : La R evolución n icaragiiense e s nacional y fundarnen!nl!nc!!te antimpenahsta, Secretaría Nacional d e P ropaganda y E ducación P olítica del F SLN, M a nagua 1980, p. 10.
Gr r e ci o Selscr : Sandhrr>, g eneral d e h o m b res l ib re s, t . 2 , E d i ciones e speciales I V ,

Imprenta Nacional d e C uba, L a H a bana, 1 960, p . 3 0. !aime Wheelock Román: La Revolución n icaragüense es nacional y fundamenta.'mente !ut.'!ni peri !ltst'., Secretaría Nacional d e P ropaganda y E ducación P olítica del F SLN, M a nagua 1980, p. 11.
Gr e or i o Selser : Sand in o , g eneral d e h o mb res l i b res, t . 2 , E d ic io nes e speciales I V ,

Imprenta Nacional de Cuba, L a H abana, 1960, p . 31.
I bíYietn , p . 3 0 .

l'rente Sandinista de Liberación Nacional: Gaceta S andin ista, a ño 2 , n o. 2 , L a H a b ana, 1976, p . 9. lbídem. Humberto O rtega Saavedra: 50 aüos de l ucha sandinista, Mi nisterio del I n terior d e Ntcaragua, Colección Las Segovias, Managua, 1980, p . 30. la!me Wheelock Román: Im perialismo y dic tadura, 3 ra. e d., E ditorial S ig lo X X I , México, 1979, p . 80.

53

IV
EL SOMOCISMO Y SU DINASTfA. ETAPA DE 1936 A 1950

Impuesta, protegida y bendecida por e l imperialismo norteamericarie. l a finalidad de velar por los intereses yanquis en Nicaragua y, ~ para desempeñar el papel d e gendarme en l a región centroa creada la Guardia Nacional nicaragüense, y frente a ell a quedó un buen discipulo de las orientaciones yanquis: el general Anastasio ' ' * 'f Garcia, quien s e destacó por su s métodos criminales y treigi o~ @. -' que le ganó la confianza extrema de los jerarcas de Estados Unidos, sus a desde que asesinó a Sandino traicioneramente y pudo asi desarticular, des pués, a los últimos reductos del primer ej ército guerrillero de América, e? ~ cual había vencido en su tiempo a las poderosas fuerzas intervencíonistas yanquis en Nicaragua. Anastasio Somoza daría a América otro nefasto regalo : crearia una di nastia de igual estirpe criminal que duraria casi medio siglo, caracterizada, por l a represión, la barbarie y el más lacayuno sometimiento a todos los planes yanquis contra los pueblos de America. Como jefe de l a Guardia Nacional tuvo el poder real de Nicaragua, y -'"' .„ como ya vimos antes, desplazó a su fiel Sacasa, en 2936, para también llevP sobre si los atuendos de la Presidencia de l a República, y asi tener en manos todo el Poder, o mejor, el subpoder que le facilitaron sus amo teamericanos.
No hubo n unca m ej ores ar t i mañas que las que pusieron e n práctica

m oza y su dinastía para mantenerse gobernando siempre bajo el manto de ca- ' careadas posiciones democráticas y legalistas. Asi, con la idea fij a de no soltar las riendas del pais, al que ~ o po dria sacarle y exprimirle para su provecho y para el de su familia por muchos
anos, e n 2938 A nastasi o Somoza t r at ó de af i anzarse e n e l Poder p ara.,

cual Hamó a l a creación de una asamblea constituyente que mocBfi Constitución vigente entonces y asegurarse l a Presidencia hasta 2944 La falsa politica de l buen vecino , promulgada para los países de 4 j ~ - ., tinoamérica y p atrocinada por e l e ntonces presidente norteamericano F

'klin Delano Roosevelt, que propugnaba el no reconocimiento de g olpistas envio una misión especial a Nicaragua e invitó a Somoza a V a

ington, en franco apoyo y reconocimiento a l recién creado gobierno. R i harto c onocido la frase de Roosevelt, la cual, si bien se refería al p rimero-de '

los Somoza, tuvo vigencia hasta el último, derrotado por el FSLN en j ulio de 1979: iSomoza es un hij o de perra, pero es nuestro hijo de perra." En estas pocas palabras se resume el total entreguismo de Somoza a los
designios yanqui s y n o s d a l a medid a d e t od o l o qu e hiz o po r f avorecer

los intereses norteamericanos en Nicaragua.
Dur ante l o s años d e l a Segund a Guerr a M u n di al , lo s n orteamericanos

vieron en Nicaragua un punto estratégico fundamental dentro del sistema
defensiv o de Estados U ni dos, t ant o po r su pr oxi mi dad a l canal d e Panamá como por su si tuación geográfica en el Continente. El i nterés de los norteame ri canos po r tener en su s manos e l control de l a nación contr i buy ó en gr an medid a a l a in st i tucionalización de l a di ctadur a m i l i tar somocista. A demás, l os yanqui s asignaron a N i caragua el papel de abastecedor de m aterias p r i m as par a al imentar l a i n dustri a d e guerra . A si , N i caragua fu e v inculada a

~guerra mundial baj o l a hegemonía y control de Estados Unidos de Nor
teamérica. En el p eríodo que abarca desde 1936 hasta 1956, N i caragu a fue some tida a l a r epresión de l a di ctadur a que desarticul ó el m ov i mient o revolucio nari o y s e abalanzó contr a di st i nto s s" ctores d e l a p oblación , d e m anera

especial contra obreros, campesinos y ciertos sectores de la pequeña burguesía,
pr incipalmente ciert a i ntelectual idad p r ogresista.

Pero no se puede decir que todas las manifestaciones fueron aplastadas,
ya que el m ov i mient o r ev oluci onari o si gui ó v i v o a l o l argo de este período también . Ej em pl o de el l o l o tenemos e n l a s huelgas pr oletarias de l a m i na La I n dia, m ov i mientos r ei v in di ca tivo s qu e ter minaron ahogados en sangre, como l a masacre obrer a de l a Cuest a del Coyol y e l auge de las agitaciones populares en el añ o de 1944. La v i olent a r epresión conduj o a que en estos años el m ov i mient o r ev o

lucionario transitara por u n periodo de descenso al carecer de una eficaz
u irección r evolucionaria, de or ganización, de luchas d e masas y ar mada, di

rigidas y planificadas, de luchas estudiantiles homogéneas y organizadas.
De 1944 a 1947, Somoza af r ont ó d i f icultades ante l a ofensiv a democrá t izador a de l a posguerra, aunque, n o obstante l a fuerte oposición de l a bu r guesía no vinculada a él , result o v i ctor ioso. Ce]ebradas elecciones en 1946, gan ó l a Presidenci a e l candidat o de So moza, Leonardo A r güello, quien t om ó posesión al año si guíente, per o sucedió alg o que n o pr evi ó e l d i ctador : A r güell o q uiso o t r at ó i ntentar e l operar

con cierta independencia, y fue destituido por un golpe militar lidereado por
Somoza, en el mi sm o 1947, nombrando de f orma i nterina a Benj amín Lacayo Sacasa, hast a l ogra r i m poner e n l a «Presidencia» a s u t í o V i cto r M anuel Román Reyes. S e i n i ci ó u n d i alog o co n e l Par tid o Conservador , e l cual e staba e n u n a l inea «insurreccion al , y t er m in ó en 1950 con l a f i r m a de u n

acuerdo entre Somoza y e l general Emiliano Chamorro, j efe de l Partido
C onservador T r adi cionali sta, par a preparar las elecciones y u n gobierno b i par ti di sta que sucederia al de Román Reyes, per o este úl t im o m u r i ó en m ay o

de ese ano, y asumió de nuevo la Presidencia, de forma interina, el tirano Somoza, quien preparó su «elección democrática» por medio de una reforma constitucional que estableció un sistema bicameral, y tomó posesión del cargo en mayo de 1951. Todo este sucio engranaje contó con la anuencia de la frac
55

cion colaboracionista del Partido Conservador. Por otra parte, esta coyuntura
generó la división del Partido Liberal, formandose en 1951 el partido Liberal

Independiente, el cual inició una actividad de oposición al régimen.

El gobierno de Estados Unidos aparentó públicamente que deseaba bj ' ':.

sustitución de Somoza por un régimen de mejor aspecto, pero ya eran dema
siado fuertes y comprometedores los lazos entre el imperialismo y el somo cismo, y este último constituia, además, una necesidad para los norteame ricanos.en el área. Ante la ausencia de un movimiento revolucionario organizado, la anuencia . ' yanqui fue decisiva, y Anastasio Somoza Garcia continuó en el Poder.
l*+

LA DI NASTf A D E LOS SOM OZA : ENGENDRO YANQUI
Ha sido M anuel Galich, el escritor guatemalteco que trabaj ó eu gobierno progresista instalado en su pais y presidido por Jacobo Ar

q ue vive junto con los cubanos desde haoe muchos años, quien c a r a s ~ ~
a la dinastia somocista de esta forma : I ntegraron i a dtnastia tres gotnozas: Anastasio L i ,ni s o g o ~ A nastasio I I o Somoza I I I . ' -D'- p t a

Anastasio I I I o Somoza I V (Somoza Portocarrero) no pudo llegar al Poder o ek pueblo no se lo permitió, aunque para eso habia sido engen drado y conformado, pero asesinó - como una sarcástica y criminal rati ficación- precisamente a quien bautizó a s u genealogia con aquella s entencia históricamente justa : estirpe sangrienta. Los largos años de , esa estirpe sólo estuvieron sincopados por breves entreactos o, quizás mejor, entremeses a cargo de diversos lideres.' Cuando Anastasio I o Somoza I e s elect o e n 1936 apoyado por los yanquis, las raices históricas de la Revolución Sandinista ya estaban echadas y l a presencia norteamericana ya er a una realidad en la historia de Nica- ~t - " '

ragua.
Los antecedentes principales de l a dictadura fueron - como antes se-' nalamos- el derrocamiento del gobierno de José Santos Zelaya en 1909, con
el apcy o n or teamericano y po r tant o l a f r ustración del pr oyecto nacionalista

burgués; l a prolongación de l a intervención armada, económica y politica de Estados Unidos en Nicaragua, desde 1911 hasta 1933, baj o la excusa de ser garantizadores de l orden» en medio del conflicto provocado por los sectores de la clase dominante que luchaban por el Poder (liberales y conser vadores) y la gestión del movimiento armado sandinista (ejército de obreros y campesinos) que combatió durante siete años la intervención imperialista '- y s componendas de los sectores dominantes de ¹ icaragua terminados factores permitieron que Somoza y l a Guardia Nacional ~+

o constabularia (como se le llamó al cuerpo armado en sus inicios por traduc- W ' f" :
ción erronea del inglés) se mantuvieron en el Poder como l a única fuerza rza mpaz ae asegurar la «paz social. ~
t

I .

56

En p r imer l ugar , debemos tener e n cuent a qu e e l m ov i mient o cr eado

por Sandino fue desarticulado a la fuerza y en aquellos tiempos se carecía
d e un movimiento obrero organizado que agrupara de nuevo al pueblo y continuara l a lucha popular. En segundo lugar, los sectores de l a burguesia que no compartian el poder politico con Somoza eran débiles política y económicamente como
consecuencia de l a intervención i mp er ialista y l os efectos de l a depresión eco nómica causada por el crack de 1929.

Y en tercer lugar, el imperialismo yanqui concedió a Somoza I , Somoza
I l y Somoza I I I s u ap oy o i ncondicional . Recordemos l as p alabras que, n o

por gusto, dijo el presidente norteamericano Franklín Delano Rooselvet y que
c itamo s páginas atrás, acerca de cóm o él catalogab a l a cal i dad d e «h ij o de perra» que er a Somoza.

Sin nnbargo, al observar estos tres factores durante toda la dinastia de
os Somoza veremos que cada un o d e ellos fue v ar i ando con e l decursar del 't empo y y a para el a ño 1 974 los cambios crearon l as condic iones para l a pos téríor c,aída de l a di ctadura.

Ahora cs conveniente analizar cómo se fue desarrollando todo el proaeso de consolidación de la dinastia.
A par ti r del momento en que Somoza I se instal ó en el Poder , par a con servarl o comenzó a practicar p rocedi mientos di ferentes :

que ",an desde el golpe de Estado, pasando por pactos, acompañados de
constituyentes de donde sacan di sposiciones tr ansitorias par a al argar e l

pc..íodo presidencial o servir de puente a otro período, fraudes electorales
etc., hast a l a colocación d e gentes de su f am i li a y d e su absolut a con fi anza en e l Ej ecut iv o y l o s demás poderes, reservándose par a u n So

rnoza el control del Ej ército.' L a consolidación de la dictadura se produjo entre los años 1937 y 19M .
La di ctadur a estrechó su s nexos con Estados U n idos en e l contexto de u na generahzada cr i si s económica i nternacional y l a coyuntur a d e l a Segunda Guerr a M u n dial a tr avés de concesiones estratégicas, com o fue l a concesión de derechos sobr e e l t er r i t or i o n icaragüense, y d e concesiones económicas, como fue subor dinar l a economía de N icaragua a l as necesidades de l a eco nc,mía de guerr a n orteamericana.

La dinastia somocista al consolidar el Poder estuvo respaldada politica,
mi l itar e i deológicamente po r Estados U n i dos, l o qu e l e p er m i ti ó m ante ner u n control ab solut o sobr e e l Ej ér cit o y sobr e e l rest o d e l a b u rguesia.

En relación con el último sector, Somoza usó l a vi a de congelar el juego
pol i tico a tr avés del b i par ti di smo.

I-Iasta 'el final de la dinastia somocista, todo el aparato militar nicara güense estaria asesorado y armado por el imperialismo yanqui - y algunos
paises satélites d e éste —. Por ej em plo , y a p ar a 1979 s e habían entrenado cn d i ferentes academias m i l i tares y anqui s unos 14 00 0 sol dados somocistas.

Esos soldados, según el propio Somoza I I I , eran el bastión contra el comu nismo en l a región centroamericana. Por otra parte, en los momentos finales de l a dinastía, Somoza II I re cordó al embajador norteamericano Pezzullo que del total de la oficialidad

::nicaraguense, un 90 sjs habia recibido instrucción en academias miii~ , especializadas yanquis.

EL DESARROLLO DE LA ECONOMÍA EN ESTA ETAPA
I

LA INSTITUCIONALIZACIÓN DEL NEOCOLONIALISMO.
SU ONSOLIDACIÓN
Tan pronto q uedó p ácíficado e l p ais, d espués del a sesinato p ie dino, las inversiones norteamericanas se volcaron con -mayor peso se economía de Nicaragua y fueron penetrando, poco a poco, las dif De esta forma, con el advenimiento del Poder de Anastasio Somoz® :el capital yanqui, en pocos años, absorbió casi toda l a producción llegando sus inversiones en esa rama a casi 11 000 000 de dólares, a ; de los años cuarenta. J unto con las compañias mineras, llegó a Nicaragua l a U Company, que a través de su subsidiaría, la Standard Fruít and Corporation, desarrolló algunas explotaciones de banano, además ciones de palmas africanas, instalaciones para la extracción de aceite' negocios. 1Vluchas empresas transnacionales se asentaron en el pai s con Ja :finalidad de aprovechar el paraiso que constituía Nicaragua para los inver iaícmistas foráneos, debido a que el gobierno los protegeria a toda' costa, goza :se s de todas las exenciones, tendrian todas las garantias contra el aumento de impuestos, estarian liberados die cualquier medida de control de cambios -y asegurados contra nacionalizaciones. En 1940 'l a Segunda Guerra M undial cerr ó los mercados europeos, y N icaragua tuvo que comerciar principalmente con Estados Unidos, con l o que se consolidó la tendencia comercial monopólica que se desarrollaba desde .la Primera Guerra 1Vlundial. En años anteriores a l a guerra, Estados Unidos se fue haciendo cada v ez más importante como cliente y como vendedor, pero la Segunda Gleb a Mundial lo convirtió en único cliente y el único vendedor de Nicaragua. Por esta épcca, más del 90 % de las exportaciones e importaciones de la nación dependian de Estados Unidos. La guerra convirtió a Nicaragua en punto clave todavia mi s importante dentro del sistema defensivo y hegemónico de los yanquis, tanto por su proxi nfiüdad al canal de Panamá como por su situación estratégica dentro del Con ' tinente. El interes norteamericano por tener asegurado el pai s contribuyó a institucionalizar l a dictadura mi litar somocista, la cual acabó de conso5' darse en el periodo que va entre 1940 y 1950. Asimismo, la potencia impe Halísta le asignará a Nicaragua el papel de suministrador de materias prima s para alimentar l a industria de guerra, factor este que contribuyó a que sectce externo de la economía no se viera tan deprimido como en f914, que las exportaciones tradicionales fueron complementadas con e1 las maderas, metales y otros productos, mediante los cuales se

ragua a la Guerra Mundial bajo la hegemonía 8e Estados Uniche y + QiíÍj :--: :trol. dictat~ J y represivo de Anastasio Somoza Carda.'

N I CARAGUA : GENDARM E DE LA REGI ~ ~
Poco antes de comenzar la década del cincuenta, la dictadura somocista de Nicaragua comenzó a hacerse sentir en sus aspiraciones de desempeñar el papel de gendarme del área de Centroamérica y e1 Caribe, que l e había ~ facilitado» representar el i mperialismo yanqui - p ara que velara por l os in tereses de los imperialistas- y en el cual duraría más de 30 años, hasta el fi n del somocismo. El gendarme somocista se hizo sentir en los conflictos internos de Costa Rica; en su oposición a l a Legión del Caribe; en l a agresión contra el go bierno progresista de Arbenz en Guatemala; contra la Revolución Cubana, en el ataque de Playa Girón ; y en la intervención armada contra 'el Gobierno ,;.-'Constitucionalista de l a Républica Dominicana, además de que los yanquis crigieron al pais y al somocismo en baluarte, o pretendido baluarte, mejor ,.,!dicho, del pacto mi litar centroamericano... también hasta el fi n del somo
císKQO.

::=LA INJERENCIA EN COSTA RICA Y IA L EGIÓN D EL C ARIBE En 1948 se creó la Legión del Caribe, que tenía como objetivo principal
degrocar a l a s di ctaduras de l Car i be : l a s de A nastasio Ta cho S omoza, e n

Nicaragua; Tiburcio Carias, en Honduras; y Rafael Leónidas Tr uj illo, en República Dominicana.'
La legión del Caribe estuv o integrada i nici almente por Costa Rica, Gua

temala y Uenezuela (Cuba se adhirió con posterioridad3, y presidida por el
polí tico d omi nican o Jua n Bosch , aunqu e e l gener al , t am bién do mi ni cano„

Miguel Angel Ramirez aparecia como jefe militar de la Legión (y quien fue el jefe de la fracasada expedición de Cayo Confites, en 194Z, contra el dicta dor 'I r uj íilo). Haciendo causa común contra la Legión, Tacho Somoza, Trujillo y Tibur
cio í i rrnaron un pacto — denominado po r l a prensa como «Pacto de las tres T»— par a efectuar patr ul l ajes f r onter izos en contraposición a cualquier act i vidad mi l itar que pusiera en peli gr o el poder di ctatorial de los mismos.

Al desatarse la guerra civi l costarricense en febrero de 1948, el presi
d ente Teodor o Picado soli citó el apoy o de Nicaragua para enfrentar a los par

tidarios de José Figueres, quien desarrolló su programa político sobre bases muy contradictorias, tales como la conjugación de la defensa de la más pura democracia burguesa, la amistad con los gobiernos norteamericanos y l a lu cha contra el somocismo, además de que ' i mponer un furioso valladar anti
comuni sta.

La ayuda de Somoza no se hizo esperar, y ésta contribuyó a obtener
a lgunos éxitos m i l itares r el ativos. N o obstante, e l ap oy o p opular dc l m ov i miento encabezado por Fi gueres, fue determinante en l a derr ot a del gobierno

de Picado.
Así, Figueres asumi ó pr ovisionalmente l a Presidencia de l a República de

Cesta Rica a mediados de 1948, y el 11 de diciembre' denunció la participa ción de Nicaragua como país agresor, en el Consejo de l a Organización de

Estados Americanos (OEA).
ó3

zador de la invasión, y como promotor principal, al ex presidente picado. '
El Consejo de l a OEA, al analizar el caso, acordó enviar una comisión de investigación a ambos países, y terminó por absolver a Nicaragua de haber

En estas acusaciones de Costa Rica. se presentó a Somoza como organi

parúcipado en la invasión, aunque criticó la actividad del gobierno nicara
guense por haber permitido que aquélla se organizara en su territorio. g' ar a s ronteras de Nicaragua y Costa Rica, y denunciara encargaraactovi cualquier e de violación territorial. En estas condiciones, el 21 de febrero de 1949 se firmó un Tratado de Amistad entre Nicaragua y Costa Rica,' con lo cual se dio por terminada, de momento, la disputa entre ambos paises y se establecia la amistad entre ellos, aunque en lo adelante, de una u otra forma, los gobiernos de turno de Costa Rica prestarían su contribución más o menos velada a ayudar a los pl de la lucha antisomocista EL DERROCAMIENTO DEL GOBIERNO DE ARBENZ EN GUATEM ALA Hasta el 20 de ocutbre de l R44 en que triunfó la Revolución Gu teca,' estuvo Guatemala dominada por el consorci o bananero Unit Company, el monopolio ferrocarrilero International Raílways of Cent rica: el monopolio de la energia, subsidiaria de la Electric Bond and Sh nocida como Empresa Eléctrica de Guatemala, S.A.; y, en menor medida, por e acayo presidencial de turno, junto a un pequeño sector de la clase olígár

F

inalmente fue nombrada otra comisión para que s e

d

quica y feadah
La revolución democrático-burguesa de Guatemala, que tuvo un carácter nacionalista, trató de modificar la estructura semifeudal y semicolonial de su sistema económico, anacrónico, por otr o moderno, también de cort t al ' t e capi ta lsta.. Sin embargo, el plan de desarrollo que se implementó afectaba de for ma directa los privilegios de las empresas extranjeras - sobre todo de la Uni ted Frui t Company- radicadas en territori o guatemalteco. Esto provocó el in ~ ento de la propaganda falaz norteamericana, entre 1952 y 1P54, contra cl gobierno de Jacobo Arbenz Guzmán, asi como la elaboración de estrategias imperialistas que incluyeron agresiones diplomaticas y armadas. Todo esto con el objetivo de proteger y defender los privilegios de los principales gru pos de Poder norteamericano que controlaban la economía del p ais. De esta manera, se formó el triángulo United Frui t Company-Departa m ento de Estado norteamericano-Agencia Central de Inteligencia, el cual fi nanció, dirigió y ejecutó'el plan denominado Operación Guatemala ,~ con.el objetivo de d i s c a r a l gobierno constitucional del entonces presidente Ar

benz.
Esta agresión norteamericana se organizó con ia compBcidad de los re gímenes lacayos de Santo Domingo, Honduras, El Salvador y Nicaragua. Ya desde 1952, Somoza habia evidenciado su posición de lacayo incon dicional de los planes yanquis en su agresión a Guatemala, cuando manifestó

qu isólo necesito armas y limpiaré a Guatemala inmediatamente..'
En febrero de 1954, con el apoyo politico y económico de Estados Unidos, se establecieron campos de entrenamiento en l a finca RE1 Tamazíndos (pro

piedad de Somoza) y se utilizó el aeropuerto de Puerto Cabezas para el en
trenatmento de los pi l otos mercenarios. De esta manera, en H onduras y Ni caragua se estableció un recl utamiento

de mercenarios a razón de 300 dólares mensuales cada uno. El material bélico
f ue tr anspor tad o desde Estados U ni do s haci a estos do s países centroamer i canm , los cuales prestaron su ter r i tori o para la instalación del Cuartel General de las fuerzas mercenarias. Éste, en l a etapa de preparación y entrenamiento,

fue emplazado en Nicaragua, y posteriormente fue trasladado a Honduras. E 21 de mayo de 1954, Somoza - cumpliendo instrucciones yanquis— l ,
ron!pi ó r - l aciones con e l g obiern o d e Guatemala' p ar a t omar l a i n i ciativa d e convo=ar , con carácter u r gente, una r eu nión d e consult a d e m i ni stros de Relaciones Exteriores dentr o del m arco de l a O E A que per mi tiera, a Estados

Unidos, realizar una maniobra política para intervenir directamente con sus
tr opas regulares. A nte l a negativ a de E l Salvador , H onduras y Costa Rica de asisti r a l a Reunión de Consult a si l a solicitab a N i caragua, el D epartament o d e Estado norteamericano t uv o que hacerse cargo d e solicitarla, per o f racasó el i ntento yanqu i d e ut i l izar a Somoza com o i n strumento, en es'.a ocasión . No obstante, el 17 d e j u ni o de 1954 comenzó l a i n vasión a Gu atemal a con u n pequeño g r up o d e o f i ciales m i l itares guatemaltecos — con el coronel Carlos Castil l o A r mas al f r ente —, otr o p equeñ o g r up o d h mercenarios nica r agñens s y h ondureños y u n a ab r umadora m ayori a d e t r opas yanquis. A l día siguiente Guatemal a denunci ó l a agresión en el Consej o de Seguridad de N aciones U n idas, y , nuevamente, N i caragua si r vi ó de instrument o y anq!!i al copatroc!!!ar co n H onduras l a presentación de un a soli ci tu d de ínves',igación an i l C o mi sió n I nt er american a d Pa... Co n est a m aniobra, e l g obi, rno de Estados U ni dos pudo alegar ante el Consej o de Seguridad que el caso pr c se-.,tado po" Guatemal a «ya estaba en m anos de un a O r ganización r egional»,' por l o que (i nvocando el ar ticul o 52 de l a Carta de las Naciones U nidas) éste debía abstenerse de actuar . Esta maniobr a d i plo!nática pr ovocó que l a sesión de ese ór gano de N a

ciones Unidas se empanta".ara alrededor del problema j urisdiccional, mien
tras se consumaba l a i nvasión. De es".a manera, el D epartament o d E s t ado norteamericano, i un',o con actividad desestabi lizador a de l a U n i tc d 'Fru!t Compan v y rc snaldada por 1a CTA, ut i l izó a u n g r up o de m i l itares tr aidores, a i a clase ol igár quico-feu dal guatemalte a y a su s lacayos regionales par a destrui r u n gobi. rno d"'mo crático y nacionali sta e i m poner su v ol untad y l o s f u turos gobernantes. L A A GRESI Ó N D E PI A Y A G I R Ó N La i nvasión a Cuba, en ab ri l d e 19ó1, '.la cual se ef e. tu ó po r l a estraté gica zona de Pl ay a G i r ón , f u e or ganizada, f i nanciada y d i r i gid a po r e i go biern o i m peri ali st a d e E stado s U n i dos. E n el l a p ar ti cipar on , ap r oximada mente, 1 500 t r ai dores y m ercenar io s de or'!gen cubano d e t od a l aya, reclu tados y entrenados en Guatemala, Venezuela, Puert o Rico, Panamá, N icara

gua y en el propio territorio norteamericano. .La estrategia operativa de la agresión consistía en que las fuerzas inva soras, partiendo desde Nicaragua, desembarcarían en Girón par a ocupar

dé~ ya, establecer un gobierno provisional y solicitar el apoyo
t

Ki i f ~= k ~ c a ragua, hay q ue destacar que l a d ictadura aomocista atravesó en el periodo de 1959 a 1960 una grave crisis económica que llevó a Somoza a soBoitar, desesperadamente, la ayuda económica norteamericana que.hasti i nicios de 1960 no habia sido concedida. Esta imperiosa necesidad financiera, condicionó, aun mas, el carácter de instrumento dócil y e fectivo- que representaba el g obierno somocista en la legIón, para ejecutar l a p olitica t razada por e l D epartamento de Estado norteamericano. De esta manera, la i sla Ometepe, situada en el centro del lago Nicara- .. "-4 gua, asi como las islas M ai z (Corn Islands, arrendadas desde muchos años atrás a Estados Unidos) y la zona de Puerto Cabezas, se convirtieron en ba- „ ses de entrenamiento de las fuerzas mercenarias que invadieron a C uba l a madrugada del 17 de abril de 1961, y que Somoza despidió con euf o " " Esta colaboración de Somoza en el plan de invasión norteamericano denunciada y condenada por Cuba. El tirano negó los cargos que se je im putaron e intentó i nvertir l a acusación al p lantear q ue e n C uba s e preparando guerrilleros para invadir a Nicaragua. A si, Somoza ratificó su condición de lacayo incondicional de reses yanquis al conceder facilidades para el entrenamiento de los rios en territorio n icaragüense, que además sirv ió d e p unto d e p artida d e la fracasada invasión y de aprovisionamiento de la aviación meroenaria que hizo varias incursiones a Cuba en las horas y dias siguientes, antes de ser

abatida.
LA I NTERVENCI 6 N E N REPOBLlCA D OM l Nl CANA En 1965 se llevó a cabo la Operación Santo Domingo, dirigida ésta por el gobierno de Estados Unidos, y que tuvo como objetivo aniquilar el mo;. vtmiento r evolucionario que encabezaba el coronel Francisco Caamaño Deñb. En esta ocasión, el Departamento de Estado norteamericano, el Pentá gono y l a CI A decidieron enviar una poderosa y gran flota de guerra para acabar con el posible triunfo de Caamaño. Este habia creado la Junta Patrió tica, que se oponia a l a restauración del etruj iiBsmo si n Tr ujiBos y contro laba una gran parte de la capital con el apoyo de los izquierdistas. De esta manera, con el pretexto de evacuar a los ciudadanos nortea m ericanos y proteger las propiedades estadounidenses, el 29 de abri l de 1965 desembarcaron los primeros marinas n orteamericanos, y y a t l 5 d e mayo combatian contra los constitucionalistas más de 30 000. Al di a siguiente, por resolución adoptada en l a Reunión de Consulta

de los ministros de l Exterior representados en la Organización de Esta
dos Americanos, se aprobó la creación de l a Fuerza Interamericana de Paz que se destinaria a imponer el orden.

Esta maniobza fue hecha con el objetivo de dar un carácter multinacio
nal a su invasión imperialista, pues Costa Rica envió ,20 poBcias militares,

Honduras faciBtó 250 soldados, Brasil aportó 1 250 y Nicaragua envió 170.

~ 5

Nicaragua, una vez más, actuaba en complicidad con los planes impe rmhstas. Somoza apoyó l a creación de l a Fuerza Internacional de Paz y en
vi ó l a antedicha ci fr a de soldados de l a Guardi a Nacional , que fueron t r ans portados en av iones n orteamericanos haci a República D om i nicana.

El l i de mayo fue aplastado el proceso revolucionario encabezado por
C aamaúo y e l gobiern o y anqui i n stal ó e n e l Poder a u n p resident e p r ov i

si"nal que, meses después, crearía las condiciones para traspasárselo me
diante «elecciones» a Joaquí n Balaguer , cóm plice d e T r uj i l l o y l acay o del

in períalismo, quien gobernaria hasta 1978 con la misión de dejar estabili
zada en c l p aís l a l l amada «democraci a b ur guesa. . LL COiVDECA

En medio del auge de las luchas revolucionarias que se desarrollaban
en d i ferentes países d e A m ér ica, y e n p ar ti cula r e n A m érica Centr al , des

pués óel triunfo de la Revolución Cubana y de l a derrota del imperialismo
yanqui e n l a agresión po r Pl ay a Gi r ón, e l gobiern o d e Estado s U n i dos pl a neó contrarrestar la s creand o u n o r gani sm o m i l i ta r colegiad o qu e en f ren tar a a las guer r i l las. Así , e n 1964, e l Pentágon o au spi ci ó l a f o r mación de l Consej o d e D e fensa Cent.oamericano (CO N D ECA ) , pacto m i l i tar de l as repúbl icas centroa mericanas par a 1 a «defensa m utu a contr a e l comuni smo», y di o a N i cara gua un a am pl i a p ar ti cipación e n l a f o rmación d e est e bl oque.

EL AJUSTICIAMIENTO DEL TIRANO
E n 1956 l a di ctadur a d e A nastasi o Somoza Gar cí a parecía que dur ar i a t od a un a v i da, per o el o di o acumulado contr a el l a po r más d e 2 0 anos y las luchas popul ares r epr i m i das a sangr e y f uego s e ex presaron v i olenta

mente en el ajusticiamiento de l dictador por e l patriota Rigoberto López
Pérez.

La acción revolucionaria de Rigoberto López Pérez acabó con l a ca
b eza p r i ncipal d e l a o diad a t i r aní a y si gn i ficó un a p r of und a her id a par a

la reaccion dirigida por Somoza.
El aj usticiamient o de A nastasio Somoza Gar cía, el 2 1 de septiembre de 1956, fu e pl ani fi cado po r Ri gobert o López Pérez, E d w i n Castr o Rodr íguez, Corneli o Si lv a A r güell o y A u sberto N ar váez Par aj ón , y s e l lev ó a cab o en u n a f iesta celebrad a e n l a denominad a L a Casa de l O b rero», e n l a ci u

dad de León, donde tradicionalmente se reunian los liberales somocistas.
En est a ocasión par a festejar e l no mbramient o de l t i ran o p ar a u n nu ev o periodo presidencial . Par a efectuar l a acción , Ri gobert o L ópez Pérez s e someti o a u n r i gu rcso entrenamient o qu e l e per m i tier a u n p l en o d o m i ni o d e la s di st i ntas

formas de tir o (d e pie, de rodill a y de tendido) ; además, se estudió el
comportamient o o actuación de l t i r ano en recepciones, f iestas o acti vidades dei p ar tid o qu e encabezaba. La audaz acción f u e p r fectamente concebida, an al izada y or ganizada e n E l Salvador . L a ú l t im a etapa de ésta consistía en e l aj u sticiamient o y l a

realización de un sabotaje, de forma simultánea, para garantizar la saBda
de Rigoberto. El pían , tnazado con una sincronización czonométrica, n o pudo ser ejecutado según l o previsto En medio del festejo, y de forma inesperada,

Somoza anunció que se retiraría, pues tenla que CumPlir con otros compro
misos, lo cual obligó a Rigoberto a adelantar el ajusticiamiento, por l o que s e dirigió a l a mesa presidencial y cumplió su mi sión si n titubeos. El t i rano recibió los dos primeros impactos de bala en el brazo y en el pecho; os últimos disparos l e perforaron l a ingle; inmediatamente Rigoberto fue asesinado por los miembros de la escolta del tirano. Estas circunstancias fueron las que no permitieron cumpli r l a acción planeada de sacar del local (a oscuras por un sabotaje a la planta eléctrica) a Rigoberto. T acho Somoza fue trasladado a un hospital en l a Zona del Canal de D e esta manera, terminó una de las ti r nos, muri ó e l 29 de septiembre. Latina, aunque l a dinastia somocista con nias más sangrientas de América ' nuó controlando el Poder en ¹ caragua e incrementó la represión, el ase turas, hasta j uli o de 2979 en que triunfóinato, las persecusiones y las tor la Revolución Sandinista.
P anam a con tr olada po r l o s no r teamer i c

gQUIRN FUE RIGOBERTO LÓPEZ PRREZP
Higoberto López Pérez nació el 2 3 de mayo de 1929 en León, Nica ragua, y desde su j uventud evidenció su gran patriotismo y condición r e v olucionaria. Sus poemas exponen, diáfanamente, su conciencia politica y su humanismo patriótico. Rigoberto trabajó como tipógrafo en el periódico Zl Cronis ta, en Leon, hasta que marchó a El Salvador como exiliado politico por su participación., en l a lucha revolucionaria contra Somoza. Su análisis de la realidad política que vivia el pueblo nicaragüense'p s u actuación consecuente con sus principios, así como el esmerado análíi i s y planificación de l ajusticiamiento, confirman que Rigoberto López Pérez no fue u n suicida. i a ejecución de i a accion revolucionari a a sabienda e que el precio seria su propia vida, demostró que como revolucionario no vaci.ó en improvisar para cumplir su misión. En carta diri gida a su madre, fechada el 4 de septiembre de 1956,' ' hacia un análisis objetivo de l o riesgoso de la acción con una previsión de revolucionario combatiente y n o como suicida. Enfrentó el peligro con co raje y pagó con el altísimo precio de su vida, cumpliendo con el objetivo previsto de eliminar al dictador, en un acto que sól o héroes son capaces de realizar. Con esta acción, Rigoberto destruyó un mit o (indestructibilidad y poder de .a dictadura), terminó una tradición (métodos tradicionales de oposición 'a que la burguesía había impuesto al pueblo nicaragüense) y reafirmó un mé todo de lucha (responder a l a violencia rieaccíonaria con violencia revolu
J

cionaria).

epe

LA SUCESIÓN DINÁSTICA
Días más tarde de ser ajusticiado 'el general Anastasio Somoza Garcia,
el 2 1 d e septiembr e d e 1956, su h i j o L ui s — que ocupaba e l carg o de pr e

sidente de l a C ámara d e D iputados en ese momento- f u e « elegido» presi dente de la República en funciones, el 28 del propio mes, por decisión del
C ongreso, en el cual exi stía un a abr umador a m ay oría gubernamental .

Al di a siguiente, asumió l a Presidencia con carácter provisional hasta el término del mandato de su padre (1ro. de mayo de 1957), fecha en que inauguro su propi o período presidencial de sei s años, al se r nuevamente
elegi do» Presidente de l a República de N icaragua, ahora en la s «elecciones»

celebradas ese ano.
A pesar de l a muerte de Tacho Somoza, su r égimen no cay ó y el Poder y l a dmasti a quedaron e n m ano s d e l o s do s h i j o s de l vi ej o t i r ano : L ui s, Lui si i o que y a v i m os c omo se « ganó» la P residencia, y A n astasio I I , Tachit o, q uien asumi ó l a Jefatur a de l a Guar di a Nacional . T odos l os «ser vi cios» com o gendarme de l área prestados a l os yanqui s po r e l vi ej o Tach o Somoza, f uero n debidamente r emunerados po r E stados

Unidos, y, junto a muchos otros, nos permiten comprender el porqué de las
palabras del en tonces presidente n orteamericano D w i gh t Ei senhower , a r aíz del aj usticíamiento de l t i r an o po r c l revolucionari o Ri gobert o L ópez Pérez. La nación y y o per sonalmente, l amentamos l a muert e de l p residente

Somoza, ocurrida como resultado del cobarde ataque de un asesino. El
presidente Somoza mantuv o constantemente en p ú blico y en p r ivado su amistad con los Estados U ni dos, amistad que persisti ó hasta el m omento de su muer te." P ara e l p residente de Estados U n i dos había si d o u n «ataque» el aju st i c iamient o de l t i r ano . Y , e s ci erto, l o f ue : f u e u n «ataque» al d omi ni o n or teamericano el cual había colocado y am amantado a l a di ctadur a somocista, al i gual qu e ot ras di ctaduras en t od a A m érica L at ina. H abí a si d o u n «ata

que» a las estructuras organizadas y dirigidas por el Departamento de Es tado norteamericano. El ajusticiamiento del tirano, si bien dio lugar a un redoblamiento de
l a r epresión , m arcó e l i ni ci o d e un a etap a superio r d e l uch a p opul ar . En tr e l os años de 1956 y 1960 se l ogr ó que se fueran conj ugando l as acciones

aisladas de las fuerzas del pueblo; esto se materializó en huelgas obreras,
inanífestaciones estudianti les, creación d e si ndicatos y confederaciones obre ra s y campesinas. A demás, quedó patentizado en l a i ntegración de u n m o vi miento masivo, el cu al , aunque de cort a d uración , t uv o gran i m p ortancia, ya qu e di st intos sectores d e l a s masas se or ganizaron i ndependientemente

de la burguesía y de su dirección política: este movimiento fue la Juventud Patriótica Nicaragüense (JPN).

69

EL DESARROLLO DE LA ECONOMfA EN ESTA ETAPA LA CONSOUDACION POLfTICO-ECONÓMICA DE LA DICTADURA
Al comenzar l a década del cincuenta coincidi ó co n u n vi goroso pe

rlodo de expansión económica: la consolidación que la dictadura desde an
tes habia venido demostrando. Esta expansión, como ya se mencionó, tu vo por base el cultivo del algodón y su exportación al mercado internacional, donde los precios eran altos. Como bien señala el comandante Jaime V hee lock : e l esquema de idesarrollo» encuentra una expresión significativa en + ~ ' periodo de post-guerra, cuando Nicaragua con la politica somocista pres- W , ' -,' tada. por el imperialismo, apoya fuertemente la .diversificación que se -. contrajo a l a expansión unilateral y desequilibrada del cultivo algodo nero.' T al situación trajo como consecuencia el aceleramiento del proceso ~ o - ' letarización en la agricultura y el a umento de l a p roductividad del t ra 4t jo , lo cual, a su vez, ocasionó el incremento de las migraciones a las ciudades. Por otra parte, la expansión algodonera creó las bases para el surgimiento de grupos financieros como el BANIC y el BANAMERI CA, ajenos a Somoza. También contribuyó de manera significativa en el enriquecimiento del pro pio Somoza y sus allegados (familiares y militares de la Guardi a Nacional) al crearse empresas de mayor importancia. En cuanto a l a s uperestrucfura ' =;-'~. p olitica, el auge económico experimentado influyó en los cambios del a ~ -4 mato estatal en función de los intereses de la camariQa somocista.

PRIMERA FASE O SURGIMIENTO DEL NUEVO EJE DE LA ACUMULACION CAPITALISTA
Ya a partir de 1940, el eje de anunulación capitalista basado en el cafe
daba muestras de estancamiento, po r l o que se hu o necesaria l a rápida puesta en práctica de un nuevo modelo que viniera a completar l a taxea histórica que el café no pudo terminar, p ues si b ien éste logró g eneralizar y expandir las relaciones capitalistas de producción y fomentar un mercado interno, fueron en definitiva el algodón, primero, y , después, el r elativo proceso de i ndustriaHzación, l os q ue e n v erdad l ograron p rofundizar l a s relaciones capitalistas y desarrollar en una escala mucho mayor el mercad/ internó en Nicaragua. D esde 1950, e l desarrollo capitalista nicaragüense se caracterizó por ' la expansion del cultivo del algodón, como se explicó anteriormente, y desde '1960, por el inicio de un proceso de industrialización, sustitutivo de importa nones y de produccion industrial di rigido al mercado externo, muy vinculado al mecanismo de integración subregional que por a ' s se puso eu práctica, es decir, el M ercado Común Centroamer i ' , ) „ y co n la' ZO.

Alianza para el Progreso (ALPRO), ambas entidades bajo l a égida del ca pital norteamericano.
E ste p roceso tr aj o consig o u n a g r a n i nternacionalización de l capital ,

que aportó un rasgo distintivo al modelo de acumulación capitalista ins trumentado en el pais. Para llevar a cabo el «complej o modelo de desarrollo», lógicamente se tenía que contar con un Estado fuerte y capaz, el cual se venia consolidando
a par ti r d e 1934, aunque n o fue sin o hasta 1950 co n l a f i r m a de l pacto po

lltico - e l bipartidismo- entre liberales y conservadores que l a di -tadura
mi l i ta r somocist a se in st i tucionalizó com o r égimen de dominación clasista.' E n esencia, este pact o n o buscaba otr a cosa qu e ci mentar un a al ianza de clases dom inantes par a pr omover e l nuev o model o de acumulación qu e r e

basara el prevaleciente en aquellos años. Durante las decadas del cincuenta y de l sesenta l a economia nicara
gñense se caracterizó po r u n a ev olución clásica dentr o de l m arco de l capi talism o superdependiente. L a mi seria, e l desempleo y ot ro s gr avámenes t ra dicionales se p r of undizaron e n e l p ueblo , qu e vei a cóm o la s r i quezas del

pais eran saqueadas y cómo los ingresos se concentraban en manos de unos pecas empresarios.
Con e l al godó n y e l carácter expansiv o d e s u cu l t iv o s e p r oduj er on grandes transf ormaciones en l a posesión y u suf ruct o del suelo. La expansión dcl cu l tiv o tr aj o com o consecuenci a e l desaloj o d e m i les de campesinos de

las zonas del Pacifico y l a conversión de éstos en obreros agrícolas tem
porales. También si gni ficó u n f ortaleci mient o del l at i f un dio, a ta l p unto, que p ar a 1969 sólo e l 15 % d e l os productores de al godón contr olaban e l Z 5 % de todas las áreas sembradas del p r oducto.' ~ Junt o co n e l crecimient o al godonero, creci o t am bién e l sector ar tesa

nal y fabril , reflej o de l o cual fue el hecho de que entre 1950 y 2962 el
sector i n dustrial aumentó al rededor de u n 8 % anual , desarr ollándose sobre todo e n este period o l a s i n dustria s t r adi ci onales. A p ar ti r d e 1960, f u ndamentalmente, s e i ni ci ó e l r elativ o p roceso de i ndust ri alización , e l qu e p r ovocó u n cambi o sustancial en e l p orcentaj e de

participación de l a producción industrial en el producto interno (PIB) y en
las exp c. taciones. Esto se refl ej ó en el hech o de que si par a 1950 las expor taciones de pr oductos i ndustri ales representaban e l 1 0 / p de l as exportacio nes totales, par a 1960 l legaron a ocupar el 15 % , y e l 2 5 % e n 1966. El peso pr incipal en este «proceso de i ndustrial ización» l o l levaron di rec tamente las empresas tr ansnacionales yanquis, qu e in stal aron l as i ndust rias n~ás di n ámicas ( químicas y o tr as). El cu l ti v o de l a l godón y l a r el ativ a i n dustri alización tr aj ero n n uevos cambio s en e l or den social , y sur gi ero n e n est e per i odo, co n gr a n f uerza, l a bur guesía in dustrial y el p r oletariado u rbano, ambos cual itativamente di f erentes a l a v i ej a o l igarquí a agroexportador a y a l campesinad o pr oletar i z ado. A demás, l a concentració n capitali sta, t ant o e n l a a g ri cul t ur a com o en l a i n dust ria, r omperí a co n l a di spersión qu e caracterizab a a l campesi n ado y a l p r oletariad o e n l o s per i odos anteriores, dand o paso co n est o a

nuevas formas y contenidos de la lucha de clases. Al finalizar más en detalle l a evolución económica de Nicaragua, po dcmcs observar yac. dúmnte los años cincuenta y mediados de los sesenta,

el crecimiento economico fue bastante notable, debido, entre otras cosas,

al auge del cultivo algodonero, que como consecuencia directa implicó:
~ Un. considerable aumento de l as exportaciones, las cuales se multi plicaron por tres en menos de 15 años;

~ una ampliación de las disponibilidades de tierras y. recursos huma nos;
~ cl a uge de l a demanda externa de sus exportaciones; o u n a umento d e l as d isponibilidades de capital e xterno; y ~ un m ayor u so d e l a técnica, l a m ecanización y l a q uimica en l o s procesos productivos. Más adelante se analizará con todo detenimiento l a composición de-:".' los grupos económicos y el alcance de las inversiones extranjeras en Nica ragua, al ahondar en el nuevo ej e de l a acumulación capitalista.

ALBORES DE LA NUEVA LUCH A SANDI NISTA
Hay que señalar f inalmente que entre los dos grupos financieros que operaban en un principio en Nicaragua, como es obvio, existia la competen cia y l a lucha por los mercados. Pero si n duda, el extraordinario poderio Ch Somoza er a en l a práctica l a principal barrera para el desarroll o del BA ¹ C y del BANAMPRICA . Ya desde el inicio de l a década del sesenta el afianzamiento del grupo económico Somoza era una realidad. Se babia producido un entrelazamientq
del poder económico y p ol i ti co . Para esta época se puede af i r mar que el EK

tado era Somoza, quien poseía un control absoluto de l a Guardia Nacional como aparato militar para defender los intereses de su dinastia. I- Revclución Cubana influyó en l a situación interna de Nicaragua al
ini ci ar'.e lo s años sesenta . N o sól o r epercuti ó e n l as masas populares si no

también en las clases dominantes debido al papel que l e asignó el impe rialismo yanqui a Nicaragua. A raiz de l a Revolución Cubana [señala Jaime Wheelock), el imperia l ismo incorporo a Nicaragua en su estrategia global contrarrevolucio- . naria destinada a evitar que la deprimente situación de explotación in t ernacional e interna prevaleciente en América Latina, pudiera ser el factor detonante para nuevas victorias populares contra el neocolonia lismo y las dictaduras locales. Tras una mascarada de demagogia re formista, se p uso e n p ráctica el p royecto « Alianza p ara e l P rogreso» contando con el beneplácito de [las burguesías localesj y una bolsa de mi l es de millones de dólares apostados por el complejo -financiero de l as corporaciones multinacionales." 72

Con el ejempl o de l a Revolución Cubana, l a respuesta a l a crisis del capitalismo agrario en Nicaragua y a la represión de la dictadura, fue la lu
cha ar mada . Lo s f r acasos m i l i tare s d e l o s di sti nto s destacamento s popu

lares, pero también la experiencia que se desprendió de ellos, fueron creando
y m ad urando l a s condi ciones p ol í ticas par a e l su r gi mient o d e l a p r imer a vanguar di a político-mi l itar or ganizada de f orma estable : el Frente Sandini sta

de Liberación Nacional (FSLN), creado en 1961 por un tri o de estudiantes
exi l iados e n H onduras co n experiencias e n l a l u ch a contr a Somoza. Estos

fueron : Carlos Fonseca Amador (considerado el Comandante en Jef e del
FSLN y p r oclamad o póstumamente H éro e N acional) , Si l vi o M ay org a (m ár

ti r de l a Revolución) y Tomás Borge (hoy comandante de l a Revolución, miemb.o c1e la Dirección Nacional del FSLN y ministro del I nterior), y tam
bién po r u n veteran o r ev olucionar i o - guer r i ller o co mpañer o d e l as l uchas

de Sandino —, el coronel Santos López.
El FSL N sur gi ó á l o s 2 5 años del naci mient o d e l a t i r ani a d e l o s So moza, cuand o éste y a estab a consolidada p ol ítica y económicamente. E st a situación nos expl ica l o d ur o d c l a l ucha l i brad a por el FSL N y l o s reveses suf; i dos por é l durante más de 15 años. Po r otr a par te, l a di ctadur a hizo de N i car agua «un a gran f inca» o «feudo» en su ben efi ci o y a gr up ó en t orn o a < lía u n g ran poderío que f renaba el enr iquecimient o de o tros sectores de l a b urguesia. Con e l t r anscurso d e l o s años, estos sectores comenzaron l a l u c ha an tísomocísta, l o cual f u e apr ovechado ef icazmente po r e l FSL N .

Jaime Wheeiock Romín: «El ideario de Sandino y el sandinismo», en Reoista Eucues
tro, UC A, Ma nagua, 1980, p . 3 7. C itado e n Ap uutes d e H is toria d e N icaragua, t. I, Sección de Historia, Departamento de Ciencias Sociales, Universidad Nacional Autónoma de Nicaragua,

Mattagua, 1980. «La Legión del Caribe y el Pacto de las "tres tes"», en Bobemia, no. 48, Año 40, 28 de noviembre de 1948, pp. 24-25. Facts on File, The Index oé Wodd Events, Inc., Nueva. York, 1965, pp. 310-342. Deadline Data on World Affairs, DMS Inc., Greenwich, Connecticut, s/a. Ibídem. Guillermo Toriello Gamdo: Tras la cortina de banano. Fondo de Cultura Económíca,'-: hiéxico, 1976, p. 54. Ibídem, p. 93. Stephen Sihlesinger y Stephen Kuuer: Bitter Fruit: Tbe Uutold Story of tbe Amerieau coup i» G uatemala, Doubleday and Company, Inc., Garden Ci t, Nueva York, 1982, p. 104. Guillermo Toriello Garrido: Tras la cortiua de bauauo. Fondo de Cultura Econónnca, México, 1976, p. 198. Ibídem, p. 202.
José Benito Escobar: Rig oberto Ló pez Pérez: e l p riucip io del f i» . Secretaría Nacional

de Propaganda y Educación Política del FSLN, Managua, 1980, p. 38.
11 lb ídem~ p. 3 0

Jaime Wheelock Romín: Imperialismo y dictadura, 3ra. ed., Editorial Siglo XXI, Méxi co, 1979, p. 126.
Rene Hcrrera Zúñiga: «Nicaragua: el desarrollo del capitalismo depend ente y la crisis

de la dominación burguesa, 1950-1980», en Certtroamérica ert crisis, Centro de Estudios In. tcrnacionales, Ei Colegio de México, México, 1981, p. 106. Ibidem, p. 99.
ts ' Jaime Wheelock Raaán: Im perialismo y dic tadura, 3ra. e d., E ditorial S iglo X X I , México, 1979, p . 127.

SEGUNDA PARTE

Rigobert o López Pér ez

)'

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) $¹ .

I ,

VI
' CONTEXTO HISTARICO DE LA REVOLUCIÓN SANDINISTA

LA TEORÍA L ENIN ISTA D E LA R EVOLUCIÓN Y' LA ÉPOCA CONTEMPORANEA
Es d e singular i m p ortanci a exponer br evemente l o s aspectos p r incipales de la teoría d e L enin s obre l a r e volución, c on e l f i n d e p art ir d e u na b ase s ó l id a par a analizar y f undamentar ci enti fi camente e l sur gi miento , desarr ol l e y auge d e l a Revolución N i caragüense y l a p ol i tica pr acticada po r s u v an g uar di a : el Frente Sandinist a de L i beración N acional . Pero antes de analizar l a teori a del gran l íder de l a Revolución d e O c tubre, v amos a traer u nas l ineas acerca del tema, a maner a de i n tr oducción, del l i br o 50 aAíos de l u cha sandin is ta del d i r i gente d e l a R evolución N i cara

güense, el comandante Humberto Ortega: «Las condiciones en que esta lucha
. e ha dado, ha n i d o m arcand o su s avances, su s retrocesos y su s repliegues tácticos, de acuerdo con las cuales se generan l os procesos populares.»' E ntr e l o s aspectos d e m ayo r r elevanci a e n l a m encionad a teorí a de L enin, es de extraor dinari a i mp or tanci a el r eferente a l a concepción d e «si t uación r evolucionaria» Si n l ugar a dudas, en v ar ios momentos de l a hi st or i a d e N i caragua se apreci ó qu e existía u n a si tuación r evolucionaria . Según l a teori a leni nista, ésta representa u n conj unto de condi ciones obj eti vas político

sociales sin las que no puede haber revolución. Aunque no de toda situación
revolucionari a se l ogr a l a vi ct ori a d e l a r ev olución. Lenin, sobre l a base de la teoría de M ar x y Engels, sintetizó l a experien ci a r evolucionari a de l a nueva época hi stórica y di o respuesta a l as cuestio nes de cuándo y cómo se efectúa el paso del estado «pacífico» de l a sociedad a l a r ev olución , y cu áles so n l o s cambio s obj et ivos y su bj et ivos en e l de sarr ol l e social que t raen consigo e l nacimient o de ésta. La Revolución de N icaragua, ante todo, v in o a conf i rmar que las r aíces

de la revolución estaban en las contradicciones del modo capitalista de pro ducción, desarrolladas sobre l a base del conflicto entre las fuerzas produc tivas y las relaciones de producción. La situación revolucionaria se hallaba
e n f unción directa de l a correlación de fuerzas entre las clases en pugna, i n cl uida I a corr elación d e fuerzas en l a aren a i nternacional . Leni n señal ó que

la ~situación revolucionaria» se forma y madura en el proceso del desarrollo 77

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tóriaV y está condicionada por un conjunto de causas de oi

-externo. El momento de surgimiento, el ritmo de desarrollo, las heshM movimiento social del periodo de la «situación revolucioaana» 4epeadea ' ' del grado de exaoerbación de las contradicciones de clase, de la situacSa de la máquina estatal, de la fuerza de empuje de la clase revolucioaatia.

de la. amplitud y pr ofundidad del movimiento popular y de las condiciones

internacionales. »Para un marxista [apunta Lenin) resulta indudable que la Revoludón "d-' = -'
I

es imposible si no se da una situación revolucionaria, pero no toda situad r evolucionaria conduce a l a r evolución.»' A continuación Lenin nos o lcs tres aspectos principales para distinguir un a situación revolueio
F"

a) La imposibilidad par a las clases dominantes de mantener s u do.- .- , --;¹ , minio en forma inmutable; tal o cual crisis en las alturas , una c rt~ , sis de la politica be las clases dominantes abre una grieta por la izyjippe el descontento y la indignación de las clases oprimidats. P tfue estalle la revolución no basta que «los de abajo no quieran vi vir xo mo antes, sino que hace falta también que l os de arriba no puedan vivir» como hasta entonces; bj una agravación de la miseria y las penalidades de las clases opri m idas; y c) una intensificación considerable (por las razones antes indicadas) de la actividad de las masas, que en tiempos «pacificos» se dejan expo liar tranquilamente, pero que en épocas turbulentas son empujadas, tanto por l a situación de crisis en conjunto como por la s alturas» mismas, a una acción histórica independiente.' L a situación revolucionaria pmcede a la revolución, a la lucha revolu- ' cionaria directa de las masas, y constituye un periodo histórico caracterizado por la ausencia de la lucha masiva por el Poder. A1 comienzo de la eferves cencia revolucionaria nadie sabe aún, ni puede saber, si l a situación revolu cionaria dada conducirá o no a una verdadera y autentica revolución. Todo

depende de la existencia no sólo de las condiciones y cambios objetivos en

la sociedad, sino también de los cambios subjetivos, del factor subjetivo. Entendemos por factor subjetivo» el nivel de conciencia, las acciones cons c ientes, el grado de organización de la vanguardia y las masas, la volunti 4 y la energia de los hombres, clases y partidos que luchan por resolver ~ terminadas tareas históricas o, que al revés, tratan de hacer frente a la solu ción revolucionaria. Tal y como señaló Lenin, »la revolución puede' haber madurado, y los c readores revolucionarios de esta revolución pueden carecer de fuerzas'sí fi cientes para realizarla, entonces la sociedad entra en descomposición y esta descomposición se prolonga a veces por decenios».d Las condiciones objetivas y el factor subjetivo desempeñan distintos pa

peles en las transformaciones sociales maduras. Las condiciones subjetivas :=mojen el papel determinante por cuanto dictan, en primer lugar, la propia' ne ibeQS4"de cumplir unas u otras tareas histéricas y por consicpxhs@ Q : e o rientación de la actividad de los homhtus p, en segundo lugar h» po.s i+ .

lidades reales para cumpli r estas tareas. Las condiciones objetivas deter minan, en definitiva, el desarrollo del factor subjetivo, puesto que éste se forma como reflej o de las condiciones reales y de las necesidades del desa
rr ol l o d e u nas u o tras f uerzas sociales. L a u n i dad , l a compenetración , l a i nteracció n de l f acto r su bj etiv o y

l as condiciones objetivas de l a revolución se expresan en l a transición de
las masas a una etapa superior de lucha. Sól o las acciones rev oluci onarias de m asas de la clase avanzada en alianza con las otras clases explotadas tranf or tna el es".ado de descontento, de cólera, de protesta, en acción abiert a contr a

%+J régimen opresor ; es decir, en acción revolucionaria, en revolución. Una
révolución puede desenvolverse y t ant o más coronarse con el éx ito, siempre y cuando, a las condiciones obj eti vas se sume el desarr ol l o correspondiente

d=l factor subjetivo adecuado.
En l a Revolución N i caragüense, el FSLN , com o organización part idar ia, contr ibuy ó de f orm a deter minante a acelerar el desarr ol l o de las condi ciones y e l f actor subj etiv o p ar a l a r ev olución . E l p apel de l f actor subj etiv o no c onsisti ó e n crear , sin o e n ap rovechar , p ar a l a conquist a d e l a v i ctor ia, l a

situación revolucionaria en el curso del desarrollo histórico. En este sentido
e s necesario señalar que el FSLN , aunque es parte i ntegrante del f actor sub jeti vo, f u e un o de los elementos más activo s y l l ev ó sobr e su s hombros el peso f undamental en el t r abaj o de concientización de l as masas par a l l evar a cabo acciones masivas i ndependientes y , a su v ez, éstas actuaban y desa r r oilaban la s di ferentes estruct uras or gánicas de l FSL N .

La necesidad de l a unidad entre las condiciones objetivas y e l factor
subjetxvc c s l a le y f undamental de l a r evolución. La r ev olución [d ij o Lenin ] e s i m posi bl e si n un a cri si s nacional general

(que afecte a explotados y explotadores). Por consiguiente, para hacer la revolución, hay que conseguir, en primer lugar, que l a mayoría de
lo s ob rero s (o , e n t od o caso , l a m ay orí a d e l o s obreros conscientes,

reflexivos, políticamente activos) comprendan a fondo l a necesidad de
la r evolución y esté di spuesta a sacr i fi car l a v id a por el la. En segundo

lugar, es preciso que l as clases dirigentes atraviesen una crisi s gu
bernamental que ar rastre a l a p ol ítica hasta a las masas mas atrasadas ( un síntom a d e t od a r ev ol ución v er dader a es l a r ápid a du p licación o

centuplicación de l número de hombres aptos par a l a lucha política
pertenecientes a l a masa t r abaj ador a y o p r i m i da, antes apática) , q ue reduzca a l a i mpotenci a a l gobiern o y haga posibl e su r ap id o der roca mient o por l os r ev olucionar ios.'

En Nicaragua, la unidad de las condiciones objetivas y subjetivas se co
n;enzó a pr oduci r con toda cl ar idad a par ti r de octubr e de 1922. Los elementos que i ntegran el factor subj etiv o p ueden agr uparse en tres aspectos p r incipales :

a) La conciencia revolucionaria de las masas, su disposición y decisión d e sostener l a lucha hasta el final ; 29

t~ L

b) é4 alto grado de o rganización de las masas y su vanguardia, que
permiten concentrar todas las fuerzas capaces de luchar por la vic toria de la revolución, actuar de manera sólida y no de forma dis

persa; y
c) l a dirección de las masas por un partido lo suficientemente experto y valiente en los combates, capaz de elaborar una estrategia y una

táctica de lucha acertadas y llevarlas a la práctica.
En Nicaragua, parecido a como ocurrió en Cuba, la Revolución San vista estuvo dirigida por una organización l a cual fue capaz de elabo una estrategia y táctica de combate que terminó con la victoria. Ambas o ganizaciones estuvieron organizadas y estructuradas acorde con las neoe aades y condiciones impuestas por l a clandestinidad y por l a lucha guerri

gcra en las montañas.
O tro jeoblema que nos plantea l a teoria leninista de la revolución ~ + e l referente a la unidad. Lenin conjugaba el planteamiento de principios dK ' la importancia de las alianzas del proletariado con la elaboración detallada de lo s p roblemas derivados de l as relaciones de l a c lase o brera c on u nas u otras ca~ sociales susceptibles de ser partidarias en las distintas etapas d e la lucha. Lo fundamental en l a politica de l a unidad es lograrla, en l a p"áctica, entre las masas, lograr la colaboración práctica en el marco de cada empresa, rama, región, el pais entero, en la lucha por realizar las consignas concretas sobre el mejoramiento de las condiciones de vida y de trabaj o de los asalariados. El propio curso del desarrollo social de nuestra época, la profundización de las contradicciones sociales fundamentales del régimen capitalista origi- ' nan la ampliación de la base social de la lucha revolucionaria, donde se ve -,""."'; al proletariado unido al campesinado, a las capas medias de la ciudad y d + i ~~ .:-'' -ampo y al estudiantado. 4. La Revolución Nicaragüense - todos hemos sido testigos de ello- ha sido un brdlante ejemplo de cómo, en determinadas circunstancias y condiciones::~:-.. de l a lucha, los revolucionarios establecen alianzas con distintas capas so- ' c iales para lograr l a unidad y solucionar el problema fundamental de toda . revolución : la conquista del Poder. En efecto, es necesario examinar o tra t esis leninista que nos facilitaria nuestro análisis. Nos referimos a las vias y formas de conquista del Poder. El marxismo-leninismo parte d e l a b ase de q ue e l c amino que s eguirá 4 revolución, las formas de la lucha revolucionaria, dependen no tanto de los r evolucionarios como de l a correlación de fuerzas entre l a revolución g @ contrarrevolución, de la politica de las clases explotadoras y de si los rgvo ;., I ucionarios y s us aliados son suficientemente f uertes para p rivar a l a Q r ' guesia de la posibilidad de oponer l a resistencia armada y desencadenak la guerra civil . La práctica histórica ha demostrado, y l a Revolucion Nicaragüense'-Jo corroboro, que, cuando existen condiciones objetivas necesarias, la viole~ z evolucionaria en forma de una acción armada abierta es el modo más ef8h~ . ck toma del P oder por l as clases explotadas.

El marxismo-leninismo ensena, y la práctica lo confirma, que las
mas y los medios de l a vi a armada de l a revolución pueden ser l os'

diversos. En unos casos será una insurrección armada en l a ciudad o en el c ampo (o en ambos), en otros, la guerra de guerrillas, o l a lucha contra la intervención extranjera. Regularmente, cuando se produce una revolución verdadera se produce una combinación en tiempo y espacio de todas estas
vías y i or mas de lucha. E n N i caragua l a guer r i ll a si r vi ó d e ap oy o a l as masas par a que éstas, a t r avés de l a insurrección, derr otaran a l enemigo.

Nuestra experiencia demostró [dice Humberto Ortega] que es posible la con]ugación de la lucha en el campo y en la ciudad. Nosotros tuvimos
lucha en l a s ciudades, en l as v ias de comu nicación , com o t am bién co lumnas guer r i ll eras en l os centros r urales y m ontañosos. Per o estas co l u mnas n o eran e l ej e del t r i u nfo, si m pl emente eran p art e d e u n ej e

superior que era la lucha armada de las masas. Ese es el principal aporte.~
Al refer ir se a l a v i a a r mada e n e l Continente, Er nest o Ch e Guevara apuntó : fr ente a la decisión de alcanzar sistemas sociales más justos en Am érica,

debe pensarse fundamentalmente en l a lucha armada.

(-)
Si !legamos a la conclusión de que en América (continúa el Che] la via
pacifica est á casi l i quidada com o posi b i l idad , podemos apuntar que es mu y pr obable qu e e l resultado d e las rev oluciones t r i unfantes en esta región de l m u nd o dar á po r resultad o r egímenes d e estructur a socia lista.'

La teoría leninista de l a revolución está vinculada de manera muy es
trecha a l carácter y contenido d e nuestr a énoca. Par a un a m ej o r co mpren s ión d ' l a Revolució n N i caragüense, a l a l u z de l m ar xismo-leni ni smo , se debe exnresar qu e ésta se p roduce no com o u n hecho ai slad o del decursar de l a hi stori a si n o com o u n p roc'. so hi stórico r evolucionari o e n e l m ar co de l a p" incipal contradiccinn d e l a época actu al : entr e el capit ali sm o ago ri zant e y el sociali sm o t r i u nfante. Además, l a Revolución N i caragüense v uelv e a cor roborar l a s aprecia ciones que hicieron los par ti dos comunistas y obreros en l a década del sesenta al def i n i r científicamente l a época contemporánca. A su vez, di cha def i nicion nos of recer á un a base sól id a p ar a caracterizar a l a Revolución Sandi ni sta. Nuestra época, cuyo c ontenido f u n dam n tal I o c onstituye el p aso d el c a

pitalismo al socialisn:o, iniciado por la Gran Revolución Socialista de Oc
tubre, es l a época de l a lucha de dos sistemas sociales opuestos; l a épo ca de la s r evoluciones sociali stas y d e l as r ev oluciones d e l ib eración nacional ; l a época del hu ndi miento del i m periali smo, de l a l i quidación del si stema coloni al ; l a época de l paso d e má s pueblos a l cam in o so

i.":lista; la época del triunfo del socialismo y del comunismo en escala universal. El principal rasgo de nuestra época consiste en que el sis tema socialista mundial se va convirtiendo en el factor decisivo de desa rroll o de la sociedad humana.' Sl

Usá~ abonlados los principales aspectos de la teoria lemnista de la revolución y haber expuesto la definición de la época en que se deseaoQa la Revolución Sandinista, es necesario referirnos a un hecho qhe marcó el "+ inicio de la crisis de la dominación yanqui en nuestro continente: el triunfo . -.' de la Revolución Cubana y que ademas ha sido un ejemplo imperecedero
para Ios pueblos latinoamericanos y en especial. para aquellos que han .em

punado las armas para lograr la liberación nacional, como es el caso del., pueblo de Nicaragua.

EL TRIUNFO DE LA REVOLUCIÓN CUBANA Y SU SIGNIFICACIÓN HISTÓRICA
E l triunf o de l a revolución popular y antimperialista en Cuba marcó, -- ', ' un hito en l a historia de los pueblos latinoamericanos. Ese triunfo recor otra ves ai imperialismo norteamericano. ei antimperiaiismo de Sandtno. o nacionalismo de Arbenz. El establecimiento del Gobierno Revolucionario en Cuba - si n embargo- significó, por primera vez en l a historia de América L" tina, l a llegada al Poder de los obreros y campesinos, y l a realización, por primera vez también en el Hemisferio, de las grandes transformaciones' económicas, politicas y sociales que reclamaban las masas populares, no sólo en Cuba sino en todo el territorio l atinoamericano. En su vi sita a Cuba en 1974, el dirigente soviético Leonid Brezhnev, expresó : Cuba es el primer pais del socialismo en el Hemisferio Occidental.@ÍK." En esto reside su papel histórico y su responsabilidad histórica.»' El significado de la Revolución Cubana para América Latina está muy r elacionado con l a si militud de condiciones que existe entre los pueblos y. . de este continente. N o sól o condiciones internas económicosociales y poki ticas sino qu e condiciones externas semejantes, entre las que se desta la del mismo explotador yanqui. Ello ha ocasionado que la luz que emana 'dj su ejemplo ilumine con más esplendor e n est a parte de l planeta como,, señaló el Che: el hecho de que haya sucedido una unificación total del dominio eco nómico de América, ha provocado una tendencia a l a unidad entre las fuerzas que luchan contra el imperialismo. Cada vez tenemos que estar más hermanados en l a lucha, porque es una lucha común, lucha que se expresa por ejemplo ahora, en l a solidaridad de todos los pueblios con respecto a C uba, porque s e está a prendiendo aceleradamente + e h ay un solo enemigo que es el imperialismo y aqui en América tiene . un nombre: es el imperialismo norteamericano.' Del pensamiento po1itico del' Che es necesario extraer sus enseñanzas al analizar l a influencia de l a Revolución Cubana en América Latina. Más tpte otro continente. América reviste nna importancia decisiva Q

el destino de Cuba. A nosotros [dice el Che) nos interesa mucho America por varias
porquh somos parte de ese continente culturalmentea históric
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porque somos parte de u n conglomerado que lucha por su l ibertad, y además porque la actitud de Latinoamérica está muy cerca a nuestro destino futuro y al destino de nuestra Revolución en sus afanes de ex pansión ideológica, porque las revoluciones tienen esa característica, se
expanden i deológicamente..." Por otr a par te, el Che pl antea un a tesis mu y i m p or tante par a compren

der l a influencia de l a Revolución Cubana precisamente en Centroamérica
y d e m odo especi fico e n N i caragua. E n s u an áli si s a l respecto, el Ch e con sider ó que en no t odos lo s paises de A m érica Latin a l a i n f luenci a de l a Re volución tení a l a mi sm a m agnitud , aunque el l a «h a tenid o un a i n f luencia

enorme en América»." A l ahondar sobre esto el Che nos dice:
los orígenes son complejos per o están r elacionados siempr e con una ac t i tu d f rente a l a f orm a de tomar el Poder y están mu y i n f l ui das por l as soluciones que se han dado a estos pr oblemas; en al gunos casos también

están relacionados con el mayor o menor predominio de la clase obrera
y s u i n f luencia, y e n o t ro s po r l a p roxi m idad a n uestr a Revolución." A l hacer u n análi si s por p aíses, el Ch e pl antea :

hay más simpatia [por l a Revolución Cubana] en los paises en que
abiertamente se h a t omado l a deci sión p roclamada de t omar e l Poder mediante las ar mas." Y sobr e el p ar ticul ar , queda r at i f icado po r H u mbert o O r tega : E l tr i unf o de l a Revolucion Cubana pr oduj o un a gran reactivación pol i tica. I m pact ó pr of undamente a nuestr o puebl o que v io, en l a pr áctica, cóm o se podí a d er rocar a u n t i r ano." Centroamérica es parte de la zona en que l a Revolución Cubana «es real m ente [dice el Che] u n f ar o par a las pueblos»." N o obstante, señal a : C entroamérica es u n sol o p ai s que t iene las mi smas características, un gran do mi ni o i mperi ali st a y es un o de lo s l ugares donde l a l uch a po pular ha alcanzado ya un cl im ax ; pero donde los resultados son di fi ciles de precisar y no creo que sean muy halagüenos a corto plazo, por el do mi ni o ta n gr ande qu e t ienen los norteamericanos." En real idad, l a hi stori a conf i r m ó el j ui ci o expresado por el Che en 1962.

Además, el Che reafirmó, en una conferencia dada a miembros de la Seguri
d ad cubana, l o si guiente : nosotros hemos centrado nuestr a atención sobre los países que han en trado en contradicciones con nosotros más abr uptamente y en los cuales

sc han creado condiciones especiales para la lucha. Hemos respondido a la agresión con nuestros medios de difusión, hemos explicado a las m asas lo que pudimos con nuestro lenguaje, l o que se podía hacer y estamos esperando. Nosotros no estamos esperando como quien simple 83

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mente ha tomado una platea y se pone a ver la lucha, nosotros no so
m os expectadores de esa lucha sino que somos parte de l a lucha y parte importante. El destino de las revoluciones populares en América

está intimamente ligado al desarrollo de nuestra Revolución.~ Despues de estas palabras del Che, pronunciadas apenas al año de la

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victoria de Girón, no podemos olvidar que Somoza fue el dictador latin mericano que mas contribuyó a l a preparación de l a invasión mercen y que má s abruptamente entr ó en contradicciones con el Gobierno volucionario cubano al prestar su territorio para la vi l acción. La intransigencia de l a Revolución Cubana frente al i mperialismo ha sido, desde el mismo Primero de Enero de 1959, un factor decisivo en influencia que la Revolución ha ejercido en los movimientos revoluciona Un exponente brillante del antimperialismo cubano y latinoamericano se c oge en la Segunda Declaración de La Habana, que a su vez ha servido @ : + ~ guía revolucionaria. La Segunda Declaración de La Habana expresó:
Lo que Cuba puede dar a los pueblos — y ha dado ya — es su ejem plo. p Y4'.;.-:=:.

qué enseña la Revolución Cubana? Que l a Revolución es posible, cyye'„"i-. .: lo s pueblos pueden hacerla, que en el mundo contemporáneo no ha> " ' '"":-~ fuerzas capaces de jmpedir el movimiento' de liberación de los pueblos.~ En muchos paises de América Latina la Revolución es hoy inevitable. Ese hecho no lo determina la voluntad de nadie; Está determinado por.." las espantosas condiciones de explotación en que vive el hombre ameri cano, el desarrollo de la conciencia revolucionaria de las masas, la crisis m undial del imperialismo y el movimiento universal de la lucha de l e pueblos subyugados.~

(-)

( Qué es la historia de Cuba sino l a historia de América Latínaf g, q ué es la historia de América Latina sino la historia de Asia, Afr i ~ . O ceaníaf j Y qué es la historia de todos estos pueblos sino l a hist " de la explotación más despiadada y cruel del imperialismo en el mun-" do entero D ' Ahora bien, la influencia de l a Revolución Cubana emana tanto de su ejemplo como también de su valor al convertirse en el primer país socialista
de A m ér ica y po r t anto, part e i ntegrante de l nuev o si stem a socialista m u n

cbal y f iel e xponente de las ideas del i nternacionalismo proletario. También, como nos explica el Che: distinto seria su valor , colocada en otra situación geográfica o social. Distinto er a su valor cuando sól o constituia un elemento táctico del mundo imperialista, antes de l a Revolución. N o aumenta sólo por el

hecho de ser una puerta abierta a América. A la fuerza de su posición
estratégica, militar y politica, une el poder de su influencia moral, ton «proyectiles moraless son un arma de tan demoledora eficacia que eiÓ¡i: elemento pasa a ser el más importante en l a determinación del valor

de Cuba.~

Por tal motivo, en la Resolución Política General de la Conferencia Tri continental celebrada en La Habana, en 1966, se expresó:

[Cuba] prueba con su Revolución triunfante a todas las agresiones rea
l i zadas o f omentadas por E stados U ni dos, que cuando hay u n puebl o deci di do a d efender h asta con la vid a su 1ibertad e i n dependencia, c on un a di rección f i r m e e i n doblegable, l a Revolución es posibl e e i nven

cible.~
Aqu i surge otr o elemento a considerar en l a i n f luenci a de l a Revolución

C ubana y se refiere a la dirección del proceso revolucionario. Si n duda, la
personalidad de Fi del , su s cual idades y v al ores, su capacidad p ol ítica y co noci mientos m i l i tares, su s convicciones m ar xista-lenini stas, su s análi si s hi s tóricos e i nter pretaciones de l a real idad l ati noamericana, y e n general , t odo lo que emana de sus enseñanzas han cont r ib uido a que l a Revolución Cubana

influya con su justa fuerza en el mundo y en especial, en América Latina.
En re lación c on N ic aragua «conviene d etenerse soore esto e n l a h ora d e estrecha ami stad en tr e l os j efes sandi ni stas y Fi del y sus camaradas, amis

tad por cierto forjada a parti r de antiguos lazos de solidaridad'." Nuestra amistad con los sandinistas (dij o Fidelj no nació ayer ni nació hace un ano, nuestra amistad con los sandinistas nació hace veinte anos,
y nuestras relaciones son r ealmente muy estrechas, pero b asadas en e l respeto m u tuo, basadas en l a confianza." El presti gi o d e Fi del Castr o fu e puesto de r elieve po r l o s representan

tes de los partidos comunistas y obreros de América Latina y e l Caribe
reunidos en L a H abana en 1975 cuand o ex presaran que, j unt o a o t ros fac tores, l a d i rección f i r me, audaz y certer a d e Fi del Castr o hi cieron po si ble

que la Revolución Cubana se convirtiera en un hecho social irreversible en el ip cenarío l atinoamericano. A demás, F idel p roclamó desde l os i nicios d e la Revolución que «con Cuba, cualquier movimiento revolucionario, en cual
quier p ar t e de l m u ndo , po dr á conta r co n s u ay ud a i ncondi cional y deci di das.~

Por otra parte, en un análisis más amplio, no es posible entender el
proceso r ev olucionari o e n N i caragua, un a vez qu e l o s sandi ni stas l legar on

al Poder, sin tener en cuenta que el desarrollo de la Revolucion Cubana [según señala Carlos Rafael Ro dríguez) brinda un ejemplo importante de cómo en las presentes cir
cunstancias í nternacionaIes e l contenid o comú n de l per iod o d e t r ansi c ión ad quier e f or ma s va r i ada s d e m a nifestarse qu e consti tuyen u n a enseñanza val iosa pa ra evadir e l e squematísmo.~

También, en el proceso de la Revolución Sandinista por tomar el Poder, un factor de consideración en l a seguridad de sus lideres, respaldo y adies tramiento, lo constituyó la Revolución Cubana como territorio libre de Amé rím . Por ejemplo, Dori s Tijerino, hoy di rigente sandinísta, en una entre vista que se le hizo en 1975, expresó:
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Tras los acontecimientos del 22 de diciembre pasado, la Guardia Na
cional ha desatado una represión que cuenta en su haber cientos de de

saparecidos y detenidos. Entonces, un comando sandinista del FSLN habia acorralado en una residencia a lo más prominente del gobierna
y las finanzas del pais. A l fin, Somoza tuvo que afl oj ar . Catorce p+

s toneros politicos qoe ianqnidecian en diversos calabozos desde i @
.fueron enviados a Cuba ten tanto los principales periódicos del 4 k4 tuvieron que publicar las proclamas de esa organización revoluci ~ ' '"p,.

Otra vía de influencia de l a Revolución Cubana en América fue la dio. Al analizar l a magnitud con que el imperialismo ataco a la j oven volución Cubana el Che expresó: ellos sienten la radio que esta aqui en La Habana, por ejemplo, l a .=í ¹ ten en el corazón de verdad, porque esa radio se mete por toda la Aifh54 r ica, los campesinos de toda l a América están oyendo la radio, y :4 :4 W
a,

que larga la radio para alli es de pelicula.~
U n ejemplo A ello fue la ancianita nicaragüense que se le acerco + t cutor de Radio Habana Cuba en 1972, cuando éste cubria un evento t vo en Nicaragua, y l e dij o que ella conocia l a Revolución Cubana y ~ logros a través de él y que por su conducto le enviaba un abrazo al Comi n dante en Je8e. P ero no sólo eran los revolucionarios nicaragüenses quienes oian Í ' programas politicos cubanos, sino hasta el propio Somoza llego a ex p ~ "--'+g ea conferencia d e p rensa: . los grupos s ubversivos centroamericanos se~ munican con Radio Habana Cuba, que sirve de vocero .~
En l as condiciones tde A m érica L atina, l a Revolución Cuban a con

que también es posible la liberación nacional y social, la liberación masas trabajadoras de la explotación extranjera y nativa y que la transformación socialista de la sociedad. En esto reside el sign lltico, histórico, social e imperecedero de la Revolución Cubana para l ri mientos revolucionarios de América Latina. Con el triunfo de l a

'lu

uón Cubana los pueblos latinoamericanos fueron un poco mas libzek' LA POLÉTICA DE ESTADOS UNIDOS HACI A AM ÉRICA LATZNA A PARTIR DEL TRI UNFO DE LA REVOLUCIÓN CUBANA
A parti r del t iunfo de la Revolución Cubana en 1959, el g obierno.de Estados Unidos tu o la obligación, al trazar la politica exterior hacia Amé rica Latina, de ten presente el ejemplo de Cuba para los pueblos latinoa ~ micanos y d e e v tar a toda costa y po r cualquier medio que se volviera a p roducir o tro p ceso revolucionario en esu traspatio .

La continu ' n aci

de las batallas populares y el surgimiento de Cuba re volucionaria, bl igaron a los gobernantes de %ashington a ut i l izar ot ro s caminos y mé odos para mantener sometida a Latinoamérica.'~

Varios acontecimientos en la región antecedieron a la epopeya cuba' y caracterizaron todo un periodo en que el gobierno de Estados Unidos frenb el embate de los pueblos latinoamericanos a través de l a política contra rrevolucionaria y solapada en algunos casos y con la agresión directa e indi recta en otros. Acontecimientos que en mayor o menor medida influyeron
tam bién en l a Revolución Sandi ni sta. L a i ntervención en Guatemal a (1954), y l o s sucesos de Bol i vi a (1956) son ej em plos de l a agresi vi dad i mperiali sta.

A pesar del revés sufrido por los pueblos latinoamericanos en Guate
. m al a o n l a caíd a de l gobiern o pr ogresista de A r benz, en 1954, y e n Bo

"livia con la traición de Paz Estenssoro, en 1955, ese propio año un grupo de revolucionarios dirigidos por Fidel Castro desembarcó en las costas cu
banas con el o bj etiv o de derrocar a l lacay o i mperialista Batista, quien, pr e cisamente, al i ni ci o d e 1956 se había r eunid o con D uv al ier , de H ai tí ; Cas

. till o Armas, de Guatemala; Pérez Jiménez de Venezuela; y Eisenhower, de Estados Unidos, en la Primera Reunión de Presidentes de América - celebrada
en Panamá —, con el obj et iv o de coor dinar las accion5s contrarrev olucionarias y an :icomunistas y estrechar aú n más los lazos de dependenci a con respecto a Estados U ni dos.

Durante dos años y días los combatientes cubanos lucharon en la Sierra Menestra y en el llano, y el Primero de Enero de 1959, tras la huida del tirano Batista, las fuerzas revolucionarias tomaron el Poder y comenzaron a des
tr ui r e l ap arat o m i l i tar-estatal b ur gués que había sido apoyado y f i nanciado por Estados U n i dos.

Por primera vez en América Latina, Estados Unidos se enfrentaba ~
un pueblo en el Poder y sobr e las ar mas.

Gerard Pierre-Charles, de l Instituto de I nvestigaciones Sociales de Ia
U ni ver sidad Naci onal A u t ónoma de M éxico (U N A M ) , di o un a acertada opi

n ión al analizar l o anterior : Las relaciones entre los Estados Unidos y el conjunto de América La tina entraron en una nueva fase a partir del momento en que la Revo
lu ción Cubana comenzó a r adicalizarse. Las medidas de auténtica l i be ración nacional y l a instauración de u n r égimen socialista en u n punto t an focal d e la s A n t i l las, testablecieron un a di ferenci a f l agrante y un a contradicción f undamental entre el gobierno de Fi del Castr o y l os demás del hemisferio , m o v i lizando a l m i sm o ti emp o a t odos lo s sectores re

volucionarios y n acionalistas de América Latina a lr ededor d e las idee» de cambio social y soberanía.~ En relación con Cuba, a partir del triunfo de su Revolución, el gobierne
imperi alista de Estados U ni dos i ni ci ó un a serie de acciones agresivas contr a é sta, tales com o sabotajes, en trenamientos de contrarrevolucionarios cor. fi

nes subversivos, quemas de cañaverales, infiltración de armas y equipos
: -.on el pr opósit o de sostener bandas contr arrevolucionarias, su presión de l a

cuo a azucarera y establecimiento del bloqueo económico contra el país. Ta les acciones, cada día más agresivas, culminarían con l a fracasada invasión de Playa Girón en abril de 1961. Desde la clandestinidad, en un aniversario de Girón, los patriotas ni caragüenses escribían :

Especial significación tiene para la Revolución Cubana, como para Amé

rica Latina, el triunfo del pueblo de Cuba, en abril de 1961, fecha en
que son derr otadas len menos de 22 horas, las fuerzas mercenarias que,

preparadas, armadas y financiadas por la CIA, pretendieron destruir la
Revolución.~

Los sectores oligárquicos latinoamericanos y los Estados Unidos se
sintieron frontalmente amenazados, no tanto por el proceso interno la Revolución Cubana cuanto por su explosivo poder de contamina Para la metrópoli imperial el problema estribaba en demostrar, por dio de avances evolutivos y reformas estructurales, que los paises 1 noamericanos a ella sometidos tenian una alternativa mej or : el capit lismo y la cooperación hemisférica.~ Cuatro meses después de l a agresión mercenaria por Playa G~ Punta del Este, Uruguay, en la Reunión del Consejo Interamericano Econó mico y Social de l a OEA, convocada a propuesta del presidente nortau@e-. ricano Kennedy, se aprobó la iniciativa llamada «Alianza para el Progreso». En esta conferencia se oiria la viril denuncia del Gobierno Revolucionario

de Cuba, hecha por el aguerrido comandante Ernesto Chh Guevara,
p residente de su delegación, quien en brillante intervención denuncia®t y ridiculizaria la tan cacareada «Alianza .~ Con esta última, la administración Kennedy planteaba la nueva politica del imperialismo yanqui en América Latina, la cual perseguia dos objetivos fundamentales, que eran los siguientes : Aislar a Cuba politica y económicamente. 2. Evitar el ejemplo de la Revolución Cubana a otras partes del Co
tinente.

También esta politica estaba concebida en dos sentidos, en cC económico y en el mi litar.

+'

Con la A lianza para el Progreso» [señaló Jaime Wheelock, comandante de la Revolución Sandinista] se pretendia conjugar la demagogia refor mista con la modernización de los aparatos de represión para sofocar el desarrollo de los procesos revolucionarios en América Latina.~'
La A l ianza par a el Pr ogreso pr opor cionó a Estados U n i dos un a m ayor

intervención en los cuadros básicos de decisión politica y administrativa de las naciones latinoamericanas. Además, la ayuda económica en ninguna for

ma fue gratuita: los paises latinoamericanos tuvieron que pagar con mercan
das y se comprometieron a crear condiciones propicias para una mayor in versión extranjera, por supuesto, de las transnacionales norteamericanas en

pri~ r orden.
El periodo 1960-1963, inmediatamente posterior a l a Revolución Cuba na, coincidi ó con l a época d e mayor generosidad oficial d e los

Estados Unidos, traduciéndose en la cifra máxima de créditos y dona
c iones. L a i nver sión p r i vada cobr ó su i m pulso asoendente a p ar ti r de

1963, mientras que desde 1962 los préstamos oficiales se destacaban

como la fórmula predilecta de penetración, que aseguraba al mismo
tiempo las bases i n fraestructurales par a un a m ayor i n ver sión p r i vada," P or otr a p ar te, l a exi stenci a d e l a Rev olución Cubana hizo v ariar l a s

concepciones político-militares de los cerebros yanquis. El concepto de se
gur i da d hemisf éri ca» también se adapt ó a l as nuevas circunstancias, de u na situació n sdefensiv a haci a e l exteri or » se pasó a u n a estrategi a «ofensiva

hacia el interior»; esto se puso de manifiesto en las actividades de «con trainsurgencia , donde el gobierno de Estados Unidos no intervenía de forma cbrecta en los paises latinoamericanos en que se produjeran levantamientos populares, sino dej ó esta tarea en manos de los régimenes locales previa
mente aprovi sionados de equipos m i l itares y asesores tecnicos en l a materia. L a ayuda m i l i tar d e Estados U ni dos — durante el m andato d e K ennedy par a A m érica L atin a s e i n crement ó d e maner a n otabl e y faci l it ó e l f or ta lecimient o d e l a s f uerzas má s reaccionaria s que, poco a poco , empezaron

a desempeñar un papel más activo en el proceso interno de cada Estado. Los nuevos tipos de militares que se formaban bajo la égida estadounidense,
salvaguardaban m ej or y co n m ayor «f i delidad» o sumisión lo s i ntereses nor

teamericanos. El gobierno de Estados Unidos no sólo apoyo los golpes militares en
A m érica L at ina sino qu e l o s pr omovió. Todos recordamos que en ener o de

1961 se produjo en El Salvador un golpe militar contra la Junta gobernante
q ue había hecho al puebl o mu y responsables pr omesas. El g olpe fue di r i gi do

por l a mi sión mi litar norteamericana, cuyos miembros se instalaron en el mismo cuartel general de los golpistas. Con ello, el gobierno de Estados Uni dos permitió el establecimiento de dictaduras cuya función era eliminar todo tipo de subversión a través de l a represión de cualquier movimiento po
p ular que amenazar a con al terar e l st at u qu o establecido . Lo i m p or tante no

era ya tanto la demagogia democrática o de desarrollo económico, sino que
Am érica Latin a n o f uer a u n camp o abiert o a la s ideas del soci ali sm o que contr ibuyeran a crear un a «segunda Cuba». Los hechos conf i r maro n qu e l a contradicción p r i ncipal en A m érica La t ina se pr oducía en p r imer l ugar en tr e Estados U ni dos y Cu ba : esta ú l t i m a actuaba como avanzada de los movi mientos revolucionar ios en e! Continente.

Durante las décadas del sesenta y del setenta, en los principales hechos en
esta part e del m u nd o qu e r epercutieron en todo el p!aneta, estuv ieron pre sentes Estados U n i dos o Cuba, y , e n ocasiones, l o s do s en frentados. Sobre at a base se ex plican di ferentes hechos, tales com o e l ai slamient o qu e E s tados U ni dos l ogr ó i m ponerl e a Cuba en A m érica L atina en l a O ctav a Reu nión de Consultas d e Canci lleres de l a O EA , l a respuesta enér gica de Cuba

expresada en la Segunda Declaración de La Habana, y l a Crisis de Octubre.
llamada también «Cri si s d e l o s Cohetes», t n 1962.

En el marco de esta contradicción principal se desarrolló, por un lado, la contradicción entre el imperialismo y los gobiernos progresistas y, por otro, l a alianza entre el imperialismo y su s gobiernos lacayos t.'n contra de los movimientos de liberación nacional.

En efecto. desde 1961 se venía fraguando la idea 8e crear un pacto mi
litar eg l a convulsa región centroamericana. Por fin, en 1964 los ministros

de Defensa de G uatemala, Honduras, El Salvador y Nicaragua firmaran e1
pacto mediante el cual quedaba oficialmente constituido el Consejo de De

f ensa Centroamericano (CONDECA), una variante centroamericana de l a '
OT A N a l ser vi ci o d e Estados U n i do s y d e l o s sectores má s r eaccionari os

d e la región. Washington supervisó directamente el desenvolvimiento de M e
p acto, di r i giéndol o a t r avés del Comando Su r de las Fuerzas A r madas n or

teamertcanas, con base en la Zona del Canal, en Panamá. Según un contrato firmado por sus miembros en junio de 1965, en Managua, cada uno de los países participantes destacó soldados adiestrados en l a táctica de l a lucha.'. contraguerrillera para su utilización en cualquier país de l a región. Ya en' los años 1966 y 1967 fue creado un contingente de fuerzas armadas' ce' ,rroamerícanas con, aproximadamente, 40 000 efectivos. Para e l mantea@ m iento de t ste cuerpo se asignaron 35 000 000 de dólares al año. La ayu4a> ' militar de Estados Unidos al CONDECA h a oscilado entr e 6 000 005 @ i 5 000 000 de dólares al año. El suministro de armas a los paises de44 ~ ' región y l a preparación de cuadros militares corre también a cargo 8e Es t ados Unidos, Para ello funciona, en l a Zona del Canal , l a Escuela de las . américas, en l a cual ya se han preparado miles de oficiales. Por otra parte, es conveniente hacer un balance breve de todas las h i
tt.'rvenciones d e Estados U ni do s en A m érica L atin a que s e encaminaron a

eliminar gobiernos y lideres progresistas' durante la década del sesenta. En 1962 los militares de Argentina, tras el triunfo de los peronistas en marzo, se apoderaron del gobierno, arrestaron al presidente Frondizi e ins talaron a José M aria Guido, carta segura de Kennedy, quien l o reconocg .-.. diplomáticamente unos dias después. Por las presiones norteamericanas, sus monopolios y del Departamento de Estado' de Estados Unidos cayó el sídente de Brasil Janio Quadros. Una j unta de militares gorilas desti al presidente peruano Manuel Prado y al mes siguiente el gobierno es n ídense le otorgó el beneplácito a Ia gorilada . - j '. Al siguiente año, en septiembre, varias companías norteamericanas: nanciaron el derrocamiento del presidente de la República Dominicana, Juan Bosch. En Honduras, el coronel Osvaldo Lóp~ Ar ellano, educado y adies trado en la Escuela de la Fuerza Aérea de Estados Unidos, derroco al pre sidente Ramón Villeda M orales, de tendencia liberal . Otro alumno de una escuela de l a Armada norteamericana, Ramón Castro Jijón, di o un golpe de Estado. en Ecuador al gobierno de Carlos Julio Arosemena, el cual fue vís>o can insatisfacción especial' por Estados Unidos cuando lo reconoció. En 1964, el 1ro. de abril, con la anuencia y ayuda de Estados Unidos se produjo un golpe de Estado en Brasil que derrocó al presidente Joao Goulart, quien había asumido una posición internacional progresista. Rn Bolivia, de nuevo se introducen los intereses de Estados Unidos al ser derrocado Paz Estenssoro por el gorila René Barríentos. En 1965 la política intervencionista de Estados Unidos llegó a su máxi ma expresión. El 28 de abril , 405 marines y anquis d esembarcaron e n l a

capital de la República Dominicana ante un pueblo armado por el patriota
Francisco Caamaño, quien aspiraba a restituir a Juan Bosch en la Presidencia 90

de la República'. A las dos semanas, frente a l a posibilidad de una derrota del general EVeissin - graduado de l a Escuela áe Las Américas de Estados
U ni do s qu e r a dica e n l a Z on a de l Canal - l o s y anqui s si tuaro n cerca de

las costas dominicanas 10 500 n:arínes, y d esembarcaron 2 28 00 n !ás para
sofocar la s úl t i ma s fu er zas p op ulares qu e quedaban . L a i n vasión a San to Dom i ngo reper cu ti ó en l a o pi nión pú olica i nternacional de maner a desíavo rable par a Estados U ni dos, a l a vez que fue u n hecho qu e causó g! an i n di g

nación en los pueblos latinoamericanos.
En ocasión d e l a sangrienta acción e n República D o m i nicana e l p resi dente Jol!nson h!zo un a seri e de declaraciones en las q m af i r m ó l a potestad d e Estados U n idos de cal i f icar l i bremente el m a ti z de lo s gobie!n" s lat i e r an' cricanos y d e !o s m ov i mientos políticos o sociales que constituyera! . una a menaza para l a estabí:.ídad hemi sf í ri ca . Con estas declar ci ones veía l a l u z

la llamada .Doctrina Johnson .
La poli t ica d el g obierno d e J ohnson h acia A n !érica L ati;!a s e e xpresó e n

la Resolución 560, también denominada Resolución Selden , que manifes taba l a posibilidad de que cualquier pai s signatario del Pacto d - Rí o de J aneiro podri a intervenir en otro, con fuerzas armadas, para con!batir l a
. subver sión comuni sta», y e n l a conocida po r s id o cal i ficada de l a maner a si guiente : D o ctr in a !Xl a n n , l a cual ha

D octr in a contrarrevoluci or aria, in".cmencíonista, l l evada a cabo po r el pres.'dente de l os Estados U n idos Li ndon B. Johnson. Po r medi o de ésta el gobiern o de Estados U nidos pud!er a apoyar a los gobiernos latinoa mericanos creados por go'.pcs mi l itares o ci vi les." En cuant o a l a p ol ítica n orteamericana hacia A m érica Latina n o puede o v i arse l a l abor desarr ol lad a po r l a CI A contr a l o s m ov i micn'.os r ev ol u c iohar ios del Co ntinente. L a CI A contr i buy ó con los gobier nos lacayos a f r e . y a r el auge experimentado po r las luchas guer r i l l cras en Latinoan!í ri ca, cc n

posterioridad al triunfo de la Revolución Cubana.
D ur ante los anos sesenta, la CI A , en su acti vidad en Lat!noamérica t or ! ó especial pr eocupación po r Cuba, aunque y a haci a 19ó 1 con!c;!zaron a p . o dvcírse un a seri e d e contradicciones en tr e ci er to s sectores n ort' americanos e n torrado al ! r atamie..to qu e debía dársele a Cuba, l o cual i n f l uy ó en l a

disminución de operaciones !especiales contra l a I sl a de l a Libertad. Si n en!bargo, en el resto del Continente la CI A empleó con más rigor y utilidad
las acciones encubiertas. A nte l a posibi l i dad d t r i u nfos de l a i zqui erda y da-. l as guer r i !las, l a tarea de l a CI A n o er a tanto de der r ibar gobi er !!os com o más bien p r otegerlo s de l os n!ovi mientos r ebeldes qu e su r gían c n u s p r o p ios países, par a l o cual u t i l izó ar mas y asesores, aunque n o en l a canti d ' d deseada po r el los. Y n o po r s u v ol untad , sin o que po r esta época Estados Uni dos 'eslab,. inn!erso en I a guerr a de Víct Na m y en to do cl s udeste asiá ti co . I. a CI A hi z o l a f unción de coo! di nac!ora de todas 1" s act i vi dades an ti

subversivas norteamericanas en A!nérica I . tina, mientras que otras agen cias gubernamentales como l a Agenci a I nterna ional par a e l Desarrol~n (AID) le ofrecían a la CI A l a n!áscara necesaria para logra." sus fines a tra
v es de supuestos pr ogramas ci vicos o de ayuda mi l i t ar .

En la actividad de la CI A en América Latina contra los movimientos ar macios, a mediados de los años sesenta, hay. que señalar las operaciones efec

tivas contra la guerrilla peruana en 1966 y contra las guerrillas del Che en
Bolivia en 1967. El último hecho, por su repercusión internacional, requiere nuestra mayor atención.

La muerte fisica del Guerrillero Heroico en Bolivia fue un duro golpe
p ara el movimiento r evolucionari o latinoamericano. Per o también fue un factor de extraordinaria i mportancia l a repercusión internacional que tuvo el ejemplo del Che. La muerte del Che provocó en América Latina una ola de indignación y de ira contra el imperialismo de los Estados Unidos y sus lacayos bo livianos y un sentimiento tan hondo de solidaridad con l a proeza del C he, que - po r su tensión y emotividad- sólo podria compararse, tal . v ez, con la 'ola de solidaridad que abarcó el Continente al triunfar la Revolución Cubana M 1959." Las enseñanzas del Che, su obra y su vida, corrieron por todo el mundo; sobre ello se escribieron centenares de libros y folletos en muchas lenguas. Lo más importante de todo es que, lejos de mostrar pesimismo por el fu turo de los hechos, los criterios dedicados al Che están llenos de optimismo revolucionario. Prueba de ello es el cuidadoso estudio que emprendieron los sandinistas de las enseñanzas y experiencias del comandante Guevara. El ejemplo del Che se proyectó con extraordinaria fuerza en los lideres sandinistas. Ricardo M orales, miembro de l a Dirección Nacional del PSLN, caido en combate en 1973 frente a las fuerzas somocistas, escribió : Che Comandante Quiero deci r en al to la consigna Uno es el c amino
vos el camin ante»

L as experiencias guerrilleras del Che sin duda constituyeron una f ~ t e de donde se nutrió el PSLN para continuar l a lucha después de la derrota sufrida en Pancasán en 1967. Por su parte, Estados Unidos y los dictadores latinoamericanos u lebra ron l a caida del Che, pero nunca imaginaron que meses más tarde en el panorama latinoamericano se producirian otros cambios politicos que mar carian una nueva etapa en la correlación de fuerzas internacionales. El fenó meno nacionalista volvió a hacer su aparición con mayor fuerza y con nuevos r asgos en el escenario de América Latina. Como senala Lavretski : Considerando los acontecimientos acaecidos después de l a muerte de Ernesto Che Guevara, uno recuerda el consejo dado por el autor del libro Vie ntos d e l a revolución, Ted S hulz, q uien i nstó a s us c olegas no atenerse a las reglas de l a r azón d e l a l ógica cuando a naBoen 1a realidad de América Latina. Advirtió de no procurar predecir el curso 4 de los acontecimientos, si no querian pasar por tontos: el escenario, ex

plicó, está demasiado repleto de actores, que actuan con excesiva rapi
dez, m ov id o po r resortes vi si bles y ocultos de una enorme fuerza.' Yambxén, no es casual q ue i m p ortantes s "ctores m onopolis tas estadcu

nidxnses, a finales de 1968, enca..garan a un grupo de investigadores hacer un es'.udio de la realidad lat!noamericana. De todos 'es conocido que el resul
tad o Pw es e estu dio se conoció c omo In f o rme R ocke Ie lle r, e l c ual f u e e x

puesto al presidente Richard Nixon el 30 de agosto de 19(ig. El nivel de desprestigio que para esos años comenzaba a tomar l a pc!í 'ica estadounidense cn América Latina y el auge de !a lucaa revolucionarí ~ de !cs pueblos, expresada en gobierno - de carácter nacionalista y en feces guerrilleros en distintas partes de! continente an:ericano, dieron !ügar, en
tr e otras cuestiones, a que cier tos secíores de !as esfer; s ce Poder e n E~".; —: dos U ni dos comenzaran a pr eocuparse seriamente po: Amér i c a La tin a y í ~ r !as vías para re to rnar l a s p osic iones perd idas. Recuérdese que s i a comienzos

d I- década del sesenta el comercio exterior de Am ' rica Latina se realíz;,'.~ e a con Estados Unidos en un 45 's, ya para los años .etenta l a parte yanqui significaba sólo el 35 ¡q, y esto para señalar un ejemplo. En el marco esta situación se produce el referido 1»Iornie Rockefeller q ue es un documento clave de l a politica exterior norteamericana h...;;;
Am erica Lati na. E n c l un..bral d e la s ad mi ni straciones republicanas d~ los anos 70 este i n f orm e - encargado po r Ri char d M . N i xon a N el :".;n

Rockefeller - procura captar, el nivel pragmático que caracteriza a cier ta logica imperialista, los síntomas cri ticos de l a realidad l atinoame ricana, el deterioro de ~las relaciones intrahemisféricas», el nuevo na cionalismo» de determinados militares y algunas burguesias, y scbrc
todo, l a necesidad de un n:levo c liálo go, di r i g ido a e ncontrar l a v í a d e , desarroll o p ar a e l ca pi tali sm o l a t inoamericano, com o al ternativ a a !a

revolución, en el esfuerzo de l a comunidad hemisférica».~ El In forme Rockefellcr propugnaba por una política orgánica hacia Amé
r ica Latina coor di nada al más alto ni vel , que diferenciar a l a p ol i tica y d i ; !o m aci a de l a cooperación económica. E n resumen, el «nuev o di álogo» síg;;íf i

caba una mayor intromisión e intervencicn, en todos los n!veles y en todas las esferas y ramas o sectores de cada pais, por parte de Estados Uni!Os. El propio Rockefeller sentencíó : «~a fuerza moral y espiritual de lcs Est= Pos
Un idos en el m u ndo, l a veracidad pol ítica de nuestr o l iderazgo, l a scgur : !ad de nuestr a nación , e l f u tur o d e nuestr o p r ogreso social y econóniico c::.'..in

ahora en juego .~
El In Io rme R ocke fe ller exp resó, e n 'esencia, lo s n u evo.. c amb:os q ue s e

estaban operando en América Latina. El documento senala: Si la tendencia actual en contra de los Estados Unidos contíni'.a, se pu de
vi sualizar u n m oment o e n qu e l o s Estados U n i do s esta"i a po! ítica y m or almente ai slad o de p ar t e o mu ch o del H emi sferi o O r ci dentah Si esto ocur r iese, las barreras para nuestr o creci miento cc !. ct iv c s conver

tirían sin d uda en formidables.~

Ka causa mas importante, directa, dte la revisión por las administric iones
mpublícanas de la táctica en las relaciones con los paises de América Latina

fue el ascenso de la lucha antimperialista, la aspiración de los paises de la
región a liberarse de la dependencia económica con respecto a Estados Unidos

y lograr cambios sociopoliticos.
<Qué situación atravesaba América Latina que motivó la intranquilidad de las altas jerarquias yanquis y constituyó l a causa directa de los cambios formales en la politica de Estados Unidos' Precisamente, en nuestra América se comenzaban a producir los cambios qut una década después, en pleno auge de la Revolución en Nicaragua y en píena crisis de la dictadura, se expresaron en el aislamiento internacional de Somoza y en el rechazo latinoamericano a las proposiciones de Estados Uni dos de intervenir en Nicaragua, por citar dos hechos. El 3 de octubre de 1968 el A lto Ma ndo d e la Fuerza Armada de Perü'~ & tomó el Poder en ese país, encabezado por el general Juan Velasco Alvarado. -. ' En breve plazo, el gobierno militar nacionalizó la propiedad norteamericana de la International Petroleum Company, llevó a vías de hecho una reforma agraria profunda y estableció relaciones diplomáticas con la Unión Soviética, Cuba y otros países socialistas. Nueve dias después del asc>nso de Velasco se produjo otro cambio des favorable a la politica de Estados Unidos, precísaníente en uno de sus prin cipales enclaves coloniales: Panamá. En mayo de ese propio ano había sido e lecto presidente el veterano proimperialista Arnulf o A rias, y e l 1ro . de
c i t u br e t om ó po sesió n de l car go . E l 1 1 l o depuso u n coronel , q u i ~

encabezó el golpe de Estado. A parti r de este hecho la figura de ese coronel tendrá una repercusión extraordinaria en la politica interna y externa pana meña. Después de su salida al escenario político ese coronel comenzó a ser

el general Ornar Torrijos. Si bien el cambio en Perú nu tuvo una repercusión
directa en l a Revolución Sandinista, el nuevo gobierno de Panama, por 'áe'' cercanía y por sus intereses contra Estados Unidos, si influyó en los aconW cimientos nicaragüenses y en la caída de Somoza. En este sentido cabe des tacar la gestión hecha por Torrijos. En & nezuela, en 1968, Rafael Caldera fue electo y proclamado presidente y tomó posesión al año siguiente. En cierta medida, no fue adicto por com pleto a la p clitica yanqui e i nició los p rimeros contactos con C uba para el restablecimiento de las relaciones diplomáticas. En 1969, en Centroamérica, el conflicto hondureño-salvadoreño se ma nifestó en una guerr a directa que afectaría con posterioridad l a actuación efectiva del CONDECA en el área. En 1970 ganó las elecciones presidenciales de Chile Salvador A llende, el cual aglutinaba a todas las fuerzas progresistas del pais. Allende nacio nalizó el cobre, riqueza principal chilena, aceleró la reforma agraria e inició una politica exterior independiente a l restablecer relaciones diplomáticas con Cuba y otros países socialistas. Sin duda, el éxito de Allende hizo re

nacer las esperanzas en muchas fuerzas políticas antíoligárquicas de lograr
el Poder mediante elecciones. A simismo, co n e l golpe fascista d e 1973

la vía armada revolucionaria se intensificó, ya que muchas de las fuerzáá
antioligárquicas latinoamericanas que ,en 1970 vieron- en las elecciones s1a

ría , con el golpte de Pinochet comprobaron la realidad de modo más clara.

En el propio aho de 1970, asume la Presidencia de México I.uis Eche varría Alvarez. quien durante su mandat o abrió las puertas internacionales al
g igante mexicanos y chocó en má s d0 un a ocasión co n Estados U nidos. El

gobierno mexicano inició con Echevarría un nuevo período de la historia de
M éxico y fu e u n anunci o de l o que más tarde harí a su su cesor López Por

tillo.
E n 1970 t ambién asumi ó l a presidencia José Figueres, el vi ej o caudi l l o

costarricense. Sin embargo, sus contradicciones con Somoza influyeron para
que en cierta medida per m i tier a a l os sandi ni stas moverse en el t er r it or i o de Costa Ri ca, aunque el papel más i mpor tante de este país en el asunt o nica

ragüense lo vendria a desempenar el gobierno de Daniel Oduber (1974-1928)
y, por p a radoja d e l a h is tori a, e l g obierno d e R odri go C arazo ( 1978-1981). h í i m ciar s u período presidencial , Fi gueres accedi ó a l canj e qu e exigían l os sandínistas para l iberar a su máxim o l íder Carlos Fonseca que se encoñtraba

preso en Costa Rica. Después del triunfo del sandinismo no ha dejado Fi gueres de apoyarlo moralmente.
En j u ni o de 1970 asumi ó l a Presidencia en Ecuador , José M aría V elasco Ibarra, con ciertas contradicciones co n E stados U ni dos. Recordemos qu e en 1971 recibi ó a Fi del Castr o cuando éste vi sit ó a Ch ile. Los cambios en Pen i y en Chil e i n f l uyeron en A r gentina, cuy o gobierne estaba encabezado por e l general Lannuse. I',ste se pr onunció, en contradic c ión con lo s planes de Estados U ni dos, po r l a colaboración con V elasco A l varado y co n Salvador A l lende. E,l 6 de octubr e de 1970 el general A l f redo O vando, catalogado po r l os

oficiales norteamericanos como casi un tr aidor y por los oficiales patriotae
c omo u n h om br e m anchado co n l a sangr e de l Che, fu e der rocado po r u n

grupo de militares. La confusión creada se aclaró cuando el general Juan José
Tor re s asumi ó l a Presidenci a d e Bo l i vi a y p r omovi ó u n p r ogram a p r ogre sista de refor mas sociales contando con el apoy o de los mineros y l os campe

sinos. Torres restituyó las libertades democráticas y puso en libertad a todos
los presos pol íti cos. S i bien entr e los años 1960 a 1967 Estados U n i dos «l ogró ' i m poner sv v ol untad par a ahogar e l ej em pl o d e l a Revolución Cubana, a l f i nal izar l a d écada l a si tuación er a di st i nta . Lo s hechos demostraron co n creces par a

muchos que el asunto latinoamericano no era sólo la llamada iexportación de
ia Revolución Cuban a si n o también las estructuras neocoloni alist a i m pues tas po r e l i m perialism o y l as r elaciones capitali sta s de pr oducción . El auge del m ov i miento r ev oluci onari o en el continente l at inoamericano, e n gener al , t iene en orm e si gni fi cació n p ar a e l p rooeso r ev olucionar i o mundial , escri bi ó e n 192 1 el d i r igent e sovi ético Ponomari ov . Las r eta guar dias de l i m per iali sm o n orteamericano , a l p arecer seguras hasta hace mu y poco t iempo, se convierten en u n gi gant e foco de r evolución

antimperialista. Al lado de los Estados Unidos - ciudadela principal deJ
imperiali smo - s e despliega u n m ov i mient o r evolucionar i o d e i nmenso

poderío. Estos cambios ejercen y, si n duda alguna, ejercerán gran ia
fluenci a sobre l a u l ter io r m od i ficación de l a corr elación d e la s fuerzas

mundiales a favox' de la clase obrera internacional, a favor del socialis
mo.~

95

Además, los cambios en el panorama latinoamericano contribuyeron a
crear un clima favorable para rechazar las formas de intervencionismo de Estados Unidos en América Latina, y expresaron los sintomas de la crisis del

llamado capitalismo dependiente. Por otra parte, estos cambios, unidos a los
ocurridos en otras partes del mundo en contra de Estados Unidos y del impe

rialismo, en general, anunciaron un período de crisis de la dominación yanqui.
Precisamente, esta situación internacional condicionó en gran medida el desa rroll o y auge de l a Revolución Nicaraguense. Al analizar de forma retrospectiva l a compleja, y en muchos aspectos contradictoria, politica de l a administración republicana de Estados Unidos en las r elaciones con América Latina durante el periodo de 1968 a 1976, se pueden observar o di stingui r cuatro etapas en ese lapso. Estas etapas . son prueba del propósito de adecuar su politica a la situación real del conti nente latinoamericano a finales de los años sesenta y comienzo de los setenta. Según Grigori Vishnia tales etapas pueden denominarse el nuevo parE r ership , el ipartnership maduro, el ".nuevo diálogo y , f inalmente, las srtla ciones más francasi, como antecedente inmediato a la politica de Carter. ' Con los acontecimientos de N icaragua en 1 979 s e c onfirmó el a nálisis de Vishnia en 1978, cuando señaló que la definición de la linea de politica e xterior washingtoniana se hizo sobre el fondo de l a reducción pro g~ va de )as posibilidades de Estados Unidos de emplear en la arena internacional

métodos de pa sión politica y militar.
A la tradicional linea dura» de la diplomacia estadounidense, acentuada en tiempos de Johnson (Doctrina Mann) le siguió el «nuevo partnersMpr y l a llamada «poca perceptible presencia» de Estados Unidos en América Latina. Esta llamada «poca perceptible presencia» tiene como rasgos la carencia de programas prometedores y .latinización de los esfuerzos» con el objetivo de mantener l a seguridad , entre otros rasgos, en el contexto de la evolución general de la politica latinoamericana de Estados Unidos. Tal politica alcanzh su sapogeo~ en tiempos de 8 ixon y Kissinger. Sin embargo, la ipoca perceptible presenciai no era rigida. La politica puesta en practica tenia buena dosis de flexibilidad. Rsta puede verse como la aspiración de Washington a impedir la creciente iradicalización» de la re g ión latinoamericana, mostrando minima participación suya y creando la apariencia de ano tener nada que ver con las acciones de caracter interven cionista y de desestabilización, practicadas por l a CI A y los monopolios es tadounidenses con oculto respaldo de l a Casa Blanca. En todo el cambio de forma de l a politica exterior de Estados Unidos hacia América Latina, ha desempeñado un papel importante l a lucha poli tica interna entre los sectores de poder económico y politico de Estados Uni dos respecto a la necesidad de un nuevo enfoque hacia los paises de la re gión. Este cambio y esta lucha fueron seguidos de cerca por los opositores de Somoza, tanto l a burguesia no somocista como los sandinistas.

También en tales cambios influyó de manera creciente la actividad po
l itica latinoamericana en los organismos internacionales como l a ON U y l a

CEA, la lucha por reorganizar el sistema interamericano y el reconocimiento
de los principios de un nuevo orden económico internacional.

La política de l renuevo diálogo emprendida a i ni ciativa de Estados
U ni dos no f ue si mplemente un a «consigna de t ur no ' :

El proceso de revalorización de los estereotipos politicos, ocurrido baj o la influencia de la realidad internacional, se conjugó en los estrategas
washíngtoníanos con la c reciente c omprensión d e l a n ecesidad d e t o mar

medidas activas para desarrollar esa realidad en la dirección conveniente para Estados Unidos. Los cimientos fueron puestos por la propuesta de
H. Ki ssinger en la Conferencia de Tlatel olco, orientada a crear una . nueva

comunidad del Hemisferio Occidental» basada en la doctrina de la «de
pendenci a recíproca>. Esta concepción b ur guesa per si gue el f i n de i nte grar en el m arco del H emisferi o Occidental al país más desarr ollado del mundo capitalista y el conglomerado de países latinoamericanos para, en

primer término, aislar a éstos de los demás países en desarrollo. Esta concepción, apuntada a modificar el panamericanismo y el r etorno a sus postulados básicos, adaptados a las condiciones actuales, fue la base
de l a p ol i tica d e i r elacíones má s f r ancas , em prendid a po r K issinger luego de l a bancarr ot a del «nuevo di álogo». Fue am p liamente em pleada

también en l a política latinoamericana de Carter.~ Como expresión d e las contradicciones internas entr e los grupos de
poder i n f l uyentes y determ inantes en l a pol ít ic a exterior d e E stados U n i d os

producen el In fo rme L in owitz I {1 974) y e l In forme L inowitz I I (1 976). Estos In fo rmes son d ocumentos que c ontienen l as evaluaciones y m edidas
pzogramáticas calculadas par a u n l arg o period o de relaciones con l os paises

de la región.
Para e l conqui stador t exan o Charles W í lson y e l l obbysta " d e o r igen cubano Raym on d M o l ina, l os In f o rmes L in ow it z e ran u n t i p o d e « Bib lia o

Corán» de los «conspiradores» antisomocistas que dirigirian desde Washíngton la desestabilización del régimen nicaragüense. En realidad tales afirmaciones
aspiraban a restarle i mpor tanci a y v alor a l a lucha del puebl o de N icaragua,

que la ha sostenido durante más de 50 años.

97

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ta»t e d e d c!crnúrrados g ! upo s cl e i n t erese. , cu c o ~ tr abajo s con sist e et ! co nt ar !a " o m over.w t"at c ur t i dores - n c ! C ong !r s o d e E st ado s L n i ;!os p ar a !ogra: d e ci er to s co r g r w i stas ap -,yerh

het,is?acic':cs h.;u,: bcn íicih"u los intereses cle sus empleadores.

UII

LA ECONOMfA NICARAGÜENSE
DESDE LA FUNDACIÓN DEL FSLN ( 1961) HASTA EL TERREMOTO (1972)
En páginas precedentes se abordó el tema del nuevo eje de la acumulación capitalista en Nicaragua a partir de 1950, y se explicaron los aspectos prin cipales de la fase de su surgimiento, o pri m~ a fase, la cual comprende desde 1950 - por las razones que ya se ofrecieron- , hasta 1961, año en que se funda el Frente Sandinista de Liberación Nacional (FSLN). En cN '. capitulo analizaremos l o que hemos denominado al a segunda fases, la cual comprende desde el año 1961 hasta la fecha del terremoto que azotó M anagua principalmente, en 1972, situación ésta que marcó una di ferenciación histórica en lo o ferente al desarrollo del aspecto económico, que propiciara a su vez cambios politicos. Como antes dijimos, en la década del sesenta se inició un relativo pro ceso de industrialización en Nicaragua, l o que di o lugar a un cambi o de importancia en los indices de participación de la producción de la industria en el PI B y en l o referente a las exportaciones. Pasaremos ahora a analizar l a etapa que comprende este capitulo.

EL NUEVO EJE DE LA ACUM ULACIÓN CAPITALISTA

{SEGUNDA FASE)
D urante la década del cincuentá el PI B creció a una tasa promedio del 56 % anual, y del 6,7 % anual -durante la década del sesenta: las cifras más altas e n toda Centroamérica. A simismo, e l PI B d e Nicaragua representaba el 10,3 % de l producto regional e n 1950, y e n 1965 habia aumentado al

1 37 o/ '
L a composición del PI B también vari ó d e f orma extraordinari a en
e stos años, pasando a desempeñar l a i n dustri a u n papel much o más si g ni f i

cativo. Veamos el analisis que sigue: Contribución de la agricultura y de la industria al PIB ' 1950 Agricultura Industria 100 1960 1970 1977 22,6 s/s 23 6 o>s

43,5 s/,

S,2%

24,6 % 15,6 %

23,0 % 23,0 s/s

Al ampar o del M er cado Común Centroamericano y de l a A l i anza par a e.' Progreso, 'el país pudo i m pulsar las activ i dades industriales destinadas a abas

tecer la demanda regional : Nicaragua logró cierta especialización en agroin . dvstrías, industria química (sosa-cloro, insecticidas) e industria rnetalica. Esta expansión de las actividades productivas, como es obvio, requirio una considerable inversión tanto estatal como privada, gran parte de la cual
se fi nanci ó a t r avés del endeudamiento externo.

Numerosas empresas norteamericanas empezaron en este período a asen
tarse en ter r i t ori o nicaragüense, las cuales no sól o m onopolizaron las nueva~ i nstalaciones fabr iles, sin o que pasaron a cont: olar u n gra n núm =r o d e i n dustrias establecidas en el t r r i t ori o con anteri or i dad . La materi a p ri .n a par;, la i ndustri a nacional» 'era, en su m ayor parte, i mp or tada de Estados U ni dos, lo mi sm o qu e l a tecnología, la s in stalaciones, lo s t r ansportes, etcétera. F :. esencia, el ap or :e nicaragüense a l p roceso d e i n dustri alización r a dicab a e:; la mano de obra barata p " ra una industria en su casi íotalidad nor teamericana, que uti l izaba el ter r it ori o de Ni caragua como base legal par a beneficiarse deí

régimen de libre comercio centroamericano.
Las cuantiosas ganancias d e las empresas extranj eras contrastaban con la si tuacion defi citari a que teni a N icaragua de modo permanente con respecto

al comercio intrarregional. Esta situación en cl comercio exterior no sólo gol peaba a Nicaragua, sino también la afrontaban IIonduras y Costa Rica, pue. por presentar mej ores condiciones infraestructurales y de otro tipo, Guate
m al a y E l Sal vador r ecibían el v ol umen mas i m por tante de l a i nver sión ex

tranjera, concentrándose all í l a mayor parte de las industrias, l o cual i n: plicaba un acelerado desajuste de la balanza comercial en los países de me
nor desarrol l o r elativ o del área. Este elemento pa .ó, con el t i empo, a consti tu ir se en facto r cl ave par a l a explosió n d e l a cri si s del iVICCA , que conoce s u punt o más cr í tico co n l a l l amad a . guerr a de l f út bol», entr e H ondura s y

El Salvador, en julio de 1969. Es así como la crisis de la integración centroamericana produjo un dure
golpe a l proceso de acumulación capit ali sta en N icaragua. Se resquebraj ar on las esperanzas, mantenidas por u n i m p ortante sector d e l a b ur guesía nicar a güense, que vi o menguada la posibi li dad de obtener u n gr ado de acumulación que l e per m i tier a subsi sti r f rente a l a competenci a de l as em presas tr ansna

c ionales y del grupo económico nucleado alrededor de Somoza, el cual se
abri ó paso co n ex traor dinari a f uerza en e l p anoram a económico de l país. Esta si tuación l e dio un mati z mu y peculiar a l a cri sis burguesa en el caso de N icaragua, y a qu e Somoza, a l quedar constit uid o com o p : incipal centr o de Poder dentr o de l a sociedad, desligó bastante al Ej ér cito y al Estado del resto de l a bur guesía que l e había dado or igen y sustent o hi st órico, pr oducíéndose c- n ell o u n g ran r esquebra ja miento e n e l i n terior d e l a c lase d omi nante, e n momentos 'en qu e el si stem a gl obal d " d omínacio n b u rguesa venía siendo

cuestionado abiertamente por las fuerzas populares encabezadas por el F;".LN
E sta coincidencia hi stórica de l a cri si s i nterburguesa y l a agudización d o l a luch a de clases, l e i m pr egnó, com o es conocido, especiales par ticul ar idades

a! desenlace revolucionario de l a crisis nicaragüense.
Otr a consecuencia de v i tal i m p or tanci a que tuv o esta nueva polí tica eco nómica desarr ol lada a p ar ti r d e lo s años cincuenta, fu e e l hech o de q e Ja

producción agrícola para el consumo creció a un ritmo del 1,6 ~/q anual, por

ciento muy inferior al crecimiento demografico,' que el del 3,5 % , aproxima

damente, y esto provocó que Nicaragua dejó de,ser un pais de autosuficiencia
en mreales, al tener que importar estos productos. Para que se tenga una me jer idea de lo antes 'expresado, diremos que si entre los anos 1949 y 1951 el nivel de autoabastecimiento de l a producción agricola de Nicaragua alcan ¡s e a demanda interna. Este estado de cosas dio lugar a que tuvieran que ser utilizados cientos de millones de dólares en la compra de alimentos, lo cual empeoró aún más la situación comercial y financiera nicaragüense. A través de l a fachada de l a integración se reafirmó l a penetración del capital extranjero en la economía del pais. Nicaragua continuó desarro liando una economia dependiente, que profun zó los lazos neocoloniales. La politica económica de sustitución de import ciones mediante la diversifi esperaba; el país afrontaba desbaiances comerciales cada w z más abrupt Lanc eta que se fij ó l a política económica, instrumentada por l a tecno burocracia civi l y militar encabezada por Som za a parti r de los años cin cuenta, era el crecimiento económico en la me 'da que éste se tradujera en dividendos directos e inmediatos al bloque de oder. En esa perspectiva, la movilización de recursos estuvo dirigida a logra bl máximo de ganancias en el minimo de tiempo, sin tener presente el desa ollo de la economía a largo plazo, ni l a satisfacción de las necesidades bás as de la población. Si bien ,+ <: en estos años se logró un crecimiento económí o si gni ficativo , de más está decir que la riqueza social se polarizó en gr a medida en manos 4e unos pocos, mientras l a inmensa mayoria se sumia n l a miseria más absoluta.' E l modelo de edesarrollos adoptado por l a tirania fue un rotundo fra caso, manifestado desde su i nicio y agudizado a a finales de los años se senta. Excluyó del progreso social, técnico y econ'mico a importantísimos sec tores de la población, por l o que en sus misma entrañas portaba los genes de su destrucción.
c ación de la pr oducción no r i n di ó l o que de ell a

z aba un 103 %, a fines de los años sesenta la producción apen a b ' s cu ria un

SOBRE EL MODELO DE ACUMULACIÓN CAPITALISTA
En u n período histórico determinado del desarrollo de una f or mación social capitalista, la definición del je de acumulación está de terminada por aquellas formas de desarrol o capitalista que se expre s an en una estructura productiva en la 0 ciertos sectores y ramas productivas son la que imprimen el mayor dinamismo a esa formación social capitalista. Este mayor dinamismo vi e expresado tanto desde el punto de vista. de la producción de valores de uso, como por aquellos sectores que permiten obtener mayores ta as de ganandhs dentr o de

esa formacion social.'

El eje dh acumulación que se instrumentó + e l s iglo x>x, como ya vi mos, tuvo como motor impulsor y renglón más dinámico la produccíbn de productcw primarios para hi exportación.

Este modelo, qu e t uv o a l caf é com o su centr o p r in cipal , dur ó hasta al xededor de i os a ños c incuenta d e n uestro s ig lo, c uando d eterm i n adas c ondi

ciones internacionales (la crisis de 1929, la Segunda Gu rra Mundial, el desa
rr ol l o del capitali smo, l a guerr a d e Corea) y ci ertas co ndi ciones i n ternas y regionales perm i tieron que fuer a superado y sustit uido por uno nuevo, el cual ~c c aracterizó p r i mero p or e l d espegue a lgodonero y , d espués, p or u n c ie rt o procese d e m dust ri alizació n su st itut iv o d e i m por taciones qu e s e ap oyó e a

h creación del N CCA y la ALPRO.
L as características centrales d e es e ej e d e acumulación fuero n la s ai

gdentes:
La acumulación se tr asladó d e l a a groexportación a l a r a ma p ro duc tor a de bienes de consumo, aunque, si n duda al guna, n o pud o sus ti tui r a aquéll a com o p r in cipal act i v i dad económica de l país y com o

principal fuente de ingreso de divisas. Este, por supuesto, constituyó
un c de lo s pr imeros f racasos del nuev o ej e. El creci mient o de l sector m anufacturer o l o gr ó esta r e n e l per iodo d e 1959 a 1969 a u n r i tmo del 9, 3 s/ii anual . Este crecimient o se v i o

favorecido de manera considerable por l a articulación de las econo
mías de los países del arca a tr avés del M CCA , que. como es lógi co, agigantó el m er cado. Las tr ansnacionales norteamericanas se adueñaron de estas i ndustrias de bienes de consumo y elevaron al m axim o su gananci a ex pl otando

la mano de obra barata y aprovechando el régimen de libre comercio.
2. E l nuev o model o de acumu'.ación n o fue capaz de generar su fi cientes bienes d e capital , r a dicando aqu i ot r a d e su s gr andes deficiencias.

Esto provocó una necesidad grande de capital que el Estado obten
dría a tr avés del endeudamient o creciente de l a nación . 8. E l capital estatal t uv o un a relativ a par ti cipación en l a economía. So m oza maniobr ó p ar a u t i l izar e l aparat o estatal com o in strument o de b enefi ci o par a él y su gr upo, agudizando las contradicciones con l o s r estantes sectores de l a b u r guesia. E n este período aumentaron l a s r egulaciones estatales y s e i ncrement ó l a f i nanciació n estatal de pr oyectos económicos. El Estado fue fuerte sobre todo en los sector es de l a construcción y l o s ser vi cios, donde al canzó a par ti cipar con u n 30 ¡ii , más o menos, del capital d e esas r amas. 4. Se a gudizó l a i ncapacidad d e l a e conomia p a ra g enerar m edios d e pagos internacionales. El domi ni o extranj er o de las r amas más diná micas de la economía y l a inexistencia de bienes de capital generados en el p ais, unido a que las exportaciones tr adicionales tampoco evo lucionaron d e f o rma f a vorable, t ra je ron c omo c onsecuencia q ue el i n greso relativ o d e d i vi sas po r ex portaciones di sm inuy ó (en t ér mi nos absolutos creció) . E st o ú l t i m o su mad o a l hech o d e qu e necesitaba realizar gr andes i mpor taciones par a l a i ndustria, asi com o que se de bian pagar cuantiosos r oyal ties e i ntereses al capital extranjero, pr o vocó continuos y crecientes défi cit s en lo s medios de pagos i nterna cionales y en las balanzas comercial y de pagos, lo cual t r aj o que, e a

pocos años, el país se endeudara W modo extraordinario y las reser
vas internacionales disminuyeran considerablemente. 5. El sector agrario, con excepción del algodón, se mantuvo en un enor

me grado de atraso e ineficiencia. Cabe señalar que dentro del MCCA la agricultura, renglón más importante dentro de las economias cen aa
la práctica en aras de su desarrollo y t ecnificación.'

t

troamericanas y que representó el mayor aporte al PI B regional, f ue

relegada de los primeros planos, y por muchos años nada se hizo en

BREVE RESEÑA DE LOS PRINCIPALES GRUPOS ECONÓMICOS
En los anos 1952 y 1953, la burguesía nicaragüense se integró en dos grandes grupos económicos, al nuclearse alr ededor de dos de los prinoipale ' p de bancos del pais: el Banco de América (grupo BANAMRRI CA) y el Bancoes ~

Nicaragua (grupo BANIC). Separado y en proceso deformación, el grupo So
moza, aunque carecia de un intermediario financiero propio, contaba con enti dades públicas de financiamiento (el Banco Nacional, el Instituto de Fomento Nadonal). La integración de la burguesia nicaragüense en grupos económicos res p"ndió a la necesidad de reforzar el control sobre las distintas actividades e-onómicas, ante la nueva etapa de acumulación. La conformación de los grupos burgueses mostró abiertamente el ca rácter dependiente de la burguesia nicaraguense. Para constatar esto sólo es necesario señalar que a la cabeza del grupo BANIC y del g rupo BANAMERI CA a e encontraban corporaciones financieras norteamericanas, las cuales llegaron a controlar casi por completo a las asociaciones. De esta forma, la burguesía local se convirtió en una simple intermediaria de los capitales trans nacionales en su afán por lograr mayores ganancias. Pasemos, sin más, a ver los grupos económicos: K L GRUPO BANI C Tuvo este grupo económico como apoyo y cabeza al Chase Manhattan Bank. Constituyó, sin dudas, el polo financiero más importante del pais, fu sión de fuertes intereses algodoneros e industriales. Su fundación, en 1953, coincidió con el auge del cultivo del algodón y sus favorables precios en el mercado de Estados Unidos. A raiz de materializarse la Alianza para el Progreso, el BA NI C mani festó una gran expansión, sobre todo en las actividades industriales y cons tructivas, para lo cual también se apoyó t n el auge del MCCA, que le brindó la oportunidad de colocar sus capitales en diversas ramas. Después de esta expansión de los primeros años de la década del sesenta, el BA NI C se con

- ~ rtió en el principal grupo financiero local.

En resumen, el B ANIC era como un gigante con pies de cristal. Además de encontrarse maniatado por los grandes intereses norteamericanos, sus pro gramas de desarrollo, financiero, industrial, agrícola y comercial se vieron

l04

=bstaculizados por la competencia de otras firmas multinacionales que opera
ban e n N i caragua, especialmente, e n @l área de l M er cado Comú n Centr o

americano.' EL GRUPO BANAMZRI CA Este grupo Económico estuvo nucleado alrededor del Banco de América, q ue dependia directamente del First National Bank of Boston y del Well s Fargo Bank. El grupo BANAMRRICA representó desde su aparición, en 1952, los in tereses de la burguesia industrial relacionada con el azúcar y el alcohol, ade más de agrupar sectores ganaderos y comerciales.
A l f undarse B A N A M RRI CA se p royectó com o un a en tidad bancari a de

tipo tradicional, li mitada a la c aptación d e r ecursos para f inanciar a ctivi dades agropecuarias; sin embargo, más tarde, se convirtió en un caracteris tico grupo financiero al fundir sus intereses con inversionistas en el campo de la indu=tria, los bienes raíces, la construcción y los seguros.' El BANAMERICA, con l a ayuda de sus padrinos norteamericanos, ex pandió sus capitales por d iferentes paises del á rea, como, por e jemplo, Hon duras, Costa Rica y Panama. Tal era la supeditación del grupo BANAMRRICA al capital yanqui, que
4 ma yor p a rte d e l as comercia lizadoras de aquél e ran e n l a p ráctica c oloca

doras de productos manufacturados de Estados Unidos, Además, sus expor taciones dependian, en l o fundamental, de los mercados del azúcar y de la carne de Estados Unidos, con sus sistemas de cuotas y precios. Ccmo plantea Jaime Wheelock en su obra Im perialismo y dic tadura, l a
e sencia capitalista de este gr upo económico se reduce al aj etreo especulador , la subor dinació n a l capital n o rteamerican o y a l a i nter mediación , qu e

basa su margen de ganancia en el castigo al consumidor y en la explotación d'el trabajo asalariado. EL GRUPO SON OZA
El sur gimiento del gr up o Somoza en el m arco económico donde ya exis tian do s gr upo s económico s f i nancieros mu y f u ertes, compl icó d e m anera extraor dinari a el r epart o d e l a ganancia.

Somoza habia logrado expandir sus líneas de producción, remozar los n egocios que ya poseía y racionalizar las empresas agropecuarias para l i garlas a la exportación. Al mismo tiempo, se hizo de una infraestructura pri
v ada : u n puerto , un a m ar in a m ercante, u n a l ínea aérea, u n aeropuert o y una seri e de in stalaciones par a l a expl otación y p rocesamient o de pr oductos

marinos. A l amparo de l a ALPRO y el MCCA se dictaron leyes que favo recían la instalación de nuevas empresas industriales bajo l a más completa protección. Como el Estado canalizó gran parte del crédito externo y se en cargó de distribuirlo hacia el interior de l a economía a través del Instituto de Fomento Nacional, Somoza —léase: el grupo económico Somoza- , pudo 105

establecer las mejores alianzas con las empresas transnacionales y más ha yortante aun, pudo seleccionar las aria s más rentables de inversión.s Tanta fue la expansión del grupo económico Somoza que, muy pronto,

@te chocó con los intereses de los otros grupos económicos ~istentes en
el pais, produciéndose una gran pugna interburguesa,-la cual, incluso, llegó

a internacionalizarse, al entrar en contradicción el grupo económico Somoza
con c apitalis tas l ocales, a li ados d e g ru pos p r i v ados n o rteamericanos. E s ta

agudización de las contradicciones interburguesas y el auge del movimiento popular, condujo a que el dictador se viera obligado a d iseñar p oliticas tén dentes a unificar a la b urguesía. Un aspecto muy importante al analizar l a fortaleza y potencialidad del grupo Somoza es el hecho de que, aparte de que poseia un caudal económico ánancíero propio muy grande, la verdadera capacidad de éste no se encon
traba en lo s negocios t i n ver siones baj o s u contro l d i recto, si no, en buena

m edida, por los negocios que realizaba en unión con los otros grupos eco- ' ~ nómicos. Si separáramos los intereses propios del grupo Somoza, de los in tereses desarrollados por el tirano, de manera conjunta con los demás gru pos, w observará que los intereses estrictamente somocistas eran mucho menores que los de cualquiera de los otros grupos económicos. Estos intereses asociados fueron muy importantes para descomponer el poderío politico-económico de Somoza, sobre todo, a partir de 1927, y también desempeñaron un importante papel en l a politica de nacionalizaciones em prendidas por l a Revolución a la caída del somocismo.'

PAPEL DEL CAPITAL EXTRANJERO
Los rasgos y modalidades de penetracíóa y dominio económico del i m - , ",'+ ~ y eríalismo son disimiles en extremo, ya que abarcan todo un abanico que va " desde los más directos y desenmascarados, hasta los más sofisticados e im- ® Quizás en ello radique la confusión de algunos especialistas y steórícoss que, al analizar el papel del capital extranjero - y , principalmente 'el nortea mericano- en la economía nicaragüense, lo han subestimado y se han dejado enganar por algunos datos fríos. Tal es el caso de Jorge G. Castañeda'~ y de algunos otros; Ciertamente pensamos que cualquier valoración que sobrestime o subes 5me el papel del imperialismo, fenómeno tan complejo en nuestros dias, es indudable que traera por consecuencia graves errores en el análisis de cual quier problemática social. Al analizar el papel del capital extranjero en la economía de Nicaragua, Md e un punto de vista materialista y dialéctico, de manera alguna pode mos coincidir con los. planteamientos de Castañeda, quien al analizar de foz ma bastante esquemática a lgunos i ndices, m uchas v eces a lterados por l o e propios imperialistas, se contenta con d ecir q ue « la penetración e conómica del capital foráneo en el pais era minima, de efectos reducidos y que la fun cionalidad del imperialismo como agente catalizador en Nicaragua no deja 4e plantear a lgunos problemas .n

pe e le rc ptib s.

Añ n más, Castañeda, c n su l i br o Nic aragua: c o!!tradiccio nes en l a R evo

í!;cinn (del c ual y a por el t ítulo se infie!en muchas cosas), tomó el c onocido atcrismo de Voltaire : S i Dios no existiera 1>abría que inventarlo», y, paro 3 iándojo, encabezó uno de s!!s capítulos con el rimoombante títul o de : Si
e l i mperi ali sm o n o exi stier a h ab ri a qu e i nventar lo»,'-' y así, en ese capitul o

analiza cómo l a Revolución Nicaragüense, desd l a guerrilla, se había de
fi nido como an ti mperiali sta, señalando al i m peri ali sm o norteameri can o com o ve n d e l o s p r incipales enemigo s d e l a Revoluci ón ; si n emb ar go , después de plantear mu y tenue y br evemente las i ntervencion s ar madas de Estados Unidos, l a aventur a del f í l i bustero W al k r y l a opresión pol i tica suf r ida por

décadas, en un vano intento por parecer objetivo en sus pronunciamientos,
arremeti ó co n u n detal lado estudi o sobr e el hecho de qu e l a p resenci a real

del imperialismo en el país era muy reducida. Al respecto, en uno de los
parrafcs dice: Pero también es un hecho que la presencia económica del imperialismo norteamericano en Nicaragua es sorprendentemente reducida. La cuan ti a de las inversiones estadounidens s en el pais, su localización, las
tendencí s reales que siguen y l a estructur a dcl comercio exterior nicara g>cense, presentan u n cu;.drn que r o dej a de extrañar a quienes pensába rnos - >3.=' una manera sí>!:;>l!~!a —cn país> centroamericanos cnn econo m ias casi enteramente en manos dc l capital f i nancier o de Estados U n i
os 13

Nc ha> dudas de que equ'.parar l a n:agnitud de las inversiones dírec
la cantidad d e poder ecn!!ómico que puedan desplazar esas inver sio nes .n !a estructura pr oductiva, es correcto, siempre que no exi stan otros me ca;! -,n!os de penetración qu " hagan qu e su poder descanse más aHá de. las ínv.: - íones directas, su tendenci a y l ocal ización . E n e l caso que nos ocupa,

,-.: e~a equ!paración puede resultar fa al, p!!"s se pierde por completo la esen
ci a .:.'"' análisis, y a qu = lo s ". 75 0C>.! 00.! de dólares - a pr oximadamente — in v' : - ' ,'.,' s en ía economía d" Ní nar:.gua por c l capital extranj ero, no dan mues

t ra '.íeí de l o mani atado y cnntro!ad' q u s e encontraba - y en gran pac e
-" en ' uen!ra - e l p aís. Para co!ncnzar n uestr o an áli si s d i : emos q ue, desde e l p u nt o d e v i-'.a histér .n, Ni caragua par ti cip ó d e n..ent r a d st ar ada en l a contienda cer tr oa n;=.!i .:;na po r o f recer m ej ore s cnndicío!> s a! capital ex tr anj ero . Pl enas ga ran'. a» contr a nacionalizacion=":., devah!acíoncs d " l a moneda, guer ras, r evo lu : ; s , hacían d e N i caranu a u!! p;",r",i; o par a el capital f oráneo . Ya desde el si gl o pasado encontramos f uertes i nv er si oni stas en el p aís, dc !:! o=o especial en el negoci o d e ! o s mín.- ral'-"s, aunqu , después se l e f ue r o n *gregando di versas companías t rans!!acionales dedicadas a l a agr icult ur a (Un! te ! Fr u i t , Standar d Fr ui t Company) , a l a i n dustria, a l os negocios f inan

ciero:;, etcétera. Así, en el p!imer tercio del presente siglo, ya en la práctica
'.a economi a n i . aragúense se h all ab a dominad a y penetrad a po r e l ca pital

in!~e",!'1," que a sabiendas de to' as las facilidades que se of!ecían no perdie
:on ' i empo en caer sobr e l a nación.

No obstante, puede decirse que l a oleada n!ayor de capital extranjero que li 'gó ai país, y en especial el yanqui, lo hizo en el marco del nuevo mo
107

delo de acumulación, instrumentado a partir de los años cincuenta; proceso que fue favorecido por la coyuntura feliz que brindaba el MCCA y la Alianza

para el Progreso en el comienzo de la década del sesenta.

Es bueno señalar que l a penetración transnacional tuvo en Nicaragua caracteristicas bastante particulares debido a d,os circunstancias nacionales. En primer lugar, Nicaragua ha sido desde mucho tiempo atrás un punto estratégico para la seguridad norteamericana. Un pais especial, en consecuen

cia, un pais de riesgos visibles para la inversión extranjera. Riesgos que se
debían afrontar diseñando nuevas modalidades y mecanismos. En segundo lugar , dentr o de l mi smo esquema de seguridad norteamericana, en Nica ragua se forj ó una particular estructura de dominación que se concretó his t óricamente en u n exacerbado capitalismo monopólico ejercido por dos, y luego por tres bloques económicos interconectados. Por lo tanto, no sólo se trataba de un escenario en el c ual l a seguridad norteamericana había logrado patrocinar un Estado fuerte con un régimen autoritario y represivo, sino también una estructura de dominación, que de
r i vada de las con di ciones i nternas, favoreci o un a elevada concentración mo

nopólica.' Estas dos circunstancias, el carácter monopólico del poder econó mico y el carácter particularmente fuerte del Estado somocista, impusieron una dinámica especial a l a sociedad, a l a política y a l a economia nicara QGense sutiles de penetración, y lejos de afrontar los riesgos que pudiera haberle traído una acción directa, recurri ó al fuerte Estado somocista y surgio al
mercado como un a nueva em presa que soli cit a cr édit o a l ap ar at o f i nancier a

Ante esta situación, el capital granj er o tuvo que adoptar fórmulas muy

estatal para instalarse. Por otr o lado, el capital extranjer o - mediante l a i nternacionalización de la banca, que correspondia precisamente a l a formación de esos centros de dominación : Banco Be América y Banco de Nicaragua- , hizo entrar en su juego a los oentros locales de dominio y los convirtió en sus competido-''" res. O sea, no recurrió a l a instalación masiva de bancos extranjeros en el país: utilizó los bancos locales." Esta situación traj o como consecuencia que, de manera formal, l a i n versión directa extranjera en el país fuera baja, que el número de empresas transnacionales fuera elevado respecto a la inversión directa, y que las sucur
s ales de bancos extranj eros t uvieran poca i ncidenci a e n e l gran p roceso de

transnacionalización de la economía nicaragñense. Ahora bien, esto Wa sólo desde el punto de vista formal, pues el arrastre de esas inversiones en el seno de l a economía de Nicaragua er a extraordinario ; además, tenía que ser asi, ya que dentro del modelo de acumulación que instrumentó Somoza, ei capital extranjero desempeñó un importante papel ; tan importante, que se convirtió m uno de los factores más significativos a la hora de analizar el fracaso de este modelo, pues la penetración transnacional, despreocupada por un verdadero desarrollo en Nicaragua, exp)otó al máximo los recursos del p ais, descapitalizó su economía y no aportó t l más mínimo bienestar a l a sociedad: sólo dependencia y subdesarrollo. Ahora que nos hemos referido a l a inversión directa de capitales en Nicaragua, debemos hacer saber que hacia el año 1979 ésta era la más baja de toda Centroamérica, con el 9,4 % de toda la inversión, contra el 27,1 % en

G uatemala, el 26 % en Costa Rica, el 24 % en Honduras y el 13,5 % en El Salvador. Cuando se pasa de la clasificación por magnitud de la inversión,
a l a clasificación po r n ú mer o de em presas tr ansnacionales, N i caragua dej a

de ser el quinto lugar para ser el tercero, debajo de Costa Rica y Guatemala; esto se debe a que la alta concentración de poder económico en el país hace
q ue las exigencias de un a m ayo r p r ol i feración de em presas di sminuyan, y a

que los competidores son pocos." Si en 1960 los recursos de origen externo del sistema financiero equi
vai.'an a l 5 % de l t ot al , e n 1969 equivalian a l 4 9 / ii . Como s e ve, en ape nas un a década, casi t od o e l si stem a f i nancier o l ocal , t ant o p r i vad o como

público. cayó en manos del capital extranjero y profundizó su dependencia
de éste. Asi las cosas, l o s bancos extranj eros en e l pai s n o se vi eron expan

didos en sus acciones, pues el capital extranjero no sintió necesidad de ha cerio: los bancos locales le proporcionaron esas facilidades. Es así como, por ejemplo, fueron las agencias gubernamentales de créditos las que financia
ro n l a in stalación e n N i caragu a de l a s em presas t ransnacionales que l lega ro n a contr ola r p l enament e e l compl ej o i n dust rial d e p r oductos qu i mi cos, baj o carácter de em presas locales, ut i l izando cr éditos contratados por el g o b!erno, en el exteri or , par a esos fines.'~

La penetración transnacional llegó a ser mayoritaria y mu y fuerte en í s sectores quimicos y metálicos, aunque también tuvo gran incidencia en las ramas alimentaria, del calzado y textiles. C on la creacion del MCCA, el proceso de transnacionalización de la ~ o nomía nicaragúense recibió un poderoso impulso, ya que las industrias loca ks fueron absorbidas por el gran capital norteamericano ante las exigencias que demandaba un mercado ampliado desde el punto de vista geográfico y abierto de manera institucional. Este fenómeno de internacionalización del capital, provocó profundos cambios en el conjunto de las actividades económicas nacionales y, en con sencuencia, en l a composición y diferenciación en l a estructura de clases s ociales. Se produj o una diferenciación entre l a misma clase dominante y entre los obreros, aumentó el número de obreros industriales, l o que traj o c onsigo gue l a atomización de l a clase obrera disminuyera, dando paso a
posibi l i dades d e or ganización si n dica l co n p r oyecciones p ol íticas.~

Las empresas extranjeras radicadas en el país obtuvieron cuantiosas ga
n;i»cias, situación que contrastaba con el permanente défici t de N icaragua res p ecto a l comer ci o ex tr arregional e i n tr arregional . A l o anterio r se sum ó l a

amplitud creditici a generosamente» otorgada a Nicaragua por las agencias financieras públicas y privadas norteamericanas para su «desarrollo econo
; «ico», que, par a f i nales d e 1973, colocaron a l pai s - di ch o desde el p u nt o de vi st a r elati vo - en tr e l o s más endeudados de l m undo." La deuda externa de N icaragua, cuestión ésta que de m od o mu y cu r ioso se soslaya en el anál isi s que hace Castaneda, es un o de los mecanismos mas

crueles, por el cual, entre otros, el imperialismo ha tenido atada a la econo m!a nicaragüense. A partir de 1973, la deuda siguio creciendo vertiginosamen te l o que implicó que el pais sufriera de manera aun más aguda l a crisis económico-financiera en que se hallaba. Sobre la deuda externa, en particular, nos referiremos en este trabaj o niás adelante; sólo apuntaremos ahora que no hay dudas de que en este

abatido el papel desempenado por el capital extranjero no ha podido ser snás esquilmador y brutal, ya que la mayor parte de la deuda está concertada
iba t ér minos sumamente l eoninos, i n cluso, s i l o s comparásemos co n las as

fh iantes condiciones actuales de los préstamos internacionales.
No hariamos una valoración completa de l a situación de l capital ex tranjero en el país, sí no senalára&o s que, si b ien en l a déoada del sesenta s e registró una afluencia de inversiones sin precedentes en Nicaragua, a fi ' a " l o s consorcios norteamericanos comenzaron a variar
u n t ant o su estrategia. E n u n p r in ci pi o s e m antuvi eron l a s i nver sj ones y a

ostent es , pero el fl uj o de capitales comenzó a descender poco a poco, hasta e l caso de que algunas filiales de poderosas compañias multinacionales lle- . ' ; j 4 garon a cerrar sus operaciones o vender las empresas a accionistas locales. (Qué explicación le encontramos a esto7 Pues es sencillo; pasado el impul - .=' s o inicial y ' aprovechadas al máximo tanto la mano de obra barata nicar a- güense, como las ventajas del libre comercio centroamericano, las empresas ext>anjeras no obtenian ya los rendimientos esperados: la superganancia. Recordemos que ya a finales de los años sesenta, el MCCA habia en trado en aguda crisis y la ALPRO no era más que un triste recuerdo. Esto, como es lógico, provocó una baja en el quantum acumulado d e i nversiones extranjeras, lo que ayudó a dar una visión distorsionada del papel del im perialismo en el pais. No obstante, al mismo tiempo que el flujo inversionista tradicional ' dis minuyó algo, un nuevo tipo de inversionista comenzó a aparecer en Nicara gua. Estos fueron los inversionistas conocidos en Estados Unidos como el grupo Sunbelt,~ representantes de un capitalismo agresivo e inescrupuloso, qm ee especializan en los negocios de las drogas, el juego, y la prostitución. Así, en los inicios de los años setenta, contando con el apoyo del go b ierno yanqui, que presidía Richard Nixon, se comenzó a estructurar en Ce - . ' . t roamérica una nueva alianza, protagonizada por los capitalistas del g po Sunbelt, encabezados por el multimillonari o yanqui H owar d Hughes y" ~'-.-,-: ~n circulo de negocios formado por al tos mi litares representativos de las diferentes dictaduras locales. En este sentido, no resultaron casuales los proyectos empresariales conjuntos de Somoza y los importadores de carne del estado norteamericano de L a F l o ri d : los fabulosos negocios Hughes Somoza. Protagonistas secundarios, pero infaltables en los negocios sucios, les empresarios cubanos radicados en Estados Unidos se desplazaron desde Miami Beach llevando a Centroamérica abundante iayudai financiera nor t eamericana, l o mismo que una prestigiosa experiencia organizativa para montar cabarets, casinos, comercio de estupefacientes, etcétera.~ Si detenemos nuestro analisis tn el a specto e xterno, también s in d uda alguna reafirmaremos l a tremenda importanci a que en aquella etapa po seyó el dominio del imperialismo y del capital extranjero sobre el comercio
' '

e xterio r d e N i caragua : baste deci r qu e en tr e Estados U n i dos, Japón y l a

República Federal de Alemania dominaban más del 65 % de las transacio nes comerciales, ya fu~a n exportaciones o importaciones, lo que incrementaba M dependencia económica del p ais a los centros hegemónicos d e poder i m yeriahsta. Además, a esto debe agregársele que - y l o demuestran las esta bsticas- , el comercio exterior nicaragüense por regla general resultaba de Scitario.~

Pcr otra parte, también debemos senalar que con el proceso de indus
tr i al ización y e l desarr oll o del cul t i v o al godonero, l as estructuras comercia

les logran flexibilizarse» un poco y otras áreas geográficas - como el Japón y la Comunidad Económica Europea (CEE)- entran con ímpetu a disputarse
el mercado nicaragüense co n Estados U ni dos, pues, como habíamos expues

to con anterioridad, en los años de la Segunda Guerra M undial, 'el imperia lismo yanqui acaparó alrededor del 90 ~/s del comercio de Nicaragua. Tam bién tuvo gran importancia en esta flexibilización del monopolio comercial,
la creación del M CCA , i ndependientemente, de que, en real i dad, muchas ve c es en lugar de comprarl e l os productos a Guatemal a o a E l Sal vador , se l o s estuvieron comprando a t r ansnacionales n orteamericanas. A maner a d e conclusión , podemos deci r qu e e l capital ex tranj er o de

sempeño un papel muy importante en el relativo proceso de industrializa
."ión llevado a cabo en N i caragua y , por el lo, en l a i m plementación del nue

vo modelo d. acumulación. El capital extranjero financió de forma indirecta
Ios pr oyectos indu: t r iales y , mediante l a tr ansnacionalización de l a banca, de la i n dust. ia, etcétera, l ogr ó copar l o s puntos esenciales de l a economía ni ca ragüense y , po r l o t anto, r ef orza r más l o s lazos neocoloniales. Sin embar go, nada pud o hacer el capital f or áneo en benefi ci o del país,

sus empresas aumentaron las ganancias a costa de la explotación obrera y
el l i br e comer cio ; a cambio, el puebl o ni caragüense aumentaba su mi seria.

El fracaso del modelo de acumulación no se hizo esperar ; ya a finales de la década del sesenta, lo que se pensaba sería el gran impulso al desarrollo,
se convirí.ió en u n v er dadero obstácul o par a éste. Fc r todo l o antes expuesto, es que discrepamos de aquel lo s que n o t ie nen e n cuent a l a i n f luenci a de l i m perialism o y s u capita l e n e l p rocese revolucionari o ni caragüense. Si bien e l contenicl o ant imperi ali st a d e l a Re

volución Sandinista n o sól o proviene de consideraciones económicas, sino
también de l a esencia r ev olucionaria de l a Revolución, del i nterés estratégíce y geopol ítico del i m per ial ism o po r Ni caragua, l as consideraciones económi

cas, la dominación neocolonial marcan, de modo indudable, el proceso ni caragüense con el sell o del antimperialismo consecuente y rt.'volucíonarío.~

NOTAS

Comisión Económica para América Latina (CEPAL): Nicaragua: repercusiones econó us eas dc' los acontcdmientos políticos recientes, Nueva York, agosto de 1979. s República de Nicaragua. Banco Central de Nicaragua: Anuario dcl Banco Central d e Nicaragua Managua, 1980.
Donald Castil lo : «E l marco sociopoHtico de la crisis de Nicaragua y los efectos de l a , ' intervenci6n del presidente Carters, en Cuadernos Semestrales, n o. 6 , Centro d e I n vestigaci6 ~" "

y Docencia Econ6mica (CIDE), México, 2do. semestre de 1979, p. 48. Oscar René Vatgas: «Notas sobre el nuevo eje de acumulaci6n capitalista en Cen- ' troamérica: el caso de Nicaragua», en Estudios Sociales Centroamericanos, no. 22, Programa/ Centroamericano de Ciencias Sociales, San José de Costa Rica, enero-abril de 1979, p. 252.-."= Ibídem, pp. 243-254. J~ e Wheelock Román: Imperialismo y dictadura, 3ra. ed., Editorial Siglo XXI, Méxi co, 1979, p. 156. Ibídem, p. 157.
~ René He rrera Z úñiga: « Nicaragua: e l d esarrollo del c apitalismo dependiente y l a c risis de la d ominaci6n b urguesa, 1 950-1980», e n Centroamérica e n c ris is . Centro d e E studios I n

ternacionales, El Colegio de México, México, 1981, pp. l l 0 -111. Véase Anexo 3 «El poderío de Anastasio Tachito Somoza Debayle». >a Autor del Hbro Nicaragua: contradidclones c» la Reeolueión. Jorge G. Castañeda: Nicaragua: contradicciones en ia Reeoludó», Tiempo Extra, Méxi co, 980, p. 19. lbídem. Ibídem, p. 20. Véase en los capítulos II , I I I y I V la secuencia acerca de la i n s t i t u c i ó n de l neocolomahsmo en Nicaragua: génesis, expansi6n y consolidaci6n. Véase Anexo C «Principales transnacionales con inversiones en Nicaraguas. René Herrera Zúñiga: «Nicaragua: el desarrollo del capitalismo dependiente y Ia cris' de la dominaci6n burguesa, 1950-1980», en Centroamérica en crisis. Centro de Estudios Intet nacionales, El Colegio de México, 1981, p. 102. Ibídem, p. 104. ~ Ibídem, p. 106. lbídem, p. 105. 1bídem, p. 106.
Úéase tabla 4 «Endeudamiento externo de Nicaragua desde 1973 hasta 1981». Sunéelt: en a lgunos l ugares se h a t raducido c omo e verano c osteros.

Jaime Wheelock Román: Im perialismo y dictadura, 3 ra. e d., E ditorial S iglo X XI, México, 1979, p. 131. as Vease tabla 3 «Principales países que comerciaron con Nicaragua en 1978 y 1 979». Véase Anexo 4 «Principales transnacionales con inversiones en Nicaragua».

112

VIII LA REVOLUCIÓN SANDINISTA. SUS PRIMEROS PASOS

DE LA FUNDACIÓN DEL FSLN A LA S EXPERIENCIAS DE PANCASÁN
A partir de la fundación del FSLN' el movimiento revolucionario insurreccio
n al super ó l a si tuación an ár quica y d e di sper sió n d e fuerzas qu e se v i v i ó e n años anteriores, tant o en l o p ol ítico com o en l o m i l i tar . El Frente Sandini sta de Liberación Nacional [af i r m ó Carlos Fonseca A ma

dor, su Comandante en Jefe] marcó la superación de 'ese problema, ya que doto al pueblo de su instrumento politico y militar.' Por otr a parte, acerca de l a fundación del FSLN dij o el comandante
Humbert o O r tega :

Con la creación. del destacamento de vanguardia, el FSLN, nuestro pue blo tendria asegurada l a dirección de l a lucha que habia sido aplas
t ada a r ai z del asesinato de Sandino en 1934, y l a estrategi a de guer r a popular r ev olucionari a que l a vanguar di a pone 'en pr áctica conti nuando

el camino de guerra trazado por el General de Hombres Libres.' Con el objetivo de organizar l a lucha y buscar fondos para su finan
c iamiento, el F SL N creó escuelas m i l it ares en zonas urbanas y r ur ales, l an zó a l a l u z lo s órganos r ev olucionar ios Ro jo y Ne gro y Tr i n c hera, re aliz ó golpes ar mado s e n su cursales b ancar ia s y t om ó Rad io Mu n d ia l. A d emás, e n el Segund o Congreso d e Estudiantes se r einstaur ó el Frent e E studianti l

Revolucionario (FER).
La lucha ar mada i ni ciada l l eg ó a ciert o auge e n 1963, d ur ante la s ac

ciones del río Bocay. All i se produj o l a primera confrontación armada de la guerrilla con el enemigo —de forma organizada y baj o una dirección úni ca- y el primer intento por pulsar cómo se encontraba el movimiento re
volucionario. Y a par a este ano y en ocasión de las acciones del Bocay , Car

los Fonseca Amador se perfil ó como el máximo dirigente del FSLN.
11$

S i bien estas acciones, la del ri o Bocay en 1963, y otras que se pr o4a-. = jeron después en 1964, en el r i o Coco, «demostraron un gran salto en organización 4ef PSLN, ellas no pudieron desprenderse del carácter inva sista de los años anteriores."

Baste recordar que todavía no se comprendía con la claridad y profun
didad suficientes, lo necesario que era realizar trabajos politicos con los cam pesi~ en l as zonas de operaciones, aunque esa e xperiencia c o e n b a a ''.,":"' . a plicarse. Pero no será hasta después de Pancasán que el PSLN y sus di ri gen' ~ carse. & percatarían de la importancia que revestía dicho asunto, y comprend n o era «invadir» sin apoyo, sino preparar condiciones c o frontar después. y co El reves 'militar guerrillero ocurrido en estas acciones revoluciona ' llevó a qu e surgieran algunas posiciones que no eran las más correctas aunque no se renuncio a la lucha armada como la via principal que deci ri a el desenlace exitoso de l a Revolución Nicaragüense. Por otra parte, interrumpió por algún tiempo l a confrontación guerrillera para continuar preparación necesaria de esa propia lucha, y el movimiento revolucionarí r esultó seriamente quebrantado, ya que no se supo encontrar - dura t — se e t l' empo- l a manera adecuada para vencer l a crisi s interna que uranpr e ' A estos anos de derrotas y también de toma de experiencias, se les suní el descenso del movimiento antisomocista en Nicaragua como consecu de la politica aplicada por la dictadura a partir del triunfo de la Revolució C nttana, en consonancia con ias órdenes de Wastdngton (como senalamo~ : ' -' i:„.; e n páginas anteriores). Esos fueron Ios años de auge del M ercado Com ' o o n l n +- 'a : Cen entroamericano y de l a A lianza para el Progreso, que contribuyeronl ien." +.ct ;. cierta medida a mej orar momentáneamente l a situación económica de las tnasas. Con ell o se frenaba el surgimiento de algunas de las condiciones objetivas y subjetivas para l a Revolución. Además, l a camarill a somoci ~z ó con éxito la maniobra de celebrar en febrero de 1963 una farsa el foral al imponer a René Schick como su pantalla presidencial, cuyos detal o&icemos más adelante. La forma en que el PSLN enfrentó la nueva situación nos da la medida Bel aprovechamiento que su dirección extraia de las experiencias pa No obstante, todavía carecia de t e mple en la lucha p ara asimilar t odos errores. Entre 1964 y 1965 se centraron en l a práctica todos los esfu en el trabajo abierto, que incluia el trabajo legal entre las masas y el clan bastino en las ciudades. Se realizaron tareas clandestinas sobre todo en cP". campo, pero el acento principal del trabaj o en -el curso de estos años fue legaL Esta forma de trabajo, si bien tuvo minimos resultados, apenas~ ' tyWa acumular fuerzas. Además, el trabajo llevado a cabo por el ~ MoviTi"ación Republicana, del movimiento estudianti l y campesino, no la suficiente disciplina, audacia y organización, y como aspecto fun carecía del apoyo armado. En estos anos también se realizó un importante contacto con el

pesinado, aunque este contacto no fue aprovechado en toda su dimen '
ya que no se mantuvo el r itmo aoelerado de la movilización de ese
socdaL

114

Kn aqosto d e 1966 m u ri ó repentinamente e l

p resident e Ren é Schick

y fue remplazado por Lorenzo Guerrero. En ese n!ismo año, el joven de 21 años Humberto Ortega, junto a otros compkñ ros, pie",endió ejecutar a Somoza con una pistola, una bomba molo tov y unas tachuelas, pc"o la acción rue infructuosa.
A pa r ti r d e 1966 e l FSL N i ntensi ficó l o s preparativo s de un a l ucha

guerr''llera que tendría su principal asentamiento en l a zona montanosa del n orte de la r gión Central . Con las experiencias anteriores se consiguió l a
am pliació n d e las bases de apoy o y su stentación campesina y ciert a conso li dación d e un a sól id a re d d e comunicació n co n ot ros sectores de l carnp:

y la ciudad. Con respecto a la ciudad se procuró refinar los métodos de tra ' baj o t i nt o clandestinos como conspirativos, los cuales permitían l a acti
vi da d d e escuadras m i l itare s u r banas encargada s d e acciones d e p r opa ganda y recuperación económica. Por su p ar te, A nastasio Tachit o Somoza D ebayle f ue e le gid o» para o cu par l a Presidenci a d e l a República durant e el per i od o d e 1967 a 1972. N o fue hasta 1967 cuando el FSL N v ol vi ó a prepar ar , con ay uda de ~ volucionaríos guatemal:ecos, un a f uerza guer r i l l er a e n l a zon a campesina

de Pancasán. En agosto de ese año el grueso de la columna guerrillera del FSLN fue cercada, lo que la obligó a entrar en combate en condiciones to
' das desventajosas, y p r oduct o d e est o l a m ayori a d e l o s d i r i gentes desti nadas a l t r abaj o e n l a zona cayer on , v íctimas d e l a acció n enemiga. Po r o r den d e Ca r lo s Fonseca se di spersaron l a s fuerzas guerr i l leras co n l a f i n alidad d e ev itar nueva s b aja s m or tales. L a muert e d e Rigobert o Cr u z y de Si l vi o N ay orga, durante este combate, constituy ó un a dur a p ér did a par a el FSLN . Po r ot r o l ado , Pancas' n dej ó val iosas experiencias. A sí se expresa H umbert o O r tega : I i i cha j o r nad a r ev oluc.ionaría , s i b ie n e s ci ert o f u e u n r evés m i l i tar , s!r vi ó par a que el Fr ente Sandi ni st a se pr oyectara ante las masas, coma ia única fuerza qu e se en fr entab a ver daderamente a l a t i r anía.' También H enr y Rui z of rece su o p i r !ó n acerca de lo s hechos de Panca s an como sig ue : Pancasán re p r cu ti ó en l a memori a del pueblo , se escuchó su eco en el ccrazón de l ni caragüense y e l n ombr e de l Fr ent e Sandi ni st a comenzc a pr opal arse por todos los r incones de nuestr o país. Según d í 'eren'.es di r igentes del FSL N y estudiosos de l tema, de las ac ciones de Pancasán y d c toda su hi stori a anteri or , e l FSL N t om ó la s ense ñanzas siguien'.es : O Lo s h echos d emos'.raron q ue e n e l p a ís n o s e h a bian c reado a ún

las premisas necesa!.ias para lograr el éxito en acciones armadas.
N o obstante, se const a' ' que l a estr at ' gi a enemiga er a déb i l . ~ Lo s s andir!istas c omprendieron q ue s e h a bia c arecido h asta ese m o

mento de un pr oyecto revolucionario global y un desarrollo en va
115

riados proyectos parciales que contribuyeran a la organización de la lucha.
~o s tr o l a i nfluencia negativa que estaban ej erciendo las con

cepciones tergiversadas del foOo guerrillero unido a cierta debilidad
logística. O Quedó establecido el papel estratégico de la montaña y la fuerza re volucionaria de los campesinos en el marco de una lucha prolongada. Además se demostró que el desarrollo organizado de la lucha en el campo era factible de ser logrado. ~ Los sandinistas entendieron que para a lcanzar e l é xito d e l a l uch g uerrillera - entre otras cosas- , el método que se empleó para ha , cer participar en l a misma al sector campesino fue equivocado. p rimer lugar, los campesinos fueron reclutados para formar pa de columnas regulares sin una preparación adecuada junto con ob r os y estudiantes procedentes de las ciudades que ya poseian ~ = : ' ~ . c onciencia revolucionaria más elevada para enfrentar la s di ficufá' , tades propias de l a guerrilla; en segundo lugar, los campesinos M'-'-'. ' -,, incorporaron de comarcas alejadas bajo las consignas de luchar por la tierra y otras reivindicaciones, lo cual no fue favorable ante loy r epliegues necesarios. De estos dos aspectos se deduj o que l o ~

conveniente era crear dos tipos de columnas: la guerrillera i rregular
al lado de la regular, y a parti r de ahi, trabajar correctamente tan--:. to en t l campo politico como en el ideológico.

~ Por esa época primó la idea de que el centro de la acción de la
guerra x<evolucionaría tenia que ser el campo. ~ Se comprendió que poseía particular i mportancia el p apel que debía~ desempeñar la ciudad, ya que en la primera etapa de la lucha ~ --'-'

debia suministrar al campo los dirigentes desarrollados para que p®
hicieran cargo de l a organización del destacamento político-militar; y que estos compañeros procedentes de l a ciudad tuvieran mayor facilidad para desarrollarse en esa primera etapa. Tales dirigentes de b ian se r extraidos de l sector r evolucionari o de lo s obreros, de l os estudiantes y de ciertos sectores de l a pequeña burguesia. g a veremos más adelante que a principios de 1928 los dirigentes fonaa dos en la montaña bajaron a las ciudades de acuerdo con las con diciones dadas por l a situación de ese momento.) ~ Quedó establecido que el t rabajo i nsurreccional n o s e habia v incu lado d e modo correcto a l a lucha popular general (campea ba, obrera y estudiantil). Se constató que era incorrecto excluir otras for mas de lucha. Además, el trabaj o organizado de masas se paraljx6 y se comprendió que se menospreció la importancia que esa activi dad podia desempeñar en todo el curso del desarrollo de l a lucha

armada.
Con e lación a los dirigentes, se manifestó l a insuficiente canUggd

de éstos para atender todas las tareas que exigía la preparación
d el trabajo, no sólo en la ciudad y en el campo, sino aun fuera rh l

país. Acerca de lo anterior, Carlos Fonseca Amador señaló con gran
sentid o autocrítico qu e . l a D i rección de l F SL N t ol er ó po r dema

siado tiempo el sectarismo que impidió promover la cantidad sufi
ciente de nuevos dirigentes procedentes de l sector obrero organi zado políticamente y del sector universitario».'
~ R especto a l os h o mbres q ue d i r i g ían l a l u cha, C arlos F onseca e x

presó: «entre ellos los hubo que manifestaron entusiasmo por resol
ver personalmente al gunos pr oblemas de l a or ganizacion y pusieron un -é nfasi s desmedid o e n hacer sobresali r s u p r opi a persona. O t r os c onfundiero n l a discipl in a co n l a in cl inación a pl antear pocas i n i ciati va s p ar a resolver l o s p r oblemas qu e 'evidentemente a f r ontaba el m o v imiento. Po r s u p arte, ot ro s compañeros señalaban estos de fectos, pero en l a práctica l a cr ítica ter m inaba en este pu nto, si n se ñalar un a solución a l o s er rores.»' ~ Ot r a e xperiencia e xtra ída h asta P ancasán, s eñalada p or F onseca, f u e

que la iniciativa resultó frenada en ocasiones por ciertos resabios
índi vi dualistas que en muchas ocasiones manifestaron los compañeros d c l a D i rección . «E n di st i ntas ocasiones se mezclaron pr oblemas i n di v i duales co n pr oblemas pol íticos. Est o l l evab a decididamente qu i zás, a q u i tarl e l a debid a seriedad a determinadas i ni ciat ivas.»' T ambién com o consecuenci a de estos sucesos en el FSL N se comenzó a

debatir
si er a correct o el m étodo de l a guer r i l l a com o f ór mul a p ar a despertar

la conciencia de nuestro pueblo, si había que hacer un despliegue es
tr atégico o sí , como sostenía otra tendenci a que apareció en ese momen to , er a m ej o r continua r l a acti v i da d ar mada si n m ayores consideracio

nes" A manera de resumen, es muy significativo el análisis que nos ofrece

Wheelock, sobre Pancasán :
Vi st a r etrospectivamente, l a der r ot a par cial de l m ov i mient o r evolucio n ari o en Pancasán, const ituy ó u n l ogr o de i m portanci a hi st órica en l a medida que r eaf i rm ó l a v igenci a de l a lucha ar mada en momentos que

cundía el derrotismo, pero sobre todo porque fue un puente indispen
sabl e v ar a darl e conti nu idad a l a lu ch a contr a l a di ct adur a y conso l i dar l a autor idad m ora l y p resti gi o v ol ítico de l Frente Sandi ni st a de

Liberación Nacional, organización de los revolucionarios nicaragüenses
que se per f ilaba, con m ayor n i t idez desde Pancasán, com o l a ú nica con

posibilidades de convertirse en la vanguardia verdadera del pueblo ni
caragüense."

Y Henry Ruiz resume los resultados de Pancasán en dos líneas:
Pancasán a l f i nal s e consider ó un a der r ot a m i l it ar , p er o un a v i ctor ia

de carácter político." 117

DE=-LAS

R I ENCIAS DE PANCASÁN

CrbN DEL 22 DE DICIEMBRE DE 1924
gestación de l a concepción guerrillera. La Dirección del FSLN comenzó 4

K l peri do que se abrio al calor de las acciones de Pancaskn fue=4í' : o -.

j

analizar de manera crítica y autocritica las acciones y formas de lucha mas
correctas que podrian conducir a l a victoria.

pueblo.

otros, que planteaba realizar profundas consideraciones organizativas, ahon dar en el arte de l a agitación popular y afinar l a técnica mi litar, y prin cipalmente, aprender l a técnica de l a clandestinidad. Por otr a parte, se ta -=.. maron importantes decisiones sobre los dirigentes y l a actividad que ést debian desarrollar. A partir de Pancasán se comenzó a estructurar toda po itica de desarrollo de nuevos dirigentes, consecuente con las neoesi de la guerrilla de la montaña y l a clandestinidad. Según Henry Ruiz, miembro de l a Dirección Nacional del FSLN, el comprendieron que habia que mej orar l a técnica del clandestinaj e ur b y s e ieron al estudio de sus experiencias y las de los vietnamitas, arg linos y otros. De todas ellas, j unto a las experiencias de la Revolución Cu- .';-.~' bana, que durante más de una década venian asimilando, se extrajeron las mejores conclusiones. Por esa etapa, el FSLN tropezaba con di ficultades de indole subjetiva. Ks decir, en el pueblo todavia no había una conciencia generalizada de a d a s a las guerrillas, de apoyar a l clandestino, sino que existia l a gente que '-,'"-.:." ayu s d enunciaba al mi litante urbano, y e n l a montaña también se presentaban '. .'-'.4a problemas de delación. Si n embargo, un hecho er a real : e l FSL N ui ' siendo la chi segula la chispa encendida y permanecia con gran prestigio, latente en el

En toda esta valoración que hizo el FSLN se aceptó el criterio, en~

U na de las cuestiones de mayor trascendencia, la principal para se g~ .' „ 1a lucha, el FSLN l a abordó en toda su magnitud en los años posteriorea a Pancasan: vincular estrechamente el FSLN con las masas. iHabia que en contrar [como bien señala Henry Ruiz] la forma de q m las masas y la van guardia tuvieran una relación más íntima.i~ P ara lograr ese imperativo de toda vanguardia politico-militar de l a R evolución, el FSLN tomó conciencia a parti r de l estudio cienúfico de la tecria revolucionaria de que los dirigentes «no debian utilizarse como cua dros meramente militares sino que como cuadros integrales, con una cate goria dialéctica político-militar.a" El Frente Sandinista de Liberación Nacional comprendio que en fos d higentes habia una gran claridad con relación a l a magnitud le t t ' i s ra todo e a u cha, pero también se percató de que no se habia aprovechadoégiea - el bagaje y el potencial que tenian éstos, para incorporar al pueblo a l a lucha armada.

A pesar de que en este periodo se comienzan a plantear criterios dis
tintos sobre bases objetivas, acerca de l o que se debia hacer para derrocar a Somoza, los cuales unos 'años después darian lugar al surgimiento de las tres tendencias del FSLN, no N menos cierto que ninguno de el los puso 118

en duda qu e l a vi a armada er a l a salida de l a vi ctoria contra l a dicta dura y el rumbo de las transformaciones socialess."
En efecto, nunca se dud ó d e l a v í a ar mada com o camin o haci a l a v i c

toria, pero el asunto que se debatió entonces fue: cómo abordar ese camino; cuáles pasos había que dar primero y cuáles después; si se debía dejar por un tiempo l a lucha armada y dedicarse a l a ciudad o si er a mas factible llevar las dos cosas de modo parejo ; si habi a que intensificar el trabaj o en los centros industriales y después continuar l a lucha armada o al con
tr ar io . E n resumen, cada un o d e lo s c' iterio s expuestos ab ordab a al g o que debía hacerse, aunque u no s y o t ros n o l e daban e l mi sm o or den d e p r i o

ridad. La Dirección Nacional del FSLN, logró mantenerse unida e n toda
e sta etapa, hast a cuando estall a un a cri si s en el l a y ocurr e l a d i vi sió n en cctubr e d e 1975 . Par a entenderl a e n t od a s u m agnitu d y si g ni fi cado, e s

necesario analizar los planteami "ntos que se hacían con posterioridad a Pan . Casán. Un grupo opinaba que era n cesa io dejar por un tiempo l a lucha ar
j „.,'mada y dedicarse a l t r ab aj o d e t i p o o r ganizati vo . O t r o g r up o ab ogab a por la r e alización d e t a reas o rg anizativ~s d esde l a p r o ducción, y d espues d e existi r un a ci ert a o r ganiz=ción si n dical em prender l a l ucha ar mad a qu e se apoyar a en l a s masas obreras. O tro, r econocía qu e er a necesari o al canzar cier t o n i vel de or ganización y u ni r 'el t r abaj o de agitación con l a p oblacion y e l estudiantado a las acciones m i l i tares, aunque fu eran en f o rm a esporá

dica, para mantener la chispa de la actividad armada.
D e lo s t re s cr iter ios, p r i m ó en tr e t odo s e l qu e concebía t r abaja r p or

una mayor organización y ejecutar acciones armadas de manera simultánea.
En realidad, aún no exi stían consideraciones objetivas ni subj et ivas en el

país para l a insurrección. La experiencia demostró que ambos factores se
c rearon al u nísono. A m edida que l a clase dominante pr of undizaba su cri si s política y l a s masas se i ban incor porando, cada ve z co n m ayo r deci sión,

al proceso para realizar acciones independientes y guiadas por e l FSLN, la vanguardia perfeccionaba su trabaj o y se templaba en l a lucha. Por otro lado, l a experiencia también demostró que los tres criterios
dentr o d e l a D i rección del FSLN , tenian ci ertos contenidos de r azón y el e mentos necesarios par a l o gra r l a v i ctor ia.

En 1969 se logró redoblar los esfuerzos en l a difusión del sandinismo
y crear u n pr ogram a am p li o de r ei v i ndicaciones. En e l Pr ogram a del FSL N , eJ cual fue lanzado en ese año, se def i ni o al Fr ente Sandi ni st a de Liberación

Na=ional como
un a or ganización p ol íti co-mi l i tar , cuy o obj et iv o e s l a t om a de l Poder mediant e l a destrucción del apar at o b uro cr ático y m i l itar d e l a di cta d ur a y el establecimient o de u n G obiern o Revolucionari o basado en l a

alianza obrero-campesina y el concurso de todas las fuerzas patrióticas antimperialistas del pais." En el Programa se planteaba, ante todo, l a nacionalización d e las pro
piedades de l os monopolios n orteamericanos y de l a f am i li a Somoza ; e l es

tablecimiento del control estatal de los recursos naturales y el comercio ex terior; la r ealización d e l a r eforma a graria sobre l a base d e l a s upresión 119

de lee la5fuedlos y minifundioe, y h promulgación de ymhaadae tranaf~
mauones en la esfera de l a política social, etcetera. . del FSLN, desde las montañas del departamento de M atagalpa, al norte dd pais, donde resenaba enfrentamientos armados y luchas estudiantiles. Hay que señalar que entre los años 1968 y 1970 el FSLN fue dirigido por Carlos Agüero, quien sustituyó a Carlos Fonseca, preso en Costa Rica;

A mediados de 1969 el periódico Cranma t ranscribió un comu cadik. ni

en este periodo se continuó la politica de la sacumulación de fuerzasa para
seguir l a lucha. Como expone el comandante de l a Revolución Henry Ruiz,' por primera vez en e l proceso revolucionario se esgrimi ó ese concepto. Esta politica logró j untar por primera vez varias generaciones de revolucionarios. Lograi ~ .— e nsamblar a los fundadores del Frente Sandinista, los que habian par ' ticipado en otras circunstancias en los movimientos revolucionarios ~ "=- '" nuestro pais y los que propiamente estaban si ~ do protagonistas; decir, los miembros restantes del Frente Sandinista de Liberación Na nal." Sin embargo para este periodo aún el FSLN mantenia «cierta conducta de determinado conservaturismo ~ que «l o llevaba a realizar una politica d e acumulación de fuerzas de manera pasiva .'~ Se le llama asi a

la politica de no participar [dice Humberto Ortega) en las coyunturas,
de acumular en f rio. Pasiva, en el sentido de pensar que se podía acu mular armas, si n combatir a l enemigo ; en f rio, si n hacer participar a las masas, no porque no quisiéramos hacerlo sino porque pensábamoe que si sacábamos mucho las unas nos iban a golpear y desbaratar.» El FSLN no se desprenderia de esta conducta hasta mediados de 1977 en que las circunstancias lo obligaron a pasar a l a ofensiva militar. E n estos años de fines de l a década del sesenta y principios de l a del setenta se restructuró de forma gradual l a organización clandestina ur bana y se realizaron recuperaciones económicas en varias sucursales bancarias. En la actividad urbana y en la recuperación económica se destacó la direc cion de Juli o Buitrago. Es imposible referirse a l a histori a de l a Revolu ción Sandinista sin mencionar la actividad y significado de este insigne ejem plo de guerrillero. Juli o Buitrago desarroll ó una enorme labor e n e l exterior . Con una sólida formación politica ganada en l a lucha estudianti l de masas con el Frente Estudianti l Revolucionari o (FER) al . cual l e i mprimi ó s u sello, Buitrago cumplió dos tareas importantes en el extranjero. A fines de 1966 se entrevisto con el lider de las guerrillas guatemaltecas Luis Augusto Tur cios Lima, quien a s u vez er a íntimo amigo de l líder sandinista Carlos

Fonseca. Buitrago, por orden de Fonseca, recibió entrenamientos militarice
con las FAR guatemaltecas. Después que fue designado primer responsable

de la resistencia urbana y miembro de la Dirección Nacional, viajó a Cuba
para participar en l a conferencia de l a OLAS, en 1967, y recibi r potro en trenamiento mi litar.s"

En Cuba pronunció unas proféticas palabras cuando dijo : «Después de
C uba, en A m érica Lat ina, N i caragua ser á e l p r i mer p ai s l i berado.. ~ Ju l i o

Buitrago se destacó como el ejecutivo más eficiente del comandante Fon seca. En él «se concebia una síntesis entre lo que era la actividad urbana pro piamente dicha y l a convicción de que l a guerrill a er a el motor qu e iba a generar la energía para el resto de la guerra en el país».~ El fue el primero que intentó, en 1969, cristalizar la actividad política
de l a m uje r n i caragüense e n u n a or ganización denominad a «A l i anza Pa tr i ótica d e M uj eres..

E l 15 de j ulio de 1969 la casa de Julio Buitrago fue detectada por l a
guar dia somocista y atacada por un avión, una tanqueta y 400 guar dias de So

moza. El combate fue tan feroz por parte de los somocistas ante l a resis
ter cia de Bu i trago y tan v al eroso po r p art e de éste, que se d i j o que podían

haber en el mundo hombres tan heroicos, pero no más heroicos que Juli o
Bui trago. F ue él de l os que sent ó el ancestr o de i nvencibi l i dad del FSL N ; el com 'bate d e J u li o co n l a Gu ar di a Nacional e s e l p r i me r hecho hi stórico con

c reto contemporáneo que creó l a base para que se forjara en el pueblo la gran leyenda de «invencibilidad del FSLN' . Un aspecto el cual merece des tacarse, por su significado en la formación de condiciones subjetivas, es que
el co mbate esceni ficado po r B u i tr ag o f u e t elevisado po r l a di ctadur a par a d emostrar cóm o ter minari a cu al quier a que tr at ar a d e hacer r ev olución, y l o c onseguido result ó t odo l o contrar i o : e l puebl o se percat ó de qu e co n h om

bres como Buitrago la Revolución Sandinista estaba asegurada."
Juli o B u i tr ag o f u e e l p r im er o y e l ú nico , d u rant e mu ch o t i empo, a

quien la Dirección Nacional le otorgó, después de muerto, el grado de co
m andante ; f ue el p r imer comandante del FSLN .

En estos años, finales de los sésenta y principios de los setenta, se lle
varon a cabo acciones en l a Sucursal Buenos A ires del Banco N i caragüense,

en León y en la Sucursal Centroamérica del Banco de América, en M anagua. Por otra parte, se desarrolló el trabaj o en el extranjero, casi siempre
c n p aíses cercanos a N i caragua, donde s = f or taleci ó l a l abor i deológica a tr avés de el aboración d e pr ogr amas, estat utos y apuntes de táctica y estra t egia, que le si r vi eron a l os m i l i tantes par a orientarse y p ar a trabaj ar en l a formación de u n cl im a f av or able en l a ar en a i nternacional . E n 1970 u n comando de l FSL N l o gró, po r p r i mer a ve z e n l a hi st or i a de esa or ganización , l ib erar a compañero , mediante el canje. T odos recor

darán que Carlos Fonseca, principal líder de l FSLN, fue capturado y he
cho pri si oner o por l a poli cía costar ricense en 1968, acusado de haber asaltado un banco en San José. M ás t arde, en di ciembr e de 1969 dos escuadras san d i ni stas atacaron e l cu artel d e A l aj uel a (Cost a Ri ca) y l o gr aron l iberar a Fonseca, per o f u e recapturad o j u nt o a H u mbert o O r tega, quien p ar ti ci pó

en la acción y fue herido ; debido a esas heridas Ortega quedó inhabili
tado d e maner a par cial e n e l u s o d e s u m an o i zquier d a y d e f or m a t otal

de su mano derecha. En octubre de 1970, un comando dirigido por Carlos
Agüer o secuestr ó en pleno vuel o u n av ión en el que vi aj aban cuatr o f uncio

narios de la Uníted Fruit Company y exigió a cambio, la liberación de Car los Fonseca y otros compañeros, entre quienes se encontraba Humberto Or tega y fueron trasladados a Cuba. En Wtíembre de 1975, Fonseca Amador 121

resa a Nicaragua y permanece un tiempo en l a ciudad, más tarde se integra a 4 montaña." '

. 1izadones de masas. Ya para esta época estaba descartada la idea de elimi

Durante el año 1970 se comenzó a desarrollar en las ciudades las movi

nar fis icamente a Somoza por u n a tentado, aunque hubo momentos en que

lo pretendieron. Según el comandante Henry Ruiz, Fonseca Amador siempre
tuvo una gran vi sión al respecto. Carlos Fonseca sostenia que Somoza era

como .una prenda preciosa en la cual m aglutinaban todas las contradik
c'ones de Nicaragua, donde se concentraban contradicciones económicas c@t „:.. ' el sector burgués de la nación. Por tal razón, "conservarlo" era el prob1emas. Nada más acertado; l a historia le di o la razón al lider máximo. En la práctica el FSLN habia dirigido su actividad hacia tres objetiv

fu ndamentales : 1. Lograr la incorporación masiva del pueblo a la lucha contra Somo
para l o cual fue muy importante la formación de dirigentes que ~ sarrollarian el trabajo de agitación. 2. Engrosar los fondos del FSLN a través de las acciones de recu ción, a la vez que éstas contribuian a ganar prestigio entre las masas.'; . 3 . M antener encendida la llama de la lucha armada para lo cual tuvie- ". . ron que impulsar nuevos intentos guerrilleros en las montañas. Como consecuencia de ese último objetivo se organizó en las montañas del norte del pais, en 1970, l o que ha pasado a l a historia con el nombre

de alas guerrillas de Zinica .
Las guerrillas de Zinica coincidieron con una mayor actividad de masas qn las ciudades y el primer intento de importancia para reiniciar con mayor organización la lucha armada. Para este año, varias de las dificultades afron tadas en Pancasán se habian vencido, pero aún quedaba mucho por andar. En Zinica el campesino respondió; alli se da un movimiento campesino

casi en su totalidad. Participan pocos compañías de origen obrero,
como Enrique Lorente, Jose Benito Escobar ; por alli también anda Vic tor Tirado, pero por l o demás es un movimiento campesino.~ En general, Zinica constituyó una experiencia favorable para el movi miento revolucionario. Aunque no pudo mantener su actividad militar continua [señala Hum berto Ortega), demostró l a capacidad del movimiento, apoyado en el t rabaj o organizativo sobre la población y el terreno, para sostener h continuidad de l a lucha en l a montaña. Por vez primera l a columna guerrillera no es destruida y logra sostener las campañas de cerco y ani quilamiento lanzados por el enemigo."

Debemos recordar que en este año de 1970 estaba muy fortalecida la dktadura, digase Somoza, allegados civiles y milita~ y familiares. Sin em

.u 2

bargo, ésta no fue capaz de destruir la guerrilla como anteriormente habia
sucedido. A partir de las guerrillas de Zinica los factores subjetivos para la Revolucion comenzaron a alcanzar un nivel superior . El FSLN logró desarrollar de 1970 a 1972, en mayor medida, aunque
no l a necesaria, su or ganización 'entr e l a s masas popul ares. Los d i r igentes s upiero n t omar las experiencias pol íticas y m i l itares, asi com o los l ogros or ganizati vc s al canzados en l o i nter no ; po r ej em plo, el contact o co n l as m a

sas aumentó de extraordinaria manera. Es cierto que con l a evolución que
comenzaron a t omar lo s acontecimientos económico s y p ol í ticos en el p aís,

más tarde se producirían cambios importantes que introducirian nuevos ele
„ m entos a conteinplar po r c l FSL N .

E n este lapso se produce el terremoto en Nicaragua, el cual causó la destruccion de más del 60 ",p de la ciudad de Managua, más de 7 000 muer tos y cerca de 200 000 personas sin hogar.
Según H enr y Ru iz, e l te rr emot o de M anagua y l a s condiciones que se crearon co n él , n o deter mi naron u n a nuev a estrategia. Y a p ar a esa época e l FSL N estaba en l a m ontaña or ganizando a l o s campesinos, y 'e n l a ci u

''dad trabajando con las masas urbanas. Mi litarmente teníamos que buscar un ámbito que nos permitiera [ex
p resa H enr y R ui z) , desde l o si m ple, organizar u n ej er cit o y en cuant o

a 'eso, la cobertura topográfica de una montaña permitia a un pequeño
gr up o d e h ombres adaptarse a l t er reno, conver t irse realmente en gue rr i l l ero s y combati r contr a u n enemig o qu e t iene do s superi or i dades : volumen d e fuego y superi or idad n umérica. E n 1972 nosotros y a tene

mos listo, digamos, el panorama ; y a kabiamos encontrado l a forma cómo reclutar al campesino, ya le habíamos quitado su desconfianza ha cia 'el hombre de la ciudad."
En 1972 e l FSL N tenía ganada l a confi anza del campesinado y estable ció al gunos elementos organizativos, qu e l l am aro n «e n cadena. , l o s cuales eran de tip o f am i li ar , a veces de f am i l i ar idad sanguinea y o t r o s de f am i l ia ri da d p ol ítica. D e esa f o r m a crearon un a cadena qu e ib a sosteniendo l a es tructura de l o q ue c on l o s años fue l a b ase d e a poyo d e l as guerr i l l as.

Después del terremoto de 1972 la situación del somocismo se agudiza. La ccrrupción burocrático-militar se profundiza. Y si bien esta corrup ción administrativa afecta fundamentalmente a las masas, también al
canza a afectar incluso a sectores de l a burguesía pequeña y media, am plíando l a base social opositor a a l a di ctadur a. Por ot r a p arte, sectores empresariales em piezan a perder confi anza en la capacidad de l a di ctadur a p ar a asegurar condiciones adecuadas par a

e l desarroll o del país. Existe así una creciente resistencia interna de
todos los sectores de l pueblo. A t odo est o se agrega el cada vez mayor

cuestionamiento internacional de l r égimen por su política represiva.~
En 1973 se efectuaron m o v i li zaciones masivas más fuer tes y co n m ás

de 30 dias de duración, se rescató de la prisión al mi litante Francisco Ra 123

KÍrez, prosiguieron las huelgas de hambre de los presos sandinistas y de sus
f amiliares, principalmente las madres y en l a mon t

muiacion de fuerzas de forma pasiva. d

on aña se cominuo m acu

t'

' ia

E n 1973 Somoza se atrevió a invadir el terreno de las finanzas del ai s ciera de los grupos económicos BANI C y BA NAM RRI CA . Hasta l a I g ' sia comenzó a conspirar j unto a l a burguesia. Nosotros empezamos a hacer contacto con diferentes gentes (dice el comandante Henr y Ruiz) y nos di mos cuenta de que algo nuevo habia pasado.»~ En la montana el FSLN se relacionó no sólo con el campesinado sino

e los bancos , comenz chocar con más fuerza contra la oligarquiaefinan h z as p s, ,y ó a'

también con el pequeño productor, con el ganadero el cafetalero y otros.
En septiembre del año 1973 el FSLN sufrió un duro revés. Ricardo M orales Avilés, Oscar Turcios Chavarria, Juan José Quezada y Johnatan González caymen asesinados por los somocistas. Los dos primeros eran miembros de la Dirección Nacional de l FSLN. y los otros dos experimentados comba'- !' .;„. tientes. (Para tener una idea de cuánto representaba por su valor Juan José Quezada, recordemos que el Operativo de 1974 llevó su nombre, el cual constituia un simbolo de combatividad, heroismo y abnegación.) No sól o po r se r miembros de l a Dirección Nacional los compañeros Ricardo M orales y Oscar Turcios, fueron sus muertes un duro revés par a e l FSL Nsino porque eran los unicos miembros de l a Dirección del FSLN i N, que se encontraban en funciones, ya que José Benito Escobar y Daniel Or tega estaban en prisión, y Carlos Fonseca, Humberto Ortega y Tomás Borge no se encontraban en el pais. Sin embargo, las experiencias acumuladas por el FSLN l e permitieron a éste afrontar l a situación. La politica de desarrollo de dirigentes llevada a cabo desde Pancasán dio sus frutos. En esos momentos ya exisúa un staB de ellos, en el cual se pueden destacar a Pedro Arauz, Eduardo Contreras, quien dirigi ó después l a operación de diciembre de 1974 ; Victor Tirado m exicano-nicaragüense; Carlos Agüero, Jacinto Hernández, Henry Ruiz, Plu- . tarco Hernández Sancho, Camilo Ortega Saavedra, René Rivas, Bayardo Are, y otros compañeros que se fogueaban en tel combate al frente de estructuras intermedias. Los cambios objetivos que se estaban produciendo en el panorama na cional desde 1970 continuaban, y de tal manera comenzó el año 1974. En ese año la situación evolucionó hacia un perfil más acabado, cuando el FSLN tuvo que responder y aprovechar la agudización de las contradicciones entre la clase dominante y el pueblo, y las existentes entre el gr upo de Somoza y el resto de l a oligarquia, acumuladas desde 1972 hasta 197 4 e d ct de la e ata de gallina» (triunvirato bipartidista que de forma nominal go e «p bernó en Nicaragua mientras Tachito Somoza era otra ve z electo.), y que con posM ioridad se aceleraron debido a la relección de Somoza para un nuevo periodo presidencial por seis anos. Las discusiones y análisis dentro de l a Dirección Nacion 1 del FSLN ac erca de cómo conducir l a guerra, cómo obtener dinero en ma o d a ti dhdes para financiar l a Organización, aprovechar más las coyunturas can a es y ores poli icas, responderle al tirano su nueva aspiración y lograr la liberación de di rigentes sandinistas que habian caido presos, llevaron implicito ~ s e pla

neara el golpe a la casa del somocista Chema CastiHo, ex ministro de la

Agricultura de Somoza, ajusticiado durante el inicio de la acción de diciembr e d e 1974.

Esta acción, al igual que el comando que l a realizó, tuvo como nom bre «Juan José Quezada», 'en honor del héroe y márti r sandinista. Este co
m and o fue entrenado dur ante tres meses por T omás Borge M ar tínez y d i r i gid o po r Eduardo Contreras, ambos miembros de l a D i rección N acional del FSLN . Estab a f or mad o po r diez hombres y t re s m uj eres. E l p la n s e había

a probado en una reunión clandestina entre el mando de l a montaña y de la ciudad. El mismo día 27 de diciembre de 1974 l a red de información
del FSL N co nf i r m ó qu e l a f iest a d e José M arí a Casti l lo, Chema, encajaba perfectamente dentr o de l as características pr opias par a l a acción que debía realizarse. Est a f iesta se of recía en honor a l embaj ador d e Estados U ni dos, Turner Shelton , que unos m i nutos antes de que l l egar a e l comand o s e h a b ía m ar chado. N o ob stante, e l comand o l ogr ó capturar a u n gr up o i m p or tante d e m i ni stro s y al legados a l a f am i li a Somoza. L a s demandas qu e e n l o f u ndamental cu m p li ó Somoza f uer on :

a) Liberación de los presos politicos; b) entrega de una suma de dinero cn efectivo (1 000 000 de dólares); c) difusión de proclamas revolucionarias por todos los medios masivos de comunicación;
ch) aumentos salari ales a v ar io s sectores obveros y a l o s soldados de

l a Guardia Nacional ; y d) cese de medidas represivas.~'
Com o consecuenci a del ex itoso golpe sandi ni sta, po r u n l ado, fue desa tada una tremenda campaña represiva po r Somoza «en las ciudades, el cam po y las montañas, donde el m ov i miento estaba tr atando de m ontar las gue r r i l l as que se encontraban e n un a fase de contactación , de estructuración de

las columnas armadas. Desde 1974 a 1977 hubo miles de muertos, miles de
desaparecidos».~~ Somoza in staur ó e l estad o de si tio, l a ley m ar cial y estableci ó l a cen

sura. La represión y las dificultades que afrontó el FSLN ocasionaron que
l as guer r i l las n o t om aran l a ofensiv a m i l i tar . Por otr o lado, el hecho de que se desatar a una gran r epresión somocista no i m pi di ó que se pr oduj eran consecuencias posit ivas de extraor di nari o peso par a el desarr oll o posterior de l a l ucha y l a vi ctori a.

C uando se da el golpe [señala Henry Ruiz] , l a pequeña burguesia y
'el puebl o se animan , y y o recuerdo que en l a m ontañ a todo el m u ndo aseguraba que t ras ese golpe debíamos lanzarnos a l o que, en este m o mento, y a con el fenómeno concluido, puede l l amarse insurrección. N os

dimos cuenta de que algo había pasado en nuestro pais, que el golpe
af !oj aba t odo el sistema, que Somoza se habi a vi st o i m posibi l i tado, que habíamos despertado l a simpatia absoluta en nuestr o pueblo, que el cam

pesino se habia alegrado, que los obreros estaban complacidos y que,

por tanto, para decirlo con una frase conocida, habiamos ien~ dido la
pradera con un solo golpe. Pero habia algo más; se habia integrado a las masas.~

La acción fortaleció al FSLN con dinero y con los dirigentes sandinis tas que fueron sacados de la prisión: Daniel Ortega y José Benito Escobar,
entr e ot ro s tantos m i embro s de l a D i rección Nacional . A demás, con l a lec

tura de los comunicados del FSLN, el conocimiento de la operación llegó
a casi todos los rincones del pais. Pero sobre todo, con ese hecho, el FSLN acrecentó t n l o nacional y en l o internacional su prestigio como l a única organización que daria al traste con la dictadura que tanta sangre y muer tos le babia costado al pueblo nicaragüense. También, con el golpe a So- '. moza, se restableció l a confianza del pueblo de Nicaragua en l a lucha ar mada, asi como il a consolidacion politica y militar del trabajo orgánico que le precedio .~ Al tener en cuenta todas estas consecuencias el hoy comandante de la Re

volución y ministro de Defensa, Humberto Ortega, hizo un balance final y expresó :

el objetivo que busca esta acción que aparece como un tanto aislada no se logra: fortalecer las guerrillas de la montaña. (...) Aquella repre sión y nuestras debilidades no permitieron que las guerrillas tomaran la ofensiva militar. No fuimos capaces de organizar todo el caudal po litico y agitativo que esa acción produjo. Esto permitió que el enemigo nos quitara la i niciativa: monto una campaña de censura de prensa, el estado de sitio, la ley marcial y los tribunales militares.~ El año 1975 abrió un periodo revolucionario con nuevos elementos. Estos

pudieran resumirse asi : ~ Ma yor p restigio nacional e internacional del FSLN;
~ mas aceptación y r espaldo por l as masas a l a v ia armada para de rrocar a Somoza; ~ mayor e xperiencia y t emple en la lucha guerrillera del FSLN y s us dirigentes; o más deterioro d e las condiciones de vida de las grandes masas; ~ superior g rado de agudización de las contradicciones entre el g rupo de Somoza y el resto de la burguesia aglutinada en UDEL, organi

zación opositora de la que hablaremos más adelante;
~ aumento d e l a actividad i n te rnacional e n s olidaridad c on l a l ucha de Nicaragua, que con posterioridad adquirira ribetes extraordinarios;

~ considerable trabajo de los dirigentes del FSLN en e1 exterior, en búsqueda de apoyo internacional; y
o mayor represión d e Somoza, que condicionó un superior a islamiento

y nivel de clandestinidad de los dirigentes del FSLN.

TOda eSta difíci l situación traj o como consecuencia que, con posterio
ri dad, t res gr upos dentr o de l FSL N t r abaj aran basados en cr iterio s tácti cos

diferentes, aunque los tres, como y a veremos, tenian elementos necesarios
par a l a v i ct or i a. La situación i nterna de Nicaragua, a par ti r de este ano, refl ej o con rasgos mu y peculi ares l a si tuació n de l área centroamericana. Lo s p ar ti do s comu

nistas dc América Latina y del Caribe, reunidos a mediados de 1975, eva
l uaro n l a p r oblemática de l a f orm a si guiente :

En Centroamérica, crece el movimiento revolucionario y se perfilan con
más cl ar ida d l a s t areas anti ol igár quicas y an t i mperiali stas. Lo s rasgos de este f enómen o son : e l i ncrement o n um érico d e l a clase obrera, el f ortalecimíento de sus organizaciones y el aumento de su combativ idad ; l a

lucha cada vez más radicalizada de los obreros agrícolas y campesinos; la incorporación de los sectores de las capas medias a la tarea democrá tica y revolucionaria; l a formación d" frentes amplios antioligárquicos
y democráticos en al gunos paises; l a exi stenci a de sectores pr ogresistas en al gunos ej ér citos ; l a creación de l a U n ió n de Países Pr oductores de

B anano; l a participación de varios países en l a Naviera del Caribe y
en l a constitución de l Si stema Económico L atinoamericano ; el creciente ai slamient o d e l o s cir culo s reacciona. ios d c l os ej ér ci to s del área, así como de l a di ctadur a somocista, gendarme pr incipal de l os intereses im peri ali stas en Centroamérica. T odos esto s so n i n discutibles avances de

la lucha en l a región centroamericana." Para concluir este epigrafe, traemos aqui la valoración política que hizo Humberto Ortega de forma escueta, y en l a cual se mide en sus verdaderas dimenciones la acción revolucionaria llevada a cabo en casa de José M aría Cherna Castillo por e l F rente Sandinista de Liberación Nacional: L a acción más importante que hace el Frente para darse a conocer al mundo tiene lugar'
el 22 de diciembr e de 1924.»~~

LA LUCHA ENTRE LAS INSTITUCIONES POLÍTICAS BURGDESAS EN ESTA ETAPA
Después del ajusticiamiento de Somoza I , l e sucedió para terminar el mandato presidencial su hij o Luis Luis ito Somoza, quien se hizo relegir para el pericdo de 1957 a 1963 por el partido somocista, el Partido Liberal Nacio
r;alista.

Desde mucho antes, entre los liberales habia surgido una corriente de mocratizadora y antisomocista, la cual fundó en 1941 el Partido Liberal I n dependiente, cuya política tuvo que realizarse en la ilegalidad durante mucho tiempo. Por otra parte, dentro de los conservadores habia surgido una corriente cpuesta al colaboracionismo con Somoza y con marcado acento democrático. E l ahora denominado Partido Conservador Tradicionalista, que de una u
122

otra forma le habia hecho el juego al somocismo, afrontaba una fuerte cri
in terna. sls

Es de significar que a partir de la derrota del imperiaBsmo yanqui en Playa Girón, en 1961, Nicaragua quedó conmocionada ante todas las evi dencias y pruebas del apoyo somocista a los contrarrevolucionarios cubanos,
armados y adiestrados por los yanquis. Esto contribuyó al aumento del sen timiento popular antisomocista, que se hizo notar además en las acciones armadas que con discreción llevaba a cabo el FSLN, asi como también en amplios sectores prodemocráticos antisomocistas de los partidos burgueses. como el sector ya mencionado del Partido Conservador Tradicionalista, el Partido Liberal Independiente y el Partido Social Cristiano, de poca fuerza, y el cual habia sido fundado en 1957 por sectores de l a burguesia agraria c atolica desvinculada del somocismo. Por otra parte, Ios marxistas estaban ' " " agrupados en el Partido Socialista Nicaragüense - tanto tiempo en l a ilega Bdad- , que habia sido fundado en 1937. En este contexto se p~ paraban las condiciones para un nuevo ped odo electoral con el fin de cubrir la Presidencia del pais, y los conservadores plan tearon varias condiciones de seguidad democrática para presentarse en dichas elecciones, tales como : ~ Qu e Tachito Somoza se retirara temporalmente del cargo de jefe de la Guardia Nacional ; ~ que se invitara a o tros paises para la fiscalización del p roceso elec toral, proponiéndose también que esta labor fiscalizadora la llevara a cabo la OEA ; y O que ningún miembro de la familia Somoza (hasta el c uarto grado de parentesco) se presentara como candidato. Luis Somoza no aceptó estas condiciones y esto traj o como consecuencia que el principal promotor de esta corriente democrática conservadora, Fez nando Agüero Rocha se retirara; igualmente lo hizo el Frente Nacional Opo sitor. Las airadas protestas antisomocistas ~ l a capital ante las imposiciones de la dictadura y la posterior intervención de la Guardia Nacional dejó un saldo de cuatro muertos y numerosos detenidos, entre ellos Fernando Agüero. Sin embargo, el a la colaboracionista del P artido Conservador T radicio nalista, aceptó presentarse a las elecciones, y llevó como candidato a Diego Manuel Chamorro, contra el candidato del Partido Liberal Nacionalista de los somocista, el hasta entonces ministro de Relaciones Exteriores, René Schick Gutiérrez, quien, por supuesto, resultó svencedors y ocupó l a Presidencia a partir de 1963. Al ex presidente Luis Somoza se le designó senador vitalicio, pero murió añcs más tarde, el 13 de abril de 1967, de un infarto cardiaco. El periodo presidencial de René Schick fue inaugurado con la esperanza

de 1:grar una imagen remozada del somocismo, y para e11o se ofrecieron al
pueblo algunas de las libertades burguesas que l a dictadura tenia restrin gídas. En un acto de patrioteria, este gobierno denunció de forma unilateral

e> Tr atad o Br yan-Chamorro , e n m omentos qu e cobraban v i genci a al gunas conversaciones acerca del asunt o canaler o.

Con toda esta gestión democratizadora el régimen somocista trató
de apaciguar a los sectores burgueses no ligados al somocismo, pero su prin cipal objetivo er a desarmar moralmente a l a vanguardia revolucionaria del pueblo: el FSLN ; sin embargo, ello resultó infructuoso. A l a muerte repentina de l presidente Schíck , en agosto de 1966, se llamó al vicepresidente Lorenzo Guerrero — quien ocupaba e1 cargo de mi
ni str o del I nter i or - a que ej er cier a l a Presidenci a hasta el t ér m in o del man

dato, pero enseguida, en septiembre de 1966, se lanzó la candidatura guber
namental d e Tachit o Somoza p ar a l a s p r óximas elecciones, r o m piendo así l o a r d ado acerca de al ejar a l os Somoza del Poder . stas elecciones se v iero n precedidas po r choques entr e l iberales somo cistas y l o s conservadores an tisomocistas. Entr e estos úl t i mo s se destacaron

les líderes Fernando Agüero Rocha y Pedro Joaquin Chamorro Cardenal. Estas acciones dejaron un saldo de 34 muertos, y en medio de ellas los su
b l evados ocuparon en M anagua el Gra n H otel , t omando com o rehenes a l os 1 17 huéspedes, entr e el los 4 9 n orteamericanos. Po r su p arte l a Guar di a N a

cional ocupó el diario La Prensa, portavoz del g rupo, y del c ual e ra director
Pedro Joaquín Ch am or r o. En el caso de los rehenes mediaron con 'el gobierno somocista el n uncio a postólico y e l 'embaj ador d e E stados U n i dos, p ar a l ograr s e dej ar a e n l i berta d a l o s huéspedes y n o se t om aran r epresalias contr a l o s sublevados.

Sin embargo, después Somoza ordenó l a detención de alrededor de 190 per sonas.
En l as elecciones «ganó» Tachit o y ocup ó l a Presidenci a durante el pe riodo de 1967 a 1972. Si n embargo, según l a Constitución n o podi a relegir se y se l e ocur r i ó t r azar u n macabr o p l a n qu e l e si r vier a d e cobertur a l egal p ar a obtener l a r elección , e l cual s e comenzó a gestar e n 1971. Se decidi ó entonces l l amar a l sPoder» en 1972 a u n gobiern o t r i unv iral b i par ti di st a p or dos y medi o años, mi entras se r ef ormaba l a Constitución y s e convocaban nuevas elecciones.

El triunvirato - popularmente conocido con el mote de «la pata de ga
ll ina — estaba i ntegrado por los l iber ales somocistas Roberto M ar t inez Lacayo y A l f onso L ov o Cordero, y e l conservador Fernando A güer o Rocha, quien dej ó su s pr inci pios antisomocistas a u n l ad o o cr ey ó qu e po dría desde ese cargo evi tar el continui smo.' S e creó una A samblea Constituyente i ntegrada por 100 miembros, de l os cuales 60 per tenecian al Par tido Li beral somocista y 40 eran conservadores. A demás, se les ofreció a lo s conservadores l a j efa tur a d e 1 6 g obernaciones departamentales ( p r ov inciales) . D ebid o a qu e Somoz a q uiso am arr arl e t odaví a má s l a s m ano s a l a s g estiones del t r i unv ir ato, se creó un a cri si s de g obiern o por l a oposi ción de un secto r d e l o s conservadores, l o cual deter m in ó que al gunos de el ln s se reí,iraran de l a A samblea Constituyente. E n j u ni o d e 1973 fu e su stit ui d o el conservador A güer o y ocup ó su l ugar en el t r iunv ir at o el conservador cola

boracionista Edmundo Paguagua I lias.
La anterio r cri sis, u nida a las medidas i m plantadas por Somoza a sazón

del terremoto que casi destruyó a M anagua en 1972, momento en que él mismo asumió poderes militares y se proclamó la ley marcial por 18 meses,

dejó bien sentada una diferenciación entre los conservadores; los colabora cionistas, que seguian a Paguagua y los abiertamente antisomocistas, cuyo
líder zesultaba ahora Pedro Joaquin Chamorro Cardenal. cual se establecia que el electo presidente l o seria por u n periodo de seis a ños, el Poder Le i ! gislativo, que era unicameral históricamente, seria bicame r al : Senado y Cámara de Diputados, y se dejaba sentado que Somoza I I I

La Asamblea Constituyente aprobó un nuevo sistema electoral en el

podía presentarse como candidato.
Los ataques de Pedro Joaquin Chamorro Cardenal desde La Prensa, c n tr a Somoza y contra los conservadores que se habian vendido al e ra, con ti tu v 'er n que ver directamente con el surgimiento de un nuevo grupo disidente i o de las filas del Partido Conservador Tradicionalista, que se apartó de éste cn junio de 1924, tras más de una decena de personalidades de i m or ta de ese partido. Las elecciones se celebraron en 1974; Tachito resultó e l gran vencedor. y asumió el Poder el 1ro. de diciembre de ese año. Su oponente fue el con servadcr colaboracionista Edmundo Paguagua Ilias, líder de los titeres con servadores. Estas elecciones se llevaron a cabo con nueve partidos politicos ilegalizados y una gran cantidad de personalidades del país si n derecho al voto. Otra vez asentado Somoza II I en el Poder, la diplomacia norteamericana presionó de nuevo a l a oposición conservadora para un entendimiento con el dictador, alegando la necesidad de testar unidos frente a la amenaza del FSLN que, nacido en 1961, cobraba fuerza de forma paulatina. La toma de l Poder total po r Tachit o Somoza significó tener e n sus

manos el poder real (que nunca perdió) y el nominal: la Presidencia, y tam bién, como señala Jaime Wheeloch,

el abandono de la demagogia reformista y l a institucionalización de la estrategia del terrorismo oficial como la única alternativa de las clases dominantes y el imperialismo para conjurar el estallido de las contradic ciones sociales y , primeramenté, e l auge de l movimiento ' ~ olucio nario.~ Anastasio Somoza Debayle, más fiel aún que sus antecesores a los de signios de Estados Unidos, hizo todo l o posible siempre por halagar a sus amos y conservar su apoyo y amistad, para lo cual votó siempre a favor d e )as posiciones norteamericanas en la QNU, la OEA y otros organismos inter nacionales; tenia como embajador nicaragüense en Washington a u n pa riente suyo, y se hizo de todo un equipo de personas radicadas en Estados Unidos con los medios necesarios para difundir una imagen favorable de ¹ icaragua ante el Pentágono, el Congreso, el Departamento de Estado y la

Casa Blanca. celenes relaciones con éste, contribuyendo con d inero p ara s u c ampaña
presidenual, y en los momentos peores de l escándal o Watergate s e de Durante el periodo presidencial de Richard Nixon, Somoza mantuvo ez

coró su amigo y admirador. No W dificil comprender que para 1974 Ni caragua seguia dominada por tl imperialismo a través de la dictadura milibe

somo ista, reforzada por l a cuantiosa asistencia de los programas de ayuda militar, la capacitación del ej ército y los aparatos represivos. Para esta época, Estados Unidos suministraba a Nicaragua 3 000 000

de dolares anuales para la compra de armas y 1000000 de dólares para
p r o gr amas de adiestramiento, que en l a generalidad de lo s casos eran d i r i

gidos por oficiales norteamericanos y se efectuaban en l a Zona del Canal
de Panamá.~

Este período presidencial no lo podría cumplir el último de los Somoza, e l pueblo nicaragüense y su vanguardia, el FSLN, se l o impedirian con la
vi ctori a de l 19 d e Ju l i o d e 1979.

NOTAS

A partir de l 23 julio de 1961, Carlos Fonseca Amador, Silvio Mayorga y Tomás
Borge, y además el veterano Santos López (coronel del Ejército de Sandino) fundaron el de Liberacton Nacional y en 1962 adopt6 el nombre de Frente Sandinista de Liberaci6n nal. Por tal motivo, la dirigencia revolucionaria señala que entre 1961 y 1962 se cre6 el e incluye entre Ios f undadores a: Germán P omares, José Benito Escobar, Faustino R uiz, Frente Nacio FSLN R igo

berto Cruz, Carlos Reyna, Francisco Buitrago, Víctor Tirado y Jorge Navarro. Reoientemente, la Direcci6n del FSLN acord6 que el 23 de julio de 1961 se considere como la fecha de fundaci6n del FSLN.
Carlos Fonseca Amador : «Nicaragua: hora cero», en Tr icontinentul, no. 1 4, L a Ha bana,

1968, p. 35.
Humberto Ortega Saavedra: 50 años de l ttcbu sandin ista, Mi n isterio d el I n terior d e

Nicaragua, Colecci6n Las Segovias, Managua, 1980, pp. 100-101. Ibfdem, p. 105. I bfdem, p. 9f .
Henry Ruiz: «L a montaña era como un crisol donde se forjaban los mejores cuadros», en Nicaranac, no. 1 , M i nisterio de Cultura de N icaragua, Managua, mayo-junio d e 1980, p. 1 0. Carlos Fonseca Amador : «Nicaragua: hora cero», en Tr icontinentai, no. 1 4, La Ha bana,

l968, p. 38.
lbfdem, p. 39.

lbfdcm, p. 38. Henry Ruiz: «La montaña era como un crisol donde se forjaban los mejores cuahw»,
en Nic urauac, Ma nagua, mayo-junio, d e 1 980, p . 1 0. ¹icaragna, Secretarfa Nacional d e P ropaganda y E ducaci6n Polftica del FSLN, Ma nagua, 1980,

Jaime Wheeloclr y Luis Camión: Apttntes sobra el desarrollo econ6rnico y socitd da

p. 36.
en bÍtcurattac, no. 1 , M i nisterio de Cultura de Nicaragua, Managua, mayo-junio d e 1 980, p. 13.

Henry Ruiz: «La montaña era como un crisol donde se forjaban los mejores cuadros»,

Ibidem.
lbfdem. I bfdem, p . I l .

Ilia Beinov: «E l Frente Sandinista de Liberación, fuerza decisiva en la lucha», en
Antérica Lattna, no. 3 , E ditorial P rogreso, M oscú, 1 980, p . 2 6. Henry Ruiz: «L a montaña era mmo un crisol donde se forjaban Ios mejores cuadros», en ¹ caranuc, no. 1, M nisterio de Cultura de Nicaragua, Managua, mayo-junio de 1980, p . 11. Humberto Ortega Saavedra: «Nicaragua: l a estrategia de l a victorias¡ en Bobenttu¡ L a

Habana, 28 de diciembre de 1979, p. 7 . » Ib fdem. Ibfdem. «Heroes de la Revolución: Julio Buitrago, padre de la resistencia urbana del FSLNs¡
eu Putria L tbrc; no. 6, Ma nagua, 1980, p. 42.

Ibfdem. Henry Ruiz: «La montaña era mmo un crisol donde se forjaban los mejores cuadroa», en Nicaranuc, no. 1, Ministerio de Cultura de Nicaragua, Managua, mayo-junio de 1980, p. 11. Ornar Cabezas Lacayo: Lu montaña es algo más 4nc' una gran ntaseta verde, Ediciotgs Casa de las AméYicas, La Habana, 1982, pp. 31-32. «Carlos Fonseca: héroe nacionab, en Putriu Libre, no. 8, Managua, 1980, p. 2f.

Henry Ruiz: «La montana era como un crisol donde se forjaban los mejores cuadros»,
en ¹c a rauac, no. 1, M i nisterio d e Cultura de Nicaragua, Managua, mayo-junio d e 1 980, p. 1 4.
Hu m bert o O r tega Saavedra : 50 anos d e l u cha s andin tsta, M i n i s terio d el I n t e rior d e

Nicaragua, Colección Las Segovias, Managua, 1980, p. 107.
Henry Ruiz: «L a montaña era como un crisol donde se forjaban los mejores cuadros», en Nicarauac, no. 1 , M inisterio de Cultura de Nicaragua, Managua, tnayo-junio d e 1 980, p. 1 4. Humberto Ortega Saavedra; «Nicaragua: l a estrategia de l a victoria», en Bohemia, L a H abana, 28 de diciembre d e 1979, p . 7.

Henry Ruiz: «La montaña era como un crisol donde se forjaban los mejores cuadros»,
en Nicarauac, no. 1 , M inisterio d e Cultura de N icaragua, Managua, mayo-junio de 1 980, p. 1 7. l'rente Sandinista de Liberación Nacional: Gaceta Sandinista, año 2 , no. 1 , L a Ha bana, 1976, p. 3. Humberto O rtega Saavcdra: «Nicaragua: l a estrategia d e l a victoria», en Bohemia, La H abana, 28 de diciembre de 1979, p. 5. Henry Ruiz: «L a montaña era como un crisol donde se forjaban los mejores cuadros», «n Ntcarauac, no. 1 , M inisterio d e Cultura de N icaragua, Managua, mayo-junio d e 1 980, p . 1 7. Frente Sandinista de Liberación Nacional: Gaceta Sandinista, año 3, no. 12, La Habana,

1977, p. 2.
Humberto O rtega Saavedra: «Nicaragua: l a estrategia de l a victoria», en Bohemia, La H abana, 28 de diciembre de 1979, p . 5. Conferencia de los Partidos Comunistas de América Latina y del C aribe, Editora P o Hrltca, L a H abana, 1975, p . 38. Humberto Ortega Saavedra: «La insurrección nacional victoriosa», en Nicarauac, no. 1 , Ministerio de Cultura de Nicaragua, mayo-junio de 1980, p . 33. Continsnsmo: Americanismo. Nombre q ue recibe la permanencia indefinida de un man datarto en un puesto público. 1aime V heelock: Im perialismo y dic tadura, Editorial S iglo X X I , Mé xico, 1 979, p . 5 0. Instituto de Estudios Políticos para América Latina y A f ri ca , ( IEPA L A ) : Nicaragua ei pueblo frente a la d inastía, Ma drid, 1978, p. 54.

133

K,A REVOLUCIÓN SANDINISTA

Y LA CRISIS DE LA DICTADURA

EL SURGIMIENTO DE LAS TRES TENDENCIAS
DENTRO DEL FSLN
quizás, el aspecto más dificil de abordar en este trabajo - por razones obvias

es el referente a la división ocurrida ~ las filas del FSLN, lo cual dio lugar
a las llamadas «tres tendencias» del Frente Sandinista. Por una parte, la bi bliografia sobre este aspecto no existe. Apenas se han escrito unas lineas de carácter muy general que abordan el tema, lo cual es un sintoma muy sig nificativo para comprender la transitoriedad de aquella división y la unidad

anual de los dirigentes sandinistas. Por otra parte, como fue un hecho nega
tivo en l a historia de l a Revolución Sandinista, del cual los propios sandi nistas extrajeron valiosas experiencias, en este trabaj o hemos considerado explicar los aspectos principales y presentar las propias opiniones de l os dirigentes nicaragüenses al respecto. A partir de 1976 ocurri ó una especie de fraccionamiento de la vanguar dia en tres partes',' más que una división profunda del Frente Sandinista de
Liberacion Nacional , como consecuencia de .l a i nmadurez en aquel m omentos~

presentada por los dirigentes del FSLN, la cual no les permitió enfrentar con t rabaj o dentro de l a máxima dirección del Frente y otras estructuras. Un enfrentamiento acertado hubiera determinado mantener la unidad de dirección en las condiciones en extremo dificiles que les habia impuesto Somoza a partir de las concesiones hechas al FSLN en diciembre de 1974. Para entender este sfraccionamiento de l a vanguardiai ' en las tres ten dencias del FSLN (Tendencia Proletaria, Tendencia Guerra Popular Pr olon gada y Tendencia Insurreccional o Tercerista) es necesario - como bien señala

aciago la problemática ev a d a de las discusiones tácticas y de métodos de

hum berto Ortega- shistoriar un poquitos.~ Como todos recordamos, después de la muerte de los miembros de la
Bireceión Nacional del FSLN Oscar Turcios y Ricardo M orales, ten septiembre

de 1973, la máxima dirección del FSLN se debilitó de manera considerable
y aumentaron las discusiones entre los sandinistas acerca de dos tácticas de

lucha armada: por.un lado, la que planteaba llevar a cabo la guerra de guerri Has teniendo como eje central la montana, y por otro, la que propugno ha

lucha ar mada teniend o com o ej e central l a s masas en l as ciudades. .Esa es

la primera discusión que se da (señala Humberto Ortega], un tanto inmadura, un tanto dualista: o la montaña o la ciudad. Plantear ese tipo de dualidad no era correcto.»'
Tal di scusión, en ci erto momento los l levó a adoptar posiciones que, «un

poco más en l a idea que en l a acción, desunió» al movimiento sandinistaP
Por otr a parte, la propi a organización y f orma en que estaba estructur ado el FSL N i n f l uy ó en el sur gi mient o de las tendencias como tales. L a D i rección Nacional, a par ti r de l a en trada en un a nueva fase de l a lucha en l os i ni ci os

de la década del setenta, creó una especie de división del trabajo en diferentes
á reas, aunque si n un a base organizativa acorde co n el m omento que garanti zara el éx i to. Según señal a H umber to O r tega, las f ormas que tenian

a nivel de dirección para tratar los problemas eran muy artesanales. E n la práctica casi no se daba una conducción colegiada. Debido a l a
represión, debid o a qu e nos manteníamos mucho ti emp o si n v ernos, al f alta r un a l i nea común , u n com pr omiso p ol ítico m aterializado e n u n e statuto , cada quien or ganizaba d e hecho s u t r abaj o a s u m anera. Y

empezaban los choques (...) Si hubiera existido un marco de organiza ción menos artesanal quizás hubiéramos podido resolver las contradic ciones, que son propias del desarrollo de todo movimiento, de manera
positiva, atendiendo a l a cr i tica, u nidad y cr íti ca.~

Además, hay que tener en cuenta que el propio desarrollo de la lucha sandinista generó una fuerza mayor. Las filas del FSLN fueron ampliándose c on jóvenes militantes que acumulaban larga trayectoria de lucha estudiantil y
c'orera y asimil aban de f orma acelerada las experiencias del combate, logrando

también éxitos entre las masas. Al analizar este punto Humberto Ortega se ñala :
los compañeros vi ej os comenzaron a desconfiar d e los compañeros más nuevos que comenzaban a pr oyectarse como responsables de di sti ntas ta

reas, y los más nuevos que no conocian cómo habian sido de dificiles

las luchas de los anos anteriores subestimaban a los compañeros más
veteranos p or que, i n discutiblemente, l o s más veterano s ar rastr aban t o

davia formas artesanales de trabajo que ellos (los jóvenes) pensaban de bían ser superadas. La ausencia de un marco de discusión apropiado, sumado a l a inma durez de los miembros de l a Dirección y a la situación represiva dasatada
p or Somoza ll ev ó a que e l FSL N comenzara, en l a práctica, a separarse y a fr a; ci onarse en l a s t res tendencias antes apuntadas.

Es conveniente mencionar que la separación en tres partes no se pro dujo al unísono. En octubre de 1975 estalló lo que el actual comandante de la Revolución, Carlos Núñez, en su libr o Un pueblo e n armas ha l lamado ~ crisis politica interna del FSLN . A unque no especifica en q ué consistió, es de suponer que se refería a l a separación de un gr upo importante de san dinistas partidario de lo que se empezó a llamar Tendencia Proletarias. Con
135

xelación a la división, dice M argaret Randall, en su ar@culo iLa mujer ca la ínsurrecmona, que «en 1975-1976 el Frente Sandinista se divide & " tenden >t ~ : prunero entre la Tendencia de Guerra Popular Pr olongada y l a Ten dencia Proletaria, y después cuando surge una tercera "tendencia" los ter ceristas, o insurdeccionales»,' es decir, l a Tendencia Tercerista o Tendencia Ens u~ ccional. Se sabe [apunta Regis Debray) que a partir de un tronco común repre sentante de la ortodoxia del movimiento tal como l o habia concebido Carlos Fonseca Amador, una tendencia llamada «proletaria» se escinde en 1975, seguida en 1976 por l a tendencia llamada «insurreccional» o «tercerista», por ser l a tercera. Una o la otra se tacharon de sfoquista a l a primera, de «sectari a a l a segunda, y d e socialdemócratai a l a tercera." Segun los propios comunicados del FSLN o materiales bibliográficos se puede apreciar que los partidarios de l a guerra popular prolongada (antes de que entre ellos se separara el segundo grupo para formar los terceris tas) contaban con la mayor parte o con todos los miembros de la Dirección Nacional elegida en los primeros meses de 1975. Recordemos que antes de producirse en octubre de ese ano la crisis interna del FSLN la D i c ción Na cional fue ampliada con los militantes Carlos Agüero, Eduardo Contreras, Henry Ruiz, 'Jacinto Hernández, Victor Tirado, Pedro Arauz y Plutarco Her nández. Estos nuevos dirigentes aumentaron e l g rupo que f ormaban C arlos Fonseca, Daniel Ortega, José Benito Escobar, Humberto Ortega y Tomás Borge, únicos sobrevivientes de la Dirección Nacional al comenzar 1975. A pesar del reforzamiento de la Dirección Nacional del FSLN, se pro dujo en octubre un primer desprendimiento. Un mes antes habia regresado del exterior el indiscutible jefe del FSLN Carlos Fonseca Amador, el cual no pudo evitar l a separación del gr upo que f ormó la Tendencia Proletaria. A parti r de este momento l a línea táctica mantenida por los partida rios de l a guerra popular prolongada comenzó a ser discutida con mayor rigor. El análisis crítico condujo a que un grupo importante de la Dirección Nacional profundizara en el trabaj o mi litar sobre todo, para buscar l a in surrección. De aqui que, más tarde, se formara la Tendencia Insurreccional o tercerista llamada asi - r epetimos- po r se r una tercera vi a táctica para tomar 'el Poder. Mientras los partidarios de l a guerra popular prolongada siguieron desarrollando su línea de trabajo en la montaña y en cierta medida en la ciudad. En la práctica l o que en verdad ocurrió er a una necesidad del propio desarrollo de l a lucha. No obstante, si en los dirigentes del FSLN hubiera habido mayor madurez, las tres líneas tácticas se hubieran desarrollado con resultados más positivos, sin llegar al extremo de la separación en tres ten dencias o grupos dirigidos si n coordinación entre ellos durante casi tr es años. También es conveniente aclarar que por el hecho de provenir de un tronco común y predominar en los dirigentes un verdadero espiritu revolu cionario sincero y franco, el fraccionamiento no tuvo consecuencias negati

vas insalvables.

Al analizar unos meses después del t r iunfo, aquella situación creada, el comandante de l a Revolución Humberto Ortega nos dice que el fraccio namiento surgió del propio desarrollo del sandin!smo y que el propio desarroll o de l a organización exigia que diésemos un salto
c uahtativ o en n uestr a f or m a de or ganización y conducción que per mi

tiesen formas superiores de organización de l a vanguardia para poder
di r i gi r m ej or l a lucha de las masas, para enrumbar de un a maner a más

segura la lucha armada en Nicaragua. Nosotros tuvimos conciencia de
esa necesidad, per o n o p u di mo s i m plementar es e salt o qu e debía r e coger l a experienci a de l o s compañeros más vi ejos, má s veteranos en cuanto al t r abaj o par ti dario, al t r ab aj o co n l as masas, a su experiencia m i l itar , a su experienci a en el t r atamient o d e l a s fuerzas p ol i ticas en e l ám bit o nacional e i nternacíonal , y conj ugarl a co n e l i m p ulso de l o s jóvenes qu e comenzaban a i ntegrarse y a e n es e m oment o d e manera más i m portante."

Otra cuestión de gran interés que aqui sólo apuntamos y no profundi zamos, fue que ~en l a cabeza de los dirigentes de las tres tendencias es taban presentes los problemas globales de l a revolución ." Cuando ocurre
el f raccionamiento los compañeros que trabaj aban en l as di stintas estructuras, a las que ha

bían sido asignados por el FSLN, al no lograr 'encontrar solución a los problemas que iban surgiendo, por las dificultades y debilidades ya se
ñaladas, comienzan , e n base a l t r ab aj o qu e el lo s dominan a est ructu

rarse ahí y a buscar cómo darles respuestas a los problemas de la Re volución a parti r de las estructuras en las que ellos descansan. Hay
que recorda r qu e se t r abaj ab a e n medi o d e l a m á s b r uta l r epresión, no se podía abarcar t odo u n t r abaj o nacional , cada cual si gue desarro ll ando el t r ab aj o qu e l a p r opi a real idad l e i m ponia . D e esta manera, los ccmpañeros que tr ab aj aban en zonas montañosas siguieron desarr o ll and o s u l ínea d e t r abajo , l a que le s i m poní a l as condi ciones de ese momento ; l os que t r abaj aban e n estructuras l i gadas má s di rectamente a al gunos sectores pr oductivos, estudiant iles y e n l a d i v ul gación d e l a teoría r ev olucionari a científica conti nuaron desarr ol lándose pr odomina

damente por esa línea; y los que mantuvieron un trabajo predominante
mente m i l itar buscand o l a in surrección, si guieron a su vez t rabaj ando por ese camino." U n aspecto relevante en t odo este asunt o de l a di vi sión de l FSL N f ue

que !os dirigentes y partidarios de las tres tendencias, aparte de tener una u otra táctica a emplear para alcanzar el Poder, siempre pensaron en l a par ticipación activa y masiva del pueblo. La verdad [dice Humberto Ortega] es que siempre se pensó en 1as ma
sas, pero se pensó en el las más bien como u n apoy o a l a guer r i l la, que como ta l p u dier a quebrar a l a Guar di a Naci onal , y n o com o se di o en la prácti ca : f u e l a guer r i l l a l a qu e si r vi ó d e ap oy o a l a s masas par a 137

que éstas, a través de la insurrección, desbarataran al enemigo. Asi
pensabamos todos." + nos congresistas norteamericanos, pensando en l a existencia anterior de

Al cumplirse un semestre del triunfo de la Revolución Nicaragüense,

tresMndencias, comentaban que no se podían explicar cómo los dirigentes
sandinistas air aban de forma tan cohesionada al desarrollar las tareas de la Revolución. La respuesta hay que buscarla no sólo en el periodo ante rior a la división, sino también en el propio momento en que se encontra ban fraccionados; este lapso nos puede ofrecer valiosas experiencias de res puestas. 1Vlanifiesta Humberto Ortega: el hecho de que todos proviniéramos de un tronco común nos ayudó muchisimo. Hizo que respetáramos mutuamente el trabaj o de las otras tendencias. Por ejemplo, la tendencia insurreccional no luchó por crear o tro Frente Estudianti l Revolucionario, dej ó que esa organización que , asumió un papel tan importante en Nicaragua, siguiera siendo contro lada por las otras tendencias. Tampoco se intervino en el trabaj o que 'realizan los compañeros sproletarios~ en algunos centros productivos. Y esto fue recíproco por parte de ellos. Ellos no pretendieron montar otro Frente Norte u otro Frente Sur, que er a 51 trabaj o militar más grande que realizaban los «insurreccionales . Por el contrario, ellos se coordinaron y complementaron ese trabajo.' H ay que insistir en el hecho de que ninguna de las tendencias por si +ola hubiera podido alcanzar el triunfo manteniendo sólo sus lineas de tra bajo. Cada una complementaba el trabaj o de las otras y constituian un apo yo entre ellas. Por tal motivo Humberto Ortega reafirma que e n l a prác tica, los esf~ zos de las tres estructuras por separado impulsaban una sola lucha. elaboraban una sol a concepción, estructuraban una sol a estrategia yara el triunfo.." La Tendencia Guerra Popular Prolongada [según Regis Debray) no cesó de insistir en l a construcción necesariamente lenta de una fuerza móvil estratégica en las montañas, all i donde el enemigo menos podría uti Bzar su potencial militar. Los sproletarioss insistian en la prioridad de1 trabajo de organización politica en las zonas urbanas de l a costa del Pacífico, donde estaba concentrada la mayoria de los trabajadores (so bre todo obreros agricolas algodoneros y cafetaleros, asi como desocu pados semipermanentes de los suburbios). Los «terceristasi subordina ban la emulación de las fuerzas de l a guerrill a y el trabaj o politico en profundidad a l a necesidad de una ofensiva insu~ cional a corto plazo. sobre una base nacional, insistiendo en operaciones mi litares en gran escala y de gran impacto público. Todas las tendencias coinci cUan en el carácter central decisivo de l a lucha armada, así como en

." 4

1a naturahxa de sus objetivos, y las divergencias constituian sobre todo, como se puede observar, en el calendario de la insurrección, en la loca lización del acento principal, el grado de maduración de la crisis. Los
~ terceristas» dudaban de que una guerra de guerrillas i ne gular p udiera

lesionar seriamente a l a Guardia Nacional, y los de l a guerra popuiar prolongada no se imaginaban que l a ofensiva de juni o pudiera cono cer un desenlace más rápido. Pero, contradiciéndose, a veces violen tamente, las tendencias acabaron po r complementarse unas a otras.
L as di vi si ones del Fr ent e Sandinist a actuaron en lo s hechos com o m u l

tiplicador, aumentando cada vez su capacidad de iniciativa en lugar
de di smi nu i r la.'

A diferencia de l o que históricamente ha ocurrido en los movimientos
g uen>1'eros u or ganizaciones r evolucionarias en A m érica L at ina, cuando su f re n escisiones, a l p r oducirse e l f r accionamient o e n 'e l FSL N n i ngun a de

l as tres tendencias aspiró a crear o a formar una nueva organización ar rnada sino que cada una siguió actuando baj o el nombre «FSLN». Por esa
razón nos r efer i mos a l a f r anqueza y sincer idad r evolucionari a qu e pr edo

minaban en l o s di rigentes sandinistas, máxime, cuando cada una de las
tendencias teni a respal do , f uerza e i n f luenci a en deter minado s sectores que

las podian haber conducido a l a formación de otras organizaciones. Ellos supieron mantener l a colaboración n o coordinada y l a unidad dentr o del fraccionamiento.
T odo l o anterior deter min ó que al pr oducirse la u ni dad f ormal del FSL N , la or ganización d e v anguar di a de l puebl o n i caragüense p resentab a «t oda un cuadr o d e complementación de l t r abajo»." L o qu e habí a pasado hasta ei m omento e n qu e s e t oman l o s acuerdos u ni t ar ios e s qu e . cada qu ien

(dice Ortega refiriéndose a las tendencias] quería hegcmonizar el proceso, quería ver quién sobresalia más en esa lucha~.'~ Fue precisamente durante l a lucha de los años 19?6, 1977 y 1978 ten que los dirigentes de las tres tendencias eliminaron las deficiencias, vieron
y com prendieron l a i m p or tanci a que teni a cada quien e n su s l i neas de t r a baj o y el i m inaran aquell a i nmadurez que en u n m omento y e n condi ciones

determinadas provocó l a desunión.

LA SI TUACIÓN POLÍTICA D E NI CARAGUA D E 1925 A 1922
A continuación esbozaremos la situación existente en Nicaragua a par ti r de la acción sandinista de diciembre de 1974 hasta finales de 1977 en que el FSLN decidi ó poner fi n a l a oprobiosa y sangrienta dictadura de Sornoza, por una vez y para siempre, a pesar de l a valoración de H um
b ert o O r tega acerca d e l o s esfuerzos d e l a di ctadura, qu e e l FSL N y su s di r igentes, entr e el los él , supieron vencer : . Desde 1975 a 1977 el los (Somo

za y los yanquis) habían jugado todas sus cartas para aplastamos mili
tarmente.i~

La acción llevada a cabo por el FSLN el 27 de diciembre de 1974 en
c asa de l somocist a Chem a Castil l o puso d e m ani fiest o l a f r agi l i da d d e l a

dictadura ante una acción decidida y violenta de los sandinistas. Además, r eflej ó el grado de descomposición en que se encontraba el somocismo y
en par ticula r demostr ó a l puebl o n icaragüense y a l m u nd o l a i m portancia

cada vez mayor del Frente Sandinista de Liberación Nacional como la única vanguardia existente en Nicaragua. 139

Y a para estos años l a dictadura somocista, como representante t n e) Poder de l a clase dominante, atravesaba una insuperable crisi s xpresada en un agotamiento politico y en l a agudización de las contradicciones en; tre los grupos de poder económico de l a burguesia, incluyendo al de So moza y sus acólitos. Ahora bien, si l a acción de l 27 de diciembre tomó por sorpresa a la dictadura, también tomó por sorpresa a los sectores organizados de las masas que, aunque obviamente se solidarizaron con la acción, poco o nada pudieron hacer ellos mismos como actores politicos. El resultado de la acción fue una elevación, si n precedentes, de las condiciones subjetivas de l a lucha de clases en l o que respecta al estado de ánimo de las masas, pero esto no fue materializado a través de organizaciones que permitieran el desarrollo politico de la clase misma." C on posterioridad a l a referida acción sandinista, Somoza r et ornó l a ofensiva a través de l a «institucionalización de l a represión , l o que con tribuyó en gran medida y de modo momentáneo a eliminar cualquier i n tento de organización de las masas. Asimismo, permitió a l a propia dicta d ura tomar medidas en l o 'económico que aumentaron el desempleo y l a inflación, l o cual deterior ó de f orma considerable las condiciones de vi da

de la mda vez mayor clase obrera.
La burguesia e n general aceptó, de manera di~ ct a o indirecta, l as medidas de todo tipo tomadas por Somoza, como era lógico; máxime cuan do el FSLN todavia no tenia l a fuerza suficiente para destronar al t irano. S in embargo, ya veremos cómo años después, cuando el FSLN alcanzó l a fuerza suficiente para tomar e l Poder, l a burguesia no somocista, aunque en un inicio se decidió por mediatizar l a victoria, al fracasar en su inten to, estableció contacto principalmente con una de las tendencias del FSLN para iniciar un diálogo. Sólo fue necesario que transcurrieran dos años y nueve meses de es tado de sitio, censura y ley marcial, para que l a situación politica y so cial se tornara mucho más complej a y la alianza de la burguesia no somo cista con la dictadura se fuera deteriorando poco a poco. La censura [dice Julio López, jefe del departamento de Relaciones In ternacionales del FSLN) sirvió para ocultar la represión indiscriminada el robo descarado e incontables arbitrariedades de parte de la dictadura. El traslado de los tribunales civiles a las cortes militares indicaba que la única forma de dominación de l a dictadura era la represión militar . En este periodo se exterminaron pueblos enteros, se agredió a los obre ros en huelga, se despojó una vez más de tierras a los campesinos, en fin, una serie de agresiones al pueblo que tienen, como dijimos, un do ble carácter, politico y económico.~ Hay que observar dos cuestiones claves, para entender este periodo.

Por un lado, Somoza pretendió eliminar al movimiento sandinista, y por
otro. quiso engrosar las ganancias de l a burguesia a traves de l a superex plotación de los trabajadores, haciendo caso omiso a las deterioradas condi

ciones de vida de l a población. Si e l úl timo aspecto aceler ó l a creación de las condiciones objetivas de l a Revolución, el primero frenó el surgi miento de mejores condiciones subjetivas para l a lucha revolucionaria ; es d ecir, l a destrucción de l a vanguardia política y armada que dirigiera la
R evolución . L o s j efe s d e l as d i stintas tendencias de l FSL N conscientes de

esta situación compleja, decidieron, ta l y como demostraron en años an
t eri ores, ev i tar a cualquie r p reci o qu e Somoza se salier a co n l a s suyas y c omenzaron a prepararse a p ar ti r de m ay o d e 1977 par a hacer f r acasar l os planes del t i rano . T ambién ha y qu e tener p resent e qu e l a b u rguesía com o co nj unt o n o

se benefició de igual manera de l a situación impuesta por Somoza. M ás
d e u n g r up o d e l a b ur guesí a fu e per j u dicado po r l a m alversación d e l o s

fono~s del Estado, el contrabando y los sucios negocios de los somocistas.
Un a m ayo r canti da d d e sectores em presariales empezaro n a p erder =onfianza en las posibi l i dades de l a di ctadur a d e estabi l izar a l pai s y ase gurar condiciones adecuadas par a obtener g anancias. L a base social op o sitor a a l a di ctadur a se am pl i ó al i ncorpor arse sectores de l a bu r guesi a me di a y pequeña a l a s pr otestas antisomoci stas. Mi en tras Somoza perdía cada vez más autor idad pol ítica y mor al , noso tro s (dice H u mbert o O r tega] l a ganábamos, a pesar d e l as d uras con di ciones en que nuestros tenaces guer r i ll eros en las montanas del N or te, en l a Col umn a «Pabl o U beda», l levaban adelant e s u l u ch a p ar a con

trarrestar la iniciativa militar que, desde finales de 1975, el somocismo les había logrado arrebatar en l a práctica.~
El t enaz esfuerz o d e l a s di stinta s t endencias de l FSL N p er mi ti ó que el m ov i' niento sandi ni st a lej o s d e se r a n iquilad o s e m antuvier a present e au n e n esas d i fíciles

condiciones (...) Si esto no se hubiera logrado [afirma Ortega], la acu
mulacio n p ol ítica y m ora l n o se hubier a p odid o r ever ti r t r ansf or mán d ose posteriormente en un a fuerza masiva, en un a fuerza m i l it ar , com o o ".urrió." Además, e n 1975 l a m áxim a d i recció n de l FSLN , antes de l f r acciona miento , realiz ó un a apreciación o corrección estr atégica d e carácter i nsu r recci onal l a cual si em pr e s e t en dri a e n cuent a hast a qu e e n m ay o de

1977 se smtetizó y plasmó en una plataforma programática de l a Tenden
ci a I n surreccional o T erceri sta.

No sólo para el FSLN l a situación era en extremo compleja, sino que para Somoza no era nada fácil . Las condiciones en que l a dictadura tenia que mantener su dominación cada día se estaban haciendo más difíciles. De manera progresiva, a parti r d e 1975 l a I glesia, como institución,
comenzó a desempeñar u n papel an tisomocist a mu ch o m á s cl aro , aunque

no fue hasta 1977 en que su actuación empezó a repercutir no sólo en el territorio nacional sino también en l a opinión pública internacional. 141

La posición cambiante y c ada vez más valiente de algunos sectores de

la Iglesia que se pronuncian oficialmente en contra de las violaciones
de la dictadura, denunciando la desaparición de cientos de campesinos,

como es el caso de los documentos de los Padres Capuchinos, y el'
Mensaje de la Conferencia Episcopal a principios de 1922.~ Un factor importante en el agravamiento de l a situación de Nicaragua en los años de 1925 a 1977 era el aislamiento relativo en que se fue su miendo la dictadura de Somoza del resto de la sociedad mundial. El factor internacional, en el caso de la Revolución Nicaragüense, se fue convirtiendo mas importante a medida que transcurrían los meses y variaba la correla ción interna de fuerzas entre el FSLN y l a dictadura, a favor del primero. Esta particularidad del desarrollo de l a lucha revolucionaria fue compren dida, asimilada y aprovechada en toda su amplitud por los dirigentes d el ' . E SLN; de forma principal por los terceristas a partir de 1927, y por el FSLN ' en su conjunto cuando se produjo la unidad. Al respecto, el compañero Julio López expresa : También hay que destacar el aislamiento relativo en que se fue sumiendo ~:="' la dictadura a nivel internacional. Factores coadyuvantes en esta línea fueron : e l aprovechamiento efectivo de l a coyuntura de los derechos humanos iniciada por Carter (pese a que tal iniciativa está saturada de la demagogia imperialista que trat a de recuperar terreno después de las derrotas sufridas en Indochina, dándole mayor complejidad a sus formas de dominación) a tr avés de las acusaciones y denuncias que sobre las violaciones de los Derechos Humanos realizaron nicaragüen ses y extranjeros ante el Congreso norteamericano (a parti r de j unio de 1976) y .ante la opinión pública. Asimismo, la incansable labor de denuncia contra l a dictadura militar somocista llevada a cabo por l os Comités de Solidaridad con Nicaragua, en M éxico, Costa Rica, Hondu ras, Venezuela, Estados Unidos, etcétera.~ Pero, por otra parte, tenemos que ya en 1926 el FSLN, que ha ganado tn fuerza y organizacion, logró consolidar una zona guerrillera en el norte del pais, contra la cual fue lanzada, en agosto del mismo año, la operación
mi l i tar ~A gui l a V I i , en l a que par ti ciparon lo s ej ér citos de N icaragua, Gua

temala, El S alvador y Estados Unidos, bajo la d irección d e oficiales nortea mericanos, provocando una terribl e matanza de campesinos. Si n embargo, esta acción no 1pgró destruir el movimiento guerrillero. En estas condiciones socioeconómicas es electo presidente de Estados Unidos, en noviembre de 1976, el candidato por 01 Partido Demócrata, Ja mes Carter , quien tomó posesión de l cargo en enero d e 1977. Comenzó asl un n uevo periedo en l as relaciones norteamericano-nicaraguenses, en el marco de la llamada .Politica de Derechos Humanos y ante el avance inde tenible de las fuerzas de liberación li d i adas por su vanguardia, el FSLN. Pero los p rincipales aspectos d e e ste n uevo l apso l os t ra taremos a parte, para ofrecer una visión mas completa de t stas relaciones.

ANTECEDENTES INMEDIATOS A LA OFENSIVA
DEL FSLN EN 1977 Antes de analizar la ofensiva desatada por el FSLN (Tendencia Ter
ceri sta), e s necesari o señalar qu e el 8 d e n oviembr e d e 1976 cay ó comba ti endo a l f r ente d e l a guer r i lla, en l as m ontañas de Z i ~ica (n orte d e N i ca ragua) e l l íder de l F SLN , Carlos Fonseca A mador . Poco antes, Fonseca ha

bla expresado, en frases que alcanzaron una dimensión extraordinaria el dia
del t r i unfo, que «tal i n m undi ci a n o es posibl e l avarl a con agua po r bendita q ue ésta sea ; solamente l a sangr e puede l avar t ant a mancha par a que surj a

limpi o y luminoso el d ' . de l a justicia victoriosa que anhelamos»."
L a muert e de l m áxim o j ef e de l a Revolución N icaragüense constituy ó un d u r o g olp e p ar a lo s r ev olucionarios sandinistas. Si n a m i l anarse an te l a caida de l l íder , l o s seguidores d e Carlos Fonseca A mador , lo s d i r i gkn t s

fcrmados al calor del combate durante más de tres 1»stros y con l a expe
ri enci a acum ulada d e l a l u ch a r ev oluci onari a po r m á s á e cuatr o décadas, di ero n m uestra s f ehacientes d e m adurez, ín tk'.igenci a y v al entía , a l de mostrar a l puebl o y a l t i r an o que l a l u h a n o se dctcndri a y qu e k l camino ya estab a t razado p ar a al canzar l a v i ctoria. G r adualmente, l a di ctadur a fu e per diendo apoy o de al gunos sectores o g r upos de Poder dentr o de E stados U n i dos, de l a b urguesía nicaragüense y d e l a I glesia. Este f enómen o comenzó a observarse co n m ayo r cl ari dad a pr inci pios de 1977.

Dentro del desarrollo social del debilitamiento de la dictadura hay un
f actor qu e resum e casi t o d o l o anterio r y e s f undamentalment e p a r a explicar k l p or qu é dh l levantamient o de l estad o de excepci ón . N os es tamos r ef i r iend o [díck J ul i o L ópez] a l ai sl amient o social y p o l i tico que la di ctadur a mi sm a i b a generando a t r avés de l o s 33 meses de estado

de sitio y ley marcial , hasta un extremo tal de antagonizar a toda la sociedad nicaragüense — aunque muy desigualm nte — debilitando así
algunas de su s bases d e sustentación t r adi cional , aunque conservando

siempre al Ej ército y al aparato del Estado de una manera incondicio nah~
Además, p ar a est e añ o 1972, pese a l u s o i n discr i m inad o d e l a r epre sión, l a di ctadur a habi a demostrad o se r i ncapaz de el i m inar a l m o v i mient o

n.volucíonario y al FSLN. Hay que tener en cuenta que se habian agravado
lo s conf li ctos i nterburgueses; e l Consej o Superio r d e l a I ni ci at iv a Pr i vada,

a través de algunos sectores burgueses, ejerció presiones gremiales contra la corrupción estatal y por l a clasificación de las normas de politica econó
m ica, es decir , presionó a Somoza para que estableciera i las reglas del juego i .

A todo esto es necesario agregarle l a lucha incansable de ciertos sec
tores del per i odism o qu e in si stieron en l as denuncias de l as at rocidades d» la di ctadura . A demás, ot ros fenómenos qu e comenzaron a t omar fu erza ex

pre,siva a principios de 1977, y que se llevaron a cabo con más vigor en
j u nio, fueron l as m anifestaciones par ciales de resistenci a de l o s sectores or

ganizados de las clases desposeídas y hasta de ciertos sectores burgueses a favor de las libertades democráticas. Según señala Humberto Ortega, 143

la acentuada crisis 'económica y la creciente resistencia popular dehmca denaron una crisis politica en el paía Sectores empresariales que has ta e ntonces adecuaban sus intereses a las condiciones impuestas por l a

dictadura, pasan a una actividad francamente opositora.
'rector de La Prensa. Pedro Joaquin C hamorro. se integra a l a coali ción opositora Unión Democrática de Liberación, organización de opo-' sición antisomocista hegemonizada por sectores inconformes de la bur guesia. La UDEL, exige la vigencia de las libertades politicas y sindi cales, el levantamiento de l a censura de prensa y del estado de sitio; el cese de la represión, la amnistia y el indulto general para los presos y exiliados politicos.~ Otro aspecto de interés que merece toda nuestra atención se refiere al remplazo del embajador norteamericano James Theberge por M auricio So laún. Tal cambio alentó cierta expectativa a todo aquel que seguia con in t erés el proceso de erosión de los lazos de Somoza con Estados Unidop . principalmente a los partidos y sindicatos aliados en UDEL y también a los ;--': sandinistas. Por estos meses de 1977 un hecho casual vino a agravar la situacion del Gobierno. Somoza cayó enfermo y, ante l a posibilidad de su desaparicion, d istintos grupúsculos somocistas comenzaron a especular acerca de un ~ juste de l a dictadura si n Somoza. Según Julio López, estas especulaciones d ieron lugar, unos meses después, a l a exclusión de Corneli o Hüeck. De aqui que al enfermarse Somoza y existi r las posibilidades de su muerte, sa lieron a flote con mayor fuerza las contradicciones Wtre diferentes tenden cias dentro del somocismo. Hay que decir que en Hüeck se materializó el sterrateniente, el bur gui e medio, el funcionario corrupto, el politico agresivo defensor del somo c ismo, el hacedor de los pactos Libero-Conservadores»~ (Somoza-Agüero) y el portavoz oficial del partido de Somoza. Hüeck «se habia convertido indis cutiblemente en una figura de poder dentro de las f ilas del somocismo .~ «La persona de Cornelio [Hüeck), sobre quien pesa un lastre de corruptela, asimilable a las formas gangsteriles de acumulación de riquezas y ocupando al mismo tiempo l a posición del individuo más público del PLN, se con virtió necesariamente, en el hombre beligerante del Partido. " Los ataques públicos a Hüeck por parte de los propios somocistas a través de la persona de Orlando M ontenegro (otro corrupto somocista que lidereaba una de las tendencias) pusieron en evidencia que en «las alturas» se estaban produciendo resquebrajamientos importantes como expresión de la crisi s politica existente. A esta situación se refiere Humberto Ortega cuando señala : «a media dos de 1977 se registra un gran ajetreo politico entre la oposición burguesa alentada por el giro dado a la politica exterior norteamericana por la nueva administración Carter .~ Estados Unidos pensó en aprovechar la situación imperante en los circu les gobernantes nicaragüenses. Junto a l a reacción local buscó f órmulas

Un grupo de militantes del Partido Conservador bajo e1 liderazgo del

M recambio del somocismo sin cuestionar sus resortes de poder fundamen

tales : el i nmenso poder economico y e l poder r epresivo d e l a Guar di a N a cional».~

Los factores señalados anteriormente (unos más que otros) presionaron a l a dictadura, y Somoza decidió levantar el estado de sitio, l a censura y

la ley marcial. Además, convocó a participar en elecciones municipales para
1 978. E l obj etiv o de l di ctador 'er a v ol ve r a a gr upar o a agl utinar en t or no

a si l a fuerza que había perdido durante el periodo posterior a l a acción llevada a cabo por el FSLN contra él, en diciembre de 1974, con lo que evi
t aría, po r u n l ado, m ayor despresti gio, y po r o t ro , m ej orar «s u i m agen a ni ve l i nternacional ».

Aunque las medidas tomadas por Somoza ocasionaron que se hiciera
púb lica toda l a corr upción que existi a (demostrando con ello el ni vel de des

composición social a que habia llegado el gobierno de Nicaragua y que en
muchas de la s cr i ticas, en su m ay orí a d e l o s sectores populares, s e discu

tiera el sistema burgués, como causante de todos los males), no fue menos cierto que si el FSLN no hubiera decidido retornar l a ofensiva perdida, So moza habria tenido la posibilidad en sus manos de afianzarse de nuevo en
e l Poder . Com o senal a H u mb er t o O r tega : es i mpor tante tener e n cuent a qu e estos esfuerzos d e democratización

o de remozamiento se dan en 1977, cuando la reacción y el imperialis mo están convencidos de que han logrado aniquilar o al menos reducir a su minima expresión al Frente Sandínísta.'~ Somoza fue muy li mitada, muy difícil . Casi todos los dirigentes del FSLN habían muerto : Carlos Fonseca, Eduardo Contreras, Carlos Agüero, Edgard
h abian muer to : Car lo s Fonseca, Eduard o Contreras, Car los A güero, Edgar d Munguia, Fi lemón River a y ot ros. No obstante, los miembros restantes de l a D i rección Nacional del FSLN

supieron colocarse a l a altura que el momento demandaba. Se percataron de que Somoza y los yanqui s pretendían hacer frente a l a crisi s y salir
adelant e a t r avés d e medi da s . democratizador as , i n cl uyend o l a a m ni stia.

Según el Comandante en Jefe del Ej ército Sandinista, si Somoza hubiera dado la amnistia hubiera puesto al FSLN en una situación muy di ficil . No obstante, los sandinistas también estaban conscientes de que, du
r ante ei t r anscurso d e 1977, l a contradictori a p ol i tica carterian a haci a N i caragu a habí a creado u n a si tuación conf li ct iv a en tr e M anagu a y W ash ington d e par ti cular i m p or tanci a en t oda l a hi st ori a de l as r elaciones entre

amoos Estados y era necesario aprovecharla. Quienes dieron muestras rápidamente de haber entendido en toda su magnitud la estratagema de Somoza y Estados Unidos, fueron los dirigentes sandinistas agrupados en l a Tendencia Insurreccíonal o Tercerista. Ellos prepararon y desencadenaron l o que l a historia de l a Revolución Nicara güense conoce como eofensiva politico-militar de octubre de 1977i.

LA OFENSIVA POLÍTICO-MILITAR DEL FSLN EN OCTUBRE DE l 927. LA INTENSIFICACIÓN DE LAS AVI ONES

ANTISOMOCISTAS Y EL PAPEL DE LOS PARTIDOS
POLÍTICOS Y DE LAS ORGANIZACIONES DE MASAS
EI factor so rpresa y el mayor nivel alcanzado por l a organización en todos sus aspectos, desde l a simple compartimentación hasta l a más com pej a acción, fueron l os elementos básicos que condicionaron l a ofensiva sandinista de octubre de 1977. Era peor ser aniquilados si n pasar a l a ofensiva, que ser aniquilados -' p asando a l a ofensiva, porque combatiendo teniamos l a oportun i ~ ' . e i niciar un proceso de triunfo. N o pasando a l a ofensiva politico m' 'tar sólo teniamos la alternativa de ser derrotados. Ese era el y i e -. b lema que se nos planteaba." Cuando el enemigo consideraba que ~ ~ tabamos destruidos [dice Humberto Ortega] nosotros aparecemos coa~~ más uerza que nunca, o sea, aparecemos golpeando como nunca an~ —, ' s fu el sandinismo habia g olpeado. Q uedan s orprendidos c uando n osotros'.-' aparecemos haciendo acciones en las ciudades, cosa sagrada para e11os.~, '.." Ahora bien, antes de mayo de ese año la Tendencia Insurreccional venia preparándose para acciones de cierta magnitud de tipo militar . La acumu lación de armas, l a creación de condiciones con l a finalidad insurreccio

nal y la agrupación de todo aquel que coincidia con la linea de la insurrec
ción, fueron factores decisivos en esta ofensiva, a l a cual se sumaron las otras dos tendencias. Las acciones se iniciaron con la toma del cuartel de l a Guardia Nacio nal en San Carlos, cerca de la frontera con Costa Rica, el di a 13 de octubre y continuaron con el asalto y toma del poblado de Mozonte, a 5 km de Ocotal. en e l departamento de Nueva Segovia, el di a 15. El dia 17 f u e atacado el cuartel principal de Masaya, a 2 0 k m de Managua, y al mismo tiempo se realizó una importante emboscada a los soldados en movimiento de l a Guardia Nacional . En esa oportunidad, cuatr o miembros del FSLN lograron contener durante cuatro horas a todas las fuerzas enemigas que venian desde l a capital del pais hacia Masaya. El di a 25 de octubre, tr es escuadras de una columna del FSLN se apoderaron del poblado de San Fer nando y los efectivos del cuartel tuvieron que rendirse. A pesar de que algunas de las acciones realizadas no alcanzaron el objetivo previsto, no se puede hablar de fracaso. Humberto Ortega aclara

que en Masaya
no se pudo tomar el cuartel pero, por ejemplo, la mayor parte de los participan5es quedaron vivos. En el norte se mantienen las guerrillas desde octubre hasta mayo del 78, en l o que se llamó el Frente Norte Carlos Fonseca Amador. En el ataque a San Carlos murieron unos com pafiüeros, pero al h se dio un triunfo militar nuestro. No pudimos soste

nerlo, pero no fue como [cuando) el [ataque al cuartel) Moncada ea
E"

k

Cuba 'en 1953; nosotros tuvimos capacidad de golpeteo, de repliegue.
acumulación d e f uerzas y nuev o gol peteo.~

Es importante subrayar que en el momento de concebir y de decidir
la realización de este tipo de acciones, esta parte de l FSL N (Tendencia Insurreccional) había acordado desprenderse de la conducta de conservadu
risrno que en gene' al el m ov i miento sandinísta había mantenido en la prácti ca;

es decir, de acumular fuerzas en pasivo. A este hecho se refiere Humberto
Or tega cuando señal a que «octubr e de 1977 ocurr e gracias a un a modal idad d e carácter of ensiv o que se da a l a l ucha ar mada en u n m om " nt o en que l a cri si s ' e l somocism o es mu y aguda»." Al ex p licar l a nuev a modali dad ap licada, el d i r i gente de l a Revolución expresa qu e l e s sandi ni stas i n ter vi nieron e n es a coy untur a p ol i tica exi s

tente inconscientes de que sc iba a reproducir nuestro esfuerzo»" y conven
cidos d e que si se m antenía a l a defensiv a n o se p odi a l u char po r e l Po

der y lograr l a victoria. Por tal motivo er a necesario ret ornar l a ofensiva
per did a desde p r inci pios d e 'l 975.

Si hubiéramos sido conservadores [manifiesta Ortega) y hubiéramos di
c ho : «no. acumul amos fuerza en si lencio», l a coyuntur a pu dier a habér senos id o y l a habri a agarr ado el enemigo, creándose así l a s condi cio n es par a golpearnos def i ni t ivamente o po r l o menos dur ante u n l ar go

trecho, porque se habría logrado confundir al pueblo con algunas me jcras, haciendo que nuestros planteamientos fueran dificiles de enten der."
A par ti r de las acciones pol i tico-mi l itares de octubr e de 1927, todas las

tendencias del FSLN tuvieron siempre en cuenta las contradicciones que con anterioridad se habian planteado y que fueron corroboradas muchas de ellas, m ientras que otras pasaron a formar parte de nuevas experiencias de l a
lu cha. La s p r i ncipales 'enseñanzas adqui r i das o i ncorporadas a l acerv o po lítico-m il ita r de l FSL N están enmarcadas e n l a s p r oblemáticas si guientes : a) Las acciones per mi tieron pr of un dizar l a cri si s pol i tica del pais, echar a u n l ad o l o s pl anes d e l a r eacción l ocal y externa, f ortalecer l a vanguar di a y f or talecer deter minada acti v i dad d e las masas, l a cual venía real izándose a t r avés d e l u chas r ei vi ndicativas. Com o resul tado de la s acciones se f ortaleci ó e l m ov im iento de masas que con ci t r anscurso de lo s meses se vol vi ó activamente insurreccional . Con

ell o quedó demostrado que, cuando existen condiciones mínimas
par a comenzar a desarr ol la r acciones d e carácter in surreccional , e s úti l apr ovechar la s coyunturas político-mi l itares pr opi cias con l a finalidad de conduci r a las masas a su incorporación gradual y cre ciente e n l a l uch a ar mada.

b) Para vencer al ej ército de Somoza, creado y entrenado por Estados Unidos durante m ' s de 45 años, había que activar los contingentes g uerrilleros y hacer participar a las masas de f orma activa en l a lucha armada. De ahi que se considerara que la principal fuerza del 142

FSLN a a r t ir " " esos momentos r adicaba en l a capacidad p é ste t u vier a d e ntener una situación de movilización" tot lo: a ' ' ' m y po i ica, que contrarrestara l a capacidad técnica y mi litar que Somoza si tenia lograda. l e cmca

c) La falta de viven ' de la experiencia insurreccional llevó al FSLN 'vencia
a pensar que con esas acciones se podia movilizar a las masas para que éstas apoyaran las actividades insurreccionales. La experiencia demostró que aún faltaban condiciones de tipc} subjetivo (organiza tivas, de trabaj o politico y militar masivo, etcétera), que implicaran una posible respuesta total de l pueblo. Esto explica también que tres meses después tampoco el FSLN pudiera encauzar la indigna ción popular creada por l a muerte de Chamorro hacia una insu c ión contra l a dictadura. Si n embargo, las accion d c tu b d constituyeron una eficaz propaganda de lo que debia ser insurrección, y así lo asimiló el pueblo. ch) No se poseía una gran organización de masas pero si se con c on los activistas y los elementos necesarios que iban a poco a poco la estructuración y movilización de las masas estim das por estas acciones contra la dictadura. d) E l FSLN reconocio que no tenia formas superiores de organización LN

d e la vanguardia, pero comprendió que el elemento militar, en al

condiciones existentes, le permitia estar presente en diversas coyun~ t uras que proporcionara mayor campo politico y organizativo er a l . , p oder desarrollar toda l a estrategia insurreccional plasmada en l a Plataforma Programática de principios de año. e) A simismo, el FSLN estaba consciente de que si fracasaba, seria ea duro golpe para el sandinismo, pero era necesario correr el riesgo, :~ pues un repliegue er a prácticamente exponerse al aniquilamienÓ e. pero si presentaban combate en esa coyuntura, las posibilidades 4e adelantar y desarrollarse eran mayores. La experiencia demostró qui las actitudes valientes, riesgosas y decididas fueron utiles hasta tal punto que, después de dichas acciones, la dictadura fue incapaz de estabilizar el pais aún bombardeando las ciudades. Aunque en octubre de 1977 no hubo una respuesta de las masas en cuan to a s u participación activa, si s e palpó el s entir d el p ueblo muy f avora5le a los intereses del FSLN para llevar adelante la lucha armada, máxime cuan do en su desesperación Somoza comenzó a reprimir de manera indiscriminada y br utal a l movimiento revolucionario, hasta llegar a niveles agudos. Ya para esta época el p ueblo se decidió a realizar f acciones históricas indepen dientes : un buen sintoma para lograr la victoria. La complejidad que se derivó de las acciones de octubre de 1977 Hevó implicito que algunos sectores de la izquierda crit i c a n a l a Tendencia In surreccional e incluso al FSLN en general, pues visto en el momento inmt. Nato aparecia como una decisión aventurera. Al respecto, Humberto Ortega aclara : ealgunos sectores de l a izquierda que estaban dedicados a montar

sindicatos, etc., dijeron que estas acciones venian a desbaratar l a organi
zación y e l r epunte del m o v i mient o d e masas».~ Pasado el ti e mp o, m u chos c ri t ic os c omprendieron q ue n o h a bía s id o

asi. Era ciert o que la represión iba a golpear la organización abierta, legal de las masas, pero, en condiciones realmente revolucionarias era difícil que
pudieran se r g olpeadas en su o rganización . Po r ta l m ot i vo , l o s compañeros

de la Tendencia Insurreccional no aceptaron los planteamientos que se enar
bolaban desde posiciones qu e en aparienci a eran de i zquier da. Aceptar esos planteamientos [d ij o O r tegaj er a caer en el r ej uego que el

imperialismo estaba montando con la salida democrático-burguesa don
de el m ov i miento si n dical debía tener s u p ar ti ci paci ón . Par a nosotros er a pr efer i bl e que no se diera ese mov i miento sindical castrado.4" A l a l u z d e l as anteriores consideraciones es i m p ortante observar q ue estas acciones p ol íti co-m i l i tares m arcan e l comienzo d e un a etap a nueva, desde el pu nt o d e vi st a cual itat ivo, en el auge de l a Rev olución Sandi ni sta.

~ Estos hechos [ expresa O rtega) c omienzan a m arcar u n s alto c ual''.ativo
p ol íti co-mi lit ar ." 4 La fu erza del FSL N al canzó u n n ivel i m portante dentr o dc l pu ebl o que puso a pensar a al gunos de los grupos de l a bur guesia n o somocista. A p ar ti r de ah i se observó, po r u n l ado, que el FSL N i n i ci ó un a práctica fl exible en el manej o de l a pol i tica de al ianzas que di o com o resultado, entr e o tros, tl surg ímiento d el G rupo d e l os D oce, m ientras q ue, p or o tra p arte, se a pre ci ó en sectores de l a bur guesía un a m ayor decisión a enfrentarse a Somoza,

ya en tablando conversaciones co n l o s sandinistas, dialogando co n l os
yanqui s o p resentand o a l pu ebl o nuevos pr oyectos de carácter l i beral-bur gués (como f u e e l l l amad o D i álogo N acional-D emocratización). E n est e m arco d e i deas conviene tener present e la s pal abras de H u m b erto O r teg a cuand o señal o :

si bien la crisis existia, las masas no reaccionaban frente a ella y sólo
veían qu e l a v anguar di a estab a siendo g olpeada. Estas acciones reac t iv aron l a hegemoní a de l sandi nism o en l a s masas y l a co nf ianza de las masas en su s pr opias luchas r ei v i n dicativas y pol í ticas. Y l l evaron al somoci sm o a cometer gr aves er r ores, siendo el p r incipal d e el los el asesinato d e Pedr o Joaquín Chamorro, el 10 de enero de 19 i 8." Al i n dagar e n l a s causas del m encionado asesinato, debid o a l as con secuencias que pr odujo, es mu y i nteresante analizar las contr adicciones den

tro de l a clase capitalista.
A estas al turas, la s f ormas de dom inación de l a di ctadura, que venían siendo di scutidas po r sectores de l a b ur guesía, acabaron po r perder toda su vigencia, l o cual r epercuti ó d e f o r m a di recta en e l p l ano económico . Estos

sectores perjudicados se vieron en l a imperiosa necesidad de presentar un
proyecto pol i tico al ternativ o más pr opio . L a pequena y l a mediana em presa

intensificaron sus demandas, y si bien fueron presa de los desajustes crea 149

dos por l a p olítica e conómica d el E stado s omocísta, p lantearo l a earon por mos erdo con los intereses sectoriales del capital representados xec ellas. st ie anterior hay que agregar que estos sectores - como bisa a só~ala Juiin. : . g López- fueron también sensibles frente a la crisis existent e r e sum e, como e e o, se produjo una rápida toma de posiciones frenteyal clima polf. t ico creado por las acciones de octubre, hn el sentido de apoyo al Di álogo . y las necesidades de democratización planteadas por UDEL. Los sectores de l a pequeña y l a mediana emprhsa presionaron al régi' men para que buscara iel Di álogo, y reclamaron l a toma de medidas n~ =- -':. s arias que pusieran fi n al clima de violencia que entorpecía el proceso de ~ C reación de ganancias, ya que l a situación sembraba desconfianza y temor„.' . en todos los sectores productivos y comerciales. La pública actitud de amplió el aislamiento de la dictadura y tuvo en el diario La Prensa un efi instrumento de expresión de sus intereses. La gran burguesia industrial y financiera no somocista, que contaba mayores recursos económicos y financieros, habia logrado hasta hsos mentos enfrentar con bastante acierto los obstáculos derivados de Ia tica corrupta del somocismo. Sin embargo, este sector tenía por interés zar ciertas modificaciones de la estructura económica impuesta por So con la finalidad de ensanchar sus bases de acumulación de ganancias y mizar el capitalismo hn Nicaragua. Para fines de 1977, la llamada gran guesia , si n apoyar de forma militante y pública a l a dictadura somoci e incluso sin aceptar las responsabilidades gubernamentales ofrecidas por megfj =yeei stíó en mantener frente a l a crisis de l a dictadura una poü ~c a de neutralidadn, que por sus efectos prácticos se traduj o en aporte al mantenimiento del régimen. Por otra parte, la realidad demostro que mientras la crisis política la dictadura no llegó al extremo, como reflejo de la agudización de la luc
de clases que agravó e l m odel o d h domi nación dictatorial , l a poderosa b u ' ~~~"-::

g uesía continuó sin apoyar las iniciativas de los representantes de la peque- ' * ña y l a mediana empresa. Tal actitud fue variando hn l a medida en que las acciones armadas se vinculaban a la lucha de las masas a partir de 1978. -'.';::.-'. Un análisis hecho a principios de ese año por un grupo de revolucionarios.,:"" . planteaba : lo decisivo de comprender en el comportamiento politico de este sec~ en la actual coyuntura y su posible evolución, es que esta fracción d» la clase dominante, contrariamente al grupo Somoza, no tiene y Be lejos -.. comprometido incondicionalmente su futuro con e l m odelo d ictatorí +: Se mantienen a l a expectación, politicamente, y puede evolucionar r Q . p idamente hacia ia búsqueda ds nuevas f or mas de dominación pottt tg , - ' toda vez que las relaciones de fuerza en el escenario de la lucha de claseij

entre el pueblo y la dictadura tiendan a favorecer al pueblo.»
A sí vemos cómo l a cúsPide burguesa dominante no somocista no rt e pronuncio sobre los llamados y ~ oramíentos» dk UDEL n i tampoco

t ~

a cerca del Di álogo entablado con Somoza por sectores burgues68 p Tl h
gl&sos.

Ccn respecto al Diálogo, éste fue propuesto a fines de 1977 por la opo sición burguesa junto a algunas organizaciones populares reformistas, y fra

casó, debido a las condiciones desventajosas que propuso Somoza para sus
oponentes. Los objetivos del Diálogo (para la oposición burguesa al dicta dcr) estaban dirigidos a restarle influencia al FSLN en el pueblo y propor cionar a UDEL como variante de influencia que podia llevar a vías de he
c ho u n p r oyect o p o l í tico r ef or mador , y t am bi én , a r rebatarl e a l FSL N l a ini ciativ a p ol i tica demostrada en octubr e d e 1977. A demás, el D i álog o pr e t endi a desvi r tuar l a efi cienci a d e l a lu ch a ar mada y l a s m ov i l izaciones de

masas como instrumento insustituible !en l a lucha politica del pueblo.
Con relación al D i álogo Nacional p r omovido por l a bu rguesia, el FSLN

no lo rechazo de modo tajante. Una posición sandinista ajena a buscar una
salid a negociad a hu bier a si d o aprovechad a co n u t i l i da d po r l a b ur guesia p ar a su s f ines r ef or mistas y conci liadores co n So moza . D e matrer a qu e el PSLN decidi ó u t i l izar l a v í a d e l a negociación co n dicionada per o a t r avés

;del llamado Grupo de los Doce que en octubre de 1977 salió a l a luz pú :.blica, como resultado de la política de alianzas que el FSLN venia desarro llando. En el propio mes de octubre, el Grupo de los Doce emitió un documento
o l l amado a l puebl o nicaragüense «par a dar un a solu ción nacional a l an gus

tioso problema de Nicaragua, solución en la cual no se puede prescindir de
l a p ar ti cipación de l Fr ente Sandinist a d e Liberación N acional (FSLN ) s i se

desea la garantia de una paz permanente y efectiva»." Desde un principio el Grupo de los Doce reconocio al FSLN como l a fuerza principal, mientras que ya avanzada l a lucha lo apoyó si n ambages. Según Waksman Schinca
~ la creación d el G ru po d e l o s D oce, u na d e c uyas m isiones p r i ncipales seria precisamente l a de actuar en el escenario norteamericano, i n dica el valor que los sandinistas l e asignaban a este f rente de lucha pol íti ca»." El Gr upo de los Doce estaba f ormado p o r : Felipe M an tica (empresario) ,

Joaquin Cuadra Chamorro (abogado), M iguel D'Escoto Brockmann (sacerdote
de l a or den M ar yk nol l) , Ricardo Coronel K aut z (i ngeniero agrónomo) , Car

los Tunnerman Berheim (profesor y varias veces rector de l a Universidad
Nacional d e N icaragua) , Fernando Cardenal (sacerdote jesuita) , Em i l i o Bal t od "n c Fal la!s (empresari o) , Ser gi o Ram írez M er cado (i ntelectual) , A r t u r o

Cruz (economista y empresario), Carlos Gutiérrez Sotelo (cirujano dentista),
Ernesto Casti ll o M ar tinez (abogado) y Casi mir o Sotel o (ar quitecto) . Como

se puedh apreciar, l a composición del g rupo e ra amplia y d e g ran calidad en el aspecto moral, desde el punto de vista politico (larga trayectoria de l ucha antisomocista). Muchas de dichas personalidades ocuparon y e n l a
actualidad ocupan al tas responsabi l i dades e n e l go biern o sandi ni sta, desde miembros de l a Ju nt a de Gobi ern o d e Reconstrucción Nacional (Ser gi o Ra

mírm ) hast a ministros (Tunnerman, D'Escoto), as í como responsables de planes nacionales (Fernando Cardenal, que ocupó la j efatura de la campaña nacional de alfabetización) y de entidades de alto nivel de gobierno, como han sido en los casos de Joaquin Cuadra y de Ernesto Castillo. 151

La negociación c ondicionada que p ropuso el FSLN, tenia como aspecto principal no entablar el diálogo con Somoza. Nosotros [declaró el FSLN al pronunciarse sobre la gestión que promo v ia el Gr upo de los Doce] aceptamos el llamado para participar en una solución nacional como el que hace el documento de los doce com patriotas; per o debemos señalar que ninguna solución nacional puede darse en Nicaragua, si n que antes Somoza y el somocismo desa~ can.~ Tal posición mantenida, diferenciaba sustancialmente a ambos proyec tos de diálogo; m!entras que l a burguesía (grupo principal ) proponia ne gociar con Somoza, el FSLN, aunque no descartaba esa via, sugeria que las negociaciones se condicionaran a l a no existencia de Somoza, que en reali dad era la aspiración inmediata del pueblo. No obstante, la burguesia no somocista que encabezaba las negocia~ n es con Somoza intentó tergiversar el documento emitido por el Grupo dj j los Do e ya que no especificaba el rechazo a negociar con Somoza, si ~ más bien hacía hincapié en reconocer al FSLN como elemento import~ y decisivo de-l a oposición antisomocista. Por ta l motivo, en diciembre k 1977, ei Gr upo de los Doce emiti ó un comunicado que l o encabezaba ® clendc : Kn relación a l a errada interpretación que en algunos sector':s se ha
dado a nuestro s anteriores p r onunci amientos, haciéndosenos apar eogg

como los promotores de un diálogo con Somoza, declaramos con toda firmeza que en ningún momento hemos pedido, o sugerido, que se abriera diálogo alguno con el somocismo.~ FI FSLN logró poner en crisis el diálogo entre la burguesia no somocis t a y Somoza. Con ello creció de forma inconmensurable el prestigio sa n + . n ista, y demostró que la politica de alianzas estaba dando sus frutos. Con ü - : lación a ello, Humberto Ortega aclara nosotros logramos esa'amplia politica porque nos hicimos respetar y esoi otros movimientos no l o logran, porque los ven como un juego, pos. que no los respetan. Nosotros nos ganamos el derecho a realizar alian zas, impusimos nuestro derecho. Si nos hubieran visto como un gato no se habrian acercado, pero nos vieron como una fuerza y entonces tuvieron que aliarse con nosotros." Vistos los factores que nos han proporcionado una idea de cómo y e f ' q ué sentido fue variando la correlación interna de fuerzas entre el FSLN y la dictadura, es necesario adentrarnos en l a etapa nueva que se abrió ea octubre de 1977 y que alcanzó un hito importante a rai z del asesinato de

Pedro Joaquín Chamorro Cardenal, aparente lider de la oposición burguesa y
152

c uestionada cart a de lo s yanqui s par a sustitui r a Somoza, aunque n o l a al

ternativa mas eficaz para los intereses estadounidenses.
El hecho d e analizar e l asesinat o d e Chamorr o se ex p lica po r l a r up

tura favorable que creó al FSLN. Aunque no fue aprovechada por el FSLN en toda su magnitud, constituyó un evento que agudizó de una vez y para siempre la lucha entre Somoza y l a opcsición, dentro de la cual la partici pación de las masas fue cada vez más decisiva.

(QUI EN FUE CARLQS FQNSHCA AM ADQR7
El 23 de j uni o d e 1936 naci ó en 1v1atagalpa Carlos Fcnseca A mador , el

hombre que supo encor trar las raices guerrilleras de Sandino, sus tradicio n es ccmbativas y revolucionar!as y, además, unir l a teoría científica de la
r evolución co n l a s par ticularidades nacionales de l puebl o n i caragüense, y quien sintetizara esta unión en l a creación del l 'rente Sandi ni st a de Liberación

Nacion "l.

Desde muy niño se vio relacionado ccn las ideas revolucionadas y con
el c dío a l a t i r anía que op r i mía a l p aís. E n 1950 se m atr!cul ó en el I nsti t ut o N acional de l N o rte, donde p ar ti cip ó en l a creación de l p r imer Com i t é E stud!anti l del colegio, l o cual l e p er m i ti ó v i ncul arse a l t odavi a débi l m o v i miento o brer a.

Carl s Fonseca fue alumno eminente, y en 1955 culminó sus estudios
de bachi ll er , ganando l a di .,".!nción «Estrell a d c O ro» po r su s magníficos r e s ultados académicos. En 'ese mi sm o añ o i n gresó en e l Par tido Soci alist a N i caragüense, e n e l cual desarroll ó n umerosas acti vi dades ; e n aquell a época se destacaron su s escri tos de a!r,pli o contenido ant i mperialista par a el peri ó

dico EI U niversitario . En el ano 1956 sufrió las penas de la cárcel por vez primera, al ser vic
ti m a de l a r epresión que desató el r égimen sc mocista tras el aj u sticiamíente de A nastasio Somoza po r Ri goberto López Pérez. U n año después, er, 'l 957, asistió como ú nico delegado nicaragüense al V I Festival de l a Juventu d y l o s Estudiantes celebrado en A<ioscú y a l V I Con greso de l a Federación Wfundíal de l a Juventu d D emocrática. Est a experien cia marcó de manera pr of unda el pensamiento de Carlos Fonseca. A l regresar

a l país fue detenido y t orturado de f orma salvaje; si n embargo, esto no
amilan ó su espír it u r evolucionario , y a l sali r d e l a cárcel escr i bió Un n ic a ragüense en 8 Ioscú. Durante los años de l a década del cincuenta l a act ividad r evolucionar ia pie Carlo s Fonseca fue creciendo a pasos agigantados, y esto hizo que el r e

gimen somocista lo considerara un enemigo demasiado peligroso y por el lo
lc exp ulsó de l p aí s ex i li ándcse en Guatemala.

La Revolución Cubana hizo temblar a las clases explotadas en América Latina; la victoria de la lucha armada en Cuba resultó un ejemplo y un es tímulo a seguir por los revolucionarios del Continente y del mundo. Carlos no se vio alejado de estas circunstancias y desde muy pronto se vinculó a la Revolución Cubana y a sus principales lideres.

Ya en aquella época en la mente de Carlos Fonseca Amador habia una
idea f ija : La lucha armada es el único camino que puede conducir a un cambio revolucionario en Nicaragua.g

a

En el mes de julio de 1961, en la ciudad de Tegucigalpa, junto con Silvio
Mayorga y Tomás Borge fundó el FSLN. El nombre de l a organización fue idea suya. En todo este proceso histórico de creación y desarrollo del PSLN
en los pr im eros anos, j unt o con los f undadores también se destacaron f i guras

como Santos López, Noel Guerrero, Jorge Navarro, Germán Pomares y Josá -..
Benito E scobar.

Los primeros años de lucha del FSLN impusieron grandes sacrificios y
u n arduo trabaj o poiitico. organiaativo y mi litar en medio dei cuaL ennatt- . guida se consolidó la autoridad de Carlos Fonseca Amador como dirigen del Frente. En 1965 fue capturado Fonseca junto con Víctor Tirado, en un barr i =. de M a nagua. D urante su estancia en p risión, l a c ual s e e xtendió p or ~ meses, escribió Desde la cárcel yo a cuso, h istórico a legato q ue c onstitu una vi brante denuncia a todas las atrocidades del régimen somocista. cumplir' la condena se le desterró a Guatemala, y alli se le confinó a El Petén cv lugar doride conoció e hizo amistad con L uis A ugusto T urcios L ima, quíen ' -..-.' -: "i fuera comandante de las Fuerzas Armadas Revolucionarias de Guatemala. P or aquellos anos el Frente trasladó a sus principales di rigentes a l a montaña, a l a cabeza de éstos, como indiscutible j ef e político y mi litar se oolocó Carlos Fonseca Amador. En 1969 se reorganizó la dirección del FSLN, y t l cargo de secretario general recayó en Carlos Fonseca. Más tarde viajó a Costa Rica, donde fue detenido por la policia cuando se encontraba en preparativos para impulsar nuevos focos guerrilleros. Se le rescató de la carcel en memorable hazaña y partió para Cuba donde vivió algunos años sin desvincularse del Frente y de Nicaragua. En Cuba escribió su obra Viva Sandino. En estos años se produjo una acumulación de fuerzas políticas y mili tares dentro del FSLN que conduj o a l a r eafirmación de l a organización::' c omo unico y verdadero representante del pueblo de Nicaragua, y a Car ' los Ponseca como su genuino lider. En 1975 regresó a Nicaragua de nm mra clandestina, y se incorporó pronto a l a l ucha armada.
E l 8 d e noviembr e de 1976, en l a región m ontañosa de Z i nica, cay ó ~

combate el máximo lider del FSLN, empuñando el fusi l guerrillero y con Ta mente fija en la victoria popular, victoria lograda el 19 de j ulio de 1979, lae~»,= cual él imció, guió y forj ó.

NOTAS

Humberto O rtega Saavedri : La e straiegia d e la vic toria, D i rección d e D i vulgación y Prensa de la Junta dc Gobierno de Reconsirucci6n iVacional, l<h<nagua, 1980, p. 31. Ibidem. Ibídcm.
4 I b id em .

lI un<berto Ortega Saavedra: «Nicaragua: l a estrategia de l a victoria», en Bohemia, L a Habana, >8 de diciembre de 1979, p. 7. Jaime Whee[ock: In troducción al pensamiento s andin ista, Managua, 1 979, p . 1 5. Elumberto Ortega Saavedra: «Nicaragua: l a estrategia de l a victoria», en Bohemia, L a Habana, 28 de diciembre de l 979, p . 17. Humberto Ortega Saavedra: La e strategia d e la vic toria, D i rección d e D i vulgaci6n y Prensa de la Junta de Gobierno de Reconstrucción Nacional, Managua, 1980, p. 31. Margaret Randa ll : «L a mujer e n l a insurrección», en Nic arauac, no. 2 , M in isterio de Cul tur a d e Nicaragua, M anagua, julio-agosto d e 1980, p . 37. Rcgis Debray : «Nicaragua: año cero», en Casa de las A<n<< ricas, no. l l 7 , L a Ha bana,
n ovi em bre.diciembr e d e 1979 , p . 8 6 .

Eiutnberto O rtega Saavedra: La e strategia d e l a v ic toria, Di rccci6n d e D i vulgaoi6n y Prensa de la Junta de Gobierno de Reconstrucción Nacional, Managua, 1980, p . 31. Ibídem, p. 32. Ibidem.
Hu inb ert o O r teg a Saavedra : « L a i n surrecció n n aciona l v i ct or iosa» , en Ni c arauac,

no. 1¡ M inisterio de Cultura de Nicaragua, Managua, mayo-junio de 1980, p . 36. Humberto O rtega Saavedra: La e strategia d e la vic toria , Di rección d e D i vulgación y Prensa de la JGHN , Managua, 1980, p. 32. Ibidein. Regis Debray: «N i aragua: año cero», en Casa de las Ln éricas, no. l l 7 , L a l l a bana, ncvietnbre-diciembre d e 1979, pp . 87-88. Hurrberi o Ortega Saavedra: La e strateg'.'a d<. la vic toria, D i rección d e D ivulgaci6n y Prensa de la JGRV, Managua, 1980, p. 32. Ib«lem.
[l l um b cr t o O rteg a Saavedr a] : Aip untes d e h i t o ria d e < sic aragua. Selección d e t e xt os,

t, 2, Seccióii d e l l is toria del D epartamento d e C iencias Sociales dc l a U niversidad A utónoina dt" <Nicaragua (UNAN ) , i Managua, 1980, p. 2 61. [Julio López] : Ap untes <l' h is toria <,'e Nicaragua, Selección d e t extos, t . 2 , Secci6n de E [<storia dc l Departaiuento d e Ciencias Sociales de l a Universidad A utónoma d e Nica ragua (UN AÃ ) , M anagua, 1980, p. 255. Ib«l=m, p. 256. [l lumbetto Ortega Saavedra] : Ap ;<ntes d< h is toria d e Nicaragua, Selección d e textos, t. 2, Sectiúi< de H istoria dcl D epartamento c le C iencias Sociales de l a U niversidad A utónoma de i4'caragua ( UN AN ) , Managua, 1980, p. 260. I bídem.

[Julio López]: Apuntes de historia de Nicaragua, Selecci6n de textos, t. 2 , Secci6n
de Historia del D epartamento de Ciencias Sociales de l a Universidad A ut6noma de Nicaragua

{UNAiV), Managua, 1980, p. 256.
I b[deIQ.

155

«Datos biográficos del Comandante en Jefe Carlos Fonseca», en Apuntes de historia de Nicaragua, Secci6n de Historia del Departamento de Ciencias Sociales de la Universidad Autónoma de Nicaragua (UNAN), Managua, 1980, p. 421. ss [Julio López]: Apuntes de h istoria de Nicaragua, Selección de textos, t. 2 , Sección
de His toria del D e partamento d e C iencias Sociales de l a U niversidad A u t6noma de N i aúagm

us H umL rt o Ortega Saavedra: «Nicaragua: l a estrategia de l a victoria», en Bohensia, ~ b La Habana, 28 de diciembre de 1979, p. 6. [Julio López]: Apuntes de historia de Nicaragua, Selección de textos, t. 2 , Sección
de Historia del Departamento de Ciencias Sociales de l a Universidad A utónoma de Nicar ve i u onoma e icaragua (UNAN), Managua, 1980, p. 259.

Ibídem
Ibidem

ss Humb berto Ortega Saavedra: «Nicaragua: la estrategia de la victoria», en Bohemia, La Habana, 28 de diciembre de 1979, p. 6. Ibídem
Ibidem

Ibídem, p. j Ib ídem. Ibídem, p. 8.
Ibidem.

Ibidem Ibidem. lbídem. Ib ídem.
Ibídem, p. 6.

Ibidem, p. 7.
[Julio Lópezj : Ap untes d e h is toria de Nicaragua, Selecci6n d e t extos, t . 2 , Sección de Historia del Departamento de Ciencias Sociales de l a Universidad Au t6noma de N icaragua

(UNAN), Managua, 1980, pp. 270-271.
D aidel W aksman Schinca: «Los Estados Unidos, e l somocismo y l a Revoluci6n N i caraguense», en Cuadernos Semestrales, no. 1 0, Centro d e I n vestigación y D ocencia Económica

(CIDE), México, 2do. semestre, 1981, p. 100. Ibidem,
Apuntes d e hi storia de Nicaragua, S elecci6n d e t extos, t . 2 , S ección d e H is toria" d el Departamento de de Ciencias Sociales de la Universidad Aut6noma de Nicaragua (UNAN ) , Managua, 1980, p . 279.
I .

' '4

Ibidem, p. 283. Ls Habana, 28 de diciembre de 1979, p. 16.
Humberto Ortega Saavedra: «Nicaragua: l a estrategia d e l a victoria», en Bohensia,

X LA ECONOMÍ A DE NICARAGUA DESDE PRINCIPIOS
DE L A DÉCAD A DE L SETENTA HA ST A 1977

LA EVOLUCI 6 N GLOBAL DE LA ECONOM f A NI CARAGÜENSE DESDE 1922 HASTA 1922
Fn l a década dcl setenta Nicaragua tuvo que hacerle f rente a problemas eco nómicos de gran m agni tu d que agravaro n l a si tuación d e la s masas y con

dicicnaron de mane!a objetiva el proceso revolucionario. El pais fue golpea
d o co n si ngular f uerza po r e l f racaso tant o de l M CC A com o e l de su po l i tica económica, el alza estrepitosa d e lo s pr ecios de l p etr óleo , l a cri si s ca pitalista desatada a mediados de ]a dccada, u n proceso i n f lacionari o creciente q ue v i no a agrava r l a desigual estructur a di str i butiv a d e l a r i queza e n l a sociedad y l a s consecuencias de l v i ol ento terremot o que, com o e s sabido, dost : uy o casi de manera tota l a M anagua, en di ciembr e de 1972.' A u n cuando e l p ai s s e v i o beneficiad o d u rant e al guno s años po r l a subida de lo s precios de su s p r incipales pr oductos de ex portaci ón : azúcar , a lgodón y café, e n def i ni ti va , l a r elación d e precios d e i ntercambi o n o l e - favoreci ó ante e l alza d e l o s „.recios del petr óleo y d e ot ro s p r oductos d e im por tación . A este inconveniente se l e sum ó l a cri si s económica capitalista

y l a devaluación de l dólar, moneda a cuya paridad se sitúa e l córdoba
frente a l a s monedas europeas y d e Japón . A demás d e l a s ci r cunstancias a ntes expuestas, es n' cesari o deci r qu e N i caragua suf r i ó u n r égimen d e l l u

vias en extremo perjudicial el cual afectó grandemente l a producción agrí
c la. El t er remot o d e 1972 f ue , si n d udas, un o d e l o s factores qu e ayudó

a ron>per de modo definitivo con las tendencias históricas que presentaba
la cn ,nomi a n icaragüense fal to s i n dices de crecimiento económico) . Ese de sastre natura l y su s secuelas t u viero n consecuencias tant o sobr e l a econo rnia como sobr e l a conduccion p ol ítica del Estado, l as cu ales contr ibuyeron

en mucho a agudizar las contradicciones de la sociedad nicaragüense.' E l terremoto produj o cuantiosos daños materiales y pérdidas de vi das. El sismo afectó a los distintos estratos de la población en Managua, cas
tigandc 'e n m ayo r me did a a lc s g r upo s de baj os i n gresos. L o s préstamos contratados par a hacer f r ente a l a ~ construcción y l o s défi ci t po steriores

se fi nanci a a través del crédito externo, que aumentaron con gran rapi
dez los niveles de endeudamiento.
Lo anterior se hubiera podido aceptar de haberse canalizado los ma

yores gastos hacia las actividades de xeconstrucción, para estimular activi
d ades pr oductivas y atender e l su m i nistr o de la s necesidades básicas de l a

población ; si n embargo, esto no ocurrió ; en l a práctica no existió asigna ción alguna para programas de prioridad, muchos recursos fueron orien t ados al f inanciamiento de planes secundarios y de lenta maduración, la compra de cbjetos suntuarios, la especulación o, simplemente, robados. E ste gran fl uj o de recursos que llegó al país, produj o un aume t e circu ante, l o cual traj o consigo un encarecimiento de los productos, una situación inflacionaria a niveles nunca vistos. La crisis económica mundial descargó de forma brutal sus consecuen cias sobre el pais. Este fenómeno se manifesto con mayor intensidad a tr a-~.-.:. = vés del estancamiento y de la descapitalización. Po r su parte, esta úl tima@' e stuvo determinada por una tendencia persistente y un aumento del dé f ~ ~ : . c omercial y uno aún mayor de l a cuenta corriente y, de manera especid , , „ d e los servicios al capital extranjero, l o que traj o po r consiguiente l a n e - , " cesidad de recurri r al capital f oráneo para financiarlo, y , a su vez, como resultado de ello, implicó una tendencia creciente al endeudamiento externo. ' ~- -. ' En crisis y a l a nueva modalidad de acumulación, los capitalistas lo cales y extranjeros radicados en el pai s tuvieron que desarrollar u n gran esfuerzo para contrarrestar la tendencia a la caída de la tasa de ganancia. Esta s ituación los impulsó a una carrera desenfrenada en busca de aumentar la t asa de plusvalia, para l o cual un o de los métodos escogidos fue el de desatar un proceso inflacionario, creciente, sobre todo, a parti r de 1973 el cual fue muy favorecido, por la gran entrada de recursos al pais para la re construcción después del terremoto. También en este período se aceleró el proceso de centralización del
c apital y el de aumerito del gr ado de m onopolización de l a economia . Cl ar o

ejemplo de esto lo tenemos en el hecho de que entre 1969 y 1974, en Nica ragua se cerraron 292 fábricas, es decir, el 37 % del total de fábricas exis tentes, en 1969,' mientras que l a producción industrial siguió aumentando su participación en el P?B, o sea, las empresas con una tasa de ganancias relativamente más baja, fueron todas absorbidas en este proceso, l o que condujo a u n aumento desmedido del ej ército de desempleados y agravó desde el punto de vista económico la precaria situación de las masas. La burguesia esperaba con ansiedad que con estos mecanismos, o sea, la elevación de l a tasa de plusvalia y el aumento del grado de concentra ción del capital , se lograria un impulso revitalizador de l a economia que la sacara del estancamiento en el cual se encontraba ; si n embargo, l ej os de esto, las medidas tomadas profundizaron l a crisi s social y económica en el pais, al extremo de que. ya a parti r de 1973 los indices de crecimiento económico de éste, de los que años atrás se vanagloriaban los capitalistas locales y extranjeros radicados en él , sufrieron una terrible baja, agudizada

con Ios efectos de la crisis economica del capitalismo desatada por esos años.
Sin lugar a dudas, esto er a simbolo clar o de l a insalvable crisi s politica, social y económica que M volvia a Nicaragua. 158

Las medidas adoptadas no surtieron el efecto esperado por l a send l la
r azón ci e qu e la s condiciones de l a explotación capitalist a d i rect a y la s de

su !ealización en ganancias no son idénticas. El hecho de que se luchara
p or obtener m ayo r tasa d e p lu sv alía n o si gn i ficó qu e ésta se t radujer a de íorn!a au "o !!átíca en un a m ayor ganancia. L a gananci a es p l usv ali a pr odu c ida y real izada . L o qu e el capitalist a pers!guc es apr opiarse de plusv alía y

para e~!o debe producir va&res de uso que funcionen en calidad de mer

cancías, y las mercancias deben ser vendidas, realizadas como valor. Y es,
p! e.ísamente, en est e pu nto , donde se r ompe l a cadena, pues el menor sa

l ario real y l a menor ocupación, consecuencias directas de la inflación y la
concentración monopól!ca i mpuestas por los cap!talistas, no fuero'! cont r; .- rcs t - das n i po r aumentos si gníf i "a'.ivos del gasto estatal , n i de l a i nver sión p r i v ada. y p ' r ta l m ot iv o quedó si n r ealizarse com o v alor gr a n cant ida d d '

merca! cía.'
F=ta gr av e si tuación con dujo a q ue l a e conomía d e N i c aragua p r o f ! n dizar a su cri sis, cr isi s qu e si gni ficó p ar a el capitali sm o u n gran r esq ebra jamiento i'.,'. su es'.ructur a de do m inación p o l i tica y económica en e1 país y que condi cionar a de manera obj etiv a a l a Revolución Sandi ni sta.

U.". rasgo n!uy notable de esa crisis fue el hecho de que el PI B del país
d's!n!nuy ó c;:! gr ad o ex traor dinari o a p ar ti r d e l a segunda m i ta d d e l a d é ca.'ia cíel sc~cnta, pues si pa..a el q u i nqueni o d e 1960 a 1965 el crecimento anuai de ! Pí B fu e d e 8 ,'í ' "¡~ entre ' 1966 y 1 975 s olo l l egó a u n 4 ~ /!! d e " .:.=' cí.n!ento anual.' p or ot r a parte, s i an al izamos l a b alanza d e pagos podemos obs~-':,' r

q ~e el ei ' vado nive' de los gastos pí!blicos y los requerimientos dc 1~ re
construcc!ón , se vi eron asociados a u n alt o r i t m o de creci mient o de l as í,"n portacion s, r et orzado po r u n encarecimient o generalizado d e l os a !t i ;, 'los y ser vicio s adqui r idos c n e l exter ior , m i en tras qu e la s exportacíone , c ían, per o a u n r i tm o m á s l ento , t od o l o cual t r aj o com o consecuenci - c, : ~ aumentaran de modo n otable los dcfi ci t en l as bal anzas comercial , de c;;:-.:!ta corríer.t=- y de p - gos, y q .! : el p aí s continuar a p r ofundizando su dep~.!den cía y su cr isi s económico-ti nancier a a t r avés del creciente endeudan!i ."n;.o ex tc r ! o y e l ago';amient o de la s reservas i nternacionales.

~<nido .. todos estos factores de crisis, es de notar el hecho de que, en
ío í u!!damental , a par ti r d e 1975 se p r oduj o u n al etar gamient o de l a í'. ver s ión p - i va.'a, tant o local com o extranj era, debido, po r u n l ado, a l a i" . ; u r ida d p ol i tico-económica oue v i ví a e l p ai s ant e e l in cr ement o acel :r .! ! de . a r esí' le.! =i a p opula r y l a l uch a r ev olucionari a y , po r o t r a p arte, a graves contradicciones exi stentes entr e Somoza y l a b u rg .!=sía nicarag.-.-- se no ; i !! culad a di rectament e a l t i r ano. En sí:!'esi"-, a finales de 1977, la economia nicaragüense quedó sun! i ,.", cr! u na gr av e cri si s que abarcaba tam bién ot ros sectores de l a sociedad ; ! a i n solven.i a f i nanciera, l o s desequi l i b r io s económi cos, la s t ensiones i n íl :! ci o naI ía", l a at onía de l a i nversión p r i vada, lo s b aj os crecimientos econó!nicos,

stcétera, caracterizaban el panorama económico del pai..„ que se r- í!ej..ba
en el p lano social po r el acentuamient o de l a miseria, el desempleo, el anal

fabetismo, l a pobreza, las enfermedades, y en el plano politico, por el res

sa en la sociedad.

quebrajamiento acelerado del ré im r' gimen somocista y de la dominación burgue.

EL SECTOR EXTERNO DE LA ECONOMfA NICARAGÜENSE DESDE 1970 HASTA '1977
Hemos querido hacer un aparte en nuestro análisis global de la econo
mia nicaragüense, para, de una manera más general, pero de forma directa, analizar su sector externo, pues resulta éste, a nuestro entender, el sector m ás representativo de la crisis económica que sufrió el pai s tro nmarcamos el panorama sólo hasta el año 1977, pues, con posteri d ad p o r su s caracteristicas especiales, abundaremos en l o ocurrido erioIT , pos en los años 1978 y 1979. Ad . emas, es en esencia en t l periodo que transcurre entre 197 0 y, 1977 cuando se desarrollaron de manera vertiginosa y se a udi agu en su a mayori a e los males que matizaron l a economia de Nicaragua zaron evolución reciente hasta 1979. EJ sector externo de Nicaragua en el p eriodo que vamos a tocar. se caracterizó por marcados déficit en los balances comercial, de cuenta corrien te y de pagos, los cuales se manifestaron con tendencia a aumentar en este periodo que aqui analizamos.s Durante éstos años las exportaciones se incrementaron de modo extraor dinario pasando de 178 600 000 dólares en 1970, a 636 800000 dólares en 1977; estos aumentos estuvieron muy relacionados con las crecientes pro ducciones agricolas, principalmente de café y de algodón, su s dos funda mentales productos exportables. No obstante, si bien las exportaciones cre

cieron. lo hicieron a un ritmo mucho menor que las im portaciones, las cuales
se incrementaron, sobre todo a partir de 1973 (producto de la .reconstrucción') y llegaron a alcanzar las respetable cifra de 761 900 000 dólares en 1977. Esta situación comercial, como es lógico suponer, repercutió de manera nefasta sobre el'equilibrio financiero del pais. Es bueno señalar que un por c iento no despreciable del défici t comercial l o encontramos en el co mi ci o que Nicaragua llevaba a cabo c on l os p aises m iembros del M C CA. P ara que se tenga una mejor idea de Wto, diremos que en el periodo analizado el comercio nicaragüense con la región centroamericana resultó deficitario, nada menos que en 156 000 000 de dólares. Esto, como huimos señalado antes, se debió a l a m ayor c aptación d e r ecursos externos p or p arte d e c iertos paises del área, como fueron Guatemala y El Salvador, an% la instauración del MCCA, que los colocó en una posición relativamente más favorable dentro de esa organización. Las exportaciones de Nicaragua se vieron afectadas en estos anos por grandes sequias que dañaron la producción de café y de algodón, que también «e vieron p erjudicadas p or a lg unas p lagas q ue a tacaron l as p lantaciones,

con las consiguientes pérdidas en las cosechas. La pesca también se vio
afectada, en especial en los años 1970 y 1971, debido a procesos ecológicos

que disminuyeron la captura de camarones y langostas. Sin embargo, no 160

fueron las malas condiciones climatológicas o ecológicas las que más inci dieron en el valor total de las exportaciones; si n dudas, fueron las grandes
fluctuaciones en l o s precios y l a desfavor abl e r elación d e lo s t ér mi no s de

intercambio lo cual afectó mucho más. En este sentido, cabe destacar que la
desfavorabl e r elación d e l o s t ér m inos d e i nter cambi o s e agudiz ó e n este

período, debido, de forma especial, a dos factores: la brusca elevación de los
p".ecios del petr óleo y el hecho de que las potencias capitali stas comenzaron

a descargar su crisis en las débiles economias de los paises subdesarrollados
al em plear , entr e o tros m étodos, una elevación desmedida de l os precios de

sus productos. La estructura interna de las exportaciones nicaragüenses reflej a de ma nera muy clara que, aunque los productos industriales aumentaron de forma
signi fi cativ a su pa r ti cipación e n l as venta s externas, n o pu diero n e n m odo

alguno superar las ventas de productos agricolas, los cuales siguieron siendo h principal fuente de divisas del país. En el período analizado los productos
agrícolas aportaro n u n ap r oximado de l 6 0 % d e l as exportaciones t otales, mientras qu e l a i n dustri a sól o l l egab a a u n 4 0 j s. Refi ri éndono s a l a s i m p or taciones, senalaremo s que, e n l a p ráctica, el

80 /s de ellas correspondian a productos manufacturados lo cual indica que
e l p roceso de sustitución de i m p ortaciones, inst rumentado dentr o de los ob jeavos del modelo económi co, n o result ó mu y f r uctífero . E n l as com pras de manuf a t uras resaltan po r s u p orcentaj e l a s d e equipos y m ateriales par a la in du st .i a y l a de bienes de consumo duraderos, estos úl ti mos, por supuesto,

' :'ínculados al afán consumista de las capas de altos ingresos dentro de l a
$o 'edad. El ccmer ci o nicaragüense se encontrab a d i r i gid o apenas a och o países,

y e an Estados Unidos, la RFA y Japón los fundamentales clientes y vende
dores. Este monopoli o comercial t r aía com o consecuencia que l a dependencia

económica del país se reprodujera, y se afianzaran los lazos neocoloniales que ataban a la nación.
L os desequi l i b rios f i nancieros, co n base e n e l d éfi ci t o r i gi nad o en el comer l o , crecían añ o por año , producto de l a cri si s económica y del estan

camiento que ahogaba a Nicaragua; para financiarlos, Somoza recurri ó al
e .-.deudamíent o externo creciente . Est a si tuación se agudizó sobremaner a a par tí» de 19?3, cuando fue necesario cor certar gr andes préstamos para af ron ;-a:. lc s requeri miento s d e l a r econstrucción del paí s después de l t cr r cmoto. C~ f ."r-.na paralel a co n e l endeudamíento, se p r oduj o un a di sm i nución gr a

ual de las reservas internacionale.", las cuales también fueron utilizadas
:,"..ra tr atar de equi li brar l o s desajustes d l a b alanza de pagos. En resumen , qu e el sector e..tern o d e l a economía ni caragüense entre ;..";«0 y 1977 se convi r tió, con todos sus males, en un fiel r eflej o de la economía . :.-"ionah Su s d éfi ci t comer cia cs y i n ancieros golpearon mu y dur o a l a y a '-' a tr e h a economía, l a cual t r at ó d se r sal vada po r e l r égin.en a t r avés

una inyección de recursos e..ernos, sin comprender que lo único que ."og~ a
. . :a co n est o seri a aumentar e l resquebr aj amient o d e su s estruct uras y

:'-'sís total de l a nación.

161

uconónssco de América Lutina, Nueva York, 1 979.

Comisi6n Econ6mica para América Latina (CEPAL) : Nicaragua: notas para el estndio

ns cus de los acontecimientos politicos recientes, Nueva York, 1 979. s

Comisi6n Econ6mica para América Latina (CEPAL): ¹c aragnas repercusiascs econá

aaaérira: ei caso de Nicaragua», en Estss i s Soci les Ce do a ntroa ricanos, 'no. 22, Profana Cen me
troamer ~ d e Ciencias Sociales, San José de Costa Rica, eneroabril d e l 979, p. 258.

Oscar René V argas: « Notas sobre el n uevo e je d e acumulación capitalista en Centro

Ibidem, p. 259. República de Nicaragua. Banco Central de Nicaragua: Anssario del Banco Creta' d u . Biearugnu Managua, 1980. ; 4 Véase Tabla 1 «Balanza de pagos de Nicaragua desde 1970 hasta 19$1».

XI LA INCORPORACIÓN DE LA S MASAS AL PROCESO INSURRECCIONAL

L as acciones de octubr e d e 1977 diero n u n gran i m p ulso a l m ov i mient o de

masas, a pesar de la represión desatada por la dictadura. «Pero es a raiz del
asesinato d e Pedr o Joaqui n Chamorr o que éstas se desatan y no s dejan ver claramente com o en un a r adiograf ia, e l potencial , l a decisión y l a vo luntad s andinist a de combate de qu c di sponen , par a incorporarles a un a l inea ar

mada." Y también dice al respecto ldumberto Ortega:
El salto adelante se da cn octubre de 1977, y agrava la crisis. Luego vienL

cl asesinato de Pedro Joaquin Chamorro, que agudiza aún más l a si
tuación y l a hace com pletamente i r reversible, co n l a cada vez más ele vada par ti cipación permanente insurreccional d e l as masas en l as ci u dades, en los bar r ios, en toclos lados."

El. ASESINATO D E PEDRO JOAQUÍ N CH AM ORRO CARDENAL
La coyuntur a i nterna creada con l a muerte de Chamorr o a m anos de l os s on~o:.istas f u e al g o i m previst o y sor prendi ó t ant o a So moza com o a l o s p r c pic s san='!obstas. El l o ex plica qu e después de pasados v ar ios días de i n dígn.;.c!ón popular l a d i r igenci a sandi ni st a h ay a deci dido co nduci r a t r avés de su s acti v i dades y d e al gunas de su s u n idades m i l i tares, l a reacción es pontánea d e l a s masas. Antes de p rosegui r co n los hechos es necesario hacer al gunas observa ciones co n r elación a Ch am or ro. Fn p r imer l ug ar , Pedr o Joaqui n Ch am orr o Cardenal er a t od o u n per sonaj e en N i caragua debido a su tr ayectori a de lucha antisomocista, l a cual

estuvo impregnada de hechos muy i nteresantes. Uno de ellos fue un mo mento .n que llegó a empuñar las armas para enfrentar al tirano, y otro fue cu.ndo arribó a los cayos en disputa con Colombia y enarboló l a bandera
163

Ce Nicaragua. Su aelevancía política estuvo dada por el respeto, y , hasta cierto punto, admiración, que poseia no sólo en círculos burgueses sino tm

las masas del pueblo nicaraguense, inQuídas por la ideología y lucha demo crático-burguesa a través de los anos. Además, contaba con la simpatia de
parte de ciertos sectores de influencia en Estados Unidos y de la archirreac cionaria Sociedad Interamericana de Prensa (SIP) que mediante sus meca nismos influia en la formación de la opinión pública, tanto en América Latina como en Estados Unidos. Con respecto a Chamorro, director c%l periódico nicaragüense La Prensa, se ha especulado mucho, ya que vivia una etapa d e tránsito hacia posiciones más acorde con los intereses de la mayoría. (El Go bierno Revolucionario Sandinista l e confirió post-mortem el r econocimiento de M ár ti r de las Libertades Públicas .) Debemos también agregar que Chamorro, quien estaba muy al tanto de las posibilidades que ofrecia el relativo distanciamiento entre Somoza y los yanquis, aprovechó algunos viajes a Estados Unidos para entrevistarse con diferentes personalidades y hombres de poder norteamericanos. Según Daniel Waksman, Chamorro le confesó en México, al regreso de una visita a Estados Unidos que «nunca habíamos tenido una coyuntura tan favorable.,' refirién dost a las contradicciones públicas entre Managua y Washington. La impre sión personal de Waksman es: Chamorro disfrutaba en los centros de decisión politica norteamericana de menos apoyo del que a veces se le atribuye. Una cosa W que fuera potable para esos círculos (o para parte de ellos), y otra cosa es que fuera la carta de Washington. Su p olución politica de los últimos tiempos lo orientaba más bien en dirección contraria. En todo caso, Chamorro era visualizado en general como una alternativa a Somoza potencial mente aceptable para un gobierno como el de Carter. Y es probable que eso le haya costado la vida.' A Chamorro lo asesinaron el 1® de enero de 1978. Se ha dicho que fue ei Chiguín~ (sobrenombre de Anastasio Somoza Portocarrero, hijo del dictador Somoza III). Sin menospreciarle significado a otras cuestiones, de lo que aqui s e trata es de ver cómo l a propia radio y prensa burguesa en general, y el diari o de Chamorro t n particular, crearon una situación difícil 'para So moza. Se encargaron de difundir con lujo de detalles toda la ira popular que a su vez crecia con dichas noticias. El afán de la burguesía antisomocista de hegemonizar la figura de Chamorro, en al marco de las repercusiones politicas que habian traído las acciones sandinistas de octubre de 1977, i nfluyó en que l a reacción espontánea de las masas hicier a derivar e l par o ~ pr e sarial en huelga nacional de brazos caídos. A raíz del asesinato del director del diario La Prensa [afirma Julio López) las masas se lanzan a las calles dando una de las muestras más emo

tivas del repudio al som ocismo; las protestas populares caracterizarán un
antísomocismo que diferirá enormemente del antisomocismo de la opo sición. oficial, en el momento en que las masas cuestionan bl orden en su totalidad a través de inoendios, saqueos masivos y desafío violento a $64

la autoridad de l a Guardia Nacional y a l a propiedad privada, espe
cialmente en l a ciudad de M anagua.~

En este aspecto no se debe olvidar que esta sublevación de las masas, quc s= dio en torno al asesinato de Chamorro, no fue di rigida totalmente
por el F re nte S andin ista." El p ar o f u e estructurad o com o u n m o v i mient o e n l o f u ndamenta l gr e mi al , concertado entr e lo s i ndustri ales, comerciantes y sectores f i nancieros.

Los obreros tuvieron en sus manos sólo l a posibilidad del hecho de que la
burguesía n o somocist a deci di ó l o que había qu e hacer y l i m i t ó a l pr oleta r iado su par ti cipación com o clase, l o cual fue i n dicativ o del i nterés muy p ar

ticular que se habia depositado en el paro. Cuando la burguesía vio el cariz
que estaba tomando l a si tuación, se l anzó a buscar un a salida a l pr oblema. Fl paro , en realidad, fue un a vía que u t i l izó l a b ur guesía n o somocista par a p!esionar a Somoza y ap arecer co n un a posicion f uerte ante Estados U nidos

con el objetivo de atraerlo a sus intereses.
Lo esencial de l a táctica burguesa [escribían los r evolucionarios en esos momentos] consiste e n r euni r f u erzas, mientras mantiene a l as masa,", sometidas a su control , emplear estas fuerzas como u n medio de presión c apaz de sensibi lizar al Departamento de Estado y a la Guar dia Nacional , y proponerse cortar l a cabeza de Somoza dej ando i ntacto lo s pilares de la dictadur a m i l it ar . E l D i álog o fue una p arte de esa táctica, y el par o, fue otra.'

En general, la oposición burguesa a través del paro y de la huelga sólo
demostr o su s l i m i taciones antisomocistas. L a huelg a hizo ver a l puebl o que la oíígarquía f inanciera n o l a apoyó po r ser quien hegemonizaba l a acti vidad económica de l p ai s y demostr ó qu e er a i ncapaz d e l iderear u n p roceso de cambio pr of undo en Ni caragua. Su s p ropios intereses de clase l a condujeron

a echarse atrás a medida que las masas se iban incorporando al proceso de
sencadenado.

I.Ac ACCIONES DE FEBRERO DE 19Z8
~ Cuando los sectores de la opresión burguesa fsehala Ortega] e mpiezan
a r etroceder en l a huelga es cuando el FSL N se hace presente con l as accio al madüs de l 2 d e f ebrero.. " L a capacida d qu e tení a e l Fr ent e Sandi

nís>a para meterse en ese movimiento de masas era todavía muy li mitada,
p er o aspir ó a r eaf i r mar s u p resenci a p ol i tica y m i l i tar den tr o dc l puebl o

s ble~ado.
Com o d i j i mo s antes, desde octubr e d e 1977 l a d i r igenci a sandinist a se había per c" tado de l a necesidad de desarr ol lar l a s condiciones organizativas

nece:-arias de acuerdo con la línea insurreccional. Pero sólo habian pasado dos meses y se dieron algunos pasos en ese sentido. A parti r de octubre de 1977 se habían desarrollado los activistas del FSLN en las ciudades, ciertos mecanismos clandestinos y formas nuevas y estables de organización de las

masas como fueron los Comités de Barrios (germen de los actuales Comités
de Defensa Sandinistas), trabajos en alguna< fabricas, m e l movimiento es tudiantil, etcétera. P or o tra parte, comenzó a gestarse el M ovimiento' Pueblo

Unido aun antes de octubre, como forma de aglutinar a las organizaciones
populares y unirlas alrededor de los plantealmientos sandinistas, en la lucha

contra Scmoza.
Sin embargo, para todos una cosa fue cierta : el primer golpe contun dente en esa crisis, desatada al calor del asesinato de Chamorro, fue prota
gonizado po r e l FSLN . Z.os sandi ni stas decidiero n l a tom a de dos ciudades

donde el movimiento revolucionario er a fuerte, y también un campamento an'.iguerrilleró. Los comandantes German Pomares Z1 Dante, Victor T irado y Daniel Ortega se responsabilizaron con el ataque al campamento antiguerri llero de Santa Clara, departamento de Nueva Segovia; Camilo Ortega Saave dra (hermano menor de Humberto y de Daniel Ortega) tomó l a ciudad de Granada; y el cura guerrillero Gaspar Garcia Laviana, junto al comandante Edén Pastora," tomaron la ciudad de Rivas.
E stas acciones (según señal a H u mberto O r tega) que aparecen com o de

gran envergadura, multiplican el ánimo de las masas y su decisión de lucha antisomocista.. Pero esta vez viendo ya a la vanguardia fortalecida, con capacidad de tomar ciudades. O sea, ven un salto considerable de octubre a esas acciones (febrero 78), como vieron un salto considerable cn octubre con relación a las posiciones defensivas que vivia en ese mo mento el sandinismo. Entonces nosotros vamos en una espiral ascen dente porque las acciones que se dan en febrero son superiores a las de octubre." Lo que permitió arribar a febrero de 1978 con las filas del sandinismo crecidas, con l a moral alta y l a hegemonia politica del sandinismo en el pueblo, l ue l a permanencia de l movimiento guerriller o tradicional ~ l as montañas y la decisión de trasladar la zona de combate a los centros urbanos, donde las acciones no sólo acumulaban fuerzas, sino que las reproducian
y donde l as acciones tendrían m ayo r i n f luenc!a p ol i ti ca . A demás, y a par a

esta época los sandinistas intensificaban su trabaj o en los centros produc tivos y estudiantiles y divulgaban aspectos de l a teoria marxista-leninista entre obreros y j ovenes estudiantes referentes a los problemas que emanan
d e Ia lucha por el Poder .

Como consecuencia del empuje de las masas en las manifestaciones lle vadas a cabo a partir de la segunda quincena de enero de 1978, ya a Bnes de febrero 'el FSLN enfrentó otra situación que no habia previsto : la insurrección de los indios del barrio de Monimbó, de la ciudad de Masaya. Esta insurrec ción representó la máxima expresión de las acciones de febrero aunque fue parcial y aplastada por l a Guardia Nacional . Según Humberto Ortega fue la primera insurrección como tal en 20 años dle lucha sandinista, organizada, preparada de antemano por los miembros de ka comunidad indigena, y don de los sandinistas de alli encarnaron un papel decisivo. Impactado por el desarrollo de los acontecjimientos nacionales y estimula do ene rmemente por l a actividad armada del FSLN, el barrio de M onimbó 166

(de unos 20 000 habitantes) se sublevó el 20 de febrer o y se mantuvo luchando

durante una semana. E~ FSLN habia designado al comandante Camilo Ortega
Saavedra — después de haber tomado l a ci udad de Granada —, ponerse al frente

de la sublevación indígena, y en iVIonimbó cayó combatiendo este valiente
comandante guer r i ll er o. E s interesante ver el proceso de insurrección ocur r i do en este barrio i n di g ena de M asaya donde el pueblo se lanzó a las calles a honra." un aniversari o

más del asesinato de Sandino. Las zonas rurales y urbanas de Monimbó se
pr epararon en f o r m a espontánea par a l a i nsurrección.

Empezaron a organizarse cuadra por cuadra, cercaron todo el barrio con
b ar ricadas, comenzaron a posesionarse de l os pun'.os cl aves del bar r i o. C o!nenzaron t ambién a aj usti ciar a t odos l o s esbi r ros, comenzaron a mandar como cuerp o san di ni sta si n ten r todavía l a conducción o: gani z;! oa del san di ni smo." C uando l e preguntaron a H u mberto O r tega po r qu é el FSL N n o detuv o esa insurrección ai slada que f u e vi ct im a de l a concentració n d e somocístas contra e ii a, r espondió q ue era m uy d if ícil d etener u n l evantamie nto d e m a!!a. qu ' s e pr oduci a e n f o ! m a espontánea. M asas qu e n o '<.staban a r;.paradas t ;'.cnicamente par a 4 i n surrección n i t enían f uerzas suficientes p ".r a resisti r ,

p ero tenían l a decisión de vencer o mor i r .
Mon ím!oó se convi r ti ó en el al ma de las masas a n ivel nacíon<~L .;.'. con v! ! i i ó en el corazón de l a insurrección que debía p roducirse en to do 'el p aís. V=.r un a parte, l a '.!;s!.rrección .' " M oní!nb,' , si n constit!.i r '.!n;! v i ctoria, n o fu e un a der rota, p orque su ej em pl o p ren ;i ó en lo s nícarag'íenses y f u e mui >! p':cado. N o bastaba co n que 1.". D irección Nacional y l as cstr u. t uras i n t er~.:cdias d : m inaran lo s p r inci pio s básicos de l a guerr a y la s re glas de l a i nsurrecc'ón, si las n~asas no estaaan preparadas n i conocían de el lo . En M o nimb ó se b r i nd ó l a experienci a qu e f u e seguida a di ar i o po r e . pucb! o .3e N! ar agua. h=cho, ese ej em pl o contr i buyó, tani o a ni vel »acional coill o íntel"l a cion.!L p ar a el t r! unf o y desar roll o d e l a insur! ' !. 'ión después. Q u! zás si!: e s paso dol oroso, de sacri fi cio , hubiese sido más d i fi c i , o grar esa autor idad rnoraí, esa agitación d masas nacional , e s esl 'í ri t u d " a "o',:o e ntr e .! > hombr e po r haber vi st o cómo ~1 o" s e sacr ííic;!b ' n a su vez, el apoy o de l m u nd o haci a u n puebl o qu e se estaba sacr if i c::ando solo. q ui zás si n e ", ej e:n pl o hubies'* sido más di fíci l acelerar l as condiciones de l a insurre=ción." Los pr imal'os f r utos de l a experienci a de M c n i mb ó los 1Yco-i. " e l FSLN en i.-.s insurrecciones popul ares de septiembr » y, c n cierta n! er í iv, er. !.-.,-, ;-.; i me o s pasos qu " di ero n l a s t re s tendencias haci a l a u nic.ad to ta l :I c t o 'o

el sandínismo a fines del año 1978.
Con l a experienci a acumulad a desde octubr e d e 1972 hasta lo s h c. ;!os de M c;:ímbó, las tres tendencias del FSL N se convencieron que había una vo l u ntad de las masas par a i r a l a insurrección . También com prendi eron que l a

organización de masas y guerrillera (urbana y rural) era insuficiente; al igual que la agitación y l a comunicación. Una radio serviria para mantener tañto el contacto entre los comandos y columnas, como para arengar al pueblo, or

ganizarlo y dirigirlo. De esa imperiosa necesidad surgio Radio Sandino.
Consecuentes con las experiencias adquiridas, los terceristas decidieron

desarticular la columna guerrillera del Frente Norte Carlos Fonseca, y enviar
a todos sus dirigentes a las ciudades. Esas columnas habían logrado golpear al enemigo en varias ocasiones, habian logrado mantener su presencia cons tante en toda Nueva Segovia, la cordillera de Dipilto, la meseta de Mosonte. y otras zonas cercanas. Pero la necesidad de ellos estaba en las ciudades. Las masas requerian preparación adecuada para las tareas que se avecinaban, en tonces se decidió desarticular esa guerrilla y esas columnas y enviar a todos, ]r s dirigentes al frente de la lucha de masas. De esta manera la comandanta Dora M aria Téllez fue para la ciudad y meses más tarde asumió el papel de ~Comandante Dos al asaltar el Palacio Nacional ; el destacado sandinista Fi Iemón Rivera pasó a ocupar puestos en Estelí, mientras que a Joaquín Cua dra (actual j efe de Estado M ayor de l Ej ército Sandinista) l e correspondió ir a M anagua a preparar a las masas. Los beneficios que ocasionaron esas medidas estan dados en que l os compañeros que habian sido fogueados en la guerrilla, ya experimentados en el arte militar, en las emboscadas, llevaron al trabajo de las masas una sólida e xperiencia militar . De aquí que en septiembre de ese año l a insurrección ' fuera dirigida por sandinistas curtidos en l a guerrilla. A nuestro j uicio, según la estrategia insurreccional que decidieron em prender los terceristas, un momento decisivo para la victoria en julio de 2979, fue el análisis que hizo el FSLN con .posterioridad a los sucesos del primer trimestre de 2978. En abril de 2978 los integrantes de la Dirección Nacional del FSLN agru pados en la Tendencia Insurreccional (Humberto Ortega, Daniel Ortega, Víc tor Tirado López y Plutarco Hernández Sancho - en ese momento preso en Costa Rica- ) decidieron lanzar una Circular Interna a todos sus miembros. En ella se expresa: Nuestra Dirección Nacional reafirma en esta Circular I nterna a nuestra militancia y cuadros en general, la disposición de contribuir al maximo para superar los problemas internos de nuestra organización revolucio naria. Esta preocupación no debe conducir al descuido de las tareas que actualmente desarrollamos en función de l a estrategia insurreccional. Debido a que ya está agotado el intercambio de criterios, documentos, reuniones, etc., desde hace más de dos años consideramos que lo que hace falta es concretar acuerdos orgánicos y para tal f in deberán reali zarse dichos acuerdos a nivel de nuestra Dirección Nacional y los res ponsables máximos de la GPP" o l a l lamada «Tendencia Proletarias, de lo contrario, reuniones y niveles inferiores sólo quitan tiempo y ponen en peligro la seguridad y buena marcha de las tareas para la Insurrec ción. Solamente la Dirección Nacional debe llevar a cabo las gestioaes para la unidad interna, quedando el resto de nuestros organismos de

sautorizados para llevar por propia iniciativa, reuniones, gestiones, etc. Xó8

para tal fin. Lo que si, toda nuestra militancia y organismos deben im
p ulsar , so n l a s consignas y t areas qu e obj etivamente apoyen de u n a

u otra forma, los compañeros de la GPP o los de l a Tendencia Proleta
ria»."

Como 'es obvio, ya aqui se aprecia l a maduración de las condiciones
internas par a l a necesaria u ni dad entr e las tendencias; a ellas se fueron agre

gando el resto de las condiciones que determinaron que a fines de ano el
em puj e de las bases der ivadas en acuer dos entr e l os m áximo s responsables

de cada tendencia del FSLN.
En el m arco de est a Ci r cular I nterna el FSL N hace un a seri e de consi

deraciones que nos explican la determinación posterior de asaltar, en agos
to, e l Palaci o N acional d e N i caragua.

En primer lugar el FSLN comprendía que los niveles a que habia llegado la crisis de la dictadura eran eignificantes y ent ndia a su vez por qué So
moza n o habí a po di d o se r der rocado. Por supuesto [dice l a D i rección Nacional del FSL N (Tendenci a In surrec

cícnal)] que el imperialismo norteamericano, como rector de determi nada politica internacional e i njerente permanente en los asuntos in
t ernos de l os países lati noamericanos, j uega u n papel i m por tante en l a correlación d e fuerzas que nacionalmente se p onen en m ov !mient o (...) De una u otr a maner a y l i gándose a unos u ot ro s sectores t odavía en c ubiertos, la s p er spectivas i mperiali stas se p r oyectan p ar a 19S1. E st o

significa mantener la c ontinuidad del d ictador y l a p reparación d e un
reemplazo que garantice su pol ítica i nterna y externa."

Sin embargo, los sandinistas analizaron que aun siendo secundarias las
contradicciones que a lg unos s ectores ' ourgueses t enían c on S omoza, éstas es

taban creando otras contradicciones ya no sólo en el seno de esa misma bur guesía, sino también entre ella, el imperialismo yanqui y el pueblo nicara
g.:ense. Las fuerzas 'económicas b urguesas se agrupaban de di ferentes mane r=~, mantenian entr e si deter m inados v inculos y su f r ían su s propios pr oble mas i nternos. No s estamos r e f i ri endo a U D E L y a l 1VI ovi mient o D emocr á

!ico Nicaragñense (M DN).
E l o bj etiv o de U D E L Wa, desplazar del Poder a Somoza e instaurar u n zobíerno de corte d emocrático-burg ués. P or s u p a rte, U D E L s e d esmembraba

varios grupos que iban desde una completa índefínícíón política hasta l a comprensión de l a urgente necesidad de vincularse cuanto antes a l a lucha popular pcr el derrocamiento de la dictadura, o clasificados de otra forma.
d esde empresarios medios hasta grandes f inancieros. El M D N , entonces, v i ne < .- ser su expresión p ol ítico-organízatí va . Su s p r in cipales miembro - eran A l

fonso Rob lo, M ontealegre y otros elementos del capi*;al financiero que, no
d e acuero o co n la s t r abas qu e le s había i m puest o Somoza, aspiraban a u n

;.'.-.>fatalismo libre de éstas. Ellos representaban de forma pública los sectores ,""ás avanzados de 'a íníciat va privada d Nicaragua. También existían re .".'-:-sentaates de la burguesía y de la Guardia Nacional que en un momento I un'. 'ra determinados podian constituir ur a fuerza más contra Somoza.
169

(E1 caso. de Bernardino Lario poM a ser un ejemplo, aunque como Rcbelo,
saltó después a l a contrarrevolución.) Con estos dos grandes grupos de l a o posición b urguesa en N icaragua [reconoce el FSLN], el imperialismo mantiene (de la misma manera qtss con Somoza) sus propias contradicciones y conflictos. La principal con tradicción imperialismo-burguesía opositora, l a constituye el problema

de la temporalidad somocista.
Mientras el imperialismo se proyecta hacia el 81, la oposición burguesa se sitúa en l a perspectiva del cambi o a corto plazo. Un corto plazo que no coincide con los intereses políticos imperialistas ya que mientras : ' éstos no han resuelto el problema del reemplazo, aquélla supone poseer -. - . la fuerza suficientemente capaz de ser alternativa de Poder inmediato,~ .=.-= P recisamente, estas contradicciones le permitieron al FSLN que l a ~ tori a fuera en j uli o de 1979 con un menor costo de vidas que si se hu- ~ biera prolongado la lucha y permitido a Somoza, al imperialismo y l a bur- ~ guesia no somocista, el r ejuego o ponerse de acuerdo. Fueron las acciones:~. armadas de fuerza con las que se pudo evitar la componenda. En este marco -,se inscribe el asalto al P alacio Nacional en agosto de 1978. -Cuatro meses atrás, los dirigentes sandinistas partidarios de la insurrec ción a corto. plazo, habian incluido otras consideraciones en su Circular I n t erna con el objetivo de educar, instruir y organizar a sus miembros en la
t áctica y estrategia insurreccional teniendo com o f inal idad hacer par ti ci par a

éstos en la conducción de la guerra de liberación. El FSLN planteó que todos los sandinistas debian tomar en cuenta: 1. La politica de alianzas y de unidad estratégica impulsada por la Di rección Nacional del FSLN que se desprendia del análisis de corre lación local e internacional de fuerzas entre l a reacción y l a revo lución. 2. La compleja situación internacional, pues si bien en esos momentos' existían ciertas ataduras que impedían al imperialismo obrar a su . gusto (como fue la política de Derechos Humanos de Carter y la po sición de respaldo de los gobiWmos y fuerzas burguesas socialdemó cratas de América Latina y algunos sectores de Europa a la lucha an tisomocista), tal situación no estaría presente durante mucho tíempé." si se tomaban en cuw ta los problemas en Africa y Medio Oriente que tendian a tensar las relaciones entre el imperialismo y el socia

lismo.
3. Los primeros pasos que se estaban dando por l a unidad de las ten dencias y de otros sectores progresistas desprendidos de la pequeíía burguesía.

' 4. La actividad del Grupo de los Doce, la cual estaba dirigida a neutra
lizar a la b urguesía local e internacional. El FSLN a lertó a todos'y' explicó que el Grupo de los Doce y el resto de los ~ t ores que &

movian alrededor de ellos, tanto en el ámbito nacional como en el i nternacional , desarrollaban l abores que eran canalizadas po r el FSLN; por ello, todas las acciones que el Grupo realizara estarían en concordancia con l a línea politica del FSLN. El fortalecimiento de las estructuras intermedias del Frente Interno, del Frente de la Montaña y del Frente del Exterior, con dirigentes que formarían el Núcleo Sandinista de Vanguardia, el cual se apoyaria en la doctrina del marxismo-leninismo y en el legado politico-militar
de Sandino , Ri gobert o López Pérez y Car lo s Fonseca A mado r (pun

tualizó l a Circular).
C ombinar todas las formas de lucha según las condiciones del m ov i mient o de masas y fuerzas pol i ti cas antisomocistas (huelgas, levanta mientos locales, bar r icadas, quemas, t omas de templos y centros pr o ductivos o sociales, acciones d e l a s M i l i cia s Sandi nistas, etcétera) . Uni r todo el l o a las acciones de las Fuerzas M óv iles Estratégicas del FSLN conf or madas en las montañas y o tros puntos del pais, mientras

se impulsaba l a creación de comandos y pelotones especiales. (En este sentido militar, el FSLN alertaba a todos de los posibles replie
ga s estr atégicos con l a f inal i dad de que l a m oral n o decayer a ante u na po si bl e y consciente r et irad a estratégica, «atacar , r eplegarse y volver a atacar hast a al canzar l a v i ctor ia», decían l o s sandi ni stas.) S obre la s bases d e las anteriores consideraciones, l o s m iembro s d e l a D!! c ción N acional de l os insurreccionales (H umberto O rtega, D aniel O r tega y V i cíor T i r ado) tr azaron y l l evaron a l as bases las tareas si guientes :

En lo ideológicn: Que se deberían sistematizar las publicaciones orien t adcras, las grabaciones vivas de los dirigentes que explicaran la táctica y linea a segui r (político-militar) ; divulgar el pensamiento
O O

sandíni sta a l a luz del m arxi smo-leni nismo ; y luchar contr a el secta r i sm o dentr o d e l a f i las, agotando l a per suasión com o m étod o de

educación político-ideológico y por consolidar l a unidad.
En lo po lít ic o: Qu e s e d eberia d i f u ndir e l P !o gra ma M í n i mo ( re i vi ndicativo) p ar a l o grar m ayo r v i nculación co n el puebl o y m ayor capacidad de mov i l ización ; agitar y m ov i l izar alrededor de consignas

que reflejaran de forma objetiva las más vigentes necesidades y an l!elos de todos y cada uno de los sectores de los nicaragüenses, equi
li br ando l a s consignas po l íticas co n l a s r ei v i ndicativas y d i feren ciando l as nacionales de las locales ; dar a conocer a l o s d i r igentes sandini stas entre el pueblo ; pr omover l a uni dad entre las fuerzas an íi somocistas recordando l a consigna : «U nidad, gran u nidad, vi ctoria, gran v i ctor ia», l a cual decian — y continúan di ciendo — los víetnamí t as t r i unfantes; continuar en el exter io r l a campañ a de despresti gi o

político y moral de la dictadura; y difundir los hero!cos hechos pro tagonizados por el pueblo nicaragüense.
En lo org aniz atiu o: Qu e se d eberían f o r t alecer l os organ!smos de d i

reccion a todos los niveles, desde la Dirección Nacional hasta las cé 171

lulas de base; reglamentar cada organismo sobre la base Be los Es
tatutos Generales y de las condiciones de cada uno; informar de ma

nera objetiva a la superioridad de todo el trabajo qm: se desarrollara ;
dividi r y racionalizar el trabajo, profesionalizar a los dirigentes y .

ubicarlos en el lugar o puesto más correcto; impulsar el desarrollo d e la militancia legal y de las organizaciones no clandestinas; coor- .
dinar el trabajo a todos los niveles; crear y fortalecer las medidas " de protección y seguridad de las estructuras,' operaciones y militan tes; y hacer el reclutamiento en dos sentidos: clasista y operativo.
~ Z n lo m i l i t a r: Q u e s e d eberian a pert rechar d e t o do t i p o d e a rmas,

g arantizar su alzamiento, revisarlas con periodicidad, di stribuirlas ' : según las regiones, tener listas las municiones; enseñar a la pobla ción el us o de las armas; levantar croquis de caminos, puentes, poblados, etcétera, estructurar las unidades de combate de cada re gional, formar a las M ilicias Sandinistas; ubicar las fuentes de con centración par a la s unidades d e combate; mantener li stos l os comandos especiales para ajusticiar a esbirros u otra acción; enviar cartas a familias de oficiales y soldados somocistas en poblados, las cuales sirvieran como labor de descomposición y temor psicoló gico; mantener de modo continuo falsas alarmas de bombas, ataques, etcétera, para distraer a l a Guardia somocista; impulsar l a elimi nación de orejas (chivatos) y mantener el sabotaje continuo. sAudacia, audacia, y siempre audacias recordaban M arx, Engels y Lenin al citar a Danton que, según Lenin, fue «el más grande maestro de táctica re volucionaria que conoce l a historia~.'~ La audacia también fue una cualidad de los sandinistas. En agosto el imperiahsmo yanqui estaba decidido a maniobrar, según informaciones que llegaron a l a máxima dirección del FSLN, con el objetivo de promover un golpe de Estado para colocar una junta civico-militar y mediatizar l a lucha revolucionaria. Fueron entonces la audacia y el análisis certero los que evi taron el éxito reaccionario. Nosotros [dice Humberto Ortega) veiamos que si no teniamos una orga nización partidaria, si no teniamos una clase obrera y en general las clases trabajadoras organizadas en bloque, la única forma de hacer pre sencia politica er a con las armas. Hubo por eso muchas acciones que por su forma eran militares, pero que por su contenido eran profunda mente politicas. / se es el caso de agosto."

EL ASALTO AL PALACIO NACIONAL
El 22 de agosto de 1978 los insurreccionales protagonizaron el asalto al
Palacio Nacional, iel ingrediente inmediato» a la insurrección de septiembre, que, junto a Radio Sandino, fue otro elemento de importancia politico-ideo lógico-militar. 1?2

El asalto al Palacio Nacional fue una acción militar que respondia a una coyuntura politica más que a una coyuntura militar . Con ell a l a maniobra
de l a r eacción i nterna y ex terna se puso en cri sis.

El FSLN tomó el Palacio, mantuvo como rehenes a la mayoria de los di
putados de l a Cámara, además de unas 2 000 personas. Entr e l os p ri sioneros

se encontraban destacadas figuras del somocismo, como José Somoza Abre
go y L ui s Pall ai s D ebayle, sobr in o y p r i mo, respectivamente, del general So

moza. Después de arduas negociaciones, que tuvieron como mediador al obis
p ado de l p aís, Somoza accedi ó a la s exigencias de l F S LN , aunque este ú l ti mo tuv o que ceder también en ciertos puntos. Las radios en cadena nacional emi tiero n el com unicado «O peració n M u erte a l Somoci sm o Car lo s Fonseca Am ador» del FSLN . V arios r eos soli citados por lo s sandi ni stas no aparecieron en las cárceles. En horas de la mañana del di a 24 par ti ó el comando rev olucio nari o haci a Cub a co n lo s p r i sionero s sandi ni stas ex i gidos, en tr e el los, e l comandante Tomás Borge. Las masas se l anzaron a l as calles a darl e l a des pedida a lo s sandin!stas y a mostrarles su s si mpatias y el acuerdo tácito de respaldar los en cuant o se les convocar a a l a in surrección. A p ar ti r de ese dia se intensi ficaron las acciones de las organizaciones de masas antisomocistas. Se in crement ó considerablemente el uso de las formas

de lucha orientadas por el FSLN en abril. El Frente Amplio Opositor (FAO),
la Federación de Cámaras del Comer ci o del país, el y a f or mado M ov i miento

Pueblo Unido (M PU), la Asociación de la M ujer ante la Problemática Nacio
nal ( A M PR O N A C) , e l Fr ente Estudianti l Revolucionari o (FER) y ot ro s l l a rnaron a l a población a l p ar o y a l a huelga. Po r s u p arte, l os mi em bros de la Gu ar di a Nacional y de l a Escuela de Entrenamient o Básico de I nf antería

(EEBI) reprimieron de forma brutal e indiscriminada al p ueblo. Somoza or denó ei bombardeo de ciudades, y el asesinato y encarcelamiento de líderes
políti c s de ' a oposición . La lu ch a se concentr ó en lo s bar r io s de l as ci udades de León , Chinan dega, M asaya, Carazo, M atagalpa y Estelí, precisamente en donde se produ jero n l as acciones d e octubr e d e 1977 co n l a s masas pr oletarizadas.

LAS l lí SURRECCIONES POPULARES D E SEPTIEIVIBRE D E 1978
E l 9 de septiembre l a Tendencia I n surreccional i ni ci ó una ofensiva m i l i tar y fu e respaldada po r l a T endenci a Pr oletari a y po r l a Tendenci a Guerra Popular Pr ol ongada (GPP) l as cuales, j ur.to a l puebl o de N icaragua, comen zaron a su vez, una insurrección popul ar . Dos dias después Somoza i m pl ant ó e n Ma=aya y E stel i el estado de siti o y l a ley m ar ci al , y el dí a 13 los extendi ó a todc, c l p aís. E l apoy o po pula r f u e masivo , la s b ar ricadas se l evantaron por d oquier , s e t om aron ed i f i cio s p úb li cos, cu arteles, vehículos, al macenes

comercios, templos y otros. Las milicias sandinistas y los grupos populares
organizauos hi ci eron r eplegar a l a Gu ar di a Nacional a lo s cuarteles, di r i gie

ron la salud y l a alimentación de l a población; establecieron j uicios popu
t

laies, condenaro n y ej ecutaro n a l o s elementos más nocivos del somoci smo

que 'c~taban en poder del FSLN. 173

y de las condiciones que le imponia todo el pueblo en armas', hombres, mu-' .'

El genocidio fue la consecuencia de 1a crúeldad sanguinaria de Somoza ':.'.

jeres, niños, ancianos... La aviación destruyó, incendió, ametralló, bombardeó
manzanas enteras, hogares, puestos de socorro de la Cruz Roja, escuelas, hos pitales, etcétera. En septiembre, el pueblo combatió bajo los planteamientos sandinistas -'': principalmente, aunque el Frente Amplio Opositor (FAO), donde se aglutinaba l a bvrguesia antisomocista. ejerció cierta influencia aún en las masas; la de- , magogia reformista todavia le rendia algunos frutos. Fue el mes de septiembre de 1978 el primer gran ~ y o nacional para.' la insurrección final. Nosotros vamos con un espiritu de triunfo, pero sabemos que teniamos.'--. limitaciones para ese triunfo. Sabemos [agrega Ortega) que es dificil--:;-'='..

pero sin ese espíritu no podiamos ir, porque es con-ese espiritu
el hombre logra su máxima preparación animica para dar su sangre. -, ;"*".-.

(- )
Por otra p arte [ continúa el e stratega d e l a R evolución N icaragüense) —, -" s i en use momento nosotros no dábamos forma a ese movimiento de ¹ . " m asas, se hubiera caido en una anarquía generalizada. O sea, la deci- ' sión de la vanguardia de llamar a la insurrección de septiembre permi tió ordenar ese caudal, permitió irle dando forma a la insurreccion para

el triunfo después.~
En realidad, como bien señala el comandante Humberto Ortega, el FSLS tenía algunas limitaciones. Si bien es cierto que se estaban llevando a vf4s,,'=-.. de hecho muchas medidas organizativas en el p lano politico, ideológico y mi~~' litar, todavía faltaba mucho. Además, para derrocar al ej ército somocista s e ' . necesitaban armas y, s obre todo, l a unidad de las tres tendencias en t odos - ' los planos. Y nosotros todavía no teniamos un elemento, que era la experiencia de . una insurrección nacional, el fogueo de las masas en esa experiencia de una insurrección nacional, el fogueo de las masas en esa experiencia y ei '; : conocimiento del enemigo, que demostró todas sus debilidades en esa experiencia. Y no contábamos con las armas suficientes, pero si sabia m os que si l a insurrección no triunfaba era, prácticamente, un golpe' '- . del cual no se iba a levantar j amás el somocismo. Veníamos plena con~<.->' : vicción de eso y tan grande era nuestra convicción que al mes estábamos' — .», llamando de nuevo a la insurrección.~ L os sandinistas en general estaban conscientes de las enseñanzas de l os clásiccs en cuanto a l a insurrección. M ar x expresó que l a insurrección ar mada es, como la guerra, un arte. Lenin destacó las reglas más importan~

C

s eña> adas por Marx :
1. No yugar nunca a l a ins mente dispuesto a llevar
174

c ción y, una vez empezada, estar firmea término.

2. Concentrar e n e l l uga r y e n e l m omento decisivo fu e rzas mu y s u

periores a l as del e nemigo; d e l o contrario, éste, mejor g regll a do
y o r ganizado , ani qui l ar á a l o s in surrectos.

3. i Jna vez empezada la insurrección, proceder con l a mayor decisión
y pasar f or zosa e i n f al iblement e a l a ofe nsiv a. L a d efensiva e s l a

muerte de l a insurrección armada. 4. Esforzarse en tomar desprevenido al 'enemigo y aprovechar el mo
nient o en que sus tr opas se hallen dispersas.

5. Esforzarse en obtener éxitos diarios, aunque sean pequeños (incluso podría decirse que a cada hora, si se trata de una sola ciudad), man
teniendo a t oda costa l a superiorid ad m o ra l.~i Al gunos rev olucionarios sostuvieron que los hechos acaecidos en septiem

bre y sus resultados, en la práctica negaban la posibilidad de un triunfo a corto
plazo, que esas acciones habian constituido u n er ro r estratégico, una derrota,

y que por ello postergaban al triunfo definitivo. Y estaban equivocados, porque septiembre n o fue u n t r iunf o [dice Elumberto Ortega] pero tampoco fue una derrota desde el punto de vista estratégico. Fue un logro histórico, con sus aspectos positivos y nega tivos (...) Pudimos, po r primera vez, maniobrar mi litarmente, reple
gándoncs a otros puntos de la mi sma ciudad y del campo, para acumular fuerzas p ar a l a s nuevas j or nadas in surreccionales ofensiva s qu e des

pués vinieron (...) Derrota hubiera sido si nos hubieran exterminado, si nos hubieran quitado todas las armas, si nos hubieran disgregado, dispersado.~
Los insurreccionales estaban cl aros en n o dejar agotar al m ov i miento de

masas que venía produciéndose desde M onimbó, porque si éste se agota
(entendían l os sandi nistas] po r muchas columnas guer r i ll eras que t engamos no tr .'unf aremos en u n cort o pl azo».'4 M antener a toda costa l a superior idad

moral fue la tarea de primer orden. Para nosotros toda l a estrategia, todos los pasos políticos y mi litares se dieron alrededor de las masas, de que el estado de ánimo de las masas nc decayera, y por eso hacíamos acciones que no encajaban dentro de
u iia com pl ej idad pol ítico-mi l itar y de u n pl an , per o si respondian a l a

i.ecesidad de seguir dándoles oxigeno para que no decayera ese movi
iniento de masas en las ciudades, que nos per mi ti a a nosotros acumular

las fuerzas que necesitaba esa misma masa (...) Nuestra estrategia in
s urreccional estuvo gr av itando al rededor de l as masas y n o de l o m i l i tar." T al y com o l o señal a Leni n «l a in surrección ar mada es un aspecto

paicicular de la lucha política, sometido a leyes particulares, que deben
s r analizadass.~

Después de la insurrección de septiembre de 1928 la vanguardia del FSLN se dedicó a tomar nota de la experiencia inmediata que resultaba de esta in 125

eurrección nacional, como, de igual forma, recoger los frutos de ese esfuerah

tan grande que el pueblo de Nicaragua habia dado.
P or un lado, un mes después de la insurrección de septiembre, el FSLg .

dio la orden de preparar las tareas organizativas, logísticas, militares, di
propaganda; el manejo de las alianzas politicas; l a busqueda de la uní~ n acional ; de la unidad del pueblo y de todos los sectores de la nación con~ ' - " la tirania para aislar al máximo tanto internamente como externamenteg~'.:~:.,
l a di ctadur a m i l i tar somocista. U n mes después de septiembre, los sandin i ~ :

e e esforzaron por obtener éxitos diarios y mantener l a ofensiva de' hóst í~ . miento, a l a vez que acumulaban fuerzas. Por otro lado, el peso de la actividad militar después de septiembre-.,y hasta que se lanzaron a la ofensiva final de mayo de 1979, lo sostuvieron M ;:. --:
.- columnas guer r i lleras del Fr en te. Norte y las de Nueva Guinea.

S i bien los sandinistas daban en el blanco, no lo habian hecho en el ~ ' ; , tr o todavia. como señaló en una ocasión el actual ministro de Defensa ~ = - .: : Gobierno Revolucionario. Después de septiembre los sandinistas de l a llnei.-.~;. i nsurreccional vieron que er a necesario conjugar en un mismo tiempo y ~ < ~ un mismo espacio estratégico : l a sublevación de las masas a nivel nacional l a ofensiva de las fuerzas militares del Frente y l a huelga nacional don@j ' ~ ' estuviera involucrado o de acuerdo, de hecho, la patronal»."
L a concatenación di aléctica de esos tres f actores arr oj ar ian el t r i u nf o fi

nal..Si no lográbamos conjugar estos tres factores estratégicos en un mismg,
tiempo y espacio no habria triunfo.»~ E n septiembre se habi a logrado conjugar e n ciert a manera los ~ f actores antes señalados, pero no de modo pleno, porque el proceso no ~ ' c onducido en su totalidad por el FSLN. Por tal razón, el FSLN dio a conoce/ ' o tra circular en los primeros dias de octubre donde se expresaba con t o~ - , - . claridad que si no se lograba conjugar esos tres factores uno habria triunfo~~,; -'. Ya se había dado la sublevación de las masas pero sin conjugarse con o fensiva de las masas, pero sin conjugarse con la huelga ni con la capa- ~ - . cidad de ia vanguardia de golpear profundamente. Y ya ae hahian dada>: ' lg los golpes de la vanguardia, pero sin estar los otros factores presentes.» Para que la capacidad de la vanguardia llegara al n i ~ l de golpear en lo más profundo al ej ército de Somoza se necesitaba l a unidad de las tres tendencias. A este razonamiento llegaron los máximos dirigentes de los tres grupos del Frente Sandinista de Liberación Nacional a finales de 1928. Sin la unidad de los sandinistas hubiera sido muy dificil recoger y si n'-': t etizar en una sola línea práctica los logros que hasta entonces habiaá ' r a cumulado históricamente la s distintas tendencias. Podemos por e @ " . afirmar [sentencia Ortega) que la unidad jugó y seguirá jugando un pap pel vital para la Revolución."

Hum bert o Ortega Saavedra : «Nica: ..gua: la estrategia de l a victoria», en Bo '; ernia,
La t Ia bana, 28 d e d iciembre de 1 97), p . 8 .

Ibidem.
Daniel 'Walssman Schinca: «Los Estados Unidos, el somoci;mo y l a Revolución Nica
!agüense», en Cu aile rnos S er>iest>ra.'es, no . 1 0, C e ntr o d e I ! '.vestigación y D o cencia E c onómi ca

tCIDF'.), México, 2do. semestre, 1981, p . 100. Ibídem.
C htguí;.>: N !caragüeííism o y h o nd urenismo . M u chach o p equeño , mu chach i t o . [J u li o L óp ez ] : Ap i n tei. de his toria c le ¹ u a ragua, Selección d e t e xt os, t . 2 , S ecciór;

de Hls túr!a d el D e partamento d e C iencias S ociales d e l a U n iversidad A u tónoma d e N ica rag>ia (UNiAi>IL ~>s >anagua> 1980> p 290. H umberto O rtega Saavedra: I a e strategia de l a vic toria, D i rección d e D i vulgación y Prer,.sa de Ia JGRN . Managu>a, 1980, p . 15. ;JJulio ; ópezj : A puntes de h is toria de Nicaragua, Selección d e textos, t . 2 , Sección.
de Hi s to r ia d el D p a rtam n to d c C i e ncias S ociales d e l a U n i ve rsidad A u t ó noma d e N ! caragua

ll anagua, 1980, p . 294. Humberto O rtega Saavedra: «N!caragua: l a estrategia d e l a victoria», en Bohetnia,
I :a H ab ana, 28 rl e d iciembr e d e 1979 , p . 8 .

Poco tiempo después de l t riunfo revolucionario, Edén Pastora pasó> a engrosar l as
filas cie la c on trarrevolución e n e strecho m a ri daje c on e l i m p eria lismo y a nqu i, e l c ual h a e s

tado fit>anc!ando todas sus fechorías y crímenes contra Ia nacion y e l pueblo nicaragüenses. Eh!mbe! to Ortega Saavedra: La e strategia de l a vic toria, Di rección o e D i vulgación y Prensa de l a JGRN , Managua, 1980, p. 16. Ibídem, p. 18. Humberto O rtega Saavedra: «Nicaragua: l a estrateg!a d c l a victoria», e n Bohent'.a>
28 de d ! c!embre d e 1 979, p . 1 0.

GPP! Sigla c orrespond!ente a l n ombre d e l a T endencia G uerra P opu!ar P role>ngada. Frente Sandinista de L iberación Na cional: C ir cular i n terna, aIgún l ugar d e N icara tpsa, abril d e l 978, p. 22. ls r bídcn!, p . 3. lbídem, p . 4.

Viadimir I lich Lenin: Ol.ras» !il itares escogidas de Lenin, Serie Organismos, Insti
tuto del L i bro, La Iilabana, 1970, p. 462. I!umbc!!o O :teca. Saavedra: La e strrtegi! de l a vic toria, Di rección d e D i vulgacjón

y Prensa de la JGRN, Mana@n 1980, p. 22. >

bíd cm i .

Ibídem, p. 20.

V]adimir l lich I.enin: Obras tnilit i!res escogidas de Len>n, Serie O rganismos, Instituto del I ibro, I a Elabana, 19;0, p. 462.
Ii urnhert o O r t ev a Saavei!ra: I a e strategia de l a vi c toria , Di r ección d e D i v u lgación

y Prensa de la JGRN , Managua, 1980, p. 20. Ibídem, p, 22. lbidem.
'r ! ad i m i r I I!ch L eni n : Ob r as r itil i! a res e scogidas d e L enin , Serie O r ganismos, I n s ti t u to

del Libro, La H abana, 1970, p. 462.
Elumb er! o O r t eg a Saaved!a: La e strategia de l a vic toria , Di r ección d e D i v u l gación

y Prensa de la JGRN , lilanagua, 1980, p. 2. zs I b!dem, p. 25. Ibídem. Ibidem.

Ib ídem.
17L

CII

LA POLÍTICA DE JAMES CARTER
HACI A NI CARAGUA DESD E 1977 HAST A PRINCI PIOS D E 1979
LA POLÍTICA EXTERIOR DE CARTER HACIA AMÉRICA LATIR
Un anáüsis histórico riguroso de la politica de James Carter hacia Am Latina debe comenzar, a nuestro j uicio, por l a revisión de los factores ternacionales que influyeron de manera directa en l a conformación de

enfoque politico hacia la región.
E n primer lugar debemos señalar el hecho de que el sistema im hsta mundial y , en particular , Estados Unidos, entr ó en los anos setentjj'-. en una nueva fase de su crisis general. En esta etapa se redujo de forma'-.'. considerable e l área y e l potencial de dominación norteamericana, y de .". -,. o n modo fundamental desde 1974 con l a victoria del pueblo vietnamita y de otros paises asiáticos; el auge del movimiento revolucionario en Af rica, que alcanzó su mayor expresión en los triunfos de Angola y Etiopia; ek d errocamiento del Sha de Ir án ; as i como un fuerte movimiento 3e resis ,.'-', , " tencia armada en Afganistán, que culminaria con el t riunfo devolucionaxie . :: ",- : d e abri l de 1978; todo esto unido al hecho de que en 1977, el mismo a5o@ -. en que ascendió al poder Catéter, se inici ó u n nuevo periodo de xea ción de las luchas populares en varios paises latinoamericanos y del Caribe: =:, = Nicaragua, El Salvador, Guatemala y Granada constituyen algunos ejem ph s. Nc podemos pasar por alto t l prestigio alcanzado por l a Revolud ón Cubana, la cual fue un motor impulsor en las luchas de todos los pueblos pa» su liberación, tendiendo su mano amiga a los movimientos revolucio-, '' narios triunfantes. Cuba constituia, y constituye, un espejo en el cual los actores progresistas, no sólo de Latinoamérica sino de todo el mundo, velan y ven reflejados sus más caros anhelos. Unido a l a crisis politica externa, Estados Unidos vivi ó en los anos . =. '-=': setenta una grave crisis interna, l a cual alcanzó su climax en el escándalo VTatergate, y que provocó la xenunc!a del presidente Níxon en 1974. En realidad, esta crisi s politica no fue más que el r efl ej o de l i nicio : '.' d e una etapa de profunda crisis en e l sistema económico capitalista. E l , - ' rápido aumento de los precios del petróleo y de las manufacturas, asi oomo:.- ' las medidas proteccionistas adoptadas por las potencias 'imperialistas han,.' s ido causas fundamentales del crecimiento de la descapitalización y el tras'- . .

paso de recursos de los paises dependientes a los centros de dominación-- '
imperiaiistas. Ante este cuadro se implantaron férreas dictaduras, como uni cas fórmulas capaces de garantizar este modelo de dominio económico. Ea
~ ~ ~ ~

178

4

A m érica L at i n a tenemos com o ej em pl o la s di ctaduras d e Ch ile, Brasi l y ,

Argentina. U n factor importante en la formulación de l a política carteriana fue l a
d e f i n i - i ó n y a p o r e sto s a ñ o s , d e l O S i n t e re Se S eCOn ó miCOS y p O l í tiCOS d e l

mundo subdesarrol lado co n r elacion a l a s poderosas metrópoli s capitalistas.

La década del setenta vio nacer a l a OPEP, que obtuvo grandes logros, en
e special acerca de l o r efer ido al establecimient o de lo s precios del petr óleo ; apareció además en l a palestr a n:undial el tema de l a necesidad d e u n N ue

vo Orden Económico Internacional ; crecieron las contradicciones del mun
d o capit ali st a desarrollado co n l os p aises miembro s del G r up o d e l o s 22 y c on el M o v i miento de Países N o A l i neados, el cual se def ini ó d e modo m u y clar o co n u n carácter an t i mperi alista.

Otro elemento relevante fue el cambio en l a correlación de fuerzas en la esfera politica, a favor del campo socialista, l o cual profundizó aún más la lucha ideológica y política entre los sistemas capitalistas y socialistas en el marco de la distensión, que se habia logrado gracias a l a politica de paz de la Unión Soviética.
Finalmente, debemos mencionar com o ot r o factor condicionante l a agu dización e n ex trem o d e l a s co ntradicciones i nter i mperiali stas e n s u l u cha de competenci a ant e l a necesida d d e n uevo s ~ p artos de l m u ndo , debi do a constantes vi ct orias en t od o el m u ndo, las cuales reduj eron las esferas de

influencia de los diferentes grupos internacionales de Poder.
Ei . est e contexto d e r elaciones i nternacionales se confo rm ó l a p ol ítica

norteamericana hacia América Latina. El objetivo de Carter er a mejorar
la deteriorada i magen de Estados U ni dos, en p r imer t ér mino ante los paises s ubdesarrollados, par a l o cual i n cl uy ó com o elemento sustancial e n su p o lítica l at inoamerican a l a campañ a e n pr o d e l o s «derecho s hu manos» con vistas a i at i fica r su papel de l ider de l a «democraci a u niversal».

Ya desde su ascenso al Poder, el presidente Carter habia señalado que
~ una p- l í tica ú n ica d e E stados U n idos respecto a A mé rica L atina y e l C aribe no t iene senti do» y qu e «el lo s tendrán en cuent a l a v ariedad y e l p otencial

de cada nación».' Es asi que, con vistas a elaborar la política adecuada de
a cuerdo co n su s i ntereses específicos e n cada p ai s o r egión , y ant e l a si tuació!i d e qu e Carter n o habi a f or m ulad o un a l ínea po l ítica coherente res pec+o a l a A m érica L at in a d ur ant e s u campaña elector al , un a ve z el egido

encomendó a Sol Linowitz que actualizara y ajustara el In fo rme que é ste
había elaborado e n 1 924 a l f r e nte d e u na c omis ión d e e xpertos, e n e l c ual se hacían un a seri e de recomendaciones estratégicas sobr e l a p ol ítica a se gui r co n su s vecinos de L atinoamérica.

De este modo apareció el llamado Segundo Informe Linowitz (o In forme Linouritz l l i , el c ual s e e rigió c omo e l e squema p úblico d e la. política d e
la nuev a admi ni stración par a co n l os demás miembros del H emi sfer io. Siguiendo l o s l ineamiento s qu e establecía di cho In f o rme, la a dm i n is tración Carter em pr endi ó pasos que signi f icaban el i ntento de hallar una nue

va alternativa a las dictaduras militares y ci viles instauradas en varios paises de Latinoamérica. En el Congreso norteamericano se debatió con am plitud la cuestión sobre el cese de la ayuda económica y militar a los gobier
n os r epresivos . N o ob stante, n o s e al canzaron resultados prácticos. H u b o

129

un enfrentamiento en las relaciones entre Estados Unidos y una serie de re gímenes de derecha, los cuales dijeron que Washington intentaba abando narlos a su suerte. N o sólo los,aliados latinoamericanos expresaban su disgusto. En los me d ies gubernamentales de Estados Unidos no habia una linea única so b 1 es iones de l a politica latinoamericana. Las corporaciones internacionales temían que, de ocurri r un auge democrático en los países del Continente, Estadcs Unidos se quedara con los brazos cruzados y ellas vieran afectados sus intereses. Los bancos mundiales más importantes también se manifesta ban a favor de los gobiernos militares. Las transnacionales y los centros financieros utilizaron poderosos mecanismos politicos, y entre ellos los Io bbias en el C ongreso de Estados Unidos, para oponerse a l a politica de l a Administración. r ambién en el Pentágono y en el Departamento de Estado existían no pocos adversarios de las maniobras de Carter. Altos funcionarios expresaban ~us dudas acerca de l a conveniencia de reducir l a ayuda mi litar , yh que s e temía la posibilidad de que algunos paises latinoamericanos acudieran a otros inercados de armamento en Europa. En el Departamento de Estado ee díscutia de forma acalorada sobre los rumbos de la politica hacia Amé rica Lztina. La presión de los diferentes grupos, dentro y fuera de Estados Unidos, logró que en l a práctica siguiera predominando de manera general la ten dencia a l a cooperación con los regimenes reaccionarios, los cuales síguíe mn recibiendo ayuda económica. Fue bajo el espíritu del In forme L inowitz I I que W 1 977 el p residente Carter suscribió la Convención sobre los Derechos Humanos, aprobada por la OEA en 1969, asi como el Protocolo,No. 1 del Tratado de Tlatelolco so 'bre la conversión de América Latina en zona desnuclearizada. En septiem bre Je 1977, entre Panamá y Estados Unidos fue concertado un nuevo tra
tado, el "ual preveía el cese de l a presencia estadounidense y l a t r ansferencia

del canal interoceánico a control panameño después del año 2 000. Este hincapié que hacia el gobierno demócrata en los problemasi poli ticos de l a región estaba motivado por l a necesidad de eludi r l a so1ucíón de acuciantes problemas económicos existentes desde hacia mucho tjempo e n las relaciones entre Estados Unidos y los paises de América Latín&. A l igual que sus predecesores, Carter prometió resolver l as dificultades ~ e en frentaban las repúblicas latinoamericanas: facilitar el acceso de pr o/netos terminados a los mercados de Estados Unidos, mejorar los términos ge in
t ercambio, r educi r l a a cti v idad d e l a s compañías extranj eras y b r indlar su c ooperación par a el desarr ol lo .

Sin embargo, estas promesas no podían cumplirse. Ellas no podíais aca 'bar con la i njusta división internacional del trabajo que sitúa a los Países subdesarrollados sólo como proveedores de productos primarios de loN pai ses desarrollados, ni podia acabar con l a opresión a que someten los yaises

imperialistas desarrollados a los subdesarrollados. La realidad de la política
i mperiaíista sigue siendo el avasallamiento económico, la explotación + k s re ursos naturales y humanos y la lucha contra las fuerzas progresistas.,' La politica de Carter no podia, pues, constituir una excepción.
'180

En resumen, podemos senalar que l a politica de Carter hacia Latino américa se erigió sobre cuatro principios fundamentales:

1. La no elaboracion de una politica única para todos los países de la
r egión , sin o de p ol íti cas independientes par a cada pais, acorde a su s

peculiaridades y a lo s intereses específicos de Estados Unidos en cada uno de ellos. 2. U n nuevo enfoque hacia los gobiernos progresistas de l área con
vi stas a l ograr u n acercamient o c n las relaciones con éstos, con cier

tos estimulas en el plano 'económico y dando de lado a l a política de desestabilización.
3. Pr opi ciar e l establecimient o de «democracias restr i ngidas o v i ables. e n l o s países sometidos a di ctaduras m i l i t ares par a ev itar e l s u r g imient o de m ov i mi entos radicales d e l iberación y p ar a remozar u n poco l a f achada democrática d e Estados U n idos. 4 . E " t ructurar l a p ol ítica exterior n or teamericana al rededor d c u n cj e centr al : l a defensa de lo s derechos humanos; p ol i tica quc, par tiendo dk presupuestos de l derecho b u r gués, estab a d i r i gid a contr a l a co muni da d d e p aises socialistas y l o s gobier no s d e cort e p r ogresista y an t i mperi ali sta. Par a demostra r que Estados U ni dos estaba de ver dad i n teresado e n l a c fecti v ida d d e est a p ol ítica, dkbian t om ar se algunas medidas, c n 'especial co n l a s di ctaduras má s r epresivas de

la region. En l a práctica, aunque se pretendió disfrazar las relaciones norteameri canas con América Latina con el fomento dc nuevas democracias, no se
in tr oduj eron cambios sustanciales c n l o s enfoques tr adicionales de aquél las. El auge de los m ov i mientos de l iberación nacional y lo s t r i unfos de N icara

gua y Granada, provocaron el regreso a los conceptos de «seguridad hemis
férica» e «intervención f r ente al pel i gr o comunista externo». Asi , podemos pl antear qu e l a po l i tica d e Carter haci a el subcontinente e stuv o condi cionada po r l a s lu chas l iberadoras or i ginadas en éste y po r l a c onfr ontación en tr e l o s si stemas sociali st a y capit alista, reaf i r mándos' u n a vez más quc, co n i ndependenci a de un a u o tr a admi ni stración, son éstos l os

f actores que en realidad inciden en el curso de l a politica exterior de l a
Casa Bl anca.

LOS I NFORM ES LINOWITZ Y L A POLÍ TI CA DE LOS DERECHOS HUM ANOS
Ya hablamo s d e l a i m p or tanci a qu e concedi ó Carter , desde u n i ni ci o,

la campaña en pr o de los derechos humanos, l a cual pronto se di rigi ó
como p ol i tica of i cial d e Estados U n i dos. Si bien en am bos In fo rm es L in o rui' z sc tr a ta e ste t ema, e n e l In fo rn ie L ii i o ~i t z I I e l t ra tamiento q ue s c l e da es diferente.

181

EI Informe Linouitz I se limita a presentar un párrafo retórico que lla
ma a l a icontínuacíón~ del respeto hacia los derechos humanos por parte

1

dx Estados Unidos, sin presentar recomendaciones precisas y sin hacer alu .' sión a las flagrantes violaciones de los más elementales derechos ciudada

nos en varios regimenes del Hemisferio. Sus planteamientos fundamentales aparecen en las primeras lineas. El respeto por los de~ chos humanos ha sido y debe continuar siendo de importancia primaria para los Estados Unidos. Todas las naciones del Hemisferio no sól o comparten ideales comunes de libertad, sino que también han suscrito l a Declaración Universal de Derechos Hu
manos. Este có digo d e conducta, aceptado i nternacionalmente, especí

ficamente condena el genocidio, otras atrocidades y l a violación de Ios derechos básicos de los ciudadanos...x En el In forme Linowitz H s e hace u n a nálisis más detallado c on ~ : ~. ' l ación a l a situación de los derechos humanos en América Latina, dedicán- ' dosele todo un capitulo. Sin embargo, una cosa eran lo s planteamientos elaborados de forma- . cuidadosa por un grupo de investigadores y las declaraciones verbales del - ' -~ presidente Cat ar , y otra lo que en realidad sucedió con respecto a los dere chos humanos en Latinoamérica de 1977 a 1980. El In forme L inouritz I I c omienza h aciendo u na c aracterización d e l a s ituación en que vive América Latina : "4 América Latina está sufriendo una plaga de represión. En muchos paí ses los procedimientos democráticos han sido suprimidos y las liber-,,„, ~. tades de prensa y de expresión se han vuelto lamentablemente sas (...) Existen ciertos derechos humanos fundamentales universalmente reconocidos que son objet o de preocupación internacional ; su supre-' ',, sión requiere de nuestr o comentario. En algunos países latinoameri c anos tienen lugar ahora, regularmente, arrestos arbitrarios, encarcela- ' mientos y deportaciones. En algunas naciones l a tortura les un hecho frecuente, aun institucionalizado...' Estos planteamientos pudieran parecer muy objetivos y hacer creer que en realidad constituyen el preludio de l a toma de medidas efectivas con vistas a l a restitución de estos derechos en los diferentes países de la re gion. No obstante, si analizamos las continuas violaciones de los derechos
humanos en m u chos p aíses l a tinoamericanos d urante I os a ños d e l a a d m i

nistracíón Carter, comprenderemos de manera fácil que la retórica en torno a la defensa de aquéllos no fue más que pura demagogia de quienes querian librarse del lastre dejado por el fracaso de Víet Nam y otros desastres polí ticos y militares a escala mundial. Esta politica p lanteaba en s us inicios el c ondicionamiento d e l a a yuda norteamericana al comportamiento del país en cuestión respecto a los dere chos humanos; pero pronto, tanto Carter como las dictaduras ap& ndíerog

e l juego que enoerraba: el mantenimiento de los aspectos fundamentales +
182

=+

la política represiva y el modelo económico neocolonial elaborado por los centros de poder imperialista.
Carter i ntentab a l ograr ciert a «moderació n e n las prácticas r epresivas,

aorir algunas válvulas de escape para evitar el desencadenamiento de mo vimientos revolucionarios radicales y recuperar su imagen de paladín de la
~d mocracia». El I n foi~ne Li n oiuit z L I pla ntea u na s eri- d e r ecomendaciones, e ntre l a s c uales se encuentr a l a númer o 8 , que di ce a si : Al p r opor cionar ay uda económica, y a sea b i lateralment e o a t r avés de organizaciones m u l t i laterales, Estado s U n i do s deberí a ev ita r e l ap o y o a r egímenes qu e v i ole n l o s derechos h umanos f u ndamentales de m aner a gr av e y si stemática (...) Estados U ni dos n o debería apoyar de maner a al g un a acciones represivas, n i per m i ti r qu e se l e a soci e con gcbiernos b r utalment e r epresivos.' S in embar go, l a r eali da d mostr ó qu e est o n o s e l l ev ó a cab o t a l y como se expresa en 'el In ~~rme. El c aso d e Ni caragua e s un e je mp lo d e e ll o ;

la politica de D rechos Humanos no impidió a la Cámara de Representantes
nor teamericana restablecer l a s asignaciones d e ay ud a m i l ita r y después de u n brev e p " rí od o en qu e había deci dido suspenderl a El hech o d e qu ' s e h ubier a t omad o com o resolución conti nuar ayud a a l r egimen de Somoza, n o si gn i f icó en m od o al gun o qu e f i nanciera par a 1978. b r i ndando se hubiese

producido un cambio positivo en l a práctica interior de Somoza ni que se
regi strar a una m ej oría en r elacion con l a si tuación de l os derechos humanos. Un i nf orm e el aborado po r l a Comisión I nternacional de J u r istas mues tr a e n u n o d e su s p ár ra.'os cómo eran v i ol ados l o s derecho s h umanos en Ni caragua po r estos años. La t or tur a y l o s m alos t ratos han sid o l o s m étodos cor rientes par a i n

terrogar a los detenidos politicos. Incluían golpes, colgamiento por las
muñecas, descargas clcc' rica.=„ inmersión de i a cabeza en aqua, encapu chamient o o v endas en l o s oj os, ej er ci cios de g i m nasi a hast a el ag ota miento ; m antener a l o s detenidos desnudos e n cuartos co n air e acon di cionado a temperaturas muy b a jas ; p r ivación de al imentos y b eb i das. E n v ar íes casos, a p ersonas heri da s d e b al a n o se l a s l lev ó ante u n médico. E n n umerosos casos l as t or turas conduj ero n a l a muert e del supli ciado : h ub o víct i mas a q uienes se l c s a rrancó l as u ñas, l os oj os, s e l~es cort ó l a l engua . L o s p resos era n m antenido s e n l ugares i n salubres e i nadecuados, donde los menores de edad conv ivían co n adul tos en condiciones de p r omiscuidad , pese a l o di spuesto po r el ar ti cul o

46 de l a Constitución, que disponía su internamiento en institutos de rehabilitación...' I)e esta forma 'eran ultrajados los más elementales derechos humanos:
el derecho a l a v i d a e i ntegr idad, el derech o d c t od o preso a condiciones

carcelarias humanas y el derecho de los menores de edad a un trato espe cial y preferente, por sól o citar algunos. 183

La consigna central de l a «nueva politica» de Carter, la defensa de los derechos humanos, fue a l a larga falsa palabreria. No obstante, esta poli tica debe analizarse con cuidado por su s peculiaridades, porque a pesar

de su fracaso originó profundas contradicciones en el aparato de poder nor
teamericano, que fueron aprovechadas por l o s movimientos de l iberación

nacional de algunos pueblos. Tal es el caso de Nicaragua, el cual analizare
mos posteriormente.

CARTER Y EL DETERIORO INTERNO Y EXTERNO DEL RÉGIMEN SONOCISTA
En 1977, año en que James Carter tomo las riendas de la Casa Blanca, ya la imagen - tanto interna como externa- de l a dictadura somocista ha bla decaido en grado extremo. De esta forma, el Presidente norteamericano, que tenia ante si la tarea de sostener al somocismo como bastión contra el FSLN y el movimiento popular, y a la vez mantener su politica de Derechos Humanos, decidi ó tomar como primera medida el r emplazo de su emba jadcr en M anagua James Theberge, por M aurici o Solaún. Las buenas rela ciones de Theberge con S omoza 'eran demasiado conocidas y y a n o c onve nian a la inueva politicas que pensaba desarrollar hacia Nicaragua. No obs tante ello, esto fue sólo un primer paso en la restructuración de la politica norteamericana para con el f iel a liado. Por otra parte, es necesario aclarar q ue la cuestión de los derechos huma nos en l a politica exterior de Estados Unidos hacia Nicaragua no fue en realidad inaugurada por Carter. Ello comermó a tener mayor i nfluencia des d e fines de 1973 cuando se llevaron a cabo las primeras audiencias en la Cámara de Representantes de Estados Unidos sobre las violaciones de los derechos humanos en Nicaragua, aunque no fue hasta 1975 en que las dis cusiones adquirieron mayor rango. En esto influyó también l a propia opi nion pública norteamericana que comenzó a estar i nformada ampliamente
scbr e e l carácter cor r upto , despótico y r epresiv o de l r égime n somoci sta a

través del columnista de The Neuma York T imes y d e The Washington P ost, Jack Anderson. Incluso, un año antes de tomar Carter las riendas de la Casa Blanca, los dos diarios antes señalados y l a revista Tim e publicaron, d e d iferentes periodistas, articulos en contra de Somoza. La influencia en l a o pinión norteamericana fue de tal grado, que Somoza llegó a contratar a l a firma Mackenzie Mcheyne Inc. para llevar adelante una contracampaña de prensa. . El fenómeno apuntado antes no fue obra de l a caridad de dichos dia
ri os n i mucho menos. Fue el r eflej o de las contr adicciones existentes en r e

lación con Nicaragua entre diversos sectores de poder en Estados Unidos. ~ Dentrc del g obierno norteamericano s e asistió asimismo a u n i n te resante forcejeo entre tendencias internas que postulaban orientaciones tácticas di fe rentess, a - Los crimenes y atropellos cometidos a diario por l a Guardia Nacional, conocidos perfectamente no sólo en Nicaragua, sino en toda Centroamérica. llegaron, incluso, a ser frente de grandes polémicas dentro de los drculos 184

gobernantes de Washington. Así, la retórica sobre los derechos humanos le vantó una considerable corriente de opiniones en Estados Unidos contra el dictador Somoza. Hubo profundas discusiones, y también algunas declaracio
n es qu e mostraron e l descontento d e v ar io s m iembros dc l ap ar at o d e p o der n orteamericano co n r elación a l ap oy o que b r i ndaba e l gobiern o de Es

tados Unidos a l represivo r égimen d e Anastasio Somoza. Una d e esas declaraciones fue la intervención del congresista Edward Koch en la Cámara

de Representantes norteamericana, el 4 de mayo de 2927:
Esto y convencid o d e qu e e s nuestr a p ar ticular r esponsabi l ida d acabar

con nuestra ayuda al régimen de Somoza, ya que durante los últimos
40 aii os hemos estad o apoyando a u n n i ve l má s o menos i m por tante

a este gobierno. Algunos manifiestan que nuestra preocupación por los derechos humanos en Nicaragua es una injerencia en los asuntos inter nes de ese pais. La realidad es que nuestro apoyo a este régimen en
su represión h a sido l a verdadera i ntervención . N uestr a reti rada de este a poyo si mb olizará el f i nal de l a i ntervención [de Estados U ni dos) . Q u i

zás entonces, el pueblo de Nicaragua podrá decidir él mismo, sin inter
vencion externa, e l f u tur o po l i tico y económico de s u pai s. Finalmente, nuestr a responsabi l i dad 'estrib a e n asegurar qu e lo s Esta d os U ni dos n o su mi ni stren ar mas y ay uda a l a di ctadura r epresiv a d e

Nicaragua (...) Si no acabamos nuestro apoyo a este régimen, la sangre de las victimas de Somoza estará en nuestras manos.'
L a ci tada i ntervención de K och se l l ev ó a cabo en e l m arco de las au diencias de l Congreso d e Estado s U n i dos que precediero n a las v otaciones

q ue determinarian l a continuación o suspensión de l a ayuda militar a N i
caragua. H ubo u n gran debate en el cual se pusieron de mani fiest o también inuchas declaraciones a f avo r de l m antenimient o de l ap oy o m i l i ta r a So moza. T r as la s discusiones, e l 2 0 d e m ay o d e 1977, c l Subcomit é de O pe

raciones Extranjeras de l a Cámara de Representantes del Congreso de Es tados Unidos aprobó suspender l a ayuda militar al gobierno nicaragüense
pr ogr amada par a 1978. Si n embargo, el 2 3 de j u ni o de 1977, fecha en que se tomarí a l a decisión f i nal , l a Cámar a de Representantes aprob ó continuar sumi ni str ándol e a Somoza l a ayuda pr evist a par a 2978.

Esto demostró hasta qué punto pesaba la cuestión de los derechos hu
manos e n e l seno de l ap arat o gubernamental n or teamericano . Comenzaba

ya a no hacerse efectivo uno de los principios fundamentales de l proyecto
ini cial de l a p ol ítica carteriana haci a l a región, pues a pesar de l as numero sas denuncias acerca de la s conti nuas v i olaciones a l o s derechos humanos,

Estados Unidos seguía ofreciendo -apoyo militar a l a dictadura somocista,
deteríorada y a a escal a m u ndi al , po r l o s manejo s sucio s d e su s más al t os i mpresentantes en e l p l an o económico, po r su s i ntentos de d om inar t oda Ia región centroamericana e n e l p l an o p ol ítico y po r l o excesivamente repre

siva en el plano de politica interior, A pesar de que se aprobó continuar la ayuda a Somoza, el hecho mismo de que existieran discusiones en el aparato de poder yanqui, expresaba que 285

una parte importante de éste presionaba para lograr, al,menos, una dismi
riución de' la represión de la dictadura de Managua.

Es por ello que en septiembre de 1977, ante 1as presiones externas y la
situación interna, Somo s tuvo que limitar el estado de siti o y l a censura sobre los medios de difusión, en especial sobre el diario La Prensa, el c ual dir i g í Pedro Joaquin Chamorro, quien aprovechó l a oportunidad para de nunciar la corrupción de los funcionarios del gobierno y l a represión a que era sometida l a población. En octubre de 1977, el FSLN asestó los varios golpes revolucionarios
arm ados simul táneos a los cuales y a nos refer i mos antes. Estas acciones sig

nificaron una victoria política para los sandinistas y coadyuvaron a un ma yor deterioro del poder reaccionario de Somoza. También a nivel regional la imagen del régimen somocista estaba des t rozada. En los mismos dias en que se produj o l a ofensiva del FSLN , la
F uerza A érea N icaragüense penetr ó en Costa Pica y b ombardeó un a embar

cación donde viajaba el M i nistro del I nterior costarricense; hubo fricciones con Honduras al comprobarse l a participación oficial de Nicaragua en un g olpe de Estado frustrado contra el gobierno hondureño, y se originó un conflicto con México, debido a que un general de la Guardia Nacional quiso sacar a punta de pistola a un grupo de refugiados de la embajada mexicana en Managua. En estas circunstancias se produjo, en enero de 1978, el asesinato del l ider de l a oposición democrática Pedr o Joaquin Chamorr o Cardenal, l o cual desató ' una fuerte protesta popular . Como antes dijimos, Chamorro babia seguido de cerca el proceso de erosión en las relaciones Carter-Somoza y.habia entablado conversaciones con varias personalidades del aparato de poder yanqui. Ante l a posibilidad de que Washington pudiera considerarlo un sustituto para la Presidencia de Nicaragua, Somoza ordenó su ejecución. Inmediatamente después del asesinato de Chamorro, se inició l a pr i mera huelga general nacional el 22 de enero de 1978, que marcó el i nicio de una nueva etapa de la lucha por l a liberación nacional. La situación se tornaba aún más complicada para Somoza y par a los circul o go bt rnantes norteamericanos. Hasta el momento, el gobierno de Carter había jugado con
la tr adi ci onal p ol ítica caracterizada por el uso de l a l l amada ~técnica d e se

ñales» entre la potencia hegemónica y el gobierno neocolonial, también co nocida como la politica de «la zanahoria y el garrote., es decir, ofrecer las correspondientes dádivas al fiel lacayo, y si éste en alguna ocasión no res pondia a los requerimientos del amo, un buen garrotazo l o situaria en su lugar. Esta sólo fue una primera fase en l a política carteriana que duraria h asta mediados de 1978, durante la cual las relciones entre Washington y Managua no habian llegado a un punto critico, si bien se habian deterio
rad o por el corte temporal de l a ayuda m i l itar al r égimen, l a susti tución del

embajador norteamericano por otro con órdenes de .no juntarse mucho con Somoza», y todo el revuelo generado en Estados Unidos alrededor de la vio lación de los derechos humanos por la dictadura somocista. Carter estimaba que Somoza y su Guardi a Nacional aún podrían controlar el país. Ante el auge popular r evolucionario y los avances del FSLN, Carter decidió adoptar nuevas posiciones con relación al dictador,'y a que l a vio 166

lación de los derechos humanos no era una razón tan fuerte como para per-. miti r el triunfo de una segunda revolución popular en Latinoamérica. Así, el gobierno norteamericano aprobó un crédito de 12 000 000 de dólares para Nicaragua y, tanto el entonces secretario de Estado par a Asuntos La'.ino
americanos, Terence T odman , como e l p ro pi o presidente Carter , a f i r m aron

que se había producido un sustancial mejoram iento de los derech~s huma
nos. Es bien conocida l a cart a de feli citación qu e envi ó Carter a Somoza el

30 de j unio de 1978 debido a s u preocupación» po! lograr una .".!ejoría
en éstos : Lo s pasos qu e u sted est á considerando da r « l r csoecto d c l o s d r c c hos hum anos constituyen un a señal i m portante y al entadora ; y , t r a d ucidas en hechos, va n a senalar u n p r ogreso considerabl e p ar a su p aí s e n l a r i post a a l a s cr ítica s d i r i gi da s recientemente a l g obi er n o de N i caragua. M e com place m uch o saber s u deseo d e colaborar co n la Comi sión I nteramericana d e D erechos H um anos...' Esta cart a si gni ficab a u n ú l t i m o i ntent o d e Cartc r po!. hacer comp ren d er a Somoz a l a necesida d d e m oderarse, d e l leva r a cab o ci ert a aper t ura, pues temi a que, d e continuar l a represión , l a l ucha se r adicaliza: a y Somoza per di er a el dom i ni o de l a si tuación . Esto expresa c l i nterés de m an t ener a Somoza e n e l Poder u no s años más, m i entras pudier a serl e ú t i l . E n este sentido, l a D i rección Nacional de l FSL N preci só : De una u o tra m a nera y l i g ándose a u nos u o tr os s ectores t o<íavía ~ n cubiertos, la s p erspectivas i m peri alistas se p r oyectan par a 1981. Esto s igni fica mantener l a continuidad de l di ctado r y I. ! pr eparación d e u n reemplazo que garan tice su p ol ítica i nterna y externa...' De igua l m aner a conviene tener presente al gunas precisiones qu e hace

el articulista Daniel Waksman Schinca acerca del tema,
Ant e t od o [ d ice W ak sman j co!aviene av enta r cu alquie r sospech a <!! el sentid o d e que el g obierno de Carter se hubier a pr opuesto en al g ún momento cont r ibui r e n N i ca"agua a u n cambi o que m ereciese l l amar se t al . D ur ante l os pr imero s veinte meses de l a nuev a ad mi ni stración , el

respaldo de Washington al régimen de Managua fue vigoroso, sin per
jui ci o de qu e sc ej erciese sobr e Somoza un a in s!stente presión — b'si c amente a t r avés d c 1;! s suspensiones y r estricciones e n e l su mi nistr o de ay ud a económica y m i l it ar - p ar a qu e amo r ti<'uase s!!s excesos r e presivos y pu siese al gún l ímite a su f abulosa v oracidad económica. R = sult a ev ident e qu e n o se t r atab a e n m od o al gun o d e desestabil izar l o, s ino más bien d<. ayudarl o a pesar suyo , de hacerle c ntencIcr l a n ' cc sidad d e m odcr«rse, de ab ri r v ál vuLas de escape." S in en!bargo . 'o s s !cesos posteriores deter m inaron un a v ar iación e n l a es! rategia !mperial ista. D ado el desfavorable cambi o en l a situación pol i ti co

militar surgió ante Carter l a posibilidad de deshacerse del cabecilla y man
187

tener al régimen. Ya explicaremos más adelante de cuáles medios se valió y cuáles fueron sus resultados. PRESIONES YANQUIS PARA LA INSTAURACI b N DE UN

SOMQCISMO SIN SOMOZA
Como antes y a ap untamos, desde que en 1977 James Carter t om ó l as

riendas del Poder en Estados Unidos, l a situación en Nicaragua se había ido tornando cada vez más complicada. Las relaciones entre Washington y AIanagua se deterioraron de manera notable, debido a los cambios ocu rridos en la politica exterior norteamericana y a la creciente voracidad eco nómica y politica del dictador Somoza. Sin embargo, durante el primer año y medio de la administración Carter, ésta brindó un considerable apoyo al régimen somocista, a pesar de las insistentes presiones que ejerci ó sobre Somoza para que se moderase un poco, a través de las restricciones y sus pensiones en el suministro de ayuda económica y militar, y de algunos otros pequeños choques entre ambos gobiernos. Los resultados que obtuvo Estados Unidos con su s presiones fueron negativos; Somoza continuaba con su desenfrenada represión y las ansias de incrementar su domini o económico crecian d e f orma inqesante. Pero no por ello Washington concibio la posibilidad de que el mandato de Anas tasio Somoza Debayle pudiera terminar. Las dudas al respecto comenzaron
después de l a t om a del Palacio Nacional po r l os sandi ni stas el 2 2 de agosto

d e 1978, hecho que demostró e l alcance real de l movimiento popular y revolucionario, a l a vez que puso al relieve l a posibilidad de que Somoza no estuviera en condiciones de controlar l a grave situación existente. No obstante, detengámonos a hacer mención a un hecho que señaló el pmpio Anastasio Somoza después de haber sido derrocado, en un libro es crito por él en 1980, titulado Nicaragua traic ionada y q ue narra, según é l, la «traición» de Carter a su gobierno. Al parecer, habian existido antes algunos amagos por parte de Wash
ingto n par a hacer u n cambi o en e l Poder , acorde con su s i ntereses. En este

s entido señala el dictador : Después de las elecciones [de febrero) de 1978" continuaron los pro blemas apremiantes de nuestras relaciones con los Estados Unidos como los más vitales. Volví a recibir una llamada del embajador americano. Me dijo que que ria hablar conmigo y lo invité a almorzar (...) Fue una visita en l a cual se discutieron muchas cosas. Entonces me

miró, y cínicamente me dijo : -Usted sabe, hay muchos paises que quie
ren derrocarlo. 1Vli r éplica fue : - ) Qué tengo que hacer para quitár melos de encimas A lo que él respondió : - Si usted recortara su periodo presidencial, seguro que se los quitaba de encima. Lo miré entonces, sin 188

ocultar m i asombro : - ( Entonces trata usted de decirme que yo de

beria renunciar7 Su contestación fue muy simple: -S i."
Sin embargo ello, esta tentativa por parte de Estados Unidos fue un intento. una prueba quizás, par a i r preparando condiciones, por s i fuera
n ecesari o hacer efectiv a l a sal id a del di ctador . Como y a hemos señalado, a

fines de agosto o comienzos de septiembre de 1978 los niveles más altos de
l a ad mi ni stració n y anqu i em pezaro n a p restar atención r ealmente a N i ca r agua y pensaron en l a posibi l i dad de u n cambi o ; po r supuesto, n o se p r o ponian f avorecer u n cambi o r adical y v er dadero, sino u n si mpl e m ov i miento que buscari a más que l a entrada de u n nuev o gobierno, l a sal ida de Somoza.

El gobierno de Estados Unidos comenzaba a temer ya el triunfo de las fuer
zas del FSLN . T r atari a en e l f u t ur o de colocar a otr o gobierno que respon dier a a su s i ntereses y si guier a un a p ol i tica má s . democrática~ a l o s oj os

del pueblo para convencer al Frente de que depusiera las armas.
Pero conviene apuntar qu e i ncluso hast a l o s p r i mero s meses d e 1979 Estados U n i dos t r at ó de sostener a Somoza en e l g obier no . Sól o cuando 1a vi ctori a del FSL N er a i n m inente, el gobiern o yanqu i hizo l o i mp ensabl e po .. sacar a Somoza, l o má s decorosamente posible, d e l a Presidenci a d e N i ca

ragua. Ya hemos senalado que a raíz de los sucesos de] Palacio Nacional, Wash i ngton comenzo a preocuparse de forma muy seria por l a situación en Ni
caragua. A p r incipios de septiembre de 1978 se creó un . equipo especial» pai a t r atar l a denominada i crísís de N i caragua». i ntegrado por r epresentantes d las m st ituciones responsabi li zadas con l a p ol ítica exterior de Estados U ni dos ; así, componían est e gr upo al tos representantes del D epartament o de Estado,

el Consejo Nacional de Seguridad, el Estado M ayor de l Departamento de
Defensa y l a CI A , ademas del di rector de l a O f i cina de I ntel igenci a e I nves t i gación, W i l l iam Bowdl er ; el secretari o A sistente de Estad o para A suntos I n

teramericanos, Viron Vaky, la secretaria Adjunta para México, Centroamérica
y el Caribe, Sall y Shelton, y el enlace para A m érica Latina con el C onsejo N a

cional de Seguridad Nacional, Rober t Pastor.
El obj etiv o que tuv o este equip o fue elaborar i n f ormes y recomendacio nes directas para el presidente Carter , quien a pesar d e encontrarse en esos

momentos en Camp David, recibía a diario informes detallados y, en oca
siones, enviab a i nstrucciones precisas a l equi po . D i ch o g r up o se r euni ó en Washington y t r ab aj ó ar duamente durante los meses de septiembre y octubre

de 1978, l o cual indica i a prioridad que comenzó a dársele a l a situación
nicaragüense a par ti r d e di cho per i odo. Fue desde ese momento que Estados U nidos comenzó a ej ercer presiones no pú b l icas, sin o d e m aner a encubi er ta , sobr e al gunos países d e l a r egi ón centroamericana par a que dej aran de apoyar a las fuerzas opuestas a Somoza y cont r i buyeran a l a i m p lantación de l a p ol ítica n orteamericana de su st i t u c ión d e Somoza, cuand o fu er a op or tuno, po r u n nuev o gobiern o capaz d c

mantener la hegemonia yanqui. En este sentido, se ejerció particular pre sion scbre Costa Rica, Panamá y Venezuela.
E n e l caso d e Cost a Rica l a s presiones fu ero n m uchas. T enemos, si n

e mbargo, un ej emplo muy claro. A f ines de 1978, Costa Rica llegó a un
189

,

~

acuerdo ron Venezuela y Panamá, de que, en caso de sufrir el primero,de
esos paises nuevas agresiones por las fuerzas de Somoza, los dos últimos le traspasarían armamento para su d efensa n acional. A l c onocer d e e ste
acuerdo, e l emb aj ado r n orteamericano e n Sa n José, W eissmann , p resionó

de modo directo al presidente Carazo para que la anulara. Panamá tenia un punto que podia ser vulnerable a las presiones yanquis, según Estados Unidos, y ellos l o aprovecharon : E l esfuerzo del Ejecutivo de Estados Unidos para que el propio i n greso norteamericano no modifique sustancialmente su compromiso for mal de 1978 de ratificar la instrumentación de los dos tratados del Ca nal, sólo puede darse con l a debida cooperación de los amigos pana meños en otros frentes de preocupación nuestro." Con relación a Venezuela, todo parece indicar que las presiones fueron
m ás necesarias sobr e Car lo s A ndrés Pérez qu e sobr e H er rer a Camp ins, su

sucesor, pues a este último no hubo que insistirle mucho para que retirara s ú apoyo al FSLN ; en cambio se ofreció para contribuir al desarrollo de la
'p ol ítica de paz» anunciada por Carter a tr avés de su consejer o par a A suntos

W Seguridad Nacional, Brzezínski. No obstante estos ejemplos, Somoza señaló más tarde que su país «fue e ntregado en manos del enemigo marxista por ,el presidente Jimmy Carter y su administración», y que «en su. traición sus cómplices más activos fueron Venezuela, Panamá, Costa Rica y Cuba»." Nada más absurdo que lo primero, jquíén pudiera en realidad creer que Estados Unidos quisiera favorecer el establecimiento de un gobierno marxista, no dkgamos en América Latina, sino ~ en cualquier parte del m undos Sólo Anastasio Somoza y sus seguidores, do l idos al saber de los manejos de Carter para deshacerse a partir de un mo mento dado de su fiel lacayo, pudieron hacer ta l af irmación. Ko segundo también es falso, ya hemos visto cómo en lugar de unirse a estos países para apoyar a l as f uerzas del F SLN, e l g obierno norteamericano p resionó p ara que este apoyo cesara y poder maniobrar de modo más libre de acuerdo con sus intereses. Es preciso dejar bien claro que en ningún sentido -la política de Carter fue determinante en el triunfo sandinista; ésta tuvo sus contradic ciones, sus matices, los cuales influyeron en cierta medida en la derrota so mocista, pero de ninguna manera podemos aceptar el planteamiento de que fue Carter quien determinó la victoria del 19 de j ulio de 1979. Resulta meridianamente claro, en suma, que la ínstalacíón en Managua de un régimen popular y revolucionario se logró a pesar de la politica d e Carter, y de ningún modo gracias a ell a " Ks.conveniente, en el punto en que nos encontramos, hacer algunas con

sideraehisses generales acerca de la politica de Carter hacia N icaragua. A nuestro j~ o, ésta no fue una política definida, sino más bien un conjunto de líneas ambiguas posibles a adoptar por parte de Estados Unidos.
990

Por un a parte, Carter conti nu ó ofreciendo ay ud a al r égimen d e So;noza y en n i ngún m oment o dec!ar ó de f orm a púb lica oposi ción a él , : e. t c ap oyo s e mantcndri a mi entras Somoza pud er a sostenerse en el Pode~". cr a cl h om

bre ideal para Estados U idos rnientias lograra evitar el triun."o .a",dinis'a
v t! ner en sus manos cl contro'. de l a si tuación . Por ot r o l ado, Caríe! !nanio br ó en l a pr eparación c!e u n ani bío de gooi erno en Ni car agua hacia i! n gr upo ~moderado»; esto, por supuesto, par a ll evarl o a cabo en caso dc qu e Somoza

perdiera el dominio dc la :ituación y así evit"r la victoria del FSLN. A la pa':,
C arter coqueteaba con l a oposición b ur guesa, agrupada en e l Fr en t A ! n p l i o de O posició n — e!1 Opositor — (FA O) , co n c l obj et iv o d e hacer k i l ce r q ue Estados U n i dos f v orcce!.ía u n cambi o que colocaría a l FA O e n di sposición de apoderarse de l a d írccción del p ais ; e s decir , Cartc r t r at ab a de presen t arse ante el los como u n col aborado r de l a oposición a Somoza, 'e incluso di o algunos paso s p ar a ganarse su co nf ianza. P or otr a parte, a pesar d e q u e l apoy o a Somoza se m a'!tuv o hasta cl final , n o fu e estable. H ub o mo!nentos en qu e Estados U nidos t o m ó !!iedidas, om o el cort e m on!cntáneo de l a ay ud a m i l itar y l a i n f luenci a en el Fondo Monetari o I nternacional ( F M I ) para que no se le otorgaran los p rí .';:a!nos que Somnza solicitaba (esto se hizo en el otoño de 1978 para presionar a Somoza a qu e aceptar a l a t r ansicion p r opuesta po r l a comisió n m ediadora, l a cual colocaría en el Poder a l ta l gobier :i o m á s moderado»). Es decir , l a p ol i tica seguida po r l a a d mi nistració n Cartei est u; o en ca minada en l o f undamental a i mpedi r l a ll egada al Poder de u n g obi erno que amenazar a l a «estabi l idad d e l a r egión», per o n o a l est il o d e l o r ca!izado,' en Santo D omi ng o en 19ó5, sino con l a ut i l ización de mecani smos qu ' encu b ri eran u n poco l a p ar ti cipación d e Estados U n i dos, pa: a m anten e s u f a chada d e def ensa de l o s derechos humanos, y d e l a n o i nt erve!i ci ón . E n estas l íneas generales se m oví a l a p ol ítica d e Carter cuando est al l ó la huelga nacional qu e sigui ó a l asalt o al Palaci o Nacional el 2 2 d e agosto de 1978. D ur ante casi u n mes los obreros y campesinos nicaragüenses man
t u v i er o n p a r a l i z a da s su s a c t i v i d a d es . L a s c ! u d a d e s d e M a t a g a l p , M a sa y a ,

E ~telí, Ch inandega y León fu eron t omadas por el FSLN , a q uien se u ni ó l a p oblación . E l g enocidi o p ar a ahogar l a insurrección n o se h i o esperar . L a Gu- rdi a Nacional fue responsable de más de 5 000 muertos y 12 000 her idos. El gobi ern o d e Carter n o hi zo nada, salv o ex presar s u «preocupación» por

ln suc "dido y apoyar la so1ici'.ud de los gobiernos de Venezuela, Panamá y
C osta Rica par a celebrar un a r eunión d e los canci ll eres de l a O E A sobr e l a situación en N i caragua, r eunión qu e fue bl oqueada dias después po r Estados U ni dos y n unca l l egó a celebr arse. T ambién Carter di o su apr obación par a q ue l a Comi sión I nt er americana d e D erechos H um anos (CI D H ) d e l a O EA . hi ci - r a una i nvestigación sobre l a v i olación de estos derechos en N icaragua. Tan p r ont o com o Somoza v ol vi ó a contr olar l a si tuación , e l D eparta ment o d e Estado y anqu i comenzó a pr eparar l a m ediación , qu e en l a pr ác tica no fue más que u n i ntento po r l ograr un a solución «negociad a a espal

das del pueblo y si n la participación del FSLN, es decir, favorecer el esta blecimiento de un somocismo sin Somoza.

191

zr. ~ mso oz r.w araorwcrów
emitió la declaración siguiente:
El 18 de septiembre de 1978 el Departamento de Estado norteamericano

El Departamento ha enviado al embajador William J. Jorden a visitar
cierto numero de países de América Central y de América del Sur con el fin de explorar y alentar l a organización de un esfuerzo de media ción multilateral eficaz en ¹ icaragua. Esto reflej a la convicción nortea mericana de que una mediación urgente es esencial, si querémos evitar más efusión de sangre y tragedia en Nicaragua." Esta fue la primera declaración oficial por parte de Estados Unidos con relación al envio a Nicaragua de una llamada «Comisión M ediadora Inter nacional», y poco después el embajador William Jorden partia hacia Panamá, Cesta Rica, Guatemala; El Salvador, Honduras, Colombia, Venezuela y M éxi co con vistas a discutir con los gobiernos de estos países la evaluación es tadounidense de los hechos en Nicaragua y preparar el terreno para que apoyaran l a propuesta norteamericana de llevar a cabo l a mediacion. Después de las gestiones del embajador Jorden, eÍ equipo negociador integrado po r Estados Unidos, Guatemala y República Dominicana, llegó a Nicaragua el 6 de octubre de 1978. Los objetivos que perseguia Estados Unidos con l a Comisión M ediadora eran, a nuestro j uicio, los siguientes: 1 . Tras l a fachada de una mediación «imparcial», Estados Unidos se ' proponía negociar con el FA O si n contar con el FSLN, en menos precio absoluto por e l verdadero representante del pueblo nicara güense, con el propósito de preparar un gobierno que, nutrido del Frente Amplio, mantuviera los patrones de dominación yanqui y en lineas generales fuera similar al gobierno de Somoza, sólo que la nueva cúpula del Poder debia ser más moderada, siguiendo una li nea edemocratizante» a los ojos del pueblo nicaragüense y la opinión pública mundial , l o cual convenciera al FSLN de l o innecesario de su lucha», una vez que Somoza ya no estuviera en el Poder. 2. Ai slar el conflicto nicaragüense del resto de los paises involucrados
tn e) mi smo, ej er ciendo presión sobre Cost a Rica, Venezuel a y Pa

namá para neutralizar el apoyo que brindan estos paises a las fuerzas revolucionarias. 3. Con el envio a ¹ icaragua de la Comisión Mediadora Internacional, E stados Unidos lograba paralizar, al menos de f orma temporal, la acción de organismos internacionales, como l a OEA y l a ONU, los cuales no tomarian ninguna medida con relacion a l caso nicara güense, dado que ya una «comisión» había sido creada al efecto; esto le permitia ganar tiempo a Estados Unidos y maniobrar a su antojo, pues era él quien dirigi a l a Comisión Mediadora Interna cional : asi, Estados Unidos seria el que determinaria los pasos a

seguir en el proceso de «negociación..

4. A l mismo tiempo, Estados Unidos trató de presentar una imagen internacional más favorable d e Somoza, quien aparecia entonces como un hombre amante de l a paz, interesado por lograr una so lución pacifica. Esto, aunque parezca extraño en un momento en
q ue W ashingto n i ntentab a i n t r oduci r a u n g obiern o «moderado» y d esplazar a Somoza de l Poder , t iene s u l ó gica e n e l m arco d e l a

contradictoria politica de Carter, cuyo interés en este lapso era no
quitarle mucho prestigio a Somoza, para el caso de que fuese necesario mantener su m andato aú n u n poco más. 5. L a f arsa de l a mediación pretendia, además, desviar l a atención de

la preparación de nuevos ataques contra el FSLN y de las horribles
matanzas que l l evaba a cabo l a Guar di a N acional contr a e l puebl o indefenso. S obre est a base se i ni ciaron la s conversaciones. Después qu e l a Co m i

sión M ediadora Internacional tuvo sus primeros contactos con la oposición
(entiéndase e l F A O ) , e l r epresentant e d e E stados U n i dos en l a Comi sión, Wi l liam Bow dl er , se reuni o con Somoza par a comunicarl e l a pr oposición del

FAO : Anastasio Somoza debía abandonar l a Presidencia y el pais con toda
s u f am i li a l o má s pr ont o posible. Segú n el p r opi o Somoza, Bow dler l e d i j o cn un a reunión posterio r que, i ndependientemente de l as conversaciones, él t enía in strucciones del Presidente de los Estados U ni dos y del Secretari o de

Estado de los Estados Unidos de decirle que tenia que irse ."
Somoza n o p odía, si n embargo, aceptar est a p r oposición , per o m enos, comprender como er a precisamente su al iado de tantos años quien l e pedía . enunciar a y s e m ar char a del país. Fue entonces que Somoza l e p r opuso a

la Comision la celebración de un plebiscito, lo que fue presentado a la opo sicion, la cual, a su vez, planteó una serie de requisitos para su oelebración, tales como :
~ Remoción d e l a G ua rd ia N acional d e c ua lq uier l u gar d onde e stu

viera estacionada y acuartelamiento durante las elecciones;
~ r e moción d e d eterm in ados m i embros d e l a p o lic ia d e t o da y c ua l

quier obligación o función pública en t l pais;
~ ad m is ión a l p a is d e 3 0 00 e xt ranje ros p ara t r a bajar e n l o s c entro s

e lectorales y que éstos determinaran quién tenía o n o derecho a
v otar ; o q u e el d ía d e l as elecciones, l a t o talid ad d e l os j u eces de p az d e l a n ació n f uer a suspendid a e n su s f unciones y s e l e concentrar a en

Managua;
~ q u e 7 2 h o ras a ntes d e l a s e lecciones, S omoza t enia q ue s alir d e N icaragua, ll evándose consigo a su hermano José y a su h ij o Tacho ; ~ el e stablecimiento d e n uevos d is tr i t os e lectorales e n t o do e l p a is." 193

Estas condiciones significaron colocar a Somoza fuera de combate, pues era seguro que de celebrarse elecciones bajo tales circunstancias, éste no se ri a electo, y él, por supuesto, no estaba dispuesto a ceder el Poder con 'tanta facilidad. De esta forma se negó a aceptar el plebiscito; después de varias conversaciones, su respuesta fue un ano» rotundo: Somoza no sólo no quería r la Presidencia de la República, sino ni siquiera compartirla. Así pues, el equipo de negociadores terminó su mi sión en Nicaragua. Resultado: un fracaso total. El propio Departamento de Estado norteameri cano lo reconoció en declaración emitida el 8 de febrero de 1979: El grupo de negociación ha llegado a l a conclusion de que no puede romper el obstáculo insuperable entre el gobierno y l a oposición, cau sado por la falta de voluntad del presidente Somoza de aceptar los ele mentos esenciales de la proposición más reciente de los mediadores...'~ De esta forma, Washington no sólo aceptaba que l a gestión mediadora habia fracasado, sino que declaraba sin ambages que el culpable habia sido Somoza, lo cual traía como consecuencia que Estados Unidos cambiara su -tipo de relación con Nicaragua para l o cual se tomarian algunas medidas, según expresaba la misma declaración : ~ Estados Unidos va a retirar e l G rupo d e Asistencia M i l itar N orte americano en Nicaragua, y terminar nuestro programa de asisten cia militar que, de hecho, ha sido suspendido hace algunos meses. ~ Con r especto a l a asistencia económica, c ontinuarán a quellos p ro yectos AI D que están muy avanzados, puesto que tienen como ob j etivo las necesidades humanas fundamentales de los pobres, y l a suspensión de los fondos AI D en esta etapa avanzada dejaria mu chos elementos terminados solamente de manera parcial . En este momento AI D no tiene l a intención de implementar dos proyectos de préstamos firmados en agosto de 1978... ~ Vamos a retirar t odos los voluntarios del C uerpo d e Paz d e N ica ragua. ~ Vamos a reducir t ambién e l n úmero d e f uncionarios del g obierno
norteamerican o e n n uestr a em baj ada e n M anagua.~

Sin embargo, estas medidas se cumplieron sólo hasta que comenzaron a afectar los intereses norteamericanos. En mayo se produj o l a necesidad de aumentar el apoyo de Estados Unidos en el plano económico para aplacar los efectos de la profunda crisis ee .que Somoza había colocado a l a economía nicaragüense. Así, l a admi i iisheción de Carter promovió dentro del Fondo Monetario Internacional, la entrega de un préstamo de S4 000 000 de dólares a Somoza. Al mismo tiempo ofrecieron otros 200 000 000 de dólares de garantia para que l a banca pri .vada nicaragüense, vinculada a los consorcios bancarios de Nueva York, reanudara los créditos a Somoza. No obstante ello, el Departamento de Es l94

ta3o emitió una declaración al respecto afirmando que estas medidas no de
berían ser interpretadas como un apoyo politico del gobierno de Estados Unidos al régimen de Somoza,
E ste comentari o es p ur o ci nismo , p ues esos pasos dados dentr o d e l a

política exterior norteamericana reflejaban que las contradicciones entre Car
te- y Somoza n o l legaban al p u nt o d e per m i ti r l a derr ot a de Somoza por el

FSLN, es decir, a raíz del fracaso cle l a mediación, Estados Unidos tomo
m: di das drásticas contr a Somoza par a qu e éste, a l senti r l a p ér did a d e su ali ado, aceptar a un a salid a democratizante que t uvier a como f uerza pol íti ca

principal a la oposición burguesa (FAO), y como sostén militar a l a Guardia
Naci -r ol . Pero , cuando Somoza se encontr ó ahogado po r l a bancarrot a eco

nomica y el avance del FSLN, y de maner a muy especial en mayo de 1979, el apoyo decisivo de Carter a Somoza quedo al descubierto.
A demás de l apoy o económico, E stado s U n i do s soli cit ó ant e l a O E A

la intervención directa en Nicaragua, l o que significaría la repetición de los
sucesos de 1965 en República D om i nicana. Esta maniobr a f racasó, gracias a

que el FSLN había logrado desarrollar una amplia política de alianzas, apro vechando l a correlación de fuerzas en el Continente, opuesta al genocidio
soinoci sta y a su pol ítica hosti l p ar a con sus vecinos. Dc esta f or m a f ueron otr a vez f rustrados los i ntentos yanqui s de evi tar el t r i unf o sandi nista a t r avés de un a suci a j ugada ; si n embargo, n o estaban

dispuestos a cejar en su 'empeño.
Hast a e l m oment o qu e aqu í estamos analizando, l a pol ítica d e Cart er

hacia Nicaragua había sido tan contradictoria e incoherente a los ojos de los espectadores políticos, que el propio Somoza llegó a considerar a Carter como un gran enemigo suyo y líder de una conspiración internacional para derro
carl o e instaurar e l sandi ni smo. Es absurd o pensar qu e Carter q ui sier a pr o m over el establecimiento de un gobierno rev olucionari o di r i gido por el FSL N ; sin embargo, es necesari o señalar qu e el g i r o que t om ó su p ol ítica con res

pecto a Nicaragua influyó en l a caída de Somoza, si bien esta influencia ~c fue el factor determinante, desempeñó un importante papel, pues el FSLN
hizo una eval uación certer a de l a naturaleza y m agni tu d de l a contradicción

entre Carter y Somoza y supo manejar ese factor con una gran habilidad,
y siendo l a luch a de los sandi ni stas ide u n carácter po r completo an ti mper ia

lista, supieron ellos hacerla sin lanzarse a una batalla frontal contra t l im perialismo, logrando que una parte del poderío yanqui actuase en favor de
uu can:bio que era pr opi ci o a l a causa del puebl o ni caragüense. El p r opi o co nf li ct o entr e Carter y Somoza hizo que este ú l t i m o se de cidier a a gr abar en ci ntas magnetofónicas las conversaciones sostenidas con

diferentes funcionarios norteamericanos para tener pruebas fehacientes de que el gobierno de Carter estaba decidido a derrocarlo. Realmente, estas cintas muestran los últimos intentos de Carter por propiciar el establecimiento
en 1vlanagu a d e u n «somocism o si n Somoza», cuando comprendi ó qu e éste ya no er a capaz de contr olar l a si tuación y qu e el FSL N avanzaba t r i unfante.

Dada l a importancia que encierran estas conversaciones sostenidas en las postrimerías del gobierno somocista, las analizaremos de forma detallada

más adelante.
195

NOTAS

Estados Unidos de N orteamérica, Departamento de Estado: Tb e Departmant o f State

Bulletin, 9 de mayo de 1977, p. 454.
s ' Sol L i nowitz: « Las A méricas e n u n m undo d e c ambio», e n Documentos, C entro d e

Estudios de América (CEA), La Habana, junio de 1980, p. 26.
Sol Linowitz: «Estados Unidos-América L atina. Primeros pasos», en Do cumentos,

Centro de Estudios de América (CEA), La Habana, junio de 1980, p. 96. Ibfdem, p. 99.
Heleno Claudio Fragoso y Alejandro A rtucio: De rechos h umanos e n N icaragua a yer

y boy, Conusi6n Internacional de Juristas, Ginebra, julio de 1980, p. 32.
D anid W aksman Schinca: «Los Estados Unidos, e l somocismo y l a Revoluci6n ¹ i caragüenses, en Cuadernos Semestrales, no. 1 0, Centro d e I n vestigaci6n y D ocencia Econ6mica

(CIDE), México, 2do. semestre, 1981, p. 96. Eduard Koch: «La retirada del apoyo USA al régimen represivo de Somoza acabará
con nuestra larga y oscura intervención en Nicaragua», en Nicaragua: el pueblo f rente a l a

dinastÍa, Instituto d e Estudios Políticos para América Latina y A frica ( IEPALA), Madrid,
1978> p. 62. James Carter : «Carta a Anastasio Somoza Debayle, el 30 de junio de 1978», en Anas tasio Somoza D ebayle: Nicaragua t raicionada, Editorial W estern I s lands, W ashington, 1 980,

p. 173. abril de 1978, p. 3.
Frente Sandinista de Liberación Nacional: Circular i n terna, a lgún lugar d e N icaragua,

ra D aniel W aksman Schinca: «Los Estados Unidos, el somocismo y l a Revoluci6n Nica

ragüense», Cuadernos Semestrales, no. 1 0, Centro d e I nvestigaci6n y D ocencia Econ6mica (CIDE), México, 2do. Semestre, 1981, p. 97. Se refiere a Ias elecciones de carácter municipal que se llevaron a cabo en esa fecha.
Anastasio Somoza Debayle: Nicaragua t raic ionada, Ed itorial W estern I s lands, W ash ington, 1980, p. 462.

(1977.1979).» en Cuadernos Semestrales, no. 6, Centro de Investigaci6n y Docencia Econ6mica
(CI DE), M éxico, 2do. semestre 1979, p . 82. Anastasio Somoza Debayle: Nicaragua t raicionada, Ed itorial W estern I s lands, W ash

Jorge L awton Casals: «Crisis de l a hegemonfa. L a polftica de Carter hacia Nicaragua

in gt o, 1980, p. 462.
Daniel W aksman Schinca: «Estados Unidos, e l somocismo y l a Revolución Nicara güense», en Cuadernos Semestrales, no. 1 0, C entro d e I n vestigaci6n y D ocencia E conómica

(CIDE), México, 2do. semestre, 1981, p. 98.
Estados Unidos de N orteamérica. D epartamento d e Estado : «Declaraciones del go bierno norteamericano respecto a N icaragua de l 3 1 de agosto de 1978 a l 2 de octubre de 1978», en Cuadernos Semestrales, no. 6, Centro d e I n vestigaci6n y D ocencia Econ6mica, Méxi

co, 1975', p. 104.
Anastasio Somoza D ebayle: Nicaragua t raicionada, Ed itorial W estern I s lands, W ash

ington, D80, p. 266. Ibfdem, p. 270. Jorge Lawton Casals: «Crisis de la hegemonfa, La polftica de Carter hacia Nicatagua
(1977-1979)», en Cuaaernos Semestrales, no. 6 , Centro d e I n vestigación y D ocencia Econ6mica

(CIDE), México, 2do. semestre, 1979,'p. 100. Ibfdem, pp. 101-102.

XIII
EL FI N D E L A DI CTADURA

Y DE LA DINASTÍA SOMOCISTA

LA OFENSIVA FI NA L DEL FSLN
La insurrección nacional qu e puso f i n a l o s 45 años de somoci sm o en Ni ca r agua, t iene com o antecedentes má s i m p or tantes l a of ensiv a desatada po r el FSL N a f i nales de octubre de 1977, l a rebelión de los i n dios de M on imbó e n febrer o d e 1978, el asalto a l Palaci o Nacional 'e n agosto d e ese pr opi o

año, la rebelión de M atagalpa a fines de ese mismo mes, y el gran ensayo
insurreccional nacional d e septiembre.

Además, entre septiembre y diciembre de 1978 se produjo l a fracasada
m ediación i nternacional or questada por Estados U ni dos a tr avés de l a O E A .

A l fracasar l a gestión estadounidense, l a administración Carter se vi o f or
zada a t razar o tr a t áctica par a en frentar e l p r incipa l pel i gr o par a Estados Uni dos en N icaragua y Centroaméri ca : l a victoria del FSL N que se avecinaba. A esta al tur a de l a l ucha sandi ni sta, las medidas concebidas po r l os yanqui s repercutieron d e f orm a má s contradictori a que las anteriores en l a solución de Ja cri si s de Somoza. Cuando Carter f i r mó, en ener o de 1979, las medidas a ej ecutar , y ésta s se i m plantar on , y a e n N i caragu a l as pautas las estaba

marcando el FSLN y el pueblo.
S i bien es ci er t o qu e l a táctica yanqu i p r ior izaba l a el i minació n d e la

~ amenaza insurreccional a t ravés del a poyo a la G uardia Nacional, por o tra
parte se manteni a l a op ción t am bién y anqui d e u n «autogolpe» y , e n caso de i ntensi ficarse l a in su rrección , estab a deci did o po r l o s n orteamericanos mantener a Somoza mi smo, pero, n o es menos ciert o que las medidas di p lo m áticas cumpl i r ian el pr opósit o di fí ci l d s a lvar l a i magen pública «no i ntc r v cncionista» y « p r oderechohumanísta» de E stado s U n i dos, m anteniend o eJ dístanciamíento pú blico de Somoza, r equerido po r el rechazo de éste al «ple b iscito» pr opuest o po r l a b ur guesía n o somocist a vaci lante, m ientras, a su v ez, la s medida s qu e E stados U n i do s l levaran a cab o n o debía n restar u Somoza capacidad m i l i tar , n i a l agregado m i l itar yanqu i capacidad de actua cicn . Pr ueba de t od o el l o f ue e l ap oy o incondi ci onal de l Fondo M onetar:c I nt ernacional a Somoza hasta su caida y l a p ar tid a d e ar ma." i sraelíes qu =

l e envió al dictador nicaragúense el amigo de Carter, M enahen Begin, cn
el mes de febrer o.

197

Se hace necesario apuntar que las causas de los cambios de la pofiütica hace trazada por la administración.Carter con relación a Nicaragua hay que bus c arlas en las variaciones desfavorables al imperialismo que se estban r o

a corre acion de fuerzas mundial, en la coyuntura internacional latinoamericana y también en l a agudización de las contradicciones entre a
en que ha actuado l a adm i nistració n Reagan. N o m enos i mp or tanci a tenian

lo' seclores de poder estadounidenses que Carter no supo, ni pudo enfrentar. Ese último aspecto alcanzó particular relieve si tenemos en cuenta la forma los vínculos históricos y estrechos de Somoza con grupos de poder en Estados Unidos, expresados a través del lo bby de Somoza en el marco del C ongreso norteamericano. Al momento de desencadenar la ofensiva final contra l a dictadura, el FSLN en la práctica habia logrado conjugar los tres factores necesarios para l a victoria - que en las anteriores insurrecciones no se habian presentado ' con toda su fuerza- . «Antes que eso [dice Humberto Ortega) se logró la uni dad del sandinismo, sin lo cual habria sido difícil sostener estos tres factores conjugados y coordinados l a huelga, la sublevación y l a ofensiva militar . Además [agrega Ortega] se contó con una buenisima red de retaguardia, que permitió contar con el 'elemento técnico decisivo a última hora para deddir la guerra rápidamente. Y se contó con medios de comunicación que fueron vitales también : medios de comunicación inalámbricas para coordinar un frente con otro y l a radio. Sin esos medios de comunica ción tampoco habría habido triunfo, porque no se hubiera podido coor dinar la guerra politica ni militarmente. Se logró contar con Radio San dino que fue el principal elemento agitativo para la insurrección y para la huelga. Otro elemento fue, también, que se logró aislar al somocismo, formar una unidad nacional antisomocista y neutralizar a las corrientes reaccionarias de intervención.' En este último aspecto merece especial significación que, alrededor del proceso revolucionario nicaragüense se creó una enorme solidaridad inter nacional. Una gran unidad de toda la izquierda centroamericana y l atinoameri cana; alrededor de la lucha sandinista se creó [expresó Fidel Castro] , de manera tácita, lo que pudiéramos llamar un gran frente democrático independentista-antintervencionista en América Latina, algo que tiene significado histórico y enorme importancias En la solidaridad latinoamericana hacia le Revolución desempenaron un importante papel : Cuba, Panamá, Costa Rica, M éxico, Jamaica y Granada, así como Venezuela y otros paises del Pacto Andino. En este papel se destacan los nombres de Torrijos, López Portillo, M anley, Bishop, Carlos Andrés Pérez y c l contradictorio Carazo. Los lazos de amistad de mas de 20 años entre

los dirigentes sandinistas y Fidel Castro se estrecharon, como nunca antes, en este momento decisivo de la historia de Nicaragua. Fue importante la firme y
tajante declaración del gobierno cubano en mayo de 1979 cuando las amena-'

zas i m .en ali stas parecían poner en pel i gr o l a vi ct or ia, y cuando se di sponi a

todo para propinar!e el go!pe final a Somoza.
Pero, tam bién , e n e l n i ve l qu e al canzó l a soli daridad i nt' r.-,acional de

sempeñó ei papel determinante la unidad interna del FSLN y e! curso que
tomaro n lo s acontecimientos a par ti r de ener o de 1979 . «Fue l a u nidad del sandini smo, l a u ni dad de l o s revo!ucionarios, l a u n i dad de l a nación enter a la que perrm tí ó a su vez l a u nidad de lo s pueblos par a ai slar l a di ctadura.4

Los acuerdos de unidad de 'as tres tendencias a! maximo d=' decisión se
e'npezaron a gestar a f i n ales de 1978 y s e concretaron e n m rz o d e 1979

sobre la base de
un a sol a concepción y n o (...) que cada un o cedier a en l o s p ri ncipi os pc r los otros. Todo el sandi ni smo se pone de acuerdo en una concepción q ue af i r m a e l carácter insurreccional de l a lucha, l a necesid!ad de u n a política de al ianzas fl exib l s, l a necesidad de un a pr ogr amática am pl i a, etcétera.' Acerca de la unidad l ograda po r l os sandi ni stas, señala el =utor soviético

Kiva M aydanik,
P or p r imer a vez, al menos en este continente, sucedi ó que en l ugar de p onerse a aclarar q uién e s el r evolucionari o y quién e l av enturer o o el «ref or mi sta» (...) y pe s a l as divergencias, l os diferent.'es grupo s re volucionar ios par tieron de qu e también l o s demás eran r ev olucionari os y en su táctica esto sí servía y l o otr o 'era un er r or . Estab n conscientes de que, sosteniendo posturas tácticas diferentes debían, en p r imer l ugar , aprender l os uno s de los otr os; en segundo l ugar , n o segui r e l camino de «ideologizar.» las divergencias y, en tercero, actuar de f orma solidaria y aspirar a l a unidad or gánica. ¡Y l os sandi ni stas l o consiguier on !' Como habiamos apuntado antes, l a l ucha de !os años pasados hicieron comprender a l o s d i ri gentes d e l a s t re s tendencias dónde estaban eq ui vo

cados y dónde tenían la razón; cada uno entendió su problema y el de los
restantes. A f i nales d e 1978 l o s m áximo s díHgentes sandi ni stas deci dieron crear l a Coor dinación Sandi ni st a N acional de l Frente I ntern o compuesta por Bayardo A rce, Carlo s N úñez, Joaquín Cuadr a y W i l líam Ramirez, represen t antes de la s tres tendencias del FSLN . E n m arzo d e 1979 estos mi em b os s e reunieron p ar a acordar l a f or mación d e l a D irección N acional Co nj unt a

(DNC) con l a colocación de todas las fuerzas bajo una única y reconocida conducción, y para acordar 'el comunicado que debía anunciar al pueblo y al
mundo l a u ni da d t otal de l FSLN . E l 2 de m arzo se d i v ulg ó el mensaj e del

FSLN en el pueblo. La DNC estaba f ormada por nueve compañeros, tres por
cada tendencia. T c más Borge, Bayardo A rce y H enr y Rui z (Tendenci a Gue rr a Popular Pr ol ongada) ; D aniel O r tega, H umb ert o O r tega y V ícto r T i rado

(Tendencia insurreccional) y Jaime %'heelock, Luis Carrión y Carlos Núñez
(Tendenci a Pr oletari a) .

Junto al proceso unitario se desarrolló de forma paralela el trabaj o de a tivar a las masas para prepararlas con vistas a la huelga general. Para ello 199

era necesario crear un frente amplio a la altura del momento. Una vez desin tegrado el Frente Amplio Opositor (FAO) -debido a las contradicciones entre los sectores burgueses y a la activa participación del Grupo de los Doce y
otras organizaciones que se agrupaban en é l siguiendo orientaciones del

PSLN-. ta l Movimiento Pueblo Unido (MPU) que agrupaba las organizaciones e
populares comenzó a adquiri r mayor legitimidad. A ello se unía el apoyo que recibía de l FSL N a través de l a Coordinación Sandinista Nacional. En enero, febrero y marzo de 1979 el M PU se fijó como tareas fundamentales impulsar la defensa combativa en los barrios, que cristalízó al f ormarse los Comités de Defensa Civil, y trabajar en la formación del frente amplio, labor que coadyuvara por u n lado a l a formación del Frente Patriótico Nacional (FPN) el 1ro. de febrero, y por otro lado, a toda la lucha de masas. El FPN agrupó al M ovimiento Pueblo Unido, Partido Liberal Indepen d iente, Grupo de los Doce, Partido Popular Social Cristiano, Central de Trabajadores de Nicaragua, Frente Obrero y Sindicato de Radioperiodistas, algunas de estas organizaciones separadas del FAO. La unidad y las alianzas fueron emprendidas y desarrolladas por el FPN, .con un contenido antiso mocista, antipactista y antimperialista. La lucha cívico-política [dice uno de los dirigentes del M PU y actual jefe del Departamento de Relaciones Inter nacionales del FSLN, Julio López) crece a la altura de la lucha politico-mi litar , conformando complementariamente e l bloque democrático-popular.' El FSLN emprendió entonces una lucha ideológica, económica y civica que enriqueció l a lucha politico-militar contra el orden social existente y contra sus maximos exponentes: Somoza y los mediadores. Sin embargo, para liquidar a Somoza y a l a Guardia Nacional se r e querirían también armas y una retaguardia segura. Tales eran dos elementos o factores que señalaba Humberto Ortega imprescindibles para acelerar el triunfo. La posibilidad de que las armas llegaran dependia de la existencia de una retaguardia confiable. En realidad, el FSLN tuvo siempre una reta guardia, más o menos segura. Según Humberto Ortega ellos se apoyaron en Honduras y en Costa Rica para satisfacer necesidades de la preparación com bativa. Nosotros operábamos clandestinamente en Costa Rica y operábamos clandestinamente en Honduras. Y para establecer la retaguardia a nive les superiores fue necesario, paralelo a la actividad de conseguir ~ e sos, a l a p reparación d e escuelas clandestinas, implementar u na labor de solidaridad de la causa nuestra de los principales sectores politicos
p r ogresistas organizados de cada país, sí n sectarismo y n o sól o con l os

sectores de izquierda porque si hubiera sido asi nos habriamos aislado. A nosotros no nos dieron una retaguardia, nos ganamos el derecho a te nerla ' La posibilidad de tener una retaguardia, necesaria para el combate, fue el resultado de la política dh afianzas sostenidas por el FSLN a partir de 1972

en la arena internacional.
200

Las condiciones [geográficas) de Nicaragua eran más favorables en compa ración con Cuba [señala el soviético Sergo M ikoyan) en el caso de que no hubiera intervención de los regimenes vecinos reaccionarios y por el contrario hallara una favorable neutralidad de parte de los vecinos res tantes (...) Pero el problema [agrega M íkoyan] no se limita al de los
vecinos, a l de l a n o i ntervención de unos y en e l apr ovechamiento del terr it ori o de o tros par a r eagrupamiento o par a desplegarse de las per.

secuciones, es decir, para l a creación de un tipo de «sendero H o Chi
Mi nh».' E n efecto, l a realidad er a que Somoza se encontraba a l a defensiva, ya estaba perdido desde el pu nt o de vi st a estratégico, per o los sandi nistas tam poco podian t r i unfar mientras les f al taran las armas. L a obtención del ar ma nient o exi gi ó i ngentes recursos e n d i nero . Fue necesari o e l ap oy o d e t odas

"quellas fuerzas del Continente y fuera de él, las cuales estaban interesadas,
po r un a y otr a causa. en qu e l a v i ct ori a fuer a de l FSLN . Las ar mas debían s er dc procedenci a capi talista, ev itand o con el l o p r oporcionar ar gumentos a Estados U n i do s par a j u st i fica r un a i n vasión . La s p r opias l uchas contr a el i mper iali sm o e n d i ferentes par tes de l m undo y l a s contradicciones i nter i m perialistas coadyuvaron a que cargamentos de armas fab ricadas en Occidente

allegaran a manos de los sandinistas, principalmente a parti r de l segundo
tr imestr e de 1979. L as ar mas n o l l egaron a toda s partes en qu e se necesitaban . Per o al l i

donde no existía la cantidad suficiente se emplearon otros medios como fue
ron la s b c mbas d e c on tacto, e l f u ego a l o s c ua rteles, l os p ic os, l a s p alas, a unque en esos casos el cost o de vi das fue mucho m ay or . La decisión de comenzar l a ofensiv a f i na l estuv o precedida po r l a pr e

paración de los frentes de combate. El uso de la táctica guerrillera se debía
combinar con l a guerr a de posiciones, una fase superior de l a lucha armada. Para ll evar con éxit o l a guerr a de posi ciones la estructur a en f rentes de com

bate era lo más indicado. Ya para los primeros tres meses de 1979
e staba bastante decidido el cuadr o m i l i tar, el teatr o de operaciones mi l i

tares en el país. Por otro lado, se viene trabajando arduamente para
fortalecer l a s estructuras m i l i tares c n e l Fr ent e O ccidenta l R i gober to L ópez Pérez. A l mi sm o tiempo, se desarr oll a una i ntensa l abor par a f or talecer l a acti vi dad de hostigamient o permanente que se d a en l a zona sur de N icaragua, f r onter a con Costa Rica, en l o que se conoci ó como el Frente Sur Benj amín Zeledón con el comandante Edén Pastora al f rente. Tam bien 'en el Frente I nterno comienzan a del i m i tarse mejor los f rentes de lucha, comprendi dos en M asaya, Gr anada y Carazo y e l Frente que mi l i tar po r l a magnitu d en tamañ o y en población dc l a capital M ana gua. Ya encontramos entonces, varios frentes estructur ándose en caliente

comprendió la capital que se consideró siempre como un solo frente

en medio del combate. También encontramos, en Chontales, los esfuer zas dirigidos por el comandante Luis Carrión por estructurar el Frente guerrillero que posteriormente se desarrolló durante l a ofensiva final 201

en esa zona y que se conoció como el Frente (Oriental) Roberto Huembes. Por el lado de las minas en la Costa Atlantica, también se hacian es
fuerzos encaminados a fortalecer las unidades armadas del Frente (Nor

oriental) Pablo Ubeda, al frente del comandante Henry Ruiz y René
Vivas.'~ Hay que señalar que uno de los factores que determinaron comenzar la ofensiva final, quizás un poco antes de lo que debió ser, fue la posible eje cución de un golpe de Estado como parte de las maniobras imperialistas. El mismo di a que se dieron a conocer al pueblo los acuerdos unitarios (2 de marzo, l a Coordinación Sandinista Nacional denunció públicamente 1a posi biiidad de un golpe de Estado. ' El FSLN estaba decidido a hacer fracasar esta maniobra y en tal sen tido (dice el comandante Carlos Núñez), l a orientación interna era pasar a l a ofensiva militar apenas se dieran las primeras señales del golpe, no obstante de antemano se haria el esfuerzo politico de parali zarlo con la actividad de las masas." A través de una conferencia de prensa clandestina ofrecida por Joaquin Cuadra, Carlos Núñez y M auricio Valenzuela en el local de la United Press Internaticnal (UPI), tomado por un comando del FSLN , s e dieron a co nocer los acuerdos del Frente Sandinista de Liberación Nacional. La acción produjo las consecuencias esperadas: a las pocas horas la noticia circulaba por toda Nicaragua y el mundo, denunciando las maniobras imperialistas que pretendian escamotearle al pueblo de Nicaragua la victoria. Todas las orga nizaciones de masas creadas por el sandinismo comenzaron a moviljzarse y en cierta medida detuvieron los intentos por llevar a cabo un golpe de Estado. La consigna de todos fue: «Golpe de Estado ! No! Insurrección ! Sí!», Una vez llevados a cabo los acuerdos de unidad, la Dirección Nacional Conjunta analizó la situación nacional e internacional para trazar, sobre la base. de l as nuevas condiciones, las lineas g lobales d e un p lan g eneral i nsurrec-' ' cional. Tres aspectos de relieve contemplaban los lineamientos: 1. Continuar los 'esfuerzos por estructurar un bloque internacional en apoyo a la lucha revolucionaria. 2. Un ir a t odos los sectores de l a n ación e n u n c onjunto d e fuerzas teniendo como eje-motor al M PU. 3. Di spersar al enemigo en todo el territorio nacional para batirlo con mayor efectividad y consolidar orgánicamente los frentes guerrille ros. En principio se preparó el Plan General de l a Insurrección. La Direc ción Nacional Conjunta previó que en este plan se tendrian que dar superpo- ;. ';; siciones con el objetivo de que los órganos directivos de los distintos frentes'g a !a hora de realizar y conformar sus planes especificos no fueran victimas de esquematismos y de mecanicismos.

S~ bien !a ofensiv a f inal d ! a i nsun e: ción c n u n i n icio s" pl ani ficó co
m e n z a r l a p o r e l s u r , e n m a y o , su ce i i ó r e a l m e n t e q u e , d e f o r m a c o n j u n t a co n .

cl l la:nado a l a huelga gener al , las acciones armadas sandinisías comenzaron

cn el mes de marzo y por el norte.
EI hech o m i l i ta r m á s i m p or tant e qu e i ni ci a t od a un a of ensiv a a l co m ienzo to r tuosa, per o qu e es una sol a hasta el t r i u nf o [del 19] de Jul i o [aclar a H umbert o O r tega] , es e l qu e se d a e n e l Frente N or te Carl os Fonseca con l a t om a de E l Jícaro, en m arzo d e este año ; esa t om a f ue c omandada po r nuestr o d i r igente popul ar , nuestr o heroico estratega y combatiente m i l it ar , Germán Pomares. Es ah í donde podríamos af i r mar , se i ni ci ó e l desencadenamient o d e l a ofensiv a f i nal qu e p er m it i rí a el tr i unf o sobre e l somocismo.'-' Es lógico pensar que si y a estaba l a decisión de i ni ciar l a ofensiva f i nal y estaban creadas l as condi ciones m í n imas p ar a b ati r a l a d i ctadura, u na vez comenzada l a act i v idad p o r l o s f rentes, aunque éstos f ueran pr eparato

rias,. determinarían las consiguientes, ya que los sandinistas no podian per
mi t i r que el r égimen concentr ara fuerzas sobre deter minado fr ente y l o aniqui laran. Con el obj et ivo de apoyar l a acti v idad del comandante Germán Pomares, siempre en el norte de Nicaragua, per o más al su r de E l Jicaro, se i ni ci ar on otras actividades armadas. En la misma zona donde estuvo l a comandancia del Geni a l d e H o mbres Li bres, e n N uev a Segovia, f ue d onde se v i o po r estos m eses co n m ayo r cl ar ida d l a existenci a p er manent e d e destacamento s a r madcs en col umnas, pel otones y escuadras. Ya en ab ri l, los comandantes Fran

cisco Rivera y Julio Ramos tomaron a Estelí. La toma de Esteli (ciudad al
norte) d urante unos dias, aceler ó l o s pr eparat ivos qu e se v enían realizando

por el resto de los frentes armados. En Estelí como en El Jicaro, por ser
l as p r imeras acciones d e m agni tu d de l FSLN , l a d i ctadur a p ud o crear m o m entos d i f i cile s p ar a l o s sandi nistas, E st a si tuación l l ev ó a m o v i l izar , en

medio de las grandes dificultades y l imitaciones que tenía el FSLN, a todas
sus fuerzas y recursos humanos y m ater iales par a pr epar arse ant e l a even tual i dad creada en el n orte. A el l o se u ni ó l o que se conoci ó com o «l a gue rr i l l a de N uev a Gu inea» (en el sur críente) que se i ni ci ó cuando fu e cercado

el ccmandante Pomares en Jino:ega, en mayo (all í cayó herido de muerte).
En Nueva Guinea, de 128 hombres que t enía l a Col umna Jacint o H ernández,

1 00 cayeron combatiendo frente a l a Guardia Nacional, l o cual significó l a
desintegración de l a Col umna. E n el n orte l os compañeros l ogr aron r et ir ar se si n m ay ores p roblemas, per o n o f u e así e n N uev a G u inea.

Con todo el impacto que causó esta guerrilla de Nueva Guinea se trató
d e busca r u n a co nti nuidad y encadenar este i m p ulso m i l i ta r co n l o s

impulsos de otros frentes que poco a poco fuesen determinando en un mismo tiempo y espacio acciones militares de envergadura a nivel na
cí onahn

203

urrecci n donde partici n o r ente Sur desató una ofensiva sobre El Naranjo,se pr o ujeron paron 600 hombres di rigidos por el .comandante Eden Pastora a fines de.;;

Dc man®a que sc comeuaron a realizar. con caracter urgente, los pre parativos para acelerar la insurrección completa y total del país. Las super p osiciones previstas en el Plan General de la Insurrecció n d '

mayo, casi coincidente con la toma de Jinotega.
En El Naranj o se produj o una maníobry mi litar de l FSLN par a des-'-,.

pistar al enemigo, pero ésta se llevó a cabo cuando ya las fuerzas de Ji
notega estaban e n retirada. L a descoordinación podrTa haber ocasionado

graves perjuicios a la ofensiva final.
A raiz de la ofensiva sobre El Naranjo, a finales de mayo y a comienzos de junio de este año f1979], la Dirección del Frente Sandinista orienta a nivel nacional tareas militares y politicas para desatar la insurrección final." Desde el momento en el cual la Guardia Nacional fue incapaz de derro tar al FSLN en el Frente Sur , durante el enfrentamiento de El Naranjo, contra el que empleó los medios técnicos mílitaíes más avanzados, el so mocísmo fue incapaz de aplastar l a ofensiva sandinista. C on el objetivo de dar continuidad a l a acción del Frente Sur en El Naranjo y en Rivas, la máxima dirección del FSLN decidió elaborar un plan final donde l a acción i nicial recaia de manera fu ndamental e n e l F rente Interno ; es d ~ r , sobre los frentes que comprendian principalment{e las ciudades, ya que las fuerzas de las columnas guerrilleras en el campo estaban en un proceso de recuperación y f ortalecimiento después de los combates de marzo, abri l y mayo. El plan se entregó al Estado M ayor del Frente I n terno encabezado por el a ctual c omandante Joaquín C uadra. U na caracte nstíca decisiva d el p lan fue que se debia lograr p or c ualquier medio dislo car las fuerzas del enemigo hacia puntos extremos y m antener l a í nsurrtec ción a nivel nacional por l o menos durante 15 días, para dar margen a que las columnas se reagruparan e incidieran en el momento oportuno, haciendo ya insalvable la situación militar del ene migo y logrando de esta manera un asedio estratégico total, del cual el enemigo no pudiera sali r y del cual el triunfo sólo sería cuestión de tiempo, de l máximo desgaste de l enemigo, para pasar a l salto final sobre él." Sobre esa base el FSLN lanzó El L lamado a la Insurrección, que fue dirigido A : LO S OBREROS, CAMPESINOS, LOS ESTUDIANTES, LOS EM - "g P LEADOS POBLICOS, LOS EMPRESARIOS Y LOS SECTORES ECO- ,

NÓMICOS DE TODA LA NACIÓN. H mmanos nicaragüenses: ia hora" de ia batalla decisiva ha llegado. {Sen-g ' .
tenciaron en e l comunicado los miembros de l a Dirección Nacionak - --.—

C onjunta del FSLN.] Los dias de opresión y muerte de la dictadura es ~ +
204

contados. La ofensiva armada impulsada por todos los Frentes de Gue
r r a de l Fzente Sandi ni st a de L iberación Nacional sacude t odos lo s r i n

ccnes del país, como preludio de la insurrección armada de las masas. a l a Huelga General Revolucionaria y al par o empresarial (...) desde todos los puntos debemos lanzarnos al combate. A VENCER O MORIR, a la batalla final, al asalto de la fortaleza enemiga..."
En efecto, l a huelga estall ó en l a fecha i n dicada, el país se paralizó en !o laboral y se activ ó en l o m i l i tar . A l os cuatr o dias se levantó M anagua (el 9 de j uni o), antes de l o previsto, per o m otivado po r un a serie de condi ciones obj etiv as qu : se pr od uj . r on de m ano"a para!=l a a! paro nacional . Como con o uen i a de e l. o, s e p r o dujo u n r e pli= gue t áctico, d e M a nagua a M a saya, de todas las fuerzas sa»di nistas, a l o s 12 di as de estar combat í nd o cuadra por cuadr a y casa vo r casa. E se r epli egue, c onsiderado u na d e l a s m a nio

[Y puntualizó :] El martes 5 de junio de 1979 el país entero debe pasar

bras m!lítares del FSLN más importantes 'en toda la insurrección final, fue
i a antesal a d e l a t om a d e M anagua. Co n gran aciert o y f e e n l a v i ct or i a los sandi nistas di j er on : «j V olveremos!» M>entras, lo s di st i ntos f rentes d " combate av anzaban. Y a l a s columnas guer r i ll eras t uviero n qu e conf or ma r b r i gadas y éstas l a s d i r i gí a e l FSLN

hacia la toma de las principales ciudades.
El Fr ente N or te, donde accionaba l a Br i gada Santos Lóp'=z tom ó La Con cordia, Sa n Rafael de l N o r te, V al i , Condega, M at agalpa, A chuapa, Sábaco, Estelí, 8 oaco y E l Sauce, siem pr e de n orte a sur , hacia M anagua.

En este sentido, también el Frente Sur se dirigió hacia la capital, aun
que n o av anzó co n t ant a r apidez com o e l resto, (debe tenerse e n cuenta

que era donde se concentraba mayor cantidad de somocistas y en una franja
de terren o prácticamente 'estrecha, entr e e l l ag o d e N i caragu a y e l océano

Pacifico). No obstante, tomaron Sagoa, Peñas Blancas, Belén, Pueblo Nuevo, y Rivas cl mismo dia 19 de j ulio.
E l Fr ente I ntern o Cam il o O r teg a Saavedra, después d e r eplegarse a M asaya, tom ó D i r i amba, Jinotega, San M ar cos, M asatepe ; el dí a 12 de j ul i o tom ó Gr anada y el 19 las fuerzas sandi nistas de M asaya, a unos k i l ómetros

de l a capital , avanzaron sobre M anagua.
P or s u p arte, e l Fr ente Occidental Ri gobert o L ópez Pérez, qu e en l a

práctica fue el que más rápido avanzó, ya el día 9 habia tomado l a ciudad
de León, al norte de M anagua. D ad a l a posibi l i dad real , l a D N C de l F SL N decidi ó instalar en León a l a Junt a de Gobierno de Reconstrucción N acional

(JGRN) que se encontraba en Costa Rica (esto se hizo después del día 13,
moment o en qu e se t om ó l a decisión) . Po r est a fecha e l i m peri ali sm o rea

lizó sus últimas maniobras al tratar de ampliar l a Junta con miembros de
s u conveniencia, per o est o f ue rechazado t aj ante y f i r memente po r el FSLN . Mi en tras, el Fr ente O r iental Robert o H uembes tom ó t odas las ci udades

que van en dirección hacia M anagua, y en Boaco, el mismo dia 19 se topó
con l as columnas de l Fr ent e N ort e pr ovenientes d e M atagalpa

El Frente Nororiental, a partir del día 6 de julio, tomó Rosita, Soanza,
Siuna, y el 18 cayeron Puert o Cabezas y Wastala. Este Frente, por el espacio 205

y forma geo ráfica de l terreno baj o su acción, dirigi ó las columnas tanto g g ' ' del

hacia la capital como hacia la Costa Atlántica. S n embargo, l a fuerza militar demostrada por el FSL N e l c i in e b
a

l oss egui ores de Somoza, quien huyó el día 17, para dejar su en i al tal -.. ' 'd ores e en lugar por
Urcuyo como si todo fuera un juego. - ' La huida del dictador, l a demagogia de Urcuyo M aliaños, el nombra miento de los mandos de l o que quedaba del ej ército somocista, for mado ahora por mi litares que no podían escapar (...), y l a ofensiva generalizada ordenada por la Dirección Nacional, reducían a pedazos lo que en otros tiempos fue considerado como uno de los ejércitos más fuertes de Latinoamérica." El di a 18 de j uli o todo estaba listo para asaltar l a capital . El asalto a Managua l o realizaron, en primer término, las fuerzas de occidente, las cuales fueron las primeras en llegar el di a 19 de julio ; le siguieron las pro pias fuerzas internas de M a nagua, que se habian replegado hacia M asaya, y junto a las columnas de esas zonas asaltaron la capital, de forma conjunta con las fuerzas provenientes del norte y oriente del pais. Ya en l a capital s e encontraban varios de los indoblegables comandantes de l a Revolución : Victor Tirado, Bayardo Arce, Humberto Ortega, Henr y Ruiz, Luis Carríón y + rl os Núñez. Mientras, acompañando a l a JGRN en León, all i estaban Jaime Wheeloch, Tomás Borge y Daniel Ortega; este último también miem bro de la Junta. El triunfo de la Revolución en Nicaragua, el 19 de j ulio, fue la culmi nación de un conjunto de factores concatenados de manera dialéctica, los cua les dieron al traste con el principal gendarme del imperialismo en Centroa mérica: la dictadura somocista. Sin la unidad monolítica del sandinismo [puntualizó Humberto Ortega) ' s una estrategia insurreccional apoyada en las masas, sin una debida : -- — in .= coordinación éntre los frentes guerrilleros y los frentes militares de las ciudades, sin una comunicación inalámbrica eficaz para orientar al mo
v i ínient o d e masas, si n recursos técnico-mi l itares d e contundencia, si n

e cu tt d todoeelpueblo integrado a sus filas en l a guerr ae,no fueaenenía 'da u o

una retaguardia sólida para introducir estos recursos, para preparar a los hombres, par a enternarlos, si n actividad de prepración previa, de triunfos y mveses, como se dio en Nicaragua a partir de octubre, en donde las masas fueron sometidas a l a más bárbara represión, pero a los hombres, para entrenarlos, si n actividad de preparación previa, zas hábil, inteligente y madura, tanto a nivel nacional como internacio nal, no habria habido triunf o revoluíconario.~ Los sandinistas [expresó el líder de la Revolución Cubana, Fidel Castro) han dado una lección más de l o que puede el espiritu revolucionari o. .-'. Los hombres de carácter débi l n o alcanzan j amás ninguna meta; I ~ . --:: e spiritus débiles no llegarán j amás a ninguna parte. El espiritu revo) u~ + ' cionario es capaz de alcanzar las más increíbles metas."

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MA NIOBRAS DE L A DI PLOMA CI A NORTEAMERICAÑA

EN LOS GLTIMOS DfAS DE SOMOZA
En el epígrafe anterior analizamos los ultimos meses de Somoza frente a la ofensiva guerrillera del FSLN. Sin embargo, aqui, en este epigrafe, pa- . — saremos a referirnos otra vez acerca de los últimos momentos del somocis mo, pero en l o tocante a las relaciones Carter-Somoza. En marzo d e 1979, ante l a renuncia de l embajador norteamericano Mauricio Solaún, habia ocupado este cargo el diplomático Lawrence Pezzullo, quien comenzó enseguida las conversaciones con Somoza, las cuales w hicie ron más interesantes después de la ofensiva de mayo, momento en que la di nastía somocista ya se tambaleaba. En estos encuentros, Pezzullo insistia en que todos los arreglos para la salida decorosa» del Presidente de Nicaragua estaban hechos, y que él no debia preocuparse por el peligro de que ocurriesen cambios radicales en el giro de la politica nicaragüense, pues Estados Unidos aseguraria el mantenimiento de la Guardia Nacional como garante de los in tereses yanquis en el pais. Ya 'en junio, la situación era insoportable para el regimen de Anastasio Somoza. El dia 23 del propio mes, la OEA aprobó un proyecto de resolución que pedia la sustitución de la dictadura somocista y llamaba a todos los pai ses latinoamericanos a contribuir a l a recuperación económica y social del pais. Esta resolución fue aprobada por 17 paises, entre los cuales se encon traba Estados Unidos. Ante esta situación, Somoza, con la convicción de que Carter estaba dispuesto a derrocarlo, tomo ] a determinación de grabar l as sucesivas conversaciones que tuviera con representantes norteamericanos. Así quedó constancia de las conversaciones sostenidas entre Somoza y Pezzullo el 27, 28 y 29 de junio de 1979, y también dos conversaciones sostenidas en los primeros dias de j ulio. En la reunión sostenida el 27 de j unio, Pezzullo dej ó sentadas cuáles eran las intenciones de Estados Unidos para con Nicaragua : hemos llegado a un punto aqui que responde a ciertas prioridades, y como hemos dicho (...) no vemos solución ninguna sin su salida, no vemos siquiera el principio de una solución sin su salida (...) Lo que pensamos
que er a necesari o er a su r enuncia como medi o de entregarle el gobier no

al Congreso, entonces, tomando una acción rápida, nombra a su sucesor constitucional a su posición, y esto produciria un inmediato cese de las h ostilidades, el comienzo de un di álogo politico que daria l a oportu- . nidad a las fuerzas vivas de este país de buscar una solución total y posi .blemente salvaguardar tantas instituciones como deban ser salvaguarda das.~ Ante la posición del Embajador norteamericano, Somoza expresó su dis gusto y dejó bien sentado su opinión con relación a la política del gobierno de Carter. Cuando Pezzullo habla de preservar instituciones, se refiere de manera fundamental a l a Guardia Nacional, y afirmó que ésta sobreviviria baj o un

nombre y organización diferentes quizás, o bajo la dirección de otros oficiales
208

para aparentar otra imagen, pero, tal y como habia sido concebida por Esta d" s Unidos, se mantendria. ¡Qué lejos de l a realidad estaba el Embajador
yanqui ! Con la entrada tr i u nfal del FSLN en M anagua, las hienas salvajes que

habian asesinado a mansalva a tantos hijos del pueblo nicaragüense, respal
dadas siempre por el uni f orme de l a Guardia Nacional, huyeron aterr orizadas,

produciéndose asi el descalabro de tan abominable institución.
S in embargo , a tr avés de estas conversaciones p odemos n otar cóm o a

pesar de que Estados Unidos consideraba necesaria l a salida del di ctador,
di lat ó las gestiones, y f orzó l a permanenci a de Somoza en N i caragua hasta

tomar la decisión de cuál era el momento de sacarlo del pais. Ya en los últimos dias, es decir, a fines de junio y principios de julio, Somoza había compren
dido que su gobierno 'estaba her id o de muerte y él n o tenía otr a sal ida que r-n unciar y m ar charse a Estados U ni dos. N o obstante el lo, Pezzull o l e ínsis ti a en no precipitarse. El gobierno n orteamericano tr ataba de alargar l os dias contados de Somoza, mientras, como dice el pr opi o Embajador yanqui, Estados

Unidos pcnía «algo viable en su lugar rápidamente, y pasaban a un gobierno
d e transi ción que pudier a obtener apoy o i nternacional ... y además, i ntr oduci r

los recursos necesarios para que se previniera el que fuera hacia la izquier
da» n Estos encuentros muestran d e f or m a m u y cl ar a la s contradicciones que matizaban las relaciones de Estados Unidos con Ni caragua en los úl t imos días de l a dinastía de los Somoza. Reflej an hasta qu é punt o l legaban esas contra dicciones. Si bien Somoza consideraba que Carter er a su enemigo po r n o ins

trumentar una intervención armada que acabara con las fuerzas revolucio
narias y darle apoy o a su gobierno par a sostenerl o a pesar de las circunstan c ias, am bos, Carte r y Somoza, convenian e n qu e er a necesari o ev ita r el

triunf o del FSLN, es decir, tenían como enemigo principal a l a vanguardia
revolucionari a del pueblo nicaragüense; ambos querían, ya que el vi ej o alíacío no p od ri a conti nuar , ev itar a l m eno s u n t r i u nf o r v o lucionar i o. Al f i n, en l os pr imeros días de j ul io , Pezzull o i nf orm ó a Somoza de que y a er a el m omen t o :

Pensamos que ha llegado el día, y ese es mi mensaje hoy. La fórmula que usted utilice queda a su completa discreción, y todo lo que queremos
saber es si piensa llevarlo a cabo pr onto. Entonces l o más pronto que po damos arreglaremos su entrada en los Estados U ni dos y l o demás..." Scmoza aceptó, y e l 16 de j u li o se reuni ó con Pezzull o par a discuti r l os ú l t i mos detalles de l a par ti da. E l 17 de j u l i o en horas de l a mañana, par t i ó Somoza con toda su f ami li a y u n buen gr up o de su s más cercanos colabora

dores, esperando ser muy bien recibido en Estados Unidos, como le había prometido el Embajador en Managua. Sin embargo, a poco de haber llegado
a M i ami , recibi ó un a l l amada telefónica del subsecretario de Estado, W ar r en Chrísiopher , par a t rasm i t i r l e u n mensaj e d e su gobier no : A nastasi o Somoza Debayl e n o er a bienvenido a Estados U ni dos. E; t a reacción del gobierno de Carter es explicable, si tenemos en cuenta

la politica de Estados Unidos de defensa de los derechos humanos, y a pesar 209

d@ -.que ya su falsedad habia quedado al descubierto ante los ojos de muchos

ob.-ervadores políticos, C re se empeñaba a mantener su fachada. No era a cer

nada favorable a la retórica carteriana el recibir con beneplácito a uno de los

más crueles dictadores de América Latina, después de su huida de la justi- .
c 4 revolucionaria, más aún cuando l a lucha justa del FSLN er a vista con simpatía por numerosos gobiernos en el mundo. Como antes ya dijimos, a pesar de ttue el 1 7 de julio Sarnosa huyo d el~ g país, esto no significó por si solo el triunfo de las fuerzas r evolucionarias," ' El propio día 17 se reunió el Congreso de Nicaragua, se leyó la carta de re ' nuncia de Somoza y se seleccionó como nuevo presidente a Francisco Urcuyo Maliarjcs. Pensaban así evitar el t riunfo revolucionario, pero el 18 de j ulio y á todc estaba listo para el ataque final a Managua, el cual fue llevado a cabo ' el día 19 por las fuerzas del Frente Occidental, que fueron las primeras en llegar a la capital, y las propias fuerzas del F rente Interno' de Managua, que junto a las columnas provenientes del Frente Norte y del Frente Oriental lograron apoderarse de la capital. El triunfo de la Revolución Nicaragüense, el 19 de j ulio de 1979, fue el resultado de la concatenación dialéctica de un conjunto de factores que dicto!t..: al traste con l a dictadura somocista, y aunque l a política norteamericani ,. .... j desempeñó un importante papel, como hemos visto, ésta no fue l a causa p rincipal . Cualquier intento de las fuerzas reaccionarias por presentar l y politica de Carter como la causa principal de la derrota del somocismo, y por restar importancia a la gesta del FSLN, debe ser refutado por la teoría revo; lun onaria. Sobre el exito, acerca de l a victoria del FSLN el 19 de j uli o de 1979, Ftdel Castro dij o de sus dirigentes y combatientes: Supieron combatir heroicamente - pero tambien han sabido ser flexibles, y cuando fue neoesario negociar en cierta forma para evitar los riesgos de una intervención, no tuvieron temor a negociar. Y tanto 'en la estrategia .militar como en la estrategia politica demostraron una gran capacidad, un gran talento; de lo contrario, desde luego, no se.explicaría la victoria.~

'=;4

M - ~ ~ D MÉ A N IC ARAGÚENSE AL D ESPLOME

DM, 89MOCISMO
Paga 4 dictadura somocista, el año 1978 se convirtió en el del colapso p>ahm ~ . j unto con el deterioro politico y moral de la tirania y el recrudeci-,o miento de las acciones armadas del FSLN ; la economía de Nicaragua sufría,,.n u n notable resquebrajamiento tanto en el orden interno como en el externo ~ : E n los yeincipales productos de exportación dio pais, el café y el algodón~ . ~ sus precios continuaron la línea decreciente en el mercado mundial, l o que ," 4W

trajo como consecuencia una disminución en el valor de las exportaciones de
e stos productos, que, como es lógico, repercutió de forma desfavorable tanto . en el monto total de exportaciones como en la balanza comercial y en l a

210

$4

=mg

pagos. Ademas, junto al decrecimiento de los precios, en el café también dis m inuyó el volumen de exportación en cerca del 1% . Si los resultados de las balanzas de pagos y comercial en 1978, no fueron más caóticos, se debió a que el precio de otro de sus principales renglones
exportables, la carne, crecio en un 44 % , lo que propi ció un aumento del mon to d e exportación de ese pr oducto de u n 3 1 "/ii, con l a caracteristica de que

las ventas externas se ampliaron a expensas de la reducción del consumo in
tei'1" o

Si nos detenemos a analizar las importaciones, tendiemos que, después de la crisis económica de 1975, en la cual Nicaragua se vio muy afectada por
c l alza de Ios precios del petróleo y su f ri ó un a b rusca reducción d e i m por taciones - qu e se debi ó t am bién a l aument o del preci o d e su s pr oductos de

importación- , se incremento de nuevo, de forma progresiva, el volumen dc
s us i m portaciones ; si n embargo , est a tendenci a se v i o r ever t id a e n 1978 y

en 1979 por estrangulamiento de la economía, en el cual influyeron : la con tracción de l a demanda interna, el défici t fiscal, los servicios a l a deuda
externa, l a subuti iización d e l a capacidad i ndustrial , etcétera. A sí , e l v ai or

de las importaciones en 1978 descendió en un 21 ~/p, destacándose el caso de los bienes de capital (-40 /¡,), debido a la baja en la inversión privada, fun
d" mentalmente." La r e lación d e t é rm i n os d e i n tercambio d u ra nte 1 978 f u e e n e xt re mo

desventajcsa, pues después de un bienio que podemos considerar como bas
tante f avorable por las cotizaciones de lo s p ri ncipales p ro ductos exportables,

estas descendieron de manera vertiginosa, siendo, por otro lado, afectado el pais por causa de la inflación 'externa, que elevó los precios de las impor
tacicnes en casi u n 1 5 % . Lo s t ér mi nos de i ntercambi o en es e año, según

datos brindados por el Banco Central de Nicaragua, decayeron en un 17 /ii, aproximadamente. A comienzos de 1978, el servicio de la deuda externa publica se volvió más oneroso al incorporársele las amortizaciones de los créditos blandos y otras obligaciones contraidas para poder llevar a cabo el «programa de recons
trucció n y ej ecutar obras de i n fraestructura. Est a si tuación se vi o agravada p or el hecho de que los préstamos concedidos por organismos f inancieros pr i vados, cuyos plazos e i ntereses eran mucho más duros que los préstamos de organizaciones estatales, contr i buyeron de manera signi ficativa a i ncrementar. los pagos al ser vi ci o de la deuda y deter mi naron una estructura poco sati sfac t oria de ésta. Cabe senalar aquí que los préstamos concertados con bancos pr i vados, en su m ay oría se hi cieron sobr e l a base de p lazo s menores de diez

años, con un interés de un 12 % anual, pero sonietidos a las variaciones de las tasas de ir tcrés de Estados Unidos y dcl eurodólar.'-'
El saldo de cuenta cor ri ente mej or ó con r elación al an o 1977 - i ndepen

dientemente de que fue negativo- ; su funcionamiento resultó en extremo di
fícil , y a que se reduj eron de mod o considerable los montos de los préstamos

. internacionales, cuyas negociaciones se veían afectadas por l a crisis politica del régimen. El saldo de la balanza de pago de 1978 también resultó defici
211

tarlo en sumo grado, por lo que se hico necesario mover una gran parbe de las
reservas internacionales. Otra de las caracteristicas más destacadas de este año 1978. fue la enorme salida de capital que se llevó a cabo, la cual se estima superó los 200 000 000 de dolares, impulsada por los temores a la guerra y los rumores de una deva luación de la moneda. Por su parte, l a industria y l a agricultura locales sufrieron de f orma
d i recta los efectos de l a cri si s y de l a guer ra ; por estas razones, muchas em - «'

presas se vieron obligadas a producir con inestabilidad y no a toda capacidad. Esta situación se fue agravando a medida que pasaba el tiempo, reportándose ya a finales de 1978 serios retrasos, sobre todo, en la producción industrial, ia. cual señálo pérdidas de un 25 % a un 30 % . En la agricultura las pérdidas fueron del orden de los 200 000 000 de dólares, principalmente como conse cuencia de las limitaciones en el áerea sembrada de todos los productos y, en especial, del algodón. Además de todo "este cuadro negativo, hay que agregar los daños ocasio
nados durante l a guerra, no como una conse .uencia mi sm a de l a guerra, sino,

más bien, debido a la actuación de la Guardia Nacional, que se comportó como un verdadero e jé rcito d e ocupación, destruyéndolo todo en l a h uida y bom bardeando de forina indiscriminada ciudades e industrias." Si como habiamos señalado, durante 1978 fue cuantiosa l a salida de capitales privados, en el primer semestre de 1979 fue mayor aún, reportán dose salidas de más de 300 000000 de dólares. En abril de 1979, con el fin de lograr el financiamiento de armamentos, Somoza devaluó l a moneda nacional, el córdoba, de siete a diez por dólar. Esta devaluación generó un alza de los precios de más de un 20 % , lo cual hizo que continuara, de esa manera, la creciente tendencia inflacionaria que se venia manifestando desde el comienzo de la década. En cuanto a la s exportaciones, se experimentó durante los primeros s iete meses de 1979 un acelerado crecimiento, el cual, más que obedecer a condiciones favorables de mercado en el exterior, fue motivado por un afán de descapitalización de la economia como signo de la derrota del régimen, que @piso aprovechar hasta el úl timo momento para expatriar los ingresos de divisas derivados de las exportaciones. De esta forma, en junio ya se babia exportado el 75,1 % del total vendido en 1979.~ Las importaciones, por el contrario, se desarrollaron de manera bastante lenta, si en el primer trimestre de 1979 los niveles fueron bajos, en el segundo trimestre la reducción fue mayor, al extremo de que, en los siete primeros meses del año, hl valor de las importaciones sólo alcanzó el 50 % de lo ad quirido en igual periodo del ano 1978. D iremos - a manera de conclusión acerca de esta etapa- que la economia . . nicaragüense se caracterizó a mediados de 1979 por l a desmonetización más aguda, por l a paralización de las principales actividades productivas y por la crisis total. Condujeron a este dramático estado de' cosas, factores que se venian arrastrando por varios anos, como fueron : crecientes desequilibrios financieros, la impagable deuda externa, que se situaba ya sobre 1 650 000 000 212

dóhues, un sistemático y progresivo drenaje de recursos al exterior, una coa
ttaccion de la inversión privada y una inflación galopante. Todo ell o marcó

una situación de crisis económica agudisima, que se reflej ó de forma ne f asta sobre l a sociedad nicaraguense y, en particular, sobre su pueblo, l o

que la elevó a un rango de primerísimo orden al momento de analizar las
causas objetivas que convirtieron a l a Revolución Sandinista en una necesi

dad histórica.

Humberto Ortega Saavedra: La estrategia de la rictoria, Dirección de Disruigación y Prensa de la JGRN, Managua, 1980, p. 28.
Ibíd em. 3 Pidel C astro R uz: « Discurso p ronunciado e n e l a cto central c onmemorativo del X X V I ' ' : aniversario del asalto al Cuartel Moncada», en Casa dc las Am éricas, n o. l l 7 , L a Ha bana, noviembt ~ ciembre de 1979, p. 7. Humberto Ortega Saavedra: La e strategia de l a vic toria, Di rección d e D iv ulgación y
I

Prensa de la JGRN, Managua, 1980, p. 3. Ibfdem, p. 32. Progreso, Moscú, 1980, p. 48.

Kiva Maydanik : «L a unidad : un problema clave», en Am érica Latina, no. 3 , E ditorial [Julio López] : Ap untes de his toria de Nicaragua, Selección d e t extos, t . 2 , S ección de Historia del Departamento de Ciencias Sociales de l a Universidad A utónoma de Nicaragua

(UNAN), Managua, 1980, pp. 339-340.
a Hu mberte O r tega Saavedra: La e strategia de l a uic toria, D i rección d e D ivulgación y

Prensa de la JGRN, Managua 1980, p. 29.
Sergo M i l oytm: «L a creatividad revolucionaria abre el camino haoia l a victorias, en: Antértca La lt~ no. 2 , E ditorial P rogreso, M oscú, 1 980, p . 7 . Humberto Ortega Saavedra: La e strategia de la v ic toria, D i rección d e D ivulgación y Prensa de ltt JG RN , Managua, 1980, p . 3. ~ tt C a gi le. Núñez: Un p ueblo a n a rmas, Serie Testimonio Revolucionario, n o. 1 , Colección

Juan de Dios Muñoz, Managua, 1980, p. 3.
Humberto Ortega Saavedra: La e strategía de la v ic toria, D i rección d e D i vulgación y

Prensa de la JGRN, Managua, 1980, p. 3. Ibfdem, p. 4. Ibfdem p. 5. Ibfdem, p. 26.
Carlos Núñez: Un pueblo e n a rmas, Serie Testimonio Revolucionario, n o. 1 , Colección Juan dc Dios Muñoz, M anagua, 1980, p . 18. Ibfdem, p. 130. Humberto Ortega Saavedra: La e strategia de l a vic toria, D i rección d e D w dgacién y '

Prensa de la JGRN, Managua, 1980, p. 28.
Fldel Castro Ruz : «Discurso en e l acto central conmemorativo del X X V I aniversario del asalto al Cuartel Moncadas, en Casa de las Américas, no. l l 7 , L a H a bana noviembredi

ciembre de 1979, p. 13.
Anastasio Somoza Debayle: Nicaragua t raic ionada, Editorial W estern I s lauds, W ash

ington, 1980, p. 389. Ibfdem, p. 415. s Ibí d' , p. 434.
P idel Castro Ruz: «Discurso pronunciado en el acto central conmemorativo del X X V I arúversarto del asalto a l Cuartel Moncada», en Casa de l as Am ér icas, no. l l 7 , L a' Ha bana, noviembre-diciembre de 1979, p. 7.

Comisión Económica para América Latina (CEPAL): Nicaragua: n otas para el- es
tudi o económico d e América Latina, Nueva Y ork, 1 979. Véase Tabla 2 «Balance comercial d e N icaragua desde 1 970 h asta 1 979>. República de Nicaragua. Banco Central de Nicaragua: An uario del Ba~co Central d c Nicaragua, Ma nagua, 1 980.

Samuel Santos: «Economía: realidad y perspectivas», en Tricontinental, no. l l 8 , Se cretariado Ejscutivo de la OSPAAAL, La Habana, 1980, p. 8.
Republica de Nicaragua. Banco Central de Nicaragua: An uario del B anco Central d e: ~ Nicaragua, Ma nagua, 1 980. -;-, s-t

2 14

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4

TERCERA PARTE

Carlos Fonseca A m a dor

Copia»dorm ea Jefe del FSLN ite

é

XIV LA REVOLUCIÓN SANDINISTA EN EL PODER

E L PLURIPARTIDI SM O
Después de l a estrepitosa huida de los somocistas, tras la vi ctori a ar r ol ladora

de las fuerzas guerrilleras populares sandinistas, y la llegada de éstas al Po der, se abrió para Nicaragua una nueva etapa : la de la verdadera indepen dencia.
Los sandinistas logr aron atraer y agl ut in ar , en su lucha contr a el somo

cismo, a diferentes fuerzas políticas que, debido a distintas razones - como ya se ha apuntado- se opusieron de una u otra manera a l a di ctadura de Somoza, y de ahi la política sandinista de gobernar de forma pluripartídista lento a esas fuerzas antisomocistas.
A pesar d e est a p ol ítica abierta a t odo s lo s sectores antídictatoríaies

para gobernar conjuntamente, algunas contradicciones más o menos espe radas se han producido en el seno de los organismos creados para institu cionalizar el Poder Revolucionario; unas, marcan desacuerdos no irreconci
liables, y . otras, ha n si d o d e abiert o rasgo co ntr arrevolucionari o y an tina

cíonaL
Sin embargo, a pesar de las agresiones externas y de los actos contrar i os a l a u n id ad n acional d e o rd en i n terno, l a R evolución S andin ista s ig ue m ar chando haci a adelante en su gestión r evolucionari a en e l Poder , basada en su carácter p l ur i par ti di st a qu e ejecutan l as do s in sti tuciones supremas gu

bernamentales: l a Junta de Gobierno de Reconstrucción Nacional (JGRN) y el C onsejo de Estado.
L A J U N T A D E G O BI E RN O D E RE CON STRUCCI O N N A CI O N A L

Antes de julio de 1979, los partidos políticos existentes en el pais casi
siempr e se prestaron a la s componendas con l a di ctadur a somocista. Fueron

muy pocos que se opusieron a Somoza de manera directa. Puede citarse como ejemplo, en este caso, a l a Unión Democrática de Liberación (UDEL), que agrupaba a los partidos de derecha más importantes.' Esta agrupación de partidos trabaj ó directa y abiertamente contra So moza, y actuó en alianza interburguesa a partir de 1974. Sin embargo es de

destacar que las contradicciones que se produjeron entre estos partidos opo sitores y la dictadura somocista, siempre se subordinaron, en ultima instan
cia, a los intereses del imperialismo yanqui, pues los intereses del grupa

hegemónico de esta organización coincidían con los de los principales gxu pos de poder norteamericanos. E stas contradicciones y las consiguientes disputas de la oposición cantea-, c n S omoza n o eran más que un readecuamiento político de las fuerzas burguesm :~ ".
en sus discordias por el Poder, para mantener l a explotación en detrimento : -.' de las grandes mayorias.

Onicamente el Frente andini st a de Liberación Nacional mantuvo una
estrategia de confrontación politica y militar, directa y abierta, de todo el pueblo, contra Somoza y el imperialismo yanqui. Asi, con el inminente triunfo revolucionario, el PSLN llamó a los dis tintos sectores sociales y políticos que habian participado en la lucha con ~ S omoza, para constituir un verdadero gobierno de Unidad Nacional, ea junio de 1979. Este nuevo gobierno fue encabezado por l a Junta de Go bierno de Reconstrucción Nacional compuesta de cinco miembros represen tativos: Violeta B arrios d e C hamorro,' S ergío R amírez M e rcado, A l fonso Robelo Callejas, Daniel Ortega Saavedra y M oisés Hassán M orales. Durante el primer a ño d e l a R evolución N icaragüense, l a J GRN tra bajó en el d esarrollo y p uesta en práctica de una serie de medidas que per mitieron crear condiciones para lograr l a reactivación económica necesaria. Para esto realizó un duro trabajo, enfrentando, de manera simultánea. los problemas sociales hezedados del somocismo y los ataques de l a reacción interna y externa. Entre las medidas tomadas por la JGRN estuvieron las dirigidas a aca bar con la estructura de Poder de la dictadura. Se abolió la Constitución somocista y se promulgaron los Estatutos Provisionales; se disolvió la Quar dia Nacional; se prohibieron los partidos Liberal Nacionalista (somocista) y Conservador Tradicionalista (colaboracionista del somocismo)', se confis caron las propiedades de la familia Somoza y sus acólitos; se creó el Ejer cito Popular Sandinista; se estatizaron los bancos privados y las compañías de seguros; se nacionalizó el comercio exterior, las minas y demás recursos ao renovables del pais; y se tomaron otras medidas que permitieran un con t rol directo del Estado para encaminar el desarrollo económico-social de l a nación hacia la reconstrucción y consolidación de la Revolución Popular San

dinista.
Los logros obtenidos por l a JGRN durante su primer año de trabajo fueron positivos incluso a pesar del boicot de Alfonso Robelo, quien pre sentó su renuncia para crear un clima de inestabilidad política en el go bierno en marzo de 1980, pocos dias más tarde de la de Violeta Barrios de Cha morro. Es de destacar que estas renuncias están inspiradas en muy diferentes

razones. En el caso de Violeta Barrios de Chamorro, como bien explicó ella,
su decisión era motivada por razones de salud y personales.

La renunda de Robelo no tomó por sorpresa a los dirigentes sandinis
tas del FSLN ni a los otros miembros de la JGRN. Robelo, en los ultimos meses, había estado cuestionando las iniciativas del FSLN tendentes a e li minar las injusticias socioec onómicas heredadas, y n o se identificó, en nin

gún momento, co n l o s pr oyectos p ol íticos que l i m i taban el en r iquecimiento

indiscriminado y que beneficiaban a las mayorias desposeidas del país. contra el gobierno sandinista.' N o obstante, l a renuncia de Robelo y las actitudes de rechazo de al
gunas organizaciones a i ntegr arse en e l Consej o d e Estado, e l p roceso re

Los móviles de Robelo fueron sus ambiciones personales, las cuales lo colocaron a la cabeza de la labor desestabilizadora interna de 1a reacción

volucionario continuó su ritmo de desarrollo sin afectarse en lo mas minimo.
De esta manera, el 18 de mayo de 1980, el FSLN designó a Arturo Cruz Porras y a Rafael Córdova Rivas como miembros de l a Junta de Gobierno de Reconstrucción Nacional que siguió cumpliendo si n vacilaciones los de
beres que e l puebl o ni caragüense y l a Revolución Sandinista se trazaro n en eu plan de u ni dad nacional r evolucionaria , dentr o de l r égimen d e econom ía

mixta y participación pluralista. En tal sentido, el saldo de estos años ha sido positivo en lo económi"o
y en l o social . L a Revolución Popular Sandi ni st a h a cu mpl id o co n e l p r o

grama trazado, si n que ello signifique l a solución de todos los problemas,
p ues er radicar lo s generados por si glo s de abandono social y explotación no

resulta fácil. Además, se debe tener en cuenta que la lucha contra estos pro
blemas ha sid o obstaculizada de mod o si stemático po r el hostigamient o cons tante de l a contr arrevolucion .

Una nueva restructuración de l a JGRN se llevó a cabo en febrero 3e
1981, y desde entonces est á i ntegrada sól o por t res miembros. Lo s salientes

fueron : M oisés Hassán M orales, quien pasó entonces a desempeñar fun
ciones de m i ni str o de l a Construcción y e n l a actual ida d ocupa el carg o de v icemi ni str o del I nteri or , y A r t ur o Cruz Porras quien ocupo el carg o de em bajador e n Estados U n i dos, per o más tard e renunci ó alegand o discordancia con i a p ol ítica sandi nista. S in embargo , l a Ju nt a d e Gobiern o de Reconstrucción N acional , i n te grad a en l a actualidad po r D aníel O r teg a Saavedr a — su coor dinador —, Ser g i o R amírez M er cado y Rafae l Cór dov a Ri vas, h a co nti nuado s u t r abaj o p ositiv o co n l a p r om ul gación d e nuevos decretos par a l a consol idación d e

los derechos del pueblo y con l a ordenación de una nueva estructura del
aparat o estatal , par a adaptar l o a la s condi ciones que se presentan e n cada

momento, lo cual ha redundado en beneficio del desarrollo económico y so cial de Nicaragua. KL CONSEJO DE ESTADO
Por s u p r opi a naturaleza r ev olucionaria , e l nu ev o Estad o Sandi ni sta necesitó crear los órganos per tinentes que demandaban las tareas de recons

trucción nacional del país.
Fue asi qu e sur gi ó l a necesidad hi stórica par a l o s sandi nistas de crear

una organización representativa de todos los sectores que habían participado en la lucha contra Somoza. Aquí se incluirían a los miembros del clero, las mujeres, la empresa privada, los jóvenes, los obreros, los campesinos y las organizaciones politicas.
219

. De esta manera, en el Programa de Gobierno de Reconstrucción Nado
aud (julio de 19?9) se anunció l a constitución de l organismo denominado

«Consejo de Estado., el cual expresó una verdadera unidad nacional, al reunir a distiritos sectores con sus diferentes intereses i ncluso contrapuestos-, que eqeesaran sus criticas, sugerencias y puntos de vista, con el objetivo prm
cipal de encaminar al p ais hacia el l ogro de la reconstrucción nacional, m e -, diante una verdadera participación p opular e n l a g estión d el G obierno. Es dentro de ese marco que el 4 de mayo de 1980 se constituyó el C on sejo de Estado, integrado en la actualidad por 51 miembros designados por

las organizaciones politicas, populares, sindicales, gremiales y s ociales si
guientes ~ ORGANIZACIO NES P OLÍT ICAS : ~ ~ Frente Patriótico : 1. Frente Sandinista de Liberación Nacional (FSLN), 6 miembroa

2. Partido Liberal Independiente (PLI), 1 miembro.
3. Partido Socialista de Nicaragua (PSN), 1 miembro.' 4. P artido Popular Social Cristiano (PPSC), 1 miembro. ~ ~ Ot ras Organizaciones : 5. 6. Z. 8. P artido M ovimiento Democrático (M DN) , 1 miembro.' P artido Conservador Demócrata (PCD), 1 miembro. Partido Social Cristiano (PSC), 1 miembro. M ovimiento Liberal Constitucionalista (MLC), 1 miembro.

.4 ORGANIZACIONES POPULARES
9. Comités de Defensa Sandinista (CDS), 9 miembros. 10. Juventud Sandinista ~ 19 de juli o, 1 miembro. l l . A sociación de M ujeres Nicaraguenses Luisa Amanda Espinosae (AM NLAE), 1 miembro.

~ ORGANIZACIONES SINDICALES : 13. Asociación de Trabajadores del Campo (ATC), 2 miembros.
14. 15. 16. 17. Confederación General del Trabaj o (CGT), 2 miembros. Central de Trabajadores de Nicaragua (CTN), 1 miembro. Confederación de Unificación Sindical (CUS), 1 miembro. Central de Acción de Unificación Sindical (CAUS), 2 miembros.

18. Federación de Trabajadores de la Salud (FETSALUD), 1 miembro
~ ORGANIZACIONES GRE1VHALES Y S OCIALES: 19. Fuerzas Armadas, 1 miembro.

20. Asociación Nacional del Clero, 1 miembro. 21. Consejo Nacional de la Educación Superior, 1 miembro. 22. Asociación Nacional de Educadores de Nicaragua (ANDEN).
1 miembro.

23. Unión de Periodistas de Nicaragua (UPN), 1 miembro.
24. Asociación de Mískítos, Sumos y Ramas (MISURATA), 1 miembro. 25. Confederacion Nacional de Asociaciones Profesionales, «Héroes y Mártiresi, 1 miembro. 26. Unión Nacional de Agricultores y Ganaderos, 2 miembros.

27. Eje Ecuménico MEC-CELADES, 1 miembro.' ORGANIZACIONES DE LA EMPRESA PRIVADA:
28. 29. 30. 31. 32. Instituto Nicaragüense de Desarroll o (I NDE), 1 miembro. Cámara de I ndustrias de Nicaragua (CADIN) , 1 miembro. Confederación de Cámaras de Comercio, 1 miembro. Cámara de la Constitución, 1 miembro. Unión de Productores Agropecuarios (UPANIC), 1 miembro.'

Valga senalar que el Consejo de Estado, originalmente, se concibió con 33 miembros, después con 47, y ya en mayo de 1980 quedó integrado por 51 miembros. Esta ampliación respondió a l a necesidad histórica de lograr'
u na genuina par ti ci pación p opular e n l a gestión de l Gobierno , co n u n ca

rácter pluralista, que permitiera el ejercicio de la democracia popular, acorde
con la s características de l a Revolución Popular Sandi nista. S in embar go, a pesar de que el Consej o de Estado constituy e un a inst i

tución colegislativa que se complementa de modo armónico con la Junta de
Gobiern o d e Reconstrucción Nacional y e s en l a pr áctica u n f or o nacional

de debate político e ideológico, donde se expresa el pluralismo político del
proceso r evoluci onario, al gunas delegaciones i ntentaro n p r ovocar l a deses

tabilización de l proceso de institucionalización d e l a democracia nicara guense. Los partidos políticos de derecha y l a empresa privada trataron de mí
nar l a v erdader a expresión d e u ni da d y p l ur alism o de l Consej o d e Estado, proponiendo i ni ciativas d e l eyes que cuestionaban l a legalida d r evoluciona

ría, el carácter popular y antimperialista de la Revolución y el papel de las
o rgani zaciones d e masas. En tr e l o s par t idos qu e se r et ir aron estuvieron el Social Cri stian o y el Conservador D emócrata, qu e secundaron a l M ov i mien to Deinocrátícc N i caragüense (M D N ) cuando éste l o hi zo, después de l a r e

nuncia de su principal dirigente, Alfonso Robelo. No obstante esa labor para boicotear el funcionamiento y desarrollo
d el Consej o de Estad o ni caragüense, y crea r un a cr i si s art i fi cia l e n l a u n i dad nacional d e l a Revolució n Sandi nista, est a in sti tución cont inu ó su s se s iones y s u t r abaj o, y a p r ob ó l eyes trascendentales d e carácter económ í u ,

'político, social, cultural y administrativo, las cuales responden a los intereses del pueblo.
El ti emp o demostr ó el er ro r en qu e incurriero n l o s que pretendían ate

nuar el carácter democratíco y deliberativo del Consejo de Estado. Lejos de
d ebi lit arse, se f or taleci ó aú n má s y demostr ó qu e habí a ad qu i r id o un a v i

talidad impr sionante por el ej ercicio efectivo de l a democracia en su ges
tión dh gobiern o y po r l os postulados rev olucionarios que or ientan su acci ón . Además, d urante el períod o d e receso, e l Consej o d e Estado, a t r av és de su Junta D i rectiva, l ogr ó e l 2 0 de ab ri l d e 198 1 l a i ntegración d e este

organismo a .la Unión Interparlamentaria Mundial, lo cual demostró la legt .tunida4,.del iCon~ jo del Pueblos nicaragüense para todos los pueblos del
mQn4Q>

Las leyes que ha aprobado el Consejo de Estado han consolidado la fuerza de,la Revolución Sandinista, han materializado el modelo de econo
mia mixta y el pluralismo politico que se trazó para l a reconstrucción del pais y han confirmado que en Nicaragua se desarrolla de manera pmgresiva una revolución popular, democrática y antimperialista.

LA POLÍ TICA DE CARTER HACI A NI CARAGUA

DESPUÉS DEL TRIUNFO SANDINISTA CAMBIOS OCURRIDOS EN L A P OLÍTICA N ORTEAMERICANA
HACI A NI CARAGUA A PARTIR DE LA VICTORIA DEL 19 DE JULI O DE 1979
El triunfo sandinista cambió de forma radical la correlación de f un das en Centmamérica. Este hecho puso de manifiesto el fracaso del diseño d e la politica carteriana hacia l a región, cuyos principales pilares, l a defensa de los derechos humanos y el manej o de los niveles de ayuda económica y militar en correspondencia con el tipo de gobierno, fueron muy discutidos por amplios sectores politicos del aparato de Poder norteamericano. Después de l a den ota somocista, l a politica norteamericana Se carac terizó, de manera fundamental, por el regreso acelerado a sus métodos tra dicionales en el Hemisferio, dejando a un lado toda retórica de sapoyo a la democracia» y «defensa de los derechos ciudadanos . Fue entonoes que Estados Unidos se vio precisado a rediseñar su linea de conducta para con
Centroaméri ca.

La nueva política elaborada en Washington no tuvo otra salida que re conocer al Poder Revolucionario sandinista y admiti r l a caida de su pri n cipal bastión en Centroamérica; seguir c on r ecelo el r ápido a vance del m o vimiento revolucionario salvadoreño y determinar el nuevo papel que de sempeñarian Honduras, Guatemala y Costa Rica dentm del ámbito regional, . pero, de modo fundamental, Honduras, l a cual ya desde los primeros días del triunfo sandinista despuntaba como el nuevo gendarme de Estados Uni dos en el á rea, tanto por e l h echo de tener f m nteras con N icaragua y h a berse refugiado en este país un gran número de exguardias somocistas, como por su servilismo probado a los designios yanquis. El nuevo diseño de la politica norteamericana fue expuesto de manera muy clara en el informe presentado en septiembre de 1979, por el subsecre tario de Estado norteamericano, Viron Vacky, ante la Comisión d e Relacio nes Exteriores de l a Camara de Representantes de Estados Unidos, quien en uno de sus planteamientos señaló: Las naciones de l a región afmntan una variedad de pm blemas eco nómicos y sociales comunes e interrelacionados, la mayor parte de los

cuales produce presiones directas en pr o de cambios políticos y del sistema.'
S egún est a af i r mación , Estados U n i do s d ebía examina r co n detall e l a

situación económica, politica y social de los diferentes países centroameri
canos y debia, además, tener l a capacidad de adelantarse a posibles cambios

r adicales a través de medidas reformistas que evitaran l a integración de una situación revolucionaria. Esto por un lado, y por otro, Estados Unidos apoyaría con todo rigor a las fuerzas militares y represivas de la región.
En e l caso especifico d e N i caragua, l a nuev a p ol i tica d c Carter tenia

;omo objetivo primordial desviar, o, en caso de ser imposible, neutralizar el curso revolucionario del proceso nicaragüense, a través del mantenimiento
de r elaciones n o a gresivas, si n o d e cooperacion económica (aunque esta

cooperación estaria condicionada por determinados factores), las cuales per
m i tieran a Estados U nidos ganar t i empo en relación con el resto de los con fl ictos en el área centroamericana y observar el curso de los acontecimientos

para defini r en caso necesario — digamos, ante el establecimiento de una
' segund a Cuba ' e n N i caragua — la l i nea adecuada a segui r . Respecto a l a s r elaciones con Estados U ni dos, el M i ni str o de l I n teri or d e N i caragua, comandante d e l a Revolución T omás Borge, d i j o : Lo que j amás perdemos de vi sta es el objetiv o f inal , de tal maner a que

de acuerdo con esto nuestras relaciones con Estados Unidos serán cor
diales, tan ar moniosas com o Estados U ni dos quieran que se haga. Esto está siempre muy ín ti mamente vi nculado con el respeto que ellos tengar por nuestr a d ígníd " 3 , nuestr a soberani a y nuestr a i ndependencia.' AGRE SI O N E S P O I I T I CA S Y E C ON Ó ! A IC AS

D espués del triunfo revolucionario, el gobierno norteamericanc se vi o
obl igado a reconocer a l nuev o Estado nicar agüense, l o cual n o q uiso decí r

que se resignara a aceptar el cambio y a quedarse con los bra os cruzados.
Al p r in ci pi o Carter t r at ó d e presentar su s r elaciones con N i caragua como

amistosas y de cooperacion. En los primeros dos meses y medio posteriores
a .la vi ctori a se hi cieron mu y f recuentes los vi ajes de mi em bros del gobic r n ! orteamerícan o a M anagua, y , e n l a mi sm a f or ma, al gunos em presario s y pol íticos ni caragüenses eran i n v itados a E stado s U n i dos, t ras l a mascarada del establecimient o de buenas relaciones. Si n embargo, c l objetiv o verdadero era observar e l r umb o de l p roceso, ca!arl o a i ond o p ar a evi ta r l a instaura c ión d e l o que e n W ashíngton l l amaban «e l m odel o m ar xi st a d c desarr ol le

pro-cubano..
A l a par que los norteamericanos se mostraban generosos y am i gos, n>a n io'araban par a tr atar d e qu e f ueran i n cl uidos en l a Junt a d e Gobiern o de Reconstrucción Nacional i nd ív iduos de su i nterés, y un a vez que constataron l a i mposibi l idad de este obj etivo, comenzaron los movi mientos de desestabi l i z ación, tales como fuertes campa!!as dif amatorias a través de la prensa y ot r os

.no&os de difusión masiva y el fomento de la división dentro de la vanguar dia 223

savolucionaria, dentro del movi movimiento obrero y entxe los oóxeros y los cam pesínos. No obstante estas maniobras, el gobierno norteamericano sabia que su a xxna más etectiva para combatir a l a Revolución ¹ i

¹icaraguense era la dema ca. ue asx que para facilitar su estrategia, Carter tomó la agxe. g gica determinación de solicitar al Congreso de Estados Un d l a ba "
11 d' d iciembre de 1979en ay u& " para de Relaciones que fue aprobado d e o res por el Comité Nicaragua l o E t e ' d e la mara de Representantes, pero le fue introducida una enmienda que obligaba xe' al Presidente a suspender la asistencia a Nicaragua, si se comprobaba la p banas o soviéticas en el país o si se hacia e a' d px eel te u p syo o e gobierno nicaragüense a la subversión en Centroamérica.en d I evi ~ partir de entonces, hubo amplias discusiones en el aparato de gobierno e stadounidense acerca de si era conveniente o no o f d a, o no o Ejecutivo nortea aamerosas visitas de congresistas y miembros del recer esta ayuaa, asi como gua. ina mente, después de intensos debates, la vo n o Cámara mexicano de Repxe. ~ entantes aprobó el 2 7 de febrero de 1980, el p rograma de ayuda económica a N icaragua. N o obstante. bajo e l p retexto de que ésta sobrepasaba los l i mites establecidos por el Congreso, la Comisión del Presupuesto del Sexxado la congeló el 4 de marzo de 1980. E n los momentos en que Estados Unidos decidia -si otorgaba o I 'H 000 000 de dó o n o oa e olaxes, el pequeño pais centroamericano afrontaba una grave situación económica. A l enorme endeudamiento externo, que ya para 1980 sobxepasaba 1 2 ü00000000 de dólares, se unia una di sminución notable del producto os ' in terno bruto (PIB). Muchos paises del mundo ofrecieron su mano amiga a l a Revolución Nicaragüense, mientras Estados Unidos definia cuál posición con venía más a sus intereses. e1 programa de los 75 000 000 de dólares de ayuda, aunque en principio sólo flxexon transferidos al gobierno sandinista 60 000 000 con la condición de que el 60 "/s de esa cantidad debia ser invertido en el sector privado. Otro mecanismo empleado por la política mezquina del imperialismo fue el estímulo a los capitalistas nicaragüenses para que sabotearan ia economía de su país, a través de la descapitalización de las empresas o impidiendo el e xecimiento de la producción para debilitar al Gobierno. En el caso de la d escapitalización debemos señalar que ésta ha afectado de manera seria la economia nicaragüense debido al défici t monetario existente en el pais, he redado del pasado somocista y ocasionado entonces por el endeudamiento externo de que ya hemos hablado. Asimismo, Estados Unidos no sólo ejercía presiones sobre Nicaragua, sino utilizaba su poder e influencia en organismos financieros internacionales ta Ies como el Banco Centroamericano de Integración Económica y el Banco Mundial, asi como sobre otros paises para que congelaran sus creditos a Ni caragua. Es conocido, además, cómo no sólo quiso impedir cualquier nuevo préstamo al gobierno sandinista, sino que en algunas ocasiones trató de obs taculizar el proceso de xenegociacion de la deuda nicaraguense, en un intento por a ogar la Revolución y frenar la reconstrucción del pais. De esta misma forma, el gobierno norteamericano puso todo tipo de trabas a los productos

Al Bn, después de mucho revuelo, el 19 de mayo de 1980, el Senado aprobó

d e exportación nicaragüense, en e l mercado internacional, para evitar l a entrada de divisas tan necesarias a la economia del pais centroamericano. A estas acciones se unían las actividades agresivas de la CIA, tales como la preparación de atentados contra dirigentes de la Revolución; la promoción de huelgas en sindicatos claves para impedir la reactivación economica y crear

un clima de tensión; realización de planes para sabotear objetivos económi
cos importantes; intentos por presentar a los Comités de Defensa Sandinista como un aparato político represivo, con el propósito de crear contradicciones
e ntr e l a población y e l Gobiern o Revolucionari o y hacer qu e éste per d er a

el apoyo popular, y la instigación a los grupos de ex guardias somocistas que habian huido del pais, para que provocasen conflictos en la frontera y de esta forma ocasionar tirantez adicional. Ya analizaremos después cómo pasaron al apoyo directo a la contrarrevolución. Si tratáramos de enumerar todas y cada una de las actividades llevadas a cabo por el gobierno de Carter contra el proceso revolucionario nicaragüense,
la lista sería i nter minable, pero ésta sería mucha más larga si agregáramos las

agresiones del sucesor de Carter, Ronald Reagan.
Resulta ev idente qu e los pl anteamientos uti li zados po r Washington par a

llevar a cabo sus agresiones han sido y son falsos y sólo han querido p~c segmr el desestabilizar a la Revolución. Sin embargo, el gobierno sandínisw
no ha cambiado el cauce de l a Revolución, n i se h a puesto de r odi llas ante

los yanquis, como l o hiciera Somoza durante más de 40 años. La Revolu
c í6n N i caragüense ha m antenid o un a actitud d i gn a y h a denunciado en n u

merosos foros internacionales las agresiones de que ha sido objeto, recibiendo el apoyo de gran número de paises.
P ese a est o úl ti mo, l a a dmi ni stración carterian a n o descartó l a posi bi hdad de realizar agresiones m i l itares, n o de f orma abierta, sino a tr avés del !asara somocista qu e habi a m archado a H onduras huyend o de l a ju stici a r e

volucionaria. A continuación, analizaremos l a magnitud de estas acciones,
que se mantienen aú n en nuestros días, y d e f orm a abierta, e n f r anca v i o

lación del derecho internacional y l a Carta de las Naciones Unidas. APOYO NORTEAMERICANO A I A C QNTRARREVOlU CIO N Desde que triunfó ía Revolución Sandinista, el g obierno norteamericano
comenzó a u t i l izar a l n um eroso gr up o d e ex guar dia s somocistas que había

huA o a Honduras, como instrumento par a lograr su objetivo de derrocar a. 'Gobierno Revolucionario. Asi, empezaron a estimular a estos asesinos para
e se reorganizaran y atacaran la s f r onteras ni caragüenses.

Desde entonces Honduras comenzaria a desempeñar su. nuevo papel de
t; m dar in e de l i mp er iali sm o e n G ..ntroaméríca. U n buen g r up o d e asesores

sor";."americanos fue enviado a ese pais con el objetivo de organizar y entre
')ar a l o s e x guar dias s ' mocistas, además d e qu e se establecieron c ' m pa

v en;os de entrenamiento ...ilitar en La Florida, es deci r„ dentr o del pr o
tzr r ít ori o d e Estados U n i dos. Según e l vi cemi ni str o d e D efensa y j ef e

A." Estado Mayor Gene.al del Ej ército Popular Sandinista, comandante Joa quín Cuadra, en abri l «k 1981 ya habían regresado a Hondur" s a~-»-:edor

de ó00 hombres que estuvieron recibiendo entrenamiento en Estados Unidos durante 1980 y que v i vieron para concentrarse a l o l argo de l a frontera

con Nicaragua y comeBhar nuevas acciones armadas.
Desde el triunf o de l a Revolución, el 19 de j uli o de 1979, hasta que c ulminó el periodo presidencial de James Carter, se produjeron, baj o su abrigo, 92 agresiones a través de l a frontera entre Nicaragua y Honduras, denunciadas en diferentes foros internacionales, po r f uncionarios de l go b ierno nicaragüense, el cual , consciente del peligr o que ha amenazado y amenaza aún a la Revolución, prepara al p ueblo p ara l a defensa. I ncluso, desde los primeros meses del triunfo, los dirigentes de la Revolución cono cian de las intenciones yanquis. A sól o un mes y medio de l a victoria, el comandante Daniel Ortega señaló ante el Plenari o de l a V I Cumbre del IVlovimiento de los Paises No Alineados : Sabemos que el imperialismo está interesado en hacer fracasar n uestro p roceso y q ue v a a u tilizar t odos los recursos a su alcance para l ograrlo..."' A pesar de las denuncias efectuadas por la JGRN, las acciones por parte de Estados Unidos continuaron. El apoyo brindado a l a contrarrevolución se fue haciendo mayor . Los esbirros womocistas recibian con determinada frecuencia armamento del más moderno y cuanto parque fuera necesario. La actitud del puebl o nicaragüense para con Estados Unidos fue ex presada por Tomás Borge, quien señaló en una entrevista en la Organización de Solidaridad con los Pueblos de Africa, Asia y América Latina (OSPAAAL),' de l980 : «Esa ha sido nuestra politica en relación con Estados Unidos: re laciones cordiales, de respeto mutuo, de exigencia de que nos respeten. No sotros los respetaremos en l a medida en que ellos- nos respeten...s'~ A manera de conclusión, podemos expresar que l a politica de Carter después de la victoria sandinista demostró la verdadera cara de las maniobras imperialistas. Derechos humanos a un lado, el gobierno norteamericano in t entó, por todas las vias a su alcance, desviar el proceso revolucionario y extorsionar económicamente a l a Revolución, y cuando ninguno de los dos
métodcs l e di o resultado, ut i li zó 'las l l amadas por ese mi sm o gobierno .accio

n es encubiertasi, las cuales comenzaron por l a preparación de atentados a con el apoyo irrestricto a la s bandas contrarrevolucionarias que trataban lideres de l a Revolución Nicaragüense, y alcanzaron su más alta expresión de forma infructuosa de dar al traste con un verdadero gobierno xlevolucio nario y popular en Nicaragua. La administración de James Carter finalizó, pero no los intentos yan quis por destruir l a Revolución Nicaragüense. El nuevo inquilino que ocupó y ocupa l a Casa Blanca se esfuerza, si n éxito, por da r marcha atrás a la
rueeia de l a hi storia. L a lucha, si n embargo, conti nua. L o que defi nier a San

dino como guerra de libertadores para matar l a g uerra d e l os o presores. no ha terminado aún en Nicaragua. El heroico puebl o nicaragüense ha manifestado su voluntad de man- ' tener buenas relaciones con Estados Unidos, pero también ha expresado yu decisión de morir hasta el último hombre, defendiendo la patria de ia agre. sión yanqui, si algún dia éstos se atreviesen a repetir la aventura de Wiliiazj Walker. Por ello en el XXXV Periodo Ordinario de Sesiones de la Asamblea

azó

de l'as Naciones Unidas, el ministro nicaragüense del Exterior, M iguel D'Es
c ote, expresó : Con l o s Estados U n idos, y a l o hemos di ch o muchas veces, deseamos

mantener las mejores relaciones posibles y estamos dispuestos a seguir
h a ci e nd o t o d o e l e s f u e r z o n e cesar i o p a r a l o g r a r sa na r l a s h e r i da s q u e

a ú n p er sisten e n nuestr o pueblo, com o consecuenci a d e l a p ol ítica i n tervencionist a y d e compli ci da d co n l a t i rani a qu e hast a hace poco

tue la politica dominante (...) Queremos ser amigos, pero para lograrlo
',amás nos venderemos n i nos detendremos en l a sagrada tarea de ha :e r un a nuev a N i caragua Li br e y Soberana."

227

la oposición legal emstfan siete partidos políticos que, en unión de dos conferen das sindicales, constituyeron la Unión Detnocrática de Liberación (UDEL), en diciembre de
1974. Esta organiaación, que se creó después del fraude electoral de l a dictadura somocista,

e staba integrada por los parsidoe: Socialista Nicaragüense (PSN), Social Cristiano (PSC), G . berai Indelxmdiente ,(PLI ), Acción Nacional Coeedvadora, Movilización Nacional, Salvación

Nicaragü ense y Liberal Constitucionalista; además de las dos conferencias sindicales: la Central
* Trabajadores de Nicaragua (CTN) ) y la Confederaci6n General del Trabajo (CGT). Se trata de la viuda de Pedro Joaquín Chamorro Cardenal.
La maniobra política de Robelo consistía en renunciar a la Junta de Gobierno de Ro. construcción Nacional para que, junto a éi, algunos técnicos del Movimiento Democrático Ni

caragüense (MDN), que cumplían funciones administrativas en las empresas del Estado y en
varios ministerios, se retiraran y así crear una crisis política interna, en consonancia con la estrategia imperialista. D e los más de 250 técnicos que Robeio esperaba arrastrar tras de sí,

~óio seis lo hicieron.
República de Nicaragua. Consejo de Estado: «Estatuto fundamental de l a Rela%1íca

de Nicaragua», en Consejo da Estado. Leyes rulacionudas con ul Consejo du Estudo, Managua, 1982, p. 9.
Así en l a fuente; se trata del Partido Socialista Nicaragüense. Así en la fuente; se trata del Movimiento Democrático Nicaragüense. MEG CELADEC : M ovimiento Estudiantil CristianoComisi6n Evangélica Latístoamerl.

Latina durante l a administración Carters, El i nspuriulisnso n ortuansuricuno contensporánuo.

cana de Eaucaci6n Cristiana. Su nombre completo: Unión de Productores Agropecuarios de Nicaragua (UPANIC). Germán Sánches, y Orlando Silva: «Las relaciones entre Estados Unidos y la ~

Temas Políticos, t. I l , Centro de Estudios de América (CEA)), La Habana, 1982, p. l l 2.
Tomás Borge: «U n sueño s e convierte en realidad», en Tr ic ontinuntui, no. 1 18, S e.

cretariado Ejecutivo de la OSPAAAL, La Habana, 1980, p. 22. Daniel Ortega Saavedra: «Discurso pronunciado en el p lrnsrio de la VI C umbre de
ks N o A lineados, el 6 de septiembre de 1979», en Polít ica E xterior, no. 3 , Serie D iscursos,

.Ediaiones Patria Libre, Dirección de Divulgaci6n y Prensa de Ia JGRN, Managua, 1979, p. 11.
Tomás Borge: «U n sueño se convierte en realidadk, en Tr icontincntui, no. 1 18, S e

cremriado Ejecutivo de la OSPAAAL, La Habana, 1980, p. 22.
Míguel D 'Escoto Brockmann: Discurso p ro nunciado e n e l d ebata general del X X X V

Período Ordinario du Sesiones du lu Asamblea du las Naciones Unidas, ui 8 du octubre du
1980, Direcci6n d e Divulgación y P rensa de la Junta de Gobierno de Reconstrucción Ns ao nai,

Managua, 1980, p. 12.

22S

EL REACONDICIONAMIENTO DE LA ECONOMÍA. LA RECONSTRUCCIÓN NACIONAL.
PERÍODO D E 1979 A 1982
LA HEKENCI A SOMOCISTA
El Gobi ern o d e Reconstrucción Nacional , constitu id o com o genuin a ex pre

sión del triunfo revolucionario, heredó un pais saqueado y destruido, como
consecuenci a de l ar gos años de desgobierno, r epresión y cor r upción y de l os daños relacionados de f orm a di rect a con l a cr i si s social y l a guerr a dc l ibe

ración y, en particular, con la actitud genocida de l a Guardia Nacional. Además del conocido e irreparable dano causado por l a pérdida directa de vidas humanas (50 000), heridos (120000) y niños huérfanos (40 000), el
costo material de l a guerr a de l iberación fu e cuantioso ; y l as de l a i n fraes tructur a i ndustrial y social fu eron superi ores a los 500 000 000 de dólares, se gún cálculos conservadores de l a CE PA L . Po r o t r o l ado, en l o s úl t i mos 18

m eses de la dictadura se produj o una descapitalización del país superior a los 750 000000 de dólares. El PI B descendió durante 1978 y 1979 al nivel alcanzado en 19S2. A simismo, la deuda externa llegó a 1 650000 000 dó lares, cifra que Nicaragua es incapaz de pagar en estos momentos, pues, para que se tenga una idea de su monto, la deuda representa, por l o menos, el total de tres años de exportaciones nicaragüenses.'
T odos estos factores repercutieron d e maner a di rect a sobr e e l n i vel de v ida d e l a población , deteri or ándol o todavi a mas, a l l i m itar s u acceso a l a vi vienda, a l tr ansporte, a l a salud, a l a educación, a l a vez qu e pr ovocaron u n aument o extraor dinari o d e l a tasa d e desempleo, qu e e n l os meses i n

media>omente posteriores al triunfo revolucionario ascendia a un 33 % del
total de l a fuerza de trabaj o, si n in clui r l a fuerza subempleada. Las fuertes restr icciones externas se aprecian aú n más, s i se t om a en cuenta que Somoza sól o dej ó en las arcas del Tesoro 3 500 000 dólares como

reservas internacionales, lo que apenas alcanzaba para financiar las impor tacicnes de dos días.
P ero l a Revolución n o sól o hered ó estos m ales perceptibles . a p r imer a

vista., sino otros muchos mayores que tienen que ver con el tipo de economía capitalista, subdesarrollada, agroexportadora y dependiente que la dictadura impulsó durante medio siglo. Heredamos una econo mía guiada por el afán de lucro más que por el de satisfacer las necesi 229

dades básicas de las mayorias del país. Y en los meses anteriores a la c sida del somocismo, a les males de una organización social capitalista, so o ae agregaban los de l a descomposición de una dictadura que de redó hasta el cansancio a nuestro pais.' ep A demás aaeste contexto tan pesaroso, hay que añadi r un a cuestión , d e capital importancia, y es que las caracteristicas más terribles que a b ian a la economía nicaragüense se extienden hacia e l f uturo, pues el la e ago país no cuenta con la suficiente cantidad de recursos humanos y materiales como para en un período de diez afios, si no liberarse, por l o menos redu c ir hasta niveles aceptables las pesimas condícioaes económicas y socíak s X1 en que se encuentra. C onooedores de estas situaciones, el pueblo nicaraguens e rd' y su vangua que evan a cabo un importante esfuerzo de movilización nacional i a, t ermine con la i njusticia social y económica y con el subdesarroll o pa a l cual se enfrentan a su causa esencial - l a más importante ahora que se rom pió con la dominación politica- : la dependencia económica.

PRIMEROS PASOS DE LA REVOLUCIÓN PARA ROM PER

CON LA DEPENDENCIA ECONÓMICA
El cuadro social que presentaba Nicaragua al triunfo de l a Revolución era de hambre, de desatención a la educación, de abandono a l a salud, de carencia de viviendas, de desempleo; el pueblo nicaragüense vivía en un to tal desamparo. La causa de esa situación social l a encontramos en la situación econó mica, en el sistema económico de nuestro pais, que ha desarrollado una economia capitalista dependiente.'

(-)
Cambiar ese cuadro social significa transformar esa situación econó mica, que estaba sustentada en el poder dictatorial, el que era, a su vez,
sustentado po r e l i mperi alismo . D e ah í qu e nosotros caracterizáramos nuestr a lucha com o un a lucha f undamentalmente anti mp erialista. Noso

tros hemos definido l a lucha sandinista como una lucha de carácter antimperialista, antioligarquica, antidictatorial . Para nosotros, el ene migo fundamental ha sido el imperialismo norteamericano y el enemigo principal la dictadura. Ya eliminamos al principal, pero todavia no nos hemos hbrado del fundamental, que es la dominación imperialista, la dependencia. Romper esa dependencia es ahora la tarea estratégica de la Revolución.' POLITICA EXTERIOR INDEPENDIElVTE Kl triunfo de julio de 1979 marcó un gran hito en la historia de Nicara gua, ya que de forma definitiva el pais logró su verdadera soberanía e inde pendencia, conquistada al precio de muchas vidas heroicas. Desde entonces

ha sido libre de relacionarse con todos los países del mundo, no con aqué
llos que i mponga el i mperi ali sm o.

Con esto se logró aumentar de gran manera los mercados disponibles, lo que se tradujo en una elevación considerable de la producción, de la pro ductividad, el aumento de los ritmos de crecimiento de la economia y mayo res ingresos para la nación. La práctica de una política exterior independiente se ha manifestado,
entre otras f or mas, en el estableci miento de relaciones di pl omáticas, políticas y comer ciales con los paises socialistas. N i caragua, po r otr a parte, se ha i n

tegrado al M ovimiento de Países No Ahneados, que propugna una política de defensa de sus materias primas básicas, que lucha por el nuevo orden
económico i nternacional , po r u n n uev o or den f i nancier o que acabe, precisa mente, con l a dependenci a de los países subdesarr ollados y ayude a desace!!

tuar el proceso de deformación de sus economias, con la finalidad de lograr
una i n dustri alización y u n desarr ol l o económico que m ej or e de m od o notab!e

las condiciones de vida de sus pueblos.
E n l a época prerrev olucíonaria, N i caragua sól o m antenía r elaciones d i p l oniátícas co n unos poco s países; p er o a l t r i u nfar l a Revolución , se abr i ó de maner a total haci a nuevas relaciones con t od o el m undo . S u po l ítica ex tel'ic r i ndependiente ha per m !tid o abr i r nuevos mercados par a sati sfacer su s

necesidades. Con anterioridad, los productos sólo se podían obtener en Es
tad=s <Jnido s u o ! ro s p aís s capitalistas, a l o s precios que el lo s i m ponían. Al en trar N i caragua en r elaciones con todos lo s países del m u ndo, est á en capacidad de com prar en o tro s países y co n mej ores condiciones d e pago. Además, am pl i a sus fuentes d e f i nanciamiento, l o cual l e per m ite elegi r l as de mej ores condiciones, y el l o tam bién f avorece a l a di smi nución d e l a de pendenci a f inancier a de unas pocas fuentes de cr édit o que l e han extor siona

do por decenios.
Es también i m portante el hecho de qu e N icaragua, que h a sido depen dient e de l a tecnología del i mperi ali smo, hay a ar r i bad o a s u i ndependencia p- l i tica, pues esto l e p er m i t !r á i ncorp orar tecnol ogía d e otros países.

N A c I o NALI z A c IO N DEL c o AIERc10 Ex TERI o R
Otr o paso q!!::. di o l a R" . o lución con v is tas a e li m i nar l a d ependencí;.: económica del exter !or, íu e la n acionali zación d el c omercio exterio r, c on l o cual e l Estado re vo lucionario s o c onvi r t ió en e l ú n i co n egociador i n terna c ional y se eli m i nó l a anarquía que p! evalecía antes de l a Revolución, que l e

provocaba grandes pérdidas.~
D e esta m an era, e l Estado pasó a contr olar t odas la s i mp or taciones y

exportaciones del país, y se estableció de manera firme el monopoli o del
comerci o exteri or . E l E stad o se hiz o carg o de l a comercial ización d e t odo lo pr oducido, y a po r em presas estatales o por pr oductores pr iv ados. En este ú l t im o caso, e l Estado le s compr a l a m ercancía par a l ueg o v enderl a e n el

exterior.
Con esta medida se faci l i t a l a concertación de convenios f av orables y se logra n m ej ore s condi ciones e n l o s t ér mi no s d e i ntercambio. 231

Para llevar a l a p ráctica esta medida, la Junta de Gobierno de Recons trucción Nacional. consciente de la importancia que tiene el comerci ext nisterio de Comercio Exterior or, el cual ha sido desde entonces el organismo

4

c aragua, consideró oportuno e indispensable crear el di

da. de aplicar las medidas que estime pertinentes para el orma coor inte. ' ' s desarroll o na aa, gr a e s te sector. A simismo, se creó un sistema de empresas estatales d ' t a a l M i nisterio de Comercio Exterior , per o con personalidad j uridica, patrimonio 'o propio y plena capacidad para adquirir derechos y contraer obligaciones, que s on las únicas autorizadas para efectuar las exporta ' d 1 d sicos Ni caragua, asi como de los subproductos derivados. Estas empre sas estatales son los brazos ejecutores del intercambio come 1 ueuen c si icar en dos grandes grupos: las empresas estatales de exportación y ha emluesas estatales de importación. NA CI ONALIZA CIÓN DEL SI STEMA FI NANCIERO Otra de las importantes medidas tomadas por la Junta de Gobierno dc Reconstrucción Nacional con vistas a lograr la independencia económica de la nación, fue l a nacionalización del sistema financiero. Nicaragua es un país atrasado en grado sumo, victima de las compañías

a dministración central del Estado que se encarga, en form a

transnaaonales y de la ambicion W la burguesia local. Al producirse el triun
fo sandinista, la deuda externa era de 1 650 000 000 dólares y ya para 1980 eobrepasaba los 2000 000 000. En medio de estas condiciones, ía nacionali zación del sistema financiero se erigió como una necesidad vital para la Rw voluciou, ya que ello le permitia negociar las condiciones más favorables de los préstamos; también, entre otras cosas, le hacia posible al Gobierno efec tuar una redistribución de la riqueza interna, de acuerdo con las demandas financieras de la producción, lo que redundaría en una mayor activación de la economia.

Además, con la nacionalización se logra que el f inanciamiento, que los prestamos, no sólo alcancen al gran productor, sino al pequeno produc tor también, lo que incentiva a 'producir, es decir, que con el financia miento se le crean las mejores condiciones a los pequeños productores agricolas, artesanales y a los comerciantes para que produzcan y ven dan más, y así lograr no sólo un aumento en l a y r oduccíón y e n l a oferta, sino un mejoramiento en las condiciones de vida del pueblo.s
Para tener una idea de la importancia que ha tenido la nacionalización del sistema financiero, señalaremos que Nicaragua ha logrado una verdad v e a hazaña en relación con l a obtención de préstamos, pues una gran parte rde éstos han sido concertados en términos en extremo concesionarios, ampara
dos no s ólo e n I os térm i n os en q ue se l o graban a ntes de l a R evolución, s in o,

incluso, en los términos promedios hallados en los fundamentales mercados de capital del mundo. Un claro ejemplo de esto lo tenemos en el hecho dk

que todos los préstamos negociados has+ mediados de 1980, teaian ua 5em-,
832

po de maduración del 25 % , un período de gracia de ó anos y un 4,5 /s de interés.'
P or otr a parte, se l e han i m puesto restricciones a la s sucursales de l os bancos extranj eros, se cr eó e l Banco N acional d e Desarr ollo, com o in stitu

cion única para el fomento agrícola e industrial, y s e creó también el F ondo
f nternacíona p ar a l a Reconstrucción , or gani sm o autorizado p ar a contratar nacional

nuevos financiamientos y para coordinar la renegociación de la deuda. En resumen, que la nacionalización del sistema financiero ha propiciado uñ aumento considerable en la capacidad negociadora de Nicaragua, lo que
ha hecho que el país lograr a préstamos blandos y , por otr a parte, ha creado

mecanismos que deben dar lugar a un dinamismo en la economía. EL AREA DE P ROPIEDAD D EL P UEBLO Otra medida de gran importancia económica ha sido l a creación del
Arca de P ro piedad d el P ueblo ( AP P), q ue se h a c onfo rm ado a p art ir d e l a

confiscación de gran número de empresas que antes eran de Somoza o de sus acólitos, quienes se enriquecían con sus ganancias, que ahora quedan en ma nos del pueblo. La mayoria de las empresas del APP, ya sean agrícolas o industriales,
son admi nistradas por el E stado, y c on a lg unas se h an f o rm ado c ooperativas.

E: l os primeros meses de la Revolución, las ganancias que podían generar estas empresas eran mínimas, pues muchas se encontraban en quiebra y con
graves afecciones en l a pr oducción ; si n em bargo, aunque n o si n di fi cultades, h an comenzado a dar su s ganancias, las cuales pasan de f or m a directa a be neficiar a l puebl o de Ni caragua.

e'-." in dustriales y m á s d e 2 00 0 d e pr oducción ag r icol a y pecuaria . T odas c'-Ias están l l amadas a l o gra r l a susti tució n d e i mp or taciones y , a l a vez,

El APP dará ganancias sólo para uso social, que permitirá incrementar lcs programas populares y d e desarrollo económico. A mediados de 1980, formaban parte del APP alrededor de 90 empm.

~ " =:entar los renglones exportables. ::. .' En la actualidad (1982), todavía la propiedad s ocial e n N icaragua ea r".ñorííaria, el sector p úblico participa con el 4 0,8 / s del P?B, mientras que
~ :; privado l o hace cc n el 59,2 % . Cl ar o está, estas proporciones ir á n ca m.

1.'.la do a favor del sector público, a medida que la Revolución se fortalezca. „".:u:;;; es de vital importancia para llevar a cabo los planes de bienestar so si& y desarrollo económico que se propone el gobierno sandinista. ~' ' h NíJEv A Po'LI Tl c A TRIBUTARIA
Habíamos vi sto al analizar la nacionalización d: 1 comercio e xterio r, c om~

medida para romper la dependencia económica, que ésta propició entre otras
c osas, l a concertar ion d c convenios f av orables, el m ej or contro l d e las di v i

sas, las relaciones con el mercado internacional, etcétera; si n embargo, hay otra gran ventaja, y es que permitió cobrar mejor los impuestos, pues ahora se conocen los precios, las ganancias, y en función de ello se cobran los im puestos a los empresarios. Este control de las verdaderas ganancias ha per

m itido desarrol~~ " una nueva politica tributaria, que pro icia la b l a rro» esarro o de programas sociales y económicos. iante esta nueva política tributaria, los empresarios contribuyen al nestar social con tres impuestos básicamente: 1. El impuesto patriótico, que fue del ó % sobre el patrimonio, el cual se cobró' a todo el que tuviera bienes por más de 100 000 córdobas, y cuyo importe el Estado lo ha dedicado y ocupado en la reconstruc ción nacional. 2 . I mpuestos sobre l a producción o exportación; es decir, que todo el '' que produce debe pagar una parte al Estado. 3. I mpuesto sobre la renta; o sea, de las ganancias netas debe aportarse un 40 % al Estado. Esta nueva politica evita los trucos y evasiones al fisco de l a época somocista, en los que el dictador participaba abiertamente: se di o el caso de que él, a pesar de sus extraordinarias riquezas, pagara en determinado año solo 50 dólares por concepto de impuestos. Además, proporciona una mayor entrada de recursos al Estado, lo que hace que éste aumente su capa ciib d para enfrentar los problemas económicos y sociales que dej ó l a dic tadura. I,A LEY DE REFORM A AGRARIA
Un o de l os más i m p ortantes obj eti vos d e l a R ev olució n ¹ i caragüense

era acabar con el secular problema de la tierra, y se enfrentó al latifundio y lo combatió desde un inicio -aspectos claves de las .reivindicaciones campe sinas que tomó para si, lo que se tradujo y se traducirá cada vez más en un aumento de la producción agricola y de la riqueza del país, aspecto esencial ~ara romper l a dependencia. La reforma agraria se plantea realizar sobre los bienes siguientes: ~ Las t ierras y e xplotaciones agricolas recuperadas de l a f amilia S o moza y sus allegados; ® las propiedades de deudores de las instituciones f inancieras del Es tado que se hubieran beneficiado de manera dolosa de sus vincula ciones con el régimen somocista; ~ la s p ropiedades d e l os defraudadores f iscales; ~ la s t ierras que fueron n acionales y h ayan s ido asignadas por e l r é gimen somocista con fines politicos; las propiedades agricolas- que hayan sido abandonadas por sus due nos; y ~ las tierras ociosas ole los latifundios.'

La Ley de Reforma Agraria, por supuesto, ayudará a la e levación d el nivel de vida de los campesinos pobres, además de reducir el desempleo en el campo, al garantizar el acceso a la tierra a quienes la puedan trabajar. La
Ley. po r s u p a rt e, a po yará d e f o rm a e fi c iente l a t r a nsformación d e l a es

tructura de l a p roducción, p rocurando fortalecer el A P P y l as cooperativas en el campo, únicas vias mediante las cuales se pueden cumplir los objetivos iconómicos y sociales de la Revolucion. En resumen, la Ley de Reforma Agraria, al mismo tiempo que ayuda a resolver l os innumerables problemas sociales del c ampo n icaragüense, re
y resentar á u n aument o considerabl e d e l a p r oducción v inculada a la s em p resas estatales y a la s cooperativas, en detr iment o de lo s l at i f un dios y f a

vorecerá el rompimiento de la dependencia económica y de las superatrasa
das estructuras agrarias del p ais.

LA ECONOM Í A M I XTA
Las relaciones capitalistas de producción, estructuradas y hegemónicas en Nicaragua desde finales del s iglo xrx, y a fianzadas y reforzadas a partir
de í 950 , p r oduct o d e l a nuev a p ol i ti ca económica somocista, n o p u dier on dar a l a n ación u n a v e rdadera b onanza s ocíoeconómic a; l e jo s d e e so, l a evolución de l capitalism o dependiente y d ef or mado f u e hu ndiend o a l pa ís en l a má s absolut a miser i a. L as f ór m ulas capitalistas en N icaragua j amás favorecieron e l camino a l desarroll o económico, enten dido este como u n proceso de pr of undos cambios eatructurales e in s ti t ucionales q ue n o s ólo c onsiguiera e l s im p le c recim ien to áe l a pr oducción, d e la s i nver siones, de l os establecimientos p r oducti vos, atno qu e t am bién l levar a a cab o aj ustes qu e el i m inara n la s deformaciones estructurales existentes en l a economia, p r opi ciand o as i qu e ésta m ar chase

de manera armónica y d inámica y q ue p oco a poco fuera cambiando el p a
norama social . N i caragua se convertía, de esta manera, en el «enan o d e ca b eza enorme y t órax henchido, cuyas débiles piernas y cortos br azos no ar

ticulaban con el resto de su anatomia.»"
La dependenci a económica y p ol ítica d e l o s centro s i m peri ali stas, m a

niataba cualquier posibilidad de libre determinación y evolución favorable. Más de una vez, se puso de manifiesto la imposibilidad. de salir del subde
sarroll o dentr o de l m arco de l si stem a hegemónico i mperialista, que impo

nía sus leyes y su fuerza.
E l puebl o ni caragüense y su d i r i gencia, conocedores d e estas experien cias, s e aprestan a l levar a l p ai s haci a estadios superiores d e desarr ol l o,

hacia una sociedad más justa. Es por est o que, al triunfar l a Revolución.
4 e necesari o r eacondicionar t od a l a economía de l p aís y desarrol la r u n p eríodo de reconstrucción nacional que sient e la s bases de u n posterio r d e sarroll o económico. Con vi stas a buscar u n n i vel de acumulación ta l qu e per m it a sali r del e stancamient o económico, y a f o r talecer t ant o l a u ni da d naciona l com o l a

yarticipación estatal dentro de l a economía, se ha instaurado en l a nación
e n r égimen de economía m i x ta . E s decir , que en estos momentos el pai s pr e

s enta una conformación biestructural donde - como antes dijimos- se perfi 235

ha dos grandes po1os: el sector privado, que participa aon e1 59,2% del HS. y el sector estatal, que participa con el restante 40.8 </ + A cerca de lo anterior fue destacado por Fidel Castro, al analizar la si ' , 'zar tuación nicaragGense, de 1a manera siguiente: No hay alli un régimen socialista; hay un regimen de economia mixta:
hay. incluso, un régimen pluripartidista... En Nicaragua hay un nuevo proyecto revolucionario, en el sentido de que ellos se plantean en esté etapa la reconstrucción nacional, con la colaboración de todos los facto

res.~
(

En efecto, como planteara Fidel Castro, Nicaragua, por el momento, no m propone la construcción del socialismo. Algunos falsos revolucionarios ' o y ül Itraczquierdistas han criticado al gobierno nicaragüense por el hecho de no haber acabado con todo vestigio capitalista en el pais. Sin embargo, es incues tionable que la instauración de una economia mixta ha sido un gran acierto de los dirigentes nicaragüenses, pues la misma constituye una necesidad no sólo económica, sino también histórica, politica y social. Y además', a la luz de las condiciones nacionales e internacionales de la actualidad. esta etapa es de suma importancia para l a consolidación de l a fortaleza y l a unidad revolucionarias. La historia del mundo conoce ejemplos de procesos revolucionarios que, por quemar etapas necesarias de su desarrollo y acelerarse de forma desme surada, han fracasado. La Revolución Sandinista, heredera de un gran cúmulo d e experiencias revolucionarias, está decidida a no cometer esos errores y marchar al paso que sea necesario, en aras de hacerse todavia más irreversi bl . consolidarse y continuar su camino victorioso hacia una sociedad más le. justa. <Por qué la economia mixta era una necesidad' En el orden histórico politico, resulta innegable que la burguesia no somocista, esa misma que ha sido respetada por la Revolución, en cierto grado ayudó al derrocamiento del tirano, no sól o con medidas y acciones economicas en su contra, sino, in cluso, con las armas en la mano. Cl ar o que, como es sabido, sus intereses no se encontraban totalmente identificados con los populares, pues la bur guesia en realidad se enfrentó al tirano con el sol o objetivo de obtener el poder politico del cual Somoza la habia desplazado, y no pensando en pro mover cambios radicales en el status quo de la nación, ni v erdaderas mejo ras para la población. Es innegable también l a importancia politica y es trategica que tuvo el asesinato de Pedro Joaquin Chamorro, lider de la bur guesia opositora, para las grandes movilizaciones populares de 1978, para la toma de conciencia de que era imposible cualquier diálogo con l a dictadura y par a e l mayor desprestigio y debilitamiento de l a t irani a somocista.~ Es por estas razones, que la burguesia nacional no vinculada al régimen se convirtió en un factor importante que entró a desempeñar su papel en el mo mento que triunfó la Revolución. Desde el punto de vista social, también la economia mixta ha sido una necesidad, ya que la burguesia media, pero sobre todo, la pequeña burguesia, eran sectores relativamente importantes dentro de la sociedad," y en momen 23d

tos en que ha sido necesaria la consolidación y el fortalecimiento de la Revo
lución, resultaba poco lógico e incomprensible que fueran apartados del pro ceso revolucionario, cuando, si n lugar a dudas, han tenido un significativo peso social, y, en muchos casos, se han manifestado en apoyo a la Revolución. Ahora bien, la esencia de l a instauración de l a economía mixta ne se encuentra en factores políticos o sociales, sino en factores económicos, pues era ante todo una necesidad económica. Se necesitó de ella para desarrollar un proceso de acumulación económica y reconstrucción nacional que per mitiera sacar de su postración a la deteriorada economia de la nación Esto es muy importante, pues dadas las condiciones en que quedó el pais después
d e l a guerra, er a i mperativ o qu e t odos los factores se unieran en u n esfuer

zo productivo nacional po r l a reconstrucción. Para este esfuerzo, se tenia
q ue llevar a cabo u n f uerte movi mient o i nver sionista, y el Estado estaba i m

posibihtado por si solo de desarrollarlo, y uno de los objetivos básicos que ha teni do !a alianza con la burguesia es que ésta favorezca el proceso inversio nisia que dinamice la sociedad. Al respecto, en el Programa de Reactivación Económica en Beneficio del oueblo - el cual se detalla más adelante- se planteaba que .la Empresa Privada es considerada como sujeto activo de la reactivación, especialmente, en áreas críticas como la agricultura, la industria, exportaciones y comercio
i nter nos. " Com o vemos, en este pr imer plan l a . em presa p r i vada., en senti

do general, es considerada como sujeto de la reactivación, esto es lógico si atendemos a que cuando se formuló dicho Programa, la Revolución tenía sólo
cinco meses d e v ida, y e l sector p r i vado, po r n o se r ta n afectado aún , apo

yaba más o menos en bloque al proceso revolucionario. Si n embargo, ya en el segundo programa, el de 198'í, aunque el capital privado seguia siendo considerado como un sujeto de l a reactivación, ya se expresaba en otros términos, pues no se estaba hablando en forma general, sino de los .empre
sarios patr i óticos qu e co n su s recursos (...) seguirá n si endo u n i m p ortante

s oporte de los esfuerzos de nuestro Gobierno Revolucionario ." Esto, si n lugar a dudas, se debió a la reacción negativa de una considerable parte de
l a bur guesía local , qu e respondiendo a s u r eaccionari a esenci a clasista, se

empeñaba en descapitalizar y sabotear l a producción.
En Ni caragua n o se h a di señado un a economi a m i xt a donde l a pr opie

dad social sea minima y, por l o tanto, insignificante en el control económi co de la sociedad. Se trata de una economia mixta en l a cual l a propiedad estatal pueda. orientar toda la economía, y la propiedad capitalista se someta al con trol estatal y cumpla con los objetivos de l a recuperación." Para lograr lo anterior es necesario que la propiedad social en l a eco nomía mixta siga creciendo hasta alcanzar una correlación en la cual la pro
piedad p r ivada pase a u n segund o pl ano. Esta si tuación se t orna p r i or itar ia, ya que el hecho de que el pueblo, a t r avés d~ su vanguar dia, detente el po

der político, pero no en su totalidad el económico, puede traer algunas con tradicciones en el seno de la Revolución, que perturbarian, por supuesto, su marcha triunfal .

Nos referimos a lo anterior, pues se pudiera pensar que las nacionaliza ciones de las propiedades de Somoza y sus allegados, inclinarian la balanza

de forma decisiva hacia el sector estatal; sin embargo, nada más lejos de la
verdad. Somoza, no hay dudas, era muy poderoso desde el punto de vista económico, pero comparada su fortaleza con la del resto de la burguesia, h suya era mucho menor.

Ya hemos dicho que aún el sector privado es mayoritario, pues do
(en 1982) las 3/5 partes de la economia, mientras que el sector estatal sóle resto, pero, además, y esto es más importante aun, el control de l capíts4 privado (en 1982) en la producción agropecuaria y manufacturera es de al« -; r ededor de un 78 % , mientras que las empresas estatales sólo represéntan ' (en 1982) un 22 % , lo que indica a las claras que los dos principales renglo nes productivos del país se encuentran, en l a práctica, en manos de la bur guesía." No hay dudas de que el sector estatal ha crecido después del triunfo de la Revolución. Si tomamos en cuenta l o que éste representaba en 1918, tenemos que decir que se ha multiplicado casi por tres ; incluso, en los sectores de l a construcción, la mineria y los servicios es mayoritario. Sin embargo, como antes vimos, en los dos sectores claves de la economia aún predominá la propiedad privada, con independencia de que las nacionalizaciones le rom pieron el dominio monopólico total. Esto crea la necesidad de que el Estado revolucionario realice un gran esfuerzo, no sólo por conolidar y fortalecer sus posiciones dentro de la economia, sino por aumentar su participación en ésta. Otro factor que sin dudas hay que tener en cuenta al analizar la dúra ción de la economía mixta, es la actitud politica y económica de la burgue sia nicaragüense, ya que, en tanto apoye a la Revolución y no se dedique al sabotaje económico y a la contrarrevolución, el Gobierno la tendrá a su lado y será respetada. Acerca de esta política de economía mixta, son concluyentes las pala bras de Fidel Castro en su discurso del 26 de Julio de 1980:
f

Desde nuestro punto de vista, a la luz de las circunstancias internado nales y a la luz de las realidades de Nicaragua, ese proyecto elaborado por ellos es lo mejor y l o más sabio que puede hacerse en estos mo
mentos.'~

LA EVOLUCIÓN RECIENTE DE LA ECONOMfA DE NICARAGUA
LA SI TUACION D E j 8'L,IO A DI CI EMBRE D E l 979 Una vez conquistada la victoria, el Gobierno Revolucionario dedicó to dos sus esfuerzos a aliviar los mayores rigores de la emergencia económica. Con toda rapidez se realizaron masivas importaciones de alimentos y medi cinas, a la vez que se iniciaron las labores de construcción o rientadas a re poner la i nfraestructura económica y s ocial. L a c ooperación i nternacional humana y material, bilateral y multilateral fue un decisivo complemento a esos esfuerzos.

Se def i nieron , d e i nmediato „ l a s área s p r i o r i tar ia s d e l a reactivación

económica, recayendo el grueso del trabajo en el sector agrícola, no sólo para aumentar la producción destinada al mercado interno, sino también para la exportación. Al mismo tiempo, se agilizaron los flujos de importación de re puestos y materias primas para sentar las bases de l a reactivación general de la economía.

Producto de 1a crisis por la que atravesaba el país, la economía, en
il 79, tuvo un decrecimiento de alrededor del 25 % , el desempleo se elevó por sobre el 30 % y l a inflación llegó a alcanzar el 70 % , i nfluida, 'en mucho, por el alza de los precios de los productos de importación."
La crisis económica repercuti ó con m ayor f uerza en el sector extern o de la economía, aunque a si m pl e vi sta p udier a parecer el menos afectado, pues t uv o u n a b alanza comer cial po si ti v a e n 2 0 6 3 00 00 0 d ólares. Est o n o se debió a coyunt uras f avorables de m ercado, n i a u n al za en la s cotizaciones

internacionales de los productos de exportación, sino, simplemente, a que
las exportaciones en l os p r imeros meses del añ o se aceleraron , m ientras que la s i m p ot taciones sufrían u n estancamiento . Ta n m arcad a f u e l a d if erenci a que, d espués del t r i u nfo r e vo lucionario, a p esar d e q ue s e a gil izaron l a s i m por taciones, éstas n o pu dieron alcanzar el n i ve l de l o expor tado, producién dose de esta manera el superávit . E l t otal d e l o expor tado en el añ o f ue de 566 6 90 00 0 dólares, i n f erio r e n casi 80 000 000 d e d ólares a l o al canzado en 1928. Por su par te, las i mp or taciones sól o fueron de 360 200 000 dólares." E l hech o de que l a balanza comer cial resultar a posi tiv a en ta n am pl i a

escala, influyó de manera determinante para que, a pesar de tener una ba
lanza de ser vi cios en extrem o defi citaria, las de cuenta cor riente y de pagos

xesultaran positivas."
A si l a s cosas, en medi o d e este desconsolado r panorama, a casi se i s meses de l a l legada al Poder , l a Ju nt a d e Gobiern o l anzó su p r imer progra

ma economico. LA SITUACION EN 1980
L o s cuatr o obj etivos d e este p r i mer p r ogram a económico , e s decir , el

Plan de 1980 o Programa de Reactivación Económica en Beneficio del Pue b lo, fueron :
1. Reactivar l a economía, l o que i m pl icaba l a recuperación pr ogresiva de l a pr oducción materi al , r edi str ibuyendo a l a vez el i n greso par a

garantizar y mejorar el nivel de vida de las amplias capas popula
res. 2 . D i namizar l a estructur a operativ a de l Estad o a f i n d e asegura r l a a decuada conducción de l p roceso económico, abr i r l a s puertas a l a más ampli a p ar ti cipación social y elevar l a efi ciencia admi nistr ativa. 3 . F ortalecer l a u n i da d nacional asumiend o qu e l a reconstrucción es r esponsabi l idad d e t odos l o s sectores sociales, par a l o cual s e de fi nieron com o «sujetos hi stóricos» de l a reconstrucción y d e l a n ue

va economia en gestación, «al pueblo trabajador, al Gobierno, a !a
empresa p r i vada y a l a comunidad i nternacional .» 239

4. Consolidar las transformaciones en l a estructura socioeconómica, orientadas a conformar un proceso de desarrollo más equilitprado,'
justo y humano.~
E ste Pr ogram a pl ante6 com o m et a concret a qu e s e p udier a l l evar fa

" é

reactivación del sector agropecuario e industrial a los niveles de 1928. El
m í o principal que se debia enfrentar para lograr este objetivo era el or de 1980, despues de haber tenido que afrontar y administrar el úl ti mo . j' desastroso año económico de la dictadura.

granizar el primer año agricola de la Revolución, que se iniciaba en majo

Aparte de que, en general, la economia logró dinamizarse en algun
ado, en la práctica se vio que la confección del Plan o Programa tuvo sus ~ores, cosa lógica que sucediera, pues era el primero y no se tenia expe riencia anterior . Se fue muy optimista y no se calcularon bien los efectos de l a guerra, l a descapitalización y las presiones de l a crisis capitalista

mundial.
E n definitiva, se logró un nivel de reactivación equivalente al 81 % del PIS de 1978; en el sector agropecuario sólo se alcanzó un 76 % . EL PIS, que se pensó creceria un 22,5 % , en realidad creció sólo el 5,8 % . El sector " productivo, que se estimó alcanzaria el 9,7 % , en realidad decreció un 0,2 /s, m ientras que el de los servicios, que se planificó para que creciera un 39 %

sólo io hizo el 13 %.~
La inversión pública fue mayor que la privada, lo cual reflej o l a acti tud obstaculizadora del capital pr ivado en el proceso de reactivación. .La tasa de desempleo de la población económicamente activa se logr ó reducir del 33 ! „ a l 17 % , aunque el número mayor de empleos se creó en renglo n es nc productivos. La inflación disminuyó hasta el 27 % , nivel superior a lo programado, que era un 22 % ; no obstante, puede considerarse como un éxito, si tenemos en cuenta l a rapidez de l a reactivación y que l a infla cion internacional resultó superior a l a prevista. Debe señalarse que la in flacion de la economia nicaragüense fue menor que la de la mayoria de los paises latinoamericanos. La reactivación económica, si bien reflej ó cierto grado de activación. tuvo un carácter desigual : fue más notable en la producción para el consu mo que para la exportación. Asimismo, fue más sustancial en el campo que en l - ciudad, como también más dinámica en el Arca de Propiedad del Pue blo y l a pequeña producción, que en el sector capitalista. Ei consumo básico tuvo un fuerte crecimiento respecto a 1979 (23 /s). y llego a u n 1 11% d e la meta p rogramada, y e llo r esultó d el c recimiento d el empleo y del reajuste que tuvieron los ingresos de las capas medias. El ' consumo suntuario creció más rápidamente que el básico, y ello reflejó no solo el crecimiento de los ingresos de los sectores medios, sino también l a re-' cuperación de ganancias del sector capitalista, en particular de los grandes y m edianos comerciantes, ganancias que n o f ueron d edicadas al a horro o

w 1a inversión.~
Los trabajadores del campo y l a ciudad elevaron sus ingresos, princi palmente, por el incremento del empleo y, en menor medida, por incremen tes salanales. Las capas medias asalariadas, en las que se incluye a la ma

yoria de los trabajadores estatales, vieron aumentar sus ingresos de modo sustancial. Este proceso redistributivo fue frenado y li mitado en extremo por los grandes empresarios y comerciantes, que por l a vía de l a inflación recuperaban sus ganancias.
En 1980 se pr od uj o u n creci mient o d e l a demanda externa mu y supe rior a l a oferta i nterna, l o cual , un ido a los i mperativos de l a reconstrucción,

generó una mayor brecha externa que la prevista. Las importaciones, debido a la fuerte expansión de la demanda y a las
necesidades de l a reactivación, f ueron a sobrepasar l a met a f i j ada, y alcan zaron u n t ota l de 7 87 0 00 00 0 d e d ól ares. Po r s u p arte, l a s exportaciones, luego de dismi nui r u n 1 2 / s en 1979, disminuyeron u n 2 1 ¡p en 1980, debi

do, de manera fundamental, a un a baj a en el volumen de l o exportado, aunque algunos productos tuvieron favorables cotizaciones. Esta situación
pr ovoco u n défici t comercial de 317 000 000 de dólares más o menos, l o cual , al u n irse co n el t r adicional d éfi ci t e n l a balanza de ser vi cios, qu e e n 1980 alcanzó los SS 000 000 de dólares, repercuti ó d e f orm a nefasta sobre las ba l anzas de cuenta cor riente y d e p agos qu e cerr aro n el añ o co n défi cit s de 382 000 000 y 1 63 0 00 00 0 d e d ól ares, respectivamente.' E r. este défi ci t ta n gr ande de l a balanza de pagos i nter vi nieron de f or m a d i rect a la s d i fi cultades qu e s e m anifestaron e n l a pr oducció n par a l a

exportación, la rapida expansion de l a demanda interna, un alza superior a 4 e stimada de los precios del p etróleo, una fuerte actividad i nversionista del sector público y un servicio a la deuda externa superior a los 100 000 000
de dólare s Todo est o s e co mb in ó p ar a pr ovocar e l desbalance f i nanciero m ás gr ande qu e h a tenid o l a economí a d e Ni caragua, después del su f r i do

en 1978. El resultado final no se hizo esperar, el endeudamiento externo creció de manera súbita y abrupta.'~ Como se podrá apreciar, durante 1980 se tuvo que soportar aún la des
gracia creada y agudizada por el somoci smo, l o que l i m it ó de m od o ex traor dinari o l a gestión económica y social r ev olucionarias. N o obstante, en sen

tido general, la economía se reactivó, aunque no todo l o planificado, ni en
la pr op or ción estimada. Fue precisamente e n e ste m arc o, q ue l a R evolución

se enfrentó a su segundo programa económico, con el objetivo de erradi
car l o s er r ores cometi dos, af ianzar l o s l ogros y l l eva r adelante l a recons

trucción del pais. LA SITUACION EN 1981
El Plan d e l 98 1 o Pr ogram a Económico d e A usteri da d y Ef i cienci a se

planeaba el cumplimiento de tres objetivos estratégicos:
1. L a sati sfacción d e la s necesidades básicas d e l a p oblación . 2 . E ] i ni ci o de l pr oceso d e acum ulación par a l a reconstrucción y ex

pansión del a parato p roductivo. Reducción de la dependencia externa, procurando reducir l a brecha externa.~

241

El Programa tenia como propósito alcanzar los niveles productivos
4 50 19Z? y lograr un mejor ordenamiento de la economía mixta (m '

h influencia del Estado). También se proponia controlar la dinamica ame'~.--.,
qQlxante del mercado, consolidar la estructura operativa del Estado y ~ prometer más a la empresa privada en el proceso de reconstrucción.~ Como metas cuantitativas el Programa planteaba:~ a) Que el PI B tuviera un crecimiento general del 18,5 sjs. Dentro~ esto, la producción material debería crecer en un 22,3 % , míentk a ;"~ los servicios lo harían al 14,6 jp, para invertir de esta forma el dese.'quilibrio ocurrido en 1980, cuando los servicios crecieron muchís+ ' mo más que la producción material. En la producción material se destacaba 'el hecho de que la industria debia crecer en un 16,4 ~/s; b) que la producción debia crecer más que el empleo; esto suponía la elevacion de la productividad del trabajo en un 9 sjs, como resul tado de un incremento en el uso de la capacidad instalada, de la normalización de los inventarios y de la rehabilitación técnico-eco- . nómica y administrativa de las empresas; c) que.el empleo debia crecer en un 9 oj,. S ubrayándose que del total» de los que se crearian, el 70% seria en sectores productivos. Con e sto reduciría la tasa de desempleo al 13 % ; ch) que la tasa de acumulación deberia llegar al 20 % del PIB, fuerte
mente concretada e n sectores productivos y d e infraestructura eco» =

~ = ~-'-.

nómica; y d) que el consumo privado en la práctica no creceria; el consumo bási c o lo haria en un 12 % mientras que el suntuario caería en un 9 % respecto a 1980. Con referencia al sector exterior se pensó que las exportaciones crece rian en un 45 % con relación a 1980, apoyándose, principalmente en el au mento de los volumenes exportables, todo lo cual representaria una meta de 680000000 de dólares. Se planificó que la balanza comercial se reduciría en comparación con la del año anterior, basándose, de forma especial. en el hecho de que las importaciones serían controladas con el mayor rigor, sobre todo, los bienes suntuarios. A pesar de esto, las importaciones llega
Han a l a cifr a record de 865 000 000 de dólares, con l o que l a balanza de

comercio seria deficitaria en 185 000 000 de dólares. Por su parte, la ba lanza de pagos se reduciria hasta la cifra de 10 000 000 de dólares." Al elaborar el Plan 1981 se sabia que su cumplimiento iba a ser difícil, v que las tensiones de la economia internacional repercutirian de manera ' directa sobre él. El panorama económico internacional se presentó contrario a los pro pósitos nicaraguenses: los precios del café fueron bajisimos, en cambio, los

del petroleo importado subieron en un 33%. Si en 1927 1 q de café equiva
lia a 12,6 barriles de petróleo, en 1981 fue sólo equivalente a 2,6 barriles, Ademas, Nicaragua tuvo que pagar cerca de 230 000 000 de dólares como 242

servici o de l a deuda externa, l o qu e represent ó el 48 ",'g, apr oximadamente, de las expor taciones l ogradas en el ano."

P or otro lado, a los problemas estructurales de dependencia externa y a las diiicultades lógicas de la crisis capitalista, se unieron : el deterioro de
los tér mi nos de intercambi o y l a cri sis del M er cado Común Centroamericano. C on r elacion a l M CCA , es i m portante señalar qu e constituy ó u n fuer te ob stácul o p ar a l a ev olución económica de l país, pues l a d i fíci l si tuación

que presentaban y presentan los países del área, afectaron l a recuperación
d e las exportaciones nícaragüenses hacia l a región, además de que, po r ot r a parte, el r égimen de l i br e comerci o atent ó contr a las regulaciones y contr o les i mpuestos por e l Go bi ern o a lo s pr oductos de i mp ortación. A t.odo est o s e su m ó e l hech o d e qu e Estado s U ni do s cort ó l a t otal ~ ayuda» financiera a N i c aragua, l o q ue a fectó e n g ran m anera l a i nstru men tación del Pl an , pues éste, a pesar d e l a di versi ficación l ograda en las fuen tes d f i nanciamiento, dependía en buena medida de los créditos estadouniden ses. A estos factores externo s ha y qu e añadi r qu e al guno s sectores d e l a e mpresa p r i vada ha n t omad o actitudes hostiles a l a Revolución , y l ej os de c ooperar , ha n t r atado po r t o do s lo s medio s d e ob staculizar e l p roceso de reconstrucción y crear d i fi cultades económicas, descapitalizando, especulan d o, etcétera . Y que , po r o t r a p arte, d i fi cultades e n l a or ganización d e l a producción y f alt a de m aterias pr i mas, piezas, etcétera, pr ovocaron qu e l as metas productivas se i ncum plieran e n gr a n medida. Todos estos elementos externos e i nternos contr i buyero n a qu e l a eco nomía de Ni caragua aumentar a su deterior o y se pr od uj eran g r andes dese q ui l i b r ios, y de mod o f u ndamental e n e l sector exteri or . Sí bien en al gunos aspectos se l ogr ó avanzar , t ales como : en el or de namient o de l a economía m i xta, en el co ntro l d e l a d i námica anarquizante del mercado y en el f o r talecimiento de l a estructur a operat iv a de l Estado, en sentid o gener al , l o que se alcanzó en l a pr oducción y l os ser vi cios se quedó

muy debajo de lo planificado.
La producción material sól o pudo crecer en u n 1 0 % , m ientras que l os servicios lo hi cieron en u n 8 ¡p, esto si gn i ficó que el crecimiento económico g eneral alcanzó el 50 ",is, aproximadamente, d e l o que se p retendia. E s i m p or tante destacar qu e e l crecimient o d e l a pr oducción m ateri al , com o se v e. a duras penas l legó a l 4 5 "!<, del Pl an . L a pr oblemática del em pleo t am

b!én sufrió las consecuencias de esta situación, n o pudiendo reducirse el
des ni pleo hast a l a met a f i j ad a y s e a f r ontaron , o tr a vez. d i f i cultades con la estructur a de lo s nuevos em pleos, pues un a buena parte de el los fueron c reados en sectores i m productivos. L a i nver sión n o l legó a l 2 0 ¡'p de l PI B c omo estaba previsto, sino que sólo l ogr ó u n 12 % . La tasa de i nf lación au me nt ó hast a si tuarse por encim a de l 3 0 /<>, mu y superio r a l a alcanzada e] año anterio r y a l a pl ani ficada. El sector externo de l a economía si gui ó siendo el más per j udicado, sus crecientes desequil i b r io s pr ovocaron un a g r av e si tuació n f i nanciero-econó

mica para el país. El déficit de la balanza comercial fue de 217 000000 de
dólares, fiel r ef lej o de l a caida su f r id a po r l a p r oducción expor tabl e y , en consecuencia, po r l a s i m por taciones. L a b alanza d e ser vi cio s fu e negativa en 130 000 000 d e dolares, también , com o se puede apreciar , much ~ m ayor 243

a la de 19$0. La balanza de cuenta corriente para 1 981 p resentó un dé6c4t¹-,.

de 439 000 000 de dólares, el mayor obtenido por el pais en toda su histoaa,.
Lo anterior repercutió de manera nefasta sobre l a balanza de pagos. que t uvo un saldo negativo de 148 000 000 de dólares, 14,5 veces mayor el p ' ' '

gramado.
Esta situación en extremo critica hizo bajar de forma notable el nivel de las reservas internacionales del pais, a pesar de que se recibieron algu nos préstamos en apoyo a la balanza de pagos. Como resumen, podemos plantear que la economía nicaragüense se e n- J l h contraba al finalizar el año 1981 en muy mal estado, pues presentaba gra yf d es déficits y desequilibrios, con bajas en las producciones principales y ~ " a tos i ndices de i nflación, q ue tenian c omo c ausas tanto f actores i nterad4 como externos, lo que ha repercutido de modo negativo sobre las amplias capas populares, las cuales, desgraciadamente, han sido las más afectadas, no como consecuencia directa de l a gestión revolucionaria del Gobierno San cinista sino a pesar de ella.~ LA Sl TUACION EN 1982 P ara 1982 las perspectivas de la economia nicaragüense no fueron na d~ . - : alentadoras; toda una serie de factores adversos, entre los que se encontzss ' ban : el deterioro de los términos de intercambio. la crisis del M ercado Co

mún Centroamericano, el peso de cinco anos de descapitaluación, el alto
nivel de importación de petroleo (en 1981 el monto fue de 210 000 000 de dólares, la actitud negativa de algunos empresarios que prefieren especular . a producir, l a l enta m aduración d e l os p royectos d e i nversión p roductiva (muchos de los cuales empezarán a tener resultados a parti r de 1984), el elevado servicio a la deuda externa y las medidas de boicot económico que contra Nicaragua lleva a cabo el gobierno de Estados Unidos. se alzaban como gigantescos obstáculos para un desenvolvimiento económico eficiente. A pesar de esto, en los primeros meses de 1982 la economía se com p ortó bastante bien : se logró en el primer trimestre un crecimiento de un ~ . : : 20 ",'s en ías exportaciones, comparado con igual periodo del año anterior, y se Oegó a los 115 000 000 de dólares. Se habia podido, mediante un adecua do plan crediticio, culminar con éxito el Programa A limentari o Nacional, con lo que el pais suspendia las importaciones de arroz, fr ij oles y maiz, y se encontraba en condiciones de poder p roducir a quellos alimentos esencia les que garantizaran la a limentación del p ueblo en caso de agresión, s egún explicó Sergio Ramirez en una conferencia de prensa celebrada en Managua el 20 de marzo de 1982. Además, la preparación de las zafras azucarera, algo donera, pero, sobre todo, la cafetalera, hacian pensar de manera optimista .con relación a las cosechas de este año. Sin embargo, a finales del mes de mayo, unos torrenciales aguaoeros p rovocaron cuantiosos daños materiales y pérdidas de vidas, lo cual ímpha4 ' . que la situación de Nicaragua en esos momentos fuera verdaderamente dra máti ca , como l a calificó Bayardo Arce en declaraciones efectuadas en L a

Habana. Producto de esta tragedia, la economia nicaraguense regresó W primer día de la Revolución..~ En un alto porcentaje, la infraestructura eco
244

nómica fue destruida. las cosechas de maiz y de plátanos se perdieron en sy

ó0 % , la de arroz en un 30 % . También se perdieron más de ó 000 cabezas
d e ganado, asi com o 40 000 q de azúcar , 100 000 q de al godón y 4 000 q de

café que estaban listos para exportar." Todo esto, como resulta lógico suponer, echó po r ti err a lo s planes económicos de 1982 y afectó de gran manera los de 1983. En medio de esta crítica situación, los desequilibrios económicos-financieros que se venían pro
duciendo, se reproducirán en f or m a am p l iada, pues el país tendr á necesaria mente que efectuar gr andes i m p or taciones, mi entras qu e l a s exp or taciones

se verán reducidas al máximo, la d euda c recerá también d e f orma e xtraor
d inari a po r l a mi sm a si tuación , además de que l a estructur a p r oductiva, y e n l o fu.".damental l a agrar ia, necesitar á d e var ios años par a recuperarse de mod o t ota l d e este desastre. Po r o tr o l ad o s e p r oducir á un a gr a n escasez de pro ductos b ásicos, l o c ual r e percutirá c on m a yor p eso s ob re l os estratos de más baj os i n gresos, l o s cuales tendrán que suf ri r l a s tensiones i n f laci o narias que co n segur i da d se gener ar án. Las hor r i bles consecuencias p r oducidas po r l a s l l uvias e i n undaciones ocur r i das en el p ai s han agudizado aú n más l a desastrosa si tuación econó mi ca qu e v i v e l a herman a nación cen tr oamericana. U n nuev o ret o se abre ante el puebl o ni caragüense qu e debe enfrentar , y l o está haci endo co n una gran decisión, a u n enemig o más fi er o que Somoza. Con este i m p onderabl e d e l a natur aleza, l a s cal am idades de I a econo mía de N icaragua se ex tienden todavía más haci a el f u t ur o ; n o obstante, su

pueblo no f laqueará en el intento de seguir avanzando en todos los frentes.
La Revolución s abra a do ptar l as m edid as nec s arias p ara q ue l as a fectacio

nes sean las mínimas y para que todos los sectores de la población, inclui
dos los m ás p obres, p uedan s atis facer p or l o m enos s us n ecesidades v itales. Se t endrá q ue d esarro llar u na g ran m o v i l i zación d e r ecursos y h o mbres a escala nacional p ar a r eponer l os daños materiales y p ar a t r atar d e avanzar lo más posible en l a recogida de Ias cosechas, ev itando así que las pér didas
F

sigan aumentando.
Com o hemos vi sto, de tod a l a ev olución d e l a economí a ni caragüense a l o l argo d e éstos tres años se desprende un a d ur a conclusión , y e s que a pesar de lo s tr emendos esfuerzos hechos po r l a Revolución , muchos fac t ores i nternos, externos y n aturales ha n i m pedid o e l cu m p l i mi ent o d e l o p lani ficado, ha n l i m i tad o l a gestió n r evolucionari a e n l a reconstrucción y desarroll o del pais. E1 camino haci a el p r ogreso social se torn a mu y escabroso, l a si tuación d e Nicaragua constituye un a nueva prueba par a l a f or taleza y poderío de l a Revolución , de l a cual sal dr á t r i unfante.

LA COOPERACIÓN I NTERNACIONAL
N E CE SI D A D D E L A CO OPERA CI 6 N I N TE RN A CI O N A L Do s so n Io s factores f undamentales qu e m atizan l a i mp er iosa necesi

dad de que el hermano pueblo de Nicaragua reciba la mayor ayuda y coope
ración i nternacionales : l a gr ave si tuación económica en que se encuentr a el

país y los ingentes esfuerzos que realizan los nicaragüenses por reconstruir la nación.
245

El Gobierno Revolucionario adoptó desde los primeros momentos, me
didas específicas para canalizar y a yu dar a l f i n anciamiento r ecibida d el ex .", ,, i'..

terior. se creó la Oficina de Coordinación deI Pinanciamieato Externo, h : -- 4
cual lleva un registro de todo l o concerniente a l a deuda externa y a idea -~ ' g

fuentes potenciales Be financiamiento, así como formula Mc0158Ll4605hl
respecto a la política del financiamiento externo; y se dictó la ley cons~

t iva del Fondo Internacional para la Reconstrucción de Nicaragua (1T''Q
agost o d e 1979) , cuy o p r opósit o e s gestionar y obtener cooperacion

ciera en otros paises. Por otro lado, en cumplimiento de la Decisión Nú 43 del Consejo Latinoamericano del SELA, se constituyó el Comité de A para la Reconstrucción de Nicaragua,~ el cual tiene como función es l a coordinación de las acciones que se ajusten a los financiamientos y p ' ' ridades que establezca Nicaragua para obtener l a cooperación de los paiQ . miembros del SELA . L a dramática situación económica nicaragüense se vi o empeorada + forma considerable en mayo y j unio de 1982 por los torrenciales aguac~ c aídos - a los cuales antes hicimos referencias- , y que provocaron dece~ > de muertos y cuantiosas pérdidas materiales que se evalúan por sobre + < , .'-"'. 200 000 000 de dólares. Ante esta triste realidad, l a necesidad de ayuda que enfrenta el paü centroamericano es aun mayor. La comunidad internacional debe prestar, y de hecho muchos paises amigos han prestado y prestan su más decidida. a yuda, en aras de evitar un colapso a la economía nicaragüense y que, ~ c onsiguiente, la nación se vea precisada a incumplir sus obligaciones fi n + ' ' cieras con el exterior. E sta necesidad de ayuda se traduce en e l apoyo que deben p ~ paises e i nstituciones, en el a specto f inanciero, a l a balanza de p agos, a l renegociación de la deuda y al fínañciamíento de programas de rehabili~

;

ción y reconstruccion 'economicas, y en el aspecto comercial, a las accione
que faciliten ia entrada de los productos nicaragüenses en los distintos mer

c ados, tanto de paises desarrollados como subdesarrollados y, particula '
mente, en los del M CCA, si n l a exigencia para Nicaragua de tratamien reciproco, ya que el pais se ve obligado a adoptar un régimen de ext austeridad en las importaciones y l a más cuidadosa asignación de sus Sas divisas. No obstante la extraordinaria necesidad que existe de cooperació terior, l a Junta de Gobierno ha dejado muy bien sentado, que toda jj jj jjh debe ser sincera y sin ningún tipo de ambición politica o interés neocolon8k>"; a demas, responder a las prioridades y orientaciones que se señalen. A l ~ pecto, un representante del Gobierno, en una alocución ante el SELA, ~ s aba claramente los principios sobre los cuales debia basarse la ayuda ex~ e ' . No nos interesa recibir ningún tipo de ayuda que limite nuestra nia o establezca condiciones u orientaciones politicas que en contradiccion con el principio de la autodeterminación que defen~ en la lucha militar y política que acaba de culminar y que de nin masma podemos abandonar, sino más bien consolidar en el Gobi

La legitimidad y simpatías de l a Revolucion Nicaraguense han propi
c iado el l ogr o de una gran m ov i l ización de recursos del exterior y en condi

ciones bastante blandas. Nicaragua ha roto en parte con la dependencia del
c apital y anqui y h a l ograd o u n acercamiento a f uentes m ul ti laterales de f i

nanciamiento, como por ejemplo,.el Fondo Internacional para el Desarrollo Agropecuario y a los paises miembros de la OPEP. Esta situación ha propi ciado que la nación haya contado, hasta finales de 1981, con una ayuda ex t erna que sobrepasa los 1 211 000 000 de dólares (contando donaciones y créditos).~~ También con respecto a l a cooperación técnica, Nicaragua ha aprove
chado las diversas fuentes m ul ti laterales y bi laterales, en l as que se destaca la ay uda br i ndada por Cuba en d i v ersos sectores, as í com o l a of recida p or

los países socialistas.
D ebemos señalar que en u n i nf orm e de l a O N U s e resalt a que, en el

período de 1979 a 1981, Cuba fue el pais que mayor cantidad de dinero
efectivo donó, con 42 500 000 dóla'es, dc los 206 000 000 de dólares que como donaciones ha r ecibido N i caragua." E n l a colaboración cuban a s e destaca t am bién l a construcción d e u n complej o a gr oi ndustr ial , que i n cl uy e u n centra l azucarer o capa z d e p roce sar 7 000 t de c aña d ia rias, l a c onstru cción d e una c arretera d e 4 26 km , que unir á a l a Costa A tl ántica con l a p ar te occidental de N i caragua, ademas de

la ayuda material y técnica en l o que respecta a salud pública, cultura, edu cación, transporte, comunicaciones, agricultura, industria, pesca, deportes, etcétera. Un dato que nos puede dar l a magnitud de la ayuda brindada por
Cuba, es que e n 198 1 l a colaboración económica l l egó a l o s 64 000 OOO de pesos.

México, Libi a y l a URSS son tres de los países que más ayuda han
o frecid o a l puebl o n i caragüense. E n e l caso d e M éxico, s e destacan l o s 3 9 500 00 0 dól ares d onados, así com o l o s casi 7 3 000 000 d e d ól ares br i n dados com o cr édito, además d e un a considerabl e ay ud a técnica." L i bia, en

1982, ofreció a Nicaragua abastecer sus necesidades petroleras, l o cual es
un hecho d e ex tr aor dinari a si gn i ficación, si atendemos a l a postur a que en

ese tiempo tomó el gobierno de Venezuela con relación a Nicaragua, a causa
de las presiones de Estados U ni dos y de las compañías transnacionales. Li bi a tam bién ot org ó u n i m por tant e cr édit o v al orad o en 10 0 000 000 d e dólares,

con l o que se convierte en el país que ha hecho una mayor contribución financiera a Nicaragua. Además, como informara Tomás Borge después de realizar una visita al pais árabe, se sentaron las bases para crear una compa ñía mixta para el desarrollo agrícola, que tendria 51 % de capital nicara gñense y 49 % de capital libio. En el caso de la URSS, una vez más se pusieron de manifiesto los enor mes valores humanos del pueblo soviético y su enraizado internacionalismo
proletario, a l donar 20 000 t de t r i go a N i c aragua, e n l o s m o mentos p reci sos en que Estados U n idos suspendi ó t odos lo s créditos par a l a compr a del

cereal y pretendió chantajear económicamente a l a Revolución Sandinista. También l a URSS se encuentra entre los países que mayores ré ditos han otorgado a Nicaragua, con 73 500000 dólares por ese concepto, así como casi 7 000000 de dólares en donaciones." 247

En contraste con esta solidaria actitud, encontramos la cobarde, prepo tente y ruin actitud de Estados Unidos, que a pesar de ser el pais capitalista m as desarrollado y rico, no aparece entre los que más ayuda financi er , ya s ea a través de créditos o donaciones, han concedido a Nicaragua, ún informaciones de las Naciones Unidas. Y por supuesto, esto no no s ren de, pues del imperialismo yanqui n o se pueden esperar acciones de princi pios, y menos cuando se trata de apoyar a verdaderas revoluciones,' a pué blos qu e ha n conquistado s u independencia y marchan decididos a la.„-.= construcción de un futuro mejor . AGRESIONES ECONOMI CA S D E ESTADOS UN IDOS A NI CARAQQA DESPUÉS DEL TRI UNFO REVOLUCIONARI O Con el triunfo de la Revolución encabezada por el FSLN, el 19 de juRo de 1929, el imperialismo vi o roto su sistema hegemónico continental, por un eslabón de gran importancia económica y estratégica. E s asi como, uniéndose a los circulos más reaccionarios de la burguesti ' n icaragüense y a los criminales guardias somocistas, desde el mismo triunf o d e la Revolución, comenzó a desarrollar y apoyar planes contra el pueblo de '
Nicaragua, qu e va n desde pr eparativo s de atentados, hast a campañas di fa

= .+

matorias contra la nación, pasando por toda una gama de crueldades y he chos vandálicos. El frente económico ha sido uno de los preferidos por el imperialismo norteamericano para atacar a l a Revolución Nicaragüense y tratar de ren dir a su pueblo. Los pormenores de estas agresiones se ofrecen en epigrafes independien tes dentro de los capitulos donde se analizan de forma concreta las relacio nes que para con Nicaragua han llevado a cabo las administraciones norte- +¹. '-;:
am<ricanas de Carter y d e Reagan.

DEUDA EXTERNA Y RENEGOCIACIO N El nivel de las inversiones directas del imperialismo en Nicaragua, come-. vimos antes, si bien no es despreciable, no podemos compararlo con la, j e netración directa del primero en otros países latinoamericanos. De ahí. po demos decir que, en l o fundamental, es a través de la comercialización 4 e sus productos y de los mecanismos del intercambio desigual, que se ppera
la t r ansferenci a de v alo r d e l a economía n icaragüense, a l a economí a me

tropolitana. L a extracción directa de ganancia por parte de las empresas t ransnacionales er a cuantiosa; ahora bien, su proporción es inferior a l a comparamos con la riqueza que Nicaragua pierde debido a su insercion den tro del injusto mercado capitalista mundial. E sta situación, unida a la insuficiente generación de bienes de capa d , a las gigantescas importaciones, al terremoto y otros muchos factoree, Se v aron al pais a un endeudamiento creciente y desmedido que agudizó l a

crisis económica. Es por esto que para poder mirar h acia la construcción
de un futuro mej or , Nicaragua necesita enfrentar el problema de l a deucha .' .".; 248

externa que el somocismo dej ó pesando sobre las espaldas del puebl o ni: cara güense.
C uando se p r oduj o e l t err emot o qu e destr uy ó 'M anagua, e n 1972, l a

deuda externa del país alcanzaba 300000 000 de dólares. A parti r de ese momento, la dictadura la multiplicó por cinco, de manera escanda losa. E l dinero proveniente del endeudamiento masivo fue dilapidado
y m alversado po r Somoza y si r vi ó par a engrosar i m p údicamente cente n ares d e cuentas p r i vadas en b ancos del exteri or . Cuando l a di ctadur a en tr ó e n su períod o d e agonía, si gui ó r eci biendo diner o d e m u chas i n stituci ones bancarias ex tranj eras. Cu al quier ana

lista financiero medianamente sensato sabía que Somoza era y a inca
p az de pagar u n sól o centav o que se l e p restara. Y se l e prestaron m i ll ones d e d ól ares.~ C omo antes hemos expresado, l a deud a extern a de N i caragua a l t r i un

far la Revolución era alrededor de 1 650 000000 dólares, casi el equivalen
te a l PI B de l p aí s p ar a 1979. Si n em bargo, l o má s i nteresante y a l a vez di fíci l de esta si tuació n l o constituyen l os elevadísimos n iveles de ser vi cio

a lx deuda que, a partir de 1979, empezó a pagar Nicaragua; baste decir que
e se añ o s e debían pagar 662 000 00 0 d e d ól ares, ci fr a m u y superio r a l as e xpor taciones de ese año.~ A esto ha y qu e añadi r que los préstamos obteni dos por Somoza, casi e n su m ayoría, eran negociados co n l a banca p r i vada y e n condi ciones mu y d uras, caracterizándose l os em présti tos po r tener u n

corto periodo de maduración y de gracia y unos altísimos intereses. L a Junta de Gobierno de Reconstrucción Nacional está decidida f i r
m emente a af rontar su s obli gaciones i nternacionales ; ahor a bi en , ha y p ar

t es de esa deuda externa que ha desconocido, como son, po r ej emplo, la
deuda contraída con I srael y co n A r gentina, po r v enta d e ar mas a Somoza,

los préstamos cuyo monto nunca ingresaron al país, sino que fueron direc
tamente a l a s cuentas e n e l ex terior d e f uncionario s somocistas. Ref i ri én dose a esto, el comandante de l a Revolución D aniel O r tega, en s u di scurso a nt e el pl enari o de l a V I Cum br e d e l o s Países N o A l ineados, p l anteaba :

Entre los papeles que dej ó abandonados el somocismo, encontramos pruebas de los créditos que el gobierno de I srael había dado en armas
a í a di ctadura... Esos cr éditos, es a d eud a qu e sobrepasa m i l l ones de

dólares, como dijimos en su momento, no la pagaremos. Como no pa
g aremos ni ngun a deuda contraid a co n otros países en concept o de ar

mamentos para el régimen somocísta.~
Para hacer f r ente a í a deuda externa, p ar a asumi r l a responsabil idad de su p ago, N i caragua r equier e d e u n p er iod o sustancial d e g raci a p ar a el

pago de los intereses y del princ>pal, o sea, se plantea una doble moratoria. S u argume11tación no se basa sólo en la imposibilidad material de pagar l a dcvda, sino además, que el 55 o/~ de l a actual desmesurada deuda externa, proviene de préstamos hechog a somoza en sus ul t i mos dos años. Y l os pres u
tamistas no po dían i g no ra r, e ntonces, q ue estaban f i nanciando con esos f on ue

249

dos a una dictadura en lucha. contra un pueblo entero, aunque ellos no
f ueran destinados de forma directa a l a adquisición de armas. La f irme y

consecuente actitud de la Revolucjj n Nicaraguense con relacion a la rene
gociación de la deuda, está expuesta de manera muy clara en las palabras:.:. del comandante Tomás Borge, quien expresó: iVan a tener que renegociar a la íuerza, porque nosotros no podemos pagar (...) si no tendrían que con fiscarnos Nicaragua, y eso no l o van a poder hacer.s~ Algunas instituciones financieras internacionales y paises que intervie-¹ n en en el proceso de renegociación de la deuda, no entienden de rco n ~ algo por nada y utilizan la renegociación como un medio más para ata@e=,' a l a Revolución Nicaragüense y llevar a cabo presiones sobre cl Gobierno e in fluir e n s us decisiones politicas. S in e mbargo, a l o la rgo d el p roceso, la Revolución ha mantenido una actitud de principios intachable y no ha hecho la más minima concesión que atente contra la soberania y l a autode terminación del país. El proceso de renegociación, a finales de 1981, se encontraba ya en su etapa final y , según funcionarios nicaraguenses, se estaba llevando a cabo de forma favorable, concertándose términos de pago adecuados. El coman dante Daniel Ortega, en e l segundo periodo deliberativo de l Consej o de Estado, señaló que l a parte correspondiente a l a deuda del Gobierno con la banca internacional se había completado con un interés del 7 % y un pe ríodo de pago de 12 años, los siete primeros de gracia; además, añadió, que en cuanto a la deuda del Sistema Financiero con la banca internacional, ea la segunda ronda de negociaciones, se habian logrado avances más signifi cativos que los obtenidos en la primera con el Comité de Bancos en 1980.» Hasta finales de 1981, l a deuda externa de 1 645000 000 de dólares que dejó el régimen somocista, habia sido renegociada en un 83 % , o sea, que ya se habían negociado 1 355 000 000 de ese gran total.4'

~

reduct o de la caótica situación económica, de su insolvencia finan
c iera, el gobierno nicaragüense se ha visto precisado a negociar nuevos ~ préstitos en e l extranjero, que han elevado l a deuda hasta l a suma de 2 655 000 000 dólares; si n embargo, los nuevos créditos se obtuvieron en condiciones mucho más favorables, no sólo por los términos concesionarios .;g! : que se lograron, sino también porque se diversificaron de manera notoria .. g l as fuentes de donaciones y de préstamos en el ámbito internacional. De la . nueva deuda contraida, podemos decir que el 27,7 % proviene de organis mos internacionales; el 17,4 % , de países socialistas; el 14,1 % de Europa Occidental ; el 14,1 %, de América Latina; el 10,3 jp, de Estados Unidos; el 10,1 %, de Libia y el 6,3 % , de otras fuentes.~ Los sandinistas, muy acertadamente, plantean que no fundamentarán su desarroll o económico en un crecimiento desproporcionado de la deuda externa, ya que están conscientes de que eso sólo los hará más dependien

. tes y menos soberanos. Los nuevos compromisos que se obtengan no sola
mente deberán ser moderados y racionalizados de manera cuidadosa, amo tener un papel complementario al esfuerzo inte."no de producción. Nicaragua no adquirir á deudas para pagar deudas, como han expresado sus dirigen

tes, ellos saben que la deuda ex t r a no es sólo el resultado del fina~
miento externo, sino que también constituye un mecanismo para controlar 250

: -~

y reproducir en forma ampliada l a dependencia econcmica y tecnológica

de los países subdesarrollados.
E eadeudamiento f~ acional t iene c omo r esuItado ~a coartación d e l a soberanía de los Estados, subordinándolos a los organismos internacionales
y potencias i m peri ali stas . E l desarr ol l o sostenid o po r recursos externos es

sólc un crecimiento ficticio, sería continuar con l a política somocista de s ometimiento y explotación de los obreros y campesinos, de desatención a las necesidades más elementales; Nicaragua, su pueblo y su gobierno, jamás
toler arán de nuev o tan i gn om i nioso status.

251

NOTAS

República de Nicaragua. Ministerio de Planificaci6n (MIPLAN) : La e conomía n icara gííense a dos anos del triunfo popular, Managua, 1981, p. 1.
Ibídem, p. 2.

Bayardo Arce Castaño: Romper l a dependencia, tarea estratégica de l a Revoíuctdtst Colección Juan de Dios Muñoz, Serie Orientación Sandinista, Secretaría Nacional de Pr~
ganda y Educación Política del FSLN , Managua, 1980, p . 6.

Ibídem.
Ibídem, p. 9 Ibídem, p. 11. Ibídem, p. 18.

Henry Ruiz: El p apel político del A PP e n l a nueva economía sandinista, Colecci6n Juan de Dios Muñoz, Serie Orientaci6n Sandinista, Secretaría Nacional de Propaganda y Edu
c ación Políuca del FSLN , M anagua, 1980, p . 5.

República de Ni~

. Consejo de Estado: «Reforma Agraria», en Consejo de Estado,

nc. 2, M anagua, 1981 p. 18.
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Véase Tabla 7 «Distribución del PI B de Nicaragua en 1977».
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República de Nicaragua. Ministerio de Planificación (MIPLAN) : Programa económico de austeridad y eficiencia, Managua, 1981, p. 1 8.
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p. 14. iideí Castro Ruz: «Discurso pronunciado en el acto conmemorativo del XXVI I aní
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guense a dos aiíos del t riunf o popular, M a nagua, 1 981, p . 3 .

252

Frente Sandinista de Liberación Nacional. Departamento de Relaciones I nternaciottales: Avances de la Revolución P opular S andin ista. Ma nagua, 1 981, p . 1 3. Véase Tabla 1 «Balanza de pagos de Nicaragua desde 1970 hasta 1981». Véase ibídem y Tabla 4 «Endcudamiento externo de Nicaragua desde 1973 hasta 1981» ~
~~.:macioual cs: Av a nces d e l a R e volución S andin is ta, M a na gua, 1 981¡ p . 1 5.

Frente Sandinista de Liberación Nacional (FSLN). Departamento de Relactones jít<~. República de Nicaragua. Ministerio de Planificación (MIPLAN): La economía n ica

ragüense a dos aüos del tri unf o popular, Ma nagua, 1981, p. 5.

Frente Sandinista de Liberaci6n Nacional (FSLN). Departamento de Relaciones I nter nacionales: Av ances de la Revolución Sandin is ta, Ma nagua, 1 981, p p. 1 8-21. ~ st R epública de N icaragua. Ministerio d e P lanificación ( M I P LA N) : Programa económico de attsteridad y efic ie ncia, Ma nagua, 1 981, p . 1 62. República de Nicaragua. Ministerio de Planificación ( M I PL AN ) : La e conomía n icara güense a dos aüos dcl t ri unf o popular, Ma nagua, 1 981, p . 9 . Ibídem, pp . 6-8. «De verdaderamente dramática calificó Bayardo Arce la situaci6n actual de Nicaragua», en Granma, L" H a bana, 31 de mayo dc 1 982, p . 3 . Ibídem. Comisión Económica para América Latina (CEPA L ) : Nic aragua: r epercusiones econó micas de los acontecimientos polít icos recientes, Nueva York, 1 979.

Ibíd em.
República de Nicaragua. Junta de Gobierno de Reconsttwcción Nacional de Nicaragua (JGRN): In forme de la JGRN d e N icaragua p resentado por el Comandante de la Revoluc'.ón Daniel Ortega Saavedra, Coordinador de la Junta, al Consejo de Estado, el 4 de mayo de 1981, M anagua, 1981, p . 5. Associated Press (A P) . Cabl e desde l a Organizaci6n d e Naciones Unidas: In j o rme sobre ayuda a Nicaragua, Nueva York, 1 2 d e noviembre de 1 981. Ibíd em.

Ib ídem.
S ergio Ramírez M ercado: «Discurso pronunciado ante e l plenario d e l a CEPA I , l a tarde del jueves 27 de septiembre de 1979, en Nueva York», en Polít ic a Exterio r, no. 3, Serie Discursos, Ediciones Patria Libre, D irección de D ivulgaci6n y Prensa de l a JGRN , M anagua,

1979, p. 15.
Véase Tabla 4 «Endeudamiento externo de Nicaragua desde 1973 hasta 1981». 4< Da niel O rtega Saavedra: « Discurso pronurc iado a nte el p lenario d " l a V l C un'b'c d e los Países No A lineados», en Polít ica E xterio r, no. 3 , Serie D iscursos, Ediciones Patria L ibre, Dirección de Divulgación y Prensa de l a JGRN , M anagua, 1979, p . 7. «Declaraciones de Tomás Borge», en Uno más uno, M é xico, 1 4 d e n oviembre d e 1979, p . 1. República de Nicaragua. Junta de Gobierno de Reconstrucción Nacional (JGRN) ; I n forme de la JGEPl d e Nicaragua presentado por el Comandante de la Revo,'ución E)an e! Ortega Saaveara, Coordinador de la Junta, al Consejo d e Estado, e l 4 de mayo de 1981, M a nagua, 1981, p. 5. Ibídem. Ibfdem, pp . 5-6.

253

LA POLÍTICA DE L A ADMINISTRACIÓN

REAGAN HACIA NICARAGUA

Los meses que precedieron al cambi o presidencial en l a Casa Blanca de Washington, tuvieron en Nicaragua una especial significación en lo referente al aumento de las tensiones tanto internas como externas, pues l a mano que dirigia las mismas dejó de ser, cada momento, menos rencubiertai, para mostrarse con cinismo e inescrupulosidad todo l o abierta posible, desde el

mismo corazón del imperialismo yanqui.
Las relaciones entre Nicaragua y Estados Unidos continuaron deterio rándose a medida que el imperialismo reforzaba su politica agresiva, brin dando apoyo a los grupos de ex guardias somocistas que se enti enaban en territorio hondureño, en Miami, Nueva Orleáns y California. El panorama contempló intentos de desarrollo de bandas contrarrevo lucionarias en distintos departamentos del pais, las cuales fueron desarticu

ladas, en varias ocasiones, por las fuerzas de la Seguridad, el Ejército y las
Mi licias Populares Sandinistas. A su vez, los partidos tradicionales derechistas y e l emergente M ovi miento Democrático Nicaragüense (M DN ) realizaron durante e l año, en f orma cada ve z menos encubierta, una labor proselitista par a tratar de desacreditar al Frente Sandinista de Liberación N acional. En el centr o de esa campaña - campaña anticomunista a l a viej a ul tranza- , estuvieron el diario conservador La P rensa y u n g rupo d e e mi soras radiales en manos de empresarios reaccionarios. Desde que e l presidente Ronal d Reagan tomó posesión de s u cargo en 1981, comenzo p ejecutarse un proyecto norteamericano encaminado a destruir ' l a Revolud ón Sandinista. Este proyecto imperialista combinó las agresiones militares con las económicas. Estas agresiones' y acciones encubiertas de la Agencia Central de Inte ligenci a (CIA) , as i como el chantaj e y las amenazas ha n devenido, con Reagan, en procedimientos de intervención abierta, en provocaciones ar madas por parte del Ej ército hondureño - instrumento de la politica agresiva yanqui contr a Nicaragua- y en un incremento de los ataques contrarrevo lucionarios de las bandas somocistas. Debe recordarse que l a politica exterior yanqui par a América Latina y el Caribe fue elaborada últimamente por el denominado Comité de Santa 254

Fe». Los ideólogos reaccionarios que integran este Comité parten del pre
supuest o f alaz d e qu e Estados U n idos se en fr ent a a l a «i n f luenci a com u

nista en América Central por la política de «subversión y desestabilización. de Cuba y de la URSS en esa región. D c esta manera los mencionados ideólogos atribuyen el desarroll o y
auge d e l a s l uchas r ev olucionarias a l a . i nj erenci a comuni s'a» y p l ante.. i que l a cr i si s centroamericana est á dada en e l context o de l a «confrontación

"ideclógica este-oeste».
Como es sabido, estos pl anteamientos tr atan d e encubri r l a v er dadera

esencia de l o s , r oblemas de l a región, ocultando las causas reales de los
seculares pr o b k m a s económico s y sociales qu e en frentan l o s pueblos cen tr camericanos. D e acuerdo con esa r etórica, l a actual p o l i tica norteamericana cs, s' m plemente, un a r egresión de l pensamient o p ol ítico estadounidense. A sí , r e t om ó l a s f ór m ula s y d octr inas pol íticas d e a d mi ni straciones anteri ores' y

las radicalizó hacia posiciones más derechistas para destrui l a Revolucion Sandinista y recuperar la hegemonía y control de Nicaragua, mediante una
a biert a p ol í tica d e subver sión y desestabil ización , chantaj e y amenazas, y

a gresiones de todo tipo — incluso una posible intervención directa- co n la
compli cidad de al gunos gobiernos pr oi mperiali stas del área centroamer i ; ana. De esta manera, l a actual adm i ni stración yanqui si gue procesos de conti nuidad y de cam bi o en l a p ol ítica estadounidense haci a N icaragua ; en al gu no s aspectos se continu ó l a l ínea desestaoi lizador a y a t razada po r Carter,

y en otros se acentuó el belicismo más agresivo.

LA POLÍTICA DESESTABILIZADORA Y AGRESIVA

EN EL ORDEN ECONÓMICO
POLITICA D E DESESTABILI ZACIÓN ECÓNÓMI CA
Las acciones de hostigamient o económico han sid o u n arm a permanente

en la política agresiva de Estados Unidos contra Nicaragua.
Los p r ogramas d e desestabilización económica po r part e de l gobier no

d e Reagan se han llevado a cabo en el plano de la accion prácica y de l a
intervención p ol íti ca. Todo esto con el o bj etiv o de i m pedi r l a i ndependencia

económica nícaragúense y la ejecución de los proyectos de transformaciones sociales internos propugnados por l a Junta de Gobierno de Reconstrucción Nacional.
En p r imer a i nstancia, esto s p r ogramas d e d sestabil ización ha n si do puestos en pr áctica con un a i ntension di suasiva . Pr ocuran, co n u n co nj un to de medidas de advertencias i m puesto po r gr upos económicos «potencíalmen

te amenazados», obligar al gobierno sandinista a renunciar a sus derechos de ejercer su autodeterminación e independencia. E n una etapa posterior, el objetivo de estos planes fue el estimular l a celebración de un proceso electoral que permitiera la sustitución del gobierno sandinista por otra representacion política. Para ello, el gobierno yanqui trató de promover el desprestigio y l a perdida de sustentación social del gobier 255

po n i caragüense a t r avés d e campanas p r opagandi sticas qu e deteri oraran

la imagen democrática de la Revolución Popular Sandinista.
En otros casos el imperialismo norteamericano utilizó l a desestabili zación económica como un paso intermedio haci a acciones de fuerza que permitieran e l derrocamiento de l Gobierno Revolucionari o d e Nicaragua, mediante l a ar ticulación y organización de l a contrarrevolución interna en Nicaragua y el apoyo político, económico, militar y financiero de los grupos de ex guardias somocís> s que operan desde territori o hondureño. Estos programas de desestabilizacion se han preparado sobre l a base de distintos factores que han permitido su articulación. Entre ellos puede mencionarse l a fragilidad económica nicaragüense, su carácter dependiente y el endeudamiento externo heredado. Los programas desestabilizadores que ha llevado a cabo el gobierno yanqui contra Nicaragua asumen una gran diversidad de formas operativas. Dentro de s u e strategia, e l i mperialismo noxteamerícano t rata d e o bstruir las fuentes de créditos externos utilizando su i nfluencia y e l poder que ejercen en los centros financieros internacionales. Además, se ha hecho pa tente la negativa de Estados Unidos de comprar productos' a Nicaragua - se
reduj o l a cuot a azucarera - y h a p resionad o a l o s acreedores y banquer os

estadounidenses para obstaculizar el proceso de renegociación de l a deuda externa nicaragüense. De esta manera, el presidente norteamericano Ronald Reagan ~aprobó en abril de 1982 un vasto proyecto de operaciones secretas y públicas para impedir el establecimiento de gobiernos populares en Centroamérica" como el de Nicaragua. El documento secreto de l Consej o de Seguridad Nacional de Estados Unidos, aprobado po r Reagan, fue publicado po r e l periódico T Neuma &e
Yor k Ti mes. En e ste d ocumento, e l C onsejo p l a nteó q ue

estratégicamente, tenemos un interés vital en no permiti r la 'prolifera ción de Estados que siguen el modelo cubano, que brindarian una pla taforma a la subversión, comprometerían vías maritimas vitales y plan tearian una amenaza militar directa en o cerca de nuestras fronteras.' Este documento es una prueba más que reafirma el carácter injeren cista y agresivo de la política norteamericana hacia Nicaragua, y un reflej o
d el cambi o de fase que se f u e op erando en l as l íneas d e hostil idad qu e y a

se apuntaban al final de la administración de Carter. La politica imperialista yanqui se manifestó, además, en l a suspensión de los préstamos que le había otorgado a Nicaragua y en l a organización y preparación mi litar de grupos contrarrevolucionarios en Honduras y en en el propi o territorio norteamericano. Para la suspensión de los préstamos, l a administración yanqui utilizó el pretexto de que Nicaragua servia de puente en el suministr o de armas p ara el Frente Farabundo M art í par a l a Liberación Nacional (FM LN ) de El Salvador. Esta justificación está muy vinculada a las continuas derrotas sufridas por el Ej ército salvadoreño ante el empuje incontenible de las fuer zas de liberación nacional de ese pais. 256

Este pretexto refleja, en alguna medida, la impotencia política del im
periali sm o y anqui , pues com o d ij er a L ui s Car ri ón , vi ceministr o de l I nteri or

dc Nicaragua, «los nicaragüenses no han inventado artificialmente las lu chas de otros pueblos centroamericanos, las cuales surgen como única res
puesta posibl e a l a i n j usti ci a social y r epresión p ol ítica».' P or o tr a parte, l a táctica i mperiali st a se encamin ó a l a p r omoción de

crear diferencias políticas dentro del gobierno sandinista. En este caso pue de citarse la traición de Alfonso Robelo - que renunció a l a Junta de Go
b iern o de Reconstrucción N acional p ar a boi cotear l a creación de l Consej o de Estado - y s u u l ter io r acti vida d con tr ar revoluci onari a j unt o a l p ar ti do

que dirige, el M ovimiento Democrático Nicaragüense (M DN) , como antes
expiicamos co n detalle. A si mi smo, e l go biern o y anqu i f oment ó u n cl !m a d e tensión e incer t i dumbr e par a cont r i bui r a l a f ug a de cap itales, crear conf li ctos económicos y esti m ular e l éx od o d e p r ofesionales, y p r ovocar actos d e v i olenci a par a hacer i m pera r e l terr or , ap oyand o l a f or mación d e bandas contr arrevol u

cicnarias dentro y fuer a del país. Otro hecho en el que se evidencia, en alguna medida, los planes de
desestabi lización n orteamericanos es, p r i mero, l a d i l atada ap r obación — cues tió n que antes tr atamos — del pr éstam o d e 7 5 000 000 d e d ólares, qu e usó, e n deter minados m omentos, com o in strument o d e chantaje, y después, su cr i minal deci sion d e suspenderl o y e xi gi r l a devolución d e l o en tregado.

Tales realidades ejemplifican la concresión de toda una política deses
tabi lizador a e i nj erencist a qu e pr epararo n l o s cír culo s guerreri stas de Es tados U nidos, pues el pretexto de l a agudización d e l a lucha en E l Salvador

como resultado de una i njerencia nicaragüense, es un absurdo con el que
se tr at a d e j u sti fi ca r l a s crecientes derr otas de l Ej ér ci t o salvadoreü o an te la pu ja nza d el M o v i m iento G uerr i l le ro .

AGRESIONES ECONÓMI CAS DIRECTAS
Con el t r i unf o de l a Revolución Sandi ni st a y e l f r acaso del i m periali s mo n orteamerican o e n su s i ntenciones de i m poner a l p uebl o n i caragüense un ~somocísmo si n Somoza», comenzó u n per íod o d e hostigamiento econó mico d i recto con tr a N i caragua. Esta p ol ítica de agresión económica d i recta se manifestó, tant o e n e l cort e de t odo el desembolso p r oveniente de l dis p utado pr éstam o d e 7 5 000 000 d e d ólares, com o e n l a suspensión d e l os créditos par a l a compr a d e t r i go.

En relación con el préstamo de los 75 000 000 de dólares, debe destacar se que éste fue suspendido cuando aún faltaban por suministrar 15 000 000 de dólares. Esta injusta decisión afectó, en gran medida, obras fundamen
tales p ar a l a r econstrucción de l p aís, t ales com o si stem a d e agu a — para Managua y M atasepe —, puentes, caminos, re d v ial y v i viendas.

Se debe recordar que este préstamo contenía exigencias que atentaban
contr a el poder au tónom o de decisión d e N i caragua, al establecer un a cl áu s ul a que «po r l o menos e l 60 ~/p d e l o s recur sos en d ólares usados po r el prestatar io , en confor m idad con I a sección 7. 1 (a ) de este Convenio, serán

257

puestas a disposición de l sector pri vado nicaraguense si n di s ~ algunas.'

í nacíón

Como puede constatarse, esta cláusula tiene una obvia intenpón inje
zencísta en los asuntos internos de Nicaragua, pues Estados Uní/ os trató de imponer condiciones que respondían a sus intereses politicos y econo micos. Además, la cancelación de este préstamo tenía el objetivo de deses tabilizar l a economía nicaragüense - ya que ese congelamiento afectaba el Prcgrama de Reconstrucción Nacional- ' en el contexto de las agresiones eco nómicas contra el proceso sandinista. L a posición de l a Junta de Gobierno de Reconstrucción Nacional se expresó en un comunicado leido po r s u coordinador, comandante Daniel Ortega, quien expresó que este acto constituye una verdadera agresión en contra de Nicaragua, de las tantas que el pais ha soportado en el pasado de parte de los Estados Unidos, desde que los primeros filibusteros pusieron pi e en nuestro suelo en 1855. f Y mas adelante planteó que:) l a cancelación de l os

préstamos es un hecho injustificable que no se puede disfrazar de nin
guna manera y que solo puede ser señalado como lo que es : la muestra palpable de una voluntad agresiva en contra de Nicaragua.~ Por otra parte, además se suspendieron por e l gobierno norteameri cano dos programes vinculados a l a Le y Pública 480, por 23 000000 de dólares, decisión que también evidencia l a actitud de Estados Unidos de agredir económicamente a Nicaragua. En cuanto a l a suspensión de los créditos para l a compr a de trigo, es.un hecho que constituye un chantaje económico para tratar de someter a Nicaragua al dictado politico norteamericano. La suspensión del crédito de 9 600 000 dólares, fue utilizado por el im perialismo yanqui como un arma politica contra Nicaragua, ya que, desde
el i ni cio, Estados U ni dos p r ol ong ó d e m aner a deliber ad a l as negociaciones

para presionar a l gobierno nicaragüense cuando los graneros y reservas de trigo del país estuviesen agotados en la práctica. No obstante la situación crítüa en que se vio Nicaragua al no poseer reservas de trigo para autoabas tecerse durante los meses de abril a junio de 1981, se obtuvo un préstamo en Canada, para adquirir 13 500 t de ese producto. Sin embargo, debido a otros compromisos comerciales que d ebia c umplir c on o tros p aises Canadá, l os primeros embarques comenzarían a llegar a Nicaragua hacia final ' de junio o pr incipios de j ulio. Esto obligó al gobierno nicaragüense a adoptar me didas internas de coritrol - racionamiento en la distribución del cereal, entre otras- para evitar su escasez. A pesar de estas medidas l a situación se agravó y cuando se pensó que se llegaría al caos, l a URSS, en muestra de solidaridad internaciona li sta, donó 20000 t de trigo. Los embarques comenzaron a l legar a m edia - dos de mayo para asi solucionar durante algunos meses, el ~ í s tro am plio del producto al país. A parb r de este niomento comenzó a patentizarse l a solí@eidad i n ternacional en apoyo y respaldo al gobierno sandínísta, pues d~ ante l os meses posteriores a la supresión de los creditos, por parte de Es+ dos Um 258

dos, se recibieron donaciones de trigo de diversos países, tanto del campo socialista como de l campo capitalista, por v olúmenes aún mayores a l os del consumo de un año en Nicaragua.»'
O tr a d e l a s agresiones económicas perpetradas po r e l go biern o n o r

teamericano contra Nicaragua fue l a drástica reducción de l a cuota de
azúcar qu e exp or taba haci a Estados U n idos.

La supresión de las 52 800 t del c rudo, q ue representan el 9 0 % d el
total que se exportab a haci a e=." paí s n 1983 , e s u n a m edid a a gresiva

de Estados Unidos similar a las que emplea en su política imperialista al
arm ar , ad iestra r y d i r i gi r a l a s f uerzas contr arrevolucionarias qu e atacan a N i caragua desde su s bases e n t er r i t or i o h ondureño. Est a i l egal decisión

-Nicaragua como miembro del sistema internacional de Estados, tiene de recho al acceso a todos los mercados si n ningún tipo de discriminación—
demuestr a qu e e l g obiern o d e Reagan us a ar gumentos po l íti co s p ar a cer c enar , de m odo r a dical , un a cuot a de exportación d e N i caragua, l o cual es vi cl atori o d e l a letr a y e l espír it u d e todos Ios t r atados y co nvenios i nter

nacionales vigentes sobre comercio y relaciones económicas entre los Esta
dos. A demás, esto constituye un a v i olación de l o establecido en el A cuer do G eneral sobre A r anceles y Comer ci o y l as nor mas del D erecho I nternacional . E ste hech o d emuestra , un a ve z más, qu e e l gobiern o i m periali st a de E stados U n i dos, conti nú a u t i l izand o l a p ol ítica d e ch antaj e económico en su afán de destrui r l a Revolución Popular Sandi nista. P or t anto , despej and o cu al quie r d ud a acerca d e su s i n tenciones, se puede af i r mar qu e l a admi ni stración Reagan t om ó t odas estas medidas con

el objetivo de agudizar los problemas económicos del país y tratar de deses
tabi lizar e l p roceso r ev oluci onari o n i caragüense . D ebido a l a su spensión de lo s préstamos se afectaron n " s ' l o l a i m p ortación d e p r oductos al imen t i cios básicos, si n o t am bién v ar io s pr ogramas sociales p r i or izado s po r l a Junt a de Gobiern o de Reconstrucción Nacional , com o so n l o s de educación, construcció n d e v i vi endas, acueductos, alcantar i l l ados y o t r os.

Además, debe destacarse que las agresiones económicas directas de
s atadas po r e l i m peri ali sm o y anqui , f uero n p c rnetradas d e f or m a si m u l

tánea con el incremento de las agresiones armadas por bandas somocistas
desde ter r i tor i o hondureno. Asi se ev idenciab a un a escalad a i mperiali st a qu e i n tr oducía u n agudo

elemento de desestabilización en el área centroamericana, ya que también
Estados U n i do s se dedicó , a l u nísono, a en viar m aterial b él ico y asesores a E l Salvador . Po r t anto , t oda est a p ol ítica agresiva haci a crecer de manera peli grosa l a s t ensiones en l a r egión , com o e l paso pr evi o p ar a i ntervenir en Centroamérica y a gredi r m i l i tarment e a N i caragua.

AGRESIONES ECONOMI CAS INDIRECTAS La actitud agresiva hacia Nicaragua, por parte de Estados Unidos, en el
á mbit o m i l i t ar , p ol ítico, ideologico y económico, h a i n f l uid o de maner a di

recta sobre algunas fuentes de financiamiento. Esto ha hecho que se re d uzcan las posibilidades de entrada de capital necesario, en especial de
préstamos b l andos, p ar a fa ci l ita r u n desarr oll o ar m ónico y p r op or cional

de este país centroamericano. 259

En relación con los préstamos que otorgan los organismos finande ros internacionales, se observó una pérdida de l a facilidad de adquisición q ue los caracterizó durante los primeros meses después del t riunfo de l a Revolución. Esto se debió, en gran medida, al hostigamiento politico, ideo lógico y económico de Estados Unidos que, con su política imperialista, influyó en la actitud de algunos organismos financieros internacionales como el Fondo M onetario I nternacional (FMk) y e l Banco I nternacional de Re construcción y F omento ( BIRF), así c omo e n a lgunos g obiernos p roimpe
ri alistas par a b oicotear l a asi stenci a f i nancier a a N i caragua.

De esta manera, en sus intentos de destrui r l a Revolución Sandinista,
e l go biern o n or teamerican o comenzó a ob staculizar l a concesión d e cu al

quier crédito a Nicaragua por parte de las organizaciones financieras in ternacionales. Un claro ejemplo de esta politica fue el caso del Banco Mundial, que
a pesar de l a oposi ción i ni cial de Estados U n i dos, aprob ó u n préstam o p or 16 000 000 de d ól ares. Este sería u t i l izado en u n p r oyect o d e m ej or amiento

de la infraestructura urbana de la ciudad de Managua, que beneficiaría a unos
2 20 00 0 habitantes d e 2 6 bar r io s pobres. A sí , l a representación n orteameri cana en dicho or ganismo, t r at ó de ob staculizar esta asistenci a f i nancier a ob

jetando que «l a administración y l a economia de Nicaragua no estaban en condiciones de absorberlos y manejarlo eficientemente»." Esta politica dirigida a lograr un boicot financiero contra Nicaragua no es más que la puesta en práctica de los planes agresivos de la adminis tración Reagan par a derrocar a l gobierno sandinista.
Un a vez más, el i m peri ali sm o n or teamericano u t i lizab a lo s or gani smos c redi ti cios com o instr umentos de su p ol ítica exteríor . Est a acción , com o es

lógico, constituye un grave peligro también para todos los países subdesa rrollados, ya que amenaza a todos aquéllos que pretenden impulsar su de sarrollo económico de manera independiente de lo s intereses de Estados Unidos. En el ambito económico, las agresiones que más daños han provocado s on las referidas al sector financiero. Si hacemos una comparación, en l o
c omercial y p r oductiv o l a s i n cidencias negati va s f uero n m enores sobr e el proceso económico ni caragüense.

E stos últimos sectores económicos mencionados, también fueron uti lizados por Estados Unidos en su política agresiva contra Nicaragua. Como ejemplo puede citarse el establecimiento de un impuesto o gravamen ma yor a las importaciones de azúcar - como medida preliminar a l a supresión
de l a cuot a azucarera - p ar a «proteger l as pr oducciones doméstícass.

Esta medida no tendia tanto a l a protección de l a producción interna de Estados Unidos, sino que en l o fundamental y por el contrario afectaba a los exportadores de azúcar latinoamericanos y estaba enmarcada dentro de la estrategia imperialista de someter al gobierno nicaragüense.
Por ot r a p arte, el g obierno yanqui am enazó a N i caragu a co n n o com

prarle carne si el país importaba ganado desde Cuba, aduciendo la infamia de que ese ganado era victima de la fiebre aftosa. Esta acción chantajista y difamadora atentaba contra el poder autóno mo de Nicaragua, ya que como país soberano tiene derecho a realizar sus compras donde estime conveniente sin amenazas ni presiones. 260

S ería i nter minabl e l a l i st a de agresiones i n directas perpetradas por el

.imperialismo yanqui contra l a Revolución Popular Sandinista durante tan poco tiempo. Puede afirmarse que esas acciones no sól o constituyen una
amenaza d i rect a p ar a N i caragua, si n o t am bién p ar a t odos l o s p aíses sub

desarrollados. Y significan de hecho que cualquier pai s que siga un rum bo independiente podrá se r objeto de l chantaj e financiero po r parte del

imperialismo norteamericano.
Ni caragua est á consciente de l a l ucha qu e en fr ent a contr a e l i mp eria

lismo yanq i . La política guerrerista y agresiva de l gobierno norteatneri
cano, l a cual agudiza las tensiones i nternacionales y h a am p l i ado l as posi b i l i dades d e con fr ontación ar mad a e n di ferentes zonas de l m undo, n o es ignorada n i subestimad a po r l a [ u nt a d e Gobiern o d e Reconstrucción N a

cional.
L os sectores fascistas de Estados U n i dos ven en N i caragua u n obj eti v o

de aplicación de sus politicas agresivas y, por su propia ideología y natu
r aleza, n o pueden comprender qu e l a Revolución es l a respuesta l ógica de u n p uebl " qu e luch a po r s u i ndependenci a p ol ítica y económica . A sí , a t r i buyen l a al ternativ a d e l a l uch a r ev oluci onari a a l «avance y l a i n f luencia comunista», negándose a r econocer qu e l o s gr aves p r oblemas socioeconó micos qu e enfrentan l o s pueblo s subdesarr ol l ados son p r oductos de l a p o lí tica d ' opresión, explotación, penetración e i nj erenci a i mperi al istas.

Como puede observarse, en el plano económico el imperialismo yanqui ha agredido a Nicaragua, en múltiples formas, para crear situaciones crí
t ica s y l l evar a l a Revolución Pop ula r Sandi ni st a a l colapso económico y así i mpedi r l a realización del p roceso de reactivación, estabi lizacion y t r ans formación económicas. D i gamc s p ar a re s mi r qu e est a p olí tica agresiva , po r p art e de l g o

bierno imperialista de Estados Unidos, se expresa en l a suspensión de l os
p réstamos, l o s obstáculo s en e l p roceso d e r enegociación d e l a deuda, el boicot d e al guno s mercados externos, l a descapitalización d e l a s em presas pc r p ar te d e l a b ur guesi a nacional y e l f oment o d e l a cr eación d e gr upos contr arrevolucionarios qu e d i r i gieran ataques obj eti vo s económi co s y r ea

lizaran acciones de sabotaje.

POLÍTICA DE INJERENCIA Y DE HOSTIGA M I ENTO AGRESIVO
Las agresiones ar m adas p erpetradas po r l a s bandas cc ntr arrevolucio naria s desde H ondura s si gn i ficaban sól o un a fase d u n a conf abulación más am pl ia, que t iene como obj etiv o f i na l l a destrucción d e l a Revolución Popular Sandi ni sta. Estas agresiones son l l evadas a cab o po r e l p l en o ap oy o d e E stados Uni dos e l cual v i ol a de maner a constante lo s Pr in ci pio s d e I n dependencia, d e N o I ntervención , de l D erech o d e A ut odeter minación d e l o s Pueblos y de l a I g ualdad Soberana de l c s Estados recogidos c n l a l etr a y e l espi ii i.u de l a Cart a de l as Naciones U n idas.

En este sentido el gobierno imperialista de Estados Unidos viola de modo permanente las resoluciones 2131 (XXI) de 1965 y 2625 (XXV) de 1920 aprobadas por l a Asamblea General de las Naciones Unidas.

La primera establece en su Artículo no. 1 que ningún estado tiene derecho de intervenir directa o indirectamente, cual fuere el motivo, en los asuntos internos o externos de cualquier

otro. Por tanto, no solamente la intervención armada, sino también
c ualesquiera otras formas de injerencia o de amenaza atentativa de l a p ersonalidad del -Estado, de los elementos políticos, económicos y cul turales que lo constituyen, están condenadas.~ La segunda establece en su ar ticulado que todo Estado tiene el deber de abstenerse de organizar o fomentar la or ganización de fuerzas irregulares o de bandas armadas, incluidos los mercenarios, para hacer incursiones en el territorio de otro Estado. (Ade más, se establece que) todo Estado tiene el deber de abstenerse de orga nizar, instigar, ayudar o participar en actos de guerra civi l o en actos de terrorismo en otr o Estado o de consentir actividades organizadas dentro de su territorio encaminadas a la comisión de dichos actos, cuan do los actos a que se hace referencia en el presente párrafo impliquen el recurrir a la amenaza o el uso de la fuerza." Como puede observarse por l o que aqui expuesto, Estados Unidos in
terviene en l o s asuntos i nternos de N icaragua co n su p ol ítica beli cist a que

organiza y fomenta las bandas somocistas que realizan ataques armados con>xa ese pais desde territori o hondureño y constarricense.'4 Las bandas contrarrevolucionarias gozan d e gran l ibertad d e acción
en e l t er r i t ori o h ondureñ o l i m ítr of e co n N i caragua . A ctualmente su s at a

ques se. han incrementado, adquiriendo matices aún más genocidas y cr i minales contra l a población civi l y comunidades campesinas, incluso han puesto en práctica los mismos métodos - secuestros, torturas, etcétera- que utilizó l a Guardia Nacional durante 45 años de di ctadura somocista. Por otra parte, en el marco de las agresiones contra la Revolución Po pular Sandinista y con la intención de crear un pretexto para provocar una guerra abierta entre Honduras y Nicaragua, que permita una intervención directa en el conflicto, los medios de difusión ímpercalísta' trataron de es timular una histeria antinicaragüense con el trágicó suceso de l a muerte
de do s peri odi stas n orteamericanos e n su el o h ondureño, aduciendo qu e se

debió a un ataque de Nicaragua a Honduras. De esta vi l manera, se presentó ante l a opinión pública internacional las muertes de Richard Cross, del semanario US News and W orld Report, y de Dial Torgerso, del diario lo s Á ngeles T im es, c omo v ictimas d e u n ,ataque de la artillería sandinista. Nicaragua rechazó enérgicamente l a calumniosa y calculada acusación (que se insertaba en los planes de l a CI A para justificar una agresión en gran escala) en una nota enviada a l a cancilleria hondureña, en l a cual se .enfatizaba que:

Con el hecho de ahora se pretende justificar bombardeos contra objeti
vos estratégicos en l a profundidad del territorio nicaraguense y la in

vasión de tr opas hondureñas y norteamericanas contra nuestr o ter r i t ori o,

todo con el fi n ulterior de destruir l a Revolución Nicaragiíense. La falsedad de estas acusaciones quedó demostrada con las denuncias del gobierno sandinista y las declaraciones de los periodistas holandeses Jan Thíelen y Harr y Vandecr Dort. El gobierno nicaragüense presentó pruebas de que los periodistas nor teamericanos c' an simpatizantes de l a Revolución Sandinista y l os holan
deses Thielen y V andeer D or t declar aron que el lo s tambi én

habian sido victimas de un ataqu ' por el Ej ército hondureño o bandas mercenarias en el mismo lugar donde habian sido asesinados los perio distas norteamericanos. [Además, plantearon que) las características de la zona de Quebrada de l a Vigía hacian prácticamente imposible un
ataque desde el ter r i t or i o ni caragüense." N o ob stante, a pesar de l f racaso d e est a campañ a pr opagandística , l a admi ni stración Rcagan h a continuado u t i l i zand o a H onduras e n su p olítica ag=esiva contr a N i caragua. De est a f orma, l a p ar ti cipació n de l Ej ér ci t o hondureñ o e n l o s p l anes

de agresión e intervención contra el territorio y pueblo nicaragüense están en perfecta consonancia con los planes militares e intervencionistas de Es
tados U n idos, l o s cuales in cl uyen l a pr ovocación d e serios in cidentes f r on terizos encaminados a p r oduci r un a confr ontación abiert a entr e am bo s paí ses centroamericanos, y desencadenar l a r egionalización de l conf li cto . L os ex guar dias somocistas s e p r oponen ocupar un a part e de l t er r i t ori o ni ca ragüense p ar a obtener , seguidamente, e l reconocimient o d e u n gobier no provi sional contr arrevolucionari o po r p art e d e E stado s U n i dos, y d e esta manera, entablar un a guer r ~ regula r con tr a Ni caragua.

En rigor puede afirmarse que el gobierno norteamericano, con su polí
ti ca de hostigamient o agresivo e i nj erencista, h a ut i l izado m ú l t i ples métodos par a destr ui r l a Revolución N i caragüense . A demás, l a p ol ítica i mperi ali st a y anqu i h a quedado legi t i m izada con l a apr obación de l a En mienda Sy mms' ~ por el Senado n orteamericano . Est a En mienda evidenci a l a nat uraleza gue

rrerista de l a administración Reagan y no es más que un nuevo instru mento que refuerza l a preparación de condiciones para intervenir militar mente en l a región. HONDURAS: BASE D E OPERACIONES ARM ADAS Y TERRORISTAS Más de 500 vidas y cuantiosas pérdidas materiales ha costado al pue bl o nicaragüense l a campaña de desestabilización, sabotajes, hostigamien tos, incursiones armadas y agresiones de todo tipo, realizadas por las ban das de ex guardias somocistas desde Honduras contra Nicaragua hasta 1982. A Honduras, país intervenido en l a práctica por Estados Unidos, se le
ha i m puesto un a p ol ítica exterior basada en l a guerra y l a s a gresiones. H a

sido seleccionado por el gobierno norteamericano como el lugar ideal desde 263

el cual el imperialismo pueda llevar a cabo una guerra contra Nicaragua,
convirtiéndolo en una base de operaciones armadas y terroristas. De esta manera, l a situación critica que existe en l a zona fronteriza c on Nicaragua es posible por l a asistencia económica, mi litar , logistica y p ropagandística que el gobierno imperialista de Estados Unidos presta a

Ms bandas contrarrevolucionarias.
En este sentido e l ministro del I nterior d e Nicaragua, Tomás Borge

expresó :
nada de lo que está ocurriendo en Centroamérica se podria explicar sin la existencia del imperialismo (...) no hay en Nicaragua una guerra civil, sino una agresión que proviene de territorio hondureño donde los ex guardias nacionales y los mercenarios extranjeros y contrarrevoluciona rios nicaragüenses han sido organizados, financiados, armados y entre nados por la CI A para penetrar en nuestro pais." La participación de Honduras en las agresiones contra Nicaragua fue probada en el documental Los nexos de Honduras, presentado por e l C en o Nacional de I nformación de Honduras (CENIH) , filmado a finales de
1982.'~

En este documental queda expuesto, con toda claridad, l a complici dad del gobierno hondureño con el imperialismo yanqui. En él hay testimo nios de c" ntrarrevolucionarios nicaragüenses que manifestaron «estar entre gándose en campamentos con el apoyo del gobierno hondureño», y el general Gustavo Alvarez M artinez, entonces jefe de las Fuerzas Armadas de Hon duras, aparece dándoles instrucciones. Todas las actividades encubiertas autorizadas po r l a administración .Reagan, destinadas a desestabilizar y derrocar al gobierno sandinista desde Eionduras, son di rigidas por el embajador norteamericano en Tegucigalpa, J'ohn Dimitr i Negroponte, quien es el coordinador general de l a actividad 8e los contrarrevolucionarios." Dentro de l cuadr o de l programa d e agresión imperialista, miles de contrarrevolucionarios son armados y entrenados en Honduras por Estados 'Unidos. Estas bandas contrarrevolucionarias, que hasta 1982 habian ya rea lizado más de 400 agresiones armadas hasta esa fecha contra Nicaragua en la
."ona f r onteriz a co n H on duras, e staban f o r mada s po r cerc a d e 2 000 in dios mi sk i tos," 1 000 antisandinistas y u n gr upo, el mas i m p or tante, de ex

guardias somocistas." Estas fuerzas mercenarias operan desde 14 campamentos establecidos en territorio hondureño, donde se encuentran además, 50 agentes de la CIA, asi como decenas de oficiales de las Fuerzas Armadas hondureñas, y, posteriormente, han sido incrementadas hasta la cifra total de 11 000 efec
'tivos.

En su estrategia de agresión imperialista, esas bandas tratan de sem b rar e l terror e n vastas regiones fronterTzas de Nicaragua, asesinando a -un gran número de civiles y combatientes de las Fuerzas Armadas Sandi :nistas, con el apoyo de Estados Unidos y ciertos sectores del Ej ército hon dtecno. N o obstante, estas agresiones no atemorizan a los nicaragüenses, -pues, ccmo dijera el coordinador de l a Junta de Gobierno de Reconstruc 264

ción Nacional, Daniel Ortega, en l a clausura de l I I I Encuentr o Nacional de! Comité de Madres de Héroes y M ártires: Se equivocan si creen que van a derrotar a l a Revolución Sandinista, como se equivocaron cuando creyeron que l a dictadura somocista no caería, las agresiones norteamericanas sólo inyectan dolor al pueblo ni
caragüense, per o eso n o v a a detener l a Revolución."

La política del gobierno sandinista ha estado dirigida a l a realización Je todos los esfuerzos posibles para arribar a una solución negociada. Esto obedece a s u voluntad de promover e l diálogo e instaurar l a paz
en es a convulsa r egión. Existen m úl ti ples ej em plo s de esta p ol i tica d e p az . U n o d e el lo s f ue la advertenci a que l e hi z o Ni caragua a H onduras mani festándol e s u pr eo

cupación po r l a creciente participación de l Ej ér cit o hondureño e n actos
de agresió n e i ntervenció n contr a s u te r r i t orio . E st a advertencia, conte nid a e n u n document o (presentad o ant e e l Consej o d e Segur ida d d e l as N acione s U n i das) d i r i gi d o po r l a m i ni str a d e R elaciones Ex teri ores n i caragüense e n f unciones, N or a A storga , a l m i n istr o de l Ex terio r hond u

reño, Edgardo Pa z Barníca, denunciaba lo s actos de l Ej ército hondure ño y reiteraba el llamado nicaragüense a l a paz y a los medios de solu
ción paci fica de l a controver sia»."-' También p uede ci t arse com o ej em pl o l o ex presado po r e l vi cecan ci ller ni caragüense, V i ctor H ug o T i noco, quien e n us o de l d erech o de r é

plica en el Consej o de Seguridad de las Naciones Unidas - ante e l inte
rés de l E mb aj ado r ho ndureñ o d e restar i m p ortanci a a l p r oblem a b i l ate ra l co n e l o bj et o d e re gi onalizar l a s negociaciones —, reiter ó l a d i sposi

ción de su país «a que se revitalice l a propuesta mexicano-venezolana que l lama a una negociación y a un di álogo entre Honduras y su pais con l a
presenci a de esos do s Estados»." Otr o de l os ej em plos d e l a p ol i tica d e pa z nicaragüense es l a propo ición sandi nist a de i ni ciar l a discusión de sei s puntos básicos par a encontrar una sclución a l o s conf l ictos existentes en Centroamérica y al canzar l a paz

en la región.
Esta i ni ci ativ a - conocida co n e l n ombr e d e «Pr ogram a d e sei s p u n t os d e N i caragu a p ar a co nt r i bui r a l a pa z e n Centroamérica»- e st á d i r i

gida a propiciar el i nici o del proceso de negociaciones con carácter mul
ti later al , que pr omueve el Gr up o d e Co ntadora."'

Además, l a declaración de l a Dirección Nacional de l Frente Sandi
n ist a d e L i beració n N acional , dad a a conocer p o r e l comandant e d e l a

Revolución, Daniel Ortega Saavedra, en l a celebración de l I V A niversa
r i o de l t r i unf o d e l a Revolución Po pular Sandinísta, aclar a qu e pese a l a

absoluta convicción que tenemos de que las mayores amenazas a l a paz en la región exigen soluciones bilaterales»" se decidió l a negociación mul
ti>ateral en un a pr i mer a fase de las discusiones. E st o e s un a m uestr a d e l o s esfuerzos d e N i caragu a po r h al la r u n a .Iternativ a v i abl e p ar a r esolve r e l conf l i ct o cen troamericano.

Sin embargo, ante las reiteradas iniciativas de paz nicaragüense y los trabajos constructivos qu e realiza e l Grupo d e Contadora e n es e sen

tido, e l gobierno hondureño h a respondido multiplicando l a t olerancia,

encubrimiento y participación activa en las acciones armadas de 1as ban das contrarrevolucionarias contra el proceso revolucionario sandinista.
POÉ TI CA I NTI M I DATORIA Y PROVOCATIVA

rigida a la solución de los problemas a través del diálogo. Asi, el coman~
@ante Bayardo Arce Castaño, coordinador de l a Comisión Política del Pren: te Sandinista d e L iberación N acional, e xpresó q ue: el gobierno de Nicaragua mantiene su disposición a mejorar el clima de relaciones con Estados Unidos e iniciar de inmediato negociaciones .bi laterales directas, en base del respeto mutuo y el reconocimiento a nues tra autodeterminación.~ Sin embargo, frente a las propuestas nicaragüenses, el gobierno yanqui continuo - y ha continuado- creando un clima bélico en la región, con el ob jetivo de provocar un conflicto y buscar un pretexto para intervenir mi litar.
mer te en N i caragua.

La politica de paz promovida por e l gobierno nicaragüense, está

Como dijera el vicecanciller nicaragüense, Victor Hugo Tinoco, al. in tervenir en l a XX Asamblea General de l a Organización de Estados Ame mcanos (OEA), que mientras el gobierno sandinista .mantiene abiertas las puertas del diálogo y l a negociación, Washington quiere arrastrar a Nica ragua a un callejón sin más salida que la guerra y la intervención extranjera~.~ L a situación de tensión existente entre Honduras y Nicaragua se ha toda impunidad desde territori o hondureño po r bandas contrarrevolu@o . narias somocistas. Además, las tensiones se agudizaron, aún más, con l a puesta en prác tica de las maniobras mi litares conjuntas entre los ej ércitos norteamerica no y hondureño en febrero de 1983, como colofón de las provocaciones y agresiones armadas que ha venido sufriendo de forma sistemática el pueblo nicaragüense desde enero de 1980. Esas maniobras mi litares, denominadas i Pino Grande l , s e desarro llaron en una zona del territorio hondureño sólo a 15 Icm de l a frontera
con N i caragua, j u stamente e n r egiones donde s e encontraban n umerosos

engravado con la intensificación de las actividades terroristas, realizadas con

campamentos de bandas contrarrevolucionarias. Las maniobras i Pino Grande I ; qu e constituyeron una amenaza para la paz y una provocación contra Nicaragua, estaban destinadas a liquidar un hipotético desembarco enemigo. Con ella se pretendia, además, evaluar el apoyo que pudiera brindar el Ej ército norteamericano a Honduras en sus acciones criminales contra el puebl o nicaragüense y, de esta manera, con tinuar manteniendo el clima de tensión e intimidación existente en esa área. En estas maniobras participaron 900 asesores y 1 600 efectivos del Ejército y l a Fuerza Aérea de Estados Unidos, además de 4 000 soldados hondureños.~ La mayor parte del material bélico utilizado en éstos ha sido suministrado por Estados Unidos, a través de u n puente aéreo creado al 26ó

efecto, desde las bases militares que aún mantienen en l a Zona del Canal
de Panamá.

Decenas de vuelos con aviones C-130 Hércules y C-141 Starlifter, han servido para la transportación de los materiales y pertrechos de guerra ha cia Honduras. Esto ha permitido no sól o el reabastecimiento logístico del
Ej ér cit o hondureno, si n o t am bién el sumi ni str o de ar mas y m odernos equi

pe® a las bandas somocistas que operan en zonas aledañas.
En este sentido, el al calde hondureno de Puert o L emp ira, M ar cial Co

Ieman, denunció que Puerto Lempira, cabecera de Gracias a Dios, es foco

de operaciones de las bandas, las cuales reciben pertrechos en aviones
Hércules despachados por Estados Unidos»."
Las maniobra s . Pin o Gr ande I » pueden considerarse com o l a s d e m a

yor magnitud en las que hayan jamás participado las Fuerzas Armadas hon
dureñas. Y com o d i j er a A nselm o Sule, vi cepresidente d e l a I nt ernacional S ocialist a p ar a A m ér ica Lati na , i m p l ican «u n f or talecimient o de l Ej ér ci to honciuren o y f or man p ar te d e l a escalad a m i l i tari sta de Estados U n i dos en Am érica Centr al. .~

L as maniobras militares realizadas por los ej ércitos hondureño y nor
t eamerican o denominadas «Pin o Gr ande I », " ha n ser v id o p ar a pr eparar a la s Fuerzas A r m adas hondureñas, dentr o d e l a p ol ítica beli ci st a de l i m pe

rialismo yanqui, para agredir a Nicaragua. También han servido para el
t raslado de gran cantidad de material bélico destinado a convert irse en el : "

curso logístico de las bandas contrarrevolucionarias. Además, han permi tido l a movilización de tropas y e l establecimiento de campamentos del
Ej ér cit o h ondureñ o e n d i ferentes p unto s f r onterizos, cuy o desplazamiento y u bicación coinciden co n l a i n stalación d e l o s campamento s co ntr arrevo

lucionarios.
D e t od o esto s e colige l a gestación d e un a agresión qu e conduzca a una guerr a abierta entr e N i caragua y H onduras, pues com o l o han demos tr ad o l o s hechos, l a s agresiones ar madas contr a N i caragu a s e ha n i ncre mentad o d e maner a cuantitativa, dej and o d e se r acciones ai sladas y espo

rádicas de pequeños grupos, para convertirse en grandes acciones armadas,
la s cuales tienen e l p l en o ap oy o de l Ej ér cit o h ondureño. P uede af i r m arse que, en m uchos casos, h a exi stido l a coor dinación de unidades m i l i tares ho ndureñas co n l a s b andas contr arrevolucionarias, los ataques de éstas contr a e l puebl o ni caragüense. Est a co nfabulació n h a si d o denunciad a po r l o s comandantes T omás Borge M ar tínez y L ui s Car r ió n Cr uz, quienes revelaron que

militares hondureños, encabezados por el general Gustavo Alvarez M ar tínez, funcionarios norteamericanos y representantes del Frente Demo
crático N i caraguense (FD N )'4 trazaron un a nueva estrategi a en un a r e

ciente reunión en Tegucigalpa, [donde se planteó realizar] una incursión
con av iones si n in si gnias a obj etivos del paí s y e l ataque de i r epresa

li a a uno o varios poblados hondureños por contrarrevolucionarios ves tidos con uniforme del Ej ército Popular Sandinista, para justificar una agresión directa a Nicaragua."

Por lo tanto, .puede afirmarse que la intensificación de los ataques con trarrevolucionarios, combinados con el hostigamiento efectuado por el E'ér a o por e j e r cito hondureño qu e lo s protege, f orman parte de unaeinvasión «silenciosa os y paulatina» del gobierno imperialista yanqui par a derrocar a l obierno r a g o ierno san dinista. Según lo antes expuesto, en caso de desencadenamiento de una guerra d e Hondura s contra K~icaragua, estaremos en presencia de una guerra W perialista. Esto demuestra l a vigencia de l a concepción marxista sobre 'h

guerra en la actualidad, ya que como definiera Lenin:
La guerra es la continuación de la politica por otros medios. Toda guerra va inseparablemente unida al régimen político del que surge. La misma r po itica que una determinada clase dentro de esa potencia mantiene d ante un largo periodo de tiempo, antes de l a guerra, la continúa esa misma clase, fatal e inevitablemente, durante la guerra, variando única mente las formas de acción.~ As<, esta será una guerra imperialista del gobierno yanqui, aunque los agrí:sores no sean tropas regulares del Ej ército norteamericano. Como dijera Lenin refiriéndose a l a politica de preguerra': «sí l a po lítica era imperialista, es decir, si er a una política de defensa de los inte reses del capital financiero, Be saqueo, de opresión (...), entonces también la guerra que surge de esa política es una guerra imperialista»." A pesar de l a política yanqui, los sandinistas han cumplido de forma c abai su política acertada de no dej arse provocar. Con su actitud d r' e no e peler los ataques, para asumir, sól o posiciones defensivas, demuestran una e r os vez más, el interés de los nicaragüenses de mantener y lograr l a paz, pese al hostigamiento de que son victimas. Este hostigamiento se ha agudizado con la apertura de un nuevo frente d e agresiones armadas en l a frontera sur nicaragüense - como parte de l a política del imperialismo yanqui para aislar a Nicaragua- utilizando el te rritorio costarricense. Aqui operan las organizaciones contrarrevoluciona rias Alianza Revolucionaria Democrática (ARDE), dirigida militarmente por el traidor Edén Pastora Gómez, y Unión Democrática Nicaragüense-Fuerzas Armadas Revolucionarias Nicaragüenses (UDN-FARN)." Todos estos grupos contrarrevolucionarios también reciben e l pleno apoyo del imperialismo yanqui y trabajan en estrecha coordinación con el Movimiento Democrático Nicaragüense, el cual opera desde Honduras.
En r i g or , e l gobiern o i m peri ali st a n or teamericano, co n s u p ol ítica p r o

v ocativa e intimidatoria, h a organizado estas fuerzas mercenarias con el objetivo de debilitar y destruir l a Revolución Popular Sandinista, que se ha visto obligada a adoptar medidas de defensa, desviando recursos nece sarios para la reconstrucción y el desarrollo del país. Por todas estas razones, nunca antes los peligros de una guerra entre Nicaragua y Honduras habían estado tan latentes, pai a el desencadenamien to de una conflagración regional estimulada por eÍ imperialismo yanqui, que ha pisoteado con saña los más elementales derechos del pueblo de San dino.
268

La historia de Nicaragua puede resumirse en l a historia de las inter venciones yanquis en el pais. En l a actualidad Nicaragua está preparada para enfrentar e l recrudeci miento del bloqueo imperialista y e l reagrupamiento de las viejas clases explotadoras, desplazadas del Poder, las cuales sirven de instrumentos de la política agresiva yanqui. Asi, además de continuar enfrentando a l a con
tr arr ev olución i nterna y externa, l o s n icaragüenses están siempr e di spues t os a l combate en s u l u ch a po r l a paz , com o l o hi cieron a l conquistar su

independencia, al vencer al f i libustero W i lliam Walker, al expulsar a los marines yanquis y al derrocar al dictador Anastasio Somoza Debayle. La toma de conciencia de las masas populares y su firmeza de princi
p ios, r ef orzada po r l a am p li a sol idari dad i nternacional , siempr e f u e y ser á

un arma segura en la lucha contra las amenazas y provocaciones del impe rialismo. De ahi que hoy se mantenga vivo el mensaje del General de Hom bres Libres al coronel Hatfieldh: «Yo no me rindo ni me vendo. j Quiero
P atri a L i br e o M or i r !.

269

NOTAS

Véase Anexo 7 «Principale s 'ones l fti petra ~ p h ~ , ~ s p tlcass tmhtares> económicas e ~ traci6n Reagan contra Nicaraguas. t rina Tnunan (que in a l a e prodamada o c ; a a pohtica de ia «contención del comunismo»), n arty Truman en el perfodo de la «Guerra Fría»; la Doctrina Roll-Bac k rodamad ' a o , p durante ' 's ' n la administraci6n de D wight Eisenhower par a hacer r etroceder a-l comunismo au t ilizar' l a
Doctrina de l a Represalia Masiva e n e l terreno mi litar ; l a Doctrina Respuesta F l ' bl Doc ' , u nlslno y u u (está en vig o de hecho , mantenida durante las administraciones de Kennede o ' r e xl ) t racion ixon, mediante l a cual s e anunciaba que los conQictos ser f ' tn zad , e se la puesta en práctica de l a Doctrina Monroe, prodamada en 1823 l a D

e Johnson; la Docttina de la Vietn mización o de Guam, prodamada durante la nn y y J hnson ; ' ' a e adminis
de

c

ir, sus aliados princi e s

t

an vie am i os , es de ' bl i ' pedir

y como está sucediendo desde H onduras contra Nicaragua. 'cas para impedir e l es tabl ecimiento de gobiernos populares en América Central» G ,y p u La Habana,

«Aprob6 Reagan vasto proyecto de operaciones secreta s

en ranrna, La Habana, 8 d e abril.de 1983, p. 4. Juana Carrasco: «La CIA quiere servir de sábana» en Verde Olivo La Hab de 1983, p. 20. ana, mayo
J

«Advierte Nicaragua que Estados Unidos puede provocar l a extensi6n de Í a guerra

Las re laciones a conóInicas N icaragua-Estados Unidos, i n forme p resentad 1

por Centroamérica», en Juventud Rebelde, La Habana, 22 de febrero de 1983, p. 3 . Re pú c a de Nicar ' blica N icaragua. Junta d e Gobierno d e Reconstrucción Nacional ( JG RN ) :
d l

rag '

i stema Econ6mico Latinoamericano (SELA), Managua, noviembrer dea e egación .' o po 1981, p. 12.

E l comandante Henry Ruiz, en discurso pronunciado durante la celebración del I I I ~o de Economistas del Tercer Mundo, celebrado en La Habana, plante6 que «ei Pro gtama Econúlnico de 1981 era de austeridad y eficiencia, pero desafortunadamente dependfa en un 73 95 de fuentes de Estados Unidos, por lo cual la suspensi6n de la "ayuda" lo de
t enfa en gran parte, además de que l o más grave del asunto er a que Estados U 'd o t b alentando y pte si 'onando a diferentes organismos financieros para qu e retiraran sus créditos a Nicaragua». Cua esto se reafirma, aún más, l a política de agresi6n económica direct ómic a a contra

República de Nicaragua. Junta de Gobierno de Reconstrucci6n Nacional (JGRN): Co
«sunicado dc ta Junta de Gobierno de Reconstrucción Nacional, Ma nagua, 1981.

República de Nicaragua. Junta de Gobierno de Reconstrucdón Nacional (JGRN) : Las relacionas económ icas Nicaragua-Estados Unidos, informe p resentado por l a delegación nicaragüense al Sistema Económico Latinoamericano (SELA), Managua, noviembre de 1981, p .13.
« Condenan empresarios nicaragüenses zarpazo econ6mico de los Estados Unidoss, en

Juventud Rebelde, La Habana, 12 de mayo de 1983. Agencia France Presa (AFP)): Cable desde Washington, 18 de enero de 1982. Organizaci6n de Naciones Unidas (ONU). Asamblea General: Resoluci6n 2131 (XXI) :
Declaración sobre ia i ..""~nsisibilidad de la i ntervención an los asuntos internos de los Estados ""

y protección de su Independencia y soberanía, Nueva York, 21 de diciembre de 1965. Organización de Naciones Unidas (ONU). Asamblea General: Resolución 2625 (XXV) : Declaración sobre los principios de derecho interaucional referido a las relaciones de am istad y a la cooperación entra los Estados. Al finalizar 1983 el gobierno de la República de Costa Rica dedaró en acto solemne
~ u condidóñ d e pafs neuttal. E l c ambio d el t itular d d M i n isterio d e R elaci E xte d e ese ~ ' p c y diferente s t e s seguridades ofrecidas po r altos funcionarios de l gobierno costarri i czmse a Nicaragua, acerca d e q ue s e perseguirá a t odo a quel q ue u ti lice l a f rontera e ntre

2?0
: "4 a

ambos países para alterar el orden y violar la neutralidad costarricense y la soberanía ñica
ragüense, junto a l a efectiva disminución casi total de las actividades contrarrevolucionarias a través de l a frontera sur nicaragüense, son hechos que han renovado el clima de paz en dicha

ftóñtera. Nota: L o a nterior q ueda actualizado en e l Capítulo X VI I « Los últimos aconteci mientos (hasta junio de 1984)».
Mario García de l Cueto : «Peligroso nivel d e la s tensiones», en Bohemia, año 7 5,

no. 26, La Habana, lro. de julio de 1983, p. 66.
Luis M . Arce: «éManiobras para una a gresión a N icaragua?», e n Granma, L a H a

bana, 29 de julio de 1983, p. 4.
La Enmienda Symms autoriza al mandatario norteamericano a enviar tropas a Cen troamérica y e l Caribe, cuando e l Presidente, personalmente y a s u entera responsabilidad, lo crea conveniente a l a política e intereses de Estados Unidos. «Prueban participación de H onduras en agresión contra Nicaragua», en Granma, L a

Habana, 3 de mayo de 1983.
T omás B o rge : «C onf erenci a d e P r ensa sostenid a an t e r cp."esentantes d e P r ensa L a

tina», en Granma, L a Ha bana, 2 8 d e marzo d e 1 983, p . 5 . «Operaciones encubiertas», en Bohemia, no. 8, La Ha bana, 25 de e brero de 1983, p. 68. Muchos de eQos lle.ados a l a fuerza por los contrarrevolucionarios somocistas hasta Honduras, para después ser in!roducidos junto a las bandas que operan en Nicara ua. Véase
An ex o 1 «L a regió n d e l o s mi sk i tos».

R epública d e Nicaragua. Junta d e Gobierno d e Reconstruci,on Nacional ( JG RN ) : Nicaragua denunci a agresiortes qu e sufr e desde t erritori o hondurer:o, Ma nagua, 1 981. ( Se le conoce como «Libro blanco».) «Denuncian nuevos planes d e agresión d e Estados Unidos contr a Nicaragua orga
nizados desde H o n d uras», en Gr a nma, La H a ba na, 1 1 d e j u l io d e 1 983.

z4 «Denuncia Nic;.tagua creciente participación de l Ejército l ondureño e n agresiones al país», en Granrva, La Ha bana, 26 d e marzo d e 1 983, p. 5 . Ibídcm, p . 6. L a iniciativa de paz mexicano-venezolana de lograr u n diálogo directo er tr e H onduras y Nicaragua no prosperó porque, como dijer a e l canciller nicaragüense Miguel D 'Lscoto, «la admnistración Reagan l o ha impedido sistemáticamente». D e esta forma, Honduras se ha plegado a los designios yanquis al rechazar estas proposiciones pacíficas. Por esto el gobierno sandinista ha emplazado, constantemente, al gobierno hondureño a aceptar las iniciativas de paz patrocinadas por e l «G rupo de Contadora», i ntegrado po r V enezuela, México, Colombia y Panamá. L a posición de l gobierno sandinista fue reiterada por e l vice canciller Víctor Hugo Tinoco, en su i ntervención en l a sesión de l Consejo de Seguridad de las Naciones Unidas el 23 de marzo de 1983. Véase Anexo 9 «E l grupo de Contadora». Prensa Latina: Cabl e desde M anagua, 20 de julio d e 1983. Archivo de los autores. «Denuncia Bayardo Arce en e l acto central con motivo de l D í a I nt ernacional de los Trabajadores, que Reagan pretende encauzar l a situación e n Centroamérica hacia u n nuevo Vietnam», en Granma, L a Ha bana, 2 d e j ulio d e 1 983, p . 6 . «Atirma Nicaragua e n l a OE A qu e EE U U crea clima bélico e n América Central para su injerencia militar», en Granma, La Ha bana, 20 d e n oviembre de 1 982, p . 5 . Mari o G arcía d I Cueto : «M aniobras intimidatorias», en Bohemia, n o. 6 , L a H a bana, 11 de febrero d e 1983, p . 64. Baldomero A lvarez Ríos: «Confabulador d e l a agresión», en Bohemia, n o. 5 0, L a II abana, 10 de diciembre de 1982, p. 65. « Condena l a I nternacional Socialista la s maniobras militares Pino Grande [ I ] » , en Juoentud Rehelde, La Ha bana, 4 d e febrero de 1 983, p. 3». Posteriormente, también e n 1983, los imperialistas yanquis y los títeres hondureños llevaron a cabo las maniobras «Pino Grande I I »; para 1984 están anunciadas las que se tie nominarán «Pino G rande l I Ia s D e esta f orma, s e han m antenido l os yanquis p or t odo e ste tiempo en H onduras, en operaciones de maniobras en zonas cercanas a l a frontera y a l as

271

» @1 Qni«en perpetuar sn presencia en la región para contin~ maniobras Big Pine, c omo las llaman en inglés, puedan todavía b ' l v (MDN). lr os yanquis. conce Se rdiere al Movimiento Detnoctá6co Nicaraguense
lg snuej Guerrero: Crece l a posibilidad d e agresi6n direc

p bl o nicaraguense, o por l o menos es su pretensión. N o sabemos cuántas otras

os panes de los EE UU», en Juventud Rebelde, La Habana, 4 de 'q%o de 1983 gu rr y La o l ción», Ob t 393. nin, er ie Organismos, Instituto del L ibro, Ia r Habana, 1970, p. rtiliti e cogidas de

p

Nicaragua a otros 40 somocistas», en Juventud Rebelde, La Habana
1

272

X Vl l LOS ÚLTI MOS ACONTECI MI ENTOS

(HASTA JUNI O D E l 984)

En los meses finales del añ o 1983 y e l primer semestre de 1984, en el ámbito de l a crisis centroamericana y caribeña que ha venido desatando la
a dmi ni stración n orteamericana de Ronal d Reagan, par a f renar el desafí o de lo s pueblos de l a región que buscan su i ndependencia, el respet o a su sobe ranía y v i v i r e n paz, se inscribieron d i ferentes hechos que han t enid o que ver de f orm a di recta con N i caragua y l a agresión n or teamericana tani o a ese país, como a ot ros de l a r egi ón . Entr e el los, f u e l a i nvasión a Gr anada, E stad o i ndependiente de l Ca r ib e or iental , l a de m ayor si gn i f icación, y a qu e se puso d e m ani fiest o o t r a

vez más que las garras del imperialismo no tienen límites ni escrúpulos, y
l a expectación y condena m un dial y am ericana por est a salv aj e i nvasión n o

tuvo precedentes. Otros asuntos de importancia l o fueron los decretos de amnistía dic
tado s po r N i caragua ; el i n f orm e de l a Co mi sión K issinger , el escalamiento

d e la agresión contrarrevolucionaria auspiciada por los yanquis contra ¹
c aragua ; l a cada vez m ayor ocupación m i l itar d e H onduras po r f uerzas m i li tares n or teamericanas - ocupación di sfrazada e n l a s m aniobra s conj untas yanqui-hondureño s «Pino Gr ande I y I I » y l a y anqui-honduro-salvadoreña aGranadero I — ; el m inado de los puertos nicaragüenses; l a pr otesta m undial

por este crimen; el descalabro de las operaciones militares contrarrevolucio narias en Nicaragua; l a declaración de neutralidad hecha por Costa Rica;
el auge de l a fuerza revolucionari a salvad oreña ; el éx it o de las gestiones de p az del Gr up o d e Contadora,' puest o de m ani f iest o en u n acuerdo sobr e v i gilanci a d e f r onteras entr e N i caragua y Cost a Ri ca ; l as discrepancias entre la s fuerzas contr arrevolucionaria s n icaragüenses; l a s m anifestaciones popu lares mu l i i tu dinarias llevadas a cabo en Cost a Rica y en H onduras en m ay o y j u ni o de 1984 en exigencia de l a paz a l os gobiernos respectivos; l as af i r

maciones de apoyo a la paz para la región, ofrecidas por distintos gobiernos de paises socialistas y otros democráticos de América, de Europa y del resto del mundo; y la convencida muestra de firmeza y unidad revolucionaria del pueblo nicaragüense, del Ej ército Popular Sandinista, de las M i licias San
273

dinistas y de la Junta de Gobierno Be Reconstrucción Nacioaal y del P~
Sandinista de Liberación Nacional, en su lucha por l a independencia, ~i~ ~ ".'

berania y la paz.

-LOS SUCESOS DE LA ISLA DE GRANADA
En octubre de 1983 se agolparon en una dolorosa y tensa realidad
e l Caribe y Centroamérica todas las tensiones que desde la l l d a l dministración Reagan se habian acumulado. La pequeña Granada día su soberania. A l a división de las filas gubernamentales e l ases' p ' rigente revolucionario M aurice Bishop, seguia l a criminal i yión yanqui a la pequeña isla el d ia 25 de ese mes. A l a s mentiras que coi as men ' - W nianlas s r la proclamas y declaraciones de Reagan y sus voceros, se unía '~ amenaza contra Cuba y Nicaragua. Reagan y su equipo de propaganda trataron de hacer creer al pueg e . -. norteamericano y al resto de l mundo que se trataba de una interven h umanitaria destinada a salvar vidas de ciudadanos norteamericanos y r taurar el orden. Si bien los procedimientos puestos en práctica de mana+ us i e n Estados Unidos para controlar l a información, lograron ciertóa. efectos sobre la opinión pública de ese pais, no es menos cierto que la cií '. minal acción concitó una resistencia muy fuerte de sectores de la pobla~ negra, de elementos progresistas y kiberales que se manifestaron en los . ganos congresionales y la prensa en un tono que rompió el estado de áni 'unfalista que existía en los primeros momentos en que se consumó clones que 1 leesyea.-e esta culminación de la escalada de los conflictos en la región, ®-e4üg@ij4 en lo relativo a la vinculación estratégica de la acción contra Gra 4os p reparativos de una i ntervención m ilitar d irecta en N ' en icaragua va or . Los miembros de l a alta dirección del gobierno imperia list a ' r o n la coyuntura favorable que dio la división del movimientq, o granadino, pero es notorio que durante más de un año se nfa y e ~ do la invasión, y se manejó también como una realidad la p r ea i a p to, leis"t o das contramevolucionarias recibian abierto y cuanti gobierno imperialista yanqui trató de justi6car estas acciones" argueseakos sobre el peligro que representaba la «presencia cubana y so tica & + . Q gi be y Centroamérica para sus intereses nacionales. q üü 4 ' ~ ó n contra Granada tuvo de grotesco y criminal fu ís t rames ' 4 heroica y altiva contrapartida -que representó la resiste ~'por' or de los ~ áj adores internacionalistas cubanos. Dignos representant una corriente histórica latinoamericana y caribeña, all i l evantaron la e ' deras de la dignidad de 'nuestros pueblos. La resistencia contra la agr c reci en -América Latina y el mundo, hasta un nivel que e ' r t p ar ó ' ni ade superó el akani ado contra l a criminal acción anglo-norteamericana e 'El snayor secreto observado a lo largo del conjunto de operaciones

Mil agr o un ataque directo a Nicaragua. RÍ A entonces ya habian sido aprobados planes de cerco y de aisla

islas 1Nalvhue -ea %Ni.
274

~El gobierno imperialista norteamericano comprendió a regañadientes
que l a su ci a em presa de i nvadi r N i caragua n o er a f ácil , pero, aú n así , con

tinuó con sus preparativos agresivos. En el fondo, la actitud de la adminis tración Reagan era la de propiciar l a invasión, pero los hechos demostraron
q ue N i caragua n o er a solar p r opi ci o p ar a un a r ápid a aventur a col onial al estil o de Gr anada. A l l í no se daba l a condi ción básica que per m i ti ó el «éxito »

dh Reagan : no había l a menor perspectiva de division del n:ovimiento re volucionario nicaragüense. Por el contrario, la Revolución, a fines de 1983,
se encontraba e n un a fase d e auge, y , precisamente, l a c i m ina l escalada y anqu i había sido u n f actor ag lutinante de l a v ol untad i n transigente d e t o das l a s f uerzas pat ri óticas de l p aí s p ar a consolida r un a p at r i a i ndepen

diente. Fue entonces, en ese momento, el más crítico de la pelig os. coyuntura político militar , cuando l a dirección revolucionaria nicaragüense probó su
unidad si n f i suras, su capacidad d e m ov i l ización d e masas. E l puebl o rr i l l ero, tenaz y t emerari o d e Sandin o se v olcó e n l a s m i li cias, e n l a ducción , par a en frentar las bien ar madas bandas mercenarias. T odo l o li m it ó extraor dinariamente las posibi l i dades de maniobr a de los yanquis, gue pro cual para

lograr fundamentar una agresión directa en Centroamérica.
A comienzos de 1984, ante lo s peli gros de agresión qu e se presentaban

a Nicaragua, se pudo apreciar cómo los imperialistas parecian estar decididos
a agotar t odas las variantes de i nter vención indirecta, por cuant c una acción de l a magni tud de la de Gr anada, costaría all í u n mont o íncalculablc de vidas y recursos, si n contar l as fuerzas de l a reacción sol idari a qu e desataría u n acto d e esta naturaleza a escal a i nternacional . Los procedimiento s puestos e n práctica sól o t u vi ero n com o resultados

acentuar la negativa 'del pueblo nicaragüense a perder su soberanía y liber
t ad . Frente a l o d i fíci l qu e se to rn ó l a si tuación, l a d irección r ev oluci onari a expresó en r eiteradas ocasiones s u v ol untad de negociar , per o e l i m peri a

lismo empleó todos los medios a su alcance para cerrar el paso a cualquier
compromiso seri o sobre l a cri si s centroamericana. Estados U nidos exigía en tér mi nos i r racionales e i n tr ansigentes l a r endición i ncondicional de los revo lu cionar ios centroamericanos y el r egreso al pasado neocolonial de l a región . Ahor a bien , mientras l a ad mi ni stracion Reagan se encargaba de enmas carar est a acti tu d con l os numerosos vi ajes de u n i nept o embaj ador especial

para la región y la designación de una comisión bipartidista presidida por el ex secretario de Estado de las administraciones Nixon-Ford, Henry Kissin
g er, en el f ond o se conti nu ó tr ab aj and o par a pr opiciar l a agresión . Y así l o fue no sól o en el campo del peli groso rearme de H onduras, mediante l a i n u sitad a pr ol ongación de m aniobras par a v i olar l a legi slación n or teamericana de poderes de guerr a - que l i mit a a sól o 60 días las operaciones de este t i po

que inicie el Presidente- , sinc también en l a formación de un gran dispo
sítiv o naval y aéreo fr ent e a las costas centroamericanas. A l se r u n obj et iv o f u ndamental de l 'equip o Reagan el escalamient o y l a

agresión, los trajines de la Comisión Kissinger poco tenían que aportar. Con justa razón la opinión pública internacional considera a este personaje un crín.inal de guerra por su fría y calculada maquinación para escalar l a gue
rr a de Víet Nam y por su part i ci pación inescrupulosa en el pl an de asesinato

275

de Salvador Allende. Este e stadista desempleado» poco podri a b a r ga t a

contener la cruzada imperial de Reagan en la región.

XA COMISIÓN KISSINGER
del In fo rm e de IIa C omis ió n K issin ger p a ra Centroaméric a, p e de

Un pun t o crucial de esta escalada fue la publicación en enero de ~ n
resentado a ~

bre de una comisión bipartidista integrada, entre otros, por cuatro senadeiAie y cuatro representantes de los partidos estadounidenses Demócrata y Repu blicanc, y también por personalidades académicas y con el aconsejo» suye rior de la embajadora yanqui ante la ONU, Jeanne Kirpatrick, del ex secre tario de Estado, William Rogers y del presidente del influyente Consejo de Relaciones Exteriores, Winston Lard. El In fo m d debió, para cumplir s u supuesto propósito de hallar u n c ~ orme b " s enso bipartidista, aportar algún elemento de cambio con relación a Ni ~ ragua, pero debido a la creciente carga i deológica anticcjmunista y al escafj miento impuesto por l a linea autoritaria de Reagan y su equipo, no se f~ muló ninguna alternativa nueva: C entroamerica es nuestra vecina cercana. Por esa razón, está crit i W ' mente dentro de nuestros intereses de seguridad nacional (...) cualquiera que sea el costo a corto plazo por actuar ahora, i r á mucho menor que.' el de a largo plazo si no actuamos inmediatamente.' En el cuerpo del documento se manipulan l o que sus autores deno mumron como «tres principios claves : La autodeterminación democrática; e sbmular el desarrollo económico y social que beneficie a todos; y la cooperación en el enfrentamiento de los pelig ros que amenazan la seguridad de l a región. Pero la esencia de las recomendaciones de la Comisión fue una pollitide
p aralel a d i pl omática y m i l i ta r d e escalamient o co n l a f i nal idad d e « r ~

zar los avances de Cuba y Nicaragua en Centroamérica» y de afianzar la po sición hegemónica de Estados Unidos mediante el regreso al pasado n co lonial de la región, l o que se puso de manifiesto al proponer l a forma 'óe de una Bamada «Organización para el Desarroll o de América Central» (en inglés: Central A merica Development O rganization; y s u sigla: C ADO), con un director ejecutivo que obligatoriamente tendria que ser norteamericaqp y u na «representación centroamericana con un peso principal del sector ~

va o:
Nicaragua seria invitada a participar en CADO con miras a prom un autentico pluralismo y el desarrollo económico y social de ese en armonia con el resto de la región. Sin embargo, l a participació 27S

acceso a l a ayuda, en el m arco de l a CA D O , d e Ni caragua - o de cual

quier otr o país- estarian condicionados a un progreso continuo hacia objetivos políticos, sociales y económicos definidos...' El modelo histórico propuesto por esta Comisión a Nicaragua y a cual
quier o tr o país de l a r egión con aspiraciones independientes, f ue e l r egreso

al pasado neocolonial más feroz, similar al de la década de los años veinte de este siglo; o lo que es lo mismo: la renuncia a la independencia nacional. P ese al reconocimiento formal de que las causas de l a violencia en la
región son i nternas, en l a parte que se tr at a l a cuestión d e l a seguri da d r e gi onal se in siste en el m i t o de l a «amen "za sovi ética y cubana».

Nicaragua es por lo tanto, por ser una plataforma continental, un puen te indispensable para los esfuerzos cubanos y soviéticos para l a pr o
moción de l a insurgenci a ar mada en Centroaméri ca.4 Exagerand o co n f i ne s d e pr opagand a l o s p e l i gros~ m i l i tare s d e su s

intereses, allí se dice:
Com o y a se hace e n N i caragua, s e puede esperar qu e ot ro s posibles r egímenes m ar xista-leni ni stas e n A m érica Centra l ex pandan m u y r á pi damente el poderío de sus fuerzas ar madas, ut i licen grandes números

de asesores cubanos...'
Y haciend o u n l l amad o a l o s más f eroces inst into s d e l a ex trem a de

recha, declara : Más all á del problema de los intereses de seguridad de los Estados
U»ídos en la región de Centroamérica y del Caribe, nuestr a credibi li da d a ni vel m undial está en j uego. E l t r i u nf o de f uerzas hostiles en l o que lo s soviéti cos l l aman nuestr a «r etaguar di a estr atégica» sería entendi do com o un a senal d e i m potenci a po r p art e d e Estado s U n i dos...'

Y, para los miembros de l a Comisión, es esto l o que los lleva a re
chazar :íe plan o cu al quier estrategi a de contención , alegando com o pr etexto l a ~insegur ida d i ntern a cr óni ca» y ta m bién a p r opugnar e l aument o de l a asistenci a económico-mi l ita r a l r égimen f ascist a salvadoreñ o y a con ti nuar con l a p r ogresiv a m i l i tarización d e H onduras, combinad a co n e l abierto apoy o a la s acciones de la s bandas f antoches contr a N icaragua. Es evidente qu e e l I nf or m e n o o f r ' c e n i ngun a otr a puert a qu e las es cogidas po r l a pr opi a adm i ni stración Reagan : N icaragua y E l Salvador de

ben rendirse a los designios yanquis o no serán dejados en paz y se lea
hostigar á d e f orm a continuada.

LAS AGRESIONES M I LI TARES
La expresión más cabal de l a continuidad de l a politica agresiva rati
fi cada po r el En fo rm e K issin ger, es l a r ealización d e a ctiv id ades m i l i t ares. 277

Puede afirmarse que esta politica agresiva del gobierno norteamericano ~ incrementó aún más con la puesta en práctica de las maniobras ' 'taréi ~ Granadero I e n suelo hondureño y con la participación E s
tados Unidos y de Honduras, que comenzaron el 1 ro. de ab

m

aniobras se relacionaron a su vez con el amplio plan d e
P or su parte, l a maniobra mi litar i Granadero I ,

'
a"

s

vales en e l Caribe.

dados norteamericanos y hondureños, pasó a una nueva 'y ardj; 1ro. de junio de 1984, en la cual han sido incluidas también
m adas salvadorenas. En ell a tomaron parte unos 1 100 sold a y4 5 ~ ' 1 800 hondureños y 1 300 salvadoreños.' Estos últimos participaron por p@ mera vez en maniobras militares con tropas hondureñas. La continuidad de maniobras militares en suelo hondureño, tales como las denominadas Pino Grandes, y ahora «Granadero», forma part4 de un a mplio y prolongado plan para l a ocupación mi litar, de hecho, de Ho n+ . ras, por tropas norteamericanas. Esta nueva fase de Granadero I s se d '' rrolló en la base aérea de Cucuyagua, y constituyó un simulacro de ata con fuerzas aerotransportadas, a ese complej o militar establecido por tados Unidos en Honduras, cerca de la frontera salvadoreña. La operación, además de ser u na d emostración d e f uerza ante el mo ',-, vimiento guerrillero salvadoreño, t iene, entre otros, el o bjetivo d e e ntreneé a las fuerzas armadas del gobierno genocida de El Salvador y, a su v + , p ermite el suministro de abundante material bélico para combatir a las g '

r rillas, tratando de esta forma de burlar l a propia legislación restricti + '
norteamericana al respecto. Y es así que el gobierno norteamericano c o n - - -:.' tinuó incrementando de manera sistemática su presencia militar en el área,;: p ues las maniobras fueron proyectadas para que se prolongaran hasta 1988, con lo que se convierte a Honduras en una base permanente de agresiones contra l a Revolución Sandinista y e l movimiento guerriller o salvadoreño, oentro de interés de la politica agresiva de Estados Unidos. E n este sentido, l a administración Reagan ha i ntentado convertir a H onduras en su plataforma permanente de agresión a Centroamérica c o n truyendo instalaciones, ampliando bases aéreas y navales y estableciendo nuevos centros de entrenamiento mi litar , todo l o cual h a suscitado gr preocupación entre los propios circulos congresionales de Estados Unid por el peligr o que encierra este escalamiento y l a abierta violación de restricciones de los poderes de guerra que las leyes norteamericanas plantean para los presidentes estadounidenses, como explicamos antes. Asi, el gobierno norteamericano continuó involucrando a Honduras en su politica belicista, y, además, trató de utilizar a Costa Rica, valiéndose 4 e la colaboración d e algunos fundo narios de este pais que se dejaron soteji; nar p or l a C IA, p ara i nstalar n uevos campamentos d e c ontrane voluciojg r ios nicaragüenses en territori o costarricense, l o que fue apoyado por ~ c irculos de cferecha de ese pais y combatido por los elementos más sensaloi ' de ia nación, como el ex presidente José Pigueres, asi como las amplige masas p o ~ s que escenificaron en mayo de 1984, grandes movili z ~ , : '..- ~

nes callejeras' en aras de la paz y contra la guerra. Con esta nueva estrategia, la CÍA intento provocar a toda costa el
p imiento de relaciones diplomáticas entre Nicaragua y Costa Rica, v

278 J ' "+

dose de la difamación y de l a ifabrícacíón de supuestos ataques sandinis tas en la frontera común.
E sta p ol i ti ca d e escalamient o d e conf li ctos ti en e com o obj etiv o f u

-t ur o l a utüización militar del territorio de Costa Rica para cercar a Nica
ragua y al m i sm o t i emp o poder buscar u n pr etexto qu e p er mit a a Estados

Unidos continuar el hostigamiento militar contra l a Revolución Sandinista
desde el sur , a l a vez que se reducen a u n m ín im o las cor rientes autónomas y democráticas del si stem a p olí tico co star ricense.

A mediados de abri l de 1984, Nicaragua se encontraba ante el peligro de ser cercada militarmente por sus fronteras norte y sur. La Agencia Cen tral de Inteligencia, atentando contr a l a soberania y neutralidad de Costa
R ica — que había sido expresada y r at i fi cada en v ar ios pr onunciami entos of i

ciales por el presidente Luis Alberto M onge y otras personalidades guber namentales- , se agenció l a forma de instalar bases de contrarrevoluciona
rios pertenecientes a l a a gr upación f antoche A RD E , en ter r i torios cercanos

a l a frontera nicaragüense.
De est a m anera, N i caragu a su f ri ó e n ese mes l a m ayor of ensiv a con

trarrevolucionaria desde el punt o de vista de recursos financieros, apoyo
logístico — tanto desde H on duras com o desde Costa Ri ca- , medio s m i l i tares

y numero de mercenarios involucrados, que ascendia a cerca de 11 000 efec tivos. Esta ofensiva estuvo dirigida con l a finalidad de ocupar algunas zo nas y poblados de importancia, con el propósito ulterior de crear condi ciones operativas e internacionales que permitieran l a intervención mi litar directa yanqui. Como en casos anteriores, esta operación mi litar fue derrotada y r e
chazada por e l Ej ér cit o Popula r Sandinist a y l a s m i li cias, causándoles m ás

de 300 bajas mortales, además de una buena cantidad de heridos y captu rados. Por su parte, en el frente diplomático, la Revolución se defendió con su acostumbrada habilidad contra las tentativas de cerco y aislamiento po líticos.
Paralelament e a est a o fensiv a d e escalamient o co ntr arrevolucíoq ario,

Nicaragua también ha sido agredida por sus costas del Pacífico y del Atlán tico por lanchas piratas que se abastecen y cobijan con toda impudicia en barcos de guerra norteamericanos que merodean las aguas nicaragüenses
y desde donde se r ealiza l a co or dinación estratégica d e l as operaciones. Y ,

además, se concibió l a idea abominable de completar esta fechoria con el minado de sus puertos vitales. Esta última acción - propia del criminal estilo de escalamiento de agre s iones militares que en su época empleó Kissinger contra Víet Nam- , l a cual empezó a causar daños a embarcaciones desde el 1ro. de marzo de
1 984 . f u e concebid a p ar a l ograr e l co lapso económico y l a r endi ción de

Nicaragua, pues de esta manera -estimó l a CI A - s e crearía un clima de tensión bélico tal que aislaría comercialn:ente al país. El minado de los puertos nicaragü"nses causó pérdidas ascendentes a
c asi 2 00 00 0 d ól ares' po r conceptos de i n gresos n o r embolsados, debid o a

la obstaculización eventual de l a actividad portuaria. También hubo pér didas en la obtención de divisas, por causa del atraso en las exportaciones, sobre todo en las de plátano, producto que tiene un ciclo de embarque se manal.

Hasta principios de mayo, los daños cuantificados debido al minado de l os puertos ascendian a 9 1 00 000 dolares," distribuidos de l a si

guiente: . ~ Hundimiento d e embarcaciones pesqueras:
~ D a ños p a rc iales a n avíos e xtranje ro s:

~ Pé rdidas de ingresos por d isminución de la pro
pesquera : A estos daños debe agregárseles las perdidas de vidas de t j adh nicaragüenses y las lesiones a trabajadores de otros paises, as i o otrosí p or el desvío de buques con mercancías, lo cual afectó, fundame te, a la p oblación i nfantil, p or e l a traso d e l a l legada a l p aís d e a ctúa lácteos. Estos actos criminales levantaron una ol a internacional d e repudh@ ' la URSS pronunció una energica declaración de advertencia ante l a af~ t ación de un navio petrolero, y reafirmó su disposición de continuar ab + teciendo a Nicaragua. M éxico anunció que continuaría sus compromisos'y Francia se ofreció para desminar l os puertos. Esta actitud terrorista yanqui contra la Revolución Sandinista fue coy denada internacionalmente. Vale destacar que muchos paises europeos occf dentales, considerados aliados tradicionales de Estados Unidos, condenaro4 esta acción, entre los cuales puede mencionarse a Francia, España, Holan,,„ da, Inglaterra, República Federal de Alemania, Bélgica', Dinamarca y Suecia. Además, esta condena internacional se hizo extensiva en el Consejo de. Seguridad de las Naciones Unidas y en l a Corte I nternacional de Justicia, en La Haya. En el primer caso. Nicaragua elevó a ese órgano, el 2 de abril de 1984, un proyecto de resolución que pedia el cese de las agresiones nor teamericanas contra su país, y la condena a Estados Unidos y a sus cómplioes p or el minado de los puertos. En ese documento, el gobierno sandinista ~ . ' : llamó a evitar cualquier acción que pusiera en peligro los objetivos de paz q ue ha venido persiguiendo el Grupo de Contádora con sus gestiones, y s olicitó al secretario general de l a Organización de las Naciones Unidas;: i':"-'' J avier Pérez de Cuéllar , proceder, con carácter urgente, a evaluar l a sj . :-:+ + tuación en la región. D e esta manera, el 4 de abri l de 1984, el Consejo de Seguridad de la , ONU culminó el examen de l a demanda nicaragüense, y aunque este oi gano no emiti ó una resolución condenatoria, debido a l vet o de Estados Unidos en contra del proyecto, si quedó manifestado, evidentemente, el r e chazo a estas acciones agresivas por los votos a favor de su aprobación de 13 de los 15 miembros del Consejo, con l a única excepción de Inglaterra. que se abstuvo. E n cuanto a l a demanda nicaragüense ante l a Corte Internacional de

Justicia, iniciativa de gran originalidad y perspicacia, este órgano indieb
una serie de medidas provisionales de acuerdo con l a solicitud presenta®

por Nicaragui 'M Q de abril de 1984.
Tales medidas provisionales, emitidas el 10 de mayo" y pendientes ® la decisión final de la Corte, instan a Estados Unidos a cesar y desis~

cualquier acción qu e s~ t r í nj a , bl oquee o p onga e n pel i gr o e l acceso hacia

y desde los puertos de Nicaragua, y, en particular, l a colocación de minas. E stos acuerdos, que además llaman a l a abstención de l recurso a l a amenaza ó uso de l a fuerza contra l a integridad territorial de los Estados,
aS1 ComO a n o i nter veni r e n su s asuntos i nternos y o tr os p r in ci pios reco

gidos en l a Carta de las Naciones Unidas, fueron votados por todos l os j ueces de la Corte con l a sola excepción del juez norteamericano, quien l o
hizo e n contra.

Otra vez se puso de manifies'-o la arrogancia yanqui cuando, inmedia
t amente después d e conocerse l a demanda d e N i caragua en e l T r i bunal de

La Haya, los. norteamericanos anunciaron que no reconocerían en el lapso
de dos anos, cual quier acuerd o qu e sobre Centroam érica di ctar a el r eferi do c uerpo j u r í dico i nternacional . Las posiciones norteamericanas e n am bos casos son un a m uestr a del menospreci o y l a p r epotenci a d e l a ad mi ni stración Reagan e n s u p ol í ti ca e xteri or , que, con este proceder contr a Ni caragua i denti fican a Estados U n i dos com o u n d el icuente i nternacional , t r ansgresor e n r eiteradas ocasiones

de los principios de las Naciones Unidas y sus actos quedan tipificados j u rídicamente dentr o de l a definición de «agresión , aprobada por ese orga
n ismo ; en tr e estos actos i legales f i guran el m i nad o d e puertos, el en vi o y financiamiento p úblico d e bandas armadas y el ataque desde terceros países. No obstante el i n crement o de l as agresiones en 1984 po r p art e de Es

tados Unidos, l a Junta de Gobierno de Reconstrucción Nacional de Nica
r agua (J GRN ) em i ti ó u n comunicado de paz el 2 7 d e abr i l " d onde hizo un

llamado a los Estados de la región a suscribir tratados bilaterales y multi laterales que garantizaran l a paz y l a seguridad del área. En ese comunicado la JGRN reafirmó los principios y compromisos del P rograma de Gobierno de mantener una política exterior independiente y
de n o al ineamiento, as í com o d e economi a m i xt a y d e p l ur ali sm o p ol i ti co

en lo interior, que permita una garantía de amplia representatividad a l as
fuerzas que contr i buyeron a l der rocamiento de l a di ctadur a somocista y que

siguen trabajando dentro del proceso revolucionario para lograr el avance y l a consolidación de l a Revolución. Sín embargo, a pesar de ese llamado a la paz por parte de la dirección sandinista, el gobierno de Estados Unidos continuó su politica intransigente
y agresiva, u t i l izand o a H onduras, qu e se prestó a ta l efecto, r enunciandc este país, com o y a se señaló , a l o s má s elementales p r i nci pio s d e sobe ranía ; l o cual se puso de m an i f iesto, en tr e otro s casos, ~n l a v i olación del espacio aéreo d e N i caragua po r u n helicópter o d e l a Fuerza A érea hondu

reña, y que fue derribado por fuego antiáereo nícaragüense en la península de Cosigüina, a l a entrada del golf o de Fonseca, en l a p.imera quincena de mayo de 1984.
E l g obiern o h ondureñ o p r etendi ó p resentar e l hecho com o pr ueba de

que Nicaragua era el país agresor, y para ello promovió una campaña ideo
l ógica en com p li cidad con l a CI A p ar a engañar a s u puebl o y l evantar u n

clima bélico en la región. A l respecto, declaró persona no grata al emba jador nicaragüense en Tegucigalpa, Edwín Zablah. Esta no fue más que una decisión arbitraria que se sumó a las distintas agresiones realizadas por Estados Unidos contra Nicaragua, buscando un 281

p retexto que le permitiera desatar una intervención armada y u ' ' títeres hondureños en el escalamiento del conflicto regiona
sobra conocido que el helicóptero militar hondureño fue

s us

torio nicaragüense, después de haber penetrado 8 km'en la
éste.

Además, el pretexto para expulsar al Embajador tuyó una falacia que fue desmentida en u n comunica

de Nicaragua el 11 de mayo," en el que se expresó
rada del gobierno sandinista de aceptar el envío de una para que visitara el lugar donde fue abatido el helicóptero solicitaba a los paises miembros de l Grupo de Contadora presentantes que verificasen lo manifestado por Nicaragua, d rian llevar a cabo conjuntamente con l a mencionada misió n p taria recibi r de Honduras. No cabe dudas de que es esta actit u ' ra güense, otra muestra más de su invariable posición de firme defensa 4 e la paz. No obstante, tanto desde Honduras como desde Costa Rica, las fuerzas de tar ea , es decir, las bandas de ex guardias somocistas y contrarrevolu . cionarios, continuaron realizando ataques contra l a integridad territorial de Nicaragua, lo que se manifestó en todo tipo de sabotajes contra instalaciones económicas, crimenes contra civiles indefensos, violaciones a mujeres, se cuestros y t orturas a pobladores. Una de las acciones más caracteristicas de la débil e ir racional a ctitud de las bandas, fue la persecusión contra los indígenas miskitos y o tros ele m entos engañados que se acogian a los decretos de amnistia promulgad~ a fines de 1983 por l a JGRN, y regresaban desde Honduras, o desertaban , ' de las bandas, ya que muchos de ellos habian sido reclutados forzosamente tras haber sido secuestrados. En un desesperado intento publicitario, con apoyo del aparato de difu sión imperialista, fuerzas al servici o de ARD E entraron en l a población de San Juan del Norte desde territorio de Costa Rica, y ocuparon de momen t o ese poblado que había sido parcialmente evacuado con anticipación. Las ' operaciones de rápida y audaz respuesta sandinista a esta agresión, trata ron de ser utilizadas por el imperialismo para agriar las ya tensas relaciones con Costa Rica. Como un balance de este período del primer semestre de 1984, se pue- .:.-':: de señalar cómo el Ej ército Popular Sandinista, apoyado por las mi licias .: . y todo el pueblo, ha ido causando un desgaste militar y moral insostenible ' . p ara las bandas de fantoches, que en su desesperación se comportan cada . vez m ás en forma sanguinaria, y que hasta llegaron a producir un ataque a tís. rritorio costarricense, para culpar de ell o a Nicaragua. Pero se puede sacar como conclusión que los fracasos de las operacio nes de San Juan del Norte en el sur , asi como l a posterior tentativa de ocupación de Ocotal, en el norte nicaragüense, desalentaron cualquier teü tativa de establecimiento d e u na cabeza d e p laya u o cupación d e a lguna
I ~

poblacion del interior, para asentar un gobierno titere fantasma.

LA CONVOCATORIA A ELECCIONES
Sobre 1@ base del cumplimiellto de los objetivos del Programa de Go bierno y los principios del pl uralismo popular sandinista, y de conformi dad con el Decreto no. 513 del 10 de septiembre de 198ú que estableció las bases para el inicio de un proceso electoral en enero de 1984, a través
d el cual los ni caragücnscs escogerían el gobiern o que habrí a dc construi r l a Nuev a N icaragua, l a J GR N em i ti ó u n decret o e l 5 d c di ci cmb. e d e 1983,

d onde quedó establecida l a continuidad d e los pasos necesarios para l a realización del proceso electoral que tendría lugar a fines dc 1984. El Con
sejo d e Estad o y ot ros organismos se en frascaron en l a l abor d e completar la s medida s legislativas y o r ganizativa s necesarias.

La propaganda imperialista ha querido desvirtu,ir y mi nimizar l a im
p ortanci a d e este p roceso, t r atand o de presentar!o com o un a maniobr a n i caragüense y com o f r ut o d e l a presión exteri or ; « .' í, c ! y a mc ii cionado I » for m e K issi nger e xp resó c in ic amente; Baj o l a presión mi l i t ar eje rc ida p or l o s s ubversivos n ic :i a güenses q ue se supone reciben ay ud a de lo s Estados U nidos d e A m érica, y l a pr e s ión d i pl omática d c l a coinunida d i nternacion~ I especia!ment e d c l gr up o d e Co ntadora , l o s san di nista s hiu i p ro ni ctid o r ecientemente anunciar a p r in ci pios de añ o l a fecha y r eg!amcntacionc s par a unas elecciones en 1985 ; ha n o f recid o , un a am ni stía p arcial a 1: » guer r i lle ros antisandi ni stas..." A l o s efectos d e cu mp lir. exitosamente este proceso clcct cr,il , e n N i ca

ragua fueron aprobadas la ley de Partidos Políticos y l a Ley Electoral , en
u n am p l i o p roceso d e negociación ; l egi slaciones qu e r epresentan e l p r i n

cipio de la más amplia democracia y participación popular quc ha conoci
do en su convulsa y ag i tada hi stori a c l país. Además, se crearon e l Consej o S uprem o F lectoral y e l Consej o N acional d e Par ti dos Políticos. Este ú l t i m o qukdó encargado d c con ti olar y r egular democráticamente el f uncionamien t o y actuación dc l co nj unto d e f uerzas pol íticas d h l a nación , co n vi stas a

su participación en las elecciones, y, también, deber,í apoyar con sus reco
mendaciones, a l Consej o Suprem o Electoral , m áx im a instanci a e n e l desa rr oll o dc l proceso. E n N i caragu a f uncionaban , haci a mediados d e 1984, exactament e 11 par ti dos po li ticos ; l o s si guientes: Frente S andin i s ta de L i beració n Nacional , ~ Part ido S ocialista N i c aragi!cnse, 4 Pa rt i do L i b eral I n dependiente, ~ Pa rt ido C omu nista,

~ Pa rtido S ocial D emócrata,
Partid o Social Cr i stiano,

Partido L'beral Constitucionalista,
283

~ Pa rtido Conservador Demócrata, ~ Pa rtido Popular Social C ristiano, y además:
~ M o vimiento d e Acción Popular, y ~ Pa rt ido P opular S ocial C ristiano A uténtico; estos dos últimos sin representación en el Consejo de El FSLN, junto con el Partido Socialista Nicaragüense ta-leninista) y el Popular Social Cristiano, integran una al n ominada i Frenfe Patriótico de l a Revolución (FPR), f o ses después de la caida de l a tiranía. Esta alianza se caract a poyo a las transformaciones revolucionarias del Estado Sandin i ar tido Liberal Independiente integraba también el FPR, per o en e l ntexto d e l a convocatoria electoral decidió sali r de l Frente, en febrero de 1 9 + , con la finalidad de participar po r separado y con sus propios candidatSa cn las elecciones. Por su parte, los sectores más representativos de l a oposición política están atomizados en cuatro débiles p artidos, t res d e l os c uales p artidos Social Demócrata, Liberal Constitucionalista y Social Cristiano- conforman ia denominada iCoordinadora Ramiro Sacasas, la que ha tratado con poco
éxit o de reagr upar l o s elemento s más div ersos de l a v ie ja s ociedad.

Sin embargo, hay que tener presente que a pesar de las medidas to
madas por e l gobiern o sandi ni st a par a l l evar a cabo este proceso de c la ra

expresión de la democracia popular, l os partidos p oliticos d e derecha han continuado haciéndole el juego a l a politica imperialist a norteamericana, tratando solapadamente de boicotear las elecciones, creando obstáculos para impedir su realización. Con sabiduri a y paciencia, l a dirección revolucio naria ha hecho esfuerzos para lograr que en medio de l a grave emergencia aacíonal que crea la agresión imperialista - en el marco de l a amplia y g e nerosa legislación de amnistía y de l a reglamentación de l a legislación de
emergencia naciona l - , se mantenga una adecuada y seria par ti cipacion de to da.-" ~t o s fue rzas, a lg unas d e l as c uales t emen e l p roceso e lectoral, y a q u e

quedaria de manifiesto su exigua base social. Primero exigieron la celebración de elecciones libres y secretas», des pués manifestaron l a necesidad de establecer la fecha del proceso eleccio
nar io», y más tarde, cuando quedó establecida ésta par a 1985, ar gumentar on c om o algo i m prescindi bl e adelantarlas, pero, al anunci arse l a celebración de

ellas para noviembre de 1984, entonces esgrimieron el at gumento de una asfalta de garantias para su realización>. Estos pasos, que han sido dados con l a intención de deslegitimizar el proceso electoral, no han tenido éxito. Con la Ley Electoral quedó garanti zada la actividad de 'todas las organizaciones con su perfi l político y pro gramático propios, ya que todas ellas tienen legitimado el - acceso a l os distintos medios de difusión del Estado para realizar sus campañas, lo cual e s una muestra más del ampli o pluralismo político y de l a f irmeza de la opción democrática de Nicaragua.

No ob stant e l a l ínea pr onorteamericana de l o s par tidos de derecha en sus posiciones más r et rógadas en contr a d e las elecciones, N i caragua tr i u n

fárá una vez más ante l as maniobras que t ienden a d esvirtuar e l p roceso, pues preparada está para ello. La no participación en e l proceso electoral por parte de quienes in tentan boicotearlo, solamente les implicaría su propio suicidio político. Las posiciones abstencionistas en favor de l a línea agresiva de Estados Unidos han evidenciado la posición contradictoria de aquellos que, pese a un aca
tamient o f or ma l d e l a s reglas del p l ur alismo, de he ho , co n su s demandas contr a la s me di da s d e em ergenci a nacional , coinciden co n l o s agresores imper ialista s y l a contr arrevolución somocísta. El en frentamiento del puebl o sandi nista con l a contr arrevolución i nter

na y externa se presenta como parte de l contexto general de l a agresión
e n l a qu e Estados U ni dos t r abaj a aceleradamente, par a as í condi cionar su plataf orm a d e i ntervención d i rect a contr a e l país. L a d i recció n sandi nista

ha actuado de forma consecuente para el logr o del objetivo de l a unidad
naci onal , sobr e l a base del supuesto, demostrado po r l argos años d e l ucha

contra el imperialismo, de que en el pueblo nicaragüense y en todos sus
sectores, hay a m p lias reservas d e patr io ti smo . D e esa maner a s e h a l ogra do qu e e l m áx im o d e la s f uerzas acti va s de l paí s en tiendan com o t area

básica para la garantia de l a continuidad y éxito del proceso democrático, la unidad del puebl o en l a imperiosa tarea de defender l a independencia nacional.
D e aqu í qu e l a estrategi a d e l a R ev olución Sandini st a se encamin a a l a o r ganización d e l a economí a y t od a l a v i d a so cia l e n f un ció n d e l a d efensa, p r i orizando el esfuerzo de t odos haci a l os f r entes d e guerra, ap l i cando l a Ref orm a A gr ari a e n benefi ci o d e l as gr andes masas campesinas, y con tr olando eficazmente l a p ol ítica d i str i butiv a d e aquellos g éneros i n

dispensables para el consumo de la población.
En las elecciones p r ogramadas par a no viem br e d e 1984 e l puebl o cl í

girá un presidente, un vicepresidente y 90 miembros de un órgano parla mentario unicameral que, siguiendo una tradición del si.stema político del
país. t en dr á du rant e u n l apso i ni cial f unciones consti tuyentes, y el aborar á

la legislación constitucional que perfilará el sistema político de l a Nueva Nicaragua.

LA DESiVIORALIZACION DE LAS ORGANIZACIONES CONTRARREVOLUCIONARIAS
Como era de esperarse, serias divergencias han surgido en el seno de las diferentes organizaciones que vienen llevando a cabo la labor contrarre
v olucionari a e n N i caragua, b aj o e l f i nanciamient o y ap oy o l ogístico d e l a

CIA. La llamada Fuerza Democrática Nicaragüense» (FDN), que se ha nu trido en buena parte de ex guardias somocistas, tiene sus bases en terri torio hondureño, y opera en el norte de Nicaragua. Mientras que el grupo
del em presari o A l fonso Robelo, e l M ov i mient o D emocrático N i caragüense 285

(MDN), junto a l de l traidor Edén Pastora, impúdicamente

- -''- y opera en el sur de Nicaragua. El jefe militar de ARDE 1
'

sFrente Revolucionario Sandino. (FRS), conforman l a A l ia uaria Democrática (A RDE), que tiene sus bases en territor' R obelo, quien integró en u n i nici o l a unión de que combatieron a Somoza - por supuesto, en defensa pitalistas- y llegó a formar parte de l a Junta de Gobi

do

ción Nacional, la cual poco después abandonaria para li
te la contrarrevolución baj o supuestas posiciones tanto antisan

antisomocistas, manifestó de forma publica a finales de may
acuerdo de llegar a una alianza con l a somocista Fuerza caragüense, desafiando asi a Pastora, quien, retóricamente, hasta t o se ha negado a pactar con los ex guardias somocistas y a l lo exigió definiera sus posiciones." Estas grietas dentro de ARDE se acentuaron más tarde con el atenta do dinamitero que ocasionó varios muertos y una veintena de heridos, entre e llos Pastora, cuando éste ofrecia una conferencia de prensa en territoü o costarricense a sól o 2 k m de l a frontera con Nicaragua. Hecho este con el cual e l gobierno nicaragüense negó tener relación alguna y achacó a

t nétodos propios de la CIA.' E l propio Edén Pastora responzabilizó a la
CIA del atentado: sEs la CIA, nadie me l o va a quitar de la cabeza»."

El gobierno de Costa Rica anunció el 31 de mayo de 1984 haber dete
nido a Pastora después del atentado'4 y más tarde se conoció que fue tras l adado haci a Venezuela, donde se advirti ó que ese pais l a recibió, no como {...) un acto oficial del gobierno venezolanos." E l ex presidente de Venezuela, Carlos Andrés Pérez, también acuso a la CI A de se r l a responsable de l atentado donde murieron y resultaron

heridos varios periodistas que cubrian la aparatosa conferencia de prensa del
traidor y contrarrevolucionario pastora en territorio de Costa Rica.~

Después de los reveses que le propinó el Ej ército Popular Sandinista
a las fuerzas de tarea de l a somocista FDR, en su pretendida toma de l a ciudad de Ocotal, capital de l departamento de Nueva Segovia, que en su fuga dejaron cientos de muertos, asi como l a anterior desbandada de l as fuerzas de ARDE, que pretendieron ocupar a San Juan del N orte, l a estra

tegia contrarrevolucionaria que dirige la CIA ha sido unificar en una alian
za a los desmoralizados grupos contrarrevolucionarios y somocistas - ban

das de violadores de mujeres y asesinos-, en un intento de lograr alguna
operación mi litar conjunta contra el aguerrido pueblo nicaragüense. su) milicias y el Ej ércit o Popular Sandinista, quienes han tenido en todo mo mento la iniciativa militar y politica en esta guerra no declarada que lleva a cabo el imperialismo yanqui, a pesar de contar con efectivos contran evo

lucionarios y mercenarios infiltrados en el pais, en número superior a los 10000, quienes son avituallados por vh s aérea o terrestre, desde más de 2© bases militares de la CIA, en territorio de Honduras y Costa Rica.~ Asi, el primer semestre de 1984 representó para las diferentes orga uizaciones contranevolucionarias nuevos y contundentes fracasos ea el o r

den militar ; en el orden interno, el resquebrajamiento de l a unidad entre
l os j efes d e A R D E ; y , e n e l o r de n p o l i tico externo , e ! acuerdo suscr i to entr e l os gobiernos d e Cost a Rica y d e Ni caragua p ar a v i g i la r l a f r ontera

comíín y l a detención de Pastora por el gobierno costarricense y su poste rior traslado a Venezuela; y además, el rechazo cada vez mayor n o sólo e l a opinión pública internacional, de gobiernos democráti os de todas
c t e s l ati tudes y t od o l o qu e e s consecuenci a dc l e n fr entamient o decidi do

del pueblo revolucionario de Nicaragua para derrotar al invasor.

LA DI PLOMACI A SA NDI NISTA
Como u n elemento f undamental de l a f i rme decisión d e vencer de l p ue

blo y gobierno de Nicaragua, l a diplomacia sandinista - que había demos
tr ad o en los meses anteri ores a l t r i u nf o gran habi l i dad, y que se h a crecido durante todo el período posterior —, en lo s úl t i mos meses ha cubierto u n pa p el cl av e en l a defensa de l p roceso revolucionario, complementand o en el f rente de las relaciones exteri ores y l o s organi smos internacionales los sól i d os pasos qu e e n e l camp o p ol ítico-mi l itar h a d ad o l a Revolución e n su lucha contr a l a agresión i m peri alista.

E l imperialismo norteamericano ha tratado de aislar políticamente a
Nicaragua, h a ejecutad o u n a p ol ítica d i pl omática tendent e a n o entablar

ningún tipo de negociación seria con l a Revolución, sobre l a base del su
puest o d e qu e co n es a to rp e p ol ítica i mped irí a l a l egi ti mació n de l poder r evolucionario, l o cual s e acentu ó po r l a r í gid a y a utor itari a po sició n de

Ronald Reagan, que, en forma sistemática, se h a expresado en t érminos agresivos e intransigentes contra todo tipo de arreglo negociado.
La vi sión de l a actual a d mi ni stración n orteamericana d e l o s pr oblemas

de Centroamérica y de l Caribe como un a manifestación de l a confronta uón este-oeste, contraponiéndola a l a realidad irreversible de que en Nica
r agua se creó un a zona soberana, i ndependiente y n o al ineada, l a cual n o acepta su control i m per ial d e l a r egión , es el p r in cipa l m o tiv a d e qu e E s tados U ni dos n o hay a superado este estrecho m arco conceptual n i tampoco

haya logrado encaminar po r vías de igualdad su prepotencia agresiva.
L a act iv a di pl omaci a nicaragüense mostr ó gr a n capacidad a l l o grar l a

elección de Nicaragua como miembro del Consej o de Seguridad de l a Or
ganización d e l a s Naciones U n idas ; además, co n su s constantes denuncias en l o s f oros i nternacionales y su activ a r elación co n fuerzas d e l a comuni

d ad internacional no comprometidas co n l o s dictados d e Reagan, s e ha
i d o f or mand o u n cr iteri o u n iversa l d e r epudi o a l a i nj erenci a » o rteamer i

c ana, y prueba de ello son los resultados de las denuncias que por el mi
n ado d e l o s pu ertos present ó ante e l Consej o d e Segur ida d d e l a O N U y

la Corte Internacional de Justicia de La Haya, como detallamos antes. En el marco regional, Nicaragua ha logrado desenmascarar l a hipó crita actitud norteamericana que manifiesta un apoyo formal a las gestio nes del Grupo de Contadora. Las iniciativas nicaragüenses de hecho han 28?

o bligado a reconocer a los úrculos imperialistas su mala voluntad y p '
disposición hacia el diálogo regional. Asi, el I nforme Kissinger expresó: C omo parte del fondo de l a ví a diplomática, Nicarag u ~ +

que la fuerza queda siempre como última instancia. Los Estados Uni
dos y los países de la región retienen esta opción"
Por otr a parte, el m i smo In fo rm e K issin ger, tr a s e xp resar u na a cepta] c ión f or mal d e l a s i ni ciati vas d e Contadora, se r efier e con despreci o a b l

diplomacia de M éxico, Colombia, Panamá y Venezuela: Los paises del Grupo de Contadora no tienen una experiencia exten< sa en trabajar juntos y el proceso de Contadora no ha sido aún pro bado en términos de elaborar politicas específicas a fi n d e proveer seguridad regional . D e esa manera, los Estados Unidos de América no pueden usar e l proceso de Contadora como un sustituto para su propia politica. La experiencia ha demostrado que el proceso funciona cuando los Estados Unidos actúan resueltamente. Si nuestr a politica se estanca, el proceso de Contadora languidece. Si actuamos decidida mente, el proceso Contadora también se acelera.~ Una muestra de esta «acción resuelta l o constituye el amplio plan de cerco contra Nicaragua y el minado de sus puertos. Las maniobras Grana dero I» son parte de esta fría y calculada actitud de escalamiento. La diplomacia sandinista, en Contadora, y en sus relaciones bilaterales, ha mostrado su serio interés por l a paz con su posición de discutir franca y abiertamente cualquier situación conflictiva, demostrando asi su clara in tención por el logro de la paz regional sobre la base del respeto a l a soSe

rania y la dignidad de su patria.
Un ejemplo que ratifica la afirmación anterior fue el paciente y f irme trabaj o diplomático con relación a Costa Rica, tendente a romper el plan de escalamiento y cerco imperialista. En este sentido, es de destacar el acuerdo logrado con Costa Rica, para supervisar, prevenir y garantizar condiciones y la protección necesarias para evitar incidentes fronterizos. Este acuerdo fu e suscrit o - tras una aguda confrontación estimulada por Estados Unidos- , en Panamá, el 15 de mayo de 1984, por los cancilleres de Nicaragua y Costa Rica, M iguel D'Escoto y Carlos José Gutiérrez, ante l a presencia del mandatario itsmeno, Jorge

ballueca, asi como de los vicecancilleres de los paises que integran el Gru
po dh Contadora. El acuerdo estableció la creación de la Comisión de Super visión y Prevención, que en l o adelante se encargaria de inspeccionar y ve rificar, en el lugar, hechos susceptibles de producir tensiones o incidentes fronterizos. Ambos Estados quedaron obligados a adoptar las medidas ne cesarias que permitan corregir las situaciones que motiven las investigacio nes, según el caso, para l o cual también quedarori comprometidos a esta blecer un si stema de comunicación directa, telefónica y radiofónica, que

fadBte su trabajo.~ La Comisión de Supervisión y Prevención quedó integrada por dos ni caragüenses y dos costarricenses (un propietario y un suplente), y uno por

cada país integrante del Grupo de Contadora (dos operarán en Nicaragua y dos en Costa Rica).
Este acuerdo fue cali fi cado po r el canciller ni caragüense M i guel D ' Esco

to como «uno de los más significativos logros desde que se inició el proceso pacificador de Contadora .' Lo anterior demuestra, una vez más, que los acuerdos bilaterales tam biér. pueden conducir a disminuir las tensiones para lograr la paz regional,
s obr e l a base d e qu e cad a paí s a epte l a condi ción soberana de l o tr o y actúe co n i n dependenci a d e l o s di ctado s i m periales d e Estado s U n i dos. Recalcamos esto , y a qu e l a p ol í tica n or teamerican a haci a Cen troam érica

ha estado enfilada a imposibilitar por todos los medios la firma de tratados bilaterales que rompan su hegemonía. Por otra parte, las gestiones de la diplomacia sandinista para el logro
d e l a paz, t u vieron u n m oment o m u y si ngular e n e l p r i mer semestr e de 1984, cuand o el 1ro . de j u ni o fue reci bido en M anagua, en un a corta vi si ta de tres horas, el secretari o de Estado norteamericano, George Schultz, quien llegó acompañad o del secretari o de Estado A dj unt o par a A suntos I nteran.e ri canos, L anghorn e M o tley , y e l em baj ador especial p ar a Centroamérica,

Harr y Schlaudeman. A cudieron a recibi r a los diplomáticos norteamericanos el canciller y
el vi cecanciller ni caragüenses, M i guel D 'Escot o y V i ctor H ug o T i noco, así

con'o el jefe de Relaciones Internacionales del FSLN, Juli o López. En el propio aeropuerto se llevó a cabo una entrevista del Jefe del
D epartament o d e E stad o n orteamericano y e l coor dinador d e l a Junt a de

Gobierno de Reconstrucción Nacional, comandante Daniel Ortega Saavedra.
Sobre est e encuentro, qu e causó g i a n i nterés e n l o s medios di plomá

ticos y l a prensa internacionales, el periódico Granma recogió d e s us cole
gas Nu evo D ia rio y Barr ic ada, d e M a nagua, a lg unos c omentarios a l e fecto : Schultz di j o que el los, los n orteamericanos, «tienen l a i ntención de habl ar».~

Pero Barric ada advirtió q ue « ulteriores c onversaciones c on E stados U ni
dos n o deben crear expectativas d e qu e si gni f i quen el i n i ci o d e u n p roceso de negociación ser io»." D e i gual m anera, señaló Barr ic ada q ue e ll o

no indica que Estados Unidos esté dispuesto a reconocer respetuosa mente los derechos soberanos de Nicaragua (...) [y que] el pueblo ni
caragüense sabe mejo r que nadi e que l a apertur a de ese proceso debe rá estar acompañada de hechos concretos d e p art e d e Estados U ni dos

que respalden y f ortalezcan las gestiones diplomáticas.~'
Por su parte, debe entenderse como u n nuevo esfuerzo de Ni caragua por la paz n o sólo e l p r opi ciar e l recibi mient o de Schult z ~ M anagua, sino l os planteamientos hechos po r e l j ef e d e Estado sandi ni st a comandante D aniel

Ortega, entre los que figura que «el cese de agresiones debe avalar mani festaciones verbales .~ Sin embargo, estos esfuerzos de l a Revolución Sandinista po r salva

guardar la paz, han continuado amenazados y desvirtuados, pues la acción
contr arrevolucionari a p ar a destrui r e l p roceso p ol ítico n i caragüense si gue

como un objetivo general y permanente de la política visceralmente reaccio naria del actual gobierno de Estados Unidos.

Pese a la visita de Schultz, ial cual aclaró Barricada, no es posible es perar de los yanquis otra cosa que el escalamiento agresivo. En declaracio xxes en dias posteriores del comandante Humberto Ortega,~ ministro de De

fensa de Nicaragua, denunció un peligro inmediato de intervención dixecta
de Reagan por l a costa del Pacifico nicaragüense. Ese mismo dia la prensa

norteamericana informaba que Estados Unidos estaba utilizando a terceros
países - Taiwán, Corea del Sur e I srael - para el suministro de armamento y entrenamiento, y asi burlar las medidas restrictivas de la legislación esta dounidense. A su vez, también ese dia la prensa anunció el reforzamiento de la de ..4lhea sandinista, q ue j u nto a l a p robada capacidad d e s u d iplomacia s on elementos que ofrecen una perspectiva victoriosa capaz de frenar o derrotar todo nuevo escalamiento. A mediados de junio se anunció el posible i nicio dh conversaciones bi laterales en M éxico, pero todos los analistas coincidian en resaltar l a evi dente vinculación de estos pasos por parte de Reagan, con su campaña elec toral. Posteriormente, el comandante Daniel Ortega precisó que si el Congreso norteamericano aprobaba n uevos f ondos para l a s ubversión, d e i nmediato se suspendería el proceso negociador. Finalxzaba junio con el viaje de Daniel Ortega a la URSS y otros países socialistas, en el que se reforzó la vinculación solidaria de estos paises con Nicaragua. Al pueblo nicaragüense le espera una lucha prolongada, con grandes cuotas de sacrificio, pero está armado de la firme decisión de vencer y rati ficar la dignidad de ja patria de. Sandino, y no se rendirá ante la prepoten cia y el p oderío imperial d e los irresponsables gobernantes de Washington.'~
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ZL Q UI NTO A NIVERSARI O DE LA REV OLUCIÓN SANDINISTA
. Después de cinco años en el Poder, l os revolucionarios n icaragüenses están infinitamente mejor preparados en lo mi litar, l a moral combativa es más alta que nunca, la nueva conciencia politica se arraiga cada vez más en las capas populares que el somocismo obligó a vivi r en las peores condicio nes de atraso social y cultural, existen pasos firmes en el avance de diferen tes renglones de l a producción, así como de los planes educacionales y de salud, l a solidaridad internacional para con Nicaragua y e l sandinismo es cada vez mayor, como mayor es el repudio de los pueblos del mundo y de los gobiernos democráticos contra la politica agresiva y guerrerista del im perialismo norteamericano. Sobre esta base y con l a pupda de todo un pueblo en l a mirilla que encierra al enemigo, con una gran fe en su propio valor, el pueblo de Sandino y d e Fonseca, con su vanguardia revolucionaria, el Frente Sandinista de Liberación Nacional, cuya Dirección es un simbolo supremo de alta política y de unidad, se apxesta con todo regocij o y fervor patriótico a celebrar en

este año de 1984, el quinto aniversario del triunfo de la Revolución, en aquel
ya lejano 19 de julio de 1979

NOTAS

Véase el Anexo 9 «E l Grupo de Contadora».

«Informe de la Comisión Kissinger pata Centroamérica)), en La Nación, San José de
Costa Rica, 13 de enero de 1984. Ib ídem.

Ibídem.
Ib ídem. Ibídem, «Realizan simulacro de ataque cerca de l a f!rontcra honduro-sal) adorcna tropas que
par t i r ip an c n !n ani obras l :!m !ui s G r an:)<loro l » , e n C "unmu . I . a l l ab ana, 2 d e j uni o d e 19 84 ,.

p. 7.
Món!ca Zalaquett : «Los costos cconómic<» y políticos de l minado d e los puertos»,
en Ba rr ic ada, Ma !)ag.:;b 1 9 d e a br il d e 1 984.

Ibídem. Daniel O rtega Saavcdra: Discttrso en l a sesión solemne de la instanrución d e la qo.'n ta legislutnra de l Consejo de Estado, Ma nagua, 4 d e mayo d e 1 984. Lmted Press I nterna'.íonal: Cable de 1 0 de mayo d e 1984. «Comunicado d e i; ! !GR N sobre l a paz», cn Barricada, M a nagua, 2 8 d e a bril d e abril de 1984. «C.omunicado de l a cancillería nicaragüense», en Barricada, M a nagua, 1 2 d e mayo ' e 1984. «I nf orme d e l a Comisión Kissinger para Ccn!roamérica», en L a Nució n, San J osé de Costa Rica, 13 d e enero d e 1 984. «Anuncian unificación d e grupos con!rarrevolucionarios», en Granma, La H a bana, 31 de mayo de 1984, p . 5. «Atribuyen a querellas internas atentado contra Pastora», en Cranmu, L a Ha bana, 2 de junio de 1984, p. 7 . «Niega Nicamgua tener vinculación alguna con el atentado [ de Pastora] », en Cr anma, La H abana, l ro. de junio de 1984, p. 5. «Detenido Edén Pastora», en Grannsa, L a k la bana, 1 ro. d e j unio d e 1 984, p . «Se tras!a)íó Pastora a Venezuela», en Granma, La l l a bana, 2 d e j unio d e 1 984, p .? . Ibídem. «Denunció H umberto O rtega que E E U U contempla tomar l a zona de l Pacífico ni caragüense con ataques masivos de s u ejército», en Gr anma, L a H a bana, 6 d e j unio d e

1984, p. 1.
«I nforme de l a Comisión Kissinger para Centroamérica», en La N ación, San J osé d e Costa Rica, 1 3 d e e nero d e 1 984. Ib ídem. z4 «Nicaragua. Gestiones de paz», en Bohemia, La Ha bana, mayo 2 5 d e 1 984, p . 67. « Acuerdo con Costa Rica para supervisar f ronteras», en Barricada, M anagua, 16 de mayo de 1984. «Comenta Barricada conversación de Schultz y D aniel O rtegas, en Granma, La H a b ana, 4 de junio de 1984, p . 5 . Ib ídem.

Ibídem.
Ibíd em. «Denunció Humberto Ortega que E E U U contempla tomar l a zona del Pacífico ni caragüense con ataques masivos d e s u ejército», en Granma, L a H a bana, 6 d e j u nio d e 1 984, p . 1.

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A NEXO 1

LA REGIÓN DE LOS MISKITOS

CONSIDERACIONES GENERALES
La r egión denominada ~Costa d e l o s M osquitos» o «Cost a d e l o s M i s k ítos~ o t am bién , l a «M osqui ta», se conoce además en N i caragua com o l a ~ Costa A tl ántica». En sentido estri ct o el l a se corresponde co n l a parte car i

beña de l a costa de América Central en l a porción que en l a actualidad forma parte del territorio de Honduras y Nicaragua. Por extensión compren
de t am bién, en u n sentid o más ampl io, l a part e or iental i nter io r d N i cara gua, es decir , l o s l l anos y sel vas que se unen co n l a v er tiente or iental del sistema m ontañoso central de l p aís. S u nombr e v iene d e su s pobladores más conocidos : l o s i n dios mi sk i t os. El t ér m in o mí sk ítoa haci a referencia, en su or igen, a un a entidad ét ni

ca primitiva diferenciada, pero que, en su evolución, formó una comunidad
h istórica co n rasgos singul ares. Tam bién ha y ot ra s comunidades n o mi sk i t as qu e puebla n l a regi ón , f o rm and o un a subregió n etnohi stórica dent r o

del complej o sistema interétnico de América Central.
Un a caracteri stica d e l a p oblación i n di a d e l a región , que establece su d iferenci a específica e n r elació n co n ot ras comunidades americanas, es el hecho de que los mi sk itos, al i gual qu e lo s otros pueblos del área, pudieron resisti r con r el ativ o éx i t o a l a dominación española. N o f ueron i ntegrados

al capitalismo agrari o colonial po r medi o de l a conquista mi litar directa española, la cual llevó a la esclavitud y a la encomienda a la población ni caragñense del Pacífico. Tampoco fueron forzados a cristianizarse por me
di o del v i olento pr oceso de catequización de l o s corregimientos y r educcio

nes indigenas.
Las r iv ali dades i ntercol oniales entr e España e I n glaterr a qu e s e desa rr ol laron en l a región, combinadas con l a rebeldía aborigen, hicieron po si ble un p roceso singular d e resistenci a y adaptación que di ferenci ó a estas co

munidades étnicas. La comunidad étnica entendida como agrupación estable, constitui da de personas como tribu, etnia o nación, tiene como condiciones básicas para su surgimiento l a comunidad de territorio y l a lengua, y durante los primeros tiempos de su formación se configuran los rasgos típicos del gr u po, de su cultura material y espiritual, de su vida cotidiana y sus caracte

dsticas psicológicas. Entre sus miembros surge una autoconciencia común
en la que ocupa un papel muy importante l a representación, generalmente

mitológica, de una comunidad de origen. La manifestación exterior de esa
conciencia es l a autodenominación común, el nombre que esa comunidad se otorga para diferenciarse de otras, en nuestro caso: miskitos, ramas, su mus, nicaragüenses y otros. El grupo étnico que se forma es un organismo social abierto en activo intercambio con el medio natural y social que le rodea, que se autorreproduce p or medio de matrimonios con preferencia homogéneos, transmitiendo a cada nueva generación l a lengua, la cultura, las tradiciones, l a orientación
étnica.

En el caso que nos ocupa es evidente que estos grupos han sufrido cambios durante los procesos étnicos de consolidación y asimilación, y tuvo fuga@ mo vimiento n o concluido de integración i nterétnica d e u na nueva :~ ca auüidad histórica: el pueblo nicaragüense, que se manifestó como nueva perspectiva histórica sólo dentro de la Revolución Sandinista. Con frecuencia en América Latina los etnos se forman con elementos de diferentes lenguas y razas, e influyen condiciones complementarias espe cificas: l a religión, l a mezcla de razas, l a afinidad político-ideológica en torno a la lucha de liberación. Hay grupos transitorios y en las comunidades aborígenes tiene lugar una gran pugna entre l a tradición y l a innovación. P ara el caso de Nicaragua, la Revolución Sandinista es una fuerza nueva e innovadora, la cual impulsa l a consolidación de esta nueva entidad. En la actualidad el pueblo nicaragüense, liberado por l a lucha popular sandinista, como nueva comunidad histórica en desarrollo, se compone de comunidades de diverso origen cuya vida se une y acerca en la construcción d e l a nueva sociedad, proceso basado en una política de igualdad real y amistad. La articulación de una sosieZad sin explotación marca un importan te paso en el proceso objetivo de acercamiento y consolidación de esa unión, auténticamente democrática y patriótica. El nuevo Estado sandinista se ha visto obligado a defenderse de la ma nipulación tendenciosa, por la reacción y el imperialismo, de los justos sen bmientos étnicos de algunas comunidades de la Costa Atlántica, elaborando formas de participación de las masas en el nuevo Poder, basadas en una linea de respeto a sus tradiciones, que ha sido obstaculizada por l a inter vención de fuerzas externas. Para entender esta compleja realidad étnica, nos referiremos de forma sumaria a cada grupo en particular. En el momento de la conquista española, tanto en la costa del Pacífico como en l a región montañosa central, predominaba l a comunidad etnolin güistica de origen nahuatl que fue asimilada por los españoles. All í se for mo el grupo hispanoparlante integrado en su casi totalidad por mestizos de indios y blancos, es decir, los llamados «ladinos», y se asentó la mayoría de

ja población del pais y de los oentros urbanos. Esta comunidad histórica
hispanoparlante forma el núcleo central demográfico y cultural de Nicara gua. La Revolución heredó un tremendo desequilibri o regional, demográ

úco y social favorable a este grupo.

MAPA 5. EL HABjTAT DE LOS M!SKJTOS.
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La comunidad de 'mayor número, después de l a hispanoparlante, es l a miskita, calculada en unas 120 000 personas. Le sigue un grupo transitorio,

denominado icrioHoi o creole, con unas 80 000 personas. Como dos mino
rias muy afectadas por procesos de transculturación se encuentran los su-'

mus o sumos con unos 10 000 pobladores, y los rama, que no llegan a 1 000.
La población india que mantiene sus rasgos de manera más estable es la miskita, comunidad que ha mantenido y desarrollado su lengua, que este

siglo ha recibido los beneficios de la preparación de obras de gramática, de
a lgunas traducciones bíblicas y de diccionarios miskito-español. En su ori gen, al parecer, ésta er a una pequena población costera perteneciente al gran complej o lingüistico-cultural mi skito-matagalpa, e l cual s e extendia por el territorio nicaragüense, Honduras y parte de El Salvador. M ás tarde este grupo asimil ó otras comunidades de l i nterior , conservando algunas tribus sus nombres diferenciados: wangki, táwira, siksa. y otros, comuni dades estacionarias del interior, a l o largo de los ríos, y los miskitos más legítimos, quienes viven o han vivido en las riberas del mar o sus proxi midades y en los núcleos urbanizados. E l miskito se convirti ó en una lengua franca de l a costa caribeña. A los miskitos mezclados con negros se les denominó zambos», quienes se
fundieron en el actua l gr up o cr i ol l o.

Por su parte, l a población sumu o sumo f ormaba cinco grandes comu nidades étnicas: panamaka, yaoska, lakus, pispis y tungla. Lingüísticamen te estaban más cerca de la lengua matagalpa, l a cual se habló hasta fines del siglo xtx. A l parecer el nombr e sumu» fue dado a estas poblaciones por los miskitos. Hoy dia los sumus tienen asentamientos dispersos en el inte rior, en las riberas de los rios y en las selvas. Los ramas forman una reducida población costera al sur de Bluefields y en algunas islas cercanas a esa zona. Son descendientes de grupos de habla chibcha y practican agricultura itinerante. Como una comunidad transicional desde el punto de vista étnico, Cene m os a los llamados «criollos», término con una connotación diferente de la utilizada en América en géheraL En este caso se refiere no a los descendien tes de españoles, negros e indios en su complejo balance, sino especificamen te a un tipo especial de población que sui gió en la región como consecuen cia de su peculiar historia étnica. Se trata de una mezcla que se formó en l a interacción de los indios,' c on africanos como elementos mayoritarios, y l os europeos ingleses y de otras nacionalidades no hispanas. En estos momentos existen unos 25 000 criollos en l a Costa Atlántica, siendo l a ciudad de Bluefields su principal asentamiento, con un poco más de unos 11 000 pobladores de esa proce dencia. También hay asentamientos criollos en islas del l itoral . Los criollos hablan como lengua materna el inglés y como segunda el miskito o el espa ñol, tanto de manera indistinta como conjunta, es decir, pueden tener como segunda lengua al miskito y al español.

Se trata de una población racialmente considerada como negra, aún
cuando hay gran mestizaje. Su modo de vida es con' preferencia urbano,

aunque se han asentado algunas familias ea los poblados mineros del inte
rior de l a parte norte del departamento d e Zelaya.

INTEGRACIÓN ÉTNICA DE LA REGIÓN
Según el conocimiento histórico, hacia 1652 naufrago un buque negrero c argado de esclavos en el cabo de Gracias a Dios, l o cual di o origen a l a
mezcl a racial con l os i n dios. Per o n o f ueron sól o el los los que se mezclaron,

pues los esclavos africanos cimarrones, al fugarse de las colonias españolas,
encontraro n a l l i segur o r ef ugi o en su f uga, también d e l os establecimientos

de piratas y corsarios y de los colonos ingleses asentados en l a región. Los cimarrones se refugiaron j unto con sus hermanos de raza y con los indios en busca de libertad. P or otra parte, los ingleses - en castigo por su permanente rebeldía y
alianza con l o s f r anceses- t rasladaron d e l a i sl a d e San V i cente y o t ra s de

las Antillas Menores, entre los años 1790 y 1796, a mas de 2 000 «caríbes negross, mezcla de indios caribes y de negros, los que fueron instalados en las islas de Roatán y de Guanaja en un establecimiento penal.' Cuando los espanoles, en 1797, recobraron de manera provisional el control de estas islas, la p oblación caribe se extendió por la l aguna de l as Perlas y o tras partes de l a costa, practicando una economia de subsistencia orientada en lo fundamental hacia la pesca y la caza. En 1791, con motivo de l a primera fase de la Revolución Haitiana, las
a utori dades coloniales f r ancesas tam bién depositaro n e n cayo s cercanos a

Belice algunos cientos de esclavos rebeldes, y en el siglo xrx, al abolirse la esclavitud en otras colonias francesas, algunos libertos vinieron a engrosar un subgrupo que aún mantiene su ancestro francés: el llamado «garífono . Los caribes formaron una comunidad de entre 60 000 y 70 000 indivi duos que se engrosó con la entrada de inmigrantes procedentes de Honduras, de Belice y de las Antillas anglófonas, a l desarrollarse - desde f ines del siglo xix- l a economía de enclave en l a madera, el azúcar y l a mineria. En l a actualidad, los caribes se mezclan con los pobladores criollos
del l i t ora l y e n ciert a medida con l o s mi sk ítos, siendo u n gr up o en t r ansi

ción. Una gran parte regresó a sus lugares de origen cuando la gran depresión económica de los años de 1929 a 1933. El grupo que se conoce en la Costa Atlántica como español , es el re presentativo de la parte del pueblo nicaragüense que habita en el complejo territorial de las regiones del Pacifico y Central, hispanoparlante y mestizo de indio y blanco. Este grupo esta representado en l a región oriental, es decir en l a región del A tlántico, considerada como un todo, por cerca del
6 5 % de l a población, per o se asienta, en l o f undamental , en su p or ción i n

terior ; de esta cifr a cerca del 90 % vive en las regiones colindantes con c uatro departamentos de l a región Central : Boaco, Chontales, M atagalpa y Jinotega, y solo el 10 % de esa pablación coexiste con l a población criolla o indígena. El concepto de mestizo es válido sólo de forma parcial, si se trata de diferenciar al grupo principal y mayoritario de l a comunidad histórica que es el pueblo nicaragüense, por l o que el uso de una categoria lingüística como hispanoparlante o «espafiol no es el mej or . Al examinar l a realidad nicaraguense en su fundamento económico, se

puede apreciar la enorme variedad de relaciones de producción y multipli

eídad de tipos de economia que se agregaron en la sociedad multiestructural que predominó hasta las primeras décadas del presente siglo. La estructura
dominante capitalista se fue haciendo hegemónica y culminó a fines de los

años cuarenta. A principios de la década del cincuenta se configuró un com
pl ej o ter r i t or ial d e fuerzas pr oductivas el cual i ntegr ó l a r egión del Pacif i co

c on el grueso del territorio de la región Central. El impetuoso auge del al godón y la ganaderia con vistas a l a producción de carne para la exporta c ión, unido al desarrollo ya alcanzado por e l cafe, generó - entre 1950 y 1963- un proceso migratorio interno de campesinos desposeidos de ti errá'a' de los cuatro departamentos de la región Central antes mencionados, hacia las tierras libres del oriente. Al principio estas familias campesinas salian en forma espontánea para ., resistir el violento proceso de despojo de tierras y proletarización, pero con p osterioridad el régimen somocista hizo de ell o una politica de presion y s e instauró una linea de colonización planificada para l a expansión de la llamada ifrontera agrícola». Sólo en 1963 salieron de esa forma 3 000 familias hacia el oriente. El censo de población de 1963 arroj ó una salida de un 11 % de la po blación de la región Central. Para el Departamento de Zelaya, el más exten so de l a Costa Atlántica, fueron 10 853 emigrantes, y para el de Rio San Juan, 4 074. La frontera agricola continuó desplazándose hasta 1979 hacia el A tlán tico, delimitando el área del enclave costero mediante l a penetración por las vías de comunicación hacia las tierras más propicias y de fácil acceso. Bosques y llanuras antes domini o de las comunidades aborigenes fueron incorporadas a la agricultura comercial. También acompañaron a los cam pesinos inmigrantes elementos capitalistas que invertían en el desarrollo ga nadero, la extracción maderera y otras actividades. La expansión de l a frontera agrícola trasladó estas contradictorias re laciones hacia el oriente. All i se habia desarrollado una economía de en clave maderero, minero y de plantaciones ajenas al resto del país, desde que, en 1860, los norteamericanos sustituyeron a los ingleses en el dominio seocolonial indirecto de la región. Las minas y la actividad extractiva del caucho y otros productos natu rales se combinaron con una peculiar f orma de plantación bananera, que duró hasta la década de los años cuarenta de este siglo. Un monopolio nor teamericano dueño de un ferrocarril , de puertos de embarque y de medios d e transporte y comercialización, recurrió al procedimiento de comprar la producción de plátano que realizaban los agricultores aborigenes. Se intro dujeron así en las comunidades indias elementos de producción mercantil. Un pequeño, per o i nfluyente grupo de comerciantes chinos se instaló como intermediario en .la región. También surgieron en el seno de l a po b lación miskíta elementos comerciantes intermediarios. Por otra parte, a+

reció la práctica del trabajo asalariado intracomunitario, realizado mediante la explotacion del trabajo de viudas y elementos pobres. Además se inició
el traba1o asalariado extracomunitario de los jóvenes, en minas y otras ex plotaciones.

MAPA 6 NICARAGUA LAS ETNIAS DE LA COSTA
ATLANTICA

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P aralelamente con la entrada de colonos .nicas», es deur, los nicWW
guenses hispanoparlantes, con el auge del algodón y del café, se hizo comun

la practica de la emigración de la juventud miskita al otro lado del pais
p ar a l a realización d e t r abaj o asalar iad o m i gr at ori o estacional . I n cluso j ó

venes miskitos salian del país como trabajadores del mar y como manyp d+ obra barata para países árabes. Por otra parte, el proceso de urbanización de la zona costera asentó pó

blación india y caribe en los tradicionales centros urbanos donde predomi
naba el elemento criollo. Además, se fue formando una capa de elementos profesionales e intermediarios como una incipiente burguesía local miskita :;. que interactuó con las capas de l a burguesía medi a dependiente criolla, '--sespañola~ y china. Representantes norteamericanos de l a burguesia impe '=~ li sta en su condición de gerentes, rentistas r urales, profesionales especia' dos y clérigos, integraban un estrato ajeno y superior. A su vez, una pe queña comunidad miskita se asentó en Managua. Muchos elementos sumus,< mishitos y ramas no urbanizados, de l a comunidad estacionaria en descom posición, avanzaron hacia el estadio de campesinos semindependientes. Otros, como ya se señaló, eran semiproletarios o campesinos temporalmente pro letarizad os. Como capas urbanas, junto a los artesanos y pequenos comerciantes, se mezcló un numeroso lumpemproletariado urbano con alguna aristocracia obrera compuesta por elementos hispanoparlantes y anglofonos.

Un estudio de la parte norte de la Costa Atlántica realizado por el Cen tro de Investigaciones de Reforma Agraria, en 1980, arrojó un 84 % de la
población de origen miskito, quienes usaban como segunda lengua el inglés y el español. Un 8 % de criollos, cuya lengua materna era el inglés, y que usaban como segunda el miskito y el espanol. Los sumus, con un 2 % , ha b laban como lengua materna el sumu, y como secundarias el español y el

miskito. Los mestizos o .españoles. eran el 6 % y hablaban sólo español.
Los chinos, con el 0,2 % hablaban miskito, español e inglés, además de su lengua materna, y un 0,2 % de extranjeros sgringos», que hablaban inglés y como lengua segunda, el español. Las relaciones interétnicas tienen en e l fondo una determinación cl a sista, y ellas mantienen dentro de los miskitos y de los criollos sectores redu,='..'', ~;~ cidos de burguesía intermediaria dependiente. Por otro lado, l a identida+ : — $-.: ~ é tnica de miskitos y criollos no es unilateral y monolitica. Hay un acti vo ' proceso de interacción, con un complej o fondo de procesos de diferencia: ción y consolidación con apariencia racial. Como una condición complementaria especifica muy compleja, l a cual actúa en el proceso de consolidación y asimilación étnica entre las diversas comunidades históricas de l a región, tenemos a la religión. Las iglesias ac túan como elementos diferenciadores e integradores «nacionales» sobre un trasfondo ideológico. Desde hace más de 130 años, auspiciado por los ingleses, entró en 'Ia región el culto protestante de la Iglesia M orava Unitas Fratum, la cual tuvo su origen en l a reforma protestante checa y fue impulsada en Alemania,

en el siglo xvur, por Juan Amos Comenius y otros obispos. Esta secta pre d ica la hermandad de las comunidades de creyentes agrupadas en coros co- ,

múñitarios, con especial énfasis en tendencias pietistas y humanis".as. Lo
a nterior si r vi o com o m ot iv o p ar a un a expansión mi si oner a en e l si gl o x i x

por Asia, Africa y América, propiciada por los colonialistas.
Los misioneros y catequistas eran artesanos alemanes de origen hu milde que establecían colonias de poblamiento y mi siones entre los indios.
E l los también f undaron en Estados U ni dos, en el oeste, mi siones dentr o de la población i n di a y con lo s i nm i gr antes alenianes. Haci a 1912 el cl er o m o

r avo de l a región era de procedencia alemana, per o al consolidarse en l a
C osta A tl án tica e l en cl av e neoco!on.ial estadounidense, al guno s n or teamer i canos descendientes de al emanes l !egaron a d ominar l o. Los m oravos l ograron l a cr i si ianización de l o s mi sk itos y o t r os pobla dores. Su rel i gió n pasó a ser un a «i glesia ét nica» de mi sk i tos, cri ol los y su mvs. A l ev olucionar l a p r áctica del cult o se f or m ó u n conj unt o de obispos,

pastores ordenados y reverendos laicos o catequistas de origen autóctono. Además, en universidades dcl pais y del extranjei o se formó una reducida intelectualidad miskita con gran influencia en los medios urbanos.
En el p roceso de ev ol ución d e las comunidades cr i oll a y m i sk it a apa reci ó l a diferenciación social y a señalada . Pastores y catequistas y al gunos o bi spos comprendian l a si tuación social del puebl o m i sk it o y p racticaban u n auténtico humani smo. Por el contrario, o tros, vi ol ando l os pr inci pios de her

mandad de la Orden, se dedicaron al comercio y apoyaron l a manipulación de los sentimientos de Ias comunidades en pr o de maniobras politicas re f ormi stas. Por su parte, cuando a fines del siglo xix se logró la incorporación formal del territorio de la iVJosquitia a l a plena soberanía nicaragüense, la Iglesia
Católica, autoconsiderada com o «nacional ~, tr a tó d e .c onvert ir y c astellanizar

a los criollos e indios al viej o estilo. Clérigos capuchinos españoles inicia
ron est a i n f r uctuosa cr uzada, p er o n o sabían n i m i sk i t o n i i n glés. E n 1943

el Vicariato Apostólico de Bluefields pasó a depender de la orden de capu chinos norteamericanos de Wisconsin, y casi todos los sacerdotes pasaron a ser norteamericanos. Pese a este cambio, en l a Costa A tlántica l a religión
c atólica e s un a creenci a casi ex clusiv a de elemento s hi spanoparlantes. E n l as úl ti mas décadas, t am bién o tras d enominaciones p rotestantes fueron i m

plantadas con relativo éxito entre la población anglófona de la región. Cuando la región pasó a ser un enclave neocolonial dominado por Es
tado s U ni dos e n f orm a d i recta, pese a l a soberanía f ormal d e N i caragua, el capita l i mper iali st a ex pl ot ó po r i gual l a fuerza de t r abaj o y l o s recursos de mi sk itos, sumus, r amas, cr i ol lo s y españoles», sobr e t od o po r l a s faci

lidades que le brindó la tirania somocista. Asi, el capitalismo yanqui colocó a todos en pie de igualdad frente a fa explotación, pese a que utilizó de am plia manera la división étnica y racial en su provecho. Las iglesias protestantes y e l cler o católico norteamericano apoyados
p or l a s compañías m ineras, madereras y b ananeras hi cieron de l a zon a un espaci o exclusivo de s u con'.rol idenlógico. E l l o sc vi o m u y f avorecid o p or

el manej o de la educación, las instituciones asistenciales y l a manipulación de las tendencias humanitarias de los misioneros.
En l o s ú l t i mos años se un! ó a es a hegemoni a i deol ógica u n a n:ás re

finada penetración especializada de agentes e investigadores más modernos
303

y científicos: lingüistas, etnólogos, los cuerpos de paz, proyectos de maver

~ idades norteamericanas, y o tros. Junto con esta labor de, zapa se amplió la de propaganda del .modo de vida norteamericano que influyó en una élite intermediaria local entrenada -.
/

y apoyada para el control económico y político del área. De esta forma se . e stimuló la creación de una imagen positiva del imperialismo norteamerícai o , .' ' j . presentado como ci vilízador., con una .benéfica acción protectora y aSie tencialista frente a la tradicional .barbarie hispanas del otr o lado del pafi , ' El desplome del régimen dictatorial , base de l a dominación imperia lista, fue un golpe mortal para muchos sectores que habían medrado - con su posición intermediaria- d e l a explotación imperial y de sus asocíaZos ~somocístas. Ante la crisis de la hegemonía a la que servían ellos, han reac
eíonado en f or m a hosti l o tendenciosa, t r atand o d e esti m ular cor rientes de

e bucísmo antinacional y de manipular los sentimientos religiosos y étn i W ' ' de los pobladores para despojar, de esa manera, a las luchas indígenas dc s u contenido clasista y patriótico, estimulando reservas y antagonismos ~ " ' ; t ienden a debilitar la alianza de todos los explotados y oprimidos en torno ' al nuevo Estado sandínista, que es la expresión histórica de todas las aspi raciones del pueblo nicaragüense, comunidad histórica en la cual la rebeldía indigena tiene su continuidad e integración armónica.

ORIGEN Y REVOLUCIÓN É',TNICA DEL PUEBLO N I SKI TO
Resulta ilustrativo para l a comprensión de todo 1o descrito de form@. general en las consideraciones anteriores, resumir el proceso de desarrollo j' del grupo miskito, como wl más representativo del conjunto. La población nicaragüense, su composición y tendencia a l a formación de una comunidad unida en su diversidad, debe ser estudiada a parti r de la consideración de las sucesivas oleadas migratorias. En primer lugar, antes de l a conquista, las tribus mexicanas del Pacifico : niquiriano, nahuatl, na gradanos, y los llamados por ellos «chontalesa o extranjeros, posiblemente mexi canos, mas atrasados. Los matagalpas, de procedencia más incierta, como ', . y a se señaló, formaban un complejo asociado a los pueblos del área cos~ a j j j ¹ ~ caribeña, cuyos restos étnicos son los sumus, miskitos y ramas. Los miskitos, segun la tradición, hacía el siglo x v ivían e n e l in terior ' pero al ser atacados se asentaron en la costa; al parecer, los sumus eran en esa fase los más numerosos y fuertes. A partir del siglo xvi l a transformación étnica del puebl o mi skito fue notable. El corso y l a piratería comenzó a disolver l a hegemonia colonial hispana en el Caribe. La costa caribeña de América Central , visitada por Cristóbal Colón en 1502. se consideró herencia de los descendientes de 4ste en el Ducado de Veragua. Tras grandes disputas, la Corona española aq6 tul ó con Diego de Nicuesa en 1511 l a colonización del área, per o hacía 1559 todavía no se habia formado ningun asentamiento español estable. La xesístencia indígena fue favorecida por las condiciones del territorio.

Desde 15ó0, por Veragua , se entendió sólo la parte de la costa d
actual tem torío de Panamá y de Costa Rica, quedando la parte hondureña y

nicaragüense inexplorada bajo l a denominación de «Toguzgalpa» o iTaguz galpa..
E l l o f a v o r e ci ó l a i n c u r si ó n d e p i r a t a s y e l e s t a b l e ci m i e n t o d e f i l i b u st er os

y bucaneros. En l o33 náufragos ingleses se asentaron en l a desembocadura de1 río f al lís, f ormando el núcleo que daría origen a Belice. En 1640 se
f undó l a col oni a i n glesa de l a i sl a Pr ovidencia' y y a e n 1642 f i l i busteros y

p iratas tenían un f irme asentamiento en las islas de Roatán y Guanaja, l o que les permitió extender su influencia por l a laguna de las Perlas y Blue
fields. y comenzar l a penetración al i nterior de N icaragua por el r i o San Juan. E n 1643 fue destr uido el si ti o español de M atagalp a y , en 1644, l a coloni a

espanola Natividad, en el cabo de Gracias a Dios, fue arrasada, l o que dio
por t er m i nado el ú l tim o r educt o español en l a r egión. L os i ngleses establecieron r elaciones d i rectas co n l o s mi sk i to s de l l i t oral , y en f or m a pacífica y estable recibieron de el los sumi ni stros de tasaj o de carey y t or tuga, aceites y p i eles, yuca y carnes de an imales si l vestres.

A cambio entregaban armas de fuego, machetes, hachas, anzuelos, telas, be bidas y baratijas, l o cual d scompuso las relaciones sociales de las comu
nidades mi sk i tas por u n l ado, per o po r otr o las dot ó de medios par a resistir al conquistador español .

Al disolverse de esa forma las relaciones comunitarias se destacó un
reinado mi sk ito que emprendi ó el t r áfico esclavista, capturando y vendiendo

pobladores indios del interior a los ingleses. La ocupación inglesa de Jamaica dio oportunidad para el i nicio de ope raciones mayores contra los españoles y para el establecimiento, en Roatán, Guanaja y otros lugares de la costa, de colonias pequeñas con plantaciones
esclavi stas desde d onde se p r acticó u n activ o contraband o con l o s ter r i to

rios españoles.
En 1655 u n p i rata holandés penetr ó por e l r í o San Juan y reconoci ó el

lago Nicaragua, l o cual incentivó planes para l a conquista inglesa de una salida al Pacífico. La memoria que publicó en Europa este aventurero, Eduar do David, despertó también el interés de los españoles, quienes iniciaron un plan de f ortificación del río, salida natural de l gran lago.
Para sus incursiones en t er r i tori o español , e in cluso p ar a vi aj es por Ja maica y ot ras islas, l os i n gleses reclutaron diestros ;marinos mi sk itos y zam b os, qu e con su s canoas l l amadas «pipantes» se conv i r tieron e n u n p el i gr o

para los españoles.
En 1667 lo s i n gleses procedieron a l a coronación de l p r incip e O l m an, presentado com o sucesor d e l a m onarquía «mosquíta». La ceremoni a se celebr ó en Jamaica, a i ni ciativa. de colonos de l a Costa,

quienes, previamente, habían enviado al candidato a Inglaterra para su edu cación.
Los i n gleses n o p udieron f o r ma r u n a v erdader a m onarquí a hereditaria

en la región, viéndose obligados a frecuentes cambios 3e los títeres que si
tuaban com o r eyes, hast a tener qu e recur r i r a l p rocedi mient o d e i m p ortar

elementos caribenos para estas funciones a quienes rodeaban de asesores

ingleses.
Durante el siglo xvur los mískitos y zambos penetraban por el río San Juan, llegando por el ri o 1Vlatina a Costa Rica, donde el poder colonial es 305

"' «a.nn +g " "
era tan débil que, en 1711, el gobeeaeke ~
.tcon los jefes miskitos para, a cambio de-.-~:.".

gobierno central de Guatemala. Durante las guerras intercoloniales de Espana, Inglaterra y Francia, lo i'-p-,-~:::
miskitos actuáron como aliados de los ingleses en los ataques a las pose-' ,' siones españolas. Pero también los reyes y admirales miskitos y zambos

tnon, tradición ttue se mantuvo hasta ei sijtio xm yeie-a :li' ~t atanria Ff '"'" :.

sifestaron su resistencia a la dominación española mediante incursiones,
cuestros, contrabando, en forma autónoma, los cuales tenian un conteni

anticolonipl espontáneo.
Por otra parte un importante tráfico naval se desarroll ó con Ja donde navios miskitos conducian esclavos capturados en el i nterior . En 1711 el rey miskito Anibal proclamó, bajo el nombre de nMosqui~ 4 i ndependencia de la región bajo protección inglesa. Se dio también el c4 p f de que otros reyes indigenas firmaron convenios para l a captura de vos prófugos propiedad de los ingleses. Hacia 1720 la feroz caza de escl

indios -sumus y de otras tribus- habia diezmado las poblaciones del in
r ior y , al parecer, se produj o un proceso de asimilación de los restos 4 é .. estas comunidades por el gr upo mi skito dominante. Cuando a fines del si gl o xv m España logró el compromTso por d e Inglaterra para la evacuación del territori o de l a Costa de los M tos por los colonos ingleses, entró en momentánea crisis l a monarquia

atan. Entonces los españoles recurrieron a los mismos procedimientos que
bi an -criticado a los ingleses. En este contexto, M aria M anuela Rodri miembro dts la aristocracia nicaraguense, y que habl a permanecido trada por el admiral ra ma-miskito B retot, l ogró e n 1 778 l a c onversión éste al catolicismo, l o bautizó junto a sus cuatro concubinas e hijos y le. prometió matrimonio. La boda de M aria M anuela con Carlos Antoni o de Bernabé Castilla, nombre que adoptó el admiral, se celebró d entro d e u na

gran pompa en la catedral de Granada, con asistencia de las autori
, qoloniales y eclesiásticas. La parej a regresó a l a Costa acompanada de -"saoerdote, un ingeniero y dos artesanos. De esa forma se produj o un nocimiento indirecto por parte de Espana de una autoridad indigena en
Alch.

En definitiva el proyecto fracasó, ya que el rey zambo Jorge y un del propio grupo de Bretot, que actuaba baj o instigación de los fe ~ i ngleses, mataron al pretendiente de los españofes a una mo acaya miskita controlada por Espana. L a caida de 1a dominación colonial española propictó, debido a

agilidad del gobierno nicaragñense y Ee las otras repúblicas al rom
S üHeración - es decir las Provincias Unidas del Cedtro de América- , ~leses revitalizaran su viej a ar timaña de l a nmonarquia miskitan, y" paron San Juan del Norte y otras partes de l a zona bajo el pretexto ~protección' del gobierno aliado de los miskitos.

En estas maniobras los ingleses rivalizaron con los norteam
quienes tenian intereses en la construcción Be un canal interocéanico

via del río San Juan. En 1850 se firmó el Tratado Clayton-Sulwer, p
cual ambas potencias llegaron a un acuerdo sobre el territorio, de esp 3M

a los h t~eses nicaragüenses. Este acuerdo fue renegociado en 1852 por me
d i o de l Tratad@ VA.bóer-Crampton, donde ambas potencias definieron de forma unilateral las fronteras de Nicaragua y H onduras y pretendieron imponer u n reconocimiento nicaragüense a l a soberanía miskita. Tras la derrota de l a aventura del f i libustero William V alker se pro dujo una nueva coyuntura por l a cual Inglaterra se vi o forzada a negociar con Nicaragua el tratado de 1860, que reconoció una cierta soberanía nica ragüense sobre cl territorio, a cambio de l a imposición del reconocimiento de la autonomía de los miskitos y del pago de un tributo anual. Como parte de ese acuerdo se heredó un viej o diferendo territorial con Honduras, sobre la margen derecha del río Coco, un asentamiento tradicio nal de comunidades miskitas que quedó en posesión de Nicaragua, hasta que en 1960 la Corte Internacional de Justicia falló a favor de Honduras. Nicaragua sometió en 1878 a arbitraje de Austria su diferendo con I n glaterra sobre l a validez de l a llamada .autonomía miskita», pero no logró éxito en este asunto.
Com o y a s e señaló, l o s m oravos comenzaron l a catequización d e m i s

kitos y sumus y para ell o establecieron misiones en l a región ; po r otra parte, también se establecieron algunos proyectos de colonización con po blación alemana, los cuales fracasaron. Pero desde 1860 la economía del en clave orientaI pasó a depender poco a poco de Estados Unidos.
La recuperación de l a soberanía f o r mal d e N i caragu a sobr e l a r egión ,

en 1894, terminó de abolir all í los últimos vestigios del dominio comercial inglés, lo cual fue estimulado por los intereses norteamericanos para mono polizar el comercio costero. Una convención de jefes tribales miskitos firmo una encarta de adhesión' a Nicaragua, pero nada cambió en l a vida del pue blo miskito. La región pasó a se r un enclave dominado directamente por Estado U nidos. Se expandió l a explotación maderera, l a recolección de caucho y la Standard Frui t Company, construyó en Puerto Cabezas una terminal por tuaria para su ferrocarri l bananero. La empresa maderera Bluf f Lumber Company en 1926 tenía 3 000 asa lariados en su plantilla, l o que la convertia en el mayor empleador del pais.
A estas acti vi dades se añadi ó después l a creación d e lo s enclaves m iner os

del complej o Síuna-Bonanza-Rosita.
Debid o a l a b aj a i ntegración y poca f uerza económica d e l a coloni za

ción indirecta inglesa, y al carácter de enclave de l a neocolonización nor
t eamericana, l a r egió n v i v i ó e n l a d i cotomí a r acial , ét nica y cu l t ural y a

analizada. El enclave, por su naturaleza aislada y depredadora, no logró un desarrollo integral de las fuerzas productivas y perpetuó el atraso de las
comunidades mi sk itas, sumu s y r amas. L a región l legó a 1979 como l a más

subdesarrollada y atrasada, dentro del atraso general del país.
-~ J u nt o al i m pact o de l a «colonización . de l a fr onter a agrícola en l os años

sesenta de este siglo, las comunidades miskitas de las riberas del ri o Coco
s@rieron el r ei ntegr o de un a p or ción d e su s ti erras más f ér t iles a H ondu

raé Cna parte de la población se reubicó en comunidades construidas por el imen, per o si n ninguna asistencia social y en medio de l a malversación :.los fondos que asignaron como ayuda los organismos internacionales,
307

1

L o! :yobladores de la margen izquierda del rio Coco acoahu n
tar cultivos alimenticios en las tierras ccemaahs 48'-4~ sobornos a los guardias fronterizos hondureños.

.

ya k

rio, mj s fértiles, y se vieron privados de.ese resaxso-u obhga@e a p~ Por su parte, las poblaciones sumus del interior, además del problea~
ya señalado de la ocupación de sus tierras comunales, sufrieron el cierre de

%as actividades mineras por parte de las compañias extranjeras, al hache ~
menos rentables las concesiones.

Como se ha podido apreciar, en la evolución del grupo miskito se pse 4ujo un p roceso de asimilación d e e lementos europeos y a fr icanos y t am bién de aumento de su composición numérica e influencia, a costa de la cia tsolidación de la comunidad, mediante la i ncorporación d e o tros g rupos ht» dios. Es de apreciar también el fondo de rebeldía y resistencia que se nota en esta complej a evolución.

LA LUCHA DE LIBERACI6N SANDINISTA Y LOS POBLADORE8 DE LA COSTA ATLÁNTICA
N o hay evidencia de una masiva participación de las comunidad~ ~ i la región mosquita o miskita en la lucha de Sandino. Alíí funcionaba en g f f @poca una de las bases de control económico y mi litar norteamericano,.'-.."'.: En 1926, en Bluefíelds y otros centros bananeros y madereros se hi.' mrr olló la insurgencia obrera, temprana manifestacion de rebeldia ant ~ y j "'-. r ialista. Los norteamericanos desembarcaron tropas y aplastaron el mo ví m i ~ . to, el cual tuvo como antecedente una insurrección miskit a entre 1905 'f "". 9906, que también fue dominada con toda violencia.

t

Durante ios enfrentamientos armados de ias fuerzas sandinistas entra r' )
1928 y 1934 hubo participación de la naciente clase obrera, integrada en su mayoria por miskitos que vivian en condiciones infrahumanas en los cortes de madera, las minas y las plantaciones. Pero los agricultores de las comunidades estacionarias miskitas y su- ' c nus, con su aislamiento secular, su pobre tradición de lucha nacional y
baj a concienci a p ol i tica y clasista, fueron aj enos a l i n terés ant im

y a l a lucha antioligárquica del resto de la poblacíón del pais, por l o no interpretaron eon rapidez y profundidad ios objetivos de Sandino. Más bien algunos de ellos, que venían cultivando banano para su v a 1a eompañia frutera norteamericana, vieron sus intereses afectados, al ~ car los guerrilleros sandinistas los objetivos económicos del ímperiaiigyy e n l a zona, actitud diferente a l a de sus hermanos que vivian del t r í o asalariado en las minas y cortes de madera. Durante la segunda fase de la lucha sandinista contra l a tirania 4é So moza', las acciones combativas no se extendieron a la región, l o cual qae muchos de los pobladores vieran en l a guerra un conflicto en tranjerosn del otro lado del pais. En la región no se apreció una fuerte actividad represiva dir Na los indios, sino una gran explotadón económica y el atraso, lo

impidió la incorporación aislada de combatientes de origen miskito a hr:+
surrección.
- -Á - d',:

908

La lucha social se enmarcó en las regiones rurales en 1973 en torno a la formación de la Alianza para el Desarrollo de Miskitos y Sumus (APRQ MI SU), surgida con el apoyo de la I glesia M orava. Esta organización im
pulsó l a creación de al gunas cooperativas y p l anteó v ar ia s rei v i ndicaciones

étnicas.
L a A PR O M I S U p ar ti ó de i ni ciativas anteri ores de t i p o cooperati vista y

reformista. Ella fue la primera organización moderna miskita y estaba for
m ada po r cuatr o «regionales» que i ntegraban má s d e 15 0 comuni dades. U n

reducido sector intelectual y estudiantil de los centros universitarios de M a
ragua y de León, de origen mi sk ito, se i ntegro a estas acti vidades. Ell o preo cup ó a l a di ctadura, l a cual i n f i l tr ó agentes en l o s g r upos y e n ocasiones

prohibió reuniones, y negó el reconocimiento oficial a l a organización.
Pese a ser un a agr upación ét nica co n tendenci a r ef or mi sta, A PRCrM I SU

fue un important e precedente de ia liberación étnica y social de las pobla
ciones in digenas de l a r egión que, en ci ert a medida, encontr ó con la s r aices h i stóricas d e l a re sistenci a espontánea an ti colonia l p resente desde e l s i

glo xvrr.
P c r su parte, e l Fr ent e Sandi nist a d e Li beració n Naci onal carecía de

dirigentes con l a preparación necesaria para el trabaj o con estas comuni
d ades mar ginadas en l a l uch a d e l iberación y n o s e habí a concretad o u n pr oyect o polrtico i ntegral d e par ti cipación d e éstas. per o estaba cl ar o par a lo s di ri gentes de l Fr ente qu e l a Revolución er a l a continuacion d e l a lucha

histórica indigena, el eslabón superior de un largo proceso de rebeldias in
dígena= y campesinas.

LA Cü STA ATLANTICA Y LOS N I SKITOS

EN LA REVOLUCIÓN NICARAGÜENSE
El triunfo revolucionario cambió la esencia del Estado en Nicaragua y el
lugar de la s di versas comunidades de l a Cost a A t l ántica en r elación con el Poder . E l Estad o sandi ni st a dej ó d e se r dóci l in st r ument o d e l a ol igarquia par a convert ir se en aparat o d e gobierno a l ser vi ci o d e todo e l puebl o t r a baj ador y ex pl otado. Encamin ó s u or ientación p r ogresiv a haci a l a cr ación

de las bases materiales para la reconstrucción nacional, en el marco de una
economi a mixt a y una sociedad pl ur alista, l o que en su esencia n o puede ser contrari o a l o s i ntereses de las m inorias ét nicas, sin o qu e en el l a l as diver

sas comunidades verian representadas sus legitimas aspiraciones históricas.
A d i ferenci a de l p l ur alism o p ol ítico bu r gués que acepta un a p ar ti cipa ción f ormal y rest ri ngida de las masas en e l p roceso de l a conducción del E stado, e l p l ur ali sm o r ev olucionari o s e basa e n l a hegemonía de l puebl o

sandinista que derrocó, con su vanguardia el FSLN, el Poder de las clases
expl ot ad oras y e l i m peri ali smo. La base democrática, p opular y an t i mperi alista de l p l ur ali sm o r evol u

cionario se formó mediante l a participación libre de todas las organizacio nes politicas y sociales en el proceso, para impulsar y apoyar el proyecto p olitico de l a Revolución Sandinista, con l a finalidad de lograr unidos la realización de los cambios estructurales de tipo político, económico y social 309

necesarios para ia instauración de una igualdad y justici a social rea! ef el

pais.
Dentro de ese proyecto histórico, desde el comienzo, el FSLN y e1 bierno Revolucionario empezaron a trabajar en dirección a incorporar d as las comunidades de l a Costa Atlántica al desarroll o integral de ragua. E n el plano económico se nacionalizó la mayoría de la propiedad ext n~ 4 ~ ) j era del enclave, se reabrieron minas y se activó l a cooperativización y' , 4 ~

'

desarrollo de proyectos comunales en las aldeas de sumus, miskitos g
m as. Y po r otr a p arte, se crearon la s bases par a l a el i m i nación d e l a

liación de los comerciantes intermediarios. En el aspecto educativo, ia Cruzada Nacional de Alfabetización se ~ tó sobre la base del respeto a las lenguas de cada comunidad, inicián~ l a alfabetización en miskito, sumu e inglés. Sólo en el pr imer año„ g 5 ~
i n dígenas aprendieron a ex presarse po r escr it o e n s u l engu a m atera ~ incorporaro n 85 5 maestros y se constr uyeron 48 0 nuevas escuelas. Se

En el campo de la salud se construyeron hospitales y se reconstruyeeen otras vnidades asistenciales de regiones apartadas y de las minas, además de h aberse establecido por primera vez en la historia de la región una eficaz j a n d e servicios primarios de atención médica y de desarrollo de campañas . ~ . sivas de vacunación. Entre 1979 y 1981 se triplicó el personal de saluk :g se duplicó el número de instalaciones asistenciales. En 1980 se estableció el seguro social para todos los trabajadores m~ ros, en su mayoría miskitos, reconociendo derechos de jubilación y cobüe t ura de riesgos profesionales. Se humanizó el trabajo de las minas, se mej o r ;
e n i ve l sal arial y s e reactiv ó y o r ient ó u n f uer te m ovi mient o si n dical .

En l a esfera de las comunicaciones se construye l a ligazón por carre '4v;. tera con la región del Pacifico, se introdujeron lanchas rápidas y navios parP el abastecimiento y comunicación fluvial y , po r primera vez, se puso en '. funcionamiento la televisión y el teléfono, todo desconocido antes del triunfo revolucionario. En el aspecto político, como parte del proyecto pluralista de partici ción popular dirigida por el FSLN como vanguardia, se fundó en noviemb d e 1979 la organización MISURASATA abreviatura de Mi ski t S R
a n i n ist a A sl atanka, qu e en español si gn i fica « M i sk i tos, Sumu s y Ra

Unidos con los Sandinistas.. La organización M I SURASATA surgi ó c o ~ ~ ' ; xeorganización de ALPROMISU, y por ello hubo un predominio inicial 4 i ' elementos urbanos de origen miskito, con fuerte influencia religiosa. A l anunciarse l a incorporación de un representante de MI SURASAjC4 . al Cronse de Estado, l a Revolución abrió - por primera vez en l a historia Cronsejo de América Latina- una perspectiva de participación pluralista y demo@é La ' tica de las minorias etnicas indigenas de ¹ icaragua en l a vida nacional, en n a v i l naci on , de este caso, del Estad sandinista. Pero pronto, se hizo sentir a a ausenciaen e s ado una estructura p ' ' a adecua" " p ar a or ganizar est a p ar ti cipación e n los. política ade

niveles regional y local, y de los instrumentos para la organización y dipute;
L as raxces indigenas de l a lucha anticolonial, presentes en las l ' san inistas de las dos fases de la guerra liberadora, tenian su floreci

en las ruinas del Estado somocista al lograr su plena personalidad jurídica.
Ello se evidenció al poner l a Revolución en marcha un amplio proyecto so cial para el logro de la igualdad real de todos los elementos constitutivos del pueblo nicaragüense. Para esos fines se fundó en 1980 el Instituto ¹ i caragüense de la Costa Atlántica. Para la comunidad miskita fue muy lamentable que se haya designado
r epresentant e d e M I SU RA SA T A e n e l Consej o d e Estad o d e N i caragua al

oportunista Steadman Fagoth M uller.
E ste personaj e e s descendient e d e al emanes y d e n orteameri canos y s ir vi ó como agente de l a p oli ci a p ol ítica de Somoza. Graduado u n iver sitari o

y con dominio de la lengua miskita, llegó a ser obispo de la I glesia Morava
y ap r ovechó l a coyuntur a democrática de l sandi ni sm o p ar a m aniobrar con l os senti mientos más nobles, y a r eli giosos, y a de t r i bu , de l os mi sk i tos, p a radógicamente su s r epresentado s ante e l Consej o d e Estado. Ap rovechando j ustas rei v i n dicaciones d e las comunidades sum u y m i s ki ta, tales com o l a demarcación de ti er ras comunales y l a ensenanza en len gu a materna, Fagot h y su s cómp lices r eaccionar io s i n citaro n confr ontacio nes que no se correspondian con las tradi ciones y aspiraciones mi sk i tas, si no que, por el contrario, servían a lo s planes estratégicos del i mp er i alism o con tr a l a Revolución . A l a s acciones desestabi lízad oras de l i m peri ali sm o n orteamerican o se u níeron la s maniobras tendentes a a pr ovechar l a s di f icultades obj etivas, l a d esigual par ti ci pación d e l a s masas i n dígenas en e l p r oceso p ol ítico y el pr opi o desconocimient o d e l a d i rección r ev olucionari a d e l a complej a r ea li dad socioeconómica d e l a s comunidades i n dias ai sladas y estacionarias. En 198 1 s e descubri ó un a ani p l i a conj ur a separatist a in stigad a p or Fagoth, quien, en unión d e sus cómplices, abandonó el país e i ni ci ó un a ten d enciosa campaña en torno a un a «neutral idad étnica» de los mi sk i tos y M I

SURASATA en las confrontaciones que generó l a contrarrevolución somo
cista, presentándolas com o aj enas al i nterés del puebl o mi sk i to . A l i ni ci arse l a i ntervención masiva y generalizada d e l a CI A y anqu i y l a s banda s contrarrevolucionarias, l a d i rección t r ai dor a d e M I SU RA SA T A quedó desenmascarada, y " que se i ntegr ó a l a coali ción de tr aidores y somo cistas f ormada en Costa R!ca . L a r adi o an ti sandini st a «1 5 d " septiembre». en su pr ogr amación en mi sk it o instigaba a las comunidades de la Costa A tlán tica a l abandon o del paí s y a r ef ugiarse en H onduras. A f i nes d e 198 1 l a s bandas somocistas atacaron co n f erocidad v arias comunidades mi sk i tas a l o l ar go dc l rí o Coco, las cuales n o habian segui do 1os coas<";=s de Fagotl . dc abandonar el p aís; ell o si tu ó a estas poblaciones ante un gr ave pel i gr o y se procedió en 1982, por parte del Estado san'..1inista, a l a reubicación d e 16 comunidades par a garantizar su seguricfád y faci l itar l a d " fensa de 1a f r onter a estatal . Este traslado a l i nteri or , a u no s 100 1:ni d e l a f r o ntera, d e ntro d e l a z ona t r adi cional p er o con mej ores tierras, se l lev ó a cabo en el contexto de la f or mación de modernas comuni dades tasba p ri, «tierra l i b re», e n m is ki t o , que comprend e l a i nstalación de 8 500 i n dígenas c n m od ernos asentamien

tos organizados y construidos de forma que las comunidades no pierdan su estructura social comunal y s e desarrolle su modo de vida en unidades
fam i l i ares y vecinales de acuerdo con sus costumbres y t r adi ciones. 311

El imperialismo norteamericano -tomando como pzeáexto este .traslade necesario y obligado,por sus propias agresiones- levantó una cam tenmcional acusando al gobierno Sandinísta de practicar genocidios y
los sderechos humanos».

Visitas de personalidades centroamericanas, como el ex presidenáe ees
tarrioense José F ig ueres, d e p e ri o distas y p m f esionales n o rteamerioanos..

declaraciones de obispos moravos contrarios a la actuación de Fagoth, y 4á '. otras personalidades religiosas, desmintieron la tendenciosa y falaz cam panea de difamación imperialista.
En octubre de 1982 más de un centenar de prestigiosos antropol y científicos sociales latinoamericanos publicáron un manifiesto en el mexicano Uno más Uno, en el c ual d esenmascararon cientificamente paña de Estados Unidos y sus aliados sobre l a ecuestión étnica en guas. Ellos resaltaron cómo l a corriente del retnicismo es parte de' trategia del imperialismo y sus aliados contra los movimientos de liberación, y contra l a liberación misma de los grupos étnicos, que sól o puede '~ lugar como parte de l a transformación pr ofunda de l a situación de explo tación capitalista. También denunciaron estos cientificos latinoamericanos a los falsos 4 deres religiosos y étnicos miskitos que se colocaron en el campo contxa@ -. ' jC v oluücnano, no por discrepancias sobre l a construcción del poder p o ~ : s ino debido a sus pretensiones de mantener a los pueblos y etnias de N i ~ ~ r agua al margen del proyecto nacional que los involucra a todos, l o c i d realizan para mantener sus privilegios. Estas personalidades, en nombre del Comite de Apoyo a l as Luchas W . digenas, llamaron a las minorías étnicas de América a adherirse al rmu6'.:kí g fiesto y a oponerse a la manipulación e intervención imperialista en Nica- '-;, ragua y en Centroamérica. Al finalizar el año 1982, en un accidente de aviación mi litar en el áe rritorio d e H onduras, resultó h erido F agoth, q uien i ba a compañado d e ~ esposa y de militares hondureños de alta graduación. La traición aaás yecta de este sujeto fue comprobada por el mismo hecho de participar actividades militares, conjuntamente con los agresores a su suelo de orig La politica desplegada por la Revolución Sandinista ha sido consecu te con la linea de reforzamiento y ampliacion de la democracia revolucio
ri a y popul ar , guiada por u n auténtico y j ust o sentido pat riótico de def

de la unidad del pueblo explotado frente a l a agresión imperialista y cats. ; trarrevolucionaria. En la aplicación de esta orientación se cometieron errores, y l a R~ lución experimentó reveses debido a incomprensiones, inexperiencia y aügj tudes dañinas. En abri l de 1983 el comandante Tomás Borge, ministro .i do Interior de Nicaragua, hizo una valoración critica de los errores y dífícsülta des y resaltó cómo era necesaria una táctica acertada y una linea acorde con la realidad multiétnica del pais y de la región del Atlántico en partía@e'. s iguiendo una política argumentada sobre bases científicas hacia los nk k b tos y demas etnias. Se considero que los miskitos detenidos meses atrás ~ p articipar en actividades contrarrevolucíonarias, las habian realizado ~ victi'nas del engaño y de la confusión, p@r lo que se les pondría en lí~ i

al cesar el estado de emüsrgencia.
i12

T- ".'A~~

é

A finales de 1983 se anunció la puesta en libertad de todos los detenidos
mi sk i tos en medi o de un a am ni sti a general qu e per mi tía el r egreso al país

de l a totalidad de lo s involucrados en delitos contrarrevolucionarios que
aceptasen su er r or . Par a el caso especial de los mi les de mi sk i tos que aban

donaron el país engañados, o fueron secuestrados, se estableció como garantes de l a repatriación a obispos de l a I glesia M orova y a l Comité para l os
Refugiados, de l a O r ganización de la s Naciones U ni das, l o cual p r ovocó una

positiva respuesta de los elementos más activos de l a comunidad religiosa ,morava y de otras personalidades.
Las banda s somocistas, ant e est a nuev a al ternativa, ha n recurrícko a l

asesinato y al chantaje para impedir el regreso de los miskitos que han de dido regresar a su patria, asi también han relizado feroces incursiones para secuestrar otras comunidades en territorio nicaragüense, lo cual ha recibido eficaz respuesta de los ó rganos de defensa sandinistas y h a a umentado el
ai slamient o de l os elementos tr aidores al puebl o mi sk i t o que encabeza Stead

man Fagoth M u ller.
Al estudia r la s con di ciones de l a complej a l uch a ideológica en que se

consolida l a comunidad histórica del pueblo nicaragüense, como nueva y poderosa unión del pueblo trabajador y agredido, vemos que en ell a con
fl uyen diferentes elementos y se apreci a com o un o de sus rasgos distintivos

principales, el surgimiento de condiciones nuevas basadas en la afinidad de componentes y en los procesos de integración interétnica, los cuales llevaa al acercamiento de los diversos pueblos y a la formación de una nueva uni dad histórica dentro del Estado sandinista: el pueblo sandinista, en el que se
unen los di stintos gr upos étnicos, al dar f r ut o lo s esfuerzos de l a Revolucion

Nicaragüense para que éstos vayan adquiriendo un mayor nivel de concien cia de esa unión y se incorporen al desarrollo del resto del pais.

323

Las islas de Roatán y de Guanaja, junto con la isla de Utila san las tres más impoa. taates del grupo denominado Islas de la Bahfa, que se encuentra al norte de Honduras y hoy constituye un departamento de esa República. En los años mencionados estas islas pertenetM
a I nglaterra, que las habfa conquistado a Espana, y fueron, durante mucho tiempo, objeóo

de controversias militares y polfticas de estos pafses europeos en su pugna por dominar l a
Costa A tlántica — y sus islas adyacentes — de l a América Central.

La isla de Providencia, igual que Ia de San Andrés, se encuentran algo. alejadas de las costas caribeñas de Nicaragua. En la actualidad forman la intendencia de San Andrés y Pro
videncia, de la República de Colombia.

A NEXO 2

LA UNIDAD DE AMÉRICA CENTRAL
Y LAS MANIOBi~l'iS DEL IMPL RI ALI SMQ

L a u n i da d centroam erican a f u e u n i deal d e IVí oraz.-',n, CJet o O r dóñez y o tros luchadores popul ares de l a fase de l a f undación de las Pr ov incias U n i das del Centr o de Am éri ca, federación gu e pr oclam ó l a ab ol ición de l a es clavi tu d y o t ras m edidas ant if eudalcs. E n su ú l t im a etapa, este m ovi miento logr ó gran auge en t o r n o a l a r ev olución l i beral d e Ju st o Ru f in n Bar r ios, quien desde Guatemal a i ni ci ó l a luch a po r l a reconquist a d e l a u nidad cen tr oamericana, per o fu e der rotado po r l a ol igar quía y muert o en su empeño. H ay qu e di st ingui r e l i deal u ni onist a l iberador y po pular d e l o s gr u pos de v anguardi a centroamericanos, de las m aniobras unioni stas auspicia das por el i mperi ali smo norteamericano par a contr olar el si stem a de Estados

de la región.

LAS M A NIOBRAS «UNIONISTAS» DE LOS YANQUI S EN ESTE SIGLO
En la medida en que l a zona pasó a ser admi ni strada de m aner a neocolo

nial por el dictado imperial de Estados Unidos, éste comenzó a tejer el plan de
centrar su poder sobre l a total idad d e l a región , y p ar a el l o puso en j uego d istinta smaniobras «unioni stas», que poco a poco fueron consolidandose. A si , en 1907, los Estados de A m érica Central — Guatemala, El Salvador , H ond uras, Ni caragua y Costa Rica — firmaron, baj o l a di rección del secretarío de Estado

y anqui, Eli u Root, el Tratado General d e Paz y A mistad e n e l cual se
e stipulaba l a f or mación de l a Corte Centroamericana de Justi cia, para di r i m i r los conf licto s co n p ar ti cipación de l cuerp o de magi strados d e l a Cort e Su

prema de Estados Unidos. Al firmar Nicaragua en 1914 el vergonzoso Tratado Bryan-Chamorro, el cual convertía al país en un protectorado yanqui y daba a Estados Unidos
prerrogativas sobre un posible canal po r l a vía de los lagos y el r í o San Juan, Costa Rica y E l Salvador p resentaron s u di screpanci a a l T r i bunal Centro americano.

Ni el gobierno nicaragüense, ni el norteamericano, ni l a Corte tomaron en cuenta las apelaciones de estos países, lo cual puso en crisis el sistema jurídico aprobado en 1907.

E n 1917 el gobierno salvadoreño convocó a una conferencia para l a x+novación del Tratado de 1907, volver a establecer el Tribunal Centroame r icano y considerar otros planes de cooperación permanente per o la

fexencia no se pudo llevar a cabo debido a la negativa nicaragüense apo
yada por Estados Unidos.'

Sin embargo, dentro del ambiente de la posguerra ya convenia a Es tados Unidos reiniciar los planes unionistas, lo cual podía consolidar su con tr ol sobre la zona. En enero de 1921 se volvió a convocar por El Salvador la reunión negociadora y se firmó un tratado, pero éste tampoco fue aceptado por Nicaragua. Este tratado parecía revivi r l a viej a aspiración unitaria, pues contem plaba que se coordinaria la formación de una federación con un consejo federal como ejecutivo y autonomía de los Estados constituyentes. En 1921, el Consejo Federal comenzó a funcionar en Tegucigalpa, y agrupaba a Cos ta Rica, H onduras y E l S alvador. E l o tro m iembro d el P acto, G uatemala, atravesaba una situación política compleja. El l argo mandato dictatorial del presidente 1Vlanuel Estrada Cabrera, quien sucedio en el control del Poder al presidente Justo Rufino Barrios, en 1898, terminó con su derrocamiento en 192D por un movimiento que tomó como bandera el ideal unionista de 2D Morazán y Barrios: el Partido Unionista Centroamericano. A pesar de que el derrocamiento del gobierno de Estrada fue favore cido por Estados Unidos, que, con toda rapidez, reconoció al nuevo pxesi dente Carlos Herxera, cuando éste impulsó - de acuerdo con el programa xxníonísta- , l a entrada de Guatemala en l a Federación, l e vali ó ser derro cado por un golpe militar, en diciembre de 1921. En esas condiciones fue que surgieron en los otros paises de l a región filiales del Partido Unionista, las cuales agruparon a elementos liberales y Mormistas, alentados por el mito de un posible regreso al ideal unionista de M orazán. El 29 de enero de 1922 se declaró, por el Consej o Federal, l a disolu ción de la Unión o Federación, lo cual fue aprovechado por Estados Unidos para inclinar a su favor la corriente unionista. En este contexto, convocó a b ordo del navío de guerra norteamericano «Tacoma una conferencia a l a que asistieron l os p residentes de H onduras, N icaragua y E l S alvador c on sus gabinetes y los representantes di plomáticos norteamericanos ante esos xxxientras el navio viajaba por las aguas del golfo de Fonseca;

paí s . Veamos la concepcion de la sunidacf centroamericana» que se gesto
1. Los tres Estados acordaron suprimi r cualquier tipo de disposición revolucionaria dirigida contra cualquiera de ellos por cada uno de

los otros.
2. Vig ilar estrechamente a l os ecabecillas revolucionarios e xtranjeros y deportarlos si l o requeria el gobierno al que pusieran en peligro. Estos fines antiunionistas y contrarrevolucionarios se disfrazaron con el

difuso acuexdo de convocar una ulterior conferencia para discutir las cues
tiones «adicionaless de la unificación, y se expresó, además, la voluntad de xenovar los acuerdos del Tratado de 1907.

D ebido a que estas condi ciones acordadas en el «Tacoma» eran tan ver g onzosas, l o s gobiernos d e Costa Rica y d e Guatemala, cuand o f ueron i n vi tados a adher irse a e l lo, decl in aro n hacerl o alegand o qu e consideraban

vigente el Tratado de 1907.
Los norteamericanos carecían d e todo i nterés en l ograr un a unión real de los pueblos del área. U t i l izaron su hegemonía sobre el r égimen de Ni ca

ragua y su control sobre Panamá, donde habian logrado imponer una cons
ti tució » o p iada de l a or ganización neocolonial dada a su protectorado sobr e Cuba, par a presionar a su f av or . D e est a f or m a mantuvieron al ej ad a a Pa nam á de l os arreglos u ni oni stas, y usaron la s pr omesas y pr er rogativas del T r atad o B r yan-Chamorr o y s u hegemoní a p ol i tica sobr e N i caragua, par a presionar a los gobiernos que no se habian manifestado proclives a los acuer

dos del «Tacoma .
E n 1922 e l secretari o d e Estad o y anqu i Ch arles H ughes, convocó en

Washíngton a los representantes de las cinco republicas, par a una confe rencia en la que se discutiría la reforma del Tratado de 1907 y el proyecto
de constitui r un a «U nión Centroamericana , a maner a de copi a de l a U ni ón

Este Comité puso énfasis en los acuerdos bilaterales y en un enfoque econó
mico qu e tendí a a l i ma r l a s f uertes contradicciones p ol íticas qu e existían entr e los gobiernos de l a regi ón .

Las reuniones terminaron en febrero de 1923 con el rechazo por parte d e Costa Rica, Nicaragua y Guatemala de l a propuesta de creación de l a
~ U nión, p ero c on l a a pro bación d e u n c omple jo s is tema i n t egrado p or 1 4 t r atados qu e com prendian u n pact o d e pa z y ami stad , l a f or mación d e u n tr i bunal i nternacional centroamericano, donde actuarian com o «j ueces» nada menos que 15 ci udadanos norteamericanos, el establecimient o d e comi siones

internacionales de investigación de los conflictos que surgiesen, l a limita
ción de ar mamentos, el l i br e comer ci o y o t ros.

S e comprometieron los gobiernos a li mitar sus fuerzas armadas a un máximo de 16 400 hombres y a un límite sobre la importación y exportación de armamentos. N o se trataba de un deseo de eliminar o controlar el mi litarismo y l a
guerra, eran medidas tendentes a conservar l a paz i mperial conquistada por

Estados Unidos.
Debido a que Cost a Ri ca conti nu ó oponiendo resistenci a a l sistem a de

tratados acordados, el secretario de Estado yanqui, Hughes, al finalizar las
negociaciones hizo un a si nuosa declaración po r l a cual p r ometi a considerar la negociación de u n t r atado con ese país par a resolver e l v i ej o l i ti gi o del

posible uso del rio San Juan como via de construcción de un hipotético se
gundo canal i nteroceánico. Otr o aspecto que m otiv ó l a r eunión del «Tacoma» y su cu l m inación en lo s vergonzosos acuerdos d e p az» de Washington , fue l a i nquietu d qu e cun di ó en los círculos gobernantes de Estados U ni dos y países de l a región po r

los acontecimientos revolucionarios de Nicaragua de 1922, los cuales ten drian su continuación en l a lucha guerrillera de Sandino. En más de una ocasión Estados Unidos recurrió a los acuerdos de «paz. de 1923 para justificar sus intervenciones contra l a independencia de l os paises de la región. También crearon un complej o sistema de acuerdos in 317

unge entre las fracciones políticas para legitimar todo tipo de intervencio nes de los mar&es.
Este precario sistema de alianzas no llevó a u n desan oll o del comer

cio libre entre los países; por el contrario, el control monopolista norteame
ricano sobre el s ector e xterno de l as economías centroamericanas. debilitó los pocos vinculos de comercio intracentroamericano que quedaban. Tampo

co se eliminaron los viejos litigios y antagonismos. LA MUNIDAD» Y EL GENDA RM E SOMOCISTA La Segunda Guerra Mundial abrió un parentesis en el proceso de do minación de las dependientes economías centroamericanas y tambien, por
otra parte, un marco más amplio para el control politico de la región por Estados Unidos mediante procedimientos no militares. Por ejemplo, Panamá se convirtió en suministrador intermediario de arúculos críticos con motivo de la guerra. Pero en general la región no pudo aprovechar, como l o hicie .rcg otros paises de América del Sur y M éxico, l a coyuntura para el desa noll o de l a industrialización sustitutiva de importaciones y de un modelo de integración económica orientado al desarrollo independiente. La hegemo aía,norteamericana y el atraso social no permitió esta alternativa en Cen troamérica. Kl régimen dictatorial nicaraguense era, en l a coyuntura de l a posgue rra, un anacronismo. Somoza se vio forzado a acicalar un tanto el rostro de su, feudo para adaptarl o al Neuma Deal propugnado p or F ranldin D elano Ropsevelt y lograr un reconocimiento oficial de Estados Unidos y e l si s tn na panamericano. Otras dictaduras militares del área hicieron l o mismo, y al convocarse en 1947 la X Conferencia Panamericana - que se celebraria en Bogotá en 1948- , Somoza realizó unas elecciones amañadas e im puso a l c andidato oficialista. Sin embargo, debido a los motivos precisados en el capítul o I V , So moza retuvo otra vez para si l a Presidencia en 1950, y el gobierno norte americano aceptó tal situación al tener en cuenta que, por otra parte, era ésta su única carta posible no sólo para la ~tranquilídadh de Nicaragua, sino también de la región. D esde 1948 Estados Unidos había iniciado la politica de guerra fría, y en ese marco, se aprobó la reforma del s istema p anamericano, f ormándose la OEA y su complemento el Pacto de Río de Janeiro. Sontoza fue aceptado como honorable miembro de l a coalición anticomunista de las «democra cías de la OEA . Así las cosas se le presento a Estados Unidos la posibilidad de manio

brar para el control de las aspiraciones unionistas centroamericanas, las
cuales tuvieron un nuevo auge al consolidarse en Guatemala un proceso de

mocrático bajo la presidencia de Juan José Arévalo, quien, como ya se se ñaló en el texto central del libro, fue uno de los principales propulsores
de la Legión del Caribe y, además, de ideas que tendían a revivi r el i deal reformista de la unidad centroamericana.

318

En ese c ontexto se convocó en 1 951 la reunión d e San Salvador, en l a cual se aprobó l a C arta d e U nión, f i rmada p or C osta R ica, N icaragua, E l
Salvador , H onduras y Guatemala ; t am bién se i n v i t ó a Panam á a i n gresar

en la nueva organización.
El desarrollo de la fase agraria y antimperialista de la revolucíón gua t emalteca dirigida por Jacobo Arbenz, y l a intervención norteamericana y
somocist a e n s u ap lastamient o e n 1954, di eron a l t r aste co n l a s i lu siones uni onistas de 1951. L a Cart a de San Salvador f ue l etr a muerta ant e l a des

carada agresión.
Pero est o fu e ap rovechad o po r Estados U n i do s par a f avorecer l a f un

dación, en 1955, de la Organización de Estados de Centro América (ODECA).
Esta O r ganización se per f il ó com o un a solución d e tr ansi ción en tr e e l espí ri t u unionista de l a Cart a de San Salvador y las nuevas condi ciones i m pues tas por Estados U nidos y su i nterv en ción contr arrevolucionari a en Guatema

la. Precisamente, la reunión para l a fundación de l a Organización, se cele
b r ó en A n ti gua, Gua'.emala, y , en el la, N i caragua, H onduras, Costa Rica y

El Salvador legitimaron, j unto con la naciente ODECA, al régimen impuesto
por Estados U ni dos en Gu atemala. E stados U n idos había l ograd o mediante l a i n teresada mediación de l a

OEA e l proceso de reconciliación entre el gobierno de José Fígueres, de
C osta Ri ca y l a t i r aní a somocista, t r a s l o s in cidentes d e 194 8 y 1949 , l o

cual facilitó la firma de los acuerdos de San Salvador de 1951 y l a funda
ción de l a or ganización denominada «Comit é de Cooperación Económica del Istm o Centr oamericano» antecesor a de l M er cad o Comú n Centroam ericano. Este Com it é puso én fasi s e n l o s a' uerdo s b i l aterales y e n u n e n f oque económico que tendía a l i mar l a s f uer tes contradicciones pol íticas que exi s tían en tr e l o s gobierno s de l a r egió >. La celebración en M anagua d e l a I I I Reunión dc l Co mit é de Coopera ción Económica de l I stmo , si gn i f icó un a ci ert a r econcil iació n en tr e Cost a

Rica y Nicaragua tras la agresión de Somoza a ese país en 1955, l o cual culminó con l a f irma del Tratado M ultilateral de I ntegración Económica, en 1958, y el establecimiento oficial del M ercado Común Centroamericano.
en 1960, al f i r mar H on duras, E l Salvador y Guatemal a el t r atado de asocia ción a l que se adhi ri ó después N i caragua, co n l o cual s e i ni ciaba un a fase de consolidacion y auge del M er cado Común que se r ompería en 1969 debido

a la guerra catre Honduras y El Salvador y otros conflictos.
L a O D EC A naci ó com o u n o r ganism o destinado a l f racaso : en l o s t er

mir os de la Carta de San Salvador se requería unanimidad en sus acuerdos;
por otr a p arte, u n compl ej o si stem a d e ór ganos debí a d e poner en f un ci o n amient o u n si stem a d e i ntegración p o l ítica in alcanzabl e e n medi o d e l a s

contradicciones existentes y de l a dependencia creciente de las deformadas
economías del área.

América Central llegó con más de diez años de atraso al proceso de sustitución de importaciones animado po r l a escuela de l a modernización reformista impulsada por l a CEPAL, como fuerza no integrada plenamente al sistema de l a OEA y a los planes de Estados Unidos. La entrada del desarrollismo de CEPAL por medio de los proyectos de integración fue un factor que en cierta medida di ficultó los objetivos impe

8IOQtas en la ODECA, ya que muchos de los postulados de los expertos de este organismo clmcaron con intereses y objetivos poHtiaos de Estados Unidos. En esa situación ambigua se desenvolvía la vida de la ODECA, hasta que en 1959 el triunfo de la Revolución Cubana puso en crisis todo el siste
ma de dominación configurado con tanto trabajo y tiempo por Estados Uni

dos, mediante la utilización de la OEA y el ipanamericanismos.
. En el marco de esta situación, la ODECA, cuya carta estableda eh su Nt5culo primero el criterio de que Costa Rica, Nicaragua, Honduras. El Sal vador' y Guatemala eran una unidad económico-politica que aspiraba a la integración de Centroamérica, de hecho pasó a ser instrumento de la poHtica de contrainsurgencia del imperialismo, basada en su control de la Zona del Canal de Panamá y en su principal gendarme en el área: Nicaragua y el

somocismo.
En 1962 se aprobó una nueva carta de la ODECA que establecia los siguientes órganos : 1. La Reunión de Jefes de Estado como máxima instancia. 2. La Conferencia de Ministros de Relaciones Exteríores. 3. El Consejo Legislativo. 4. El Consejo Legislativo. 5. E l Comité de Justicia Centroamericano. 6. El Consejo Económico Centroamericano. 2. El Consejo Cultural y Educativo. 8. El Consejo de Defensa Centroamericano (CONDECA).
í

9. La Oficina Centroam ericana, la cual, con sede en El Salvador y en
cabezada por el Secretario General, mantendría la vida administra tiva y la Secretaría. Como organismos ligados a la ODECA y al Mercado Común Centroame ricano ya funcionaban el Banco Centroamericano de Integración Económica, el Secretariado General del Tratado de Integración Económica Centroameri cana y otras dependencias, como el Consejo Universitario Superior Centro americano.

LA NUEVA REALIDAD D E LA «UNIDAD» ANTE EL TRI UNFO SANDI NISTA
El desanollo del proceso revolucionario panameño dirigido por Ornar Torrijos y el desplome de la dictadura somocista ante el triunfo del Frente Sandinista de Liberación Nacional, fueron catalizadores de l a catastrófica

caida de todo el sistema trabajosamente elaborado. A' ello se urie el auge de 1a lucha revolucionaria en Guatemala y en El Salvador. Además, los cerca de 30 convenios de integración económica y los propósitos de sustitución de

importaciones y desarrollo estabilizado habían fracasado. De hecho la inte gración favoreció a las transnacionales extranjeras, de manera especial las
norteamericanas, las cuales vi eron am p l iados su s mercados y esferas de i n

fluencia a costa del m antenimiento de las retardatarias estructuras agrarias y sociales de la región. Desde la entrada en vigor de la Carta de 1951, en enero de 1952, hasta h actualidad, l a ODECA se movió dentro de un marco de continua crisis. Hoy día, s ólo q ueda c omo u n r esto d e ese p asado e l C ONDECA, d onde Estados Unidos trata de reagrupar fuerzas contra Nicaragua y lo s movi
mientos revolucionarios, l o cual se h a quer id o realizar i gn orand o l os otr os

mecanismos de la ODECA y violando los derechos de Nicaragua, miembro de la misma. Como se ha podido apreciar, a partir d el c omplejo sistema de acuerdos impuestos por Estados Unidos con el tratado j uridico de 1907, remozado y ampliado en los acuerdos de la reunión del navio sTacoma» y de l a confe
r encia d e «paz» de Washington , de 1923, l o s yanqui s procuraron regular el funcionamient o del Sistema de Estados Centroamericanos con l a f i nal idad de

coasohdar su dominio. La base de esta política de «unidad. lo fue el infame Tratado Bryan-Cha morro y la consolidación de la tirania somocista. Asi se aseguró la política imperial una retaguardia segura para l a Zona del Canal y sus inversiones en el arca.
D urant e e l períod o posterio r a l a Segund a Guerr a M u n dial , y , sobr e

todo, en las últimas décadas, los yanquis buscaron nuevas formas para con solidar y ampliar sus posiciones en l a región, tratando de frenar l a pro
f undízación d e l a cr i si s pol í tica i nterna, p r ovocad a po r e l aument o d e l a s

c ontradicciones sociales y las insolubles dificultades económicas y po r l a
ausenci a de u n pr ogram a concreto d e desarr ol l o po r part e de l a ol i garquia

dominante. Dentro de tal situación, hubo al i nici o una cierta independencia entre
l os pr oyectos uníonistas y desarr ol listas de t i p o r efor mista del M CC A y l os

planes imperialistas, pero de hecho se impuso una política de control nor
teamericano del proceso de integración, tant o en l a esfer a comercial y econó

mica a través del control por las transnacionales del proceso de integración, como en l a esfera política y militar, mediante la ODECA y el CONDECA.
P or el l o e s necesari o destacar que, e n est a coyuntura, d e po r s í l a

unidad no representa de modo intrínseco l o mal o o l o bueno, depende de quiénes la apliquen y en interés de cuáles clases. En las condiciones del si
gl o xrx l a luch a u ni onist a f u e p r ogresista, per o desd e 1907 est a aspiración fue controlada y m a nip ulada p or E stados U n i d os. La unidad en l a s condiciones de dom inación neocolonia l f u e rechazada por l os pueblos de Am érica Centr al , y a que tendi a a l a complet a dependen

cia de Estados Unidos y, precisamente por ello, fracasó el modelo de inte
g ración económica y p ol i tica de l M er cad o Co mú n Centroamerican o y de

'.a ODECA. Al respecto n o se debe ol vidar qu e también e l aventurero Wi lliam Walker, cuando trató en el siglo xrx de restablecer la esclavitud y colonizar «a región, levantó la falaz consigna de la munidad~.

Actualmente, en el marco de la peligrosa y compleja situación de Amé
r ica Central, ante l a amenaza de una guerra que se extenderá a toda l a región si se produce la intervención directa norteamericana contra Nicara gua y El Salvador, se ha esgrimido de la más cínica manera, por parte de Estados Unidos y sus satélites, la cuestión del i armamentismos en los paises del área, para tratar de llevar a Nicaragua a l a aceptación de un régimen de control de armamentos similar al impuesto por el sistema de tratados de

1923, lo que ha sido derrotado por la capaz dirección de la diplomacia san
dinista en el contexto de las discusiones en la OEA y del Grupo de Conta dora. No se trata de limitar de forma unilateral el soberano derecho del pue blo agredido de Nicaragua a armarse y defenderse de la agresión imperia-, lista, pues esto seri a regresar al i nfame pasado neocolonial , de l cual l os acuerdos de 1923 son un claro exponente; se trata de permiti r que los pue blos y gobiernos del área establezcan un régimen de garantias para la paz, que incluyan el respeto al derecho de cada pueblo a tener el régimen que con libertad el ij a y de desterrar para siempre la injerencia militar y política de las fuerzas enemigas de la paz y de la unidad de la región : los imperia listas norteamericanos y sus aliados reaccionarios.

ANEXO 3

EL PODERÍO DE ANASTASIO TACHITO SOMOZA DEBAYLE

LISTA INCOM PLETA D E LOS CARGOS D E L A A D M I NISTRACI ON
PÚBLI CA Y O T R A S I N S TIT U C IO N E S Q U E L E G AR AN T I Z A B AN

A SOM OZA EL M ONOPOLI O D E I.OS PRINCIPALES ORGANOS DE PODER ~ E n l o civil :
®® Presidente d e l a R epí!blica. ®® Presidente d el C omité N acional c le E mergencia +© Presidente del Com it é Nacional A gropecuario. ®® Presidente d e F errocarr i l es d el P acif ico d e N ic aragua.

©© Presidente del Partido Liberal Nacional.
+@ D i rector de l Ser vi ci o General d e Comunicaciones. ~ © Di r ector d el C om !té d e F in anciamiento E xt ranje ro.

©© Representante Plenipotenciario ante el M CCA.
®© Jefe d el D i s tr it o N a c!onal.

~ E n l o m ilitar: ®© Jefe-director de la Guardia Nacional de Nicaragua.
©@ G eneral d e D i v is ión ( mayor g ra duación d el p aísj. L I ST A D E F A M I L I A RE S Q U E O CU PA BA N A L T O S CA RGO S PÚ B LI CO S ~ An astasio S omoza P ort ocarrero : H i j o m ayo r d e A nastasi o Somoza D ebayle ; f u e n ombrad o capitán de la Guar di a Nacional si n haber pasado los r angos anteri ores, y con man

do militar sobre oficiales de mayor graduación. Fue ascendido a mayor
y n om br ado comandante d e l a Escuel a de A d iestr amient o d e l a Gu ar di a Nacional . T am bién ocup ó e l carg o d e p residente d e l a J uv entud Somocista, pese a l a «apol i ti cidad . de l Ej ér ci to .

323

Hope Portocarrero de Somoza : Ciudadana de Estados Uñidos, esposa del presidente Somoza. A pesar,

de que residia de forma permanente en Inglaterra, tenia el cargo %
presidenta de l a Junta Nacional de Asistencia Social , que controlaba el Instituto de Seguridad Social y todo el sistema hospitalario del pais.

® José Somoza Ro driguez:
4

Hermano del di ctador ; ascendido a general de br igada, gracias a A nas

tasio Somoza. Er a inspector general de l Ej ército y comandante del Batallón Bl indado General Somoza.

~ Luis Pallais De bayle:
Primo hermano de Tachito; fue el máximo dirigente del Congreso Na cional y del Partido Liberal. Era director del diario Novedades, propie dad de la familia. ~ Guillermo Sevilla S acasa: Cunado de Somoza; ocupó el cargo de embajador de N icaragua e n %ashington por 38 años. Sus fiestas y comilonas le costaban al p ueblo nicaragüense alrededor de 1 000000 de dólares al año. 4 Lu is Ma nuel D ebayle: T ío del di ctador ; er a presidente de l a Compañia Nacional de Luz y Fuerza. ~ Noel P allais Debayle: Primo hermano de Somoza; er a presidente del Instituto de Fomento Nacional. ~ José Somoza Abxego: Sobrino de Somoza; era diputado al Congreso Nacional. J osé Debayle Sevilla : Primo de Somoza; secretario de la Cámara de Diputados. ALGUNAS DE LAS EX P ROPIEDADES DE SOLLOZA Cuando Anastasio Somoza Garcia arrebató el Poder, en l a década del treinta, 'era propietario de una finca de café en quiebra. A l ser ajusticiado en 1956, su capital ascendia a T50 000 000 de dólares. La continuación de la dinastia en el Poder l e permiti ó a l a familia segui r incrementando el patrimonio, hasta llegar a constitui r uno de los -imperios económicos más

poderosos del mundo. Además de ser duenos de 20000 hn ' d e tierras, aproximadamente, la 4 familia Somoza tenia grandes intereses en las empresas siguientes:

'

Agroindustrias : Agrotécnica, S. A.; Compañias Agropecuarias; M orrillo y Anexos, S. A.:
Ag ri cul t ura, I nc. ; Central de I ngenios y A nexos; Companias Pecuarias;

Porqueriza El Regalo , S. A. ; Vegas de Jalapa.
Industrias pesqueras :

Pesquera Solac, S. A.; M arítima 1Vlundial-Pesca; Promarblue, S. A.; Pes
queros del m ar , S. A . ; Pesqueros A n ticor rosi vos ; Pescanica ; Fi sh M eal

Company of Nicaragua. Industria textil y del vestido: Fábrica de Hilados y Tejidos El Porvenir, S. A.; Fabritex; Vestidos, S. A.;
I n dustri a de l a Constr ucci ón : A i sl ite y Esinca. S. A . ; A l umex, S. A . ; N icali st, S. A. ; Comcabesnic, S.A .;

Compañia Nacional Productora de Cemento; Prosi sa ; Concreto Pre
m ezclado ; I n tucasa ; Casa Ni ca ; M ayco, S. A .

Comunicaciones y transportes:
Edi torial N ovedades, S. A . ; Televi sión d e N i caragua ; Estación Equis ;

1V laritima Mundial-Ferry ; 1Vlamenic Line, S. A.; Lanica, S. A . (empresa
aérea) ; O l eoductos N i caragüense, S. A . y l a s i nstalaciones p or tuarias

de Puerto Somoza, hoy Puerto Sandino. Empresas comerciales y turísticas: Hoteles de Nicaragua; Comercial F. A. 1Vledieta; Joyería Dreher, S. A.; Caribe 1Vlotors; Dismotors, S. A.; A. Somoza y Cia; Comdecosa. Instituciones financieras : Banco de Centroamérica; NIAPSA ; URDESA (interfinanciera y accio nista importante del Banco de América y del Banco de Nicaragua). Ade
más, Somoza posei a u n buen n úmer o d e acciones de l M o r ga n T rust

C ompany, de Nueva York .
Otras empresas:

Productos Carnic, S.A.; Central Meat Packers, S.A . (industria alimen taria) ; Compañia La Hielera, S.A.'; Salinas Nicaragüenses, S.A.; Enva ses y C artones, S.A; D ormicentro, S.A.; A marnic, S.A.; L a Salud; Me tasa; Nicaragua C igar C ompany; T abacalera N icaragüense; P lasmafé resis (exportaba sangre nicaragüense a hospitales extranjeros). Además, Somoza poseía intereses en l a U.S. Steel Co.; l a línea aérea Panam y en la I ntercontinental H otels.

325

~ José León T a iavera: « Nicaragua: crisia de l a dictadura militar)), en Rut)istu de Esrs@os

Sociuks Cwtrweerkanos, no. 23, San José Ch Costa Rica, mayo-agosto de 1979. pues frente u h dinustfu, Madrid, 1978, pp. 33-Ã.

~ Instituto de Estudios Polfticos para América Latina y A frica {IEPALA): N icurugua: d

ANEXO 4

PRINCIPALES TRANSNACIONALES CON INVERSIONES EN NICARAGUA'
AGROI NDUSTRIAS Y AL I M E NTOS 1. Alber t Foods (EUA). Procesamiento de alimentos.
2. Boot h Fi sheries (subsi di ari a d e l a Consolidated Foods ; E U A ) . Pr o cesami<:nto y exportación de camarones.

3. Brown an d Wi lliamson Tobacco Company (subsidiaría de l a Br i tish American Tobacco Company; Inglaterra). M anufactura de ci
garros.

4 Continental M i lling (EUA). Elevador de cereales y planta de alimen tos para animales. 5. General M i ll s (EUA). Producción de harina y forrajes.
ó . Leig h Textil e Compan y (E U A ) . M anufactur a gr asas y aceites d c

semilla de algodón. 7. M. J. B. (EUA). M anufactura de café tostado e instantanco. 8. Nabisco Incorporated (EUA). Fabricación de bizcochos y galletas. 9. Nestlé Alimentari a (Suiza). Producción de leche en polvo. 10. Quaker Oats (EUA) . Producción de avena molida.
11. Ralston Pu rin a (E U A ) . Pr oducción de al imentos par a ganado y aves.

12. Standard l r ui t an d Steamship Company (EUA). Venta y exporta
ciones de pl átanos.

13. United Fr ui t Company (subsidiaria de United Brand ; EUA). Culti vo de palma af ricana, maní, quimbombó y extracción de aceite vegetal. BANCOS 14. Bank of America (EUA). Poseia tres sucursales en M anagua. 15. Bank of London and Mon>~al (subsidiaria de Lloyds Bank Limited ; Inglaterra). 327

15. Firet National City Bank (EUA). Poseia dos sucursales y 78 80Ó000
de dólares invertidos.

17. First National Bank (EUA). Asociado al Banco Calley-DagnaL Fi nanciaba la industria y el comercio del cafe. 18. Wells Fargo Bank (EUA). Controloba el Banco de América, el ma
yor banco privado de Nicaragua. Poseía 42 sucursales en el país

y 100000 000 de dólares de capital. ZNDUSTRIA QUIMICA
19. Adela Investments Company (Luxemburgo). M anufactura de pro

ductos quimicos.
20. Atlas Chemical Industries. (EUA). Producción de insecticidas y emul slflcadores.

21. Borden Incorporated (EUA). Manufactura de resinas y pegamentos. , 22. H.B. Fuller Company (EUA). Producción de plásticos, pintura y
pegamentos. 23. Hércules Company (EUA). M anufactura de i n ~ c idas. 24. Intmnational Or e and Fertilizer Company (EUA). Manufactura de fertilizantes y bolsas para fertilizantes. 25. M itsui Company Qapón). M anufactura de cloruro polivinihco. 2ó. Oli m Corporation (EUA). Mezcla y envase de fertilizantes. 27. Monsanto Chemical Company (EUA) . M ezcla de insecticidas. 28. Penwalt Chemical Corporation (EUA). M anufactura de sodio cáusti co y cloro.

29. Royal Dutch Shell (Holanda-Inglaterra). Manufactura de insectici
das, fertilizantes y herbicidas. 30. Stauffer Chemical Company (EUA). M ezcla de insecticidas. 31. Tennessee Corporation (EUA). Mezcla de insecticidas. 3 2. United Brands (EUA) . Procesamiento de materias primas para l a industria del plástico. PRODUCTOS FORESTALES 33. Bluefields Lumber Company (EUA). Explotación de mádera. 34. Adela I nvestments Company (Luxemburgo). Producción de pr ovi siones navales.

35. Cadmus International (EUA).,Productos de madera. 36. Plywood de Nicaragua (capital norteamericano, nicaragüense e is
raeli). M anufactura y exportación de madera terciada.

37. Evans Products (EUA). Corte de madera y manufactura de muebles.
38. Tr opica l D evelopmen t Corporation (E U A ) . Corte y s ecado d e m ade

ras duras. 39. Weiss Fricker Company (EUA). Explotación de madera para cons
tr ucción.

40. W. Wrigley Jr . Company (EUA). Plantas de chicle en Waspam. Ex portaciones a la empresa matriz en Estados Unidos. hf INERIA 41. Asarco (EUA). M inas de plomo, cinc y oro. 42. Noranda M ines, Limited (Canadá). M inas de oro. 4 3. Rosario Resources (EUA) . Explotación de minas de oro, cobre y plata. TURISM O Y TRANSPORTE 44. Hughes Tool Company (EUA). Lineas aéreas de Nicaragua, (empre sa mixta con Somoza). 45. Intercontinentals Hotel s (EUA) . Hoteles de Nicaragua, (empresa mixta con Somoza). 46. Sheraton Hotel Corporation (subsidiaria de la I TT ; EUA). Corpora
c ión H oteler a de T u ri smo, S.A .

47. Western International Hotels (EUA). Inversiones en hoteles y en el
Aer opuer t o I nt er nacional d e M anagua.

48. Holliday Inn (EUA). Inversiones en hoteles. OTRAS 49. Abbot Laboratories (EUA). Manufactura de productos farmacéuticos.
A l godoneri a W eil , S.A . (E U A ) . Se dedica a l al macenamient o d e al godón . 51. American Cyanamid (EUA). Manufactura chapas laminadas de plás ti co.

52. American Standard Incorporated (EUA). Manufactura y exporta ar tefactos sanitarios de loza y porcelana. 53. Bayly Corporation (EUA) . Arma y exporta bluejeans.
B eacon M an ufactur in g Compan y (E U A ) . M an ufactur a m anta s de algodón.

Bemis Incorporated (EUA) . M anufactur a sacos de yute y kenaf. 56. Colgate-Palmolive (EUA) . Elaboración d e productos de tocador. 329

57. Communications Satellite Corporation (EUA). Satélite terrestre para td cvisión.

58. Cosco International (EVA' . Manufactura y exporta saborizantes y lsxativos.
59. En pire Brushes (EUA). M anufactura de escobas. 60. E. S.- B. Incorporated (subsidiaria de International Nickel Company + Canadá). Producción y exportación de acumuladores. 61. EXXON (Z UA). Refinación de petróleo. 62. Fábrica de H ilados y Tejidos del H ato, S.A . (Colombia). Produce tejidos de algodón y sintéticos. 63. Fidelity Union Life Insurance (EUA). Producción de fármacos. 64. F. Hoffman La Roehe and Company (Suiza). Produce fármacos. 65. Industrias M etalúrgicas Unidas (Colombia). Produce articulos d e cocina y envases. 66. For t Dodge Laboratories (EUA) . Produce medicamentos veterina
ri os.

67. G. T. and E. (EUA). Arma televisores Sylvania. 68. R. C. A . (EUA). Discos, radios y televisores. 69. Rheem International Company (EUA). M anufactura envases y equi pos eléctricos. 20. Robintech (EUA). M anufactura tubos y accesorios de plástico. 21. Sears Roebuck and Company (EUA). Gran tienda. 22. Singer Sewing (EUA). Arma máquinas de coser. 23. S. T. Regis Pajer Company (EUA) . Producción de bolsas de papel y cajas corrugadas. Z4. Stahl Fi nish Company (EUA) . Producción de resinas y acabados para cueros. 75. Sterling Drug (EUA). Produce fármacos. 76. U. S. Steel Corporation (EUA). Manufactura acero estructural. Z7. Van Leer Group of Companies (Holanda). M anufactura bam les de acero. 78. %estinghouse Electri c (EUA). M anufactura electrodos par a soldar

y refrigeradores. 79. %inthrop Laboratories (EUA). Manufactura fármacos. EXPLOTACEON DE PETROLEO Unas 30 compar e petroleras norteamericanas han invertido 40 000000 de dólares, aproximadamente, en la exploración de petróhu y gas.

NOTAS

La lista incluye las inversiones extranjeras hasta el año 1975. Las inversiones en con
taduría, publicidad, seguros, construcción y d istribución d e p roductos e xtranjeros n o h an s ido

consignadas. 'F UENTES:
~ In stituto d e E s tudios P olíticos p ara A mérica L a tina y A f r ica ( I E PAL A) : Nica ragua: el pueblo f rente a la dinastía, Ma drid, 1 978, p p. 37-41. ~ Jorge L a wton C asals: « Crisis d e l a h egemonía. L a p oHtica d e C arter h acia Nica ragua (1 977-1979). Apéndice C», e n Cuadernos Semestrales, n o. 6 , Centro d e I n vestigación y Docencia Económicas (CI DE), M éxico, 2do. semestre d e 1979, pp . 107-111.

331

ANEXO 5

CRONOLOGfA DE LAS PRINCIPALES AGRESIONES
DE ESTADOS UNIDOS CONTRA NICARAGUA HASTA EL TRIUNFO DE LA REVOLUCIÓN

SANDINISTA
1823 Al se r promulgada l a doctrina M onroe, fue afectada la porción de América Latina más inmediata al terri torio norteamericano: Centroamérica, México y las An tillas. E l representante del gobierno norteamericano en Ni caragua, George L. Squier, publicó un libro en el que anunciaba que a l igual qu e San Francisco de Cali fornia, el territorio nicaragüense pasaria a formar par te del territorio norteamericano. Se firmó el Tratado Clayton-Bulwer, po r e l cual I n glaterra y Estados Unidos - a espaldas de los intereses n icaraguenses- llegaron a u n acuerdo acerca de l a construcción de un canal interoceánico por l a vi a del ri o San Juan. 1851 S e procedió a explotar el cruce interocei nico por ¹

1849

caragua; el capitalista Cornelius Vanderbilt lo realizó
estableciendo The Accesory Transit Company. Las auto ridades de Nicaragua no recibieron nunca un céntimo

por concepto de impuestos.
1852 Como complemento del colonialista Tratado Clayton Bulwer, de 1 850, Estados U nidos e I nglaterra s uscri bieron e l Tratado Webster-Crampton. El puerto nicaragüense de San Juan del Norte fue bom

1854

bardeado e incendiado por el barco de guerra nor
teamericano .Cyanei. 1855 a 1852 El territorio de Nicaragua fue ocupado por varios mi

les de filibusteros norteamericanos encabezados por
W illiam Walker , quienes se propusieron extender l a agresión a l rest o d e Centroamérica. Wa t e r s e pro

clamó presidente de Nicaragua c implantó l a esda

vitud, y fue reconocido, i nmediatamente, p or e l g o
biern o n orteamerican o d e Fr an k li n Pi erce.

Los patriotas nicaragüenses, con el apoyo de los de m ás pueblos de Centroamérica, se levantaron en ar
mas y derr otaron y expulsaron a l o s i nvasores. 1852

Se pretendio imponer el Tratado Cass-Yrisarri, el cual autorizaba l a intervención armada norteamericana en
Nicaragua. Var io s i ntentos d e expedi ciones ar madas encabezadas por W a l ke r f r acasaron . Est e fu e fu silad o e n H ondu

1857 a 1860 ~

ras en el año 1860. 1859
El p resident e norteamerican o James Buchanan ame nazó co n derrocar e l g obiern o d e N i caragua. Un f un cionari o d i pl omático d e Estados U n i dos, Peter Scout, publicó u n l i br o en el que pl anteaba l a anexión de N i caragu a a l t er r i t ori o n orteamericano.

1860

Tomás Ayón, titular de Relaciones Exteriores de Ni
caragua, reclam ó l a i ndem nización po r l o s daños cau

sados por Estados Unidos a este pais. El representan te norteamericano en Nicaragua se opuso al reclamo.
1867 S e suscribi ó el T r atado Dí ck ínson-A yón, r eferente a l a construcción canaler a en N i caragua. F i sh , secretari o d e Estado norteamericano, pr opuso un

1876

proyecto para l a construcción de l a vi a interoceánica el cual lesionaba la soberanía de Nicaragua. 1877 L as costas de Nicaragua fueron amenazadas por l a
fragat a «E li zabeth » perteneciente a l I m peri o A l em án. El gobi erno n or teamerican o respald ó l a ci tada am e naza.

1884

Se intentó imponer por Estados Unidos el Tratado Za
bala-Frel inghoysen , qu e buscaba com o o bj etiv o esta

blecer «u n vi rtual protectorado. sobre toda Centro américa. 1901 La Camara de Representantes de Estados Unidos se pronunció a favor de l a construcción de l a vi a inter
oceánica a t r avés de N i caragua. Ta l p r onunciamiento, no fu e más que u n ch antaj e p ar a presionar a Col om bi a a qu e concedier a el derecho d e constr ui r e l canal

a través de su territorio, por Panamá.

l907

F ue ocupado el golf o de Fonseca, jurisdicaón de Ni caragua, El Salvador y Honduras, por naves de guerra pertenecientes a Estados Unidos. 333

Marzo

Con el apoyo material de los gobiernos reaccionariea-"" . de Honduras y E l S alvador , conservadores nicara güenses partieron de l a i sl a de Amapala (territorio hondureño) en ei golfo de Fonseca, a bordo del barao de guerra yanqui «U S Empire», para i niciar u n le
vantamiento ar mado contra el gobiern o l iberal de José

Santos Zelaya. Octubre 11
Capitalistas norteamericanos y e l cónsul d e Estados Unidos en Bluefields, financiaron y apoyaron econó mica, política y di plomáticamente el levantamiento ar mado de la oligarquía conservadora contra el gobierno de Zelaya. Convocados por el gobierno norteamericano, represen tantes de las cinco naciones de Centroamérica aproba ron en Washington, baj o la forma de tratados, el plan p resentado por el Departamento de Estado par a es tabilizar la región.. El Tratado General de Paz y Amis tad impuesto por Estados Unidos a Centroamérica con templaba regulaciones a las relaciones diplomáticas entre estos paises que eran lesivas a sus soberanías. Se creó l a Corte Centroamericana de Justicia, instru mento juridico regional al servicio de los intereses im perialistas. El gobierno de Estados Unidos intentó impedir que la administración de José Santos Zelaya obtuviera asistencia económica d e grupos financieros anglofrance s es. Además proinovió acciones armadas contra Ni caragua por parte de Guatemala, El Salvador y Costa Rica. Diciembre 1
M ediant e un a v i olent a e i n sultant e comunicación d i

Noviembre 13 -diciembre 20

plomática; l a Nota Knox, el gobierno de Estados Uni dos rompió r elaciones con Nicaragua, responsabilizó al gobierno de Zelaya por la crisis que se vivia en Cen
t r oamérica y N i caragua, desconoci ó l a l egi t i m idad de

ese mismo gobierno y aval ó las acciones criminales de l a oligarquia conservadora, apoyada por mercena rios yanquis. Diciembre 16 Bajo intensa presión y amenazas de intervención por parte de Estados Unidos, José Santos Zelaya renunció a l a Presidencia y vi aj ó al exili o en M éxico. Le su cedió el doctor José M adriz, a quien el gobierno nor teamericano negó reconocimiento diplomático. En l a ciudad de Bluefields, Nicaragua, el cónsul nor teamericano M offat planteó la secesión del pais en dos Estados.

1909

Fue emitida por el Secretario de Estado yanqui una
not a qu e declarab a l a i ntervención ar mada e n N i ca

ragua.
1910

Febrero

Barcos de guerra del imperialismo yanqui fueron es
tacionados f r ent e a l a Cost a A t l ántica , mi entras qu e el U S B u f f alo » permanecí a e n l a b ahí a d e Co r i nto,

en el Pacífico. Mayo 19 Ante el empuj e de l Ej ércit o Liberal , leal a l doctor
J osé M ad riz, contr a l a s posi ciones de las fuerzas m i li tares d e l a o l i gar quía conservador a e n B l uefields, mar inos yanqui s t r ansportados por los buques de gue rr a «U S Paducah» y U S D u buque . desembarcaron en esa ci udad , l a ocuparon y l a declararon «zona neu

t ral . Junio 19
Medían[c un a not a d i pl omática , e l secretari o d e E s

tado de Estados Unidos, informó al presidente José
Madr i z qu e e l g obiern o n orteamerican o consideraba ~ l egales» los actos d e i n tervención e jecutados p or b a r cos d e guerr a y anqui s en e l con f li ct o l ibero-conserva dor en l a ci udad de Bl uefi elds. A gest o 2 1 C on c l ap oy o f i nanciero, p ol i tico, d i pl omático y m i l i

tar de l imperialismo yanqui , l a oligarquía conserva
dor a t om ó e l Poder y e l presidente José M adri z f ue

forzado al exilio.
O ctubr e 27 Baj o l a t utel a dc T homas C. D aw son, enviado especial del gobiern o n orteamericano, l o s cabecillas del l evan t amient o a r m ad o d e l a o l igarquí a conservadora, f i r maron l os l l amados «Acuerdos D awson», i mpuestos por el i mp er i ali sm o p ar a asegurarse l a do minación f i nan cier a y l a sujeción p ol i tica d e N icaragua. El g obiern o d e Estados U n ido s i m puso a Juan José Estrad a y a A d o lf o D íaz com o presidente y vi cepresi dente de N i caragua, respectivamente, par a u n per iodo pr ovi sional d e dos años, tal y com o l o estipulaban l os ll amados «A cuer dos D awson».

Diciembre 31

1911 Enero Llegó a Nicaragua el «experto» norteamericano Ernest
H. W ands, del D epar tament o d e Estado , par a i nvesti

gar l a situación financiera del pais y determinar l as
posibi l i dades de inver sión norteamericana en Nicaragua. 335

Como parte del plan del. imperialismo para es
a Nicaragua, se creó la Comisión Mixta de Reclaiie-.

ciones, compuesta por tres miembros: dos eran ciuda

danos norteamericanos y uno n icaragüense. S u f u e-'» ción principaL era La atención y cancelación de las de mandas nacionales y extranjeras contra el gobierno de Nicaragua por deudas, originadas en la administración

de Zelaya y por la guerra de 1909'a 1910. El imperialismo norteamericano aprovechó la crisis eco-. nómica, política y militar en el seno del gobierno de la
oligarquía conservadora para imponer a Adolfo Díaz, antiguo empleado de una compañía yanqui en la Costa Atlántica, como presidente provisional de Nicaragua.

Junio 5

Se firmó la Convención Castrillo-Knox, primer paso del plan imperialista para dominar las finanzas de Nica ragua. El Senado norteamericano no la ratificó, pero el Departamento de Estado y dos casas bancarias de Nueva íor k la llevaron a cabo con algunas modificaciones. Por maquinaciones del Departamento de Estado, l os bancos norteamericanos Brown Brothers and Company y J. M . Selligman and Company, acordaron hacer un empréstito a l gobierno nicaragüense po r 15 000 000 de dólares y asi someter de forma definitiva al país a los intem m de l capital f inanciero norteamericano. Banqueros norteamericanos y e l gobierao de Nicara gua firmaron el Acuerdo de Bancos del Tesoro {Era rio), Prestamos al 6 /s de interés, a 12 meses de Plazo y con un 3 % de comisión, mediante el cual se ena. jenaban las rentas aduaneras, bancarias y ferrocarrf leras a los intereses del capital f inanciero norteame ricano. Por instrucciones de los banqueros norteamericanos,' Brown Brothers and Company y J. M . Selligman and Company, y el United States M ortgage and Trust Com pany, Adolfo Diaz nombró al norteamericano Clifford D. Ham, como recaudador general de Aduanas de ¹ i caragua, cargo que ocupó durante 17 años. F. C. Harrison y Charles A. Connant, «hombres de am plia experiencia en asuntos financieros llegaron a %» ~ c aragua por instrucciones de los banqueros Browa y

Junio 21

Septiembre 10 ~

O ctubre 9

ISíciembre

Selligman, para investigar la situación financiera dg
pais y luego elaborar l a Le y de Reforma M onetaj e .;, '„' tendente a garantizar e l domini o de l capital Bnán

- ciero yanqui en N icaragua. 335

Di ciembr e 14

Actuand o com o r epresentantes de l g obiern o d e Ni ca

ragua, los banqueros norteamericanos Brown y Sellig man, firmaron un convenio con el Sindicato Ethellburga,

de Londres, relativo a la deuda de Nicaragua con ese
grupo financiero. Los banqueros yanquis obtuvieron pingües beneficios para sus propios bolsillos.
1912 Segunda i ntervención norteamericana del si glo. Buques d e guerr a y anqui s bombardearon la s ci udades de M a

nagua, Masaya, Granada, Coyotepeque, Corinto y otras
poblaciones. L a i ntervención se mantuv o hast a 1925. E ner o 5 A t r avés de l a per sona del encargado de Negocios de Estados U ni dos en Nicaragua l os «expertos» en asuntos

financieros, Harrison y Connant, presentaron a l go
bierno de Ni caragua las orientaciones precisas para l le

var a cabo una reforma monetaria en e l pais y asi
colocar l a economía nacional b aj o e l d om i ni o de l ca

pital financiero norteamericano. Marzo 20
Por deter m inación de l D epartament o d e Estado y l os,

banqueros norteamericanos, l a Asamblea Nacional
Constituyente de N icaragua apr obó l a Ley de Ref or ma. Monetaria , cuy o obj et iv o f u ndamenta l er a e l contr ol de l a s f i nanzas nacionales po r e l cap ita l f i nanciero

norteamericano.
El cór doba, moned a nacional , sucumbi ó ante el poder

del dólar norteamericano. Marzo 25 El Consejo de Propietarios de Bancos Extranjeros, re presentados éstos por los banqueros norteamericanos
Br ow n y Sel l i gman , i m puso a N i caragu a condi ciones desventajosas par a l a renegociación de l a deuda con el .

grupo inglés Ethellburga. Mayo 26 Las casas bancarias de Nueva York , Brown Brothers, and Company y J . W . Selligman an d Company y el
Unite d States M or tgage an d T r us t Co mpany , i m p u

sieron dos nuevos empréstitos para controlar toda la. vida financiera del país. Junio
El Fer rocarri l de l Pacífic o d e N i caragu a (FPN ) f u e. inscrit o e i ncorporad o com o em presa en l a ci udad de. A ugusta, ca pita l de l estad o d e M a ine , Estados U n i

dos, conforme a las leyes de ese estado. Para esa fe cha, el norteamericano J . C. White, se desempeñaba.
com o gerent e d e op eraciones de l F PN , colocado p or

los banqueros Brown y Selligman.

Julio

El g obiern o n orteamerican o comunico a l d e N i cara

gua, su determinación de enviar marinos a este pais 33T

para dar adecuada protección a su misión diplomáti " en Managua.
Agosto 3 Ei embajador d e Estados Unidos en N icaragua erdmtd

por telégrafo al comandante del barco de guerra yan
qui eUS Annapolis» desembarcar un a fuerza de ma

rines en Nicaragua y tomar el control de la linea férrea
' i' A gost o 4

de Corinto a Managua. Marines y anquis transportados por el b uque de guerra " US Annapolis , desembarcaron en Nicaragua y toma ron el control de la linea férrea de Corinto a M anagua. Marines norteamericanos del barco de guerra «US Jus tin» conducido por e l mayor Smedl y Butler , notorio . por su participación contra la rebelión de los boxers (China, 1900) desembarcaron en Corinto y fueron trans p ortados a Managua .
Barcos de guerr a norteamericanos i ni ciaron u n bl oqueo

Agosto N

Agosto 15 al 30

naval contra Nicaragua (Pacifico y Atlántico), para evi tar que las fuerzas del general Benjamín Zeledón re cibieran ayuda del exterior. Agosto 17
Mar i nes y . c haquetas a zulesu n o rteamericanos t r a ns

p ortados por e l

U S Tacoma , desembarcaron en l a

'j

C ost a A t l án tica y ocuparon m i l i tarment e l a ci udad de

S eptiembre 4

Bluefields. El Departamento de Estado de Estados Unidos envió a su embajada en Managua una comunicación oficial para que hiciera conocer al Gobierno y a los rebeldes que estaban dispuestos a «tomar las medidas necesarias para proteger adecuadamente el local de la embajada, man tener abiertas las comunicaciones (ferrocarril ) y pr o- -r teger la vida y propiedades de los ciudadanos nortea mericanos residentes en Nicaragua». Dos batallones y un regimiento del Cuerpo de Ma rines „ :.:--, de Estados Unidos desembarcaron en Corinto para lue- g ' .,=- = go dirigirse a M anagua. Para esta fecha, alrededor deg+
3 000 agresores yanquis ocupaban m i l it armente a Ni ca

ragua. Septiembre 18 Chas G. Long, teniente coronel del Cuerpo de Ma rines de Estados Unidos, envió una nota a Leonardo Arg llo, delegado del Ejecutivo de León, en la que le co nicaba, entre otras cosas, l a ocupación mi litar línea férrea por parte de las fuerzas norteameri Fuerzas militares norteamericanas ocuparon l a ci

Septiembre 25

de Granada para capturar a Luis Mena, quien baj
p retext o de enfermedad, se en treg ó dóci lment e a

interventores extranjeros.

O ctubre 4

Fuerzas combinadas del Cuerpo de M arines de Estados Unidos y del Ej ército Conservador asaltaron y toma
ro n posi ciones rebeldes en E l Coyotepe, L a Barranca

y Masaya.
Fue asesinado el general Benj amín Zeledón, H éroe N a

cional y precursor de la lucha antimperialista en Nica
ragua.

Noviembre
N oviembre 4

Fuerza s m i l i t ares i n terventora s n or team r i canas ocu paron l a ci udad d e León. Lo s b anquero s n or teamericanos, Br ow n y S el l i gm an im pusi eron a N i caragu a nuevas y desventajosas con di ciones en r elación a l a deuda extern a y l a si tuación financier a de l p aís. El i m peri ali sm o n or teamerican o i m puso d e nuevo

1913

Enero 10

Adolfo Diaz en l a Presidencia de la Repáblíca de Ni
caragua, est a ve z po r l o s cu atr o año s de l p eríodo «constitucional » d e 1913 a 1916. F ebrer o 8 S- f i r m ó e l T r atad o Ch am orro-Weitzel qu e concedía a E stado s U n ido s derechos exclusi vo s p ar a l a cons tr ucción d e u n canal i nteroceáníco a t r avés d e N i ca ragua, a cambi o d e 3 000 000 de dólares. El g obiern o n o rteamericano, a t r avés de l D epar ta

Febrero a j ulio e

mento de Estado gestionó converti r a Nicaragua en
un pr otectorado y anqui . Se pretendía l a «cubanización» d e N i caragu a mediante u n in str ument o si m i lar a l a

tristemente célebre Enmienda Plat t (mayo 22, 1903). Octubre 8
E l D epartament o d e Estad o y b anquero s n orteamer i

canos impusieron a Nicaragua u n nuevo empréstito
que agu dizó l a dependenci a d e l a economía nacional

hacia el capital financiero yanqui.
Los bancos norteamericanos Br ow n Br other s and Com

pany y J. W . Selligman and Company, obtuvieron el 51 % de las acciones del Ferrocarri l de l Pacífico de
Ni caragu a y de l .Banco N aci onal d e N i caragua. 1914 Marz o 16 Las casas bancarias de Nueva York , Br ow n y Sel l i gman im pusieron un nuevo em préstito a Nicaragua, l o que re

forzaba los lazos de dependencia de la débil economía con el capital financiero de Estados Unidos.

' Junio 12

Como parte del plan de estrangulamiento financiero pre parado por el imperialismo para Nicaragua, los banque ros neoyorkinos impusieron un nuevo préstamo. 339

Dos norteamericanos encabezaron un levantamiento ~

BluefielBs y pretendieron separar de Nicaragua el teni.
torio de la Costa Atlántica para crear una república in dependiente. Julio 30

El capital financiero norteamericano impuso a Nicaragua un nuevo préstamo en condiciones desventajosas como
todas la s anteriores : al t o i nterés y cort o pl azo, en t re

otras cosas.
A gosto 5 Se firmó el oneroso Tratado Bryan-Chamorro por Q : ~-',. cual Estados Unidos adquirió, a perpetuidad, los dere chos de construcción de un canal por Nicaragua y ba

ses militares en las islas nicaragüenses del Caribe y
e l golfo de Fonseca. (Honduras, El Salvador y Costrí 3 ' Rica protestaron el Tratado por atentar contra sus so- "' beranias.) O ctubre 1 Por determinación del Departamento de Estado de Es tados Unidos se aprobó en Nicaragua el presupuesto de la República que, de acuerdo con las orientaciones norteamericanas, tendi a a favorecer lo s intereses B nancieros del imperialismo. El gobierno norteamericano hizo pública una comuni cación a los banqueros de Nueva Yor k y al gobhmno de Nicaragua, en l a qu e tajantemente afirmaba que ~ cualquier acuerdo e ntre e llos, debe contar c on l a ex presa aprobación del D epartamento de Estado d e l es Estados Unidos». El imperialismo norteamericano impuso otro empres tito a Nicaragua, l o que agravó más l a situación

Octubre 13

X)iciembre 2

dependencia. El acuerdo de esta fecha beneficiaba a
l a Corporación d e Propietarios Extranjeros y a l o banqueros norteamericanos.

Mayo 24

Mientras una fuerza de marines yanquis ocupaba m i- @="'. l itarmente Nicaragua para preservar los intereses im- W ' p erialistas en el pais, mantener en el subpoder a una ~ ' camarilla reaccionaria y antipopular y garantizar el es trangulamiento f i nanciero a ll i, W oodxow W i lson y William J. Bryan, presidente y secretario d e Estado d e Estados Unidos respectivamente, se di rigieron .~ 4 - ' .

lo s delegados a la Primera Conferencia Panameriuegg'-.—'..— :
en términos que se contradedan con el uso de la

za y la explotación de que hacian gala en Ni Qnicamente hablaban de iamistal . entendimien
conocimientos mutuos, intereses comunes y co entre h s naciones aamicanas.s

1916

Mayo 24

El C o n g r eso no r t e a me ri c ano r a t i f i c ó e l T r a t a d o B r y a n

C hamorro, lesivo par a l a soberanía de Nicaragua y
de Centroamérica.

Julio 31

El Departamento de Estado norteamericano reclamó al gobierno de Nicaragua por no haberl o tomado en cuenta par a las negociaciones firmadas con los ban
queros Bro wn y S ell i g man e n e sa f echa. Estados Uni dos y e l gobiern o títer e de N icaragua des conocieron l a resolución d e l a Corte Centroamericana de Justi ci a e n r elació n co n e l T r atad o Br yan-Chamo rr o ( 1914) y pr ovocaron l a di solución d e di ch a Corte. Por di versos medios, of i ciales y p ú b li cos, e l g obier no norteamericano anunci ó qu e n o r econocerí a a l candi

Octubre

O ctubre y
novten;bre

dato liberal en caso de resultar electo en los comi
cios de t mes d e ano. 1917

E nero 1

El Recaudador General de Aduanas, impuesto por los
b anqueros yanqui s y e l D epartament o d e Estado, or denó u n embarg o sobre l a p or ción de las rentas adua

neras pertenecientes a Nicaragua. En esta misma fe cha, Emiliano Chamorr o tomó posesión de l a Presi dencia de Nicaragua, con e l consentimiento del De
par tament o de Estado de Estados U ni dos.

F ebrero 2
OO

Por disposición del Departamento de Estado se creó en Nicaragua una comisión d e crédito público, f or
mad a po r d o s n o rteamericano s y u n n i caragüense,

para tomar con carácter final, las determinaciones re ferentes a l a deuda externa de Nicaragua. Por imposición del Departamento de Estado y los ban queros estadounidenses, se creó en Nicaragua una nue
va Comisió n M i xt a d e Recl amaciones. D e su s t r es

May o 11

miembros, dos eran norteamericanos. Agosto 14 El Congreso de Nicaragua aprobó una ley elaborada por el Departamento de Estado y los banqueros neo
yor k i nos, p ar a r egula r l o s contratos d e em préstitos

entre estos últimos y el gobierno de Nicaragua.
Octuor e 20
'r

El gobierno no rteamericano i m puso u n acuerd o f i nan ciero, el Pl an Fi nancier o de 1917 o Plan Lausíng, que

permitía a lo s banqueros yanquis ejercer u n férreo c ontrol sobre las finanzas nacionales, que incluía la distribución y manej o de los fondos provenientes del Tratado Bryan-Chamorro, a través de l a Alt a Comi
341

sión creada para tal fin y formada por dos nortea c anos y un nicaragüense. Diciembre Ciudadanos extranjeros, de los cuales los norteame

ricanos constituian el 23 % , recibieron del gobierno
d e N i caragu a b onos d e cancelación d e su s reci a

financieros por deudas desde l a guerra de 1909 ta l a fecha. En conjunto, absorbieron el 51 % de.

bonos adjudicados por la Comisión Mixta de Re
maciones. Diciembre 14 L a Alta Comisión creada por el gobierno norteam~ ~ c ano en n icaragua (octubre de 1917) asumió l a ~ = - .~ ponsabilidad de «agente fiscal. de la República y„ lo relativo a l a deuda externa del país. El Departamento de Estado de Estados Unidos inter vino en l a selección de l candidato presidencial para las elecciones del siguiente año. -j El Departamento de Estado de .Estados Unidos pro puso al gobierno títere de Nicaragua que se adopta ran medidas conducentes a una r eforma de l a Ley Electoral vigente. A través de una comunicación oficial, el Departamento de Estado yanqui f ij ó su posición ante las próximas elecciones y as i condicionó su resultado en favor de sus intereses. El Departamento de Estado y los banqueros yan impusieron a Nicaragua un nuevo plan financiero s ustituía al de l 917, per o cuyos objetivos eran id
ticos.

1919

Diciembre

1920

Enero

J ulio 1

O ctubre 5

O ctubre 8

Después de explotar el Ferrocarri l del Pacifico de c aragua si n haber invertido en mej or a alguna y a gregar u n sol o kilómetro d e linea f érrea, los b+ =; queros yanquis Brown y Selligman vendieron al g ~""- ' b ierno de Nicaragua, por 1 750 000 dólares, el 51 de las acciones de dicha empresa que habian adq rido e n 1913, po r 1 000 000 de dólares, obtenien una ganancia de 750 000 dólares sobre l a inve original. El mayor Jesse I . M i ller , delegado del Depart de Estado, participó como i observador» de las ciones de ese año.

1921

Enero 1

El Plan Financiero de 1920, preparado por e l i mpe r ialismo norteamericano par a Nicaragua comenzó a
ser efectivo en t od o e l p aís.

Con el apoyo del imperialismo, Diego M anuel Chamo
rr o asumi ó l a Presidenci a de l a Repííblíca. 1922

Enero

Har ol d W . D odbs, expert o n orteamerican o e n m ate ri a electoral , fue enviado a N i caragua po r e l D eparta ment o d e Estado, p ar a estudiar l a si tuació n de l p aís y el ab orar un a nuev a Le y Electoral . El embaj ador de Estados U ni dos en N i caragua amena zó co n un a nuev a i nvasión de ma rin es a c ausa d e u n conflict o ar mad o contr a D i eg o M anuel Chamorr o p or d i sidentes de l Par ti d o Conservador . E l embaj ador n or teamericano i nter vin o par a salvar el r égimen d e D i eg o iVI anuel Ch am or ro . E n e l l ocal de la embaj ada y anqu i l as partes en conf lict o sc compr o metieron a poner f i n a l a contienda. E l D ep artament o d e Estad o n orteamerican o al er t ó a los ma r in es ya nquis a cantonados e n s u E m ba ja da e n Managua por los di st ur bios acaecidos en este mes con tr a el r égimen de D iego M anuel Chamor r o.

M 'yc

Agosto

Los presidentes de N i ar agua y H onduras se reunieron a b or d o de l b uque d e guerr a n orteamerican o U S T a coma» p ar a di scuti r asunto s r elacionado s co n e l T r a tad o General d e Paz y A mi stad d e 1907. B aj a l a su

pervisión d e l o s oficiales norteamericanos de dicha
embarcación, ambos mandatar ios f i r m aron u n acuerdo relativ o a l tem a di scuti do. 1923
EI l c l'O

febr er o

El gobiern o d e Estados U n idos convocó a las naciones centroamericanas a una nueva conferencia en l a ci udad de Washington si m i lar en obj etivos y contenido a l a de

1907.
M ay o 16 El gobierno norteamericano i mpuso a Nicaragua l a nue va Ley Elector al , elaborada por u n «experto» norteame ri can o qu c e l p r opi o D epar tament o d e Estado d c ese

país habia nombrado para tal fin.

343

1N4 Julio 13
Mediante una comunicación oficial , el Encargado de Negocios de Estados Unidos en Nicaragua, intervino en lo referente a las elecciones a celebrarse a f ines P

año y asi condicionar los resultados.
Septiembre L os banqueros norteamericanos estafaron a Nicar yj ya

al vender el 51% de las acciones del Banco Naci~
(adquiridas en 1913), por un valor superior al origh~ obteniendo ganancias superiores a 5 00 00 0 dóhuiys. Por otra parte, obligaron al gobierno de Nicara~ a dquiri r una empresa en quiebra, l a Compañia ~ cantil de Ultramar, l o que hizo más notoria la e s ~, Noviembre 14 En un acto de chantaje político, Estados Unidos impuso a Nicaragua una