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EL COLIBRÍ Y LA FLOR

EL COLIBRÍ Y LA FLOR

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EL COLIBRÍ Y LA FLOR Por el campo se pasea un ave, solitaria, en busca de una hermosa flor, y con una historia que contar. El pobre colibrí había logrado escapar de una telaraña. Fue una telaraña muy fuerte en la que estuvo a punto de morir, de no ser porque los animales del rededor le ayudaron a escapar. El colibrí todavía no se explicaba cómo por querer probar el néctar de una hermosa flor, había terminado atrapado sin esperanza en la trampa oculta de una temible araña y una vez logró ; escapa
EL COLIBRÍ Y LA FLOR Por el campo se pasea un ave, solitaria, en busca de una hermosa flor, y con una historia que contar. El pobre colibrí había logrado escapar de una telaraña. Fue una telaraña muy fuerte en la que estuvo a punto de morir, de no ser porque los animales del rededor le ayudaron a escapar. El colibrí todavía no se explicaba cómo por querer probar el néctar de una hermosa flor, había terminado atrapado sin esperanza en la trampa oculta de una temible araña y una vez logró ; escapa

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EL COLIBRÍ Y LA FLOR Por el campo se pasea un ave, solitaria, en busca de una hermosa flor, y con una historia que

contar. El pobre colibrí había logrado escapar de una telaraña. Fue una telaraña muy fuerte en la que estuvo a punto de morir, de no ser porque los animales del rededor le ayudaron a escapar. El colibrí todavía no se explicaba cómo por querer probar el néctar de una hermosa flor, había terminado atrapado sin esperanza en la trampa oculta de una temible araña y una vez logró ; escapar se sentía temeroso de acercarse a otras flores por miedo a volver a caer en similares peligros. A demás, todavía soñaba con el delicioso néctar de aquella flor, y en las demás flores de la pradera no encontraba el encanto que tenía aquella. De todas formas y a pesar del miedo terrible, sentía una tremenda falta de néctar. Su naturaleza luchaba contra sus miedos y prejuicios. Muchas veces nuestro amigo revoloteó cerca de algunas flores de la pradera, unas más elegantes que otras, pero todas bellas a su propio modo. Muchas de estas flores ya tenían colibríes que saboreaban sus mieles. Otras al ver al colibrí acercarse cerraban sus pétalos pues no querían que un colibrí salido de una telaraña entrara y disfrutara de su néctar. De cualquier modo el colibrí no hacía mayores esfuerzos por acercarse a las flores. Pero en todo el jardín, en esta pradera llena de belleza, el colibrí vio una flor que captó su atención. Era una de las flores más bellas del campo y su elegancia se notaba a la distancia. Fue cautivado por la flor pero no se atrevió a acercarse a ella porque la creyó muy hermosa y dijo para sí mismo ella preferiría otras aves en vez de él. Pasaron tres días y sin intención, el colibrí se cruzó con una flor que le abrió sus pétalos y lo invitó a saborear su néctar. Pero esta flor ya tenía un ave que la visitaba y el colibrí decidió alejarse. El néctar que probó le dio fuerza para seguir volando por el campo, y a los pocos minutos se acerco a una flor de la cual se alimentó por un segundo pero al observar que , muchas otras aves volaban y probaban de esta flor decidió también retirarse. El colibrí seguía soñando con aquella flor hermosa, de pétalos dorados, que realzaba por sobre las demás flores. Aquella flor de vez en cuando echaba pequeñas miradas al colibrí que volaba por sus cercanías, pero nunca lo invitó a entrar, y nuestro amigo tuvo miedo de acercarse a tanta belleza. Luego lamentó profundamente su indecisión. Mientras este volaba, otra ave decidió acercarse a la bella flor, la cual lentamente le concedió el derecho a disfrutar de su néctar. El colibrí sintió tremenda tristeza por esto, pero pensó que todo sería pasajero, que la flor volvería a estar sola, y entonces, se acercaría para pedirle el privilegio de estar junto a ella. Pero el tiempo pasó; una hora, dos horas, tres horas y final mente cuatro, y la flor se enamoró de su ave y prometió no dejarla partir nunca de su lado. Nuestro pequeño amigo solo pudo observar desde lejos la alegría de la flor y lamentar profundamente el no haber tenido el coraje de acercarse a la que ha sido la flor que captura su mirada y se posesiona sin querer de sus pensamientos. A veces el colibrí la mirar y siente gran tristeza en su pecho, un nudo en su garganta y amargura en su vientre. Sufre y solamente logra ser feliz en sus sueños, donde es él quien disfruta alegremente de la compañía de la bella flor.

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