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Sanacion de La Homosexualidad - Francis McNutt

Sanacion de La Homosexualidad - Francis McNutt

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¿PUEDE LA Homosexualidad SER SANADA?

FRANCIS MACNUTT

CONTENIDO

INTRODUCCIÓN
1. Comprendiendo a los homosexuales 2. ¿Es el cambio posible? 3. La posición moral tradicional 4. Dos percepciones comunes y equivocadas 5. Causas complejas y pasos para la curación 6. Cómo orar por la sanación del homosexual 7. La historia de un homosexual en recuperación 8. Al homosexual que quisiera cambiar

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9. En conclusión Apéndice: ¿Pueden también las lesbianas cambiar su orientación sexual? Recursos para una mayor lectura Organizaciones

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INTRODUCCIÓN

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stoy escribiendo este libro sencillamente porque parece haber tanta gente ordinaria –no cristiana así como cristiana- que intuitivamente, instintivamente siente que la actividad homosexual está mal, pero se siente confundida porque la cultura, e incluso algunos líderes de iglesia, aprueban tal actividad. Estas personas ordinarias no quieren ser etiquetadas como prejuiciosas o intolerantes. Ellos quieren ser seres humanos amorosos, compasivos, pero al mismo tiempo no se sienten bien respecto a aprobar las actividades homosexuales. Incapaces de articular sus razones para oponerse a la agenda gay, se sienten confundidos cuando entran en discusión sobre el tema controversial de la homosexualidad. Ellos no tienen tiempo de leer un libro largo sobre la homosexualidad; sin embargo, quieren aprender más sobre el tema. Quizás ellos son recelosos porque hasta cierto punto se pronunciaron a favor de la moral tradicional, pero luego fueron tratados como si fuesen ignorantes o prejuiciosos. Quizás fueron etiquetados como homofóbicos y faltos de amor, incluso como no cristianos. Comprensiblemente se sienten confundidos. Eventualmente aprendieron a evitar el tema y quedarse callados. ¿Es posible ser amoroso y compasivo aunque manteniendo la posición tradicional cristiana? Creo que lo es, y ese es el por qué estoy escribiendo este librito. Más allá de la confusión que muchos individuos experimentan, denominaciones enteras, tales como los episcopales y los presbiterianos, están siendo amenazados por el cisma debido al conflicto relacionado a si se deshacen de la moral sexual tradicional al ordenar a homosexuales en actividad y casar (o bendecir) parejas homosexuales comprometidas. Incluso la Iglesia Católica aunque mantiene fuertemente su posición tradicional de que la actividad homosexual es pecaminosa, encara la situación de que quizás el 50 por ciento de los actuales seminaristas y el 40 por ciento de los sacerdotes en los Estados Unidos tienen una orientación homosexual1. Si esta tendencia continúa, podría bien gestarse presión para llevar a la Iglesia Católica a tornarse más aceptante de la homosexualidad; aunque el Vaticano recientemente publicó una declaración con una fuerte política a efectos de que, de ahora en adelante, ningún seminarista que tenga una historia reciente de homosexualidad será aceptado.
El respetado sacerdote, Padre Donald Cozzens, dedica un capítulo entero en su libro The Changing Face of the Priesthood (Collegeville, Minn.: The Liturgical Press, 2000) a este asunto del creciente número de homosexuales entre los sacerdotes y seminaristas.
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Mi experiencia, y la de muchos otros, ha sido que la homosexualidad puede ser sanada mediante la oración. Esto representa una tercera posición que creemos incorpora lo que es verdad en (1) la posición tradicional (los actos homosexuales son pecaminosos); y (2) las necesidades más profundas del homosexual2 de ser aceptado como un ser humano y de no ser condenado por su orientación sexual. La mayoría de cristianos no saben de esta tercera posibilidad, la cual es que Jesucristo puede transformar la orientación del homosexual para que él o ella puedan volverse heterosexuales. Resulta trágico que la mayoría de obispos, sacerdotes y ministros no son conscientes incluso de la posibilidad de cambiar de los homosexuales. Ellos no saben que haya un puente entre las dos posiciones en conflicto desgarrando sus iglesias. Al Padre Peter Liuzzi, por ejemplo, director del ministerio de proyección hacia lesbianas y gays en la diócesis católica de Los Ángeles, se le cita diciendo que “la iglesia cree que la homosexualidad es un rasgo inherente”. En su perspectiva, apoyar a los gays varones y lesbianas a que quieran transformarse a sí mismos en heterosexuales es animarlos a una vana ilusión3. Aunque apenas ayer hablé con el director de un gran ministerio, a lo ancho de la nación para homosexuales que han salido de su antiguo estilo de vida. Desafortunadamente las denominaciones más importantes no parecen estar en comunicación con organizaciones como ésta. La situación se hace peor porque la homosexualidad frecuentemente reacciona fuertemente ante la misma insinuación de la posibilidad de ser sanados: “Tú supones que estoy enfermo, y me molesta eso. Estoy cansado de estar avergonzado por la Iglesia. He tenido una larga, difícil lucha para aceptarme tal como soy. Pero soy un homosexual. Finalmente he aprendido a aceptar que así es como soy. No solamente eso, ¡sino que estoy orgulloso de ello!” Todos nosotros podemos comprender la ira de la comunidad gay por los tradicionalistas que predican contra las actividades homosexuales sin ofrecer ninguna ayuda práctica. Solamente usando la fuerza de voluntad y decidiendo convertirse en heterosexuales no funciona. ¡No es de sorprender que estén enojados! Pero cuando digo que la homosexualidad puede ser sanada, no estoy sencillamente promoviendo una teoría. De hecho he visto homosexuales que han sido sanados. La sanación significa no solamente que el homosexual se abstenga de los actos homosexuales, sino que su orientación sexual sea transformada. Él se convierte en heterosexual.
Uno puede notar la diferencia de ya sea la palabra homosexual o de la palabra gay dentro de las dos tipos de organización que tratan con el tema de la homosexualidad. Las organizaciones (tales como Exodus) que creen en el cambio usan el término homosexual, mientras que aquellas que hacen lobby por la aceptación de su estilo de vida sexual tienden a usar el término gay, como en “Gay and Lesbian Task Force”(Comando de Operaciones de Gays y Lesbianas). 3 Carta de Shawn Zeller al editor, Commonweal, 8 de Septiembre del 2000, 45.
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Por favor nótese que el centro de atención específico de este libro es la homosexualidad masculina. Hay diferencias significativas entre la homosexualidad masculina y el lesbianismo, pero creo que mucho de lo que escribo es relevante para las cuestiones lésbicas. Al final del libro encontrarás un apéndice titulado “¿Pueden las Lesbianas También Cambiar de Orientación Sexual?”

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Comprendiendo a los homosexuales

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COMPRENDIENDO A LOS HOMOSEXUALES

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uchos homosexuales sienten que han sido segregados con un trato injusto y persecución por la Iglesia. Los heterosexuales necesitan tener compasión y ser capaces de comprender el punto de vista de los homosexuales. Ellos necesitan apreciar cuán ferozmente han sido segregados con repugnantes insultos, torturas e incluso la muerte. Esta no fue solamente la situación en la Edad Media. Simplemente mirando las noticias de hoy, vemos cuán odiosamente aún son tratados muchos homosexuales. Vemos manifestantes llevando pancartas que proclaman ¡DIOS ODIA A LOS MARICAS! Los homosexuales aún siguen recibiendo palizas e incluso asesinados. Cuando vivía en una comunidad religiosa, recuerdo a uno de los sacerdotes refiriéndose habitualmente a los homosexuales como maricas (en inglés faggots). (El término faggot viene de los días cuando los homosexuales eran quemados en la hoguera). La homofobia –el odio y miedo de los homosexuales- es muy real, y cualquier homosexual saliendo del clóset tiene que luchar con el temor y la vergüenza debido a las reacciones odiosas que él espera encarar, especialmente de ciertos cristianos. Tomemos un ejemplo apenas reciente. Un periódico diocesano católico, The Southern Nebraska Register, escribió de la Hermana Jeannine Gramick, que ha estado ministrando a homosexuales y ha sido puesta bajo escrutinio por el Vaticano por lucir demasiado permisiva de la homosexualidad. Aquí está lo que el periódico escribió de ella:
En un intento fallido por infectar a la gente decente con sus patologías ideológicas, la secta anticatólica Call to Action1 (Llamados a la Acción) recientemente se ha lanzado en una cloaca teológica y traído a Nebraska a la Hermana Jeannine Gramick, SSND, una apóstol de la perversión sexual. . . . Condenada por la Santa Sede por sus doctrinas

Call to Action es un grupo católico –no una “secta anticatólica”- que cuenta a varios obispos entre sus miembros. Patrocina causas liberales en la Iglesia, algunas de las cuales son controversiales. *Nota del Traductor a la nota 1 del autor: Tras haber investigado al grupo Call to Action en su website: http://www.cta-usa.org/, podemos mencionar que sí patrocina muchas causas anticatólicas como: la ordenación de mujeres, la abolición de la disciplina obligatoria del celibato sacerdotal, que los obispos puedan ser elegidos ya no por el Vaticano, sino por cualquiera en la Iglesia, y que se haga una consulta con el pueblo católico para “construir” la enseñanza sobre la sexualidad de la Iglesia.
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¿Puede ser sanada la homosexualidad?
falsas e inmorales, la Hermana Gramick es una figura lamentable y trágica que necesita oración y lástima por su mente sórdida2.

Claramente una oposición tradicional de los católicos a la homosexualidad ha hecho una barrabasada al usar palabras como cloaca y sórdida al hablar de una mujer que es probablemente una persona maravillosa, dedicada y compasiva**. Debiéramos poder discrepar sin convertirnos en odiosos nosotros mismos. Estos sentimientos fuertes, airados contra los homosexuales pueden desparramarse sobre aquellos que extiendan su mano con amor a la comunidad homosexual. El obispo católico en la ciudad en donde vivo, por ejemplo, celebró una Misa por los homosexuales aquí3, y la respuesta de los tradicionalistas fue enviar piqueteros a marchar en protesta delante de la iglesia. Creo que podemos entender la ira de la comunidad homosexual por la manera odiosa en la que ha sido tratada a lo largo de los siglos y su fuerte determinación de vencer la vergüenza que ha sido amontonada sobre ella, para así poder ganar finalmente aceptación en la sociedad y en la Iglesia. El odio dirigido contra los homosexuales ayuda a explicar por qué los activistas gays, a su vez, tienden a ser un grupo muy iracundo. Me he topado con esta ira yo mismo. Una vez, mientras hablaba a un grupo católico, simplemente mencioné de paso, casi como una nota a pie, que la orientación homosexual puede ser sanada. Dos miembros del comando de operaciones local de gays y lesbianas escribieron a la chancillería del obispo para quejarse por mi tema. En otra oportunidad una iglesia histórica episcopal* en Nueva Inglaterra canceló nuestro compromiso para una ponencia cuando el pastor descubrió que mi esposa, Judith, y yo creemos que la homosexualidad puede ser sanada, aún cuando no íbamos a hablar sobre el tema en lo absoluto. (Aquel obispo local particular era abiertamente gay). Cualquier posición que tomes públicamente con respecto a la homosexualidad, probablemente vas a encontrarte con la ira. En las iglesias de hoy la polarización entre aquellos que son considerados como liberales y aquellos que son considerados como conservadores es enorme, y las pasiones se concentran en particular sobre el tema de la homosexualidad. La pregunta en el corazón de este libro es, ¿Pueden cambiar los homosexuales?

Corpus Reports 26, no. 4 (Julio-Agosto del 2000): 4. N.d.T.: Considerando la buena disposición de cualquier religioso para su servicio, nunca está autorizado a promover una doctrina no católica, a pesar de sus nobles intenciones, compasión, o dedicación. Eso es incoherente al llamado de la Iglesia de ser santificada en la verdad (Jn 17,17). 3 Esto sucedió hace diez años, y aquel obispo desde entonces está jubilado. Nótese que las personas en la reunión eran de orientación homosexual pero estaban intentando permanecer castos. * Episcopal quiere decir en este caso, una iglesia de tradición anglicana en los Estados Unidos.
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¿Es el cambio posible?

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¿ES EL CAMBIO POSIBLE?

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l trato hacia los homosexuales parece injusto no solamente porque algunos heterosexuales han actuado odiosamente, sino porque la mayoría de homosexuales no eligieron tener una atracción por el mismo sexo. Para ellos es algo dado. ¿Cómo pueden exigir los heterosexuales que los homosexuales se arrepientan de una cuestión en la que parece no haber elección en lo absoluto? Podemos arrepentirnos cuando tomamos una decisión, por ello resulta duro y equivocado exigir que los homosexuales se arrepientan ya que ellos nunca lo eligieron en primer lugar. “Así es como soy”, dicen ellos. “No puedo cambiar, y no quiero hacerlo”. Para la mayoría de homosexuales esto parece ser verdad. Su orientación homosexual va atrás en el tiempo tanto como pueden recordarlo. La homosexualidad parece no ser una decisión sino algo dado. Y si esto es verdad, ¿no resulta cruel culpar y acumular culpa sobre el homosexual por lo que parece estar profundamente dentro de su misma naturaleza? “Si he sido creado así, entonces Dios me ha creado así, y debo aceptar mi orientación como don de Dios. Y tú debes aceptarla también. No solamente aceptarla, sino celebrarla, precisamente porque es don de Dios”. ¿Al pedir cambiar a los homosexuales, no estamos pidiendo lo imposible? Aquello es el por qué los psiquiatras en principio comenzaron a preguntarse si la homosexualidad realmente era un transtorno: porque muchísimos de sus pacientes no cambiaban. Miembros de grupos de activistas homosexuales te contarán sobre líderes en sus organizaciones que se convirtieron al cristianismo, testificaron orgullosamente de cómo habían abandonado la homosexualidad, y luego después recayeron en el estilo de vida gay. Ellos pueden y nombrarán a estos líderes. Por ello concluyen: “Lo ves. No funciona. No podemos cambiar. Y te equivocas al decir que debiéramos”. Sin darse cuenta, el nuevo catecismo católico (que sostiene el punto de vista tradicional) respalda la afirmación homosexual de que la homosexualidad no puede ser cambiada cuando urge a los homosexuales a permanecer célibes y abstenerse del sexo a lo largo de sus vidas. Este catecismo oficial implícitamente está de acuerdo con la posición de los homosexuales al asumir que su
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¿Puede ser sanada la homosexualidad?

orientación es algo dado que no cambia y que nunca se convertirá en heterosexual y casarse. Para un homosexual, esta enseñanza conservadora parece demasiado dura e irrealista porque corta con cualquier desfogue para sus apetitos sexuales. El celibato es un don dado a algunos individuos, pero el homosexual sincero y religioso pregunta: “¿Cómo pueden exigir el celibato a los homosexuales que no tienen ese don? Incluso algunos sacerdotes que han elegido el celibato no son capaces de vivir castamente, entonces ¿cómo pueden exigírnoslo a nosotros que no lo hemos escogido?” Aquí aparece cómo afirma el nuevo catecismo la posición tradicional:
2357: Basándose ella mismo en la Sagrada Escritura, que presenta a los actos homosexuales como actos de grave depravación, la tradición siempre ha declarado que “los actos homosexuales son intrínsecamente desordenados”. Ellos son contrarios a la ley natural. . . Bajo ninguna circunstancia pueden ser aprobados.

Habiendo condenado la actividad sexual, el catecismo sigue presentando una actitud más conciliadora hacia la persona homosexual (“Odia al pecado pero ama al pecador”):
2358: Ellos no eligen su condición homosexual; ya que para la mayoría de ellos es una prueba. Deben ser aceptados con respeto, compasión, y sensibilidad. Todo signo de discriminación injusta respecto a ellos debe ser evitado.

Pero entonces viene la llamada a lo que debe parecer a muchos homosexuales como casi un ideal imposible:
2359: Las personas homosexuales están llamadas a la castidad. Por las virtudes de autodominio que les enseñe la libertad interior, a veces por el apoyo de amistades desinteresadas, por la oración y gracia sacramental, ellos pueden y deben gradual y resueltamente acercarse a la perfección cristiana 1.

Sin embargo, para algunos este ideal si se demuestra posible. David Morrison, un antiguo activista gay (desde la edad de 21 a 28 años), está viviendo ahora de acuerdo al ideal de la Iglesia. Él escribió en una carta:
El amor casto puede ser difícil a veces, pero así todos pueden vivir en la verdad. Doy gracias a Dios por que la Iglesia Católica entiende esto lo suficientemente bien como para enseñarlo, y estoy agradecido por una organización llamada Courage, que existe para ayudar a los homosexuales a vivir esta enseñanza. A lo largo del transcurso de mis años en Courage, he hecho más y más profundas amistades de las que alguna vez haya hecho en todo mi tiempo de actividad gay.

No obstante podemos apreciar cuán difícil debe ser para muchos homosexuales leer que la Iglesia asume que ellos probablemente no puedan cambiar, que sigan tal como son, pero que deben negar parte de su humanidad –su sexualidad- por el resto de sus vidas.
Catecismo de la Iglesia Católica (Nueva York: Image Books, 1995), 625-26.

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¿Es el cambio posible?

Recibí una conmovedora carta de un homosexual en sus años 60 que escribió:
La soledad que siento en mi vida es abrumadora. Cuando di mi vida al Señor, dejé a todos mis amigos que estaban en el estilo de vida gay y lo abandoné completamente. Me siento y oro y acabo llorando . . . pero cada día me levanto y aún está allí . . . Sé que mi camino con Jesús es muy bueno y que Él siempre está conmigo, pero el desánimo y soledad son insoportables a veces.

La vida de este hombre se ha caracterizado por un deseo admirable de servir al Señor y cargar su cruz. Por años él ha vivido una vida casta, de acuerdo con el ideal bíblico. Pero él es infeliz. Lo que debe decirse a este hombre sufriente, y a la Iglesia en general, es que hay esperanza para que la orientación homosexual pueda cambiarse. La mayoría de líderes en la Iglesia parecen inconscientes de esta posibilidad de transformación. Pero creo que la oración profunda, interior de sanación interior liberarían a este hombre de su infelicidad y transformarían su vida –no sin ciertas pruebas y luchas, sin duda- en una de profunda felicidad y paz. Algunos cristianos de hecho saben de la posibilidad de cambio. Hay psiquiatras como el Dr. Jeffrey Satinover y ministros de oración como Leanne Payne y el Padre Mario Bergner y John y Paula Sandford. Pero éstas son voces solitarias hasta donde llega su influencia en las iglesias históricas*. Aunque sus enseñanzas han tenido una gran influencia en algunas redes más pequeñas de iglesias (como las de la Viña y la Toronto Airport Fellowship) y en grupos evangélicos (tales como Enfoque a la Familia del Dr. James Dobson), éstos han tenido solamente un impacto limitado en los lideres más importantes de las iglesias históricas (aún cuando Leanne Payne y el Padre Mario Bergner son episcopales). La comisión de las fuerzas especiales gay y lésbicas en las iglesias históricas frecuentemente enfatizan la aceptación de los homosexuales, pero en su mayor parte, tienen poco o nada que decir sobre la posibilidad de transformación. (Pocos grupos, como el grupo católico Courage**, anima a la castidad y la abstinencia; pero el grupo más numeroso, Dignity, enfatiza la aceptación). Esta aceptación de las personas homosexuales es muy necesaria. La dificultad viene cuando las iglesias históricas implícitamente aceptan al estilo de vida homosexual de por sí, incluyendo la actividad sexual. En contraste con los grupos oficiales de iglesias, hay números de extraordinariamente eficaces grupos cristianos independientes trabajando para
N.d.T: Debe entenderse como iglesia histórica sobre todo a las iglesias protestantes más antiguas (como la anglicana, luterana, o presbiteriana), las llamadas Iglesias Protestantes Históricas en otros textos, pero hemos evitado el uso de la palabra protestante porque implícitamente el autor menciona en el grupo a la Iglesia Católica, sufriendo ella de los mismos problemas de otras iglesias tradicionales. ** Nota del Traductor: La página web de Courage Internacional es: www.couragerc.org. En español puede visitarse: www.courage-latino.org
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¿Puede ser sanada la homosexualidad?

transformar las vidas de los homosexuales. Exodus2, por ejemplo, está liderado por Alan Chambers, un ex homosexual (como lo son la mayoría de miembros del grupo). Luego está Regeneration3, liderado por Alan Medinger, otro ex homosexual, y Desert Stream, asociado con las Iglesias de la Viña. Todos ellos sacan libros, folletos y CDs. Cuando tuve el privilegio de hablar en la convención anual de Exodus, me sorprendí de encontrar seiscientos participantes, casi todos ellos “saliendo del estilo de vida” (la frase que usan para el cambio). Todo el grupo estaba lleno de vida y entusiasmo, muy diferente de la audiencia acongojada y agobiante que esperaba que esperaba encontrar. Estos grupos tienen una riqueza de experiencia, sabiduría y energía que sería una maravillosa reserva de ayuda para cualquier iglesia deseando utilizar su asistencia para ministrar a homosexuales. Desafortunadamente la realidad es como los proverbiales dos barcos topándose de noche*. Cuando le he preguntado a obispos y pastores en las iglesias históricas qué saben de Exodus o Desert Stream4, la mayoría de ellos dicen que nunca han escuchado de estas organizaciones. En vez de ello, estos líderes están rodeados de activistas exigiendo la aceptación de los matrimonios gay y el clero gay. Los líderes de las iglesias que aún creen en los valores sexuales tradicionales pueden beneficiarse enormemente revisando los recursos que estas organizaciones tienen para ofrecer. A menos que podamos ofrecer alguna esperanza de transformación, podemos entender la ira que la comunidad gay siente hacia aquellos cristianos que mantienen la condena tradicional de la actividad homosexual. 1. Primero, algunos tradicionalistas parecen exigir lo imposible pidiendo a los homosexuales que se arrepientan y cambien su orientación, como si fuese una cuestión de elección. 2. Si estos cristianos e iglesias reconocen que los homosexuales no pueden cambiar su orientación por un simple acto de voluntad, entonces ellos exigen una heroica abstinencia. 3. Además, algunos cristianos heterosexuales condenan a los homosexuales, poniéndoles nombres o despreciándolos de otra manera, juzgándolos por simplemente ser como son.
Exodus International, North America; P.O. Box 540119, Orlando, FL 32854; (407) 599-6872; www.exodus.to. N.d.T: Puede consultarse en español: www.exoduslatinoamerica.org 3 Regeneration, P.O. Box 9830, Baltimore, MD 21284-9830; (410) 661-0284; fax: (410) 882-6312; www.regenerationministries.org. * Nota del Traductor: Se refiere a quienes encuentran algo por casualidad para luego olvidarlo y no pensar más en ello. 4 Desert Stream, P.O. Box 9999, Kansas City, MO 64134; (866) 359-0500; www.desertstream.org. En español puede consultarse a: http://www.desertstream.org/Groups/1000057445/Desert_Stream_Ministries/Espanol/Espa nol.aspx
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¿Es el cambio posible?

Si hemos juzgado duramente y condenado a los homosexuales, entonces nosotros mismos tenemos que arrepentirnos. La motivación detrás de lo que ciertas iglesias históricas están haciendo, por otro lado, es la compasión. Ellas están tratando de abrazar a la comunidad homosexual con amor. Lo triste es, que cuando extienden una mano con una amorosa bienvenida, los tradicionalistas se enojan porque tienen miedo a una iglesia o ministerio que apruebe la actividad homosexual. Su temor, de hecho, resulta estar justificado: Ciertas iglesias están moviéndose en esa dirección. ¿Cómo respondemos nosotros?

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LA POSICIÓN MORAL TRADICIONAL

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unque podemos comprender que una orientación homosexual es generalmente algo dado, y que un tradicionalista está actuando duramente al culparlo por ello, permanece la pregunta de si deberíamos aceptar la actividad sexual del homosexual. Podemos aceptar al homosexual, pero aquello no significa que debamos aprobar su actividad sexual, así como podemos entender al varón heterosexual que se enamora de una mujer casada, pero no debemos aprobar que tenga un romance con ella. Los Actos Homosexuales Violan la Escritura De acuerdo a la interpretación cristiana tradicional, hay dos objeciones principales a los actos homosexuales. La primera es que son contrarios a las normas escriturísticas. Como judeocristianos debemos considerar seriamente la condena de los actos homosexuales en la Escritura. Esencialmente encontramos dos puntos contemporáneos de vista. Una posición establece que la Biblia condena la actividad homosexual1. El pasaje mejor conocido respecto a esto es Romanos 1, 26-27:
Aquello es por qué Dios los abandonó a sus degradantes pasiones: por qué sus mujeres se han alejado de las relaciones naturales a prácticas no naturales y por qué sus hombres han abandonado las relaciones naturales para ser consumidos por la pasión de unos por otros, hombres haciendo cosas desvergonzadas con hombres y recibiendo una recompensa apropiada por su perversión.

Aquí Pablo está sencillamente reforzando la fuerte denuncia respecto a las prácticas homosexuales que encontramos en la Torá: “No te acostarás con un hombre como con una mujer. Esto es algo odioso” (Levítico 18, 22) y “El hombre que se acueste con un hombre del mismo modo que con una mujer: ellos han hecho algo odioso juntos. Deben morir, su sangre estará sobre sus propias cabezas” (Levítico 20, 13). El segundo punto de vista es o bien que (a) la Biblia está condenando solamente la prostitución pagana homosexual, que estaba conectada con la idolatría; o (b)
Entre aquellos libros que enseñan que la Escritura prohíbe los actos homosexuales, es una excelente presentación The Bible and Homosexual Practice: Texts and Hermeneutics (Nashville: Abingdon Press, 2001) por Robert A. J. Gagnon.
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La posición moral tradicional

la perspectiva en los días de Pablo era muy diferente de la nuestra, y la condena de Pablo, que era apropiada para aquel tiempo en la historia, no tomó en cuenta la verdadera naturaleza del verdadero amor homosexual y su bondad, en contraste con los actos sin amor cometidos por prostitutos. En otras palabras, las condenas de Pablo no se aplican a nuestro tiempo2. Libros enteros han sido escritos para interpretar mejor estas dos maneras de entender la Escritura, pero creo que es justo decir que los textos mismos como los hemos visto admitirán solamente la interpretación tradicional de que los actos homosexuales están mal. Las interpretaciones más recientes no se encuentran en los mismos textos sino que son una reinterpretación de la moralidad basada en la experiencia homosexual, no en los textos. Como una ayuda para interpretar los textos escriturísticos, podemos mirar hacia el judaísmo ortodoxo, que ha mantenido una tradición moral constante guiada por el Talmud (la ley oral) así como la Torá (la ley escrita, que los cristianos estudian en el Antiguo Testamento):
Las discusiones rabínicas de la homosexualidad comienzan con el hecho de su pecaminosidad e inaceptabilidad moral pero rápidamente hacen dos importantes argumentaciones. Primero, como en todas las cuestiones pertinentes a las fallas humanas, debe mantenerse una estricta distinción entre el pecado y la persona. Aunque la conducta homosexual debe ser condenada, las personas homosexuales son tan amadas de Dios como cualquier otra. Ellas no deben ser tratadas con menos dignidad de la que queremos para nosotros mismos. Esto no es, por supuesto, diferente de lo que es la posición cristiana, idealmente: odiar al pecado pero amando al pecador3.

Aunque Pablo (quien era un erudito talmúdico) rompió con el judaísmo ortodoxo en cuestiones como la ley y la circuncisión, mantuvo la postura judía sobre la moralidad. Y aquella interpretación es, sin sorprendernos, la misma que la posición cristiana tradicional. Podemos ver también que la homosexualidad está implícitamente, sin embargo, claramente rechazada como parte del orden creado en Génesis 1-2 (véase especialmente Génesis 2, 24, afirmado por Jesús en Mateo 19, 4-6 y Pablo en Efesios 5, 31-33). Ya que los activistas gay promueven la idea de que los matrimonios gay son similares a los matrimonios homosexuales y celebran la “bondad” del amor homosexual que los hombres y mujeres gay han descubierto, pero que sencillamente no era entendido en los días de Pablo, necesitamos señalar que,
Uno de los teólogos más conocidos que propone la aceptación de un estilo de vida homosexual es John J. McNeill, un psicoterapeuta que escribió The Church and the Homosexual (Boston: Beacon Press, 1976, 1993). Debido a sus puntos de vista se le pidió abandonar la orden jesuita. 3 Jeffrey Satinover, M.D., Homosexuality and the Politics of Truth (Grand Rapids, Mich.: Baker Books, 1996), 218.
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en muchas maneras, los matrimonios homosexuales no son equivalentes a los matrimonios heterosexuales. En primer lugar, con respecto al compromiso, las relaciones monogámicas en la comunidad homosexual son raras. Una pareja homosexual investigó y escribió un libro describiendo las 156 parejas masculinas homosexuales que estudiaron. Entre aquellas 156 parejas, 100 habían vivido juntas por más de cinco años, y ninguna había permanecido fiel. De las 56 parejas que habían estado juntas por menos de cinco años, sólo siete habían seguido fieles. Estos investigadores reportaron que “la expectativa de actividad sexual afuera era la regla por parejas masculinas y la excepción para los heterosexuales”4. En un momento cuando algunas iglesias están de hecho celebrando matrimonios gay, la diferente interpretación sobre la fidelidad en la comunidad heterosexual representa una diferencia significativa en la comprensión del matrimonio. Norma Dearing, una ministra de oración que sirvió en nuestro equipo en Christian Healing Ministries por trece años, ha ministrado a muchos homosexuales, y me dijo (para mi sorpresa en ese momento) que ninguna de las parejas gay que conocía, sean masculinas o femeninas, esperaban fidelidad en sus relaciones. Parece, entonces, que (a) solamente alrededor del 2 por ciento de la población homosexualidad masculina quiere estar en relaciones monogámicas; y (b) incluso entonces, la mayoría de aquel pequeño porcentaje de homosexuales que buscan “matrimonio” no comparten el mismo ideal de una relación sexual comprometida como sí lo hacen los heterosexuales tradicionales cristianos y judíos que se casan. No quiero suponer que no hayan relaciones comprometidas, fieles entre homosexuales, solamente que parecen ser raras. Para aquellos quienes “se casan”, es frecuentemente como ser buenos compañeros de cuarto mientras sus relaciones sexuales son libres de cualquier restricción limitante. (Como hago notar en el apéndice de la página 50, “¿Pueden También las Lesbianas Cambiar de Orientación Sexual?”, las lesbianas tienden a ser más comprometidas con relaciones exclusivas que los hombres homosexuales). Los Actos Homosexuales No Son Naturales La segunda razón principal por la que los actos homosexuales están mal, de acuerdo a la interpretación cristiana tradicional, es que los actos homosexuales “no son naturales”, y esto puede entenderse incluso sin aceptar nada de lo que la Biblia tiene que decir al condenar los actos. Los versículos que cité antes de Romanos, en los cuales Pablo condena lo que él llama “prácticas no naturales”, viene en medio de la sección en donde habla sobre los paganos sabiendo,

D. McWhirter y A. Mattison, The Male Couple: How Relationships Develop (Englewood Cliffs, N.J.: Prentice-Hall, 1984), 3.
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La posición moral tradicional

incluso sin revelación de Dios, que su conducta es degradante (véase Romanos 1, 18-32). Los actos homosexuales pueden ser vistos como no naturales de dos maneras. La primera es frecuentemente mencionada y es más filosófica: Nosotros simplemente observamos que los cuerpos de los hombres y de las mujeres están provistos para encajar uno con el otro con miras a producir la siguiente generación. Sus cuerpos son una talla perfecta. De acuerdo a este argumento tradicional, los hombres tienen relaciones sexuales unos con otros, y las mujeres unas con otras, no concuerda con el propósito de Dios planeado para nuestros cuerpos. Aceptemos o no este argumento, podemos fácilmente comprenderlo. La segunda razón por la que los actos homosexuales son contrarios a la naturaleza no es en lo absoluto fácil de comentar. Quizás esto es debido a que somos demasiado finos y educados, pero nosotros no hablamos ordinariamente de la clase de actividad sexual que la mayoría de varones homosexuales practican cuando discutimos si debiéramos aceptar o no las prácticas homosexuales. “Los activistas gay deliberadamente pintan un cuadro de la vida homosexual, especialmente entre los hombres, que es la contraparte de la vida heterosexual”5. Un activista gay advierte a sus compañeros: “Las masas no deben ser repelidas por una exposición prematura a la conducta homosexual misma”6. Precisamente lo que la conducta homosexual es que a “las masas” no debiera exponerse ¿por miedo a que ellos sean “repelidos”? La principal actividad homosexual que repele a la gente ordinaria, y de la que nunca he escuchado a algún sacerdote o ministro discutir (aunque he sido parte de muchas discusiones y reuniones con el clero), son las relaciones anales. En la sociedad educada, desde luego, este no es un tema que mencionarías. Pero en este contexto de determinar si la actividad homosexual debe ser abrazada por la Iglesia, es precisamente el punto y debe discutirse, especialmente por pastores, sacerdotes, obispos y otros líderes de iglesias. Si las relaciones anales fueran una característica rara de la conducta homosexual (y debe notarse que el sexo anal es también una realidad para algunos heterosexuales), podríamos pasarla de largo; pero es una práctica común. “El homosexual típico (no hay que decirlo, hay excepciones) es un hombre que tiene episodios frecuentes de relaciones anales con otros hombres, frecuentemente con muchos diferentes hombres”7. Un estudio riguroso de casi cinco mil varones homosexuales reportaron que una mayoría significativa había tenido cincuenta o más compañeros sexuales a
Satinover, 55. Marshall Kirk y Erastes Pill, “The Overhauling of Straight America”, Guide, November 1987, 24. 7 Satinover, 55.
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lo largo de su vida, y más del 80 por ciento se había comprometido en relaciones anales receptivas con al menos algunos de sus compañeros en los dos años anteriores8. Aunque es injusto estigmatizar a todos los homosexuales varones sexualmente activos como involucrados con el sexo anal, incluso, cuando el 80 por ciento de los homosexuales están comprometidos, el Dr. Satinover concluye que “en general, la homosexualidad masculina y las relaciones anales están inexorablemente entrelazadas”9. Lo más sorprendente es el hallazgo de que entre aquellos que practican la sodomía, la posición de abajo, la receptiva, es usualmente la posición favorecida (de acuerdo a su propia literatura)10. Una variante más extrema del sexo anal es la práctica conocida como “fisting”. La mayoría de gente ordinaria, creo, encontrarían estas prácticas “repulsivas”, como el activista gay citado admitió anteriormente. Ya que las relaciones anales son repulsivas para la mayoría de gente, ellos simplemente no quieren discutir, mucho menos describir, la clase de sexo que es comúnmente practicado en la comunidad homosexual. Cuando cuerpos eclesiásticos, concilios generales o sínodos enteros votan sobre si ordenar a homosexuales practicantes, ¿discuten ellos qué es lo que los homosexuales en verdad están “practicando”? Esta es una pregunta que debe hacerse, aún cuando sea un tema que evitemos, porque es verdaderamente la cuestión. Los Actos Homosexuales Son Un Gran Peligro Para la Salud Además de la condena escriturística y el sentido moral de que el sexo homosexual no es natural, una tercera razón para no aprobar la homosexualidad activa implica sus serios peligros para la salud. Todos nosotros sabemos del peligro para la salud planteado por el SIDA, especialmente en lo que respecta a la comunidad homosexual. Pero además del SIDA, la mayoría de la gente no toma conciencia de que el estilo de vida homosexual ofrece un mayor problema de salud, y este riesgo adicional es uno serio. Un malentendido común es que los condones ofrecen sexo seguro para los homosexuales al protegerlos del SIDA. Lo que no es comúnmente conocido es que los condones ofrecen sexo más seguro pero no sexo seguro, sencillamente porque las relaciones anales resultan en rasgar el tejido anal, sin importar si se usa un condón. Estas rasgaduras ocasionan enfermedades porque la materia fecal en el recto puede quedar alojada en estas rasgaduras e infectará, así como dañará, el cuerpo. El SIDA no es el único problema de salud, entonces, vinculado con las prácticas homosexuales: Entre otros están la hepatitis
R. A. Kaslow et al., “The Multicenter AIDS Cohort Study: Rationale, Organization and Selected Characteristics of the Participants”, American Journal of Epidemiology 126 (August 1987): 310-18. 9 Satinover, 60. 10 C. Silverstein y F. Picano, The New Joy of Gay Sex (New Cork: HarperCollins, 1993), 18.
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La posición moral tradicional

infecciosa, que incrementa el riesgo de cáncer al hígado; el cáncer rectal, que es usualmente fatal; y una cantidad de problemas intestinales, así como otras enfermedades infecciosas. Ninguna de éstas se elimina por usar condones. Un proctólogo jubilado me contó que, cada vez más, sus pacientes eran homosexuales cuyas zonas rectales habían sido desgarradas por sus actividades sexuales, y no había manera en que pudiese reparar el daño. Lo que vio en estos pacientes lo desalentó tanto que ansiosamente buscaba una temprana jubilación. Pero incluso el sexo más seguro tiene sus problemas, ya que el 40 por ciento de la población homosexual rechaza usar condones11, y en el área de San Francisco el número de individuos no monógamos usando condones declinó en realidad de 1984 a 1988, a pesar de todas las advertencias de peligro12. Su percepción es que los condones reducen el placer; y ellos disfrutan la emoción de tomar el riesgo, una señal de que sus prácticas se han convertido en una adicción. Todos los factores médicos marchan en contra de la percepción de que el uso de los condones resultará en sexo seguro para la población homosexual. Más seguro, sí, pero seguro, no. Estas prácticas, sobre todo, resultan en riesgos extremos para la salud para la población homosexual, incluso sacando al SIDA de la ecuación. Entonces, ¿cómo pueden las iglesias poner su bendición sobre la homosexualidad como si fuese médicamente así como moralmente saludable? Médicamente la esperanza de vida de un homosexual varón sexualmente activo es de 25 a 30 años menos que aquella del varón estadounidense promedio, comparado con la reducción de 5 a 10 años en la esperanza de vida para un alcohólico. Algunos pero no todos estos índices de muertes provienen del SIDA, ya que los científicos investigando estiman que el 30 por ciento de todos los homosexuales varones de veinte años serán HIV positivos o morirán de SIDA para el momento en que tengan treinta13. Ya que nuestra sociedad estadounidense está preocupada por la salud de los alcohólicos e instala centros de tratamiento para cambiar su estilo de vida destructivo, es incoherente para nosotros aceptar el estilo de vida homosexual, o aplaudirlo, ¡o incluso celebrarlo en un matrimonio sacramental! El estilo de vida homosexual representa un factor de riesgo crítico llevando directamente a muchas enfermedades que amenazan la vida.

Satinover, 56. L. S. Doll et al., “Homosexual Men Who Engage in High Risk Sexual Behavior: A Multicenter Comparison”, Journal of Sexually Transmitted Diseases 18, no. 3 (1991): 170-75. 13 Satinover, 51, 57.
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DOS PERCEPCIONES COMUNES Y EQUIVOCADAS

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on miras a ganar aceptación para el estilo de vida homosexual, los activistas gay alimentan dos concepciones comunes y equivocadas que agregar a la dificultad de hablar con exactitud de la homosexualidad.

1. “La Homosexualidad es Genética” Si la homosexualidad es genética, entonces un homosexual puede fácilmente decir: “Está en mi naturaleza ser homosexual. No puedo cambiar. Así me hizo Dios. Y si honras la creación de Dios, como dices hacer, debes aceptarme como soy. He pasado un tiempo difícil sobreviviendo a tus culpabilizantes condenaciones, pero he aprendido finalmente a aceptarme a mí mismo como soy –como Dios me hizo- ¡y estoy orgulloso de mi orientación!” Una cantidad de estudios por científicos, muchos de ellos homosexuales, han intentado probar que hay un “gen gay”. Usualmente, cuando el estudio se publica, los medios ansiosamente publican el hallazgo: ¡EL GEN GAY FINALMENTE ES DESCUBIERTO! Habiendo estado involucrado yo mismo en estudios científicos intentando mostrar la eficacia de la oración de sanación, se cuán sensible es la comunidad científica a sensacionalizar o promocionar un punto de vista hasta que el estudio sea publicado y aceptado. Pero con los estudios intentando mostrar que la homosexualidad es genética, a veces no encontramos ciencia objetiva, sino una fuerte propaganda. Claramente, encontrar una fuente genética para la orientación homosexual sería una gran ventaja para la comunidad gay. Sin embargo, un artículo en una revista psiquiátrica en el cual 135 estudios de investigación sobre factores genéticos causantes de la homosexualidad fueron evaluados concluyendo que no hay evidencia al momento presente para probar una teoría genética1. El indicador más sencillo de que no hay gen gay proviene de los estudios de gemelos idénticos, en quienes todos los genes son idénticos. Si hubiese un gen gay, ambos gemelos serían necesariamente o bien heterosexuales u homosexuales. La mayoría de los investigadores que han estudiado gemelos
Byrne y Parsons, “Human Sexual Orientation: The Biologic Theories Reappraised”, Archives of General Psychiatry 50, no. 3 (March 1993): 228-39.
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Dos percepciones comunes y equivocadas

idénticos con relación a la homosexualidad han esperado demostrar que la orientación sexual es genética. Pero los estudios muestran un índice del 50 por ciento de concordancia, a lo sumo, cuando ambos gemelos fueron criados en casa. Y con gemelos criados por separado por familias diferentes, los estudios demuestran un índice de concordancia de cero2. Esta investigación indica, entonces, que no hay un gen gay, aunque puede haber una influencia genética parcial. Incluso así, los activistas gay han convencido en general a los líderes de las iglesias y al público que los homosexuales han sido creados con una orientación hacia el mismo sexo. Como el Dr. Satinover concluye:
La mayoría de estudios hasta la fecha tienen muchos defectos. Algunos son causados por la intrusión de agendas políticas dentro de lo que debería ser una investigación objetiva, y algunos se deben a la naturaleza compleja de la materia. . . . Es prematuro (y casi con seguridad demostrará ser incorrecto) simplemente establecer que la homosexualidad “es” o “no es” genética, innata, psicológica, elegida o social 3.

La agenda de los activistas gay ha sido convencer al público que la homosexualidad es un hecho genético y que la orientación homosexual es natural y no puede cambiarse. Hasta la fecha, los estudios científicos sencillamente no muestran esto, aunque los estudios sobre gemelos idénticos debieran, incluso para aquellos que no son científicos. 2. La Homosexualidad No es Cambiable Luego de intentar persuadir al público de que la homosexualidad es genética, los activistas gay luego intentan convencernos de que su orientación, siendo algo dado, no puede cambiarse. Este parece ser el punto de vista adelantado por muchos comandos de operaciones que tratan, antes que todo, de influencias a las iglesias históricas para aceptarlos como homosexuales y como personas, una meta legítima. Pero ellos van más allá, intentando convencer a los líderes de las iglesias para aceptar el estilo de vida gay. Entonces van aún más allá proponiendo sacramentalizar las uniones homosexuales con el equivalente de una ceremonia matrimonial para parejas gay. Si la homosexualidad se basa en la genética y no puede cambiarse, entonces cualquiera que se oponga a la agenda gay puede retratarse como un fanático irracional. Como evidencia refutando esta teoría, tenemos el testimonio de miles de ex homosexuales que pertenecen a organizaciones como Exodus, Regeneration y Desert Stream, y que han salido de la homosexualidad. Muchos han cambiado en su orientación sexual y son ahora heterosexuales en su estilo de vida. Apoyando la posibilidad de cambio, muchos estudios de investigación muestran que incluso la psicoterapia secular puede ayudar a los pacientes
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Satinover, Capítulo 5, “Two of a Kind”. Ibid., 117.

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homosexuales a cambiar su orientación sexual. Al momento presente algunos científicos están asumiendo tales estudios ya que es un tema tabú, dada la fuerte presión aplicada por los activistas gay. En 1973 la Asociación Estadounidense de Psiquiatría (APA en inglés) quitó a la homosexualidad de la lista de desórdenes y enfermedades. Este cambio dramático resultó de una intensa presión –la clase de presión extraña a la comunidad académica- ejercida por activistas gay. En 1971, por ejemplo, un activista tomó el micrófono de un ponente en una convención psiquiátrica y gritó: “La psiquiatría es el enemigo encarnado. La psiquiatría ha librado una guerra de exterminio en contra nuestra. ¡Pueden tomar esto como una declaración de guerra contra ustedes!4” La presión fue tan fuerte que la APA, se derrumbó incluso en un momento cuando el 69 por ciento de psiquiatras estaban en desacuerdo con el voto y aún consideraban a la homosexualidad un desorden. La capitulación de la APA fue seguida dos años más tarde por la de la Asociación Psicológica Estadounidense. Estos cambios de dirección en la comunidad científica son especialmente relevantes para las iglesias y los consejeros cristianos porque la misma clase de tácticas de presión bien organizada se están aplicando ahora a las iglesias, y cualquiera que se oponga a los activistas gay se arriesga a ser etiquetado de homofóbico. Un activista gay puede preguntar ahora a una convención nacional de una iglesia: “Si los científicos consideran normal la homosexualidad, ¿por qué ustedes empecinadamente permanecen en su ignorancia?” Como un ejemplo de las cosas por venir, en 1994, un líder prominente en la APA propuso un cambio en su código de ética que haría una violación de la conducta profesional para un psiquiatra el ayudar a un paciente homosexual a convertirse en heterosexual, incluso a solicitud del paciente5. Ya que esta prospectiva prohibición en contra de ayudar a homosexuales a cambiar su orientación contradice otro punto de la ética –que el psiquiatra debe aceptar las propias metas del cliente- la propuesta fue derrotada en votación tras una fiera disputa. Sin embargo, la condición homosexual se está haciendo más y más aceptada por nuestra cultura y promovida por los medios, por lo que es crecientemente difícil hablar a favor de la posición tradicional sin parecer prejuicioso. Es fascinante observar que, antes de la decisión de la APA en 1973 para remover la homosexualidad de su lista de desórdenes psiquiátricos, había 1021 artículos en revistas sobre el tratamiento de la homosexualidad, muchos de los cuales reportaron un éxito significativo para cambiar la orientación sexual 6. Desde entonces el número de estudios ha caído drásticamente. Tales empresas
R. Bayer, Homosexuality and American Psychiatry: The Politics of Diagnosis (New York: Basic Books, 1981), 105-6 5 Satinover, 36. 6 Ibid., 169.
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ya no son consideradas políticamente correctas, y psicológicamente no estamos ansiosos de comprometernos en controversias y ser etiquetados como fanáticos. No obstante, Houston Macintosh, M. D., envió un cuestionario al que 285 psicoanalistas respondieron, en relación a un total de 1215 clientes homosexuales que buscaban ayuda. De estos pacientes, el 23 por ciento cambió a convertirse en heterosexuales y el 84 por ciento cambió hasta cierto punto mediante la terapia7. ¡Estos resultados se reportan principalmente desde psicoterapeutas seculares, no religiosos! Un resumen de estudios científicos desde 1930 hasta 1986 revela un índice compuesto de éxito de más del 50 por ciento: significando éxito cualquier punto desde “considerable” hasta el cambio “completo”8. En 1984 Masters y Johnson reportaron un éxito de cinco años posteriores en un índice del 65 por ciento9. Así, somos confrontados con otro mito, uno que es vehementemente defendido por activistas gay, que la homosexualidad no es cambiable. Nuestra Respuesta como Cristianos Una vez cuando daba un tema de cómo había visto a Jesús sanar la orientación homosexual, y el tema fue reimpreso en una revista cristiana, hubo varias cartas encendidas en respuesta. ¡Un escritor dijo que estaba orando para que mi esposa, Judith, y yo nos volviésemos gays! Él afirmaba que era tan degradante para nosotros orar por un homosexual para que cambiase como lo sería para nosotros para que una persona negra se convirtiese en blanca, para que se volviese algo que no es. Podemos comprender que muchos promotores de la agenda gay cuya orientación ha estado con ellos tan atrás en el pasado hasta donde pueden recordar, quienes verdaderamente creen que nacieron homosexuales. Algunos de ellos han intentado cambiar, además, y no han tenido éxito. Su experiencia los lleva a creer que está dado que su orientación no puede cambiarse. Lo que debe agregarse a la ecuación, sin embargo, es el aconsejamiento profesional y, aún más importante (como veremos luego), el poder de la oración de sanación. No obstante, tristemente, la mayoría de iglesias no entienden el poder del Espíritu Santo, obrando a través de la oración, para transformar nuestra debilidad humana misma. Un batallón de evidencias contradice la perspectiva de que la orientación hacia el mismo sexo no se puede cambiar y muestra que la psicoterapia secular ha demostrado resultados excelentes para revertir la condición homosexual. Desafortunadamente, el clima político y social hace impopular el realizar
Ibid., 181. Ibid., 186. 9 Schwartz y Masters, “The Masters and Johnson Treatment Program for Dissatisfied Homosexual Men”, American Journal of Psychiatry 141, no. 2 (February 1984): 173-81
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estudios que verifiquen este éxito, y los psicoterapeutas practicantes que tratan homosexuales que desean cambiar enfrentan intensas críticas. Por ello, a pesar de la evidencia, el tratamiento socialmente aceptable hoy es para los consejeros el urgir a los homosexuales a aceptar su orientación. Esta presión extrema de activistas gay ha resultado en psicoterapeutas ya sea derrumbados o resistiendo como mejor pueden:
Mi reacción ante el activismo gay que ha engendrado este debate masivo –y aquí encuentro que estoy lejos de estar solo- es enteramente diferente de mi reacción ante la gente que resulta ser homosexual. La política gay despierta en mí una indignación exasperada, algo contenida: exasperada y contenida debido a la maraña de emociones conflictivas que surgen cuando el “poder político” está unido al “status” de víctima; indignación porque el activismo gay distorsiona la verdad y daña no solamente a la sociedad, sino a los homosexuales mismos, especialmente a los jóvenes. . . . Debemos decidir cuánto mejor es responder a las tácticas de intimidación y refutar las falsas pretensiones de un grupo que opera al modo hostil de la política de la fuerza bruta. Por otro lado, debemos mantener una compasión profunda y sentimientos de hermandad hacia los individuos homosexuales. . . . Debemos respetar como hermanos a los mismos individuos a quienes podemos rechazar como demandantes en la plaza pública10.

Déjenme resumirlo. La actual posición del activista gay propone, primero, que la orientación homosexual es genética (está en los genes), y, segundo, que esta orientación no puede cambiarse. Ambas posiciones son refutadas por la investigación científica así como por mi propia experiencia como ministro de oración de sanación. Éstas simplemente no son verdad. Desafortunadamente, la mayoría de las iglesias históricas han concordado con la creencia de que la homosexualidad es algo dado que no puede cambiarse. Como resultado, su respuesta es una de las siguientes: 1. La Iglesia puede aceptar la misma orientación hacia el mismo sexo ya que algo dado no puede cambiarse, pero no obstante la tradición afirma que los actos homosexuales son pecaminosos y que el homosexual debiera por ello permanecer célibe a lo largo de la vida. 2. La Iglesia puede no solamente aceptar la orientación homosexual sino también aceptar su actividad sexual. 3. La Iglesia puede ir más allá de la aceptación y puede celebrar la homosexualidad al ordenar homosexuales practicantes y elevar la unión de parejas gay al nivel del matrimonio heterosexual.

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Satinover, 20-21.

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Causas complejas y pasos para la curación

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CAUSAS COMPLEJAS Y PASOS PARA LA CURACIÓN

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reo y he visto que el homosexual puede volverse heterosexual cuando oramos para que suceda la transformación. En este capítulo nos fijaremos en algunas causas posibles para esta orientación, y luego consideraciones importantes podían ayudarnos en esta transformación. Pero primero una palabra para aquellos que quieran ayudar. Las personas homosexuales, como todos nosotros, son seres humanos heridos creados a semejanza de Dios. Desafortunadamente, muchos cristianos, en su condena de los actos homosexuales, se han mostrado enjuiciadoras, duras y crueles en su trato hacia las personas homosexuales. Podemos ver fácilmente cómo un homosexual desconfía de los cristianos, e incluso llega a odiarlos, debido a lo que ellos perciben como un trato injusto: “Después de todo, no elegí ser homosexual. ¿Por qué me culpan? Ustedes afirman seguir a Jesús, cuya ley es amar a la gente. Sin embargo, resultan condenarme y odiarme. Además, no he visto a la Iglesia intentar enseñarme alguna manera de cambiar aún si quisiera hacerlo. Por favor, ¡o bien me aceptan como soy o déjenme en paz!” A la luz de sus propias observaciones, el ampliamente conocido evangelista y sociólogo Tony Campolo luchaba en contra de la manera en la que muchos cristianos condenan la orientación homosexual:
Durante un proyecto particular de investigación, yo entrevisté a más de 300 gays varones y encontré que nadie había elegido ser homosexual. . . . Para los 300 hombres que entrevisté, la impronta de la orientación ocurrió tan tempranamente en su desarrollo psicosocial que ninguno podía recordar haber tomado una decisión alguna vez. Sin embargo escucho con frecuencia a predicadores cristianos decir que los homosexuales han decidido ser diferentes a lo que Dios los destinó a ser1.

Para la mayoría de homosexuales, la atracción hacia el mismo sexo se considera natural y es sencillamente la manera en que son. Si ellos no la eligieron concientemente –y nos fijaremos en las causas en un momento- entonces, ¿cómo podemos con una buena conciencia condenarlos? No podemos tratar la inclinación homosexual como si fuese un pecado, como si aquellos que la
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Tony y Peggy Campolo, “Holding It Together”, Sojourners, Mayo-Junio 1999, 28, 30.

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exhiben la desearan y eligiesen. Si hemos hecho eso, si no hemos sido amorosos en nuestras relaciones con los homosexuales, si los hemos juzgado y decidido que todo lo que ellos necesitan hacer es arrepentirse, entonces, como dije antes, nosotros mismos necesitamos arrepentirnos. Influencia Paterna: Una Causa Fundamental Esto no es decir que la homosexualidad es fundamentalmente genética. Pero sí parece ser causada por una variedad compleja de influencias tempranas, incluyendo las influencias hormonales en el vientre de la madre antes del nacimiento, combinadas con otras causas ambientales tempranas. El factor más importante, sin embargo, parece ser la influencia de los padres. Vamos a volver nuestra atención a las relaciones paternas con el niño pequeño. La Relación con el Padre del Mismo Sexo La mayoría de homosexuales experimenta un desvinculación espiritual y psicológicamente, con el padre del mismo sexo. Muchos varones homosexuales, cuando eran niños pequeños, no fueron capaces de vincularse con sus padres de la manera en la que todo hijo necesita hacer en su desarrollo normal. (Para una discusión de las causas comunes del lesbianismo, véase el apéndice, “¿Pueden las Lesbianas Cambiar También de Orientación Sexual?”) A veces esta carencia de vinculación masculina ocurre debido a que el padre es duro, abusivo, exigente. En otros casos el padre, un hombre decente, está simplemente ausente emocionalmente y es alguien con el que se es difícil de vincular. El hijo es dejado deseando el amor de su padre, y cuando se hace lo suficientemente mayor para que emerja su sexualidad, su deseo puede tornarse sexualizado. Durante este tiempo vulnerable, un varón homosexual mayor pueda reconocer los deseos de este joven varón de amor y afecto, sexualizarlas y llevarlo a un estilo de vida de homosexualidad activa. Necesitamos hacer una distinción muy importante aquí: La necesidad de un niño por el amor de su padre es normal. Si esta necesidad de afecto y amor no es satisfecha de una manera no sexual (por su padre o por otro hombre), su necesidad humana permanecerá, sin importar cuan viejo sea. La necesidad del homosexual por el amor de un hombre no es (como muchos cristianos ven) el problema. En vez de ello es parte de la solución. Hasta que aquella necesidad del amor de un hombre sea satisfecha, un joven experimentará un deseo perpetuo de amor y afirmación, parte del curso ordinario del crecimiento. Como la Dra. Elizabeth Moberly dice:
A partir de la presente evidencia quedaría en claro que la condición homosexual no implica necesidades anormales, pero las necesidades normales que han sido, anormalmente, dejadas insatisfechas en el proceso ordinario de crecimiento. Las

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necesidades como tales son normales, su falta de realización, y la barrera para su realización, son anormales2.

Muchos homosexuales parecen, a sabiendas o sin saberlo, están buscando el amor de un padre. En el orden humano, aquella necesidad es llenada cuando un hombre encuentra verdadero afecto y afirmación de otro hombre, que gradualmente llene aquello que ha estado faltando. El Dr. Moberly sugiere que, idealmente, los hombres mayores que son heterosexuales y no se encuentren amenazados en su sexualidad debiesen hacerse amigos de los homosexuales, para que, tras un periodo de tiempo, cierta medida de sanación tome lugar. POR QUÉ ESTA NECESIDAD ES RARAMENTE SATISFECHA Trágicamente, sin embargo, esto rara vez ocurre. Esto es debido a que los mismos que podrían ayudar al homosexual a encontrar un amor genuino usualmente tienen miedo de hacerlo. Un varón adulto y heterosexual ordinario, sintiendo que un homosexual está sufriendo y considerándolo con un intenso afecto, puede sentirse nervioso y alejarse, temiendo que el homosexual esté acercándosele sexualmente. Así, los mismos que debieran poder ayudar, los hombres cristianos que están bien establecidos en su identidad masculina, que comprenden de dónde provienen las ansias y quienes debieran poder establecer verdaderas amistades con hombres que sufren de este déficit de amor, son usualmente los mismos que se sienten espantados. La iglesia cristiana local es un lugar ideal para que el homosexual establezca fuertes lazos de amistad y motivación cristiana. Pero frecuentemente aquellas iglesias son los mismos lugares en donde un homosexual se sentirá menos cómodo, porque los temores de los hombres heterosexuales por que los deseos de un homosexual sean dirigidos hacia ellos de una manera sexual. Esta es una de las razones por las que, luego de cierta edad, es difícil para un hombre con una orientación homosexual, en necesidad del afecto de otro hombre, encontrarla fuera de la comunidad homosexual. CUÁNDO ESTA NECESIDAD NO ES SATISFECHA Y esto conlleva al problema del pecado. La necesidad de identificación o afecto de una figura masculina fuerte puede fácilmente traducirse en una expresión juvenil sexualmente, especialmente si un homosexual experimentado siente aquellas necesidades en un joven o varón menor.

Elizabeth R. Moberly, Homosexuality: A New Christian Ethic (Greenwood, S.C.: The Attic Press, 1983), 18
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Necesitamos hacer una distinción muy clara entre la orientación homosexual, que es parte de la solución con la condición, y la actividad homosexual, que puede después convertirse en un problema. Como el Dr. Moberly dice:
Un vínculo con el mismo sexo no está mal, es más es precisamente lo correcto para satisfacer los déficits con el mismo sexo. Lo que es inapropiado es la erotización de la amistad. Tal erotización es secundaria, y no es esencial para la condición homosexual como tal3.

Relacionándose con el Padre del Sexo Opuesto Así como la falta de amor que experimenta el hijo del padre del mismo sexo es frecuentemente el factor principal que contribuye a la orientación homosexual, así también, una relación infeliz con el padre del sexo opuesto puede llevar hacia la homosexualidad. Un niño puede experimentar a su madre como muy controladora, como una presencia asfixiante, y la respuesta de su abrumadora infancia es intentar escapar de su presencia siempre que pueda. Sus sentimientos negativos hacia ella se extienden hacia todas las mujeres; a él no le gustan, tampoco confía en ellas. Este desvinculación con el padre del sexo opuesto podría no suceder frecuentemente, pero sí parece ser el factor determinante para algunos homosexuales. Usualmente el aspecto sexual de la vida de un homosexual es lo que atrae la atención, pero su raíz es mucho más profunda. En algún lugar hay una causa más fundamental de la orientación, que difiere para cada individuo. Él podría haber sido un niño muy tímido, y artístico que nunca se sintió cómodo con la actitud brusca, y de macho de otros chicos; o podría haber experimentado la falta de amor de su padre; o podría haber sentido repulsión hacia su madre. El sexo físico es sólo el problema superficial. Hay muchos posibles factores que se adentran en la creación de la orientación hacia el mismo sexo, la cual va mucho más profundamente que su actividad sexual. La Perspectiva Correcta Lo importante de recordar es que la mayoría de homosexuales están siendo veraces cuando dicen que su orientación parece ser algo dado y data en el pasado hasta donde ellos pueden recordar. Diría de nuevo que aquellos cristianos que los juzgan duramente, como si ellos escogiesen su orientación y tuviesen que arrepentirse de ella, están simplemente equivocados. Esta falta de compasión vuelve peor el problema al privarlos del mismo amor y compañía que algunos homosexuales requieren para compensar el afecto que les faltó en la infancia. El sentimiento de los cristianos de incomodidad en presencia de un homosexual aleja más a la persona necesitada. Las personas heridas están
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Ibid., 20.

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siendo privadas de la ayuda que necesitan y llevadas a los brazos de aquellos que entienden sus necesidades y quieren llevarlos hacia un estilo de vida sexual activo. Nuestro ejemplo debe ser Jesús, quien siempre incluyó a los marginados sociales de Sus días en la mesa para cenar –los cobradores de impuestos, pecadores públicos, prostitutas- mientras la gente “justa” de Sus días los juzgaba y los mantenía a distancia.

La posición tradicional cristiana debiera ser: 1. Comprender y aceptar la orientación del homosexual como una condición dada. Sin embargo debería ser vista como temporal, no permanente. Condenar al homosexual por su orientación no es cristiano. Debiéramos estar entristecidos cuando vemos a los creyentes respondiendo a los homosexuales con odio y aversión. Es trágico ver multitudes gritando slogans y llevando pancartas que proclaman ¡MATEN A LOS MARICAS! como si estos furiosos partidarios fuesen quienes representan a los valores cristianos. 2. Tomar conciencia, por otro lado, de que la manifestación sexual de la atracción por el mismo sexo es pecaminosa, así como es malo para los heterosexuales comprometerse en actividad sexual fuera del matrimonio. Nuestra compasión por el homosexual nos ayuda a comprender la expresión sexual, pero no a condonarla o alabarla. Pasos Sanadores a Tomar He visto sanaciones instantáneas de la orientación homosexual, pero éstas han sido relativamente raras. El curso ordinario de la sanación puede tomar meses, incluso años. Típicamente involucra consejería y descubrir todos los niveles y raíces de la orientación particular de una persona. Como he mencionado antes, la terapia secular, incluso sin oración, ha logrado un éxito considerable en transformar la orientación sexual de los homosexuales que quieren cambiar. Cuando agregamos la dimensión de la oración de sanación, el cambio parece ocurrir aún más rápidamente. Aquí hay algunos principios que pueden ayudar. Arrepentimiento por los Actos Sexuales Como todos sabemos, cuando pecamos necesitamos arrepentirnos y pedir perdón a Dios. Como un heterosexual que ha sido sexualmente activo por años, un homosexual sexualmente activo encontrará muy difícil cambiar, y podría caer de vez en cuando; pero la voluntad fundamental de cambio debe estar presente.
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Necesitará arrepentirse por los actos sexuales pero no por la misma orientación hacia el mismo sexo. Esta orientación es algo dado y parte de la solución a largo plazo, la satisfacción de la necesidad normal y universal del amor de un padre 4. La sed de ser amado no es vergonzosa ni debiera ser eliminada, sino que está destinada a ser satisfecha por (a) una amistad y amor saludable del mismo sexo (que no esté sexualizada), así como por alguna clase de comunidad cristiana; y (b) la oración de sanación interior, mediante la cual Dios provee de una manera sorprendente de lo que ha estado faltando y reorienta los deseos homosexuales hasta que son dirigidos hacia el sexo opuesto. Descubre Cómo Puede Ayudar la Psicoterapia Los psicoterapeutas que creen en la transformación de la orientación homosexual pueden ser una gran ayuda, especialmente para descubrir las profundas y complejas raíces de la orientación. Como mencioné antes, ellos tienen un buen índice de éxito en ayudar a homosexuales que quieren cambiar su orientación. Buscar Oración de Sanación Interior Desafortunadamente, el costo de la psicoterapia pone a la consejería profesional más allá del alcance financiero de mucha gente. Las buenas noticias, sin embargo, son que la oración de sanación interior, si es hecha fielmente y a lo largo de un periodo de tiempo, lleva a un índice muy elevado de cambio. Teóricamente debieran ser exitosas el 100 por ciento del tiempo, pero debido a nuestra ignorancia humana y a nuestras limitaciones como ministros de oración, veremos fracasos evidentes. En algunos ministerios el porcentaje de homosexuales que cambian y se convierten en heterosexuales es más del 80 por ciento, lo que es extraordinario. El fallecido Reverendo Tommy Tyson5 me contó que había orado a lo largo de los años por cinco ministros que eran homosexuales y cuatro de ellos se sanaron, lo que es, se volvieron heterosexuales. (Aquel que no se volvió heterosexual no estaba convencido de realmente querer cambiar). Y aquellos cambios han permanecido. Algunos homosexuales se indignan ante la misma noción de sanación porque implica que ellos están enfermos. Ellos han encontrado tanta humillación que naturalmente reaccionan contra un esfuerzo más, tal como lo ven, por rebajarlos. Ellos percibirán cualquier actitud de juicio, y con pretensiones de superioridad moral de parte nuestra como ministros de oración.
He conocido a varios homosexuales que recuerdan a ambos padres siendo muy amorosos. Siempre y cuando esto sea verdad, debiéramos buscar encontrar alguna otra causa de la orientación. 5 Tommy era un evangelista y conferencista para la Iglesia Metodista Unida. Él fundó el Aqueduct Conference Center en Chapel Hill, Carolina del Norte.
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Veo un paralelo aquí con el alcoholismo. Algunos alcohólicos que conozco son las personas que admiro más, pero no por sus problemas con la bebida. Aquí de nuevo estamos tratando con la vergüenza, con una dirección en la vida de la gente que no pueden controlar sin volverse hacia “un poder superior”, el apoyo de amigos y una comunidad amorosa (por ejemplo, Alcohólicos Anónimos). A menos que verdaderamente no sienta, “Nada allí sino la gracia de Dios iré” -a menos que realmente crea en el nivel más básico que esta persona agobiada podría ser una persona mucho mejor de lo que soy yo- no podré ayudarle en lo absoluto. Buscar Liberación Según se Necesite La idea de albergar un espíritu maligno que influya en nosotros, o incluso tenga control sobre nuestras vidas, podría no ser familiar para ti6. Sin embargo mi experiencia, así como mi comprensión de la Biblia, me ha llevado a creer no sólo en la realidad del mundo demoníaco, sino también en cuán frecuentemente estos espíritus malignos influyen o controlan la vida de la gente. En su experiencia como psicoterapeuta, Judith estima que un tercio de sus pacientes necesitaban liberación. Esto no necesariamente quiere decir que ellos estaban “poseídos” y necesitaran un “exorcismo” (más sobre aquello en un minuto), pero aquellos espíritus malignos realmente estaban presentes y ejerciendo una influencia negativa en sus vidas. La oración era necesaria para soltar a los pacientes para ser liberados de esta opresión. Sin ir hacia una explicación larga, déjenme decir simplemente que he encontrada un espíritu de homosexualidad en algunos homosexuales, y que ellos no eran libres hasta que fuese expulsado. Al decir esto, no estoy implicando que la actividad homosexual encaje en una dimensión diferente que los problemas que experimentan los heterosexuales. Frecuentemente, desde luego, encontramos espíritus de lujuria o pornografía y diversos otros tipos de espíritus que desde luego también influyen o infestan a los heterosexuales. Así como algunos heterosexuales podrían necesitar liberación de espíritus que los llevan hacia la actividad sexual promiscua, del mismo modo algunos homosexuales pueden beneficiarse de la oración de liberación. Recuerdo una vez orar por un varón homosexual que quería cambiar su orientación, y mientras comenzábamos a orar por su sanación interior repentinamente comenzó a rugir y a gritar de una manera amenazante. Estábamos orando en una habitación en un centro católico de retiros a alrededor de las once de la noche, durante el momento de silencio. Como resultado, ¡a la mañana siguiente todos querían saber de qué se trataba todo ese alboroto! Tomo aproximadamente una hora de oración liberarlo. Lo que me
Si quieres más información sobre este tema, podrías leer mi libro Deliverance from Evil Spirits: A Practical Manual (Grand Rapids, Mich., Chosen Books, 1995).
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impresionó era cuán fiero era este espíritu, para nada débil o afeminado. (La conclusión de esta historia: Él se casó varios años después). Más y más psiquiatras y consejeros están reconociendo la realidad de lo demoníaco. El famoso psiquiatra M. Scott Peck escribió:
Como un científico riguroso –el cual asumo que soy- puedo explicar el 95 por ciento de lo que pasa en estos dos casos por la dinámica de la psiquiatría tradicional. . . . Pero estoy abandonado frente a un 5 por ciento crítico que no puedo explicar de tales maneras. Estoy abandonado frente a lo sobrenatural, o mejor dicho aún, subnatural7.

Además, el Dr. Peck le dijo a un amigo mío que él consideraba su libro People of the Lie (El Pueblo de la Mentira) como su obra más significativa, mejor incluso que su bestseller The Road Less Traveled (El Camino Menos Transitado), aunque nunca alcanzó el mismo éxito popular. En People of the Lie el Dr. Peck estaba exponiendo una nueva categoría en la literatura psicológica: la categoría del mal personal, demoníaco para explicar la conducta que no podía ser explicada en términos psicológicos ordinarios. Considerar el Exorcismo En casos raros un exorcismo real puede estar a la orden. Un caso extraordinario, descrito en literatura psicológica, es aquel de un transexual que había planeado una operación de cambio de sexo. El hombre (a quien los psiquiatras llamaron John) ya había elegido Judy como su nuevo nombre, había agrandado sus pechos mediante la ingesta de estrógeno, y había removido su vello facial. De algún modo algunos amigos cristianos persuadieron a John de someterse a un exorcismo, que duró tres horas. Luego de este exorcismo, durante el cual 22 espíritus fueron expulsados, John reafirmó su identidad masculina y desechó su ropa femenina. Los doctores sometieron a pruebas a John por los siguientes dos años y medio y se sorprendieron de ver una clara inversión de la identidad de género de John. Ellos concluyeron:
Lo que no puede negarse. . . es que un paciente que era claramente un transexual por los criterios más conservadores asumieron una identidad de género masculina de larga perdurabilidad en un periodo de tiempo extraordinariamente corto siguiendo un exorcismo manifiesto8.

Aunque los homosexuales que se adhieren al cristianismo defienden las relaciones comprometidas, monógamas del mismo sexo, la promiscuidad es sin embargo común en la población homosexual. Un estudio reclutó entre cinco mil varones homosexuales y encontró que una mayoría significativa de éstos (69-83
M. Scott Peck, People of the Lie: The Hope for Healing Human Evil (New York: Simon and Schuster, 1983), 195-96. 8 Gene Abel, M.D., David Barlow, Ph.D., y Edward Blanchard, “Gender Identity Change in a Transsexual”, Archives of Sexual Behavior 6, no. 5 (1977), citado en Conrad W. Baars, M.D., Feeling and Healing Your Emotions: A Christian Psychiatrist Shows How to Grow to Wholeness (Plainfield N.J.: Logos International, 1979), 206.
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Causas complejas y pasos para la curación

por ciento) reportaban tener cincuenta o más compañeros sexuales durante sus vidas9. Un estudio de 1978 encontró que el 43 por ciento de homosexuales varones tuvieron relaciones con quinientos o más compañeros, y el 28 por ciento tuvieron mil o más compañeros diferentes, con el 79 por ciento diciendo que más de la mitad de sus compañeros eran extraños10. (La promiscuidad entre lesbianas es mucho menos común, como se nota en el apéndice de este libro). Cuando encontramos personas compelidas por tan increíblemente fuerte impulso hacia la conducta sexual promiscua y riesgosa –ya sea homosexual o heterosexual- descubrimos con frecuencia que son conducidos por espíritus malignos de adicción y lujuria, llenándoles de una urgencia casi incontrolable de tener sexo a cualquier costo. Si el adicto intenta cambiar simplemente tomando una decisión para tener un nuevo comienzo, su esfuerzo de voluntad simplemente no es suficiente. Ordinariamente él o ella necesitará oración de liberación de la compulsión de un demonio real con miras a ser libre para vivir una vida transformada. Como te darás cuenta indudablemente, las iglesias históricas no consideran ordinariamente la liberación o el exorcismo de los espíritus malignos como una solución posible a su presente dilema. Pero lo sugiero como al menos digno de un estudio razonable. En los círculos carismáticos y de la renovación ha habido un redespertar de este ministerio. Por ejemplo, ha habido un extraordinario surgimiento en el estudio del exorcismo en la Iglesia Católica en años recientes. Solamente en Italia hay ahora trescientos exorcistas, en donde solamente habían siete en 1993. Y el exorcista oficial de Roma, el Padre Gabriele Amorth, tiene la valentía de declarar:
Estoy convencido de que dejar morir al ministerio del exorcismo es una deficiencia imperdonable a ser puesta directamente a la puerta de los obispos....La jerarquía católica debe pronunciar un forzoso mea culpa. Personalmente conozco a muchos obispos italianos; sé solamente de pocos que han practicado alguna vez o que han asistido durante un exorcismo o que sean adecuadamente concientes del problema. No dudo en repetir lo que he escrito por todas partes: si un obispo, cuando encara una solicitud válida para un exorcismo.... no aborda el problema, ya sea personalmente o delegando la tarea a un sacerdote calificado, él es culpable de un pecado de omisión muy serio11.

Como he escrito en mi libro Deliverance from Evil Spirits: A Practical Manual (Liberación de Espíritus Malignos: Un Manual Práctico), la posesión es muy rara, mientras que un nivel de infestación –menos que la posesión- es bastante común. Para esta clase de opresión espiritual, he encontrado que una oración de liberación para liberar a la persona de la interferencia espiritual es muy efectiva.

Kaslow et al., 310-18. Alan P. Bell y Martin S. Weinberg, Homosexualities: A Study of Diversity Among Men and Women (New York: Simon and Schuster, 1978), 308-9. 11 Gabriele Amorth, An Exorcist Tells His Story (San Francisco: Ignatius Press, 1999), 54-55.
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6 CÓMO ORAR POR LA SANACIÓN DEL HOMOSEXUAL

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ebido a que las raíces de la homosexualidad son complejas, cometemos un error al suponer que podríamos diseñar un método que fuese universalmente exitoso. Sin embargo, aquí hay algunas orientaciones generales que debieran ayudar1. Primero, anticipar que las posibilidades de cambio de la orientación del homosexual son extraordinariamente buenas. Espero aquello, idealmente, debiera estar cerca del 100 por ciento, aunque debido a nuestras limitaciones humanas, los resultados no son así de perfectos. Sin embargo, puedes esperar que sucedan cosas maravillosas. Siguiente, como hemos dicho, el aspecto sexual físico, sexual sobre la superficie de la orientación hacia el mismo sexo permanece en contraste a sus raíces complejas. Por ello debieras esperar que, ordinariamente, el cambio ocurra gradualmente a lo largo de una considerable cantidad de tiempo. ¿Cuánto tiempo? Una situación ideal sería reservar para hablar y orar una hora o más una vez por semana hasta que el cambio haya sucedido. Esto podría tomar seis meses (más o menos). Con consejería pero sin oración de sanación, el proceso podría tomar tres años (más o menos). Sin embargo, no queremos descartar comparativamente el cambio instantáneo. Personalmente conozco de varios casos así. Usualmente tenemos solamente un corto tiempo para orar con alguien; de hecho, aquella es la situación usual. Aunque este corto tiempo no es ideal, sin embargo, algo parece cambiar cada vez que tenemos oportunidad de orar. A continuación hay algunas orientaciones prácticas. Acerca de los Mismos Ministros de Oración Ya que tenemos una tendencia humana a criticar la mayoría de acciones que caen fuera del campo de nuestros propios deseos y entendimiento, un varón
Para aquellos no familiarizados con la práctica de la oración por sanación, hay muchos libros para consultar. Uno de ellos es mi libro Healing (Notre Dame, Ind.: Ave Maria Press, Edición del 25 Aniversario, 1999).
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heterosexual podría tender a sentirse incómodo con un hombre con una orientación homosexual, especialmente si él teme que el homosexual pudiese desarrollar una atracción sexual si él se torna demasiado amistoso. No obstante, como regla general, no puedes orar exitosamente con la gente a menos que tengas un amor real por ellos. Ellos sentirán, además, cualquier rastro de actitud de juicio, o dureza en ti. Cualquiera que ministre a los homosexuales debiera por ello sentirse cómodo al trabajar con ellos. Debido a que frecuentemente lo que ha estado faltando en la vida del homosexual ha sido el amor y afecto de su padre, es ideal si un hombre (o un hombre y una mujer juntos) pueden orar por el homosexual. Un ministro de sanación varón puede anhelar –y esperar- que una afecto saludable se desarrolle en la relación. (Este es un resultado común de la terapia para el que los psicoterapeutas son preparados a enfrentar: en términos psicológicos, transferencia y contratransferencia). Pero el ministro de sanación varón sí debe estar lo suficientemente seguro de su propia sexualidad para asegurar que no será avergonzado por algún sentimiento de afecto que pueda desarrollarse durante las sesiones de sanación, ni ser tentado a sexualizar cualquier relación amistosa que se desarrolle a lo largo del tiempo. De nuevo, es ideal si hay dos ministros de oración, hombre y mujer, más que sólo uno. Esto ofrece un tipo de seguridad, en caso de que el homosexual desarrolle sentimientos sexuales hacia el ministro de oración. Tales sentimientos, si se desarrollan, no son algo de que avergonzarse, sino a ser asumidos como un acompañamiento ordinario del ministerio. Esto puede manejarse de la misma manera como los sentimientos que podrían desarrollarse si una mujer atractiva está ministrando en oración a un varón heterosexual. Esto no debe dejarse desarrollar hasta una relación sexual. Un equipo de dos, por ello, de varón y mujer, ofrece protección y ayuda a evitar que se desarrolle una relación inapropiada. Más allá de esta protección, hay otra ventaja si un equipo (idealmente una pareja de esposos) ministra conjuntamente. Ocasionalmente, resulta apropiado abrazar a un hombre que recuerda un momento doloroso en su vida y comienza a llorar. Cuando esto sucede, sostener al hombre puede ser muy sanador, y frecuentemente les he escuchado decir: “Fue como si Dios me estuviese sosteniendo y llenando con el amor que nunca experimenté”. En un ministerio de persona a persona, este sostenerlos es usualmente inapropiado o peligroso. Pero cuando está presente una persona, sostener al paciente puede ser muy sanador para el esposo, como si el niño interior –el niño que fue una vez- está siendo sostenido por su padre. En sentido contrario, como menciono en el apéndice, una lesbiana típicamente necesita sentir el amor de su madre. El miembro femenino del equipo de ministración puede esperar, por ello, ser usada por el Señor para llenar este vacío.
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Orar Cuando el Tiempo Es Limitado ¿Cómo deberíamos orar si estamos limitados hasta una hora, o incluso hasta diez minutos? Agnes Sanford, una pionera en el ministerio de sanación, tuvo un extraordinario éxito al orar por la sanación de la homosexualidad en una sola sesión de oración. Ocasionalmente, ella tenía que orar otra vez, pero ella afirmaba que usualmente una vez era suficiente. (Debo mencionar que Agnes era una mujer humilde y no proclive a la exageración. Esta afirmación de éxito era verdad según su experiencia). Ciertamente el ministro de oración debe tener fe expectante cuando ora por el redireccionamiento de la orientación sexual del homosexual. Pero creo que el extraordinario don de Agnes Sanford para la sanación con una sola oración era inusual. El método usual es orar a lo largo de un periodo de tiempo. Sin embargo, también, he orado por homosexuales con una breve oración. En aquellas ocasiones mi oración ha sido para que la humanidad de Jesucristo resucitado –que incluye su sexualidad (algo en lo que no pensamos con frecuencia)- entre al hombre por quien estoy orando: sus emociones, su mente, su cuerpo y su sexualidad. Entonces oro para que la sexualidad transforme la sexualidad del hombre, y, sin destruir o dañarlo de ningún modo, reorientarlo hacia el sexo opuesto. ¿Él Quiere Sanarse? Frecuentemente la persona por la que estamos orando será ambivalente sobre si realmente quiere abandonar el estilo de vida homosexual. Esto es esperable, y debemos darnos cuenta de que tomar tal decisión es muy difícil. Como San Agustín, un homosexual puede querer cambiar, pero no totalmente y no ahora. Esta es la vida que él ha conocido, estos son los mejores amigos que tiene y está en conflicto por la posibilidad de perder mucho de lo que ha sido su apoyo. Podemos animarlo a cambiar, pero no debemos presionar o empujar a la gente a tomar decisiones que no quieran tomar por sí mismas. Puede ser el caso, también, en el que éste haya intentado cambiar en el pasado y no haya tenido éxito, o en el que los cristianos hayan orado por él, pero que sus oraciones resultaron no haber funcionado, y por ello naturalmente está desalentado. Como veremos en el testimonio del siguiente capítulo, el primer paso es comprender que primero es lo primero: Ayudar a la persona a conocer a Jesús, y ayudarla a conocer el amor de Dios. Deja a Jesús obrar desde adentro hacia afuera, poco a poco. Usualmente la sanación ocurre en capas. Alguien lo comparó una vez a pelar una cebolla, y frecuentemente cada nueva capa se acompaña de lágrimas.
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Idealmente primero viene el arrepentimiento, y a veces así ocurre. Pero si el homosexual aún no ha sentido la necesidad de cambiar, o es ambivalente respecto a ello, debemos amarlo y aceptarlo en donde se encuentre. Esto no significa que aceptamos el estilo de vida homosexual, sino que hay un progreso en el tiempo, y Dios respeta la libertad de conciencia de una persona. Por ello comienza animándole a entrar en una relación más profunda con Dios y a profundizar su vida de oración. Sanación a Través de la Amistad La siguiente gran ayuda con miras hacia la sanación llega cuando el homosexual o lesbiana desarrolla amistades profundas que sean afirmadoras y que ayudarán a compensar a aquellas relaciones que estuvieron ausentes en su vida temprana. La Dra. Elizabeth Moberly ha escrito sobre esta necesidad y de cómo podría satisfacerse en una iglesia o comunidad cristiana2. De nuevo, debido al rechazo que los homosexuales han recibido frecuentemente (excepto de la comunidad homosexual), es mejor si la iniciativa hacia un varón homosexual es tomada por un hombre mayor en la comunidad que está seguro en su identidad sexual. Aquí es donde un grupo de homosexuales en recuperación, tales como los miembros de Exodus, puede realmente ayudar. Si tú eres homosexual, llama o escribe a Exodus y pregunta si tienen un grupo cerca de ti. Se parece mucho a Alcohólicos Anónimos (como dije en el último capítulo), en el cual una persona recuperándose se vuelve hacia un grupo que ha luchado contra el mismo problema, y ha aprendido a volverse hacia “un poder más elevado” y puede ofrecer un padrino que lo ayudará durante los tiempos duros que con seguridad vendrán. Exodus, Desert Stream y Regeneration (véase la p. 54) ofrece muchos recursos de libros, CDs y videos, conjuntamente con los entusiastas testimonios de homosexuales que ahora viven vidas transformadas. Orando a lo Largo de un Tiempo Extendido He dicho que lo ideal es pasar un tiempo significativo en aconsejamiento y oración, quizás una hora o más a la semana por varios meses. Ya que la historia de vida de cada homosexual es diferente, toma tiempo el simplemente llegar a conocer al individuo y descubrir las raíces de su soledad, de su ansia por afecto. Una sesión típica podría tomar una hora. Cuarenta minutos de conversación y compartir seguidos de veinte minutos de oración. Debido a que cada persona es muy diferente, es un error en nosotros el crear alguna fórmula de oración como si fuese apropiada para todos. No obstante las raíces de la homosexualidad, como hemos ya mencionado, se relacionan comúnmente con:

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Véanse: “Recursos para una Lectura Más Profunda”

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1. Un desvinculamiento, de algún modo, con el padre del mismo sexo. Esto puede ir a lo largo del camino desde una relación muy abusiva, hasta simplemente sufrir de la ausencia del padre. Podemos sufrir de la distancia emocional del padre también, incluso cuando está en casa. Cuanto más sensible sea el niño, más proclive será a experimentar el rechazo. Los homosexuales como grupo parecen ser más sensibles, más artísticos y más creativos que la población en su conjunto. 2. La hostilidad hacia el padre del sexo opuesto. Esta raíz de la homosexualidad resulta en antipatía hacia algunos homosexuales, no solamente hacia sus madres sino dirigido hacia las mujeres en general. Una oración sencilla, y poderosa es pedirle a Jesús que regrese a aquellos momentos cuando el homosexual experimentó por primera vez rechazo, pérdida, ridículo o abuso, o fue decepcionado al buscar el amor de su padre o su madre, o en cualquier otro momento de la niñez cuando hubo una pérdida de amor. Luego de pedirle a Jesús que regrese a aquel momento, simplemente esperamos un rato en silencio. Esto puede sonar muy sencillo, y lo es. Sin embargo, es sorprendente cuán frecuentemente Jesús en efecto resulta mostrarse y luego hacer o decir exactamente lo que la persona más necesita. Si Jesús no hace sentir Su presencia de algún modo, pido al Espíritu Santo que nos dé dirección para que podamos encontrar la mejor manera de conducir la oración. Luego formo una oración, siguiendo cualquier dirección que me dé el Espíritu. A veces, como mencionaba, puedo pedir a Jesús, por el poder de Su propia sexualidad humana (ya que Él se hizo un ser humano en todo como nosotros en todo excepto en el pecado), para hacer una transfusión a la sexualidad del hombre por el que estoy orando, redirigirla y transformar su energía. Ya que estas sesiones siguen por un periodo de tiempo, diferente para cada persona, cada nivel de pérdida es sanado y gradualmente la necesidad natural de amor por el mismo sexo es satisfecha, dando paso a una atracción por el sexo opuesto. Lo más importante es darse cuenta es que Dios puede transformar las heridas de nuestro pasado cuando oramos por sanación interior. Este es un secreto extraordinario que algunos cristianos han descubierto pero del que la mayoría nunca ha escuchado. Más triste aún, los líderes de la mayoría de iglesias históricas –obispos, superintendentes de distrito, moderadores y semejantes- no han escuchado, en su mayoría, del poder de la oración de sanación interior para transformar nuestras heridas más profundas, los dolores que conforman nuestra vida sin que incluso lo sepamos. En la forma más simple de oración por sanación interior, hacemos dos cosas:
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1. Hablamos con la persona que desea ser sanada de las heridas del pasado que aún puedan influenciar en el presente. Le pedimos sencillamente que comparta lo que sea que pueda recordar sobre su padre y madre. ¿Qué es lo que sabe sobre las circunstancias de su nacimiento? ¿Sus padres lo querían, o no fue planificado, fue un “error”? ¿Cuándo experimentó por primera vez su orientación homosexual? ¿Cuáles fueron sus experiencias entonces y después? ¿Cómo y cuándo comenzaron sus experiencias sexuales (si lo hizo)? Podemos responder a cada una de estas preguntas, y muchas otras que el Espíritu pueda indicar, como contenido de una sesión completa de oración. 2. Pasamos la última parte de cada sesión en oración, pidiendo a nuestro compasivo Señor y hermano, Jesús, que regrese a aquel momento en el pasado para transformarlo. En la experiencia de los ministros de oración con los que he trabajado, la homosexualidad casi siempre cambia. Pero toma tiempo. Y exige paciencia, porque la causa real llega a un nivel muy profundo cuando capa tras capa de la personalidad se ha transformado. Yo recomiendo que leas uno de los muchos libros excelentes sobre sanación interior por autores tales como John y Paula Sandford o Rita Bennett3. Debo mencionar aquí que algunas de estas heridas van en el pasado, incluso hasta antes del nacimiento. En su trabajo como psicoterapeuta, Judith oró por un joven (le llamaremos John) que era homosexual y también sufría de esquizofrenia acompañada de un miedo abrumador e inseguridad. Una de las claves para la sanación de John fue la información que Judith recibió en oración de que su madre y padre no querían realmente a este hijo. Ellos eran católicos devotos que ya tenían a una gran familia y la amaban profundamente. John fue un “error”, tras años después de los otros hijos, cuando su madre estaba en sus cuarentas y anhelando algo de descanso. Luego de que John nació, sus padres intentaron compensarlo. Pero de alguna manera, incluso antes, en el vientre, de una manera misteriosa por la cual un niño no nacido puede captar actitudes de los padres4, John supo que él no era deseado. Después, su amoroso pero tranquilo padre se apartó de él. Este rechazo se convirtió en un vacío en la vida del niño que requería de sanación. Judith aconsejó y oró por John intermitentemente por varios años. Él ahora está sanado tanto de la esquizofrenia y de la homosexualidad, felizmente casado y teniendo mucho éxito en su carrera.
Véanse: “Recursos para una Lectura Más Profunda” En Praying for the Unborn Child (London: Hodder and Stoughton, 1988; New York: Doubleday, 1989), del cual Judith y yo somos autores, escribí extensamente sobre la influencia (para bien o para mal) de las actitudes de los padres hacia el hijo no nacido. Este libro está disponible en la librería de Christian Healing Ministries.
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Hay tantas fuentes posibles de dolor, rechazo y conflicto que una lista completa tomaría páginas. Ese es el por qué es importante pasar tiempo hablando y escuchando. A lo largo del tiempo la persona por la que estás orando podrá recordar y compartir muchos recuerdos, tales como si sus padres querían una niña en lugar de un niño o si su madre lo vestía con ropa de niñas. Las posibilidades siguen y siguen, pero la mayoría de estos recuerdos confusos saldrán a la luz. El Espíritu Santo a veces ayuda al consejero, además, al revelar algo del trasfondo del homosexual que incluso él haya olvidado, y esto resulte ser la clave para la oración manifestando sanación interior y libertad. ¿Oramos por Liberación? A veces, como he mencionado, puede haber una necesidad para nosotros de orar por liberación de los espíritus malignos. Si estos espíritus están presentes y no oramos para sacarlos, ellos tenderán a bloquear cualquier cambio. Usualmente podemos simplemente concentrarnos en orar por sanación, pero hay espíritus que afectan a algunos homosexuales, espíritus que de hecho se identifican a sí mismos como: espíritus de homosexualidad, lujuria, pornografía, sadismo, adicción y otros. (Todos estos, excepto los primeros, pueden también influenciar a los heterosexuales). Me doy cuenta de que muchos lectores podrían no haber experimentado con esta clase de oración, pero si oras por suficientes personas, debes estar seguro de que en algún momento confrontarás la necesidad de estudiar este tema5. Me encontré por primera vez con los espíritus demoniacos cuando estaba orando por sanación y hubo una manifestación repentina y dramática en la cual el rostro de un individuo por el que había estado orando se le contrajo, la voz cambió, y la persona comenzó a gritar y a amenazarme. La mejor manera de orar, si debe pasar esto alguna vez, es, primero, ordenar al espíritu en el nombre de Jesucristo a dejar de atacarte, y luego, mirar a la persona a los ojos, y decir, serenamente pero con autoridad: “Te ordeno, espíritu de lujuria [o cualquier otro], en el nombre de Jesucristo, salgas y vayas donde Jesucristo, y nunca más regreses”. Probablemente tienes que hacer esto varias veces. Si no tienes familiaridad con estos fenómenos, puedes decidir que lo más sabio es mandar a los espíritus a dejar de manifestarse y luego derivarlo con una persona en la que confíes y quien tenga experiencia en el área de la oración de liberación.

He escrito un libro sobre este tema que debiera ayudar si no te es familiar la liberación: Deliverance from Evil Spirits: A Practical Manual (Grand Rapids, Mich.: Chosen Books, 1995). Véase www.christianhealingmin.org para más información.
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Concluyendo Nuestro Ministerio Al final de todas nuestras oraciones, queremos ser positivos, dejando a la persona en paz. Usualmente termino pidiendo a Jesucristo a llenar cualquier cosa que haya sido dejada vacía, y oro para que la persona sea llena de las virtudes positivas de la vida de Jesús. Si la persona ha sufrido rechazo –que Jesús también sufrió- podemos orar por que Jesús venga y llene a la persona con Su gran amor drenando su rechazo, para que Jesús sea verdaderamente un amigo y compañero para Él, para que sea como el apóstol Juan, el discípulo amado. Animo a la persona a leer la Biblia, y libros que enfaticen el amor de Dios, que el homosexual ha estado ansiando por toda su vida. El evangelio de Lucas, que subraya la compasión de Cristo, se convierte en una lectura especialmente buena.

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7 LA HISTORIA DE UN HOMOSEXUAL EN RECUPERACIÓN

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L texto siguiente fue tomado de una entrevista de Norma Dearing a Marlin Moore, quien estuvo una vez en el estilo de vida homosexual, pero que ahora está felizmente casado. Esta entrevista ocurrió mientras Norma servía en nuestro equipo en Christian Healing Ministries. P. Marlin, me gustaría pedirte que nos cuentes sobre tus antecedentes y qué es lo que Dios está haciendo en tu vida hoy. R. Estoy encantado de estar aquí y ser de cualquier ayuda que pueda. La homosexualidad es un tema amplio, un tema innovador ahora mismo en la Iglesia y en el mundo. Yo era el tipo de homosexual estereotipado, tanto como mi trasfondo familiar. Mi padre trabajaba para la CIA y viajaba extensamente, mientras que mi madre se quedaba en casa con nosotros. Así, emocionalmente, aunque mi padre proveía para nuestras necesidades físicas, simplemente no estaba allí. A una edad muy temprana, comencé a buscar en otros hombres aprobación y afirmación, porque mi papá no estaba allí. Probablemente a los cinco o seis años, comencé a notar que me sentía más atraído por los hombres o chicos que por las mujeres o chicas. No sabía desde cuando yo sólo estaba buscando afirmación, pero empecé a tener ansias de atención. Nunca sentí que encajara en lo absoluto en la escuela. Aunque anhelaba la atención de mis compañeros, no la conseguía. Entonces, algunos hombres comenzaron a acercárseme y a llevarme para volverme su amigo. Aquel fue el inicio de ello, yo ansiaba la atención que nunca tuve de mi papá. Inicié la actividad sexual a una edad muy temprana, creo que a los nueve años más o menos. A la edad de catorce trabajaba como ayudante de camarero, fue entonces cuando realmente me metí en ello. Un hombre mayor se hizo mi amigo y me sedujo lentamente, y pensé: Wow, a alguien realmente le gusto por lo que soy.

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P. Entonces, te sentías diferente y separado de los otros muchachos. Querías atención masculina que no estabas recibiendo de tu papá. R. Sí. Creo que todos nosotros, en todos los estilos de vida, ansiamos atención. Todos necesitamos ser necesitados. Cuando yo agregué a aquella necesidad natural el extraño sentimiento de desear a un varón más que a una compañera mujer, evadí aun mucho más a la mayoría de gente. Cuando se burlaban de mí en la escuela, mis compañeros me hacían sentir incluso más como si yo no encajase allí. Desde entonces entendí que esos otros chicos eran probablemente más inseguros que yo; ya que eran iguales a mí. Todas las raíces son las mismas: vergüenza, miedo, rechazo. Pensaba que yo era el único con esa clase de problemas. Yo sólo necesitaba tener a alguien. Y cuando vino aquella persona que me mostraba atención, la atrapé y fugué con ella. Estuve en el estilo de vida homosexual a escala completa por diez años. Tienes a todos estos hombres queriéndose unos a otros porque nunca tuvieron aquella clase de atención. Y tienes a dos personas muy disfuncionales ansiándose la una a la otra, y, aunque no es totalmente satisfactorio, te conformas con eso. Sabes que hay algo que falta, pero aún lo eliges: Esto es mejor que nada. P. ¿Qué cambió tu vida, Marlin? ¿Qué te sacó de aquel estilo de vida? R. Es tan irónico que la persona que Dios usó fue la esposa de mi mejor amigo. Ella me pidió ir a un avivamiento en su iglesia, y le dije que sí. Yo fui criado con un trasfondo metodista, y por ello tenía plantada una semilla en mí a una edad muy temprana que distinguía lo bueno de lo malo. Aquello fue una gran ayuda. Yo clamaba cada noche cuando me iba a la cama. Así que había algo guiándome. Fui con ella a aquel avivamiento la primera noche, y luego volví la segunda noche y tomé por decisión por Cristo. P. ¿Cuánto te tomó salir del estilo de vida homosexual? R. No fue instantáneo. Luché por años y años con ello, y retrocedí y avancé por mucho tiempo. Ha sido un largo camino fuera. Para mí es como ser un alcohólico. Es una cuestión de cada día. Debo mantener mi vigilancia espiritual. P. ¿Estuviste involucrado en otras cosas que lo empeoraron? R. En pornografía. Estaba muy, pero muy metido en la pornografía. Mi mente estaba empapada de ella. No podía mirar a la gente sin pensar en ella sexualmente. Dios me dio una simple clave, y fue decir la Escritura en voz alta. El problema era que yo estaba batallando en mi mente, y era como un juego de ping pong,
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buenos pensamientos batallando de aquí para allá en contra de los malos pensamientos. Pero cuando comencé a decir la Escritura en voz alta, en verdad que me ayudó. Mientras hablaba, no podía pensar en nada más fácilmente. Por eso, aquello es una gran, gran clave para cualquiera. Limpiaba mi mente fácilmente. P. ¡Eso es maravilloso! ¿Y qué había sobre orar en el Espíritu? R. Sí. Yo terminaba contra la pared cuando Satanás me estaba tentando, pero cuando oraba en lenguas, el Espíritu Santo entraba y tomaba el control. También, cuando oras en el Espíritu [es decir, en lenguas], te edificas en el reino del Espíritu. Por eso es una gran clave. La alabanza, la adoración y cantos son muy poderosos también. Ellos mantienen mi mente centrada en Dios. P. Marlin, ¿crees que las iglesias están cometiendo errores en cómo ministran en esta área? R. Yo creo que están cometiendo algunos errores drásticos, pero estos resultan a partir de la ignorancia de cómo lidiar con la homosexualidad. Las iglesias deben aprender que la homosexualidad es una conducta aprendida. Se ha arraigado en nosotros desde una edad temprana y necesitamos sanación interior –lo cual Dios puede hacer- y tomar la decisión de abandonar ese estilo de vida. Una iglesia descubre que toma tres años salir del estilo de vida homosexual, siempre y cuando los homosexuales reciban amor y oración de sanación. Tenemos que aprender a cómo orar con la imposición de manos. Y necesitamos mucha paciencia, porque tenemos miedo de mostrarnos tal como somos, porque la gente nos juzga muy rápidamente. P. ¿Nos contarías la historia que me narraste sobre la mujer que ayudó a una lesbiana a cambiar en su orientación? R. Aquello fue muy interesante. Conocí a esta joven mujer bautista en una conferencia de Exodus. Ella le estaba pidiendo a Dios que le muestre algo que ella pudiese hacer y fuese significativo. Poco después una lesbiana comenzó a trabajar a su lado, que se vestía como hombre, actuaba como hombre y hablaba como hombre. Me sorprendió escuchar la historia de lo que pasó en el plazo de dos años. La joven estaba orando por dirección de cómo ministrar a la lesbiana, y Dios la dirigió a invitar a la mujer a su estudio bíblico. Ella dijo: Dios, no quiero. Esta mujer nunca encajará en el grupo. Dios respondió: Bueno, pídeselo de todas maneras. Así que ella lo hizo, y la mujer estuvo de acuerdo en venir. Cuando llegó el tiempo para el estudio, llegó la mujer lesbiana, acompañada por su pareja. La bautista, que había sido criada quisquillosamente, pensó: Esto

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es increíble. ¿Qué voy a hacer? Dios la dirigió sencillamente: Ámala allí donde se encuentre. Eso es exactamente lo que ella hizo. ¡Y la lesbiana fue salva* en pocas semanas! Pero ella y su pareja permanecieron juntas. Incluso, por un año la bautista ministró a esta mujer. Y ella seguía diciendo: Pero Dios, está mal. Ellas no pueden vivir juntas, tienen que separarse. Y Dios dijo: Solo déjalas en paz. En Mi Tiempo ocurrirá. Un año después dijo la lesbiana: “De verdad siento que debo ser bautizada”. ¡Y por inmersión! Entonces, en un plazo de dos días, ella vino adonde la bautista y dijo: “Sabes, le he pedido a mi pareja que se mude a otro lugar. Dios me ha hablado”. Y durante el año siguiente su pareja fue bautizada también. Esto es más que una buena historia, porque nos enseña que no podemos decirles solamente a los homosexuales: “No tienes que hacer esto o aquello”. Tendemos a juzgar a la gente, pero Dios me ha enseñado a través de mucha experiencia que tenemos que amar a la gente allí donde se encuentre y dejar que Dios la cambie. Si la bautista hubiese dicho en la primera oportunidad, “Tienen que separarse”, aquella mujer nunca hubiese tenido la palabra plantada en ella con el tiempo para crecer, y su pareja nunca hubiese tenido un año para crecer en su entendimiento. De esta manera, gracias a su paciencia, ambas llegaron a conocer a Dios. P. Marlin, ¿qué le dirías a las personas que ministran a los homosexuales heridos? R. Yo creo –y estoy repitiendo lo mismo- que debemos amarlos en donde se encuentren y no juzgarlos. Amarlos y ver a Jesús en ellos es sanador, y les traerá sanación a través de ello. Tenemos que aprender que no solamente podemos imponer manos y echar fuera demonios, y que luego estarán bien. La conducta homosexual es aprendida, y toma tiempo desaprender la conducta. También, si vas a salir del estilo de vida, necesitas un lugar adonde ir. Las iglesias y consejeros necesitan saber que un homosexual no puede solamente salir del estilo de vida y no tener un lugar adonde ir. ¿Puede alguien en nuestras iglesias abrir una puerta y dejarles quedarse por un año para que puedan recibir la dirección y amor que necesitan? Ellos necesitan aprender que el cristianismo es un camino, y cuando el Espíritu Santo revele que debe hacerse en ciertos momentos, Dios les dará lo que necesiten en aquel momento, y la sanación que necesiten. Pero sobre todo yo diría: Ámalos donde se encuentren y no los juzgues.
N.d.T.: Al tratarse de una protestante usa la frase ser salvo al describir el momento del inicio de conversión. Y luego describe la iniciación sacramental propia de los bautistas.
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P. Tú tienes familiaridad con las enseñanzas de Elizabeth Moberly acerca de la gente homosexual que necesita de amor y alimento del padre del mismo sexo. ¿Qué quisieras decirles a los pastores y ministros de oración sobre esta necesidad? R. Es vitalmente importante para ellos notar si es que hay jóvenes como yo que no se adapten mucho, así como el gay adulto me notó, vino a mi lado y me mostró atención. ¿Dónde estaba el hombre cristiano que podría haber venido a mi lado como mi padre, como un modelo de rol y un mentor? Yo creo que faltan en las iglesias. Los pastores juveniles podrían comenzar a aprender qué detectar: la vergüenza, los chicos que no se adapten bien. ¿Qué hay sobre el chiquillo de pie y alejado en una esquina por sí mismo? Incluso los niños cristianos se burlan. Estemos vigilantes, seamos sensibles. P. Estás diciendo Marlin, que las iglesias necesitan involucrarse y proveer de mentores varones, especialmente cuando muchos chicos están siendo criados en hogares monoparentales**. Ellos necesitan afirmación de varones cristianos en las iglesias. R. Sí, creo que es lo más importante que pueden hacer para prevenir la homosexualidad. Ojala yo hubiese tenido eso. Los varones cristianos y pastores deben involucrarse cuando los chicos estén bordeando los doce, trece y catorce años –justo rozando la pubertad- y guiarlos1. Esto ahorraría muchas angustias a muchos chicos allá afuera. P. Ahora estás casado y tienes hijos propios. Y no hablas solamente de estos problemas, estás haciendo algo con ello. ¿Puedes contarnos de ello? R. Nos estamos reuniendo y apoyando a homosexuales que deseen salir de su estilo de vida. Intentamos darles el amor y dirección de la que hemos estado hablando. Y acepto compromisos en iglesias y grupos para compartir lo que he aprendido y para corregir la ignorancia que está allá afuera, así como también animo a los homosexuales a cambiar su estilo de vida. ________________________________________ Por favor, nótense varios puntos clave que Marlin Moore está mostrando aquí. El más extraordinario es que él advierte en contra de moverse demasiado rápido al exigir cambios inmediatos en la vida de la otra persona. Estoy seguro
**

Monoparental quiere decir que esté a cargo de sólo el padre o sólo la madre.

1 Lamentablemente, ha habido muchos escándalos recientes con varios líderes juveniles y pastores involucrándose sexualmente con chicos pequeños (pedofilia) o adolescentes (efebofilia) en sus congregaciones de fieles. Este abuso sólo puede llamar la atención a la necesidad subyacente de quebrar este patrón que va de generación a generación, al tener a adultos maduros, sin necesidades disfuncionales subyacentes en ellos, dando afecto y dirección a nuestra juventud necesitada.

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La historia de un homosexual en recuperación

de que los cristianos podrían considerar esta perspectiva gradual como suave o pecado. Pero esta cautela me recuerda algo que sucedió hace muchos años cuando vivía en St. Louis, Missouri, y era parte del ministerio en Merton House. Las monjas católicas viviendo allí estaban ministrando a una enfermera que vivía con su pareja lésbica. Estas monjas hicieron precisamente lo que Marlin recomienda: Oraron con ella, la afirmaron*, y amaron sin hacerle exigencias que no podía aceptar en aquel momento. Ellas simplemente la guiaron a Cristo y la animaron a orar. En cuestión de meses ella recibió en oración que debía dejar el estilo de vida lésbico, pero tenía miedo de la devastación que esto podía causarle a su pareja, a quien ella cuidaba profundamente. Por esto, permanecieron juntas como pareja mientras ella seguía orando. Entonces una noche, semanas después, Jesús se le apareció a su compañera y le dijo gentilmente que debía abandonar el estilo de vida lésbico. Cuando compartió esto con la enfermera, quedó sorprendida de descubrir que la enfermera había llegado a la misma conclusión semanas antes. Así terminó la relación lésbica, dos personas se reconciliaron con Dios y se separaron la una de la otra en paz. Recuerdo que mi amigo Tommy Tyson decía frecuentemente: “El cristianismo es un trabajo por dentro”. El Espíritu Santo trabaja desde dentro de nosotros, más que a través de una imposición de leyes desde afuera. Marlin Moore también subraya que esta clase de sanación usualmente toma mucho tiempo y paciencia. La causa raíz de la homosexualidad no es usualmente sencilla, y el consejo y oración que cada persona necesita es único. Esto nos deja con una pregunta mayor: ¿Dónde encontraremos personas dispuestas a pasar tiempo y dedicar sus vidas a las personas heridas y lastimadas del mundo?
Cuando Jesús vio las multitudes, sintió pena por ellos porque estaban vejados y abatidos, como ovejas sin pastor. Entonces le dijo a sus discípulos: “La cosecha es abundante, pero los obreros son pocos, así que pidan al Señor de la cosecha que mande obreros a ella”. Mateo 9, 36-38.

N.d.T.: Debe entenderse esto como que la afirmaron su sentido de dignidad, y no su lesbianismo. Eso sería un contrasentido.
*

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¿Puede ser sanada la homosexualidad?

8 AL HOMOSEXUAL QUE QUISIERA CAMBIAR

M

e doy cuenta de que hay mucho más que debe decirse sobre cómo abordar la oración si tienes una orientación homosexual y estás considerando un cambio de vida. Mi propósito, como dije al principio, no fue escribir un libro completo sobre este complejo asunto. Pero puedo ayudarte a comenzar en tu camino con varias sugerencias prácticas. Encuentra un Consejero Sabio Si puedes encontrar un psicoterapeuta que crea en la posibilidad de cambio, esto puede ser de gran ayuda. Incluso será mejor si puedes encontrar a un consejero que también ore con sus pacientes por sanación interior. Conozco a una que oraba así como aconsejaba a sus pacientes homosexuales y lesbianas. De un total de 20 clientes así, todos fueron eventualmente transformados en su orientación. También es ideal que puedas encontrar a un sacerdote o ministro que te ayude con dirección espiritual, especialmente uno que conozca como orar por sanación interior. Lee Una manera en la que todos podemos aprender más sobre el complejo tema de la homosexualidad es leyendo sobre la materia. Algunos libros tratan del asunto de una manera general, tales como Homosexuality and the Politics of Truth (Homosexualidad y la Política de la Verdad) de Jerry Satinover. En esta presentación clara y persuasiva de las dimensiones psicológicas, científicas, y morales de la homosexualidad, el Dr. Satinover intenta aclarar muchas ideas erradas populares y falsedades descaradas que empañan las discusiones sobre el tema. Si, por otra parte, estás intentando cambiar tu estilo de vida sexual, harías bien en leer una de las guías más prácticas que recomiendan varios pasos que debes tomar para salir de la homosexualidad. Algunos de los mejores de estos libros han sido escritos por hombres que ellos mismos han vivido a través del proceso completo de transformación. Más que abrumarte con una larga lista, te

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Al homosexual que quisiera cambiar

mencionaré sólo uno, Growth into Manhood (Crecimiento en Hombría), de Alan Medinger, como una excelente guía práctica1. Ya que Alan Medinger pasó años en el estilo de vida homosexual (ahora es un esposo feliz y padre), éste escribe con empatía sobre los pasos y proceso gradual involucrado en el cambio. Su libro, subtitulado Resuming the Journey (Resumiendo el Viaje), tiene capítulos titulados como “La Manera en la que se Desarrolla un Hombre”, “¿Qué Salió Mal en Nuestras Vidas?” y “Derrotando al Pasado”, que dan cierta idea de su perspectiva gentil y paso a paso. Este libro es sólo uno de muchos excelentes libros sobre la material (véase “Recursos para una Mayor Lectura” p. 53), pero ya que necesitas comenzar en algún lugar con un plan esperanzador, este sería un buen libro para empezar. También podrías escribir, enviar un correo electrónico, o llamar a Exodus, Regeneration o Desert Stream y hacer que te pongan en la lista de correos para recibir sus boletines. Encuentra Apoyo y Oración Es clave en tu sanación para ti encontrar el apoyo de amigos cristianos que puedan comprenderte, amarte y orar por ti. Exodus, Regeneration y Desert Stream, todos ellos tienen redes a lo ancho de la nación (de los Estados Unidos)*. Si un capítulo local de uno de estos grupos (o de otro grupo más pequeño) se localiza en tu área, asegúrate de ponerte en contacto con ellos. Estas maravillosas organizaciones también tienen excelentes publicaciones disponibles. Quizás la mayor organización es Exodus, la cual puedes contactar con miras a encontrar el grupo más cercano en tu área para la recuperación de homosexuales (véase p. 54). Intenta encontrar la motivación de un grupo de apoyo al que pueda llegarse en auto.

1 Alan Medinger, Growth into Manhood: Resuming the Journey (Colorado Springs, Colo.: Waterbrook Press, 2000). * Exodus Latinoamérica en español: www.exoduslatinoamerica.org, y Desert Stream en español para latinoamericanos: http://www.desertstream.org/Groups/1000057445/Desert_Stream_Ministries/Espanol/Espanol.aspx

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¿Puede ser sanada la homosexualidad?

9 EN CONCLUSIÓN

D

éjame resumir lo que este librito ha intentado decir sobre la transformación de la homosexualidad.

1. La orientación hacia el mismo sexo del homosexual usualmente resulta una opción dada y no querida. 2. Sin embargo, el homosexual no resulta ser creado con aquella condición, ya que ningún gen gay ha sido descubierto. 3. La orientación hacia el mismo sexo usualmente comienza a inicios de la infancia. Sin duda, el homosexual no debe ser culpado como si él hubiese elegido la orientación. Los homosexuales son tan dignos de amor como cualquier otro. 4. La necesidad por afecto del mismo sexo en un varón homosexual debe ser satisfecha de alguna manera, ya sea a través de una amistad profunda de otro varón o por Dios llenando aquella necesidad a través de la oración de sanación. 5. Aunque un homosexual no elija la orientación hacia el mismo sexo, no va a involucrarse en actividad sexual. 6. La oración de sanación interior, y eventualmente de liberación, puede cambiar la orientación del homosexual instantáneamente. 7. Ordinariamente, la oración de sanación interior, unida a la consejería, es un proceso que requiere paciencia y tiempo. Las buenas nuevas son que, para el homosexual que lo desee, Jesús puede transformar su orientación sexual. Como escribió San Ireneo: “¡La gloria de Dios es un hombre plenamente vivo”.

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Apéndice: ¿Pueden también las lesbianas cambiar su orientación sexual?

APÉNDICE ¿PUEDEN TAMBIÉN LAS LESBIANAS CAMBIAR SU ORIENTACIÓN SEXUAL?

E

n muchas maneras lo que hemos dicho acerca de la homosexualidad masculina es también verdad en el lesbianismo. Sus causas son complejas y no hay dos personas parecidas. Las raíces van mucho más profundamente que el simple deseo físico por sexo. Y la atracción de una lesbiana hacia otra mujer no es solamente el resultado de una decisión consciente. Así como está mal culpar a los homosexuales por su orientación sexual, está mal culpar a las lesbianas por la suya. Su atracción emocional hacia el mismo sexo no es el problema, sino que es realmente parte de la solución, en que señala hacia una necesidad profunda de recibir amor y afirmación como parte del patrón ordinario de crecimiento y maduración. Ordinariamente la necesidad de la lesbiana es sentir el amor de su madre. Cuando aquello sucede, la mujer crece para admirar a su madre y aprende a sentir orgullo por su propia identidad como mujer. Pero si su necesidad por el amor de su madre es insatisfecha, permanece como un deseo profundo hasta que sea satisfecho. La lesbiana es lo suficientemente sensible para sentir esta necesidad de una manera muy profunda. Como con los homosexuales varones, la dificultad radica no en la necesidad de amor hacia el mismo sexo y de afirmación, sino en la dirección de esta necesidad hacia la actividad sexual. Las lesbianas difieren de los homosexuales varones, sin embargo, de varias maneras importantes. Una diferencia es simplemente que ellas conforman una parte más pequeña de la población total, algo del 2 por ciento, comparado con los estimados del número de homosexuales varones, que varía del 3 al 6 por ciento. Quizás esto es porque las madres están generalmente más vinculadas emocionalmente a sus hijas que los padres a sus hijos. Una diferencia más importante, sin embargo, proviene del don especial que tienen las mujeres para buscar relaciones que sean íntimas y permanentes, en oposición al fuerte deseo sexual de los hombres llevado a encontrar salidas a sus apetitos físicos. Una antigua lesbiana, ahora casada, escribe que muchas lesbianas leen novelas eróticas, románticas. Pero ella continua declarando:
Contrasta aquella con la conducta de algunos varones gay que se comprometen en encuentros sexuales anónimos con otros varones en un parque, baño de centro comercial o sauna, sin incluso saber el nombre de los otros. Yo especularía que la mayoría de mujeres no considerarían incluso esta forma de expresión sexual, incluso en los extremos de la adicción. No, los saunas y los clubes de sexo para lesbianas son aún

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¿Puede ser sanada la homosexualidad?
la minoría de la experiencia lésbica debido al rezago de nuestro propósito original para tener una relación1.

Los homosexuales varones tienden a ser muy promiscuos, teniendo a veces cientos de compañeros sexuales. Las lesbianas, en contraste, tienden a preferir pocas compañeras. En consecuencia, de acuerdo a una encuesta, el 78 por ciento ha experimentado relaciones de larga duración, y el 93 por ciento de éstas eran exclusivas. Una lesbiana claramente busca una amistad íntima, fundamentada con otra mujer. Las amistades saludables son vitales. El problema surge cuando la amistad se convierte en capricho, y luego, más allá, en física. No obstante, ya que el tipo de sexo en que se involucran las parejas lésbicas se expresa ordinariamente como caricias y masturbación mutua, ellas evitan los graves problemas de salud en que los homosexuales varones incurren mediante las relaciones anales. Algunas hijas fueron abusadas sexualmente cuando eran pequeñas, y este abuso puede haber vuelto cualquier atracción hacia los hombres en aversión. Otras hijas llegan a despreciar la sumisión y debilidad de sus madres y crecen para admirar el poder y la fuerza de sus padres. Estos diferentes factores crean dos tipos de lesbianas. Aquellas que admiran la fuerza de los hombres y modelan sus identidades en ser fuertes tienden a ser las compañeras dominantes cuando forman pareja, mientras que otras, deseando ser apreciadas buscan mujeres dominantes como pareja, que puedan actuar como sus protectoras. Estos dos tipos tienen diferentes necesidades profundas, sin embargo, ambas requieren de sanación para aceptarse y apreciar su femineidad. Sin importar cómo se manifieste la atracción misma hacia el mismo sexo, la necesidad humana fundamental de amor y afirmación radica en la raíz de la sanación que la lesbiana busca instintivamente. Quizás las lesbianas están más cerca del corazón de la realidad al rechazar instintivamente una burda solución sexual al vacío de sus vidas, por ejemplo, la promiscuidad, y buscan en vez de ello una relación profunda y más permanente. Felizmente he descubierto por la experiencia que las lesbianas así como los homosexuales pueden cambiar en su orientación. ¡Y no es que sea fácil! Tiempo, paciencia y el dolor del sacrificio, todos son necesarios. Pero para la lesbiana que desea cambiar, todo lo que dije sobre los homosexuales varones sigue siendo verdad. Judith aconsejó a catorce lesbianas que deseaban cambiar. Su programa incluía oración de sanación interior, y tomaba, en promedio, unos seis meses. Todas las catorce fueron transformadas en su orientación sexual. “Para aquel que está en Cristo, hay una nueva creación. La vieja creación ha pasado, y ahora la nueva está aquí” (2 de Corintios). Mis convicciones y
1

Anne Paulk, Restoring Sexual Identity: Hope for Women Who Struggle with Same Sex Identity (Eugene, Ore.: Harvest House Publishers, 2003), 164.

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Apéndice: ¿Pueden también las lesbianas cambiar su orientación sexual?

experiencia me ha llevado a la firme esperanza de que los homosexuales de ambos sexos que deseen cambiar –no sólo su estilo de vida, sino también su orientación- ¡descubrirán que realmente pueden convertirse en la “nueva creación” que San Pablo sostiene como nuestro ideal!

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RECURSOS PARA UNA MAYOR LECTURA
Bennett, Rita. You Can Be Emotionally Free. North Brunswick, N.J.: Bridge-Logos Publishers, 1982. Bergner, Mario. Setting Love in Order. Grand Rapids, Mich.: Baker Books, 1995. Comiskey, Andrew. Pursuing Sexual Wholeness. Lake Mary, Fla.: Creation House, 1989. Foster, David Kyle. Sexual Healing. Ventura, Calif.: Regal Books, 2005. Gagnon, Robert A. J., The Bible and the Homosexual Practice: Texts and Hermeneutics, Nashville: Abingdon Press, 2001. Laaser, Mark, Ph. D. Faithful and True: Sexual Integrity in a Fallen World. Grand Rapids, Mich.: Zondervan Publishing House, 1992. Medinger, Alan. Growth into Manhood: Resuming the Journey. Colorado Springs, Colo.: Waterbrook Press, 2000. Moberly, Elizabeth R. Homosexuality: A New Christian Ethic. Greenwood, S. C.: The Artic Press, 1983. Payne, Leanne. The Broken Image. Grand Rapids, Mich.: Baker Books, 1981. _____________. Crisis in Masculinity. Grand Rapids, Mich.: Baker Books, 1985. Sandford, John y Paula Sandford. Healing the Wounded Spirit. Tulsa, Okla.: Victory House Inc., 1985. Satinover, Jeffrey, M.D. Homosexuality and the Politics of Truth. Grand Rapids, Mich.: Baker Books, 1996. Seamands, David A, Healing of Memories. Wheaton, Ill.: Victor Books, 1985. Worthen, Anita y Bob David. Someone I Love is Gay. Downers Grove, Ill.: InterVarsity Press, 1996.

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Organizaciones

ORGANIZACIONES
Para recibir ayuda en la Iglesia Católica, contacte a Courage, St. John the Baptist Church and Friary, 210 W. 31st. St. New York, NY 10001; (212) 268-7150; email: NYcourage@aol.com. En español puede visitarse: www.courage-latino.org Desert Stream, P.O. Box 9999, Kansas City, MO 64134; (866) 3590500; www.desertstream.org. En español puede consultarse a: http://www.desertstream.org/Groups/1000057445/Desert_Stream_Ministries /Espanol/Espanol.aspx Exodus Global Alliance, P.O. Box 21039, Ajax, Ontario, Canadá L1S7H2; (416) 283-9797; www.exodusglobalalliance.org. Exodus International, North America; P.O. Box. 540119, Orlando FL 32859; (407) 599-6872; www.exodus.to. Exodus International es una coalición mundial de ministerios cristocéntricos para homosexuales luchando. La lista de miembros de Exodus incluye información de cien ministerios en los Estados Unidos y Canadá. Contacta esta organización para una lista de referencias u otra información. Puede consultarse en español: www.exoduslatinoamerica.org Para recibir ayuda en la Iglesia Metodista, contacte a Transforming Congregations, P.O. Box 580, Millsboro, DE 19966; (215)752-9655. Para recibir apoyo dentro de la Iglesia Presbiteriana (PCUSA), contacte One-ByOne, P.O. Box 10055, Rochester, NY 14610. Regeneration , P.O. Box 9830, Baltimore, MD 21284-9830; (410) 661-0284; fax: (410) 882-6312; www.regenerationministries.org. Regeneration News es el boletín mensual del ministerio Regeneration. Ofrece artículos significativos y útiles para el hombre o mujer venciendo a la homosexualidad y para cualquier cristiano que tenga interés en el tema. Regeneration News revisa los últimos libros cristianos sobre la homosexualidad.

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Francis MacNutt nació en 1925. Diez días antes de entrar a la escuela de medicina fue llamado al ejército y sirvió como un técnico en cirugía durante la Segunda Guerra Mundial. Luego de obtener su grado de Bachillerato en la Universidad de Harvard y una Maestría en Humanidades en Oratoria y Drama de la Universidad Católica de América, ingresó a la Orden Dominica, estudió para ser sacerdote católico y se ordenó en 1956. Recibió su doctorado en teología del Instituto Aquinas de Teología, en donde luego fue designado para enseñar homilética. Francis experimentó el bautismo del Espíritu Santo en 1967 y aprendió sobre la oración de sanación del Reverendo Tommy Tyson y de Agnes Sanford. Él fue uno de los primeros sacerdotes católicos en involucrarse en la renovación carismática. Entrando al ministerio de predicación a tiempo completo, comenzó a viajar por todo el mundo y a escribir libros sobre el tema de la sanación. Su libro Healing-Sanación (Ave Maria Press) ha vendido más de un millón de ejemplares en los Estados Unidos solamente. Sus otros cinco libros sobre sanación incluyen Deliverance from Evil Spirits-Liberación de Espíritus Malignos (Chosen Books). En 1975 Francis conoce a Judith Sewell en Jerusalén, donde ella era misionera. Cinco años después se casaron y establecieron en Clearwater, Florida. Él y Judith, una psicoterapeuta, fueron autores de Praying for Your Unborn ChildOrando por Tu Hijo No Nacido (Doubleday). Juntos fundaron Christian Healing Ministries (CHM) y, llevando a sus dos hijos con ellos, viajaron ampliamente, hablando como equipo. En 1987 mudaron la sede del ministerio a Jacksonville, Florida, invitados allí por la diócesis episcopal de Florida. El ministerio de enseñanza se realiza mediante conferencias, seminarios, libros, cintas y compromisos para ponencias de los MacNutt y miembros de su equipo así como a ponentes invitados. Además de orar y aconsejar, CHM ha establecido relaciones con otros ministerios cristianos y consejeros alrededor del mundo para propósitos de establecer redes de apoyo y colaboración. Para mayor información contacte a: Christian Healing Ministries, Inc. P.O. Box 9520 Jacksonville, FL 32208 (904) 765-3332 www.christianhealingmin.org

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