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Repaso de la Escuela del Ministerio Teocrático

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Repaso de la Escuela del Ministerio Teocrático En la semana del 28 de junio de 2010, el superintendente de la Escuela del Ministerio Teocrático dirigirá

un repaso de veinte minutos utilizando las preguntas que aparecen a continuación. Dicho repaso se basara en las asignaciones de las semanas del 3 de mayo al 28 de junio de 2010. 1. ¿Qué nos indican las expresiones de duelo del rey David tras la muerte de Abner? (2 Sam.3:31-34.) (w05 15/5 pág. 17 parr, 5; w06 15/7 pág. 21 parrs. 9, 10.)
3:31-34; 4:9-12. David es un ejemplo de lo que significa no guardar rencor ni ser vengativo. 9 Saúl no fue el único que actuó traidoramente. Por ejemplo, el general del ejército de David, Joab, asesinó a Abner, quien era pariente de Saúl. Por su parte, Absalón, hijo de David, conspiró para acceder al trono de su padre. Y Ahitofel, el consejero de confianza de David, también lo traicionó (2 Samuel 3:22-30; 15:117, 31; 16:15, 21). Aun así, David no se convirtió en una persona quejumbrosa y amargada, ni le dio la espalda a la adoración verdadera. Todo lo contrario: las adversidades lo impulsaron a aferrarse a Jehová y mantener la excelente actitud que demostró cuando huía de Saúl. En aquel tiempo cantó: “Muéstrame favor, oh Dios, muéstrame favor, porque en ti mi alma se ha refugiado; y en la sombra de tus alas me refugio hasta que pasen las adversidades” (Salmo 57:1). 10 En la actualidad no tenemos motivos para quejarnos de traición dentro de la organización de Dios, pues ni Jehová ni sus ángeles ni los pastores espirituales toleran en la congregación cristiana a traidores impíos. Sin embargo, todos nos encaramos a la imperfección humana, tanto la propia como la de otros siervos de Dios.

2. ¿Qué error cometió Natán, y por qué no lo rechazó Jehová como su profeta? (2 Sam. 7:3.) (rs pág. 158 párr. 8.)
El profeta Natán instó al rey David a que prosiguiera con lo que estaba en su corazón respecto a la construcción de una casa para la adoración de Jehová. Pero luego Jehová dijo a Natán que informara a David que él no sería quien la edificaría. Jehová no rechazó a Natán por lo que este había dicho anteriormente, sino que siguió empleándolo porque Natán humildemente rectificó el asunto cuando Jehová se lo aclaró. (1 Cró. 17:1-4, 15.)

3. ¿Cómo se cumplieron las palabras de 2 Samuel 7:14? (it-I pág. 1029 párr, 8; it-2 pág. 1182 párr. 5.)
Cuando Jehová hizo un pacto con David para un reino, le dijo que a su descendencia le correspondería el trono, pero si su dinastía o cualquiera de sus descendientes obraba impropiamente, sería censurado “con la vara de hombres y con los golpes de los hijos de Adán”. (2Sa 7:14; Sl 89:32.) Esta sentencia se cumplió cuando Jehová permitió que reyes de naciones paganas derrotaran a los reyes de Judá y, en particular, cuando Nabucodonosor el rey de Babilonia destronó al rey Sedequías de Jerusalén. (Jer 52:1-11.) Cuando Jehová hizo un pacto con David para el reino, dijo sobre la línea de reyes de la dinastía davídica: “Yo mismo llegaré a ser su padre, y él mismo llegará a ser mi hijo. Cuando él haga mal, entonces ciertamente lo censuraré con la vara de hombres y con los golpes de los hijos de Adán”. (2Sa 7:14.) La vara de disciplina que Jehová utilizaría como Padre era la autoridad de los gobiernos del mundo, como Babilonia. Esta nación fue utilizada para derribar el reino de Dios en las manos de los reyes de la línea de David, hasta ‘que viniese aquel que tenía el derecho legal’. (Eze 21:27.) En el año 70 E.C., los ejércitos romanos mandados por el general Tito fueron una “vara” para ejecutar castigo sobre la Jerusalén infiel. (Da 9:26, 27.)

4. ¿Cómo fue una muestra de amor leal lo que David hizo por Mefibóset, y qué efecto debe tener esto en nosotros? (2 Sam . 9:7.) (w02 15/5 pág. 19 párr. 5.)
5 Comparemos el caso anterior con la hospitalidad del rey David a Mefibóset, el hijo de su amigo Jonatán. David le dijo: “Tú mismo comerás pan a mi mesa constantemente”, y le explicó la razón: “Sin falta ejerceré bondad amorosa para contigo por causa de Jonatán tu padre” (2 Samuel 9:6, 7, 13). Con acierto se denomina bondad amorosa, no mera bondad, a la continua hospitalidad de David, pues fue una prueba de su lealtad a una relación establecida previamente (1 Samuel 18:3; 20:15, 42). Del mismo modo, los siervos de Dios de la actualidad son bondadosos con la humanidad en general, pero expresan continua bondad amorosa, o amor leal, a aquellos con quienes comparten una relación aprobada por Dios (Mateo 5:45; Gálatas 6:10)

5. ¿Qué aprendemos de la relación del Ittai, el guitita, con el rey David'?(2 Sam. 15:19-22.) (w09 15/5 págs. 27, 28.) Ittai, un ejemplo de lealtad
“GRANDES y maravillosas son tus obras, Jehová Dios, el Todopoderoso. Justos y verdaderos son tus caminos, Rey de la eternidad. ¿Quién no te temerá verdaderamente, Jehová, y glorificará tu nombre, porque solo tú eres leal?” Esta canción de alabanza, interpretada en los cielos por “los que salen victoriosos de la bestia salvaje y de su imagen”, destaca la lealtad del Creador (Rev. 15:2-4). Y Jehová espera que sus siervos cultiven esa misma cualidad (Efe. 4:24). Satanás, en cambio, está tratando por todos los medios de alejar de Dios a los seres humanos que le sirven. Aun así, la mayoría de ellos continúan siendo leales, incluso en las circunstancias más severas. ¡Y cuánto valora Jehová esa lealtad! La Biblia nos asegura que él “es amador de la justicia, y no dejará a los que le son leales” (Sal. 37:28). A fin de ayudarnos a aguantar, Dios ha incluido en su Palabra el relato de muchos hombres que fueron leales. Uno de ellos fue Ittai el guitita. Un extranjero desterrado en Israel Ittai era un experimentado guerrero que, según parece, era originario de la famosa ciudad filistea de Gat, la misma ciudad que vio nacer al gigante Goliat y a otros temibles enemigos de Israel. Este guitita se fue al exilio seguido por 600 compatriotas suyos, y se asentó cerca de Jerusalén. Su nombre aparece de repente en el relato bíblico que habla de la huida del rey David a causa de la rebelión de su hijo Absalón. David conocía la situación en que se encontraban Ittai y sus hombres, y es probable que haya recordado los días en que él mismo tuvo que huir con 600 guerreros israelitas a Filistea y establecerse en los dominios de Akís, el rey de Gat (1 Sam. 27:2, 3). ¿Qué postura adoptarían Ittai y sus hombres ahora que Absalón se había rebelado contra el rey? ¿Apoyarían la rebelión, permanecerían neutrales, o se pondrían de parte de David? Para contestar esta pregunta, veamos lo que sucede mientras David está abandonando Jerusalén. En la salida de la ciudad, se detiene en un lugar llamado Bet-merhaq, nombre que significa “La Casa Lejana” y que probablemente alude a la última casa que hay en la ciudad, justo antes de cruzar el valle de Cedrón rumbo al monte de los Olivos (2 Sam. 15:17; nota). Aquí, David pasa revista a sus tropas mientras cruzan el valle. Con él están no solo sus leales súbditos israelitas, sino también los keretitas y los peletitas. Pero hay alguien más apoyándolo: sí, Ittai y sus 600 guerreros (2 Sam. 15:18). El rey comprende que Ittai también se halla en circunstancias difíciles por ser un exiliado, de modo que le dice: “¿Por qué debes ir tú mismo también con nosotros? Vuélvete y mora con el rey [evidentemente refiriéndose a Absalón]; porque tú eres un extranjero y, además, te hallas desterrado de tu lugar. Ayer fue cuando llegaste, ¿y acaso hoy te haré andar errante con nosotros, para ir cuando yo me vaya, adondequiera que me vaya? ¡Vuélvete y llévate a tus hermanos, y ejerza Jehová para contigo bondad amorosa y confiabilidad!” (2 Sam. 15:19, 20).

Demostrando su inquebrantable lealtad, Ittai responde: “¡Tan ciertamente como que vive Jehová y que vive mi señor el rey, en el lugar donde llegue a estar mi señor el rey, sea para muerte o para vida, allí es donde tu siervo llegará a estar!” (2 Sam. 15:21). Es posible que esta respuesta le haya hecho recordar a David las palabras de Rut, su bisabuela (Rut 1:16, 17). De modo que, conmovido, le dice: “Anda y cruza [el valle de Cedrón]”. De acuerdo con el relato, “Ittai el guitita cruzó, y también todos sus hombres y todos los pequeñuelos que estaban con él” (2 Sam. 15:22). “Para nuestra instrucción” Romanos 15:4 señala: “Todas las cosas que fueron escritas en tiempo pasado fueron escritas para nuestra instrucción”. ¿Qué lecciones nos enseña Ittai con su ejemplo? Para empezar, pensemos en las posibles razones por las que apoyó lealmente a David. Aunque era un filisteo exiliado, reconoció que Jehová era el Dios vivo y que David era su ungido. Ittai vio más allá de la rivalidad que existía entre israelitas y filisteos. Él no veía a David como el hombre que había matado al gran guerrero Goliat y a muchos otros compatriotas suyos (1 Sam. 18:6, 7). Lo veía como un hombre de admirables cualidades que amaba a Jehová. Esta actitud le ganó tal respeto de David que quedó al mando de la tercera parte de las tropas del rey en la decisiva batalla contra las fuerzas de Absalón (2 Sam. 18:2). Hoy día, nosotros también tenemos que esforzarnos por ver más allá de las diferencias culturales, raciales y étnicas. Debemos hacer a un lado los prejuicios y las antipatías, y fijarnos en las buenas cualidades de los demás. El vínculo que se formó entre David e Ittai demuestra claramente que si llegamos a conocer y amar a Jehová, es posible superar esas barreras. Al meditar en el ejemplo de Ittai, conviene preguntarnos: “¿Soy yo leal al David Mayor, Jesucristo? ¿Demuestro mi lealtad predicando con entusiasmo y haciendo discípulos?” (Mat. 24:14; 28:19, 20). “¿Hasta dónde estoy dispuesto a llegar para probar mi lealtad?” Los cabezas de familia también pueden meditar en el ejemplo de Ittai y aprender de él. El juramento que este guitita le hizo al rey ungido de Jehová y su decisión de acompañarlo repercutieron en los hombres que lo seguían. Del mismo modo, las decisiones que toman hoy día los cabezas de familia para apoyar la adoración verdadera repercuten directamente en sus familias. Aunque tales decisiones den lugar a algunas dificultades temporales, no hay que olvidar esta garantía de la Biblia: “Con alguien leal [Jehová actuará] en lealtad” (Sal. 18:25). Después de mencionar la participación de Ittai en la batalla contra Absalón, la Biblia ya no vuelve a hablar de él. No obstante, este breve vistazo de su vida durante un período tan difícil del reinado de David nos enseña mucho sobre su carácter. El hecho de que se haya incluido su relato en la Biblia es una muestra más de que Jehová valora y recompensa la lealtad (Heb. 6:10).

6. Según las Escrituras, ¿cómo sabemos que la acusación de Zibá contra Mefibóset era falsa? (2 Sam. 16:1-4.) (w02 15/2 págs. 14, 15 párr, 11, nota. )
11 Más adelante, se clavó otra espina en la carne de Mefibóset. Su siervo Zibá lo calumnió ante el rey David, quien huía de Jerusalén por causa de la rebelión de su propio hijo, Absalón. Zibá afirmó que Mefibóset le era desleal y que se había quedado en Jerusalén con la esperanza de conseguir la gobernación real*. David le creyó y entregó a aquel mentiroso toda la propiedad del hijo de Jonatán (2 Samuel 16:1-4). * Un plan ambicioso como aquel no era propio de alguien tan humilde y agradecido como Mefibóset. Es muy probable que él conociera la fidelidad de su padre, Jonatán, quien aun siendo hijo del rey Saúl, reconoció con humildad que Jehová había escogido a David para ser rey de Israel (1 Samuel 20:12-17). Jonatán, un padre temeroso de Dios y amigo leal de David, no habría inculcado en el corazón de su pequeño la ambición por el poder real.

7. Cuando David le ofreció a Barzilai, de 80 años, la oportunidad de formar parte de la corte, ¿por qué recomendó este a Kimham? (2 Sam.19:33-37.2 Sam.19:33-37.) (w07 1/6 pág. 24 párr. 13.)
13 A pesar de que sus circunstancias habían cambiado debido a la edad, Barzilai hizo todo cuanto pudo para apoyar al rey nombrado por Jehová. Aunque reconoció que sus sentidos del gusto y del oído ya no eran los de antes, no se amargó; más bien, sin ningún egoísmo recomendó que Kimham recibiera los beneficios que a él se le ofrecían, demostrando así la clase de hombre que era. Muchas personas mayores de hoy manifiestan ese mismo espíritu desinteresado y generoso. Hacen lo que pueden por apoyar la adoración pura, sabiendo que “dichos sacrificios le son de mucho agrado a Dios”. ¡Qué bendición tener entre nosotros a siervos tan leales! (Hebreos 13:16.)

8. ¿Cómo hizo grande a David la humildad de Jehová? (2 Sam. 22:36. ) (w07 1/11 pág. 5 párr. 2; w04 1/11 pag, 29.)
No obstante, aun siendo todopoderoso, Jehová Dios es humilde. En una oración, el rey David le dirigió estas palabras: “Tú me darás tu escudo de salvación, y tu humildad es lo que me hace grande” (2 Samuel 22:36). ¿Por qué dijo David que Dios es humilde? Porque aunque los seres humanos son muy inferiores a él, Dios se preocupa por aquellos que desean agradarle y los trata con misericordia. Es como si Jehová se inclinara desde los cielos para cuidar con amor a sus siervos fieles (Salmo 113:5-7).

Qué significa para nosotros la humildad de Jehová DAVID fue un hombre que sufrió adversidades. Tuvo que soportar malos tratos a manos de su celoso suegro, el rey Saúl, quien intentó matarlo con una lanza en tres ocasiones y lo persiguió sin tregua por años, obligándolo a convertirse en un fugitivo (1 Samuel 18:11; 19:10; 26:20). Sin embargo, Dios estuvo de su parte, pues no solo lo libró de Saúl, sino también del resto de sus enemigos. Podemos, por tanto, comprender los sentimientos de David cuando cantó: “Jehová es mi peñasco y mi plaza fuerte y el Proveedor de escape para mí. Y tú [Jehová] me darás tu escudo de salvación, y tu humildad es lo que me hace grande” (2 Samuel 22:2,36). Puesto que David alcanzó cierta grandeza en Israel, ¿qué tuvo que ver la humildad de Jehová con ello? Cuando las Escrituras dicen que Jehová es humilde, no dan a entender que esté limitado en algún aspecto o que deba sumisión a alguien. Más bien, esta hermosa cualidad indica que siente una profunda compasión por aquellos seres humanos que de veras se esfuerzan por conseguir su aprobación, y que les muestra misericordia. En Salmo 113:6, 7 leemos: “[Jehová] está condescendiendo en tender la vista sobre cielo y tierra, y levanta al de condición humilde desde el polvo mismo”. Tal ‘condescender’ quiere decir que “se inclina para ver” o que “se humilla para mirar” (La Nueva Biblia Latinoamérica, 1995; La Biblia de las Américas). Así pues, Jehová ‘se inclinó’ o ‘se humilló’ desde los cielos para prestar atención a David, un hombre imperfecto, pero humilde, que deseaba servirle. Por eso, David nos asegura: “Jehová es alto, y, no obstante, al humilde lo ve” (Salmo 138:6). La misericordia, paciencia y compasión con que Dios lo trató debería reconfortar a todo el que procura cumplir la voluntad divina. Aunque como Soberano ocupa la posición más encumbrada del universo, Jehová está dispuesto a tratar con cada uno de nosotros. Este hecho nos infunde confianza en que podremos contar con su constante apoyo hasta en las más difíciles circunstancias. No hay por qué temer que nos olvide. En relación con su pueblo, el antiguo Israel, se dice que Jehová es aquel que “durante [su] condición abatida se acordó de [ellos]: porque su bondad amorosa es hasta tiempo indefinido” (Salmo 136:23). Al igual que David, los siervos de Jehová de la actualidad también experimentamos adversidades. Es posible que nos enfrentemos a las burlas de quienes no conocen a Dios, que estemos luchando con la mala salud o que hayamos perdido a un ser querido. Sea cual sea nuestra situación, si nuestro corazón es sincero, podemos acercarnos a Jehová en oración apelando a su misericordia. Él ‘se inclinará’ para prestarnos atención y escucharnos. El salmista escribió por inspiración divina: “Los ojos de Jehová están hacia los justos, y sus oídos están hacia su clamor por ayuda” (Salmo 34:15). ¿No lo conmueve reflexionar sobre la atrayente cualidad de la humildad de Jehová?

9. ¿Por qué intentó Adornas apoderarse del trono cuando David aún estaba vivo? (1 Rey. 1:5.) ( w05 1/7 pág. 28 párr. 5.)
1:5. ¿Por qué intentó Adonías apoderarse del trono cuando David aún estaba vivo? La Biblia no lo dice. Sin embargo, puesto que sus hermanos mayores, Amnón y Absalón, ya estaban muertos, y probablemente había muerto el otro hijo de David, Kileab, es razonable concluir que Adonías pensaba que tenía derecho al trono por ser el mayor de los hijos que le quedaban al rey (2 Samuel 3:24; 13:28, 29; 18:14-17). Ya que había obtenido el apoyo de Joab, el poderoso jefe del ejército, y de Abiatar, el influyente sumo sacerdote, es probable que Adonías se sintiera seguro de que lograría su objetivo. La Biblia no dice si él sabía que David planeaba darle el trono a Salomón; sin embargo, no invitó a Salomón ni a otros siervos leales a David a “un sacrificio” (1 Reyes 1:9, 10). Tal acción da a entender que consideraba a Salomón un rival.

10. ¿Por qué contestó Jehová la oración en la que Salomón pidió sabiduría y discernimiento? (1 Rey. 3:9.) (w05 1/7 pág. 30 parr, 2.)
Lecciones para nosotros: 3:9, 12-14. Jehová contesta las oraciones sinceras de sus siervos cuando le piden sabiduría, entendimiento y guía a fin de cumplir con su servicio (Santiago 1:5).

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