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Autocuidado Del Adulto Mayor MUY BUENO

Autocuidado Del Adulto Mayor MUY BUENO

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Autocuidado de la salud para el adulto mayor

Manual de información para profesionales

Mg. Zoila Leitón Espinoza

Dr. Yiduv Ordóñez Romero

Lima, junio de 2003

Catalogación hecha por el Centro de Documentación OPS/OMS en el Perú

Autocuidado de la salud para el adulto mayor: Manual de información para profesionales. / Perú. Ministerio de la Mujer y Desarrollo Social; Perú. Instituto Nacional de Bienestar Familiar. -Lima: MIMDES, 2003. 174 p. AUTOCUIDADO / ANCIANO / PROMOCIÓN DE LA SALUD / MANUALES / PERÚ

(OPS/PER/03.13) ISBN: 9972-785-79-3 Hecho el Depósito Legal Nº 150 105 2003-2897

Las opiniones expresadas por los autores son de su exclusiva responsabilidad y no reflejan necesariamente los criterios ni la política de la Organización Panamericana de la Salud ni de los Gobiernos Miembros.

Autocuidado de la salud para el adulto mayor Manual de información para profesionales

Elaboración:
Mg. Zoila Leitón Espinoza Dr. Yiduv Ordóñez Romero

Profesionales que participaron en la validación Asociación Peruana de Enfermería en Geriatría Gerontología 1. Lic. Esperanza Félix Damián 2. Lic. Mirella Gonzales Palma 3. Lic. Hermelinda Cardenas 4. Lic. Celia Carrillo Alfaro 5. Lic. Esther Huamán Chavarría 6. Lic. Maritza Córdova Ríos 7. Lic. Roxana Llerena Asmat Universidad Nacional de la Amazonía Peruana, Instituto de Investigación de la Facultad de Enfermería 8. M. en Sc. Elba Flores Torres 9. M. en Sc. Alva Vásquez Vásquez 10. Lic. en Enf. Rosario Bardales Arévalo 11. Lic. en Enf. Elena Lázaro Rubio 12. Lic. en Enf. Juana Gutiérrez Chávez Hospital Guillermo Almenara Irigoyen 13. Dr. Renán Velapatiño Castilla 14. Lic. en Enf. María Grados Bautista 15. Lic. en Enf. Ana María Delgado 16. Lic. en Enf. Eloísa Torres Negrón 17. Lic. en Enf. Socorro Zegarra Palomino 18. Lic. en Enf. Rosa Mendoza Chávez 19. Lic. en Nut. Carmen Agreda 20. Lic. Terapista Físico María Vera Esquén Instituto Gerontológico de la Fuerza Aérea del Perú 21. Lic. en Enf. Juana Ruiz Holguín 22. Lic. en Enf. Isabel Canales 23. Lic. Terapista María Eugenia Gonzáles Instituto Geriátrico Naval 24. Lic. en Enf. Rosa Lázaro Aranda 25. Lic. en Enf. Doris Rojas Sociedad Peruana de Geriatría 26. Dra. Luz Pecho Sánchez, médico geriatra Hospital Sergio Bernales 27. Lic. Virginia Agramonte 28. Lic. Ruth Mucha Montoya Hospital Arzobispo Loayza 29. Lic. en Enf. Elizabeth Palpa

Nuestro agradecimiento especial a las personas que participaron en desarrollo de este documento:

Colaboración:
Lic. Elia Luna: propuestas para el Módulo de Autocuidado de la Sexualidad Mg. Maritza Villanueva Benites: sugerencias y aportes al conjunto del manual

Revisión:
Instituto Nacional de Bienestar Familiar (INABIF): Lic. en Enfermería Lindaura Liendo Lic. en Trabajo Social Natalia Alvarado Asociación Peruana de Enfermería en Geriatría Gerontología: Lic. en Enfermería Rosario Mocarro Aguilar Lic. en Sociología Elia Luna del Valle

Validación:
Dirección: Mg. Zoila Leitón Espinoza, Facultad de Enfermería. Universidad Nacional de Trujillo Dr. Yiduv Ordóñez Romero, Médico Cirujano Mg. Maritza Villanueva Benites, Facultad de Enfermería. Universidad Nacional de la Amazonía Peruana. Iquitos. Coordinación y facilitación: Lic. en Enfermeria Lindaura Liendo del Instituto Nacional de Bienestar Familiar (INABIF). Lic. en Trabajo Social Natalia Alvara do del Instituto Nacional de Bienestar Familiar (INABIF). Lic. en Sociología Elia Luna del Valle Lic. en Enfermería Rosario Mocarro Aguilar, presidenta de la Asociación Peruana de Enfermería en Geriatría - Gerontología

Residencia Canevaro Sociedad de Beneficiencia Pública de Lima 30. Lic. en Enf. Cecilia Cárdenas Cárdenas 31. Lic. en Enf. Yudidth Lovera EsSalud PADOMI 32. Lic. en Enf. Betty Zafra Bulay Ayuda a la Vida ONG 33. Lic. en Enf. Martha Vega de Chau 34. Lic. en Enf. Mercedes Vega Farro Policlinico Los Ficus 35. Dr. Willy del Campo Gonzales, Odontólogo Instituto Nacional de Bienestar Familiar Gerencia de Promoción Familiar Centro de Promoción Familiar Año Nuevo 36. Lic. en Psicología Ana María Vargas de Bernardi, Directora 37. Lic. en Trabajo Social Lisbel Rodríguez 38. Lic. en Psicología Zoila Bardales Centro de Promoción Familiar Collique 39. Lic. en Psicología Migna Huapaya Córdova, Directora 40. Lic. en Psicología Enma Gómez Yánez 41. Lic. en Trabajo Social Maria del Carmen Lujerio Centro de Promoción Familiar Dalias 42. Profesor José Polanco Flores, Director 43. Lic. en Trabajo Social María Estrada Centro de Promoción Familiar Dulanto 44. Lic. en Trabajo Social Delia Alfaro Peralta, Directora 45. Lic. en Trabajo Social Magda Cavero Hijar Centro de Promoción Familiar Rosa de Lima 46. Lic. en Psicología Miluzka Ordóñez Romero 47. Lic. en Trabajo Social Ofelia Valdivia 48. Lic. en Trabajo Social Carmela Molina Castro Centro de Promoción Familiar Pamplona Alta 49. Lic. en Psicología Daniel Doria Barba, Director 50. Lic. en Administración Giovana Santillán Alarcón 51. Lic. en Trabajo Social Leonor Laredo Gómez 52. Lic. en Psicología Mariana Sulca Quispe Centro de Promoción Familiar Pestalozzi 53. Lic. en Psicología Diana Apolinario Araoz, Directora 54. Lic. en Trabajo Social Marlene Castañeda

Centro de Promoción Familiar Sanchéz Arteaga 55. Lic. en Psicología Víctor De La Cruz Vilca, Director Centro de Promoción Familiar Santa Bernardita 56. Lic. en Psicología Carmen Rosa Rojas López, Directora 57. Lic. en Trabajo Social Elizabeth Tarazona Domínguez Centro de Promoción Familiar Tahuantinsuyo 58. Profesora Esther Salazar Benites, Directora 59. Lic. en Psicología Marianela Espinoza 60. Lic. en Trabajo Social Yudith Gamarra Centro de Promoción Familiar Turquesas 61. Celia Ataupillco Vera, Directora 62. Lic. en Trabajo Social María González Centro de Promoción Familiar San Judas Tadeo 63. Lic. en Trabajo Social Florinda Damas Vila Centro de Promoción Familiar Villa Hermoza 64. Lic. en Trabajo Social Nancy Mora Silva, Directora 65. Lic. en Trabajo Social Norma Quispe 66. Lic. en Psicología Betty Urbina Aguirre Revisión final y elaboración de cartillas de autocuidado: • Dr. Daniel Caballero Ríos, Director General de Personas Adultas Mayores-DIGEPAM/MIMDES • Lic. Elia Luna del Valle, DIGEPAM-MIMDES • Lic. Tatiana Martínez Jiménez, DIGEPAMMIMDES • Dr, Frank Quintana Orihuela, de ESSALUD • Dr. Luis Alvarez Cóndor, Hospital de la Fuerza Aérea del Perú • Dra.Sheika Delgado Garrido, odontogeriatra. • Dr. Ricardo Murrieta Vela, Instituto de Gerontología. Universidad, Peruana Cayetano Heredia • Dr. Felipe Aguirre Salinas, PROVIDA PERU • Dra.Luz Pecho Sánchez, Jefe de Servicio Geriátrico del Hospital Dos de Mayo. • Lic. Rosario Mocarro Aguilar. Asociación de Enfermeras en Geriatría y Gerontología • Lic. María Grados Bautista. Asociación de Enfermeras en Geriatría y Gerontología • Dr. Fernando Portocarrero, Sociedad de Geriatría y Gerontología del Perú.

RECONOCIMIENTO ESPECIAL A la Magíster Gisela Pimentel Olaverría Por su fe en este proyecto, su apoyo y consejo constante para la realización de este documento y nuestro cariño entrañable por los cinco años de servicio brindados a la promoción de la salud de los sectores más deprimidos de nuestra población.

PRESENTACION

El derecho a la protección y cuidado a la salud es condición primordial de toda persona adulta mayor, es por tanto, una obligación moral del Estado como de toda la sociedad mejorar y promover mejores condiciones y calidad de vida para las personas adultas mayores. Una estrategia es la promoción de la salud a través de la información, sensibilización, la comunicación y la educación. Sin embargo, en este campo existe un gran vacío en la producción de materiales orientados a la gerontología y a la promoción de la salud de las personas adultas mayores. La presente publicación, Autocuidado de la salud para las personas adultas mayores, pretende ser un aporte para mejorar la calidad de vida de las personas adultas mayores. Se fundamenta en las necesidades de ser, tener, hacer y estar; condiciones inherentes a la existencia humana, concordando con el postulado básico del enfoque del Desarrollo a Escala Humana de que “las necesidades no sólo son carencias sino también potencialidades en la medida en que comprometen, motivan y movilizan a las personas”. Lo anterior se basa en el elemento educativo, dado que todas las personas aprenden desde que nacen y a lo largo del transcurso de su vida. Aprender es intrínseco al género humano. No sólo la inteligencia y la memoria intervienen en el proceso de aprendizaje, también hay otros factores. Las personas cuando envejecen no pierden su capacidad de aprender (como protagonista de su propia historia y de su propio crecimiento, estimulando una actitud creativa, constructiva y de cambio), en realidad cada persona construye la vejez que desea. En este contexto el Autocuidado tiene como propósito contribuir a la promoción de la salud y prevención de las enfermedades de las personas adultas mayores, además del mantenimiento de su autovalencia, fomento del ejercicio y la promoción de comportamientos y estilos de vida saludables. Esto requiere que los servicios de salud incorporen la perspectiva de desarrollo humano y que las personas adultas mayores asimilen una nueva filosofía de vida, en la que el envejecer no sea sinónimo de declinación, sino que se convierta en una fuente de sabiduría y experiencia, a la vez que se cimente en un compromiso personal de vivir una vida activa y productiva. Gracias a este compromiso, a la experiencia acumulada en su concreción y luego de un proceso de validación técnica presentamos a ustedes el manual de información para profesionales Autocuidado de la salud para las personas adultas mayores, como una herramienta básica de consulta y orientación que abarca un aporte teórico y metodológico, cuyo contenido esperamos que logre motivar una mayor búsqueda de información, ponga en marcha la experiencia profesional y se refleje en actitudes positivas y con mayor sensibilización hacia la población adulta mayor del Perú.

Este manual está principalmente dirigido a profesionales que trabajan con personas adultas mayores en servicios sociales y de la salud. El objetivo de este manual es informar, instrumentar, proponer a los profesionales un marco teórico necesario para desempeñar el papel de facilitador(a) en el proceso de aprendizaje para que los adultos mayores logren sensibilizarse, informarse, capacitarse, empoderarse; internalizar y practicar su autocuidado ante los cambios propios del envejecimiento contribuyendo a la consecución de un envejecimiento saludable y satisfactorio. Consta de 15 módulos referidos a: proceso de envejecimiento; promoción de la salud y el autocuidado; autocuidado de los sentidos, de la piel y anexos; autocuidado de la cavidad bucal, nutricional, de la eliminación vesical e intestinal; autocuidado del estreñimiento, del sueño, de la sexualidad, de la actividad física y de los pies. Además, se consideran las caídas, autoestima y la memoria en los adultos mayores Cada módulo debe ser considerado como una guía de información. Éstos tratan sobre los cambios biopsicosociales propios del envejecimiento y las medidas de autocuidado que requieren. Debemos agradecer a la Lic. Elia Luna del Valle por su paciencia y dedicación en la revisión del presente manual y a la contribución brindada desde la perspectiva de la experiencia laboral, profesional y académica. De manera particular, mencionar que la elaboración y edición del módulo de Autocuidado de la Sexualidad no hubiera sido posible sin el apoyo y los invalorables aportes de la Lic. Elia Luna, a ella se debe tan innovador enfoque. Del mismo modo, agradecemos a la Mg. Maritza Villanueva Benitez, por sus comentarios, sugerencias y aportes al conjunto del manual. Asimismo, a las licenciadas Lindaura Liendo y Natalia Alvarado, especialistas del equipo técnico del Instituto Nacional de Bienestar Familiar (INABIF), a la Lic. Rosario Mocarro Aguilar, presidenta de la Asociación Peruana de Enfermería en Geriatría-Gerontología. A los y las profesionales que participaron en la encuesta de validación GRACIAS por sus aportes, sugerencias y críticas, éstas están reflejadas en la obra que tienen en sus manos. Se publica este manual con el propósito de ir abriendo caminos solidarios y responsables, en los que cada ser humano valorice el don de la vida y se mire a sí mismo como un elemento proactivo, que puede y debe contribuir al desarrollo humano de su colectividad y del mundo, si fuere necesario. _._

El presente manual se complementará con la publicación de CARTILLAS DE AUTOCUIDADO, diseñadas y orientadas a la persona adulta mayor y/o al promotor de salud. Esto con el propósito de llenar un vacío de información en lo que respecta a la sensibilización y práctica cotidiana del AUTOCUIDADO.

Bienaventuranzas de la persona adulta mayor

• •

Bienaventurados quienes comprenden mi paso vacilante y mi mano temblorosa. Bienaventurados quienes comprenden que aunque mis ojos estén ya nublados, en mi alma florece cada día la luz. Bienaventurados quienes consideran que mis oídos se tienen que esforzar para captar lo que me dicen. Bienaventurados quienes desvían sus ojos simulando no ver el alimento que a veces derramo en la mesa. Bienaventurados quienes nunca me dicen “ya me has contado eso dos veces”, ni manifiestan desagrado cuando me oyen repetir la misma historia. Bienaventurados quienes me manifiestan comprensión, proporcionándome la alegría de sentirme agradable y aceptado(a). Bienaventurados quienes valoran mi experiencia y mi posibilidad de ser útil a pesar de que mis reacciones sean más lentas. Bienaventurados quienes comprenden que necesito valoración y ayuda en vez de compasión y limosna, solidaridad en vez de aislamiento. Bienaventurados quienes respetan mis creencias, mis recuerdos y mis costumbres. Bienaventurados quienes comprenden mis esfuerzos para adaptarme a un mundo en rápido y permanente cambio. Bienaventurados quienes con su bondad acompañan mi vejez e iluminan los días que me restan hacia la Patria Eterna, ayudándome a comprender que para mí se acerca la victoria.

• •

Anónimo

ÍNDICE

PRESENTACIÓN MÓDULO I PROCESO DEL ENVEJECIMIENTO
I. II. III.

Página

INTRODUCCIÓN ................................................................................................... 19 OBJETIVO ............................................................................................................. 19 CONTENIDO ........................................................................................................ 19

IV. V.

Historia y mitos sobre el envejecimiento ............................................................ Conceptualización y características del proceso del envejecimiento ............................................................................... • ¿Por qué envejecemos? ................................................................................... • Cambios biosicosociales del envejecimiento ...................................................... • Envejecimiento saludable.................................................................................. EVALUACIÓN ........................................................................................................ BIBLIOGRAFIA .......................................................................................................

• •

20 22 22 23 28 31 31

MÓDULO II PROMOCION DE LA SALUD Y EL AUTOCUIDADO
I. II. III.
INTRODUCCIÓN.................................................................................................... 35 OBJETIVO ............................................................................................................ 36 CONTENIDO ......................................................................................................... 36

• •

IV. V.

Promoción de la salud ..................................................................................... ¿Qué es autocuidado? ..................................................................................... Componentes del autocuidado .......................................................................... • Objetivos del autocuidado ................................................................................ • Importancia del autocuidado en los adultos mayores ........................................... • Autocuidado y aprendizaje en los adultos mayores ............................................. EVALUACIÓN ........................................................................................................ BIBLIOGRAFÍA ......................................................................................................

36 37 38 38 38 39 44 44

MÓDULO III AUTOCUIDADO DE LOS SENTIDOS
I. II. III.
INTRODUCCIÓN ................................................................................................... 47 OBJETIVO ............................................................................................................ 47 CONTENIDO ......................................................................................................... 48

• • • • • • IV. V.

La visión en la persona adulta mayor ................................................................. Medidas de autocuidado de los ojos ................................................................. El olfato, el gusto y el tacto en la persona adulta mayor ..................................... Medidas de autocuidado del gusto, olfato y tacto ............................................... La audición en la persona adulta mayor ............................................................. Medidas de autocuidado de los oídos ................................................................ EVALUACIÓN ........................................................................................................ BIBLIOGRAFÍA ......................................................................................................

48 49 51 53 54 55 57 57

MÓDULO IV AUTOCUIDADO DE LA PIEL Y ANEXOS
I. II. II.
INTRODUCCIÓN ................................................................................................... 61 OBJETIVO ............................................................................................................ 61 CONTENIDO ......................................................................................................... 61

IV. V.

Cambios en la piel y anexos en los adultos mayores .......................................... Medidas de autocuidado de piel y anexos .......................................................... EVALUACIÓN ........................................................................................................ BIBLIOGRAFÍA .......................................................................................................

• •

61 63 64 64

MÓDULO V AUTOCUIDADO DE LA CAVIDAD BUCAL
I. II. III.
INTRODUCCIÓN ................................................................................................... 67 OBJETIVO ............................................................................................................ 67 CONTENIDO ........................................................................................................ 68

IV. V.

¿Qué cambios se producen en la boca con el envejecimiento? ............................ Medidas de autocuidado para la salud bucal ...................................................... Medidas de autocuidado al usar dentadura postiza ............................................. EVALUACIÓN ........................................................................................................ BIBLIOGRAFÍA .......................................................................................................

• • •

68 68 69 70 70

MÓDULO VI AUTOCUIDADO NUTRICIONAL
I. II. III.
INTRODUCCIÓN ................................................................................................... 73 OBJETIVO ............................................................................................................ 73 CONTENIDO ......................................................................................................... 73

IV. V.

La nutrición en el adulto mayor ......................................................................... Medidas de autocuidado para una nutrición saludable ......................................... EVALUACIÓN ........................................................................................................ BIBLIOGRAFÍA .......................................................................................................

• •

74 78 81 81

MÓDULO VII AUTOCUIDADO EN LA ELIMINACIÓN VESICAL
LA INCONTINENCIA URINARIA EN LA PERSONA ADULTA MAYOR I . INTRODUCCIÓN ................................................................................................... II. OBJETIVO ............................................................................................................. III. CONTENIDO ........................................................................................................ • Incontinencia urinaria: definición ........................................................................ • Causas de la incontinencia en el adulto mayor ................................................... • Consecuencias de los que padecen incontinencia urinaria .................................. • Cuidados y manejo en adultos mayores incontinentes ........................................ IV. EVALUACIÓN ........................................................................................................ V. BIBLIOGRAFÍA ...................................................................................................... 85 85 86 86 86 87 88 91 91

MÓDULO VIII AUTOCUIDADO EN LA ELIMINACIÓN INTESTINAL
EL ESTREÑIMIENTO EN LA PERSONA ADULTA MAYOR I. INTRODUCCIÓN ................................................................................................... II. OBJETIVO ............................................................................................................ III. CONTENIDO ........................................................................................................ • Modificaciones intestinales en los adultos mayores ........................................... • Estreñimiento: definición ................................................................................. • Medidas de autocuidado para prevenir y tratar el estreñimiento .................................................................................. IV. EVALUACIÓN ....................................................................................................... V. BIBLIOGRAFÍA ..................................................................................................... 95 95 95 96 96 97 98 98

MÓDULO IX AUTOCUIDADO EN EL SUEÑO
I. II. III.
INTRODUCCIÓN .................................................................................................. 101 OBJETIVO ........................................................................................................... 101 CONTENIDO ....................................................................................................... 101

• • IV. V.

Cambios fisiológicos del sueño en el adulto mayor ............................................ Medidas de autocuidado para favorecer el sueño adecuado .......................................................................................... EVALUACIÓN ....................................................................................................... BIBLIOGRAFÍA .....................................................................................................

102 103 104 104

MÓDULO X AUTOCUIDADO y SEXUALIDAD
I. II. III.
INTRODUCCIÓN .................................................................................................. 107 OBJETIVO ........................................................................................................... 108 CONTENIDO ........................................................................................................ 108

• • •

IV. V.

Cambios de la función sexual en la mujer adulta mayor ..................................... Cambios de la función sexual en el varón adulto mayor ...................................... Enfermedades físicas que se presentan en la vejez y modifican el coito ......................................................................................... • Autocuidado para una sexualidad saludable en personas adultas mayores .......................................................................... • Autocuidado de la sexualidad en mujeres adultas mayores ................................ • Autocuidado de la sexualidad en varones adultos mayores ................................ EVALUACIÓN ....................................................................................................... BIBLIOGRAFÍA .....................................................................................................

108 110 111 112 113 113 114 114

MÓDULO XI ACTIVIDAD FÍSICA EN EL ADULTO MAYOR
I. II. III.
INTRODUCCIÓN .................................................................................................. 117 OBJETIVO ........................................................................................................... 117 CONTENIDO ........................................................................................................ 117

• • • • • • IV. V.

Cambios músculo-esqueléticos normales en el envejecimiento ........................... ¿Por qué el ejercicio en el adulto mayor? ......................................................... Beneficios del ejercicio .................................................................................... Medidas de autocuidado para la actividad física del adulto mayor ........................ ¿Qué clase de ejercicio o actividad física se debe hacer? ................................... Las caminatas ............................................................................................... EVALUACIÓN ....................................................................................................... BIBLIOGRAFÍA .....................................................................................................

118 119 119 121 124 127 128 128

MÓDULO XII AUTOCUIDADO DE LOS PIES
I. II. III.
INTRODUCCIÓN .................................................................................................. 131 OBJETIVO ........................................................................................................... 131 CONTENIDO ....................................................................................................... 131

• • IV. V.

Cambios y alteraciones de los pies en los adultos mayores................................ Autocuidado de los pies de las personas adultas mayores ................................. EVALUACIÓN ....................................................................................................... BIBLIOGRAFÍA .....................................................................................................

132 133 135 135

MÓDULO XIII CAÍDAS EN LOS ADULTOS MAYORES ¿SE PUEDEN EVITAR?
I. I. III.
INTRODUCCIÓN .................................................................................................. 139 OBJETIVO ........................................................................................................... 139 CONTENIDO ....................................................................................................... 139

• • • IV. V.

Las caídas en los adultos mayores y sus consecuencias ................................... ¿Por qué se caen los adultos mayores? ........................................................... ¿Cómo evitar que los adultos mayores se caigan? ............................................. EVALUACIÓN ....................................................................................................... BIBLIOGRAFÍA .....................................................................................................

140 141 143 146 146

MÓDULO XIV EL ADULTO MAYOR Y SU AUTOESTIMA
I. II. III.
INTRODUCCIÓN .................................................................................................. 149 OBJETIVO ........................................................................................................... 149 CONTENIDO ....................................................................................................... 149

• • • IV. V.

La autoestima ................................................................................................ El adulto mayor y su autoestima ...................................................................... Recomendaciones para elevar y mantener una autoestima positiva en los adultos mayores ...................................................... EVALUACIÓN ....................................................................................................... BIBLIOGRAFÍA .....................................................................................................

150 150 152 155 155

MÓDULO XV LA MEMORIA Y LOS ADULTOS MAYORES
I. II. III.
INTRODUCCIÓN .................................................................................................. 159 OBJETIVO ........................................................................................................... 159 CONTENIDO ....................................................................................................... 159

• • • IV. V.

¿Qué es la memoria? ...................................................................................... ¿Cómo funciona la memoria en los adultos mayores? ........................................ Medidas de autocuidado para mejorar y mantener una buena memoria ........................................................................................ EVALUACIÓN ....................................................................................................... BIBLIOGRAFÍA .....................................................................................................

160 160 161 166 166

GLOSARIO .................................................................................................................... 167 INFORME DE VALIDACIÓN ............................................................................................. 171

Manual de Información para Profesionales

MÓDULO I
PROCESO DEL ENVEJECIMIENTO

I. INTRODUCCIÓN Envejecer no es sólo un factor de la vida, sino un proceso. Desde que nacemos envejecemos, los cambios no se presentan de un día para otro, se presentan paulatinamente mientras pasamos de una etapa a otra en dicho proceso. El envejecimiento comprende modificaciones físicas, psicológicas y sociales según el estilo de vida y el contexto en que se desarrolló la persona en etapas anteriores; y aparece como consecuencia del paso del tiempo. Podemos mencionar factores culturales, educativos, socioeconómicos, las actitudes, las experiencias, las expectativas y la adaptación en su diario vivir, que son diferentes y únicos, dándole el carácter de individualidad y heterogeneidad a esta etapa última de la vida. Muchas son las teorías que han estudiado el proceso del envejecimiento. Sin embargo, todos coinciden en reconocer que son el estilo de vida y el medio ambiente los que determinan en gran medida un buen envejecimiento, por lo que podemos decir que es la propia persona la gran responsable de construir un envejecimiento saludable. II. OBJETIVO Reconocer y comprender el proceso de envejecimiento como una etapa más del ciclo vital, que a pesar de los cambios biopsicosociales comprende crecimiento y desarrollo conservando su autonomía e independencia y alcanzando bienestar y satisfacción por la vida. III. CONTENIDO • • • • • Historia y mitos sobre el envejecimiento Conceptualización y características del proceso del envejecimiento. ¿Por qué envejecemos? Cambios biosicosociales del envejecimiento. Envejecimiento saludable.

19

Autocuidado de la Salud para el Adulto Mayor

HISTORIA Y MITOS SOBRE EL ENVEJECIMIENTO La mitología griega es rica en mitos sobre el envejecimiento, cuando Tithon de Troya, hermano del rey Príamo, se casó con Eos, diosa del alba, ésta rogó a Zeus conceder a su esposo la vida eterna, olvidando pedirle la juventud eterna. Concedida la inmortalidad, el bello Tithon se vio obligado a vivir eternamente viejo. Para castigar al hombre de haber aceptado el fuego de manos de Prometeo, Zeus envió a la Tierra a Pandora y su famosa caja, la cual contenía entre otras calamidades la vejez, las penas y la muerte. Adán y Eva sufrieron un castigo similar, aún cuando no de manos de Zeus, sino de Dios; sin embargo, no tuvieron corta vida pues se les ha calculado más de 900 años. El filósofo griego Epicuro y el romano Lucrecio pensaron que una vida demasiada larga en el tiempo constituiría una insoportable repetición de experiencias similares; en cambio, la muerte “intensifica el saber de lo vivido”. En la época romana, el beber sangre de gladiadores jóvenes se pensaba que producía una larga longevidad. En India reapareció el mito de la «eterna juventud y de la inmortalidad», se hablaba de una fuente de la juventud eterna. Los hebreos tenían en secreto un río que daba la inmortalidad; los griegos también tuvieron su “Fontana Juventas” escondida en la foresta. En 1512 Ponce de León (quien acompaño a Colón en su segundo viaje) organizó una expedición para descubrir “la fuente de la juventud” en una isla llamada Rimini en el mar Caribe, fue entonces que descubrió La Florida. Existen fuentes termales en toda la Tierra que tienen contenido no sólo mineral sino mítico. Desde la Antigüedad fueron usadas para rejuvenecerse y como terapéutica, tal como sucede hoy con las “saunas”. Entre la Edad Media y el Renacimiento europeo, Paracelso (1493-1541) lleva a la alquimia a su nivel máximo, al nivel de las disciplinas orientales, buscando la «quinta esencia para darnos la juventud». Los chinos e indios usaron mecanismos espirituales. La gimnasia mental asociados a la farmacología vegetal, son de orden respiratorio, dietético, gimnástico, sexual, y de meditación. En el Renacimiento europeo, los nutricionistas, médicos, y los primeros higienistas, Luigi Cornaro, vivió preocupado por el problema de la longevidad formulando medios de vida y regímenes estrictos que le llevaron a vivir 103 años. En la misma época Edmundo Halley fue el primero que elaboró una curva de sobrevivencia humana.
20

Manual de Información para Profesionales

A comienzo del siglo XX se inició la gerontología como simple recolección de datos sobre el proceso del envejecimiento y sobre la duración de la vida humana, enfatizando el aspecto patológico de la vejez. Nascher (1862-1944) propuso que la geriatría fuera considerada como una disciplina independiente. Posteriormente aparecen muchos seguidores con tratamientos rejuvenecedores en base a líquidos orgánicos, tales como el suero citotóxico de Bogomoletz (anticuerpos tonificantes) que aún se vende en las farmacias de Francia; luego, las terapias celulares y los injertos de testículos de monos practicados por Voronoff y Niehans en Suiza, con las inyecciones de células frescas de embriones de animales, han producido accidentes y muerte, por lo cual están prohibidos. Más adelante, los antioxidantes (Vitaminas E y C), el selenio, la metionina, derivados de la hormona masculina, la jalea real de abejas el extracto de raíces de gienseng y la maca andina han sido usados como tonificantes. Como es notorio, según datos históricos, la búsqueda de la eterna juventud data desde las primeras civilizaciones e impregna el pensamiento mágico de las distintas épocas. Múltiples han sido los intentos por explicar el hecho real e irreversible del envejecimiento. Pitágoras entendía la vejez como “una enfermedad que conduce a la muerte, como cualquier otro proceso patológico”. Sin embargo, un aspecto importante a destacar desde la Antigüedad y presente en todas las épocas es el de la influencia de los hábitos y estilos de vida sobre el proceso de envejecimiento. Así, Cicerón, 44 a.c. en su libro de Senectude decía que muchos achaques y problemas que se sufren en la vejez no son propiamente debido a ella, sino al carácter, actitudes y personalidad de los envejecientes. La Organización Panamericana del la Salud en el Año Internacional de las personas de edad en 1999 consideró resaltar el aspecto del envejecimiento y cómo superar mitos tales como: “la mayoría de las personas de edad viven en los países desarrollados”; “todos los adultos mayores se asemejan”; “el hombre y la mujer envejecen de la misma manera”; “las personas de edad son frágiles, los mayores no tienen nada que aportar” y ”las personas de edad son una carga económica para la sociedad”. Sobre esto, sugiere formas para que la formulación de políticas puedan transformar los principios en prácticas para hacer del envejecimiento activo una realidad mundial.

CONCEPTUALIZACIÓN Y CARACTERÍSTICAS DEL PROCESO DEL ENVEJECIMIENTO Definición El envejecimiento es un proceso universal, continuo, irreversible, dinámico, progresivo, declinante y heterogéneo, y, hasta el momento, inevitable, en el que ocurren cambios biopsicosociales resultantes de la interacción de factores genéticos, sociales, culturales, del estilo de vida y la presencia de enfermedades.

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Características del envejecimiento: • Universal, es propio de todos los seres vivos. • Progresivo, porque es un proceso acumulativo. • Continuo, tiene un inicio y final. • Dinámico, porque está en constante cambio, evolución. • Irreversible, no puede detenerse ni revertirse; es definitivo. • Declinante, las funciones del organismo se deterioran en forma gradual hasta conducir a la muerte. • Intrínseco, porque ocurre en el individuo, a pesar de que está influido por factores ambientales, y • Heterogéneo e individual, porque el proceso de envejecimiento no sigue un patrón establecido. Cada especie tiene su propia característica de envejecimiento y varía enormemente de sujeto a sujeto, y de órgano a órgano dentro de la misma persona. Los cambios sobre el organismo causados por el envejecimiento pueden expresarse de dos maneras: envejecimiento normal o primario, referido a los cambios derivados del propio paso del tiempo y su característica universal es el criterio principal; y el envejecimiento patológico o secundario, caracterizado por la presencia de una enfermedad o discapacidad además de los cambios propios del envejecimiento. Desde el punto de vista funcional podemos clasificar en tres grupos a las personas adultas mayores: autovalente, frágil y postrado o terminal: Persona adulta mayor autovalente, es aquella persona mayor capaz de realizar las actividades básicas de la vida diaria. Es decir, aquellas actividades esenciales para el autocuidado, como desplazarse, vestirse, comer, asearse, bañarse y controlar la continencia; y, asimismo, realizar actividades instrumentales de la vida diaria, como cocinar, limpiar, comprar o planchar, usar el teléfono, manejar la medicación, manejar el dinero, realizar tareas o trabajos fuera de casa o salir de la ciudad. Se considera que el 65% de los adultos mayores que viven en la comunidad tienen esta condición. Persona adulta mayor frágil, es la persona con disminución del estado de reserva fisiológica y con un aumento de la susceptibilidad a la discapacidad. Se considera que el 30% de los adultos mayores que viven en la comunidad tienen esta condición. Persona adulta mayor dependiente o postrada, se define así a la persona que tiene una pérdida sustancial del estado de reserva fisiológica asociada a una restricción o ausencia física o funcional que limita o impide el desempeño de las actividades de la vida diaria. Se considera que entre el 3% a un 5% de los que viven en la comunidad tienen esta condición. ¿POR QUÉ ENVEJECEMOS? Envejecer probablemente sea la consecuencia de una serie de factores, internos y externos, que interactúan sobre el organismo a lo largo del tiempo y determinan finalmente un debilitamiento del equilibrio que culmina con la muerte.
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El proceso del envejecimiento se trata de explicar a través de muchas teorías, dentro de ellas podemos mencionar La Teoría del Envejecimiento Programado, según la cual los cuerpos envejecen de acuerdo a un patrón de desarrollo normal establecido en cada órgano. Para la Teoría del Desgaste Natural, a su vez se envejece debido al uso continuo. La Teoría Inmunológica, considera que a través de los años hay disminución de la respuesta inmune ante los antígenos externos, y paradójicamente un aumento a los propios. La Teoría de los Radicales Libres explica que en el envejecimiento hay una lesión irreversible en la célula. La Teoría Sistémica, describe al envejecimiento como el deterioro de la función del sistema neuroendócrino, y las Teorías Genéticas, que son las que más se acercan a la intimidad del proceso del envejecimiento, sostienen que en el ciclo de réplica celular se pierde una pequeña porción de ADN hasta provocar la muerte de la célula. A través de estas diferentes teorías, que abordan los aspectos del problema geriátrico, se resalta el hecho de que el envejecimiento es un proceso multifactorial y de ahí la propia dificultad de explicarlo. Se sabe que el envejecimiento se debe, en gran parte, a las características genéticas del ser humano y a las de cada individuo, de modo diferente. Sin embargo, el envejecimiento se ve influido por el medio ambiente y el estilo de vida según el cual cada persona hace uso, abuso y desuso de sus capacidades de modo totalmente peculiar, dando como resultado una personalísima forma de envejecer. Estos factores: medio ambiente y estilos de vida, son modificables, y por ello se debe considerar la intervención educativa para prever un buen envejecimiento. CAMBIOS BIOSICOSOCIALES DEL ENVEJECIMIENTO Dentro del proceso de envejecimiento se producen cambios en el funcionamiento de las esferas biológica, psicológica y social. Con el paso de los años tales transformaciones predisponen al adulto mayor a presentar variadas enfermedades. Se debe considerar que no todos los procesos están presentes en los adultos mayores debido a que tienen en su desarrollo un caracter individual y heterogéneo, por lo que cada uno llega a tener su propia manera de envejecer. A continuación se revisarán algunos cambios asociados al envejecimiento.

Cambios biológicos asociados al envejecimiento
1. Anatomía general La estatura, generalmente a partir de los 40 años, disminuye; esta pérdida es más acentuada en las mujeres, evidenciada por los cambios en la postura del cuerpo, disminución de la altura de las vértebras, el encorvamiento de la columna, caderas y piernas, que se arquean. También el peso disminuye a partir de los 50 años y en un 20% el de tejido graso. 2. Piel, uñas y cabello La piel se hace más delgada, por la disminución del tejido graso, más seca, más transparente y se vuelve menos elástica “arrugada” y toma un tinte amarillento; presenta depresiones irregulares, pierde su color normal y existe tendencia a los cambios premalignos. Se produce la pérdida de cabello y la aparición de canas.
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Las uñas reducen su velocidad de crecimiento, aumentan su grosor y se vuelven opacas y más duras. La piel, por su extensión, es el órgano más susceptible de recibir daño ambiental a través de los años, en especial por la acción de la luz solar. 3. Sistema muscular y el esqueleto óseo Entre los 30 y los 80 años se pierde un 30 a 40% de la masa muscular. Dicha pérdida se acelera con la edad. Asimismo, disminuye la fuerza muscular y las capacidades de movimiento y respuesta rápida, y las de reparación o cicatrización de músculos, tendones y ligamentos. La capacidad para formar tejido óseo disminuye, reduciéndose por el contrario el grosor y la masa de los huesos, pues se produce la pérdida de calcio en los de la cadera (osteoporosis), del muslo y en las vértebras. Estos cambios afectan a hombres y mujeres, pero afectan con mayor incidencia a las mujeres durante la menopausia, por la disminución del estrógeno. 4. Sistema nervioso El sistema nervioso se afecta de manera importante con el paso del tiempo. El peso cerebral disminuye con la edad y el flujo cerebral se reduce en un 20%, produciéndose alteraciones y disminución de la síntesis de neuro-transmisores. Estos deterioros, sin embargo, no se traducen necesariamente en cambios intelectuales ni conductuales. Tanto la acumulación de cambios como la actitud con que el sujeto los asume, sí le predisponen a sufrirlos. Los principales son: los reflejos disminuyen en intensidad de respuesta y estructura; y el ciclo del sueño se altera. 5. Oído y audición En el oído externo se produce acumulación de cerumen, que dificulta la audición. Hay adelgazamiento del tímpano y pérdida de su elasticidad, así como disminución de la eficiencia en la conducción de los sonidos. Estos cambios provocan pérdida de audición, principalmente de las tonalidades bajas. 6. Ojo y visión Los cambios de los párpados pueden provocar su caída o suspensión. La córnea pierde transparencia y por depósito de lípidos se produce el “arco senil”. La pupila reduce su tamaño y el iris disminuye su capacidad de acomodación. El cristalino aumenta su tamaño y se vuelve más rígido. Frecuentemente aparecen cataratas. A nivel de la retina se reduce la acumulación de pigmentos, produciéndose pérdida de la agudeza visual con los años. 7. Sistema hormonal Con respecto a la glucosa (azúcar) e insulina se observa una mayor resistencia de los tejidos periféricos a la acción de la insulina, lo que puede condicionar niveles altos de glucosa en la sangre y, por tanto, diabetes. También disminuyen la secreción de glucocorticoides, lo que provoca la pérdida de la capacidad para tolerar el estrés.
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8. Sistema inmunológico Las defensas inmunológicas presentan cambios por la reducción de las células encargadas de la defensa y la reducción de la respuesta mediante anticuerpos, con una mayor susceptibilidad a infecciones, enfermedades autoinmunes y neoplásicas. 9. Sistema cardiovascular En este sistema es sumamente difícil diferenciar entre los cambios propios de la edad y las alteraciones derivadas de diversas enfermedades que se manifiestan a través de los años. El corazón aumenta su tamaño y peso. El músculo cardiaco se llena de grasa, se incrementa el colágeno, que provoca su endurecimiento (fibrosis) y, por ende, rigidez de las cavidades del corazón, alterando el ritmo cardiaco y disminuyendo su fuerza. El interior del corazón se adelgaza, las válvulas se calcifican y el tejido conductor presenta la pérdida progresiva de su actividad. El corazón de la persona adulta mayor generalmente es capaz de mantener adecuadamente un flujo cardíaco suficiente para suplir sus necesidades, pero su adaptación al estrés se reduce paulatinamente con el paso de los años. 10. Sistema respiratorio La concentración de oxígeno en la sangre disminuye, debido a que se reduce la capacidad de la caja torácica para expandirse. Aumenta la secreción mucosa de la pared bronquial, por la disminución de la capacidad respiratoria hasta un 30% a los 80 años. Asimismo, disminuye la elasticidad del árbol bronquial y la fuerza muscular en los músculos respiratorios. 11. Area cognitiva Entre los cambios cognitivos se pueden considerar la existencia de problemas en la inteligencia fluida o rápida, y no en la inteligencia centrada en la experiencia, que se desarrolla a lo largo de toda la vida. El coeficiente intelectual no parece descender con la edad. Algunos pueden presentar disminución de las respuestas intelectuales, como en la capacidad mental y capacidad de razonamiento abstracto. Puede observarse disminución de la percepción de análisis e integración de la información sensorial, disminución de la memoria reciente o de corto plazo y alguna pérdida de la habilidad de adquirir nuevas habilidades. Estos cambios, que son relativamente normales, no se encuentran en todos los adultos mayores. Existe un grupo numeroso que conservan sus funciones intelectuales y cognitivas intactas y, por tanto, el interés en el mundo. En la personalidad del adulto mayor se pueden observar nuevos signos de maduración, estabilidad emocional. Visión más ponderada de las cosas y hegemonía de valores relacionados con el mundo interior. Sin embargo, puede perder la capacidad de adaptación a nuevas situaciones.

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12. Sistema gastrointestinal Existe disminución del tono del esfínter y musculatura del esófago, por ello existe disminución de la deglución, inadecuada relajación del esófago y la digestión se hace lenta, con menor absorción de sustancias y tendencia al estreñimiento. También se presentan por atrofia intestinal de las glándulas intestinales y disminución del peristaltismo, la flatulencia y el dolor abdominal. Se reduce la secreción de ácido clorhídrico y de enzimas. Se altera la absorción de hierro, de calcio, de grasa, de proteínas, de vitamina B12 y de ácido fólico. Disminuye el metabolismo de los fármacos. 13. Sistema genitourinario Disminución de la velocidad de filtración, por lo que se presenta aumento de úrea y creatinina en sangre. Se reduce la excreción de fármacos. Por esclerosis de vasos renales, se es más susceptible al deterioro de la función renal. Existe también un debilitamiento de la musculatura renal y reducción de la fuerza de chorro, por lo que ocurre incontinencia urinaria. También presentan retención urinaria, con aumento de la susceptibilidad a infecciones. En la mujer, existe atrofia genital con estenosis de la vagina, menos elasticidad y lubricación, produciendo dolor en las relaciones sexuales. También disminuye la acidez de las secreciones vaginales, que propicia las infecciones, y se debilita la musculatura pélvica, produciendo prolapso uterino con incontinencia urinaria. Se atrofia el tejido mamario. En el varón existe atrofia testicular con esperma menos viable y en menor volumen, demora la erección y la eyaculación, y hay menos sensibilidad peneana.

Cambios psicosociales asociados al envejecimiento
El campo psicosocial es de una gran amplitud, por lo que sinterizaremos la descripción aludiendo solamente a los principales cambios. 1. La ideología del “viejismo” Nuestra sociedad tiene prejuicios sobre el “viejo”; identificando esta etapa de la vida con el retiro forzado del trabajo. Considera los cambios biológicos como el inicio de la decadencia física y mental, que hacen del adulto mayor un incapaz, un dependiente y un inútil social. El entorno social es rígido y no está dispuesto a aceptar al “viejo”, esto hace percibirse al adulto mayor como un inadaptado, considerando su deterioro algo malo y fatal. Esta concepción, interiorizada por los adultos mayores, les hace asumir una actitud de resignación y apatía, restringiéndose cualquier iniciativa de superación, debido al gran temor a ser rechazados. 2. La vida laboral El llegar a ser adulto mayor implica para muchos el cese laboral, con pensiones de jubilación bajas, pérdida de competitividad en el mercado laboral. Su trabajo es menos remunerado y cada vez les es más difícil conseguir empleo. Disponen de mayor tiempo libre y se sienten inútiles. Estos cambios producen un gran
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impacto psicológico, llevando muchas veces a graves y progresivos problemas de depresión, por pérdida de su identificación dentro de la sociedad. Siente que “no son nadie” y pierde su sociabilidad. Por otro lado, la Teoría de la Continuidad refiere que el empleo del tiempo libre evita que se produzca esa crisis de ruptura e identidad social. 3. Cambio del rol desempeñado Las etapas de niñez, adolescencia y adultez tienen perfectamente establecidos sus roles, pero para los adultos mayores no existe una definición sociocultural del conjunto de actividades que les serían específicas cuyo desempeño los haría sentirse útiles, y con reconocimiento social, elevando su autoestima. Muchos adultos mayores deben enfrentar los desajustes emocionales de la viudez, unidos en la mayoría de los casos con la independencia de los hijos. Las mujeres viudas tienen mayores probabilidades de vivir solas que los hombres viudos, debido a su longevidad (viven más tiempo) y a motivos culturales (se casan con hombres mayores que ellas). Por esta razón, también, tienen menos probabilidades de contraer nuevo matrimonio después del fallecimiento del cónyuge. La carga de atender a los adultos mayores recae con un peso mayor en las mujeres, pues son ellas quienes atienden a los miembros mayores de la familia, además, de ocuparse de sus esposos e hijos. Las personas adultos mayores deben buscar qué hacer, ocuparse en tareas más o menos valiosas para ellos, aun sin el estímulo de la garantía de que serán reconocidas socialmente. Esto hace que apenas unos pocos logren encontrar su quehacer y que muchos otros deban resignarse al estrecho mundo de las cuatro paredes de su hogar, donde viven como desocupados un transcurrir sin anhelos, sin entusiasmo, y sin horizontes. Sin embargo, muchos se sienten realizados en el matrimonio a medida que se va dejando de mantener la familia y de criar a los hijos. Escogen amigos, como lo hicieron en su juventud, y suelen disfrutar de ellos. Los nietos son importantes para la mayoría de los ancianos y, ellos mismos son para éstos, en crisis o no, una fuente de sabiduría, compañeros de juego, enlace con el pasado y símbolo de la continuidad de la vida familiar. La familia debe recibir el conocimiento necesario para responsabilizarse plenamente del compromiso que supone comprender sus nuevos roles, acoger y compartir su vida con una persona adulta mayor. Valorar cuanto puede brindar esa persona al grupo familiar de positivo y creativo, sobre todo teniendo en cuenta que se trata de un ser humano querido, lleno de experiencia y vivencias que, de ser escuchadas por los más jóvenes, contribuirán a mejorar la vida de todos los miembros de la familia. Aceptando también todas sus limitaciones, problemas y necesidades. 4. Autoestima Muchas veces la autoestima disminuida está asociada a los cambios físicos, psicológicos, ambientales, actitud social, enfermedades y a los estereotipos
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negativos. Si el adulto mayor se percibe a sí mismo en esos términos, toma una actitud fatalista, de resignación y apatía, inhibiendo así cualquier iniciativa de superación. 5. La depresión La pérdida del entusiasmo de vivir es el trastorno mental más habitual, asociado a todos los cambios y pérdidas y poco puede hacer el adulto mayor para evitar su aparición pero mucho para superarla. Los síntomas somáticos y fisiológicos son más frecuentes e importantes que los emocionales y psicológicos, porque se mezclan con los cambios normales que se producen en la vejez. Puede configurarse esas sensaciones de soledad y aislamiento por el déficit sensorial, disminución del poder adquisitivo, cambios de vivienda, poca cantidad y calidad de los contactos y por la pérdida de sus seres queridos y amigos. 6. Afrontar la muerte Algunos ven el cese de la vida como alternativa, de pasar a “mejor vida” y no como pérdida, pero entre quienes culturalmente lo experimentan como tal, puede significar la eterna pérdida del alma, o de la esencia de su ser único, de su unidad biopsicosocial y espiritual. El adulto mayor tiene menor temor a la muerte que a morir solo, desamparado y con dolor intenso. Las creencias filosóficas y religiosas, sus valores y experiencias son recursos que le ayudan a disminuir sus temores acerca de la muerte. Se considera que adaptarse satisfactoriamente a la idea de la muerte (el “bien morir” de los antiguos filósofos estoicos - prueba de haber llevado una vida sana) puede ser el logro más importante de los últimos años. En resumen, todas las pérdidas biopsicosociales dificultan la satisfacción de las necesidades a las personas que envejecen y restringen las oportunidades de desarrollar sus potencialidades, coactándoles la iniciativa y la posibilidad de controlar su vida y ejercerla plenamente. Por lo que los adultos mayores deben adaptarse adecuadamente a esta crisis de desarrollo con la finalidad de alcanzar un envejecimiento satisfactorio y saludable hasta donde humanamente sea posible. ENVEJECIMIENTO SALUDABLE El desarrollo humano se conceptúa como un continuo devenir, como “ser haciéndose” en forma permanente. Esto implica en cada persona la necesidad de adaptarse a situaciones nuevas a lo largo de la vida. Así, alcanzar un envejecimiento saludable constituye uno de los más grandes retos del ser humano. La OPS, define el estado de salud de los que envejecen, no en términos de déficit sino del mantenimiento de la capacidad funcional. Precisamente, considerar el número y calidad de los años que una persona de edad avanzada puede vivir sin discapacidad ha llevado al desarrollo de la expectativa de vida autónoma. Así, el envejecer en forma saludable está dirigido a adaptarse a los cambios biopsicosociales, conservando la funcionalidad y la satisfacción personal, en cuya adaptación el propio interesado juegue un papel activo.

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Sobre como obtener un envejecimiento saludable se han propuesto varias teorías y conceptos, dentro de ellas tenemos: Las Teorías Sociales, son las que tratan de comprender y predecir la adaptación satisfactoria de los adultos mayores. Entre ellas tenemos: la teoría de la Desvinculación o de la Disociación sostenida por Cumming y Henry en 1961, consideran que el retirarse de la interacción social constituye una forma de adaptación natural a la vejez. El adulto mayor aumenta su preocupación por sí mismo, disminuyendo el interés emocional por los demás, acepta con agrado su retiro y contribuye voluntariamente a él y así mantiene la moral alta. La Teoría de la Actividad, propuesta por Havighurst en 1969, afirma que un alto grado de participación es la clave de lograr un buen envejecimiento y autorrealización; tienen más capacidad de adaptación y están más satisfechos con la vida. También enfatiza que la actividad y la continuidad de las funciones sociales son imprescindibles para mantener la autoestima: dan oportunidad de enfrentar las actitudes aisladoras de la sociedad y permiten trascender los límites físicos y cognitivos y asumir con entereza las culminaciones de los papeles propios de la vejez. Según la Teoría de la Continuidad, la adaptación toma en cuenta la personalidad y la persistencia del mismo estilo de vida manifiesto a lo largo de la misma. Hay más de una manera de envejecer satisfactoriamente y los patrones que la gente sigue varían con la personalidad individual y en las circunstancias específicas de la vida. La OPS sostiene que los adultos mayores tienen su propio nivel de bienestar y lo define como “el balance entre los entornos internos y externos y sus procesos emocionales, espirituales, sociales, culturales y físicos que le permite estar en su nivel óptimo de funcionamiento y lograr una existencia buena y satisfactoria”. En el marco conceptual del nuevo paradigma del envejecimiento, propone que depende en gran medida de la prevención de las enfermedades y de la discapacidad, del mantenimiento de una gran actividad física y de las funciones cognitivas y de la participación constante en actividades sociales y productivas. Así mismo, las perspectivas adoptadas por el programa mundial de la OMS sobre el envejecimiento presentan un modelo holístico relativo a la salud y al bienestar de las personas de edad que considera en él las siguientes caracteristicas: • Permanente interacción social. • Realizar actividades placenteras. • Ajustarse a los roles familiares, sociales, recreativos, culturales, educativos y laborales. • Utilizar el tiempo libre de la mejor manera posible. • Mantenerse físico y mentalmente sano. • Procurar un ingreso mensual para su sustento y así ser capaz de mantener su propio hogar. • Mantener autonomía, independencia y dignidad de su ser. • Alcanzar la autorrealización. También Litvak (1989), al referirse a los determinantes de un envejecimiento sano, pondera algunos factores, como:
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• Biomédicos, que desde la perspectiva multidimensional, la autonomía es una buena medición del estado de salud del adulto mayor. • Conductuales, la promoción de la salud y la prevención de la enfermedad asociada al envejecimiento es la gran tarea, promoviendo estilos de vida saludables a través del autocuidado. • Psicosociales, con la autoayuda, apoyo familiar y comunitario. • Socioeconómicos, participación en la vida económica y productiva y, así mismo, contar con el acceso a los servicios de salud. • Ambientales, contar con una vivienda adecuada, con ambiente sin contaminación y con seguridad en el tránsito vial. Tomando en cuenta los conceptos, premisas y factores antes mencionados, podríamos decir que una persona que vive un envejecimiento saludable es caracterizada por lo siguiente: • • • • • • • • • • • • • • • • • • • • • • Se adapta a los cambios y pérdidas propias del envejecimiento. Aprende permanentemente, con actitud de crecimiento personal. Asume con responsabilidad su autocuidado en la salud o enfermedad. Comparte sabiduría y experiencia. Trabaja productivamente. Disfruta del tiempo libre. Hace ejercicio regularmente. Consume dieta sana y natural. Puede satisfacer sus necesidades básicas. Espera con paciencia los resultados de los eventos de la vida . Siente que la vida ha valido la pena. Acepta su vida con sus triunfos y fracasos. Desempeña un papel útil y satisfactorio. Es afectuoso, con estado de ánimo positivo y buen humor. Mantiene una buena autoestima e integridad de su yo. Cuenta con apoyo social (familia, amigos y comunidad). Tiene compañía y afecto. Asume que tiene un proyecto de vida que cumplir. Es independiente o autovalente. Tiene seguridad económica y vivienda. Tiene fe. Mantiene una actitud positiva hacia la muerte.

Los actores llamados a participar en la construcción de un envejecimiento saludable son el Estado, la sociedad, la familia y la persona durante las diversas etapas de su vida. Este proceso impone enormes desafíos y retos pero también enormes oportunidades. Por ello, el Estado debe integrar el proceso de envejecimiento en el contexto más amplio del desarrollo social y económico, y atender la situación de las personas adultas mayores desde la perspectiva de toda la duración de la vida, donde los estilos de vida que favorecen un envejecimiento sano, se forman en etapas tempranas, para construir y alcanzar una futura “sociedad para todas las edades”
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con longevos sanos, activos y productivos. Asimismo, una estrategia principal es el contar con un enfoque educativo que considere a la persona adulta mayor como protagonista de su propia historia y crecimiento, estimulando una actitud creativa, constructiva, favorable al cambio y futurista, partiendo de la premisa de que la persona construye la vejez que desea. Esto también involucra a la familia y la comunidad en la tarea de promover y apoyar a las personas adultas mayores en convertirse en su propio agente de Autocuidado. IV. EVALUACIÓN • • • • Definir envejecimiento ¿Cuáles son las características del envejecimiento? ¿Cuáles son los cambios biopsicosociales del envejecimiento? ¿Cuáles son las características del envejecimiento saludable?

V. BIBLIOGRAFÍA
1. BRAVO, G. 1998. “Fisiología del envejecimiento: envejecimiento fisiológico y patológico”. En: P. DURANTE y P. PEDRO. Terapia ocupacional en geriatrías principios y prácticas. Barcelona: Ed. Masson, pp. 51-57. 2. BANCO INTERAMERICANO DE DESARROLLO. 2001. Programa para el Envejecimiento Digno, Activo, Productivo y Saludable. Lima. 3. DE VICTORIA, Y. 2000. «No podemos dar la espalda al proceso de desarrollo: envejecemos diariamente». Gerontoguía: 1(3) 11-12 (Santiago de Cali). 4. KASCHAK, D. y D. JAKOVAC. 1994. Planes de cuidados de geriatría. Barcelona: Ed. Mosby Doyma Libros, pp. 13–25. 5. LONG, B. y W. PHILLPPS 1998. Enfermería médico quirúrgica. 3a ed., Nueva York: Ed. Interamericana Mc Graw-Hill. pp. 55-57. 6. LITVAK, J. 1989. «Determinantes de un envejecimiento sano». Cuad. Med. Moc.: XXX, (3): 71-78. 7. MAESTRE, F. 2002. Era Tabú. El adulto mayor. Lima: Ed. Santillana, pp. 61-62. 8. ORGANIZACIÓN PANAMERICANA DE LA SALUD / ORGANIZACIÓN MUNDIAL DE LA SALUD. 1993. Enfermería gerontológica. Conceptos para la práctica. Madrid: pp. 13-15. 9. 1998. Envejecimiento y salud: un cambio de paradigma. 25a Conferencia Sanitaria Panamericana. DC:OPS. Washington: pp. 1-12. 10. 1999. El envejecimiento. Cómo superar mitos. Washington: OPS. 11. PAPALIA, D. y E. WENDKOS, 1997. Psicología del Desarrollo. 5a ed. Santa Fe de Bogotá: Ed. Mc Graw-Hill Interamericana. 12. PROMUDEH. GERENCIA DE DESARROLLO HUMANO. 2002. Plan Nacional para las Personas Adultas Mayores 2002- 2006. Lima: 3–4. 13. RODRÍGUEZ, R., J. MORALES, J. ENCINAS, Z. TRUJILLO y C. DHYVERC (comp). 2000. Geriatría. México: Ed. Mc GrawHill Interamericana 14. SLOANE, P. 1995. «El envejecimiento normal». En: R. HAM y P. SLOANE, Atención primaria en geriatría. Madrid: Ed. Doyma, pp. 21-29. 15. VILLANUEVA BENITES, M. 2001. Envejecimiento: historia y mitos, teorias, fragilidad, dependencia y actitud Facultad de Enfermería. Iquitos: Universidad Nacional de la Amazonía Peruana, pp. 2-3 16. YAGUAS, SANCHO Y LETURIA. 1998. «Aspectos psicológicos del envejecimiento». En: P. DURANTE y P. PEDRO, Terapia ocupacional en geriatría; principios y prácticas. Barcelona: Ed. Masson, pp. 59-66.

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MÓDULO II
PROMOCIÓN DE LA SALUD Y EL AUTOCUIDADO

I. INTRODUCCIÓN “La salud continúa siendo en el presente siglo un objetivo prioritario para la Organización Mundial de la Salud y para los sistemas nacionales de la mayoría de los países del mundo, y enfatiza que una buena salud es el mejor recurso para el progreso personal, económico y social; y una dimensión importante de calidad de vida” 1 . Así mismo, en sus recomendaciones a los gobiernos respecto del mejoramiento de las condiciones de vida considera que la atención primaria es la mejor estrategia para lograr la salud y bienestar de la población; principalmente enfatizando la promoción de la salud y la prevención de la enfermedad. En la carta de Ottawa de 1986 “La salud se percibe no como un objetivo sino como una fuente de riqueza de la vida cotidiana que es el resultado del autocuidado, el cuidado a los demás, la capacidad de tomar decisiones y controlar la propia vida y de asegurar que la sociedad en que uno vive ofrezca a todos sus miembros la posibilidad de gozar de una buena salud”. Es necesario mencionar que uno de los objetivos de la Organización Mundial de la Salud es motivar a las personas para que tengan como meta ser saludables, sepan cómo mantenerse sanas, realicen cuanto esté a su alcance, sea en forma individual o colectiva, para mantener la salud y busquen ayuda cuando sea necesario. En este planteamiento, el autocuidado se convierte en la principal estrategia para lograr dichos objetivos. El autocuidado es el medio que fomenta al máximo el que las personas asuman la responsabilidad de su propio cuidado para alcanzar y mantener un estado adecuado de salud y bienestar. En este sentido, el equipo de salud juega un papel muy importante como facilitador del aprendizaje y, mediante la divulgación de los conceptos básicos del cuidado de la salud, lograr que la persona sea autovalente en el estos aspectos.

1

COPPARD, L. 1985. «La autoatención de la salud y los ancianos». En: OPS/OMS. Hacia el bienestar de los ancianos. Washington: DC: OPS, Publicación científica, 492.

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II. OBJETIVO Reconocer y comprender la importancia del autocuidado como estrategia orientada al desarrollo de aptitudes personales y de la adquisición de habilidades y conocimientos que permitan adoptar conductas que promuevan un envejecimiento saludable, tomando en cuenta las individualidades, necesidades y potencialidades de las personas adultas mayores. III. CONTENIDO • • • • Promoción de la salud ¿Qué es autocuidado? Componentes. Objetivos. Importancia del autocuidado en los adultos mayores. Autocuidado y aprendizaje en los adultos mayores.

PROMOCIÓN DE LA SALUD Cuando hablamos de la salud y bienestar de la población no podemos desconocer que los servicios de salud no han conseguido llegar a quienes han estado alejados de ellos y que por consiguiente, las posibilidades de mejorar la condición humana son grandes y urgentes. La Organización Mundial de la Salud declara que la salud es “un estado de completo bienestar físico, mental y social y no simplemente la ausencia de enfermedad”. Armonizando con esta nueva concepción de salud, Ebersole y Hess definen que, para la persona de edad avanzada, “bienestar es el balance entre sus entornos internos y externos y sus procesos emocionales, espirituales, sociales-culturales y físicos, que le permitan estar en su nivel óptimo de funcionamiento y lograr una existencia buena y satisfactoria”2. En la declaración de Alma Ata (Mongolia) la OMS reitera que “La salud es un derecho fundamental’. Establece la responsabilidad del Estado y señala que la atención primaria es la estrategia para alcanzar esa meta. Así mismo, en la Carta de Ottawa, emanada de la Primera Conferencia Internacional sobre Promoción de la Salud en 1986, señala que “la promoción de la salud consiste en proporcionar a los pueblos los medios necesarios para mejorar la salud y ejercer mayor control de la misma y que para alcanzar el estado adecuado de bienestar físico, mental y social un individuo o grupo debe ser capaz de identificar y realizar sus aspiraciones, de satisfacer sus necesidades y de cambiar y adaptarse al medio ambiente con un espíritu de autorresponsabilidad y autodeterminación”. Por otro lado, Jake Epp, sintetiza que la promoción de la salud se consigue a través de tres mecanismos:

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ORGANIZACIÓN PANAMERICANA DE LA SALUD / ORGANIZACIÓN MUNDIAL DE LA SALUD. 1993. Enfermería gerontológica. Conceptos para la práctica. Washington: OPS/OMS.

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• Autocuidado, decisiones y acciones que el individuo toma en beneficio de su propia salud. • Ayuda mutua o acciones que las personas realizan para ayudarse unas a otras. • Entornos sanos o creación de las condiciones que favorecen la salud. Por ello, se puede considerar que la promoción de la salud es la mejor alternativa para crear un futuro saludable, y en ese sentido el Autocuidado como concepto educativo es la estrategia de elección para lograrlo. ¿QUÉ ES AUTOCUIDADO? Varias definiciones se han dado sobre lo que es autocuidado. Como resumen de ellas, podemos considerar: que autocuidado es asumir voluntariamente la responsabilidad sobre el cuidado de su propia salud. Según Coppard, el autocuidado comprende todas las acciones y decisiones que toma una persona dirigidas a mantener y mejorar la salud para prevenir, diagnosticar y tratar su enfermedad; y las decisiones de utilizar los sistemas de apoyo formales e informales de salud. Orem, en su teoría de enfermería sobre autocuidado, lo define como “la práctica de actividades que una persona inicia y realiza por su propia voluntad para mantener la vida, la salud y el bienestar”. Afirma, que el autocuidado es una conducta que se aprende y surge de combinaciones de experiencias cognitivas y sociales. Así, Orem y Coppard, comparten el criterio de que una persona puede convertirse por sí misma, o con ayuda de otros, en su propio agente de autocuidado. Las concepciones mencionadas sobre el autocuidado deben tomar en cuenta las necesidades y potencialidades de hombres y mujeres. Se deben considerar las siguientes actividades: • Promoción y fomento de la salud a través de la práctica de estilos de vida saludables. • Prevención de la enfermedad a través del control y disminución de factores de riesgo. • Mantenimiento, recuperación de la salud y rehabilitación. • También incluye conductas de carácter social, afectivo, psicológico y otras, que promuevan la satisfacción de las necesidades básicas del hombre y mujer como ser holístico. Por lo tanto, cuando hablamos del adulto mayor este abordaje exige que el trabajo se organice en equipo, como bien lo señala Busse cuando afirma que el autocuidado y la gerontología se basan en enfoques multidisciplinarios y que el equipo de salud, en razón de su preparación y responsabilidad profesional, está llamado a convertirse en agente facilitador de ese proceso. El adulto mayor no debe ser sólo un destinatario pasivo de los servicios de salud, sino que debe convertirse en un elemento participativo. Así lo afirmó Halfdan Mahler, ex director general de la OMS: “es
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necesario tener en cuenta que todo aumento significativo en el bienestar físico, mental o social depende en gran medida de la determinación del individuo y de la comunidad de ocuparse de sí mismo”. Así mismo, el autocuidado no es sólo una función de los profesionales sino que involucra al adulto mayor, a la familia, a los vecinos, a los grupos voluntarios y a la comunidad en general. COMPONENTES DEL AUTOCUIDADO Se reconoce como componentes básicos del autocuidado a la autoestima, el autoconcepto y la autodeterminación. La autoestima es la valoración que tiene la persona de sí misma. Siendo necesario para un autocuidado adecuado que la persona tenga una autovaloración positiva. El autoconcepto es el conjunto de pensamientos, ideas, creencias, opiniones y percepciones respecto de nosotros mismos en base a la autoobservación o autoconocimiento de cada persona de sus componentes orgánico, psicológico, social y espiritual. Es importante, por ello, que la persona tenga un autoconcepto positivo para favorecer su autocuidado. La autodeterminación es la toma de decisiones a nivel personal en todos los aspectos de la vida de la persona. Abarca el cumplimiento de metas en las múltiples esferas del ser humano partiendo del autoanálisis y autoafirmación, y promueve su transformación y desarrollo personal a partir del disfrute de su condición humana. OBJETIVOS DEL AUTOCUIDADO Los programas de autocuidado tienen por objetivo ayudar a las personas a: • Aceptar la responsabilidad por su propio cuidado. • Realizar acciones tendientes a prevenir enfermedades y a promover la salud. • Aprender destrezas y habilidades para observar, descubrir y manejar enfermedades comunes, lesiones y urgencias. • Controlar las enfermedades crónicas y la rehabilitación. • Aprender a usar los recursos de salud y sociales en forma adecuada. • Por tanto, la mayoría de estas habilidades son relativamente fáciles de enseñar y aprender, con pocos riesgos de que se produzcan consecuencias indeseables. IMPORTANCIA DEL AUTOCUIDADO EN LOS ADULTOS MAYORES Se ha demostrado que los programas de autocuidado han conseguido en los adultos mayores: • Mantener la capacidad funcional (biopsicosocial) del adulto mayor y prevenir algunas enfermedades. • Hacer menos grave la enfermedad o discapacidad. • Mejorar la interacción entre las personas mayores y los sistemas de servicios sociales y de salud por medio de la difusión de más y mejor información.

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Se hace necesario destacar que el fundamento del autocuidado es un compromiso, pues expresa un acto de reafirmación, al manifestar el individuo su necesidad de actuar ante una situación reconocida de valor personal o social. Se reconoce al autocuidado como elemento que promueve el desarrollo humano integral. Propicia la independencia expresada en el protagonismo real de las personas de su propio destino en los distintos espacios de su vida. Esto nos indica lo útil que resulta para los familiares y equipo de salud trabajar para consolidar el compromiso de los adultos mayores, con el autocuidado de su salud. Se revela necesario tanto en la promoción de la salud, como en la prevención, cura y rehabilitación de las enfermedades, alcanzando la máxima independencia funcional y autonomía posible. AUTOCUIDADO Y APRENDIZAJE EN LOS ADULTOS MAYORES El aprendizaje y el autocuidado son dos actividades estrechamente vinculadas. El proceso educativo se convierte en el elemento básico e indispensable para el desarrollo de potencialidades de las personas en el cuidado de su salud. Así mismo, la responsabilidad profesional frente a la Educación para el Autocuidado (EPA) varía según las etapas del proceso salud-enfermedad; pero, en cualquier etapa en que se haga efectiva la educación para el autocuidado, ésta siempre tendrá como objetivo lograr en el menor tiempo posible la independencia de la persona para satisfacer sus necesidades básicas. La salud pública y las políticas sociales y de salud deben reconocer cuáles son los factores que determinan el estilo de vida de las personas, cuáles son las fuerzas que condicionan la conductas de salud y cuáles son las variables que influyen en la difusión de los conocimientos, adquisición de actitudes y prácticas de autocuidado en salud. Sean éstas favorables o desfavorables. Esto significa que el autocuidado es también responsabilidad de la sociedad y el Estado, es decir, que no es solamente responsabilidad de las personas adultas mayores. Muchas de las conductas convenientes para la conservación de la salud se aprenden a través de la educación informal y del modelaje. Sin embargo, cuando hablamos de modificar conductas de salud se debe preparar a las personas, intelectual y emocionalmente, para que adopten una actitud y conducta favorables; y esto es posible a través de un diálogo educativo. Por ello, responsabilidad del facilitador en salud es crear las condiciones para que ocurra este diálogo educativo, a fin de que se cumpla la tarea de ayudar a la persona para que se estimule todas sus potencialidades y ser capaz de asumir la responsabilidad de su propia existencia; ejerciendo así, la libertad de optar y hacerse responsable de sus opciones. En el proceso de aprendizaje se hace necesario recordar el Modelo Andragógico desarrollado por Knowles para el aprendizaje de los adultos, el cual señala aspectos fundamentales de este proceso. Este modelo se basa en los siguientes postulados: 1. La necesidad de conocer. 2. El autoconcepto del que aprende.

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3. 4. 5. 6.

La experiencia del que aprende. La disposición del que aprende. La orientación del que aprende. La motivación.

La necesidad de conocer tiene su fundamento en la razón por la cual las persona quiere conocer y aprender. La necesidad de aprender primero es una necesidad emocional. El autoconcepto se sostiene en la forma en que los adultos se perciben a sí mismos (y desean ser percibidos). Se sienten personas capaces de tomar sus propias decisiones, y de responsabilizarse de ellas y por sus vidas. La experiencia, está dertermindana por la edad la cual aumenta la experiencia individual de vida. Ésta es convertida en fuente de aprendizaje relevante, aun cuando en ocasiones puede funcionar como barrera. Por su tipo de disposición los adultos se sienten orientados a aprender lo que les resulta de utilidad, y la motivación, constituye el elemento determinante de aprendizaje de los adultos. Aún cuando no se discute la capacidad de aprendizaje de la persona adulta mayor, es necesario señalar algunos otros postulados o principios de aprendizaje referidos al proceso en esta etapa de la vida: Las personas adultas mayores aprenden mejor cuando: • En general, gozan de buena salud. • Su visión y audición están en las mejores condiciones posibles y cuando el ambiente de aprendizaje puede compensar algunas pérdidas de agudeza visual o auditiva. • Su autoconcepto es positivo y alta su autoestima. • Está en un medio que provee relaciones confiables, con oportunidades para interacciones interpersonales con el facilitador y con otros aprendices, y con apoyo y seguridad para favorecer nuevas conductas. • Son estimulados o motivados a un nivel óptimo a través de fuentes internas y externas. • No tienen estrés ni ansiedad. • El contenido es relevante de experiencias de vida pasadas o presentes. Otros aspectos o factores importantes en el proceso de aprendizaje es el sistema de valores, creencias y la cultura. Uno de los modelos más conocidos y utilizados en la educación para la salud en adultos mayores es el de creencias relativas a la salud. Ellos adoptarán algunas conductas si creen que lo que harán será positivo para su salud y bienestar. También la forma de autocuidarse está influida por la edad, nivel de instrucción, estado de salud, estado civil, roles que desempeña, entre otros. Como el envejecimiento es individual, es muy importante tener en cuenta la autoestima, el autoconocimiento y la autodeterminación, los cuales son considerados como componentes básicos del autocuidado.

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Este modelo andragógico ofrece al que aprende las fuentes que lo ayudan a adquirir información, conocimientos, habilidades, destrezas y actitudes por sí mismo. El aprendiz se convierte, de esta manera, en el motor y protagonista de su propio aprendizaje. Dentro de sus estrategias destaca lo siguiente: “Si lo oigo, lo olvido; si lo veo, lo recuerdo; si lo hago, lo sé y si lo descubro lo uso”3 . Incorporar a las sesiones educativas a uno o varios miembros de la familia o personas allegadas al adulto mayor puede convertirse en una excelente fuente de apoyo y refuerzo para las acciones que se emprendan con él, a fin de ayudarlos a convertirse en su propio agente de autocuidado. • El Modelo Básico Gerontológico de Aprendizaje, de Rendón y colaboradores, plantea recomendaciones y estrategias para facilitar el proceso de aprendizaje de la personas adultas mayores. Señalando que las funciones intelectuales no se deterioran automáticamente con la edad. Por el contrario; el proceso de aprendizaje puede desarrollarse en forma dinámica y fluída durante toda la existencia. No obstante, hay que tener en cuenta variables que influyen en el proceso de aprendizaje, tales como las alteraciones en la percepción sensorial, motivación, tiempo de respuesta, memoria, y nivel de energía física y mental que demanda: • Percepción sensorial. En el envejecimiento se produce un impacto importante en los órganos de lo sentidos y el sistema nervioso que puede interferir en el proceso de aprendizaje de los adultos mayores; por lo que en el proceso de aprendizaje se deben incorporar estrategias de enseñanza que minimicen dichas interferencias. Se recomienda: En la visión: • Eliminar superficies brillantes. • No usar color rojo, azul, anaranjado o verde sobre papel blanco que dificultan la apreciación; es preferible usar pizarra negra y tiza blanca. • El personal que facilita el aprendizaje no debe colocarse de espalda a la ventana iluminada, pues sería difícil percibirlos a causa del deslumbramiento. En la audición: • Utilizar tonos graves. • No gritar ni elevar la voz • Hablar colocándose enfrente de la persona. • Disminuir ruidos ambientales. • La motivación. En los adultos mayores determina en gran medida el grado de aprendizaje; mientras más importante, significativo y aplicable sea el nuevo conocimiento para ellos, más alta será la motivación y deseo de aprender. Por ello, el personal o facilitador debe desarrollar las acciones necesarias para mantener un alto nivel de interés personal.

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MAGENZO, K. y M. CATALDO. 1992. Educación, salud y comunidad. Santiago Chile: Ed. PHE.

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• Tiempo de respuesta. Ésta se alarga y en consecuencia necesita más tiempo para procesar la información y producir respuesta. Por otra parte se presentan dificultades para responder a estímulos múltiples y simultáneos. Se recomienda: • • • No exigir al adulto mayor que realice tareas en un tiempo determinado, ni apresurarlo para que las finalice. Reducir la cantidad de material y velocidad con que se presenta la información, para compensar la demora en tiempo de respuesta. Presentar material en pequeñas unidades, para fomentar la percepción, adquisición, codificación y almacenamiento de la información.

• La memoria. Es afectada sobre todo la de tipo reciente, lo que determina que se debe utilizar técnicas de enseñanza específicas, que tiendan a compensar la deficiencia. Se recomienda: • • • • • Fraccionar la información en pequeñas unidades. Organizarlas con experiencias previas. Utilizar ejemplos y demostraciones. Utilizar la repetición cuantas veces sea necesario. Dar a cada persona el tiempo que precisa para adquirir, transformar y almacenar la información.

Es así mismo, trascendental, el proceso de la inteligencia. La inteligencia desarrollada producto de la experiencia de vida aumenta con el paso de los años. En cambio la que necesita integridad neurológica y bioquímica disminuye con la edad. Es relevante la utilización de experiencias pasadas para el aprendizaje del adulto mayor. • El nivel de energía. Es otro aspecto determinante para el proceso de aprendizaje. Por esta misma razón, en la sesión educativa se debe tener en cuenta el tiempo de la misma, los medios audiovisuales y las metodologías participativas: • El tiempo: se recomienda que las sesiones educativas no sobrepasen de 30 minutos y permitan periodos de descanso si es necesario, con el propósito de que el adulto mayor mantenga los niveles adecuados de energía, atención y concentración. Cuando se trata de sesiones en grupo se recomienda que los participantes no sean más de 10, a fin de estimular la participación activa de todos utilizando al máximo sus experiencias de vida. También estimula la participación general el hecho de sentarse en círculo junto al trabajador de salud. Los medios audiovisuales: utilizar imágenes fijas o con velocidad controlada en lugar de películas convencionales en las que las imágenes se suceden rápidamente. Así mismo, utilizar imágenes de personas mayores, ya que de esa manera se produce con más facilidad la identificación con el modelo. Si se aplica medios escritos que sea letra grande y de tipo imprenta (o, por lo menos, en caracteres tipográficos).

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Las metodologías participativas lúdicas y creativas son las más recomendadas porque motivan a la reflexión de los comportamientos cotidianos. Hay diálogo, criticidad, creatividad y trabajo vivencial en el que la materia prima son las experiencias propias y sus productos son planes de trabajo o proyectos de vida.

Otros factores en cuanto al ambiente educativo. Se recomienda sillas cómodas, temperatura agradable, luz y acústica apropiadas, ambiente libre de ruidos y seguro, entre otras condiciones que caracterizan un ámbito adecuado. Así mismo, se debe de tener en cuenta algunas habilidades del educador o facilitador para promover el envejecimiento saludable; éstas pueden ser: • • • • • • • • • • • • • • Respeto, aceptación y confianza. Ayuda mutua. Libertad de expresión. Ausencia de amenazas y burlas. Hacerle sentir al aprendiz que es capaz de tener éxito, de emprender tareas nuevas. Motivarlo a explorar caminos diferentes y aceptar nuevos retos. El personal debe dar elogio merecido y apoyo afectivo, ser optimista, tener paciencia, y tener un toque de humor (“al toque”). Creer en las posibilidades de cambio y en las competencias para aprender y desarrollar hábitos saludables. Atender y captar tanto las dificultades como el temor al cambio. Poner en práctica la capacidad de escucha y el respeto a las opiniones y objeciones al cambio. Resaltar los logros y recursos de la persona. Buscar aliados y apoyos en las personas que le rodean. Proveer información, incentivos y propiciar situaciones de ensayo y práctica de la conducta deseada. Desarrollar un método para que la persona mayor perciba su propio progreso.

Todos estos elementos son cruciales para la construcción de un clima favorable para el aprendizaje. Si los profesionales que atienden a personas adultas mayores tienen en cuenta los cambios que acompañan al proceso del envejecimiento, los postulados del modelo andragógico y los modelos de aprendizaje, tendrán las herramientas necesarias para la formulación y utilización de estrategias de enseñanza específica para los adultos mayores, favoreciendo en consecuencia su aprendizaje y adquisición de conductas permanentes de autocuidado, que con sus potencialidades consigan el empoderamiento (poder de sí mismo) para que logren una adaptación satisfactoria y un envejecimiento saludable.

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IV. EVALUACIÓN • Definir qué es autocuidado. • ¿Cuál es la importancia del autocuidado en las personas adultas mayores? • ¿Qué debe considerarse en el proceso de aprendizaje de las personas adultas mayores? V. BIBLIOGRAFÍA
1. COPPARD, L. 1985. «La autoatención de la salud y los ancianos». En: OPS/OMS. Hacia el bienestar de los ancianos. Washington: DC: OPS, Publicación científica, 492. 2. EDUCACIÓN 15-31. 3. MAGENZO, K. y M. CATALDO. 1992. Educación, salud y comunidad. Santiago Chile: Ed. PHE. 4. MARRINER, A. 1995. Modelos y teorías en enfermería. 3a Madrid: Ed. Mosby. 5. ORGANIZACIÓN PANAMERICANA
DE LA PARA EL

AUTOCUIDADO

EN

SALUD (EPAS). 1988. Recopilación de artículos sobre conceptos y

características del autocuidado. Santiago de Chile: Pontificia Universidad Católica de Chile. pp.

SALUD / ORGANIZACIÓN MUNDIAL

DE LA

SALUD. 1993. Enfermería gerontológica.

Conceptos para la práctica. Washington: OPS/OMS. 6. QUINTEROS, A. 1994. «El autocuidado». En: ANZOLA et all. (comp), La atención de los ancianos; un desafío para los años noventa. Washington: OPS, Publicación científica, 546. 7. VILLANUEVA, M. 1993-1994. Enfermería y el autocuidado. Guía para participantes y facilitadores. (Cali): Universidad del Valle, Escuela de Enfermería.

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MÓDULO III
AUTOCUIDADO DE LOS SENTIDOS

I. INTRODUCCIÓN Los sentidos como la vista, el oído, el olfato, el gusto y el tacto resultan extremadamente importantes para percibir y disfrutar del mundo que nos rodea. Los problemas sensoriales pueden tener una influencia permanente sobre la vida de la persona y las consecuencias no son sólo limitaciones físicas, sino psicológicas y sociales, las cuales muchas veces resultan muy perjudiciales para la vida. La mayoría de los adultos mayores mantienen su capacidad visual suficiente para realizar sus actividades de la vida diaria. A partir de los 70 años comunmente se alteran la visión y la audición, sin embargo la sordera es un problema frecuente en ellos. Las alteraciones del olfato, gusto y tacto, tambien se presentan, pero se hacen menos evidentes que las de la vista y oído, por que no son esenciales para vivir. Sin embargo, el olfato y el gusto se relacionan especialmente con el placer de comer y con una nutrición adecuada, y el sentido del tacto es muy importante como mecanismo de protección. De ellos es este último el más lábil, ya que en esta etapa de la vida disminuye la sensibilidad táctil al igual que los receptores del tacto. Ante estas alteraciones sensoriales, los adultos mayores necesitan aprender mecanismos que les permitan superar y adaptarse a ellas. El autocuidado se convierte en la mejor estrategia para aprender a vivir con la transformación de las capacidades perceptivas y disfrutar del mundo que nos rodea. Además, es necesario enseñar a la familia, de los adultos mayores, para que los comprendan mejor y los apoyen. Por ello, el presente módulo contiene aspectos educativos relacionados al autocuidado de los sentidos: vista, oído, olfato, gusto y tacto, de modo que favorezcan y mejoren su independencia funcional y su vida de relación. II. OBJETIVO Reconocer los cambios que ocurren en los sentidos al envejecer y describir las medidas del autocuidado para que la persona adulta mayor se relacione adecuadamente con su medio ambiente y sea más independiente.

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III. CONTENIDO • La visión en la persona adulta mayor. Medidas de autocuidado de los ojos. • El olfato, gusto y tacto en la persona adulta mayor. Medidas de autocuidado del gusto, olfato y tacto. • La audición en la persona adulta mayor . Medidas de autocuidado de los oídos.

LA VISIÓN EN LA PERSONA ADULTA MAYOR La visión es uno de los sentidos más importantes, nos ofrece información para promover una interacción segura y eficaz con los demás. Contribuye a un autoconcepto positivo y sentimiento de valor y bienestar personales. Cuando se llega a ser adulto mayor no siempre esto significa tener mala visión, pero la edad trae cambios en el organismo humano que pueden alterar la función visual. Entre los principales cambios normales tenemos: • La mala acomodación, que produce incapacidad para distinguir los detalles pequeños, como los ojales, números de teléfono, etc. La disminución de la agudeza visual, con visión borrosa y la necesidad del uso de lentes para leer, coser o para ver de lejos, por alteración en el cristalino. Alteración de percepción de los colores; con dificultad para diferenciar el azul, el verde y el violeta; debido al amarilleo de la esclerótica, la cual altera la transmisión de la luz en la retina. Hipersensibilidad a la luminosidad al brillo y al resplandor; disminución de la capacidad para adaptarse a los cambios en la cantidad de luz (demasiada o muy poca iluminación) por la disminución en el tamaño y elasticidad de la pupila. Así, necesitan los ancianos aumentar la luz para ver los escalones o las cerraduras, a lo que se le llama “ceguera nocturna”. Por el contrario, el exceso de luz produce un deslumbramiento, percibido como fuerte, molesto y brillante como la luz del Sol; y las superficies brillantes, como pisos encerados muy lustrados provocan un resplandor cegador y una distorsión de la visión. Se presentan otros cambios, como la incapacidad para localizar objetos o personas fuera del campo visual, disminución de la producción de lágrimas con lo cual los ojos se secan. Disminución de la movilidad ocular, amarillo de la esclera y una apariencia de hundimiento de los ojos.

Los cambios anormales que alteran la agudeza visual en la vejez son la catarata, el glaucoma y la degeneración macular. • La catarata, la enfermedad más común en los adultos mayores, consiste en la opacidad de cristalino y, según el grado de la enfermedad, produce visión borrosa,
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visión doble, puntos oscuros. Experimentan mayor sensibilidad al resplandor y cambian de lentes con frecuencia sin lograr buen resultado; haciéndose necesario la extirpación quirúrgica de la catarata e implantar en su reemplazo un lente intraocular artificial. • El glaucoma es el aumento de la presión intraocular que reduce la visión periférica y ocasiona progresiva pérdida de la visión, si no tiene tratamiento, esta pérdida de la visión es irreversible. En la degeneración macular existe deterioro de la mácula de la retina, dando lugar a la pérdida de la visión central, a medida que avanza el problema el adulto mayor nota que las líneas rectas son tortuosas o torcidas, letras borrosas y aparecen espacios oscuros o vacíos en el centro de su campo visual.

Entre los factores de riesgo que alteran la visión destacan los rayos ultravioletas, fumar, temperaturas elevadas en edades tempranas, mala nutrición, infecciones, enfermedades crónicas y algunos medicamentos. Si no se dan los cuidados y atención adecuada y oportuna a los cambios visuales normales y anormales de la vejez, así como a los factores de riesgo, pueden tener repercusiones físicas, psicosociales y económicas graves, que exigen una gran adaptación a la vida. Principalmente, la visión defectuosa senil altera la capacidad para desenvolverse independientemente y fomenta el aislamiento: aumenta el riesgo a caídas, el aburrimiento, la inquietud, la irritabilidad, la ansiedad, y el pánico y labilidad emocional. Así mismo, se observa pérdida de la atención, menor capacidad para aprender, incapacidad para resolver problemas y menor exploración de la realidad, etc. MEDIDAS DE AUTOCUIDADO DE LOS OJOS Estas medidas están orientadas al cuidado de los ojos, a la seguridad ocular y la prevención de enfermedades y complicaciones de éstas. Las medidas que a continuación se detallan están propuestas en términos prácticos para que sean asumidas por las personas adultas mayores: 1. Medidas dentro y fuera del hogar: a. Evite el paso brusco de la oscuridad a la luz porque la pupila tarda más en acomodarse o adaptarse. Se recomienda al adulto mayor esperar hasta adaptarse a los cambios de luz antes de seguir andando. Puede usar barandillas. b. Ilumine muy bien su hogar en las noches, y especialmente, deje una luz tenue en el dormitorio, pasadizo y baño. c. Mantenga las zonas por donde camina y los pasadizos ordenados, no redistribuir los muebles u objetos personales. Si evita el desorden y la redistribución se ayudará a mantener su independencia. d. Tenga ayudas visuales, como lentes de aumento, libros, calendarios y juego de letras grandes, etc, las cuales permiten una mejor adaptación a la
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e.

f.

g. h.

i.

deficiencia y favorecen la autoestima. Utilice colores y contrastes en su medio ambiente para compensar las pérdidas de visión. Por ejemplo usar, objetos de color amarillo, rojo o naranja (que se ven con más facilidad), poniendo tiras de colores que contrasten en el borde de los escalones o en zonas de cambio de altura o de consistencia en el suelo, para evitar lesiones por caídas al resbalar o tropesar. Evite el resplandor procedente de cristales, lunas o superficies pulidas, como suelos, tableros de mesa y luz solar directa. Lleve sombrero de ala ancha o gorra con visera y, si es posible lentes que absorban el 100% de luz ultravioleta cuando salga de casa. Acerque las cosas para poder ver mejor. Utilice una buena luz para la lectura o para trabajos que requieran una cuidadosa visión. Exprese sus sentimientos, diga cómo se siente por la alteración de su visión. Hágase el propósito firme de que tiene que adaptarse a las alteraciones visuales, centre su atención y cuidado más en las capacidades que le quedan que en las que ha perdido. Recurra al tacto con frecuencia para cerciorarse de lo que ve. (Para que los adultos mayores se sientan seguros, sobre todo aquellos confinados a una silla de ruedas o cama). Este tipo de estimulación evita la sensación de aislamiento y desesperación.

2. Medidas de prevención de accidentes, enfermedades y complicaciones: a. Evite frotarse los ojos. b. Lávese las manos antes de tocar los ojos. c. Evite manejar un automovil en cualquier circunstancia que resulte incomoda como por ejemplo en la noche, en carreteras mojadas durante las horas punta o en viajes largos, porque puede sufrir accidentes. Esto ocurre porque con la edad existe mala visión, aumento de la sensibilidad al resplandor. d. Proteja sus ojos de posibles lesiones leyendo las instrucciones y precauciones antes de usar los desinfectantes, aerosoles, insecticidas, etc. Utilice gafas protectoras siempre que sea posible, asegúrese que la boquilla de los aerosoles se dirijan lejos de usted antes de presionar el botón y lávese las manos minuciosamente después de su uso. e. Evite mirar al sol directamente durante un eclipse. f. Si está trabajando, protéjase de los fragmentos sueltos, humo, partículas de polvo, chispas, y salpicaduras de productos químicos mediante el uso de anteojos de seguridad y protección. g. Evite, en el jardín, pararse a un lado o frente a la cortadora de césped en movimiento, ni permita que otros lo hagan. Recoja las astillas de podadura y cascajo del césped antes de pasar la cortadora. Éstas pueden ser arrojadas por las hojas rotatorias y rebotadas causando lesiones graves en los ojos. h. Evite en los parques las ramas bajas colgantes o, si las hay, pasar por ellas. i. Emplee linterna en lugar de fósforos o velas encendidas para iluminar las baterías de su automóvil en la noche. j. Enjuague los ojos con bastante agua fría por 15 minutos cuando se haya introducido accidentalmente sustancias irritantes o en quemaduras. Busque atención médica inmediata.
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k. No intente retirar usted mismo los cuerpos extraños del ojo, cubra el ojo (por ejemplo, con un vaso descartable o un cono) y busque atención médica inmediata. l. Acuda cada año a una revisión con el especialista (oftalmólogo), más aún si tiene diabetes, hipertensión arterial o si tiene antecedentes familiares de glaucoma, catarata, desprendimiento de retina u otras enfermedades. La identificación y referencia a tiempo disminuye hasta el 50% en el desarrollo de la ceguera. m. Acuda inmediatamente al médico si presenta alteración de la visión brusca e inexplicable. Así como también cuando presente pérdida, disminución o distorsión de la visión, visión doble, dolor agudo, inflamación de párpados, lagrimeo, supuración de los ojos o ilusiones (destellos de luz). n. Cumpla, si tiene tratamiento; el no seguir las indicaciones terapéuticas resulta peligroso y empeora la enfermedad de los ojos. o. Evite usar lagrimas artificiales, descongestionantes o enjuagarse los ojos con soluciones no prescritas por el médico. p. Deseche cualquier solución oftalmológica que esté turbia, descolorida, que haya estado abierta durante más de uno a tres meses o que contenga algún material o residuos, esto puede producir lesión y retrasos en el tratamiento. Los medicamentos oftalmológicos pueden deteriorarse con el tiempo, concentrarse (debido a la evaporación del líquido) o contaminarse (con bacterias u hongos). q. Use siempre los lentes si los tiene indicados. Deben estar limpios, en buen estado y adaptados a su visión actual. Los lentes se deben coger por la montura, (con ambas manos) limpiarlos con agua y jabón suave, secarlos con un paño suave o un pañuelo sin fibra y guardarlo en su funda y en un mismo lugar para evitar olvidos y extravíos. r. No utilice lentes autoindicados, ni prestados porque éstos pueden provocar más daño. EL OLFATO, EL GUSTO Y EL TACTO EN LA PERSONA ADULTA MAYOR El olfato, el gusto y el tacto también son sentidos que resultan esenciales para vivir y adaptarse a un entorno que cambia constantemente y contribuyen a medir, apreciar y disfrutar del mundo en que vivimos. También nos ayudan a protegernos de lesiones y comunicarnos. Estos sentidos se alteran en la edad avanzada, debido al envejecimiento así como a múltiples factores. Las causas más frecuentes en la alteración del olfato son las infecciones respiratorias altas de origen viral, enfermedades de los senos nasales, traumatismos craneales y algunas enfermedades neurológicas. El gusto se ve afectado por la enfermedad periodontal, la gingivitis, la pérdida de dientes, las dentaduras postizas, los medicamentos y el exceso de tabaco. En cuanto al tacto, las alteraciones se relacionan con neuropatías a consecuencias de una lesión, con el deterioro circulatorio y con enfermedades localizadas en la piel.

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Respecto de los cambios normales en el olfato, el gusto y el tacto debemos considerar: • En cuanto al olfato, ocurre una disminución de la capacidad de percibir los olores debido a una atrofia de las fibras olfatorias por el envejecimiento.

En general, la identificación de los olores disminuye gradualmente después de los 70 años, especialmente los de concentraciones bajas. Los fumadores tienen menor capacidad para identificar los olores. • En sentido del gusto, se considera que las papilas gustativas comienzan a reducirse a partir de la mitad de la vida (40 a 60 años), aunque llega a ser notable la disminución después de los 60 años. Existe disminución para disfrutar los alimentos, exceso de consumo de sal y azúcar, con riesgo de malnutrición. Referente al tacto, existe disminución de la capacidad de los receptores del tacto y de la sensibilidad de la piel, palma de las manos y otras áreas de poco vello. Esto trae como consecuencia menor facultad para reconocer objetos de textura lisa y áspera; por lo que están expuestos a heridas en la piel y el dolor puede estar disminuido. Tienen dificultad para diferenciar y sentir los cambios de temperatura.

Los cambios en el olfato, el gusto y el tacto no solo traen repercusiones físicas, sino que de éstos resultan implicancias psicológicas y sociales con efectos perjudiciales para el modo de vida. Los adultos mayores presentan el riesgo de accidentes en cuanto a los sentidos del olfato y el gusto. No son capaces de distinguir las señales de alarma presentes en su entorno, tales como el humo de un incendio, un escape de gas o una comida en mal estado. Esto les causa ansiedad y temor, sobre todo a los que viven solos. Otra consecuencia es la falta de interés o motivación de una buena nutrición. Puede haber un consumo de alimentos excesivamente sazonados, salados o muy dulces, lo cual tiene consecuencias graves especialmente, para los que tienen dieta por alguna enfermedad. Algunos no perciben un olor desagradable de casa o de su cuerpo y pueden verse afectadas las relaciones familiares pensando que el adulto mayor es descuidado en su aseo personal o no le importa oler mal. Las alteraciones del tacto generalmente producen torpeza, suelen tirar o romper los objetos, afectando sus sentimientos de habilidad y competencia, así como, su autoestima. Tienen mayor probabilidad de accidentes porque estas alteraciones repercuten en el andar o en la movilidad. La disminución de la sensibilidad los pone en riesgo de sufrir daños peligrosos como las quemaduras. Por no sentir el dolor, dado que los sistemas sensoriales restantes se vuelven menos eficaces, los adultos mayores presentan la necesidad de aumentar sus interacciones ambientales, personales y sociales a través del tacto; pero teniendo en cuenta su modo de vida y la procedencia cultural.

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MEDIDAS DE AUTOCUIDADO DEL GUSTO, OLFATO Y TACTO Las medidas que a continuación se detallan están propuestas en términos adecuados para que sean asumidas por las personas adultas mayores: a. Prepare alimentos apetitosos y atractivos para compensar la falta de sensibilidad del olfato y del gusto. Se recomienda acudir a una nutricionista para orientación en la preparación de los alimentos. b. Permanezca en la cocina o cerca de ella cuando se cocinen los alimentos, para que perciba y evoque olores y sabores; así se puede compensar la disminución del gusto, olfato y estimular el apetito. c. Prepare de preferencia alimentos de textura o consistencia normal, porque los alimentos blandos carecen de textura y son poco apetecibles. d. Controle su estado nutricional y pésese por lo menos una vez al mes. e. Coma en grupo, porque aumenta el interés por las comidas y aumenta el apetito. f. Mantenga limpia la cavidad bucal y/o dentadura postiza, esto porque aumenta la percepción gustativa y el apetito. g. Sirva la comida caliente para que se mantenga la sensación del gusto. h. Consuma limón y hierbas aromáticas en lugar del exceso de sal y azúcar. i. Levántese a comer a la mesa siempre que sea posible. El ejercicio y la actividad favorecen la digestión y estimulan el apetito. j. Retire estímulos negativos durante las comidas, como la radio, la televisión, los olores molestos (como productos químicos o sábanas sucias) porque disminuyen el apetito. k. Beba entre 1 y 2,5 litros de líquidos al día, si no está contraindicado. La hidratación adecuada mantiene la boca húmeda y aumenta el gusto. l. Coma por sí mismo y que la familia comprenda que esto permite que el adulto mayor controle la situación y aumente su autoestima. m. Incluya en las comidas vegetales verdes. Estos intensifican el gusto. Así mismo, consuma dieta rica en fibra para evitar el estreñimiento, el cual reduce el apetito. n. Coloque tapones de seguridad a los balones de gas y evite corrientes de aire que pudieran apagar la llama de la cocina, esto lo expone a asfixiarse por fuga de gas. o. Establezca un horario de rutina diaria de higiene personal, puede usar desodorante para evitar olores desagradables. p. Debe moverse con cuidado, por la disminución táctil en la planta de los pies. q. Deje de fumar. Esto aumenta las deficiencias sensoriales ya presentes. r. Tenga cuidado al manipular comida o agua caliente. La disminución de la sensibilidad al calor puede provocar quemaduras. corte los alimentos con cuidado. s. Valore bien el dolor, sobre todo el dolor cardiaco o el consecuente a una caída. Es posible que no pueda sentir el dolor intenso. t. Debe recibir ánimo, apoyo y confianza psicosocial. Las deficiencias en el gusto, olfato y tacto no lo convierte en persona inactiva e incapaz. u. Visite al médico para identificar algún problema en los sentidos del olfato, gusto y tacto.
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LA AUDICIÓN EN LA PERSONA ADULTA MAYOR El oído es uno de los sentidos que nos pone en contacto con nuestros semejantes a través de la comunicación, y gracias a él podemos apreciar los ruidos de la naturaleza. En el envejecimiento habitualmente los familiares y el adulto mayor se quejan de que no oyen bien o que no entiende lo que se le dice. El 38% de los adultos mayores de 65 años sufre una baja significativa de la audición. Esta proporción aumenta hasta 60% en los mayores de 85 años. Entre los cambios normales que se presentan tenemos: La pérdida de la audición o presbiacusia es la disminución progresiva, gradual, bilateral y simétrica de la capacidad de oír sonidos altos, sin poder discriminar el tono o voz. Se debe a lesiones del octavo par nervioso craneal. Este proceso comienza en etapas tempranas de la vida, aumentando en cada decenio. Es más frecuente en hombres que en mujeres. Tienen dificultad para percibir o captar los sonidos, así como para localizarlos y distinguirlos. Estas alteraciones se notan más por la incapacidad para oír las consonantes (como la S,Z,T,F y G) que están compuestas por tonos altos. Los sonidos de las vocales A,E,I,O,U, que son los tonos bajos, suelen mantenerse intactos y son los últimos sonidos que dejan de oírse. Estas alteraciones conducen a distorsionar los sonidos, a oír pero no comprender, peor aún si la conversación es rápida, y responder en forma incorrecta. Otro problema es la disminución de la capacidad de transmitir el sonido. La membrana del tímpano se endurece y adelgaza. También la cera o cerumen se vuelve seca y dura, interfiriendo en la transmisión del sonido. Entre los factores de riesgo que producen sordera son: • • • • Trastornos que acompañan la fiebre alta. Diabetes, sífilis, mixedema, lesiones por traumatismos y las infecciones a repetición, que conducen a perforación y cicatrización del tímpano. Exposición excesiva al ruido ambiental: aviones, armas de fuego, fábricas u obras de construcción, etc. Medicamentos: polifarmacia, aspirina, estreptomicina, gentamicina, amikacina, furosemida.

Entre las repercusiones de la pérdida de la audición en el adulto mayor no solo se debe considerar las ocasionadas por la pérdida de la capacidad para oír, sino también, las que son capaces de influir en la percepción del medio ambiente, el comportamiento y la personalidad; afectando las actividades de la vida diaria y el modo de vida. Entre las principales consecuencias tenemos: • Puede conducir al aislamiento social para así evitar situaciones embarazosas por temor a decir algo inadecuado, y las relaciones con los familiares y amigos se ven afectadas. También pueden presentar desconfianza y falso orgullo que
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impiden admitir su problema y pedir ayuda. Así como inseguridad y pérdida de la independencia. • Los adultos mayores generalmente intentan ocultar su incapacidad para oír o parecen no darse cuenta de la gravedad de la pérdida hasta que llegan a una etapa tardía de aislamiento social. Existen problemas de comunicación, lo que disminuye su motivación o interés para adaptarse al problema y para poner en práctica aprendizajes nuevos. Pueden presentar fatiga para escuchar, elevan la voz y repiten palabras al interlocutor, responden a preguntas con una expresión neutra o una sonrisa de compromiso. Su problema auditivo los lleva a la confusión y alteración en la compresión del lenguaje.

Otros síntomas de pérdida grave de la audición son el letargo, el abandono, la ansiedad, la confusión y el incumplimiento de las prácticas del cuidado personal. También tienen temor a sufrir accidentes por no poder escuchar las sirenas o bocinas de los carros y por pérdida del equilibrio. En las pruebas para valorar la capacidad intelectual es posible que demuestren una función disminuida que no es consecuencia de trastorno mental, sino de la incapacidad para comprender las explicaciones del examinador. MEDIDAS DE AUTOCUIDADO DE LOS OÍDOS Estas recomendaciones están orientadas al cuidado de los oídos, favorecer la comunicación; así como para la seguridad y prevención de enfermedades y/o complicaciones. Las medidas que a continuación se detallan están dirigidos a las personas adultas mayores: a. Evite el traumatismo causado por exposición a ruidos ambientales (segadoras, tractores, soldaduras, etc.) mediante el uso de tapones u otros dispositivos que disminuyen el ruido. b. No utilice hisopos de algodón para limpiar el conducto auditivo. Esto facilita la formación de tapones de cera y puede empujarla, agravando más la impactación. Tampoco introducir instrumentos punzantes (como llaves u horquillas de cabello) que pueden provocar infecciones o perforación del tímpano. Siga indicaciones médicas para eliminar el cerumen. Este obstruye el pasaje de las ondas sonoras. c. Instale amplificadores en el teléfono y señales luminosas en puertas y teléfono para personas con trastorno auditivo grave. Este ayuda a utilizar los otros sentidos para mejorar la atención. d. Evite levantarse bruscamente de la cama, hágalo lentamente; primero siéntese unos minutos, luego levántese y después camine. Como en el oído se encuentran los centros del equilibrio, esto evita que se presenten vértigo, mareos y caídas. e. Si necesita un dispositivo de ayuda para la audición (audífono), asegúrese de que tiene la habilidad manual suficiente para usarlo, que entiende las instrucciones y que está interesado en usarlo. Si el adulto mayor no se siente capaz de usar el audífono, es posible que no lo use. Si no puede usar audífono, puede aprender a leer los labios.
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f. Esté siempre motivado o interesado para mejorar su capacidad de comunicación por cuanto a mayor motivación corresponde una mayor capacidad para comunicarse. g. Si usted tiene dificultades para oír, dígalo a los demás. Así mismo, diga que no comprende lo que le dicen, o pida que le repitan o que se lo expresen con otras palabras. También preste atención a lo que le están diciendo, a las expresiones faciales y a los gestos. h. Para favorecer una mejor comunicación con el adulto mayor, a continuación se darán algunas recomendaciones generales: • Asegurarse de tener la atención de la persona con déficit auditivo, nos podemos ayudar llamándole por su nombre o tocándole suavemente para indicarle que vamos a hablarle. • Hable cara a cara. • Párese de 50 cm a un metro de distancia. • Hable en dirección del mejor oído. • Module su voz a un volumen normal o ligeramente alto. • Hable lento, claro y pausadamente, con palabras sencillas que son fáciles de comprender. • Reduzca el ruido del medio ambiente o ruidos extraños para evitar interferencias. • Haga pausas al final de cada oración. • Repita con las mismas palabras. • Pregúntele si puede oír cuando se le habla. • De ordenes sencillas de una en una. • Ponga más cuidado en la comunicación no verbal (como las expresiones de la cara, gestos, contacto visual), los labios deben estar a la vista del adulto mayor y se debe proporcionar iluminación adecuada para que nos vea la cara y boca con claridad al hablar. i. No aplicarse gotas al oído sin prescripción médica o que estén vencidas. j. Visite al médico especialista para control y detección de enfermedades que produzcan deficiencias auditivas, sobre todas las infecciones del oído, mareos, pérdidas del equilibrio o zumbido de oído. No se automedique. Visite al médico si es que presenta algunos de los siguientes signos que indican pérdida de la audición : • Tiene dificultades para oír por teléfono. • No comprende las palabras, peor aún cuando dos o más personas están hablando al mismo tiempo. Pide que le repitan las palabras. • Cuando al hablar con otra persona oye lo que está diciendo como si balbuceara o hablara entre dientes, especialmente, si esto es peor cuando hay ruido de fondo. • Ciertos sonidos son excesivamente molestos o fuertes. • Disfruta menos de la televisión, la música o las fiestas porque no puede oír bien. • Los demás se quejan de que usted pone el volumen de la televisión o radio demasiado alto.
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• Tiene que hacer un esfuerzo para entender las conversaciones y responde de manera inadecuada a las preguntas. • No puede oír bien cuando hay ruido de fondo. • Tiene la impresión de que otros hablan entre dientes o le es difícil entender cuando las mujeres y los niños (de timbre alto en sus voces) conversan. k. Debe conocer los efectos adversos de los medicamentos que dañan el oído como: estreptomicina, gentamicina, furosemida, aspirina, etc. Si se producen mareos, disminución de la audición o silbido al oído, consulte al médico de inmediato. l. Si sufre infección del oído a repetición, cuando se bañe, nade o lave el cabello utilice algodones impregnados con vaselina o tapones para proteger el conducto auditivo externo. IV. EVALUACIÓN • ¿Cuáles son los cambios más significativos de los sentido en el envejecimiento? • En general ¿cuál es la repercusión más importante del deterioro funcional de los sentidos? • Mencionar las medidas más importantes del autocuidado de los sentidos en las personas adultas mayores. V. BIBLIOGRAFÍA
1. BADD, P. 1998. Manual de enfermería gerontológica. México: Ed. Mc Graw-Hill Interamericana, pp: 13-16. 2. KASCHAK, D. y D. JAKOVAC, 1994. Planes de cuidados de geriatría. Barcelona: Ed. Mosby / Doyma Libros, pp: 13–25. 3. LONG, B. y W. PHILLPPS. 1998. Enfermería médico quirúrgica, 3ª ed. Nueva York: Ed. Interamericana Mc Graw-Hill, pp: 55-57. 4. NOGUERÓN, M., J. PACZKA y C. HYVER. 2000. «Déficit auditivo y déficit visual». En: R RODRÍGUEZ et all. (comp). Geriatría. México: Ed. Mc Graw-Hill Interamericana, pp. 102-107. 5. ORGANIZACIÓN PANAMERICANA
DE LA

SALUD / ORGANIZACIÓN MUNDIAL

DE LA

SALUD. 1993. Enfermería gerontológica;

conceptos para la práctica. Madrid: pp: 13-15. 6. 2000. Aspectos clínicos en la atención de los adultos mayores. Washington: Proyecto Regional para la Atención Primaria de Salud. 7. RUIPÉREZ , C. y D. LLORENTE . 1997. Guía para auxiliares y cuidadores del anciano. Fundamentos y procedimientos. Madrid: Ed. Mc Graw-Hill Interamericana, pp. 55-60. 8. SMELTZER, S y B. BARE, 1998. Enfermería médico quirúrgica. 8ª ed. México: Ed. Interamericana Mc GrawHill, 45. pp. 175-190. 9. STAAB, A y HODGES, L. 1998. Enfermería gerontológica. México: Ed. Mc Graw-Hill Interamericana, pp. 37-

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MÓDULO IV
AUTOCUIDADO DE LA PIEL Y ANEXOS

I. INTRODUCCIÓN La piel sana sin alteraciones es la primera línea de defensa del cuerpo contra las infecciones y lesiones de los tejidos: Regula la temperatura corporal. Es órgano sensorial (dolor, tacto, presión y temperatura). Además, es un medio para la eliminación de desechos y participa en el mantenimiento del equilibrio de líquidos y electrolitos. A medida que la edad del adulto aumenta ocurren cambios en su piel y anexos que pueden alterar o disminuir sus funciones. Por lo tanto, es necesario para la salud en general conservar su buen estado y buenas prácticas de higiene en todo momento de nuestra vida para favorecer la seguridad, comodidad y bienestar de la persona. En el presente módulo se considera el autocuidado de piel, pelo y uñas, baño corporal, cuidado de las manos, afeitado y depilado, uso de cremas, cuidado de los pies y recorte de uñas como medidas de autocuidado para las personas adultas mayores. II. OBJETIVO Reconocer los cambios de la piel y anexos que ocurren al envejecer y describir las medidas de autocuidado para que la persona adulta mayor los mantenga sanos e íntegros. III. CONTENIDO • Cambios en la piel y anexos en los adultos mayores. • Medidas de autocuidado de piel y anexos. CAMBIOS EN LA PIEL Y ANEXOS EN LOS ADULTOS MAYORES Los cambios relacionados con la piel, pelo y uñas por la edad pueden influir en la imagen de sí mismo y la confianza de la persona, repercutiendo también, en la interacción social con riesgo al aislamiento. Entre los principales cambios normales tenemos: • La piel, generalmente se vuelve seca, arrugada y frágil: Disminuye la elasticidad, con adelgazamiento general, pliegues, mejillas hundidas: Aumenta el riesgo de presentar úlceras por presión y reducción de la protección ósea. Esto es debido a la reducción de la grasa cutánea y de la cantidad del colágeno.
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• • • • • • • • •

Lentitud de las cicatrizaciones de heridas y mayor probabilidad de desarrollo de infecciones después de un traumatismo: Porque el recambio de las células de la epidermis se reduce con la edad. Mayor probabilidad de desarrollo de tumores cutáneos (piel) y de infecciones por hongos o virus. Hay disminución de las defensas. Aumento de riesgo al cáncer de piel. Existe un deterioro de la protección de la piel a los rayos ultravioleta. La causa es la disminución de los melanocitos. Adelgazamiento de las paredes de los vasos sanguíneos, con tendencia a hematomas. Es más propensa a sufrir daño por temperatura baja (hipotermia) y temperatura alta (hipertermia), por reducción de capilares y de tejido graso. Disminuye la capacidad para sentir calor o frío. Hay menos sudoración, aumenta la sequedad de la piel y la descamación, porque hay reducción del número, tamaño y función de las glándulas sudoríferas. Uñas quebradizas, frágiles, deformes y gruesas.Por disminución de vasos sanguíneos en dichas zonas. El pelo se vuelve cano, con caída parcial o total del mismo (calvicie) y pecas, por menor producción de melanina. Existe disminución de las células que captan la sensibilidad. Se considera que los receptores sensoriales en los adultos mayores merman en un tercio, por lo que hay dificultad en la manipulación de los objetos, dificultad en la deambulación y riesgo a lesiones traumáticas, especialmente quemaduras.

Entre los factores de riesgo en afecciones cutáneas podemos mencionar: • Factores de riesgo internos que pueden ser genéticos o debidos al envejecimiento, como las arrugas, la calvicie o el encanecimiento prematuro. El color de la piel heredado marca la sensibilidad a los rayos ultravioleta y la susceptibilidad al cáncer de piel. Las personas con piel más oscura, que contiene más melanina, son menos susceptibles a los rayos ultravioleta que los que tienen el pelo claro y ojos azules. Los rayos ultravioletas son los que más lesionan la epidermis y dermis y provocan envejecimiento prematuro (fotoenvejecimiento) de las zonas expuestas al sol, debido a que dañan las fibras elásticas de la piel, lo que hace que la piel se cuelgue, se estire y pierda la elasticidad. Entre los factores de riesgo externos se considera la exposición habitual al sol, la exposición a condiciones climáticas como el calor, el frío, el aire seco, el viento y la alta humedad (el aire seco reduce la hidratación cutánea y el aire caliente o húmedo produce excoriación cutánea). Las fajas y corsés muy ajustados pueden producir irritación de la piel. Los adultos mayores mal nutridos también están predispuestos a lesiones de la piel y a úlceras decúbito. Así mismo, los patrones culturales, socioeconómicos, el estilo de vida y la práctica de higiene pueden ser contrarios a las prácticas cutáneas saludables. Otros factores que afectan la piel y anexos son la radioterapia y quimioterapia, las enfermedades sistémicas y la fiebre. Así mismo, ciertos medicamentos (como corticoides) causan hiperpigmentación o hipopigmentación y aumento del crecimiento del pelo en cara y cuerpo; la penicilina, estreptomicina y clorpromazina puede causar eccemas, y (los antipsicóticos) fotosensibilidad.
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MEDIDAS DE AUTOCUIDADO DE PIEL Y ANEXOS Las medidas que a continuación se detallan están propuestas en términos para que sean realizados por las personas adultas mayores. a. Mantenga su piel seca, limpia, lubricada. Limpie su piel todos los días lavándose la cara, orejas, boca, cuello, brazos, manos, axilas, pies y genitales. El baño completo puede ser 2 o 3 veces por semana de ducha preferentemente y con jabón suave. Al secarse debe hacerlo con cuidado y asegurándose de que los pliegues del cuerpo queden bien secos. Dése masajes, de preferencia con un guante de felpa, por todo el cuerpo, especialmente en las zonas más susceptibles (codos, coxis, rodillas) que estimularán la circulación y suavizarán la piel; seguidamente, puede aplicarse una crema hidratante. b. Lave su cabello por lo menos una a dos veces por semana, con shampú suave. Cepille o peine con cuidado su cabello todos los días porque estimula la circulación capilar. No use ligas o peinados que tensionen el cabello porque en esta edad hay menor producción del cabello. c. Lleve las manos siempre limpias. Puede aplicarse crema para suavizarlas e impedir las escoriaciones o lesiones. Corte y mantenga las uñas limpias, las de los pies se cortarán en forma recta. d. El adulto mayor debe afeitarse con cuidado todos los días; y después es preferible aplicarse crema hidratante, porque el alcohol o la colonia resecan la piel. e. Córtese con tijera de bordes romos las pilosidades que sobresalen de la nariz o del oído, el vello encima del labio, en la barbilla o en alguna otra parte de la cara. f. Use la ropa cómoda, de acuerdo a la estación y a los gustos y necesidades. Preferentemente use ropa de lana, lino o algodón, especialmente las prendas interiores, evitando las de fibras sintéticas por ser causa a menudo de lesiones dérmicas por sensibilidad alérgica; así mismo, evite prendas rugosas. Use ropa con botones fáciles de maniobrar, de ser necesario se reemplazará los botones por cremalleras y las camisetas preferentemente serán con abertura adelante. Evite el uso de ropa para dormir durante el día. El cambio de ropa será diario o por lo menos tres veces por semana y lave la ropa de vestir y de cama con detergente suave. g. Cambie de posición frecuentemente. No permanecer sentado/a en la misma posición por más de una hora. Durante el día acuéstese con las piernas un poco elevadas. Si usa medias elásticas, que sean especiales o recomendadas por el médico. No use ligas para sostener las medias, ni fajas ajustadas. h. Es importante que usted conozca su temperatura normal porque cuando tenga alguna infección no siempre habrá elevación de la temperatura. Es probable que el primer indicio no sea la fiebre sino un cambio importante en su comportamiento habitual. La temperatura normal en el adulto mayor es generalmente mucho más baja (35,5 – 37 grados centígrados). i. Examine su piel mensualmente (es recomendable un examen médico cada año para los mayores de 40). Si se descubre pronto, la mayor parte de las lesiones cutáneas son curables y no representan una amenaza para la vida. La mejor defensa contra el cáncer de piel es prestar atención a los signos de

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advertencia como: • Aparición de lunares, verrugas o manchas oscuras. • Si un lunar empieza a crecer o se vuelve doloroso o cambia de color. • Cambio de color de la piel. • Si una herida no cicatriza. • Descamaciones, exudaciones, formación de costras. • Lesiones, grietas picazón, enrojecimiento. • Sangrado en piel o hematomas. j. No rascarse los lunares, ni tratar de cortarlos ni quemarlos con medicamentos. Acuda a un médico. k. Tome dieta bien equilibrada que incluya alimentos ricos en frutas y vegetales (sus tallos y hojas) que contienen vitaminas, porque mantienen la piel y cabello saludable e integro (ver módulo nutrición). l. Beba unos ocho vasos de agua al día. Si es que no está contraindicado. m. Evite o disminuya la ingesta de alcohol y cigarrillos. n. Realice ejercicios diarios o interdiarios (activos o pasivos) para favorecer la circulación. De acuerdo a su capacidad y tolerancia física. o. Evite el uso de compresas calientes o botellas de agua caliente. p. Aplíquese crema de alto poder protector solar (factor 15 o más), lleve sombrero de ala ancha o gorro con visera frontal, gafas de sol oscura de protección ultravioleta y ropas de algodón que cubran el cuerpo, o use sombrilla si se expone al sol entre las 10 am y las 15 horas. No tome baños de sol. IV. EVALUACIÓN • ¿Cuáles son los cambios más significativos de la piel y anexos en el envejecimiento? • ¿Cuáles son los factores de riesgo más frecuentes para la piel y anexos? • Mencione las medidas más importantes del autocuidado de la piel y anexos en las personas adultas mayores. V. BIBLIOGRAFÍA
1. BADD, P. 1998. Manual de enfermería gerontológica. México: Ed. Mc Graw-Hill Interamericana, pp: 23-25. 2. CONSEJERÍA DE SANIDAD Y SERVICIO SOCIALES. 1997. El anciano en su casa. Guía de cuidadores para familiares, auxiliares a domicilio, voluntariado y ancianos solos. Madrid: Dirección General de Prevención y Promoción de la salud. pp. 11-14. 3. GAMARRA, P. 1998. Aprendiendo a vivir mejor. Lima: Ed. San Lucas, 63–67. 4. http://www.serviciossociales.cl/pag/autocuid.htm Autocuidado en el adulto mayor. Cuide y proteja su pie, p. 3. MARTÍNEZ, P. 1994. «Enfermedades de la piel». En: ANZOLA et all. (comp), La atención de los ancianos; un desafío para los años noventa. Washington: OPS. Publicación científica, 546, pp. 242-250. 5. ORGANIZACIÓN PANAMERICANA DE LA SALUD / ORGANIZACIÓN MUNDIAL DE LA SALUD. 1993. Enfermería gerontológica. Conceptos para la práctica. Madrid: p. 17. 6. R UIPÉREZ , C. y D. LLORENTE. 1997. Guía para auxiliares y cuidadores del anciano. Fundamentos y procedimientos. Madrid: Ed. Mc Graw-Hill Interamericana, pp. 138-139. 7. SALGADO, A., F. GUILLÉN, 1986. Tratado de geriatría y asistencia geriátrica. Barcelona: Ed. Salvat, p: 93-95. 8. S TAAB , A y L. H ODGES . 1998. Enfermería gerontológica. México: Ed. Mc Graw-Hill Interamericana, pp: 191-212. 64

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MÓDULO V
AUTOCUIDADO DE LA CAVIDAD BUCAL

I. INTRODUCCIÓN La boca cumple importantes funciones, como es la formación del bolo alimenticio triturándolo por los dientes para una buena digestión; además, ayuda a la buena pronunciación y apariencia personal. La salud oral del adulto mayor es un indicador de los cuidados odontológicos recibidos durante toda la vida. Al respecto, en estos momentos la salud oral de los mayores suele ser bastante precaria, debido fundamentalmente, a la falta de programas preventivos y educativos, lo que se refleja en que la mayoría de ellos carecen ya de dientes. Los problemas que con mayor frecuencia afectan a los adultos mayores en la cavidad bucal son la caries y la enfermedad periodontal, la cual se observa hasta en el 88% de los adultos mayores que tienen dientes. Esto se debe a una deficiente o mala higiene de la boca, ocasionando la acumulación de la placa bacteriana entre el diente y la encía. Existen otras causas, como las dietas mal balanceadas, no visitar al odontólogo y algunas enfermedades que estarían alterando el funcionamiento de la cavidad bucal. Las consecuencias de los problemas orales son graves, pues limitan la gama de alimentos a ser consumidos, especialmente los que son ricos en proteínas y fibra, repercutiendo negativamente en el estado nutricional y funcional. También disminuye la autoestima por la apariencia personal y alteraciones en la comunicación repercutiendo al final en su calidad de vida. El mantenimiento de la salud oral en el adulto mayor es importante por las funciones que desempeñan y por las repercusiones en la persona. Abordaremos el cuidado y limpieza de la cavidad bucal, que comprende cepillado de dientes, uso del hilo dental y cuidados con la prótesis dental. II. OBJETIVO Reconocer los cambios en la cavidad bucal que ocurren al envejecer y describir las medidas de autocuidado como medio para mantener la integridad de la cavidad bucal, favoreciendo una buena digestión, pronunciación y apariencia personal.

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Autocuidado de la Salud para el Adulto Mayor

III. CONTENIDO • ¿Qué cambios se producen en la boca con el envejecimiento? • Medidas de autocuidado para la salud bucal. • Medidas de autocuidado al usar dentadura postiza. ¿QUÉ CAMBIOS SE PRODUCEN EN LA BOCA CON EL ENVEJECIMIENTO? El envejecimiento puede producir cambios en las estructuras y función de la cavidad bucal, aunque éstos varían entre los individuos y pueden o no causar alteraciones en la función. Entre los cambios principales estan: • La boca tiende a secarse por disminución de la saliva debido a la edad o por medicamentos, alterando la degustación. • Mayor desgaste de la superficie de los dientes, pérdida del hueso alveolar, dientes afilados, quebradizos y de color amarillo. • Disminución del gusto. • Se reduce el tejido nervioso y vasos sanguíneos, provocando mayor sensibilidad. • Las encías se adelgazan, favoreciendo la pérdida de los dientes, se reduce la capacidad para soportar presión de una prótesis dental y disminuye la capacidad de masticar. • Menos capacidad defensiva y reparadora de los tejidos frente a la agresión bacteriana, con frecuencia de infecciones por hongos y, en caso de lesión, retardo de cicatrización, lo que precipita la pérdida de los dientes. • La piel de los labios en edades muy avanzadas se arruga. MEDIDAS DE AUTOCUIDADO PARA LA SALUD BUCAL La buena conservación de los dientes ayuda a una buena masticación, digestión y nutrición. Aumenta la autoestima y favorece la mejor comunicación y calidad de vida. Hay que tener presente que el cuidado y la buena higiene bucal debe iniciarse en edades tempranas y continuar toda la vida. Las medidas que a continuación se detallan están propuestas en términos adecuados para que sean asumidas por las personas adultas mayores. Entre las medidas de autocuidado más importantes son destacables: a. Cepillarse los dientes adecuadamente después de comer, princi-palmente después del desayuno, almuerzo y comida, para eliminar las partículas de alimentos que constituyen el medio propicio para el crecimiento de las bacterias. b. El cepillo puede ser de acuerdo a la necesidad de cada persona, pero generalmente son de cerdas suaves o de moderada consistencia; pequeño, para poder abordar los recovecos. Cambiar su cepillo cuando las cerdas están gastadas o abiertas. c. Usar pasta dental o bicarbonato de sodio, para el cepillado de sus dientes. d. Usar hilo dental o hilo de seda después del cepillado de los dientes. El hilo dental elimina los pedacitos de comida y la placa bacteriana que su cepillo no pudo sacar entre los dientes o debajo de las encías. Tampoco produce traumatismo (como los mondadientes, los cuales movilizan las piezas dentarias
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y producen lesiones en encías con posible formación de flemones). e. Consumir una alimentación balanceada sin exceso de dulces y harinas que producen caries. f. Usar prótesis dental si le faltaran los dientes naturales. Son necesarios todos los dientes para una buena masticación. g. Acuda al dentista por lo menos cada seis meses o cuando sea necesario e infórmele si está usando medicamentos. Así mismo, cuando presente las siguientes señales de alarma: • • • • • • • • • Dolor y tensión muscular de la cabeza, cuello y hombro. Sospecha de caries o pérdida de las curaciones dentales. Encías rojas, dolorosas, sangrantes o inflamadas. Mal aliento. Movimiento de los dientes. Infección de encías y dientes (aparición de abscesos en encías y dolor). Sangrado de la cavidad oral o en la mucosa al cepillarse. Aumento de sensibilidad al frío y/o calor. Presencia de lesiones producidas por prótesis, herpes, aftas bucales o tumores.

MEDIDAS DE AUTOCUIDADO AL USAR DENTADURA POSTIZA Las medidas que a continuación se detallan están dirigidos a las personas adultas mayores. Entre las principales tenemos: a. Durante el período de adaptación de la dentadura postiza, coma pequeñas cantidades de alimentos blandos, en forma de pequeños bocados y masticando bien. Durante este periodo no son recomendables los alimentos duros o pegajosos. La posible aparición de llagas es fácil de solucionar acudiendo al dentista, que también podrá solucionar las holguras que presenta la prótesis y reajustarla si ha pasado mucho tiempo sin utilizarla. b. Si faltan los dientes se debe colocar una prótesis dental. Ésta, además de mejorar la masticación, contribuye a reconstruir la estructura de la cara y a prevenir la reducción de las encías. c. Limpie la prótesis o cepíllela tres veces al día después del desayuno, almuerzo y comida, y haga enjuagatorios de agua. Use shampú o jabón de mano, evitar pasta dental o detergente. Frote meticulosamente con un cepillo y enjuáguela con agua a chorro. d. Si tiene prótesis parcial, tiene que seguir manteniendo cuidado con los dientes naturales, las encías, la lengua, el paladar y la propia dentadura postiza. Cepille bien internamente los ganchos metálicos que encajan con el cuello de la pieza dentaria para eliminar los gérmenes que puedan dañar a ésta. e. Enjuáguese bien la boca antes de colocarse la dentadura postiza porque se adhiere mejor con las encías húmedas. Cuando se ponga o se quite la dentadura postiza, coloque el recipiente que la contiene sobre una toalla para evitar que se rompa en caso de caerse y por las noches retire la prótesis y ponerla en un vaso de agua.

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f. La dentadura postiza debe ponerse todas las mañanas y mantenerla a lo largo del día para evitar la inflamación de las encías, holguras y cambios en las partes blandas que alteran la estética del rostro. g. Visite al dentista una a tres veces al año para detectar pérdida del hueso, valoración del estado de la prótesis y el estado de la articulación de los maxilares, identificando cambios y efectuar correcciones.El uso continuo de dentaduras postizas mal adaptadas puede causar daño al hueso y mucosa. Se recomienda el cambio de la pieza dentaria a los cinco años o según lo recomiende el odontólogo. IV. EVALUACIÓN • ¿Cuáles son los cambios más significativos en la cavidad bucal en el envejecimiento? • Mencione las medidas más importantes del autocuidado de la cavidad bucal en las personas adultas mayores. • ¿Cuáles son las medidas de autocuidado al usar dentadura postiza? V. BIBLIOGRAFÍA
1. ESSALUD. 1999. Manual de cuidados para el adulto mayor. Lima: Programa Central de Servicios Especiales, Ed. Copyright, p. 8. 2. CONSEJERÍA DE SANIDAD Y SERVICIO SOCIALES. 1997. El anciano en su casa. Guía de cuidadores para familiares, auxiliares a domicilio, voluntariado y ancianos solos. Madrid: Dirección General de Prevención y Promoción de la Salud, pp. 22-23. 3. GUTIÉRREZ, L. 1994. «Afecciones orales». En: ANZOLA et all. (comp), 1994. La Atención de los Ancianos: Un desafío para los años noventa. Washington: OPS. Publicación Científica 546. 4. ORGANIZACIÓN PANAMERICANA Salud. 5. QUIROZ, R. L. MORALES, y C. LUPERCIO, 2000. «Cavidad bucal». En: R. RODRÍGUEZ et all. (comp). Geriatría. Ed. Mc Graw-Hill Interamericana. México. pp. 133-136. 6. SALGADO, A., F. GUILLÉN, 1986. Tratado de geriatría y asistencia geriátrica. Barcelona: Ed. Salvat, pp. 94. 7. WOLFF, L., M. WEITZEL, R. ZORNOW, N. ZSOHAR. 1993. Curso de enfermería moderna. 7ª ed. México:Ed. Harla, pp. 488-494.
DE LA

SALUD / ORGANIZACIÓN MUNDIAL

DE LA

SALUD. 2000. Aspectos clínicos en la

atención de los adultos mayores. Washington: Proyecto Regional para la Atención Primaria de

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MÓDULO VI
AUTOCUIDADO NUTRICIONAL

I. INTRODUCCIÓN La relación directa entre alimentación y salud sigue totalmente vigente en esta etapa de la vida. Una nutrición bien orientada durante los años de la senectud puede promover y mantener la salud, retrasar algunos cambios del envejecimiento, prevenir las enfermedades y ayudar en la recuperación de las mismas con la disminución de la morbilidad en la vejez. En lo fundamental, los mismos principios de nutrición que se aplican para los adultos sirven para el grupo de los adultos mayores. Sus necesidades nutritivas son igualmente precisas para el mantenimiento del organismo, considerando en esta etapa las necesidades calóricas y de los micronutrientes. Sin embargo, hay que tomar en cuenta las enfermedades que están asociadas a esta etapa, como la hipertensión arterial, diabetes sacarina, arteriosclerosis, osteoporosis, obesidad, gota y cáncer; y los principales problemas dietéticos, como la anemia, desnutrición, obesidad, estreñimiento, escorbuto y deficiencia de vitamina D. Entre los factores que intervienen en la nutrición del adulto mayor se encuentran los cambios propios del envejecimiento, los hábitos alimentarios que están muy arraigados, la actividad física, los estilos de vida, nivel de instrucción, las redes sociales y familiares, la actividad mental y psicológica, el estado de salud o enfermedad y restricciones. El estado de nutrición de una persona de 70 años es un vivo reflejo de su historia alimenticia. Es por ello que una correcta, adecuada y equilibrada nutrición es parte importante para el mantenimiento de la salud durante la vida y no será una excepción durante esta etapa. II. OBJETIVO Reconocer y comprender que una nutrición adecuada de la persona adulta mayor, debe ser de acuerdo a sus requerimientos e individualidades; y describir las medidas de autocuidado para una nutrición saludable. III. CONTENIDO • La nutrición en el adulto mayor. • Medidas de autocuidado para una nutrición saludable.

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LA NUTRICIÓN EN EL ADULTO MAYOR La nutrición es igual de importante en los ancianos como lo es en otras etapas de la vida, más aún si la mayoría de ellos tiene por lo menos una enfermedad, además de los cambios propios del envejecimiento. Dentro de los cambios normales de mayor relevancia están principalmente, los del sistema gastrointestinal, hígado, vías biliares y páncreas, los cuales afectan la función motora, secretora y absorción, interfiriendo la buena digestión de los alimentos, y repercusión en el estado nutricional de los adultos mayores. Así se constata en ellos: • Disminución de la saliva (xerostomía = boca seca), lo que ocasiona problemas en la masticación y deglución de los alimentos. • Atrofia de la mucosa oral y encías, dientes afilados, desgastados y quebradizos, o ausencia de ellos, que produce la disminución de la capacidad de masticar. • Disminución del tono de esfínteres y musculatura del esófago, por lo que la digestión es lenta, es decir, se retarda la absorción de las sustancias alimenticias, ocasionando indigestión postpandrial o sensación de plenitud. • Puede haber disminución del ácido clorhídrico. • En el intestino delgado el envejecimiento parece producir una reducción de la absorción de hierro, calcio, grasas, Vitamina A, D, B6, B12, ácido fólico y otros. • Existe una atrofia de glándulas intestinales y disminución del peristaltismo, causando estreñimiento, flatulencia y dolor abdominal. • Por los cambios en el metabolismo hepático, la indigestión puede seguir a una comida de grasas. • La composición corporal cambia con la edad, produciéndose una disminución de la masa magra y masa mineral, junto con un aumento de la proporción de grasa en el organismo. Entre los factores que afectan la nutrición y que pueden contribuir al descenso de la ingesta de comidas saludables podemos mencionar: • Edad avanzada (mayor de 80 años). • Nivel económico bajo. • Aislamiento, institucionalización, depresión y soledad, especialmente después de la muerte de un ser querido. • Problemas personales, familiares o sociales, el estrés. • Debilidad física o movilidad limitada u otras restricciones que incapacitan para hacer compras y preparar los alimentos. • La disminución del gusto y el olfato afectan el apetito. • Falta de conocimiento y hábitos dietéticos deficientes. • Factores culturales o religiosos. • La presencia de enfermedades (como la insuficiencia cardiaca congestiva, insuficiencia renal crónica, enfermedad digestiva crónica, etc.) pueden aumentar las necesidades. nutricionales o disminuir la absorción de los nutrientes y su disponibilidad. • Hay que considerar las dolencias físicas, el deterioro mental y el alcoholismo.
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• Medicamentos como la digoxina, reserpina y antitumorales, por sus efectos adversos, causan trastornos digestivos. Automedicación. • La enfermedad dental y periodontal lleva a preferir alimentos blandos que muchas veces son ricos en carbohidratos y bajos en nutrientes. • También la dentadura postiza (que cubre el techo de la boca y las áreas gustativas secundarias) contribuye a la pérdida sensorial. • Mudarse a un hogar de ancianos, donde frecuentemente tienen que adaptarse a los horarios de alimentación y no se toma en cuenta sus gustos o preferencias en las comidas. Los problemas de nutrición de los adultos mayores pueden ser prevenidos, controlados o tratados, pero los signos de alarma de la malnutrición a menudo se pasan por alto. Por ello se han confeccionado instrumentos de valoración sencillos, como la propuesta por la Nutrition Screening Initiative (NSI) que identifican los factores de riesgos de una mala nutrición. A continuación se mostrará el cuestionario que usted puede responder para evaluar su salud nutricional: Cuestionario CONOZCA SU SALUD NUTRICIONAL1
Marque solamente las respuestas afirmativas Padezco una enfermedad o afección que me ha hecho cambiar el tipo o la cantidad de alimento que consumo. Consumo menos de dos comidas diarias. Consumo pocas frutas, verduras y productos lácteos. Consumo tres o más vasos de cerveza, licor o vino diariamente. Tengo problemas dentales o bucales que dificultan mi alimentación No siempre dispongo del dinero suficiente para adquirir los alimentos que necesito. Como solo/a la mayoría de las veces. Consumo tres o más medicamentos con receta o de venta libre. Sin habérmelo propuesto, he perdido o aumentado 5kg. en los últimos seis meses. No siempre me encuentro en condiciones físicas de hacer la compra, cocinar o alimentarme. TOTAL:
Si la puntuación total es: 0–2 Bueno: reevaluar la puntuación nutricional dentro de seis meses. 3–5 Riesgo nutricional moderado: tomar medidas para mejorar sus hábitos alimenticios y estilo de vida. Reevaluar en tres meses. 6 o más Riesgo nutricional alto: lleve el cuestionario a su médico, dietista u otro profesional de servicios sociales o de salud calificados y pida ayuda para mejorar su estado nutricional. Cambiar hábitos alimenticios para mejorar su estado nutricional.

SI 2 3 2 2 2 4 1 1 2 2

1

Tomado de Nutrition Screening Iniciative NSI

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En cuanto a los requerimientos nutricionales, se debe considerar que en las necesidades de calorías, grasas, hidratos de carbono, proteínas, vitaminas y oligoelementos se debe tener en cuenta los propios cambios del envejecimiento y la individualidad. A continuación mencionaremos los requerimientos necesarios: Las calorías, los requerimientos energéticos varían, además de la edad, por otros factores (como sexo, tamaño y clima). Considerando la edad, en los adultos mayores las necesidades en calorías se reducen aproxima-damente en un 20%, por lo que las cantidades requeridas oscilan entre 2000 kcal/día en el varón de 65 años y 1500 – 2000 kcal/día en mujeres de la misma edad. Dicho descenso se debe a la disminución de la actividad física, mental, sexual, menor masa magra corporal y menor tasa de metabolismo basal que se produce normalmente con el paso del tiempo. Las grasas, comprenden el 20 a 25% de las calorías de la dieta. Sin ellas no es posible la absorción de las vitaminas liposolubles. La disminución del aporte calórico debe hacerse a expensas de las grasas. Hay que reducir las grasas “malas” que contienen ácidos grasos saturados y consumir grasas “buenas” que contengan ácidos grasos mono y polisaturados. Éstas se encuentran en mayor cantidad en las grasas vegetales y en el pescado. Si no se limitan los alimentos ricos en calorías como dulces, legumbres (moderado), azúcar, grasas y alcohol, corremos el peligro de que caigan en la obesidad, con aumento de colesterol y otras grasas, que seguramente son la causa de las enfermedades cardiovas-culares. Los hidratos de carbono (azúcares), que deben representar el 50% - 60% de las calorías de la dieta. En los adultos mayores, como la capacidad para metabolizar los azúcares está disminuida y éstos pasan directamente a la sangre, se debe reducir el consumo de azúcares simples (no exceder el consumo máximo diario de 50 gramos: diez cucharaditas), y reemplazarlos por azúcares complejos que se encuentran en vegetales, cereales, frutas, legumbres y papas, principalmente. Las proteínas, no se reducen con la edad, sino que más bien se eleva su aporte y lo recomendado para América Latina es de 0,8 g/k a 1 g/k. equivalente a 10% - 20% de la dieta. Se debe consumir proteínas de alto valor biológico (ricas en aminoácidos esenciales). El agua, se recomienda un promedio de 1 – 1,5 L/d, si no hay contraindicación, para mantener una buena diuresis, prevenir la deshidratación y mejorar el aspecto de la piel. La vitaminas, la mayoría recomienda para la persona adulta mayor un aumento de ellas: • • La demanda de vitamina B6 aumenta, con la finalidad de mantener adecuada la tolerancia a la glucosa, la función cognitiva y mejorar la respuesta inmune. El complejo vitamínico B (las vitaminas B1, B6 y B12) interviene en el metabolismo de los glucósidos, aminoácidos y ácidos grasos esenciales; y se encuentra en los cereales, semillas, requesón, carnes rojas y vegetales verdes.
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• •

La vitamina C considerada como antioxidante o antienvejecimiento, se encuentran en los cítricos y en otras frutas y verduras: limones, fresas, kiwis, melones, tomates, y pimientos. La vitamina E es antioxidante y mejora la respuesta inmune deteriorada con la edad. Se encuentra en el aceite de oliva, de maíz, frutos secos y vegetales verdes. Se puede tomar en comprimidos. Se recomienda el consumo de gran cantidad de frutas y vegetales: la disminución del ácido clorhídrico reduce la habilidad del intestino para absorber vitamina B12 y ácido fólico. Un aumento de vitaminas B6, B12 y/o folato, disminuye el riesgo de enfermedad cardiovascular, depresión y ciertos déficit de la función neuronal y cognitiva. Se encuentra en una amplia gama de frutas y vegetales. La vitamina D debe ser ingerida en una dosis de 600 (UI) para hombres y mujeres, porque el envejecimiento disminuye la capacidad de la piel para sintetizar vitamina D; además, interviene en el metabolismo del calcio imprescindible en la prevención de la osteoporosis. Se encuentra en la leche, mantequilla, yema de huevo, aceite de hígado de bacalao. Se ha demostrado que adultos mayores sanos con niveles elevados de vitaminas C, E y b-caroteno tienen menor riesgo de cáncer, cataratas y enfermedades cardíacas. La Vitamina A es esencial para las funciones de la visión, mejora la piel, crecimiento, proliferación celular, reproducción y sistema inmunológico previniendo las infecciones. Se recomienda de 300 ER/1000 kcal. De este modo, la ingesta para mayores de 65 años es de 660-1000ER(equivalentes de retinol) en hombre y de 555-800ER en mujeres. Se encuentra en la zanahoria, melón, yema de huevo. El ácido fólico tiene propiedades anticancerígenas. La anemia es relativamente común en los mayores, así la cantidad de hierro recomendada para América Latina es de 10 a 30 mg/hombres y de 8 a 25mg/ mujeres.

Los Minerales, con el paso de los años la disminución de calcio, zinc, magnesio y otros minerales es considerable, más aún si se abusa de los laxantes y diuréticos: • El zinc, se debe ingerir de 15 a 12mg para hombres y mujeres respectivamente. El zinc ayuda a mantener los niveles sanguíneos de la Vitamina A, mejora la calidad del pelo, le da brillo y fuerza, y favorece la circulación superficial. Se encuentra en la avena, maíz, carne y huevos. El alcohol y los corticoides hacen que el zinc sea excretado más rápidamente por el riñón, originando una carencia mayor de este mineral. Puede tomarse en comprimidos. El calcio, es fundamental para el adulto mayor y no parece reducir con los años. El calcio, es esencial para el funcionamiento del sistema óseo-muscular (especialmente en la reducción de la osteoporosis) y del músculo cardiaco. Para que la absorción del calcio sea óptima se debe tomar especialmente en productos lácteos. La dosis varía de 850 a 1020mg/d. y se encuentran principalmente en leche, queso, yogurt, soya y brócoli.

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El magnesio, regula la temperatura corporal y ayuda a conciliar el sueño. Se encuentra en la leche, queso, pan negro y vegetales.

MEDIDAS DE AUTOCUIDADO PARA UNA NUTRICION SALUDABLE Es difícil formular recomendaciones nutricionales para los adultos mayores porque es un grupo heterogéneo, por lo que se debe considerar sus características individuales, así como; el peso, los procesos patológicos, antecedentes, pobreza, actividad física, patrones culturales, etc. A continuación recomendaciones generales para adultos mayores sanos de una nutrición saludable que les permita desarrollar convenientemente sus actividades diarias y mantener un estado de salud satisfactorio. Las medidas que a continuación se detallan están dirigidos a las personas adultas mayores. La composición de la dieta debe ser: • Consumo de grasas. Se encuentran las deseables en mayor cantidad en las grasas vegetales y en el pescado. Se recomienda: a. Sustituir la carne roja por carne blanca (pollo, pavo). b. Utilice si es posible aceite de oliva para cocinar. Contiene sustancias antioxidantes o antienvejecimiento como la vitamina E y grasas polisaturadas. c. Evitar consumir mantequilla y margarina. d. Evitar el exceso de frituras. e. El consumo de colesterol no debe pasar de 300mg por día, que es lo que contiene una yema de huevo (no debe comer más de dos yemas de huevo por semana). f. Consumir soya, que contiene lecitina que (sustancia capaz de solubilizar el colesterol), evitando que se deposite en las arterias. • Consumo de proteínas. Los alimentos de alto valor biológico son: pescado, leche y quesos. Se recomienda: a. Consumir pescado antes que otro tipo de carne. Si desea consumir carnes, se debe preferir carnes blancas (pescado, pollo, pavo) reduciendo el consumo de carnes rojas a un máximo de dos veces por semana y mínimo por lo menos una vez. Hay que evitar las vísceras por su alto contenido de colesterol. b. Dar preferencia consumir el pescado de carne oscura (jurel, bonito, caballa) los que aparte de las proteínas tiene Omega 3, que disminuye los triglicéridos y aumenta el colesterol bueno (HDL). c. Consumir proteínas de origen vegetal, como la contenida en la soya, leguminosas y menestras. d. Consumir productos lácteos descremados, quesos, leche, yogurt. Además de proteínas, contienen vitaminas y calcio. • Consumo de hidratos de carbono (azúcares). Se recomienda:

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a. Reducir el consumo de azúcar refinada o sustituirla por miel de abeja, chancaca o miel de caña. b. Consumir más cereales: se puede tomar por la mañana para desayunar, o al mediodía. El maíz es rico en magnesio; el trigo completo en calcio; el mijo contiene: aminoácidos esenciales, calcio, sodio, fósforo, lecitina, riboflavima y otras vitaminas. c. Las legumbres pueden tomarse dos veces por semana porque además de hidratos de carbono contienen proteínas, calcio, fósforo, hierro, magnesio, vitamina B. Se combinan muy bien en la dieta con los cereales (lentejas, frijoles, soya), aportando juntos aminoácidos esenciales y suficientes proteínas. Por lo tanto, cuando se come legumbres no es necesario que entre en la dieta de ese día proteínas animales (carnes, pescado o huevos). d. Sustituir el pan blanco por el pan de harina integral. • Consumo de vitaminas y minerales: 1. Consuma todo los días (y en buena cantidad) frutas, verduras, vegetales, cereales y productos lácteos para asegurar un adecuado aporte de vitaminas A, B, C, D, E y ácido fólico. Así mismo, minerales como el calcio, magnesio y zinc. 2. Tome todo los días por la mañana una fruta ácida o un jugo de naranja, que contiene vitamina C. 3. Consuma la vitamina D, que se encuentra en la leche, mantequilla, yema de huevo, aceite de hígado de bacalao. 4. Consuma productos lácteos, de ser posible a diario. Si cuando toma leche tiene retortijones sustituya la leche con igual cantidad de yogurt natural o dos tajadas de queso fresco pasteurizado (30gr c/u). 5. Aumente el consumo de verduras y frutas. Las frutas, verduras, granos, cereales y papa, de preferencia deben consumirse todos los días. Mejor tome frutas ácidas por la mañana y frutas dulces por la tarde, producen menos gases. Las frutas debe ser consumidas horas antes o después de las comidas principales. 6. Proteja los jugos de la luz y tómelos recién hechos (la vitamina C se destruye con la luz). 7. En el desayuno es bueno tomar cereales (avena, quinua, quiwicha) si se tiene costumbre, pan o galletas. Los cereales que contienen salvado ayudan a prevenir el estreñimiento. También es bueno para el estreñimiento dejar por las noches ciruelas secas en remojo en un vaso de agua y por la mañana habrá de tomarse en ayunas el líquido con estas. Otros alimentos que contienen fibra son la coliflor, el brócoli, el choclo, el apio y otras de hoja verde. 8. Sazone con aceite vegetal de preferencia de oliva. No cocine con manteca o tocino. Deseche el aceite sobrante de las frituras una vez utilizado. Quite los restos de grasa de la carne y la piel del pollo antes de cocinarla. Evite o limite los alimentos fritos. 9. Cocine bajo de sal. Usar sal de cocina de preferencia yodada y fluorada. Son varias las enfermedades relacionada con el consumo de sal, como la hipertensión y problemas renales. Eche unas gotitas de limón en las verduras para relevar la sensación del sabor, en vez de sal. Utilice hierbas para dar sabor a las comidas.
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10. Evite la mostaza, el ají, el vinagre y la pimienta. Para el aderezo se puede utilizar cebolla, ajo, perejil, pimiento natural y limón. 11. Tenga cuidado y restringa el consumo de alimentos enlatados. Estos contienen grandes cantidades de sal adicional y azúcar. 12. Si tiene problemas de gases no consuma coliflor, repollo o cebolla sin cocer y frutas como el melón, manzana y sandía. Cocine las legumbres despacio, téngalas en remojo desde la noche anterior y deseche luego el agua. Evite las bebidas gaseosas y coma despacio. 13. Procure no consumir mucha azúcar. Las frutas, frescas y secas contienen gran cantidad de azúcares. 14. Ingiera aproximadamente dos litros de líquido al día en caldo, jugos, etc. Se debe beber poca agua o ninguna con las comidas. 15. Si es vegetariano, ingiera alimentos con Vitamina B12 y calcio. Si no puede ingerir carnes y la cantidad de proteínas de las carnes es insuficiente para llenar sus requerimientos puede consumir frijoles secos, ajonjolí, o nueces y calcio. 16. Tome de preferencia mate de hierbas (anís, manzanilla, menta, cedrón, etc). 17. Consuma alimentos de la temporada, frescos, integrales y sin conservantes. 18. Someta los alimentos a la menor preparación y manipulación posible. 19. Evite los cambios bruscos de temperatura en los alimentos. 20. Consuma la comida caliente porque son más apetitosos y favorece su ingesta. Evitar las comidas muy calientes o muy frías. 21. Si es posible reparta su menú en cuatro pequeñas comidas que en dos comidas fuertes. 22. Controle su peso periódicamente. 23. Evitar alimentos que contengan sustancias cancerígenas (conservas saladas, alimentos ahumados o muy tostados). 24. Si le es permitido y de su agrado consuma alcohol, limitarlo a menos de 30 mL. al día, el equivalente a una copa de vino o una onza (una copita) de whisky, pisco o ron, o una botella chica de cerveza. 25. Consumir abundante fibra, verduras y frutas. 26. Tenga en cuenta en la medida de lo posible, sus gustos, sus rechazos, sus necesidades especiales y la limitación que le imponga su estado de salud y socioeconómico. 27. Esfuércese por hacer agradable el lugar donde se sienten a comer. 28. Las comidas deben ser atractivas de color, textura y sabor. 29. Si come solo/a, puede escuchar las noticias en la radio o en la televisión. 30. La hora de la comida es un momento de comunicación, no lo desaproveche. La cocina, sobre todo en el momento de preparar la comida, es un sitio idóneo para favorecer la comunicación, la enseñanza en las artes culinarias, participando toda la familia en sus usos propios: pelando verduras, vigilando las ollas, poniendo la mesa, etc. 31. Disfrute de la comida: “el comer” debe ser un tiempo agradable para usted y su familia. 32. Manténgase dentro de lo posible “independiente hasta el final”, por más grande que sean su incapacidad. 33. Mantenga su boca en buen estado de higiene y mantenimiento. Si usa dientes

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postizos, acostúmbrese a comer con ellos. Los problemas de tipo físico por el uso de dentadura postiza mal ajustada o por la disminución de la sensibilidad gustativa, conducen a los adultos mayores a rechazar alimentos como filetes, ensaladas crudas y preferir alimentos blandos, como quesos, mazamorras o sopas creándose desequilibrio en la dieta. 34. Si tiene algún problema de tipo emocional, como la pérdida del cónyuge, soledad o depresión, busque ayuda para solucionarlo. La salud mental juega un rol central en la motivación y habilidad para satisfacer las necesidades nutricionales. 35. Evite tomar medicamentos a las horas de comer, a no ser que esté prescrito así por el médico. Muchos medicamentos interfieren en la absorción de nutrientes. 36. Esté siempre dispuesto al cambio y estilos de vida saludables. 37. Lávese las manos siempre antes de manipular, preparar e ingerir los alimentos. IV. EVALUACIÓN • ¿Cuáles son los requerimientos nutricionales de la persona adulta mayor? • ¿Cuáles son los factores de riesgo nutricional de la persona adulta mayor? • Mencione las medidas de autocuidado más importantes para una nutrición saludable en las personas adultas mayores. V. BIBLIOGRAFÍA
1. CENTRO NUTRICIONAL MEDELLIN. 1993. Nutrición y alimentación del anciano. Cali. 2. CONSEJERÍA DE SANIDAD Y SERVICIOS SOCIALES. 1997. El anciano en su casa. Guía de cuidadores para familiares, auxiliares a domicilio, voluntariado y ancianos solos. Madrid: Dirección General de Prevención y Promoción de la Salud. pp. 37-43. 3. ESSALUD. 1999. Manual de cuidados para el adulto mayor. Programa Central de Servicios Especiales. Lima: Ed. Copyright, pp. 2 –3. 4. FISHMAN, P. 1995. «Malnutrición; signos de alarma fáciles de detectar». Modern Geriatric: vol 7 (4) pp. 44–49 (Madrid). 5. GAMARRA, P. 1998. Aprendiendo a vivir mejor. Lima: Ed. San Lucas, pp. 10–15. 6. GARRET, G. 1993. Añadiendo salud a los años: La nutrición en la vejez. Helpage International. Londres: pp. 18-22. 7. KANE, R., J. OUSLANDER e I. ABRASS. 1997. Geriatría clínica. 3ª ed. Ed. McGraw-Hill Interamericana. México: pp. 263-265. 8. ORGANIZACIÓN PANAMERICANA
DE LA

SALUD / ORGANIZACIÓN MUNDIAL

DE LA

SALUD. 2000. Aspectos clínicos en la

atención de los adultos mayores. Washington: Proyecto Regional para la Atención Primaria de Salud. La evaluación nutricional del adulto mayor. 9. SALOM, I. 1993. «Control de peso y nutrición: ¿cuándo intervenir?» Modern geriatric: vol 9 (5), pp. 22–28 (Madrid). 10. ROZOVSKI, J. 1994. «Nutrición en los ancianos». En: ANZOLA et all. (comp), 1994. La atención de los ancianos: un desafío para los años noventa. Washington: OPS. Publicación científica, 546, pp. 245-262.

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MÓDULO VII
AUTOCUIDADO EN LA ELIMINACIÓN VESICAL:
LA INCONTINENCIA URINARIA EN LA PERSONA ADULTA MAYOR

I.

INTRODUCCIÓN Uno de los síndromes más frecuentes en el adulto mayor es la incontinencia urinaria o pérdida involuntaria de la orina de forma regular, produciendo un gran malestar, problemas de higiene y psicológicos, como la depresión, la ansiedad y el aislamiento. El aislamiento social del incontinente es un estado de soledad impuesto por sí mismo como consecuencia del temor o vergüenza ante los demás a causa del olor, estética, etc., por lo que es necesario estudiarlo también como determinado por factores culturales y sociales. Resulta tan común hablar de la incontinencia de los adultos mayores que la gente ha llegado a considerarla y aceptarla como algo normal en el proceso de envejecer. Realmente, una vejez normal no está asociada a la incontinencia, sino que responde a casos de enfermedades mentales asociadas a demencias y a patologías que son susceptibles de tratamiento. Por lo tanto, sin importar la edad, la capacidad cognitiva o estado funcional, con frecuencia la incontinencia puede ser curada, mejorada y siempre tratada. Desafortunadamente, son pocos los que buscan la asistencia médica por considerarla como normal o inevitable. Desconocen la posibilidad de tratamiento, por miedo a la cirugía, a los posibles costos o por sentirse “demasiado viejo”. Si el adulto mayor, su familia e incluso el médico consideran que la incontinencia es parte del envejecimiento, el fatalismo y la aceptación que frecuentemente, acompañan a esta población son siempre un impedimento para la atención del adulto mayor. Desde este contexto, el presente módulo proporciona elementos básicos que refuerzan la provisión del cuidado de los adultos mayores incontinentes para mejorar su calidad de vida.

II. OBJETIVO Reconocer por qué se presenta la incontinencia urinaria en los adultos mayores y describir los cuidados y manejo en este caso, para fomentar el mejoramiento de la calidad de vida.

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III. CONTENIDO • • • • Incontinencia urinaria: definición. ¿Por qué se presenta la incontinencia en el adulto mayor? Consecuencias de los que padecen incontinencia urinaria. Cuidados y manejo en adultos mayores incontinentes.

INCONTINENCIA URINARIA Definición La incontinencia urinaria es la pérdida objetiva e involuntaria de orina y abarca desde el escape de unas cuantas gotas hasta la incontinencia total. La incontinencia aumenta casi siempre con la edad y es más frecuente en mujeres que en hombres. Los tipos más comunes de incontinencia urinaria entre los adultos mayores son la de esfuerzo, la de urgencia, la de rebosamiento y la incontinencia funcional. Es importante tratarlas porque es responsable de infecciones urinarias u otras infecciones graves. Los adultos mayores no siempre padecen de incontinencia urinaria, sin embargo, toda persona con este síntoma debe ser evaluada por su médico para tener que corregir o controlar el transtorno. Algunas investigaciones reportan que entre el 10% y 30% en la comunidad y de 35% a 50% en instituciones de cuidados crónicos padecen de incontinencia urinaria. Afortunadamente la incontinencia casi siempre se puede tratar y manejar y hasta curar. CAUSAS DE LA INCONTINENCIA EN EL ADULTO MAYOR Entre los cambios que ocurren en las vías urinarias con el envejecimiento tenemos: • • • • • • • Debilidad de la musculatura vesical. Reducción de la fuerza a chorro de la orina. Aumento de la cantidad de orina residual. Descenso ligero de la capacidad vesical. Disminución del volumen necesario para la contracción vesical. Aumento de las contracciones vesicales involuntarias. Aumento de la excreción nocturna.

A pesar de lo señalado anteriormente, los cambios funcionales relacionados con la edad no son suficientes para causar por sí mismos la incontinencia urinaria. Dentro de los factores causales más comunes están: Factores físicos • Por infección urinaria, que afecta más a las mujeres por la proximidad de la uretra al ano. • Por aumento de la próstata, ocurre con la edad. • Por pérdida del tono muscular del cuello de la vejiga (prolapso), en mujeres multíparas o que han sufrido algún tipo de cirugía ginecológica.
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• En las mujeres, la disminución en las concentraciones de estrógenos después de la menopausia afecta la musculatura del suelo de la pelvis y el apoyo esfinteriano. • Por lesiones bajas de la médula espinal. • Por diabetes insípida o embolias. • Por inmovilidad. • Enfermedades neurológicas: accidente cerebro vascular, parkinson, etc. Factores psicológicos • Depresión y ansiedad. • Falta de intimidad y privacidad. • Problemas de salud mental (confusión o demencia). • Estrés. • Desadaptaciones al medio, por cambios ambientales bruscos; hospitalización, cambio de domicilio, etc. Factores sociales o ambientales • Dificultades de acceso al cuarto de baño y malas condiciones de la vivienda. • Problemas ambientales, como no tener el inodoro cerca, uso de baños comunes, deficiente iluminación, etc. Otros • Medicamentos: diuréticos que produce urgencia urinaria y aumento de la producción de orina; los sedantes-hipnóticos que enmascaran la sensibilidad, ocasionando relajación muscular, los antihiper-tensivos relajan la musculatura vesical, etc. CONSECUENCIAS DE LOS QUE PADECEN INCONTINENCIA URINARIA La repercusiones de la incontinencia son físicas, psicológicas y sociales. Dentro de las repercusiones físicas están los problemas higiénicos y de incomodidad causada por la suciedad y malos olores, problemas cutáneos, mayor riesgo de infección, alteraciones del sueño por miedo a mojar la cama, problemas sexuales, limitación de movimiento e hidratación insuficiente, infección urinaria y sepsis, úlceras por presión, caídas y hospitalizaciones. Entre las psicológicas están el aislamiento con interferencia en las relaciones y actividades sociales, el miedo a tener un percance en un sitio público, la depresión, la vergüenza, la frustración, la disminución de la autoestima y la dependencia para realizar las actividades de la vida diaria. Dentro de las socioeconómicas están el distanciamiento social por miedo al rechazo y para evitar situaciones embarazosas, el alto costo económico y el manejo insensible y presuroso de los cuidadores, que les produce confusión y precipita la incontinencia. Estrés familiar y de cuidadores, abandono de las actividades domésticas y sociales, y predisposición a la institucionalización.

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CUIDADOS Y MANEJO EN ADULTOS MAYORES INCONTINENTES Es importante el tratamiento de la incontinencia urinaria, ya sea médico o quirúrgico. Entre otras opciones se encuentran los enfoques conductuales, que serán considerados en el presente módulo. En los enfoques conductuales para el tratamiento de la incontinencia urinaria, antes de llevar a cabo las técnicas de reeducación se debe tener en cuenta los siguientes principios: la continencia es una reacción aprendida ante un mecanismo fisiológico. Convicción por parte de quien la aplique de que “la situación” puede mejorar, explicar reiteradamente de forma amigable lo que se está haciendo y los propósitos que se persiguen. Estimular cualquier iniciativa que muestre el adulto mayor, reconocer con palabras afectuosas cuando el adulto mayor consiga llevar a cabo el comportamiento deseado y repetir regularmente el comportamiento que debe aprenderse. La ventaja de este enfoque es que no es invasivo y no presenta efectos colaterales. Y si no se obtiene la solución total, sí se alcanza una mejoría de la calidad de vida. El tratamiento requiere motivación y compromiso por parte del cuidador, familia, o personal de salud y del propio adulto mayor. Dentro de las técnicas tenemos la reeducación de esfínteres y los ejercicios pélvicos.

Reeducación de esfínteres o reentrenamiento vesical
Su finalidad es llevar al adulto mayor a un patrón miccional más normal y cómodo, acostumbrando a la vejiga a evacuar con un determinado ritmo. Es más indicado en la incontinencia funcional. El plan debe ser individualizado para cada paciente, teniendo en cuenta los hábitos vesicales, la ingesta de líquidos, el estado mental, el entorno social, la relación con la familia y la actitud del adulto mayor ante el problema. Conozca la periodicidad con que acude al servicio, usando un registro. Este registro debe utilizarse durante días, anotando cada vez que orine, tanto en forma continente como incontinente. Esto permite estudiar en qué momento se producen los accidentes y sus posibles causas. El registro ofrece una idea exacta de la efectividad de la reeducación y asegura la continuidad de los cuidados. Vaya al baño, o sugiérale que es hora de ir al baño especialmente al levantarse, al acostarse, antes o después de las comidas y, también tras algunas bebidas como café o té, así como algunos medicamentos como los diuréticos. Debe permanecer sentado en el inodoro durante cinco minutos, escuchando un grifo abierto. Si esto no es eficaz se invita a orinar cada dos horas, en principio solo durante el día, tenga ganas o no. Nunca debe ir antes del momento fijado y si tiene deseos de orinar, en lo posible debe aguantarse. Una vez que se haya adaptado bien al esquema de miccionar cada dos horas, aumente gradualmente los intervalos entre cada micción de 30 en 30 minutos, hasta lograr un modelo de micción normal de 3-4 horas. Tras conseguir la continencia durante el día, se intentará durante la noche (levantándose dos veces, siempre a la misma hora).

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Ejercicios pélvicos para prevenir y evitar la incontinencia
Estos ejercicios (descritos por Kegel) ayudan a aumentar la fuerza y el tono de los músculos usados para orinar y defecar, favoreciendo la reducción de la urgencia urinaria y evitando la incontinencia. Son particularmente útiles para tratar la incontinencia de esfuerzo, urgencia o mixta. Estos ejercicios sólo son eficaces si se practican correcta y rutinariamente. ¿Cómo encontrar el músculo adecuado? • Frene el chorro de la orina. • Tensar los músculos para retener el gas o el movimiento intestinal. • Se siente una sensación de “tirón hacia adentro y hacia arriba”. • En los hombres: si el ejercicio se hace bien, el pene se elevará. • No utilizar los músculos del abdomen, piernas o glúteos. Realizar el ejercicio • Sentarse en una silla cómodamente o acostarse con las rodillas flexionadas. • Contraer despacio (pero con fuerza) los músculos de alrededor del ano, manteniéndolos en tensión mientras se cuenta diez (10) segundos, para relajarlos después durante diez (10) segundos. Repetir este ejercicio diez veces. • Imaginar que se tiene ganas de orinar pero que se debe esperar. Concentrarse en apretar los músculos para evitar orinar. Se deben apretar también los músculos alrededor del ano. Manténgase así y contar hasta diez, luego aflojar suavemente. Repetir este ejercicio diez veces. • Evite las interrupciones y concéntrese en el ejercicio. • La persona, después de haber controlado bien estos ejercicios, debe practicarlos tres veces al día por unos diez minutos. Una vez que se haya acostumbrado a ellos, puede hacerlos de pie, lavándose, vistiéndose y durante todas las actividades. En otras palabras, pueden ser realizados en cualquier momento y lugar. • Otro ejercicio efectivo consiste en tratar de retener la orina cuando se está orinando, a un conteo de tres, después de este ejercicio se puede acabar de hacerlo. A medida que el músculo se fortalece la persona debe tratar de aumentar el tiempo de aguante. • Una vez que la persona se acostumbre a los ejercicios, debe continuar haciéndolos tan frecuentemente como sea posible, ya que le ayudarán a prevenir que vuelva a tener “pérdidas”. Si los ejercicios no se mantienen, los músculos se debilitan nuevamente. Al inicio es muy probable que usted sea incapaz de mantener la contracción durante los diez segundos, pero lo conseguirá con la práctica. Hay que tener determinación, pues se puede tardar entre cuatro y seis semanas para apreciar resultados reales.

Otras recomendaciones para controlar la incontinencia urinaria en los mayores
Las medidas que a continuación se detallan están propuestas en términos adecuados para que sean asumidas por las personas adultas mayores.

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• Intente recuperar los hábitos en la micción, estableciendo una rutina simple y regular de eliminación. Es importante saber cuál es el momento en que el adulto mayor tiene una mayor predisposición a la incontinencia. Programe las horas de micción si es necesario con ayuda de un despertador con timbre de alarma. • Abrir un grifo de agua y escuche o introduzca la mano en un recipiente con agua, esto ayuda a miccionar. • Orine antes y después de cada comida. Así mismo antes de acostarse. • Elimine obstáculos que puedan dificultar su desplazamiento y fácil acceso al baño. • Utilice un inodoro de asiento elevado si es posible (45 cm), pues las personas mayores tienen dificultades para sentarse y levantarse de asientos muy bajos. Si es necesario, tenga cerca de la cama un urinario, botella, chatas o bacín, especialmente de noche. Deje una luz tenue. • Utilice cama baja, para facilitar la salida. • Utilice vestimenta fácil de quitar y poner. • Si toma diuréticos: ingiéralos en la mañana, así evitará que miccione por la noche. • Tome de 1,5 a 2 L. de líquidos al día (si es que está permitido). Una adecuada cantidad de líquido es necesaria para producir suficiente orina y para conservar el reflejo de la micción. Además, evita la concentración de la orina, la cual causa irritación vesical y consecuentemente motiva a la incontinencia (es un “círculo vicioso” de, causas). Igualmente, es necesaria el agua porque al diluirse la orina se reduce el riesgo de bacterias y de infección. Elimine o limite beberla después de la seis de la tarde porque favorece la micción durante la noche. • Evite o trate el estreñimiento que causa urgencia urinaria, que a su vez contribuye a la incontinencia urinaria. • Mantenerse siempre seco y limpio, porque motiva a controlar la incontinencia. • Valore la posibilidad de usar pañales, contenedores urinarios, etc., si es necesario. • Vigile su piel de la región genital, sacro y glúteos para detectar irritaciones e infecciones. La constante humedad macera e infecta la piel. • Aplique una crema contra la humedad si su piel es sensible o está irritada. • Consulte al médico si los medicamentos prescriptos le producen incontinencia urinaria, por la posibilidad de un cambio en la medicación o reajuste de la dosis, si es posible. • Evite sustancias irritantes vesicales y diuréticas (bebidas con cafeína, te, alcohol o bebidas con edulcorantes artificiales). La eliminación de los irritantes vesicales ayuda a reducir la urgencia, lo cual conduce a evitar la incontinencia. • Contraiga los músculos antes de toser, coger peso, o realizar cualquier maniobra que aumente la presión intraabdominal.

Resultados deseables en los adultos mayores después de reeducación y ejercicios vesicales:
• • El adulto mayor será capaz de contraer los esfínteres y de mantener la contracción durante diez segundos. Después de practicar los ejercicios durante seis a ocho semanas, el adulto mayor experimentará menos episodios de fuga de orina.
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El adulto mayor es capaz de contraer el músculo durante las elevaciones de la presión intraabdominal (al toser, levantar en brazos un peso, etc), para evitar la fuga de orina. El adulto mayor participa cada vez más en las actividades sociales. Esto disminuye el temor a sufrir “accidentes.”

IV. EVALUACIÓN • • • • ¿Qué es la incontinencia urinaria? ¿Por qué se presenta la incontinencia en el adulto mayor? Mencione las consecuencias de los que padecen incontinencia urinaria. Menciones los cuidados y manejo en adultos mayores incontinentes.

V. BIBLIOGRAFÍA
1. CONSEJERÍA DE SANIDAD Y SERVICIO SOCIALES. 1997. El anciano en su casa. Guía de cuidadores para familiares, auxiliares a domicilio, voluntariado y ancianos solos. Madrid: Dirección General de Prevención y Promoción de la Salud, pp. 45-48. 2. ESSALUD. 1999. Manual de cuidados para el adulto mayor. Lima: Programa Central de Servicios Especiales, Ed. Copyright, pp. 20–22. 3. FERNÁNDEZ DE TROCONIZ, M., I. MONTORIO y DIAS VEIGA. 1997. Cuando las personas mayores necesitan ayuda. (Madrid): IMSERSO, volumen 1: Cuidarse y cuidar mejor. 4. GARCIA, M. y J. MORALES, 2000. «Incontinencia urinaria». En: R. RODRÍGUEZ et all. (comp). Geriatría. México: Ed. Mc Graw-Hill Interamericana, pp. 202-205. 5. GARRET, G. 1993. Añadiendo salud a los años: La nutrición en la vejez. Helpage International. Londres: pp. 67-72. 6. KANE, R., J. OUSLANDER e I. ABRASS. 1997. Geriatría clínica. 3ª ed. McGraw-Hill Interamericana. México: pp. 127-173. 7. KASCHAK, D y D. JAKOVOC. 1994. Planes de cuidados en geriatría; caídas. Barcelona: Ed. Mosby/Doyma Libros, pp. 161–166. 8. ORGANIZACIÓN PANAMERICANA
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SALUD. 2000. Aspectos clínicos en la

atención de los adultos mayores. Washington: Proyecto Regional para la Atención Primaria de Salud. La incontinencia urinaria. 9. R UIPÉREZ , C. y P. L LORENTE. 1996. Guía para auxiliares y cuidadores del anciano. Fundamentos y procedimientos. Madrid: Ed. Mc Graw-Hill Interamericana, pp. 92-111. 10. STAAB, A y L. HODGES. 1998. Enfermería gerontológica. México: Ed. Mc Graw-Hill Interamericana, pp. 191-212 11. YANGUAS et al. 1998. Intervención psicosocial en gerontología: Manual práctico. (Madrid): Caritas.

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MÓDULO VIII
AUTOCUIDADO EN LA ELIMINACIÓN INTESTINAL: EL ESTREÑIMIENTO EN LA PERSONA ADULTA MAYOR

I. INTRODUCCIÓN No cabe duda de que el estreñimiento, al menos subjetivamente es un problema que preocupa en particular a los adultos mayores. Sin embargo, una gran mayoría de adultos mayores se quejan de estreñimiento presentando un ritmo intestinal adecuado. Esto se debe a la escasa información sobre los patrones de evacuación normal. Si bien una deposición diaria es lo habitual, muchas personas sanas defecan dos a tres veces por semana. La deposición diaria puede llegar a convertirse en un autentica obsesión en la persona mayor, produciendo grave ansiedad. Así mismo, se dedican tiempo, energía y dinero a encontrar el modo de mantener un patrón intestinal “normal”. Las alteraciones en la función intestinal de los mayores puede atribuirse a una combinación de factores como el envejecimiento, descenso de la movilidad y actividad física, la dieta, las enfermedades y las prácticas terapéuticas. Aunque durante el envejecimiento se producen cambios definitivos, el intestino suele mantener su homeostasis en el adulto mayor sano, a menos que se enfrente con un agente estresante. Considerando que el estreñimiento es una incomodidad, puede tener consecuencias graves, como la impactación fecal o la ulceración. Así mismo, dadas las implicancias fisiológicas, psicológicas y sociales en los mayores, no debe pasarse por alto, atribuyéndose al envejecimiento. Por lo tanto, el adulto mayor y sus familiares pueden precisar educación sobre la eliminación intestinal, considerando las medidas preventivas y manejo del estreñimiento. II. OBJETIVO Reconocer los cambios intestinales que ocurren al envejecer y factores causantes de estreñimiento, y describir las medidas de autocuidado para restablecer y/o mantener una eliminación intestinal sana y normal en el adulto mayor. III. CONTENIDO • Modificaciones intestinales en los adultos mayores. • Estreñimiento. • Medidas de autocuidado para prevenir y tratar el estreñimiento.
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MODIFICACIONES INTESTINALES EN LOS ADULTOS MAYORES Los cambios globales relacionados con el envejecimiento también comprenden modificaciones intestinales, como atrofia de la mucosa y de la musculatura del intestino, las glándulas intestinales, disminución del peristaltismo y de la inervación del intestino. La defecación se afecta de forma adicional al disminuir la elasticidad de la pared muscular del intestino, la cual demás, condiciona el estreñimiento, la flatulencia y el dolor abdominal. Aunque los mayores a menudo se quejan de estreñimiento, éste no es debido necesariamente, al proceso de envejecimiento en el intestino. Entre los tres principales problemas anormales del intestino durante la vejez tenemos: el estreñimiento, la enfermedad diverticular y el cáncer de colon. ESTREÑIMIENTO Definición No existe una definición congruente en la literatura médica que proporcione de manera práctica lo que implica este problema, pero una definición un poco más cuantitativa, incide en que la persona presenta menos de tres evacuaciones a la semana, realizadas con esfuerzo. El estreñimiento aumenta con la edad. El término “estreñimiento” indica también dureza de las heces y una sensación de evacuación incompleta. La persona tiene sensación de plenitud abdominal, de indigestión y cuando consigue evacuar algo, las heces son duras, redondas y pequeñas. Entre los factores asociados con el estreñimiento de las personas mayores tenemos: • • • • • • • • • • Hábitos inadecuados de evacuación. Patrones dietéticos en que predomina la ingesta pobre de líquidos y/o fibra. Cambios dietéticos debido a anorexia, a mala dentición. Depresión, ansiedad y confusión. Trastornos mentales . Debilidad, postración. Deshidratación. Dificultad en la movilización y/o acceso al inodoro. Falta de privacidad. Secundaria a enfermedades tales como la enfermedad de Parkinson y la neuropatía diabética; hipertiroidismo, hipotiroidismo, obstrucción del colon, hemorroides, etc. Medicamentos, como antiácidos, analgésicos, narcóticos, antidepresivos, hierro, diuréticos, etc. Polifarmacia. Problemas familiares y económicos. La supresión brusca del tabaco. Viajes y cambio de domicilio, etc. Abuso de laxantes, que pueden inducir al deterioro de la motilidad, dilatación del colon, agravamiento del estreñimiento y menos efectividad de los laxantes.
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• • • • • •

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MEDIDAS DE AUTOCUIDADO PARA PREVENIR Y TRATAR EL ESTREÑIMIENTO El manejo del estreñimiento depende de la causa subyacente. A falta de problema de fondo orgánico en los adultos mayores, se debe orientar sobre las medidas dietéticas, ingesta de líquidos, ejercicios y reeducar la función del intestino, como a continuación se detalla.

Medidas para promover la eliminación intestinal
Recordar que el promedio normal de las deposiciones son aproximadamente de una cada uno a tres días. Dieta: a. Aumente los alimentos ricos en fibra, como cereal 100% integral, frijoles y brócoli para que se incremente el residuo intestinal y se promueva los movimientos intestinales normales. Otros alimentos que contienen fibra son: frutas, verduras, pan integral, hortalizas o vegetales crudos. También aumenta la fibra añadiendo pequeñas cantidades de salvado no procesado. b. Antes del desayuno (30 minutos) tome algún líquido caliente (limonada, té, jugo de ciruelas). Los líquidos calientes tomados antes del desayuno actúan como estimulante del peristaltismo. c. Evite los alimentos altos en azúcar y harinas refinadas, como pasteles, pasta. Los alimentos refinados producen heces duras y pequeñas que aumenta la susceptibilidad del colon a la enfermedad. Ingesta de líquidos: se recomienda que ingiera entre 1500 a 2000ml. de líquidos al día (agua o jugos) para promover una consistencia adecuada de las heces y mantener los patrones intestinales. Esta cantidad debe aumentarse en verano. La ingesta de líquido estará condicionada al estado de salud del adulto mayor. Ejercicios: camine y realice ejercicios, con especial énfasis en los ejercicios de fortalecimiento abdominal. Puede caminar durante 15 – 20 minutos después del desayuno. El ejercicio estimula el peristaltismo. Laxantes: evite el uso de laxantes o enemas. Solo úselos por prescripción médica. Su abuso daña la mucosa intestinal e inhibe el funcionamiento intestinal normal. Así mismo, evite el uso de aceite mineral. Esto puede interferir con la absorción intestinal de las vitaminas.

Reeducación del intestino
a. Responda al deseo de defecar sin tardanza. b. Inicie una rutina que consiste en intentar defecar a diario. Si usted tiene un ritmo regular diario con una hora en la que trata de defecar, lo mejor es mantener dicho horario no interrumpido de 10 a 20 minutos, aunque no tenga ganas de defecar en ese momento. Si usted no tuviera un ritmo regular, los momentos más recomendables son después de 15 a 60 minutos del desayuno y después de la cena, para aprovechar la ventaja del estímulo después de las comidas
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Autocuidado de la Salud para el Adulto Mayor

(estímulo gastrocólico postpandrial). El establecer una rutina de defecación ayuda a su realización. c. Adopte una posición adecuada en cuclillas o sentado y relajado elevando los pies del suelo o sobre un taburete bajo (no pise los delicados bordes de la tasa, que son resbaladizos), mientras se inclina el cuerpo ligeramente hacia delante. Puede ser útil masajear la región abdominal, frotando hacia abajo el abdomen. Una postura adecuada permite la contracción voluntaria de los músculos abdominales, ayudando a la expulsión de las heces. d. Evite los esfuerzos para defecar: estos hacen que aumente la presión dentro del cuerpo y pueden producirse presiones intravasculares, intraoculares o intracraneales que podrían originar hemorragias o desprendimiento de retina. e. El ambiente será cómodo, tibio y privado y se eliminarán las alfombrillas deslizables, para seguridad del adulto mayor. f. Utilizar siempre que sea posible el inodoro, el cual debe tener una altura adecuada. Mantener el inodoro en buen estado; pues si está sucio, tiene la tapa rota o no hay papel higiénico, puede inhibir la defecación. g. Si persiste el estreñimiento a pesar de las medidas mencionadas consulte al médico o a la enfermera del centro de salud. IV. EVALUACIÓN • ¿Cuáles son las modificaciones intestinales fisiológicas y anormales en los adultos mayores.? • ¿Cuáles son los factores que contribuyen al estreñimiento en los adultos mayores? • Mencione las medidas de autocuidado para promover la eliminación intestinal. V. BIBLIOGRAFÍA
1. ABYAD, A. y F. MOURAD. 1997. «Estreñimiento, anciano y sentido común». Modern Geriatric 9(6). pp. 147-152. 2. ANDINO, R. y G. ESTRADA. 1994. «Afecciones orales». En: ANZOLA et all. (comp), La atención de los ancianos; un desafío para los años noventa. Washington: OPS, Publicación científica, 546, pp. 203–204. 3. CONSEJERÍA DE SANIDAD Y SERVICIOS SOCIALES. 1997. El anciano en su casa. Guía de cuidadores para familiares, auxiliares a domicilio, voluntariado y ancianos solos. Madrid: Dirección General de Prevención y Promoción de la Salud, pp. 53-54. 4. SUÁREZ, S y J. ENCINAS. 2000. «Estreñimiento». En: R. RODRÍGUEZ et all. (comp). Geriatría. México: Ed. Mc Graw-Hill Interamericana, pp. 95-97. 5. ORGANIZACIÓN PANAMERICANA
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SALUD. 2000. Aspectos clínicos en la

atención de los adultos mayores. La incontinencia urinaria. Washington: Proyecto Regional para la Atención Primaria de Salud. 6. R UIPÉREZ , C. y D. LLORENTE. 1997. Guía para auxiliares y cuidadores del anciano. Fundamentos y procedimientos. Madrid: Ed. Mc Graw-Hill Interamericana, pp. 115-120. 7. STAAB, A y L. HODGES. 1998. Enfermería gerontológica. México: Ed. Mc Graw-Hill Interamericana, pp. 319-325. 8. SMELTZER, S. y B. BARE. 1998. Enfermería médico quirúrgica. 8a ed. México: Ed. Interamericana Mc Graw-Hill, pp. 175-190.

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MÓDULO IX
AUTOCUIDADO EN EL SUEÑO

I. INTRODUCCIÓN Mucha gente cree que las personas mayores necesitan dormir menos. Sin embargo, lo que disminuye con la edad no es la necesidad de dormir, sino la capacidad de dormir. Dormir de noche permite que los centros nerviosos se carguen de fluidos vitales favoreciendo la vida al hacerla más armónica y a la vez longeva porque retarda el envejecimiento. Los ciclos sueño/vigilia están controlados por nuestro reloj biológico o ritmo circadiano y a medida que envejecemos nuestro reloj biológico se adelanta. El sueño en la persona adulta mayor sufre cambios en la continuidad, duración y profundidad, propios del envejecimiento, por lo cual generalmente, el adulto mayor considera su sueño menos satisfactorio. También una gran proporción de ellos sufren enfermedades crónicas, consumen fármacos, enfrentan situaciones psicológicas y sociales que pueden afectar el sueño. Así, se ha encontrado que entre la tercera parte y la mitad de las personas mayores de 65 años tienen algún tipo de problema para dormir e incluso una cuarta parte tiene serias dificultades, siendo el insomnio el mayor problema. Todos estos eventos afectan la calidad de vida, trastornan la relación y pueden alterar el desempeño de las actividades cotidianas. Por lo tanto, el sueño adecuado por las noches es una de las principales necesidades del adulto mayor para mantener una vida activa y saludable. II. OBJETIVO Reconocer los cambios en el patrón de sueño que ocurren al envejecer y describir las medidas de autocuidado para la conservación del sueño adecuado, favoreciendo la conservación de la funcionalidad y el mejor desempeño en las actividades de la vida diaria. III. CONTENIDO • Cambios fisiológicos del sueño en el adulto mayor. • Medidas de autocuidado para favorecer el sueño adecuado.

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CAMBIOS FISIOLÓGICOS DEL SUEÑO EN EL ADULTO MAYOR Numerosos estudios han demostrado cambios relacionados con la edad con la continuidad, duración y profundidad del sueño. Estos cambios ocurren en personas sanas y no están relacionados con enfermedades. Sin embargo, existen diferencias individuales en la calidad del sueño. Entre los principales cambios tenemos: • Disminución en la cantidad y duración del sueño debido a los constantes despertares. • Las siestas diurnas aumentan. • Aumento de la cantidad del sueño ligero y una disminución de la cantidad del sueño profundo, fácilmente se despiertan por ruidos y aumentan los despertares nocturnos. • Se levantan temprano por las mañanas. • Cambios frecuentes de un estado del sueño a otro, lo que produce sueño de menor calidad. • El adulto mayor es más sensible a los cambios de horarios. Dentro de sus repercusiones, la deprivación del sueño puede provocar varios síntomas y enfermedades, como pérdida de la memoria a corto plazo, reducción de la capacidad de atención, concentración, disminución de la coordinación motora, y de la capacidad de adaptación, irritabilidad, fatiga, intranquilidad, desorientación, confusión, depresión, apatía y somnolencia. En el proceso de envejecimiento existen factores que pueden influir en el sueño directa o indirectamente. Las influencias directas afectan el sistema nervioso y los mecanismos fisiológicos (ritmo circadiano) relacionados con: la continuidad, duración y profundidad del sueño que ocurren en la persona sana. Entre los factores indirectos pueden considerarse: la jubilación, la pérdida de seres queridos, la soledad, ansiedad, depresión, estrés, problemas económicos, falta de ejercicio, la inmovilización y las enfermedades crónicas. El uso o incremento de medicamentos tambien producen insomnio o vigilia excesiva, como los antidepresivos, corticoides, teofilina, cafeína, antiepilépticos, alcohol, nicotina; o pueden producir somnolencia, como las bensodiazepinas, antihistamínicos, antihipertensivos y diuréticos. Todos estos factores estarían afectando la calidad del sueño del adulto mayor. El Insomnio es uno de los trastornos más frecuentes en los adultos mayores, el cual se define como una disminución sostenida de la cantidad del sueño habitual, usualmente es de etiología multifactorial y puede verse asociado a cambios en el horario de acostarse, enfermedades crónicas, enfermedades mentales: depresión, ansiedad, estrés, y el uso de medicamentos, como los estimulantes. Entre las enfermedades crónicas que producen insomnio cabe destacar la artrosis, la insuficiencia cardiaca, bronquitis crónica y/o enfisema pulmonar También la nicturia, la alteración del juicio y de la memoria causan insomnio. La depresión severa se asocia con somnolencia diurna así como con insomnio terminal, es decir, el adulto
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mayor se despierta usualmente durante la madrugada y no puede volver a conciliar el sueño. La ansiedad más bien provoca insomnio inicial, es decir, el paciente no logra dormirse inmediatamente cuando se acuesta. Estos síntomas (si son severos) requieren evaluación del médico especialista. MEDIDAS DE AUTOCUIDADO PARA FAVORECER EL SUEÑO ADECUADO a. Levántese y acuéstese todos los días a la misma hora, aún durante los feriados y fines de semana y de acuerdo a una rutina prestablecida, sin alterarla salvo circunstancias muy necesarias. b. Condicionarse mentalmente para dormir: “ Voy a dormir ¡qué bien!”. c. Use la cama sólo para dormir. No sirva comidas en la cama. d. Elimine las siestas diurnas excesivas a menos que estén indicadas. Si hace siesta que no sea más de 30 minutos. e. Evite en lo posible el estrés y emociones fuertes. Si es posible, resuelva los problemas durante el día o exprese sus emociones libremente. f. Haga ejercicios, pero no cerca de la hora de dormir. El ejercicio físico moderado y regular puede aumentar el flujo cerebral y, por ello, puede favorecer el sueño al ayudar a restaurar los ritmos corporales normales. g. Realice técnicas de relajación, así como respiratorias. h. Si le es posible, pase un tiempo fuera de la casa para aumentar la exposición a la luz del sol, aproximadamente 30 minutos. El sol es el mejor estabilizador de los ritmos circadianos. i. Consuma una dieta liviana por las noches. Las comidas abundantes, especialmente por las noches, pueden conducir a una interrupción del sueño. j. Evite el consumo de estimulantes, como alcohol, tabaco, cafeína cerca de la hora de acostarse, para dormirse más rápido y permanecer dormido más tiempo. La cafeína no sólo está en el café, sino también en el té, chocolate y bebidas de cola. k. Disminuya la ingesta de líquidos después de la cena y miccione antes de ir a dormir, para ayudar a disminuir la interrupción del sueño provocada por la necesidad de orinar. l. Si se acuesta y no logra dormir en 30 minutos debe levantarse y realizar alguna actividad hasta que se encuentre cansado y pueda dormir. m. Ingiera una bebida caliente (leche, té o manzanilla) si se despierta en las noches por hambre, esto le ayudará a volverse a dormir. La disminución de la glicemia (azúcar en la sangre) durante la noche puede provocar despertares con sensación de hambre. n. Evite cambios bruscos de ambiente, pero el cambio de lecho ayuda a conciliar el sueño cuando se está insomne. o. Condicione un ambiente adecuado para dormir: tranquilo, cómodo, fresco con temperatura agradable, sin ruido, limpio, ventilado, etc. p. Lea, escuche música, vea películas adecuadas, medite, rece antes de dormir, pero no se fatigue demasiado. Estas son actividades relajantes y placenteras que ayuda a fomentar el sueño. q. Evite el uso de medicamentos para dormir sin indicación médica. Use infusiones de cedrón, manzanilla y tilo, consuma manzanas.

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r. Cuando las medidas anteriores no surten efecto o el adulto mayor, por su estado mental, no es capaz de realizarlas, es necesario consultar al médico para el tratamiento adecuado. IV. EVALUACIÓN • Mencione los cambios más importantes del sueño en el envejecimiento. • Identificar los factores más importantes que influyen en el sueño. • ¿Cuáles son la medidas de autocuidado que inducen a un sueño reparador? V. BIBLIOGRAFÍA
1. ESTRADA, G. 1994. «Trastornos del sueño». En: ANZOLA et all. (comp), La atención de los ancianos; un desafío para los años noventa. Washington: OPS, Publicación científica, 546, pp. 231-234. 2. ORGANIZACIÓN PANAMERICANA Salud 3. A LCOLI -I SRAEL , S. 1997. «Trastornos del sueño; a la cama con los mitos». Modern geriatric 9(6). pp. 141-146. 4. S TAAB , A y L. H ODGES. 1998. Enfermería gerontológica. México: Ed. Mc Graw-Hill Interamericana, pp. 175-190. 5. http://www.serviciossociales.cl/pag/autocuid.htm Autocuidado en el Adulto Mayor. Prepárese para dormir bien, pp.5.
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SALUD. 2000. Aspectos clínicos en la

atención de los adultos mayores. Washington: Proyecto Regional para la Atención Primaria de

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MÓDULO X
AUTOCUIDADO y SEXUALIDAD

I. INTRODUCCIÓN Con el paso de los años se producen condiciones fisiológicas y físicas que actúan de diferente manera en hombres y mujeres. El efecto que tienen sobre la actividad, la capacidad y el interés sexual varía mucho, según las personas y esencialmente, dependen de la enorme influencia del ambiente social. Sin embargo, el tema de la sexualidad en personas adultas mayores, sobre todo en el ámbito nacional, está muy lejos de contar con contribuciones serias que aporten al conocimiento sobre el tema. En todo caso, los estudios que se encuentran están dentro del campo de las ciencias de la salud y carecen de un enfoque de género y, por tener un sesgo biológico, manifiestan una profunda “miopía” para acercarse de manera holística al problema del ejercicio de la sexualidad en aquellas personas que superan la barrera de los 60 años. Una de las dificultades más importantes con la que solemos enfrentarnos los profesionales que trabajamos en la atención a personas mayores es la cantidad de prejuicios que están relacionados con la vejez. Es relativamente frecuente, por ejemplo, entender la vejez como sinónimo de enfermedad, de deterioro ineludible tanto físico como mental, o como fin de la actividad, negando con ello a estas personas cualquier posibilidad de crecimiento o realización personal. Entre los prejuicios más comunes sobre el envejecer encontramos la apreciación de que la vejez es una etapa asexuada. El mito de que “los ancianos no están interesados en la sexualidad”; hasta hace poco, en efecto, se creía generalmente, que el contacto sexual era de esperarse en los adultos jóvenes, pero era “anormal” cuando se trataba de adultos mayores. Los hombres mayores que expresaban interés en el sexo se catalogaban como “viejos sucios” o “verdes”, y las mujeres adultas mayores que exigían ser sexualmente activas veían negada la posibilidad de ejercer su sexualidad. Es vital establecer que el llegar a la vejez no significa llegar a una enfermedad que limite a la persona para amar y ejercer su sexualidad. Por ello, es necesario considerar la opinión y el sentir de las propias personas adultas mayores y, a través de ellas, tener una mirada diferente, para entender las relaciones entre sexos y generaciones, sólo así se irá construyendo un espacio para una existencia con mayor calidad de vida para todas las edades.
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Es por ello que hoy en día es todo un reto para las personas que superan la barrera de los 60 años buscar nuevas alternativas para ejercer su sexualidad. Constatar esta realidad es muy importante para quienes tienen que ver con la salud integral de las personas, para que éstas no renuncien a su derecho de ejercer su sexualidad y obtener placer. El tema de la sexualidad en personas adultas mayores, con una adecuada perspectiva de género, identificando las diferencias entre hombres y mujeres, constituye un excelente tópico que permite levantar el tema sobre el respeto que se merecen las personas adultas mayores en el ejercicio de sus derechos sexuales. II. OBJETIVO • Informar y desmitificar diversos aspectos de la sexualidad en la persona adulta mayor. • Reconocer el derecho de la persona adulta mayor al ejercicio de una sexualidad sana y segura. • Sensibilizar y generar una corriente de opinión favorable sobre la sexualidad, independientemente de la edad y sexo de las personas. III. CONTENIDO • • • • • Cambios de la función sexual en la mujer y varón adulto mayor. Enfermedades físicas que se presentan en la vejez y modifican el coito . Autocuidado del ejercicio de la sexualidad en hombres y mujeres. Autocuidado de la sexualidad en mujeres adultas mayores. Autocuidado de la sexualidad en varones adultos mayores. CAMBIOS DE LA FUNCIÓN SEXUAL EN LA MUJER ADULTA MAYOR Es real que con el paso de los años se dan cambios fisiológicos y físicos, sin embargo, es importante puntualizar que el efecto que estos cambios tienen sobre la actividad, la capacidad y el interés sexual varía mucho según las personas. Además, es muy importante y preponderante la influencia del ambiente psicosocial. En contraste con los varones, el pico de interés sexual femenino está entre los treinta y los cuarenta años, y a menudo se mantiene hasta después de los sesenta años. La menopausia ocurre en la mayoría de las mujeres entre los cuarenta y cinco y los cincuenta y cinco años. Sin embargo, la menopausia por sí misma no parece tener un efecto negativo mayor sobre el interés sexual. Contrariamente a la mitología de la menopausia, un gran número de mujeres postmenopáusicas experimentan un aumento de la libido, que en parte se puede deberse al efecto no contrarrestado de los andrógenos por la deficiencia estrogénica postmenopáusica, o al declinamiento del temor a un embarazo no planeado. La caída más dramática en el interés sexual femenino tiene lugar entre los sesenta y cinco y los setenta y cinco años, y se puede relacionar más de cerca con el cambio en la conducta sexual masculina que con otros factores intrínsecos de la mujer.
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Los cambios físicos normales, como un cuerpo menos firme, el cabello gris, las arrugas, tienden a hacer sentir a algunas mujeres que son menos atractivas para el sexo opuesto, y pueden vacilar antes de expresar su interés sexual. Con seguridad es posible decir que en las mujeres hay una disminución en el interés sexual después de los sesenta años, y se debe a causas múltiples. Los estrógenos tienen un efecto significativo en los cambios fisiológicos de los genitales, pero no hay evidencia de que en forma directa afecten la libido. La menopausia puede servir también como una excusa para evitar futuras relaciones sexuales. Esto es cierto en las mujeres que no han disfrutado su actividad sexual con su compañero por un largo tiempo, o sólo la consideran como un deber. Algunas mujeres se vuelven temerosas debido a la falta de un conocimiento real sobre los efectos de la menopausia en ellas mismas y en su compañero sexual. Con el paso de la edad se generan en la mujer cambios hormonales con efectos pronunciados, aunque progresivos, en su cuerpo, pero sobre todo en las estructuras urogenitales, y son más aparentes a la edad de setenta años, a menos que la mujer haya tenido reemplazo hormonal. En la postmenopausia hay una disminución en la elasticidad de la piel, del tejido glandular, y del tono muscular. Una redistribución gradual del tejido graso de la periferia a las vísceras lleva a cambios en el contorno corporal que determina la caída de las mamas. Hay una pérdida gradual de los tejidos del área genital, sobre todo en la región vulvar, lo que resulta en el aplanamiento del monte de Venus y una disminución de la firmeza de los labios mayores. El patrón rugoso y grueso de la pared de la vagina disminuye, su revestimiento llega a ser delgado y menos elástico. La vagina se alarga y su amplitud disminuye, así como su capacidad para expandirse. El flujo de lubricación que normalmente ocurre con rapidez en la mujer joven durante la fase de excitación sexual, aparece de modo más lento y hay un descenso en su cantidad. Las secreciones vaginales tienden a ser menos ácidas y pueden aun llegar a ser alcalinas. Esta alteración en la acidez puede cambiar la flora bacteriana y hacer a la mujer postmenopáusica más susceptible a las vaginitis bacterianas. Muchas mujeres pasan a través de la menopausia con incomodidad mínima o sin problemas. Otras experimentan grados variados de insomnio, ansiedad, aumento en la irritabilidad, palpitaciones, cefaleas y depresión. La controversia continúa alrededor de la causa de estos síntomas, y mucho todavía se atribuye a respuestas “emocionales innecesarias” de la mujer. Sin embargo, la ansiedad, la cefalea y la depresión frecuentemente mejoran con la terapia de reemplazo hormonal. Sin embargo, los cambios fisiológicos y físicos que ocurren en los períodos peri y postmenopáusicos en la mujer sana normal tienen efectos mínimos en su capacidad para la actividad sexual o en su realización. La capacidad sexual en la mujer, no se está cumpliendo, considerando que ella puede en promedio vivir hasta alrededor de 29 años después de la menopausia, sin
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embargo, durante los 8 ó 10 años finales suele carecer de un compañero masculino. Diversos estudios muestran evidencia de que la mujer mantiene la capacidad para una respuesta sexual fisiológica plena en los años más avanzados de la vida. Esta es una situación muy interesante, y quienes tienen que ver con la salud deben estar enterados y guiar su conducta profesional según un buen conocimiento de esta realidad. A pesar de los varios cambios que tienen lugar en la mujer, los resultados en su funcionamiento sexual no son tan severos, lo que sí sucede en el hombre. Parece que no hay un tiempo biológico más allá del cual la mujer no pueda experimentar una respuesta sexual completa. Es probable que se necesiten algunos ajustes y ciertos cambios para continuar disfrutando. Es por ello muy importante que las mujeres y los hombres entiendan las modificaciones normales que ocurren en el envejecimiento. El patrón de la respuesta sexual sigue las mismas etapas en las mujeres de todas las edades. La mujer adulta también experimenta alguna disminución de la vaso congestión en el aspecto externo de la vagina durante esta fase. Las glándulas de Bartholino producen alguna lubricación adicional en el tercio externo de la vagina, sobre todo durante un coito prolongado. Esto se reduce o inclusive falta en la mayoría de las mujeres al pasar de los setenta años. La mujer saludable permanece orgásmica y multiorgásmica hasta la vejez avanzada, pero el orgasmo es algo menos explosivo y de una duración que se acorta levemente. Las mamas no muestran alguna reacción especial durante esta fase a cualquier edad, y tampoco lo hace el clítoris. El meato urinario está menos protegido al envejecer la mujer, debido a que el tejido adiposo disminuye y hay atrofia de los labios. Ocasionalmente, esto puede determinar pérdida involuntaria de orina, irritación y aun cistitis. La llamada “cistitis de la luna de miel” puede ocurrir a cualquier edad, pero la mujer anciana es más susceptible a ella, especialmente si un trauma pesado ocurre en el curso de un coito que se prolongue. La mujer no experimenta ninguna alteración relacionada con la edad en el período refractario. Después de un período de reposo mínimo (minutos), es capaz físicamente de repetir el ciclo de la respuesta sexual. CAMBIOS DE LA FUNCIÓN SEXUAL EN EL VARÓN ADULTO MAYOR Se han observado mayores cambios que en la mujer, los descritos son: • Los hombres mayores necesitan con frecuencia más tiempo que los hombres jóvenes para conseguir una erección. • Disminución o ausencia en la coloración del glande del pene. • La erección sólo es completa inmediatamente antes del orgasmo. • Dificultad en recobrar una erección completa tras una pérdida parcial. • Disminución de la respuesta en la elevación testicular hacia el final de la excitación o el comienzo de la fase de meseta, y descenso rápido durante la resolución.
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Hay una serie de factores, tales como el mantener relaciones sexuales con una cierta regularidad, tener buena salud (física y psíquica) y una actitud sana, que hacen posible que tanto hombres como mujeres puedan proseguir con su actividad sexual hasta una edad avanzada. Y, así, el hombre puede mantener por más tiempo su erección sin eyaculación. Aparte de las cuestiones puramente fisiológicas, hay que sopesar las ventajas que supone el hecho de haber alcanzado una mayor madurez mental y social para estimular y resolver los deseos sexuales. Aunque no es parte del envejecimiento saludable normal, algunos hombres pueden sentirse menos interesados en el sexo debido a transtornos de salud, como en el caso de la enfermedad coronaria, o en respuesta a una reacción adversa a una droga legal o ilegal (ej. antihipertensivos, marihuana). Con el comienzo de la vejez, los hombres frecuentemente tienen dificultades con el retiro laboral y la pérdida asociada a la productividad laboral o financiera. Estos sentimientos de insatisfacción se acompañan por la disminución (progresiva con el envejecimiento) de los niveles de testosterona, que seguramente juegan un papel en las alteraciones posteriores de la libido. Con la adultez mayor se presenta tambien una rigidez peneana disminuida. Cuando se es hombre joven las erecciones son casi invariablemente rígidas y el pene erecto es difícil de doblar. Aunque la rigidez declina gradualmente. Al comienzo de los sesenta la mayoría de los hombres cae en la cuenta de que sus erecciones ya no tienen la misma rigidez que solían tener. Usualmente, sin embargo, las erecciones son aún adecuadas para un coito vaginal durante el período de sesenta a sesenta y cinco años. Al acercarse los setenta, a menudo hay una aceleración en la disminución de la rigidez eréctil, a pesar de una gran estimulación peneana directa, que lleva a erecciones que dejan de ser adecuadas para la penetración vaginal. En este tiempo el varón adulto mayor reduce el numero de coitos, altera sus prácticas sexuales, o busca la asistencia de un profesional de la salud. La incapacidad de mantener un volumen adecuado de sangre dentro del pene resulta en una rigidez peneana deteriorada. La enfermedad vascular peneana es en verdad la causa más común de erecciones inadecuadas en la vejez entre los varones. ENFERMEDADES FÍSICAS QUE SE PRESENTAN EN LA VEJEZ Y MODIFICAN EL COITO • La disnea (independientemente de su causa), impide las relaciones sexuales y puede obligar a cambios en la postura sexual. • La artrosis u otra rigidez osteomuscular modifican los movimientos corporales y obligan a un cambio en la técnica sexual, especialmente en la postura usual. • La diabetes mellitus se asocia a la impotencia neurogénica. • Muchas veces se presentan situaciones que llevan a intervenciones quirúrgicas, tales como la mastectomía, prostactomía, colostomía etc.
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• Los medicamentos y otras sustancias que disminuyen la función sexual (alcohol, tranquilizantes, antihipertensivos, antidepresivos, antiestamínicos, digoxina, narcóticos, cimetidina, fenitoína (a veces exacerba la función sexual) etc. AUTOCUIDADO PARA UNA SEXUALIDAD SALUDABLE EN PERSONAS ADULTAS MAYORES Es aconsejable que la pareja acuda a la consulta de un especialista, para hacer un examen físico de ambos, pues se puede detectar a tiempo algunos problemas físicos remediables (estenosis del introito vaginal, vaginitis atrófica y otros problemas pélvicos, incontinencia urinaria o prolapso (en la mujer) y fimosis o balanitis (en el varón). Igualmente, la pareja (o cada uno de sus miembros) debe acudir a personal especializado en ciencias de la salud para adquirir información correcta y así evitar caer en “mitos” sobre sexualidad y vejez. La adultez mayor es la época más propicia para reorientar el concepto amplio e integral de la sexualidad, frente a la reiterada connotación de limitar esta función tan importante para el ser humano, al muy estrecho aspecto de la genitalidad. Es decir, con el paso de los años, al producirse cambios físicos para la práctica del coito, la pareja tiene ante ella la ilimitada posibilidad de ejercer su sexualidad, contando para ello con un único ingrediente: el de su imaginación y creatividad. Definitivamente, las personas adultas mayores no deben circunscribirse al estrecho espacio de lo genital, sino que pueden explorar cada poro de su cuerpo capaz de generar placer y, especialmente, liberar su mente de prejuicios y tabúes, a fin de vivir un proceso de envejecimiento saludable y absolutamente gratificante. En caso de presentarse situaciones de impotencia, determinar el origen de la misma a fin de deslindar si es psicológica, física o mixta, para poder tratarla de acuerdo a su causalidad. Especialmente es importante explorar métodos alternativos para el desarrollo de su rol sexual en el coito.

Consejos básicos para mejorar la calidad del coito
• Se requiere una mayor estimulación física por parte de ambos miembros de la pareja. • La mañana es el mejor momento para la actividad física y sexual. • Se requiere elevar el autoestima de la pareja, el envejecimiento no es sinónimo de enfermedad, ni es una limitación para una vida plena. • El autoerotismo es una práctica normal e inofensiva (sobre todo en el caso de ausencia de la pareja).

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AUTOCUIDADO DE LA SEXUALIDAD EN MUJERES ADULTAS MAYORES a. Ante la sequedad que se presenta en la zona genital, se puede necesitar cremas de estrógenos o lubricantes, como jaleas lubricantes. Es prudente el uso de productos solubles en agua, porque los que se basan en derivados del petróleo tienen mayor posibilidad de contribuir a infecciones vaginales. b. Si la mujer ha experimentado dispareumia regularmente, puede desarrollar vaginismo y se deberá sospechar que haya un historial de coito doloroso. Practicar la contracción y la relajación del introito vaginal puede ser de extrema utilidad para aliviar este problema. La posición de lado o cruzada en el coito también lo puede atenuar, al permitir un estímulo suave y prolongado del clítoris y controlar asimismo el grado de penetración vaginal. c. Por otro lado, y debido a los hábitos sociales de enlaces con diferencia de edades sesgado en contra de la mujer; así como a que la esperanza de vida de las mujeres es mayor que la de los varones. Existe una condición demográfica que hace que las mujeres se vayan quedando solas. Esto se hace más evidente a medida que las edades son mayores. Se requiere insistir en la total naturalidad del autoerotismo, debido a que las mujeres adultas mayores han estado muy influidas por conceptos religiosos que en la práctica refuerzan los mitos. AUTOCUIDADO DE LA SEXUALIDAD EN VARONES ADULTOS MAYORES a. La disminución de la sensibilidad, junto con el control y la experiencia acumuladas por los adultos mayores, sobre todo cuando tienen una pareja conocida, pueden contribuir a mejorar significativamente la función sexual con la edad. b. En caso de manifestarse una disfunción eréctil, es fundamental determinar su causa, para brindarle el tratamiento más adecuado. Es muy importante desmitificar a productos tales como el sildenafil, la maca y otros semejantes, utilizados sin antes determinar el origen de la disfunción. c. Debido a patrones culturales machistas, recae sobre el varón el éxito o fracaso de un coito. Es importante difundir el conocimiento (con el paso de los años) de que el ejercicio adecuado de la sexualidad en una pareja está determinado por el actuar de ambos miembros. Es por ello que el varón debe ir liberándose de tener en exclusiva la responsabilidad de la relación sexual, lo que redunda positivamente en su funcionamiento sexual. d. Asimismo, en el caso de haber sido sometido a alguna intervención quirúrgica a nivel de la próstata que limite o impida la producción de semen, es muy importante que el adulto mayor y su pareja accedan a información especializada de primera fuente, para conocer (y luego internalizar) que las sensaciones placenteras en una relación sexual son totalmente independientes de la capacidad de eyacular en el varón.

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e. En lo que se refiere a experimentar una erección mas lenta y/o débil, definitivamente, el varón requerirá de una mayor estimulación. Debe liberarse de muchos prejuicios y como (en contrapartida), en teoría, la persona adulta mayor cuenta con mayor tiempo para sí, debe dedicarle mejores momentos a los juegos eróticos, para ello se requiere esencialmente una gran dosis de creatividad.

IV.EVALUACIÓN • ¿El proceso del envejecimiento actúa de la misma forma en la sexualidad de hombres y mujeres? Determine las principales diferencias. • ¿Cuáles son las principales disfunciones sexuales masculinas y femeninas en el envejecimiento? • ¿Qué consejos serían más recomendables para varones y mujeres adultos mayores, para el mejor ejercicio de su sexualidad? • ¿Los cambios en la sexualidad se deben sólo a causas físicas o fisiológicas, o existen otro tipo de factores que tienen ingerencia en las prácticas sexuales?

V. BIBLIOGRAFÍA
1. AVIOLIO, V. L. 1997. El plan de salud postmenopaúsica. Ely Lilly and Company (monografía). 2. BACAL, F. 1980. Educación sexual en la tercera edad. 3. BAUTISTA, C. 1999. ¿Apetito sexual a los 85 años? Cali: Universidad del Valle Agencia AUPEC, 4. BONIFAZI, W. L. 2000. Do not disturb, by contemporary long term care (abril) 5. CALVO, N. 2000. «Enamorarse a los sesenta, sesenta y más», Nº 182 (jun), Madrid: Ministerio de Trabajo y Asuntos Sociales (IMSERSO). 6. DE BARBIERI, T. 1992. «Sobre la categoría ‘género’; una introducción teórico metodológica». Revista Interamericana de Sociología: VI: 2-3. 7. FORNÓS ESTEVE, M. 2001. Sexualidad y vejez; psicogerontología 8. GRAZIOLI, A. 2000. Sexuality, in the senior years, family touch community services. (oct-dec) 9. GURLEY BROWN, H. 1999. Don´t give up on sex after 60. 10. MASTERS, W. y V. JHONSON. 1980. Manual de sexualidad humana, sexualidad geriátrica. 11. MAESTRE, F. 2002. Era Tabú. El adulto mayor. Lima: Ed. Santillana, pp. 61-62 12. MULLIGAN, T. 1998. «Cambios físicos que afectan la sexualidad en la vejez», Colombia Médica. 13. RANCES, S. y S. SALINAS. 2001. Investigando con ética; aportes para la reflexión- acción. La Paz: Population Council, CIEPP. 14. R UBIN , G. 1986. «El tráfico de mujeres: Notas para una “economía política del género” » Nueva Antropología: N° 30 (nov-dic). 15. VÁSQUEZ
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ÁGUILA, E. 2000. “El placer sexual masculino” Masculinidades y sexualidades en los relatos de

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MÓDULO XI
ACTIVIDAD FÍSICA EN EL ADULTO MAYOR

I. INTRODUCCIÓN Aunque en años recientes se ha observado una tendencia positiva hacia el aumento del ejercicio y cada vez hay más adultos mayores concientes de que la actividad o la movilidad es necesaria para la salud, no obstante, muchos aún no hacen el esfuerzo para incrementar su nivel de actividad. Las personas que no valoran el ejercicio como medio para mantener la salud óptima, encuentran a menudo excusas para no participar en un programa de ejercicios. El ejercicio implica dedicación y esfuerzo. Si el ejercicio no se valora, el esfuerzo no se hace. El ejercicio es importante para todas las edades, e incluso para personas con enfermedades crónicas. El programa se planifica individualmente basado en los intereses de la persona, sus capacidades y sus limitaciones. El ejercicio regular brinda beneficios tanto físicos como psicosociales. Por el contrario, la vida sedentaria es una muerte parcial que conduce a la abolición de la función, acelera el envejecimiento y constituye factor de riesgo de morbilidad y mortalidad. Por lo mencionado, es evidente el significado de la práctica de ejercicio en el adulto mayor para optimizar su calidad de vida, mejorando su bienestar general y su vida independiente. El adulto mayor debe asumirlo en su autocuidado como un buen hábito en su estilo de vida, sin importarle si lo hizo o no en el pasado. II. OBJETIVO Reconocer los cambios músculo-esqueléticos que ocurren en el envejecimiento y describir las medidas de autocuidado y tipo de actividad física para la persona adulta mayor, a fin de mantener su autonomía e independencia funcional posible. III. CONTENIDO • • • • • • Cambios músculo-esqueléticos normales en el envejecimiento. ¿Por qué el ejercicio en el adulto mayor? Beneficios del ejercicio. Medidas de autocuidado para la actividad física del adulto mayor. ¿Qué clase de ejercicio o actividad física se debe hacer? Las caminatas.

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CAMBIOS MÚSCULO-ESQUELÉTICOS NORMALES EN EL ENVEJECIMIENTO La actividad física, y especialmente la marcha, suele disminuir a edades más tempranas que la avanzada, y los hábitos sedentarios se acentúan cuando se llega a los 60 años y más. En el proceso de envejecimiento normal, los músculos, huesos y las superficies articulares sufren cambios que provocan alteraciones en el cartílago, reducción de la masa muscular, la fuerza y la coordinación. Entre los cambios músculos-esquelético normales tenemos: • Reducción de la elasticidad o endurecimiento de los tejidos, que produce rigidez en articulaciones y músculos de cadera, rodilla, codos, muñecas, cuello y vértebras. Esto conlleva a una disminución en la fuerza muscular, tono, velocidad de contracción y movimiento, especialmente en brazos, manos y piernas. Los movimientos se hacen lentos y la capacidad de reacción disminuye. • La oxigenación y nutrientes a los músculos está reducida, ocasionando un descenso en la velocidad de contracción del músculo, lo cual conduce a movimientos más lentos. • Aumenta la grasa muscular. • La masa ósea y su absorción de minerales, como el calcio están disminuidos, los huesos se vuelven débiles y huecos, produciéndose osteoporosis y aumentando, por tanto el riesgo de fracturas de cadera, principalmente por caídas. • Deterioro de las superficies de las articulaciones, provocando artrosis y artritis con el consiguiente dolor, rigidez e hipertrofia articular, ruidos y dificultad al movimiento, que por lo tanto disminuye. • Perdida de estatura debida a la reducción en la altura de las vértebras y al progresivo estrechamiento de los discos intervertebrales. Se presentan tambien cifosis y posición inclinada. La movilidad y funcionalidad en los adultos mayores no sólo depende de los cambios propios de la edad, sino también, del estilo de vida, actividad física, sedentarismo, nutrición, enfermedades y estereotipos negativos o mitos. Existe estrecha relación entre envejecimiento y procesos patológicos crónicos, aunque no está comprobado que produzca incapacidad. Sin embargo, el 60% de la población adulta mayor sufre estadísticamente algún tipo de alteración o limitación funcional como consecuencia de la instauración de procesos crónicos, en especial los problemas músculo-esqueléticos, trastornos cardiacos y respiratorios. El reposo prolongado constituye un alto riesgo para los adultos mayores, por producir alteraciones en el sistema músculo-esquelético, cardiovascular, respiratorio, además de favorecer el estreñimiento, la incontinencia urinaria, las escaras y la depresión. Otro gran problema es el predominio de los mitos. Abundan las concepciones erróneas acerca de la actividad física respecto del envejecimiento en las personas mayores, los profesionales de salud y la sociedad en general. Entre los principales mitos se encuentran: “Uno tiene que estar sano para hacer ejercicio”; “Soy demasiado viejo para comenzar a hacer ejercicios”, “Uno necesita ropa y equipo muy especial”,
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“Si no hay dolor con el ejercicio no hay ganancia” y “Estoy demasiado ocupado para hacer actividad física”. Nada está más alejado de la verdad que estas creencias

Repercusiones
La incapacidad para funcionar físicamente tiene graves efectos sobre el desempeño psicosocial y en el bienestar. La incapacidad para realizar las actividades básicas de autocuidado y en general, todas las actividades de la vida diaria conducen a la pérdida de la independencia y autonomía, disminuye la confianza y la seguridad; y aumentan los sentimientos de baja autoestima y desesperanza en el adulto mayor. ¿POR QUÉ EL EJERCICIO EN EL ADULTO MAYOR? La edad en sí no contraindica ningún ejercicio ni actividad deportiva. Las contraindicaciones o limitaciones parten fundamentalmente, de la condición cardiorrespiratoria y/o de alguna enfermedad de la persona. Permanecer físicamente activo es la clave para la buena salud al llegar a una edad avanzada y esto es posible manteniendo una actividad física moderada y funcional, donde el adulto mayor puede compensar los cambios físicos propios de la edad. No obstante, aproximadamente sólo una de cada cuantro personas mayores hacen ejercicios con regularidad. Así mismo, se ha demostrado en investigaciones, que el 40% de los adultos mayores tienen limitaciones de movilidad en el desempeño de actividades de vida diaria, y aproximadamente el 17% precisan ayuda en la actividad de la vida diaria (AVD). En los mayores de 85 años el riesgo de discapacidad es del 50%. Un funcionamiento físico óptimo es importante en los adultos mayores porque: • Prolonga la independencia física y psicosocial del adulto mayor. • Retarda el envejecimiento y/o lo hace más saludable. • Es un apoyo clave contra las enfermedades o ayuda a recuperarse de ellas. • Mejora y mantiene la independencia física y psicosocial del adulto mayor. • Potencia la capacidad de autocuidado y permite el control sobre las AVD. • Aumenta la sensación general de bienestar, con seguridad y confianza en sí mismo. Por lo tanto, el adulto mayor debe mantener (o recuperar) su funcionalidad física al nivel más alto posible, y el ejercicio se convierte en la mejor estrategia para conseguirlo. BENEFICIOS DEL EJERCICIO A nivel cardiovascular • Disminuye los factores de riesgo para enfermedades coronarias, como infarto, hipertensión arterial o arteriosclerosis. • Reduce la presión arterial y disminuye la glucosa en sangre. • Hace más efectiva la contracción cardiaca. • Evita la obesidad.
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• Aumenta la eliminación de colesterol disminuyendo el riesgo de arteriosclerosis e hipertensión arterial. Reduce los triglicéridos y aumenta la proteína de alta densidad. • Reduce la formación de coágulos en los vasos sanguíneos, evitando la trombosis o embolia. • Favorece la eliminación de sustancias de desecho de la sangre. A nivel respiratorio • Aumenta la capacidad respiratoria, favoreciendo la oxigenación de la sangre. A nivel músculo-esquelético • Mejora y mantiene la fuerza muscular. Frena la atrofia muscular. • Mantiene la flexibilidad de las articulaciones. • Aumenta y mantiene el equilibrio y coordinación osteoarticular. • Mantiene la resistencia en las actividades. • Disminuye el riesgo de osteoporosis y aumenta la densidad ósea. • Reduce el riesgo de fracturas y discapacidad músculo-esquelética. • Favorece la autonomía e independencia y control de sí mismo. Capacidad funcional • La participación en programas físicos aumenta la capacidad aeróbica de los adultos mayores sedentarios hasta en un 20%, equivalente a un regreso funcional de más de 10 años. • Mantiene la resistencia en las actividades. Digestión, nutrición y sueño • El ejercicio mejora la digestión-nutrición, dado que los adultos mayores suelen presentar deterioro de los nutrientes esenciales, como calcio y proteínas, la cual puede compensarse con una actividad física regulada y constante. • Disminuye tambien el estreñimiento y el riesgo de obesidad. • Mejora la calidad del sueño. A nivel de las funciones inmunitarias • Estimula las funciones inmunitarias y defensivas. • Disminuye las probabilidades de padecer cáncer de colon y pulmón. • Disminuye la formación de cálculos renales. A nivel psicosocial • El ejercicio parece incrementar la irrigación sanguínea cerebral, aun cuando sea por corto tiempo. Por el incremento de las estimulantes naturales (betaendorfinas, causadas por la actividad) se presenta una sensación de bienestar, como también una disminución de los signos depresivos y ansiedad. Esto aumenta los sentimientos de autoestima. • El ejercicio en grupo facilita las relaciones sociales y la autoestima. • Conserva más ágiles y atentos nuestros sentidos. • Refuerza la actividad intelectual al favorecer la buena oxigenación cerebral. • Contribuye al equilibrio psicológico y emocional. • Da sensación de bienestar, con una visión más positiva de la vida. • Ayuda a enfrentar con éxito el estrés. • Ayuda a reducir comportamientos adictivos (fumar, comer demasiado o beber). • Aumenta la confianza en sí mismo y da seguridad, con el logro de una vida más independiente. • Reduce el costo de la salud y de la carga para el cuidador.
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MEDIDAS DE AUTOCUIDADO PARA LA ACTIVIDAD FÍSICA DEL ADULTO MAYOR Los aspectos descritos a continuación son la base para organizar, diseñar y planificar la práctica adecuada del ejercicio o actividad física. Entre las precauciones que se deben tener en cuenta al realizar los ejercicios o actividad física tenemos los relacionados a: seguridad, prevención de complicaciones, confianza y autoestima, el tiempo y limitaciones e individualidades. Las medidas que a continuación se detallan están propuestas en términos adecuados para que sean asumidas por las personas adultas mayores.

Seguridad
a. La persona adulta mayor debe consultar con el responsable de la atención de salud (médico o enfermera o terapista físico o personal capacitado) antes de adoptar cualquier programa físico. Las personas con antecedentes familiares o personales de enfermedades cardiovasculares deben someterse a un examen médico antes de cualquier programa de ejercicios y continuar con evaluaciones periódicas, si es necesario. Al elegir un ejercicio se debe tener en cuenta: la edad, el sedentarismo, si ha padecido o padece de enfermedades importantes y el estado de salud actual. b. Si por alguna razón, como una enfermedad, se tiene que suspender el programa de ejercicios, reinicie la actividad en un nivel menor que cuando lo abandonó. La fuerza y el tono muscular se pierden aún con una corta ausencia de la actividad. Después, siga trabajando hasta lograr su nivel deseado. c. Hay que vigilar muy especialmente la respuesta cardiaca al esfuerzo y una de las formas de evaluarla es a través de la frecuencia cardiaca, la cual indica cuántas veces late su corazón por minuto. La frecuencia cardiaca máxima es lo más rápido que puede latir su corazón. Hacer ejercicio por encima de 75% - 80% de esa frecuencia es demasiado para casi todas las personas. Usted puede calcular su frecuencia cardiaca personal “recomendada” o deseada durante el ejercicio, con las normas siguientes y unos cuantos cálculos. d. Busque la categoría de edad más cercana a la suya en este cuadro y lea el renglón horizontalmente: Edad Intervalo de la frecuencia cardiaca recomendada 70% 112 108 105 101 98 94 80 % 128 124 120 116 112 108 Frecuencia cardíaca máxima (pulso) 100 % 160 155 150 145 140 135

60 años 65 años 70 años 75 años 80 años 85 años, a más

Por ejemplo, si tiene 60 años, le corresponde el intervalo de 112-128 latidos por minuto.
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Para ver si usted está dentro de su intervalo de frecuencia cardiaca deseada, tómese el pulso justo al terminar de hacer ejercicio. Para ello es bueno colocar las puntas de sus dos dedos índice y medio en la parte interior de la muñeca, precisamente por debajo de la base del pulgar. Tómese el pulso durante 15 segundos y luego multiplique por cuatro para obtener el número de latidos por minuto. Si su frecuencia está por debajo de su cifra recomendada, puede hacer ejercicios con un poco más de vigor la próxima vez. Hágalo más despacio si se pasa de la cifra recomendada. El pulso regresa a lo normal a los cinco minutos después de terminado el ejercicio. Ejemplo: Una persona de 60 años de edad debe tratar de mantener su pulso durante el ejercicio hasta el 70% y 80% de su frecuencia cardiaca máxima. La frecuencia cardiaca máxima se calcula así: (220 - 60 años =160), y de estas 160 pulsaciones (frecuencia cardiaca máxima), el 70% y 80% estará dentro de un margen de 112 a 128 pulsaciones por minuto. e. Cuando empiece su programa de ejercicio escoja como máximo la frecuencia cardiaca (pulso) más baja del intervalo para la edad más cercana a la suya y mantenga su frecuencia cardiaca a ese nivel los primeros meses. A medida que mejore su condición física, puede aumentarla poco a poco a un nivel más alto. Si padece de alguna enfermedad consulte a su médico y pregúntele acerca de su frecuencia cardiaca objetivo. f. Esté alerta a los síntomas de esfuerzo excesivo como: mareos, falta de aire extrema o respiración trabajosa, náuseas, dolor en el tórax, sensación de mucho calor, dolor abdominal bajo, sudor excesivo, labios y dedos azules y falta de coordinación. Si tiene cualquiera de estos síntomas, reducir el ritmo. Si los síntomas persisten dejar de realizar el ejercicio, o de caminar, y reposar; y si los síntomas no ceden, acudir al médico inmediatamente. g. Antes de iniciar la clase, supervise el área para eliminar objetos peligrosos, el material debe estar en buen estado evitando todo aquel que presente astillas, partes oxidadas o punzantes, así como todo equipo que no disponga de una buena sujeción.

Prevenir complicaciones
Es importante asegurarse de que los adultos mayores posean un estado físico y funcional que les permita participar en forma segura y cómoda en las actividades que realicen, en caso contrario pueden estar en riesgo de sufrir una lesión. Para prevenir y/o evitar complicaciones se debe: a. Movilizar las articulaciones limitadas antes de practicar ejercicios más intensos. b. Evitar ejercicios sobre superficies duras. c. Caminar es mejor que correr (el impacto sobre las rodillas al andar es una tercera parte del producido al correr). d. No realizar ejercicios inmediatamente después de haber comido. e. Evite cambios de temperaturas extremas. f. Si usted es sedentario o ha dejado de hacer actividades físicas comenzar el ejercicio gradual, lento, de escaso impacto y sin gran esfuerzo. g. Examinar sus pies antes y después de cada sesión de ejercicios en busca de lesiones.
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h. Las zapatillas o zapatos deben ser cómodos, suaves y que den un buen soporte al pie. Reblandezca el zapato y use las medias más cómodas. i. Use ropa cómoda y apropiada para evitar golpes de calor o hipotermia. j. Evite la deshidratación y sudoración excesiva. k. No mueva sus articulaciones más allá de su amplitud de movimiento. Debe detenerse si existe dolor porque pueden producirse lesiones o daños. l. Los ejercicios deben ser lentos y suaves y no deben causar dolor, fatiga ni molestia alguna. m. Realice siempre el calentamiento y enfriamiento porque reduce al máximo cualquier reacción adversa. Se recomienda entre 5 a 10 minutos respectivamente y debe hacerse despacio y con cuidado. El calentamiento prepara el cuerpo para una actividad que requiere mayor esfuerzo e intensidad. Esto evitará posibilidad de esguinces, tirones y desgarres en los músculos, ligamentos y tendones, lesiones articulares y afecciones cardiovasculares. El enfriamiento es la vuelta a la calma y debe incluir actividades de poca intensidad, seguidas de estiramientos estáticos. n. La interrupción brusca del ejercicio puede producir rigidez, contractura muscular y a veces mareos y desmayos. o. Concluir con una ducha.

Confianza, autoestima y bienestar
a. Estimule la confianza en sí mismo mediante el ejercicio, buscando las motivaciones necesarias para que la actividad física no se transforme en una obligación aburrida. b. El ejercicio debe ser placentero. c. Acompañe los ejercicios con un fondo musical no demasiado rápido. d. De ser posible, comparta la actividad con otra persona, así tendrá usted más posibilidad de continuar con ella.

Tómese su tiempo
a. Fragmente los ejercicios en períodos cortos, intercalando momentos de actividad fuerte y descansos. El margen entre la efectividad y el riesgo de los ejercicios es pequeño. Igualmente, es conveniente preparar los ejercicios en diversos niveles y adecuarlos a cada uno de los adultos mayores y fases. b. Desarrolle un plan semanal que establezca periodos de tiempos específicos para la actividad, basado en su agenda diaria, treinta minutos de actividad moderada todos los días es una meta conveniente. Usted no tiene que hacer 30 minutos seguidos de ejercicio. Los lapsos cortos de actividad, como subir la escalera en lugar de tomar el ascensor, o caminar en vez de ir en automóvil, pueden sumar 30 minutos de ejercicio al día. Rastrillar las hojas, jugar activamente con los niños, y hasta las faenas domésticas se pueden hacer de modo que cuenten como parte de su total diario. c. Otra alternativa es tomar parte de un programa regular de ejercicios de actividad baja a moderada durante 20 a 30 minutos, al menos tres veces por semana. Sin embargo, la frecuencia del ejercicio debería ser diaria en un tiempo de 10 a 15 minutos, aunque otros recomiendan 30 minutos de intensidad. En cualquier
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caso, no debe de exceder de la frecuencia cardiaca recomendada para cada persona. d. Los ejercicios deben ser realizados con constancia, regularidad y moderación.

Respete las limitaciones e individualidades
a. Los programas de ejercicio no deben ser sólo versiones adaptadas de los programas de personas jóvenes adultas, sino que deben tener en cuenta especialmente, las particularidades biológicas de los adultos mayores, como la capacidad física y funcional, y ser conscientes de las grandes diferencias en cuanto a su fuerza muscular y la capacidad de movimiento y respuesta. b. Adapte los ejercicios a cada participante. Se deben respetar las limitaciones físicas de las personas adultas mayores y ceñirse a actividades que estén a su alcance. Jamás se debe exigir que lleven a cabo actividades que excedan sus posibilidades físicas y estado de salud, pero esto no debe ser impedimento a realizar una actividad física. Es importante que los promotores consigan que los adultos mayores alcancen el máximo beneficio de las clases, sin correr ningún riesgo. c. El tipo de ejercicio debe estar basado en sus necesidades, capacidad, tolerancia y preferencias personales, las que ayudarán a motivar al adulto mayor para que sea más activo. d. Recordar que no todas las personas pueden realizar la totalidad de los ejercicios. e. Para el adulto mayor que no puede caminar o levantarse se practicará ejercicios en la silla de ruedas o en su cama. f. Incorporar la actividad o el ejercicio en su estilo de vida hasta cuando adquiera la importancia que usted le da a la alimentación o el sueño. Una vez que empiece, trate de no dejar de practicar el ejercicio. De lo contrario, después de un tiempo, desaparecen los beneficios. ¿QUÉ CLASE DE EJERCICIO O ACTIVIDAD FÍSICA SE DEBE HACER? Existe varios tipos de ejercicios que usted puede realizar que van desde los más simples como caminar, correr, nadar, bailar, montar bicicleta hasta los ejercicios dirigidos; sin embargo, todos los ejercicios hasta los más simples proporcionan los beneficios del ejercicio. Entre los tipos de ejercicios básicos tenemos:

Ejercicios de resistencia
También llamado ejercicio cardiorrespiratorio o aeróbico. Son actividades que aumentan la frecuencia cardiaca y respiratoria por periodos prolongados. Las actividades de resistencia moderada incluyen caminar enérgicamente, natación, el baile y pasear en bicicleta, y las actividades de resistencia rigurosas incluyen subir escaleras o cerros, trotar, remar, nadar y andar en bicicleta cuesta arriba. Entre sus beneficios tenemos: a. Mejora la salud del corazón, de los pulmones y del sistema circulatorio.
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b. Aumentan el vigor y mejoran el funcionamiento de todos los aparatos y sistemas al aumentar el flujo sanguíneo. c. Ayudan a prevenir o retardar algunas enfermedades del corazón, la hipertensión y la diabetes, entre otras. El tiempo recomendado como meta es llegar hasta al menos 30 minutos de actividad por lo menos tres veces a la semana. La actividad debe aumentarse gradualmente, comenzando con tan sólo cinco minutos por vez si es necesario, especialmente si usted ha sido inactivo/a por mucho tiempo. Recuerde que hacer menos de 10 minutos cada vez no brindará los beneficios cardiovasculares y respiratorios deseados. Las precauciones de seguridad que debe recordar son: a. La intensidad de la actividad no deberá interferir con la respiración como para que impida el poder hablar mientras se hace el ejercicio. No deberá causar mareo o dolor en el pecho. b. Se recomienda que se hagan ejercicios de estiramiento antes y/o después de las actividades de resistencia. c. Es necesario beber agua para evitar la deshidratación. Si una persona está haciendo un régimen de restricciones de líquidos (incluyendo personas con insuficiencia cardiaca congestiva y enfermedad del riñón), debe consultar con su médico. d. Se debe elegir la hora adecuada para hacer ejercicio al aire libre, evitándose las horas cuando hace demasiado frío o calor, un alto grado de humedad o de contaminación ambiental. e. Deben usarse dispositivos de seguridad o equipo apropiado para prevenir lesiones, tales como cascos para pasear en bicicleta y zapatos cómodos y estables para caminar.

Ejercicios de flexibilidad o estiramiento
Son actividades que mejoran la flexibilidad, tales como flexiones y extensiones, incluyendo el doblar y estirar el cuerpo. Beneficios específicos que se pueden mencionar: a. Ayudan a mantener flexible el cuerpo y a mejorar el rango de movilidad de las articulaciones. b. Dan más libertad de movimiento para realizar las actividades diarias. c. Ayudan a prevenir la ruptura muscular, al tener mejor elasticidad. d. Aumentan el flujo sanguíneo y preparan su cuerpo para el ejercicio. e. Tiene un efecto relajante. Tiempo del ejercicio, se recomienda: a. Los ejercicios deben hacerse regularmente después de otras actividades físicas cuando los músculos están calientes y debe mantenerse por 10 – 30 segundos y repetirse de tres a cinco veces. b. Aunque no estén haciendo otra actividad física, el estiramiento debe hacerse al menos tres veces por semana por 15 minutos. Precauciones de seguridad que se debe recordar: a. Los movimientos deben ser lentos y nunca abruptos ni forzados. b. El estiramiento debe causar molestia breve o tensión, pero nunca dolor.
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Ejercicios de fortalecimiento o de resistencia muscular
Son actividades que desarrollan los músculos y fortalecen los huesos. Algunos ejercicios de fortalecimiento incluyen flexionar y extender los brazos y las piernas en diferentes direcciones, así como sentarse y pararse de una silla repetidamente. Pueden hacerse con una variedad de dispositivos, como bandas elásticas de resistencia, equipo de pesas o sustitutos tales como latas, bolsas, botellas de plástico y medias llenas de frijoles, arena o agua. Beneficios: a. Robustecen y desarrollan fuerza, músculos y huesos proporcionando independencia. b. Ayudan a prevenir la pérdida ósea (osteoporosis) y aumenta el metabolismo para mantener un adecuado nivel de azúcar en la sangre. Tiempo recomendado: a. Los ejercicios de fortalecimiento no tienen que durar mucho tiempo, 30 a 40 minutos al menos dos o tres veces por semana; pero no para el mismo grupo muscular en dos días consecutivos. b. Dependiendo de la condición de la persona, puede comenzar a usar pesas de tan poco como 500g o un kilogramo (1 o 2 libras ) y aumentar gradualmente la cantidad de peso. c. Cuando se usan pesas, deben tomarse tres segundos para levantar y tres segundos para bajar las pesas. d. Si no se puede levantar una pesa más de ocho veces, es demasiado pesada; si se puede levantar más de 15 veces, es demasiado liviana. Para realizar los ejercicios: a. Comience con una pesa que pueda levantar sin demasiado esfuerzo cinco veces. b. Cuando lo pueda hacer fácilmente, levántela cinco veces, descanse unos pocos minutos, luego vuelva a levantarla (son dos series). c. Aumente a tres series. d. Cuando pueda levantar la pesa, levántela 10 veces por serie. e. Cuando lo pueda hacer fácilmente, levante la pesa 15 veces por serie. f. Una vez que eso le resulte fácil, aumente el peso. Precauciones de seguridad que se debe recordar: a. Las personas deben respirar normalmente mientras hacen los ejercicios de fortalecimiento, exhalando cuando levantan o empujan e inhalando cuando relajan los músculos. b. La molestia o fatiga leves son normales por unos pocos días después de hacer ejercicios, pero el agotamiento, el dolor en las articulaciones y en los músculos no lo es. c. Los movimientos abruptos pueden causar lesiones y por lo tanto deben evitarse. d. Entrene con un profesor capacitado para que le enseñe a levantar las pesas y que se cerciore de que usted está haciendo bien los ejercicios. Sin ayuda, se puede lastimar.
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Ejercicios de equilibrio
Los ejercicios de equilibrio se pueden hacer en cualquier momento y en cualquier lugar, por ejemplo, el caminar de talón a dedo del pie, pararse en un pie y luego en el otro (mientras espera el autobús, por ejemplo) y ponerse de pie y sentarse en una silla sin usar las manos. El beneficio es que mejora el equilibrio y la postura evitando las caídas. Precauciones de seguridad que se debe recordar: • Si se carece de buena estabilidad, los ejercicios deben hacerse apoyándose en una mesa, silla, pared o con alguien cerca, en caso de que necesite ayuda. • A medida que se progrese, se debe tratar de hacer los ejercicios sin apoyo. LAS CAMINATAS Aparte de los ejercicios dirigidos, como los descritos anteriormente, el ejercicio continuado e individual (como caminar) son ejercicios aeróbicos que proporcionan también los beneficios del ejercicio. En ésta se realiza el ejercicio básico que el organismo requiere y porque puede ser efectuada, por lo general, en cualquier lugar y momento. El caminar proporciona un estiramiento simple, amplitud de movimiento y respiraciones profundas. Para el adulto mayor físicamente independiente, el caminar, aunque sea lento, proporciona los máximos beneficios para la salud y es menos dañino para las articulaciones. Los beneficios que se derivan del caminar dependen mayormente del paso, la distancia y (aunque usted no lo crea) de la técnica.

Recomendaciones para la caminata
a. Escoja para caminar preferentemente lugares con poca contaminación, como parques, playas, etc. El pasto es excelente porque disminuye el impacto. La arena fofa es cansadora. b. Escoja una hora adecuada del día, no después de comer ni tampoco cuando hace mucho frío y calor. c. Busque un amigo(a), de preferencia con el que pueda caminar. d. Trace una ruta para que sea interesante y se adapte a los objetivos de distancia y tiempo. e. Si padece de artritis es recomendable que, si siente sus coyunturas rígidas, remoje sus pies en agua tibia para darles flexibilidad antes de comenzar a caminar. Dé masajes a los dedos de los pies y estírelos hasta donde pueda. Séquelos y comience el ejercicio. f. Los pies deben ser examinados antes y después de cada caminata en busca de heridas, ampollas, etc. g. Camine por lo menos 30 minutos al día. Sin exceder la frecuencia cardiaca recomendada. Tome 5 a 7 minutos para hacer ejercicios de calentamiento y enfriamiento. h. La regularidad es obligatoria, puede iniciarse con 10 a 20 minutos del día (400

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i.

j. k. l. m. n.

metros) e ir aumentando semanalmente 5 a 10 minutos más (200 metros) hasta llegar a los 60 minutos. El proceso debe ser lento y gradual. Encuentre su propio ritmo. Es importante ser constante con el paso que adopte. Recuerde que el objetivo principal es poner su corazón a trabajar junto con sus pulmones de una forma más vigorosa. Mantenga una postura, la más erecta posible, contrayendo un poco el abdomen para elevar el tórax, la cabeza erguida y la mirada siempre al horizonte. Camine con naturalidad y deje las manos colgando sueltas a los lados del cuerpo. Apoye los talones en primer lugar y así se evita la fatiga y ampollas en los pies. Respire con naturalidad. También puede respirar profundamente por la nariz y exhale por la boca. Camine sin parar o reducir la velocidad.

IV. EVALUACIÓN • Mencione los principales cambios músculo-esqueléticos en el envejecimiento y sus repercusiones. • ¿Por qué es importante el ejercicio en el adulto mayor? • Elabore un listado de los beneficios del ejercicio. • ¿Cuáles serian las recomendaciones y precauciones más importantes para realizar los ejercicios? • Mencione las recomendaciones para las caminatas en el adulto mayor. V. BIBLIOGRAFÍA
1. ESSALUD. 1999. Manual de cuidados para el adulto mayor. Programa Central de Servicios Especiales. Lima: Ed. Copyright. pp. 5. 2. FERNÁNDEZ, R. y M. BALLESTEROS. 1992. Evaluación e intervención psicológica de la vejez. Madrid: Ed. Martínez Roca, pp. 57-70. 3. GONZÁLES, E. 1998. «Importancia de la actividad física». En: GAMARRA et all. (comp). Aprendiendo a vivir mejor. Manual para la tercera edad. Lima: Ed. San Lucas, pp. 27-55. 4. GAMARRA, P. 1998. Aprendiendo a vivir mejor. Lima: Ed. San Lucas, pp. 63–67. 5. HAM, R. y P. SLOANE. 1995. Atención primaria en geriatría. Madrid: Ed. Doyma, p. 112. 6. LONG, B., W. PHIPPS, y V. CASSMAYER, Enfermería Medico Quirúrgica. 3a ed.. Madrid: Ed. Harcourt Brace, pp. 84-87. 7. LEUCKENOTTE, A. 1992. Valoración geriátrica. Guías profesionales de enfermería. Madrid: Ed. Interamericana, pp. 1-47. 8. ORGANIZACIÓN PANAMERICANA
DE LA

SALUD / ORGANIZACIÓN MUNDIAL

DE LA

SALUD. 2002. Actividad física para un

envejecimiento activo. Promover un estilo de vida para las personas adultas mayores. Washington: Proyecto Regional para la Atención Primaria de Salud, pp. 4-14. 9. R UIPÉREZ , C. y D. LLORENTE. 1996. Guía para auxiliares y cuidadores del anciano. Fundamentos y procedimientos. Madrid: Ed. Mc Graw-Hill Interamericana, pp. 55-74. 10. STAAB, A y L. HODGES. 1998. Enfermería gerontológica. México: Ed. Mc Graw-Hill Interamericana, pp. 3745. 11. STRAUSS, E., E. DURAND y A. BLAUSTEIN. 1998. «Ejercicio y forma física: lo fundamental». Modern Geriatrics: 10(4): pp.115-121.

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MÓDULO XII
AUTOCUIDADO DE LOS PIES

I. INTRODUCCIÓN Todas las personas, y de manera especial las adultas mayores, para conservar su autonomía funcional y poder desplazarse libremente requieren mantener su capacidad de movilizarse y para ello es fundamental contar con un buen soporte, que en este caso lo constituyen los pies, que deberán estar sanos y funcionado correctamente. Las afecciones de los pies son causa de incapacidad y suelen no ser reportadas espontáneamente. Los trastornos de la marcha, la inmovilidad prolongada y las caídas recurrentes pueden ser formas de presentación de alteraciones estáticas o dinámicas del pie. El pie puede constituirse en un indicador de cómo se encuentra la salud de la persona; así, enfermedades tales como diabetes, artrosis y artritis, se evidencian claramente en los pies. Por otro lado, los problemas de los pies no son inevitables en el envejecimiento; muchas veces los años de desgaste, el calzado inapropiado, la mala circulación de los pies los van deteriorando, hasta quedar inutilizados. Por ello, las alteraciones de los pies tienen importancia debido a que son fuente de sufrimiento y pone en peligro la vida de relación y la independencia funcional de la persona adulta mayor. De allí que en este módulo se informa la mejor manera de mantener los pies en estado saludable. II. OBJETIVO Reconocer los cambios que ocurren en los pies al envejecer y describir las medidas de autocuidado con la finalidad de preservarlos de una disfunción y/o discapacidad; favoreciendo la vida de relación e independencia funcional en el adulto mayor. III. CONTENIDO • Cambios y alteraciones de los pies en el envejecimiento. • Medidas de autocuidado con los pies en las personas adultas mayores.

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CAMBIOS Y ALTERACIONES DE LOS PIES EN LOS ADULTOS MAYORES Entre los cambios y alteraciones de los pies en los adultos mayores tenemos: • El pie que envejece se ve afectado por disminución sensorial, sequedad de la piel y disminución de la circulación. Además, se atrofia el cojinete graso plantar comprometiéndose así, su función amortiguadora. Esto favorece las manifestaciones de las alteraciones estáticas del pie por fricción o presión del calzado. Por otra parte, la piel es el órgano de choque de afecciones metabólicas y vasculares, lo que hace que la marcha se haga difícil y dolorosa. • Entre las alteraciones de los pies más frecuentes en el envejecimiento tenemos: problemas causados por hongos y bacterias, uñas encarnadas, callos, juanetes, dolor, espolones y várices.

Los problemas causados por hongos y bacterias
• Especialmente el llamado pie de atleta se debe a que los pies casi siempre están encerrados en un espacio oscuro, húmedo y caliente. Estas afecciones causan enrojecimiento, ampollas, comezón y hacen que se despellejen los pies. Si no se tratan con rapidez, estos trastornos pueden causar una infección crónica y difícil de curar, pues necesita un tratamiento constante por periodos que se prolongan por más de seis meses. • También podemos mencionar la hipertrofia de la uña del pie (onicografosis), caracterizada por un engrosamiento y enroscamiento de la uña, que puede alcanzar grandes proporciones produciendo inflamación y dolor en las partes blandas del pie. Necesita tratamiento especializado. Las uñas encarnadas • Son aquellas cuyo borde se incrusta en la piel del dedo del pie, especialmente en el dedo gordo. Generalmente, esto sucede cuando se cortan mal las uñas. Un podólogo o médico puede extraer la parte de la uña que está incrustada en la piel. Los callos (hiperqueratosis) • Son expresiones de la hipoxia tisular motivada por la presión anormalmente ejercida o prolongada de origen externo (calzado). Los callos son duros o blandos y se presentan en los dedos y en las plantas de los pies. El juanete (hallux valgus) • Son alteraciones de alineamiento de las articulaciones de los dedos y se inflaman y causan dolor al roce con el calzado. El dolor • Puede ser manifestación de alteraciones mecánicas, artrosis o déficit circulatorio, puede ocurrir con afecciones vasculares con modificación de la temperatura o volumen del pie. Espolones • Son excrecencias de calcio en los huesos de los pies. Los causa la tensión ejercida por los músculos de los pies,que se irritan por estar de pie durante periodos largos, usar zapatos inadecuados o el sobrepeso. Puede o no presentar dolor.
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Várices • Son las enfermedades más frecuentes en las piernas, que se producen cuando las válvulas internas de las venas se deterioran y son incapaces de funcionar de manera adecuada, es decir, la circulación se hace más lenta. Esto causa la acumulación de la sangre y, por ende, las várices o venas varicosas. En algunos casos, las várices no molestan a las personas que las sufren, en otros se manifiesta como un peso en las venas, un dolor después de estar mucho rato de pie o luego de una larga caminata. Se manifiesta como un dolor o calambre, fatiga y venas palpables. AUTOCUIDADO DE LOS PIES DE LAS PERSONAS ADULTAS MAYORES Las medidas que a continuación se detallan están dirigidas a las personas adultas mayores. Uso del calzado y medias a. Compre buenos zapatos para caminar: de preferencia de cuero, suaves, esto evitará las irritaciones de los pies y favorecerá la flexibilidad del pie y permitirá que respire. Serán anchos, con espacio para los dedos del pie. Como mínimo, se recomienda un espacio de un centímetro entre los dedos del pie y el extremo del zapato. También serán cómodos y bajos, pues ofrecen mayor seguridad y apoyo. b. Al comprar zapatos hágalo en la tarde, cuando los pies están un poco hinchados, y use medias deportivas, así se asegurará de tener el espacio suficiente para caminar cómodamente sin lesionar o rozar la piel. c. Evite caminar con los pies descalzos, porque puede ocasionar hematomas y caídas. d. Procure usar zapatos o zapatillas de levantarse bien ajustadas, evitando las pantuflas y zapatos de lona; éstos no apoyan la postura natural de los pies y dan poca protección contra los golpes y superficies ásperas. e. Revise el interior de su zapato con frecuencia en busca de rugosidades, asperezas y costuras gruesas. f. Ablande los zapatos nuevos lentamente, poco a poco, es decir, usarlos una a dos horas al principio (con aumento gradual del tiempo de uso). Alterne los zapatos nuevos con otros usados. Esto evitará la formación de ampollas. g. Use medias o calcetines de algodón, lana o hilo, porque los de fibra sintética no dejan respirar el pie y favorecen la presencia de hongos. Cámbiese todos los días. Evite que las medias apreten su tobillo, deben ajustar uniformemente a su pie y no tener arrugas, pliegues o agujeros porque las medias apretadas dificultan la circulación. No usar ligas. Higiene y cuidado de los pies y uñas a. Lávese los pies todo los días, de preferencia por las tardes o después del paseo. El lavado de los pies favorece su frecuente inspección y la adecuada higiene. b. Utilice agua tibia, no más de 10 minutos, frotando los pies con una esponja o manopla, sobre todo entre los dedos y alrededor de las uñas, séquelos sin frotar poniendo particular atención entre los dedos y finalmente, colóquese una crema o loción lubricante, excepto entre los dedos.
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c. Puede usar polvo desodorante si sus pies producen fuertes sudo-raciones o mal olor. d. También puede emplear polvos antisépticos para los zapatos (se espolvorean por dentro y se deja así, toda la noche). e. Observe y revise los pies diariamente de manera visual y manual (palpándolos con la mano). Mire si hay lesiones entre los dedos, alrededor de las uñas y en la planta. Identifique enrojecimiento, ampollas, fisuras, callos, úlceras, cortes, grietas, uñas encarnadas u otros signos de traumatismo para que sea tratado rápidamente. Las personas adultas mayores con daño visual o con disminución de la movilidad quizás necesitan utilizar un espejo y buena luz para revisar las plantas de los pies o pedir a un miembro de la familia que lo haga. f. Las uñas de los pies se deben cortar y limar en línea recta sin redondear la esquina, porque esto podría causar el uñero o la uña encarnada. Si es posible use los servicios de un podólogo. g. No se trate usted mismo los callos, o uñas encarnadas con tijeras o una hoja de afeitar, por la posible lesión o infección cutánea. Debe consultar a un médico. h. Use algodón entre los dedos si están muy juntos para prevenir los roces entre ellos. i. Evite bolsas o botellas de agua caliente en los pies, o calentarlos cerca del calentador o estufa. La poca sensibilidad en los pies de las personas adultas mayores no les permite advertir que se está produciendo una quemadura. Mejorando la circulación de las extremidades inferiores a. Mantenga pies y piernas a una temperatura adecuada y constante. b. Usar medias para dormir para mantener los pies calientes. c. Use medias elásticas, si es posible, durante el día; indicadas por el médico. Éstas mejoran la circulación. d. Realice baños de pies con agua tibia y masajes suaves, que pueden ayudar a aumentar la circulación en los pies. e. Realice ejercicios, como elevar las piernas, los pies; y, si permanece mucho tiempo sentado, debe tratar de mover los pies en círculo. También, tiene que ponerse de pie y estirarse, caminar, y si es posible cumplir con un programa de ejercicios de las piernas que le ayudará a desarrollar una circulación colateral y promover retorno venoso. f. Evitar tabaquismo, el tabaco provoca vasoconstricción vascular. Así mismo, evite el aumento de colesterol (hiperlipidemia), el cual hace que las arterias se recubran de grasas y se endurezcan, impidiendo el adecuado aporte de sangre y oxigeno en los tejidos. g. Evite estar sentado mucho tiempo, cruzar las piernas cuando esté sentado, usar zapatos, ligas o calcetines apretados. Esto comprime los vaso sanguíneos ya afectados. h. Evite exposiciones a temperaturas frías o calientes.

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IV. EVALUACIÓN • ¿Cuáles son los cambios más significativos de los pies en las personas adultas mayores? • Mencione las medidas de autocuidado de los pies en las personas adultas mayores. V. BIBLIOGRAFÍA
1. GUTIÉRREZ, L. 1994. «Alteraciones de los pies». En: ANZOLA et all. (comp), La atención de los ancianos; un desafío para los años noventa. Washington: OPS, Publicación científica, 546, pp. 153-155. 2. CONSEJERÍA DE SANIDAD Y SERVICIOS SOCIALES. 1997. El anciano en su casa. Guía de cuidadores para familiares, auxiliares a domicilio, voluntariado y ancianos solos. Madrid: Dirección General de Prevención y Promoción de la Salud, pp. 18-21. 3. DHYVE, C. 2000. Enfermedades de los pies. En: R. RODRÍGUEZ et all. (comp). Geriatría. México: Ed. Mc Graw-Hill Interamericana, pp. 137-137 4. FISHMAN, T. FREEDLINE, A Y KAHN, D. 1996. Realizar un buen cuidado de los pies. Nursing. Barcelona: Ed. Doyma, (9) 7: pp. 30-31. 5. GAMARRA, P. 1998. Aprendiendo a vivir mejor. Lima: Ed. San Lucas, pp. 63–67. 6. http://www.serviciossociales.cl/pag/autocuid.htm p: 3, Autocuidado en el adulto mayor. Cuide sus piernas y pies, pp. 4. 7. GARRET, G. 1993. Añadiendo salud a los años: La nutrición en la vejez. Helpage International. Londres: pp. 64-66. 8. SALGADO, A., F. GUILLÉN, 1986. Tratado de geriatría y asistencia geriátrica. Barcelona: Ed. Salvat, p: 93-95.

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MÓDULO XIII
CAÍDAS EN LOS ADULTOS MAYORES ¿SE PUEDEN EVITAR?
I. INTRODUCCIÓN La estabilidad de la persona depende de la integridad y buen funcionamiento de los componentes sensorial, central, cognitivo y músculo-esquelético; los cuales muchas veces se ven afectados por los cambios fisiológicos asociados a la edad, las enfermedades y factores ambientales que predisponen a las caídas. Las caídas son uno de los síndromes geriátricos más frecuentes en los mayores. Aproximadamente un 30% a 50% de los adultos mayores de 65 años que son independientes y viven en su domicilio sufren cuando menos una caída cada año. La incidencia aumenta al 50% en mayores de 75 a 80 años, en los institucionalizados en cuidados prolongados, un 40% a 50% y en los hospitalizados entre el 20% a 25%. Las caídas son un grave problema en los adultos mayores, debido a sus consecuencias físicas, psicológicas y sociales. Son causa importante de lesiones, morbilidad, incapacidad, institucionalización e incluso de muerte. Asimismo, son uno de los indicadores importantes para identificar al “adulto mayor frágil”, así como factor de riesgo de deterioro y de mal pronóstico. Sin embargo, es importante destacar que las caídas se pueden evitar. Por ello, el conocimiento y comprensión de sus causas y evaluación son fundamentales para llevar a cabo estrategias fundamentalmente preventivas y de atención adecuada para poder conservar su funcionalidad, autonomía, bienestar, y reintegrarlos al seno de su familia y comunidad. Por lo tanto, el presente módulo contiene aspectos relacionados a las causas, consecuencias y prevención de las caídas. II. OBJETIVO Reconocer los factores causales de las caídas en los adultos mayores y describir las medidas para prevenirlas identificando, reduciendo o eliminando los factores de riesgo y conservar su independencia funcional y autonomía. III. CONTENIDO • Las caídas en los adultos mayores y sus consecuencias. • ¿Por qué se caen las personas adultas mayores? • ¿ Cómo evitar que los adultos mayores se caigan?

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LAS CAÍDAS EN LOS ADULTOS MAYORES Y SUS CONSECUENCIAS Las caídas y sus consecuencias en los adultos mayores constituyen un importante problema médico y de salud pública, con grandes implicancias físicas, psicológicas y sociales. Entre las consecuencias se pueden considerar: Consecuencias físicas • La consecuencia física más grave de una caída es obviamente la muerte. Las caídas son consideradas como la quinta o sexta causa de muerte en personas mayores de 65 años y es la causa más común de muerte accidental. Asi mismo, como de morir es ocho veces superior que los menores que sufren caídas. La mortalidad es mayor si se asocia a edad avanzada, ser de sexo femenino, existencia de caídas previas, y el permanecer largo tiempo en el suelo sin atención. • Aproximadamente del 5% al 25% de las veces se pueden presentar lesiones serias, como fracturas, y luxaciones, las que pueden llevar a inmovilización prolongada, bronconeumonía, tromboflebitis, etc. • Las fracturas (como lesiones más frecuentes) se ubican preferen-temente en la cadera, seguidas de las de radio, húmero y pelvis. También las contusiones y heridas se dan con mucha frecuencia y su importancia radica principalmente, en el dolor que produce. • Las lesiones neurológicas; hematoma subdural, conmoción y contusión cerebral son problemas muy raros pero muy graves. Así mismo, las lesiones asociadas a largas permanencias en el suelo son un factor de mal pronóstico, por la hipotermia. Consecuencias psicológicas La principal y la más negativa consecuencia psicológica es el “Síndrome Postcaída” que se caracteriza por: • Miedo a volver a caer. • Pérdida de la independencia funcional y autonomía. • Modificación de los hábitos de vida previos. • Actitud sobreprotectora de famiIiares y cuidadores, que provoca una mayor pérdida de la autonomía. • A menudo aparece depresión, ansiedad, tristeza con disminución de su autoestima, prefieren no salir de casa y la consecuencia es el aislamiento social y la merma de la capacidad funcional. Consecuencias sociales • Las consecuencias ocasionadas por las caídas se refieren a que necesitan ayuda para realizar las actividades de la vida diaria, con disminución de sus actividades sociales y laborales. Aumenta la utilización de los servicios de salud y por ello las caídas representan el 40% de las causas de ingreso a una residencia (institucionalización), aumentando el gasto económico institucional y familiar. • Considerando estas consecuencias físicas, psicológicas, sociales y
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económicas se hace necesario conocer los factores causales de las caídas en las personas mayores. ¿POR QUÉ SE CAEN LOS ADULTOS MAYORES? Con frecuencia, la causa de la caída es multifactorial. Esto incluye tanto condiciones propias del individuo (intrínsecas) como ambientales (extrínsecas), que sitúan al adulto mayor en riesgo de sufrir caídas. El riesgo de caídas aumenta con la cantidad de factores de riesgos. La mayor parte (70%) ocurre en casa, mayormente por la presencia de objetos que conducen a resbalarse o a tropezar, siendo el baño y la cocina los lugares más peligrosos. La mayoría de las caídas es por las noches, debido a una menor capacidad de adaptación de la visión nocturna, las barreras arquitectónicas, alteraciones del sueño, nicturia y el uso de hipnóticos y sedantes. Entre los factores intrínsecos que causan las caídas se considera los cambios propios del envejecimiento, las enfermedades y los medicamentos. • Los factores relacionados a los cambios por la edad son: • Cambios en la marcha, los cuales conducen a los mayores a arrastrar los pies cuando caminan, y a no levantar lo bastante los pies del piso; entonces, las posibilidades de tropezar son mayores. • Disminución de la propiocepción, contribuye a una alteración del equilibrio, sobre todo durante los cambios de posición y al caminar por superficies irregulares. • Cambios en el control postural: la estabilidad y el equilibrio se ven afectados por reflejos lentos, cambios sensoriales, menor fuerza muscular y menor coordinación y alteraciones articulares. • Deterioro mental. • Disminución de la agudeza visual y menor velocidad de adaptación visual a los cambios claridad-oscuridad y visión periférica. • Disminución de la agudeza auditiva. • Vivir solo aumenta el riesgo de caídas. • En cuanto a las enfermedades Se considera que el 25% de las caídas tienen relación con ciertas enfermedades especialmente del SNC, corazón y sistema endocrino. Entre estas tenemos: • Enfermedades neurológicas: como la epilepsia y enfermedades cerebrovasculares que afectan el estado de conciencia y la enfermedad de Parkinson, cerebrovascular, neuropatía, demencias, etc. que afectan el equilibrio y la marcha. • Enfermedades reumatológicas: como la artrosis y la artritis reumatoide producen trastorno de la marcha, inestabilidad articular, dolor y rigidez. • Enfermedades cardiovasculares: las arritmias, síncope, vértigo, la insuficiencia cardiaca congestiva y la hipertensión ortostática pueden producir

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caídas por la pérdida de conciencia y debilidad. La hipotensión ortostática y la postpandrial lo sufren entre el 10% al 20% de las personas mayores. • Enfermedades de los sentidos: los trastornos de la audición, y sobre todo, de la vista especialmente, los problemas de refracción, catarata, degeneración papular y glaucoma, predisponen a menudo a las caídas. • Problemas de los pies: uñas largas, callosidades, juanetes, deformaciones articulares que producen dolor, deformación y alteración de la marcha. • Otras enfermedades como diabetes mal controlada, desequilibrio hidroelectrolítico y hemorragia digestiva predisponen a las caídas; además, el alcoholismo, el cual produce inestabilidad, y la nicturia que causa apuro para ir al baño. • En cuanto a los medicamentos Se considera que las personas mayores son susceptibles a los efectos secundarios de los medicamentos y a la interacción entre estos que pueden condicionar las caídas. El número de fármacos es un factor de riesgo, aumentando la posibilidad de caídas cuando se toman cuatro o más medicamentos. Los fármacos pueden provocar caídas por alteración de la conciencia (somnolencia, confusión), del equilibrio y de la atención, así como, por rigidez muscular o hipotensión postural. Entre los medicamentos que a menudo se asocian como causantes de caídas se encuentran los antihipertensivos, sedantes en general, los diuréticos y los antidiabéticos. Entre los factores extrínsecos que causan caídas se considera la ocurrencia: en el domicilio y/o el exterior. • En el domicilio A menudo los hogares de las personas mayores están llenos de riesgos ambientales como: • Mala iluminación de los ambientes: pobre o excesiva. • Escaleras inseguras, sin pasamanos, mal iluminadas y gradas muy altas. • Alfombras sueltas y arrugadas. • Mobiliario en mal estado y excesivo. • Cambios en la distribución de los muebles. • Taza de baño muy baja, o sin barras de apoyo. • Pisos y tinas de baño resbalosos, con mucha cera o mojados. • Pisos desnivelados. Mesa y camas bajas. • Cables, cordones, juguetes tirados en el piso. • En el exterior • Aceras en mal estado. • Tráfico excesivo, mala señalización y falta de adaptación de los medios de transportes y de acceso a edificios para las personas discapacitadas. • El primer escalón de los transportes públicos es muy alto (más de 50 cm del suelo).
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¿CÓMO EVITAR QUE LOS ADULTOS MAYORES SE CAIGAN? En las caídas lo importante es que el riesgo puede ser reducido si eliminamos algunos factores, por ello se considera que las caídas no son un fenómeno inevitable en la persona mayor, porque los factores de riesgo son perfectamente identificables. El estudio de los factores de riesgo hace posible la disminución de la frecuencia y consecuencias de las caídas y permite desarrollar estrategias de prevención centradas en la identificación, reducción o eliminación de los factores de riesgos y conseguir en el adulto mayor la máxima autonomía posible, para que pueda mantenerse activo, independiente y seguro, sin llegar a caerse en su hogar ni en la comunidad. Las medidas dirigidas a prevenir las caídas incluyen educación sobre la propia vejez, ejercicios, manejo de la enfermedad, evaluación de los medicamentos y mejora de las condiciones ambientales. La educación debe ser dada tanto a los adultos mayores como a sus familiares. La familia ocupa un papel muy importante ya que será la encargada de identificar los factores de riesgo, o bien servirá como observadora de las caídas; pudiendo brindar información determinante para el diagnóstico y tratamiento, así como hacer las modificaciones necesarias. Así mismo, debe estar comprometida y conocer el adecuado tratamiento farmacológico el cual es determinante para evitar nuevas caídas. Partiendo de la premisa de que “las caídas se pueden prevenir”, a continuación se darán recomendaciones y medidas de autocuidado para prevenirlas.

Medidas para evitar las caídas en los adultos mayores
Las medidas que a continuación se detallan están dirigidas a las personas adultas mayores. • Medidas ante los cambios relacionados con la edad a. Mantenga los anteojos y audífonos (si se usan) siempre a la mano, limpios y en buen estado. Si requiere bastones y andadores deben de ser de tamaño adecuado, seguros, y el usuario debe saber la correcta forma de usarlos. b. Evite mirar directamente a las luces, como por ejemplo las de los autos, al atravesar la calzada. c. Tenga cuidado al adaptarse a las nuevas gafas bifocales o lentes ahumados, o una operación de ojos, por la posibilidad de caídas. Los nuevos lentes suplementarios pueden provocar desorientación espacial y mareos. d. Participe en un programa de ejercicios para reforzar y mantener la fuerza, flexión, resistencia, agilidad, tiempo de respuesta, equilibrio y la confianza. El caminar también es una actividad que mejora el equilibrio y la marcha. e. Realice, siempre que sea posible, las actividades de la vida diaria. El ambiente familiar debe proporcionar apoyo psicológico, seguridad y confianza, y evitar la sobreprotección. f. Tenga una alimentación adecuada con un complemento nutricional de calcio (leche, queso, clara de huevo, yogurt, vitamina D, etc.); relacionado con la calcificación de los hueso. Los baños de sol tambien estimulan la producción
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de vitamina D, la cual a su vez estimula la absorción intestinal de calcio y su movilización a nivel óseo. g. Mantenga su peso ideal o el recomendado. h. Use vestidos cómodos y calzado o zapatilla adecuados, con suelas de goma antideslizable que le proporcionarán estabilidad. i. Asista a un control médico anual o cuando sea necesario para evaluar el área sensorial, cognitiva, neuromuscular, marcha y equilibrio. Así mismo, lleve un adecuado tratamiento de las enfermedades que conducen a las caídas como las de Parkinson, enfermedad vascular cerebral, artritis, neuropatías, enfermedades músculo-esqueléticas, cardiovasculares, vestibulares, sensoriales, problemas de los pies y demencias, entre otras. j. Evite cambios bruscos de posición de una postura sentada o acostada (al levantarse de la silla, de la cama). Evite también, mover la cabeza a los lados o hacia atrás bruscamente. Esto puede producir hipotensión y pérdida del equilibrio. k. Utilice bebidas tonificantes después de los alimentos, como té o café para la hipotensión postpandrial, si es que no está contraindicado. l. Es muy importante que conozca la acción y los efectos adversos de diversos medicamentos potencialmente causantes de hipotensión y por ende predisponentes para las caídas, como los antihipertensivos, diuréticos, antidepresivos, etc. Será necesario limitar su uso en lo posible y comentarlo con el médico. m. Evitar el consumo de alcohol excesivo porque altera la percepción espacial, contribuyendon a que se produzcan las caídas. Medidas preventivas en el medio ambiente. En el domicilio: • Al levantarse de la cama a. Si está oscuro, encienda primero la luz, que debe estar a su alcance, y recién depués levántese. Los interruptores deben ser accesibles. b. No se levante rápidamente de la cama. Aprenda a levantarse progresivamente en tres tiempos; sentarse, poner los pies sobre el suelo y luego levantarse, para evitar la hipotensión postural. c. Si usa orinal, que esté cerca de la cama, evite desplazamientos nocturnos al servicio. d. Si hay alfombras, que estén fijas al suelo. e. Cuando se vista, evite colocarse los pantalones o zapatos estando de pie. Use zapatos cómodos, de tacón bajo, suela antideslizable (mejor de goma) y bien adaptados a sus pies. f. Adecue la altura de su cama desde su rodilla al suelo. Lo más seguro es 45 cm, así se puede levantar sin problemas, y los bordes del colchón deben de ser lo bastante firmes, y no blandos, para dar apoyo a la persona sentada, sin riesgo a resbalar. • En el baño a. La taza del baño debe estar a una altura de 45 cm. Si no es posible sobreelevarla con algún dispositivo, colocar asideros para sentarse y levantarse del inodoro. Papel higiénico al alcance de la mano e instale un sistema de
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alarma, como una campanilla. b. Báñese de preferencia en ducha, de preferencia sentado en una silla de plástico con respaldar y con asidero (agarradera). c. Coloque una superficie antideslizable o alfombrilla de goma en el baño o ducha. Igualmente, asideros (tanto transversales como horizontales) para ayudar a la movilización. d. La puerta del baño debe ser de aproximadamente 80 cm de ancho y abrir hacia fuera para maniobrar mejor (especialmente, si se utiliza andador o bastones). • En la cocina a. Mantenga siempre el suelo seco y limpio. b. No maneje ollas pesadas. c. Reorganice los utensilios de la cocina para evitar el agacharse o tener que alzarse. Los armarios y utensilios deben ser de fácil acceso. d. Evite que haya objetos en el suelo que dificulten la movilidad. e. Coloque pisos antideslizables en zonas de mayor riesgo: fregaderos, etc. f. Mantenga siempre la calma, aunque tenga mucho trabajo en la cocina. • En el resto de la casa Eliminar todos los factores de riesgos de escaleras y pasillos, tomando las siguientes medidas: a. Instale luces en rodapiés y zócalos. b. Mantenga adecuada iluminación (usando bombillas de 100 wats) cerca de los peldaños de la puerta y los pasillos. c. Coloque interruptores de forma que tengan fácil acceso (desde la puerta de entrada y al comienzo y final de las escaleras ). d. Señale de colores fuertes (rojo, amarillo) los lugares de peligro, como tramos desnivelados, parte superior e inferior de las escaleras, etc. e. Coloque pasamanos a ambos lados de las escaleras. f. Evite las escaleras si tiene leve inestabilidad. Si las usa, utilícelas acompañado. No olvide que las escaleras son el lugar habitual de ocurrencia de caídas. g. Adáptese lo más pronto posible cuando cambie de ambiente. h. Evite suelos muy lustrosos, irregulares o mojados. Emplee superficies antideslizantes en el suelo, retire los niveles altos, mantenga las alfombras bien sujetas, evite las alfombrillas sueltas que se deslicen, use sillas con apoyabrazos. i. Evite objetos pequeños, cables y juguetes en el suelo. j. Evite subir a una silla, taburete o escalera para cambios de bombillas de luz o coger objetos. Al inclinar la cabeza hacia atrás puede provocar un desequilibrio postural, pudiendo causar también vértigo o mareo debido a reducción del flujo sanguíneo cerebral. k. Coloque su tendal para secar la ropa a la altura de la cabeza. l. Levántese o salga con calma cuando suene el teléfono y/o la puerta. m. La iluminación, en general, de su casa debe ser adecuada para que no se deslumbre u originen sombras. Aumente la iluminación en áreas de riesgos, como escaleras, baños, dormitorios. n. Trate de mantener la temperatura (durante el invierno) a un nivel adecuado,
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dimensiones adecuadas de pasillos y puertas, etc., siguiendo las normas arquitectónicas vigentes para adultos mayores y discapacitados e intentando que la disposición del mobiliario no obstaculice el paso. o. Use tiradores o jaladores con mango en las puertas, en lugar de perillas. p. Utilice sillones con brazos, de respaldo alto y que le permitan ponerse de pie sin esfuerzo. • Cuando sale a la calle a. Evite salir cuando llueva, o pasar por lugares con agua o montículos en el suelo. b. Cruce las veredas en el momento y lugar adecuado. c. Si usa transporte público, hágalo despacio y agárrese bien de los pasamanos. d. Evite frecuentar lugares muy congestionados. e. Evite mirar directamente a las luces, como por ejemplo, las de los autos, al atravesar la calzada. IV. EVALUACIÓN • ¿Cuáles son las consecuencias de las caídas en los adultos mayores? • Mencione los factores intrínsecos y extrínsecos causantes de las caídas en los adultos mayores. • ¿Cómo evitar las caídas en los adultos mayores? V. BIBLIOGRAFÍA
1. AsESORÍA Y SERVICIOS DE ENFERMERÍA (ASENSA) / INSTITUTO Y DESARROLLO AYUDA A LA VIDA (AYUVI) 2001. «El mundo del adulto mayor: Caídas; un riesgo que podemos evitar». Boletín (Lima, ene-mar). 2. DIRECCIÓN GENERAL DE PREVISIÓN Y PROMOCIÓN DE LA SALUD (OGPPS). 1997. El anciano en su casa; las caídas. 5a ed. Madrid: Ed. Navarro y Tapia, pp. 55–60. 3. ESSALUD. 1999. Manual de cuidados para el adulto mayor: ¿Qué hacer para evitar las caídas? Lima: Copyright, p. 4. 4. GUTIÉRREZ, L. 1994. Caídas. En: ANZOLA et all. (comp), La atención de los ancianos; un desafío para los años noventa. Washington: OPS, Publicación científica, 546, pp. 156-158. 5. GARRET, C y LLORENTE, D. 1997. Guía para auxiliares y cuidadores del anciano. Fundamentos y procedimientos: accidentes y caídas. Ed. Mc Graw-Hill-Interamericana. Madrid: pp. 203–211. 6. KASCHAK, D. y D. JAKOVAC. 1994. «Caídas». En: Planes de cuidados de geriatría. Barcelona: Ed. Mosby Doyma Libros, pp161–166. 7. KANE, R., J. DUSHANDER e I. ABRASS, 1997. Geriatría clínica; inestabilidad y caídas. 3a ed. México: Ed. Mc Graw-Hill Interamericana, pp. 175-192. 8. LÁZARO DEL NOGAL, M. 1997. «Caídas en el anciano; ¿se puede prevenir sus consecuencias?» Modern Geriatric: 9(2) pp. 31–32. 9. ORGANIZACIÓN PANAMERICANA DE LA SALUD / ORGANIZACIÓN MUNDIAL DE LA SALUD. 2000. Aspectos clínicos en la atención de los adultos mayores: Caídas. Fundación Novartis. Washington: Proyecto Regional para la Atención Primaria de Salud (documento por publicar). 10. ROBLES, E y MORALES, T. 2000. «Síndrome de caídas». En: R. RODRÍGUEZ et all. (comp). Geriatría. México: Ed. Mc Graw-Hill Interamericana, pp. 189–193. 11. R UIPÉREZ , C. y D. L LORENTE . 1997. Guía para auxiliares y cuidadores del anciano; fundamentos y procedimientos: accidentes y caídas. Madrid: Ed. Mc Graw-Hill Interamericana, pp. 203-211. 12. SANDOVAL, L., J. CAPUÑAY y L. VARELA. 1996. «Caídas en el adulto mayor. Estudio de una serie de pacientes de consultorio externo de medicina del Hospital Nacional Cayetano Heredia (UPCH, Lima-Perú)». Acta Herediana: (7)3: pp. 119–123. 13. TIBBITTS, M. 1997. «Caídas; cómo prevenirlas y evitar lesiones». Modern Geriatric 9(2), pp. 33–38. 14. www. Servicios sociales. Cl/pag/autocuid.htm: Evite caídas, pp 11–12.

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MÓDULO XIV
EL ADULTO MAYOR Y SU AUTOESTIMA

I. INTRODUCCIÓN Una de las primeras necesidades de todo ser humano para su desarrollo psicosocial y para la construcción de una vida plena y satisfactoria es la autoestima, pues el ser humano necesita sentirse útil, saberse capaz, considerarse digno, aceptado, querido, acogido, y perteneciente a algo y a alguien con quien se identifique. Según como se encuentre nuestra autoestima, ésta es responsable de muchos fracasos y éxitos. La autoestima está vinculada a un concepto positivo de sí mismo. Potencia la capacidad de las personas para desarrollar sus habilidades personales. En la última etapa de la vida, la autoestima cobra una relevancia especial, pues los factores que contribuyen a los problemas de autoestima, pueden ser asociados con cambios físicos, enfermedades, bienestar psicológico, y actitudes sociales compatibles con el fenómeno del “viejismo”. Sin embargo, frecuentemente, nos encontramos con personas adultas mayores que están plenamente en forma, totalmente vigentes, atentas, llenas de iniciativas y planes de trabajo y aunque ven disminuidas sus potencialidades físicas, su mente sigue lúcida disfrutando de la vida y manteniendo una autoestima saludable. II. OBJETIVO Reconocer los factores que contribuyen a los problemas de la autoestima en los adultos mayores y describir las recomendaciones para fomentar la autoestima. III. CONTENIDO • La autoestima. • El adulto mayor y su autoestima. • Recomendaciones para elevar y mantener una autoestima positiva en los adultos mayores.

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LA AUTOESTIMA La autoestima es la valoración que tiene una persona de sí misma, en base al autoconocimiento, y al afecto recibido desde que nace. Se expresa en una actitud de aprobación o desaprobación revelando el grado en que la persona se sienta capaz, exitosa y digna, y actúa como tal. También podemos decir que la autoestima es el sentimiento valorativo de nuestro ser, de nuestra manera de ser, de quiénes somos, considerando el conjunto de rasgos corporales, mentales y espirituales que configuran nuestra personalidad. La autoestima no es heredada o genéticamente transmitida, se forma en el hombre y la mujer, en las siguientes esferas de su vida cotidiana en el mundo interno (yo) y entre el yo y los otros ( familia y contexto social ). La autoestima se puede promover en cualquier estado o nivel de desarrollo. Es un proceso dinámico de interacción con el medio ambiente, marcado por los aciertos o desaciertos, por los éxitos y fracasos, por las ganancias y pérdidas. La autoestima se compone de tres elementos: cognitivo, afectivo y conductual, que se interrelacionan, que interactúan y que están orientados a garantizar el derecho a desarrollarnos como personas con una buena autoestima e identidad. El sustrato afectivo se constituye en la base del desarrollo de la autoestima, nuevos estudios indican que hay una relación directa entre el afecto recibido y el desarrollo de una adecuada autoestima, principalmente el afecto recibido durante la vida de la niñez, etapa en la cual se va estructurando la persona. Sobre la importancia de la autoestima Alcántara (1993) nos propone ocho razones: • • • • • • • • Constituye el núcleo de la personalidad. Condiciona el aprendizaje. Supera las dificultades. Fundamenta la responsabilidad. Apoya la creatividad. Determina la autonomía personal. Posibilita una relación saludable. Garantiza la programación futura de la persona.

A manera de conclusión podemos decir que la autoestima es importante porque constituye el núcleo principal para el desarrollo de la personalidad humana y del sentido de su dignidad, y fortalece el respeto por los derechos humanos y las libertades fundamentales. Ayuda en el proceso de diferenciación y autonomía. Es componente central para la estructuración de la identidad de la persona EL ADULTO MAYOR Y SU AUTOESTIMA Muchos de los factores que influyen en la disminución de la autoestima observados en los adultos mayores pueden estar asociados a los cambios físicos, enfermedades crónicas o agudas, bienestar psicológico, y actitudes sociales como la exclusión familiar, las carencias afectivas.
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En relación a los cambios físicos. Como consecuencia del tiempo, se presentan alteraciones en la imagen corporal; aspectos que pueden afectar la autoestima de los mayores. Adicionalmente a esta situación, en gran parte de los países en desarrollo impera el mito de que la enfermedad y la discapacidad son resultados inevitables del envejecimiento. Sin negar que envejecer es un fenómeno natural inherente a lo biológico, cabe subrayar que son las carencias afectivas familiares y la exclusión social las que condicionan una positiva o negativa autoestima en la vejez y, por ende, su calidad de vida. Desafortunadamente, un número considerable de sociedades exhiben un modelo de “viejismo” que favorece poco a la autoestima de los mayores. El modelo cultural, es un modelo simplista que imagina el desarrollo de la vida en términos de comienzo, plenitud y decadencia. Según este esquema el ser humano está condenado fatalmente a ser testigo de su propia decadencia, y necesariamente, su autoestima será cada vez más frágil y vulnerable. Esta ideología de “viejismo” debe superarse porque en la mayoría de los adultos mayores saludables se mantiene incólume su desarrollo psíquico. La razón y la afectividad no decaen al ritmo de la decadencia biológica y al contrario, crecen y se fortalecen hasta el último día de su vida. En consideración a estos fundamentos, la OMS define a la persona mayor “sana” como aquel individuo cuyo estado de salud se considera no en términos de déficit, sino del mantenimiento de capacidades funcionales (físicas, psicológicas, sociales y espirituales). A pesar de que muchas personas llegan a ser adultos mayores y se sienten todavía en plenitud para la realización de sus trabajos, existe una conducta compatible con el fenómeno de “viejismo” que da culto a la productividad, agilidad, vitalidad, competencia, a los valores individuales, consumismo, autorrealización, y rechaza a la persona mayor por considerarla inútil e improductiva. Esto conlleva a la desvalorización y descalificación del adulto mayor, con repercusiones graves en su autoestima. En virtud de esto, si una persona se siente bien, saludable y con fuerzas, pero recibe el impacto de la opinión colectiva de que ya no nos hace falta es muy probable que influyamos en el deterioro de su autoestima al hacerle ver que el grupo puede prescindir de ella, que su pertenencia al “nosotros” ya no es tan evidente. Es como decirle que el aprecio que sentíamos por ella/él se debía sólo a que su aporte y presencia nos era útil. Esto es un duro golpe para su autoestima pues ésta se alimenta con el sentimiento de valía personal y de pertenencia. Es decir la inclusión familiar y/o social es determinante para la buena autoestima de la persona adulta mayor. Por otro lado, hasta el momento la sociedad no ha sido capaz de precisar el contenido del papel del adulto mayor, faltando una definición sociocultural del conjunto de actividades para cuando se retiran de la actividad laboral, y en cuyo desempeño podrían percibirse como útiles, desarrollar sus potencialidades, conseguir reconocimiento social y elevar su autoestima. Otra conducta de la sociedad, es el culto a la juventud, belleza, al cuerpo joven: el modelo de familia que se presenta en los atractivos anuncios publicitarios, el cual
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suele estar representado por una linda familia joven; pocas veces aparece la abuela, y menos aún el abuelo en el cuadro. A este signo de marginación familiar respecto a los mayores se añade la preferencia casi obsesiva de nuestros medios publicitarios por el cuerpo joven, incluso el adolescente apenas púber, el llamado efebo en la hedonista grecia, como ideal estético. Es lógico que en un ambiente así, el adulto mayor hombre o mujer sientan que no tienen nada que ofrecer. A modo de conclusión insistimos en la necesidad de aliento al anciano. Si el adulto mayor tiene una autoestima disminuida tomará una actitud fatalista, de resignación y apatía, inhibiendo así, cualquier iniciativa de superación y de disfrutar de una vida plena. Por otro lado, si el adulto mayor mantiene su autoestima positiva, se sentirá útil, desarrollará sus potencialidades, con reconocimiento social, se adaptará mejor al proceso del envejecimiento y tendrá una mejor posibilidad de vivir una vida con bienestar y satisfacción. Aspectos a considerar en la necesidad de autoestima del adulto mayor • • Sentido del propio valor. Sentido de adaptabilidad y de poder hacer frente a los requerimientos del medio o de los demás.

RECOMENDACIONES PARA ELEVAR Y MANTENER UNA AUTOESTIMA POSITIVA EN LOS ADULTOS MAYORES Debemos partir de la premisa de que la autoestima se aprende, que cambia y que podemos mejorarla, pero es importante el componente afectivo, de inclusión, aprobación y gratificación social y familiar, sin ellos no podrá desarrollarse La autoestima debe ser desarrollada, en el sentido de la búsqueda de soluciones a problemas que hagan al individuo fortalecer su integridad y dignidad, y verse ante sus semejantes en correspondencia con esta percepción general. Es necesario la participación de la familia y/o el entorno social. Así, la autoestima desempeña un eslabón más en la consecución del objetivo de un envejecimiento exitoso. A continuación algunas sugerencias para promover la autoestima positiva. Estas sugerencias deberan servir como guía temática para desarrollar talleres, terapias grupales y consejería; así mismo deberan ser adaptadas al contexto cultural, religioso, educativo, etc. • Los adultos mayores en relación consigo mismos: a. Conózcase y siéntase valioso/a y aceptado/a reconociendo su valía personal a pesar de los cambios y el deterioro físico. b. Identifique y acepte sus destrezas y conocimientos, esto ayuda a desarrollar y mejorar el autoconcepto. Todo el mundo tiene talentos, úselos para desarrollarse al máximo. Mantenga siempre un autoconcepto positivo. c. Debe leer libros de superación personal. Estos le ayudarán a pensar nuevas alternativas de cómo hacer las cosas y como autovisualizarse positivamente.
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d. Mantenga su mente ocupada con pensamientos positivos sobre usted mismo y sobre los demás. e. Sea usted mismo/a y no imite a nadie. f. Tenga confianza en usted mismo y en sus decisiones. Usted es la persona más importante que existe sobre la tierra. g. Autoevalúese siempre, le permite crecer y aprender. h. Respétese buscando y valorando todo aquello que le haga sentirse orgulloso de sí mismo. i. Mantenga su independencia y autonomía al nivel más alto posible. Pida ayuda sólo cuando lo necesite. j. Confíe en su capacidad para controlar su vida. k. Tome siempre sus decisiones. l. Dése afirmaciones positivas. m. Profundice en su conciencia el amor por usted mismo/a. n. Dese cuenta que la única persona que puede darnos todo lo que necesitamos somos nosotros mismos. Por lo tanto, hágase feliz a sí mismo/a y no dé ese poder a ninguna otra persona. o. Utilice su poder mental para experiencias positivas y para renunciar a lo que quiera cambiar. p. Fomente una buena autoimagen, defina a nivel interno lo que es bello para usted. Descarte la perfección física, descubra y destaque lo que le gusta; tenga en cuenta que la imagen se trasmite a otros. Por ello en su aspecto corporal mantenga un aspecto agradable y cuidadoso, realice su aseo diario e hidrate su piel, utilice sus propias ropas (que deben sentarle bien, y deben estar limpias), cepíllese los dientes o limpie su dentadura postiza todos los días, mantenga las uñas de los pies y manos limpias y bien cortadas y utilice cosméticos y perfumes si es de su agrado; así se sentirá atractivo/a y digno/a. q. De ser posible, use dispositivos que corrijan o disimulen las discapacidades: prótesis de miembros, audífonos, pañales para incontinencia, etc. r. Practique el autoelogio, dialogue con usted mismo/a en forma positiva. s. Practique la autorrecompensa, es el proceso por el cual se autoadministra estímulos positivos, no se permite la autodestrucción y se evita la insensibilidad ante los logros. Contéstese a sí mismo: ¿me premio?, ¿me doy gusto?, ¿cuánto tiempo a la semana estoy conmigo?, ¿practico mi pasatiempo favorito?, ¿tiendo a dejar de lado mis necesidades personales? • Los adultos mayores en relación con los demás: a. Esté dispuesto a dar y recibir afecto. b. Sea asertivo. c. Muéstrese como es en realidad, sin temor ante la respuesta que reciba, aunque no sea lo que espera, no debe avergonzarse de ser como es. d. Solicite y acepte la ayuda de otras personas cuando lo necesite. e. Mantenga un buen sentido del humor. f. No hable continuamente sobre problemas corporales, ya que esto supone un refuerzo negativo. g. Aprenda a manejar sus emociones con inteligencia. h. Pertenezca a alguna agrupación u organización social.

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i. Demuestre cariño a través del contacto físico: una palmada, un abrazo, una caricia, etc. j. Muestre un rostro amable y una mirada cálida. k. Haga notar con palabras lo bien que se siente con sus familiares, amigos o vecinos. l. Comparta sus sentimientos. • Los demás en relación al adulto mayor: a. Acéptelo como es y respételo tratándolo con delicadeza y atendiendo sus problemas y apoyándolo en momentos de tristeza y soledad. b. Llame al adulto mayor por su nombre y no por apodos o motes molestos. c. Salúdelo amablemente. d. Cultive los hábitos de cortesía también con los mayores. e. Elógielo siempre por sus conductas buenas por más insignificante que parezca. f. Siempre trate de compartir con él. g. Escúchelo, consúltele, valorando sus opiniones y aportaciones. h. Fomente un ambiente de comunicación fluido, profundo y armonioso. i. Siéntase orgulloso de él. j. Confíele tareas que estén a su alcance, así se sentirá importante, útil y necesario. k. Demuéstrele afecto con palabras y gestos oportunamente. l. Periódicamente fomente una velada y esparcimiento familiar. m. Déjelo en libertad de escoger lo que le guste o agrade en cualquier aspecto. Puede sugerir alternativas pero no elija por él. n. Revalorice la imagen de las personas mayores a todo nivel erradicando los modelos de “viejismo”, procurando que sigan produciendo de acuerdo a sus capacidades, que la sociedad defina el conjunto de actividades deseables cuando se retiran de la actividad laboral y que los medios publicitarios no consideren sólo al cuerpo joven y a la juventud como ideal estético y realización de la belleza. • El adulto mayor frente a las tareas y obligaciones: a. Siéntase orgulloso de lo que hace, especialmente cuando las cosas le salen bien. b. Establezca metas a corto plazo. Fije su mente en las mismas y visualice como puede realizarlas. Desarrolle nuevas destrezas y conocimientos si fuera necesario para alcanzar dichas metas. c. Adopte la actitud del “Yo puedo”. d. Busque la autoafirmación de su propia valía ante sí mismo y los demás tomando sus decisiones, asumiendo responsabilidades y siendo creativo. e. Es importante tener paciencia consigo mismo cuando aprende algo. f. No evadir constantemente a los problemas, enfréntelos y resuélvalos. g. Trabaje en grupo, generando clima emocional cálido, participativo e interactivo donde el aporte de cada uno/a puede ser reconocido. Evite las críticas, ya que van socavando permanentemente la valía de cada persona, y tienen efectos negativos en la imagen personal y disminuyen la confianza en sí mismo/a.

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h. Esté dispuesto/a a nuevos aprendizajes en diversas áreas del desarrollo personal y espiritual: relajación, memoria, actividad física, autocuidado en salud, esparcimiento, manualidades, desarrollo cultural, áreas artísticas, tecnología y adquisición de nuevas habilidades y destrezas. i. Potencie su capacidad de adaptación frente a los cambios y entorno cultural. IV. EVALUACIÓN • • • • ¿Qué es la autoestima? ¿Por qué es importante la autoestima? ¿Está afectada la autoestima en los adultos mayores? ¿Cómo fomentar la autoestima positiva en los adultos mayores?

V. BIBLIOGRAFÍA
1. AUTOESTIMA. www.monográficos.com/trabajos5/autoest.shtml. 2. C ÉSPEDES , N y F. E SCUDERO . 1998. Para ser mejor: La autoestima en la escuela. Lima: Ed. Tarea, pp. 1–19. 3. HAEUSSLER, I. y N. YNILICIE, 1996. Confíar en uno mismo; Programa de Autoestima. Santiago de Chile: Ed. Dolmen Educación, pp. 11–40. 4. ROMERO, M; F. CASA y B. CARBELO. 2000. La Autoestima. 5. www.pntic.mec.es/recursos/infantil/salud/autoestim 6. TORO, C. 2002. Autoestima: Autoexamen. http://members.tripod.com/pirata2/autoestima.htm.

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MÓDULO XV
LA MEMORIA Y LOS ADULTOS MAYORES

I. INTRODUCCIÓN La memoria es una de las funciones más importantes del cerebro humano. Sin esta no se podría razonar, comunicarse o hacer planes para el futuro. Sin embargo, a pesar de su importancia como función mental, probablemente usted sólo se acuerda de la memoria cuando le ha fallado o actúa de modo inexplicable. Casi todas las personas, a medida que se van haciendo mayores, y envejecen, experimentan cierta pérdida de memoria, no sólo porque de pronto son incapaces de recordar una cara o un nombre, sino también, porque les resulta más difícil retener nuevas informaciones, nuevos datos o nuevas caras. Estas fallas usualmente ocurren en el envejecimiento normal, y aun cuando estén presentes, no afectan su desenvolvimiento en sus actividades habituales. Por otro lado, hay que recordar que estos cambios relativamente normales no se encuentran en todos los adultos mayores. Existen grupos numerosos que conservan sus funciones intelectuales y cognitivas intactas. De ahí la importancia del mantenimiento de la memoria y de otras funciones cognitivas y conductuales. Conservarlas posibilita el fortalecimiento de la identidad, rescatar la cultura (inmensamente rica), la historia, la tradición guardada en la memoria de aquellos hombres y mujeres que apostaron sus sueños en la construcción de sus historias de vida. Precisamente sirven como nexos en la socialización de las nuevas generaciones. Por ello, es importante valorarlos por su experiencia, conocimiento y sabiduría, devolviendoles a los adultos mayores la importancia social que se merecen. II. OBJETIVO Conocer cómo funciona la memoria, los cambios asociados al envejecimiento y conocer las medidas de autocuidado para mejorarla y mantenerla. III. CONTENIDO • ¿Qué es la memoria? • ¿Cómo funciona la memoria en los adultos mayores? • Medidas de autocuidado para mejorar y mantener una buena memoria.

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¿QUÉ ES LA MEMORIA? La memoria es la capacidad de retener y recordar. Es decir, retener lo que sucede en el presente y lo que le interesa. Recordar se refiere a traer al presente lo que se ya se conoce. La memoria es condición necesaria para desarrollar una vida independiente y productiva. Cuando la memoria se afecta podemos olvidar por desuso, interferencia, represión o por enfermedades. En el funcionamiento de la memoria intervienen 3 fases: • Registro (Atención y concentración, percepción y lenguaje). • Retención (Asociación, organización, categorización y visualización). • Recuerdo (Integración, referencias y evocación). Entre los factores que pueden interferir o favorecer el funcionamiento de la memoria tenemos: Factores y circunstancias que debilitan el funcionamiento de la memoria: • Enfermedades mentales como la demencia entre ellas el Alzheimer . • Acontecimientos vitales estresantes. • Sufrimiento, depresión, soledad o aislamiento. • Inadaptación. • Trastorno de la atención (Delirium). • Trastorno de la comunicación. • Déficit sensorial (visuales y/o auditivos). • Medicamentos. Factores y circunstancias que mejoran el rendimiento de la memoria: • Plasticidad neuronal. • Conservación de la capacidad cognitiva básica y otras. • Motivación . • Experiencia. • Reminiscencia. • Otros factores que pueden interferir o favorecer el funcionamiento de la memoria son la edad, estado de salud, inteligencia, conocimiento, educación, ocupación y las influencias ambientales. ¿CÓMO FUNCIONA LA MEMORIA EN LOS ADULTOS MAYORES? “No puedo recordar si le puse azúcar a ese jugo o no”, dice Rosa B. de 73 años. “Supongo que en verdad estoy envejeciendo si soy tan olvidadiza”. Sin embargo, Rosa recuerda los teléfonos de sus amigas y familiares, nunca olvida su cita con el odontólogo y tiene la mayoría de sus recetas en la cabeza” 1 . Entre los adultos mayores la “disminución de la memoria” es una queja frecuente y una fuente de preocupación. Algunos autores señalan que entre el 50 y 80% de los adultos mayores de una comunidad se quejan de este problema, especialmente
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CALSO, J, 2001. Programa de Potenciación de Memoria. Unidad y memoria. Sevilla: Ayuntamiento de Sevilla.

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cuando comparan sus habilidades intelectuales con las que tenían hace 10 años. Ellos manifiestan experimentar cierta dificultad en recordar algunos nombres, en encontrar palabras correctas para expresar lo que piensan, en recordar dónde guardaron algunos objetos o lo que iban a hacer. Sin embargo, estos cambios no impiden que el adulto mayor siga desenvolviéndose correctamente en sus tareas; es más, en esta etapa de la vida pueden aprender cosas nuevas. Estos fallos esenciales ocurren en el envejecimiento normal y corresponde a la pérdida de memoria a corto plazo, y son los denominados “olvidos benignos de la ancianidad”, y aun cuando están presentes no afectan el desenvolvimiento de la funcionalidad del adulto mayor. Por otro lado, esta pérdida de memoria no es generalizada a todos los adultos mayores. Muchos de ellos mantienen su capacidad de memoria intacta y conservada. Por otra parte, la preocupación y las quejas que expresa el adulto mayor y/o sus familiares relacionadas a fallas mayores de la memoria y a la disminución de otras capacidades cognitivas y conductuales y del funcionamiento general, pueden responder a condiciones anormales o patológicas como las demencias, y afectan la vida familiar y social. La demencia afecta al 10% de las personas mayores de 65 años y entre el 20 a 50% de los que tienen 85 años a más. La demencia es un síndrome caracterizado por la presencia de un deterioro adquirido de la memoria y de otras áreas de la actividad cognitiva. El inicio de este proceso es lento y generalmente pasa inadvertido. En el adulto mayor, con frecuencia, los cambios en esta etapa se atribuyen al envejecimiento (“chochez”). Las alteraciones no se dan todas a la vez y varían de una persona a otra. Con el tiempo, el avance de la enfermedad se manifiesta como incapacidad para el funcionamiento personal, laboral, familiar y social. Depende el paciente de los demás para realizar actividades tan elementales como el aseo, el vestir y el alimentarse. Importa mantener la memoria y otras funciones cognitivas y conductuales por que posibilitan el fortalecimiento de la identidad; permiten el rescate de la cultura que un anciano recuerda y valora mejor que otros; y son testimonio de la historia, la tradición guardada en la memoria de hombres y mujeres. El método de la entrevista, el reportaje a senectos, son procedimientos de buscar opiniones fundamentadas que se basan, precisamente, en la conservación del don de la memoria. Por ello recurren a las historias de vida personales, en que muchos ancianos lucen condicones de fidelidad a los hechos y proporcionan interpretaciones de sus observaciones propias que permiten definir los sucesos más trascendentales ocurridos en épocas a veces muy anteriores. Esto sirve como nexo en la socialización de la nueva generación. MEDIDAS DE AUTOCUIDADO PARA MEJORAR Y MANTENER UNA BUENA MEMORIA Las medidas de autocuidado que a continuación se mencionan serán dadas considerando las fases de la memoria de registro, retención y recuerdo. Estos ejercicios deben adaptarse a las condiciones culturales, sociales y físicas de las personas adultas mayores.
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• Ejercicios personales que favorecen el registro de la información: a. Intentar memorizar, visualizando los rasgos del rostros, los nombres de personajes de la televisión, y de las revistas; personas desconocidas, familiares, personas que les hayan sido presentadas recientemente, etc. b. Imaginarse a sí mismo realizando acciones: cerrando la puerta, apagando el gas, caminando por calles de su barrio, regando las plantas del parque. c. Cuando le presenten a una persona intente recordar su nombre asociándolo con el de algún conocido. d. Mientras conversa con una persona repita mentalmente su nombre al principio, a la mitad y al final de conversación. e. Revise los nombres de las personas que no ve a menudo, antes de encontrarse con ellas. f. Visualice y cuente las puertas y/o ventanas de su casa. g. Al acostarse, visualice a “modo de película”, todo lo que haya realizado durante el día. h. Tenga un lugar fijo y estable para colocar los objetos de uso cotidiano, en lugares relacionados con su función, ejm: las llaves en el llavero, las recetas del médico en el mueble de las medicinas. Así mismo, asignar un lugar a los medicamentos antes y después de cada toma, de manera que, según donde los encuentre, pueda saber si los tomó o no. Colocar sobre la mesa de la cocina todos los ingredientes de un guiso e irlos retirando a medida que hayan sido utilizados, etc. i. Mientras ve televisión preste atención a una tanda de mensajes publicitarios (anuncios), posteriormente, intente recordar todos y cada uno de estos, describa su contenido. j. Identifique todos y cada uno de los ruidos de su casa, memorícelos y posteriormente describa con qué se corresponden. k. Intente recordar los sonidos del lugar donde vivió sus años jóvenes, descríbalos. l. Cuando realice una acción, verbalice en voz alta lo que está haciendo, ejm: “estoy cerrando la puerta”, “estoy apagando el gas”... m. Identificar palabras repetidas de una lista de palabras (en alta voz). n. Tachar determinadas letras de un texto. o. Identificar similitudes o diferencias en imágenes aparentemente similares. p. Memorizar las siguientes palabras, por ejemplo: casa, escopeta, ardilla, codo, vagón, broma, teléfono, perro, camiseta, tomate, lámpara, tren, toalla, abeja, vaca, policía. q. Elaborar una lista de la compra con diez mercancias. r. Ejercitarse en la memorización de los números de teléfonos, asociándolos por grupos (preferentemente de dos en dos), significados en relación a la edad propia, de los seres queridos, a acontecimientos vitales (nacimientos, etc), a acontecimientos históricos, etc. s. Memorice estableciendo asociaciones entre ellas: por ejemplo las siguientes palabras: humo, mar, asiento, loma, azul, perro, loro, col, agua, puerta, árbol, escalera, visita, dormir. t. Por la noche elabore listas en forma de recordatorio, con todo lo que tiene que hacer al día siguiente y, anote al lado por qué y en qué momento del día debe hacerlo.
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u. Evoque el mayor número de objetos que presentan una determinada característica, en relación al tamaño, la forma, el color. Por ejemplo: redondos..., grandes..., rojos.. v. Evoque todos los nombres de animales que conozca, así como de muebles, prendas de vestir, comidas, etc. w. Evoque palabras que comiencen y/o terminen por sílabas concretas: INTER.... DAD... x. Evoque sinónimos y antónimos de palabras. y. Ordene palabras según su significado, numerándolas en orden creciente y/o decreciente. Por ejemplo: • habitación, ciudad, departamento, urbanización, edificio • máximo, mínimo, mediano, grande, pequeño • anciano, niño, joven, bebé, adulto • día, minuto, hora, semana, segundo • fruto, tronco, raíz, flores, hojas • doble, entero, tercio, triple, medio z. Señale la palabra que engloba a las otras: • peral, frutal, naranjo, limonero • peseta, franco, dinero, dólar • verde, negro, naranja, color • pala, serrucho, herramienta, martillo z1. Ordene las siguientes frases para que adquieran sentido: • más cuatro dos son dos • actividad deporte el es noble una • se plantas las alimentan raíces por las • sus nunca mago enseña el trucos • Ejercicios grupales que favorecen la retención de la información: a. Asocie parejas de palabras, análogas representándose mentalmente la imagen visual de los objetos que nombran, la imagen auditiva de los sonidos que emiten y/o la evocación de los olores que desprenden; luego de permitir al participante, observar las palabras, ocultar la primera fila de ellas y pedirle que evoque la asociación de su pareja. Por ejemplo: Metal – hierro Bebé – gritos Accidente – oscuridad Norte – sur Escuela – instituto Rosa – flor Alto – bajo Fruto – manzana (Tomado de: Manuel de Echelle, Clinique de mémorie de D. Wechler) b. Complete a propuesta del contrincante (que gana los puntos que el otro pierde) una secuencia lógica sencilla (preferentemente de imágenes, figuras geométricas..), por ejemplo, ejercicios de series lógicas con letras que alternen
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un elemento: Abababababa... cadaeafa... cdcdcdcdcdcd... aabbccdd... abxcdxefxghx... aaabbbcccddd... axbyaxbyaxby... abmcdmefmghm... c. Relate una historia a partir de una serie de palabras, creando imágenes mentales en las que aparezcan las mencionadas palabras. Ejm: lagarto, prohibido, sol, lucero,fascinación, sandalia, sustantivo, rocoto, lámpara, papel, escuela, campiña, brujería, alguien, rival, completo, oro, celos. d. Complete los refranes incompletos, los participantes los recortan a su gusto y así dificultan su identificación; pero si el oponente llega a completarlos el que lo planteó debe explicar su significado. • Ejercicios caseros que favorecen la recuperación de la información: a. Describa la orientación de su vivienda y haga un plano de la misma, situando el mayor número de objetos en cada una de las estancias. b. Evoque los recorridos cotidianos que realiza, haciendo mención de los referentes (ambitos domesticos). c. Con la ayuda de un plano de la ciudad, situarse mentalmente en un lugar determinado y describir el trayecto que seguiría para dirigirse a otro lugar, indicar monumentos y/o lugares de especial interés por los que pasaría. d. Refiera 10 olvidos posibles de la vida cotidiana que afecten al desarrollo de su vida “dentro de casa” por ejemplo: cerrar la válvula del gas ... e. Refiera 10 olvidos que afecten el desarrollo de su vida “fuera de casa”, por ejemplo: olvidar el monedero. f. Narre con su referencia de tiempo, algunos acontecimientos importantes de su vida. g. Juegue una partidita de ajedrez, a las damas o tres en raya y luego describa las incidencias del juego. h. Recuerde y describa, por ejemplo, cómo se juega el vóleibol. i. Recuerde si alguna vez había pensado cómo iba a ocupar su tiempo en la edad mayor y describa en qué lo ocupa actualmente. j. Solucionando problemas: Aritmética: • Si compra tres kilos de naranjas a tres soles el kilo, ¿cuánto debe pagar? • Practique ejercicios de cálculos, dé ejemplos de compras en el mercado que incluyan pagos y devoluciones. • Llamar por teléfono cuesta 0,5 soles los 3 primeros minutos y 0,30 soles cada minuto siguiente, ¿cuánto cuesta una llamada de 10 minutos?

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Cálculo: • Si tiene la oportunidad confeccione un presupuesto. • A 100 réstele 12, al resultado otros 12 y así sucesivamente. • Multiplique un número de dos cifras por si mismo. Razonamiento: Los caramelos contienen azúcar... Los B.B. son caramelos Los diabéticos no deben comer azúcar.. Ana tiene diabetes.. ¿Debe Ana comer B.B.? • ¿Qué es lo que siempre tiene una taza? (plato, asa). • ¿Qué es lo que siempre tiene un teléfono? (número, cable). • ¿Qué es lo que siempre tiene un tren? (vagones, máquina, viajeros, vías). • ¿Qué es lo que siempre tiene un río? ( agua, cauce). • ¿Qué es lo que siempre tiene una jaula ? (pajaritos, puerta, columpios, barrotes). • ¿ Qué es lo que siempre tiene un espejo? (asa, personas, cristal, forma ovalada). Análisis lógico (antecedente y consecuente): Existe evidencia de que la manera en que los individuos utilicen el tiempo libre está fuertemente ligada con su bienestar físico y mental. La actividad en edades avanzadas favorece la organización del ritmo de vida diario y, ajustada a los roles y a la mentalidad de la persona mayor, favorece el proceso de adaptación al entorno sociocultural cambiante. La ocupación del tiempo libre, las necesidades, los intereses personales están en función de las posibilidades de interacción con el medio, resultando de ello, el proceso de aprendizaje. El medio ambiente: vivienda, hábitat, redes de apoyo, espacios de participación social, etc., deben favorecer la máxima expresividad de las capacidades de los seres humanos (Martín García, A.V. Educación y envejecimiento. k. Realice las siguientes deducciones: • ‘Cinturón’ es a ‘cuero’ como ‘falda’ es a: ‘larga’, ‘plisada’, ‘algodón’. • ‘Pluma’ es a ‘tinta’ como ‘brocha’ es a: ‘pintor’, ‘pared’, ‘pintura’. • ‘Zapato’ es a ‘cordones’ como ‘pantalones’ es a: ‘tela’, ‘cremallera’, ‘ropa’. • ‘Pensar’ es a ‘cerebro’ como ‘digestión’ es a: ‘corazón’, ‘aparato digestivo’, ‘músculos’. • ‘Castigar’ es a ‘llanto’ como ‘chiste’ es a : ‘gracioso’, ‘risa’, ‘tontería’. • ‘Caballo’ es a ‘pelo’ como ‘gallina’ es a : ‘pico’, ‘pluma’, ‘huevo’. l. Analice algunos refranes. m. Haga deducciones desde situaciones absurdas. Por ejemplo: • ¿Qué pasaría si los bebes nacieran con dientes? • ¿ Qué pasaría si las personas pudieran volar por sí mismas? • ¿ Qué pasaría si los hombres quedaran embarazados? n. Evite las acciones automáticas. Procurar hacer las cosas y memorizar de forma conciente. o. Rememore cómo se vivían las festividades en su localidad de origen y cómo
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participaba en la celebración. Así mismo, narre cómo y qué aprendió durante su infancia, etc... Después de haber practicado alguno de estos ejercicios reflexione cómo lo ha vinculado a su vida cotidiana.

Recomendaciones generales
a. b. c. d. e. f. g. h. i. j. k. Manténgase siempre con su mente activa. Prevenga y/o trate la depresión. Evite la soledad y el aislamiento. Maneje adecuadamente las situaciones estresantes y/o evítelas en lo posible. Adáptese a los eventos de la vida. Mejore su déficit auditivo y/o visual. Consuma los medicamentos por indicación médica, y si hay algún problema con su memoria comuníquelo al médico lo más pronto posible. Siempre esté motivado a mejorar su memoria, aprender y disfrutar de la vida. No “gaste” memoria inútilmente, memorice sólo aquello que realmente le interese, concentrándose en ello y en el interés que tiene para usted. Estimule todas las funciones mentales, realizando los pasatiempos que más le gusten y entretengan. Cuando no entienda o no se haya enterado de alguna información que le estén dando, pregunte abiertamente (usted tiene derecho a que le expliquen y/o le repitan las cosas). Relájese respecto a la situación de su memoria, puede tener la seguridad de que lo está haciendo bien. Memorice su plan diario de actividades según hora y fecha.

l. m.

IV. EVALUACIÓN • ¿Cómo funciona la memoria y qué factores intervienen? • ¿Cómo funciona la memoria en los adultos mayores? • ¿Cuáles son las medidas de autocuidado para mejorar y mantener la memoria adecuado en los adultos mayores? V. BIBLIOGRAFÍA
1. CALSO, J, 2001. Programa de Potenciación de Memoria. Unidad y memoria. Sevilla: Ayuntamiento de Sevilla. 2. GUERRA, M; ROBLES y V. VARGAS, et all. 1999. Guía de orientación para familiares y cuidadores del paciente con enfermedad de Alzheimer. Lima: Fundación Alzheimer Perú, pp. 3. 3. HAM, R. y P. SLOANE, 1995. Atención primaria en geriatría. Madrid: Ed. Doyma, pp. 112. 4. MINISTERIO DE ASUNTOS SOCIALES.1994. La persona mayor. Guía aplicada de evaluación psicológica. Madrid: Ed. Ministerio del Interior / Instituto Nacional Servicios Sociales (INSERSO), pp. 111-128. 5. PAPALIA, D. y S, WENDKOS. 1997. Psicología del desarrollo humano. 4ª ed. Ed. McGraw-Hill Interamericana. S:A. Sta. Fe de Bogotá. Colombia. pp. 552-552. 6. ORGANIZACIÓN PANAMERICANA DE LA SALUD / ORGANIZACIÓN MUNDIAL DE LA SALUD. 2000. Aspectos clínicos en la atención de los adultos mayores. Washington: Proyecto Regional para la Atención Primaria de Salud.

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GLOSARIO
Las definiciones que a continuación se detallan están propuestas en términos adecuados para que puedan ser asumidas por las personas adultas mayores. atrofia degeneración progresiva y pérdida de función de cualquier parte del cuerpo. actividades básicas de la vida diaria funciones básicas que las personas necesitan ser capaces de hacer para cuidarse de sí mismas, se refieren a bañarse, vestirse, ir al baño, levantarse de la cama, alimentarse y lograr la continencia urinaria. actividades instrumentales de la vida diaria hacen posible permanecer independiente en la comunidad y funcional en las tareas del hogar, realizar las compras, administrar la casa, manejar dinero, tomar medicamentos y usar la movilidad. artrosis alteración degenerativa de una articulación. anorexia pérdida del apetito. accidente cerebro vascular (ACV) oclusión o rotura de un vaso sanguíneo del cerebro. anemia estado patológico en que la concentración de hemoglobina en la sangre es inferior a lo normal correspondiente a la edad y sexo de la persona, también suele haber una disminución del número de hematíes por mm3 y del hematocrito. anticuerpo globulina trilobulada que se encuentra en la sangre y otros líquidos corporales y puede ser incitada por la presencia de un antígeno; por influencia destructora en el antígeno, estimula su formación y produce así inmunidad. agudeza visual claridad de la visión, depende del tamaño y nitidez de la imagen de la retina, la sensibilidad de los nervios y la capacidad de interpretación del cerebro. caloría unidad de calor. colostomía formación quirúrgica de una abertura, temporal o permanente, en el colon a través de la pared abdominal. colágeno componente proteico de sostén de los tejidos conjuntivo, óseo, cartilaginoso y cutáneo. caries pérdida de la estructura dental formándose cavidades, debido a la presencia de productos ácidos y la placa bacteriana; produciendo dolor, se observa el diente con ligera traslucidez, hasta café oscuro y negro, con pérdida al cabo. cardiomegalia aumento del tamaño del corazón.

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cardiomiopatía trastorno crónico que afecta al músculo cardíaco. cardiopatía dolencia o afección cardíaca. cardiopulmonar relativo al corazón y pulmones. cardiorrespiratorio relativo al funcionamiento conjunto del corazón y la respiración. delirium ilusión, falsa creencia mantenida aun en contra de pruebas contradictorias evidentes o argumentos lógicos. diabetes enfermedad caracterizada por una elevada concentración de azúcar en la sangre. diurético que favorece la excreción de orina, o bien que incrementa su producción. dísnea dificultad o esfuerzo para respirar, generalmente asociada con enfermedades graves del corazón y pulmones. disociación separación (de cosas), descomposición de una molécula (química), ruptura de la unidad anímica (psiquiatría) dispareunia dolor experimentado durante la relación sexual. dispepsia trastorno de la digestión. esfínter cualquier músculo circular que al contraerse cierra el orificio natural del cuerpo. exudación salida de liquido a través de los tejidos hacia una superficie o cavidad, generalmente como resultado de una inflamación. escorbuto enfermedad consecuente de una carencia de vitamina C (acido ascórbico); la deficiencia nutricional se caracteriza por esponjamiento y tumefacción de las encías, que se vuelven sangrantes, hemorragia y debilidad extrema. esclerosis endurecimiento de los tejidos debido a la proliferación del tejido conjuntivo, suele tener su origen en una inflamación crónica. enfermedad periodontal o de las encías es la destrucción de los tejidos que rodean la raíz del diente con reacción inflamatoria, llegando hasta la destrucción del hueso y ligamentos. La causa principal es la acumulación de placa bacteriana entre el diente y la encía. flatulencia gas intestinal expelido por el recto. fractura rotura de un hueso. gingivitis inflamación de las encías.
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grasa compuesto orgánico que origina glicerina y ácidos graso. hipertensión arterial presión arterial elevada; en adultos, se define generalmente como el exceso de 140/90mm Hg. hematoma subdural, masa localizada de sangre. hipotiroidismo, trastorno causado por una producción deficiente de la hormona tiroidea. hipertiroidismo, trastorno causado por secreción o ingestión excesiva de hormona tiroidea. herpes, enfermedad inflamatoria de la piel o mucosas caracterizada por la erupción de un conjunto de vesículas. insuficiencia cardíaca incapacidad del corazón para funcionar como una bomba, de forma eficaz de tal forma que no puede proporcionar un aporte adecuado de sangre oxigenada a los tejidos. insuficiencia renal función renal defectuosa , en especial una disminución glomerular que se manifiesta por un aumento consiguiente de los niveles de úrea y creatinina. incontinencia urinaria de esfuerzo escape de la orina al hacer ejercicio, toser, estornudar, reírse, levantar objetos pesados o realizar otros movimientos corporales que hacen presión en la vejiga. Es el tipo más común de incontinencia y casi siempre se cura. incontinencia urinaria de urgencia dificultad de retener la orina durante el tiempo suficiente para llegar al inodoro. Aunque las personas sanas pueden presentar este tipo de incontinencia, es frecuente en las personas con diabetes, accidentes cerebrovasculares, demencias, enfermedad de Parkinson , adenoma de próstata, etc. incontinencia urinaria por rebosamiento escurrimiento continuo de un poco de orina de la vejiga urinaria, que siempre está llena. En los hombres mayores, puede estar obstruido el flujo de la orina desde la vejiga. incontinencia urinaria funcional se presenta en muchas personas mayores con una regulación relativamente normal de la orina, pero que tiene dificultades para llegar al inodoro a tiempo, por artritis u otros problemas invalidantes. nictura, eliminación de orina durante la noche. mixedema, forma grave de hipotiroidismo que se presenta por deficiencia de la hormona tiroidea. melanina, pigmento pardo oscuro o negro que se encuentra en la piel, pelo y retina. mastectomía, extirpación quirúrgica de una mama.
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osteoporosis deficiencia de matriz ósea que provoca enfermedad de los huesos, se presenta generalmente en las mujeres menopáusicas obesidad acumulación excesiva de grasa en el tejido subcutáneo. peristaltismo contracción y relajación alternativa de las paredes de una estructura tubular, gracias a la cual su contenido progresa hacia adelante. Es característica del tracto intestinal, etc. Parkinson enfermedad neurológica que se caracteriza por rigidez y lentitud de los movimientos voluntarios, actitud en flexión, marcha fascinante, expresión facial rígida y temblor rítmico de los miembros. radioterapia tratamiento de una enfermedad mediante cualquier sustancia radioactiva o energía radiante. síncope pérdida breve de la conciencia. Desmayo. vitaminas denominación general de varias sustancias orgánicas esenciales para el metabolismo normal, cuya carencia en la dieta produce estadospatológicos.

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INFORME DE VALIDACIÓN DEL MANUAL AUTOCUIDADO DE LA SALUD PARA LA PERSONA ADULTA MAYOR

A. INFORMACIÓN GENERAL La encuesta se llevó a cabo en las ciudades de Lima e Iquitos, del 19 al 22 de agosto de 2002, fue aplicada a 70 profesionales de servicios de salud y sociales que atienden personas adultas mayores; 66 profesionales devolvieron debidamente llenos los protocolos, de los cuales 59 encuestas mostraron completado la información solicitada, y por tanto entraron a la validación. B. DE LA METODOLOGÍA 1. Técnica: encuesta cerrada. 2. Participantes: 70 profesionales de servicios sociales y de salud para personas adultas mayores 3. Fecha: 19 al 21 de agosto de 2002 4. Lugar: Colegio de Enfermeras de Lima, locales de los Centros de Promoción Familiar en Lima (INABIF) y en la Facultad de Enfermería de la UNAP. C. RESPONSABLES Dirección • Mg. Zoila Leitón Espinoza • Dr. Yiduv Ordóñez Romero, Médico Cirujano. • Mg. Maritza Villanueva Benites, Facultad de Enfermería Universidad Nacional de la Amazonía Peruana. Iquitos Coordinación y facilitación • Lic. en Enfermería Lindaura Liendo, del Instituto Nacional de Bienestar Familiar (INABIF) • Lic. en Trabajo Social Natalia Alvarado del Instituto Nacional de Bienestar Familiar (INABIF) • Lic. en Sociología Elia Luna del Valle. • Lic. en Enfermeria Rosario Mocarro Aguilar, presidenta de la Asociación Peruana de Enfermería en Geriatría – Gerontología D. PERFIL DE LOS ENCUESTADOS 1. El 96% está constituido por mujeres 2. Participaron en la validación 59 profesionales de las ciencias de la salud y sociales que trabajan en servicios para las personas adultas mayores, conjunto constituido por 47% de enfermeras, 20% de trabajadoras sociales, 17% de psicólogas/os,
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3% de médicos 3% de terapistas físicos y rehabilitación, 2% de nutricionistas, 2% de administradores y 2% odontólogos. 3. La experiencia de trabajo de los profesionales encuestados fue de la siguiente forma: a) menor a cinco años: 25 % b) entre 5 y 10 años: 27 % c) mayor de 10 años: 31 % De los cuales un 61% ya había tenido experiencia en el uso de material educativo para personas adultas mayores y 14% no ha usado material educativo. 4. 56% de los participantes trabajaban en servicios de salud para las personas adultas mayores y 41% en servicios sociales dedicados así mismo a ellos. E. COMPONENTES DE EFICACIA DE MATERIALES EDUCATIVOS I. COMPRENSIÓN 1. Un 97% de los encuestados identificaron y comprendieron el contenido del módulo propuesto. 2. Aproximadamente el 81% de los profesionales afirmaron positivamente que los objetivos eran claros y precisos. 3. El 85% manifestó que el contenido de los módulos era comprensible. 4. 97% estimo que las preguntas de evaluación propuestas permitían evaluar los contenidos propuestos por los módulos. II. ATRACCIÓN 1. Al 95 % de las personas consultadas les parecieron interesantes los módulos. 2. En cambio sólo el 20% señaló que alguna parte de los módulos propuestos no era de su gusto. III. ACEPTACIÓN 1. El promedio de la calificación fue 18 (donde 0 es muy malo, 10 está desaprobado, y 20 muy bueno). 2. Consideraron que el manual sería de mayor utilidad a los siguientes profesionales: médicos/as, enfermeras/os, trabajadores sociales, psicólogo/ as, terapeutas físicos, rehabilitadores, educadores/ras, odontólogos/as, nutricionistas, administradores de servicios sociales y de salud para personas adultas mayores, estudiantes y promotores. IV. INVOLUCRAMIENTO 1. El conjunto de los profesionales consideraron que los módulos estaban dirigidos a ellos en un 92 %. 2. El 97% consideraron que si los módulos son distribuidos a los profesionales que trabajan con adultos mayores serían utilizado por ellos.
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V. INDUCCIÓN A LA ACCIÓN 1. Los profesionales encuestados son de la opinión, que los módulos favorecen el autocuidado de las personas adultas mayores en un 95%. F. CONCLUSIONES 1. El manual es comprensivo, atractivo, es muy bien aceptado y calificado como muy bueno, promueve el involucramiento del participantes e induce a la acción. 2. Asimismo se han incluido las sugerencias realizadas por los participantes. Entre ellas se encuentran las siguientes: A. Se consideró colocar como 1º el módulo Proceso del Envejecimiento, que estaba como 2º, dado al contexto global de todos los módulos y el tema central al que está dirigido el manual, para luego entrar en el desarrollo de los temas concernientes al autocuidado como estrategia para un envejecimiento saludable. B. Módulo I : Proceso del Envejecimiento: se incluyó el rol de la familia ante los cambios propios del envejecimiento, y se agregó a la totalidad de los participantes en un envejecimiento saludable, en el que están implicados desde el estado la sociedad, la familia y el propio adulto mayor. C. Módulo II: Promoción de la Salud y el Autocuidado: se redujo los contenidos del adulto mayor y aprendizaje. Y se consideró a otros actores que facilitan el autocuidado a parte del adulto mayor. D. Módulo III: Autocuidado de los Sentidos: se consideró tener en cuenta los verbos en función a quien va dirigido el documento, pues el marco teorico estaba dirigido a los profesionales y las medidas de autocuidado estaban dirigidas a los adultos mayores, por lo que se consideró colocar el parrafo siguiente: “Las medidas que a continuación se detallan están propuestas en términos adecuados asumidas para que sean realizados por las personas adultas mayores.” E. Módulo IV: Autocuidado de la Piel y Anexos: En el punto de alimentación para conservar la piel se hace referencia tener “una alimentación adecuada” y ante la solicitud de que se explicara en el caso de no haber otro módulo referente a eso, se hizo una referencia al módulo de nutrición que tenía el manual, para que se dirigieran a él. F. Módulo V: Autocuidado de la Cavidad Bucal: se agregó la sugerencia de lavar los ganchos de las dentadura postiza por posible acúmulo de restos alimenticios y bacterias y que se deben lavar los dientes y dentadura postiza después de ingerir los alimentos y comida, en vez de “después de las comidas”.

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G. Módulo VI: Autocuidado Nutricional: en nutrición se incrementó la variedad de alimentos propuesta, y se corrigió algunas cantidades de los nutrientes. H. Módulo VII: Autocuidado en la Eliminación Vesical (la incontinencia urinaria y los adultos mayores) se explicaron algunas palabras técnicas. Redacción. I. Módulo VIII: Autocuidado en la Eliminación Intestinal (el estreñimiento y los adultos mayores) se explicaron algunas palabras técnicas. Redacción. J. Módulo IX: Autocuidado en el Sueño, no hubo observaciones. K. Módulo X: Autocuidado de la Sexualidad, se realizó un resumen, por estar muy denso. L. Módulo XI: Actividad Física en el Adulto Mayor, se mejoró la redacción y se dio más claridad. M. Módulo XII: Autocuidado de los Pies: no hubo observaciones. N. Módulo XIII: Caídas en los Mayores ¿Se puede evitar?, no hubo observaciones. O. Módulo XIV: El Adulto Mayor y su Autoestima, no hubo observaciones. P. Módulo XV: La Memoria y los Adultos Mayores: Se precisó que las medidas de autocuidado deberían ser adaptadas a los adultos mayores teniendo en cuenta el contexto cultural, educativo y socieconómico. 3. Otras sugerencias que no han sido tomadas en cuenta por la estructura del documento, se refieren: incluir gráficos e ilustraciones para mayor comprensión; que deberían tener objetivos generales y objetivos especificos en cada módulo; que las preguntas de la evaluación sean como pruebas objetivas; que algunas medidas se describieran paso a paso y, así mismo que se colocaran diagnósticos de enfermería.

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Autocuidado de la salud para el adulto mayor Manual de información para profesionales Se terminó de imprimir en junio de 2003 en los Talleres Gráficos de SINCO EDITORES Jr. Huaraz 453 - 449 - Breña Telefax: 433-5974 e-mail: sincoeditores@yahoo.com sinco@ec-red.com Lima - Perú

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