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JUAN MONDIOLA, ANALISIS DE LA OBRA Y DEL ENTORNO

SOCIAL

Resulta inevitable antes de comenzar a analizar el tratamiento que


Juan Mondiola a fines de los años 40 y comienzos de los 50, por una
parte; y la cumbia villera, sobre los 2000, por la otra, hacen del sujeto
femenino, preguntarse ¿Quienes somos las mujeres en la imaginación
colectiva y que lugar se nos otorga desde la palabra?

¿Cuál es la relación entre las encrucijadas históricas y las prácticas


cotidianas determinadas por los significantes del discurso imperante?

A lo largo del tiempo, las mujeres hemos sido colocadas en distintos


lugares, pero siempre desde una discriminación del género,
atravesada, como cualquier otra discriminación por la cuestión del
poder. El hombre se ha encargado de describirnos desde su propia
imagen, cualificándonos como incompletas, pecadoras y, en tanto, él,
detentaba el poder, colocadas en situación de desventajosa sumisión
a los mandatos, de quienes debieron ser nuestros compañeros de
ruta.

Los discursos sociales, definen los lugares no solo de la mujer, sino


también del hombre. Y esto lo vamos a ver claramente al analizar los
textos que nos ocupan, entre los que median 50 años y como esos
procesos subjetivos plantean y replantean en sucesión dinámica el
entramado de la relación entre los sexos.

En nuestra cultura los conceptos hombre y mujer, se organizan desde


la lógica binaria: activo - pasiva, fuerte - débil, racional - emocional.

A las mujeres, en consecuencia, se nos significó más como


acompañantes que como protagonistas, como objetos mejor que
sujetos.

Si bien hemos avanzado, adquiriendo nuevos espacios y la


equiparación aún es hipótesis, algo se quebró del orden anterior
donde las mujeres ocupábamos “naturalmente“ un lugar subalterno.
Los organizadores de sentido que regían lo femenino y lo masculino,
así como las demarcaciones de lo público y lo privado, se desdibujan.

Desde esta perspectiva, las mujeres somos definidas desde una


fantasía social, en donde convergen temores, mitos, discursos.
¿Hemos modificado en lo sustancial, nuestro posicionamiento en las
lecturas populares de mediados del siglo XX y de comienzos del XXI,
en las producciones de estas dos Argentinas tan diferentes?

JUAN MONDIOLA, ANALISIS DE LA OBRA Y DEL ENTORNO


SOCIAL

Personaje curioso Juan Mondiola, gastando lengue con monograma


justo cuando las mujeres suspiraban sin resuello por el siempre bien
trajeado Cary Grant. El chambergo requintado, el pantalón a rayitas,
el cigarrillo anatómico olvidado en la comisura de los labios. Por
debajo del lengue, seguramente, la medalla al mérito por “sobrador
de melones “ y arrastrando afanosamente un ala, que comenzaba a
desplumarse, tras las chuchis que venían entrando a la modernidad...

Mi propia prosapia de porteña me empuja a desdeñar la idea de que


el pobre Juan, con tantas carencias y contramano, haya representado
a un sector importante de los hombres que poblaban esta ciudad.
Mejor era mera caricatura de sectores que se asomaban desde las
cavernas, tentados por los nuevos sones, sin atreverse a erguirse en
toda la estatura que la posición bípeda les confería.

Protagonista de una sociedad en la que soplaban nuevos vientos,


teniendo los ojos abiertos a los cambios, Mondiola en medio del
naufragio se aferraba al palo mayor del pasado, sin atreverse a saltar
y cruzar el río.
Así seguía soñando los sueños de antaño, conseguir lo casi imposible:
el sí de las mujeres... que estaban condenadas a expresar el no.

Y en lugar de avanzar sobre los cambios que advertía y plantearse de


plano los derechos femeninos, se limitaba a soslayarlos, a lamentarse
incluso por la dificultad que representaba para “los bombones “
mantener “la decencia“; pero seguía encerrado en los parámetros
pacatos, que reprimían las expresiones más autenticas de la
sexualidad y de la ternura, volviendo obsesivo el discurso masculino y
consumidas en suspiros a las muchachas, que en el cine resolvían su
erótica.

Imagen: Tapa revista Rico Tipo

En la realidad, Juan Mondiola, era el personaje que salía de la pluma


de Miguel Bavio Esquiú, (ex jefe de la sección deportes del diario El
Mundo), que recreaba el lenguaje de la calle para la revista Rico Tipo.
Esta publicación comenzó a aparecer el 16 de noviembre de 1944,
por iniciativa de Divito, para competir con “Patoruzú“. Era una época
con muchas revistas de humor, y en Rico Tipo, de corte popular,
colaboraron nombres como Conrado Nalé Roxlo (chamico), Carlos
Warnes ( Napoleón Verdadero y César Bruto), Rodolfo Taboada,
Horacio Meyrialle, Américo Barrios, Pedro Seguí, Toño Gallo, Juan
Gálvez Elorza, Quino, Calé, entre otros.

Más allá de las intenciones que tenía Bavio Esquiú con Juan Mondiola,
permitámonos imaginar, que a la manera de los personajes de “
Niebla “ de Unamuno, este porteño de chambergo, se independizó de
la pluma de su autor. Y con vida propia, recorría las calles de Buenos
Aires, las manos en los bolsillos, relojeando a izquierda y a derecha
los bombones, churros y budines que despertaban sus apetitos
pantagruélicos, maquinando las estrategias de abordaje para lograr
hacerle la boleta a ese mueble, que según él, le indicara con la
mirada que andaba buscando guerra.

Imagen: chica Divito, que el dibujante creó hacia los 40, como
representación de la mujer ideal

Presintiendo que la breva estaba madura, iniciaba los aprontes, ponía


músculos e ideas en acción, hacia esa, que era la preocupación
central de su existencia. Nada le importaba a él el plan Marshall, ni
que recrudeciera la guerrilla vietnamita en Indochina, ni que el
cercano oriente se sacudiera con la proyectada partición de Palestina.
Le resultaban ajenos asuntos triviales como la compra de los
ferrocarriles y el debate que eso originaba, la ley de represión del
agio, o que Eva Perón fuera recibida por Pío XII. Asuntos masculinos,
como el que Oscar Galvez se alzara con el premio de las
competencias automovilísticas, que se reiniciaban después de la
guerra; o que José María Gatica se convirtiera en ídolo, le resultaban
indiferentes. Quizás, si escuchaba las noticias sobre el matrimonio de
Isabel de Inglaterra, pensando en esa inalcanzable chuchi, o el
anuncio de la gran asamblea femenina, donde se acordarían los
derechos políticos de la mujer...

Cuantas terneras para calzarle los puntos... - pensaría nuestro héroe


En fin... Así era él... Y podía ser así, porque no tenía ocupación útil.
Nada de preocupaciones laborales, ni de esas rutinas que aquejaban
a los otros ñatos, a esos melones a los que adoctrinaba.

Cuando los medievalistas trataban de entender como pudieron


producirse la institución y desenvolvimiento de las “ cortes de amor “,
en una época en que las mujeres ocupaban un lugar subalterno,
donde los derechos del marido eran indiscutibles, donde el
cristianismo estaba tan arraigado; una de las respuestas, fue que con
menos preocupaciones guerreras había tiempo disponible... Y para
ocuparse obsesivamente del amor hace falta tiempo y ocio y sobre
todo no tener preocupaciones en cuanto a la vida material. Nuestro
personaje, sin ser un caballero galante, contaba con esos privilegios
netamente aristocráticos.

Habíamos quedado en que atisbaba ñatas, minas, quesitos,


monumentos, potranquitas, muebles o pardas, para obtener esos “
mimos “, que como hemos visto eran su razón existencial. Ahora,
¿Qué mujer era aquella a la que con tanta insistencia Juan quería
acercarle la chata?

El erotismo y la vida sentimental se canalizaban también en la


literatura, la novela y “el consultorio sentimental“ de las revistas,
dirigido al público femenino y estímulo auditivo de la radio arrobaba a
las chicas.

Pesaba el doble discurso...

Es interesante citar parte de una disertación dada por Monseñor De


Andrea, el 10 de julio de 1949, en el cual, junto a conceptos muy
modernos vertidos sobre vivienda, cooperativismo, consumo,
denunciaba el proceder de una sociedad muy propensa a arrojar la
primera piedra. “Hay en nuestra sociedad, un sector que es el más
desamparado y a la vez el más digno de ser protegido: El de las
mujeres solas que no se resignan a ser una carga para cualquiera que
sea; que se sienten capaces de trabajar para bastarse por si solas en
la lucha por la conservación de su existencia y por la defensa de su
honra” (...) “el mundo suele incurrir en contradicciones sangrientas.
Tiende lazos y brinda seducciones, y si alguna vez la incauta cae, la
castiga con su excomunión y la estigmatiza con la ignominia.
Nosotros queremos no solo preservarlas de todos los peligros físicos y
morales, sino además volverle llevadera su soledad y venturosa su
existencia.“

Antes de seguir tratando de comprender las razones de las


adolescentes actitudes de Mondiola, me gustaría que una de aquellas
señoritas, a la que él podría haber echado el ojo, nos describiera
como eran esas muchachas, desde la mirada subjetiva de las
perseguidas.

Lo tiene bien cuidado al marido! (...) Las mujeres eran las


responsables del aspecto de los varones de la casa (...) Ellas lavaban-
a mano, en fuentones o piletas – ellas planchaban con almidón o agua
de arroz, ellas cosían y zurcían. En todas las casas había unos
grandes costureros de mimbre (...) nada se desechaba (...) Tenían
mucho, mucho trabajo, pero eso era algo admitido, tácito, tanto que
las hermanitas solían planchar la ropa de sus hermanos varones
cuando iban al trabajo o al baile. No se quejaban. La división del
trabajo era rigurosa y las que perdían eran ellas (...) “.

“De los últimos años del 40 hay algo que tengo muy claro porque
proviene del aprendizaje interesado de lo femenino (...) La imagen de
la mujer, qué era una mujer, como debía comportarse, qué se
esperaba de ella (...) Con prescindencia de lo que hubiera adentro, las
mujeres eran paquetes muy bien envueltos. Todo estaba dirigido a
marcar las diferencias con el otro sexo, y a seducir mediante trucos y
artificios que excitaban los sentidos. Los perfumes eran fuertes y
cálidos, Avant la fete, los españoles de Myrurgia y los más plebeyos,
gotas de amor o Nantes 18. El pelo se arreglaba en complicados
jopos, rodetes armados con relleno de crin, horquillas, brillantinas y
lacas. Tengo en la nariz, todavía, el olor a ácidos y pelo chamuscado
de las peluquerías cuando se hacían permanentes croquignol (...) Se
decía peinarse a la Dolores del Río (con un doble rodete en la nuca), a
la Dorothy Lamour (con uno solo) (...). En el maquillaje también influía
el cine. Por ejemplo, las chicas se dibujaban unas finas líneas oscuras
en la base de las pestañas – ahora es muy corriente – como María
Felix y se pintaban los labios fuera de los bordes, borrando las
comisuras como Joan Crowford. (... ) Desde los tacos aguja o las
altísimas plataformas hasta los cueros charolados de colores
brillantes, los zapatos –y bolsos– transparentes, las medias con raya o
espiguillas; desde los jopos en cuyo interior brotaban rulos o
plumeritos de flores hasta los tocados y velillos en la cabeza, toda la
moda exageraba hasta la caricatura lo diferencial femenino. Los
corpiños eran grandes, algunos con estómago, para aplanarlo. Se
usaban bombachas elásticas o cinturettes, tanto escondidos como
prenda de interior, como afuera a modo de cintos, comprados en la
casa de ropa para danzas de la zona del teatro Cervantes.(...) Hubo
corpiños armados, duros como corazas, otros que confeccionaban a
medida las corseteras, unos que se inflaban con una cánula y rellenos
espontáneos que solían aparecer en accidentes jocosos. Las polleras
eran muy anchas, para acentuar la cintura, que era uno de los puntos
centrales de mira, o muy angostas, tanto que obligaban a caminar
cruzando las rodillas. Además de ser angostas, se les hacía costura
atrás y se les daba un cavado especial, que marcaba la línea del
trasero. El modo de caminar, los tacos altos, las medias, de todo eran
conscientes las mujeres, de todo intuían un cierto poder, algo que
hasta la más fea sabía poner a su servicio. (... ) En las chicas jóvenes
se valoraba la timidez, cierta o simulada. Escuchar a los hombres,
asentir, no polemizar nunca con ellos, garantizaba ser aceptada,
apreciada, amada.

CUMBIA VILLERA: ANÁLISIS DE LA OBRA Y DEL ENTORNO SOCIAL

Luego puestos en la tarea de desenmarañar ese barullo de palabras,


se comienzan a advertir aciertos dentro de la puerilidad. Solo cabe
posicionarse en el lugar del psicólogo social, para entenderlas
adecuadamente. Ubicarse en el discurso del desciframiento de los
efectos de la discriminación, que es a mi parecer la perspectiva más
favorable para abordarla.

DISCRIMINADO

Su suerte ya estaba escrita desde el momento en que nació.


Hijo de padres villeros, con la cumbia se crió y ahora
que está más grande y al baile
quiere colar.
El rati con bronca grita: Negro villa, vos no entrás.
Todos se hacen los giles, te dejan siempre tirado,
que por ser negro villero, el estaba
condenado.
(con sentimiento villero, esto es yerba brava)
En el trabajo tampoco pega, de todos lados él rebotó,
le buscan todos los peros,
cansado el negro ya se rindió.
La sociedad no le dio salida y el mal camino él encaró.
En una noche pesada, la muerte se lo llevó.

2- Recordemos que la identidad se estructura entre el nombre, el


cuerpo, el rol laboral, y el arraigo habitacional. Pensemos entonces,
que el individuo que ve amenazado su ámbito y que tampoco puede
insertarse en el mercado laboral, sufre una quiebra psicológica, que lo
empuja a formas, cada vez más profundas de desintegración o de
violencia. Por otra parte vive en la villa, hacinado y en permanente
riesgo. Las características físicas de la casilla, condicionan el
sentimiento de catástrofe, porque son fácilmente destructibles por,
incendio, desalojo, etc., en los cuales al perderse las pertenencias, se
pierden también las partes del yo, proyectadas en esos objetos de
uso personal. Tomemos como ejemplo:

EL FUERTE

Me quieren correr, nos quieren borrar,


nos tiran el rancho y el tuyo también, dicen
Que mi barrio está lleno de hampones,
que sólo es un fuerte de drogas y ladrones.
En sólo una hora se llenó de botones
para tirarlo abajo y levantar mansiones.
Porque somos marginados en pelotas nos dejaron.
Y ahora tirado estoy, donde vamos a parar.
Quemen gomas en la calle que mi fuerte hay que salvar.
Y ahora tirado estoy debajo de un puente voy
Porque somos marginados en pelotas nos dejaron
Quemen gomas en las calles que mi fuerte hay que salvar.

3 – La villa por su misma precariedad condiciona la existencia, de las


puertas hacia fuera. Esto facilita una integración muy especial con los
demás. La calle se convierte en un espacio sustancialmente
compartido, no hay hábitos de privacidad (esos que circulan entre
nosotros, los que estamos de este lado de la cuestión). En la villa no
hay cosas ocultas, se puede hablar de una intimidad compartida. La
participación comunitaria es grande y en las fiestas populares todos
se integran porque esto está relacionado con los viejos rituales de
celebración de la tierra, del interior de nuestro país, que han sido
olvidado como tales, por desgracia, pero emergen como
prefiguraciones inconscientes.

CANCION DEL YUTA

Hoy es un día especial porque el monito a la villa llegó.


Dos años guardado estuvo y al fin la yuta hoy lo largó.
Salió corriendo a ver a su madre que entre
risas y llanto lo recibió.
También los vagos contentos estaban y
esta noche el baile se armó.
Yuta, compadre por fin hoy lo soltaste.

SONIDO VILLERO

(esta es la murga de la villa)


Salgamos a la calle en cuero y zapatillas
La murga se prepara para alegrar la villa
Vienen llegando bombos y mangueras
Para que baile toda la villa entera.
(la villa, la villa)
Suenan los bombos de los pibes villeros.
Somos del barrio, somos murgueros.

4- Hubo un momento, en que el recuerdo de la “ querencia “ de


quienes fueron los primeros inmigrantes, fue el organizador del
tiempo y éste aparecería en las músicas del interior: zambas,
chamamés. Ahora, en la segunda y tercera generación se produjo la
fractura cultural. Los hijos se pasaron de bando y a veces fueron
observados como traidores, por quienes seguían adhiriendo a la
cultura de origen. Estos jóvenes llevaron otro lenguaje a la villa,
cambiaron el esquema y ritmo corporal para adecuarlos a la cultura
urbano-tecnológica y con ello la aceptación el rock, beat, etc. El joven
de la villa repite la discriminación que ha sufrido por parte sus
mayores, cuando denuncia como traidor al que deja la villa, al que
progresa, al que se abre de los códigos establecidos en ese ámbito.

SOS UNA CARETA

Te gustan los pibes de mucha plata,


a pesar de que vos sos una barata,
Sé que no te gusto porque ando en la joda y
porque no uso ropa de moda.
No sé que te pasa porqué olvidaste al humilde
barrio en que te criaste.
Te comprás la ropa corte careta, vos te hacés
la cheta y no te cree nadie.
No sé porque el dinero te cambió
No sé porque sí sos igual que yo.
Porque vos sos una careta, mejor
andá lavate bien, las te lo digo
Que sos una careta, si siempre
fuiste una rata igual que yo.
Guachín, guachín, guachin...
No es por lo que tanto yo te amaba y
vos todos los pibes te transabas.
Sé que por ser pobre me despreciaste y
hoy mirá que sola te quedaste.
Me acuerdo de chicos íbamos a jugar,
juntos cirujeabamos en el basural
Cuando íbamos juntos al almacén
a pedir fiado para comer.
No sé porque el dinero te cambió,
no sé porque si sos igual que yo
5– Hay una diferencia, en la percepción del ciclo vital. El niño de la
villa,es impelido a obtener sus recursos y las experiencias
traumáticas que se van cosechando lo marcan como un adulto herido.
La maternidad adolescente, es moneda corriente, quizás como
consecuencia de la promiscuidad... Se dice en ese ambiente “
aprende la vida “, cuando en realidad pierde esos elementos de juego
y protección, que dan garantía de equilibrio a las siguientes etapas de
la vida.

LA NAVIDAD DEL PIBE

Por la villa va el pibe aquel, sus padres


lo abandonaron, que destino cruel, apenas era
un bebé, el mira al pasar que pibes como él
reciben abrazos, regalos, también.
Todos los demás tienen lo que alguna vez
soñó y no pudo tener.
Triste navidad la del pibe aquel que solo
se conforma con algo pa comer.
Triste navidad la que vive él, sin padres,
y en la calle, sin nadie a quien querer.

LOS CHICOS DEL ANDEN

Sentados en el andén, esperan el último tren.


Ellos saben que al volver algo tienen que traer.
Alguno va por vagón diciendo en cada estación
Somos 12 con mamá y en camino hay uno más.
Se sube al tren, se ganan la vida, otros comen el pan,
ellos comen las migas.

6- Si analizamos lo sentimental-emocional, vamos a ir perfilando los


elementos para abordar el tema de la percepción de la mujer en esta
producción.
La estructuración del placer, está dada por la obtención de la
satisfacción inmediata: comida, sexo, alcohol, objeto personal que
cause admiración.

EL VAGO

Loco bandido a mí me llaman porque siempre


ando en la gilada,
No trabajo ni hago nada, porque mis chicas
a mi me bancan.
Tengo un hobby que es la vagancia, de tanto en tanto
Yo voy en cana solo quiero escuchar cumbianba,
Que toda la vagancia quiere bailarla.
Vamos, vamos todos con las palmas que es lo único
Que no se garpa, tomate algo dejá las malas
Que ya llega el fin de semana.

En un contexto con tantas frustraciones vitales, solo lo que una vez


conseguido se goza de inmediato es seguro. Cualquier idea de placer
ligado al futuro es incierta. El placer directo, concreto, corporal es lo
posible y dentro de éste, la borrachera tiene además la ventaja de
permitir la evasión y combatir la tristeza.

MARIA ROSA

Ay, como se mueve María Rosa con su baile


te provoca, está esperando que le pagues
una copa.
Ella es una chica así de fácil es de bombachita floja.
Si al hotel no la llevás no sabés como se enoja,
Bombacha floja es María Rosa
Bombacha floja como se goza
Ella se entrega y no le importa.
Así de fácil es María Rosa

b) el grupo familiar se caracteriza por la inestabilidad. Desmembrada,


la familia tipo está compuesta generalmente por una madre con
muchos hijos, una figura de padre ausente, que va cambiando en
tanto la madre va rehaciendo sucesivas parejas. La madre y el niño
permanecen muy unidos hasta que el chico llega a la edad de obtener
algún recurso; momento en el cual comienza el proceso de
alejamiento para “ hacer su vida “. La figura materna está asimilada a
la mujer abnegada que trabaja para sostener a su prole, a la que
defiende. La figura paterna, mayormente, aparece unida al alcohol y
la violencia.

CUMBIA DEL SONIDERO

Esta es la cumbia del sonidero


Para que la bailen todos los villeros
Me crié adentro de un rancho,
Entre humo, coca y borrachos.
Sonidero, le gusta nuestra cumbia a los villeros.

<!--[endifel grupo familiar se caracteriza por la inestabilidad.


Desmembrada, la familia tipo está compuesta generalmente por una
madre con muchos hijos, una figura de padre ausente, que va
cambiando en tanto la madre va rehaciendo sucesivas parejas. La
madre y el niño permanecen muy unidos hasta que el chico llega a la
edad de obtener algún recurso; momento en el cual comienza el
proceso de alejamiento para &#8220; hacer su vida &#8220;. La
figura materna está asimilada a la mujer abnegada que trabaja para
sostener a su prole, a la que defiende. La figura paterna,
mayormente, aparece unida al alcohol y la violencia. CUMBIA DEL
SONIDERO Esta es la cumbia del sonideroPara que la bailen todos los
villerosMe crié adentro de un rancho,Entre humo, coca y
borrachos.Sonidero, le gusta nuestra cumbia a los villeros. 7)
Percepción de los valores. Se valora lo personal, aquello relacionado
con las formas machistas, que apelan a la consigna de “no dejarse
humillar“.

EL REMISERO

Yo no soy un ganador, soy un pobre remisero,


Cuando él se va a laburar en su amargo patrullero,
Si no me tira las llaves su amada yo colo por la ventana
De campana me hace el canario, por si viene el comisario.
el se va a patrullar a su mujer, yo la hago gritar.
Como grita tu mujer, cornudo policía
Mientras que vos patrullás, ella grita todo el día.

8 - Se ha perdido en el tiempo un valor central para esta cultura: “ La


lealtad “; que era una pauta altamente valorada y cuya violación
conllevaba una forma de marginación interna. Ahora vemos en las
letras un alarde sobrador acerca de la traición.

ME GUSTA TU MUJER

Yo quiero bailar con tu morena,


Yo quiero bailar con tu mujer,
Yo quiero agarrarla de mil maneras,
Yo quiero comerme a tu mujer.
Un par de besitos le pegué
Y me enamoré
Pero al saber que era tu mujer
No supe que hacer.
Un par de besitos le pegué
Y me enamoré
Pero al saber que era tu mujer
La llevé a un hotel.

9 - No existen criterios de discriminación hacia abajo, sino hacia los


grupos que detentan status. Hay una denuncia de aquello que se
desea en el otro, es perecedero. Que el villero no lo posee, pero el
que lo detenta puede perderlo. Esos bienes son emblemas de poder
en una sociedad en la que se pregona que la gente vale por lo que
tiene materialmente. Entonces cuando el que poseía esos blasones
cae en desgracia se hace mofa. La lectura entre líneas sería: “ ahora
no tenés aquello que yo deseaba: droga de fácil acceso, vida cómoda
sin trabajo, un lugar donde tener encuentros íntimos con las mujeres,
no pagar por sexo.

COMBATE

Hubo un combate, con gente concheta,


Ya le habíamos dicho ( gilas ) que con nosotras no se metan,
Fuera concheta.Todas maquilladas, se hacen las buenitas
Y son las peores
Siempre nos deliran y les dimos masa,
Les dimos pa que tengan
Las rompimos todas, porque son conchetas

10 -Se trata de gente con fuertes componentes depresivos. No hay


una tristeza demostrativa, sino una concepción fatalista del mundo

DISCRIMINADO

Su suerte ya estaba echada desde el momento en que nació.


Hijo de padres villeros, con la cumbia se crió y ahora
que está más grande y al baile
Quiere colar.
El rati con bronca grita: Negro villa, vos no entrás.
Todos se hacen los giles, te dejan siempre tirado,
que por ser negro villero, él estaba
condenado.
(con sentimiento villero, esto es yerba brava)
En el trabajo tampoco pega, de todos lados él rebotó,
le buscan todos los peros,
cansado el negro ya se rindió.
La sociedad no le dio salida y el mal camino él encaró.
En una noche pesada, la muerte se lo llevó.

11- Conocen su inseguridad en lo social, pero en el terreno del


enfrentamiento confían en si mismos, depositándo en ello la
identidad. El grado de violencia que convive en la cultura de la
discriminación, está estructurada de acuerdo a un orden piramidal. El
hombre hacia la mujer, ésta hacia los niños, el hermano mayor al más
pequeño, etc.

12- Sin proyecto de futuro, sin posibilidades laborales para ascender o


al menos para ocupar el tiempo ocioso, la droga es un anestésico del
dolor y una preparación al incremento de la violencia. Se da así un
mecanismo de retroalimentación, del que no se vislumbra la salida.

SOLO ASPIRINA

Hoy que tengo el corazón partido en mil pedazos


Te robaste a mi amor, te marchaste de mi lado
Hoy para poderte recordar
Que me hace flashear que te tengo en mis brazos
Y en esta esquina sólo me queda por tomar aspirinas
Que sólo me queda por tomar aspirinas
Para olvidar a mi amor me deliro en el faso
Que me hace alucinar que te tengo en mis brazos.

13- La mujer solo interviene como un objeto, casi a nivel


masturbatorio, es decir como un sexo sin vinculo afectivo. Pese a que
en algunas letras se le habla con palabras de amor, intercaladas con
insultos.

MARIA ROSA

Ay, como se mueve María Rosa con su baile te provoca,


está esperando que le pagues
una copa.
Ella es una chica así de fácil es de bombachita floja.
Si al hotel no la llevás no sabés como se enoja,
Bombacha floja es María Rosa
Bombacha floja como se goza
Ella se entrega y no le importa.
Así de fácil es María Rosa.

PALABRAS USADAS POR LA CUMBIA VILLERA PARA


REFERIRSE A LA MUJER

Alguna (1), Amada (1), Barata (1), Careta (2), Concheta (4) ,Cheta (1),
Chicas (5)Dama (1), Gila (1), Guacha (1), Hija (1), Ligera (1) , Madre
(4), Mamá (4),Mi amor (1), Minas (6) , Morena (1), Mujer (16), Mulata
(1), Novia (1), Pendeja (1)Piba (9), Puta (1), Vida mía (2), Vieja (7),
Vieja , en el sentido familiar de mamá (4), Villera (1)
Se han usado 27 sinónimos para el concepto “mujer"

PALABRAS USADAS PARA DENOMINAR A LA MUJER EN AMBOS LIBROS


DE JUAN MONDIOLA
Achura (1) , Albóndiga (1), Ángeles ( 4 ), Aprendiza (1), Bagayo (2),
Bandida (1)Beyesa (1), Bocato (2), Boletita (1), Bomboncito (2), Breva
(8), Budín (29), Buscapié (1), Candidata (2), Ciudadana (1), Comadre
(1), Criatura (5),Chancleta (1), Chicas (2), Chuchi (12), Churro (39),
Dama (11), Francesón (1)Inocentes (1), Jovata (1), Las de corpiño (1),
Loca (2), Madama (1), Madera (2)Máquina (3), Matrona (1),
Mercadería (1), Menor (5), Mina (85), Monumento (1)Morena (2), Moza
(1), Muchacha (1), Mueble (13), Mujer (81), Nena (5), Negra (1)Niña
(1), Ñata (18), Paponia (1), Parda (12), Patrona (2), Pera (1), Peor es
nada (3), Percanta (1), Pobrecita (7), Potranca (3), Poyera (2),
Programa (1), Queso (1)Señora (6), Señorita (16), Separada (1),
Ternera (32), Veterana (1), Victima (1)Vieja (1)
Se han usado en ambos libros 62 sinónimos para el concepto “mujer“

PALABRAS USADAS PARA DENOMINAR A LA MUJER EN EL LIBRO“ LAS


ANDANZAS DE JUAN MONDIOLA “

Achura (1), Albondiga (1), Ángeles(4), Bagayo (1), Bandida (1),


Beyesa (1)Boletita (1), Bomboncito(2), Breva(6), Budín (18),
Candidata (1), Comadre (1)Criatura (3), Chancleta (1), Chuchi (7),
Churro (28), Dama (5), Las de corpiño (1)Loca (2), Madama (1),
Madera (1), Máquina (3), Menor (5), Mercadería (1),Mina (63),
Monumento (1), Mueble (11), Mujer (58), Nena (1), Ñata (14),Paponia
(1),Parda (6), Peor es nada (1), Pera (1), Percanta (1), Pobrecita (5),
Potranquita (2), Poyera (1), Programa (1), Queso (1), Señora (2),
Señorita (8), Ternera (16)
Se han usado 43 sinónimos para el concepto “ mujer “.

PALABRAS USADAS PARA DENOMINAR A LA MUJER EN EL LIBRO“JUAN


MONDIOLA“

Aprendiza (1), Bagayo (1), Bocato (2), Breva (2), Budín (11), Buscapie
(1)Candidata (1), Ciudadana (1), Criatura (2), Chicas (2), Chuchi (5),
Churro (11)Dama (6), Inocente (1), Jovata (1), Madera (1), Matrona
(1), Mina (22)Morena (2), Moza (1), Muchacha (1), Mueble (2), Mujer
(23), Negra (1), Nena (4)Niña (1), Ñata (4), Parda (6), Patrona (2),
Peor es nada (2), Pobrecita (2)Potranca (2), Poyera (1), Señora (4),
Señorita (8), Separada (1),Ternera (16)Veterana (1), Victima (1), Vieja
(1)
Se ha usado 40 sinónimos para el concepto “ mujer “

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Las palabras construyen el mundo en que vivimos y ordenan las


relaciones entre los sectores y actores de esas realidades, dando
cuenta de los mitos, las fantasías, los deseos colectivos. La mujer,
como ya hemos dicho, o el lugar en que se la coloca también queda
determinada por la terminología.
Puestos a comparar, vemos que ese lugar poco ha variado, porque en
ambas producciones es un objeto. Poco importa que Mondiola alabe
sus atributos y la cumbia villera, los soslaye. Lo es en tanto es
nombrada como un elemento en el cual satisfacer deseos sociales de
virilidad y necesidades fisiológicas sexuales. Lejos está el amor en
ambos casos... Esa mujer que se delimita, es apropiable, botín, rehén,
coleccionable y desechable cuando llega la ocasión, sin tomar en
cuenta qué de ella ha quedado jugado en esa relación. Nada de la
psicología femenina es considerado.
En lo que hace al léxico, difícil es la comparación, porque los sectores
que se involucran, pertenecen a distintos rangos culturales, aunque
ambos sean populares. El habla de Mondiola estaba generalizada
entre la clase media porteña, mientras que el lenguaje de la cumbia
villera, es el de un subgrupo en la composición de los hablantes de
Buenos Aires.
Es interesante observar el sistema de préstamos entre los lenguajes
de los distintos grupos que conviven en este territorio capitalino y del
gran Buenos Aires. La cumbia villera se nutre obviamente del
castellano, del lunfardo, crea sus propios términos a los que adosa
una particular carga afectiva y agrega también, palabras y el tuteo de
extramuros. El tiempo dirá si de éste hablar algunos vocablos serán
incorporados efectivamente por el resto de la sociedad.
Volviendo a la cuestión del léxico, que se mantiene o cae en desuso,
vemos como algunas palabras siguen siendo actuales, desde la época
de Mondiola (aunque eran ya muy antiguas, cuando él las toma),
tanto en el hablar de la media porteña, como en el de la cumbia
villera en particular. Tales son los casos de “ mina “, “ piba “.
Si la comparación la hacemos entre los dos libros de Mondiola, la
cuestión se torna más interesante. Porque allí se observa como la
lengua es algo vivo, dinámico, que en el lapso de pocos años,
descarta e incorpora nuevos términos.
Por ejemplo, en el caso de las locuciones gastronómicas convertidos
en calificativos, la variedad disminuye, se mantienen los
tradicionales, churro, budín, breva y aparece: bocato.
Los calificativos como potranca, ternera, se mantienen.
Desaparecen definiciones por ropas, como “las de corpiño, poyera,
chancleta”.
En cuanto a las nominaciones desde la postura de hombre dominante
que ve en la mujer un objeto a preparar, se mantienen: madera,
pobrecita, criatura; desaparecen: boletita y programa; aparecen:
aprendiza, víctima, inocente.
Elogios como: ángeles, beyesa, desaparecen. Es interesante aquí
extrapolar, como los signos de admiración hacia los atributos
femeninos, están ausentes en la cumbia villera, salvo en un caso,
donde la alabanza al cuerpo femenino, la hace, paradójicamente, una
mujer, ( La Piba )...
Se refuerzan opiniones a través de expresiones irónicas como “ ilustre
anciana”, “ respetable señora “, señorita que es la muerte “,
mercadería seleccionada”, señoritas dadas a la garufa “.
Las denominaciones, usadas por Mondiola, pueden dividirse en una
serie de grupos, como por ejemplo:
Calificativos, que apelan a alimentos: Achura, paponia, albóndiga,
breva, bombón, queso, pera, budin, churro, bocato. Vemos que estas
palabras hacen referencia a ingestas apetitosas: postres, dulces,
frutas jugosas con claras simbologías sexuales o alimentos
suculentos, populares, pero sabrosos para el paladar argentino.
Veamos algunas de ellas:
Paponia. no solo refiere a la papa, alimento esencial para los chicos y
que remite a la mujer estructurante ( la madre ). Paponia, desde éste
lugar, estaría hablando de un desplazamiento desde una satisfacción
arcaica de la personalidad, a la mujer que se supone sería subrogado
materno, en cuanto dadora de satisfacción. Pero además paponia, es
cosa óptima, ganga, negocio fácil, evento favorable. Esa era,
justamente, la meta de Mondiola: tender las redes a una mujer que
fuera condescendiente y fácil.
Churro: según la definición es corrupción de “ churrasco “ que
termina convertido en la fritura dulce. Recordemos también que
churrasca era un calificativo muy usado para la mujer argentina.
Por otro lado estas palabras están involucradas con el mecanismo
psicológico de la introyección. A lo largo de la historia y como
elemento constitutivo de los mitos, hemos visto como el hombre ha
intentado apoderarse de los dones de otro, ingiriéndole. Recordemos
a modo de ejemplo a Zeus comiéndose a su primera esposa Metis,
para apoderarse de su astucia. Entre los pueblos antropófagos, comer
al enemigo es adueñarse del valor que éste tenía en vida.
Justamente la introyección consiste en un mecanismo psíquico por el
cual se adopta como propio lo que es del otro y tiene su expresión en
la incorporación oral, como “ quiero comérmelo “ (quiero introducirlo
en mi), me lo comería a besos, etc...
Hay una serie de términos, que Mondiola usa para referirse el género
femenino, tal es el caso de: dama, mujer, comadre, señora, moza,
muchacha, chancleta, chica, peor es nada, señorita, ciudadana,
chuchi, etc. En ciertas ocasiones: dama, señorita, cobran un carácter
de burla, de definir por lo contrario.
Analicemos algunas de estas palabras
Mina. es la más usada. Del lunfardo: mujer. Proviene del italiano
jergal “mina “.
Chancleta. del lenguaje general, mujer, en general recién nacida.
Alude a la chinela sin talón o zapato con el talón doblado, que usaban
especialmente las mujeres.
Chuchi. Del lenguaje popular, refiere a muchacha cursi.
Madama. Proviene de la vida airada. Aludía a la regente del
prostíbulo. En este caso toma un sentido irónico, de categorizar como
dama a quien no lo es.
Percanta: Refiere a la mujer considerada desde el punto de vista
amatorio, proviene probablemente del percal, que era una tela de
algodón muy usada por las mujeres.
También hay denominaciones con sustantivos que definen animales
Ternera. Se puede interpretar desde dos ángulos. O bien por la
asociación auditiva con tierna, ( ternura ) . También como referencia
a la carne joven. De todos modos en cualquiera de sus dos
acepciones, es difícil aislarla de un signo despectivo. La literatura ha
demostrado las complicaciones que conlleva aludir a la mujer como
vacuno. El ejemplo más cercano lo tenemos en nuestro Martín Fierro.
Potranca. Parece remitir a la juventud y belleza de ese animal. Por
otro lado, podría referir también a la necesidad de domesticar, de
domar, de templar al gusto de quien ejerce el dominio. Esta idea, bien
machista, es verbalizada por el propio Mondiola en uno de sus
cuentos, donde sostiene que la mujer debe ser “ enseñada “.
Hay apelativos por cualidades físicas. Como parda, negra, morena. En
el imaginario social de Buenos Aires, nosotros éramos europeos
transplantados. Nuestra sociedad era mayoritariamente de piel
blanca, cabellos y ojos claros. Condición que se observa muy bien,
cuando uno accede a los registros policiales de las primeras décadas
del siglo. Para los tiempos de Mondiola, esto se había modificado. Ya
habían ingresado los grupos del interior que buscaban aquí una salida
laboral. Así aparecen estas pardas, que en una sociedad de rubias,
porque natura se los había dado o porque Salamanca se los había
prestado, podrían haber sido, las chicas de cabellos oscuros, como
sostienen algunos porteños que vivieron en esos tiempos y no las
muchachas morenas.
Otras denominaciones.
Ñata. es un americanismo que hace referencia a una nariz
particularmente roma . Aquí cobra un sentido afectivo, de aprecio, de
cercanía.
Bagayo. En lunfardo, mujer desgarbada. Aplicado aquí a mujeres feas.
Jovata. En el lenguaje popular, mujer vieja.
Madera. Por generaciones se teorizó la inferioridad femenina como
algo natural, convirtiéndola en algo por fuera de sí misma. La mujer
iniciaba su vida, recibiendo adiestramiento por parte de sus padres
para la obediencia, al ser colocada en un rol pasivo, terminaba
aceptando ser dirigida por la autoridad del hombre. En ese orden la
mujer pasa a ser objeto en lugar de sujeto, esto le permite al hombre
imaginar, que puede moldearla a su gusto y placer.
Mercadería. Desde el comienzo de los tiempos la mujer ha sido valor
de intercambio. Y la reminiscencia ha perdurado en el lenguaje.
Qué palabras podemos desmenuzar de la cumbia villera :
Guacha. Viene del quechúa: wácha. Significa huérfano. Toma el
sentido de hijo bastardo. En el lenguaje de la cumbia villera, refiere a
la persona joven, de manera despectiva.
Barata. Lenguaje de la cumbia villera. Prostituta de poco precio.
Cheta. Del lenguaje popular: joven que tiene o simula tener gran
capacidad de consumo y alardea de muy moderno y desprejuiciado.
Careta. En la lengua popular desfachatado. Para la cumbia villera:
persona que no se droga, dicho por los que si lo hacen; persona que
simula gran capacidad de consumo concurriendo a lugares caros.
Piba. Término del lunfardo, viene del genovés ”pivetto “: niño y éste
del italiano jergal: “pivello “: niño. Hace referencia al niño, al
adolescente, al joven.
Concheta. Joven que merodea el mundo de la droga, es voz de la
jerga de los drogadictos, difundida en la década del 70 y para la
cumbia villera, es el joven, que pertenece a clase media alta, que con
sus usos y consumos trata de mimetizarse con la aristocracia.
Pendeja. Popularmente : púber. Para la cumbia villera, niño, jovencito.
Gila. Del lunfardo: tonto. Lo mismo para la cumbia villera.

REFLEXION FINAL

Ni los textos de Mondiola, ni las letras de la cumbia villera,


representan desde el punto de vista de la creación, nada
trascendente. Sin embargo hay algo interesante para permitirse una
reflexión. Mientras los cuentos de Juan se inscriben en el imaginario
masculino de su tiempo, el imaginario de la ascendente clase media
de los 40; las letras de la cumbia villera, se manifiestan casi como
una contracultura. Una subcultura que aparece como oposición
necesaria, en última instancia, a la cultura establecida.
Cultura implica, lenguaje, sistemas valorativos, sistemas simbólicos,
costumbres, formas compartidas de pensar el mundo, hábitos de
consumo, códigos que rigen el comportamiento cotidiano, que
imponen características a las diferentes producciones de un pueblo.
Pero, en un pueblo, no hay una sola cultura. Hay una dominante,
compartida por la mayoría de la población y subculturas. Yo creo que
la cumbia villera no encarna una subcultura, sino que emergiendo de
la subcultura villera se establece como una contracultura.
Años atrás se hablaba de la cultura de masas como de aquella
diseñada para el consumo, que contaba para su difusión, un aliado
invalorable: los medios de comunicación. Ellos transmitían mensajes
verbales, imágenes, acciones, conductas, modelos corporales, tipos
de belleza física, formas prestigiadas para imitar; mientras las
subculturas no se comercializaban, eran populares, usadas por los
participantes de ese grupo, y escapaba de la categoría de “
mercancia “.
La cumbia villera, viene a demostrar, la falacia de esa dicotomía. Una
subcultura, nacida de la marginación y de una cosmovisión que
quiebra los moldes mayoritariamente compartidos de entender el
mundo, adquiere un lugar en los medios de comunicación y se
constituye en una cultura de oposición, yo diría de provocación.
Desde allí, difunden otros hábitos, opiniones, códigos culturales,
ideológicos, otros modelos de identificación y también una cultura
mercantilizada, que penetra en el mundo que nada tiene que ver con
sus orígenes. Claro que no se trata de un episodio ingenuo y que por
atrás de este tema, se mueven intereses comerciales e ideológicos
que permiten el ascenso o no, de determinadas producciones.
Dentro de la absoluta pobreza literaria de sus letras, aparece algo
importante: la denuncia a una situación de dolor social. Una
preocupación por la realidad, que Mondiola ni rozó, ni describió. Si
nos centramos en la dialéctica hegeliana del amo y del esclavo, los
integrantes de la cumbia villera, o sus adeptos, se encontrarían en
situación de superar sus determinantes, eso si no sucumben antes al
efecto de los narcóticos.
Por el momento, una ola siniestra recorre las letras, más allá de que
puedan mover a risa por su pobreza literaria. Al leerlas, las coplas que
recogiera Lehmann vuelven con fuerza a mi memoria.
Y me parece percibir algo así como orígenes comunes. El tango
sabemos como evolucionó (por sus propios méritos), no sabemos que
pasará con el producto de esta contracultura, que a quienes la
leemos desde este lado nos resulta revulsivo, porque nos enfrenta a
una ruina existencial, que de no ser por el germen de la denuncia,
sería tan resignada como las coplas de Ensenada, donde no había
cabida para nada esencialmente humano.
El tango se impuso por una arrasadora fuerza interna que golpeó el
espíritu musical, creativo y sensual de nuestros abuelos inmigrantes.
Apelaba a su soledad, los ataba a esa patria que adoptaban,
arrimándolos a amores de alquiler y les velaba la mirada con los
nombres de otros que solo eran fantasmas de ausencias
permanentes.
La cumbia villera nace en otra época. Aparece en condiciones de
imposiciones de mercado. ¿ Cómo será manejada? ¿ Cómo penetrará?
No dependerá probablemente, del gusto intuitivo del que escucha,
sino de la pericia del que maneje los negocios discográficos.

Pero las analogías entre ambos comienzos, son al menos llamativas:


- La pobreza de la poesía
- El amuro de los varones.
- La mujer traicionera.
- El contexto de violencia .
- La marginalidad.
- La sensación de exclusión
- La pobreza
- La mujer objeto de placer y desvalorizada como sujeto.
- nacen en una periferia
- nacen en la promiscuidad
- Se da evasión por drogas o por alcohol
- La adhesión de sectores sociales que no pertenecen a esa periferia
donde se produce.

El tango sedujo a la muchachada de clase alta. No por el arrebato de


la hombría de los duelos criollos, ya que esos “ niños “, eran
patoteros consumados, capaces de las peores fechorías. Quizás si una
aproximación al sexo fácil, a la opacidad de un mundo sórdido, que
para ellos era mera diversión. Si los acercaba, era en definitiva
porque ellos se dejaban seducir por ese carácter de contracultura, de
oposición al discurso paterno, que tan bien prende en los jóvenes,
que están construyendo su identidad.

Si la cumbia villera prospera, roguemos, sosteniendo el deseo de José


Gobello y Marcelo Oliveri “ojalá se degenere tanto como para decir: tu
piel, magnolia que mojó la luna...“ 7

(1) Aurora Alonso de Rocha. Mujeres cotidianas.


(2) Oscar Lewis. Antropología de la pobreza
(3) Entre paréntesis, numero de veces que cada término ha sido
usado en las letras analizadas.
(4) Entre paréntesis, numero de veces que cada término ha sido
usado en las 2 obras analizadas.
(5) Entre paréntesis número de veces que cada término ha sido usado
en el texto.
(6) Entre paréntesis número de veces que el término ha sido utilizado
en el texto.
(7) Gobello, José y Oliveri, Marcelo H. Tangueces y lunfardismos de la
cumbia villera

© Ana M. di Cesare

Artículo en Academia Porteña del Lunfardo

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