Sabino Fernández Campo

Una leyenda labrada en torno al silencio

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Índice
1. Mi biografía 1.1. Mi juventud 1.2. El Ejército 1.3. Estudios 1.4. De los Ministerios« 1.5. «al Palacio de la Zarzuela 1.6. 23-F 1.7. Jefe de la Casa Real y Conde de Latores 1.8. En cuanto a mi vida personal« 1.9. Nombrado Hijo Predilecto de Oviedo 1.10. Homenaje del Rey 1.11. Mi segunda mujer« 1.12. Mi muerte« 4 6 7 9 10 11 13 16 18 19 20 21 22
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2. Pero, dejando a un lado mi trayectoria personal y profesional, ¿quién era YO realmente? ¿En qué creía? ¿Qué opinaba? 24 2.1. ¿Qué opino YO de mí? 25 2.2. ¿Y de mis padres? 25 2.3. ¿Sobre el Rey? ¿Y sobre el Príncipe? 26 2.4. ¿Y qué opino sobre el Generalísimo ² Franco? 2.5. ¿Y acerca de Severo Ochoa? 2.6. ¿Sobre la política? 2.7. ¿Y sobre Asturias? 2.8. ¿Qué opinaban y opinan de mí? 3. ´Ni está ni se le esperaµ 4. Bibliografía y webgrafía 5. Música 27 28 29 29 30 32 33 34

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Me llamo Sabino Fernández Campo. Nací en Oviedo, el 17 de marzo de 1918, en el seno de una familia humilde. Hijo único me crié protegido por mis padres, a quienes adoraba. Durante mi infancia y adolescencia, veraneaba todos los años en Latores, el pequeño pueblo en el que vino al mundo mi padre.
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Siempre he dicho que todo aquello que puedo contar sobre mi vida no es de gran relevancia y aquello que todos quieren saber no puedo contarlo. Aún así, haré un breve repaso a las experiencias más significativas de mi vida.

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Mi juventud
Cuando tenía 16 años (1934), ya se sentía la tensión previa a la revolución. Mis padres habían levantado una casa en Buenavista, en Oviedo y la revolución me cogió en una zona dominada por los revolucionarios. Vi pasar los cañones de Trubia y desde cerca de mi casa se produjeron parte de los bombardeos. Vi los impactos en la Catedral, espantosos. Pero tuve una impresión mayor cuando me di cuenta de que dos personas que habían estado juntas en el mismo pupitre durante su etapa escolar, se enfrentaban, cada uno en un bando distinto, uno con el cañón y el otro aterrorizado. Fue el símbolo de un país en el que un motivo político y tan trágico dividía a las personas y dividía España.
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El Ejército
A los 18 años, me fui al frente, justo cuando comenzó la Guerra Civil (1936-1939). Me incorporé al Regimiento del Milán. Primero estuve en el Cuartel de Santa Clara. Tras romperse el cerco de Oviedo, estuve como soldado en El Merillés, en la parte de Tuña (Tineo), donde nació el general Riego. Allí me ocurrió una anécdota que demuestra que, incluso en guerra, pueden entenderse las dos partes: era un monte muy alto y, en frente, otro igual, con un valle muy pequeñito en medio, en el que vivía una familia de campesinos con dos vacas entre dos fuegos. Pero entonces nos pusimos de acuerdo los de la posición de enfrente y nosotros. Como nos daban para desayunar una onza de chocolate, un día bajábamos nosotros y al día siguiente ellos, para que con la leche de aquellas vacas los campesinos nos hicieran chocolate, y a cambio les dejábamos un chusco de pan. Fue una experiencia muy curiosa.
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Más tarde, me destinaron al frente de Aragón. Al incorporarme, el que mandaba la compañía era otro alférez provisional, con el que compartía muchas cosas en común. Al día siguiente que operamos, salimos juntos. Escuché un ruido seco, miré, me tendió una mano, se la cogí, noté que estaba murmurando algo y estaba rezando. Se murió de un disparo en el pecho. De la guerra conservo una cierta satisfacción, por decirlo de alguna manera. Mandé alguna sección, y el que manda no tiene la oportunidad de disparar, sino de mandar movimientos. No me hubiera gustado nada pensar que con disparos míos pude haber matado personas, pero claro, también es cierto que yo mandaba a los que sí lo hacían.
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Así que, durante la Guerra Civil, ascendí a alférez y teniente provisional y en 1939, al finalizar la guerra, ingresé en el Cuerpo de Intervención del Ejército. Fui además profesor y jefe de estudios de la Academia de Intervención Militar, e interventor de la Casa Militar de Franco.

Estudios

Licenciado en Derecho Diplomado en Economía de Guerra

En cuanto a mis estudios, me licencié en Derecho, por la Universidad de Oviedo y me diplomé en Economía de Guerra.
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De los Ministerios«
En diciembre de 1975 fui nombrado subsecretario de la Presidencia y en julio de 1976, subsecretario del Ministerio de Información y Turismo, cargo del que dimití a petición propia un año después. Durante mi etapa en el Ministerio, fui secretario de seis ministros. Cuando el suceso del contrato de los grupos electrógenos, el ministro Barroso se interesó por lo que yo podía saber ´de esto de la industriaµ y al ponerle al corriente de que había estado trece años en la Fábrica de Trubia, me preguntó ´¿Y qué opina usted de las fábricas de armas?µ. De aquella conversación nació la idea de crear la empresa Santa Bárbara, que iba a unificar todas las factorías españolas de armamento. ´Le voy a nombrar un sustituto en Industria y Material, y usted se queda en la secretaría del Ministroµ. Y así empecé, desde Antonio Barroso hasta cinco ministros más, como Martín Alonso o Castañón de Mena.
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«al Palacio de la Zarzuela
El 31 de octubre de 1977 llegué al Palacio de la Zarzuela, tras ser nombrado secretario general de la Casa de Su Majestad el Rey, en sustitución del general Alfonso Armada, cargo que ejercí hasta el año 1990.

Durante este tiempo fui el encargado de preparar los viajes o visitas de Estado, del protocolo, prensa, audiencias, colaboración en la redacción de los discursos del Rey y actos sociales, entre otros. Con otras palabras, me convertí en la mano derecha del Rey Don Juan Carlos.
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En mayo de 1980 ascendí a general interventor del Ejército y cuatro años después, pasé a la reserva activa. En ese mismo año (1980), me volqué en la colaboración para la creación de la Fundación Príncipe de Asturias. Y también me encargué de la coordinación del proyecto de Educación del Heredero de la Corona.
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2323-F
Y pronto llegó uno de los días más importantes de mi vida, y también de todos los españoles: el 23 de febrero de 1981, o, lo que es lo mismo, el famoso 23 F, día en el que el General Tejero asaltó el Congreso de los diputados, con el objetivo de dar un golpe de Estado, que resultó finalmente fallido. Con él, estaba mi íntimo amigo y antecesor en el cargo: Alfonso Armada. Siempre he pensado que se equivocó y así se lo hice saber, pero lo hecho, hecho está.

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Esa noche fui famoso por una de mis conversaciones telefónicas. Al principio no me percaté de lo que suponía que Armada viniera a la Zarzuela en esa noche. Él tenía un puesto importante en el Ejército y no comprendía por qué debía venir a la Zarzuela. Fue entonces cuando me llamó el general Juste, despistado, a la Zarzuela. La famosa llamada. Momentos antes, Alfonso Armada había insistido en presentarse en Zarzuela y explicar cómo estaba la situación, pero yo me había opuesto y le había dicho que no hacía falta que viniera. Juste Sabino No, no
Bueno, en definitiva, ¿qué está pasando? ¿Ya está ahí Alfonso? está No, tampoco; no está ni se le espera

Pero estáis esperándole, ¿no?

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Fue entonces cuando me di cuenta de todo y le dije al Rey: ´La posición que estamos adoptando hasta ahora hay que mantenerla firmísimamente, porque tengo la impresión de que si se sabe que Armada está en Zarzuela parecerá que vuestra Majestad está metido en el lío y que está dirigiéndolo con Armada desde la Zarzuela.µ.

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Jefe de la Casa Real y Conde de Latores
Después de trece años como secretario general, el 22 de enero de 1990 fui nombrado jefe de la Casa del Rey, en sustitución de Nicolás Cotoner, marqués de Mondéjar. En el ejercicio de este cargo, el 30 de abril de 1992 fui nombrado conde de Latores, por ´mi larga y brillante trayectoria de servicios destacados, militares y civiles, al Estadoµ (eso es lo que me han dicho).
Jefe de la Casa Real

Conde de Latores

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Gran Cruz de Carlos III

El 8 de enero de 1993, cesé como jefe de la Casa del Rey, puesto en el que me sucedió el diplomático Fernando Almansa. Entonces fui nombrado consejero privado del Rey y se me concedió la Gran Cruz de Carlos III. Poco después, el 5 de marzo de 1993, el Consejo de Ministros me nombró teniente general con carácter honorífico.
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En cuanto a mi vida personal«
Estuve casado con una bella mujer Elena Fernández-Vega Diego, con la que tuve 10 magníficos hijos. Desafortunadamente, enviudé el 14 de marzo de 1993 y justo un año después, perdí a mi hijo Sabino, en un accidente de tráfico. También perdí a otras tres hijas, como consecuencia de enfermedades. Eso es lo peor de ser viejo, ver morir a tus hijos.

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Nombrado Hijo Predilecto de Oviedo
En 1991, me nombraron miembro de honor de la Real Academia de Medicina de Asturias y León, y ese mismo año, fui nombrado por el Ayuntamiento de Oviedo ´Hijo Predilecto de Oviedoµ, además de concederme la Medalla de Oro de la Ciudad, que recibí en 1993. En 1994, ingresé en la Real Academia de Ciencias Morales y Políticas y, dos años después, fui investido académico de honor de la Real Academia de Doctores.
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Homenaje del Rey
Recibí además, muchas otras condecoraciones y distinciones en vida, de las cuales me siento realmente orgulloso, a pesar de que creo que me han reconocido demasiado y que, como bien dije con anterioridad ´Sería feliz si la vida no me castigara másµ. Pero el homenaje más significativo fue el que se me rindió al cumplir 89 años por mi servicio a España y a la Corona.
Ante el éxito, la alegría, el dolor, la contrariedad, el esfuerzo o el riesgo, encontré siempre en ti (Sabino) la integridad del buen militar capaz de asumir siempre su responsabilidad de concluir la superación de las dificultades con un templado <<sin novedad>>.

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En 1995, el periodista Manuel Soriano publicó mi primera biografía ´Sabino Fernández Campo. La sombra del Reyµ, y como bien él decía ´Sabino se ha convertido en la caja negra del Reinado de don Juan Carlos.µ

Mi segunda mujer«
El 15 de octubre de 1997 fue otro día muy especial para mí, dado que contraje matrimonio con la escritora y periodista a la que amo: María Teresa Álvarez, que se convirtió en mi compañera inseparable.

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Mi muerte«
Tras una vida plena, ingresé el 12 de octubre del pasado 2009 en la Clínica Ruber Internacional de Madrid para ser sometido a una operación intestinal. A pesar de mi aparente mejoría, mi estado se agravó como consecuencia de una insuficiencia respiratoria originada en el pulmón.

Fallecí el día 26 de octubre de 2009, en Madrid.
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Siempre fui una persona profundamente religiosa y creyente en la relación del cuerpo y del alma y en la vida del más allá. Y, desde lo más profundo de mi alma, os hago llegar un gran

Gracias por todo
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Pero, dejando a un lado mi trayectoria personal y profesional,¿ quién era YO realmente? ¿En qué creía? ¿Qué opinaba?

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¿Qué opino YO de mí?
Yo fui sólo un Pepito Grillo al que en ocasiones el Rey pasó ganas de tirarle un mazo a la cabeza. Eso sí, me considero una persona leal, si tenemos en cuenta que la lealtad consiste en ´decir siempre lo que sientes y estar dispuesto a dejar tu puesto si lo que dices no gusta. La lealtad estriba muchas veces en la absoluta sinceridadµ.

¿Y de mis padres?

A mis padres los adoraba, porque, además, era hijo único. Mi madre era una mujer extraordinaria, sensible, artista, tocaba el piano de maravilla. Mi padre era la honradez personificada en el cumplimiento de sus deberes. Yo los admiraba. El recuerdo de ellos influye en toda la vida« Se mueren. Es tristísimo, pero es lógico. Sin embargo, la muerte de mis cuatro hijos, jamás la he superado.
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¿Sobre el Rey? ¿Y sobre el Príncipe?
Con su carácter el Rey se ha ganado muchas simpatías. Es muy abierto, muy natural, tiene mucha mano izquierda y un gran instinto. A lo mejor, no tiene una gran cultura, pero sí un gran instinto para apreciar la realidad. En cambio, el Príncipe, tal vez no tiene todavía esa experiencia y su carácter es distinto. El Rey no tiene, en la práctica, nada de mando, aunque sí prestigio y fuerza moral, que fue lo que ejerció el 23-F, llamando a los capitanes militares, dando órdenes, recabando información, echando a éste y a aquél, y, sobre todo, desilusionando a todos los que tuviesen alguna ilusión en seguir con un golpe de Estado.
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¿Y qué opino sobre el Generalísimo ² Franco?
Os contaré una anécdota. Cuando se ascendía a general había que presentarse a Franco. Me dijeron: ´Deja que hable él primeroµ. Y me presenté en el Pardo. Y no hablaba, con lo que nos estuvimos mirando un rato. Él tenía unos ojos vivísimos, eso sí, se decía que hablaba por los ojos. Nos mirábamos y yo no sabía qué decir, hasta que ya por fin, aunque me habían dicho que esperara a sus palabras, le dije: ´Pues sí, he ascendidoµ. Y él replicó: ´Pues enhorabuenaµ. Se levantó, tomó un papel con las audiencias del día y con un lápiz rojo me tachó. Añadió: ´Adiós, buenasµ. La viveza de su mirada daba confianza, pero claro, daba la confianza de que había que desconfiar.
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¿Y acerca de Severo Ochoa?
Un hombre muy sabio. Os contaré otra anécdota. Cuando me hicieron colegiado de honor del Colegio de Médicos de Asturias y León, cuyo acto presidía don Severo Ochoa, pronuncié un discurso que trataba sobre la religión, el más allá y mis más profundos sentimientos religiosos. Al finalizar, don Severo habló conmigo:

Severo

Has estado muy bien, pero te voy a hacer una afirmación: después de esta vida, nada.

Sabino

Bueno, lo que siento, Severo, es que si tienes razón no vas a poder presumir de ello porque no te vas a poder enterar de que tenías razón.
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¿Sobre la política?
¿El poder de la Corona? Es un poder que en ocasiones puede parecer <<teatral>>, pero que también puede ser moderador ante algunas cuestiones que vive España en el presente. ¿Utopías? He tenido siempre, como por ejemplo, la idea de que las grandes fuerzas políticas se entiendan en los asuntos fundamentales del estado, como el terrorismo o la economía. Es básico, para llegar a un acuerdo, que es lo que se necesita, que ambas partes renuncien a ciertas cosas, cedan otras tantas y lleguen así al consenso.

¿Y sobre Asturias?
¡Estoy tan orgulloso de ser asturiano! Me siento más español cuanto más asturiano y más asturiano cuanto más español. No tengo idea separatista, pero sí de demostrar la importancia de Asturias por sus hombres y sus acciones.

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¿Qué opinaban y opinan de mí?
Muchos adjetivos han sido utilizados para describirme: discreto, sagaz, prudente, leal, con sentido del humor, con finura intelectual, honesto, coherente con mis ideas, inteligente, uno de los más ilustres asturianos y, sobretodo, ´dueño de mis silencios antes de hacerme con la palabraµ. Con su agudo talento, prudente criterio, leal consejo y generosidad ilimitada este militar me ha asistido en una etapa trascendental en la historia de España. La nuestra fue una convivencia muy enriquecedora, de él aprendí tranquilidad y a pensarme las cosas tres veces. Sabino tenía una rapidez de reflejos increíble y la ironía la conservó hasta el último momento. Él me dio madurez y yo lo ayudé en otras cosas.

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Muchas personas me están agradecido, como es el caso de José Mª Fernández Antón, que habla en nombre de todos los veterinarios asturianos:<<Sabino fue sino el ejecutor, el vector que permitió desatascar un trámite burocrático que llevaba varios años dificultando el ingreso del Consejo General de Colegios Veterinarios en la Seguridad Social. Considero por lo tanto justo expresar a esa extraordinaria personalidad, al que no tuvimos o no pudimos hacérselo en vida, manifestarlo ahora, en nombre de todos, con un sencillo ¡Muchas gracias don Sabino!>>

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´Ni está ni se le esperaµ

Sabino Fernández Campo
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Bibliografía y webgrafía
y y y y y y y y

www.abc.es (30/03/10) www.elpais.com (29/03/10) es.wikipedia.org (01/04/10) www.images.google.com (29/03/10), (30/03/10) www.larazon.es (30/03/10) www.lne.es (29/03/10), (30/03/10) www.mas.lne.es (30/03/10) ´El Boletín del Colegio.µ Ilustre Colegio de Veterinarios del Principado de Asturias. Diciembre 2009. FERNÁNDEZ ANTÓN J.M. Art. ´Agradecimiento a don Sabino Fernández Campoµ

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Música
Asturias, si yo pudiera. Victor Manuel y Asturias. Isaac Albeniz y Asturias. Melendi
y

Realizado por: "Si te comparas con otras personas nunca podrás ser tú mismo.´ 4º ESO IES Arzobispo Valdés-Salas

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