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Dossier 2

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07/10/2013

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Dossier Taller de Materiales y Construcción. Escultura.

Sara Sáez Hoces

Piedra

He utilizado este material, nuevo para mí ya que no lo había usado antes, para realizar cuatro piezas, tres en alabastro y una en piedra jabón. Por esto elegí la piedra principalmente, por ser nueva y por no tener la opción de trabajarlo en mi facultad de origen. Otro de los motivos fue que, pensé, podía ayudarme a expresar lo que pretendía y pretendo transmitir. Al contrario de la calidez de la madera, la piedra parece más fría e inorgánica, pero nada más lejos de la realidad, al menos para mí. Su pureza delicada y armónica se adecua perfectamente a lo fines estéticos y conceptuales planteados en cada caso. Su tacto tan soberbio, solido, tan constante y delicado a la vez transmiten mucho más de lo que puede parecer en un principio. Además de que el proceso normal de la talla se altera, con la madera, por ejemplo, (aunque me encanta también) vas al carpintero que te corta el trozo y te monta un bloque perfecto con las medidas que le indiques. Esto puede parecer maravilloso, y en realidad es más cómodo, pero con la piedra es distinto, tu vas a elegirla, de entre todas las piedra con formas, colores y tamaños distintos eliges una, hay algo que te llama la atención de esa en concreta, se adecua a la idea que llevas en la cabeza, pero es, una vez que la tienes cuando decides la forma definitiva que le vas a dar, sólo entonces, al menos yo lo hago así, ya que, creo, es la mejor forma de aprovecharla al cien por cien. Con todas las piedras que he tallado este curso he sentido que, cómo decía Miguel Ángel, he quitado lo que sobraba y he sacado la escultura que llevaba dentro. Por último, otra de las cosas que me maravillan de este material es que no sabes cómo es exactamente hasta que la terminas de lijar prácticamente, sólo entonces ves su verdadero color y las formas que puedan surgir del interior, como los dibujos de la beta y demás sorpresas que puedan surgir.

Para mí el tacto está unido al deseo, a la curiosidad, a la tentación,…desde pequeñita sentía la necesidad de tocarlo todo, suave, rugoso, áspero, liso,… conocer a través del tacto. Tocar, comprender una forma u objeto, es dejar una huella sobre él , dejamos nuestras huellas en todo lo que tocamos, dejamos algo de nosotros, pasando también nuestra energía, que ese objeto absorbe. Somos energía y esa energía se va traspasando a todo lo que tocamos. Un objeto que haya sido tocado por varias personas contiene algo de cada una de ellas, no se ve pero está, la energía no se destruye, sólo pasa de unos a otros influyéndonos sin que nos demos cuenta.

Este fue mi primer trabajo en piedra y con él pretendía enlazar un poco mi trabajo en grabado con el de escultura. El tema tratado en grabado son las huellas, huellas del tiempo, huellas culturales, marcas que el mundo deja en nosotros, pero sobre todo la huella que nosotros dejamos en el mundo. Este tema lo enlacé con el tratado en escultura, la importancia del tacto a lo largo de nuestras vidas.

Como puede verse en el boceto de plastilina en un principio mi idea era marcarle a la pieza las líneas de mi huella dactilar, aunque al final no pudo ser. La empecé un poco temerosa ya que era la primero piedra que tallaba y, sobre todo, la segunda o la tercera talla que realizaba a lo largo de mi corta carrera de escultora, aunque no tardé en pillarle el punto. Con la radial y un disco de diamante quité las partes que sobraban más grandes para después pasar a tallarla con el martillo neumático y una gradina. Sin prisa pero sin pausa (un poco insegura), fui dándole forma. Para quitarle las marcas más gordas que deja el martillo neumático la lijé con una escofina, después con una lija muy gruesa y por último con lijas de agua. Una vez estuvo lisita pretendía realizarle las hendiduras de la huella pero después de probar a hacerlo de varias maneras distintas sin lograr los resultados deseados opté por dejarla lisita, además de que llegué a la conclusión de que quedaba mejor de esta manera.

Nuestra familia, nuestra casa, nuestro barrio, amigos,… todo lo que conforma nuestro mundo, todo lo que conocemos está simbolizado en este trabajo en la esfera , ese círculo perfecto, o imperfecto pero nuestro, que tan celosamente cuidamos y abrazamos tratando de alejarlo de lo externo, lo desconocido, de cualquier aleteo de mariposa que pueda desestructurarlo o romperlo. Es ese sitio en el que nos sentimos tan seguros, tan cómodos, donde no tenemos que dar explicaciones, donde podemos ser nosotros mismos sin preocuparnos de lo que haya fuera. Nos aferramos a nuestro mundo protegiéndolo, protegiéndonos a nosotros mismos ya que ambos conformamos un mismo ser, yo soy mi mundo y las personas que lo conforman, fuera de ese círculo, todo nos es más indiferente.

Esta piedra fue, sin duda, la que realicé de forma más rápida y eficaz. Al tener ya experiencia con el mártillo neumático y la radial decidí optar por la radial para realizarla, me resulta mucho más cómodo trabajar con ella. La verdad es que no tengo mucho más que decir de este punto, utilicé el martillo neumático para definir mejor la esfera y la terminé sin más dificultades. A la hora de lijarla puse especial atención a la esfera procurando que tuviera continuidad y que pareciera una misma forma que aparece y desaparece, esto fue lo más delicado de todo el proceso. Despues de esto, un barreño con agua y unas lijas de agua (de la 120 a la 2000) le dieron el aspecto final. Por último le apliqué aceite de piedra y froté con un trapo para que se absorbiera.

Esta pieza representa el sentimiento de vacio, esa sensación tan devastadora que se tiene cuando te falta algo, cuando pierdes a alguien o, simplemente te sientes necesitada, vacía, algo falta aunque muchas veces el problema es que no sabes exactamente de qué se trata. Todo puede irte maravillosamente pero sigue estando ahí. Puedes alcanzar todas tus metas, llegar a ese sitio o situación soñada, pero sigue estando ahí. El vacio que todo lo destruye, esa nada que puede arroyarnos a todos y cada uno de nosotros en el momento más inesperado. No distingue razas ni posiciones, no entiende de materialidades ni de excusas, sencillamente aparece…Hay personas que no se libran de él nunca, les persigue donde vayan, ¿Cómo librarse de él? Es muy sencillo, aprendiendo que la felicidad no es una meta sino un estado, y sobre todo que es un estado en el que se puede estar siempre (siempre que uno quiera, claro). Todo lo malo pasa, procura no dejar que el vacio te alcance.

Después de no encontrarme con problemas en la piedra anterior creí que esta sería igual, asique me dispuse muy valientemente ,y con radial en mano, a tallar esta pieza rápidamente y sin problemas pero no todo fue de color de rosa. El bloque de piedra inicial era muy rectangular, por lo que pensaba yo, sería muy fácil de sacarle la forma, pero no fue tan sencillo, se me resistió un poco más de lo que esperaba, pero poco a poco la fui sacando. Con algo de miedo al resultado final pero con mucha insistencia fui sacando la escultura que ese feo bloque de piedra albergaba en su interior.

Con el martillo neumático terminé de ahondar en el hueco poco a poco. El principal problema estaba aún por llegar, lijar la parte de dentro, ese hueco tan maravilloso que había hecho con el martillo neumático dejando unas marcas blancas profundas y odiosas. Después de unas 12 horas de lijado aproximadamente, conseguí, por fin, quitar esas marcas y lijar la pieza entera. Ya sólo quedó echarle el aceite y frotar hasta conseguir en acabado deseado.

Con esta obra he querido representar un abrazo, la importancia del contacto entre dos personas. ¿A quién no le gusta dar o que le den un abrazo? Pero…¿Porqué nos cuesta tanto atravesar esa barrera imaginaria que nos separa del resto del mundo, cuando es algo tan maravilloso? Cada uno de nosotros tenemos nuestro espacio vital y no nos gusta que lo invadan constantemente, somos muy meticulosos a la hora de seleccionar las personas a las que permitimos acercarse, por lo tanto no pretendo decir con esto que haya que estar todo el día tocándose ni acosándonos entre nosotros, sólo en el momento justo, simplemente una caricia, el contacto entre tu piel y la de otra persona provoca siempre una reacción, un traspaso de energía , mi energía pasa al cuerpo de la otra persona al tocarla, con lo cual le estoy dando algo de mí y estoy absorbiendo algo de su ser, todo esto en un maravilloso segundo que para la mayoría de nosotros pasa totalmente desapercibido, pero ahí esta , pasamos a formar parte el uno del otro. Por supuesto cuanto más intenso sea el contacto, más fuerte será esta unión, dos seres que pasan a ser uno por un instante, esto es lo que representa esta obra.

Con esta pieza tuve algunos problemas desde el principio, se trata de una piedra jabón, pero es mucho más dura de lo que se supone debería ser e igual de delicada, lo que supuso un problema a la hora de tallarla. Empecé, como había hecho con la anterior, a tallar con el martillo neumático y me encontré con el primer problema, la piedra tenía muchas betas y se me caían los trozos con los golpes del martillo. Probé con escofinas y lijas varias (se supone que este tipo de piedra se talla así) pero era demasiado dura y no daban resultado. La siguiente opción fue tallarla a mano con una gubia de piedra y un martillo, aunque la idea no me hizo especial ilusión ya que lo que yo realmente quería hacer era tallarla con la radial y el disco de desbaste. Después de unos cuantos martillazos así lo hice y todo fue como la seda, la terminé en un par de días. A la hora de lijar también me encontré con problemas, sobre todo para darle el acabado final ya que es una piedra muy delicada y se raya muy fácilmente. Por último simplemente le apliqué aceite para piedra para darle el acabado final y lista.

Chocolate

La idea de utilizar este material surgió casi por casualidad. Teniendo como base sobre la que trabajar la tentación no fue demasiado difícil llegar a esta conclusión. El chocolate despierta el deseo, es de las mayores tentaciones sobre todo por el echo de que nos es común a todo y en todas partes. Dicen, es, el mejor sustituto del sexo. Lo mires por donde lo mires si pretendía trabajar con la tentación no había, sin duda, un material mejor con el que empezar. Creía yo, cuando empecé esta hazaña que la característica más importante del chocolate era su sabor, pero, no es del todo así, este magnífico material satisface todos los sentidos de alguna manera. Aparte del gusto, por su delicioso sabor amargo con un punto de acidez y de dulzor y con algunos toque de vainilla, canela, azafrán,… dependiendo de la calidad y la variedad, no hay que olvidarse del resto de sus cualidades. El oído, quizás el menos importante pero digno de mencionar, ¿quién no ha escuchado el característico sonido que emite el chocolate al partirse? ese que los anuncios han explotado tanto… El tacto, tan suave y delicado se derrite al tenerlo en las manos, creas un efecto visible sobre él y, por supuesto, la sensación que produce al derretirse en la boca, tan indescriptible. La vista, cómo sólo con verlo ya despierta el deseo con su color marron brillante y perfecto. Pero sin duda, el sentido que más interviene en fomentar el deseo y la tentación es sin duda el olfato, no tenía ni idea de que oliera tanto, mientras he estado trabajando con él mi habitación ha olido permanentemente a chocolate, dulce y delicioso, aunque lo lleve envuelto sigue oliendo y al desenvolverlo, aunque sea en el exterior, todas las personas de alrededor se van a girar (al puro estilo Homer Simpson) buscando el origen del aroma. Este es uno de los principales motivos por los que me gusta trabajar con él, porque provoca una reacción, no deja indiferente a nadie. Por último mencionar que, sin duda, este material se ha adecuado a mis expectativas maravillosamente en todos los sentidos, tanto a los fines estéticos como conceptuales por su fácil manipulación y versatilidad.

“Quetzalcóatl regaló el árbol del cacao a los hombres como recompensa por el amor y la fidelidad de su esposa, que sacrificó su vida para no desvelar el lugar en el que estaba escondido el tesoro de la ciudad, que le había sido confiado por su esposo. Cuenta la leyenda que la sangre de esta princesa fertilizó la tierra y allí nació el árbol del cacao, de nombre cacahuaquahitl. Su fruto era amargo, como el sufrimiento que había padecido la princesa; fuerte, como había sido ella ante la adversidad, y oscuro, como la sangre derramada.”1 Dado que es el culpable de traer la tentación al mundo he querido, como pequeño homenage, iniciar mis andanzas por el chocolate con su figura.

1

Extrahído de: http://www.amigosdelchocolate.com/secretos/cultura-y-costumbres/historia/alimento-de-los-dioses

Dado que nunca había trabajado con este material primero hice una prueba-boceto, para tantear las posibilidades del susodicho. Busqué la información pertinente antes de ponrme manos a la obra y resulta que el chocolate es un material con unas características muy peculiares, Lo primero y básico es que se tiene que derretir al baño maría siempre y con cuidado de que el agua no puede llegar a hervir, sino, empieza a ponerse duro y pierde sus propiedades, no se vuelve a poner duro del todo ni se acaba de derretir. Pero las exquisiteces del chocolate van mucho más allá, resulta que para que, después de derretido, vuelva a recuperar su brillo y dureza iniciales hay que templarlo, este proceso consiste en fundir completamente el chocolate a 50 °C para que se rompan las estructuras cristalinas de la manteca de cacao, enfriarlo a 30º para devolverle la estructura, y, finalmente, aumentar ligeramente la temperatura para que los cristales se agrupen de nuevo en pequeñas cadenas.

Una vez derretido lo dejé enfriar en un recipiente con una forma similar a lo que pretendía realizar. Cuando estuvo frío obtuve un bloque sólido de chocolate que me dispuse a tallar. Con cuchillos, gubias y punzones fui dándole forma poco a poco y con cuidado. Fui añadiendo detalles sobre la marcha ya que cuando la empecé no tenía clara la forma final que quería darle, por eso fui decidiéndolo sobre la marcha, según me lo iba pidiendo. Otra de las muchas cosas buenas que tiene trabajar con chocolate es que si te falta volumen por algún sitio siempre puedes derretir un poco más y añadírselo, una vez frío no se debe notar la diferencia. Terminé el primero y, aunque quedé bastante satisfecha con el resultado, se me quedaba bastante pequeño, por eso volví a comprar chocolate y a repetir todo el proceso, esta vez con más de tres kilos de chocolate. Esta vez con más experiencia, sabiendo seguro lo que quería y más suelta en general, fui tallando este segundo Quetzalcoatl, el definitivo.

Cera

Para este trabajo utilicé distintos materiales, sobre todo la cera, por ser bastante más fácil de tallar. Empecé utilizando escayola, muy útil, económica y versátil, pero me encontré con un problema, a la hora de pretender hacer muchas piezas en poco tiempo el material ofrecía demasiada resistencia y me costaba trabajo tallarlo, por este motivo me pasé a la cera. Este nuevo material resultaba mucho más cómodo, ya que puede hacerse líquido (para hacerlo adoptar la forma deseada), y a la hora de tallarlo es mucho más blandito (es un placer enorme tallar este material). Otra cosa buena de la cera es que puedes darle color al derretirla y al endurecerse ya lo tendrá, no tienes que preocuparte de pintarlas al final, cómo en la escayola que, no sólo hay que pintarlas, sino antes, también, darle con algún producto que le tape el poro. Por último, y para probar con más materiales distintos, utilicé el jabón, pero no me complació tanto como el anterior. Es muy cómodo de tallar, no ofrece casi resistencia pero va soltando un polvillo muy fino que se mete por todas parte y, a mi por lo menos, me irrita bastante la nariz. Por este motivo hice sólo un par de piezas con él y volví a la cera.

¿Quién no se con encuentra alguna tentación a lo largo del día?, sean cuales sean nuestros gustos o aficiones no estamos libres de la tentación, unos zapatos en un escaparate, un cachorrito o algún dulce estratégicamente colocado en el mostrador de la cafetería, esta lista podría no tener fin y nosotros, seres de naturaleza débil, tenemos que enfrentarnos a ello día a día. Algunas veces se cae y otras no, según el día y la fuerza de voluntad de la persona, pero aunque seas de hierro, en algún momento caerás... Para mí esto ha supuesto un problema desde que era pequeñita porque todo me llama la atención y todo quiero tocarlo. No hablo de consumismo a secas, si no del deseo de algo, puede ser simplemente por tocarlo, sin ningún tipo beneficio, simplemente satisfacer esa curiosidad. Cada una de estas piezas representa una de esas tentaciones a las que tenemos que enfrentarlos diariamente. No Pretendo reflejarlas como algo negativo o pesado, como lo hacen los anuncios de productos dietéticos, sino como algo divertido ya que sin estas pequeñas tentaciones todo sería mucho más aburrido. Es precisamente estos deseos los que nos hacen ser más humanos y los que nos hacen diferenciarnos a la vez del resto de personas, caprichos innecesarios y de los más extraños o extravagantes la mayoría de las veces, pero que cada cual es totalmente libres de sentir.

Cómo he explicado en el apartado de los materiales para realizar estas piezas comencé utilizando escayola. Me busqué unos moldecitos de la medida que más o menos quería que tuvieran las piezas, los rellené de escayola y una vez hubo endurecido fui tallándolos pero pronto me di cuenta de que se endurecían demasiado y de que era complicado hacer muchos. Por esto me pasé a la cera, siguiendo básicamente el mismo proceso sólo que en este caso el color se pone al derretirlo y no después, como en la escayola. La derretía al baño maría, ponía el color deseado, la vertía en los moldecitos y una vez frío simplemente se talla. No creo que haga falta que me detenga mucho en señalar la diferencia entre tallar escayola y tallar cera, la cera se talla muy fácilmente. Hice alguna prueba en jabón pero al tallarlo suelta un polvillo que me irritaba mucho la nariz y tuve que dejarlo. Por último corté las tablas a medida, les puse los cantos y las bisagras y terminado, sólo queda pegarlo a la pared he ir colocando las piezas aleatoriamente.

Varios

Por último añadir la cajita hecha en madera y las magdalenas, ambas,con los materiales utilizados en ellas inclusives, me ayudan a reforzas los conceptos expuestos en las piezas anteriores.

Desde principio de curso mi idea era hacer una pieza con muchas caja hechas por mí de distintas maneras, pero la falta de tiempo y el echo de que la piedra me haya gustado tanto lo ha hecho imposible, pero eso decidí, para entregar el catálogo y el dossier realizar esta cajita de galletas o bombones. Para mí una caja es el la personificación misma de la tentación en estado puro, en algún momento de nuestra vida alguna caja a despertado más deseo y/o curiosidad que cualquier otra cosa en el mundo. Los regalos, normalmente vienen en cajas, ¿quién no siente curiosidad cuando ve, en el día de su cumpleaños una cajita envuelta en papel de regalo?. Curiosidad, deseo, tentación, todo se junta para centrarse en este pequeño objeto que puede contener casi cualquier cosa. Las hay de todos los tipos y colores, tamaños y materiales.

Para realizar esta caja sencillamente necesité contrachapado de varios grosores y un par de bisagritas. Corté las tablas de las medidas exactas, las monté con cola, le puse las bisagras y la pinté. La verdad es que creía que me iba a llevar más quebraderos de cabeza y que iba a quedar menos digna, peor creo que para ser la primera ha quedado bastante bien, aunque me faltas los tiradores, que no he podido conseguirlos.

Estas pequeñas magdalenitas se asemejan mucho en la parte conceptual a las pequeñas piezas de cera y escayola. Pequeños objetos de deseo, esta vez, más concretos de bizcocho y chocolate. Además cumplen una función, son las targetas de invitación de la exposición colectiva (Cristina, Eva, Mari y yo) para la presentación de la asignatura. El mismo día de la exposición se repartiran por toda la facultad envueltas en papel celofan y con una targeta que simplemente diga: Danza 1: 15/06/10, 16:00. Esto tiene un propósito muy claro, y es despertar la curiosidad en la gente y que así se acerquen a ver la exposición. La pena es que hayamos tenido poco tiempo, sino hubiéramos empezado a repartirlas la semana anterior para que se enterara más gente, por una parte y por otra que la exposición sólo pueda estar un día, Pero puede ser una prueba para posteriormete hacerlo de forma más organizada.

4 huevos, 1 yogurt, 1 medida de aceite, 2 de azucar y 3 de harina, levadura y chocolate son los “materiales” con los que estan hechas estas magdalenitas. Mezclar todos los ingredientes menos las llemas que se montan a parte y se añaden con cuidado al final (ese es el secreto para que quede bien esponjoso). Se rellenan los moldecitos, al horno no más de 10 minutos, se adornan con conchocolate blanco y negro y listos. Para finalizar se envuelven en celofan y se atan con una cuerdecita, se le pone la targetita y, ¡listos para servir!.

Aunque no sean una pieza en sí, quería incluirlas ya que también se han llevado su trabajo y su tiempo. Basicamente ha sido cuestión de comprar la madera, cortarla a medida, pegarla y clavarla. Muy resumido pero no me voy a detener en todos los imprevistos que han surgido durante el proceso. Por último un par de capas de pinturas y listas para exponer.

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