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APRENDIZAJE DEL NIÑO CIEGO EN LA ESCUELA

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I Congreso Virtual INTEREDVISUAL sobre Intervención Educativa y Discapacidad Visual Octubre 2003

El aprendizaje del niño ciego en la escuela

María José Forte Forte
Profesora de Apoyo de la ONCE

Juana García Alonso
Profesora de Apoyo de la CE/JA Equipo Específico de Atención Educativa a Ciegos y Discapacitados Visuales Almería

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El aprendizaje del niño ciego en la escuela
María José Forte Forte, Juana García Alonso

1. INTRODUCCIÓN “El niño ciego no es un vidente que carece de visión, su manera de percibir el mundo que él mismo elabora no es igual a la de un niño normal privado de vista. La diferencia estriba en la organización original que él opera en sus modalidades sensoriales”. La mayoría de los estudios realizados sobre la psicología de la ceguera afirman que no debe establecerse una psicología “especial “, cualitativamente distinta a la del vidente. Los ciegos no constituyen una población homogénea cuyas características puedan describirse en contraste con la población vidente; disponen de recursos físicos y psicológicos básicamente similares a estos con la importante excepción de la vista; se trata de una población con características cognitivas particulares, debidas al modo en que reciben y almacenan la información del medio. La ceguera no supone, por sí misma, una disminución de las capacidades intelectuales o cognitivas. El retraso cognitivo que pueda tener un niño ciego sin deficiencias asociadas se debe más a la carencia de estimulación que a la propia falta de visión. Existen menos oportunidades para el niño ciego de desarrollar la coordinación ojo-mano, y por la misma razón será más difícil incitarle a explorar guiado por el habla del adulto. Se puede afirmar que una minusvalía sensorial, no implica una disminución de las capacidades intelectuales del sujeto que las padece. Cuando el sistema sensorial está alterado no hay razón para que el desarrollo se detenga o se desvíe de lo normal, si se interviene desde los primeros meses de la vida mediante una estimulación planificada.

2. ¿CÓMO RECOGE LA INFORMACIÓN EL NIÑO CIEGO? Tocar para explorar, aprender y disfrutar Cada vez es más frecuente encontrarnos en situaciones educativas y en general de la vida diaria con diferentes tipos de símbolos gráficos, planos, diagramas y reproducciones que atraen nuestra atención. La comprensión de tales representaciones gráficas es una habilidad importante en la sociedad actual de la información. Si un adecuado acceso a la información resulta esencial, para las personas con ceguera significa mejorar sus oportunidades para acceder a la educación, cultura, empleo y la autonomía en los desplazamientos. A la hora de realizar una adaptación de una representación gráfica visual o de un objeto real, el profesor debe preguntarse por qué es necesaria esa representación;
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qué experiencias y habilidades hápticas tiene su alumno; cuál es su finalidad (el aprendizaje, el juego, la movilidad); y en qué contexto va a ser utilizada (con la ayuda de sus compañeros, individualmente, en gran grupo, acompañada de texto braille o de objetos tridimensionales). Cada objetivo tiene sus requerimientos específicos, materiales, tamaño y detalles. La habilidad del niño para comprender y asimilar la información presentada en relieve aumentará en proporción a la variedad de materiales con los que haya experimentado, la calidad y claridad de sus contenidos y el modo como se le haya enseñado a explorar. Al igual que la imagen visual, el tacto tiene unos códigos relacionados con la comunicación y la estética. Las formas rectas o curvilíneas, los gradientes de volumen, la rugosidad de las texturas, la densidad de los materiales y sus propiedades térmicas, son cualidades que pueden generar sensaciones táctiles e imágenes mentales variadas y placenteras. Una gran cantidad de información se obtiene a través del sistema visual, en menos tiempo que por otro sentido (80 %). En el ciego la información sensorial no visual (auditiva, táctil, olfativa...) ocupan un lugar preeminente en la recogida de información. Los sentidos en el ciego son iguales a los del vidente en agudeza y características generales. Es la práctica diaria y la necesidad lo que obliga al invidente a sacar más partido de aquellos sentidos que la persona que ve apenas utiliza. Por el hecho de ser ciego no se tiene mayor sensibilidad táctil o auditiva. Numerosos estudios han puesto de manifiesto que los umbrales de percepción táctil, auditiva y olfativa son semejantes para los ciegos y los videntes, lo cual significa que la sensibilidad pasiva de estos sistemas sensoriales no aumenta para compensar la ausencia de visión. Si mejora en estos sujetos la capacidad para buscar, recoger y guardar esa información en la memoria. El sentido auditivo les proporciona la mayor cantidad de información del medio, facilitándole datos significativos para una actuación independiente en el entorno, siendo fundamental para poder orientarse. Es necesario que el adulto le proporcione estrategias de aprendizaje y un entrenamiento previo que permitan al niño adquirir las habilidades de selección y codificación de los sonidos que son significativos y útiles para él. Esta tarea es muy dificultosa, por la complejidad que entraña el dar significado a un sonido sin percibir visualmente el origen del mismo. Aunque el olfato y el gusto no tienen la relevancia de la visión y la audición, son de gran importancia para el ciego. El gusto y el olfato son dos sentidos que funcionan conjuntamente.

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La sensibilidad táctil no reside exclusivamente en las manos o en la mano dominante. En mayor o menor grado, toda la piel que recubre nuestro cuerpo es receptora de la sensibilidad táctil, térmica o dolorosa. Este sentido que facilita información acerca de estímulos puramente táctiles, de presión y de determinadas vibraciones, juega en el ciego un papel extraordinario para el conocimiento del medio. El tacto activo, también llamado sistema háptico, por el que la sensibilidad o impresión de la piel es buscada y conseguida por el mismo individuo que percibe para lograr una determinada información. El tacto pasivo, mediante el cual la información se percibe sin buscarla intencionalmente. Las diferentes formas sensoriales no actúan por separado, sino que son complementarias. Lo importante es saber que cada persona tiene unos procesos de codificación peculiares. No es cierto lo de atribuir propiedades extranormales a los sentidos no visuales de las personas ciegas, en realidad se hace patente el entrenamiento sensorial, es decir, la necesidad vital de utilizar continuamente otros sentidos alternativos a la vista para captar información del medio. Produciéndose así un desarrollo neurofisiológico sensorial alcanzable por cualquier persona que se entrene desde niño. Erróneo es también pensar que los alumnos ciegos tienen una imagen sesgada del mundo que les rodea. Lo importante es tener claro que las imágenes mentales que tiene una persona ciega del mundo que le rodea son iguales a las de la población general. A pesar de que la información entre por otros canales receptores, el resultado final es el mismo. 3. PRINCIPALES CARÁCTERÍSTICAS CURRICULARES PARA CIEGOS. DE LAS ADAPTACIONES

El hecho de tener en el aula alumnos ciegos comporta, de entrada, un solo tipo de adaptación curricular: realizar ajustes que no afecten a los componentes prescriptivos del currículo, por lo que estos no son modificados, ni sustituidos o suprimidos. Todo ello significa que las adaptaciones afectarán solamente a las actividades, las estrategias metodológicas o didácticas y los criterios de evaluación. Por consiguiente los alumnos ciegos siguen el mismo currículo que los chicos videntes que cursan el mismo nivel escolar; la ceguera no conlleva una adaptación de los contenidos conceptuales.

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Estas adaptaciones no perjudican a los alumnos videntes, más bien ocurre lo contrario, son adaptaciones válidas para todo el grupo-clase. Ocurre que en algunos casos existen varios procedimientos para llegar a un mismo objetivo y, a la hora de elegir nos daremos cuenta que existen unos más adecuados que otros para el alumno ciego. La falta de visión, no requiere ningún tipo de adaptación curricular, salvo que existan otros déficits psíquicos o madurativos que afecten al normal desarrollo evolutivo de la persona ciega. Respecto a la evaluación podemos afirmar que un alumno por el hecho de ser ciego no requiere modificación de los criterios de valoración, siempre que, la entrada de la información procedente del medio se produzca en igualdad de condiciones para el aprendizaje de la materia que vamos a evaluar para este alumno y para el resto de sus compañeros. 4. RECOMENDACIONES PRÁCTICAS QUE FACILITAN LA INTERVENCIÓN DEL PROFESORADO EN EL ÁMBITO ESCOLAR INTEGRADO. Consideraciones en torno a la escolarización de un niño ciego. Independientemente de la distribución espacial que el profesor tutor disponga en su clase, sería recomendable tener en cuenta algunas consideraciones relacionadas con la personalidad del niño ciego, con el reconocimiento de espacios y con las pautas que deben seguirse en cuanto a la relación personal y de organización del aula. Previamente a la escolarización formal del niño ciego, éste debería asistir al centro escolar donde va a integrarse días antes de comenzar el curso, al objeto de, por una parte, conocer a su profesor, y, por otra, para mantener un contacto general con el espacio escolar (puerta de entrada, patio de recreo, escaleras, situación de su clase, servicios, secretaría, biblioteca,...etc.). Hay que informarle de los posibles obstáculos que puede encontrarse en su camino. La exploración sistemática de espacios concretos requiere: Comenzar por el perímetro de cada habitación. Que el niño sepa donde están colocados los muebles. Dar a conocer los trayectos cotidianos: entrada al edificio-clase, claseservicios, clase-patio, clase-comedor,... Siempre el referente será la clase. Más tarde el niño utilizará por sí solo otro tipo de referencias que vaya adquiriendo. Y respondiendo a todas las preguntas que formule el niño.

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Primer contacto con los compañeros. La relación dentro de la clase debe de ser lo más natural posible. Se debe comunicar con anterioridad a los compañeros de la llegada al aula de un alumno ciego, y se le marcarán pautas de cómo tratarle en función de la capacidad de los alumnos del grupo-clase. Los compañeros deben de presentarse uno por uno. Así como el niño ciego. Se responderá a todo tipo de preguntas que hagan los niños. Evitar la sobreprotección del profesor y de los compañeros llevarlo de la mano, dejar que les pegue el ciego, cogerle sus enseres,....) Evitar el rechazo. El lenguaje es un auxiliar fundamental para dar información, tanto de su profesor como de sus compañeros, se debe de utilizar de forma clara y sencilla.

Organización del aula. Es necesario establecer las mínimas alteraciones en cuanto a la distribución del mobiliario con el fin de no desorientar al alumno ciego. Se le advertirá primero de la nueva estructuración espacial, pasando seguidamente a comprobar por sí mismo el cambio realizado. Se procurará evitar interferir las líneas de paso mediante maletas, libros, etc. Las puertas de acceso, deberán estar abiertas o cerradas, procurando evitar la posición intermedia por ser más difícil de detectar. Deberá ubicarse en una zona cercana al profesor, facilitando su acceso al material específico. Esto es necesario también en los niveles superiores, en los que es de gran utilidad el uso de las grabaciones magnetofónicas de las explicaciones del profesor. El alumno ciego dispondrá de espacio suficiente para la realización de sus tareas, debido al gran tamaño de los instrumentos específicos, por lo que necesitará una mesa amplia. El orden en la colocación de las cosas debe ser una constante en el alumno ciego, y será el propio alumno quien organice su material.

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Aspectos académicos El alumno cuyo único problema es la ceguera está en condiciones de recibir la misma educación que el alumno con visión normal. Los contenidos académicos deben de ser los mismos tanto para videntes como para ciegos. No obstante el alumno ciego necesitará adaptaciones y recursos didácticos específicos para lograr una mayor comprensión e interiorización de los conocimientos. La dimensión analítica de la recogida de datos implica para el ciego una mayor pérdida de tiempo. Cuando una persona vidente ve una mesa en un primer momento, percibe de una forma global el objeto fijándose después
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en sus partes, su estructura, su tamaño, etc. En cambio, e ciego debe comprobar que el objeto tiene un borde, una superficie horizontal lisa separada del suelo por patas y, tras un análisis detenido de sus partes, llegar a la conclusión de que se trata de una mesa. El profesor ha de considerar estas diferencias básicas que alteran los detalles de las conceptualizaciones que el niño ciego se hace de lo que le rodea. La palabra del profesor continúa siendo un instrumento muy importante para transmitir conocimientos y estimular el aprendizaje en el ámbito escolar; en este sentido, no existe ningún tipo de limitación para el alumno ciego. El uso de palabras y gestos (por ejemplo, “aquí”, “allí”,) deben ser sustituidos por indicaciones verbales del tipo de “a tu izquierda”, “a tu derecha”... Se procurará siempre que las circunstancias lo permitan, que el niño ciego manipule los objetos y materiales que intervienen en la explicación. Cualquier explicación que implique la utilización de la pizarra debe ser descrita de forma oral por el profesor. Siempre que sea posible, es preciso poner a su alcance el mundo real. Para ello se puede disponer en el colegio de en el colegio de un pequeño museo, aprovechando para este cometido las salidas organizadas del centro escolar (excursiones, visitas...). En los colegios deben de existir mapas y gráficos en relieve, maquetas, casetes, y otros materiales adaptados, a disposición del niño ciego. El alumno ciego debe participar activamente en todo tipo de tareas. Un alumno ciego que sea pasivo carecerá de herramientas para conocer su entorno. Las clases deberán de ser lo más activas posible. Si no creamos un clima de actividad en clase en la que el niño ciego participe, a este le llegará una información muy escasa y, por consiguiente, desarrollará poca motivación. La participación será el mayor estímulo que podamos ofrecerle. Así pues, debemos potenciar la investigación, la observación y la experimentación. Cuando la clase deba participar en una actividad donde la información se base fundamentalmente en material de tipo visual (proyección de diapositivas, visitas a museos, excursiones,..,), el profesor deberá adaptarla previamente o durante el desarrollo de la misma, proporcionando información auditiva, táctil, olfativa, etc. Siempre que la situación lo permita. En cualquier actividad se procurará que el niño ciego adquiera, en primer lugar, un conocimiento global de lo que se va a hacer, posteriormente, pasar a un análisis del proceso y, por último, acabar con una síntesis de lo tratado. Debemos favorecer el desarrollo de hábitos escolares, modelos posturales y sociales que, en principio, pudiera parecer que carecen de sentido para él.

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El libro de texto Los libros de texto escritos en el sistema braille tienen idénticos contenidos que los libros escritos en tinta, de forma que la trascripción se hace casi literal. Esta igualdad en los textos facilita que el alumno ciego pueda seguir el trabajo que están realizando en el aula sus compañeros videntes. El libro escrito en braille tiene una serie de características específicas (tamaño, paginación, representaciones gráficas, mapas,...). Existe como alternativa el libro hablado.

Exámenes, pruebas y ejercicios Básicamente podemos hablar de que existen cuatro tipos de pruebas para el niño ciego: a) Ejercicio oral. Se utilizará cuando el profesor lo considere oportuno. b) Ejercicio escrito en braille. Requiere una posterior trascripción por parte del alumno o del profesor. c) Ejercicio escrito en braille pero utilizando un braille´n speak, que permite una trascripción simultánea en vista de lo que el niño escribe. d) Ejercicio escrito en máquina de escribir en tinta. En cualquiera de estas modalidades el alumno ciego es más lento en el desarrollo de tareas escritas que el alumno vidente, por lo que es aconsejable que disponga de un tiempo adicional, o bien establecer una reducción en el número de cuestiones o actividades. Es conveniente adaptar el boletín de calificaciones en ambos sistemas braille y tinta, que permita ser leído al mismo tiempo, por sus padres y familiares. Los apuntes El alumno ciego debe recoger anotaciones de símbolos, esquemas, o diagramas que se comentan en clase de forma oral. El braille´n speak es un instrumento muy válido para tomar apuntes.

5. LA COMUNICACIÓN DEL NIÑO CIEGO El lenguaje amplía su desarrollo cognitivo porque favorece su relación con otras personas y porque le proporciona medios de control sobre los que está fuera e su alcance. El niño ciego maneja dos tipos de conceptos, por una parte, aquellos que tienen significado real para él, basados en sus experiencias; por otra, los que hacen
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referencia a situaciones visuales, que aun siendo muy importantes como medio de comunicación con los demás, no le son significativos. Esta disposición para utilizar el lenguaje de manera no significativa es el verbalismo, implica la utilización de palabras no fundamentadas en experiencias directas concretas. El verbalismo supone que el niño ciego está interesado por adaptarse a las exigencias sociales, al mundo de los videntes. El mero aprendizaje de conceptos verbales carentes de contenido, por no estar basados en conocimientos concretos, puede tener efectos negativos, tanto en el aprendizaje como en el desarrollo de la personalidad del niño: y puede llegar a ser patológico. Como ejemplo, tenemos un texto escrito por una niña ciega de nacimiento de doce años de edad: “Retrato de mi madre” Sus cabellos son rubios y brillantes. Sus ojos verdes parecen gotas de agua sobre su blanca tez. Su suave mirada nos llega como una caricia, pero cuando se enoja mueve sus manos con rapidez, como anunciando que algo va a pasar. Un segundo ejemplo de un texto escrito por un chico de trece años, constituye un claro ejemplo de la expresión de las propias vivencias y sensaciones. El día era tibio y no corría viento. Salimos muy temprano y pronto llegamos al río. El agua del arroyo corría muy despacio y cerca de él había un gorrión y una gaviota, que cuando nos vieron llegar, salieron a volar. Las orillas del arroyo estaban llenas de flores perfumadas y algunas, por el olor, me hacían recordar a mi abuelita. Un lenguaje carente de contenido experiencial puede llegar a ser patológico. La educación integral del ciego implica enseñarle a aceptar su ceguera y a saber vivir con ella empleando todas sus facultades y medios a su alcance para desenvolverse en el mundo que le rodea. Por ello, si al educar al niño se dejan de lado sus propias experiencias sensoriales y se trata de suplir estas con expresiones y conceptos visuales, se desvirtúa su educación, pues se le lleva a construir su mundo en base a palabras, ideas e imágenes prestadas sin tener en cuenta sus propias y ricas posibilidades adquisitivas.

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6. DIDÁCTICA DE LA LENGUA Y DE LA LITERATURA El lenguaje constituye una actividad humana compleja que asegura dos funciones básicas: la de comunicación y la de representación, mediante las cuales, a su vez, cabe regular la conducta propia y la ajena. Así mismo estas dos funciones aparecen interrelacionadas en la actividad lingüística. Para el ciego, el lenguaje factor básico de comunicación e integración social, es el principal y más valioso instrumento de comunicación, al tiempo que el sustituto de informaciones visuales sobre aspectos físicos y sociales. Todos los niños que inician la educación primaria, poseen una experiencia lingüística adquirida en situaciones diversas y a través de la interacción con las personas que lo rodean. Será tarea del profesor, observar como se relaciona con sus iguales, o con adultos, determinar si las experiencias comunicativas han sido o no escasas, o poco satisfactorias. El enriquecimiento de la lengua oral y el aprendizaje de la lengua escrita se manifestará en el dominio de cuatro destrezas: escuchar, hablar, leer y escribir. Metodología: . Lectura.-

El aprendizaje de la lectura se sustenta en prerrequisitos de etapas anteriores, pero además el niño ciego se habrá iniciado en aspectos específicos que requiere la lectura del sistema braille. Desarrollo de la percepción. Posición correcta de las manos. Movimientos que las manos deben realizar. Realización de cambios de línea. Adecuación de la postura. Colocación del papel.

Escritura.Este aprendizaje es importante que se realice en el aula y que sea paralelo al aprendizaje de la escritura de sus compañeros. El método de enseñanza, puede ser el mismo para todos los alumnos, aunque precisará de una mínima adaptación impuesta por la signografía braille. Por ejemplo: d, f, h, e, i son letras que en escritura braille se prestan a la confusión. En la escritura en braille como en tinta no se pueden descuidar aspectos tales como: claridad, orden, limpieza.....
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La expresión y comprensión lectora dependerá del grado de riqueza léxica que tenga el sujeto. 7. DIDÁCTICA DE LA LENGUA EXTRANJERA Al iniciarse el aprendizaje de una nueva lengua que supone la introducción de un código nuevo, se tendrá en cuenta: Primará el diálogo o la conversación frente a otros recursos didácticos más visuales. Los dibujos se presentarán en relieve o en tres dimensiones cuando se trate de que la clase identifique términos o palabras con fotos, dibujos. Se completará con explicaciones paralelas aquellas actividades que impliquen gestos o lenguajes no verbales. Se le reforzará auditivamente, grabándole en cinta de casete aquellos contenidos que se consideren más relevantes para su aprendizaje. Cuando se utilice el vídeo, una adaptación sencilla será el comentario o descripción oral, de las imágenes de la pantalla.

8. DIDÁCTICA DE LAS CIENCIAS SOCIALES Y NATURALES La enseñanza de las ciencias naturales y sociales, desde los primeros cursos escolares hasta los niveles medios y superiores está recibiendo un tratamiento didáctico enfocado única y exclusivamente desde una perspectiva visual. Lo cual ha motivado: Pérdida de una gran información científica no visual. La presentación de las asignaturas de ciencias y experimentales a los alumnos ciegos de forma poco motivadora y de una gran dificultad para su estudio. Una percepción minimalista del medio ambiental, lo que le supone una visión sesgada de la realidad. Visión reducida de la observación científica. Ya que cuando se observa solo se mira, pero se olvidan los demás canales sensoriales de entrada de la información.

Así pues sería importante para todos poner en práctica una percepción más amplia de la información científica que nos comunica el medio natural en que vivimos y poner en marcha desde la educación primaria un enfoque didáctico multisensorial en la enseñanza y aprendizaje de las ciencias experimentales. El tacto, el oído, la vista, el gusto y el olfato, pueden actuar como canales de entrada de informaciones científicamente muy valiosas en la observación. Estos datos informativos, a pesar de haber entrado por canales sensoriales distintos, tienen un destino común: nuestro cerebro, es aquí donde estas informaciones se interrelacionan adquiriendo un significado único que es el que aprendemos.
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Para que el aprendizaje sea completo y significativo es importante que no olvidemos ningún canal sensorial de entrada, pues al producirse dicho descuido, estaríamos limitando la información con que nuestro cerebro debe elaborar el concepto final que aprendemos. Ejemplo de esto sería el de un ordenador conectado a 5 periféricos, y que cada uno de ellos tuviera que mandarle a la unidad información de distinta índole, ¿Tendrá la unidad central la misma concepción de lo que está pasando en el coche al funcionar un solo periférico que con los cinco a la vez? Igualmente nosotros no podemos observar la naturaleza con un solo sentido.

9. DIDÁCTICA DE LAS MATEMÁTICAS El mundo de los números y la aritmética no tiene porqué plantear problemas a un alumno ciego, siempre que éste haya contado con las experiencias adecuadas para desarrollar un buen razonamiento lógico. Partiendo de situaciones y objetos reales se efectuarán actividades: tamaño, cantidad, semejanza, clasificaciones, seriaciones,.... El cálculo aritmético se puede iniciar con la caja de números, introduciéndose dicha tarea poco a poco en la máquina Perkins. Es importante potenciar el cálculo mental. Para las gráficas puede optar por: Realizar una plantilla en plástico con la máquina Perkins. Realizando un geoplano. Para el aprendizaje de las figuras tridimensionales usará los cuerpos geométricos como el vidente.

10. DIDÁCTICA DE LA EDUCACIÓN ARTÍSTICA La conexión con el área de educación física es grande, especialmente a través de los contenidos contemplados en el ámbito de la dramatización, recursos expresivos del cuerpo, desarrollo de habilidades motrices, control postural, percepción y dominio del espacio. Los contenidos relativos al tiempo y al espacio, incluidos en el área de educación artística, así como los relacionados con las formas de representación gráfica, establecen una estrecha relación con aprendizajes del área de matemáticas. Plástica Se tendrán que realizar adaptaciones centradas en: Sustituir un contenido por otro equivalente, siempre que sea posible. Si no lo fuese se eliminaría tal contenido. Ej. El color por la textura. . Valorar en mayor medida el proceso de elaboración frente al resultado final.
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Prestar una atención personalizada en el seguimiento y elaboración del procedimiento trabajado.

El dibujo Tareas acomodadas a la percepción y experiencia del alumno. Buenas nociones matemáticas. Nociones de organización y orientación en el plano. Materiales, instrumentos adaptados (estuche de dibujo)

Música La percepción musical implica, discriminar, analizar y valorar los sonidos del entorno así como reconocer y comprender el lenguaje musical. La adaptación musical al código braille presenta dos dificultades: Su adaptación al sistema braille es compleja en sí misma. Al no existir la diferenciación que se da entre la escritura en tinta y la grafía musical, el sujeto ciego ha de realizar un proceso complejo de discriminación e identificación de signos propios del braille.

Dramatización La dramatización aumenta las perspectivas sociales al ser una actividad a desarrollar en grupo, así como otorga un mayor valor a su autoestima. Para acceder a este campo bastará con acceder a una información sobre el espacio del escenario, tipos de decorados y su distribución, situación de las salidas y las entradas, existencia de posibles obstáculos, puntos de referencia claros para su desplazamiento en escena. Para el desarrollo de la imaginación se proponen las siguientes actividades: a) El dibujo con la plancha de silicona. b) Ejercicios de recortado y picado. c) Trabajos de madera, alambre y papel. d) Modelado en barro, plastilina... e) Composiciones tridimensionales. f) Macramé En ocasiones es adecuado hacer grupos de trabajo, dando al niño ciego una labor a su alcance.

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11. DIDÁCTICA DE LA EDUCACIÓN FÍSICA El alumno estará siempre cerca del profesor, quién lo tomará para mostrar a los demás el ejercicio a realizar, al tiempo que enseña al ciego la actividad a realizar sobre su cuerpo. El niño ciego podrá realizar ejercicios individuales en el suelo, en espalderas, en paralelas, en potro, en el plinto..., y ejercicios colectivos, como tablas de gimnasia. Podrá hacer carreras, saltos, lanzamientos, participar en el fútbol con balones sonoros, natación. Con un vidente por compañero podrá realizar: carreras por parejas, también, piragüismo y otras actividades deportivas. También se pueden hacer juegos propios para el alumno ciego, contando con el material específico adecuado (balones sonoros). Uno de los objetivos del ciego es conseguir que se conozca a sí mismo y se acepte tal cual es, con sus posibilidades y sus limitaciones (éstas también las tienen las personas videntes en muchos aspectos). Así, el hecho de que no pueda competir con videntes o la imposibilidad de practicar algún deporte serán realidades que le niño ciego debe llegar a entender sin prejuicios. Los objetivos de este área pueden ser alcanzados por un niño ciego siempre y cuando varíen los modos de acceder a ellos, reflejados en los materiales y recursos que se utilizan, incluso la organización de tiempos y espacios puede sufrir variaciones. Piaget demostró que el movimiento es el soporte de las sensaciones, de la percepción y de la posibilidad del pensamiento simbólico y abstracto; que el desarrollo psicomotor está directamente relacionado con el desarrollo cognitivo y que ambos tienen gran influencia en el conjunto de las habilidades instrumentales para el aprendizaje humano. La etapa que va de los 6/7-11/12 años se produce la elaboración definitiva del esquema corporal, se armonizan los esquemas segmentarios, se toma conciencia de los diferentes elementos corporales y se controla el esfuerzo y la dirección, con vista a la acción concreta o a la movilización general. Sin embargo el sujeto ciego no accede con las mismas experiencias que el sujeto vidente. El conocimiento del esquema corporal dependerá de las experiencias de aprendizaje que haya tenido y de la información que estas le hayan proporcionado. En general la información sobre sí mismos, sobre los movimientos y sobre su relación con los objetos es más pobre que la del niño vidente. En general también es más lento para hacerse con el ambiente. Antes de dirigirse a los objetos, tiene que lanzarse al espacio para saber si allí hay algo. De esta forma su movilidad se vuelve más retraída. Resumiendo, el profesor de educación física puede observar en el niño ciego: Un uso poco eficaz de los sentidos.
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Un retraso en los movimientos de dirección y orientación hacia los objetos. Un retraimiento para iniciar el movimiento por sí mismo y como contrapartida preferencia por los movimientos rutinarios.

Si algo es el niño, cualquier niño, es movimiento. La educación física no deja de ser la primera de las educaciones. Metodología: Se tendrá en cuenta que antes de situar al alumno ciego en espacios vacíos, este tendrá que conocerlos y recorrerlos, para que ni su autoimagen ni su autoestima resulten dañadas. Este área exige una atención individualizada, un conocimiento de la situación inicial del alumno y un análisis pormenorizado de los objetivos y actividades previstas. Este área implica en muchos de sus desarrollos una metodología de ayuda, que podrían concretarse en las siguientes pautas de actuación: - La necesidad de un guía para la marcha y la carrera. - Para determinadas actividades, el profesor o compañeros serán los modelos a través de los cuales percibirá "ideas" de movimiento y posturales. - Explorará movimientos enlentecidos del modelo con el fin de incorporarlos a su esquema corporal. - Necesitará de un apoyo verbal de una manera continua. - Reiteración y repetición de movimientos, hasta conseguir su incorporación mecánica. - El juego como elemento de distensión y confianza en sí mismo. En el juego si se equivoca, si tropieza, si se cae, no pasa nada.

La educación física puede convertirse en un área con poco atractivo para el alumno ciego, cuando es una de las más necesarias. Por ello, no debemos olvidar este aspecto en la escuela integrada. Resumiendo, puntualizamos afirmando que los compañeros de un niño ciego aprenden a ver las cosas de otro modo. En cierta medida, se benefician de las explicaciones y adaptaciones que se preparan para su compañero invidente. Conocen el mundo desde otro prisma. Los alumnos invidentes si sabemos implicarlos, son capaces de inventar y buscar recursos para que el compañero ciego asimile las distintas materias. Por lo que, hacemos de la integración un proceso comunitario y participativo. El ciego debe de ser útil a la sociedad. Es bueno que la comunidad educativa esté abierta al sistema lecto-escritor braille. Siempre que se expongan murales, carteles, informaciones, etc., en la clase, en los pasillos del colegio, o en una exposición escolar, deberán contar con la adaptación al sistema en relieve. Es muy conveniente, al mismo tiempo, que cualquier otra persona, además del profesor tutor, conociese el sistema braille. Para terminar, como idea básica, podemos decir que, cuando el profesor y la comunidad escolar asimilan que su lenguaje o sistema audiovisual debe ser
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cambiado en el trato con un invidente por un lenguaje multisensorial, se habrá logrado abrir uno de los caminos más importantes de la comunicación del niño ciego, que precisamente en el que se basa su acceso a la cultura.

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