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Variabilidad y Adaptación de los Seres Vivos

Variabilidad y Adaptación de los Seres Vivos

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TEMAS:

Ideas de los alumnos en torno a la evolución biológica. Recursos materiales para la enseñanza y el
aprendizaje de la evolución en el aula.

En el bloque III presenta una serie de lecturas para realizar la unidad “La evolución” de tal manera
que se relacionan una con otra para aplicar una serie de conocimientos, hábitos y actitudes los que
se enriquecerán con las experiencias de los estudiantes.

Se presenta también una estrategia didáctica titulada “El cambio conceptual y metodológico en la
enseñanza y el aprendizaje de la evolución de los seres vivos” con la finalidad de que los estudiantes
normalistas reconozcan lo fácil que es llevar un trabajo organizado como un ejemplo claro, dándoles
libertad para realizar algo semejante lo cual se invita a la participación socializadora por lo que la
actividad puede realizarse por equipo.

BIBLIOGRAFÍA BÁSICA:

• Durand Leticia Smith, “La evolución”, Guillén Fedro Carlos, “Problemas asociados a la enseñanza
de la evolución en la escuela secundaria: algunas sugerencias”, “Darwin y Wallace”; Sarukhán
José, “Las musas de Darwin”; Leakey Richard E., “ Introducción a el origen de las especies” en la
enseñanza de la Biología en la escuela secundaria, SEP, pp. 122-129, 159-170, 283-287, 74-81,
248-274.

• Gené A. (1991), “Cambio conceptual y metodológico en la enseñanza y el aprendizaje de la
evolución de los seres vivos”, en Enseñanza de las ciencias, España, 9 (1), pp. 22-27.

ACTIVIDADES SUGERIDAS:

Tema 1. Ideas de los alumnos en torno a la evolución biológica. Recursos materiales para
la enseñanza y el aprendizaje de la evolución en el aula.

1. De acuerdo a la lectura “la evolución” de Leticia Durond Smith contestar de manera individual:
• ¿Por qué se señala que el hombre ha dependido siempre de su relación con otros animales?
• En 1809 ¿qué propuso Jean B. Lamarck con respecto a los seres vivos?
• Cuáles son los 4 elementos que se mezclaron para dar origen a la vida según Anaximandro y
Empedocles (600-500 AC.)
• Cómo se presentaban los trabajos de los naturalistas.
• Cuáles fueron las primeras observaciones de Darwin en su visita a las Islas Galápagos,
• Mencionar las condiciones para que se desarrolle un proceso de evolución por selección
natural según Darwin.
• Mencionar dos aspectos importantes en la teoría Darvinista.
• Por qué Darwin no se explicaba cual era el mecanismo que permitía la transmisión de
caracteres de una generación a otra.
• Quién da la solución al problema de los rasgos característicos de una generación a otra y
como lo explicaba.
• Qué adelantos en Biología produjeron la necesidad de reconstruir la teoría Darvinista
• Cuáles son los tres hechos que según el neodarwinismo y el darwinismo sostienen la
existencia de la selección natural como fuerza evolutiva.
• A que se llama deriva génica.
• Qué procesos se mencionan en la selección como organismos “exitosos” o “fracasados”.
• ¿Cuáles son las principales críticas al neodarwinismo?
• Obtener conclusiones a nivel grupal.

11

2. Leer la lectura “Problemas asociados a la enseñanza de la evolución en la enseñanza de la
evolución en la escuela secundaria: algunas sugerencias” de Fedro Carlos Guillén.
• Elabore en su cuaderno de conclusiones una tabla enlistando las ideas equivocadas de los
jóvenes sobre la evolución y explicando porque son erróneas.

Ideas de los jóvenes

¿Por qué está equivocada?

• A continuación haga un recuentro de sus experiencias en el salón de clases y enliste en su
cuaderno de conclusiones las ideas erróneas sobre la evolución que más frecuentemente ha
escuchado entre sus alumnos.
• Para cada uno de los siguientes párrafos explique en su cuaderno de conclusiones:¿Qué
autor propuso esa idea?, ¿Qué ideas semejantes a oído de sus alumnos u otras personas¿ y
¿Qué elementos históricos influyeron, de acuerdo con su criterio personal, en la postulación
de esa teoría para facilitar la resolución de esta actividad? Analizar el ejemplo inicial.
I. “El hombre es un ser superior, es capaz de pensar y resolver problemas, y ha
evolucionado mucho más que otros animales”
a) La idea del hombre como un ser superior prevalece desde los griegos Anaximandro y
Aristóteles, quienes reconocían seres superiores e inferiores.
b) He leído ideas semejantes, como por ejemplo de algunas personas que se oponían a
Darwin diciendo que era imposible que estuviéramos emparentados con los monos,
ya que el hombre era un ser mucho más capaz y civilizado.
c) Creo que, dado que los griegos observaban al mundo con sus propios sentidos, es
decir, que no contaban con instrumentos sofisticados que les permitieran observar
detalles de la composición y funcionamiento de los seres vivos, lo que saltaba a la
vista era la capacidad del hombre para pensar y comunicarse, lo que les hizo creer en
la existencia de seres superiores e inferiores.
II. “Durante su vida los organismos adquieren características que les ayudan a sobrevivir”.
III. Los organismos tienden hacia una mayor complejidad y protección”.

3. Darwin y la selección natural. Leer la lectura “Darwin y Wallace” de Fedro Carlos Guillén y
escriba en su cuaderno de conclusiones, el interés que este tipo de texto, donde se presentan
aspectos de la vida cotidiana de los científicos, puede generar en sus alumnos, y la utilidad que
puede tener en sus clases. También conteste las siguientes preguntas:
• ¿Qué hubiera hecho si fuera Darwin?
• ¿Cree que resolvió bien el problema?
• ¿Cree que la condición de científico libera a las personas de los problemas y conflictos de
cualquier ser humano?
• ¿Por qué existe el mito de los científicos como personas alejadas de la realidad, que viven
aisladas en sus laboratorios?
• ¿Cómo podemos modificar esta concepción en nuestros alumnos?

4. El propósito es conocer la influencia que tuvieron Malthus y Wallace en el desarrollo del trabajo

de Darwin.
• En el tema “La evolución es importante que los alumnos comprendan la gran trascendencia
que tuvieron las ideas de Malthus y Wallace en el pensamiento de Darwin y en el desarrollo
de su teoría evolutiva. Para esto se sugiere pedirles que escriban un cuento con dos finales,
en uno deben contar que paso cuando Darwin recibió la carta de Wallace y cuando leyó el
libro de Malthus.

“Ensayo sobre el principio de la población”, y en el otro cuento lo que hubiera pasado si
Darwin no hubiera tenido contacto con estas personas. El maestro puede apoyarse en los
siguientes datos biográficos para proporcionar información a los alumnos:

12

Vida de Darwin

Evento

Fecha

Edad

Nace

12/02/1809

0

Viaje en el Beagle

27/12/1831 - 2/10/1836

22 - 27

Lectura de Malthus

Octubre de 1838

29

Recibe carta de Wallace

19/06/1858

49

Publica “El origen de las Especies”

24/11/1859

50

Muere

19/04/1882

73

5. De acuerdo a la lectura “Las musas de Darwin” de José Sarukhán distinga de acuerdo con lo que
leyó, si las siguientes frases son falsas (f) o verdadera (v):
• La variabilidad individual debe tener una base genética para que se desarrolle el proceso de
selección natural._______
• Las ventajas que aporta una característica no depende del ambiente en el que se desarrolle
el organismo.________
• La selección natural depende de factores limitantes que impiden que todos los individuos
pueden sobrevivir y reproducirse _________
• Los caracteres que varían entre individuos pero que no tienen efectos en su desempeño
también están expuestos a selección natural.________

6. Conteste una vez que ha leído la lectura. (Puede ser un equipo)
• ¿Cuál es la importancia de la variabilidad en el mecanismo de selección natural? ¿Qué
características debe tomar esta variabilidad para estar expuesta a selección natural?
• Discuta la relación entre polimorfismo y especiación.
• ¿Qué significa en términos biológicos “Lucha por la existencia”?
• Describa en pocas palabras en que consiste el proceso de selección natural.

7. Stephen Jay Gould muestra en su libro “El pulgar del Panda” la secuencia de cambios en el
diseño, sufrida a lo largo del tiempo por el famoso personaje de película y tiras cómicas Mickey
Mouse. Explica que los cambios que se aprecian responde a la mayor afinidad que sienten los
seres humanos por rasgos juveniles, como ojos grandes, cráneos redondos y mandíbulas poco
pronunciadas; de tal forma que los niños o animales pequeños nos inspiran, en un principio, más
afecto que los adultos.

Aprovechando esta tendencia el autor, de manera inconsciente los dibujantes transformaron
gradualmente durante 50 años a Mickey Mouse, incrementando el tamaño relativo de su cabeza,
agrandando sus ojos y engordando sus piernas haciéndolo un personaje más juvenil y atractivo
para el público. Para que Mickey Mouse evolucionara fue necesario, primero, que existieran
varias formas de dibujarlo, es decir, que existiera variabilidad y que esa variabilidad tuviera
consecuencias en ser desempeño, de tal forma que algunos dibujos fueran más atractivos al
público, que otros; segundo, que esa variación fuera heredable, en este caso, que diferentes
generaciones de dibujandos pudiera realizar el dibujo con las mismas características, y por
último, que existiera competencia entre distintas clases o marcas de dibujos animados.

• Investigue el ejemplo bien documentado de la evolución de los personajes de Darwin;
complete la siguiente tabla en su cuaderno de conclusiones, basándose en los ejemplos que
se muestran, y determine la variabilidad existente, la limitante ambiental, o la presión de
selección que impide que todos los individuos sobrevivan y hace una variante sea más
exitosa.

Mickey

Caballo

Pinzones

Características
Variables

Dibujos diferentes
con rasgos juveniles
más o menos
Acentuados.

Variación

en

la

longitud

de

las

extremidades

y
variación en el punto
de apoyo de las
mismas.

Presión de

Diferentes dibujos Necesidad

de

13

selección

animados
Compiten por la
audiencia,
Aquellos que
Agraden más al
Público venden
Más.

incrementar

la
velocidad de carrera.
El hecho de que sus
Extremidades se
Apoyan en el
3er. Dedo y sean más
largas, incrementa la
velocidad

de

los

movimientos

8. Lea el texto “Introducción a el origen de las especies”, escrito por Richard Leakey, que resume el
trabajo de Darwin y las dificultades que enfrentó para lograr la aceptación de su teoría. En su
texto, R. Leakey menciona la aportación a la teoría evolutiva de muchos autores que no hemos
mencionado en el transcurso de este proyecto pero que no por eso dejar de ser muy
importantes. Para no olvidar la idea de estas personas, explique a continuación, en cuaderno de
conclusiones, la contribución de cada uno de ellos:
a) Charles Lyell.
b) August Weisman.
c) Alfred Rusell Wallace.
d) Thomas Huxley.
e) Thomas Malthus.

9. Imagine que existe una población de ratones en la parte medio de una montaña de gran altura,
donde las zonas bajas se caracterizan por el clima caluroso abundantes pastos, y las zonas altas
por un clima muy frío, con nieve y poca vegetación, manteniéndose la zona central con un tipo
de clima y vegetación intermedios. Si en nuestra población existe variación en torno al grosor de
la piel, el color del pelo y los hábitos alimenticios, y de pronto el nivel de sobre población es el
que parte de los ratones se mueve hacia las partes altas de la montaña otros a las partes bajas,
y una tercera parte permanece en la región media, responda en su cuaderno de conclusiones:
• ¿Qué sucedería si esas tres poblaciones se mantuvieran aislados entre sí durante un largo
período de tiempo?
• ¿Qué características tendrían los ratones que habitan cada una de las regiones de la

montaña?
• ¿Qué sucedería si entre la población original no existiera variación?
• ¿Y qué sucedería si no se lograra un aislamiento efectivo entre las tres poblaciones?
• Concluya entonces, ¿Por qué el proceso de selección natural depende de la variabilidad, la
herencia y la sobrepoblación?
• ¿Por qué se pueden originar diferentes especies por selección natural?

10. Nuevas ideas sobre la selección natural: Desarrolle en su cuaderno de conclusiones una práctica
para sus alumnos utilizando como material una maqueta de plastilina, que represente un
ambiente y una población de organismos. Explique las diferencias entre especiación por
aislamiento y especiación de deriva génica, estableciendo en la maqueta las condiciones
ambientales necesarias para que ocurran estos procesos, y detallando de que forma intervienen
en estos fenómenos el azar y la selección natural.

11. Retome la lectura “Introducción a el origen de las especies” de Richard E. Leakey y responda en
su cuaderno de trabajo las siguientes preguntas:
• ¿Qué es un polimorfismo y que relación guarda con la teoría neutralista?
• ¿Además de la teoría neutralista y el equilibrio puntuado, que otros aspectos menciona
Leakey como puntos de discusión en Biología evolutiva?

12. A lo largo de este trabajo hemos revisado la forma en que han ido surgiendo y modificándose las
ideas sobre la evolución de los seres vivos. A manera de resumen, elabore en su cuaderno de
conclusiones una cronología de estas ideas en forma de tabla, indicando la fecha en que se
postuló la idea, su autor, una breve explicación de esa idea, y las pruebas que existen a su
favor.

Conclusión. Como hemos visto, la teoría de la evolución se ha ido modificando a lo largo del
tiempo. Sin embargo, podemos distinguir cinco etapas fundamentales:

14

a) La etapa predarwinista, en donde la mayor parte de las ideas en torno a la evolución estaba
ligada a la existencia de un creador o fuerza divina.
b) La etapa darvinista, que inicia con la publicación del “El origen de las especies” por Charles
Darwin, y en la cual podemos incluir los años de polémica y cuestionamiento a los que
estuvo expuesta la teoría de la selección natural, hasta su final aceptación.
c) La etapa sintética, en la década de los 30 y 40, cuñado se produce la teoría sintética de la
evolución, en la que se unieron a los postulados básicos de Darwin, los conocimientos de la
genética mendeliana, la paleontología y otras disciplinas.
d) La etapa del endurecimiento de la síntesis evolutiva en la que todo cambio evolutivo era
explicado a partir del cambio gradual y la acción de la selección natural.
e) La etapa de crítica a la teoría sintética y propuesta alternativa, que se caracteriza por la
producción de nuevos descubrimientos e idea que cuestionan el papel de la mutación, el
azar, la selección natural y el cambio gradual en la evolución biológica, etapa en la cual nos
encontraremos actualmente.

13. Elabore en su cuaderno de trabajo un cuadro sinóptico donde resuma los principales ideas
revisadas en este trabajo ayúdese siempre con dibujos.

14. De acuerdo al material que se proporciona sobre “El cambio conceptual y metodológico en la
enseñanza y el aprendizaje de la evolución de los seres vivos”.
• Leer primeramente de manera individual haciendo un análisis lo más claro posible sobre todo
en el anexo en el cual se presentan algunas actividades del programa-guía diseñado para
trabajar el tema de la evolución de los seres vivos por selección natural.
• Seleccione dos problemas que sean de su agrado diferentes a los 3 ya planteados y realice
las actividades que sean necesarias tome en cuenta el seguimiento de la misma metodología
para realizar su proyecto.
• Si es necesario emita una hipótesis que permita dar respuesta a la cuestión que se trate.
• Se recomienda hacer el trabajo por equipo.
• Haga conclusiones a nivel del grupo.

15

MATERIAL

DE

APOYO

-

16

17

LA HISTORIA DE UNA CARTA

Tal como ocurre con los seres humanos, hay
cartas destinadas a la gloria mientras que
otras, la mayoría sufren nuestro olvido. “En
primer lugar, a la pregunta de si te dejo
patinar te contesto rotundamente que no. Soy
demasiado celoso para permitir tal cosa. Yo no
sé patinar y, aunque supiera, no tendría
tiempo para acompañarte, y alguien habría de
hacerlo, de modo que olvídalo”, le escribió el
doctor Sigmund Freud a su novia Martha en
1885, sin sospechar que su fama como padre
del psicoanálisis le jugaría la mala pasada de
permitirnos al resto de los mortales la
oportunidad de conocer sus limitadas normas
de tolerancia.
Una carta trasciende a sus contemporáneos
porque ha sido escrita por un gran hombre
como freud (aunque no le gustara patinar),
porque contiene ideas notables o, en
ocasiones, por ambas cosas. La carta de que
nos ocupamos es sin duda una de las más
famosas que registra la historia de la ciencia y
fue llevada al puesto de correos de Ternate –
una isla de tamaño de un dedal, pérdida en el
archipiélago malayo- por un hombre alto de
barba crecida, el viernes 12 de marzo de
1858. El destinatario en Inglaterra era nada
menos que Charles Darwin, conocido por
todos nosotros como el indudable autor de
teoría de la evolución.
El remitente de extraordinario documento era
un joven naturalista ingles llamado Alfred
Russel Wallace, que se encontraba en el
archipiélago malayo desde 1854. Wallace se
dedicaba a formar colecciones de aves, de
reptiles y sobre todo de insectos, que luego
mandaba a Europa con el propósito de
comercializarlas entre los coleccionistas y los
museos, y así ganarse la vida.
Alfred era un hombre trabajador, ya que en
los ocho años que permaneció en Asia colecto
nada menos que 125660 especímenes. Con la
paciencia, el tiempo y la ociosidad suficientes
podremos calcular que obtenía más de 40
ejemplares por día de trabajo, lo que no deja
de ser prodigio de la recolección.
Sin embargo, Wallace tenia tiempo para otras
actividades; una de ellas, quizá más
importante que sus asombrosos 40
especímenes al día, era la de reflexionar sobre
la manera en que las especies se originaran,
sin duda el problema biológico más
inquietante de su época.
Tradicionalmente se creía que las especies
eran inmutables, es decir que habían sido
creadas unos cuanto miles de años atrás por

un ser divino y no habían cambiado desde los
tiempos de la creación. Esta era la explicación
que la iglesia, y en consecuencia sus fieles,
aceptaban. No era sencillo desafiar estas
ideas; el mismo Darwin pasó tragos amargos
cuando le explicó a su esposa Emma
Wedgwood su teoría evolutiva, ya que ella era
una fiel cristiana y no estaba muy segura de
que las ideas de su cónyuge fueran
aceptables.
No obstante, a lo largo de la historia de los
seres humanos siempre han tenido el muy
saludable impulso de poner en duda las
verdades que se consideran establecidas. Esta
época, por cierto, es una de las características
más notables de la investigación científica. En
el caso de la inmutabilidad de las especies no
faltaron algunas voces que se alzaron
cuestionando esa idea.
A finales del siglo XVIII Erasmus Darwin,
abuelo de Charles, escribió un ensayo sobre la
evolución. Don Erasmus no era un hombre
común: tartamudeaba al hablar, fue miembro
fundador de una sociedad llamada Los
Lunáticos y acostumbraba escribir sus ideas
científicas en formas de versos. No obstante,
se anticipo a muchos en cuanto a la idea de
que las especies podían evolucionar.
En 1809 el francés Jean Baptiste de Lamarck
publico un libro en el que sugería que los
seres vivos no eran inmutables. Planteaba que
en las especies había un deseo de mejoría y
que en las características que los organismos
adquirían a lo largo de su existencia podían
legarse a sus descendientes. Las ideas de
Lamarck eran esencialmente equivocadas,
pero su trabajo abrió una brecha que ya no se
cerraría.
Existe la evidencia bien documentada de que
antes de que Darwin publicara su libro El
origen de las especies se habían producido
más de veinte trabajos sobre temas
evolutivos. Algunos, como vestigios de la
historia natural de la creación, escrito por
Robert Chambers (por cierto, de manera
anónima), estaban plagados de ideas
incorrectas. Chambers estaba convencido, por
ejemplo, de que podía producir la vida en su
laboratorio.

Sus

contemporáneos
despedazaron sus ideas científicas sin ninguna
misericordia. Sin embargo, el tema de la
evolución de los organismos había salido por
fin del armario y era parte de las discusiones
públicas entre los científicos de la primera
mitad del siglo XIX.
Podemos decir que en el momento en que
Alfred Russel Wallace le puso los timbres a su
carta algunos hombres de ciencia habían

18

sugerido que los organismos cambiaban en el
tiempo, pero que nadie en este planeta sabía
como se realizaban esos cambios.
Por lo menos eso pensaba Alfred.
Wallace sólo había visto una vez a Darwin en
el museo Británico, pero sabia que investigaba
las variedades de las especies y por ello le
escribió algunas cartas en 1857 planteándole
sus ideas. Darwin contesto que sobre la
cuestión del cambio de las especies venia
reflexionando desde hacia veinte años, pero
que era imposible explicar su pensamiento en
la extensión de una carta. Esto no era
esencialmente cierto, ya que el 5 de
septiembre de este mismo año le envío una
carta

a

Asa

Grey,

un

científico
norteamericano, en la que exponía su teoría
del cambio de las especies, pidiéndole que no
divulgara. Parecería que Darwin no confiaba
en Wallace. ¿Por qué?
Wallace siguió dándole vueltas al asunto y –
según cuenta- en febrero de 1858 sufrió
severos ataques de fiebre. De pronto le vino a
la memoria un pasaje escrito por Thomas
Robert Malthus, un economista ingles que
proponía que en las poblaciones humanas los
alimentos crecen con menos velocidad que la
cantidad de los individuos de la población, por
lo que dentro de los grupos humanos se debe
generar una lucha por la existencia para
hacerse de dichos recursos. Las ideas de
Malthus, a pesar de que era clérigo, a veces
no eran muy cristianas: proponía abolir las
leyes que subsidiaban a los pobres y les
recomendaba no casarse si no estaban en
condiciones de mantener a una familia. Es por
ello que su famoso libro Ensayo sobre el
principio de la población, fue recibido con
fuertes críticas en Inglaterra, sobre todo por
la iglesia.
Al leer a Malthus, Wallace no penso en los
pobres, sino en la capacidad de las
poblaciones de crecer exponencialmente...
siempre que no haya fuerzas que lo impidan.
Y entonces lo tuvo todo claro.
Wallace se dio cuenta (y cálculo) que una
pareja de aves se podía multiplicar en quince
años hasta un número de diez millones. ¿Por
qué entonces el número de aves se mantenía
constante en el tiempo y no crecían hasta
límites infinitos? La respuesta que
Encontró era sencilla y genial: En las
poblaciones había variaciones; algunos
organismos eran más veloces, otros se
ocultaban mejor en su medio. Estas
variaciones

benéficas

permitirían

el
crecimiento y la reproducción de los individuos

que las poseyeran en la relación con aquellos
otros individuos con variaciones nocivas. En la
población se generaba una lucha por la
existencia en la que solo los mejores
sobrevivían y extendían en la población sus
características ventajosas. La mortandad de
los menos adaptados era el factor que
mantenía constante el tamaño de la
población.
Wallace se levanto de la cama y todavía
enfermo escribio estas ideas utilizando quince
cuartillas de papel. Llamo su ensayo “Sobre la
tendencia de las variedades a diferenciarse
indefinidamente del tipo original”, lo metió en
un sobre y –junto con la petición a Darwin de
que si lo conmiseraba adecuado le hiciera
llegar el ensayo a Charles Lyell, el mejor
geólogo de su tiempo- entró con paso firme,
no solo a la oficina de correo de Ternate, sino
a la historia de la biología.
Charles Darwin era un hombre de costumbres
fijas. El viernes 18 de junio de 1858, lo mismo
que todos los días, se sentó en su sillón a
revisar la correspondencia. Encontró el grueso
sobre de Wallace y se dispuso a leerlo. Al
terminar, su rostro estaba demudado; el
impacto de una bomba no podría haberlo
afectado más: línea por línea descubrió que
las idea enviadas por el joven Alfred Russel
Wallace coincidían exactamente con las
conclusiones a las que había llegado después
de veinte años de trabajo. Su cautela (no
olvidemos la discusión con su mujer) le había
impedido publicar sus ideas. Ahora un hombre
de apenas 35 años le explicaba su propia
teoría en una carta y lo enfrentaba a la
terrible posibilidad de perder la prioridad de la
teoría evolutiva.
Esa misma tarde Darwin mando una carta a
uno de sus grandes amigos, Charles Lyell, el
eminente geólogo que había demostrado,
entre otras cosas, que la tierra era mucho
más vieja de lo que la gente creía. En el siglo
XVII el arzobispo James Ussher había
calculado, por ejemplo, con métodos que el
solo entendía, que la tierra había sido creada
en el año 4004 a. C., precisamente el 23 de
octubre. Desde luego no aclaró el espinoso
asunto acerca de las actividades de Dios en
marzo o septiembre del 4004 a. C.
“Sus palabras han resultado ciertas con el
agravante de que se me han adelantado”,
escribió Darwin a Lyell. Con esta frase, en la
que refleja un toque de angustia. Darwin inició
una serie de cartas que parecían revelar un
enorme conflicto esquizofrénico; por un lado,
veía con desesperación como veinte años de
trabajo y tres de preparar un manuscrito

19

donde exponía la misma idea se iban por la
borda: “No hay nada en el esquema de
Wallace que no este mucho más completo en
el mío que pase en limpio en 1844”, escribió
el 25 de junio. Por otro lado, Darwin deseaba
comportarse como el caballero que era y no
despojar a Wallace de la prioridad histórica:
“No seria honrado publicar ahora”, escribió el
26 de junio, y tres días más tarde agrego: “Es
una bajeza de mi parte preocuparme por la
prioridad”.
Las cartas en las que Darwin expresaba sus
temores fueron enviadas a Lyell y Joseph
Hooker, un botánico amigo. Charles acudía a
sus compañeros en busca de consejo y de una
salida honorable. De hecho –y esta es mi
interpretación- indujo a que los personajes
tomaran la extraordinaria decisión de leer el
ensayo de Wallace y algunas ideas de Darwin,
escritas en 1844 y 1857 (la famosa carta a
Asa Gray) ante la sociedad Linneana, una
agrupación de científicos que se congregaba
mensualmente para analizar las novedades
que se producían en el mundo de la ciencia.
Esta lectura se realizó el 1º de julio de 1858,
apenas 13 días después de que Darwin
recibiera la carta. La decisión era
extraordinaria porque a Alfred Russel Wallace
no se le consulto jamas.
La respuesta de la Sociedad Linneana fue
gélida; nadie hizo cuestionamientos o entro en
polémicas. Sin embargo, Darwin inició a
finales de julio la redacción de un manuscrito
que se publicaría (y se agotaría) el 24 de
noviembre de 1859 bajo el nombre de El
origen de las Especies, texto que sentaría las
bases de la biología moderna... Pero esa es
otra Historia.
Las interpretaciones históricas ante el
comportamiento de Darwin son extremas. Hay
quien piensa, por ejemplo, que oculto
deliberadamente la fecha en la que llegó a sus
manos la carta de Wallace a fin de ganar
tiempo y poder preparar su propio ensayo.
Con la minuciosidad de un detective, J. L.
Brooks investigo que la carta de Wallace llegó
a Londres el 14 de mayo de 1858 y concluyo
que debería haber sido recibida en Down, el
hogar de Darwin a unas millas de Londres,
solo unos días después, y no el 18 de junio.
Otros sostienen, en cambio que Charles se
comporto como un perfecto caballero
victoriano y se deslindo del asunto dejándolo
en manos de Lyell y Hooker, quienes tomaron
la decisión más correcta.
Mi personal impresión es que ninguna de las
dos alternativas mencionadas describe con
verdadera claridad los hechos. Darwin siempre

dio muestras de rectitud y es muy difícil
imaginarlo

cometiendo

un

acto
deliberadamente deshonesto. Pero es claro
que no se comporto en forma adecuada, ya
que en ningún momento penso consultar a
Wallace (que era lo correcto) para tomar la
decisión de incluir su propio trabajo en la
lectura ante la Sociedad Linneana. Por otro
lado, es cierto que, en estricto derecho, la
prioridad le correspondía, y el mismo Wallace
lo reconoció en una carta fechada en 1887:
“En aquel tiempo yo no tenia ni la más remota
idea de que él (Darwin) había llegado ya a
una teoría definida, y aun menos de que esta
era la que se me había ocurrido de repente
Ternate en 1858... No es que hubiera pensado
en morirme, pero si pensaba en desarrollar la
teoría de todo lo posible cuando había
adelantado tanto. Puedo decir ahora, como
dije hace muchos años, que me alegro de que
fuera así; porque yo no siento el amor por el
trabajo, por la experimentación y el detalle
que eran tan preeminentes en Darwin y sin los
cuales nada de lo que yo hubiera escrito
habría convencido al mundo”.
Resulta

interesante

comparar

las
interpretaciones históricas que analizan los
caminos por los que Darwin y Wallace
arribaron a una teoría común. Se sabe que
Darwin realizo un viaje de juventud que
habría de ser definitivo en la construcción de
su teoría, que acumulo, a lo largo de muchos
años y con paciencia infinita, evidencias que
apoyaron sus ideas, y se asume que a partir
de este gran cuerpo de datos sistematizo su
teoría siguiendo una lógica inductiva. Se cree
que Wallace, en cambio, necesito un par de
semanas para llegar a las mismas
conclusiones y todo fue producto de un
chispazo inspirado en la lectura de Malthus
(como chispazos fueron la manzana de
Newton o la mano de Arquímedes subiendo en
la tina mientras se daba un baño).
Lo anterior es falso y verdadero a la vez. Hoy
sabemos que Darwin también recibió un
impulso eléctrico al leer a Malthus y que
Wallace pensaba en la idea del cambio de las
especies desde 1845.
En esto nos sugiere que la ciencia no se
construye a partir de ideas geniales que se le
ocurren a algún hombre calvo con cara de
lunático sin ningún antecedente que las
justifique. La ciencia tampoco se basa en la
acumulación lineal de evidencia. Es en la
posibilidad de interpretar esta evidencia. Es
en la posibilidad de interpretar esta evidencia
dentro de un contexto de ideas como adquiere
sentido el pensamiento científico.

20

UNA FAMILIA MUY POCO
MALTHUSIANA

Frecuentemente tenemos a recordar a algún
personaje por sus acciones más conspicuas.
Evocamos, por ejemplo, al general Zaragoza,
con sus anteojos redondos, masticando la
pólvora que ahuyento a los franceses en la
batalla de puebla el 5 de mayo de 1862. Sin
embargo, prácticamente nadie sabe a que se
dedico su vida don Ignacio antes de
defendernos gloriosamente, lo cual fue su
suerte después de esta significativa fecha (de
hecho, murió de tifo ese mismo año).
Para Wallace las cosas no fueron muy
diferentes; sin duda el hecho más conspicuo
en su vida es el envío de la carta a Darwin en
marzo de 1858. Es por ello que aparece
fugazmente en los libros de texto escolares. A
diferencia de lo que mucha gente piensa, ese
episodio no concluyó su aportación su
aportación a los estudios biológicos. Después
de todo, un hombre que viajo más de 30 mil
kilómetros a lo largo de su vida, que escribió
un total de 10 mil paginas impresas, que
invadió campos tan diversos como la
geografía, la antropología, la critica social y el
espiritismo, no era un ser ordinario. No puede
ser ordinario alguien al que Gilbert K.
Chesterton, el genial novelista ingles,
describió como “uno de los grandes
revolucionarios del pensamiento científico y
social”.
Hagamos pues un repaso de la vida de este
notable naturalista.
Alfred Russel Wallace nació –en el seno de
una familia que contravenía todos los consejos
del reverendo Robert Thomas Malthus- el 8 de
enero de 1823, en la ciudad de Usk, en Gales,
Gran Bretaña. Los Wallace no tenían mucho
dinero y si muchas necesidades, ya que la
familia estaba formada por nueve hermanos,
de los cuales Alfred era el octavo.
En 1828el padre de Alfred decidió cambiar de
aires y dirigirse con su prole a Hertford, y en
1837 la familia se mudó a Londres. En ese
momento Alfred se enfrento a la necesidad de
mantenerse a sí mismo y abandono la escuela
(de la que por cierto no tenia muy buena
opinión).
Ese mismo año regreso a Gales para colaborar
con su hermano William y se dedico a
aprender los secretos de la topografía. William
Wallace, dadas sus opiniones filosóficas y
profundas ideas liberales, ejerció una
saludable influencia en el joven Alfred, quien
cuenta que a partir de ese momento perdió
toda capacidad de modificar su pensamiento

por perjuicios religiosos o por la influencia
clerical. Este aprendizaje seria definitivo para
aceptar más tarde que las especies no eran
inmutables, como creía la iglesia.
No estaba mal: solo tenia 14 años.
Para cumplir su trabajo Alfred realizaba por el
sur de Inglaterra recorridos que marcarían su
destino como un hombre interesado en
conocer los secretos de la naturaleza. Se
aficiono a la botánica y empezó a realizar
colectas de diversos ejemplares.
En el año de 1843 no fue el mejor en la vida
de Alfred; su padre falleció y su hermano
William se vio en la necesidad de pedirle que
dejara su empleo, dada la falta de ofertas de
trabajo. Para hacer frente a sus necesidades
económicas tomo el camino de la docencia y
se dirigió a Leicester, donde, 1844, se
convirtió
En maestro de niños acomodados. Alfred les
daba clases de ingles y de dibujo. Pero eso no
era todo; él mismo relata que los llevo a una
conferencia sobre mesmerismo, una doctrina
espiritualista creada por Mesmer, un médico
alemán, pionero del hipnotismo, a finales del
siglo XVIII. Durante las pláticas Wallace
“mesmerizo” a sus alumnos y los hizo entrar
en trance hipnótico. Sin duda no era un
maestro ordinario. (Alfred era aficionado a
fenómenos sobre la existencia espiritual y por
esta razón recibió grandes criticas. Pero esto
lo veremos más adelante.)
Wallace era un lector apasionado y pasaba
muchas horas en la biblioteca de Leicester. En
esta época leyó el libro de Malthus que lo
conmovería años más tarde. En la biblioteca
de Leicester, Alfred no solo encontró
información sino también un adolescente que
se convertiría en su amigo y seria
determinante en su futuro: Henry Walter
Bates.
Bates, a pesar de su corta edad, era un
espléndido entomólogo -especialista en
insectos-

y

rápidamente

compartió
conocimientos con su nuevo amigo,
introduciéndolo en el estudio de los
escarabajos. Sin embargo otra muerte la de
su hermano William, determinó que Wallace
abandonara Leicester para trabajar con otro
hermano, John, en Gales. En esta época
escribió su primer ensayo científico, en el que
relataba la captura de Trichius fasciatus, un
insecto galés... Estaba definitivamente
atrapado en su vocación de naturalista.
Para completar su preparación Alfred dedico a
leer obras científicas: reviso los trabajos de
Lyell sobre geología, el diario de viajes de

21

Charles Darwin y una obra que lo
impresionaría profundamente: Los vestigios
de la historia natural de la creación, de Robert
Chambers, que, como hemos visto, era un
libro lleno de impresiones, pero deposito en
Wallace la semilla del pensamiento evolutivo.

22

EL NATURALISTA CURIOSO

Después de dos años de trabajo Alfred y su
amigo Henry decidieron emprender una
expedición al Amazonas para recolectar
especímenes y venderlos en Europa. En marzo
de 1848 se embarcaron hacia Brasil y llegaron
al puerto de Para (hoy Belem) en mayo de ese
mismo año. El objetivo que se había
propuesto Wallace –además de procurarse un
modo honesto de vivir- era muy claro: reunir
evidencias para resolver el problema de
origen de las especies.
Alfred permaneció los siguientes cuatro años
realizando colectas en la selva de Brasil. La
diversidad

biológica

del

amazonas,
infinitamente mayor que la que él conocía en
Europa, lo deslumbró. A lo largo de este
tiempo emprendió largas expediciones y logro
reunir una magnifica colección de insectos. En
1852 padeció varias enfermedades y decidió
regresar a Inglaterra (Bates se quedaría en
Sudamérica hasta 1859). Al llegar a Pará se
encontró con que, por un mal entendido
aduanal (la eficiencia de las aduanas tampoco
ha cambiado con los años), la mayoría de sus
colecciones se encontraban detenidas en el
puerto. Supongo que paso un mal rato pero
finalmente se embarco con sus posesiones en
julio de 1852, sin imaginar que lo peor aún no
llegaba. En efecto, si algo puede ser más
molesto que un agente aduanal, es que el
barco en que viajaba a Europa se incendie y
se hunda a la mitad del océano. Exactamente
eso sucedió el 6 de agosto de 1852 con el
barco de Wallace, quien perdió sus colecciones
y cerca estuvo de perder la vida, ya que paso
diez días en un bote salvavidas sin agua y
alimentos, Cuando subió al velero que lo
rescató, Alfred llevaba consigo un sextante y
algunas notas de viaje. El resto de sus tesoros
se perdió en medio del Atlántico. Por cierto, el
barco que lo rescato también estuvo a punto
de hundirse, ya que fue sacudido en su viaje a
Inglaterra por varias tormentas. Sin embargo,
logro llegar a su destino y deposito a Wallace
en suelo inglés sano y salvo... pero algo
deprimido.
Los siguientes dos años los invirtió Wallace en
descansar, visitar museos y escribir; también
asistió a reuniones científicas y conoció a
Darwin. Preparo artículos sobre su viaje y
escribió sobre temas tan diversos como los
monos, las mariposas y la costumbre de los
indios de alimentarse con insectos. Por
primera vez señalo aspectos que empezaban a
llamarle la atención acerca de la distribución
de las especies. Pero sus obras más
importantes de la época son un par de libros:
Las palmas del Amazonas y Narraciones de

viajes en el Amazonas y el río Negro. Con la
terquedad propia de un hombre que ha nacido
naturalista, Wallace decidió emprender otra
expedición a los trópicos. Eligió el Archipiélago
malayo, zona descrita tan fecundamente por
el escritor Emilio Salgari en sus novelas de
aventuras, en las que unos piratas –los tigres
de Mompracem- se dedican a hacerle la vida
imposible a los hijos del imperio británico.
Gracias a la ayuda económica de la Real
Sociedad Geográfica inglesa, Wallace salió
hacia Singapur. Corría el mes de marzo de
1854.
El archipiélago malayo esta constituido por un
gran conjunto de islas. Las más grandes son
Borneo y Sumatra, aunque existe una
inmensa variedad de islas más pequeñas
entre las que se cuentan las Celebres y las
Molucas, así como la zona norte de Nueva
Guinea. En las islas predomina el relieve
montañoso y hay númeroso volcanes. En
1883, poco más de veinte años después de
que Wallace dejara el archipiélago (para su
fortuna), uno de estos volcanes, el Krakatoa,
ubicado en la isla de Rakata, entre Java y
Sumatra, entro en erupción. La explosión fue
tan violenta que redujo casi a la mitad el área
de la isla y las cenizas arrojadas dieron tres
vueltas a la tierra, produciendo atardeceres
notables a lo largo de ese año en todo el
mundo.
La temperatura promedio anual en el
archipiélago es de 26 grados centígrados y las
lluvias son muy frecuentes. El archipiélago
malayo es atravesado por el ecuador, es decir
la latitud geográfica 0º, y esta es una buena
noticia para un naturalista, ya que algo que
Humboldt, Darwin y el propio Wallace sabían
es que el número de especies por unidad de
superficie se incrementa hacia las áreas de
baja latitud y disminuye en las altas latitudes.
Y Alfred llego a Malasia precisamente en
busca de especies. Claro que si el señor
Wallace pretendiera cumplir con su objetivo el
día de hoy seguramente se encontraría con el
razonable veto de muchas sociedades
ambientalistas. Pero eran otros tiempos.
Se puede decir entonces que Alfred Russel
Wallace, en el archipiélago malayo, en 1854,
era el hombre correcto en el lugar preciso y el
momento adecuado.
Al llegar a Singapur Wallace encontró una
ciudad que representaba un mosaico de razas,
religiones y costumbres. El gobierno y la
guarnición de la ciudad de los ingleses pero la
mayoría de los habitantes eran chinos;
algunos de ellos comerciantes, otros
artesanos y casi todos agricultores. También

23

encontró hindúes, árabes y muchos
portugueses, ya que el archipiélago había sido
colonizado por Portugal.
El puerto seguramente era un espectáculo
impresionante; Alfred observo navíos de
guerra, barcos mercantes, buques malayos y
juncos chinos. La ciudad estaba construida
con grandes edificios públicos, iglesias,
mezquitas y templos hindúes. Había también
casas de juegos y grandes bazares. El joven
Wallace estaba encantado; descubrió que los
bazares chinos, atendidos por los hombres de
coleta, gordos y rozagantes, ofrecian
mercancías a precios más baratos que en
Inglaterra. Si Alfred hacia una compra, cada
vez que volvía a pasar por la tienda era
saludado por el comerciante que lo invitaba a
tomar un té (actitud notablemente diferente a
la de nuestros terribles vendedores
modernos).El joven naturalista descubrió
costumbres extrañas (porque extraño es que
los sastres se sienten debajo de una mesa
para trabajar), fue el zapatero y el barbero y
encontró excelente el servicio. En fin, Wallace
conoció una ciudad maravillosa que se
presentaba como el tapete de bienvenida para
una estancia de ocho años y más de 20 mil
kilómetros de recorrido.
Como hemos visto al inicio de este libro,
Alfred trabajo de firme durante su estancia en
el archipiélago malayo, recorrió prácticamente
todas las islas y describió nuevas especies.
Fue uno de los primeros europeos en obtener
un ave de paraíso y cazo orangutanes en
Bordeo (por cierto, con técnicas ligeramente
crueles). En sus expediciones observo la
impresionante diversidad biológica; él mismo
cuenta que en un día de trabajo obtuvo ¡76
especies diferentes!, Y que en el Borneo, en
un área de kilometro y medio, colecto casi dos
mil especies.
Cuando la lluvia o las fiebres no lo dejaban
salir a trabajar, Wallace escribía. Se han
registrado 53 documento enviados a Europa
con información científica, correspondientes al
periodo de su estancia en Malasia. Destacan
las cartas en las que aportaba datos de sus
colectas, diarios de viaje, la descripción de
nuevas especies e informes sobre los hábitos
de algunos animales, como los orangutanes.
Dos son los documentos esenciales que
escribió Alfred en esa época. El primero,
redactado en febrero de 1855, se llamo ”sobre
la ley que regula la introducción de nuevas
especies”. En una carta a su amigo Bates
comenta: “mi articulo es, por supuesto, solo el
anuncio de la teoría, no su desarrollo.” El
problema que Wallace pretendía resolver era

el de la a parición de nuevas especies, y
fueron sus observaciones sobre la distribución
de los organismos en el amazonas y el
archipiélago malayo las que le dieron la
respuesta: “Cada especie se ha originado en
tiempos y espacios coincidentes con otra
preexistente cercanamente relacionada.” En
pocas palabras, Wallace proponía el bosquejo
de una teoría evolutiva.
Las ideas de Alfred se publicaron en una
revista inglesa en septiembre de 1855, y no
despertaron una gran reaccion. Lyell le señalo
a Darwin el trabajo de Wallace y lo previno
acerca de una posible perdida de prioridad en
su teoría. Cuando Wallace le escribió a Darwin
en 1857, este le contesto que su articulo le
parecía, en términos generales, correcto y con
conclusiones similares a las suyas propias. Sin
embargo, ya vimos que no quiso ofrecer
detalles acerca de su teoría.
El segundo gran trabajo que produjo Wallace
en el archipiélago malayo fue su ensayo
“sobre la tendencia de las variedades a
diferenciarse indefinidamente del tipo
original”. En la introducción de este libro
analizamos ya que el efecto que causo con su
articulo, pero podemos repetirlo: fue la bomba
que desencadeno la publicación de la teoría
evolutiva.
Después de ocho años de trabajo Wallace
decidió que ya iba siendo tiempo de regresar.
Al desembarcar en Inglaterra, en febrero de
1852, su figura era ya célebre en los círculos
científicos. Se lo reconocía como el autor de
una teoría evolutiva obtenida por medios
independientes a la de Charles Darwin –que
en esos momentos libraba su lucha de
aceptación-, y además se le daba un enorme
reconocimiento como coleccionista y escritor
científico. Pero Wallace no era un hombre rico
y debía trabajar para mantenerse. Para
hacerlo de manera decorosa, se dedico a
escribir y dar conferencias, además de
estudiar sus colecciones.

24

DE VUELTA EN INGLATERRA

En 1866 Alfred se caso con Annie, la hija de
un amigo suyo, el botánico William Mitten, y
decidió que la vida en Londres era poco
atractiva, por lo que se mudo a una zona
rural. Con Annie tuvo tres hijos, uno de los
cuales murió al los 4 años de edad.
En 1869 publico un libro considerado como
clásico en lo que a narraciones de viajes se
refiere, El archipiélago malayo, en el que
presenta todas sus impresiones respecto a su
experiencia en Asia.
Un año más tarde reunió una serie de diez
ensayos, casi todos ya publicados, en el libro
Contribuciones a la teoría de la selección
natural. En ese trabajo Wallace se encargo de
aportar evidencia para sostener la teoría
evolutiva de la que es considerado, digamos,
el segundo padre. En la introducción de su
texto Wallace explicaba que mientras algunos
le daban más crédito del que merecía, otros
(llamémoslos los villanos) planteaban que, a
pesar de haber propuesto la teoría de la
selección natural, no era capaz de darle un
uso a esa teoría. Para demostrar que se
equivocaban Wallace presentaba a la
consideración del público lector sus ensayos.
El libro es un gran collage en el que se
describen observaciones sobre la capacidad de
los organismos para confundirse con el
ambiente, se comparan los patrones de
anidacion de las aves con la habilidad humana
para la construcción, se analiza el instinto de
los animales y los seres humano y,
finalmente, las limitaciones que para Wallace
tenia la teoría de la selección natural aplicada
a los seres humanos. Este fue un tema en el
que polemizo con el mismo Darwin ya que
Alfred no creía que estructuras tan complejas
como la mete humana, la voz y el uso de los
miembros, pudieran haberse originado por
medio del proceso evolutivo. Los ejemplos que
Wallace utilizaba eran fascinantes; hablaba
por ejemplo de la capacidad para elaborar
concepciones abstractas como la de la
eternidad o de la posibilidad de sentir placer
ante una composición artística, y se
preguntaba como puede favorecer la selección
natural el desarrollo de habilidades mentales
que no tenían ningún uso en las etapas
primitivas del hombre.
Desde luego se equivocaba, pero debemos
entender que en esos tiempos resultaba muy
difícil sustraerse a la idea de que el ser
humano (y sobre todo los ingleses) eran
criaturas aparte dentro del mundo de los
seres vivos.

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