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Universidad Simón Bolívar

LLB 516 - Grandes temas de la literatura: Libros de Caballería.


Prof. Cristian Álvarez
Gerardo Carrizales – 04-36814

MERLÍN Y SU TRAVESÍA POR EL MUNDO LITERARIO

Trabajo Final
Trimestre Enero - Abril 2010
La palabra mago hace referencia a varias cosas; puede ser un ilusionista como
David Copperfield o puede ser alguien que ha logrado un conocimiento sobre las artes
místicas o esotéricas. Para salir de la duda, veamos el significado que nos interesa, “En
términos modernos se refiere a una especie de astrólogo o adivino que practica magia o
hechicería o brujería”i y “persona versada en la magia o que la practica”ii. Ambas son
definiciones para la palabra “mago”, donde “magia” es el “Arte o ciencia oculta con que
se pretende producir, valiéndose de ciertos actos o palabras, o con la intervención de
seres imaginables, resultados contrarios a las leyes naturales”iii. La magia suele
considerarse como real sólo en las historias y cuentos, y en el mundo ‘real’ es vista como
una mera superstición, o cosa de tontos ilusos. Pero en el mundo de la literatura, la magia
suele colorear las historias con un tinte atractivo, dado que en las historias la magia puede
llegar a su máxima expresión y alcanzar límites casi inimaginables, y con ella los magos.
Otra definición importante es dada por Carl Gustav Jung, famoso psicoanalista
que identificó cada una de las imágenes originarias constitutivas del inconciente colectivo
y las denominó arquetipos. La que nos interesa es aquel de el viejo sabio. Jung nos dice
que el viejo sabio es

“el arquetipo de significado o espíritu. A menudo aparece como abuelo, sabio, mago, rey, doctor,
sacerdote, profesor o cualquier otra figura de autoridad. Representa entendimiento, sabiduría,
ingenio, voluntad a ayudar y cualidades morales. Su aparición sirve para advertir de peligros,
provee regalos protectores, etc. Así como los demás arquetipos el viejo sabio posee tanto un
aspecto bueno como uno malo. El viejo sabio suele ser de alguna forma ajeno a la cultura,
nación, o el tiempo de aquellos a quien el aconseja”iiiv.

Este arquetipo podría recordarnos a la figura del maestro sabio, que obtiene
respeto por la sabiduría que pareciera brotar por sus ojos. Generalmente este arquetipo lo
asocian también con El Ermitaño, uno de los arcanos mayores de las cartas del Tarot que
tiene asociado un significado bastante similar. Jung también nos dice que:

“El mago es sinónimo del viejo sabio, que se remonta en línea directa a la figura del hechicero
de la sociedad primitiva. Es, como el Ánima, un demon inmortal, que ilumina con la luz del
sentido las caóticas oscuridades de la vida pura y simple. Es el iluminador, el preceptor y
maestro, un conductor de almas…”v.
Y tenemos que un arquetipo es “el patrón original de formas, del cual son copias
las cosas reales”vi.
De esta forma hemos unido nuestras dos definiciones importantes; hemos unido al
mago con el viejo sabio, y el resultado, recurriendo a lo recién expuesto, es un viejo sabio
versado en la magia. Una figura sabia, moral, ingeniosa, una suerte de adivino que
practica magia, hechicería o brujería.
Muchos personajes de la literatura encarnan está figura, y existen muchos magos
famosos y muy queridos. Pero no queda duda alguna que el más famoso y el que más ha
logrado salir de los libros y entrar en nuestra mente es el Mago Merlín. Merlín es el
amigo, consejero y tutor del Rey Arturo, autor en gran parte de la leyenda artúrica, pues
sin su intervención Arturo no habría nacido, y las historias de los caballeros errantes
quizá no se contaran. Otros dos magos de la literatura contemporánea se pueden resaltar.
Ellos son Gandalf, el mago de J.R.R. Tolkien, y Albus Dumbledore, el mago de J.K.
Rowling. Ambos han logrado, al igual que Merlín, trascender de su historia y llegar a los
corazones de los lectores. Han hecho historia y quedan para siempre como legado de la
humanidad al ayudar a Harry y a la Comunidad del Anillo, apoyándolos y guiándolos
siempre por el mejor camino.
Este trabajo busca ver las similitudes y diferencias existentes entre Merlín, y estos
otros dos grandes magos de la literatura contemporánea, explorando la posibilidad de que
no sean personajes diferentes, sino que sean ellos todos el mismo y único Merlín, quien al
terminar su trabajo con Arturo quizá decidió ir a luchar de lado a Frodo y Aragorn, para
luego ir a luchar junto a Harry. Para ello, se hará en primer lugar un análisis del personaje
Merlín, destacando su persona, su personalidad y su rol en la historia, haciendo uso de la
siguiente bibliografía: The Sword In The Stone de T.H. White, Los Hechos del Rey Arturo
y sus Nobles Caballeros de John Steinbeck, Vida de Merlín de Geoffrey de Monmouth y
el prólogo de Carlos García Gual a este libro, y la película Excalibur de John Boorman,
basada en La Morte D’Arthur de Sir Thomas Malory. Luego haremos un más corto
análisis de Gandalf y Dumbledore y veremos las similitudes y diferencias que puedan
existir.
Empecemos con Merlín. Pero antes de comenzar es imperativo hacer una
distinción, Carlos García Gual nos dice que “para mejor comprender la composición de la
figura de Merlín conviene distinguir entre: a) el tema del profeta Merlín y b) la leyenda
del personaje Merlín, el encantador, sabio y mago”vii. El profeta Merlín hace referencia
al Merlín que aparece en el libro de Geoffrey de Monmouth, primera escritura en la que
aparece el personaje. Este Merlín, se dice, nació de la composición de otros dos
personajes: el primero es Myrddin un profeta y vate galés, y el segundo es Ambrosius de
una leyenda que está en la Historia Britonum de Nennius. Sin embargo, este Merlín no es
el de nuestro interés, así como tampoco lo es su origen histórico. Pero vale resaltar que de
ahora en adelante se referirá a los libros de Geoffrey de Monmouth cuando se hable del
origen histórico de Merlín. El Merlín que sí nos interesa es Merlín, el encantador, sabio y
mago, es decir, la leyenda, que se originó a partir del profeta Merlín. El Merlín que nos
interesa es el mencionado antes: el consejero y tutor del Rey Arturo.
Merlín es un personaje que ha sido representado por muchísimos autores, y cada
autor lo representa un poco diferente a los demás. Por ello se hará uso de varias fuentes
para obtener una visión más global del personaje. Steinbeck nos dice que:

“Merlín era un hombre sabio y sutil con extraños y secretos poderes proféticos capaz de esos
trastornos de lo ordinario y lo evidente que reciben el nombre de magia. Conocía los tortuosos
senderos de la mente humana y sabía además que un hombre simple y abierto es muy receptivo
cuando algo misterioso lo confunde, y Merlín se complacía en el misterio”viii.

La descripción de Steinbeck hace especial énfasis en el misterio que cubre a Merlín,


un hombre con “extraños y secretos poderes” que se “complacía en el misterio”. Y ese es
uno de los trazos principales del Merlín de Steinbeck y de todos las demás
representaciones de Merlín, así como del mago y del viejo sabio. Es un personaje
misterioso, con secretos, que maneja más información que el resto de las personas, y
tiene habilidades sobre las que los demás desconocen. También da la entrada a otro de los
rasgos principales del personaje: “se complacía en el misterio”. Además, Merlín es un
personaje que le gusta divertirse y hacer bromas. Steinbeck pinta a Merlín como un niño,
sabio, pero que se divierte con sus poderes. Veamos el siguiente ejemplo: Sir Ulfius está
en busca de Merlín, y en su búsqueda se consigue, como por casualidad “con un mendigo
en harapos que le preguntó a quién buscaba”. “El caballero no estaba habituado a que lo
interrogaran gentes de tan baja ralea y no se dignó responderle”-nos cuenta Steinbeck-
“Entonces el hombre en harapos rió y le dijo: No es necesario que me lo digas. Buscas a
Merlín. No busques más. Yo soy Merlín.”. A lo que Sir Ulfius responde “¿Tú...? Tú eres
un mendigo”, y el mendigo contesta “También soy Merlín -dijo el mago, riéndose de su
propia broma-”ix. En varias ocasiones podemos ver esta faceta de Merlín. Merlín se
disfraza, se viste de mendigo para bromear, se divierte y conoce a los hombres. Más
tarde, llega a todo galope Sir Ulfius a la tienda del Rey Uther, quien le pregunta ¿dónde
está Merlín?. Luego Sir Ulfius responde “Mi señor, viene a pie. Llegará tan pronto como
pueda. -Y en ese momento vio que Merlín ya estaba parado a la entrada de la tienda, y
Merlín sonrió pues le complacía causar asombro”x.
Veamos este otro ejemplo de la misma característica de Merlín, donde podemos
observar de nuevo el humor de niño de Merlín:

Merlín llega “disfrazado como era su costumbre y deleite. Se presentó ante Arturo envuelto en
un vellocino negro, vestido con un rústico manto y calzado con enormes botas. Llevaba arco y
un carcaj con flechas y un par de ocas salvajes en la mano. Se dirigió al rey y le dijo con
brusquedad: Señor, ¿me haréis un obsequio?”(…)“El disfraz engañó a Arturo, quien dijo con
aspereza: ¿Por qué he de obsequiarle algo a un hombre como tú?”, a lo que Merlín responde
“Sería más sabio obsequiarme algo que no está en tus manos que perder un tesoro. En el sitio
donde se libró la batalla, yace un tesoro sepulto en la tierra”. El Rey pregunta “¿Quién te dijo
eso, patán?”. “Mi amo Merlín” responde Merlín. “Entonces Ulfius y Brastias lo reconocieron por
sus artimañas y se rieron. Mi señor -le dijeron al rey-, te ha engañado. Es Merlín en persona.”.
“Y el rey quedó atónito por no haberlo reconocido, al igual que Ban y Bors, y todos se rieron de
la broma de Merlín, quien estaba feliz como un niño por su éxito”xi.

Merlín es cómico y divertido, y tiene un buen sentido del humor. En unas cartas
que escribió Steinbeck dirigidas a su agente literario, él dice “A Merlín le encanta hacer
bromas y se regocija con su magia como un niño”, “Su capacidad para asombrar a la
gente le infunde una alegría de chico”xii. Pareciera disfrutar por el sólo hecho de conocer
más que los demás, de poder engañarlos. Y se cubre en un manto de misterio quizá con el
único fin de divertirse aún más, al ver las caras de asombro y confusión que genera. Es
como un adulto jugando ‘Peek-a-boo’xiii con un bebé, solo que en este caso se ríe el
adulto más que el bebé.
Merlín es también un personaje peculiar en otros aspectos, no sólo en su sentido del
humor. Quizá su gran conocimiento sobre cosas del hombre y ajenas a este es lo que hace
de él un personaje tan curioso. A continuación se presenta la descripción de Merlín dada
por T.H. White:

“Estaba vestido en una bata larga y fluida, con cortas capas de piel que tenían el signo del
zodiaco bordado, con varios signos cabalísticos, como triángulos con ojos adentro, cruces
extrañas, hojas de árboles, huesos de pájaros y animales, y un planetario cuyas estrellas brillaban
como pedazos de vidrio con el sol reflejado en ellas. Tenía un sombrero puntiagudo, como el
usado por las damas de esa época, excepto que las damas solían usar un pedazo de velo flotando
de la punta de él. También tenía una vara de lignum vitae, que estaba colocada en la grama a su
lado, y un par de anteojos de concha. Eran anteojos inusuales, carecían de patas para las orejas, y
tenían forma similar a la de las tijeras o como las antenas de la abeja tarántula”xiv.

¡Y ésta es sólo la descripción de su vestimenta!. Podríamos decir que la palabra


peculiar se queda corta. Podemos ver que a diferencia de Steinbeck que nos describe la
personalidad de Merlín, White se enfoca principalmente en el aspecto físico y la
vestimenta para crear la primera impresión del personaje. Y a partir de esta descripción
nos podemos generar una idea bastante elocuente de la personalidad de Merlín. Luego
White añade que:

“Merlín tenía una barba blanca con largos y blancos bigotes que colgaban a ambos lados de la
barba. Tras una inspección de cerca, era obvio que él estaba lejos de ser limpio. No era que tenía
las uñas sucias, ni nada como eso, pero era aparente que algún pájaro grande tenía un nido en su
cabello.”(…)“Merlín estaba cubierto de estiércol en los hombres, entre las estrellas y triángulos
de su bata, y una gran araña estaba lentamente descendiendo dese la punta de su sombrero”xv.

White nos pinta a Merlín como un personaje bastante inusual. Sólo con saber cómo
se viste y cuál es su aspecto, podemos concluir que no es normal, que está en cierta forma
desapegado del mundo; quizá lo que busca el autor es separar a Merlín de los humanos,
marcar una clara separación entre lo qué es el mago y lo qué son los hombres. Después de
todo, Merlín no es humano. Pero no se pierden los detalles característicos del mago
tradicional: la bata larga con signos mágicos bordados, el sombrero de punta, los anteojos
y la vara mágica.
Pasemos ahora a ver un lado diferente de Merlín, veamos a Merlín como el
consejero de Arturo, su tutor y su amigo. “Merlín está al lado del rey Arturo, es su
educador y su consejero, es el responsable de la tercera mesa del Grial, la Tabla
Redonda”xvi nos comenta Carlos García Gual en su prólogo a Vida de Merlín. Merlín no
sólo es el consejero de Arturo, es su ‘creador’. Fue Merlín quien planeó el nacimiento de
Arturo y quien lo facilitó, al brindar al rey Uther Pendragon la apariencia del Duque de
forma que pudiese acostarse con la hermosa Igraine. Sin la intervención de Merlín,
Arturo quizá no habría nacido, y es aquí donde podría nacer una pregunta: ¿el fin justifica
los medios?. Y la respuesta es siempre no, el fin no justifica los medios, pero de igual
manera Arturo nace y Merlín se encarga de colocarlo en un hogar donde va a aprender lo
que necesita aprender para ser rey. Un buen rey es aquel que representa, cuida y protege a
su pueblo, es aquel que sirve a quienes gobierna. Y es por ese motivo que Merlín deja a
Arturo en manos de Sir Héctor y su esposa, para que pudiese aprender lo que es el
servicio.
Carlos García Gualen su prólogo nos dice que “Merlín será aquí el profeta de la
suprema aventura. Y no sólo la predecirá, preparará con sus propios cuidados la
pacificación de del reino britano, el nacimiento, y luego la educación de Arturo, fundará
la Tabla Redonda”xvii. Hay quienes dicen que es Merlín el verdadero héroe, pues es su
intervención constante la que logra alcanzar la pacificación del reino britano. Pero Merlín
interviene activamente sólo para el nacimiento y la educación de Arturo, luego es Arturo
quien toma las decisiones; es Arturo quien se vuelve rey, y quien gobierna Camelot.
Merlín es únicamente un guía, un tutor, un consejero. No recae en Merlín tomar las
decisiones, porque son decisiones que afectarán al hombre, y Merlín no es hombre, no es
un mortal común. Es verdad que sin Merlín las leyendas artúricas no existieran, pero es
porque Merlín colaboró en traer a Arturo al mundo. “Merlín por su profecía, por su papel
junto a Arturo, se alza como un ángel protector, como históricamente responsable, de esta
caballería”xviii nos dice Carlos García Gual. Merlín es eso, un ángel protector que está
para ayudar al héroe a tomar las decisiones que le corresponde tomar, a abrirle los ojos al
héroe cuando sea necesario. Pero Merlín no es capaz de realizar las hazañas que el héroe
realiza, sencillamente por su naturaleza. Merlín es un ser racional, es digamos un
científico en medio de Camelot, actúa en base a su gran conocimiento apoyado con sus
poderes secretos. En cambio el héroe actúa haciendo caso a su corazón, es siempre
optimista, y se guía por su conciencia, sus virtudes.
Veamos un ejemplo donde Merlín se comporta como tutor:

se encontraba el rey Arturo, sentado pensando cuando se “acercó un mozo de catorce años y le
preguntó al rey por qué estaba pensativo.”(…)“ No me faltan razones -dijo el rey-, pues he visto
y sentido cosas extrañas y maravillosas”. El mozo le contesta “Sé lo que has visto. Conozco
todos tus pensamientos. También sé que sólo un necio se preocupa por las cosas que no puede
remediar. Sé más aún. Sé quién eres y que el rey Uther era tu padre y la reina Igraine tu madre.”.
El rey Arturo se encoleriza con la impertinencia del joven, y este se va. Luego “se acercó un
anciano, un varón octogenario con el rostro lleno de sabiduría, y Arturo se alegró porque
necesitaba ayuda contra sus oscuras reflexiones”. “¿Por qué estás triste?” le preguntó el anciano,
a lo que Arturo contestó “son muchas las causas de mi tristeza y mi estupor, pero recién se
acercó un joven y me habló de cosas que no podía ni debía saber”. El anciano le responde “El
joven te dijo la verdad. Debes aprender a escuchar a los niños. Te hubiese dicho mucho más si se
lo hubieses permitido. Pero tu alma está negra y cerrada porque cometiste un pecado y Dios está
disgustado contigo. Has amado a tu hermana y engendrado un hijo en ella. Y ese hijo crecerá
para destruir a tus caballeros, a tu reino y a ti”. “¿Qué estás diciendo?, ¿Quién eres tú?” exclamó
Arturo, “Soy Merlín el viejo. Pero también era yo, Merlín el niño, quien quiso enseñarte que
escucharas a todo el mundo”xix le responde el anciano.

Aquí Steinbeck muestra a Merlín como el perfecto profesor, tratando de enseñar a


Arturo una lección. En The Sword in the Stone, de T.H. White, Merlín convierte a Arturo
en pez para que aprenda a través de la práctica, pero cuando va a dejar a Arturo solo, este
le pide que lo acompañe, a lo que Merlín responde: “Por esta vez. Te acompañaré. Pero
en el futuro tendrás que ir por tu cuenta. La educación es experiencia, y la esencia de la
experiencia es la seguridad en sí mismo”xx. Arturo ya es un personaje formado, con las
bases sólidas, estas son sus virtudes. Lo que Merlín hace es intentar brindar a Arturo
todas la herramientas que él va a necesitar, ya que éstas no son sólo sus virtudes. Las
virtudes del caballeros son las que dan la dirección a Arturo, pero son las experiencias y
los aprendizajes que ha tenido lo que lo ayuda a confrontar las situaciones que se le
presentan, y sobre las experiencias y aprendizajes es que se van construyendo las
personas. Merlín siempre está para inclinar la balanza a favor de Arturo, pero queda en
Arturo dar el último paso, tomar la última decisión. John Boorman nos muestra otra
oportunidad donde Merlín aparece como el perfecto maestro: Arturo se encuentra
caminando hacia el puente donde se enfrentara con Sir Lancelot, y ‘casualmente’ se
consigue a Merlín, que esta intentando atrapar un pez. Entonces Arturo le pregunta
“Merlín, ¿quién es este caballero?”, a lo que Merlín responde –como si estuviese
hablando del pez- “Míralo. Tan hermoso. Tan rápido. Recuerda, siempre habrá algo más
capaz que tú”xxi. Merlín en realidad no hablaba del pez, a pesar de que Arturo quizá lo
entendió así. Merlín se refería al caballero Sir Lancelot. Merlín nunca le va a dar a Arturo
una respuesta fácil, ni le va a dar la solución. Merlín intenta ayudarlo dándole
información que a veces pareciera no tener sentido, pero que si él presta atención podrá
descifrarla. En otra ocasión, nos cuenta John Steinbeck que Merlín se encuentra huyendo
de “tres labradores rústicamente ataviados con garrotes en las manos, ansiosos de
matarlo. Arturo galopó hacia los labradores, que al ver a un caballero armado se
volvieron y corrieron por sus vidas y se ocultaron en la espesura. Arturo se acercó a
Merlín y le dijo: Ya ves, pese a tu magia y tu ciencia, te habrían matado si no llego para
salvarte”, a lo que Merlín contestó “Te place creerlo así, pero no es verdad. Pude
haberme salvado en cualquier momento de haberlo deseado. Tú corres más peligro del
que corría yo, pues cabalgas en dirección a tu muerte y Dios está enemistado contigo”xxii.
Podemos ver cómo Merlín planea y ejecuta sus ‘enseñanzas’ con cuidado, no es
casualidad que Arturo se haya encontrado a Merlín huyendo de tres personas, a pesar de
que podríamos pensar que Merlín lo hacía por diversión y que al ver a Arturo aprovechó
la oportunidad de enseñar algo. Merlín siempre sabe lo que hace, y propicia las
oportunidades de aprendizaje.
Pero Merlín, como todo, tiene un fin. Boorman nos cuenta que Merlín se siente
atraído por de Morgana, quien se lo engaña, se adueña de su magia y luego la emplea
contra él. Pero Calos García Gual en su prologo a Vida de Merlín nos dice que “Merlín,
amante de la farsa, risueño, fingió llorar desde el interior de su pétrea o vidriosa cárcel
mágica; el encantador encantado se resigno a desaparecer con una última pirueta”xxiii. Así
que quizá Merlín sabía que eso le iba a suceder. Merlín sabía que eventualmente Arturo
iba a aprender todo lo que debía de él; los maestros están ahí para señalar el camino
correcto, y brindar las bases necesarias para recorrerlo, superar el obstáculo inicial, pero
recorrerlo le toca al alumno. Una vez que la función de Merlín se haya cumplido, no hay
más lugar para él en el mundo, y él sabía eso. En la película de Boorman, Merlín le dice a
Morgana:
“He ayudado a los hombres – o me he inmiscuido en sus asuntos, si prefieres que lo diga así –
desde el comienzo de los tiempos. Ahora dejemos que vivan por sus propias leyes. Que se paren
sobre sus propios pies. Los dioses que una vez fueron se han ido para siempre, es el tiempo de
los hombres (…)”xxiv.

Y cuando Merlín termina su trabajo de guía y tutoría pasa a otro mundo, al mundo
de los sueños, al mundo de los dioses que una vez fueron pero ya no son. Y desde ahí
sigue existiendo. Sus enseñanzas perduran, así como su recuerdo, en Arturo y todos los
caballeros de Camelot. Arturo, en la película de Boorman, nos lo dice; “(…) ¡Merlín
vive! Vive en nuestro sueños, en ese lugar oscuro y lleno de sombras, que es tan fuerte y
real como este lugar más sólido. Desde ahí nos habla”xxv.
Con el fin de Merlín en el mundo de los hombres, termina nuestro análisis de él.
Vimos a Merlín desde diversas perspectivas y analizamos varias de sus facetas. Ahora
veamos si realmente Albus Dumbledore o Gandalf podría ser el mismo personaje. Tal vez
ambos lo sean y quizá sean los tres personas diferentes. Carlos García Gual ha resaltado
la similitud de Merlín y otros personajes. En su prólogo a Vida de Merlín nos dice: “(…)
otras veces vuelve Merlín en la literatura disfrazado ligeramente y con otro nombre:
¿quién no lo ha reconocido en Gandalf en El Hobbit y en el Señor de los Anillos de J. R.
R. Tolkien?”xxvi. Pero veamos a partir del análisis anterior en qué se parecen y cuales son
sus diferencias.
La primera descripción que da Tolkien en La Comunidad del Anillo de Gandalf
dice así:

“Llevaba un puntiagudo sombrero azul, un largo manto gris y una bufanda plateada. Tenía una
larga barba blanca y cejas espesas que le asomaban por debajo del ala del sombrero (…). El
viejo era Gandalf, de reconocida habilidad en el manejo de fuegos, humos y luces, y famoso por
eso en la Comarca. La verdadera ocupación de Gandalf era mucho más difícil y peligrosa
(…)”xxvii.

En principio vemos que Gandalf mantiene el aspecto tradicional del mago,


sombrero, capa y barba, con su componente adicional de misterio. Era conocido en la
comarca como sólo un viejo hábil en la fabricación de fuegos artificiales, al que le
gustaba la aventura y disfrutaba de hacer reír a los niños con fuegos artificiales originales
y diferentes. Pero en realidad Gandalf es mucho más que eso, y pronto lo veremos.
Gandalf es el auténtico arquetipo del viejo sabio, el mago bueno, y podemos encontrar las
similitudes físicas entre Gandalf y Merlín cuando unimos el Merlín un tanto desarreglado
de T. H. White con el Merlín un poco mas sobrio de John Steinbeck.
Veamos ahora la primera descripción que nos da J. K. Rowling de su personaje
Albus Dumbledore en Harry Potter and the Sorcerer’s Stone :

“Era alto, delgado y muy viejo, juzgando por el color plateado de su cabello y barba, ambos
suficientemente largos para sujetarlos con su cinturón. Tenía puesta una tunica larga, una capa
morada que rozaba el piso y botas de tacón alto. Sus ojos azules eran suaves, vívidos y brillaban
tras sus anteojos de media luna y su nariz era muy larga y torcida, como si hubiese sido rota dos
veces. Su nombre era Albus Dumbledore”xxviii.

Albus Dumbledore se parece un poco más al Merlín de T. H. White, haciendo a


un lado la falta de arañas y estiércol. La capa morada y los ojos azul vivido nos dan una
imagen más colorida que la imagen inicial de Gandalf. Pareciera ser un personaje un
poco más accesible y un poco más sereno que Gandalf ,con las cejas espesas que asoman
debajo de su sombrero y el manto gris con la bufanda plateada y fría. Albus es, al igual
que Gandalf y Merlín, el autentico viejo sabio, mago bueno. Y no se pierden los detalles
tradicionales del mago.
Aquí vale resaltar una diferencia importante, si bien estamos comparando los
personajes únicamente, el contexto es también importante. Merlín y Gandalf son ambos
de una extraña raza en sus libros, hay pocos como ellos. Sin embargo, en el caso de
Dumbledore no es así. Si bien Dumbledore es “considerado por muchos el más grande
hechicero de los tiempos modernos”xxix y eso lo hace resaltar, no está nada cerca de ser el
único hechicero. Dumbledore vive en un mundo lleno de brujas y hechiceros, es más, es
el director de un colegio de magia, lleno de jóvenes magos y brujas. Sin embargo, las
similaridades con Merlín son muchas como veremos y es por ello que se incluye en esta
comparación.
Otra diferencia que existe entre Albus y Merlín, pero que es una semejanza entre
Merlín y Gandalf, es la mortalidad de Albus. Merlín, como nos dice la historia es hijo de
una mortal y de un demonio, lo cual elimina la característica mortal de su vida, y como
ya nos dijo Merlín en Excalibur, lleva “ayudando a los hombres desde el principio de los
tiempos”. Con Gandalf es un caso similar; él es un Istari, de quienes se dice vienen de
Valinor, la tierra de los Valar o Dioses, quienes formaron y moldaron la tierra a su
voluntad. De los Istari se dice que “tenían aspecto de Hombres, viejos pero vigorosos, y
cambiaban poco con los años, y solo envejecían lentamente, aunque llevaban la carga de
muchas preocupaciones; y eran de gran sabiduría y poderosos de mente y manos”xxx.
Dumbledore por otro lado es un hechicero, similar a los hombres, pero con la habilidad
de usar la magia, y con ella no se puede dotar alguien con la inmortalidadxxxi.
Dumbledore es mortal, es hombre, aunque distinto por ser mago, mientras que
Merlín y Gandalf no lo son. Ellos tienen un origen misterioso que los separa de los
hombres; Merlín tiene como padre a un demonio y Gandalf es como un ángel, uno de los
seres de menor jerarquía de Valinor.
Pero algo tienen en común los tres, los tres abandonan la tierra rumbo al mundo
de los sueños o el mundo de los dioses. Merlín viaja al mundo de los sueños, quizá hacia
el mismo Ávalon, cuando su trabajo en Camelot y con Arturo termina. Gandalf se va
hacia Valinor junto con el resto de los portadores de los anillos de poder y los elfos que
eligieron permanecer inmortales; mientras marchan hacia los puertos grises de donde
partirán hacia Valinor, Tolkien nos cuenta que:

“la Tercera Edad había terminado, y los Días de los Anillos habían pasado para siempre, y así
llegaba el fin de la historia y los cantos de aquellos tiempos. Y con ellos partían numerosos Elfos
de la Alta Estirpe que ya no querían habitar en la Tierra Media”xxxii.

Cuando Tolkien nos dice qué los Días de los Anillos habían pasado para siempre,
lo que nos quiere decir es que ahora es el tiempo del hombre, ya no hay lugar para la
magia y el misterio, así que regresan a Valinor, al lugar de donde vinieron. El lugar que
para los hombres es el mundo de los sueños. Veamos que es exactamente el mismo caso
que Merlín, como nos lo cuenta John Boorman, que le comenta a Morgana que “los
dioses que una vez fueron se han ido para siempre, es el tiempo de los hombres”.
De Albus no se nos dice nada, sino que muere. Sin embargo, en el último libro de
la saga, cuando Harry Potter ofrece su vida a Lord Voldemort y este último lo ataca,
Harry cae inconsciente. En ese momento, Harry entra en contacto con Dumbledore quien
le explica muchas cosas que tenían inquieto y molesto a Harry. Y al final de la
conversación Harry le pregunta a Dumbledore: “¿es esto real? ¿ o acaso ha sucedido todo
en mi cabeza?”, a lo que Dumbledore contesta justo antes de que Harry recupere la
conciencia “Por supuesto que ha sucedido en tu cabeza, Harry, ¿pero por qué rayos eso
debe significar que no ha sido real?”xxxiii. Lo que implica que Dumbledore persiste, al
igual que Merlín y Gandalf, a pesar de la lógica, y que puede ser alcanzado a través de los
sueños. Sin incluir que Albus perdura en las enseñanzas a Harry y a los demás hechiceros
cuyas vida tocó.
Una vez que sus trabajos están culminados, los tres trascienden del mundo físico a
otro mundo, y desde este otro mundo acuden a quien necesite de ayuda a través de los
sueños.
Hemos visto hasta ahora las semejanzas y diferencias de los personajes en
cuestión, en sus apariencias, en sus orígenes y en sus finales. Veamos ahora las
similitudes o diferencias que puedan tener en la forma en que llevaron su vida, lo que
pasó entre el origen y el final de cada uno.
Hay una coincidencia entre Merlín y Dumbledore que es digna de ser
mencionada. A pesar de que fue en contextos completamente diferentes, así como Merlín
recibió a Arturo de bebé y lo entregó a Sir Héctor para que fuese criado como un hijo de
ellos, Dumbledore recibió a Harry de bebé y lo dejó en cuidado de sus tíos para que fuese
criado como hijo de ellos. Esto último no sucedió, pero de igual forma, la decisión que
tomó Albus de dejar a Harry con sus tíos fue con la intención de brindarle el mejor
ambiente donde formarse como una buena persona. Y en ese ambiente aprendió la
humildad y aprendió el servicio (aunque de forma diferente a Arturo) que más tarde
serían las bases para construir el personaje capaz de vencer a Lord Voldemort.
La diferencia radica en cómo llegaron Arturo y Harry a las manos de Merlín y
Dumbledore, respectivamente. Merlín planeó y actuó de forma incorrecta, moralmente
hablando, para obtener a Arturo. Mientras que Harry cae en manos de Dumbledore tras la
muerte de sus padres a manos de Voldemort. Y en ese momento, quizá, Albus era el
único que sabía que el destino de Harry era acabar con Voldemort, así como Merlín sabía
que el destino de Arturo era ser rey. Y cada mago, conociendo el destino de cada bebé,
tomó la decisión que brindara mayor oportunidades de crecimiento para cada uno; es
simple casualidad que la decisión y la situación sea la misma, o quizá no. Una vez que
Harry fue suficientemente grande, Dumbledore vuelve a su vida, como su guía y tutor, al
igual que Merlín regresa a la vida de Arturo una vez que Arturo saca la espada de la
piedra.
Parece mucha coincidencia que Dumbledore se vea en la misma situación en la
que se llegó a encontrar alguna vez Merlín. Quizá a Dumbledore también le resultó
gracioso cuando se vio en ella de nuevo; claro, sólo si Dumbledore y Merlín resultan ser
la misma persona.
Gandalf por su parte no recibió a nadie de bebé, por lo menos nadie que nos haya
contado Tolkien. El llegó para apoyar a cada uno de los personajes de El Señor de los
Anillos cuando eran todos adultos. A pesar de que son muchos los que ayuda Gandalf,
nos vamos a concentrar solamente en Frodo, el portador del anillo único de poder.
En el aspecto de maestro y guía Dumbledore es el más similar a Merlín. En
muchas ocasiones dispersas en la historia de Harry Potter vemos a Dumbledore como el
perfecto tutor. Al igual que Arturo, Harry nunca recibe lecciones claras, nunca recibe la
solución a sus problemas, sin embargo siempre recibe el apoyo que necesitaba.
Dumbledore, se dice, era el único suficientemente fuerte y poderoso para enfrentarse a
Voldemort, pero no era su destino, y él lo sabía. Es por ello que nunca vemos en la saga a
Albus enfrentándose a Voldemort, sino en una única oportunidad, y fue en la protección a
Harry. Quien está destinado a enfrentarse a Voldemort es Harry Potter, y Dumbledore es
el tutor y el maestro de él, brindándole las herramientas que necesitara y propiciando las
experiencias que fuesen necesarias. Pero así como Dumbledore era el maestro de Harry,
era también el estratega principal de la Orden del Fénix, grupo de hechiceros y brujas que
luchaban contra los Mortífagos, seguidores de Voldemort.
Así, vemos en Dumbledore tanto la faceta de maestro y tutor de Merlín, como la
faceta de estratega de Merlín. Con Gandalf no ocurre lo mismo. Gandalf está en todo
momento en posesión de toda la información pertinente, y es el estratega en su máxima
expresión. No sólo porque pareciera ser el que mueve todas las piezas importantes, sino
porque, a diferencia de Merlín y Arturo, está ayudando a más de una persona. Gandalf
apoya a Frodo, a Sam, a Aragorn, a Pippin, entre otros. Pero no vemos en casi ninguna
ocasión a Gandalf en papel de maestro. Gandalf es quien siempre llega a salvar la
situación; el sí toma la acción, toma decisiones. En el caso de Merlín, es Arturo quien
toma todas las decisiones, y Merlín apoya a Arturo en sus proezas. Pero Gandalf es en
muchos casos el que lleva a cabo las proezas.
Por ejemplo, en Harry Potter and The Sorcerer’s Stone, al final del libro cuando
Harry, Hermione y Ron (los otros personajes del libro) van en busca de la piedra
filosofal, ellos solos son los que realizan todo el trabajo. Y es Harry quien al final se
enfrenta a Voldemort, Dumbledore no aparece hasta que ya la situación está resuelta.
Otro ejemplo se ve en Harry Potter and the Chamber of Secrets: al final del libro, Harry
se enfrenta a solas, otra vez, con Voldemort y con una serpiente gigante. Y de nuevo,
Dumbledore no aparece hasta que la lucha termina y Harry fue quien la protagonizó. Esta
situación se repite una y otra vez en el proceso de aprendizaje de Harry.
Con Gandalf este no es el caso. Siempre aparece, generalmente a última hora,
pero en el momento en que más se necesita ayuda, y sin su intervención es muy
improbable que Frodo hubiese logrado lanzar el anillo único a los fuegos del monte
donde fue forjado. Veamos por ejemplo la batalla en el Abismo de Helm que se narra en
El Señor de los Anillos: Las Dos Torres. La batalla está casi perdida, el ejército de
hombres está siendo destruido por los orcos y trasgos, pero en el instante clave de la
batalla llega, en un momento glorioso, Gandalf con un ejército de refuerzos y de esta
forma logra sellar la batalla como ganada. Lo mismo sucede en El Señor de los Anillos:
La Comunidad del Anillo, cuando la comunidad del anillo está saliendo de las Minas de
Moria y se consiguen con un Balrog. Un Balrog es básicamente un demonio, de la misma
jerarquía de los Istari, pero del bando contrario, perteneciente a las huestes de Saurón. En
ese momento, es Gandalf quien se enfrenta con el Balrog permitiendo a los demás salir a
salvo de las Minas de Moria.
Podríamos decir que, en un sentido muy profundo, Gandalf es el verdadero héroe
de la historia, el auténtico personaje principal. Mientras que en los ciclos artúricos y la
saga de Harry Potter, los verdaderos héroes son respectivamente Arturo y Harry.
Pero en otra cosa coinciden los tres y es en el sentido del humor. Las bromas de
los tres son sumamente diferentes, pero tanto Gandalf como Dumbledore poseen su
sentido del humor. En Dumbledore podemos verlo con algunos chistecitos que echa en
momentos inesperados, que generalmente dejan a Harry pensando en si sería verdad o no.
Un ejemplo es cuando Harry y Dumbledore se encuentran frente al Espejo de Erised, el
espejo que refleja el deseo más profundo y real de cada persona. Harry se ve reflejado
junto con su mamá y su papá, y cuando le pregunta a Dumbledore qué es lo que ve
reflejado él, Dumbledore le responde que se ve sosteniendo un par de medias nuevas. Esa
respuesta, implicando que su deseo más profundo y real es un par de medias nuevas, es
representativa del tipo de humor de Dumbledore.
En otra oportunidad, a Harry le regalan una bolsa de ‘Bertie Bott’s every flavor
beans’xxxiv en presencia de Albus. Cuando Harry le ofrece uno a Albus, éste le comenta
que le solían gustar mucho hasta el día que le tocó uno con sabor a moco. Bastante
evidente la forma como Dumbledore expresa su sentido del humor y su forma peculiar de
ser. Con Gandalf no es tan evidente, él principalmente se ve entretenido por las cosas que
hacen los demás personajes. Similar a Merlín, disfruta porque sabe tanto más que sus
otros compañeros. El humor de Gandalf es bastante más sutil, en las ocasiones que se
puede ver más evidente es cuando juega con los niños y los fuegos artificiales, y cuando
hace figuras con el humo de su pipa.
Para finalizar, una última similitud es en la forma cómo se evidencian su
conocimiento y su poder. Generalmente, la magnitud de sus conocimiento y poder se ven
en sus enseñanzas, en la sabiduría que poseen, o cuando hacen de estrategas. Pero en
pocas oportunidades se nos muestra su poder crudo, no siendo canalizado hacia
información, toma de decisiones y aprendizajes. Casi nunca vemos realmente de lo que
son capaces los personajes, muy pocas veces se presentan como la impresionante y
luminosa figura que son, llenos de poder y autoridad. En el caso de Gandalf, el momento
donde se nos hace más evidente su poder es cuando se enfrenta al Balrog en las Minas de
Moria en La Comunidad del Anillo. Cuando se detiene en medio del puente Khazad-dùm,
alza la voz y dice “No puedes pasar. Soy un servidor del Fuego Secreto, que es dueño de
la llama de Anor. No puedes Pasar. El fuego oscuro no te servirá de nada, llama de Udûn.
¡Vuelve a la Sombra!. No Puedes Pasar”xxxv, es un momento donde se hace evidente lo
increíble de su autoridad y poder.
En el caso de Dumbledore, el momento donde se nos presenta con mayor
evidencia es quizá cuando se enfrenta con Voldemort en el Ministerio de Magia en Harry
Potter and The Order of the Pheonix. Ésta escena está muy bien representada en la
película de dicho libro, y al igual que con Gandalf en el puente, vemos a Dumbledore con
nuevas luces. Todos sabemos que son muy poderosos, pero nos lo muestran en muy
pocas ocasiones.
Son tan pocas las oportunidades en que nos recuerdan de lo que son capaces, que
a veces se nos olvida. Pero los tres están dotados de un poder y una autoridad que los
hace imponentes y un contrincante muy temible y formidable.
Con esa comparación terminamos el análisis del cuerpo de este trabajo. Vimos a
Merlín en varias de sus facetas, tratando de ahondar sin extendernos demasiado, y luego a
partir de las características que observamos en Merlín hicimos una comparación con
Albus Dumbledore y Gandalf. Lo que se intentaba con el análisis y la comparación era
explorar la posibilidad que Gandalf, Albus Dumbledore y Merlín conformasen el mismo
personaje.
Después de hacer el análisis, es imposible concluir en este asunto. Existen muchas
similitudes y existen muchas diferencias, tanto en sus personalidades como en los roles
que juegan. Son todos personajes con construcciones muy complejas, y queda al juicio de
cada lector trazar sus propias conclusiones. Sin embargo, yo creo que son demasiadas las
similitudes, y que las diferencias se pueden perder en la inmensidad que caracteriza una
persona, en este caso un personaje. Quizá muchas de las diferencias resaltadas no son
realmente diferencias, sino que Merlín nos está mostrando facetas diferentes de su
personalidad. Quizá Merlín esta engañándonos a todos, como hizo con Arturo,
disfrazándose y riéndose de cómo no nos damos cuenta que él es tanto Gandalf como
Albus Dumbledore. A mí no me sorprendería. ¿Acaso a ti sí?.
BIBLIOGRAFÍA

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Castro. Prólogo de Carlos García Gual. Ediciones Siruela. Madrid, 1986.
[2] J. R. R. Tolkien. El Señor de los Anillos: La Comunidad del Anillo.
Traducción de Luis Doménech. Ediciones Minotauro. Barcelona.
[3] J. R. R. Tolkien. El Señor de los Anillos: Las Dos Torres. Traducción de
Matilde Horne y Luis Doménech. Ediciones Minotauro. Barcelona.
[4] J. R. R. Tolkien. El Señor de los Anillos: El Retorno del Rey. Traducción
de Matilde Horne y Luis Doménech. Ediciones Minotauro. Barcelona.
[5] J. R. R. Tolkien. El Silmarillion. Traducción de Rubén Masera y Luis
Doménech. Ediciones Minotauro. Barcelona.
[6] J. K. Rowling. Harry Potter and The Sorcerer’s Stone. Ediciones
Scholastic. Nueva York.
[7] J. K. Rowling. Harry Potter and The Chamber of Secrets. Ediciones
Scholastic. Nueva York.
[8] J. K. Rowling. Harry Potter and The Order of the Pheonix. First Edition.
Ediciones Scholastic. Nueva York.
[9] J. K. Rowling. Harry Potter and The Deathly Hallows. First Editon.
Ediciones Scholastic. Nueva York.
[10] T. H. White. The Once And Future King: The Sword In The Stone.
Ediciones ACE.
[11] John Steinbeck. Los Hechos del Rey Arturo y sus nobles Caballeros.
Traducción de Carlos Gardini. Ediciones Edhasa. España, 1988.
[12] Excalibur [Película]. Dirigida por John Boorman. Basada en Le Morte
d’Arthur de Sir Thomas Malory. Producida por Orion Pictures Corporation.
Estados Unidos,1981.
[13] Dagobert R. Runes. The Dictionary of Philosophy. Ediciones
Philosophical Library. Nueva York.
[14] Jung, Carl Gustav. Obra completa. Volumen 9/I: Los arquetipos y lo
inconsciente colectivo. Ediciones Trotta. Madrid, 2002.

Nota: Tanto para los libros que están en inglés, como para la película de Boorman,
las citas usadas en el trabajo fueron traducidas por mi persona.
___________________________________________

i
Wikipedia, Mago. Consultado en Marzo 2010 por:
http://es.wikipedia.org/wiki/Mago
ii
RAE, Diccionario de la lengua Española, Mago. Consultado en Marzo 2010 por:
http://buscon.rae.es/draeI/SrvltConsulta?TIPO_BUS=3&LEMA=mago
iii
RAE, Diccionario de la lengua Española, Magia. Consultado en Marzo 2010 por:
http://buscon.rae.es/draeI/SrvltConsulta?TIPO_BUS=3&LEMA=magia
iv
The New World Enciclopedia, Archtype. Consultado en Marzo 2010 por:
http://www.newworldencyclopedia.org/entry/Archetype
v
Carl Jung, Los arquetipos y lo inconsciente colectivo, página 36.
vi
Dictionary of Philosophy, Archetype.
vii
Carlos García Gual en su Prólogo de Vida de Merlín, página XVIII.
viii
John Steinbeck, Los hechos del Rey Arturo y sus nobles Caballeros, página 6.
ix
John Steinbeck, Los hechos del Rey Arturo y sus nobles Caballeros, página 6.
x
John Steinbeck, Los hechos del Rey Arturo y sus nobles Caballeros, página 6.
xi
John Steinbeck, Los hechos del Rey Arturo y sus nobles Caballeros, página 25-26.
xii
Carta de Steinbeck a Elizabeth Otis, página 247.
xiii
Peek-a-boo es un juego jugado con bebés. En el juego el adulto esconde su rostro y lo vuelve a
mostrar sorpresivamente al bebé, mientras dice ‘Peek-a-boo! I see you!’, resultando en risas por
parte del bebé.
xiv
T.H.White, The Sword in the Stone, página 22.
xv
T.H.White, The Sword in the Stone, página 23.
xvi
Carlos García Gual en su Prólogo de Vida de Merlín, página XXXI.
xvii
Carlos García Gual en su Prólogo de Vida de Merlín, página XXXII.
xviii
Carlos García Gual en su Prólogo de Vida de Merlín, página XXXIII.
xix
John Steinbeck, Los hechos del Rey Arturo y sus nobles Caballeros, página 28-29.
xx
T.H.White, The Sword in the Stone, página 41.
xxi
John Boorman, Excalibur.
xxii
John Steinbeck, Los hechos del Rey Arturo y sus nobles Caballeros, página 33.
xxiii
Carlos García Gual en su Prólogo de Vida de Merlín, página XXXIX.
xxiv
John Boorman, Excalibur.
xxv
John Boorman, Excalibur.
xxvi
Carlos García Gual en su Prólogo de Vida de Merlín, página XLII.
xxvii
J. R. R. Tolkien, El Señor de los Anillos: La Comunidad del Anillo, página 38.
xxviii
J. K. Rowling, Harry Potter and The Sorcerer’s Stone, página 8.
xxix
J. K. Rowling, Harry Potter and The Sorcerer’s Stone, página 102.
xxx
J. R. R. Tolkien, El Silmarillion. Página 357.
xxxi
Algunas restricciones aplican, como el elixir producido por la piedra filosofal y el uso de los
horcruxes. El primero debe ser ingerido constantemente para prolongar indefinidamente la vida, y
el segundo viene con un costo muy grande y no es el mismo tipo de inmortalidad.
xxxii
J. R. R. Tolkien, El Señor de los Anillos: El Retorno del Rey, página 401.
xxxiii
J. K. Rowling, Harry Potter and The Deathly Hallows, página 723.
xxxiv
Son unos ‘Jelly Beans’ de todos los sabores, comunes en el mundo de los hechiceros y brujas.
xxxv
J. R. R. Tolkien, El Señor de los Anillos: La Comunidad del Anillo, página 444.

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