Está en la página 1de 33

REPÚBLICA BOLIVARIANA DE VENEZUELA

UNIVERSIDAD DEL ZULIA


FACULTAD DE CIENCIAS JURÍDICAS Y POLÍTICAS
DIVISIÓN DE ESTUDIOS PARA GRADUADOS
MAESTRÍA EN DERECHO PROCESAL CIVIL
CÁTEDRA ELECTIVA: PROCEDIMIENTO ORAL
FACILITADOR: Dr. HERMÁN PETZOLD

EL PROCEDIMIENTO ORAL DE TRÁNSITO.

Abog. Arrieta Merwing


Abog. Faria José Vicente
Abog. Huerta Freddy
Abog. Hanna Manaure
Abog. Ortega Eliana

Maracaibo, mayo 2008


INDICE DE CONTENIDO

INTRODUCCIÓN...................................................................................................... 3
1. El Procedimiento Oral de Tránsito.…………………………………………….......... 4
1.1. Condiciones de la Oralidad en la Ley de Tránsito y Transporte Terrestre....... 5
1.2. La jurisdicción de tránsito…………………………………………………………. 8
1.3. Competencia material……………………………………………………………... 8
1.4. Competencia territorial…………………………………………………………….. 9
1.5. Competencia por la cuantía………………………………………………………. 10
1.6. Responsabilidad civil por accidente de tránsito………………………………… 10

2. La Demanda……………………………………………………………………………. 11
2.1.Requisitos……………………………………………………………………........... 11
2.2. Admisión……………………………………………………………………………. 13
2.3. Citación o Notificación y Emplazamiento……………………………………….. 13
2.4. Cuestiones Previas o Despacho Saneador……………………………………. 14
2.5. Confesión………………………………………………………………………….. 15
2.6. Contestación de la Demanda……………………………………………………. 16

3. La audiencia Preliminar………………………………………………………………. 17
3.1. Fijación de los hechos…………………………………………………………….. 18
3.2. Oposición a la admisión de las pruebas………………………………………… 19
3.3. Evacuación de las pruebas………………………………………………………. 19

4. Audiencia o Debate Oral en el Procedimiento Oral de Tránsito………………..... 20


4.1. Caso Especial de Desconocimiento de Instrumentos en el Procedimiento Oral.
Tacha de Instrumentos en el Procedimiento Oral. Tacha de Testigo en el
Procedimiento Oral…………………………………………………………………….... 22
4.2. Procedimiento de Segunda Instancia en Materia de Tránsito……………….. 24
4.3. Ejecución de la Sentencia……………………………………………………….. 24
5. Las Medidas Cautelares en el Procedimiento de Tránsito………………………. 24
6. Las Tercerías en el Procedimiento Oral de Tránsito……………………………… 27
7. La Reconvención en el Procedimiento Oral de Tránsito……………………….... 29
CONCLUSIÓN…………………………………………………………………………... 31
INDICE DE REFERENCIAS DOCUMENTALES…………………………………….. 32
INDICE DE FUENTES DOCUMENTALES…………………………………………… 33
INTRODUCCIÓN

El legislador al declarar la oralidad del procedimiento de tránsito no ha hecho más


que adaptar éste procedimiento a lo establecido en el artículo 257 de la Constitución
de la República Bolivariana de Venezuela, el cual establece: “el proceso constituye
un instrumento fundamental para la realización de la justicia. Las leyes procesales
establecerán la simplificación, uniformidad y eficacia de los trámites y adoptarán un
procedimiento breve, oral y público.”
Nos preguntamos que motivó al legislador para justificar la creación de un
proceso jurisdiccional especial para tramitar las indemnizaciones derivadas de
accidentes de tránsito, en los cuales se le haya ocasionado daños a personas o
cosas, y su justificación radica en la cotidianidad, ya que inevitablemente todos los
seres humanos se encuentran vinculados a la actividad vehicular, bien sea como
conductores, pasajeros, peatones, propietarios, en fin a todos nos afecta el sistema
de transporte, y si a ello le agregamos que la incorporación del vehículo en la
actividad de prácticamente todas las personas ha representado un elemento de
progreso y mejoramiento en la calidad de la vida, pues también representa un riesgo
para los seres vivientes y los bienes, y es por ello que el estado se encuentra en la
obligación de crear políticas a través de un sistema jurídico para resolver los
conflictos en ésta materia.
Entonces dada la especial característica del proceso oral de tránsito, de referirse
a la pretensión de un sujeto que se considera que ha sido afectado en su patrimonio
material o moralmente, como consecuencia de un hecho ilícito, podemos afirmar que
se trata de un derecho especial contenido en el mundo jurídico de las obligaciones,
con una estructura sustantiva y principios propios creados a partir de la experiencia
forense, elaborado en términos tales que le permite al acreedor de manera rápida el
establecimiento en sede judicial de la existencia de su derecho indemnizatorio y un
eventual cobro de su acreencia.
Establecida de ésta manera la jurisdicción civil especial del tránsito,
desarrollaremos a través de la presente investigación el procedimiento oral de
tránsito, resaltando la audiencia de juicio o debate oral, ya que es el centro del
proceso oral, señalando para ello las disposiciones contenidas en la Ley de Tránsito
y Transporte Terrestre, así como las normas establecidas para el juicio oral en el
Código de Procedimiento Civil.
1. El Procedimiento Oral de Tránsito:

El proyectista en la Ley de Tránsito y Transporte Terrestre, en lugar de


desarrollar un procedimiento especial de los juicios de tránsito, como
tradicionalmente se venía haciendo en legislaciones anteriores, decretó que el
procedimiento para determinar la responsabilidad civil derivada de accidentes de
tránsito en los cuales se hayan causado daños a personas o cosas, es el establecido
para el juicio oral en el Código de Procedimiento Civil, específicamente en el artículo
150 de la referida ley, señalando:

“Artículo 150: El procedimiento para determinar la responsabilidad


civil derivada de accidentes de tránsito en los cuales se hayan
ocasionado daños a personas o cosas, será el establecido para el
juicio oral en el Código de Procedimiento Civil, sin perjuicio de lo
dispuesto en el Código Orgánico Procesal Penal sobre la reparación
de daños.
La acción se interpondrá por ante el Tribunal competente según la
cuantía del daño, en la circunscripción donde haya ocurrido en
hecho.”

Veamos entonces las características esenciales del procedimiento oral de


tránsito, resaltando la oralidad, entendiéndola no como el abandono de la forma
escrita sino el predominio de la forma oral sobre la escrita, siendo necesaria la
coexistencia de elementos escritos y de elementos orales en el procedimiento oral,
puesto que se trata de un problema de predominio o de coordinación y no de total
exclusión.
El escrito tiene el mérito de la precisión, informa mejor al juez y a las partes,
porque exige preparación sólida y reflexiva; pero sobre todo, su conservación está
eficazmente asegurada cuando se trata de probar la existencia o el contenido de un
acto; mientras que la palabra es mas viva, ella llama la atención al juez sobre los
puntos esenciales del litigio, se presta mejor a la discusión y a la persuasión, tiene la
ventaja de la simplicidad, evita la pesadez y complejidad del formalismo que
engendran los escritos.
De manera que se explica que los más perfeccionados sistemas procesales
traten de coordinar y de combinar elementos orales y elementos escritos, tomando
en consideración las ventajas y desventajas de uno y otro sistema. Exigiendo por lo
tanto, la escritura para aquellos actos en los cuales prevalecen exigencias de
precisión y conservación; y la forma oral para aquellos en los cuales se consideran
predominantes los valores de espontaneidad, inmediación y simplicidad.

1.1. Condiciones de la Oralidad en la Ley de Tránsito y Transporte Terrestre.

Según Chiovenda, la oralidad requiere determinadas condiciones que deben


estar presentes en el procedimiento legal que se instaure al efecto, las cuales son:
• Unidad de dirección:
Se requiere en primer lugar, que el proceso oral sea atendido desde el comienzo
del pleito hasta la decisión por una misma persona, porque de lo contrario se
pierden los beneficios de la inmediación; al respecto, debemos señalar que en
nuestro procedimiento se respeta éste principio, porque el juez que admite la
demanda es el mismo que falla el fondo del asunto, según se infiere del
articulado del Código de Procedimiento Civil.

• Concentración de los actos del proceso:


El proceso oral debe ser lo más concentrado posible, de tal manera que el fallo
se pueda dictar en la misma audiencia en que tenga lugar el debate oral y el
desarrollo de las pruebas, ya que cuando más próximas a la decisión del juez
son las actividades procesales, es menor el peligro de que la impresión adquirida
por éste se borre de su memoria, y por otra parte es mas fácil garantizar la
presencia física del juez cuando el debate tiene una duración corta que cuando
se desarrolla en un período largo de tiempo, debido a que la persona física
puede cambiar por traslado, ascenso, remoción, enfermedad, retiro, o por
cualquier otra causa.

• Las decisiones interlocutorias no tienen apelación:


La oralidad y la concentración exigen que la decisión de las incidencias no sea
impugnable separadamente del fondo; la inapelabilidad de las sentencias
interlocutorias es una regla que no debe abandonarse sino para algunas
excepciones, cuando el juez crea conveniente suspender la continuación del
pleito hasta que se decida la apelación.
Este principio también fue acogido rígidamente en nuestro procedimiento
oral, específicamente en el artículo 878 del Código de Procedimiento Civil, el cual
establece textualmente lo siguiente:
“Artículo 878: En el procedimiento oral las sentencias interlocutorias
son inapelables, salvo disposición expresa en contrario. De la
sentencia definitiva se oirá apelación en ambos efectos en el plazo
ordinario, el cual comenzará a correr el día siguiente a la
consignación en autos del fallo completo. Si el valor de la demanda
no excediere de veinticinco mil bolívares, la sentencia definitiva no
tendrá apelación.”

La única sentencia interlocutoria que concede apelación a la parte perdidosa en


el procedimiento oral se da en fase interlocutoria, y es contra las decisiones de los
ordinales 9º, 10º y 11º del artículo 346 del Código de Procedimiento Civil, las cuales
tendrán apelación libremente.

• Forma escrita en el procedimiento oral:

Establecida en el artículo 860 del Código de Procedimiento Civil, el cual


establece textualmente lo siguiente:

“Artículo 860 En el procedimiento oral, la forma escrita de los actos


sólo será admitida en los casos expresamente contemplados en
disposiciones del presente Título y cuando deban practicarse
pruebas antes del debate oral, que requieran el levantamiento de un
acta. Son aplicables supletoriamente en el procedimiento oral las
disposiciones del ordinario en todo aquello no previsto expresamente
en este Título, pero en estos casos, el Juez procurará asegurar la
oralidad, brevedad, concentración e inmediación del procedimiento
oral.

En todo caso, las disposiciones y formas del procedimiento oral no


pueden renunciarse ni relajarse por convenio de las partes ni por
disposición del Juez.”

De la citada norma se infiere que la prueba escrita promovida por las partes en el
juicio, será examinada por las partes en la audiencia preliminar y discutida en la
audiencia o debate oral. En esa oportunidad, el juez concederá a la contraria un
tiempo breve para que haga oralmente sus observaciones que considere oportunas,
a tenor de lo dispuesto en el artículo 872 del Código de Procedimiento Civil.

• Principio de la inmediación:

Significa que debe haber una constante comunicación entre el juez y las
personas que obran en el proceso, los hechos que en él deben hacerse constar y los
medios de prueba que se utilicen, y se encuentra expresamente establecido en el
artículo 868 del Código de Procedimiento Civil, señalando lo siguiente:
“Artículo 868 Si el demandado no diere contestación a la demanda
oportunamente se aplicará lo dispuesto en el artículo 362, pero en
este caso, el demandado deberá promover todas las pruebas de que
quiera valerse, en el plazo de cinco días siguientes a la contestación
omitida y en su defecto se procederá como se indica en la última,
parte del artículo 362.
Verificada oportunamente la contestación y subsanadas o decididas
las cuestiones previas que el demandado hubiere propuesto, el
Tribunal fijará uno de los cinco días siguientes y la hora para que
tenga lugar la audiencia preliminar en la cual cada parte deberá
expresar si conviene en alguno o algunos de los hechos que trata de
probar la contraparte, determinándolos con claridad; aquellos que
consideren admitidos o probados con las pruebas aportadas con la
demanda y la contestación; las pruebas que consideren superfluas o
impertinentes, o dilatorias y las que se proponen aportar en el lapso
probatorio y cualesquiera otras observaciones que contribuyan a la
fijación de los límites de la controversia. De esta audiencia se
levantará acta y se agregarán a ella los escritos que hayan
presentado las partes.
Aunque las partes o alguna de ellas no hubiesen concurrido a la
audiencia preliminar, el Tribunal hará la fijación de los hechos y de
los límites de la controversia dentro de los tres días siguientes por
auto razonado en el cual abrirá también el lapso probatorio de cinco
días para promover pruebas sobre el mérito de la causa. Admitidas
las pruebas, se evacuarán las inspecciones y experticias que se
hayan promovido en el plazo que fije el Tribunal tomando en cuenta
la complejidad de la prueba. Este plazo no será superior al ordinario.
En ningún caso el Tribunal autorizará declaraciones de testigos ni
posiciones juradas mediante comisionados, fuera del debate oral.
Cualquiera que sea el domicilio de los testigos, la parte promovente
tendrá la carga de presentarlo para su declaración en el debate oral,
sin necesidad de citación, pero el absolvente de posiciones será
citado para este acto sin perjuicio de lo dispuesto en el artículo 406.

• Principio de la brevedad:
El procedimiento oral requiere de parte del Juez la descomposición y
simplificación del debate judicial en la medida de lo posible, depurándolo de las
alegaciones y pruebas superfluas e impertinentes; éste principio se encuentra
íntimamente vinculo con los principio de inmediación y de concentración.

• Principio de la oralidad:
Resalta el artículo 862 CPC, la importancia que reviste en el procedimiento oral que
la audiencia o debate público se haga en forma oral.
La audiencia o debate oral es el centro del juicio oral, y en ella deben practicarse
todas las pruebas, bajo la inmediata dirección del juez que ha de decidir la causa,
salvo que por su naturaleza deban practicarse fuera de la audiencia.
1.2 La jurisdicción de tránsito.

Ahora bien, respecto a la jurisdicción del tránsito, ésta se encuentra dividida en


tres ramas: a) Legislativa, destinada a la creación o elaboración de normas
generales o abstractas que se aplicarán a quienes se coloquen bajo sus supuestos
de hecho, b) administrativa, que aplicará las normas genéricas y abstractas a casos
concretos, para resolver asuntos de interés público, c) Jurisdiccional, que aplica
esas normas generales para la resolución de conflictos entre particulares a través de
un pronunciamiento judicial que termina con una sentencia amparada en autoridad
de cosa juzgada.
A su vez la rama jurisdiccional puede ser dividida en tres áreas, tales como, la
civil, que rige los derechos y garantías de las personas, incluyendo el patrimonio de
los ciudadanos, la penal, que aplica sanciones de carácter punibles a quienes se
tipifiquen bajo delitos o faltas y la contenciosa administrativa, que regula las
relaciones de las personas como ciudadanos y beneficiarios de la actividad
administrativa.
La rama civil se encuentra divida en dos subramas, la ordinaria, que trata asuntos
como sucesiones, garantías, contratos, familia, bienes, entre otros; y la especial, que
atiende a las áreas de agrario, menores, laboral, tránsito, entre otras; de manera que
la materia vinculada a la pretensión para indemnizar los daños y perjuicios derivados
de un accidente de tránsito se ubica dentro de la jurisdicción civil especial.

1.3. Competencia material.

Ubicada la pretensión jurisdiccional podemos afirmar que esa facultad que tiene
el juez, de resolver conflictos de intereses entre la partes, se distribuye en diversos
tribunales, en el área de tránsito la competencia material está atribuida en primera
instancia a los tribunales de municipio siempre, y a los de primera instancia con
competencia especializada, como tribunales ad quem los de primera instancia y los
superiores, cuando les haya sido expresamente atribuida la competencia;
actualmente ha sido atribuida la competencia de la materia de tránsito a los
tribunales de primera instancia civil y mercantil del estado Zulia, quedando los
tribunales de primera instancia que conocían anteriormente de tránsito únicamente
con la competencia agraria.
Ahora bien, con motivo de la entrada en vigencia de la Ley Órganica para la
protección del niño y del adolescente se ha planteado un asunto competencial en la
materia que nos ocupa, ya que algunos tribunales civiles que conocen de ésta
materia cuando en el juicio alguna de las partes es un menor o adolescente se han
declarado incompetentes y remiten la causa a los tribunales de protección.
Este conflicto fue aclarado por la Sala de Casación Civil del Tribunal Supremo de
Justicia, en sentencia de fecha 09 de septiembre de 2003, bajo la ponencia del
magistrado Carlos Oberto Vélez, acogiendo el criterio de que sólo cuando el menor o
el adolescente sea demandado el tribunal especial sería el competente, en aquellos
casos cuando el protegido legal sea el demandante el tribunal competente será el
civil, señalando lo siguiente:

“(…) Si bien es cierto que la demandante actúa en representación


de su menor hijo Richard José Olivar, ello no determina que sea la
jurisdicción especial de protección del niño y del adolescente la
competente es este caso, pues la Ley Órganica para la Protección
del Niño y del Adolescente en su artículo 177, literal “c”, establece
de manera taxativa, que sólo en aquellos casos donde figuren como
demandados menores, serán del conocimiento de la jurisdicción
especial de niños y adolescentes, (…). Como la partición – son de
naturaleza civil y aun en las causas donde estén involucrados
menores de edad la competencia le corresponde a los tribunales
civiles, ya que son los órganos especializados en la materia. En
atención a lo precedentemente expuesto y al no afectar
directamente la acción los derechos y garantías del menor, es
competente para el conocimiento de la causa el juzgado de la
jurisdicción civil ordinaria.”

1.4. Competencia territorial.

En los últimos cuarenta y dos años se había establecido una doble posibilidad
para determinar el tribunal competente en razón del territorio, como lo eran el lugar
del accidente de tránsito o el domicilio de la víctima, entendiendo la palabra víctima
como el equivalente a pretensor o demandante, si aún la decisión judicial no le había
conferido tal carácter.
Actualmente con la modificación de la Ley especial, se estableció como único
elemento determinante de la competencia territorial el lugar del accidente, tal como
lo señala la parte in fine del artículo 150 de la LTTT, anteriormente transcrito.

1.5. Competencia por la cuantía.

“La resolución 619 del 30 de enero de 1996, emanada del extinto consejo de la
judicatura, actualizó los montos máximos de los cuales pueden conocer los diversos
tribunales de la República, así los tribunales de municipio conocerán por juicios cuya
estimación sea hasta por cinco millones de bolívares (Bs. 5.000.000,00), los de
primera instancia las causas cuya cuantía exceda de cinco millones de bolívares
(Bs. 5.000.000,00). Tales montos competenciales son aplicables a la materia de
tránsito. Al conocer la estimación monetaria de la pretensión se sabe el tribunal
competente en razón del valor de la demanda.” (Núñez, Edgar; Jansen Víctor,
p.150.)

1.6. Responsabilidad civil por accidente de tránsito.

Es necesario realizar una breve explicación sobre el tipo de responsabilidad que


se origina como consecuencia de un accidente de tránsito, así tenemos:
• Responsabilidad civil extracontractual

La responsabilidad civil por accidente de tránsito es una especie del género


del hecho ilícito, que constituye una de las principales fuentes de la
responsabilidad civil extracontractual.
Mientras que la responsabilidad civil contractual tiene su origen en el daño
causado por el incumplimiento total, defectuoso o retardado de la prestación a la
que estamos obligados en virtud de la existencia de un contrato, por oposición la
responsabilidad civil extracontractual tiene su fuente en la gestión de negocios, el
pago de lo indebido, el enriquecimiento sin causa, los hechos ilícitos y la ley.
La responsabilidad civil extracontractual tiene lugar cuando una persona, a quien
denominaremos “agente” causa un daño a otro, a quien se le llama “víctima”, por
conducta intencional o culposa, excediendo el ejercicio de su derecho y los
limites fijados por la buena fe; ésta responsabilidad se encuentra establecida en
el artículo 1.185 del Código Civil, el cual establece:
“Artículo 1.185: El que con intención, o por negligencia o por
imprudencia, ha causado un daño a otro, está obligado a repararlo.

Debe igualmente reparación quien haya causado un daño a otro,


excediendo, en el ejercicio de su derecho, los límites fijados por la
buena fe o por el objeto en vista del cual le ha sido conferido ese
derecho…”

• Requisitos de procedencia de la acción:

- El daño
- La circulación del vehiculo
- Que el accidente se haya producido en una vía pública o privada abierta al
público.

* Diversas especias de daños:


a) Materiales
b) Lucro cesante
c) Traumatismo y lesiones
d) El daño moral
e) Daño en caso de incapacidades temporales o permanentes para el trabajo

2. La Demanda.

2.1 Requisitos.

El procedimiento oral al que hace remisión la Ley de Transito Terrestre, señala


que el contenido del libelo de la demanda será el mismo del juicio ordinario; es decir,
hace una remisión al artículo 340 eiusdem, así la omisión de alguno de ellos pudiese
hacer prosperar la cuestión previa contenida en el artículo 346, numeral 6. En todo
caso, los requisitos son:

El libelo de la demanda deberá expresar:

1. La indicación del Tribunal ante el cual se propone la demanda.


2. El nombre, apellido y domicilio del demandante y del demandado
y el carácter que tiene.
3. Si el demandante o el demandado fuere una persona jurídica, la
demanda deberá contener la denominación o razón social y los
datos relativos a su creación o registro.
4. El objeto de la pretensión, el cual deberá determinarse con
precisión, indicando su situación y linderos, si fuere inmueble; las
marcas, colores, o distintivos si fuere semoviente; los signos,
señales y particularidades que puedan determinar su identidad, si
fuere mueble; y los datos, títulos y explicaciones necesarios si se
tratare de derechos u objetos incorporales.
5. La relación de los hechos y los fundamentos de derecho en que
se base la pretensión, con las pertinentes conclusiones.
6. Los instrumentos en que se fundamente la pretensión, esto es,
aquéllos de los cuales se derive inmediatamente el derecho
deducido, los cuales deberán producirse con el libelo.
7. Si se demandare la indemnización de daños y perjuicios, la
especificación de éstos y sus causas.
8. El nombre y apellido del mandatario y la consignación del poder.
9. La sede o dirección del demandante a que se refiere el artículo
174.

En el Procedimiento oral, es necesario cumplir con el principio de concentración


procesal en materia probatoria, donde se le impone al demandante la carga de
señalar obligatoriamente los medios probatorios, los cuales de no indicarlos o
acompañarlos precluirá la oportunidad de su promoción. De conformidad con lo
establecido en el artículo 864 del Código de Procedimiento Civil.

Comparación con el Procedimiento Laboral:

- En ambos procedimientos, al menos como regla debe comenzar el


procedimiento por intermedio de demanda, en ambos casos escrita,
ciertamente en el procedimiento laboral es posible hacerlo también en forma
oral, para luego ser reducido a un escrito, no obstante, la realidad por razones
practicas y efectivas colocan en desuso esta posibilidad, teniendo que real y
efectivamente ambos procedimientos comienzan con sendos escritos
libelares.
- A pesar de que sus requisitos son muy similares, ya que las exigencias de la
Ley Orgánica Procesal del Trabajo, son prácticamente una copia al artículo
340 del Código de Procedimiento Civil, en cada caso de la demandas
laborales existen requisitos adicionales y especiales para el procedimiento,
así por ejemplo, los casos por reclamación de enfermedades laborales o por
accidentes de trabajo y mas aun los de reenganche y pago de salarios
caídos, ameritan el señalamiento de situaciones y circunstancias especiales
que lo distinguen del los requisitos para el procedimiento marítimo.
- En el procedimiento de Transito deben incomparase las pruebas o los medios
probatorios con el libelo de demanda, no es así en el caso del procedimiento
laboral.
2.2 Admisión.

El proceso oral no contiene ninguna disposición especial sobre la admisión del


escrito de la demanda por parte del Tribunal. En consecuencia, en menester recurrir
al contenido del artículo 341 ejusdem, la cual indica:

“Artículo 341.Presentada la demanda, el Tribunal la admitirá si no


es contraria al orden público, a las buenas costumbres o a alguna
disposición expresa de la Ley. En caso contrario, negará su
admisión expresando los motivos de la negativa. Del auto del
Tribunal que niegue la admisión de la demanda, se oirá apelación
inmediatamente, en ambos efectos”

Por ende, si no se encuentra incursa en alguna de estas causales, el Juez deberá


admitirla, lo que hará en atención al artículo 10 del Código de Procedimiento Civil, en
los tres días siguientes a su introducción, la negativa de la admisión por producir un
gravamen irreparable es apelable en ambos efectos e incluso recurrible en casación;
el caso contrario, es decir, su admisión es susceptible de ser atacada con la
interposición de la cuestión previa establecida en el artículo 346 del mismo Código
de Procedimiento Civil.

Comparación con el Procedimiento Laboral.

En ambos casos, la negativa de la admisión es apelable en ambos efectos, e


incluso susceptible de ser recurrible en Casación, no obstante, las reglas del
procedimiento laboral son espacialísimas y difieren, por ejemplo, en el tiempo para la
admisión de la demanda, que para la competencia del trabajo debe ser de dos (2)
días, lo que si se consagra en forma expresa por el texto adjetivo laboral.

2.3. Citación o Notificación y Emplazamiento.

En relación a la citación del demandado rigen las mismas normas establecidas en


el Procedimiento ordinario.
Admitida como ha sido la demanda se emplazará a los demandados para que
den contestación a la demanda en un lapso de veinte días de despacho, contados
desde que conste en autos la citación de todos los accionados.
Ciertamente, son asimilables las mismas normas del procedimiento civil ordinario,
contempladas en el artículo 215 y siguientes del Código de Procedimiento Civil.

Comparación con el Procedimiento Laboral.

- Es evidente, que la diferencia más notable es por el tipo de emplazamiento, en


el procedimiento laboral se hace a través de una notificación, en el procedimiento de
transito - al igual que en toda la legislación – de una citación, lo que nos es cosa
sencilla explicar, sería necesario transpolar en este trabajo las diferencias claras
entre citación y notificación, y en que medida la primera tiene como génesis el tratar
de garantizar uno de los derechos mas sagrados que pueden existir en toda
legislación procesal, vale decir, el derecho a la defensa, la segunda es un hecho
comunicacional que simplemente le avisa a las partes que existe un procedimiento,
un acto del mismo para que las partes lo conozcan, ciertamente no se trata de lo
mismo etimológicamente hablando, sin embargo, en estos casos pareciera el
legislador laboral querer darle los efectos de citación a la denominada notificación de
la Ley Adjetiva del Trabajo.

- En otro orden de ideas, el emplazamiento en materia de Transito es para dar


contestación a la demanda en los veinte días siguientes a su citación, el
emplazamiento en materia laboral, es para que se apersone el patrono o el
demandado a la audiencia preliminar, en el décimo día siguiente a la constancia que
haga la secretaria del cumplimiento de las formalidades de Ley.

2.4. Cuestiones Previas o Despacho Saneador.

Cuando la parte accionada decide, en lugar de contestar el fondo de la causa,


oponer cuestiones previas de las previstas en el artículo 346 del Código de
Procedimiento Civil, el proceso oral ordinario aplica un sistema de trámite para las
cuestiones previas que sigue muy de cerca al modelo del juicio ordinario.
En tal sentido, las defensas previas del juicio ordinario son aplicables sin
modificación alguna al oral.
El artículo 867 ejusdem establece el sistema de resolución de las cuestiones
previas en el juicio oral ordinario.
“Artículo 867. Si la parte demandante no subsana las cuestiones
indicadas en el ordinal 2º del artículo anterior, en el plazo señalado o
si contradice las cuestiones indicadas en el ordinal 3º del mismo
artículo, se concederán ocho días para promover e instruir pruebas,
si así lo pidiere alguna de las partes y si las cuestiones o su
contradicción se fundaren en hechos sobre los cuales no estuvieren
de acuerdo las partes; pero en ningún caso se concederá término de
distancia.
El Tribunal dictará su decisión en el octavo día siguiente al último de
la articulación, con vista de las conclusiones escritas que puedan
presentar las partes.
Si no hubiere articulación, la decisión será dictada en el octavo día
siguiente al vencimiento del plazo de cinco días a que se refiere el
artículo 351.
La decisión del juez respecto de las cuestiones previstas en los
ordinales 2º, 3º, 4º, 5º, 6º, 7º y 8º del artículo 346, no tendrá
apelación en ningún caso.
La decisión de las cuestiones previstas en los ordinales 9º, 10 y 11
del artículo 346 tendrá apelación libremente. Las costas de la
incidencia se regularán como se indica en el Título VI del Libro
Primero de este Código.
Los efectos de la declaratoria con lugar de las cuestiones previas,
serán los indicados en el Capítulo III del Título I del Libro Segundo
para estas cuestiones, salvo respecto de las previstas en los
ordinales 7º y 8º del artículo 346, las cuales declaradas con lugar,
producirán el efecto de paralizar el juicio hasta que el plazo o la
condición pendientes se cumplan, o se resuelva la cuestión
prejudicial que debe influir en la decisión de él.”

2.5. Confesión.

En cuanto a la no oportuna contestación de la demanda, bien por cuanto ésta sea


extemporánea por retardada o simplemente no se le dé, el legislador mantiene las
premisas de la confesión ficta que se maneja en todo proceso, a saber, para que se
verifique en juicio la confesión presunta deberá ocurrir, además de esta
circunstancia, que el demandado nada pruebe que le favorezca y la pretensión no
sea contraria a derecho.
Así tenemos que el artículo 362 del Código de Procedimiento Civil establece lo
siguiente:
“Artículo 362. Si el demandado no diere contestación a la demanda
dentro de los plazos indicados en este Código se le tendrá por
confeso en cuanto no sea contraria a derecho la petición del
demandante, si nada probare que le favorezca. En este caso,
vencido el lapso de promoción de pruebas sin que el demandado
hubiese promovido alguna, el Tribunal procederá a sentenciar la
causa, sin más dilación, dentro de los ocho días siguientes al
vencimiento de aquel lapso, ateniéndose a la confesión del
demandado. En todo caso, a los fines de la apelación se dejará
transcurrir íntegramente el mencionado lapso de ocho días si la
sentencia fuere pronunciada antes de su vencimiento”.
Y el encabezamiento del artículo 868 ejusdem contempla:
“Si el demandado no diere contestación a la demanda
oportunamente se aplicará lo dispuesto en el artículo 362, pero en
este caso, el demandado deberá promover todas las pruebas de que
quiera valerse, en el plazo de cinco días siguientes a la contestación
omitida y en su defecto se procederá como se indica en la última,
parte del artículo 362……”

Si realizamos un análisis comparativo encontramos que la especialidad del juicio


oral se presenta en la creación inmediata de un lapso para que el demandado, que
no contestó oportunamente, directamente promueva todas las pruebas de que
quiera valerse, y sino se promoviera ninguna prueba el juez de Transito deberá
sentenciar dentro de los ocho días siguientes al vencimiento que los cinco días que
se dan para promover.

2.6. Contestación de la Demanda.

La contestación a la demanda propiamente dicha, en el procedimiento oral civil,


debe verificarse como ya se dijo anteriormente, dentro de los veinte días de
despacho siguientes a la citación del demandado, o del ultimo de ellos en caso de
litis consorcio pasivo, pudiendo ejercer cualquiera de las posturas a las que se
refiere el artículo 361 del Código de Procedimiento Civil, vale decir, negar los hechos
o parte de ellos y en todo caso calificar y probar si se esgrimen hechos nuevos.

No existe, salvo en razón a la materia sustantiva especial una circunstancia


distinta a la civilmente estatuida por el Código de Procedimiento Civil, empero, el
aspecto destacado, innovador y sui generis lo contempla el artículo 11 de la Ley de
Procedimientos Marítimos, al establecer la posibilidad para el demandado de
reformar su contestación ala demanda posteriormente de la instrucción preliminar,
derecho que también posee en todo caso el actor en el proceso después de esta
etapa.

Comparación con el Procedimiento Laboral.

- Los lapsos son distintos, para el laboral son cinco días posteriores a la
finalización de la audiencia preliminar, para el procedimiento de Transito, son
veinte días posteriores a la constancia de haberse efectuado la citación del
demandado o del último de ellos si son varios de ellos.
- Su momento en materia laboral es posterior a la audiencia preliminar, en
Transito es anterior a la misma.
- El contradictorio se establece al trabar la litis con la contestación de la
demanda en materia laboral, en materia marítima se sucede solo después de
precluida la oportunidad para reformar la contestación de la demanda.
- El demandado debe calificar su contestación detalladamente y
pormenorizando cada uno de los hechos que niega y contradice en materia
laboral, salvo que negase la relación de trabajo; en el procedimiento marítimo
es ortodoxamente civilista la característica de la contestación, pudiendo negar
rechazar y contradecir los hechos en general, sin tener que probar lo negado,
salvo la incorporación de un nuevo hecho.

3. La audiencia Preliminar

Establece el artículo 868 del Código de Procedimiento Civil que:

“...Verificada oportunamente la contestación y subsanadas o


decididas las cuestiones previas que el demandado hubiere
propuesto, el Tribunal fijará uno de los cinco días siguientes y la hora
para que tenga lugar la audiencia preliminar en la cual cada parte
deberá expresar si conviene en alguno o algunos de los hechos que
trata de probar la contraparte, determinándolos con claridad;
aquellos que consideren admitidos o probados con las pruebas
aportadas con la demanda y la contestación; las pruebas que
consideren superfluas o impertinentes, o dilatorias y las que se
proponen aportar en el lapso probatorio y cualesquiera otras
observaciones que contribuyan a la fijación de los límites de la
controversia. De esta audiencia se levantará acta y se agregarán a
ella los escritos que hayan presentado las partes...”

De la norma antes indicada, se puede hacer un análisis, y apreciar las ventajas


que se pueden lograr en ese escenario procesal, como lo es:

- Las partes expresan si convienen o no en algunos hechos, y con ellos


excluirlos de la materia probatoria, vale decir, aquellos que no son objeto de prueba.

- También pueden admitir que se consideren probados determinados hechos de


las pruebas acompañadas tanto a la demanda, como aquellas llevadas junto al
escrito de la contestación.
- Las partes expresan su opinión sobre las pruebas de su contraparte, es decir
califican las mismas en razón de su pertinencia, instrumentalidad, legalidad y aun en
el caso de las llamadas dilatorias.

- Las observaciones pertinentes para fijar los límites de la controversia.

Explica el autor Freddy Zambrano:

“… La determinación si una prueba es impertinente es cuestión de


hecho mas no de Derecho, por lo cual no hay casación para la
decisión que declare inadmisible una prueba por ser impertinente…”

3.1. Fijación de los hechos.

Continuando con lo establecido en el artículo 868 del C.P.C:

“Aunque las partes o alguna de ellas no hubiesen concurrido a


la audiencia preliminar, el Tribunal hará la fijación de los
hechos y de los límites de la controversia dentro de los tres
días siguientes por auto razonado en el cual abrirá también el
lapso probatorio de cinco días para promover pruebas sobre el
mérito de la causa. Admitidas las pruebas, se evacuarán las
inspecciones y experticias que se hayan promovido en el plazo que
fije el Tribunal tomando en cuenta la complejidad de la prueba. Este
plazo no será superior al ordinario” (Subrayado y Negrillas nuestro)

Señala el autor Humberto Enrique III Bello Tabares:

“… Aunque la norma no lo contempla una vez que transcurran los


cinco (5) días de despacho para la promoción de pruebas, de
conformidad con el artículo 10 del Código de Procedimiento Civil, el
Juez debe pronunciarse sobre la admisión de las pruebas
propuestas…”

En ese sentido el Artículo 10 ejusdem señala:

“…La justicia se administrará lo más brevemente posible. En


consecuencia, cuando en este Código o en las leyes especiales no
se fije término para librar alguna providencia, el Juez deberá hacerlo
dentro de los tres días siguientes a aquél en que se haya hecho la
solicitud correspondiente…”
En efecto, aunque la norma no lo contempla, el Juez debe en función de lo
establecido en el indicado artículo 10 ejusdem, pronunciarse sobre las pruebas
promovidas por las partes dentro de los tres (3) días siguientes, a la conclusión del
lapso de promoción.

3.2. Oposición a la admisión de las pruebas

Tal y como lo señala el Artículo 49 de la Carta Magna, el debido proceso, el


derecho a la defensa son principios, garantías de rango constitucional que no
pueden ser nunca vulnerados. En la citada norma se observa que no existe un
momento expreso permitido para hacer oposición a las pruebas promovidas por las
partes, de manera que doctrinarios en la materia opinan que eso atenta contra el
denominado control de la prueba, y por ello se habla que desde el momento en que
una parte trae una prueba al proceso la fase procesal siguiente al acto donde la
haya acompañado, es el tiempo oportuno para hacer uso de los medios de
impugnación permitidos por ley.

3.3. Evacuación de las pruebas

- Estas se realizan en la audiencia o debate oral, siendo este el momento


permitido por ley para efectuar dicha evacuación.

- No obstante, existe la posibilidad de las denominadas pruebas anticipadas, las


cuales son aquellas evacuadas antes de la audiencia de debate oral, y ello radica
en la naturaleza de la prueba, la cual no podría llevarse a cabo en la audiencia oral,
como es el caso de la inspección judicial y las experticias, dejando asentado que en
ningún caso esa evacuación de las mismas puede superar el lapso ordinario de
treinta (30) días permitido en el juicio civil corriente.

- Cabe señalar, que aunque fuere una inspección Judicial su tratamiento será
oral en la audiencia, es decir, que las resultas arrojadas de dicha exposición van a
ser leídas en esa audiencia de debate, en razón de mantener el principio de la
oralidad presente siempre.
4. Audiencia o Debate Oral en el Procedimiento Oral de Tránsito.

La audiencia o el debate oral, es el acto comprensivo de las pruebas, de las


partes y el juzgamiento de la causa, es el acto complejo que constituye el más
importante y definitorio elemento del proceso oral.

Una vez claro que es una Audiencia o Debate oral, es necesario establecer el
tiempo para su fijación.

Ahora bien, ya evacuadas las pruebas a que se refiere el artículo 868 y el


artículo 869 del Código de Procedimiento Civil, el Tribunal fijará uno de los treinta
días siguientes del calendario y la hora para que tenga lugar la audiencia o debate
oral.

Respecto a ello, el Legislador Venezolano expresó en sus artículos 870 y


siguientes del Código de Procedimiento Civil, en lo referente a la Audiencia o
Debate Oral en el Proceso Oral en materia de Tránsito, que expresa lo siguiente:

“Artículo 870: La audiencia o debate oral será presidida por el Juez,


quien será su director. En el caso de no existir facilidades en la sede
del Tribunal, éste podrá disponer que la audiencia oral se celebre en
otro lugar apropiado. Esta determinación deberá tomarse por el
Tribunal al fijar el día y la hora de la audiencia.”
“Artículo 871: La audiencia se celebrará con la presencia de las
partes o de sus apoderados. Si ninguna de las partes compareciere
a la audiencia, el proceso se extingue, con los efectos que indica el
artículo 271. Si solamente concurre una de las partes, se oirá su
exposición oral y se practicarán las pruebas que le hayan sido
admitidas, pero no se practicarán las pruebas de la parte ausente.”
“Artículo 872: La audiencia la declarará abierta el Juez que la
dirige, quien dispondrá de todas las facultades disciplinarias y de
orden para asegurar la mejor celebración de la misma. Previa una
breve exposición oral del actor y del demandado, se recibirán las
pruebas de ambas partes comenzando siempre con las del actor. En
la audiencia o debate oral no se permitirá a las partes ni la
presentación ni la lectura de escritos, salvo que se trate de algún
instrumento o prueba existente en los autos a cuyo tenor deba
referirse la exposición oral. En la evacuación de las pruebas se
seguirán las reglas del procedimiento ordinario en cuanto no se
opongan al procedimiento oral.
No se redactará acta escrita de cada prueba singular, pero se dejará
un registro o grabación de la audiencia o debate oral por cualquier
medio técnico de reproducción o grabación. En este caso, se
procederá como se indica en el único aparte del artículo 189.”

Conforme a los artículos ut supra transcritos, el artículo 871 prevé que, una vez
llegada la oportunidad de celebrarse la audiencia y si ninguna de las partes asisten a
la misma, el proceso se extingue debido al desinterés de las partes y el tiempo
prudencia que el Legislador dispone para iniciar una nueva demanda, es por un
espacio de tres (3) meses, por lo que las demandas que sean interpuestas antes de
este tiempo será declarada inadmisible.

En caso que una sola de las partes concurra a la audiencia, (con ello no quiere
decir que acarrea el desistimiento del procedimiento ni la confesión ficta), se oirá su
exposición y se practicarán las pruebas que le hayan sido admitidas, y no se
practicarán las pruebas de la parte ausente.

El debate oral se desarrolla bajo la presencia y dirección del Juez y las partes
intervinientes, empezando a exponer el actor, los cuales realizarán una breve
exposición, luego se recibirán y practicarán las pruebas admitidas y seguidamente
se harán las observaciones a las mismas, por último el juez se retirará por un lapso
de treinta minutos (30 minutos) y al regresar se pronunciará oralmente el dispositivo
de la sentencia.

De todo lo acontecido en la audiencia se dejará un registro o grabación,


conforme lo dispone el artículo 189 Código de Procedimiento Civil.

Una vez realizada la audiencia el Juez dictará la sentencia definitiva, la cual


deberá publicarse dentro de los diez (10) días de despacho siguientes a la
culminación de la audiencia o debate oral. L a misma será redactada en términos
claros, precisos y lacónicos sin necesidad de narrativa ni transcripciones de actas ni
de documentos que consten en autos pero conteniendo los motivos de hecho y de
derecho de la decisión y demás requisitos del artículo 243 del Código de
Procedimiento Civil.

Luego de dictada y publicada la sentencia definitiva, la parte que no se encuentre


conforme con lo decido por el Juez, podrá interponer el recurso de apelación en un
plazo es de cinco (5) días, los cuales correrán a computarse al día siguiente luego
de haberse publicado dicha sentencia definitiva; pero es de importante acotar que si
la sentencia definitiva fue publicada al quinto día de despacho de los diez días
permitidos por el Legislador; la parte interesada podrá ejercer la apelación luego de
cumplido el último día de ellos, es decir, deberá, respetar y cumplir el principio de
preclusión de los lapsos.

De la sentencia definitiva se oirá apelación en ambos efectos en el plazo


ordinario.

En el procedimiento oral las sentencias interlocutorias son inapelables, salvo las


sentencias interlocutorias que decidan Con Lugar o Sin Lugar las Cuestiones previas
fundamentadas en los ordinales 9º, 10º y 11º del artículo 346 del Código de
Procedimiento Civil.

4.1. Caso Especial de Desconocimiento de Instrumentos en el


Procedimiento Oral. Tacha de Instrumentos en el Procedimiento Oral. Tacha de
Testigo en el Procedimiento Oral.

Alguna de las circunstancias procesales no previstas por el legislador en materia


de procedimiento oral, son precisamente el trámite de las incidencias de:

Desconocimiento de instrumentos privados.


Tacha de instrumentos públicos y privados.
Tacha de testigos.

Respecto al desconocimiento de Instrumentos Privados, en el caso que los


instrumentos privados hayan sido aportados por el acciónate junto al libelo de la
demanda, la oportunidad procesal para desconocerlos será en la contestación de la
demanda, de lo contrario se tomarán como reconocidos.

Si los instrumentos privados han sido aportados al proceso con la contestación


de la demanda, la oportunidad procesal para desconocerlos será dentro de los cinco
(5) días de despacho siguientes al vencimiento del lapso de emplazamiento, ello en
función del principio de preclusión de los lapsos procesales y para resguardar el
derecho constitucional de la defensa.
Existe otro criterio válido para computar el lapso de desconocimiento de
instrumentos privados acompañados junto a la contestación de la demanda, es que
el mismo será de cinco (5) días de despacho siguientes a su consignación o
producción de autos. En todo caso será el criterio del operador de justicia quien
determine a partir de que oportunidad corre el lapso para desconocer los
instrumentos privados acompañados a la contestación a la demanda.

Si los instrumentos privados fueren presentados en la oportunidad de la


promoción de las pruebas, la oportunidad para desconocerlos, será dentro de los
cinco (5) días de despacho siguientes a su proposición.
De haber sido desconocido los instrumentos privados en las oportunidades
señaladas, el proponente de los instrumentos desconocidos deberá proponer la
prueba de cotejo (Experticia Grafo técnica), y hasta tanto no conste en actas las
resultas de la prueba de cotejo, no podrá fijarse la audiencia o debate oral, y en la
audiencia los expertos expondrán las conclusiones de la prueba, donde las partes
podrán hacer sus observaciones.

En cuanto a la Tacha de Instrumentos Privados, si los instrumentos privados


fueron acompañados al libelo de la demanda, podrán tacharse de falsos en la
contestación de la demanda o en el lapso de promoción de pruebas, podrán ser
tachados de falsos en el quinto (5to) día de despacho siguiente a su presentación o
producción.

De ser tachados de falso los instrumentos privados aportados al proceso, se


seguirá el procedimiento conforme a lo previsto en el artículo 440 del Código de
Procedimiento Civil.

Si se trata de Instrumentos Públicos, los mismos podrán tacharse de falsos en


cualquier estado y grado del proceso, conforme a lo previsto en el artículo 439 del
Código de Procedimiento Civil.

En cuanto a la Tacha de Testigos, la misma podrá producirse por las causales de


inhabilidad Absoluta o Relativa, dentro de los cinco (5) días de despacho siguientes
a la admisión de la prueba testifical, sin que la tacha evite que se proceda a tomar la
declaración, conforme a lo dispuesto en el artículo 499 Código de Procedimiento
Civil.

Por último para demostrar la causa de Tacha, deberá producirse una articulación
probatoria de 8 días, conforme a lo previsto al artículo 607 del Código de
Procedimiento Civil.

4.2. Procedimiento de Segunda Instancia en Materia de Tránsito.

El procedimiento de Segunda Instancia se regirá por las reglas previstas para el


juicio ordinario, conforme a lo dispuesto en el artículo 879 del Código de
Procedimiento Civil, es decir, la normativa prevista entre los artículos 516 y 522 del
Código de Procedimiento Civil, por lo tanto en esta Instancia no se manejará la
oralidad.

4.3. Ejecución de la Sentencia.

Por último nos encontramos con la Ejecución de la sentencia Definitiva, la cual es


la última etapa del procedimiento la cual se realizará una vez de sentenciada la
causa de manera firme, conforme lo dispone el artículo 523 del Código de
Procedimiento Civil

5. Las Medidas Cautelares en el Procedimiento de Tránsito.

El sistema cautelar no tiene en el juicio indemnizatorio de tránsito una buena


expresión, en la práctica no se aplica en este proceso, hecho que quizás se deba a
la visión equivocada sobre el modo como la Ley observa a la responsabilidad
derivada del accidente de tránsito y las consecuencia que esa construcción legal
implica.

El sistema tiene dos modos de materializarse, a saber:

1) La Causalidad (Artículos 585 y 588 CPC): Se presenta cuando el


solicitante de la medida encuadra su pretensión cautelar en los supuestos
de la ley, acreditando en principio, algún medio probatorio que haga
creíble el riesgo manifiesto de que quede ilusoria la ejecución del fallo o
periculum in mora y por otro lado debe crear la convicción de la existencia
de una presunción grave de la eventual ilusoriedad de la sentencia
definitiva y del derecho que se reclama, al cual se le llama bonus fumus
iuris.

Cuando la parte solicitante de la medida lleve al proceso los supuestos


probatorios que hagan creíble su derecho y su riesgo, este obtendrá las
medidas tipificadas en el CPC de embargo de bienes muebles, prohibición
de enajenar bienes inmuebles y secuestro de la cosa litigiosa.

2) El caucionamiento (Artículo 590 CPC): Es el sistema a través del cual


confiriendo una garantía a favor de la contraparte se obtiene la medida
cautelar de embargo de bienes muebles o la prohibición de enajenar
bienes inmuebles.

Ahora bien, el proceso de tránsito ambas modalidades son aplicables, no


obstante existe una creencia generalizada que hace recaer sobre los hombros de los
conductores una especie de responsabilidad presunta y compartida. El juez piensa
que ambos son responsables y no percibe que la balanza de la conducta culposa
pueda inclinarse hacia uno de los conductores en forma total o parcial.

En todo caso, el juez deberá analizar en cada caso si de las probanzas, y muy
especialmente de las actuaciones administrativas, se deriva una presunción de buen
derecho y es verosímil que el fallo judicial no pueda ser materializado para decidir,
como en cualquier otro proceso judicial, sobre la procedencia o negativa de la
cautela, sin más requisitos que los que resulten de las actas procesales.

Luego de lo anteriormente explanado, se puede concluir es que la conducta de


gran parte de los jueces en esta área sobre la materia cautelar, niega el derecho de
los ciudadanos a la tutela judicial efectiva garantizada en el artículo 49 de nuestra
Constitución, ya que el proceso sin los medios asegurativos que garanticen que la
tutela al derecho material que el ciudadano lleva al proceso para su juzgamiento
sería un ejercicio inútil y un acto gravoso del Estado. Por ello, es necesario que sea
revisado y analizado la materia cautelar a la luz de los nuevos conceptos
constitucionales venezolanos.

Sobre ambos sistemas, tanto de causalidad como de caucionamiento,


podemos señalar los artículos 585, 588 y 590 del Código de Procedimiento
Civil.

Entendemos que esta visión distorsionada, que niega incluso la multiplicidad de


circunstancias que rodean un accidente de tránsito, deriva del concepto de
responsabilidad objetiva y de las presunciones de la misma que tradicionalmente
han traído nuestras leyes sobre la materia. Si analizamos el contenido de los
artículos 127 y 129 de la ley especial, vemos que de aplicar la responsabilidad
objetiva se crean presunciones de responsabilidad en los conductores.

Revisemos el contenido de estos dos artículos de la Ley de Tránsito y


Transporte Terrestre:
"Artículo 127. El conductor, el propietario del vehículo y su empresa
aseguradora, están solidariamente obligados a reparar todo daño
que se cause con motivo de la circulación del vehículo, a menos que
se pruebe que el daño proviene de un hecho de la víctima, o de un
tercero que haga inevitable el daño; o que el accidente hubiese sido
imprevisible para el conductor. Cuando el hecho de la víctima o del
tercero haya contribuido a causar el daño, se aplicará lo establecido
en el Código Civil. En caso de colisión entre vehículos, se presume,
salvo prueba en contrario, que los conductores tienen igual
responsabilidad por los daños causados".
''Artículo 129. Se presume, salvo prueba en contrario, que el
conductor es responsable de un accidente de tránsito cuando al
ocurrir éste, el conductor se encuentre bajo los efectos de bebidas
alcohólicas, de sustancias estupefacientes o psicotrópicas, o
conduzca a exceso de velocidad. Al conductor se le practicará el
examen toxicológico correspondiente, el cual podrá ser omitido en
caso de utilización de pruebas e instrumentos científicos por parte de
las autoridades competentes del tránsito y transporte terrestre al
momento de levantar el accidente. Los mecanismos e instrumentos
para la práctica del examen. Serán desarrollados en el Reglamento
de este Decreto Ley".

En la conciencia del operador judicial estas normas influyen para que en todo
accidente perciba una igualdad conductual que le inhibe de dictar la cautela a favor
de uno de los litigantes. En ello vemos un error de conceptos que ha creado el
acostumbrado sistema judicial. No se ha analizado que la presunción del artículo
127 se vincula con la colisión (contacto entre vehículos) y no en caso de
arrollamiento o choque con objeto fijo. Tampoco que la previsión del artículo 129
procede sólo en los casos excepcionales que allí se narran. Podemos decir
entonces que cuando el accidente de tránsito no consista en una colisión y no haya
indicios de consumo de alcohol, drogas o exceso de velocidad, el juez podría,
previa la verificación de los extremos legales, decretar la medida cautelar típica, en
resguardo de los derechos del pretensor.

El juez deberá analizar en cada caso si de las probanzas, y muy especialmente


de las actuaciones administrativas, se deriva una presunción de buen derecho y es
verosímil que el fallo judicial no pueda ser materializado para decidir, como en
cualquier otro proceso judicial, sobre la procedencia o negativa de la cautela, sin
más requisitos que los que apreciados sanamente los medios probatorios resulten
de las actas procesales.

6. Las Tercerías en el Procedimiento Oral de Tránsito.

Las tercerías son los medios o instrumentos procesales que permiten satisfacer
adecuadamente la protección de variados intereses que no se podían proteger
incluso con la eficacia relativa de la cosa juzgada material, por cuanto la sentencia
puede tener efectos constitutivos erga omnes, y secundarios que pueden
menoscabar o comprometer derechos y situaciones extrañas al objeto inmediato del
proceso o incluso los litigantes pueden estar interesados en extender a terceros los
efectos de la sentencia y aún hacer valer acciones y defensas vinculadas con la
relación material que se debate.

El tercero interviniente se constituye en parte en sentido procesal. En tal sentido,


señala el profesor Humberto Cuenca que…”los llamados terceros a quienes se les
ha negado cotidianamente el concepto de partes. Casi se les quiere colocar a la
orilla del proceso. En nuestra opinión ellos también tiene esa condición, pero con
carácter derivado y no principal como el actor y el demandado”. Asimismo se
considera de manera que parte es cualquier sujeto a quien la ley le otorga el
derecho de postulación en el proceso, independientemente de su cualidad o
procedencia de su derecho.

La jurisprudencia ha advertido que la intervención de los no demandados en el


proceso (terceros) están taxativamente señalados en las normas que rigen su
tramitación, y que dichas normas son de orden público. La posibilidad que personas
ajenas al proceso inicial intervengan debe ser de manera restrictiva, con
limitaciones, que excluyan la posibilidad de que dicha intervención sea usada como
razón de dilación de los procesos judiciales.
Así tenemos que el artículo 370 del Código de Procedi miento Civil establece
los tipos de intervenciones de los terce ros, a saber, las voluntarias y las forzosas.

La intervención voluntaria está prevista en los ordinales 1°, 2°, 3° Y 6° de la


norma señalada, y las forzosas en los nu merales 4° y 5° de la misma. Señala el
articulado:
''Artículo 370. Los terceros podrán intervenir, o ser lla mados a la
causa pendiente entre otras personas, en los casos siguientes:
1º Cuando el tercero pretenda tener un derecho prefe rente al del
demandante, o concurrir con éste en el derecho alegado,
fundándose en el mismo título; o que son suyos los bienes
demandados o embargados, o sometidos a secuestro o a una
prohibición de ena jenar y gravar, o que tiene derecho a ellos.
20 Cuando practicado el embargo sobre bienes que sean propiedad
de un tercero, éste se opusiere al mismo de acuerdo a lo
previsto en el artículo 546.
Si el tercero sólo es un poseedor precario, a nombre del
ejecutado, o si sólo tiene un derecho exigible so bre la cosa
embargada, podrá también hacer la oposi ción, a los fines
previstos en el aparte único del artículo 546.
3° Cuando el tercero tenga un interés jurídico actual en sostener
las razones de alguna de las partes y preten da ayudada a
vencer en el proceso.
4° Cuando alguna de las partes pida la intervención del tercero por
ser común a éste la causa pendiente.
5º Cuando alguna de las partes pretenda un derecho de
saneamiento o de garantía respecto del tercero y pida su
intervención de la causa.
6º Para apelar de una sentencia definitiva, en los casos permitidos
en el artículo 297”.

Modos de traer al garante al proceso de tránsito.

El asegurador de responsabilidad civil de vehículos está sujeto a diversas formas


para ser traído al juicio que se instaura con motivo de un accidente en el cual ha
estado involucrado su asegurado. Así vendrá al proceso de tránsito de dos maneras:
como demandado directo o como citado en garantía, esta vez traído por el
demandado.

Como demandado directo. Por cuanto la víctima tiene una acción contra él en su
carácter de responsable solidario con el propietario. Eso le convierte en un elemento
del trípode en el cual junto con el propietario y el conductor constituyen un litis
consorcio pasivo facultativo.

Ante la pretensión de la víctima el asegurador no podrá alegar como defensa


asuntos referidos al contrato que le une con el propietario, pudiendo hacerla sólo con
las defensas extra contractuales que tenga contra el asegurado y el demandante; la
única excepción que puede alegar ante la víctima, derivada del contrato de seguro,
será el límite de la suma asegurada que, pese a nacer en sede contractual, es
oponible al tercero reclamante.

La cita de garantía. Es el llamado que puede hacer una de las partes en el


proceso a un tercero con el cual le une un vínculo jurídico para que se apersone a la
causa. Según el convenio que les vincula se establece la posibilidad que en caso de
ser llamado el garantido a juicio, con ocasión del derecho o bien que les une, el
tercero asumirá la responsabilidad de aquél.

Es el caso típico de la fianza y del seguro de responsabilidad civil. En este último


supuesto existe un contrato que vincula a una parte denominada garantida y otra
denominada garante, para que en caso de que se le exija al garantido el cum-
plimiento de la obligación garantizada, el garante cumpla por él. Así en el caso del
seguro de responsabilidad civil de tránsito, el artículo 127 de la Ley de Tránsito y
Transporte Terrestre establece la solidaridad entre el propietario, el conductor y el
garante por los daños causados.

7. La Reconvención en el Procedimiento Oral de Tránsito

Una de las posturas procesales mas comunes en el proceso indemnizatorio


derivado del accidente de tránsito es la mutua petición o reconvención. Mediante
esta actividad del demandado muta su posición en el proceso y se convierte de
demandado a demandante.

Lógicamente la transformación señalada no elimina el papel inicial con el cual


llega al juicio, sino que le cambia a un doble rol, de ser solo demandado pasa a ser
accionado y accionante al mismo tiempo. La diferencia estriba en que por el modo
como fue traído a la causa su labor, en el proceso, consistiría en defenderse de la
pretensión del demandante, se limitaría a contradecir los alegatos y el derecho que
aquel invoca. En su nueva posición trae al juicio su derecho y la versión de los
hechos que le permitirán plantear su pretensión de ser indemnizado en el proceso
judicial.
En el juicio indemnizatorio de transito, el conductor o el propietario que fueron
traídos al juicio como responsables civiles de los daños infringidos y reclamados
por el actor, llegado el momento contestar la demanda, reconvienen a éste para que
sea condenado al pago de los daños causados a las personas o las cosas.

Siendo así, el actor pasara a ser accionante reconvenido y deberá dar


contestación a la pretensión incoada por el demandado reconviniente.
CONCLUSIÓN

La oralidad surge entonces como una tendencia hacia la modernización del


proceso, a través de las simplificaciones procesales, que resume el dominio de la
palabra como medio de expresión, pero que no excluye la escritura para algunos
actos preparatorios y como medio de registro o archivo para algunas actuaciones.

El proceso oral de tránsito, es un proceso concentrado, en el cual las actividades


importantes del mismo se realizan de viva voz, como es el caso de la audiencia o
debate oral, a través de la cual el juez entra en contacto con las partes y con los
medios de prueba para formarse su convicción y luego decidir.

Luego del análisis del procedimiento oral de tránsito, realizado en la presente


investigación, sobre las bases legales, doctrinarias y jurisprudenciales, observamos
como el desarrollo del mismo se produce con una estructura lógica, con elementos,
características y etapas propias del proceso oral, tales como una primera fase de
alegatos, luego la fase probatoria, la fase decisoria, correspondientes al período
cognoscitivo, del conocimiento de la disputa de las partes y por último la fase
ejecutiva, donde se materializa el fallo judicial, destinada a concretar la voluntad de
la sentencia pasada en autoridad de cosa juzgada; donde observamos a su vez, que
las etapas son separadas entre sí, es decir, agotada una etapa se entra a la otra.

En nuestra opinión el procedimiento oral de tránsito constituye una estructura


lógica, que se encuentra en la búsqueda de un proceso breve, eficiente y oral,
resaltando la inmediación y la concentración, con rasgos identificativos propios como
las características o principios procesales, realizado por audiencias y no por
despachos, y que por su naturaleza es propicio para intentar éste tipo de pretensión.
INDICE DE REFERENCIAS DOCUMENTALES

Núñez, Edgar y Jansen, Víctor. (2004). Manual de Derecho del Tránsito. Vadell
Hermanos Editores, C.A., Caracas. Venezuela. Editorial Melvin, C.A.

La Roche, Ricardo. (2006). Código de Procedimiento Civil. Tomo V. 3ª Edición


Actualizada. Caracas. Venezuela. Ediciones Liber.
INDICE DE FUENTES DOCUMENTALES

Asamblea Nacional Constituyente. Constitución de la República Bolivariana de


Venezuela. Caracas. Venezuela. Gaceta Oficial Nº 36.860. 30 de diciembre de
1999.

Bello, Humberto. (2003). Análisis de las Pruebas en el Marco de los


Procedimientos Orales Contenidos en las diversas Leyes de la República.
Caracas. Venezuela. Talleres Gráficos Livrosca, C.A., p. 75-117.

Congreso de la República Bolivariana de Venezuela. (1987) Código de


Procedimiento Civil. Caracas. Venezuela. Gaceta Oficial Nº 3.970 – extraordinario
del 13 de marzo de 1987.

La Roche, Ricardo. (2006). Código de Procedimiento Civil. Tomo V. 3ª Edición


Actualizada. Caracas. Venezuela. Ediciones Liber. p. 522-528.

Nava, Hortensia; Finol Teresita; Álvarez Teresita. (2007). Manual para la


Elaboración y Presentación de Trabajos en la Universidad del Zulia. Maracaibo.
Venezuela. Ediluz. P. 92-156.

Newman, J.C. (1999). La Oralidad en el Procedimiento Civil y El Proceso por


Audiencias (Principios Rectores). Mérida. Venezuela. Editorial Arismeca. p. 147-
153.

Núñez, Edgar; Jansen, Víctor. (2004). Manual de Derecho del Tránsito. Valencia.
Venezuela. Vadell Hermanos Editores, C.A., p.105-201.

Sala de Casación Civil del Tribunal Supremo de Justicia, (09 de septiembre de


2003). Disponible en http://www.tsj.gov.ve

Zambrano, Freddy. (2004). Ley de Tránsito y Transporte Terrestre Comentada y


Concordada. Editorial Atenea. P. 183-283.