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Reseña. sobre la televisión.P Bourdieu

Reseña. sobre la televisión.P Bourdieu

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Publicado porMarta Medina
“Ser es ser visto en la televisión”. Así dice Pierre Bourdieu, sociólogo, uno de los investigadores sociales más importantes de la actualidad y crítico notable de este neoliberalismo tardío, en su libro Sobre la televisión, un certero análisis sobre la amenaza que representa la información manipulada que emite a diario la televisión.
“Ser es ser visto en la televisión”. Así dice Pierre Bourdieu, sociólogo, uno de los investigadores sociales más importantes de la actualidad y crítico notable de este neoliberalismo tardío, en su libro Sobre la televisión, un certero análisis sobre la amenaza que representa la información manipulada que emite a diario la televisión.

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Marta Medina Núñez Primero de Periodismo y Comunicación Audiovisual

RESEÑA MUNDO ACTUAL: PENSAMIENTOS Y CREENCIAS

Título: Autor: Idioma: Título original: Traducción: Editorial: Año: Número de páginas: Ilustraciones:

Sobre la televisión Pierre Bourdieu español Sur la televisión, suivi de L´emprise du journalisme Thomas Kauf Anagrama 1997 139 no

“Ser es ser visto en la televisión”. Así dice Pierre Bourdieu, sociólogo, uno de los investigadores sociales más importantes de la actualidad y crítico notable de este neoliberalismo tardío, en su libro Sobre la televisión, un certero análisis sobre la amenaza que representa la información manipulada que emite a diario la televisión.

Biografía del autor
Pierre Bourdieu nació en Denguin (1930), Francia. Cursó sus estudios en el Liceo de Pau, en la École Normale Superieure y filosofía en La Sorbona, donde presentó su tesis Structures temporelles de la vie affective. Trabajó como profesor en el Instituto de Moulins (Allier) y en Argelia, París y Lille. Entre 1964 y 1980 fue director de la L’École Pratique de Hauts Études y catedrático de Sociología en el College de France desde 1981, lugar donde años más tarde presentaría sus discursos sobre la televisión. Bourdieu salió de los ámbitos intelectuales para dar batalla en las calles, acompañando buena parte de los nuevos movimientos sociales. Fue un intelectual atípico, pero al

tiempo un típico intelectual francés. Una parte de su pensamiento fue definido por el cruce entre los postulados de Marx y los de Foucault, a partir de los cuales dio forma a sus obras. Su producción es muy extensa: a los 28 años se publicó su libro Sociologie de l’Algérie. Dos de sus primeros textos hacen referencia a la sociología de la educación: Les étudiants et leurs études y Les héritiers. Les étudiants et la culture, publicadas el mismo año en el que aparece Les fonctions sociales de la photographie. Un año después, en 1965, publica Un art moyen. Essais sur les usages sociaux de la photographie y Rapport pédagogique et communication. Entre sus próximas obras destacarían: Fondements d’une théorie de la violence symbolique. Reproduction culturelle et reproduction sociale, Le système des grandes écoles et la reproduction de la classe dominante, La distinction. Critique sociale du jugement, Ce que parler veut dire. L'économie des échanges linguistiques, Homo academicus, La Noblesse d'état. Grandes écoles et esprit de corps y Les règles de l'art. Genèse et structure du champ littéraire. Pero sin duda alcanza su mayor éxito con La misére du monde, escrita en 1993, donde denuncia el sufrimiento social y traza una radiografía de la exclusión social, de los desheredados de la modernización, del progreso tecnológico y de la globalización. Si el best seller La miseria del mundo, retrató la miseria de los desamparados y desheredados de la modernización, a la pregunta sobre quién es responsable de esa situación respondía sin dudar: el neoliberalismo. El discurso de Bourdieu, que ya se había manifestado con matices críticos antes de mayo de 1968, se acentúa en los últimos años de su vida con nuevas argumentaciones contra el neo-liberalismo y en favor de la sociedad civil y del naciente foro social mundial, participando cerca de los sindicaos, de las organizaciones no gubernamentales y de los emigrantes. Bourdieu fue uno de los fundadores de la editorial Liber-Raisons d'agir. Falleció, como consecuencia de un cáncer, en 2002. Entre sus últimos libros encontramos: Raisons pratiques. Sur la theorie de l'action (1994), Sur la télévision. Le champ journalistique et la télévision y Sur la télévision; suivi de l'emprise du journalisme.

Sur la televisión, suivi de L´emprise du journalisme
En 1996 comenzó a producirse en Francia un agitado debate sobre la elite periodística. Sociólogos, politólogos e incluso algunos periodistas acusaban a los más influyentes columnistas y articulistas parisinos de conspiración y de ser baluartes del pensamiento único. Otros autores, en cambio, consideraban que se les estaba sometiendo a un excesivo "linchamiento mediático". Mientras la controversia continuaba, apareció Bourdieu con sus discursos sobre la televisión retransmitidos en dos programas en el ciclo de conferencias dadas en el Collège de France. Estos discursos que tan poderoso impacto causaron en Francia, reunían una serie de críticas al mundo de la televisión y a sus periodistas tratándolos de “todólogos”, motivados más por el deseo de divertir que por el ánimo de informar o de guiar el debate. Es que para Bourdieu, los medios de comunicación (en especial la televisión) priorizan la espectacularidad de lo novedoso y la conclusión apresurada sobre cualquier tratamiento medianamente serio de los asuntos públicos.

Argumento
El libro objeto de comentario es el resultado de la transcripción revisada y corregida de la grabación (íntegra) de dos programas realizados el 18 de marzo de 1996 en el marco de ciclo de conferencias dadas en el Collège de France y retransmitidos por Paris Première en mayo de 1996. En estos discursos, Bourdieu expone de una manera clara y concisa los frutos de su investigación ofreciéndonos, asimismo, su visión más sincera de este “campo”. En el primer alegato nos descubre los mecanismos de la “censura invisible” que se cultiva sobre la pequeña pantalla, habla de la importancia del tiempo en la programación y destapa la corrupción que se ejerce sobre la televisión. El segundo refleja una visión enfocada a su aspecto externo, nos expone cómo la televisión pone en peligro las diferentes esferas de la producción cultural.

Sobre la televisión es una dura crítica al mundo de la pequeña pantalla, un medio de comunicación del que creemos conocer mucho pero del que no sabemos

prácticamente nada. En él se identifica a los periodistas como “entes abstractos que carecen de existencia real”, personas insatisfechas e indignadas cuyo principio de selección de la información radica en lo escandaloso y sensacionalista sobre los contenidos verdaderamente cultos e importantes que, por ser considerados “aburridos” para la audiencia, descienden a un segundo plano. La coerción de la primicia informativa por razones de competitividad “la competencia sin límites por los índices de audiencia”, un breve recorrido por la Historia de la televisión o el irracional uso de un escaso tiempo televisivo empleado en crónicas de sucesos, opiniones y problemas de la mano de “fast thinkers” que transmiten ideas preconcebidas fáciles de asimilar por el público son otros de los temas que Bourdieu analiza en su texto.

Gracias a su investigación, el autor del libro nos hace llegar hasta el plató de televisión y nos ofrece una visión global de lo que no vemos en la pequeña pantalla: una estructura televisiva dominada por la corrupción en un “universo” oprimido por la coerción económica; la “lente” del periodista que deforma la realidad hasta trasformar un suceso en “primicia informativa” convirtiendo lo cotidiano en algo extraordinario; o las competencias entre los distintos medios de comunicación que, en lugar de diversificar, los ha homogeneizado pues periodistas recurren a otros profesionales de los medios para publicar su información en base a lo que ya han visto publicado. De este modo, vemos que la información es muy parecida en los distintos canales o diarios. El autor habla de colaboración en los medios de comunicación entendida como “sometimiento”. Según aquél, la causa por la que el campo de la ciencia, del arte o de la literatura se ven amenazados es por la intrusión de gente “heterónoma” en ellos. Paulatinamente, la televisión se ha ido convirtiendo en un medio dominante, provoca importantes transformaciones en los campos de producción cultural mediante profesionales de la televisión que tratan algunos temas de los que no se han especializado sólo por conseguir “notoriedad pública”, de este modo son sobrevalorados a pesar de que muchos no tienen méritos intelectuales suficientes para merecerlo. Bourdieu critica a la televisión por aunar de forma indebida las diferentes esferas culturales, así como a los “intelectuales heterónomos” que desfiguran la autonomía de las mismas. La televisión ha dejado de ser un medio cultural cuyo único fin es formar los gustos del público, “la televisión está perfectamente ajustada a las estructuras

mentales del público” y se ha convertido en un medio “exhibicionista” que explota esos gustos y los refleja a través de programas como los “talk- show”, limitándose a mostrar experiencias de la vida de los demás. Otro tema es la influencia política que condiciona la actuación del medio. Para llevar a cabo esta explicación, el autor describe el mecanismo de transformación de la realidad basado en los debates. Según Bourdieu existen dos tipos: “debates verdaderamente falsos”, aquellos en los que los participantes se conocen de antemano; y los “debates falsamente verdaderos” en los que el presentador es el que conduce el programa según su criterio concediendo la palabra, los tiempos de intervención, el tono de voz e incluso interviene en el debate a favor de unos u otros a través de interrupciones y gestos casi imperceptibles para el espectador. En estos debates no hay sitio para la improvisación, previamente se establece qué es lo que se puede o no decir. Si bien es cierto que “las personas manipulan más cuando más manipuladas están y más conscientes son de estarlo”, el público está siendo manipulado por los presentadores e invitados al programa; pero estos mismos son manipulados por una estructura mayor en la jerarquía de la televisión que les condiciona a actuar de una determinada manera. La conclusión a la que llega el autor es que el mundo de la información, con sus intereses, constituye un filtro deformador de la realidad que manipula los esquemas que le conviene para satisfacer sus necesidades de audiencias masivas, como diría Bourdieu: “la televisión oculta mostrando”. VALORACIÓN El libro de Bourdieu es un magnífico análisis sobre el mundo oculto de la televisión. Al tiempo que leemos sus líneas, nos adentramos en un universo nuevo que bien podría llamarse realidad. Con él recorremos los caminos más angostos del plató conociendo a sus protagonistas sin nombre que conforman el gran show televisivo. La lectura de la obra es amena y dinámica gracias a un vocabulario claro, sencillo y elegante en sus críticas. No he podido evitar fijarme, sin embargo, en el continuo uso de palabras como: “constreñimiento”, “primacía informativa”, “campo” etc. El autor es consciente en todo momento de esta reiteración constante y con ella quiere dejar bien claros sus objetivos:

mostrar al mundo la realidad de la televisión basada en la limitación, imposición y prohibición. Comparaciones o incluso anécdotas como “la pequeña karine” o “el bombero incendiario” son algunos de los recursos que el autor emplea en su obra para exponer sus teorías. Asimismo, encontramos un sinfín de preguntas retóricas que Bourdieu proyecta para hacernos reflexionar, como: “¿Hay que seguir la dirección del modelo dominante, es decir, hacer unos periódicos que sean casi como periódicos de televisión, o acaso hay que acentuar la diferencia?”. En esta obra, Bourdieu hace un recorrido por los problemas que la televisión plantea. Revela y critica sus secretos más íntimos y ocultos intentando encontrar soluciones con el fin de que nosotros, “clientes” de la televisión, llevemos a cabo para romper con la corrupción de los medios y alienación de las personas a favor de programas “basura”. La televisión tal y como la conocieron nuestros padres ha sufrido en las ultimas décadas un cambio radical. Bien es cierto que contamos con una gran pluralidad de canales y programas, pero la verdadera esencia de la pequeña pantalla se ha ido convirtiendo poco a poco en un mero mercado más. Con el paso de los años, se ha logrado que no importe apenas la calidad del programa, el contenido cultural, la ética profesional o incluso el presentador del espacio; hemos conseguido transformar el mundo televisivo en un mercado bursátil donde el índice viene marcado por las tan ensalzadas audiencias, que reiteradamente comenta Bourdieu en su obra. Ya no necesitamos críticos especializados, ni un orden moral para valorar un determinado programa, únicamente nos servimos de ese aparato mágico que mide cuántos espectadores ven un programa y en qué momentos del día, para así poder determinar qué espacio es el que mayor valor de cambio tiene. De este modo, somos manipulados por la televisión, un aparato que impone a qué hora del día debo ver determinado programa y quién lo va a presentar. La obra de Bourdieu es una buena crítica sobre todos los aspectos que el universo de la televisión engloba; sin embargo, en algunas expresiones es demasiado duro con el mundo del periodismo y sus profesionales. Bien es cierto que como

sociólogo, se preocupa por el bien de la sociedad y todo lo que ello conlleva, pero no puedo evitar detenerme en el hecho de que, a pesar de las corrupciones que se den en la televisión, es un medio que nos favorece el “derecho de entrada” de un número determinado de campos culturales, así como dispone de los medios para llegar al mayor número de personas de una manera accesible y fácil. Los periodistas, a diferencia de lo que opina el autor, son profesionales que se desviven por mostrar al público lo que ocurre a su alrededor, gente honrada que vive de los sucesos que nacen del mundo. Son los portavoces del pueblo y los profesores de la masa. Aun queriendo generalizar, me es imposible porque, como en todo campo, hay algunos profesionales de la televisión que son sólo máscaras que se dedican a enriquecerse hablando de la vida privada de otras personas e incluso opinando sobre ellas; pero ese es un periodismo que no merece ser llamado por como tal, por eso lo subtitulamos como periodismo “del corazón”. Libros como éste son necesarios para contrastar ideas sobre los medios de comunicación. A partir de la lectura de la obra, algunos pensarán que la televisión favorece la “sociedad de la información” y transmite la cultura, mientras que los más pesimistas dirán que, a pesar de sus intentos por enseñar al telespectador, lo que provoca es una “sociedad del espectáculo”.

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