Está en la página 1de 26
ENCRUCIJADA PERONISTA MUERTE DE RUCCI COMPANEROS a cosa, ahora, es cémo parar la mano. Pero buscar las causas profundas de esta violencia es la condicién. Caminos falses nos llevarén a soluciones falsas. Alonso, Vander, ahora Rucci. Coria condenado junto con otra i ta larga de sindicalistas y politicos. Consignas que augu- ran la muerte para tal 0 cual dirigente. La palabra es “traicion". Un gran sector del movimiento peronista, considera a un conjunto de dirigentes como traidores y les canta Ja muerte en cada acto. Estos dirigentes a su ver levantan la campaiia contra los infiltrades, proponen la purga interna, Arman gente, se rodean de poderosas, custodias personales y practican el matonaje como algo cotidiano, Como es toda esta historia, cuando comenz6 la traicién y cuando comenzé la muerte. Los viejos peronistas, recordamos a estos burécratos hoy ejecutades © condenades a muerte. Los conocimos luego de 1955, cuando ponian bombas con nosotros. Cuando los sindicatos logrados a sangre y lealtad, recupe- de donde solfa la solidaridad para la militancia en com- bate o presa. Coria guardaba cafios on Rawson 42, ol local de la UOCRA, alli se armaban bombas y se preparaba la resistencia; Vandor bancé la mayoria de las células més combativas del movimiento. Eran leales, eran queridos, habfan llegado a los sindicatos por elecciones y represen- taban a la base del gremio; més allé que le gustaran las carreras o tuvieran un vicio menor, ‘los muchachos los querian” y en serio, Perén confiaba en ollos. No tenfan matones @ sueldo, en cambio amigos on serio los acompafaban. Si uno querfa hablar con Vandor podia invitarlo a la esquina de Rioja y Caseros 0 casrse al mediodia en un boliche a cuadra y media del sindicato, ‘agregarse a la mesa o opartarlo a una cercana. Las puer- tas de los sindicates estaban abiertas, siempre. A lo su- mo una mesa de entradas con un par de muchachos con algén fierro, pero sin mucha bulla, més para cvidar los fierros que adentro se guardaban que para cuidar a na- 2. RAMDO ANTE LA MUERTE die. gQuién iba @ matar a Vandor on 1962? Pero de pronto las puertas se cerraron, 0 fueron reem- plazadas por sélides portones con sistemas electrénicos. ‘Ya no andaban con amigos, sino ““con la pesada’. Su vide rodeada del secreto impenetrable. Las elecciones on los sindicatos iban precedidas por una intrincada red de fraudes, tiros, impugnaciones, expulsiones. Denuncias de {os listas opositoras y todo un sucio manejo que dejaba, como saldo una gran bronca: delegados echados, afilia- dos expulsades, acusaciones do troskos o “bichos colo- rados’’ que justificaban el arreglo con el jefe de personal para arreglar el despido. ‘También las versiones: se negociaba con el enemigo, se opretaba a Perén, se guardaban sus érdenes © no se ‘cumplian. Perén tiraba la bronca: “hay que cortarles las Patas’’ 0 “los traidores generan anticuerpos”. Y fa bron- ca se extendia, Rosendo Garcia cayé en una bronea entre pesados. Alonso en una limpia operacién comando, Los métodes se tecnificaron al mismo ritmo de la traicién. A decia siempre que era la CIA. Pero la bronca estaba adentro, Una historia de trai- ciones, negocios con el enemigo, levantamiento de paros, elecciones fraudulentas, apretadas a Perén, Uno tras otro los cargos se acumulaban, A més, los matones ha- clan las suyas: sacudian a los periodistas, reventaban militantes, impunes recorrian la ciudad armads, si calan presos salian enseguida. La policia emperé a protegerlos. La divisién se agravé, se agrava cada vex més. Rucei era un buen muchacho. Lo cargaban en la UOM evande andaba (mucho antes de ser siquiera interventor ‘en San Nicolés) con saco y corbata. Hasta trabita usaba, el Lobo Io cargaba. Pero no era mal tipo. Tenfa su his- de cércel. Las habla pasado duras, como cualquiera de nosotros. De pronto aparece on ol ‘campo de Anchorena prendido en una caceria del zorro. DE JOSE RUCCI Apoy Anchorena para gobernader de la provincia de Buenos Aires. ¢Quién ontiende esto? Algo debe tener de transformador eso de ser secreta- rio general, Algo muy grande para cambiar asi a la gen- te, Para que surjan come leales y los maten por traidores, Por eso no hay que disfrazar la realidad, El asunto #816 adentro del movimiento, Lo unidad si, pero con ba- 308 verdaderas, no recurriendo al subterfugio de las pur- gas 0 a las cruzadas contra los troskos. No hay forma de infiltrarse en el movimiento, En el peronismo se vive co- mo peronista 0 se es rechazado, No se puede pretender que la mitad de la gente que desfilé -por ejemplo- el 31 de agosto frente a la CGT eran infiltrados © que son lo- cos cuando denuncian y piden la cabeza de la burocracia sindical. Por un momento, pensar sine tienen razén. Pen- sarlo antes de empufiar el Fierro y amasijar -por ejemplo- «@ Grynberg. Porque asi la cosa no para. La unidad asi es un mito, Hay que revisar los proce- dimientos antes de llamar a la unidad, porque por ahi quedamos més divididos que ahora, Si se usé ol fraude para elegir autoridades on los Ja mano y pedir a los trabojadores que limpiamente eli- jan s68 conducciones. Si se alenté a la pesada para hacer brutalidades en nombre de la doctrina justicialista, llo- marla y ubicarla en donde corresponda que esté. A labu- rar en serio, a hacer pinta con el fierro y pegar un ca- chiporrazo de ver en cuando. Sin estas condiciones minimas no hay unidad que valga. Si todos los peronistas no tenemos derecho a ole- gir a quien nos represente, debajo de Perén, en el Movi: miento Peronista, asi no camina la cosa, Se va a seguir muriendo gente. Es cierto que también nos puede tocar a nosotros. Porque por dos veces los pesados le propusieron a Rucci -fue para la misma época en que se “'reventé"’ Clarin- reventar a “El Descamisado”. El Petiso, como le decian ellos, los paré. Ahora es posible que se vengan a tirar los tiros que tendrian que haber tirado evando debieron, por- {que para eso estaban, Como no cumplieron en la tarea para la cual estaban quieren compensar déndosela a ‘valquier gil. Ellos estén dispuestos a 1708 en los duefos de la ortodoxia. Se sienten los cruza- dos del justicialismo, los depuradores. Porque a su jui- cio todos los que criticaban a José, son sus asesinos. To- dos son troskos, todos son infiltrados. Nosotros, desde estas mismas paginas criticamos a José Rucci y lo hicimos duramente, Su muerte no levanta esas criticas, porque no las modifica. Todos los sectores del Movimiento, incluyendo a la Juventud Peronista y la Juventud Trabajadora Peronista, incluso la Juventud Universitaria Peronista, sectores des. de donde provino la més dura oposicién a los métodos que us6 José Rucci, lamentaron esta violencia que termi- 16 con la vida del secretario de la CGT. Pero acé todos somos culpables, los que estaban con Rucci y los que estébamos contra él; no busquemos fan- ‘tasmas al margen de quienes se juntaron para tirar los tiros en la Avenida Avellaneda, pero ojo, acé las cavsas son lo que importa, Revisar qué provocé esta violencia y qué es lo que hay que cambiar para que se borre entre nosotros. Para que no se prometa la muerte a los traido- +28 y para que la impunidad no apaie a los matones, ni el fravde infame erija dirigentes sin base. habré que garantizar los métodos que posibiliten que los dirigentes sean representatives. Habré que desarmar a los cazatroskos y fortalecer doctrinariamente al peronis- mo como la mejor forma de evitar las infiltraciones. No es con tires como van a “depurar’’ el Movimiento. La nica verdad la tiene el pueblo peronista. Dejemos que cl pueblo se exprose. DARDO CABO