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Bio Divers Id Ad de Chile Patrimonio y Desafios

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El descubrimiento de Chile, desde el punto de vista de la
botánica de las plantas vasculares, está dado a partir de dos
fuentes:
• Las colecciones de naturalistas que participan en expe-
diciones de navegantes, destinadas a explorar el Nuevo
Mundo y que tenían en el estrecho de Magallanes y las
islas del archipiélago Juan Fernández paradas frecuentes
con el fin de reparar naves y recuperar a la tripulación de
las penurias sufridas en el viaje.
• Los descubrimientos de los españoles que se iban afin-
cando en Chile como parte del proceso de colonización,
que se interesaban, a menudo, en las plantas desde el
punto de vista de las propiedades medicinales que los
indígenas les atribuían.

Al parecer, las primeras colecciones hechas en nuestro
país corresponden a George Handisyd, cirujano de la nave
Wellfare, en 1690. Posteriormente, el sacerdote francés Louis
Feuillée, entre 1708 y 1710, colectó y estudió unos 98 es-
pecímenes. Algunos de los nombres científicos que propuso
fueron validados por Linneo, el padre de la taxonomía. Este,
a su vez, describió seis especies chilenas en los libros que
sirven de base para la nomenclatura actual de la flora (1753,
1762).

Importantes aproximaciones al conocimiento de la flora
austral de Chile realizan las expediciones inglesas de James
Cook (1768-1771), quien lleva a bordo, en un primer viaje,
a los naturalistas J. Banks y J. Solander, los que en Tierra del
Fuego recolectan unas 180 plantas. En una segunda expe-
dición a su mando, participan J. R. Forster y su hijo Georg,
quienes contribuyen al conocimiento de la flora de Maga-
llanes.

Entre los españoles o criollos que se interesaron en co-
nocer la flora nativa destaca el sacerdote jesuita Juan Ignacio
Molina, considerado el primer botánico chileno. Expulsado
de nuestro país, publica en su exilio de Italia en 1782, el “Sa-
ggio sulla storia naturale del Chile”, en el que describe, según
las reglas de la nomenclatura botánica de Linneo, numerosas
plantas. Hasta hoy, 34 nombres científicos propuestos por el
sabio permanecen como válidos.

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