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El Militarismo.

El inicio del militarismo estuvo dominado por la errónea ideología de los militares, pues
al verse ellos mismos como la única fuente de estabilidad, creían tener la potestad de
apelar a la fuerza y cambiar el gobierno, cuando el pueblo, y los militares mismos, no se
sintieran a gusto con el gobierno de turno. Gamarra es un claro exponente de este
proceso, pues, debido a su hambre de poder, buscó bastos conflictos internacionales y
nacionales. El militar, enrollado con la política, de aquel entonces tenía suma
preocupación por cuidar su imagen, ya que si su reputación era manchada, los ingresos
y beneficios provenientes del gobierno desaparecerían.

La fase inicial del militarismo, específicamente durante los años 1827 a 1845, estuvo
caracterizado por 3 puntos importantes.

En primer lugar, durante aquel rango de tiempo, se dio la llamada “afirmación


nacional”, este concepto se basa en el hecho de que durante el mencionado periodo, las
fronteras territoriales quedaron finalmente delimitadas por tratados internacionales. El
motivo de esta delimitación no fue solo definir el territorio peruano, sino también
definir la nacionalidad de los ciudadanos.

En segundo lugar, durante aquel tiempo, el poder político se encontraba


descentralizado, debido a una crisis de legitimidad y a la utilización desmesurada de las
provincias con el fin de reclutar a sus pobladores a los ejércitos. Si bien, Lima no dejó
de ser el eje central del gobierno peruano, perdió liderazgo y control sobre las demás
provincias, dejando espacio al desarrollo tanto de las mismas provincias como de sus
prefectos provinciales, los que más tarde conformarían la oposición al gobierno. Con la
ausencia de una figura política que unificara al país, este periodo postindependiente
estuvo marcado por el regionalismo caudillista.

En tercer lugar, en este intervalo de años se creó la llamada mitología de los héroes de la
independencia. Dado el control que tenían los caudillos sobre las clases populares del
país, estos representaban para ellos a la gran solución del desorden social que acontecía
al Perú en aquel tiempo. Los caudillos, valiéndose de su prestigio militar y aceptación
popular llegaron a alcanzar posiciones públicas importantes. Estos oficiales, al igual que
los conquistadores durante el siglo XVI creyeron poseer derechos especiales sobre los
demás.

Bibliografía:

Cristóbal Aljovín de Losada , Caudillos y Constituciones 2000, Pontificia


Universidad Católica del Perú, Lima