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Gestión, tratamiento y almacenamiento de residuos nucleares

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Ciencia e Tecnoloxía do Medioambiente

Gestión, tratamiento y almacenamiento de residuos procedentes de CCNN
5º Mecánica – Xuño 2010

por Daniel De La Cuesta De Cal

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Gestión, tratamiento y almacenamiento de residuos procedentes de CCNN

Índice.
Prólogo ......................................................................................................................... 3 Pequeña introducción a la energía nuclear.................................................................... 4 La teoría atómica……………………………………………………………………………………………..4 Los años del proyecto Manhattan…………………………………………………………………….5 El fin de la guerra y el Tratado de No-Proliferación…………………………………………..6 La energía nuclear en los últimos años……………………………………………………………. 6 Fundamentos de física nuclear ...................................................................................… 8 Física de partículas………………………………………………………………………………………….. 8 Leyes básicas de la física nuclear…………………………………………………………………….. 9 La generación de energía nuclear……… ....................................................................... 13 La fisión nuclear……………………………………………………………………………………………. 13 La fusión nuclear…………………………………………………………………………………………… 15 Aplicación práctica de la energía nuclear: la central nuclear. …………………………………… 18 Tipología de reactores…………………………………………………………………………………… 18 Diseño y funcionamiento de una central genérica…………………………………………. 33 El ciclo de combustible………………………………………………………………………………….. 35 Situación actual del tratamiento de residuos radiactivos………………………………………….. 38 Residuos de media-baja actividad…………………………………………………………………. 41 Residuos de alta actividad…………………………………………………………………………….. 46 Cierre, clausura y desmantelamiento de una central…………………………………….. 53 Normativa asociada………………………………………………………………………………………. 55 Perspectiva de futuro de la energía nuclear……………………………………………………………… 60 Reactores rápidos y otros avances en energía de fisión………………………………….60 Almacenamiento de los residuos producidos………………………………………………… 61 Otros sistemas de gestión del combustible gastado………………………………………. 63 Transmutación nuclear………………………………………………………………………………….. 64 Energía nuclear por fusión…………………………………………………………………………….. 65 Conflictos relacionados con la energía nuclear…………………………………………………………. 67 Greenpeace…………………………………………………………………………………………………… 67 WWF/Adena…………………………………………………………………………………………………. 70 Conclusiones…………………………………………………………………………………………………………….. 71 Tabla de ilustraciones……………………………………………………………………………………………….. 73 Bibliografía……………………………………………………………………………………………………………….. 75 Bibliografía básica…………………………………………………………………………………………. 75 Páginas web consultadas………………………………………………………………………………. 76 Normativa consultada…………………………………………………………………………………… 76 Documentos adicionales y dónde encontrarlos…………………………………………….. 76

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Prólogo.
Siguiendo las indicaciones recibidas por la profesora encargada de coordinar este trabajo, Estrella Álvarez Da Costa, se ha optado por ofrecer una visión más general que la que pueda indicar el título de este por haber coincidido en temática con el de otro compañero de asignatura.

Así, este trabajo ofrecerá una visión meramente descriptiva tanto de los fundamentos que guían la tecnología nuclear, como de su situación hoy en día en el campo de las centrales, así como de los objetivos futuros (a medio-corto plazo) y de los conflictos que todo ello puede ocasionar.

En uno de sus epígrafes, sí que se centrarán los esfuerzos en descomponer cómo es, hoy en día, la gestión y tratamiento de residuos nucleares, así como su almacenamiento, sea este temporal o definitivo.

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Pequeña introducción a la energía nuclear: orígenes históricos.
La teoría atómica.
La energía atómica es consecuencia directa de la evolución de la teoría atómica. Desde el siglo V a.C. hasta el XIX, científicos como Demócrito, Dalton, Dobereiner, Newlands, Meyer, Moseley, Thompson o Mendeleiev trabajaron en diversos campos relacionados con la química de partículas y elementos, de tal modo que su evolución permitió el establecimiento de un modelo estructural tal (Rutherford, Bohr) que permitió el desarrollo durante el siglo XX de las teorías y tecnologías asociadas a la creación de energía a nivel atómico. En 1896, Henri Becquerel descubrió, además, que ciertos elementos o mezclas de elementos, producían una radiación penetrante de, por aquel entonces origen desconocido. A esa radiación se le llamó radiactividad y fue el eje del trabajo realizado por el matrimonio Curie. Más tarde, comenzó a hablarse de tres tipos de radiaciones (α, β, γ) muy relacionadas con la estructura atómica y los componentes de ésta. Ya en el siglo XX, con los estudios de Planck revolucionaron la comprensión de los fenómenos a escala atómica y, aplicando a éstos la teoría cuántica, se llegó a conclusiones de muy diversa índole sobre la estructura de la materia: hipótesis de De Broglie, teoría de la relatividad restringida y general, efecto fotoeléctrico, principio de indeterminación. Los descubrimientos producidos en los años siguientes fueron todavía más decisivos para el desarrollo de una teoría nuclear: Chadwick descubrió el neutrón en 1932, los estudios del matrimonio entre la hija de los Curie y Joillot consiguieron lograr radiactividad artificial y un grupo de científicos alemanes (Hahn, Strassmann, Meitner, Fritsch) descubrió, finalmente, la fisión nuclear.
Ilustración 1: Los físicos Otto Hahn y Lise Meitner.

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Los años del proyecto Manhattan.
El descubrimiento antes citado le valió a Otto Hahn el premio Nobel (en detrimento de sus compañeros investigadores) y fue el impulso que la ciencia moderna necesitaba para llevar a la práctica tantos años de investigación dedicados al desarrollo de tecnologías relacionadas con esta vuelta de tuerca a la estructura de la materia. El objetivo inicial fue la Ilustración 2: Albert Einstein creación de una reacción en cadena controlable con vistas a, al parecer, una aplicación militar, como el propio Einstein alertaba a Roosevelt en una carta en relación con los científicos alemanes a los que él conocía, así como de otros científicos de renombre como Enrico Fermi:
“Trabajos recientes de E.Fermi y L. S. Szilard (…) me permiten suponer que el elemento químico uranio(…) puede convertirse en una nueva fuente energética muy importante(…). Durante los últimos cuatro meses la posibilidad de llevar a cabo una reacción nuclear en cadena mediante una gran cantidad de uranio, ha aumentado; esta reacción daría lugar a grandes cantidades de energía y a nuevos elementos semejantes al radio(…). Ese nuevo fenómeno conduciría también a la construcción de bombas(…). Teniendo en cuenta esta situación parece aconsejable mantener un cierto contacto entre el gobierno y el grupo de físicos que trabaja en América con reacciones en cadena. (…) Sus tareas podían ser en este aspecto las siguientes: (…) asegurar el suministro de uranio de los Estados Unidos(…), acelerar los trabajos experimentales(…), obtener fondos(…).”

La carta acabó por dar resultado pese a la incredulidad que inicialmente había provocado entre los miembros del gobierno y fructificó en el proyecto Manhattan, cuyo encargado fue el propio Enrico Fermi, consiguiendo hacer funcionar un reactor situado en Chicago con uranio moderado por grafito y dando, por tanto, comienzo a la era nuclear a finales del año 1942. El experimento vino precedido por el descubrimiento, en 1940, de la sintetización artificial del plutonio-239 por Seaborg y la construcción de dos centros de investigación en Oak Ridge y Los Álamos desembocando de manera militar en las primeras pruebas con éxito en Álamogordo (Nuevo México) y en el tristemente conocido bombardeo de Hiroshima y Nagasaki.

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El fin de la guerra y el tratado de No-Proliferación.
La II Guerra Mundial acabó, dividió Europa y, por extensión, el mundo en dos bloques bien diferenciados en su manera de entender el mundo. No fue así, en cambio, para el desarrollo de la energía nuclear, pues ambos bloques se retaron a una carrera de similares características a la que desarrolló en la conquista del espacio: a la creación y exitosa explosión en 1952 de la bomba-H por parte de la URSS (de potencia 700 veces superior a la bomba atómica) respondió EEUU con la creación del primer submarino nuclear (1953). Así pues, se puede decir que la guerra fría estimuló el desarrollo de la investigación en energía atómica a nivel militar y de propulsión, en detrimento de una situación tremendamente inestable que creó un tremendo miedo en torno a todo aquello que estuviera relacionado con la energía nuclear. Por iniciativa de Eisenhower en 1953, el potencial de la energía nuclear comenzó a abrirse camino más allá de la industria militar, creándose para controlar ese desarrollo un organismo de control y puesta en común de ciertos conocimientos (OIEA) entre las dos potencias que potenció el crecimiento de la energía nuclear como elemento "comercial", creándose en 1956 la primera central de energía nuclear en Calder Hall (Reino Unido) y en Obninsk (URSS).
Ilustración 3: El presidente de los EEUU, Dwight D. Eisenhower.

Así, la energía nuclear comenzaba a ser aplicada progresivamente como elemento generador y no destructor, especialmente tras la firma (1963-1973) del Tratado de No-Proliferación Nuclear entre las dos grandes potencias del momento.

La energía nuclear en los últimos años.
Las empresas General Electric y Westinghouse fueron, en principio, responsables del desarrollo de las tecnologías PWR y BWR, aunque posteriormente fueron apareciendo diversas tecnologías propias de cada país que variaban, sobre todo, el moderador empleado en el proceso. En los últimos años, destacan como tecnologías de fisión en las que más esperanzas se depositan el FBR (reactor reproductor rápido) o el ADS (sistemas asistidos por aceleradores). Mientras, la generación por fusión, a pesar de haber sido ampliamente investigada, ha visto

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imposibilitada su aplicación directa debido a sus numerosos inconvenientes de carácter práctico. Otro de los temas que necesitan de una revisión y un fuerte apoyo investigador es sobre el que gira la temática de este trabajo: la gestión de residuos radiactivos. Así, actualmente se aboga por el almacenamiento, de momento temporal, pero es necesario generar un modelo de gestión totalmente satisfactorio. En un futuro cercano, el objetivo es conseguir ubicación para un almacenamiento geológico profundo (AGP) en el que depositar estos residuos para su desintegración radiológica, método comúnmente aceptado en el sector pero que genera gran controversia entre el común de la población. De cara a un futuro lejano, se está trabajando en la mejora del reprocesado de residuos para convertirlo en un método tan eficaz y económico como interesante y se investiga en el proceso de transmutación por el cual se podría reducir la radiactividad propia de un elemento transformando este en otro. Por último, una tecnología desarrollada en los años 50 y de gran importancia en su aplicación hoy en día es la RTG (generadores termoeléctricos de radioisótopos) que permite la fabricación de baterías de diversos tamaños, llegando incluso a ser aplicada como fuente de energía en un marcapasos.

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Fundamentos básicos de la física nuclear.
Física de partículas.
Ya hemos hablado de los descubrimientos físicos asociados a la evolución del modelo de estructura atómica que desembocó en las investigaciones relacionadas con la generación de energía nuclear. El electrón de Thompson, el protón de Chadwick y la base teórica de Rutherford y Bohr delimitaron el número de partículas atómicas conocidas y las fuerzas que las unían. La interacción fuerte vincula protones y neutrones para formar núcleos atómicos, mientras que la electromagnética (de menor intensidad que la fuerte) vincula núcleos y electrones formando átomos y moléculas. A escala subatómica, la interacción gravitatoria no tiene influencia, mientras que la interacción débil rige la desintegración radiactiva de los núcleos atómicos.

Clasificación de partículas elementales
Según interacción
Hadrón
Sometido a interacción fuerte.

Según espín
Bosón Fermión

Leptón
Sometido a interacción débil.

Mediadoras
Encargadas de la transmisión de interacciones.

Barión
Mayor peso.

Mesón
Más ligeras.

Electrón Neutrino

Gluón Fotón
Int. fuerte. Int. electrom.

Z/W±
Int. débil.

Gravitón
Int. gravitatoria.

Múltiplo entero de h (cte. de Planck).

Múltiplo semientero de h.

Existen numerosos elementos en la Naturaleza y todos ellos tienen una serie de isótopos considerados estables en ciertas condiciones ambientales. Un mayor número de neutrones en relación con los protones reduce la estabilidad nuclear, algo que sucede para todos los elementos que, en la tabla periódica, se encuentran por encima del bismuto, resultando de esta inestabilidad la radiactividad (sea por causas naturales o artificiales). De manera física, esta radiactividad no es más que la descomposición de
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un núcleo inestable en otros más estables acompañada de la emisión de partículas alfa, beta o neutrones y de un fotón gamma. Esta desintegración radiactiva puede ejercer de fuerza impulsora de otras muchas en algo conocido como cadena radiactiva. Diversos estudios sobre la radiación emitida en fenómenos radiactivos determinan la existencia de los siguientes tipos de radiación: Radiación alfa (α): Emisión de partículas de carga positiva consistentes de dos protones y dos neutrones en cantidad equivalente a un núcleo de Helio. Bajo poder de penetración por elevado valor de masa, pero alta peligrosidad en casos de contaminación interna. Radiación beta (β): Compuesta de electrones resultantes de la transformación de un neutrón en un protón. Mayor poder de penetración por ser menor su masa. Radiación gamma (γ): Fotones emitidos por núcleos con gran capacidad de penetración por ausencia de masa. Emisión de neutrones: Altísima capacidad de penetración por ausencia de carga aunque tengan elevada masa.

Ilustración 4: Radiación alfa, beta, gamma y neutrónica frente a una hoja de papel, el cuerpo humano, aluminio, plomo y hormigón, respectivamente de arriba abajo y de izquierda a derecha.

Leyes de la física nuclear.
El desarrollo de la mecánica cuántica y el establecimiento del nuevo modelo de estructura atómica trajo consigo la reforma de la base física para intentar comprender el comportamiento de la materia. Con ello, se hizo necesario la determinación del modelo matemático asociado a la mecánica cuántica y sus particularidades, un modelo matemático que se puede resumir mediante las siguientes leyes fundamentales:

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Ley de desintegración radiactiva: Regula el proceso de desintegración de una sustancia radiactiva mediante un parámetro conocido como Actividad (A): A(t) = λ*N(t) N(t)≡número de núcleos en un instante t. λ≡constante de desintegración. La desintegración se rige por leyes estadísticas, por lo que se suele hablar de probabilidad de desintegración, obteniendo la siguiente expresión para evaluar la cantidad de sustancia radiactiva que no se ha desintegrado: N(t) = N0*e-λ*t N0≡concentración inicial de núcleos Así, la ley de desintegración radiactiva se expresa en función de: A(t) = A0*e-λ*t A0≡actividad inicial Dos valores de gran importancia en el estudio de la desintegración de la materia son:  Período de semidesintegración: Tiempo que ha de transcurrir hasta que el número inicial de átomos se reduzca a la mitad. t1/2 = ln (2/λ)

 Vida media: Promedio de la vida de los átomos de una especie
radiactiva. τ =1/λ

Interacción de partículas cargadas: Se trata de un fenómeno de estudio complejo, pero de una manera básica puede responder a interacción entre cargas eléctricas, con la consiguiente aparición de

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excitación atómica (emisión de fotones) e ionización (emisión de electrones).

 Interacción de partículas pesadas (α y protónica): Frenado
prácticamente lineal con pequeña deflexión en la trayectoria. Estudio del rango (distancia a la que la ionización se anula) alcanzado mediante la regla de Bragg-Kleeman.

Ilustración 5: Rango de partículas alfa de 0.75 MeV en aire a 15ºC, 1 atm.

 Interacción de partículas ligeras (β): Estudio más complicado,
pues su menor peso les permite zigzaguear. Experimentalmente se observa que la ionización específica sufre una variación exponencial. Interacción de gamma (γ): Produce ionización indirecta mediante:   Efecto fotoeléctrico: Colisión fotón-γ con un átomo expulsando un electrón y liberando energía en forma de rayos-X. Creación de pares: Colisión fotón-γ con un átomo para expulsar un electrón y un positrón en presencia de un campo eléctrico nuclear. Efecto Compton: Un fotón arranca un electrón de una capa externa del átomo resultando un fotón de menor energía (dispersión elástica).

Interacción neutrónica: Al carecer de carga eléctrica, sólo pueden interaccionar con núcleos atómicos cumpliendo las ecuaciones de

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conservación de la mecánica clásica (energía, momento lineal, momento angular, carga) y la conservación de número de protones y neutrones. Se clasifican estos procesos de interacción de neutrones en:

Interacción neutrónica
Dispersión neutrónica
Los neutrones reaparecen tras la colisión.

Absorción neutrónica
Los neutrones desaparecen tras la colisión.

Elástica
Transferencia de energía cinética.

Inelástica
Emisión de un fotón y no conservación de energía cinética.

Captura radiactiva
Sumidero de neutrones.

Fisión nuclear

Emisión de neutrones

Reacciones con partículas cargadas

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La generación de energía nuclear.
Se habla de reacciones nucleares cuando la energía y/o composición de un núcleo en reposo (blanco) es cambiada por la colisión con otra partícula (proyectil), obteniéndose diversas formas de energía y de partículas. De manera genérica hablamos de cuatro tipos de reacciones nucleares:

Reacciones nucleares
Dispersión
Colisión que da como resultado una variación en la trayectoria de núcleo y proyectil.

Captura
El proyectil es absorbido por el blanco produciendo fotones (en caso de excitación del núcleo).

Fisión

Fusión

Elástica
Conservación de energía cinética y momento lineal totales.

Inelástica
Absorción de energía del blanco y excitación para liberar fotones.

Electrónica
Captura de eque anula un protón, transformando el núcleo en uno de menor Z.

Neutrónica
Captura de un neutrón que libera fotones, partículas alfa o protones.

Escisión de un núcleo pesado por la colisión de un neutrón. Produce energía y neutrones.

Reacción en la que dos núcleos ligeros se unen en uno más pesado liberando gran cantidad de energía.

Son, como es por todos conocido, las dos últimas reacciones las que nos interesan para la generación de energía nuclear y las que más se han estudiado y empleado en el desarrollo de la tecnología nuclear. Pasaremos ahora a detallarlas un poco más en profundidad de cara a una correcta y posterior exposición de sus aplicaciones prácticas.

La fisión nuclear
Como ya se definió anteriormente, en una reacción de fisión se produce la escisión de un núcleo atómico en otros, normalmente dos, de menor número atómico (Z) mediante el bombardeo con un neutrón, liberando además

Ilustración 6: Reacción nuclear de fisión.

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grandes cantidades de energía, rayos gamma y neutrones. Estos neutrones, situados en unas condiciones adecuadas, son los causantes de las reacciones en cadena provocadas por interacción con otros núcleos sensibles a inestabilizarse. El aprovechamiento energético de una reacción nuclear en cadena viene dado porque la gran cantidad de energía liberada (unos 200 MeV por choque) se manifiesta en forma de calor por frenado de los fragmentos de fisión en el medio material.

Proceso de reacción: Como ya se ha explicado, el origen de la fisión nuclear es la interacción entre un neutrón incidente y un núcleo inestable, dando lugar a la formación de una cadena o serie radiactiva y a la formación de los productos de fisión primarios: neutrones muy energéticos o neutrones rápidos y, generalmente, dos núcleos más ligeros que el inicial (10-14 segundos del comienzo de la reacción). La serie reactiva, pues, se mantiene con los neutrones sobrantes (sean los iniciales, los inmediatos o los diferidos o de tercera generación) y con los núcleos (precursores o no) generando dos tipos de energía transformable en calor o aprovechable, la de las primeras interacciones y la procedente de la desintegración de los productos de reacción o energía residual. Es interesante para ello la formación de Xe-135 o Sa-149, pues su sección eficaz de captación de neutrones lentos es muy grande y favorecen la permanencia de la cadena reactiva el mayor tiempo posible. Cuando el número de fisiones se mantiene constante en el tiempo, se habla de que la cadena radiactiva está controlada o automantenida. Este tipo de reacciones son las que interesan a nivel de generación energética y sólo pueden conseguirse a partir de la fisión de U-235, U-233 y Pu-239 (nucleidos fisionables), siendo el primero el único presente en la naturaleza en equilibrio con el isótopo U-238. Este y el Th-232 pueden llegar a producir núcleos igualmente fisionables, por lo que son conocidos como nucleidos fértiles. La probabilidad de que un neutrón incidente produzca fisión en un determinado núcleo se mide con el parámetro sección eficaz, valor que aumenta cuando la energía del neutrón incidente disminuye, favoreciendo las interacciones de los neutrones lentos o también llamados térmicos.
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Ilustración 7: Serie radiactiva del U-238

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Energía de fisión: Aquella que se libera en las reacciones de fisión nuclear y que es resultado del defecto de masa entre los reactivos iniciales y los productos finales, tal como resume la famosa Fórmula de Einstein: E=mc2 deduciéndose, por tanto, que los núcleos de fisión son más estables que sus precursores (U-235). Por otra parte, para una reacción general del propio isótopo U-235, se habla de que el 80% de la energía liberada es en forma de energía cinética en los productos de fisión y un 20% restante en forma de radiación y energía aprovechable.

Reacciones de fisión habituales:

Ilustración 8: Reacciones típicas de fisión.

La fusión nuclear
Reacción de unión entre dos átomos ligeros para formar uno más pesado con la consecuente liberación de grandes cantidades de energía. Ocurre, de forma natural, en el Sol y se ha intentado llevar a cabo de forma artificial para la generación de energía útil.
Ilustración 9: Fusión nuclear.

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Generalidades de fusión nuclear:  Usualmente se emplea Hidrógeno y sus isótopos más frecuentes: deuterio (isótopo estable y muy abundante en el agua terrestre) y tritio (fácilmente obtenible mediante reacción con Li).  Necesita de un calentamiento previo y transformación en energía cinética muy elevado, alcanzando el estado plasma (electrones libres y átomos fuertemente ionizados). Por ello se ha dudado mucho de su aplicación práctica pues, lógicamente, la energía obtenida tiene que resultar rentable frente a la invertida.  El confinamiento de la reacción ha de ser suficientemente resistente como para recluir el plasma en su interior. Al contrario que en la fisión, no sirve con una vasija.  La densidad de elementos plasmáticos ha de ser elevada para asegurar la pervivencia de la reacción.

Confinamiento de la fusión nuclear: Como ya se ha comentado, el confinamiento de la reacción supone una importante restricción constructiva para el desarrollo de la fusión nuclear debido a las altas temperaturas de las que ésta parte. Actualmente se trabaja en varios tipos de confinamientos no materiales: Confinamiento inercial (FCI): Corresponde a las siguientes fases de reacción: 1. INTERACCIÓN LÁSER-MATERIA. Un haz láser calienta la superficie del blanco produciendo un plasma que lo envuelve. De forma directa o indirecta mediante hohlraum.

Ilustración 10: Hohlraum del reactor americano NIF.

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2. COMPRESIÓN. El combustible se comprime por la acción y reacción de la energía depositada en la superficie. 3. IGNICIÓN. El núcleo del combustible alcanza valores de la densidad en torno a 20 veces su valor inicial y permite la ignición a elevadas temperaturas. 4. QUEMADO. Después de la ignición, se propagan las reacciones nucleares de fusión, permitiendo obtener una energía superior a la depositada por el láser. Realmente, será la conservación del impulso del plasma la que provocará una pequeña implosión que presione los núcleos y fuerce la reacción deuterio-tritio. Confinamiento magnético (FCM): Se aprovecha la intensidad de un campo magnético para confinar y guiar a las partículas de plasma, haciéndolas reaccionar con mayor facilidad. Proyectos futuros: Pese a la multitud de caminos transitados por la energía de fusión nuclear y a los numerosos reactores en los que se ha investigado, sólo en los últimos años se han conseguido importantes progresos de cara a su posible aplicación práctica generalizada. El proyecto más destacado es el ITER (International Thermonuclear Experimental Reactor), basado en la tecnología TOKAMAK. Se trata de un proyecto de complicado desarrollo técnico (unos 30 años) y de una enorme inversión económica (comparable a la de la ISS), por lo que, pese a sus posibilidades, se ha visto envuelto en una fuerte polémica por su aparente inutilidad a corto plazo.

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Aplicación práctica de la energía nuclear: la central nuclear.
Popularmente se limita la aplicación de la tecnología nuclear a la generación de energía y a la fabricación de explosivos de gran poder de destrucción y es cierto que la primera de las opciones es su principal aplicación en la actualidad y la segunda ha sido el motor fundamental en los inicios de su desarrollo, pero la tecnología nuclear se ha aplicado y se aplica a multitud de sectores aparte de los ya mencionados. Se mencionarán, como ejemplo: En la industria, se emplean radioisótopos en controles de calidad, como trazadores o para mediciones. La medicina nuclear emplean tecnología relacionada con la energía nuclear en esterilización y diversos procesos de diagnóstico y tratamiento. La ingeniería agroalimentaria también ha experimentado con éxito procesos de creación de nuevas especies o la protección contra plagas.

Aún así, y como ya se ha indicado, el principal campo de aplicación de esta tecnología es la generación de energía eléctrica y, para ello son piezas clave las centrales y, en especial, su reactor, allí donde se producen y mantienen las reacciones nucleares.

Tipología de reactores.
El reactor nuclear es aquella instalación capaz de desencadenar, mantener y controlar una reacción de tipo nuclear, por norma general, una serie de fisión. Para ello, será necesaria una cantidad de combustible suficiente en una óptima disposición, masa crítica, confinada en el núcleo del reactor y controlada por barras de control y moderadores. Elementos  Generalmente, se emplea combustible en fase sólida, aunque éste podrá ser desde dióxido de uranio enriquecido (cerámico) hasta uranio natural confinado en barras de aleación de magnesio o zirconio. Más

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adelante se explicará brevemente el ciclo del combustible desde su extracción a su procesado final. Las barras de control están fabricadas de materiales absorbentes de neutrones (carburo de boro o aleaciones de plata, cadmio o indio) de tal manera que a través de su actuación se pueden realizar cambios rápidos en la emisión de potencia del reactor hasta poder conseguir, incluso, su detención de emergencia. La función de los moderadores pasa por restar algo de la elevadísima energía cinética de los neutrones primarios para asegurar la pervivencia de la reacción mediante nuevos choques. Los choques nucleares producen una mayoría de energía desprendida en forma de calor, por lo que un refrigerante atraviesa el núcleo para después ceder su calor de manera que sea aprovechable. Generalmente será gaseoso (anhídrido carbónico o helio) o líquido (agua). La fuga neutrónica relacionada con la emisión de neutrones puede reducirse mediante la inclusión de un reflector cuyo material dependerá del tipo de reactor empleado. La vasija es el elemento fundamental de confinamiento de la radiación, evitando que esta se extienda dañando a los seres vivos que rodean la central. Usualmente se construye en hormigón con inclusiones de plomo.

Clasificación

Según la velocidad de los neutrones.

• Térmicos: Usan un moderador para retardar a los neutrones. • Rápidos: Usan neutrones veloces.

Según el combustible fisionado.
Según el moderador empleado. Según el refrigerante.

• Uranio natural (U-235 ~0,7%). • Uranio enriquecido (U-235 ~3-5%).

• Agua ligera. • Agua pesada. • Grafito.

• Agua ligera o pesada. • Gaseoso (anhídrido carbónico o aire). • Vapor de agua. • Sales.

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Reactores de aplicación comercial En este apartado se tratará de exponer los diversos medios que, a lo largo de la historia, la tecnología nuclear ha desarrollado enfocados a la generación de energía eléctrica. Se suelen clasificar los reactores a partir del Generation IV International Forum (GIF) del año 2000 en cuatro categorías o generations.

Ilustración 11: Evolución de la generación de energía nuclear.

PROTOTIPOS (REACTORES GENERATION I). FAMILIAS DE REACTORES CLÁSICOS (REACTORES GENERATION II)

Reactor de agua a presión (PWR): El más extendido por el mundo, fue desarrollado por EEUU, Alemania, Francia y Japón al mismo tiempo que en la URSS se desarrollaba uno muy similar conocido como WER. Emplea como combustible dióxido de uranio enriquecido envainado en zirconio y sujetados en la parte inferior del interior del núcleo (1), quedando en la parte superior las barras de control (2). Se utiliza agua tanto como moderador como refrigerante y la vasija (5) se realiza en acero. Se dispondrá de dos circuitos, el primario contendrá el agua del núcleo que intercambiará su calor (3) con un circuito secundario en contacto con la turbina (6).

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La regulación de potencia la realizan los mecanismos de ascenso y descenso de las barras de control que permiten definir la intensidad en la absorción neutrónica. Dicha potencia se transmite al refrigerante provocando su ebullición para mover la turbina principal, según el ciclo de vapor que se tenga en cuenta.

Ilustración 12: Reactor PWR genérico.

Este tipo de centrales permite la recarga de combustible de modo parcial. Además, no hay pérdida de rendimiento en los intercambiadores de calor. Reactor de agua en ebullición (BWR): Tecnología de central desarrollada por EEUU, Suecia, Alemania y Japón. Del mismo modo que el PWR, el combustible será dióxido de uranio envainado en zirconio enclaustrado en el núcleo (1). Como diferencia principal, las barras de control (2) se sitúan por la parte inferior, ya que al estar sumergido el núcleo en agua, en la parte superior de la vasija (5) se encuentran los separadores de vapor y el presionador (4). A continuación, el vapor se expande hacia la turbina (6), donde producirá el movimiento necesario para mover el alternador.

Ilustración 13: Reactor BWR genérico.

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La regulación de potencia se realiza, de igual modo que en los anteriores, el movimiento de subida y bajada de las barras de control mediante un sistema hidráulico. En este tipo de central, se evita el contacto entre el agua radiactiva y algún medio exterior.

Reactor de grafito-gas (GCR): Se trata de un modelo de central desarrollado especialmente en el Reino Unido (Calder-Hall, primera central de aplicación comercial contaba con él), pero también se ha empleado en Francia. El combustible es uranio puro enclaustrado en una aleación de magnesio conocida como magnox, nombre que toma la central en algunas ocasiones. Dicho combustible se aloja en unas ranuras dispuestas en el interior de diversos cubos de grafito que actúan como moderador. La central genera vapor mediante un circuito de anhídrido carbónico que se emplea como refrigerante, circulando este hacia un intercambiador de calor externo a la vasija.

Ilustración 14: Reactor GCR.

Presenta como interesante característica, la no radiactividad del CO2 al contacto con la reacción, permitiendo aligerar los sistemas de protección cuando el circuito primario abandona la vasija en cuyo interior se encuentra el núcleo.

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Reactor de grafito y agua ligera (LWR o RBMK): Reactor de origen soviético, con características muy diferentes a los occidentales y actualmente en desuso por el famoso accidente de Chernobyl. Emplea uranio ligeramente enriquecido como combustible, grafito como moderador y agua ligera como refrigerante, transformada en vapor dentro del reactor.

Reactor de agua pesada (HWR o CANDU): Desarrollado en Cánada y la India, se trata de un reactor que emplea como combustible uranio natural en forma oxidada en el interior de zirconio aleado. Emplea agua pesada (dióxido de deuterio) como moderador y refrigerante, aislando el uno del otro en una calandria. Este depósito está atravesado por tubos presurizados en el interior de los cuales se halla confinado el combustible. El agua pesada se calienta en el interior de estos tubos e intercambia su calor en el exterior de la calandria con el objetivo de producir vapor.

Ilustración 15: Reactor HWR/CANDU.

Bajo coste de producción ya que no requiere enriquecimiento, pero elevado coste de inversión inicial para la producción de agua pesada de alta pureza. Además, puede repostarse sin detener su producción de energía.

FAMILIA DE REACTORES AVANZADOS (GENERATION III Y III+): Se conoce como reactor avanzado a todo aquel que, a partir de 1985, cumple el Utility Required Document (URD) según el que, incorporando nuevas tecnologías, se promocionaba la seguridad total mediante la seguridad pasiva, el uso efectivo de

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combustibles mejorados y el diseño estandarizado con el objetivo de ahorrar costes a medio-largo plazo. Son reactores de 60 años de vida útil prorrogables a 120 y aplicación se prevee a partir de 2013. Existen 3 grandes grupos: Reactores evolutivos: Evolución y rediseño de los conceptos clásicos incorporando componentes avanzados ya probados. Reactores pasivos: Incorporan innovaciones en seguridad pasiva simplificando los sistemas para evitar el error humano en la medida de lo posible. Reactores intrínsecamente seguros: Se privilegia al máximo la seguridad pasiva frente al resto de componentes del diseño. Necesita prototipos y su desarrollo es caro.

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Dentro de estos tres grupos, destacan una serie de modelos de central nuclear por su expansión a nivel comercial y de investigación:

Reactor avanzado de gas (AGR): Sucesor en el Reino Unido del GCR. Emplea óxido de uranio enriquecido encerrado en acero inoxidable como combustible y se trata de un modelo mucho más compacto que su predecesor.

Ilustración 16: Reactor AGR.

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Su producción de energía resulta bastante económica debido a su gran eficiencia térmica.

Reactor refrigerado por gas a alta temperatura (HTGR): Recibe su nombre de las altas temperaturas que alcanza el gas refrigerante, en este caso, helio, dejando el núcleo a unos 750ºC. Son reactores térmicos con gran densidad de energía, debido al pequeño tamaño del mismo, que facilitan la conversión de material fértil en fisible (torio).

Ilustración 17: Reactor HTGR.

Siguiente peldaño en el avance de los reactores refrigerados por gas, se trata de un sistema ya investigado pero que todavía no ha sido puesto en funcionamiento por ningún país. Como posibles variantes, existe la opción de hacer circular el refrigerante directamente por una turbina de gas (ensayado por Rusia) y el AVGR (reactor con lecho de bolas), que dispone el combustible en esferas de grafito fuertemente confinadas que se pueden verter al interior del núcleo.

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Reactor avanzado de agua a presión (APWR): Proyecto conjunto entre Westinghouse y Mitsubishi. El objetivo de este proyecto de mejora y rediseño del clásico PWR fue, aparte de la ya mencionada garantía total de seguridad, reducir los costes del ciclo de combustible en torno a un 20%. El nuevo diseño incluye un reflector de los neutrones de escape, un mayor control volumétrico del moderador y una considerable disminución de la densidad de energía para flexibilizar su manejo. La seguridad viene garantizada del propio diseño, pues el aumento en el tamaño de la vasija permite un mayor depósito de agua refrigerante para sofocar el sobrecalentamiento ante sobrecarga o accidente. Se desarrolló con el objetivo de construir una planta de 4 lazos que proporcionara 1300MWe.

Reactor avanzado de agua en ebullición (ABWR): Reactor evolutivo desarrollado por General Electric desde finales de los 80 a partir de los resultados comerciales obtenidos por los originales BWR. Su aplicación se reduce al este de Asia, donde Japón cuenta desde 1997 con dos unidades en funcionamiento y Taiwan con otras dos de 2005. Entre sus principales ventajas se encuentra la reducción en la generación de residuos, la reducción en el daño del núcleo y su consiguiente aumento de la vida útil, la existencia de generadores de emergencia, el intento por limitar en la medida de lo posible las operaciones de mantenimiento y la incorporación de instrumentación de control automática y/o informatizada. Reactor pasivo AP600: Reactor pasivo de Westinghouse que provee de 600MWe con dos lazos de refrigeración, sistemas de seguridad eminentemente pasivos, simplicidad de montaje y funcionamiento y moderna tecnología de instrumentación y control.

Ilustración 18: Reactor pasivo AP600.

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Por su más barato coste por kWh generado, la EIA recomienda el uso del AP1000 por delante del AP600, reactor de generation III+ que ya está en construcción en China. También Corea del Sur ha proyectado la construcción de un AP1400, que incluye el System80+ de la Westinghouse.

Reactor de agua en ebullición simplificado (SBWR o ESBWR): Proyecto nacido de la colaboración entre General Electric y los departamentos de ingeniería nuclear de varios países nórdicos. El objetivo es la construcción viable de reactores BWR más simples, pequeños y seguros, aunando plazos de construcción más cortos y costes de generación menores. El uso de sistemas pasivos de seguridad (piscinas de supresión, refrigeración por gravedad y refrigeración) permite la eliminación de generadores auxiliares y las bombas de presurización del circuito, simplificando notablemente el diseño.

Reactor integral seguro (SIR): Diseño creado a partir de 1998 que incluye funcionalidades de seguridad pasiva y la mayoría de elementos de circulación del refrigerante integrados en el interior de la vasija. Está basado en diseños de propulsión naval.

Reactor reproductor rápido (FBR): Reactor de neutrones rápidos diseñado por EEUU, India, Japón y la antigua URSS que se caracteriza por producir combustible, generando más material fisible del que produce. Todos los construidos hasta la fecha, sean de lazo o de piscina (cf. Ilustración 19), emplean como refrigerante un metal líquido (LMFBR), normalmente sodio. Se trata de reactores intrínsecamente seguros que emplean las leyes de la naturaleza como principios de su funcionamiento controlando el nivel de temperaturas y presiones de tal manera que hagan imposible su fallo. Su principal ventaja es, como ya se expuso previamente, que no emplean moderador por definición de reactor rápido y que, al producir material fisible, consiguen un gran ahorro de combustible (dióxido de uranio + dióxido de plutonio).

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Ilustración 19: Tipos de reactores reproductores rápidos (piscina y lazo).

Esta tecnología resulta muy eficaz ante una subida en la demanda de uranio que convierta su precio en demasiado elevado para restar competitividad a los modelos clásicos, pero en caso contrario, es de difícil aplicación aunque desde numerosos foros se ha apostado por ella como el camino a seguir por la energía nuclear. Además, se considera que el empleo de este tipo de reactores podría ser un aliciente para la proliferación de armamento nuclear, pues el torio-232 producido se convierte en un muy fisionable isótopo de uranio-233 con relativa facilidad.

Reactor PIUS (Process Inherente Ultimate Safe): Se trata de un proyecto en fase de diseño desde mediados de los 70 y está considerado como el más futurista de los reactores intrínsecamente seguros. Es un reactor de agua ligera completamente sumergido en agua fría con boro, empleando este último para que, por saltos de densidad, no se mezclen los dos circuitos de alimentación del núcleo. Además, incluye gadolinio como compensador de la reactividad.

Reactor Europeo presurizado (EPR):

Reactor evolutivo surgido en proyecto conjunto de Alemania, Francia, España y Finlandia que evoluciona de los conceptos de dos reactores clásicos, el N4 francés y el KONVOI alemán. Destaca un mejor aprovechamiento de un mayor quemado de combustible y el propio empleo de todo tipo de combustibles, en especial los relacionados con el MOX1 (teóricamente hasta 100%). Supone, por tanto, una

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Combustible mezcla de óxidos de plutonio y uranio reprocesados (cf. El ciclo del combustible/Reprocesado; pág.35).

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reducción importante en el consumo de uranio de minería y en el peso y cantidad de los residuos radiactivos.

Ilustración 20: Proyecto de reactor EPR.

En estos momentos existen dos proyectos en construcción que pasan por ser las dos únicas centrales de generation III+: Olkiluoto (Finlandia) y Flamanville 3 (Francia); aunque su evolución ha sufrido grandes retrasos y elevadísimos incrementos del presupuesto inicial.

FAMILIA DE REACTORES DE GENERATION IV Este tipo de reactores parten de la inversión en un programa de renacimiento de la energía nuclear surgido a finales de los 90 en EEUU, más concretamente en el DOE. Esta inversión se fundamenta en el desarrollo de centrales de cara al siglo XXI sustentándolo sobre 4 pilares: sostenibilidad (tanto económica como medioambiental), seguridad y resistencia a la proliferación. El GIF considera a los reactores de generation IV disponibles a partir de 2030 mencionando los siguientes tipos:

Reactor rápido refrigerado por gas (GFR): Reactor rápido que hace uso de las tecnologías de reactores de alta temperatura, logrando un sistema de alto rendimiento (turbina de gas + neutrones

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rápidos). Dispone de ciclo cerrado para reducir la contaminación ambiental, obtiene subproductos de alto valor añadido (generación de hidrógeno) y es potencialmente muy seguro.

Ilustración 21: Esquema de un futuro reactor GFR.

Reactor rápido refrigerado por plomo (LFR):

Ilustración 22: Reactor LFR.

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Reactor rápido refrigerado por sodio (SFR):

Ilustración 23: Reactor SFR.

Reactor rápido refrigerado por sales fundidas (MSFR):

Ilustración 24: Reactor MSFR.

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Reactor refrigerado por agua supercrítica (SCWR):

Ilustración 25: Reactor SCWR.

Todos los anteriores aúnan propiedades comunes que les dotan de una elevada sostenibilidad por apostar por un modelo de ciclo cerrado que reduzca las emisiones de contaminantes. Reactor de muy alta temperatura (VHTR):

Ilustración 26: Reactor VHTR.

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Este tipo de reactor, en cambio, emplea ciclo abierto resultando no tan ventajoso a nivel de sostenibilidad ambiental. A cambio ofrece unas propiedades de rentabilidad económica y seguridad mayores que las de sus competidores.

Diseño y funcionamiento de una central nuclear genérica.
Anteriormente, se habló de la variedad de elementos internos de los que dispone una central nuclear (cf. Tipología de reactores/Elementos; pág. 17-18) para su funcionamiento, hablemos ahora de la estructura externa de una central nuclear genérica:

Estructura externa: Cada central dispone de una serie de edificios, asumiendo como criterio de diseño principal la seguridad total de la planta en función de la potencia del reactor y el nivel de confinamiento radiactivo necesario para evitar fugas al exterior en caso de accidente (defensa en profundidad). El edificio de contención alberga el núcleo del reactor en su interior y todos aquellos elementos que supongan un riesgo para el entorno por su elevada radiactividad. Su estanqueidad se garantiza mediante una capa de acero al carbono. Además, existe un edificio de combustible que contiene los elementos de recarga y los ya gastados, estos últimos sumergidos en una piscina antes de su procesado final, concepto que se desarrollará más adelante. Por último, reseñar la existencia de edificios de turbinas y equipamiento eléctrico primario y auxiliar, así como de sistemas de control y seguridad, todos ellos separados entre sí. Entre los sistemas necesarios para el correcto funcionamiento de la central, cabe destacar la importancia del sistema de refrigeración exterior, aquel que permite la condensación del vapor procedente de la turbina para completar su ciclo termodinámico en caso de ciclos cerrados o vertiéndose a un flujo de agua en caso de ciclos abiertos, de modo similar a lo que ocurre en una central térmica convencional.

Funcionamiento genérico de una central nuclear: La mayor parte de centrales nucleares funcionan según un ciclo de Rankine tradicional, donde la fuente de calor es el propio reactor nuclear y presentando como principal ventaja respecto a una central térmica convencional la no emisión directa de residuos procedentes de la combustión aunque sí se produzca en la producción y

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transporte del combustible. Además, se generan residuos radiactivos de muy difícil procesado. El recorrido del vapor puede ser directo desde la vasija o mediante un secundario incluyendo un intercambiador de calor y un circuito de vapor cerrado o abierto.

Ciclo de vida de una central Se habla de tres conceptos fundamentales a la hora de definir el ciclo de vida de una central nuclear:

- Vida de diseño: Período de tiempo determinado como mínimo en la etapa
de diseño durante el cual se garantiza la plena operación de la central a total rendimiento operativo. Se estimó, en un principio, para todo tipo de centrales en 40 años. Vida económica: Período de amortización de la inversión inicial. Localizado, dependiendo del analista, entre 20 y 40 años. Vida útil: Período de tiempo durante el cual la central ha llegado a funcionar cumpliendo con los requisitos previstos y los controles de calidad y seguridad reglamentarios.

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Durante la década de los 90, la vida de diseño de la mayoría de centrales primitivas comenzó a terminarse, pero su vida útil parecía que podía extenderse debido a que las condiciones en las que éstas operaban así lo indicaban. Se estableció así un plan de extensión de la vida útil puesto que la estimación de 40 años resultó ser demasiado conservadora a nivel técnico. Así nació el Plan de Gestión de Vida, que enfocado hacia un control total del envejecimiento de los componentes, permite garantizar el funcionamiento de una central más allá del período previsto inicialmente. Mediante una metodología de gestión, se establecen planes de modificación de diseño acompañados de una vigilancia intensiva del desarrollo de ciertas variables de importancia para la seguridad de la central.

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El ciclo de combustible:
Serie de actividades de carácter industrial y que llevan a obtener el producto fisionable necesario para hacer funcionar un reactor nuclear de manera constante y uniforme en el tiempo, así como aquellas actividades posteriores a su uso que permiten su reutilización parcial o su desecho definitivo. Por norma general, cualquier combustible realizado a partir de uranio recorre los siguientes pasos antes de ser empleado como combustible propiamente dicho: Minería: El uranio natural está formado por tres isótopos siendo mayoritario el U-238 (99,285%) frente al 235 y el 234, mientras que el 235 es un isótopo fisible en contacto con un neutrón libre en movimiento, el 238 es un átomo fértil pues absorbe el neutrón y genera átomos fisibles de Pu-239. El uranio se obtiene por minería a cielo abierto o de yacimientos subterráneos, siendo conveniente analizar la rentabilidad de extraer un determinado mineral de uranio por métodos de minería tradicional como la lixiviación o el arranque por voladura. Concentración: A continuación, se lava el mineral extraído para lograr una pequeña galleta amarilla formada por uranato amónico (U3O8) conocida como yellow cake y que se comercializa una vez refinada. Enriquecimiento: La yellow cake se convierte en hexafluoruro de uranio, a partir del cual ya se puede fabricar el combustible necesario para centrales que no emplean uranio enriquecido, como la CANDU y el dióxido de uranio. Para el resto de centrales se requiere aumentar la proporción del isótopo fisionable U-235 en un porcentaje que dependerá del tipo de reactor en el que se vaya a fisionar dicho combustible. A este proceso se le conoce como enriquecimiento del uranio y se podrá hacer tanto por difusión gaseosa como por centrifugado. Fabricación del elemento combustible: Ya se ha hablado a la hora de desgranar los tipos de centrales nucleares en uso, las diferencias existentes en la conformación del uranio utilizado en cada una de ellas. Es frecuente convertir el óxido de uranio en polvo y aplastarlo en forma de pastillas que se introducirán junto con un gas inerte en una cápsula metálica de, por ejemplo, zircaloy después de ser horneadas para dotarlas de propiedades cerámicas (barras de combustible). Es muy conveniente para la seguridad de la operación de fabricación y la garantía de calidad de cada pastilla de combustible asegurar la trazabilidad total en el desarrollo del proceso.

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- Uso y recarga del combustible: El uso del combustible y el vaciado de las
barras de combustible provoca un problema de logística en el interior del reactor conocido como problema de la recarga de combustible óptima, tras lo cual el combustible gastado se almacena en piscinas durante el tiempo suficiente como para que decaiga la actividad de los productos de vida corta, reduciendo los riesgos, siendo, además, sometido a enfriamiento.

Ilustración 27: Ciclo general del combustible de uranio.

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Reprocesado: El combustible una vez fisionado no ha gastado todos los isótopos de U-235 presentes en cada elemento, por lo que se suele reprocesar para aprovechar su contenido energético o se puede desterrar como residuo radiactivo de alta actividad (productos de fisión y actínidos no recuperables). El reprocesado del combustible gastado se realiza actualmente por el método PUREX que obtiene por una extracción líquidolíquido el uranio y el plutonio no fisionados. Existen, además, numerosas variantes de mejora del método todavía en fase de desarrollo e investigación para analizar su rentabilidad frente al modelo (ver capítulo Previsión de futuro/reprocesado, pág. 65), aunque se asume como mejor económicamente el desecho directo de los residuos nucleares frente a un proceso costoso como es el del reprocesado, con sus consecuentes ventajas a nivel medioambiental y de impacto social.

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Cabe destacar que el reprocesamiento está prohibido desde 1977 en los EEUU ya que ataca directamente contra el tratado de no proliferación al poderse emplear el plutonio o el uranio empobrecido recuperado en la fabricación de armamento. También es reseñable su enfoque hacia la producción de combustibles de bajo enriquecimiento como el MOX, mezcla de óxidos de uranio y plutonio y uranio agotado. La mayoría de reactores necesitan combinar el MOX con uranio enriquecido para asegurar el funcionamiento, pero existen modelos que, al menos teóricamente, funcionarían con un 100% de MOX reprocesado (EPR, CANDU). Se considera el MOX como un paso delante de cara al establecimiento de la transmutación como sistema preferente de gestión del ciclo de combustible mediante el añadido de isótopos de curio y americio a la mezcla. Por otra parte, es necesario mencionar el ciclo del torio, elemento químico que absorbe neutrones con lentitud para acabar formando U-233, material más fisionable y estable que el U-235 o el Pu-239. Una vez creado el isótopo de uranio ya mencionado, se extrae del reactor y se introduce en uno adyacente usándolo como combustible en ciclo cerrado.

Ilustración 28: Gráfico de la gestión de residuos en ciclo cerrado/abierto.

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Situación actual en el tratamiento de residuos nucleares
Introducción
Se conoce como residuo radiactivo a aquella sustancia que, siendo un producto de desecho, contiene o ha sido contaminada por radionucleidos en niveles superiores a unos determinados márgenes establecidos como norma. Estos residuos no son producidos exclusivamente por las centrales de generación energética, sino que el resto de usos de la tecnología nuclear (armamento, aplicaciones médicas) también generan residuos con componente radiactiva. Se suelen clasificar por rangos de contaminación en: Residuos desclasificables: No alcanzan el nivel de contaminación radiactiva exigible, por lo que se desechan como materiales convencionales. El diseño actual de centrales se encamina al un aislamiento de tal magnitud que permita elevar el porcentaje de este tipo de residuos respecto al resto de tipos. Residuos de baja actividad: No poseen un período de semidesintegración de más de 30 años además de radiactividad beta y gamma de tal manera que:

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Tipo Líquidos Gaseosos Sólidos

Umbral 0,04 GBq/m3 0,00004 GBq/m3 Dosis en contacto < 20 mSv/h

Tabla 1: Umbrales de clasificación de residuos de baja actividad.

Residuos de media actividad: Poseen radiactividad beta y gamma en menos de 4 GBq/m3 si son líquidos o gaseosos o una dosis en contacto menor de 20 mSv/h. Junto con los de baja actividad requieren almacenamiento superficial. Residuos de alta actividad: Emisores de partículas alfa o emisores de beta y gamma que superen los umbrales anteriormente mencionados, tanto de radiación como de período de semidesintegración. Asimismo, requieren de almacenamiento profundo.

No es la única clasificación de residuos existente, otra de las frecuentemente utilizadas (aunque muy similar a la anterior por lo que no se considerará necesaria su reproducción en este texto) es la propuesta de unificación de criterios realizada por la Unión Europea en 2002. Por objetivos marcados desde el enunciado mismo del trabajo en curso, se centrará el tema en los residuos producidos por las centrales nucleares dejando de lado el resto de aplicaciones de dicha tecnología, no sin antes mencionar brevemente la tipología de residuos que estas generan a modo meramente informativo: Medicina e investigación radioisotópica: Tanto los propios elementos radiactivos como todo aquello que entra en contacto con ellos (elementos de laboratorio, consulta e intervención) han de ser procesados como residuos de baja actividad o de transición. Normalmente se desintegran en casi su totalidad en el período de almacenamiento temporal. Fuentes radiactivas empleadas en la industria: También producen residuos de muy baja actividad que se desintegran con facilidad durante el almacenamiento temporal. Armamento: Se trata de residuos de muy alta actividad, puesto que parten de uranio fuertemente enriquecido a partir de Pu-239. Estos residuos se pueden reprocesar y aprovecharse como combustible.

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Ilustración 29: Gráfico de distribución de la producción de residuos radiactivos fuera de las centrales nucleares.

Las clasificaciones previamente mostradas son parte de la normativa que regula el procesado de residuos nucleares y que en España se recoge en el Plan General de Residuos Radiactivos (PGRR), puesto en práctica por ENRESA y continuamente actualizado a los avances relacionados con la gestión de residuos, conociéndose esta como el conjunto de actividades que conducen a la reutilización, desaparición y evacuación de éstos. Entre estas actividades destacan por su riesgo crítico el almacenamiento y el transporte de residuos. El almacenamiento de residuos implica la imposición de barreras entre los residuos y su entorno, de tal forma que se evite la emisión de radionucleidos. Estas barreras pueden ser de tipo químico (inmoviliza el residuo en una matriz de cemento, asfalto o polimérica duradera y químicamente inerte), físico (bidones resistentes a la corrosión que no transmita el calor al exterior), de ingeniería (estructuras blindadas) o geológicas (estable e impermeable).

Por su parte, el transporte se realiza según la normativa de la OIEA, cuyo conjunto de medidas intenta minimizar la probabilidad de accidentes y, en caso de que suceda, limitar sus efectos lo máximo posible, lo cual se consigue programando una ruta establecida evitando posibles problemas durante el recorrido. La categoría de transporte dependerá del tipo y cantidad de bulto transportado, así como de su contenido radiactivo. Al contenido de transporte se le exige, asimismo, la resistencia a impactos y a fuertes incendios. Durante el transporte, los residuos se clasifican en:

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Bultos exceptuados: Aquellos que contienen cantidades suficientemente escasas de material radiactivo como para estar exentos de la mayoría de requisitos de control. Aún así, su contenido debe ser convenientemente etiquetado. Bultos industriales: Materiales de baja actividad o contaminados sólo superficialmente. Bultos tipo A: Transporte de materiales radiactivos poco intensos o de poco tamaño. En ellos se asegura la limitación de los riesgos en caso de accidente. Bultos tipo B: Para el transporte de materiales de fuerte intensidad radiactiva. Deben resistir accidentes graves. El transporte de residuos radiactivos se ha realizado por diversos métodos, desde el transporte por carretera, hasta el ferroviario pasando por el aéreo, pero en todos ellos se han producido desgraciados incidentes que no invitan a pensar en ningún modo óptimo que defina, de una vez por todas, la solución a este problema.

Residuos de media-baja actividad:
Ya se adelantaron en la clasificación anterior los requisitos que un residuo radiactivo ha de cumplir para ser considerado de media o de baja intensidad, pero según la clasificación empleada por ENRESA, no existe diferencia entre ellos y cumplen lo siguiente: Actividad específica baja. Emisores beta-gamma. Emisores de alfa en bajas concentraciones. Período de semidesintegración menor a 30 años. No generan calor. Además, se incluyen en este grupo los residuos de muy baja actividad (<100 Bq/g).
Acondicionamiento de residuos de media-baja actividad:

Serie de procesos que permite el almacenamiento de residuos nucleares mediante su tratamiento e inmovillización. Un residuo de media-baja actividad puede dividirse en una fracción de residuo descontaminada (la mayor parte del volumen a baja actividad) y una concentrada (de menor volumen y actividad similar a la del residuo en sí). Consta de tres fases:

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Pretratamiento: Clasificación y fragmentación de los residuos según su composición y su período de semidesintegración. Tratamiento principal: Se reduce el volumen de residuo y se actúa sobre dicho volumen reducido, maximizando la capacidad de almacenamiento de las instalaciones. Inmovilización y envasado: Solidificación por cemento de los componentes, de modo que se obtenga un producto químicamente inerte, resistente al fuego y a las vibraciones así como insoluble al agua. Posteriormente ha de ser envasado, formando un conjunto conocido como bulto.

Ilustración 30: Protocolo de actuación en un almacén de residuos de media-baja actividad.

Etiquetado de bultos de transporte (rangos):

Categoría I (blanca): Intensidad máxima de radiación en superficie de 0,005 mSv/h. Categoría II (amarilla): Intensidad máxima de radiación en superficie entre 0,005 y 0,5 mSv/h. Categoría III (amarilla): Intensidad máxima de radiación en superficie entre 0,5 y 20 mSv/h.

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Proceso de almacenamiento de residuos de media-baja actividad: El tratamiento de residuos radiactivos diferencia su protocolo según dicho residuo sea líquido, sólido o gaseoso. Todo este protocolo se maneja bajo el agua, que sirve como evacuador de calores puntuales que se puedan formar. Tratamiento de residuos gaseosos: Elimina los gases de fisión de los fluidos contaminados confinándolos definitivamente en tanques desactivadores.

Ilustración 31: Sistema de fluidos gaseosos en una CN.

Tratamiento de residuos líquidos: En un principio se separan en función de su condición orgánica y acuosa en: corrientes tritiadas desaireadas, aireadas y no tritiadas aireadas. Básicamente, y según palabras de la propia agencia ENRESA, el procesado de residuos líquidos: "Los residuos líquidos han de solidificarse, pues es la forma más segura de transportarlos y almacenarlos"

 Las corrientes tritiadas desaireadas proceden del interior de la contención y se
recogen en el tanque de drenaje para, inmediatamente, ser enviadas al tanque de retención.

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 Los tritiados aireados proceden de filtros, drenajes, bombas, compresores,
etc… Se recogen directamente en el tanque de retención de residuos.

 Los tritiados no aireados se recogen en el tanque de lavado, de aspersión
caliente y de drenaje, separándose según su contenido.

Ilustración 32: Sistema de fluidos líquidos en una CN.

Tratamiento de residuos sólidos: Este grupo está formado tanto por los residuos sólidos propiamente dichos (restos de material industrial y de laboratorio, aceros estructurales desechados y todo aquel material que haya entrado en contacto con materia radiactiva hasta un determinado umbral, incluidos restos orgánicos previamente incinerados) como por los residuos líquidos y gaseosos ya encapsulados en matrices cementadas dentro de cápsulas y contenedores varios. Los residuos sólidos se separan y diversifican según sus propiedades físicoquímicas y su nivel de contaminación. El objetivo de esta medida es reducir el volumen a tratar de manera específica empleando técnicas de descontaminación específicas para cada rango definido.

Tipología de almacenamiento de residuos de media-baja actividad: Durante años, el medio de desecho más frecuente fue el fondo del mar. Afortunadamente, este hecho está prohibido desde 1993 y los residuos nucleares se

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intentan almacenar en lugares que intentan ser los más neutros posibles para el entorno, especialmente, para el ser humano, aunque todavía es frecuente diluir pequeñas cantidades de residuos de baja radiactividad en el medioambiente puesto que es permitido por la ley. Almacenamiento en superficie con barreras de ingeniería: El Cabril.2 El Cabril es una localidad situada en la provincia de Córdoba que dispone del único almacén de residuos contaminantes de media y baja actividad de España, almacén en servicio desde 1992, pese a que ya antes, la Junta de Energía Nuclear había almacenado bidones con residuos en una antigua mina de uranio situada en las inmediaciones. La instalación se marca como objetivo aislar los residuos radiactivos del contacto con el ser humano mediante una barrera geológica, una industrial y una última formada por la compactación del propio residuo. En la siguiente animación se pueden observar las diferentes estancias y su función dentro del almacenado de residuos.

Fuente

El flujo de actividades comenzaría con la recepción de residuos que llegan a la planta en bidones por carretera para ser descargados en el Edificio de recepción transitoria por una pinza automática. Posteriormente se clasifican y se introduce mortero para su sellado definitivo en contenedores en el Edificio de acondicionamiento, para ser, en último lugar, recluidos en una de las celdas de almacenamiento de las que posee el centro. Cuando una celda recibe un contenedor
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Pese a que durante todo el trabajo se ha intentado evitar focalizar la atención de éste sobre la situación de la tecnología nuclear en España para darle un aspecto más general, la gran cantidad de documentación encontrada sobre el almacenamiento de El Cabril y la calidad de ésta, puede servir de ejemplo para comprender cómo funcionan este tipo de instalaciones.

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se cierra e impermeabiliza por medio de una tapa de hormigón. Además, la planta dispone de una amplia red de control de la radiactividad, así como de vigilancia intensiva de su impacto en el personal que allí trabaja y de su entorno (Programa de Vigilancia Radiológica Ambiental). Estos controles y la concienciación del personal que allí trabaja permiten que dicha instalación pueda presumir de no haber provocado nunca ningún tipo de incidente peligroso para el medioambiente. El almacén tipo El Cabril es el medio de desecho de los residuos radiactivos de media-baja actividad más frecuente en el mundo. Otro de estos almacenes está presente en L'Aube (Francia), con una capacidad 20 veces superior a la del español. El objetivo prioritario de este tipo de almacenamientos es alejar lo máximo posible la incidencia de los residuos del ámbito puramente humano, especialmente intentando evitar la contaminación del nivel freático del subsuelo. Almacenamiento subterráneo a baja o media profundidad: En centros del tipo SFR1 sueco o el de Asse en Alemania. Se trata de almacenes permanentes de residuos que emplean minas o galerías subterráneas ya existentes para introducir residuos hasta ser definitivamente sellados con una arcilla de grano muy fino (bentonita) cuando el almacén se encuentra totalmente lleno. Este tipo de almacenamiento, al contrario que el anterior, no necesita de vigilancia.

Residuos radiactivos de alta actividad:
Se trata como residuo radiactivo de alta actividad a todo aquel que no se encuentra dentro de los rangos específicos determinados para los residuos de mediabaja actividad. Se habla de este tipo de residuos como tal, pero este epíteto surge como término genérico para hablar de la gestión recibida por el combustible gastado en una central nuclear. El objetivo de esta gestión pasa por la eliminación total o parcial de estos residuos, definiendo eliminación como cualquier proceso de evacuación de residuos que suponga un riesgo de accidente menor a una posibilidad entre un millón en el plazo de un año natural. En este punto cobra vital importancia evaluar la incidencia económica que la gestión de residuos nucleares tiene sobre la generación de energía según esta tecnología, de tal manera que pueda hasta resultar poco rentable su aplicación. Así pues, se parte de una situación inicial en la que una pastilla de uranio enriquecido es dispuesta para ser fisionada. Esta pastilla posee toxicidad química superficial, pero todavía no es radiactiva ni especialmente dañina para el ser humano.

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Desde esta situación, la pastilla de combustible es fisionada, manteniéndose en el reactor durante varios años, después de lo cual acontecen los procesos a los que se ha hecho mención en el apartado El ciclo de combustible y Funcionamiento genérico de una central nuclear (pág.30 en adelante) y que ahora trataremos de enfocar según las dos disposiciones en las que tradicionalmente se desarrollan: Ciclo abierto: Almacenamiento del combustible como residuo final tal y como se extrae del núcleo del reactor, sin ningún tipo de procesamiento. El ciclo abierto exige un almacenamiento intermedio (húmedo o seco) que proporciona blindaje y refrigeración contra los calores residuales generados por este tipo de residuos, hasta que la desaparición de estos permita un almacenamiento más profundo y permanente. Tomando como ejemplo el modelo canadiense de gestión de residuos, se puede mostrar cómo la radiactividad decrece con el tiempo hasta alcanzar valores muy similares al del uranio natural, aunque, eso sí, al cabo de centenas de años:

Ilustración 33: Decaimiento radiactivo a lo largo del tiempo de una serie nuclear.

Ciclo cerrado: Aquella gestión del combustible gastado que incluye un reprocesamiento (Plutonium Uranium Recovery by EXtraction-PUREX) para extraer el uranio y el plutonio sobrantes (ver Ilustración 35) con el objetivo de ser utilizados en la generación de MOX. En contraste con el ciclo abierto, se

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suele emplear como defensa del modelo de reprocesado que éste aprovecha el plutonio desperdiciado en el ciclo abierto, material más fisible que propio uranio del que se parte inicialmente. En contraste, se suele citar como desventaja la exagerada presencia de radiactividad, con el riesgo que ello conlleva a nivel de seguridad humana. Un proyecto de ciclo cerrado incluye la vitrificación del material radiactivo restante del reprocesado (aproximadamente el 5% del material inicial de uranio) en una red cristalina como la que se muestra: El reprocesado de residuos sucede tras el período de decaimiento al que todo material radiactivo es sometido y obtiene uranio y plutonio para ser devueltos al ciclo de combustible, mientras que a su vez genera los ya mencionados residuos de alta actividad (en general, productos emisores de alfa de vida larga y uranio o plutonio no reprocesados) y residuos de media-baja Ilustración 34: Residuo vitrificado. actividad, cuya gestión se ha expuesto previamente. Los residuos de alta ya vitrificados se almacenan en contenedores como el de la figura, cerrados por soldadura y revestidos de plomo y titanio para ser, posteriormente, almacenados definitivamente. Características químicas del combustible gastado: Constituido por un conjunto de pastillas cerámicas cilíndricas de óxido de U238 ligeramente enriquecidas con U-235 en el interior de tubos de zircaloy. En el interior del reactor ha sufrido las reacciones de fisión dejando como resultado una distribución semejante a la mostrada en la Ilustración 35. La diferencia en la composición se encuentra fundamentalmente en el ámbito químico pues si el combustible era únicamente óxido de uranio, en el combustible gastado se encuentra toda la serie de su descomposición radiactiva. Además, el combustible gastado genera calor por desintegración de los radionucleidos que lo forman (sólo podrá tratarse tras el enfriamiento de dicho calor), emisiones de radiaciones gamma peligrosas para la salud debido a radionucleidos de vida corta, además de emisiones de radiación alfa, peligrosa igualmente ante contacto directo pero fácil de confinar.

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Ilustración 35: Reacción estándar de un dióxido de uranio.

Primer almacenamiento del combustible gastado: Con el objetivo de restar importancia a estas consecuencias de haber fisionado el combustible provocando el decaimiento radiactivo, es preciso un primer almacenamiento temporal de corta duración (entre 5 y 15 años) que permita el enfriamiento en un entorno adecuado. Ese entorno es, usualmente, una piscina situada en la propia central que evite mayores operaciones logísticas. Un bastidor y un enrejado metálico aseguran su inmovilidad mientras que el agua logra la refrigeración al tiempo que sirve de blindaje frente a las radiaciones. La piscina será de hormigón armado revestido con acero inoxidable, de forma Ilustración 36: Piscinas de rectangular y con una gran resistencia a los almacenamiento. movimientos sísmicos. De otro modo, se puede realizar este almacenamiento inicial en medio seco mediante cámaras refrigeradas selladas por hormigón armado, cofres de hormigón fijados al suelo dentro de los cuales se sitúan los residuos en una vaina de acero inoxidable en un ambiente de helio o en contenedores metálicos de gran espesor refrigerados por corrientes naturales y que apenas provocan efluentes radiactivos. Estos cofres son diseñados para

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soportar caídas y fuegos intensos, además de tener dispositivos antivuelco y contra la pérdida de blindaje neutrónico. Pese a la existencia de estos sistemas de almacenamiento en seco, se considera el almacenamiento en piscinas o almacenamiento húmedo como el método de decaimiento más óptimo, siendo el almacenamiento seco considerado como una medida de emergencia antes fuertes sobrecargas y falta de espacio o como un método apropiado para distribuir la inversión, puesto que en este caso la demanda de contenedores se ajusta a la "oferta" de residuos. Transporte del combustible gastado: Una vez terminado el período de decaimiento, se hace necesaria una evacuación de los residuos hacia alguno de los tipos de almacén definitivo existentes de la manera que la reglamentación europea en acuerdo con la OIEA exige. Como se especificó en el apartado de residuos de media y baja actividad, se clasificarán dichos residuos según su contenido radiactivo de tal manera que, con la contención suficiente y un manejo práctico lo suficientemente cuidadoso, se minimice el riesgo de accidente y el impacto de este en caso de que se produjera, llegando incluso a eliminar dicho impacto de ser lo bastante eficaces en el planteamiento. Dichas normas dictan, además, las características que ha de tener el medio de transporte empleado y las pruebas a las que se le ha de someter antes de su uso.

Ilustración 37: Contenedor de transporte de residuos sometido a pruebas de impacto.

Destino del combustible gastado: El transporte del combustible ya decaído radiológicamente conduce a uno de los siguientes lugares: Almacén Temporal Centralizado (ATC): Se trata de un diseño de almacenamiento apto para un período que comprenda varios decenios de años (en torno a 60 años) con el objetivo de ser temporal, pues se espera en ese período uniformar una serie de medidas y disponer de la infraestructura necesaria para llevarlas a cabo de manera tal que

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se establezca un protocolo de actuación unificado para la gestión del combustible gastado. El ATC es una instalación totalmente modular formada por grandes bóvedas de hormigón armado de espesor tal que la radiación no pueda abandonar su lugar de reclusión. Gran cantidad de países (desde Alemania o Francia hasta India, Japón o la propia España) han optado por tomar como solución ante la sobrecarga de las piscinas de almacenamiento inicial, la construcción de un ATC. En él se centralizarán y llevarán a cabo todas las actividades necesarias para la gestión temporal de los residuos que hasta ese momento hubieran permanecido en piscinas pero que se han decidido transportar hasta el ATC debido a: Minimización de instalaciones nucleares: solución integral a todo el sistema de centrales nacional. Optimización de los recursos empleados. Instalación totalmente testada y ya en funcionamiento en numerosos lugares: estabilidad y seguridad máximas. Opta por soluciones no definitivas, con el objetivo de aprovechar la investigación asociada y poder reaprovechar estos residuos. Su situación puede potenciar las actividades tanto tecnológicas como industriales de su entorno. Instalación pasiva que apenas consume recursos energéticos ni provoca demasiado impacto medioambiental. En la siguiente animación se pueden observar las actividades necesarias para el almacenamiento en un ATC:

Fuente

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Almacén Temporal Individualizado (ATI): Se conoce con el nombre de ATI al almacenamiento en seco realizado en la propia central o en un entorno cercano en el que los residuos radiactivos están confinados en los contenedores de acero u hormigón armado antes descritos. Sus características incluyen un sellado por gas inerte, un veneno neutrónico, doble sellado y una gran resistencia a pruebas de impacto, llama y similares. Dichos contenedores son ventilados de manera natural y se trata de una solución que, frente al ATC, descentraliza la gestión de residuos por lo que provoca una menos alarma social que la clase de almacén central. Conservación en piscinas: Muchos otros países, debido al pánico social en torno a un ATC, han optado por ampliar la conservación en piscinas todo lo posible, tanto en espacio, como en tiempo, ante el retraso actual a la hora de encontrar una solución definitiva al procesado de residuos que se pueda aplicar en la práctica industrial. Este sistema se trata de una medida que sólo puede alargar el planteamiento de construir un sistema más elaborado técnicamente como un ATC o un ATI. Almacenamiento Geológico Profundo (AGP): Es, posiblemente, el único sistema factible de gestión de combustible gastado totalmente definitivo. El AGP ha de estar situado en un geológicamente estable durante 20000/100000 años y a unos 500/1000 metros de profundidad. Además, requiere de tipos de roca y mineral extremadamente específicos que faciliten el suficiente confinamiento sin recurrir a grandes operaciones estructurales. Los objetivos que dicho almacenamiento debe cumplir serán de protección total frente a la interacción radiactividad-ser humano con la mayor eficacia posible, asegurando dicha protección sin tener que realizar operaciones de mantenimiento sobre los residuos, salvo en caso de extrema urgencia. Además, el AGP debe soportar los fuertes cambios de temperatura que sufrirán los residuos durante los milenios que pasarán enterrados hasta su total inertización. Todo ello se realizará mediante el empleo de barreras naturales (geológicas) y la adecuación del lugar por medios puramente ingenieriles. De este modo, habrá contención y aislamiento frente a los radionucleidos, así como retención y retardo en caso de fugas por parte del sistema de barreras y del sistema de control necesario. Como ya se ha dicho, un AGP exige ciertas condiciones geológicas que favorezcan el confinamiento (terrenos arcillosos o graníticos) y su futuro emplazamiento se estudia por todo el planeta. Proyectos como el de Yucca Mountain (EEUU) han sido desestimados y se mantiene la esperanza en otros como el de la antigua mina de Gorleben (Alemania) o el de Onkalo (Finlandia). No se debe olvidar

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que, aunque comercialmente todavía no ha sido construído ningún almacén de este estilo, sí existe uno en funcionamiento en donde se custodian los residuos nucleares provenientes de la unidades militares americanas (WIPP; Nuevo México).

Técnicas de reprocesado: Las técnicas de ciclo cerrado o de reprocesado del combustible usado parten de no considerar este combustible como un residuo, sino como una reserva energéticamente aprovechable en un 95%. Anteriormente ya se ha hablado de cómo este combustible se aprovecha para la generación de un combustible "reciclado" conocido como MOX, por lo que no se hará mayor hincapié en ello, salvo en lo minoritario de su aplicación, pues además de estar prohibido en EEUU con motivo del Tratado de No Proliferación, sólo existen plantas para su conformación en Reino Unido y Francia. Dicha ausencia en su implantación masiva es debida a que se trata de técnicas que presentan grandes dudas en aspectos económicos fundamentales para su rentabilidad a nivel industrial. Separación y transmutación: Probablemente sea la gran esperanza de la industria nuclear junto con los reactores rápidos de cuarta generación. Se trata de una manera particularmente novedosa de cerrar el ciclo de vida del combustible mediante la separación de este en cada uno de sus componentes isotópicos y la conversión de los más peligrosos en otros de menor peso molecular que no posean radiactividad. Se trata de un proceso polémico, pues pese a que está en fase de investigación, es frecuentemente asimilado más con una locura alquímica que con una opción de futuro real.

Cierre, clausura y desmantelamiento de una central nuclear:
Se define el cierre de una instalación nuclear genérica como el acto por el cual se detiene el funcionamiento de dicha instalación por motivos técnicos (seguridad o un muy bajo nivel de actualización tecnológica) o económicos que posibiliten una extensión de la vida útil según lo definido en Diseño en funcionamiento de una central genérica/Ciclo de vida. En cambio, el término clausura se refiere a las actividades necesarias para que, posteriormente al cierre, tanto las instalaciones como su entorno permanezcan en condiciones lo suficientemente poco alteradas como para aprovechar la zona para cualquier otro tipo de actividad. El objetivo primero de un proceso de clausura es eliminar en el entorno de la ubicación de una central la obligatoriedad de realizar controles radiológicos debido a haber llevado a cabo las suficientes medidas para ello.

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Aunque estos conceptos se extienden también a minas de uranio o centros de producción de combustible, nos referiremos de aquí en adelante exclusivamente a centrales nucleares sabiendo que lo dicho es de aplicación general a todo tipo de instalaciones nucleares. Una central no se considera clausurada hasta que exista un documento legal que así lo certifique, siendo este denominado declaración de clausura. Una vez firmado y aprobado dicho documento, la central ha terminado su período de explotación y su vida útil se da por finalizada. Tanto la OEIA como ENRESA definen tres tipos de operaciones de clausura: NIVEL I: Clausura bajo vigilancia o mathballing Este tipo de clausura implica un vaciado del combustible del núcleo del reactor, así como de todos los sistemas fluidos de la planta y la desconexión de sus regulaciones. Lo único que se mantendrá en funcionamiento serán los sistemas de seguridad, pues todos los dispositivos mecánicos permanecerán cerrados y sellados. La situación, por una parte, implica un acceso regulado a la zona de la central, así como una vigilancia bastante intensiva a nivel radiológico, físico y administrativo. A cambio, se trata de la etapa más económica, pues además de no implicar ninguna modificación estructural, se genera un bajo nivel de residuos.
NIVEL II: Clausura por enterramiento o entombing

Incluye la descontaminación y recuperación de componentes, equipos y estructuras que puedan rehabilitarse para otorgarles un nuevo uso. Desemboca en el desmantelamiento de instalaciones completas, el derribo de edificios y la restauración del terreno, además de exigir un confinamiento biológico del reactor tal que asegure que este se encuentra por debajo del nivel de exención de controles radiológicos. Durante esta etapa se generan gran cantidad de residuos de media y baja actividad. NIVEL III: Clausura por desmantelamiento o dismantling Último paso de la clausura y, a su vez, el más caro. Supone la descontaminación total de la zona, la retirada del núcleo del reactor y de todos aquellos materiales, edificios y similares que no hayan podido ser adecuados al medioambiente que les rodeará a partir de ese momento. En este paso se generan tanto gran cantidad de materiales de media y baja actividad como materiales de una grandísima actividad específica (componentes internos del reactor que hayan estado en contacto con las

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fisiones desde la apertura de la central). Llegados al fin de esta etapa, se puede decir que se ha logrado la desclasificación total del terreno como instalación radiactiva, pasando de nuevo a ser parte del entorno en el que se encontraba antes de la apertura.

Entre las razones que podemos nombrar que desembocan en la clausura y desmantelamiento de una central nuclear se encuentran el imperativo legal ante una posibilidad firme de fallos graves en la seguridad, el desfase tecnológico respecto a la situación actual que permitiría un mejor y más económico desempeño de las funciones de generación energética, así como el cierre ante un incidente leve o un accidente grave. Podemos citar varios ejemplos, como los de Italia y Suecia que, ante la alarma social contraria a la energía nuclear, decidieron en su momento clausurar por imperativo legal sus centrales. Otros casos, más tristemente conocidos, han desembocado en la clausura de la instalación debido a un fallo grave que provocó un accidente, tales como los de Chernobyl-4 y Three Mile Island-2 en el caso de centrales o el de Khystym en el caso de centros de reprocesado. En España, Vandellós-I fue clausurada debido a un incidente leve que se saldó sin consecuencias humanas pero que deterioró la defensa en profundidad de la seguridad de la central obligando a su cierre inmediato. Existe en España cierto grado de experiencia en la clausura de centrales, pues tanto la ya mencionada Vandellós-I, como la fábrica de uranio de Andújar o las minas de La Haba han sido o se encuentran en proceso de desmantelamiento. De ellas, el proceso más conocido es el de Vandellós-I, actualmente en la etapa-nivel II, sin esperar que se llegue al nivel II hasta el año 2027. Los otros dos casos han saldado su desclasificación total como un completo éxito.

Normativa asociada:
En este capítulo, trataremos las distintas normativas, tanto española como europea relacionadas con la gestión de residuos nucleares y radiactivos y, de manera, más general, con la serie de reglamentaciones directamente aplicadas a la generación de energía nuclear. Para ello dividiremos en varios bloques los documentos legales que intervienen en este asunto:

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Normativa asociada a la política energética

Los primeros documentos encaminados a la regulación del aspecto energético en España fueron los Planes de Desarrollo, datando el primero de 1964-67 y el segundo de 1969. En este II Plan de desarrollo se establece la aprobación de un Plan Energético Nacional para ese mismo año y para el período 1972-1981 en el que se preveía la construcción de centrales nucleares para cubrir la demanda energética creciente en una etapa de fuerte desarrollo económico y social. En el III PD-1972 se establecía la necesidad de alejar las centrales nucleares a construir de los núcleos de población de principal importancia, determinándose finalmente sus emplazamientos en el PEN-75. El PEN-79 supuso un fuerte impulso al ámbito nuclear en el país, aprobando la construcción de cinco nuevas centrales y un centro de almacenamiento de residuos de media y baja actividad (futuro emplazamiento de El Cabril). Poco duraría esta apuesta por la energía nuclear, pues el PEN-83 fue decisivo en la desaceleración de la implantación de centrales, conociéndose esta decisión como moratoria nuclear y siendo aconsejada tanto por motivos técnicos como, especialmente, un fuerte rechazo social. Posteriormente, el PEN-91, ya realizado en época de mayor estabilidad en el país, prolongó la validez de la moratoria apostando por la diversificación energética de cara a un crecimiento ostensible de las energías renovables y, especialmente, la implantación de un sistema gasista competente, proyecto llevado a cabo gracias a la construcción de un gasoducto que conectaba con Argelia. La ley LOSEN de 1994 estableció una compensación a los afectados por los perjuicios causados por el efecto de la moratoria nuclear sólo en ciertas centrales cuyo proceso de construcción fue detenido. Un paso fundamental para el desarrollo energético en España fue la promulgación de la ley 54/1997 por la que se establecía el protocolo de actuación ante la progresiva liberalización del sector eléctrico nacional, afectando directa e indirectamente a actividades de generación, transporte y alimentación, así como al servicio que los clientes iban a recibir a partir del momento en que su aplicación fuera total. Ese momento llegó, finalmente, en 2003, cuando la liberalización del mercado energético fue total. Para facilitar la tarea y regular los conflictos entre las diferentes empresas interesadas en la explotación del nuevo mercado, se creó un gestor económico (OMEL) y un gestor de infraestructuras, redefiniendo la labor que hasta ese momento realizaba REE. Posteriormente, se han realizado documentos enfocados a planificar la y el desarrollo de la industria energética ante un previsible crecimiento de la demanda, pero sin llegar ninguno de ellos a ser aprobado como documento legal de obligatorio cumplimiento.

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Normativa sobre instalaciones nucleares: El comienzo de la regulación nuclear en España vino de la mano de la ley del 22 de octubre de 1951 por la que se creaba la Junta de Energía Nuclear (actualmente conocida como CIEMAT), encomendándole el control y gestión del desarrollo de la tecnología. Más adelante, la Ley 15 de 1980 regula la creación y competencias del Centro de Seguridad Nuclear (CSN), asignándole ciertas tareas antes pertenecientes a la JEN. La reglamentación nuclear española incluye, además:

- Reglamento sobre instalaciones nucleares y radiactivas, aprobado por
Decreto 2869/1972 y revisado por RD 1836/1999 y que incluye normativa auxiliar promulgada entre ambas fechas. En él se modificó y adecuó la documentación requerida para la puesta en marcha de una central, así como se estableció el protocolo legal necesario para su clausura y desmantelamiento. Por otra parte, se asumieron directivas europeas de seguridad y protección radiológica para los trabajadores y se transfirió la competencia de actuación a la respectiva Autonomía de su emplazamiento. Reglamento nacional para el transporte de mercancías peligrosas por carretera (RD2115/1998), por ferrocarril (RD2225/1998), por vía marítima (RD145/1989) y por vía aérea. En ellos se establecía la normativa necesaria para cumplir con la directiva europea asociada, actualizada en el ADR-2007. Reglamento de cobertura de riesgos nucleares (D2177/1967) y la Señalización de la cobertura exigible en materia de responsabilidad civil (D2864/1968). Plan Básico de Emergencia Nuclear (OM del 14 de abril de 1989), dando lugar a los planes provinciales de actuación en lugares donde se procesen materiales radiactivos. Real Decreto 783/2001 por el que se disponen las normas relativas a la protección de los trabajadores y miembros del público contra los riesgos debidos al contacto con radionucleidos. Orden ECO/1449/2003 por la que, en concordancia con las recomendaciones de la OIEA, se regula la gestión de materiales radiactivos y se define legalmente el concepto de residuo nuclear.

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Real Decreto 208/2005 por el que se regula el uso de aparatos eléctricos y electrónicos así como la gestión sus residuos peligrosos en función de lo establecido en la directiva europea 2003/108/CE. Real Decreto 1349/2003 por el que se regulan las actividades de la Empresa Nacional de REsiduos radiactivos (ENRESA) y su financiación, incluyendo y modificando los RD 2967/1979, RD 1522/1984 y RD 1899/1984 sobre la creación de dicha empresa y las competencias que se le asignan, así como disposiciones generales sobre la gestión del ciclo del uranio combustible. Ley 24/2005 de reformas necesarias para el impulso de la productividad en diversos mercados, incluyendo legislación asociada al mercado energético. En particular, para el sector nuclear, incluye disposiciones adicionales en las que se regulan nuevas competencias de ENRESA. Instrucción IS-05/2003, por la que se definen los valores de exención para radionucleidos según el anexo del RD1836/1999 y la directiva 29/96/EURATOM. Orden ministerial EHA/408/2010 por la que se establecen los modelos de autoliquidación por el ingreso de las tasas establecidas en la Ley 54/1997.

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Además, existe un documento elaborado por ENRESA en el que se establece la planificación estratégica de la gestión de residuos radiactivos, así como las actividades a realizar para lograr una gestión lo más adecuada posible en base a un estudio económico-financiero. Dicho documento es revisado periódicamente (en la actualidad es de aplicación el 6º Plan General de Residuos Radiactivos, elaborado a petición del Ministerio de Industria, Turismo y Comercio, aprobado y revisado por el Consejo de Ministros, además de contar con el asesoramiento de la Comisión de Industria y de las Comunidades Autónomas afectadas. El documento, de profundo carácter descriptivo y fácil lectura, recoge los hitos logrados por la empresa en cuestión, así como las actividades a realizar en los próximos años hasta la siguiente revisión del PGRR. Probablemente, la actividad más reseñable de las recogidas sea la intención de implantar de un Almacén Temporal Centralizado para el combustible gastado y demás residuos de alta actividad producidos en el país, así como el desmantelamiento de aquellas centrales que cerrarán su ciclo de vida en los próximos años. Organismos y directivas europeas y mundiales. De la misma manera en la que hemos hablado y definido la existencia de organismos encargados de regular y gestionar la actividad nuclear en España (JENCIEMAT, CSN, ENRESA), tienen sus equivalentes a nivel europeo y mundial, siendo

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éstos los que establecen la mayoría de directivas a seguir por los organismos nacionales. La Comunidad de energía atómica o EURATOM, creado en 1958, se encarga de regular operaciones de gestión, transporte y seguridad de las centrales nucleares a él suscritas, así como de arbitrar entre países en conflictos o asuntos que conciernan a la tecnología nuclear, funcionando de modo muy similar a la CECA o la CEE en sus inicios. Su campo de actuación es definido por una serie de normas básicas establecidas por la Comisión Europea en diversas directivas. Una de las más importantes es la 1493/1993, por la que se regula el transporte de residuos peligrosos entre estados miembros, aunque también ha presentado propuestas de directivas europeas en relación a la gestión de residuos radiactivos. El Organismo Internacional de la Energía Atómica, creado por la ONU en 1956 y con sede en Viena, es el organismo más importante a nivel intergubernamental en esta materia. Financiado por los estados miembros, se encarga de promulgar recomendaciones y asesora a los países a la hora de tomar decisiones con respecto a asuntos relacionados con la tecnología nuclear. Otro organismo semiautónomo es la Agencia de Energía Nuclear (NEA), fundado en 1957 y dependiente de la OCDE. Se encarga de la promoción de la energía nuclear entre los estados miembros, dedicando especial atención a asuntos de seguridad atómica y gestión razonable de residuos. Por último, mencionar otras organizaciones que, a nivel mundial, se encargan de materias de relevante importancia en el ámbito que tratamos: Comisión Internacional de Protección Radiológica (IRCP), Asociación mundial de operadores nucleares (WANO) e Instituto de operaciones nucleares (INPO). A nivel nacional, además de las ya mencionadas, podemos encontrar: Foro Nuclear, Sociedad Nuclear Española (SNE), Sociedad Española de Protección Radiológica (SEPR) o la Sociedad Española de Medicina Nuclear.

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Previsión de futuro de la energía nuclear.
En este capítulo incluiremos aquellos campos en los que hoy en día la investigación se está realizando de forma más intensiva, incluyendo aspectos que podrían convertir a la energía nuclear en una alternativa más limpia y rentable de cara a un futuro no tan lejano. Reactores rápidos y otros avances en el campo de la generación nuclear por fisión: Pese a que ya en los años 50 se consiguió construir los primeros reactores nucleares rápidos 3, Clementine y EBR-I, no fue hasta el año 96 que se generalizó su aplicación comercial. El Superfenix o SPX se convirtió en aquel momento en el reactor rápido de mayor potencia jamás construido, pero fue clausurado por sus altos costes de gestión. Quizás la principal ventaja de este tipo de reactores pasa por ser la posibilidad de variar el combustible empleado en el interior de su vasija, pues no necesita uranio y funciona tanto con plutonio como con torio. Por tanto, además, este tipo de reactores pueden funcionar con una alimentación 100% procedente del reprocesado de combustible gastado o MOX. Otro tipo de reactores rápidos sobre los que se está actualmente trabajando en su mejora, especialmente, en la seguridad, son los reactores reproductores. Están diseñados para producir como residuos más material fisible del que utilizan como combustible. Países emergentes como India o China han apostado por esta tecnología de generación para las plantas desarrolladas para la siguiente década, mientras que los países europeos y americanos han ido cerrando sus reactores reproductores por razones que varían desde una gran producción de plutonio nuclear que vulnera el Tratado de No-Proliferación (el sistema SSTAR conseguiría acatar esas normas) a una gran necesidad de dióxido de uranio (80% del combustible consumido) que lo convierte en una opción económicamente no demasiado rentable. Por otra parte, también los reactores lentos o térmicos buscan un camino en el perfeccionamiento de su funcionamiento de cara al futuro. Se busca, por ejemplo, la
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A modo de recordatorio, se dice que un reactor nuclear es rápido cuando funciona con neutrones veloces, es decir, neutrones que no necesitan de un moderador.

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subcriticidad de las reacciones mediante un aporte externo de neutrones. Este tipo de reactores sería conocido como Sistemas asistidos por aceleradores (ADS) y se prevé que su instalación comience para el año 2016 en Bélgica. Almacenamiento de los residuos producidos: Se conserva, todavía, en España el problema de la gestión de residuos en niveles muy elevados. La solución por la que se optó en su día fue la de ampliar la capacidad de las piscinas de almacenamiento en las centrales a la espera de encontrar una salida a esos residuos con las investigaciones que, en ese momento, se producían. Así, el modelo de gestión y almacenaje en España es el de ATI, pero el camino que la industria nuclear quiere buscar desde hace bien poco es el del almacén temporal centralizado. Ya se ha descrito anteriormente su funcionamiento, por lo que no procede repetirlo, simplemente describir el panorama de gestión de residuos a corto plazo en nuestro país. Por otra parte, el problema de la eliminación definitiva de estos residuos no ha sido abordado en toda su dimensión por el momento. A falta de encontrar una solución más satisfactoria, se ha decidido construir un almacenamiento geológico profundo para los residuos de alta actividad y extenso (extensísimo, añadiría yo) período de semidesintegración. Como en el caso del ATC, ya se ha hablado anteriormente sobre este tipo de almacenamiento, queda sólo mencionar la perspectiva de futuro que esto depararía. Hoy por hoy, siendo un proyecto técnicamente abordable (sería similar a las obras realizadas para el túnel submarino del Canal de la Mancha), todavía no se ha sido capaz de lograr un emplazamiento seguro. Las propuestas más serias parecen venir de Gorleben (Alemania) y Forsmark (Suecia), además del ya mencionado Onkalo en Finlandia (ya en construcción y a la espera del necesario período de prueba), pero la toma de decisión todavía se encuentra en marcha y existen otros muchos proyectos paralelos a tomar en consideración por los organismos competentes.

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Ilustración 38: Proyecto de AGP en Onkalo (Finlandia).

Otra opción al margen de la comúnmente aceptada por la comunidad científica relacionada, es la del Hoyo Profundo para almacenar los desechos. De categoría similar a la anteriormente propuesta, se basa en hacer una prospección subterránea de unos 5 kilómetros de profundidad donde desechar la basura radiactiva, alejándola de las fuentes que podrían ser afectadas en caso de escape y sellando tanto por medios geológicos como cubriendo con agua el pozo.

Ilustración 39: Almacén de Hoyo Profundo.

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Otro tipo de propuestas estudiadas en la actualidad se incluyen a continuación:

- Desecho de residuos en una fosa abisal con poca actividad geológica:
Evitaría el contacto directo entre la fuente de radiactividad y la actividad humana, pero en caso de fuga accidental, el desastre sería terrible.

- Desecho en una isla alejada de cualquier asentamiento humano, modelo
que destaca por su facilidad de control y seguridad.

- Enterramiento en hielo. - Una propuesta rechazada por su poca practicidad económica pero que
podría ser tenida en cuenta en caso de extrema necesidad, sería el desecho espacial de aquellos residuos de más alta actividad, eliminando su potencial peligrosidad del medioambiente terrestre.

Así, el principal reto de futuro de la tecnología nuclear y todos aquellos que trabajan sobre ella sería, en primer lugar encontrar una ubicación estable y definitiva antes de que los sistemas de almacenamiento temporales colapsen o se vean totalmente desbordados. El plazo se va terminando y encontrar dicha ubicación se ha convertido en una obligación sobre la que sostener gran parte de las esperanzas de futuro de este modelo de generación energética, pues sin AGP, no existe posibilidad de crecimiento y expansión de la tecnología. Además, pese a que existe un consenso tácito por haber apostado por esta opción, no debe ser la única a tener en cuenta y no se debe olvidar avanzar en las otras dos en fase de investigación y desarrollo que se mencionarán a continuación. Por último, mencionar que también se investiga en el material de los contenedores repositorios de material radiactivo. Hasta ahora, los modelos empleados eran de acero u hormigón armado, pero se estudia emplear materiales más ligeros e igualmente efectivos como los composites (Ducrete), salmueras (Saltcrete), fango y lodos (Pondcrete) o roca sintéticamente creada (Synroc). Otros sistemas de reprocesado del combustible gastado: Ya se ha mencionado que, en la actualidad, el sistema imperante en el reprocesado de residuos radiactivos es el método PUREX pero que no es el único existente. También conocemos la poca rentabilidad del reprocesado y, de ahí, que no sea un sistema excesivamente utilizado a nivel industrial.

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UREX (URanium EXtraction): Modificación del proceso PUREX por la cual el plutonio y el neptunio no son extraídos gracias a la adición de ácido acetohidroxámico. TRUEX (TRansUranium EXtraction): Con la introducción de un segundo compuesto (CMPO), se logra extraer del residuos los metales transuránicos (Am, Cm). DIAMEX (DIAMide EXtraction): Proceso similar al TRUEX que evita la formación de residuos orgánicos. Se considera una tecnología lo suficientemente madura como para ser aplicada en una planta industrial. SANEX (Selective ActiNides EXtraction): En período de investigación actualmente, es un proceso que permite la retirada de los lantánidos a fin de permitir que los actínidos puedan ser aprovechados industrialmente. UNEX (UNiversal EXtraction): Basándose en la interacción del cesio y el francio con el óxido de polietileno que permite la extracción de los actínidos menores de los refinados de uranio que restan del reprocesado. Piroprocesado: Métodos no acuosos en fase de investigación que evitan la contaminación del agua moderadora separando de tal manera los actínidos ligeros que conduce a un combustible de difícil manejo de cara a poder extraer material radiactivo para la fabricación de armamento. La extracción de los actínidos, además, provoca que el período de semidesintegración de los residuos sea claramente inferior a la de cualquier otro método. Existen dos procesos en desarrollo para su aplicación: PYRO-A y PYRO-B.

Transmutación nuclear: En la Edad Media se confiaba en, mediante métodos de alquimia, ser capaces de transformar cualquier metal en oro según la teoría de los elementos que, en aquella época, permanecía vigente. Las teorías de Dalton y contemporáneos revolucionaron la ciencia química, pero el descubrimiento de las cadenas radiactivas trajo de nuevo a la luz la idea de poder gobernar el cambio de un elemento a otro. La principal aplicación de la transmutación en la actualidad, lejos de la simple codicia de lograr oro a partir de cualquier otro metal de menor valor4, se encuentra en el procesado de residuos
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Se incluye, a modo de curiosidad, un documento que explica cómo se logró dicha transmutación aunque los costes jamás compensarían el proceso: http://chemistry.about.com/cs/generalchemistry/a/aa050601a.htm

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radiactivos, en concreto en la transmutación de elementos transuránicos (actínidos) reduciendo la duración del período de semidesintegración a valores mucho más asumibles para un almacenamiento temporal menos conflictivo. La opción de la transmutación pasaría por introducir algún tipo de residuo como combustible en un reactor rápido o subcrítico, de manera que, no sólo se generaría energía, sino que se podría desechar todo el plutonio de grado armamentístico. Es posible, incluso, conseguir la cadena radiactiva en este tipo de reactores sin tener que introducir uranio en la mezcla, sólo plutonio, torio y otros productos de fisión de alta actividad. Así, la transmutación permitiría transformar elementos con períodos de semidesintegración de decenas de miles de años en otros elementos también con alta radiactividad y desintegración alfa, pero vidas medias mucho menores. Como se puede observar en la figura adjunta, esto se lograría por espalación de un átomo estable que produjera la emisión Ilustración 40: Reacción característica de fisión. neutrónica necesaria (sistemas ADS antes descritos).

Energía nuclear de fusión: Más allá de mejorar la gestión de residuos o encontrar una solución a su eliminación/almacenamiento, la gran esperanza de la tecnología nuclear pasa por la generación de ésta sin llegar a producir residuos, o mejor dicho, produciendo residuos que no sean peligrosos e, incluso, puedan ser subproductos con cierta utilidad. Ya se ha hablado durante este trabajo de las posibilidades que este tipo de generación ofrece y de una situación actual en la que, tras más de 60 años de investigación, todavía no se ha logrado encaminar un proyecto con visos de aplicación comercial. En Estados Unidos se ha optado por investigar empleando confinamiento magnético en el NIF (ya operativo), mientras que en Europa se optó en su día por el

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confinamiento inercial y el proyecto ITER (todavía en construcción y que pretende evolucionar de cara a una posible aplicación industrial en el DEMO). Otro tipo de reactores aparte de los rusos TOKAMAK y el americano magnético, NIF, son los Stellarator. Su investigación ha quedado un poco en segundo plano debido a la fuerte influencia del ITER (TOKAMAK), pero se trata de un reactor experimental de fusión por confinamiento magnético. España posee uno en el CIEMAT, el TJ-II sobre el que se está trabajando de cara al futuro.

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Conflictos relacionados con la energía nuclear.
Supongo que será por todos conocida la discrepancia existente a nivel mediático entre aquellos que se posicionan a favor y en contra de la generación de energía empleando la tecnología nuclear. Es por ello que, después de haber desgranado ligera y brevemente todo aquello que implica dicho modelo de generación, se ha decidido incluir en el trabajo todas aquellos argumentos que justifican, o intentan justificar, tan fuerte enfrentamiento entre partidarios y críticos con el sistema. Se ha acudido, por razones de facilidad en la obtención de la información, a documentos creados por aquellos críticos más beligerantes con la tecnología nuclear, no sin recordar previamente que no son los grupos ecologistas ni las razones que estos esgrimen los únicos miembros de la sociedad contrarios a la implantación de mayor número de centrales nucleares ni los únicos motivos aludidos, aunque es cierto que con sus acciones sí son los grupos que mayor impacto mediático contrario al modelo actual provocan. Aunque son muchas las organizaciones contrarias a la aplicación de la tecnología nuclear en la generación de energía eléctrica, destacaremos dos de ellas teniendo en cuenta que comparten gran cantidad de puntos en común con los planteados por el resto de sus similares (Tanquem las nuclears, Ecologistas en acción, etc…).

Greenpeace
La organización canadiense presenta un extenso documento en el que se explica su punto de vista y argumentos contrarios a una mayor generalización de la energía nuclear. Se ofrece como alternativa una regeneración total del modelo energético, pasando de lo que ellos nombran como modelo demanda (donde la capacidad de producción es excesiva y creciente por definición) al modelo oferta, donde evitando el despilfarro energético se opte por un modelo de consumo mínimo adaptado a las capacidades de producción. Dichas capacidades vendrían dadas por la generación de energía por medios totalmente renovables, de tal manera que serían más limitadas que las actuales, pero descentralizadas y más cercanas al consumidos, aparte de no provocar tanto impacto ambiental.

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Centrándose en el mensaje ofrecido por el documento, menciona una serie de puntos que Greenpeace considera que no son ciertos y que, normalmente, se emplean como argumentos a favor de la energía nuclear. Reproduciremos aquí un resumen del contenido del mencionado documento (de manera meramente informativa), titulado Quince mentiras del lobby nuclear: La energía nuclear no es segura: Se recuerda al hilo de este argumento todos los accidentes recientes sufridos por instalaciones nucleares y que han terminado con la emisión de material radiactivo al entorno (VandellósII/2004, Mihama-III/2004, Ascó-I/2007, Tricastin/2008) y se menciona como factor desencadenante de este hecho el envejecimiento de las centrales y los pocos escrúpulos de sus dueños a la hora de maximizar beneficios a costa de reducir los márgenes de seguridad, además de intrínseca peligrosidad propia de la tecnología. La energía nuclear es más conflictiva que la procedente de hidrocarburos: Es un potencial blanco terrorista y puede ayudar a desviar materiales necesarios para la fabricación de bombas sucias. La energía nuclear no es una energía limpia: Se hace mención a la peligrosidad de la radiactividad, tanto a corto alcance como haciendo mención a estudios que demuestran que aumenta el riesgo de causar leucemia en un radio de unos cinco kilómetros. Por otra parte, se habla de la gestión de residuos nucleares, cuyo modelo actual pasaría por ser almacenados durante miles de años, pero al que aún no se le ha encontrado una salida satisfactoria aplicable de manera general. La energía nuclear es el modelo de generación que menos empleo genera por unidad producida: Se hace hincapié en el hecho de que las energías renovables se encuentran en plena fase de desarrollo y son, hoy en día, el sector energético de mayor inserción laboral. La energía nuclear no es sólo muy cara, sino que (se cita un informe del MIT) no es competitiva: El coste de gestión de residuos nucleares, así como la fortísima inversión inicial y el fuerte control al que una central ha de ser sometida una central desde su creación hasta su desmantelamiento total, convierten su modelo de generación en económicamente discutible, al menos. Además, se demuestra que sólo ha sido capaz de sobrevivir en países donde ha recibido fuertes subsidios estatales, no es financiada ni por el Banco Mundial ni por demás entidades relacionadas y, por ejemplo, en EEUU hace más de 30 años que no se encarga un proyecto de reactor nuclear nuevo. La energía nuclear no ayuda al cambio climático: Considerando el ciclo de generación eléctrica de una nuclear, se explica que se genera mucho más CO2 por kWh de energía producido en la nuclear que en cualquier tipo

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de energía renovable. Esto es debido a la emisión de contaminantes tanto en el proceso de minería, como en la construcción, transporte, etc… La energía nuclear provoca un fuerte rechazo social en la población, por lo que su instalación generalizada, actualmente, sería demasiado conflictiva. La energía nuclear no es necesaria para sustituir a la proveniente de los hidrocarburos: Se hace mención a un informe, encargado por Greenpeace, del Instituto de Investigaciones Tecnológicas en el que se justifica la posibilidad de establecer un modelo energético 100% renovable en España según los consumos actuales. El uranio no es un combustible eterno y, según los datos de reservas probadas, no duraría más que 70 años más al ritmo de consumo actual. Por lo tanto, se considera que una apuesta por la energía nuclear sería postergar el problema actual unos cuantos años más. Aún así, se hace mención a las reservas conocidas y las existentes (mucho más amplias que estos 70 años), pero se dice que el coste de extracción sería demasiado caro como para siquiera tenerlas en cuenta. El renacimiento nuclear es un fracaso: Se menciona el caso del "buque insignia" de tal renacimiento, el reactor finés de Olkiluoto-III, que ha multiplicado por tres tanto el plazo de construcción como la inversión inicial prevista, necesitando fuertes ayudas públicas para intentar terminarlo. La implantación de la energía nuclear no es siquiera posible en países en vías de desarrollo: Su inversión inicial es tan alta que sólo se podría gestionar con inyección financiera externa, por lo que la deuda del país aumentaría. La energía nuclear no es sostenible: Pues ni cumple que sea económicamente rentable, socialmente equitativa y medioambientalmente aceptable, pues que provoca, o potencialmente puede provocar, daños irreversibles en su entorno. La energía nuclear no es eficiente, pues aporta el 15% de la electricidad global y sólo un 6% (incluyendo el calor como energía primaria) del consumo mundial. La energía nuclear no es la solución a la independencia frente al petróleo, sino que esto pasa por una adecuada ordenación territorial, incentivar el transporte público y razones más sociales que energéticas. La energía nuclear no es renovable: Se hace mención al hecho que ya se ha expuesto a lo largo de este trabajo, pese a que el reprocesado es un sistema aceptable a nivel técnico, su aplicación comercial no resulta demasiado rentable, siendo esto causa y efecto de la escasa expansión comercial de éste.

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WWF

La organización suiza para la conservación de la Naturaleza también menciona en su página web su activismo frente a la energía nuclear proponiendo razones por las que no consideran su aplicación la solución al problema energético actual: Es peligrosa y sus residuos son difíciles de procesar y eliminar. Si la reducción de emisiones es un tema meramente económico, definitivamente las centrales nucleares no son la solución por su elevado coste. Las reservas de uranio son escasas y emigrar del modelo actual a un modelo nuclear sólo retrasaría el afrontar el problema del cambio climático. Además, la construcción de centrales es un proceso demasiado largo y complicado para ser propuestas como resolución ante un problema urgente que se ha de encarar desde este mismo momento. La Comisión Europea aboga por cumplir el Protocolo de Kyoto sin recurrir a centrales nucleares, tal y como se está haciendo en Suecia o Alemania.

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Se puede observar que la argumentación de ambas comparte muchos puntos en común, así como con el resto de organizaciones ecologistas, pero este no es el único ámbito social que se muestra en contra, pues numerosos grupos y personas independientes han expresado en estos mismos términos o muy similares su postura contraria a la implantación de nuevas centrales y a que el modelo de gestión energética se encamine hacia la expansión de la energía nuclear. Así, tanto desde personas conocidas hasta a gran número de personas anónimas, expresan su desacuerdo ante dicha expansión, hecho muy favorecido por la posible repercusión que alcanzan las palabras con un medio abierto a todos como es internet. Es interesante, pues, leer argumentos favorables y contrarios a la tecnología en cuestión para hacerse uno mismo con una idea propia sobre el asunto, valorando verdades argumentadas antes que ciertas razones realmente falaces que se acostumbran a recibir, sean tanto a favor como en contra. Como ya se han expuesto argumentos suficientes a favor de la energía nuclear explicando simplemente tanto el sistema actual como las perspectivas de futuro de éste, se recomienda la lectura de algún documento en el que se analicen en mayor profundidad alguno de los argumentos contrarios antes mencionados u otros de similares características. Se incluye en la bibliografía un pequeño repertorio de los, hasta ahora, encontrados sin haber hecho mucho hincapié en su búsqueda.

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Conclusiones.
Me decidí por la realización del trabajo de la asignatura acerca de esta temática con un objetivo claro: encontrar suficiente base argumentativa con la que abordar un tema que, personalmente, siempre me ha atraído. Es cierto que partía de unos conceptos teóricos excesivamente básicos y de un inicial rechazo hacia la tecnología, pero buscaba argumentos que me convencieran no definitivamente, pero sí con algo más de profundidad. Y los he encontrado, de eso no tengo duda. Desde que afronté por primera vez la búsqueda de información no ha pasado un día sin que haya encontrado numerosos argumentos a favor y otros tantos en contra de su implantación y todo lo que ello conlleva. Es por eso que mi primera conclusión se encamina a algo bastante genérico pero que en este caso llega a posiciones extremas, pues hoy en día es de muy elevada dificultad encontrar información neutral sobre un tema, o al menos información que no esconda detrás unos intereses, rencores o luchas políticas. Es, por tanto en este tema, más importante que de costumbre, si es que eso es posible, andar con pies de plomo y saber leer entre líneas de cara a una rigurosidad cada vez más ausente. Por otra parte, la gran extensión de las discusiones favorables o contrarias que un encuentra a su paso o que en las que acaba viéndose envuelto, demuestra lo complejo del tema. No sólo porque parte de una base teórica árida y exigente a nivel de conocimiento, que también, sino porque se trata de uno de esos temas en los que encontrar el punto medio que satisfaga al mayor número de gente es harto complicado. De una manera más particular, centrándome en el propio trabajo, es cierto que el haber leído bastante documentación sobre el tema me ha abierto los ojos lo suficientemente como, para de principio, poder asumir el no ser tan contrario a la proliferación de las centrales nucleares y sus métodos. Simplemente, por pura generalización del término, ahora mismo me es imposible ser contrario a la energía nuclear de por sí, aunque quizás no me resulte agradable al idea de gestión de las actuales centrales de fisión. Así, uno no acierta a comprender demasiados de los argumentos empleados a favor de ella cuando existe uno tan claro en su contra: la gestión de residuos, a día de hoy, no dispone de una salida clara ni de una alternativa lo suficientemente rentable como para garantizar que el empleo de dicha energía es un medio sostenible de generación eléctrica. La principal razón que se escucha para justificar el uso, actualmente de la energía nuclear y obviar ese gran escollo pasa por ser de un

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antropocentrismo casi especista, utilizando frecuentemente una coletilla que reza lo siguiente “todas las actividades humanas generan residuos”. Es fácil recurrir esa argumentación diciendo que no todos los residuos son radiactivos, con lo que ello conlleva. Es todo esto lo que me lleva a pensar que el renacimiento nuclear no debiera ser tal, ni siquiera el propio nacimiento, pues la tecnología nuclear está todavía en una fase anterior y, aunque se ha aplicado comercialmente con bastante éxito, necesita todavía de grandes avances que la conviertan, ahora sí que sin duda alguna, en la alternativa de futuro a considerar. Estos avances pasan por mejorar el sistema de reprocesado hasta lograr que sea tan rentable económicamente como lo es a nivel energético, evolucionar en la creación de reactores reproductores rápidos sin dejar de lado la seguridad y encontrar una solución definitiva a esos residuos que, inevitablemente, se seguirían produciendo. No se puede olvidar tampoco el gran impulso social que recibiría la tecnología de, aún no cumpliéndose lo anterior, lograr un progreso significativo en las investigaciones de fusión nuclear que se realizarán en el ITER. El tema social abre una nueva vía de conclusión. Ya en 1964 en la fantástica película de Kubrick Dr. Strangelove or How I learned to stop worrying and love the bomb se hace una mención temática al hecho en sí que ahora nos ocupa. Y es que la reacción de la sociedad ante la energía nuclear es de claro y abierto temor, probablemente nacido de las grandes tragedias ocurridas a su alrededor (Chernobyl, Hiroshima y Nagasaki) o de las más pequeñas (caso del uranio empobrecido y la leucemia en Kosovo), además de la total incomprensión que el público en general tiene acerca de dicha tecnología. Se hace necesario, por lo tanto, un lavado de cara que ha de nacer de la industria, cuya sobrecarga de organismos parece no tener ninguna utilidad práctica y se reduce a una endogámica autocomplacencia que hace imposible la entrada de cualquier medio externo. Es necesario para implantar con seguridad la energía nuclear en nuestras vidas que la gente pueda comprender medianamente el funcionamiento de ésta y lo que su rechazo significa, aplicando eso que los alemanes llamaron Realpolitik y que viene a ser el realismo aplicado a la propia vida del individuo. Por último, nunca se debe olvidar que a pesar de conseguir los avances necesarios o el apoyo social suficiente, es conveniente ser conscientes de lo que hay entre manos, de todos los errores que se han cometido en busca de un mayor beneficio económico y de la potencial peligrosidad de la que la energía nuclear dispone. Ser conscientes de las propias limitaciones del ser humano, que ha sido incapaz de mantener más de un siglo de paz, sería un gran paso adelante para rechazar la idea de querer mantener la calma en torno a un depósito de residuos durante más de 200, por ejemplo.

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Tabla de ilustraciones.
Ilustración 1: Los físicos Otto Hahn y Lise Meitner. 4

Fuente
Ilustración 2: Albert Einstein 5

Fuente
Ilustración 3: El presidente de los EEUU, Dwight D. Eisenhower. 6

Fuente
Ilustración 4: Radiación alfa, beta, gamma y neutrónica frente a una hoja de papel, el cuerpo humano, aluminio, plomo y hormigón, respectivamente de arriba abajo y de izquierda a derecha. 9

Fuente: Manual de tecnología para periodistas (ver Bibliografía).
Ilustración 5: Rango de partículas alfa de 0.75 MeV en aire a 15ºC, 1 atm. 11

Fuente: Apuntes Tecnología Nuclear II (ver Bibliografía).
Ilustración 6: Reacción nuclear de fisión. 13

Fuente
Ilustración 7: Serie radiactiva del U-238 14

Fuente
Ilustración 8: Reacciones típicas de fisión. 15

Fuente
Ilustración 9: Fusión nuclear. 15

Fuente
Ilustración 10: Hohlraum del reactor americano NIF (cf. Perspectiva de futuro de la energía nuclear/Energía de fusión) 16

Fuente
Ilustración 11: Evolución de la generación de energía nuclear. 20

Fuente
Ilustración 12: Reactor PWR genérico. Ilustración 13: Reactor BWR genérico. Ilustración 14: Reactor GCR. Ilustración 15: Reactor HWR/CANDU. Ilustración 16: Reactor AGR. Ilustración 17: Reactor HTGR. Ilustración 18: Reactor pasivo AP600. Ilustración 19: Tipos de reactores reproductores rápidos (piscina y lazo). 21 21 22 23 24 25 26 28

Fuente: Wikipedia.
Ilustración 20: Proyecto de reactor EPR. 29

Fuente: Apuntes Tecnología Nuclear II (Ver Bibliografía).

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Ilustración 21: Esquema de un futuro reactor GFR. Ilustración 22: Reactor LFR. Ilustración 23: Reactor SFR. Ilustración 24: Reactor MSFR. Ilustración 25: Reactor SCWR. Ilustración 26: Reactor VHTR. Ilustración 27: Ciclo general del combustible de uranio.

30 30 31 31 32 32 36

Fuente: Wikipedia.
Ilustración 28: Gráfico de la gestión de residuos en ciclo cerrado/abierto. 37

Fuente
Ilustración 29: Gráfico de distribución de la producción de residuos radiactivos fuera de las centrales nucleares. 40

Fuente: Elaboración propia.
Ilustración 30: Protocolo de actuación en un almacén de residuos de media-baja actividad. Ilustración 31: Sistema de fluidos gaseosos en una CN. Ilustración 32: Sistema de fluidos líquidos en una CN. 42 43 44

Fuente: Apuntes Tecnología Nuclear II (Ver Bibliografía).
Ilustración 33: Decaimiento radiactivo a lo largo del tiempo de una serie nuclear. 47

Fuente: La gestión de los residuos de alta actividad en los países de la OCDE (cf. Bibliografía)
Ilustración 34: Residuo vitrificado. ¡Error! Marcador no definido.

Fuente
Ilustración 35: Reacción estándar de un dióxido de uranio. 49

Fuente
Ilustración 36: Piscinas de almacenamiento. 49 Ilustración 37: Contenedor de transporte de residuos sometido a pruebas de impacto. 50

Fuente
Ilustración 38: Proyecto de AGP en Onkalo (Finlandia). Ilustración 39: Almacén de Hoyo Profundo. Ilustración 40: Reacción característica de fisión. 62 62 65

Fuente: Wikipedia.

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Bibliografía.
Bibliografía básica.
Foro Nuclear. Manual de tecnología nuclear para periodistas. Ed. Foro de la Industria Nuclear Española, 2004, Madrid. Foro Nuclear. La gestión del combustible gastado de las centrales nucleares [*.pdf]. Disponible en World Wide Web: http://www.foronuclear.org/pdf/Gestion_combustible_gastado_centrales_nucleares.p df Enresa. Almacén Centralizado de residuos radiactivos de media y baja actividad. [*.pdf]. Disponible en WWW: http://www.enresa.es/files/multimedios/Dossier_y_Datos_Gestion_2009_de_El_Cabri l.pdf Enresa. Dossier de prensa sobre gestión de residuos radiactivos. [*.pdf]. Disponible en WWW: http://www.enresa.es/files/multimedios/DOSSIER_DE_ENRESA_Marzo_2009.pdf Enresa. El Almacén Temporal Centralizado. [*.pdf]. Disponible en WWW: http://www.enresa.es/files/multimedios/dossier_atc.pdf Reactores térmicos. [*.pdf]. Disponible en WWW: http://dspace.upv.es/xmlui/bitstream/handle/10251/5881/Cap-11.pdf?sequence=12 Gutiérrez, José E. El ciclo de combustible y el aprovechamiento de la energía residual del combustible irradiado. Ed. ENUSA. 2007. Echávarri, Luis E. La gestión de los residuos de alta actividad en los países de la OCDE. Mesa de diálogo sobre la evolución de la energía nuclear en España. Ministerio de Industria, Turismo y Comercio. Madrid, 2008. Sueiro Domínguez, José A. Apuntes de la asignatura de Tecnología Eléctrica de ETSEI de la Universidade de Vigo. Mínguez, Emilio. Apuntes de la asignatura de Tecnología Nuclear II de la ETSII de la Universidad Politécnica de Madrid. Apuntes de la asignatura de Física Nuclear II de la ETSII de la Universidad Politécnica de Madrid.

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Páginas web consultadas.
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www.enresa.es www.foronuclear.org http://www.exordio.com/ http://www.world-nuclear.org/info/inf29.htm www.wwf.es www.greenpeace.com/espana http://www.cite-sciences.fr http://www.mityc.es/energia/nuclear/Residuos http://www.csn.es http://www.posiva.fi/en/research_development/onkalo http://spectrum.ieee.org/energy/nuclear/finlands-nuclear-waste-solution/0 Variados artículos en wikipedia.org, tanto en su versión en inglés como en castellano.

Normativa consultada.
6º Plan General de Residuos Radiactivos. Propuesta de DIRECTIVA (Euratom) DEL CONSEJO relativa a la gestión del combustible nuclear gastado y los residuos radiactivos. Tabla 2.2.7.7.2.1 del ADR 2007. Instrucción IS-05 del 26 de febrero. Ley 24-2005 del 18 de noviembre. Orden ECO/1449/2003. Orden EHA/408/2010. RD 208/2005. RD 783/2001. RD 1349/2003. RD 1836/1999. Reglamento EURATOM 1493/1993.

Artículos de cierto interés y dónde encontrarlos.
Sobre la búsqueda de un repositorio definitivo en Alemania (inglés). Aquí. Sobre El mito del MOX: peligros y riesgos de su uso. Aquí. Sobre las inexactitudes de los datos ofrecidos. Aquí. Sobre los peligros del ATC. Aquí.

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Sobre el debate nuclear sí o no. Aquí. Sobre los peligros de los reactores nucleares. Aquí. Sobre las previsiones de la producción eléctrica para 2030. Aquí. Sobre la instalación de un AGP en Argentina (estudio). Aquí. Sobre la supuesta verdadera función de Chernobyl. Aquí. Todo tipo de publicaciones relacionadas con el tema. Aquí. Sobre la transmutación (report en inglés). Aquí. Sobre la necesidad de un reactor reproductor. Aquí.

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