Está en la página 1de 103
1
1
1
1
1
1
1
1
1
1

“Transeúntes del olvido” , por Jens Peter Jensen Silva (Velpister)

©2010 Velpister

Prólogo por Vicente Muñoz Álvarez Epílogo por Alfonso Xen Rabanal

Todos los derechos reservados. Editado digitalmente por Groenl andia con permiso del autor.

Directora: Ana Patric ia Moya Rodríguez Diseño: Luisa Fernández (Portada y Contraportada) \ Velpister (ilustraciones del interi or) \ Ana Patricia Moya

Depósito legal: CO 715-2010

Córdoba, 2010

2

M M U U S S I I C C O O P P L LV Velpister e l p i s t e r que adorna una de las paredes del salón de mi casa. To do comenzó hace algunos meses por una generosa proposición de intercam bio: un cuadro suyo a cambio de algún libro mío. Inmediatamente dije que sí (conocía su obra a través de su blog y me entusiasmó la propuesta) y le envié algunos de mis últimos títulos, recibiendo pocos días después no uno, sino dos maravillosos cuadros cuidadosamente embalados. De todo ello di cuenta entonces en una entrada en mi blog: D De e c cuadros u a d r o s i intercambios n t e r c a m b i o s y y a amigos m i g o s o o E El l f fabuloso a b u l o s o m mundo u n d o d de e P Peter. e t e r . Y a su vez él de la lectura de mis libros en otra del suyo: Pura Vida: Leyendo P u r a V i d a : L e y e n d o V i c e n t e M u ñ o z Á l v a r e z a Vicente Muñoz Álvarez a . . Pero el asunto no terminó ahí. Sentado frente a Cola para genocidio en el sofá, leyendo o en soñando o videando viejas películas al atardecer, mi cabeza no dejaba subconscientemente de buscarle al cuadro palabras, como qu eriendo ponerle subtítulos, y casi mecánicamente escribí para él un poema titulado del mismo modo: C o l a Cola p a r a g e n o c i d i o para genocidio . . Como nueva entidad, ya autónoma e independiente, cuadro y poema comenzaron a rular por la red, generando a su vez otras entradas y comentarios, hasta que algún tiem po después Velpister volvió a sorprenderme con el siguiente correo: Hola Vicente: He montado un videopoema con tu poesía e imágenes del cuadro y una pieza que compuse hace tiempo para la serie de Cola para genocidio. U S I C O P L A S T I D R A M A . . llamarlo M MUSICOPLASTIDRAMA Al resultante me gusta 3 " id="pdf-obj-2-2" src="pdf-obj-2-2.jpg">
  • MM UU SS II CC OO PP LL AA SS TT II DD RR AA MM AA

Lo que nuestras creaciones y obras pueden dar de sí (el rumbo que puedan

tomar y el destino que puedan tener), es algo azaroso e imprevisible, que no

termina nunca de depararnos agradables sorpresas. Buen ejemplo de ello es

la historia de Cola para genocidio , el cuadro de VVelpister e l p i s t e r que adorna una de

las paredes del salón de mi casa. To do comenzó hace algunos meses por

una generosa proposición de intercam bio: un cuadro suyo a cambio de

algún libro mío. Inmediatamente dije que sí (conocía su obra a través de su

blog y me entusiasmó la propuesta) y le envié algunos de mis últimos títulos,

recibiendo pocos días después no uno, sino dos maravillosos cuadros

cuidadosamente embalados. De todo ello di cuenta entonces en una entrada

Y a su vez él de la lectura de mis libros en otra del suyo:

a

..

Pero el asunto no terminó ahí. Sentado frente a

Cola para genocidio en el sofá, leyendo o en soñando o videando viejas

películas al atardecer, mi cabeza no dejaba subconscientemente de

buscarle al cuadro palabras, como qu eriendo ponerle subtítulos, y casi

mecánicamente escribí para él un poema titulado del mismo modo:

..

Como nueva entidad, ya autónoma e independiente, cuadro

y poema comenzaron a rular por la red, generando a su vez otras entradas y

comentarios, hasta que algún tiem po después Velpister volvió a

sorprenderme con el siguiente correo:

Hola Vicente:

He montado un videopoema con tu poesía e imágenes del cuadro y una pieza que

compuse hace tiempo para la serie de Cola para genocidio.

Al resultante me gusta

Y así nació otra nueva criatura, ente o videocreación compartida, con una

banda sonora - Vals para muertos - que recuerda al mejor cine

expresionista alemán y unos primeros planos del cuadro subtitulados con

versos que se quedan gr abados a fuego para siempre en la retina.

TT RR AA NN SS EE ÚÚ NN TT EE SS DD EE LL OO LL VV II DD OO

Aunque ése tampoco era el final de la historia. Más bien era sólo el

principio, y lo he utilizado para intr oducir este poemario de Velpister,

Transeúntes del olvido , como carta de presentación y aval de su versatilidad

creativa: músico, pintor, narrador y poeta, además de videocreador,

blogger, escenógrafo y artista relacional. Siempre he admirado a este tipo

de creador total, capaz de cambiar a voluntad y según su estado de ánimo

de campo y estilo, competente en diversos terrenos y ámbitos. Y no tengo

ninguna duda de que Peter (Velpister) es uno de ellos. La literaria, sin

embargo, ha sido la última de las facetas suyas que he conocido,

básicamente por su blog y por las cola boraciones que en los últimos meses

me ha ido enviando para HHankover. a n k o v e r . Y ahora, siguiendo la telaraña y el

juego, me veo escribiendo esta introducción a su primer poemario,

Transeúntes del olvido , un libro impactante y durísimo, tremendo y

demoledor, que no olvidaréis fácilmente . Poesía autobiográfica y narrativa,

o realista y crítica, son los primeros adjetivos que me vienen a la cabeza

tras su lectura. Pero también, inmediatamente después, traumática, visceral

y catártica, en cuanto que parte de un trauma o experiencia amarga

(escatológica incluso) y pretende, median te su exteriorización, reconciliar al

poeta (y de rebote también al lector) con el entorno y el mundo. En el cine ,

poema que abre el libro, ejemplifica a la perfección todo lo dicho: una

infancia traumática, un entorno hostil y una experiencia humillante, grabada

en la memoria del autor como una cicatriz, a modo de presentación del

poemario. Y Carcajadas enfermas a continuación

...

Y declaraciones de

principios tan contundentes como Nada, Malo Blues, No vaya a ser, De lo

doméstico, Saga ...

verdaderos puñetazos al corazón del Sistema . Así se

suceden uno tras otro los poemas, noqueándonos, descolocándonos por

dentro y dejándonos un sabor amargo en la boca, pero también

deslumbrándonos por su intensidad y certeza y haciéndonos partícipes y

cómplices de su propuesta.

UU NN AA TT EE MM PP OO RR AA DD AA EE NN EE LL II NN FF II EE RR NN OO

Esa es la sensación que uno tiene al terminar de leer este libro: haber

viajado al infierno de la mano de Peter.

El infierno de la incomunicación y

el odio, de la solead y el miedo, de la mentira y de la hipocresía, de la

frustración y el paro, del desamor y el tedio

...

El in fierno,

en

suma, de la

sociedad ( de bienestar , dicen algunos) en que vivi mos. Aunque, no obstante

y pese a todo, pese a los malos tragos y los sueños rotos, y lejos de

victimismos o lamentaciones,

ahí

sigue

el

poeta:

denunciando

lo

que

ha

visto y sufrido y dejando rastros ( Cuando tu hijo te diga papá, papaíto, / ¿a que los reyes sólo les traen regalos a los niños buenos? / No le mientas, / no, / no lo hagas. / Dile la verdad: / no nene, / sólo les traen regalos a los

niños ricos ), previniendo y mostrando a l os demás el camino, extrayendo

del trauma belleza y del dolor poesía, a mi juicio buena, muy buena poesía.

Os toca ahora a vosotros disfrutarla y sufrirla, como acabo de hacer yo,

para sacar después conclusiones

Será una estremecedora e inolvidable experiencia.

principios tan contundentes como Nada, Malo Blues, No vaya a ser, De lo doméstico, Saga ...
principios tan contundentes como Nada, Malo Blues, No vaya a ser, De lo doméstico, Saga ...

A Susana, a quien odio y amo por igual.

A Vicente Muñoz por su confianza, a Xen Rabanal por su vehemencia y a mí mismo por no ha ber caído derrotado.

PEOPLE

Hay ciertos detalles De los cuerdos

Que me inspiran Aversión:

Su mirada daltónica Y oblicua

Sus parcos proyectos

Su transfiguración

Y conformismo.

Vicente Muñoz Álvarez

8
8
9
9
9

EE NN EE LL CC II NN EE

Te levantas. Te miras en el espejo. Ves tu cara. Te acuerdas de una tarde de verano. No recuer das la película. Los gritos e insultos hacían imposi ble escuchar los di álogos. Los ojos clavados en la pantalla. Risotadas. La bizquera provocaba una imagen que exaltaba a los niños salvajes que se encontraban a tu alrededor. Insultos bestiales. Carc ajadas. Te acuerdas de los escupitajos, de los objetos que vo laban por los aires, latas de Fanta vacías, cacahuetes…

¡Monstruo, feo, birollo hostia, me cago en la puta, qué feo es!

Risas, carcajadas enfermas. Recuerdas el calor. El frío del sudor. Procurabas de todos modos no perder detalle de la pe lícula. Pero no consigues recordar el título. Recuerdas aquella tarde. La oscuridad de la sala hacía que la luz de la pantalla reflejase con mayor crudeza la deformación y la fealdad. Poco a poco se iba calmando la multitud exaltada. Silencio. Pero a veces alguien repetía:

¡Feo, hostia!, y todos de nuevo volvían dura nte otros interm inables minutos a gritar y a reírse. Lo recuerdas, fue una tarde agobiante. Recuerdas aquella tarde en concre to. No recuerdas la película. Hoy, mirándote al espejo lo recuerdas con claridad. Ve s tu cara, tu cara fea, horrible, pero no deforme.

Recuerdas las risotadas. Tus risotadas. Insultabas y lanzabas latas vacías y escupitajos y te reías salvajemente, con carcajadas enfermas. No sabes por qué hoy te acordaste.

11

CC AA RR CC AA JJ AA DD AA SS EE NN FF EE RR MM AA SS

No sé si sabré manejar esta barca. Me parece que siempre fui a la deriva. Estoy tan solo.

Llevo tanto tiempo solo que tus abrazos ya no me reconfortan. Tengo tanta sed.

Llevo tanto tiempo sediento que ya no puedo tragar. Soy tan mayor.

Llevo tanto tiempo siendo mayor que ya casi soy un viejo, con la deriva a mis espaldas.

Un faro, a lo lejos. Siempre lo vi.

No sé. No sé si alguna vez quise llegar hasta él.

Cerraré los ojos.

No.

Aquí no hay paz ni alegría. No hay calor ni una sonrisa. Aquí sólo hay dolor y carcajadas enfermas.

NN AA DD AA

Estaba en la cola del supermercado. Llegó mi tu rno para pagar y me dí

cuenta de que no llevaba la cartera. - ¡Ay! - le dije a la hermosa cajera. - Espera que me he ol vidado la billetera en el coche. Ve pasando las cosas que lo tengo ahí mismo.

Cuando salí fui a po r el coche, pero cuando me iba acercando me dí cuenta de que no tenía, me dí cuenta tamb ién de que tampoco tenía cartera, de que no tenía con qué pagar, me dí cu enta entonces de que tampoco tenía casa, de que no tenía nada, de que por vivi r, no vivía ni en la calle. Y poco a poco, casi sin asombro, me fui dando cuenta de que yo no era yo, ni tan

siquiera era y fui desapareciendo. Hasta hoy. No soy nada, no soy nadie, no tengo apellidos ni enemigos. No se está mal así, aunque echo de meno s algunas cosas. Dada mi situación lo que más añoro es un simple abrazo.

No es tema de chismorreo pero, de todos mis hermanos, si a mi madre le dijeran que un hijo ha muerto, desearía que fuese yo.

FF AA MM II LL II AA FF EE LL II ZZ EE NN 22 55 PP AA LL AA BB RR AA SS

He sido malo malo muy malo. me han echado de la ciudad donde vivía por ser malo malo muy malo malo me han echado y ahora no tengo a donde ir porque he sido malo malo muy malo. ¿Qué? ¿Cómo? ¿Qué? Ah, sí, pues se llamaba la ciudad Hija Puta. La más puta de todas las ciudades, la madre más puta de todas las ciudades putas. La ciudad Hija Puta. Ay, espera que no puedo hablar. Ahora, ya tragué el whisky de cuatro euros la botella que me quemaba. Cuidado, aprovecha esa gota que queda, de óleo, y también la de whisky. He sido malo malo muy malo.

MM AA LL OO BB LL UU EE SS

(dedicado a mi antiguo taller del que fui echado)

MM II MM EE MM BB RR AA NN AA AA DD OO RR AA DD AA

Estábamos en aquel bar mugriento. A mí me gustaba, me gu staba el vino malo, el mareo que me provocaba. Pensaba que a ti también.

Estábamos allí. Tú, y después, mucho después, estaba yo.

Pequeño.

Nervioso.

Te contemplaba, te adoraba, te deseaba, te extrañaba. Me sonreías, no sabías muy bien qué querías. Yo te amaba. Siempre habías sido virgen de membrana, pero a mí ya no me importaba, de verdad,

ya no me importaba. Si hubieses querido que sólo te metiese los dedos, lo hubiese hecho hasta la muerte, pero ya no querías ni siquiera eso. Meses atrás te hacía reír a cada paso. Me adorabas.

Virgen de membrana.

Teníamos que trabajarnos furtivamente en las esquinas, a veces encontrábamos un lugar mejor, algo más cómodo, pero ig ual de clandestino. Me encantaba besarte las tetas, tus pechos enormes y voluptuosos y turg entes y perfectos y suaves y míos, míos, sólo míos,

virgen de membrana,

mi adorada.

No estaba ocurrente, estabas tú, y a un lado estaba yo, aquel que en otras ocasiones te dominó casi por completo,

excepto por lo de tu memb ranita de los cojones, que ahora estaba dispuesto a proteger y a comprender. Pero no, sólo era un encuen tro de amigos, de putos amigos de los huevos, y uno de ellos empalmad o hasta el cuello.

Me levanté,

estaba haciendo todo lo posible por parecer duro e impertérrito, fui al servicio. Me metí dentro de ese lavabo infecto, pestilente y oscuro, había restos de caca en las paredes. Alguien, después de limpiarse el culo con los dedos se los restregó por la baldosa…

“Lola puta”

Rompí a llorar. Sí, es cierto, lloré de amor, de rabia, de ce los, de impotencia, de amor. De amor. Intenté mear, me costó. Tení a una erección de caballo. Mientras lloraba imploraba, deseaba, esperaba que volvieses conmigo. Estaba dispuesto a lo que fuera,

a dejarlo todo. Dejaría, sí, dejaría lo que más amaba, dejaría el piano. Era un pianista con futuro, becas, altas calificaciones, posi bles premios, estudios en los EE.UU . Renunciaría a todo por aquella virgen de membrana. Me repuse. Fue una ráfaga lacrimosa. Respiré los vapores inmundos, tosí, hi ce muecas para relajar el gesto.

Salí del wáter, seguía sentada, era una diosa voluptuosa, estaba hecha para ser amada, en aquel instante, en aquel tugurio repugnante, lleno de moscas muertas, con las paredes desconchadas y sucias, con los lavabos inun dados de mierda. Me sonrió y se iluminó todo. Yo seguía en sombra. Caminé hacia ella,

encogido, pequeño, con los ojos rojos, compungido, desvalido, aburrido, abandonado.

Dejé el piano. Jamás volví a tocarla.

Cuando me muera hijo mío, mi hijo querido, quién, ¿eh? ¿quién te dará lo que yo te doy? ¿Eh, cariño? ¿Quién te dará, por ejemplo, estas pastillitas de color azul para que puedas dormir? ¿Eh, cabrón?

Cuando tú te mueras, mamá, mamaíta, nunca, nunca más necesitaré pastillitas para dormir. Por ejemplo.

FF AA MM II LL II AA FF EE LL II ZZ

Cuidado. Que no se te escape como si fuera un arrebato infantil.

No vaya a ser.

No pidas nada a Dios. No vaya a ser que exista el hijo puta. y te lo quite todo.

Mira Haití, allí donde le rezan. Le rezan tanto que algunos obispos opinan que aquí estamos peor.

NN OO VV AA YY AA AA SS EE RR

LL OO SS CC EE RR DD OO SS ,, NN UU EE SS TT RR OO SS AA MM II GG OO SS

Un olor nauseabundo. Debe ser la desesperación, la depresión, la miseria. Espero que no lo noten. Es tan fuerte que me aturde. Adelanto a un camión que transporta cerdos. Ah, bueno.

Pero nada cambia.

Ese se parece a un viejo amigo. Se parece en todo. Se los llevan apretados. Nos los comeremos a todos.

MM II MM II CC RR OO OO NN DD AA SS

Tengo un microondas viejo y malo. Calienta poco y por zonas. Antes de entrar en su casa, que ya no es la mía, la de mis padres, estoy como si hubiese estado cociéndome en el microondas triste y viejo de la pequeña cocina de mi casa escasa. Allí llego algo caliente, depende de por qué parte. Ellos tienen un gran microondas, muy potente, en su casa enorme y llena de cucarachas rubias. Como sus hijos. Rubios. (Rubitos de pequeños). Todo se puede quemar en su interior. Así me voy de allí, estropeado, quemado.

DD EE LL OO DD OO MM ÉÉ SS TT II CC OO

Hay mañanas especialmente frías, demasiadas últimamente piensas.

Procuráis permanecer silenciosos en diferentes puntos de vuestra casa escasa para no encontraros.

Os cruzáis cuando no hay más remedio en total silencio,

sin miraros a los ojos.

Ninguno sabe el moti vo del enfado, de vuestro enorme mal humor, de vuestras miradas esquivas repletas de odio, de hastío. De silencio.

Después de realizar cada un o sus tareas domésticas aparecéis en el salón, os sentáis en el sofá viejo y sucio sin hablar. Silencio.

Os reconciliáis con un polvo, como siempre.

Folláis sin miraros a la cara. Ella se corre la primera, casi en silencio. Antes le pedías que gritase:

¡Grita zorra, grita más! Y tú empujabas salvajemen te su frágil cuerpo. Ahora no.

Siempre sabes cuando se va a correr y apuras el paso. Termináis con el trámite ey aculando en su barriga, también en silencio, cada vez más silencioso.

Os incorporáis inmediatamente,

cada uno en una es quina del sofá. Os miráis algo más a los ojos.

No te preocupes. Dijo él. En cuanto encuentre trabajo me voy.

De acuerdo.

Dijo ella.

MM II VV II DD AA EE NN EE LL II NN FF II EE RR NN OO

Uno confía siempre en que llegará el día. Todo saldrá bien, todo acaba saliendo medianamente bien. Aquí seguimos, ¿no? No nos ha partido un rayo, ni mi madre ha vuelto a casa convertida en una puta y cubierta de excrementos, tampoco he resultado ser un perro. Y todo a pesar de lo que yo pueda pensar. Aquí abajo vivimos bien dentro de lo que cabe. Otros están peor.

Su padre sufrió para alimentarlo. Creció raquítico, devorado por el hambre y la enfermedad. Se convirtió en un desconocido, un don nadie, padeció miserias, no tuvo paz, fue maltratado.

Tuvo un hijo, sufrió para a limentarlo. Creció raquítico y devorado por el hambre, padeció miserias. No tuvo paz.

Tuvo un hijo.

SS AA GG AA

LL LL UU EE VV EE

No deja de llover. Odio la lluvia, siento que todo se pega. Se pegan los recuerdos, el sudor, el dolor, el cansancio, el hastío.

No encuentro atractivo en un ciel o gris, oscurece la existencia, le da ese tono desagradable. Mis zapatos ya no consiguen achi car más agua por sus agujeros,

y entonces, así, como suele se r todo, aparece una imagen, no muy luminosa. Hay un niño mirando por la ventana.

Es un día como el de ho y, de lluvia, triste. O no, no triste, es otra cosa. Desolador.

Abre la ventana, en su cara ta mbién hay aguacero s y nubarrones. Pero, es que es tan pequeño. Ha abierto la ventana y el aire choca contra su cara mojada.

Se encarama ágil sobre el alféiz ar, fue un movimi ento felino. Abre la puerta su madre. No lo encontró en la habitación.

SS II MM PP LL II FF II CC AA CC II ÓÓ NN DD EE VV EE NN UU SS

Suave, suave, susurraba Olivia mientras chasqueaba los dedos mirando a la nada. A un lado se encontraba Popeye, que se estaba metiendo una lata de hierba.

ENTRE LA MIERDA UNA FLOR

Entre toda la mierda que me rodea, la que tengo dentro, la que se desarrolla y crece y se alimenta y me devora, la que será. Entre todo el caos y la porquería, las inmundicias, la suciedad y la falt a de expect ativas. Entre todo eso, aún se me ocurren cosas hermosas. Muchísimas.

Mi lado de la cama

está sucísimo,

apestoso y mohoso.

El tuyo,

sin embargo,

está limpio,

muy limpio

y seco

y frío

y vacío.

MI LADO TRISTE

FF EE LL II CC EE SS CC HH II SS MM AA SS

Ahora que estamos en estas fiestas tan en trañables, tan riquiñas y adorables, ahora que pasamos todos po r aquí, aunque no queramos , aunque no podamos, ahora vamos a dejar de contar mentiras. No mientas, no te mientas. No lo hagas en esta ocasión. Te mientes siempre:

las fiestas no te gustan, no vas a dejar de fumar, como mucho cambiarás de marca, no dejarás de beber whisky malo, no serás mejor persona, no serás feliz como no lo has sido nunca, no te tocará, no te ha tocado, la lotería. No te gustará jamás tu trabajo, seguirás detestando a tus compañ eros que no te entienden, no dejarás de intentar explic arte, no podrás evitarlo, no te gustan las re uniones familiares, los chistes de siempre, la pesadez de estómago, la borrachera fu era de lugar, los chismes, los malos recuerdos, las discusiones, la falta de cariño, la innecesaria pregunta de por qué todo s los años lo mism o, para qué.

Los reproches. Cuando tu hijo te diga papá, papaíto, ¿a que los reyes sólo les traen regalos a los niños buenos? No le mientas, no, no lo hagas. Dile la verdad:

no, nene, sólo les traen regalos a los niños ricos. Que vaya aprendiendo, de esta manera comprend erá porqué los reyes pasan por el chino antes de de jar los regalos en su casa y no por el Corte Inglés. Todo esto lo pensarás, seguramente, mientras te tragas una bo tella de tinto venenoso que venía en la cesta de navidad de tu empresa, la única diferencia con el que bebes a diario es que este viene en vidrio, y lo bebes no con mayor placer, pero con la mi sma avidez. La cesta miserable de tu miserable empresa que no dudaría

un segundo en mandarte al paro, que te recuerda, sin embargo, que es Navidad, que te da un sueldo misera ble y hace que tu vida, un año más, sea también un poquito más miserable.

MM OO RR BB OO PP OO LL ÍÍ TT II CC AA SS MM OO RR BB OO YY OO NN AA NN OO SS

Morbo, morbo y onanismo es lo que me producen algu nas mujeres de la derecha. De la derecha española, que es tan peculiar, tan rancia, tan de toda la vida de Dios. Políticas y, especialmente, periodistas. Tienen esa cara tan limpia, tan dignas, tan bien peinadas, tan bien vestidas, de punta en blanco, tan aromáticas, tan virginales, sensuales, tan bien conservadas, conocedoras de cual es su sitio de mujer, de su argumentario,

tan reaccionarias, su saber hacer, su resignación ante la adversidad masculina. Sí, es cierto, es una de mis fantasías.

Una felación por una mujer de la derecha española. La fantasía puede ser aún más atrevida:

me puedo imaginar un a mamada en un trío con dos derechonas. Mientras me la churrepete an cantaré en éxtasis:

¡¡¡Ah!!! ¡¡Qué rico!! Chupad,

¡CHUPAD!

Chupad al obrero,

al artista,

al rojo,

¡¡AL POBRE!!

¡¡Ah!! ¡¡Qué rico!! Y mientras me fu maré un canutillo. Estoy en éxtasis, no veo, mis ojos en blanco. El resto del hachís se lo venderé,

a la salida del cole (del Opus), a vuestros hijos.

¡¡¡HORROR!!

¡Haré que se conviertan en artistas,

en intelectuales de izquierdas!

Gallinero

(óleo sobre tabla)

40

41
41
41
41

¿¿ CC LL II CC ?? (( aa uu tt oo rr rr ee tt rr aa tt oo ))

Estaba sentado en una silla, al sol enfermo de un medi odía de finale s de Febrero. Tomaba un té con leche. Desde que dejé de fuma r tomo té con leche y tengo los dientes mas sucios que cuando fumaba frenéticamente. Tomo té al calor del mediodía, tomo el aire y también tomo una pastilla para el dolor de cabeza. (Tengo una ligera resaca). Oí un clic , o más bien un clac , o quien sabe, creo que llevaba “r”. Sería un clarc. (Igualito que Brick en “La gata sobre el tejado de Zinc”).

Escuché de nuevo ese clic que ya conocía y de nuevo comprendí.

Jamás, pedazo de mierda, nunca. No serás feliz.

(Quizás).

Quizás algún minuto,

un instante, algún momento que me llene los ojos de lágrimas, pero por lo demás, la felicidad está destin ada a los triunfadores, los que tienen pelo,

ropa variada

que adem ás les sienta bien,

una bodeguita, qué sé yo, esas cosas que te hacen comprender lo feliz que eres y te hacen hablar de manera paternalista, mostrando la importancia de la propiedad, de la familia, de la in tegración social, de la s buenas costumbres y todas esas cosas maravill osas y trascendentales que están destinadas a unos cuantos elegidos.

Pero, esos momentos de alegría.

(Ah, sííííííííí).

Recuerdo algunos. Recuerdo una tarde muy calurosa de verano, el olor de un canuto,

serían las nueve y media de la tarde, una clara helada, recuerdo el olor del costo, era muy malo, petrolero, tenía plástico mezclado. Acabábamos acostumbrándonos y hoy lo echo de menos, echo de menos aquel olor nauseabundo.

(Recuerdo cuando escuché por prim era vez a los Dire Straits).

Recuerdo aquella vez que volví del conservatorio con una obra nueva para estudiar. Una obra nueva era para mí un deseo cumplido, para mis compañeros er a una nueva tortura. Recuerdo que era un pr eludio de Bach, me puse a llorar de plac er al segundo compás.

(Stendhal hubiese vomit ado, pero yo lloré).

Recuerdo a alguna chica. Sí. A alguna sí. A más de una. A casi todas. A todas.

(¡Oh! Qué desgraciado me siento).

De alguna de ellas me enamoré perdidamente. Era tan torpe, tan estúpido , tan mudo, tan inútil. A menudo recordándolo me masturbo con rabia.

Podría correr como Edgar (Allan ) hacia ellas de una en una, llorando pusilánime a pedirles que vu elvan conmigo,

por qué me abandonasteis, me dejasteis y ahora estoy aquí, solo, con las manos manchadas por mi imaginación solitaria. ¡SIJ!

(Recuerdo la furia de mi adolescencia).

Recuerdo una interpretación de Chopin, un cuadro terminado, una conversación, un pitillo, un bocadillo de queso, un paseo, un polvo, una canción, una actuación, una carcajada… Tal vez la felicidad sea cu estión de los recuerdos. De algunos. De todos. Yo escuché ese clic que me hizo comprender que jamás sería feliz y aún así, no dejo de recordar.

Es evidente que no te oye. ¿Verdad? Preguntas. Ella asiente. Sí, sí, ya, ya, seguís con vuestra charla inútil. No oyes lo que te dice, pero también confirmas. Cuando estáis afuera nunca os ponéis de acuerdo en vuestras conversaciones. Peleáis a menudo, así que vais a otro sitio para asentir a lo que os decís. Allí os sonreís con ternura, os besáis de vez en cuando, os reís de vuestr as ocurrencias,

AA MM OO RR SS OO RR DD OO

bebéis y continuáis profundizando en vuestra relación perfecta. De nuevo en la calle camináis agarrados, en silencio, hasta el siguiente tugurio.

Idiota,

palurdo.

Ese es imbécil.

Loco.

Mira que cerdo.

Hubo que sufrirlo de por vida.

No se sabe si lo escuchabas.

El silencio,

cuando entrabas en algún lugar.

Tu presencia.

Dabas miedo.

Estúpido.

Feo.

Anormal.

Piltrafa.

Eras escoria.

LL OO CC OO

Un parásito de la sociedad.

Un artista.

Tu mal olor,

tu mirada franca.

Ellos eran muchos y tú

estabas solo.

Ellos,

gente anónima,

transeúntes del olvido.

Todos tenían la misma cara,

la del desconocido,

la del desdén.

Tú eras idiota Vincent,

pero ellos ya no existen.

Inexorablemente.

Todos muertos.

Muertos.

Ya no existen.

(para mi admirado e inefable Van Gogh)

RR EE CC UU EE RR DD OO MM AA DD RR II DD

Durante los años que viví en Madrid,

esa ciudad que aún odio,

viví en una buhardilla diminuta

en la calle Antonio Grilo,

número 9, 5º interior derecha.

Durante unos meses ocupó mi casa

un artista titiritero.

Titiritero de verdad.

Su vida era desastrosa,

pero manejaba de manera magistral

los hilos de sus muñecos,

que cobraban vida de manera mágica.

Una vida mil veces mejor

que la suya,

y que la mía.

Se quedó en el salón

que era la mayor parte de la buhardilla.

Yo me reduje al dormitorio,

donde había que acceder a gatas

y a los espaci os comunes

es decir,

el pasillo, donde estaba la cocina

y el baño sin puerta,

uno de los sillones

y el breve espaci o de mi piano.

Deshizo mi desorden,

se apoderó de mi soledad

de mi desesperación.

Hacía tanto frío,

tanta desolación,

tanto agotamiento que

cuando volvía apático

de la calle,

al entrar,

un golpe de desaliento

con tufo a comida escasa

y a caries

me empujaba hacia afuera.

52

HAY UN VIEJO SENTADO AL PIANO

Viejo, decrépito, con el pelo grasiento y canoso mal recogido en una coleta. Canta canciones horribles de manera espeluznante y aporrea un piano eléctric o para acompañarse. Su voz tiene un vibrato capr ino propio de su edad, y del alcohol y del tedio y del odio y del tiempo. Grita con tanta soltura que pare ciera que siempre cantó así. Una cerveza a un lado, al otro un cenicero repl eto de colillas apuradas hasta quemar la uña, no hay glamour ni bohemia, ni siquiera sordidez, sólo cutrez barata. Le faltan muchos dientes de abajo, se nota cuando acaba una frase con “a” o con “e”, los que quedan son marrones, horribles, parecen colmillos, bailan a cada alarido. Los de arriba no se ven, los tapa el bigote. Larga barba y bigotes blanco s manchados de nicotina. Fumador compulsivo, tiene artros is en los dedos amarillos. Viejo, decrépito, pobre anciano sentado al pi ano que no me da pena. Qué habrá sido de él todos estos años. Joder, no me da pena. Me lo pregunto cuan do paso por la cristalera de la cafetería insulsa donde trabaja. Le veo desde la calle. Tiene el volumen del piano y del micro demasiado alto,

parece que molesta a los clientes. Jamás entraría. Una pantalla de plasma al fond o, algunos están pendientes del fúrbol, otros se le acercan borrachos, ba beando el título de alguna canción. No me gusta, no me gusta nada. Me molesta. No le desprecio, pero me pregunto quién soy, o digo, quién es. Una buena amiga un día dijo a alguien:

- Es un artista de verdad, de los que no pasan por el aro. Iba pensando en esto cuando vi al anciano del piano. Pues me cago mucho en la puta.

Decidme:

¿qué coño es eso del aro, y dónd e está? ¿Dónde está el aro? Pasaré, no tengo miedo, pasaré, cada vez tengo más cana s, aún no termino la s frases cantadas como una cabra vieja, pero al gún diente ya se me mueve. Por favor, ¿dónde está el aro? A lo mejor no puedo más. Hay un hombre sentado al piano, y le da la espalda.

( ) ...

Fue un momento de pánico

Abro los ojos.

No reconozco. No sé dónde. No sé quién. Me concentro. Parpadeo con fuerza. Me agito perplejo.

(…)

Ah,

ya.

(( ))

Suena el teléfono. Ya no me produce ninguna reacción.

Vivo sin expectativas.

Hace tiempo no era así. Siempre descolgaba ansioso.

Alguien lo coge. No es para mí.

YY OO NN OO EE SS TT OO YY

Muchas veces me despierto, no importa la ho ra que sea, con la boca seca, pensando en un instante de mi vida. Entonces ya no puedo seguir durmiendo.

A veces son recuerdos antiguos, muy antiguos. Otros son de ayer. Ya no puedo dormir. De todos modos yo no sueño, sólo tengo pesadillas.

Tengo una amiga. Me dijo que se iba de viaje a New York, a pasar una semana. Visitaría a sus viejos amigos, volvería a pasear por Central Park y recordaría los viejos tiempos.

NN EE WW YY OO RR KK

Llenó sus días de una intensa vida social. Quedó agotada, me contó. Si yo hubiese vuelto a New York, a esa ciudad llena de oportunidades perdidas, a esa ciudad donde nunca estuve, seguiría igual de solo.

Me recuerdo imberbe atravesando este pasillo.

Caminaba ágil y en silencio por la madera pulida.

Hoy mi caminar resuena en el parqué cansado.

Mi respiración no es silenciosa. Soy un adulto y el suelo cruje.

UU NN AA DD UU LL TT OO

EE LL AA LL BB AA ÑÑ II LL AA BB SS UU RR DD OO

Construyo mi vida a base de puertas ciegas, muros inútiles, pasa dizos absurdos, escaleras cortadas, ventanas que miran a los muros inútiles, puertas que llevan a los pasadizos absurdos, pasadizos absurdos que acab an en puertas ciegas y sigo construyendo y construyendo. Hasta el cemento lleva demasiada arena, cuando haya acabado se desmoronará todo, por culpa del mortero. Así de frágil, así de expuesta es mi vida.

AA NN AA CC OO RR EE TT AA

No quiero encontrarme con nadie, con ningún antiguo alumno que, quizás, en su momento sintió alguna admiración por mí. Yo era más joven, estaba lleno de expectativas, de sueños, mi voz estaba viva. No, no quiero que me vean, después de tantos años, con el mismo chubasquero, los mismos zapatos, los mismos pantalones agujereados y sin botones. Casi sin pelo, ni esperanzas, ilusiones, casi sin sueños,

sólo pesadillas.

Y ellos parecen valer tanto. Y se parecen tan poco a mí.

Siempre midiendo las palabras, aceptando lo inaceptable. Callando. Escuchando pequeñas mentiras o enormes. Sonriendo, haciendo como que no escuchas, tragando, callando, envenenándote, recibiendo consejos.

Sonreír.

Hasta que un día estallas. Entonces te quedas solo, completamente solo y comprendes que nada ha cambiado.

EE LL MM EE DD II DD OO RR

MM

UU EE RR TT OO

Estaba sentado en un banco en el parque dejando pasar el tiempo

muerto

esperando

un viejo en otro banco del parque dejaba pasar el tiempo

muerto

esperando

pasó caminando una chica guapa muy guapa con un cuerpazo

no soy tan diferente pensé de aquel viejo asqueroso decrépito

muerto.

También yo miré babeante el culo de aquella adolescente.

QQQQ UU EE CC UU NN DD AA EE LL EE JJ EE MM PP LL OO **

UU EE CC UU NN DD AA EE LL EE JJ EE MM PP LL OO **

Mujer soltera

Mujer

soltera madre

madre trabajadora

trabajadora

da papilla

da

papilla aa lala ni ña como

ni ña

como siempre

siempre

corriendo sin

corriendo

sin tiempo

tiempo para

para carantoñas

carantoñas casi

casi

los cariños

los

cariños yy los

los mimo

mimo ss vienen

vienen comprimidos

comprimidos

entre cucharada

entre

cucharada yy cucharada

cucharada

distraída en

distraída

en lala TV,

TV, una

una noticia

noticia sorprendente

sorprendente

fotografían hombre

fotografían

hombre de

de mediana

mediana edad

edad corbata

corbata

calvo alto

calvo

alto cargo

cargo go bernante con

go bernante

con aspecto

aspecto tranquilo

tranquilo feliz

feliz

satisfecho con

satisfecho

con bebé

bebé en

en brazos

brazos cc onciliando

onciliando trabajo

trabajo yy vida

vida familiar

familiar

(

(

...

...

)

)

bebé en

bebé

en brazos

brazos una

una criadora

criadora detrás

detrás yy flashes

flashes dando

dando fefe

del ejemplo

del

ejemplo para

para madres

madres yy padres

padres del

del mundo

mundo

por eso

por

eso lleva

lleva aa susu bebé

bebé al

al trabajo

trabajo con

con lala criadora

criadora

dice que

dice

que necesita

necesita pasa

pasa rr más

más tiempo

tiempo con

con él

él

qué bonito

qué

bonito

qué bonito

qué

bonito

también tutu madre

también

madre quisiera

quisiera pasar

pasar más

más tiempo

tiempo contigo

contigo

niña linda

niña

linda

niña linda

niña

linda

pero mierda

pero

mierda de

de trabaj

trabaj oo yy sueldo

sueldo lolo impiden

impiden

come niña

come

niña linda

linda come

come

* (Leer muy rápido y

sin respirar; (

...

)

indica respiración)

67

Es curioso.

MM UU YY MM AA CC HH OO

Todos los machos machot es que he conocido

(no demasiados y siempre oblig ado por las circunstancias)

tarde o temprano,

han demostrado se r unos auténticos cobardes.

Lo que ellos llamarían unas nenazas.

Yo no soy nada machote,

soy tan poco macho-man que a ve ces me han tomado por gay.

Pues aún así,

han sido muchas las veces en que el macho en cuestión

se ha escondido tras de mí

con los inmensos co jones encogidos,

muerto de miedo y temblando

(las circunstancias pueden ser innumerables).

Eso sí,

con el paso del tiempo la escena siempre cambia al recordarla,

y cuando escucho al hombrón contando su versión de los hechos,

allí vuelvo a estar yo para cu brirle.

69
69
69

69

UU NN CC UU AA DD RR OO QQ UU EE II LL UU SS TT RR AA UU NN AA PP OO EE SS ÍÍ AA QQ UU EE

EE XX PP LL II CC AA UU NN CC UU EE NN TT OO QQ UU EE QQ UU II EE RR OO CC OO NN TT AA RR SS OO BB RR EE

AA LLGG OO QQ UU EE PP AA SS ÓÓ HH AA CC EE TT II EE MM PP OO

U U N N C C U U A A D D R R O O

Estaba solo en la sala de espera

de aquel lujoso hospital.

No me dejaron entrar.

No insistí.

LLAA PPOOEESSÍÍ AA

UU NN VV II AA JJ EE

La enfermera salió con una bolsa de plástico

negra.

Yo sé qué había en su interior.

La veía.

Veía a la enfermera con la bolsa negra

de basura.

Intentaba esconderla de trás de sus piernas

pero yo podía verla.

Días atrás el médico

inútil

negligente

cobarde

no se atrevió a decírnoslo

después de seis meses de consultas.

Nos mandó a urgenc ias y desde allí

emprendimos un largo viaje

en secreto.

Ahora estoy aquí

solo

lejos de todo.

Cuando entré en la habitación

Susana tenía la mirada perdida.

Parecía un cuadro de Munch.

Fue un parto

repetía

fue como un parto.

Nos abrazamos.

Lloramos.

EL CUENTO

UNA HISTORIA REAL

Aquella fue una mañana fría. Segura mente no más que otras, pero la

recuerdo especialment e fría. Susana me contó una pesadilla.

(Soñé que era un mons truo sin brazos y si n piernas. Qué horror).

Las cosas no nos iban bien. Nada bien . Pero estábamos felices ante el

acontecimiento. Mi carácter optimist a siempre me inclin aba a mirar hacia

adelante. No teníamos casi alumnos , no vendía ningún cuadro, ni nos

salía ningún concierto, ni posibilidad es de ganar algún dinero. Pero yo

trabajaba frenéticamente, no para ba de pintar, eso me sostenía.

Había olvidado pronto la pesadilla. Susana la dest erró de su memoria.

Días después teníamos la re visión de las 24 semanas.

(Seis meses).

Aún no teníamos nombre porque no sabíamos si sería niño o niña.

El doctor Michelena se jubilaba al día siguiente. Esta vez estuvo mucho

tiempo con la ecografía.

(Demasiado tiempo).

Cuando terminó, como si no pasara nada, nos mandó a la residencia para

que hiciesen una má s precisa. Escribió: “especial atención a miembros”.

(Él ya lo sabia)

- Id mañana y volvéis por aquí.

(También sabía que no volveríamos, lo sabía. Cobarde)

Susana quiso ir enseguida. No quería n atendernos por c onsiderar que no

era una urgencia. Tenían prisa por irse a sus ca sas, o por otra cosa

cualquiera.

Insistimos.

La ginecóloga también se llamaba Susana, lo recuer do perfectamente

porque después de hacerle una ecogra fía vaginal, ya sentados frente a

frente, en la mesa de la consulta le dijo:

- Bueno Susana. Yo también me llamo Susana. Efectivamente el bebé

viene sin brazos y sin piernas.

Entonces…

Entonces ...

Recuerdo ...

Un revoltijo. Recuerdo mi al iento. Un viaje a Madrid (desde Ourense). El

espanto. Como en una huida, co mo delincuentes, en secreto. (Si no había

suerte, Barcelona, París). Mi aliento. Ella espera ba que fuese un error.

(Siempre lo esperó). Solos. Miedo, horror, espanto, (espanto). Recuerdo.

Lágrimas. Es lo mejo r. Se acariciaba. (Silencio, no se lo digáis a nadie). Mi

aliento. Es lo mejor, repetía. Desidia. Lágrim as. Recuerdo mi aliento

pestilente durante días. Es lo mejor, (repetía mientras acariciaba su

barriga). Espanto. Prisa. Silencio. Horror. (No era un error). Más lágrimas.

Secreto. Impotencia. Ilegal, (ilegal). Ya sin lágrimas. Solos. Rotos.

Recordé. No podíamos. Recordé sus pataditas de las que nos reíamos.

Sólo podían ser cabezazos. Sus pataditas. Cabezazos.

SS ÓÓ LL OO TT EE NN GG OO UU NN AA CC OO SS AA QQ UU EE DD EE CC II RR

Aquella esquina absorta de mis pensamientos

de la que escribía cuan do tenía veinte años

sigue intacta.

Me quedaba ensimismado en la esquina de una pared.

Cuando era un niño también me ocurría

y recuerdo

que me despertaba sú bitamente el hijo de la gran puta

del profesor con una colleja y gritando:

¡ESTÁS EN BABIA!

LL AA VV II DD AA BB OO HH EE MM II AA

La vida bohemia es muy complicada.

Hay que realizar diferentes trabajos para subsistir.

Soy,

entre otras cosas,

repartidor.

Reparto libros de un c onocido círculo literario.

Se gana poco

(casi nada),

pero cualquier cosa vale.

En una ocasión una clienta me trató como a un perro.

No entraré en detalles,

sólo añadiré que no tenía dinero

y le pareció mal que yo no le dejase la mercancía.

No tenía ganas de decirle qu e no la conocía de nada,

que sólo cobraba unos céntimos por cada libro repartido,

que era muy fácil que se olvidase de pagar

y que por lo tanto yo tendría qu e hacerme cargo del contante…

Da igual,

no me pareció que merecies e la pena discutir,

pero lo que ocurri ó me hizo pensar en una cosa.

Si yo no fuese un simple repartidor

(con este aspecto, además, que tengo),

si fuera alguien que iba,

por ejemplo,

a destrozarle la vida,

eso sí,

bien trajeado,

qué sé yo,

un inspector de Hacienda a requisarle todos sus bienes,

un político mentiroso que la am enazase o la chantajease,

un alistador a llevarse a su hijo a la guerra,

un hombre rico que mirase con de sprecio como se arruinaba,

un médico negligente.

Entonces,

seguramente,

me habría tratado

con respeto.

Con mucho respeto.

PP UU TT AA SS YY SS EE CC RR EE TT OO SS

No.

Que no lo sepa nadie.

Nadie.

A lo hecho pecho.

Sin excusas.

Yo también estaba.

Allí.

Así que no pondré excusas.

Que no lo parezca si digo

que flipé,

que me asqueé,

y no de las putas.

Que no parezc a una excusa,

pero no sabía nada

de las putas.

Es cierto que soy muy observador,

y aquella noche observé

a las putas.

Ofrecían simpatía,

cariño

y amor

aparentemente,

a aquellos hombres.

A cambio

de tan poca cosa

como dinero.

Quiero contarlo ta l y como ocurrió.

Nada grave

pero,

y que no parezca una excusa,

yo no animaba,

no me lo pasé bien,

no disfruté.

Ni siquiera me empalmé.

Fue una juerga de pijos,

una despedida de soltero.

Se le pagaba una puta

al novio

si nos quedábamos todos

mirando.

Que nadie se entere

decían algunos

a la salida de la función

en el Puticlub asqueroso de carretera.

Que no parezc a una excusa,

pero nunca me importó

que se supiera.

A mí no,

pero otros se preocuparon,

no de que se enterase la novia,

que lo supo enseguida.

No.

Sino de que se supiese

que ellos estaban allí

jaleando

como animales,

como bestias babeantes

y,

que no parezca una excusa,

yo observaba

y pensaba

por ejemplo

en un poema.

También pinté un cuadro,

por si sirve como excusa.

LL AA CC AA SS II TT AA DD EE TT AA MM AA LL LL AA NN CC OO SS

La casita de Tamallancos estaba rodeada

de excrementos de vaca y asediada

por moscas y pu lgosos gatos

asilvestrados.

Era una casita de piedra encajonada

en una esquina hedionda y escondida.

Y así y todo, era una casita de cuento.

No sé

qué me pasó

allí.

Allí

abandoné toda razón,

habrá sido la piedra.

El Radón.

Avancé en mi intenc ión de convertirme

en un artista, ya para siempre,

maldito.

Atravesé esa línea que no permite

dar vuelta.

Acepté todas las penurias que hubiesen

de venir.

Acepté también las breves intenciones

de claudicación.

Allí.

Encerrado en mi estudio de piedra

de la casita de Tamallancos,

seguramente contaminado por las radiaciones

emitidas por el granito de sus paredes,

acepté la incertidumbre,

acepté mi obra.

Me acepté.

Allí.

También recuerdo aquellos

tomates.

Teníamos una pequeña huer ta de tierra durísima

que alguna vez saché a pleno sol.

Allí.

 

Satisfecho.

Cerveza,

canutos,

óleo,

tablas,

mi

piano de cola de antes de la transformación,

nada de paz,

las primeras poesías guarras.

Y tú,

mi

dulce Susana.

LL AA MM AA TT II LL DD AA

Así se llamaba el per sonaje más peculiar

y pintoresco de Bemposta,

la Ciudad de los Muchachos.

Siempre estaba presente,

vigilante y expectante.

Su silueta típica del desierto,

ocre rojizo,

chocaba violentamente

contra el paisaje de Galicia

verde intenso.

Era un ser libre,

seguramente uno de los más libres

que habitaba aque l penoso lugar.

En realidad era un dromedario,

pero para nosotros era la Matilda,

la camella de Bemposta.

A veces se iba de paseo a la ciudad,

Ourense,

que estaba a unos diez Km.

Siempre que ocurría

me imaginaba la cara de los conductores

que se la encontraban por la carretera,

parsimoniosa y sin prisas.

¡Un camello por la carretera,

un camello en la ciudad!

Otra de las cosas que recuerdo

era su gusto por el papel,

si le dábamos un folio,

se lo comía lenta y placenteramente.

También recuerdo

que no se le podía tocar el cuello.

Si se le ponía una mano ahí,

atacaba.

Por lo demás no era peligrosa.

No sé qué fue de ella.

Yo me fui de aquel lugar,

afortunadamente,

un día.

Hasta años después,

unos cuantos más,

no volví a tener más contactos

con ningún otro camello.

RR AA ZZ OO NN EE SS DD EE MM ÍÍ

Hace años acudí a un curso de gr andes intérpretes de piano.

Sí, de grandes intérpretes se hacía llamar y,

salvo excepciones, así era.

Los profesores eran importantes pianis tas de la escena internacional.

Acudí a este curso con una carta de recomendación

de uno de los profesores del mismo.

Acudí porque en ese mo mento de mi vida

se ve que tenía tintes de futuro gran intérprete del piano.

Sí, así es.

Gran intérprete del piano.

Pero algo ocurrió.

No sé si quiero o puedo explicármelo pero,

seguramente,

por eso tengo di arrea crónica,

dermatitis seborreica que se acerca a la soriasis,

blefaritis,

es más,

blefaro-conjuntivitis,

alergia peri-anal que me obliga a ingeri r pastillas cada dos o tres días

(depende del grado de to rmento de la semana)

y también por eso,

supongo,

pinto lo que pinto,

toco lo que toco

y escribo lo que escribo.

Toda esta enumeración de calamidades

porque aquello no cuajó,

porque el fracaso forma parte de mi vida.

Ya no me pesa

(aunque sí me pica),

y, si no,

¿cómo te explicas que me ac abe de desnudar ante ti

que seguramente no te conozco

ni te conoceré nunca de nada?

Cada tropiezo,

cada caída,

cada golpe.

Todos y cada uno de ellos

tienen una traduc ción al idioma

mezquino.

Imbécil

idiota

jodido

mediocre

¡a dónde vas!

iluso

capullo

payaso

loco.

Y yo sigo encajando

cada uno

cada uno de ellos

no sin dolor

¿eh?.

NN OO SS II NN DD OO LL OO RR

Me preguntaban,

MI TRAZO

más bien me reprochaban, acerca de mi trazo.

Es cierto, yo no tengo trazo.

Del mismo modo en que nada tiene orden ni sentido

en mi vida

cuando, por ejemplo,

pinto una serie de líneas paralelas en un cuadro,

no guardan ningún sentido ni cumplen más función

que la de reafirmar el caos consiguiente.

Queda confirmado además

por la inutilidad de mi existencia.

Se llamaba Chucho.

MM II EE RR DD AA YY SS AA RR DD II NN AA SS

No era su nombre definitivo porque todos morían tarde o temprano,

así que les poníamos a todos el mi smo hasta que cumplían dos años.

Entonces tendría el que serí a su nombre para siempre,

pero eso nunca ocurrió.

Estaba tan famélico que cuando en contraba mierda en el suelo

la comía con avidez.

En una ocasión vimos como comía una caca suelta, no descompuesta,

pero cremosa.

La lamía parsimoniosamente con la lengua que cuando sacaba

mostraba los restos y estaba im pregnada de un co lor ocre rojizo

que me recuerda a mis mejores óleos.

Parecía contento.

Poníamos cara de asco, pero al mismo tiempo

daba la impresión de que el perro di sfrutaba de un suculento aperitivo.

A continuación íbamos al co medor donde nos servían,

como todos los días,

empanada de sardinas caducadas.

Cuando teníamos hambre parecíamos aquel perro.

Sacábamos la lengua y es taba impregnada de sa rdinas en mal estado.

Poníamos cara de asco, pero al mismo tiempo, si nos viera Chucho

pensaría que estábamos disfruta ndo de un delicioso manjar.

De ahí las cagadas semi -descompuestas que hacíamos en el monte,

lugar mucho más limpio que los wáteres a nu estra disposición.

y éstas eran las que después los perros sin nombre fijo se comían.

Y así pasaban algunos días en Bemposta.

Ciudad de los Muchachos.

TT EE LL LL AA MM OO

Aún es hoy el día en qu e me cuesta creerlo.

Me lo dijiste así, como si nada,

como si fuéramos amigas,

ni siquiera amigos,

ni siquiera ex-novios,

como si yo aún no te quisiera,

como si tú no lo supieras,

como si nada.

Que ibas a estar esa noche con otro.

Con el otro, toda la noche.

Así, como si nada.

Cuando me acosté

derrotado,

pensé que sería imposible dormir,

pero lo conseguí a fuerza de whiskys

y de hachís.

A las pocas horas me desperté

y supe lo que estabas haciendo

en ese mismo instante

con toda claridad.

Supe hasta donde llegaba tu lengua

hasta donde tu mano izquierda.

Lo supe con toda claridad

en carne del otro.

Desde entonces no puedo dormir.

y aún es hoy la noche

en que me despierto

con la boca seca

llamándote.

Te llamo zorra.

MM

AA LL OO

Qué extraño todo

lo que me concierne.

Cuando tenía que haber sido

malo,

muy malo,

cuando tocaba,

era tan bueno,

tan buen

chico.

Tan guapo y

tranquilo,

agazapado

entre las sombras.

Estaba

en esa nube.

Nada mitigaba

mi desdén.

Era tan

responsable.

Parecía un adulto

con cargas.

Y ahora parezco

un niño.

Ahora que debería ser

bueno,

muy bueno,

que ya toca

que debería estar

integrado,

que debería ser más

ordenado,

vestir mejor.

Ahora que debería

llevar

a mis hijos

a los centros

comerciales

donde se guarecen

los progenitores

con sus crías

esperando a que pase

el día

donde se sienten

acogidos

arropados

por todas las cosas

que adoran,

todas juntas,

y que yo

detesto

porque soy

malo

ahora que debería

ser bueno.

Ahora que no debería,

ahora cada vez soy más rebelde

cada vez menos cuerdo,

cada vez veo más doble

y cada día más malo.

¡Malo!

¡Malo!

Como decía mi madre.

Cada día más cabrón.

FF II NN

Y ya está.

Ya se acabó la euforia.

Sólo quedan los rastros de mi baba

en la que ahora me ahogo y

nadie viene a salvarme.

Alguna vez lo vi, sí, Peter

estaba cerca, muy cerca

...

... Allá a lo lejos ... Aunque más tarde supe que Era una luz que aparecía
...
Allá
a
lo
lejos
...
Aunque más tarde supe que
Era una luz que aparecía y desaparecía según las

olas te tragaran o te escupieran

...

Alguna vez, sí, un faro a lo lejos en la

deriva, perdido hasta de mí mismo

...

Aunque no sabía si qu ería llegar hasta

él ...

No creo en las casualidades, no existen las casu alidades, y no es casual

que un titular en el que los de siempre nos insultan con prepotencia me haga

pensar en Velpister

...

Leo que los bancos han ganado quince mil millones en

el peor, eso dicen, año de la crisis

...

Y pienso en un artista que lucha, que

lleva luchando toda la vida como un auténtico luchador: primero contra uno

mismo en una sociedad que te castra y te arrastra en la mi seria, y que ahora,

conociéndose, ya está preparado para arrostrar al contrario y tumbarlo, pues

ha salido victorioso de la lucha más importante, esa en la que pocos, muy

pocos, han tenido los arrestos suficien tes para afrontar

...

Y pienso que este

primer poemario de Peter es eso: una crónica de una deriva en la que, aun

sin pretenderlo, y muchas veces alejánd ose de los vientos, la resaca le ha

llevado a él mismo, pese a esa prepotencia de los que dicen tener razón y sus

acólitos adocenados, los que trazan un estilo de vida que intenta capar al

que busca tener una voz propia,

lo que más añoro es un simple abrazo

ser él mismo, luchando contra la sensación del fracaso que recorre la vida

de un artista

...

La sensación de fracas o que te inculcan primero los que más

cerca tienes, los que sólo te queman y estropean

...

La sensación de fracaso

que te ha de hacer renegar de todo, tan sólo para intentar escuchar un

grito ahogado, ese que siempre ha sido reprimido, ese en el que intuyes que

lo único que queda después de la demolición, y que surge de lo más

profundo, entre el polvo y las lascas del derrumbe: eres tú

...

Ése, el grito ...

* Ya que has llegado hasta aquí, creo que no te puedo expl icar lo que has leído si no sabes transcribirlo desde tus adentros. Considero, ya que he sido amablemente invitado a ello, que este escrito que va al final, no puede cumplir ni hacer las veces de un prólogo, pues éste ya está admirablemente hecho por Vicente Muñoz Á lvarez. Cuando cierras un libro, o acabas de leerlo en un medio virtual, lo que queda, el epílogo etimológico, encima de esas palabras que, sin faltar a la congruencia, se razonan desde el alma, no es el final; ni tan siquiera lo es esto que estás leyendo, no, tampoco es el final. Lo que queda so n tus ojos mirando con ensoñación, paladeando mentalmente lo que acabas de leer, engarzándolo con tus experiencias, con tus notas y tus silencios. Y si consigues lo que ha

conseguido Peter en mí, esto que lees, una fuga inspirada en sus versos, construida con sus versos, integrándolos en

mí, todo esto, a mi modo de ver, adquiere sentido transformación. Lo que has leído.

...

96

El sentido que da el pensar que nada tiene un fin, tan sólo una

el que ya se aleja de las entrañas que lo ampararon pudriéndose, que es

como una variación, una fuga en este caso a varias voces pues varias son

las facetas ar tísticas que tiene Velpister de expresarlo, grito que el ar tista

intuye en otras fugas, en otras vidas, en un movimiento de Bach,

metiéndose en la piel de Van Gogh, en un Blues, donde todo son

variaciones, donde se improvisa inventando en esas notas que surgen la

deriva, que desconocen hacia dónde van, aunque no impor te, pues es ese el

momento, quizá el único momento en el que te sientes libre, que eres

plenamente tú, en el que te desgajas de toda la mierda seca que impide tu

avance, la que se desprende justo antes de dar te la hostia al regresar al

pentagrama

...

El

que

ordena

las

notas

...

Aunque en ese momento creas

saber que jamás serás feliz

...

Pero esa sonrisa, ese brillo especial en los

ojos es lo único que nos lle vamos, los recuerdos

...

La libertad del creador, la

tuya, Peter, la que nos recuerdas

...

La deriva

...

De tugurio en tugurio, el

pacto de dos manos sordas entre las lu ces, en las sombras, las de de uno

mismo, el silencio entre las notas, la deriva de los locos entre sus luces

artificiales y nuestras sombras verdaderas,

¿Dónde está la línea del horizonte?

¿Somos bestias domeñables que han de pasar por el aro?

No, en principio ya tenemos bastante con nuestras luchas internas, con

todos los muros que nos ahogan en el último reducto de nuestra

conciencia ...

Por eso, pese a las pesadillas que sabemos que no calma esta

sociedad, existe quien libremente ha decidido no seguir las líneas

punteadas, los trazos predefinidos, como en los infantiles cuadernos de

vacaciones, que te da esta sociedad

...

Y aunque te conviertas en un albañil

absurdo, eres el auténtico creador

...

En un mundo lineal en el que los que

sueñan lo hacen admirando a Van Gogh, a Gaudí, precisamente por eso,

porque quizá fueron albañiles absurdos que entraron en los laberintos de sí

mismos, ajenos a las vidas de decorado y velocidad, para engañar al engaño

en el que cayeron aquellos que ya están inefablemente muer tos

...

y mira

que parecían que valían tanto, tú

...

Mira que hablaban

...

Nadie está exento

de la culpa, ni tan siquiera de esa culpa que te endilgan los que nunca

apostaron por sí mismos, que en sí son los que eternizan un sistema de

castrados ...

Nadie está exento de los contrapuntos dolorosos, aunque

necesarios, que son las traiciones, los miedos que te hacen escorar en la

deriva, a veces construyendo islas con otros cimientos, quizá no los

propios, que son cantos de sirena que te embelesan, creyendo que apuestas

por ti a través de otros

...

Pero no existen otros, pues sólo buscan hundir te

saltando a otro barco cuando el vómito te ahoga en una barra solitaria ...

Nadie ...

Pero sólo unos pocos saben ver, aun dejándose la cabeza en muros

propios y ajenos, que de toda la mierda nace la flor, la que es la única

verdad, la desnuda

...

La identidad no ya perdida y sí encontrada, por fin,

cuando se integra el trítono en la partitura, el libre, el que llama a la carne

a lo oscuro y para los demás es disonante, la Sombra, y surge el ar tista sin

miedos, siendo, por fin, él mismo

...

En un poema desnudo

...

Navega, Peter, pues hoy el océano lo co nstruyes tú, tuyas son las sirenas y las

tormentas ...

Ya sabes, lo sabes:

ningún Telémaco al rescate ...

Nadie ...

Sólo tú en la deriva, tío grande ...

en el que cayeron aquellos que ya están inefablemente muer tos ... y mira que parecían

98

VELPISTER ( Jens Peter Jensen Silva , 1970) Gallego nacido en Barcelona, de padre danés. Toda
VELPISTER ( Jens Peter Jensen Silva , 1970) Gallego nacido en Barcelona, de padre danés. Toda

VELPISTER ( Jens Peter Jensen Silva , 1970) Gallego nacido en Barcelona, de padre danés. Toda su vida la recuerda unido a la misteriosa influencia de la contemplación, la lectura, la música, la pintura y todo tipo de obsesiones artísticas y sexuales. Llegó tarde a todo. A los 15 años decide comenzar la carrera de piano, realiza casi todos los cursos en muy pocos años y poco después se va a Madrid a continuar los estudios pianísticos y a estudiar Periodismo en la Facultad de Ciencias de la Información en la Universidad Complutense. La carrera no le gustaba nada, en realidad había empezado Geografía e Historia en Ourense, pero conoció a una chica que vivía en Madrid y decidió dejarlo todo por ella. Sólo volvió a verla una vez, a partir de ese momento se ence rró y odió esa ciudad inmunda. Allí conoce a otra chica que, aunque casi lo mata, hizo que se quedara durante varios años en la capital, estudiando y perdiendo el tiempo y la salud. Más adelante se enamora de otra chica que estuvo a punto de transformarlo en un ser abyecto; aquella hizo que se volviera a Ourense. Allí fundó un conservatorio y ll evó una vida anodin a y burguesa durante seis larguísimos años. Llevó a cabo una intensa labor pedagógica mientras continuó sus estudios superiores de piano en A Coruña. Durante este tiempo fue alumno de destacados pianistas de la escena internacional como Luiz de Moura Castro, Badura-Skoda, Gª Abril y otros. Entonces a los 30 años conoció a otra mujer y sin saber cómo abandonó su cómoda y algo adinerada vida y decidió dejarlo todo para dedicarse a la pintura de manera profesional. Llegaron años de penuria máxima y felicidad extrem a. Ahora sigue con aquella mujer y sin abandonar la música y la pintura ha decidido añadir a sus frustraciones la literatura. Ha realizado exposiciones por diferentes lu gares de Europa, le ha ido mejor que a Van Gogh en lo que a las ventas se refiere. En las exposiciones siempre incluye recitales de música y poesía, juntos o por separado. En sus conciertos de piano mezcla repertorio clásico y sus propias composiciones e improvisaciones, de corando el escenario con sus creaciones pictóricas. Acompaña con el piano a poetas de muy diferentes tipos y condiciones. Ha co- dirigido y coordinado dos espectáculos multidisciplinares que mezclaban música, danza, teatro y pintura, dirigiendo a un elenco de más de una docena de artistas. En estos espectáculos, además, participó como pianista solista y de cámara, encargándose asimismo de la escenografía. Actualmente trabaja en diferent es proyectos, destacando un espectáculo que está montando y que mezclará poesía, pintura y videocreación, el MUSICOPLASTIDRAMA (si no hay trabajas administrativas, ni otras dificultades, saldrá de gira por la geografía gallega durante 2010 y 2011).

99

Transeúntes del olvido o el universo oscuro de Peter (prólogo de Vicente Muñoz Álvarez) CARCAJADAS ENFERMAS
Transeúntes del olvido o el universo oscuro de Peter (prólogo de Vicente Muñoz Álvarez) CARCAJADAS ENFERMAS

Transeúntes del olvido o el universo oscuro de Peter (prólogo de Vicente Muñoz Álvarez)

CARCAJADAS ENFERMAS

3

En el cine

10

Carcajadas enfermas

12

Familia feliz en veinticinco palabras

15

Malo Blues

16

  • Mi membrana adorada

17

Familia feliz

22

No vaya a ser

23

Los cerdos, nuestros amigos

24

  • Mi microondas

25

De lo doméstico

26

  • Mi vida en el infierno

29

Saga

30

Llueve

31

Simplificación de Venus

32

Entre la mierda, una flor

33

  • Mi lado triste

34

Felices Chismas

35

Morbo políticas morbo onanos

38

TRANSEÚNTES DEL OLVIDO

 

42

¿Clic? (Autorretrato) Amor sordo

46

Loco

48

Recuerdo Madrid

50