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La Definicion Nocional Del Sustantivo y La Definitud e Indifinitud de La Frase Nominal (MA Thesis)

La Definicion Nocional Del Sustantivo y La Definitud e Indifinitud de La Frase Nominal (MA Thesis)

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Publicado porCarlos Molina Vital
My M.A. thesis on nominal phrase grounding using Cognitive grammar and Functional Syntax.

Mi tesis de maestría sobre definitud de la frase nominal usando Gramática Cognitiva y Sintaxis Funcional.
My M.A. thesis on nominal phrase grounding using Cognitive grammar and Functional Syntax.

Mi tesis de maestría sobre definitud de la frase nominal usando Gramática Cognitiva y Sintaxis Funcional.

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En el capítulo anterior hemos seguido las ideas de Givón (1984, 2001) para proponer qué tipo de

conocimientos posee el oyente para entender una FN como referencial o no referencial, dentro de la

definitud o indefinitud que proponen los artículos definido e indefinido, respectivamente. Sin

embargo, no se ahondó más en el tipo de construcción mental dentro del cual se asume que una

instancia es definida o indefinida. Dicho tipo de construcción ha de ser una forma elaborada de

concepto afín a los MCI de Lakoff (1987) (cf. supra 1.4.1).

Sobre este punto, Langacker (1991: Cap. 3), siguiendo a Fauconnier, señala que entender la

definitud e indefinitud de la FN requiere de una teoría mentalista sobre la referencia de los

sustantivos. Esta propuesta se desarrolla bajo el marco de los espacios mentales (Fauconnier 1994:

Cap. 1). Un espacio mental es una situación (real o figurada) de distinto grado de complejidad que

comprende un conjunto de elementos, roles, propiedades, estrategias y las relaciones de inclusión o

identidad que se dan entre estos. La producción e interpretación del discurso se da mediante la

construcción de redes jerárquicas de espacios mentales. Uno de los postulados básicos de la teoría

de Fauconnier es que el lenguaje no transmite el significado, sino que lo guía (1994: xxii). Por ende,

las oraciones deben considerarse formas subespecificadas que empujan a los oyentes a elaborar

significados apropiados, a partir de diversos conocimientos previos y del contexto.

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Típicamente, son los morfemas gramaticales los que se consideran las instrucciones para la

construcción de espacios, la introducción de elementos dentro de estos, la distribución de

conocimientos sobre los espacios dados, el establecimiento de relaciones y enlaces entre ellos y la

accesibilidad al conocimiento dentro de un espacio a partir de otros espacios. Sin embargo, los

espacios mentales no se forman solo mediante expresiones léxicas o morfológicas como, por

ejemplo, los verbos de actitud proposicional (o verbos de cognición y percepción estudiados en

3.3.2 d), los determinantes, etc.; también debemos considerar dentro de esta lista los medios

pragmático-discursivos, culturales y contextuales (Fauconnier 1994: xxxiv).

Para caracterizar la definitud de un artículo se necesita un espacio del discurso actual (Langacker

1991: 97). Este espacio mental comprende los elementos y sus relaciones construidos de manera

compartida por el hablante y el oyente como base de la comunicación en algún momento dado del

flujo comunicativo. Las entidades que constituyen el espacio discursivo encajan en lo que se

entiende como la discusión presente y son inmediatamente disponibles para la conciencia del

hablante y el oyente. De este modo, la realidad presente o el contexto físico inmediato pueden

considerarse el espacio del discurso por defecto, aunque siempre ocurran cambios según se

desarrolle el discurso o se trasladen sus focos de atención y sus supuestos.

Estrechamente relacionada con lo anterior, se presenta la noción de contacto mental.1

Este se

define como la selección que se hace de una entidad para su conocimiento consciente e individual

dentro del actual estado psicológico del que conceptualiza. Es muy importante resaltar que el objeto

con el que se toma contacto mental puede no estar en la realidad, sino en cualquier otro

1

Puede considerarse esta noción como análoga a la de conocimiento del texto actual o archivo activo que
propuso Givón (cf. supra 3.2.3). No obstante, el contacto mental apela más al conocimiento que poseen
incluso de modo independiente tanto el hablante como el oyente, y no solo a lo extraído del discurso.

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espacio mental.2

Tampoco es necesario saber nada específico de él, basta con que se mencione al

objeto para que un oyente tenga contacto con el concepto correspondiente.

Mediante esos términos, unidos a la noción de tipo e instancia, Langacker propone la siguiente

caracterización del significado de un artículo definido:

El uso del artículo definido con el tipo T en una construcción nominal implica que (1) la
instancia designada ti de T es única y máxima en relación con el actual espacio del discurso;
(2) el hablante tiene contacto mental con ti; y (3) el oyente tiene contacto mental con ti o la
construcción nominal es suficiente para establecerlo. (Langacker 1991: 98)

Esta forma de ver el artículo definido unifica con precisión sus aspectos cognitivos y discursivos:

primero, el artículo selecciona una instancia de modo único y separado de las demás de su clase;

segundo, existen condiciones discursivas hondamente ligadas al conocimiento de los objetos

referidos que permiten el acceso a una instancia única. En consecuencia, el artículo permite que

tanto hablante como oyente tomen contacto mental con la misma instancia representada por un

sustantivo, no importa qué tan distinto sea el conocimiento que tengan sobre esa entidad. Lo

fundamental es que ambos ya se encuentren conscientes de la existencia de la instancia aludida. De

este modo, la oración (8) en 3.2.4 del capítulo anterior puede ampliarse aquí del siguiente modo:

(1) Un perro me mordió ayer. Creo que el perro tenía rabia.

Tanto hablante como oyente tienen contacto mental con una instancia particular perro; el primero lo

trae a la mente desde su género (como parece ser por estrategia discursiva, cf. supra 3.2.4), y el

2

Por ejemplo, citando a Fauconnier (1994: 4-8) (quien a su vez toma el ejemplo de Jackendoff) una frase
como: La chica de ojos verdes tiene ojos marrones es contradictoria; no obstante, en un espacio mental
distinto, disparado por la FP En el cuadro de Jorge, es posible sostener una relación de identidad entre dos
espacios mentales distintos: el cuadro y la realidad que incluye el referente de la modelo, pero no el de la
representación gráfica. Así, En el cuadro de Jorge, la chica de ojos verdes tiene ojos marrones no representa
una contradicción.

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segundo toma contacto mental solo por la primera oración en (1) (sabe únicamente que es el perro

que mordió al hablante).

No obstante, la noción de contacto mental está manejada por el hablante, quien es el que

dispone de la enunciación, si bien asumiendo ciertas expectativas o conocimientos previos del

oyente, como se explicó en el capítulo anterior. Por esta razón, debe destacarse que el entorno que

el hablante asume como próximo o inclusivo respecto del oyente es suficiente para suponer que este

posee automáticamente contacto mental con los objetos instanciados en el discurso. Así, mientras

que la simple forma ¡¡una serpiente!! es suficiente para presentar un objeto antes ignorado a la

conciencia del oyente en una situación de alerta, es menos normal decirle a alguien, con el mismo

fin:

(2) ?? ¡¡Cuidado con una serpiente!!

si el animal está delante del oyente. No obstante, uno puede decir sin mayores problemas y con el

mismo tenor de advertencia:

(3) ¡¡Tienes una serpiente cerca de ti!!

Mientras que, si la serpiente aparece sorpresivamente y nadie sospechaba que esta podría aparecer,

la siguiente forma es extraña:

(4) ?? ¡¡Tienes la serpiente cerca de ti!!

En este caso, puede sostenerse que una expresión como cuidado con implica la máxima conciencia

del oyente respecto al entorno. De este modo, a partir de un acto de habla de alerta, queda

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licenciado cualquier uso del artículo definido, pese a que el oyente no haya tenido ningún contacto

mental previo con el objeto sobre el que se advierte.

Por otra parte, la forma cuidado con puede encabezar una recomendación (situación muy distinta

contextualmente a una alerta). En este caso, está claro que es más difícil encontrar un entorno

inmediato que justifique el uso del artículo definido para introducir a una entidad no conocida. Por

ende, tendremos formas con el artículo indefinido:3

(5) Cuidado con un lobo que puede atacarlos cuando vayan por el camino.

Por su parte, expresiones con el verbo tener como (3) y (4), si bien pueden usarse como “señal de

alarma”, no han convencionalizado en su significado la noción de contacto mental inmediato con el

entorno, ya que no deja que el artículo definido instancie lingüísticamente a cualquier objeto

próximo.

Así, pues, si bien el objeto sobre el que se advierte en una situación de peligro no está con

anterioridad en la conciencia del oyente, el mero hecho de que esté en presencia de aquel y que

sea considerado muy importante justifica para el hablante (quien es el que a partir de sus supuestos

estructura la semántica del enunciado) el uso del artículo definido.4

3

El conocimiento léxico-genérico combinado con la noción de espacio del discurso permite, por ejemplo, que
la mamá de Caperucita le advierta (no que la alerte, en el sentido ya expuesto) sobre el lobo que la abordará
en el bosque. Así, cuando le dice a su hija: “Cuidado con el lobo”, sabemos que habla de lo que puede
ocurrirle en el bosque y, suponemos por el espacio discursivo, que tanto la madre como la hija son
conscientes de que por ahí hay un lobo específico.

4

En este punto se ha ingresado a una discusión sobre los usos del artículo definido con entidades que no son
propiamente específicas por no haberse tenido un contacto mental previo. Para complementar esto, creo
necesario exponer, si bien marginalmente, algunas ideas sobre la interpretación de las FN definidas que
iluminarán la comprensión de la importancia del tipo de espacio mental en el que se realiza la determinación
de un sustantivo. En un interesantísimo artículo, Epstein (2002) llama la atención sobre ciertos usos no
referenciales del artículo definido que han pasado largo tiempo desapercibidos para la mayoría de
investigadores. Por ejemplo, señala que dichos artículos se emplean para “crear” entidades, antes no
existentes, que ingresan en el discurso por primera vez; es decir sin que hayan tenido un contacto mental

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