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PARTIDOS POLITICOS

PARTIDOS POLITICOS

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Contiene tres textos polémicos que sirven como disparadores sobre la problemática de los partidos politicos como herramienta de transformación social.
Contiene tres textos polémicos que sirven como disparadores sobre la problemática de los partidos politicos como herramienta de transformación social.

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PARTIDOS POLITICOS

Introducción
Nos proponemos visualizar algunos aspectos de la crisis del radicalismo, enmarcándola en una problemática mayor que es la de los partidos políticos, y la crisis de las organizaciones en general. En una democracia donde rige un sistema de partidos políticos, estos son tradicionalmente vistos como un nexo entre la sociedad y el Estado. Interpelando e interpretando a la sociedad los partidos tratarían de ganar el voto de los ciudadanos para llegar al gobierno y llevar a cabo su plataforma. Sin embargo esta definición “de Billiken” no se constata en la realidad, que se muestra más compleja. Los partidos actúan en un contexto de baja ciudadanía, donde los medios de comunicación masivos ponen la agenda de debate; en una democracia de baja intensidad del tercer mundo, donde el poder de hecho de las corporaciones pesa más que el voto del pueblo; y en un sistema mundial capitalista que expande valores que chocan con la lógica democrática. Hay un sinnúmero de interpretaciones y remedios para esta crisis. Ninguna es neutral, y cada una está ajustada a los intereses que se defienden en el plano político. En este sentido conviene tener cuidado al usar ideas como crisis de representatividad o reforma política que son un cliché de moda, y mas que esclarecer, ocultan. En ocasiones esta detrás una lógica mercantilista; sostenida por quienes ven en la sociedad (que siempre llaman gente) una masa amorfa de demandas que permanentemente cambian, por lo cual habría que estar atentos y dar respuesta inmediata a estas para satisfacer a los electores. El proceso de individualización de la sociedad, habría generado múltiples demandas y la gente habría ganado en autonomía despegándose de los caudillos y partidos políticos tradicionales. Los políticos (ya no los partidos) serían los encargados de satisfacer las demandas de la gente haciendo una buena gestión desde el gobierno. Será conveniente aunque sea solo de forma analítica, no mezclar el sistema de partidos, con la organización interna de los mismos, su vinculo con la sociedad y con el Estado. Pero si hay un concepto que sirve de hilo conductor para no perdernos en este laberinto: es el concepto de PODER que lo atraviesa todo. Nos ayudará a entender en manos de quienes están los medios de producción política dentro del partido (canales de financiamiento, influencias, medios, etc.) y cual es la metodología de acumulación de poder que impera, así como la dinámica que reproduce. En el radicalismo tenemos una crisis en toda la estructura de poder: político – social, simbólico y económico. Es decir que nos quedamos con una doctrina traicionada y vaciada de contenido, sin sujeto social, y con la estructura de poder económico (muy emparentada con la de reproducción política) menguada por la pérdida de lugares en el Estado. El viejo esquema de acumulación cayó ¿pero que viene? Dependerá en parte de nosotros que todo siga igual, se avancen solo en cambios de forma, o se desarrolle una refundación real. Tendremos que romper con la lógica de la política como consenso permanente, para rediscutir las contradicciones y el conflicto (no la violencia) existente en la sociedad. Dejar de ver al partido solo como máquina electoral, comprendiendo que hay política mas allá de los partidos (aunque constituyan la herramienta principal) y del Estado (aunque sea el lugar por excelencia para desarrollar las transformaciones). Tomar cuenta de los cambios que se operaron en la sociedad, para repensar nuestro anclaje

social. Poner fin a los personalismos, entendiendo la política como construcción colectiva, horizontal y democrática; militando mas ideas que candidaturas. Acabar con el partido que se mira el ombligo, centrado sobre si mismo, en donde los únicos que valen son los operadores políticos (o sus caricaturas), al servir como vínculo con poderes no democráticos (como el poder económico), rejerarquizando al militante político. Terminar con la ausencia de un proyecto político claro, fruto del vaciamiento ideológico; para pasar a construir el poder político popular necesario para llegar al gobierno y transformar Argentina.

Para seguir leyendo.
Clásicos ? Maurice. Los partidos políticos, FCE, Mexico,1994. Duverger, ? Robert. Los partidos políticos, Amorrortu, Argentina, 2003. Michels, ?Max. Economía y sociedad, FCE, Argentina,1999. Weber, ? Ernest. Teoría leninista de la organización, indo amer ediciones, Mandel, Argentina, 1972. ? Antonio. Notas sobre Maquiavelo, Nueva visión, Argentina, 2001. Gramsci, ? Campione, Daniel. Para leer a Gramsci. Ediciones del CCC Argentina, 2007. ? Tung. Sobre la rectificación de las ideas erróneas en el partido. Mao Tse Reformemos nuestro estudio. Algunas cuestiones sobre métodos de dirección. Métodos de trabajo de los comités de partido. Actualidad. ? Rey,Mabel. La autonomía como búsqueda, el Estado como Thwaites contradicción, Prometeo libros, Argentina, 2004. ? Marta. Reconstruyendo la izquierda, 2006. Harneker, ? Jorge. De utopías y banderas, Capital intelectual, Argentina, 2008. Halperin, ? Luis. La políticas como subversión, Campana de palo, Argentina. 2001. Mattini, ? Adamovsky, Ezequiel. Mas allá de la vieja izquierda, Prometeo libros, Argentina, 2007. Radicalismo. ? Lebensohn, Moises. Pensamiento y Acción. ? Raimondo, Ezequiel. Soukiassian, Carlos. Tiempo de cambio, IDI. ? Rodriguez, Jesus. Tomar partido, Tiempo de ideas, Argentina, 1993.

¿HAY UN FUTURO PARA LOS PARTIDOS?
Peter Mair Seminario de estudio “El futuro de los partidos, los partidos del futuro”. Asociación CRS/Democrática de Izquierda Dirección Nacional. Roma, 24 de junio de 1999 En tiempos relativamente recientes parecía que los partidos políticos vivían su periodo de oro. El tono fue dado por una frase de Schattschnerider, un politólogo americano en 1942: La democracia solo es pensable en términos de partidos. Todavía, hace un decenio, las asociaciones de democracia y partidos políticos parecían inevitables a tal punto que en los fenómenos de transición de la Europa oriental Postcomunista, la democracia llego a se definida no tanto en relación a los derecho de los ciudadano sino en cuanto a la existencia de una pluralidad de partidos compitiendo entre ellos en libres elecciones. En otras palabras democracia significa democracia de partidos competencia entre partidos. Hoy, sobretodo en las democracias consolidadas desde hace tiempo los partidos políticos, parecían atravesar un periodo de crisis y de desamor. Para algunos observadores son vistos hasta como un problema para la democracia, más que como parte integradle la misma. Aunque si la mayor parte de estas democracias consolidadas y todavía dominadas por sistemas partidarios formados hace mas de medio siglo, y ver sin embargo que el sistema en el cual la política fue completamente reformada en los últimos diez años, aquí en Italia, ninguno de los movimientos políticos importantes que hoy cumplen un rol en la política nacional se reconoce como partido político. La misma palabra parece una palabrota. Hasta en Inglaterra contemporánea, que fue por tanto tiempo el imperio mas eficaz de un sistema gobernativo de partido, la política nueva de Tony Blair es deliberadamente organizada bajo la insignia de “New Labour”!- y no. aquella de nuevo Labor Party. De hecho, a propósito de la cifra que ha hecho tan famosa Blair, se ve que la palabra “partido” esta totalmente ausente de su discurso. En esta sección me ocupare de tres problemas: Primero afrontare los cambios que hoy se están verificando dentro de los partidos verdaderos y propios, ocupándome de los cambios internos al partido mismo; de los cambios de las funciones que los partidos desenvuelven tradicionalmente y de aquellos verificados en la identidad misma de los partidos. En segundo lugar buscare identificar algunas de las consecuencias mas importantes que derivan de esos cambios. En tercer lugar, buscare traer algún curso sobre el futuro que los partidos todavía pueden tener y sobre como los partidos actuales deben dirigir mejor sus esfuerzos futuros de modo de asegurarse una legítima durabilidad. Mi tesis principal puede ser resumida axial: por un montón de razones que comprenden la mutación de caracteres de la democracia además del cambio de los partidos como también de la sociedad, los partidos han visto siempre mas empobrecida su función representativa. Al mismo tiempo los partidos desarrollan un rol importante siempre en crecimiento en la cuestión de la democracia. Si su rol representativo esta en declive, su rol procesal queda siempre como esencial. Si los partidos quieren tener un futuro, entonces, será bueno que afronten estas variables condiciones, revindicando su fundamental legitimidad como garantía de una forma de democracia extendida, transparente y responsable.

Gran parte de lo que discutiré aquí se basa en mi trabajo de los últimos quince años, al cual se agregan algunas posteriores reflexiones sacadas de la especial ocasión de este encuentro. 1.1 Ante todo me ocupare de los cambios que se refieren directamente a los partidos tocando otra vez más tres temáticas. 1.2 Los cambios internos de los partidos. La primera observación se refiere a la merma de las inscripciones a los partidos. Si bien existe una difusa conciencia de este problema será bueno recordar los particulares. Datos recientes muestran la siguiente situación: el promedio de inscripciones a los partidos en Europa contemporánea cayo del 8,2 por ciento del electorado a principios de los años 80 al 7,1 por ciento a fines de los años 80, y apenas al 5,2 por ciento hoy .Además en aquel que es tal vez el modelo mas significativo de 15 países para los cuales están a disposición para todos los tres años en cuestión , en todos menos en tres ,de esos países se registra un declive continuo y en algunos casos directamente dramático del numero de inscripciones a los partidos. En particular los tres países en los cuales se asistió al proceso inverso son Grecia Portugal y España. En los tres casos la democracia resurge a fines de los años 70 y en todos los tres partidos y sistemas de partidos comenzaros más o menos de cero. Viceversa en todas las democracias consolidadas desde hace tiempo las inscripciones cayeron de modo relevante. La segunda observación es más impresionista y deriva de la lectura de los relatos de organizaciones de partidos. Se deduce que también entre los miembros el nivel de activismo o militancia cayeron de modo considerable. En otras palabras hay menos inscriptos que 20 años atrás, pero los inscriptos que quedan son más pasivos que en el pasado. La tercera observación se refiere a los niveles declinantes de turnout y no solo en las elecciones del Parlamento Europeo, también si en aquel caso particular un turnout inferior al 30 por ciento en los Países Bajos es inferior al 25% en Gran Bretania no es ignorado. Pero también mas allá de las elecciones europeas, sin embargo se pueden recoger indicadores que evidencian como los niveles máximos de participación electoral durante las elecciones nacionales ya hayan sido tocados. Los niveles de turnout naturalmente son impresionantemente altos en gran parte de Europa, pero no es menos interesante observas como estuvo en los años 90 que se registraron los niveles mas bajos en proporción de votos validos durante las elecciones nacionales. El nivel mas bajo de participación electoral en el periodo posbélico fue registrado en 1994 en Austria; en Finlandia en 1999; en Alemania en 1990, en Islandia en 1995; en Irlanda en 1997; en Italia en 1996; en Holanda en 1998; en Noruega en 1993; en Portugal en 1995; en Suecia en 1998; en Suiza en 1995; y en Gran Bretania en 1997. Aunque si se pudiera decir mas acerca de esto, los limites de la presente intervención nos permiten trazar solo una conclusión general y muy simple: los partidos no recogen mas como tiempo atrás el interese y la participación de los ciudadanos. Pero también esto es muy notorio. Quiero solamente subrayar como tal tendencia sea universalmente observable en las democracias consolidadas desde hace tiempo. Contemporáneamente se asiste a una tendencia paralela y de crucial importancia que es siempre la mayor distancia de los partidos de la sociedad extendida y de su enlace siempre mas estrecho con el gobierno y con el estado. Este aspecto del desplazamiento de los partidos y estado ya bien evidenciado antes y no hay necesidad de retomarlo en esta sede. Bastara aquí notar tres desarrollos fundamentales que han marcado la mayor parte de la democracia occidental en los últimos treinta años y que parecen

destinados a reforzarse en el futuro. El primer punto es concerniente a los fondos, y el hecho es que para finalizar su organización hoy los partidos en muchas democracias, ya sean viejas o nuevas, cuentan siempre mas con el dinero publico que reciben del estado. Y de hecho en la mayor parte de los países hoy, y en casi todas las democracias de reciente formación, se prefiere recurrir al financiamiento público de los partidos, así que la supervivencia organizativa de tantos partidos depende del estado. En otras palabras sin la ayuda del portafolio publico y del estado es probable que tantos partidos encontraran grandes dificultades. En segundo lugar los partidos tienden siempre más a confrontarse con las nuevas leyes y a los nuevos reglamentos del estado que a veces determinan hasta el funcionamiento de su organización interna. Muchas de estas leyes y reglamentos aplicados a los partidos fueron introducidas o aplicados sobre la estela de la introducción del financiamiento público, con la distribución de subvenciones estatales que inevitablemente requieren la introducción de un sistema mas codificado de registros y control del partido. El control del acceso de los partidos a los medios de comunicación de estado ha requerido a su vez una nueva reglamentación que, a su vez requiere codificar el status de los partidos y su rama de actividad. Partiendo de una condición “privada”, de asociaciones voluntarias que se desarrollan dentro de la sociedad y que de ella traían legitimidad, los partidos fueron siempre mas objeto de un encuadramiento que acuerda su status (casi) oficial como parte del estado. En tercer lugar tantos partidos han cementado ulteriormente su enlace con el estado dando siempre mayor prioridad a su rol de detectores de cargas públicas. Según los analistas la formación de coaliciones, los partidos se hicieron mucho mas interesados a obtener cargos públicos y obtener un puesto en el gobierno llego a ser siempre un objetivo en si mas que una expectativa difusa. A esto va agregada la tendencia creciente a concentrar los recurso crecientes y de personal sobre el partido en parlamento mas que sobre la base del partido. Se asiste además al fenómeno de partidos que se presentan siempre más en término de sus cargos público. En otras palabras todo el partido se hace más o menos idéntico a aquel que esta en el parlamento o en el gobierno y desaparece su identidad mas allá de aquellas responsabilidades publicas. Es en este sentido que el partido se reduce a su líder y que el líder en cuestión se transforma en la ventaja más importante del partido. Si juntamos estas dos tendencias paralelas asistimos a un desplazamiento gradual de los partidos que de ser parte integrante de la sociedad pasa a ser parte integrante del estado; tanto mas a un deslazamiento de centro de gravedad del partido mismo de la base a la esfera publica. 1.3 Transformaciones de las funciones de los partidos. Este importante cambio que se esta verificando esta conectado y acompañado también por un desplazamiento de las funciones democráticas que los partidos desenvuelven, o por las cuales parecen todavía necesarios. Pero déjenme recordarles brevemente tale funciones para ver como fueron cambiadas. Me ocupare de las funciones clásicas, una por una, especificando el carácter representativo o procesal, o ambos, y analizare los problemas o los desafíos actuales que deben afrontarse para desenvolver aquellas funciones. La primera función, clásicamente asociada a los partidos políticos, es aquella de integrar y movilizar a la ciudadanía. Una función representativa un tiempo fundamental, pero que hoy puede ser vista como redundante. En otras palabras si se trata de una función importante en cualquier sistema de gobierno, pero, como sostuvo Pizzorno, es también históricamente dependiente y puede ser vista cono no necesaria

y tampoco practicable en las democracias plenamente organizadas. La segunda desde siempre asociada con los partidos es representativa e implica la expresión y la unión de los intereses. En las democracias contemporáneas sin embargo la primera función –expresión de los intereses- es casi compartida con otras asociaciones y movimientos independientes de los partidos además de los medios de comunicación. Y también si la unión de los intereses queda relativamente importante deben ser reconciliadas a algún nivel politico, esta segunda función puede ser empujada bajo aquella de la formulación del programa politico. Y de hecho la expresión de los intereses y de las exigencias populares hoy salen afuera del mundo del partido, mientras los partidos que siempre se limitan mas a recibir las señales que llegan a ellos desde el exterior. En este sentido no parece necesario tener partidos para lo que se refiere a la articulación de los intereses. La tercera función es también fuertemente representativa e implica la formulación del programa politico. En la práctica sin embargo es evidente que los partidos se están demostrando siempre menos necesarios en tal ámbito ya que los programas pueden ser también formulados por expertos o de organizaciones evidentemente no políticas. En otras palabras los partidos son menos necesarios cuando los programas pierden su carácter politico. Los partidos son en cambio necesarios cuando las decisiones son tomadas por estimulo de las partes y las elecciones son encuadradas ante todo en términos formativos o ideológicos, o cuando se desencuentran exigencias igualmente validas y potencialmente inconciliables. En otras palabras, a riesgo de ser tautológico, diremos que los partidos son necesarios para la formación de los programas políticos cuando se tienen que tomar decisiones de partes. La cuarta función asociada a los partidos es de carácter más procesal, concierne al reclutamiento de los jefes. Se estas funciones implican el reclutamiento inicial y la socialización de los potenciales lideres políticos y la consiguiente institución de la prevención política, entonces los partidos son ciertamente necesarios, pero solo en aquello casos en los que los partidos son requeridos también como medio para estructurar el voto y las elecciones electorales. Si no es así y los partidos no son requeridos con fines electorales, o sea si la elección electoral puede ser organizada por los señores candidatos (como por ejemplo en el sistema presidencial o en aquel gobierno de asambleas) entonces es improbable que haya necesidad de partidos para el reclutamiento de lideres. Estos últimos podrían provenir de otros recursos de adentro de la sociedad. La última función que aquí podemos indicar es esta también de tipo procesal e implica el rol de los partidos en la organización del parlamento y del gobierno. De hecho esta es potencialmente la función más importante que se requiere que desarrollen los partidos. En los sistemas de gobierno parlamentario la necesidad de los partidos es evidente. Los gobiernos en estos sistemas tienen sobre todo necesidad de ser formados, por mas acuerdos de coalición, de aquí en adelante es necesario asignar a los diversos departamentos y ministerios la responsabilidad de gobierno y, una vez formados, la gestión de gobierno en cuestión requiere un apoyo mas o menos disciplinado en el parlamento. Ninguna de estas condiciones puede darse sin la autoridad y la capacidad organizativa de los partidos políticos. Además mas allá de los sistemas convencionales de gobierno parlamentario, los partidos de hecho parecen necesarios también para la organización de los procesos legislativos, para el funcionamiento de las comisiones legislativas y para el acuerdo cotidiano sobre el programa legislativo. Todo lo que esto implica parece evidente: La función representativa de los partidos fue declinando o fue en parte sustituida por otras organizaciones, mientras su rol procesal se mantuvo y se podría decir directamente que fue en aumento su importancia. En otras palabras, como los partidos se desplazaron de la sociedad hacia el estado, las funciones que desarrollan y se requieren son pasadas de aquellas de entes

formalmente representativos a aquella de entes gobernativos. 1.4 Ofuscamiento de la identidad de los partidos. Se trata en breve de la sensación que los partidos están perdiendo su conciencia individual de identidad política separados y están siendo cada vez mas iguales entre si. Una vez mas están implicados muchos factores y para simplificar haré referencia solamente a cuatro características. La identidad ideológica o programática va siendo siempre mas desenfocada, al menos en los casos de los mayores partidos tradicionales, fenómeno que deriva en parte de la erosión manifiesta de sus diversos perfiles electorales. Los partidos se distribuyen siempre mas los votos entre ellos y con el declinar progresivo de la lealtad reciproca ahora tienden a dirigirse tranquilamente a sus apelativos a los antagonistas de hace tiempo. El resultado es que la idea de la política como conflicto social en el cual los partidos eran vistos como los representantes de los intereses políticos de fuerzas políticas opuestas y siempre menos relevantes y no solo mas o menos todos los electores son potencialmente abiertos a todos los partidos, pero mas o menos todos los partidos están abiertos a todos los electores, en el sentido que también la noción de la política como conflicto ideológico, tan prevalerte en el periodo de la Guerra Fría, se fue desvaneciendo. Ya sea en términos sociales o ideológicos hoy la oposición se manifiesta siempre menos en la modalidad de la competencia entre partidos Además los gobiernos y los partidos que forman parte y buscan oponerse, ahora sufren presiones crecientes que reducen su capacidad de maniobra. Esta modalidad concierne a todos los gobiernos de nuestro mundo económico internacionalizado y globalizado, pero es particularmente pronunciado en la interna del sistema de la Unión Europea. Los partidos están siempre más restringidos a compartir programas y elecciones y cuando están en el gobierno colaboran con su realización. Expedientes retóricos permiten a los votantes distinguir los partidos de gobierno de aquellos de la oposición pero parece que los contrastes de fondo de la política son siempre más difíciles de individualizar. El gobierno opera en base a reglamentos más bien que en base a las políticas de pares. Y por otra parte los partidos pueden presentarse fácilmente como muy diversos uno de otro, por que la individualidad organizativa se fue desenfocando cada vez más. Ya que los partidos pescan los votos en el mismo tazón electoral, tienden a adoptar análogas técnicas organizativas y propagandísticas. También los modos de comunicar se con los potenciales electores se hicieron cada vez mas profesionales. En la mayor parte de los casos en la Europa contemporánea los partidos individuales han abandonado sus diarios y ahora compiten para tener espacio y audiencia en la prensa nacional común y en las redes televisivas publicas. Para loa que votan es casi imposible tomar mensajes alternativos o escuchar solo una campana. Seguir a un partido significa también seguir a todos los otros, ya que cada uno tendrá su portavoz en varios debates televisivos o sus comentarios de publicidad en varios diarios. El ultimo punto del que me ocupare aquí concierne a la identidad estratégica, y también en este caso la tendencia mas evidente fue aquella la de la perdida de las características individuales. Casi todos los partidos son ahora partidos de gobierno, en el sentido que cada uno de ellos ya casi cultiva la esperanza real de obtener encargos de gobierno al menos por un breve periodo. Son pocos o a lo mejor no existen los partidos percibidos como excluidos de modo permanente de la participación en el gobierno .En la mayor parte de los casos se trata del resultado de los aumentados niveles de fragmentación que han terminado por caracterizar los sistemas de partido europeo en los últimos veinte años, el acceso a las cargas de gobierno requiere en general la formación de coaliciones y la construcción de amistades y alianzas que

atraviesa los procesos, sobretodo de aquellos que se desarrollaron en los últimos diez años, y que se caracterizan por un nivel creciente de promiscuidad estratégica. Los socialistas franceses actualmente están en el gobierno junto con los ecologistas franceses, así como los socialistas alemanes lo están con los ecologista alemanes, los partidos laicos holandeses están hoy en el gobierno sin la necesidad de los acostumbrados mecanismos de unión de las principales corrientes religiosas; el partido laborista ingles se demostró capaz de construir una alianza de coalición informal con los liberales; acá en Italia la incorporación del ex partido fascista de Alianza Nacional en una coalición de derecha fue seguida de un nuevo gobierno que incluía ya sea el PDS ya sea la ex Democracia Cristiana. En breve los esquemas consolidados desde hace tiempo de formación de los gobiernos vienen rápidamente superados y los partidos, en un tiempo, tradicionalmente enemigos están encontrando en un terreno común de gobierno. Todo esto sugiere que es siempre menos fácil para los electores ver diferencias ideológicas o programáticas significativas entre los partidos o sin embargo ver aquellas diferencias como particularmente importantes para sus exigencias y para su situación. En otras palabras por la vía de la identidad siempre mas confusa de los partidos así como por sus cambiantes funciones por cambios ocurridos en el mundo n el cual se organizan y se presentan, los ciudadanos parecen encontrar siempre mas difícil verlos de algún modo representativos. 2 ¿Cuales son las posibles consecuencias de todos estos cambios? Las consecuencias de todo lo que se puede ver ya podrían llegar a ser mas evidentes con el tiempo. Dos de tales consecuencias merecen particular atención. Primero que nada obviamente la política se ha despolitizado. De hecho exactamente 30 años atrás estudiosos como Lijphart y Dahl habían sugerido que las cosas terminarían así y de modo especial el segundo habría predicho el desarrollo de un mundo politico que vendría “ demasiado remoto y burocratizado, muy inclinado al mercantilismo y al compromiso y demasiado colonizado por la elite política y de los técnicos”.Tal despolitización se acentúa también con otros desarrollos, tras el cual se transfiere alguna responsabilidad decisiva al parlamento europeo; además de aquel de otras responsabilidades de organizaciones independientes o las llamadas comisiones de expertos y al recurso siempre mas frecuente del uso de la autoridad judicial y hasta los referéndum populares para eximirse de la necesidad de tomar decisiones a nivel gubernamental. En segundo lugar y por efecto del mismo proceso los ciudadanos corren riesgo de ser indiferentes a la política. Esta, creo, es potencialmente la consecuencia mas grave de los cambios que enumere arriba. Pues la indeferencia a la política convencional podría traducirse también en indiferencia a la democracia. En cierta medida esto se puede ver ya en la incredibilidad con que los ciudadanos observan el proceso politico y en los juicios negativos que tiene de los lideres políticos y de la clase política. Se lo puede ver, ciertamente, en el fenómeno macroscópico del desempeño popular. Se ha comprobado que esta indiferencia a la política convencional es también visible entre los intelectuales y en el discurso de tanta literatura moderna sobre los problemas de la democracia. Abreviando, la tesis que se encuentra más seguido en la literatura normativa que se ocupa de los problemas de las democracias contemporáneas no exaltan el renovación o la revitalización de la política como tal, pero mas bien busca negar la política. Esto se puede ver en las apelaciones a: (a) renovar la democracia volviendo a dar vida a la sociedad civil y en la tendencia a asociar a la axial nombrada “buena” democracia con elementos de la cultura cívica;

(b) sustituir la democracia con la así nombrada “democracia asociativa”, una forma de democracia que queda internamente al nivel de la esfera privada y en la cual el rol de los partidos es reemplazada por asociaciones cívicas. (c) Redefinir la democracia como se puede ver en los escritos de cierto número de intelectuales de la “tercera vía”. De modo tal que la política “real” no se ocupe mas de partidos, parlamentos y estados, temo que efectivamente son abandonados pero mas bien de aquello que sucede a nivel de lo dicho de la “sub-política” de la sociedad privada Donde el imperio activo de los distinguidos ciudadanos puede fácilmente compensar la falta de empeño en el modo politico mas convencional y demostrarse todavía mejor. Lo que sigue aquí es la ideología según la cual nosotros no debemos preocuparnos demasiado de los fallidos de la política convencional – de la clase política que piensa solo a sus intereses, de los procedimientos inadecuados .Ni se tiene que preocupar tanto de decisiones políticas demandadas a los expertos, ni de la despolitización, o de la falta de democracia en la interna de la Unión Europea, No es allí donde se encuentra la verdadera política y mientras que el mundo “sub-politico” esta vivo esa y otras ausencias no se notaran tanto. Y esta es otra forma de indiferencia. 3 ¿Existe un futuro para los partidos? Del punto de vista de los partidos esta indiferencia popular e intelectual, pone un grave problema. ¿Que pueden hacer los partidos? En otras palabras, frente a los aumentados desempeños y a la indiferencia con la que se acompaña una diminuta capacidad representativa y frente al lenguaje persuasivo de una nueva generación de teóricos democráticos que buscan soluciones en la sociedad civil más que en la sociedad política ¿es posible imaginar un futuro para los partidos? ¿Que oportunidades se le abren – al menos en breve periodo? Se trata de un tema sobre el cual se podría discutir hasta el infinito. Debemos, pero, recordar que las circunstancias, aunque hoy sean desfavorables a los protagonistas de la democracia representativa, podrían cambiar. Admitiendo esto se presentan las siguientes conclusiones. Antes que nada hay una serie de cosas que los partidos tienen que aceptar así como son, al menos hasta en momento, - no parece que haya posibilidades de reconstruir raíces fuertes en la sociedad. La era de los partidos de masa parece concluida. El electorado, y la sociedad en su complejo, están inevitablemente mas lejos y mas individualistas. El desempeño es una realidad y una distinta identidad organizativa es casi una cosa del pasado. no parece haber posibilidad de desarrollar una identidad fuerte de partes. Que las limitaciones europeas en particular y sin embargo improbable que el espacio para mover políticas de partes se vaya alargando en el futuro. - Por ambas rezones es difícil ver como los partidos pueden acentuar en sea por efecto del proceso general de internacionalización o de la influencia de modo significativo su rol representativo. Tal vez este rol ira al encuentro de una erosión aun mas fuerte en el futuro próximo. - Por consiguiente el solo rol que resistirá o el rol principal que resistirá es aquel procedimental. Para los partidos es el lado democrático de la democracia representativa, mas que el lado representativo, que podría hacerse crucial. Además es justamente aquel el rol que actualmente no se pone en discusión. Si los partidos son criticados por su falta de representatividad frente a los desafíos de los nuevos movimientos sociales o de la política alternativa, lo son en cuanto a organizaciones. No hay nada y nadie que busque sustituir al rol procesal o gobernativo. Se trata de una función para la cual los partidos continúan a ser vistos como necesarios. -

Si los partidos quieren tener un futuro tendrán que darse cuenta de esta realidad y construir a partir de ella. ¿Que quiere decir en practica? Antes todos los partidos, este partido, deben liberarse de la idea de que el partido de masa sea la única forma de partido legítimo e deben reducir la prioridad que ponen a su rol representativo. Por mas importante que pueda ser el dato representativo es improbable llegue a ser la fuente primaria de legitimización. Evidentemente los partidos el hecho que la era de los partidos de masa se ha concluido y deberían dejar de disfrazarse de partidos de masa. En segundo lugar los partidos debería subrayar el rol procesal. Se trata de organizaciones que gobiernan: gestionan al estado si están en el gobierno y ni controlan la gestión si están en la oposición. Es esto lo que mejor hacen y ninguna organización puede sustituirlos. En fin, en cuanto a organizaciones con un rol esencialmente procesal los partidos los partidos que buscan un rol legitimo en la democracia deberían fundar las propias reivindicacioines sobre tres grandes claves: la primera garantía: adopción de justos procesos en el gobierno. El gobierno de ser transparente y responsable, al servicio de los intereses de la democracia más que de aquellos de la clase política o de grupos especiales de sostenedores de partidos. Segunda garantía: apertura y accesibilidad. Los partidos deberían evitar de competir con los movimientos sociales o con otros canales de representación alternativa no tienen necesidad de hacerlo. Más bien deberían escuchar a los otros canales y trabajar ese costado para responder a las exigencias y a los intereses populares. Tercera garantía: la conservación de la democracia popular electoral como único modo alternativo el cual escucha a voces marginales. En otras palabras, si el canal del partido –es electoral– se debilita como canal representativo y si la función de representación encuentra voces sobre todo en otros canales organizados, quedara ciertamente una parte de la sociedad cuya voz será excluida, marginal izada: los pobres, los marginados, ellos marcan los recursos y es solo a través de los partidos y a través del voto que aquella voz tiene alguna posibilidad de hacerse sentir.

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En conclusión: si los partidos quieren tener un futuro, ente podrá ser mejor desarrollado en cuanto dejen de actuar principalmente como partido de masa y en cambio comiencen a funcionar como garantes de una forma de democracia procedimental alargada, responsable, y transparente y que, al menos por un partido de izquierda, y en modo aun mas sustancial por un partido de izquierda, queda siempre a favor de aquellos que su única ventaja es el voto. En otras palabras, los partidos deberían dejar atrás la tendencia a hacer apelación a la representatividad y comenzar a hacer apelación al buen gobierno.

REFORMA POLITICA PARTIDARIA
En la Argentina del tercer milenio, emprender una gran reforma política importa un desafío común a todos los argentinos que debemos acometer mas temprano que tarde. En ese marco, nuestro partido forma parte de un Foro de debate y propuestas constituido en el ámbito del Congreso de la Nación, especialmente en la Cámara de Diputados, donde participan casi todas las fuerzas políticas de la oposición, aun aquellas que no tienen representación parlamentaria. Tiene el objetivo de concretar una propuesta común de todo el arco opositor que oportunamente deberá confrontarse con las ideas del Gobierno o sus representantes en el Congreso. Una Reforma Política en serio para un país serio debe corresponderse con el dialogo, un gran debate reflexivo y consenso, especialmente de las fuerzas políticas que representan todo el pensamiento nacional. En suma, debe sostenerse en un gran acuerdo social. No obstante, y sin perjuicio de compartir la idea de los cambios en la legislación para mejorar nuestro sistema político, desde el Radicalismo estamos convencidos que la gran reforma debe comenzar por las reformas que se propongan al interior de los propios partidos políticos. No puede haber reforma política sin reformas de las propias organizaciones como sujetos políticos democráticos, y esta es la tarea que debe darse la UNION CIVICA RADICAL. Convencidos de que sin reformas profundas de los partidos que recuperen el vínculo con la gente, que transparenten su funcionamiento, que garanticen mecanismos de apertura, participación, capacitación y renovación de sus cuadros, no habrá reforma política en serio, este Seminario se propone un debate profundo en este sentido. Fortalecer la democracia de partidos por sobre la democracia de candidatos debe constituirse en un objetivo para el cual es necesario vigorizar la institucionalidad de los partidos políticos a partir de los procesos de cambio, modernización y renovación que los legitimen ante la sociedad. Dar el espacio a las jóvenes generaciones que con otras miradas aporten al proceso de vivificar la República para consolidar un sistema político democrático, moderno y progresista, es también un punto fundamental que no debemos como soslayar. Es entonces, este el recorrido que el Radicalismo nacional debe tomar sin más trámite. ALGUNAS PROPUESTAS O DISPARADORES PARA EL DEBATE Las propuestas que a continuación se detallan tienen por objeto disparar el debate en el Seminario Nacional de Carlos Paz, a efectos que las conclusiones sobre dichos temas junto a otros que los participantes propongan, se constituyan en RECOMENDACIONES a ser tenidas en cuenta en la próxima Convención Nacional a convocarse oportunamente para la renovación de autoridades y a los efectos de materializar las reformas que aquí se recomienden. En tal sentido, es criterio de la actual conducción del Comité Nacional que dicha Convención, en la medida que formalice los cambios consensuados por la dirigencia de todo el país, se constituya en refundacional, reformadora y por tanto, transitoria para habilitar los objetivos propuestos. 1. UNIFICACION DE ELECCIONES DE CARGOS PARTIDARIOS NACIONALES Se propone unificar las elecciones de cargos para Convencionales Nacionales y Delegados al Comité Nacional. Realizar una primera elección nacional de unificación de mandatos entre Diciembre y Abril próximos, de manera de que el Radicalismo por un lado unifique mandatos, y por el

otro, realiza una suerte de gran primaria nacional. Esta elección tiene la doble ventaja de la unificación de mandatos en todo el país y la posibilidad de ocupar el espacio político nacional con una gran movilización de la estructura en todo el país, en cada provincia y en cada pueblo. Luego de la elección se constituirían los órganos partidarios, Comité Nacional y Convención Nacional, en el marco de las reformas que materialice la máxima autoridad, tal como se hace referencia en el punto precedente. La elección de cargos partidarios se llamaría conjuntamente con la de cargos electivos nacionales, de manera tal que los distritos cuenten con las candidaturas definidas para cumplimentar con las distintas estrategias locales que, en el marco de la estrategia definida nacionalmente por los órganos partidarios, sean los candidatos del Radicalismo Lista 3, en su caso o los que aporte el partido a los frentes constituidos o a constituir. 2. MODIFICACION DE MANDATOS. TRANSICION Se propone modificar los mandatos de los cargos partidarios nacionales y establecerlos unificados por cuatro años, con vigencia desde las elecciones presidenciales y mientras dure el mandato de la gestión del gobierno nacional correspondiente. Para la viabilidad de esta propuesta se dispondrá una transición, de manera tal que la elección nacional que se propone a más tardar en abril del ano próximo constituiría las autoridades hasta abril de 2011 a efectos que desde allí los mandatos se computen por cuatro años. Se sugería a las autoridades provinciales unificar las elecciones de cargos partidarios y electivos provinciales y locales en el mismo cronograma nacional a efectos de garantizar una sola gran movilización nacional para tener a punto las estructuras de conducción y los candidatos del partido en la calle. 3. MODIFICACION DEL SISTEMA DE ELECCION INDIRECTA Se propone modificar el actual sistema de elección de los Presidentes tanto de la Convención Nacional como del Comité Nacional. Se sugiere mantener la actual composición tanto de la Convención como del Plenario Federal (4 delegados por provincia) que elige el Comité Nacional. Si bien, existen algunas posturas que plantean reducir a la mitad los miembros de la Convención Nacional, se entiende que la composición actual es la adecuada. La propuesta consiste en establecer un mecanismo de nominación de candidatos a Presidente de la Convención Nacional y Presidente del Comité Nacional de manera que los mismos estén a consideración de los afiliados de todo el país y voten indirectamente de la misma forma en que se elegía Presidente de la Nación antes de la reforma constitucional del 94. Los respectivos órganos partidarios se constituirán y elegirán sus presidentes de entre los candidatos nominados y cuyos delegados o convencionales fueron elegidos a esos efectos y seguidamente los mismos completaran la constitución de las respectivas mesas de conducción en los términos de los estipulado por la Carta Orgánica partidaria con los convencionales o delegados electos. Los candidatos a Presidente podrían o no ser convencionales o delegados. 4. DE LOS REQUISITOS Y LISTAS NACIONALES PARA NOMINAR CANDIDATOS Se establecerán las condiciones para nominar candidatos a Presidente de cada uno de los órganos partidarios nacionales para lo cual se propone la normativa de la carta orgánica del provincia de Córdoba en cuanto a la constitución de sectores o líneas nacionales con requisitos mínimos en cuanto a avales, adhesión y representación de

distritos del país. 5. REPRESENTACION DE LA MINORIA Se propone modificar el vigente esquema del 33% -o 25% según sea el caso- respecto de los votos obtenidos por la minoría por el sistema Dont. Esta disposición ya se encuentra en distintas cartas orgánicas de varios distritos. La idea es adoptarla nacionalmente y sugerir su implementación en todo el país. 6. DISPOSICION: LA BANCA PERTENENCE AL PARTIDO Se propone incluir en la Carta Orgánica la disposición de que “la banca le pertenece al Partido” y no a la persona. Este tema seguramente generará un gran debate en la sociedad por cuanto dicha norma tiende a fortalecer institucionalmente a los partidos políticos, evitar el transfugismo y la indisciplina partidaria. Dicha norma debe acompañarse de un concreto esquema normativo que transparente hacia adentro el funcionamiento partidario, que también se propone en la presente propuesta. Esta disposición implica la sanción, remoción y reemplazo por incumplimiento de las obligaciones de los representantes nacionales por medio de una mayoría agravada de la Convención, cumpliéndose las garantías constitucionales del debido proceso y ejercicio del derecho de defensa. Seguramente, este tema se terminará resolviendo en la Justicia, en particular en la Corte Suprema, pero la interpretación jurídica que reafirma el concepto se encuentra en la reforma de la Constitución donde los senadores representan al partido (artículo 54). Aún cuando actualmente y por un fallo anterior a 1994 para los Diputados Nacionales la banca le pertenece a la persona. Si se establece esta disposición, los/as candidatos/as aceptan sus candidaturas con sujeción a esta normativa, y sin dudas se conseguirá el éxito en la CSJ frente a un eventual litigio. 7. TRANSPARENTAR LA DECISIONES DE LOS BLOQUES LEGISLATIVOS Una norma como la detallada en el punto precedente implica cambios que transparenten las decisiones orgánicas, particularmente las decisiones de los bloque parlamentarios respecto de por qué votan lo que votan o de qué forma se asumen posiciones. A tal fin las reuniones serán publicas, solo por razones fundadas en resolución expresa podrán ser secretas en los términos de la reglamentación. Los bloques estarán obligados a transmitir en directo a través de la página web partidaria las sesiones o reuniones de trabajo. 8. ETICA PUBLICA PARTIDARIA Se dispondrá cumplir con la ley 25.188 de Ética Pública, para todo el país, para todos los cargos, partidarios o electivos, y en todos los rangos. Un relevamiento indica que en muchas provincias no se cumple con la normativa nacional o en su caso la provincial o local. Desde el más lejano concejal hasta el más encumbrado legislador o funcionario/a nacional deberá publicar su declaración jurada patrimonial y cumplir con las demás normas de ética publica. Quien incumpla con este requisito no podrá ser candidato y será pasible de sanciones del órgano partidario. 9. DERECHO DE ACCESO A LA INFORMACION DE LOS AFILIADOS Se establecerá el procedimiento reglado de Derecho de Acceso a la Información (Decreto 1172/03) por parte de los/as afiliados/as a las decisiones y actos de los

órganos partidarios y bloques parlamentarios. Dicho procedimiento establecerá los derechos y requisitos tanto en sede administrativa y como judicial. 10. DERECHO DE PETICION Y PARTICIPACION DE LOS AFILIADOS Se establecerá un procedimiento para garantizar el derecho de petición con los requisitos claramente estipulados para que cualquier afiliado/a o grupo de afiliados pueda ejercerlo en los términos de la reglamentación en base a la Ley vigente. 11. DERECHO DE PRESENTACION DE INICIATIVA POPULAR POR PARTE DE LOS AFILIADOS En el marco y con los lineamientos básicos establecidos en la Ley 24.747 de presentación de Iniciativa Popular para los ciudadanos, se establecerá un procedimiento para la presentación de iniciativas populares por parte de afiliados/as o grupos de afiliados a ser impulsados por los órganos partidarios. Se establecerán claramente los requisitos de adhesiones, firmas, y cumplimiento de reglas formales. 12. REQUISITOS PARA SER CANDIDATO Y REPRESENTANTE DEL PARTIDO. INSTITUTO DE FORMACION Y CAPACITACION DE LA FUNDACION LEANDRO N. ALEM El Instituto de formación y capacitación de la Fundación Alem será el encargado de brindar formación y capacitación permanente a los dirigentes y candidatos en todo el país. Se establecerán las bases de su funcionamiento en un plazo de 180 días desde la aprobación por los órganos partidarios. Los/as afiliados/as que decidan postularse para cualquier candidatura o cargo partidario deberán, obligatoriamente, contar con el certificado de participación de los cursos y talleres de formación y capacitación. Carlos Paz, mayo/2008.-

La modernización de los partidos políticos en la Argentina: El primer paso hacia una reforma política competitiva.
Por Mercedes Llano y Gabriel Salvia Año II – Número 22 9 de septiembre de 2004 Hay una reforma política que no consiste en modificar ley alguna, sino en modernizar los propios estatutos y cartas orgánicas de los partidos políticos. La reforma política Partidaria contribuiría a sincerar el debate sobre las respectivas modificaciones en la legislación nacional y constituiría un paso muy importante para el fortalecimiento de la democracia. Asimismo, las prácticas políticas internas de cada partido servirían para diferenciarse entre ellos, no sólo por sus ideas sino también por sus métodos democráticos. El propósito de este Documento es plantear un tema crucial aunque ignorado en la reforma política: la reforma interna partidaria. En las últimas décadas los partidos políticos han sufrido un fuerte desprestigio social en gran medida por ser parte y fomentar un juego político poco competitivo, transparente y especialmente poco ético. A pesar de tales prácticas, la profundización y consolidación de la democracia representativa depende de la responsabilidad y voluntad de los partidos políticos por ser los mismos actores indispensables del régimen democrático. Hacia 1963 Carlos Fayt consideraba “que la democracia reclama necesariamente un sistema de partidos, que ellos son instrumentos de gobierno indispensables para la dinámica de la democracia representativa. Que son en definitiva, la pieza clave de la vida democrática. Cabe preguntarse, por consiguiente, si ellos están a la altura de tan grave responsabilidad, si han comprendido plenamente su función y si en la intimidad de sus estructuras están en condiciones de asumir el poder y satisfacer las demandas y requerimientos sociales de la sociedad contemporánea”. Cuestionamiento éste último que resurge Los partidos políticos precisan adaptarse a los cambios contextuales y a las necesidades de los ciudadanos a través de más democracia y competencia interna, más transparencia, mayor compromiso, más responsabilidad e idoneidad. Estos cambios provendrán de un auténtico compromiso de los partidos sin el cual cualquier iniciativa legal se convierte en letra muerta. Vasta con la acción ejemplificadota de un partido para que la reforma se propague, dado que su ejemplo suscitará fuerte adhesión social obligando al resto de los partidos a incorporar cambios. Las reformas trascendentales se sustentan más en las acciones que en las disposiciones legales, sino, ¿qué sentido tiene institucionalizar las elecciones internas abiertas y simultáneas para Presidente si nadie las va a respetar?, ¿qué sentido tiene una norma Constitucional que establece dos senadores para la mayoría y una para la minoría si se presentan por separado candidatos de un mismo partido para obtener las tres bancas? En una realidad en la que las reglas son fácilmente esquivadas es elemental una fuerte dosis de seriedad, responsabilidad y ética proveniente del interior de los mismos partidos. La reforma política partidaria Las distintas propuestas de reforma política comúnmente abordan la modificación del sistema electoral nacional, la ley orgánica de los partidos políticos, el financiamiento de las campañas, la reducción del “costo político” en las administraciones publicas, entre otros temas. Sin embargo, hay una reforma que no consiste en modificar ley alguna, sino modernizar los propios estatutos y cartas orgánicas de los partidos políticos. El punto es ¿por qué ningún partido político empieza por casa y realiza internamente su propia reforma política? Y entonces, ¿cómo pueden cambiar la

legislación nacional y la forma de hacer política si no muestran intención de hacer algo ejemplar en el seno del propio partido? La reforma política partidaria debería ser el primer paso hacia una democracia competitiva, permitiendo: 1) selección de candidatos a cargos públicos electivos basada en la idoneidad y representatividad; 2) renovación, incremento y profesionalización técnica permanente de la dirigencia política; 3) métodos transparentes y voluntarios de financiamiento; 4) y una disminución del "costo político” que afecta al contribuyente y genera un perverso clientelismo. Para la cual no es necesario elaborar o modificar leyes, sino simplemente modernizar las cartas orgánicas partidarias. El sistema electoral en los partidos políticos En la práctica, los partidos políticos seleccionan candidatos a cargos públicos y partidarios utilizando listas bloqueadas y cerradas, grandes magnitudes por distrito, sistemas electorales de dos tercios y el sistema de mayoría simple. Incluso a veces es una elite integrante de la junta de gobierno o la convención nacional quien designa a los candidatos a cargos públicos electivos. Sin embargo, en el marco de la libertad de asociación que establece la legislación política vigente, cualquier partido puede elegir su sistema electoral de votación interna. Al respecto, la Ley Orgánica de Partidos Políticos (número 23.298), en el articulo 3 señala que "La existencia de los partidos requiere las siguientes condiciones sustanciales: inciso b) Organización estable y funcionamiento reglado por la carta orgánica de conformidad con el método interno, mediante elecciones periódicas de autoridades, organismos y candidatos en la forma que establezca cada partido”. Lo anterior se reitera en el capítulo de esta ley sobre "Elecciones partidarias internas”, cuando en el artículo 29 dice: “Las elecciones para autoridades partidarias internas y para elegir candidatos a cargos electivos, salvo para el cargo de presidente y vicepresidente de la nación y de legisladores nacionales (modificado por la ley 25.611), se regirán por la carta orgánica, subsidiariamente por esta ley, y en lo que sea aplicada, por la legislación electoral". En este punto es crucial detenerse a fin de destacar el daño producido a la reconocida libertad de asociación en los partidos políticos a través de la sanción de la ley 25.611 modificatoria de la Ley Orgánica de Partidos Políticos. El nuevo artículo 29 del citado texto legal altera el orden de prelación previsto en la norma precedente, estableciendo que la elección interna de los candidatos a presidente, vicepresidente y a legisladores nacionales se regirá por dicha Ley, y subsidiariamente, por la lectoral, eliminando así la atribución que tenían las agrupaciones políticas de regularla a través de sus cartas orgánicas. Por su parte, el articulo 29 bis incorporado por la misma Ley, dispone que en las agrupaciones políticas con personalidad reconocida en el orden nacional, esa elección debe realizarse a través del sistema de internas abiertas, las que se llevarán a cabo en forma simultánea. Desde su origen esta norma fue seriamente cuestionada tanto a nivel político como judicial, obligando al Poder Ejecutivo a solicitar al Congreso la suspensión de su aplicación por única vez. A pesar

de haber quedado prácticamente en el olvido, la dilatación de dicha norma no implica su derogación. Consideramos que el citado texto legal atenta contra lo establecido en el artículo 38 de la Constitución Nacional, en tanto reconoce que "el ejercicio de sus actividades son libres dentro del respeto a esta Constitución". En este sentido se pronuncia la jueza de primera instancia del juzgado federal electoral de Capital Federal en los autos caratulados: “Salvatierra, José Luis s/promueve acción de amparo c/Poder Ejecutivo Nacional", manifestando que: “la libertad de los partidos políticos se encuentra gravemente afectada al haberse establecido la obligatoriedad de realizar las elecciones Internas abiertas en forma simultánea, toda vez que son (aquellos) los únicos que tienen la potestad de ejercer sus actividades de conformidad a su conveniencia política, que se encontrará estrechamente ligada a su funcionamiento institucional”. Es por ello que estimamos primordial la inminente derogación de la ley 25.611. No obstante, el dispositivo legal reconoce a los partidos y alianzas la proclamación de los candidatos a senadores y diputados nacionales conforme al sistema electoral adoptado por los mismos. En consecuencia, si en los propios partidos no se utilizan mecanismos más competitivos y representativos en materia electoral que los establecidos en la legislación nacional, entonces los legisladores nacionales que surjan de los mismos tendrán poco interés para impulsar una modernización de la legislación política. Por tal motivo, es necesario contemplar la posibilidad de incorporar a nivel interno sistemas electorales que promuevan la representatividad, la competencia (según lo establece la Carta Magna en el art. 38) y la identificación de los candidatos. Los partidos políticos contribuirán a la consolidación de la democracia en la medida en que prioricen la idoneidad y la representatividad en lugar del amiguismo interno. Asimismo, es preciso generar procesos previos a las elecciones internas que aseguren la participación en la contienda interna de los afiliados y candidatos extrapartidarios más capaces e idóneos sin mediar los mecanismos de selección a 'dedo". Imposibilidad de la re-elección inmediata a cargos públicos electivos Una de las características esenciales de todo régimen republicano y democrático como el nuestro es la periodicidad y alternancia en las funciones públicas electivas. La vocación de servicio se ha visto desplazada por las ansias de poder, de dinero y de rédito político agravando el desprestigio de los partidos políticos. El espíritu de las disposiciones republicanas ha sido burlado por quienes buscan perpetuarse en el poder y obtener beneficios materiales o electorales promoviendo el clientelismo y la baja renovación partidaria. Los partidos políticos deberían contemplar internamente la incorporación de tan simple, efectiva y sabia medida como lo es la imposibilidad de reelección inmediata para cargos públicos electivos, lo cual permitiría: -Favorecer la renovación permanente de los dirigentes políticos, impidiendo que quienes llegaron primero se “atornillen” un cargo público, especialmente utilizando dicho puesto electivo para afianzarse internamente en el propio partido. Uno de los motivos por los cuales existe un bajo nivel de participación política es porque los partidos están manejados por pocas personas, quienes precisamente se reparten entre ellos las candidaturas. Justamente la imposibilidad de reelección inmediata incentivaría a la participación política. - Combatir la corrupción en el aparato ejecutivo y de los cuerpos colegiados. Constituyen prácticas comunes en el ámbito estatal, y especialmente en los cuerpos colegiados, el clientelismo, el amiguismo, los intercambios “tácitos” de favores entre los partidos, de los cuales casi ningún partido es ajeno. Al integrarse a los cuerpos legislativos los políticos incorporan las reglas informales establecidas participando de un juego poco transparente que los obliga a sellar un pacto con los demás jugadores. Al

perpetuarse en el poder estas reglas y las consecuentes prácticas se consolidan e incluso perfeccionan. El ingreso a este perverso juego de “nuevas caras" constituiría un saludable remedio para las prácticas corruptas y poco transparentes. - Evitar la cultura del político profesional que sin un cargo público no podría sostener su vida, obligándolo a buscar otras fuentes de sustento personal. - Premiar con nuevas postulaciones a aquellos que tuvieron una labor pública ejemplar. Cómo se desempeñó un político en un cargo público en comparación con otros de los demás partidos y de su propio partido constituye un elemento importante para permitir nuevas postulaciones – reelecciones no inmediatas- y de esa manera ir conformando una elite dirigencial cuya labor democráticamente se revaloriza con el paso del tiempo. El otorgamiento de premios al interior del partido en el honor revisten a los cargos públicos con una gran dosis de prestigio social. Incompatibilidad entre el ejercicio de un cargo público electivo o político y cargos en la dirección partidaria. El establecimiento en la Carta Orgánica Partidaria de incompatibilidad entre un cargo público electivo o político y cargos en puestos de directivos partidarios tendría como objetivos: - Crear un contrapeso para controlar a aquellos miembros del partido que llegan a un cargo público, con lo cual las autoridades partidarias supervisan la permanente adhesión a los principios partidarios y el comportamiento ético del representante del partido en la función pública. - Evitar la utilización del cargo público electivo o político para la actividad partidaria interna, incluyendo el uso de bienes y recursos públicos. Esto evitaría también la conformación de una nomenclatura partidaria, es decir, la acumulación de poder en unos pocos que se encontrarían en una situación ventajosa respecto al resto de los afiliados. En el caso de un legislador o un funcionario con cargo político, la incompatibilidad alcanzaría también a sus empleados, de tal forma de disminuir la posibilidad de usar la función y recursos públicos para la actividad de política interna. Asimismo, el partido debería hacer público en Internet los antecedentes de todos los empleados designados en la función pública por los miembros del partido y utilizar un mecanismo de concurso, en lugar del amiguismo o el clientelismo. Parte del staff de asesores debería conformarse con personas ajenas a la actividad partidaria a los fines de establecer relaciones laborales basadas en el esfuerzo, la responsabilidad, la idoneidad y no en el amiguismo. Los partidos políticos podrían recurrir para la presentación de los postulantes a asesores a instituciones prestigiosas como las Universidades u ONG´s. - Permitir participar a quienes sólo están interesados en la actividad interna partidaria y no en la obtención de cargos públicos. Generalmente, es difícil lograr que este perfil de persona interesada en la política pueda canalizar su inquietud con las características tradicionales de la actividad partidaria, pero con el establecimiento de esta incompatibilidad lograría un protagonismo importante y una imprescindible tarea de contralor. Creación de una o más fundaciones partidarias y/o asociaciones a una o más de las ya existentes Es necesario que los partidos políticos apoyen sus propuestas en serios y sistemáticos estudios. Los partidos políticos suelen dejar librada la actividad de estudio y elaboración de propuestas a voluntad de los funcionarios, legisladores y a su grupo de asesores, quienes se ven desbordados por cuestiones coyunturales. Los partidos necesitan encaminar medidas previsoras en cuanto a sus planes, propuestas y formación. La creación de fundaciones partidarias o asociación a las organizaciones no gubernamentales ya existentes facilitaría la realización de: - Capacitación de dirigentes teniendo en cuenta la vocación y profesionalización que

caracteriza a las entidades de educación política, ética, jurídica y económica, cuya finalidad de sus miembros no es participar en la actividad partidaria sino influir en aquellos que aspiran a ocupar cargos públicos. - Elaboración de propuestas de políticas públicas, lo cual caracteriza a muchas fundaciones y centros de estudios e investigaciones –los thinks thanks- desde donde surgen las principales iniciativas de reformas políticas, económicas, institucionales y sociales, elaboradas por personas dedicadas part o full time al estudio y análisis de estos temas. - Asesoramiento y asistencia a miembros partidarios que ocupan cargos legislativos o políticos, brindando un apoyo técnico y administrativo al funcionario electo. En el caso de asistencia legislativa por parte de miembros de ONG ayudaría también a bajar “el costo político” y, consecuentemente, a reducir la planta de empleados temporarios o transitorios en el ámbito estatal, pues los honorarios de asesores y asistentes serían solventados por la entidad sin fines de lucro, la cual a su vez captaría donaciones de aquellos que están conformes con la labor que desempeña el legislador. - Búsqueda de fondos para el financiamiento político, lo cual brinda mayor transparencia al ser públicos los balances, teniendo así un mayor control de la Justicia, pues si no se cumplen los requisitos legales y contables se pierde la personería jurídica. - Además, la dependencia técnica y financiera que las ONGs crearían a los dirigentes políticos, serviría también como un contrapeso más sobre la labor partidaria. Conclusiones La Reforma Política Partidaria contribuiría a sincerar el debate sobre las respectivas modificaciones en la legislación nacional y constituiría un paso muy importante para el fortalecimiento de la democracia. Asimismo, las prácticas políticas internas de cada partido servirían para diferenciarse entre ellos, no sólo por sus ideas sino también por sus métodos democráticos. Los cambios profundos y duraderos provendrán de la voluntad y decisión de los propios partidos políticos. Las reformas ejemplares de los partidos comprometidos con el cambio condicionarán socialmente a los demás partidos para encarrilarse en el sendero de la evolución democrática.

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