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Hombre.

1. Verdad

La verdad es que a veces sobran palabras, yo abuso mucho de ellas, ante


cualquier situación yo simplemente agarro unas 4 o 5 de estas y las
acomodo de tal forma que me puedan ser útil sin dudar, la mayoría de las
veces me ha funcionado, podría decirse que soy un ganador, miles de
mujeres he conquistado, un empleo de ensueño me he ganado, he obtenido
lo que mas he deseado. Realmente eso creía hasta el otro día. Yo, hombre
de 1.72 contextura delgada ojos claros y pelo oscuro, no tiene mala fama
con las mujeres, menos con la posición que tengo, uno esta en las nubes, en
tu mente se inserta inconscientemente una imagen de una mano poderosa,
gigantesca, con gran motricidad fina, que puede agarrar algo gigante, que
puede usar un movimiento de pinza si es necesario, pero bueno esta vez no
fue así. Las nubes cubrían el cielo, la gente caminaba distraída, yo miraba
con atención al mundo entero, pero ellos no me miraban a mi, simplemente
no me importaba, yo era grande, no tenían poder para alcanzarme, casi
omnipotente, todo seguía normal, en la plaza sentado nada cambiada, era
como todos los domingos a las 12 de la mañana, después de relajarme un
rato, me levantaba y era hora de almorzar, tenia que llegar al restaurant de
siempre a verme con alguno que otro conocido, así fue. Ese día estaba
completamente repleto el lugar, el espacio físico no le era suficiente para
satisfacer la demanda, aun menos el instrumento humano para atender, eso
no me importo, simplemente seguí esperando, aquí es cuando todo cambio,
yo con distracción mire a mi lado, y una mujer estaba sentada, con un joven
de unos 28 años, yo lo conocía a el, ella no tenia nada especial que digamos
realmente, eso fue mi primer análisis, el cual por primera vez erróneo
estaba, el joven me reconoció, y me invito a comer con ellos, yo sin mucho
interés pero con educación acepte. Estaba interesado en pedir un buen
bistec, era tradición de fin de semana comerlo, mi conocido me hablaba de
un negocio que estaba entablando con una prestigiosa pesquera, la joven
no hablaba, sus ojos proyectaban una brillante sensación, su cara se veía
tersa, aun así no la encontraba bella, pero aquella imagen de amabilidad, no
sé me impedía dejar de verla a veces, almorzamos con paciencia, y todos
pedimos un té, al final el me contaba que era su hermana menor, se llama
clara, encontré que el nombre era perfecto para ella, porque trasmitía luz a
las personas, aún no sabia que era lo que me interesaba tanto de ella, al
final hablo, ya que casi todo el almuerzo simplemente sonreía ante su
hermano, y descubrí que no era solo luz la que trasmitía con sus ojos, sino
con sus palabras, y de la nada mi omnipresencia se oscureció ante aquella
mujer, y mi yo interno quiso atacar, “suena interesante”, “debes cautivar a
miles de hombres”, “tu reflejas inteligencia”, y que otras palabras mas le
habré dicho, pero ella aún así no cambiaba su cara, y sonreía igual que
antes pero era esa sonrisa cortes, era como un muro ante mi, y es cuando
todo se dio vuelta, la gran mano poderosa como un dios, ya no tenia efecto,
no podía agarrarla, y vi como de un momento a otro el equilibrio en mi
desapareció, ya no habían imágenes de mi grandeza, ni de mi poder
empresarial, solo podía verla reflejada a ella, una simple mujer, sin ni un
atractivo físico, que podía demostrar mucho mas que mil mujeres juntas,
que las mas bellas mujeres del mundo. En ese instante descubrí que la
quería para mí, no quería mi dinero, ni a las mujeres que ya habían pasado
en mi vida, simplemente deseaba esa luz, esa impregnación de claridad, de
saber que tú camino esta correcto y que tu vida se puede dar por
satisfecho. Es en ese momento aun al frente del gran muro que me impedía
estar ante ella, que me objetive conquistarla. Aunque me demore toda mi
vida.

2. Lo que no sabía

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