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1 DE MAYO DEL 2010 22

ORIOL RIPOLL

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JUGADORES Estamos en 1769 y la figura causó gran sensa- derecha y en la izquierda llevaba una pipa.
ción. Se cuenta que jugó multitud de partidas en

AUTOMÁTICOS
las principales ciudades de Europa, que ganó a Maelzel mostraba a lo largo de la partida que no
Benjamin Franklin y que sólo perdió con Danican había ninguna trampa y para ello movía la figura
Philidor, considerado el jugador de ajedrez más hasta cualquier lugar de la sala o abría las puertas
famoso del siglo XVIII. que escondían los mecanismos.

Años después, Kempelen vendió su autómata a Bajo la posesión de Maelzel, El Turco ganó a
Maelzel; si son músicos les sonará el nombre, se Federico el Grande de Prusia, Napoleón o al
Wolfgang von Kempelen era un artesano húngaro trata del ingeniero que inventó el metrónomo. ingeniero inglés Charles Babbage, considerado el
que fue a presenciar un espectáculo de trucos con padre de la computación. Se instalaron en el café
aparatos magnéticos en el palacio de Schönbrun Edgar Allan Poe escribió un cuento, El jugador de de la Regencia de París y allí recibieron a famosos
en honor de la emperatriz María Teresa. ajedrez de Maelzel, donde explica cómo funcio- ajedrecistas llegados
naban las exhibiciones del autómata. Todo era UNO DE LOS de todo el mundo.
La idea le gustó tanto que una vez en casa fabricó muy teatral, se abrían las puertas del lugar donde PRIMEROS
El Turco, un autómata capaz de jugar y ganar al se llevaban a cabo las partidas y se entraba el El fin del autómata
ajedrez. Según explican las crónicas de la época autómata. La figura, de aspecto poco amigable,
AUTÓMATAS llegó durante una gira
se trataba de una figura de madera sentada ante estaba vestida con una túnica y con un penacho FUE ‘EL por Cuba. Maelzel mu-
un cajón con engranajes y un tablero de ajedrez. de plumas; hacía sus movimientos con la mano TURCO’, UN rió en el viaje en barco
MUÑECO y el autómata acabó
en el Museo Chino de
DE MADERA Filadelfia, donde ardió
ARTICULADO en las llamas de un
QUE ERA incendio.
CAPAZ DE
Años antes, en 1834,
JUGAR AL (calculen cuántos años
AJEDREZ de fama), Jacques
Mouret, gran jugador
de ajedrez arruinado por el alcohol y sobrino de
Philidor, vendió una exclusiva a la revista Maga-
zin pittoresque por una botella de brandy. El Turco
estaba accionado desde el interior gracias a un
espejo y a un sistema de imanes. A lo largo de los
años, el falso autómata había sido dirigido por
Mouret y muchos otros ajedrecistas.

La historia es altamente novelesca. Si quieren


saber más sobre este y otros autómatas pueden
leer El rival de Prometeo, editado en la colección
El panteón portátil, de Impedimenta.

Años después, el genial ingeniero Leonardo


Torres Quevedo creó El autómata ajedrecista,
una máquina que juega al ajedrez con un rey y
una torre. La máquina está en el Museo de la ETS
de Ingenieros de Caminos, Canales y Puertos de
Madrid. Prometo que en mi próxima visita a esta
ciudad intentaré verlo. s

Luisa Vera

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