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La Mayordomía

I. La mayordomía de Dios
A. Dios es el mayordomo sobre todos nosotros - Sal. 100:3; 1 Cor. 6:19.
Nos cuida física y espiritualmente - Mat. 6:25-30; Gál. 4:4.
B. Dios es el mayordomo sobre el cielo y sobre la tierra - Hech. 17:24-
28; Sal. 24:1; 1 Cor. 10:26, inclusive las plantas y los animales - Mat. 6:25-30.
II. Nosotros somos mayordomos de Dios
A. Somos mayordomos de nuestro cuerpo - Rom. 12:1, 2; 1 Cor. 3:16
B. Somos mayordomos de nuestra vida - 1 Tim. 4:16; Mat. 5:16
C. Somos mayordomos de nuestro tiempo - Ef. 5:16; Col. 4:5
D. Somos mayordomos de nuestros talentos - Mat. 25:14-30
E. Somos mayordomos de nuestro dinero - 1 Tim. 6:7-10; 2 Cor. 9:6, 7
F. Somos mayordomos de la doctrina - 1 Tim. 4:16; 2 Tim. 2:2
III. El alcance de nuestra mayordomía
A. La mayordomía de los ancianos es limitada a una sola congregación -
Hech. 20:28; 1 Ped. 5:2
B. La mayordomía de los diáconos consiste en administrar a los
necesitados - Hech. 6:1-4 - y en ser fieles siervos en todo bajo la supervisión
de los ancianos.
C. La mayordomía del evangelista consiste en predicar la palabra,
reprender, redargüir - 1 Tim. 4:1-3; Gál. 1:8, 9.
Conclusión: ¿Qué clase de mayordomos quiere Dios?
A. Buenos administradores - 1 Ped. 4:10, 11
B. Fieles - hay que llevar a cabo nuestras responsabilidades con
fidelidad - Rom. 12:6-8.
C. Sabios - prudentes - astutos - Mat. 10:16.
D. Es preciso que el mayordomo de Dios reconozca la importancia de
su tarea. Tiene que amar a su patrón y querer obedecerle en todo. Debe tener
mucho celo, fervor y fidelidad en cumplir con sus deberes.
E. Todo mayordomo o sea siervo tendrá que dar cuenta de su
mayordomía. - Lucas 16:1, 2.