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~UTOR DE ''EL (:tUUUJE JlE (:lVI

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r.lllJIENES •

.OS DESAFÍ(]S A LA IJlENTIDAD

,

lll\lllllS ESTl\Jlll \' SIJI:IEJll\ll 122

(:tUUUJE JlE (:lVI ~ r.lllJIENES • .OS DESAFÍ(]S A LA IJlENTIDAD , lll\lllllS ESTl\Jlll \' SIJI:IEJll\ll

Este libro es una fascinante exploración sobre la naturaleza de la identidad cultural estadouniden- se. todavía en estado de shock tras los aconteci-

mientos delll de septiembre de

2001 .

De hecho. la devoción patriótica que siguió a los atentados se plasmó. entre otras cosas. en la venta de 250.000 banderas en unos conocidos grandes almacenes a lo largo de un solo día. Pero esta súbita reivindicación de la enseña nacional era sólo la evidencia física de algo mucho más impor- tante: el renacimiento del orgullo en gran parte del pueblo de Estados Unidos, un sentimiento que había permanecido en estado de letargo desde hacía mucho tiempo. Para algunos todo se redujo

a los McDonalds, a Walt Disney y al béisbol. Para

otros, la reivindicación de esos valores debía re- montarse a los primeros británicos que se esta- blecieron en aquellas tierras, a las que legaron su cultura y su lengua. Para los afroamericanos y los latinos, sin embargo, no se trató de nada de todo esto.

Estados Unidos ha debido lidiar desde sus prime- ros días con los problemas de asimilación que supone la existencia en su territorio de culturas distintas. No obstante, hoy debe enfrentarse a una situación aún más peliaguda: la facilidad con que los inmigrantes pueden mantener los vínculos afectivos con su cultura de origen -llamadas a larga distancia, emisoras de televisión en su pro- pio idioma, billetes de avión a muy bajo precio-, con el distanciamiento que ello supone respecto

a los nuevos valores de su país de adopción.

l~iénessomos? es uno de los libros más importan- tes de los últimos tiempos, una investigacién a la ve.z histórica y cultural que, corno los trabajos prevtos de su autor, provocará sin duda un encen- dido debate político e intelectual.

¿Quiénes somos?

PAIDÓSESTADOYSOCIEDAD

Úlri.mos limlos publicados:

71 S. Smmg<. Dm~ro loro

) . G ray. F4úo ""'4'"'"

7} . R. Gargardla. u r lt'WÚJJ dt' f¡, J USIIna d-.pu b d e Rawú

74.

71 . F . Reinara y P . Waldmann (comps.l . Socmiad~s"' gum·a ctVII

76

77.

78.

79

80.

81.

82. J .· M. G uéh<nno. El porvnr~rdt Lt ltb

8J . J. Rillun . u ~r•¿,¡ 4 <'<'SO

84. A. Gu tmann. u ~duc4etÓn Jn,ocrJIIca

8, . S. D. Knosn<:r, Sob

86 . J.

N . Garcío Candini. u globoiiUU'IÓn 1magutatÚ

B. R Barbc,r, Un /ug4r fUJT#Iodos

O. Lafontainc:. El corozón f¡,¡, • "' llf/Uit'TIÚ

U.

lkck. Un nuroo mundo f~liz

•ni4,

A. Colsamiglia. Cu"110n" dt' lt'alr4J

H . Béjar. El rora:ón tk f¡, "públ1ca

t4d

hlpocrtsÍ4 organ1uztÚ

El dt'T~cbo d~ g~nt<r y •Una r tvmó n d~ i.J 1dta d t r4 tÓ n púhllc••

87.

N. Garcia Condini. Culruras hifmdtJs

88.

F. Attina, El mtmra políltco globo/

89.

). G ray. u r doJ ca ras tkl ltbt'Taltsmo

90.

G . A. Co~n .S1 ~rn JgulllihJn.Jia, ¿cómo t'S qNt' "t'S lan n eo?

91.

R. G argan:lla y F. Ov<jc:ro (comps. ), Ra:o ntr p4r4 ti SOCIIIIumo

92.

M . Walu-r. G ut'rrll.s ¡usta.s t' "'JUl llls

93. N. Cho msky. Ert4doJ ' ""4/f¡,s

94. ). B. Thompson . El twindtJ/c político

en. M. Hordt y A. N~ri. lmpmo

96 . A . Tourlin<: y F . Khosrokhavor . A l• búsqu t'd~ si mumo

97. J. R.wls. u

JUS/Il'l4 como ~qutdtJd

98.

F. Ov<icro. u

ltb

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mhóspll4

99. M. C.minol. Elf~d~ralúmoplur•lma

100 . U . lkck . úb

l4d

o C4{1tlalumo

1Ol. C. R. Sun s tdn. R~públtc4 com

102 . ). !WlUn. u

~conomi4 d~l hulrógt'no

1 03 . C h . Amsp.rJ!<r y Ph . Van Parijs . trtca ~conó mrca y son al

104. P. L. B<rg<r y S. P. Huntington (comps. l. GlobalrUJaOnts múlriplts

10,.

N . Garda Condini. urmoommcanos busc4ndo lug4r~n ~JI<'stglc

IOb. W. Kymücko. u

polítrca v,.,;cu¡¡,

107.

V . Shiva. Coucha robodtJ

108.

M . lgnatidl Lm tkr~s hum•nos romo política~idoi.Jtria

109.

O . Hdd y A. McGn:w, Glob.JiiUJaón! Antigloboh::aaón

110.

R Dworkin, Vmud sobtr•n•

111 . T. M. Scanlon. Lo qu~ nos d,bt'mos unos 4 otros

112 . O . O.hom< y P . Plastrik . Ht'1'Tamrmt4 s par4lr4,s/orm4r ~1 gohin-no

111.

P. Sing<r. Un Julo mundo

114.

U . lkck yE. lkck-G<mshc:im. u mdtvidualtUJaón

11,. F . Ov.jcro, J. L. Maní y R Gargardla, Nuroas tduJ "publtc•nas

116 . J. Gray. Al Qo~dtJy lo qu~ ugnt/rá

117 . L. Tsoukalis. ¿Qul Europa qu~"mos?

118 A. N<gri. Guúu Ct,co lu a o n-s '"torno# lmp.rio

119 .

120. B. R. Barbcr, El tmpmo d~l,,_Jo

sr.r mod""o

V .

Físos . Proc-sor d.· pa~ y ,~goaoaán •n ro n/lia os 4rmados

111 . M. WoiZ<r. R•fl~xtOn<J wb" f¡, gu~"•

122. S. P. Huntin8(on. , Qt.tm•s romos' Los tk•4fm ¡, wnttdtJJ ,~JCWJUJI.st4dountdms-

Los tk•4fm • ¡, wnttdtJJ ,~JCWJUJI .st4dountdms- 1 Samuel P. Huntington ¿Quiénes somos? Los desafíos a

1

Samuel P. Huntington

¿Quiénes somos?

Los desafíos a la identidad nacional estadounidense

,~JCWJUJI .st4dountdms- 1 Samuel P. Huntington ¿Quiénes somos? Los desafíos a la identidad nacional estadounidense

(

Titulo o ngm al W ho PubltC":ld o on ingl<'s.

¡J,, w~> 71u Cba!lt?tg'> ro llmm a 's N a/tOn al l drnt ll y

en 2004 . por

•mo n & . chus t<r . Nuovo Yo rk

T radu cció n ck Alh i no

~nto5 Mo s qucn

1 ¡

1

Cubierta de Mario Eskonazi

 

A

Candace, Max. Eli1'.11 y .rus futu ros en Estados Unrdo.r

1' dtaón en &rulona, 2004

} 1 ~du:rón ~n M ~x1co. 2 004

Quaün ngu~t~ pr o hibid.,., sin la autoriza ci ón esc rita d C' l os rirulara dd r u py n gb t , ba to

lu sand ones establecidas en las le)'O, la reproducci ó n total o parc ial de csla obr- por cuaJqu1cr

meJio o proccdimimro. comprendidos la reprograHa )' d tratamiento info rmático, )' la dinnbuaón de C'jnnplaro dt c:lla mediante a1quac:r o préstamo públicos.

O

2004 by Samud P. Huntington

 

O

2004

de

lo traducció n, Albino

Santos .Mosquora

•.

D. R. O 2004 de todas las ediciones en castdlano, Ediciones Paidós Ibérica, S.A Mariano Cubi, 92, 08021 S.rcdona

D .R.

Cl de esta edición, Editorial Paidós Mexicana, S.A. Rub61 Dario 118, col. Moderna, on 10. México D.F. Td.: "79 -5922

Fax: 5590·4~61

e -mail: cpaidos@paidos.com.mx

Página web: ""'"'.paidos.com

ISBN: 968-853-561-~

lmpn:tO en México · Printed in Mexico

SUMARIO

Lista de tablas y figuras Agradecimientos. Prólogo

13

15

19

Primera parte

Los ELEMENTOS D E LA IDENTIDAD

l. La crisis de la identidad nacional

25

Prominencia: ¿siguen ahí las banderas? .

25

.

;>

ustancta: ¿qwenes La crisis global de la identidad Perspectivas para la identidad estadounidense.

S

.

,

31

35

40

2. Identidades: nacionales y otras .

45

El concepto de identidad.

45

Otros y enemigos

49

Fuentes de identidad.

51

La falsa dicotomía

53

Segunda parte

LA IDENTIDAD ESTADOUNIDENSE

3. Componentes de la identidad estadounidense .

61

Cambio, continuidad y verdades a medias.

61

Colonos antes que inmigrantes

62

Más que el Credo

70

«Ningún apego por un lugar»

74

Raza y etnia 4. Cultura

.

.

.

.

.

77

85

El núcleo cultural .

.

.

.

85

1O

¿Q uo na so m os/

« L !I disidencia dd disenso»

El Credo americano El individualismo y la ética del trabajo

E l moralismo y la ética de la Reforma .

. Dios. la C ru z y Estados Un idos. Un pueblo rdigioso

.

~- Religió n y cristianismo

.

.

.

E l Es ta dos U nid os protes t a nte y el cato li cismo

Un pueblo cristiano Religión civil 6. Surgimiento, triunfo. desgaste La fr:1gi lidad de las naci o nes .

C reación de una identidad norteamericana

La identidad nacional frente a otras identidades.

E l triunfo de la nación y del patriotismo

Pérdida de intensidad del

Tercera parte

D ESAFÍOS A LA IDENTIDAD ESTADOUNIDENSE

7. La deconstrucción de Estados Unidos: el auge de las identi· dades subnacionales . El movimiento deconstruccionista El desafío al C red

8.

E l tk-safío al inglés .

El desafío a la cultura central . As imilación : conversiones, yu xtaposiciones y merma de la ciu·

dadanía Inmigración con o sin asimilación. La asimilación: ¿sigue siendo un éxito? . Fuentes de asimilación Los inmigrantes El proccaJ de la inmigración La sociedad estadounidense: la americanización es antiameri- . Yuxtaposiciones y dobk-s ciudadanías Ciudadanos y no ciudadanos . Alternativas a la americanización

.

.

.

.

cana

.

.

.

. Alternativas a la americanización . . . . cana . . . 88 92 9.

88

92

9.

1nrnigrac ió n mexicana e hispan iza ció n

El rc10 me xicano/ hispano

.

\u m ar10

95 Por qu é es di fc rcnlc la inm ig ració n me xicana

101 El retraso de la a'imilación de los mex icanos

107 Asimilación individual y consolidación de enclaves diferen -

107

ciados.

109 La hispanización de Miami .

11 8

12~

130

135

135

137

1~0

1~8

167

171

171

176

190

204

213

213

218

220

221

228

236

240

251

257

10.

La hispani zación del Su roes1e

La fusió n de Es tados Un idos con el mund o . El entorno cambiante En busca de un enemigo . Almas mue rtas : la desnacionalización de las

El patriotismo de la población en general . Diásporas, gobiernos extranjeros y política estadounidense

élites

Cuarta parte

LA R ENOVAC IÓN DE LA I DENTIDAD ESTADO

N ID E NSE

11. Viejas y nuevas líneas divisorias.

12.

Tendencias condicionantes. El fin de la etnicidad . La raza: constante, desdibujándose. en desaparición . Nativismo blanco Bifurcación: ¿dos idiomas y dos culturas? . Democracia no representativa: la élite frente al p ueblo . El Estados U nidos del siglo xx1 : vulnerabilidad, reli gión e identidad nacional.

El Credo en una era de vulnerabilidad . Los estadounidenses recurren a la religión El resurgimiento global de la religión El islam militante frente a Estados Unidos

Unidos en el mundo: ¿cosmopolita, imperial y/ o n a-

Estados

cional?

Notas. fndice analítico y de nombres.

11

259

259

260

269

2~

287

292

299

299

300

306

315

31 9

339

339

339

348

355

362

371

383

383

387

404

406

412

41 7

469

LISTA DE TABLAS Y FIGURAS

TABLAS

3.l. Componentes de la identidad estadounidense

62

5.1.

Grado de creencia en la religión: puesto clasificatorio medio

según las respuestas a siete preguntas .

.

.

.

.

.

.

.

.

.

116

7.1. Referendos sobre la lengua, 1980-2002

200

9.1.

Nivel educativo de los mexicano-americanos y de todos los

estadounidenses

.

. 9.2. Características socioeconómicas de los mexicano-america-

.

.

.

.

.

.

.

.

.

.

.

.

.

.

.

273

nos y del conjunto de los estadounidenses

.

278

11.1.

12. 1.

Liberalismo y religión entre los académicos .

.

373

Votos en las elecciones presidenciales de 2000.

402

FIGURAS

4.1. Orgullo por el trabajo

.

.

.

.

.

.

.

.

.

.

.

.

.

.

.

.

.

.

99

5.1.

Relación entre desarrollo económico y creencias religiosas .

115

5.2. Religiosidad en el mundo.

. 6 .1. Amalgamiento funcional, acontecimientos formativos, cur-

.

.

.

.

.

.

.

.

.

.

.

.

.

.

.

117

vas de conciencia de una comunidad norteamericana, 1735-1775: una comparación, utilizando «medias móviles»

141

11.1.

Confianza del público en los poderes del

381

12.1.

Orgullo nacional e importancia de Dios

415

AGRADECIMIENTOS

Este libro, como mis anteriores, nació de mi práctica docente. Hace años que enseño una asignatura sobre identidad nacional estadounidense. Gracias a ella, he tenido la posibilidad y la necesidad de formular y pre- sentar mis reflexiones en torno a este tema de un modo razonablemente coherente. Las preguntas, los comentarios y las críticas que he recibido tanto de los estudiantes de licenciatura como de los de doctorado me han obligado a replantearme, refinar, elaborar y, en ocasiones, hasta desechar mis ideas y puntos de vista. Cualesquiera que sean sus méritos, el presen- te libro es mucho mejor de lo que hubiera sido sin esas aportaciones. Durante las fases iniciales de la preparación del manuscrito, Tammy Frisby, Marius Hentea yJohn Stephenson fueron de extraordinaria ayu- da: depuraron el material, organizaron datos, escribieron resúmenes con los hallazgos de su investigación y me transmitieron numerosos comenta- rios de gran utilidad a propósito de lo que me proponía hacer. En esa misma fase, Carol Edwards yJeana Flahive mecanografiaron borradores de los primeros capítulos del manuscrito. No obstante, el grueso del libro surgió en una segunda fase, en la que tuve la increíble fortuna de contar con la ayuda de un excepcional equi- po de ayudantes: Beth Baiter, Todd Fine y James Perry. Sin la ayuda de este auténtico «equipo del libro», no se habría podido finalizar el manus- crito tan pronto y puede que nunca hubiese llegado a ver la luz. La ayu- da de James Perry fue indispensable, ya que reunió y analizó los datos cuantitativos, aplicó sus extraordinarios conocimientos de informática a los múltiples problemas con los que nos fuimos encontrando, aprovechó su formación previa en derecho y, sobre todo, me dio numerosos conse- jos en tomo a cómo exponer mis argumentos con claridad, precisión y equilibrio. James es un maestro en el arte de escribir informes concisos para presentar, a un tiempo, los datos fidedignos y las interpretaciones convincentes de los mismos. Todd Fine, en un ejercicio de persistencia e imaginación, buscó, lo- calizó y exhumó de las múltiples cavernas del sistema de bibliotecas de

16

,Qw~nc:uomos;

d e libros. d ocum entos , fi che ros de da1 os y conrribu ión. no o bs1an1e, fue su empeño

e n garantizar la precisión. Concienzuda , exhaustiva e incesa mementc,

o tr a vez los da1 os, las cifras , las ci1as y las referenc ias b i-

bliográficas, has!a el punto de resistirse . por eje mplo. a mi !ende ncia a re -

debían ser detallados. po r lo

menos, ha ta las décimas de punto. En un libro como éste, donde hay tant os mil es J e fra~ment os de inf o rm a ci ó n , la pr o babilidad de qu e se cuelen errores es enorme. Todd ha hecho todo lo humanamente posible

para reducirlos al mínimo absoluto. La te rce ra componente: del "equipo del libro,., Be1h Bairer. fue el e je alrededor del que circulamos rodos los demás. Ella fue nueslro centro de comunicaciones y la coordinadora de nuestras actividades: se aseguraba de que cada uno de nosonos upiera lo que tenía que hacer y lo que lení- an que hacer (y hadan) los demás. Con su habitual optimismo, nos iba re- cordando los plazos al tiempo que nos suminist raba café y galletas. De

manera inJi ~nsable para mí, también clasificó y ordenó, descartó o desvió las solicitudes que de mi tiempo o mis servicios (salvo las de estu-

diario a mi despacho. También mecanogra -

fió un borrador tras otro de los capítulos de este libro. En el pasado he tenido mu chos ayudantes de primera. Sin e mbargo, nunca antes había contado con la asistencia de un «equipo de libro• con tal diversidad de talemos v con unos miembros que nabajasen juntos con tal armo nía, entusiasm~y espíritu constructivo. Eso ha sido para mí una experiencia verdaderamente maravillosa. Mis amigos Lawrence Harrison, Peter Skerry y Tony Smith leyeron un borrador del manuscrito y me proporcionaron comentarios y críticas de suma valía que han mejorado sensiblemente la versión final de este li -

Larry Harrison por

bro . Me siento. además. especialmente en deuda con

todas las ideas y sugerencias que ha aportado y por el constante ánimo

que me ha dado durante los muchos años de la gestación de la presente obra. Mi traba jo en este libro y el del resto del «equipo• ha sido posible

gracias a la financiación aportada

por la Smith Richardson Foundation , la

Bradlcy Fo undation, la W eatherhead Foundation, la Universidad de Har- vard y el Weathcrhcad Ccntcr for lntcrnational Affairs de Harvard . Desde la concepción inicial del libro hasta su fase final , Denise Shan- non ha ido mucho más allá de lo que son las responsabilidades normales de un¡¡ agente, mostrándose comprensiva, firme y eficaz en extremo a la

Harvard un inmenso número

otros ma1eriales.

o

mprobó una

u principal

d o ndear los porcentajes, insis1iendo en que

diantes y colegas) llega ban a

insis1iendo en que diantes y colegas) ll ega ban a ho ra de con eguir que

ho ra de con eguir que 1\"Olumen tm "lnwm e pu hh c.1d0 fu ,e lo que \ 0 querí" . Durant e t odo ese p roceso . 13ob 13 n d c r. rni cdu or en S1mon a nd ch us t er . h a hech o tod o lo p<.>>i b le p.1r.1 q ue el hbro pro w.: .tr.l . e¡¡u n el calt·nda ri o prc\'i,ro. sobrdl'-"' "ndo e tOIC.1mem e m1 inclmacio n .1 mnun plir los plazos establecido . Par.1 ello hJ wn t.tdo et>n !.1 J\'uda enru_,1,¡,1.1 de Johanna Li .

H acia toda

e tas pcr o n.l>e insti rucionc

no puede> más que sentir d un.1 .1s u mo do . h.1n he

más profun do atzrJd cCi ml.:n!o . Todas e lla> . c.1da

cho posible est e libro. ;-.:i que decir uene . in emb.1rgo . yu e sov yo elunl -

co responsable del texto. 'k- lo qu e en él se d tcc y no se d ice. y. por tan to . t odo defecto por co mí ión u o m i i ó n es ex cl u ¡,~.~mente mío .

m i mu ¡er.

Qu isie ra dt-stJ ca r. por últm1o. lo m:is impo rt ante . C.onod a

ancy. en 1956, y nos .ISJmos un :u1o despues. Po r aquel ent o nces. yo

no h ab t.l cm -

pelíldo nin gun o más todavía . A lo largo de un a docena de li b ro> pos te - riores. clb me ha comenrado mu chas '' eccs qu e es pos ibl e que n ues tro

mat rimo nio no se hubiera prod ucido si

elb hubiera sabid o lo yuc era , ; .

vi r con un p rofeso r a ngus ti ado.

desespe rado y abrunudo po r l:t a¡¡o n ías.

las frustraciones y las increíbles exigencias de tiempo que supone la pro-

embar¡zo. se ha mam enid o

al pie dd ca ñó n duram e la elabor-Jción de es1e libro y nuestro matrimo-

nio no sólo ha sobrevivido.

sido t am-

bién extraordinariamente feliz y gratillcante. Por habe rlo hecho posible.

no puedo más qu e añadir

medio siglo de mi m:ís profundo amor.

mi m:ís sentida admiración y ¡~mtitud por c.1si

acaba b a de esc ri b 1r mi p rimer lib ro , El.rol.!ado y t>l EsttJdo. y

ducció n de ob ras académi cas se ri as . Ell a. sin

si no que . gracias a sus t'Sfucrzos. ha

. P. l-1.

PRÓLOGO

Este libro se ocupa de los cambios que se están produciendo en la prominencia y la sustancia de la identidad nacional estadounidense. La prominencia es la importancia que los estadounidenses atribuyen a su identidad nacional en comparación con sus otras muchas identidades. La sustancia hace referencia a lo que ellos creen que tienen en común con otros pueblos y lo que los distingue de ellos. El presente libro formula tres argumentos centrales. En primer lugar, la prominencia de la identidad nacional de los esta- dounidenses ha variado a lo largo de la historia. No fue hasta finales del siglo xvm cuando los colonos británicos de la costa atlántica empezaron a dejar de identificarse exclusivamente como residentes de sus respecti- vas colonias par~ hacerlo también como norteamericanos. La identidad nacional pasó a ser preeminente con respecto a otras identidades tras la Guerra de Secesión y el nacionalismo estadounidense floreció durante el siglo siguiente. En la década de los sesenta, sin embargo, las identida- des de carácter nacional dual y transnacional empezaron a rivalizar con la identidad nacional y a erosionar el destacado estatus anterior de ésta. Los trágicos acontecimientos del 11 de septiembre provocaron un regre- so espectacular de dicha identidad al primer plano. La probabilidad de que los estadounidenses se sientan especialmente identificados con su na- ción aumenta cuando consideran que ésta está en peligro. Pero en el mo- mento en que pierde intensidad la sensación de amenaza, pueden volver a priorizar otras identidades por encima de su identidad nacional. En segundo lugar, los estadounidenses han definido a lo largo de los siglos la sustancia de su identidad en términos de raza, etnia, ideología y cultura, en grados diversos. La raza y la etnia han quedado prácticamente eliminadas en la actualidad: los estadounidenses consideran que su país es una sociedad multiétnica y muhirracial. El «Credo americano» que for- mulara inicialmente Thomas Jefferson, y que después desarrollaron otros muchos, está ampliamente considerado como el elemento definitorio cru- cial de la identidad estadounidense. Dicho Credo, sin embargo, fue el pro-

.tu,,., de la, uhura au.:k•pn•l e,l.llll<' r,·s ,¡,. t:, rr,.fos , ,],., H U r.·n

.tu,,., de la, uhura au.:k•pn•l e,l.llll<'

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H U r.·n sll t11 de los ,.,,lonos lund.•d n • V III. Los d cmcnl<>> clave , le di

en los ,i~l,•s X\ 11

j, ¡¡ , uhu N

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. la len~"·' i11~lcsa; d .:ris r i.m i>1110 ; In COII VIC<: i <•n rdi.:in s .1;

l os c' O II<' <'PII "' ~~~~leses dd unpc · no .le IJ k . l . 1 rcs¡xm sahilid:~d dt · ln s ~···

l'(' rtMn lt"'S v 1.-.,. d c rechc" d<· l0s indivi.luos. ,¡,,,J.-nr cs

(el mcl"' '''"·'l"mo . l. r c·ri,11 delr 1'.1hajo y 1.1 c rt'CIKHI e n que lo s se

los

alores de l0s p mrcs wmc'

b tc libro cs lá infl ui do pm mi > propias ident rdades nnw parnOIJ y

acad émi co. Co mo pa rr io ta , 'i~ntn u n.1 hond.t p reo upaci ó n por lo unrdad

y In fu~r1.a de m i país e nr cn d ido omo

la i~ualdad . la le y y l o d e r ec h os tndiViduak s . C' rnC> academico . c r eo qu 1., cvo lu,·ió n hi>ró rica de la idc n11dad c.r adoun iden e y u esrado acrual "'n cuest iC>nes fascinanr es y de ¡¡mn importan ia que reqUieren un esr udio)

una sociedad h a~ada e n la lrb rtad ,

o

••-s

humarll lS ri c 11c n b c n p.1 idn d • In

ohli¡.;ad i>n .1,· crea r 1111 pum íso en la

un análisis en profundidad . o obswnr c, lo móvi les del parri01i mo del

lit·mt -

11nn «cr ud.od sob re 11nn ro lin.

l . J\ lo l.or~o dl' In h is ro rin. millo

a c ade m i c i s m o pu c d ~: n entrar en muru o o nlli c r o. Co n scie nt e de ese pro ·

nt-s

d e inrn•¡.;~"Mll<" fua••n ¡UI"dldos a E.~r.odos Unid os pm dicha <·ulturn y

ble ma, t raro d e reali znr un an :íli is de la cvide n in e mpíri ca lo más d esa·

por

las •'t'<•nunlll.od L'S c ro n c>mi,·as l.JII C és ra •·o nrribu ó u hu ce r posi ble .

pegado y ex hnustivo posible. i bien advie rt o a llecror de que mi selecció n

E n lt'rC'C r lu¡.;ar. c s u

ulturu n n~lopwt<·stante ha c onstiruido un el e ·

y presenw ció n d e esa evide nc ia pueden haber es rad o infl uidas por mi d e ·

men

to cc:nr ral d e la identidad cstadounidt·nsc Ju ra nt e tres siglos. Es lo

seo

patri ó tico de hall a r sign ifi cad o y virtud e n el pasado d e Es t ados

U ni ·

o

¡ue

los CJ>tddounidenscs hnn compartido y - <:omo multitud de cxtranic·

dos y en su posible fu turo.

r<» h.m sciia ld 1 lo que lo ha dil<·reo~eiado de o tros pueb los. J\ fi nales

T odas las. ocicdades se t'nfrentan a amenazas recurrentes a su

exis·

del si¡:ln xx . sin cmbur¡:o, tanto la

ultura

lcl

p rominenc ia como la s ustnnci a de la

' redo americanos se t·nfrelltaron al desafío planteado por

una

nu.:va o leada dt' innugra ntt"'S p roce-dent es de Amé rica Latina y Asia.

por

la popularidttd que en los círculos intelectuales y políticos hnn ad·

<¡u irid o I.IS doctr inas dd multi c ultumli s m o y la diversidad . por la di f u · sió n dd c:spario l n~mo sc¡.;undu le-n¡:ua .:stadounidense y las tendencitts a la hispani zación en la soCiedad estadounidense. por la afirmació n de idt'ntidades de ¡¡rupo basadas en la raza. la e-tni a y el gé nero . por el im ·

pun o de las diásporas y de los ¡:o biernos de los países de- o ri¡:cn de- las

mismas y por el c rec ient e comp romiso de la s é litcs mn las identidades cosmopolitas y tro~nsnacionales. En respuesta a tales retos. la identidad estadounide nse poJría evoluc ionar si¡.;uiendo la direcció n de; 1) un Esta·

dos Unidos cr.•dal. desprovisto de su núdeo cultural histórico y unido ex ·

clusivamente por un compro miso común con los principi0s Jel C redo ameri ano; 2) un Estados Unidos bifurcado, con dos idi0mas -es paño l

dos mlrura s - la ang loprotestante y la hispá nica- ; 3) un Es·

tados Unidos exclusivista. definido como antaño por la raza y la etnia y que excluya y/ o subordine a quienes no sean bla ncos y europeos; 4) un EstadClS U nidos revitalizado que reafirme su cultura an¡¡loprotcstante histó rica. s us convicciones religiosas y sus valores. y que salga fon alecido d e- s u confrontación con un mundo hostil ; o .5) alguna combinación de las posibilidades anteriores y de otras nuevas. El modo en que los estado· unidt·nses definen s u idc.-ntidad afena . a su vez. el grado en el que con ci · bcn su país como cosmopolita, imperial o nacional. a la hora de relario· narsc con el resto del mundo.

e in~lés- )'

tencia. a las que. e n un momento u otro, acaban sucumbiendo . Pero al · gunas. aun estando i~ual de amenazadas, son también capaces de aplazar su desapa rición frena ndo e, incluso, invirtiendo los procesos de declive,

y renovando s u vitalidad y su idcnridad . C reo que Estados Unidos es per· fectamentc capaz de es to último y que los estadounidenses d e berían

renovar su compro miso con la cultura, las tradiciones y los valores anglo· pro testantes a los que noneamericanos de todas las razas. etnias y religio· nes. se han adherido durante tres siglos y medio. y que han supuesto la fuente de su libertad, su unidad, su poder, su prosperidad y su liderazgo moral como fuerza de bien en d mundo.

claro desde un principio que lo que aquí presento

Pennítanme de jar

es un argumento en defensa de la imponancia de la cultura angloprotes · tant e , no de las p e r sona s a nglo p rotestantes . C reo que uno d e- los gra ndes éx itos (quizás el mayor) de Es tados Unidos ha sido la medida en la q ue h a logrado eliminar los componentes raciales y étnicos que han ocupado his· tó ri camente un lugar central en su identidad, y se ha conve nido en una

sociedad multiérnica y multirracial en la que los individuos deben ser juz· gados según sus méritos. Eso ha ocurrido, creo, gracias al com p ro miso

que generaciones sucesivas de

tura angloprotestante y con el C redo de los colonos fundadores . S i se mantiene ese compromiso, América seguirá siendo América mucho des· pués de que los descendientes WASP de sus fundadores se hayan conver· rido en una minoría reducida y poco influyente. Ésa es la Amé rica que co· nozco y amo. Es también , tal como la evidencia recogida en estas páginas demuestra, la América que la mayoría de los estadounidenses ama y desea.

estadounidenses han mostrado con

la cul ·

-

PRIMERA PARTE

LOS ELEMENTOS DE LA IDENTIDAD

Capítulo 1

LA CRISIS DE LA IDENTIDAD NACIONAL

PROMINENCIA : ¿SIGUEN

AHÍ LAS BANDERAS?

Charles Street, la arteria principal de Beacon Hill, en Boston, es una calle acogedora flanqueada de edificios de apartamentos de cuatro plan- tas, con paredes de ladrillo visto y bajos ocupados por anticuarios y otras tiendas. Durante un tiempo, en una misma manzana, ondearon banderas estadounidenses simultáneamente en las entradas de la oficina federal de correos y de la licorería. Luego, la oficina de correos dejó de exhibir la bandera y, el11 de septiembre de 2001, sólo quedaba la de la tienda de licores. Dos semanas más tarde, en esa misma manzana, ondeaban hasta diecisiete banderas, además de una enorme enseña con barras y con es- trellas extendida de un lado a otro de la calle a escasa distancia de allí. Al sentir su país atacado, los vecinos de Charles Street redescubrieron su na- ción y se identificaron con ella. Con aquel aluvión de patriotismo, los habitantes de Charles Street mostraron una perfecta sintonía con las gentes de todo Estados Unidos. Desde la Guerra de Secesión, los estadounidenses han sido un pueblo orientado a las banderas. La de barras y estrellas disfruta del estatus de un auténtico icono religioso y es un símbolo más central de la identidad na- cional de los estadounidenses de lo que lo son sus banderas respectivas para los pueblos de otras naciones. Sin embargo, es probable que nunca en el pasado estuviese la bandera tan presente en todas partes como tras el11 de septiembre. Las había por doquier: en las casas, en las empresas, en los automóviles, en la ropa, en los muebles, en las ventanas, en los escaparates, en los postes de la luz o del teléfono, etc. A primeros de octubre, el80°/o de los estadounidenses declaraban que estaban exhibiendo la bandera en uno u otro lugar: el63 o/o en sus casas, el29% en su ropa, el28°/o en sus coches. 1 Según se comentó en aquel entonces, Wal-Mart había vendido 116.000 banderas el mismo 11 de septiembre y 250.000 al día siguiente, «compara- das con las 6.400 y las 10.000 de esos dos mismos días del año anterioo>. La demanda de banderas fue diez veces superior a la que había habido duran-

16 Los d <m<fl!OS <k l• o<knridad

te '- "' G

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dd Golfo: Jos fabricantes de banderas tuviero n que hacer ho-

li

up au .

.

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od

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,

uccwn:

r.AS extr-a y

tn .plicar 0 hasta quintup 1car a pr

. L as bandcr~s co n s tit uy eron la ev~denCJa f1 s 1c a del

ucrra

mcrem e nt o r cpen .

tino y espectacular de la prominencia de la identidad nacion~lde los es- tado unidenses respecto a otras identidades, una transfor-macwn de la q ue

es u n bu e n ejemplo el sig ui e nt e comentari o realiz ad o po r una jove n

de octubre:

el 1

] Si me h ubie ra

pedido que me descri biera a mí misma entonces. le habría dicho que era una imérprcte musical, una poeta, una anis ta y. a un nivel más po lítico , muje.r. lesbiana y judía. Ser ame ricana no hab ría entrad o e n mi lis ta. [En mi clase de Gi ncro y u onomla en la uni versid ad, mi] novia y yo est:íbamos tan frustradas ante la desigualdad en Estados Unidos que ha· blamos incl uso de la posi bilidad de irnos a o tro país. Todo aqueUo cambió

d 11 de septiembre. Me di cuenta de que había est ado dando por senta · das las lilxnades de las que disfrutam os aquí. Aho ra Uevo una b ande ra americana en la mochila . vitoreo a los cazabomba rde ros c uando nos so · brevudan y me defino a mí misma como patriota.'

Yo me mude: a NUC\•a York cuando lenja 19 años.[

Las palabras de Rache! Ncwman reflejan la escasa prominencia que la identidad nacional tenía para algunos estadounidenses antes del 11 d e septim~bre.Entre los ciudadanos cultos y de la élite, la identidad nacio ·

La globalizació n , el mul -

ticulturalismo, el cosmopolitismo . la inmigración , el subnacio nalismo y el antinacionalismo habían asestado duros golpes a la conciencia america-

na. Las identidades étnicas. raciales y de género habían pasado a ocupar posiciones preponderantes. En contraste con sus predecesores, muchos inmigrantes yuxtaponían identidades y mantenían lealtades y nacionali- dades duales. La masiva afluencia de hispanos planteaba dudas acerca de

la unidad lingüística y cultural de

presa, los profesionales y los tecnócratas de la era de la información pro· pugnaban identidades cosmopolitas por encima de las nacionales. La en- señanza de la historia nacional había cedido terreno ante la enseñanza de las historias étnicas y raciales. Del énfasis en lo que los norteamericanos tienen en común se pasó a la celebración de la diversidad. La unidad na· cional Y la conciencia de una identidad de nación creadas mediante el tr-abajo Yla guerra en los siglos xvm y x1x, y consolidadas durante las gue· rras mundiales dc:lsiglo xx, parecían debilitarse. En muchos sentidos. Estados Unidos era, en el año 2000, menos nación que: en todo el s iglo

Estados Unidos. Los ejecutivos de em -

na! parecía haberse desvanecido sin de jar rastro.

precedente . La bandera de las barras y la · estrellas o ndea b a a media a ta

el mástil de las

identidades estado unidenses. De los d esafíos a la pro m inencia de la identidad na cio nal cs tadoun i·

d en se p lant ead os po r las id entidades de o t ras n acio nalid ad es y po r la identidades subnacionales y transnacio nales. daban sobrado ejemplo di· versos hechos acaecidos durante la pasada década de 1990.

mientr as o tras enseñ as ocupaban u n luga r más el evado e n

Otras identtdades nacionales

Durante un p artido de la Copa de O ro de fú t bol en t re México y Esta ·

d os U nid os c el eb r ado e n fe br e ro

se abu-

cheó la interpretació n del himno nacional estado unidense, «se acri billó,. a

con toda clase de « restos y vasos de plás·

los jugad ores de Estad os Unid os

tico Uenos posib le mente de agua. ce rYeza o algo pcoo. y se atacó con «fru-

ta y más vasos de cerveza» a unos seguidores que trataron de exhibir una

bandera

estadounidense. El panido no se jugaba en C iudad de México.

se vieron inmersos en un «mar de banderas rojas. blancas y ve rdes,

de 1 998 . l o s 9l.l55 afici o n ad os asi~entes

sino en Los Ángeles. «Algo no va bien cuando no p uedo ni siqu iera sacar una bandera de Estados Unidos en mi propio país», comentó un aficiona- do estadounidense, al t iem po que esquivaba un limó n que le pasó rozando la cabeza justo en aquel momento. «Para Estados Unidos jugar en Los

no es jugar en casa», re ite raba el re portero d e Los Angeles T tm er.' inmig rantes del p as ado lloraban de alegría cuando. tr as ven cer

penurias y peligros,

ban COf\ entusiasmo con su nuevo país. que les ofrecía libertad , trabajo y esperanza, y se convertían , a menudo, en los más patrióticos ciudadanos. En 2000, la pro porció n de nacidos en el extranjero era algo menor que la de 19 10, pero la pro porció n de personas q ue, en Estados Unidos. conti· nuaban manteniéndose leales a otros paises y seguían sintiéndose identi- fi cadas con ellos e ra probablemente m ayor que en ningú n o tro m o m ent o desde la Guerra de Independencia.

la Libertad ; se id entifica -

Án geles

Los

veían por fin la Estatua de

Identidades ruh•tactonales

. En su libro Race Pnde and the American l dentity, )oseph Rhea ponía

eJemplos de las poesías recitadas en dos ceremonias de investid ura de dos

2 Los dem~,.,.<k 1• ,Jcn ud•d

J '. ·

.

.

E

n

La dd presidente John F . Kenn ed

·

1 f

d

un

. e · n · 196 1, - h.•~ ac1o n . de EstJ

preslllcntes

Robt-rt

d

«un nuevo orden Je los siglOS»:

U

rost qutcn ce 1 e bro' los «hechos he ro iCOS,. de a

F

·

01 'd os que. con

ISUnt OS.

. la «aprobació n,. de D1os. marca ro n el com1en w J e

os

Our ,·enture 10 rcvolution and ouda1.-ry

ll as jus tified it sclf in frcedom's story

Ri¡tht down to no~>•in glory upon Rlory.•

Estad0S Unido . dijo . t-staba e ntrando e n una nueva

«era dorada de

poesía y pode no.

.

.

.

Trei nta y dos años después . Maya Angelo u reCit o un vestidura dd presidente Bill Clint o n que tr an s mit ía una

im age n d i ti nt ,,

de Estados Unidos. Sin menciona r en ningún mo mento las palabras <<Amé-

rica• 0 «ame ricano,., lle¡.¡ó a distinguir hasta veintis iete g ru pos raciales. religiosos. tribales y étnicos diferenciados -a siáticos. judíos, musulma· nes. pawnee. hi panos. esquimales. árabes. ashanti. etc.- y denunció la represión inmo ral que h ab ían sufrido como con sec uen c ia de las «an ias

armadas de lucro• de Estados Unidos y su

nismo• . Estados Unido . según dijo. puede

habe r quedad o «asociado

:impro nta sang rienta» de <<CÍ·

poema e n la 1n·

para s iempr e al mi e d o; ligado eternamente a la brutalidad ». ~ Frost veía en la histo ria y la identidad de Estados U nidos m o tivos de g lori osa cele·

bración y perpetuación. Angelou interpretó las manifestacio nes de la

identidad americana como amenazas malignas al bienestar y a

dades reales de las personas dentro de sus respectivos g rupos nales.

produjo en 1997 , durante una e ntrevista tele·

fónica de un periodista del Ncw York Times a Ward Connerly, a la sazón principal proponente de una iniciativa legislativa popular sobre la prohi· bició n de: la acción afirmativa** por pane dd gobierno estatal d e Cali· fornia. H e aquí un fragmento de aquella conversación :

las iden ti · subnacio·

Un contraste similar se

• Nuestn mcu rsión ro la m 'Oiución y 12 dandestinidad

k ha jl&if>eado por la historia c:k ~benad

que: , en i!lorú tras gloria, ha to hoy ooo arompaña. (N

dl'l l )

,. Cll ala pol:itJcu c:k discriminación posuin típicas en Estados Unidos y destinada 1 in · crancntar l. ¡momda c:k las mujtto y c:k mi<mbros c:k las mino rías culturales c:kl p•í• en imb.tos prof<Sionala Yeducar.i\'01 c:k preotigio. tanto pública< como pri vados. !N dl'll )

en rdc ren ·

.

• • En l. ~~tt trad ucción k =plea la expresión •acci ón afi rm ati v

p , RIUI>I

1A: ~Qu · es us teJ;

u 1 v : Y o SO} am e n

~or

''

Po Kt OI)t< rA : , No. no . no!

a n 0

, Q u é"' ust~J)

CüNZ'. I KtY : ¡~í. S I , " í ! ~oy . uncru mo .

p

, R I O I J I' " '"' :

o m e rc l1 c n ) •.1 eso . ,\ t e di¡ c r on q u

u_,r e d e ro ~1fro~unen c ~mo

¿ e av e r).!.u e n zn d e \ (.' r .tfro~•m e-r•c,m o:"

Co . N I Rl Y : No,

imp k·mcme btn~ or)!u lloso de se r .tme ric.mo .

o nncrl y e x p l ic ó c nt oncc

qu e e ntr e

us ance t r os había

africa n o~.

franceses. irlandeses e indios americanos. y el

guiente modo:

liálogo conclu)Ó del si·

Pt:RIOUJS 1

-.:

¿Y c"io en qué le conviene?

C o ~ NI;RLV: ¡ E O me co n v ierte e n ameri c ano y punto !•

E n la década de 1990. sin e m bargo. los es tadou n idenses Newmun no respondían a la p regunt a «¿ qué es ust ed ?» con

fim1ación apasionada de su identidad nacionRl con b que lo hacia Ward

cnníc-

Conne rl y. Ex presaban, en cam bio. b s identidades s u bnacionales de

t e r rac ial , é tni co o de gén ero , que el repone ro del T unes tant o espe raba oir.

como R:1 hel In mis m a re:t ·

ldelt!tdades /ransnacionales

En 1996. Ral ph Nader escribió a los directores gene rales de cien de las mayores compañías estadounidenses señalando los sust:mcio os bene · ficios fiscales y demás subvenciones (que. según estimacionc del C ato Institute, ascienden a 65.000 millones de dólare al año) que habían re i· bido del gobierno federal e in tándoles a mostrar u apoyo al «paí que los había engendrado. construido. ubvencionado y defendido» dando ini c io a s us juntas ge ne ra les de accio n is t as a nual es con el P ledgc of AJic· giance («j uramento de lealt ad» ) a la bandera y a la repúb lica" la 4ue · ta representa. Una de las empresas CFederated Dcpanment t res) respon· dió favorable me nt e al llamam i.:nto ; la mitad n o lle¡.¡aro n a re ¡:>C'nder nunca; algunas lo re hazaron con brus4uedad. Quien r pondió en nom· bre de Ford. po r ejemplo. reivindicó explícitamente una identidad trnns

] Fo rd es , en u sentid má_ am1l10.

una com pañía australiana en Australia. una comP'"ñía britán i .a en el Re•·

nacional: «C omo multina io nal

no Unido , una compañía alemana e n Alemania

El pr

id

nt

de

et na

ta hó la ide-d de 'ader de

:contrana

a los pnn 1pios

o bre lo

4 ue

escribía en nombre de Mow roL 1 nacion alista » . El d ire c

escribía en nombre de Mow roL 1 nacion alista » . El d ire c tor ge ne rJI

de Price Cost o se pregunrAba: «¿ Y qué propondnín luego: juramentos de lc.J.ltad personal ?». Y d máximo responsable e jecuri,·o de Kimberley-CI J rk lleg ó a afirm:~r que se trataba de «U n nef~sro re co rdat o ri o de l o s " ju r . t -

menros de lealtad- de la década de 1950».' ~o ha v d u da de que la desairada reacci ó n de lo s directivos de e m -

presa estadounidenses se de bía. en parte. a que Nade r llevaba añ os aco-

pudieron resist irse a la oportunidad de castiga rlo trat á n- Joe McCanhy de nu estros días. Pero n o eran lo s único s

miembros de la élir e estadounidense que restaban impo rtancia a la ide n- tificación con su país o. incluso. renegaban de la misma. D estacados in -

telectuales v académicos atacaban al nacionalismo, advertían de los peli-

g ros de inc~lcard orgullo nacional y el compromiso con Estados U nid os

en los estudiantes y se ratificaban en lo indeseable de una identidad na- cional. Esa el~ de declaraciones eran reflejo de hasta qué punto algunas personas de los colectivos de élite empresariales. financieros, intelectua- les. profesionales e. incluso. gubernamentales estadounidenses se estaban desnacionalizando. r de cómo. al mismo tiempo, estaban desarrollando unas identidades rransnacionales y cosmopolitas que desbancaban a las nacionales . Ése no era el caso. si.1 embargo. de la poblaci ó n estadouni - dense en general: así pues. acabó produciéndose un distanciamiento en- , tre la primacía que la identidad nacional tenía para la ma yoría de los es- tadounidenses y el auge que las identidades rransnacionalcs es taban experimentando entre quienes controlan el poder. la riqueza y el conoci - miento en la sociedad norteamericana. El 11 de septiembre redujo drásticamente la prominencia de esas otras identidades y retornó la «Old Glory» * a lo más alto del mástil re- servado a la bandera nacional. ¿Se quedará ahí? Las diecisiete banderas de Charles Srreet pasaron a ser doce en noviembre. nueve en diciembre. siete en enero y cinco en marzo, y er:1n ya cuatro para cuando se celebró

el primer aniversario de los atentados (cuatro veces más que antes del 11 de sepr.icmbre, pero, conviene recordarlo. una cuarta pane de las apare· cidas inmediatamente después de aquella fecha). Como indicador de la prominencia de la identidad nacional, ¿era este dato representativo de una nonnalidad modificada «post - 11 de septiembre», de una normalidad

fundJacLl n ucsrra democracia». Q uien

ensu ró sus

connotaciones polír:icas y

ándolos y no dolo como un

• •Vic:ja glo ria.o: n01nbr• con el qu• designa elogiosa y c•riños•mente a J. bandera es - tadoumdcnS<c. (N d~lt)

Lo~ en u d~ l11 uJrnudad IJJt.h.•naJ

) 1

<<pre - 1 1 de

dad << p os r - pos r - 11 d e se pt ie m br e»? ¿Nos h a ceialta un O .1 m a b an L aden

pa ra darnos cue nto d e q ue somos e wdo-

at aques destruct ivos reiterad os. ¿ reg resaremos

de sep -

t iemb re ) ¿O hallaremos una id entid ad nacio n.tl revi talizada q ue no de - penda de am enazas externas de desastres y q ue pro porcione la un idad

-<Om o a Ra chel 1 e \\·m an-

unid enses?

a la fragmentac ió n y al a mcric an ismo e rosio nado previo

ep rie mbre» ligeramente revis ada o de un a nucv,a nonn al i-

i no su fri mo

al

11

que falt ó durante

las últ imas décadas d el s iglo xx

?

ó durante las últ imas décadas d el s iglo xx ? Las banderas poste r

Las banderas

poste r iores al JI de septiembre

eran símbolos de Esta -

dos Unidos . pe ro no e xpresaban ningún signif icado concreto de Estados Un idos. Algunas bande ras nacionales. como la tricolor.

Jack o la bandera verde de Pakisr:ín, con su est rella y su media luna. di -

cen algo significativo ace rca de la identidad del p aís al que rep resentan .

El mensaje visual explícito de las barras y b s estrellas l'S. simplem ente. el

de que Esrados Unidos es un país que contaba originalmente con trece

tiene c inc uenta. Aparre de eso, tant o los esta -

dounidenses como los demás pueden leer en la bandera el significado que quie ran . La proliferación d e banderas posterior al 11 de septiembre podría mu y bien ser una prueba tanto de In prominencia intensificada de

est ados y que actualmente

lo que es

la Unio n

la ide ntidad nacional entre los estadounidenses como

bre acerca de la sus tan cia

identidad nacional puede

de su incertidum- p ro minencia de la

varia r drásticamente en función de la intensi -

de esa identidad. Si bien la

dad de las amenazas externas, la sustancia de la identidad nacio nal se va conformando lentamente y de un modo más fundamental a través de una amplia variedad de tendencias sociales, económicas y políticas a largo plazo, confrontadas a menudo ent re sí. Los aspec tos cruciales de la su s- tancia de la identidad americana del 1Ode septiembre no desaparecieron al día siguiente. «Nosotros. los americanos» nos enfrentamos a un problema sustanti- vo de identidad nacional personi.ficado en esa misma expresión. ¿Somos un «nosotros». un pueblo, o varios? Si somos un «nosotros». ¿qué no s di s- tingue de los diversos «ellos» que no son «<lOSOtros»' ¿La raza. la reli- gión , la etnia, los valores, la cultura. la riquez a, la política o qué ) ¿ Es Es - tados Unidos, como algunos sostienen. una «nación universal>>. basada en valores comunes a toda la humanidad e inte¡.:radora. en principio. de

todos los pueblos? ¿O somos una nación occidental y nuestra identidad

t·stá deJinida po r nuestra herencia e instituciones europeas? ¿O acaso so- mos únicos, con una civilizació n característica propia. tal como los pro · ponentes del «cxcepcionalismo americano» han argumentado a lo lar¡(o

de la histo ria ? ¿Somos básicamente u na comun idad política cuya

identidad

po r la De

laración de Independen cia y po r otros d oc ume nt os fu n dacio -

es la que ~ ha ce p resen t e e n el co ntrat o social rcpre entado

émic(o

nales? ¿Somos multiculturales. biculturalcs o unicuhurales, un mosaico o un c ri o l? ¿T ('nem os alguna identidad significativa como n ació n q ue tra s- ciende nuestras iden tidades subnacionales étnicas, reli¡.tiosas y raciales?

ToJas esas p re gu nt as s i¡.tue n

de sept iembre. Son , en pa ne . retó ri cas . pero son tambié n pregunt as que

político n o r ·

rienen implicaciones profundas para la socie dad y ei sis t e ma

reamericanos tanto a nivel nacional corno internacional. En la década de 1990. los estadounidenses asistiero n a intensos debates en rorno a la in ·

migración y la asimilación. d multiculturalismo y la diversidad, las rcla-

v igent es para los es tad o unid enses tras el 11

UC en t ouad<.'S cultumle>) ctno a~. > U

do has enu uJJ e, y. r mulu c ulturak So

en ese ca o. J e b e r iamos t e n e r unJ « poliu J cx tl' r io

Es rad o U ni uo se

pea como paÍ> occ idem a l. de b e n .ocentrar e nron c.:s u at e nc ió n e n el for ralccimi e nr o de u s vín c ulo, con IJ Euro p.o occ ode ntal. Si lo inm i¡¡m oón

est:í haciendo de Estados Un odos una n(tcoó n más h ospana . dcheríamos o rientarnos princ ipa lme nte a Amé n,·a Launa. i ni la c ult ura e u ro pea ni

la hi spana ocupan un lu¡¡ .or ce mr,ol e n la identidad es t<tdo uniden e , e ronces es d e s upo ner que Estado ruJo debería aploc.or una político ex

n ·

C S, p O r e n c im a d e t odo. Un CO n JUnto int erés na c io nal es b promoció n d e

los o h Jct rvo

d e

dd i n e , p r im or do (ol me m e. po r s u h e rencia c ultu ral euro

terior divo rciada d e cualqui er vínc ulo ciones di fcrcnt<.'S

y prio ridades políuca . Las visiones mos ha cer en el ex rmnj ero ti e nen s u

bre quiénes somos en d .imbito interno. El Reino Unido d e Gran Bretaña e Irlanda del

cultural co n otros paíse . A defi ni -

d e la id entidad nacio nal. diferentes inrere es na ion (tles

confromadas sobre lo que debe rÍa· ra íz en las vi io ne s confro nt adas so -

None fue creado en

c io nt-s ra t"iales

y la acció n afirma ti va. la reli g ión e n el ámbito púb lico, la

1707: los Estados Unidos d e Am éri ca. en 1776. y la Unió n de

Re p úb lic as

educación

b ilin gi.oe . los currículos escolares y un iversitari os, el rezo e n las

Socialis tas

Soviét icas. en 19 18. om o sus p ro pios nomb res

in dica n . se

escuelas y

d abon o. d significado de

trataba en los tres casos de uniones «de» entidades reunodas por medio

la ciudad anía y la nacionalidad. la estadounidenses. la aplicació n ex·

de proceso de federació n

y conquista. A pri ncipios de la década de

injerencia extranjera en las elecciones trarerrit o rial de la le y estadounidcn~

y el crecie nte papel

po líti co de l as

1980.

las tres parecían sociedades razonable mente cohesionada y p rós-

diásporas, t a nto de ntro como fuera del país. E n todos esos temas subya - cía la cuestión de la identidad n acional . No h ay prác ticamente nin gú n posicionamiento en cualquiera de esos debates que no parta de sus pro-

pios supuestos a propósito de dicha identidad. Lo mismo oc urre con la política ex teri o r. La década de 1990 f ue

es -

cenario de debates intensos. variados y bast a nt e confusos acerca de los inte reses nacionales estadounidenses tras la Guerra Fría. Buena parte de dil"ha con fusión nacía de la complejidad y la novedad de ese mundo . Pero aquéUa no e ra la ú nica f uente de incert idumbre acerca del papel de Estados Unidos. Los intereses nacionales deriwn de la identidad nacio- nal. Tenemos que saber quiénes somos antes de poder saber cuáles son nues tros ince reses. Si la ide midaJ estado un.idense ~ define por un conjunto de princi· píos uni,·ersales de libe.rtad y democracia, entonces el objetivo principal de la política exterior estadouniden~ debería se.r la promoción d e <."SOS

m ism os p rincipios en o tros paíS<.-s. Si. po r el co ntrario, Es tad os Unidos es

lógica en la que se sustenta d fomento de los d erechos

humanos y la democracia en otros lugares dt-saparece. Si Estados Unidos

excepcion<~l•.la

peras. con gobiernos rcl.rrivamentc eficaces y -e n grados diversos-

CU)'OS pu e blos hacían ¡ta la de un a inten s a

co nciencia de sus respecri,·as identidades británica. e tado unidensc y so·

1990. la U ni ó n Soviética dejó d e el Rein o Unido ya no lo era t a nt o :

un nuevo régimen rmraba de abrirse paso en Irlanda del 1 o rte. los pro -

exist i r. A fina les d e esa mi sma década.

vié1ica . A prin cip ios de la d écada d e

aceptados como legí t imos . y

cesos de d escen t ra lizac ió n

Y Gales (m uc hos escocest·s aspimn

propios ingleses se d efi nían ya m ós como in¡deses que: como británicos.

Se es t aban sepam nd

sibl e qu e du rante la primera parte del si¡do xx t el Re in o Unido pudiera

pasar a la h isto ria. si¡¡uiendo los pasos de la Unió n oviérica .

P ocos riva ha c ia

d e 4u e cmpt'zaran a producirse . Tambii'n son p <X·os los es tad o unid enses 4u e se :or rt·ven a prc\'cr act u al m e nt e ca mb ios f und a m enta les (o un a d o 0 . luc ión) en Es t ados Unidos . Pero el fi nal de la G u erra Fría , el dcs m o r o -

nami<·nto de la Uni ó n Soviétic a. la c risis eco nó mi ca asrá ri ca d e l.r d é ad.o

políri no

est aban ya muy avanzados en Escoci a

induso

a la independ en c ia ro rall y lo

o la s cruces 4u e l o rrnan la Un io n .Ju c k y parecía p o -

d e la Uni ó n Soviética y es t a últ ima d t:-

p revieron la di so lu c ión la po s ibl e:

d e scompos ic ió n del Reino Unido una dé ca da antes

de 1990 y d 11 dC' septiembre nos recuerdan que la hi tori.t <OSt.í CJr¡.:adu

de 1990 y d 11 dC' septiembre nos recuerdan que la hi tori.t <OSt.í CJr¡.:adu de sorpres.ts . Pudier• se r que lo realmcnre sorprendente fuese que Es tJ J o,

Un idos siguiera siendo en 2025 el paí

lo de unJ serie de paíse·) muy diferente con una serie de concepciones de

¡uc

cm en 2000 e n vez de un pui'

sí mismo y de su identidad muy distint as de

las que ten ía un

cua rt o d e SI-

glo antes. Los norteame ricanos que alcanzaron la independenc ia

a fina les d el

si¡¡lo xv111 e ran pocos

y ho mo¡.:éneos: blancos en su inmensa

mayoría !de-

bido a la negació n de la ciudadanía para los negros y los indios). además de británicos y protestantes, compartían. en líneas genemies. una cultura común y un compromiso abrumadoramenre mayoritario con los p rinci- pios políucos encamados en la Declaración de Independencia. la Co nsti - tución v otros documentos fundacionales . A finales del siglo xx . el nú - mero de estadounidenses se había multiplicado casi por cien. E:.tados Unidos S<" había vuelto multirracial (aproximadamente. el 69% era b lan · ca . d 12 ~o hispana. d 12 % negra . el 4 % asi:ítica y d e las i s la s del Pacífi - co. y el 3 'lo de o tras r-Jzas) . multiétnica (sin que hubiera un grupo é tni co

ma)·oritario) y con un 63 'lo de protestanres. un 23 % de católicos. un 8 % de otras religiones)' un 6 'lo de ninguna. La cultu ra común de Estados

tan fundam<:n -

tales e n el C redo americano es taban siendo atacados por múltiples indi - viduos y colecti\'OS en el seno de la propia sociedad estadounidense . E l fi - nal de la G uerra Fría p ri\'Ó a Estados Unidos del imperio del mal conr ra el que podía definirse a sí misma . Nosotros , los estadouniden ses . ya no éramos lo que habíamos sido y no sabíamos a ciencia cierta en qué nos es- tábamos convirtiendo. inguna sociedad es inmortal. Como dijo Rousseau: «Si Esparta y Ro ma han perecido. ¿qué Estado puede t ener la esperanza de durar siem - pre?• . Has ta las sociedades más prósperas se ven , en algún mo men to. amenazadas por la desintegración interna y la decadencia. así como por fuerzas •bárbaras• más pujantes e implacables . Al final. los Estados Uni - dos de América sufrir:ín la suerte de Esparta, Roma y otras comunidades humanas. Históricamente. la sustancia de la identidad estadounidense ha estado formada por cuatro component es clave: la raza. la etnia, la cu h u - ra Oa lengua y la religi ón. sob re todo ) y l a idt'Oiogía. Los diversos Es tad os Unidos raciales y étnicos pasaron a la historia. El Estados Unidos cultu-

Unidos y los principios de la

igualdad y el indi vidualismo

ral se encuentra sometido a un auténtico asedio. Y, como bien ilust ra la experiencia soviética. la ideología es un aglutinante demasiado débil como para mantener unidas a personas que carecen de fuentes raciales.

mantener unidas a personas que carecen de fuentes raciales. ult urniC> qu e. como ; e

ult urniC>

qu e. como ; e ñalab.1

tra na c ió enfrentan pos po ner

c tn1cas o

de comu mdJJ Ro ben K.1piJ n

.

Po drt:t h J hcr moti vo .- ú,udos Untdo, , m.í

p.tr.t P"n so r que mn¡.:un.t

e

d e

u co n -

o

n . ha ) J n.1c it k• pora mo nr» ' Pe ro ci e rt.l' , oue dad es . cu ando a J e, ufío s c rio a s u "'"t c nc1.1 m1sm. 1. wn tJmh1 e n cap.1 e

u caídJ fin al y"' de-; 1n tc¡¡ r.1uÓ n d cfi ntt " a rc no v.mdn

c

none.1meri c.m os h1ci r u n es t o prc

cisumcntc tras d 11 d e sept ie mbre . Cl reto a l que se enfren tan e n lo

d e id e nud aJ n.1c ion al. su pro pó tt n co mo n J CIÓn y los , •al o res cul

rurales compartidos e n s u se n o . Lo

iencia

:

prime ros años del tercer mile nto es el d e sa ber

ciéndo lo cuando no estcn siendo so metidos a n1n~tm ataque.

i podr:ín cont in uar ha -

LA e RI,I S c. rO RA L 0 1

u

JD I- i'. Tt o

-.o

El problema identitario de E tados Unidos es específico. pero no es

Los debat es en to r-

no a la identidad nacio nal son una camctcrística omni p resente de nuestro

tiempo . En casi reconsiderado y

en común y lo que les di stingue

de otras personas: ¿quién~""Ssomos ' . ¿cuál es nuestro sitio? Lo japoneses discuten una y o t ra ve z so bre s i s u ubi cació n ¡.:eo~ráfi c a. u hi s t oria v s u cultura los hacen asiáticos. o bien si su riqueza. su democracia y su ;no -

d ernidad los conviert

en occidentales. 1rán ha sido d esc rita como <<una

nación en busca de una identidad». udáfrica está embar ada en plena «búsqued:t de identidad,.)' China. en una «exploración de su identidad

disolución)' re -

construcción de la identidad nacional». De Siria y Brasil se dice que cada

un a de ellas est:i haciendo frente a una «cris is de identidad»: C anadá.

a

un a «c ri s is id e ntitaria co ntinuada »: Dinamar c a. a un a cr i s i s «ag uda >• d e

nacional,., mientras que Taiwá n h a es tado inmersa en la

la única n.1c ió n que ti e ne un problema de identidad.

todas partes. ha habido personas que han cu estionado.

n:Jc fin ido lo que ti enen

:n

identidad : Argelia. a una <<c ri s is de

ide ntidad destru c ti va .»: Turquía . a

una «crisis identitaria única>>condu cente a un acalorado «d eba te sob re

la id entidad nacional».

que se está reabriendo el clásico occidcntalizadorcs en torno a si

país euroasitítico especial. En México. vuelven a destacar las cuestiones «sobre la identidad mexicana». Las personas que se habían identificado con cada una de las J os Alcm:mias !la democrática y europea occidental

o

la comunista y europea oriental) tie nen problemas a la ho ra d e d esarro-

Llar una identidad alemana común. Los habitantes de las Islas Britjnicas

eslavó filos v o rmal>> 0 u;,

y Ru sia. a «una profunda crisis de identid ad» en In

d ebate decimonónico e ntr" Rusia es un país europeo «n

se Slt-n t c: n a h o ra meno s sc¡ru r os d~

se Slt-n t c: n a h o ra meno s sc¡ru r os d~ su i dent idad brit.ím a y no ti e n e n cl a - ro i son . ante todo. un pueblo e uropeo o no r.ttlánt it·o .• La s cris is d e tdcntid~d nacional se han co n\'cnido en un fe nómeno ¡rlo b al.

la forma. l a s u s -

L~ ·c r is i s ide nm aria s de es t os y o tr o s paises va rían en

tanna la ont c:-nsidaJ . ln d ud abkmente . c11da crisis tiene. en buena medi - da. su propia s ca u s a s cspecific~s. P e ro su aparición si mult á n e a en Es tu - dos mdos y en t.ontos ot ros países su¡¡iere una elc:-vada probabilidad de

cxpliC'J ti ,·os comunes. E ntre las C'J u sas más ge-

ner;~.les de esas búsqueda s y c ue Sl io namient os pode m os n o mb ra r l a em e r -

¡~.enc ia de una c:-co n o m ía g l oba l. l as fo rmidabl es m ejor a s d e l as

ciones y del tr3nspon e.

glo bal de la democracia y d final tanto de:- la Guerra Fría co mo del co - mu msmo soviético com o istema econó mico )' político viable. La mode m iz.acio n . d desarrollo eco nómico. la urbanizació n y la glo - bal ización han llevado a las personas a replantearse sus identidades y a re - defmirlas en términos m ás limitados, más íntimos. más co munales. Se da

que e xistan otros fac tores

co muni c a - e xpansión

los crecientes niveles migratorios. la

preferencia a las identidades subnacionales de carácter culrural y regional

por encima

tiílcan con quienes se parecen más a ellas y con aquellos con quienes com - pancn una etnia que perciben como común. o una rdigión. unas tradicio- nes v un mito de una ascendencia y una historia también comunes. En Estados Unidos. esta fragmentación de la identidad se manifestó en el au¡.:e del multi ruh uralisrno y de la conciencia racial. ét ni ca y de género. En otros paises. adopta la forma -más extrema- de movimientos subnacio - nales que reclaman reconocimiento político. autOnomía o independencia. Entre éstos se incluyen movimient os que rep resenta n a los qu ebequeses. los CSCOC<'SC:S. los flamencos. los catalanes. los ,-ascos. los lombardos. los co rsos . los kurdos. los kosO\·a res. los bereberes, los chiapanecos, los che- chenos. los palestinos. los tibetanos. los m usulmanes de Mindanao. los cnst ianos sudaneses, los ab jasianos. los tamiles. los acehanos. los timorc -

es ori.:n t:tlcs v otros. No obsta~te.ese estrechamiento de las identidades en un determina - do plano ha \'enido acompañado de un ensanchamiento de la identidad a o tro ni vel : a medida que se inc rementan las interacciones de un as perso -

nas con o tras de cu lturas y civilizaciones mu y diferent es. esas mismas per- sonas son capaces de: identificarse - gracias a los modernos medios de

distantes , pero con le n -

identidad su-

p ranacional más amplia ha sido especialmente evidente en Europa . donde

de identidades nacio nales más

amplias. Las personas se idcn -

comu ni cación- ron indi vid uos geográficament e

gua . rd igiones o culturas similares. La aparició n de una

gua . rd igiones o culturas similares. La aparició n de una su s u rg

su s u rg unoe n to refu e rza el es t rcc ham oe nr o omu lt:ínro

de s . Los escoces~ s e

d e o t ras identod .t -

co n cobe n a í mi m os c. oda \ ' CL m :ís c om o coc e<

y

men os co mo b ri tá ni co , porq ue tJm b oén pu eden

on "d e rur >e euro ¡xo

Su ident idad es o cesa est.t ar rai¡:Jda e n u iden ti d ad

e uro pe a. Y es to es

i¡:ualment e ciert o en el caso d e lo lombard o . los CJt alanes y

o tro

U n a di a léc t oca rel acto n ad a wn la a nt e r io r h a s od o la d e lo

. me z la y el

agrupamient o.

Las migracio nes mas iv.o . tan to la. tcmpo rale com o las permanen tes .

han ido ent rem e-Lclando cJd a vez más a pueblos d e

turas: los as iáticos y lo s latonoam ericanos q ue ' ie nen

los árabes. los

pa occidental. G racias a las comunicaciones y a los medios de transporte

modern os. estos

tura y de su comunodad o n ginales.

emi g rantes co m o la de moe mbro s de una diá s pora . es decir . de una o - munidad cultural tran nacional y transestatal. e mezclan con otros pue- blos al tiem po que se agrupan con otros miembro s del suyo p ropio. En el

caso de Estados Unidos. esa evo lució n stg nifica que los elevados niveles de inmigración procedente de México y de otros países de América Lati-

na

re a la asimilació n de las que se derivaron de anteriores o leadas inmigra-

torias. En los siglos XIX y xx. d nacionalismo fue intensamente promovido por las élites intelectuales, políticas y. en ocasio nes, econó micas. Esas éli - tes hicieron sofisticados llamamientos. dotados de una elevada carga emo - cional. destinados a generar una conciencia de identidad nacional entre aquellos a quienes consideraban compatrio tas y a uni rlos en to rno a cau - sas nacionalistas. Sin emba rgo. las últimas décadas dd siglo xx eviden- ciaro n una creciente desnacionalización de las élites de muchos paises. entre ellos, Estados Unidos. El su rgimiento de una econo mía g lobal y de un as compañías glo bales, unido a la posibilidad de fo rmar coalic iones transnacionales para promover reformas a nivel mundial Oos derechos de

la

mujer, el med io ambie nt e, las minas terrestres, los derechos hum an o s.

el co ntrol de las armas pequeñas y ligeras ). llevó a que muchos mie mbros

de la élite

desarrollaran identidades supranacio nales y restaran importan-

cia a sus identidades nacionales. Anteriormente. los individuos más mó - viles hacían carrera y fonuna dentro de un mismo país, trasladándose de la granja a las áreas urbanas y de una ciudad a otra. Hoy en día. es cada vez más habitual que se desplacen de un país a otro. y del mismo modo

la inre raccoó n y la separac ió n de lo grupos co munales.

di ve rsa ra zas y c ul- a Es tJdos nidos. o

turcos. los yugosla\'OS y los albaneses que entran en Euro -

emig rantes han podido seg u ir formando parte de su cul -

u odentidad. pues. no es tanto la de

pod rían te ne r consecuencias

radicalmente distintas en lo que se refie-

yuc fi acion de lo mdividuos o n escenarios locnles p a m ularcs mós

yuc

fi acion de lo mdividuos o n escenarios locnles p a m ularcs mós redu - cidos. su actual movilidad entre paises diferemes disminuye su iden rificació n con un p~ís en panicular. Se convierten e n binacionalcs. muhmacion:ues o cosmopolitas.

E.n la primen~ fa e del na ionalismo e uropeo, In identidad na ciona l

cm u menudo drfinida en términos principalmenrc rcli¡:iosos. En los si-

xx. las ideologías nac ionahsras se vo lvit·ron Íundame malme nr e

seculares. Los alemanes. los británicos o los franceses . enlrc orros, se de-

finieron cada vez más en té rminos dt• una ascendencia común . de una lengua o de una cuhura. y no de la religión. que tan a menudo había di -

vidi do us respectivas sociedades. A lo lar¡.¡o del si¡¡lo xx, los habiranrt-s

de los países occidema les (con la norable excepció n de E.srados Unidos) se fueron !OmWldo. por lo ¡:eneral. má.s laicos, y tamo las i¡.¡lesias como IJ

vez meno res en la vida p ú -

la m o\~lid.td en el imerior de un úni co país h i.c o de c re ce r la 1dcm i

¡.¡los XIX y

religión pa aron a desempeñar papeles bhca. social o privada.

cada

pa aron a desempeñar papeles bhca. social o privada. cada 1erre enronCC" en lcmr~l ,quién pueb

1erre enronCC" en lcmr~l ,quién

pueb lo? Com<> apunw h o r len n Jn R\ ., [ 1 pueblo no pu ed e d <-CJJ Jr

ha~ra que ,JI~w c.:n d cr iJa .;¡u1 en t~ d p ueb l o» . 1 L • de conswu1·cn ese pueblo puede ser result.1d o de una

un plebJ>U IO o re lcré ndum , d e una d1 pos 1cinn

Jm¡)(I<Jblc rehu1rl.t El d ebJt e so-

bre có mo d efi n ir esa 1de midJd . <•br e <j Lll rn es un c JUdddJno ,. qUJen n o lo cs. sa lt .J Ji pnm er pl.mo d e l.1 actu alidad uando las ,Jur ocrJ JJS se tle -

moc r.ui :wn 0 cuando IJs democracia se enfre ntan a un g ran num e ro de

nu!'vos soli Jt.m re de su derech os

ll isró n cJ meme. el s ur¡umienro de E tado -nac1on en Cu ropJ fue rt' -

repelidas ¡¡uc rra . « L a ¡.¡ucrra h1:w al E.srado y d E.s -

rado h1zo la gue rra » . com o b 1e n d1¡o Charles Ti1ly . 11 Esas guerras hJcteron ramb1én pos1ble y necesJ no que lo E.srados generaran una conciencia

nacionJI entre >W. n.'Spec!lvo pueblos. La función pnmordial del E.srado

ha f un c ió n

e r a id c reac ió n y la del e nsa de la nac ió n . y la necesidad de d1

1 10n -obre .;¡wcn lar~.t rrad t ron . d e

plio.

es el

L t c ues t iÓn J e la rden !ldad -,e com

guer ra< "conqui ras. de co ns ru uciOJHI o de orr.1s

CJ USJs. pero e<

de

JUdJdanía .

ult ~tdo de

J¡tl o

de

 

Sin embar¡.¡o. en sus albores. el siglo XXI se nos esró revelando como

jus11fic6 la ex pan ió n d e la auro ridJd csraral y el estableci mie nto de fuer -

un

auténtico siglo de religión. Las personas acuden a la rcli¡.¡ión en busca

zas militares. admmistrJciones pt1blicas )' s1sremas fiscales eficJces. Dos

de

consuelo. ¡¡uía. solaz e idcmidad en prácticamente cualquier lug.tr del

guerras mundial es )' una ¡cucrm fría reforzaro n esas tendencias e n d i -

planeta. con la excepción d e Europa occidemal. Estamos presenciando

¡clo xx . Al a abJr Ji ho si¡.¡lo. sm embargo. IJ G u e r ra Fna ya había tocado

«la

revanche de Dieu,., como la llamó Gilles Kcpcl. 10 La violenc ia e mre

a

s u fin y l~s ¡:ue rr~s int e r cs tarales se habían vue h o mu c ho

menos frecuen -

grupos religiosos prolifera en todo el mundo. Existe una preocupación creciente por la suene de correligionarios geográficamente distantes. En muchas naciones. han aparecido poderosos movimientos que tratan de redefinir la identidad de su país en términos religiosos. Y, aunque de un modo muy distinto. también hay movimientos en Estados Unidos que es-

t á n reviviend o s us orígenes reli giosos y el compromiso extraordinario con la religión del pueblo norteamericano. El cristianismo evan~élico se ha convenrdo en una fuerza importante y es posible que los estadouniden-

ses estén recuperando la imagen de sí mismos como pueblo cristiano que ya fuera habitual durante tres siglos.

A lo largo del último cuarro del siglo xx se produjeron transiciones

de regímenes autoritarios a democráticos en más de cincuenta países re-

partidos por todo el mundo. Tambié n se ll~-varon a cabo intentos de am - pliación y profundización de la democracia en Estados Unidos )' otros países desarrollados. Los gobiernos autoritarios pueden gobernar (y a menudo lo han hecho) sobre personas de diferentes nacionalidades y cul- tura~.La democracia. sin embargo. implica que un mínimo de personas elija a sus gobernantes y participe en c:l gobierno en un sentido más am -

tes: se¡¡ú n Ltna estimación. sólo siete de las ciento diez ¡¡uerras libradas

enr re 1989 y 1999 no fuero n guerras civilesn En la acrualidad. la g ue rra

mucho más a menudo que los const ruye. En un

semido mós ¡:eneral. la erosión de s u función como garan tes de la se¡turi-

sude destruir Esrados

dad nacional redujo la au toridad de los Estados y los mo tivos que rc nían

las ¡x:rso nas

identificació n con

pa ra identificarse con ellos. y promo vi e ro n e n s u lugar la

grupos subnaoonales y transnacionales :-

Ld si¡.¡nificJció n relativa de la ide midad nacional ha va ri ado se¡tún las

c uhuras. En

dido a tener

tensos han sido con la familia. el

islam y la ummal Ha comu nidad islámica ), en el o tro . En el mundo occi - demal. si n e mbar¡.to. durante dos siglos la cu rva de identidades se h a pa -

recido más bien a una U invertida, cuya cúspide ha venido ocupando la nación como inspiradora de leahadt-s y compromisos más profundos que los de otras fuentes más limitadas o más amplias de identidad . Aerualmcn - rc. sin embargo. eso puede estar cambiando. ya que las identidades tran · - nacionales y subnacionales están ganando notoriedad y las curvas de las

el mundo mu ulmán . la distribució n de idemidades ha re n - forma de U: las identificaciones y lo compromi os más in -

clan y la tribu . en un ext re m o. y co n el

fun 1ones idemuarias en Euro¡ a)' E.~tudos Unidos son .:nclu vez m:ís plo nas mas

fun 1ones idemuarias en Euro¡ a)' E.~tudosUnidos son .:nclu vez m:ís plo nas mas pare\'idas a la musulmana. Lns nociones de nación . identidad na - CIC"Inal e interes nacional pueden estar perdiendo relt·vnncia y Ulilidad. Si es10 .:·s así. la pre¡:unla es: ¿qué p.1sarn a ocupar su lugar (suponiendo que har a .1lgo que las aeabc ret·mplna ndo) y qu é implica eso para Estados n1dos? Y si eso n<' es así y la identidad nacional sigue siendo rdcvanlc. lu preguma pa>.l entonces a ser la siguiente: ¿qué implicaciones tienen para E.s tad os Unidos los c-.1mbios ~n el con t e nid o de s u identidad nacional ?

PI RSPI:C

IVAS PA~A LA !Oh .

"I DAD F STAOOUNIDI:NSE

La importancia relativa de los cornponemes y de la prominencia de la idenudad nacional en comparación con otras idemidadcs ha variado a

del siglo XV IIt , los pueblos

de las diversas colonias y estados desarrollaron una iden1idad común que

coexistía junto a otras (estatales y locales. fundamentalmente ). Las luchas con Gra n Bretaña. primero . )' con Fran cia )' nuevament e Gran Bretaña. después. fortalecieron entre los no rteamericanos la conciencia de ser un

Tras 1815 . las amenazas a la seguridad de la nación desapa·

recieron y se redujo la prominencia de la idemidad nacional. Ganaron te·

rrcno las identidades locales )' económicas. y éstas fueron dividiendo

cada vez más al país hasta desembocar en la Guerra de Secesión . Aquella guerra solidificó a Es tados Unidos com o nació n antes de que acabara el si~lo XIX. El nacionalismo estadounidense adquirió preeminencia con la entrada de Esrados Unidos en la escena internacional, en la que. durante

el siglo siguiente. participaría en dos guerras mundiak-s y una guerra fría. El componenre émico de la identidad estado unidense se fue debili·

!ando gradualmenre como consecuencia de la asimilación de los irlande- ses y los alemanes que fueron a Estados Unidos a mediados del siglo XIX,

y de los europeos del sur y del este que Ue.garon entre 1880 y 1914 . El componente racial quedó reducido a ámbitos marginales Iras el desenla·

ce

d

de la Guerra de Secesión y. fmalmeme, drásticamente debilitado por

movimiento de defensa de los derechos civiles de las décadas de 1950

y 1960. En los decenios siguientes, la cultura central angloprotcstante de Estados Unidos y su Credo político de libertad y democracia tuvieron que hacer frente a cuatro desafíos distinros.

una gran

y ~!denteamenaza para la seguridad estadounidense y, por tanto, redu-

l0lar~o de l os

años . Durante la seg unda mitad

solo pueblo.

1 En primer lugar , la disolución

de la Unió n Soviética eliminó

-

lugar , la disolución de la Unió n Soviética eliminó - jo la nmori edad de

jo la nmori edad de la idenu d ad nan on al en cnmp.traCI<•n con L1' "l"n

tidad cs s ubn.l c ionalc, , trJn s n .1c io n.1lcs . bm. ouon. ol e <' de nlr J <

dudes. La experien cia h is1ó r ic.1 y d .máli "<<>ciC"IIÓ¡.tiC~m u., rr.m 1,, d"'v.!d" p robabi lidad de qu e la .tusen cia d e un «Oir<>» ex ta no s<'cave la unl <lttd

previamente CX ISit' IHC y e n g endr e di v i; io nc' e n d \C

Es difíci l s aber s i los a1 .1qu cs krrom t.ls m tcmHtcnt es , los confl

lrak u o tros «Es tad os c anallas» g.:ner.l r,i n la coh r~n 1a naCi o n a l que propagaron las ¡tucrras del >J¡tlo xx .

muhi cuhum lismo y la d ivers idad

il O d e 11n<1 socied.1d . tc l os con

n. tCio nal t

En sc!(undo lu¡¡J r. b s ideolo¡¡ías del

minaron la legitimidad de los rcstames elememos centrales de la identi-

dad estadounidense : ta nt o

El president e Clint o n hi zo refe rencia explícita a ese desafío cuando rncn·

cionó que E.s tad os U nidos nece itaba una tercera <<¡¡ran revolución» ( de s - pués de la Revo lució n Jrnericana -<> Guerr.t de Independencia- y la re - volución de los derechos civiles) pnru «probar que podemos litemlrneme

vivir sin tener una cultura europea dorniname

tura debilit aro n el C redo que ésta hab ía producido y tuvieron s u reflejo

en los diversos movimientos que promueve n los derechos de grupo por encima de los derechos individuales.

En rercer lu~ar.la tercera gran oleada inmi!(rat o ria iniciada en la d é - .:·ada de 1960 trajo a Est ados Unido~ rsooasp ro•:edemcs predomi - nantememe de Américn Latina y de Asia, y no de Euro pa. como las olea· das anteriort-s. La cultura y los valores de s us países Lle origen difie ren sustancialmente. en muchos casos. de los habituales en Estados Unidos. Para estos inmigrantes r<.-sulta muc ho más fá cil mamener el con tacto con sus paises de origen y seguir perteneciendo culturalmcme u los mismos. Las anteriores oleadas de inmigrantes fueron sometidas a intensos pro-

gramas de americanización para asimilarlos a

la sociedad estadouniden -

se. Los llegados tra s 1%5 n o pasaron por nada comparable. En el pasa - do, la asimilación se vio enormemente facilitada por el hech o de que lanlo la primera o leada corno la segunda decayeron sustancialmeme de·

bido a la Guerra de S.:cesión . la Primera G uerra Mundial y las leyes limi- tador~s de la inmigración . La ola actual no ha retrocedido en lo más mí- nimo . La erosión de otras leahadcs nacionales y la asimilació n de los

inmigran tes reciemes

lo que lo fue la asimilaci ón en el

podrían ser mucho m:ís lemas y problemáti as de

pasado . en la hist oria estadounidense se ha dado

el het·ho de que casi la mitad de los inmignmtes h ablen un único idi o ma que no sea el inglés. El impacto dd predominio de los inmigrante> hispa·

su núcleo

c uhurul como el redo ame ri cano .

14 Los ataques a esa cul-

En cuarto lugar, nunca an tes

l

4 2

Los d emcmos <k l. ¡JcnuJad

no h ablantes se ve reforzado por otros mu chos fa tore. : la proximidad de

su

mine o se \'!:a red ucido

las políticas d e sus ¡to bie m os

· u influen c ia en la socied ad y

chos es tado un idenses de la élite al multiculturali smo . la diversid ad . lo educac ió n bilin¡:üe y la acció n afi rmativa: los in centivos económ icos que tie nen las empresas estadounide nses para adaptarse a los gus tos h ispa · nos. para emplea r d españo l en su negocio y s u p ub licidad. y para con · trata r a empleados his pano hablant es: y la p resión pa ra ut ili zar el cspatiol adem ~s dd in¡t l és e n l os a nun c i os. l os for mulari os, l os inf o m1 es y la s ofi -

cinas dd ¡tobiemo. La eliminación d e l os componentes racial y ~tnico d e la identidad na -

cional y los desafíos a sus componentes cultural y eredal p lantean una se-

rie de c uestio nes a propósito de las perspecti,·as que se le pr~-sentan a la identidad estadoun idense. Existen. al menos. cuatro posibles identidades

su emigración y el apo yo d e mu -

p aíses de origen. su número: la improbabilidad de que este !lujo te r-

si¡tnificativamente: su concentración ¡teo~nííic:o:

na cionales, qu e p ro mueven

la política es tado unidenses:

unidad d e: tJn d é b tl co lec ció n d e ~rup<l'> en el

>U!(J Cr en ¡

y d e Al e man ia en 1,, d e: 1860. las co nfe d e ra CJoneo. p as ada, no >e h an ca mcterizado por u lo n¡tc\'idad

ue l a ma~'"" mmt¡.: ra c Jón h1 s pa

s md e d a \CZ má b tfu r

cado e n t érm ino de

sa jona y la hispan a l. '''11" q ue podri,, , a s u \ e t. , añ J d ir.e a IJ bJ! urt·ao racial e ntr e n eg ros y bl an cos Jo s up la ntarla l como la mj tmpo r tan t e dJ

vis ió n pr

len l(ua iiJ m¡dt"IJ ) la e>pJ ño!J ) ) c ult u ra !la anwo

La so:¡¡un da p o Jb d tdad pa J rí a po r q na llegad J tniS 196 5 di era lu¡tar J un Lsta d

c a v> e> ta dnunJden

e

- ! .omo

,p

rop ia s e x pe n en CJ a de: L \ tJd O>

l m d<h c:n lA déud a de 17110

n

ente: en IJ

ociedod est ad o umd e nse P o r c iones

u c ultura y

u urocs t c: , a a b a r ía n

nCIJ ie<> d e:

tendo

Estados Um do s . especi al me nt e en Fl o nd a ) el

p nn c i palm e nt e hi pana s po r

len¡¡ua

u le n g ua . y a m ba s

nido , e n d e mi ti va . perd e ría

y e com·c rti ría en u na ocieda d bi lingue

cultur~ )

coex istirían e n el resto . E tados

u

unidJd culturJl ) lingu isti ca

y biculrural. como

anad:í.

uiza o Bél¡¡ica.

La te rcera posibilidad sería que las dive r as fuerzas que

ponen ac·

fu t uras : ideológica . bifurcada. exclusivista y c ultural. Lo más

pro bable es

tualmcnt e en entredicho lJ cultura y el

redo ame r icanos gen e ra

en , e n ·

 

que Estados Un idos en d futuro sea. en realidad , un a mezcla de dichas

t

rc los nort eamericanos nati,·os blancos. una reacció n favora b le

tant o

a

identidades y de otras que puedan su rgir.

la recuperación de los co nceptos étnicos de la identidad

cstudo uniden

La primera posibilidad es que Estados Unidos pierda su cultura cen-

---en la

actualidad descnnados y

desacreditados- como

e a la cre:tc ió n de

tral, tal como d presidente Clinton preveía, y se convierta en muhicultu-

un país que exclure ra , expulsara o rep rim iera a personas de o tros ¡trupo

ral. Aho ra bien, los no neamericanos podrían preservar. al mism o tiem po,

ra ciales, étni cos y cultura les. H ay expe riencia

his tó ricas y cont empo -

su compromiso con los principios dd Credo, que proporcionaría, así,

neas que su~ieren que esa clase de reacción es bastante probable cuando

una base ideológica o políLica para la unida d y la ident idad nacio nales. Muchas personas tliberales de izquierda, sobre todo) están a favor de esa ahemativa. que, no obstante, presupone que una nación pueda basarse

únicamente en un contrato político entre individuos que carezcan de n in - gu n a o tra característica común. Se trat.a del clásico concept o cívico de na ·

la psicología. sin embargo, su¡tie·

ció n (de: origen ilustrado ). La h istoria y

ren q u e n o es pro bable que tal co ntrat o sea s uficient e: para sostene r una nación durante mucho tiempo. Si Estados Unidos contase solamente con el C redo como base de su unidad , podría derivar rápidamente h acia una confed e ración libre de gru pos étnicos , raciales, culturales y políticos. co n poco o nada en común salvo su ubicació n física en el territo rio de los «an ·

tiguos• Estados Unidos de América. Nos hallaríamos ante una situació n simila r a la que en tiempos pasados vivieron los cú mulos de gru pos que

imperios austro húngaro, o tomano y ruso. Lo único que man· aq ue llos conglomerados e ran el emperador y s u burocracia .

Aho ra bien. ¿cuáles serían las instituciones centrales que p reservarían la

fo rmaron los ten fa unidos

ame n azado por into le rant e des -

de el punto de vis ta racial y co n un o devado niveles de confl ie1o ínter· grupal. La cuarta posibilidad se produciría si todos lo estadounidenses, con indepe ndencia de su raza o etnia. tratase n de re\'Ígorizar su cultura cen ·

un grupo é tnico -racial dominante en el pasado se siente el :t uge d e o tros gru pos . Podría llegar a producir un p a ís

tral. Eso implicaría una nueva toma de compromiso con Estado Unido . concebido como país profundamente religioso y predominantemente cris-

Liano, capaz de aba rcar a diversas minorías religiosas. adherido a los va- lores protestantes. anglohablante. preservador de su hero:ncia europea y

comprometido con los p rincipios

núa siendo un elemento central (qui zás el elemento central) de la iden tt·

dad estadoun idense. Estados Unidos se fundó e n gra n parte por mo tt vos

religiosos y han sido mo vim ientos religioso los que han condicionado , u evolu ción durante casi cu atro siglos. Se mid a por el indica d o r qu e se mida, los estadounidenses son mucho más religioso que las personas de

del C redo . La religión ha sido y conti·

otros países industrializados. Tanto los blan os co mo los neg ros o los his-

panos son . e n su ¡.:rdn m ayo ría, cris tian os. E n un mundo en el que la cu l-

tur a y. en part 1cular.la rdi¡.tiÓn

a nta~o nism os de person a s d e tod o l os co ntinente s, l os es tadouniden ses ¡:><><Irían reenco nt rarst' con su identidad nacional y su propósito como n:t· c i ó n e n · u c ultura y s u rd i~ió n.

co nfo rman las lealtades . las

:~lian7.as y los

C.1pítulo 2

ID ENTIDAD ES . 1 AC IO l\' AL L

EL CON C I· I'TO 0 1

11>1

r-

IIOA D

Y O TRA.

El «Co ncepto de ide nt idad» . se hJ d 1cho . «es t an indis pen s.1blc

com o

confuso». Es «múlti ple, Jifícil de definir y es apa a muchos de 1 s méto-

dos co munc

de med ició n» . El estudi oso m ás desta cad o de In iJcntiti.IJ

en el

si¡:lo xx . E rik E rikson . tild ó dicho

concep to

de «Omni p resent e » .

pero,

también , de «Va¡!O» e «inconmensurab le». La

exaspel'lmte imposi-

bi liJad d e eludir la ident id ad qu eda pe rfecta mente d emostrada en la ob r.t

dd distinguido teóri co socia l Lcon \X' icseltier. En 19% . p ublicó un lib ro.

A gam stl d e ntrty. en el qu e den un iaba y ridi culi zaba

intelectuales por dicho concepto . En 199 . publicó m ro libro. K.addoh ,

una afirma ión elocucntc. apas io nada y explícita Je su propia identiJad

judía. La id e ntidad es. parece. gamos. no podemos librarnos

Pero si es inevitab le, ¿có mo la definimos? Los académicos tienen res· puestas diversas que . no obstante. convergen hacia un tema central. La

identid ad

producto de la autoconciencia de que )'<> lo nosorro ·) poseo (o posee - mos) cualiJ~desdift:rcnciadas como ente que me distinguen de ti (y a no - sotros Je ellos) . Un bebé recién nacido puede contar ya desde su naci- mient o con una seri e de dcmenros idcnritarios: un nombre, un sexo . una ascendenc ia ¡>Mental y una ci udadania. Ahora bien. nin¡¡uno de esos ele- mentos se conviene en parte de su idenridad hasta que d bebé adquiere conciencia de ellos y se define en términos de los mismos. La identidad. tal como un grupo de académicos se refirió a ella, « remite a las imágenes de indi vi dualidad y de personalidad pro pia lcl " yo") que un ac10r posee y proyec ta y que se forman (y modifican con el tiempo ) por m<·dio de re- laciones con "otros" signi fica tivos»/ El hecho mismo dc qu e las per.onas inreractúcn las unas con las ot ras hace que no tengan más rcm.:Jio que definirse en rela ción con esas otras personas e identificar las sim ilitudt-s que las unen y las dife rencias que las separan .

la fascinación d e los

como el pecado : por mu ch o que nos o po n ·

de elb .'

es el sent imie nt o de «yo» de un indi,·iJuo o de un grupo. Es un

Las iJcnttdJdes son Impo rt antes po rque in flu rcn en la condu ctu d e

las personas. ' i me n•n cibo a mí mismo como académico, tmtaré d e ac-

los individuos pueden también cJmbiar S U > identida-

un po le mista , po r y. p robab lemente.

aband o nando ese compo rt amien -

to o r e d efini é n domc c umn defe n so r de

,·ez de como académico. Igualmente, si una persona he reda una identi - dad de partido nítidamente demócrata, pero empieza a votar reiterada- mentt· a ca nd idato republi ca n os. es m u y posib le: que a c abe re d efi ni é n -

dose como republicana. om~cnc:hacer, de todos modos. una serie de aclaraciones a propÓ· _uo de las identidades.

intent aré libe rar 1~ ¡m¡¡ustia res ultante

ru.1r como t.tl. Pero

des. 'i emp 1 czo a actuar de forma dife rente --como ejemplo--. expe rimentaré una «dison;mcia l'og nit iva»

una d e t e rminada cu u su po líti c a ~n

En primer lu¡.¡a r. tan to los ind ivi du os como

los j!rupos tie nen id ent i-

d

ades. Los mdividuos. no obstante. hallan y redefinen sus identidades en

d

seno de grupos . Como ha mostrado la teoría de la identidad social. la

necesidad de identidad les mueve a buscarla incluso en grupos construÍ· dos de un modo arb itrari o y aleatorio. Un mismo individuo pued.: se r miembro de mu chos grupos y. por t ant o, es c apa z de intercambia r id e n · tidades. Por otra pane. la iden tidad de ¡.¡rupo suele implicar una caracte- t i ca definitoria primaria y es m e n os int e r c ambiable . Yo ten~o un as

idc nt idack-s como po litó logo y como mi embro del de partamento de cien·

oa política de Harvard. Cabria la posibilidad de que me redefiniera como histo riado r o de que me hi ciera mi embro de.! depanamento de ciencia

polít ica de Stanfo rd. siempre que ellos estuvie ran dispues tos a ace ptar

ese ca mb io en mi id e nt idad . Sin embargo . el d e partam e nt o de c ie nc ia po·

lítica de lf arvard no puede convenirse en un depanamento de historia ni

mhiJdJ

mediant e !.1 acc1ó n humanJ I. IJs p<"r>onJ ' ><>n rei Jti\Jm entc hhrc: ' d e d e

fi n ir'"" 1d en 1idJdes co mo

ne

fi n irlas o rec hn7a rl.ls. sin o lndJ r que el s1¡tntl1 .1clc• v IJ .1p iK.<h1hd.1d de

d e « rJ L. I •> t.1mlu .1 con d ti em po los 1nd" 1du o ' 1. e n menor ¡.;r.1d o . lo ¡.:cupo> tienen

id ntid" ch.:s. Csta s puedcn ' er ad,c ripm·." · tc rnwrl.lle, . econó -

mú lt ip le

l o ¡!ran c . 1mbiar l } d e la edad ( qu e pu e de ~er n c¡: . 1d.1 . p c rn nn t J

de een . J unque pu e d.: n no ".:r t.lf>.ln

d e po

rlas en pr.<tti c.l. Pu ed en hc red.1r 'u c tniJ , > U r.u- 1, pero pued e n rede

un t é rm in o como el En te rce r lugar,

mi

c as.

ultur Jl t:S . po l illt . l>,

'!>Cl a l c. y

n.1c iona lcs L 1 pro m 1n e n c 1.1 rd :11 i1 .1

de

c ¡¡da una d e e l1. 1s pJ rd e l 1ndl\' iduo

o el g rupo en c u <: !IÓn p u ede se r d i-

fe re nt e segu n el momento v la s ituación. co mo t.1mb 1e n , ·ar ÍJ la med id.1

e n In que CS.Il> idcnt idJde se co mple mem .m o c. tan o ntro ntad.1s ent re

>ltua 1o n c< <oc1.dc:s e>. t r e m:ts -s eña l" KarmciJ L1eb k u1d- .

í.

" ·

' lo

como las bat.tl hts en p lcnJ ¡.;ue rr.1. p ueden e r radicar te m poralmen te w da <

lus afilia cio nes de ¡¡rupo s.1ko una .» ' E n c uart o lu ¡.;ar. l.1s 1denll c1Jd cs

el yo y los o tr os . L n percepció n q ue los o t r o< un Af u po .1fe c t• la d t·fini c ió n prop ia de e se

mismo Individuo o ¡:ropo . S1 una pe rsona entra en u na nu eva situ oción social y es pe rc1bida co mo algui en d e fuern que no pe rt enece a aquel e n·

tien e n de un indi vidu o o de

du eto de In int c rd CCIÓn en t re

son definid.!> por el yo . pero so n p ro ·

t o rno , e s pr o babl e qu e el l a m is ma ac-.1b e vi <' nd ose de e se.: m odo . S i un a ¡:ran ma1·o ria de la pob lución d e un país c ree qu e los m ie mbros de un

pro-

bable que los miembros de dicho grupo acaben intc-rio rizando esa con·

y que ést a pase a forma r pane d e s u id e nt idad.

ce¡ ció n de s í mismo

También puede que reaccio nen contra esa caracteriza ión y se definan

po r oposició n " e lla . Las fuent es

externas de identidad puede n prm ·en ir

grupo m inorit a rio son inhe rent emen te at rasados e inie rio rcs. es mu y

tra

sladarse

institu ción a St anfo rd . Su identid ad