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Jean Pierre Matus A.

CÓDIGO PENAL SISTEMATIZADO CON JURISPRUDENCIA

Edición : 2015

ÍNDICE

MENSAJE DEL GOBIERNO ACOMPAÑANDO EL PRESENTE CÓDIGO PENAL AL CONGRESO CONCIUDADANOS DEL SENADO Y DE LA CÁMARA DE DIPUTADOS:

1

CÓDIGO PENAL LIBRO PRIMERO

7

TÍTULO I DE LOS DELITOS Y DE LAS CIRCUNSTANCIAS QUE EXIMEN DE RESPONSABILIDAD CRIMINAL, LA ATENÚAN O LA AGRAVAN

8

§ 1. De los delitos

8

§ 2. De las circunstancias que eximen de responsabilidad criminal

32

§ 3. De las circunstancias que atenúan la responsabilidad criminal

55

§ 4. De las circunstancias que agravan la responsabilidad criminal

100

§ 5. De las circunstancias que atenúan o agravan la responsabilidad criminal

según la naturaleza y accidentes del delito

128

TÍTULO II DE LAS PERSONAS RESPONSABLES DE LOS DELITOS

130

TÍTULO III DE LAS PENAS

152

§ 1. De las penas en general

152

§ 2. De la clasificación de las penas

168

§ 3. De los límites, naturaleza y efectos de las penas

174

§ 4. De la aplicación de las penas

196

§ 5. De la ejecución de las penas y su cumplimiento

257

TÍTULO IV DE LAS PENAS EN QUE INCURREN LOS QUE QUEBRANTAN

LAS SENTENCIAS Y LOS QUE DURANTE UNA CONDENA DELINQUEN DE

NUEVO

260

§ 1. De las penas en que incurren los que quebrantan las sentencias

260

§ 2. De las penas en que incurren los que durante una condena delinquen de

nuevo

264

TÍTULO V DE LA EXTINCIÓN DE LA RESPONSABILIDAD PENAL

267

LIBRO SEGUNDO CRÍMENES Y SIMPLES DELITOS Y SUS PENAS

308

TÍTULO I CRÍMENES Y SIMPLES DELITOS CONTRA LA SEGURIDAD EXTERIOR Y SOBERANÍA DEL ESTADO

309

TÍTULO II CRÍMENES Y SIMPLES DELITOS CONTRA LA SEGURIDAD INTERIOR DEL ESTADO

315

TÍTULO III DE LOS CRÍMENES Y SIMPLES DELITOS QUE AFECTAN LOS DERECHOS GARANTIDOS POR LA CONSTITUCIÓN

321

§ 1. De los delitos relativos al ejercicio de los derechos políticos y a la libertad

de imprenta

321

2. De los crímenes y simples delitos relativos al ejercicio de los cultos permitidos en la República

§

322

§ 3. Crímenes y simples delitos contra la libertad y seguridad, cometidos por

particulares

323

4. De los agravios inferidos por funcionarios públicos a los derechos garantidos por la Constitución

§

334

§ 5. De los delitos contra el respeto y protección a la vida privada y pública de

la persona y su familia

346

TÍTULO IV DE LOS CRÍMENES Y SIMPLES DELITOS CONTRA LA FE PÚBLICA, DE LAS FALSIFICACIONES, DEL FALSO TESTIMONIO Y DEL PERJURIO

349

§ 1. De la moneda falsa

349

§ 2. De la falsificación de documentos de crédito del Estado, de las

Municipalidades, de los establecimientos públicos, sociedades anónimas o bancos de emisión legalmente autorizados

352

§ 3. De la falsificación de sellos, punzones, matrices, marcas, papel sellado,

timbres, estampillas,

354

§ 4. De la falsificación de documentos públicos o auténticos

358

§ 5. De la falsificación de instrumentos privados

367

§ 6. De la falsificación de pasaportes, portes de armas y certificados

372

§ 7. De las falsedades vertidas en el proceso y del perjurio

376

8. Del ejercicio ilegal de una profesión y de la usurpación de funciones o nombres

§

386

TÍTULO V DE LOS CRÍMENES Y SIMPLES DELITOS COMETIDOS POR EMPLEADOS PÚBLICOS EN EL DESEMPEÑO DE SUS CARGOS

390

§ 1. Anticipación y prolongación indebida de funciones públicas

390

§ 2. Nombramientos ilegales

391

§

3. Usurpación de atribuciones

391

§ 4. Prevaricación

392

§ 5. Malversación de caudales públicos

399

§ 6. Fraudes y exacciones ilegales

406

§ 7. Infidelidad en la custodia de documentos

414

§ 8. Violación de secretos

416

§ 9. Cohecho

418

§ 10. Resistencia y desobediencia

427

§ 11. Denegación de auxilio y abandono de destino

428

§ 12. Abusos contra particulares

429

§ 13. Disposición general

430

TÍTULO VI DE LOS CRÍMENES Y SIMPLES DELITOS CONTRA EL ORDEN Y

LA SEGURIDAD PÚBLICOS COMETIDOS POR PARTICULARES

432

§

1. Atentados contra la autoridad

432

1 bis. Atentados y amenazas contra fiscales del Ministerio Público y defensores penales públicos

§

436

§ 1 ter. Retenciones o toma de control de vehículo de transporte público de

437

§ 2. Desórdenes públicos

438

§ 2 bis. De la obstrucción a la investigación

439

§ 3. De la rotura de sellos

441

§ 4. De los embarazos puestos a la ejecución de los trabajos públicos

442

§ 5. Crímenes y simples delitos de los proveedores

442

§ 6. De las infracciones de las leyes y reglamentos referentes a loterías, casas

de juego y de préstamo sobre prendas

§ 7. Crímenes y simples delitos relativos a la industria, al comercio y a las subastas públicas

§ 8. De las infracciones de las leyes y reglamentos relativos a las armas prohibidas

§ 9. Delitos relativos a la salud animal y vegetal

§ 10. De las asociaciones ilícitas

§ 11. De las amenazas de atentado contra las personas y propiedades

443

446

447

449

450

456

§

12. De la evasión de los detenidos

462

§ 13. De la vagancia y mendicidad

§ 14. Crímenes y simples delitos contra la salud pública

§ 15. De la infracción de las leyes o reglamentos sobre inhumaciones y exhumaciones

§ 16. Crímenes y simples delitos relativos a los ferrocarriles, telégrafos y conductores de correspondencia

464

464

469

471

TÍTULO VII CRÍMENES Y DELITOS CONTRA EL ORDEN DE LAS FAMILIAS, CONTRA LA MORALIDAD PÚBLICA Y CONTRA LA INTEGRIDAD SEXUAL 478

§ 1. Aborto

478

§ 2. Abandono de niños y personas desvalidas

481

§ 3. Crímenes y simples delitos contra el estado civil de las personas

483

§ 4. Del rapto

485

§ 5. De la violación

486

§ 6. Del estupro y otros delitos sexuales

496

§ 7. Disposiciones comunes a los dos párrafos anteriores

515

§ 8. De los ultrajes públicos a las buenas costumbres

524

§ 9. Del incesto

526

§ 10. Celebración de matrimonios ilegales

528

TÍTULO VIII CRÍMENES Y SIMPLES DELITOS CONTRA LAS PERSONAS . 532

§ 1. Del homicidio

532

§ 2. Del infanticidio

554

§ 3. Lesiones corporales

555

§ 4. Del duelo

565

§ 5. Disposiciones comunes a los párrafos I, III y IV de este Título

567

5 bis. De los delitos de tráfico ilícito de migrantes y trata de personas

568

§ 6. De la calumnia

571

§ 7. De las injurias

574

§ 8. Disposiciones comunes a los dos párrafos anteriores

587

TÍTULO IX CRÍMENES Y SIMPLES DELITOS CONTRA LA PROPIEDAD

590

§ 1. De la apropiación de las cosas muebles ajenas contra la voluntad de su

dueño

590

§

2. Del robo con violencia o intimidación en las personas

601

§ 3. Del robo con fuerza en las cosas

626

§ 4. Del hurto

649

§ 4 bis. Del Abigeato

654

§ 5 bis. De la receptación

689

§ 6. De la usurpación

694

§ 7. De los delitos concursales y de las defraudaciones

699

§ 8. Estafas y otros engaños

702

§ 9. Del incendio y otros estragos

739

§ 10. De los daños

745

§

11. Disposiciones generales

748

TÍTULO X DE LOS CUASIDELITOS

749

LIBRO TERCERO

771

TÍTULO I DE LAS FALTAS

772

TÍTULO II DISPOSICIONES COMUNES A LAS FALTAS

787

TÍTULO FINAL DE LA OBSERVANCIA DE ESTE CÓDIGO

788

MENSAJE DEL GOBIERNO ACOMPAÑANDO EL PRESENTE CÓDIGO PENAL AL CONGRESO CONCIUDADANOS DEL SENADO Y DE LA CÁMARA DE DIPUTADOS:

La necesidad de una reforma en nuestra legislación penal se hacía sentir de mucho tiempo atrás para poner en armonía el estado presente de nuestra sociedad, el desarrollo que ha alcanzado en todas las esferas de su actividad, con los preceptos que deben marcar sus límites y su campo de acción propia, fijando las reglas supremas de lo lícito y lo ilícito.

La legislación española, apenas modificada por leyes patrias especiales, adolecía de gravísimos defectos que hacían inaceptable por más tiempo su subsistencia. La naturaleza de algunas de sus penas y la apreciación de diversos delitos, se resienten de las ideas dominantes en los tiempos remotos a que gran parte de esa legislación corresponde. A más de esto, las nuevas instituciones sociales y el ensanche que día a día reciben, han creado y crean sin cesar derechos nuevos que la ley debe tomar bajo su amparo para que prosperen y den los frutos de progreso y de riqueza, que sirven de base sólida a las sociedades modernas. De aquí nacen vacíos en nuestra legislación actual, que ella no ha podido prever, como formada en una época en que tales derechos no habían alcanzado su perfecto desarrollo, o que tal vez se desconocían por completo.

Deseoso de poner un término a este estado anómalo de cosas, he procurado activar la conclusión del proyecto de Código Penal estimulando el celo de la comisión encargada de redactarlo; y me es grato someter ahora ese trabajo a vuestra aprobación, confiando en que le prestaréis la atención más decidida para que llegue pronto a convertirse en ley de la República y a llenar las necesidades importantísimas que debe satisfacer.

Al organizar el plan de este proyecto, se ha creído conveniente, siguiendo el ejemplo de todos los códigos modernos, establecer primero los principios generales que constituyen la base del sistema penal, analizando en seguida los diversos actos particulares sometidos a la acción de la ley. De esta manera se obtiene una distribución más lógica y ordenada comenzando por lo que pudiera llamarse la teoría del Código Penal, para venir después a su aplicación práctica en las varias clases de delito.

Para poner en planta este sistema, habría bastado la formación de dos porciones independientes o dos libros. En el proyecto se ha dividido, sin embargo, en tres, destinando el primero a la clasificación general de los delitos, de las penas y de los casos y circunstancias en que se agrava, se atenúa y desaparece o se extingue la responsabilidad criminal; el segundo, a la determinación y castigo de los crímenes y simples delitos; y el tercero, por fin, a la enumeración de las faltas y fijación de sus penas.

Este último, que en rigor debiera formar parte del segundo, se ha considerado, no obstante, como libro separado, tomando en cuenta que la materia de que se ocupa puede ser la base para determinar los límites de distintas jurisdicciones entre los jueces letrados o de mayor cuantía y los funcionarios superiores.

Sería largo enumerar las reformas que contiene el libro primero con respecto a los principios que dominan en la legislación vigente. Bastará mencionar entre las principales la adopción de circunstancias atenuantes y agravantes sometidas a reglas fijas, para apreciar el grado de responsabilidad resultante de los delitos, la determinación precisa de las únicas penas que la ley permite aplicar, y la fijación de los preceptos a que debe someterse la prescripción tanto de la pena como del delito; materias todas que si no pueden considerarse olvidadas por completo en nuestras leyes penales, se ofrecen en ellas a lo menos rodeadas de dudas y ambigüedades que mal se avienen con la claridad que debe distinguirlas.

En cuanto a lo primero, se ha procurado dar reglas bastante comprensivas, pero precisas al mismo tiempo, para que puedan fácilmente ser aplicadas por el tribunal en cualquier caso sometido a su decisión. En esta materia, como en todo lo que concierne al Derecho Penal, es indispensable confiar a la rectitud y al sano criterio del magistrado gran parte de lo que debiera en rigor hallarse consignado en la ley, pues no hay precepto alguno general, por claro y perfecto que se suponga, que pueda suplir a la apreciación juiciosa de los hechos, propia sólo del tribunal que los ve y los pesa.

La enumeración de las penas hace desaparecer para siempre de la ley esos castigos bárbaros e indignos de figurar en la legislación de un país civilizado que formaban, no obstante, parte de la nuestra, aun cuando su mismo excesivo rigor las hiciera inaplicables.

Ha creído la Comisión redactora, que debía conservar la pena de muerte, limitándola sólo a aquellos delitos que, como la traición, el parricidio, convierten al delincuente en un enemigo declarado y en un peligro cierto para el orden social. La agravación de otros delitos a los cuales debe corresponder en casos ordinarios la mayor pena fuera de la muerte, hace indispensable también la aplicación de esta última, para que la ley tenga alguna sanción en esos casos excepcionales de depravación.

Entre la pena de muerte y las penas temporales se han introducido los castigos perpetuos como un grado intermedio necesario para mantener la progresión de la escala general. Preferible a la muerte es, sin duda, la prisión perpetua, tanto porque ella conserva nuestro más precioso bien aunque sea limitado y sujeto a privaciones, cuanto porque deja esperanza de obtener por indulto la terminación o la atenuación del castigo.

Los otros grados de la escala penal se refieren a castigos conocidos en la legislación vigente, y sólo se introducen en ellos alteraciones para determinar con fijeza su significado, extensión y efectos.

Respecto de la prescripción, contiene el Proyecto disposiciones especiales para el castigo de los delitos no juzgados, para la aplicación de las penas ya impuestas por sentencias y para la determinación del valor que debe atribuirse a ciertas circunstancias, deducidas de la repetición de delitos anteriores. En todos estos

casos se ha tomado en cuenta, para establecer la mayor o menor duración del tiempo de prescripción, la gravedad del hecho a que ella se refiere, aceptando prescripciones especiales de corto tiempo para determinados delitos, como la injuria, el adulterio.

En la clasificación de los delitos de que se ocupa el libro segundo se ha tomado como punto de partida la organización misma de la sociedad a cuya estable conservación debe proveer ante todo la ley.

Consecuente con esta idea, examina primero el Proyecto todos los hechos que pueden importar un ataque a la soberanía o seguridad exterior de la Nación; pasa después en revista los delitos contra su seguridad interior, aquellos que impiden el libre ejercicio de los poderes públicos y que destruyen la marcha regular del Estado.

Como una consecuencia del mantenimiento del orden interior se hace necesario dictar preceptos para asegurar el completo y perfecto ejercicio de libertades individuales y todos los derechos que especialmente garantiza a cada ciudadano la Carta Fundamental; pues sin el ejercicio de estos derechos, el orden vendría a ser tiranía y despotismo.

Sin embargo, no se ha creído que el Código Penal permanente debiera contener las leyes especiales de imprenta y de elecciones, porque sujeta a mudanzas continuas y dependientes más bien de los movimientos políticos que de la organización estable de la sociedad, necesitan ellas marchar separadas e independientes a la par de esos movimientos, sin las trabas que su sola colocación en un Código general les opondría.

Después de consignar las disposiciones relativas a los derechos constitucionales, desarrollando la misma idea, se ocupa el Proyecto de dar sólidas garantías para el ejercicio de los demás derechos que dependen directamente de la organización del Estado, y dicta reglas para robustecer la fe pública y la confianza de que debe también revestirse el testimonio individual cuando ha de emplearse como medio de prueba.

Afianzados de esta manera la seguridad exterior, el orden y la tranquilidad interior junto con el libre ejercicio de los derechos que de la organización propia del Estado tienen su origen, se hace preciso reprimir todo acto que ponga en peligro esos benéficos resultados; lo que se obtiene mediante el castigo de los funcionarios públicos que desconocen los deberes de su cargo; y de los particulares que por cualquier medio, sin atentar directamente contra el orden establecido, embarazan su marcha regular.

Después de haber considerado bajo todos sus aspectos a la sociedad en su conjunto, desciende el Proyecto a los detalles, y principia, como es natural, por la familia, su constitución, los ataques que pueden dirigírsele, sea por personas extrañas o por los que de ella formen parte.

En pos de la familia viene el individuo aislado al cual puede ofendérsele en su persona, en su honor, en sus bienes; y de aquí nacen otras tantas series diversas de disposiciones penales para prevenir o castigar tales ofensas.

Por último, el libro tercero enumera, sin otra distinción que la de su gravedad, las diversas faltas que caen bajo la acción de la Ley Penal, y pone fin a las varias materias de que el Proyecto se ocupa.

Tal es el plan adoptado en este trabajo, y los puntos principales que ponen de relieve los propósitos que se han abrigado al redactarlo. Los fundamentos de sus disposiciones se hallan en las propias ideas de la Comisión redactora, en varias leyes patrias dictadas para reformar la antigua legislación española, que hasta hoy nos rige, en esta misma legislación, en los códigos modernos de las principales naciones europeas y, sobre todo, en el Código Español, cuyos preceptos, al mismo tiempo que se armonizan con las teorías penales universalmente aceptadas en el día, ofrecen para nosotros la ventaja de referirse a un estado de cosas que bajo muchos respectos, se asemeja al nuestro, retratando creencias, costumbres, hasta preocupaciones nacidas en la misma fuente.

No dudo que vosotros, convencidos de cuanto importa la promulgación como ley de la República del Proyecto de Código Penal, que someto a vuestra aprobación, se la prestaréis adoptando al efecto un procedimiento análogo al que se observó con los Códigos Civil y de Comercio.

En consecuencia, y de acuerdo con el Consejo de Estado, someto a vuestra aprobación el siguiente

PROYECTO DE LEY:

Artículo Único. Se aprueba el presente Código Penal que comenzará a regir desde el 1/06/1874.

Dos ejemplares de una edición correcta y esmerada que deberá hacerse inmediatamente, autorizados por el Presidente de la República y signados con el sello del Ministerio de Justicia, se depositarán en las secretarías de ambas Cámaras, dos en el archivo del Ministerio de Justicia y otros dos en la Biblioteca Nacional.

El texto de estos dos ejemplares se tendrá por el texto auténtico del Código Penal y a él deberán conformarse las ediciones o publicaciones que del expresado Código se hicieren.

Santiago, octubre veintinueve de mil ochocientos setenta y tres.

FEDERICO ERRÁZURIZ. José María Barceló.

Santiago, noviembre 12 de 1874.

El Presidente de la República, por cuanto el Congreso Nacional ha aprobado el siguiente:

CÓDIGO PENAL LIBRO PRIMERO 1

1 El artículo 1º de la Ley Nº 19.450, publicada en el Diario Oficial de 18/03/1996, sustituyó las escalas de multas establecidas en el Código Penal señaladas en sueldos vitales o en fracciones de sueldo vital, por otras expresadas en unidades tributarias mensuales o fracción de unidad tributaria mensual de acuerdo a la siguiente tabla de conversión:

TÍTULO I DE LOS DELITOS Y DE LAS CIRCUNSTANCIAS QUE EXIMEN DE RESPONSABILIDAD CRIMINAL, LA ATENÚAN O LA AGRAVAN

§ 1. De los delitos

ARTÍCULO 1º

Es delito toda acción u omisión voluntaria penada por la ley.

Las acciones u omisiones penadas por la ley se reputan siempre voluntarias, a no ser que conste lo contrario.

El que cometiere delito será responsable de él e incurrirá en la pena que la ley señale, aunque el mal recaiga sobre persona distinta de aquella a quien se proponía ofender. En tal caso no se tomarán en consideración las circunstancias, no conocidas por el delincuente, que agravarían su responsabilidad; pero sí aquellas que la atenúen.

Concordancias: Código Penal: artículos 2º, 7º, 8º, 10, 18, 21, 63, 64 y 80. Constitución Política: artículos 19 Nº 3 incisos 6, 7 y 8; 73 y 80 A. Código Civil:

artículos 8º, 9º, 47, 1451, 1459, 2284, 2314 y siguientes. Código de Procedimiento Penal: artículos 1º, 39 y 456 bis. Código Procesal Penal: artículos 4º, 5º, 58 y 340. Ley Nº 20.084, sobre Responsabilidad de los Adolescentes por Infracciones a la Ley Penal, D.O. 7.12.2005: artículos 1º, 3º y 20. Ley Nº 20.393 que establece la responsabilidad penal de las personas jurídicas en los delitos de lavado de activos, financiamiento del terrorismo y delitos de cohecho que indica. D.O. 2.12.2009: artículos 1º y 2º.

a) De un décimo a un cuarto de sueldo vital, por media unidad tributaria mensual;

b) De un cuarto a medio sueldo vital, por una unidad tributaria mensual;

c) De uno a cinco sueldos vitales, por dos a cinco unidades tributarias mensuales;

d) De seis a diez sueldos vitales, por seis a diez unidades tributarias mensuales;

e) De seis a quince sueldos vitales, por seis a quince unidades tributarias mensuales;

f) De seis a veinte sueldos vitales, por seis a veinte unidades tributarias mensuales;

g) De seis a cincuenta sueldos vitales, por seis a cincuenta unidades tributarias mensuales;

h) De once a quince sueldos vitales, por once a quince unidades tributarias mensuales;

i) De once a veinte sueldos vitales, por once a veinte unidades tributarias mensuales;

j) De dieciséis a veinte sueldos vitales, por dieciséis a veinte unidades tributarias mensuales;

k) De veintiuno a veinticinco sueldos vitales, por veintiuna a veinticinco unidades tributarias mensuales;

l) De veintiuno a treinta sueldos vitales, por veintiuna a treinta unidades tributarias mensuales, y

m) De veintiuno a cincuenta sueldos vitales, por veintiuna a cincuenta unidades tributarias mensuales. En consecuencia, cada vez que en un determinado artículo del Código Penal aparezca consignada alguna escala de multas en sueldos vitales o en fracciones de sueldo vital, deberá reemplazarse por la que corresponda en unidades tributarias mensuales, de acuerdo con la tabla de conversión establecida en este artículo.

JURISPRUDENCIA RELACIONADA

1. El dolo directo en este casoaparece como compendio de un proceso anímico abarcador del conocimiento que el sujeto ha de tener, comprensivo de los elementos esenciales fundamentadores del tipo, descriptivos y valorativos, y de la definida y firme voluntad de realización del injusto típico; obra con dolo el que conoce y quiere realizar el tipo penal objetivo. Además de requerir un elemento cognitivo (el saber o conocer), el dolo exige también la presencia de un elemento volitivo: el querer la realización del hecho típico y el resultado, en su caso. Que si bien la prueba del dolo es una de las cuestiones más problemáticas en la sede procesal penal, la determinación acerca de su concurrencia ha de basarse en precisas circunstancias anteriores, coetáneas y posteriores al hecho, de todo ordenque demuestren al exterior el íntimo conocimiento y voluntad del agente.

Corte Suprema, 22/04/2013, Rol: 1179-2013, Cita online: CL/JUR/254/2013.

2. Que, la prueba del dolo en cuanto integrado por elementos psicológicos que yacen en la psique del sujeto activo del delito, ha de basarse en circunstancias anteriores, coetáneas y posteriores al hecho, que demuestren al exterior el íntimo conocimiento y voluntad del agente, toda vez que como todo lo que se guarda en lo más profundo del ser anímico, sólo puede probarse por una serie de datos que manifiesten la intención querida. De esta manera, del propio comportamiento del sujeto activo es de donde, en definitiva, cabe extraer las consecuencias en orden

a establecer si el sujeto obró con desconocimiento de la significación antijurídica

de su acción, o bien, por el contrario, no se trata más que de una apertura retórica

de defensa. Que, por consiguiente, el dolo sólo puede determinarse por un proceso de inducción. Estos juicios de inferencia, como actualmente se prefiere denominarlos, permiten al tribunal a quo, mediante una operación lógica deducir

de los hechos probados la concurrencia de los componentes anímicos del suceso delictuoso. En base a las consideraciones precedentes, es indudable que las pruebas indirectas, indicios o presunciones, revisten sin duda aptitud probatoria y su utilización en el proceso será siempre necesaria, debiendo tenerse particularmente en consideración que, como apunta un autor, "la intención criminal sólo puede ser puesta en evidencia de manera indirecta (Mauricio Silva Cancino: Las Presunciones Judiciales y Legales, Editorial Jurídica ConoSur, segunda edición, Santiago, año mil novecientos noventa y cinco, página 50). De modo que cuando no existe prueba directa de un concreto estado de la conciencia

o de la voluntad, ha de acudirse a la denominada prueba de indicios, para a través

de hechos acreditados inferir la realidad de este estado de espíritu del autor de la infracción penal. En definitiva, el dolo ha de inducirse, lícita y racionalmente, de cuantas circunstancias giran alrededor antes, durante y despuésde la conducta enjuiciada, en cuyo análisis no pueden faltar el estudio de la personalidad del agente, sus conocimientos, su formación, su profesionalidad, su situación social y sus intereses (sean económicos, profesionales, altruistas u otro), de manera tal que por su medio adquieran los jurisdicentes un conocimiento cierto respecto de la pretensión del actuante.

Corte Suprema, 06/10/2009, Rol: 5128-2008, Cita online: CL/JUR/10268/2009

3. La prueba del dolo, como elemento subjetivo del tipo penal, "impone la acreditación de la voluntad decidida del hechor encaminada a la obtención del resultado deseado".

Corte Suprema, 26/01/2009, Rol: 5898-2008, Cita online: CL/JUR/2/2009

4. El fundamento en la ley penal para la comisión del ilícito requiere la exigencia

de tipicidad y de antijuridicidad, en conjunto con el requisito de que el hecho

delictivo sea resultado de una determinación anímica del sujeto actuante, habiendo podido hacerlo de un modo diferente y conforme a derecho.

Corte Suprema, 07/08/2008, Rol: 1405-2008, Cita online: CL/JUR/3147/2008

5. Que, contra lo que se sostiene en el recurso, la conciencia de que el hecho

es ilícito no es un elemento integrante del dolo, para cuya existencia basta con que el autor conozca que en el caso dado concurren los presupuestos objetivos del hecho descrito por el tipo respectivo y que quiera realizarlo. Por el contrario, la conciencia de la ilicitud constituye un elemento autónomo del juicio de reproche, vale decir, de la culpabilidad pues, en efecto, a nadie puede reprochársele haber

ejecutado una conducta si no era consciente de que se encontraba jurídicamente prohibida, ya que en tales circunstancias carecía de motivos para abstenerse de incurrir en ella. Esta posición, que es absolutamente dominante en las legislaciones, la jurisprudencia y la doctrina comparada, tiende también a serlo en la nacional.

Que, con arreglo a lo expuesto, cuando el autor, como en el caso de autos, se encuentra en error de prohibición, su comportamiento típico es doloso, pero resulta excluida la culpabilidad, siempre que su falta de conciencia de la ilicitud sea invencible (esto es, inevitable o excusable). Ello es así, porque para dirigirle un reproche por haberse conducido contra los mandatos o prohibiciones del ordenamiento jurídico, basta con que el individuo haya tenido la posibilidad de conocerlos y que no la haya aprovechado. Por eso, cuando el sujeto incurre en un error de prohibición que le habría sido posible superar poniendo el cuidado que le era exigible, su conducta usualmente habrá de ser castigada como dolosa, si bien con una pena que puede ser atenuada.

Que, sin embargo, hacen excepción a lo dicho en el razonamiento anterior aquellos casos en los cuales la falta de conciencia de la ilicitud se debe a que el autor cree, equivocadamente, que en el caso concreto concurren los presupuestos de una causal de justificación. En ellos, en efecto, si bien es cierto que su error es de prohibición y, por consiguiente, cuando es vencible o evitable subsiste el dolo de tipo, ha de tratárselos de manera más benigna y, precisamente, "como si" en tal evento concurriera sólo imprudencia (culpa). Ello se explica, porque en tal situación, a diferencia de lo que ocurre en los restantes casos de error de prohibición, el autor se comporta de una manera "fiel al derecho". En efecto, si su

representación de los hechos no fuera errónea y correspondiera a la realidad, el ordenamiento jurídico la hubiera valorado como él lo hace, y lo habría efectivamente autorizado para realizar la conducta típica. "Cuando el autor acepta equivocadamente los presupuestos de una causa de justificación reconocida por el Derecho, está ausente la apostasía de los valores de la comunidad jurídica característica de los delitos dolosos. El castigo sobre la base del tipo doloso no resulta justificado porque, como consecuencia del error, el dolo no se muestra como portador del desvalor de la actitud interna propio de los hechos dolosos". Por otra parte, además, el motivo del tratamiento privilegiado de esta clase de error reside "en su menor (que no inexistente) desvalor de acción. Tal minoración se deriva de la conciencia del autor que cree estar obrando justificadamente y que aquí se refiere a una causa de justificación reconocida por el Derecho (el autor cree actuar legalmente en el sentido del Derecho positivo existente)".

Corte Suprema, 27/10/2005, Rol: 461-2003, Cita online: CL/JUR/3093/2005

6. Que, la figura del delito preterintencional no se encuentra definida por nuestro derecho positivo, pero sí por la doctrina, estableciéndose que esta figura se presenta cuando el evento típico supera la voluntad de realización el dolodel hechor, provocando que el daño ocasionado con la acción sea cualitativamente mayor que el buscado o aceptado por éste. Señala Reyes Echandía, que la preterintención surge cuando el agente, "habiendo dirigido su voluntad conscientemente hacia la realización de un hecho típico y antijurídico, produce a la postre un resultado de esta misma naturaleza pero diverso y más grave del que directa e inmediatamente quería". (Alfonso Reyes Echandía, Culpabilidad, Reimpresión, Edit. Temis, Bogotá, 1991, pág. 115). Igualmente, Jiménez de Asúa señala "que no cabe duda que la preterintencionalidad es un caso mixto de dolo y culpa: dolo en cuanto al hecho pretende realizar con intención (minus delictum), y culpa, en orden al resultado más grave que se produce (majus delictum)". (Carlos Künsemüller L., Las Hipótesis Preterintencionales en Doctrina, Estudios, Notas y Comentarios, Gaceta Jurídica Nº 204, pág. 10).

Corte Suprema, 17/08/2005, Rol: 1700-2005, Cita online: CL/JUR/2676/2005

7. Si bien el encartado desplegó su accionar en contra de cuatro personas, el resultado querido, esto es, dar muerte a alguien, se verificó, toda vez que hirió a la afectada, quien transitaba por el sitio de suceso, situación que ninguna incidencia tiene para efectos de la calificación de los hechos como constitutivos de un cuasidelito de homicidio, como pretende la defensa. En efecto, en este tipo de delitos, donde por regla general, "la persona", no es parte integrante del tipo, el error a su respecto, no tiene repercusión. Así, el profesor Mario Garrido, al tratar el tema, explica que el error en este tipo de injustos (homicidio y lesiones) es "inesencial" y señala que debe atenderse a "si el objeto de la acción es o no intercambiable sin que el tipo penal varíe. De modo que cuando los objetos sobre los que recae la acción descrita por el tipo son intercambiables, los errores carecen de interés en cuanto a sus consecuencias". (Mario Garrido

Montt, Derecho Penal, Parte General, tercera edición, páginas 96 a 98). Según el autor referido, opinión que comparten estos sentenciadores, la solución a problemas de la naturaleza como el delito materia de juicio, la da el inciso final del artículo 1º del Código Penal. En efecto, dicha norma señala que "El que comete delito, será responsable aunque el mal recaiga sobre persona distinta de aquella a quien se proponía ofender". Al respecto, haciéndose cargo el Tribunal, de lo señalado por la defensa del acusado, respecto a que los hechos corresponden a un cuasidelito de homicidio, por cuanto su mandante no tuvo la intención de herir a la víctima, es preciso señalar que dicha situación no es atendible, toda vez que dicha tesis se contradice con la disposición legal referida (considerando 11º sentencia Tribunal Oral en lo Penal).

Corte Suprema, 09/01/2008, Rol: 6345-2007, Cita online: CL/JUR/1279/2008

8. Existe preterintencionalidad cuando el evento típico supera la voluntad de realización, el dolo de agente, el daño ocasionado con la acción es cualitativamente mayor que el buscado o aceptado, provocando una incongruencia entre los aspectos objetivos y subjetivos del hecho. Por lo tanto, en los delitos denominados "fuera de la intención" (aquellos en que ha mediado el error, aberratio ictus) no existe preterintencionalidad, pues uno de sus presupuestos es que no haya dolo ni siquiera inicial, ni eventual y debe ser sancionada de la forma establecida en el artículo 1º inciso tercero del Código Penal.

Corte Suprema, 23/03/2004, Rol: 4960-2003, Cita online: CL/JUR/2695/2004

9. La presunción de voluntariedad que señala el inciso segundo del artículo 1º importa para el juzgador demostrar de manera fehaciente que el sujeto activo en el hecho ilícito, ha actuado con claro dominio de la antijuridicidad de la conducta que se le reprocha.

la especie, se absuelve a una persona, que si bien incurrió en

irregularidades, ellas no alcanzan a comprender todo el tipo penal. No se configura

dolo.

En

Corte Suprema, 10/11/2003, Rol: 344-2002, Cita online: CL/JUR/524/2003

10. El parentesco entre el agresor y la víctima recién se ha revelado con los exámenes de ADN practicados por el instituto médico legal; no existen antecedentes que permitan sostener que el autor, a la fecha de los hechos investigados, pudiera conocer su calidad de padre de la menor; en consecuencia un eventual delito de incesto resulta imposible (considerando 4º).

Corte Suprema, 02/11/2000, Rol: 3915-2000, Cita online: CL/JUR/4204/2000

11.

Que, en esta perspectiva, y en la vinculación voluntad-resultado material

producido, ya en los orígenes del Código Penal al discutirse la redacción del inciso

tercero del artículo 1º, en cuanto al necesario dolo y penalidad de la conducta, se dijo sobre la proporcionalidad de la sanción que "si resultare un hecho más grave que el proyectado sólo se imponga la pena que a éste corresponde; pero si el delito efectivo fuese menor que el que pensó cometer, únicamente se aplique la pena merecida por el hecho real" (Comisionado Sr. Fabres, Actas de la Comisión Redactora, sesión 116 de 14/03/1873).

Corte de Apelaciones de San Miguel, Rol: 2430-2005,

Cita online: CL/JUR/4314/2005

12. Este artículo hace imperativo a los sentenciadores un examen muy cuidadoso de las acciones u omisiones voluntarias que en cada caso pena la ley, análisis que demanda el estudio particular de los elementos del delito y sus circunstancias, bien jurídico protegido, conductas de acción u omisión, objeto material, intencionalidad, representación, etcétera.

Corte de Apelaciones de Valparaíso, 22/12/2003, Rol: 11805-2003,

Cita online: CL/JUR/1975/2003

13. En la especie, se absuelve a una persona porque en su actuación no ha

existido intención de atentado jurídico, esto es, dolo.

Corte de Apelaciones de Santiago, 10/08/2000, Rol: 43129-2000,

Cita online: CL/JUR/1846/2000

14. La voz "voluntaria" ha de entenderse referida a la conciencia de obrar en

contra del bien jurídico protegido en el respectivo tipo penal. En la especie, una mujer contrajo matrimonio en 1940, separándose de hecho de su cónyuge en 1950 y sin tener nunca más noticias de él. En 1966 inició una nueva convivencia, contrayendo matrimonio con esa persona en 1991. En los antecedentes de autos, no adquieren los sentenciadores la convicción necesaria sobre la culpabilidad y la voluntariedad del artículo primero suficiente para condenar a la imputada.

Corte de Apelaciones de Santiago, 2/07/1998, Rol: 13391-1998,

Cita online: CL/JUR/67/1998

ARTÍCULO 2º

Las acciones u omisiones que cometidas con dolo o malicia importarían un delito, constituyen cuasidelito si sólo hay culpa en el que las comete.

Concordancias: Código Penal: artículos 1º, 10 Nº 13, 150 A, 224, 225, 228, 229, 234, 243, 289, 302, 317, 329, 333, 337, 343, 490 a 493, 495 Nº 21. Constitución Política: artículo 19 Nº 3 incisos 6, 7 y 8. Código Civil: artículos 44, 1459, 2284, 2314 y siguientes.

JURISPRUDENCIA RELACIONADA

1. Ahora en relación a la propietaria del vehículo, en el fallo censurado se dejó establecido que la profesión principal de (condenada), es la de ser enfermera, actividad que desempeña junto a su conviviente en el Hospital Regional (referido); que el móvil en cuestión había sido adquirido por ella para aumentar sus ingresos poco tiempo antes de la ocurrencia de los hechos y, además, se acreditó que era sometido a mantenimientos periódicos por personal que se desempeñaba "a ojos vista" como mecánicos en la Línea (referida), vehículo que tenía la revisión técnica al día. De tal manera que, si se tiene en cuenta que la conducta que a ésta se reprocha es no haber detectado que los tambores de freno traseros del taxi bus se habían adelgazado poniendo en riesgo a los pasajeros, se vislumbra que el juzgador cuestionado le está requiriendo que, desde sus ojos legos en la materia, haya previsto oportunamente dicha falencia o desperfecto técnico para impedir que sucediera el accidente que en definitiva aconteció, de lo que se colige que lo que se pretende es hacerla responsable de una culpa que excede los rangos normales que, de acuerdo a sus facultades personales, le era exigible. Por otra parte, el propio sentenciador fijó la conducta del conductor del móvil, describiendo detalladamente las oportunidades que éste tuvo para interrumpir el curso causal al ser advertido por los ruidos que se produjeron en la parte baja de la máquina y por los pasajeros, acerca del olor a humo que se sentía al interior del vehículo, sin que hiciera nada al respecto y de ahí que incluso en el fallo impugnado, se llegue a avizorar que ese accionar se encuentra en el límite del dolo eventual. Este es un motivo más para no considerar culpable a la propietaria del vehículo, porque aun admitiendo como posible que le era exigible haber advertido la falla en los tambores de freno, lo cierto es que esa infracción, acorde a lo previsto en el artículo 166 de la Ley Nº 18.290, "el mero hecho de la infracción no determina necesariamente la responsabilidad civil del infractor, si no existe relación de causa a efecto entre la infracción y el daño producido por el accidente". De este modo, el sentenciador no debió adoptar la determinación de considerar responsable penal a la recurrente, ya que si esa hipotética conducta no es apta para hacer surgir la responsabilidad civil al no constituir la causa basal del accidente, con mayor razón no lo es para hacer nacer la responsabilidad penal, que es más restrictiva. Resulta evidente entonces, que en el pronunciamiento de la sentencia se ha incurrido en el vicio referido en el artículo 373 letra b) del Código Procesal Penal, por haberse hecho una errónea aplicación del derecho que ha influido sustancialmente en lo dispositivo del fallo, toda vez que no se encuentra probado que la omisión de la requerida (condenada) constituya o alcance el tipo penal por el que fue requerida, según se ha manifestado precedentemente, lo que en la especie significa que la aludida imputada no realizó conductas que efectivamente satisfagan todos y cada uno de los elementos o exigencias propias del cuasidelito de lesiones graves y menos graves, contenidos en el artículo 492, en relación con

el artículo 490 Nº 2 del código citado, siendo así procedente declarar su absolución (considerandos 18º a 20º).

Corte Suprema, 31/01/2012, Rol: 12196-2011, Cita online: CL/JUR/3514/2012

2. Para determinar si un hecho es o no constitutivo de cuasidelito, es necesario establecer si la conducta del agente ha sido la causa determinante del accidente y, por otra parte, si ha tenido su origen en su imprudencia temeraria, o bien en un acto antirreglamentario, meramente imprudente o negligente y si el resultado era o no previsible. En otras palabras, un delito es culposo cuando el resultado que determina la acción no ha sido previsto ni querido por el que lo ejecuta y el resultado deriva de la imprudencia, negligencia, impericia o inobservancia de leyes, reglamentos, órdenes o deberes. Si bien no existe disposición que reglamente en forma general la posible producción de un resultado delictivo por omisión, la definición de "delito" entregada por el artículo 1º del Código Penal incluye expresamente en ella tanto a la "acción" como a la "omisión", a las que se menciona separadamente. En la omisión no existe un comportamiento externo perceptible como tal omisión: la pasividad del sujeto, o bien su ocupación en otra actividad, sólo es percibida como omisión por contraste con un actuar que no se verificó, pero que se esperaba o debía realizarse, lo que introduce inmediatamente un elemento normativo en el concepto mismo de omisión, que no es mera actividad, sino omisión de algo. Sólo incurre en omisión la persona que está jurídicamente obligada a realizar determinadas acciones; omisión es, entonces, la no ejecución de la acción mandada por la ley. La doctrina alemana llama a esta situación "posición de garante", considerándose habitualmente sus fuentes: la ley, la profesión de riesgo, los contratos y la actividad precedente, esta última, fundamentada en el principio de que quien ha creado un riesgo debe al mismo tiempo procurar que éste no se concrete en un daño efectivo. En la especie, la ingesta indiscriminada de drogas que produjo el deceso de la víctima se debió, entre otras causas, a su conducta voluntaria y de menosprecio a su propia vida, sin que la actitud del encausado, quien pudo proporcionar parte de las sustancias estupefacientes que se detectaron en el organismo del occiso, alcancen a la responsabilidad delictual o cuasidelictual, sobre todo porque la acción del derecho penal es de última ratio y susceptible de ser aplicada sólo en aquellos hechos expresamente tipificados. La regla de la "compensación de culpas" no se aplica en materia penal, por tratarse de una responsabilidad personalísima y por el hecho propio, de manera que la culpa de cada uno debe apreciarse y, si es el caso, penarse en forma separada. La culpabilidad del acusado no aparece probada en forma fehaciente, pues si bien puede decirse que existía la obligación legal de obrar, en la medida que la ley establece una obligación de socorro, el riesgo pudo haberse creado por quien proporcionó la droga y el resultado pudo haberse evitado a través del acto omitido, lo cierto es que la víctima colaboró en ese riesgo, dejando al encausado en imposibilidad de obrar, al haberse proporcionado su propia droga (considerando 4º, sentencia 1ª instancia).

Corte Suprema, 19/01/2011, Rol: 1131-2009, Cita online: CL/JUR/6125/2011

3. La tipificación de los delitos culposos resulta excepcional en nuestro ordenamiento, como lo declaran los artículos 4º y 10 Nº 13 del Código Penal y, en general, queda reservada a los ilícitos contra las personas, aunque en algunos casos singulares, por razones de política criminal, el legislador consagró tales casos extraordinarios, como acontece tratándose de las declaraciones tributarias y por eso mismo se emplean fórmulas lingüísticas capaces de delimitar con nitidez

el tipo doloso del culposo. A ello obedecen las expresiones "maliciosamente",

"omisión maliciosa", "dolosamente falseados" o "procedimientos dolosos". En consecuencia, no se trata de locuciones que requieran un dolo específico distinto del genérico que señala el artículo 1º del Código Penal, ya que sólo tienen la finalidad de deslindar la figura culposa del artículo 97 Nº 3 del Código Tributario con los tipos dolosos de su Nº 4, lo que no resulta necesario en otras falsificaciones respecto de las cuales no se tipifican conductas culposas.

Corte Suprema, 17/11/2010, Rol: 297-2009, Cita online: CL/JUR/1995/2010

4. Para tipificar un hecho como cuasidelito debe encontrarse probado que el involucrado en él ha incurrido en culpa, esto es en una falta de aquella diligencia o cuidado que debemos observar al dirigir nuestra conducta diaria. Es un elemento esencial de la culpa la previsibilidad del resultado, esto es, la facultad que tiene una persona para representarse la consecuencia que podría producirse si actuara de una manera determinada: hay culpa cuando el sujeto, pudiendo representarse razonablemente una consecuencia dañosa si ejecuta un acto voluntario, lo realice materialmente sin esa representación o reflexión, o bien, previéndolo lo ejecuta confiado en que dicho resultado no se producirá. En consecuencia, la culpa no existe, por lo tanto el hecho no puede calificarse como cuasidelito sancionado penalmente, cuando la secuela dañosa de esa acción es imprevisible, según las circunstancias fácticas del mismo, o no representable para el hechor, configurándose en tal hipótesis un caso fortuito.

Por último, si bien es cierto que cuando un conductor ha incurrido en una infracción a las normas del tránsito se presume que ha actuado imprudentemente

y con negligencia, esto es, que ha incurrido en culpa que lo hace responsable de las consecuencias de su obrar de esta manera, no es menos cierto que esta culpa debe ser la causa jurídica, llamada también causa basal, de ese resultado de manera que eliminando mentalmente ese actuar negligente del actor y suponiendo

a éste diligente y cuidadoso, no se habría producido el accidente ni sus consecuencias hasta llegar al resultado fatal que se sanciona.

Corte Suprema, 14/03/2000, Rol: 691-2000, Cita online: CL/JUR/2732/2000

Fallos en el mismo sentido:

Corte

Suprema,

CL/JUR/2211/1996

20/06/1996,

Rol: 33393-1995,

Cita

online:

Corte Suprema, 14/07/1994, Rol: 29516, Cita online: CL/JUR/1531/1994

ARTÍCULO 3º

Los delitos, atendida su gravedad, se dividen en crímenes, simples delitos y faltas y se califican de tales según la pena que les está asignada en la escala general del artículo 21.

Concordancias: Código Penal: artículos 7º, 8º, 9º, 21, 50 y siguientes, 62 y siguientes, 94, 97, 178, 419, 494 a 501. Constitución Política: artículos 13, 17 Nºs. 2 y 3, 19 Nº 3 incisos 7 y 8. Código Civil: artículo 497 Nº 9. Ley Nº 20.084, sobre Responsabilidad de los Adolescentes por Infracciones a la Ley Penal, D.O. 7.12.2005: artículo 6º.

ARTÍCULO 4º

La división de los delitos es aplicable a los cuasidelitos que se califican y penan en los casos especiales que determina este Código.

Concordancias: Código Penal: artículos 10 Nº 13, 150 A, 224, 225, 228, 229, 234, 243, 289, 302, 317, 329, 333, 337, 343, 490 a 493, 495 Nº 21. Código Civil:

artículos 44, 2284, 2314 y siguientes. Código Procesal Penal: artículo 241.

ARTÍCULO 5º

La ley penal chilena es obligatoria para todos los habitantes de la República, inclusos los extranjeros. Los delitos cometidos dentro del mar territorial o adyacente quedan sometidos a las prescripciones de este Código.

Concordancias: Código Penal: artículos 100, 106 y 472. Constitución Política:

artículo 19 Nºs. 2 y 3. Código Civil: artículo 593. Código de Procedimiento Penal:

artículos 1º y 2º. Código Procesal Penal: artículo 1. Código Orgánico de Tribunales: artículos 5º y 6º. Código de Derecho Internacional Privado: artículo

296.

JURISPRUDENCIA RELACIONADA

1. El artículo 5º del Código Penal, el artículo 1º del Código de Procedimiento Penal y el artículo 5º del Código Orgánico de Tribunales, sientan el principio de la territorialidad como factor de la jurisdicción de nuestros tribunales.

Corte Suprema, 28/12/2000, Rol: 4376, Cita online: CL/JUR/17823

Fallos en el mismo sentido:

Corte Suprema, 18/10/2000, Rol: 3891-2000, Cita online: CL/JUR/4012/2000

Corte Suprema, 10/08/1999, Rol: 2627-1999, Cita online: CL/JUR/1538/1999

ARTÍCULO 6º

Los crímenes o simples delitos perpetrados fuera del territorio de la República por chilenos o por extranjeros, no serán castigados en Chile sino en los casos determinados por la ley.

Concordancias: Código Penal: artículos 106, 174 y 425. Constitución Política:

artículos 5º, 11, 19 Nºs. 2 y 3. Código Civil: artículos 14, 15, 56 y 57. Código de Procedimiento Penal: artículos 1º, 635 y siguientes. Código Procesal Penal:

artículos 13, 431 y siguientes. Código Orgánico de Tribunales: artículo 6º. Código de Derecho Internacional Privado: artículo 296. Ley Nº 20.000 que sustituye la Ley Nº 19.366 que sanciona el Tráfico Ilícito de Estupefacientes y Sustancias Sicotrópicas. D.O. 16.02.2005: artículos: artículos 47 a 49. Ley Nº 12.927 sobre Seguridad del Estado. D.O. 26.08.1975 (texto actualizado Decreto Nº 890):

artículos 4º letra g, 27 letra l.

ARTÍCULO 7º

Son punibles, no sólo el crimen o simple delito consumado, sino el frustrado y la tentativa.

Hay crimen o simple delito frustrado cuando el delincuente pone de su parte todo lo necesario para que el crimen o simple delito se consume y esto no se verifica por causas independientes de su voluntad.

Hay tentativa cuando el culpable da principio a la ejecución del crimen o simple delito por hechos directos, pero faltan uno o más para su complemento.

Concordancias: Código Penal: artículos 1º, 9º, 52 y siguientes, 111, 117, 169, 177, 191, 213, 444, 450 y 481. Ley Nº 20.000 que sustituye la Ley Nº 19.366 que sanciona el Tráfico Ilícito de Estupefacientes y Sustancias Sicotrópicas. D.O. 16.02.2005: artículo 18. Ley Nº 18.314 sobre Conductas Terroristas. D.O. 17.05.1984: artículos 7º y 9º.

JURISPRUDENCIA RELACIONADA

1. No es posible que en la tipificación de un delito tan grave como el homicidio frustrado a carabineros en acto de servicio, no haya precisión en la determinación del dolo con que actuó el agente. Constituye un error de derecho afirmar que puede cometerse un delito de homicidio sólo en grado de frustración con dolo eventual, que se ve excluido por la exigencia del dolo de consumar. Tratándose del dolo en el delito frustrado, no hay diferencias sustanciales con la tentativa, en la que el agente debe ejecutar actos directamente encaminados a la consumación, esto es, actuar con dolo directo, lo que es plenamente aplicable al delito frustrado. Los hechos que se han tenido por establecidos no son idóneos para calificar el dolo con que actuó el imputado como dolo homicida, pues si bien los impactos de

bala se producen en el rostro de las víctimas, el arma empleada por el hechor era una escopeta hechiza y, por ende, por un lado carecía de seguridad de tiro y, por otro, dispersaba perdigones los que se diseminan aún más según la distancia a que se hace el disparo. No es este, por lo tanto, un elemento que permita calificar sin más la intención del agente como ánimo de matar. Sólo queda como argumento para discernir el propósito del agente, la circunstancia de haberse creado una ventaja estratégica por la posición originada a consecuencia de los cortes de árboles y que detuvo la caravana de vehículos que conducía a los obreros de las empresas forestales, obligando a uniformados a bajar para remover los obstáculos ubicados por los encapuchados entre ellos, el imputado, elementos que, sin embargo, no son idóneos ni suficientes para calificar su ánimo como el de matar a una persona, sino tan sólo el de lesionar. Por consiguiente, se ha aplicado el artículo 416 del Código de Justicia Militar, que sanciona al que matare a un carabinero que se encontrare en el ejercicio de sus funciones, en un caso que no era procedente, ya que debió aplicarse el artículo 416 bis Nº 2 del mismo Código, que contempla el delito de maltrato de obra a carabineros que se encontrare en el ejercicio de sus funciones (considerandos 15º de la sentencia de nulidad y 1º de la sentencia de reemplazo).

Corte Suprema, 24/10/2012, Rol: 6613-2012, Cita online: CL/JUR/2363/2012

2. Existe delito frustrado toda vez que el agente realiza todos los actos que abandonados a su curso natural darían como resultado la consumación del delito. Si el resultado no se ha producido todavía es porque faltan elementos causales que no consisten en actos del agente, sino en actos de terceros o de fenómenos naturales. Existe tentativa, en cambio, cuando faltan hechos para el complemento de un crimen o simple delito, y esto ocurre cuando no se han llevado a cabo todos los actos que objetivamente conducirían a la realización del tipo legal, con independencia de la representación del autor y sus posibilidades de actuación.

Corte Suprema, 26/10/2010, Rol: 1779-2010, Cita online: CL/JUR/17365/2010

Fallos en el mismo sentido:

Corte Suprema, 28/05/2008, Rol: 1394-2008, Cita online: CL/JUR/2481/2008

Corte Suprema, 24/12/2007, Rol: 5415-2007, Cita online: CL/JUR/6440/2007

Corte Suprema, 31/10/2007, Rol: 4834-2007, Cita online: CL/JUR/6294/2007

Corte Suprema, 18/06/2007, Rol: 2470-2007, Cita online: CL/JUR/5920/2007

Corte Suprema, 10/01/2007, Rol: 2850-2005, Cita online: CL/JUR/4633/2007

Corte Suprema, 23/08/2004, Rol: 2344-2004, Cita online: CL/JUR/2365/2004

Corte Suprema, 08/07/2004, Rol: 1985-2004, Cita online: CL/JUR/4830/2004

Corte Suprema, 16/06/2004, Rol: 1611-2004, Cita online: CL/JUR/645/2004

Corte Suprema, 05/01/2004, Rol: 346-2004, Cita online: CL/JUR/4268/2004

3. Que en el caso en estudio se realizaron los actos directos necesarios para poner en marcha un curso causal apto para producir el hecho típico querido, el que no logra consumarse por móviles independientes de la voluntad del enjuiciado y no porque la acción u objeto sobre el cual el hecho se habría cometido, en ningún caso fuese posible, acorde con la naturaleza del objeto al que se dirige o los medios con los que fue comenzado, pudo alcanzar la consumación al criterio del hombre medio dotado de raciocinio normal.

Corte Suprema, 29/03/2006, Rol: 2425-2003, Cita online: CL/JUR/6256/2006

4. Para los efectos de sancionar un delito, el legislador considera diversas

etapas en su desarrollo. En efecto, el inciso segundo del artículo 7º del Código Penal ha definido lo que se entiende como frustración, al disponer que hay crimen o simple delito frustrado "cuando el delincuente pone de su parte todo lo necesario para que el crimen o simple delito se consume y esto no se verifica por causas independientes de su voluntad". Sabemos que respecto al delito consumado, la ley no ha dado definición alguna; en el inciso primero del artículo 7º sólo indica que es punible y en el inciso final del artículo 50 del mismo Cuerpo Punitivo, se señala que siempre que la ley designe la pena de un delito, se entiende que la impone al consumado. Debe convenirse que la consumación es la etapa superior del iter criminis, en atención a que se produce cuando la acción típica corresponde al

resultado esperado.

Corte Suprema, 20/12/2005, Rol: 5125-2005, Cita online: CL/JUR/7058/2005

5. Dentro del recinto donde se expone la mercadería no es posible presumir que se pueda consumar una apropiación, al no darse los presupuestos del delito consumado, que son para el hechor comportarse como propietario de la especie y para la víctima que haya salido de su esfera de resguardo.

Corte Suprema, 16/06/2004, Rol: 1611-2004, Cita online: CL/JUR/645/2004

6. El legislador, para los efectos de sancionar un delito considera diversas

etapas en su desarrollo. En cuanto al delito consumado, la ley no lo ha definido,

tan sólo en el inciso final del artículo 50 del Código Penal señala que la pena asignada a un delito se impone al delito consumado.

De lo dicho tendrá que convenirse que la consumación es la etapa superior del iter criminis, ya que ella se produce cuando la acción típica corresponde al resultado esperado y que la ley ha prohibido u ordena, el delito consumado se

realiza tanto subjetivamente para el hechor, como objetivamente para la víctima, es decir, se han cumplido no sólo los requisitos de la descripción legal, sino que también su parte objetiva, subjetiva y la lesión del bien jurídico protegido.

Corte Suprema, 16/06/2004, Rol: 1611-2004, Cita online: CL/JUR/645/2004

7. La descripción de la conducta del agente, en el grado de tentada, se complementa con la del correspondiente tipo penal que fija la conducta en grado de consumada.

Corte Suprema, 24/02/2004, Rol: 5688-2003, Cita online: CL/JUR/4417/2004

8. En el caso sub lite nos encontramos frente a una tentativa desistida, puesto que el autor, si bien dio principio a la ejecución del delito por hechos directos, se interrumpió voluntariamente antes de completar el comportamiento punible, abandonando el propósito consumativo.

Aunque nuestra ley, a diferencia de otras más perfectas en esta materia, no contiene un precepto expreso sobre los efectos de la tentativa desistida, es opinión unánime de práctica y doctrina que ella excluye la punibilidad por el hecho intentado. Eso se deduce de que, con arreglo al inciso 2º del artículo 7º del Código Penal, el delito frustrado sólo es susceptible de pena si el delito no se ha consumado por causa independiente de la voluntad del hechor, de suerte que por el contrario, queda impune cuando la falta de resultado típico es atribuible a una contraactividad voluntaria del autor. Ahora bien, si eso es así cuando se trata de un delito frustrado, en que el sujeto ha hecho mucho más (todo lo necesario para que el crimen o simple delito se consume), con mayor razón ha de serlo cuando ha hecho menos, esto es, dar únicamente principio a la conducta típica pero sin llegar a concluirla.

Corte Suprema, 19/07/2001, Rol: 1610-2001, Cita online: CL/JUR/1556/2001

9. La distinción entre tentativa y frustración no guarda relación con la voluntariedad o involuntariedad de la interrupción de la actividad del agente, pues en ambos casos esa interrupción debe ser involuntaria. En el caso sub lite, quien intenta sustraer una radio de un automóvil y es sorprendido en el interior del mismo, ha cometido un delito de robo con fuerza en las cosas que se encuentran en bienes nacionales de uso público tentado.

Corte Suprema, 20/06/2001, Rol: 199-2001, Cita online: CL/JUR/2509/2001

10. En el delito frustrado en este caso un homicidioel resultado no sobreviene por causas que deben ser ajenas e independientes de la voluntad del sujeto activo, habiendo éste puesto todo de su parte para consumar el delito.

Corte Suprema, 15/11/2000, Rol: 3827-2000, Cita online: CL/JUR/2509/2001

11. Si el sujeto no logra poner en marcha el vehículo en el que se encuentran las especies de las que pretende apropiarse porque se lo impide el propietario del mismo, su delito se encuentra en grado de frustrado.

Corte Suprema, 07/04/1997, Rol: 4050-1996, Cita online: CL/JUR/163/1997

12. El hurto es la apropiación de una cosa arrogándose las condiciones inherentes al dominio y, en especial, de la de disposición. Este delito sólo puede entenderse consumado cuando el delincuente se encuentra en la posibilidad de ejercer esta facultad, cuando logra estar en condiciones de disponer de la cosa ajena, siquiera por un instante. Si el hechor realizó todo lo necesario para que el delito se consumara, toda vez que tomó las especies, las ocultó entre sus vestimentas, traspasó las cajas registradoras del supermercado sin pagar su valor, se concluye que llevó a cabo todos los actos que conducen a la realización del tipo penal de que se trata. Al hechor ya no le quedaba nada por hacer y si no consiguió su objetivo, lo fue por una causa independiente de su voluntad, esto es, la intervención del guardia que lo retuvo, razón por la cual se trata de un delito en grado de frustrado y no en grado de tentativa. En efecto, las especies sustraídas se mantuvieron dentro de la esfera de protección del establecimiento comercial mediante su sistema de seguridad (considerandos 6º y 7º de la sentencia de la Corte de Apelaciones).

Corte de Apelaciones de Concepción, 01/03/2013, Rol: 54-2013,

Cita online: CL/JUR/483/2013

13. Habiendo quedado establecido que la única motivación del enjuiciado para ingresar mediante escalamiento al inmueble de la víctima que no le pertenecía, fue la de apropiarse de especies ajenas, vale decir, acreditado su intencionalidad apropiatoria, a fin de resolver acerca de la alegación de su defensa, es preciso consignar que el dolo de la tentativa se caracteriza, precisamente, porque no se consigue realizar del todo la voluntad o intención del agente, no obstante lo cual, de acuerdo a lo propuesto por el autor Enrique Cury, aquélla solo se castiga a causa de que la finalidad persiste, transformada en mera tendencia hacia el objetivo antijurídico. "Para que exista una tentativa punible, es absolutamente preciso que la voluntad de consumar permanezca presente hasta el momento en la acción se interrumpe o el resultado se frustra", agregando a continuación: "En los casos de desistimiento no ocurre así. La voluntad de realización subsiste como tal solo hasta el instante que precede a la suspensión de la conducta típica o a la ejecución de la acción destinada a evitar el resultado. Luego, los dos componentes dinámicos de la acción típica se detienen simultáneamente." (Tentativa y Delito Frustrado. Edit. Jurídica de Chile. Págs. 114 y 115). "Desistirse es abandonar espontáneamente la actividad típica mientras aún está en etapa de ejecución; el sujeto de propia voluntad, interrumpe la continuación de la actividad personal que él requiere realizar para que se verifique el hecho", sostiene don Mario Garrido Montt (Derecho Penal. Parte General. Tomo II. Pág. 281). Por tanto, el desistimiento en la tentativa requiere que el agente no siga actuando como podía

hacerlo. Para que el desistimiento sea efectivo, expresa Politoff, basta con que el autor se abstenga de cualquier acto ulterior que no esté naturalmente unido con el hecho concreto de la tentativa." (Lecciones de Derecho Penal Chileno. Parte General. Sergio Politoff, Jean Pierre Matus y María Cecilia Ramírez. Edit. Jurídica de Chile. Págs. 380 y 381), siendo relevante advertir que en opinión mayoritaria de la doctrina y la jurisprudencia, en primer término, el desistimiento voluntario exime de toda culpa; y, enseguida, que el desistimiento opera como causa de exclusión de la pena o excusa legal absolutoria, pero solo afecta al que se desiste. Ahora bien, para que el desistimiento de la tentativa produzca sus efectos, requiere de requisitos objetivos, vale decir, exige el abandono de la acción típica que el autor, de acuerdo a su objetivo, ya inició pero aún no se encontraba concluida con arreglo a su representación; luego desde el punto subjetivo, el desistimiento requiere la voluntad de abandonar la ejecución del hecho típico, siendo ésta la condición más característica de la institución, por cuanto es la voluntariedad de la interrupción lo que diferencia la tentativa punible de la desistida. Además, para el profesor Garrido Montt, debe cumplirse una tercera condición, cual es que sea definitiva. Como se ha dicho, el factor más característico del desistimiento, lo constituye la concurrencia del requisito subjetivo de la voluntad de abandonar el agente su designio, y resulta voluntario si el autor, aunque considere aún posible el resultado, por motivos propios no quiere ya alcanzar el resultado que perseguía, es decir, el desistimiento surte sus efectos aún cuando esté motivado por la sola conveniencia el hechor. Por el contrario, entonces, no existe desistimiento si la posibilidad de elección del autor ha desaparecido y, aunque quisiera, se encuentra impedido de consumar su delito, en este caso, el motivo para no seguir actuando es una causa independiente de su voluntad, o bien, si la consumación no se realiza por inadvertencia del autor, o porque cree erróneamente el delito se ha consumado. En el caso sub lite, como se ha señalado precedentemente, los jueces del tribunal oral, en el motivo quinto de la sentencia recurrida, en virtud del análisis de los elementos probatorios allegados al juicio, tuvieron por acreditado que el día de los hechos el acusado (indicado), con ánimo de lucro, sin la voluntad de su dueño y con el propósito de sustraer especies muebles, ingresó al inmueble de la víctima, introduciéndose a un dormitorio a través de una puerta vidriada del balcón del segundo piso, al que accedió mediante escalamiento, y que encontrándose ya en su interior, no logró apropiarse de especie alguna, debido a la activación de las alarmas de seguridad, siendo sorprendido por carabineros oculto en la referida habitación, agregando más adelante que, asimismo, se encuentra probado que el enjuiciado al verse sorprendido y sin posibilidad de huir, se acostó en el cama de dicha dependencia, para justificar su presencia en el lugar. Por tanto, los hechos que se dieron por establecidos por los sentenciadores, conforme a las facultades que le son propias, los cuales resultan inamovibles para esta Corte, demuestran, en forma fehaciente, que de este modo, no es posible afirmar que haya existido de parte del encausado una tentativa desistida, toda vez que esta posición involucra un abandono del plan del suceso, adoptado de manera absolutamente voluntaria, sin mediar impedimento extraño, en circunstancia que en la especie la activación de las alarmas de seguridad del inmueble y la llegada a ese lugar de los policías junto con la ofendida, a los pocos minutos, fue lo que impidió al sujeto activo la consumación de la apropiación; y, en consecuencia, en

atención a lo prescrito en el artículo 7º del Código Penal, debe concluirse que el acusado (indicado) dio principio a la ejecución del delito por hechos directos y como el término de su actuación se debió a causas independientes de su voluntad y no a su propia decisión, solo cabe decidir que no hubo desistimiento voluntario de la tentativa, como ha intentado convencer su defensa (considerandos 10º y

11º).

Corte de Apelaciones de La Serena, 30/04/2012, Rol: 80-2012,

Cita online: CL/JUR/3594/2012

14. Que por lo tanto existe tentativa, cuando el sujeto ha alcanzado a realizar una parte de la actividad que le correspondía desarrollar y tuvo que interrumpir su continuación, o sea, le faltan uno o más actos para su complemento y esta interrupción se produce por causas ajenas a su voluntad (el homicida apunta con el arma y va a gatillar, cuando un tercero se la arrebata: aquí al sujeto le faltó apretar el gatillo y efectuar el disparo para terminar su actividad personal). Hay delito frustrado, cuando el autor realiza toda la actividad personal que le correspondía llevar a cabo, pero el resultado no se concreta por razones independientes de su voluntad (el homicida apunta, dispara y la víctima, advertida del hecho, efectúa una maniobra de protección evitando ser alcanzada por la bala:

en este caso el delincuente ha agotado su actividad personal, pero el resultado de muerte no sobrevino). (Derecho Penal Prof. Mario Garrido Montt).

Corte de Apelaciones de Valparaíso, 6/03/2012, Rol: 185-2012,

Cita online: CL/JUR/509/2012

15. En el motivo siguiente, la misma sentencia recurrida refiere a los antecedentes que se tuvieron en consideración para dar por establecidos tales hechos, entre estos, el parte policial, que da cuenta de la detención del imputado en situación de flagrancia con las especies en su poder, testimonios de guardias y empleados de la tienda, hechos en concepto de esta Corte son constitutivos de delito consumado de hurto como lo alega quien recurre toda vez que la acción, en el caso, encuadra con el tipo legal y se produjo el resultado al huir el autor a la vía pública con las especies sustraídas desde el local comercial, traspasando el área de cajas sin pagar, siendo posteriormente detenido, como se expuso más arriba, infringiéndose de esta forma los artículos 7º y 446 del Código Penal. En atención a lo expuesto, se arriba a la conclusión que en el pronunciamiento de la sentencia se hizo una errónea aplicación del derecho que influyó sustancialmente en lo dispositivo del fallo y se configura el motivo de nulidad del artículo 373 letra b) del Código Procesal Penal, alegado en el recurso, yerro que impuso al imputado una pena inferior delito tentado cuando correspondía castigarlo como autor de delito consumado, como se explicó, por lo que procede anular el juicio y la sentencia, debiendo retrotraerse la causa al estado de celebrarse una nueva audiencia de juicio oral simplificado, por tribunal no inhabilitado (considerandos 4º y 5º).

Corte de Apelaciones de Valdivia, 06/03/2012, Rol: 69-2012,

Cita online: CL/JUR/4551/2012

16. Acreditado que la acción violenta del acusado en contra de la víctima fue dirigida a anular su capacidad de defensa, lo que se ve reflejado al ser tomada por el cuello, para girarla y pegarle luego que ésta se opusiera a la acción del imputado, lo cierto es que se trató de un solo acto complejo, con diferentes momentos constitutivos de una secuencia de hechos, los que no se consumaron ante la oposición de la víctima, que satisfacen los requisitos del robo con violencia frustrado, desde que la acción del agente tuvo por finalidad lograr la sustracción de las especies que supuestamente portaba la víctima, quien se vio expuesta a malos tratamientos de obra que le ocasionaron lesiones menos graves (considerandos 4º a 6º).

Corte de Apelaciones de San Miguel, 10/01/2011, Rol: 1557-2010,

Cita online: CL/JUR/6344/2011

17. La circunstancia de haber sido observados por la víctima durante la perpetración del delito y huida posterior, así como el hecho de haberse logrado su detención y la recuperación de lo sustraído, no son relevantes para estimar frustrada la conducta, porque los agentes habían ya desplegado todas las acciones destinadas a consumar la apropiación, aun cuando no lograran la disposición, que es propia de la fase de agotamiento del delito más que de su consumación.

Corte de Apelaciones de Santiago, 3/06/2008, Rol: 958-2008,

Cita online: CL/JUR/6059/2008

18. La cuestión del límite o frontera entre la fase de preparación del delito y el inicio de la esfera de ejecución del mismo ha sido y es aún polémico en la dogmática penal; sin embargo, como la lógica indica, la resolución de tal diferendo debe sustentarse una tesis objetiva material, que propenda a la diferenciación efectiva de dichos elementos. En consecuencia, se estima que se está en presencia de actos preparatorios que constituyen principio de ejecución del ilícito, los que engarzados con este último, constituyen una forma punible, aquellos en que se crea un peligro para el bien jurídico, lo cual implica que ha comenzado la iniciación del contenido del injusto típico, y al mismo tiempo la concreción de ciertos actos, que sin ser todavía la acción descrita en el tipo, se vinculan a ella de manera inmediata, sin estados intermedios, tanto de un punto de vista espacio- temporal como del propósito final y se encaminan a la realización del tipo, con relación directa al plan del autor.

En suma, se consideran actos ejecutivos del delito a aquellos que suponen una puesta en peligro, siquiera remoto para el bien jurídico, incluso cuando no constituyen estrictamente la realización de la acción típica, siempre que se encuentren en inmediata conexión, de espacio-tiempo y consumación con el ilícito de que se trata.

Corte de Apelaciones de San Miguel, 18/03/2008, Rol: 1068-2007,

Cita online: CL/JUR/1852/2008

19. La diferencia entre el delito tentado y el delito frustrado es que el primero se encuentra en una fase de desarrollo al cual le faltan algunos hechos directos para la consumación del ilícito. En cambio, en el delito frustrado las etapas de desarrollo del ilícito están finalizadas de manera que sólo un hecho externo e independiente de la voluntad del autor lo impide.

Corte de Apelaciones de Santiago, 18/10/2007, Rol: 2234-2007,

Cita online: CL/JUR/6760/2007

20. Que se encuentra acreditado en la causa que los imputados fueron sorprendidos por los funcionarios policiales en los instantes que salían del local comercial y sin perderlos de vista fueron detenidos a escasa distancia del mismo, no produciéndose con su actuar el efecto deseado, desde que llevaron a cabo toda la actividad para obtener el resultado y apropiarse de las especies, lo que no se produjo al impedirlo la intervención policial, en términos tales que la esfera de custodia no se vio afectada en forma concreta, circunstancia que implica modificar la calificación jurídica del grado de comisión del ilícito de consumado al estado de frustrado.

Corte de Apelaciones de Antofagasta, 17/10/2007, Rol: 236-2007,

Cita online: CL/JUR/5356/2007

21. Que esta Corte, sobre la base de tales antecedentes, concuerda con dicha conclusión, pues, efectivamente, el concierto previo con los elementos o instrumentos aplicados sobre la cortina metálica del local comercial que posibilitaron su descerrajamiento, y luego el apoderamiento de especies para ser retirados del lugar, configuran el delito de robo en esa fase de desarrollo, pues, tanto el sentenciado y sus cómplices habían realizado ya al momento de ser sorprendidostodas las actividades que la ley exige para la configuración de este delito. Que en el último momento no se haya producido el efecto deseado o se haya malogrado el propósito final o ulterior que aquéllos perseguían, cual fue el de sacar materialmente las especies sustraídas fuera del establecimiento comercial, no implica en este caso que la acción desplegada haya quedado sólo en mera tentativa, como lo pretende la defensa. Al momento de ser detenido por

Carabineros la actividad desplegada por el imputado había sido suficiente para la consumación del delito, pues, el apoderamiento de las especies en la forma y bajo las circunstancias establecidas en estos autos fue absolutamente conducente para la realización del tipo penal por el que se le condenó, estando realizado cuando se frustró.

Corte de Apelaciones de Rancagua, 20/09/2007, Rol: 346-2007,

Cita online: CL/JUR/1950/2007

22. Sabido es, la interrupción de la actividad del agente, que determina la existencia de una tentativa, puede deberse a dos factores diferentes: o a una determinación voluntaria del que obra, o a la intervención de elementos extraños (personas o cosas) y, en este último evento, no hay duda acerca de la punibilidad de la tentativa (Etcheberry, Derecho Penal, Parte General, Tomo II, Tercera Edición Actualizada, página 63).

Corte de Apelaciones de Concepción, 13/08/2007, Rol: 322-2007,

Cita online: CL/JUR/1635/2007

23. Que para ello es conveniente puntualizar que el legislador, para los efectos de sancionar un delito, considera diversas etapas en su desarrollo. Así es como el artículo 7º del Código Penal ha definido lo que se entiende como tentativa y frustración. En lo que interesa, ha dicho que en la tentativa "el culpable da principio a la ejecución del crimen o simple delito por hechos directos, pero faltan uno o más para su complemento". En cuanto al delito consumado la ley no lo ha definido, y tan sólo en el inciso final del artículo 50 del Código Penal señala que la pena asignada a un hecho punible se impone al delito consumado. De lo dicho tendrá que convenirse que la consumación es la etapa superior del iter criminis, ya que ella se produce cuando la acción típica corresponde al resultado esperado y que la ley ha prohibido u ordena. Así, en el caso del delito de hurto, la consumación se produce cuando el sujeto incorpora, con ánimo de señor y dueño a su esfera de cuidado la especie ajena, es decir, desposee o saca el objeto de la esfera de poder del dueño y contra la voluntad de éste.

Corte de Apelaciones de Santiago, 24/07/2006, Rol: 1200-2006,

Cita online: CL/JUR/6963/2006

24. Que la conducta descrita es constitutiva del delito de robo con intimidación en grado de tentativa, toda vez que, en conformidad a lo dispuesto en el artículo 7º inciso 3º del Código Penal, en la tentativa el hechor da principio a la ejecución del delito por hechos directos, pero faltan uno o más para su complemento. En la especie, no llegó a materializarse la apropiación, atendido que el monedero no salió del poder de la víctima, quien lo mantuvo consigo mientras el imputado se lo

requería y huyó con el mismo, impidiendo que la acción intentada se alcanzara a consumar.

Corte de Apelaciones de Santiago, 21/03/2006, Rol: 966-2005,

Cita online: CL/JUR/936/2006

25. Que, en cambio, con arreglo a lo preceptuado en el artículo 7º del Código

Penal y conforme plantea la doctrina penal nacional, hay delito frustrado siempre que el agente, habiendo realizado los actos de ejecución personales necesarios para concretarlo, no lo logra por circunstancias ajenas a su voluntad. En un delito de hurto, ello ocurrirá, por ejemplo, cuando concurriendo los elementos advertidos en el fundamento anterior, no obstante haber el autor aprehendido las especies ajenas sin la voluntad de su dueño y con ánimo de lucro, no logre extraerlas de la esfera de resguardo de su dueño, entendiendo por este último, el espacio físico en que el titular razonablemente ejerza vigilancia y control sobre las mismas.

Corte de Apelaciones de Santiago, 10/03/2006, Rol: 966-2005,

Cita online: CL/JUR/6917/2006

26. Que, todo lo que se realice al interior del establecimiento de comercio sólo

puede ser calificado como acto preparatorio. En efecto, se está frente a comportamientos que no pueden comprenderse dentro del tipo de hurto, por cuanto no suponen una puesta en peligro del bien jurídico propiedad. Para este efecto, y sin perjuicio de lo ya expuesto, es posible también apoyarse en los planteamientos teóricos de los juristas del s. XIX puesto que, como señala Cerezo Mir (Curso de Derecho Penal Español, Parte General, T. III, Madrid, 2001, págs. 178-179), tales argumentos en general favorables a la impunidad, son válidos dentro de la esfera de un Derecho penal liberal como es el chileno. En efecto, ya en el s. XIX el fundamento para punir los actos preparatorios se establecían sobre la base de su equivocidad. Es decir, se puede estar frente a conductas que en sí mismas estén destinadas, tanto a la realización de algún delito como que se traten de comportamientos lícitos. Por ejemplo, llevar el objeto en el bolsillo al no emplear ningún carro.

Corte de Apelaciones de Santiago, 10/03/2006, Rol: 966-2005,

Cita online: CL/JUR/6917/2006

27. El delito consumado se realiza tanto subjetivamente para el hechor, como

objetivamente para la víctima, es decir, se han cumplido no sólo los requisitos de la descripción legal, sino que también su parte objetiva, subjetiva y la lesión del

bien jurídico protegido. En otras palabras, la consumación en el delito de hurto sólo se produce cuando el sujeto incorpora, con ánimo de señor y dueño, a su esfera de cuidado la especie ajena.

Corte de Apelaciones de Santiago, 10/03/2006, Rol: 966-2005,

Cita online: CL/JUR/6917/2006

28. Habiendo sido detenidos los encausados por el ofendido, dentro de su propiedad y antes de que hubiesen alcanzado a sustraer las especies que tenían listas para llevarse, por causas independientes de su voluntad, se estima que el delito materia de la causa se cometió en grado de frustrado.

Corte Apelaciones de San Miguel, 17/12/2003, Rol: 1477-2003,

Cita online: CL/JUR/4916/2003

29. Que, de este modo, se ha modificado la calificación jurídica que del grado de desarrollo del delito se efectuara en el auto acusatorio, pues resulta claro que los hechores no alcanzaron a poner todo de su parte para que el delito se consumara, ya que ni siquiera lograron aprehender materialmente las especies que se presume pretendían sustraer. La frustración supone la ejecución completa de la conducta descrita por el tipo y la no producción del resultado por causas independientes a la voluntad del o los hechores, cuestión que como se vio no ocurre en la especie.

Tribunal de Letras de Santiago, 25/07/2005, Rol: 1246-2004,

Cita online: CL/JUR/5209/2005

ARTÍCULO 8º

La conspiración y proposición para cometer un crimen o un simple delito, sólo son punibles en los casos en que la ley las pena especialmente.

La conspiración existe cuando dos o más personas se conciertan para la ejecución del crimen o simple delito.

La proposición se verifica cuando el que ha resuelto cometer un crimen o un simple delito, propone su ejecución a otra u otras personas.

Exime de toda pena por la conspiración o proposición para cometer un crimen o un simple delito, el desistimiento de la ejecución de éstos antes de principiar a ponerlos por obra y de iniciarse procedimiento judicial contra el culpable, con tal que denuncie a la autoridad pública el plan y sus circunstancias.

Concordancias: Código Penal: artículos 111, 125 y 129. Ley Nº 12.927 sobre Seguridad del Estado. D.O. 26.08.1975 (texto actualizado Decreto Nº 890):

artículo 23. Ley Nº 18.314 sobre Conductas Terroristas. D.O. 17.05.1984: artículos 7º y 9º. Ley Nº 20.000 que sustituye la Ley Nº 19.366 que sanciona el Tráfico Ilícito

de Estupefacientes y Sustancias Sicotrópicas. D.O. 16.02.2005: artículo 17. Ley Nº 20.357 que tipifica crímenes de lesa humanidad y genocidio y crímenes y delitos de guerra, D.O. 18.07.2009: artículo 14.

JURISPRUDENCIA RELACIONADA

1. La conspiración, definida en el artículo 8º del Código Punitivo como el

concierto de dos o más personas para la ejecución de un crimen o simple delito, no tiene lugar cuando el hecho se comienza a ejecutar porque en tales casos los actos dejan de ser preparatorios pasando a configurar el conato u otra etapa ulterior del iter criminis.

Corte Suprema, 19/03/1997, Rol: 4584-1996, Cita online: CL/JUR/1418/1997

Fallo en el mismo sentido:

Corte Suprema, 07/01/2004, Rol: 5385-2003, Cita online: CL/JUR/4273/2004

2. Las acciones no pueden ser consideradas simples actos preparatorios del

delito como ha pretendido la defensa del acusado, al haber desplegado éste múltiples actividades que formaron parte de la ejecución misma del ilícito, afectándose con ello el bien jurídico protegido por el legislador, la salud pública. Son actos que van más allá del concierto para ejecutar el delito, pero además, las señaladas conductas desplegadas por el acusado, se encuentran descritas en dos de los verbos rectores.

Corte de Apelaciones de Valparaíso, 21/03/2013, Rol: 163-2013,

Cita online: CL/JUR/644/2013

3. Los actos de ejecución sobrepasan el terreno de los actos preparatorios

donde se ubica la conspiración punible.

Corte de Apelaciones de Concepción, 4/04/2008, Rol: 99-2008,

Cita online: CL/JUR/5637/2008

4. En la conspiración la pena es subsidiaria de la que corresponda al hecho

principal desde que hay principio de ejecución, pues es un acto preparatorio que

queda consumido por los actos de ejecución.

Corte de Apelaciones de Arica, 12/07/2005, Rol: 118-2005,

Cita online: CL/JUR/639/2005

5.

Es requisito fundamental para que exista conspiración que respecto del

delito de que se trata sólo se haya producido un concierto entre dos o más personas, es decir, quedan fuera de dicho concepto todo acto que signifique la materialización o ejecución del ilícito acordado.

Corte de Apelaciones de Valparaíso, 14/06/2007, Rol: 513-2007,

Cita online: CL/JUR/6653/2007

ARTÍCULO 9º

Las faltas sólo se castigan cuando han sido consumadas.

Concordancias: Código Penal: artículos 7º, 50, 94, 97, 103, 178, 419, 494 y siguientes.

JURISPRUDENCIA RELACIONADA

1. Cuando una conducta de falta queda en un estado imperfecto de ejecución, el comportamiento es atípico, por lo que ha de quedar impune. Ello no obsta a la existencia de reglas especiales, como la sanción del hurto falta del artículo 494 bis.

Corte de Apelaciones de Temuco, 22/10/2008, Rol: 1007-2008,

Cita online: CL/JUR/7948/2008

2. Que el artículo 9º del Código Penal estatuye que las faltas sólo se

castigan cuando han sido consumadas, con lo cual está estableciendo la ley, que en esta clase de ilícitos no son punibles los hechos que, configurando una falta penal, se encuentran en una etapa imperfecta de consumación y, por ende, los

casos de tentativa y de frustración resultan atípicos.

Corte de Apelaciones de Santiago, 17/04/2006, Rol: 5225-2006,

Cita online: CL/JUR/8870/2006

§ 2. De las circunstancias que eximen de responsabilidad criminal

ARTÍCULO 10

Están exentos de responsabilidad criminal:

1. El loco o demente, a no ser que haya obrado en un intervalo lúcido, y el que,

por cualquier causa independiente de su voluntad, se halla privado totalmente de razón 2 .

2. El menor de dieciocho años. La responsabilidad de los menores de dieciocho

años y mayores de catorce se regulará por lo dispuesto en la ley de responsabilidad penal juvenil. 3

3. Derogado. 4

4. El que obra en defensa de su persona o derechos, siempre que concurran las

circunstancias siguientes:

Primera. Agresión ilegítima.

Segunda. Necesidad racional del medio empleado para impedirla o repelerla.

Tercera. Falta de provocación suficiente por parte del que se defiende. 5

5. El que obra en defensa de la persona o derechos de su cónyuge, de sus

parientes consanguíneos legítimos en toda la línea recta y en la colateral hasta el cuarto grado inclusive, de sus afines legítimos en toda la línea recta y en la

colateral hasta el segundo grado inclusive, de sus padres o hijos naturales o ilegítimos reconocidos, siempre que concurran la primera y segunda circunstancias prescritas en el número anterior, y la de que, en caso de haber precedido provocación de parte del acometido, no tuviere participación en ella el defensor.

2 Los acápites 2º y 3º fueron suprimidos por la Ley Nº 18.857, publicada en el Diario Oficial de 6/12/1989. 3 Este número fue sustituido por la letra a) del artículo 60 de la Ley Nº 20.084, publicada en el Diario Oficial de 07/12/2005. El artículo 1º transitorio de esta ley establece que esta modificación entrará en vigencia dieciocho meses después de su publicación en el Diario Oficial. El texto de este número, anterior a su reemplazo era el siguiente:

"2. El menor de dieciséis años".

4 Este número fue derogado por la letra b) del artículo 60 de la Ley Nº 20.084, publicada en el Diario Oficial de 07/12/2005. El artículo 1º transitorio de esta ley establece que esta modificación entrará en vigencia dieciocho meses después de su publicación en el Diario Oficial. El texto de este número, anterior a su derogación era el siguiente:

"3. El mayor de dieciséis años y menor de dieciocho, a no ser que conste que ha obrado con discernimiento".

5 Este número fue modificado por la letra a) del artículo 1º de la Ley Nº 19.164, publicada en el Diario Oficial de 2/09/1992.

6.

El que obra en defensa de la persona y derechos de un extraño, siempre que

concurran las circunstancias expresadas en el número anterior y la de que el defensor no sea impulsado por venganza, resentimiento u otro motivo ilegítimo.

Se presumirá legalmente que concurren las circunstancias previstas en este número y en los números 4. y 5. precedentes, cualquiera que sea el daño que se ocasione al agresor, respecto de aquel que rechaza el escalamiento en los términos indicados en el número 1. del artículo 440 de este Código, en una casa, departamento u oficina habitados, o en sus dependencias, o, si es de noche, en un local comercial o industrial y del que impida o trate de impedir la consumación de los delitos señalados en los artículos 141, 142, 361, 362, 365 bis, 390, 391, 433 y 436 de este Código. 6

7.

El que para evitar un mal ejecuta

un hecho que produzca daño en la

propiedad ajena, siempre que concurran las circunstancias siguientes:

1ª. Realidad o peligro inminente del mal que se trata de evitar.

2ª. Que sea mayor que el causado para evitarlo.

3ª. Que no haya otro medio practicable y menos perjudicial para impedirlo.

8. El que con ocasión de ejecutar un acto lícito, con la debida diligencia, causa

un mal por mero accidente.

9. El que obra violentado por una fuerza irresistible o impulsado por un miedo

insuperable.

10. El que obra en cumplimiento de un deber o en el ejercicio legítimo de un derecho, autoridad, oficio o cargo.

11. El que obra para evitar un mal grave para su persona o derecho o los de un tercero, siempre que concurran las circunstancias siguientes:

1ª. Actualidad o inminencia del mal que se trata de evitar.

2ª. Que no exista otro medio practicable y menos perjudicial para evitarlo.

3ª. Que el mal causado no sea sustancialmente superior al que se evita.

ser

razonablemente exigido al que lo aparta de sí o, en su caso, a aquel de quien se lo aparta siempre que ello estuviese o pudiese estar en conocimiento del que actúa. 7

4ª.

Que

el

sacrificio

del

bien

amenazado

por

el

mal

no

pueda

6 Este párrafo fue modificado por el número 1 del artículo 1º de la Ley Nº 20.253, publicada en el Diario Oficial de 14/03/2008, en el sentido de sustituir las expresiones "365, inciso segundo", por "362, 365 bis". 7 Este número fue agregado por el número 1 del artículo 1º de la Ley Nº 20.480, publicada en el Diario Oficial de

18/12/2010.

12. El que incurre en alguna omisión, hallándose impedido por causa legítima o insuperable.

13. El que cometiere un cuasidelito, salvo en los casos expresamente penados por la ley.

Concordancias: Código Penal: Nº 1: artículos 11 Nº 1, 73, 81; Nºs. 2 y 3: artículos 72, 87; Nºs. 4, 5 y 6: artículos 11 Nº 1, 73; Nº 7: artículos 11 Nº 1, 73, 145, 176; Nº 8: artículos 71, 490; Nº 9: artículos 11 Nº 1, 73; Nº 10: artículos 11 Nº 1, 73; Nº 12: artículos 1º, 11 Nº 1, 73; Nº 13: artículos 2º, 4º, 150 A, 224, 225, 228, 229, 234, 243, 289, 302, 317, 329, 330, 332, 333, 337, 343, 490 a 492, 495 Nº 21. Código Civil: Nº 1: artículos 456 y siguientes, 1447, 2318, 2319; Nºs. 2 y 3:

artículos 26, 234, 314, 1447, 2319; Nº 7: artículo 932; Nº 8: artículos 44, 45; Nº 9:

artículos 45, 1451, 1456, 1457; Nº 12: artículo 45; Nº 13: 44, 2284, 2314 y siguientes. Código de Procedimiento Penal: artículos 109, 408, 409, 682 y siguientes. Código Procesal Penal: artículos 250, 252, 455 y siguientes. Código Tributario: artículo 110 Nºs. 2 y 3. Código de Justicia Militar: Nº 4: artículo 208; Nº 10: artículos 214, 334 y 335. Ley Nº 16.618 sobre Menores. D.O. 8.03.1967:

artículos 28, 29 Nºs. 4, 5 y 6. Ley Nº 12.927 sobre Seguridad del Estado. D.O. 26.08.1975 (texto actualizado Decreto Nº 890): artículo 24 a) Nº 12. Ley Nº 13.305 D.O. 6.04.1959: artículo 152. Ley Nº 20.084, sobre Responsabilidad de los Adolescentes por Infracciones a la Ley Penal, D.O. 7.12.2005: artículo 60. Ley Nº 20.393 que establece la responsabilidad penal de las personas jurídicas en los delitos de lavado de activos, financiamiento del terrorismo y delitos de cohecho que indica. D.O. 2.12.2009: artículos 3º y 5º.

JURISPRUDENCIA RELACIONADA (ART. 10 Nº 1)

1. Los hechos no configuran la eximente de responsabilidad penal que establece el artículo 10 Nº 1 del Código Punitivo, es decir el trastorno que actualmente le aquejaría (mal de Alzheimer) no supone que se encontraba totalmente privado de razón a la época del ilícito, como concluye el fallo atacado y exigen las normas en que se funda, lo cual equivocadamente derivó en la causal de sobreseimiento definitivo del artículo 408 Nº 4 del Código de Procedimiento Penal,

Corte Suprema, 17/12/2012, Rol: 7475-2012,

Cita online: CL/JUR/2849/2012

2. La causal de sobreseimiento definitivo contemplada en el numeral cuarto del artículo 408 del Código de Procedimiento Penal, se sostiene en la inimputabilidad contemplada en el artículo 10 Nº 1 del Código Penal y que debe presentarse al momento de cometer el delito, es decir se trata de padecimientos expresamente

señalados en la ley que supongan un compromiso profundo y grave de las facultades mentales presente al cometer el delito, en términos que, en ese momento, el agente está incapacitado para comprender lo antijurídico de su actuar y autodeterminarse conforme a derecho, en cuyo caso el procedimiento ha de ajustarse a los artículos 682 y 683 del Código de Procedimiento Penal (considerando tercero sentencia de la Corte Suprema).

Corte Suprema, 17/12/2012, Rol: 7475-2012, Cita online: CL/JUR/2849/2012

3. Los artículos 460 y 462 del Código Procesal Penal indican claramente que el Ministerio Público mantiene la dirección del proceso y que está obligado a requerir el sobreseimiento temporal o definitivo del proceso, según sea el caso; o incluso la aplicación de una medida de seguridad en el evento de estimar que el sujeto está exento de responsabilidad por la circunstancia contenida en el artículo 10 Nº 1 del Código Penal. Asimismo, corresponde al juez de garantía declarar que el sujeto se encuentra exento de responsabilidad penal, pero sólo puede hacerlo a requerimiento del fiscal. De esta forma, que se haya dispuesto la internación provisoria del imputado, lo que de conformidad con el artículo 464 del Código mencionado se decreta durante el procedimiento, no resultaba suficiente para poner término, con autoridad de sentencia de término, a la investigación pendiente por el delito de homicidio por el cual resultó, en definitiva, condenado como autor. En efecto, la internación provisoria importó la adopción de una medida transitoria, no la existencia de resolución de término en la causa ni una declaración de inimputabilidad (considerando 6º de la sentencia de la Corte Suprema).

Corte Suprema, 26/09/2012, Rol: 6041-2012, Cita online: CL/JUR/2109/2012

4. Que, según la opinión absolutamente dominante tanto en el derecho

comparado como en la doctrina nacional, la declaración de inimputabilidad por enajenación mental debe hacerse en concreto, esto es, caso a caso, teniendo en cuenta, por consiguiente, los antecedentes relevantes para cada uno de ellos. De

este modo, el que respecto de un cierto hecho es declarado inimputable, puede no serlo respecto de un acontecimiento distinto. Con arreglo a lo expuesto en el razonamiento anterior, el previniente estima que este mismo criterio debe ser empleado cuando se trata de pronunciarse sobre la incapacidad para ser juzgado conforme a las reglas del debido proceso a causa de una enajenación de esa clase.

Corte Suprema, 25/10/2005, Rol: 3988-2005, Cita online: CL/JUR/1777/2005

5. Del informe siquiátrico, se infiere que, al momento de cometer el hecho

punible, el procesado, padecía al menos de trastorno por estrés postraumático crónico y de depresión mayor. Hecho que no es constitutivo de la eximente contemplada en el artículo 10 Nº 1 del Código Penal, porque el afectado por tales trastornos no se encontraba privado completamente de razón, pero sí es constitutivo de la minorante de contemplada en el artículo 11 Nº 1, en relación con el artículo 10 Nº 1, ambos del Código Penal. En efecto, señala el informe que el

procesado presenta un trastorno por estrés postraumático crónico, y que al momento de cometer el delito, presentaba una depresión mayor con algunos síntomas sicóticos, desencadenada por la muerte de su hermano, la situación económica, la separación matrimonial, y la enfermedad grave de su padre con riesgo vital. Depresión que sería el factor que impidió un adecuado juicio de la realidad al momento de cometer el delito.

Corte Suprema, 18/08/2004, Rol: 2809-2004, Cita online: CL/JUR/4949/2004

Fallos en el mismo sentido:

Corte Suprema, 16/09/2009, Rol: 7220-2008, Cita online: CL/JUR/9499/2009

Corte Suprema, 12/01/2004, Rol: 4809-2003, Cita online: CL/JUR/2307/2004

Corte Suprema, 01/04/2003, Rol: 4908-2002, Cita online: CL/JUR/4201/2003

Corte Suprema, 28/01/2003, Rol: 271-2003, Cita online: CL/JUR/2041/2003

Corte Suprema, 29/09/2003, Rol: 3100-2003, Cita online: CL/JUR/2871/2003

Corte Suprema, 05/05/2003, Rol: 1031-2003, Cita online: CL/JUR/1510/2003

6.

No obstante existir una pericia que determina la demencia del imputado, el

hecho de haber sido realizada varios meses después del acaecimiento de los hechos no permite al sentenciador adquirir la convicción de que tal demencia estaba presente al momento de ocurrir los hechos y, por ende, se rechaza esta causal de exculpabilidad.

Corte Suprema, 02/11/2000, Rol: 3175-2000, Cita online: CL/JUR/4178/2000

7. La determinación de si el imputado padece de alguna patología, dolencia o

aflicción mental que le impida discernir adecuadamente la realidad, en términos de tener una imputabilidad disminuida o atenuada o simplemente ser inimputable ante la ley penal, requiere de conocimientos especiales en la ciencia de la psiquiatría o de la psicología y, es precisamente para situaciones como ésta necesario un informe de peritos. En este caso no se acompañó informe médico vigente, de alguna institución seria que permitiese a esta Corte resolver con antecedentes ciertos, veraces y actuales sobre la capacidad disminuida que señala la defesa padece su representado, puesto que los antecedentes incorporados datan, como ya se dijo, de los años 1982, 2004 y 2008 y de los cuales no se desprende la existencia de la referida condición mental sino que se trata de la certeza de que el sentenciado ha consumido drogas desde, a lo menos, los 14 años de edad, condición a la que por lo demás se ha expuesto voluntariamente. En efecto, la documental acompañada por la defensa resulta del todo insuficiente para establecer que el imputado presenta problemas de salud mental que lo lleven a

tener una imputabilidad disminuida, conforme lo exigen las normas penales vigentes, teniendo además en especial consideración el que cuenta con una condena anterior por el mismo ilícito (considerandos 6º y 7º).

Corte de Apelaciones de San Miguel, 27/02/2012, Rol: 27-2012,

Cita online: CL/JUR/4504/2012

8. Claramente, no resulta contrario a la lógica, ni la experiencia, ni los conocimientos científicamente afianzados las conclusiones a que han arribado los sentenciadores, basándose especialmente en la actuación del encartado al momento de cometer el delito y, en lo establecido por los profesionales de la salud expertos en la enfermedad que éste padece. Y, ante ello, esta Corte está impedida de ponderar nuevamente las pruebas. Los tres médicos psiquiatras y los Psicólogos afirman que el retardo mental del Imputado es leve y ello impedía acoger la eximente establecida en el artículo 10 Nº 1 del Código Penal, que exime de responsabilidad al loco o demente, a no ser que haya obrado en un intervalo lúcido, y el que, por cualquier causa independiente de su voluntad, se halla privado totalmente de razón. Es efectivo que los médicos (mencionados) diagnosticaron al Imputado la esquizofrenia y el estado en que se encuentra como afirma el Recurrente, pero ninguno de ellos ha afirmado que éste actuare en el

ilícito de que se trata privado totalmente de razón. Es efectivo de que la psicóloga (referida) manifestó que el Imputado presenta un daño orgánico cerebral asociado

a la enfermedad de esquizofrenia y consumo de sustancias y que dicho daño se

manifiesta especialmente en el déficit de las funciones de abstracción, comprensión, lenguaje, memoria y atención, lo que podría interferir en la impulsividad, valoración y enjuiciamiento de su conducta, pero sólo ha afirmado que existe un déficit en las funciones que menciona, no, una falta. Es cierto además, que el Imputado ha estado sujeto a tratamiento y control médico desde hace varios años en el Servicio de Psiquiatría del Hospital Clínico (indicado) y que requiere tratamiento permanente, sin ser necesaria su internación, debiendo

consumir medicamentos. Al respecto, la Defensa alega que (condenado) estaba sin los medicamentos y, en consecuencia, descompensado y se fundamenta para ello, en las declaraciones de la Asistente Social, doña (que se indica) y del psicólogo (que se indica). La primera expuso que el Imputado egresó del Hospital en julio de 2010 sin saber si desde esa fecha continuó o no con el tratamiento y que ella tiene entendido que desde ese momento no volvió a retirar los medicamentos. No ha afirmado, que el Imputado no retiró los medicamentos. El segundo expresa que los medicamentos se entregan hasta el próximo control, que en este caso, era en el Cosam en agosto de 2010 por lo que hasta esa fecha él debió tener medicamentos y que no hay reporte que digan que después de esa fecha fue a buscarlos. Tampoco afirma que no se retiraron los medicamentos. Bien pudo el Imputado obtener los medicamentos adquiriéndolos en una farmacia

o en otra institución. Por lo demás, era su obligación de autocuidado preocuparse de sus medicamentos (considerando 7º).

Corte de Apelaciones de Concepción, 27/01/2012, Rol: 620-2011,

Cita online: CL/JUR/4527/2012

9. Que la expresión loco o demente de nuestra legislación no tiene un

significado técnico sino más bien etimológico y carece en todo caso de precisión científica de acuerdo a los nuevos conceptos psiquiátricos del trastorno psíquico.

Corte de Apelaciones de Rancagua, 22/03/2007, Rol: 47-2007,

Cita online: CL/JUR/6854/2007

10. Que conforme a lo señalado en los motivos anteriores, esta Corte estima que se incurre en errónea aplicación del derecho cuando el fallo recurrido aplica la exención de responsabilidad criminal del número 1 del artículo 10 del Código Penal, en estos autos, pues el retardo mental moderado no ha podido entenderse contenido en el concepto de locura o de demencia de esa disposición, puesto que no obstante ello implica una alteración en las capacidades que normalmente ha de tener la persona para los efectos de sus actuaciones y en consecuencia de su reprochabilidad penal, no tiene ni puede alcanzar el grado de aquella que le tiene por privación total de la razón, que por lo mismo le hace inimputable frente a la sanción penal, calificación esta que ha influido sustancialmente en lo dispositivo del fallo, puesto que de no haberse incurrido en ése, el tribunal habría debido aplicar las penas y atenuantes en su caso, acreditado que han sido los requisitos que la ley establece para así proceder.

Corte de Apelaciones de Santiago, 18/04/2006, Rol: 513-2005,

Cita online: CL/JUR/8874/2006

11. Esta norma sólo exime de responsabilidad al que se halla privado totalmente de razón, esto es, que se trate de una alteración de la salud mental en términos tales, que afecte su capacidad intelectual, impidiéndole determinar libremente su voluntad y el dominio último de sus acciones.

Corte de Apelaciones de Concepción, 14/10/2003, Rol: 4809-2003,

Cita online: CL/JUR/2167/2008

JURISPRUDENCIA RELACIONADA (ART. 10 Nº 2)

1. Los adolescentes imputados por delito de competencia de los tribunales

militares deben ser siempre juzgados por los tribunales ordinarios, conforme a la

Ley de Responsabilidad Penal Juvenil.

El artículo 10 Nº 2 del Código Penal ordena que la responsabilidad penal de los mayores de catorce, pero menores de dieciocho años se regulará de acuerdo a lo dispuesto en la Ley de Responsabilidad Penal Juvenil, la cual vino a dar

cumplimiento a lo ordenado en la Convención de los Derechos del Niño, a fin de promover el establecimiento de procedimientos, autoridades e instituciones específicas para el juzgamiento de los niños a los que se impute una infracción de ley penal, por lo que corresponde que los menores que estén exentos de responsabilidad penal sean puestos a disposición del tribunal competente en asuntos de familia artículo 135 del Código de Justicia Militar, mientras que aquellos que no estén exentos deben ser juzgados por el juez de garantía o el tribunal de juicio oral en lo penal respectivo.

Corte Suprema, 07/11/2007, Rol: 5441-2007, Cita online: CL/JUR/5274/2007

Fallos en el mismo sentido:

Corte Suprema, 16/09/2009, Rol: 5972-2009, Cita online: CL/JUR/5050/2009

Corte Suprema, 20/11/2007, Rol: 5440-2007, Cita online: CL/JUR/3598/2007

JURISPRUDENCIA RELACIONADA (ART. 10 Nº 4)

1. I. Se descarta que el acusado haya provocado la agresión de que fue objeto, lo cual impediría que concurriera el tercer elemento requerido por la eximente de responsabilidad penal del artículo 10 Nº 4 del Código Penal la legítima defensa, ya que su reacción de perseguir a quienes habían sustraído especies de su negocio atiende precisamente al ilícito del que fue objeto, y no constando que haya incurrido en algún exceso, al no probarse ni resultar verosímil que disparó contra la gente, o de frente al occiso o estando éste en el suelo, su actitud no constituye provocación suficiente.

II. Resulta irrelevante si la agresión que el acusado sufría de parte del occiso se acometía o no con arma blanca, toda vez que en el escenario en que se encontraba el acusado, la agresión que recibía, estando el occiso en un completo estado de embriaguez que incrementaba su agresividad, y atendido el hecho que le impedía la huida de quienes se le venían encima lanzándole piedras, revestía caracteres de actual y extremadamente grave, porque generaba un peligro para la integridad corporal e incluso la vida del atacado, existiendo la agresión ilegítima que autoriza la reacción defensiva del acusado.

III. Queda demostrada la necesidad racional del medio empleado por el acusado para repeler el ataque arma de fuego, pues no es la existencia de un cuchillo el cual se alega usaba el occiso, pero que no fue recuperado, la que permite tener por demostrada la proporcionalidad del medio empleado en su defensa por el acusado, sino que debe estarse a las circunstancias fácticas que rodean la agresión. La necesidad racional del medio de reacción en la legítima defensa no se refiere a proporcionalidad matemática sino a razonabilidad, atendidas las particularidades del caso concreto. Es así como frente al ataque de un individuo y la acechanza de varios más, estando la víctima en el suelo e inmovilizada, un disparo parece haber sido lo único que podía hacer en su defensa, porque no

resulta posible tampoco suponer cuál otro habría sido un elemento más efectivo y menos dañino del cual hacer empleo.

Corte Suprema, 03/05/2007, Rol: 6466-2005, Cita online: CL/JUR/5858/2007

2. Está acreditado que el imputado, quien había sido objeto de un robo, se premunió de un arma de fuego, con la que salió en persecución de los autores de la sustracción con el objeto de recuperar las especies sustraídas y tras interceptarlos disparó en tres ocasiones en contra de tales sujetos, la última directamente al cuerpo de uno de ellos, causándole lesiones que le originaron posteriormente la muerte. Este hecho constituye el delito de homicidio simple. Debe rechazarse la petición de absolución, fundada en la concurrencia de la eximente de legítima defensa.

Corte Suprema, 12/10/2004, Rol: 199-2003, Cita online: CL/JUR/5123/2004

3. Que cabe rechazar la defensa del procesado, en cuanto pide su absolución, por estimar que no tuvo su defendido una participación culpable y penada por la ley, ya que concurriría en la especie la circunstancia atenuante de responsabilidad penal que señala el artículo 10 Nº 4 del Código Penal, esto es la legítima defensa, ya que no consta en autos que concurran los requisitos que hacen procedente esta eximente. Por de pronto, no concurre el primer requisito, esto es, la agresión ilegítima, ya que, si bien es cierto, hubo pugilatos previos a la agresión con arma blanca, consta en autos que el encausado se refugió en el domicilio de sus padres, desprendiéndose que medió un lapso de tiempo entre su ingreso al domicilio y su salida del mismo, por todas las acciones que realizó en el interior, esto es, cruzó el interior del patio, despertó a la mujer que vive con su padre, a quien le pidió el arma blanca y posteriormente salió a la vía pública, donde lo esperaba la persona que resultó fallecida. Por otro lado, tampoco hubo necesidad racional del medio empleado para impedirla o repelerla, ya que el uso del arma blanca, en la forma que se empleó, siendo penetrado el cuerpo del afectado en, al menos, 10 ocasiones, como refiere el protocolo de autopsia, descarta que haya sido el uso de dicho instrumento, el medio racional para impedir la supuesta agresión, de parte de un hombre desarmado, la cual en todo caso, como ya se hizo referencia, no ha sido acreditada. Asimismo, no concurre en la especie, el tercer requisito, esto es, la falta de provocación suficiente por parte del que se defiende, ya que del mérito de los antecedentes, se desprende que existieron pugilatos y enfrentamientos previos entre ambos individuos.

Corte Suprema, 24/12/2003, Rol: 4187-2003, Cita online: CL/JUR/2453/2003

Fallos en el mismo sentido:

Corte Suprema, 15/10/2003, Rol: 4166-2003, Cita online: CL/JUR/1579/2003

Corte Suprema, 15/07/2003, Rol: 1823-2003, Cita online: CL/JUR/1549/2003

Corte Suprema, 04/12/2002, Rol: 4388-2002, Cita online: CL/JUR/4343/2002

Corte Suprema, 11/06/2002, Rol: 1477-2002, Cita online: CL/JUR/1289/2002

4. Si una persona es agredida físicamente y sufre contusiones faciales que son diagnosticadas como leves, el efectuar cuatro disparos resulta una conducta desproporcionada que no permite tener por configurada la legítima defensa.

Corte Suprema, 04/04/2001, Rol: 4752-2000, Cita online: CL/JUR/1458/2001

5. La valoración de la prueba que hace el Tribunal en el fallo que se ha

recurrido, en este caso, para los efectos de establecer la existencia de la legítima

defensa, y en lo específico, respecto de la "necesidad racional del medio empleado para impedirla y repelerla", se ha basado, a diferencia de lo que se indica en el recurso, en las reglas de la lógica y las máximas de la experiencia. En efecto, en cuanto a los hechos mismos, resulta perfectamente plausible que ante un ataque mediante un fierro, una persona pueda defenderse a través de un arma de fuego, tal como ocurrió en la especie. Sobre el requisito legal en cuestión, el que denomina "La reacción defensiva", Enrique Cury Urzúa señala en su Derecho Penal, Parte General, Ediciones Universidad Católica de Chile. Séptima edición ampliada, marzo 2005, Pág. 374, que "la ley es poco clara, pues sugiere la idea de un equilibrio instrumental. No es esa la interpretación correcta. La necesidad racional ha de manifestarse no sólo en los instrumentos usados para reaccionar contra el ataque, sino en la totalidad de dicha reacción, de donde resulta la posibilidad de que, en casos especiales, se empleen medios (instrumentos) que en circunstancias corrientes resultarían excesivos". A continuación pone como ejemplo el ataque de una persona a través de un arma de fuego cuando es atacado a puño limpio. En la página siguiente, este autor dice: "La necesidad, en suma, es racional, no matemática. Ha de ser juzgada caso por caso y teniendo en consideración el conjunto de circunstancias concretas. Importa que la reacción sea necesaria, esto es, que, dadas las circunstancias, el sujeto no disponga de otra forma menos enérgica de defenderse con éxito". Que estas ideas son expresadas también por el profesor Alfredo Etcheverry en suDerecho Penal, misma materia, donde agrega que debe considerarse también que en estos casos el ataque resulta inesperado y el atacado debe reaccionar en breves momentos, no disponiendo de tiempo suficiente para echar mano a otra defensa de menor entidad. En concreto, atendida como han sido establecidos los hechos, esta Corte concuerda que el atacado no tuvo otra alternativa que utilizar el arma de fuego que portaba, por lo que, a su juicio, se configura la eximente en estudio (considerando

7º).

Corte de Apelaciones de Valparaíso, 20/08/2012, Rol: 886-2012,

Cita online: CL/JUR/1782/2012

6. En el razonamiento que hace el tribunal pondera adecuadamente los

la

atestados

de

quienes

aparecen

como

únicos

sujetos

que

presenciaron

secuencia de los hechos que culminaron con la muerte de (víctima) a consecuencia de la herida que le infligió el imputado (referido). Dichos testigos (referidos), concuerdan en que el enfrentamiento entre víctima y victimario se produjo cuando este último volvía al patio del penal con su carrito con los enseres usados para armar el recinto donde había tenido intimidad con su pareja; que el ofendido (víctima), actuó premunido de dos estoques con los que atacó al imputado, que, en principio no tenía arma alguna y solo se protegía y esquivaba los ataques de quien resultó muerto, con el carrito mencionado; que ante el acometimiento, otros internos amigos del imputado, le lanzaron dos estoques para que se defendiera, armas que utilizó para herir letalmente a la víctima. El fallo recurrido también analiza la actuación del funcionario del Gendarmería (mencionado), que afirma "no haber visto nada" a pesar de encontrarse a unos dos metros de ocurrencia del lugar de los hechos, lo que revela que no pudo o no quiso involucrase en los hechos para poner término al incidente. Ante tal situación, sin ser auxiliado el imputado por quien representaba la autoridad en el penal y que por lo mismo debía poner término al ataque de que era objeto, solo le quedaba la posibilidad de defenderse por sí mismo, lo que hizo con las armas que le lanzaron desde los pisos superiores del penal, tal como se expresa en el análisis que de los hechos se hace en el fallo impugnado (considerandos 2º, 3º y 4º).

Corte de Apelaciones de Santiago, 14/12/2011, Rol: 2241-2011,

Cita online: CL/JUR/10502/2011

7. La necesidad de la defensa es "racional, no matemática" y que "ha de ser juzgada caso por caso y teniendo en consideración las circunstancias objetivas y reales".

Corte de Apelaciones de Santiago, 26/05/2008, Rol: 7105-2006,

Cita online: CL/JUR/2451/2008

8. La racionalidad del medio empleado para repeler la agresión, no puede ser apreciada de forma abstracta, sino en concreto desde la perspectiva del agredido. Así es como el peligro que justifica la defensa está constituido por la situación que enfrenta en su momento el atacado, con el criterio que el común de las personas enfrentaría una situación similar, debiendo analizarse así la necesidad de defensa ante la agresión y la consiguiente reacción. Como se ha sostenido en el derecho comparado el peligro que justifica la legitimidad de la defensa no es aquel que aparece a los ojos de los jueces, sino el que se presenta a los ojos del atacado, no pudiendo exigírsele una apreciación exacta y precisa del peligro que corre, sino lo que con justa razón puede temer de los agresores en virtud de lo que vive en el instante y que hacen justa la defensa. Conforme a lo indicado precedentemente al analizar esta eximente, debe exigirse un estándar de razonabilidad acorde a las circunstancias concretas, esto es, cuál es la reacción exigible al sujeto frente a la agresión que está sufriendo, apareciendo en el caso concreto que más allá de la notoria ebriedad de los agresores, su odiosidad y su perseverancia en el ataque,

queda de manifiesto el peligro al que se vio enfrentado el propio sentenciado, su madre y su casa habitación.

Corte de Apelaciones de Santiago, 23/01/2008, Rol: 2838-2007.

Cita online: CL/JUR/7106/2008

9. Así las cosas, en ausencia del elemento básico o esencial de la causal de justificación de legítima defensa propia, cual es la "agresión ilegítima", no cabe ni siquiera hablar de la atenuante (eximente incompleta) del artículo 11 Nº 1 en relación al artículo 10 Nº 4, ambos del Código Penal.

Corte de Apelaciones de Concepción, 19/11/2007, Rol: 1442-2006,

Cita online: CL/JUR/5585/2009

10. Que en cuanto a la segunda circunstancia, esto es la necesidad racional

del medio empleado para impedir o repeler la agresión, teniendo en consideración los hechos descritos en el motivo cuarto del fallo de primer grado, resulta evidente y se comprende que no existía otra opción para el acusado que defenderse con el medio más idóneo que tuviera a su alcance y es así como empleó un arma de fuego que era de su propiedad.

Corte de Apelaciones de San Miguel, 24/08/2007, Rol: 2107-2006,

Cita online: CL/JUR/5504/2007

11. No hay legítima defensa contra legítima defensa.

Corte Apelaciones de Rancagua, 30/08/2004, Rol: 77-2004,

Cita online: CL/JUR/199/2004

12. Se ha establecido que si bien se trató de una riña, éstos se encontraban

en superioridad numérica y causaron lesiones graves, en tanto que los encausados sólo resultaron con lesiones leves, por lo que no se divisa cómo se puede establecer la legítima defensa alegada.

Corte de Apelaciones de Valparaíso, 22/03/2004, Rol: 17663-2002,

Cita online: CL/JUR/3630/2004

13. Que en cuanto al primero de estos requisitos, esto es, la agresión ilegítima,

los autores de Derecho Penal están contestes en señalar que es el elemento fundamentador, básico e indispensable de toda legítima defensa, requisito sine

qua non, de tal manera que su inconcurrencia acarrea la imposibilidad de alegar la misma, sea completa o incompleta.

Corte de Apelaciones de Punta Arenas, 28/05/2003, Rol: 78253-2002,

Cita online: CL/JUR/1887/2003

14. En la especie, se reconoce la procedencia de la legítima defensa por

concurrir los requisitos de la misma. Entre ellos, la necesidad racional del medio empleado para impedir o repeler la agresión, ya que, estiman los sentenciadores,

el imputado no tenía otro medio a su alcance para repeler el ataque con un fierro que portaba el agresor que el revólver que en ese momento portaba.

Corte de Apelaciones de Santiago, 31/08/2000, Rol: 69742-1998,

Cita online: CL/JUR/1855/2000

15. Necesidad racional del medio empleado para repeler una agresión: el

empleo de un cuchillo por parte de quien se defiende de golpes de un grupo de diez personas no cumple con este requisito, pues existían medios menos peligrosos para tal objetivo.

Corte de Apelaciones de Valparaíso, 6/03/1995, Rol: 359381,

Cita online: CL/JUR/2084/1995

JURISPRUDENCIA RELACIONADA (ART. 10 Nº 5)

1. Que la base de la legítima defensa es la existencia de una agresión ilegítima. Agresión, cuyo significado es una conducta humana objetivamente idónea para lesionar o poner en peligro un interés ajeno jurídicamente protegido. Ilegítima, cuya connotación es ser eminentemente antijurídica. Pero también se requiere que la agresión deba ser real, actual e inminente: que exista efectivamente en los hechos (no imaginaria); actual, que la agresión subsista mientras se lesiona un bien jurídico que no se haya agotado totalmente e inminente, entendiéndose por tal aquella agresión que sea lógicamente previsible. En otras palabras, el carácter de la vigencia de la eximente del artículo 10 Nº 5 del Código Penal, lo configuran aquellos mecanismos de defensa que sean ostensibles y anunciados, esto es, que no actúen sino cuando se produzca la agresión y la gravedad de las consecuencias no sobrepasen los límites de la necesidad.

Corte de Apelaciones de Santiago, 19/12/2007, Rol: 2626-2007,

Cita online: CL/JUR/5492/2007

2.

La inexistencia de agresión ilegítima impide el nacimiento de la circunstancia

eximente y, por ende, obsta a invocar la circunstancia atenuante a que se refiere

el artículo 11 del Código Penal en su Nº 1.

Corte de Apelaciones de Rancagua, 10/12/2003, Rol: 216358/2003,

Cita online: CL/JUR/5608/2003

JURISPRUDENCIA RELACIONADA (ART. 10 Nº 6)

1. Con arreglo al artículo 10 Nº 6 del Código Penal, obsta a la concurrencia de

la legítima defensa de extraños, el que el defensor obre "impulsado" por venganza, resentimiento u otro motivo ilegítimo. Ahora bien, "impulsar" quiere decir tanto como "promover una acción" (Diccionario de la Real Academia de la Lengua), esto es, "determinar" a la realización del acto. Por consiguiente, para resolver que en una situación dada no concurre el requisito de la legítima defensa agregado a la de terceros por el Nº 6º del artículo 10 del Código Penal, sería preciso entender acreditado que el único motivo que empujó al individuo a la realización del comportamiento defensivo fue el "resentimiento" o la "venganza". En cambio, si, como ocurre en el caso sub lite, el procesado obró también, y primordialmente, porque conociendo la agresión ilegítima dirigida en contra del tercero, tenía la voluntad de intervenir para hacerla fracasar, hay que negar que su conducta haya sido "impulsada" por el motivo ilegítimo y tiene que concederse la justificante.

De los antecedentes concurrentes en el caso sub lite resulta que, si bien es posible que el procesado haya tenido motivos de resentimiento respecto de la víctima, es lo cierto que, cuando le dio muerte obraba con el propósito manifiesto de defender a su madre adoptiva, y a la hija de ésta, por lo cual dichos "motivos" cesaron de tener el efecto excluyente de la justificante que pretende acordarles la recurrente, dado que no constituyeron el impulso exclusivo del comportamiento del procesado.

Corte Suprema, 27/07/2004, Rol: 3898-2002, Cita online: CL/JUR/3553/2004

2. La vindicación o venganza no permite configurar la causal de legítima defensa de terceros, aun cuando sea próxima, pues tal causal se orienta a impedir o repeler, pero no vengar, una agresión ilegítima.

Corte Suprema, 07/04/1997, Rol: 4351-1996, Cita online: CL/JUR/981/1997

3. Para que concurra la legítima defensa privilegiada, el sujeto amparado por la

presunción establecida en el artículo 10 Nº 6 inciso 2º del Código Penal debe actuar para rechazar el escalamiento, esto es, para evitar el ingreso del extraño, pero no se configura la presunción cuando el individuo se encuentra ya dentro de la propiedad, puesto que en este caso sólo puede invocarse la legítima defensa

simple contemplada en el artículo 10 Nºs. 4 y 5 del Código precitado. La conclusión expuesta concuerda con la doctrina, que enseña que la presunción surge cuando se rechaza el escalamiento, es decir, cuando efectivamente se impide o se trata de impedir la entrada, y que si el escalamiento ya ha terminado, la defensa privilegiada no se aplica. Más aún, como el texto legal se refiere solamente al que rechaza el escalamiento o fractura, debe entenderse que no es aplicable respecto del que lesiona al extraño que encuentra dentro de su hogar, aunque hubiera penetrado a él mediante escalamiento, porque ya no hay rechazo del escalamiento mismo, lo que no obsta a que pueda declararse justificado al habitante que repele a un agresor, si se acredita en forma ordinaria la legitimidad de su acción (considerando 9º de la sentencia de la Corte de Apelaciones). En consecuencia, establecido que el imputado agredió con un cuchillo a la víctima, que había ingresado a su domicilio, sin haberse acreditado que aquél actuó para rechazar el escalamiento y sin siquiera dar cuenta que tenía conocimiento de que el ingreso de la víctima había sido mediante escalamiento, resulta improcedente dar aplicación al artículo 10 Nº 6 del Código Penal, toda vez que no se está en presencia de la legítima defensa privilegiada (considerandos 10º y 11º de la sentencia de la Corte de Apelaciones).

Corte de Apelaciones de Puerto Montt, 26/02/2013, Rol: 25-2013,

Cita online: CL/JUR/436/2013

4. En cuanto a la equivalencia o necesidad racional del medio empleado para

repeler el ataque que sufre el extraño, la doctrina exige utilizar criterios objetivos

para su constatación y, sobre todo, considerar la realidad de las circunstancias específicas concurrentes, lo que, requiere, además, examinar la naturaleza de la agresión previa, la índole del bien atacado y las posibilidades que se tenían de protegerlo.

La utilización de un arma apta para causar lesiones y aun la muerte en orden a neutralizar la agresión, debe ser estrictamente necesaria e imprescindible, de tal modo que de existir un medio menos perjudicial, atendida la entidad del ataque, habrá de emplearse aquél para no provocar un daño absolutamente irreversible.

Corte de Apelaciones de San Miguel, 25/09/2003, Rol: 1804-2001,

Cita online: CL/JUR/5459/2003

JURISPRUDENCIA RELACIONADA (ART. 10 Nº 7)

1. Se infiere que en nuestro derecho dicho estado de necesidad no origina un

motivo de exclusión de culpabilidad, sino que constituye una causa de justificación.

Corte de Apelaciones de La Serena, 23/10/2007, Rol: 204-2007,

Cita online: CL/JUR/6632/2007

2. El estado de necesidad es una circunstancia excepcional de exoneración,

que debe cumplir con los tres presupuestos fácticos descritos en la ley. Con independencia de su naturaleza, la doctrina nacional e internacional concuerda en que para que proceda debe existir una situación de peligro real y actual que no

debe ser creada por quien está obligado a soportar el mal causado a un bien propio ni por quien pretende invocar tal estado. No se origina de un hecho humano, sino de un caso fortuito o fuerza mayor. Además, tal situación de peligro ha de determinarse conforme las variadas circunstancias que concurren en el hecho según las exigencias de la norma.

Corte de Apelaciones de Talca, 1/07/2005, Rol N 346-2005,

Cita online: CL/JUR/197/2005

3. Al no aparecer como de "extrema gravedad" la situación económica del

encausado, al igual que tampoco se acreditó con claridad la no existencia de otro medio menos perjudicial practicable para mejorar la situación de aflicción en la que se encontraba, ha de concluirse que no está acreditada la circunstancia como eximente ni como atenuante.

Corte de Apelaciones de Valparaíso, 4/08/2004, Rol: 219-2003,

Cita online: CL/JUR/78/2004

4. Esta circunstancia se circunscribe en nuestra legislación sólo a la afectación

de bien jurídico propiedad.

TOP de Iquique, 11/07/2007, Ruc Nº 0600431131-9

5. No procede ni como atenuante (por el artículo 11 Nº 1), si no existe una

situación en la que la salvación del bien jurídico sólo haya sido posible por la

conducta típica que sacrifica un bien jurídico supuestamente menos valioso, con mayor razón cuando no se menciona siquiera el bien que se trata de salvar o preservar.

TOP de Linares, 3/10/2003, Ruc Nº 0200148720-8

JURISPRUDENCIA RELACIONADA (ART. 10 Nº 8)

1. La eximente de responsabilidad del artículo 10 Nº 8 del Código Penal, quien

con ocasión de ejecutar un acto lícito, con la debida diligencia, causa un mal por mero accidente, está referida al caso fortuito, razón por la cual no puede tenerse por concurrente si el resultado lesivo para el bien jurídico afectado no fue producto

de un mero accidente, sino efecto inmediato del comportamiento negligente del

procesado, quien, al infringir las disposiciones reglamentarias del tránsito público, no actuó con la diligencia requerida en el ámbito de relación e incurrió en el cuasidelito por el que fue acusado.

Corte Suprema, 28/04/2008, Rol: 4736-2007, Cita online: CL/JUR/6719/2008

Fallo en el mismo sentido:

Corte Suprema, 23/12/2004, Rol: 4526-2002, Cita online: CL/JUR/1870/2004

2. No es posible estimar que una tecnóloga médica encargada del banco de

sangre no haya tenido participación culpable y penada por la ley en el ilícito que se

investiga o que opere en su favor la eximente de responsabilidad criminal del Nº 8

o la del Nº 10, ambas del artículo 10 del Código Penal. Ella debió tomar todas las precauciones para enviar la sangre que se le solicitó. Al no tomar la mínima precaución para comprobar que la sangre enviada era del grupo que correspondía

a la paciente y que ya había sido enviada antes por ella misma y al remitir una

sangre incompatible, actuó en los hechos con negligencia culpable ya que primero

hizo rotular el envío con el nombre de la paciente y en segundo lugar porque sólo después de haberlo entregado realizó la prueba de compatibilidad. El anestesista,

si bien al realizar la transfusión de sangre a la paciente lo hizo aplicándole una de

grupo sanguíneo diferente al adecuado, lo que causó la muerte de la paciente, sin embargo su actuar fue accidental ya que no podía estar al tanto ni aun con los mejores cuidados, que desde la unidad de sangre de donde se había enviado la anterior, esta vez, con el nombre de la paciente se enviara una sangre incompatible. En consecuencia, su responsabilidad se encuentra exenta por el artículo 10 Nº 8 del Código Penal.

Corte Suprema, 04/01/2005, Rol: 9-2003, Cita online: CL/JUR/2522/2005

JURISPRUDENCIA RELACIONADA (ART. 10 Nº 9)

1. La causal de inculpabilidad del Nº 9 del artículo 10 del Código Penal está

referida al temor de sufrir un mal grave e inminente, requiere que la coacción vaya acompañada de sufrimientos actuales o pasados que produzcan en el ánimo de quien la sufre una perturbación que cohíba su voluntad hasta colocarla en la alternativa de decidir entre sufrir el daño que crea amenazado o de inferir a su vez un daño a quien efectúa la amenaza. Se ha sostenido por la jurisprudencia que el peligro del mal ha de ser inminente, esta condición va implícitamente comprendida en la gravedad y seriedad del mal que se amenaza. Más aun, uno de los elementos de la seriedad de la amenaza es su inminencia, es decir, el mal debe

aparecerse de tal forma indubitable, que no sea posible sustraerse a él sino mediante la comisión del delito. Además debe ser insuperable, esto es, injusto y grave y sin que pueda contrarrestarse de otro modo que causando un daño material a quien lo amenaza o intimida.

Corte Suprema, 29/07/2008, Rol: 3549-2008, Cita online: CL/JUR/5183/2008

2.

El hecho de descubrir la existencia de una infidelidad matrimonial no importa

de suyo que el sujeto obre impulsado por una fuerza irresistible al dar muerte al amante de la cónyuge si, como en el caso sub lite, ha mediado un tiempo significativo entre el conocimiento de la situación y la perpetración del homicidio.

Corte Suprema, 30/04/1997, Rol: 4330-1996, Cita online: CL/JUR/2467/1997

3. Este precepto se refiere a la coacción material o moral ejercida sobre él por

una tercera persona para que ejecute el acto, y no a la excitación psíquica que en

el reo produce la presencia o actitudes del ofendido, por poderosos que sean los motivos de resentimiento que lo impulse. Teniendo presente lo dicho, la eximente invocada no puede prosperar puesto que se funda en impulsos de orden moral que pueden ser constitutivos de circunstancias atenuantes.

Corte de Apelaciones de Concepción, 10/01/2008, Rol: 465-2007,

Cita online: CL/JUR/7499/2008

4. La defensa ha alegado la eximente de miedo insuperable, tanto como tal,

cuanto como atenuante con relación al artículo 11 Nº 1. Ciertamente no concurre ella en ninguna de las dos formas, pues más allá de que existiera un maltrato en su contra de antigua data, no hay prueba que permita suponer que esa violencia llegó a tal grado que produjera ese tipo de pánico, sobre todo si no hay constancia médica de lesiones de la ahora acusada, atribuibles a golpes que le hubiera propinado el occiso. Además, su relato impresiona más como un actuar motivado por la rabia, el desaliento o la desesperanza, que por el miedo. En todo caso y respecto de las llamadas "atenuantes pasionales" que se alegan, ellas son incompatibles unas con otras, si se fundan en los mismos hechos, y por tanto sólo una podría admitirse.

Corte de Apelaciones de Rancagua, 15/09/2005, Rol: 1024-2005,

Cita online: CL/JUR/1166/2005

5. Las torpezas del hechor ni su probable estado alterado de conciencia, por las

drogas o el alcohol, no modifican su imputabilidad.

Corte de Apelaciones de Rancagua, 6/05/2004, Rol: 219782,

Cita online: CL/JUR/5532/2004

JURISPRUDENCIA RELACIONADA (ART. 10 Nº 10)

1. En el caso de autos, el imputado por el delito de cultivo ilegal de cannabis

sativa construyó su defensa en torno a la necesidad terapéutica del consumo entre profesionales de la salud mental, cuyo era el fin específico de la existencia de la

plantación de la especie vegetal referida, pero esa alegación no fue resuelta por el tribunal de juicio oral. En efecto, si bien los hechos acreditados se corresponden con el tipo, para hacerse cargo de la alegación de concurrir la causal de justificación de cumplimiento de un deber, el fallo debió valorar los testimonios de la defensa en cuanto a esta motivación que habría tenido el imputado, esto es, para concluir acerca de la ocurrencia de hechos justificatorios en tal sentido, razonamiento que era preciso como cuestión previa al descarte de la norma del artículo 10 Nº 10 del Código Penal mediante un razonamiento puramente normativo (considerando 7º de la sentencia de la Corte Suprema).

Corte Suprema, 03/06/2013, Rol: 1967-2013, Cita online: CL/JUR/1188/2013

2. No procede aplicar la eximente de responsabilidad del artículo 10 Nº 10 del

Código Penal, la obediencia debida o cumplimiento de un deber, desde que no resultan aplicables los artículos 214, 334 y 335 del Código de Justicia Militar pues, para que concurra la eximente se requiere, copulativamente: a) que se trate de la orden de un superior, b) que sea relativa al servicio y c) que si la orden tiende notoriamente a la perpetración de un delito, sea representada por el subalterno e insistida por el superior, condiciones que no se cumplen en la comisión de los hechos investigados. En efecto, no puede estimarse que la orden de detención y el traslado de la víctima a un recinto clandestino de detención sea una actividad

propia del servicio.

Corte Suprema, 10/09/2009, Rol: 5847-2008, Cita online: CL/JUR/936/2009

Fallos en el mismo sentido:

Corte Suprema, 08/09/2008, Rol: 6308-2007, Cita online: CL/JUR/3419/2008

Corte Suprema, 07/12/2004, Rol: 617-2003, Cita online: CL/JUR/5296/2004

3. Tratándose, como sucede en la especie, de agentes del Estado sujetos a la

rígida disciplina castrense, reforzada incluso en la época de los hechos por las excepcionales circunstancias que vivía el país, es preceptivo interrogarse respecto de la forma en que cada uno de los autores pudo intervenir, a través de la libre expresión de su voluntad, en la planificación de las circunstancias fácticas que rodearon el homicidio de la víctima y, en consecuencia, en la preparación del acto delictivo, para garantizar su ejecución y neutralizar toda opción de defensa eficaz por parte de quien resultó fallecido.

Corte Suprema, 28/08/2007, Rol: 1621-2006, Cita online: CL/JUR/4794/2007

4. Aunque se cumple con el requisito de la calumnia consistente en que la

imputación sea de un delito que pueda perseguirse de oficio, cuando se le atribuye

al querellante, en un programa televisivo de denuncia, participación en una banda que se dedica a la estafa, tal acción típica no es antijurídica, toda vez que se

encuentra autorizada por la causal de justificación del artículo 10 Nº 10 del Código Penal, que exime de responsabilidad penal a quienes obran en el ejercicio legítimo de un derecho y oficio, toda vez que el periodismo es el ejercicio legítimo de un oficio y la libertad de opinar e informar corresponde al legítimo ejercicio de un derecho. En efecto, son derechos fundamentales del estado democrático la libertad de emitir opinión y la de informar sin censura previa, libertades cuya única limitación es responder de los delitos y abusos que importen. La protección al honor y la privacidad ceden al interés general de la sociedad si existe conveniencia pública de conocer las conductas, hechos o cualidades de una persona.

Corte Suprema, 18/06/2007, Rol: 2274-2007, Cita online: CL/JUR/4716/2007

Fallo en el mismo sentido:

Corte Suprema, 19/11/2001, Rol: 4361-2000, Cita online: CL/JUR/4676/2001

5. En el caso sub lite, el procesado se encontraba, precisamente, en un error sobre los presupuestos de hecho de una causal de justificación. En efecto, la compleja trama de circunstancias fácticas que precedieron a la ejecución de su comportamiento típico, incrementada por la intervención casi con toda seguridad fraudulenta de terceros intermediarios, lo condujo a la creencia errada de que, como el automóvil que había ordenado vender no le había sido efectivamente pagado, el ordenamiento lo facultaba para obtener la solución de la deuda sustrayendo el vehículo de quien detentaba su posesión, al obrar así, pensaba ejercitar legítimamente un derecho y, en consecuencia, se creía cubierto por la causal de justificación a que se refiere el artículo 10 Nº 10 del Código Penal.

Corte Suprema, 27/10/2005, Rol: 461-2003, Cita online: CL/JUR/3093/2005

6. Que constando que los querellados por acusación calumniosa, denunciaron la violación de su hija menor de edad, denuncia respecto a la cual se sobreseyó al querellante en estos autos, y existiendo respecto de ellos un deber jurídico proveniente no sólo de una ley ordinaria sino que de normas constitucionales e internacionales sobre garantías fundamentales de rango igualmente constitucional, cabe sostener que los querellados han obrado en cumplimiento de un deber constitucional y legal de cuidado y protección respecto de su hija menor, que no pudo ser cumplido en el caso y, dadas las circunstancias que se ventilan en autos, sino en virtud de la formulación de una denuncia ante los órganos policiales competentes, para acceder a la justicia con miras a la solución del conflicto jurídico penal en que se vio involucrada su hija menor de edad, por lo que se aplica a su respecto la causal de exclusión de responsabilidad del artículo 10 Nº 10 del Código Penal.

Corte Suprema, 26/06/2002, Rol: 1624-2002, Cita online: CL/JUR/131672002

7.

La causal de justificación consistente en obrar en cumplimiento de un deber,

cuando se refiere específicamente al deber de obediencia que se debe a un

superior jerárquico, supone que la orden de ese superior sea legítima.

Corte Suprema, 29/03/2000, Rol: 2894-2000, Cita online: CL/JUR/2754/2000

8. Que referente a la eximente de responsabilidad alegada por las defensas

contempladas en el artículo 10 Nº 10 del Código Penal, en relación con el artículo 211 del Código de Justicia Militar, esto es, la obediencia debida u obediencia jerárquica, es útil precisar que a los militares, cuya condición se hace extensiva a

los carabineros por expreso mandato del artículo 6º del último cuerpo legal citado, les está vedado en el ejercicio de sus funciones o en el cumplimiento de órdenes de sus superiores actuar en forma arbitraria, sino por el contrario, es obligación que lo hagan con apego a los reglamentos y a la ley, desconociéndose normativa válida y de fuerza obligatoria que les faculte para cometer hechos tales como el delito que nos preocupa.

Corte de Apelaciones de Valparaíso, 12/05/2006, Rol: 333-2005,

Cita online: CL/JUR/8801/2006

JURISPRUDENCIA RELACIONADA (ART. 10 Nº 11)

1. Que, por otra parte, el error a que se refiere el considerando anterior era evitable o vencible, ya que el encausado Medina pudo, si se hubiera esforzado más por hacerlo, superarlo. Dada su condición socioeconómica, así como su educación, que incluso incluye unos estudios incompletos de Derecho, él estaba en situación de percibir, siquiera fuese imprecisamente, el carácter anómalo de su comportamiento y, cuando menos, ello debió inducirlo a consultar la situación con quienes estuvieran capacitados para darle una asistencia profesional competente.

Corte Suprema, 27/10/2005, Rol: 461-2003, Cita online: CL/JUR/3093/2005

2. No se acreditó la concurrencia de los requisitos que la hacen procedente,

en particular y esencialmente, la existencia de una situación o estado de riesgo permanente o inminente que hiciere peligrar la integridad física de la acusada o un tercero o de sus derechos de manera grave, ni menos aún que se viere en serio riesgo su vida o la de otro, que hubiere hecho exigible otra conducta que la lesiva.

Corte de Apelaciones de San Miguel, 27/03/2013, Rol: 133-2013,

Cita online: CL/JUR/679/2003

3. Cuando se configura un estado de necesidad lo que realmente sucede es que

la conducta, que sigue siendo ilícita, deja de ser culpable, lo que determina un

efecto mucho más restringido. (

el profesor Roxin, refiriéndose al fundamento

)

del estado de necesidad defensivo o exculpante, en "Derecho Penal. Parte

general. Tomo I. Fundamentos. La estructura de la teoría del delito", página 898,

que en estos casos no es imposible un efecto motivador de la norma,

pero, en virtud del carácter excepcional de las circunstancias, a menudo tampoco sería esperable aunque se amenazara con pena, dado que además, debido a la poca frecuencia de estas situaciones, apenas existe una necesidad preventivo general de intimidar a los demás, / dado que los autores de tales hechos tampoco precisan de intervención preventivo especial, el castigo del infractor de la norma sería político criminalmente inadecuado. Pese a la existencia de culpabilidad (disminuida), se es por tanto indulgente / se excluye la responsabilidad jurídico penal" (considerando 10º).

dado "

TOP Puente Alto, 21/06/2013, Rol Nº 166-2013, Cita online: CL/JUR/3934/2013

JURISPRUDENCIA RELACIONADA (ART. 10 Nº 12)

1. Respecto a la segunda idea de infracción de ley que denuncia este recurrente, consistente en no dar aplicación en este caso a la eximente de responsabilidad penal contenida en el numeral 12º del artículo 10 del Código Penal, esto es, en incurrir en alguna omisión, hallándose impedido por causa legítima insuperable, sustentada en la situación que entre los requisitos del tipo penal del giro doloso de cheques, además de la falta de fondos a la fecha del protesto, se exige que tampoco se hubiese consignado los fondos dentro del plazo de los tres días siguientes al de la notificación del protesto, conducta esta última que su defendido no estaba en posición de cumplir, porque a esta fecha la empresa por cuya representación se giraron los cheques, ya estaba en quiebra, con resolución judicial que así lo determinaba y, en consecuencia, de pagar los cheques, hubiese incurrido en conducta penal estatuida en la ley de quiebras. Que como se puede apreciar, desde el momento mismo que estos jueces entienden que la notificación del protesto de los cheques es requisito de procesabilidad y no elemento del tipo penal, no puede darse esta segunda motivación alegada por la defensa, como infracción de ley (considerandos 7º y 8º sentencia Corte de Apelaciones).

Corte de Apelaciones de Santiago, 20/03/2012, Rol: 2514-2011,

Cita online: CL/JUR/3655/2012

JURISPRUDENCIA RELACIONADA (ART. 10 Nº 13)

1. La tipificación de los delitos culposos resulta excepcional en nuestro ordenamiento, como lo declaran los artículos 4º y 10 Nº 13 del Código Penal y, en general, queda reservada a los ilícitos contra las personas, aunque en algunos casos singulares, por razones de política criminal, el legislador consagró tales casos extraordinarios, como acontece tratándose de las declaraciones tributarias y por eso mismo se emplean fórmulas lingüísticas capaces de delimitar con nitidez el tipo doloso del culposo. A ello obedecen las expresiones "maliciosamente",

"omisión maliciosa", "dolosamente falseados" o "procedimientos dolosos". En consecuencia, no se trata de locuciones que requieran un dolo específico distinto del genérico que señala el artículo 1º del Código Penal, ya que sólo tienen la finalidad de deslindar la figura culposa del artículo 97 Nº 3 del Código Tributario con los tipos dolosos de su Nº 4, lo que no resulta necesario en otras falsificaciones respecto de las cuales no se tipifican conductas culposas.

Corte Suprema, 17/11/2010, Rol: 297-2009, Cita online: CL/JUR/11995/2010

2. En concepto de estos sentenciadores, no es posible ver en la sentencia impugnada la errónea aplicación del derecho que expresan los recurrentes en sus recursos de nulidad, ya que, concordando con lo expresado por la sentenciadora a quo, es nuestro parecer que debe estarse a lo expresado literalmente por la norma del inciso 1º del artículo 136 de la Ley Nº 18.892 (Ley General de Pesca y Acuicultura), que emplea las expresiones. El que introdujere o mandare

, resultado, propia de un delito doloso y no a una acción que no está dirigida a la obtención del resultado en que se concreta y que lo obtiene debido a la falta del cuidado exigido por el ordenamiento social para ese tipo de conductas en que incurre el agente, situación que acontece en los tipos culposos. La interpretación del tribunal resulta además ajustada al principio de la tipicidad, que es parte

lo cual importa referirse a una acción orientada a obtener un

introducir

integrante de aquél principio fundamental del Derecho Penal, conocido como de la reserva o legalidad, contemplado en el artículo 19 Nº 3 inciso 8º, que señala que:

Ninguna ley podrá establecer penas sin que la conducta que se sanciona esté expresamente descrita en ella

Corte de Apelaciones de La Serena, 14/12/2007, Rol: 273-2007,

Cita online: CL/JUR/6644/2009

3. Si se determina la existencia de culpa la conducta debe quedar impune, pues la figura (del Artículo 442 del Código Orgánico de Tribunales) no contempla una hipótesis "cuasidelictual".

Corte de Apelaciones de La Serena, 7/01/2005, Rol: 242-2004,

Cita online: CL/JUR/781/2005

§ 3. De las circunstancias que atenúan la responsabilidad criminal

ARTÍCULO 11

Son circunstancias atenuantes:

1ª. Las expresadas en el Artículo anterior, cuando no concurren todos los requisitos necesarios para eximir de responsabilidad en sus respectivos casos.

2ª. Derogada. 8

3ª. La de haber precedido inmediatamente de parte del ofendido, provocación o amenaza proporcionada al delito.

4ª. La de haberse ejecutado el hecho en vindicación próxima de una ofensa grave causada al autor, a su cónyuge, o su conviviente, a sus parientes legítimos por consanguinidad o afinidad en toda la línea recta y en la colateral hasta el segundo grado inclusive, a sus padres o hijos naturales o ilegítimos reconocidos. 9

5ª. La de obrar por estímulos tan poderosos que naturalmente hayan producido arrebato y obcecación.

6ª. Si la conducta anterior del delincuente ha sido irreprochable.

7ª. Si ha procurado con celo reparar el mal causado o impedir sus ulteriores perniciosas consecuencias.

8ª. Si pudiendo eludir la acción de la justicia por medio de la fuga u ocultándose, se ha denunciado y confesado el delito.

9ª. Si se ha colaborado sustancialmente al esclarecimiento de los hechos. 10

10ª. El haber obrado por celo de la justicia.

Concordancias: Código Penal: artículos 10, 13, 62 a 64, 65 y siguientes, 72, 73, 103, 390, 450 bis, 456, 456 bis. Código de Procedimiento Penal: artículos 109 y 500. Código Procesal Penal: artículo 342. Código Tributario: artículo 110. Código de Justicia Militar: artículos 207, 209, 210 y 211. Ley Nº 12.927 sobre Seguridad del Estado. D.O. 26.08.1975 (texto actualizado Decreto Nº 890): artículo 23 a). Ley Nº 13.305 D.O. 6.04.1959: artículo 152. Ley Nº 20.000 que sustituye la Ley Nº 19.366 que sanciona el Tráfico Ilícito de Estupefacientes y Sustancias Sicotrópicas. D.O. 16.02.2005: artículos 20, 22, 25, 32, 35 a 37. Ley Nº 19.172

8 Este número fue derogado por el artículo 4º de la Ley Nº 11.183, publicada en el Diario Oficial de 10/06/1953.

9 Este numeral fue modificado por la letra a) del artículo 21 de la Ley Nº 20.066, publicada en el Diario Oficial de 7/10/2005; en el sentido de intercalar a continuación de la expresión "a su cónyuge,", las palabras "o su conviviente", seguidas de una coma (,). 10 Este número fue reemplazado por el artículo 1º de la Ley Nº 19.806, publicada en el Diario Oficial de 31/05/2002.

sobre Arrepentimiento Eficaz. D.O. 4.11.1992: artículos 2º y 3º. Ley Nº 20.393 que establece la responsabilidad penal de las personas jurídicas en los delitos de lavado de activos, financiamiento del terrorismo y delitos de cohecho que indica. D.O. 2.12.2009: artículo 6º. Ley Nº 20.066, sobre Violencia Intrafamiliar: D.O. 7.10.2005: artículos 5º y 21 letra a).

JURISPRUDENCIA RELACIONADA (ART. 11 CIRCUNSTANCIA 1ª)

1. Del informe siquiátrico, se infiere que, al momento de cometer el hecho punible, el procesado padecía al menos de trastorno por estrés postraumático crónico y de depresión mayor. Hecho que no es constitutivo de la eximente contemplada en el artículo 10 Nº 1 del Código Penal, porque el afectado por tales trastornos no se encontraba privado completamente de razón, pero sí es constitutivo de la minorante de contemplada en el artículo 11 Nº 1, en relación con el artículo 10 Nº 1, ambos del Código Penal. En efecto, señala el informe que el procesado presenta un trastorno por estrés postraumático crónico, y que al momento de cometer el delito, presentaba una depresión mayor con algunos síntomas sicóticos, desencadenada por la muerte de su hermano, la situación económica, la separación matrimonial, y la enfermedad grave de su padre con riesgo vital. Depresión que sería el factor que impidió un adecuado juicio de la realidad al momento de cometer el delito.

Corte Suprema, 18/08/2004, Rol: 2809-2004, Cita online: CL/JUR/641/2004

Fallos en el mismo sentido:

Corte Suprema, 16/09/2009, Rol: 7220-2008, Cita online: CL/JUR/9499/2009

Corte Suprema, 12/01/2004, Rol: 4809-2003, Cita online: CL/JUR/2309/2004

Corte Suprema, 01/04/2003, Rol: 4908-2002, Cita online: CL/JUR/4201/2003

Corte Suprema, 28/01/2003, Rol: 271-2003, Cita online: CL/JUR/2041/2003

Corte Suprema, 29/09/2003, Rol: 3100-2003, Cita online: CL/JUR/2781/2003

Corte Suprema, 05/05/2003, Rol: 1031-2003, Cita online: CL/JUR/1510/2003

Doctrina en sentido contrario

No puede darse lugar a la aplicación de la atenuante del artículo 11 Nº 1 del Código Penal, la eximente incompleta, en relación con el artículo 10 Nº 1 del mismo Código, la inimputabilidad por locura o demencia, porque aun cuando el informe de facultades mentales establezca que el acusado presenta un "déficit intelectual leve", ello no puede interpretarse como sinónimo de algún grado de deterioro o de minoración en su capacidad de juicio o de discernimiento.

Corte Suprema, 29/07/2008, Rol: 2460-2008, Cita online: CL/JUR/7941/2008

Fallos en el mismo sentido:

Corte Suprema, 10/03/2005, Rol: 589-2005, Cita online: CL/JUR/590/2005

Corte Suprema, 12/01/2004, Rol: 4809-2003, Cita online: CL/JUR/2307/2004

2. Fanatismo religioso es constitutivo de eximente incompleta.

Corte Suprema, 10/05/1988, Rol: 7039, Cita online: CL/JUR/239/1988

3. El recurso se ha extendido a pedir que, para el caso que no fuera acogida

como completa la causal eximente de legítima defensa, se la tenga como circunstancia atenuante, conforme al artículo 11 circunstancia 1ª. Pues bien, importando esta alegación petición subsidiaria de la eximente que supuso concurrente inadmisible en razón de la naturaleza especial, extraordinaria y

formal del recurso de casación en el fondo, constituye un motivo más para su rechazo.

Corte Suprema, 20/04/2004, Rol: 5557-2003, Cita online: CL/JUR/3305/2004

4. La concurrencia de la minorante del artículo 11 Nº 1, en relación con el artículo 10 Nº 1, ambas del Código Penal, se hace consistir en dificultades para controlar impulsos, personalidades inmaduras, influenciamiento por sus pares, haber sido tratado cuando más joven por consumo de drogas, circunstancia que no acreditan la atenuante invocada ya que para su procedencia es necesario haber acreditado en autos elementos que indiquen etapas del desarrollo del hecho que constituye la eximente, es decir, la locura o demencia o la privación total de razón.

Corte Suprema, 24/03/2004, Rol: 4982-2003, Cita online: CL/JUR/4536/2004

5. No beneficia al encartado la minorante consagrada en el artículo 11 Nº 1 del

Código Penal, en relación con la eximente del artículo 10 Nº 1 del mismo cuerpo legal, ello por cuanto, fue el mismo procesado el que se puso voluntariamente en tal estado de embriaguez y/o drogadicción, por lo que estos sentenciadores se apartarán del informe psiquiátrico, en cuanto concluye que su adicción a la droga y su embriaguez patológica constituyen una disminución de la imputabilidad, puesto que se encontraba en estado de intoxicación y, por tanto, de enajenación mental transitoria, toda vez que el mismo peritaje, constata que está lúcido, orientado en el tiempo, espacio y situación personal, y que su lenguaje es pobre y está de acuerdo a su medio sociocultural, añadiendo que el pensamiento no presenta alteraciones de velocidad, curso ni estructura, y que no hay alteraciones psicóticas; la capacidad de abstracción es deficiente, y su inteligencia está dentro del rango normal lento.

Corte Suprema, 26/03/2003, Rol: 902-2003, Cita online: CL/JUR/4153/2003

6. Al sujeto que, debido a un trastorno sexual consistente en un fetichismo

incontrolado, ingresa a inmuebles ajenos para sustraer ropa interior de mujer, si

bien comete el delito de robo con fuerza en las cosas en lugar destinado a la habitación, debe reconocérsele la eximente incompleta en relación al artículo 10 número 1º.

Corte Suprema, 31/03/1998, Rol: 4410-1997, Cita online: CL/JUR/1571/1998

7. Fanatismo religioso es constitutivo de eximente incompleta.

Corte Suprema, 10/05/1988, Rol: 7039, Cita online: CL/JUR/239/1988

8. Conforme se desprende de los hechos y su forma de ocurrencia, no puede

sino concluirse que el imputado tenía plena conciencia de que se estaba cometiendo un ilícito, toda vez que conforme a los hechos que se tuvieron por acreditados, el imputado era quien conducía el vehículo que había sido sustraído horas antes desde un taller mecánico y, quien al percatarse de la presencia policial intentó evadir el control, aún más luego de ser interrumpido su camino por el furgón policial intentó escapar por el lado del copiloto, acción que no logró al ser detenido, todas cuestiones que requieren de una comprensión básica y que en atención a las características personales del imputado, a su respecto constituyen una situación de menor complejidad, y que por lo mismo, conforme a la opinión de la perito pudo perfectamente regular su conducta, razones por las cuales no concurre la referida eximente incompleta del artículo 10 Nº 1 en relación con el artículo 11 Nº 1 del Código Penal, no pudiendo aplicarse en consecuencia el artículo 73 del Código Penal.

Corte de Apelaciones de Iquique, 24/03/2011, Rol: 34-2011,

Cita online: CL/JUR/9899/2011

9. Que, tal como se reseñara precedentemente, a la luz de los conceptos

extraídos del texto sobre medicina legal, ya individualizado, el retardo mental puede constituir en nuestro derecho penal una causal de eximente de responsabilidad, por encontrarse comprendida dentro del término jurídico de loco o demente, en sus grados más profundos. De tal manera que al encontrarse establecido que la sentenciada padece de un retardo mental leve, corresponde acoger en su favor la atenuante de responsabilidad consignada en el artículo 11 Nº 1 del Código Penal, puesto que si bien su voluntad, inteligencia y conciencia no

se encuentran totalmente anuladas, lo que significaría eximirla de responsabilidad, sí se encuentra limitada por la enfermedad que padece.

Corte de Apelaciones de Rancagua, 22/03/2007, Rol: 47-2007,

Cita online: CL/JUR/6854/2007

10. Que según aparece del informe de facultades mentales agregado en estos

autos a fojas 366, el acusado padece de un deterioro orgánico cerebral leve a moderado (demencia leve a moderado), por lo que el facultativo que lo suscribe estima le corresponde una importante disminución de la imputabilidad. Que lo anterior, si bien no resulta suficiente para eximirlo de responsabilidad penal, permite a este Tribunal de alzada reconocerle de oficio la atenuante contemplada en el artículo 11 Nº 1 del Código Penal, esto es, las expresadas en el artículo 10, cuando no concurren todos los requisitos necesarios para eximir de

responsabilidad en sus respectivos casos, relacionada con el artículo 10 Nº 1 del Código del ramo.

Corte de Apelaciones de Rancagua, 22/11/2005, Rol: 843-2005,

Cita online: CL/JUR/7330/2005

11. Que la eximente incompleta que se hace consistir en el estado psicológico

en que se habría encontrado el procesado por las necesidades económicas de su grupo familiar, sufriendo una depresión severa que lo llevó a buscar una solución rápida a sus problemas, se rechazará, teniendo para ello en consideración que la depresión, de existir, en modo alguno impide el proceso intelectivo de una persona, máxime cuando se trata de un individuo que cursaba estudios universitarios, que, por lo mismo, podía efectuar un raciocinio adecuado acerca de la ilicitud y efectos de su actividad, depresión o dificultades económicas que en todo caso no se advierten en sus dichos como los causantes del tráfico en que fue sorprendido, más bien, como aparece de fs. 103, se le ocurrió esa salida para obtener más recursos para pasear e invitar a su polola, cuyo ambiente familiar dicees de mayores recursos.

Corte Suprema, 16/08/2005, Rol: 3839-2005, Cita online: CL/JUR/4268/2005

12. Es aplicable esta atenuante al imputado que presenta una patología mental de retardo mental moderado, sin estar privado de la razón, concluyéndose que dicha anormalidad psíquica no afecta absolutamente la capacidad intelectual del encausado ni el dominio último de sus actos, pero sí las disminuye.

Corte de Apelaciones de Concepción, 14/10/2003, Rol: 2045-2003,

Cita online: CL/JUR/2167/2003

13. Se configura a favor del imputado la circunstancia atenuante en relación al

artículo 10 Nº 1. El encartado presenta personalidad con rasgos acentuados de inmadurez y un retardo mental leve, factores que disminuyen el control volitivo de sus actos y que aminoran levemente la imputabilidad desde un punto de vista médico legal.

Corte de Apelaciones de Santiago, 8/07/2003, Rol: 3100-2003,

Cita online: CL/JUR/2781/2003

14. La eximente incompleta de esta disposición, en relación con el artículo 10 número 1 del Código Penal, no es procedente si la intoxicación alcohólica en la que se basa su pretendida aplicación es voluntaria.

Corte de Apelaciones de Santiago, 21/03/2000, Rol: 10843-2000,

Cita online: CL/JUR/1727/2000

15. Que, con todo, subsiste la realidad de la disminución de facultades mentales del imputado, que parece no tan grave, pero tampoco tan leve como para carecer de importancia. No puede desconocerse que para el observador lego hay rasgos llamativos en la presentación, actuación y discurso del encausado. No puede desconocerse tampoco que un coeficiente intelectual de 80 es derechamente subnormal. No puede, por fin, olvidarse que el acusado presenta una alteración de personalidad que aunque por sí misma no altera la imputabilidad, sí puede alterarla cuando en su base o asociada a ella se aprecia otra anomalía, como lo es un daño orgánico cerebral, aunque no sea severo. Porque frente a tendencias antisociales más fuertes que las que existen en un sujeto normal, el encausado dispone de menos inhibiciones o defensas si su intelecto está disminuido. Luego, la imputabilidad no ha desaparecido, pero está mermada, y claramente mermada. Esa conclusión sí concuerda con la lógica de los actos del acusado, que es verdad que procuraba obtener lucro y no actuaba de manera irracional o completamente torpe, pero sin duda por obtener beneficios de corto plazo no era capaz de captar el perjuicio que su propio desprestigio le ocasionaba. Varios abogados han declarado en el juicio que no llevaban escritura alguna a ese oficio, salvo que sus clientes expresamente lo pidieran. Varias personas han declarado también respecto del completo desprestigio del funcionario. El fallador pudo constatar las precarias condiciones de la notaría, en un local estrecho, sin adelantos técnicos mínimos, desaseado, etc. Es decir, la ganancia fácil impedía al acusado mirar más allá y proyectar sus actos para evitar perjuicios a largo plazo. Esto coincide con la impresión de tratarse de un sujeto de inteligencia baja; de razonamiento pobre; que no es demente, en el sentido legal; que no es inimputable; que sabe lo que hace, que puede razonar. Pero que tiene un límite bajo para ese razonamiento. Que no posee gran capacidad de abstracción, que no está completamente capacitado para refrenar sus impulsos antisociales. No es siquiera una cuestión de bien y de mal. El imputado no sabe, por último, hacer el mal beneficiándose, como no sea en lo inmediato. Luego, hay que dar por acreditada la imputabilidad disminuida y acoger la atenuante del artículo 11 Nº 1 en relación al 10 Nº 1 del Código Penal.

Segundo Juzgado de Letras de Rancagua, 10/04/2002, Rol: 49523,

Cita online: CL/JUR/3034/2002

JURISPRUDENCIA RELACIONADA (ART. 11 CIRCUNSTANCIA 3ª)

1. Que el compareciente afirma su pretensión de invalidación en que, a su

entender, los sentenciadores del grado se equivocaron al no reconocer la presencia de la minorarte descrita en el artículo 11 Nº 3º, del Código punitivo, ya que como se constata con la simple lectura de autos concurren todos los

presupuestos fácticos que el legislador precisa para su procedencia, pues su representado sufrió una agresión del actor, de la que dan cuenta las graves lesiones sufridas en su mano derecha, acometida que pudo repeler, quitándole el arma blanca y, después, en un acto de mera defensa y sin el ánimo de matar, le infirió dos heridas corto punzantes que terminaron con la vida del verdadero agresor. En definitiva arguye que de no mediar la anotada reacción, su representado y no el actor sería la víctima; y es esta coyuntura la que determina a su favor la morigerante del numeral tercero del artículo 11 del mencionado ordenamiento sancionatorio.

Corte Suprema, 28/09/2005, Rol: 1254-2003, Cita online: CL/JUR/6613/2005

2. No concurre requisito de haber procedido de parte del ofendido, provocación

o amenaza proporcionada al delito. Después de la pelea, el victimario se retiró a

su casa habitación y, luego de un rato, se dirigió al domicilio de la víctima agrediéndolo con un cuchillo. Si bien ambas situaciones están relacionadas, no concurrieron en forma consecutiva, por lo que el agresor tuvo tiempo suficiente para pensar y reflexionar acerca de los hechos en los que se vio involucrado.

Corte de Apelaciones de Concepción, 5/09/2003, Rol: 5272-2003,

Cita online: CL/JUR/1580/2003

JURISPRUDENCIA RELACIONADA (ART. 11 CIRCUNSTANCIA 5ª)

1. Las circunstancias fácticas que rodearon los hechos demostrados y la

escalada de violencia que tornó ineficaz las medidas disuasivas adoptadas en el procedimiento policial, naturalmente constituyeron estímulos poderosos en

términos de causar subjetivamente una alteración en el estado emocional del agente llevándolo a representarse, en un disminuido estado de autodeterminación,

la necesidad de disparar contra los comuneros ilegales del predio, lo que permite a

este tribunal reconocer, de oficio, la circunstancia atenuante del artículo 11 Nº 5 de Código Penal en su variable de obcecación (considerando primero sentencia de reemplazo de la Corte Suprema).

Corte Suprema, 21/08/2013, Rol: 6735-2012, Cita online: CL/JUR/1879/2013

2. Respecto a la circunstancia atenuante de responsabilidad del artículo 11 Nº 5 del Código Penal, haber obrado por estímulos tan poderosos que naturalmente hayan producido arrebato y obcecación, se ha dicho que el concepto de arrebato

tiene relación con una súbita e intensa pérdida del control de los actos propios que provoca trastornos profundos en el ánimo de una persona y que lo llevan a actuar en una forma ilícita, y que debe concurrir copulativamente con la obcecación, término que tiene que ver fundamentalmente con una ofuscación que lleve al individuo a prescindir de la razón y afecte su normal discernimiento, razón por la cual esta atenuante se clasifica como personal. Los motivos, causas o circunstancias que las provocan deben necesariamente estar presentes al momento de la comisión del delito, de modo que detonen la acción desplegada por el agente, y deben ser estímulos tan poderosos que lleven a una persona a una alteración significativa de su estado mental, y este estímulo debe ser breve y transitorio, pues de lo contrario se estaría en presencia de una eximente de responsabilidad penal.

Corte Suprema, 21/07/2008, Rol: 6967-2007, Cita online: CL/JUR/2963/2008

Fallos en el mismo sentido:

Corte Suprema, 08/10/2002, Rol: 3729-2002, Cita online: CL/JUR/4252/2002

Corte Suprema, 08/11/2001, Rol: 4134-2001, Cita online: CL/JUR/829/2001

3. Que no favorece al encausado la circunstancia atenuante que su defensa

funda en la causal Nº 5ª del artículo 11 del Código Penal, esto es, la de obrar por estímulos tan poderosos que naturalmente han producido arrebato u obcecación, esto es, como lo entiende la doctrina, la de proceder el actor penalmente en razón de una perturbación intensa en la capacidad de autocontrol o en razón de una alteración de las facultades intelectuales que impidan una adecuada dirección de la conducta conforme a sentido. Esta causal emocional descansa en que la perturbación anímica en el sujeto tenga una existencia real, por tanto debe ser acreditada en autos, y lo único que obtuvo el tribunal al respecto fue el ya referido informe psicológico del encausado de fs. 448 en el cual se concluye que "presenta tendencia a la impulsividad, pero ejerce contra ella mecanismos defensivos, los cuales no siempre son efectivos", lo cual, evidentemente, no resulta ser suficiente para satisfacer la acreditación de los elementos de la minorante en el caso concreto a que se refieren los autos.

Corte Suprema, 01/09/2005, Rol: 798-2005, Cita online: CL/JUR/6498/2005

4. Para aplicar la atenuante del numeral 5 del artículo 11 del Código Penal

deben darse requisitos de carácter objetivo y subjetivo, que son los siguientes:

a) Objetivos: la existencia de determinados estímulos capaces de producir en un sujeto una anomalía emocional o psicológica. Debe tratarse de estímulos o causas que puedan ser calificados de poderosos, esto es, que se entiendan suficientes para explicar en alguna medida la reacción del sujeto. Quedan excluidos los estímulos nimios, ante los cuales una persona media reaccionaría con normalidad. El arrebato y obcecación concurren cuando la reacción del autor responde a un

estímulo externo que, según las convicciones sociales, produzca un "justo dolor" o

comprensión, que atenúe el reproche merecido por el hecho. (

)

b) Subjetivos: los estímulos deben provocar en el sujeto arrebato y obcecación. Se trata de hipótesis distintas e independientes, no es necesario que concurran copulativamente.

Corte Apelaciones de Santiago, 18/03/2009, Rol: 5193-2008,

Cita online: CL/JUR/8547/2009

5. En efecto, algunos tratadistas han señalado que el concepto de arrebato a

que hace referencia nuestro Código Penal tiene relación con una súbita e intensa pérdida del control de los actos propios que provoca trastornos profundos en el ánimo de una persona y que lo llevan a actuar en una forma ilícita. Además, ese arrebato debe concurrir copulativamente con la obcecación, término que tiene que ver fundamentalmente con una ofuscación que lleve al individuo a prescindir de la razón y afecte su normal discernimiento, así a esta minorante se la clasifica como pasional. Por ello es que los motivos, causas o circunstancias que las provocan deben necesariamente estar presentes al momento de la comisión del delito, de modo tal, que ellas detonen la acción desplegada por el sujeto activo y deben ser estímulos poderosos que lleven a una persona lo que se denomina hombre medioa una alteración significativa de su estado mental. En consecuencia, este estímulo debe ser breve y transitorio, pues de lo contrario llevaría a concluir que se está en presencia de una eximente de responsabilidad penal.

Corte de Apelaciones de Rancagua, 8/11/2007, Rol: 108-2006,

Cita online: CL/JUR/6897/2007

6. Que debe tenerse presente que, como señala el profesor Eduardo Novoa, el

texto legal pide que arrebato y obcecación hayan sido producidos "naturalmente" por el estímulo en cuestión. Es decir, debe tratarse de desarreglos sicológicos que de manera regular y común sucedan a tal estímulo.(Curso de Derecho Penal Chileno, Tomo II, página 31, Editorial Jurídica de Chile). No se trata,

necesariamente de estímulos "legítimos" los que puedan considerarse como sustento fáctico de la minorante en análisis, sino que "naturalmente" provoquen en la generalidad de las personas, copulativamente, arrebato y obcecación.

Corte de Apelaciones de San Miguel, 26/04/2007, Rol: 1215-2005,

Cita online: CL/JUR/725/2007

7. Además, aunque la norma no exija que el estímulo sea inmediato o próximo

en el tiempo, resulta evidente que el paso de los días atenúa en la generalidad de

las personas los efectos de arrebato y obcecación que aquél pudiera haber producido.

Corte de Apelaciones de San Miguel, 26/04/2007, Rol: 1215-2005,

Cita online: CL/JUR/725/2007

8. Que cabe aceptar, en verdad, la minorante de haber obrado la mujer por

estímulos tan poderosos que provocaran obcecación, contenida en el artículo 11 Nº 5 del Código Penal, probada como ha quedado con los testimonios que hablan del maltrato recurrente y antiguo que sufría Elvira Morales de parte de su marido. No puede aceptarse que esas pruebas estén desvirtuadas por testigos del plenario que se refieren al buen carácter y loables cualidades que pudiera haber tenido el occiso, porque esos últimos declarantes no hablan de su vida íntima familiar, sino de su vida social, que es un ámbito distinto, y porque entre los primeros testigos hay hijos del matrimonio que, por tanto, no sólo son hijos de la acusada, sino también de la víctima, y que no dudan en manifestar que su padre maltrataba a su madre de manera reiterada. Puede que los declarantes exageren la gravedad de esos malos tratamientos, como se dirá, pero no ha de negarse, con ello, que el abuso reiterado y antiguo sí existió, sobre todo si hay una segunda prueba de los antecedentes de la obcecación, independiente de los testigos, que es la presunción que se forma sobre la base del extracto de filiación del occiso, que registra una anotación antigua por lesiones, punto que es cierto que no pudo aclararse, pero que concuerda con el dicho de la procesada y desmiente a los testigos del plenario que presentan al fallecido como un hombre pacífico.

Corte de Apelaciones de Rancagua, 15/09/2005, Rol: 1024-2005,

Cita online: CL/JUR/1166/2005

9. Esta minorante, consistente en obrar por estímulos tan poderosos que naturalmente produzcan arrebato y obcecación, es asimilable a la idea de una conmoción afectiva severa que pueda comprometer la conciencia del individuo. En la especie, la cesantía, el desprecio y los insultos de la cónyuge permiten tener por configurada esta atenuante.

Corte de Apelaciones de Copiapó, 4/02/2000, Rol: 72031,

Cita online: CL/JUR/3240/2000

JURISPRUDENCIA RELACIONADA (ART. 11 CIRCUNSTANCIA 6ª)

1. Que favorece al encausado la minorante de irreprochable conducta anterior,

la que se tiene por acreditada con el mérito de su extracto de filiación exento de

reproches, agregado a fojas 193, la que según los antecedentes que obran en autos, unidos a las circunstancias de la edad del encausado a la fecha de

comisión de los ilícitos, el nivel de escolaridad que presenta enseñanza media completa, su desempeño laboral y que no consta de autos que con posterioridad

a estos hechos haya vuelto a delinquir, se la tendrá como muy calificada,

rebajándose así la pena en un grado al mínimo señalado por la ley al delito de que

se trata, imponiéndosele la que se pasa a decir en lo resolutivo.

Corte Suprema, 25/02/2010, Rol: 2829-2009, Cita online: CL/JUR/11803/2010

2. La sola circunstancia de carecer de anotaciones prontuariales pretéritas el

acusado, si bien hace concurrente la atenuante de responsabilidad del artículo 11

Nº 6 del Código Penal, la irreprochable conducta anterior, no basta para tenerla

como muy calificada, puesto que para ello se requiere de la existencia de alguna información objetiva sobre actividades de relevancia o de bien público que hubiere desarrollado el condenado. En otros términos, procede calificar la atenuante de irreprochable conducta anterior, cuando se trate de un individuo que ha prestado

grandes y señalados servicios a la comunidad en que se inserta o que ha demostrado en alto grado virtudes de carácter y moralidad.

Corte Suprema, 17/06/2008, Rol: 5947-2007, Cita online: CL/JUR/2690/2008

Fallos en el mismo sentido:

Corte Suprema, 13/09/2005, Rol: 1658-2003, Cita online: CL/JUR/40/2005

Corte Suprema, 26/05/2004, Rol: 1572-2004, Cita online: CL/JUR/647/2005

Corte Suprema, 05/05/2004, Rol: 1189-2004, Cita online: CL/JUR/3350/2004

Corte Suprema, 20/10/2003, Rol: 4277-2003, Cita online: CL/JUR/4512/2003

Doctrina en sentido contrario:

Se debe tener por muy calificada la atenuante de irreprochable conducta anterior para los efectos previstos en el artículo 68 bis del Código Penal, cuando con la declaración de los testigos y el mérito de los documentos acompañados al proceso, ha quedado acreditado que la acusada es conocida como una persona trabajadora, esforzada, que siempre anda pendiente de los niños y que es tenida en muy buen concepto por sus vecinos.

Corte Suprema, 03/07/2001, Rol: 1417-2001, Cita online: CL/JUR/2841/2001

3. En relación a la procedencia de atenuantes o su calificación, de conformidad

al artículo 68 bis del Código Penal, los Jueces del fondo gozan de libertad para

apreciar los hechos y valorar los antecedentes que obran en autos para configurarlas, desde que no hay norma alguna que pudiera violentarse, al no existir ninguna que señale el valor legal que tienen las expresiones "irreprochable

conducta anterior", que contempla el numeral sexto del artículo 11 del Código Penal, que por esta vía se reprocha, debiendo darles el contenido y alcance necesario precisamente quienes han estimado que se verifica, en la especie, tal atenuante.

Corte Suprema, 21/01/2008, Rol: 5773-2007, Cita online: CL/JUR/7552/2008

4. Que la ley no ha definido qué se entiende por conducta "irreprochable" por lo

que, de acuerdo con lo que dispone el artículo 20 del Código Civil "las palabras de la ley se entenderán en su sentido natural y obvio, según el uso general de las

mismas palabras", sentido y uso que se determinan en el Diccionario de la Real Academia Española de la Lengua, según la cual "irreprochable" significa "que no merece reproche // que no tiene defecto o tacha que merezca reproche" y "reproche" es la "atribución a alguien de las consecuencias de una acción dañosa o ilegal, mediante la exigencia de responsabilidad civil o penal" (Espasa Vigésima Segunda Edición, págs. 882 y 1924 respectivamente).

Corte Suprema, 31/12/2007, Rol: 4790-2007, Cita online: CL/JUR/6472/2007

5. Aun cuando las anotaciones prontuariales que registra el encausado tienen

una anterioridad de más de diez años a la fecha de comisión de los ilícitos por los cuales se le está condenando, se vuelve imposible acoger la atenuante de responsabilidad penal del artículo 11 Nº 6 del Código Penal, la irreprochable

conducta anterior, pues, precisamente, su conducta pretérita no aparece libre de toda mácula.

Corte Suprema, 22/10/2007, Rol: 3436-2007, Cita online: CL/JUR/5237/2007

6. Resulta del caso precisar que, contrariamente a como se había estimado en

primer grado, no favorece al encausado la circunstancia minorante de responsabilidad penal de irreprochable conducta anterior, tanto porque para comprobarla resulta insuficiente el sólo mérito de su extracto de filiación y antecedentes, exento de anotaciones penales pretéritas, cuanto porque obsta a considerar que su conducta pretérita esté exenta de todo reproche al mérito de su hoja de vida de conductor. Dicho documento da cuenta de que, con anterioridad al hecho de autos, el encausado perpetró numerosas y graves infracciones a la Ley de Tránsito, lo que pone de relieve su permanente posición de irrespeto de la normativa que regla la materia y que, como se dijo, se trata, de una circunstancia que obsta a que se pueda estimar en la especie, que posee una conducta anterior libre o exenta de reproches. Tal conducta vial es tanto más inaceptable, si se considera que se trata de un conductor profesional, a quien por cierto se han de exigir cánones o estándares de conducta diferentes a los de un simple particular.

Corte Suprema, 08/10/2007, Rol: 3987-2007, Cita online: CL/JUR/4833/2007

Doctrina en sentido contrario:

Que lo beneficia, en todo caso, la atenuante de irreprochable conducta anterior, la que se estima acreditada con el solo mérito del prontuario que se muestra libre de anotaciones condenatorias por delitos anteriores y en tales circunstancias, debe entenderse que se trata de un ciudadano que no ha tenido problemas con la justicia, lo que debe entenderse constituye la buena conducta que requiere el legislador para los efectos de esta atenuante.

Corte Suprema, 28/04/2004, Rol: 1294-2004, Cita online: CL/JUR/3326/2004

Corte Suprema, 03/07/2001, Rol: 1432-2001, Cita online: CL/JUR/3943/2001

7. La atenuante del artículo 11 Nº 6 del Código Penal, esto es, "Conducta anterior irreprochable", será acogida, atendido el mérito de su extracto de filiación, que no registra ninguna anotación pretérita, a lo que se agrega las declaraciones de sus testigos de conducta, que indican que el acusado ha tenido una conducta anterior irreprochable; especial importancia corresponde asignar al testimonio de quien indica que conoce al acusado desde hace unos veinte años y que se trata de una persona responsable. Igualmente, cabe tener presente que a estos antecedentes corresponde agregar el mérito del informe psico-social, cuyo texto permite establecer que el hecho investigado constituye "un episodio aislado en su trayectoria vital".

Corte Suprema, 24/12/2003, Rol: 5007-2003, Cita online: CL/JUR/1695/2003

Fallos en el mismo sentido:

Corte Suprema, 26/01/2004, Rol: 5340-2003, Cita online: CL/JUR/1648/2004

Corte Suprema, 12/06/2003, Rol: 2122-2003, Cita online: CL/JUR/2122/2003

Corte Suprema, 08/11/2001, Rol: 4134-2001, Cita online: CL/JUR/829/2001

8. Basta para que el comportamiento anterior sea reprochable, que el procesado haya observado uno que implique perturbaciones de la paz social, incluso si ellas no llegan a configurar un hecho punible o cuando, configurándolo, no se lo haya declarado todavía responsable de él. Una conducta anterior exenta de reproche no se tiene tan sólo con no haber sido condenado precedentemente a una pena penal.

Corte Suprema, 26/05/2004, Rol: 1572-2004, Cita online: CL/JUR/647/2004

9. Para acreditar la irreprochable conducta anterior no basta la ausencia de anotaciones prontuariales. Personas drogadictas no tienen irreprochable conducta anterior.

Corte Suprema, 23/01/1997, Rol: 4423-1996, Cita online: CL/JUR/1365/1997

1.a) Los hechos de la causa han quedado fijos en la instancia y particularmente, en el caso de las circunstancias modificatorias de responsabilidad penal, los sentenciadores han tenido el cuidado de analizar de manera pormenorizada la aplicación de la minorante en lo relativo a la conducta anterior de los acusados y concluyen razonadamente que en la especie el imputado si se hace merecedor de reproche, toda vez que la Ley Nº 20.084 que esgrime la defensa es supletoria al estatuto de la responsabilidad penal adolescente, y en este caso no puede

con anterioridad ha sido condenado como autor del

delito de robo con intimidación por sentencia de 14/06/2011, a una pena de libertad asistida especial por el lapso de 541 días (Considerando tercero sentencia Corte de Apelaciones). b)De conformidad a lo establecido en la citada disposición (artículo 21 de la Ley Nº 19.628), no es posible colegir que el caso que nos preocupa, sea de aquellos que constituirían una excepción en materia de información de antecedentes penales de adolescentes infractores, aunque si cabe considerarla como tal para los efectos de reincidencia, pero no para sostener que el imputado se encuentra exento de reproche social, y tendrá entonces que ser potestativo de los jueces del fondo la ponderación y aplicación del carácter y entidad de una atenuante de que se trate, por lo que no se ha podido incurrir por estos en el vicio denunciado, toda vez que no ha existido de parte de los

omitirse que el imputado (

)

sentenciadores una errónea aplicación del derecho (considerando quinto sentencia Corte de Apelaciones).

Corte de Apelaciones de Santiago, 28/02/2014, Rol: 59-2014,

Cita online: CL/JUR/353/2014

2. La atenuante del artículo 11 Nº 6 del Código Penal procede "si la conducta anterior del delincuente ha sido irreprochable". El legislador no ha precisado el alcance temporal de la expresión "anterior". Si bien una parte de la doctrina entiende que se refiere a toda la vida previa del autor del delito, la mayoría se inclina por entender que no deberían tomarse en consideración aquellos comportamientos viciosos de la época juvenil que han sido completamente enmendados por largos años. En efecto, concluyen que no es posible rechazar la atenuante en base a delitos prescritos, ya que lo decisivo no es el hecho objetivo de no haber sido castigado penalmente hasta el presente, sino la perseverancia del delincuente para resistir a toda tendencia criminal. Concordantemente, la jurisprudencia ha dicho que si el tiempo transcurrido demuestra que la conducta del individuo ha estado ajustada a los requerimientos de la sociedad y sujeto a lo que ella espera de sus integrantes, tanto en el orden familiar como social, resulta razonable que el mismo grupo social le dé oportunidades para reinsertarse a ella. En la especie, habiendo transcurrido casi dos décadas desde que se decretó respecto del imputado la condena que registra el extracto de filiación, demostrando su vida posterior haber enmendado su accionar, corresponde acoger la atenuante en comento, toda vez que los antecedentes penales no deben afectarle de por vida (considerandos 8º a 10º de la sentencia de nulidad y 1º a 4º

de la sentencia de reemplazo). La decisión de darle pleno valor a las sanciones que el imputado presenta en sus antecedentes penales, aplicadas cuando era adolescente, se ajusta a derecho, por cuanto la Ley de Responsabilidad Penal Juvenil estableció un sistema penal especial a favor de los adolescentes en el que como elemento central se tiene presente el interés superior del adolescente. El referido texto legal está encaminado a castigar las vulneraciones al ordenamiento jurídico penal, pero siempre teniendo como objetivo la resocialización del infractor, dando prioridad a la inserción o reinserción social. De lo antedicho se desprende que en materias sustantivas corresponde aplicar el Código Penal, tanto en lo que respecta a la configuración del ilícito con todos sus elementos, como en lo relativo a las modificatorias de responsabilidad penal, tal como estatuye el artículo 1º de la Ley de Responsabilidad Penal Juvenil, al establecer la aplicación supletoria de las normas del Código Penal y leyes penales especiales en lo no previsto por ella, de modo que no existe impedimento en considerar que una anotación penal como adolescente obste al reconocimiento de una conducta anterior sin manchas. A mayor abundamiento, la misma Ley de Responsabilidad Penal Juvenil permite que las anotaciones de condenas de los menores de edad sean estimadas como sustento de la agravante de reincidencia, por lo que con mayor razón sirven de antecedente para concluir que la conducta pretérita está manchada, constituyéndose en un obstáculo para concluir que el comportamiento pasado se mantiene sin reproches (considerando 4º de la sentencia de la Corte de Apelaciones).

Corte de Apelaciones de Santiago, 12/02/2014, Rol: 3612-2013,

Cita online: CL/JUR/239/2014

3. El artículo 11 del Código Penal dispone que son circunstancias atenuantes:

Nº 6: Si la conducta anterior del delincuente ha sido irreprochable. Para el rechazo de este capítulo de nulidad basta señalar que la doctrina y la jurisprudencia ha considerado que para que concurra la atenuante de irreprochable conducta anterior el sujeto debe estar exento de tacha en el orden legal e incluso, más aún, de reproche ético social. Por lo demás, según el diccionario de la Real Academia se entiende por irreprochable: "que no merece reproche"; "que no tiene defecto o tacha que merezca reproche". Cabe destacar que hay infracción formal de la ley cuando, siendo claro su sentido, el juzgador, infringiendo el mandato del artículo 19 del Código Civil, le da una significación diversa desatendiendo su tenor literal, lo cual origina una errónea interpretación o una falsa aplicación del precepto en la decisión del fallo. Lo que no ha ocurrido. No puede, en consecuencia, concluirse que el fallo cuestionado incurrió en errónea interpretación del artículo 11 Nº 6 del Código Penal al estimar que el imputado no tenía una conducta exenta de reproche, por haber sido anteriormente condenado por delitos-falta. Por el contrario, se ha aplicado correctamente la ley penal (considerando séptimo sentencia Corte de Apelaciones).

Corte de Apelaciones de Concepción, 21/02/2014, Rol: 5-2014,

Cita online: CL/JUR/308/2014

4. El sentenciador de primer grado, en el motivo cuadragésimo octavo,

la minorante de responsabilidad penal preceptuada

en el numeral 6º del artículo 11 del Código Penal, en atención a su extracto de filiación de fojas 1.103 y certificaciones de fojas 1.151 y 1.224 vta., de donde se desprende que no le afectan condenas ejecutoriadas anteriores a la presente causa, lo cual lo considera en ambos delitos, esto es, a los referidos en los motivos séptimo y décimo cuarto de esta sentencia (acápites I y VIII), pero desestima la circunstancia novena del mismo texto legal, ya que le encausada no colaboró sustancialmente al esclarecimiento de los hechos, por el contrario, intentó hacerlo parecer distintos a como ellos ocurrieron. Esta Corte comparte los razonamientos del tribunal a quo para desestimar la aplicación de la circunstancia

reconoce a la condenada (

)

atenuante de responsabilidad penal de colaboración sustancial, pero estima que la minorante de irreprochable conducta anterior debe tenerse por muy calificada

respecto de la encausada (

Código Penal, respecto de ambos ilícitos cometidos por la antedicha procesada, a

saber, los de uso malicioso de instrumento mercantil falso cometido en perjuicio de

) (

instrumento privado falso en grado frustrado, cometido el 11/04/2005, en perjuicio

de la sucesión de (

atendida la edad de la procesada a la fecha de la comisión de los ilícitos no tenía anotaciones pretéritas, lo que revela en ella una falta de disposición a delinquir (considerando décimo sexto sentencia Corte de Apelaciones).

referido en el motivo décimo quinto precedente, por cuanto

el día 15/06/1999, referido en el considerando séptimo, y de uso malicioso de

al tenor de lo que dispone el artículo 68 bis del

),

),

Corte de Apelaciones de San Miguel, 10/12/2013, Rol: 59-2013,

Cita online: CL/JUR/2886/2013

5. Finalmente, la recurrente indicó que los sentenciadores incurrieron en un error al no conceder a su cliente la atenuante de irreprochable conducta anterior prevista en el artículo 11 Nº 6 del Código Penal, sobre la base que con fecha 9 de abril del año 2009 habría sido condenado como autor de la falta prevista en el Nº 1 del artículo 494 del Código Penal, desórdenes públicos, pues su defendido nunca ha sido condenado por algún delito. Para estos efectos lo primero que debe analizarse es el fundamento de la minorante. Si bien es un asunto discutido, se ha sostenido que ello se debe a una "menor peligrosidad" (Labatut); un reconocimiento a una "exigibilidad disminuida" (Cury); o para otros (Garrido) la menor reprochabilidad del sujeto hace que disminuya "la necesidad de la pena" (Todas las citas en Texto y Comentario del Código Penal Chileno, Tomo I, varios autores). En ese entendido, el que el imputado haya sido condenado hace casi cuatro años, a la pena de multa de una unidad tributaria mensual, esto es, la pena mínima para una falta, particularmente por provocar o tomar parte en un desorden ocurrido en un espectáculo público, o sea, un hecho que constituye una forma mínima de afectación al orden público, cuya comisión no da cuenta de una peligrosidad, exigibilidad o reprochabilidad distinta de quien nunca ha incurrido en un hecho similar, debe convenirse que no puede decirse que su conducta pretérita

no merezca el calificativo de irreprochable y así beneficiarlo con la atenuante en comento. De esta manera, al rechazar el tribunal el reconocimiento de la atenuante señalada, unido al hecho que ya lo beneficia otra minorante y ninguna agravante, debe concluirse que la sentencia ha incurrido en un error de derecho que ha influido en lo dispositivo del fallo por lo que debe acogerse el recurso y, conforme a lo peticionado dictar sentencia de reemplazo de conformidad a lo dispuesto en el artículo 385 del Código Procesal Penal, desde que, como se verá, se ha impuesto una pena superior a la que legalmente corresponde (considerandos 6º y 7º).

Corte de Apelaciones de Antofagasta, 19/06/2012, Rol: 113-2012,

Cita online: CL/JUR/3581/2012

6. Invoca la misma causal, estimando ahora que el sentenciador infringió lo

dispuesto en el artículo 11 Nº 6 del Código penal, al no haber considerado la concurrencia de la atenuante de irreprochable conducta anterior, por cuanto las condenas que registra el imputado lo fueron cuando era adolescente. Tal interpretación no se condice con el significado de esta aminorante ni menos con la ley penal adolescente, que si bien se dicta para establecer un procedimiento y penas más benignas para los adolescentes, nunca intentó quitarle el carácter de delito a los hechos típicos cometidos por quienes no contaban aún con 18 años de edad. Por el contrario, el legislador hizo un reconocimiento expreso del niño/niña como personas con capacidad de dar respuesta, de asumir como propio un determinado hecho o acto, que su comportamiento le pertenece y está dotado de sentido y de valor para ellos y para los demás.

Corte de Apelaciones de Santiago, 13/01/2012, Rol: 2614-2011,

Cita online: CL/JUR/3638/2012

7. Ha de tenerse en consideración que esta Corte, en cumplimiento de su rol

de unificar la jurisprudencia, ya ha sostenido que para la procedencia de la minorante en análisis, al menos se exige un requisito negativo, consistente en no haber sido condenado con anterioridad.

Corte de Apelaciones de Temuco, 11/01/2012, Rol: 1121-2011,

Cita online: CL/JUR/130/2012

8. La atenuante de responsabilidad penal del artículo 11 Nº 6, al haber calificado la conducta anterior del encausado en relación a su proceder en reiteradas trasgresiones a las normas del tránsito, será acogida, porque no resulta pertinente en cuanto a calificar de reprochable la conducta anterior del sentenciado, pues no había sufrido el autor del cuasidelito una pena de crimen, delito o cuasidelito que hiciere que su conducta anterior hubiere sido reprochable

del punto de vista penal. En efecto, siguiendo la obra de don Alfredo Etcheberry, Derecho Penal Parte General, en cuanto a dilucidar el alcance de esta atenuante, conviene citarlo: "La ley no ha precisado qué entiende por conducta "irreprochable". En la práctica, se entiende por lo menos que exige un requisito negativo: no haber sido condenado con anterioridad. En cuanto al aspecto positivo la expresión irreprochable parece extenderse siempre al campo moral y de buenas costumbres en el sentido social: la ley no puede inmiscuirse en la moralidad privada" y sigue analizando este aspecto en diferentes temas, para concluir, en lo que nos interesa: "Habrá que determinar, igualmente, hasta qué punto puede obstar a la existencia de la atenuante una condena por delitos que no envuelven una gran reprobación ética: cuasidelitos, faltas, ebriedad, delitos políticos, etc." (considerando 7º)

Corte de Apelaciones de Temuco, 19/05/2011, Rol: 346-2011,

Cita online: CL/JUR/10506/2011

9. Habiendo sido condenado el imputado por un simple delito hace casi veinte años, siéndole concedido el beneficio de remisión condicional de la pena, ilícito que posteriormente fue derogado y respecto del cual ya se había concedido una amnistía a los infractores, corresponde tener por configurada la atenuante de responsabilidad del artículo 11 Nº 6 del Código Penal, la irreprochable conducta anterior (considerandos 11º y 12º).

Corte de Apelaciones de Concepción, 07/12/2010, Rol: 546-2010,

Cita online: CL/JUR/12375/2010

10. Por su parte, los tratadistas sostienen uniformemente igual interpretación,

en el sentido que la buena conducta no es suficiente para atenuar la responsabilidad, de acuerdo con el precepto del artículo 11 número 6 del Código Penal, porque la ley exige que la conducta sea irreprochable, lo que supone un comportamiento exento de toda censura y toda transgresión a la ley.

Corte Apelaciones de Santiago, 30/10/2008, Rol: 1894-2008,

Cita online: CL/JUR/5530/2008

11. El fundamento de la atenuante del artículo 11 Nº 6 del Código Penal no sólo

debe encontrarse en no haber sido condenado anteriormente por delito alguno (crimen, simple delito o falta), sino, también, en que en su vida pretérita haya sido un buen elemento social, cumplidor de la ley, respetuoso de la autoridad y observador de las normas sociales de convivencia, es decir, de todo aquello que produzca convicción en el sentenciador de una menor peligrosidad del sujeto activo del delito.

Corte de Apelaciones de Temuco, 25/04/2008, Rol: 353-2008,

Cita online: CL/JUR/5731/2008

11. El extracto de filiación y antecedentes del imputado, carece de anotaciones anteriores, esto basta para configurar la atenuante de irreprochable conducta anterior, sin que las meras infracciones consignadas en algún otro registro.

Corte de Apelaciones de Antofagasta, 28/11/2007, Rol: 253-2007,

Cita online: CL/JUR/6601/2007

12. Que al procesado también le favorece la atenuante de irreprochable conducta anterior, toda vez que la anotación que registra su prontuario dice relación con una causa en la que al día de los hechos no había recaído sentencia condenatoria firme; cual es el único antecedente que desvirtúa el carácter irreprochable a la conducta, por cuanto los deméritos de que a estos efectos se requieren sólo pueden ser de orden jurídico, y éstos han de ser consecuencia de sentencia que declare responsabilidad penal, por necesidades de certeza y objetividad.

Corte de Apelaciones de Santiago, 16/08/2005, Rol: 7862-2005,

Cita online: CL/JUR/528/2005

13. Corresponde atenuante de irreprochable conducta anterior cuando la sentencia condenatoria que aparece en el extracto de filiación no se encuentre ejecutoriada al cometer el ilícito.

Que, con el solo mérito de los extractos de filiación y antecedentes de los enjuiciados, agregados a fs. 83 y 86, que no registran anteriores anotaciones, se estima insuficiente para tener por establecido que su conducta pretérita ha estado realmente exenta de reproches, por lo que no se considerará en favor de ellos la minorante contemplada en el artículo 11 Nº 6º del Código Penal.

Corte de Apelaciones de Valparaíso, 4/08/2004, Rol: 3024-2005,

Cita online: CL/JUR/3919/2005

14. Cabe aplicar la atenuante de irreprochable conducta anterior a quien, si bien presenta una condena anterior, ésta no existía al tiempo de la comisión del delito objeto de la causa.

Corte de Apelaciones de San Miguel, 30/09/2003, Rol: 1803-1999,

Cita online: CL/JUR/3073/2003

15.

Se

acoge

atenuante

de

irreprochable

conducta

anterior

por

estar

acreditada con el extracto de filiación libre de anotaciones pretéritas.

Corte de Apelaciones de Rancagua, 1/07/2003, Rol: 214201,

Cita online: CL/JUR/5536/2003

16. Que en concepto de esta disidente, la calificación de la atenuante de buena conducta pretérita, encuentra sustento únicamente tratándose de personas que no obstante haber vivido en una situación de riesgo social, han mantenido en el tiempo una actitud de convivencia sin reproche. No es el caso de los enjuiciados, que como se dejó dicho en el acápite décimo de este voto, pertenecieron a un grupo social e intelectual de elite, que a pesar de haber contado con las más ventajosas condiciones para el desarrollo de sus talentos, se vieron involucrados en hechos reñidos con la ética (voto disidente).

Corte de Apelaciones de Santiago, 5/11/2002, Rol: 2161-1998,

Cita online: CL/JUR/994/2002

17. La anterior condena como autor de una falta en este caso, lesiones

leveses un antecedente penal suficiente para hacer improcedente la minorante

de irreprochable conducta anterior.

Corte de Apelaciones de Puerto Montt, 16/05/2001, Rol: 102531,

Cita online: CL/JUR/4047/2001

18.

La

existencia

de

una

condena

anterior

por

una

falta

no

obsta

la

procedencia de la atenuante consistente en la irreprochable conducta anterior.

Corte de Apelaciones de Santiago, 17/10/2000, Rol: 5387-1999,

Cita online: CL/JUR/1924/2000

19. Está suficientemente acreditada la irreprochable conducta anterior si el

certificado de filiación y antecedentes figuran sin anotaciones pretéritas, sin necesidad de testigos de conducta.

Corte de Apelaciones de Copiapó, 16/10/2000, Rol: 74932,

Cita online: CL/JUR/1633/2000

20. Esta atenuante de irreprochable conducta anterior es susceptible de ser reconocida, aun cuando exista una sentencia condenatoria de primer grado pendiente, ya que ello no es suficiente para desvirtuar la presunción de inocencia, que Chile debe respetar conforme a tratados internacionales, como puede advertirse en el artículo 8º, Nº 2 de la Convención Americana sobre Derechos Humanos, publicada en el Diario Oficial de 5/01/1991. No obstante, ello cambia cuando la sentencia condenatoria queda firme o ejecutoriada, ya que tal circunstancia impide considerar la atenuante en comento.

Corte de Apelaciones de Santiago, 18/05/2000, Rol: 14665-2000,

Cita online: CL/JUR/1781/2000

JURISPRUDENCIA RELACIONADA (ART. 11 CIRCUNSTANCIA 7ª)

1. La norma en estudio señala: artículo 11 "Son circunstancias atenuantes: Nº 7. Si ha procurado con celo reparar el mal causado o impedir sus ulteriores perniciosas consecuencias". Si bien la disposición contempla un adjetivo que debe ser interpretado y valorado por el tribunal, cual es la expresión "con celo", ella no supone la imposición de exigencias adicionales como lo sostienen los jueces del Tribunal Oral. Sobre esta motivación, resulta preciso señalar que la reparación "con celo del mal causado, siguiendo a Etcheberry, "no exige que efectivamente se haya llegado a reparar el daño, lo que muchas veces puede estar fuera de las posibilidades del procesado, sino que éste haya procurado hacerlo dentro de sus facultades". "En uno y otro caso, es indispensable que el hechor haya obrado con celo, es decir, con preocupación, con esfuerzo, con sacrificio, desplegando sus mayores posibilidades para reparar el mal o impedir sus consecuencias".

Además, si quiere analizarse la calidad y la cantidad de la reparación, ellas también aparecen satisfechas en el presente caso, puesto que se trató de dinero efectivo en una suma suficiente, si se atiende a su solo objeto, que es la reparación del daño, no el restablecimiento del mismo.

Nuevamente citando a Etcheberry "la atenuante está establecida más bien con un propósito de política criminal (obtener la reparación para la víctima y evitar males mayores) que por razones éticas con relación al procesado, ya que nada se exige en cuanto al móvil que impulse a éste, que puede ser tanto el arrepentimiento moral como el simple deseo de contar con una atenuante o cualquier otro". Finalmente, la exigencia de demostrar que los fondos eran propios del imputado no está en la disposición en examen y constituye un evidente error de derecho del tribunal, puesto que el hecho objetivo que debió ser analizado por éste era la existencia de consignaciones de dinero realizadas en la cuenta corriente del tribunal, a nombre del imputado, en fechas y por cuantías determinadas, sin que fuera relevante para su establecimiento si el dinero salió o no de su bolsillo.

La doctrina está de acuerdo en que "La reparación puede ser cumplida por el sujeto activo personalmente, o por medio de un tercero que obra en interés de aquél".

Corte Suprema, 14/07/2010, Rol: 3213-2010, Cita online: CL/JUR/9288/2010

2. La expresión "celo" que ocupa el legislador en la atenuante de responsabilidad del artículo 11 Nº 7 del Código Penal, importa en el actuar del agente una preocupación, sacrificio y esfuerzo tendentes a aminorar, menguar o reparar el mal ocasionado, es decir, supone la exteriorización de una conducta que debe constar de manera objetiva en el proceso. La norma no exige un

resarcimiento total y completo del menoscabo inferido por el delito, sino basta que

el encausado procure o haga lo posible por aliviar las consecuencias dañosas del

hecho, pues de no entenderlo así, resultaría inaplicable a aquellos casos en que, dada la magnitud del detrimento, es imposible restablecer el bien jurídico amagado, como ocurre en los delitos contra la vida. Asimismo, la disposición no pide que efectivamente se haya logrado la reparación o contener los efectos perniciosos del mal, tan sólo requiere que el incriminado haya "procurado con celo" alguna de estas cosas, lo que si bien supone una particular voluntad, no alcanza a erigir una posición moral de arrepentimiento o dolor. Finalmente, el celo del imputado no se sujeta a la mayor o menor equivalencia entre la reparación y el

deterioro, ya que ello conduce a que en los casos en que el resarcimiento sea total

o muy aproximado al desmedro, siempre debería acogerse la atenuante y, por el

contrario, si se advierte distancia entre ambos factores, determinaría a priori su

rechazo.

Corte Suprema, 28/10/2008, Rol: 2593-2008, Cita online: CL/JUR/7944/2008

Fallos en el mismo sentido:

Corte Suprema, 14/07/2010, Rol: 3213-2010, Cita online: CL/JUR/9288/2010

Corte Suprema, 05/12/2005, Rol: 4526-2005, Cita online: CL/JUR/6931/2005

3. En lo relativo a la transgresión del numerando séptimo del artículo 11 de la recopilación penal, que se contiene también dentro de los errores de derecho invocados, al negarse los jueces recurridos a considerar que obra a favor del imputado la aludida minorante, este Tribunal estima que en tal negativa no va involucrada una infracción de derecho, pues la disposición que describe la atenuante exige para su aplicabilidad, que la reparación sea hecha "con celo", es decir diligentemente, con un interés extremo que importe un esfuerzo personal considerable, así como activo para lograr la finalidad de reparar el mal causado, en las circunstancias del caso concreto, tal como lo entiende nuestro léxico. Ello no se logra cuando, como en el asunto de autos, se basa en exiguos depósitos judiciales que no pueden ser tenidos como constitutivos del celo que requiere la regla.

Corte Suprema, 14/07/2008, Rol: 2146-2008, Cita online: CL/JUR/5874/2008

Fallos en el mismo sentido:

Corte Suprema, 21/11/2007, Rol: 4607-2007, Cita online: CL/JUR/6336/2007

Corte Suprema, 23/03/2004, Rol: 4960-2003, Cita online: CL/JUR/176/2004

Corte Suprema, 03/04/2003, Rol: 325-2003, Cita online: CL/JUR/4220/2003

Corte Suprema, 10/04/2002, Rol: 934-2002, Cita online: CL/JUR/3205/2002

Doctrina en sentido contrario:

En el delito de giro fraudulento de cheque, no se estimará la minorante de responsabilidad del artículo 11 Nº 7 del Código Penal, es decir, la reparación celosa del mal causado, como muy calificada dado que la sola consignación de una parte del capital defraudado y que efectuó el encausado, equivalente a un quinto de aquél, no es bastante para así considerarla y sólo podrá ser tomada en cuenta como pura y simple.

Corte Suprema, 01/08/2001, Rol: 2285-2001, Cita online: CL/JUR/4211/2001

4. En lo que atañe a la reparación celosa del mal causado, conviene destacar, desde ya, que las especies sustraídas se recuperaron en las cercanías del sitio del suceso poco después de la perpetración del ilícito, de suerte que la extensión del mal producido es mínima y, por otra parte, no es imprescindible que el resarcimiento sea cumplido directa y personalmente por el inculpado (como lo demanda el recurrente, pues puede hacerlo por medio de terceros que obran en interés de aquél. Así lo entiende la Doctrina en autores como Alfredo Etcheberry O.; Mario Garrido Montt; y Sergio Politoff L., Jean Pierre Matus A. y María Cecilia Ramírez G.). Pues bien, es exactamente lo que acontece en el actual evento, en que los jueces concluyen que el monto total del dinero consignado "significó un verdadero sacrificio para toda esa familia, quienes seguramente para reunirlo debieron haber sacrificado otras necesidades básicas, como por ejemplo dejar de comer". A continuación añade que "este esfuerzo resulta altamente meritorio y requiere ser reconocido, pues constituye un fundamento para la aplicación de esta causal en calidad de muy calificada".

Corte Suprema, 03/01/2006, Rol: 5741-2005, Cita online: CL/JUR/6232/2006

Fallos en el mismo sentido:

Corte Suprema, 07/12/2004, Rol: 4419-2004, Cita online: CL/JUR/5299/2004

Corte Suprema, 14/01/2004, Rol: 4866-2003, Cita online: CL/JUR/175/2004

Corte Suprema, 01/04/2003, Rol: 860-2003, Cita online: CL/JUR/4190/2003

5. No puede fundarse la atenuante de reparación celosa del mal causado en el

pago de un seguro, pues éste importa un derecho para las víctimas. La indemnización para los hijos de una víctima de cuasidelito de homicidio debe ser única para todos los demandantes, como quiera que uno es el título que los

habilita para sostener la pretensión, sin perjuicio de la mayor cercanía, dependencia o interdependencia que hayan tenido algunos de ellos con ésta. Por otro lado, no pueden ser indiferentes, en el establecimiento del monto, las facultades económicas del o los responsables, ni la concreta relación entre la voluntad, la conducta y el resultado producido.

Corte Suprema, 15/09/2005, Rol: 3934-2005, Cita online: CL/JUR/6549/2005

6. La suma de $ 50.000 consignada en la cuenta del tribunal no constituye una

reparación celosa del mal que se ocasiona con la muerte de una persona.

Corte Suprema, 03/12/2003, Rol: 5144-2003, Cita online: CL/JUR/4734/2003

7. Procede acoger la circunstancia atenuante del artículo 11 Nº 7 del Código

Penal, pues consta en autos, además de una serie de consignaciones judiciales, las gestiones tendientes a entregar diversos bienes y valores en dación en pago

por los perjuicios económicos del ilícito investigado, y si bien algunos de ellos pueden no haber sido transferidos efectivamente, debe tenerse presente que el

reparar", y no "reparar", con lo que

verbo rector de la minorante es "procurar

basta hacer diligencias o esfuerzos tendientes a ello, y no el resultado.

Corte Suprema, 16/04/2002, Rol: 4993-2000, Cita online: CL/JUR/1870/2002

8. La minorante consistente en reparar con celo el mal causado o impedir sus

ulteriores perniciosas consecuencias no es procedente en los delitos de robo con

violencia o intimidación, conforme al artículo 450 bis del Código Penal.

Corte Suprema, 16/11/2000, Rol: 3670-2000, Cita online: CL/JUR/2437/2000

9. Las sumas consignadas por el imputado, después de transcurridos diez meses de ocurrido el hecho, no reflejan una intención positiva de reparar con sacrificio, esmero y esfuerzo el mal causado ante la gravedad del ilícito penal femicidio, sino más bien demuestra el interés de configurar una atenuante para obtener una rebaja de la pena asignada al delito. En efecto, las consignaciones que se efectúen deben exteriorizar de una manera fidedigna el celo empleado, esto es, que exista diligencia y preocupación, que sea demostrativo de un esfuerzo personal, permanente y auténtico en atenuar las consecuencias dañosas del delito, lo que no ocurre con depósitos exiguos y concentrados en una época procesal determinada (considerando 6º de la sentencia de la Corte de Apelaciones).

Corte de Apelaciones de Santiago, 12/02/2014, Rol: 3612-2013,

Cita online: CL/JUR/239/2014

10. Este tribunal estima que las razones que tuvieron los sentenciadores para

rechazar la atenuante del artículo 11 Nº 7 del Código Penal (fundamento décimo) se ajustan a derecho, por cuanto la consignación que efectuaron los acusados tuvo su origen en una situación distinta a la de reparación del daño causado, toda vez que la minorante dice relación con el daño sufrido por la víctima y la forma de mitigarlo, en la forma que indica la disposición legal, lo que no ocurre en la especie, por lo que forzoso es concluir que no concurre la causal de la letra b) del artículo 373 del Código Procesal Penal invocada por la parte recurrente, de lo que sigue que el recurso no puede prosperar (considerando tercero sentencia Corte de Apelaciones).

Corte de Apelaciones de Valdivia, 22/02/2013, Rol: 30-2013,

Cita online: CL/JUR/429/2013

11. Que, habiendo transcurrido más de 18 años desde que se decretó respecto

del imputado, la condena que registra el extracto de filiación, por delito de hurto,

demostrando por su vida posterior haber enmendado su accionar, este Tribunal acoge la atenuante invocada por la defensa de irreprochable conducta anterior, pues los antecedentes penales no deben afectarle de por vida.

Corte de Apelaciones de Temuco, 8/02/2013, Rol: 1106-2012,

Cita online: CL/JUR/302/2013

12. Es del caso señalar que procede aceptar la minorante de responsabilidad

del Nº 7 del artículo 11 del Código punitivo, siempre que exista una reparación y que ésta sea celosa. Es decir, la ley reconoce esfuerzos concretos para procurar un fin determinado, cual es, disminuir, aunque no se logre, el mal causado o sus ulteriores consecuencias. Lo anterior lleva a concluir que esta atenuante resulta improcedente tratándose de delitos de peligro abstracto, como acontece en la especie, pues en ilícitos de esta naturaleza es el legislador quien presume que ciertas conductas entrañan siempre peligro y teniendo especialmente en consideración que el bien jurídico protegido, en este caso, es la seguridad pública, es decir, la comunidad toda, no se devisa de que forma el agente podría cumplir el fin de la norma y reparar, entonces, con "celo" el mal causado por su conducta, pues lo que se puede reparar de ese modo es el disvalor del resultado que

provoca la infracción (considerando quinto sentencia Corte de Apelaciones).

Corte de Apelaciones de Santiago, 11/12/2012, Rol: 2978-2012,

Cita online: CL/JUR/2812/2012

13.

La consignación efectuada por el imputado, mientras se encontraba privado

de libertad, por una suma que corresponde a un 10% de los daños que se tuvieron por probados, configura la atenuante del artículo 11 Nº 7 del Código Penal, la reparación celosa del mal causado. El tiempo transcurrido entre los hechos y la consignación no es óbice para reconocer la minorante en comento, ya que el único límite temporal que podría fijarse tiene relación con la posibilidad de establecerla, de modo que sólo la sentencia marca el fin del tiempo de que se dispone para realizarla, debiendo el tribunal en cada caso apreciar la concurrencia del celo exigido por la ley, celo al que debe dotar de contenido, no siendo exigible que la reparación deba ser completa ni que vaya acompañada de otras acciones

(considerandos 38º y 39º de la sentencia de la Corte de Apelaciones).

Corte de Apelaciones de Santiago, 19/11/2012, Rol: 2384-2012,

Cita online: CL/JUR/2642/2012

14. En los delitos de peligro, como el investigado en autos, no se encuentra

prohibida la aplicación de la atenuante de haber procurado el imputado reparar con celo el mal causado o impedir sus ulteriores y perniciosas consecuencias, como dispone el tenor literal del numeral 7, del artículo 11 del Código Penal, toda vez que en la Ley de Control de Armas o en ningún otro cuerpo legal, se prohíbe la concurrencia de la citada atenuante, como lo hace expresamente el legislador cuando ha querido hacer improcedente su aplicación, como en la Ley Nº 20.000, por lo que es factible su aplicación en el caso de concurrir los requisitos legales.

La realización de este tipo penal (delito de porte ilegal de arma de fuego prohibida) requiere de dolo directo, constitutivo de la intención manifiesta de llevar a cabo dicho comportamiento, poniendo con tal acción en peligro el bien jurídico protegido por el tipo penal, el cual es la seguridad de la comunidad frente a los riesgos que implica la tenencia de armas de fuego, por lo que resulta improcedente la atenuante del artículo 11 Nº 7 del Código Penal, relativa a la reparación celosa del mal causado, alegada por la defensa, por cuanto al tener el tipo penal de autos carácter de delito de peligro, se verifica el delito por el sólo hecho de portar el arma prohibida, compartiendo de este modo lo razonado por el tribunal a quo en el motivo cuarto del fallo (considerando 5º)

Corte de Apelaciones de San Miguel, 17/08/2012, Rol: 1063-2012,

Cita online: CL/JUR/1766/2012

15. No basta con efectuar consignaciones, sean mínimas o máximas, si no

llevan consigo una actitud celosa, esto es realizar los depósitos con una intención

clara, positiva y oportuna que demuestren arrepentimiento; que se efectúen bajo un impulso íntimo de actuar correctamente, paliando los daños de todo tipo que su actuar delictual ha provocado,

Corte de Apelaciones de San Miguel, 13/07/2012, Rol: 872-2012,

Cita online: CL/JUR/4514/2012

16. En cuanto la circunstancia atenuante de responsabilidad criminal, dispuesta en el Nº 7 del artículo 11 del Código Penal, esta Corte de Apelaciones comparte el criterio de la sentenciadora, que en su fallo entiende que no ha habido una reparación celosa del mal causado, atendida la falencia de una víctima en el hecho ilícito investigado. Al efecto, es necesario tener presente que la reparación celosa abarca dos posibilidades: a. que el mal causado con la ejecución del delito sea susceptible de reparación, alternativa donde precisamente el sujeto debe intentarla, y b. que el mal causado no sea susceptible de reparar, caso en el cual el sujeto debe impedir sus consecuencias ulteriores perniciosas. (Mario Garrido Montt. Obra Derecho Penal. Tomo I, pag 197). En el asunto sublite, claramente no se da ninguna de estas alternativas, atendido que al no existir víctima, no es factible la reparación en relación a la persona misma, ni respecto a las consecuencias dañosas del hecho (considerando 5º).

Corte de Apelaciones de Antofagasta, 03/06/2011, Rol: 116-2011,

Cita online: CL/JUR/4659/2011

17. La existencia de la atenuante alegada se requiere que se procure reparar

el mal causado, que la reparación sea hecha por el sujeto activo del delito y que aquella reparación hubiere sido efectuada con celo. Los actos de reparación deben realizarse antes de iniciarse el proceso o, al menos, antes de la formalización, aceptando algunos, incluso, que lo sea hasta antes de la acusación, lo que no se ha acreditado en los antecedentes que se han entregado a este tribunal de nulidad; por otro lado, la reparación debe ser hecha por el sujeto activo

del delito, y no por terceros, y esta exigencia se desprende del tenor literal del Nº 7

del artículo 11 del Código Punitivo que establece "Si ha procurado

expresión

que obviamente se refiere al hechor, lo que obsta, por tanto, a que esa reparación se haga por un tercero. Además, tal como se indica en la sentencia recurrida, no se acreditó el celo en la reparación alegada,esto es, la diligencia, espontaneidad o el cuidado que debe poner el delincuente para lograr disminuir el mal causado o sus consecuencias.

",

Corte de Apelaciones de Temuco, 25/04/2008, Rol: 353-2008,

Cita online: CL/JUR/5731/2008

18. Debemos señalar que el numeral 7º del artículo 11 del Código Penal,

establece como circunstancia atenuante de la responsabilidad penal, la reparación celosa del mal causado, no pudiéndose entender, en consecuencia, que este

precepto exige que efectivamente se haya logrado la reparación total del mal o evitado todos sus efectos perniciosos, sino que solamente requiere que el agente

haya procurado con celo alguna de estas cosas, y si bien ello supone una actitud subjetiva, no se trata de una actitud moral de arrepentimiento o dolor, ni tampoco de inmediatez, lo que en realidad se precisa es que la conducta sea ejecutada voluntariamente por el sujeto, el cual habiendo podido abstenerse de realizarla, se ha decidido libremente por ella, e incluso las motivaciones resultan irrelevantes.

Asimismo, la ley exige que esta conducta ha de ser celosa, o sea, tiene que importar un esfuerzo personal, considerable, encaminado al cumplimiento de los objetivos que establece la disposición en análisis. La norma en comento no pide la reparación total, sino que se satisface con la exteriorización real de un propósito serio.

Por otro lado, para aquilatar el "celo, no sólo debe considerarse el monto del dinero depositado, sino que es necesario atender a algún otro antecedente objetivo".

Corte de Apelaciones de Santiago, 24/03/2008, Rol: 283-2008,

Cita online: CL/JUR/6036/2008

19. Que para estimar la reparación como celosa, no sólo es suficiente el monto

del dinero depositado, sino que es necesario atender a algún antecedente objetivo que posibilite al Tribunal aquilatar el celo desplegado por el autor.

Corte de Apelaciones de San Miguel, 6/08/2007, Rol: 1134-2007,

Cita online: CL/JUR/3833/2007

20. Que no favorece al acusado la circunstancia atenuante de responsabilidad

criminal de procurar con celo reparar el mal causado, ya que a pesar de haber

consignado algunas sumas de dinero, tal minorante es absolutamente improcedente en este tipo de delitos, por haberlo señalado expresamente el legislador en el artículo 450 bis del Código Penal.

Corte de Apelaciones de Rancagua, 28/09/2005, Rol: 5672-2005,

Cita online: CL/JUR/3268/2007

21. Que no se dará lugar, a tener por configurada la atenuante de responsabilidad criminal del artículo 11 Nº 7 del Código del ramo, alegada a favor del acusado, pues los cheques que éste pagó en su integridad sólo tuvieron el mérito de resarcir los daños a sus respectivos dueños, pero de ninguna manera se puede hacer extensiva esa reparación al resto de los afectados por otros delitos de que es responsable, y a los cuales ni siquiera realizó abonos que demostraran el celo que la ley exige para los efectos de la minorante.

Corte de Apelaciones de Temuco, 20/07/2005, Rol: 5017-2005,

Cita online: CL/JUR/3173/2005

22. Que se disiente de la opinión del señor Fiscal, en cuanto señala que no

corresponde considerar que beneficia a los sentenciados de autos la circunstancia atenuante de responsabilidad penal de reparación celosa del mal causado, por estimar irrisorias las cantidades consignadas en comparación con la pérdida de una vida, que no tiene precio, por cuanto para que se configure esta minorante no es necesario la reparación efectiva del mal causado, cosa imposible en el caso de

autos, sino la actitud posterior al delito de los encausados evidenciando arrepentimiento e intentando la mayor reparación posible del daño que el acto produjo, por lo que las sumas consignadas en autos efectuadas estando privados de libertad, corresponden, además a su realidad económica, por lo que cabe acoger dicha minorante.

Corte de Apelaciones de Iquique, 25/02/2005, Rol: 1380-2005,

Cita online: CL/JUR/6709/2005

23. Las consignaciones efectuadas por el procesado en orden a reparar con

celo el mal causado, conforme al espíritu de la ley deben valorarse en su verdadero sentido, atendidas las circunstancias en que fueron realizadas.

Corte de Apelaciones de Valparaíso, 25/11/2003, Rol: 9337-2003,

Cita online: CL/JUR/3015/2003

24. Induce al tribunal a acoger esta atenuante, si el procesado ha demostrado que ha procurado reparar el mal causado, en la medida de sus posibilidades, lo que le ha significado ingentes sacrificios económicos, más aún, habiendo realizado ello cuando se encontraba en prisión preventiva.

Corte Apelaciones de Chillán, 22 de octubre del 2003, Rol: 4866-2003,

Cita online: CL/JUR/175/2004

25. Que para la configuración de dicha atenuante no se exige que el reparo sea

total, sino que basta que se "haya procurado reparar el mal causado por el delito", por lo que es suficiente sólo una compensación parcial del mal o perjuicio causado por el delito. La doctrina señala que reparando el mal, aunque sea parcialmente, el agente demuestra una menor peligrosidad (criterio subjetivo) o un fin utilitario para la víctima (criterio objetivo).

Corte de Apelaciones de Punta Arenas, 3/09/2003, Rol: 4187-2003,

Cita online: CL/JUR/2454/2003

26. No procede la circunstancia atenuante consistente en reparar con celo el

mal causado debido a la exigüidad de las consignaciones y la oportunidad en la

que se efectuaron.

Corte de Apelaciones de Chillán, 22/04/2003, Rol: 1823-2003,

Cita online: CL/JUR/1550/2003

27. La circunstancia atenuante consistente en reparar con celo el mal causado

es desechado en la especie, ya que la exigüidad de los montos consignados y largo lapso transcurrido entre la comisión del delito y tales consignaciones no revelan de parte de los imputados una actitud de arrepentimiento ni el ánimo de reparar con prontitud el mal causado a la víctima, presupuestos exigidos por la atenuante en comento.

Corte de Apelaciones de Arica, 14/03/2000, Rol: 87865,

Cita online: CL/JUR/3072/2000

28. La reparación celosa del mal causado supone, entre otras cosas, que la

reparación sea oportuna y razonablemente cercana a los hechos cometidos y juzgados. En la especie, consignaciones efectuadas después de dos años de sucedidos los hechos, no son oportunas ni permiten configurar la atenuante.

Corte de Apelaciones de Santiago, 18/01/2000, Rol: 58125-1999,

Cita online: CL/JUR/1708/2000

JURISPRUDENCIA RELACIONADA (ART. 11 CIRCUNSTANCIA 8ª)

1. La sola circunstancia de "haberse presentado voluntariamente a declarar sobre su participación en el hecho investigado en autos" no es un presupuesto fáctico al que atienda la ley para configurar la atenuante. La ley exige una conducta positiva del hechor en orden a no fugarse ni ocultarse, y por el contrario, denunciarse y confesar el delito y tales hechos no es posible establecerlos.

Y si el encausado se deshizo del cuchillo con el cual hirió al querellante lanzándolo a una casa y luego se dirigió a la casa de un amigo donde permaneció hasta el día siguiente y sólo al enterarse que "estaba en problemas" decidió presentarse al tribunal acompañado de un abogado.

Por lo que, el encausado se presentó ante el juez de la causa a declarar cuando ya se había dado orden de investigar y ubicar su paradero, ya que el día de los hechos se dio a la fuga y se ocultó durante tres días, lo que no se condice por

cierto con la conducta que exige la ley en orden a configurar la atenuante de que se trata razón por la cual esta modificatoria debe ser rechazada.

Corte Suprema, 09/02/2010, Rol: 288-2009, Cita online: CL/JUR/1234/2010

Fallo en el mismo sentido:

Corte Suprema, 18/05/2010, Rol: 8090-2008, Cita online: CL/JUR/5759/2010

2. Para la procedencia de esta atenuante son requisitos copulativos el que la

entrega voluntaria y la confesión se produzcan cuando al procesado le hubiere sido posible eludir la acción de la justicia por medio de la fuga y su ocultamiento,

situación que no concurre cuando antes de la confesión y entrega, el delito ha sido ya denunciado a tribunales.

Corte Suprema, 24/12/2003, Rol: 4187-2003, Cita online: CL/JUR/2453/2010

3. No se configura la minorante cuando si bien el encausado se presentó

voluntariamente al tribunal, éste no se denunció ni confesó su participación en el delito.

Corte Suprema, 03/12/2003, Rol: 5144-2003, Cita online: CL/JUR/4733/2003

4. Para la configuración de la atenuante contenida en el artículo 11 Nº 8 del

Código Penal, basta con que existiera para el encartado la alternativa de ocultarse o fugarse, con la esperanza aun improbable de eludir la acción de la justicia o, cuando menos, de retardarla o reducir su efectividad y que, sin embargo, haya desestimado echar mano de ella, prefiriendo denunciarse y confesar el delito, contribuyendo así, por el contrario, con su cooperación, al más pronto esclarecimiento de los hechos. No requiere para su configuración el elemento de certeza en poder lograr evadir la acción de la justicia. La ratiode esta atenuante consiste en que el derecho quiere premiar la conducta del que contaba con la posibilidad de entorpecer el accionar de los tribunales y, en cambio, ha preferido favorecerlo. En consecuencia, en autos, y de acuerdo a los antecedentes, de los que se desprende que el encausado tuvo una posibilidad real de eludir la acción de la justicia y mal puede afirmarse que no existe prueba de ello. En efecto, luego de disparar sobre la víctima, abandonó el lugar del hecho y se dirigió al tribunal más próximo, que resultó ser casualmente el competente, en donde dio cuenta de lo ocurrido y confesó su autoría, sin que nadie intentara siquiera interceptarlo o detenerlo. Si lo hubiera deseado, podría haberse alejado de allí, perdiéndose entre la gente. Probablemente más tarde habría sido relativamente fácil ubicarlo y, acaso, también capturarlo; pero ello no obsta a la apreciación de la atenuante.

Corte Suprema, 12/11/2002, Rol: 4216-2001, Cita online: CL/JUR/454/2002

5.

La minorante contemplada en esta disposición es perfectamente procedente,

aun cuando el imputado haya concurrido a la autoridad a denunciarse a instancias

de su cónyuge. Que haya sido impulsado o persuadido a ello, no resta voluntariedad a su acto de denunciarse y confesar el delito ante la autoridad.

Corte Suprema, 25/09/2001, Rol: 2711-2001, Cita online: CL/JUR/3031/2001

6. Procede esta atenuante si los sentenciados se presentan voluntariamente al

tribunal y confiesan su delito, particularmente si se considera que entre el hecho juzgado y la comparecencia judicial transcurrieron once días sin que se supiera la

identidad de los involucrados.

Corte Suprema, 14/12/2000, Rol: 2909-2000, Cita online: CL/JUR/2497/2000

7. La minorante consistente en denunciarse y confesar el delito no tiene un

significado técnico-procesal, sino que es simplemente sinónimo de comparecer

ante la autoridad policial o judicial para dar cuenta del hecho.

Corte Suprema, 23/09/1996, Rol: 2167-1996, Cita online: CL/JUR/1364/1996

8. En segundo lugar, por cuanto la misma base fáctica que de acuerdo al recurso debería motivar otorgar esta minorante, es considerada por los sentenciadores para acoger la atenuante de colaboración sustancial al esclarecimiento de los hechos prevista en el artículo 11 Nº 9 del Código Penal, de modo que, como resulta pacifico en la doctrina y la jurisprudencia, no puede servir de base para efectuar una doble valoración.

Corte de Apelaciones de Antofagasta, 19/06/2012, Rol: 113-2012,

Cita online: CL/JUR/3581/2012

9. De conformidad a lo previsto en el numeral 8º del artículo 11 del Código

Penal, constituye una circunstancia atenuante de responsabilidad, denunciarse y confesar el delito, pudiendo haber eludido la acción de la justicia por medio de la fuga u ocultándose. Como ha dicho la doctrina, el fundamento de esta atenuante es el hecho de favorecer o facilitar la acción de la justicia, pudiendo eludirla, lo que en principio debiera entenderse que se logra con la presentación del sujeto ante la justicia acto que corresponde a "denunciarse"sin embargo, de ello no se sigue que sea una simple cuestión de hecho que el juez se limita a constatar y que opera de forma más o menos automática, toda vez que es una cuestión que el sentenciador deberá apreciar, de acuerdo al mérito del proceso y, precisamente,

por su fundamento, ponderar si la entrega del sujeto a la justicia cumplió la finalidad de favorecer la acción de la justicia, amén de verificar si concurren los otros dos requisitos necesarios para configurar dicha circunstancia, a saber, que confiese el delito y que el sujeto haya podido eludir la acción de la justicia, sea fugándose u ocultándose. En consecuencia, en la especie, el sentenciador ejerce

sus facultades privativas al desestimar la atenuante, fundado en que desde el inicio de la investigación se tenía identificado al hechor y se había despachado una orden de aprehensión en su contra, ya que con ello quiere decir que la entrega del imputado no resulta haber facilitado la acción de la justicia, en la medida que la investigación se encontraba suficientemente avanzada y de igual modo se habría dado con su paradero (considerando 2º).

Corte de Apelaciones de Santiago, 29/12/2011, Rol: 2492-2011,

Cita online: CL/JUR/9192/2011

10. No se le reconocerá al acusado la atenuante del artículo 11 número 8 del

Código Penal, toda vez que si bien el parte policial de fojas 182 da cuenta de que éste se entregó voluntariamente en una unidad policial con fecha 9/12/2003, a

dicha fecha ya se había iniciado investigación criminal por dichos ilícitos.

Corte de Apelaciones de Concepción, 30/01/2008, Rol: 1138-2006,

Cita online: CL/JUR/7137/2008

11. Es claro, entonces, en relación con la aludida circunstancia atenuante, que,

en la especie, se cumplen con los elementos que la constituyen; en efecto, existe el elemento denuncia, esto es, la acción de parte de acusado de reconocer su concurrencia en el delito, cumpliendo además con la condición de ser ella oportuna, atendido el tiempo transcurrido desde la comisión del mismo; dándose asimismo el requisito de la posibilidad que el acusado haya podido eventualmente eludir la acción de la justicia por medio de la fuga u ocultándose.

Corte de Apelaciones de Santiago, 14/01/2008, Rol: 2732-2007,

Cita online: CL/JUR/6028/2008

12. En la forma como se ha configurado el delito y el reconocimiento que él

efectuó de sus actuaciones delictivas, revelan una confesión parcial e importante del delito, como también una denuncia ya que a la fecha de su comparecencia ningún conocimiento tenía el órgano jurisdiccional de su actuación, pudiendo concretamente haber eludido la acción de la justicia por medio de la fuga u ocultándose dado el ingreso permanente que él tenía de su jubilación y el patrimonio no sólo de él sino de sus familiares directos. Por lo demás, el legislador no se puso en la situación de la existencia de una confesión absoluta, ni distinguió los reconocimientos parciales, pero en la medida que fue considerado para

establecer la participación del delito mal puede excluírsele para la concurrencia de esta atenuante.

Corte de Apelaciones de Antofagasta, 27/11/2007, Rol: 179-2006,

Cita online: CL/JUR/6599/2007

13. Se rechaza la referida al Nº 8 del artículo 11 del Código Penal, toda vez que

del mérito de autos aparece que ya se había dado orden amplia en su contra, ya

que estaba plenamente identificado como el sujeto que el día de los hechos intimidó a la víctima provocando su incontrolada reacción.

Corte de Apelaciones de San Miguel, 13/08/2007, Rol: 2783-2006,

Cita online: CL/JUR/5502/2007

14. Se estima inconcurrente la atenuante invocada debido a la circunstancia de

que para su configuración han de concurrir y, por cierto, deben probarse varios requisitos. En efecto, la ley exige que el imputado pueda, real y efectivamente, eludir la justicia, y ello por medio de la fuga u ocultamiento. Además, se requiere que el responsable del delito se denuncie, esto es, que sea el propio responsable del ilícito quien proporcione a la autoridad la primera noticia de la ocurrencia del

mismo. Finalmente, es necesario que concurra una confesión del hechor, en orden a ser responsable del delito, lo que importa una confesión pura y simple, excluyendo por tanto, según estima este Tribunal, aquella declaración en que no obstante reconocer participación, aduce defensas o eximentes de responsabilidad.

Corte de Apelaciones de Santiago, 8/08/2007, Rol: 1716-2007,

Cita online: CL/JUR/6726/2007

15. Que en relación a la atenuante contemplada en el número 8 del artículo

11 del Código Penal, debe tenerse en consideración que para que opere esta minorante de responsabilidad, deben concurrir los tres requisitos que la integran; es decir, que el imputado haya estado en condiciones de eludir la acción de la justicia por medio de la fuga u ocultándose; que se presente voluntariamente a denunciarse y que confiese el delito. Que, por tanto, si el hecho ya ha sido denunciado y la acción penal se encuentra en movimiento, aunque posteriormente, el imputado confiese su participación punible, la atenuante no se configura; asimismo, la simple presentación material del hechor ante la autoridad correspondiente o la justicia no puede estimarse que ella constituya por sí sola la circunstancia de haberse denunciado, toda vez que para la existencia de una denuncia, resulta necesario conforme a lo expresado por el Diccionario de la Lengua Española, "que se dé noticia", "que se avise de algo", o lo que es lo mismo, "que se ponga en conocimiento de la autoridad un hecho o una circunstancia desconocida de ella".

Corte de Apelaciones de La Serena, 26/01/2007, Rol: 402-2006,

Cita online: CL/JUR/3763/2007

16. No se configura la circunstancia atenuante si los hechos fueron denunciados por el ofendido, y después de iniciado el sumario ante el Juzgado del Crimen se presenta a declarar la inculpada.

Corte de Apelaciones de Rancagua, 10/12/2003, Rol: 216358,

Cita online: CL/JUR/5608/2003

JURISPRUDENCIA RELACIONADA (ART. 11 CIRCUNSTANCIA 9ª)

1. En un proceso jurisdiccional los únicos hechos que se tienen por probados

son aquellos que así declara el propio órgano jurisdiccional mediante sus resoluciones, no hay otros, sin perjuicio que las partes del proceso estimen que a la luz de la prueba conocida en sus distintas instancias, debió haberse declarado como acreditados otros hechos o circunstancias. En el caso de autos, los jueces del fondo no establecieron ningún hecho que pueda encuadrarse en la atenuante de responsabilidad del artículo 11 Nº 9 del Código Penal. En efecto, de las declaraciones del acusado se desprende que éste, no obstante reconocer su participación en los hechos investigados, niega su responsabilidad criminal, lo que no constituye por tanto una colaboración al esclarecimiento de los hechos (considerando 3º de la sentencia de la Corte Suprema).

Corte Suprema, 15/07/2013, Rol: 3996-2013, Cita online: CL/JUR/1521/2013

2. Su redacción, más amplia que el anterior precepto analizado, extiende su

campo de aplicación y permite una apreciación más holgada de las modalidades de colaboración a la justicia a fin de recompensar a quienes reconociendo su responsabilidad en los hechos que se les incriminan, colaboran sustancialmente en el esclarecimiento de los hechos.

Corte Suprema, 10/07/2013, Rol: 2356-2013, Cita online: CL/JUR/1498/2013

3. La atenuante de responsabilidad del artículo 11 Nº 9 del Código Penal se configura únicamente en el supuesto que la colaboración del inculpado haya sido decisiva para la evidencia del suceso. La cooperación a que alude la norma citada debe consistir en una disposición total, completa y permanente de contribución a desentrañar los hechos, en todas las etapas del proceso, de manera tal que los datos aportados, en todos sus extremos, esto es, tanto en lo que comprende a los partícipes, los medios y forma de comisión del injusto y las circunstancias mismas que lo rodearon, sean perfectamente concordantes con los demás elementos reunidos en la litis, ya que se procura evidentemente la obtención de una gracia procesal trascendente, como lo es la configuración de una mitigante de responsabilidad penal, que requiere un máximo celo y voluntad de participación en la entrega de información, sin que el órgano jurisdiccional deba confrontar o acudir a otros medios para determinar la certeza o no de los datos aportados (considerando 5º de la sentencia de la Corte Suprema). La Ley

Nº 19.806, de 31.05.2002, tuvo el propósito de adecuar las normas contenidas en diversos cuerpos legales a las instituciones del nuevo proceso penal. Así, modificó el artículo 11 Nº 9 del Código Penal, cuya antigua redacción exigía para componer la motivación que no existiera en contra del incriminado otro antecedente que su espontánea confesión, que a la luz de los principios que integran el nuevo sistema de persecución devino incongruente. Entonces, aunque se cambió la redacción del precepto para compatibilizarlo con los nuevos dogmas, conviene resaltar que la alta exigencia que planteaba la norma para aminorar la responsabilidad penal, es decir, que el único medio para acreditar la participación del hechor fuera su confesión espontánea, se mantiene, requiriéndose también hoy que su contribución sea determinante a la hora de clarificar los sucesos que, de otra forma, no pudiesen comprobarse (considerando 6º de la sentencia de la Corte Suprema).

Corte Suprema, 17/06/2011, Rol: 6204-2009, Cita online: CL/JUR/9359/2011

4. Del examen del artículo 11 Nº 9 del Código Penal se desprende que la colaboración sustancial está dada por toda actitud o declaración que contribuya al esclarecimiento de los hechos, no obstante la existencia de otros antecedentes en la litis, y siempre que constituya un aporte serio y efectivo a las averiguaciones, aunque no se traduzca, necesariamente, en un resultado específico en relación a ellas. De esta manera, la contribución del encausado expresa una voluntad de participación en la entrega de información, aun cuando haya negado intervención punible en los hechos (considerandos 4º y 6º, sentencia de casación). En la especie, dado que sin la colaboración plena y completa del inculpado no se hubiera podido descubrir las irregularidades que integran el ilícito indagado, ello demuestra una disposición total, completa y permanente de contribución al esclarecimiento de los hechos en todas las etapas del proceso, contribución que implicó un verdadero aporte al órgano jurisdiccional, puesto que cooperó fundamental y trascendentalmente en la clarificación de los injustos imputados, razón por la cual corresponde acoger la atenuante de responsabilidad del artículo 11 Nº 9 del Código Penal, y juzgarla como calificada, sin que sea óbice para concluir así la circunstancia de haber negado intervención punible en los hechos (considerandos 5º y 7º, sentencia de casación y 2º, sentencia de reemplazo).

Corte Suprema, 29/04/2011, Rol: 7153-2010, Cita online: CL/JUR/9338/2011

5. Colaborar sustancialmente implica contribuir de una manera esencial al logro del fin. En el caso de la atenuante de responsabilidad del artículo 11 Nº 9 del Código Penal, la colaboración sustancial que exige la norma debe necesariamente traducirse en una acción o declaración del imputado que tienda a proporcionar elementos que contribuyan o agilicen la labor del investigador, o que faciliten de algún modo la consecución de los fines del proceso. Que la colaboración sea sustancial nada tiene que ver con la exclusividad de los antecedentes probatorios aportados por el imputado, sino basta con que aclare los hechos investigados que han sido base de la acusación fiscal.

Corte Suprema, 15/09/2009, Rol: 3909-2009, Cita online: CL/JUR/9477/2009

Fallos en el mismo sentido:

Corte Suprema, 18/05/2010, Rol: 8090-2008, Cita online: CL/JUR/5759/2010

Corte Suprema, 28/10/2008, Rol: 2593-2008, Cita online: CL/JUR/7944/2008

Corte Suprema, 21/09/2006, Rol: 4458-2006, Cita online: CL/JUR/8183/2006

6. En la determinación de la procedencia de la atenuante de responsabilidad del artículo 11 Nº 9 del Código Penal, los jueces gozan de libertad al apreciar los hechos y valorar los antecedentes que obran en el juicio para configurarla, pues no existe norma que otorgue valor legal a las expresiones "colaborado sustancialmente al esclarecimiento de los hechos" y, por ende, no hay regla alguna que pueda atropellarse al decidir que no concurren tales requisitos normativos subjetivos, cuyo contenido y alcance sólo puede ser establecido por los sentenciadores. Es así como la procedencia o no de las modificatorias de la responsabilidad penal es una atribución exclusiva de los jueces de la instancia, lo que deriva en la imposibilidad del tribunal de casación de revisar lo decidido.

Corte Suprema, 14/09/2009, Rol: 2476-2009, Cita online: CL/JUR/8044/2009

7. En lo que atañe a la minorante reglada en el número 9 del artículo 11 del Código Penal, procede únicamente en el evento que la colaboración del inculpado haya sido decisiva para la clarificación del suceso, de manera tal que la cooperación a que alude la norma consista en una disposición total, completa y permanente de contribución al esclarecimiento de los hechos, en todas las etapas del proceso, de suerte que los datos aportados, en todos sus aspectos, tanto respecto de los partícipes, los medios y forma de comisión del ilícito y las circunstancias mismas que lo rodearon, sean perfectamente concordantes con los demás antecedentes reunidos en el juicio, pues se trata evidentemente de la obtención de un beneficio procesal trascendente, como lo es la configuración de una minorante de responsabilidad penal, lo que requiere un máximo celo y voluntad de participación en la entrega de datos, todos los cuales deben ser compatibles entre sí y que impliquen verdaderamente un tributo, sin que el órgano jurisdiccional, deba confrontar o recurrir a otros antecedentes para determinar la certeza o no de los datos aportados.

Corte Suprema, 14/07/2008, Rol: 2146-2008, Cita online: CL/JUR/5874/2008

Fallos en el mismo sentido:

Corte Suprema, 01/09/2008, Rol: 1342-2008, Cita online: CL/JUR/5890/2008

Corte Suprema, 19/05/2008, Rol: 2001-2008, Cita online: CL/JUR/5131/2008

Corte Suprema, 19/05/2008, Rol: 2004-2008, Cita online: CL/JUR/5129/2008

Corte Suprema, 03/10/2007, Rol: 4427-2007, Cita online: CL/JUR/5196/2007

Corte Suprema, 05/06/2007, Rol: 1196-2007, Cita online: CL/JUR/4694/2007

8. Empero, la correcta interpretación de la atenuante contenida en el 11 Nº 9, no la limita a los casos en que el acusado colabora con los presupuestos fácticos del delito, sino que también, cuando ha delatado a otro u otros partícipes.

Corte Suprema, 03/09/2007, Rol: 3206-2007, Cita online: CL/JUR/4795/2007

9. El primer tema planteado dice relación con la admisión de las atenuantes de la colaboración sustancial en el esclarecimiento de los hechos, que el compareciente cuestiona, la primera de las cuales en realidad constituye una de las formas de colaboración con la justicia, como lo es asimismo la autodenuncia y confesión de quien pudo "eludir la acción de la justicia por medio de la fuga u ocultándose", pero la redacción más amplia de la primera extiende su campo de aplicación y permite una apreciación más laxa de las modalidades de la colaboración con la justicia, muy necesaria en el nuevo proceso penal, sobre todo para recompensar a quien, reconociendo su responsabilidad en los hechos que se le incriminan, aprueba soluciones diferentes al juicio oral, como la suspensión condicional del procedimiento o el procedimiento abreviado. Y las mayores exigencias que reclama el compareciente para su procedencia sólo quedan reservadas para los casos en que la colaboración con la justicia configura una mitigante especial, como es, por ejemplo, el arrepentimiento eficaz que consagra el artículo 22 de la Ley Nº 20.000, de dieciséis de febrero último, sobre tráfico ilícito de estupefacientes y sustancias psicotrópicas.

No obstante, la colaboración debe ser sustancial, vale decir, no ha de limitarse a proporcionar detalles intrascendentes, sino constituir un aporte efectivo y serio al éxito de las averiguaciones, aunque no es preciso que se traduzca verdaderamente en resultados concretos. Es así como la actitud del enjuiciado es una de las maneras de colaborar sustancialmente en el esclarecimiento de los hechos pesquisados, toda vez que ella corroboró no sólo los elementos de comprobación del hecho punible, sino que también permitió determinar la persona del delincuente sin que fueran indispensables las restantes probanzas reunidas para la demostración de esa participación culpable.

Corte Suprema, 03/01/2006, Rol: 5741-2005, Cita online: CL/JUR/6232/2006

10. La confesión pura y simple del acusado importa una colaboración sustancial, puesto que su reconocimiento contribuye de modo relevante al esclarecimiento de los hechos. Se tiene presente especialmente para ello la circunstancia que en esta clase de figuras típicas, sobre todo cuando se desarrollan en un contexto familiar, la experiencia enseña que su forma de verificación es normalmente clandestina, lo

que dificulta la comprobación (considerando 5º de la sentencia de la Corte de Apelaciones).

Corte de Apelaciones de Santiago, 31/05/2013, Rol: 2021-2012,

Cita online: CL/JUR/3283/2013

11. No cabe entender que el reconocimiento de un dato eventual por parte del imputado, le permita inferir a la mayoría de los jueces que ello sea suficiente para configurar en su favor la minorante de responsabilidad prevista. No aporta otros antecedentes que puedan calificarse de esenciales o determinantes para el esclarecimiento de los hechos.

Corte de Apelaciones de Santiago, 20/03/2013, Rol: 226-2013,

Cita online: CL/JUR/622/2013

12. Con esta minorante de responsabilidad penal se pretende premiar al imputado que por vía de aportación de antecedentes, facilita la labor de persecución del Estado, desarrollando así una actuación a la que no está obligado en modo alguno, desde que tiene derecho a guardar silencio durante todo el procedimiento, pero no basta para su concurrencia cualquier reconocimiento del acusado aun cuando su confesión sea veraz y concordante