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ODA AL COLEGIO

En tus aulas aprend


a leer , a escribir
a dibujar y a jugar
divirtindome cada da sin cesar.
Tus clidos docentes
siempre a mi lado, estn presentes
cuidando mi educacin
con fiel dedicacin.
Nos recibes en tus ambientes
cada maana , como el sol saliente
ests listo a abrir tus puertas
para recibirnos en ellas.
Eres mi colegio querido
con el cul Dios, me ha bendecido
orgulloso llevo en mi alma
tus enseanzas sabias.

POEMA A MI ESCUELA

Escuela de grandes generaciones


a ti hoy te represento
hoy te rindo este homenaje
porque otro ao estas cumpliendo.....
Hoy luces linda y esplendorosa
de fiesta ests en tu cumpleaos
alumnos, profesores
otro ao te estn acompaando
En quinto ya me encuentro
son diez aos los que he vivido
son diez aos de sabidura
que en tus aulas he aprendido
He conocido muchas materias nuevas
me he enterado de lo que pasa en el mundo
de seguro cuando me vaya a otro lugar
me acordare de ti hasta en lo ms profundo.
Yo no se lo que pasara contigo mas adelante
solo se que crecers
porque con este gran cuerpo de docentes
muy lejos llegaras.
Mi pas es largo y angosto
mi vida no lo se
mi corazn cada da es ms grande
ya que en esta escuela me forme.

ODA AL CALDILLO DE CONGRIO


EN el mar
tormentoso
de Chile
vive el rosado congrio,
gigante anguila
de nevada carne.
Y en las ollas
chilenas,
en la costa,
naci el caldillo
grvido y suculento,
provechoso.
Lleven a la cocina
el congrio desollado,
su piel manchada cede
como un guante
y al descubierto queda
entonces
el racimo del mar,
el congrio tierno
reluce
ya desnudo,
preparado
para nuestro apetito.
Ahora
recoges
ajos,
acaricia primero
ese marfil
precioso,
huele
su fragancia iracunda,
entonces
deja el ajo picado
caer con la cebolla
y el tomate
hasta que la cebolla
tenga color de oro.
Mientras tanto
se cuecen

con el vapor
los regios
camarones marinos
y cuando ya llegaron
a su punto,
cuando cuaj el sabor
en una salsa
formada por el jugo
del ocano
y por el agua clara
que desprendi la luz de la cebolla,
entonces
que entre el congrio
y se sumerja en gloria,
que en la olla
se aceite,
se contraiga y se impregne.
Ya slo es necesario
dejar en el manjar
caer la crema
como una rosa espesa,
y al fuego
lentamente
entregar el tesoro
hasta que en el caldillo
se calienten
las esencias de Chile,
y a la mesa
lleguen recin casados
los sabores
del mar y de la tierra
para que en ese plato
t conozcas el cielo