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CONGRESO INTERNACIONAL APLEx 2004 – Patrimonio Lingüístico Extremeño
Complejo Cultural San Francisco - Cáceres: 4, 5 y 6 de noviembre de 2004

COMITÉ CIENTÍFICO




Antonio Viudas Camarasa (Profesor de la Uex y miembro de la Real Academia de Extremadura)
José Antonio González Salgado (Dr. en Filología por la Universidad Complutense de Madrid)
Juan Rodríguez Pastor (Profesor de E.S.O. y Dr. en Filología por la Universidad de Extremadura)
Ma Felisa Gómez Rodríguez ( Profesora-Investigadora y Licenciada en Filología por la UNED)
Alicia González Mangas (Profesora de Lengua y Literatura - Universidad de Bamberg - Alemania)

COMITÉ ORGANIZADOR




Manuel Trinidad Martín (Coordinador)
Joaquín García Plata-Quirós
Javier Feijoo Rodríguez
Juan Alberto Valiente Rodríguez
Mª Concepción Real Hernández

ENTIDADES COLABORADORAS
Congreso



Excma. Diputación Provincial de Cáceres
Excmo. Ayuntamiento de Cáceres
Universidad de Extremadura (Vicerrectorado de Extensión Universitaria)
Consejo Regulador Denominación Específica CORDEREX - Cordero de Extremadura

Exposición etnográfica de la elaboración del queso


Torta del Casar - Consejo Regulador Denominación de Origen Protegida
Consejo Regulador Denominación de Origen Queso Ibores
Bodegas Ruiz Torres - Vino de Cañamero - Denominación de Origen Ribera del Guadiana

Espectáculo teatral multimedia

Consorcio Gran Teatro (Consejería de Cultura de la Junta de Extremadura)

Diseño de la portada: Casimiro Carrillo Tejela

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1/6/2016 Biblioteca Virtual Extremeña (Facebook)

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ÍNDICE PiJ
Agradecimiento. Manuel Trinidad Martín. Coordinador Congreso Internacional APLEx 2004 ............................. 6
SESIÓN INAUGURAL
D. Antonio Viudas Camarasa. Presidente de APLEx ....................................................................................................... 7
D. Luis Martín Buenadicha. Concejal de Educación del Excmo. Ayuntamiento de Cáceres ................................ 9
D. Femando Tomás Pérez. Director de la Editora Regional. Junta de Extremadura ................................................ 9
D. Francisco Alvarez Arroyo. Secretario General de la Universidad de Extremadura .............................................. 10
Da Silvia González Gordillo. Diputada de Cultura de la Excma. Diputación de Cáceres ........................................ 11

1a SESIÓN: HISTORIA LINGÜÍSTICA DE EXTREMADURA. SOCIOLINGÜÍSTICA. EL
EXTREMEÑO LITERARIO
José Antonio González Salgado (Dr. en Filología por la Universidad Complutense de Madrid). Historia, presente
y futuro de las hablas extremeñas ............................................................................................................................................ 13
Ma Felisa Gómez Rodríguez (Licenciada en Filología por la UNED). Estudio sociolingüístico del habla de
Badajoz ......................................................................................................................................................................................... 43
Félix Rebollo Sánchez (Catedrático de Lengua y Literatura. Profesor Asociado de la Universidad Complutense
de Madrid en la Facultad de Ciencias de la Información). Chamizo hoy ........................................................................ 70
Jesús Gabriel y Galán Acevedo (nieto de José María Gabriel y Galán y autor del libro sobre la vida del poeta, su
obra y su tiempo). Extremadura y Gabriel y Galán ..............................................................................................................79
Carmen Vera González. Escritora. El habla extremeña. Cultura y tradiciones en la Comarca de la Serena...........84
Félix Barroso Gutiérrez (Profesor investigador del IES de Montehermoso, experto en la cultura popular de las
Hurdes). Una pieza teatral de 1901 en el habla coloquial de Tierras de Granadilla ....................................................... 90

2a SESIÓN: LAS HABLAS EN LA FRONTERA. PORTUGUESA. LA FALA DE XÁLIMA ATLAS
LINGÜÍSTICO DE LA PENÍNSULA IBÉRICA (ALPI).
José Enrique Gargallo Gil (Profesor Titular de Filología Románica de la Universidad de Barcelona). Gallegoportugués, iberorromance. La "fala" en su contexto románico peninsular ..................................................................... 111
David Heap (Profesor Titular, Dpto de francés y Programa de Lingüística. Director, Theoretical and Applied
Linguistics Laboratory - University of Western Ontario Canadá) Las encuestas extremeñas en el ALPI ................ 124
Brian Franklin Head (Professor Convidado (catedrático), Universidade do Minho. Braga, Portugal). Algumas
questóes básicas da dialectología na regiao de Portugal que faz fronteira com a Extremadura .................................. 140
José Luis Martín Galindo (Estudioso de los "falares" y otras peculiaridades culturales del Val de Xálima.
Presidente de ARTE. Asociación por la Arquitectura rural de Extremadura). Os Falaris fronteiózus de Val de
Xálima - Urna maneira estremenha de falar o purtugués antigu ...................................................................................... 155
Servando Rodríguez Franco (Profesor de portugués (Centro de Estudios Ibéricos Agostadlo da Silva). Décimas y
refranes en la tradición oral de Olivenza ................................................................................................................................ 183
Antonio Garrido Correas (Traductor del Principino al altoextremeño - El Prencipinu) - Variedadis linüísticas
d'Estremaura. El estremeñu................................................................................................................................................... 189

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3a SESION: LA TRADICION ORAL EXTREMEÑA. IA MÚSICA. DERECHO CONSUETUDINARIO:
EL FUERO DEL BAYLÍO.
Manuel de Peralta y Carrasco (Doctor en Derecho. Profesor de Derecho Civil de la Universidad de Extremadura).
Breves precisiones sobre la Costumbre; fuente y origen de normas jurídicas ................................................................. 196
D. Angel Acedo Penco (Doctor en Derecho. Profesor de Derecho Civil de la Universidad de Extremadura). El
Fuero del B ay lío paradigma del Derecho civil tradicional propio de Extremadura: contenido, aplicación y
vigencia.......................................................................................................................................................................................... 201
Juan Rodríguez Pastor (Dr. en Filología Hispánica por la Universidad de Extremadura y Catedrático de Enseñanzas
Medias). El dialecto extremeño en los cuentos populares extremeños ............................................................................ 214
Ma Pilar Barrios Manzano (Catedrática de didáctica de la Expresión Musical de la Universidad de Extremadura).
La música y la tradición oral extremeña .................................................................................................................................. 244
José Luis Macías Rico (Maestro de Educación Compensatoria, licenciado en Geografía e Historia por la
Universidad de Sevilla). Nueve juegos de niños y de mozos jugados antiguamente en Calamonte y hoy desaparecidos
........................................................................................................................................................................................................ 269
Miguel Angel Encabo Vera (Profesor de la Facultad de Biblioteconomía de la Universidad de Extremadura), el
extremeño, el folk y la biodiversidad ....................................................................................................................................... 280

4a SESIÓN: INTERACCIÓN DE LAS HABLAS EXTREMEÑAS CON OTRAS COMUNIDADES
LINGÜÍSTICAS DE ESPAÑA Y AMÉRICA. MEDICINA POPULAR.
Rodolfo Recio Moya (Doctor en historia, literato y antropólogo. Director-conservador del Museo del Léxico
serrano de Fuenteheridos (Huelva). Voces extremeñas en la Sierra de Huelva .............................................................. 289
Ana Serradilla Castaño (Profesora de la Universidad Autónoma de Madrid. Doctora en Filología Hispánica).
Características léxicas y morfosintácticas del extremeño en un pueblo andaluz: el habla fronteriza de la zona de
Cumbres Mayores (Huelva) ...................................................................................................................................................... 319
Angel Iglesias Ovejero (Catedrático de la Universidad de Orleans - Francia. Grupo de investigación PROHEMIO).
Analogías y contrastes entre el habla de El Rebollar y las hablas extremeñas ................................................................. 339
Faustino Gordón Vázquez, D. Diego Peral Pacheco, D. José Ramón Vallejo Villalobos, *D. Francisco María
Vázquez Pardo (Facultad de Medicina. Universidad de Extremadura y ^Departamento de Producción Forestal y
Pasto. Servicio de Investigación y Desarrollo Tecnológico. Junta de Extremadura (Badajoz). Los nombres vernáculos
de plantas en el sur extremeño. Una primera aproximación. Comarca Zafra-Río Bodión ........................................... 355
Beatriz Arias Alvarez (Instituto de Investigaciones Filológicas de la Universidad Nacional Autónoma de México)
(videoconferencia grabada desde México). Acercamiento al español novohispano: presencia de Extremadura en la
Nueva España ............................................................................................................................................................................. 363
Pilar Moreno Recio (Licenciada en Filología Inglesa por la Universidad de Extremadura y Profesora Visitante en
Programa Bilingüe, Tyler, Tejas. (USA) (videoconferencia grabada desde Estados Unidos). Apuntes del español en
Texas................................................................................................................................................... . ....................................... 382

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5a SESION: ÁREAS DIALECTALES. SINTAXIS. TOPONIMIA. LAS HABLAS LOCALES Y SUS
RECOPILACIONES LÉXICAS.
Femando Flores del Manzano (Dr. en Filología Hispánica y antropólogo). Areas dialectales de la Alta
Extremadura: Estado de la cuestión .......................................................................................................................................
393
i
Enrique Pato (Doctor en Filología Española por la Universidad Autónoma de Madrid). Los perfectos fuertes
analógicos en el castellano ........................................................................................................................................................ 407
Antonio María Castaño (Doctor en Filología Hispánica por la Universidad de Extremadura. Catedrático de Lengua
Castellana y Literatura en el I.E.S. "Castelar" de Badajoz). De palabras y tierras. (Una aproximación a la toponimia
extremeña.) .................................................................................................................................................................................. 443
José María Real Antón (Maestro de enseñanza primaria e investigador del habla de Serradilla). Dialectología popular
serradillana. (Aproximación a la historia y forma de hablar de un pueblo)………............……………………… 461
Gregorio Serrano Hoyo (Profesor de Derecho Procesal de la Universidad de Extremadura). Notas léxicas del habla
de Berzocana (Cáceres) ........................................................................................................................................................... 472
José María Alcón Olivera (Autor de la novela Requilorios). El dialectu extremeñu eno Santas de Maimona
(Badajoz) .................................................................................................................................................................................... 485

RELACIÓN DE INSCRITOS CONGRESO INTERNACIONAL APLEx 2004 .................................................... 498
PROGRAMA ............................................................................................................................................................................. 500
RECEPCIÓN EN EL AYUNTAMIENTO. VISITA GUIADA CIUDAD ANTIGUA. CENA ......................... 505
EXPOSICIÓN DE GRABADOS DE CASIMIRO CARRILLO ................................................................................. 513
CARTEL DEL CONGRESO ................................................................................................................................................ 515
EXPOSICIÓN ETNOGRÁFICA DE ELABORACIÓN DEL QUESO. CHOZO ............................................... 518
DEGUSTACIONES DE PRODUCTOS DE EXTREMADURA ............................................................................... 522
COMIDA DE CLAUSURA. CALDERETA DE CORDERO DE CORDEREX ................................................... 526
CONCLUSIONES, MESA REDONDA Y ENTREGA DE CERTIFICADOS ...................................................... 534
ESPECTÁCULO TEATRAL MULTIMEDIA VOZ DE MI TIERRA ...................................................................... 540
ECOS DE PRENSA DEL CONGRESO INTERNACIONAL APLEx 2004 ........................................................... 544

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AGRADECIMIENTO

El 4 de noviembre de 2004 a las 9,30 h. de la mañana en una fría mañana de otoño en la Sala Europa del Complejo
Cultural San Francisco de la Excma. Diputación de Cáceres, se hizo realidad un sueño que se venía acariciando desde
hace tiempo, realizar un congreso internacional sobre nuestro entrañable patrimonio lingüístico.
Las dificultades no fueron pocas, ya que la joven Asociación cultural APLEx que había nacido sólo unos meses antes
para darle un poco de valor a nuestra hablas extremeñas, carecía de fondos económicos para asumir un evento de esta
categoría, pero las enseñanzas que de pequeño mi abuela, Carmen la Barranquera de Campo Lugar me inculcó, me
llevaron a pensar que nada era imposible, pues ella siempre me decía : “con ilusión y trabajo todo se consigue” y desde luego
toneladas de ilusión no nos faltaban.
Así que a principios del mes de enero de 2004, con la humildad de una asociación joven e inexperta, solicitamos a la
Institución Cultural El Brócense de la Excma. Diputación de Cáceres una sala para poder celebrar nuestro congreso
y la alegría fue grande cuando a las pocas semanas recibimos la buena noticia que la Sala Europa la teníamos a nuestra
disposición. El primer paso estaba dado.
Después vino el gran trabajo durante todo un año: llamadas telefónicas, e-mails, viajes, entrevistas con personas de todo el
mundo que les apeteciera venir a pasar unos días a nuestra ciudad, patrimonio de la Humanidad.
Y así se consiguió que por primera vez en la historia un congreso relacionado con nuestro patrimonio lingüístico, que todos
sin excepción estamos obligados a intentar conservar para las generaciones venideras, dispusiera de ponentes de los lugares
más diversos del planeta: Canadá, Estados Unidos, México, Portugal, Francia...

Luego vendría una tarea no menos difícil, conseguir que las 111 plazas de la Sala Europa se completaran, y a fe que lo
conseguimos, teniendo que incluir incluso sillas supletorias, para que congresistas de todas las edades, pero principalmente
jóvenes universitarios, aprendieran sobre la cultura de su tierra.
Todos disfrutamos escuchando las interesantes ponencias y participando en animados debates, teniendo siempre a nuestra
disposición el personal del Complejo San Francisco que nos ayudaron de manera excepcional y como colofón no podía
faltar una visita a nuestra mágica Ciudad Antigua gracias al Excmo. Ayuntamiento de Cáceres que hizo gala de la
hospitalidad propia de una ciudad que quiere convertirse en el 2016, Ciudad Europea de la Cultura.
También debo recordar la gran generosidad que el ayuntamiento del Casar de Cáceres demostró a los organizadores de
este congreso, facilitándonos algunas piezas de su excelente Museo Etnográfico del Queso que todavía no se había
inaugurado, para la exposición que realizamos en uno de los claustros (Gracias Rosa).
Y qué decir del Grupo Valdelagares de Santibáñez El Bajo dirigido con sabiduría por Félix Barroso o los Danzantes

de Los Tableros de Torre de Santamaría que se desvivieron en los ensayos para hacemos vivir a todos una velada mágica
en el espectáculo LA VOZ DE LA TIERRA o el valverdeño Emilio Gironda que con gran sacrificio y de manera
totalmente altruista quiso participar en el mismo en la piel de un Empalao.
Por último, no quiero obviar en estas breves líneas los excelentes productos de nuestra región con Denominación de
Origen, a la misma altura que los mejores de España y del mundo, y que pudieron degustar todos los congresistas gracias
a la amable colaboración de los Consejos Reguladores de la Torta del Casar, Queso Ibores, Ribera del Guadiana y
Corderex dependientes de la Junta de Extremadura
Gracias, muchas gracias a todos por contribuir al mejor conocimiento de nuestra tierra y conseguir que viviéramos unas
jomadas inolvidables en el CONGRESO INTERNACIONAL APLEX 2004.

Manuel Trinidad Martín
Coordinador Congreso Internacional APLEx 2004

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SESIÓN INAUGURAL

D. Antonio Viudas Camarasa. Presidente de APLEx
Buenos días: Bienvenidos en nombre de APLEX, Asociación cultural para el Estudio y divulgación
del Patrimonio Lingüístico Extremeño, bienvenidos a este Congreso Internacional 2004. Es de rigor
agradecer a aquellas instituciones que nos han apoyado para que este congreso fuera una realidad: a
la Junta de Extremadura, el Presidente y el Consejero de Cultura, al rector de la Universidad de
Extremadura, que nos ha pagado a través del Vicerrectorado de Extensión Universitaria las carpetas,
a la Excma. Diputación de Cáceres que nos ha cedido esta sala valorada en 6.000 euros, al Excmo.
Ayuntamiento de Cáceres que ha subvencionado la creatividad del espectáculo LA VOZ DE LA
TIERRA, al que asistirán ustedes el sábado por la noche en jomada de clausura. Agradecimiento a la
Junta Directiva de APLEX, a los socios fundadores y a los nuevos socios, cerca del centenar que
tiene hoy esta asociación, y ¡cómo no! agradecimiento muy especial a los ponentes y comunicantes
que nos han regalado con sus investigaciones (no han cobrado absolutamente nada) y están aquí
haciendo kilómetros. Algunos desplazándose desde Canadá, desde Orleans (Francia), desde
Barcelona y otros puntos del universo.
Y evidentemente gracias a todos los inscritos que con su cuota han contribuido a que los miembros
de la Junta Directiva no hayamos tenido que poner mil euros para sufragar este congreso de nuestro
propio pecunio o peculio. Pecunio es el tributo que se daba en la ganadería y peculio es lo que
tenemos como hombres. Evidentemente gracias a las casas comerciales que como granito de arena
han creído en nosotros. Gracias no por lo que nos han dado, sino por lo que significa que su nombre
figure en el logotipo de nuestros mecenas y nuestros esponsores. Estamos inaugurando el Congreso
Internacional APLEX 2004. Patrimonio Lingüístico Extremeño. Evidentemente muchas gracias a
nuestros invitados. Al señor obispo de Cáceres que me acaba de enseñar palabras de su Malpartida
de Plasencia: "La cada, la meda y la dilla" ( La casa, la mesa y la silla). Muchas gracias don Ciriaco.
Gracias al decano de la Facultad de Letras, representado por don Antonio Pérez, vicedecano, al
decano de la Facultad de Empresariales y Turismo, que lo veo por aquí, el Dr. Pérez Rubio y gracias
a todos los que no he citado, pero en estos momentos de nerviosismo se encuentran no citados,
dense por citados.
En enero de este año se planificó la celebración de este Congreso y hoy con el trabajo y la presencia
de todos ustedes asistimos a esta solemne inauguración. Este congreso ha sido fruto del esfuerzo de
los integrantes del Comité Organizador y de la buena acogida que ha tenido nuestra idea en la
sociedad civil extremeña. Debemos reconocer que ha habido dificultades para llegar hasta aquí, pero
también somos conscientes de que gracias a esas dificultades la asociación se ha consolidado y codo
con codo hemos conseguido nuestro propósito: llenar la Sala Europa del Complejo Cultural San
Francisco. Por cierto algunos inscritos no pueden asistir porque los responsables de Institutos y
Centros de Enseñanza no les han dado permiso para empaparse de la cultura y del patrimonio
lingüístico extremeño. Un cero patatero a esos directores que no les han dado permiso para asistir.

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Debemos reconocer que ha habido muchas dificultades, pero felicito a todos los presentes y felicito
a la Sociedad Extremeña que ha sabido entender nuestra razón de ser. APLEX es una asociación que
se dedica al estudio y a la divulgación del patrimonio lingüístico extremeño. Nuestros orígenes
inmediatos son muy cercanos. Somos fruto de la nueva sociedad global que ha nacido gracias a
Internet. A finales del siglo pasado intercambié un correo electrónico con el autor de un excelente
vocabulario del habla de Acehúche o de Acebuche colgado en la red. En la primavera del presente
año Antonio Garrido explicaba y leía su traducción de El Prencipinu a mis alumnos, mis últimos
alumnos de Dialectología Hispánica de la Universidad de Extremadura. Al Secretario de esta
Asociación, don Manuel Trinidad Martín, le conocí gracias a un correo electrónico a finales de agosto
de 2001. En el otoño de ese año una lectora del Extremadura agradecía la presencia de tres excelentes
Web sobre la cultura extremeña: Paseo virtual por Extremadura, Belsana y Hablas de Extremadura
en la red. Sin estos precedentes APLEX NUNCA SE HUBIERA CREADO.
Debemos reconocer que nuestros espacios cibernéticos fueron minusvalorados por quienes
alardeaban de ser los dueños de una sociedad cada vez más mediatizada por los medios de
comunicación y por ende cada vez menos propicia a la libertad de pensamiento. Hemos sido víctimas
de nuevos censores que nos corregían modismos e incluso artículos enteros porque eran guardianes
de lo políticamente correcto. Pero Internet fue nuestro oxígeno y nuestra libertad sin necesidad de
acogemos a ninguna coartada académica, simplemente oyendo la voz del pueblo nuestra asociación
clausurará el sábado próximo este congreso con un espectáculo que lleva por título LA VOZ DE LA
TIERRA. Y no debemos olvidar que la voz de la tierra somos todos. Una voz de la tierra que
Extremadura ha dado a conocer al mundo desde hace más de un siglo, en las divulgaciones y en los
investigadores del patrimonio lingüístico extremeño.
Celebramos el presente año el primer centenario de la publicación del Manual de Gramática histórica
de Menéndez Pidal Fue Rafael García-Plata de Osma y la Revista de Extremadura quienes tuvieron
muy buena presencia y fueron observadores del habla extremeña. Curiosamente Rafael García Plata
de Osma hizo la primera reseña al manual de Menéndez Pidal, publicada en la Revista de
Extremadura. Celebramos el primer centenario del nombramiento de Gabriel y Galán como hijo
predilecto de El Guijo de Granadilla, el pueblo de su esposa: El guijo no tiene otro hijo Desde este
grato momento: ¡yo soy el hijo que al Guijo le da vuestro ayuntamiento! Aplex, reivindica, siguiendo
las directrices de la Organización de las Naciones Unidas, que no se pierda el patrimonio intangible
que guarda el pueblo extremeño. Reivindica la recolección de la tradición oral, que guarda tanta
cultura sobre el ser de Extremadura. Una Extremadura que tiene unas raíces históricas
fundamentadas en la presencia de tres lenguas que han convivido en la tradición oral en diferentes
zonas de su territorio: la zona portuguesa, en Extremadura se habla portugués ; la zona del antiguo
leonés y la zona castellana. Extremadura ha sido desde el siglo XV ha sido territorio plurilingüe.
APLEX asume un neo-regeneracionismo para el pueblo extremeño que se refleja en la dimensión
interdisciplinar de las ponencias y comunicaciones que van a escuchar durante estos tres intensos
días. Un neo-regeneracionismo que reivindica: El derecho consuetudinario extremeño a través de los
estudios sobre el Fuero de Baylío. Derecho consuetudinario que impulsó Joaquín Costa con sus
encuestas desde el Ateneo de Madrid. El respeto hacia las numerosas formas de hablar, hacia los
diversos acentos que tienen los extremeños. Que se deje de considerar el extremeño, como algún
ignorante pregona como un “castellano mal hablao” . Que los extremeños se sientan orgullosos de
su acento extremeño y proclamen con satisfacción frases como esta que oí que le decía una niña de
nueve años a su madre después de jugar con sus parientes durante todo el día en una Semana Santa:
“Mamá, qué mal hablan el extremeño mis primos de Madrid”. Que el cancionero musical extremeño
se investigue y se fomente su uso en la vida social.
No quiero cansarles con mis palabras. Me encantará finalizar mi bienvenida a todos ustedes a este
foro, a este congreso abierto, recordando un pasaje de las Etimologías de San Isidoro, escritas en
vigencia de la cultura visigótica hispánica. El sabio obispo de Sevilla recogió numerosas palabras
sobre la cultura tradicional agrícola latina y en el capítulo dedicado a los instrumentos de los caballos
(DE INSTRVMENTIS EQVORVM) Distingue entre cingulum y cingulas Cingulum, referido al
hombre, es palabra de género neutro. Cingulas, referido a los caballos, es palabra de género femenino.
Cingulum hominum generis neutri est; nam animalium genere feminino dicimus has cingulas En el
habla viva extremeña del siglo XXI todavía conviven los conceptos heredados de la época visigoda,
en voces familiares: El cinturón habitual o el cíngulo culto del sacerdote oficiante. Las cinchas de las
bestias o caballos El cincho, objeto de esparto o metal, que ustedes pueden observar en la miniexposición etnográfica sobre la elaboración del queso, con el que se ciñe el queso mientras va
cuajando en el ehprimiho.

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A simple vista vemos que el Patrimonio Lingüístico extremeño ha acrecentado conceptualmente con
dos significados las etimologías de San Isidoro, en relación a las palabras cingulum y cingula. Además
de cinturón y cinchas el universo intelectual del habla extremeña posee los términos cíngulos y
cinchos. Este es el fin primordial de APLEX : estudiar y divulgar el Patrimonio lingüístico de la
Comunidad Autónoma de Extremadura.
Les deseo que su estancia entre nosotros les sea agradable y fructífera, esperándoles ver de nuevo
mientras esta ciudad de Cáceres consigue ser Capital Cultural Mundial.
Muchas gracias.

D. Luis Martín Buenadicha. Concejal de Educación del Excmo. Ayuntamiento de Cáceres.
Buenos días, en principio quiero saludarles a todas las personas que vienen por primera vez a Cáceres
y desearles una estancia grata y al resto del auditorio, como veo tantas caras jóvenes, imagino que
residirán en Cáceres, en nombre del señor alcalde, que por diversos motivos no ha podido asistir, lo
cual hubiera sido su deseo.
Después de las palabras de introducción de este acto a mí se me ocurre que efectivamente, si el
objetivo que se marca en el documento que tienen todos ustedes "conocer la realidad lingüística de
toda Extremadura y las propuestas de actuación para el futuro", con este auditorio tan joven me
imagino que desarrollar este objetivo debe ser primordial para el futuro de lo que queremos en este
congreso, en esta reunión.
El habla de Extremadura hay que conocerla y luego desarrollarla. Debemos de sentir orgullo especial
los extremeños de alcanzar este objetivo. Para el Ayuntamiento y para la concejalía que represento
en educación es una satisfacción enorme estar hoy aquí y que los trabajos que hagan pues sean
fructíferos.
Muchas gracias por la invitación en nombre del señor alcalde.

D. Femando Tomás Pérez. Director de la Editora Regional. Junta de Extremadura
Buenos días, en primer lugar felicitar a APLEX, por el meritorio esfuerzo que ha realizado en la
organización de este congreso y especialmente también a todos ustedes, sobre todo, a los más
jóvenes, dar la bienvenida a un congreso que debate, sin lugar a dudas, uno de los temas más
apasionados y apasionantes de los que cabe encontrarse a lo largo de la formación universitaria como
es este de las hablas de Extremadura y de su defensa, preservación y salvaguardia como parte, pues,
de ese Patrimonio lingüístico de la comunidad extremeña. Ciertamente, a veces, en ocasiones, hay
personas que requieren y demandan un pronunciamiento incluso de orden político sobre una
cuestión tan ya digo debatida y debatible, como es este de las hablas de una comunidad.
Naturalmente no es obligación ni siquiera competencia de las instituciones interferir ese debate, que
debe ser un debate sustentado sobre bases estrictamente científicas. Posiblemente, estudiando
filología, oiréis contar como una anécdota de máxima aberración de esta injerencia del campo de la
política en el terreno de la ciencia que un dictador célebre de la Rusia soviética, Stalin, llegó a escribir
artículos científicos sancionando y dilucidando debates ya digo de estricto orden lingüístico y su
formación no era más que la de haber pasado por el seminario de Tbisili y haber estudiado algo de
latín. Naturalmente esto es una aberración que no debe repetirse en ningún sitio y menos en una
democracia.
¿Cuál es el papel de las instituciones? El papel de las instituciones en este sentido es la de crear las
condiciones de posibilidad para que este debate científico se dé. Y crear las condiciones de posibilidad
significa justamente poner los elementos materiales al -alcance de aquellas instituciones sancionadas
por la comunidad científica como las depositarías del saber sobre una cuestión determinada.
9

Eso no significa naturalmente que a veces desde el poder político no emanen cierto tipo de medidas
de orden político a salvaguardar algo que ya sido definido, delimitado, digamos, sobre lo cual ya hay
un consenso universal, un consenso científico lo más universal posible y en este sentido la Junta de
Extremadura fue pionera a la hora de calificar de bien de interés cultural el habla de esa zona del
Noroeste extremeño que se conoce con el nombre de "A fala". Pero más allá, naturalmente, no debe
intervenir la acción de las instituciones y en el terreno que más me compete a mí, que es el de las
publicaciones.
Pues, en fin, el que esté familiarizado con el catálogo de la Editora Regional, sabrá que sin prisas pero
sin pausas, se vienen rescatando, se vienen poniendo a disposición de los estudiosos, relacionadas
con el léxico, relacionadas en fin con cuestiones atinentes a lo que hoy se nos convoca, y desde luego
el proceso de enriquecimiento del catálogo en esta dirección espero que siga siendo siempre un
proceso creciente, porque cada vez haya más voluntades, más vocaciones que estudien, ya digo, de
manera desapasionada, porque es un tema apasionante, es difícil estudiarlo de manera desapasionada,
pero todos ustedes tienen que aspirar a ser científicos antes que nada y deben situarse ante estos
temas que tan entrañados están en nuestras entretelas, situarse de una manera aséptica, científica,
porque es uno de los requisitos de la ciencia.
Muchas gracias

D. Francisco Álvarez Arroyo . Secretario General de la Universidad de Extremadura.
Buenos días a todos, en primer lugar resulta obligado, y no por ello deja de ser absolutamente sincero,
felicitar a la Asociación que ha organizado este Congreso, pues, por la espléndida iniciativa y sobre
todo también y a la vista está por el poder de convocatoria, llenar esta sala ya supone de por sí un
éxito.
Cuando uno viaja por Extremadura constata que hay muchas diferencias en el habla de las diferentes
zonas de nuestra región, todos hablamos el mismo idioma, pero cada uno a su manera, seguro que si
entre todos nos ponemos a pensar encontraremos multitud de nombres que se achacan a un mismo
objeto, la fregona, seguro que en las Hurdes se le llama de una manera y en La Serena se le llama de
otra.
También tenemos derecho foral en Extremadura... y ¿quién sabe? si los extremeños nos lo
hubiésemos propuesto a lo mejor el castúo podría ser un idioma cooficial, digo si nos lo hubiéramos
propuesto, no nos lo propusimos. En esta era de la tecnología, en la que estamos ya inmersos
plenamente, yo creo que es muy importante recuperar las tradiciones y no solamente porque forman
parte de nuestro patrimonio lingüístico, sino también porque hay que reivindicar todo lo extremeño,
en esta revolución, como digo de las comunicaciones, en las que ya incluso se está gestando una
pseudo jerga, como es la que se utiliza para los mensajes del móvil, que ya nadie entiende lo que se
dice, desvirtuando el lenguaje castellano, el lenguaje extremeño, yo creo que es mucho más
importante aún que tomemos conciencia de nuestro patrimonio lingüístico y lo defendamos y en ese
sentido es de elogiar iniciativas como las de esta Asociación que se ha planteado entre sus objetivos
precisamente defender y reivindicar el patrimonio lingüístico extremeño.
Desde la Universidad de Extremadura, indudablemente, podemos hacer bastantes cosas en este
sentido, y yo quisiera manifestar que la asociación APLEx tiene, pues, abiertos todos los cauces de
colaboración con iniciativas de este tipo y de otro tipo que se nos pueda sugerir y sencillamente
abundando en este tema tenemos que abrir la universidad también a las tradiciones, la universidad ha
emprendido un proceso de modernización tecnológica importante, no todo son ordenadores, hay
que pensar también en nuestras señas de identidad y el lenguaje extremeño por supuesto forma parte
de ello y desde la universidad pondremos a disposición de la asociación nuestros medios, que
esperemos que vayan fructificando a medida que se vayan ampliando las actividades y los horizontes
de esta Asociación.Y por mi parte nada más que felicitar de nuevo a la Asociación por el espléndido
éxito que ya de por sí ha tenido en este congreso. Muchas gracias.

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Da Silvia González Gordillo. Diputada de Cultura de la Excma. Diputación de Cáceres.
Bueno, buenos días a todos, yo ante todo quiero disculpar en nombre del Presidente de la Excma.
Diputación de Cáceres el no haber podido estar con ustedes por motivos de agenda, pero en su lugar
y en su nombre estoy yo.
Ante todo, bueno, pues, quiero agradecer en nombre de la Excma. Diputación la invitación que se
nos ha cursado para asistir a este congreso organizado por la Asociación Cultural APLEX. Asimismo
quiero dar a todos ustedes la bienvenida a Cáceres, una ciudad que representa uno de los principales
focos de cultura en nuestra región y que es conocida intemacionalmente por su valioso patrimonio
histórico. Muchas de las experiencias más interesantes que se han disfrutado en Extremadura en los
últimos años han tenido lugar en esta ciudad o en esta maravillosa ciudad o han surgido desde aquí.
Este centro ha sido siempre testigo fiel de ello y ha acogido a gran parte de las mismas. Pues sus
instalaciones siempre están a disposición de cuantos las han solicitado para difundir nuestros valores
artísticos, musicales, literarios, etcétera... Con la misma satisfacción que con las anteriores recibimos
hoy esta propuesta de debate que se materializa en el congreso internacional que ahora inauguramos.
Yo conozco muy bien el esfuerzo realizado por parte de los organizadores para hacerlo posible... y
les felicito muy de veras. Desde luego no es nada fácil poner en marcha una actividad de estas
características y contar con la presencia de ponentes tan reconocidos y tan importantes como los que
van a participar en este congreso a lo largo de todos estos días.
Por supuesto las conclusiones que de él dimanen las tendremos muy en cuenta e intentaremos
difundirlas en cuantos medios que estén a nuestro alcance a lo largo del año. Será luego la propia
sociedad la que con su acogida más o menos favorable nos indique el grado de interés que las mismas
hayan suscitado y los puntos que haya que corregir en próximas ediciones.
A mí por mi parte no me queda más que reiterar nuestro agradecimiento por tenemos en cuenta y
darles de nuevo la bienvenida a Cáceres, una ciudad que ya es Patrimonio de la Humanidad y que
con toda justicia aspira a convertirse en 2016 en Capital de Europa de la Cultura. Por tanto,
bienvenidos y queda inaugurado el Congreso Internacional APLEX 2004. Patrimonio Lingüístico
Extremeño.

Muchas gracias.

11

Para los que ya no están,
pero que hicieron que
nosotros estemos.

In memoriam

12

HISTORIA, PRESENTE Y FUTURO DE LAS HABLAS EXTREMEÑAS

JOSÉ ANTONIO GONZÁLEZ SALGADO
Doctor en Filología Hispánica

Resumen
Mi propósito en esta contribución es poner sobre la mesa los asuntos polémicos
que desde hace tiempo se vienen planteando sobre las hablas de Extremadura,
problemas muchos de ellos sin una solución clara o con soluciones dispares. En
las siguientes páginas pasaré revista a cuestiones generales de la dialectología
extremeña (el lugar que ocupan las hablas de la región dentro del diasistema
español, las fronteras lingüísticas y el léxico dialectal), a cuestiones particulares
de tipo fonético (las sibilantes sonoras, la aspiración de F- latina, la abertura de
vocales finales en la formación del plural, etc.) o restringidas en la geografía (el
origen del seseo de Fuente del Maestre y la filiación histórica de la fala).
***

1. INTRODUCCIÓN
Tratar de dialectología extremeña supone siempre enfrentarse a problemas
que en otros dominios lingüísticos o no se presentan o son observados desde un
punto de vista distinto.
Mi propósito en esta contribución es poner sobre la mesa los asuntos
polémicos que desde hace tiempo se vienen planteado sobre las hablas de
Extremadura, problemas sin una solución clara o con soluciones dispares.
13

Algunos de ellos —como los relativos a las fronteras lingüísticas, la posible
influencia de las modalidades de habla extremeña en el español de América o la
inclusión de algunos núcleos del norte de la Andalucía occidental dentro de los
límites dialectales de Extremadura— van a ser analizados en este congreso por
reconocidos especialistas en la materia, y seguro que aportarán una visión y
unos datos que harán que estas cuestiones sean menos problemáticas de lo que a
mí, a primera vista, me parecen.
Digamos, para empezar, que las hablas extremeñas ya no son tan
desconocidas como hace décadas. Es cierto que algunos trabajos antiguos
siguen siendo imprescindibles porque no se han hecho revisiones exhaustivas
sobre el terreno de su contenido, pero la bibliografía de que disponemos no es
nada desdeñable1. Hay dos lagunas, sin embargo, dentro de esta bibliografía,
que suponen, a mi juicio, los dos primeros problemas de la investigación
dialectal de la región.
La primera laguna es la inexistencia de un atlas lingüístico y etnográfico
como el que sí poseen otras comunidades limítrofes (Andalucía y Castilla-La
Mancha, sobre todo), que permitiría poner en relación —mucho mejor de lo que
hasta ahora se puede hacer— nuestras hablas con las de esas otras regiones
desde todos los puntos de vista (fonético, léxico, morfológico, sintáctico y
etnolingüístico).
La historia del ansiado atlas lingüístico y etnográfico de Extremadura es la
historia de los buenos deseos más que de las realidades concretas. La primera
noticia que conozco sobre la posibilidad de cartografiar las hablas populares de
la región procede de Francisco Santos Coco (1936: 170-171):
Aunque ya hay coleccionado un caudal considerable de voces, mucho
mayor sería, si me hubiera sido posible recorrer, pueblo por pueblo, las
dos provincias y recoger las numerosas variantes locales que existen,
tanto en el vocabulario como en la pronunciación. Con ello hubiera
1
No obstante, algunas de las conclusiones a las que tradicionalmente se ha llegado sobre la bibliografía extremeña
mantienen su vigencia, como el hecho de que se oriente “con demasiada frecuencia al nivel léxico-semántico, relegando
otros niveles o análisis sistemáticos” (Flores del Manzano, 1988: 1449).

14

logrado informes suficientes para determinar en adecuados mapas
todas las variantes locales del habla extremeña.
Noticias como esta se han repetido cada cierto tiempo, pero nunca ha
existido, que yo sepa, el proyecto de realización de un Atlas lingüístico y
etnográfico de Extremadura en la forma en que nos han acostumbrado los atlas
regionales que se han materializado en España2. Desde hace unos años, las
encuestas de lo que iba a ser el Atlas lingüístico de España y Portugal están
terminadas en lo que a Extremadura se refiere. En los catálogos de la Editora
Regional y del Servicio de Publicaciones de la Diputación de Badajoz, al menos
desde el año 2001, figura —bajo el lema de “en preparación”— este Atlas
lingüístico de Extremadura basado en las encuestas del de España y Portugal,
pero de momento nada más se sabe.
La segunda laguna y, por lo tanto, segundo problema de la dialectología
extremeña, es la ausencia de estudios sociolingüísticos. Cada vez tienen menos
sentido —y, por ende, menor valor científico— las monografías dialectales en
que no se tiene en cuenta la variación social del lenguaje. Todos sabemos que
las generaciones más viejas y de menor cultura de nuestra región conservan aún
los arcaísmos típicos de las zonas rurales (en la alta Extremadura, algunos
leonesismos y castellanismos; en la baja Extremadura, los meridionalismos),
pero ¿esa situación nos marca la verdadera estructura del habla regional? Por
supuesto que no. No resulta creíble que en Serradilla o en Garrovillas las
generaciones jóvenes sigan manteniendo la pronunciación oclusiva de lo que en
castellano es una -b- fricativa procedente de -P- latina (APICULA > abeja) o que
en los puntos distinguidores de las dos provincias entre consonante palatal
lateral y palatal central no haya marcadas diferencias atendiendo al nivel social,
edad o incluso sexo de los hablantes. La sociolingüística es la gran asignatura
pendiente de los estudios extremeños, lo que no quiere decir que a las
monografías realizadas tomando como modelo el método de la dialectología
2

Eugenio Cortés Gómez (1979: 5) hace referencia a la futura redacción del ALEEx, proyecto que nunca se llegó a
materializar; y un año más tarde, Manuel Ariza (1980: 22) informaba de la posibilidad de rastrear todos los puntos de la
geografía extremeña, en una investigación que llevaría a cabo el Departamento de Lingüística de la Facultad de Letras si
contaba con los medios económicos necesarios.

15

tradicional (el mismo que el de la geografía lingüística) haya que restarles
méritos3.
A la inexistencia de un atlas lingüístico y el casi nulo desarrollo de la
sociolingüística hay que unir otros hechos que todavía no han sido
convenientemente resueltos por la dialectología. Una lista —seguramente
incompleta— de estos problemas puede ser la siguiente:
– La naturaleza de las hablas extremeñas.
– El concepto de léxico extremeño.
– La influencia de las hablas de Extremadura en la configuración del
español de América.
– La fijación de algunas fronteras lingüísticas.
– La filiación histórica de la fala.
– La posible presencia de dialectalismos en los fueros y en otros
documentos antiguos.
– Las sibilantes sonoras de la alta Extremadura.
– La procedencia leonesa o castellana de la aspiración de F- latina.
– La supuesta abertura de vocales finales en la formación del plural.
– El origen del seseo de Fuente del Maestre.
Como se aprecia, los problemas son de distinto tipo: los hay generales,
como el relativo a la naturaleza del extremeño, y más particulares, como el
origen del habla de los tres pueblos del rincón noroeste de la provincia de
Cáceres; pero destacan, sobre todo, los relativos a cuestiones fonéticas. Dentro
de estos últimos podría considerarse un problema aún no solucionado el de la
3
Al fin y al cabo, el estudio del habla de las generaciones iletradas y de mayor edad también es de índole
sociolingüística, aunque parcial, del mismo modo que también se hace sociolingüística cuando se analiza el habla de los
niños o el habla de cualquier otro sector de la población de una localidad o de una región.

16

procedencia de la aspiración de -s implosiva, pero por tratarse de un fenómeno
general en las hablas meridionales, no me voy a detener en él4.
2. LA NATURALEZA DE LAS HABLAS EXTREMEÑAS
Es aceptado por la comunidad científica, en general, que cuando hablamos
del aragonés, del leonés o del antiguo mozárabe nos estamos refiriendo a eso
que tradicionalmente hemos denominado dialectos, un término tan antiguo
como controvertido con el que lo que se pretende es diferenciar dentro de una
lengua las variedades geográficas que presenta5.
Lo que me interesa ahora es señalar el desaguisado terminológico que
hemos creado quienes nos dedicamos a la investigación dialectal y enumerar las
distintas interpretaciones que se han ofrecido sobre la filiación dialectal del
extremeño.
La cuestión viene de antiguo. El origen de la controversia se puede situar
en la pregunta que se realiza a finales del siglo XIX Matías Ramón Martínez
(1883-1884: 38) y que todavía hoy sigue sin encontrar una respuesta unánime.
Tanto la pregunta como la reflexión que realiza el autor para intentar
responderla (excepto los desvaríos que aduce luego sobre el gallego, el catalán y
el portugués, por supuesto) tienen plena vigencia:
¿Es un dialecto el lenguaje vulgar extremeño? Difícil me parece
responder a esta pregunta. ¿Cuáles son las líneas divisorias entre
idioma, dialecto y matiz local del lenguaje? [...] El idioma y el dialecto
no tienen una determinada linde divisoria, pues siempre se hace su
clasificación a ojo de buen cubero. Lo propio sucede al marcar la
diferencia entre dialecto y matiz local de lenguaje, pues el primero
supone mayor diferencia del idioma principal que el segundo. Pero,
¿hasta qué cantidad hemos de decir que asciende esta diferencia, más
allá de la cual comience el dialecto, y más acá la variante o matiz
4

Para más datos sobre este aspecto puede verse González Salgado (2003b: 597-601).
Tiene razón Manuel Ariza (1993: 7) cuando dice que la respuesta a la pregunta de si el extremeño es un dialecto
“depende del valor, del significado, que demos al concepto dialecto”.
5

17

local? Quedan siempre por determinar con precisión estos caracteres
distintivos.
Desde entonces, han sido varias las teorías con que se ha intentado resolver
la polémica naturaleza de las hablas extremeñas. Se ha dicho que es un dialecto
(Viudas Camarasa, 1976), un conjunto de varios dialectos (Flores del Manzano,
1988: 1454), un habla regional (Alvar, 1961: 59), un habla de tránsito (Zamora
Vicente, 1979: 332; Álvarez Martínez, 1996: 172), una modalidad regional del
español (Llorente, 1995: 88), un habla regional castellana (González Salgado,
2003c: 734-735) o, como prefería Francisco Santos Coco (1936: 173), una
“variedad lingüística perfectamente definida, aunque sea aventurado afirmar
que alcance la categoría de dialecto”6.
Lo que demuestra todo este maremágnum de clasificaciones no es que no
se tenga una idea clara de lo que se habla en Extremadura, sino la insuficiencia
de los conceptos con que se opera en dialectología, que además se ve reforzada,
en este caso, por el hecho de que la variedad lingüística que encontramos en la
región no constituye ninguna unidad, sino que se encuentra fragmentada en
partes que en algunos casos tienen muy poco en común. El intento de ofrecer
una filiación general para las hablas extremeñas sólo puede conducir a seguir
especulando, cuando en rigor lo que habría que hacer es fijar la naturaleza de
cada una de las partes a las que nos referimos con la expresión “hablas de
Extremadura”.
3. EL CONCEPTO DE LÉXICO EXTREMEÑO
Otro asunto que no está nada claro es qué se entiende por léxico extremeño,
en algunos casos porque no tenemos una idea precisa de dónde se han originado
ciertos usos y en otros porque tendemos a identificar con lo extremeño lo que se
6
También resulta significativa la redacción que da Manuel Ariza al siguiente párrafo: “Seguramente los viejos
tópicos perduran porque a veces resultan ciertos. Así sucede con el de Extremadura como región abandonada, al menos en
lo referente al estudio de su lengua, dialecto, habla o como quiera que se pretenda denominar a su modalidad lingüística”
(Ariza, 1985: 7). De la misma forma, conviene que se tenga presente la interpretación de Carrasco González (2000: 143):
“El dialecto extremeño no existe: ni lo es el ‘castúo’ de la literatura regionalista (que en realidad traducía más o menos la
forma de hablar de una zona restringida al norte de la Provincia de Cáceres), ni lo es tampoco el habla de tipo sureño que
actualmente va ganando prestigio en la región como característica propia de la Comunidad Autónoma”.

18

ha ido relegando a una geografía determinada, aunque su origen se encuentre en
otros dominios lingüísticos. En este sentido, es ciertamente útil la advertencia
que realiza Miguel Becerra Pérez (1996: 491):
Hay que separar claramente los aspectos sincrónicos de los diacrónicos
en la consideración geográfica de un uso lingüístico determinado. El
aspecto diacrónico remite al origen y a la propagación o extinción de
un determinado uso, mientras que el sincrónico hace referencia a su
extensión en un momento determinado de la lengua. Ambos aspectos
son, en cualquier caso, complementarios y se han de aunar, sobre todo
para la consideración exacta sobre una forma como propia u originaria
de un área determinada, aunque en la sincronía actual se halle más
extendida.
Como muestra de la incertidumbre que existe al tratar sobre el léxico
extremeño voy a aportar, por ejemplo, el testimonio de Francisco Santos Coco
(1936: 168), que señala que recogió, en documentos del Priorato de Llerena,
algunas voces antiguas de “indudable sabor extremeño” como alhaja7 ‘bienes
muebles’, estelionato8 ‘delito que se comete cuando se vende una finca gravada
como libre de cargas’, socampana9 ‘lugar situado debajo de la iglesia’,
agarrochear10 ‘herir con garrocha a los toros’, descabritar11 ‘destetar los
cabritos’ o libiar12 ‘lidiar’, aunque, desgraciadamente, ninguna de ellas es
típicamente extremeña, sino que pertenecen o han pertenecido al corpus del
7
Alhaja, en el sentido de bienes muebles, ya aparece recogido en el Diccionario de Autoridades (1726: s.v.):
‘Nombre genérico que se da a qualquiera de las cosas que tienen alguna estimación y valor; pero más contrahidamente a
todo aquello que está destinado para el uso y adorno de una casa, u de las personas: como son colgaduras, camas,
escritorios, etc., o vestidos, joyas, etc.’. Y en ese mismo sentido había sido usada la palabra en el español clásico.
8
Mark Davies, en su base de datos Corpus del español, ofrece 19 documentaciones de la palabra estelionato para
los siglos XV y XVI, en obras como La Dorotea, de Lope; El bandolero, de Tirso; El diablo cojuelo, de Vélez de Guevara,
y La conservación de Monarquías, de Fernández Navarrete, entre otras. La base de datos CORDE de la Real Academia
proporciona 9 casos de diversas obras para el siglo XVII (No hay burlas con el amor, de Calderón; La amistad castigada,
de Ruiz de Alarcón; el Guzmán de Alfarache, de Mateo Alemán, etc.). Poco sabor extremeño tiene, por tanto, esta
palabra.
9
So campana (o socampana) sí parece ser una expresión de raigambre leonesa, pero no exclusivamente extremeña.
El CORDE proporciona ocho documentaciones, todas ellas en documentos del antiguo reino de León (cartas de donación
y aforamiento de monasterios y ordenanzas de la Alberca).
10
Agarrochear y agarrochar son palabras con entrada en los diccionarios de la RAE desde Autoridades.
11
Aparece en el diccionario académico desde la edición de 1791.
12
Es un ejemplo claro de error de transcripción o escritura.

19

español general13. El problema, como para otras zonas dialectales, viene
determinado por qué se considera léxico dialectal, si lo exclusivo o lo más
utilizado, es decir, si por vocabulario extremeño entendemos únicamente los
términos que se dan en Extremadura (porque nacieron aquí o porque aquí se
perpetuaron) o los términos que, aun usándose en otras regiones, es en
Extremadura donde más presencia tienen14.
4. EXTREMADURA Y LA FORMACIÓN DEL ESPAÑOL DE AMÉRICA
El asunto de la contribución extremeña a la formación del español
americano es problemático por varias razones15. Admitiendo que pueden existir
influencias concretas en el vocabulario de ciertas zonas de América donde se
asentaron mayor número de extremeños (Nueva España y Perú,
principalmente), no parece que las cifras totales de emigrantes permitan hablar
de un supuesto extremeñismo americano. Según los datos que proporciona Peter
Boyd-Bowman (1998: 601-621), entre los años 1493 y 1600, 9.035 emigrantes
procedentes de las provincias de Cáceres y Badajoz cruzaron el Atlántico para
establecerse en las Indias. Esta cifra por sí sola, muy inferior a la de los
emigrantes andaluces (20.229) y muy similar a la de los procedentes de Castilla
la Nueva (8.541) y Castilla la Vieja (7.668), no indica que las variantes
dialectales importadas desde Extremadura tuvieran especial relevancia en la
configuración del español de América. Pero es que, además, resulta
fundamental saber la procedencia exacta de estos emigrantes para conocer el
tipo de español que llevaron al nuevo mundo.
Como el propio Boyd-Bowman (1998: 611-612) expone en su trabajo,
hasta el año 1600 fueron nueve los núcleos cacereños que enviaron a América
13
Otro caso similar —entre los muchos posibles— es la expresión dambos a dos que analiza Viudas Camarasa
(1980: 393) a partir de un texto de Diego María Crehuet: “La expresión ambos dos es una forma antigua del español. A.
Rosenblat cita dambos y dos en Juan de la Encina, ambos dos en Coloma y amos y dos en Fernán González; la variante
ambos a dos se encuentra en autores como Jorge de Montemayor y Juan de Timoneda. En la época contemporánea
registra dambos a dos y dambos en Maragatería y Astorga”.
14
El 5 de noviembre de 2003, el diario regional Hoy nos sorprendía con el siguiente titular en una de sus noticias:
“Palabras extremeñas como ‘asina’ o ‘mesmo’ están en el habla mexicana”. Sin embargo, ni asina ni mesmo —en
especial esta última— son palabras exclusivas de nuestra región; ambas pertenecían al español (andaluz, castellano,
extremeño, etc.) que fue llevado a América por los colonizadores.
15
Véase, para todo lo concerniente a los aspectos sociales de la emigración extremeña a América durante el siglo
XVI, el excelente estudio de Ida Altman (1989).

20

más de 50 emigrantes (Trujillo, Cáceres, Plasencia, Garrovillas, Coria,
Alcántara, Jaraicejo, Guadalupe y Valencia de Alcántara), frente a los
veintiocho pacenses (Zafra, Badajoz, Medellín, Mérida, Llerena, Fregenal de la
Sierra, Jerez de los Caballeros, Azuaga, Segura de León, Fuente del Maestre,
Villanueva de la Serena, Alburquerque, Fuente de Cantos, Santos de Maimona,
Puebla de Sancho Pérez, Valverde, Barcarrota, Almendralejo, Zalamea de la
Serena, Alange, Burguillos, Ribera del Fresno, Don Benito, Palomas,
Villanueva del Fresno, Puebla de la Calzada, Usagre y Berlanga), y “entre 1520
y 1539 hubo pocos pueblos en la provincia de Badajoz que no mandaron a
Indias uno o más de sus hijos” (Boyd-Bowman, 1998: 620). Estos porcentajes
se muestran gráficamente ilustrados en el mapa y en las tablas que realiza Rocío
Sánchez Rubio (1993: 160), donde se indican los lugares de origen de los
11.329 emigrantes extremeños que según la autora partieron al nuevo mundo
durante el siglo XVI. En el cuadro en que se insertan los datos de los 43
municipios con mayor índice de emigrantes tan sólo 10 de ellos pertenecen a la
provincia de Cáceres. Éstos habrían aportado un total de 3.702 emigrantes,
frente a los 7.627 procedentes de pueblos de Badajoz. Esto quiere decir,
evidentemente, que los fenómenos lingüísticos propios de la alta Extremadura
debieron ejercer poca influencia en la configuración del español americano.
Peter Boyd-Bowman (1998: 620-621) se expresa con rotundidad en este
sentido:
Si la historia de la Reconquista nos permite suponer ya estrechamente
vinculada con el andaluz el habla de todos los pueblos del sur de la
provincia de Badajoz, más Trujillo y la parte oriental de Cáceres, al
menos parte de la aportación extremeña a la colonización de América
viene a reforzar aún más la influencia decisiva del castellano andaluz
en la formación de los primitivos dialectos hispanoamericanos.
Pese a esta afirmación, que en líneas generales es completamente cierta, no
se puede descartar que en los lugares donde el asentamiento de emigrantes
extremeños fuera mayoritario, sobre todo en las primeras fases de colonización,
no existan restos de una marcada influencia de las antiguas hablas de
Extremadura, especialmente en el nivel léxico. Y por otra parte, en lo que
21

respecta a fenómenos fonéticos, también es cierto que de no ser por la extensión
del seseo, hoy no podríamos hablar propiamente de andalucismo del español de
América, ya que el resto de sus rasgos se dan también en todo el español
meridional: yeísmo, aspiraciones de consonantes implosivas y finales,
neutralización de líquidas, etc16.
Todo esto lo que nos demuestra es que mientras no se realicen
investigaciones sistemáticas sobre las posibles influencias del extremeño
llevado por los colonizadores a las tierras donde se asentaron, todo lo que se
diga ha de ser de carácter provisional.
5. LA FIJACIÓN DE ALGUNAS FRONTERAS LINGÜÍSTICAS
Otra posible vía de debate que se puede abrir sobre las hablas de
Extremadura es la de la existencia o inexistencia de ciertas fronteras
lingüísticas, en concreto de dos muy determinadas: ¿existe actualmente una
separación entre la antigua Extremadura leonesa y la antigua Extremadura
castellana? y ¿el sur de Extremadura está influido por el andaluz o es el norte de
Andalucía el que está influido por el extremeño?
No voy a detenerme en el análisis de los factores históricos que han
determinado la actual configuración de las hablas extremeñas17, lo que me
interesa señalar ahora es algo que no siempre es bien entendido cuando se
discute sobre las áreas dialectales que se descubren en nuestra región. Es
innegable que en las primeras épocas de repoblación del espacio extremeño, las
diferencias entre una Extremadura leonesa y una Extremadura castellana
debieron ser bastante acusadas, y así lo demuestran, por ejemplo, algunos
leonesismos que aún hoy se mantienen vivos en la zona occidental —como el
cierre de las vocales finales—, pero los setecientos años que han transcurrido
desde que se repartió la región entre leoneses y castellanos han hecho que se
modifique sustancialmente la situación lingüística original. En la sincronía
16

Una síntesis de repaso de la polémica procedencia del seseo americano, aparte del imprescindible artículo de
Lapesa (1964), se puede consultar en Lope Blanch (1968).
17
Remito a lo ya dicho por Ariza (1987), Flores del Manzano (1988), Bernal Estévez (1995) y Clemente Ramos
(2000), entre otros.

22

actual no creo que existan datos suficientes como para afirmar que existe una
división de las áreas extremeñas tomando como referencia la antigua calzada
Guinea18, ni en el plano fonético ni en el plano léxico19. Hoy las diferencias se
observan mucho más nítidamente en un corte horizontal, por el que se distingue
una alta Extremadura en contraste con una baja Extremadura, excepto en el caso
de la zona más occidental, de influencia portuguesa, que mantiene diferencias
muy acusadas con el resto de la región en lo que respecta al léxico (González
Salgado, 2003a: 140-144).
La otra frontera que puede causar desconcierto es la que se supone que
separa a las hablas extremeñas de las hablas andaluzas. Muchas veces hemos
oído que los rasgos fonéticos andaluces han penetrado en Extremadura por el
sur de Badajoz (el yeísmo o la neutralización de consonantes líquidas) y que, en
el léxico, es habitual encontrar andalucismos que se han extendido hacia el
norte. Sin embargo, por otra parte, no faltan los estudios que analizan la
influencia que las hablas extremeñas han ejercido en el norte de Andalucía,
especialmente a partir de los resultados de las encuestas del ALEA en el pueblo
onubense de Encinasola, en el sevillano de El Real de la Jara y en la aldea
cordobesa llamada Cuenca20. Entonces, ¿dónde está la isoglosa que separa las
hablas extremeñas de las andaluzas? Evidentemente, se trata de una pregunta
retórica, porque esta frontera lo más probable es que no exista: es en el sur de
Badajoz (y norte de Andalucía) donde con mayor claridad se puede aplicar hoy
en día la teoría que expuso Zamora Vicente sobre las hablas de tránsito21.

18

Flores del Manzano (1988: 1456) ya había notado que “la supuesta frontera de la calzada de la Plata no es

válida”.
19
La epéntesis de yod en la terminación, por ejemplo, es un leonesismo documentado en zonas que nunca
pertenecieron al reino de León; véase el mapa que incluyo en el cuarto tomo de mi estudio cartográfico de las hablas
extremeñas (González Salgado, 2000).
20
Véase Salvador Plans (1981), López de Aberasturi Arregui (1988) y Serradilla Castaño (2000).
21
Dice Juan Antonio Frago (1989: 74): “Ni que decir tiene, esta habla local [se refiere al habla de Guadalcanal], y
lo mismo cabría decir de las restantes del límite septentrional andaluz, no sólo habrá de ponerse en relación con el
dominio lingüístico al que pertenecen, sino también con las modalidades dialectales o populares de los territorios vecinos,
y ya se sabe que, exceptuando el seseo, en todo lo demás son grandes las afinidades entre el andaluz de Huelva y el de
Sevilla, por un lado, y el extremeño de Badajoz, por otro”.

23

6. LA FILIACIÓN HISTÓRICA DE LA FALA
Quizá la cuestión que más polémica ha despertado dentro de las hablas
extremeñas es la de la filiación lingüística de las tres variedades que existen en
el noroeste de la provincia de Cáceres (valverdeiru, lagarteiru y mañegu), en
los pueblos de Valverde del Fresno, Eljas y San Martín de Trevejo. Son varias
las teorías que se han expuesto para explicar el origen de estas peculiares hablas
desde que, en la década de los años veinte del pasado siglo, varios
investigadores extranjeros se preocuparan por su investigación22. Opiniones las
ha habido para todos los gustos: portugués dialectal, gallego arcaico con
leonesismos, habla autóctona a partir de un sustrato celta, astur-leonés-gallegoportugués, dialecto gallego, tercera rama del antiguo gallego-portugués,
gallego-portugués arcaizante, subdialecto leonés, etc.23, y la cuestión dista
mucho de estar resuelta. No obstante, una cosa es el origen, que continúa siendo
una incógnita por más que la tesis gallega sea la que mayor fuerza posee hoy24,
y otra muy distinta es la visión sincrónica de estas hablas. En la actualidad no se
puede decir que en estos tres lugares se hable gallego —como se ha afirmado en
alguna ocasión— porque las interferencias lingüísticas que han operado en la
zona han modificado sustancialmente el sustrato o la base original que se asentó
allí. En el habla del Valle de Xálima encontramos —actualmente, insisto—
elementos portugueses, gallegos y astur-leoneses junto a un extraordinario
empuje del castellano. Por tanto, gallego no es lo que se habla en Xálima ni
tampoco gallego, stricto sensu, es su origen. Pero por encima de la
imposibilidad de una adscripción gallega se encuentra la de clasificar a fala
dentro del castellano. No creo que haya nadie que se atreva a afirmar que en
Xálima se habla castellano o que la clasificación primaria de este reducto
lingüístico se debe realizar tomando como base el castellano, aunque sea el
22
Con anterioridad, en 1848, Pascual Madoz, en su Diccionario geográfico-estadístico-histórico, había recogido
las siguientes anotaciones sobre San Martín de Trevejo y Eljas: “Sus hab. usan un dialecto ininteligible, formado de
palabras castellanas y portuguesas, todas adulteradas” (San Martín); “Los hab. usan un dialecto particular, como los de
Valverde y San Martín, que consiste en una mezcla de portugués, castellano antiguo y expresiones que ellos sólo
comprenden” (Eljas). Tomado de Viudas Camarasa (1987: 69).
23
Véase el cuadro resumen que realiza Costas González (2001: 36).
24
“As falas do Ellas son historicamente galegas porque maioritariamente galego era o compoñente étnicolingüístico que repoboou o campo de A Cidai (Ciudad Rodrigo), o noroeste de Cáceres e Sabugal e Riba-Coa veciñas”
(Costas González, 2001: 37).

24

castellano de Extremadura. Castellano dialectal extremeño con lusismos25 no es
una denominación válida para clasificar estas hablas y, por supuesto, jamás las
he clasificado así. Claro que, a juzgar por la forma en que a fala está
evolucionando, no resulta descabellado pensar que en el futuro esta etiqueta
pueda ser una realidad. El propio Costas González (1996: 369) advierte sobre
algunos peligros:
É fenómeno xeral a penetración brutal de castelanismos na fala dos
máis novos, dos máis escolarizados –descoñecedores parciais dos
traballos rurais, oficios tradicionais, léxico da flora e da fauna, etc.,
etc.–, así, non é de estrañar que escasísimos menores de vintecinco
anos non soubesen dicir como lles chamaban os seus avós á abubilla, á
nutria, á golondrina, á árbore que dá ciruelas ou mesmo ó dedo
meñique.
Y unos años más tarde añade (Costas González, 2000: 96):
A escola unicamente en castelán está a conseguir un dos seus
obxectivos: varre-las peculiaridades lingüísticas das falas autóctonas,
uniformizar pouco a pouco en castelán. A xeración intermedia tende a
imita-los fillos, xa escolarizados, e caen no coñecemento pasivo de
moita eco-terminoloxía, coñecemento que non transmiten senón é por
descoido.
Decía más arriba que gallego no puede ser el origen del habla de Valverde,
Eljas y San Martín; es más, como anota Clarinda de Azevedo Maia (2000: 83),
“não consideramos cientificamente admissível a afirmação da sua galeguidade
linguística”. En todo caso, mientras no se resuelvan todas las incógnitas que
existen sobre el momento en que se repobló el valle y de dónde procedían
exactamente los repobladores, creo que es más acertado apelar a un origen
gallego-portugués de esta habla, haciendo referencia así a una época en que la
escisión entre lo que hoy conocemos como gallego y lo que hoy conocemos

25

Es la clasificación que me atribuye Costas González (2001: 36).

25

como portugués todavía no se había materializado26. Decir, sin ningún matiz,
que en una parte de la Extremadura actual se habla gallego es, a mi modo de
ver, una grave incorrección; proponer una normativa para las hablas del valle,
basada en el gallego de hoy día27, deja traslucir los intereses que se han creado
desde Galicia, seguro que con muy buena fe, para poder decir que a cientos de
kilómetros también se habla gallego; confundir —en definitiva— el gallegoportugués con el gallego actual es una especie de anacronismo filológico sin
precedentes.
7. LA

POSIBLE PRESENCIA DE DIALECTALISMOS EN LOS FUEROS Y EN OTROS

DOCUMENTOS ANTIGUOS

En ocasiones se ha señalado que existen pocos dialectalismos en los fueros
y en otros documentos legales extremeños antiguos28. Y es verdad, los análisis
efectuados sobre los textos que conocemos así lo ponen de manifiesto. Ni en los
fueros de Plasencia, Coria, Cáceres o Usagre, ni en la documentación medieval
y del Siglo de Oro que ha salido a la luz de los archivos de Trujillo y Cáceres
aparecen rasgos dialectales que permitan reconstruir el posible estado de habla
de la Extremadura de aquellas épocas. Esto tampoco debe extrañarnos: los
documentos legales eran redactados en muchas ocasiones por personas que
procedían de la corte, no de la región sobre la que se proyectan esos
documentos, y, otras veces, eran personas con cultura superior las que ejercían
de escribientes en los ayuntamientos o en otras plazas oficiales y era práctica
habitual disimular los rasgos que se alejaran más del castellano.
Sin embargo, existen otros documentos a los que quizá todavía no se les ha
prestado la atención que merecen y que sí pueden ayudar para proporcionar una
visión más cercana a la realidad lingüística extremeña de hace varios siglos: los
documentos privados. Hasta la fecha, el único que ha reparado en este tipo de
26
Véase, incluida en este volumen, la ponencia de José Enrique Gargallo Gil titulada “Gallego-portugués,
iberorromance. La fala en su contexto románico peninsular”, donde también se ahonda en la conveniencia de referirse al
gallego-portugués como origen del habla del valle.
27
Me refiero, claro está, a la Proposta de normativa ortográfica i morfolóxica pá escrita unificaa das falas
valverdeira, lagarteira i mañega, elaborada por la Asociación Alén do Val en 1993.
28
“No son muchos ni variados los rasgos dialectales que podemos encontrar en los documentos medievales y
fueros de Extremadura” (Ariza, 1985: 7).

26

escritos extremeños ha sido Juan Antonio Frago (1999: 47-60), que en su
Historia del español de América utilizó las cartas de los emigrantes a las Indias
o de sus familiares para analizar los dialectalismos que presentaban. Así, por
ejemplo, en una carta fechada el 8 de marzo de 1574, enviada desde América
por un natural del sur de Badajoz, se descubren rasgos dialectales tan
significativos como el rotacismo de la l que integra grupos cultos (entabrado,
fretes, frota, etc.), el relajamiento extremo de la /-r/ (bennán ‘vernán’ =
‘vendrán’), su neutralización con /-l/ (borber ‘volver’, Merchor ‘Melchor’) o la
elisión de /-s/ (a buestro padre y madre le podés dezir que por amor de Dios,
que me perdonen y le da mis encomiendas”). En otra carta, ésta de 1579, el
cacereño Juan de Villalobos ofrece abundantes ejemplos del uso de los
perfectos de tipo leonés: nos yzon retirar, no les quison cometer, no les quison
matar, etc. (Frago, 1999: 48).
8. LAS SIBILANTES SONORAS DE LA ALTA EXTREMADURA
Otro aspecto de las hablas extremeñas que resultó polémico en su día,
aunque hoy parece definitivamente resuelto, es el de la antigüedad de las
consonantes sonoras documentadas en algunos puntos de la provincia de
Cáceres. Aurelio Espinosa (1935: 243), en su tesis doctoral, definió el
fenómeno como un claro superviviente de las antiguas pronunciaciones
medievales en las hablas cacereñas y salmantinas:
Prescindiendo de las diferencias de vitalidad del fenómeno en los
distintos puntos, y de un pequeño número de excepciones, podemos
deducir de los capítulos anteriores que los dialectos estudiados han
conservado la distinción entre ç y z, y entre ss y s, con una notable
fidelidad respecto al uso medieval, y que todas las palabras
indiscutiblemente hereditarias en la región se encuentran con los
sonidos sordos o sonoros que eran de esperar, conforme a su
etimología y a la mejor documentación de los textos antiguos.
Y como arcaísmo fonético fue tratado el fenómeno por otros autores en
épocas posteriores —como Diego Catalán en su estudio clásico sobre el
27

chinato— hasta que Máximo Torreblanca expuso una teoría opuesta a la que
había mantenido Espinosa casi medio siglo antes. Para Torreblanca las
sibilantes sonoras del oeste de España no representarían la conservación de
pronunciaciones medievales, sino que, al contrario, serían el resultado de un
proceso de lenición articulatoria, es decir, de una innovación fonética. Según
este autor, “la frecuencia de las sonoras ha ido en aumento, desde principios del
siglo XX hasta el momento presente” (Torreblanca, 1983: 108) y no se dan sólo
en el habla de los pueblos de Cáceres y Salamanca que visitó Espinosa, sino que
también se encuentran en Ávila, Badajoz y Toledo, y lo que resulta más
sorprendente, también en hablantes jóvenes.
La teoría de Máximo Torreblanca es hoy, sin embargo, insostenible,
especialmente a partir de las encuestas que efectuaron a comienzos de los años
noventa Manuel Ariza y Antonio Salvador en los mismos puntos que había
investigado Espinosa en la década de los años treinta. La conclusión que puede
extraerse de los resultados de estas encuestas es que el panorama sombrío que
había presentado Espinosa en su estudio estaba prácticamente completado en la
provincia de Cáceres: en casi todas las localidades los restos de sibilantes
sonoras estaban lexicalizados y sólo se mantenían —excepto en Serradilla— en
hablantes de edad avanzada (Ariza, 1994a).
9. LA PROCEDENCIA LEONESA O CASTELLANA DE LA ASPIRACIÓN DE F- LATINA
Otra polémica superada es la que concierne al verdadero origen del
mantenimiento de la aspiración de F- latina. En un principio se pensó que este
era uno de los rasgos leoneses que se descubren en las hablas extremeñas.
Menéndez Pidal (1929: 240) relacionaba esta aspiración con la que se conserva
en el oriente asturiano y en algunas partes del occidente salmantino, opinión
rescatada por Zamora Vicente (1970: 334), que también documenta el
fenómeno en el habla de Mérida con la misma interpretación: “Este rasgo,
típico del leonés oriental, se presenta firme y definido” (Zamora Vicente, 1943:
30). Este rasgo fonético, sin embargo, no tiene nada que ver con la aspiración
que se da en el leonés oriental y sí mucho con la antigua aspiración castellana.
Antonio Salvador (1987: 34) es tajante:
28

Se ha considerado habitualmente que el mantenimiento de la
aspiración en Extremadura es uno de los rasgos leoneses que perviven
en esta zona [...]. Sin embargo, y sin ánimos de una mayor polémica,
cabe decir que existen notables diferencias en este punto entre la zona
dialectal leonesa y Extremadura. La aspiración en el antiguo reino de
León tiene hoy un carácter fundamentalmente residual, sin el vigor ni
la intensidad con que aparece en la región extremeña.
Pero ha sido sobre todo Manuel Ariza (1980: 29; 1993: 8; 1994b: 51);
quien más ha luchado contra la interpretación de la aspiración de F- latina en
Extremadura como fenómeno de procedencia leonesa. En uno de sus artículos
explica el origen del fenómeno:
Fuese cual fuese la aspiración leonesa en Salamanca en el S. XII, la
aspiración extremeña es un arcaísmo del castellano —como ya vio D.
Ramón— ya que tanto los repobladores abulenses de la 2ª mitad del S.
XII, como los toledanos de la primera mitad del siglo XIII mantenían la
aspirada —frente a la pérdida del castellano del norte—; la norma
lingüística toledana se mantuvo tanto en Extremadura como en
Andalucía sin que el influjo posterior de la norma de Madrid
consiguiese arrinconarla —como sucedió en Salamanca—. Por lo que
se refiere a Badajoz hay que pensar también en el apoyo producido por
el prestigio —social, cultural y económico— de Sevilla (Ariza, 1980:
29).
10. LA

SUPUESTA ABERTURA DE VOCALES FINALES EN LA FORMACIÓN DEL

PLURAL

Un fenómeno fonético desconcertante, que ha sido señalado en algunas
ocasiones como propio de localidades extremeñas, es el desdoblamiento de la
vocal final en la construcción del plural, fenómeno muy conocido en las hablas
andaluzas orientales pero que en Extremadura nadie había anotado hasta finales
de los años setenta. Las primeras referencias a esta abertura de la vocal final en
la formación del plural aparecen en la tesis de licenciatura de M.ª Luisa Indiano
29

Nogales (1977) y Miguel Lumera Guerrero (1979), ambas sobre localidades
situadas en la provincia de Badajoz, aunque, unos años después, el segundo
autor afirma que también se documenta ese aspecto fonético en el habla de
Plasencia (Lumera Guerrero, 1989: 162).
Antonio Salvador (1987: 27-28), con razón, expresa ciertas dudas sobre la
relevancia fonológica de este fenómeno en tierras extremeñas y ofrece el esbozo
de lo que creo que es la explicación real de esta supuesta abertura:
Es difícil precisar en el actual estado de los análisis lingüísticos sobre
el extremeño la extensión que el fenómeno ha adquirido y sobre todo
si tienen valor real para diferenciar con exactitud el singular y el plural
o se trata simplemente de una apertura producida por el alargamiento
de la vocal final en el caso del plural.
En efecto, la abertura de la vocal final en los plurales, desde mi punto de
vista, no tiene valor fonológico y habría que ponerla en relación con la peculiar
entonación de las hablas extremeñas, en concreto con ese alargamiento que cita
Salvador y que fue analizado pormenorizadamente por María Josefa Canellada
(1941). La abertura de la vocal final existe en algunas localidades en las que
realicé encuestas dialectales a mediados de los años noventa, como Villar del
Pedroso, Baterno, Zarza-Capilla, Fuente del Maestre y Usagre, pero en ningún
caso es la marca que diferencia el número, ya que en los mismos sujetos
informantes la aspiración y el cero fonético señalan masivamente que nos
encontramos ante formas en plural (González Salgado, 2003b: 601).
11. EL ORIGEN DEL SESEO DE FUENTE DEL MAESTRE
He dejado para el final el que, para mí, es hoy el mayor enigma de las
hablas extremeñas: el origen del seseo de Fuente del Maestre. A priori, esta
peculiaridad fonética podría tener alguno de los siguientes orígenes: portugués,
el mismo seseo que se documenta en otros núcleos de Badajoz (Olivenza,
Cheles o La Codosera); como fenómeno de repoblación morisca29, apuntado en
29
La hipótesis morisca del origen del seseo de Fuente del Maestre fue insinuada en 1933 por Navarro Tomás,
Espinosa y Rodríguez-Castellano (1933: 273): “Sólo en la s ‘gruesa’ de algunos pueblos de Badajoz y sobre todo en el

30

varias ocasiones por Antonio Salvador (1998: 818 y 2002: 21); o como una
evolución propia del sistema consonántico de la localidad similar a la ocurrida
en la zona andaluza seseante. Además, también se ha postulado alguna teoría
pintoresca, como la que expone Matías Ramón Martínez (1883-1884: 297) tras
recordar el dictado tópico de la localidad que dice “todos los de la Fuente son
conocidos porque dicen aseite, sebá y tosino”. Para este folclorista, el origen del
seseo fontanés se encontraría en el habla de los gitanos:
Los de La Fuente pronuncian con s las sílabas za, ce, ci, zo, zu, del
mismo modo que los andaluces, sin que se dé un caso de ceceo o
pronunciación de c por s, a no ser por defecto individual. Lo mismo
sucede en Badajoz, Talaverilla y algún otro pueblo situado al N. del
Guadiana; pero creo que debe obedecer a distinta causa, pues mientras
los de Badajoz y Talaverilla se expresan naturalmente y con la misma
entonación que el resto del país, los de La Fuente hablan con un tono
que llamaremos dejecillo gitano, pues nada les diferencia de los
gitanos andaluces [...] Por esto creemos que la abundancia de la s en
Badajoz y Talaverilla obedece a alguna influencia del idioma
portugués, en tanto que en el lenguaje de La Fuente parecen
descubrirse rastros del caló.
Sobre la antigüedad del seseo fontanés no cabe ninguna duda. A principios
del siglo XVII, según nos cuenta Gonzalo de Correas (1630: 12), el fenómeno
estaba arraigado en la localidad:
Este vizio afetan por kuriosidad, no sino nezedad, en la Fuente del
Maestre en Estremadura, i en Malpartida una legua de Pasenzia,
lugares mui cortos i bien distantes. I son por ello rreídos de los
konvezinos: porke hablando kieren más parezer henbras o serpientes
ke onbres, o ke palos.

seseo de Fuente del Maestre, por su carácter palatal y por su mismo aislamiento entre pueblos que practican normalmente
la distinción de s y z, podría acaso verse una supervivencia de la pronunciación morisca”.

31

La fecha de documentación del seseo de Fuente del Maestre puede incluso
adelantarse al siglo anterior si atendemos a los informes que figuran en los
libros parroquiales del municipio, aunque debido a que se trata de copias del
siglo XVIII (los originales se encontraban ya en aquella época en muy mal
estado) hay que obrar con suma cautela al interpretar los casos de confusión de
sibilantes: lo mismo pueden ser reproducciones del seseo original que
confusiones de las personas que realizaron las copias. En cualquier caso, el
ejemplo fechado más antiguo se corresponde con una anotación de bautizo de
mediados del siglo XVI30: “Este dicho día bautisó el suso dicho a Elvira” (Libro
I de bautismos, fol. 20 v.º, documento fechado el 5 de septiembre de 1556).
Y anteriores al siglo XVII encontramos en esos mismos libros de bautismos
otros ejemplos de seseo, aunque ciertamente poco significativos, porque en su
mayoría lo que reproducen es la vacilación gráfica de sibilantes finales que se
documenta en todo tipo de textos:
Domingo que se contaron dies y siete días del mes de julio de 1594 de
n[uestro] s[eñor]. Bautizó el padre Juan Al[onso] peçero cura a
M[aría], hija de Álvaro Gonsales y de Elvira Gazarda su muger.
Fueron sus padrinos Gonsalo Peres cavallero clérigo y Leonor Megía,
muger de Al[onso] Rodrígues, en fe de lo qual lo firmo (Libro II de
bautismos, fol. 16 v.º, documento fechado el 17 de julio de 1594).
Además, Antonio Carretero Melo señala, entre otros, un “Pedro González
Sereso” (Libro II de bautismos, fol. 270, fechado el 18 de agosto de 1613),
“Diego Senteno” (Libro IV de bautismos, fol. 238, fechado el 10 de septiembre
de 1662), “sepitas de viñas” (Libro III de difuntos, fol. 475, fechado el 19 de
agosto de 1786), y algunas interesantes ultracorrecciones como “Cevilla” (Libro
VIII de matrimonios, fol. 146, fechado el 6 de abril de 1757) o “Tolezano y
Zuarez” (Libro IX de matrimonios, fol. 112, fechado el 8 de octubre de 1771).

30
Agradezco al párroco de Fuente del Maestre y al investigador Antonio Carretero Melo su disposición y
diligencia para que pudiera consultar el archivo parroquial. A Antonio Carretero, además, le agradezco los materiales,
unos inéditos y otros publicados, que me proporcionó para elaborar esta parte de mi trabajo.

32

Hasta hace poco tiempo había pensado ingenuamente que el seseo fontanés
debía tener un origen portugués (González Salgado, 2003b: 593); sin embargo,
los datos aportados por Antonio Carretero en sus investigaciones sobre la
sociedad fontanesa (Carretero, 2001a, 2001b, 2002 y 2004) son definitivos para
desechar la hipótesis de un origen luso del fenómeno en la localidad:
Los portugueses comienzan a venir después de la guerra de 1580-1581
hasta el final de la guerra de 1640-1668 principalmente, siendo las
décadas de 1626 a 1645 cuando alcanzan los valores más altos
(Carretero, 2001a: 93-94).
Si Gonzalo de Correas daba por asentado el seseo en Fuente del Maestre en
1630 y la época de mayor afluencia de portugueses fue de 1626 a 1645 es
imposible que el fenómeno proceda de Portugal. Los portuguesismos que se
descubren en la localidad deben ser posteriores, por tanto, a mediados del siglo
XVII.
La hipótesis del origen del seseo como fenómeno de repoblación morisca
tampoco está exenta de problemas. En el nivel escrito es muy probable que los
moriscos convirtieran en s lo que en castellano debía escribirse z o ç. Entre los
documentos medievales del Archivo Municipal de Cáceres se encuentran dos
escrituras de censo ciertamente peculiares por la ortografía que presentan. Las
dos están firmadas por un escribano llamado Luis Gonçales y fueron transcritas
en 1592 por otro escribano llamado Diego Moro, que, como denota su apellido,
bien podría tratarse de morisco o descendiente de moriscos. En ambos
documentos son numerosos los casos de seseo31:
a) Escritura de censo instituido por la villa de Cáceres sobre unas casas con
su tienda dadas a Haim Alvolia, judío, en la plaza de la villa (7 de febrero de
1449): plasa pública; tresientos e ochenta maravedís; o por qualquier cabsa o
razón; ni por otra rrasón alguna; a todos mis bienes asy muebles como rrayses
auidos e por ayer; a los dichos plasos para siempre jamás; a qualquier
31
Utilizo la edición que realizó Floriano (1987) de la documentación histórica del Archivo Municipal de Cáceres.
Los textos a que me refiero están transcritos en las páginas 186 a 192. Lo más significativo de estos textos no es tanto el
hecho de que haya confusión de sibilantes (muy habitual en la época) como la abundancia con que se documenta.

33

corregidor, alcalde o alguacil; testigos rrogados que fueron presentes Ferrán
Rrodrigues Pasamón e Áluaro Beserro e Diego Lopes de Medellín; vesinos de
Cáçeres, etc.
b) Escritura dando censo a unas casas en la plaza pública de esta villa,
propiedad del conçejo, a Andrés Fernández (6 de marzo de 1449): entre las dos
torres que disen del forno; vesino de la dicha villa; e resibo de vos el dicho
conçejo; e crusada carta; ni rresçebidas en juisio, etc.
Pero una cosa es el nivel escrito y otra el nivel oral y, hasta ahora, sólo
existen pruebas de que los moriscos pronunciaban una /s/ prepalatal, transcrita
como x por los escritores romances (Lapesa, 1957: 84-86; Narbona, Cano y
Morillo, 1998: 61).
Para admitir una influencia morisca en el fenómeno del seseo fontanés
habría que demostrar que efectivamente esta repoblación existió en la localidad
y, además, habría que explicar por qué el seseo de Fuente del Maestre sí es de
origen morisco mientras que el seseo andaluz no lo es. Por otra parte, si se
tratara de un fenómeno importado por gentes con una pronunciación castellana
afectada por otra lengua, quizá resultaría menos problemático ver en el habla de
los judíos ese origen del seseo fontanés32: la importancia de la judería de Fuente
del Maestre, que llegó incluso a contar con sinagoga, está fuera de toda duda a
partir de las investigaciones de Lacave (1996: 164-165).
La tercera y creo que última posibilidad es que el seseo de Fuente del
Maestre esté motivado por una confusión de sibilantes como la que se produjo
en la Andalucía que actualmente sesea, es decir, la confluencia en s de las
sibilantes medievales ç, z, s-, -ss- y -s-. Pero entonces, ¿por qué se sesea en
Fuente del Maestre y no en Almendralejo y en otras poblaciones cercanas?,
¿hubo alguna época en la historia de Fuente del Maestre anterior al siglo XVI en
que la localidad estuviera aislada de los pueblos vecinos y fuera esta la causa
por la que se ha perpetuado el seseo? y, si existió este aislamiento, ¿cuál fue el

32

Véase, por ejemplo, Alvar (1990: 55-57).

34

motivo? Como se ve, tampoco es esta una solución fácil sobre el origen del
seseo fontanés, que nos deja más preguntas que respuestas.
12. CONCLUSIÓN
La conclusión a la que podemos llegar con este esbozo de problemas que
presentan las hablas de Extremadura no es ni original ni novedosa; es la misma
a la que ya llegó Manuel Ariza en 1980 cuando hablaba de la “tremenda
complejidad que presenta el habla de Extremadura y los prometedores
resultados que su estudio ofrece” (Ariza, 1980: 29). Hacer previsiones sobre lo
que va a ocurrir con las hablas extremeñas en el futuro es muy arriesgado. No
cabe duda de que los fenómenos de procedencia meridional son los que están
avanzando y se están imponiendo en toda la geografía extremeña (en este
sentido se podría decir que el habla instaurada en la provincia de Badajoz está
triunfando sobre las variantes arcaizantes de la provincia de Cáceres) o de que
el castellano de los medios de comunicación es el modelo que adoptan los
hablantes como norma de prestigio; pero esto no tiene que significar
necesariamente que a corto plazo desaparezcan las marcas lingüísticas que han
caracterizado siempre a las hablas populares. Al fin y al cabo, como dice
Zamora Vicente (1986: 148), “independientemente de la ‘verdad’ filológica, las
lenguas son y serán lo que sus hablantes hagan de ellas y con ellas”.
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42

ESTUDIO SOCIOLINGÜÍSTICO DEL HABLA DE
BADAJOZ

Mª FELISA GÓMEZ RODRÍGUEZ
Licenciada en Filología. Sociolingüista

Resumen
Mi aportación a este acto está relacionada con el habla de Badajoz,
habla fuertemente estigmatizada frente al habla de otros puntos de la
región. Estamos llevando a cabo un estudio sociolingüístico sobre el
habla de Badajoz, estudio del que expondremos algunos resultados en
este congreso. La elección de la ciudad de Badajoz obedece a la fuerte
estigmatización existente sobre su habla y a la generalización de una
serie de rasgos considerados como caracterizadores cuando, en realidad,
no son más que vulgarismos que quizá estuvieran presentes en otra
época, pero ahora dichos fenómenos o no se producen o se dan en
determinados hablantes de determinada condición social. De ahí que
llevásemos a cabo un estudio sociolingüístico para determinar qué rasgos
son caracterizadores del habla de Badajoz, y cuáles se dan en
determinados grupos según sexo, edad, nivel sociocultural o todas las
variables a la vez.

***

43

1. INTRODUCCIÓN
El Congreso Internacional sobre Patrimonio Lingüístico
Extremeño que comienza hoy, 4 de noviembre de 2004, supone un
acontecimiento importante por varios motivos. En primer lugar, porque
es el primero de esta envergadura que se celebra en nuestra tierra y, lo
que es más importante, sobre una de las hablas más infravaloradas en
todo el territorio español; en segundo lugar, porque pone de manifiesto la
importancia que los extremeños estamos concediendo a nuestra forma de
hablar, y no solo nosotros, sino también los hablantes de otras partes de
España e incluso del extranjero. Son varios los países que toman parte en
este congreso que esperamos sea el primero de una larga serie de actos
relacionados con el patrimonio lingüístico extremeño, lo que demuestra
que existe interés por todo lo relacionado con Extremadura.

Como miembro de APLEX, la asociación organizadora del
congreso, animo a todos los investigadores que estén llevando a cabo
estudios relacionados con el extremeño a que den a conocer sus trabajos
y, sobre todo, a que no dejen de investigar sobre las hablas extremeñas.
Todos sabemos que no son muchos los trabajos existentes sobre las
mismas y de ahí la importancia de llevar a cabo estudios que nos
permitan a todos conocer nuestro patrimonio lingüístico.

44

2.

LENGUA

Y

SOCIEDAD.

LA

SOCIOLINGÜÍSTICA
La importancia de la relación entre lengua y sociedad no se ha
empezado a apreciar realmente hasta el presente siglo, en que ha surgido
una disciplina que estudia específicamente dicha relación.

La primera vez que apareció el término fue en un trabajo de
Currie de 1952. Más tarde se sucederían las definiciones de esta rama de
la Lingüística, unas más acertadas que otras. Así, Hudson la define como
el estudio de elementos lingüísticos individuales de hablantes
particulares. Villena-Ponsoda (1992) considera que la Sociolingüística
nació como una ciencia de la lengua para convertirse en una ciencia del
habla, mientras que autores como Labov y Hudson están en contra de la
anteposición del prefijo socio- al término lingüística ya que consideran
íntimamente unidas lengua y sociedad, y creen imposible la separación
de ambas, no conciben una disciplina lingüística que no tenga en cuenta a
la sociedad. Por otro lado, las lenguas son hechos sociales que se hacen
realidad precisamente por la existencia de unos usuarios de esos sistemas
llamados lenguas. La misma realidad no existe hasta que no se crea el
término para designarla y, lo que es más importante, hasta que no es
aceptado y compartido por la colectividad. De este modo, están en contra

45

de la utilización del término sociolingüística si con ello se quiere dar a
entender que se puede hacer lingüística sin referirse a lo social.
Para Manuel Alvar, “la Sociolingüística no es un par de
montones de cerezas mutuamente insolidarios, sino que es un conjunto
único donde arrastrar de un fruto significa tirar también de muchas
unidades que están juntas en la cesta. Al tocar un problema de lengua,
toda la sociedad se ha resentido y al revés” (1986, 331). Para este autor,
además, es una parte de la macrolingüística al considerar el estudio de la
lengua en relación con otros elementos extralingüísticos.

José Pedro Rona (1970) y más tarde Carmen Silva-Corvalán
(1989)

definen la Sociolingüística como una disciplina nueva,

independiente, que se desarrolló en Estados Unidos y Canadá en los años
sesenta, que tiene su propia metodología y se encarga de estudiar la
relación entre la lengua y la sociedad.

Tras todo lo anterior, podemos concretar que la Sociolingüística
es una ciencia que se encarga de estudiar la interrelación entre una lengua
y sus usuarios; lengua en su manifestación oral, principalmente,
analizando todos los contextos posibles y las variantes de una variable
según los diferentes niveles y estilos. Se realizará el estudio tanto
sincrónica como diacrónicamente, analizando los cambios lingüísticos
generacionales, estudiará si esos fenómenos afectan al sistema y su
incidencia en virtud de las variedades diatópicas, diastráticas y diafásicas.

46

El estudio se completará con el análisis de los casos de bilingüismo, las
interferencias que se deriven del contacto entre lenguas, los casos de
mortandad lingüística y los procesos de criollización.

Hay disciplinas afines a la Sociolingüística por cuanto tienen, en
principio, el mismo objeto de estudio, la lengua; así, están la
Dialectología y la Sociología del Lenguaje. Sin embargo, hay aspectos
significativos que las diferencian, como advierte Silva-Corvalán (1989,
1-15), quien afirma que la Dialectología se centra en el estudio de áreas
rurales e intenta establecer fronteras geográficas de ciertos usos
lingüísticos, mientras la Sociolingüística se centra en los espacios
urbanos y pretende identificar procesos de cambio lingüístico en marcha,
así como establecer fronteras sociales de determinados usos lingüísticos.

Por otro lado, la Sociología del Lenguaje estudia los fenómenos
sociales en relación con el uso de una lengua, mientras que la
Sociolingüística estudia fenómenos lingüísticos en su contexto social y
hace aportes a la teoría lingüística.

En Sociolingüística se distingue entre variables lingüísticas y
variables sociolingüísticas. Siguiendo a López-Morales (1989, 84), una
variable lingüística es el elemento susceptible de ser realizado de
distintas maneras, y a cada una de sus realizaciones se la denomina
variante. Cuando una variable covaría con factores extralingüísticos la
denominamos

variable

sociolingüística.

47

Entre

los

factores

extralingüísticos que se tienen en consideración se encuentran sexo, edad,
nivel sociocultural y procedencia.

Otra cuestión importante en la evolución de las lenguas es la
actitud lingüística, cuestión abordada entre otros autores por VillenaPonsoda (1992, 99-100), quien habla de dos corrientes distintas al definir
ese concepto. Por un lado, están las definiciones de Allport y otros según
los cuales las actitudes son disposiciones mentales o neurológicas que
predisponen al individuo a una determinada conducta; por otro lado,
están los conductistas, para quienes las actitudes son conductas
individuales que varían según el contexto. Tanto para unos como para
otros, el resultado viene a ser el mismo: la adopción de una determinada
conducta que variará según el contexto lingüístico y la situación
extralingüística en que se encuentre el individuo. Y en relación con este
punto se encuentran los estereotipos, que se pueden definir como formas
socialmente marcadas, estigmatizadas, que, en la mayoría de los casos,
carecen de una base real, como dice Carmen Silva-Corvalán (1989,
81),“es una generalización desfavorable, exagerada y simplista acerca
de un grupo o una categoría de personas” .

Y es en este punto donde debemos detenernos porque es quizá
uno de los aspectos determinantes en la evolución el extremeño o de las
hablas extremeñas como manifestación lingüística. Y decimos esto
porque, como indica Flores del Manzano (1999, 20), el hablante de
extremeño tiene un infundado complejo de inferioridad. El extremeño, en

48

líneas generales, tiene una mala conciencia de su forma de hablar, no es
que no tenga conciencia, como se ha dicho en alguna ocasión, sino que
tiene unos sentimientos negativos hacia su propia forma de hablar, y
estos sentimientos se basan, especialmente, en rasgos fonéticos que
llevan al individuo a calificar con adjetivos denigrantes su forma de
hablar, y con él coincide plenamente Ariza Viguera (1987, 21-24). Y
todo ello porque no se le da prestigio, término definido por Manuel
Alvar
(1993, 254) como “la aceptación de un tipo de conducta considerada
mejor que otra”, o bien “lo que se trata de buscar para elevar la
consideración de una modalidad lingüística” (1993, 256).

Se suele considerar, erróneamente, que unas manifestaciones
lingüísticas son mejores que otras, cuando las lenguas y sus
manifestaciones no son nunca mejores ni peores, sino simplemente
diferentes, y todas resultan igualmente válidas desde el momento en que
permiten la comunicación entre sus usuarios. Es cierto que hay hablas
catalogadas como vulgares, entre las que se encuentra el habla de
Badajoz; de ahí nuestro interés por conocer la actitud de sus hablantes
hacia su propia forma de hablar.

Y es que no hay que olvidar que la homogeneidad no existe desde
el momento en que se habla de diferencias o variedades de tres clases:

49

Variedades

Diatópicas o dialectos

Diastráticas o
sociolectos

Diafásicas o idiolectos

V. geográficas

V. socioculturales

V. de estilo

Precisamente por la presencia del estereotipo del habla de
Badajoz como una variedad ruda, vulgar y demás calificativos nos
interesamos en conocer la actitud de los hablantes de Badajoz. Uno de los
aspectos que nos interesaba conocer es la denominación de esta
manifestación por sus propios usuarios; ¿hablan castúo, extremeño,
español, castellano?, ¿es una lengua, un dialecto, un habla de tránsito?
Acerca de esta última consideración hay varias hipótesis planteadas por
distintos autores. Están quienes la denominan habla de tránsito, como
Alvar, mientras otros la consideran un habla local igual que las demás
manifestaciones de los otros puntos de la región, basándose en la gran
riqueza y variedad existente y la pluralidad de rasgos. El término dialecto
parece quedar anticuado y poco acertado para el caso del habla de
Badajoz, según algunos autores, aunque, personalmente, me inclinaría

50

por la denominación de dialecto, aplicable, por supuesto, al habla de toda
la región, atendiendo a la presencia de rasgos comunes a todas las
manifestaciones locales en Extremadura.

Con respecto a la denominación, vamos a exponer a continuación
los resultados de un estudio llevado a cabo sobre la actitud lingüística de
los jóvenes de Badajoz.

3. LA CONCIENCIA LINGÜÍSTICA DE LOS
JÓVENES DE BADAJOZ
El estudio de la actitud lingüística de los jóvenes de Badajoz nos
parece interesante por la sencilla razón de que son el futuro, y de ellos
dependerá que se mantengan una serie de rasgos lingüísticos o, por el
contrario, tiendan a desaparecer por diferentes motivos.

Los sentimientos que el hablante experimente hacia su propia
forma de hablar son importantes en el devenir de las lenguas puesto que
si se siente identificado con su habla, si se siente a gusto con su forma de
hablar, conservará sus rasgos; por el contrario, si se siente a disgusto con
su habla, probablemente tienda a la eliminación de aquellos rasgos que el
hablante considere negativos o de menor consideración social.

A raíz de nuestro estudio hemos podido comprobar que la
situación es un tanto contradictoria por cuanto los informantes, ante

51

algunas cuestiones planteadas, manifestaban, en líneas generales,

su

disconformidad hacia ellas, al mismo tiempo que conocían e incluso, en
ocasiones, compartían el estereotipo sobre el habla de Badajoz como una
variedad “ruda, cateta, poco fina”. Lo más curioso es que, a pesar de ello,
afirmaban no cambiar su forma de hablar y sentirse a gusto con su habla
por la sencilla razón de que es suya, es su identidad; de ahí que se pueda
adelantar que el extremeño como realidad lingüística, al menos en
Badajoz, tiene garantizado su futuro, aunque es preciso efectuar algunas
aclaraciones, las cuales se plasmarán más tarde.

Nuestro estudio se realizó sobre una muestra de hablantes de 190
informantes, seleccionados en distintos centros de educación secundaria
en la ciudad de Badajoz, lo que supone una muestra significativa si
tenemos en cuenta que el número total de personas con edades
comprendidas entre los quince y los diecinueve años en la ciudad de
Badajoz, a fecha 1 de enero de 2000, año en que realizamos las
encuestas, es de 10.522, de los que 5.143 son mujeres y 5.379 son
varones, según datos de la Sección de Estadística Poblacional del
Ayuntamiento de Badajoz, lo que supone una muestra de hablantes del
1,8 %.
Dichos informantes corresponden a tres niveles socioculturales –
alto, medio y bajo- que determinamos en función de una serie de datos
personales que ellos mismos nos ofrecieron y entre los cuales se

52

encuentran la profesión del padre y de la madre, el domicilio y el centro
al que asistían.

A continuación, los clasificamos según sexo y en cuanto a la edad
establecimos un corte basándonos en las etapas de desarrollo lingüístico
que distingue William Labov (1983,184-185). Nos pareció interesante
tener en cuenta esos cortes porque, aunque el estudiante norteamericano
y el español poco tienen que ver, se da la coincidencia de que algunas de
dichas etapas se muestran paralelas a las etapas educativas de la
educación secundaria en España. Así, Labov considera que entre los trece
y los dieciséis años el joven empieza a tomar conciencia de su forma de
hablar, entre los dieciséis y los dieciocho empieza a comprobar cuáles
son las formas de prestigio de la comunidad y, a partir de los dieciocho,
puede mantener e incluso mejorar su registro dominante según sus
relaciones. Pues bien, dichos cortes se corresponden, respectivamente,
con el cuarto curso de Educación Secundaria Obligatoria y segundo de
Bachillerato –o el antiguo COU-, y trabajamos con ellos. Los porcentajes
de varones y mujeres y su distinción por sexo, edad y nivel sociocultural
pueden apreciarse en las páginas que siguen a continuación.

53

Histograma 1.- Informantes según sexo
100
80
60
40
20
0
varones

mujeres

VARONES: 53,6 %
MUJERES: 46,3 %

Histograma 2.- Informantes según sexo y nivel
sociocultural
100

n. alto

80

n. medio

60

n. bajo

40
20
0

VARONES

54

MUJERES

n. alto:
n. medio:
n. bajo:

28, 4 %
30,3 %
41,1 %

28,4 %
42 %
29,5 %

Histograma 3.- Distribución de los informantes según
sexo y nivel sociocultural en Bachillerato/COU
100
80

n. alto

60

n. medio
n. bajo

40
20
0
varones

mujeres

n. alto:
n. medio:
n. bajo:

VARONES
37,2 %
30,5 %
32,2 %

55

MUJERES
36,2 %
43,1 %
20,6 %

Histograma 4.- Distribución de los informantes según
sexo y nivel sociocultural en 4º de ESO
100
80

n. alto
n. medio
n. bajo

60
40
20
0
varones

mujeres

n. alto:
n. medio:
n. bajo:

VARONES
16,2 %
30,2 %
53,4 %

MUJERES
13,3 %
40 %
46,6 %

Aunque nuestro estudio aborda varias cuestiones, vamos a
centrarnos en una que nos parece determinante, y no es otra que la
denominación de la forma de hablar por parte de los informantes. Las
posibles respuestas eran que se denominase castúo,

extremeño,

castellano, español, incluso andaluz. Pues bien, aunque en algún
momento aparecieron prácticamente todas las posibles respuestas, las
únicas que se dieron de forma predominante fueron

extremeño y

castellano. Los informantes que aludían a la denominación castúo no lo
hacían para referirse a su forma de hablar, sino para dejar constar que esa
denominación no era apropiada a la misma porque les parecía demasiado

56

cerrada, de pueblo, y ya casi no se usaba. Es decir, para ellos, castúo es
una forma de hablar con cierre de las vocales finales y escasa
vocalización, así como con rasgos que se pueden calificar de
vulgarismos.

En cuanto a la denominación de castellano, evidentemente no es
por la presencia de los rasgos de las hablas de la zona norte de España,
sino por la enseñanza, que establece que la lengua oficial es el castellano,
al mismo tiempo que se deja ver una cierta falta de identidad. Algunos
afirmaron hablar castellano, y dentro del castellano una variedad llamada
extremeño, pero las respuestas predominantes eran las basadas
únicamente en la denominación castellano o extremeño. Sin embargo, la
última respuesta no aparece por igual en todos los informantes, sino que
es predominante en determinados grupos y, lo que es más significativo,
se opera un cambio significativo al paso de una etapa generacional a otra.
Las respuestas se pueden ver en la página siguiente.

57

Varones de Bachillerato (18 años)

Nivel alto

Nivel medio

Nivel bajo

castellano

castellano

extremeño

Varones de 4º de ESO (16 años)

Nivel alto

Nivel medio

Nivel bajo

extremeño

castellano

castellano

58

Mujeres de Bachilerato (18 años)

Nivel alto

Nivel medio

Nivel bajo

castellano

extremeño

extremeño

Mujeres de 4º de ESO (16 años)

Nivel alto

Nivel medio

Nivel bajo

castellano

extremeño

castellano

59

N. ALTO

N. MEDIO

N. BAJO
Varones de Bachillerato (18 años):

castellano

castellano

extremeño
Varones de 4º de ESO (16 años):

extremeño

castellano

castellano
___________________________________________________________
___________Mujeres de Bachillerato (18 años):
extremeño

castellano

extremeño

Mujeres de 4º de ESO (16 años):

castellano

extremeño

castellano

Como se ha podido comprobar, son las mujeres de nivel medio las
que denominan extremeño a su forma de hablar, mientras los demás
grupos experimentan cambios en el paso de una etapa a otra, es decir, el
nivel medio presenta menor fluctuación en sus respuestas, mientras los
otros niveles socioculturales cambian de parecer al paso de una etapa a
otra. Les sigue el nivel sociocultural más bajo, que parece experimentar
un cambio de actitud al paso a la etapa inmediatamente posterior. Por lo
tanto, se puede constatar que a menor nivel sociocultural, mayor
conciencia de grupo. Si tenemos en cuenta el hecho de que son las
mujeres las que se encargan, por lo general, de educar a los hijos,
podemos decir que el futuro del extremeño como realidad lingüística está
garantizado, al menos en teoría, puesto que si se sienten identificadas con
su forma de hablar, tenderán a seguir empleando los rasgos

60

caracterizadores y no los cambiarán porque es una seña de identidad, por
muy basta, ruda y cateta que les pueda parecer.

4. CONSIDERACIONES GENERALES SOBRE EL
HABLA DE BADAJOZ.

ESTUDIO DE UN

ELEMENTO LÉXICO
Dijimos líneas más arriba que cuando nos referimos al habla de
Badajoz estamos aludiendo a una de las hablas más estigmatizadas de
todo el país, más incluso que otras manifestaciones lingüísticas de
Extremadura. Cuando el extremeño sale de su comunidad, rápidamente
se le asigna un origen y un calificativo no demasiado positivo.

Incluso a la hora de determinar los rasgos propios del habla de
Badajoz salen a relucir muchos que no pueden ser caracterizadores de
ninguna habla por la sencilla razón de que son vulgarismos. Esto se
puede apreciar en los libros de texto de los estudiantes de Secundaria, sin
ir más lejos, donde al examinar las características propias del habla de
Extremadura se citan rasgos que o bien son específicos de unas áreas
determinadas o, por el contrario, dichos rasgos son vulgares y/o comunes
a distintas variedades lingüísticas del país. Entre esos rasgos están las
aspiraciones, la entonación o el llamado “deje”, los cuales son válidos,
pero otros como la pérdida de la consonante -d- intervocálica, por

61

ejemplo, necesitan una precisión porque, como demostró Quilis, la
pérdida de esa consonante se puede considerar un fenómeno generalizado
en la terminación –ado, pero se trata de un vulgarismo cuando dicha
consonante se pierde en las terminaciones -ada, -ido, y dichos fenómenos
se pueden encontrar en Extremadura, por supuesto, pero en el habla de
Badajoz, al menos, no se puede generalizar porque no en todos los
hablantes se encuentran dichos fenómenos; de ahí la necesidad de un
estudio sociolingüístico que permita dilucidar qué fenómenos son
generales en el habla de Badajoz y cuáles son específicos de
determinados grupos socioculturales.

Todo lo anterior está siendo objeto de una tesis doctoral en
desarrollo, tesis que incluye el estudio de fenómenos no solo fonéticos,
sino también morfosintácticos y léxicos, de ahí que no me sea posible
avanzar más detalles al respecto. Pero vamos a exponer los resultados del
estudio de un elemento léxico que está presente en el extremeño, y no es
otro que el término pínfano.

El vocablo pínfano está considerado como un término propio del
extremeño tanto por su forma como por su significado. Un rápido repaso
por distintos diccionarios nos permite comprobar que solo aparece con
esta grafía y con el significado que se le asigna en dos, a pesar de que se
han consultado varios de distintas épocas. Así, el más antiguo consultado
es el Tesoro de la Lengua Castellana o Española, de Sebastián de
Covarrubias, del siglo XVII, que recoge el término pífano como

62

“instrumento músico de boca, que se tañe juntamente con el atambor de
guerra, suena con soplo, sin meterle en la boca, que al sonido de cerca
hace pif para formar con aquel soplo el sonido del pífaro y, de allí, por
onomatopeya, tomó el nombre. Llaman pífaro también al mesmo que le
tañe” (pág.870). Un siglo más tarde, la Real Academia Española publica
el Diccionario de Autoridades que define de forma casi idéntica el
término y da también las dos grafías. El Diccionario de uso de María
Moliner en su edición de 1975 ya recoge la forma pínfano, con epéntesis
de –n y añade la etimología al afirmar que deriva de la raíz del alemán
pfeifen, cuyo significado es “silbar”, pero coincide con los anteriores en
sus significados, para nada aparece la alusión al “mosquito”, como
tampoco aparece en la edición del diccionario de la Real Academia del
año 2001 y que tiene los mismos significados. Solamente aparece con el
significado de “mosquito” y con esa grafía en el Diccionario Extremeño
de Antonio Viudas Camarasa, quien, además, localiza el término en
Mérida, y en el Diccionario Crítico Etimológico de Corominas y Pascual,
que en su edición de 1981 recoge el término pínfano como “mosquito
pequeño” en el alto aragonés del valle de Ansó y coincide con María
Moliner y la edición de la Real Academia en su origen del alto alemán,
pero el término está recogido en la entrada de pipa, del latín vulgar pipa
“flautilla”.

Como se ha podido comprobar, en solo dos de las obras
consultadas se recoge con la grafía y el significado empleados en
extremeño. Ahora bien, a raíz de nuestro estudio, hemos podido

63

comprobar que el término hoy día se conoce pero apenas se emplea, y, lo
que es más significativo, hay una gran imprecisión sobre lo que
realmente designa el término; coinciden todos los informantes, mejor
dicho, todos los que conocen el término, en que se trata de un mosquito,
pero unos dicen que es pequeño y otros que es grande, así como para
otros es una especie que se encuentra específicamente en el campo. En
cualquier caso, hay preferencia por el empleo del término mosquito, del
latín musca “mosca” y cuya documentación más antigua se remonta
hacia 1400, según indican Corominas y Pascual (pág. 160).

Ahora bien, ¿qué hablantes conocen el término y lo utilizan con
frecuencia? Vamos a exponer una parte de los resultados de una
investigación que trabajó con informantes de todos los niveles
socioculturales, de distinto sexo y diferente edad, en concreto nos
limitaremos a las respuestas emitidas por las mujeres de distinto nivel
sociocultural del primer grupo generacional con el que hemos trabajado,
es decir, con informantes con edades comprendidas entre 21 y 35 años.
El porqué de la selección de este grupo obedece al hecho de que son las
mujeres un importante agente socializador por cuanto suelen ser mujeres
las que educan a los niños tanto en la familia como en los centros
escolares. Con ello no quiero dar a entender ningún tipo de
discriminación para con nadie, así como tampoco que se actúa según una
determinada ideología, sencillamente la realidad demuestra que, por regla
general, son las mujeres quienes pasan mayor tiempo con los hijos y por
ello es importante ver su comportamiento, en este caso, en relación con el

64

léxico y así determinar si la voz pínfano se mantiene, se ha perdido o está
en vías de desaparición.

El total de las mujeres encuestadas pertenecientes al nivel primer
nivel generacional utiliza el término mosquito para referirse al “insecto
pequeño cuya hembra chupa la sangre de personas y animales y la
picadura produce inflamación y picor”, es decir, el 100 % de las mujeres
encuestadas de edades comprendidas entre los 21 y los 35 años emplea
dicho vocablo en lugar de la voz pínfano. Aproximadamente un 20 % de
las encuestadas afirma haberlo oído alguna vez pero sostiene que no lo
emplea, y lo pudimos comprobar al emitir como respuesta el otro término
en lugar del que esperábamos oír; también se aprecia la imprecisión sobre
su significado puesto que en algún caso creen que significa lo mismo que
pínfano mientras en otros piensan que puede referirse a un mosquito más
grande y, por consiguiente, de picadura mayor.

Las generaciones de más de 50 años, por ejemplo, sí conocen el
término y parecen emplearlo cuando se refieren al insecto similar al
mosquito pero de mayores dimensiones, lo que nos indica que se trata de
un término que probablemente se pierda a menos que se ponga remedio a
través de su enseñanza en los centros escolares, por ejemplo, y su estudio
y el de otros términos que pueden perderse si no se toman medidas.

5. CONCLUSIONES

65

Como se ha podido comprobar,

es el léxico la parte más

vulnerable de la lengua por la sencilla razón de que la realidad que
designa puede llegar a desaparecer, por imprecisión del mismo término o
bien por la progresiva influencia de las variedades lingüísticas vecinas,
en este caso por la progresiva castellanización, el menor aislamiento y el
papel de los medios de comunicación. Si a eso unimos un cierto complejo
de inferioridad se puede explicar el porqué de la desaparición de algunas
palabras en favor de otras a veces ajenas a la propia habla.

No obstante, y a pesar de ello, me veo en condiciones de afirmar
que el extremeño, como realidad lingüística, aunque nos estemos ciñendo
al habla de Badajoz, está lejos de desaparecer y lo creemos así por la
sencilla razón de que muchos de sus rasgos caracterizadores a nivel
fonético están en plena expansión, algunos de los cuales coinciden con
los de otras hablas meridionales pero que están ahí y seguirán por una
tendencia general, que no es otra que la tendencia a la relajación, la
tendencia a la economía lingüística y la progresiva expansión de sus
características fonéticas. Recordemos, por otro lado, que el español que
viajó a América era no solo el de los andaluces, por ejemplo, sino
también el de los extremeños de entre los cuales muchos son conocidos y
no es necesario dar nombres.

Además, hay una fuerte identidad a pesar del estereotipo que pesa
sobre esta habla como una manifestación ruda, vulgar, incluso para sus

66

propios hablantes, y es difícil que los rasgos fonéticos se modifiquen ni
siquiera a favor de una manifestación considerada mejor que el
extremeño, por ejemplo el habla de Madrid, la cual es considerada por
muchos de los informantes encuestados como demasiado fina y estilizada
y más difícil de articular.

En este sentido, coincidimos plenamente con González Salgado
(2003, REE, 609) cuando dice que “los arcaísmos… y los
leonesismos…son los que peor parados han resultado…quedando hoy
reducidos, en la mayoría de los casos, a un puñado de voces
(lexicalizaciones) en boca de los hablantes de más edad”. Sin embargo,
“nos encontramos con la irrupción de nuevos fenómenos que se van
extendiendo desde el Sur: las aspiraciones de consonantes implosivas, el
yeísmo, la pérdida de consonantes interiores…” (2003, REE, 610), todos
los cuales están siendo estudiados y espero en un futuro no muy lejano
poderles dar cuenta de los resultados y conclusiones a los que lleguemos.

6. BIBLIOGRAFÍA
Alvar, Manuel (1986): Hombre, etnia, estado. Actitudes lingüísticas en
Hispanoamérica, Madrid, Gredos.
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67

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Extremadura,

Editora

Regional

Extremadura, Consejería
de Educación y Cultura.

69

de

Extremadura,

Junta

de

CHAMIZO, HOY
Félix Rebollo Sánchez
Universidad Complutense

Aún a sabiendas de que nuestro escritor extremeño, hoy, no está en el candelero e, incluso,
algunos sin haberlo leído despotrican contra él, de nuevo alzo la voz y reivindico no sólo al
poeta sino también al dramaturgo, porque creo que es un clásico, en el sentido de que su
obra tiene actualidad, y no sólo en España. En Hispanoamérica y Filipinas es apreciado el
bardo extremeño.
No está de más recordar que un catalán, director del periódico Hoy de Madrid, en la
primera página en 1921 escribiera: “Lloro, río, sonrío...y sigo recitando, en voz alta, los
maravillosos versos incomparables”. ¿Se puede pedir más a la poesía? ¿Quiénes se han
adentrado tanto en el alma extremeña? El “un no sé qué- en justa expresión de san Juan de
la Cruz- la distingue como singular. Las cosas más nimias han sido cantadas por el poeta
para que formen parte del devenir histórico; aspecto este resaltado por los dialectólogos
Zamora Vicente y J. M. Rozas. Las creencias religiosas, el paisaje, la vida en general de los
pueblos se engastan en la poesía chamiciana; sus versos hondos, nítidos, llenos de verdad,
de gracia forman parte del “miajón” poético. Su poesía es canción. Recoge lo más recóndito
que anida en las personas y lo ventea.
Tampoco podemos olvidar la faceta dramática aunque solo escribiera un drama: Las
Brujas. Drama y poesía se conjugan desde los primeros balbuceos literarios. Chamizo supo
aunar ambos conceptos. Lo que hizo el poeta es recoger unos hechos de la sociedad y
elevarlos a la categoría dramática en verso. El diálogo dramático es una técnica teatral que
muy pocos consiguen. De ahí que el éxito coronara a la obra allá donde se representó como
podemos leer en la Prensa del año 1930.
Lo que pretendo es desempolvar a uno de nuestros “logotipos”, porque nos guste o
no, traer a colación a Chamizo es hablar de Extremadura. Si en otro tiempo, la voz de
Chamizo entusiasmó, ¿por qué le vamos a cortar las alas ahora? Si los ambientes literarios
y críticos solventes en la España de los años veinte enmudecieron con su poesía, ¿vamos a
ser menos nosotros, los que hemos nacido en esta tierra? Las personas cultas no pueden, en
modo alguno, juzgar de oídas; por el contrario, deben acercarse a su lectura para apreciar
esa musicalidad con que reviste Chamizo su lenguaje, que es, según el pensamiento de

70

Ortega y Munilla, “maravilla del ingenio de los pueblos, que de tal manera saben vestir su
pensamiento con el indumento que conviene”1.
La originalidad y la vehemencia expresivas son notas que nadie puede discutir. Lo
que hace el poeta es recoger el sonido de las palabras de las gentes de la calle y
transcribirlas. Un poeta y periodista nos recordó muy recientemente que “hay que activar la
función de escucha. Está obturada. Entiendo la poesía como un esfuerzo de escucha. Oír las
voces y el silencio de la gente, pero también de las cosas, de la naturaleza”2. Sin
olvidarnos, lógicamente, de la emoción, premisa capital de los grandes poetas. Y un dato
que se nos escapa, con frecuencia, pero que últimamente se nos recuerda es “la
consideración del hecho poético como un fenómeno no sólo de lengua o idioma, en efecto,
sino también de habla, esto es, de realizaciones lingüísticas concretas”3. Este es un asunto
capital en la poesía del siglo XX. Se ha elevado el lenguaje conversacional al ámbito
poético; el habla cotidiana se ha injertado en la escritura.
Hace unos meses nos recordaba el poeta Eloy Sánchez Rosillo que “si un poema
significa algo en la vida de alguien tiene que tener emoción”4, y ésta, sin lugar para la duda,
en el campo de la ebriedad, tal y como otro poeta de la talla de Claudio Rodríguez ha
descrito. El referente de la poesía del siglo XX, Antonio Machado, consideraba la poesía
“como palabra esencial en el tiempo”. Carmen Bravo Villasante mantiene que “Machado
sigue siendo el poeta de la emoción y del sentimiento profundo. No le va la
deshumanización del arte”5.
La poesía de Chamizo, más allá de opiniones interesadas, es palabra cincelada con
los seres y cosas más queridos; en ella hallamos esa emoción y ese sentimiento. Por eso,
qué triste que algunos no hayan entendido el pensamiento unamuniano: sólo la cultura da
libertad, o el del poeta Blas Otero que podíamos resumir: cuando la ideología se impone
sobre la palabra, esa palabra es la primera oprimida, la primera que hay que defender.
También, recientemente, el filósofo Emilio Lledó en la Universidad Menéndez Pelayo
manifestó que “el silencio sería terrible si no tuviéramos las palabras”6; pues en nombre de
la cultura y la libertad de pensamiento os convoco en este Congreso Internacional de
Cáceres para que extendamos esa gran palabra que ya el personaje Sancho pronunció y Don
Quijote hizo suya, y no callemos cuando la cultura y el saber sea cercenado por el poder. Y

Ortega y Munilla, J., “Prólogo” de El miajón de los castúos. Madrid, Imprenta Juan Pueyo, 1921, pág. 16.
En esta primera edición podemos leer que se imprimió el 31 de enero de 1921. Cito por el libro que Chamizo
regaló a la Biblioteca del Ateneo de Madrid, con la siguiente dedicatoria: “A la Biblioteca del Ateneo de
Madrid. Luis Chamizo”. Con sello y fecha de 10 de febrero de 1921.
2
Rivas, M., “Entrevista” de W. Manrique en Equipaje de Babelia del diario El País. Madrid, 5 de junio de
2004, pág. 7
3
VV. AA., Las ínsulas extrañas. Antología de la poesía en lengua española (1950-2000). Madrid, GalaxiaCírculo de lectores, 2002, pág. 17
4
Entrevista de Javier Rodríguez al poeta Eloy Sánchez Rosillo, que a la pregunta ¿Te interesa, sobre todo, la
emoción?, respondió: “Si un poema significa algo en la vida de alguien, tiene que tener emoción”, en el
suplemento Babelia del diario El País, 3 de julio de 2004, pág. 11
5
Bravo Villasante, C., Poesía. Palabra en el tiempo. Madrid, Mondadori, 1988, pág. 10
6
Extraído del discurso que pronunció en el Paraninfo de la Universidad Menéndez y Pelayo de Santander,
según la crónica de Raquel Garzón, en el diario El País. Madrid, 30 de julio de 2004, pág. 26
1

71

es evidente que nuestro poeta ha sido olvidado por la cultura institucionalizada, aunque no
por la verdadera; aquélla, afortunadamente, fenece y ésta permanece.
Debemos estar vigilantes, en todo momento, como nos recuerda otro poeta
extremeño, A. Méndez Rubio, para que “el uso sistemático de la propaganda y la
publicidad no conviertan las formas oficiales de cultura en sutiles mecanismos de
ocultación, de negación de existencia, creo que el mayor desafío del poeta debería consistir
en dejar constancia de lo que no (se) vio”7.
Nuestro poeta, Chamizo, estaba fuera de esa cultura institucionalizada, de esa
cultura propagandística, de esa cultura porque lo mando yo, que por desgracia abunda.
Esas zonas de silencio de las que nos habla Antonio Méndez, ahora afincado en la
Universidad de Valencia, le ha tocado injustamente a L. F. Chamizo, porque estaba muy
lejos de esas proclamas institucionales al uso, bien sean culturales, literarias, sociales,
políticas o económicas, y, sin embargo, ahora paradójicamente se vuelven en contra de su
obra. Él que quiso dejar constancia de un pueblo en una época determinada; él, que en
expresión machadiana: “fue en el buen sentido de la palabra bueno”. Esta es la definición
que sacamos los lectores de hoy, una vez leída su obra. A los de buena crianza sólo nos
resta agradecérsela.
El libro capital que enmudeció a muchos lectores es El miajón de los castúos,
estandarte de L. F. Chamizo; se adueñó de la intrahistoria-en expresión unamuniana- para
primero amasarla, hacerla suya, y, una vez, conseguida, entregarla a los demás; no sólo, por
tanto, los extremeños debemos contribuir a que esta enseña perviva, sino también los
amantes de la poesía. A pesar de que el libro Extremadura se esperaba, como un paso más
en el ámbito poético, sin embargo, no supera su primera obra; eso sí, insiste en la exaltación
de su tierra donde el conocimiento y el sabor de los temas se ensamblan, para lo cual
recurre al verso hondo, sincero, común denominador de su trayectoria poética. No hay, por
tanto, afeites y menos secretos en su poesía; Chamizo se acerca a lo humano-tradiciones,
desvelos, alegrías- y lo inserta con la naturaleza. Al unir ambos conceptos surge esa poesía
hecha de trozos de cielo, cercana.
Su último libro Poesías castellanas, aunque el año de publicación es de 1967, los
poemas los escribió entre 1913-1926; este es un dato que aporta el poeta; como sabemos no
ocurre igual con las poesías dialectales. Pero, sí creo que en las poesías castellanas existe
un influjo modernista, pero no otras corrientes; tal vez porque no evolucionó o no quiso
ante tantos “ismos” como nacían. A Chamizo le interesaba sacar la esencialidad de su
entorno, pero, sobre todo, una poesía que impregnara a los lectores, que se emocionaran,
que la vivieran, tal vez por eso desechara o no quiso entrar en otro concepto de poesía que
revoloteaba por los mentideros, revistas y periódicos. Hecho importante es que no aparecen
en este libro rasgos lingüísticos extremeños. Como novedad hallamos el espíritu bohemio
madrileño de principios de siglo en el que pululan las palabras ensoñación y libertad.
Firmado por Chorot en el periódico La Libertad de Badajoz, el día 30 de octubre de
1930 apreció un poema dedicado a Chamizo que da pie a lo que venimos manteniendo, del
Méndez Rubio, A., “El mareo y la perdiz” en La otra joven poesía española. Tarragona, Ediciones Ígitur,
pág. 154

7

72

que entresaco: “Pues...vino aquel modesto pueblerino, / injerto en literato y tinajero /
porque el día de las locas esperanzas, / atrevido y audaz (como extremeño) / miróse,
decidido y pretencioso, / a un polvoriento espejo; / y se encontró tan hombre y tan poeta /
como el que más, de todos los verseros... /Y qué hago, yo con estas ilusiones / que jierven
aquí dentro?... / A Madrid, a volar. A morir pronto / a levantar el vuelo.../ Y...andando,
andando, a los Madriles vine; / llegó herido y maltrecho, porque el tren que lo trajo / en la
estación chocó con un expreso. / Sangrando entró en Madrid por vez primera , / y en
Madrid lo tenemos, / buscando aplausos y mamando gloria... / Y aquí comienza el cuento...
/ Y andar...y andar...y andar...Esta vez era... / un peregrino nuevo, / que lleva dentro un
alma prodigiosa / y un amor a los campos que, por testigo, / merece un puesto grande en el
parnaso / y se ha de codear con los primeros...”
Ante un público instruido, como es el que nos acompaña en este Congreso
Internacional, supongo que la gran mayoría habrá leído la reseña que el crítico Miguel
García-Posada hizo de la Antología de la poesía española del siglo XX, 1900-1980, de la
editorial Castalia, en Blanco y Negro Cultural, el día 3 de enero de 2004, del periódico
ABC, en la que escribió que “en una Antología poética del siglo XX no puede faltar
Chamizo”. Que en un crítico de la talla de García Posada nos recuerde a nuestro poeta es
para sonrojar a los que en nombre de la “cultura institucionalizada” quieren y desean arrojar
al limbo al escritor extremeño más conocido allende los mares, y simplemente porque cantó
la vida humilde, sencilla, porque estuvo al lado de los que no tienen voz, porque defendía
la querencia, el trabajo, la honradez, el saber, porque quiso exaltar a su tierra, porque cantó
la dignidad de un pueblo ante tanta pobreza, analfabetismo y tribulación, y todo como ha
escrito J. Ortega y Munilla con “el secreto de la expresión brava, con el secreto de la
expresión tierna”8.
Y cómo no traer aquí la voz de un poeta de la llamada “poesía de la experiencia”,
Álvaro Salvador, Catedrático de Literatura, que en la Universidad de Granada, en el aula
“García Lorca”, con motivo de una “habilitación” de Literatura Española, que presidía, en
septiembre de 2004, manifestó que en su casa le transmitieron la fuerza de la poesía de Luis
Chamizo; fue de las primeras lecturas que hizo, y añadió que el hecho de su entrega a la
poesía quizá se lo deba, precisamente, por la lectura de la poesía de nuestro poeta
extremeño. No tengamos miedo: extendámosla, casi es una obligación; que todas las voces
caben en Extremadura, como en otro tiempo tuvo que clamar Pablo Neruda en su Chile
querido antes de que la sombra cainita se apoderara del país. Debemos aceptar la crítica, la
disidencia, si no, no estaríamos ante una obra literaria; porque hablar de literatura es hablar
de libertad. Esa crítica dialógica que defendió Todorov tiene que resplandecer, “donde la
poesía-escribe Laura Serrano- en este caso se revele como una forma privilegiada que
traduce la realidad social en encarnadura lingüística, sin ignorar nunca ese vínculo que le
confiere razón, identidad, sentido”9.

Ortega Munilla, J., op. cit., pág. 25. Sin olvidarnos de otro pensamiento, escrito en el mismo prólogo : “El
libro de Chamizo no es de los que se dejan dormir en la estantería de la biblioteca” (pág. 24)
9
Serrano, L., Las palabras preguntan por su casa. La poesía de Luis García Montero. Madrid, Visor, 2004,
pág. 15
8

73

Esta es la estampa que quiero transmitir de un poeta casi olvidado, de una poesía
que ya no es suya sino que nos pertenece a todos. No sólo a los extremeños, sino al resto de
los españoles, y, también, a los ciudadanos del mundo; y para los acomplejados, si quieren
que olviden su nombre, pero no sus poemas; al igual, que en otro tiempo, clamó José
Agustín Goytisolo: prefiero que recuerden mis poemas, a mi nombre. “Es mucho más
importante la memoria del poema que la del autor”, declaró, probablemente en su última
entrevista a Onda regional de Murcia, en la que reflexionó sobre el oficio de escribir y la
poesía10. La palabra como arte, como perfección, debe ser una constante para conseguir lo
que queramos comunicar; aquí está la máxima objetividad. Es la única forma, o, al menos,
la más certera, para conseguirla en su mayor grado. Por eso, hablamos de la poesía como
don, como rapto, como fervor.
Con el mismo espíritu, Chamizo se acercó al teatro. Drama y poesía se aúnan. Es
más, es difícil, como ya atisbaron los clásicos, ser un buen dramaturgo si no se tiene la vena
poética. El género teatral estaba en boga en su tiempo y Chamizo no dudó en sumarse.
Probablemente los dramaturgos Álvarez Quintero, Villaespesa, Marquina, Arniches, Pérez
Galdós, Valle-Inclán, García Lorca, Benavente, etc. le influyeron como base estructural
para conformar la pieza teatral Las Brujas, pero sin que tengamos testimonio de ello.
Pedro Salinas tenía un concepto singular a la hora de valorar el teatro dramático.
Para el poeta-dramaturgo “la poesía dramática es la más visible forma de las
transfiguraciones que opera siempre en la lengua de los hombres”11. Pero esta afirmación
no tendría sentido si no se escenifica y se hace vida, por eso consideraba el teatro si llegaba
a las tablas como auténtico: “el teatro sólo lo es de verdad, en plenitud, cuando cobra vida
en las tablas de un escenario”12. Chamizo y Pedro Salinas tienen como baluartes dramáticos
el diálogo y la acción; aspectos que defenderá también Antonio Machado, como esenciales
en toda dramaturgia.
Pilar Moraleda en un estudio de Pedro Salinas se hacía la siguiente pregunta:
“¿Teatro de poeta? Sí; pero teatro ineludible de nuestra literatura dramática, e ineludible
también en ese diálogo creador que es la obra total de Pedro Salinas”13. En Chamizo, al
igual que en el poeta-dramaturgo de la Generación del 27, la relación entre poesía y teatro
es nítida. Incluso la intervención de fuerzas “sobrenaturales”, en ambos, intervienen para
resolver la situación.
Para Miguel de Unamuno, “teatro poético será el que cree caracteres, ponga en pie
almas agitadas por las pasiones eternas y nos la meta al alma, purificándonosla, sin
necesidad de ayuda, sino la precisa, de las artes auxiliares”14. Chamizo describió un drama
universal dentro de lo que se ha considerado “drama rural en verso”. Su poema dramático
no es más que el reflejo de unos hechos que se desarrollan en la sociedad, y el dramaturgo
los eleva a la categoría de lo bello. Luego vendrá el “pateo” o el aplauso del público. La
10

Entrevista reseñada por José Á. Martínez Muñoz en el diario El Mundo, el día 21 de marzo de 1999.
Salinas, P., Ensayos completos. Madrid, Taurus, 1983, pág. 453
12
Moraleda, P., “Introducción”, en Teatro completo de Pedro Salinas. Sevilla, Alfar, pág. 11
13
Ibídem, pág. 11
14
Unamuno, Miguel de, Obras completas. V. Teatro completo y monodiálogos. Madrid, Escélicer, 1968, pág.
303
11

74

obra de nuestro poeta-dramaturgo, si hacemos caso a las crónicas periodísticas de 1930, el
éxito coronó la obra, “acaso el más brillante de la actual temporada”15.
Chamizo supo asimilar lo que el público quería, sin olvidar la característica
primordial del teatro español, como fue la variedad de temas humanos, vivos, realistas,
auténticos. Ahí es donde Chamizo quiso llegar, no sólo con una realidad viviente sino
también recogiendo incluso el sonido de las palabras de las gentes de la calle y
transcribirlas; y gracias al poeta-dramaturgo conservamos lo que se ha llamado “dialecto
extremeño”.
Chamizo hizo suyo los temas de su entorno al llevarlos a las tablas; transcurrido el
tiempo, observamos que la obra en sí es extensible a toda España si la desnudamos de la
veta dialectal, ya que el tema, incluso, se le puede considerar como universal, con todo los
“peros” que queramos; el problema rodea la existencia humana.
Si Eduardo Marquina, al principio, intentó que el teatro fuera por la senda
legendaria o histórica, pronto se dio cuenta de que este teatro en la década de los años
veinte del siglo XX, no tenía cabida porque cortaba la invención poética; por eso construye
su mejor obra La ermita, la fuente y el río. Eduardo Marquina reconoció que en el teatro
que se representaba se olvidó “tal vez, la ferocísima variedad de temas humanos, vivos,
realistas, fabulosos o auténticos de nuestro teatro clásico o barroco”16. Podíamos decir que
la obra más importante del dramaturgo, escrita en el año 1927, se asemeja, en parte, a la
obra de Luis Chamizo. En las dos obras sobresale el amor como tema central, en un
ambiente rural, y lo que es más importante se dio cuenta de lo innecesario de la dramaturgia
de su tiempo, derribó esos tabiques que lo encorsetaban, que lo alejaban del público.
El crítico Ruiz Ramón, al referirse al teatro de Eduardo Marquina, ha señalado que
el ciclo de sus dramas poéticos-rústicos constituye el más auténtico y valioso teatro de
muestro dramaturgo, y un jalón necesario, y no gratuito ni carente de sentido, en la historia
del teatro poético español del siglo XX”17. Podíamos convenir que Eduardo Marquina fue
más dramaturgo que poeta, al contrario de lo que le sucede a Chamizo, pero sin desmerecer
el único drama que escribió: Las Brujas. Es más, en una historia del teatro, al menos, hay
que mencionarla, no sólo por la forma sino también por el tema que en concreto aborda,
que a las puertas del siglo XXI sigue sin resolverse.
El premio Nobel de Literatura, Jacinto Benavente, admiró a Chamizo. De todos es
conocido el homenaje que se le tributó en Madrid, que fue encabezado por Benavente. De
su magna obra-172- tiene tres dramas de ambiente rural: Señora Ama (1908), La
Malquerida (1913) y la Infanzona (1945); por tanto el espacio dramático se puede
considerar como semejante a la obra de Chamizo, pero sobresale un hecho capital:
Benavente describe el campo como algo convencional por medio del lenguaje de los
personajes; sin embargo, Chamizo no. El dramaturgo extremeño inserta al personaje en el
15

En el periódico El Liberal, 11 de octubre de 1930. Crónica referida al estreno en Madrid en el teatro
Avenida, que se produjo el 10 de octubre de 1930.
16
Marquina, E., Obras completas. Madrid, Aguilar, III, 1968, pág. 1351
17
Ruiz Ramón, F., Historia del teatro español. Siglo XX. Madrid, Cátedra, 1975, pág. 68

75

espacio y ambiente, lo hace que lo viva, es una realidad cercana. Hay un dato en el que
coinciden: en presentar la moral provinciana como un junco, que se inclina según el viento;
es decir, según las conveniencias del momento. Jacinto Benavente, en opinión de Francisco
Ruiz Ramón, crea “una acción dramática y unos caracteres conflictivamente enfrentados”18.
Los Hermanos Álvarez Quintero y Carlos Arniches tiene un nombre y nadie puede
discutirlos, pero el crítico y profesor Ángel Berenguer, al referirse a los Hermanos Álvarez
Quintero escribe que no es “una idealización de Andalucía, sino una manipulación
descarada de cuanto de profundo y trágico hay en el pueblo andaluz”19. Del teatro de Carlos
Arniches piensa que es “una manipulación ideológica”20. Lo que hace Carlos Arniches con
el habla de los madrileños es deformarla; el pueblo nunca habló así. Chamizo, por el
contrario, recoge el habla del pueblo y la transcribe. Y tampoco magnifica o manipula,
como hacen los Hermanos Álvarez Quintero, sino que hace suyo el entorno: el paisaje, el
habla y sus gentes tal y como los ve. Su Extremadura la llevaba muy dentro; y si Carlos
Arniches, al retratar los barrios de Madrid, quería describir la marginación de algunas capas
de la sociedad matritense y exigía justicia, al igual que Benito Pérez Galdós, Chamizo
también se puso al lado de los más débiles, de los desposeídos.
La obra de Chamizo tuvo una gran acogida en la Prensa desde el primer momento.
Ya he hecho referencia al director del periódico Hoy de Madrid21. Unos días después se
hizo eco el ABC de Madrid en la sección “Noticias de libros y revistas”; en el mismo
periódico Ortega y Munilla escribió el artículo “ “Rasgos de España. El tinajero poeta”. La
revista Nuevo Mundo, en la sección “Literatura y Sociedad”, con fotografía incluida, se
reseña la aparición de El miajón de los castúos. El Correo de la Mañana y El Noticiero
extremeño, ambos de Badajoz, informaron de los diversos banquetes y lecturas de poemas
con que agasajaron a Chamizo por la publicación de su libro en diversos pueblos
extremeños.
El estreno de la obra dramática Las Brujas, tuvo, incluso, mayor resonancia en la
prensa que su primer libro poético. Así La Unión de Sevilla recogió el entusiasmo de la
obra, que se estrenó el 25 de enero de 1930. El cronista resalta al autor “de fina calidad
literaria y de honda inspiración”. Además de narrarnos, que ante la insistencia del público
tuvo que salir al escenario para agradecer el fervor con que fue acogida su obra. Como
agradecimiento, declamó la “La Nacencia”, poema, como sabemos, capital de su libro El
miajón de los castúos. En el periódico El Liberal de Sevilla con letra destacada informa del
éxito de la obra teatral. Unos días después, en este mismo periódico, informó de un
almuerzo en honor del dramaturgo en el hotel Cristina de la capital andaluza. También en
El Liberal de Sevilla con el título “Al preclaro poeta Luis Chamizo”, Tirso Camacho le
dedicó un soneto:
Las Brujas son la creación vibrante
18

Ibídem, pág. 145
Berenguer, Á., “El teatro hasta 1936” en Historia de la literatura española. Madrid, Taurus, 1988, pág.
321
20
Ibídem, pág. 220
21
Una de las expresiones que más me llama la atención es: “ni clásicos ni modernos le igualan en intensidad
emocional”. Yo no sé si se exagera, pero lo de intensidad emocional es algo que se percibe, aún para los que
no leamos mucha poesía.
19

76

que ataca a un falso honor que al vulgo adueña;
cuadro de la viril tierra extremeña,
lleno de luz y vida palpitante.
Muestra un bizarro corazón gigante
que sucumbe en la audaz guerra rifeña
mas por contraste necesario, enseña
de “La Veora” el fondo denigrante.
En escenas de magia exaltadora,
la Andrea que porfía y llora
con aureola maternal dibujas…
El quinto mandamiento no está en vano:
qué vulgo en su ignorancia aprenda humano
la divina enseñanza de Las Brujas22.
En La Libertad de Badajoz, el 28 de enero de 1930, en crónica desde Sevilla define
el estreno como clamoroso; así lo refleja el crítico Julio Estefanía Arjona, en la que destacó
la sencillez y la emoción de la obra. Los estrenos en Jerez de los Caballeros, 6 de
septiembre de 1930, y en Llerena, el 2 de octubre de 1930, según La Libertad de Badajoz
constituyeron el asombro de los espectadores, la obra-según el cronista- es sencillamente
“para llenar siglos y pasar fronteras” (…). Extremadura se hace nervio y se hace rima bajo
la inspiración del poeta”.
El estreno en Madrid fue clamoroso. Así lo reseña el diario Informaciones el día 11
de octubre de 1930 y siguientes. Este día el crítico José de la Cueva, en su crónica, nos
decía que estábamos ante algo nuevo, emocionante: “con su obra nos venía desde el
escenario del teatro Avenida una ráfaga de aire puro, de ambiente sano, que oreaba los
pulmones”. En el Imparcial de Madrid, Luis París, también el 11 de octubre se hizo eco del
estreno, en el que resaltó que el dramaturgo salió “al proscenio varias veces durante la
representación interrumpida por clamoroso aplauso”. En el ABC de Madrid, 11 de octubre,
se resalta “el verso limpio y sonoro” de la obra. José Alsina en La Nación alaba que el
dramaturgo se aparte de los tópicos del drama rural. En La Voz de Madrid, A. Cacho y
Zabalza resalta la fuerza interior del dramaturgo al componer su obra. Díez Canedo en el
diario El Sol alude al teatro regional como vertebrador de las costumbres de los
extremeños. Arturo Mori escribe en El Liberal que quizá el drama haya sido “el más
brillante de la actual temporada”. En La Libertad, Manuel Machado destaca el dolor y el
amor que subyace en la obra.
Omito otras opiniones en otros periódicos. Pero ya que estamos en Cáceres, quizá
sea bueno recordar que el periódico El Noticiero (Diario de Cáceres), el 29 de noviembre,
con motivo del éxito de Las Brujas, informó de que el Ateneo de esta Ciudad quiso
homenajear a quien ya “es gloria de Extremadura”. Rótulos de publicidad parecieron en el
22

Manuel Monterrey le dedicó otro soneto en el periódico Hoy de Badajoz, el 11 de enero de 1946, con el
título “Al cantor del campo extremeño, Luis Chamizo”

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periódico nombrado como: “La tierra extremeña, fecunda en grandes poetas, nos brinda el
lunes la admiración de Luis Chamizo viendo Las Brujas”. “Haga patria chica admirando la
obra cumbre de la temporada: Las Brujas”. O este otro: “Chamizo en Cáceres. (...). El
estreno, como jamás se había visto en Cáceres, fue apoteósico”.
La acogida de la prensa a la obra de Chamizo hay que valorarla en su justa medida,
más allá de los dimes que puedan surgir; pero, a nosotros, primero, nos toca leerla y,
después, a ser posible ventearla, recitarla o, simplemente, dejar constancia de su lectura.

*************

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Congreso Internacional APLEx 2004. Patrimonio Lingüístico Extremeño

GABRIEL Y GALÁN, EXTREMEÑAS Y EXTREMADURA
Jesús Gabriel y Galán Acevedo
Nieto de Jose María Gabriel y Galán y escritor
Hablar de Gabriel y Galán y Extremadura significaría tocas muchas facetas, lo que
no es posible en esta ocasión, y en este lugar corresponde más bien que nos centremos
en la aportación de Gabriel y Galán a la cultura y a la lingüístisca extremeña.
Conviene señalar en principio que, la mayor parte de sus poesías y casi todas las
más conocidas y significadas, las escribió el poeta en Extremadura, es decir, en el Guijo,
y más exactamente para muchas de ellas, en alguna de las fincas a donde ordinariamente
le llevaban sus tareas. “En la mesa de mi despacho — dijo una vez el poeta —, viendo
delante plumas y chirimbolos soy incapaz de escribir nada. Escribo los versos en el
campo, tumbado en el santo suelo, a la sombra de una encina”. Algo retórica puede
parecer la frase, pero encierra un fondo indubitable de verdad. No quiero, sin embargo,
decir con esto que transmutara a todas sus poesías el alma y el cuerpo de Extremadura,
porque no sería cierto: muchas de las del tomo de Castellanas — muy singularmente El
Ama — y muchas de las Campesinas y Nuevas Castellanas, están escritas mirando a
Castilla, más exactamente, y sigo en esto a Juan Berrueta, a Salamanca, a la tierra
charra. Lo que quiero es simplemente significar este hecho: que el resto de su obra, o
sea, el tomo de Extremeñas y gran parte de las poesías de los dos libros citados en
último lugar, reflejan el cuerpo y el alma de la zona norte de Cáceres.
Dicho esto, creo conveniente centrarme aquí en las poesías extremeñas, es decir, en
las escritas en el dialecto extremeño, concretamente en el de la zona norte de Cáceres.
Lo primero que debo decir es que no tengo nada en absoluto de lingüista o filólogo,
de manera que poco o nada voy a hablar de este aspecto, y si algo, será por boca de otro.
Hecha esta salvedad, comenzaré por decir que las poesías dialectales de mi abuelo
reflejan siempre aspectos de la vida rural extremeña, de sus gentes y de sus campos
(entiéndase, con la limitación zonal que he señalado). Gabriel y Galán era un poeta
mucho más realista que imaginativo, realista no sólo en un sentido literario, sino
instrumental, y ello se comprueba en toda su obra. Nunca se reflejó a sí mismo en las
Extremeñas, salvo en una ocasión; y esta ocasión, en verdad eminente, es El Cristu
benditu, eminente por su, calidad literaria y por su, digamos, primogenitura entre todas
sus hermanas dialectales.
A los pocos días de llegar el poeta al pueblo, nació su primer hijo, y la recién
estrenada paternidad se derramó en un poema en dialecto que fue, en frase de Eugenio
Escobar, “la partida bautismal del poeta en el mundo literario”. Así pudo considerarse,

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en efecto, merced al entusiasmo con que la acogió y difundió Unamuno, para quién nada
hizo Gabriel y Galán después del Cristu (¡ni siquiera El ama!) comparado a él. No está
sólo en esta apreciación; González Castro (Crotontilo) dice de él que “es el más hermoso
canto que escribió Galán; su realismo es portentoso y a él no llega El ama, con ser lo que
es tal poesía”.
Primigenia también, en otro sentido, El Cristu Benditu: que yo sepa, nadie antes
había escrito poesía dialectal en Extremadura.
Ahora bien, ¿ por qué esta eclosión en dialecto de Gabriel y Galán, que siempre
había escrito en castellano, y por qué precisamente en esta lengua el desbordamiento
sentimental de su estrenada paternidad? No lo sabemos con exactitud, pero cabe aportar
brevemente algunas reflexiones.
En primer lugar, es un hecho que a finales del siglo XIX, y no únicamente por
desastre de Cuba y Filipinas, nuestro país entró en una especie de “marasmo”, como
diagnosticó Unamuno, postración espiritual y psicológica, una de cuyas consecuencias
fue un “volverse hacia dentro”. De aquí nacen o se agudizan el casticismo y el
regionalismo, como ha expuesto Enrique Salcedo. Se inserta en la sociedad el afán por
lo popular, en busca de un regeneracionismo general. También, claro está, cultural. Dice
Menéndez Pelayo en su Historia de las ideas estéticas: “Es preciso buscar el lenguaje
no en los diccionarios, sino en el habla popular”.
Cuando Gabriel y Galán abre los ojos al mundo literario, podemos decir hacia 1892,
encuentra la oleada regionalista por todas partes: en Salamanca, capitaneados por
Unamuno, los hermanos Domínguez Berrueta, Luis Maldonado y Rodríguez Pinilla
entre otros, bucean en lo popular a la búsqueda de la entraña de la casta. En
Extremadura, un grupo de intelectuales (Publio Hurtado, Manuel Castillo, J.L. Gómez
Santana y Juan Sanguino entre otros), da a luz en Enero de 1899 La Revista de
Extremadura que, con otros que colaboran en ella (Rafael García—Plata, Mario Roso de
Luna, por ejemplo) dedican sus esfuerzos a estudios historiográficos, folkloricos,
lingüísticos y literarios regionales. En realidad, este movimiento surgió en toda España.
Pues bien, en este contexto podemos situar El Cristu Benditu, pero, además, en su
nacimiento debieron influir otras circunstancias más inmediatas. Según cuenta
Cividanes, el poeta recibió una fuerte impresión cuando leyó La cansera del poeta
murciano Vicente Medina, escrita en dialecto panocho; Medina había publicado sus
Aires murcianos en 1898, pocos meses antes de que se escribiera El Cristu.
Por otra parte, el asentamiento del poeta en el Guijo, debió de procurarle la
sensación de una inmersión lingüística — como ahora se dice — ; él ya conocía la fabla
extremeña, pero no es lo mismo oirla “ al paso” que “estando”. Hidalgo Bayal pone en
relación la autenticidad poética de Gabriel y Galán con la circunstancia biográfica rural
y la corriente regionalista generalizada de que hemos hablado.
En resumen, toda una pléyade de requisitos que debieron de influir
significativamente en el arranque del dialectalismo de Gabriel y Galán. A su amigo

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Casto Blanco le dice, a propósito del Cristu, que ha escrito una composición “en jerga de
este país por invitación de mi familia”. No convence mucho, pero pudiera ser la
explicación inmediata. Yo he dejado escrito que la explicación última de por qué José
María escribió en un momento dado un poema en dialecto extremeño y, sobre todo, éste,
con tan inmensa carga de sentimiento personal, es un misterio psicológico no
desentrañado.
Sabido es que la fabla de la zona descrita es un extremeño de raigambre leonesa,
génesis que la emparenta con la de la Salamanca charra. Paso por alto, por sabidas, las
características filológicas del dialecto, y señalo que Enrique Segura limita su zona de
concurrencia a la comarca al sur de la sierra de Gata entre las Hurdes y la sierra de
Hervás, y pueblos aledaños como Granadilla, Zarza de Granadilla, Guijo de Granadilla,
Santibáñez el Bajo, Montehermoso, y algún otro.
Para José de Lamano, el lenguaje de las Extremeñas es, con escasas variantes, el
habla de los pueblos fronterizos de las sierras de Béjar y de Francia. Creo que puede
pensarse también, a sensu contrario, que el poeta incorporó a las extremeñas, acaso de
forma inconsciente, algunas variantes de su tierra natal. Léanse, por ejemplo, Surco
arriba y surco abajo, Un don Juan o De ronda, poesías que Lamano y Juan Berrueta dan
como escritas en dialecto charro.
Sea como fuere, Zamora Vicente admite que el poeta “por el afán de reproducir lo
más exactamente posible el habla conversacional del pueblo, ha sacrificado el dialecto a
la rusticidad”. Ciertamente el poeta no se somete a ninguna norma lingüística, y así
emplea a veces las mismas palabras con distinto sentido, o emplea términos nuevos o los
rescata del olvido. Martín Alonso recoge hasta 52 voces dialectales nuevas y otros 20
vocablos castellanos, empleados por él.
Ahora bien, yendo de lo científico a lo poético, estaremos, con este mismo autor en
que Gabriel y Galán “no pretende elaborar un documento científico, sino componer un
poema auténtico, y el sentido de autenticidad alcanza también a la lengua”. O ir un poco
más allá con Maragall: “el poeta va a la vivacidad de los campos, a la boca del pueblo, a
su dialecto, porque la vivacidad de éste es la condición de la poesía verdadera”. O
sintetizar con César Real de la Riva: “el dialectalismo de Extremeñas es, en Gabriel y
Galán, de la más pura y significativa raigambre poética”. Ese lenguaje que Maragall
llamó desharrapado, tomado al oído con todas sus corrupciones y destemplanzas, es
lenguaje que parece hecho para expresar dolores y angustias del pueblo aldeano.
Justamente esto es lo que contienen las poesías extremeñas de Gabriel y Galán.
Parafraseando alguna de estas ideas, me atrevería a concluir que Gabriel y Galán eleva a
la categoría de literaria el habla popular de Extremadura.
Voy acabando. Que Gabriel y Galán encontró en el habla dialectal un filón
riquísimo de inspiración poética lo demuestra el que, tras escribir El Cristu benditu y
Varón, pensaba publicar un libro de poesías extremeñas. Se cruzaron por medio los
Juegos florales de Salamanca y El ama, porque al comentar allí esta idea, algunos
escritores, en especial Fernández Villegas y su propio hermano Baldomero, le
disuadieron de ello, instándole a hacer un libro de poesías castellanas, como así fue. Pero

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el poeta siguió escribiendo poesías dialectales no sólo para el libro proyectado, sino
también para ocasiones más convencionales; recuérdense por ejemplo, La Cenéfica, que
leyó en Plasencia, En fabla del lugarejo, en Cáceres, y Entre yo y el mi criado, en
Guijuelo.
En su día acabó el libro, que tituló Extremeñas, editó en Salamanca y dedicó “A los
extremeños”. Componían la primera edición nueve poesías, cinco de ellas inéditas, y
salió a la calle en enero de 1903.
Yerra por tanto José María de Cossío — o el tipógrafo en la fecha — cuando dice
que el poeta no volvió a ejercitarse en la poesía dialectal desde 1901. Y erraron también
sus discípulos y amigos de Piedrahita, Mariano de Santiago Cividanes y José de la
Fuente. Aquel, y sus amigos de Madrid, se extrañan de que el poeta escriba algo “en
jerga extremeña pudiéndolo hacer en castellano, que leería con más gusto el público de
todas partes”. José de la Fuente, refiriéndose a Extremeñas dice que le han gustado
muchísimo pero le parece que “debe Vd. dejar dialectos y regionalismos y escribir en
nuestro idioma castellano ya que tan bien lo cultiva...”
Por el contrario, Extremeñas entusiasmaron en Extremadura, gustaron mucho en
otras partes e hicieron la delicia de Menéndez Pidal.
Pero ¿qué significado tienen las poesías extremeñas de Gabriel y Galán en el
conjunto de su obra? No me resisto a exponer algunas opiniones laudatorias.
Nada mejor para comenzar que esta sentencia apodíctica que Maragall coloca de
cabecera en su admirable prólogo a la 3ª ed. de Extremeñas: “Lector: he aquí un libro de
poesía”.
Para el erudito jesuita Herrera Oria, la de Extremeñas es “la más correcta en
conjunto y la de más fácil y espontánea versificación de todas sus colecciones. El mismo
lenguaje en que está escrita le obliga a no salir de los asuntos sencillos y del verso
asonantado, que son la materia y la forma que mejor dicen con sus dotes de poeta y
versificador”.
Otro fraile, el agustino Bruno Rodríguez, remedando precisamente a Maragall
escribe que Gabriel y Galán habla en dialecto como Verdaguer y Maragall, como Dante
y Homero, porque la poesía es el eco, el trasunto del habla popular y el pueblo habla
siempre en dialecto.
Para Iscar Peyra, las poesías extremeñas tienen menos paisaje pero más emoción
que muchas de las castellanas.
“En Extremeñas se advierte menos desnivel poético que en las Castellanas” — dice
Martín Alonso, quien añade que “la musa de Galán en aquellas composiciones es como
el arroyo de agua mansa y cristalina”.

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Concluyo: dos regalos trascendentes ha hecho Gabriel y Galán a Extremadura que
constituyen sendos vínculos indestructibles entre el poeta y esta tierra: el de sus poesías
extremeñas y el de su propio cuerpo, que descansa en ella. “¿Qué otra tumba más
gloriosa podrá tener el cuerpo del poeta que aquella misma tierra extremeña de donde
hiciera brotar, entre tantas otras El Cristu benditu y El embargo, gloria de la moderna
musa española?” Esto dice Juan Maragall. Y dicho queda.

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EL HABLA EXTREMEÑA. CULTURA Y TRADICIONES
EN LA COMARCA DE LA SERENA.
Carmen Vera González
Escritora

En primer lugar, quiero manifestar desde aquí, mi agradecimiento al Comité Organizador de
APLEX, por brindarme la oportunidad de exponer mi punto de vista sobre el Patrimonio
lingüístico- cultural extremeño, a través del siglo pasado y desde la comarca de La Serena.
Cuando D. Manuel Trinidad me invitó a participar en este Congreso, y me envió
folletos informativos, pude ver en ellos, que las personas que van a desarrollar distintas
ponencias y que voy a tener como “compañeros de viaje”, son prestigiosas y, seguramente,
con experiencia y “muchas tablas”.
Yo no pretendo con mi intervención, superar la destreza dialéctica, ni la oratoria, ni
la preparación, de catedráticos o licenciados, porque sería muy pretencioso por mi parte. Yo,
sólo quiero ser yo: una maestra con casi 40 años de ejercicio (actualmente jubilada), con un
cariño grande a nuestra región y a nuestras raíces, que ha publicado dos libros de poemas:
uno, “ATARDECER”, en el 2002; y otro, “SABOR A TIERRA ABIERTA”, en el 2004. Este
último recoge el habla extremeña desde mediados del siglo XX, y la cultura popular de este
siglo.
Esta actividad creativa, respaldada por otros trabajos en prosa, aún
inéditos, ha tenido lugar en Zalamea de la Serena(Badajoz), dónde llevo casi 40 años. Ya
saben. El pueblo que inmortalizó Calderón de la Barca, en su magnífica obra dramática, “El
Alcalde de Zalamea”.
Ahora bien, en mi andadura a través del tiempo, en los años vividos en mi
tierra extremeña, he ido impregnándome de la cultura popular. Sabiduría simple y acogedora,
incrustada en sus raíces y transmitida en su esencia de una generación a otra.
Ya Chamizo, Gabriel y Galán y Reyes Huerta, nos mostraron
magistralmente, el sentir del labrador, del hombre humilde extremeño, y de unos principios
elementales, arraigados en lo más profundo de su corazón. Chamizo, nos enseñó cómo se
puede ser feliz desde la pobreza, desde la escasez, simplemente, poniendo en práctica unos
sentimientos positivos y de respeto a las cosas grandes de la vida sencilla. Con Gabriel y
Galán, aprendimos a saborear esa fruta; a sentir la hondura del dolor y el llanto; a entregar el
alma en lo cotidiano, en lo sencillo, en lo pequeño, en el hervir mismo de la sangre. Con el
costumbrismo de Reyes Huerta, nos asomamos al día a día del hombre humilde y de su
peculiar filosofía.

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No obstante, el tiempo ha ido decolorando la fuerza de esta cultura, matizándola de
ese sepia pajizo que tienen los recuerdos que dormitan silenciosamente, en algún rincón de
nuestras vidas.
Pero no caigamos en lo fácil: Pensar, que la culpa de que se nos vaya desdibujando
de nuestra mente la cultura popular, el lenguaje de nuestros antepasados, tradiciones, el
guardar y perpetuar a través de los años usos y costumbres, objetos y utensilios que, con el
progreso y la tecnología, ya no tienen mucho sentido, la tienen los que nos consideran
incultos, y eso nos acompleja. No. Nuestra cultura, es un manojo de valores y raíces que
constituyen nuestra historia; es el legado de nuestros mayores, que nos han transmitido de
generación en generación. Es, como dijeron de Chamizo en los años 20, de su MIAJÓN DE
LOS CASTÚOS: “El grito de una raza.”
Efectivamente, la pureza del habla extremeña de finales del siglo XIX y principios del
XX, se ha ido perdiendo en la memoria colectiva, pero no porque nos intimide a los
extremeños que nos consideren incultos, no; sino porque la imperfección lingüística (siempre
desde el punto de vista del castellano), del trabajador del campo o artesano, hasta las primeras
décadas del siglo XX, se ha perdido en la misma proporción que ha ido aumentado el nivel
cultural de las personas, por la escolarización total de la población infantil en las décadas
siguientes. Y con esta “imperfección”, ha desaparecido también, la riqueza del lenguaje
popular y los conceptos que, dichas personas, consideraban pilares de su dignidad y de su
honor.
La modalidad lingüística extremeña es consecuencia de la evolución del castellano
en nuestra región, desde que fue implantado en la época de la Reconquista. El “extremeño”,
ofrece distintas “hablas” y hasta distintas palabras, para referirnos a las mismas realidades.
Pero existen rasgos comunes que aún quedan en la Baja Extremadura; lo que podría llamarse
un sedimento de esa forma de expresión:
-La supresión de la letra d en las sílabas finales: Madrí.
-Suplantación de la h y la f por la j o la g. Jondo, güevo, juerza.
-Unión de los posesivos y relativos al verbo eliminando la vocal del
pronombre: me s’ace.
Y anteponer el pronombre personal al reflexivo: “ me se”.
- Desaparición de algunas consonantes al final de las palabras, por ejemplo: la r, la s: voy a
hablá , ciempié. Al final de las sílabas, la aspiración de la d y la z: Madrí, capá.
- En algunas zonas, se coloca r en lugar de l: arto en lugar de alto, pursera en lugar de
pulsera.
- Y otras irregularidades que, aunque consideremos que son incorrecciones desde el punto
de vista ortográfico respecto del castellano, son nuestras señas de identidad y la arteria
principal de nuestra cultura, que hacen del extremeño, una persona con carisma y
personalidad propios, que lo diferencian de los demás.
Pero además, nos queda la esencia de esa cultura, al mostrarnos el labrador, el
trabajador, las pautas de su propia conducta, lo que constituye la marca de la raza a través de
su historia.
Pero veamos en primer lugar, y analicemos nuestro vocabulario extremeño aunque
sea a grandes rasgos. Si retrocedemos a los siglos XVI y XVII y en “El Quijote” de
Cervantes, podemos observar muchas palabras que han sufrido variaciones a través de los
siglos, no sólo en su estructura sino, en sus distintas acepciones, y las tenemos en el habla
extremeña, porque las hemos revestido con nuestra peculiar forma de expresión.
Por ejemplo, en La Serena:
Brumado...............Grumao en extremeño.
Hocicarse.......Jocicar

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Inreparable..........Inreparable “
Inresistible...Inresistible
Denantes.............Endenantes “
Desbaratar...Esfaratar
Condumio...........Condumio

Pachorra......Pachorra
Amondongado....Amondongao “
Manido.........Manío
Desperezarse.............Esperezarse
Espetar.........Espetar Zarzo.........................Zarzo

Enumerar todas las palabras que han atravesado los siglos indemnes, o bien, que
las hemos hecho nuestras modificándolas e integrándolas en nuestro vocabulario, sería una
exposición bastante larga. Por eso quiero ser breve en el aspecto técnico.
PALABRAS DESAPARECIDAS A LO LARGO DEL SIGLO XX:
Leyendo a Chamizo y a Gabriel y Galán, nos damos cuenta de que hay palabras que
han desaparecido, poco a poco, a lo largo del siglo pasado, del vocabulario popular; de ese
ámbito rural, que es el último reducto de nuestro dialecto.
Así tenemos:
Jimples...............llores
iga, igo.................diga, digo Hacegla.............hacerla
Supía......................supiera Bulra.................burla
Caeza.....................cabeza
Eja................. deja
Llevagle................ .llevarle
Éjate................déjate
Jormales.................formales
Jorzúo.............forzudo
Condío....................condumio
Y muchas más.
PALABRAS QUE QUEDAN DEL VOCABULARIO CASTÚO EN LA COMARCA DE LA
SERENA:
Juerza, jondo, jierro jierve, jembra, güevo, güerto , güeno, mesmo, aluego, escuenda, palrao,
endenantes, goliendo, regüelve, paece, arrepío, asín, asina, caldúo, jalbegar, farrondar,
istiércol, aperreao, achuchar, esparramar, jondear, pitera endrentro, cierrado, frábica, cacho,
arrempujar, emperrearse, ejalazar, ajunco, atorao ,arrengao, esmorecer, espercudío, cifrá,
pañajal, garrotera, regotrío, regilete, gitera, quea, naide, cuasi, golver, cortedá, dir, rejollao,
probe...
Pero, sobre todo, queda en esta comarca:
-Supresión de las letras d,r,z,s, finales.
-Utilización del “ me se”.(sólo en personas con poca cultura).
-Empleo del sufijo ino en los diminutivos: chiquinino.
-Uso del verbo caer en lugar de derramar: Vas a caer la comida.
-Empleo del verbo quedar en el lugar de dejar u olvidar: Me he
quedado el abrigo en casa.
-Usar el verbo entrar con el significado de meter: Entra el paquete en el bolso.
- Son expresiones muy corrientes:
- “Cómo éste coja la linde...”, o “No va a quedar estaca en pared”, “Tira pa
lante”, por ejemplo.
Parte de estas palabras que se conservan, las incluyo en mi último libro “Sabor a
tierra abierta”.
Por otra parte, tan valioso como debe ser para nosotros nuestro dialecto extremeño,
que constituye un legado extraordinario que debemos conservar, son las tradiciones.
LAS TRADICIONES:

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La cultura popular extremeña también es rica en tradiciones. Unas, con el progreso de
los tiempos se han perdido; otras, se asoman tímidamente a los tiempos modernos, casi
suplicando que se las deje vivir, a pesar de su ropaje descolorido.
-Una tradición entrañable desde el siglo XVII, es la peregrinación desde toda la
comarca , el día 14 de septiembre, a visitar el Cristo de la Quinta Angustia de Zalamea de la
Serena. Cristo milagroso en el que miles de personas depositan su fe.
-Otra tradición que ha estado vigente a lo largo de muchas décadas, es la de los lutos.
Este aspecto, no ha sido positivo, porque, cuando en una casa se moría el padre, la madre o
hermano, se condenaba a las mujeres de la casa, desde la adolescencia, a un encierro forzoso,
guardando en riguroso negro, un luto eterno. Lo que derivaba en una irremediable soltería.
Este aspecto lo recojo en un poema en mi último libro:
(Declamar EL LUTO).
Otras tradiciones más curiosas y entrañables:
Las capillitas.
========
Contenían una imagen, y recorrían casa por
casa, todo el pueblo, para que se le rezase y se depositara una limosna en ellas. Aún se
conserva esta tradición.
Celebrar las Pascuas de S. Santa en el campo.
===========================
Exactamente salir de jira a comerse “los hornazos” y disfrutar de la naturaleza. Esta sana y
divertida tradición no se ha perdido. Se celebra en casi toda Extremadura.
Las “cencerradas” o “cencerrás”.
====================
Se ha ido perdiendo con el paso de los años. Sin embargo, los pueblos muy pequeños,
se resisten a olvidar esta diversión, que consiste, en dar una serenata de cencerros a los viudos
que se casan, o a dos personas solteras muy mayores que deciden hacer lo mismo, o a los
matrimonios que, separados, deciden volver a juntarse.
En la procesión de la Soledad.
==================
El hombre que quería pretender a una mujer, en esta procesión, se acercaba a ella. Extendía la
palma de la mano. Y ella, si estaba de acuerdo, le vertía unas gotas de cera de su vela
encendida. Si por el contrario, no lo quería, le pinchaba con un alfiler que llevaba en la misma
vela.
Luego, el hombre agraciado con las gotas de cera, se acercaba a ella en los días de
Pascua en el campo, para comenzar el noviazgo.
Se ha perdido totalmente esta curiosa forma de cortejo.
Las“aullonas”.
=========
Aún, nos sorprende algún comentario respecto a la continuidad de su existencia, en las largas
y frías noches de invierno:
Cuando algún hombre tenía una amante en secreto y no quería que nadie se enterase,
se vestía con ropas oscuras y tapado de pies a cabeza, y aparecía por las calles próximas a la

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casa que quería visitar, asustando a la gente para que se metieran en sus casas, y así, encontrar
el camino despejado para que nadie “hablara”. Ha desaparecido esta costumbre.
El Viático a los enfermos en procesión.
=======================
Impresionaba mucho. Y más que a nadie al moribundo, pero era una costumbre
piadosa. Hoy acude solo el sacerdote y se administran los Sacramentos en la mayor intimidad.
- Una tradición curiosa que arranca del siglo XVIII, pero que hace bastantes años ya,
se ha perdido, tenía lugar en Zalamea de la Serena: Cuando una persona padecía “tercianas
palúdicas”, no se preocupaba mucho por no tener en el pueblo al médico porque, se levantaba
a las doce de la noche y, a oscuras, se acercaba a un abrevadero de ganado y echando un
puñado de sal al agua, recitaba este quinteto:
San Apolón
tercianas tengo
tercianas son.
Aquí te las dejo.
Quédate con Dios.
Y dicen que se curaban al momento, sin necesidad de buscar al médico.
De esta tradición, sólo queda el abrevadero.
____________
Pero debemos considerar, sobre todo, la actitud del trabajador ante la vida, como
característica principal del hombre humilde extremeño.
- La actitud ante el honor mancillado- ahora bastante subestimado por la vertiginosa
espiral de las relaciones sexualesEsta actitud la recojo en los poemas “EL HIJO DEL CABRERO” y “ME ROBARON MI
HONOR”.( Declamarlos).
- La actitud ante la familia, el apego profundo a sus raíces, al amor sobre el que han
edificado sus vidas y el orgullo de ser pobres, sin que eso les avergüence. (Declamar “ EL
JERGÓN DE PAJA” . Soneto).
-La actitud noble y valiente ante el trabajo, por la asimilación perfecta de aquello de
“Ganarás el pan con el sudor de tu frente”... Valores prioritarios que hoy, están siendo
relegados a segundo término, porque a lo que se tiende es a ganar todo el dinero posible con el
menor esfuerzo.( Declamar “ LA HOMBRÍA”).
-La actitud paciente, resignada y serena, ante las adversidades: malas cosechas,
enfermedades, escasez económica...etc.
-La actitud ante la Religión y la práctica de sus postulados. En base a este concepto,
nació este poema:
“SEÑOR CURA, ¡ QUÉ ME DICE!” (Declamarlo).
He recogido en mi último libro ese sedimento jugoso y lleno de realismo, con sus
gozos y sus amarguras, el confundirse con la tierra parda y resquebrajada de sudor y sangre,
dónde han nacido, han vivido, y siguen ahí, aunque sean una minoría que resiste por encima
de la tecnología y el progreso, mirando al cielo en espera de la lluvia o del sol, de alegrías o
de tristezas, pero con el estoicismo propio que caracteriza a estas gentes, bruñidas en el dolor
y el olvido.

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Espero y deseo, que nos haga felices ser extremeños, porque nadie debe
menospreciarnos por el hecho de serlo. Y en cuanto a nuestro patrimonio lingüístico, el
“extremeño”, merece el mismo respeto que el resto de modalidades lingüísticas que se hablan
sobre el suelo español. Pertenecemos a una región, con unas sólidas raíces históricas de
hombres recios, fuertes y valientes que, con su valentía y su forma de hablar, hicieron Patria
allí dondequiera que fueron.
Muchas gracias.

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UNA PIEZA TEATRAL DE 1901 EN EL HABLA
COLOQUIAL DE TIERRAS DE GRANADILLA
Félix Barroso Gutiérrez
Profesor IES Montehermoso – Investigador tradición oral de
las Hurdes
Resumen
Hace ya medio puñado de años, una tarde fría, plomiza y lluviosa de
invierno, en compañía de mi buen amigo y paisano Jaime Montero
Corrales, fuimos a rebuscar en los carcomidos arcones de la destartalada
vivienda que fuera propiedad de su bisabuelo: Vicente Corrales Jiménez.
Entre amarillentos legajos, encontramos una obrilla de teatro, manuscrita
y cosida a mano, cuyo estado de conservación dejaba mucho que desear.
La obra en cuestión se encabezaba así: "El Serano de las Comadres"
(Sainete en cuatro actos), citándose, a continuación, los nombres de
guerra de los catorce personajes que intervienen en la pieza teatral.
Curiosamente, el encabezamiento aparece castellanizado, pero no el resto
de las páginas, que intentan imitar el habla dialectal de la comarca de
Tierras de Granadilla, tal y como hiciera el conocido poeta D. Jose María
Gabriel y Galán por aquellos mismos años. La obra lleva fecha de marzo
de 1901 y su autor fue el mencionado Vicente Corrales Jiménez, hijo y
residente de la localidad de Santibáñez el Bajo, donde ostentó el cargo de
Secretario del Ayuntamiento, cargo que heredaría, también, uno de sus
hijos.
Seguidamente y de forma sucinta, realizamos un encuadre de la obra y
significamos algunas de sus características etnográficas y lingüísticas.
****
Nota.- La pieza teatral "El Serano de las Comadres" será entregada a los
congresistas durante la celebración del congreso.

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2.- ENCUADRE DE LA OBRA
Estamos ante un sainete de carácter costumbrista, muy al gusto de los
escritores ruralistas de aquella época. No obstante, sus líneas dejan
entrever cierto anticlericalismo, disfrazado al final por el arrepentimiento
que el personaje denominado Ciriaca realiza públicamente.
La obra nos dibuja tres cuadros escénicos profusamente ruralizados: una
vieja cocina de una vivienda tradicional, la calle de una aldea y una
"sala" (dependencia muy característica de las viviendas de la comarca de
Tierras de Granadilla) donde andaban liados en faenas y entretenimientos
propios de las matanzas familiares.
El texto de la obra presenta palpables influencias galanianas. No hay que
olvidar que, en el año 1901, fecha en que se traza el sainete, vivía en
Guijo de Granadilla el insigne vate Jose María Gabriel y Galán. Guijo de
Granadilla se encuentra a escasos cinco kilómetros de Santibáñez El
Bajo, pueblo donde nació y residió el autor de nuestro sainete "El Serano
de las Comadres", Vicente Corrales Jiménez. Como decimos, es más que
sabido que Gabriel y Galán deslumbró con sus cantos y sus llantos a
personas y personajes no sólo de diferentes comarcas extremeñas, sino de
otras demarcaciones más lejanas. Fueron receptivos fundamentalmente,
aquellos que se extasiaban ante la pletórica Naturaleza como obra de un
omnipotente creador, cuya imagen era el Dios uno y Trino del
catolicismo tradicional. Y aquéllos que se emocionaban con el transcurrir
diario del vivir campesino y que sentían por esta clase social compasión
caritativa y verdadero paternalismo, pero que deseaban jornaleros
dóciles, no contaminados por las ideas avanzadas de aquellos tiempos,
que trabajaran de sol a sol y rezaran el santo rosario al calor de la casa
patriarcal de sus amos.
No obstante, Vicente Corrales, autor del sainete y coetáneo de Gabriel y
Galán, con quien, al parecer, mantuvo cierta amistad (aunque sólo fuera
en temporadas de caza), debía de desentonar ideológicamente con el
poeta salmantino-extremeño. Aparte de diversos poemas, escritos en
castellano, que encontramos en un arcón de su antigua vivienda, donde
trasluce nítidamente sus ideas progresistas, Vicente Corrales, en la obrita

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que analizamos, se ensaña con la avaricia de los hacendados locales y nos
traza una irónica y sarcástica pintura de esas mujeres beatonas que todo
el día andan dándose golpes de pecho y alrededor del cura de la villa.
En resumidas cuentas, el autor del sainete nos adoba una trama que,
salvando las distancias, todavía podemos cuasi saborearla y olerla en
muchos de nuestros medios rurales, pese a que ya apenas se realicen
"seránuh" (tertulias nocturnas invernales en derredor del fuego del
hogar). Y es que, lamentablemente, la llamada caja tonta (leáse
televisión), con sus frivolidades y telebasuras, ha suplantado,
absorbiendo malamente las conciencias del pueblo llano, a aquellos ratos
en que los vecinos se reunían solidariamente, por barrios, en aquellas
cocinas que guardasen ciertos desahogos, y allí en las noches del otoñoinvierno, recreaban y renovaban todo el poso tradicional de su
comunidad, lo que suponía una enjundiosa manifestación de cultura oral
y material.
No sólo se relataban en los seranos, cuentos y leyendas, oraciones
antiguas y responsos, trabalenguas y adivinanzas, testimonios y
etnotextos...; o se cantaban coplas y romances, o se ejecutaban bailes y
danzas al son de arcaicos instrumentos... No, no sólo había
manifestaciones orales, sino que también había demostraciones
materiales, ya que muchas de las personas que acudían al serano se
entretenían en hilar con el huso y con la rueca o en realizar objetos
que hoy se consideran artesanales pero que ayer tenían una apropiada
funcionalidad.

3.- APUNTES ETNOGRÁFICOS
Desfilan por la obra unas sencillas descripciones, a vuela pluma, de
ciertas estancias de lo que por aquel entonces era una vivienda familiar
de campesinos de clase media. Se recrean tipos y trajes característicos de
un lugar que, a principios del siglo XX, seguiría en su monótona modorra
aislacionista, pasando fatigas y necesidades bajo los parámetros de una
economía de subsistencia y donde los caciques locales y los clérigos
ultramontanos no permitían que se moviera una hoja sin su permiso.

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Todo ello, como no podía ser por menos, adobado por primarias e
impulsivas teorías y praxis sobre la vida y sobre la muerte. A duelos
desgarrados y enriquecidos por singulares rituales en torno a la muerte,
sucedían alocadas y coloridas manifestaciones, tal que la matanza
familiar que se describe en la obra o el propio serano en sí, que ponían la
nota alegre y desenfadada en los diferentes ciclos del vivir campesino.
Dentro de todo el etnotexto en que se constituye nuestro sainete,se
insertan refranes y dichos varios; se traen a colación curiosos giros
dialectales; se citan topónimos que aún hoy siguen vigentes.... Pero
donde los apuntes etnográficos, dentro de su variante etnolingüística,
cobran mayor relieve es en lo tocante a las adivinanzas ("acertajónih"
llaman por estos pueblos de Tierras de Granadilla) que desfilan por la
obra.
Cuando el autor pone en la boca de Simona, o de Colasa, o de Leandra, o
de otras hembras que participan en el serano toda una retahíla de
atrevidas y picarescas adivinanzas, no podemos pensar por menos que D.
Vicente Corrales estaba transgrediendo y haciendo añicos los puritanos
cinturones dogmáticos imperantes en una aldea de principios del siglo
XX. Tales adivinanzas podrían decirse en ratos distendidos y de
diversión aldeana, pero que todo un señor secretario las plasmase en una
obra de teatro, era no sólo mear fuera del tiesto, sino encima de las
cabezas tonsuradas de las jerarquías eclesiásticas del momento.
Veamos, a guisa de ejemplo, algunas de las adivinanzas que aparecen en
el texto y que son toda una muestra del aguzado y pícaro ingenio popular.
Adivinen ustedes, amigos oyentes, las respuestas.

Es un gustu de buen gustu
que tieni toa mujel:
que pol bujeru reondu
metan carni sin cocel.

Anque me veas asín
con estus tristis calzonis,
tengu tres varas de picha
y un celemín de cojones.

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Con el picu, pica;
con el culu, aprieta;
y con lo que le cuelga
tapa las grietas.

Doña Juana está tendía,
y don Juan lo saca y meti,
y entri más le baila encima,
más abierta que la tieni

Bien me soba una mocita
hasta ponelmi bien tiesu.
Bienvenía sea la moza
que soba carni sin güesu

Encima de ella me subu,
y ella bien se remenea;
yo con el gustu me voy
y ella con la lechi se quea

Midi una cuarta corría,
sin güesus ni coyunturas
tos los jombris la tienin
y tamién el señol cura

Arregaza el cubertón
no me miris recelosa,
que te la vengu a claval
y traigu tiesa la cosa.

Lógicamente todo este repertorio de cultura oral muestra precisos dobles
sentidos, Ya decíamos en nuestro estudio "Acerca del sabor
paremiológico de la Alta Extremadura", publicado en 1981 en la Revista
de Estudios Extremeños , que estos acertajónih muestran una filosofía
popular ingeniosa, elemental y primaria. Parece como si el pueblo llano
en estas adivinanzas, quisiera reaccionar, escudado tras su cazurronería,
contra la hipocresía de una sociedad que le gusta emplear circunloquios,
a fin de no ser tachada de impura o ineducada. Esta socarronería aldeana
es la muestra más fehaciente de un pueblo que se expresa tal cuál sabe,
haciendo caso omiso de las hipócritas pudibundeces y afectaciones de los
habitantes de la urbe.
Y ciérrense estos acertajónih acudiendo a nuestro compañero y colega
ponente también en estas jornadas, Juan Rodríguez Pastor, que es quién
más sabe sobre este particular y que ya abordó en su libro "Acertijios

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Extremeños" (Badajoz, 2003), realizando un magnífico estudio de "esos
conocimientos, a veces, verdaderamente profundos, aunque en apariencia
groseros, que el pueblo adquiere en la constante observación de los
hechos", tal y como dejó escrito nuestro admirado y tricolor poeta y
republicano Antonio Machado.

4.- APUNTES LINGÜÍSTICOS
Este humilde siervo de la gleba, que no tiene nada de regionalista ni de
nacionalista, porque considera a esas filosofías como engendros pequeñoburgueses, no obstante ante el hecho de nuestras hablas extremeñas, se
detiene y procura reflexionar. El hecho de que un individuo se considere
internacionalista , como es el caso del que suscribe estas líneas, no es
óbice para que busque y afiance sus señas de entidad y de identidad.
Algunos consideramos que sólo existen las patrias infantiles, entendiendo
como tales a esos limitados espacios microscópicos donde correteamos
con nuestras calzonas de pana, pegamos patadas a perros y comimos
moreno pan mojado en vino. Y ante todo y sobre todo, allí donde
comenzamos a articular la magia de las palabras.
¿Cómo no vamos a estar orgullosos de la singularidad de las primeras
palabras enhebradas, si fue nuestra gente, aquella que de verdad nos
quería, la primera a quienes oímos los primeros sonidos y nos ayudaron a
pasar del balbuceo al lenguaje inteligible? ¿Cómo no amar, sentir y
emocionarnos ante el brío o la suavidad de las palabras de aquella
comunidad de la que fuimos -y seguimos siendo- parte consustancial y
que se circunscribía a nuestras patrias infantiles? Que nadie se rasgue las
vestiduras si decimos que, para algunos, no existe necesariamente un
conjunto genérico de palabras que formen dialecto extremeño alguno. Se
puede no creer en el dialecto extremeño, pero lo que es imposible eludir
es la creencia en las connotaciones dialectales de la gente de nuestras
patrias infantiles.
Recuerdo hoy, con cierto orgullo, cuando bien entrada la década de los
60 del pasado siglo, con apenas nueve o diez años, nos enviaron a tres
paisanos del pueblo a estudiar a un colegio de escolapios, en la villa

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cántabra de Villacarriedo, a cientos de kilómetros de nuestro lugarejo.
Allí metidos entre burgaleses, vascos, riojanos y santanderinos, éramos
como piezas exóticas, siendo la atracción de aquéllos por nuestra forma
de hablar. Pero recuerdo también, lamentablemente, cuando ejerciendo
mis tareas educativas en la comarca de Las Hurdes, observé como ciertos
maestros reprendían a sus alumnos porque no hablaban el castellano con
cierta perfección. ¡Cuánta culpa y cuánta responsabilidad tienen docenas
de docentes por haber creado complejos y malas conciencias en las
mentes y bocas de cientos de nuestros paisanos! Así no es extraño que
nuestro pueblo llano siga pensando que habla mal o, como ellos dicen,
que "hablan baturro".
Sentadas las reflexiones anteriores, que habría que clasificarlas más bien
de sociolingüística, ya que no soy ningún lingüista al uso, hagamos
algunos consideraciones sobre los aspectos dialectales de este sainete. De
sobra es sabido que la localidad de Santibáñez El Bajo, en donde se
enmarca la pieza teatral, al igual que otros pueblos del entorno , se ubica
dentro del área de las hablas leonesas, que ya han sido estudiadas
(aunque falten estudios locales al respecto) en diferentes tesis y tratados.
No difieren gran cosa las peculiaridades dialectales vertidas en la obra
del habla que acostumbran a usar coloquialmente los vecinos entrados en
años de la parte de la comarca de Tierras de Granadilla, con influencias
lingüísticas leonesas, pues hay pueblos en tal comarca que cayeron en la
demarcación castellana y sus repobladores no fueron hablantes asturleoneses. Hacemos la matización que, tal como discurren los diálogos del
sainete, se siguen articulando las conversaciones corrientes y molientes
de nuestra zona, pero tan solo en lo que se refiere a los hablantes que
rebasan los cincuenta o sesenta años. Día a día nos percatamos que
nuestros niños y nuestros jóvenes, pierden a marchas forzadas , sus señas
de identidad lingüística. No es que sigan los maestros con sus reproches,
ya que estos profesionales tienen actualmente clara conciencia de la
riqueza que implica la diversidad de lenguas y dialectos, como
patrimonio de una entidad territorial, o como patrimonio , o como
patrimonio de la Humanidad, que encaja mejor en la visión que tenemos
algunos sobre distintos asuntos.

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Ahora, en los tiempos que corren , resulta que pesan demasiado los
bombardeos radiofónicos y televisivos que tienden a uniformar el
lenguaje y que, a veces, llevados de un falso y mal entendido
progresismo o modernismo, emiten programas donde se emiten absurdas
jergas que lo único que hacen es empobrecer las armónicas y
tradicionales estructuras léxicas. Pensamos que de no ocurrir un
terremoto o un radical revulsivo, a medio plazo, acabarán por diluirse
algunas palabras leonesas en el panorama grisáceo y homogéneo de la
uniformidad y lo estandarizado. De aquí que apremiemos desde estas
páginas, para que se realicen los correspondientes estudios atlas
lingüísticos antes que se vayan para otros mundos los últimos
depositarios no sólo de unas peculiares formas de habla sino de toda una
cultura oral y material que es uña y carne de nuestras raíces, de nuestra
entidad e identidad como sujetos pertenecientes al macrocosmos
universal.
A imitación de Gabriel y Galán, los textos de nuestra obrilla teatral
siguen unas determinadas pautas, que, tal vez, muchos las consideren
políticamente correctas en cuanto a la plasmación de formas dialectales.
Nosotros, en cambio, pensamos que ni Gabriel y Galán ni nuestro
paisano Vicente Corrales , por no citar a otros varios que han intentado
vertebrar textos en las diferentes hablas que confluyen en la demarcación
territorial extremeña, supieron llevar, con fidelidad al papel, las
peculiaridades de tales hablas.
Baste con poner a un alumno de primaria o secundaria delante de uno de
esos textos dialectales. Aparte de que se verá metido en un galimatías , ya
que está acostumbrado a leer en castellano, matizará por ejemplo,
haciendo increíble esfuerzo, el sonido "s" al final de los plurales o entre
vocal y consonante, pues quienes han escrito en las hablas leonesas de
Tierras de Granadilla no han transcrito dicho sonido tal y como se
pronuncia, que es de forma aspirada, sino dándole la simbología
castellana.
Estas matizaciones se podrían hacer extensivas a otros aspectos
lingüísticos del sainete que analizamos . Y ocurre que de no bascular con
fidedigna literalidad los sonidos articulados sobre el folio, puede dar

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lugar , como es el caso de la no transcripción del apropiado fonema que
dé forma a la aspiración de la "s", que escribamos, entonces en otra
modalidad del mismo tronco astur-leonés, en aquéllas en las que no se
produce tal aspiración.

5. CONCLUSIÓN
Como colofón, nos apetece decir que estamos ante una obra
virtuosamente ortodoxa en sus aspectos etnográficos, escrita por un
heteredoxo secretario de Ayuntamiento , del que sabemos que era experto
cazador, amante del buen vino y fustigador de caciques y beatas, que
coleccionaba minerales , construía versos y tenía gran afición a la
astronomía.
Escribió además, sobre reformas agrarias y creó un sindicato
autogestionario y agrario al que denominó "El Despertar". Todavía hay
quien le recuerda, con sus ochenta y tantos años a cuestas, tañendo un
laúd en medio de un corro de niños , a quienes convidaba con unos
caramelos que él fabricaba artesanalmente.
Todo un genio y figura, ácrata y republicano, un verdadero espejo donde
mirarnos algunos de los hijos que vimos la primera luz en sus mismas
patrias infantiles.

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EL SERANU DE LAS COMADRIS (Sainete en Cuatro Actos)
Personajes:
1.- CIRIACA "LA ABEJARUCA"
2. -

NEMESIA

3. -

SIMONA

4. -

LEANDRA "LABIGOTÚA"

5. -

COLASA

6. -

MILIANA

7. -

QUICO

8. -

GERVASIA

9. -

MITERIO

10. - GENARO
11- BASILIO "VERRACO"
12. - CRÍSPULO "MANDANGA"
13. - NIÑO
14. - HIJA DE QUICO Y GERVASIA.

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Autor: Vicente Corrales Jiménez. Marzo de 1901

ACTO I
En el escenario, una antigua cocina, alumbrada con un candil. Hay espeteras y otros objetos
que cuelgan de las paredes. Un arcón y una vieja mesa con algunas sillas. En torno a la lumbre
se encuentran varios tajos y un escaño, así como algunos pucheros,. Ciriaca vestida con ropas
austeras, de colores sombríos, pañuelo negro a la cabeza, mueve los leños con las "estenazas".
(Hay calendarios de santos por las paredes)
CIRIACA.- ¡Ay Cristu Benditu, qué largas se jadin las nochis en la iverná! ¡Y yo sólita en la
casa que ya va pa treci añus que me se fue el maríu pa Buenus Airis y no he vueltu a sabel na
de él! ¡Bien sola que me dejó, y ni sé si es vivu o muertu! ¡Ay Cristu Benditu, lo que rejundin
las nochis del iviemu!¡Solita tengu que dormil, binen sólita, que ni un hombri ha vuelto a pisal
mi cuartu desde que él se marchó pa Buenus Airis! ¡Y ni un hiju me dio, que pol esu ici la
genti que soy machorra, y a lo mejol el machorra era él ¡Ay que nochis más largas...!
NEMESIA.- (Vestida de ropa de faena. Indumentaria antigua con pañuelo en la cabeza.
Toquilla por los hombros. Trae un "papera" con aceite) - Ave María Purísima
CIRIACA.- ¡Sin Pecau!
(Entran Nemesia y Simona; ésta viene acompañando a Nemesia y viste de manera semejante.
Trae la rueca y el huso para hilar)
SIMONA.- ¡Güeñas nochis, comadri!
CIRIACA.- Santas y güeñas pa toas. ¡Qué alegría me habéis dao! Y es que andaba reva- candu,
revacandu..., porque si vieráis comadris, , lo largas que se jadin las nochis del iviemu.
NEMESIA- ¿Pos velaí comadri! que vinu Simona a la mi casa y estuvimos un ratu de paliqui
y , aluegu, le iji: ¿Pol qué no vamus un ratu an cá la mi, comadri Ciriaca, a jadel un poquinu
de seranu? Y ella me iju: "Pos mu bien Nemesia, has teníu un acuerdu acertau, que asín
matamus el ratu". Y aquí estamus, y he traíu un papera con adeiti, pa que le echis a la candileja
y rejunda más el seranu.
CIRIACA.- Güenu, comadris, tomal asientu y arrimalvos a la lumbri, que está cayendu una
pelona que te deja tiesa.
(Se arriman a la lumbre. Simona comienza a hilar. Se oyen voces a la puerta llamando)
LEANDRA.- ¡Ciriacaaa! ¡Ciriacaaaaaaa...!
CIRIACA.- ¡Ya va! (Se levanta Ciriaca y va hacia la puerta de la casa. Se la oye hablar.)

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LEANDRA (desde fuera).- ¡Te habré veníu a molestal! Es que fui a echarli la merienda al mi
maríu, que va mañana pol tó el día a mondal unos olivus pa "Cabeza El Moru" y no caí en la
cuenta que estaba sin ná de pan, y me iji: "A lo mejol la mi vecina Ciriaca me puedi dal media
jogaza, que comu él se va templanu, pos lo tengu que tenel to aviau".
CIRIACA.- No te preocupis, Leandra, que una jogaza entera te pueo dal. Ahora voy a
buscarla.
(Ciriaca abre un arca que hay en la cocina, coge una hogaza de pan y sale con ella)
- Toma, que ya me la devolverás, cuandu puedas. Y si quieris venil un ratu de seranu, venti
pacá que aquí están las comadris Nemesia y Simona.
LEANDRA.- Pos agora mesmitu vengu, en cuantis le echi la merienda al mi hombri.
CIRIACA.- ¡Hala, que aquí te aguardamus!
SIMONA.- ¡Siempri está igual Leandra "La Bigotúa", cuando no le falta el pan, le falta la sal,
y cuando no le falta la sal, le falta el vinagd, y asín tarantantán...! Hasta que un día le falte el
airi pa respiral y se acabin toas las moyanas! ¡Qué mujel más pidilona!
CIRIACA.- ¡Qué le vamos a jadel! Hay que llevarlu con pacencia, que ella es comu es, que cá
cual tenemus nuestras cosinas.
NEMESIA.- ¡Sí, pos ella, bien bigotúa que es, que icin que la que manda en casa es ella, que
tieni el maríu en un puñu! No, si bien ici el refrán que "a la mujel bigotúa, dende lejos se la
salúa":
CIRIACA.- ¡Callarvos ya! que va a venil de un momentu a otru y vos puede oyil. Y no es
güenu hablal mal del vecinu, que puedi venil el nuestru mal de caminu, y más sabi el tontu en
su casa que el discretu en la ajena. Asín que... ¡chitón!.
CAE EL TELÓN (Fin del Acto Primero)
ACTO II
Una calle de pueblo (decorados en papel o en madera). Dos mujeres envueltas en viejas
mantillas, aparecen por una esquina. Se paran en medio del escenario y miran para arriba.
COLASA: ¡San Antoniu Benditu, pero que helá está cayendu!
MILIANA: ¡Ni que lo digas, Colasa! ¡Con lo bien que estábamus en el braserinu de
picón allí en cá de Marciana "La Pucheleta"!

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COLASA: ¡Sí, perú tenía cá tizón que jarreaba cá tufu...! Se conocí que el su maríu, tíu
Gelipi "El Chepúu", pol no gastalsi cuatru cuartus en compral unus sacus depicón comu Dios
manda, lo jadi él con dos palus que arrepaña pa un lau y pa otru.
MILIANA: ¿Has vistu comu se ha quedau Marciana? ¡Ay la mi probi, que desmejoraína se ha quedau con las calenturas de la marta! y aluegu no tiene a naidi que la asista y....
¡mira tú cómu tieni la su casa, que ni los lobus tienin tan malus apañus! ¡Me da penina de ella,
probecita! ¡Es que se ha quedau consumía del tó con las calenturas de la marta!
COLASA: ¡Es verdá, Miliana! y esu que han echau el bandu pa que la genti sanéis las
cabras, pero es que argunas con tal de no pagal un real, prefieri versi muerta antis que arrascalsi
la faldiquera. ¡Y no es porque no tengan cuartos jorros, que bien sabi tó el pueblu que tíu
Gelipi y tía Marciana tienin los riñonis cubiertus, que apañan güenus cuartus de la adeiti y los
ganaus! Agora, que si no se quieri, comel pol no cagal, pos pasa lo que pasa.
MILLANA: Mira, Colasa, la genti que está jecha a la vía de antis, ya no hay quién la
saqui de sus casillas. Se aguantan, se aguantan con tó y no hay quién las convenza de lo
contrariu. ¡Güeña gana de darli vueltas a la roanga!
COLASA: No, si llevas razón, que ahí tienis a tíu Gelipi "El Chepúu" que ca día tieni
más chepa, y esu pol estal tó el santu día agachau en los güertus, que no para de día ni cuasi
de nochi. El otru día mesmu venía montau en una jaca esmirná que tieni, cuando más agua
caía, ¡Y ni paraguas traía!; sólu un cachu de manta vieja y apolillá. Venía chorreandu agua pol
las tobilleras pa baju y to arrecíu. ¡Qué cuadru, Virgin Santísima! ¡Tantas fincas ¿pa qué? Entri
más ricus, más jurriñus!
MILIANA: ¡Están los dos derrengaítus! Si no tenía bastanti Marciana "La Pucheleta"
con lo de la zucá en la sangri, agora ha cogíu las calenturas de la marta. ¡Y no para! Ayel
mesmu, andaba cuasi a rastras preparandu un güertu paí pal Tesu la Cigüeña, pa sembral más
alantinu las patatas. Y tíu Gelipi "El Chepúu", que paed un camellu con la chepa, aparti de los
mareus que le dan a la cabeza y del rejileu que tieni en las manus, se tira tó el día levantandu
pordllus. Argún día le da una hora mala y se quea tiesitu en el sitiu. No si lo que yo digu: "El
que tieni un viciu, si no mea en la puerta, mea en el quiciu". ¡Paecin dos zangarrus los mis
probis!
(Siguen andando y, de pronto, sienten cierta algazara de voces que sale de una de las
casas que están al fondo de la calle)
COLASA: ¡Uy!, paeci que andan de cháchara en cá de Ciriaca "La Abejaruca"!
MILLANA: Siguru que andan de seranu. ¿Quieris que mos acerquemus un ratinu?
Manque bien pensau que , en cá de Ciriaca, mos van a mandal rezal el santu rosariu. Ya sabis
cómu es ella, que está tós los días con los curas y metía en la sacristía.
COLASA: ¡Bah, hoy es el día de los Santus Inocentis y jabrá que darli alguna inocentá,
que hoy no es día de rezus ni de aleluyas. Mira Miliana, aspérate un poquinu, que voy a

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acercalmi pol la mi casa a cogel una panilla de adeiti y algu de jarina que tengu sobranti, y asín
jadremus algunas roscas o lo que se empareji y endurzaremus algu la boca.
MILIANA: ¡Mairi mía, las estrellas que hay en el cielu! ¡Y cómu no se nos caerán toas
encima! Debin estal bien asujetás pa que no se caigan, que si un día le dan pol caelsi, aquí mos
espiparran a tós, que no se libra ni el apuntaol!
CAE EL TELÓN (FIN DEL ACTO SEGUNDO)

ACTO III
Sobre el escenario, en un rincón, una mesa de matanza, con cuchillos matanceros clavados y
alguna que otra barreña. Algunas artesas y artesuelas. Otros cachivaches de la matanza. En
una mesa, unos hombres juegan a las cartas. Un niño está dormido sobre una silla. Se han
acabado las faenas matanceras y se aguarda la hora de la cena, que, en las matanzas, siempre
es tarde. Un hombre, vestido a la antigua usanza (sombrero, chambra, bombachos, zajones,
albarcas...) sale al escenario y se dirige a una mujer que anda trajinando en una artesa.
QUICO: Cucha Gervasia, ¿Pol qué no vas agora, que entoavía quea un güen ratu pa cena, y
le levas un poquinu de olla a la parienta Ciriaca, que hogañu no ha matau? Vai tú, que ya
aviarán la cena las muchachas, ¡Hala, vaiti lista!
GERVASIA: Aguarda un pocu, Quicu, que tengu que avial lo que está en la artesa y que miri
a vel cómu van en la cocina. ¡A vel cómu está el adobu, a vel si se ha tomau bien, que hay que
embusá los chorizus de ranchera y al cuidu de las muchachas, y que lo tenga tó preparau pa
la cena: el poti de alubias, él guisau de la cami del gallu y la ensalá con muchu poleu.
(Uno de los hombres que están jugando a las cartas, despierta al chiquillo que duerme en una
silla)
MITERIO: ¡Chachu, dispierta! ¡Qué mo de dormil! ¡Anda vaiti paí con los otrus mu- chachus
a pidíl el rabu! ¡Vega, cogi unas tapaeras y vaiti a metel bulla pa la calli!
(Otro de los hombres que juegan a las cartas, interviene. Estos hombres visten a la antigua
usanza, con sombreros de paño, chaleco y demás)
GENARO: ¡Dejá en pá al muchachu, Miteno! Tú, a lo tuyu, sigui juegandu a las cartas y trai
pacá la jarra y escancia algu de vinu.
(Alcanza la jarra y reparte vino a los jugadores. Luego llama a voces)
- ¡Eh, Ruga, Grigoria, Sabel...., venil pacá alguna y llevarvos a esti muchachu a darli algu de
cenal y, aluegu, lo acostais, que está pasmaítu de sueñu!
(Viene una de las que han sido llamadas y se lleva al muchacho en brazos) (Entre tanto,
Gervasia, prepara la olla, cogiendo una morcilla y otras cosas de una artesuela, para llevárselas
a Ciriaca, Otro de los hombres que juega a las cartas exclama, algo socarrón)
BASILIO: ¡Gervasia, métile una güeña longaniza a Ciriaca, que la probi, endispués de tantu
tiempu, andará falta de ellas!
GERVASIA: Tú, tan desvergonzau comu siempri. ¡No podía sel otru! ¡No, si pol algu te
llaman Basiliu "Verracu" ¡A toas horas con lo mesmu! ¡Perú qué desbocarrau serás joíu.J
(Interviene el último de los jugadores, mientras saca la petaca y lía un cigarro)

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CRISPULO: ¡Calla la boca, Basilio, y cogi las cartas, que te toca cal y si tantas ganas tienis
pídiselo a Ciriaca, que a lo mejó hacéis un buen apañu. Ella, lleva ya unus añus de más, sin
que naidi le bata el chocolati, y tú, comu estás solterón, pos te podías apañal con ella, manque
a lo mejol antis de empezal a jadel los deberis, te jadi rezal un páter- nosti....
BASILIO: ¡Ay Críspulu, Críspulu... , mejol es que afeches el tu picu, que en tocanti a esu, tos
sabemus bien que tienis muchu que callal; asín que no me estiris de la lengua, que bien dici el
reflán que "pa tapal una boca, jadin falta mucha estopas"! ¡Anda, echa vinu de la jarra y échali
tamién a Genaru y Miteriu!
(Quico llena la jarra de vino y la coloca en la mesa)
QUICO: ¡Hala, bebel, bebel tó lo que queráis y sin reñil ni caldearus, que no quieru yo
quimeras en la mi matanza! Si quereis cantal o pateal lo que queráis, perú lo que no quieru son
gallarucus que saquin la lengua a paseu, que se sabi comu acaban aluegu las cosas...
GENARU: ¡Esu, esu, amos al cante, y que se acabin las peninas! ¡Venga pallá Miteriu, jarréate
una de esas que sólu tú sabis! ¡Venga, que hoy estamus de matanza!
(Se arranca Miterio con la copla aflamencada):
"Sigue, sigue pateandu,
no dejes de pateal,
que esa novia que tú tienis
te la tengo que quital..."
(Sale Gervasia con la olla)
GERVASIA: Quedal con Dió y que siga la jarana.
(Mientras cae el telón y se oye el eco de los cantares)

104

CAE EL TELÓN (Fin del Acto Tercero)

ACTO IV
De nuevo, la cocina, de Ciriaca. En derredor del fuego, unas hilando y otras haciendo dulces
o desgranando habichuelos, se encuentran las siete mujeres: Ciriaca, Nemesia, Leandra,
Colasa, Miliana, Simona y Gervasia.
GERVASIA: ¡Oh, qué rijosu está Basiliu "Verracu"! Allí lo he dejau comu un machu
berriondu. ¡Si vieras Ciriaca, la de bobás que me ha dichu cuandu te estaba preparandu la
olla...! Agora que Críspulu "Mandanga" se las ha tirau bien tirás. Cuasi que se lían los dos.
Gracias que se ha metíu al cante Miteriu y tó ha acabau en jarana. Y allí están agora de cante
y de palmeu.
SIMONA: ¡Ni que lo digas, Gervasia! Mira, el otru día andaba yo enllenandu el mi cántaru de
agua en el "Ruidioru", cuandu me veu aparecel al mi buen Basiliu "Verracu", Comu en esi
momentu no había pallí naidi, va y me se acerca y me dice ampié la oreja:
-¿A que no aciertas esti acertajón?
"Es un gustu de buen gustu
que tieni toa mujel:
que pol bujeru reondu
metan carni sin cocel".

Mira si será guarru el mu joíu.
COLASA: ¡Corcíu, pos si esu es el anillu! Lo que pasa que dichu asín, paeci otra cosa. Es
parecíu a esi otro que dici:
"Reondu, reondu comu una peseta,
y les gusta a las mozas que se lo metan"
LEANDRA: Puesta a dicil acertajonis, yo me sé una güeña retajila, y cuasi tós son picantis,
manque no son lo que aparentan. ¡A vel si sabéis esti!
"Manque me veas asín,
con estus tristis calzonis,
tengu tres varas de picha y un celemín de cojonis"

CIRIACA: ¡Uy, pol Dió, Leandra, que mos saca a toas los coloris!
LEANDRA: ¡Ni colorís ni coloras!, que no es lo que vosotras pensáis, que su respuesta
verdadera es el aju, que los pellejus que tienin son calzonis, y la porreta es la picha, y lo que
esta embaju tiera, pues es lo otru: los cojonis. Y agora vos digu el segundu:

105

"Con el picu, pica,
con el culu, aprieta,
y con lo que le cuelga,
tapa las grietas"

¡A vel, a vel, quién es la espabilaína que lo sabi!
MLLIANA: Esu es el jilu y la abuja: se apreta la abuja pol el culu, y con lo que cuelga, que es
el jilu, se tapan los descosíus. Esti lo había yo sintíu a ti Ramona "La Ciguta", que lo contaba
en las matanzas, igual que aquel otru que dici asín:
"Doña Juana está tendida,
y don Juan la saca y meti,
y entri más le baila encima,
más abierta que la tieni"

NEMESIA: Esi, sí que es un acertajón comu propiu de las matanzas, que si no estoy aquivocá,
jadi referencia a la artesa con el mondongu, que es doña Juana y va Don Juan, que es el
mondongueru, y meti y saca los brazus, moviéndusi pacá y pallá amasandu y jendiendu el
mondongu. Tamién de las matanzas es unu que yo me sé, que da algu de vergüenza, el dicirlu,
perú , güenu, ya que estamos metías en el fregau, ¡Ahí os lo endil- gu!
"Bien me soba una mocita, hasta ponelmi bien tiesu.
Bienvenía sea la moza que soba carni sin güeso."
NEMESIA: ¿Y no lo acertais ninguna? ¡Con lo facilino que es! Pos esu es lo que le dici
la carni del chorizu a la moza que la está embusandu, que la carni va entrandu blanda, y
aluegu bien requitetiesa que se poni cuandu ya está formau el chorizu, ¿Vos enteráis?
Juy, que pamemas estáis jechas!...
GERVASIA: ¡A callal, que agora me toca a mí! Os voy a dicil tres acertajonis, y los tres son
referíus a las plantas, a cosas de arbulau, y no vos digu más. ¡Palla van! ¡Cogerlus, que se
escapan!:
"Fui a la güerta
y vi a la mi agüela
con la cuca abierta"
¡El primeru cayó! Allí va el segundu:
"Encima de ella me subu,
y ella bien se remenea;

106

yo con el gustu me voy
y ella con la lechi se quea".

¡Anda pahí, que amus con el terceru!:
"Fui a la plaza,
compré una
moza, le levanté
la saya y le vi la
cosa"

SIMONA: Ay, prendita mía, que lo sé. El últimu es la lechuga, perú los otrus dos no los sé.
¿Los sabéis vusotras, comadris? ¡A vel tú Colasa, que estás mu callá, con las alicantinas que
tú sabis...!

107

COLASA: Pos se me jadi a mí que el segundu es la jiguera, que algunus se zampan los jigus y
quean allí la lechi en el pezón. ¿El otru, el otru...? ¡No lo sé! Me suena, perú no los sé.
GERVASIA: ¡Pos que va a sel sino la graná! La graná, que tieni el pelleju dura, comu las viejas,
y está en el granau toa esperrancaná, igualinu que las viejas cuandu mean en metá de la calli.
COLASA: ¡Silenciu! Agora, le toca a la comadri Ciriaca, que pa esu estamus en la su casa, y
que relati ella to lo que sepa.
CIRIACA: ¡Uy, pol Dió, pol Dió... que se me subi la calol pal papú. Yo no entiendu de esu.
Si quereis, vos digu el responsu de San Antoniu Benditu, o la oración a Santa Bárbara pa que
se arretiri las tormentas, o el Pairinuestro chiquininu... Pero, ¡Pol Dió, no me obliguéis a dicil
acertajonis, que me pongu toa rejilona!
MILLANA: Anda palla, no mos vengas con emplastus, que cuando se está de broma, se está
de broma, que unas vecis tocan chistis y otrs tocan rezus, y agora estamus de chisti. ¡Y qué
coñu, que yo no te sintí en la matanza de tía Jacinta "La Chicharrona" que jilvanabas un pal
de acertajonis que mos estronchamus de risa tosas las que estábamus allí. Sí, fue la vez de
antañu, cuandu te añurgastis con una perrunilla y te metisti pal gargüera unus güenus tragus
de aguardienti. ¡Venga, prenda, suelta esus acertajonis, que mos riamus otru poquinu!
CIRIACA: ¡Ay, San Blas benditu, en qué apuras me metéis! Pol no sel menus, vos los voy a
dicil, manque me muera de vergüenza, y jadel comu que no habéis oío na. Son acertajonis que
los aprendí de muchacha, que se los oía mucha vecis a tía Ulpiana "La Lagartona", que comu
estáis enterás, era mu echá palanti, que se revistía de cura en los carnavalis e iba cantandu el
gori-gori en el intierru de la sardina. Dicil asín unu..., a vel si me acuerdu.. ¡Ay que vergüenza!
"Midi una cuarta corría,
sin güesus ni coyunturas;
tos los hombris la tienin
y tamién el señol cura"

NEMESIA: ¡Anda, anda..., y esu que está siempri alreol del señol cura! ¡Anda con la comadri
Ciriaca, que callau se lo tenía la mu joía! La que sepa la contestación , que la diga, y ... ¡amos
con el segundu, Ciriaca!

108

CIRIACA: Güenu, al final vos digu la contestación. Y agora vos digu el segundu y ya no me
pidáis más, que ya no vos digu ni unu más, que no sabéis la vergüenza que estoy pasandu.
Did:
"Arregaza el cubertón,
no me mires recelosa,
que te la vengu a claval
y traigu tiesa la cosa".

COLASA: ¡Olé y olé pol la comadri! ¡Qué bien plantaus los ha dejau! A vel agora, que mos
diga la contestación.
(En ese momento llaman a la puerta. Es una hija de Gervasia, que viene a llamar a su madre)
HIJA: ¡Mairi, que dici pairi que vayáis a cenal, que ya está la mesa puesta y ya han dau las onci
en el reló de la torri!
SIMONA: ¡Virgin Santísima, las onci ya y yo que no le he dichu al mi maríu ondi iba!
LEANDRA: ¡Amonos, ámonos, que yo tengu que levantalmi tempranu, que tengu que il a
amasal pa la semana!
MILLANA: ¡Venga, venga, a levantal el culu, que mos van a correl los campanillus pol andal
a estas horas pol las callis!
NEMESIA: ¡Si es lo que yo digu: mos ponemus a chascal de estu y de lo otru y mos dan las
tantas, los quirius y ni mos enteramus!
GERVASIA: ¡Ahí vos queáis, que dirá la genti de la matanza, que vaya con la matancera, que
se va de jubileu y deja a los güespis compuestus y sin apañu!
COLASA: ¡Perú, cómu nos amus a il sin que nos dé la contestación de los acertajonis! ¡Venga
Ciriaca la contestación!
CIRIACA: ¡Hala, hala, irvos a dormil y a pensal con la almohá en la contestación, que me
bastante vergüenza me habéis jechu pasal!
(Se van levantando las mujeres y comienzan a desfilar hacia la calle, dando las buenas noches.
Se queda sola Ciriaca, levanta los brazos y los ojos hacia arriba y exclama):
CIRIACA: ¡Ay Santu Cristu Benditu, perdónami polque esta nochi hemus estrasvertíu algu la
tinaja aquí, en la mi casa!. Perú yo creu que no es más de cuidiau, que tó lo que se ha dichu
ha síu sin malicia, na más pa pasal el ratu, comu cosa de seranu. Mañana sin falta, me voy a
confesal y que me ponga el señol cura de penitencia lo que quiera, manque sean un cientu de
pairis nuestrus, ducientas salvis y cuatrucientus creus.

109

¡Ay, Señol, Señol, qué tragus hay que pasal a vecis! Y otra nochi más solina, sin sabel si el mi
maríu es vivu o muertu. Si al menus supiera que era ya difuntu, ya precuraría yo que viniera
algún otru a arrimalsi, que el mi jergón anda faltu de calentanza, perú asín, sin sabel de fiju ná,
me tengu que aguantal, aguantal y aguantal.... hasta que Dió quiera. ¡Uy, Dió me perdoni, que
me se va el pensamientu pa otras caminus! ¡Seré perigalla! (se santigüa repetidamente) ¡A
acostal! Me voy a acostal, me voy a rezarli a las ánimas benditas y aluegu, a dormil. ¡Hala, hala,
que mañana será otru día!
(Se retira en dirección adonde se supone que estará el cuarto donde duerme. Desde allí se
oyen estas letanías):
"Páter nostri
a las ánimas benditas,
pa que reposi mi alma,
en el lechu bien tranquila."

"Santa

Mónica

bendita, mairi de San
Agustín

echalmi

la

bendición, polque me
voy a dormil".

FIN
CAE EL TELÓN.

110

Gallego-portugués, iberorromance. La fala en su contexto románico
peninsular
José Enrique Gargallo Gil
Universidad de Barcelona
gargallo@ub.edu

Liminar
El enclave de San Martín de Trevejo, Eljas y Valverde del Fresno, con sus hablas y
sus gentes, hace años que se ha convertido en un lugar común de mi labor de romanista.
Desde que lo visité por primera vez en 1990, constituye materia habitual, año tras año,
de mis cursos de lingüística románica en la Universidad de Barcelona. De media docena
de estancias en “los tres lugares” (Os tres lugaris, como popularmente los conocen sus
gentes) resultaron tres artículos (Gargallo, 1994, 1996a, 1996b) que acabé reuniendo en
un librito titulado Las hablas de San Martín de Trevejo, Eljas y Valverde del Fresno.
Trilogía de los tres lugares (Gargallo, 1999). Ese mismo año de 1999 tuve el privilegio
de participar como ponente en el Congreso sobre “a fala” que acogieron dichos tres
lugares del noroeste extremeño. El título de mi ponencia de aquel mayo del 99 en San
Martín proponía una pregunta retórica (¿Se habla gallego en Extremadura?) que
incitaba a reflexionar sobre la filiación romance del enclave a la luz de otras realidades
fronterizas del conjunto peninsular, tal como anunciaba el subtítulo: Y otras cuestiones,
no menos delicadas, sobre romances, gentes y tierras peninsulares de frontera (con sus
nombres). Desde entonces han sido varias las ocasiones que he encontrado de enmarcar
la fala de los tres lugares en su contexto románico peninsular. Así, en la versión escrita
de mi ponencia sanmartiniega (Gargallo, 2000a), en un Recorrido por la diversidad
lingüística de las tierras de España (Gargallo, 2000b), en cierto artículo (Gargallo,
2001) que confronta nuestro enclave con el peninsular de Miranda y el del Valle de
Arán (lindero con la Península), en otro que reúne miradas diversas a las lenguas de
España (La diversitat lingüística i la diversitat dels lingüistes: Gargallo, 2004). De
todas estas contribuciones bebo ahora en este nuevo recorrido por la diversidad romance
peninsular.

1. Gallego-portugués, iberorromance
Define el DRAE la voz enclave (en su 1ª acepción) como ‘territorio incluido en otro
con diferentes características políticas, administrativas, geográficas, etc.’. El nuestro se
caracteriza por la combinación de dos tipos de especificidad, lingüística y políticoadministrativa. Su filiación románica lo hace parte del bloque gallego-portugués (que
algunos filólogos quieran verlo más “gallego” que portugués –sobre lo que vuelvo más
abajo, en el punto 2– no contraviene su esencial adscripción gallego-portuguesa), si bien
es cierto que sus hablas muestran una clara diferenciación con respecto a las
portuguesas del vecino Portugal. Por otra parte, se distingue del conjunto del territorio
administrativo al que pertenece (Extremadura) precisamente por sus hablas autóctonas
de filiación gallego-portuguesa. Y contribuye a su condición fronteriza el que los tres
lugares se hallen junto a la divisoria de aguas entre el Duero (al norte) y el Tajo (al sur),

111

junto a la provincia de Salamanca, en la falda que mira al mediodía de esa parte extrema
de la Sierra de Gata en que despunta Jálama.
Por extensión del nombre de esta montaña al del valle en que se asientan los tres
lugares, y a falta de una denominación popular otra que la genérica y vaga de Os tres
lugaris, Jálama es una de las etiquetas de que ha echado mano la filología para nombrar
el enclave. Jálama se llama también en el habla autóctona de Valverde del Fresno, más
castellanizada. Xálima en los otros dos lugares, Eljas y San Martín. Xalma desde el
Portugal vecino, y desde la filología portuguesa, cuyo padre intelectual, José Leite de
Vasconcellos, consagró una parte de su ingente obra a estas hablas fronterizas, que
consideraba “portugués dialectal”, según condensa el título de cierto artículo: Português
dialectal da região de Xalma (Vasconcellos, 1933). En otro unos años anterior
(Vasconcellos, 1927), consagrado al habla de San Martín, escribe a propósito de ésta.
Como se explica o samartinhego? […] O que parece mais admissivel, é supor que o português existiu
em S. Martín […] É verdade que quem diz português, diz mais ou menos galego (neste caso: galego
antigo); mas a Galiza fica muito afastada, para que exercesse aqui influencia: excepto se se quer supor
que o territorio samartinhego foi nos primordios completamente colonizado por Galegos. Na verdade
haveria estranha coincidencia: estar tão perto o português, e ser preciso, para explicar o samartinhego,
recorrer ao galego, tão distante […] (Vasconcellos, 1927: 258-259)

¿Gallego o portugués? Otro filólogo portugués, Luís F. Lindley Cintra, viene a
proyectar nueva luz sobre esta delicada cuestión en su estudio (de 1959) sobre los Foros
de Castelo Rodrigo, al mostrar la gran semejanza entre la lengua escrita de ese
documento medieval (del siglo XIII) y las actuales hablas de Jálama. Éstas y aquélla se
han de entender básicamente, según Cintra (1959), más que como “portugués” (en su
moderna dimensión), como gallego; eso sí, gallego salpicado de leonesismos; gallego (o
gallego-portugués, en el sentido medieval) con algunos trazos leoneses1, que habría sido
llevado por colonos gallegos en tiempos de Alfonso IX (1187-1230) a una amplia zona
que en el siglo XIII pertenecía al Reino de León, y en la que se encontraban el lugar de
redacción de los Foros (la zona de Riba-Coa) y Jálama2. Planteamiento del que se hace
eco otra filóloga portuguesa, Clarinda de Azevedo Maia, en su modélico estudio sobre
Os falares fronteiriços do concelho do Sabugal e da vizinha região de Xalma e
Alamedilha (Maia, 1977), que contempla también las hablas de Jálama3.
Transcribo ahora otro pasaje, de la entrada Gallego del Diccionario de términos
filológicos de Fernando Lázaro Carreter.

1

La contribución lingüística de lo leonés a las hablas de Jálama es más bien escasa. Si se sopesa el
conjunto de rasgos caracterizadores de la fonética histórica (adiptongación de E/O abiertas, desaparición
de -L-/-N- intervocálicas, simplificación de las geminadas -LL-/-NN-, entre otros), se advierte un tipo
romance inequívocamente gallego-portugués. Por ello no puedo sino disentir (respetuosamente) del modo
de ver de Antonio Viudas Camarasa, quien percibe en el habla de San Martín de Trevejo “[…] un dialecto
de transición que se caracteriza por tener rasgos comunes con el gallego-portugués y con el astur-leonés,
y especialmente con el occidental […]” (Viudas, 1982: 54). Entiendo que semejante tipificación
correspondería más bien a un área de tránsito, como la frontera entre el gallego y el asturiano. Desarrollo
tal argumentación en Gargallo (1999: 22).
2
“O falar fundamentalmente galego, mas com leonesismos, de Castelo Rodrigo e de Riba-Coa no séc.
XIII, o falar tambem essencialmente galego da região de Xalma, outra coisa não são, segundo creio, do
que falares destes núcleos repovoadores tão frequentemente recordados pela toponímia […]” (Cintra,
1959: 535).
3
“[…] a linguagem essencialmente galega dos foros de Castelo Rodrigo e dos falares da região de Xalma
teriam a sua explicação nos repovoadores galegos da região nos sécs. XII e XIII […]” (Maia, 1977: 25).
Compárese con la cita de la nota previa.

112

[…] El gallego y la antigua habla portuguesa del N.[orte] del Duero, muy allegada a él, formaron el
complejo lingüístico que se denomina gallego-portugués, cuyo desarrollo histórico ha dado lugar al
portugués moderno. (Lázaro Carreter, 1968: 204)

Además de este valor medieval de gallego-portugués, que corresponde al romance
constitutivo, forjado in situ a partir del latín vulgar hispánico del noroeste peninsular4,
cabe aplicar dicho rótulo bimembre al conjunto actual de gallego y portugués. Tanto al
portugués padrão, gestado en zona consecutiva al sur del Duero, como (siempre en el
ámbito de la Península) a las variedades portuguesas constitutivas de entre Miño y
Duero (en continuidad con el gallego) y consecutivas del centro y el sur. A éstas últimas
corresponden los varios enclaves de habla portuguesa del lado español de la divisoria
entre Portugal y España, como Alamedilla (en la provincia de Salamanca), Herrera de
Alcántara o Cedillo (en Extremadura). Y asimismo a zona romance consecutiva se ha de
adscribir el enclave de San Martín, Eljas y Valverde. Que presente mayor afinidad con
el romance gallego (constitutivo) que con el vecino portugués dialectal (consecutivo) a
mí no me parece obstáculo para clasificar la fala de los tres lugares como parte del
conjunto gallego-portugués peninsular.
A la pregunta de si la fala es portugués o gallego creo adecuado responder que
gallego-portugués, aun si se puede conceder que probablemente algo más “gallego” que
portugués. Pero, en cualquier caso, no gallego sin más. Gallego-portugués tiznado de
(viejos) leonesismos y cada vez más influido por la lengua-techo castellana. Encrucijada
lingüística, orográfica, político-administrativa e histórica. Uno de los enclaves de mayor
interés (a mi ver, por supuesto) del ámbito iberorromance.
Iberorrománico o Iberorromance. Se designa así el conjunto de modalidades y fenómenos
lingüísticos que el latín ha originado en el antiguo territorio de Iberia. (Lázaro Carreter, 1968: 227)

2. La diversidad lingüística y la de los lingüistas
¿Se habla gallego en Extremadura? ¿Son el gallego y el portugués variedades de una
misma lengua (gallego-)portuguesa, o bien es el gallego una lengua hoy distanciada y
diferente del portugués? A estas y a otras preguntas responderían distintamente
profesionales de la filología cuyas miradas a la diversidad romance peninsular son
evidencia de otro tipo de diversidad, que yo considero razonable y saludable: la de los
lingüistas.
Ya hace años que se ha convertido en lugar común, entre filólogos y lingüistas
gallegos, y aun en amplios sectores de la sociedad y la intelectualidad gallegas, que se
habla gallego en Extremadura. Bastaría con hacer la prueba de preguntar a cualquier
universitario de Santiago o de Vigo si sabe algo de un “gallego de Extremadura” o
“gallego de Cáceres”, incluso de un “gallego extremeño”5. Es bien probable que lo diera
por supuesto.
La argumentación de que puede haber un enclave de gallego en zona consecutiva, al
sur del Duero, se apoya en aquella repoblación mayoritaria con gallegos en época
4

Sigo la propuesta terminológica de Joan Veny (1982: 19-20), que distingue en la Península dos tipos de
romances: constitutivos (formados en el norte a partir del latín que se habló en las tierras que hoy ocupan)
y consecutivos (producto de la expansión territorial hacia el sur de variedades constitutivas previamente
formadas en el norte).
5
En que el uso del adjetivo extremeño, aplicado al territorio de Extremadura, me parece inadecuado y
confusionario. Como el de gallego asturiano (o gallego-asturiano, con guión), en lugar de gallego de
Asturias.

113

medieval, a la que me refiero en el punto anterior. La concepción de la fala de Xálima
como una variedad dialectal del gallego (y no del portugués) presupone ver en el
gallego de hoy una lengua autónoma con respecto al portugués. Lo que no deja de
sorprender a quien, como yo, mira el conjunto gallego-portugués de lejos, desde el otro
lado peninsular (oriental). Me choca que la postura autonomista (isolacionista o
“aislacionista”, dirán otros) para con el gallego del noroeste peninsular se torne
reintegracionista en relación a este otro “gallego” del noroeste extremeño. Algo que he
dado en llamar “reintegracionismo a la inversa”.
Mi buen amigo Francisco Fernández Rei establece una comparación entre nuestro
enclave y el catalán de l’Alguer (Alghero, en su denominación italiana oficial), en la isla
de Cerdeña: “o noso Alghero lingüístico” lo llama (Fernández Rei, 1998: 138). Ahora
bien, el catalán alguerés limita con variedades romances (el sasarés, de tipo corso; el
sardo logudores) nítidamente distintas, pertenecientes al bloque italorromance (el corso)
y al sardo propiamente dicho (el logudorés). En cambio, las hablas de Jálama se hallan
enclavadas entre el tipo iberorromance castellano (bien distinto) y el bloque gallegoportugués, del que, aun con una cierta singularidad, forman parte.
Otra comparación posible, sin salir de la Península, me lleva a los lugares de
Tárbena y la Vall de Gallinera, en la provincia de Alicante, que hablan una variedad
mallorquina injertada en esta parte del oriente peninsular a principios del siglo XVII, a
raíz de la expulsión de los moriscos (Veny, 1978). Casi cuatro siglos después, los
hablantes más genuinos de la zona emplean un tipo dialectal (catalán mallorquín)
distinto del valenciano meridional o alicantino. En las clasificaciones de los dialectos
catalanes se suele dispensar atención a este mallorquín de tierras alicantinas (Veny,
1982: 31), pero no sé de filólogo alguno que dude de la adscripción al catalán tanto de
ese mallorquín de Alicante, como del de Mallorca, como del valenciano en su conjunto.
Valenciano y mallorquín, según sus nombres populares, no son sino variedades
consecutivas formadas a partir del catalán constitutivo de la Catalunya vella, la
Cataluña fundacional. Este otro injerto (aunque no sea medieval, sino posterior) estoy
convencido de que puede parecer más equiparable al de nuestro enclave a quienes ven el
conjunto gallego-portugués peninsular como la concreción geográfica de una misma
lengua, a los partidarios del reintegracionismo (del gallego al portugués). Que, haberlos,
haylos6.
Como habría muchos posibles mapas de la realidad lingüística peninsular. El que
aportan Fernández Rei / Santamarina (1999: 505), titulado Linguas da Península
Ibérica, incluye nuestro enclave, que en la leyenda se identifica como “Galego” do val
do Ellas. Así, “galego” entre comillas ; y val do Ellas7, versión simplificada de Val do
Río Ellas; etiqueta que se ha ido consolidando en el ámbito filológico gallego para
nombrar la fala de los tres lugares, sin duda de la mano del animoso Xosé Henrique
Costas, que contribuye a la obra colectiva editada por Fernández Rei / Santamarina
(1999) precisamente con un artículo sobre O “galego” do Val do Río Ellas (tal como
reza el subtítulo), en que se puede leer el pasaje que entresaco a continuación.

6

De tal signo reintegracionista es lo que leo en cierto boletín bimestral, Llengües vives (nº 16, mayo de
1999): “Se bem durante anos os especialistas têm intentado pôr-se de acordo sobre a bizantina questom de
se o que aquí se fala é galego ou português, talvez a origem desta ilhota linguística poderia estar numha
repovoaçom […] por colonos galegos […]”. Bizantina cuestión, por innecesaria.
7
Con minúscula figura val en dicha leyenda.

114

[…] Tanto Frías[8] coma nosoutros estamos convencidos da “galeguidade” innegable destas falas,
galeguidade por orixe e galeguidade de as compararmos cos resultados actuais das variedades galegas
do sueste do noso dominio lingüístico […] (Costas, 1999: 88)

Se trata de una percepción que otros lingüistas, que también se han ocupado de
nuestro enclave, no comparten. Por ejemplo, Juan M. Carrasco, quien dejó escrito años
atrás lo que sigue.
Creo que queda claro que no podemos considerar a este grupo dialectal del Valle de Jálama como una
mera variante del portugués, sino como un dialecto que ha evolucionado autónomamente a partir del
tronco común medieval galaico-portugués que daría origen, a partir del siglo XIV, al gallego por un
lado y al portugués por otro. En cierta medida se trata de una tercera rama […] (Carrasco, 1996: 140)

Años después recoge Carrasco (2000: 151) un par de sugerencias de Fernández Rei y
matiza la postura expresada en la anterior cita, haciendo referencia a “las hablas de
Jálama, cuyo origen es el de un gallego medieval aquí trasplantado”, a la vez que remite
a una nota a pie de página que transcribo, asimismo en nota9.
De las actas del mismo congreso (de mayo de 1999: Salvador/García/Carrasco, 2000)
es la contribución de Fernández Rei (2000), quien concluye con un apartado de título
revelador: As falas de Xálima, un bacelo [‘cepa’] do galego antigo. La sugerente
metáfora de una cepa de vid no me parece incompatible, en cualquier caso, con una
cepa románica mayor, de diversos sarmientos, común al gallego y al portugués –
antiguos y modernos– de acuerdo con una visión integradora y conjunta del ámbito
gallego-portugués. Como la de la profesora portuguesa Clarinda de Azevedo Maia en
las actas de este mismo congreso. Otra mirada, la suya (diversa de las de colegas
gallegos como Costas o Fernández Rei), a nuestra perla fronteriza.
[…] não consideramos cientificamente admissível a afirmação da sua galeguidade linguística. Aliás,
enquanto não for feita a história desses dialectos do Noroeste da Estremadura, a sua vinculação debe
ser estabelecida com o galego-portugués medieval e não o galego e o português actuais. Se essa
comparação for efectuada com o antigo galego-português tal como este se depreende através de
minuciosa análise textual, do “corpus” subsistente, esta revelará seguramente uma maior proximidade
da variedade galega. A afirmação da “galeguidade essencial” não pode decorrer da comparação, da
consideração das afinidades com o galego actual e com a actual variedade culta normativa do
português ou com a comum língua portuguesa –o que representa um grave erro de perspectiva–, mas
com o diassistema do português, em cujo interior […] co-ocorrem diferentes línguas funcionais,
algumas das quais correspondentes às variedades diatópicas do português, sendo sobretudo
significativas sob o ponto de vista que nos ocupa as variedades diatópicas setentrionais que
apresentam muitos traços em comum com a língua da Galiza. (Maia, 2000: 83)

3. Glotónimos (y conciencia lingüística de los hablantes)

8

Se refiere a Xavier Frías Conde (1997), quien propone una clasificación dialectal del gallego que reúne
en un bloque meridional las hablas de Jálama junto con la de Calabor (Zamora).
9
“Así lo expreso recogiendo una doble sugerencia que me hace el Prof. Fernández Rei en el transcurso de
las sesiones del Congreso [el Congreso sobre “a fala” celebrado en los tres lugares de Jálama en mayo de
1999]. Por un lado, refiriéndome al ‘gallego medieval’, o ‘antiguo’ (y no al ‘galaico-portugués’), no sólo
respondo a una perspectiva histórica determinada (que es lícita y propia de gallegos), sino que nos
permite señalar con claridad el origen específico de los repobladores de Jálama y, por lo tanto, nos da
explicación de las características de estas hablas. Por otro lado, la imagen de que las hablas de Jálama,
más que una ‘tercera rama’ del bloque galaico-portugués, fueron una pequeña rama que se cortó del
gallego antiguo y se trasplantó a tierras extremeñas, donde pudo sobrevivir autónomamente, nos permite
una visión más próxima a la realidad de los hechos históricos […]” (Carrasco, 2000: 151).

115

Al poco de mi primera visita a los tres lugares, a principios de los 90, pude observar
que la única etiqueta popular referida conjuntamente a sus hablas era la de a fala, a
veces incrementada por la precisión del posesivo nosa intercalado: a nosa fala;
ocasionalmente, nosa fala, sin el artículo. Supe de una asociación de Amigus da nosa
fala, que dio pie a otra, Fala i Cultura, creada en torno al verano de 1992. En agosto de
ese año se celebró un primer día da nosa fala en Eljas, al que siguieron jornadas de
celebración similares en Valverde (agosto de 1993) y San Martín (agosto de 1994). Los
tres lugares acogieron conjuntamente en mayo de 1999 (como ya he señalado) el
Congreso sobre “a fala”. Y el congreso al que se destina la presente contribución
incluye en una de sus secciones el enunciado de La Fala de Xálima.
De lo expuesto se deduce que la denominación de fala, popular en Jálama, ha
trascendido más allá de los usos locales del Valle, y se ha popularizado por toda
Extremadura, en los medios de comunicación, en la administración, en la universidad.
Por eso me ha parecido oportuno incluirla en el título que encabeza este escrito, y
recurro a ella a lo largo de todo el texto: fala, siempre en cursiva, pues no es voz
naturalizada en mi lengua de redacción, el español; y con f- inicial minúscula, conforme
a la tradición ortográfica de esta lengua para con los glotónimos, tal como español,
castellano, gallego o portugués.
Propongo llamar glotónimo a cualquier nombre aplicable a una realidad lingüística
determinada, desde las hablas más locales a las lenguas de mayor extensión y arraigo.
Justifico el neologismo por los componentes del griego glott(a)- ‘lengua’ y -ónimo
‘nombre’, de acuerdo con formaciones afines, como seudónimo, homónimo, topónimo10.
Del verbo falar deriva como posverbal fala, tal como de hablar resulta habla en
castellano. En sintagmas como a fala, o (a) nosa fala, cumple una función denominativa
aglutinadora de las tres hablas del Valle. No creo equivocarme, pues, si afirmo que con
ella se identifica el común de los hablantes/habitantes de Jálama. Ahora bien, en el
contexto gallego-portugués en que la fala se inscribe, le veo el (no leve) inconveniente
de que podría aplicarse a realidades lingüísticas propias de otras muchas partes de ese
ámbito romance. Si bien el portugués utiliza preferentemente el infinitivo sustantivado
falar (‘hablar’ > ‘habla’) para aludir genéricamente a un habla dialectal, como en los
falares fronteiriços del título de la obra de Maia (1977), también conoce el posverbal
fala, con el valor asimismo genérico de ‘habla’. Que comparte con el gallego fala. No
son pocas las obras de la dialectología tradicional cuyo título se encabeza con el habla
de (en castellano) o a fala de (en gallego). Y también las hay que, mediante algún otro
tipo de formulación, incluyen dicho posverbal (habla/fala) en sus respectivos títulos,
como en Las hablas de San Martín de Trevejo, Eljas y Valverde del Fresno, de mi
Trilogía (Gargallo, 1999). O en A nosa fala. Bloques e áreas lingüísticas do galego, de
Fernández Rei / Hermida (1996). Obra que recoge etnotextos del gallego (de Galicia,
Asturias, León y Zamora). En relación al gallego de Asturias, en el extremo occidental
del Principado, sé del empleo popular de a fala como nombre para la lengua autóctona
de la zona11. Y como en la fala de nuestros tres lugares, no se echa mano de un adjetivo
que precise la adscripción lingüística de tal fala: si asturiana, gallega, portuguesa,
extremeña.
En esto último hallo una diferencia relevante con respecto a otra fabla peninsular: la
fabla aragonesa, sintagma en que el posverbal (ahora de fablar) se acompaña del
10

Que aparecen entre otras, alfabetizadas inversamente (de derecha a izquierda), en el Diccionario
inverso de la lengua española de Bosque/Pérez (1987: 492).
11
“Xeira [cierta asociación cultural] oponse á denominación “galego de Asturias”, por xulgar que non é
galego o que se fala en Asturias: a “fala” dos concellos occidentais é unha “llingua de transición”, unha
entidade á parte con asturiano, galego e elementos propios […]” (Fernández Rei, 1991: 12).

116

adjetivo para que resulte inequívoca su aragonesidad lingüística. El Consello d’a Fabla
Aragonesa12 vela desde el año 1978 por la preservación de esta koiné lingüística basada
en las hablas altoaragonesas.
En suma, creo que nuestra fala sirve a la necesidad de nombrar conjuntamente las
tres hablas de los tres lugares, y cobra sentido en el contexto local de Jálama o en el
regional de Extremadura. Pero se difumina su efectividad como glotónimo si lo
contemplamos, con perspectiva romance, desde el conjunto gallego-portugués, en que
fala significa vagamente ‘habla’. Y puede aplicarse, por tanto, a múltiples realidades
lingüísticas particulares de ese dominio románico.
Por ello creo que hace bien el comité organizador de este congreso (APLEx 2004)
en adjuntarle a dicha fala la precisión geográfica de Xálima. Respeta así la etiqueta
popular que aglutina las tres hablas y distingue la nuestra de otras falas del dominio
lingüístico gallego(-portugués).
Como es sabido, por otra parte, cada una de las tres hablas de Jálama recibe en los
respectivos lugares una denominación propia y distintiva con respecto a las otras dos.
De sanmartiniego, acortado y evolucionado –(san)ma(rti)ñego–, viene el mañego de
San Martín, que vale también para sus habitantes, mañegos. De lagarto, tipo léxico
compartido por romances peninsulares como el gallego-portugués y el castellano, deriva
lagarteiro, que se dice del habla y de los habitantes de Eljas. Curioso nombre, que
responde acaso a que algunas casas de Eljas se asientan entre enormes rocas, típicas de
la zona13. De ahí que se llame lagarteiros a sus habitantes y (supongo que por
extensión) al habla local14. Bien transparente, en cambio, es la derivación de valverdeiro
a partir de Valverde. Con ella se nombran tanto el habla como los habitantes del lugar15.
Y sólo el habla, con el alias de chapurra(d)o. Participio (sustantivado) del verbo
chapurrar, que responde a un tipo léxico propio también de otros romances
peninsulares como el castellano y el catalán, con variantes como chapurrear o
xampurrar. Su valor referido a un uso inhábil de la lengua, su motivación basada en una
conciencia lingüística de hablar de manera híbrida, mestiza16, parecen casar con un tipo
de habla más castellanizada que las otras dos y con un sentimiento lingüístico (diría yo
que general en los tres lugares) de que la fala de Valverde es menos genuina que las
otras dos. Sentimiento de mestizaje que se traduce en el empleo del tipo léxico
chapurr(e)a(d)o en diversas hablas peninsulares de frontera: en el gallego lindero con
Galicia, en el portugués de Herrera de Alcántara17, en el catalán de Aragón (junto a
12

Aquí, Fabla y Aragonesa, con iniciales mayúsculas por formar parte del título de un colectivo o
institución.
13
Llamadas canchais; canchal en singular (Maia, 1977: 332).
14
Compárese esta interpretación con lo expresado por Vasconcellos (1933: 248): “O epíteto ou alcunha
de Lagarteiru, dado aos habitantes, e de que êles não se ofendem (nós somus Lagareirus, dizem), contam
os de San Martín que lhes foi imposto, ou por morarem entre penedos, como os lagartos, ou porque, de
facto, há muitos d’estes sáurios nos conchais [sic] (penedias) que circundam as Elhas […]”. Por cierto, as
Elhas responde (con -lh- grafiada a la portuguesa) a la versión autóctona del nombre de esta localidad.
15
En los otros dos pueblos, Eljas y San Martín, he oído ocasionalmente y en tono paródico la forma
ultracorrecta valverceiro, que resulta de la identificación (errónea) de la correspondencia entre casos
como adeite (en Eljas y San Martín) y aceite (en Valverde). Casos en que el mañego y el lagarteiro han
conservado las antiguas sonoras; y el valverdeiro, no.
16
El DRAE remite chapurrear a chapurrar, y define así la 1ª acepción de esta otra entrada: ‘Hablar con
dificultad un idioma, pronunciándolo mal y usando en él vocablos y giros exóticos’.
17
Vid. el ALPI (mapa 4: Nombre dialectal del habla local) para las hablas fronterizas del ámbito gallegoportugués, en que se registran (y translitero) variantes como chapurriáu, fala chapurrá, achapurráu.
Concretamente para Herrera de Alcántara, remito a Vilhena (2000: 417), quien recoge (y translitero
también) chapurrado con ch- inicial africada, como adjetivo (‘mezclado’) y sustantivo (‘nombre que dan
a su propia habla dialectal’).

117

Cataluña), en el castellano (con sustrato aragonés) –castellano-aragonés– del interior
valenciano18.
Mañego, lagarteiro y valverdeiro de hecho se pronuncian (los tres) con -u final, de
acuerdo con el típico cierre de las vocales medias átonas: así, mañegu, lagarteiru,
valverdeiru. He escrito mañegu, y pienso en que podría escribirse también manhego, o
incluso manhegu. ¿Cómo escribir la fala de los tres lugares? No veo fácil un consenso
normativo que lleve a las gentes de Jálama (que lo deseen) a escribir de manera unitaria.
Ni en una línea afín a la normativa oficial del gallego, como en las propuestas
ortográficas y morfológicas que a mediados de la década de los 90 circularon por el
Valle19; apenas secundadas, según me cuentan amigos de los tres lugares20. Ni en una
línea afín al portugués padrão, cuya hechura se siente ajena. Y no menos ajena, su
vestidura ortográfica, hechos como están en los tres lugares a la lengua de la escuela y
de prestigio, el español.
Es frecuente que le expliquen a uno los varones de cierta edad, en los tres lugares,
que en el servicio militar coincidieron con gallegos, y cómo les divertía que éstos les
confundieran con gallegos. Se solazan al razonarte que es porque su habla es muy
parecida al gallego. Otros me han contado que en viajes por Galicia no tenían ningún
problema en hacerse entender hablando a su modo con gallegohablantes. No me cabe
duda, pues, del sentimiento de afinidad entre las gentes del Valle con respecto a Galicia
y el gallego. Pero una cosa es afinidad; y otra, identidad. Pruebe quien quiera a
preguntar en los tres lugares a alguien, al azar, si siente que lo que habla es gallego.
Muy probablemente le responderá que habla (según el lugar) mañego, lagarteiro o
valverdeiro; o alternativamente chapurrao, en el caso de Valverde. Quizá generalice
llamándole a fala, o (a) nosa fala. Pero no dirá tout court que habla gallego, sin más
matización. Como no creo que digan que hablan gallego los hablantes del portugués
rayano con Galicia, por más que se entiendan con los gallegos del otro lado de la Raya y
se sientan bien afines a ellos. Las fronteras enriquecen a las personas e infunden
complejidad a sus sentimientos. Me gusta a mí decir que me siento aragonesamente
valenciano, del área castellanohablante de la Valencia interior.

4. Tres enclaves romances de frontera (confrontación con aranés y mirandés)
Como el aranés y el mirandés, nuestro enclave forma parte de un área lingüística
marginal dentro de un espacio romance mayor. Occitano-gascón, en el caso del aranés.
Leonés (o asturiano-leonés, si contemplamos la especificidad septentrional de este
dominio romance), en el caso del mirandés. Gallego-portugués, en el de la fala de los
tres lugares. Como aquellos otros dos enclaves, el nuestro es también marginal en el
territorio político al que pertenece: el Valle de Arán forma parte de España/Cataluña en
el límite con Francia; Miranda está en el confín de Portugal/Trás-os-Montes con la
Raya21. Y los tres son lugares de plurilingüismo fronterizo: occitano aranés, catalán,
castellano, incluso francés, en el Valle de Arán; mirandés, portugués, y cierto
18

Al amor de esta otra frontera lingüística, ofrece diversos testimonios el ALEANR (mapa 5: Nombre del
habla local): básicamente (translitero de nuevo) chapurreau/chapurreat en el catalán de Aragón;
chapurrea(d)o en el castellano de la Valencia interior (de las comarcas montañosas de la provincia de
Castellón).
19
Guardo copias de las propuestas de Xosé Henrique Costas y Xavier Frías Conde. Inéditas, que yo sepa.
20
Concretamente, Domingo Frades (de San Martín), Severino López (de Eljas) y Antonio Corredera (de
Valverde).
21
Sobre el uso de la Raya para nombrar la divisoria política entre España y Portugal, vid. Ena/Rebollo
(1996).

118

conocimiento del español (lengua del turismo y de prestigio), en la zona de Miranda22;
la fala de Jálama, el español y competencia (al menos pasiva) en portugués entre las
gentes de nuestro enclave.
A diferencia de la fala, los otros dos romances de frontera reciben nombres
populares ligados a topónimos de ámbito local también populares: aranés, a partir del
nombre del valle pirenaico, Arán; mirandés, como derivado de la capital histórica de
aquella esquina de Portugal23, Miranda.
Como el mirandés y el aranés, nuestra fala es hablada (y calculo de manera
aproximativa) por entre cinco y diez mil hablantes, si contamos, además de los
habitantes reales del enclave, los hijos de Jálama emigrados a otras partes, como
Madrid, Cataluña, el País Vasco, que al menos en la primera generación suelen
mantener una notable competencia y lealtad lingüística a su habla. Entre cinco y diez
mil habitantes reúnen tanto la zona de Miranda como el Valle de Arán. Y acaso la
vitalidad del habla en uno y otro enclave no sea tal como la que se palpa en los usos
cotidianos de nuestro rincón extremeño24.
Pero el aranés ha emprendido un proceso de fijación normativa y extensión social de
la norma (escuela, administración, publicaciones) a lo largo de las dos últimas décadas.
Y el mirandés bien pudiera seguir un camino similar. Algo que en el caso del enclave
jalameño (¿se me concederá llamarlo así?) veo más que difícil. El aranés, cooficial en su
Valle (junto con el catalán y el español) desde 1990, se rige por un modelo normativo
(Nòrmes, 1982) oficializado en 1983 y coordinado con el del Institut d’Estudis
Occitans; un modelo que, sin desatender ciertas peculiaridades aranesas, refuerza
simbólicamente la entidad occitana (concretamente gascona) de esta variedad pirenaica.
Por su parte el mirandés, cooficial (con el portugués) en la zona de Miranda desde 1998,
se ha normativizado en 1999 (Ferreira/Raposo, 1999) conforme a pautas que lo alejan
de su codialecto histórico del extremo septentrional del dominio asturiano-leonés: a
saber, el asturiano. El mirandés comulga en no pocas convenciones ortográficas con su
lengua-techo, el portugués.
La norma aranesa busca la reintegración al conjunto occitano. La mirandesa me
hace pensar, en cambio, en una posible comparación (mutatis mutandis) con el
autonomismo (¿o isolacionismo?) del gallego oficial respecto del portugués:
autonomismo mirandés, en su caso, con relación al “hermano mayor” asturiano.
De acuerdo con estos dos modelos normativos, aranés y mirandés, podría pensarse
para la fala en una vía reintegracionista y otra autonomista (o aislacionista). La de un
“reintegracionismo a la inversa” (como suelo decir yo) es la que llevaría a escribirla de
manera afín al gallego oficial, distanciado del portugués. La de un reintegracionismo
más integro, (gallego-)portugués, la habría de acercar a la de la comunidad lusófona
internacional. En cambio, seguir una senda autonomista, distanciada del gallego y del
portugués, y acaso aproximada a pautas del castellano, supondría una emancipación con
respecto a la matriz gallego-portuguesa.

Vid. Ferreira (1995: 10): “[…] os turistas espanhois têm feito do castelhano a língua mais prestigiada –
aquela em que é possível fugir à miséria”.
23
La squina de l’Nordeste, como la llamó António Maria Mourinho, prohombre mirandés (Ferreira, 1995:
7). Respeto la transcripción de la fuente.
24
Curiosamente, en la ciudad de Miranda había desaparecido el mirandés hace unos siglos, y en los
últimos tiempos la inmigración de gentes del entorno rural ha permitido la reimplantación del mirandés en
esta localidad del Duero (Ferreira, 1995: 10), la “remirandesización” de Miranda. En general, apuntes
demolingüísticos sobre el mirandés se hallarán en Martins (1997: 7-8). Para el aranés, me baso en datos
provisionales de Capellades (2003). Acerca del alto uso de la fala en nuestros tres lugares, vid. Costas
(2000: 100-102).
22

119

Los habitantes de Jálama tienen la palabra. Es patente su apego al Portugal, el
portugués y los portugueses vecinos. Son conscientes de la afinidad de sus hablas con el
gallego. Y en general me consta que se precian de hablar un castellano más correcto que
el de sus paisanos extremeños o salmantinos25. Sentimiento lingüístico al que suele
acompañar una estima declarada a la lengua española, como parte irrenunciable de su
condición de bilingües. Valga como muestra el testimonio siguiente.
Nosotrus […] sempris hemus sabíu usal, aprecial, aprendel i resaltar [sic] a lengua española i nos
sintimus por isu mui honraus i hasta orgullosus de sabel falal, millol que otrus inclusu que se querin
distinguil por “castellanohablantes”, tantu esa lengua común i a prupina da nossa, que nun sólu le resta
ná sinon que nos axiua a enriquecela i resaltala, cumu otras hermanas facis de aprendel. (Frades, 2000:
13)

Domingo Frades, mañego de pro, ofrece en este libro una guía de cómo escribir la
fala: “Inda nun hai acordus sobre a escritura da nossa fala”, leo más adelante (Frades,
2000: 53). Observo vacilación en algunos de sus criterios ortográficos: aprendel y otros
infinitivos grafiados con -l, pero resaltar (¿mero gazapo?); nossa en general a lo largo
del texto (por ejemplo, en el epígrafe de la página 72: Nossa fala), pero no en el título
del libro: Vamus a Falal. Notas pâ coñocel y platical en nosa fala.
Sin duda no será fácil instaurar y reafirmar una norma común para mañegos,
lagarteiros y valverdeiros. Lo que no me parece que dependa tanto de una posible
promoción institucional de la fala, o del asesoramiento científico de determinados
filólogos (cuyos puntos de vista –vid. mi apartado 2– quizá no resultasen fáciles de
consensuar), cuanto de la voluntad de los propios hablantes, celosos de su libertad y su
diversidad.
[…] Nin será bo copial cualquer proposta o intental impoñel algu que desuna inda mais as formas
divergentis que temus. (Frades, 2000: 53)

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Como asegura, a partir de ciertas encuestas sociolingüísticas, Costas (2000: 101): “Agás os maiores de
60 anos, todos afirman falar un castelán “máis correcto” có que falan os seus veciños salmantinos e
cacereños (quizais porque non aspiran o -s implosivo) […]”.
25

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123

LAS ENCUESTAS EXTREMEÑAS EN EL ATLAS LINGÜÍSTICO DE
LA PENÍNSULA IBÉRICA1

DAVID HEAP
University of Western Ontario (Canadá)
Resumen
Examinaremos algunos rasgos lingüísticos que se pueden extraer de los
materiales recogidos para el ALPI, comparando y contrastándolos con otras
fuentes de documentación sobre las hablas extremeñas.
***

1. EL ALPI: SU HISTORIA, PRESENTE Y FUTURO
El Atlas Lingüístico de la Península Ibérica (ALPI) fue un proyecto
diseñado por Ramón Menéndez Pidal, quien lo había concebido ya desde
1900, en el momento de asumir su cátedra en la Universidad de Madrid. En
su discípulo Tomás Navarro Tomás encontró a la persona idónea para dirigir
el proyecto, y éste pudo viajar becado a diferentes universidades francesas y
alemanas para recibir formación especializada en dialectología y en fonética.
Navarro Tomás participó en varias encuestas preliminares con el propio
Menéndez Pidal y otros colaboradores durante la década de 1920, y en 1928
realizó las encuestas que iban a formar más tarde la base del Español en
Puerto Rico (el primer atlas lingüístico de un territorio hispanohablante y el
primer atlas lingüístico en el hemisferio oeste). Toda esta experiencia, junto
1
Agradezco a Darcie Williams y a Rémi Tremblay su ayuda con los datos, a Patrica Bayona y a Ana Faure su
lectura cuidadosa del texto, y sobre todo a Enrique Pato sus comentarios y consejos muy valiosos. Esta investigación
ha sido parcialmente subvencionada por el Social Science and Humanities Research Council of Canada (410-20030461).

124

con las sugerencias aportadas por Dámaso Alonso y otros colaboradores del
círculo de don Ramón, posibilita la redacción en 1930 del cuestionario
definitivo del ALPI: el Cuaderno I (Fonética y Gramática) y el Cuaderno II
(Vocabulario), con más de 1200 líneas y unas 1400 preguntas en total.
Conocida es la forma en que Navarro Tomás formó a los encuestadores
para el trabajo de campo del ALPI, que las encuestas estaban ya
prácticamente completas en 1936 cuando estalló la Guerra Civil, y que los
materiales recopilados hasta entonces partieron al exilio con el director del
proyecto, para radicar en la Universidad de Columbia en Nueva York (cf.
Navarro Tomás 1975).
A partir de 1947, y con la participación de los encuestadores originales
formados por Navarro Tomás, se reanudarán las encuestas del ALPI,
esencialmente para completar algunas zonas de Cataluña, Andorra, Rosellón,
y de la Asturias gallega, que habían quedado pendientes. En 1950 Navarro
Tomás negocia la cesión de los materiales al Consejo Superior de
Investigaciones Científicas (CSIC), y en ese mismo año Rodríguez
Castellano y Sanchis Guarner viajan a Nueva York para recibir los cuadernos
originales y las instrucciones de su maestro para su preparación. Dos años
más tarde, en 1952, y reemplazando a Nobre de Gusmão, se unirá al equipo
Luis Cintra, quien junto con Aníbal Otero terminará las encuestas de Portugal
en 1954. Los trabajos de edición y cartografía comienzan en 1957, y dan
fruto cuando el primer tomo (y único, hasta el momento presente) aparece en
1962 (Atlas Lingüístico de la Península Ibérica. I, Fonética).
Mucho menos conocidos, sin embargo, son los motivos exactos de la
paralización del proyecto a partir de mediados de los años 1960. Entre los
papeles que dejó Sanchis Guarner, por ejemplo, se conservan varios ‘listados
de formas’, con retranscripciones preparadas para la cartografía, de las
palabras que habían sido ya seleccionadas para el segundo tomo. Navarro
Tomás, por su parte, parece aceptar que los trabajos habían sido suspendidos
‘por motivos económicos’:

125

La publicación del ALPI está interrumpida por motivos económicos.
[...] Es de esperar que, mientras no sea posible reanudar su
publicación, el Consejo Superior de Investigaciones Científicas tenga
bajo su cuidado unos materiales que al presente encierran ya
importante valor histórico para la lingüística hispánica (1975: 19-20.)
Esta valoración del asunto, en principio, cuadra con las preocupaciones
que Rafael de Balbín menciona en su correspondencia con Sanchis Guarner,
y con los otros colaboradores del ALPI, hasta 1964, ya que se preocupan por
los costes de la corrección de las láminas del primer tomo. No obstante,
resulta cuando menos curioso que en la nutrida correspondencia relativa al
ALPI que deja Sanchis Guarner no aparezca en ninguna carta el cese
formalizado de los trabajos, y que algunos encuestadores, Otero por lo
menos, sigan recibiendo una nómina del CSIC hasta después de 1970.
Por tanto, si el proyecto fue suspendido ‘únicamente’ por motivos
económicos, por qué no es posible encontrar ninguna discusión de cómo
reducir los gastos de su edición, sobre todo teniendo en cuenta que el primer
tomo fue calificado de ‘lujoso’ por más de un investigador. Diego Catalán
abre su reseña (1964) llamándolo así: “El lujoso volumen primero del
ALPI…” y sigue en nota: “Para los que deseamos ver prontamente concluida
la publicación de los materiales del ALPI, este lujo resulta extemporáneo.”
Varios factores parecen indicar que la aparición en aquellos mismos años de
lo que iba a ser una serie de atlas lingüísticos regionales podría haber influido
en una decisión (¿implícita?) del CSIC de abandonar el proyecto del ALPI a
favor de otras prioridades en la Dialectología española. De cualquier forma,
el hecho es que los materiales originales del ALPI han estado ‘dormidos’ y en
el olvido casi completo (y ¿voluntario?) durante más de 40 años.
Los cuadernos de las encuestas del ALPI fueron conservados por los tres
encuestadores que se habían dedicado a la edición del primer tomo: Aníbal
Otero (zona gallega-portuguesa), Manuel Sanchis Guarner (zona valencianocatalana) y Lorenzo Rodríguez-Castellano (zona castellana, resto de la
península). En otro trabajo, Heap (2003), se encuentra un detallado recuento
de las pesquisas y los problemas en la ubicación de los materiales, lo que iba
126

a convertirse para mí en una especie de búsqueda del Santo Grial, hasta dar
con los diferentes fondos a finales del siglo pasado. Los materiales que
custodiaba Sanchis Guarner se encontraban en una biblioteca de la
Universidad de Barcelona (posteriormente han sido trasladados al Arxiu de la
Memòria, dependiente de la Generalitat de València, en Elche). La familia de
Aníbal Otero, después de su muerte, depositó los cuadernos que él custodiaba
en el Instituto da Lingua Galega en Santiago de Compostela. Por último, los
cuadernos que Rodríguez-Castellano tenía bajo su cuidado se encuentran aún
en su casa de Oviedo, a la espera de su depósito definitivo en alguna
institución que facilite el acceso para fines de investigación.
A estas alturas parece muy poco probable que una edición tradicional del
ALPI, con formas transcritas y cartografiadas, encuentre el apoyo económico
necesario para realizar los, por lo menos, diez tomos que serían necesarios.
Como solución inmediata, y para poner los datos originales al alcance de la
comunidad científica, la opción que se presenta como la más práctica y
viable, es la de poner en Internet los facsímiles escaneados (en formato .jpg y
.pdf) de los cuadernos, sin retoque alguno (Heap 2003). Desde el año 2001 se
han puesto a disposición en la página web del ALPI los Cuadernos I del
cuestionario (ver www.alpi.ca), y a partir del año 2003, y gracias al apoyo
económico del Social Science and Humanities Research Council of Canada,
se agiliza considerablemente la puesta en marcha en Internet. Con más de la
mitad de los Cuadernos I ya asequibles en red, el www.alpi.ca supera
regularmente los 1000 accesos al mes, con visitas procedentes de más de 50
países.
2. IMPORTANCIA ACTUAL DEL ALPI
Algunas personas se preguntarán quizá por qué hay que interesarse por
un atlas basado en encuestas que empezaron a realizarse hace más de 70
años, y la respuesta resulta bien sencilla. En primer lugar, el ALPI es, hasta la
fecha, el único atlas dialectal existente con encuestas idénticas y comparables
que cubren el conjunto de la Península Ibérica. El otro proyecto con
pretensiones geográficas similares, el propuesto Atlas Lingüístico de España
y Portugal (Alvar 1974) aun carece de una serie completa de encuestas, 30
127

años después de iniciarse. Dice Catalán (1975) “Mientras no se publique el
ALPI, el centro de España continuará siendo una incógnita dialectológica,”
añadiendo que unos atlas regionales (por ejemplo, de Extremadura) podrían
mejorar la situación, pero concluyendo que “sólo el ALPI nos ayudará a
entender la conexión lingüística de las dos Castillas”, y hace notar que “Los
atlas regionales no encierran en sí mismos las respuestas a muchas de la
cuestiones que plantean”.
En segundo lugar, además de su cobertura geográfica sin par, el ALPI
presenta también la ventaja de tener un cuestionario muy moderno que
contempla temas pertinentes para la lingüística actual. En efecto, la parte
morfosintáctica (las páginas finales del Cuaderno I) proporciona, entre otras,
informaciones preciosas para el estudio de problemas tan diversos como por
ejemplo la variación pronominal, la concordancia de tiempos, las estructuras
condicionales, la pasiva con se, etc. En definitiva, hay que agradecerles a
Navarro Tomás y a sus colaboradores su amplia visión científica al concebir
las preguntas del cuestionario del ALPI, que dejan para el siglo XXI un
testimonio lingüístico único de hablantes que nacieron en el último tercio del
XIX. Como hace notar Navarro Tomás (1975), el ALPI encierra en sí datos
históricos, recogidos en su gran mayoría durante los años 1930, que en unos
casos representan estados de lengua n ya desaparecidos, y en otros casos muy
cambiados, debido a los movimientos sociales acaecidos durante el siglo XX.
De ahí que podamos, por lo tanto, contrastar los datos recogidos en el ALPI
con otros datos más recientes, y estudiar el cambio diacrónico a través de un
siglo en tiempo real.
Por último, y no menos importante, está el hecho de que el ALPI
constituye también una inestimable fuente de documentación etnográfica, ya
que además de las respuestas a los cuestionarios predeterminados (Cuadernos
I y II), los encuestadores nos han legado sus notas sobre el estilo de vida de
los campesinos y labradores en los diferentes enclaves, completadas muchas
veces con dibujos y fotografías (ver Apéndice I), los cuales constituyen un
verdadero tesoro de datos sobre aspectos ya desaparecidos de la cultura y el
mundo rural de la Península Ibérica.
128

3. EL ALPI EN EXTREMADURA
En el ALPI hay un total de 18 enclaves extremeños encuestados (ocho en
Cáceres y diez en Badajoz, ver Tabla I), lo cual da una densidad cercana al
promedio general del proyecto, que se sitúa entre un mínimo de dos puntos
por provincia, en el caso de Segovia y de La Rioja, y un máximo de
veinticuatro, en el caso de Asturias. En el siguiente mapa, donde se destaca
mediante un cuadro la provincia de Extremadura, se puede apreciar la
distribución y la densidad de los enclaves encuestados, por provincias, para el
ALPI.

Mapa 1: Los puntos de encuesta del ALPI, con la ubicación de las encuestas de
Extremadura

Las encuestas en Extremadura fueron realizadas de forma conjunta por
Aurelo M. Espinosa (hijo), quien se encargó del Cuaderno I. Fonética y
Gramática, y por Lorenzo Rodríguez-Castellano, que se ocupó del Cuaderno
129

II. Vocabulario, durante tres campañas sucesivas en los meses de marzo-abril
de 1931, mayo-junio de 1933, y febrero de 1935. Aunque implícita (vid. tabla
1), la selección de los sujetos “informadores” se ajusta a las características
generales del ALPI: casi todos son hombres, labradores o jornaleros,
analfabetos o semi-analfabetos, mayores de 50 años, y naturales del lugar; es
decir, el prototipo de “Nonmobile, Older, Rural Males” o NORMs, según la
terminología de Chambers y Trudgill (1988).
Tabla 1. Enclaves de encuestas y características de los informantes del ALPI en las
provincias de Extremadura
Provincia
Cáceres

Cuaderno
360-367

Badajoz

368-377

Número
360
361
362
363
364
365
366
367
368
369
370
371
372
373
374
375
376
377

Enclave
Valverde del Resno
Pinofranqueado
Eljas
Jarandilla
Ceclavín
Ferrera de Alcántara
Aliseda
Madroñera
Albuquerque
Talavera de Real
Campanario
Almendral
Fuente del Maestre
Hornachos
Valle de Santa Ana
Ahillones
Valencia de Mombuey
Calera de León

Sexo
H
H
H
H
H
H
H
M
H
H
H
H
H
H
H
H
H
H

Edad
49
57
55
59
74
65
46
69
68
56
60
55
45
59
52
49
50
69

Ocupación
OC.
Lab.
Lab.
Lab.
Lab.
OP.
Lab.
OH.
Lab.
Lab.
Jor.
Jor.
Jor.
Lab.
Jor.
Jor.
Jor.
Jor.

Nivel
2
1
2
2
1
1
1
2
1
1
2
1
2
1
1
2
1
1

Sexo: H= Hombre, M= Mujer.
Ocupación: Lab.= Labrador, Jor.= Jornalero, O= Otros (P= Pastor, C= Carretero, H=
Hiladora).
Nivel: 1= Analfabeto, 2= Semi-analfabeto.

4. LA VARIACIÓN PRONOMINAL EN LOS DATOS EXTREMEÑOS DEL ALPI
Como muestra inicial de las investigaciones actuales sobre la variación
que existe en los paradigmas pronominales extremeños podemos citar, de
manera ilustrativa, los siguientes ejemplos morfosintácticos. Se notará que,
en cada caso, se trata de extractos facsímiles de los cuadernos originales, tal
como vienen presentados en la base de datos de www.alpi.ca. Los ejemplos
130

citados, extraídos del Cuaderno I (Fonética y Gramática), fueron recogidos
por Aurelio M. Espinosa (hijo).
4.1. Secuencias de dos pronombres átonos
Para las preguntas del Cuestionario I (sección de Grámatica) en las
líneas 348 (Se me cayó del bolsillo) y 349 (¿Se te calmó el dolor?),
encontramos mayoritariamente los órdenes vernáculos me se, te se, (sobre
todo este último te se), los mismos que predominan en todo el ALPI (Heap,
2003).
366. Aliseda
línea 349
(Espinosa)
365. Ferrera
de Alcántara
línea 348
línea 349

(Espinosa)

Este orden “mixto” que vemos en el enclave 365, es decir el orden
normativo se me con el orden vernáculo te se, aparece también registrado en
los enclaves 360, 361, 362 y 364. En los demás puntos encontramos los dos
órdenes vernáculos, me se con te se. Es de notar que la combinación inversa,
esto es *me se con *se te nunca se da (para mayor información sobre esta
restricción paradigmática, véase Heap 2003, 2005ab). En el cuaderno original
se puede apreciar además la nota interlineal de Espinosa, que, siguiendo la
línea 349, comenta acerca del orden te se “orden frecuentísimo en recitadoras
de romances”, lo cual refleja su doble preocupación de encuestador
dialectológico y de recolector de literatura oral, ya sea para el Romancero de
Menéndez Pidal, ya sea para su propia colección de cuentos tradicionales
(Espinosa 1946, 1987-1988; Prada Samper 2004).

131

4.2. Laísmo
En las respuestas a la pregunta 361 (A las hermanas les enviaron unas
cartas), podemos registrar algunos indicios de laísmo de persona en el plural,
si bien de forma muy variable:
361.
Pinofranqueado
línea 361

(Espinosa)

Encontramos la misma variante (las enviaron por les enviaron) en los
puntos 362, 363 y 367; en los demás enclaves encuestados en Extremadura se
contesta con el dativo etimológico les.
Del mismo modo, en la respuesta a la línea 363 (Aquella desgracia le
costó la vida a ella) encontramos una forma con laísmo personal en el
singular, aunque también de forma variable:
363. Jarandilla
línea 360

(Espinosa)

Esta forma no aparece en otros enclaves.
4.3. Leísmo y loísmo
Para los referentes singulares y animados, generalmente se da el lo
etimológico en ambas provincias extremeñas en las preguntas 350 (A Miguel
lo cogieron preso), 351 (Lo llevaron a la cárcel) y 352 (Al padre lo vieron
llorando). En contadas excepciones se da la forma con le.
Con los verbos de rección variable encontramos a veces le(s) y otras
veces lo(s): lo[s] socorrieron (en la línea 353), pero le[s] ayudara (en la
línea 354).
369. Talavera de
Real
línea 353

132

(Espinosa)
línea 354

(

Espinosa)

Esta distinción de rección verbal entre socorrer (régimen directo) y
ayudar (régimen indirecto) se da también en los puntos 360, 368, 371, 372,
373, 374, 375, 376 y 377. En 370, por ejemplo, se da una distinción bastante
particular entre los dos géneros en el plural:
370. Campanario
línea 354

(Espinosa)

Otra vez más vemos que las notas interlineales de Espinosa proporcionan
un detalle no previsto en el cuestionario original. En efecto, la glosa del
encuestador nos da una visión de la variación lingüística en toda su riqueza:
el pronombre preclítico tiene la forma los ayudara cuando el objeto es
masculino y les ayudara cuando es femenino. Este es otro ejemplo de las
ventajas de trabajar a partir de los materiales originales del ALPI, sin edición
alguna, puesto que no sería fácil representar la variante aislada en un atlas
impreso tradicional.
Finalmente, podemos documentar, también en el enclave 370, un caso de
loísmo de cosa en plural: pa’ echarlos aceite, forma acusativa bastante
insólita.
370.
Campanario
línea 357

(Espinosa)

En general, las formas pronominales vernáculas demuestran un alto
grado de variabilidad o polimorfismo, en Extremadura y en toda la Península,
y podemos destacar diferentes paradigmas pronominales. Algunas de estas
variantes tendrán también sus correlaciones en función de los diferentes
133

factores sociodemográficos que los cuadernos del ALPI nos permiten
documentar (véase, por ejemplo, Heap y Bayona 2004).
5. CONCLUSIONES: UN FUTURO PARA EL ALPI
Dentro de un plazo breve de tiempo esperamos terminar de subir los
Cuadernos I del ALPI a la página web www.alpi.ca y empezaremos a trabajar
con los Cuadernos II durante 2005-2006. Estos datos “a granel” ya están a la
disposición de la comunidad científica, y serán cada vez más completos.
Estamos igualmente desarrollando unas herramientas de transcripción en
línea que permitirán crear un corpus digital con unas transcripciones
(ortográficas y semi-fonemizadas) a partir de los cuadernos de encuesta: el
Corpus Retranscrito Digitalmente del ALPI, CoRDiALPI (véase Pato y Heap
2004).
A partir de lo que será una verdadera base de datos interrogable, se
podrán elaborar, por fin, los tan deseados mapas lingüísticos del ALPI,
utilizando para ello las técnicas más recientes en cartografía electrónica. Los
llamados sistemas de información geográfica o SIG (véase Kretzschmar
1999; Heap 2002; Ruiz Tinoco 2002, 2005) permitirán elaborar ‘sobre la
marcha’ los mapas que interesen a cada investigador, sin necesidad de
almacenar las imágenes de mapas preconcebidos.
Por otro lado, hay un número creciente de trabajos que utilizan los datos
del ALPI (Fernández-Ordóñez 2001, Heap 2003 y 2005b, Pato 2003a y 2005,
Heap y Bayona 2004), ya sean solos o en contraste con otros datos más
recientes (como por ejemplo los del COSER o Corpus Oral y Sonoro del
Español Rural, Fernández-Ordóñez 2004a). Hay también un interés creciente
hacia los datos dialectológicos y diacrónicos en general, provenientes de
todas las regiones de la Península; y en la lingüística teórica se reconoce cada
vez más la pertinencia de los datos de variedades vernáculas, demasiadas
veces ‘olvidadas’ en los análisis formales.
Finalmente, no hay que olvidar la deuda histórica que tenemos con
Navarro Tomás y su equipo: se nos impone la rehabilitación de una
134

generación (casi) olvidada, los encuestadores del ALPI, aunque sea nada más
para contrarrestar esa ‘amnesia’ científica de la que padecen ciertos sectores
de nuestra sociedad moderna. Como dice Kretzschmar (1999), el futuro de la
dialectología pasa inevitablemente por Internet, entre otras razones porque es
allí donde el público general, no especializado, buscará respuestas acerca de
sus preocupaciones respecto a sus formas de hablar. El equipo del ALPI
trabajaron mucho y en condiciones muy difíciles para dejarnos esta muestra
sin par de las hablas ibero-románicas de su época: a nosotros se nos impone
la tarea de asegurar que este precioso legado llegue al mayor número posible
de hablantes actuales y futuros de esas mismas variedades, y de otras.
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Apéndice. Algunas imágenes del trabajo de campo para las encuestas
del ALPI

Foto 1. Lorenzo Rodríguez-Castellano encuestando para el ALPI, con sujetos de
entrevista
© 2004 www.alpi.ca con Aurora y Matilde Rodríguez-Castellano.

Foto 2. Enclave encuestado para el ALPI
© 2004 www.alpi.ca con Aurora y Matilde Rodríguez-Castellano.

138

Foto 3. Aurelio M. Espinosa (hijo) en una de las zonas encuestadas para el ALPI
© 2004 www.alpi.ca con Aurora y Matilde Rodríguez-Castellano.

139

CARACTERÍSTICAS DIALECTOLÓGICAS DA REGIÃO LESTE DE
PORTUGAL

BRIAN FRANKLIN HEAD
Universidade do Minho

Resumen
A finalidade do presente trabalho é de apresentar e comentar, de uma
perspectiva analítica, algumas as propriedades observadas na região
fronteiriça com a província da Estremadura da Espanha. Para tal fim,
considera-se sobretudo o Leste de Portugal, especialmente a província do
Alentejo. Desde já, pode-se afirmar que as propriedades da referida província
não pertencem exclusivamente à região oriental, mas antes se encontram na
linguagem popular e rural de diversas regiões, do país inteiro. Segue-se uma
relação de dados que representam propriedades observadas na Alentejo,
muitas das quais representam processos também encontrados em outras
regiões.
***

INTRODUÇÃO
Em princípio, qualquer estudo de âmbito relativamente ampla referente a
variedades regionais do português europeu (PE) deverá necessariamente levar
em conta o esquema geral das áreas linguísticas do país. A visão de conjunto
das variedades geográficas do PE que prevalece até aos nossos dias é, sem
dúvida, a proposta que foi apresentada pelo grande filólogo e dialectólogo
Luís Lindley Cintra, publicada inicialmente no Boletim de Filologia (XXII,
140

1964-1973: 81-116). Observa-se que a proposta de Cintra serviu de
referência básica, no tocante ao tema da dialectologia portuguesa, de diversos
trabalhos posteriores: encontra-se, por exemplo (entre outros), com
comentários, em dois dos manuais principais para o estudo da história da
língua portuguesa: Teyssier (1982: 47-54, 63-64) e Castro (1991: 22-33),
sendo também incluída, sem alterações, nas edições posteriores destes
trabalhos.
As propriedades identificadas por Cintra como mais relevantes para
fundamentar a nova proposta incluem: (1) o sistema de sibilantes (havendo
três sistemas contemporâneos distintos, formados a partir de evoluções do
antigo sistema de duas sibilantes «pré-dorsodentais»), (2) a perda (em
contraste com a manutenção) da africada palatal surda, /t/, (3) a
permanência (em contraste com a perda) da distinção entre a lábio-dental
sonora /v/ e a bilabial /b/, (4) a monotongação do ditongo /ow/ (ou a sua
permanência, com substituição por, ou em alternância com, outro ditongo,
/oy/) e (5) a monotongação do ditongo /ey/ (ou a sua permanência ou então
evolução para outro ditongo, /y/).
Até hoje, continua a ter grande relevância a proposta de Cintra,
fundamentada nas referidas propriedades. Nota-se, por exemplo, que não
difere, em linhas gerais, esta proposta está representada no mapa linguístico
incluído nas publicações do Atlas Linguistique Romane (volume 1,
Présentation: 20-28), editadas a partir de 1994 - mais de vinte anos depois da
apresentação por Cintra.
Segue-se o mapa apresentado por Teyssier (1982: 48), com base no
referido trabalho de Cintra.

141

Não obstante o interesse geral da proposta de Cintra para a divisão de
Portugal em áreas linguísticas e a classificação dos dialectos portugueses,
justificam-se algumas observações complementares, em face dos resultados
da experiência posterior, tanto na pesquisa como na simples observação do
uso da língua em diversas localidades do país,
Por exemplo, o isoglossa que delimita a perda da oposição entre /b/ e /v/,
indicada por «/b/ = /v/» no mapa, e geralmente considerada em favor do /b/,
deve ser considerada uma região onde tanto o /b/ pode substituir o /v/, como,
devido a uma espécie de ultracorreção, o /v/ pode substituir o /b/. Assim, a
142

região norte e uma parte do centro de Portugal devem ser consideradas áreas
de alternância entre /b/ e /v/, em vez de substituição unilateral.
Por outro lado, observa-se que as linhas isoglóssicas de algumas das
propriedades consideradas parecem mais susceptíveis de excepções do que
outras. Isto é, nalguns casos é relativamente frequente a ocorrência de
variantes fora da área indicada no mapa. Tal é o caso da já referida
alternância entre /b/ e /v/, assim como a ocorrência de diversas substituições
dos «antigos» ditongos /ow/ e /ey/ (entre outros núcleos silábicos, não
incluídos no mapa, que também acusam alternâncias).
Finalmente, como sempre foi notado nos estudos sobre o conjunto de
variedades geográficas em Portugal, as características dialectológicas
distribuem-se no eixo Norte-Sul, não havendo regiões linguisticamente
definidas nem ao Leste nem ao Oeste.
PROPRIEDADES DA LINGUAGEM POPULAR E RURAL OBSERVADAS NO ALENTEJO
A finalidade do presente trabalho é de apresentar e comentar, de uma
perspectiva analítica, algumas as propriedades observadas na região
fronteiriça com a província da Estremadura da Espanha. Para tal fim,
considera-se sobretudo o Leste de Portugal, especialmente a província do
Alentejo. Desde já, pode-se afirmar que as propriedades da referida província
não pertencem exclusivamente à região oriental, mas antes se encontram na
linguagem popular e rural de diversas regiões, do país inteiro. Segue-se uma
relação de dados que representam propriedades observadas na Alentejo,
muitas das quais representam processos também encontrados em outras
regiões.
1. DADOS LEVANTADOS
1.1 FONÉTICA
1.1.1. ALTERNÂNCIAS E SUBSTITUIÇÕES DE VOGAIS
Abondar, avondar (abundar); açanar (acenar); acarditar, acraditar
(acreditar); abóbeda, abóveda (abóbada); acude (acode); adiente (adiante);
143

acuáso (acaso); alfaça (alface); aligria (alegria); almeirante (almirante);
almeçar, (almoçar); alemiar (alumiar); amezade (amizade); endurinha,
indurinha (andorinha); alimèl (animal); entes (antes); entes de (antes de);
entes que (antes que); entigo (antigo); enzol, izol (anzol); aparênça, aparêiça
(aparência); arrencar (arrancar); arrenjar (arranjar); atei, inté (até); àtanção
(atenção); avaluar (avaliar); avantal (avental); Bèrtelameu (Bartolomeu);
bobedeira (bebedeira); buber, bober, buer (beber); Bardardo (Bernardo);
boleta (bolota); carnagão (carnigão); cuáso (caso); Catrina (Catarina); surveja
(cerveja); chigar (chegar); cepreste, çupreste (cipreste); camboio, cumboio
(comboio); cuàrar (corar); comprimentos (cumprimentos); didal (dedal);
desemparar (desamparar); devertir, adevertir (divertir); dereito (direito);
descrição (discrição); devertimento, adevertimento (divertimento); devertir,
adevertir (divertir); dezer (dizer); ambora, imbora (embora); incerrar
(encerrar); enavoado (enevoado); angraçado (engraçado); antão, (então);
anteados (enteados); antrar (entrar); antre (entre); antri (entrei); irisipela,
(erisepela); Arnesto (Ernesto); espengarda (espingarda); estâmago, estâmego
(estômago); faice (face); falsedade (falsidade); fantesia (fantasia); firida
(ferida); firir (ferir); Farnandes (Fernandes); feneza (fineza); fertuna
(fortuna); forto (furto); fruita (fruta); guerganta (garganta); jama (gema);
grevata (gravata); Anriques (Henriques); hortalã (hortelã); agual (igual);
emenso (imenso); empèiro (império); emportante (importante); empostor
(impostor); empressão (impressão); empresso (impresso); encenso (incenso);
enfiel (infiel); engrata (ingrata); enocente (inocente); enemigo (inimigo);
ingríme (íngreme); entêro, enteiro (inteiro); enterior (interior); enveja
(inveja); jentar (jantar); labarito [«confusão»] (labirinto); lember (lamber);
lançol (lençol); Leanor (Leonor); libardade (liberdade); lecença (licença);
madronho (medronho); milhor (melhor); milhorar (melhorar); minino
(menino); misaravelmente (miseravelmente); mossiço (massiço); acasião,
acuasião, encasião (ocasião); acupado (ocupado); pimpalho (pampalho); pidir
(pedir); piqueno (pequeno); pirigo (perigo); pastana (pestana); piadade
(piedade); pestura (postura); presonção (presunção); prencípio, prencipo
(princípio); quibrar (quebrar); quental (quintal); rezão (razão); ramela
(remela); repairar (reparar); rastolho (restolho); retábalo, ritábalo (retábulo);
requeza (riqueza); selada (salada); São Bèrtolameu (São Bartolomeu);
144

Sabastião (Sebastião); sipultura (sepultura); sempatia (simpatia); teção
(tição); tejala, tijala (tigela); testão (tostão); embigo, imbigo (umbigo);
vendima (vindima); vesitar (visitar); vesível (visível); vezinho (vizinho);
1.1.2. ALTERNÂNCIAS E SUBSTITUIÇÕES DE DITONGOS
Abaxar-se (abaixar-se); acêfa (ceifa); afêção (afeição); àdiência
(audiência); abaxar-se (abaixar-se); albufêra, (albufeira); alzebêra (algibeira);
àmanhei, àmanhe , àmanhão (amanhã); amor-prefêto (amor-perfeito);
arguêro (argueiro); àdiência (audiência); Àgusta (Augusta); àmentar
(aumentar); àrora (aurora); àsença, àsência (ausência); àsente (ausente);
altomóvel, àtomóvle, àtemóvei (automóvel); àxuliar (auxiliar); azêtona,
zêtona (azeitona); bacalhéu (bacalhau); bagaja (bagagem); bàlhar (bailar);
balho (baile); baxo (baixo); caxa (caixa); carrêro (carreiro); cuasa (causa);
càsante (causante); cuatela (cautela); acêfa (ceifa); cêfões (ceifões); cèvar
(ceivar); por cuasa de (por causa de); celoira (ceroula); chea (cheia);
(Culádio (Cláudio); corage (coragem); cuda (cuida); cudado (cuidado); cudar
(cuidar); de drêto (de direito); dêxastes (deixaste); dêxe ver (deixe ver);
descudar (descuidar); dirêto, drêto (direito); dôs, dous (dois); enconto,
encanto (enquanto); estrequêra (esterqueira); Estêvo (Estêvão); Òfrásia
(Eufrásia); Òseibo (Eusébio); flaita (flauta); Gudiana (Guadiana); gôrdar
(guardar); hóme, hómi (homem); entêro (inteiro); jêto (jeito); Jóquim, Jâquim
(Joaquim); Làrita (Laurita); mas (mais); maranhêro (marinheiro); muidar
(mudar); ninhum (nenhum); nenguém (ninguém); noute (noite); nuve
(nuvem); órfo (órfão); olivêra (oliveira); poco (pouco); apousar, apoisar
(pousar); rexinol (rouxinol); respêto (respeito); rebêra (ribeira); talégo
(taleigo); atêmar (teimar); tòtice, tòtiço (toutiço); uvar (uivar); varêro
(vareiro); viaja (viagem); vinhèro (vinheiro).
1.1.3. ALTERNÂNCIAS E SUBSTITUIÇÕES DE CONSOANTES
Abóveda (abóbada); avondar (abundar); avorrecer (aborrecer); acêfa
(ceifa); aceifões (ceifões); abóveda (abóbada); abondar, avondar (abundar);
alimal (animal); almário (armário); almazém (armazém); abestruz, abetruz
(avestruz); batatra (batata); baúl (baú); breço (berço); brabo (bravo); cárcele
145

(cárcere); craridade (claridade); clina (crina); envair (embair); fávrica
(fábrica); favricar (fabricar); fager (fazer); frorido (florido); frauta (flauta);
gavar-se (gabar-se); gargalejo (gargarejo); guloseira (guloseima); lavareda
(labareda); nadrilhos (ladrilhos); martilizado (martirizado); nossiço
(massiço); menancolia (melancolia); murta (multa); murtar (multar); lavalha
(navalha); nubrado (nublado); bescoço, b´xcoço (pescoço);prantar (plantar);
polítiga, polítega (política); prátega (prática); purso (pulso); xujo (sujo);
taverna (taberna); távua (tábua); sugo (suco); tarvez (talvez); pendência
(tendência); bacina (vacina); bacinar (vacinar); vabla (válvula); barrer
(varrer); basar (vasar); bassoura, bassoira (vassoura); abêspra (vespa);
béspera (véspera); bibra (víbora); bisconde (visconde); Bítor (Vítor); gomitar
(vomitar); gómito (vómito).
1.1.4. DIVERSOS PROCESSOS (ASSIMILAÇÃO, DISSIMILAÇÃO, METÁTESE, ETC.)
Amara, cantara, trabalhara (amar, cantar, trabalhar,); àbondo, àvondo
(abundância); açúcare (açúcar); açucre, açúcare (açúcar); acolher (colher);
brunho (abrunho); selca (acelga); acarditar, creditar (acreditar); fêção
(afeição); agrões (agriões); ugal (igual); i (aí); áuguas, áugas (águas); enda
(ainda); almufêra, almofeira (albufeira); Alcácere do Sal (Alcácer do Sal);
alzebêra (algibeira); almento, enlemento (alimento); Aljustréli (Aljustrel);
alm´çar (almoçar); alteravle (alterável); amora (amor); arrastrar (arrastar);
arve (árvore); astrever-se (atrever-se); zêtona (azeitona); bautizar, boutizar
(baptizar); buer (beber); abomba (bomba); boroa (broa); bruel (burel); cuatela
(cautela); cavalhota (cambalhota); cantara (cantar); aceifões (ceifões); caivêra
(caveira); celoira (ceroula); coida (côdea); cagular, acagular, acogular
(coagular); acolher (colher); cambói, (comboio); companha (companhia);
croja (corja); quartina (cortina); contivar (cultivar); crioso (curioso);
daquenada (de aqui a nada); debotar (desbotar); desbulhar (debulhar);
decração (declaração); demoino, demonho (demónio); drento (dentro); dês
(desde); despois, ao despois (depois); terminar (determinar); dezestão.
dessestão (digestão); drêto (direito); adevertimento (divertimento); adevertir
(divertir); ´stância (distância); adevertimento (divertimento); adevertir
(divertir); dromir, drumir (dormir); doctor (doutor); clis (eclipse); arrebulho
(embrulho); Ingraiça (Engrácia); enxogar, enxògar (enxaguar); erzipla
146

(erisepela); atão, tão (então); impedimia, impecemia (epidemia); spicular
(especular); escaleto (esqueleto); estralar (estalar); tá, tás, tou, tamos, etc.
(está, estás, estou, estamos, etc.); star, ´tar (estar); estâmago, estâmego,
estambo (estômago); estrovo (estorvo); Estremôres, Stremôris (Estremoz);
enternidade (eternidade); enterno (eterno); encalipto, êcalitro, acalitro, calitro
(eucalipto); enzame (exame); enzaminar (examinar); incesso, encesso
(excesso); enzemplo (exemplo); fácie (face); fácele (fácil); familha, famila
(família); fruver (ferver); frimeza (firmeza); felor (flor); frol (flor); felorido,
folorido (florido); afora (fora); fermoso, fremoso (formoso); afora (fora);
fòfaro, forfo (fósforo); afuzilar (fuzilar); graganta, greganta (garganta);
Girolma (Gerónimo); gulipona (glutona); gurnir (grunhir); hôis (hoje);
´spretél (hospital); engreija, egreija, ingreja (igreja); maginação (imaginação);
ensestão, creminar (incriminar); inzestão (indigestão); imigo (inimigo); stante
(instante); tenção (intenção); Enrene (Irene); juar (jejuar); alaclara, alacrau
(lacrau); alagar (lagar); lagrato (lagarto); alagoa (lagoa); alançar-se (lançarse); alembrar (lembrar); alavantar (levantar); libradade (liberdade); lismos
(limos); alimpar (limpar); listra (lista); listrado (listado); lendroal (loendral);
lõis (longe); Madanela (Madalena); màdpéulra (madrepérola); mas, mage
(mais); Manel (Manuel); mánica (máquina); marafim (marfim); marneco
(marreco); mê-dia (meio-dia); merencoria (melancolia); merlo, mérrula
(melro, melroa); mensa (mesa); menza (mesa); ametade (metade); munto
(muito); nalgas (nádegas); nacença, narcença (nascença); nêncio (néscio);
letebó, litebó (noitebó); nonjo (nojo); acuasião, encasião (ocasião); sculto
(oculto); donde, adonde (onde, aonde); outredia (outro dia); pera (para); pel
(pele); penedro (penedo); pinêra (peneria); prègunta, prugunta (pergunta);
prigo (perigo); bescoço, b´xcoço (pescoço); apilhar (pilhar); apousar, apoisar
(pousar); purdjicado (prejudicado); perjuízo (prejuízo); prenspalmente,
palmentes (principalmente); pruvir (proibir); contia (quantia); contidade
(quantidade); conto (quanto); corenta (quarenta); Coresma (Quaresma); arrã
(rã); quêdo (quieto); arrabolar (rebolar); arrecear (recear); arreceber
(receber); arrecolher (recolher); arrecusar (recusar); arrepresentar
(representar); remoncar (resmungar); reposta (resposta); revolvo (revólver);
rostro (rosto); assabão, sebão (sabão); salivre (saliva); Santa Catrina (Santa
Catarina); soidade, soedade (saudade); nhor, nhora (senhor, senhora);
147

assentar, assantar, santar (sentar); xarôco (siroco); assombra (sombra);
somentes (somente); assossegar (sossegar); si (sim); assubir (subir); sustância
(substância); tamem, tamei (também); tareia (tarefa); atêmar (teimar);
trabalhara (trabalhar); stramportar (transportar); stransporte (transporte);
berculoso (tuberculoso); ôdre (útero); val (vale); virdado (vidrado); avoar
(voar); azinco (zinco).
1.1.5. PADRÃO ACENTUAL
Cucégas (cócegas); colejo (colégio); corgo (córrego); créto (crédito);
Custoido (Custódia); dálida (dália); dar creto (dar crédito); estambo
(estômago); fácie (face); fácele (fácil); familha, famila (família); ingríme
(íngreme); martiro (martírio); mérrula (melroa); nódo (nódoa); perla (pérola);
prencipo (princípio); pucro (púcaro); ôdre (útero).
1.2. MORFOLOGIA (FLEXIONAL E DERIVACIONAL)
Acude (acode); enjoelhar (ajoelhar); amastes (amaste); burranquinho
(burro pequeno); chamastes (chamaste); desalumeia (desalumia); estruido
(destruído); estruir, estroir (destruir); em tu sendos (em tu sendo); desplicar
(explicar); desplicar -se (explicar-se); fostes (foste); hai [espanhol hay] (há);
há-des, há-dem, etc (hás de, hão de); hortalães (hortelões); impida (impeça);
desinfeliz (infeliz); entrecessão (intercessão); le, les (lhe, lhes); a leite
[influência do espanhol] (o leite); maçaneira (macieira); mérrula (melroa);
móis (moles [plural de mole]); pàzada (paulada); mêles [plural de mel];
papeles [plural de papel]; anoitar, noitar (pernoitar); queser, quesermos
(quiser, quisermos, etc.); sou, sõo, sam; semos, samos (sou; somos); sube
(soube).
1.3. LÉXICO E COMBINAÇÕES DE PALAVRAS
1.3.1. LÉXICO
Assentar (acertar); maliar (abortar); embos os dois (ambos); centêro
(cinto); diacho (diabo); gente (família); fonção (função [no sentido de
148

casamento]); ingrimado (íngreme); alporão (porão); ca (porque); respar
(rasgar); raboliço [no sentido de barulho, gritaria] (reboliço).
1.3.2. COMBINAÇÕES DE PALAVRAS
A cavalo no carro (ir de carro); em par de (a par de); andègora, ondàgóra,
ontàgóra, onègora (ainda agora); antes que (ainda que); andar à pida (andar a
pedir); à reveria (à revelia); alvezes (às vezes); atègora (até agora); áde-Maria
(Ave-Maria); por cuasa de (por causa de); daquenada (de aqui a nada); de
drêto (de direito); dôje (de hoje); dem pé [<de em pé?] (de pé); de supo (de
súbito); dente queixal (dente molar); dês que (desde que); em riba de (em
cima de); fazer as vasas de (fazer as vezes de); outredia (outro dia); pra riba
de (para cima de); por cuása de, por môr de (por causa de); por lei (por
além).
2.RESUMO DOS PROCESSOS OBSERVADOS
2.1. PROCESSOS FONÉTICOS
2.1.1. ALTERNÂNCIAS E SUBSTITUIÇÕES DE VOGAIS
Os processos fonéticos observados na linguagem popular do leste de
Portugal (representada principalmente pelo Baixo Alentejo) incluem
sobretudo alternâncias entre diversas qualidades vocálicas: a por e, e por a, i
por e, e por i, u por o, o por u, e por o, etc. É de notar que não se trata de
correspondências uniformes, visto que (a) nem sempre ocorre determinada
substituição nas mesmas condições contextuais e (b) em geral, também se
observa na maioria dos casos notados o contrário de cada tipo de
substituição. Assim, há uma grande variação nas alternâncias e substituições
das vogais.
2.1.2. ALTERNÂNCIAS E SUBSTITUIÇÕES DE DITONGOS
Na documentação levantada, as alternâncias e substituições de ditongos
são frequentemente no sentido da simplificação dos respectivos núcleos
silábicos pela eliminação (queda ou absorção) da semivogal: em alguns
casos, ai reduz-se a a, ei a e, au a a, ou a o, oi a o, ui a u. Há também alguns
149

casos de substituição de um ditongo por outro: ou por oi, oi por ou, éu por au,
etc.; em outros casos, nota-se a metátese entre os elementos do ditongo: ua
passando a au no contexto depois de consoante velar. Tampouco se
encontram correspondências de carácter absoluto nas alternâncias e
substituições observadas na documentação referente aos ditongos, havendo
igualmente neste domínio um elevado grau de variação.
2.1.3. ALTERNÂNCIAS E SUBSTITUIÇÕES DE CONSOANTES
No que se refere às alternâncias e substituições das consoantes, nota-se
algo semelhantes ao que foi observado nos dos domínios comentados
anteriormente: nos casos das substituições mais comuns, tais como v por b, r
por l, n por l, encontram-se igualmente os respectivos casos contrários: b por
v, l por r, l por n. Nem sempre porém, visto haver alguns casos pouco
frequentes e aparentemente de natureza especial (devidos talvez a factores
como a analogia com as formas de outras palavras, a influência de outras
variedades, reincidência de mudanças históricas e a expressividade fonética:
respectivamente, por exemplo, nos casos de «pendência», «sugo», «polítega»
e «gomitar» -- mas são apenas hipóteses para identificar as causas de algumas
destas variantes).
2.1.4. DIVERSOS PROCESSOS
Se são de explicação evidente alguns dos exemplos dos diversos
processos na influência da formação de algumas variantes típicas da
linguagem popular na região considerada, outros há que são de explicação
mais complexa. De modo geral, porém, pode-se afirmar que, também neste
domínio, há um elevado grau de variação.
2.1.5. PADRÃO ACENTUAL
Nas alternâncias e substituições do padrão acentual de diverasa palavras,
confirma-se, por um lado, a tendência que se observa de modo geral na
linguagem popular: a passagem de formas proparoxítonas e paroxítonas (em
muitos casos por processos afins aos que se notam na linguagem popular
desde o Appendix Probi), como também indicam os dados das cartas 17 e 34
150

do ALPI (referentes a realizações observadas das palavras árvores e cântaro,
documentadas, respectivamente, na maioria dos casos, como «arves» e, com
frequência, como «cantro»). Por outro lado, também se notam casos
contrários: a passagem de formas paroxítonas e proparoxítonas (o que se
explica possivelmente por uma tendência no sentido da ultracorreção). Assim
sendo, nota-se também neste domínio um elevado grau de variação.
2.2. MORFOLOGIA
Nos dados levantados sobre a morfologia da linguagem popular na
região considerada, observam-se diversas formas geralmente peculiares ao
falar do povo, tanto na flexão gramatical como na derivação. A objectividade
na observação obriga, porém, a reconhecer que alguns casos, quer na
derivação (no uso do prefixo des-, como em formas tais como «desinfeliz»,
«desvorciar», «destrocar»), quer na flexão (ou pseudo-flexão: «hades» por
«hás de») também se notam, aparentemente cada vez mais, na fala de pessoas
cultas do meio urbana. Na linguagem fronteiriça popular do Leste de
Portugal, há casos evidentes de influência do espanhol, como é de se esperar.
2.3.1. LÉXICO
No léxico observam-se formas que se devem a arcaísmos, analogias,
influência do espanhol e outros factores, sendo de número demasiadamente
reduzidas as variantes levantadas neste domínio pelo presente trabalho para
admitirem conclusões mais genéricas – além do simples facto evidente de
haver bastante alternância também neste domínio.
2.3.2. COMBINAÇÕES DE PALAVRAS
Embora sejam de número bastante reduzido as combinações de palavras
na presente documentação referente à linguagem popular do Leste de
Portugal (com base principalmente em dados do Alentejo), notam-se algumas
propriedades gerais: reduções devidas a diversas combinações na fonética
sintáctica, preservação de formas antigas, influência do espanhol, associações
analógicas. Observa-se também nas combinações das palavras bastante
variação no uso popular.
151

3. OBSERVAÇÕES GERAIS, CONCLUSÕES PRÉVIAS, PERSPECTIVAS PARA FUTURA
INVESTIGAÇÃO

Os comentários referentes aos diversos domínios da linguagem popular
considerados no presente estudo, permitem uma observação geral: há
bastante variação nesta forma de linguagem no Leste de Portugal.
Também é de notar que muitas das formas de alternância e de
substituição na documentação uso do presente trabalho correspondem, de
modo geral, a processos igualmente encontrados na linguagem popular da
Extremadura (assim como de outras regiões da Espanha). Surge uma
pergunta óbvia: como se explica a grande difusão de tais processos da
linguagem popular na Península Ibérica, especialmente na Leste de Portugal e
na Extremadura? Haverá, talvez, duas hipóteses principais: (1) a influência
dos contactos entre os povos de um lado e de outro da fronteira e (2) a
proveniência de uma fonte comum, uma forma regional do latim vulgar.
Nota-se que não são mutuamente incompatíveis as duas hipóteses: pode
haver elementos devidos a uma origem comum, a partir de uma determinada
forma do latim imperial tardia, em conjunto com elementos que se explicam
pelos contactos entre falantes de diferentes variedades da linguagem (ou de
idiomas distintos) ao longo da história posterior a ocupação romana da
região.
De qualquer maneira, é complexa a situação linguística tanto na
Extremadura como no Leste de Portugal. Há quem considere que a
linguagem típica da Extremadura tem como fonte de origem, no quadro das
línguas hispânicas, o antigo leonês. A este propósito, deve ser lembrado que
existem enclaves no norte do Leste de Portugal que se derivam do antigo
leonês (o mirandês e o sendinês, por exemplo). As investigações futuras
deverão contribuir para um esclarecimento cada vez maior destas questões de
origem e de influências na formação da linguagem popular, havendo também
factores de natureza social a serem considerados (como, por exemplo, o
elevado grau de analfabetismo, durante muito tempo, entre os habitantes das
referidas regiões).
152

BIBLIOGRAFIA
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154

Congreso Internacional APLEx 2004. Patrimonio Lingüístico Extremeño

Os falaris fronteirizus
do Val de Xálima:
Ũa maneira
estremenha de falar o
purtuguês antigu.

José Luis Martín Galindo

155

Introducción
En el noroeste del País de las tierras y gentes extremeñas, se localiza o Val de Xálima,
lindante con Castilla y Portugal. Este rincón extremeño con una superficie de 25.171 hectáreas y
una población de 5.180 habitantes, tiene tres localidades: Sã Martín de Trebelhu / San Martín de
Trevejo, As Elhas / Eljas y Valverdi / Valverde del Fresno.
O Val de Xálima se distingue de las otras comunidades de su entorno por el habla de sus
habitantes. Y es que en estas tres poblaciones se utilizan unos antiguos falaris: o manhegu, en San
Martín de Trevejo, o lagarteiru, en Eljas, y o valverdeiru, en Valverde del Fresno. Unos falaris
conocidos por A Fala de Xálima que, aunque presenten pequeñas diferencias entre sí tienen una
base común: el galaico-portugués o el portugués arcaico.
Estos falares no son una reliquia del pasado, sino que tienen plena vigencia en la actualidad.
Diversos estudios realizados confirman que más del 95% de la población de Eljas, Valverde y San
Martín de Trevejo es falante y que es el habla utilizada de forma casi exclusiva con, y entre, los
vecinos de los tres pueblos. En una encuesta que realicé en San Martín de Trevejo, durante el
verano de 1991, ofrecía el resultado de que el 96,66% de los mañegos utiliza o sei falar de manera
habitual y exclusiva en su pueblo y el 95% para comunicarse con la población de Eljas y Valverde.1
El profesor de la Universidad de Barcelona, José E. Gargallo, en 1992 realizó una encuesta
entre los escolares de 6º, 7º y 8º de EGB de los colegios públicos de los tres pueblos, que arrojó los
siguientes datos: de los 29 testimonios de San Martín cuatro dan el castellano como la lengua de uso
familiar; en Eljas de 54 encuestados, sólo tres declaran que utilizan el castellano en su familia. Y en
Valverde, donde 125 escolares fueron encuestados, veinticinco declaran que el castellano es la
lengua de su familia.2
Y en un estudio sociolingüístico de estos falares, realizado en 1994 por un grupo de
profesores y universitarios gallegos, ofrece los siguientes datos: el 100% de los entrevistados
manifiestan hablar el mañego, el lagarteiro o el valverdeiro; el 100% de los padres de Eljas utilizan
a fala con sus hijos, el 85% en San Martín y el 73% en Valverde. Igualmente revela que el 80% de
los encuestados aprendió el castellano en la escuela.3
La vigencia y vitalidad de los falaris de las tres localidades del Val de Xálima es una realidad
incuestionable. Afirmando en este sentido el profesor gallego, Xosé Henrique Costas: “En todo
caso, nestes momentos teño por seguro que o galego corre mais perigo de converterse nun adorno
social na miña parroquia natal de Sárdoma, nos arrabaldos de Vigo, ca no Val do Río Ellas, en
Cáceres”.4
______________________________________________
1
MARTÍN GALINDO, J. L.: Apuntes socio-históricos y lingüístico sobre a Fala de Xálima, “Revista Alcántara”, núm.
30. Cáceres, septiembre/diciembre de 1993.

GARGALLO GIL, J. E.: “La Fala de Xálima entre los más jóvenes. Un par de sondeos escolares (de 1991 y 1992)”,
“Actas del Congreso Internacional Luso-Español de Lengua y Cultura en la frontera”, tomo I, pág. 333-356.
Universidad de Extremadura, Cáceres 1996.
2

3

SOÑORA ABUÍN, Asunción, PAREDES CAJO, Rita, PORTELA PARCERO, Manuel y SARTAL LOURENZO,
Anxo: Aproximación sociolingüística ó Val do Ríu Ellas. Estudio dos usos e actitudes lingüísticas, “Actas del Congreso
Internacional Luso-Español de Lengua y Cultura en la frontera”, tomo I, pág. 407-414. Universidad de Extremadura,
Cáceres 1996.
4

COSTAS GONZÁLEZ, Henrique: O galego de Extremadura: As falas do Val do Río Ellas, “Actas del Congreso
Internacional Luso-Español de Lengua y Cultura en la frontera”, tomo I, pág. 357-376. Universidad de Extremadura,
Cáceres 1996.

156

Sobre los orígenes y las causas que han permitido la
conservación de estos falares
A Fala ha sido históricamente el principal factor de identidad cultural de Eljas, Valverde y
San Martín de Trevejo. Pero no es solo la lengua una peculiaridad que distingue a la población del
Val de Xálima de las poblaciones castellanas y extremeñas de su entorno, también en el folklore, los
textos de tradición oral y la arquitectura popular encontramos particularismos propios de una
cultura diferenciada del contexto general de su entorno. Todas ellas son manifestaciones del
fenómeno lingüístico y cultural que se produce en el Val de Xálima.
Porque es un fenómeno extraordinario la existencia en tierras extremeñas -¡inda mais en el
siglo XXI!- de un islote de lengua y cultura galaico-portuguesa... ¿Cómo ha podido sobrevivir una
fala medieval del galaico-portugués, o del portugués arcaico, a través de los siglos en un Estado
que, como el español, se ha caracterizado históricamente por la intolerancia hacia las minorías
lingüísticas y por la imposición de la lengua castellana en todos sus dominios?¿Cómo se explica la
fuerza y arraigo de este falar entre la población, ya que, como hemos visto anteriormente, es en la
actualidad la lengua mayoritaria y de uso casi exclusivo en las tres localidades?
El fenómeno lingüístico del Val de Xálima es de tal complejidad que resulta difícil
encontrarle respuestas simples y acabadas, cosa que han hecho muchos de los autores que lo han
estudiado. A la hora de explicar el origen de estos falaris y de las causas que han permitido su
pervivencia hasta nuestros días, se ha recurrido a una tesis que se basa en dos afirmaciones: 1) que
esta habla fue introducida por repobladores gallegos tras la conquista cristiana, y 2) que debido al
aislamiento y marginación de la escasa población del valle pudo pervivir este arcaico lenguaje.
Y quien más claramente ha expuesto y desarrollado tan manida y socorrida tesis ha sido Luis
Felipe Lindley Cintra: afirma que la Fala de Xálima tiene su origen en los comienzos del siglo XIII,
en el habla gallega de los colonos traídos por Alfonso IX en la primera etapa de la repoblación
cristiana, que se asentaron también en la región portuguesa de Riba-Côa y otras zonas próximas de
la provincia de Salamanca. Explicando que la causa que ha permitido su conservación y existencia
en el valle, se debe a que no fue objeto de posteriores repoblaciones castellano-leonesas, por lo que
estuvo prácticamente deshabitado y aislado desde la Edad Media. Que una pequeña y residual
población oriunda del NO peninsular, encerrada por montañas, estuvieron al margen de los
acontecimientos políticos y culturales del siglo XVI, que transformaron e innovaron
lingüísticamente a todas las comunidades de su entorno.5
Un humilde estudioso de estos falaris no entra en el debate acerca de sus orígenes ya que no
dispongo de datos ni elementos suficientes para poder emitir una opinión con un mínimo de rigor.
En cambio si manifiesto que me produce insatisfacción intelectual que la anterior tesis sea
presentada como una verdad incuestionable y que cualquier discrepancia con tal teoría sea
considerada por algunos filólogos como un disparate carente de todo rigor... Así le ha ocurrido a un
servidor por atreverse a decir que la teoría “gallega” de la repoblación del Val de Xálima tiene
mucho de especulación y poco rigor histórico. Así por ejemplo, dos gallegos, el filólogo Xosé
Enrique Costas6 y la escritora María X. Queizán7, se sintieron tan ofendidos por mis opiniones que
me pusieron a parir y en sendos artículos de prensa me recomendaron eso de “¡zapatero a tus
zapatos!” y caricaturizaron mis opiniones con tópicos tan vulgares y poco originales como “que de
los celtas solo nos queda un equipo de fútbol y una marca de tabaco”...
__________________________________________________
5

LINDLEY CINTRA, L. Felipe: A linguajem dos Foros do Castelo Rodrigo, contribução par estudo do leonés e do
galego-português do sec. XIII. Lisboa, 1959.
6

COSTAS GONZÁLEZ, Xosé Enrique: Sobre el habla del Val do Río Ellas y sus orígenes (Respuesta a J. L. Martín
Galindo). “Periódico Extremadura”, Cáceres, 12 y 23 de febrero de 1993.
7

QUEIZÁN, María X.: A Fala de Xálima. “Faro de Vigo”, 26 de abril de 1994.

157

Pero la tesis de que la Fala do Val de Xálima tiene su origen en hipotéticos repobladores de
habla gallega llegados del norte peninsular también ha sido cuestionada y rebatida por dos de los
investigadores peninsulares, tal vez los de mayor prestigio en el pasado siglo, José Leite de
Vasconcelos y Ramón Menéndez Pidal. El primero afirma al respecto:
«O que parece mais admisible, é supor que o português existiu em S. Martín, desde que aí há
povoação, ou porqu o sitio foi povoado por potugueses, tão vizinhos, ou porque a área primitiva da
lingua portuguesa o abrangia: o que vem a dar na mesma. Só pouco a pouco a lingua geral da região
em que fica San Martín se foi sobrepondo à portuguesa, aí encravada, adicionando-lhe caracteres,
por exemplo, -orim, e perdendo a potuguesa outros: isto se comprende por causa do predominio
político español. Faltam-me elementos históricos para melhor fundamentar a minha opinião, mas
alego a favor d´ela o chamar-se S. Martinho ainda, e não San Martín, o orago da parroquia: vestigio
manifesto de antiga preponderancia da lingua portuguesa. É verdade que quem diz português, diz
mais o menos galego (neste caso: galego antigo); mais a Galiza fica muito afastada, para que
exercesse aquí influencia: excepto que se quer supor que o territorio samartinhego foi nos
primordios completamente colonizado po galegos. Na verdade haveria extraña coincidencia: estar
tão perto o português, e ser preciso, para explicar o samartinhego , recorrer ao galego, tão
distante.Além d´isso não encontrei eu, nenhum resquicio galego na linguagem de San Martín, por
exemplo, che, que já se lé nas Cantigas de Santa Maria, (século XIII).»8
Igualmente, Ramón Menéndez Pidal, rechaza la tesis de que los falares de la Riba-Coa
portuguesa y del extremeño Val de Xálima tengan su origen en repobladores de habla gallega,
planteando que sus orígenes hay que buscarlos en los habitantes primitivos de esta región:
«Cintra prueba indiscutiblemente una intensa reorganización del territorio de Riba-Coa bajo
los reyes de León Fernando II y Alfonso IX; sin embargo, aunque con toda vacilación que me
imponen los fuertes y apretados argumentos aducidos por Cintra, pienso que aquí como en otros
casos, habrá que dar más consideración a la lengua de los habitantes primitivos de estos territorios
de población muy escasa. Si el territorio de Castelo Rodrigo o Riba-Coa sólo ofrece seis lugares
'galegos', y éstos en la toponimia menor, quiere decir que la gran mayoría de los lugares mayores y
menores que no se llamaban así, pertenecían a gentes que no eran gallegos, y no es verosímil que
ellos adoptasen el lenguaje de esos seis asentamientos insignificantes. La hipótesis de Leite
Vasconcelos me parece más verosímil en gran parte», y concreta con respecto al habla del
Val de Xálima: «Creo, pues, que un 'galego' y 'valgallego' que hay en el Alto río Eljas
habrán de interpretarse como los innumerables 'galegos' existentes en Portugal, y no como
alusión a los importadores del lenguaje de esas dos regiones».9
Por ello considero que la tesis “gallega” sobre los orígenes de la Fala de Xálima no es más
una de las tantas que por ahí circulan... ¡y punto!. Porque desde el punto de vista histórico hay más
sombras que luces, quedan muchos interrogantes sin respuesta a la hora de demostrar y documentar
la repoblación de este territorio con colonos de habla gallega allá por los siglos XII y XIII. Así por
ejemplo, si tenemos en cuenta la norma o costumbre que existía entre los reyes leoneses de ir
entregando a las órdenes militares y otros estamentos feudales los territorios que iban conquistando
a los musulmanes para que los defendieran y repoblaran, quedaría en entredicho la susodicha
teoría... Al respecto nos informa, Fray Alonso Torres y Tapia, que en el año 1227, Alfonso IX, donó
Salvaleón a la Orden de Alcántara y en su nombre al maestre Arias Pérez, concediéndole fuero,
demarcación de términos y permiso para repoblar10. Antes, en el año 1184, Fernando II, ya había
donado el castillo de Trevejo a la Orden del Hospital de San Juan de Jerusalén.
__________________________________________________
8
LEITE DE VASCONCELOS, José: Linguagem de San Martín de Trevejo (Cáceres: Hespanha). Separata de la
“Revista Lusitania”, vol. XXVI. Porto, 1927.
9
MÉNDEZ PIDAL, Ramón: “Dos problemas relativos a los romances ibéricos”, Enciclopedia Lingüística Hispánica,
tomo I. Consejo Superior de Investigaciones Científicas, Madrid, 1969.
10
FRAY ALONSO TORRES Y TAPIA: Crónica de la Orden de Alcántara, pág. 238 y ss.. Madrid, 1763.

158

Entonces serían estas dos órdenes militares las que en teoría repoblaron este valle tras su
conquista por los reyes de León. La de Alcántara traería colonos a la Encomienda de Salvaleón que
en un principio incluía los actuales municipios de Valverde del Fresno, Eljas, Navasfrías
(Salamanca) y Cilleros. Y la de San Juan haría lo mismo en la Encomienda de Trevejo, cuya
demarcación incluía los términos de San Martín de Trevejo, Villamiel y Villarrubias (Salamanca).
Por tanto, ¿no resulta, cuando menos chocante, que las dos órdenes militares, rivales entre sí, se
pusieran de acuerdo para repoblar sus respectivas encomiendas con colonos del mismo habla y del
mismo origen? Y aún suponiendo que se hubiera dado tal coincidencia ¿no es lógico deducir que se
hubieran asentado en todo el territorio de cada encomienda? Entonces... ¿por qué solamente han
existido falares galaico-portugueses en Valverde, Eljas y San Martín de Trevejo, que además
pertenecían a distintas encomiendas? ¿Por qué Valverde y Cilleros, o San Martín y Villamiel, son
mundos lingüística y culturalmente tan diferentes y extraños cuando durante siglos han pertenecido
a la misma entidad territorial y administrativa?
Por otro lado, los argumentos en que se basan muchos autores para explicar la pervivencia de
estas hablas a través de los siglos no se corresponden con los hechos históricos acaecidos en aquel
pequeño territorio. Se han limitado a ofrecer respuestas de manual y pontificar que las causas han
sido: “el aislamiento”, “la escasa población” y “la marginalidad”, sin molestarse en investigar ni dar
ningún tipo de explicación... Si hubieran consultado un poco en archivos y bibliotecas se darían
cuenta de que el fundamento argumental de esta tesis carece, en este caso, de todo rigor histórico y
es totalmente subjetiva al partir de unos supuestos preestablecidos y erróneos.
 En primer lugar, hay que señalar que la unidad lingüística de las tres localidades no se ha
correspondido históricamente con su pertenencia a las mismas entidades territoriales administrativas
o eclesiásticas. Desde el siglo XIII hasta el siglo XIX, han estado separadas por distintos dominios y
poderes. Tras la conquista de Trevejo y Salvaleón, en 1184 y 1227, por los reyes de León, Fernando
II y Alfonso IX, el territorio del valle fue repartido entre dos órdenes militares: los actuales
municipios de Eljas y Valverde quedaron en poder de la Orden de Alcántara y el de San Martín de
Trevejo quedó bajo el dominio de la Orden del Hospital de San Juan de Jerusalén, situación jurídica
que se mantuvo hasta la desamortización de 1848 (Decreto de 11 de junio de 1848). Hasta el R. D.
de 30 de Noviembre de 1833, Eljas y Valverde pertenecían al Provincia de Extremadura y San
Martín de Trevejo a la provincia de Salamanca. Hasta la creación del Partido Judicial de la Sierra de
Gata (R. D. de 21 de Abril de 1834), Eljas y Valverde dependían de La Real Audiencia de Cáceres
y San Martín de Trevejo de la Chancillería de Valladolid. Y en el ámbito eclesiástico ocurrió lo
mismo: Valverde siempre estuvo adscrita a la Diócesis de Coria, Eljas y San Martín de Trevejo en
cambio pertenecieron a la Diócesis de Ciudad Rodrigo hasta el año 1959.
 El Val de Xálima no ha sido históricamente un territorio olvidado y marginado desde los
centros de poder dominantes en cada época, lo que hubiera podido explicar de algún modo el
enquistamiento y la conservación de la lengua que hablan sus habitantes. Desde el siglo XIII fue un
territorio muy codiciado y disputado, tanto por los diversos “lobbys” medievales (órdenes militares,
nobles, obispos y “señores de la guerra” como Fernán Centeno), como por los reinos de Castilla y
Portugal que desde el siglo XIV hasta el siglo XVII este territorio pasó en diversas ocasiones de
unas manos a otras. Hasta la segunda mitad del siglo XIX, las tres poblaciones destacaron por su
importancia política al ser las sedes de dos importantes encomiendas, Trevejo y Salvaleón, desde las
que se gobernaron otras poblaciones castellano-hablantes de fuera del valle. Así por ejemplo, está
documentada la residencia en San Martín de Trevejo, donde se encuentra el palacio de la
Encomienda de Trevejo, de 16 comendadores de la Orden de San Juan, en el periodo comprendido
entre los años 1463 y 178911. En San Martín existió hasta la desamortización de 1848, un convento
franciscano, fundado por bula pontificia de 13 de junio de 1452, que fue un importante foco de
irradiación cultural y religiosa en la zona. Tras la derrota de las tropas españolas por el ejército
_________________________________________________
11

MARTÍN GALINDO, José Luis: O Val de Xálima a vista de andurinha (Guía histórica y cultral de San Martín de
Trevejo). Iniciativa Val de Xálima, San Martín de Trevejo, 1998.

159

francés en Albas de Tormes, se estableció en San Martín de Trevejo la Capitanía General del
Ejército de Castilla. También San Martín fue la capital del Corregimiento de Jálama que, desde
1824 hasta el establecimiento en Hoyos del Partido Judicial de la Sierra de Gata en 1837, tuvo
jurisdicción sobre Valverde del Fresno, Eljas, Trevejo, Villamiel, Acebo y Hoyos. Igualmente, la
relación de autoridades existentes en San Martín de Trevejo en el año 1829 que ofrece Miguel
Muñoz de San Pedro, desmiente la pretendida desvinculación de estas tres poblaciones del poder
político y de su lengua oficial: el español. Así en esta fecha residían en la villa: el administrador de
la Encomienda de Trevejo, el corregidor y tres regidores más, dos diputados, el alcalde, el síndico,
el secretario, el alférez mayor, el padre rector y cinco sacerdotes más. 12
 Igualmente no se ajusta al la documentación histórica que se dispone, afirmar que el Val de
Xálima ha estado prácticamente deshabitado desde la Edad Media, como afirma L. F. Lindley
Cintra. Los datos que se tienen informan que fue uno de los territorios más poblados de esta área
geográfica: en el año 1530, San Martín con 2800 habitantes y Valverde con 2.400, eran las dos
villas más populosas de toda la Sierra de Gata, incluso con más habitantes que Coria que sólo
contaba con 2.400 habitantes13. La documentación existente prueba que la población de las tres
localidades del Val de Xálima se mantuvo de forma casi inalterable desde principios del siglo XVI
hasta finales del XIX, siendo a partir de mediados de este siglo cuando se produce una fuerte
reducción de población, cuya tendencia a la baja continuó a lo largo de todo el siglo XX. Desde
1850 las tres localidades del Val de Xálima pierden importancia política y económica, quedando
relegadas a un segundo plano en la comarca. A partir de entonces entran en un proceso de regresión
económica y social que ha ido empujando al empobrecimiento y a la despoblación de este territorio.

Otras causas pueden explicar la existencia y permanencia de
estos falaris en el tiempo
Desde mi punto de vista, como he intentado de argumentar anteriormente, la explicación que
se ha dado hasta el momento acerca de la existencia y conservación de estos falares no es
convincente y carece de rigor. Por ello considero que hay que explorar otras vías de investigación y
en tal sentido propongo las siguientes para el debate.

1)El sustrato cultural céltico
Algunos pueden considerar una “boutade” mi planteamiento acerca de que el sustrato cultural
céltico del Val de Xálima es una de las causas posibles que pueda ayudar a encontrar una
explicación a la existencia y preservación de estos falares medievales hasta nuestros días. Pero es
una vía más a investigar y debatir, ya que estoy de acuerdo con la teoría de que las diferentes
lenguas que se hablan en la península tuvieron su origen en el aprendizaje del latín de los distintos
pueblos que la habitaban, al incorporar éstos a la nueva lengua aprendida sus hábitos de
pronunciación y parte de su anterior vocabulario. Ello dio lugar a distintas variantes del romance y
del que nacieron los tres grandes grupos lingüísticos peninsulares: el gallego-portugués, el
castellano-leonés aragonés y el catalán, el primero de influencias célticas y los otros dos de
influencias meridionales de etnias ibéricas.14
En el Val de Xálima se observa, como veremos más adelante, la presencia de raíces célticas,
de un sustrato que impregna en mayor o menor medida todas las manifestaciones culturales de este
singular rincón extremeño. Es un fenómeno que tal vez se pueda explicar por la escasa y tardía
_________________________________________________
12
MUÑOZ DE SAN PEDRO, Miguel: Extremadura en 1829. “Revista de Estudios Extremeños”, tomo XII, núm. 1,
enero/abril de 1963.
13
GONZÁLEZ, Tomás: Censo de población de las provincias y partidos de la Corona de Castilla en el siglo XVI.
Madrid, 1929.
14
ENTWISTLE, William J.: Lenguas de España: Castellano, catalán, vasco y gallego-portugués. Colección
Fundamentos. Ediciones Istmo. Madrid, 1969.

160

romanización de este territorio, y a que, prácticamente, hasta su conquista en el siglo XIII por el
reino de León, permaneció aislado y recibiendo pocas influencias de los visigodos y del mundo
musulmán. En tal sentido afirma Menéndez Pidal: «En la Sierra de Jálama debemos admitir que
existieron desde tiempos primitivos, habitantes ininterrumpidos de origen céltico-romano.
“Salama” sirvió de cognombre céltico en época romana»[...]«En territorio plenamente leonés,
aunque próximo a San Martín de Trevejo, está Trevejo, cuya etimología evidente Trebellius,
conocido nombre romano. En conclusión, el que en este tan pequeño territorio de Jálama los dos
principales centros de población lleven tales nombres, Eljas-Trevejo, nos prueba la presencia allí
de gentes enraizadas con el terreno desde tiempos célticos y romanos».15
El origen etimológico de los dos topónimos mayores de esta área geográfica, Elhas / Eljas y
Xálima / Jálama, es céltico. Según Ramón Menéndez Pidal, Eljas se deriva del étimo celta
«HERLIAS»: «... evolucionado en un dialecto en que la r final de sílaba se trueca en l como sucede
en Jálama, Trevejo y gran parte de las tierras vecinas, de modo que el grupo – li – evolucionó en el
leonés como j o ž y en el portugués como lh o ll, mientras que el nombre del río en portugués,
Herges, es un castellanismo. En fin, Eljas es una forma de tradición primitiva, de origen céltico,
como lo muestra el lugar de Herly < H e r – l i a c u m en el departamento de Pas-de-Calais
(explicado por Holder).»16.
Y el origen de Xálima / Jálama hay que buscarlo en el teónimo «SALAMATI» que de
acuerdo con J. M. Blázquez Martínez es una deidad indígena de carácter acuático, cuyo teónimo
está relacionado con un nombre indoeuropeo que se extiende por toda Europa central hasta la
lenguas bálticas en formas como «Salantia», «Salana», «Sala», «Salia», «Seille», etc.. También se
relaciona con el nombre de la tribu cántabra, los «salaeni», que habitaba a orillas del río Sella.17
Encontramos algunos vocablos tan antiguos como “canga” (del céltico CAMBĬCA ´madera
curva´), que es, en estos pueblos y algunas zonas de Portugal y Galicia, el yugo de madera para una
yunta de bueyes o mulas y “catanga” que es un tipo de arado utilizado por una sola caballería.
Pero una de las palabras, con plena vigencia en Eljas y San Martín de Trevejo, es “taita”, un
vocablo que desde tiempos remotos han utilizado los naturales de este lugar para designar al ´padre´
o ´papá´. En la península Ibérica, además de en estas dos localidades del extremeño Val de Xálima,
sólo encontramos la voz de “taita”, según la acepción de nombre para designar al padre, en alguna
que otra aislada aldea del centro y norte de Portugal. El origen etimológico de “taita” parece ser
que se encuentra en el latín TĀTA, aunque algunos autores plantean que tiene su origen en las
lenguas indoeuropeas, principalmente en las célticas, donde se aplicaba como tratamiento a los
ancianos y a los jefes de los clanes o grupos étnicos.18
Este arcaico vocablo debió tener bastante arraigo durante la Edad Media entre la población de
la parte más occidental de la península, como lo prueba el hecho de que aparezca recogido en el
Diccionario de Nebrija de 1493: «taita: padre de los niños: tata». Hay incluso algún que otro
filólogo que considera que el vasco «aitá» puede ser una reducción de «TAITA». Igualmente en
algunas regiones de América Central y del Sur, como Costa Rica, Venezuela o Ecuador, «TAITA»
es el nombre para designar al cabeza de familia, siendo un préstamo lingüístico adquirido de las
lenguas indígenas de la zona. Ello hace suponer que esta voz o formulación lingüística, por su
simplicidad y carácter repetitivo, pudo existir en lenguas primitivas de diversos continentes.
Y es que O Val de Xálima conoció en tiempos remotos el asentamiento de una importante
población céltica que desarrolló en esta área geográfica un tipo de cultura muy afín a la denominada
___________________________________________________
15-16

17

MENÉNDEZ PIDAL, Ramón: obra citada anteriormente.

BLÁZQUEZ MARTÍNEZ, José Mª. : Religiones primitivas de Hispania. Madrid, 1961.

18

Joan COROMINAS y J. A. PASCUAL: Diccionario crítico etimológico castellano e hispánico.
Editorial Gredos. Madrid, 1980.

161

cultura castreña galaico-portuguesa propia del noroeste peninsular, algunos de cuyos rasgos han
perdurado hasta nuestros días. La presencia celta en este territorio está testimoniada por los
numerosos hallazgos arqueológicos descubiertos en la zona, como objetos de orfebrería, molinos de
mano, esculturas y aras. Aunque parezca increíble en el Val de Xálima se han encontrado piezas
arqueológicas que deben ser clasificadas dentro de la escultura castreña, principalmente en la
modalidad de «cabezas-sueltas» y en la de «estatuas antropomorfas» que arqueólogos e
investigadores las acotan al área del norte de Portugal y sur de Galicia.
En el Val de Xálima se han encontrado varias «cabezas-sueltas», llamadas también «cabezastrofeos» y «cabezas-de-muerto», conservándose una en San Martín de Trevejo. Se trata de una
escultura que representa una cabeza humana labrada en granito y trabajada a exprofeso para ser
embutida en una pared, con unas dimensiones de 25 por 30 centímetros. Es una escultura
toscamente labrada, careciendo de orejas y en la cara se marcan los ojos, nariz y boca de forma muy
esquemática, representados por simples oquedades realizadas en la masa granítica. Esculturas de
este tipo se han hallado principalmente en castros gallego-portugueses: “As Cortes”, “Santa Mariña
de Aguas Santas”, “Santa Tecla”, “Sabroso”, “Paderne” y “Flor-de-Rei-Velho”.
También en San Martín de Trevejo se conserva una estatua de características y rasgos
escultóricos muy similares a la del «Coloso de Pedralva», que representa una figura masculina y fue
hallada cerca de Guimarães (Portugal), y a la estatua femenina hallada en el castro de Briteiros; así
como a las esculturas de los «guerreros galaico-lusitanos» aparecidas al norte del Duero en
Portugal. La escultura de San Martín de Trevejo es de grandes dimensiones, con una altura de 2,10
metros y con forma de cipo granítico. La parte inferior, columnaria, se adorna con ondas de carácter
acuático, grabadas con trazos incisos y semejantes a los motivos decorativos que encontramos en
las «pedras-fermosas» y en la cerámica castreña del norte de Portugal. El extremo superior de la
escultura se remata con una cabeza humana rota por el cuello y labrada en fina piedra berroqueña.
En la villa mañega se conserva un ara votiva dedicada a esta deidad, con la siguiente
inscripción latina: “FVSCVS DEO / SALAMATI / V. S. L. M.” (“Fusco dedicó con ánimo
agradable un voto al dios Salamati”). El testimonio epigráfico de este ara es de extraordinario valor
ya que nos revela el nombre de la que sin duda fue la más importante divinidad de un área
geográfica que podía abarcar el Val de Xálima, la Rivera Trevejana, la parte occidental de la
provincia de Salamanca y la antigua región portuguesa de Riba-Côa (los concelhos de Sabugal,
Almeida y Figueira de Castelo Rodrigo). Y por documentación que data de finales del siglo XII,
esta sierra era conocida con los nombres de «Salama» y «Xâlama»: En el escrito de donación de
Fernando II de León, el 13 de marzo de 1184, del castillo de Trevejo a la Orden del Hospital de San
Juan de Jerusalén, se cita «la cabeza de Xâlama»; y en la bula pontificia que delimitaba el Obispado
de Coria, concedida por Lucio III, expedida en Verona el 19 de marzo de 1185, se menciona el
«monte de Salama».
Igualmente en San Martín de Trevejo, en el paraje “Val da Silva”, se halló a finales del siglo
XIX otra ara votiva con epigrafía latina dedicada a una deidad celta, con el siguiente epígrafe:
“TOGAE / VEIENTA / TVSCA. PRO / VICTORIA / GARICI / FVSCINI / V. S. L. A.” “A
Toga, Veienta Tusca, por el triunfo de Garico Fuscino, cumplió un voto con ánimo alegre”).
TOGA: del céltico ´togi´ (agradable, amable); ´tong´, indoeuropeo, es palabra de juramento.
Probablemente fue una deidad de carácter guerrero. Con relación a este ara, J. M. Blázquez
Martínez, hace la siguiente consideración: «Toga es una diosa netamente hispana, que parece estar
en relación con otros muchos nombres de la Península, en la zona del Noroeste, cuyo principal
elemento de formación es la palabra de juramento tong, ´jurar´»... «El oferente hace el voto
provictoria, quizá porque Toga sería una diosa de la guerra»19.

_______________________________
19

BLÁZQUEZ MARTÍNEZ, José María: obra citada anteriormente.

162

También, aunque es poco conocido, la familia Ojesto de San Martín conserva varias piezas de
oro propias de la orfebrería celta y de la cultura castreña. Parte de este tesorillo se perdió durante la
última guerra civil española y en la actualidad solo se conserva una diadema, una fíbula acodada y
dos pequeñas piezas sueltas. La diadema de características similares a las encontradas en el noroeste
peninsular, es de fina chapa de oro repujada con toros acostados en posición muy naturalista, con
los que se alternan unos elementos ovalados embellecidos con temas vegetales y geométricos, todo
bordeado por labores de sogueado. Acerca del lugar exacto de este hallazgo existen varias
versiones, aunque ninguna sin confirmar. Para unos el tesorillo apareció en el paraje de “Val-dasilva” (San Martín de Trevejo), lugar donde también se localizó el ara dedicada a «TOGA», otros
afirman que se encontró en “O Palancar” (Valverde). Igualmente se dice en la zona que parte
importante de este hallazgo fue a parar a la localidad portuguesa de Penhagarcía, siendo conocido
por el “Tesoiro de Penhagarcía”. Sea cierto o no, según la opinión de Juan Cabré Aguilo y Juan
Maluquer de Motes, las piezas de San Martín y Penhagarcía fueron labradas por el mismo artista o
el mismo taller.
Los topónimos de etimología celta y los hallazgos arqueológicos, son testimonios elocuentes
de que el Val de Xálima y la antigua región portuguesa de Riba-Côa conocieron el asentamiento de
población céltica durante un largo periodo histórico. La población céltico-romana de este territorio
luso-extremeño debió permanecer, hasta su conquista por el reino de León, a lo largo del siglo XII,
aislada del mundo exterior y encerrada en el universo de las tradiciones culturales célticas. De ahí la
existencia de un sustrato cultural céltico que impregna todas las manifestaciones culturales de este
singular rincón extremeño.

2)La vecindad con Portugal
La vecindad y las intensas relaciones de todo tipo que históricamente han mantenido los
habitantes del Val de Xálima con Portugal, principalmente con la población del Concelho do
Sabugal, considero que es otra causa determinante para la existencia y conservación de estos
falares.
Al extremeño Val de Xálima y a la región portuguesa de Riba-Côa les unen, desde tiempos
céltico-romanos, fuertes vínculos étnicos, históricos, lingüísticos y culturales; afirmando al respecto
la ilustre catedrática de Filología de la Universidad de Coimbra, Clarinda de Azevedo Maia, que
son partes separadas de una misma región étnica y cultural: «Duas regiãos vizinhas separadas de
maneira mais o menos artificial pela fronteira política, mas, num passado mais ou menos remoto,
íntimamente unidas» 20.
Desde el reconocimiento oficial del reino de Portugal, la Riba-Côa y el Val de Xálima fueron
unos territorios reivindicados y disputados entre el reino de Portugal y los reinos de León y Castilla.
Durante el siglo XIII esta región fue escenario de enfrentamientos bélicos entre partidarios del reino
de Portugal y el reino de Castilla y León. Así durante el reinado de Sancho IV de Castilla y León, su
hermano mayor don Pedro señor de Sabugal, Castelo Rodrigo y Miranda del Castañar, se rebeló
y apoderó de Salvaleón, Eljas, La Genestrosa, Navasfrías y otras villas, llegando a poner sitio a
Ciudad Rodrigo donde encontró la muerte. Posteriormente su viuda, doña Margarita de Narbona, en
alianza con el infante don Alfonso de Portugal, formaron un importante ejército que llegó hasta
Ciudad Rodrigo, diciendo al respecto Mateo Hernández Vegas: «Ya entonces, en vista del poder del
nuevo enemigo, el rey mandó al maestre de Alcántara, Fernán Páez, quien con tropas de la Orden
y las recogidas en Coria y Plasencia, unidas a las de Ciudad Rodrigo, no solamente derrotó a los
rebeldes, sino que tomó a Granadilla y Sabugal, villas del señorío de doña Margarita Narbona»21.
_________________________
20

DE AZEVEDO MAIA, Clarinda: Os falares fronteiriços do Concelho do Sabugal e da vizinha Região de
Xalma e de Alamedilla. Facultade de Letras da Univeridade de Coimbra, 1977.
21

HERNÁNDEZ VEGAS, Mateo: Ciudad Rodrigo. La catedral y la ciudad, Tomo I, pág. 173 y ss.
Comercial Salmantina. 1935.

163

A la muerte de Sancho IV le sucedió su hijo Fernando IV con sólo nueve años de edad y
puesto bajo la tutela de su madre doña María de Molina. A los pocos día de su elevación al trono, el
rey de Portugal don Denis ocupó toda la Riba-Côa y los territorios de Salvaleón por considerarlos
portugueses, escribiendo sobre este acontecimiento histórico Mateo Hernández Vegas: «Es verdad
que esta conquista del portugués parecía temporal y poco duradera; pero la necesidad hizo que
don Fernando tuviera que entrar en tratos con don Dionisio de Portugal, para que éste desistiera
de dar favor y ayuda al tenaz infante don Juan, cediéndole en cambio, algunas villas, entre las
cuales se incluyeron las Raygadas, cirtiéndose así la pérdida en definitiva. En cuanto a las demás
villas de la ribera del Coa, aunque no entraron entonces en este funesto concierto, de hecho
quedaron unidas a Portugal, y no había de pasar mucho tiempo sin que la desmembración fuera
total y decisiva. En efecto; esta serie de guerras, que con razón podíamos llamar de exterminio de
nuestra comarca, terminó por entonces, como era frecuente en aquellos tiempos, casándose nuestro
don Fernando IV con doña Constanza, hija de don Dionisio, y el príncipe heredero de Portugal,
don Alfonso, con doña Beatriz, hermana de don Fernando. En las estipulaciones matrimoniales se
concertó la separación definitiva del Sabugal de la corona de Castilla y de la diócesis civitatense y
su agregación a Portugal. Era el más rudo golpe que la diócesisde Ciudad Rodrigo había sufrido
desde la restauración. Con el Sabugal perdió 48 parroquias, algunas tan importantes, como
Castell-Rodrigo, Escallón, Almeida, Villaformoso, Alfayates, etc»22.
Por ello en las negociaciones del Tratado de Alcañices, para delimitar las fronteras entre el
reino de Portugal y el reino de Castilla y León, el rey don Denis reclamó como territorio portugués,
además de la Riba-Côa, los territorios de la encomienda de Salvaleón (Valverde del Fresno, Eljas,
La Genestrosa y Navasfrías). Pero al final, en el Tratado firmado por el rey de Portugal don Denis y
el rey don Fernando IV de Castilla y León el 12 de septiembre de 1297 en Alcañices, las tierras y
villas de la encomienda de Salvaleón quedaron definitivamente incorporadas en el reino de Castilla
y León; aunque La Genestrosa y Navasfrías tuvieron que pagar a Sabugal un tributo de «blancage»
que era una blanca por cabeza de ganado que pastase en las dehesas de estos lugares hasta finales
del siglo XV.
E incluso, después del Tratado de Alcañices, el Val de Xálima siguió siendo un territorio
disputado entre los reinos de Portugal y Castilla y en diferentes ocasiones pasó de unas manos a
otras, como ocurrió en el año 1369 cuando el maestre de la Orden de Alcántara, don Melén Suárez,
instó a la Encomienda de Salvaleón a tomar partido por el rey de Portugal que levantó en el castillo
la bandera portuguesa hasta que el maestre fue depuesto y la Encomienda se sometió a don Enrique
II; o durante la guerra de la independencia o la restauración de Portugal, cuando el ejército de este
país ocupó el Val de Xálima en 1642 y las villas de Valverde del Fresno y Eljas juraron lealtad al
rey Juan IV de Portugal.
Pero a pesar de que desde el año 1297 el Val de Xálima y la Riba-Côa han estado separados
por una frontera política, sus habitantes, los de uno y otro lado de la “raia”, han conservado el
sustrato cultural que les une desde tiempos prerromanos. Pero aunque este territorio ha sido,
históricamente, escenario de enfrentamientos bélicos entre España y Portugal, sus habitantes han
estado unidos por vínculos de lengua, cultura y parentesco, y han mantenido muy buenas relaciones
de comercio y vecindad.
Y es que desde siempre los habitantes del Val de Xálima y de la Riba-Côa se han cruzado en
matrimonios y se han establecido, como si fuera su casa, a uno y otro lado de la “raia”. Hasta hace
unos treinta años era costumbre que de los pueblos cercanos del Concelho do Sabugal (Foios,
Aldeia do Bispo, Aldeia da Ponte, Aldeia Velha, Alfaiates, Forcalhos, Lageosa, Quadrazais, Soito,
Vale de Espinho, etc) se acercaran numerosos vecinos a trabajar en la campaña de la aceituna.
_______________________________________________________
22

HERNÁNDEZ VEGAS, Mateo: obra ant. citada.

164

Igualmente siempre trabajaron muchas familias de origen portugués en las fincas y casas de
los ricos de la zona, asentándose en las tres localidades del valle e integrándose perfectamente con
la población local debido a que compartían un lenguaje muy afín. Por ello de acuerdo con
estimaciones que hemos realizado, más del 20% de la población actual del Val de Xálima es de
origen portugués, remontándonos tan solo hasta la tercera generación. Ello explica la abundancia de
apellidos portugueses en Valverde, San Martín de Trevejo y Eljas: Alves, Amaral, Carvallo,
Oliveira, Pereira, Piris, Silveira, Vieira, etc, aunque la mayoría de las familias de ascendencia
portuguesa establecidas en las tres poblaciones durante el siglo XIX y la primera mitad del XX
“españolizaron” sus apellidos portugueses.
Hasta alrededor de la década de 1960, los habitantes del Val del Xálima y del Concelho do
Sabugal acudían a rezar juntos a santos comunes y se reunían en las mismas fiestas y romerías.
Tradicionalmente, mañegos, lagarteiros y valverdeiros, habían profesado devoción a imágenes de
las vecinas freguesias portuguesas, a cuyos actos religiosos y romerías acudía a pie o a lomos de
caballería por las angostas veredas de la sierra. Los vecinos de Valverde y de San Martín de Trevejo
iban con frecuencia a rezar a «Nossa señora dos Milagres» y al «Santo Antão» de Aldeia do Bispo,
al que como protector de los animales le hacían promesas y rogativas por su ganado. En la
actualidad, las romerías de la «Santinha» en Penamacor y la de «Nossa Senhora da Divina Pastora»
en la sierra de Eljas, el tercer y cuarto domingo de abril, respectivamente, son dos celebraciones
religiosas y festivas que reúnen a vecinos de las tres localidades del Val de Xálima y de los pueblos
próximos de Portugal. Y es que los contactos e intercambios religiosos en esta área geográfica han
sido intensos y continuos desde la Edad Media; así por ejemplo el Convento de San Martín de
Trevejo estuvo ocupado todo el primer tercio del siglo XX por jesuitas portugueses donde
establecieron una escuela apostólica y desarrollaron una importante labor, no sólo religiosa, sino de
divulgación de la cultura lusa y otras iniciativas como la publicación de la revista “A Chocolateira”
y la creación de una banda de música con vecinos de pueblo.
Hasta alrededor de 1960, el comercio de las tres poblaciones del Val de Xálima se
desarrollaba principalmente con las localidades vecinas del Concelho do Sabugal. Los portugueses
acudían a San Martín de Trevejo y Valverde, principalmente a la última localidad, para comprar, o
intercambiar por otros productos, toda una serie de géneros alimenticios como pan, aceite, fideos,
chocolate, galletas, pimentón, hortalizas, frutas, etc, así como pana española que era muy apreciada
en esa región portuguesa para la vestimenta masculina y calzado (zapatos, albarcas y alpargatas de
lona, básicamente). Por su lado los vecinos de Eljas, Valverde y San Martín de Trevejo, según
Clarinda de Azevedo Maia: «Fequentam assiduamente os mercados de Alfayates, Bismula,
Sacraparte, Soito e Vila Touro, onde contactam com os vizinhos portugueses, falam de assuntos
dum e de oitro país, contam notícias de amigos e conhocidos e compram riscados, caldeiros,
queijos, galinhas, ovos e porcos, que matam ainda em Portugal, em casa de pessoas amigas,
levando só ulteriormente a carne para o seu país porque assim escapam melhor à acção dos
carabineiros e dos guardas-fiscais. Mas o café é, de longe, o principal artigo de contrabando que
da raia portuguesa é levado para as vizinhas povoações espanholas. De Quadrazais, a sete
quilómetros da raia, e sobretudo da Lageosa, mas um pouco de toda a fronteira, o café é levado a
cavalo por contrabandistas, durante a noite, para as povoações mais próximas. E não obstante a
aspereza dos caminhos através da Serra de Xalma numa extensão de dez quilómetros, mulheres e
raparigas dos Foios vão, diariamente, vender leite e ovos a Valverde do Fresno e lá se abastecem
do que precisam»23.
Por último, otra actividad que ha relacionado y unido a los habitantes del Val de Xálima,
principalmente a los de Eljas y Valverde, con los del Concelho do Sabugal, ha sido el contrabando

_______________________________
23

Clarinda de Azevedo Maia: obra citada anteriormente.

165

que tradicionalmente ha existido en esta área fronteriza. En la última mitad del siglo XX, desde
finales de la guerra civil española hasta hace pocos años, uno de los principales medios de vida para
muchas familias de estas tres localidades fue el contrabando del café portugués y del tabaco rubio
americano. Este comercio “ilícito” ha forjado fuertes vínculos de amistad y solidaridad entre los
pueblos de esta región luso-extremeña. Testimonio de la influencia que ha ejercido el contrabando
en el fortalecimiento de las relaciones entre estos pueblos de uno y otro lado de la frontera es el
monolito erigido el Eljas a la memoria de los «macuteirus» de uno y otro lado de la raya.

3)El carácter etnocéntrico de sus habitantes
Este territorio durante los siglos XI y XII fue campo de batalla de forma casi permanente
entre los reinos cristianos del norte y la Hispania musulmana del sur. Luego fue un territorio
arrasado por los conflictos entre los “señores de la guerra”, órdenes militares y obispos, que se lo
repartieron como botín de guerra. Por otro lado las disputas fronterizas entre España y Portugal
trajeron, en muchos periodos históricos, desolación espiritual y ruina material a los habitantes del
Val de Xálima.
Esta compleja situación a lo largo de la historia, lejos de contribuir a la desaparición de su
lengua y cultura, empujó a sus habitantes a una serie de estereotipos etnocéntricos por los cuales se
identifican y diferencian de los demás. Por ello el sentido de pertenencia al grupo o a la comunidad,
aparece en las tres localidades del Val de Xálima más claro y fuertemente arraigado que en otras
comarcas extremeñas.
El «grupo-nosotros» (mañego-lagarteiro-valverdeiro) se presenta como el principal receptor
de los símbolos más aceptados por el conjunto, y el «grupo-ellos», los nom falantis, antes de ser
valorados se le asignará un apodo como primer elemento de diferenciación o distinción: “guritus” a
los de Villamiel (Vilamel en la fala local), “nafrienhus” a los de Navasfrías (Nafrías), “cileiranus”, a
los de Cilleros (Cileirus), “paiengus” a los de El Payo (O Paiu), “aževenhus” a los de Acebo
(Aževu), “mairileinhus” a los de Madrid (Mairil), etc. . En San Martín de Trevejo, Eljas o Valverde,
al forastero que se afinque en el pueblo (por matrimonio, trabajo u otra circunstancia), nunca se le
hablará en la fala local y se le identificará por el apodo que hace alusión a su lugar de origen, es
decir, que “nom é d´acá, é forasteiru”.
“No manhegu-lagarteiru-valverdeiru” (“En lo mañego-lagartero-valverdero”) se encierran las
mejores esencias de la zona que hacen que lo suyo –“o de Sã Martinhu, o de Valverdi, o de As
Elhas- aparezca como lo mejor por encima de lo de los demás: “a nossa fala, o nossu lugar, o
nossu paisaji, o nossu ažeiti, o nossu vinhu, a nossa água que nom s´acaba”. Cuando se refieren a
los pueblos próximos de la provincia de Salamanca, dicen, un tanto despectivamente: “Bah, genti
de Castilha!”. Y respecto a las vecinas poblaciones extremeñas, el dicho popular: “Ves Perales, ves
los demás lugares”, es sintomático de la desvalorización que hacen de los pueblos situados al sur;
así como por la fuerte carga peyorativa que lleva implícito al decirlo en castellano, que marca la
diferencia con los pueblos que nom falam...
Para entender esto, el carácter etnocéntrico de los habitantes del Val de Xálima hay que tener
en cuenta la situación geográfica de este pequeño territorio y las difíciles condiciones en que se ha
desenvuelto a través de la historia su población falante. El Val de Xálima está aislado por
formaciones montañosas del resto del país al que pertenece y abierto geográficamente hacia otro
país del que desde hace siglos le ha separado una frontera política. La lengua también ha
incomunicado históricamente a sus habitantes de sus «compatriotas» de España y en cambio les ha
unido a los «extranjeros» de Portugal. Por ello la población de Eljas, Valverde y San Martín de
Trevejo ha vivido a través del tiempo en una contradicción permanente: pertenecer a un país del que
le separaban importantes accidentes naturales y una lengua y cultura diferentes, cuando a su lado
había otro país con el que no existían obstáculos de comunicación, ni orográficos ni lingüísticoculturales...
Ante estos condicionamientos, el organismo de esta pequeña comunidad se ha ido dotando
con el transcurso de los siglos de unas “autodefensas” para poder subsistir en un medio tan
166

complejo y a veces hostil. Unas “autodefensas” que resultaron del hecho de ser una comunidad
minoritaria y marginal dentro de la lengua y cultura dominante de Castilla o España, y que fueron
cristalizando en unas pautas de comportamiento de los habitantes del Val de Xálima con relación a
su lengua y cultura que podemos concretar en dos fundamentalmente:
1. La reducción de su lengua materna a la esfera privada y familiar, pero eso sí, de forma activa,
conservándola y transmitiéndola con firmeza de generación en generación.
2. Y la interiorización de su conciencia histórica y cultural, simulando o encubriendo de forma
instintiva, que no razonada o premeditada, sus sentimientos y pensamientos al respecto.
Este mecanismo de autodefensa del «grupo-nosotros: los falantes» frente al mayoritario y
dominante «grupo-ellos: los castellano-hablantes», ha funcionado históricamente bien y los
resultados están a la vista: que la arcaica fala galaico-portuguesa del Val de Xálima haya pervivido
hasta nuestros días y además con una vitalidad increíble. Por ello, el carácter etnocéntrico de los
habitantes del Val de Xálima es otra causa que considero ha contribuido a la conservación de estos
arcaicos falares.

Falaris de afiniais gramaticais com a lingua purtuguesa
Un somero examen de estos falaris evidencia que los grupos consonánticos latinos han
evolucionado de la misma forma que en la lengua portuguesa y comparte la mayoría de los
fenómenos lingüísticos que se producen en el portugués. Veamos algunos casos.
 Los grupos latinos PL─, FL─, KL─, han evolucionado en la Fala y portugués como CH─.
Ejemplos: PLENUS  cheu/cheio; PLORARE  chorar/ chorar; FLAMMA  chama/chama;
CLAVIS  chavi/chave;CLAMARE chamar/chamar, etc..
 El paso de los grupos ─CT─ y ─ LT─ a la Fala y al portugués como ─T─. Ejemplos: NOCTIS 
noiti/noite; LACTIS  leiti/leite;OCTO  oitu/oito; MULTUS  mutu/muito, etc..
 También la evolución de los grupos latinos ─LY─, ─ K'L─ y ─ G'L─, ha sido como ─ LH─ en
la Fala y el portugués. Ejemplos: FOLIA folha/ folha; MELIOR  milhor/melhor; OCULUS 
olhus/olhos; SPECULUM  espelhu/espelho; CUNICULUS  coelhu/ coelho; COAGULUM
cualhu /cualho; TEGULA  telha/telha, etc..
 Los resultados de los originarios grupos –LL – y –NN – en –L – y –N – que son propios de las
lenguas gallego-portuguesas, han sido los mismos en las hablas del Val de Xálima: cavalu, cebola,
estrela, calar, levar, anu, cabana, cana, pequena, etc..
 La conservación de la F─ inicial latina tanto en la fala como en el portugués y el gallego: figueira,
farinha, filha, fembra, ferro, forno, fumo, etc..
 La síncopa de ─L ─ intervocálica, y de ─N ─ en las mismas condiciones, que es un fenómeno del
grupo gallego-portugués también se produce en estos falares. Ejemplos: ceu, doer, ,fíu, pau, tear,
area, avea, centeu, cadea, ter, etc.
 Lo mismo en la Fala que en el portugués, las palabras que terminan en ─L al decirse en plural
desaparece. Ejemplos: anual/anuais, curral/currais,gramatical/gramaticais, leal/ leais,
mundial/mundiais, portal/portais, real/reais, etc..
 El uso del artículo determinado delante del posesivo es otro rasgo lingüístico común a estas hablas
y al portugués: «a minha mulher», «o tei cavalu», «as tuas ovelhas», «os vossus netus», etc..
 Y los diminutivos inho,─inha, propios del gallego-portugués, también son característicos de
estos falares, principalmente en Eljas y Valverde, menos en San Martín de Trevejo.

Las vocales y consonantes
Os falaris de Val de Xálima poseen los mismos fonemas vocálicos orales, o son muy
semejantes, que el portugués antiguo y el portugués de Brasil.

167

a/ e/ i /o/u

LAS VOCALES:

Las vocales /a/, /e/ y /o/ cuando son tónicas presentan dos variantes en su pronunciación, una
abierta y otra cerrada (á, â, é, ê y ó, ô); la /i/ y la /u/ en algunos casos se relajan pronunciándose de
forma atenuada como ocurre en la inflexión de las vocales /e/ y /o/ (fomi, verdi, abaixu, manhegu) y
en otros casos la /i/ se torma semivocal (caleija, igreija, baixa). A diferencia del portugués, en estos
falares la nasalización de vocales prácticamente no existe, tan sólo la encontramos en contados
casos: bõ, chã, ũa, Sã Martinhu, ...
Esta Fala cuenta con tres acentos: agudo (´), circunflejo (^) y grave (`). El agudo se utiliza
cuando la vocal tónica es abierta (água, pé, já) y el circunflejo cuando es cerrada (têm,
influência,sôru). El acento grave se utiliza en las contracciones de la preposición a con el artículo
determinado femenino a, as y con el demostrativo aquel, aquilus, aquela, aquelas: à (a a), às (a
as), àquel (a aquel), àquilus (a aquilu), àquela (a aquela), àquelas (a aquelas). También en la
vocal resultante a final de palabra por la síncopa de la –d- intervocálica: nà (na[d]a), chamà
(chama[d]a), poisà (poisa[d]a).
Diptongos: Los normales (decrecientes) básicamente son los siguientes: -ai-(mais, pairi, vai),
-ei- (figueira, madeira, peitu), -ui- (cuimigu, cuitau, muinhu). En algunos casos el diptongo –ui- se
reduce a –u- (monotongo) tanto en Eljas Valverde y San Martín como en las vecinas poblaciones
portuguesas del Concelho do Sabugal (fruta, mutu, truta).
Los diptongos -oi- y -ei- de estos falares se corresponden con los diptongos -ou- y –eu- del
portugués oficial; aunque en toda la Beira Alta se conserva la diptongación -oi- del Val de Xálima:
moiro, oiro, poico, soito, toiro, etc. En cambio el diptongo -ei- es una peculiaridad de la fala de
estas localidades extremeñas en el pronombre personal “ei” y en los posesivos “mei, tei, sei”;
aunque en el imperativo, segunda persona del plural, son formas coincidentes con las del idioma
portugués: “vei, cantei, levei, temei, comei, ... También encontramos algunos triptongos crecientes
como saia, fieitu, vieira, ...
En estos falares no se deshicieron los hiatos –eo, -ea, como ocurrió en el portugués: centeu,
centeio; correus, correios; avea, vaeia; area, areia; aldea, aldeia, ...
También la mayoría de los fonemas consonánticos son iguales o semejantes a los del
portugués.

b / c / d / f / g / h / j / l / m/
LAS CONSONANTES:

n/p/q/r/s/t/v/x/z
Falta en estos falares en estos falares el fonema /v/ del portugués. La realización fonética de
/v/ es igual que la de /b/.
Las consonantes /k/, /y/, no se utilizan en estos falares, sólo las encontramos en los préstamos
foráneos que se han ido incorporando a este lenguaje. Los grupos consonánticos /ll/ y /ñ/ castellanos
cuyos sonidos se corresponden con los de la grafía portuguesa /lh/ y /nh/, los representamos como
en portugués.
La /g/ seguida de las vocales /e/, /i/, y la /j/ con todas las vocales, en Eljas y San Martín tienen
el sonido de la prelatal fricativa sonora igual que en la lengua portuguesa: genti, genru, ginja,
monja, virgim, já, viaji, jovis, ajúa, etc.. El sonido velar de la /j/ castellana sólo lo encontramos en
Valverde y en algunos españolismos que se han ido incorporando al uso cotidiano de la Fala, así por
ejemplo “Juam”o “Juã” se pronuncia con jota portuguesa y “Juana” con jota española.
168

La /s/ igual que en portugués, entre vocales, presenta dos sonidos diferentes: el sordo propio
de la /s/ del castellano moderno; y el sonido sonoro más suave y alargado, parecido al de la /x/ y /s/
juntas, sonido que también existió en el leonés y el castellano medievales. Por ello de acuerdo con
la grafía portuguesa y la tradición románica medieval, utilizaremos -ss- para el sonido sordo (ossu,
nossa, professor, passeu) y –s- para el sonoro (casa, coisa, camisa, Brasil).

Artículo determinado e indeterminado
El artículo determinado posee formas del masculino y del femenino tanto en singular como en
plural, pero al igual que le portugués carece de forma neutra (castellano /lo/). Cuando en castellano
se utiliza la forma /lo/ del artículo, en la Fala se utiliza la forma masculina /o/.
ARTÍCULO DETERMINADO
masculino
o
os
femenino
a
as

El artículo determinado, igual que en el portugués, forma contracciones con las preposiciones
/a/, /de/, /em/, y /por/.
CONTRACCIONES
preposiciones
a
=
de =
em =
por =

ao,
do,
no,
polo,

à, aos, às
da, dos, das
na, nos, nas
pola, polos, polas

Igual que el determinado, el artículo indeterminado posee formas del masculino y del
femenino, tanto en singular como en plural. El plural de /um/ es /uns/ en Valverde y /ũos/ en Eljas y
San Martín de Trabajo.
ARTÍCULO INDETERMINADO
masculino
um
uns/ũos
femenino
ũa
ũas

También el artículo indeterminado forma algunas contracciones con la preposición /de/: dum,
dũa, duns/dũos, dũas; y con /em/: num, nũa, nuns/nũos, nũas.
En la pronunciación del artículo indeterminado femenino ũa y de los pronombre indefinidos
algũa y ninhũa se produce una prolongación nasal de la vocal –u- seguida de una leve pausa antes
de pronunciar la siguiente. Algo así como: “u~a”

Sustantivos y adjetivos
Sobre el género de las formas nominales de estos falares señalar que normalmente coincide
con el español, aunque hay palabras que cambian de género en la Fala, igual que en portugués, con
relación al castellano. Ejemplos: o leiti (la leche), o sal (la sal), o mel (la miel), o lumi (la lumbre), a
ponti (el puente), ...
La formación del plural en estos falares se ajusta a las siguientes reglas:
1) Toda palabra en singular que acaba en vocal, el plural se forma añadiendo una –s : filhu/filhus,
ovelha /ovelhas, anu/anus.
169

2) Las formas en singular que acaban en /–m/ o /-n/ forman el plural en /-ns/ en Valverde:
verám/veráns, chafurdóm/chafurdórns.Y en Eljas y San Martín, se forma el plural perdiendo la
consonante final: verám/verâs, chafurdóm/chafurdôs.
3) Las palabras que terminan en /-z/, mientras que en español en el plural se cambia en /-c- /
(voz/voces, luz/luces, cruz/cruces), en Valverde se conserva /-z-/ igual que en portugués (voz/vozis,
luz/luzis, cruz/cruzis). En Eljas y San Martín, al no pronunciarse la /-z/ en final de palabra por
conservar la articulación sonora medieval cuyo sonido es parecido al de la /d/ fricativa del
castellano, las formas del plural resultan con dicho sonido que representamos como /ž/: vó[vož]vožis, lú[lužis]- lužis, crú[cruž]- cružis.
4) Y las formas en singular que acaban e /-l/, en plural, igual que en portugués, pierde la
consonante: curral/currais, caracol/caracois, papel/papeis, etc.
Con relación a los aumentativos y diminutivos, me referiré sólo a los últimos, cuyo uso es
mayor en la Fala que en el castellano y que adopta principalmente la forma /-inhu/, /-inha/. En
Eljas y Valverde la anterior forma es prácticamente la única usada, en San Martín de Trevejo se
alterna con la forma /-itu/, /-ita/. El uso del diminutivo en estos falares no sólo indica disminución
en el tamaño, sino también dar una connotación cariñosa: santinha, cuitainhu, passarinhu. La forma
del diminutivo astur-leonés /-inu/. /-ina/ tan extendido en Extremadura, se puede decir que no
existe en estos falares, sólo he encontrado “pequeninu” y “pequenina”.
Para el género y el número de los adjetivos se siguen las mismas normas que en los
sustantivos, auque hay determinados adjetivos que presentan algunas peculiaridades como los
adjetivos bõ y mau presentan un femenino irregular un femenino irregular: boa y má. Ejemplo: um
homi bõ, ũa mulher boa; o mú mau, a mua má.
Sobre los grados del adjetivo comparativo, decir que las formas son:
SUPERIORIDAD:
INFERIORIDAD:
IGUALDAD:

mais que..., mais do que...
menus que..., menus do que...
tam...
como...

El uso de /do que/ en las comparaciones de superioridad y de inferioridad es oblidado cuando
el segundo elemento de la comparación incluye un verbo: “María é mais linda do que ei pensaba”,
“O tei cavalu é menus altu do que a tua sogra dizia/ižia”.
Por último señalar que las formas «maior» y «menor» se utilizan para el tamaño. Para la edad,
igual que en portugués, se utilizan otras formas como «mais novu», «mais velhu».
Sobre los numerales, decir que son iguales que en el portugués, hay cardinales, ordinales,
multiplicativos, partitivos y colectivos. Veamos algunos de ellos:
CARDINALES:
zeru (Valv.), žeru (Eljas y S. M.), um, dois y duas (igual que en portugués existe el femenino), três,
quatru, cincu, seis, seti, oitu, novi, dez y dé, onzi (Valv.) y onži (Eljas y S. M.) ... dezasseti (Valv.)
y dežasseti (Eljas y S. M.) .... vinti, trenta ... cem y centu, oituzentus y oitužentus ... mil, dois mil
y duas mil ...
ORDINALES:

Primeiru, segundu, terceiru, quartu, quintu, sextu, sétimu, octavu castellanismo), décimu,
undécimu y décimu primeiru, duodécimu y décimu segundu, décimu terceiru, décimu quartu...

170

Sobre los multiplicativos sólo se utiliza dobri y tripli, luego se utiliza: quatru vezis, cincu
vezis, seis vezis, seti vezis, oitu vezis, novi vezis, dé vezis ...
Y los partitivos: meiu/mitai/meia parti, terciu/terceira parti, quartu/quarta parti,
quintu/quinta parte, sexta parti, sétima parti, octava parti, novena parti, décimu/décima parti ...
Igualmente existen algunos colectivos o grupos de unidades: par, parelha, dúzia/úžia.

Pronombres
Los pronombres personales se corresponden con el portugués y el español. En la Fala apenas
se utiliza «nosotrus» y «vosotrus», siendo la forma habitual «nós» y «vós» (que también es «usted»
y «ustedes» en castellano.
PRONOMBRES PERSONALES
1ª persona

ei

nós

2ª persona

tu

vós

3ª persona

el/ela

elis/elas

Ejemplos:
Ei soi estremenhu
Ela é purtuguesa
Vós sois espanhois

Yo soy extremeño
Ella es portuguesa
Ustedes son españoles

Las formas de la tercera persona (el, ela, elis y elas) forman contracción con las preposiciones
de y em:
de = del, dela, delis, delas
em = nel, nela, nelis, nelas
Las formas de los posesivos y demostrativos son las mismas en adjetivos y pronombre.

POSESIVOS
Un poseedor
Varios poseedores
____________________________________________________________________________________
1ª PERSONA

2ª PERSONA

3ª PERSONA

1ª PERSONA

2ª PERSONA

3ª PERSONA

mei
meis

tei
teis

sei
seis

nossu
nossus

vossu
vossus

sei
seis

minha
minhas

tua
tuas

sua
suas

nossa
nossas

vossa
vossas

sua
suas

Los posesivos de estos falaris no se dividen en adjetivos (“mi”, “tu”, “su”) y pronombres
(“mío”, “tuyo”, “suyo”) como ocurre en español. En la Fala, y en portugués, poseen sólo una forma
(mei, tei, sei) y ésta puede hacer función tanto de adjetivo como de pronombre.
Ejemplo:
O mei carru é grandi
Mi carro es grande
O carru é mei
El carro es mío

171

DEMOSTRATIVOS
MASCULINO

FEMENINO

NEUTRO

Esti, estis

esta, estas

istu

Essi, essis

essa, essas

isu

Aquel, aquelis

aquela, aquelas

aquilu

Los demostrativos forman contracciones con las preposiciones de y em. Además el demostrativo
aquel, aquela, aquilu forma contracción con la preposición a:

CONTRACCIONES
de:
em:
a:

desti
nesti

dessi
nessi

daquel
naquel
àquel

Adverbios, preposiciones, conjunciones
La morfología de los adverbios, preposiciones y conjunciones no presenta dificultad, por ello
sólo ofreceré unos cuadros con sus principales y más usuales formas.

ADVERBIOS
DE LUGAR:

DE TIEMPO:

DE CANTIDAD:

aquí, acá

alí
alá, lá
além
arriba, abaixu
deiantri
atrás
fora, afora
cerca
longi

agora
inda
hoji
aiel
manham, amanham

logu
dispois
sempris
antis
mentris
quandu

mui
mutu, muta
poicu, poica
mais
tô, toa

tam
tantu, tanta
menus
quantu, quanta
quasi

DE MODO

bem
mal
assim
comu
depressa

DE INTERROGACIÓN:

ondi?
aondi?
quantu?
porquê?
quandu?

172

DE AFIRMACIÓN Y NEGACIÓN:

si
nom, num
certu, certamenti
tamém
jamais, nunca

PREPOSICIONES
a, anti, asta, baixu, com, contra, de, desdi, em, entri, para, por, sim, som, tras
También pueden considerarse proposiciones compuestas las siguientes locuciones:

Conformi a, cerca de, de frenti de, à par de, longi de, en vé de, quantu a

CONJUNCIONES
i, tamém, ni/nim, pois, o, logu, dispois, mais que,assim comu, si/sim, que quandu
Locuciones conjuntivas:

de sorti que, comu quer que, por consiguenti,pois que, dispois que, a fim de,
polo mutu que, supostu que, em quantu que, toas vezis que, ...

Os verbus nesta fala
Igual que en español y portugués, el verbo en estos falares tiene tres conjugaciones que
pueden ser conocidas por la terminación del infinitivo: 1ª conjugación en –ar: baixar, caminhar,
quentar; 2ª conjugación en –er: chover, morrer, ter; 3ª conjugación en –ir: bulir, frigir, vir.
Como valverdeiros, mañegos y lagarteiros trucan en final de palabra la –r por la –l,
pronuncian los infinitivos con dicha consonante: baixal, chovel, bulil. Las personas del verbo,
igual que en castellano y portugués, tres del singular y tres del plural: ei, tu, el y nós, vós, elis.
En los verbos de esta fala hay un modo indicativo, un modo subjuntivo y un modo
imperativo; existiendo las formas impersonales del infinitivo, el gerundio y el participio. Debido a
que los naturales de las tres poblaciones hacen la inflexión de la –o en –u y la síncopa de la –dintervocálica, la terminación del participio la pronuncian como –au, -iu, en lugar de –ado, -ido.
EJEMPLOS
INFINITIVO:

baixar

PARTICIPIO:

baixau (baixado)

GERUNDIO:

baixandu (baixando)

chover
chuviu (chovido)

frigir
frigiu (frigido)

chovendu (chovendo)

frigindu (frigindo)

Muchos verbos poseen participio irregular y además algunos tienen también participio
regular. Con participio irregular, dizer/ižer, ditu; fizer/fer, feitu; ponher, postu; vir, vindu, ... Con
participio regular e irregular: frigir, frigíu y fritu; imprimir, imprimíu e impressu; morrer, murríu
y mortu; romper, rumpíu y rotu, ...
Los verbos auxiliares para la formación de los tiempos compuestos son el verbo haver y el
verbo ter, y la formación de los tiempos compuestos es igual que en portugués y castellano: se
conjuga el verbo auxiliar (ter o haver) y se le añade el participio del verbo. Ejemplo: tinha feitu o
havia feitu, tenhu frigíu o he frigíu.
Los verbos en la Fala se conjugan de forma muy semejante al portugués, aunque hay que
señalar que en los verbos de la primera conjugación, en la tercera persona del plural del pretérito
perfecto, la terminación o desinencia es –aram (en el valverdeiro) y –orim (en mañego y
lagarteiro). La terminación de Valverde es coincidente con el portugués y la de Eljas y San Martín
es un arcaísmo leonés. Ejemplos: baixaram / baixorim, cantaram / cantorim, chamaram /
chamorim, trabalharam / trabalhorim, etc.

Tamém o vocabuláriu destis falaris é maiormenti purtuguês
En el año 1998 realice un cotejo de vocabulario de estos falares con el portugués y con el
castellano, cuyos resultados dieron que el 88% eran palabras portuguesas o de raíz portuguesa y un
173

12% de origen castellano. Las palabras cotejadas fueron 800, repartidas en cinco grupos: “verbos”,
“árboles, plantas y frutos”, “animales, aves e insectos”, “oficios, actividades laborales y
herramientas” y “vida doméstica, parentesco y sociedad”.24

Ũa maneira estremenha de falar o português
Por las escuetas referencias gramaticales de la Fala de Xálima que he recogido a vuelo de
pluma, considero que es un lenguaje de afinidad portuguesa, opinión que a lo largo del pasado siglo
ya habían afirmado reconocidos lingüistas como: Dr. F. Krüger (1914)25, Dr. G. Fink (1929)26, José
Leite de Vasconcelos (1927 y 1933)27, Federico de Onís (1930)28, Rafael Lapesa Melgar (1942)29,
Ramón Menéndez Pidal (1960), Alonso Zamora Vicente (1969)30 y Clarinda de Azevedo Maia
(1977). Recordemos que, incluso, a lo largo de 1910 se desplazaron a San Martín de Trevejo para
estudiar estos falares, primero Federico de Onís y después Ramón Menéndez Pidal31.
Pero avanzo un poco más y planteo que O Manhegu, O Lagarteiru y O Valverdeiru son
falaris emparentados con la variante portuguesa alto-beirona por vínculos étnicos, históricos y
culturales. El antiguo lenguaje de la Riba-Côa, en los falares de los concelhos de Sabugal, Almeida
y Figueira ha tenido mayor penetración el portugués moderno u oficial que la que ha habido del
español en los falares do Val de Xálima. Por ello coincido con lo escrito en 1977 por Clarinda de
Azevedo Maia: «Em Riba-Côa e no extremo ocidental da Serra de Gata, na região de Xalma,
teriam existido, no séc. XIII, falares de tipo galaico-portugués, sensivelmente idênticos, pelo menos
no que se refere às características fundamentais. Apesar do destino diferente da região de Xalma e
da região transcudana, ainda hoje une os falares das duas regiões um fundo de antigas afinidades.
Ao longo de dos capítulos que consagrei ao estudo da fonética, da morfología, da sintaxe e do
vocabulário estão dispersos abundantes materiais que tornam patentes essas afinidades; contudo, é
sobretudo na fonética e no vocabulário que são mais palpáveis essas semelhanças. É surpreendente
que, ao longo de quase sete séculos, o dialecto local quase não tenha sofrido evolução nem tenha
estado sujeito à penetração do leonês ou do castelhano. Só agora, em virtude da melhoria das
condições de comunicação com as regiões vizinhas e com o resto do país, se començam a fazer
sentir as consequências da penetração da lingua nacional ou as influências do estremenho mais
nítidas nas regiões circundantes de Serra de Gata».32
__________________________________________
24

MARTÍN GALINDO, José Luis: A FALA DE XÁLIMA. O falar fronteirizu de Eljas, San Martín de Trevejo y
Valverde. “Serie Estudios Portugueses” nº 5. Gabinete de Iniciativas Transfronterizas. Mérida, 1999.
25

KRÜGER, F.: Studien zur Laugeschichte Westspanicher Mundarten. Universidad de Hamburgo, 1914.

26

FINK, Oskar: Studien úber die Mundarte der Sierra de Gata. Universidad de Hamburgo 1929.

27

LEITE DE VASCONCELOS, José: además de la obra citada anteriormente, Linguagem de San Martín de Trevejo,
publicó los siguientes trabajos sobre estos falares:
-Linguagens fronteiriças de Portugal e España, “Revista Lusitania”, vol. VII, Lisboa 1902.
-Português dialectal da Região de Xalma, “Revista Luistania”, vol. XXXI, Lisboa 1933.
-De uma carta do Sr.O. Fink (acerca do Português dialectal da Região de Xalma), “Revista Lusitania”, Lisboa 1935.
Leite de Vascocelos estuvo muy vinculado con el Val de Xálima donde era conocido por sus habitantes por “O
Profesor purtuguês”, desplazándose a San Martín de Trevejo en numerosas ocasiones desde principios de 1900 hasta el
año 1935. (Ver el Anexo 3 del libro A FALA DE XÁLIMA. O falar fronteirizu de Eljas, San Martín de Trevejo y
Valverde, de J. L. Martín Galindo y publicado por el Gabinete de Iniciativas Transfronterizas, en 1995).
28

F. DE ONÍS, Notas del Dialecto de San Martín de Trevejo. Universidad de Columbia. Nueva York, 1930.
LAPESA MELGAR, Rafael: Historia de la Lengua Española. Madrid, 1942.
30
ZAMORA VICENTE, Alonso: Dialectología Española. Madrid, 1969.
31
MARTÍN GALINDO, J. L.: Testimonios inéditos de los viajes de Federico de Onís y Ramón Menéndez Pidal en el
verano de 1910, “Revista Alcántara” nº 40, enero/abril de 1997.
32
DE AZEVEDO MAIA, Clarinda: obra citada anteriormente.

29

174

Del área o región lingüística de Riba-Côa, en la parte española, además del Val de Xálima
motivo de esta Comunicación, hay otra pequeña localidad en la provincia de Salamanca:
Alamedilla, fronteriza con Portugal, concretamente frente a los límites entre los concelhos de
Sabugal y Almeida. En este pueblo se utiliza un falar del portugués arcaico muy similar a los
falares de Xálima y a los de la Riba-Côa portuguesa. Leite de Vasconcelos dice que existe gran
coincidencia entre los lenguajes de Alamedilla, las tres localidades del Val de Xálima y la
pronunciación familiar del portugués en el Concelho do Sabugal. Entre las coincidencias señala: la
inflexión del artículo /o/ y la /-o/ final átona en /u/, lo mismo que la /e/ en /i/; la pronunciación bv
indistintamente; el diptongo arcaico portugués -ui- reducido a -u-; el adjetivo /bõ/ del portugués
popular, etc.33
Es evidente que los falaris de Xálima presentan algunos leonesismos que son comunes a los
que presentan las hablas castellanas de la Sierra de Gata, pero como indicara Federico de Onís, la
no diptongación de /e/ y /o/ es más que suficiente para no considerar estas hablas como asturleonesas y situarlas dentro del grupo de las hablas gallego-portuguesas (denti/diente, ferru/hierro,
nossa/nuestra, porta/puerta). Afirmando que en ellas “No hay sombra del leonés porque no hay
sombra de diptongación ninguna de las formas de éste. Creo que puedo afirmar esto con seguridad”
y que “San Martín, Eljas y Valverde ofrecen la particularidad de hablar un dialecto
fundamentalmente portugués”34.
Leonesismos y otras influencias de las hablas extremeñas de la Sierra de Gata, entre los que
podemos citar los siguientes:
 La inflexión de las vocales e, o, en i, u, fenómeno que ocurre en la Sierra de Gata y toda
la Extremadura leonesa, también se produce en estos falares. Ejemplos: noite/ noiti, noche/nochi;
fonte/fonti, fuente/fuenti; home/homi, hombre/hombri; alho/ alhu, ajo/aju; cavalo/cavalu,
caballo/caballu; cualho/cualhu, cuajo/ cuaju; toiro/toiru, toro/toru; vento/ventu, viento/vientu, etc.
O Manhegu y O Lagarteiru, como ya dijimos anteriormente, conservan un arcaico fonema que es
común a las hablas castellanas de la Sierra de Gata y esta área geográfica: la articulación sonora de
la /z/ medieval, cuyo sonido es parecido al de la /d/ fricativa del castellano: adeiti, dagal, ludis,
dorra, vodis, vidinhus, etc. Para distinguir la articulación sonora de esta consonante la colocaremos
un diacrítico /ž/: ažeiti, žagal, lužis, žorra, vožis, vižinhus, etc.. En cambio O Valverdeiru no
conserva este arcaísmo.
 La tendencia a trucar la /r/ por la /l/ en varias comarcas extremeñas, en estos falares también se
produce en la pronunciación del infinitivo de los verbos: arranjal, chamal, ceal, falal, ganhal,
limpal, provil, vil, etc.
 La no pronunciación de la z al final de palabra que es corriente en todos los «jablaris»
extremeños, también se observa en los falares del Val de Xálima: dez/dé, cruz/crú, luz/lú, vez/vé,
etc.
 La pérdida de la d intervocálica que es un fenómeno, o un vulgarismo, de las hablas
extremeñas y de la mayoría de las hablas meridionales de la península, también se produce en estos
falares aunque en mayor medida en Eljas y San Martín que en Valverde: cidade/ciai, falado/faláu,
madeira/maeira, universidade/universiai, etc. También en Eljas y San Martín, en algunos casos no
se pronuncia la d- inicial de palabra: inheiru, ižel, úžia, mientras que en Valverde se dice: dinheiru,
dizel, dúzia.
Pero es a partir de la década de los setenta del siglo que acaba de terminar, cuando estos
falares empezaron a conocer de manera intensa la penetración de “castellanismos” debido, entre
otras causas, a la escolarización generalizada de la población infantil y juvenil que tiene que ir a
_____________________________________________________________
33
LEITE DE VASCONCELOS, José: Linguagem portuguesa de Alamedilla ou Almedilha. “Homenaje a Bonilla y San
Martín”. Facultad de Filosofía y Letras de la Universidad Central de Madrid, 1930.
34
Federico de Onís, ob. Cit, ant.

175

estudiar a Cáceres o Salamanca, a la ruptura con las formas de vida y trabajo tradicionales, a la
fuerte emigración a zonas industrializadas del Estado español y Europa, a la poderosa influencia de
los medios audiovisuales de comunicación como la televisión y últimamente Internet. Es a partir de
esta fecha cuando también comienzan a disminuir las relaciones de la población del Val de Xálima
con sus vecinos portugueses y por tanto a enfriarse la comunicación viva e intensa que desde siglos
había existido entre os falares do Val de Xálima y la lengua portuguesa. Pues hay que tener en
cuenta que hasta principios de los setenta en ninguno de los tres pueblos se veía la televisión
española y veían la portuguesa, así me comentan en San Martín que cuando querían ver una corrida
de toros televisada tenían que desplazarse a Villamiel, localidad a la que, aunque se encuentra tan
sólo a seis kilómetros, si llegaba la señal de TVE. Incluso en la actualidad existen muchas
dificultades para sintonizar las emisoras de radio españolas, por lo que las portuguesas son las que
más se escuchan en Eljas, Valverde y San Martín de Trevejo.
Los “castellanismos” donde más se observan es en el léxico y, como es obvio, más entre los
jóvenes que entre los mayores. Así por ejemplo, en San Martín la palabra “carvalhu” ha sido
sustituida por la castellana “robli”; en las tres localidades, prácticamente se ha perdido el
hipercorrecto gallego-portugués “lombu/lomba” (“Lombas da Malhà Barrocu” y “O Altu da
Lomba”, topónimos de Eljas y Valverde) y la mayoría de la población dice “lomu/loma”, aunque
aún en la actualidad he escuchado a una familia de San Martín decir: “O lombu do cuchinu”.
Igualmente las nuevas formas de vida y trabajo hace que las nuevas generaciones no estén
aprendiendo parte del rico vocabulario des estos falares referido al trabajo en el campo y a la vida
doméstica de antes, cuando no había cocinas de gas ni estufas eléctricas: “fornalha” (donde arde la
leña de la cocina o el horno), “fuligim” (hollín), “muixanas” (pavesas), “mijêiru” (orinal),
“cortelha” (cochinera, zahúrda), “bocoi” (cuba para hacer vino), etc.
Igualmente, en la pronunciación de los más jóvenes se observa, aunque de forma incipiente,
ciertas formas de yeísmo al pronunciar “foya” en vez de “folha” o “fiyu” por “filhu”, cuando es un
placer escuchar la correctísima pronunciación de la /lh/ o /ll/ de los naturales de estos tres pueblos.
Durante los últimos años se va perdiendo otro rasgo de las falas gallego-portuguesas, la
pronunciación de la –r- después de la consonante, a favor de la –l-, por influencia del castellano.
Así entre la gente joven es normal que pronuncien “platu” en lugar de “pratu”, “blancu” por
“brancu”, “nebla” en vez de “nebra”, “plaza” por “praza” o “igleija” en lugar de “igreija” que ha
sido siempre la pronunciación correcta en estos falares. También entre la juventud se van
sustituyendo algunos verbos de la Fala por otros “castellanizantes”, como por ejemplo, “fechar”
por “cerrar”, “espreitar” por “espiar” o “desfardar-se” por “desvestirse”.
Las anteriores influencias de las hablas extremeñas en os falaris do Val de Xálima, en cambio
no se reproducen cuando los naturales de la zona hablan en su segunda lengua, el español.
Mañegos, lagarteiros y valverdeiros hablan un castellano tan “perfecto” que quién les escuche
difícilmente podrá identificarles como naturales de Extremadura. Los habitantes del Val de Xálima
reproducen los leonesismos y otros rasgos de las hablas extremeñas, sólo cuando falam en el
portugués arcaico de su lengua materna y no cuando hablan en español.
Recapitulando, considero, que aunque os falaris do Val de Xálima y el actual portugués
tengan el mismo origen, aunque pertenezcan al mismo grupo lingüístico y aunque hayan existido
contactos ininterrumpidos entre ambas lenguas, sobre todo con el habla portuguesa del vecino
Concelho do Sabugal, debido a que se han desarrollado en condiciones distintas también han tenido
evoluciones diferentes. Por ello considero que la Fala de Xálima es un dialecto con personalidad
propia, un falar que aunque de base fundamentalmente portuguesa, también presenta algunos
leonesismos que son comunes a las hablas castellanas de la Sierra de Gata y evidentemente variados
“castellanismos” por razones obvias. Y la percepción que tienen de sus falares los habitantes del
Val de Xálima coincide con la opinión expuesta. Así hay manifestaciones entre la población que
reconocen que a sua fala es, o forma parte, de la lengua portuguesa, como la expresión: “O nossu
falar é meiu purtuguês”.
A modo de conclusión, planteo, que manhegus, lagarteirus y valverdeirus, hablan desde hace
siglos una variante del portugués arcaico o del galaico-portugués del área de la Riba-Côa. Pero

176

debido a la incorporación de leonesismos y castellanismos, según mi opinión, el habla actual de este
rincón de Extremadura es una especie de “portuñol” o “portuextremo”, un falar fronteirizu propio
de las regiones donde coinciden fronteras políticas y lingüísticas tal como ocurre en el caso del Val
de Xálima. Por ello considero que las hablas de Eljas, Valverde y San Martín de Trevejo son falaris
fronteirizus, una forma de hablar portugués en Extremadura, igual que hay diversas formas de
hablar el español en nuestra tierra.

Consideraciones finales
Por último, aprovecho mi presencia en este foro para plantear la necesidad de favorecer la
recuperación y el fortalecimiento de las relaciones lingüísticas y culturales entre las tres poblaciones
del Val de Xálima y sus vecinos portugueses, ya que en los últimos años han conocido un
importante retroceso.
El cambio experimentado desde hace varias décadas en las relaciones económicas y sociales
de las tres localidades del Val de Xálima, explica de alguna forma el enfriamiento de dichas
relaciones. En la actualidad valverdeiros, lagarteirus y manhegus ya no intercambian sus productos
con sus vecinos del Concelho do Sabugal, los comercializan a través de cooperativas y van comprar
a las grandes superficies de Cáceres y Plasencia. Ya se acabó el contrabando de “café” y “tabaco
americano”, tampoco vienen temporeros portugueses a las campañas de la aceituna del valle. Los
pocos jóvenes que quedan ya no van a divertirse a las capeas y fiestas del otro lado de la raya, van a
las discotecas de Coria, Ciudad Rodrigo o Moraleja.
Pero también está contribuyendo de forma negativa en las relaciones de los habitantes del Val
de Xálima y los habitantes del Concelho do Sabugal, la “política” de los ayuntamientos de San
Martín de Trevejo, Eljas y Valverde que pretende borrar o “camuflar” la relación lingüística y
cultural que existe entre estos tres pueblos y Portugal. Así por ejemplo, en 1995, el ayuntamiento de
San Martín de Trevejo rotuló el nombre de las calles, pretendidamente en la fala local, recurriendo a
la ortografía del gallego, como el uso de la “x” en palabras cuyo sonido corresponde en este lugar al
de la “j” portuguesa: “Axuntamentu”, “Calli de San Xuan”, “Calli a Iglexia”, “Calexa do Portu”,
etc. Se puede aceptar que utilicen “ll” en lugar de “lh”o “ñ” en vez de “nh”, pero es inaceptable
que inventen una “x” para transcribir unas palabras que en San Martín se pronuncian con la “j”
prelatal fricativa sonora de la lengua portuguesa: Ajuntamentu, Igreja, caleja, Juam. La misma
intencionalidad tiene rotular como nombre oficial en mañego: “Plaza Maior”, “Calli da Plaza” o
“Iglexia”, cuando siempre se ha pronunciado: Praza Mayor, Calhi da Praza o Igreja.
Las autoridades locales, algunos “entendidos” de las anteriores y una fantasmagórica
asociación autodenominada “Fala i Cultura”, que a fin de cuentas vienen a ser los mismos ya que la
última es poco más que un concejal mañego que se cree el “Papa de la Fala” cuando solo fue
“aprendiz de fraile” de un convento de Castilla, pretenden que estos falares se visualicen ante los
visitantes o turistas como algo distinto, o lo menos parecido posible el portugués, y tratan de
presentar un “mañego”, un “lagarteiro” o un “valverdeiro” oficial descafeinado y penetrado de
numerosos castellanismo que no es o falar de la inmensa mayoría de la población, es el habla
adulterada de los más jóvenes y de la “gente bien” que por status social que hasta hace poco
consideraban a estos falares como propios de campesinos y analfabetos... Esta “política” que
silencia todo lo que suena a portugués se puede deber a que creen que así promocionan mejor el
negocio del turismo, a cuestiones político-ideológicas, a prejuicios contra el vecino país o ¡vaya
usted a saber por qué!.
En un principio las “fuerzas vivas” de estos pueblos pretendieron vender la imagen de esta
Fala como una criatura nacida por obra y gracia del Espíritu Santo y trataron de hacer negocio
ofertándola en el mercado como estampitas del milagro de Fátima o como un fenómeno paranormal
como el de las “caras de Belmez”, pero como la cosa no cuajó se subieron al carro de los
“gallegos”... Desde hace diez o doce años cuando un grupo de la Universidad de Vigo desembarcó
en el Val de Xálima y descubrió “O galego de Extremadura”, existe una prolongada luna de miel

177

entre las autoridades locales y Galicia. La prensa y la TV gallega han dedicado, y dedican, grandes
espacios al descubrimiento del “galego de Extremadura”; los colegios y universidades de Galicia
envían a sus alumnos a conocer “aos seus irmáns de Extremadura”; cada año, instituciones y
asociaciones de Galicia patrocinan excursiones al Val de Xálima, como la última, a principios de
septiembre, anunciada en carteles como “Galicia con A Fala” y organizada con los tres
ayuntamientos del valle, que trajo cuatro autobuses de gallegos con grupos musicales y banda de
gaiteros incluida. Desde la Universidad de Vigo promovieron la asociación denominada “Fala i
Cultura”, según dijo el profesor Xosé Enrique Costa en el “Periódico Extremadura” (12 de febrero
de 1993): «uno, digo, que tuvo el honor y el orgullo de asistir a la fundación, el día 3 de agosto de
1992 en As Ellas, de la asociación “Fala i Cultura” y participar activamente en la redacción de sus
estatutos»; a finales de 1993 elaboraron una “Proposta de normativa ortográfica e morfolóxica” para
estos falares extremeños de acuerdo con los criterios de la normativa oficial del gallego que se
imparte en la enseñanza de aquella Comunidad Autónoma y en las Navidades de 1994 repartieron el
“Primeiro calendario escrito no galego do Val do Ellas”, donde aparecen los nombres de los meses
escritos en el gallego actual que poco tiene que ver con estos falares: “xaneiru”, “xuniu”, “xuliu”,...
¡Incluso hasta han bautizado este territorio con nombre nuevo: “Val do Ellas”!. Resumiendo, a la
población de estos tres pueblos, desde el “desembarco” gallego en la década de 1990, la están
presionando de mala manera con mensajes como que “A Fala é galega” y que “mañegus, lagarteirus
y valverdeirus son descendentis dos galegus”...
En definitiva, el debate sobre los orígenes y la adscripción lingüística de Os Falaris do Val de
Xálima está fuertemente mediatizado por implicaciones ideológicas y políticas. Unos, por
sentimientos anti-lusos y de prepotencia “españolista” hacia el vecino país, no quieren oír ni hablar
de posibles afinidades de estos falares con el portugués... Otros, nuestros queridos universitarios de
Galicia, que están más contentos que un niño con zapatos nuevos porque parece ser que han
encontrado en este valle extremeño el «eslabón perdido» entre el gallego medieval y el gallego
actual, como repite insistentemente Xosé Costas, pretenden tal vez encontrar en este valle
extremeño la identidad que no encuentran en su tierra gallega...
Pero la realidad no se puede cambiar, Portugal está al lado del Val de Xálima y Galicia se
encuentra a unos 600 kilómetros de distancia. Los habitantes del Val de Xálima y sus vecinos
portugueses mantienen desde hace siglos sólidos vínculos culturales, comerciales y de parentesco,
cosa que no ha ocurrido con los gallegos ya que la única relación que hayan podido tener podría
haber sido con algún que otro “afilaor” que se hubiera acercado a estos lugares.
Entiendo que los intentos de separar y poner trabas a las relaciones que históricamente han
existido entre los habitantes del Val de Xálima y sus vecinos de Portugal, son negativos ya que
empujan al desarraigo cultural y social de la población del Eljas, Valverde y San Martín de Trevejo.
En el contexto geográfico, lingüístico-cultural y económico donde se encuentra el Val de Xálima su
futuro hay que buscarlo en el fortalecimiento de las relaciones con las poblaciones vecinas de
Portugal y de la Sierra de Gata. Cuando desde la Junta de Extremadura se están realizando
importantes esfuerzos por mejorar las relaciones de todo tipo de nuestra región con Portugal, es una
contradicción que se pretenda hacer lo contrario en las tres poblaciones falantes del Val de Xálima.
Así por ejemplo, ¿por qué no se imparte la enseñanza de la lengua portuguesa en los colegios
públicos de Eljas, Valverde y San Marín de Trevejo y en cambio si se hace en la cercana localidad
de Cilleros cuya población es castellano-hablante?
Me doi mutu as políticas màs que tendim a talhar em secu as reižis históricas i culturais do
Val de Xálima i os seis vizinhus purtuguesis. Ei nom soi natural dessi lugar peru tenhu fortis lažus
com esta linda terra já que a minha mulher é manhega i o mei filhu Paulo é falanti desdi que nacei.
Cáceres, 2 de octubre de 2004.

José Luis Martín Galindo
jlmgalindo@telefonica.net

178

ANEXO

“A FALA NA ESCUELA”
Escrito dirigido al Sr. Consejero de Educación, Ciencia y Tecnología
(11 de julio de 2000)

Adjunto este escrito con relación al segundo
intento que se hizo para introducir los Falares do
Val de Xálima en los colegios públicos de
Valverde, Eljas y San Martín de Trevejo. Como el
primero resultó un fracaso y se limitó a
representar una obra de teatro en el curso 20012002. Luego se abandonó el proyecto.

179

Sr. Consejero de Educación, Ciencia y Tecnología
JUNTA DE EXTREMADURA
Mérida.

Desde que el pasado año el Gabinete de Iniciativas Transfronterizas organizó un congreso sobre
la Fala de Xálima, se han realizado diversas iniciativas para difundir las hablas de Eljas, Valverde y
San Martín de Trevejo: la publicación de varios libros por la Junta de Extremadura, los días 2 y 3 de
junio se celebró en Valverde un encuentro sobre “lenguas minoritarias”, la Consejería de Cultura va
a declarar este lenguaje Bien de Interés Cultural y ahora se anuncia la puesta en marcha del
proyecto “A FALA NA ESCUELA” que pretende, según sus promotores, la incorporación de estos
falares al sistema educativo de las tres localidades...
A mi humilde entender una cosa es organizar “encuentros”, “congresos” o “debates” para avanzar en
el estudio y en el conocimiento de la Fala de Xálima, y otra muy distinta decir alegremente y sin
fundamento que se va a impartir como enseñanza en los colegios de la zona ya que para ello es
condición necesaria contar con unidades didácticas elaboradas y aprobadas por las correspondientes
autoridades académicas y educativas de nuestra Comunidad Autónoma. Y dicha elaboración, por el
momento, es imposible, debido a la complejidad teórica de estas hablas, a las diferencias lingüísticas
existentes entre las tres poblaciones y a la falta de consenso entre mañegos, lagarteiros y valverdeiros
para normalizar y reglar gramaticalmente las falas del Val de Xálima. Por ello, D. Antonio Salvador
Plans, catedrático de Filología Hispánica de la UEX, en uno de los cursos de ÁGORA planteó sus
dudas acerca de la viabilidad del citado proyecto y dijo que hay muchas dificultades para la elaboración
de unidades didácticas sobre las hablas del Valle de Jálama que hicieran posible su enseñanza en los
colegios.
Y es que los falares de Eljas, Valverde y San Martín de Trevejo, aunque tienen la misma base galaicoportuguesa, en cada lugar presentan algunos rasgos y particularismos lingüísticos que los hacen
diferentes entre sí. Pero ¡inda mais!, en cada localidad no hay un lenguaje unificado, se observan claras
diferencias de léxico y de fonética según el origen social de los falantes y entre las distintas
generaciones, así como con la población de ascendencia portuguesa bien por matrimonios mixtos o por
ser descendientes de familias lusas allí establecidas a lo largo del siglo XX. También, las reticencias, la
oposición de mañegos, lagarteiros y valverdeiros a un acuerdo de unificación y normalización de las tres
hablas locales, es otra dificultad añadida para que el pretendido proyecto de enseñanza pueda ser
viable. En cada pueblo defienden por encima de todo las peculiaridades lingüísticas que le distingue de
los otros dos y reclaman que si se lleva a la escuela se enseñe la variante de su localidad, siendo muy
representativa la opinión expresada en la prensa por David Piñero, un vecino de Valverde del Fresno:
«Toda la vida nos hemos entendido los habitantes de los tres lugares hablando cada uno en su dialecto
y nos podemos seguir entendiendo. Naturalmente, para defender nuestra fala no hace falta ninguna
unificación de lo que no se puede unificar. A pesar de los parecidos que tenga. Una unificación de las
tres falas acabaría siendo la pena de muerte para cada una de ellas. Lo que está claro es que los
valverdeiros queremos seguir hablando en valverdeiro y vamos a seguir hablando en valverdeiro. Y si
se llega a enseñar en la escuela habrá que enseñarlo como siempre lo hemos hablado nosotros y
nuestros abuelos. Lo mismo para el lagarteiro y el mañego»(el Periódico Extremadura, 2 de agosto
de 1995).
Con el mayor respeto hacia los animadores de “A FALA NA ESCUELA”, considero que dicho
proyecto, aunque esté respaldado por la Comisión Europea y la Junta de Extremadura, carece de
fundamento y está condenado al fracaso como ya ocurrió con otra iniciativa similar realizada hace unos
años en los colegios públicos de Eljas, Valverde y San Martín por la entonces Dirección provincial del
Mº. Educación y una asociación cultural. Pretender impartir la enseñanza de estos falares en la escuela
con algún rigor didáctico y científico es una quimera (en la acepción: 'Lo que se propone a la
imaginación como posible y verdadera, no siéndolo'); también lo es afirmar que “La Fala es el quinto
idioma de España” o que “es lengua y no dialecto nuestra Fala”, como se ha podido leer en una
revista y en un periódico regional respectivamente. Es normal y conveniente para el debate la existencia

180

de opiniones y teorías discrepantes acerca de los orígenes y de la adscripción lingüística de estas
hablas, pero llegar a la conclusión y decir que son un “idioma” es un auténtico disparate...
El valverdeiro, el mañego y el lagarteiro son, según mi modesta opinión, falares fronterizos, unas
hablas mixturadas propias de algunos de algunos territorios que coinciden con fronteras lingüísticas y
políticas como ocurre en el Val de Xálima. En nuestro caso son unos falares galaico-portugueses
entreverados de castellanismos, con los que se han comunicado desde hace siglos los habitantes de
uno y otro lado de la “Raia” de esta área fronteriza luso-extremeña. Siendo un testimonio gráfico muy
elocuente de lo dicho anteriormente el mismo nombre del proyecto “A Fala na Escuela”, cuyas formas
morfológicas son las de la lengua portuguesa pero presentando un castellanismo lexical: “Escuela”. Por
ello en Valverde, Eljas y San Martín de Trevejo siempre han dicho: “O nossu falar é meiu purtuguês”.
Un servidor, con más o menos acierto, con más o menos rigor, pero con entusiasmo y todo el cariño
del mundo, ha dedicado buena parte de los últimos veinte años de su vida al estudio y la investigación
de las manifestaciones culturales del Val de Xálima, habiendo publicado cuatro libros, seis estudios y
unos 150 artículos de prensa. Por otro lado, a minha mulher é manhega; o mei filhu, um meninu de
quatru anus i meiu, é tamém falanti i ademais se chama Paulo como em Purtugal que é o nomi de
“Pablo” tamém naquelis lugaris do Val de Xálima, sintiéndome por tanto vinculado familiar y
sentimentalmente con estos falares luso-extremeños.
Por ello, como estudioso de estas hablas y como parte afectada de esta comunidad falante por las
medidas que pretende aplicar el proyecto “A FALA NA ESCUELA”, me dirijo al Sr. Consejero de
Educación de nuestra Comunidad Autónoma para exponerle mis opiniones y preocupaciones al
respecto. Y es que dicho proyecto, además de su inviabilidad, considero que es inconveniente
políticamente... Me explico: pienso que es un error de cálculo y de previsión política que la Junta de
Extremadura apoye o respalde institucionalmente proyectos como el de marras que difunde, con
relación a las hablas locales de Eljas, Valverde y San Martín de Trevejo, conceptos como el de “lengua
minoritaria”; que reivindica para estas falas el reconocimiento y los derechos de un idioma, como ha
hecho a través de la prensa, Domingo Frades Gaspar, presidente de la denominada asociación
cultural “Fala i Cultura” y uno de los principales promotores del discutido proyecto: «Pero es lengua y
no dialecto nuestra fala, aún sin la superficie y los hablantes del español o el chino, pero con el
“inda mais” de ser anterior a San Millán»... «Quedó claro que entre gaélico, frisio, o fala, e inglés,
alemán o español no cabe más que igualdad, como en la vida real» (Hoy, 12 de junio del 2000)
¡Vaya con el Sr. Frades, nos ha salido más nacionalista que Arzallus o Pujol!
Por otro lado, cuando la Junta de Extremadura muy acertadamente viene promoviendo una activa
política para mejorar las relaciones económicas, sociales y culturales entre nuestra Comunidad
Autónoma y Portugal, resulta improcedente que respalde iniciativas y proyectos como el de “A FALA NA
ESCUELA” que ignoran con premeditación y alevosía las afinidades lingüísticas y culturales que existen
entre el Val de Xálima y el país luso, que silencian intencionadamente las especiales e intensas
relaciones que históricamente han mantenido las tres poblaciones extremeñas y sus vecinas
portuguesas: han trabajado y comerciado conjuntamente, se han reunido en las mismas celebraciones
religiosas y festivas, se han venido cruzando en matrimonios mixtos desde hace siglos y han utilizado
falares similares para comunicarse, por ello son muchos los vínculos económicos, familiares y
lingüísticos que les unen e identifican desde tiempos inmemoriales. Y es que según la eminente filóloga
lusa y catedrática de la Universidad de Coimbra, Clarinda de Azevedo Maia, el extremeño Val de
Xálima y la contigua región portuguesa de Riba-Coa son partes de separadas de una misma región
étnica y lingüística: «Duas regiãos vizinhas separadas de maneira mais o menos artificial pela
fronteira política, mas, num passado mais o menos remoto, intimamente unidas» (“Os falares
fronteiriços do concelho do Sabugal e da vizinha região de Xalma e Alamedilla”, Coimbra,1977).
Desde siempre mañegos, lagarteiros y valverdeiros han utilizados estos falares fronterizos entre ellos
y con sus vecinos portugueses, y por ello nunca se han sentido diferentes de sus compatriotas de
Castilla y Extremadura con los que siempre han hablado en español. Históricamente han tenido clara
conciencia de que son poblaciones fronterizas donde se cruzan, mezclan, dos lenguas y dos países,
siendo su peculiar lenguaje, “o chapurreau”, como aún lo llaman en Valverde, resultado de esta
situación. Por ello a estas alturas venir con la milonga de querer educar a los niños y niñas de Valverde,
181

Eljas y San Martín en la idea de que hablan un idioma propio, además de ser absurdo, sería un grave
error ya que podría llevar a los futuros hombres y mujeres del Val de Xálima a la confusión y al
desarraigo cultural y al aislamiento con relación a sus vecinos españoles y portugueses. Por ello creo
que la Consejería de Educación no debería complicarse la vida tratando de “inventar” algunas unidades
didácticas sobre estos falares, sencillamente pienso que lo que debería hacer es implantar la
enseñanza del portugués como segunda lengua en los colegios públicos de los tres pueblos. Así
los escolares recibirían unos conocimientos gramaticales que les ayudarían a comprender y valorar
científicamente su habla local, también contribuiría a fortalecer y ampliar las relaciones culturales y de
todo tipo con el vecino país.
Sr. Consejero, sería inadmisible e intolerable que desde instituciones públicas se apoyaran proyectos
o programas que pretendieran “fabricar” un idioma donde sólo hay unas hablas mixturadas, que se
permitiera la utilización de los escolares como “conejillos de indias” o convertir los colegios públicos de
las tres localidades en laboratorios donde realizar experimentos temerarios para la educación de los
niños de estas poblaciones. Aunque después de leer «Cuando llegue el dinero, se intentará elaborar
una Gramática», declaraciones de uno de los promotores del proyecto “A FALA NA ESCUELA” a
Cambio 16 y publicadas el 22 de noviembre de 1999, estoy más tranquilo y pienso que una vez que
“gasten” los millones concedidos por la Comisión Europea bajará la fiebre de “lengua minoritaria” y este
montaje de unos cuantos espabilados tan sólo haya servido para que algún Consulting de Badajoz haya
hecho su agosto con la Fala, para que algún que otro establecimiento hostelero de la zona haya
aumentado sus ingresos y para que algún que otro “pesebreiru” se haya podido meter algo en el
bolsillo...
Lo anterior no quiere decir que la Junta de Extremadura se deba inhibir en la defensa y promoción de
la Fala de Xálima sino todo lo contrario, considero que debe tomar medidas y apoyar iniciativas para la
conservación de estas hablas en el futuro. Por lo que me permito plantear algunas sugerencias, señalar
las líneas de actuación que se deberían ir aplicando:
 La recogida exhaustiva de materiales fonológicos del mayor número posible de informantes y en cada uno de los
tres pueblos, recuperando voces y palabras perdidas o en desuso. El material recogido podría posibilitar la creación
de una FONOTECA DOS FALARIS DE XÁLIMA.
 La recopilación amplia y minuciosa del vocabulario de Valverde, Eljas y San Martín de Trevejo, para la confección
de un DICIONARIU DOS FALARIS DE XÁLIMA.
 La realización de un estudio de Gramática comparada con la Lengua Portuguesa, para establecer las afinidades y
diferencias que presentan estas falas con el portugués.
 La planificación de campañas dirigidas a la recogida de materiales de tradición oral entre las poblaciones de los
tres municipios.
Y por último, Sr. Consejero, le pediría que ante la serie de noticias y disparates que se han dicho en
los medios de comunicación en torno al proyecto “A FALA NA ESCUELA”, la Consejería de Educación,
Ciencia y Tecnología explicara públicamente si pretende que estos falares fronterizos se impartan como
enseñanza en los colegios públicos de Eljas, Valverde y San Martín, si hay unidades didácticas y
profesorado al respecto, etc, en definitiva que se pronuncie sobre este controvertido proyecto, ya que
hasta la fecha ha hablado todo el mundo menos los responsables en Educación de nuestra Comunidad
Autónoma. Y es que personas, como un servidor, muy interesadas por el futuro de la Fala de Xálima,
estamos asombrados, cuando no escandalizados, ante las declaraciones públicas de los promotores de
la iniciativa y de algunos altos cargos de la Junta de Extremadura, como en el caso de D. Francisco
Muñoz, Consejero de Cultura, que según el periodista que cubría la información de las jornadas sobre
“lenguas minoritarias” celebradas en Valverde los pasados días 1y 2 de junio, no sólo afirmó que se iba
a implantar un curso de la fala en los colegios de los tres pueblos, sino que además la Junta de
Extremadura se planteaba su incorporación a todo el sistema educativo de la región: «El Consejero de
Cultura, Francisco Muñoz, destacó en las jornadas que el principal objetivo de proyecto es
implantar un curso de fala en las escuelas, en horario no lectivo, de las localidades de Eljas,
Valverde del Fresno y San Martín de Trevejo. Asimismo, la Junta de Extremadura también se
plantea la incorporación al sistema educativo de la región esta lengua, según comentó el
consejero» (el Periódico Extremadura, 4 de junio del 2000).

182

Décimas y refranes en la tradición oral de Olivenza
Servando Rodríguez Franco

Introducción.La presente comunicación pretende responder a los objetivos de la Ley de Patrimonio Histórico y Cultural de Extremadura que la organización de este congreso nos
recuerda, en lo que respecta especialmente a la “investigación y recogida exhaustiva en
soportes que garanticen su transmisión a generaciones venideras”. Para ello, traemos a
público una muestra sonora, presentada en soporte magnético, como ejemplo de la recogida que se viene haciendo hasta el momento.
Estos primeros años del siglo XXI que nos ha tocado vivir serán también los
primeros de las dos últimas décadas que le quedan de vida al habla portuguesa de Olivenza. En efecto, puede afirmarse con total seguridad que quienes aún usan esta variante del portugués alentejano sobrepasan actualmente los sesenta años de edad. Sólo en
casos muy excepcionales puede hoy encontrarse algún oliventino entre 50 y 60 años que
tenga como lengua materna esta variante portuguesa. Las generaciones nacidas en los
años 20, que procrearon en la década de los 40, ya empezaron a dejar de transmitirla a
sus hijos. Sirvan estas consideraciones introductorias para mejor valorar iniciativas como la del encuentro que en este momento celebramos.
Del título del trabajo que ahora tengo el gusto de presentarles: “Décimas y refranes en la tradición oral de Olivenza” pudiera derivarse en principio una cierta promiscuidad de objetos de estudio: por un lado las décimas, género poético; por otro los refranes, objeto de estudio de la disciplina que denominamos fraseología. Esperamos que
el aglutinante de la tradición oral que aquí los reúne sirva para paliar en parte la indeseada divergencia expositiva.

Décimas.Para empezar (y en cuanto a la primera sección, dedicada a las décimas) es necesario situar exactamente los textos que aquí se presentan dentro del más amplio abanico
de la “décima” como forma estrófica de manifestación muy diversa.
La décima en la tradición oral de Olivenza es evidentemente una expresión más
de la identidad cultural alentejana. Es decir, es el producto de la creación surgida de
poetas populares, generalmente pastores y braceros que pasaban largas horas en la soledad de los campos y que memorizaban y después trasmitían a quien estaba dispuesto a
oírlas. Todo ello, por supuesto, antes de que el pastor o el bracero pudiera tener a su
alcance el receptor de radio portátil, que vino a ocupar sus largas horas de soledad y le
cercenó la necesidad creadora, no sólo poética, sino artesanal en sus múltiples facetas.
Esta décima popular es diferente de la décima culta que naciera con Vicente Espinel, pero también difiere de la décima popular improvisada que aún mantiene su culto
en el mundo hispánico, especialmente en Canarias y Sudamérica, muy unida a los due-

183

los poéticos de troveros y payadores, muy frecuentemente de expresión musical (véase a
este respecto: TRAPERO, Maximiano. El libro de la décima. La poesía improvisada en
el mundo hispánico. Universidad de las Palmas de Gran Canaria. 1996).
La décima popular de Olivenza, y resto del Alentejo, no es improvisada, desarrollándose en un primer paso por un creador, versificador popular, que compone sus décimas en la soledad, y pasando después a dominio público a través de sucesivos transmisores, y de forma oral. Esto hace que el mayor porcentaje de ellas haya desaparecido
irremediablemente, al no haberse fijado nunca por escrito. Existe no obstante una labor
importante de recogida en cancioneros populares por etnólogos de la talla de Michel
Giacometti, Tomás Pires, Azinhal Abelho, Fernando Lopes Graça, Vítor Santos...etc.
En la actualidad, existe una producción de este género popular en el Alentejo, ya
no en Olivenza al haber quedado desgajada culturalmente de esta región desde 1801.
Sin embargo, su producción está bastante alejada del pastor o trabajador que la creaba
en el campo, manteniéndose hoy mediante concursos celebrados por instituciones con
ocasión de fiestas señaladas. En este caso se transmiten de forma escrita, por lo que ya
no procede considerarlas como expresión de la tradición oral.
Como ejemplo de las escasas muestras que se han logrado rescatar del olvido,
presentamos aquí una grabación que se realizó hace unos quince años. La audición de la
misma se acompaña de forma escrita en el habla de Olivenza, así como traducida al castellano.

184

Prescindiendo de un análisis fonético detallado, se pueden apreciar no obstante
las características propias del habla alentejana: supresión de diptongos, palatalización de
la e átona final en “i”, formas arcaicas como en la contracción “na” o en farramenta por
ferramenta. En el caso concreto que analizamos no se dan otro tipo de alteraciones propias del habla oliventina porque el hablante procede de la aldea de San Benito, más conservadora debido a un menor grado de escolarización. El hablante corriente del portugués de Olivenza se caracteriza actualmente por una realización rehilada, semejante a la
de las tierras vecinas, de la palatal representada por el dígrafo “lh” [] que aparece en el
verso 10.
Por lo que respecta al análisis métrico, se observa que las dos primeras décimas
responden al esquema clásico. Es decir, dos redondillas abrazadas unidas mediante dos
versos de enlace: abba+ac+cddc. En la última décima se produce, sin embargo, alteración en el número de versos, falta uno, así como falta de consonancia en la rima. Creemos que en este caso se debe a alguna alteración introducida en la cadena de transmisión oral.
En cuanto al tema, muy propio de este tipo de manifestación popular, se desarrolla mediante una serie de reproches de la mujer a su marido, a quien achaca que los males de la vejez le hayan impedido cumplir con el débito conyugal. Dichos reproches se
producen mediante un recurso también conocido: el uso del doble sentido. Así en los
versos 13 y 14, por ejemplo, “E desde que te mexa no foli” / “a tua gaita já não toca” /
(Y aunque te toque en el fuelle / Tu gaita ya no toca /).

Refranes.En cuanto a la fraseología oliventina, y especialmente en lo que respecta a los refranes, existe recogido en fichero un corpus bastante amplio, trascrito fonéticamente y
en fase de análisis. Esperemos que la convocatoria para el presente año académico
2004/2005 del que se presenta como “primer doctorado del mundo en fraseología y paremiología”, ofertado por la Universidad Complutense, afiance definitivamente y al más
alto nivel este tipo de estudios hasta ahora considerados menores. De esta manera, y a la
luz de las técnicas de investigación actuales, se podrá comenzar la elaboración de refraneros y colecciones fraseológicas, especialmente de comunidades donde hablas minoritarias estén en peligro de extinción.
Las muestras de paremiología oliventina que aquí se proponen se ordenarán de
acuerdo a la base semántico-argumentativa propuesta por Jürgen Schmidt-Radefeldt1,
aunque con adaptaciones a nuestro caso particular. Dejamos para otra ocasión el análisis
del nivel fonético, contextual o sintáctico. Según el citado autor: “se ha observado que
la estructura de los proverbios, en el nivel frásico, consta de dos elementos. Ya Seiler2
habló de “la relación lógica de dos miembros paralelos” usando conceptos de contraste,
semejanza, igualdad o causa-efecto. No obstante, Seiler no hizo una separación clara
entre las relaciones lexemáticas de palabras, por ejemplo: antinomia, hiponimia, etc... y
las relaciones semánticas de las frases entre sí. Dundes3 presentó en este sentido una
clasificación más desarrollada, pero tampoco llegó a obtener una tipología absolutamente satisfactoria”.

185

J.S. Radefeldt, en su trabajo “Descrição semántica e funções semanfóricas do
provérbio” propone la posibilidad de llegar a cinco tipos-base de relaciones en el nivel
semántico-argumentativo4 que son las siguientes: a)relación condición-consecuencia;
b)relación causa-consecuencia; c)relación de preferencia; d)relación de comparación;
e)relación pregunta-respuesta. Este método de clasificación permite, según el autor,
soslayar el máximo obstáculo en la investigación paremiológica: encontrar al proverbio
inserto en su contexto auténtico del lenguaje hablado.
Evidentemente, la aparición del proverbio en el decurso hablado es necesariamente esporádica, lo que hace por otra parte que sea difícil de registrar en soporte Electromagnético, de forma natural. Concordamos con don Manuel Alvar5 en que el uso del
magnetófono no es absolutamente necesario en los trabajos de recogida de muestras
lingüísticas, pudiendo usarse como método alternativo la transcripción fonética inmediata. Esta ha sido nuestro sistema; por otra parte el único posible. Pero no seríamos
fieles a la verdad si dejásemos de confesar que hemos sido privilegiados en la realización de la tarea. En efecto, hemos podido disfrutar del hablante ideal, durante gran cantidad de horas al día; durante años, transcribiendo al punto cada proverbio y aprendiendo a situarlo, en cualquier momento, en sus posibles contextos. Somos conscientes, por
ello, de la deuda contraída y esperamos saldarla debidamente, contribuyendo al estudio
de la realidad lingüística oliventina antes de que se irremediablemente tarde.
En esta ocasión nos limitamos a presentar algunas de las paremias más representativas de cada tipo-base propuesto, pero no olvidamos otra serie de fenómenos fraseológicos, muchos más numeroso en el habla portuguesa de Olivenza. Nos referimos a las
expresiones idiomáticas, de gran fuerza expresiva.
Por último, es necesario recordar, antes de la presentación de las diferentes
muestras, que el criterio de agrupación de las mismas no obedece a motivos analíticos.
Además, aunque se presenten agrupadas según la citada base semántico-argumentativa
propuesta por Radefeldt, nos apartamos parcialmente de éste en cuanto a los cinco tiposbase que señala, pues como el mismo autor hace notar6, estos tipos tampoco abarcan
todas las formas posibles de proverbios.
En consecuencia, mantenemos el tipo-base a) condición-consecuencia y el
b)causa-consecuencia, y proponemos, para adaptarnos perfectamente al objeto de estudio concreto, los siguientes nuevos tipos, que sin ánimo exhaustivo podrán ser ampliados: c)relación declaración-consecuencia; d)relación de contradicción; e)relación de
coordinación.
Atendiendo al primer tipo-base, es decir aquel en que las dos partes del proverbio están en una relación de condición-consecuencia, presentamos las siguientes muestras:
1.- Se mal de canga, pior d’arado. (Ir de mal en peor)
2.- Se tens fome, vai à praça e esfola um homem. (Si tienes hambre ve a la plaza y deshuella a un hombre.
3.- Se queres ver teu corpo, mata um porco. (Si quieres ver tu cuerpo, mata un cerdo)
4.- Se mais depressa, mais devagar. (Vísteme despacio que tengo prisa)
Con respecto al segundo tipo-base, según el cual se da una relación de causaconsecuencia, escogemos las siguientes:

186

1.- Janeiro fora, mais uma hora. (Enero fuera, una hora más)
2.- Quem não tem cabeça tem pés.(Quien no tiene cabeza, tiene pies)
3.- O que anda c’a traça, a traça o come. (Quien juega con fuego se quema)
4.- Galinha gorda, a pastores choca bem ela. (Dinero llama a dinero)
5.- O que se faz mel, as abelhas o comem. (Quien se hace miel se lo comen las abejas)
6.- Morra Marta, morra farta. (Muera Marta y muera harta)
7.-Quem não manda, fralda fora. (Marica el último)
8.- Quem não tem que dar a fazer à boca, apanha moscas. (Quien no da trabajo a la boca, atrapa moscas)
9.-Uma vez s’engana ao cão, duas não. (Una vez se engaña al perro, pero no dos)
10.-Aquele que não arriscou, nem perdeu nem ganhou. (Quien no arriesgó, ni perdió ni
ganó)
11.-Quem com nada se viu, deu três pedos e fugiu. (Quien con nada se vio, dio tres pedos y huyó)
12.- As cadelas apressadas, parem os filos cegos. (Las perras con prisa, paren los hijos
ciegos.
Tipo c) relación declaración-consecuencia:
1.- Querer o que queria Lucas: cabras poucas e leite muita. (Querer lo que quería Lucas,
cabras pocas y leche mucha.
2.- Andar como o Tio Polito: quando tinha terra não tinha trigo e quando tinha trigo não
tinha terra. (Andar como el Tío Polito: cuando tenía tierra no tenía trigo y cuando tenía
trigo no tenía tierra).
3.-Estar como a gata da Joana Ramos: dormindo e caçando ratos. (Estar como la gata de
Juana Ramos, durmiendo y cazando ratones)
4.- Ser como o bicho da borregada: que mexe e mexe e não faz nada. (Ser como el animal de la borregada: que mueve, mueve y no hace nada.
5.-Meu moço moço tem, quando eu mando manda ele também. (Mi mozo mozo tiene,
cuando yo mando manda él también).
6.-Estar como o preto do sermão: c’os pés frios e a cabeça quente. (Estar como el negro
del sermón: con los pies fríos y la cabeza caliente).
7.- Estar como a tia Sabina: que não sabe se se mija ou se se ourina. (Estar como la tía
Sabina: que no sabe si se mea o si se orina).
8.- Alevantou-se a perguiçosa e deu fogo à casa. (Se levantó la perezosa y dio fuego a la
casa)
9.- C’a desculpa dos guitanos roubam os aldeanos. (Con la disculpa de los gitanos roban
los aldeanos)
10.- Andar minha mãe que me deu dez reis e não posso parar. (Andar mi madre que me
dio diez reales y no puedo parar)
11.- Eu cá bem sei, dizia a rola, e aventava os ovos do ninho. (Yo sé muy bien, decía la
tórtola y tiraba los huevos del nido)
Tipo d) relación de contradicción:
1.-Por dentro pão bolarento e por fora cordas de viola. (Por dentro pan mohoso y por
fuera cuerdas de guitarra)
2.-Ou tudo ou nada, mulher do diabo! (O todo o nada, ¡mujer del diablo!
3.-Ainda ontem não tinha nada e já estou hoje de perna trocada. (Aún ayer no tenía nada
y ya estoy hoy de piernas cruzadas)
4.-É mareia cheia, mareia vazia. (Es marea alta, marea baja.)

187

5.-Ou ferrar ou tirar o banco. (O herrar o sacar el banco)
6.-Uns morrem com tabafêra e outros com desejo dela. (Unos mueren con tabardillo y
otros con su deseo)
Tipo e) relación de coordinación:
1.-Um capa e outro assobia. (Uno capa y otro silba)
2.-Sol na eira e água no faval. (Sol en la era y agua en el habar)
3.-Cagar d’alto e fazer um grande moitão. (Cagar desde lo alto y hacer un gran montón)
4.-Desanove e esta vinte. (Diecinueve y esta veinte)
5.-Uns lhe levantam o rabo e outros lhe comem a isca. (Unos le levantan el rabo y otros
le comen el cebo)
Cerramos así esta muestra fraseológica representativa. Queda por exponer a partir de aquí la labor de análisis y comentario, así como el deslinde entre las formas autóctonas y las portuguesas o españolas. No se ha hecho por desbordar los límites de este
encuentro. Así mismo se han eliminado las trascripciones fonéticas para facilitar su publicación.

Notas.1

)SCHMIDT-RADEFELDT, Jurgen. Descrição semântica e funções semanfóricas do
provérbio. Estudos de linguística portuguesa. Col. Linguística, I. Págs: 213 y ss. Coimbra Editora, 1984.
2
)SEILER, F. Deutsche Sprichwörterkunde. München, 1922. Reimpr.1967
3
)DUNDES, A. On the structure of proverbs. Proverbium, 25, 1975, págs.961-973.
4
)SCHIMIDT-RADEFELDT, Jurgen. Op. cit. págs. 219-219.
5
)ALVAR, M. Estructuralismo, geografía lingüística y dialectología actual. Ed. Gredos,
Madrid, 1969.
6
) SCHIMIDT-RADEFELDT, Jurgen. Op. Cit. pág. 219, línea 4 y ss.

188

VARIEDADIS LINGÜÍSTICAS D’ESTREMAÚRA (Brevi analís)
EL ESTREMEÑU
Antòniu Garrido Correas
Pol tos es sabíu qu’el territoriu estremeñu jue repobláu dispués de sel reconquistáu a
los musulmanis, pol el Reinu de León y pol el Reinu de Castilla. Asina los repoblaoris
leonesis trujun la su lengua astul-leonesa y los castellanus la su lengua castellana,
asigun diban jincandu los sus piesis en las distintas zonas repoblás.
En los emprencipius, el astul-leonés puéi idilsi, que jue la lengua oficial, en amplias
zonas d’Estremaúra, conservándusi la su enfluencia jasta los muestrus días.
Ni que idil tieni que la jabla leonesa jue ejandu rasjus suyus a los jablaris castellanus y
viceversa, habiendu nacencia poquinu a poquinu, una peculial modalidá lingüística que
se jue conservandu y evolucionandu a través de los sigrus.
Comu es de suponel, estus primerus jablaris engazaparun una tupa de rasjus propius ya
no solu de los poblaoris qu’habían síu jundeáus pa juera en el projesu de la Reconquista
sinu m’atrevu a idil que tamién de poblaoris anterioris qu’anduvun pol estas tierras...
dendi vetonis a lusitanus, pasandu pol romanus, visigóticus etc.
La nueva variedá lingüística tamién jue incorporandu la enfluencia que juerun ejandu
repoblaoris veníus quiciás endi Galicia y algotrus lugaris y a partil de las lindis con
Portugal mesmamenti jue asorbiendu una tupa de lusismus.
De jechu la Fala de Xálima, variedá del noroesti estremeñu presenta inclusu agora
mesmu un empresionanti paralelismu con el gallegu actual nu debiéndusi descartal una
cuasi sigura repoblación pol parti de gallegus u asturleonesis de jabla gallega.
Evidentimenti el castellanu jue impusiendu la su supremacía abandonándusi la ‘pureza’
astul-leonesa, mesmamenti en las comarcas de juerti raigambri.
Asina y to, gracias quiciás, al aislamientu seculal, se mantuvun una tupa rasjus d’esta
lengua jasta el estremeñu d’hoguañu, mesmamenti en el baju estremeñu .
Velaquili fegurarán angunas particularidadis :
-Terminacionis de vocalis finalis átonas en –U- , -I-:
sachu, joci, jocicu, estrébedi, verdi, brancu...
-Pasu de la –F- latina a –H- aspirá (frecuenti pol ejempru nel asturianu oriental y
cántabru, jablaris salmantinus etc.):
Jocicu, jolgacianu, jornu, jierru...
-Conservación ‘el grupu latinu –MB-:
lambel, lambuceru, lombu...
-Conservación de diptongacionis d’esi dominiu lingüísticu:
mielra, riestra, escuendel, juegal duelga ...

189

- Mantenimientu de ciertas palatalizacionis:
llaris, ñúu, ñíu, añulgal, ñugu...
-Mantenimientu de ciertas epéntesis:
quiciás, alabancia, enseñancia, matancia, alabancia, jolgacianu...
-Realizacionis de posesivus con artículus elantri (típicu tamién nel castellanu antiguu y
en un güen jaci de lenguas romancis):
la mi casa, el tu jocinu, el vuestru pairi...
-Diminutivus en –INU-, -IN-, -INA-. Realizacionis especialis en diminutivus:
gatinu, casina, mesín, poquinín, mijirrinina,chiquirrininu, rebajetininu, .
Cabi destacal el usu avedis de mou dispreciativu u enfáticu de –ITU-, -ITA-:
‘vienis guapitu’, ‘mus habemus jincáu cincu vasitus’, ‘vengu suanditu’...
-Mantenimientu de leonesismius:
lambel, collazu, intri, miéu, millu (galaicuportugués?), banduju, dil, milentu, efeutu,
cuadril...
Sin dúa anguna los rasjus astul-leonesis se juerun conselvandu con más juerza en ciertas
comarcas del norti de Cazris comu ‘Las Jurdis’, ‘Sierra de Gata’, ‘Valli ‘el Alagón’,
‘Valli ‘el Jerti’, etc. Peru jasta en las mesmas lindis con Andalucia rasjus d’estus
abondu tamién permanecierun.
Algotras características :
-Desaparecencia de la –D- intervocálica:
puel, pual, miéu, Estremaúra, piil, agraecimientu...
-Peculiaridadis en jormas verbalis. Comu imperativus en 3ª persona ‘el plural tipu astulleonés:
vei (verbu dil), calláivus, estáivus, coméi...
Jormas especialis en 3ª presonas ‘el plural:
Trujun, vinun, jidun, trujun...
Conservación de jormas verbalis basicamenti astul-leonesas:
Truju, duelga, juegal, doldrá, jadré, quedrá...
Juturu hipotéticu astul-leones:
llegaríe, jadríe, comeríemus ...
Jormas verbalis arcaicas (castellanas u leonesas):
Vidi, vidu, truju, habemus, venirá, saberá...
-Aspiración de –S- y algotras consonantis implosivas (z, d...)
En ciertus lugaris del norti de Cazris las esis finalis nu s’aspiran.
-Conservación de consonantis medievalis (-S-, -Z-) frecuentis en dominiu leones y
castellanu:
Casa, asa, idil, jadel, adeiti...
-Abondancia de lusismus:
millu, afechal, geitu, escupiña, aliñu, regüeltiña, choconis, eschangal...
-Realizacionis especialis de los grupus –TR- y –DR-:
mairi, pairi, mairoñu, lairón, puiríu...
-Cambius de consonantis:
brancu, praza, cuelpu, yelba, pláu, llegal
-Arcaismus (leonesis u castellanus).Vocablus d’origin desconocíu.
Dil, idil, lúndriga, asina, truju, naidi, mesmu, nengunu, antrueju,
Calambucu, enganduju, zurrupencu, bujarradu...

190

-Yeismu. Nu es generalizáu. Mu singulal en baju estremeñu, pol ej. en zona de Mérida:
Cabayo/yu, castiyo/yu, ceboya...
Y una tupa más peculiaridadis.

FALA DE XÁLIMA
Esta lengua es d’usu generalizáu en el valli de dichu nombri en el Noroesti de la
provincia de Cazris –más de 90%-. S’ha palráu abondu al tentu los sus orígenis. Lu
qu’es innegabli es el su caraiti galaicu-portugués y la juerti enfluencia ‘el astul-leonés y
‘el mesmu estremeñu.
Solu puéu idil, que presonalmenti, cuandu tuvi la suerti de puel oyel palral la Fala pol
primel vé me paeció tenel l’agraábli sensación d’oyel un gallegu bastanti estremeñizáu...
¡realmenti alucinanti!.
Brevimenti jadré mención d’anguninus rasgus d’esta lengua:
-Diptongacionis especialis, tipu galaicu-portugués: forti, corpu, invernu, certu, fogu,
sempris, porta...
-Evolución de los grupus latinus Pl-, Fl-, Kl- comu Ch: chamal, choral, cheu (llenu),
chavi (llavi).
-Mantenimientu de la –F- latina: Fornu, fel/ficel (jadel), ferru, fígau, figueira, fillu
(hiju)...
-Pasu de los grupus latinus LY, K’L, G’L, T’L a LL: espellu, fillu, ollu, agulla...
-Pasu de la terminación latina –ATEM a –AI: libertái (libertá), verdái, realidái,
capacidái, voluntái...
-Pasu de la diptongación latina AU a OI: oiru (oru), moiru, toiru...
-Conservación de la terminación galaicu-portuguesa –EIRU, -EIRA: ferreiru, porteiru,
figueira...
-Formas verbalis especialis: chegorin (llegarun), calái (callái), tíu, díu, partíu, amáu
(teníu, díu, partíu, amáu)...
-Conservación de consonantis medievalis, comu en estremeñu: coisa, adeiti, idel...
-Mantenimientu d’articúlus elantri posesivus: a miña casa, u mei amigu, u nosu pairi,
a vosa mairi, u tei cabalu, a súa vaca...
-Realizacionis especialis de los grupus –DR- y –TR-, asina el estremeñu: pairi, mairi,
peiru, lairón...
-Cierri de vocalis finalis atónas en –U e –I: castelu, oitu, leiti, peitu, fillu, cochi, chavi...
-Desapaecencia de la –D- intervocálica: méu (miéu), cual (cudial), ciái (ciudá),
Estremaúra, chegáu (llegáu), dáu...
-Diminutivus –IÑU, -IÑA: casiña, fontiña, gatiñu...
-Conservación d’una tupa d’arcaismus tantu de tipu gallegu-portugués comu asturleonés: migreira (árbul de granáu), calvallu (robri), lúndriga, agora...
Etc.
A nivel fonéticu esisti, baju el mi puntu de vista, bastanti más paralelismu con el gallegu
inclusu actual que con el portugués, siendu quiciás mu defendibli el conceutu d’una
repoblación con presonas de jabla gallega en tiempus él rei Alfonsu IX de León,
dispuesinu d’aviental a los musulmanis, en metá la Edá Media... ¡una tupa sigrus
conselvándusi¡

191

Es destacabli la nu esistencia d’aspiracionis de la –S- comu en estremeñu, ausencia
original de yeismu, ciertus fonemas vocálicus nasalis (unha), Mantenimientu de ciertas
palatalis fricativas (xenti, debaixu, xovis, xuntal, caixa...) etc.

VARIEDADIS PORTUGUESAS
Ena comarca de Olivenza/Olivença jasta jadi mu poquinus decenius la lengua d’usu
corrienti era el oliventinu u portugués de Olivenza. Inclusu agora mesmu, es usá por la
juerza presonas de cierta edá.
El oliventinu estaríe enmarcáu drentu ‘el denomináu falar meridional, concretamenti
ena variedá dialectal alto-alentejano.
Asina que presenta to los rasjus lingüísticus d’esa variedá portuguesa enqui con ciertas
particularidadis quiciás comu enfluencia ‘el castellanu y ‘el estremeñu.
Ena comarca d’Alcántara, prencipalmenti en Herrera/Firrera y Cedillu/Cedilho existí el
mesmu fenómenu. Velaquili pervivi una variedá rica abondu en fonética, lésicu y
arcaísmus . ¡Un auténticu tesoru lingüísticu¡ ... tristimenti tamién en verdaéru declivi.

BREVIS INDILGUIS SOCIU-LINGÜÍSTICUS
Si bien en los emprencipius “aquella” jabla leonesa venía ena Reconquista, tuvu ciertu
prestigiu usándusi, mesmamenti en los papelis, -comu ejarun constancia d’ellu los
Fuerus d’angunas ciudadis-, aína jue tomandu un papel secundariu frenti al castellanu
jasta atopalsi con los añus en situación de plenu desprestigiu.
Y en efeutu, mentris la juerza la población, daba empreu a la nueva modalidá que diba
naciendu y evolucionandu, las clasis altas, l’alministración, la cultura, la enseñancia, la
ilesia diban ejándula nel olvíu alimentándusi el desprestigiu, y la paulatina
desaparecencia (dramática a partil de la segunda metá ‘el sigru XX)... ¡To hai
qu’almientalu!.
Y asina lo que pùu habel síu una modalidá con espritu emprendeol, con capacidá
suficienti evolutiva pa costituyilsi en lengua con justa reconocencia y arrempuji, pasó a
sel considerá comu jabla de vulgaris de la que toínus quería ajuyil, en cuantis que
s’emprecipiaba a palral de buen gustu y reconocencia social.
Y asina mus ha arrejundíu.
Y en efeutu, duranti sigrus, s’ha manteniu con juerza la jabla peru comu lengua del
pueblu sin vó ni votu, sin derechu a la reconocencia, a la enseñancia, al cultivu literariu
etc.
Esta dinámica ha síu mantenía duranti sigrus de juerti ‘escurantismu’, en periodus
dictatorialis recientis y mesmamenti en, las etapas democráticas actualis. Si ecetuamus
cierta esaltación esporádica de los poetas Gabriel y Galán y Chamizo y mu poquinu

192

más, el apoyu pol parti las estitucionis estremeñas ha síu nulu u cuasi nulu. Cuandu no,
actitudis claramenti pocu respetuosas de manera estitucionalizá inclusu... abondan
ejemprus. Otra cosa han síu angunas iniciativas particularis qu’ han díu aportandu el su
graninu d’arena con ilusión y siempri contracorrienti: certámenis literarius,
investigación, publicacionis, asociacionis, brevis esprimentacionis radiofónicas,
Internet, congresus etc.
Sinceramenti, es mu difícil en Extremáura espresalsi en estremeñu sin sel tacháu enantis
de na de dal usu de “vulgarismus”, sin sel censuráu abiertamenti dendi arriba y dendi
abaju, cuandu no de sel tacháu de socialmenti incorrectu, radical etc... Jagan ustedis
mesmus la preba.
A mí, en estus tiempus, en esta sociedá, me paeci inauditu.
¿Pol qué es vulgarismu idil: La mi casa, el mi amigu... y plenamenti cultu: la meva
casa, el meu amic (cat.), a minha casa, o meu amigo (port.), il mio amico (it.)? ¿pol qué
vulgarismu, socialmenti inacetabli: mesmu, nengunu, metá y muy normativu: mesmo
(port.), nenhum (port.), metade (port.) même (fr.), metá ( it.)? ¿pol qué vulgarismu,
motivu de risión, las terminacionis en –U, -I: nuestru, nuecis verdis y muy reconocíu y
acetáu nostru (rum.), nuzi verti (rum.)?.
¿Pol qué –pol ejempru- los mis hijus, con los cualus usu el estremeñu en veci en
cuandu, ena intimidá: al contalus cuentus al durmilus po-la nochi, al juegal, al dil de
paseu pol el campu y oserbal la naturaleda... a nivel jondamenti emotivu, son corregíus
sistemáticamenti en el colegiu y algotrus entis? ¿Pol qué son ójetu si cabi jasta de bulra
pol dejal cael quiciás con muchu sentimientu: “la nuestra casa” , “el nuestro perrino”
“un ñíu con pajarinus empeliguetis”?... independientimenti de qu’asimilin
perfectamenti el entornu “oficial” castellanu-jablanti y deprendan el inglés, qu’es de
gran purvenil, informática, ballet clásicu y artis marcialis.
¿Nu seríe más lógicu, promocional, sí, velaili, el usu correctu de castellanu, inglés etc.
y al mesmu tiempu , cuandu menus palral de la esistencia de los nuestrus valoris
culturalis con respetu, leel poeminas en castúo ena iscuela, pol ejempru, dal al menus
brevis apuntis de terminología, fonética, dal naturalidá a un cutaínu usu esporádicu
etc...? ¿es estu piil jigus a un castañu?... A mi me paeci bastanti coherenti y racional.
¿Pol qué tantus prejuicius a la hora, ponamus , de publical en estremeñu comu si de
rabu de demoniu se tratasi?... Etc. etc.
To sabel enriqueci... y que mus ejin de pamplinas.
Idil lu contrario sobri esta realidá, seríe mentil.
En cuantu a las variedadis portuguesas de la zona d’Olivenza/Olivença, Herrera/Firrera,
Cedillo/Cedilho etc. el abandonu pol parti los estamentus públicus ha síu total. Quiciás
haiga qu’almiental tan solu, angunas clasis dás en Olivenza pol un dagal bichaol,
Servando Rodriguez... Estu, anti una realidá lingüística tan especial es incomprensibli
en plenu sigru XXI... !!! La desaparecencia tamién esta garantizá!!!
Y sí, hei de reconocel que la fala e Xálima ha recebíu una mijirrinina d’atención pol
parti los nuestrus políticus, habiendu síu declará “ bien cultural” u algu asina... comu si
d’una denominación d’orígin se tratasi. Peru a idil verdá entovía nu ha habíu una clara

193

“reconocencia” desti tesoru lingüísticu reconocíu pola filología internacional. Entovía
nu ha habíu una apuesta clara d’apoyu con medías comu: derechu al usu en los
documentus, derechu a la enseñancia, derechu a la nomenclatura, a medius de
comunicación, a rotulaji (algu a habíu a nivel monecipal y particulal), sin tenel que dil
enjamás en detrimentu ‘el castellanu ni de naidi. ¿Pol qué en el mesmu Estáu de
Derechu, costitucional y democratícu, un catalán, gallegu, vascu, valencianu, balear etc.
puéi gozal d’unus derechus, d’un ‘status’ de cooficialidá y no un estremeñu, pol
ejempru, de Valverdi du fresnu, con una peculiaridá lingüística manifiesta, con un
porcentaji cercanu al 100%? ¿Pol qué un habitanti en el Valli d’Arán, en el Pirineu,
tieni unus lógicus derechus lingüìsticus con el su aranés d’ apeninas 3000 palraoris y no
un palranti de “A Fala” en Estremáura con más de 5000?
¿Qu’hai de malu en idil algu tan obviu?
¿Pol que no se le dá, d’igual mou, un poquinu, repitu, solu un poquinu de mimu al
nuestru entrañabli estremeñu ?... ¿Ondi está la nuestra dinidá?
Presonalmenti me sientu moralmenti ajocicáu a valoral las jablas de los nuestrus
antiguus... y m’es bastanti entrevejiláu, jadel otru tipu de postuláu... humildimenti y
contra vientu y marea.
Y es qu’ al fín y al cabu, cualquiel manifestación humana meredi un respetu y un
apoyu.. Cualquiel realidá lingüística meredi un respetu y un apoyu. Es prejisu un
compromisu en Estremaúra. Es prejisu abril los ojus y el corazón. Nu confundil el
tocinu con la velocidá.
Ena Declaración Universal de Derechus Lingüísticus (UNESCO) –testu acetáu pola
juerza los paisis democráticus- se reconoci el derechu inalienabli de to grupu
lingüísticu a:
-Sel reconocíu comu miembru d’una comunidá lingüística
-El usu de la lengua en priváu y en públicu
-A desarrollal y mantenel la su propia cultura
-A la enseñancia de la su propia lengua y cultura
-A tenel servicius culturalis
-Al usu equitativu de la su lengua y cultura en los medius de comunicación
-El usu del propiu nombri, toponimia etc.
-A sel atendíus ena su lengua en los organismus oficialis y las relacionis
sociueconómicas. etc.
Se puéi rizal el rizu, peru en el casu de la comunidá de palrantis de la “fala” y
portugués, es ineludibli l’aplicación d’esus lógicus derechus.
La Costitución Española, en el su artículu 3 idi:
1- El castellano es la lengua española oficial del estado. Todos los españoles tienen
el deber de conocerla y el derecho de usarla.
2- Las demás lenguas españolas son también oficiales en las respectivas CC. AA de
acuerdo con sus estatutos.
3- La riqueza de las distintas modalidades lingüísticas de España es un
patrimonio cultural que será objeto de especial respeto y protección.

194

Se puéin jadel diversas interpretacionis. Ca un que saqui las sus conclusionis.
El estatutu d’Autonomía d’Estremaúra en el su puntu 6 idi:
2- Las instituciones de la C. Autónoma de Extremadura, dentro del marco de su
competencia, ejercerán sus poderes con los siguientes objetivos básicos:
a)...
g) Potenciar las peculiaridades del pueblo extremeño y el afianzamiento de la
identidad extremeña, a través de la investigación, difusión, conocimiento y desarrollo
de los valores históricos y culturales del pueblo extremeño en toda su variedad y riqueza
¿Ondi? ¿cuandu?...

Agraecíu.
Antòniu Garrido Correas
Outubri-2004

195

Breves precisiones sobre la Costumbre; fuente y origen de
normas jurídicas
Manuel de Peralta y Carrasco
Profesor de Derecho Civil de la Universidad de Extremadura

Costumbre es, según el Diccionario del Español Actual de Manuel Seco, en su
primera acepción: “la manera habitual de obrar”.Pero la costumbre jurídica, es algo
más, es ante todo una fuente del Derecho, que plantea numerosos problemas
conceptuales1, pero que podemos afirmar que es la norma consolidada por la repetición
general de un uso o acto de la misma especie2.

El proemio del título II de la Partida 1ª de las Leyes de Partidas de Alfonso X el
Sabio, dice, respecto del origen del la costumbre jurídica y del fuero, en relación con la
derogación de la fuerza de las Leyes, que: " ....son tales que del tiempo nace el uso, del
uso la costumbre, de la costumbre el fuero"

Hemos de precisar, en el orden terminológico y conceptual, que el orden jurídico
positivo lo constituye no solamente las leyes promulgadas por el legislador, que forman
el derecho escrito, sino también las otras normas del derecho denominadas costumbre, y
que conforman el derecho no escrito, al menos en un primer momento, ya que nada
impide que una costumbre sea objeto de una posterior plasmación por escrito3.
El uso repetido crea la costumbre, siendo el primero de estos dos elementos la
causa y el segundo el efecto. Pero suele producirse una fácil confusión conceptual entre
ambos elementos, al definirse, comúnmente, la costumbre, como el uso prolongado de
una práctica, como forma de actuar. Sin embargo, hemos de precisar que la reiteración
de un hecho, es decir el prolongado uso de una práctica, no crea derecho; pues además,
Cfr. DE CASTRO Y BRAVO, F. “Derecho Civil de España” Ed. Civitas Madrid 1984, Pág 361. Tb.
CLEMENTE DE DIEGO. F. " El uso, los usos sociales y los usos convencionales en el Código Civil
español" Madrid 1920 , pág. 40 y ss
2
Cfr. RODRIGUEZ DE CEPEDA, R. " Elementos de Derecho Natural" Valencia 1921, pág 101
3
Cfr. DÍEZ-PICAZO Y GULLÓN “Sistema de Derecho Civil “ Vol I Ed. Tecnos. Madrid 2001 pág.
129 y ss
1

196

ha de ser una práctica pública, y por ello igualmente, ha de ser lícita, consentida y
necesariamente útil para el colectivo, ya que no sería comprensible la libre y voluntaria
aplicación de un uso ajeno a la utilidad que el mismo tenga para sus "usuarios".

ULPIANO definió la costumbre como: "El consentimiento tácito del pueblo
inveterado por un largo uso4", según el Código Alfonsino, es fuero o derecho no escrito
de que han usado los hombres largo tiempo en la decisión de sus cuestiones ó en la
práctica de sus cosas5. Y para DUSI es: "la manifestación de la norma jurídica hecha
tácitamente por el pueblo mediante un uso uniforme y constante, observado como regla
necesaria y obligatoria"

Pero: ¿es todo uso una costumbre jurídica?; evidentemente hemos de afirmar
que no, pues no pueden considerarse como tales los usos que no llegan a ser norma
jurídica, es decir los llamados usos sociales6; siendo necesario, para que los usos sean
costumbre, el reconocimiento del valor del uso en cuestión como norma jurídica, en
cuanto medio de resolución o regulación de conflicto de intereses.

El artículo 1º del CC. (apart. 3.2), dice: "los usos jurídicos que no sean
meramente interpretativos de una declaración de voluntad tendrá la consideración de
costumbre"; numerosos autores consideran que existe una equivalencia entre ambos
términos, así, los usos son verdaderas costumbres recibiendo su sostén jurídico de la
remisión que numerosos artículos del CC civil hace al uso como soporte de una práctica
legal (art. 570, 571, 590, 1258, 1496…). Sin embargo, no todo uso, en el ámbito del
derecho, supone la existencia de una costumbre, pues tal y como hemos indicado cabe
además un uso interpretativo.

"tacitus consensus populi longa consuetudine inveteratus"
Cfr. GUTIERREZ FERNÁNDEZ, B. " Estudios fundamentales sobre el Derecho Civil Español",
Madrid 1875, Tomo I, pág.123
6
Los usos sociales como prácticas cotidianas de la vida (religiosos, educativos, económicos),
carecen de cualquier idea coercitiva. ver Cfr. FEDERICO PUIG PEÑA "Introducción al Derecho
Civil Español Común y Foral" 2ª ed. Ed. Bosch- Barcelona 1942, pág. 128 y ss. y Cfr. CLEMENTE
DE DIEGO. F. " Instituciones de Derecho Civil español" Madrid 1929 , pág 88
4
5

197

La costumbre7, tal y como se hace constar en el art. 1º .3 del CC, solo regirá en
defecto de Ley aplicable, constituyendo una fuente subsidiaria, nacida de un uso social
reiterado por el grupo social que lo practica. . No obstante, hemos de recordar que aún
existiendo Ley, puede ser necesaria la presencia de la costumbre en su función
interpretativa8; pues tal y como afirma la profesora Fernández Arroyo9: "junto a las
soluciones legales expresas están las latentes o implícitas, y éstas, no por ser más
recónditas y más laboriosa su obtención, dejan de ser soluciones dictadas por la Ley".

La principal peculiariedad de la costumbre es su origen extra-estatal, pues a
diferencia de la Ley, norma común o general, como fuente del Derecho que procede de
la organización política que la sociedad se da a sí misma10; la costumbre, como práctica
general y común, tiene un origen espontáneo en grupos sociales, ajenos al poder
legislativo, que ante problemas puntuales o necesidades concretas adoptan

una

solución, que como consecuencia de su repetición en el seno social que la adoptó, da
lugar a la norma consuetudinaria.

Una de las cuestiones que podemos plantearnos, es cual es el espacio temporal
que hemos de considerar para que el uso se considere como costumbre; al respecto, las
Leyes de Partidas exigían un plazo de diez o veinte años, a modo de los llamados plazos
prescriptivos. Sin embargo, actualmente nada dice nuestro ordenamiento al respecto,
siendo necesario no un plazo predeterminado, sino, en nuestra opinión, la necesaria
constitución de la llamada "OPINIO IURIS11"; conformando así la reiteración del uso ó
solución, la convicción por la "OPINIO IURIS12" de que dicha práctica es obligatoria13,

Cfr. FERNÁNDEZ ARROYO, M. "La costumbre, el Derecho consuetudinario y las tradiciones
populares en Extremadura y Alentejo". Mérida 2000, pág 41 y ss
8
vid. art. 1287.1 CC: " El uso o la costumbre del país se tendrán en cuenta para interpretar las
ambigüedades de los contratos, supliendo en éstos la omisión de cláusulas que de ordinario
suelen establecerse"
9
Vid,. FERNÁNDEZ ARROYO, M. "La costumbre, el Derecho consuetudinario y las tradiciones
populares en Extremadura y Alentejo". Mérida 2000, pág 43
10
Vid. LASARTE ÁLVAREZ, C. “Principios de Derecho Civil” Tomo I Ed. Trivium . Madrid 1995,
pág. 76
11
La llamada “Opinio Iuris seu necessitatis”aparece en la STs de 18 de abril de 1951, 22 de
enero de 1953 y 30 de abril de 1957. Cfr. LACRUZ BERDEJO, J.L. “Parte General del Derecho
Ciivl” Vol. I Ed. Bosch- 1982. Pág 166
12
Ver La Escuela Histórica del Derecho. Autores como: Savigny, Hugo, y Puchta.
7

198

tanto como lo es la ley 14. Así, algunos autores15, hablan de la existencia en la costumbre
de un elemento material y otro espiritual, siendo el primero la reiteración de un
comportamiento, y el segundo, la consideración de ese comportamiento como modelo
de conducta, exigible.

¿Puede ser costumbre todo uso, en virtud de su origen y reiteración?; al respecto
hemos de afirmar, que, tal y como hemos indicado, establece el art. 1º. 3 del CC, "la
costumbre sólo regirá en defecto de Ley aplicable siempre que no sea contraria a la
moral o al orden público". Ya las Partidas de Alfonso X, establecían que la costumbre
debe existir: "con justa razón y no contra la Ley de Dios, ni contra el Derecho Natural,
ni contra procomunal de toda tierra del lugar donde se hace"; siendo necesario, que las
costumbre, para ser admitida y tener dicha consideración, respeten los valores y
convicciones comúnmente admitidos por la sociedad donde se genera16.

En todo caso, la costumbre ha de ser probada para que pueda ser invocada, por
lo que no será aplicable la máxima jurídica de "IURA NOVIT CURIA", por la que los
jueces están obligados a conocer el Derecho que tienen que aplicar, máxima solo
exigible respecto de las normas proclamadas o legales; así, la costumbre ha de alegarse
y probarse17 en un doble sentido, cual es: 1º- Que no existe norma legal aplicable, y 2ºque se pruebe18 el uso y existencia de la misma, mediante cualquier medio probatorio
permitido19 (testigos, dictámenes, resoluciones judiciales, ...). Cuestión capital es la
probanza de la costumbre como norma inveterada, quedando en manos del demandante
de la aplicación de la misma, la acreditación de su existencia. Pero hemos de observar

Vid. STS d 8 de abril de 1994 " la existencia de una norma derivada del uso no nace de una
voluntad individual aunque se repita, sino que requiere la convicción de cumplimiento de una
norma jurídica, que a su vez encuentra su origen en una voluntad concorde de las partes"
14
Cfr. RAGEL SÁNCHEZ, L.F. "La costumbre, el Derecho consuetudinario y las tradiciones
populares en Extremadura y Alentejo". Mérida 2000, pág 28
15
Cfr. LASARTE ÁLVAREZ, C. “Principios de Derecho Civil” Tomo I Ed. Trivium . Madrid 1995,
pág. 77
16
Cfr. CASTÁN TOBEÑAS, J. " Derecho Civil español Común y Foral" Madrid 1939, tomo I, pág
17
17
La jurisprudencia viene declarando desde lejos la necesidad de la acreditación STS 28 - 61889 y 8 - 11 - 1911
18
Cfr. SANCHO REBULLIDA "Parte general del Derecho Civil" en "Elementos de Derecho Civil"
tomo 1 de Lacruz Berdejo, J.L.- Barcelona 1988 pág 187
19
Cfr. CLEMENTE DE DIEGO. F. " Instituciones de Derecho Civil español" Madrid 1929 , pág 91
13

199

que, tal y como acertadamente afirma el Dr. Ragél Sánchez, "si la costumbre necesita
que se demuestre al juez su propia existencia y juridicidad, es porque algo está fallando
en esta pretendida fuente del Derecho."20
Respecto de las clases de costumbre21, y como consecuencia del tenor del art. 1º.
3 del CC ".. sólo regirá en defecto de Ley aplicable..", hemos de precisar que nuestro
ordenamiento reconoce eficacia jurídica a las llamadas "PRAETER LEGEM" o "Extra
Legem", en cuanto que son costumbres que abordan o regulan situaciones no reguladas
expresamente en las leyes, y por ello admisibles y permitidas, . Sin embargo, nos
encontramos, también, con las llamadas costumbres "CONTRA LEGEM22" y
"SECUNDUM LEGEM"; en uno y otro caso, no es admisible el uso como costumbre o
norma jurídica, aunque en distinto grado, ya que, en el primero de los supuestos, la
costumbre es contraria a las leyes existentes, por lo que existiendo ley no es de
aplicación; y en el segundo de los supuestos, "SECUNDUM LEGEM", al ser la
costumbre coincidente con la norma legal existente y siendo preferente la norma legal,
no será admisible la costumbre23, aunque completen la disposición legal conforme en el
sentido de la misma (la interpreten).

Por todo ello, podemos afirmar que la costumbre, tal y como proclama el art. 1.1
de nuestro Código Civil, es fuente del Derecho, que nace de la reiteración de un uso de
manera constante y prolongada en el tiempo, hasta el punto de constituir un referente o
modo de actuar exigible.

Cfr. RAGEL SÁNCHEZ, L.F. "La costumbre, el Derecho consuetudinario y las tradiciones
populares en Extremadura y Alentejo". Mérida 2000, pág 29
21
Cfr. VICENTE TORRALBA "Lecciones de Derecho Civil" Vol. 1 Ed. PPU, Barcelona 1984 pág
100 y ss
22
Aunque de conformidad con el art1.3 del CC no sea admisible, algunos ordenamientos forales
como el de Navarra, admite contra legem, la costumbre, siempre que no sea contraria a la
moral y el orden público (párrafo 1 de la Ley 3 de la Compilación Navarra)
23
Es posible el uso interpretativo de la costumbre, de tal forma que los jueces, aunque no
obligados a ello, puedan tener presente el sentido que de la norma establecida se hace
mediante la costumbre.
20

200

El Fuero del Baylío: Paradigma del Derecho civil tradicional propio de
Extremadura: contenido, aplicación y vigencia

Ángel Acedo Penco
Doctor en Derecho. Profesor de Derecho Civil
PRESENTACIÓN
He de agradecer, en primer lugar, a la Asociación “Estudio y Divulgación del
Patrimonio Lingüístico Extremeño (APLEX), la invitación a este Congreso
Internacional sobre el PATRIMONIO LINGÜÍSTICO EXTREMEÑO, y muy
especialmente a su eficiente Secretario, un auténtico enamorado e incansable divulgador
de las tradiciones y peculiaridades de nuestra Región, D. Manuel Trinidad, amigo y,
además, compañero en la Facultad de Derecho de la Universidad de Extremadura.
Igualmente agradezco mi presencia en este acto académico y cultural al resto de los
organizadores del Congreso, así como a las entidades públicas y privadas que lo han
hecho posible, además en un lugar tan emblemático como este Complejo Cultural San
Francisco de Cáceres.
No quedaría completo un Congreso sobre la evolución del habla y la realidad
lingüística extremeña, como instrumento de transmisión de nuestras costumbres y
tradiciones, sin contar con alguna alusión, necesariamente breve, a una muy peculiar
institución jurídica extremeña, de carácter estrictamente tradicional, de la que mucho se
oye hablar pero de la que, realmente, se sabe poco, o muy pocos saben algo de ella,
como es el denominado FUERO DEL BAYLÍO.
Las lúcidas palabras del doctor Peralta Carrasco, también entrañable amigo y
excelso profesor de Derecho civil, pese a su juventud, nos han aproximado a la
costumbre como origen de las normas jurídicas durante muchos siglos, y aún hoy, hasta
el punto de que es un auténtico axioma indiscutible aquel dicho que nos recuerda el
refranero de que “las costumbres se hacen leyes”.
Y es, naturalmente, la palabra, el habla, la lengua, el mecanismo de transmisión
de aquellas costumbres que a fuerza de ser ejercidas o llevadas a cabo durante el tiempo
por los hombres de una población, comarca o región, acaban, tras su aceptación y
ulterior adopción popular, convirtiéndose en vinculantes para todos los afectados y
transmitido, de unos a otros, de paisanos a vecinos, de padres a hijos, su contenido
mediante ese instrumento tan maravilloso del que gozamos los humanos que es el habla
cuya evolución en Extremadura es el objeto del presente Congreso.
INTRODUCCIÓN
No haremos un profundo estudio científico-jurídico de los antecedentes,
discusiones doctrinales y honda problemática que suscita entre especialistas el Fuero del
Baylío, pues seguramente no sea ése el enfoque más apropiado en un congreso o
convención de las presentes características, sino que trataremos, simplemente,

201

aproximarnos sin grandes e irresolubles disquisiciones dogmáticas, a la institución
jurídica que nos trae hoy aquí.
A tal fin, como antes se dijo, resulta curioso poner de manifiesto que el Fuero
del Baylío es una institución jurídica propiamente extremeña muy poco conocida en la
Región, salvo en los lugares en los que se viene aplicando, e incluso casi desconocida
para los profesionales del Derecho extremeño a los simplemente “les suena”, aunque
“un poco a chino” esto del fuero extremeño, sabiendo la mayoría de los juristas que se
trata de algo relacionado con el régimen del matrimonio, y poco más.
Sin embargo, saliéndonos del círculo, ya poco informado, de los profesionales
del Derecho, el desconocimiento del Fuero del Baylío es prácticamente absoluto,
siempre a salvo de aquéllos que por participar en la tareas legislativas, se juristas que
ejerzan en las zonas afectadas o estudiosos del tema, conocen superficial o
profundamente esta institución jurídica extremeña1.
1

Los principales estudios concretos de carácter netamente jurídico en su
mayoría, sobre el Fuero del Baylío pueden citarse: ARRIBA PORTALES, P: “Algunas
anomalías del Fuero del Baylío y de su aplicación conjunta con instituciones
del Código Civil”, en Revista Crítica de Derecho Inmobiliario, I, 1945, pp.
262-268. BENÍTEZ LÓPEZ, F: “Extremadura y su Fuero del Baylío, en Revista de
Extremadura”, 1889 T. I. BORRALLO SALGADO,T: El Fuero del Baylío. Estudio
histórico-jurídico, Badajoz, 1915. BOZA VARGAS,J: El Fuero del Baylío, Fregenal,
1898. BUYLLA, J: El Fuero del Baylío y el Código Civil, en Anales de la
Universidad de Oviedo, 1902-1903, T. II. CAMPOS, B: “El Fuero del Baylío” en El
Autonomista, Gerona, 1934. CARVALLO, W.J: “Fuero del Baylío. Necesidad de una
aplicación uniforme” en la Gaceta de Registradores y Notarios, Madrid, núm.
887, 4 diciembre 1879; y también en El Eco de Fregenal núm. 124, de
24/IV/1882). CERRO SÁNCHEZ-HERRERA, E: - Aportación al estudio del Fuero del
Baylío, Madrid, 1964.- Algunas puntualizaciones sobre el Fuero del Baylío, en
RDP, 1973, pp. 109-126. - Investigación sobre el Fuero del Baylío, Madrid,
1974. CONTRERAS GARCÍA, M.A: “Los principales efectos del Fuero del Baylío.
Conexión del fuero con determinadas instituciones del derecho sucesorio”
(Ponencia del Seminario internacional de estudios sobre la tradición en
Extremadura y Alentejo celebradas en la Facultad de Derecho de Cáceres 9 y 10
de noviembre de 1998). CORRALES SANABRIA, L: “El régimen económico-matrimonial en
el Fuero del Baylío” Artículo presentado al I Concurso de Ensayo Jurídico San
Raimundo de Peñafort convocado por el Consejo de Alumnos de la Facultad de
Derecho de Cáceres. FERNÁNDEZ DÍAZ, J: “El Fuero del Baylío”, en Revista de
Extremadura, 1906, T. VIII. GARCÍA GALÁN, A: “Antecedentes históricos del Fuero
del Baylío”, en Poder Judicial, 1990, pp. 53-72. Fuero del Baylío; GARCÍA DE
GREGORIO, E: Revista Foro Nacional núm. 130, de 23-IX-1852.; GARCÍA VINUESA, M: El
Fuero del Baylío (Tesis doctoral) 1905-1906. GIL SOTO A. y PERIAÑEZ GÓMEZ, R: “La
aplicación del Fuero del Baylío en la Edad Moderna Extremeña” en Revista de
Estudios Extremeños I, enero-abril 2000. FERNÁNDEZ FERNÁNDEZ, J: “Acercamiento
histórico-jurídico y propuesta de regulación del derecho foral de Extremadura:
El Fuero del Baylío”, LA LEY, núms. 4848 y 4849 de 27 y 28 de julio de 1999.
HERRERO JIMÉNEZ, M: “El Fuero del Baylío: origen histórico y vigencia”, en
Revista de Estudios Económicos y Empresariales de la Escuela Universitaria de
Plasencia núm. 8, año 1996. JUANES PECES, A: “El Fuero del Baylío: capacidad
normativa de la Comunidad Autónoma de Extremadura para legislar sobre dicho
Fuero”, en Poder Judicial, 1990, pp. 73-76. LAMONEDA DÍAZ, F: “La solidaridad en
el Fuero del Baylío frente a los regímenes económico-matrimoniales de los
derechos forales” en Anuario de la Facultad de Derecho de Cáceres núms. 14-15
años 1996-97
MADRID DEL CACHO, M: El Fuero del Baylío. Un enclave foral en el
Derecho de Castilla, Córdoba, 1993. MAHILLO SANTOS, J: “Estudios sobre el Fuero
del Baylío”, en Revista de Estudios Extremeños, 1958, T. XIV. MARTÍNEZ Y MARTÍNEZ,
M.R: El libro de Jerez, Sevilla, 1892. MARTÍNEZ Y MARTÍNEZ, M.R: “El Fuero del
Baylío” en El Eco de Fregenal núm. 108, de 18-I-1882 y siguientes. MARTÍNEZ Y
MARTÍNEZ, M.R: “El Fuero del Baylío” en El Guadiana números 2, 3, 4 y 6.
Olivenza, 1884. MARTÍNEZ PEREDA, M: “El Fuero del Baylío residuo vigente del
Derecho Celtibérico”, en Revista Crítica de Derecho Inmobiliario, 1925, pp.

202

En todo caso, nuestra exposición, se centrará en comentar brevemente sus
orígenes, explicar su contenido y alcance, su vigencia temporal y territorial, así como
algunos otros aspectos relevantes de carácter práctico que susciten el interés de los
presentes, de manera que al terminar la misma, todos conozcamos algo más del Fuero
del Baylío y sepamos difundirlo mediante el habla como el mejor ejemplo del Derecho
civil tradicional propio de una significativa parte de Extremadura, entre aquellos que
desconocen toda referencia al mismo, incluso su propia existencia
RÉGIMEN ECONÓMICO MATRIMONIAL
En primer lugar hay que aclarar que estamos hablando de Derecho civil, es decir,
la parte del derecho que regula las relaciones entre los particulares; y dentro de éste, del
llamado Derecho de Familia, donde se establecen las normas más o menos obligatorias
que han de regir entre aquellos que están unidos por lazos familiares, en sentido estricto,
o de convivencia; y a su vez hablamos de Derecho matrimonial, es decir, aquél que se
aplica únicamente entre personas que han cumplido el trámite jurídico formal del
matrimonio (civil o religioso con efectos civiles); y todavía, nos queda otro círculo
concéntrico más donde nos encontramos y es la parte económica de las relaciones
conyugales, el llamado Derecho económico matrimonial que es el que atiende a los
problemas y soluciones que se arbitran en las relaciones económicas entre esposos: los
llamados regímenes económico matrimoniales.

213-222 y 353-363. MÉNDEZ, J.J: “Fuero del Baylío”; en Boletín del Colegio
Notarial de Cáceres, 188. MÉNDEZ, J.J: “El Fuero del Baylío” en El Eco de
Fregenal núms. 118 y 119, de 18-III-1882 y 24-IV-1882. MINGUIJÓN, S: “Fuero del
Baylío”, en Nueva Enciclopedia Jurídica, T. X, pp. 301-303. MOUTÓN Y OCAMPO, L:
Fuero del Baylío, en EJE, T. XVI, pp. 694-699. MORICHE ESCASO, M.I: “Comentario a
la sentencia de la Audiencia Provincial de Badajoz de 3 de Abril de 2002 en
Actualidad Civil núm. 26, junio 2002). RAMÍREZ JIMÉNEZ, M: “El Fuero del Baylío y
su vigencia en Ceuta”, en Anuario de Derecho Civil, 1962, T. XV, pp. 999-1023.
RODRÍGUEZ CONTRERAS, M: “El Fuero de Baylío”
en Encuentros de Historia de
Extremadura y su didáctica (Actas), Centro de Profesores de Badajoz y Cáceres:
Badajoz, 1993. pp. 203-205. ROMÁN GARCÍA, A: “El régimen económico-matrimonial
del Fuero del Baylío. (Aproximación al estudio de la normativa del Fuero del
Baylío)” en Anuario de la Facultad de Derecho de Cáceres núm. 8 año 1990. RUIZ
GONZÁLEZ, F: “Algunas cuestiones sobre el Fuero del Baylío”, en LA LEY, 1999, T.
II, pp. 1680 y 1681. SÁNCHEZ-ARJONA Y MACÍAS, J: “Por qué es necesario legislar el
Fuero del Baylío”, en Actualidad Civil, 2000, T. II, pp. 503-526. SOTO GARCÍA
CAMACHO J: “Informe sobre el Fuero del Baylío en Cuadernos Básicos Extremeños,
I, Mancomunidad Sierra de San Pedro. Centro de Apoyo a la UNED, Cáceres, 1997.
UREÑA, R: “Derecho Foral”, en Enciclopedia Jurídica Española, T. XI, pp. 138146. VILLALBA LAVA, M: El Fuero del Baylío: el Derecho foral de la Comunidad de
Extremadura, en Actualidad Civil, 1996, T. III, pp. 647-679. VILLALBA LAVA, M:
“La seguridad jurídica derivada de la adecuada publicidad del Régimen
Económico Matrimonial Especial referencia al Fuero del Baylío” en Anuario de
la Facultad de Derecho de Cáceres núms. 14-15 años 1996-97. VILLARREAL, I: “El
Fuero del Baylío”, en Revista de los Tribunales y de Legislación Universal,
1929, T. LXIII. TORRES, F: El Fuero del Baylío. La vida en Alburquerque, La
Económica, Badajoz, 1901. YZQUIERDO TOLSADA, M: “El Fuero del Baylío, vigente pero
no viable”, en Actualidad Civil, 1991, T. II, pp. 239-256. VVAA: Jornadas
Sobre El Fuero Del Baylío celebradas en Olivenza los días 12 y 13 de noviembre
de 1998, en Anuario de Ciencia Jurídica y Sociología de la Asamblea de
Extremadura. Parlamento y Sociedad nº 0 Año 1999.

203

En España (en el denominado territorio de Derecho común), el Código civil
(CC) rige en todos los lugares en los que no exista un fuero especial (local, comarcal o
regional) sobre la materia que entonces será de preferente aplicación.
En dicho Código se establecen tres regímenes económico-matrimoniales: el de
gananciales, el de separación absoluta de bienes y el de participación en las ganancias.
A falta de pacto expreso (1.316 CC) ante Notario, o de fuero aplicable, en el
territorio de Derecho común rige, cuando los novios se casan, el denominado régimen
legal de gananciales (conformándose la llamada sociedad o comunidad de gananciales),
llamado así porque mediante él “se hacen comunes para el marido y la mujer las
ganancias o beneficios obtenidos indistintamente por cualquiera de ellos, que les serán
atribuidos por mitad al disolverse aquélla” (1.344 CC). Según este sistema hay dos
clases de bienes en el matrimonio ganancial:
a) Los privativos de cada esposo (1.346 CC), que son aquellos que tenía cada
cónyuge antes de contraer las nupcias, así como los que recibiere mediante herencia a su
persona y también los que le fueren donados; todos estos bienes son de propiedad
exclusiva de cada cónyuge que tiene plena disposición sobre ellos y al disolverse la
sociedad de gananciales, no entran en reparto alguno con el otro esposo; y
b) Los gananciales (1.347 CC), que son aquellos que adquiere cualquiera de los
cónyuges, fruto de su trabajo o industria y que son atribuidos por mitad una vez que se
disuelve la comunidad ganancial. No importa quien aporte los bienes, quien gaste
mucho o poco, ni quien lleve mayor o menor fortuna al matrimonio, estos bienes
gananciales son propiedad de los esposos por mitad (uno puede comprar un décimo de
lotería, pero el premio se reparte por partes iguales, o trabajar uno a destajo y el otro
dedicarse al gasto, al descanso y ocio permanente, es igual, a la disolución, los llamados
bienes gananciales serán entregados por mitad a cada cónyuge).
En el régimen de separación absoluta de bienes “pertencerán a cada cónyuge los
bienes que tuviese en el momento inicial del mismo y los que después adquiera por
cualquier título. Asimismo, corresponderá a cada uno la administración, goce y libre
disposición de tales bienes” (1.437 CC).
Mucho más residual es el régimen de participación en las ganancias según el
cual “cada uno de los cónyuges adquiere derecho a participar en las ganancias obtenidas
por su consorte durante el tiempo en que dicho régimen haya estado vigente” ( 1.411
CC). Aquí cuando los patrimonios inicial y final son diferentes entre uno y otro esposo
se atribuye una compensación legal que puede ser modificada mediante pacto (1.4271.429 CC).
El régimen económico matrimonial aplicable legalmente, o pactado en
“capitulaciones matrimoniales” (ante Notario) termina cuando los cónyuges acuerdan
cambiar de régimen y optar por otro diferente del que les venía rigiendo; pero también
cesa al finalizar el matrimonio (nulidad, separación, divorcio de los esposos, o por
fallecimiento de uno o de ambos cónyuges).

204

¿PERO, QUÉ ES EL FUERO DEL BAYLÍO?
Se trata de un régimen económico matrimonial, diferente a los tres que regula el
Código civil y antes hemos comentado, según el cual todos los bienes de cualquier clase
adquiridos de cualquier forma por los cónyuges después, e incluso antes, de la
celebración del matrimonio, se hacen comunes entre ambos esposos y se reparten por
mitad a la disolución del mismo. Ello aunque uno de los esposos aporte gran cantidad
de bienes y otro no lleve ninguno al matrimonio, ni los reciba después.
Se trata de un régimen económico matrimonial de comunidad absoluta, universal
o también llamado de hermandad, frente al de comunidad relativa o atemperada que es
el régimen de gananciales, donde hay dos patrimonios el privativo de cada uno y el
ganancial de ambos. Y desde luego, completamente opuesto al de separación absoluta
de bienes donde no hay comunicación alguna entre el patrimonio de cada esposo donde
cada uno tiene sus bienes en exclusiva, sin que existan bienes comunes.
Como decía el alcalde de Alburquerque (don Ángel Vadillo) en las Jornadas
celebradas sobre este fuero en Olivenza en 1998, hay un dicho popular en aquella villa
que sintetiza, con una insuperable sabiduría popular, el contenido de esta institución:
¿Qué es el Fuero del Baylío? Que lo mío es tuyo y lo tuyo mío” (tal como se encabeza
en la extraordinaria página web de Internet dedicada a esta institución extremeña)2.
POSIBLE ORIGEN DEL FUERO DEL BAYLÍO
Realmente, en cuanto al Fuero del Baylío se viene sosteniendo por los que más
lo han estudiado, que todo es polémico, enigmático, confuso y oscuro cuando se habla
del mismo, e igual se dice respecto a su origen que no está tampoco muy claro.
Existen dos textos oficiales españoles antiguos donde se recoge la aplicación del
Fuero del Baylío:
A) La llamada Pragmática de Carlos III de 20 de diciembre de 1778, en la que se
habla de su “carácter inmemorial”.
B) La Ley 12 del Título IV del Libro X de la Novísima Recopilación que se
promulgó el 15 de julio de 1805, bajo el primer reinado de Carlos IV.
Sin embargo, es lo cierto que no por recogerse en estos dos textos escritos dejó
de ser costumbre y se convirtió en ley escrita, pues de una parte la propia Ley de Toro
proclama la vigencia del Fuero del Baylío como fuero local y como costumbre; y por
otra parte la Pragmática de Carlos III no es tal sino una “Real Cédula”, por tanto no ley
regia, sino documento que reconoce, respeta y ratifica lo que ya existe, pero no lo crea,
ni lo concede, ni da fe de su vigencia posterior.
2

La dirección actual donde se atesora la mejor información bien recopilada que
existe sobre el Fuero del Baylío es: http://biblioguias.unex.es/fuerodelbaylio
Se trata, sin duda, no una de las mejores y más cuidadas páginas webs que
existen en toda la Red universal de nuestro idioma sobre una institución
jurídica tradicional, sino la mejor de todas, elaborada por MANUEL TRINIDAD MARTÍN
y alojada en la web de la biblioteca de la Facultad de Derecho
de la
Universidad de Extremadura donde desempeña su ejemplar función.

205

Esto se acredita posteriormente en la añeja Sentencia del Tribunal Supremo de
30 de julio de 1869 en que ya se indicaba que el Fuero del Baylío “era costumbre”, y
regía como “régimen consuetudinario matrimonial”, siendo la Real Cédula de Carlos III
meramente “aprobatoria” de su observancia en los pueblos donde ya venía rigiendo3.
Ocurre por otra parte que no se explica muy bien el motivo por el que había de
aplicarse el Fuero del Baylío, como se hace en la Cédula de Carlos III un lugar como
Aburquerque que nunca perteneció a Bayliato de Jerez de los Caballeros, sino unas
veces a Castilla-León y otras a Portugal. Precisamente la pertenencia a Portugal
justificaría la aplicación de este régimen económico matrimonial de comunidad
universal ya que es el mismo que rige en la llamada Carta de Mitad portuguesa.
Igualmente puede decirse de La Codosera (se guardaban en 1595 las costumbres
y el Fuero de Portugal4), de Ceuta (portuguesa de 1415 a 1640) y de Olivenza
(portuguesa de 1297 a 1801), por lo que en tales sitios nunca rigió el Fuero del Baylío
sino la Carta de Mitad portuguesa (de igual consecuencia jurídico-matrimonial).
Lo anterior hace que nazca una disputa, para unos el Fuero del Baylío procede
de la Carta de Mitad de Portugal y para otros ocurre a la inversa, sin embargo, lo más
probable es que ambos instrumentos sean hermanos que proceden de un padre común.
Los estudiosos han sostenido los más diversos orígenes del Fuero del Baylío, así
se ha defendido el origen musulmán así como de la Carta de Mitad5, aunque los siete
siglos de permanencia árabe en España fueron más política y militar que jurídica, salvo
alguna rara excepción como la costumbre de “holgananza cordobesa” que negaba a la
mujer la partición en las ganancias6.
También se ha mantenido que la Carta de Mitad y el Fuero del Baylío son
anteriores a la invasión árabe, proviniendo de los vándalos y alanos7, así como quien
defiende su origen celtibérico8, e incluso se habla de su origen germánico, basado en la
comunidad matrimonial idea muy básica y primitiva de los pueblos bárbaros, derecho
más primitivo y menos perfilado que el Derecho romano.

3

Considerando Primero de la STS 30-6-1869, Colección Legislativa, tomo de 1892
núm. 34, siguiendo la misma doctrina la Resolución de la Dirección General de
los Registros y del Notariado de 10 de noviembre de 1926.
4

Así lo afirmaba, a finales del siglo XVI, Antonio Ayerve de Ayora en un
documento de 1595.

5

BORRALLO SALGADO, aunque ello fue combatido por RAMÍREZ JIMÉNEZ, “El Fuero del
Baylío y su vigencia en Ceuta”, Anuario de Derecho Civil, 1962, p. 1003.
6
No abolida hasta 1804 con la Novísima Recopilación.
7

CERRO SÁNCHEZ-HERRERA, E, Investigación sobre el Fuero del Baylío, Madrid, 1974,
pp. 55 ss.

8

MARTÍNEZ PEREDA, M, El Fuero del Baylío, residuo vigente del
Celtibérico, Revista Crítica de Derecho Inmobiliario, 1925, p. 215 ss.

206

Derecho

Pero lo más acertado parece que es el origen franco-borgoñón de las costumbres
económico matrimoniales que se comentan9, o en el mismo sentido, tal vez su origen
sea germánico-cristiano, pues el régimen económico matrimonial de comunidad de
bienes es de origen germano, frente a los sistemas romano y musulmán. Nación el
régimen de hermandad en Germania, expandiéndose en siglo XII en la zona francesa del
Ducado de Borgoña, donde la comunidad matrimonial absoluta no fue impuesta sino
acogida con deseo debido a que estos terrenos los gobernaba la Orden eclesiástica
Cisterciense que se basaba en la “caridad”.
El Gran Maestre de la Orden Cisterciense, San Bernardo, funda la Orden
Templaria, de los llamados caballeros templarios, o caballeros del Temple, con inicial
finalidad de proteger la peregrinación de los cristianos que acudían a los santos lugares.
Hay que saber que la estructura de la Orden del Temple tenía la siguiente jerarquía: 1º
Gran Maestre (superior general) 2º Maestre o Prior, el Baylío (como superior comarcal)
y 3º el Comendador (como superior local).Naturalmente el sistema matrimonial de los
súbditos de los lugares gobernados por la Orden del Temple habían de ser el de la
comunidad absoluta germánico-cristiana, como superior expresión de hermandad.
Hay que recordar que la Orden del Temple, fundada en 1118 fue abolida en 1312
por el Papa Clemente V debido a su creciente poder político que era temido por Francia
y España. Su influencia fue mucho mayor en Portugal10 que en España11.
El propio nombre del Fuero del Baylío parece que debió nacer, inicialmente,
para Jerez de Badajoz y luego para las demás zonas gobernadas por un Baylío o cargo
jerárquico militar dela Orden de los caballeros templarios, donde se concedió o se
impuso la costumbre del régimen económico matrimonial universal.
Alburquerque nunca perteneció al dicho Bayliato de Jerez y nunca hubo un
Fuero del Baylío para Alburquerque, sino que allí se aplicó la Carta de Mitad, que tiene
plena identidad con el contenido del fuero que estudiamos. Lo mismo ocurre en
Olivenza y Ceuta, como antes se dijo, por ello, el origen común de ambas instituciones
es consuetudinaria, se basa en la costumbre, y ambos son regímenes económico
matrimoniales de hermandad o de comunidad universal, por lo que es absurda la
discusión de la procedencia de uno respecto del otro y viceversa, pero el paralelismo del
contenido es total y se aplicó con identidad tanto en territorios extremeños como
lusitanos.

9

MADRID DEL CACHO M., El Fuero del Baylío, Un enclave foral en el Derecho de
Castilla,Córdoba 1963, pp. 49 ss.

10

La Carta de mitad de origen concreto desconocido se fue aplicando en
Portugal, y sobre todo en el sur, en zonas de la Extremadura portuguesa, el
Algarbe y el Alentejo, donde gobernaba la Orden del Temple.
11

En Castilla la influencia de la Orden del Temple fue menor, los caballeros
templarios eran pagados y tratados como mercenarios, y sirvió de ayuda para la
reconquista a los moros. Por ello, como recompensa, por derecho de conquista
se les donaron al los Templarios el Baylato de ciertos territorios extremeños,
siendo el primero Jerez de Badajoz (luego llamada Jerez de los Caballeros,
para diferenciarla de Jerez de la Frontera de Cádiz) donada a la Orden en 1253
por Alfonso IX de León.

207

RASGOS BÁSICOS DEL FUERO DEL BAYLÍO
Cuatro caracteres básicos12 nos introducen de lleno en la problemática del fuero
que estudiamos:
1º.- Hay que precisar que se trata de un fuero municipal o comarcal, es decir de
carácter local (como todos comenzaron en un principio), pero diferente a los fueros
provinciales o regionales, aunque hay que aclarar que no siempre coinciden éstos con la
totalidad de sus respectivas provincias o regiones.
2º.- Otro rasgo, y esto aquí, en este Congreso, es muy importante, es se trata de
una norma no escrita, es decir consuetudinaria, basada en la costumbre como casi todo
el Derecho en sus orígenes y como ocurrió en la mayoría de los Derechos forales, sin
embargo éstos han terminado convirtiéndose en Leyes escritas que han sido compiladas.
Sin embargo el Fuero del Baylío nunca se hizo Ley, por lo que es difícil conocer su
exacto contenido y vigencia, y además, quien pretenda su aplicación debe probar lo
anterior (1,3 y 13,2 CC).
3º.- Además el Fuero del Baylío, allí donde rige, se ha convertido con el paso del
tiempo en un régimen económico matrimonial que se aplica siempre que los esposos no
hayan realizado capitulaciones matrimoniales excluyéndolo, al igual que ocurre con el
de gananciales en el territorio de Derecho común (1.316 CC).
4º.- En último lugar, se caracteriza por ser de tiempo inmemorial, de costumbre
remota y antigua, usada desde hace tantos siglos que ya no se sabe a ciencia cierta cuál
es su auténtico comienzo histórico, pues no se tiene noticia clara de su inicio.
LA VIGENCIA TERRITORIAL DEL FUERO DEL BAYLÍO
Aunque algunos autores dudan de su vigencia13 en tales lugares, es opinión
común de los estudiosos más autorizados, y de la propia población afectada que las
poblaciones concretas en donde está vigente nuestro fuero son las 19 siguientes, citadas
por orden alfabético: Alburquerque, Alconchel, Atalaya, Burguillos del Cerro,
Codosera, Cheles, Fuentes de León, Higuera de Vargas, Jerez de los Caballeros, antes
llamado Jerez de Badajoz, Oliva de la Frontera antes llamado de Jerez-, Olivenza, Santo
Domingo, San Jorge, San Benito, Táliga, Valencia del Mombuey, Valencia del Ventoso,
Valverde de Burguillos, Valle de Matamoros, Valle de Santa Ana, Villanueva del
Fresno, Villarreal, y Zahínos.

12

CERDEIRA BRAVO DE MANSILLA, G., “El Fuero del Baylío: Su pervivencia y contenido
en parte de Extremadura, Revista Critica de Derecho Inmobiliario, núm. 679,
septiembre-octubre 2003, pp. 2-3.
13

CASTÁN TOBEÑAS, J: Derecho civil español, común y foral, Derecho de familia,
relaciones conyugales, T. V-1º, Madrid, 1987, pp. 138 y 145-146, expresa que
el Fuero del Baylío está derogado por el artículo 1976 CC al derogar éste todo
el Derecho de Castilla, aunque reconoce que pese a su derogación jurídica,
permanece vigente en la práctica judicial (con pronunciamientos del Tribunal
Supremo y de la Dirección General de los Registros y del Notariado) y en la
práctica social lo que evidencia su arraigo fáctico en dichas zonas.

208

Como se observan se citan sólo lugares de Extremadura, y más concretamente de
la provincia de Badajoz, todos próximos a la frontera con Portugal, ya que durante largo
tiempo tales territorios pertenecieron a los reyes portugueses14.
En cuanto a su pervivencia en Ceuta, tampoco ha de olvidarse que perteneció a
la corona de Portugal durante 225 años15.
LA VIABILIDAD JURÍDICA ACTUAL DEL FUERO DEL BAYLÍO
Nada se opone en la actualidad a la pervivencia plena del esta comunidad
matrimonial, siempre que no sea excluida mediante capitulaciones matrimoniales ante
notario, por parte de quienes van a casarse y están sometidos, territorial o personalmente
a dicho fuero.
Tras la reforma del CC en 1974 (modificando la redacción inicial de 1889) el
actual artículo 1.1 CC determina que las fuentes del ordenamiento jurídico español son
ley, la costumbre y los principios generales del derecho. Y luego el artículo 1.3 al
regular la costumbre como una de las fuentes jurídicas determina que será aplicable
siempre en defecto de ley y cuando quede probada tanto en su existencia como en su
vigencia y su contenido exacto16.
Además, el vigente artículo 13.2 CC autoriza con precisión la aplicación de los
derechos forales, pero también caben las costumbres forales que no estén escritas o
compiladas en una ley foral, siempre que permanezcan vigentes, claro está, pues es una
exigencia del precepto citado, por lo que, como se dijo, habrán de probarse su vigencia
y alcance sustantivo17. Algo por otra parte, de escasa dificultad en el caso del Fuero del
Baylío dado su entroncamiento social en las poblaciones donde pervive.
Por lo que respecta a la Constitución española de 1978 (CE) no existe ninguna
oposición a la pervivencia del Fuero del Baylío como costumbre foral. cierto es que el
muy polémico no aceptado de buen grado por algunas Comunidades Autónomas

14

Entre ellos hay que recordar que Felipe II, que fue Rey de España y de
Portugal entre los años 1580 y 1640.

15

La presencia portuguesa en este estratégico enclave de esta ciudad del norte
de África fue entre 1415 y 1640 en que la recuperó España.
16

Determina el apartado 3 del artículo 1 CC que “La costumbre sólo regirá en
defecto de ley aplicable, siempre que no sea contraria a la moral o al orden
público y que resulte probada. Los usos jurídicos que no sean meramente
interpretativos de una declaración de voluntad tendrán la consideración de
costumbre.”
17

Artículo 13 CC: “1. Las disposiciones de este título preliminar, en cuanto
determinan los efectos de las leyes y las reglas generales para su aplicación,
así como las del título IV del libro I, con excepción de las normas de este
último relativas al régimen económico matrimonial, tendrán aplicación general
y directa en toda España. 2. En lo demás, y con pleno respeto a los derechos
especiales o forales de las provincias o territorios en que están vigentes,
regirá el Código Civil como derecho supletorio, en defecto del que lo sea en
cada una de aquéllas, según sus normas especiales.

209

(CCAA) artículo 149.1.8ª CE18 no sólo admite los derechos civiles forales, sino que se
potencian (con la interpretación que viene haciendo el Tribunal Constitucional), al
permitirse por las Asambleas Legislativas autonómicas la “conservación, modificación
y desarrollo” de estos derechos forales ya se trate de derecho escrito o de costumbres.
Bien es cierto que tal posible potenciación de los derechos civiles forales se
condiciona en el artículo 149.1.8ª CE a los lugares “allí donde existan”, lo que ha
supuesto que al amparo del artículo 149.3 CE19, varias CCAA (Valencia, Murcia y
Asturias) se han apresurado a recoger en sus Estatutos de Autonomía la existencia de un
derecho foral de carácter consuetudinario que lo han llegado a convertir en leyes.
EL FUERO DEL BAYLÍO EN EL DERECHO EXTREMEÑO
El Estatuto de Autonomía de Extremadura20, en su primera redacción, aprobado
por la Ley Orgánica 1/983, de 23 de febrero, reconocía genéricamente el Derecho
consuetudinario pero lo mezclaba con las costumbres y las tradiciones populares y
locales.
La modificación de nuestro Estatuto autonómico por la Ley Orgánica 12/1999,
de 12 de mayo, hizo un reconocimiento mucho más exacto, pues de una parte establece
a favor de la Asamblea extremeña, en su artículo 11, la competencia para legislar sobre
el Fuero del Baylío21, pues se trata de una auténtica norma consuetudinaria, que nada
tiene que ver con las tradiciones y usos populares.

18

Determina el artículo 149.1.8ª que será competencia exclusiva del Estado:
“Legislación civil, sin perjuicio de la conservación, modificación y
desarrollo por las Comunidades Autónomas de los derechos civiles, forales o
especiales, allí donde existan. En todo caso, las reglas relativas a la
aplicación y eficacia de las normas jurídicas, relaciones jurídico-civiles
relativas a las formas de matrimonio, ordenación de los registros e
instrumentos públicos, bases de las obligaciones contractuales, normas para
resolver los conflictos de leyes y determinación de las fuentes del derecho,
con respeto, en este último caso, a las normas de derecho foral o especial”.
19

Artículo 149.3 CE: “Las materias no atribuidas expresamente al Estado por
esta Constitución podrán corresponder a las Comunidades Autónomas, en virtud
de sus respectivos Estatutos. La competencia sobre las materias que no se
hayan asumido por los Estatutos de Autonomía corresponderá al Estado, cuyas
normas prevalecerán, en caso de conflicto, sobre las de las Comunidades
Autónomas en todo lo que no esté atribuido a la exclusiva competencia de
éstas. El derecho estatal será, en todo caso, supletorio del derecho de las
Comunidades Autónomas”.
20

El Estatuto de Autonomía de Extremadura fue aprobado inicialmente en las
Cortes Generales Españolas por Ley Orgánica 1/1983, de 25 de febrero,
modificada luego por la Ley Orgánica 5/1991, de 13 de marzo, L.O. 8/1994, de
24 de marzo y después por la también Ley Orgánica 12/1999, de 6 de mayo (BOE
núm. 49 de 26-02-83, núm. 63 de 14-03-91, núm. 72 de 25-03-94 y núm. 109 de 705-99).
21

Artículo 11 del Estatuto Autonomía de Extremadura: 1. Corresponde a la
Comunidad Autónoma la conservación, defensa y protección del Fuero del Baylío
y demás instituciones de Derecho consuetudinario.2. Asimismo, corresponde a la
Comunidad Autónoma la protección de las peculiaridades lingüísticas y
culturales, así como el acervo de las costumbres y tradiciones populares de la
región, respetando, en todo caso, las variantes locales y comarcales.

210

Y por otra parte, el artículo 42 del Estatuto atribuye al Tribunal Superior de
Justicia de Extremadura la competencia para resolver los recursos de casación o revisión
que impugnen sentencias de los tribunales sobre esta materia foral concreta22.
Ante lo anterior, surge el debate doctrinal y político sobre la necesidad o no de
legislar en la Asamblea extremeña sobre el Fuero del Baylío de manera que no sea
preciso probar su vigencia y contenido, como ahora ocurre al tener el carácter de
costumbre.
Varios han sido los intentos y anteproyectos de ley para regular nuestro derecho
foral consuetudinario, pero hasta el momento todos han fracasado23, aunque
seguramente alguna de estas iniciativas acabe fructificando en la medida en que exista
cierta estabilidad parlamentaria de carácter político en la Asamblea de Extremadura,
como ocurre en la actualidad, y dado que este asunto no parece que vaya a suscitar
grandes polémicas por lo que podría aprobarse por unanimidad, ya que de lo que se trata
es de poner en una ley extremeña algo que los extremeños de ciertas poblaciones ya
vienen practicando en sus relaciones jurídicas desde hace siglos y los profesionales del
Derecho manejando con frecuencia, al margen de tal ausencia legal.
¿ES CONVENIENTE RECOGER EL FUERO EN UNA LEY?
Desde nuestro punto de vista abogamos, sin duda alguna, porque se acometa
cuanto antes esta tarea legislativa, tantas veces iniciada y otras tantas abandonada por
diferentes avatares ajenos al sentir de las poblaciones afectadas y más propios de otras
legítimas prioridades parlamentarias de la Asamblea de Extremadura y del Gobierno
extremeño.
Y ello porque daría seguridad jurídica y supondría una clarificación del
panorama con respecto al Fuero del Baylío donde se precisaran todos los problemas
antes expuestos que podrían quedar atajados en su mayoría de manera que tanto los
ciudadanos afectados como los profesionales del derecho (Abogados, Notarios,
Registradores de la Propiedad, Jueces y Magistrados, así como investigadores) tuvieran
herramientas con las que hacer con mayor eficacia su trabajo que, en el mundo del
22

Artículo 42: “La competencia de los juzgados y tribunales de la Comunidad
Autónoma de Extremadura será la establecida en las leyes orgánicas y
procesales del Estado. No obstante, en materia civil, se extenderá a todas las
instancias y grados, incluidos los recursos de casación y revisión en
cuestiones relacionadas con el Fuero del Baylío y las demás instituciones de
Derecho consuetudinario extremeño”.
23
Como nos recuerda Guillermo CERDERIA en su excelente trabajo que nos ha
seducido en buena medida, antes citado (“El Fuero del Baylío: Su pervivencia y
contenido en parte de Extremadura, Revista Critica de Derecho Inmobiliario,
núm. 679, septiembre-octubre 2003, p. 17, nota 40), el primero de tales
intentos por legislar el Baylío fue un proyecto privado realizado, en su
propia tesis doctoral, por MADRID DEL CACHO (El Fuero del Baylío. Un enclave foral
en el Derecho de Castilla, Córdoba, 1993), también citada. El resto de los
anteproyectos que fueron ya oficiales, no prosperaron: uno de 24 de noviembre
de 1972, hecho por algunos procuradores en Cortes bajo la dirección del propio
Madrid del Cacho; otro de 1978, con Cerro Sánchez-Herrera como vocal de la
Comisión General de Codificación; y, finalmente, otro de 24 de marzo de 1993,
que, sin embargo, no sería al final aprobado por el propio Parlamento de
Extremadura.

211

Derecho, no ha de ser otra cosa que hacer más felices a los ciudadanos, o al menos, lo
menos infelices posible en los casos de conflictos.
APRESURADO EPÍLOGO
Muchos temas interesantes y absolutamente prácticos se quedan en el tintero,
que por falta de tiempo, no pueden acometer en la presente exposición, y deberán ser
ulteriores trabajos sobre el particular los que vayan perfilando las particularidades de
nuestro Fuero del Baylío, que como da título a nuestra conferencia, es el paradigma del
Derecho privado consuetudinario en Extremadura.
Sería muy interesante, por ejemplo, comentar los pronunciamientos de los
Juzgados y Audiencias de la provincia de Badajoz sobre el Fuero del Baylío, sobre
todos los más actuales (no parece que aún lo haya hecho la Sala de lo Civil y Penal del
Tribunal Superior de Justicia de Extremadura, al no haber llegado aún ningún caso, tras
la reforma procesal al respecto de 1999); o discutir sobre el propio comienzo del
régimen económico matrimonial que estudiamos de comunidad universal (¿al principio
o al final del matrimonio?)24; o la gestión y administración de los bienes comunales
(que son todos) de los casados bajo este régimen, sí como su disposición (donación,
venta o gravamen) durante la vigencia del mismo; y también la composición misma del
propio patrimonio común de los esposos sujetos al régimen del Baylío (activo y pasivo);
otro de los problemas no tratados es el momento y forma de la terminación de este
régimen foral en el caso de disolución del matrimonio por uno de los cónyuges (se
achaca el posible enriquecimiento del otro si carecía de bienes), lo que requiere una
reflexión más detenida (pues es posible que el Fuero del Baylío, como la Carta de Mitad
portuguesa no sean tan peligrosos, injustos o faltos de equidad como se le critica desde
posiciones radicales).
Una forma de responder a algunas tales preguntas, dudas o problemas es acudir,
por analogía a la regulación legal que se contiene en el Código civil para el régimen
económico-matrimonial de la sociedad de gananciales, con el que tiene más similitudes
que diferencias (pese a lo que pueda parecer en principio) pues a fin de cuentas ambos
son de “comunidad” aunque el ganancial más atemperado y del fuero más universal.
Pero una cosa es clara y no hay que olvidar, el régimen que regula el Fuero del
Baylío de comunicación universal de todos los bienes que llevan los esposos al
matrimonio y los que adquieren por cualquier título vigente el mismo, es un régimen
convencional, es decir, voluntario, que los novios o luego los cónyuges pueden eludir
mediante capitulaciones matrimoniales (que se solventa acudiendo unos minutos al
Notario), optando por cualquiera de los regímenes que regula el CC o pactando las
particularidades que estimen oportunas25.

24

En nuestra opinión, desde luego, el régimen económico matrimonial de
comunidad universal del Fuero del Baylío comienza justamente con la
celebración de la boda de los aforados, no con la disolución del matrimonio
como sostiene gran parte de la doctrina civilista que ha estudiado el tema.
25

Sin embargo las estadísticas realizadas en las demarcaciones notariales
referidas a las 19 poblaciones afectadas por el Fuero del Baylío demuestran
que son muy pocas las escrituras notariales de capitulaciones matrimoniales
eludiendo la aplicación del mismo.

212

Lo cierto es que, al igual que predicaban las doctrinas cristianas (o tal vez
artistotélicas si se quiere) de los caballeros templario y de la orden del Cister, donde
había un fuerte componente de caridad y de entrega total entre los que estaban afectados
por ella, en materia matrimonial se traduce en la “entrega total de los cónyuges, en
cuerpo y alma, también de bienes y deudas”26.
Este sistema desde luego, tendrá sus seguidores y detractores, en función de las
costumbres de cada lugar, de las creencias éticas, religiosas o morales de cada
individuo, e incluso el grado de compromiso en la relación entre los miembros de la
pareja, pero a los cónyuges y sólo a ellos corresponde decidir el futuro de su relación
económica matrimonial, y en ello, el Fuero del Baylío es una de las opciones que se les
presenta a todos los sometidos al mismos (personal o territorialmente) e incluso al resto
de los españoles, que también pueden optar en capitulaciones porque les sea aplicado el
mismo.
Sin embargo, esperemos que los comentarios anteriores hayan servido, al menos,
para que nuestro Derecho privado propio y único, no muera, sino que se siga hablando
de él, y sobre todo para que se transmita a los no juristas extremeños y foráneos, y a
toda la Sociedad en general, esta peculiar institución tradicional que tiene mucha mayor
enjundia social de la que muchos piensan y que, seguramente con demasiada rapidez,
hemos expuesto en las anteriores reflexiones.

Cáceres, octubre de 2004

ÁNGEL ACEDO PENCO
Doctor en Derecho
Profesor de Derecho Civil
Para el
Congreso Internacional sobre el
PATRIMONIO LINGÜÍSTICO EXTREMEÑO
APLEX
Cáceres, 5-11-2004, 9.45 h.

26

Estas sentimentales palabras que se entrecomillan las tomamos del trabajo
citado de Guillermo CERDEIRA citado anteriormente(p. 31).

213

EL DIALECTO EXTREMEÑO EN LOS CUENTOS POPULARES
Juan Rodríguez Pastor

Declaración de intenciones
Cuando alguien se acerca a estudiar el habla de una zona debe partir lógicamente de un
trabajo de campo, recogiendo material a través de entrevistas, encuestas, grabaciones...; después hay que ordenar los datos, analizarlos...; conviene también cotejar y comparar los datos,
recurriendo a la bibliografía...: en definitiva, hay unos pasos imprescindibles que todos conocemos, por lo que no me voy a detener en ellos.
Quiero, más bien, llamar la atención sobre otro paso intermedio, un paso que se puede
utilizar para el estudio del habla de una zona, pero que apenas se utiliza: la documentación
aportada por el Folklore (gastronomía, fiestas, juegos...) y, especialmente, por la Literatura de
tradición oral (romances, cuentos, oraciones, fórmulas supersticiosas, rimas infantiles, etc.).
Aclaremos enseguida que estamos hablando de un paso intermedio que nunca puede
sustituir al trabajo de campo. Estos materiales de la tradición oral nos deben servir para documentar el léxico y alguna que otra característica morfológica, sintáctica..., que hayamos encontrado previamente en nuestro trabajo de campo.
En definitiva, lo que queremos exponer es que en el Folklore encontramos muchas características que nos pueden ser útiles para los estudios dialectales, no como punto de partida
(porque el folklore presenta grandes similitudes en zonas muy diferentes y alejadas), pero sí
como corroboración última de nuestros estudios.
Por supuesto que la idea de aprovechar los materiales de la tradición oral para este tipo
de estudios ni es nueva ni, por supuesto, es mía. En una carta inédita de don Bonifacio Gil, el
autor del Cancionero popular de Extremadura, dirigida a su amiga doña Isabel Gallardo de
Álvarez, en 1941, hace el siguiente comentario al Vocabulario de Santos Coco:
El Sr. Santos Coco ha salido ya de Badajoz [...] Creo que está veraneando en
Zamora, su tierra natal [...] Su Vocabulario lo va publicando en la Revista del Centro. Cuando lo termine hará una separata. No sé por qué me figuro que va a ser muy
incompleto. Una vez le pregunté si había recogido las palabras típicas que figuran
en mi Cancionero. Me dijo que no. Por lo visto se ha molestado poco en la obra que
ha emprendido.
He aquí, por tanto un amplio campo de trabajo. Es verdad que las canciones y los romances presentan cierta fijeza, al estar enconsertados por la métrica y la rima; pero, cuando se
olvida alguna palabra o algún verso, siempre cabe la posibilidad de que el narrador añada, modifique e intercale algo; y justamente ahí es donde aparecen esas “palabras típicas” a las que se
refiere Bonifacio Gil.
Aún menos datos nos aporta el refranero, ya que los refranes aún están más enconsertados por la rima y por su brevedad, por lo que presentan muy pocas variaciones.
Yo voy a fijarme hoy en los materiales más variables: en los cuentos, porque es en ellos
donde el narrador tiene mayor libertad para, manteniendo la trama, añadir, quitar, ampliar, según su gusto, audiencia, motivación, etc.

214

Los cuentos populares extremeños
Tenemos que empezar recordando que, respecto a los cuentos populares, Extremadura es
una de las regiones mejor conocidas. Nuestra región ha tenido la suerte de ver publicadas importantes colecciones de cuentos, como la de Sergio Hernández de Soto, Marciano Curiel Merchán, Pedro Montero, las nuestras... Además, este importante acervo cuentístico se ve aumentado considerablemente gracias a los numerosos cuentos publicados en colecciones menores o en
artículos de mayor o menor extensión.
Bien es verdad que nuestra suerte no es completa. En el siglo XIX perdimos dos o tres
centenares de cuentos que pensaba publicar don Sergio Hernández de Soto, y otro medio centenar de doña Cipriana Álvarez, abuela de los Machado. Ahora mismo también tenemos importantes colecciones de cuentos extremeños inéditas, como la de José Luis Puerto y Félix Barroso
en Las Hurdes; la de María José Vega y Maurizio Catani también en Las Hurdes, la de José
Manuel Pedrosa, etc. Algunos cuentos de estas colecciones inéditas han visto la luz gracias a
los Catálogos de Julio Camarena y Maxime Chevalier (1995, 1997 y 2003).
Lo que es evidente es que el corpus de cuentos populares extremeños es muy importante.
El número de cuentos extremeños publicados que hemos ido localizando hasta ahora asciende a
más de mil (1.073 exactamente).
En esta cifra no se incluyen los cuentos retocados literariamente (Diego María Crehuet,
Luis G. Baudessón, Isabel Gallardo de Álvarez, Antonio Reyes Huertas...) o recogidos para
otros fines en refraneros, estudios históricos o filosóficos... (Gonzalo Correas, Vicente Paredes,
Mario Roso de Luna, Antonio Rodríguez-Moñino, Fernández Oxea, Emilio Díaz, Valeriano
Gutiérrez Macías, etc.)
Leer estos cuentos populares es agradable; pero, ¿por qué no aprovecharlos para estudiar
el habla extremeña?, ¿por qué no aprovechar el esfuerzo de tantos recopiladores en tantos lugares diferentes de Extremadura?
Por mi parte, desde hace años, a la vez que he ido recogiendo cuentos, me he venido
planteando cómo aprovechar este material cuentístico: el que yo he recogido y el que han recogido los demás recopiladores extremeños.
Entre las posibilidades de utilización que he planteado se encuentra, claro está, la enseñanza, ya que es el campo donde me muevo (por ejemplo: “La recogida de cuentos populares
como fuente de actividades escolares en Educación Secundaria”, 2004), pero tengo que reconocer que la primera finalidad con la que me acerqué a los cuentos fue su utilización para el estudio del dialecto extremeño.
Con esa finalidad, efectivamente, me puse a finales de los años setenta a recoger mis primeros cuentos, para estudiar el habla local de Valdecaballeros, que es mi pueblo. Al final, los
materiales recopilados fueron tan numerosos e importantes que lo que en principio iba a ser una
tesis doctoral sobre el habla de Valdecaballeros acabo siendo sobre “El habla y la cultura popular de Valdecaballeros”.
Esta relación entre los cuentos populares y la dialectología extremeña la he buscado
siempre; por eso en todas las introducciones a mis colecciones de cuentos siempre he incluido
un apartado sobre el habla popular.
Y por eso también he pensado dedicar estos minutos a exponerles una breve reflexión sobre el dialecto extremeño en las principales colecciones de cuentos extremeños. El trabajo se
completa con un pequeño glosario de léxico extremeño recogido en estas colecciones, glosario
que tengo intención de ir completando con el tiempo.
Empecemos señalando algunas evidencias. En primer lugar, no todas los cuentos aportan
información de interés para la dialectología extremeña; por ejemplo, Camarena y Chevalier
publican en sus Catálogos nueve cuentos inéditos de Las Hurdes, pero tres de ellos aparecen en

215

versiones castellanizadas, realizando lo que denominan “una transliteración al castellano normalizado”, transliteración que elimina todos los rasgos dialectales y, por lo tanto, los hacen casi
inservibles para estudiar el habla extremeña.
Otras colecciones no son uniformes: algunos cuentos no aportan apenas datos para estudiar el extremeño, pero otros cuentos sí. Es el caso, por ejemplo, de la colección de don Marciano Curiel Merchán, publicada en 1944. Sus 144 cuentos son de muy diversa condición y
están retocados literariamente. Estos retoques eliminan los rasgos dialectales en la mayoría de
los cuentos, excepto en los últimos cuentos (por ejemplo, “El cabreru tontu”), que fueron recogidos con mayor fidelidad.
Ese es también el caso de otras recolecciones como la de Pedro Montero o algunas de
nuestras colecciones.
Por otro lado, cuando en una colección los recopiladores son diferentes, enseguida saltan
a la vista los diferentes criterios seguidos. Por ejemplo, Pedro Montero incluye en su colección
cuentos recogidos por los alumnos y cuentos recogidos por él mismo. Lógicamente es en los
suyos donde hay mayor numero de rasgos dialectales.
En nuestro caso, la mayoría de los cuentos se transcribe a partir de las grabaciones magnetofónicas, aportándonos información de interés para el estudio dialectológico; pero una pequeña cantidad de cuentos se han recogido por escrito, por lo que aporta una información mucho menor sobre este asunto.
Salvando estas diferencias, empezaremos haciendo algo de historia de las principales colecciones de cuentos extremeños.
Es en el último tercio del siglo XIX cuando, con el surgimiento de las sociedades de folklore, la recopilación de cuentos populares alcanza un punto culminante en nuestra región.
Estas sociedades de folklore son muy importantes para la recopilación de los cuentos populares, ya que casi todos los recopiladores de finales del siglo XIX están relacionados con
estas sociedades. Es el caso de Matías Ramón Martínez y, sobre todo, de Sergio Hernández de
Soto.

Matías Ramón Martínez
Natural de Burguillos del Cerro y presidente de la sociedad de folklore de dicha localidad, es uno de los folkloristas extremeños más destacados en este final de siglo XIX.
En la revista El Folk-Lore Frexnense transcribe Ramón Martínez un cuento popular, el de
“Los lisiados” (págs. 57-58), recogido en Burguillos del Cerro a un albañil. Presenta la peculiaridad de ser el único cuento de la época transcrito literalmente; pero, además, es una transcripción realizada con un fin lingüístico: la de hacer un comentario dialectal de un texto extremeño.
Esto es evidente si observamos que el cuento apenas ocupa doce líneas y, en cambio, Matías Ramón añade sesenta y cinco líneas, en letra más pequeña, para desarrollar las veinte notas
lingüísticas a pie de página.
Esta desigualdad de espacio dedicado al cuento y a las notas nos evidencia que el cuentecillo es un mero pretexto para realizar, por primera vez, un comentario lingüístico de un texto
dialectal extremeño. Matías Ramón, que unas páginas antes había dedicado ya un artículo a
analizar el “Lenguaje vulgar extremeño” (págs. 37-47), realiza ahora, con este cuento, un ejercicio práctico para comprobar las características del habla extremeña. Así, nos ofrece noticias
sobre la aspiración, el cambio de “l” por “r” y viceversa, el yeísmo, etc.
En la revista frexnense, en el último número, también hay un cuento-adivinanza titulado
“Problema del pastor” (págs. 309-310), que está escrito en español, pero, cuando “habla el labriego”, utiliza Matías Ramón Martínez de nuevo su especial transcripción fonética utilizada ya
en “Los lisiados”.

216

En estos dos cuentos el autor recurre, pues, a una transcripción literal en la que resaltan
especialmente la grafía hj con que representa la aspiración y el uso en ocasiones de la grafía b
por v (ehjtubiera).
Otros rasgos destacables en estos dos cuentos con la aspiración de “s” y otras consonantes (vehj, Nuehjtro...), la aspiración de “f“ inicial (jata, jue) y en otras posiciones (mojino –
mohíno–), la neutralización de “l/r” a favor de “r” (sartó, er) o de “l” (pielna), las contracciones (qu’ había, s'iba figurao), el yeísmo (aqueya, yenó, Seviya), la pérdida de “r” (decí, pahjtó),
la pérdida de “d” intervocálica (tohj, toitohj, figurao, lisiá) y en otras posiciones (mitá, uhjté,
ijo –dijo–), la reducción de grupos consonánticos (defeto), los vulgarismos (po ‘onde, dengún –
ningún–, alestimó –lastimó–, asina), etc.
En cuanto al léxico apenas podemos señalar alguna palabra peculiar como se lahj guiyó
(se las tragó), mojino (enfadado, mohíno), jata (hasta), dengún (ningún) y alestimar (lastimar).
Señalemos también que otros cuentos recopilados por Matías Ramón Martínez, como el
de “Periquito y Mariquita” (Bonifacio Gil, 1948), están transcritos en un español normalizado.
Este autor ha merecido varios trabajos lingüísticos, como el de Antonio Viudas (“Fonética extremeña en el siglo XIX”, 1992) y el de Pilar Montero (“La dialectología precientífica en
Extremadura”, 1998).

Sergio Hernández de Soto
Por desgracia, este tipo de transcripción fonética realizada por Matías Ramón Martínez
no parece interesar a los demás recolectores de cuentos de fines del siglo XIX. El propio Antonio Machado y Álvarez se apresura a criticarlo desde las páginas de la revista El Folk-Lore
Andaluz (pág. 475):
Toma parte el citado R. Martínez con un gracioso y profundo cuento popular titulado “Los lisiados”, escrito en dialecto extremeño, cuento que recuerda los muy
interesantes publicados por Rodríguez Marín, y que como aquellos, a nosotros se
nos antoja levemente exagerado en la acentuación de los fenómenos fonéticos que
consigna.
Esta opinión de Machado va a influir en gran medida en Sergio Hernández de Soto, el
primer gran recopilador de cuentos extremeños con sus “Cuentos populares de Extremadura”
(Biblioteca de las Tradiciones Populares Españolas, 1886).
Hernández de Soto reunió unos ciento setenta cuentos; sin embargo, solo pudo publicar
veintiséis, en un tomo. Y, aunque Hernández de Soto recoge los cuentos de forma fidedigna,
sin embargo no realiza lo que entendemos por transcripción literal ni fonética. Sirva como
ejemplo el hecho de que apenas llega a transcribir literalmente, marcándolas en bastardilla, una
docena de palabras propias del habla popular en cuentos como “Las tres naranjas de un salto”.
En otros cuentos, en cambio (“El príncipe oso”, “Los tres leones” o “El papagayo blanco”, “La
lavandera”, etc.), no aparece ninguna palabra marcada.
Entre las correcciones que realiza Hernández de Soto comprobamos la frecuente supresión en los diálogos de los verbos introductorios (decir, contestar...), la sustitución de cualquier
palabra malsonante (por ej., en el cuento “Periquito y Mariquita”, la paloma se “ensuciaba”), la
reducción de dobles preposiciones (“ir por agua”), etc.
La razón principal para estas correcciones es que los recolectores de cuentos de la época
no se plantean la transcripción literal como fundamento para la fidelidad al texto. Su interés se
centra sobre todo en respetar fielmente el argumento, la narración. Para ellos, corregir los vulgarismos, arcaísmos, dialectalismos... no representa ninguna traición a la fidelidad del texto.

217

Así lo podemos comprobar también en otros recolectores de cuentos: Cipriana Álvarez, Machado y Álvarez, etc.
Además, los recolectores de cuentos se hallan ante otros problemas para desarrollar su labor. Hoy contamos con modernas grabadoras; pero, Hernández de Soto ha de presentarse ante
sus informantes armado únicamente con papel y lápiz. Y este hecho trae consigo importantes
consecuencias.
En primer lugar, en la mayoría de los cuentos (dieciséis), cuando los informantes son sus
familiares de Zafra (hermana y tías), suponemos que don Sergio iría escribiendo al dictado.
Esto, como puede comprobarse, provoca un efecto secundario: el narrador habla con calma y va
haciendo pausas, dando tiempo a que el recolector escriba las últimas palabras de una frase
antes de pasar a la siguiente. Es obvio que durante esa breve pausa el narrador tiene tiempo de
organizar la estructura y la forma de la frase, así como de cuidar la dicción. Por este motivo, en
estos cuentos recogidos a sus familiares, Hernández de Soto apenas recoge vulgarismos, porque
el narrador los ha evitado cuidadosamente.
En cambio, cuando recoge cuentos (siete) en Alange, en una casa donde se hospedaba
mientras tomaba los baños, Hernández de Soto aparece como un espectador secundario de la
narración. La narradora entretiene a varios niños con un cuento y don Sergio, soportando las
burlas de sus compañeros de hospedaje, los va transcribiendo. Lógicamente, aquí no puede seguir con el lápiz el ritmo narrativo de la informante, atenta más a los niños, por lo que irá transcribiendo fragmentos del cuento; pero eso sí, con toda fidelidad, ya que no tendrá tiempo de
sustituir nada. De ahí que en estos cuentos recogidos en Alange, el número de notas y el número de palabras vulgares y dialectales, aunque escasos, abunda más que en los demás cuentos.
Por ejemplo, en el cuento “Las tres naranjas de un salto”, incluye don Sergio una docena de
palabras subrayadas y seis notas lingüísticas a pie de página.
En los cuentos de don Sergio encontramos rasgos destacables como: aspiración de “f“
inicial (jarta, jembra, jierve, jambre, jurgunero), aspiración de “s” (ma’ jambre), contracciones
(s’acabao), yeísmo (boyarlo), pérdida de “d” intervocálica (trasquilao, embobao, carcajá, ná,
alreores...), vulgarismos (en ca, pa’rriba, te se, por cima, bujero, güesos, biñuelos...), arcaísmos (vido), etc.
Entre las escasas palabras que presentan alguna peculiaridad citemos las siguientes: boyar
(abollar; Zafra), espampanar (destrozar, despampanar; Alange), fayas (hadas; Zafra), gilear
(chorrear agua; sin localizar), juella (paliza; Montijo), liria (liga, masa para cazar pájaros; Zafra), a matahambre (hambriento; Montijo), petiscos (pestes; Alange), trapatiesta (zapatiesta;
Montijo), velahí (Alange) y de zuta (huyendo; Montijo).
Don Sergio pone también algunas notas a pie de página, como las siguientes: “Boyarlo
por abollarlo, hacerle abolladuras” (pág. 27), “Alante por adelante” (pág. 39), “Ca, por casa”
(pág. 41, en ca), Aire Solana: “Aire de levante. Es el más temible de Extremadura” (pág. 41),
“Vido, por vio” (pág. 42), “Albo, por árbol” (pág. 42), “Jorcona, holgazana, perezosa, floja”
(pág. 167), “Lambucera, golosa” (pág. 169), “Zalear, verbo que reemplaza a destrozar” (pág.
250), “Jurgunero, por hurgonero, hurgón (de hurgar) m. Instrumento de hierro para menear y
revolver la lumbre. Diccionario de la Academia, 12.ª edición, 1884” (pág. 277).
Hay algunos aspectos que don Sergio deja sin subrayar, como la -s analógica en la segunda persona del pretérito perfecto simple: mandastes (pág. 60), fuistes (pág. 74), llegastes (pág.
88), etc.; el verbo entrar con el significado de “meter” (págs. 41 y 152); el verbo caer con el
significado de “tirar” (pág. 191) o el uso de infinitivo con valor imperativo: venir (págs. 163 y
261).

Los cuentos a principios del siglo XX

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A principios del siglo XX hay una disminución significativa en el número de cuentos populares publicados. Sin embargo, sí hay un aumento importante en el número de cuentos y estampas costumbristas, más o menos reelaborados literariamente; pero, este tipo de textos no los
consideremos aquí; en realidad no pertenecen a la literatura de tradición oral sino a la literatura
culta. Es el caso de los cuentos y narraciones de Diego María Crehuet, Publio Hurtado, Luis G.
Baudessón, Gabriel y Galán, Edgardo de Amarante, M. Sánchez Recio, Casto Vilar, etc.
Durante estos años, entre los escasos recopiladores de cuentos hemos de mencionar a Rafael García-Plata de Osma, Aurelio M. Espinosa...

Rafael García-Plata de Osma
A comienzos del siglo XX nos encontramos con uno de los más importante recopiladores
de materiales folklóricos, Rafael García-Plata de Osma, cuyos artículos aparecen profusamente
en la Revista de Extremadura. García-Plata apuesta claramente por la “transcripción dialectal”
para la transcripción de los romances (1986, pág. 651):
Comprendo que la transcripción dialectal resulta pesada para todos; pero el lector amante de las ciencias debe hacer caso omiso de ello, recordando que esta clase
de material tiene determinada importancia en el complejo estudio de los dialectos
ibéricos; y procediendo así, evitaremos la vergüenza de que los extranjeros los recojan, y nos enseñen desde fuera lo que no supimos aprender en nuestra propia casa.
La pena es que García-Plata estuvo muy atento a todas las manifestaciones de la tradición
oral (romances, refranes, juegos, rimas infantiles, etc.), pero apenas nos dejó en su obra recopilaciones de cuentos populares.
Sí escribió García-Plata cuentos con temas populares: “Padrino, ya pareció 'quello”, “Anjí-já”, “¡Cuervos...!, ¡Cuer...vos!”, etc.; pero se trata de cuentos o estampas costumbristas elaborados literariamente, por lo que no los incluimos en nuestro análisis.
Hay sin embargo un cuento, titulado “María la Viuda”, que García-Plata envió a Menéndez Pidal, quien a su vez lo insertó en sus “Estudios Literarios” (Cancho, 1987, pág. 86). Este
cuento, reproducido en el libro Ruta de la Plata (1986, págs. 188-189) está, según el propio
recolector:
recogido al pie de la letra de los labios de una mujer de Alcuéscar, de treinta y
cinco años de edad y llamada Petra Carvajal.
Pese a la afirmación de García-Plata, en este cuento solo tres palabras, remarcadas en el
texto, son propias del habla popular (guarreaban, quedrá, pa).
Publicó también otro cuentecillo popular en el periódico El Partido Liberal, el 22 de febrero de 1899. Está recogido en Arroyomolinos de Montánchez, de cuyo pueblo es patrón san
Sebastián. Se trata de un cuento muy conocido: aprovechando el tronco de un naranjo, hacen
una imagen nueva del santo, ante la cual el dueño del naranjo exclama:
“¡Glorioso san Sebastián,
criado en mi naranjá,
del pesebre de mi burro
eres hermano carná;
log milagroh que tú jagah ..............!”

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García-Plata no se atreve a copiar el último verso, indicando (1986, págs. 277-278) que:
hay consonantes que son mejores para adivinarlas que para escribirlas.
En este cuentecillo encontramos una formula habitual en la transcripción de los textos
populares. En la parte narrativa García-Plata utiliza un perfecto castellano; en cambio, la estrofa final la transcribe fielmente, utilizando incluso una transcripción fonética.
El único cuento popular que hemos encontrado recogido con una transcripción literal aparece en su obra inédita “Guijos y Rebollos” (publicada en Ruta de la Plata, 1886, págs. 573672). En este trabajo, en un capítulo titulado “¡A la aceituna!”, García-Plata nos describe el
paseo que da hasta uno de sus olivares, donde los aceituneros están recogiendo la cosecha. Allí
siente compasión de algunos niños pequeños, que han sido llevados al olivar por sus madres,
para no dejarlos abandonados en las calles del pueblo. Se acerca a tres chicuelos y les ofrece
una moneda si le cuentan un cuento. Uno de los muchachos, “con entonación infantil y cargando el acento en la penúltima sílaba de cada paradita” recita el cuento de “El Ratoncito Pérez”.
Mi opinión es que García-Plata transcribe este cuento de forma literal no tanto por el propio valor del cuento en sí, sino para ejemplificar el lenguaje infantil, como si se tratase de una
“rima infantil” semejante a las muchas que publicó; porque este tema, el infantil, sí que le interesó sobremanera.
En este cuento de Alcuéscar, García-Plata recurre a una transcripción fonológica en la
que resaltan especialmente las grafías con que representa la aspiración (dag, calamelitoh) y el
uso sistemático de la grafía b por v (ochabito, bag).
Otros rasgos destacables son la aspiración de “s” (calamelitoh, estág, dag...), aspiración
de “f” inicial (jormiguita, jacé), uso de artículo ante determinante posesivo (la su casa), neutralización de “l/r” en favor de “l” (calamelitoh), pérdida de “r” (quiég, pa, poneme, labá), pérdida
de “d” (mieo, e), contracciones (s’encontró’n, fu’a), vulgarismos (po, dimpuég, cuidiaito, esmienza), etc.

Aurelio M. Espinosa
Aurelio Macedonio Espinosa, padre, llevó a cabo en los años veinte una impresionante
recogida de cuentos populares. La obra, con el titulo de Cuentos populares españoles, recogidos de la tradición oral de España, fue publicada en tres volúmenes, primeramente, entre 1923
y 1926, por la Universidad californiana de Stanford y, más tarde, en Madrid, entre 1946 y 1947.
El primero de los volúmenes recoge 280 versiones de cuentos; los otros dos se dedican al estudio y catalogación de dichos cuentos. Es, pues, una obra indispensable para conocer la tradición
cuentística española.
Desgraciadamente, Espinosa no visitó Extremadura; pero recogió en su colección ocho
cuentos extremeños, de un informante, natural de la localidad cacereña de Jaraíz de la Vera,
que residía fuera de Extremadura.
Aurelio M. Espinosa era filólogo además de folklorista. Por eso, en su trabajo de campo
anotaba lo que el informante le transmitía, registrando las peculiaridades lingüísticas que afectaban a la pronunciación, vocabulario y gramática. Los cuentos (pág. XXXIII):
se publican tal como fueron recitados. Yo mismo copié a puño y letra todos los
cuentos.

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Por desgracia, la labor recolectora de Espinosa apenas incide en nuestra región; pero conviene recordar aquí el criterio que sigue para la transcripción de los cuentos (págs. XXXIV y
XXXV):
Los cuentos han sido recogidos de la boca del pueblo y representan de una manera bastante fiel el lenguaje mismo de los narradores. Hemos empleado para escribirlos el alfabeto ordinario español sin añadir un solo signo fonético. Tratándose de
una grande colección de cuentos populares destinados a los estudios de folklore
comparativo, no hemos creído que fuese necesario transcribirlos en signos fonéticos
[...] En general, por consiguiente, se han representado las diferencias dialectales solamente en el vocabulario, en la expresión, en el orden de las palabras, en los casos
de añadidura de sonidos, en los casos de supresión total de un sonido a otro que mejor se representa por otro signo del alfabeto español [...] por más que algunas veces
ni en un mismo individuo que contaba un cuento cualquiera se podía observar una
uniformidad exacta en la pronunciación.
Además, Espinosa explica detalladamente su procedimiento para la transcripción de
cuentos en una serie de observaciones (págs. XXXV y XXXVII). He aquí, por ejemplo, la segunda observación:
Cuando hay un cambio completo en la pronunciación se emplea el signo que
más fielmente representa el sonido de que se trata: álbol, acerto (acepto), piejo, dimpuès, li, dolmil, vel (ver), piesna (pierna), hosno (horno), farta.
En los ocho cuentos extremeños recogidos por Espinosa encontramos algunos rasgos
destacables como: uso de artículo ante determinante posesivo (la tu cama), contracciones (y
staba –y estaba–), pérdida de “r” (pa), pérdida de “d” intervocálica (pecao, lao, encontrao...) y
en otras posiciones (tomá –tomad–, dásela –dádsela–, usté, verdá, esgarraos, onde, estripao, e
la vaca –de la vaca–), reducción de grupos consonánticos (acetó –aceptó–), formas fuertes del
pretérito perfecto simple (dijon –dijeron–), vulgarismos (aluego, vían –veían–, escomenzar,
güeno, envitó –invitó–, sos –os–, alante), artículo ante nombre propio femenino (la Catalina),
laísmo (la dejó el chocolate), etc.
En el léxico podemos reseñar algunos términos como ai (ahí), alante (adelante), aluego
(luego), brinde (brindis), ciervata (figura hueca donde puede ocultarse una persona), escomenzar (comenzar), esquelitos (¿esquilitas?), estripar (destripar), meringué (voz sin significado),
meringuela (voz sin significado), pelincanito (cierto vestido), piquetazos (picotazos), a rastro
(a rastras, arrastrando) y a zurrón cerrao (forma de despellejar un animal, sacando la piel entera).

José Leite de Vasconcellos
Incluimos también entre los recopiladores de cuentos extremeños al profesor portugués
Leite de Vasconcellos, quien recogió varios cuentos en nuestra región, hacia 1920-1930.
Obviamente Leite de Vasconcellos se interesó por los cuentos de las zonas fronterizas de
Olivenza y Valle de Xálima (San Martín de Trevejo, Eljas y Valverde), cuentos narrados en lo
que Leite considera “portugués dialectal”. Por eso los transcribe con las grafías de la lengua
portuguesa, aunque él mismo dice (1963, I, pág. 72) que:

221

A língua de que se servem os Samartinhegos para contarem os seus contos é
sobretudo a espanhola, mais muitas vezes contã-nus ê lengua de Sãi Martî de Trebelhu como uma mulher até me disse ipsis verbis.
Y es que el interés de Leite por esta zona fue grande, dedicando también a su peculiar habla algunos trabajos, como “Linguagem de San Martín de Trevejo” y “Português dialectal da
região de Xalma”. Sirva de ejemplo que en el epistolario de Leite de Vasconcellos, que ha sido
recientemente inventariado (1999), se conservan 38 cartas de Santos Agero, de San Martín de
Trevejo, entre 1925 y 1940.
Leite transcribe fielmente la pronunciación de sus informantes, anotando incluso sus dudas. Por ejemplo en el cuento “A dorra e o lobo” transcribe la palabra olibar, anotando entre
paréntesis: “soa com u”. En “Ti Jeróminu”, al transcribir bus trázu (os traigo), anota entre paréntesis: “a par há tráiy”. En este mismo cuento escribe de dos maneras diferentes la palabra
“martillazo”: marteladus y martelaus; pues bien, en esta última pone una nota a pie de página
que es muy sincera: “Assim tenho no ras
marteladus, se me
equivoquei”. En varios cuentos anota “Com j espanhol”; por ejemplo en el cuento de “A furniga i u ratunitu”, a propósito de la palabra imaja (imagen), pone como nota a pie de página: “A
pronúncia do j é como em espanhol”. En el cuento de “A prinθesa fea” señala que la informante, una chica de 19 años “Sabia ler e escrever, e por isso oscilava na pronún
Estos cuentos de Leite, dos docenas, están dispersos en varias publicaciones, pero fueron
recogidos en la obra Contos populares e lendas (1963 y 1969), bajo la coordinación de Alda da
Silva y Paulo Caratão.
Para nosotros estos cuentos de la zona de Trevejo son preciosos ejemplos de “a fala”, del
dialecto de estos pueblos; y por eso, ocho de estos cuentos los reproducimos en nuestros Cuentos extremeños de animales (2000), manteniendo la transcripción fonética original de Leite de
Vasconcellos.
La zona de Trevejo, el Valle de Jálama, es un islote lingüístico donde se conserva un dialecto de transición que aúna rasgos del gallego-portugués, del leonés occidental y del extremeño. Presenta tres modalidades, denominadas mañegu (en San Martín de Trevejo), lagarteiru (en
Eljas) y valverdeiru (en Valverde del Fresno). El 28 de abril de 2000 la Junta de Extremadura
declaró esta fala como bien de interés cultural de Extremadura.
La mayoría de los cuentos de Leite de Vasconcellos fueron recogidos en San Martín de
Trevejo (“A θigüeña i a dorra”, “A raposa e o coelho”, “A dorra e o lobo”, “A dorra i u lobu”,
“A cabra e o lobo”, “A prinθesa fea”, “Ũ a dagalita
(“Dois dagais”, “Ja se morreu
o gálu, do Gaspal!” y “Ũ a dagala”), Valverde del Fresno (“Ũ a mulhel que tres omis a queEl cuento de Olivenza no fue recogido directamente por Leite, sino que le fue enviado
por un señor llamado Ventura Abrantes. Por este motivo, el cuento no tiene notas, solo al refeEn estos cuentos, además de las grafías y algunos rasgos gallego-portugueses, encontramos algunas de las características de esta fala:
a) No diptonga la “e” y “o” breves tónicas: postas (puestas), costas (cuestas), solo
(suelo), porta (puerta), logu (luego), contu (cuento),
(fueran), ponti (puente), queru (quiero), barrendu (barriendo), qués (quieres), tés (tienes), quebru
(quiebro), tubera (tuviera),
(también), besta (bestia), etc.
b) Conserva la f- inicial: fidu (hizo), falar (hablar), fel (hacer), etc.
c) Otras: eitó (echó), foi (fue), dixu (dijo), ei (yo), primeiru (primero), leiti (leche), o
(el), a (la), mais (más), entrorim (entraron), lebaré (llevaré), dois (dos), tinha (tenía), dixu (dijo), alá (allá), eidia, idia (decía), poico (poco), chéa (llena), galinha,

222

galinheiru, martélu (martillo), mutus (muchos), minha (mi), cumei (comió), aianti
(adelante), pucheiru (puchero), chural (llorar), cantarinha, coisa, boi (buey), peira (piedra), biyúa (viuda), velha (vieja), igrejia (iglesia), noiti (noche), etc.
Y también encontramos algunos rasgos dialectales semejantes a los que podemos hallar
en otras localidades extremeñas cercanas: conservación de las antiguas consonantes sonoras
(dorra –zorra–, adeitera, bedes –veces–, bodis –voces–, marteladus –martillazos–, dagalita,
estacadu...), cierre de las vocales finales o  u, e  i (enganau –engañado–, picu –pico–, diju,
lobu, canchu, fuenti –fuente–, abri, carni...), epéntesis de yod en la terminación (palidia –
paliza–), uso de artículo ante determinante posesivo (u mei ratunitu), neutralización de “l/r” a
favor de “r” (sartus, surtó –soltó–, pírduras –píldoras–) o de “l” (cumel, paral, buscal, cusel,
habél-ti –haberte–), contracciones (
–una vez era–, stabàdorra =
estava a dorra –estaba la zorra–, m’ei ‘tal = me hei-de deitar –me he de echar–), pérdida de “l”
intervocálica (mau –malo–, pau –palo–), pérdida de “r” (bendélas –venderlas–), pérdida de “n”
intervocálica (chéa –llena–), pérdida de “d” intervocálica (toas, boa, bia –vida–, meiu –medio–,
iu –ido–, etc.), pérdida de otras consonantes (arrô –arroz–, be –vez–, pé –pez–), vulgarismos
(ondi, bus –os–, antoncis, na, to, andi, gulusina, rusquilha, arreculhiu –recogido–, matastis –
mataste–, burregu, cuchinu, haberá –habrá–, bó –voy–, isso –eso–, pur –por–, quasi, chiminea), imperativos en -ei (comei, montei –montad–, punhei-me –ponedme–), arcaísmos (agora),
etc.
Respecto al léxico podemos señalar palabras como: acumpanhamentu, almoda (primer
almuerzo), almoθitu (almuerzo), banastras (banastas), bastardu (culebra), bica (torta de harina), brunhuelus (tipo de dulce), buracu (agujero), butiza (botija), bulhas-bulhas (cierta comida), chegar (llegar), compairi, dil (ir), dorrás (mañas),
(empezaron), furniga
(hormiga), linheiru (montón de leña), munaθilhu (monaguillo), mairasta (madrastra), mairi,
naidi, ola (olla), omi (hombre), ondi (donde), panhais (pañales), peiras (piedras), Peiru (Pedro), piθarritas (cierta comida), pucheiru (puchero), quental (calental), parrulilha (tipo de dulce), pereiral (peral), quinhunitu (poco), velha (vieja), xaringa (tipo de dulce), xugá (arriesgada), etc.

Los cuentos populares extremeños a mediados del siglo XX
Al acercarnos a la mitad del siglo XX, nos encontramos con varios autores (Reyes
Huertas, Francisco Valdés, Isabel Gallardo...) que continúan en la línea de la literatura costumbrista (cuentos reelaborados literariamente, estampas campesinas, etc.), pero también surgen
recopilaciones importantes de cuentos populares, gracias sobre todo a Curiel Merchán y a Marcos de Sande.

Marciano Curiel Merchán
Don Marciano fue, tras Hernández de Soto, el segundo gran recopilador de cuentos extremeños ya en el siglo XX. En sus Cuentos extremeños (1944) encontramos ciento cuarenta y
cuatro cuentos de muy diversa condición, sin orden clasificatorio, y con retoques literarios.
Estos retoques y la moraleja que añade Curiel a la mayoría de los cuentos merman la calidad de la recopilación, excepto en los últimos cuentos (por ej., “El cabreru tontu”), que fueron
recogidos con mayor fidelidad. Y es que, como ya señaló García de Diego en 1944, en el prólogo de la primera edición (pág. 63):

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estos cuentos que el señor Curiel publica han sido en parte recogidos sin las
condiciones que propugnamos.
Efectivamente, Curiel, maestro de profesión, utiliza dos procedimientos que rompen la
fidelidad del relato: selecciona el material, evitando incluso las “malas palabras”, y añade una
moraleja en la mayoría de los cuentos. Así pues, don Marciano no transcribe los cuentos literalmente, quizá porque su idea original era hacer un libro para niños, que les entretuviera y que
les sirviera de modelo para la lectura y la escritura. Como él mismo señala (La Opinión, 27-71944, citado por M.ª José Vega, 1987, pág. 26):
empecé a recopilar todos los buenos que pude y que no fueran de los leídos en
libros. De ellos seleccioné bastante, limándoles barbarismos, pleonasmos y redundancias...
Esta labor de “limar”, de corregir ciertas características lingüísticas, hace que algunos
cuentos de don Marciano nos aporten poco o nada sobre el dialecto extremeño. En veintiocho
de los 144 cuentos no encontramos ni una característica que podamos reseñar. Es el caso del
primer cuento, “El marqués sin cuidado”, recogido en Madroñera. Está tan elaborado que no
encontramos ni un simple vulgarismo; es más, hasta tal punto se ha corregido que se han eliminado incluso los verbos dicendi.
Sin embargo, en la mayoría de los cuentos, don Marciano mantiene algunos vulgarismos
y dialectalismos, marcándolos en bastardilla como hizo Sergio Hernández de Soto. No es mucho, porque, por ejemplo, hay veintiún cuentos en los que solo hay una palabra marcada: frite
(cuentos núm. 28, 47 y 50), pueblino (núm. 69), cortao (núm. 122), alante (núm. 128), se enrearon (núm. 138), etc.
En otros veintitrés cuentos encontramos dos palabras marcadas en bastardilla; en otros
dieciséis hallamos tres palabras marcadas...; en fin, creo que es significativo el que solo en diez
de los 144 cuentos se superen las diez palabras marcadas. Ocho de estos cuentos no llegan a las
veinte palabras marcadas: son los cuentos núm. 16, 23, 53, 67 y 68 (recogidos en Madroñera),
los núm. 70 y 102 (recogidos en Trujillo) y el cuento núm. 116 (recogido en Herrera del Duque).
Si la colección de don Marciano solo contuviera estos 142 cuentos su valor para el estudio del extremeño sería mínimo; pero he aquí que, al final de su colección, hizo don Marciano
algo muy extraño: transcribió dos cuentos casi sin pulir, sin corregir. Si tenemos en cuenta que
ninguno de 142 cuentos anteriores superaba las veinte palabras marcadas en bastardilla, no podemos dejar de mostrar nuestra extrañeza al ver ahora que en el último cuento, el 144 (“Santas
sin asa”, de Navalvillar de Ibor) hay casi cien palabras marcadas; pero, aún más, en el cuento
núm. 142 (“El cabreru tontu”, también de Navalvillar de Ibor) hay marcadas doscientas palabras.
Es, por tanto, en estos dos cuentos donde Curiel Merchán rompe con la técnica utilizada a
lo largo del libro; ahora no reelabora ni reescribe los cuentos sino que hace casi una transcripción literal del lenguaje de la informante.
Es, pues, al final de la colección donde tenemos la muestra de los dos raseros tan diferentes que usa don Marciano para transcribir los cuentos populares. Los cuatro últimos cuentos
están recogidos en la misma localidad (Navalvillar de Ibor, Cáceres) y a la misma informante
(Carmen Blanco Baltasar). De estos cuatro últimos cuentos, dos están reelaborados y solo presentan marcadas en cursiva una palabra (el núm. 143) y tres (en el núm. 141). En cambio, los
otros dos cuentos tienen una parte reelaborada (la narrativa) y otra parte (los parlamentos, los
diálogos) transcrita casi literalmente; de ahí que encontremos un centenar de palabras marcadas
en el cuento núm. 144, y dos centenares en el núm. 142.

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Estos dos cuentos, aparte de ser un documento precioso sobre el habla de Navalvillar de
Ibor, fueron el trampolín para que unos años después, y en la misma Revista de Dialectología y
Tradiciones Populares, otro recolector de cuentos se atreviera a publicarlos en su totalidad con
una transcripción literal. Este autor no es otro que Moisés Marcos de Sande, del que hablaremos dentro de un momento.
Sobre don Marciano nos quedan por señalar algunas características, a partir de las palabras marcadas en cursiva. Como ya hemos señalado el autor reelabora los cuentos, escribiéndolos en español y marcando algunas palabras en cursiva.
En sus cuentos encontramos rasgos destacables como el cierre de las vocales finales o 
u, e  i (tontu, hiju, deji, adelanti...; en Madroñera –cuento núm. 10–, y en Navalvillar de Ibor –
cuentos núm. 141, 142, 142 y 144–), aspiración de “f“ inicial (jarta, juyendo, jacer, jachas,
juerza, jalló –halló–, jambre, jorno, jorneros, jurgar, jondo, rejuyó, jaz, jumero, jurgonero,
jechurías, jablaré –hablaré–, jombri –hombre–, etc.), uso de artículo ante determinante posesivo (la mi panza –en Madroñera, cuento núm. 12–), diminutivo en -ino (borreguino, casina,
chiquininos, muchachino, agujerino, guarrinos, calderinu...), neutralización de “l/r” a favor de
“r” (armireces, sartar, farta) o de “l” (engañal, mujel, señol), contracciones (vas-té –va usted–,
p’acá, miristé –mire usted–, pal –para el–, an ca –en casa de–, patrás, pa lante...), pérdida de
“r” (paeces, santiguasi –santiguarse–, veli –verle–), pérdida de “d” intervocálica (dao, comío,
acabao, atrasá... ) y en otras posiciones (lanteritas –delanteritas–, esparramó, usté, estripan...),
uso del verbo “entrar” con el significado de “meter” (núm. 35), uso del verbo “quedar” con el
significado de “olvidar” (núms. 82, 113 y 116), -s analógica en la terminación de la segunda
persona del singular del pretérito perfecto simple (vistes), infinitivo en -ei y en -ai (comei –
comed, núm. 64–, bajaime –bajadme, núm. 77–, mirai –mirad, núm. 82–, arreai –arread, núm.
127–, tomai –tomad, núm. 137–), uso de infinitivo con valor de imperativo (callar –callad–,
callaros, levantarse –levantaos–), vulgarismos (probecito, pa, onde, agüelita, naide, mu, arregazo –regazo–, arrecogiendo, cuidiao, amos –vamos–, mu, abujero, ande –donde–, aposarse –
posarse–, aluego, escapaz –capaz–, contra más –cuanto más–, alante, trairán –traerán–, haiga
–haya–, asoplar, dir –ir–, dende –desde–, güenas, ensiñar –enseñar–, asín, golver, mus –nos–,
muel –mujer–, etc.), laísmo (en Madroñera, núm. 32: dila algo), otros (chacha –núms. 46, 142
y 144), chacho –núms. 68 y 131–, vela qui –núm. 96–, quedrá –querrá, núm. 102–, velay –
núm. 135–), etc.
En los cuentos también hallamos algunas palabras peculiares: ¡jai! (interjección de sorpresa, ¡anda!), aguate (¿casi?), aporretear (insistir), bojas (ampollas), bolla (tipo de dulce),
coguta (cogujada), doblao (desván), esfarató (desbarató), estrullos (estropicios), frite (fritada),
jace (haz), mariquitita (mariquita), moragas (trozos de carne asada), mular (muladar), paire
(padre), pelliquinas (pieles), peurria (muy feo y malo), picuruches (picos del sombrero), rabirota (vuelta o cambio de dirección), sagurón (segureja), taramas (leña menuda), zacho (sacho),
etc.

Moisés Marcos de Sande
Moisés Marcos de Sande reúne en sus “Cuentos extremeños” (1947, págs. 86-95), una
pequeña colección de once cuentos, recogidos en Garrovillas (Cáceres) a una señora de 86
años, Francisca García.
Esta pequeña colección tiene un gran valor para nosotros, ya que por primera vez todos
los cuentos están transcritos fielmente, con un intento de transcripción fonética que se puede
comprobar incluso en los títulos: “El labraol y suh hijuh”, “Benininu”, “El baili”, “Mariquita, la
del cohtal”, “El cura del puebru y la criá”, “El rey y el vaqueru”, etc.
La colección de Marcos de Sande se publicó en la Revista de Dialectología y Tradiciones

225

Populares, donde tres años antes había aparecido la colección de don Marciano Curiel. Afortunadamente Marcos de Sande, para transcribir sus cuentos, escogió el modelo de los últimos, los
de Navalvillar de Ibor, los que están transcritos casi literalmente.
De ahí que los cuentos de Marcos de Sande nos ofrezcan un material precioso para el estudio del habla de Garrovillas, porque en realidad son textos dialectales.
En estos cuentos, el autor recurre a una transcripción fonológica en la que resaltan la grafía con que representa la aspiración (ehtaba, touh...) y el uso sistemático de la grafía b por v
(bin’, bendel, benil...)
En estos once cuentos de Marcos de Sande podemos señalar rasgos destacables como el
cierre de las vocales finales o  u, e  i (zapateru, cochinu, ehti, baili...), aspiración de “s” y
otras consonantes (beh –vez–, lah –las–, Dioh, ehtuh –estos–, ehpriqui –explique–, etc.), conservación de las antiguas sonoras (jadel –hacer–, modu –mozo–, bodih –voces–, naridih, jadena –¿alacena?, dorra –zorra–, ludih –luces–, coradón –corazón–, belgajaduh –vergajazos–),
aspiración de “f“ inicial latina (jabal, jah –hace–, jarina, jué –fue–, joyito, jerencia –herencia–,
jelmanuh, jahta –hasta–, jambri, jierru, jilguera –higuera–, jumal, de juitiva –huyendo–) y en
otras posiciones (ajogal, sabijondu), uso de artículo ante determinante posesivo (la su genti, el
mi dineru, la mi casa, la mi barriga, lah mih tripah, la mi choza, del mi mandu...), diminutivo
en -ino (delgainina, malinu, chiquininu, tamborinu), neutralización de “l/r” a favor de “r” (sortera, branda –blanda–, tembrarun –temblaron–, puebru, craru –claro–, cumpril –cumplir–,
etc.) o de “l” (labraol, encerral, coltó, pol, cuelpu, combialla –convidarla–, il –ir–, etc.), metátesis de l/r (palrandu), contracciones (ten’un –tenía un–, s’arrim’a –se arrima a–, jid’un –hice
un–, dalm’un –dadme un–), pérdida de “r” (casala –casarla–, pagali –pagarle–, dali –darle–,
citalu –citarlo–), pérdida de “d” intervocálica (queamuh, casá –casada–, combió –convidó–,
boa, puaera –podadera–, meicu –médico–, peuh, etc.) y en otras posiciones (idía –decía–, usté...), infinitivo en -ai y en -ei (baiti –vete–, bay, bey –ve, de “ir”–), -s analógica en la terminación de la segunda persona del singular del pretérito perfecto simple (quisihtih, dijihtih), arcaísmos (truju –trajo–, jaci –haz–, se enllenó...), vulgarismos (pa, muehtru –nuestro–, musotroh
–nosotros–, güeltu, asina, antoncih, mehma, poh, po –pues–, mu, me se, métitilu –métetelo–,
dembaju –debajo–, probi, naidi, besital –visitar–, nengún, sonin –son–, infielnal –infernal–,
delantri –delante–, dolmiendu –durmiendo–, en ca –en la casa–, drentru, piyendu –pidiendo–,
coñocel –conocer–, piyó –pidió–...), etc.
En el léxico podemos señalar palabras como aceltiju (acertijo), belgaju (vergajo), cegañutus (cegatos), charrahca (tipo de tabaco), emprecipió (empezó), lairón, laironih (ladrón),
mairi (madre), melital (militar), monacillu (monaguillo), pairi (padre), etc.

Pedro Montero Montero
En los últimos años, otro maestro, Pedro Montero, ha dedicado su esfuerzo a la recopilación de cuentos populares, intentando acercar el cuento a la escuela y obteniendo un material
cuentístico importante en la capital pacense.
En los últimos años, ha venido publicando diversos artículos, dando cuenta de este trabajo y presentando diversos cuentos. Actualmente Montero está preparando un trabajo de mayor
envergadura.
La obra más importante, hasta la fecha, de Montero es el libro Los cuentos populares extremeños en la escuela (1988). En él, tras exponer algunas de las ideas que ya hemos comentado, señala (pág. 15):

226

Vamos a recuperar nuestros cuentos extremeños. Busquemos a nuestros abuelos, amigos, vecinos y conocidos de edad. Este patrimonio no se puede ignorar. Son
señas de nuestra identidad extremeña.
Montero divide el libro en tres partes: la primera se ocupa de los principios pedagógicos,
consideraciones metodológicas, guía para la recogida de cuentos...; en la última parte ofrece
diversos recursos didácticos y sugerencias para utilizar los cuentos en la escuela; y en medio,
en la segunda parte, presenta treinta y cinco cuentos.
Catorce de los treinta y cinco cuentos son recreaciones del autor o proceden de Ana Pelegrín, Bravo-Villasante...; por tanto, son los veintiún cuentos restantes los que nos resultan válidos para nuestro estudio. Son cuentos recogidos en Badajoz, pero los informantes proceden de
diversas localidades pacenses (Badajoz, Helechosa de los Montes, Zahínos, Alburquerque, Villanueva del Fresno, Villar del Rey, Feria y Mengabril) y cacereñas (Cedillo y Madroñera).
A la hora de transcribir los cuentos, Montero sigue el modelo de Curiel Merchán. Como
el libro se dirige especialmente a los niños, para evitar que estos, sobre todo en los cursos inferiores, imiten modelos erróneos, se procederá a la fijación del texto (1988, pág. 27):
El respeto al texto oral, recogido de labios del narrador, debe ser compatible
con nuestra función de educadores, de enseñantes. El lenguaje del pueblo llano o
vulgo, propio de personas sin estudios reglados, presenta una serie de peculiaridades fonéticas, morfológicas y sintácticas que deben ser corregidas (Preescolar, Ciclo Inicial y Ciclo Medio, sobre todo).
En cambio, para los cursos mayores (de 5.º a 8.º de la antigua EGB), propone Pedro Montero conservar, subrayándolas, algunas de las peculiaridades del habla popular (1988, pág. 41).
En cualquier caso, Montero constata que este proceso de fijación del texto es muy delicado
(1988, pág. 27).
Efectivamente, el proceso es complicado: los cuentos fueron recogidos por Pedro Montero y por sus alumnos, en el primer trimestre del curso 1986-87. Los alumnos los recogieron por
escrito, dando lugar a hechos tan curiosos como el del cuento 21, “La flor de la lilá”, recogido
en Badajoz por Pedro Montero, “después de comprobar lo ininteligible que estaba el texto recogido por la niña Begoña Gutiérrez” (pág. 83).
Además, suponemos que por problemas tipográficos, en los cuentos no aparecen subrayadas las palabras que deberían estarlo. De todos modos, centrándonos en los veintiún cuentos
comprobamos que en cinco no hay ninguna peculiaridad lingüística, en siete cuentos hay menos
de cuatro palabras que deberían estar marcadas; en cuatro cuentos hay de cinco a diez palabras;
en dos cuentos hay doce palabras; en un cuento hay dieciséis; en otro veinte y en otro veinticuatro.
Los cuentos que tienen menos peculiaridades son los recogidos por los niños, excepto el
cuento número 31, procedente de Madroñera, que es el que más peculiaridades (veinticuatro)
conserva en la transcripción.
A partir de estas escasas peculiaridades transcritas, podemos señalar algunos rasgos como
el cierre de las vocales finales o  u, e  i (hiju, pueblu, madri, genti... –cuento núm. 31, de
Madroñera–), aspiración de “f“ inicial (enjarinó, jacha, jigo, jiguera), diminutivo en -ino (soldaíno, chiquinino, bajino), neutralización de “l/r” a favor de “l” (il –ir, núm. 31, Madroñera–),
contracciones (s’hacabao –se ha acabado–, pal –para el–), pérdida de “d” intervocálica (hinchá
–hinchada–, encontrao, colorao, enrean...), pérdida de consonantes finales (capá –capaz–, paré), uso del verbo “entrar” con el significado de “meter” (cuento núm. 25, de Alburquerque),
vulgarismos (mu, pa, ámonos –vámonos–, pos, a por, se enlió –se lió–, vos –os, en Alburquer-

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que–, ónde –dónde–, tos, variando –desvariando–, haigamos, etc.), lusismo (fechadura –
cerradura, cuento núm. 22, procedente de Oliva de la Frontera), etc.
En el léxico podemos señalar algunos términos como barriguera (dolor de barriga), darse
el larguejo (irse), arreguñó (arañó), desforrajar (rasgar con las uñas), fechadura (cerradura),
mamalutera (voz sin significado), mijinas (migajas), ondi (donde), a la pela (a la espalda), etc.

Juan Rodríguez Pastor
Cuando comencé a recoger mis primeros cuentos buscaba no tanto los textos sino el estudio del habla de mi pueblo. Como es lógico, este fin lingüístico prácticamente me obligaba a
unas transcripciones literales, a veces incluso a unas transcripciones fonéticas.
Después, cuando tuve la suerte de coordinar una estupenda recopilación de cuentos realizada por alumnos y profesores del Instituto de Fregenal de la Sierra, seguí, para la transcripción, el mismo criterio. Como indicaba en la introducción (1990, pág. 12):
sin embargo, nosotros seguiremos dando preferencia a los textos recogidos
fielmente, con todas sus incongruencias, lapsus, errores..., a pesar de que, con ello,
se haga más difícil su lectura.
Esta recopilación, publicada en 1990 con el título de Cuentos populares extremeños y andaluces, presenta 115 cuentos transcritos literalmente a partir de las grabaciones magnetofónicas. Creo que por ahora sigue siendo en Extremadura la única recopilación extensa que sigue
este criterio, el mismo que había utilizado en 1947 Marcos de Sande para sus once cuentos de
Garrovillas.
En la introducción también nos permitimos dedicar un apartado al habla popular en dichos cuentos, considerando la zona de forma unitaria. Esta zona de recopilación era la de influencia del Instituto: pueblos cercanos a Fregenal de la Sierra en el sur de la provincia de Badajoz (Bodonal de la Sierra, Fuentes de León, Higuera la Real...) y en el norte de la provincia
de Huelva (Arroyomolinos de León, Cumbres Mayores, Encinasola...)
Es evidente que la transcripción literal es muy interesante para el estudio lingüístico; pero, conlleva el problema de que su lectura no resulta fácil para un lector no suficientemente
formado. Por eso, unos años después, tuve que ir matizando mi apuesta por este criterio de fidelidad al texto. En realidad siempre seguiré apostando por el criterio de la fidelidad al texto, de
la transcripción literal, con todos sus errores e incongruencias; pero, soy consciente de que los
textos así transcritos son difíciles para lectores no avezados. No es lo mismo leer “vamo sa
arrimarno sotro poquito” que “vamos a arrimarnos otro poquito”.
El dilema, por tanto, que se me fue planteando durante los años noventa para reducir a la
escritura estos cuentos orales era difícil de resolver: seguir presentándolos fielmente (incluso
con un intento de escritura fonética, como en los Cuentos populares extremeños y andaluces) o
retocarlos, eliminando lapsus y repeticiones.
Finalmente decidí que la transcripción literal debería seguir utilizándola en los artículos
publicados en revistas especializadas, pero no en libros de lectura, divulgativos.
De este modo, en las siguientes colecciones de cuentos que he publicado opté por el criterio de lo que podríamos llamar “transcripción normalizada”: me he mantenido fiel a los textos;
pero, a la vez, he intentado facilitar la lectura de los mismos. Para ello, he eliminado algunas
repeticiones e incongruencias, he normalizado muchos fenómenos de fonética sintáctica y muchos vulgarismos. Por supuesto, he mantenido los dialectalismos y algunos ejemplos de vulgarismos, marcándolos en cursiva o entrecomillándolos.
También he normalizado las grafías en ciertas características fonético-fonológicas: la as-

228

piración, el yeísmo, pérdida de la –d– intervocálica, etc.
De esta forma he intentado conseguir unos textos de fácil lectura para cualquier lector
medio; y, a la vez, unos textos válidos para un lingüista.
Así, a lo largo de estos cuentos, podemos documentar prácticamente todas las características fonéticas, morfológicas y sintácticas del extremeño. Nos limitaremos a poner ejemplos del
léxico, porque hay que tener en cuenta que estamos hablando de un corpus de casi 700 cuentos,
repartidos en seis colecciones.
En la primera, Cuentos populares extremeños y andaluces (1990, 115 cuentos), encontramos términos como candongo (borracho, en Fuentes de León), chanqueta (cierto pájaro muy
pequeño, en Fregenal de la Sierra), cotujá (cierto pájaro, en Fregenal de la Sierra), jilo (trozo de
terreno, en Fuentes de León), jocino (hoz, en Fuentes de León), lamber (lamer, en Fregenal de
la Sierra y Fuentes de León. El Diccionario de la Academia lo da como desusado, localizándolo
en Canarias, Extremadura, León, Salamanca y América), matanchín (matachín, en Fregenal de
la Sierra), mijina (porción exigua de una cosa, en Fregenal de la Sierra), ¡nena! (voz para llamar a los cerdos, en Higuera la Real), perfa (paliza, en Fregenal de la Sierra), rabilostro: cierto
pájaro, en Fregenal de la Sierra), relamberse (relamerse, en Fuentes de León), tajarria (ataharre, en Fuentes de León), zacho (sacho, en Fregenal de la Sierra), etc.
En la segunda colección de cuentos, Cuentos extremeños maravillosos y de encantamiento (1997, 37 cuentos), podemos señalar como ejemplos del léxico: agarrapataíta (pegada al
suelo, en Fuenlabrada de los Montes), cingar (atrapar, en Fuenlabrada de los Montes), empelotarse (desnudarse, en Fuenlabrada de los Montes), faratar (desbaratar, en Valdecaballeros),
ingüente (ungüento, medicamento, en Valdecaballeros), jalear (lavar la ropa, en Zalamea de la
Serena), lamiar (lamer, en Zalamea de la Serena), mantujito (alicaído, en Herrera del Duque),
menique (meñique, en Valdetorres), moga (mocha, en Fuenlabrada de los Montes), palistroque
(palitroque, en Valdetorres), pero (peral, en Valdecaballeros), rebulicio (rebullicio, en Valdecaballeros), velallile (en Castilblanco), etc.
Del léxico de la siguiente colección, Cuentos extremeños de animales (2000, 115 cuentos), destacamos: alburraca (urraca, en Fuenlabrada de los Montes), en burrica (a cuestas, en
Fregenal de la Sierra), curta (rabona, en Fregenal de la Sierra. Para el Diccionario de la Academia es aragonesismo), empavonadas (untadas, pringadas, en Valdecaballeros. Para el Diccionario de la Academia se localiza en Colombia, Puerto Rico y República Dominicana), empelotarse (desnudarse, en Valdecaballeros. Para el Diccionario de la Academia se localiza en Andalucía, Extremadura, Bolivia, Chile, Colombia, Méjico, Nicaragua y República Dominicana),
esguardamillar (malherir, en Fuenlabrada de los Montes), espelucar (alborotar el pelo, despeluzar, en Valdecaballeros. Para el Diccionario de la Academia se localiza en América), faratar
(desbaratar, en Valdecaballeros), guta (golosa, en Valdecaballeros), largo (lejos, en Fuenlabrada de los Montes), percancear (conseguir, en Valdecaballeros), etc.
De los Cuentos extremeños obscenos y anticlericales (2001, 200 cuentos), podemos señalar términos como: calabuezo (calabozo, en Valdecaballeros), changarrilla (cencerro, en Valdecaballeros. Para el Diccionario de la Academia se localiza en Salamanca), chirgate (chorro,
en Herrera del Duque), enfarar (resbalar, en Fuenlabrada de los Montes), largo (lejos, en Valdecaballeros), mañaná (trabajo intenso hasta media mañana, en Valdecaballeros), rachandija
(rendija, en Valdecaballeros), escocer (escocer, en Valdecaballeros), sogajo (soga pequeña, en
Castilblanco), tocorrear (toquetear, en Medina de las Torres), zurratearse (cagarse, en Medina
de las Torres), etc.
Y finalmente de la colección Cuentos extremeños de costumbres (2002, 200 cuentos),
destacamos palabras como: acertajón (acertijo, en Villarta de los Montes y Valdecaballeros),
arruñar (arañar, en Castilblanco y Valdecaballeros), burraca (urraca, en Villarta de los Montes), cerriona (fiesta, en Valdecaballeros), champlón (charco grande, en Valdecaballeros), escaliento (desazón, en Herrera del Duque), al estrellero (al raso, en Herrera del Duque), frite (fri-

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tada, en Valdecaballeros), jarona (perezosa, en Don Benito), juancarrillao (destrozado, en Herrera del Duque), ludiar (leudar, en Castuera. Para el Diccionario de la Academia se localiza en
Extremadura), marusiña (baile gallego, en Valdecaballeros), ocalito (eucalipto, en Valdecaballeros), pañaletas (faldones de la camisa, en Valdecaballeros), a la recudía (a la recogida, en
Peloche), sebellar (tierra fuerte, en Valdecaballeros), soyar (desollar, en Herrera del Duque),
etc.

El léxico extrmeño en las colecciones de cuentos populares extremeños
Abe: expresión de conformidad o resignación (Rodríguez Pastor, 2000, cuento núm. 70, Castilblanco. // Rodríguez Pastor, 2001, cuento núm. 80, Villarta de los Montes. // Rodríguez
Pastor, 2002, cuento núm. 14, Herrera del Duque; 2002, cuentos núms. 42 y 141, Villarta
de los Montes).
Áber: expresión de conformidad o resignación (Rodríguez Pastor, 1990, cuentos núms. 14, 20 y
72, Fregenal de la Sierra; 1990, cuentos núms. 15 y 69, Bodonal de la Sierra; y 1990,
cuentos núms. 30, 33 y 43, Fuentes de León. // Rodríguez Pastor, 1997, cuento núm. 1,
Valdetorres; 1997, cuentos núms. 4, 29 y 31, Valdecaballeros; 1997, cuentos núms. 5, 6,
13 y 22, Zalamea de la Serena; 1997, cuentos núms. 7, 20 y 24, Fuenlabrada de los Montes; 1997, cuento núm. 17, Don Benito; 1997, cuento núm. 26, Esparragosa de la Serena.
// Rodríguez Pastor, 2000, cuentos núms. 38, 46, 50 y 74, Herrera del Duque; 2000, cuentos núms. 58, 59, 94 y 115, Fuenlabrada de los Montes; 2000, cuento núm. 70, Castilblanco. // Rodríguez Pastor, 2001, cuentos núms. 19, 30, 48, 60, 66, 76-3, 99, 106, 117,
118, 150-18, 150-24, Valdecaballeros; 2001, cuentos núms. 22, 62, 131, Fuenlabrada de
los Montes; 2001, cuentos núms. 59, 87, 89, 111, 138, 144, Herrera del Duque; 2001,
cuento núm. 77, Valdetorres; 2001, cuento núm. 147, Fregenal de la Sierra; 2001, cuento
núm. 150-23, Alía. // Rodríguez Pastor, 2002, cuentos núms. 11, 14, 30, 33, 38, 47, 48,
49, 52, 76, 82, 87, 100, 111, 117, 123, 124, 131, 133 y 135, Herrera del Duque; 2002,
cuentos núms. 23 y 88, Castilblanco; 2002, cuentos núms. 40 y 61, Fuenlabrada de los
Montes; 2002, cuento núm. 41, Don Benito; 2002, cuento núm. 45, Valdetorres; 2002,
cuentos núms. 60, 104, 112, 113, 118, 163 y 181, Valdecaballeros. // Rodríguez Pastor,
2003, cuentos núms. 772, 773 y 774, Herrera del Duque).
Aceltiju: acertijo (Marcos de Sande, 1947, pág. 88, Garrovillas).
Acertajón: acertijo (Rodríguez Pastor, 2002, cuento núm. 138, Villarta de los Montes; 2002,
cuento núm. 140, Valdecaballeros).
Acolleraos: juntos (Rodríguez Pastor, 2000, cuento núm. 17, Fregenal de la Sierra).
Adeitera: aceitera (Leite de Vasconcellos, 1963, cuento núm. 5, San Martín de Trevejo).
Agarrapataíta: pegada al suelo (Rodríguez Pastor, 1997, cuento núm. 9, Fuenlabrada de los
Montes).
Aguate: casi (Curiel Merchán, 1944, cuentos núms. 36 y 68, Madroñera).
Aguiluche: aguilucho (Rodríguez Pastor, 1997, cuento núm. 23, Puerto Hurraco).
Ai: ahí (Espinosa, 1923-24, cuento núm. 110, Jaraíz de la Vera).
Aianti: adelante (Leite de Vasconcellos, 1963, cuento núm. 63, San Martín de Trevejo).
Aire Solana: Aire de levante. “Es el más temible de Extremadura” (Hernández de Soto, 1886,
cuento núm. 2, Alange, nota a pie de página).
Ajogal: ahogar (Marcos de Sande, 1947, pág. 88, Garrovillas).
Alante: adelante (Hernández de Soto, 1886, cuento núm. 2, Alange. // Espinosa, 1923-24, cuento núm. 234, Jaraíz de la Vera).

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Albo: árbol (Hernández de Soto, 1886, cuento núm. 2, Alange. // Rodríguez Pastor, 2000, cuento núm. 76, Fuenlabrada de los Montes).
Alburraca: urraca (Rodríguez Pastor, 2000, cuento núm. 68, Fuenlabrada de los Montes).
Alcatracas: órganos sexuales masculinos (Rodríguez Pastor, 2001, cuento núm. 114, Fuenlabrada de los Montes).
Alegonar: recoger (Rodríguez Pastor, 2002, cuento núm. 125, Herrera del Duque).
Alestimar: lastimar (Matías R. Martínez, 1883, Burguillos del Cerro).
Almoda: primer almuerzo (Leite de Vasconcellos, 1963, cuento núm. 18, San Martín de Trevejo).
Almoθitu: almuerzo (Leite de Vasconcellos, 1963, cuento núm. 63, San Martín de Trevejo).
Aluego: luego (Espinosa, 1923-24, cuento núm. 105, Jaraíz de la Vera).
Alvellana: avellana (Rodríguez Pastor, 1997, cuento núm. 10, Valdecaballeros).
Analisis: análisis (Rodríguez Pastor, 2001, cuento núm. 79, Valdecaballeros).
Antoncih: entonces (Marcos de Sande, 1947, pág. 86, Garrovillas).
Anzuelo: trampa para cazar perdices (Rodríguez Pastor, 2000, cuento núm. 110, Herrera del
Duque).
Apañarse: casarse (Rodríguez Pastor, 1997, cuento núm. 16, Valdecaballeros).
Aporretear: insistir (Curiel Merchán, 1944, cuento núm. 101, Trujillo).
Arreculhiu: recogido (Leite de Vasconcellos, 1963, cuento núm. 66, San Martín de Trevejo).
Arreguñó: arañó (Montero, 1988, cuento núm. 26, Alburquerque).
Arrepijota: voz sin significado (Rodríguez Pastor, 2000, cuento núm. 96; Valdecaballeros,
2000, cuento núm. 97, Herrera del Duque).
Arresistero: momento de mayor calor (Rodríguez Pastor, 2002, cuento núm. 100, Herrera del
Duque).
Arruñar: arañar (Rodríguez Pastor, 2002, cuento núm. 23, Castilblanco; 2002, cuento núm.
153, Valdecaballeros).
Atontecer: atontar. El Diccionario de la Academia lo da como desusado (Rodríguez Pastor,
2000, cuento núm. 68, Fuenlabrada de los Montes).
Ávaro: avaro (Rodríguez Pastor, 1990, cuento núm. 3, Fregenal de la Sierra).
Banastras: banastas (Leite de Vasconcellos, 1963, cuento núm. 430, San Martín de Trevejo).
Barriguera: dolor de barriga (Montero, 1988, cuento núm. 31, Madroñera).
Bedes: veces (Leite de Vasconcellos, 1963, cuento núm. 17, San Martín de Trevejo).
Belgajaduh: vergajazos (Marcos de Sande, 1947, pág. 89, Garrovillas).
Belgaju: vergajo (Marcos de Sande, 1947, pág. 89, Garrovillas).
Belha: vieja (Leite de Vasconcellos, 1963, cuento núm. 477, Eljas).
Besta: bestia (Leite de Vasconcellos, 1963, cuento núm. 430, San Martín de Trevejo).
Biyúa: viuda (Leite de Vasconcellos, 1963, cuento núm. 477, Eljas).
Bocarón: brocal (Rodríguez Pastor, 2000, cuento núm. 40, Fuentes de León).
Bodih: voces (Marcos de Sande, 1947, pág. 88, Garrovillas. // Bodis. Leite de Vasconcellos,
1963, cuento núm. 18, San Martín de Trevejo).
Boi: buey (Leite de Vasconcellos, 1963, cuento núm. 66, San Martín de Trevejo).
Bojas: ampollas. Para el Diccionario de la Academia se localiza en Valladolid (Curiel Merchán,
1944, cuento núm. 68, Madroñera).
Bolla: tipo de dulce (Curiel Merchán, 1944, cuentos núms. 14 y 36, Madroñera).
Borrijona: borrica (Rodríguez Pastor, 2002, cuento núm. 139, Valdecaballeros).
Boyar: abollar, hacer abolladuras. El Diccionario de la Academia lo da como vulgarismo (Hernández de Soto, 1886, cuento núm. 1, Zafra).
Brinde: brindis (Espinosa, 1923-24, cuento núm. 105, Jaraíz de la Vera).
¡Buah!: interjección (Rodríguez Pastor, 2002, cuento núm. 75, Herrera del Duque).
Buchón: buche (Rodríguez Pastor, 2001, cuento núm. 75-1, Valdecaballeros).

231

Bulhas-bulhas: cierta comida (Leite de Vasconcellos, 1963, cuento núm. 17, San Martín de
Trevejo).
Buracu: agujero (Leite de Vasconcellos, 1963, cuento núm. 18, San Martín de Trevejo).
Burraca: urraca (Rodríguez Pastor, 2002, cuento núm. 138, Villarta de los Montes).
Burrica, en: a cuestas (Rodríguez Pastor, 2000, cuento núm. 4, Fregenal de la Sierra).
Burtopelo: personaje imaginario (Rodríguez Pastor, 2000, cuento núm. 115, Fuenlabrada de los
Montes).
Butiza: botija (Leite de Vasconcellos, 1963, pág. XXXV, San Martín de Trevejo).
Ca: en la expr. “en ca”, casa (Hernández de Soto, 1886, cuento núm. 2, Alange. // Marcos de
Sande, 1947, pág. 91, Garrovillas).
Calabuezo: calabozo (Rodríguez Pastor, 2001, cuento núm. 137, Valdecaballeros).
Calamelitoh: caramelitos (García-Plata, 1899, Alcuéscar).
Candongo: borracho (Rodríguez Pastor, 1990, cuento núm. 43, Fuentes de León).
Caporal: gallo (Rodríguez Pastor, 2000, cuento núm. 53, Valdecaballeros).
Castaña: órgano sexual femenino (Rodríguez Pastor, 2000, cuento núm. 66, Valdecaballeros).
Cataplines: testículos (Rodríguez Pastor, 2001, cuento núm. 146, Valdecaballeros).
Cecejar: amanecer (Rodríguez Pastor, 2002, cuento núm. 45, Valdetorres).
Cegañutus: cegatos (Marcos de Sande, 1947, pág. 90, Garrovillas).
Cerriona: fiesta (Rodríguez Pastor, 2002, cuento núm. 112, Valdecaballeros).
Chacho, chacha: muchacho, muchacha. El Diccionario de la Academia lo da como coloquial
(Curiel Merchán, 1944, cuentos núms. 46 y 68, Madroñera; cuento núm. 131, Trujillo; y
cuentos núms. 142 y 144, Navalvillar de Ibor. // Rodríguez Pastor, 1997, cuento núm. 1,
Valdetorres. // Rodríguez Pastor, 2002, cuento núm. 45, Valdetorres; y cuentos núms. 82,
125 y 191, Herrera del Duque).
Champlón: charco grande (Rodríguez Pastor, 2002, cuento núm. 180, Valdecaballeros).
Changarrilla: cencerro. Para el Diccionario de la Academia se localiza en Salamanca (Rodríguez Pastor, 2001, cuento núm. 150-24, Valdecaballeros).
Chanqueta: cierto pájaro muy pequeño (Rodríguez Pastor, 1990, cuento núm. 104, Fregenal de
la Sierra).
Charrahca: tipo de tabaco (Marcos de Sande, 1947, pág. 93, Garrovillas).
Chascho, chascha: muchacho, muchacha (Rodríguez Pastor, 1990, cuentos núms. 43 y 111,
Fuentes de León; y cuentos núms. 45 y 97, Fregenal de la Sierra. // Rodríguez Pastor,
2001, cuentos núms. 49, 107, 149, Valdecaballeros; cuento núm. 114, Fuenlabrada de los
Montes. // Rodríguez Pastor, 2002, cuento núm. 34, Castilblanco; y cuentos núms. 38 y
45, Herrera del Duque).
Chea: llena (Leite de Vasconcellos, 1963, cuento núm. 18, San Martín de Trevejo).
Chegar: llegar (Leite de Vasconcellos, 1963, cuentos núms. 18 y 25, San Martín de Trevejo).
Chibiritear: echar chispas (Rodríguez Pastor, 2001, cuento núm. 115, Fuenlabrada de los Montes).
Chirgate: chorro (Rodríguez Pastor, 2001, cuento núm. 16, Herrera del Duque).
Cholo: testículo (Rodríguez Pastor, 2001, cuento núm. 116, Valdecaballeros).
Chural, choral: llorar (Leite de Vasconcellos, 1963, cuentos núms. 63 y 430, San Martín de
Trevejo).
Ciervata: figura hueca donde puede ocultarse una persona (Espinosa, 1923-24, cuento núm.
105, Jaraíz de la Vera).
Cingar: atrapar (Rodríguez Pastor, 1997, cuento núm. 9, Fuenlabrada de los Montes).
Clisao: eclipsado (Rodríguez Pastor, 2001, cuento núm. 81, Valdecaballeros).
Coguta: cogujada (Curiel Merchán, 1944, cuento núm. 31, Madroñera).
Cono: cierta vasija para el vino (Rodríguez Pastor, 1990, cuento núm. 111, Fuentes de León).
Contri más: cuanto más (Rodríguez Pastor, 2001, cuento núm. 126, Herrera del Duque).

232

Coñocel: conocer (Marcos de Sande, 1947, pág. 93, Garrovillas).
Coradón: corazón (Marcos de Sande, 1947, pág. 95, Garrovillas).
Cotujá: cierto pájaro (Rodríguez Pastor, 1990, cuento núm. 109, Fregenal de la Sierra).
Cucha: interjección (Rodríguez Pastor, 2002, cuentos núms. 52, 76 y 123, Herrera del Duque).
Cuelpu: cuerpo (Marcos de Sande, 1947, pág. 86, Garrovillas).
Cuidiaito: cuidadito (García-Plata, 1899, Alcuéscar).
Cumel: comer (Leite de Vasconcellos, 1963, cuento núm. 66, San Martín de Trevejo).
Curta: rabona. El Diccionario de la Academia lo recoge como aragonesismo (Rodríguez Pastor,
2000, cuento núm. 4, Fregenal de la Sierra).
Cusel: coser (Leite de Vasconcellos, 1963, cuento núm. 63, San Martín de Trevejo).
Dagal, dagais, dagalita: zagal, zagales, zagalita (Leite de Vasconcellos, 1963, cuentos núms.
64 y 430, San Martín de Trevejo; y 1963, cuento núm. 477, Eljas).
Darse el larguejo: darse la larga, irse (Montero, 1988, cuento núm. 26, Alburquerque).
Delantri: delante (Marcos de Sande, 1947, págs. 88 y 90, Garrovillas).
Dembaju: debajo (Marcos de Sande, 1947, págs. 87, 88 y 89, Garrovillas).
Dengún: ningún (Matías R. Martínez, 1883, Burguillos del Cerro).
Desajustar: desatar (Rodríguez Pastor, 2002, cuento núm. 27, Castilblanco).
Desaparaos: separados (Rodríguez Pastor, 2001, cuento núm. 34, Valdecaballeros).
Desforrajar: rasgar con las uñas (Montero, 1988, cuento núm. 26, Alburquerque).
Dil, diba...: ir (Leite de Vasconcellos, 1963, cuentos núms. 17, 25 y 66, San Martín de Trevejo;
y 1963, cuento núm. 477, Eljas).
Dimpuég: después (García-Plata, 1899, Alcuéscar).
Doblao: desván. Para el Diccionario de la Academia se localiza en Andalucía (Curiel Merchán,
1944, cuento núm. 140, Trujillo. // Rodríguez Pastor, 1990, cuento núm. 43, Fuentes de
León. // Rodríguez Pastor, 1997, cuentos núms. 17 y 27, Don Benito. // Rodríguez Pastor,
2000, cuento núm. 36, Don Benito).
Doblar: doblegar (Rodríguez Pastor, 1997, cuento núm. 22, Zalamea de la Serena).
Dorra: zorra (Leite de Vasconcellos, 1963, cuentos núms. 5, 17, 18, 25 y 66, San Martín de
Trevejo. // Marcos de Sande, 1947, pág. 92, Garrovillas).
Dorrás: mañas (Leite de Vasconcellos, 1963, cuento núm. 18, San Martín de Trevejo).
Drentru: dentro (Marcos de Sande, 1947, págs. 91 y 92, Garrovillas).
Ehpriqui: explique (Marcos de Sande, 1947, pág. 87, Garrovillas).
Ei: yo (Leite de Vasconcellos, 1963, cuento núm. 63, San Martín de Trevejo; y cuento núm.
477, Eljas).
Empalmar: comer (Rodríguez Pastor, 2000, cuento núm. 17, Fregenal de la Sierra).
Empavonadas: untadas, pringadas. Para el Diccionario de la Academia se localiza en Colombia, Puerto Rico y República Dominicana (Rodríguez Pastor, 2000, cuento núm. 19, Valdecaballeros).
Empelotarse: desnudarse. Para el Diccionario de la Academia se localiza en Andalucía, Extremadura, Bolivia, Chile, Colombia, Méjico, Nicaragua y República Dominicana (Rodríguez Pastor, 1990, cuento núm. 43, Fuentes de León. // Rodríguez Pastor, 1997, cuento
núm. 24, Fuenlabrada de los Montes. // Rodríguez Pastor, 2000, cuento núm. 66, Valdecaballeros. // Rodríguez Pastor, 2001, cuento núm. 22, Fuenlabrada de los Montes).
Emprecipió: empezó (Marcos de Sande, 1947, págs. 88 y 90, Garrovillas).
Empreθipiori: empezaron (Leite de Vasconcellos, 1963, cuento núm. 18, San Martín de Trevejo).
Encarambanarse: helarse (Rodríguez Pastor, 1990, cuento núm. 104, Fregenal de la Sierra).
Endiñar: comer (Rodríguez Pastor, 1990, cuento núm. 39, Fregenal de la Sierra).
Endocarse: ¿tomar cal? (Rodríguez Pastor, 2002, cuento núm. 161, Valencia del Ventoso).
Enfarar: resbalar (Rodríguez Pastor, 2001, cuento núm. 12, Fuenlabrada de los Montes).

233

Enfarosa: resbaladiza (Rodríguez Pastor, 2002, cuento núm. 124, Herrera del Duque).
Enganchar: embarazar (Rodríguez Pastor, 2001, cuento núm. 150-19, Valdecaballeros).
Enjarinarse: enharinarse (Montero, 1988, cuento núm. 25, Alburquerque).
Enliarse: liarse (Montero, 1988, cuento núm. 23, Villar del Rey).
Enllenar: llenar. El Diccionario de la Academia lo como desusado (Marcos de Sande, 1947,
pág. 92, Garrovillas).
Enreverao: escondido (Rodríguez Pastor, 2000, cuento núm. 82, Valdecaballeros).
Entablillar: realizar el acto sexual (Rodríguez Pastor, 2000, cuento núm. 50, Valdecaballeros).
Escaliento: desazón (Rodríguez Pastor, 2002, cuento núm. 99, Herrera del Duque).
Escarafullas: figuras (Rodríguez Pastor, 2001, cuento núm. 13, Valdecaballeros).
Escomenzar: comenzar (Espinosa, 1923-24, cuento núm. 105, Jaraíz de la Vera).
Esfarató: desbarató (Curiel Merchán, 1944, cuento núm. 63, Madroñera).
Esguardamillar: malherir (Rodríguez Pastor, 2000, cuento núm. 68, Fuenlabrada de los Montes).
Esmienza: comienza (García-Plata, 1899, Alcuéscar).
Espampanar: destrozar, despampanar (Hernández de Soto, 1886, cuento núm. 3, Alange).
Espelucar: alborotar los pelos, despeluzar. Para el Diccionario de la Academia se localiza en
América (Rodríguez Pastor, 2000, cuento núm. 66, Valdecaballeros.
Esquelitos: ¿esquilitas? (Espinosa, 1923-24, cuento núm. 110, Jaraíz de la Vera).
Estacadu: estacazo (Leite de Vasconcellos, 1963, cuento núm. 66, San Martín de Trevejo).
Estar novia: tener novio (Rodríguez Pastor, 2000, cuento núm. 58, Fuenlabrada de los Montes).
Esterquera: esterquero, estercolera (Rodríguez Pastor, 1990, cuento núm. 2, Fregenal de la Sierra).
Estrellero, al: al raso (Rodríguez Pastor, 2002, cuento núm. 33, Herrera del Duque).
Estripar: destripar. Para el Diccionario de la Academia es un coloquialismo y se localiza en
Venezuela (Espinosa, 1923-24, cuento núm. 234, Jaraíz de la Vera).
Estrullos: estropicios (Curiel Merchán, 1944, cuento núm. 23, Madroñera).
Falar: hablar (Leite de Vasconcellos, 1963, cuento núm. 18, San Martín de Trevejo).
Faratar: desbaratar (Rodríguez Pastor, 1997, cuento núm. 30, Valdecaballeros. // Rodríguez
Pastor, 2000, cuento núm. 43, Valdecaballeros).
Fayas: hadas (Hernández de Soto, 1886, cuento núm. 13, Zafra).
Fechadura: cerradura (Montero, 1988, cuento núm. 22, Oliva de la Frontera).
Fel: hacer (Leite de Vasconcellos, 1963, cuentos núms. 18, 63 y 66, San Martín de Trevejo).
Florina: florista o florería (Rodríguez Pastor, 1997, cuento núm. 5, Zalamea de la Serena).
Forrajal: lugar sembrado de forraje (Rodríguez Pastor, 2000, cuento núm. 61, Peloche).
Frite: fritada (Curiel Merchán, 1944, cuentos núms. 8, 16, 28, etc., Madroñera. // Rodríguez
Pastor, 2002, cuento núm. 93, Valdecaballeros).
Frutear: echar fruto, frutar. Para el Diccionario de la Academia se localiza en Méjico (Rodríguez Pastor, 2002, cuento núm. 25, Valdecaballeros).
Fuerte, de: fuerte (Rodríguez Pastor, 2000, cuento núm. 81, Peloche).
Furniga: hormiga (Leite de Vasconcellos, 1963, cuento núm. 63, San Martín de Trevejo).
Galinha: gallina (Leite de Vasconcellos, 1963, cuentos núms. 25 y 66, San Martín de Trevejo).
Galinheiro: gallinero (Leite de Vasconcellos, 1963, cuento núm. 25, San Martín de Trevejo).
Gilear: chorrear agua (Hernández de Soto, 1886, cuento núm. 6, sin localizar).
Goloseo: acción de golosinear (Rodríguez Pastor, 2002, cuento núm. 15, Castuera).
Güeltu: huerto (Marcos de Sande, 1947, pág. 86, Garrovillas).
Guisopazo: golpe dado con un trapo (Rodríguez Pastor, 2001, cuento núm. 60, Valdecaballeros).
Guiyárselahj: tragárselas (Matías R. Martínez, 1883, Burguillos del Cerro).
Guta: golosa (Rodríguez Pastor, 2000, cuento núm. 19, Valdecaballeros).

234

Hacé pom: cagar (Rodríguez Pastor, 2001, cuento núm. 11, Burguillos del Cerro).
Idía, idiendu, idi, idih, idis: formas del verbo “decir” (Marcos de Sande, 1947, págs. 86, 88, 89
y 90, Garrovillas).
Ingüente: ungüento, medicamento (Rodríguez Pastor, 1997, cuento núm. 4, Valdecaballeros).
Jace: haz (Curiel Merchán, 1944, cuento núm. 37, Madroñera; y 1944, cuento núm. 142, Navalvillar de Ibor). // Jaci, jah: haz (Marcos de Sande, 1947, págs. 86 y 90, Garrovillas).
Jadel, jadía, jadiendo, jidu, jidiese, jidiera, jadiendu...: formas del verbo “hacer” (Marcos de
Sande, 1947, págs. 86, 88, 89, 90, 91, 92 y 93, Garrovillas).
Jadena: alacena (Marcos de Sande, 1947, pág. 88, Garrovillas).
Jahta: hasta (Marcos de Sande, 1947, pág. 89, Garrovillas). // Jata: hasta (Matías R. Martínez,
1883, Burguillos del Cerro).
¡Jai!: interjección de sorpresa, ¡anda! (Curiel Merchán, 1944, cuento núm. 67, Madroñera).
Jalear: lavar la ropa (Rodríguez Pastor, 1997, cuento núm. 5, Zalamea de la Serena).
Jambri: hambre (Marcos de Sande, 1947, pág. 89, Garrovillas).
Jarona: perezosa, vaga (Rodríguez Pastor, 2002, cuento núm. 22, Don Benito).
Jelmanuh: hermanos (Marcos de Sande, 1947, pág. 89, Garrovillas).
Jerencia: herencia (Marcos de Sande, 1947, pág. 89, Garrovillas).
Jierru: hierro (Marcos de Sande, 1947, pág. 89, Garrovillas).
Jigazo: golpe dado con un higo (Rodríguez Pastor, 2001, cuento núm. 8, Valdecaballeros).
Jilguera: higuera (Marcos de Sande, 1947, pág. 90, Garrovillas).
Jilo: trozo de terreno (Rodríguez Pastor, 1990, cuento núm. 33, Fuentes de León).
Jiñar: cagar (Rodríguez Pastor, 2001, cuento núm. 6, Fregenal de la Sierra).
Jocino: hoz (Rodríguez Pastor, 1990, cuento núm. 33, Fuentes de León).
¡Jopín!: interjección, jolín (Rodríguez Pastor, 2002, cuento núm. 130, Valdecaballeros).
Jorcona: holgazana, perezosa, floja (Hernández de Soto, 1886, cuento núm. 13, Zafra).
Jornero: tipo de burro (Rodríguez Pastor, 2002, cuento núm. 44, Valdecaballeros).
Joyitu: hoyito (Marcos de Sande, 1947, pág. 92, Garrovillas).
Juancarrillao: destrozado (Rodríguez Pastor, 2002, cuento núm. 111, Herrera del Duque).
Jué, jueran: formas del verbo “ir” (Marcos de Sande, 1947, pág. 90, Garrovillas).
Juella: paliza (Hernández de Soto, 1886, cuento núm. 21bis, Montijo).
Juitiva, de: huyendo (Marcos de Sande, 1947, pág. 88, Garrovillas).
Jumal: fumar (Marcos de Sande, 1947, pág. 93, Garrovillas).
Jurgunear: hurgonear (Rodríguez Pastor, 2001, cuento núm. 28, Valdecaballeros).
Jurgunero: hurgonero. “Instrumento de hierro para menear y revolver la lumbre. Diccionario de
la Academia, 12.ª edición, 1884” (Hernández de Soto, 1886, cuento núm. 22, Zafra, nota
a pie de página).
Labraol: labrador (Marcos de Sande, 1947, pág. 86, Garrovillas).
Lairón, laironih: ladrón, ladrones (Marcos de Sande, 1947, págs. 89, 90 y 92, Garrovillas).
Lamber: lamer. El Diccionario de la Academia lo da como desusado, localizándolo en Canarias, Extremadura, León, Salamanca y América (Rodríguez Pastor, 1990, cuento núm. 48,
Fregenal de la Sierra; y 1990, cuento núm. 103, Fuentes de León. // Rodríguez Pastor,
2000, cuento núm. 17, Fregenal de la Sierra).
Lamiar: lamer (Rodríguez Pastor, 1997, cuento núm. 6, Zalamea de la Serena).
Largo: lejos (Rodríguez Pastor, 2000, cuento núm. 58, Fuenlabrada de los Montes. // Rodríguez
Pastor, 2001, cuento núm. 138, Valdecaballeros. // Rodríguez Pastor, 2002, cuento núm.
85, Fuenlabrada de los Montes; 2002, cuento núm. 118, Valdecaballeros).
Leiti: leche (Leite de Vasconcellos, 1963, cuento núm. 17, San Martín de Trevejo).
Linheiru: montón de leña (Leite de Vasconcellos, 1963, cuento núm. 18, San Martín de Trevejo).

235

Liria: liga, masa para cazar pájaros. El Diccionario de la Academia lo da como poco usado
(Hernández de Soto, 1886, cuento núm. 1, Zafra).
Ludiar: leudar. Para el Diccionario de la Academia se localiza en Extremadura (Rodríguez Pastor, 2002, cuento núm. 15, Castuera).
Ludih: luces (Marcos de Sande, 1947, pág. 95, Garrovillas).
Machacarse: comerse todo (Rodríguez Pastor, 2002, cuento núm. 118, Valdecaballeros).
Mairi: madre (Leite de Vasconcellos, 1963, cuentos núms. 18, 63 y 64, San Martín de Trevejo;
y 1963, cuento núm. 477, Eljas. // Marcos de Sande, 1947, pág. 92, Garrovillas).
Mamalutera: voz sin significado (Montero, 1988, cuento núm. 29, Alburquerque). // Rodríguez
Pastor, 2000, cuento núm. 6, Don Benito).
Mangalutera: voz sin significado (Rodríguez Pastor, 2000, cuento núm. 2, Logrosán).
Mantujito: alicaído (Rodríguez Pastor, 1997, cuento núm. 21, Herrera del Duque).
Mañaná: trabajo intenso hasta media mañana (Rodríguez Pastor, 2001, cuento núm. 84, Valdecaballeros).
Mariquitita: mariquita, insecto (Curiel Merchán, 1944, cuento núm. 74, Trujillo).
Marruar: maullar (Rodríguez Pastor, 2000, cuento núm. 81, Peloche).
Marteladus: martillazos (Leite de Vasconcellos, 1963, cuento núm. 25, San Martín de Trevejo).
Martelu: martillo (Leite de Vasconcellos, 1963, cuento núm. 25, San Martín de Trevejo).
Marusiña: baile gallego (Rodríguez Pastor, 2002, cuento núm. 71, Valdecaballeros).
Mastranchos: hierbajos, mastranzos (Rodríguez Pastor, 2001, cuento núm. 134, Valdecaballeros).
Matahambre, a: hambriento (Hernández de Soto, 1886, cuento núm. 21bis, Montijo).
Matanchín: matachín (Rodríguez Pastor, 1990, cuento núm. 63, Fregenal de la Sierra).
Mau: malo (Leite de Vasconcellos, 1963, cuentos núms. 17 y 18, San Martín de Trevejo).
Meicu: médico (Marcos de Sande, 1947, págs. 87 y 90, Garrovillas).
Melital: militar (Marcos de Sande, 1947, pág. 89, Garrovillas).
Méndigo: mendigo (Rodríguez Pastor, 2002, cuentos núms. 109, 121, Valdecaballeros).
Menique: meñique. El Diccionario de la Academia lo da como desusado (Rodríguez Pastor,
1997, cuento núm. 1, Valdetorres).
Meringué: voz sin significado (Espinosa, 1923-24, cuento núm. 219, Jaraíz de la Vera).
Meringuela: voz sin significado (Espinosa, 1923-24, cuento núm. 219, Jaraíz de la Vera).
Merino: tipo de lobo. El Diccionario de la Academia lo recoge como relativo a ovejas (Rodríguez Pastor, 2000, cuento núm. 36, Don Benito).
Mijina: porción exigua de una cosa (Rodríguez Pastor, 1990, cuento núm. 98, Fregenal de la
Sierra. // Rodríguez Pastor, 2000, cuento núm. 4, Fregenal de la Sierra).
Mijinas: migajas (Montero, 1988, cuento núm. 28, Alburquerque).
Mimona: mimada (Rodríguez Pastor, 2002, cuento núm. 29, Valdecaballeros).
Mocorrolá: montón (Rodríguez Pastor, 2001, cuento núm. 11, Burguillos del Cerro).
Modu: mozo (Marcos de Sande, 1947, págs. 87 y 88, Garrovillas).
Moga: mocha (Rodríguez Pastor, 1997, cuento núm. 9, Fuenlabrada de los Montes).
Molarcillo: monaguillo (Rodríguez Pastor, 2001, cuento núm. 89, Herrera del Duque).
Molla: cabeza (Rodríguez Pastor, 2001, cuento núm. 77, Valdetorres).
Monacillo: monaguillo. El Diccionario de la Academia lo da como poco usado (Rodríguez Pastor, 2001, cuento núm. 126, Herrera del Duque). // Monacillu (Marcos de Sande, 1947,
pág. 88, Garrovillas).
Moragas: trozos de carne asada (Curiel Merchán, 1944, cuento núm. 23, Madroñera).
Morcilla, dar: realizar el acto sexual (Rodríguez Pastor, 2001, cuento núm. 46, Valdecaballeros).
Mordicás: mordiscos (Rodríguez Pastor, 1990, cuento núm. 98, Fregenal de la Sierra).

236

Mostruario: persona que muestra (Rodríguez Pastor, 1997, cuento núm. 5, Zalamea de la Serena).
Mular: muladar (Curiel Merchán, 1944, cuento núm. 66, Madroñera).
Nabo: pene (Rodríguez Pastor, 2001, cuento núm. 76-9, Valdecaballeros).
Naidi: nadie (Marcos de Sande, 1947, págs. 88 y 92, Garrovillas).
Naridih: narices (Marcos de Sande, 1947, pág. 88, Garrovillas).
Negocio: acto sexual (Rodríguez Pastor, 2002, cuento núm. 134, Castilblanco. // 2. órganos
sexuales masculinos (Rodríguez Pastor, 2001, cuento núm. 53, Valdecaballeros).
¡Nena!: voz para llamar a los cerdos (Rodríguez Pastor, Higuera la Real, 1990, cuento núm.
99).
Noiti: noche (Leite de Vasconcellos, 1963, cuento núm. 477, Eljas).
Ocalito: eucalipto (Rodríguez Pastor, 2002, cuento núm. 25, Valdecaballeros).
Ola: olla (Leite de Vasconcellos, 1963, cuento núm. 63, San Martín de Trevejo).
Omi: hombre (Leite de Vasconcellos, 1963, cuentos núms. 18, 63 y 66, San Martín de Trevejo).
Ondi: donde (Leite de Vasconcellos, 1963, cuento núm. 63, San Martín de Trevejo; y cuento
núm. 477, Eljas. // Montero, 1988, cuento núm. 31, Madroñera).
Pachocho: enfermizo (Rodríguez Pastor, 2001, cuento núm. 39, Valdecaballeros).
Paer: pared (Rodríguez Pastor, 2000, cuento núm. 37, Fuenlabrada de los Montes. // Rodríguez
Pastor, 2001, cuento núm. 99, Valdecaballeros: // Rodríguez Pastor, 2002, cuento núm.
92, Valdecaballeros).
Pairi: padre (Marcos de Sande, 1947, págs. 89 y 92, Garrovillas). // Paire (Curiel Merchán,
1944, cuento núm. 63, Madroñera).
Pájara: pene (Rodríguez Pastor, 2001, cuento núm. 32, Villarta de los Montes).
Palidia: paliza (Leite de Vasconcellos, 1963, cuento núm. 18, San Martín de Trevejo).
Palistroque: palitroque (Rodríguez Pastor, 1997, cuento núm. 36, Valdetorres).
Palrar: hablar (Marcos de Sande, 1947, pág. 88, Garrovillas).
Panaleros: panales (Rodríguez Pastor, 2001, cuento núm. 14, Medina de las Torres).
Panhais: pañales (Leite de Vasconcellos, 1963, cuento núm. 63, San Martín de Trevejo).
Pañaletas: faldones de la camisa (Rodríguez Pastor, 2002, cuento núm. 56, Valdecaballeros).
Paralís: parálisis (Rodríguez Pastor, 2001, cuento núm. 3, Medina de las Torres).
Parrulilha: tipo de dulce (Leite de Vasconcellos, 1963, cuento núm. 63, San Martín de Trevejo).
Pau: palo (Leite de Vasconcellos, 1963, cuento núm. 66, San Martín de Trevejo).
Pavana: paliza (Rodríguez Pastor, 2002, cuento núm. 74, Valdecaballeros).
Pegar: llamar a la puerta (Rodríguez Pastor, 1997, cuentos núms. 1, 14, Valdetorres).
Peguines: pasquines (Rodríguez Pastor, 2003, cuento núm. 775, Monterrubio de la Serena).
Peira: piedra (Leite de Vasconcellos, 1963, cuento núm. 66, San Martín de Trevejo).
Peiru: Pedro (Leite de Vasconcellos, 1963, cuento núm. 18, San Martín de Trevejo).
Pela, a la: a la espalda (Montero, 1988, cuento núm. 26, Alburquerque).
Pelincanito: cierto vestido (Espinosa, 1923-24, cuento núm. 110, Jaraíz de la Vera).
Pelliquinas: pieles (Curiel Merchán, 1944, cuento núm. 141, Navalvillar de Ibor).
Pelote, en: desnudo, en pelota (Rodríguez Pastor, 2002, cuento núm. 15, Castuera).
Pelucón: órgano sexual femenino (Rodríguez Pastor, 2002, cuento núm. 52, Herrera del Duque).
Percancear: conseguir (Rodríguez Pastor, 2000, cuento núm. 72, Valdecaballeros).
Pereiral: peral (Leite de Vasconcellos, 1963, cuento núm. 25, San Martín de Trevejo).
Perfa: paliza (Rodríguez Pastor, 1990, cuento núm. 7, Fregenal de la Sierra).
Pero: peral (Rodríguez Pastor, 1997, cuento núm. 33, Valdecaballeros).
Petiscos: pestes (Hernández de Soto, 1886, cuento núm. 3, Alange).
Peuh: pedos (Marcos de Sande, 1947, pág. 93, Garrovillas).

237

Peurria: muy feo y malo (Curiel Merchán, 1944, cuento núm. 80, Trujillo).
Picuruches: picos del sombrero (Curiel Merchán, 1944, cuento núm. 68, Madroñera).
Piejo: piojo. El Diccionario de la Academia lo da como vulgarismo (Rodríguez Pastor, 2002,
cuento núm. 141, Villarta de los Montes).
Pilitos: lechones (Rodríguez Pastor, 2000, cuento núm. 40, Fuentes de León).
Pincel: pene (Rodríguez Pastor, 2001, cuento núm. 23, Valdecaballeros).
Piquetazos: picotazos. Para el Diccionario de la Academia se localiza en Nicaragua (Espinosa,
1923-24, cuento núm. 219, Jaraíz de la Vera).
Pirola: pene (Rodríguez Pastor, 2001, cuento núm. 6, Fregenal de la Sierra).
Piθarritas: cierta comida (Leite de Vasconcellos, 1963, cuento núm. 17, San Martín de Trevejo).
Pollorí: testículos (Rodríguez Pastor, 2001, cuento núm. 146, Valdecaballeros).
Ponti: puente (Leite de Vasconcellos, 1963, cuento núm. 18, San Martín de Trevejo).
Popó: excremento humano. Se usa en el lenguaje infantil, en la expresión “hacer popó”: cagar.
Para el Diccionario de la Academia se localiza en Colombia, Guatemala y Méjico. En
Argentina y Uruguay se usa en el lenguaje infantil (Rodríguez Pastor, 1990, cuento núm.
46, Fregenal de la Sierra).
Prendederos: obstáculos en los que se prende el arado (Rodríguez Pastor, 2002, cuento núm.
109, Valdecaballeros).
Privá: mierda (Rodríguez Pastor, 2001, cuento núm. 6, Fregenal de la Sierra).
Probi: pobre (Marcos de Sande, 1947, pág. 88, Garrovillas).
Puchas: gachas, puches (Rodríguez Pastor, 1990, cuentos núms. 1 y 45, Fregenal de la Sierra. //
Rodríguez Pastor, 2000, cuento núm. 5, Don Benito).
Pucheiru: puchero (Leite de Vasconcellos, 1963, cuento núm. 63, San Martín de Trevejo).
Puebru: pueblo (Marcos de Sande, 1947, pág. 88, Garrovillas).
Quental: calentar (Leite de Vasconcellos, 1963, cuentos núms. 25 y 66, San Martín de Trevejo).
Quinhunitu: poco (Leite de Vasconcellos, 1963, cuento núm. 63, San Martín de Trevejo).
Rabilostro: cierto pájaro (Rodríguez Pastor, 1990, cuento núm. 104, Fregenal de la Sierra).
Rabirota: vuelta o cambio de dirección (Curiel Merchán, 1944, cuento núm. 136, Trujillo).
Rachandija: racha, rendija (Rodríguez Pastor, 2001, cuento núm. 49, Valdecaballeros).
Radero: rasero (Rodríguez Pastor, 2001, cuento núm. 56, Valdecaballeros).
Rastro, a: a rastras, arrastrando (Espinosa, 1923-24, cuento núm. 208, Jaraíz de la Vera. // Rodríguez Pastor, 2002, cuento núm. 83, Peloche).
Rebulicio: rebullicio (Rodríguez Pastor, 1997, cuento núm. 4, Valdecaballeros).
Rechupleta: resabida (Rodríguez Pastor, 2002, cuento núm. 126, Valdecaballeros).
Recudía, a la: a la recogida (Rodríguez Pastor, 2002, cuento núm. 83, Peloche).
Relamberse: relamerse (Rodríguez Pastor, 1990, cuento núm. 111, Fuentes de León).
Relate: relato (Rodríguez Pastor, 1997, cuento núm. 4, Valdecaballeros. // Rodríguez Pastor,
2000, cuento núm. 47, Valdecaballeros).
Ren: ataque, acceso repentino (Rodríguez Pastor, 2002, cuento núm. 112, Valdecaballeros).
Rescocer: escocer, doler (Rodríguez Pastor, 2001, cuento núm. 99, Valdecaballeros).
Rescozor: amargura (Rodríguez Pastor, 2002, cuento núm. 74, Valdecaballeros).
Respingar: realizar juegos amorosos (Rodríguez Pastor, 2001, cuento núm. 114, Fuenlabrada
de los Montes).
Sacudir: realizar el acto sexual (Rodríguez Pastor, 2000, cuento núm. 32, Valdecaballeros).
Sagurón: segureja (Curiel Merchán, 1944, cuento núm. 23, Madroñera).
Sebellar: tierra fuerte (Rodríguez Pastor, 2002, cuento núm. 53, Valdecaballeros).
Sogajo: soga pequeña (Rodríguez Pastor, 2001, cuento núm. 104, Castilblanco).
Sonin: son (Marcos de Sande, 1947, pág. 89, Garrovillas).

238

Sopar: comer sopas (Rodríguez Pastor, 2000, cuento núm. 17, Fregenal de la Sierra).
Soyar: desollar (Rodríguez Pastor, 2002, cuento núm. 178, Herrera del Duque).
Sumanta: paliza, somanta (Rodríguez Pastor, 2002, cuento núm. 30, Herrera del Duque).
Tajarria: ataharre (Rodríguez Pastor, 1990, cuento núm. 43 Fuentes de León).
Tallina: paliza, tollina (Rodríguez Pastor, 1990, cuento núm. 98, Fregenal de la Sierra).
: también (Leite de Vasconcellos, 1963, cuentos núms. 5 y 63, San Martín de Trevejo).
Tarama: leña menuda, támara. Para el Diccionario de la Academia se localiza en Andalucía y
Extremadura (Curiel Merchán, 1944, cuento núm. 43, Madroñera).
Tipilipitó: voz sin significado (Rodríguez Pastor, 2000, cuento núm. 23, Fuenlabrada de los
Montes).
Tirbiritarbe: voz sin significado (Rodríguez Pastor, 2000, cuento núm. 9, Fuenlabrada de los
Montes).
Tocorrear: toquetear (Rodríguez Pastor, 2001, cuento núm. 14, Medina de las Torres).
Tragullón: bocado (Rodríguez Pastor, 2000, cuento núm. 70, Castilblanco).
Trapatiesta: jaleo, zapatiesta. El Diccionario de la Academia lo da como coloquialismo (Hernández de Soto, 1886, cuento núm. 21bis, Montijo).
Truju, trujieran: formas del verbo “traer” (Marcos de Sande, 1947, págs. 88 y 90, Garrovillas).
Vacunar: realizar el acto sexual (Rodríguez Pastor, 2001, cuento núm. 145, Valdecaballeros).
Velahí: expresión sin significado o para señalar a alguien o algo (Hernández de Soto, 1886,
cuento núm. 17, Alange. // Rodríguez Pastor, 2000, cuento núm. 82, Valdecaballeros. //
Rodríguez Pastor, 2002, cuento núm. 56, Valdecaballeros). // velay (Curiel Merchán,
1944, cuento núm. 135, Trujillo). // Veleahí (Rodríguez Pastor, 2002, cuento núm. 109,
Valdecaballeros).
Velahíle: expresión para señalar a alguien o algo (Rodríguez Pastor, 2001, cuentos núms. 78 y
79, Valdecaballeros. // Rodríguez Pastor, 2002, cuento núm. 82, Herrera del Duque).
Velallile: expresión para señalar a alguien o algo (Rodríguez Pastor, 1997, cuento núm. 3, Castilblanco. // Rodríguez Pastor, 2000, cuento núm. 54, Herrera del Duque).
Vela qui: expresión para señalar a alguien o algo (Curiel Merchán, 1944, cuento núm. 96, en
Trujillo). // Velaquí (Rodríguez Pastor, 1997, cuentos núms. 9 y 24, Fuenlabrada de los
Montes. // Rodríguez Pastor, 2001, cuento núm. 138, Herrera del Duque). // Veleaquí
(Rodríguez Pastor, 2002, cuento núm. 40, Fuenlabrada de los Montes).
Vencijón: vuelco, empujón (Rodríguez Pastor, 2000, cuento núm. 18, Don Benito).
Ventilarse: realizar el acto sexual (Rodríguez Pastor, 2001, cuento núm. 109, Castilblanco).
Xaringa: tipo de dulce (Leite de Vasconcellos, 1963, cuento núm. 63, San Martín de Trevejo).
Xugá: arriesgada (Leite de Vasconcellos, 1963, cuento núm. 14, San Martín de Trevejo).
Zacho: sacho (Curiel Merchán, 1944, cuento núm. 132, Trujillo. // Rodríguez Pastor, 1990,
cuento núm. 14, Fregenal de la Sierra).
Zalear: destrozar (Hernández de Soto, 1886, cuento núm. 21, Alange).
Zarzal: zarza (Rodríguez Pastor, 2000, cuento núm. 61, Peloche).
Zarzalal: zarzal (Rodríguez Pastor, 2000, cuento núm. 61, Peloche).
Zumba: en la expr. “tener gana zumba”, tener apetito sexual (Rodríguez Pastor, 2001, cuento
núm. 51, Fuenlabrada de los Montes).
Zumbar: realizar el acto sexual (Rodríguez Pastor, 2001, cuento núm. 150-24, Valdecaballeros).
Zurratearse: cagarse (Rodríguez Pastor, 2001, cuento núm. 14, Medina de las Torres). // Zurrapearse: cagarse (Rodríguez Pastor, 2001, cuento núm. 14, Medina de las Torres)
Zurrón cerrao, a: forma de despellejar un animal, sacando la piel entera (Espinosa, 1923-24,
cuento núm. 208, Jaraíz de la Vera).
Zuta, de: huyendo (Hernández de Soto, 1886, cuento núm. 21bis, Montijo).

239

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243

MÚSICA DE TRADICIÓN ORAL EN EXTREMADURA
Mª del Pilar Barrios Manzano

UNIVERSIDAD DE EXTREMADURA
PORTAL SOBRE PATRIMONIO MUSICAL EXTREMEÑO. LEGADO, INVESTIGACIÓN Y
TRANSMISIÓN, , http://nuestramusica.unex.es

Yo sembré en tu pecho tierno
Amor firme y voluntad
Y se han secado “lluviendo”
Ya no “güelvo” a sembrar más
Pinofranqueado (Hurdes)
Matos- Crivillé, 1982, pág.49

INTRODUCCIÓN
Si observamos las canciones con las que se expresa el pueblo extremeño, al igual
que en cualquier otra cultura, podemos encontrar una temática rica y variada en la que,
uniendo música y texto, expresa, desde lo más profundo sus sentimientos, sus temores,
sus deseos, sus burlas, hace sátiras de lo que considera fuera de las leyes humanas, de
las malas intenciones, de los desengaños amorosos. A veces hace burla de todo, otras
ante la misma situación, llora desesperado...y, en todos los casos, suele cantar para
referirse a ello.
En muchas canciones aparece simplemente descrito el vivir cotidiano de la
persona. En el ambiente lúdico-festivo la canción consigue mostrarnos ese carácter
jocoso y divertido. Y en todos se muestra el aspecto más espontáneo del pueblo llano.
Canta para llorar ante las desgracias, para vencer la soledad, ante los desengaños
amorosos. Con bellas melodías llenas de lirismo canta al amor y la amistad. También
con la música unida al texto solicita gracia ante las adversidades de la vida, rezando a
Cristo, a la Virgen y a los Santos Patronos, recuerda a los antepasados y reza por ellos y
solicita sus favores.
Podríamos explicar tanto, podríamos llenar páginas y páginas seleccionando
fragmentos significativos que marcarían una clasificación amplísima en relación con la
temática de las canciones, los romances, los bailes y las danzas y no terminaríamos un
trabajo completo. Pero al referirnos a la temática, al hacer clasificaciones sobre las
canciones y los romances de tradición oral nos basamos por lo general exclusivamente
en el texto, en el lenguaje básico por el que nos expresamos, sin embargo el texto unido
a la música dice mucho más de lo que podemos creer en un principio.
Divido esta intervención en varias partes:
1)
La Primera se refiere a las investigaciones de los distintos autores y
entidades que a lo largo de dos siglos se han encargando y se vienen
encargando de que se recupere, conserve y transmita el patrimonio
musical transmitido oralmente de generación en generación.

244

2)

3)

Sigo con una pequeña reflexión, basándome de nuevo en otros
investigadores anteriores y en mi propia experiencia sobre la
necesidad de conservar y dar a conocer a las generaciones jóvenes
actuales y venideras esa parte de nuestro patrimonio que es la música
popular de tradición oral, el folklore musical.
Para finalizar hago un estudio de los tipos de canciones que se han
hecho tomando ejemplos de cancioneros o en su mayoría recogidos en
mis trabajos de campo.

LA INVESTIGACIÓN EN MÚSICA POPULAR EXTREMEÑA
Si pensamos en los investigadores que se han preocupado de recopilar y
difundir la música popular de tradición oral de Extremadura hay que hablar de un
antes y un después de los maestros Bonifacio Gil García (Santo Domingo de la
Calzada,1898 – Madrid, 1964) y Manuel García Matos (Plasencia,1912 – Madrid, 1974,
ambos pueden considerarse como los pilares básicos de la música extremeña de
tradición oral, tanto por los documentos que aportan como por la metodología.
Antes se habían hecho algunas importantes aportaciones al terreno de la Música
Popular de Tradición Oral, especialmente desde la Sociedad Frexnense de Folklore
Musical, pero la más importante y decisiva fue, en 1931, el primer volumen del
Cancionero Popular de Extremadura de Bonifacio Gil y después la Lírica popular de la
Alta Extremadura, de Manuel García Matos (1945). Durante mucho tiempo se ha estado
dudando sobre si Extremadura tiene una verdadera tradición musical o no. Los dos
maestros extremeños, el primero de adopción y el segundo de origen demostraron que
existe una música extremeña con constantes que se repiten en zonas colindantes, pero
que conserva características autóctonas y sobre todo un rico patrimonio muy digno de
tener en cuenta.
Bonifacio Gil hace una recopilación de canciones que integrarán su libro,
Cancionero popular de Extremadura, editado por el Centro de Estudios Extremeños en
1931, de la que más tarde la Excma. Diputación Provincial de Badajoz publicó un
segundo tomo (1956).
Bonifacio Gil publicó además numerosos artículos en revistas, destacando la de
Estudios Extremeños en la que se conservan sobre diferente temática de la música de
tradición oral.
Manuel García Matos publica después las Danzas populares de España
Extremadura I, Madrid, 1964, en el cual transcribe detalladamente varios de los bailes
más típicos de la región cacereña, sacando después los volúmenes de Andalucía y
Madrid. Crivillé sacará luego el segundo volumen de la Lírica: el Cancionero de
Cáceres y su provincia. La bibliografía y discografía actualizada de este autor se acaba
de editar con el Facsímil de su primer libro (2000)
Finalizada la Guerra Civil, en 1943, se crea el Instituto Español de Musicología,
dependiente del Consejo Superior de Investigaciones Científicas, como hemos visto
antes. A García Matos se le hace asesor desde 1944, tanto éste como Bonifacio Gil
participan con Marius Schneider en la importante labor que se presentaba de recopilar el
cancionero español, en distintas comunidades. Después , en apartado aparte, dedicamos
un apartado precisamente a la obra de estos folkloristas en los archivos del C.S.I.C. y a
otros aspectos dignos de tener en cuenta
En la importante antología Folk Music and Poetry of Spain and Portugal
recogida por el profesor Kurt Schindler entre 1928-1931, y publicada en Nueva York
por el Hispanic Institute in the United States en 1941, contiene introducción bilingüe

245

(inglés y castellano) de Federico de Onís. De esta obra se hizo en 1991 una coedición
entre el mismo Instituto Americano y el Centro de Cultura Tradicional de la Diputación
de Salamanca, con Edición y Estudio de Israel J. Katz y Miguel Manzano y la
colaboración de Samuel G. Armistead. Se figuran ciento ochenta y seis documentos
procedentes de localidades cacereñas y siete de la provincia de Badajoz.
La antología de Pedrell, Cancionero musical popular español, editado por la casa
Boileau, solamentte contiene un documento consignado con procedencia extremeña. Se
trata de una canción recogida en Badajoz, núm. 7 del vol. I.
Antonio Martínez Hernández en su Antología musical de cantos populares
españoles editados por Isert Durán en Barcelona el año 1930, inserta doce cantos
populares extremeños y en el Cancionero de la Sección Femenina de la FET y las
JONS, Madrid, 1943, se hallan veinte documentos de nuestra comunidad.
Posteriormente la Diputación de Cáceres publica el Cancionero de Cáceres y su
provincia de Ángela Capdevielle, en 1969. En 1982 Crivillé y Bargalló saca a la luz un
segundo volumen con la recopilación aún inédita de una parte de la obra de García
Matos en el Instituto de Musicología del C.S.I.C, incluyendo estudio crítico. Tres años
antes publicaba la Sección Femenina el libro dedicado a Danzas populares de España.
Extremadura, aportación también de García Matos.
En numerosas revistas, como Tesoro Sacro-Musical, Revista de Dialectología y
Tradiciones populares, Anuario Musical, Revista de Musicología, Revista de Folklore,
Revista del Centro de Estudios Extremeños de la Diputación de Badajoz, Revista Norba
de la Diputación de Cáceres, Revista Saber Popular, etc se encuentran gran número de
artículos referidos al Folklore Extremeño.
Además de otros pequeños cancioneros, como el de Emilio González Barroso, y
la continua publicación de artículos en revistas (como ejemplo: Flores del Manzano,
1996) se puede ahora ya hablar de una trayectoria clara en la Investigación sobre la
Música Popular de Tradición Oral, de la Etnomusicología, del Folklore Musical en
Extremadura, como queramos llamarlo, desde distintos ámbitos:
Desde la Universidad de Extremadura, a través de los distintos
Departamentos, especialmente el de Didáctica de la Expresión Musical,
Plástica y Corporal, en colaboración con otras instituciones y maestros
y profesores en activo
Desde la Federación Extremeña de Folklore, que publica la revista
Saber Popular, y que patrocina el Premio anual García Matos a la
investigación en Folklore Extremeño.
Desde los Centros de Desarrollo Rural, que en la actualidad están
financiando publicaciones y proyectos no productivos a favor de la
conservación y recuperación del Patrimonio Cultural, en el caso del
Patrimonio Musical cabe destacar la iniciativa del Ceder la Serena, que
lleva a cabo en la actualidad un convenio con la Universidad de
Extremadura para el estudio de la Música y las Tradiciones de la
Serena.
Desde los distintos ayuntamientos
Desde la Junta de Extremadura a través de las consejerías de Cultura y
Patrimonio y de Educación, Ciencia y Tecnología de la Junta de
Extremadura se convocan becas,y proyectos de investigación que
incentivan los estudios sobre el Patrimonio Musical Extremeño.

246

LA NECESIDAD DE CONSERVAR EL FOLKLORE MUSICAL.
POSIBILIDADES A PARTIR DE LA EDUCACIÓN1
No tendríamos más que hacer un breve recorrido entre los que han dejado obras
escritas, productos de largos años de investigación y recopilación del folklore. Todos
ellos hicieron en sus escritos llamadas urgentes para que se recopilara todo el
patrimonio conservado en la tradición oral, transmitido de generación en generación,
ante el inminente peligro de desaparición. Sirvan los siguientes ejemplos:
Bonifacio Gil escribe en 1931 “Muchísimos pueblos apartados fáltanme por
recorrer y en los que presumo existirá precioso material veremos si las circunstancias
me deparan ocasión de poner feliz término a estos fervientes anhelos. Ahora habrá que
contentarse con lo que aquí figura y que creo feliz adquisición”2. Concretando más,
veintiséis años más tarde, en la publicación del segundo tomo del Cancionero, el mismo
autor declara: “Dada la abundancia y variedad de la melodía popular extremeña podría
permitir la formación de un cancionero del volumen del presente, por cada partido
judicial. Así pues con los quince de la Provincia de Badajoz y trece de la de Cáceres,
podríanse reunir 11.200 canciones....”3
También García Matos en su primer libro, va más allá “Precísase para
investigar con exactitud y enjuiciar con garantía de verdad, no ya sólo poseer el
cancionero íntegro de la región, perdido todavía en villas y aldeas y en impaciente
espera del oído atento y la pluma eficaz del amable folklorista que ha de evitar su
desaparición, sino que también se hace en muchos momentos imprescindible el examen
de comparación con los cancioneros de algunas de las demás regiones españolas, que
pudieron muy bien ejercitar (ya lo hemos visto) cualquier influencia, a la vez que
recibirla recíprocamente...” 4
Entre cuatro y siete décadas después, por lo que se conserva seguimos viendo que,
aunque sin duda, mucho se ha perdido, aún quedan personas mayores de 60 años,
especialmente en los núcleos rurales, pero también en los urbanos, artífices de
verdaderos repertorios pendientes de recuperar, como dignísima parte de nuestro
patrimonio.
Ya en el primer Congreso de Música y Educación Musical Miguel Manzano
insistía: ”El primer paso pendiente, el más urgente y necesario es recoger el resto de la
tradición viva....Estas canciones y manifestaciones, que un día formaron parte de la
vida cotidiana de las personas más ancianas de estos pueblos, pueden llegar a
desaparecer por el poco interés que muestran los más jóvenes y por los cambios
culturales y socioeconómicos ya que, estas pequeñas poblaciones están inmersas dentro

BARRIOS MANZANO, M.P.: “Preferencias musicales en la cultura popular actual. Una reflexión para
su inclusión en el aula”, en Revista Aula de Innovación Educativa, nº 112, junio de 2002, Barcelona.
Graó, 2002, pág. 16.
2
GIL GARCÍA, B.: Cancionero popular de Extremadura. Contribución al Folklore Musical de la
Región. Tomo I, Centro de Estudios Extremeños , Badajoz, 1931, pág. 182.
3
GIL GARCÍA, B.: Cancionero popular de Extremadura: contribución al folklore musical de la región,
Publicaciones de la Excma. Diputación Provincial de Badajoz, 1956,. pág. 8.
4
GARCÍA MATOS, M.: Lírica popular de 1a Alta Extremadura, Unión Musical, Madrid, 1944-45, pág
45. Se ha hecho después una edición facsimilar: Edición, introducción e índices de Mª Pilar Barrios
Manzano. Biografía. Bibliografía y Discografía de Carmen García-Matos Alonso, Servicio de
Publicaciones de la Universidad de Extremadura, Cáceres, 2000.
1

247

del desarrollo tecnológico actual”5 y, en la misma línea que García Matos, apoyando el
análisis comparativo, sigue más adelante “Simultáneamente con este trabajo de
recogida se debería ir haciendo un inventario de todo lo que se ha recogido y se va
recogiendo. Y como todo inventario se funda en una enumeración y almacenamiento
racionalizado, el trabajo de inventariar va unido siempre al de analizar, clasificar y
subclasificar en géneros y especies sucesivas.....El resultado de estas tareas será la
detección de los rasgos característicos de la tradición musical extremeña, que quedará
clara cuando, analizando ese patrimonio minuciosamente, se pueda comparar con el de
las tradiciones de otras tierras...”
Ahora sí es clarísimo el peligro de desaparición de este patrimonio. Únicamente
en nuestro trabajo de campo es suficiente con tomar un solo ejemplo de municipio, más
o menos alejados de los núcleos urbanos, es indiferente, en los que muchas de las
personas mayores de 50 o 60 años recuerdan y cantan, solamente si se les recuerda, se
les insiste, se les hace tomar conciencia de que son las únicas que conservan este
patrimonio. En estos mismos municipios, nos vamos a la personas comprendidas entre
25 y 40 años y recuerdan un 25% de este patrimonio, no digamos los que no llegan a los
30 años, que ya si acaso recuerdan un 5% de piezas musicales, no recuerdan ningún
cuento, ninguna adivinanza, ningún juego, ..., algún romance si acaso.
Hace ya casi un siglo Eduardo Martínez Torner6, educador e investigador durante
la época de la República, ya incitaba a los maestros a recoger cuentos, romances,
canciones del entorno más cercano a sus centros para utilizarlos en la educación, así
como incitar a los niños para que recogiesen las tradiciones, canciones, romances que
guardaban en su memoria. Tras la guerra civil, en las misiones pedagógicas, la Sección
Femenina, intentó recoger el Cancionero7 español y secuenciarlo por dificultad para
adaptarlo a los distintos niveles educativos. También hubo importantes avances en el
Instituto Español de Musicología del Consejo Superior de Investigaciones Científicas,
en su sección de Folklore, con el Concurso “Cancionero del pueblo español” y la
comisión en la que había un investigador por provincia o por varias provincias.
Después de ello hubo una decadencia y abandono de todo lo que significara la visión
romántica conservadora de resguardar tradiciones, consideradas obsoletas, y todo el
repertorio concreto de canciones . Aún apoyado por los pedagogos españoles, hasta hace
una década no se han vuelto a encontrar avisos y tomas de conciencia sobre la
preservación del patrimonio musical intangible, como parte tan importante como el
tangible.
Las nuevas tendencias de la pedagogía musical apoyan la misma idea de
recuperación a través de la propia educación estudiándolo como algo vivo. Margery
Vaughan: "Para prevenir la pérdida de la memoria cultural, la cultura debe transitar
por las arterias de la sociedad antes que alojarse en un museo. La educación escolar y
hogareña han de revertir este proceso erosivo de la cultura"8
La experiencia y la vida misma nos enseña que los gustos musicales en la

MANZANO, M.: “Investigación y Conservación del Patrimonio Musical Extremeño” en Actas del
Primer Congreso de Música y Educación Musical, Universidad de Extremadura-Junta de Extremadura
Cáceres, 2001. www.nuestramusica.info.
5

6

MARTÍNEZ TORNER, E.: El folklore en la Escuela. Publicaciones de la Revista de Pedagogía,
Madrid, 1936.
7
SECCIÓN FEMENINA DE F.E.T. Y DE LAS J.O.N.S.: Cancionero español, 1943.
8
VAUGHAN, M.: "Mirando al siglo XXI. Cómo enfocar la preparación de los educadores musicales". en
Pedagogía Musical. Problemas actuales. Soluciones para el futuro, Ricordi, Buenos Aires, 1989

248

actualidad giran en torno a la música pop o popular urbana, al rock, heavy, tecno, rap,
rap-folk, folk-rock, clásica-rock, tecno-gregoriano, folk-jazz, flamenco-pop, flamencojazz, y un largo etcétera de expresiones y fusiones que por una parte diversifican los
gustos musicales y por otra no hacen nada más que enriquecer cada vez más las
posibilidades de recursos para los discentes y docentes. Al mismo tiempo que fluyen
cantidad de posibilidades hay otras que se pierden y éste es el caso de la música de la
que son portadores nuestros mayores y que se van a ir con ellos, en el supuesto de que
no las recuperemos.
Con respecto a lo anterior, ya hace tiempo me planteé una pregunta para la
reflexión: Además de utilizar en nuestro contexto educativo la música histórica, la
música de otras culturas,... “¿Hay posibilidad de compaginar la música folklórica de
tradición oral con los gustos actuales de la juventud para llegar a trabajar los parámetros
musicales?”, partiendo de la experiencia como profesora de música en los distintos
niveles de Infantil, Primaria, Secundaria y Bachillerato nos planteamos una propuesta
didáctica, que aunque lo parezca no es descabellada. Ésta partía de varias audiciones:
1) El Baile de el pollo o la pata de los “Coros Extremeños de Plasencia” (1995)9 y
Extrema y Dura10 del grupo heavy Extremoduro (audiciones confrontadas con la
partitura del mismo baile que García Matos recopiló en Montehermoso11).
2) La Alborada de Jarramplas del CD “Canto de Gamusinos”12 del Grupo
“Acetre” (confrontada con la partitura que Rosario Guerra recogió en Piornal13).
Tanto de estas experiencias en bachillerato, como con los alumnos de la
diplomatura de Maestro especialista en Educación Musical la deducción fue que es
perfectamente compatible. Pero para que desde el estudio se reconozca también la
música autóctona, sin arreglos, tal y como es interpretada por nuestros mayores, como
parte de nuestro patrimonio musical, será el maestro, el profesor, el profesor
universitario que forma a estos maestros y profesores, las instituciones, las asociaciones
culturales, etc., las que deben implicarse y sacar esa forma de expresión que hemos
recibido como legado de nuestros antepasados, escucharla y comprenderla como una
parte importante de nuestra cultura, y después descontextualizarla y utilizarla como
recurso para trabajar los conceptos puramente musicales.
UNA MUESTRA DE LA MÚSICA POPULAR DE TRADICIÓN ORAL
La siguiente clasificación está hecha a partir de todos los cancioneros que hemos
estudiado y analizado y está basada en la música que se ha hecho, siguiendo los ciclos
de la vida y rituales de paso, así como del ciclo anual, calendario agrícola-ganadero y
litúrgico-festivo, las canciones propias de cada género, sus variantes...
Se expone en el mismo cuadro lo que sería la clasificación basada en aspectos
puramente musicales.
Con respecto a los romances, pensé en un principio hacer una clasificación
exhaustiva basada en la temática del texto, siguiendo las pautas últimas de Diego
Catalán de la Fundación Menéndez Pidal, quedándome finalmente con una clasificación
más generalizada, ante las características de esta aportación, en las que únicamente
9
COROS EXTREMEÑOS DE PLASENCIA: Obras armonizadas por Manuel García Matos e Himno a
Plasencia. Several Records, Madrid, 1995.
10
EXTREMODURO: Rock transgresivo. P&C DRP S.A., Madrid, 1994.
11
GARCÍA MATOS, M (1945): Lírica popular de 1a Alta Extremadura. Unión Musical, Madrid, 1945.
Edición facsimilar: Cáceres, Servicio de Publicaciones de la Universidad de Extremadura, 2000, pág. 150.
12
ACETRE: Canto de gamusinos. Promúsica, Badajoz, 1999.
13
GUERRA IGLESIAS, R.: Folklore de Piornal. Estudio analítico-musical y planteamiento didáctico.
Tesis doctoral inédita. Universidad de Extremadura, 2000

249

citaré algunos ejemplos, sobre romances, textos y músicas de intercambio, sin ser un
estudio en profundidad.

CLASIFICACIÓN GENERAL QUE ENGLOBA LA EXPRESIÓN MUSICAL DE TRADICIÓN
ORAL.
DE TIPO FUNCIONAL: Qué, cuándo y con qué motivo se canta

De cuna

Según los ciclos de la

Infantiles

vida

Quintos

y ritos de paso

Bodas

Difuntos

Otoño

Invierno

Primavera

Verano

Adviento

Navidad

Cuaresma

Semana Santa

Tiempo ordinario

Según el ciclo del año
natural: fiestas y
trabajos:

Según el ciclo del año
litúrgico:

Rituales: Religiosas / Profanas
Contexto en el que se interpretaban: Lugares y circunstancias

Por géneros:

Mujeres

Hombres

Ambos

Temática del texto

Texto de recambio

Métrica

DE TIPO LITERARIO:

250

DE TIPO ANALÍTICO-MUSICAL:

Sistema Melódico

Modal / Tonal

Ámbito melódico

Interválica

Variantes melódicas

Compás

Ritmo y métrica

Estructuras rítmicas

Formas

Vocal

Instrumental

Tonadas de
baile

Género

-

Binario

-

Ternario

-

Dispares

-

Aksak

-

Jotas con estribillo

-

Jotas sin estribillo

-

Seguidillas

-

Otros bailes de ritmo ternario

-

Bailes de ritmo binario

Tonadas de danza
-

Romances tradicionales
Estructura simple, música como
soporte sonoro

Romances

-

Romances vulgares (conexión

y canciones

música y texto, variantes

narrativas

melódicas)

251

-

Romancero de “cordel”

-

Canciones descriptivas locales

-

Tonadillas tardías asimiladas

CANCIONES INFANTILES
Hay un bonito y amplio repertorio de “canciones de cuna” en el folklore
extremeño, aunque muchas se conserven aún únicamente en la tradición oral. Sirva
como ejemplo esta pieza recopilada en Torrequemada, que se utilizaba indistintamente
como villancico en Navidad y como “nana” para dormir a los niños:

A la nana, nanita
Cantó: Rosa Sánchez.
Torrequemada

A la nana, nanita
nanita, ea,
mi niño tiene sueño
bendito sea,
ea, ea.

También son muy pedagógicos los recitados o retahílas acompañados son gestos
y caricias14:
Misino, gatino ¿qué has comido?
sopitas con vino
y ¿quién te las ha dado?
¡¡mi padrino, mi padrino, mi padrino!!
o
Pín, pín, salamacatín,
vino la pollita con su sabanita,
sábana redonda,
esa mano que se esconda.
o
Por aquí pasó una liebre
Por aquí volvió a pasar,
Éste (dedo meñique) la vio
Éste (dedo anular) la cogió
Éste (dedo índice) la mató
Éste (dedo índice) la cocinó
Y éste (dedo pulgar), que es el más gordito
¡¡se la comió, se la comió, se la comió¡¡

14

Hay piezas de las que no se citan las fuentes de donde las hemos recogido. Las retahílas y canciones
con gesto las recuerdo siempre como parte del repertorio que escuché a mi madre, Rosa Manzano, en mi
niñez, y aún las utilizamos cuando mis sobrinos y mis hijos eran pequeños. Las canciones de comba y de
corro, así como algún romance, los aprendí cuando “nos salíamos a jugar a la calle” con el fin de disfrutar
con esos juegos, que ahora estamos documentando e intentando recuperar en el marco de la educación,
pero que muchos de ellos se están perdiendo

252

También en esta época iniciaremos los juegos de corro con canciones, además
de todo el repertorio de canciones acompañadas con palmadas, con movimiento por el
espacio, etc.

A la orilla del mar inmenso
Cáceres

Juegan al corro,
están cantando
desentonando
esta canción

A la orilla
del mar inmenso
hay un convento
con tres monjitas
muy rebonitas.

chin pón
Juegan al corro

Que sí lo son,
que no lo son.

...

Una canción infantil de comba:

Uni, doni

Uni, doni,
treni, catoni
Kili, kilete,

estaba la reina
en su gabinete
Vino Gil

253

Apagó el candil
Candil, candilón

Cuenta las veinte
Que las veinte son
Uno, dos tres, cuatro (hasta 20)

Canciones de juventud o de mocedad
Además de las canciones con códigos o normas fijas también son interesantes las
que se bailan libremente por todo el espacio, en las que sencillamente se trata la propia
expresión, creatividad, el dominio de pulsos y acentos con los pies según los distintos
compases, etc.

Mi abuelo tenía un peral.
Cantaron: Mónica Manzano y Eugenia Nevado
Torrequemada

Por el pico echaba sangre (2)
Por las alas le decía (2)
Maldita sean las mujeres (2)
Que de los hombres se fían (2)

Mi abuelo tenía un peral (2)
Cargado de peras finas (2)
Y en la pingolla más alta (2)
Cantaba la golondrina (2)

A los hombres garrotazos (2)
Y a los muchachos palazos (2)
A la mujeres rosquillas (2)
Y a las muchachas natillas (2)

Rondas y tonadas de quintos
Al explicar el tipo de canciones que se cantaban en determinadas épocas de la
vida, como hemos visto en las clasificaciones, se explica el significado de determinados
rituales, como era el “tallaje” de los quintos. El “entrar en quinta” marcaba el paso de
niño a hombre y llegaba el momento de la independencia y autosuficiencia económica y
personal. Otro rito se considera al cambio de estado civil, a las boda.
Los rituales de los quintos, aunque haya desaparecido el servicio militar
obligatorio, se conservan en distintas zonas de nuestra comunidad y no digamos las
bodas, que tienen diferentes características. Aún hay muchos mayores que nos pueden
explicar mucho sobre ello.
En el terreno de la música existe un amplio repertorio de canciones de quintos,
con distinta temática, nos pueden servir de referencia estos textos de la zona de la
Penillanura del Salor, al Sur de Cáceres capital, y en otros puntos de nuestra comunidad
y de la geografía española:
- Unas nostálgicas, de despedida de los padres, de las novias, de los amigos, de
sus pueblos:
Adios padre, adiós madre/
Adiós hijo que te vas /
a pelear con el moro
sabe Dios si volverás

254

-

Otras veces se reían de su propia condición de “quintos o se destacaba el
potencial sexual de forma burlesca
Como soy quinto
me zumba el macho,
y mi abuela me dice
que soy verraco
ó
Si te toca te joes
Que te tienes que ir
Que tu madre no tiene
Diez mil reales pa ti

-

Otras veces son los demás los que hacen burla del quinto:

Quinto, si te cabreas.
Torrequemada

Que yo no me lo pego
Leré, leré
Que estoy cumplío
leré, leré
leré, lerá

Quinto si te cabreas,
lerén, lerén
Pégate un tiro,
leré, leré
leré, lerá

El hecho de poner el “ramo a la novia”, el ramo de flores en la ventana de la
novia cuando se tallaban se explica en diferentes canciones: Tenemos dos versiones
iguales y diferentes que nos han llamado especialmente la atención, la primer la recoge
Francisco Rodilla15 en Torrejoncillo, la segunda Pilar Barrios en Torrequemada. En la
primera es la canción que canta el quinto antes de irse a la mili, la segunda después de
venir de la mili en la que ya ha pasado al mundo de los adultos:
A mi no me gusta el vino
Ni el aguardiente ni el ron
El día que yo entre en quinta
Pongo un ramo en tu balcón

El vino tinto me gusta
Y el aguardiente [de mañana
El día que yo entré en quinta
Puse un ramo en tu ventana

Pongo un ramo en tu balcón
De rosas y de claveles
Y “de que” venga cumplido
Te lo pongo de laureles

Puse un ramo en tu ventana
De rosas y de claveles
Y ahora que vengo “cumplío”
Te lo pongo de laureles

15

RODILLA LEÓN, Francisco: Cancionero de Tradición Oral en Torrejoncillo (Cáceres), Cáceres,
Institución Cultural “El Brocense”, 2003.

255

Rondas y tonadas de enamorados y bodas.
También de bodas y enamorados se conservan gran número de canciones líricas
dedicadas a las novias, a los novios, a las amadas, a los amados, cuando se enamoraban,
cuando se desenamoraban, cuando se engañaban, etc.
De bodas se conservan también diferentes formas, como alboradas que se
cantaban de madrugada para despertar a los novios el día de la boda, recomendaciones a
los novios, piropeando a ambos y a sus familiares.
Hasta ahora uno de los aspectos puramente musicales que tratamos16 son los
compases, en los que la corchea ocupa la unidad de parte y la negra o negra con puntillo
la de compás. A partir de éstas, a través de la interpretación de las siguientes canciones
y después del primer cambio, que ya ahora intelectualizamos, con aquella canción de
corro (“A la orilla del mar inmenso”), con las dos elegidas podemos trabajar todos los
aspectos puramente musicales, especialmente de compases compuestos, de alternancia
regular e irregular.

Anda resalada, resalero (canción de ronda)

Rosario Guerra: Folklore de Piornal. Tesis doctoral inédita. Universidad de
Extremadura.

16

Como es de comprender, no podemos hacer aquí un planteamiento didáctico exhaustivo, por ello se
citan determinados aspectos entre los que serían la totalidad de los secuenciados y analizados para
trabajar en el contexto que nos encontremos.

256

Anda, resalada, resalada, resalero
Anda, resalada, límpiate con mi pañuelo.

Anda resalada, resalada....
Si supera que cantando
Te daba gusto, morena,
Toda la noche cantara
Aunque de día durmiera

Límpiate con mi pañuelo
Yo lo lavaré, mañana
A la orillita del río
A la corriente del agua

Anda, resalada..

Adiós Manuela (Canción de boda. Despedida)
“Las Torres”

Ramito de flores
cuándo te veré

Adiós Manuela
Que ya te casas
Y tus amigas
todas te abrazan

Ni son sandías
Ni son melones
Que son tus ojos
cameladores

Todas te abrazan
y te decimos
Que seas buena
Con tu marido

Cameladores
que me camelan
Los ojos negros
de mi morena

Alegría y más alegría
Ramito de flores
cuándo serás mía

Alegría y más alegría...
Ramito de flores
ramo de laurel

Canciones Religiosas
Uno de los actos sociales más característicos y en los que la música se ve más
representada es en la práctica religiosa en grupo. Situando la música en su momento y
basándonos en la religión católica que es la que practica la mayor parte de españoles,
situaremos las canciones, para explicarlas, dentro del año litúrgico cristiano, como
hemos visto, que se centra entre dos hechos fundamentales, el nacimiento (Navidad) y
la muerte de Cristo (Semana Santa). También en torno a estos dos hechos, y a su
preparación, Adviento y Cuaresma, además de a los interludios entre ellos que

257

representan en tiempo ordinario, en los que más destaca la adoración a los santos, es
donde se centran todo el repertorio
A partir de estos estudios podremos también estudiar otras religiones que
conviven con nosotros o no necesariamente y comparar el tipo de música que se
interpreta para rezar:
Podemos establecer distintos tipos de canciones religiosas:
- Para alabar a Dios, a la Virgen (en sus diferentes advocaciones en los distintos
pueblos) y a Los Santos.
- Descriptivas, que explican los hechos y milagros de Cristo, La Virgen María y
los Santos.
- De rogativa, para pedir por la finalización de las catástrofes naturales o
artificiales.
Las dos que se presentan son modales ambas y la característica de la segunda el
compás compuesto de 5/8. La primera es de rogativa y la segunda narrativa.

¡Agua, Virgen del Salor!
Torrequemada

que verdes no las hallamos.
¡Agua!

Agua, Virgen del Salor,
agua, Virgen del Rosario,
agua, Virgen del Salor
que se nos secan los campos.
¡Agua!

¿Qué es aquello que reluce
que va vestida de negro?
Es la Virgen del Salor
que va por agua a los cielos
¡Agua!

¿Qué es aquello que reluce
debajo de la custodia?
es la Virgen del Salor
que va por agua a la Gloria.
¡Agua!

¿Qué es aquello que reluce
todo vestido de blanco?
Es la Virgen del Salor
que lleva el agua a los campos
¡Agua!

Entre cuatro labradores
la sacaron de su ermita
para que diera a los campos
el agua que necesitan.
¡Agua!

¿Qué es aquello que reluce
por encima de la Ermita
es la Virgen del Salor
que va a por Agua bendita
¡Agua!

Virgen del Salor hermosa,
¿qué quieres que te traigamos?
Un ramo de flores secas,

258

San Pedro fue pescador

Francisco Rodilla: Música de tradición oral en Torrejoncillo, pág. 207
de pelear con las aguas
tiendo y más tiendo las redes,
nunca puedo pescar nada,
tiendo y más tiendo....

San Pedro fue pescador
y luego, fue marinero
y ahora tiene las llaves
de abrir y cerrar el cielo.,
y ahora tiene las llaves...

Tiende las redes -le diceY, en nombre de Dios, comienza.
Y tú verás que de peces
Todas las redes se llenan,
Y tú verás que de peces....

San Pedro estaba pescando
a las orillas del mar
viendo que peces no coge
se comenzó a lamentar,
viendo que peces no coge....

San Pedro lo hizo así,
En nombre de Dios ha echado,
no quedó un pez en el mar
que no viniera a su lado
no quedó un pez en el mar..

El Señor, que lo estaba oyendo,
para él se va acercando,
le dice: - ¿Qué tienes, Pedro?
Ten paciencia en los trabajos,
le dice: - ¿Qué tienes Pedro?...
Señor, yo afligido estoy

CANCIONES SATÍRICAS Y BURLESCAS
En un amplio repertorio hemos seleccionado una de las melodías que lleva
varios textos de recambio pero siempre esta melodía acompaña a textos de carácter
burlesco y jocoso:

259

A MELILLA ME VOY YO

A Melilla me voy yo

Que les den por culo

a por una melillana,

que les den por saco

porque las mozas de

que vendan el burro

aquí

y me manden los

son como yeguas

cuartos

serranas
(con la segunda
Me voy a Melilla,

parte)

me voy en un burro,
desde allí le escribo

Somos cuatro machos
bebiendo vinacho,

que les den por culo

y el que no lo beba
Será un jarramacho
Tú eres el primero,
yo soy el segundo,
y el que no lo beba
será un zamacuco.

Esta canción narrativa, también satírica, sobre las criadas que seducían a los señores,
toma de nuevo la misma tonada:

Cuando las mocitas

Cuando te haga falta

tienen quince años

me pides dinero,

no hay quien las

que me has hechizado

sujete

carita de cielo.

ni padres, ni
Cuando te haga falta

260

hermanos

vuélvelo a pedir,
que me ha gustao

Su madre le riñe

mucho

y ella le contesta

tu modo servir.

- Me voy a servir
para andar más

Pero la muchacha

suelta.

no lo echa en olvido,
que al día siguiente

Y a la mañana

llamó al señorito.

siguiente
coge la ropa y se va

Y el señorito le ha

a casa del señorito

dado

que anda buscando

dos moneditas de

criá.

plata,
que cuando va por la

Medio duro al día

calle

también de comer

lleva más lujo que el

si usted me quisiera

ama.

yo me quedaré
Y lo que llevaba
Y el ama le dice:

valía un tesoro,

¿Qué sabe hacer?

anillos de plata,

Planchar y bordar

pendientes de oro.

y también coser.
Y también llevaba
A la mañana

un gran abanico.

siguiente

Y eso ¿quién lo paga?

se levanta el señorito,

Todo el señorito

en silencio entra en
su cuarto
y estas palabras le ha
dicho

CANCIONES DE GÉNERO:

Hay distintas canciones características de cada género, las de quintos de hombres, las de
carnavales de mujeres, pero me gustaría destacar otra de las canciones satíricas que
podemos clasificar de género y que canta con distinto texto hombres y mujeres:

261

TEXTO DE TORREORGAZ TEXTO DE TORREQUEMADA
El mandil del “ringu rango”

El mandil del “ringu rango”

Se me perdió el otro día

Se lo ha llevado mi amante

Se lo ha encontrado mi

Para que sepan las mocitas

amante

Que muy bien deben

Para darle a mi fatiga

guardarle

A tu mandil,

A tu mandil,

échale un ringu rango

échale un ringu rango

para que digan,

Para que digan

que vales algo

Que estás muy guapo
--------

Esta versión la cantan las mujeres de los dos pueblos, sin embargo cuando lo cantan los
hombres, con el mismo significado, lo tratan unido al vino:
Con el vino se quitan las penas
Y los proyectiles de lanzan mejor
Y a tu mandil
échele un ringu rango

Romances
Tomando como enlace el romance anterior, se presentan cuatro romances.
Generalmente estos romances se clasifican por el texto, también en música se clasifican
según características musicales, destacando los modales y tonales. Se supone que
algunas melodías modales se pueden remontar a la Edad Media o al Renacimiento.
También algunos están compuestos sobre modos rítmicos medievales, lo que demuestra
su antigüedad.
De los romances seleccionados, los tres primeros están clasificados como
romances tradicionales, que son los que se conocen hace mucho tiempo, algunos de
ellos hablan de temas moriscos, remontándose quizá a la época de la dominación árabe,
el caso de la Serrana de la Vera, se remonta a tiempos inmemoriales y destaca porque

262

cuenta una leyenda de nuestra propia comunidad (algunos dicen que está basado en un
hecho real). El último es un romance de cordel o copla de ciego, porque eran las
historias o acontecimientos que iban transmitiendo los ciegos o tullidos, de pueblo en
pueblo y con ello se ganaban la vida. Algunas veces vendían dípticos o cuadernillos
impresos, en tamaño cuartilla aproximadamente que vendían a una “perra gorda” (diez
céntimos de peseta). Contenían el texto de la canción y algunos también viñetas. El
método popular para aprender el romance era el de ir detrás del ciego para aprenderse la
tonada y después con el “papel” se aprendían el resto que repetían muchas veces ya
acompañado de la música.

El día de los torneos
Cantaron: Rosa Sánchez, Paulina Pulido,
Catalina Sanguino y María Barquero

y los de menos valor
el agua los llevaría.
Y al pasar por la frontera
la morita se reía
¿Por qué te ríes morita?
¿Por qué ríes mora linda?

El día de los torneos
pasé por la morería
y vi a una mora lavando
al pie de una fuente fría

¿Por qué me debo reír?,
al ver esta tierra querida
que son toda la patria mía
¿Qué dices Virgen Sagrada María?

Apártate, mora bella,
Apártate, mora linda,
que va a beber mi caballo
agua fresca y cristalina

Al acercarse a unos montes
La mora llora y suspira
¿Por qué lloras mora bella,
¿Por qué lloras mora linda?

No soy mora caballero,
que soy cristiana cautiva:
Me cautivaron los moros
el día de Pascua florida

Lloro porque en estos paisajes
Mi padre a cazar venía
Y mi hermano don Alejo
En su grata compañía

Si te vinieras conmigo,
aquí en mi caballo irías.
Y los pañuelos que lavo
¿dónde yo los metería?

Abra usted madre las puertas
balcones y celosías
Que por traer una esposa
Traigo una hermanita mía

Los que son de oro y holanda
en el caballo vendrían,

Los tres romances que siguen los presentamos con la finalidad de explicar los
textos y músicas de recambio en el folklore, las dos versiones de la Serrana de la Vera
con música de recambio y la segunda versión de “La Serrana de la Vera” y “El hijo del
Rey moro” (Tamar) con músicas de recambio.

263

La Serrana de la Vera (1ª versión)
Cantaron: Isabel Nevado y Paulina Pulido

La Serrana de la Vera (2ª versión)
Cantó: Bonifacia Matías,
Sauceda. Pinofranquado.

En Garganta de la Olla
Legua y media de Plasencia
Habitaba una serrana
Alta, rubia y sandunguera

Cuando tenía sed de agua
Se bajaba a la ribera
Cuando tenía ganas de hombre
Se sube a las altas peñas

Vara y media de cintura
Cuarta y media de muñeca
Los cabellos que traía
Hasta las corbas le llegan
Y a su cueva se lo lleva.

Ya vio venir a un serrano
Con una carga de leña
La ha agarrado por la mancha

Ya trataron de hacer lumbre
Con huesos y calaveras
De los hombres que ha matado
En aquella triste cueva

A las tres ya la volvió
como si no la volviera
allí ha visto a la serrana
bramaba como una fiera

Ya trataron de cenar
Y con una rica cena
Con perdices y conejos
Y tórtolas halagüeñas

Puso una china en la honda
Que pesaba arroba y media
Con el aire de la china
Le ha tumbado la montera

Ya trataron de acostarse
Lo mandó a cerrar la puerta
Y el serrano como es tuno
La ha dejado un poco abierta

Vuelve serranillo vuelve
Que aquí dejas la montera
Que es de caño fino y bueno
Y no es justo que la pierdas

A eso de la media noche
El serrano se echó fuera
Legua y media lleva andada

Si es de paño fino y bueno
Pues mucho hay en mi tierra
Mis padres me compran otra

Y sin volver la cabeza

264

Y si no me estoy sin ella

Ciento cincuenta hombres
Le acompañan mientras llegan
La serrana que los vio
Bramaba como una fiera

Cuando a su casa llegó
Le ha contado la sorpresa
Su padre cogió el caballo
Su madre cogió la yegua
Y el hijo cogió el potrito
Y se dirigen a la cueva

Silbaba como serpiente
Brincaba de peña en peña
Si yo te hubiera matado
Me libraría esta sorpresa.

El rey moro tenía un hijo17
Cantaron: Isabel Nevado y Ana Galindo.

El romance próximo romance, “Enrique y Lola”, además de todo lo que ha
supuesto el intercambio con Latinoamérica, tiene de especial que además utiliza la
alternancia regular de compases de 3/4 y 6/8 que es la petenera, y que es el mismo que
se utiliza en diferentes países el de el punto cubano, el huapango, la seguidilla, la
bulería, etc.

Enrique y Lola (romance de cordel)
Cantaron: Ana Galindo, Mónica Manzano y Eugenia Nevado.

17

Quizá este romance que tiene como tema el incesto entre hermanos, no sea demasiado didáctico, sin
embargo es uno de los romances más veces recogido y en realidad aquí, lo que queremos tratar es el
recambio de melodías.

265

Eran dos hermanos huérfanos,
nacidos en Barcelona
el niño se llama Enrique,
Y la niña se llama Lola

Lola se ha visto obligada
Se ha echado a pedir limosna
Se ha echado a pedir limosna
por no verse desmarcada

Enrique cuando fue hombre
se ha marchado al extranjero,
navegar por esos mares,
se ha hecho un noble caballero.

Y un caballero que ve
A una joven llorar
Se echa mano a su bolsillo
Y siete pesetas le da

Le ha salido un caballero
para casarse con Lola
Lola otorga el casamiento,
sólo por no verse sola.

Es usted una bella rosa
es usted un bello clavel
Se pase usted por mi casa
Y allí la socorreré

Y estando un día en la mesa
Lola dice a su marido
“Vámonos para la Habana
tengo un hermano perdido”

Y al otro día siguiente
por su casa se pasó
Le ha agarrado de la mano
Y ha entrado en su habitación

Tengo un hermano perdido
Y me han dicho que allí para
Lola tu gusto es el mío
Vámonos para la Habana

Pide cosas imposibles
y Lola dice que no
primero pierdo la vida
que la honra y el honor

Tomaron embarcaciones,
y a la Habana se marcharon
Y arriendan habitaciones
en la calle del Margallo

Si me viviera mi Enrique
y el Enrique de mi alma
la saldría a la defensa
de la pobre de su hermana

Buscaron calle por casa
No pudieron encontrarlo
Y el marido de la Lola
En la cama cayó malo

Dime si te llamas Lola
Lola me llamo, señor
mátame hermana querida
que he sido tu inquisidor

Cayó malito en la cama
Con las fiebres amarillas
Y al poco tiempo la Lola
Quedó en el mundo solita

Y allí fueron los abrazos
y allí fueron los suspiros
y allí fueron los abrazos
de los hermanos perdidos

Manuel García Matos: Lírica popular de la Alta Extremadura, página 258.

266

BIBLIOGRAFÍA BÁSICA DE FOLKLORE MUSICAL EXTREMEÑO
La bibliografía que aparece en notas a pie de página hemos preferido no repetirla. Únicamente
presentamos en este apartado una bibliografía básica específica de cancioneros extremeños, seleccionada
por cancioneros completos y obras generales, por zonas y locales, para que haya un gran repertorio para
elegir canciones, bailes y danzas. Aunque no siga la estructura del resto de la obras, hemos preferido
organizar el repertorio por materia y por orden cronológico.
CANCIONEROS y OBRAS GENERALES:
(1931) GIL GARCÍA, B.: Cancionero popular de Extremadura. Contribución al Folklore Musical de la Región.
Tomo I, Centro de Estudios Extremeños , Badajoz.

(1941) SCHLINDLER, Kurt: Música y Poesía popular de España y Portugal. Edición y estudio de Israel
J. Katz y Miguel Manzano Alonso. Con la colaboración de Samuel G. Armistead, Centro de Cultura
Tradicional de la Diputación de Salamanca; Hispanic Institute Columbia University, Salamanca,
Columbia (1ª Edición de 1941 : Folk Music and Poetry of Spain and Portugal, Hispanic Institute in
the United States, New York), 1991.
(1943) SECCIÓN FEMENINA DE F.E.T. Y DE LAS J.O.N.S.: Cancionero español, Madrid.
(1944) GIL GARCÍA, B.: Romances populares de Extremadura, Centro de Estudios Extremeños, Badajoz.
(1944-45) GARCÍA MATOS, M.: Lírica popular de 1a Alta Extremadura, Unión Musical, Madrid. Edición
facsimilar: Edición, introducción e índices de Mª Pilar Barrios Manzano. Biografía. Bibliografía y Discografía
de Carmen García-Matos Alonso, Servicio de Publicaciones de la Universidad de Extremadura, Cáceres, 2000.
(1952) LOMAX, A.: Spanish Recording, (CD y cuadernillo con edición y estudio de las recopilaciones que hizo en
España el autor durante 1952), Editora Judith Cohen, E.E.U.U. Rounder Records.

(1953) SÁNCHEZ LORO, D.: Canciones extremeñas, Departamento de Seminarios de la Jefatura
Provincial del Movimiento, Cáceres,.
(1956) GIL GARCÍA, B.: Cancionero popular de Extremadura: contribución al folklore musical de la región,
Publicaciones de la Excma. Diputación Provincial de Badajoz, Badajoz.
(1969) CAPDEVIELLE, Á.: Cancionero de Cáceres y su provincia. Diputación Provincial, Cáceres.
(1982) GARCÍA MATOS, M.: Cancionero popular de la provincia de Cáceres, Edición crítica de Josep Crivillé y
Bargalló, Consejo Superior de Investigaciones Científicas, Barcelona.

(1995)TEJADA VIZUETE, F (coord..).: Raíces. El Folklore Extremeño. Extremadura festiva. 2
volúmenesHoy. Diario de Extremadura, Badajoz.
(1998)GONZÁLEZ BARROSO, E.:Cancionero Popular Extremeño, Biblioteca Básica Extremeña
Universitas Editorial,Badajoz.
(2000) BARRIOS MANZANO, M. P.: “La música extremeña en la educación. Un modelo para trabajar
en el aula”, en Revista Eufonía. Didáctica de la Música, nº 19, Abril, Mayo, Junio 2000, páginas: 99
a 113.
(2000) DÍAZ IGLESIAS, S.: Extremadura nota a nota, , Junta de Extremadura, Mérida
.(2001) BARRIOS MANZANO, M.P. Fuentes y metodología para el estudio de la música de tradición
oral en Extremadura (I parte); Premio García Matos, 2001. Fregenal de la Sierra, Federación
Extremeña de Folklore (en prensa).
(2003) PORTAL SOBRE PATRIMONIO MUSICAL EXTREMEÑO. LEGADO, INVESTIGACIÓN Y
TRANSMISIÓN, , http://nuestramusica.unex.es Universidad de Extremadura, 2003.
CANCIONEROS POR ZONAS Y LOCALES
(1984) GALLEGO ARIAS, R.: Cancionero de Don Benito. Grafisur, Los Santos de Maimona.
(1984) MAJADA NEILA, P.: Cancionero de la Garganta. Institución Cultural “El Brocense”, Cáceres.
(1985)GARCÍA: Cancionero Arroyano. Premio “Ángela Capdevielle de Folklore”, Institución cultural
“El Brocense”, Cáceres.
(1994) RODILLA, LEÓN, F.J.: Música de Tradición Oral en Torrejoncillo (Cáceres), Premio García
Matos 1994. Cáceres, Institución Cultural “El Brocense”, 2003.
(1995) A.A.V.V.: Entre la Vera y el Valle. Tradición y Folkklore de Piornal, Institución Cultural “El
Brocense”, Cáceres
(1995) PLAZA ÁLVAREZ, C.: Guadalupe canta en Navidad. Editora Regional de Extremadura.,
Mérida.
(1996) FLORES DEL MANZANO, Fernando: Cancionero del Valle del Jerte, Jaraiz de la Vera, Cultural
Valxeritense, Jaraiz de la Vera.(1999) GUERRA IGLESIAS, R.; DÍAZ IGLESIAS, S.: “Romancero
de Piornal”, Premio García Matos, Revista Saber popular, nº 13, Enero-Junio, 1999.(2000)

267

GUERRA IGLESIAS, R.: Folklore de Piornal. Estudio analítico-musical y planteamiento didáctico.
(Tesis doctoral inédita). Universidad de Extremadura.
(2000) JORGE ROQUE, R. M.: Cancionero y Cultura Oral de Cedillo, Cedillo, Ayuntamiento, Cedillo,
2000.
(2001) BARRIOS MANZANO, M.P ;JIMÉNEZ RODRIGO, R.: Música y tradiciones populares en
Torrequemada. (II parte). Premio García Matos, 2001. Fregenal de la Sierra, Federación Extremeña
de Folklore (en prensa).(2001) GUNDÍN ESCALANTE, Jesús: Un paseo por las dehesas del Tajo.
Sonidos, Cáceres, Institución Cultural “El Brocense”.

REVISTAS
Revista Eufonía, Didáctica de la música.
Revista de Folklore, Caja España, Valladolid.

SABER POPULAR, revista extremeña de folklore, Consejo Regional de Investigación y
Divulgación. Federación Extremeña de Folklore, Fregenal de la Sierra (Badajoz).

268

NUEVE JUEGOS DE NIÑOS Y DE MOZOS JUGADOS ANTIGUAMENTE EN
CALAMONTE Y HOY DESAPARECIDOS.
José Luís Macías Rico
Hace cuarenta años los niños y niñas de Calamonte, y los mozos y mozas, solían jugar a
una serie de juegos que por desgracia hoy han desaparecido en su mayoría habiendo
quedado, ellos y el vocabulario que los acompañaba, relegados al incierto y oscuro solar de
la memoria popular. Varias son las causas de este desastre que, en el caso de Calamonte,
creemos que se nos aparecen bien claras aunque no vamos a entrar a detallarlas por ahora.
La recuperación de la memoria de estos juegos es importante a nuestro entender por dos
razones principalmente. La primera de ellas sea por alimentar de manera escrita la historia
de nuestra cultura popular y tradicional que como pequeño núcleo rural con más de
quinientos años de existencia nos pertenece conservar. Y la segunda será por intentar
recuperar los valores didácticos y educativos que todos aquellos juegos contenían en sí
mismos permitiendo que puedan encauzarse en un futuro dentro de los currícula de las
enseñanzas actuales, tanto en las etapas Infantil y Primaria como en la Educación
Secundaria. No vamos a extendernos en hacer más consideraciones a este respecto pero
creemos que son dos razones de suficiente peso como para justificar este y otros trabajos
similares.
Para la recogida de información nos hemos servido de tres fuentes principales. En primer
lugar de conversaciones inducidas a propósito con personas mayores de setenta años,
nacidas y criadas en la localidad, aunque sin descartar conversaciones con personas de
menor edad que también jugaron a estos juegos en su infancia. En segundo lugar de la
propia experiencia del autor, natural de Calamonte, el cual jugó o vio jugar a todos los
juegos aquí descritos, a excepción de los de la calva y el pite. Y en tercer y último lugar, a
la consulta de una serie de obras escritas que se citan oportunamente a lo largo del trabajo y
que se relacionan al final.
Existen otras obras de juegos infantiles tradicionales en distintas comunidades autónomas
más no ha sido nuestra intención elaborar ciertos mapas con la implantación geográfica de
estos juegos, en realidad nos conformamos con menos, nos basta con dar una descripción
de cada uno de ellos, una ligera referencia de su memoria escrita si la hay, y constatar el
hecho de su implantación fuera de nuestra Comunidad Autónoma, para lo que solemos
acudir a la obra de J. José Rosa Sánchez y Elhecte del Río Mateos (2001) que se
circunscribe a los pueblos de la provincia de León o bien a la recopilación de Antonio
García Benítez (1988) para las cuatro provincias occidentales andaluzas. El elenco de
juegos de niños y de mozos jugados entonces en Calamonte como en otros muchos pueblos
era bastante más amplio, como puede suponerse, que el que desarrollamos aquí en este
estudio. La selección en exclusiva de estos nueve se debe a razones sobre todo de espacio y
de oportunidad en cuanto a la posibilidad de su difusión y eventual publicación. Sólo uno
de estos nueve juegos sigue siendo practicado en la actualidad por los niños y niñas en el
pueblo, el biladro, aunque con otro nombre, el pinche o el pincho, pues el nombre de
biladro se dejó de usar hace mucho tiempo. Y he aquí a continuación, sin más dilaciones, la
referencia prometida.

269

1.- EL PITE: m. Juego que solían jugar los mozos, y a veces intervenían también las
mozas de forma ocasional, en medio de la calle. Se colocaba una piedra lo más parecida a
un güevo que se pudiera encontrar sobre otra que estuviera encastrada en el suelo o bien
sobre un montoncito de tierra y, por turnos, se le tiraba desde lejos con otra piedra más
grande. El tamaño de el pite era “algo mayó que el güevo de paloma y algo más chico que
el de almericana”, en palabras de uno de mis informantes. Se hacían dos equipos, cada
equipo hacía una tirada, quien consiguiera darle y la desplazara más lejos era el que ganaba.
Para ello se trazaba una raya como a unos cuatro o cinco pasos de donde estaba colocado el
pite y tras esa raya se lanzaba. Los del equipo perdedor tenían un arresto que generalmente
consistía en traer a cuestas a cada uno de los del equipo ganador desde el sitio a donde
había caído el pite hasta el sitio original. Al que le tocaba tirar según el turno establecido,
se decía que era mano, esta expresión también se usaba en otros muchos juegos.
Existe un numeroso grupo de juegos tradicionales similares a éste o muy relacionados con
él, y también entre sí, a lo largo y ancho de la geografía peninsular. En la provincia de
León, por ejemplo, se jugaban varios juegos con muchas similitudes con este de el pite
(Rosa / Del Río, 2001, 171 ss), quizá el más parecido a él fuera el llamado mariquita,
aunque también la china y el tuso. Antecedente de la mariquita podría ser en León la tarusa
(Diez, 1994) que es un “juego que consiste en poner derecha una piedra –tarusa- y
lanzarle acertándole con otra que se arroja desde una distancia determinada. En Laciana,
León y Luna.” Antecedente de la china podría ser el juego del tanguillo, según estos
mismos autores, y antecedente de el tuso podría ser el juego de la chita citado por
Covarrubias (1611) y ambos con nombres familiares en nuestro ámbito extremeño.
Encontramos también otras referencias bibliográficas relativas a juegos muy parecidos al
que aquí nos ocupa, así en García Benítez (1988) el juego de la china y el juego de la
tángana en pueblos de las provincias occidentales de Andalucía. Por otra parte, en el
DRAE (2001) encontramos:
chito: (De or. inc., quizá tomada del leng. infantil): 3) Juego que consiste en arrojar tejos o discos de
hierro contra un pequeño cilindro de madera, llamado tango, tanga o tángana... Igualmente en
Zamora Vicente (1943) pite (Mérida y pueblos cercanos): Chito. Y también en Martín Alonso
(Enciclopedia del Idioma, 1947) chito: 10) (Salamanca). Tángano.

Finalmente, en el Vocabulario Extremeño (Santos Coco, 1942 III, 274) se encuentra una
descripción de un juego que tiene similitudes con el pite:
tango: m Juego de mozos. Ponen en el suelo un trozo cilíndrico de madera o de piedra sobre el cual
colocan monedas. Tiran contra él a distancia con piedras planas, y gana quien acierte a dar en el
tango de forma que las monedas queden más próximas a las piedras con que tiró el jugador. (Muy
corriente en Badajoz y Cáceres). También es usado este juego con este mismo nombre en Zamora.

Aunque, a decir verdad, ni el juego descrito en el DRAE bajo la voz chito ni el referenciado
por Santos Coco coinciden con exactitud con el de el pite jugado en Calamonte, no obstante
se trata como se ha visto de tres juegos que pertenecen a un grupo más amplio donde

270

estarían incluidos otros muchos. Quizá el juego que más se asemeja a el pite es el de la
tarusa jugado en algunos pueblos de Léon (Rosa / Del Río, 2001)1.
2.- LA BILORTA: f. Palito pequeño, generalmente de encina, aguzado por las dos puntas
que se utilizaba en el juego del mismo nombre. 2) f. Juego infantil y de mozos. Se colocaba
la bilorta en el suelo y con una tabla o un palo se golpeaba fuertemente sobre una de las
puntas de manera que ésta saltaba por los aires girando con fuerza. Según Barros García
(1977) también se jugaba en el pueblo vecino de Arroyo de San Serván:
“…consiste en golpear con un palo o garrote uno de los extremos aguzados en pico y aprovechar el
salto para lanzarla o mandarla lo más lejos posible para que el jugador que le sigue no pueda
devolverla al círculo o reondé en el que se encuentra, si lo consigue, el jugador que está en el círculo
tendrá que dejarle el lugar.”

Debió tratarse de un juego cuasi universal en los dominios agropecuarios de la dehesa
peninsular, por eso lo encontramos en numerosos lugares y con variados nombres. En el
DRAE (2001) es llamada billalda y toña. Por otra parte, Santos Coco (1942, III) describe
este juego infantil bajo los nombres de cótola, biyarda y también piotana. “Jugar a la
cótola es frase muy corriente en Extremadura”. Al palo con que se golpea la bilorta, le
llaman en Alburquerque el mocho. Tanto al juego de la cótola como al juego similar de la
piotana, le llaman en Zamora la toña, según este mismo autor. De igual manera, Zamora
Vicente (1943) recoge para este juego el nombre de picota (Mérida y pueblos cercanos).
También Barros García (1977) quien consigna el nombre de picota (Arroyo de San Serván).
Martín Alonso (1947) en su Enciclopedia del Idioma recoge los nombres de: bigarda (Célt.
bilia): f. (León). Billalda, juego de la tala. Garrote. 2) (León). Tala, palo de un juego de
muchachos; y bilorta (Célt. bilia): f. Juego de la tala. Este juego es anotado igualmente por
el profesor Viudas (1988), que en el Diccionario Extremeño recoge para él los nombres de
bilara, bilarda, billorda (Sierra de Fuentes) y bilorta (Mérida). En su último trabajo sobre
el vocabulario de Don Benito el profesor Casado Velarde (2002) consigna los nombres de
el mocho y de choca para este mismo juego. Por su parte García Benítez (1988) recoge el
nombre de billarda en los pueblos de Andalucía occidental. Finalmente, en los distintos
pueblos de la provincia de León recibe asimismo gran variedad de nombres de entre los
cuales el que más se repite es el de bigarda (Rosa / Del Río, 2001, 157-158). El juego de la
bigarda se encuentra, según estos autores, descrito en el Diccionario de Autoridades (17261739):
“El que usan los muchachos con dos palos, uno mayor que otro; el menor que es de un ‘xeme’ y es la
tala, con dos puntas a los extremos, para que al caer en el suelo queden en hueco, y con el otro palo
le dan para que levante en alto, y en el aire le tira a dar otra vez, para alejarla más de un círculo que
hay formado, en donde, si la mete el que sirve, gana y toma el palo que antes tenía el otro, y hace lo
mismo”.

1

Bajo el nombre pite, aparece en el DRAE (2001) un juego propio de Colombia en nada parecido al que se
jugaba en Calamonte. Éste consiste en lanzar un puñado de monedas contra la pared u otra superficie dura, y
gana el jugador cuyas monedas caigan más lejos de la pared, árbol, etc.. Este juego colombiano también se
jugaba en Calamonte hacia los años treinta y cuarenta, según mis informaciones, pero en vez de monedas se
lanzaban los cartones de las cajas de cerillos y se conocía con el nombre de las bonitas.

271

Y para concluir consignemos que este nombre de bilorta pudiera inducir a algunos a
confusión por la existencia de un homónimo. Así en el vocabulario de Luis Chamizo,
bilorta se define como “la abrazadera de hierro que en el arado une el timón con la
cama”. El profesor Viudas hace referencia a los distintos significados que tiene este
término en su edición de las Obras Completas de Luis Chamizo (Viudas, 1982 p 313)
donde consigna también los nombres de billalda o toña que ofrece el DRAE. Sin embargo
para la Academia, esta abrazadera del arado es la belorta.
3.- LA CALVA: f. Juego al que solían jugar los mozos. En la obra de nuestros paisanos
(Fuente de la, J. y otros, 1989 p 150) se describe así el juego de la calva:
La calva era un palo de encina en forma de L, acostado sobre el tramo más largo, que para ello estaba
serrado longitudinalmente con el fin de que pudiese asentar y así mantener el tramo más corto
verticalmente.
Los jugadores, desde una distancia previamente acordada, lanzaban una piedra alargada de unos 20
cms. contra ella. Quien le daba y la caía, tenía premio, sino la caía se quedaba sin él.
Solía ser jugado por varios hombres o mozos, los cuales compraban entre todos una cierta cantidad
de vino y luego se iban tomando un vaso cada vez que derribaban la calva.

A veces el premio consistía en que el perdedor tenía que llevar a cuestas al ganador durante
un trecho, o bien que ganaba un turno y podía tirar una vez más, otras veces se hacían
apuestas, como se indicó anteriormente: un vaso de vino, un cigarro, etc. Tanto este juego
de la calva como el de el calvo que se expone a continuación y el de el pite lo jugaban los
mozos del pueblo, algunos hombres casados y a veces también intervenían algunas mozas
en los días de invierno, cuando no había trabajo en el campo, en las plazoletas y lugares
espaciosos de las calles. Un día muy a propósito para jugar a estos juegos era el día de la
matanza, cuando se reunían los familiares, vecinos o familias amigas para ayudarse en las
faenas propias de este día y entre tarea y tarea, los más nuevos se ponían a jugar.
En la Enciclopedia del Idioma de Martín Alonso (1947) encontramos las siguientes
descripciones del juego de la calva:
calva: 4) s. XVIII. Juego que consiste en tirar los jugadores a proporcionada distancia piedras a la
parte superior de un madero sin tocar antes en tierra. Y también, chito: 4) (Navarra) Juego llamado
de la calva, que consiste en arrojar una piedra contra un taco de madera.

Jugado asimismo en la provincia de León, con idénticas reglas, nombres y formas de los
objetos que se usan (Rosa / Del Río, 2001 p 162).
4.- EL CALVO: m. Otro juego de mozos y mozas. En la referida obra Calamonte.
Historia, vida y costumbres (Fuente de la, J. y otros, 1989, p 149) se describe así este
juego2:
El calvo es un trípode de madera de encina, todo de una pieza, que se coloca de pie en el centro de un
círculo de un metro de diámetro aproximadamente.
2

Estos mismos autores en su Vocabulario (p 180), lo llaman también el Calvo Caío. El profesor Viudas
(1988) lo recoge igualmente como: “Calbo caído (Mérida): m. Juego popular, consistente en tirar un palo a un
trípode de leño y derribarle”, y asimismo Zamora Vicente (1943), calvo caído.

272

Había dos clases de jugadores: un guarda y varios lanzaores. Cada uno de los jugadores tenía su
propio garrote, con el que tiraban a dar al calvo desde una distancia de unos ocho o diez pasos. El
guarda estaba situado fuera del círculo, pero junto a él.
Si un jugador no lograba caer el calvo, dejaba el garrote donde hubiese caído y lanzaba el siguiente.
Cuando uno lo caía o lo desplazaba fuera del círculo tenían que salir corriendo a recoger el garrote
todos aquellos que no habían logrado caerlo y regresar lo más rápidamente posible a su lugar de
lanzamiento antes de que el guarda, tras colocar el calvo de nuevo en su sitio, les tocase con el
garrote. Si era tocado, el lanzador se convertía en el nuevo guarda y el guarda en lanzador.

La voz que gritaban todos cuando alguno derribaba el trípode era: ¡calvo caído!, y al hecho
de tocar el guarda a uno de los jugadores con su garrote se le llamaba picá (picar).
En la provincia de León se jugaba el calvo en varias localidades, incluso se usaba una
palabra similar a la de guarda, guardián, pero en Vegacervera, pueblo de la montaña
leonesa cercano a Pajares, además el calvo era también un trípode de palo como en
Calamonte, mientras en el resto de lugares sólo tenía dos patas (Rosa /del Río, 2001 p 162).
Este de el calvo era el nombre que tradicionalmente recibía este juego en Calamonte,
aunque según mis informantes verbales había en el pueblo quienes por error le daban este
nombre al juego del Biladro, llamado también en la actualidad el Pinche.
5.- EL BILADRO: m. Juego infantil, y de mozos y mozas, que consistía en clavar
sucesivamente unos palos afilados en el barro, cada jugador tenía su biladro y a la vez que
lo lanzaba contra el suelo intentaba clavarlo en el barro y derribar alguno de los biladros de
los otros jugadores. Para ello se trazaba un círculo y había que clavar siempre el biladro
dentro del círculo. Cuando se tumbaba un biladro se agarraba con una mano sin soltar el
propio y se lanzaba lo más lejos posible. El arresto del dueño podía ser traer montado a
cuestas al ganador desde donde había caído su palo hasta el círculo, aunque otras veces se
le daba una oportunidad, si lo recogía y llegaba corriendo hasta el círculo antes de que el
ganador pinchase su biladro en el barro tres veces cogía la vez, si no volvía a tirar el
ganador. 2) adj. De manera coloquial se empleaba esta palabra en Calamonte para referirse
a un hombre o muchacho muy alto y delgado3. “El’ iho de fulano ehtá hecho un biladro...”
Este juego dejaron de jugarlo los niños y niñas de Calamonte y estuvo perdido durante
varias décadas en la memoria de las gentes del pueblo, luego en los años setenta volvió a
ponerse de moda, quizá por influencias venidas de otros pueblos cercanos, pero los niños y
niñas ya no le llamaron el biladro sino el pinche o el pincho, por lo que se olvidó su
nombre antiguo. Finalmente diremos que en la provincia de León practicaban este mismo
juego los muchachos y muchachas en varios pueblos y era conocido con distintos nombres,
el más repetido era el de estaca (Rosa / Del Río, 2001 p 163). Igualmente en Salamanca,
donde era llamado jinca (Lamano, 1915).
6.- ECHÁ UN BRUCHE: Era una suerte de pelea entre niños varones donde no había
armas o ayudas de ningún tipo, sólo las propias manos y el propio cuerpo4. “Vamoh a echá
3

Para esta segunda acepción v. Martín Alonso (1947), bigardón-na: 2) (Aragón): Díc. del joven que es
desmesuradamente alto con relación a su edad.
4

Existen varias referencias bibliográficas acerca de este juego con este mismo nombre, así en Zamora Vicente
(1943), bruche: Lucha a brazo partido; también bruchear: Luchar a brazo partido. Viudas Camarasa (1988),

273

un bruche” o bien “vamoh a brucheá” eran frases corrientes entre los niños de entonces.
No se daban patadas ni puñetazos, ni mordiscos, ni se tiraba del pelo, ni se lanzaban piedras
u otros objetos. Se trataba únicamente de derribar al contrario y hacerlo caer al suelo con la
sola fuerza de los brazos o piernas, quien primero caía era el que perdía la pelea. Era una
prueba de fuerza y se solía hacer como juego entre los niños. Alrededor de los luchadores
se colocaba el consiguiente grupo de animadores que gritaban y azuzaban incitando a la
lucha. A veces el juego degeneraba en una riña o pelea corriente y los adversarios, como
cosa de chiquillos, se saltaban todas las reglas no escritas enzarzándose y propinándose
toda clase de golpes, pero el juego en sí no era violento en absoluto y nunca se producía
encono entre uno y otro competidor, al contrario, cuando se jugaba tal cual era lo normal es
que el perdedor aceptase de buena gana su derrota. A veces se hacían apuestas y el que
podía más (el vencedor) ganaba un cigarro, un vaso de vino, o era paseado montado a
hombros del otro mientras los demás le torteaban (aplaudían). Era un juego parecido al de
echá un pulso, sólo que en este caso se ejercitaba con todo el cuerpo. Es posible que se trate
de un juego ancestral de lucha que, practicado antiguamente por jóvenes varones, hubiera
quedado reducido con el paso del tiempo al ámbito exclusivamente infantil en nuestra
pequeña sociedad rural. Barros García (1977) también documenta este juego en el pueblo
vecino de Arroyo de San Serván:
“Otros juegos de chicos son: bruchear (brucheá) o echarse bruches (echase bruche), en el que se
utilizan toda clase de mañas para derribar al contrario. Estos juegos suelen terminar en riña, porque
los espectadores los enrabietan, para provocarlos se les dice: ¿A que no eres escapá de mojarle la
oreja? (a que no erehcapá de mohale la oreha), ¿a que no eres capá de toparle? (a que no ereh capá
de topale). Si lo hace se lía o se arma la riña. Si no lo hace le abuchean o guarrean.”

Con el nombre de balto aparece citado y comentado en la provincia de León (Rosa / Del
Río, 2001 p 162):
“lucha entre chicos o mozos cogiéndose por la cintura. En Argüellos” (Díez, 1994) Esta misma
autora la trae también en la voz valtus, y la define así: “lucha de rapaces o mozos: dos contrincantes
se abrazan fuertemente y forcejean hasta caer; es vencido el que da con las espaldas en el suelo y no
puede dar la vuelta sobre el otro. En Babia y en Laciana. En El Luna: valtos.”
“Tradicionalmente se llamaba aluche cuando competían los adultos, y balto, la imitación de los
adolescentes.” (Viñayo, 1988).

De la antigüedad de este juego nos dan idea las escenas llamadas de lucha de púgiles que
aparecen talladas en relieve en algunos capiteles románicos de iglesias y monasterios desde
la comunidad de Navarra hasta Galicia. En estos relieves siempre se ve a dos jóvenes
contendientes agarrados por los brazos y a veces con las piernas entrelazadas, observando
las reglas de este juego. Uno de los más bellos, sin duda, se encuentra en la nave del
interior de San Isidoro de León (Monteira Arias, 2004).
7.- A COGÉ MURCIÉGALOS: Una frase que solía escucharse alguna que otra vez entre
los niños era: “vamoh a cohé murciégaloh”. Por informaciones verbales de personas
mayores, y por propia experiencia, sabemos que antiguamente los muchachos (niños y
bruche: m. (Mérida). Lucha a brazo partido; también bruchear: v. (Mérida, Arroyo de San Serván). Luchar a
brazo partido. Barros García (1977) bruchear y echarse bruches: (Arroyo de San Serván).

274

niñas indistintamente, aunque generalmente niños porque no les daba asco) solían cazar por
las noches los murciélagos de la siguiente forma:
Era de sobra conocido que los murciélagos acudían a la luz de las farolas del
alumbrado público a revolotear en busca de los insectos que suelen merodear de noche por
los alrededores de la luz. Entonces los muchachos se hacían con una caña larga, ataban un
trapo negro en el extremo y con ella intentaban atizarles mientras cantaban la siguiente
retahíla:
Murciégaloh, vení, / con el rabo del candí, / con el palo de la higuera, / que te rompo la mollera.

Cuando le daban a uno de ellos y caía al suelo atorrullao, lo cogían con cuidado y le ponían
una colilla de cigarro encendida en la boca y se divertían un rato viéndolo fumar5. El autor
de este artículo tuvo ocasión de jugar a este inocente y a la vez cruel juego en los años de su
infancia.
8.- AL PIN, PIN, SALAMACATÍN: En las noches de invierno, cuando estaba toda la
familia sentada alrededor de la camilla, con los pies bien cerca del brasero para no pasar
frío, había que matar el tiempo de alguna manera pues aún no había televisores en las casas.
Eran los momentos apropiados para leer en voz alta algún cuento o novela de folletín
mientras los demás atendían con la boca abierta. También se solían contar historias de
miedo y cuentos antiguos, o se relataban curiosidades que decían que habían pasado en
verdad, etc. Se jugaba a veces a las cartas, al juego de la Oca o simplemente se jugaba con
los niños pequeños al pin, pin. Este era un juego de los llamados de mesa y se jugaba
poniendo todos los jugadores las manos, con las palmas boca abajo, encima del tapete.
REGLAS: Con las palmas hacia abajo todos menos el mayorá, que contaba las manos una a
una mientras les iba pellizcando suavemente, intentando simular la picadura de un pollo, y
recitaba la siguiente retahíla:
Pin, pin, / salamacatín. / Vino la pollita / (a) por su sabanita. / Sábana redonda, / quien quiera /
qu’esconda.

Al último que picaba en su mano al decir qu’esconda tenía que esconder la mano detrás, si
no lo hacía el otro le pellizcaba en el dorso con fuerza, pero no se podía esconder la mano
antes de que el mayorá dijera qu’esconda. Cuando todos tenían una mano escondida, el
mayorá se dirigía a cada uno de los jugadores estableciendo entre los dos el siguiente
diálogo:
-

¡Saca saquilla! (mayoral)
¡No, que me pica la ratilla! (jugador)
¡Saca sacón! (m)
¡No, que me pica el ratón! ( j )
¡Sácala’quí que la mando yo! (m)

5

Vera Camacho (1971) describe este mismo juego en los pueblos de La Siberia extremeña, donde los niños
cantaban una canción con la letra muy parecida a la cantada en Calamonte: murciélago, ven / con el rabo de
la sartén, / con el palo de la higuera, / yo te daré en la mollera.

275

Entonces el interpelado sacaba la mano en cuestión y el mayorá le daba una palmada. Y así
se continuaba hasta que todos habían sacado las manos y recibido su palmada. Y se volvía a
empezar.
9.- A LA GATA PARÍA: Cuando un grupo de niños se encontraban en un espacio
reducido, donde escasamente cabían los que allí estaban, si llegaba algún otro con la
intención de meterse también, entonces alguno gritaba de pronto: ¡a la gata paría!, y todos
empezaban a empujar intentando hacerse un hueco y desplazar a los vecinos con el cuerpo.
De esta manera, haciendo mucha fuerza hasta sudar, se conseguía dejar a alguno fuera del
sitio para estar los que quedaban algo más holgados. El juego consistía en eso
precisamente, en echar a uno sin hacer uso de las manos ni de los pies, sólo empujando con
el cuerpo, a la vez que había que tener mucho cuidado de que no te echaran a ti. Si el que
había salido fuera quería entrar de nuevo en el grupo, decía ¡a la gata paría!, y el juego
empezaba otra vez. En Martín Alonso (1947) encontramos una descripción de este juego:
parida: // Salga la parida: Juego de muchachos que consiste en arrimarse en hilera unos a otros y
apretarse hasta echar fuera a uno de ellos, que entonces va a colocarse a un extremo de la fila para
empujar a los demás. E idéntica definición encontramos en el DRAE (2001) sub voce parida.
También Barros García (1977) documenta este juego infantil con el nombre de la paría (Arroyo de
San Serván).

En Zamora Vicente (1943), tenemos igualmente referencias muy claras respecto a este
juego, aunque con nombre distinto:
chuchuruvía: Juego infantil. Cuando hace mucho frío los muchachos se refugian en el hueco de una
puerta, oprimiéndose y empujándose hasta entrar en calor. Cantan estos versitos: La chuchuruvía, /
la gata paría. /La chuchuruvé, / la gata y el pez. S. Coco III, 273, sub voce chichirivía, cita una
canción semejante. El juego que cito parece una manifestación del que el Diccionario de Autoridades
llama salga la parida: “Juego común con que se divierten los muchachos estrechándose y
oprimiéndose entre sí para echar a alguno del corro, en cuyo lugar admiten otro”. De esta forma
parece usada por Vélez de Guevara (Diablo Cojuelo: “... viene el sol haciendo cosquillas a las
estrellas, que están jugando a salga la parida...”)

La cita traída a colación por Zamora se encuentra en el Vocabulario Extremeño (Santos
Coco, III, 273) y también resulta de interés:
chichirivía: f. Nombre de un ave. Se dice en el siguiente canto infantil: “Paloma, paloma, / la
chichirivía, / la gata rabona, / la muerte te coma, / el gato rabón, / ¡perdone por Dios!” (Gª Plata.
Rimas Infantiles. R. de E., 1903, p. 66) En Badajoz, chuchuruvía. Lo cantan los muchachos detrás de
la comitiva de las bodas, pidiendo les tiren monedas. Cantan así: “Madrina pelona / la muerte te
coma, / la chuchuruvía, / la gata paría / y el gato rabón / ¡ruín, ruín!”

Hagamos aquí un inciso para señalar la semejanza de esta última letra y de la ocasión en
que se cantaba con aquella otra que los niños y niñas de Calamonte repetían cantando
mientras esperaban la salida de la madrina, a la puerta de la iglesia, en las bodas y bautizos:
Madrina pelona / tira los confites / y no te los comas. / Madrina pelona, etc.

Por su parte García Benítez (1988) recoge el nombre de la parida para este juego en los
pueblos de la mitad occidental andaluza. Finalmente queremos señalar, como hacen Rosa y

276

Del Río (2001 p 51) la antigüedad de este juego haciendo referencia al cuadro titulado
Juegos de niños, del pintor renacentista holandés Pieter Bruegel I, llamado El Viejo (nacido
en ¿Bruegel? 1525/1530 y fallecido en Bruselas 1569) La obra fue realizada en 1560 y se
conserva en el Museo de Viena. Representa un numeroso elenco de juegos infantiles entre
los que se encuentra el de la gata parida.
VOCABULARIO:
echá pie: loc. Forma de echar suertes para ver quién pide o quién se queda en los juegos infantiles: se
colocaban dos jugadores uno frente al otro, a varios pasos de distancia y comenzaban a andar un pie delante
del otro alternándose ambos. Cuando llegaban uno a la altura del otro, el último que echaba el pie y no le
cabía a lo largo en el hueco que dejaban entre los dos, lo colocaba atravesado, si le cabía decía “corta y cabe”
y era quien elegía primero, si no le cabía volvían a empezar.
escogé: tr. Echar suertes (ehcohé) en los juegos infantiles, bien para hacer dos equipos o para ver quién hacía
de madre, quién “se quedaba”, etc. Había muchas retahílas que se usaban para echar suertes, señalemos como
ejemplo esta de pícaro gusto, que se empleaba también para echar la culpa a un miembro del grupo cuando
alguien se había tirado una ventosidad anónimamente y no había forma de averiguar quién era el responsable
de tamaña guarrería:
¿Quién s’ha peído, que güele a chorizo? / ¿quién s’ha cagao, que güele a bacalao? / Tú por
tú, qu’has sido tú.
O estas otras más conocidas:
Plon, plon / rifo un pez. / A vé quién le toca / el número diez. / uno, dos tres, etc.
Una mosca en un cristal / hizo tris, tras. / El cristal se rompió / y la mosca se cayó.
Don Melitón / tenía tres gatos. / A vé quién le toca / el número cuatro / Uno, dos, tres y
cuatro.
garrote, ta: m. El palo con que se lanza al calvo en dicho juego tradicional.
guarda: m. El que se queda junto al círculo donde está el calvo en el juego del mismo nombre.
hacé buenas migas: loc. Frase con la que se quiere señalar que dos niños se llevan muy bien, juegan juntos y
no se pelean. “Esos dos hacen mu buenas migas.”
jarca mora: loc. coloq. Grupo de niños que llegan en tropel a un sitio. Se solía decir en estas ocasiones con
tono cariñoso: ¿Dónde va la jarca mora?
mandá: tr. En el vocabulario de los juegos de niños y mozos, lanzar algo lo más lejos posible. P. ej. una
pelota, un palo, una piedra, etc. “Tienes que mandarla lo más lejos que puedas”.
mano: prnl. En los juegos infantiles, la voz ¡mano! equivalía a: ahora me toca a mí1, ahora voy yo, la llevo,
etc. Si alguno no estaba de acuerdo, entonces solía comenzar una discusión: “¡mano1”, “no, mano soy yo!”,
“¡no, soy yo! ...”
mayorá: m. El que hace de madre o director en algunos juegos infantiles, p. ej. en los juegos de pum, puñete y
del pin, pin.
picá: tr. En algunos juegos infantiles tradicionales, tocar a uno de los jugadores con la mano, con un palo, etc.

277

potreá: tr. Jugar los niños o niñas dentro de la casa desordenando o ensuciando. “¡Anda condió, que no me
van a potreá ná esta tarde estos demonios!” “¡Anda, iros a potreá ahí fuera al corrá!”
reondé: m. Círculo trazado en el suelo en algunos juegos infantiles, p. ej. en la bilorta, el biladro, el calvo,
etc.
trupe: m. Grupo de niños y niñas que llegaban a un sitio y alguien preguntaba en tono cariñoso: ¿Dónde va la
trupe? De trouppe, voz francesa: grupo de artistas (DRAE). Llegada al pueblo posiblemente a través de la
jerga circense o de las compañías ambulantes de teatro que iban de pueblo en pueblo haciendo
representaciones.

Y para ir acabando, por ahora, diremos que otros muchos juegos infantiles que se jugaban
en Calamonte hace cuarenta años se han perdido totalmente. Así, a muchas personas
mayores nacidas en el pueblo o criadas allí les deben sonar mucho algunos nombres como:
a pico-zorro y ceña, a pum-puñete, a el burro la cosca, a las bonitas (llamadas también los
santos o los bichos), a las perras, al guá, al boche y cuarta, a Periquito su hermanito, a los
cinco lobitos, a escondé correa, al repión, al marro (llamado también el carnero), al cinto,
a la taba, a la entera, a guardia y justicia, a travieso, a los bolindres, al aro, a los
pelotazos, a torito en alto, arrecogé la calle, al cali, a la rueda la patata, a las canoas, al
cuneo, a las chinitas, a pies quietos, etc., etc. La pérdida no ya sólo de estos juegos, sino
incluso de su vocabulario específico, es algo irremediable si no hacemos algo de manera
urgente para evitarlo. Sería muy bueno para la memoria de todos nosotros, los extremeños
en general, si fueran posibles nuevas iniciativas destinadas a recoger todo este caudal de
historia y de cultura de los distintos pueblos de la comunidad para entre todos tratar de
evitar su olvido. Ello no ha de ser dicho en menoscabo del reconocimiento a los
investigadores que hasta el día de hoy van dedicando sus esfuerzos en esta dirección, pero
una obra de conjunto de Juegos Tradicionales en los pueblos de Extremadura sería sin
duda una cosa muy útil desde el punto de vista didáctico para las nuevas generaciones de
niños y de estudiantes, así como muy necesaria también desde el punto de vista
antropológico e histórico para nuestra comunidad. Me parece redundante volver a señalar la
importancia y la imperiosidad de esta tarea de investigación. Esperemos y confiemos en
que todo esto vaya siendo posible gracias a la toma de conciencia de algunos espíritus
inquietos, a quienes convoco desde estas páginas, y que podamos ver realizados estos
estudios en un futuro más o menos inmediato.
Fuenteheridos (Huelva), mes de mayo de 2004.

CON MI AGRADECIMIENTO A MIS PRINCIPALES INFORMANTES:
D. LUIS MACÍAS ÁLVAREZ, natural y vecino de Calamonte, 76 años, obrero agrícola, ha vivido siempre
en la localidad aunque su infancia la pasó en un cortijo en las cercanías del pueblo. El servicio militar lo hizo
en la cercana ciudad de Mérida. Mi padre.
D. JULIÁN MORCILLO SALGUERO, natural y vecino de Calamonte, 68 años, obrero agrícola, ha vivido
siempre en la localidad aunque ha trabajado durante veinte años en la Finca de experiencias “La Orden”, de la
Junta de Extremadura, cercana a la localidad de Guadajira.

278

D. CLAUDIO SÁNCHEZ BARRENA, natural y vecino de Calamonte, 50 años, oficial del Ejército de Tierra.
Persona de gran memoria y reconocido interés por las tradiciones locales. Ha vivido, además de en
Calamonte, en Almendralejo, Madrid y Badajoz capital.
Dª MARÍA RICO SALGUERO, natural y vecina de Calamonte donde ha vivido siempre, 72 años, ama de
casa, esposa de obrero agrícola. Persona curiosa y de gran memoria para estas cosas antiguas.
Dª FELICIA RICO SÁNCHEZ, natural y vecina de Calamonte donde ha vivido siempre, 74 años, ama de
casa, esposa de obrero agrícola. Mi madre.

BIBLIOGRAFÍA
BARROS GARCÍA, Pedro. (1977) “Estudios sobre el léxico arroyano”. Revista del Centro de Estudios
Extremeños (RCEE) XXXIII, pp. 498-504.
CASADO VELARDE, Manuel. (2002) “El léxico diferencial de Don Benito. Vocabulario Común”.
Ayuntamiento de Don Benito.
DÍEZ, M. S. (1994) “Léxico leonés”. Secretariado de Publicaciones. Universidad de León.
FUENTE DE LA, José y otros (1989) “Calamonte. Historia, vida y costumbres”. Edición propia. Calamonte.
GARCÍA BENÍTEZ, Antonio (1988) “El folklore infantil andaluz”. Editoriales Andaluzas Unidas, S. A.
Biblioteca de la Cultura Andaluza. Serie Folklore. Sevilla.
MARTÍN ALONSO. (1947) “Enciclopedia del Idioma.” Madrid. Reedición Ed. Aguilar. Madrid, 1958.
MONTEIRA ARIAS, Inés (2004) “Un tema románico de ascendencia musulmana: la lucha de púgiles”.
Revista de Arqueología Nº 278, 28-35. MC Ediciones, S. A. Madrid.
REAL ACADEMIA DE LA LENGUA (2001). Diccionario de la Lengua Española. Vigésima Segunda
Edición. Espasa-Calpe. Madrid.
ROSA SÁNCHEZ, J. José y DEL RÍO MATEOS, Elhecte. (2001) “Juegos tradicionales infantiles en León”.
Servicio de Publicaciones. Universidad de León.
SANTOS COCO, Francisco. (1942) “Vocabulario Extremeño”. Revista del Centro de estudios Extremeños
(RCEE), XVI, pp. 272-280.
VERA CAMACHO, Juan Pedro. (1971) “El habla y los juegos típicos de la Siberia extremeña.” Revista del
Centro de estudios Extremeños (RCEE), Nº 1.
VIÑAYO, A. (1988) “Juegos, Fiestas y tradiciones Populares en la Capital Leonesa”. En La Ciudad de
León. Ediciones Leonesas S. A. León.
VIUDAS CAMARASA, Antonio. (1980) “Diccionario Extremeño”. 2ª Edición. Cáceres, 1988.
VIUDAS CAMARASA, Antonio. (1982) “Obras Completas. Luis Chamizo”. Universitas Editorial. Badajoz.
ZAMORA VICENTE, Alonso. (1943) “El habla de Mérida y sus cercanías”. Revista de Filología Española.
Anejo XXIX. CSIC. Madrid.

279

EL EXTREMEÑO, EL FOLKLORE Y LA BIODIVERSIDAD.
Por Miguel Ángel Encabo Vera.
Profesor de Derecho civil de la Universidad de Extremadura
Doctor Europeo en Derecho.

1. El extremeño.
El extremeño se podría identificar, en primer lugar, con aquéllas formas de
hablar propias y diferenciables de los extremeños: un patrimonio inmaterial de la cultura
Extremeña. No podemos afirmar que el extremeño sea el mismo para todos los
extremeños, pues existen importantísimas variedades que aún se mantienen vivas, como
“A fala”, que constituye la tercera variante del galaico portugués, y que también son de
Extremadura. Como extremeño del norte, es lógico que identifique mejor al extremeño
con el que escribió José Antonio Gabriel y Galán. Lo digo a modo a de ejemplo, con la
sana intención de localizar el hecho en sí y el objeto de nuestro estudio.
El extremeño tiene dos manifestaciones culturales básicas dignas de protección
por el ordenamiento jurídico: - las obras habladas u orales, y - las obras escritas.
Ambas manifestaciones estarían protegidas por la propiedad intelectual, en virtud de los
derechos morales de paternidad e integridad (arts. 14.3 y 14.4 del TRLPI). La
legislación española sobre propiedad intelectual no limita temporalmente ciertos
derechos morales, como los de paternidad e integridad, a diferencia de los demás
derechos de propiedad intelectual, a tenor de lo dispuesto en los art.14.3 y 4 TRLPI
en concordancia con los arts.15 y 41 del TRLPI1. En Portugal la cuestión es diferente,
pues limita la sucesión “mortis causa” en los derechos morales a las obras que no hayan

1

Texto Refundido de la Ley de Propiedad Intelectual, modificado por Ley 5/1998, de 6 de marzo, de
incorporación al Derecho español de la Directiva 96/9/CE, del Parlamento Europeo y del Consejo, de 11
de marzo de 1996, sobre la protección jurídica de las bases de datos.

280

entrado en dominio público2. De igual forma sucede en la legislación alemana de 1965,
al limitar la duración de los derechos morales al mismo tiempo que la de los derechos
de explotación3. Las legislaciones de estos países justifica aquélla corriente doctrinal
que considera que estos límites no deben ser regulados por el derecho moral del autor,
sino por una norma de carácter público, en la medida que existe un interés social y
cultural objetivo4.
Respecto al derecho moral de paternidad en estas creaciones populares o de
inspiración popular, podemos conocer o no la autoría. En las obras orales, en la
inmensa mayoría de los casos, nadie sabe a ciencia cierta quiénes fueron los autores5.
No obstante, en nuestra opinión, el derecho moral a la paternidad de la obra subsiste,
aunque sea de forma negativa, es decir, nadie podrá atribuirse la autoría sobre estas
obras populares o basadas en el habla popular, (interpretando en sentido contrario el art.
14.3 TRLPI). Por lo tanto, el problema se puede plantear respecto a la falsa atribución
de la paternidad, y nos encontraríamos ante una auténtica cuestión de interés cultural
para la colectividad6.
Por otro lado nos referiremos al derecho de moral de integridad. Este derecho
consiste en “exigir el respeto a la integridad de la obra e impedir cualquier deformación,
modificación, alteración o atentado contra ella que suponga perjuicio a sus legítimos
intereses o menoscabo a su reputación” (arts.14.4 y 15 TRLPI). Sin embargo, el alcance
de la interpretación del Texto Refundido de la Ley de Propiedad Intelectual en relación

2

Art.57 del Código de Derechos de Autor y Derechos Conexos de 17-9-1985. Artículo en concordancia
con aquélla corriente doctrinal que considera que estos límites no deben ser regulados por el derecho
moral del autor, sino a una cuestión de carácter público, en la medida que existe un interés social y
cultural objetivo.
3
Vid. Parágrafos 11 a 14, 28 a 30 y 64 a 69.
4
BERCOVITZ R.; op.loc.cit. CAMARA P.; “El derecho moral tras la muerte del autor en el derecho
español”. RIDA, 1996, pág.7.
5
“ Uno de los rasgos más distintivos de la Literatura española era su tendencia popular, es decir su afán
decidido de ser patrimonio de todas las gentes: el nombre y la persona del autor habían ido quedando
relegados a segundo plano.” PFANDL L.; Introducción al siglo de oro, Madrid 1994, pág.191.
6
CAMARA .; “El derecho moral tras la muerte del autor en el derecho español”. RIDA, 1996, pág.7.

281

con las obras expresadas en cualquiera de la hablas extremeñas populares no resulta tan
claro en la legislación. Una primera posición, establecería que la defensa de la
integridad de las obras escritas u orales es independiente del perjuicio o menoscabo a la
reputación del autor7. La segunda entendería que la primera parte de enunciado es
general: exigir el respeto a la integridad de la obra; mientras que la segunda parte del
enunciado, es una descripción de las manifestaciones o conductas que atentan contra
dicho respeto, por lo que se precisaría que el atentado a la integridad de la obra, debe
causar perjuicio a los legítimos intereses o menoscabo a su reputación8. A nuestro
juicio, el deber de respeto a la integridad de las obras expresadas en la forma de hablar
popular se debe observar con

independencia del perjuicio o menoscabo, y con

independencia de cualquier reputación, porque es un término que generalizado daría
lugar a interpretaciones imprecisas y subjetivas. En el respeto a la integridad de las
obras escritas u orales en extremeño adquieren relevancia los intereses culturales de
determinadas colectividades: la integridad de la obra representa un valor cultural en sí
mismo. El extremeño, o sus variedades, serían una forma de expresión como otra
cualquiera, y resaltamos su carácter formal, en el sentido de que una traducción sería
otra forma distinta a la forma original de expresión la obra en cuestión.

2. El folklore extremeño.
A nivel internacional, no hay unanimidad en ciertos aspectos esenciales para
ponerse de acuerdo respecto al término “folklore”. Los pueblos aún indígenas o
aborígenes, por ejemplo, no entienden igual que los europeos dicho término, pues

CHICO y ORTIZ; “Estudio comparativo entre dos legislaciones de propiedad intelectual”, en libro
homenaje a Vallet de Goytisolo, v.III. Madrid 1978, págs. 280-281.
8
GONZALEZ LOPEZ M.; El derecho moral del autor en la Ley española de propiedad intelectual,
Madrid 1993, pág. 181.
7

282

estiman que su sentimiento “folklorista” está más arraigado en el pueblo9. Incluso,
como decimos, hay pueblos en la geografía extremeña que viven aún muy intensamente
sus tradiciones populares. Para ilustrarnos en el presente trabajo, tengamos presente que
podemos resumir el objeto que nos ocupa en al menos cuatro grupos según la forma de
expresión del folklore:
a.- las que utilizan palabras (expresiones verbales): cuentos populares, poesía popular y
enigmas.
b.- las que utilizan los sonidos musicales (expresiones musicales): canciones y música
instrumental.
c.- las que están en relación directa con el cuerpo humano (expresiones corporales):
danzas y espectáculos populares.
d.- las que utilizan un objeto de tres dimensiones (expresiones tangibles):
principalmente las obras de arte popular: dibujos, pinturas, cinceladuras, esculturas,
alfarerías, trabajos en madera, objetos metálicos, joyas, mimbrería, trabajos con
ganchillo, tejidos, tapices, instrumentos de música.
Nos referimos por tanto, a aquellas manifestaciones culturales que pertenecen al
pueblo (“folk” en inglés), y que forman parte del acervo cultural de una colectividad.
Este conjunto de tradiciones, de creencias y costumbres suponen un valor en sí mismas
consideradas, algo más que un recuerdo nostálgico. Así por ejemplo, la sabiduría
popular ha heredado conocimientos prácticos sobre el valor curativo de ciertas plantas.
Las expresiones del folklore, igualmente surgieron para responder a las demandas
artísticas de la comunidad10. (Recordemos que no existían las radios, ni los CD-ROM,
ni la televisión). Las expresiones artísticas y populares cumplen una función social,
9

Los expertos gubernamentales han evitado normalmente dar una definición del folklore como tal;
MASOUYE, “La protection des expressions du folcklore”, RIDA, 1983, vol.I, op.cit.pág.14. En nuestra
opinión sería preferible que fueran las legislaciones de los países miembros las que deberían dar su propia
definición con los matices que creyeran más oportunos.
10
ATTALI J.; Bruit. Presses Universitaires de France. 1977, pág. 50. MASOUYE C.; op.cit. pág.16.

283

económica y política desde tiempo inmemorial, que se ha perpetuado en el tiempo por
diversas comunidades, y que queda por lo tanto vivo en la memoria colectiva del
pueblo. La originalidad de la expresión colectiva, pese a su procedencia remota o difícil
de precisar, tal y como nos ha llegado, es fruto de un lento y constante proceso
impersonal de actividad creadora, ejercida por vía de imitación11. La originalidad refleja
de algún modo la personalidad en la creación espiritual del pueblo.
Se podría afirmar que caben básicamente dos tipos de protección para el
folklore: la pasiva y la activa
- En la protección pasiva se atiende a evitar cualquier intromisión en la legalidad
existente, por ejemplo a través de los derechos morales, en el caso de la propiedad
intelectual, por vulneración del derecho de originalidad (paternidad) o falta de
integridad o conformidad con el original sin advertidlo convenientemente al consumidor
final, por protección acumulable con el derecho de consumo, o el concurso, en su caso,
del derecho de la publicidad. Dentro de la protección pasiva, podríamos hablar de la no
concesión de protección registral administrativa en los casos relativos a la propiedad
industrial, cuando se utilicen técnicas, marcas, utensilios, símbolos y conocimientos
conocidos y desarrollados tradicionalmente, como podría ser la no concesión de una
patente, ni admisión de una variedad vegetal determinada, ni concesión de un diseño
industrial, ni admisión de una marca, ni nombre comercial. Podría pensarse en la
protección a través de las indicaciones geográficas o denominaciones de origen para
evitar apropiaciones de bienes colectivos; en incluso dentro de la protección pasiva,
cabría la posibilidad de acudir a las acciones previstas por vía de la competencia desleal,
en acciones basadas en actos de confusión, falsedad o imitación en el mercado. Téngase

11

MASOUYE C.; op.cit. pág. 11.

284

en cuenta, en este sentido los diferentes Tratados y Convenios internacionales en los
citados ámbitos12.
- En la protección activa se atendería a una protección legal, en un derecho “sui
géneris del folklore”. Este derecho puede tener sentido dentro de un sistema de libre
competencia, ya que su objetivo consistiría en eliminar algún tipo de libertad de
competencia, o incluso incidir en la regulación del derecho a la libertad de expresión y
su divulgación en los medios de comunicación, cuando incidan en el objeto protegido,
por ejemplo reportajes televisivos y leyendas auténticas atribuidas a un determinado
pueblo. Es decir, se configuraría algo parecido a una especie de privilegio, que serviría
de estimulación a la investigación y conservación del folklore. Por lo que bien podría

The Berne Convention – economic and moral rights in artistic and literary works
where these are expressions of traditional cultures, including anonymous and
unpublished anonymous works (Article 15) and the possibility of protecting unfixed
works (Article 2(2));The Paris Convention – protection of collective and certification
marks, protection of armorial bearings, flags, other State emblems, official signs and
hallmarks (Article 6ter), the protection of industrial designs, the protection of patents on
innovation in a traditional context, and the suppression of unfair competition (including
false indications that products are traditional or associated with an indigenous or local
community); The WIPO Performances and Phonograms Treaty (WPPT) – the
protection of performances as expressions of folklore; The Lisbon Agreement – the
protection of appellations of origin related to products that embody traditional
knowledge or are associated with traditional cultures; The Madrid Agreement
Concerning the International Registration of Marks (and the Madrid Protocol) – the
protection of certification marks relating to products of traditional origin; The Patent
Cooperation Treaty – the PCT system may be used to facilitate protection for
innovations within a traditional context; and the minimum documentation specified
under the PCT is being expanded to give more explicit recognition of TK as prior art;
The Strasbourg Convention on the IPC – the International Patent Classification has
recently been revised to take better account of TK subject matter, and further proposals
are under development; The WTO TRIPS Agreement – a range of IP rights recognized
under TRIPS have been reported as applicable to traditional subject matter; apart from
those categories noted above, TRIPS provides for two categories of protection that have
been used for the protection of subject matter associated with TK and TCEs geographical indications (a category broader in scope than appellations of origin) and
undisclosed information (confidential information or trade secrets), linking both forms
of protection to the suppression of unfair competition under the Paris Convention.
Como advierte el documento WIPO/GRTKF/IC/6/6 disponible en internet
www.wipo.org.
12

285

configurarse como algo protegido especialmente en los acuerdos del libre comercio,
permitiendo una protección y atención especial por los Estados nacionales sobre el
folklore y sus manifestaciones, y cuyo ámbito de protección se debe poder exigir más
allá de las fronteras, lo que conlleva la necesidad de marcos o acuerdos internacionales.
En este sentido, el camino de la excepción cultural y el reconocimiento del valor
cultural que representa el folklore, cada vez más valorado por la opinión pública,
parecen avanzar en esta dirección de una regulación “sui generis” inspiradas en la
efectiva defensa de la integridad y originalidad propia de los derechos de autor para la
protección de la cultura y el carácter imprescriptible de esos derechos. Lo que se discute
en estos momentos, por otro lado, y desde el punto de vista internacional, es sobre si se
debe compensar económicamente, además, a las comunidades que hayan sabido
conservar ese patrimonio inmaterial, bien a través de un derecho exclusivo, bien a través
de una participación en los beneficios, o bien a través de licencias legales que impliquen
ciertas ventajas económicas, tanto en las tecnologías aplicadas a los materiales genéticos
(con fines medicinales, por ejemplo), como en el control de la explotación basada
exclusivamente en elementos originales de un determinado pueblo o cultura humana. Lo
que si parece más claro es que ciertos objetos del folklore pueden estar ya perfectamente
protegidos por el Ordenamiento internacional, sobre todo una vez que han sido
perfectamente registrados y tomados en cuenta por la Administración, en esa función
arbitral que puede ejercitar en la circulación económica de bienes y servicios, para
conseguir la promoción y el desarrollo de la cultura creada o interpretada
espontáneamente por el pueblo. Debe superarse el modelo occidental de contemplación
del Folklore como algo separable de la idiosincrasia del pueblo y de su relación con el
medio; pues otras comunidades contemplan sus conocimentos y tradiciones como partes
inseparables de su desarrollo social y cultural.

286

3. La biodiversidad.
El Convenio sobre la Diversidad Biológica, de Río de Janeiro de 5 de julio de
1992, bajo los auspicios de la ONU, o la Ley tipo sobre el folklore de la
OMPI/UNESCO de 1982 (informe incluido en el grupo de trabajo sobre el folklore
aborigen, en 1981), pueden constituir otros puntos de partida para un nuevo campo de
investigación; aunque se está desde hace tiempo trabajando por el interés que suscita
esta cuestión, que no es sólo espiritual o moral pues es objeto de explotaciones
comerciales que no repercuten en las comunidades que han sabido conservar este
patrimonio intangible. En todo caso, subyace una dimensión social evidente, y caben
repercusiones “colaterales” obvias, como las derivadas del turismo, y el desarrollo
espectacular de los “mass media” y sus funciones “mediaticas” en cine, literatura,
televisión, etcétera... Por ejemplo, téngase en cuenta que existe, desde el año 1992, un
informe del Secretario General de las Naciones Unidas que aborda el tema de la
Propiedad Intelectual de las comunidades indígenas (Naciones Unidas, Consejo
Económico y Social, documento EICN 41Sub.2/1992/30 del 6 de junio de 1992), y
Propuestas ante la Organización Mundial del Comercio (en las reuniones de la
Conferencia Ministerial de Seatle en 1999) relativa a la revisión de los acuerdos sobre
los ADPIC sobre el libre comercio, o la creación de un Comité Intergubernamental que
viene reuniéndose en sesiones de trabajo en la OMPI desde septiembre del 2000, y cuya
última reunión tuvo lugar en Ginebra en marzo de 200413.
En este sentido, el territorio extremeño está salpicado de topónimos en
extremeño; por todos los lados de la geografía extremeña el extremeño viene
denominando fincas, parajes o lugares desde hace mucho tiempo; también herramientas,

13

Las anteriores fueron en Abril-mayo de 2001; diciembre de 2001; junio de 2002; diciembre de 2002 y
julio de 2003.

287

maneras de cultivar, o de conservar alimentos que pueden tener una tradición ancestral.
La biodiversidad no se refiere exclusivamente al Amazonas o a los ecosistemas en
peligro, sino también a las formas de relacionarse el hombre con la naturaleza. Por eso
pensamos que el extremeño simboliza, en cierta manera, esa comunión ancestral del
hombre extremeño con su naturaleza, y porque la relación del hombre con la tierra se
traduce en una forma de expresión original de un pueblo, que tendrá que hacer frente a
esa nueva amenaza del antropoceno o cambio climático y la economía global y
lingüística, porque la variedad es riqueza, y porque todos los extremeños tenemos que
“potenciar la peculiariedades del pueblo extremeño y el afianzamiento de la identidad
extremeña …valores …. culturales del pueblo extremeño en toda su variedad y
riqueza”, como dice el artículo 6.g del Estatuto de Autonomía, reformado por la Ley
Orgánica 12/1999 (BOE núm. 109, de 7 de mayo de 1999. Aparte de ser una cultura
inmaterial, el extremeño también debería ser contemplado como idioma en el que se
expresa el folklore, y como tal, debería de potenciarse, y no sólo estudiarse como una
reliquia de los antepasados. Hemos perdido mucho tiempo y seguimos sin encontrar las
señas de identidad del pueblo extremeño, y no podemos dejar de señalar al extremeño
como un baluarte y puntal de lo que debería de ser un patrimonio más inmaterial de la
identidad cultural extremeña.

288

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utilice. Cualquiera otra persona o asociación no podrá hacer uso de los mismos,
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“VOCES EXTREMEÑAS EN LA SIERRA DE HUELVA”
Rodolfo Recio Moya

I. ANTECEDENTES

Las repoblaciones de los territorios del norte de la actual provincia de Huelva se realizaron,
mayoritariamente, con gentes nacidas en Galicia y el Reino de León, incluida la Extremadura
leonesa.
Este ingente movimiento humano, en el último tercio del siglo XIII, ha dejado numerosos
vestigios en las costumbres, usos y modos de vida que tuve ocasión de investigar en mi tesis
doctoral. Pero el mayor legado (o el más reconocible hoy) ha sido el del habla y la toponimia.
El habla de La Sierra de Huelva posee una fuerte personalidad en la que, a nivel léxico,
perviven numerosos galleguismos y leonesismos que comparte con Extremadura. Pero aparte
de este fenómeno, hay en La Sierra otras muchas voces extremeñas que no figuran en
ninguno de los numerosos vocabularios leoneses ni diccionarios gallegos que he
consultado. La transmisión de esas voces a nuestras poblaciones debe achacarse a:
PRIMERO: La gente de esa Extremadura leonesa que participó en las repoblaciones.
A los preparativos de la conquista de Sevilla fueron llegando los Concejos de la Transierra
(Coria, Cáceres, Granadilla Montanchez y Medellín) . son también de la Extremadura
leonesa numerosos caballeros del Norte de Cáceres, entre ellos Pero Pérez de Coria y Miguel
López de Don Sancho . Entre las catedrales que heredan bienes en la “banda gallega” está la
de Coria y el Obispo de Plasencia . Naturalmente se nos escapan muchos nombres de
adalides, oficiales palaciegos, dignidades eclesiásticas e instituciones extremeñas que
pudieron ser beneficiarios de los donadíos en la que hoy llamamos Sierra de Huelva, pues no
hay padrones del siglo XIII ni nóminas de repobladores.
Ahora bien, la repoblación "efectiva", es decir, la ocupación física de campos y edificación
de aldeas, 'cortes' y lugares en el alfoz de Sevilla, al que pertenecía La Sierra, no la realizaron
los notables a quienes se entregaban los heredamientos, sino gente campesina que éstos
notables hacían venir de sus lugares de procedencia, y a las que se repartían las 'suertes' de

289

acuerdo con el Fuero de Sevilla. Estas gentes no reflejaron sus nombres en el Repartimiento,
y es imposible cifrar su identidad ni su número, por la comentada falta de documentos. Así
pues, resulta imposible conocer sus apellidos, en lo que respecta a los siglos XIII al XV. Pero
ya en el s. XVI, contamos con documentos tributarios de gran importancia sobre La Sierra.
La escasa movilidad geográfica, la enorme endogamia, habitual en la zona y el tratarse de
gentes que poseen fincas, y por tanto estaban ya en La Sierra desde mucho tiempo antes, nos
proporciona en las Alcabalas de Aracena de 1595, conservadas en el Archivo General de
Simancas, un testimonio único de apellidos de los posibles sujetos de las migraciones de
Extremadura a La Sierra .
Aprovechando la circunstancia de que en aquella época, los apellidos eran en gran cantidad
de ejemplos, los del pueblo o ciudad de procedencia, pudieron ser extremeños:
Los Casatejada en Umbrías; Cuacos en Aracena; Madroñero , en Puerto Gil, La Granada y
Corteconcepción; Alonso de Moheda en Calabacino; Enrique Morisco, en la c/. de ese
nombre, en Aracena; Palomero en Corteconcepción; Reina en Valdelarco; Trujillo en
Aracena, Diego Martín de Tudía, en la c/. Real de dicha ciudad; Carmen Vázquez de La
Higuera, en Linares; Alonso de Cabeza la Vaca, en el mismo lugar y un gran número de gente
llamada “de Jerez” en Aracena, Alájar, Calabacino, Corterrangel, y casi todos los caseríos del
distrito aracenés . Desgraciadamente no cuento con documentación de aquella época para
Aroche, Cortegana, Galaroza y otros puntos de la comarca que sería, a buen seguro, muy
esclarecedora.
SEGUNDO: La influencia diacrónica de la trashumancia (La Sierra fue prolongación de las
cañadas que discurrían por Extremadura).
TERCERO: A una interacción constante a lo largo de los siglos, dada la vecindad de nuestra
comarca con la provincia de Badajoz. El Reino de Sevilla llegaba hasta Fuente de Cantos y
Fregenal.
El estudio etimológico, comparativo y documental de esas voces extremeñas que no aparecen
en vocabularios leoneses, pero se usan en La Sierra, será pues, el objeto de mi ponencia.

II. VOCES EXTREMEÑAS

ACIBARRÁO, Á,
Adj. 'Acalorado' < cast. ant. y desus. acibarrar: 'apalear, golpear' < cruce de aciberar: 'moler'
< cebo < lat. CIBUS: 'alimento' y abarrar: 'golpear' [molido por el calor]. EXTR. (SC, La
Corte de Santa Ana). "Vengo der campo a la hora de la siéhta, acibarraíto de caló" (Doc. en
dicho lugar). ENQ. C. Ignacio Garzón. CAMARASA, acibarrao: 'persona o animal
calenturiento o amodo- rrado'. Etim. DCECH, II, 8, s.v. cebo. Cpt. para Sal. MIGUÉLEZ,
11, aciborrio 'ataque epiléptico'.

290

¡AGGÓ!
Interj. 'voz para arrullar a los bebés' < voz imitativa de los gemidos del recién nacido.
AND. EXTR. (TS). "Jame 'l angó, muchachete / que voy a dalte la teta..." (Luis Chamizo:
El miajón de los castúos, p. 81). Más frecuente con doble 'g'.
AjERÓ
S. 'Cara, rostro, espec. si no va muy limpio' < caló jeró: ‘cabeza, cara’. AND. (Sevilla).
EXTR. (Alburq.). (TS, ruta de Sevilla). "Lávate la jeró que se te quite el percúhe" (Oído en
El Repilado). Doc. pers. en Sevilla. COCO, 111: 'semblante que infunde miedo'. No lo
registra A.V. BESSÉS, 93. Jeró. Igual en VILLARÍN, 90.
ALAVÁN un)
Adv. 'Gran cantidad de gente' < port. alaväo: 'manada de ovejas lecheras'. ENCOM.
EXTR. AND. (SC). "un alabán de chiquillos nos pisó..." (RR.: "Pelón, pelón" ). COCO, 102,
para Badajoz. NÚÑEZ, I, 22. A. CABRERA, 658, da etim. y cita alaván: 'muchedumbre',
para Alburq. TORRES, 42: 'multitud'. PIERSON, 269, para Almería oriental, salavar: 'gran
cantidad de una cosa'. Cita: "salavar de hijos'. ENQ. C, NVH, 'grupo de personas o animales'.
DGPE, 54, para voz port. ENQ. C. FTD / GAL / VAL.
ALEjÍN
S. 'Novelería, cosa de poca monta' < probable síncopa de albejín: ‘alpechín’ [de donde
‘cosa de poco valor’]. EXTR. ENCOM. (SP). “No me vengah con alejínes a ehtah horah...”
(Doc. en Fuentes de León). NÚÑEZ, I, 22. A.V., 30, albejín, para Osuna. CAMARASA, 7,
alehín: 'cursilería'. MUÑOZ, 187, ‘palabras tontas, vanas, cosas insustanciales’. Var. en
Cumbres de San Bartolomé SACALEjÍN (ENQ. C).
AlMORRÁQUE
S. 'Ensalada de verduras muy picada, con aceite, sal y vinagre' < tal vez cruce del lat.
MORETUM: 'manjar con hierbas, queso, ajo y vino' y el ár. madrûs: 'machacado,
desmenuzado'. AND. EXTR. (SC, Almonaster la Real). "ve majándo lah verdúrah, pa'cé el
almorráque". BOLAÑOS, 2, para dicho pueblo. A.V., 38, almorraque: 'manjar compuesto de
aceite, vinagre, sal y cebolletas, pimientos y tomates picados', para Huelva. MEDINA, I, 111,
no formula hipótesis etimológica, pese a su afición al árabe aljamiado. CAMARASA, 8, en
Badajoz., almoraque 'salsa o ensaladilla'. Etim. DCECH, I, 198, s.v. almodrote y la var.
onubense. BLÁNQUEZ, 1068.
ArBEYÁNA
S. 'Cacahuete’ < falsa homonimia con avellana: 'fruto del avellano' < lat ABELLANA, de
Abella, ciudad de Campania. EXTR. (Badajoz). AND. (TS). "Y con sus dos espuertas y sus
almudes / vender por una chica seis arbeyanas..." (RR.: "La posada", poema inédito). COCO,
41. ZAMORA VICENTE, II, 315, registra avellana: 'cacahuete' y avellana serrana, al 'fruto
del avellano' y añade que García Soriano, en Murcia, usa avellana americana para este fruto.
En La Sierra ocurre igual que en Murcia. Los Álvarez Quintero, Teatro completo, IV, 25,
usan avellana como sinónimo de cacahuete. DRAE 2001 para etim.

291

ARREQUÍl
S. 'Árbol seco a la puerta de los cortijos, usado como percha para la ropa' < ár. rikab:
'estribo'. EXTR. (SP, Aroche, hoy desus.). "Cuerga la chamarra en el arrequíl, y ven pacá”
(Doc. en dicho pueblo). Com. de Paulino Díaz. La etim., en el sentido del árabe estribo,
puede extenderse al de 'percha' y la tomé de DCECH, I, 353 y 354, aunque él la usa para voz
distinta. J. LÓPEZ, "El Picón", 2ª época, nº 9, 2000, para Encinasola, en la var.
ARRINQUÍN: 'palo con varios pinchos o brazos a modo de percha, a la puerta de cortijos o
chozas'. Para Extr. la doc. CAMARASA, 14, como arrequi: ‘percha que se hace con un
tronco de árbol, sin despojar las ramas secundarias’. MUÑOZ, 187, arrequi: ‘percha que se
hace clavando una estaca de árbol en el suelo’, para Badajoz.
ATRANQUÍjO
S. 'Reposo y seriedad que dan los años' < prótesis del rom. tranquilidad < lat.
TRANQUILITAS: 'calma, sosiego, reposo' con cambio del sufijo, por el de cualidad, leon. y
occidental -ijo. EXTR. (Mérida y Alta Extrem.). (TS). "A vé si echah atranquijo... !que ya
vah teniendo edá!" (Doc. en Aracena). ZAMORA VICENTE, I, 64, ‘tomar a tranquijo';
'acostumbrarse a lo bien hecho'. ORTEGA MUNILLA, 139. Atranquino: 'tomar en
consideración'. CAMARASA, 16, ‘tranquilidad, atención’, para Las Hurdes y Malpartida de
Cáceres. El mismo autor, p. 169, en la forma tranquího. RECIO, I, 2º, p. 1718, analiza los
sufijos de las hablas del W. unas veces despectivos y otras de cualidad, apañ(ijo), boqu(ijo),
apart(ijo), part(ija), etc., presentes en La Sierra.
AZARÓNEs
S. pl. ‘Planta herbácea comestible, abundante en La Sierra’ < del and. acerón: ‘acedera’,
Rumex acetosa < lat. ACETARIA. AND. EXTR. (SC). “En el año de la jámbre, si no juera
sío por los azarónes que noh comimoh” (Documentado en Fuenteheridos). Uso: cocidos y
para ensaladas. A.V., acerón. MURGA y ZAMORA VICENTE, I, 57, acerones. ESGUEVA,
26, etim, y datos técnicos. SOPENA 1917, 23, incluye acerón, pero como el nombre del
gordolobo. No Acad. actual.
BANDERÍYA
S. 'Red pequeña sujeta con dos palos, para pescar pequeños peces' < acaso metátesis del
leon. barandillas: ‘bastidor de dos palos paralelos por donde se desliza la piñera para cernir la
harina’ < orig. indoeurop. EXTR. (ac. relacionable). (SC, La Nava). "Vámoh a hacé una
banderíya pa podé pehcá en la rivera" (ENQ. C. Rafael Lobo). Se usa a modo de cesta, por
inmersión en aguas tranquilas. CAMARASA, 18, barandilla: 'red para separar el escobajo de
la uva', en Albalá. Cpt. MIGUÉLEZ, 103, para Maragat., barandillas. En la Alta Alpujarra,
CABAÑAS, 26, barandíya: especie de bastidor de madera para colocar el cedazo'. Lo deriva
del Lat. VARA.
BOlSÚA tripa)
S. 'Intestino grueso del cerdo' < bolsa < b. lat. BURSA + el sufijo leonés -úa. EXTR. (TS,
según pueblos). “La tripa bolsúa la dejámoh pa embuchá el chorízo” (Documentado en
Cortegana). LÓPEZ, 57, bolsuda, para esa villa y para Cumbres Mayores; en Extr., Higuera
la Real. Gª DE DIEGO, 191, analiza las formas extr. ternúo, castúo, etc. procedentes del
leonés, que se relacionan en La Sierra con voces del tipo de COSCÚA, CAMISÚA,
CALDÚA, CARZONÚO, GALLÚO, PAPÚO, etc. Cpt. NOVO, 65, en el ast. calzúa: 'gallina

292

que tiene las patas de cierto color'.
BUCHÉRA tripa)
S. 'Ciego, tripa ancha y sin salida al final del intestino grueso del cerdo' / 'Cabeza de
lomo embutida' < buche: ‘estómago de algunos cuadrúpedos’ < quizá del tradolat.
BUCULA: ‘ampolla’ < lat. vulg. *BUCCULA: ‘carrillo hinchado’ < BUCCA: ‘boca’.
EXTR. (ac. que se relaciona) (SP, Santa Olalla). “Hoy vámoh a yená de miga la tripa
buchéra”. LÓPEZ, 58 y 71, ambas acs, para dicha población. CAMARASA, 27, buche:
'embutido que se forma llenando con masa de chorizo el estómago del cerdo'. Badajoz y
Alburquerque. El mismo autor, p. 56, para Almonaster la Real, tripa BUCHÓNA: 'Intestino
grueso del cerdo'.
BUjÁrDA
S. 'Casa o choza circular, de piedra' < gall. bufarda: 'ventana pequeña' < ant. rom. buhar,
var. de bofar: 'soplar’. EXTR. (SP, en especial). "zahurdas, buhardas, majadas y tinaones"
(Carlos Muñiz: La contrabandista de Jabugo, p. 25). ZAMORA VICENTE, I, 70: 'chozo con
pared de mampuesto y techo de juncos'. Lo mismo CAMARASA, 28, para Mérida. DCECH,
I, 691. La salida de humos de estas chozas, se realizaba por un ventanuco o 'bufarda',
practicado en el techo. Etim., ENRÍQUEZ, para Gal.
BURRÉRO, A
Adj. ‘Dícese del mulo o la mula hijo de caballo y burra’ < burra: ‘animal de carga’.
EXTR. (TS). “Un jitáno que me vendía una mula burrera, por trehmir pesétah” (Argot de los
tratantes de ganado). ZAMORA VICENTE, I, 70, ‘macho’. COCO, 48, para Villagonzalo y
Barcarrota. Es voz muy viva en Fuenteheridos. DRAE 2001 no contempla esta ac. y para
dicho significado da burdégano < tardolat. BURDUS: ‘bastardo’.
CABEZÁ
S. 'Cabeza del lomo de cerdo, presa magra buena para asar o picar para embutido
selecto' < lat. CAPITIA < CAPUT. Al parecer, autóct. en el S. de EXTR. y La Sierra. (SP,
pref.). “Ve separando las cabezás, pa luego hacé el lómo” (Oído en Cumbres Mayores).
LÓPEZ, 47, recoge cabezada en Aroche, Cortegana, Cumbres, Encinasola, Higuera de la
Sierra Rosal de la Frontera y Santa Olalla y en Extr., Higuera la Real, Monesterio y Segura de
León.
CACHORRÉÑAs tener buenas).
Mod. adv. 'Ser tranquilo en exceso' < quizá del gall. cachorro: 'cachazudo' < orig. inc.
EXTR. (SC). "¿No m'ayudah..? ¡Qué buenah cachorréñah tieneh" (Documentado en
Aracena). Puede ser eufemismo por 'testículos', aunque se dice indistintamente a la mujer.
COCO, 125 para Azuaga.
CAIDÍLLA
S. ‘Ligera bajada de tonalidad al final de una estrofa < ac. particular y quizás autóct. del
cast. caída: ‘declinación o declive de algo’. EXTR. (ac. relacionable). (SP, Encinasola).
“Échale caidilla / a la tonada / porque sin caidilla / no vale nada...” (Tomás López López:
Cancionero y tradiciones de Encinasola). CAMARASA, 34, caidilla, ‘entonación’.

293

CANGÁYO
S. y adj. ‘Horcate, especie de horquilla de madera invertida que sirve para enganchar el
arado a una sola caballería’ / ‘Persona muy vieja o desmedrada’ < canga < céltico
cambica + dimin. -allo. EXTR. (Mérida, 1ª ac.). PORT. (las dos acs.). (SC, Galaroza, ambas
acs.). “A vé si me tráeh el cangáyo, que vi’ará con la burra” (Doc. en dicha villa). ENQ. C.
Francisco Alcaide, para La Sierra y para Barrancos (Portugal). El cast. horcate se usa en
Fuenteheridos y otros pueblos. ENQ. B, para Extr.
CANTEÁO
S. ‘Labor que consiste en abrir surcos para sembrar’ < extr. canteá: binar con el arado’ <
cantero: ‘porción de tierra de labor preparada para el riego’ < lat. CANTUS: llanta de metal
en una rueda’. EXTR. (SC, aldeas de Aracena). “... la tierra quedaba lista para la siembra,
venía el canteado...” (M. Garrido Palacios: Sepancuantos, p. 106). CAMARASA, 39, para La
Pesga.
CAVACHÁ
S. 'Hoyo o agujero que se produce en la tierra a cada golpe de azada o sacho' < anaptixis
del cast. desus. cavada: 'hoyo que se forma en la tierra al cavarla' < lat. CAVARE. EXTR.
(SC). "Se dá una cavachá y se saca agua...” (Refiriéndose a los terrenos donde
presumiblemente hay aguas poco profundas). ZAMORA VICENTE, I, 81 para Mérida:
'siembra a golpe'; creo que es mala anotación, y que la ac. es idéntica a la serrana.
CÓLA la)
S. 'Viento fresco que recorre los pasillos y el zaguán de las casas' < quizá del extr. colada:
'pasillo de la casa, estrecho y largo' < colar: ‘pasar por un lugar muy estrecho’ < lat.
COLARE: ‘pasar un líquido por el tamiz’. EXTR. (ac. propia). (SP, Encinasola). “Cierra la
puerta, qu’entra la cóla y noh vá dejá arrecíoh” (J. LÓPEZ, "El Picón", nº 28, 1995).
CAMARASA, 45, colada. Cpt. NOVO, 76, el ast. colar: ‘pasar, transcurrir’. BLÁNQUEZ,
397.
COLETÍYO
S. ‘Faja de niño’ < dim. de coleto: ‘vestidura de piel’ < it. colletto. EXTR. (ac. relacionable).
(TS, alguos puntos). “Pónle al niño el coletíyo bien apretáo, qu’hace mucho frío” (Doc. en
dicho pueblo). MOREIRA, 3. En Arroyo de San Serván, CAMARASA, 47, registra: 'tela
fuerte, atada con cordones, que se ponía a las niñas para que no cogieran frío en el pecho'.
Cpt. en las Alpujarras, CABAÑAS, 73, koletíyo 'prenda interior que se ponen las mujeres
encima de la camisa o de la chambra' y DRAE 2001, que da etim., ‘corpiño sin mangas usado
por las serranas de Castilla. ENQ. C. ALA / ARA / CÑV. Ampliación semántica en ARR:
'tira fuerte de tela para suspender a los niños que empiezan a andar'. Manuel Carrasco y
Manuel Márquez.
COsCOLÉTA a)
Mod. adv. ‘Dícese de la forma de llevar a alguien o algo cargado a las espaldas’ < quizás
alteración de un *costaleta < port. ant. costas: ‘dorso, espalda’ < lat. COSTA: ‘costilla,
costado’. AND. EXTR. MURCIA. (SP, Aroche). “venir con tanto peso, pues llevaban el
condumio a coscoleta...” (R. Romero Aldayturriaga: “Romería 99”). GREGORIO
SALVADOR, 14, para Cúllar-Baza, a coscoletas: 'llevar a alguien subido en la espalda, con

294

las piernas saliendo bajo los brazos del que lo lleva'. A.V., 173, a coscoletas: 'a cuestas'.
MEDINA, II, 105, a coscoletas: 'a cuestas'. ZAMORA VICENTE, I. GARCÍA SORIANO,
34. DCECH, II, 733, da la forma port., s.v. espalda.
CUCUFÁTE
Adj. masc. 'Hombre pequeño e insignificante' < quizá del ant. nombre de persona
Cucufatus < cotufa: 'fruslería' < mozár. quqúffa: 'íd.'. EXTR. (siempre aplicado a personas).
(SC). "Qué cucufáte te hah ido a echá de novio, hija mía...” (Documentado en Alájar).
ZAMORA VICENTE, I, 67. ORTEGA MUNILLA, 142. DCECH, II, 232, documenta el
nombre en 814 y da etim.
¡CÚCHA!
Interj. '¡Escucha!, forma de llamar la atención sobre algo' < aféresis del imperat. del v.
escuchar, con pérdida leonesa de es-. ENCOM. AND. EXTR. (TS). "Litros y medios garlan
n'amás / !cúcha, que jabla tien pa jablá...! (Luisa Durán: Mi Tierra, p. 31). Es interjección
muy usada en And. y Extr. Gª DE DIEGO, 182, cita el rasgo leonés para Badajoz, en unión de
petera [espetera] y ta [está]. MOREIRA, 9, para Cañaveral y Fuentes. POZO, 148, para
Málaga, ¡cucha!: ‘exclamación de asombro’.
CUCHÁRRO
S. 'Cuenco de corcho que se hace vaciando los nudos de la corteza de alcornoque, y
sirve para beber agua, hacer gazpachos, etc., según su tamaño' < lat. COCHLEAR:
'cuchara'. PORT. EXTR. (TS). “el cucharro de corcho, primitivo vaso que en La Sierra no
cede su lugar a todas las vajillas habidas y por haber...” (José Andrés Vázquez: Ese Sol padre
y tirano, 47). DCECH, II, 268, en Alentejo y Algarbe, 'especie de escudilla de corteza para
beber agua'. Ib. íd. en Serpa, cocharro, 'vasija de barro para conservar el agua fresca'.
ZAMORA VICENTE, I, 87 'dornajo para uno o dos cerdos'. NÚÑEZ, I, 22 para Encom.
DOMÍNGUEZ, 164, para Encinasola. Cpt. DRAE 1837, 174, cocharro: 'vaso o taza de
madera, y más comunmente de yedra'. ENQ. C. ALA / ALM / ARA / ARR / CAL / CST /
CTC / CTZ / ENC / FTD / GAL / LMR / LNV / LIN / PTM / RSF / STA / ZUF.
CUNDÍO
S. 'Alimento sólido que se come con el pan' < Quizá del lat. CONDIRE: condimentar'.
CAST. (ac. relacionable). EXTR. (Sierra de Gata, Alburq., Guadalupe, Mérida, Castuera y
Badajoz). AND. lª doc. s. XIII. (TS). "Lucero, pan y condío / espiguina de carne de mis
eras...” (Luis Chamizo: El miajón de los castúos, p. 82). Etim. de DCECH, II, 292, basándose
en Spitzer. DRAE 1837, 224, 'lo que se da a los muchachos para que coman el pan; como
miel, queso, aceite, etc'. En La Sierra y Extr. sólo es cundío el queso, tocino, etc.: nunca los
líquidos ni semilíquidos. BERJANO, 482. Condío: 'provisión para hacer el cocido'.
CABRERA, 664: 'queso, tocino, etc. añadido a la hatada del pastor'. TORRES, 40. ORTEGA
MUNILLA, 141. ZAMORA VICENTE, I, 84. A.V., 185, cundido: 'comida que se lleva al
campo aparte del pan', en Huelva. Berceo, Vida de Sto. Domingo, v. 1838: "nin combredes
conducho que non sea condido...". En la SP, (Aroche). la var. condío: 'conjunto de carne,
tocino y embutidos que lleva el cocido'. Jesús Berrocal. En CPF, 'alimento sólido que
acompaña al pan'.

295

CURÍCHI
Interj., repetido, 'Voz para imitar el canto de la perdiz' < onomat. EXTR. (TS). "Curichi,
curichichí, asín cantan lah perdiceh" (Oído en Jabugo). ZAMORA VICENTE, I, 87, para
Mérida. La repetición suele hacerse en la forma anaptítica curichichí.
CURRÉLO
S. 'Trabajo' < regresivo de currelar < caló currar. Argot pop. EXTR. (TS). "No le huyeh tú
ná ar currelo... máh qu'a un miúra...” (Dicho frecuente en La Sierra). VILLARIN, 52. COCO,
147. En Sal. se da la bisemia currelo: 'azote, vapulación', que registra LAMANO, 365. Debe
estar en relación con el sintagma de Madrid "dar un currito": 'pegar suavemente'.
CHINCHÓTE
S. 'Pinzón, pájaro de los fringílidos' < extr. chinchote: 'pinzón', EXTR. (Segura de León,
Fuente de Cantos y Monesterio). (TS). “Ayé ehtúve viendo un nío de chinchótes” (Doc. en
Cortegana). BERNIS, 152, designa como Fringilla coelebs y lo registra en Badajoz y Lugo.
BOLAÑOS, 9, para Almonaster la Real. ENQ. C. ARA / CPF / CTG / FTD.
CHINFARRÁ
S. 'Herida de arma blanca, larga y superficial' < ár. saifra / xafra: 'cuchilla'. ENCOM.
EXTR. 1ª doc. s. XVI. AND. (autores). (TS). "les tiré una chinfarrá con mi chaira, que los
despanzurré". (RR.: "Sinfonía pastoral"). NÚÑEZ, I, 23, incluye 'chinfarrada' para la Encom.
MARTÍN ALONSO, 1353, la fecha, y documenta en Espinosa, como 'pinchazo'. DCECH, II,
357, la deriva de 'chifla', como 'cuchilla', y dice que es voz extremeña: 'chinfarratá',
'cuchillada, herida causada con arma cortante', citando a BRAE, III, 665. Francisco Delicado,
La lozana andaluza, p. 214: "que te chinfarase a tí y a ella, ¡o hi de puta...! POZO, 143, para
Málaga, chifarrá: 'herida, contusión'. CABAÑAS, 39, sifará: 'rasguño, arañazo'. A.V., 198, y
MEDINA, II, 125, chinfarrada: 'herida poco profunda'. ENQ. C. CAL / CSB / LMR. ARR,
‘herida que hace un animal a otro’. En RSF, ‘corte, arañazo’. CST, ‘puñalada’. Var.
CHIFARRÁ, ENC / GAL / ZUF.
DÁDIGO
S. 'Obsequio que se hace a los novios el día de la boda' < lat. DARE: 'dar'. AND. EXTR.
(forma haplológica). (SP, Cumbres Mayores). "Loh novio, en la sala pa recibí el dádigo”.
(Com. Hilario Vázquez, de dicho pueblo). A.V., dadiva [voz llana], para Jaén. CAMARASA,
61, dago: 'dinero en metálico que se da a los novios el día de la boda' (Trujillo).
DOBLÁO
S. 'Desván de la casa de labranza, entre el piso habitable y el tejado, que sirve de
almacén y de granero' < abreviación de cámara doblada: 'Pieza alta en casa de los
labradores, donde éstos guardan su grano'. AND. EXTR. CAST. (rec. incorp.). (TS). "La
casona de labranza con su zarzo obscuro pintado de hollín y sus grandes doblaos oliendo a
heno...” (José Nogales: Tipos y costumbres, p. 64). CAPEL, 256, en And. 'parte más elevada
de las casas serranas, donde sudan los jamones hasta el verano, que pasan a la bodega'.
ZAMORA VICENTE, I, 92: 'granero, piso alto que no se habita' y en II, 336, dice que es and.
extendido a Extremadura. COCO, 85 para todo Badajoz. DRAE 1970, p. 489. MOREIRA, 3,
para Encomienda. ENQ. C. ALA / ALM / ARA / CPF / CTG / CMY / FTD / GAL / ENC.
Federico Martín, “Vida y muerte del folklore y la gastronomía en La Sierra de Huelva”, p.

296

39: “en el doblao, sobre la paja, peros, nueces, bellotas...”.

EMPANCINÁO, Á,
Adj. 'Ahito de tanto comer' / 'Animal que sufre hinchazón del vientre' < port.
empanzinar: 'ahitar, saciar' < pança: 'panza' < lat. PANTEX: 'íd.'. PORT. EXTR. (SC). "A mí
la cerveza o el gazpacho me empancinan mucho" (A. Rioja Bolaños: Revista Zancolí, nº 20).
TORRINHA, 463. Empanzinado. DGPE, 449 y 924. ENQ. A, Fregenal y Zafra. ZAMORA
VICENTE, I, 92, da empancinarse: 'empacharse, hartarse', forma que tambien se usa en La
Sierra, donde además es 'comer el ganado hierbas venenosas que lo hinchan', casi siempre
con resultado fatal. CAMARASA, 73, en Mérida, empancinarse: 'hartarse'. ENQ. C. ALM /
FTD / GAL.
EMPERCOCHÁr
V. tr. 'Dejar algo muy sucio' < quizá de empercudir: 'penetrar la suciedad en algo' < lat.
PERCUTERE: 'penetrar golpeando', infl. por cochambre < cocho: 'cerdo'. EXTR. (forma con
aféresis). (SC, Almonaster la Real). "Ahora que tengo el suelo limpio, lo ehtáh
empercochándo to" BOLAÑOS, 14, para dicho pueblo. CAMARASA, 133, percochar:
'limpiar mal una cosa', para Cáceres.
EMPERINÁrSE
V. prnl. ‘Subirse a un sitio alto' < cast. empinar: ‘levantar en alto’, acaso con el influjo del
prefijo intensivo astur-leonés -per -peri. EXTR. (acs. relacionables). (SP, Aroche). “Se
emperinó a lo alto d’un chopo y dehd’ayí lo vía tó” (Com. de Evangelina Coronado). Nuestra
comunicante usa también el adj. “cuesta emperiná”. CAMARASA, 73, emperinar: 'estirar
algo hacia arriba' y 'estirarse hacia arriba poniéndose de puntillas'.
EsCUPIDÉRA
S. 'Orinal, bacín' < arcaico escopir < *EXCONSPUERE < CONSPUERE: 'escupir'. AND.
EXTR. AMÉR. (Arg., Chile, Ecuad. y Urug.). (TS). "La quinta'l cincuentisiete / no eh una
quinta cuarquiera / por que yévan pa bebé / vino enúna escupidéra..." (Copla de quintos.
Fuenteheridos). DRAE 1970, 564, como andaluz. COCO, 92. MARTIN ALONSO, 1827,
para acs. amer. Etim. DCECH. DOMÍNGUEZ, 169, para Encinasola.
EsPOrTÓN
S. 'Espuerta pequeña, por lo común de esparto, con dos asas, usada en la construcción'
< lat. SPORTA: 'espuerta'. EXTR. ARAG. AND. (TS). "Un esportón de basura será la que yo
le regale..." (Juan Valera: Juanita la Larga, p. 664). COCO, 55. DRAE 1837, 326, da
'aumentativo de espuerta', lo que implica una espuerta grande, que nunca se llamó esportón
en La Sierra. En 2ª ac. registra como manchego 'el esportillo en que llevan la carne de la
carnicería'. Doc. literaria, RECIO, I, 2º, 1038.
EsPRIMIDÉRAs
S. us. s. en pl. 'Pedales del telar' < gall. esprimideiras: 'piezas del telar' < lat. EXPRIMERE:
'estrujar' < PREMERE: 'apretar'. PORT. EXTR. (SP, hoy sólo Encinasola). "A los pedales le
yamámos aquí las esprimideras..." (Comunicación de Amalia Delgado). X.L. FRANCO, II,

297

479 y DCECH, para origen y etim. TORRINHA, 527. Espremer, 2ª ac., 'oprimir, obrigar'. E.
LORENZO, 404, para Albalá.
FARÓTO, A,
Adj. 'Desgarbado, desmejorado, desaliñado' < quizá del port. farota: 'oveja vieja' < ár.
harût: 'mujer mala'. ENCOM. EXTR. (TS). "La mujé de Evarihto no eh féa, pero es mu
faróta" (Escuchado en Fuenteheridos). NÚÑEZ, I, 23. Farote: 'persona delgada'. COCO, 113:
'desnutrido'. ZAMORA VICENTE, I, 98. Farote: 'delgado, flacucho'. DGPE, 557 y DCECH,
II, 869, para origen. ENQ. C. ARO, Jesús Berrocal, 'escuálido'. ALM, Antonio Rioja,
'esmirriado'. Ac. propia: ALA / ARA / ARR / CAL / CPF / CST / CTC / FTD / GAL / LIN /
LMR / LNV / PTM / RSF. LIN, se aplica también a los animales. STA, “hacer la cabra
farota”, ‘despeinar a un niño’. SERRADILLA, 63, para CMY, la var. FARÓTE: ‘delgado’.
FARRUNGÁr
V. tr. ‘Caer, echar abajo, desmantelar’ < epéntesis del extr. farrugar: ‘deshacer’ < orig.
inc. EXTR. (Navalmoral y Hurdes). (SP, Campofrío). “Pa hacé éhta casa nueva hay que
farrungá toh loh múroh que quedan...” (ENQ. C. Juan Delgado). El vocablo se forma con
cruce de otros dialect., como pueden ser el port. farrapar: ‘romper’, el dial. faratár, el
romance derrumbar, etc., aunque persiste el misterio de la desinencia -gar. CAMARASA, 78,
farrugar, en Navalmoral, ‘deshacer’ y farrungao, en las Hurdes, ‘deshecho, roto’.
GALÍPO
S. ‘Gargajo, expectoración mucosa’ < quizás apócope del castellano galipote: ‘especie de
brea o alquitrán para calafatear’ < fr. galipot: ‘resina de pino’
and. galipota: ‘gálico,
sífilis’. EXTR. AND. (SP, Campofrío). “Con la purmonía que tiene, suerta cada galípo, que
eh un áhco” (ENQ. C. Juan Delgado López). En 1ª acepción; la consistencia pegajosa de la
expectoración proporciona el hilo semántico. DCECH, III, 42, para galipote. TESTAS, 350.
CAMARASA, 82, anota ‘gargajo’, en Serradilla, Alcuéscar y Malpartida de Cáceres. A.V.,
289, MEDINA, III, 32, galipota. Para Málaga, POZO, 158, ejemplifica: “¡vaya galipo ha
echao el tío!”.
GALLÚO
S. 'Tortazo que se da en la cabeza o en la cara' < gall. gallo: ‘vástago retoño vegetal’
[nudo en la madera] < lat. GALLA: ‘excrecencia de roble, alcornoque, etc.’. EXTR.
(Serradilla y Garrovillas). AND. (Málaga y otros puntos). (SP, Encinasola). "Como yo te
meta un gallúo, te vas a enterar" (J. LÓPEZ, "El Picón", 2ª época, nº 10, 2000).
CAMARASA, 82, gallúa: ‘golpe’ y p. 86, gayúa: ‘bofetada’. POZO. 158, gallúa: 'bofetada,
paliza'. Igual, MEDINA, III, 36 y en Málaga, gallúo: ‘bastón de nudos’. Queda implícita la
referencia a la madera nudosa y dura, con la que se golpea. Gª DE DIEGO, 191, analiza las
formas extr. ternúo, castúo, etc. derivadas del leonés, que coinciden en La Sierra con las
voces BOlSÚA, COSCÚA, CAMISÚA, CALDÚA, CARZONÚO, etc. OTERO, 190, para
Puebla de Alcocer, gayudo: ‘puñetazo dado con los nudillos en la espalda’.
GAMBÓA
S. 'Peonza grande' < de gamboa, ‘especie de membrillo grande’ [por su forma, dureza y
tamaño]. EXTR. (Variante). (SC, Santa Ana la Real). “Te tiro un puázo con la gambóa, que te
eh’cácho la tuya” (Del juego de la peonza). ENQ. C. Juan A. Muñiz. CAMARASA, 178,

298

zamboa: 'trompo de gran tamaño', en Arroyo de San Serván.
GLORIÉTA
S. ‘Licor de anís seco y mosto’, afín al extr. gloria: 'mosto de vino sin fermentar con un poco
de aguardiente' < quizá de gloria: ‘gusto, placer’. EXTR. (forma indicada). (SP,
Encomienda). “Niño, écha otra copita de gloriéta” (Doc. en Cañaveral). MOREIRA, 4. ENQ.
C, para Arroyomolinos. Mis informantes de allí advierten que se dice en la prov. de
Barcelona, en los ambientes de emigrantes andaluces y extremeños. Ello nos explicaría el
sufijo -eta (cat. -ette). CAMARASA, 86, gloria, para Alía.
GUARRÍTA
S. ‘Cochinilla de la humedad’ < de guarro [por su aspecto]. EXTR. (SC). “Al levantá la
piedra salieron una gomia de guarrítas” (Doc. en Castaño del Robledo). CAMARASA, 88,
para gran parte de Extremadura.
HIGADÉRA
S. 'Hígado del cerdo' < hígado < lat. vulg. FICATUM. EXTR. (TS, algunos pueblos). “Lah
higadéras lah guardámos pa echálah en aceite en una orza...” (Doc. en Los Romeros).
LÓPEZ, 51, doc. en EUGENIO CORTÉS, para Higuera de Vargas. Recoge en Segura de
León y Cumbres Mayores. ENQ. C. FTD.
INFURRICUTÍBLE
Adj. neút. 'Persona de pequeña estatura y poco peso, alfeñique' < orig. inc. Tal vez floreo
verbal o anaptixis de un cast. ant. *inenfurtible < cast. enfurtir: 'batanear los paños para
darles consistencia' [literalmente que no se puede fortalecer] < lat. FORTIS. EXTR. (forma
con cruce). (TS, ya en pocos pueblos). "el más infurricutible ladeaba hacia la frente su
galocha" (RR.: "El Molino Moyera”). DCECH, s.v. enfurtir. En la formación del metaplasmo
pudo haber influjo del gall. furrica, que da ARÉS, 409, como 'cousa de pouca consistencia'.
CAMARASA, 74, extr. endecutible: 'mimoso y delicado', dode parece cruzarse con
‘endeble’. ENQ. C. CAL / FTD y quizá HGS y LGR. A la informante de STO, le suena como
oído en Moguer.
INORANTÓNA
Adj. fem. 'Mujer cándida e inocente' < tal vez cruce de ignorante < lat. IGNORANS, e
inocentón, óna < lat. INOCENS. AND. EXTR. AMÉR. (Arg.) "que inorantes de las cencias
de los sabios / las jonduras d'otras cencias descubrieron..." (Luis Chamizo: El miajón de los
castúos, p. 34). Se observa la tendencia gall. a simplificar grupos internos: inoto < ignoto, etc.
Arg., J. Hernández, Martín Fierro, 73: "Y aunque yo por mi inorancia / Con gran trabajo me
explico...". A.V., 331, ignoranta. En cuanto al fem. de adjetivos neutros, cpt. YNDURAIN,
112, simpla: ‘simple’ en el Fuero de Navarra, de fines del s. XIII. Cpt. LEITE, 179, para
Barrancos, inurância.
jARRAMÁNTA
Adj. 'Persona de dudoso valor moral' < metátesis y aglutinación de raja manta [en el
sentido de 'persona que hace cosas negativas']. EXTR. AND. (SP, Encinasola). “¿Leváh a
echá cuenta a ése, qu’eh un jarramánta?” (J. LÓPEZ, "El Picón", 2ª época, nº 6, 2000).
CAMARASA, 95, harramanta: mal trabajador, vago', en Mérida y Badajoz. A.V., 522

299

rajamantas: 'persona de poco seso'.
jERÍNGO
S. 'Churro, fruta de sartén' < lat. SGRINGA: 'jeringa' [por el instrumento con que se
hacen]. EXTR. AND. ENCOM. (SC, espec. Valdelarco, y zonas de la SP). "Anda ve a la
plaza y compra dieh dúroh de jeríngos" (Doc. en Aracena). NÚÑEZ, I, 24. COCO, 99. A.V.,
343. SERRADILLA, en CMY.
jÍCARA
S. ‘Onza de chocolate’ < cast. íd. ‘vasija de loza para tomar el chocolate’ < nauha xicalli:
‘vaso de corteza’. AND. EXTR. (TS, raro hoy). “Cuando éramos pequeños, la jícara costaba
sólo una peseta...” (Ana Serradilla: Breve diccionario del habla de Cumbres Mayores, p. 74).
Del continente se pasa al contenido, porque una porción de la tableta de chocolate -onza- era
la que se requería para llenar una jícara. SERRADILLA cit. documenta en Málaga. Lo
escuché en Sevilla y provincia de Badajoz. A.V.
jIGÓNA
Adj. fem. 'Mujer perezosa y tranquila en exceso' < lat. FICUS: 'higo'. EXTR. AND. (TS).
"María eh mú jigóna, le guhta que se lo den tó hecho" (Documentado en Cortelazor). COCO,
130, cita a Chamizo. ZAMORA VICENTE, I, 107. ORTEGA MUNILLA, 145: 'mujer
perezosa'. A.V., 320. Higona. POZO, 163, para Málaga, jigona: 'torpe, lenta'.
jINCHONEÁr
V. intr. 'Avivar rencores, para que dos personas riñan' < quizá de la forma *hinconear /
*hinchonear < hinco: 'puntal que se hinca en tierra', que en la comarca se dice 'jinco' > lat.
*FIGICARE < clás FIGERE: 'clavar'. EXTR. (SC). "No soy de esah personah que andan
siempre jinchoneándo" (Documentado en Jabugo). A. CABRERA, 92, para Alburq.
Jinchonear: 'hurgar con un palo'. Como se ve, el sentido serrano es figurado, respecto del
extremeño.
jOIOPOLÁrMA
Adj. masc. 'Exclamación afectuosa que se dirige a un niño travieso, gracioso, etc.' <
aglutinación del sintagma jodido por el alma, en el sentido irón. y afectivo de 'travieso, mal
de la cabeza'. EXTR. (forma con aféresis). (TS). "Iba por debajo del balcón y el joipolárma
del zagá m'echó un vaso de agua" (Doc. personal). Es voz en trance de extinción, pues ya sólo
se oye en boca de gente muy mayor. J. LÓPEZ, "El Picón", nº 31, 1996, para Encinasola,
POLÁrMA: 'dícese del que hace travesuras', lo une a "joío", como en SC. CAMARASA,
138, polarma: 'granuja', en Almoharín. ENQ. C. FTD.
jOrCÁjA
S. 'Parte del tronco del árbol donde se divide en ramas' < *horcajada: ‘íd.’ < horca < lat.
FURCA. EXTR. (SP, Rosal de la Frontera) “Ehtába subío en la jorcája d’un olivo” (ENQ. C.
Ramón Márquez). CAMARASA, 100, horcaha: 'la cruz que forman los brazos del
alcornoque, al separarse del tronco', para Badajoz. Variante en Los Marines, jOrCÁ. Félix
González. Cpt. DRAE 2001, el cast. horcadura, con la misma ac. Cpt. en Santander, SAIZ
BARRIO, 150, jorcaura: 'rama bifurcada'.

300

LAPÁZO
S. 'Golpe que se da a alguien tirándole un lapo, o piedra de buen tamaño' < del autóct.
lapo: ‘piedra grande suelta’ afín al port. de Tras os Montes lapada: ‘pedrada’ < occ. lapa:
‘piedra que sobresale < orig, inc. PORT. AND. EXTR. (TS). "Te zampo un lapazo en los
belfos que te descuajaringo" (RR.: "Canteros y caleros"). DCECH, III, 579, el trasm. lapada.
A.V., 356 y MARTIN ALONSO, 2510, lo anotan como voz onubense; el primero cita a José
Nogales, Mariquita León: “soltó el lapazo y lo tumbó conforme está...”. CAMARASA, 104,
lapazo: 'pedrada', para las Hurdes). SERRADILLA, 78, para Cumbres Mayores.
LÚsTRE morciya de)
S. ‘Morcilla de sangre y grasa mesentérica que se hace, hervida, al empezar la
matanza’ < quizá de lustrar: ‘purificar’ [por que se hace que hiervan brevemente en agua]
de lustre: ‘brillo’ [por el que adquieren al sacarlas del agua caliente] ambos < lat.
LUSTRARE: ‘íd.’. AND. EXTR. (Higuera la Real y Monesterio). (TS). “Tóah lah morciyah
de lústre hay que pincháhlah dehpué de dáhle un jerventón, pa que suerten el aire” (Del argot
matancero serrano). LÓPEZ, 66 y 67, en la zona extr. y ALA / ARR / CMY / JAB / RSF y
STA. Cita a A.V., que define: ‘la hecha exclusivamente de sangre de vaca, cordero o cabra,
aliñada sin cebolla’. SALVADOR, 99, para Granada capital. La 1ª etim. que propongo tiene
el problema de que en cast. lustrar no es sólo purificar, sino ‘dicho de los gentiles, purificar
con sacrificios y ritos las cosas que creían impuras’. Su sentido latino es más amplio, como
en el caso de LUSTRATIO: ‘purificación’. ¿Se trata de nuevo de un latinismo de extracción
culta que pasó al pueblo?. ENC. C. CPF. RECIO, II, p. 68 y nota 54. ROJAS, 84, precisa los
ingredientes: “grasa fina de epiplón intestinal, grasa mesentérica, sangre, pimientaa verde,
ajo, cebolla, tomate, perejil, hierbabuena, comino, pimentón y sal.”
MACÁCO
S. 'Cesto de palma o esparto que llevan los recolectores de aceitunas adosado al pecho
por medio de un tirante' < del port. macaco: 'mono pequeño' [por llevar sus madres a las
crías colgadas del pecho]. AND. EXTR. (SP). "Ya están los cogedores preparados con sus
macacos" (Antonio Alcalá Venceslada: Vocabulario andaluz, 371). ENQ. C, LGR, CÑV y
ZUF. Se usa en la zona olivarera sevillana. A.V. cit. CAMARASA, 109, macaco: 'espuerta
pequeña', en Arroyo de San Serván.
MÁCHO morciya de)
S. ‘Morcilla de sangre y grasa mesentérica que se hace, hervida, al empezar la
matanza’ < macho: ‘macho cabrío’ [por hacerse de macho, con los mismos ingredientes]. Al
parecer, autóctona en And. y Extr. (SC, Cortelazor). “Las morcíyah de mácho, bien
jerventáh, son lo mejó del guarro” (Doc. en dicho pueblo). LÓPEZ, 68, registra en Segura de
León, pero es nombre muy corriente en La Sierra central, extendido a Sevilla. RECIO, II, p.
68 y nota 54. ROJAS, 84, precisa los ingredientes: “grasa fina de epiplón intestinal, grasa
mesentérica, sangre, pimientaa verde, ajo, cebolla, tomate, perejil, hierbabuena, comino,
pimentón y sal.”
MALÁjE
Adj. aplic. a masc. y fem. 'Persona con poca gracia y mala intención' < aglutinación del
sintagma "mal ángel", ['tener mal ángel']. AND. Voz del flamenco. EXTR. (TS, espec. ruta
de Sevilla) "Rocío. !Pobre hombre, qué mal ánge tiene!" (S. y J. Álvarez Quintero: Teatro

301

Completo, IV, 154). A.V., 376. Malanje. ROPERO, 148. Malage y malange: 'esaborío'. Es
voz sevillana por excelencia: tener malaje es 'tener mal aquél, mala sombra'. DRAE 2001,
como and. SOLER, 24, malage, para Lora del Río.
MIjÍNA y MIjINÍNA)
Síncopa y reduplicación, respectivamente, de MIAjÍNA, (véase). EXTR. (TS). "Pa endurzá
una mijina nuestras penas, / pa rumiá nuestro pan y p'ampaparos " (Luis Chamizo: El miajón
de los castúos, p. 26). La forma reforzada mijinína denota 'lo más pequeño posible'.
MITAÍYA
S. 'Medida para líquidos que consiste en una cántara de hojalata con rebosadero, y
cabida algo inferior a un litro' < ant. leonés y cast. meatad: 'mitad' < lat. MEDIETAS: 'id.'.
AND. EXTR. (SC). "no se pué icil como años atrás, / pedíl el aceiti a metailla, / litros y
medios garlan n'amás" (Luisa Durán: Mi Tierra, p. 31). A.V., 405, la forma mitadilla. COCO,
150. ZAMORA VICENTE, I, 116: 'medida sin exactitud de cabida'. ORTEGA MUNILLA,
146: 'medida para líquidos poco más pequeña que un litro'. CAMARASA, 116, en Guareña,
mitaílla. CABAÑAS, 88, mitaíya: 'medida para el vino algo menor que la mitad'. ENQ. C.
ALA / CST / FTD / ARR / HGS / LIN / PTM.
MONTÚA
S. 'Uva de la clase Mantua de Badajoz' < disimilación y cambio de acento, por etim.
popular con montuda: 'relativa al monte' < Mantua, ciudad de Italia. AND. EXTR. (SC). "la
futura opulencia de la uva montúa" (RR.: "La Noche de San Juan). ESPASA, LXVI, 199.
ZAMORA VICENTE, I, 117: 'uva de mesa', citado por MARTIN ALONSO, 2887.
MOrGÁÑO
S. 'Araña que habita en las casas y hace su tela en los rincones de las paredes' < lat.
MUR ARANIUM: 'araña de pared'. EXTR. ENCOM. (SP). "Tantoh añoh abandoná la casa,
htá toíta yéna de murgáños..." (Doc. en Encinasola). A. CABRERA, 96, morgaño: 'arácnido'.
NÚÑEZ, I, 24, 'araña'. Encinasola, DOMÍNGUEZ, 176, ‘araña en su tela’. Da la etim.,
difusión extr. y anota como usada en algunas zonas de Castilla-León, que no revela. El
andaluz Blas Infante, Cuentos de animales, 127, lo toma como nombre de un ratón de campo
-su ac. cast.-: "Con la cola lacia y las orejas caídas, Musgaño estuvo aún...".
MORIÉRO a)
Loc. adv. 'Dejar a las bestias ya inservibles en un campo muy lejano, esperando que se
mueran' < lat. vulg. MORIRE. EXTR. (SC). "¿Y aquél burro tan viejo que teníah? - Ya lo
tengo a moriéro en el Rihco Aburacáo" (Doc. En Fuenteheridos). COCO, 33. Moridero, en
esta ac., para Higuera de Vargas. ENQ. C. CTG. F. Sánchez Borrallo.
MUÉYEs
S. 'Tenaza de una sola pieza metálica, para manejar las brasas en el hogar' < muelle <
lat. MOLLIS: 'flexible'. EXTR. AND. (TS). "Alárgame las muelles que voy a arreglar esta
lumbre" (A. Alcalá Venceslada: Vocab. andaluz, 674). COCO, 88 para Badajoz. ZAMORA
VICENTE, I, 116, las muelles. DCECH, IV, 181. Muelle: 'tenazas de la cocina', en
Malpartida de Plasencia. A.V., cit., para la Sª de Aracena. MOREIRA, 5, en la Ecom.
BOLAÑOS, 25, muelles, para Almonaster la Real. ENQ. C. PTM.

302

ÓCHO
S. 'Medida de hojalata que contiene la mitad de un cuarta de litro' < lat. OCTO. AND.
EXTR. (SC)."Voy a casa'Madalena a por un ocho de léche" (Docum. en Carboneras /
Aracena). A.V., 434. COCO, 150. DRAE 1970, 935, en Sevilla, 'cuarta parte de un cuartillo
de vino'. Igual, MARTIN ALONSO, III, 3021.
PAMPIROLÁ
S. 'Gran cantidad de gente, animales, o cosas' < quizá cruce de un derivado de pámpano <
lat. PAMPINUS [por las gran abundancia de éstos en las vides] y el autóct. GAFIRULÁ <
gall.-port. cáfila / cáfilada: 'multitud de gentes o animales' < ár. gáfila: ‘íd.’. EXTR. (SC,
Navahermosa). “P’al día del Señó yéga una pampirolá de jente...” (Comunicó Rufino
Gómez). OTERO, 191, para Puebla de Alcocer, pampirolada: ‘gran cantidad de una cosa’.
Cpt. DRAE 2001, cast. pampanaje: ‘abundancia de pámpanos.
PANTARÚjA
S. 'Fantasma, persona que se reviste con sábana y otros signos, para asustar por las
noches' < cruce del gallego y leonés dialectal pantasma < lat. PHANTASMA: 'espectro' y el
castellano bruja < prerromano. EXTR. (SP, Encinasola). “... se empezaba a decir que había
pantarujas...” (Maribel Domínguez, 147, citando rev. “El Picón”, de dicha villa). La autora
observa el paso de la fricativa a la oclusiva, frecuente en And., pero no dice nada del cruce y
basándose en ALVAR, I, la da como localismo. Cpt. LEITE, 195, en el barranqueño
pantaralha: ‘aventesma, fantasma’, con todos los fonemas del primer elemento, pero sin
cruzar con bruja. CAMARASA, pp. 111 y 128, mantarúja para Mérida; pantaruha, en
Guareña, Arroyo de San Serván, Badajoz y Trujillo. Igual, ZAMORA VICENTE, I, 112 y
COCO, 280. Me lo confirma José Luis Macías Rico, de Calamonte. Etim. BLÁNQUEZ,
1256. Pantasma se dice en Galicia, ARÉS, 626; Rebollar, OVEJERO; Maragatería,
MADRID y Asturias, NOVO, 206. La forma mantarúja, cruza con manta, del manteo o
disfraz que solían ponerse. Cpt. CARRÉ, 79, gall. antaruxa: 'bruja que en el aquelarre besaba
el culo al diablo'. ENQ. C, ampliación semántica en LNV, ‘fantasmada’.
PAPÍTO
S. ‘Petirrojo' < de papo: ‘buche de las aves’ [por el color llamativo del de estos pájaros] <
papar < b. lat. PAPPARE: ‘comer’. EXTR. (SC, Almonaster la Real). “¡Hay que vé lo lindoh
que son loh papítos con ese coló tan rojo” (Doc. en dicho pueblo). BOLAÑOS, 30.
CAMARASA, 128, 'cierto pajarillo', en La Roca de la Sierra y Valle de Matamoros. ENQ. C.
CTC. Francisco Moya.
PAsTELÉRA
S. ‘Olla de caras laterales rectas’ < de pastel [porque pueden servirle de molde]. EXTR.
(ac. relacionable). (SP). “Traeme la óya pasteléra que vámoh a hacé el bihcócho” (Doc. en
Cañaveral de León). CAMARASA, 127, pahtelera 'cazuela de barro más ancha que alta, con
asas horizontales y opuestas', en Arroyo de San Serván. MOREIRA, 5.

303

PAsTUÉÑO, A,
Adj. 'Persona de carácter reposado y pacífico' < pasta + el sufijo -eño: 'semejante a'.
ENCOM. EXTR. AND. (TS). "Cuando él, tan equilibrado y pastueño había perdido las ganas
de comer..." (J. F. Muñoz y Pabón: La Millona, p. 1062). NÚÑEZ, II, 21, ‘persona a animal
de naturaleza sosegada'. COCO, 132, para Badajoz.
PÉO DE ZÓRRA
S. comp. 'Hongo de forma globular que estalla al ser pisado, con mal olor y sonido
peculiar' < EXTR. (SC). "uff, qué péhte! creo qu’eh pisáo un péo de zórra..." (Doc. en
Fuenteheridos). Es el lycoperdón -LANGE- bejín o 'pedo de loba' en otras partes, según
DRAE 2001. CAMARASA, 133, peo de zorra: 'seta', para Valuengo, Monesterio y Puebla de
Obando.
PICHÉl
S. 'Botijo, piporro, recipiente para agua con un asa central, una boca para entrada y un
pitorro por donde sale el chorrito de agua' < fr. pichier: 'petit broc, jarrito' < b. lat.
BICCARIU: ¿'id.'? AND. EXTR. (SC). "vajillas, fuentes, jarros, picheles, salseras, tazas..."
(José Gestoso: Diccionario de artífices, I, XXV). Se trata de una extensión del cast. pichel,
que se refiere a un vaso de latón. (DRAE 1964, 1057). El andaluz es de barro, y sinónimo de
botijo, búcaro, piporro, pipo, pichelín y pichilín, que de todas estas maneras se dice en SC.
A.V., 480, pichilín, en Huelva. ZAMORA VICENTE, I, 124, piche, para Mérida. MARTIN
ALONSO, pichi: 'botijo', en Andalucía. Francisco Delicado, La Lozana Andaluza, p. 61: "y
lo que puedo garvear, como platos, escudilllas, picheles". VEGA, II, 194, ‘botijo, piporro’ y
pichelín, en Huelva capital. MOREIRA, 5, para la Ecomienda, var., PICHÉTE. Juan
Delgado, en CPF, PICHILÍN.
PÍRO
S. 'Cerdo de corta edad' < bajo navarro piru / vasco labortano piro: 'cría del ganado' < voz
onomat. ENCOM. EXTR. (TS). "desbalagó más mierda que un piro en la zahúrda...” (Carlos
Muñiz: La contrabandista de Jabugo, p. 26). Ved NÚÑEZ, I, 24. MOREIRA, 6, para Encom.
DCECH, IV, 413, para origen, s. v. parro: 'pato', a que se aplica pref. en el Norte, aunque
también a otros animales. CAMARASA, 137, Fuentes y Segura de León, ‘cerdo pequeño
hasta los 4/5 meses’. ZORRO SAPIENS, 9. ENQ. C. ALA / ARR / CÑV / CST / CTC / GAL
/ LNV / RSF. Allí, se dice espec. del jabalí. NVH, pirino, hasta 2/3 @@.
PITRÓQUI
S. y adj. 'Algo borracho' < and. pitraque: 'bebida', quizás alt. de pirráque / pirriaque: 'vino
malo' < gall. purria / purrela: 'cosa de mala calidad' < ¿eusk. apurr: 'id.'? cruce del leon.
pipo: 'borracho' y el and. troqui: 'dormido' < ingl. groggy: 'id'. EXTR. (SC, Cortelazor). "José
Luí ya htá pitroqui, mira cómo se duerme". ZORRO SAPIENS, 9. POZO, 192, para Málaga,
troqui 1ª etim. DCECH, IV, 699, s.v. purrela. CAMARASA, 137, para Badajoz, pitoco:
'borracho'. Cpt. and. pitraca: 'piltrafa', de DRAE 2001.
POSEÍDO, A,
Adj. 'Dícese del terreno que no se ara desde hace años, pese a ser labrantío' /
'Presumido, orgulloso de sí' < lat. POSSIDERE: 'poseer'. EXTR. en 1ª ac. Quizás autóctono
en la 2ª. (SC). "muy poseído, malaje, más agarráo c'un pasodoble..." (RR.: "Otros

304

casineros"). ZAMORA VICENTE, I, 127. Posío, en la 1ª ac. serrana. ALVAR, I, mapa 8.
Pasío. En Cáceres, VEGA, I, 192, posío: ‘terreno baldío’.
PRÉsTA
S. 'Hierbabuena' < barranqueño prehta: ‘hortelâ’ < quiza del arc. prestar: 'ser bueno, ser útil'
< del lat. PRAESTARE: 'proporcionar'. PORT. EXTR. (SP, Cañaveral de León). "Pues para
salsas y olor / hay otras yerbas cien mil / la presta y el perejil / culantro que da sabor..." (cita
de DCECH, IV, 646). Lo da como extremeño, y documenta en Sánchez de Badajoz, como
idea de prestar: 'ser bueno, ser útil'. Igual, RAE 1984, 1101. Al sur de Extr. es viva la palabra,
que también recoge MARTIN ALONSO, 3389. LEITE, 201, para Barrancos. MOREIRA, 6,
para Encom. ENQ. C. ENC. SERRADILLA, 93, en Cumbres Mayores.
PUÉlME o PUÉrME
S. 'Mezcla de sustancias, pintura, barbitúricos, etc., para ciertas heridas del ganado' /
'Salsa en que se maceran los lomos del cerdo' < extr. puelme: ‘masa líquida y espesa’ <
leonés pelma / e: ‘conglomerado’ < lat. PEGMA: ‘materia coagulada’. EXTR. (ac. que se
relaciona). (SP, Encinasola, ambas acs.; Aroche, 2ª ac.). “Dále con puélme en la llaga, veráh
como sana” (J. LÓPEZ, "El Picón", 2ª época, nº 11, 2000, para Encinasola). LÓPEZ, 78, cita
a MIGUÉLEZ, 'conglomerado' y al extremeño EUGENIO CORTÉS, El habla popular de
Higuera de Vargas, como 'líquido espeso de mezcla de comidas', concluyendo que es
leonesismo. CAMARASA, 139. Cpt. URDIALES, 364, para Villacidayo, puelme: 'tierra de
labor cuando está suelta'.
PÚYAs
S. pl. 'Clavos, puntas de clavar' < lat vulg. *PUGIA < PUGIO: 'puñal'. ENCOM. EXTR.
AMÉR. (Venez.). (SP). "Traete de la ferretería cien gramoh de púyas" (Comunicó Maruja
Parente Carbajo, de Arroyomolinos de León). NÚÑEZ, I, 24, para la Encomienda y
Extremadura. DRAE 2001, etim, y extensión americana.
RABÍCHE
Adj. neut. 'Animal que ha perdido el rabo' < lat. RAPUM. ENCOM. EXTR. (SP). "y lo
único que tenía pa cazá era un perro rabiche" (Doc. en Arroyomolinos). NÚÑEZ, I, 24.
MARTÍN ALONSO, III, 3487, para Extremadura.
RAMPÓjO
S. 'Primer puñado de miés que se corta segando y cuarta parte de la gavilla', afín al cast.
raspajo < dim. de raspa: 'gajo de uvas' < quizá del al. ant. raspôn 'acumular resíduos' < germ.
*hraspôn. EXTR. AND. (TS). "Ahora yo, con éhte rampójo y tréh máh, hágo una gavíya...".
(ENQ. C. Corteconcepción. Julián Hacha y Daniel Fernández). Etim. DRAE 2001, que da
rampojo sólo como 'raspajo'. Var. en Campofrío, REMPÓjO, ‘manojo de miés que cabe en la
mano del segador’. Aclara: 7 rempojos, 1 gavilla; 7 gavillas, 1 haz. Juan Delgado.
CAMARASA, p. 144, rampoho: 'manojo de trigo segado', para Campanario. A.V., 540,
rempojo, ‘parte del conjunto de cañas de cereales que sobresale de la mano del segador’.
RAsPÉTA
S. 'Hierro para despellejar el cerdo después de chamuscado' < germ. *hraspôn < hrëpan:
'arrancar'. EXTR. (SC, Puerto Moral). "alcánzame la raspéta pa ir rahpando el guarro"

305

(Documenté en ese pueblo). ZAMORA VICENTE, I, 129: 'instrumento de acero para raspar
la corteza del corcho'. Lo mismo MARISCAL, 43, para Cádiz. DRAE 2001, etim., aunque no
incluye esta voz. LÓPEZ, 28, cita a ALVAR, I, en la var. rasqueta, para ARR y confiesa no
haberla encontrado en dicho pueblo. Cpt. para Ribera del Órbigo, MARTÍNEZ, 190,
rasqueta: 'instrumento metálico para limpiar los animales'.
RÁsTRAs
S. pl. 'Ganchos que sirven para sacar los objetos caídos en los pozos' < lat. RASTRUM:
'rastrillo'. EXTR. (Mérida). ENCOM. (SP). "Anda vé a pedí unah rástras, pa sacá el cubo del
pozo" (Doc. en Arroyomolinos de León). NÚÑEZ, II, 24. Para la zona. CAMARASA, 144 y
ZAMORA VICENTE, I, 129, ráhtra: 'instrumento de hierro con ganchos para extraer lo que
se cae al pozo'. ENQ. C. CAL / CÑV. ARR.
REBÁÑO
S. 'Palo corto y curvo de la zurriaguera' < rebañar: 'juntar y recoger algo' < lat. vulg.
*RAPINEARE < clás. RAPINARE. EXTR. (SC, espec.). “A la zurriaguéra hay que ponéhle
el rebáño nuevo, pa vareá lah encínah” (Doc. Angel Moreira Marín. Aracena). Mi
comunicante duda de si se dice tambien en Cañaveral. CAMARASA, p. 147, rebaño: 'palo
para varear la encina', en Mérida y Badajoz.
REBIMBÁNDO estar)
Mod. adv. ‘Estar algo muy limpio’ < quizá del extr. rebimba: ‘lo que excede o rebasa de la
medida justa’ < orig. inc. EXTR. (ac. relacionable). (SP, Cumbres Mayores). “L’he dáo un
fléte a la cardera, que m’ha quedao rebimbando” (Com. Manuel Rodríguez Bernardez).
CAMARASA, 147, rebimba, en Orellana. Encaja bien el origen, si se refiere a
‘excesivamente limpio’.
RECÚLO
S. 'Último fruto que da la mata, pequeño y de baja calidad' < creac. expr. de re y culo [en
el sentido de ‘lo último, lo inservible’]. EXTR. (acs. afines). (SP, Encinasola). “De loh
tomáteh, ya na máh que me quedan loh recúlos” (J. LÓPEZ, "El Picón", 2ª época, nº 2, 1999).
CAMARASA, 148, reculo: 'melón verde y pequeño'.
REjOYÓN
S. ‘Levantamiento de la piel por roce, en cualquier parte del cuerpo’ < cast. rehollar:
‘volver a hollar’ < hollar < follar < lat. vulg. FULLARE: ‘pisotear’. EXTR. (acs.
relacionables). (SP, Cañaveral de León). “Con la punta der cerrójo me híce un rejoyón en
la’spárda” (Doc. en dicha villa). MOREIRA, 6, rejollón: ‘levantamiento de una pequeña
porción de la piel a consecuencia de un roce’. CAMARASA, 149, rehollón: 'señal en la
pared', para las Hurdes. Etim. DRAE 2001, que no incluye la voz serrana, pero sí rehoyo:
‘barranco u hoyo profundo’. ENQ. C. ARR / CAL / CÑV.
REMECEÉRO
S. 'Columpio' < de remecer: 'mover reiteradamente de un lado a otro' < lat. REMISCERE:
'volver a mezclar'. EXTR. (SC, pref.; SP, en la forma remecero). "En una cadencia de
remeceero, Muñiz nos mantea..." (RR.: Epílogo a La contrabandista de Jabugo, de Carlos
Muñiz). NÚÑEZ, I, 24. Remecero. La forma de SC, con vocal duplicada, imita el vaivén

306

alargado, o cadencia del columpio, y es más gráfica. DCECH, IV, 9, etim. s.v. mecer.
CAMARASA, 149, remecero: ‘columpio’, en Trujillo. ENQ. C. ALA / ARA / CAL / CÑV /
CPF / CST / GAL / LIN / LMR / PTM / RSF. CTC, var. ARREMECÉRO.
REPIONÉLA
S. 'Juguete hecho con la mitad de un carrete de hilo y una púa de vareta, a modo de
peonza diminuta' < de repión + sufijo diminut. -ela < leonés repiar. EXTR. (SC). "se
llamaban repionelas y las hacíamos con medio carrete de hilo, de madera" (RR.: "La
patulea"). COCO, 80, para Guareña. ZAMORA VICENTE, 132, Mérida. ORTEGA
MUNILLA, p. 147. MARTÍN ALONSO, 3569, como extremeño. Var. en Cañaveral de
León, REPIANDÉRA; en Campofrío, REPIONDÉRA.
REsTRÍl
S. ‘Percha’ < haplología del leon. ristrielu: ‘rastrillo, aparato para rastrillar el lino’ [por la
forma] < lat. RASTRUM metaplasmo del serrano y extr. arrequil: 'árbol seco a la puerta de
los cortijos, que se usa de percha para la ropa' < ár. rikab: 'estribo'. Al parecer, voz autóct.
(SP, Cumbres de San Bartolomé). "Cuérga el impermíable del restríl, pa que se seque' (ENQ.
C. Lorenzo Pérez). CAMARASA, 14, arrequi: ‘percha que se hace con un tronco de árbol,
sin despojar las ramas secundarias’ y DCECH, I, 353, s.v. arrequife. En And., A.V., 675,
rastril: 'rastrel, ristrel' [‘listón grueso de madera’], para Jaén.
SÁBIO
S. 'Tierra gredosa con arena que se usa para mezclarla con la cal' < lat. SABULUM
'arena'. EXTR. (TS). "sacando con los dedos “barro sabio” para hacer bolindres...” (Tomás
López: Cancionero y tradiciones de Encinasola, p. 60). BOLAÑOS, 36, en Almonaster la
Real, savio: 'arcilla arenosa de suave coloración ocre que se usaba para pintar fachadas e
interiores'. AMF, Censo electoral de 1911, hojas 1 y ss. registran en Fuenteheridos una calle
Sabio, que no es posible relacionar con sabio < saber. Está situada en la ampliación que se
hizo del pueblo a partir del siglo XVIII, donde sin duda participaron albañiles extremeños,
que obtendrían quizá ese tipo de tierra o 'sabio' del paraje donde luego se hizo la calle.
COCO, 12, para Alburquerque. DRAE 1984, p. 1206, como extremeño. BLÁNQUEZ, 1490,
para etim. MARTÍN ALONSO, 3674, 8ª ac.
SANDÚNGA
S. 'Cinta con la que se adornaba el refajo' < de sandunga: ‘gracia, donaire’[por lo
graciosas que quedan las prendas así decoradas] < orig. inc. EXTR. (SC). “ahóra le poneh
por’abájo una sandunga y te queda precioso” (Doc. Rufino Gómez, de Navahermosa).
CAMARASA, 156, da 'puntilla pequeña de picos redondos, haciendo ondas, que sirve de
adorno en ropas y vestidos', para Badajoz. COCO, 105. ENQ. C. en FTD / GAL / NVH.
SÉsMO
S. 'Breve camino que se abre desde la entrada de una finca, a la de otra que está
contigua' < quizá del ant. sexmo: ‘sexta parte’ [¿por su anchura, respecto a otros caminos?].
EXTR. (SC, Santa Ana la Real). "se dividía en veredas, en sesmos, en angostos carriles..."
(José Nogales: Mariquita León, 107). Para Santa Ana la Real, Juan A. Muñiz. ZAMORA
VICENTE, I, 136, en Mérida, 'camino de la servidumbre de paso'. COCO, 76. CAMARASA,
159, sehmo: ‘camino que va entre dos propiedades pequeñas, por donde apenas puede pasar

307

un carro’ y ‘servidumbre de paso para una finca’, ambos para Badajoz, Mérida y Cabeza del
Buey. Para la ac. medieval de sexmo, ‘distrito rural repartido en sextas partes’, ved
VALDEAVELLANO, pp. 543 a 546.
SOCOCHÁO, Á,
P. pas. 'Dícese de la comida a medio cocer' < del leonés socochar: 'cocer ligeramente' <
cocho, participio ant. de cocer. EXTR. (TS). "Éhte guiso ehtá sococháo..., no hay quien se lo
coma" (Comunicó Esperanza Ramos. Cala). CAMARASA, 160, socochar: 'cocer a medias',
para Guadalupe, y socochao: 'malcocido', en Trujillo. BOLAÑOS, 36, para Almonaster la
Real, sococháo: 'poco cocido'.
SOYÉjOs
S. pl. 'Mondaduras de fruta, especialmente, de los higos, brevas y melocotones’ /
‘Pellejo del higo y la breva' < aglutinación del sintagma “los hollejos” < lat. FOLLICULUS
: ‘saco pequeño, cascabillo’. EXTR. (SC, 1ª ac.; La Nava, 2ª ac.). “comerse loh hígoh, tirando
loh soyéjoh al barranco...” (RR.: “Pregón de La Nava”, Agosto de 2002). AGUADO, 134,
sollejo. Para Coria, CAMARASA, 160, sollehu: ‘pellejo de la uva’. BOLAÑOS, 36, para
Almonaster la Real, sollejos. Ignacio Garzón, para Puerto Moral. En La Nava comunicó
Rafael Lobo.
TARÉA 2)
S. ‘Cantidad de aceitunas que el molino muele de una vez’ < ac. part. del castellano íd.:
‘obra, trabajo’ < ár. taríha, raíz del ár. clásico {trh} ‘echar’. EXTR. (SP, Encinasola). “y un
molinero más, cuando se hacían cuatro tareas” (Custodio Azuela: “Oficios de Encinasola
antigua: Los molinos de aceite”). En Badajoz, CAMARASA, 164, tarea: ‘cantidad de
aceituna equivalente a cuatro giros’.
TINAÓN
S. 'Establo donde duermen las reses' < aument. dialectal del leon. y cast. tinado: ‘cobertizo
de ganado’ < lat. *TIGNATUS < TIGNUS: ‘madero’. lª doc. ant. leonés, del s. XIII, como
tenada: 'cobertizo'. AND. EXTR. (SC). "Tinaones del alma, tinaones / reses son mis dolores,
como reses..." (Fernando Labrador: Altas cumbres, p. 32). DCECH, V, 493, fecha, en
documento de Sahagún de 1245. Cita una forma andaluza tinajón: 'establo para vacas y
ovejas'. A.V., 607. Tinahón y tinaón: 'tinado grande'. MARTÍN ALONSO, 3957. Tinaón,
para Extr. CAMARASA, 166, tinaón: ‘cuadra’, en Mérida. Var. en Almonaster, con
ampliación semántica, BOLAÑOS, 38, tinajón: ‘cobertizo grande donde se ponían las
tinajas’, voz en la que es visible la etim. popular. Carlos Muñiz, La contrabandista de Jabugo,
p. 25: "buhardas, majadas y tinaones...". Etim. DRAE 2001, s.v. tinado.
TÓN
S. ‘Música de una canción’ < apócope del cast. tono: ‘letra y música de una canción’ < lat.
TONUS: ‘tensión’. EXTR. (autores extr.). (SC, en las aldeas de Aracena). “No se acuerda del
“ton”, así que dice la letra...” (M. Garrido Palacios: Sepancuantos, 115). J. M. Gabriel y
Galán, Extremeñas, p. 165: "Pa que yo lo duerma / al ton de las guapas / tonás de mi tierra".
En DRAE 2001, ton: ‘letra y música de una canción’.
TOPETÓN
S. 'Repisa de la campana de la chimenea' < castellano íd.: ‘topetazo, golpe’. [quizá por los

308

golpes que se suelen dar contra ella]. EXTR. (SP, Cumbres Mayores). CAMARASA. 166,
misma forma y ac. para Mérida y Arroyo de San Serván. MOREIRA, 6, para la Encom.
DRAE 2001, topetón: 'topetazo'. No incluye la ac. serrana. ENQ. C. ARR / CAL / CÑV /
CMY.
TRASÁr
V. intr. 'Retroceder los vehículos' < aféresis de un posible dialectal *atrasar: 'andar hacia
atrás'. EXTR. (forma muy parecida). (SC, en extinción). "Ten cuidáo, que la camioneta viene
trasándo y no te ve..." (Doc. en Fuenteheridos). CAMARASA, 164, tasal: 'recular', para
Zarza de Granadilla.
VIOLÍN
S. 'Porción del hueso pubis que sobresale en el corte del jamón' < de violín, instrumento
de cuerda < it. violino [por asemejarse al puente inferior de este instrumento’]. EXTR. (TS).
"Al jamón hay que cortarle el violín, que afea mucho" (Argot de la matanza serrana).
LÓPEZ, 60, para ALA, ALM, ARA, ARO, CTG, CMY, ENC, HGS, JAB, RSF Y STO. En
Extremadura registra para Higuera la Real. Etim., DCECH, V, 813. ROJAS, 58, precisa el
concepto: “porción del hueso pubis próxima a la sínfisis isquiopubiana”.

VÍRO
S. 'Clavo de madera de jara, de 5 a 10 cm. de largo, que sirve para coser los corchos
para las colmenas' < extr. viro: ‘íd.’ y biro: ‘algo tieso y recto’ = cast. vira: 'saeta delgada de
punta muy aguda' < del fr. vire < latín vulgar *VERIA < VERUA < VERU: 'dardo'. EXTR.
(TS). "Tráete unoh víros bien afiláoh, pa uní loh corchoh de éhtah corménah..." (ENQ. C.
Corteconcepción. Julián Hacha). Etim. de DRAE 2001, s.v. vira. Da el extr. biro: ‘clavo de
jara’. BOLAÑOS, 40, para Almonaster. CAMARASA, 22, biro. PASTOR, 521, viro, como
extr. ENQ. C. CSB.
ZORÓNDO, A,
Adj. 'Persona gruesa, de aspecto saludable, que está joven para su edad' / ‘Inmaduro o
a medio cocer’ < prótesis dial. del cast. orondo: ‘grueso, gordo’ < del extr. zorondo: ‘blando,
tierno’ < cast. zorollo < lat. SERUCULUS. [por la blandura de las carnes del que está gordo].
AND. EXTR. (ac. relacionable). (TS). "Manuela, pa la edá que tiene, ehtá mu zoronda
toavía..." (Doc. en Los Marines). ZAMORA VICENTE, I, 147: 'no maduro, no sazonado'.
COCO, 29, en Alconchel y Zafra: 'dícese del trigo que está algo verde'. DRAE 2001, para
Extr., zorondo: ‘blando’. ENQ. C. La Corte de Santa Ana, ‘gordo’. Consuelo González.
SERRADILLA, 114, para Cumbres Mayores, lo define al revés, pues da, para plantas y
frutos, ‘tardío, pasado’. Mis informantes me dan la 2ª ac., también válida en otros pueblos de
La Sierra, aunque sea más usado el aument. ZORONDÓN.
ZORROMÍCALE
S. 'Cernícalo, ave de las falconifórmes' < anaptixis del cast. cernícalo, quizás alt. por etim.
pop. con zorro. EXTR. (formas parecidas). (SP, Aroche). "y hasta un zorromícalo salío de los
bornizos del corcho..." (R. Romero Aldayturriaga: "Romería 99"). CAMARASA, 43 y 179,
cerrenícale: ‘ave rapaz’, en Arroyo de San Serván. Cernícale, en Pallarés, cerníquele y
zurrumille en Mérida, y esta última forma en Hornachos; zurrumícale: Alconchel, Villar del

309

Rey y La Roca de la Sierra. Nótense la e paragógica y los grupos ‘zurru’ ‘guru’
(gurupéndola) de fonética asturiana y referidos a aves. ENQ. C. Variantes también en
Aroche, ZORROMÍCAl y la citada de ZORROMÍCALO. Evangelina Coronado.
ZUMBÓN
S. ‘Abejorro’ < castellano zumbar: ‘producir un sonido bronco y continuado’ < onomat.
EXTR. ENCOM. (SP, Cañaveral de León). “Fíate loh porrázos que s’ehtá pegando el
zumbón contra loh crihtáleh...” (Doc. en dicho pueblo). MOREIRA, 9. CAMARASA, 179,
en Mérida y Arroyo de San Serván. ENQ. C. ARR / CAL / CÑV.

III. BIBLIOGRAFÍA Y FUENTES

Nota: Las abreviaturas que se incluyen en orden alfabético convencional, corresponden a la
bibliografía reseñada en el texto. Las obras en cursiva y negritas se refieren a la ilustración
literaria de ciertas voces, como ejemplos de uso.
oooooooo
Acrónimos de poblaciones de La Sierra citadas en este trabajo, en los apartados ENQ. A, o C
(los núcleos que no son municipios, en cursiva):
ALA
ALM
ARA
ARO
ARR
CAL
CBZ
CPF
CÑV
CST
CTC
CTG
CTZ
CRT
CUE
CSB
CMY
EPT
ENC
FTD
GAL
HGS
HIN
JAB

Alájar
Almonaster la Real
Aracena
Aroche
Arroyomolinos de León
Cala
Calabazares
Campofrío
Cañaveral de León
Castaño del Robledo
Corteconcepción
Cortegana
Cortelazor
Corte de Santa Ana
Cumbres de Enmedio
Cumbres de San Btlomé.
Cumbres Mayores
El Patrás
Encinasola
Fuenteheridos
Galaroza
Higuera de la Sierra
Hinojales
Jabugo

310

LGR
LNV
LUM
LCF
LIN
LMR
LRO
NVH
PTM
REP
RSF
STA
STO
VAL
ZUF

La Granada de Riotinto
La Nava
La Umbría
Las Cefiñas
Linares de la Sierra
Los Marines
Los Romeros
Navahermosa
Puerto Moral
El Repilado
Rosal de la Frontera
Santa Ana la Real
Santa Olalla
Valdelarco
Zufre

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la Real, números 1 al 20. Se utilizaron los trabajos publicados por Antonio Rioja Bolaños.
Sin pie de imprenta.
ZORRO SAPIENS * Varios autores. Revista local de la Asoc. Estaforina y el Ayuntamiento
de Cortelazor. Se utilizaron los números 1 a 12, en los que el profesor D. Francisco Gómez,
que no firma sus trabajos, fue incluyendo palabras antiguas escuchadas en dicha localidad.

318

CARACTERÍSTICAS LÉXICAS Y MORFOSINTÁCTICAS DEL
EXTREMEÑO EN UN PUEBLO ANDALUZ: EL HABLA
FRONTERIZA DE LA ZONA DE CUMBRES MAYORES (HUELVA)

ANA SERRADILLA CASTAÑO
Universidad Autónoma de Madrid

Resumen
Es evidente que las fronteras políticas no siempre coinciden con las fronteras
lingüísticas y este hecho se manifiesta claramente en el caso del extremeño,
que se extiende por el sur hasta determinados pueblos andaluces. En este
trabajo, voy a dejar de lado las cuestiones fonéticas, ampliamente estudiadas
ya, y me voy a centrar en algunas construcciones sintácticas y también en
algunos términos propios del extremeño, que están presentes en el habla
diaria de los habitantes de Cumbres Mayores (Huelva) y de los pueblos de la
zona. En trabajos anteriores, he estudiado las características generales del
habla de esta región pero en esta ocasión he decidido centrarme únicamente
en lo que de extremeño hay en esta habla y en las razones que motivan su
presencia. En lo que se refiere a aspectos sintácticos, me gustaría destacar la
presencia de la construcción artículo + posesivo, propia de las hablas
occidentales. En verdad, se trata de un uso hoy bastante escaso pero, en todo
caso, significativo, si lo comparamos con el español estándar. También
debemos señalar la utilización de algunos recursos morfológicos propios del
extremeño, como puede ser la generalización del sufijo diminutivo -ino o el
uso en expresiones fosilizadas del imperativo en -ai.

319

En cuanto al léxico, tomaré como base para este estudio un libro que acabo
de publicar: Breve diccionario del habla de Cumbres Mayores, en el que se
recogen muchos términos que se utilizan en Extremadura pero que rara vez se
escuchan en Andalucía: abate, afechar, bago, lamber… o algunos que
guardan enorme similitud con palabras extremeñas y que sólo presentan
algunas diferencias formales mínimas: abulaga (extrem. abularga), jaguaera
(extrem. aguaderah). Analizaré también los principales campos semánticos en
los que se utilizan estos extremeñismos, lo que nos permitirá hacernos una
idea más clara del porqué de la influencia del extremeño en unas áreas y no
en otras. En definitiva, se trata de confirmar en estas páginas, a través de
datos concretos, la fuerte presencia del extremeño en algunas regiones
andaluzas.
***

1. INTRODUCCIÓN
Comienzo la exposición de este trabajo con un agradecimiento a los
organizadores del congreso por su invitación a participar en un evento como
éste, abierto a una pluralidad de miradas que nos permite un acercamiento,
desde perspectivas muy diferentes, a la realidad del extremeño de ayer y de
hoy. Deseo y espero que una iniciativa de estas características tenga su
continuidad en sucesivas ediciones.
Es evidente, y no sólo para los especialistas en la lengua, que las
fronteras políticas y administrativas no tienen por qué coincidir con las
fronteras lingüísticas y es éste un hecho que se manifiesta claramente en el
caso del extremeño, que se extiende más allá de sus fronteras. En este caso,
me voy a fijar únicamente en su extensión por el sur, que llega, sin lugar a
dudas, hasta determinados pueblos andaluces1. Esta extensión ha sido
abundantemente señalada, hasta la fecha, por diversos autores; así, Antonio
1
Este trabajo se inscribe en el Proyecto BFF2003-00791 “Sintaxis dialectal del español peninsular”, dirigido
por la Dra. Inés Fernández-Ordóñez y financiado por el Ministerio de Ciencia y Tecnología, que se está llevando a
cabo en la Universidad Autónoma de Madrid.

320

Salvador Plans en un trabajo de 1981 ya se hacía la pregunta: “¿Tres pueblos
de habla extremeña en Andalucía?”2 y comentaba que “los límites entre las
hablas andaluza y extremeña (fundamentalmente de la zona baja pacense) no
son nítidos e incluso, en ocasiones, inexistentes” (1981: 231). Del mismo
modo, José Ignacio López de Aberasturi (1988) recogía en un breve trabajo
los “Extremeñismos léxicos en Andalucía Occidental”. También hace
bastantes años este tema fue considerado por Ariza en el estudio sobre las
áreas lingüísticas del extremeño incluido en el El habla en Extremadura
(1987). En este capítulo, Manuel Ariza comentaba cómo el habla de ciertos
pueblos onubenses como Encinasola, Cumbres de San Bartolomé y Cumbres
de Enmedio “pertenecían también al habla extremeña” (1987: 63). Ahora a
esta nómina venimos a añadir el pueblo de Cumbres Mayores, localidad muy
próxima a las dos últimas mencionadas y que participa, en gran medida, de
los rasgos fonéticos, morfosintácticos y léxicos del extremeño.
En este trabajo, voy a dejar de lado las cuestiones fonéticas, ampliamente
estudiadas ya por otros investigadores3, y me voy a centrar en algunas
características morfológicas, en ciertas construcciones sintácticas y también
en algunos términos propios del extremeño, que están presentes en el habla
diaria de los habitantes de Cumbres Mayores (Huelva) y de los pueblos de la
zona. En trabajos anteriores (2002, 2003), he estudiado las características
generales del habla de esta región pero en esta ocasión he decidido centrarme
únicamente en lo que de extremeño hay en esta habla y en las razones que
motivan su presencia.
Se hace necesaria en este momento una mención mínima a la situación
de este pueblo andaluz, para entender su relación con Extremadura. Cumbres
Mayores es un pueblo serrano situado en el norte de la provincia de Huelva y,
por su localización geográfica, mantiene contactos continuos con pueblos de
Badajoz. De hecho, uno de los pueblos más cercanos es Fuentes de León, que
Entre estos pueblos se encuentra Encinasola, situado en el norte de la provincia de Huelva.
Podemos citar, entre otros, los trabajos de M.A. Álvarez Martínez (1996), M.J. Canellada (1941), M.
Lumera Guerrero (1988), A. Salvador Plans (1987), A. Zamora Vicente (1943 y 1979), etc. En todo caso, y aunque
no me extenderé en este punto, sí me gustaría señalar la presencia en algunas voces cumbreñas del grupo -mb-:
dambos, lamber, la aspiración, algunos rasgos de la entonación, etc.
2
3

321

pertenece ya a esta última provincia. Históricamente, por otro lado, no
podemos perder de vista, como señala López de Aberasturi (1988), la labor
reconquistadora y colonizadora del reino leonés, que llegó hasta esta zona de
la sierra de Huelva, como lo demuestran topónimos como Cañaveral de León
o Arroyomolinos de León, así como tampoco podemos perder de vista las
continuas vacilaciones en la marcación de las fronteras que, como señala
Salvador Plans (1981: 230), situaban a pueblos extremeños tales como
Fregenal de la Sierra o Higuera la Real en la provincia de Sevilla todavía en
el siglo XIX.
Hay un dato más que me gustaría señalar porque puede resultar
significativo para comprender la actual situación sociolingüística de esta
zona: durante muchos años, incluso en épocas recientes, la lejanía con la
capital de la provincia y la dificultad de las comunicaciones obligaron a los
habitantes de este pueblo, al igual que a otros de la región, a mirar más a
Extremadura que a Andalucía en su vida diaria. Así, por ejemplo, antes de
que hubiera Instituto de Enseñanza Secundaria en el pueblo, los estudiantes
acudían a clase en Fregenal de la Sierra o asistían a colegios en Villafranca
de los Barros o en Fuente de Cantos. También Zafra o Fregenal eran centros
habituales de compras o de otras actividades diarias –todavía lo son, pero en
menor medida–. La situación ha ido cambiando paulatinamente en los
últimos años ya que los niños no necesitan salir del pueblo para estudiar y
hay mejores comunicaciones con Sevilla y con Huelva; por otra parte, no nos
podemos olvidar de que la institución de las Autonomías provocó
inevitablemente una mayor vinculación con Huelva capital como centro
político-administrativo, lo que tendrá, obviamente, también consecuencias en
el habla de esta zona.
Esta realidad histórica y social es fundamental para entender
determinadas características gramaticales y léxicas, que a continuación se
mencionarán. Tendremos que volver a referirnos a algunos de los aspectos
sociales citados pero voy a centrarme ahora en cuestiones puramente
lingüísticas.
322

2. RASGOS MORFOSINTÁCTICOS
El número de estudios referidos a aspectos morfosintácticos del
extremeño es mínimo, si se compara con los trabajos sobre léxico y fonética;
esta realidad tiene mucho que ver con el hecho de que, a menudo, las
diferencias son más difíciles de percibir y, asimismo, se hace más complejo
encontrar características específicas, ya que son varios los rasgos
compartidos por el extremeño y otras hablas occidentales y, además, en
algunos casos se hace difícil discernir si estamos ante arcaísmos del
castellano o ante influjo leonés. No obstante, trabajos como los de Antonio
Salvador Plans (1987) y M.ª Ángeles Álvarez Martínez (1996) nos pueden
servir de punto de partida para analizar los rasgos extremeños que
encontramos en el área que estamos analizando.
En este sentido, siguiendo a Salvador Plans, quiero hacer una primera
mención al género. En este pueblo, al igual que ocurre en ciertas áreas
extremeñas, hay vacilación en cuanto al género de algunos sustantivos: así,
por ejemplo, aceite se usa tanto en femenino como en masculino (la aceite
está toavía fría - el aceite está toavía frío). En este caso, la variante edad es
muy significativa ya que la utilización del femenino se observa, sobre todo,
en la gente mayor. Más extendido está el uso de cerillo por cerilla, ya que, de
hecho, el masculino es la única forma utilizada.
En cuanto al número, hemos de tener en cuenta que, dada su situación
geográfica, estamos en una zona que pierde la -s final, característica ésta
compartida por andaluz y extremeño. El resultado no suele ser una pérdida
total sino una aspiración; esto nos lleva, en ocasiones, a un reanálisis, de ahí
un término como jaguaera < lah aguaderah < las aguaderas. También la
pérdida de consonantes finales puede llevarnos a plurales sorprendentes; así
el plural de pared (paré) más usado es paeres y como plural de querer
(queré) encontramos quereles. Como digo, esta pérdida de sonidos finales no
es únicamente característica del extremeño, sino también del andaluz.
También debemos señalar la utilización de algunos recursos
morfológicos propios del extremeño, como puede ser la generalización del
323

sufijo diminutivo –ino. Aunque el sufijo más característico del andaluz sea illo, en esta zona se opta mayoritariamente por el sufijo leonés: coloraíno,
chiquenino, mijina, acurrucaíno, gordino...; y éste está presente, incluso, en
una serie de términos donde el sufijo se ha lexicalizado y ha perdido su valor
originario: regentino ‘engreído’, regilino ‘nervioso’ o teatino ‘tozudo’. El
sufijo -ín, también presente en el extremeño, sobre todo en la zona norte, no
tiene aquí tanta extensión; no obstante, localizamos el vocablo berrenchín
‘berrinche, llanto de los niños’, usado también en gallego y en el habla de
Madroñera, tal como recoge Montero Curiel (1995).
En el terreno de los sufijos, no podemos olvidar tampoco la solución -ajo
para -azgo, que da lugar a una forma como noviajo, presente tanto en esta
zona como en Extremadura4.
De influencia extremeña sería también, como señala Zamora Vicente
(1979), el empleo en expresiones fosilizadas del imperativo en -ai: mirái,
verái (mirái, mirái ése, por dónde viene). Se trata de un uso muy restringido;
de hecho, sólo lo he encontrado con estos dos verbos y siempre en
construcciones enfáticas.
El extremeño se convierte, como sabemos, en vehículo transmisor de
elementos de las hablas occidentales y así es como se explican tantas
características del leonés presentes en esta zona. Me gustaría destacar, en este
sentido, la construcción artículo + posesivo (er mi niño). Esta estructura, de
la que me he ocupado con mayor profundidad en dos trabajos anteriores
(Serradilla, 2003b y 2004), desaparece en los inicios de la época clásica en el
español estándar y, aunque todavía hoy en día aparece en algunos
documentos americanos, en la península su uso ha quedado restringido a la
zona noroccidental y occidental, zona de influencia del leonés (León,
Zamora, Salamanca, Cáceres, Badajoz, Asturias, algunas zonas de Cantabria
y Burgos...) o a áreas de contacto con aragonés y catalán. Es realmente
llamativo encontrar una construcción como ésta en un pueblo andaluz, pero
4
Hemos localizado también una variante poco común de este sufijo: hartazgo–jartarga (el otro día me pegué
una jartarga de pestorejo que me están doliendo las muelas todavía). Se trata de una formación espontánea y no de
una variante generalizada para este sufijo.

324

hemos de volver, para explicarlo, a la influencia ejercida en esta área por las
hablas extremeñas, que aún conservan, aunque en menor medida que en la
zona noroccidental, esta construcción. En verdad, se trata de un uso hoy
bastante escaso pero, en todo caso, significativo, si lo comparamos con el
español estándar.
Me gustaría destacar que el uso de esta estructura suele traer consigo una
serie de valores, frente a la construcción sin artículo; así, como comentaba en
un trabajo anterior (2004), aporta cuatro valores básicos: expresividad,
emotividad o énfasis, ya que se usa precisamente en construcciones enfáticas;
marcador de foco discursivo en el sentido de que sirve para marcar el
elemento sobre el que gira el discurso; unicidad puesto que suele utilizarse
para señalar algo que es muy importante para el hablante, hasta el punto de
considerarlo como único, y contraposición, así, la mi casa aparece
normalmente en oraciones en las que aparece otra casa a la que se opone ésta.
En cuanto a la razón última de la pervivencia de la construcción artículo
+ posesivo + nombre en esta región, podríamos preguntarnos por qué en
otras zonas (centro peninsular, Andalucía...) no se ha aprovechado esta
posibilidad, dados los valores que puede aportar. En este sentido, creo que no
podemos olvidar que siempre han existido formas que son más productivas
en unas regiones que en otras. A veces, una forma puede tener un matiz
distinto que se aprovecha en el habla de algunas regiones más que en otras y
podemos afirmar que en las áreas rurales del occidente peninsular que tienen
contacto con lenguas que utilizan esta estructura se ha potenciado el uso de
esta forma porque, en cierta medida, no hay tanta presión de la norma central
peninsular y esto puede facilitar la pervivencia de este uso diferenciador.
En cuanto a los pronombres personales, sólo quiero hacer un par de
reflexiones: en primer lugar, haré una referencia mínima al uso de vos por os,
localizado también en áreas occidentales en encuestas realizadas para el
COSER5 (dirvos y divertirvos; dirvos y lavarvos que da asco vervos), que ha
llegado a esta zona, de nuevo a través del extremeño. En esta ocasión estamos
5

Corpus Sonoro del Español Rural compilado por Inés Fernández Ordóñez en la UAM.

325

ante una construcción generalizada, sobre todo, entre las personas mayores
pero, en la actualidad, es frecuente escucharlo en boca de gente joven, casi
como una reivindicación de la diferencia6. Por otro lado, aunque Extremadura
y Andalucía son, de forma mayoritaria, zonas distinguidoras de caso, en el
sentido de que suelen mantener la norma etimológica en el uso de los
pronombres le, lo y la, señala M.ª Ángeles Álvarez (1996: 180) la presencia
cada vez más frecuente de casos de leísmo e, incluso, de laísmo en pueblos de
Cáceres y Badajoz, provocados, en gran medida, por la extensión de la norma
castellana a través de los medios de comunicación. En este caso, aunque sí
está relativamente extendido en Cumbres el leísmo de cortesía, (le vi a usted
frente a lo vi a él) no hemos encontrado ejemplos de laísmo en el habla diaria
de sus habitantes, prueba del conservadurismo de la zona y del apego a la
norma andaluza y extremeña.
Característica del extremeño es también la interrogación lo que, que
escuchamos frecuentemente en este pueblo (¿Lo que dice?).
Dentro de los rasgos morfosintácticos, quiero hacer mención asimismo
de un uso que, aunque nos remite al español medieval, sólo ha dejado restos
en esta zona del occidente peninsular, tal como señaló Alonso Zamora
Vicente (1943) y como recoge también Salvador Plans (1987). Me refiero a
la estructura sustituta del genitivo partitivo definido latino (paucum aquae).
Este genitivo latino fue sustituido, en primer lugar, por una construcción
formada por un cuantificador neutro y un sustantivo introducido por la
preposición de (un poco de agua); esta construcción se extiende, seguramente
como consecuencia de un cruce (un poco de agua - poca agua), a estructuras
con cuantitavos que concuerdan con el sustantivo en género y número: una
poca de agua, pocas de gentes (Cid, 462), unas pocas de migajas (Laz.). Esta
última construcción desapareció en español estándar, pero ha dejado sus
restos en el área que estamos analizando. Zamora Vicente señalaba para la
zona de Mérida la construcción unos pocos de alumnos, extendida, incluso,
hasta un grupo sociolingüístico culto, como puede ser el de los profesores
6
Sobre esta realidad me ha llamado la atención Ángel Serradilla, a quien agradezco la lectura de la versión
inicial de este trabajo y sus interesantes sugerencias.

326

(Salvador Plans, 1987: 39). Pues bien, ésta es una estructura generalizada en
Cumbres Mayores, donde pueden oírse con frecuencia también expresiones
como una poquita de agua, unos pocos de días, unos pocos de años. En este
caso, al igual que ocurre en Extremadura, no está restringida a un grupo
sociolingüístico determinado sino que es de uso general.
Por último, dentro de este apartado, quiero hacer referencia a la
conservación de la forma arcaica trujo, que guarda relación con la forma
gallega trouxo, al uso esporádico del infinitivo dir, de discutido origen
leonés, y a algunos usos de los verbos que se acercan más al extremeño que
al español estándar; entre ellos estaría el uso transitivo de caer con el
significado de ‘derramar, tirar’: ¡Que vas a caer el vaso!; Esta casa hay que
caerla porque está muy mal; o el uso también transitivo de entrar con el
valor de ‘meter’: entra la bici pa que no se moje. Hay que destacar asimismo
el uso pronominal del verbo soñar: no veo películas de miedo porque luego
me sueño toa; me soñé que se moría.
Se trata, en fin, de unas pocas características que acercan la morfología y
la sintaxis de esta zona a la de Extremadura. Aunque, obviamente, no
comparten todos los rasgos morfosintácticos7, hay una gran similitud, ya que
su situación geográfica y administrativa traerá consigo también otras
características plenamente andaluzas, en las que en estos momentos, por
razones de tiempo y espacio, no me voy a detener pero que sirven para
configurar, asimismo, la peculiar habla de esta zona.
3. EL LÉXICO
Me centraré, a continuación, en determinados aspectos léxicos. Dada la
situación geográfica de esta zona y su realidad histórica y social, a la que ya
me he referido, son muchos los occidentalismos léxicos que encontramos en
el habla diaria de sus habitantes. En algunos casos es claro el origen
extremeño de estos vocablos pero, quizás, en otros muchos casos sea
7
Así, no he documentado en esta zona formas pronominales como mos, muestro, consecuencia de la analogía
con la terminación verbal de primera persona de plural o de la analogía con me. Tampoco predomina la desinencia ear , ni se ha extendido a la primera persona la forma del infinitivo de verbos incoativos: conozo, anocheza. Por otra
parte, pretéritos fuertes como vinon, dijon... aquí son desconocidos.

327

preferible hablar, al igual que hacían Ariza (1987) y González Salgado
(2003), de “occidentalismos”, término más genérico que engloba también a
vocablos gallegos y leoneses extendidos por el oeste peninsular y que, como
ahora veremos, han avanzado hacia el sur y han llegado, incluso, a tierras
andaluzas, del mismo modo que términos andaluces se han extendido al sur
de Extremadura.
En este apartado de mi exposición sobre el léxico de esta región, tomaré
como base principal, aunque no única, un libro que he publicado
recientemente: Breve diccionario del habla de Cumbres Mayores, en el que
se recogen muchos términos que se utilizan en Extremadura pero que rara vez
se escuchan en Andalucía: abate, afechar, bago, lamber... o algunos que
guardan enorme similitud con palabras extremeñas y que sólo presentan
algunas diferencias formales mínimas como abulaga (extremeño: abularga),
jaguaera (extremeño: aguaderah) (Viudas, 1980), resbalaera (extremeño:
refalaero) (Montero Curiel, 1995). Tendré en cuenta también los términos
recogidos por Zamora Vicente (1979), Salvador Plans (1981), Ariza (1987:
45-47) o López de Aberasturi (1988) y estableceré, asimismo, la comparación
con aquellos vocablos recogidos en algunos diccionarios extremeños tales
como el de Viudas Camarasa (1980)8, el de Montero Curiel (1995) o el de
González Salgado (2003), entre otros. A este respecto, quiero hacer una
primera reflexión en torno a los términos incluidos en algunos de estos
diccionarios, ya que muchos de estos vocablos, aunque evidentemente son
usados por los miembros de las comunidades analizadas y forman parte de su
habla diaria, no son específicos de un área concreta sino que están
generalizados en otras áreas hispanohablantes. Así, en el diccionario de
Montero Curiel se recogen, por ejemplo, vocablos como almohada, chaleco,
chaqueta, gazpacho, marimandón, merino, mosto, olivo, porcelana,
zapatero... que presentan el mismo significado y la misma frecuencia de uso
que en otras regiones y, por tanto, no los tendré en cuenta a la hora de
establecer la comparación.

8
Dada la imposibilidad de encontrar la versión impresa, he tenido que acudir a la versión reducida (letra A),
que se puede consultar en la red.

328

Por otra parte, quiero referirme, antes de comenzar el análisis del léxico
cumbreño, a algunas formas que coinciden con las usadas en Extremadura
(Montero Curiel, 1995) pero que no pueden considerarse occidentalismos
propiamente dichos sino que podrían considerarse arcaísmos castellanos o, en
algunos casos, simples vulgarismos presentes también en otras áreas: liúda
‘levadura’, con variantes como ludia en extremeño, es forma antigua
conservada en la zona occidental y, como señala González Salgado, ya es
forma arcaica también en estas regiones; bruño ‘ciruela verde o negra’ es
término del castellano antiguo, que fue sustituido por ciruela, pero que se
conserva en zonas de Extremadura y Andalucía; ande ‘donde’; antier ‘antes
de ayer’ (forma sintética generalizada); endiluego ‘desde luego’; irutar
‘eructar’; lumbral ‘umbral’9...
Pese a estas restricciones, el número de palabras que comparte el habla
de este pueblo con la extremeña es muy elevado, así que intentaré hacer una
selección de ellas, para no alargarme excesivamente en la enumeración. Entre
las voces que voy a comentar se incluyen, en primer lugar, occidentalismos
evidentes. A continuación, me detendré en un grupo de palabras, que no he
localizado en los diccionarios extremeños aunque su origen occidental parece
indudable. Dedico unas líneas también a algunas voces castellanas que
presentan, sin embargo, una especial frecuencia de uso o un significado
específico en esta zona, frente al español estándar. Asimismo, le dedicaré un
espacio a una serie de términos que se usan en este pueblo onubense y en
Extremadura con matices significativos diferentes. Para finalizar, me referiré,
primero a unos pocos términos compartidos por Extremadura y una zona más
amplia de Andalucía y, segundo, a otras voces que aparecen en este pueblo y
en muchos extremeños pero que no son, en este caso, extremeñismos sino
andalucismos extendidos hasta Extremadura.
En primer lugar, pues, me referiré a unos pocos términos que los
diversos diccionarios consideran exclusivos de Extremadura, pero que se
9
Hay también coincidencia en el nombre de útiles como tentemozo ‘parrilla de tres patas con un cabo largo’ o
trébede ‘utensilio de hierro formado por un aro con tres pies, que se pone al fuego y sobre el que se colocan las
ollas’; se trata de voces que tuvieron una mayor extensión, pero que hoy han visto reducido su uso por razones
extralingüísticas y sólo se han mantenido en esta zona, aunque ya prácticamente tampoco se oyen.

329

encuentran también en este pueblo, lo que demuestra una vez más la
dificultad de trazar fronteras lingüísticas. Es el caso de abate ‘casi’ (con
acento en la -e en Madroñera y en la á inicial en Villafranca de los Barros,
Montero Curiel, 1995), presta ‘hierbabuena’, zorondo ‘tardío, pasado,
blando, tierno’ o espiche ‘botijo, búcaro’10.
Son muchas otras las voces occidentales que encontramos tanto en
Extremadura como en este pueblo del norte de Huelva11; así, encontramos
afechar ‘cerrar con llave’, afechaúra ‘cerradura’, alvellana ‘avellana,
cacahuete’12, aventar ‘echar, impulsar’ (con idéntico valor también en
portugués); bago ‘grano de fruta, uva o trigo’ (en Cumbres se usa sobre todo
para los granos de café); cancilla ‘puerta hecha a manera de verja, que cierra
los huertos, corrales o jardines’, que, según González Salgado, se trata de un
portuguesismo léxico, al igual que cangalla ‘aparejo para transportar paja,
que se pone sobre el burro’, localizado sólo en el sur de Badajoz; cañafote
‘saltamontes’, que es voz que sólo se localiza dentro de Andalucía en la
provincia de Huelva y en algún pueblo sevillano y para la que Ariza
considera que existe un origen gallego-portugués, Salvador (1981), sin
embargo, comenta cómo su presencia se da sólo en pueblos del sur de
Badajoz, cercanos a Andalucía, por lo que este origen podría ser cuestionado;
embrocar ‘volcar, derramar, dejar caer’, con el mismo significado también en
Salamanca y León; pitera ‘herida producida por un golpe o pedrada’: en
Andalucía su uso se restringe a diversos pueblos de Córdoba y Huelva, según
Alvar Ezquerra (2000); Pilar Montero (1995: 299) alude a su documentación
en muchos pueblos extremeños (Madroñera, Mérida, Coria...), por lo cual
podemos inclinarnos hacia un origen occidental; respecto a panera ‘cajón de
madera usado para lavar ropa’, López de Aberasturi (1988) confirma que se
trata de una voz extremeña, de origen portugués, muy extendida por
Andalucía; González Salgado recoge también panerón como ‘comedero de
10
Se trata de una voz recogida en otros diccionarios andaluces pero con el significado de ‘agujero de una pipa
o vasija’ y no con el uso metonímico que aquí observamos.
11
Muchas de ellas están emparentadas también con el gallego-portugués.
12
La mayor parte de los datos del extremeño han sido extraídos, como ya avancé, de Montero Curiel (1995),
que estudia el habla específica de Madroñera, pueblo donde se documenta la mayor parte de estas voces; González
Salgado (2003); Viudas (1987) y Zamora Vicente (1979).

330

los cerdos’; quinceño ‘joven de quince años, adolescente, en general’ es voz
poco usada en Cumbres, pero documentada en varios pueblos extremeños;
rabiza ‘timón del arado’, González Salgado lo considera lusismo
documentado en el sur de Badajoz y en Huelva. Por último, mencionaremos
la voz sacho ‘azadón’ ‘escardillo’, muy extendida en occidente, que quizás,
según diversos autores, sea portuguesismo o leonesismo en andaluz.
Quiero mencionar, a continuación, un grupo de palabras utilizadas en
este pueblo, que no son recogidas por los diccionarios extremeños
consultados pero que son consideradas por el DRAE o por Corominas y
Pascual como vocablos de origen gallego o portugués. El hecho de que no
aparezcan recogidas en estos diccionarios no implica, obviamente, que, en
realidad, no se usen en algunas regiones extremeñas ya que, muy
probablemente, aunque en ocasiones hayan podido llegar a través de la
frontera portuguesa, Extremadura ha funcionado como vehículo transmisor
de muchos de estos términos. Es el caso de abanaó ’soplillo’, relacionado
con abanar del port. y gall. (Cor.); alpérchiga (< PERSICUM) ‘albérchigo,
albaricoque’, que mantiene la -p-, como el gallego y el portugués y no
presenta la sonorización que se produce en castellano; o rifero ‘matarife’, que
estaría relacionado con el portugués rifar ‘ralhar, pelejar’. Lambe ‘adulador’,
por su parte, aparece bajo la forma lambón en la obra de Pardo Bazán.
Andancio ‘epidemia’ es, por otra parte, término generalizado en todo el oeste
peninsular incluida Extremadura, según Corominas y Pascual, aunque no
aparece documentado en los diccionarios consultados. Es lo mismo que
ocurre con un término como arrecadar ‘guardar, recoger’, usado en
portugués y gallego y muy frecuente en Salamanca, por lo que difícilmente
podremos pensar que no ha llegado a través de Extremadura.
Existe también coincidencia en otros muchos vocablos, que no tienen un
origen occidental claro pero que se han conservado en las áreas que estamos
comparando, mientras que en otras regiones españolas cercanas, como es el
caso de otras provincias andaluzas o incluso de otros pueblos onubenses, se
usan de forma muy esporádica o con un significado diferente al que aquí
encontramos. Los menciono en este trabajo porque, evidentemente,
331

conforman también el habla de esta zona y, en cierta medida, se convierten en
elementos diferenciadores respecto a otras regiones, bien por su frecuencia de
uso, bien por el desplazamiento semántico que suponen. Citaremos, a
continuación, algunos ejemplos localizados en este pueblo y en algunos otros
extremeños, que no se recogen con el mismo significado en los diccionarios
andaluces: alambrera ‘gorro del brasero’ (Madroñera); enguaparse
‘arreglarse para salir, vestirse bien, embellecerse’, en Madroñera, enguapal
‘embellecer, arreglarse’; estoballa ‘toalla’ aparece como toballa en algunos
pueblos extremeños13; prestín, prestiño ‘pestiño’, se trata de las formas
antiguas y se oyen en pueblos extremeños, mientras que en Andalucía sólo se
documenta en Huelva y en un pueblo sevillano (Alvar Ezquerra, 2000); pipo
‘pepita’ lo localiza González Salgado en pueblos de Cáceres y Badajoz;
siesta del burro ‘siesta que se duerme antes de comer’ presenta el mismo
significado en el pueblo de Madroñera. Por otro lado, Montero Curiel recoge
la voz lejío, que proviene de “Ejido”, ‘campo vecinal baldío en las afueras del
pueblo’. En nuestro caso, ha evolucionado hasta convertirse en el nombre
propio de un barrio, que, en origen, efectivamente, estaba a las afueras, pero
ya no queda conciencia de su significado inicial.
En algunos casos, como ya adelanté, en Extremadura y en Cumbres
Mayores se comparten los significantes pero el significado presenta algunas
mínimas diferencias. Es el caso de artesa ‘cajón grande de madera para lavar
la ropa’, que Montero Curiel define como ‘recipiente de madera que se
emplea en las matanzas para depositar en él la carne y los ingredientes de los
embutidos’ y González Salgado como ‘recipiente donde se estruja la uva’ o
incluso el “lagar” mismo en aquellas zonas donde hay poco vino y no hay un
edificio específico para esta labor. Se trata de un mismo recipiente al que se
le dan diversos usos. El término avíos, según este último autor, se usa en
Extremadura para referirse a un conjunto de instrumentos de labranza. En
Cumbres tiene un valor más general, ya que, aunque se refiere también a
instrumentos de labranza, su uso se extiende a los ingredientes del puchero y
a cualquier conjunto de instrumentos o herramientas. Condumio ‘alimentos
13

En cuanto al origen de este término, hemos de acudir al italiano o al catalán (Corominas y Pascual).

332

que llevan los hombres para una jornada de trabajo’ en Madroñera se usa con
el valor más genérico de ‘comida’. Por su parte, la voz jaramago presenta en
gran parte de Extremadura (Montero Curiel, 1995) el significado que también
encontramos en Cumbres –‘matorral’– pero González Salgado sólo lo recoge
con el significado de ‘avena loca’. Este estudioso recoge mamones como
forma poco usada y esporádica con el significado de ‘yema de las parras, de
donde nacen las ramas, las hojas y las flores’; mientras que en Cumbres y
otros pueblos andaluces se refiere a las ramas que crecen al pie de los olivos.
Del mismo modo, matancero, localizado sólo en Badajoz, se refiere
únicamente a la ‘persona encargada del sacrificio del cerdo’ (González
Salgado, 2003), mientras que en Cumbres se aplica a todos los hombres y
mujeres que participan en las diversas labores de la matanza. Menudo
González Salgado sólo lo localiza con el significado de ‘conjunto de las
tripas del cerdo’ en la zona más cercana a Andalucía, por lo que podría ser
andalucismo. En Cumbres se refiere también al guiso que se hace con estos
ingredientes. Rapa es término poco frecuente en Extremadura para designar
al ‘muchacho que ayuda al segador’, significado recogido también por Alvar
Ezquerra en varias regiones andaluzas, y no coincide con el valor de
‘adulador’, que se usa en Cumbres. El término zalamo lo recoge González
Salgado como sinónimo de carlanca ‘collar ancho y fuerte, erizado de puntas
de hierro, que preserva a los mastines de las mordeduras de los lobos’ DRAE.
En el pueblo que analizamos se usa para designar el bozal de los perros. Por
otro lado, zurrapa ‘posos’ se usa frecuentemente tanto en Andalucía como en
Extremadura pero, mientras que en Cumbres se usa básicamente para los
posos del café, González Salgado documenta en Extremadura su uso
ocasional para las heces del vino. Son, en fin, diferencias de significado
resultado de las diversas evoluciones semánticas que un étimo puede tener en
distintas áreas.
Es el momento de referirse a unos pocos vocablos extendidos en
Extremadura y que, tal como recoge Alvar Ezquerra (2000), se documentan
también en gran parte de Andalucía y no sólo en el área que analizamos: así,
las denominaciones para el cerdo guarro o guarrino, guarro chico ‘cuando
todavía mama’ son de uso generalizado en ambas regiones. Entenguerengue
333

‘débil, sin equilibrio’ se documenta también en la provincia de Málaga y en
Madroñera (Cáceres), en esta última localidad con la variante entelerengue.
En este último pueblo se recogen faratal ‘deshacer’, relacionado con el
andaluz faratao ‘deshecho, desbaratado, descompuesto’; galbana/garbana
‘pereza propia de la hora de la siesta’, de uso general en Andalucía; estenazas
‘tenazas’, estijeras ‘tijeras’, pero ‘manzana’, farragua ‘descamisado,
desaliñado’, término que aparece con distintas variantes, así Ariza (1987)
localiza en Extremadura: farraguas ‘ser descuidado en el vestir” y Alvar
Ezquerra (2000) farranguas con idéntico significado en Los Pedroches,
Córdoba. La voz relambío ‘muy delgado’, que también se usa en Tharsis,
aparece con el mismo significado en Madroñera, pero curiosamente, sin
conservación del grupo -mb-: relamío. Hesa es un término recogido por
Montero Curiel en Madroñera, que en Cumbres también se utiliza con el
significado de ‘campo, dehesa’. No se trata de un occidentalismo evidente ya
que estamos ante una deformación del término posible tanto en Andalucía
como en Extremadura, ya que en ambas regiones se da la aspiración.
Aunque hemos estado hablando de occidentalismos léxicos en el habla
de este pueblo, no por eso hemos de pensar, efectivamente, que todos los
términos coincidentes tienen una base occidental, ya que las influencias son
mutuas y, en algunos casos, nos encontramos ante voces meridionales o
andaluzas que han extendido su uso hasta llegar a tierras extremeñas. Así,
podría deberse a influencia andaluza la terminación -e en lugar de -o en el
término pinche, localizada en muchos pueblos andaluces y en algunas zonas
extremeñas, como recoge González Salgado (2003). También Ariza (1987:
46) menciona entre los meridionalismos en extremeño doblao, voz que para
Fernández Sevilla (1975: 230) es, sin embargo, un occidentalismo de origen
leonés, muy documentado en Huelva; escupidera ‘orinal’ y puño ‘puñetazo’,
que llega hasta el pueblo de Madroñera (Montero Curiel, 1995); idéntica
extensión parece haber tenido la voz azafate ‘fuente, bandeja’, conocida
también en Almería, Granada o Jaén14.

14
Por su parte, un término como naguas ‘falda, faldas de camilla’ es un americanismo muy extendido en
Extremadura y Andalucía, igual que jícara, voz americana recogida por Viudas en Badajoz con el significado de

334

A la vista de los datos presentados, y salvando los últimos ejemplos
propuestos, se puede afirmar que la presencia de voces occidentales o
extremeñas en esta zona es muy importante; asimismo, podemos observar
que hay ciertos campos semánticos en los que la coincidencia de términos
entre diversos pueblos extremeños y este pueblo onubense son mayores. Se
trata de áreas que tienen mucho que ver con las actividades de la vida diaria
más tradicional: la agricultura y la naturaleza (alvellana, alpérchiga, bago,
cancilla, mamón, pero, pipo, sacho), la ganadería, (ataharre, rabiza, guarro,
guarro chico, guarrino, rifero, zalamo), los útiles domésticos y las partes de
la vivienda (afechaúra, avíos, estenazas, estijeras, jaguaera, trébedes,
lumbral, jastial...). Es, de hecho, en la vida más íntima donde las
comunidades mantienen durante más tiempo los vocablos tradicionales,
vocablos que, en este caso, por la realidad compartida, tienen frecuentemente
una base occidental. Así, en otras áreas semánticas esta influencia es mínima,
ya que en otras facetas de la vida laboral de los habitantes de esta zona, y de
otras muchas, hay una castellanización casi absoluta.
4. CONCLUSIONES
En definitiva, lo que he intentado mostrar a lo largo de estas páginas, a
través de datos concretos, es la fuerte presencia del extremeño en una zona
andaluza. He tomado como base un pueblo concreto, Cumbres Mayores, pero
eso no quiere decir que esta realidad no se extienda a los pueblos vecinos, ya
que como estamos viendo a lo largo de estas páginas, las fronteras son
muchas veces difíciles de trazar y, por otra parte, a día de hoy la influencia de
los medios de comunicación y la facilidad en los transportes han provocado
que estén desapareciendo con gran rapidez los islotes lingüísticos.
Me interesa destacar, para terminar, que cuando hablamos de influencia
extremeña en el habla de esta zona onubense no nos podemos quedar
únicamente en los aspectos más evidentes, es decir, en la pronunciación y en
el vocabulario compartido, ya que, realmente, esta influencia va mucho más
allá, aunque aquí sea ya más difícil de rastrear, y afecta también, como hemos
‘pastilla o porción de chocolate’, que también documentamos en Cumbres y en Málaga. Estos términos, dado su
origen, han podido llegar a ambas zonas por la misma vía.

335

podido observar, a la morfología y a la sintaxis. Muchos años de convivencia
en un espacio común tienen que dejar, independientemente de las fronteras
políticas que a lo largo de los siglos se hayan ido estableciendo, una huella
evidente y la presencia de esta huella es lo que espero haber podido
demostrar en este estudio.
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etimológico castellano e hispánico, Madrid, Gredos.
15
La bibliografía que a continuación se presenta no pretende ser exhaustiva. Una completa y actualizada
bibliografía que recoge las características lingüísticas del extremeño en todos sus niveles puede consultarse en J.A.
González Salgado (2003: 145-165).

336

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338

Analogías y contrastes entre las hablas de El Rebollar y las extremeñas
Ángel Iglesias Ovejero
(Universidad de Orleáns, PROHEMIO, Documentación y Estudio de El Rebollar).
Esta comunicación se inscribe en el marco de un proyecto sobre interferencias
lingüísticas y culturales en El Rebollar y otras partes, que se desarrollará en las jornadas
culturales de julio de 2005 y del que ya se ha ofrecido un primer esbozo en un encuentro
celebrado en la universidad francesa de Ruán (6 y 7 de febrero, 2004) en torno a la norma y la
normalización en la lengua y la cultura del mundo hispánico. En esta reunión ya hubo ocasión
de aludir al hibridismo que presumiblemente define o definía la situación lingüística de El
Rebollar y de algunas localidades próximas de la Alta Extremadura y se planteaba la cuestión
de si, en caso de confirmarse dicho hibridismo lingüístico, no habría que tratar de analizarlo
también en las formas de cultura tradicional. Aquí se aspira a profundizar un poco dicho
esbozo, tratando de analizar las analogías y los contrastes lingüísticos que se dan entre la
mencionada comarca de la umbría salmantina y las vecinas hablas de la solana cacereña de la
Sierra de Gata, para poner de relieve la complementariedad de ambas vertientes como
resultado de unos condicionamientos geográficos y económicos, así como de avatares
históricos, que en su conjunto han determinado las respectivas peculiaridades lingüísticas y,
paradójicamente, las están poniendo en grave peligro de desaparecer.

1. Hablas de El Rebollar y hablas de Extremadura
Para este cotejo entre las hablas de El Rebollar y las del Sur de la Sierra de Gata se
tendrá en cuenta básicamente el estudio del habla de El Rebollar efectuado hace más de un
cuarto de siglo1. En la monografía que se le dedicó entonces se hallarán la documentación y
las referencias bibliográficas que permitieron postular la existencia de un subdialecto leonés
en dicha comarca salmantina. A ella se remite en concreto para todas las referencias a las
hablas leonesas y particularmente las salmantinas. Con anterioridad a esta monografía algunos
estudiosos habían centrado más o menos su atención en determinados aspectos lingüísticos de
El Rebollar y sus aledaños de la Sierra de Gata, entre los que cabe destacar la labor pionera de
Ramón Menéndez Pidal en El dialecto leonés (1906)2. En los últimos veinticinco años en El
Rebollar y sobre todo en Extremadura ha habido otros estudios meritorios3, aunque están
1

Cf. IGLESIAS OVEJERO, Ángel, Dialecto y coloquio en el habla de El Rebollar, 2 vols., I 466 f., II 481
f. mecanogr., tesis doctoral de Filosofía y Letras (Filología Hispánica : Subsección de Lingüística), dir. Alonso
Zamora Vicente, Univ. Madrid, Complutense, [1976], que se publicaría en dos veces : El habla de El Rebollar
(Salamanca). Descripción, Salamanca, Universidad, Diputación, 1982, 315 pp., y El habla de El Rebollar.
Léxico. Salamanca, Diputación, Centro de Cultura Tradicional, 1990, 325 pp.
2
MENÉNDEZ PIDAL, Ramón, El dialecto leonés (1906), Carmen BOBES, ed., Oviedo, Diputación,
Centro de Estudios Asturianos, 1962. Al tratar de resolver algunos enigmas históricos, el filólogo volvería a
acordarse de la zona : “Repoblación y tradición en la cuenca del Duero”, en la Enciclopedia lingüística
hispánica (ELH), I, Madrid, CSIC, 1960, pp. XXIX-LVII, especialmente pp. XLVII-LII. Con posterioridad a la
primera visita del ilustre maestro, recibió información o bien visitó la zona o sus aledaños una serie considerable
de estudiosos, los cuales dejaron constancia de sus hallazgos : F. KRÜGER, J. de LAMANO, O. FINK, W.
BIERHENKE, F. de ONÍS, Aurelio M. ESPINOSA (hijo), L. RODRÍGUEZ CASTELLANO, A., encuestadores
del ALPI, L. CORTÉS, A. ZAMORA VICENTE, C. de AZEVEDO MAIA, etc. Véanse detalles en IGLESIAS,
El Rebollar. Descripción, pp. 279-289, El Rebollar. Léxico, pp. 343-347.
3
Para los estudios sobre el habla rebollana posteriores a la mencionada monografía, véanse las actas de las
Jornadas Internacionales sobre formas de vida y cultura tradicional en El Rebollar y otras partes (pueblos de El
Rebollar, 23-27 julio, 2003), que, bajo la dirección de A. Iglesias, se han publicado en los Cahiers du

339

todavía lejos de colmarse satisfactoriamente las lagunas considerables que señala Mª. A.
Álvarez 4. Con vistas a establecer analogías y contrastes a ambos lados de la Sierra, quizá lo
más urgente sea poner un poco de orden en el patrimonio lingüístico de Extremadura, porque
la ambigüedad que existe en la designación de lo que se analiza revela dudas más profundas.
En efecto, describir el habla en Extremadura no es lo mismo que el habla de Extremadura ni
un diccionario extremeño es lo mismo que un diccionario del extremeño, por lo que no es de
extrañar que los especialistas no estén de acuerdo en la catalogación del fenómeno lingüístico
de Extremadura. Para los dialectólogos generales, en la línea de A. Zamora y A. Llorente, no
sería dialecto5; para los especialistas de dialectología extremeña, aunque no acaba de estar
claro del todo, sí lo es, e incluso se aventuran, siguiendo al primero de estos autores, a matizar
la realidad o las realidades lingüísticas extremeñas considerándolas habla de tránsito o
dialecto de transición6, calificación que, con todos los respetos para estas autoridades, no
hace avanzar mucho el análisis, si no se discute y se aplica adecuadamente el concepto de
dialecto al caso de Extremadura, teniendo en cuenta la variedad que en ella se produce. Sólo
entonces se podría aclarar también si en este territorio hay un dialecto o más de uno, o más de
una lengua, que en algún caso pueden estar mezclados, pero una mezcla de lenguas o dialectos
es probablemente otra lengua u otro dialecto. Es asunto muy complejo, que, modestamente,
se deja para los especialistas, como también se les deja a su autorizada opinión la pertinencia
que tienen para el caso la calificación de vulgarismos y arcaísmos con que se despachan
algunos fenómenos lingüísticos de estas situaciones dialectales, no sin recordarles que, por
ejemplo, los vulgarismos y arcaísmos latinos están en la base de las llamadas lenguas
románicas.
Mientras no exista más claridad de criterio, es preferible el término genérico de
habla(s), y, para ir ganando tiempo, quizá convendría fijarse en si lo pertinente para estas
situaciones lingüísticas no sería la respuesta a si existe o no diglosia (con bilingüismo o sin
él), es decir si el hablante sabe o no hablar de dos maneras, en lenguas diferentes o en la
misma lengua. Y, por poner un ejemplo tomado en parte de la propia experiencia,
presumiblemente hay diglosia en San Martín de Trevejo y no en Coria y Madroñera.
Presumiblemente también la había (y la hay para determinados hablantes) en El Rebollar. Esta
es seguramente la analogía y el contraste más significativo entre El Rebollar y las hablas
vecinas extremeñas, a juzgar por los materiales analizados hace un cuarto de siglo, los cuales
quizá no correspondan a la situación lingüística actual, pero tampoco hay razones para
considerarlos del todo obsoletos, si se comparan con los materiales que se manejan en la
dialectología extremeña, cuyas referencias para estos aledaños de la Sierra de Gata a veces
PROHEMIO, nº 5 y 6, Universidad de Orleáns, 2004. Para otros detalles bibliográficos sobre esta y otras facetas
de El Rebollar, véase IGLESIAS OVEJERO, Ángel, “El Rebollar : balance provisional y perspectivas del
estudio de su patrimonio cultural”, de próxima aparición en la publicación del Centro de Estudios Mirobrigenses
(Ciudad Rodrigo). Y entre los estudios sobre el extremeño o las hablas de la Alta Extremadura, posteriores a la
publicación del estudio sobre la peculiaridad lingüística de El Rebollar, se pueden citar : VIUDAS
CAMARASA, Antonio, ARIZA VIGUERA, Manuel, y SALVADOR PLANS, Antonio, El habla en
Extremadura, Editora Regional de Extremadura, Junta de Extremadura, 1987; MONTERO CURIEL, Pilar,
Vocabulario de de Madroñera (Cáceres), Cáceres, Secretariado de Publicaciones de la Universidad de
Extremadura, 1995, y El habla de Madroñera (Cáceres), Cáceres, Universidad de Extremadura, 1996; y la
síntesis de ÁLVAREZ MARTÍNEZ, Mª Ángeles, “Extremeño”, en Manuel ALVAR, dir., Manual de
dialectología hispánica, Barcelona, Ariel, 1996, pp. 170-182.
4
ÁLVAREZ MARTÍNEZ, Mª. Ángeles, “Extremeño”, pp. 171-172.
5
Cf. ZAMORA, Dialectología, p. 332; LLORENTE MALDONADO, Antonio, “Variedades del español en
España” (1995), citado por ÁLVAREZ, Mª. Á, “Extremeño”, p. 172.
6
Cf. VIUDAS CAMARASA, Antonio, Diccionario extremeño, Cáceres, Universidad de Extremadura,
1980, pp. XIII-XXIX. En El habla en Extremadura, pp.69-70, se reafirma en considerar que el habla de San
Martín de Trevejo y otros aledaños de la Sierra de Jálama son “dialecto de trasición”; ARIZA VIGUERA,
Manuel, íbid., p. 54, considera acertada la opinión de que “el habla de Extremadura es un habla de tránsito”.

340

remontan a encuestas efectuadas antes de la llamada guerra civil. En concreto, con una rara
unanimidad y aparte vagas alusiones, la dialectología extremeña hasta hoy pasa por encima de
las analogías y contrastes que puede ofrecer el habla de El Rebollar con respecto a las hablas
extremeñas, ignorando u olvidando que en el antiguo régimen algunos pueblos rebollanos
(Villasrubias, Navasfrías) formaron parte de encomiendas militares ubicadas en los aledaños
cacereños de dicha Sierra (Trevejo, Las Eljas).

2. Convergencias y divergencias
Aisladas, pues, las divergencias comunes en uno y otro lado de la Sierra de Gata frente a
la norma castellana, cualquiera que sea su índole (dialectalismo, arcaísmo, vulgarismo,
lusismo), todo parece indicar que en la base de las convergencias se halla el componente
leonés acuñado en la Reconquista del siglo XII, pero también existen divergencias que
probablemente responden a un influjo meridional posterior, aunque en ambas motivaciones se
pueden introducir matices. En lo que a leonesismo se refiere, la referencia obligada, como
punto de partida para este cotejo, es el mencionado estudio de Menéndez Pidal, cuya visión de
conjunto al parecer no ha sido mejorada ni modificada sustancialmente, y estudios generales
de historia de la lengua o de dialectología española, como los de Rafael Lapesa7 y Alonso
Zamora Vicente8 respectivamente, que practican una observación global y pancrónica de las
interrelaciones entre unos dialectos y otros. Una vez más se podrá objetar que estos manuales
no son de una rabiosa actualidad, pero al menos permiten esa perspectiva general que no
parece esencialmente superada por el más reciente manual de dialectología dirigido por
Manuel Alvar9, el cual, leído por autonomías, incluso puede impedir ver, sin ir más lejos, las
relaciones entre las hablas leonesas del antiguo reino de León y las actuales de Asturias y
Cantabria, o las de Extremadura con sus vecinas de Salamanca, y en concreto la de El
Rebollar. Esta laguna se puede excusar en el Diciconario de A. Viudas, en razón de la fecha
de aparición (1980)10, pero el olvido o la ignorancia son menos excusables en trabajos más
recientes como los del mismo A. Viudas, M. Ariza y A. Salvador, en la obra colectiva sobre
El habla en Extremadura (1987), y también se echa de menos la comparación explícita en El
habla de Madroñera (1997) de P. Montero11.

2.1. Nivel fonético-fonológico
2.1.1. Analogías
El fonetismo peculiar de El Rebollar coincide en gran parte con el de las hablas de la
Alta Extremadura y particularmente de Las Hurdes, la tierra de Coria, en lo que fue territorio
del antiguo reino de León, pero también tierras aledañas, como lo prueba el caso de
Madroñera 12.
7

LAPESA, Rafael, Historia de la lengua española (1942), Madrid, Gredos, 8ª, 1980.
ZAMORA VICENTE, A., Dialectología española (1960), Madrid, Gredos, 1967. En el estudio de 1976
también se utilizó el Manual de dialectología española (1946) de Vicente Gracía de Diego, Madrid, Madrid,
Ediciones Cultura Hispánica, 3ª, 1978.
9
ALVAR, Manuel, dir., Manual de dialectología hispánica, Barcelona, Ariel, 1996, ya mencionado en nota.
10
VIUDAS CAMARASA, Antonio, Diccionario extremeño, Cáceres, Universidad de Extremadura, 1980.
11
MONTERO CURIEL, Pilar, El habla de Madroñera (Cáceres), Universidad de Extremadura, 1997. Sólo
en esta obra se alude a la Descripción de El habla de El Rebollar (1982), aunque de un modo episódico y algo
paradójico en las notas, pues la referencia no figura en la bibliografía final (sí el Léxico, 1990).
12
Para el cotejo de convergencias y divergencias entre las hablas leonesas y las de El Rebollar y
Extremadura, véase IGLESIAS, A., El Rebollar. Descripción, pp. 41-294, con las referencias correspondientes a
los diversos fenómenos en las notas a pie de página. Para la redacción de este artículo se han tenido en cuenta
particularmente : FINK, Gata, pár. 5, pár. 10, pár. 15, pár. 30, etc.; BIERHENKE, Gata, ejemplos, pp. 20, 102,
103, 104, etc.; LAPESA, Historia de la lengua, pp. 513-515; CATALÁN, Diego, “Concepto lingüístico
8

341

2.1.1.1. Vocalismo
i) Neutralización de vocales átonas en posición final : /-e-i/ y /-o-u/. Dejado aparte el
fenómeno hoy caduco en El Payo de /a-e/ en posición final, la neutralización de vocales
átonas /-e-i/ y /-o-u/ en dicha posición (burru, traju, peci, quieri), aunque no sea final absoluta
(burrus, trajun, pecis, quierin), es un fenómeno muy extendido en todo el área dialectal
leonesa, del Cantábrico a Extremadura, ya consignado por Menéndez Pidal y confirmado
posteriormente sobre todo en la zona noroccidental y central de la Alta Extremadura hasta
Madroñera13. En El Rebollar no se da de un modo indiscriminado, sino con cierta distribución
complementaria, por ejemplo el vocativo de los nombres suele ser en –o y en –e, con ultra
correcciones : Feles, ven aquí (por Félix).
ii) Neutralización de vocales átonas en otras posiciones. La neutralización de vocales
átonas en otras posiciones es vulgarismo general en el ancho dominio del español y, en cierto
modo, puede considerarse secuela del romance primitivo y del español antiguo y clásico,
según Lapesa14. En El Rebollar se produce con bastante intensidad y también está
comprobado en la Alta Extremadura y en Mérida.
iii) [j] epéntica leonesa en la terminación. Los ejemplos que ofrecía Menéndez Pidal
de i epéntica leonesa alcanzaban a tierras de Ciudad Rodrigo y la Sierra de Francia, así como
algunos lugares de Extremadura15. Hoy todavía se comprueban en la zona rebollana
(alabancia, andanciu), en probable regresión, aunque se observa en algunos galicismos de los
emigrantes (vacancias), y se han registrado también en las hablas de Mérida, Las Hurdes,
Coria y Madroñera, no sin que algún dialectóloco incluya esos resultados de epéntesis de yod
entre los ruralismos o vulgarismos generales16.
iv) [-e-i] final etimológica. Menéndez Pidal señalaba en los textos y en algunos lugares
del área leonesa la -e final conservada tras la consonante d (parede)17. A diferencia del
español general, en El Rebollar se ha conservado la -e final etimológica, sin apócope (redi,
joci ‘hoz’), aunque su estado resultativo suele ser la mencionada igualización en /e-i/, que
también se comprueba en las vecinas hablas extremeñas de los aledaños de la Sierra de Gata,
Hurdes, Coria y otras partes.
2.1.1.2. Consonantismo
i) Aspiración de F- etimológica en /h/. La aspiración de la F- latina en /h/ (jambri,
Jelipi) es o era uno de los fenómenos peculiares más regulares tanto en el habla de El Rebollar
como en las hablas de Extremadura, aparte las falas de los aledaños de Jálama y algún otro
punto aislado donde se mantienen la F- etimológica, pero, por otro lado, según los datos
recogidos por C. Azevedo, también se registran resultados aspirados en mañego : jeno,
“chinato” en una chinato-hablante”, RDTP, X, 1954, pp. 10-28; VELO NIETO, J. J., “El habla de las Hurdes”,
RCEE, 12, 1956, pp. 52-205; ZAMORA VICENTE, Alonso, Mérida, pp. 29-37, “El dialectalismo de Gabriel y
Galán”, Filología, 2, 1950, pp. 113-175, Dialectología, pp. 111-120, 140-144, 149-153, 333-335; CUMMINS,
Coria, pp. 33-82; AZEVEDO, Falares fronteiriços, pp. 187-188, 191; VIUDAS CAMARASA, Antonio,
Diccionario extremeño, pp. XXIII-XXVI; SALVADOR PLANS, Antonio, “Principales características fonéticofonológicas”, en El habla en Extremadura, pp. 25-37; MONTERO, P., El habla de Madroñera; ÁLVAREZ
MARTÍNEZ, Mª. Ángeles, “Extremeño”, pp. 174-179.
13
Cf. MENÉNDEZ PIDAL, Ramón, El dialecto leonés, pp. 54-56. En esta obra no alude a la neutralización
hoy caduca de /-a-e/ en El Payo, de la que sí se ocupa en “Repoblación y tradición en la cuenca del Duero”,
ELH, I, pp. XLVII-LII. La caducidad del fenómeno en El Payo ya se registra en A. ZAMORA, Dialectología, p.
114.
14
Cf. LAPESA, Rafael, Historia de la lengua española, párrafos 30.1 (p. 125), 40 (p. 162), 41.2 (pp. 165166), 54.5 (p. 211), 68.1 (p. 260), 70.7 (p. 272), 79.2 (p. 317), 116.2 (p. 466), 118.4 (p. 479-480), 135.1 (p. 597).
15
Cf. MENÉNDEZ PIDAL, Ramón, El dialecto leonés, p. 53.
16
ÁLVAREZ MARTÍNEZ, Mª. Ángeles, “Extremeño”, p. 175.]
17
Cf. MENÉNDEZ PIDAL, Ramón, El dialecto leonés, p. 60.

342

jiguera / figuera, jipo 18. Ya Menéndez Pidal relacionaba esta aspiración en tierras de
Salamanca y Cáceres con el asturleonés oriental, antes de que los estudios de Espinosa y de
Rodríguez Castellano vinieran a confirmarlo19. Históricamente puede considerarse arcaísmo
leonés de origen castellano antiguo, relacionable con el substrato cántabro o ibero-vasco,
según consigna Lapesa, aunque este mismo lingüista prefiere considerar esta aspiración
extremeña como meridionalismo20. En El Rebollar los resultados de esta aspiración también
se comprueban en posición interior, tanto en étimos latinos o románicos (mojosu) como
árabes (atajarris), y particularmente cuando esa posición es resultado de derivación mediante
prefijos (desjerráu).
ii) Aspiración en [h] del fonema general /x/. El mismo sonido aspirado [h] realiza en
la norma regional de El Rebollar el fonema correspondiente a /x/ del español general, como
sucede regularmente en las hablas extremeñas, donde Lapesa y Zamora Vicente consideran
este fenómeno como meridionalismo21, y en general en aquellos lugares en que existe la
mencionada aspiración, tanto en el área leonesa (Cantabria, etc.) como en otras áreas del
mundo hispanohablante (Antillas y en la mayoría de los países ribereños del Pacífico, desde
California al Perú), incluido el judeoespañol de Marruecos)22.
iii) Mantenimiento de s sonora antigua en [z]. Menéndez Pidal fue el primero en
señalar la existencia de un par de sibilantes sonoras antiguas en tierras de Extremadura y
Salamanca23. Aunque la vigencia es desigual y relativa, en los pueblos rebollanos se
comprueban todavía realizaciones como [héza ‘dehesa’, káza ‘casa’, nuzótrus] en que [z]
corresponde al fonema antiguo castellano /z/, que se escribía con -s- en posición intervocálica,
sonido sonoro cuya frecuencia, por otro lado, se incrementa con las sonorizaciones de /-s/
final en fonética sintáctica (lazobéhas ´las ovejas’), así como equivalencias de /θ-s/,
principalmente en posición implosiva delante de nasal, que favorecen este resultado (lesna,
rodesnu), pero al parecer la pertinencia de la /sonoridad/ está por ver. Los resultados de
antigua s sonora también se comprobaron en la Alta Extremadura, principalmente por parte de
Aurelio M. Espinosa, que le dedicó un estudio monográfico a las antiguas sonoras s y z 24. Sus
análisis confirmaron apuntes anteriores sobre el fenómeno en los aledaños de la Sierra de
Gata o fueron confirmados por los estudios de las hablas de Malpartida de Plasencia o de las
cercanías de Coria, aunque hoy el fenómeno estaría en total regresión en los lugares visitados
por Espinosa, aparte Serradilla, según M. Ariza25.
iv) Resultados de z /z^/ sonora antigua en [d]. El mencionado Menéndez Pidal insistió
en la conservación en tierra de Extremadura y Salamanca de “la distinción que el castellano y
el leonés antiguos hacían entre un sonido sonoro z y otro sordo ç, que hoy se confunden en el
único sonido sordo de la z moderna”26. En la monografía de Aurelo M. Espinosa se
comprueban los resultados análogos al Norte y al Sur de la Sierra de Gata de lo que fue el
18

AZEVEDO, Os falares fronteririços, pp. 404, [xénu], [xigéra].
Cf. MENÉNDEZ PIDAL, Ramón, El dialecto leonés, p. 61-64, Orígenes del español (1926), 6ª, Madrid,
Espasa-Calpe, 1968, pp. 198-233. La distribución geográfica del fenómeno en la primera mitad del siglo XX fue
objeto de estudios monográficos : ESPINOSA, A. M. (hijo), y RODRÍGUEZ CASTELLANO, L., “La
aspiración de la H en el Sur y Oeste de España”, RFE, 23, 1936, pp. 233-254, 333-378; RODRÍGUEZ-C., L., La
aspiración de la h en el Oriente de Asturias, Oviedo, 1946.
20
LAPESA, Historia de la lengua, párs. 4.2, 121.8, 123.1 (p. 514).
21
ZAMORA, Dialectología, p. 334; LAPESA, Historia de la lengua, párs. 121.8, 123.1 (p. 514).
22
LAPESA, Historia de la lengua, párs. 118.3, 130.5, 125.4.
23
Cf. MENÉNDEZ PIDAL, Ramón, El dialecto leonés, pp. 75-77.
24
ESPINOSA, Aurelio M. (hijo), Arcaísmos dialectales. La conservación de s y z sonoras en Cáceres y
Salamanca, Madrid, 1935.
25
ARIZA VIGUERA, Manuel, “Sobre la conservación de sonoras en la provincia de Cáceres”, en Sobre
fonética histórica del español, Madrid, Arco Libros, 1994, p. 69, citado por ÁLVAREZ, Mª. Ángeles,
“Extremeño”, p. 177, nota 14.
26
Cf. MENÉNDEZ PIDAL, Ramón, El dialecto leonés, p. 75.
19

343

antiguo fonema africado dental sonoro /z^/, aunque parece abusivo hablar de mantenimiento
de dicho fonema. En El Rebollar estos resultados se han confundido con los alófonos de /d/
(dagal, bardinu ‘barcino’, jadi ´hace’), en franca decadencia desde hace tiempo. También
posteriormente en la Alta Extremadura se ha descrito este arcaísmo en las Hurdes y tierras de
Coria, así como en el chinato de Malpartida de Plasencia, en Serradilla y Madroñera.
Sobre estos arcaísmos Máximo Torreblanca ha sostenido una opinión cotraria27,
considerando que tales resultados de s sonora y d (u otras transcripciones) no serían secuelas
arcaizantes, sino que formarían parte de un proceso innovador de sonorización de sordas
intervocálicas, que en concreto atañería en este caso a las provincias de Badajoz, Cáceres,
Toledo, Ávila y Salamanca. Para ello es necesario suponer previamente un ensordecimiento
de las sonoras (s. XVI), poner en duda los criterios de transcripción de los investigadores y el
análisis de sus datos hace más de medio siglo (sin proponer otros datos más recientes, al
menos para la Alta Extremadura y Salamanca, con ignorancia total de los ofrecidos para el
habla de El Rebollar), interpretar el paulatino descubrimiento de datos esporádicos en
distintos lugares como prueba de la progresión de la sonorización innovadora, olvidar el
polimorfismo de que pueden hacer gala los informantes (¿por qué el mismo informante, según
las circunstancias, no podría decir jadi o jaci o haci o hace, etc.?) y atribuir a los testimonios
de la literatura dialectal unos criterios fonéticos que están por ver (¿qué prueba realmente que
Gabriel y Galán escriba jaci y no jadi?). Esta teoría se basa en muchas conjeturas, a pesar de
lo cual no puede descartarse que la presencia de tales sonoras constituyan una innovación,
pero en El Rebollar (y en sus vecinas hablas cacereñas) difícilmente se podrá saber, pues el
fenómeno si no ha desaparecido, está en franca regresión. Lo que en concreto se puede
afirmar para el habla rebollana es que estos sonidos sonoros no tienen pertinencia fonológica,
en una perspectiva polimorfista integradora de la doble norma : [z] sonoro es alófono de /s/,
que en una palabra como casa tendrá dos realizaciones [kása-káza] y también aparece en
posición de palabra ante vocal en fonética sintáctica, mientras que el sonido [d] es un alófono
de /d/ que se oye en algunas palabras escritas en la norma general con los grafemas c o z (jadi
/ hace, lanchadu / lanchazo), pero no se produce en fonosintaxis.
v) Caducidad de /-d-/ intervocálica. La caducidad de /-d-/ intervocálico es otro
meridionalismo en hablas extremeñas, según los mismos autores A. Zamora y R. Lapesa 28,
compartido por El Rebollar y sus aledaños de la Sierra de Gata. Hasta cierto punto se puede
considerar vulgarismo general, pero en el área astur-leonesa29, y concretamente en El
Rebollar, este fenómeno es muy marcado ( el baju ‘badajo’, un cestáu ‘capacidad o contenido
de un cesto’, Vaucarrus ‘el vado de los Carros).
vi) Mantenimiento del grupo /mb/ etimológico. Es particularidad leonesa que también
señaló Menéndez Pidal en Salamanca y Extremadura30. Los mismos resultados esporádicos
(lambel, camba, el Lombu) se han comprobado en El Rebollar, como en otros aledaños de la
Sierra de Gata, las Hurdes, alrededores de Coria y Madroñera.
vii) Resultados en /l/ de grupos secundarios. La solución leonesa de los grupos
secundarios, formados por dos consonantes explosivas, con modificación de la primera en [l],
la documenta ampliamente Menéndez Pidal en textos y hablas del área leonesa, incluidas
Salamanca y Extremadura31. Se comprueba en algunos resultados rebollanos (julgáu, derivado
del ant. julgar < lat. judicare32), como en las hablas de extremeñas de Mérida, Hurdes, Coria.
27
TORREBLANCA, Máximo, “Las sibilantes sonoras de España : ¿arcaísmos o innovaciones fonéticas?”,
Revista de Filología Románica, Universidad Complutense de Madrd, I, 1983, pp. 60-108.
28
ZAMORA, Dialectología, p. 334, Mérida; LAPESA, Historia de la lengua, párs. 4.2, 123.1 (p. 515).
29
ZAMORA, Dialectología, pp. 158-159.
30
Cf. MENÉNDEZ PIDAL, Ramón, El dialecto leonés, pp. 79-80.
31
Cf. MENÉNDEZ PIDAL, Ramón, El dialecto leonés, pp. 82-84.
32
COROMINAS, Joan, PASCUAL, José A., Diccionario crítico etimológico castellano e hispánico,
Madrid, Gredos, 1991, s. v. juez.

344

viii) Neutralización de /r-l/ en posición prenuclear en grupo. La neutralización de /lr/ en grupo es leonesismo señalado en las hablas extremeñas por A. Zamora, quien considera
que está más marcado en la Extremadura Alta33, y, aunque él mismo lo señala también
Mérida, efectivamente suele registrarse sobre todo en los aledaños de la Sierra de Gata y
cercanías de Coria. El resultado leonés generalmente favorece [r], pero en El Rebollar la
ambivalencia era habitual (robreanu, brancu / plau, templanu).
ix) Neutralización de /r-l/ en posición implosiva. A. Zamora y R. Lapesa señalan esta
neutralización como un meridionalismo34, con una gran vigencia que comparten con el habla
de El Rebollar las dos Extremaduras. El resultado, como en las estribaciones cacereñas de
Gata, cercanías de Coria y en general en el Norte de Cáceres, favorece la realización en [l],
tanto en final de sílaba (calni, palva) como en posición absoluta (fumaol), incluidos los
infinitivos verbales (matal), pero también se comprueban resultados favorables a [r] en El
Rebollar (arbañal, jurgáu), que parece ser lo más frecuente en la mayor parte de
Extremadura35.

2.2 Contrastes
2.2 1. Vocalismo : tratamiento de vocales finales en hablas extremeñas
La principal divergencia entre el vocalismo del habla rebollana y las hablas extremeñas
reside en el tratamiento de las vocales finales. En algunas localidades extremeñas, y como
consecuencia de la realización [Ø] de –s / h final, se abren las vocales en dicha posición para
distinguir el plural, fenómeno que afecta principalmente a la Baja Extremadura, y en concreto
se ha registrado en Valencia del Ventoso y Valdivia en la provincia de Badajoz 36. Antonio
Viudas afirma que se produce desde los alredores de la ciudad de Cáceres hasta los límites
con Andalucía37, pero esta distribución geográfica y esta uniformidad no parece estar
plenamente confirmada, a juzgar por las reticencias de A. Salvador y las referencias que
aporta Mª Ángeles Martínez38, aunque en todo caso este tratamiento vocálico parece
vinculado con hablas andaluzas. En efecto, según Cummins39, en las cercanías de Coria la
falta de articulación de –s o de la h aspirada, que es muy frecuente, no conlleva modificación
alguna en la netralización de /-e-i/ y de /-o-u/ en sílaba final átona : tres añu, pahtorih
ehpañoli. Y en El Rebollar, la solución tradicional del plural y de la segunda persona del
verbo no modifica el tratamientio de las vocales átonas : toru / torus, vienis / vieni.
2.2 2. Consonantismo
i) Seseo. Un meridionalismo extremeño y relacionado con el portugués que fue señalado
por A. Zamora es el seseo, igualazación de /-θ-s/ que el dialectólogo circunscribe a la
provincia de Badajoz en su franja occidental, con los enclaves lusófonos, hasta la capital y

33

ZAMORA, Dialectología, p. 333. MENÉNDEZ PIDAL, El dialecto leonés, pp. 81-82, solamente señala
el fenómeno en Salamanca y el habla convencional sayaguesa.
34
ZAMORA, Dialectología, p. 333; LAPESA, Historia de la lengua, párs. 4.2, 93.2 (donde señala los
primeros testimonios en las hablas mozárabes), 121.6, 123.1 (p. 515).
35
ÁLVAREZ, Mª. Ángeles, “Extremeño”, p. 178.
36
Cf., respectivamente, las memorias de licenciatura de María Luisa INDIANO NOGALES (Universidad de
Extremadura, 1977), y de Miguel LUMERA GUERRERO NOGALES (Universidad de Extremadura, 1979),
ambas inéditas, citadas por VIUDAS, A., Dic. Extremeño, p. XXIV, nota 20, y ÁLVAREZ, Mª. Ángeles,
“Extremeño”, p. 174, nota 11.
37
VIUDAS, A., Dic. Extremeño, p. XXIV.
38
Cf. SALVADOR, A., en El habla en Extremadura, pp. 26-27; ÁLVAREZ, Mª. Ángeles, “Extremeño”, p.
174, nota 11.
39
CUMMINS, Coria, pp. 70-71.

345

Alburquerque, además del islote de Fuente del Maestre40. En Coria y sus cercanías, Cummins
cita algunos ejemplos de seseo en Morcillo, registrados por Krüger, pero no confirmados
después, y añade algunos ejemplos esporádicos, así como la solución en –s de la interdental
fricativa en posición final : lus41. Estas igualaciones en posición final de palabra también se
comprueban esporádicamente en El Rebollar, quizá como manifestación de la tendencia
general a reducir la pertinencia de los fonemas en posición implosiva y su falta de
articulación, de modo que puede oirse Madrí o Madrís alguna vez, pero lo más frecuente es
Madriz.
ii) Yeísmo. También es fenómeno meridional el yeísmo en sus diversas variedades, que
ya R. Lapesa consideraba uniformente extendido en toda la provincia de Badajoz y la parte
oriental de Cáceres42, y A. Zamora señalaba un rehilamiento muy intenso en Mérida, aunque
existen algunos enclaves que distinguen ll / y en zonas yeístas cacereñas, como Albalá,
Aliseda o Madroñera. Según Cummins, comparando con los datos de Krüger (1914), el
yeísmo ganaba terreno entre los jóvenes de Coria y sus alrededores 43. Hoy en El Rebollar,
dado el trasiego de una población que en gran medida ha conocido la emigración, podría oirse
de todo, y por tanto la encuesta se hace necesaria, pero hace un cuarto de siglo dominaba la
distinción.
iii) Aspiración de -s implosiva en [h]. En la descripción del habla rebollana se indicó la
aspiración de –s en en fonosintaxis [doháreas ‘dos áreas], y quizá se dé en otras posiciones,
pero se trata de resultados esporádicos, que seguramente habrá que poner en la cuenta del
influjo meridional de las hablas vecinas, donde este fenómeno tiene un alcance mucho mayor,
con una variedad de resultados muy compleja, de la que son prueba la diversa percepción de
los lingüistas. A. Zamora y R. Lapesa señalan globalmente, en Extremadura, la aspiración de s
en posición implosiva y en fonosintaxis pero con cero fonético en final (ehtrébede, loh
amigo)44, mientras que A. Viudas, A. Salvador y Mª Martínez45, también globalmente y sin
especificar condiciones de fonosintaxis, señalan -h en posición final (muchoh). Cummins
analiza detalladamente el tratamiento de -s final y de -s implosiva en tierras de Coria46, que
básicamente podría reducirse a cuatro posibilidades, que pueden resultar llamativas para el
oído rebollano. La -s se realizaba esporádicamente en final absoluta en alternancia con la
aspiración (patatas, atráh], pero la solución más frecuente era el cero fonético (tres añu, unah
mehóri, otrah peóri), y, cotejando datos de Krüger (1914), deduce que el proceso se aceleraba
en el siglo XX. La –s final seguida de vocal en fonosintaxis alternaba también con la
aspiración y el grado cero (dos añu, dóh o treh, otrah niña). La -s implosiva seguida de
consonante se mantenía (hustu), se perdía (hutu) o más frecuentemente se aspiraba [huhtu] en
los ejemplos de Krüger, y en este último caso Cummins analiza los otros efectos que podía
tener la aspiración47, como el ensordecimiendo de los alófonos fricativos de /b, d, g/ en las
fricativas correspondientes [φ, θ, χ o h] y también afectaría a las secuencias sp, st y sc
esporádicamente, sobre lo cual no se pronuncian los dialectólogos extremeños consultados.
Resultados análogos describe más al Sur, P. Montero en Madroñera48.

40

ZAMORA, Dialectología, p. 335.
Cf. KRÜGER, Westsp. Mund., pp.. 287-284 ; CUMMINS, Coria, p. 77.
42
Cf. ZAMORA, A., Dialectología, p. 334.; LAPESA, R., Historia de la lengua, párs. 121.2, 123.1.
43
Cf. KRÜGER, Westsp. Mund., pp. 220-221, 242-244; CUMMINS, Coria, pp. 77-78.
44
LAPESA, R., Historia de la lengua, párs. 121.3, 123.1 (p. 515); ZAMORA, Dialectología, p. 334.
45
Cf. VIUDAS, Dic. Extremeño, p. XXIV; SALVADOR, A., en El habla en Extremadura, p. 35;
MARTÍNEZ, Mª A., “Extremeño”, p. 179.
46
Cf. CUMMINS, Coria, pp. 69-76.
47
Ya LAPESA, Historia de la lengua, párs. 121.3 (pp. 501-502), se refería a la acomodación de esta
aspiración a la consonante siguiente en otras hablas actuales.
48
Cf. MONTERO, P., El habla de Macotera, pp. 55-59.
41

346

iv) Asimilación de r + l en l.l. Tampoco retienen estos especialistas de la dialectología
extremeña el fenómeno de asimilación de r en l cuando existe el contacto de ambos sonidos
en fonética sintáctica, en concreto en la forma de los infinitivos de los verbos seguidos de los
pronombres enclíticos de tercera persona, que se producía en el español clásico antiguo y en
otras hablas modernas49 (como el murciano), pero no en El Rebollar. Cummins registra este
fenómeno en los alrededores de Coria, donde alternan esta asimilación en l.l (labral.lu) y el
grado cero de l (enseñali), como sucede también en Madroñera, según P. Montero50. El
Rebollar, como las hablas leonesas, según Menéndez Pidal, que ya señalaba este resultado en
Extremadura51, favorece esta última solución (agarralus), comprobada en otros casos de la
misma secuencia en fonética sintáctica (pola ‘por la’).
2.2 3. Entonación
Seguramente la entonación es una de las primeras marcas que globalmente se perciben
en el habla foránea, aunque no es fácil de describir y por ello no suele especificarse en los
rasgos propios de las hablas extremeñas, aunque Mª J. Canellada ya señaló algunas
características de la entonación extremeña52, entre las cuales lo más llamativo sería la
elevación media del tono. Esta cualidad la comparte el habla rebollana, como seguramente
otras lenguas y dialectos occidentales, pero en El Rebollar pueden señalarse como notas
diferenciales que las anticadencias y las cadencias de la modalidad exclamativa e
interrogativa van muy marcadas, casi con un quiebro de la voz y arrastrando la sílaba final53.

3. Nivel morfosintáctico
La fonética peculiar lógicamente condiciona también el significante de la morfología en
el habla de El Rebollar. Por ejemplo, la neutralización de /-e-i/ finales determina la
distribución complementaria de la forma de los pronombres átonos en posición proclítica y en
posición enclítica (me, te, se, lo poni // pónmilu, póntilu, pónsilu); la neutralización de /r-l/
implosivas favorece la igualación del sufijo -ar en -al (melonal, pinal); la caducidad de -dintervocálica determina la contraccción en -á (< áa) del sufijo -ada y la diptongación en -áu
del sufijo -ado en la norma general (bajá ‘badajada’, carrumbáu ‘carretada’). Obviamente,
aquí no hay espacio para entrar en este tipo de detalles, para los cuales se remite al análisis de
la estructura de la palabra y la estructura del enunciado en el mencionado estudio54. Pero esas
peculiaridades en la fonética pueden también explicar las coincidencias y las divergencias en
este nivel con respecto a las hablas extremeñas. No obstante el cotejo será forzosamente
limitado a enumerar los rasgos esenciales (sin hacer apartados entre analogías y contrastes),
parquedad por otro lado inevitable dado lo poco explícitas que son en cuanto a localización de
los fenómenos de morfosintaxis las obras consultadas.
i) Formación de palabras : sufijos específicos. Entre otros sufijos formadores de
sustantivos que no se habían descrito en hablas extremeñas, hay algunos que se emplean
peculiarmente en El Rebollar -iju para expresar la acción (caviju, comiju, saquiju) y -á y -áu,
49

Cf. LAPESA, R., Historia de la lengua, pár. 121.6 (p. 505).
Cf. CUMMINS, Coria, pp. 65-66; MONTERO, P., El habla de Macotera, pp. 68-69, 157-159.
51
Cf. MENÉNDEZ PIDAL, Dialecto leonés, p. 88.
52
CANELLADA, Mª Josefa, “Notas de entonación extremeña”, RFE, 25, 1941, pp. 79-81.
53
IGLESIAS, El Rebollar. Descripción, párs. 190-196, 217.
54
Para los detalles sobre la morfosintaxis del habla rebollana, véase IGLESIAS, El Rebollar. Descripción,
pp. 97-231. En lo que atañe a las convergencias y divergencias con las hablas extremeñas se tienen en cuenta las
obras mencionadas ya en las notas anteriores, y especialemente : CUMMINS, Coria, pp. 83-108, VIUDAS, Dic.
Extremeño, pp. XXVI-XXVII; SALVADOR, “Principales características morfosintácticas”, en El habla en
Extremadura, pp. 39-44; MONTERO, P., El habla de Madroñera; MARTÍNEZ, Mª. A., “Extremeño”, pp. 179180.
50

347

correspondientes vernáculas de los normativos -ada y -ado, con el sentido específico de
capacidad o contenido en el segundo de éstos (carráu, cestáu, platáu, vasau), que ahora
también se señala en Madroñera55. En cambio, todos los especialistas describen como
diminutivo el occidentaslismo o leonesismo -ino /-ina, además de –ín en el Norte de Cáceres,
Las Hurdes y Coria, que es la forma que alterna con –inu para el masculino en El Rebollar
(dagalín-dagalinus / dagalina-dagalinas) e incluso se superponen (chiquininu), pero la
afectividad parece más marcada por –itu / -ita (hombritu / mujerita), como parece
comprobarse también en Madroñera.
ii) Morfemas nominales. El habla rebollana, como las de Extremadura, conserva el
femenino arcaico de algunos sustantivos, que en la perspectiva reciente son ambiguos (el / la
calol, el / la mar o mal, el / la pasaji, el / la puenti). Este formante de género funciona como
sufijo para expresar diferencia de tamaño en el área leonesa y en El Rebollar, unas veces para
designar objetos o extensiones más pequeños mediante la terminación en -a (cesta / cestu,
poza-poda / pozu, destrala / destral), otras veces objetos o extensiones mayores (cuartilla /
cuartillu, jarra / jarru, liendra / liendru, joya / joyu), aspecto que posteriormente parece
descrito en Madroñera56. Una divergencia más marcada atañe a los formantes del número,
debido al mencionado tratamiento de –s en las hablas extremeñas, por lo que el plural en ellas
se expresa mediante /cero/ o /vocal abierta/57, mientras que en El Rebollar la solución
ordinaria es en –s (pajal / pajalis, burru / burrus, jorca / jorcas).
iii) Determinantes. Coinciden las hablas en el Norte y en el Sur de la Sierra de Gata en
el empleo pleonástico del artículo con los adjetivos posesivos, generalmente tónicos, rasgos
ambos comprobables en las hablas leonesas (los mís hijus, la mí Pepa, la mí casa). Unas y
otras hablas emplean también el artículo con los nombres propios de persona, aunque de un
modo más regular en Extremadura, pues en el pueblo rebollano de Robleda sólo se antepone
generalmente a los nombres de mujer (la Pepa, la Juana). Y también es uniforme el uso
pleonástico en el interrogativo ¿lo qué?, incluida la formulación indirecta (Se descompusun yo
no sé por lo qué).
En relación con la determinación nominal, A. Viudas, P. Montero y Mª A. Martínez
señalan en el dominio extremeño la expresión del partitivo mediante artículo interderminado
un poco de / unos pocos de, etc., que también se comprueba en El Rebollar y en general en el
área leonesa58. Estos lingüistas, siguiendo a otras autoridades, consideran esta determinación
resto del genitivo partitivo latino, aunque lo que habría que ventilar es si se trata o no de la
formulación de lo continuo, normalmente vehiculado por /el artículo cero/ frente a la solución
de la preposición de y artículo determinado del francés (cf. esp. comer pan / fr. manger du
pain), pero lo continuo, por definición, no tiene plural y en dichas expresiones sí puede
haberlo.
iv) Antenombre y tratamiento : tio, tia. En los pueblos rebollanos todavía se emplean
las formas de tratamiento tio y tia, que son átonos cuando funcionan como antenombres,
incluidos los motes e hipocorísticos (tio Capeas, el tio Mingu), faceta de gran importancia en
el habla regional y a la que los dialectólogos no parecen haber prestado atención en
Extremadura, en cuyas hablas de Coria y Madroñera, por ejemplo, se consignan tío y tía, entre
otras formas apelativas : (mu)chacho y (mu)chacha, compañero y compañera, a los que
habría que añadir en El Rebollar dagal y dagala, hoy en decadencia. En Robleda, incluso en
el empleo delocutivo, tio y tia no suelen llevar artículo antepuesto (tio Pedru Hiju, tia
Luisina), y en Navasfrías se emplea la forma apocopada masculina ti (el ti Sé), como en algún

55

Cf. MONTERO, P., El habla de Madroñera, p. 101 : cazuelá, vasao, etc.
Cf. MONTERO, P., El habla de Madroñera, pp. 99-102.
57
Cf. VIUDAS, Dic. Extremeño, p. XXVI; SALVADOR, en El habla en Extremadura, pp. 39-40.
58
Cf. MENÉNDEZ PIDAL, Dialecto leonés, p. 114.
56

348

punto al Sur de la la Sierra59. Este tratamiento expresaba el respeto y estaba vinculado con el
voseo regional arcaizante (Tio Juan, ivus pa casa; Jadélu vos, comadre, vos que sabés mejol),
hoy en franca decadencia.
v) Pronombres : formas vulgares. Aparte los hechos de polimorfismo debidos a la
fonética peculiar y ya antes evocados, en el inventario de las formas pronominales de El
Rebollar y sus vecinas hablas extremeñas se manifiestan los mismos vulgarismos generales,
sobre todo para la primera persona : mos / mus, y más raramente mosotros / musotrus, cuya mdebe de ser analógica de la forma átona me. Por supuesto, el peso de la norma oficial se hace
sentir en las generaciones jóvenes e incluso de las mayores, provocando el desuso de estas
formas, de igual modo que desarraiga el arcaico pronombre vos, el cual, por equivalencia
fonética, alternaba esporádicamente con mos en Peñaparda. Otro tanto cabe decir del orden de
los pronombres enclíticos en el sintagma nominal me se / te se quema en la frase enunciativa,
o la anteposición de me, se, nos / mos en la expresión del ruego o mandato (me ponga un
mediu).
vi) Ausencia de leísmo, laísmo. El uso de le para el complemento directo masculino
(leísmo) y de la como complemento indirecto referido al femenino (laísmo) se ha comprobado
en determinados puntos de la Alta Extremadura (Plasencia, Madroñera) y de la Baja
Extremadura, aunque serían fenómenos minoritarios. En El Rebollar hasta hace poco no se
producían ni uno ni otro fenómeno ni, por supuesto el loísmo, al menos entre hablantes
autóctonos, dentro de lo que era el uso extendido, según Menéndez Pidal, en las hablas
leonesas (aparte Cantabria) de Asturias a Extremadura 60.
vii) Morfemas verbales : conjugación. En los morfemas verbales se manifiestan
también las particularidades fonéticas del habla rebollana, determinando un considerable
polimorfismo, sobre todo debido al tratamiento de las vocales en sílaba final (vengu / vienis,
comi / comé) y las secuencias vocálicas producidas por la caducidad de -d-, con múltiples
diptongos y contracciones (pía ‘pida’ y ‘podía’, vía ‘veía’, rí ‘ríe’, etc.), que también se
producen en otros casos (íbis ‘íbais’, his veníu ‘habéis venido’, trairá), de modo que hay
verbos con una morfología muy irregular (idil, dichu, idiendu o dijiendu, digu, idis ‘dices’,
idía ‘decía’, di o idi / idí ‘decid’, dijun, dijiera, dijieris ‘dijérais’, decirá ‘dirá’). Este
polimorfismo se produce casi con seguridad también en las hablas extremeñas, o al menos en
algunas de ellas, como en los alrededores de Coria y en Madroñera 61, pero los dialéctologos
no les conceden mucha atención a nivel general, probablemente por considerar que estas
particularidades son manifestaciones de vulgarismos generales o arcaísmos. Y, efectivamente,
tanto en la conjugación de El Rebollar como en las hablas vecinas del Sur, y en concreto en la
de Madroñera, convergen soluciones arcaicas, analógicas y vulgares, muy extendidas por
todas partes : truji (por traje), vinistis (por viniste), haiga (como traiga), hadrá ‘hará’ (como
tendrá), doldría ‘dolería’ (como saldría), etc.
En cambio, suele resaltarse en el tema de presente como rasgo leonés en las hablas
extremeñas y en El Rebollar la formación en z de los verbos en -(e)cer /-(e)cel (merezu /
mereza, cueza, aconteza), por analogía con la segunda persona del presente de indicativo
(mereces, etc.)62. También es solución común la forma del imperativo para la segunda persona
del plural en –ai, aunque en El Rebollar no es muy frecuente (donde la solución ordinaria es
sin -d final : mirá, traé, salí), también registrada en el área leonesa y el español vulgar
59
Señala la existencia de esta forma ti en una localidad de la Alta Extremadura Félix BARROSO
GUTIÉRREZ, “La Solana”, Folklore, VI, 1986, vol. 1, p. 132 : “En el pueblo, los llaman ti Cetu el Alcaldi de la
Cuehta, ti Albertu el Lobu (...). En los demás pueblos de alrededor (...) al igual que en otros muchos pueblos de
España, utilizan el tío”. Por deducción, puede afirmarse que este pueblo que no se nombra debe de ser
Santibáñez el Bajo.
60
Cf. MENÉNDEZ PIDAL, Dialecto leonés, pp. 112-113.
61
Cf. CUMMINS, Coria, pp. 95-98; MONTERO, P., El habla de Madroñera, pp. 155-169.
62
Cf. MENÉNDEZ PIDAL, Dialecto leonés, p. 100.

349

(cantailu ‘cantadlo’, comei), debida a la mencionada pérdida de -d- de la antigua terminación
-ade63. Y en el tema de pretérito es también rasgo leonés compartido la formación de la
tercera persona plural del pretérito en –on / -un (dijun, trajun-trujun, vinun), por analogía con
la desinencia de la misma persona en singular en -o / -u, aunque también es vulgarismo
extendido.
viii) Construcción y sentido de algunos verbos. La construcción y el sentido de
algunos verbos, como en el área leonesa, coincide a ambos lados de la Sierra: valor transitivo
de caer ‘verter’ (la dagala cayó la lechi) y ‘hacer o dejar caer’ (lo cayó al niñu) y quedar
‘dejar’ (lo han queáu a mediu jadel); coger ‘caber’ (la genti no cogía en la iglesia); valores
auxiliares de tener y de querer, el primero en perífrasis perfectivas (¿no te tengu dichu que
esu?) y el segundo para expresar el futuro próximo (llegamus a Robledillu queriendu sel de
día).
ix) Relacionantes. La forma de algunos relacionantes rebollanos está muy condicionada
por asimilaciones que, en fonética sintáctica, a veces afectan a las terminaciones en -n o en -r
seguidas de la l del artículo, como sucede en el área leonesa64 (con la > cola / cona,
ocasionalmente : cona / cola manu; por la > pola : pola calli; por los > polos,
ocasionalmente: polos Carnavalis). Estos fenómenos quizá se produzcan en hablas
extremeñas, pues Cummins señalaba algún caso esporádico parecido a los anteriores en las
cercanías de Coria (nel ‘en el)65, aunque en general no se les ha prestado atención.

3. Nivel léxico-semántico
En el cotejo efectuado hace ya más de un cuarto de siglo (1976 = 1982, 1990) se pudo
comprobar la considerable afinidad del léxico del habla rebollana y de las hablas de
Extremadura, por tanto no se trata ahora de entrar en detalles, para los que se remite a los
trabajos publicados, sobre todo en lo que atañe a las analogías con las hablas leonesas y el
contraste con la norma general, reflejada ésta en el diccionario académico66. Para las hablas
extremeñas se tuvieron en cuenta, entre otros, los trabajos de F. Santos Coco, Velo Nieto,
Zamora Vicente, Cummins, Azevedo Maia, Viudas Camarasa, Ariza y Salvador, que se han
venido citando, y ahora, la verdad sea dicha, al menos para la Alta Extremadura, tampoco hay
mucho donde elegir, aparte las aportaciones de Flores del Manzano y de Montero Curiel 67.
Hoy, seguramente, parte de este patrimonio léxico se habrá perdido, o se estará perdiendo,
arrastrado por los cambios de vida, la emigración y la penetración más que nada mediática de
la llamada globalización. Pero, al menos como ejercicio válido para fechas no muy remotas,
se puede seguir cotejando una parte de ese caudal léxico que comparten las hablas rebollanas
y extremeñas, no tanto porque sea exclusivamente peculiar de ellas, como por haberse
mantenido aquí con relativa densidad y vigencia esa peculiaridad o la preferencia semántica.
En el mencionado estudio se pudo observar que muchas de las coincidencias léxicosemánticas entre El Rebollar y Extremadura se producían también con respecto a otras hablas
hispanas. Básicamente se trata de leonesismos u occidentalismos, pues con frecuencia son
elementos comunes compartidos con el gallego o portugués fronterizo, o están tomados de
63

Cf. MENÉNDEZ PIDAL, Leonés, pp. 101-102.
Cf. ZAMORA, Dialectología, p. 159.
65
Cf. CUMMINS, Coria, p. 95.
66
Para las consideraciones generales, véase Cf. IGLESIAS, El Rebollar. Descripción, párs. 683-748, y para
los deatalles, El Rebollar. Léxico, en las entradas concernidas.
67
FLORES DEL MANZANO, Fernando, “Vocabulario doméstico altoextremeño”, REE, 32, 1976, pp. 369393, 491-530, MONTERO CURIEL, Pilar, Vocabulario de Madroñera (Cáceres), Cáceres, Universidad de
Extremadura, 1995, el primero de los cuales no se ha podido cotejar todavía. Estos y otros estudios aparecen
referenciados en nota por ALVAREZ MARTÍNEZ, “Extremeño”, en ALVAR, M., dir., Manual de dialectología
hispánica, p. 181.
64

350

esta lengua. La explicación más lógica para tales coincidencias en El Rebollar y Extremadura
es ver en esos elementos léxicos, como en el nivel fonético y morfosintáctico, la
manifestación del avance reconquistador del reino leonés con el anejo de Galicia. Ahora bien,
cuando esos elementos peculiares, divergentes con respecto a la norma castellana, se hallan
también lejos del territorio históricamente leonés, parece razonable pensar que puede haber
también un fondo común románico, anterior o coetáneo de la reconquista leonesa en el siglo
XII principalmente, cuando todavía podían tener alguna vigencia las hablas mozárabes. Por
tanto en la base de tal afinidad quizá se pueda rastrear la existencia de un acervo léxico
común, que remontaría a una etapa anterior a la castellanización medieval, aunque, por
supuesto, tampoco puede excluirse que haya sido a través de esta castellanización, que
previamente habría absorbido los occidentalismos, como éstos se habrían difundido a otras
áreas lingüísticas hispanas. En otros casos, sin embargo, seguramente dichas convergencias se
explicarían por el desplazamiento de la población de impronta leonesa u occidental,
repobladores de Andalucía, conquistadores y colonos de Canarias y América, exiliados judíos,
emigrantes o viajeros que habrán propagado esos occidentalismos. Y, en último, tales
trasiegos habrán contribuído a mantener o incrementar el gran caudal de arcaísmos y
vulgarismos comprobables en otras hablas rurales, muy frecuentes por estas latitudes
rebollano-extremeñas.

4.1 Occidentalismos
i) Leonesismos y mozarabismos (¿?). Los regionalismos léxicos de El Rebollar
coincidentes o análogos a los de las hablas extremeñas son tributarios de la leonesización de
ambos territorios. Algunos de esos términos leoneses se han difundido por el ancho mundo
hispánico : andanciu ‘epidemia’, carozu ‘residuo triturado del hueso de la aceituna’,
cogüelmu o comuelgu ‘colmo’, llaris ‘cadena para suspender el caldero por encima de la
lumbre’, lambel ‘lamer’, senara ‘cosecha’ 68. Ahora bien, en el dominio léxico, para postular
el leonesismo absoluto en El Rebollar y en Extremadura habría que dar por hecha la
repoblación con gente norteña y que dicha repoblación se efectuaba en territorios totalmente
68

Cf. IGLESIAS, El Rebollar. Descripción, pár. 701, y para los detalles, El Rebollar. Léxico, en las entradas
correspondientes : andanciu, carozu, comuelgu, llaril; BIERHENKE, Gata, p. 89, carozu; ESPINOSA,
Arcaísmos, p. 89; SANTOS COCO, F., “Vocabulario extremeño”, RCEE, 14, 1940, p. 144; COROMINAS, J.,
“Indianorománica”, NRFH, 6, 1944, p. 147, DCECH, senara; LAPESA, Historia de la lengua, pp. 450, 593,
514; ZAMORA, Dialectología, pp. 149, 333, 337, 358, 429; VELO, “Hurdes”, carozo, endancio; VIUDAS,
Dicc. Extrem. : andamio (sic), endancio, carozo-carosu, cogüelmo-comuelgo-comuergo, lambé-lamber, llareh;
MONTERO, P., Vocabulario de Madroñera : llares.
En el mimo Léxico se hallarán otros muchos occidentalimos rebollanos que se pueden relacionar con el
léxico de las hablas de ambas Castillas (reb. canchal y canchalera ‘roquedo’, canchol y canchu ‘grosor’,
canchú-úa ‘grueso’, así como lavija, lieldo o yeldo ‘leudo’, lomba y lombera o lombada ‘parte del surco sin
cobijar’, pesguñu ‘hueso del pernil’, pielga ‘traba de madera en la pata’; fusca ‘maleza’, grancias ‘paja gorda y
nudos de la caña’, murgaño ‘araña grande’), de Aragón hasta Murcia (reb. alabancia, badana ‘piel que le cuelga
al ganado vacuno en el cuello’, baleu ‘hierba’ y ‘escobilla’, bardinu-a ‘barcino’, cendillu ‘sencillo’, ceroti
‘materia poco consistente’, ‘excremento blando de algunas crías de animales’, ilesia, jorra ‘hembra que no tiene
cría ni está preñada’, joscu-a ‘oscuro’, ‘turbio’, juerza, mallar ‘majar’, mansiega), de Andalucía (los
mencionados reb. carozu, llaris, senara, así como acarral(si) ‘juntarse y buscar la sombra el ganado’, acarru
‘sitio sombreado donde acarra el ganad’, cambalealsi ‘tambalearse’, cambaleta ‘curva’, cambaludis (dal las)
‘dar la voltereta a alguien’, o el lusismo facu, y por supuesto aquellos términos cuya forma puede rastrearse en
las hablas mozárabes, como petrónica, chaguarzu, chíchari, etc.), Canarias (reb. embozá o embueza o embuezá y
engüezá ‘lo que cabe entre las dos manos juntas y ahuecadas’, el mecionado cambaleta ‘curva’, cargación y
carganciu ‘hinchazón’, ‘pesadez’, etc.), América (los mencionados reb. andanciu, carozu y lambel; buracu
‘agujero’, rola y rula ‘tórtola’, tamancu ‘chanca’) y judeoespañol (arcaísmos, occidentalismos y vulgarismo: reb.
áina ‘casi, por poco’, arre(s)guñal, chuecu-a ‘huero, pasado’, ‘(gallina) clueca’, cocheru ‘(garbanzo) fácil de
cocer´, dendi ‘desde’, dureru-a ‘estreñido’, ‘difícil de ordeñar’, faldiquera, el mencionado frejón, hogañuhoguañoti ‘antaño’, rescaldu ‘rescoldo’, ú (< ant. dó, adó)).

351

desiertos de población mozárabe o residual primitiva. Lo primero no se pone en duda, aunque
en ese componente norteño hay que incluir también a gallegos y portugueses, pero la segunda
condición (ausencia total de población mozárabe o residual en estos territorios) está por
demostrar, y en el caso de El Rebollar es incluso poco probable, según los historiadores que,
globalmente, confirman la tesis de Menéndez Pidal sobre el islote de El Payo, testigo del
romance primitivo fragmentado a consecuencia de la invasión arabo-musulmana69. En todo
caso, si como hace M. Ariza, se admite que topónimos como Coreses (Zamora) y Cordobilla
(Badajoz) y Granadilla (Cáceres) responden, respectivamente, a la condición mozárabe de
repobladores llevados de Coria (Cáceres), en el siglo IX, y salidos de Córdoba y Granada en
1125, no se puede afirmar que la historia lingüística del habla de Extremadura empieza con la
Reconquista70. La gente que se veía envuelta en esos trasiegos conocería la modalidad
vernácula mozárabe, y por tanto no se puede decir tajantemente que, por ejemplo, frijón sea
leonesismo71. Otra cosa es que entre las hablas mozárabes y el leonés e incluso el gallegoportugués a veces existan afinidades tales que resulte muy difícil desenredar la madeja. Pero,
si entre los botánicos andalusíes se atestiguan nombres de plantas fácilmente relacionables
con términos del léxico rebollano, como petrónica ‘betónica’, chaguarzu ‘jaguarzo’, chíchari
o chícheri ‘alubia pequeña redonda’, chupamielis ‘(una) planta’, frejonis ‘judías’, patalobu
‘cuesco de lobo’72, no se puede excluir la prioridad meridional o la existencia de un fondo
común anterior o coetáneo de la Reconquista, el cual, en determinadados casos, podría
explicar las coincidencias léxicas con las hablas mozárabes en toda el área occidental.
ii) Galleguismos y portuguesismos. Como sucede con otros niveles, el léxico rebollano
y el extremeño comparten un componente gallego-portugués que les confiere uno de sus
rasgos característicos. En esos galleguismos o portuguesismos quizá haya que deslindar los
elementos que, como se acaba de decir, son comunes al Occidente peninsular, pues se da por
hecho que esta parte del reino de León debió de repoblarse con colonos gallegos, quienes
MENÉNDEZ PIDAL, Ramón, “Repoblación y tradición en la cuenca del Duero”, ELH, I, Madrid, CSIC,
1960, pp. XXIX-LVII, especialmente pp. XLVII-LII. Para una síntesis sobre el tema de la repoblación en El
Rebollar, cf. GIRAUD, Françoise, e IGLESIAS OVEJERO, Ángel, “El Rebollar : breve semblanza histórica”, y
MORALES PAINO, Fco. Javier, “Breves notas acerca de la repoblación y colonización medieval de la comarca
de El Rebollar mirobrigense”, en las actas de las Jornadas Internacionales sobre formas de vida y cultura
tradicional en El Rebollar y otras partes (pueblos de El Rebollar, 23-27 julio, 2003), PROHEMIO, nº 5,
Universidad de Orleáns, 2004, pp. 35-98 y pp. 99-116, respectivamente .
70
ARIZA, M., en El habla en Extremadura, p. 51. A este propósito, aunque no sirva de mucho por no estar
atestiguada todavía la fecha del topónimo, conviene recordar que en el pueblo rebollano de Navasfrías existía un
caserío llamado Los Corianos.
71
ARIZA, M., en El habla en Extremadura, p. 46. COROMINAS, DCECH, s. v. frijol, admite la
posibilidad del origen mozárabe.
72
Cf. IGLESIAS, El Rebollar. Descripción, pár. 702-705, y para los detalles, El Rebollar. Léxico, en las
netradas correspondientes. Para la relación de estos nombres de plantas con las hablas mozázabes y extremeñas,
véanse : COLMEIRO, M., Enumeración y revisión de las plantas. Diversos nombres vulgares de muchas
plantas, Madrid, 1871; SIMONET, F. J., Glosario de voces ibéricas y latinas usadas entre los los mozárabes,
Madrid, 1888; MENÉNDEZ PIDAL, R., Orígenes del español, pp. 415-440, pár. 89.3 : bontronca, bentrónica;
El idioma español en sus primeros tiempos, 7ª, Madrid, 1968, pp. 29-53; STEIGER, A., Contribución a la
fonética del hispanoárabe y de los arabismos en el iberorománico y en el siciliano, Madrid, 1932; SANCHIS
GUARNER, M., “El mozárabe peninsular”, ELH, I, pp. 293-342; GALMÉS, A., “Dialectalismos”, ELH, II, pp.
316-323, y “Mozárabe”, en ALVAR, M., dir., Manual de dialectología hispánica, pp. 97-110; COROMINAS,
DCECH, s.v. piedra, jaguarzo, chícharo, chupar, frijol, pata (bata-lubu = pata-lobo o palma-lobo ‘la pata de
león’); LAPESA, Historia de la lengua, pp. 124-130; ZAMORA, Dialectología, pp. 15-54, Mérida :
chupamieles, frijón; ALCALÁ VENCESLADA, R., Vocabulario andaluz (1934), Madrid, 1980 : betrónica real,
jaguarzo prieto, frijón, fríxol; SANTOS COCO, F., “Vocabulario extremeño”, RCEE, 14, 1940, pp. 140, 142;
VELO, “Hurdes”: chíchare, freijón; AZEVEDO, Os falares fronteiriços : chíchare y chícharo, chupa-meis (en
Alamedilla chupamieles), fajao y frajón o freijón o freixón, etc., sarguaço y xaguazo; VIUDAS, Dicc. Extrem. :
chíchare, chupamieleh, frehón y frihón, haguarzo; ARIZA, M., en El habla en Extremadura, p. 46 : lamber,
llares, senara; MONTERO, Vocab. Madroñera : chíchares, frejol y frejón.
69

352

probablemente hablarían un gallego leonesizante, el cual en el territorio lusitano se asimilaría
al portugués, pero tampoco habría que olvidar la posibilidad de una población mozárabe
residual. A este fondo común quizá pertenezcan una serie de términos del léxico rebollano :
anduriña ‘animalejo parecido a la comadreja’ (en Navasfrías), canchal y canchalera
‘roquedo’, canchol y canchu ‘grosor’, canchú-úa ‘grueso’, carunchu ‘carcoma’, el
mencionado chaguarzu, chuecu-a ‘huero’, ‘(gallina) clueca’, fechal ‘cerrar con llave’,
fechaúra ‘cerradura’, feitíu ‘hechura’ (en Navasfrías), renti o arrenti ‘al rape’, rola y rula
‘tórtola’, tamancu, tapal ‘cercar una finca’, tapáu ‘propiedad extensa cercada’, tapiju ‘acción
de cercar’, ‘cercado’, vianda ‘comida cocida para los animales’. Pero hay otros elementos que
presentan rasgos portugueses o que se desarrollan a ambos lados de la frontera, en relación
con las formas de vida tradicional : acinchu o cinchu ‘molde para el queso’, achanáu-á ‘liso’,
atacuñal ‘asegurar con cuñas’, atillal ‘apretar’, ‘cerrar bien’, bachical ‘salpicar’ (en
Navasfrías), bordallu ‘pez de río’, cachuelus ‘trozos de patata cocidos’, carumba ‘hoja del
pino’ (en Navasfrías), chanca ‘calzado que tiene el piso de madera’, coaña ‘hierba dañina que
crece entre el trigo’ (en Navasfrías), cheiral ‘oler’, cheiru ‘olor’, chocallu ‘cencerro’,
chupanu y chupanáu ‘chozo’, enciñu ‘rastro’ (en Navasfrías), esfaralláu-á o esfardagalláu-á
o esfarfalláu-á ‘desordenado’, ‘mal vestido’, esfarrapal ‘deshacer’, ‘romper’, erizu cacheru o
cacheiru, estrangalláu-á ‘deshecho’, furda ‘pocilga’ (en Navasfrías), pusíu ‘erial’, rebotallu
‘desecho’, sape ‘zape’, tortullu ‘hongo’, sin contar aquellos lusismos o galleguismos que se
emplean casi con un valor emblemático, como la interjección carallu o el diminutivo –iñu,
para aludir a gallegos o portugueses, remedando su lengua73.

3.2 Francesismos
Un tipo de interferencia lingüística sumamente interesante, y compartido por muchos
extremeños y rebollanos e incluso portugueses, son los términos mal asimilados en la
emigración principalmente a Francia. A diferencia de Extremadura, donde es una faceta
totalmente dejada de lado por los dialectólogos, en El Rebollar se describió este fenómeno
hace ya un cuarto de siglo, analizando los términos franceses, más o menos hispanizados por
los emigrantes, en relación con el medio de vida y el trabajo : i) la construcción y la casa :
barraca ‘caseta’ (< fr. baraque), bricola ‘chapuza’, ‘chuchería’ (< fr. bricole), cava ‘bodega’
y ‘garaje’ (< fr. cave ‘bodega’), etc.; ii) los lugares de trabajo, labores del campo, relaciones
laborales, vida sindical y seguridad social : ferma ‘granja’ (< fr. ferme), usina ‘fábrica’ (< fr.
usine), comuna ‘municipio’ (< fr. comune), retreta ‘jubilación’ (< fr. retraite), seguranciaseguranza ‘seguro’, ‘seguridad social’ (< fr. assurance), vacancias o vacanzas (< fr.
vacances), etc.; iii) los medios de transporte : gara ‘estación’ (< fr. gare), michelina
‘automotor ferroviario’ (< fr. micheline), mobileta (< fr. mobilette), posta ‘correos’ (< fr.
poste), remolca (< fr. remorque); iv) objetos, utensilios domésticos, vestido, comida : brocha
‘cepillo’ (< fr. brosse), calrotas o carotas ‘zanahorias’ (< fr. carottes), culotas ‘bragas’ (< fr.
culotte), lesiva ‘colada’ (< fr. lessive), pubela ‘basurero’ (< fr. poubelle), etc.74. Hoy tal vez se
podría comprobar cuáles de estos y otros términos se han consolidado en el habla de la
comunidad local y cuáles no, aunque probablemente casi toda la población entiende esos
términos, por la sencilla razón de que casi toda la población rebollana ha sido emigrante en
Francia en alguna ocasión.
4. Conclusión
73

Cf. IGLESIAS, El Rebollar. Descripción, párs. 729-733, y para los detalles, El Rebollar. Léxico, en las
entradas correspondientes, donde se pueden ver las referencias en que se basa el cotejo de galleguismos y
lusismos.
74
Cf. IGLESIAS, El Rebollar. Descripción, párs. 734-747.

353

En realidad no hay que esperar conclusiones revolucionarias. La fonética relativamente
peculiar de El Rebollar coincide más con la de las hablas de la Alta Extremadura que con las
de la Baja Extremadura, y principalmente con las hablas de la diócesis de Coria. Dejados al
margen los fenómenos de escasa vigencia o con pocos resultados (palatalización de l- o n-,
diptongación analógica, por ejemplo), en las coincidencias se perciben las secuelas históricas
del dialecto leonés (neutralización de /-e-i/ y de /-o-u/ finales átonas, algunos resultados de i
epéntica, resultados en -i de -e final etimológica, aspiración de f- inicial latina; solución de
grupos secundarios en l en posición implosiva; resultados con mb, neutralización de /r-l/
prenuclear en grupo, elevación del tono) o arcaísmos castellano-leoneses (mantenimiento de
s sonora y resultados de antigua z sonora en d), mientras que las divergencias se deben a los
rasgos meridionales de las hablas extremeñas (vocales finales abiertas, seseo, yeísmo,
aspiración de -s final e implosiva, asimilación de r-l en l.l), aunque también hay
meridionalismos (igualazación de /x/ en la aspirada [h], neutralización de /r-l/ en posición
implosiva) o tendencias generales del español popular (neutralización de vocales átonas,
caducidad de -d-, reducción de grupos cultos), que llegan hasta El Rebollar.
Las convergencias en el nivel morfosintáctico y el nivel léxico-semántico obedecen sin
duda al mismo motivo, aunque en el caso del léxico, además de la Reconquista leonesa, puede
pensarse en un fondo común occidental, sin excluir, en ciertos casos, la posibilidad de un
sustrato mozárabe. Por otro lado hay circunstancias más difíciles de precisar, como los
desplazamientos de población, que explicarían las convergencias léxico-semánticas con
hablas geográficamente alejadas de El Rebollar y de Extremadura, pero de cuya importancia
da idea el ejemplo reciente de las interferencias hispanofrancesas de los emigrantes
rebollanos.

354

LOS NOMBRES VERNÁCULOS DE PLANTAS EN EL SUR EXTREMEÑO.
UNA PRIMERA APROXIMACIÓN. COMARCA RIO BODIÓN.
Gordón Vázquez, Faustino1
Peral Pacheco, Diego1
Vallejo Villalobos, José Ramón1
Vázquez Pardo, Francisco María2
1.Facultad de Medicina. Universidad de Extremadura. Badajoz.
2.Departamento de Producción Forestal y Pasto. Servicio de Investigación y Desarrollo
Tecnológico. Junta de Extremadura. Badajoz.

Decir que Extremadura es diferente y que sus pueblos son muy diferentes
entre sí no es nada nuevo. No obstante, son tales sus diferencias culturales, que se
pone de manifiesto la necesidad de abordar estudios desde múltiples