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CONSTRUCCIONES EN EL ANÁLISIS1

El trabajo arqueológico
Felipe Caro Díaz

“[…] Su trabajo de construcción [En referencia al psicoanálisis] o, si se prefiere, de


reconstrucción, se parece mucho a una excavación arqueológica de una casa o de un
antiguo edificio que han sido destruidos y enterrados.

Sigmund Freud

El trabajo analítico como una construcción que intenta hacer surgir lo olvidado por
el paciente, trata de entregar fragmentos, trozos y partes de la vida del sujeto que han sido
fundamentales en su vida psíquica, que generalmente que por el dolor psíquico que estos
conllevan prefieren omitirse o reprimirlos. La tarea es compleja, puesto que analista junto a
analizante se tienen que enfrascar en un terreno virgen donde pocas veces llega alguien; se
adentran en este paisaje yermo a través de asociaciones libres, ensueños y sueños e intentan
conocer lo que siempre ha estado ahí, que es justamente un núcleo de verdad histórica para
el sujeto del análisis. Sería simple o muy vago decir que la peripecia ha finalizado, el
trayecto recién empieza a tomar un horizonte y de ahora en adelante empieza la verdadera
labor.
Tras el analista percatarse de ciertos conflictos que pueden potenciar el cuadro
sintomático del sujeto, prontamente se empieza un proceso de construcción o mas bien
dicho de reconstrucción que va permitir ir hilando cada palabra suelta, cada lapsus linguae
en una cadena o circuito que accederá “según el psicoanalista” a dar con el esclarecimiento
de su padecer ¿De qué sufre cuando sufre? En aquella aspiración el resultado puede ser un
tanto indiferente o puede ser muy asertivo, todo depende de la actitud que toma el paciente
con respecto a lo que se le están verbalizando; un sí y un no puede ser bastante imprecisos y
no entrega elementos constitutivos para decir “mi construcción hizo clic en el paciente”, sin
embargo puede adoptar una actitud interesada diciendo “podría ser o ¡claro justamente me
pasa aquello! y también encuentro que…” Se podría argumentar que algo se removió y que
no todo se encuentra en la inmensa imaginación del analista. En este punto la poca
experiencia y la obstinación juegan una mala pasada, el analista en su afán de preocuparse
por la verdad anhelada, se distancia del sujeto y puede resultar que su construcción no esté
del todo bien; el analizante queda perplejo ante tan hermosa elaboración de su psicólogo y
no encuentra las palabras para comentar que es algo que ni siquiera se acerca a su núcleo de
verdad histórica, solo añade “Hm puede ser… sabe el otro día me pasó …” El analista, se
siente sobrepasado y no encuentra razones de porque nada de lo que dijo fue tomado en
cuenta. No obstante siempre hay segunda oportunidades y luego de un nuevo esfuerzo es
posible reformular sus hipótesis e incluso se puede sostener que la actitud de su paciente se
debió a que se estaba acercando a una verdad, pero sus intensas resistencias no le
permitieron verlo y como consecuencia actuó de forma hipócrita.
Ahora bien, es importante recalcar que cuando se está llegando a esa verdad esencial
para el sujeto que no quiere ver, empieza a desplegarse resistencias de alto monto y con
ello los síntomas comienzan a inundar la sesión. Se augura un proceso intenso y la vez

1 Freud, S. (1937).Construcciones en el análisis. En Obras Completas (Pp. 255 y 278). Tomo XXIII (2°a.
Ed.). Buenos Aires: Amorrortu
complejo, ya que las inasistencias, los atrasos y los cambios de horas, son clásicos de que
algo aconteció en las psiques del paciente y que seguramente no se puede hacer cargo
“horror al saber”. El complejo proceso de reconstrucción empieza dar sus resultados, el
analista – arqueólogo, consiguió su cometido, ha tocado la fibra y como es de esperar las
resistencias hacen su papel “el surgimiento de lo reprimido puesto en actividad por la
presentación de la construcción, ha intentado llevar las huellas mnémicas importantes a la
consciencia, pero una resistencia ha logrado no, en verdad, detener ese movimiento, pero
sí desplazarlo a objetos adyacentes de importancia menor”2 De igual forma este es un
avance interesante, la resistencia en su afán de no mostrar la verdad del sujeto, hace que
justamente en esa velación aparezca o acontezca el núcleo esencial; ese gesto de temor que
muestra la resistencia, es todo lo que se necesita para que algo que atañe al sujeto del
inconsciente quede develado, sin importar la gran gama de distractores que puede ofrecer
ya sea por medio de metonimias, metáforas, objetos adyacentes, ya por su mismo pánico se
hace manifiesto su dolor – una mala jugada –.
Freud, en su aspiración por encontrar “eso” que es la misma radicalidad del sujeto,
hace pensar que sea un tanto efímero, porque como bien se sabe en el mismo momento de
encontrar “eso” el deseo se desplaza hacia otro lugar y vuelta a comenzar la misma historia,
pero con una pequeña diferencia, el sujeto ya tendrá noticia de que cuando le suceda la
misma cosas, las mismos síntomas, sabrá a qué se debe aquello. Es aquí donde el trabajo
arqueológico nunca cesará de inscribirse, siempre estaré de una y otra manera latente,
siempre habrá un trozo de lo real que no podrá simbolizarse y esa es en parte la única
verdad, el psicoanálisis no asegura el bienestar biopsicosocial que por lo demás es una
utopía, sino que muestra que el sujeto siempre está en falta, las teorías psicológicas que
muestran lo contrario sólo se afanan en un imaginario en un registro imaginario, que solo
vela por objetos y no por sujetos.

2 Freud, S. (1937).Construcciones en el análisis. En Obras Completas .Tomo XXIII (2°a. Ed.). Buenos
Aires: Amorrortu. p.275