Está en la página 1de 37
1. INICIOS PRENATALES D) Y DE LA SOCIALIZACION SOBRE EL COMIENZO DE LA VIDA La liberalizacién efectuada, o que se esté efectuando, en muchos paises europeos respecto de la interrup- cién del embarazo ha provocado vivas discusiones en todas partes. Los cientificos también han aportado sus argumentos a estas discusiones. Pero en general, Ja cuestién ha sido tratada sobre una base emocional € ideologica. Los argumentos extremosos, como “el aborto es un asesinato” o “mi vientre es mio”, han de considerarse puramente emocionales y contribuyen poco al esclarecimiento de la cuestion, que reconoce- ‘mos es muy dificil y contradictoria. Un hecho fundamental para hacer objetiva la di cusidn es la separacién producida en el género huma- no entre sexualidad y fecundidad. Hace tiempo que ésta no es el objetivo primordial de la unién sexual, y cada vez se reconoce mas y mas que la sexualidad sirve para la alegria, confirmacién y desarrollo pro- pios y mutuos. Cada vez se atribuyen més a la sexua- lidad fines y derechos propios. Vemos que los hechos biolégicos —como siempre en el hombre— son mod- ficados aqui por la socializacién. Las diversas medi- das para impedir el nacimiento hacen perder a la se- xualidad humana el cardcter puramente fatal ¢ indeclinable que presenta en los animales. Hay que reconocer que desde la prehistoria, Ia sexualidad fue muy “‘manipulada” y no sélo servia a la fecundidad intencional. Este proceso se esté consumando en nuestra época. Puede provocarse o rechazarse la es- terilidad a voluntad; las investigaciones cientificas pronto nos permitiran determinar el sexo de un hijo y comprobar las enfermedades en estado embriona- 016) SOBRE EL. COMIENZO DE LA VIDA 7 rio, La interrupcién del embarazo, tan discutida, sdlo ‘es asimismo un factor de esta evolucién. Hoy casi siempre la interrupcién es la solucién a un conflicto humano (por lo general inevitable), pero —al contra- rio de la opinion apresurada de muchos moralistas— no denota en lo absoluto una decadencia moral. ‘Asimismo el uso de los anticonceptivos, dicho sea de paso —que hasta ahora era el método mas cmodo y seguro para evitar el embarazo—, s6lo puede inves- tigarse dentro del contexto social. Elestrato superior de los ricos paises industriales es el que suele emplear més comanmente este método, que s6lo pospone sin resolverlo el examen a fondo sobre la interrupcién del embarazo. En el Tercer Mundo y en Jos estratos ‘mas bajos de la sociedad industrial todavia se esta le jos de la razonable planificacién familiar, 0 se em- plea cinicamente la “pildora” como medio de resol- ver el problema més o menos presente del hambre y el exceso de poblacién, ‘Vemos en todo caso que el problema aparentemen- te biolégico adquiere una dimensién social. La cues- tién de la admisibilidad moral y social de la interrup- cidn del embarazo no puede tener s6lo una respuesta biolégica y requiere se tome en cuenta la dimension social Opinan los “bidlogos”, digamos simplificando, que Ja nueva vida humana empieza por la concepci6 Tienen raz6n en declarar que la concepcién significa efectivamente una nueva vida. Naturalmente, el em- brién no es una persona completa, pero el embarazo ¢s un proceso ininterrumpido que empiza en la con- cepcién y llega hasta el nacimiento. Por otra parte ‘muchas veces se defiende el aborto con argumentos bioldgicos y se hace ver que existe un umbral antes del cual no se pude hablar de vida humana propia- mente dicha. Y asi, los defensores de la solucion a tiempo se apoyan en el hecho cierto de que ningin proceso se desarrolla regular y linealmente, sino que se caracteriza siempre por contradicciones y por sal- tos cualitatives en su desenvolvimiento. Se nos ad- 18 INICIOS PRENATALES DEL, NARCISISMO. vierte que la vida consciente es algo propio y exclusi- vo de la especie humana, esto presupone cierto desarrollo del sistema nervioso central, que se inicia mas o menos en el quinto mes de embarazo. Pero esta argumentacién, por muy bien fundada que esté, también es probablemente demasiado biolé- gica. Hasta ahora, los resultados experimentales no os autorizan a marcar claramente los limites cuali- tativos de las fases del desarrollo. Ciertamente, en los cuatro primeros meses del embarazo las células de la corteza cerebral todavia no tienen una plena co- nexién reciproca, pero a los 70 dias de embarazo pue- de comprobarse ya la existencia de corrientes eléctri cas en el cerebro en formacién del embrién; este descubrimiento significa que ciertos micleos celula- rres estén ya comunicados entre s{. También son ima- ginables otras informaciones relativas a la cronolo- Bla, Por ejemplo el psicoanalista Max Schur coloca el momento del inicio de una “psicologia humana” alli donde aparece el deseo en lugar ae a meee dad, cosa que es posible ocurra en las primeras sema- nas después del nacimiento. Margaret S. Mahler y Manuel Furer han hecho también notar que un au- mento perceptible de la sensibilidad solo se producia a partir de la quinta semana, més 0 menos, después de! nacimiento, osea que en la fase simbiética es po- sible la primera diferenciacién del nifio en la diada, Pero a nadie se le ocurrié la idea de liberalizar el in- fanticidio en las primeras semanas que siguen al na- cimiento: por eso parece como que en nuestra cultu- a se considera que la primera “independizacién” decisiva de una vida nueva es el hecho de nacer. Y asi nos vamos abriendo camino hacia la idea to- davia poco clara de que las relaciones afectivas entre madre © hijo han de tener importancia decisiva en todo momento. Con el nacimiento por lo general que- dan perfectamenteformadas, Como ya hemos dicho, con el momento de la concepcién esta relacionada una nueva vida. Esta vida, por lo demas, no es en cuanto tal y durante meses caracteristica de lo que SOBRE EL COMIENZO DE LA VIDA 19 serd la vida humana ukerior. Para impedir toda posi- bilidad de interrupeién del embarazo hay que buscar el refugio de un artificio fil y vida humana “latente’’ o “potencial” en relacién con el embrién. Pero también en muchos individuos ya nacidos, por ejemplo en los que presentan lesiones cerebrales congénitas, comprobamos la incapacidad, Signa que ova vez, de ir mas allé de una vida casi vegetativa. Asi el cuadro clinico de la debilidad pro- funda de la mente (idiotez) nos presenta indiscutible- ‘mente un ser nacido del hombre pero que en su evolu- cidn queda mucho més atras que algunos animales superiores. Claro esté que aqui hay un argumento fa- vorable a los contrarios de toda interrupcién del em- barazo, de que podria irse en linea recta de Ia inte- rrupcién de la vida que va nacer en el vientre de la madre hasta la interrupcién de una “vida digna de ser vivida", como se dice en la terminologia fascista. Esta argumentacién es puramente especulativa, por- que en general las medidas anticonceptivas muestran poca relacién psicolégica con el acto de matar a ni- fios deficientes mentales. El nacimiento es en efecto un umbral, probablemente mucho mas eficaz en psi- cologia profunda de lo que podria demostrarsenos to- davia, después del cual el nuevo individuo empieza a “existir” ahi corporalmente. Se requiere de otra mo- tivacion ideolégica muy diferente, para impedir o in- terrumpir el embarazo, que para privar de la vida a tun ser humano ya nacido, por muy mal desarrollado y desamparado que sea. Aqui también nos abrimos camino hacia la verdadera motivacién psicologica: es absolutamente preciso aceptar al congénere humano nacido. La moraleja, si nos atrevemos a decir asi, es que tal aceptacién del nuevo ser se exige cuando me- nos en forma ideal. Pero se da necesariamente tal aceptacién ya al principio de un embarazo? ‘Normalmente (es decir, suponiendo una evolucién normal del embarazo), el feto (e incluso ya el em- brién) esta en camino de llegar a adquirir todos los rasgos caracteristicos del humano. No hay derecho a 20 INICIOS PRENATALES DEL NARCISISMO hablar de una vida no humana en ninguna fase de la vida intrauterina (prenatal); mas bien se trata de un nivel provisional que normalmente habra de llevar a la vida humana cabal. El verdadero comienzo de la vida personal (de una vida que gracias a la socializacién se distingue incuestionablemente de la de los animales y la de las plantas) no es, pues, biol6- gicamente determinable como por lo demas ningdn comienzo de un proceso complicado (;acaso es va ér- bol la semilla?). El hacerse individuo el embrion es una posibilidad futura, que puede fallar de modo ‘natural” —por ejemplo el aborto natural o malpar. to— 0 lograrse de modo no totalmente natural: para esta individuacién se requiere de la socializacién, que empieza en el estadio prenatal. 1A SOCIALIZACION COMO ACEPTACION No hablamos de un individuo abstracto, sino que de- bemos aceptar lo que Karl Marx califica de conjunto de las relaciones sociales reales. El individuo no exis. te en y por si, y como tal ser aislado podria incluso no existir. Harry F. Harlow preparé toscos simulacros de ma- aco de la India que deberian hacer el papel de madre ‘con unos macaquitos de la India. En un serie de expe- rimentos famosos tenia un simulacro de alambre, que empero podia dar leche y otro simulacro que no daba leche, pero en cambio era velludo y proporcio. naba calor. Los macaquitos se nutrian con la madre ria" pero se apegaban a la “caliente”. Muchos expe- timentos de tipo “Kaspar Hauser" fueron realizados en los cincuenta y sesenta por diversos autores y en particular los resumi¢ Emil Schmalohr; arrojaron to- dos idénticos datios en los animales superiores cria. dos lejos de la madre. Llegados a este punto deberiamos hacer un experi- ‘mento mental. Podemos imaginarnos el estado ac. tual de la técnica lo permite) que un ser recién nacido LA SOCIALIZACION COMO ACEPTACION a es trasladado directamente del cuerpo de la madre a tuna camara de aislamiento debidamente dispuesta. Esta camara podria facilitar el ulterior desarrollo del ser por ésmosis, por ejemplo, pero lo aislaria de todo estimulo y contacto. Semejante ser seria nacido bioldgicamente, pero estaria excluido de la sociedad, © sea ante todo de la necesaria simbiosis con la ma~ dre. Como quiera que semejante experimento nunca fue emprendido y a lo sumo podria resultar dentro del marco de los experimentos seudocientificos de ‘un campo de concentracién, no sabemos cudnto tiem- po podria seguir en vida un ser nacido biologica pero no socialmente. Una cosa es segura: que este ser no podria tener ningtin contacto con el mundo y por con- siguiente no tendria yo, porque el yo s6lo puede desa- rrollarse en la socializacion y primeramente, en la simbiosis. Antecedente de este terrible experimento mental es la leyenda del emperador Federico II, quien quiso comprobar qué idioma era innato en el hombre, por decirlo asi fuera de toda socializacion. Segiin parece hhizo que unos neonatos fueran cuidados, ciertamen- te, por una nodriza, pero prohibié toda comunicacién hablada con los nifios. Cosa interesante, la leyenda afirma que todos ellos murieron. Pero Io seguro es gue aquellos nifios tuvieron graves perturbaciones de la comunicacion y no aprendieron ninguna lengua. La leyenda nos muestra en forma de cuento la dificil dialéctica del ser humano; por una parte, el hombre nace efectivamente con la facultad de aprender a ha- lar; pero estos “‘mecanismos” innatos necesitan para poder funcionar un desencadenador apropiado, cn este caso la comunicacién humana con su madre © su remplazante, aquella cordialidad, aquel amor y ‘quella comunicacién de que hablébamos en la intro- duccién. El nacimiento biolégico no basta, pues, para hacer un ser humano del biolégicamente nacido. Para ello se necesita la socializacién, que se inicia no ya con el nacimiento, sino antes de éste, como vere 2 INICIOS PRENATALES DEL NARCISISMO ‘mos. Solamente socializado puede el individuo vivir ¥ desarollarse, " ew 0 geual es la primera condicién principal para este vviry este desarollarse? Es sin dda acta ‘id del individuo por la sociedad en alguna forma de familia (que no necesariamente ha de ser la familia pequefia que conocemos aetualmente) y sobre todo all Principio por la madre (que ésta tampoco necesaria mente ha de ser su madre biolégica). Quiérase o no, Ja existencia del hombre depende del factor social y subjetivo de la aceptacién, factor que ninguna ley por bien hecha que esté, puede garantizar. Este fac tor de la aceptacién por lo general no es enteramente consciente ni libremente decidido, pero presupone tanto como la buena erianea y atin mas la vinculacion inconsciente. No se requiere ninguna declaracién off. cial de aceptacién, y no digamos ninguna obediencia a la ley. Es evidenie que en esta aceptacion operan tambien impulsos bioldgicos. Sabemos por ejemplo que normalmente el adulto esta muy ligado al lana. do esquema del infante; igual que todos los animales supetiotes, la persona no desnaturalizada propende @ cuidar a un nino recién nacido y aun un animalito y transfiere ciertos rasgos del esquema operante (por jemplo, algunas propiedades caracteristicas de lafi- sonomia infantil) los individuos que siente necesita. ds de proteccion y ternura (caracteristicas de éstas son la naticilla, la cara redonda, los ojos grandes y otras semejantes; la propaganda y el arte comercial utilizan abundaniemente estas caracteristicas infan- tiles, con objeto de predisponer a los adultos en su favor) 1A SOCIALIZACION, RECONOCIBNIENTO DE LA INDEPENDENCIA Aunque no siempre se tenga conciencia de ello, no es posible deshacerse de la responsabilidad que los adultos tienen respecto de la vida nueva. Esta respon- RECONOCIMIENTO DE LA INDEPENDENCTA 2B sabilidad es en definitiva una decisién de persona a persona dentro de las relaciones sociales. Por eso la bisqueda de criterios biolégicos objetivos para la aparicién del humano en el embrién puede convert seen un cémodo arte de sustraerse a la responsabil dad real mediante la aceptacion de los seres huma- nos futuros. Esta irresponsabilidad se halla también cuando se respeta en teoria la intangibilidad de la vida en germen pero ya no se puede aceptar personal y socialmente esa vida. Hay también hartas contra- dicciones en la posicion extrema del defensor de la vida que rechaza toda forma de interrupeién y aun prevencién del embarazo pero es partidario, por ejemplo, de la pena de muerte o la legitimacién de la guerra, La naturaleza humana no puede ser impersonal ni insocializada. La vida no es una condicién abstracta, sino una respuesta por parte de la sociedad y ante todo de los padres y de la madre. Al nifio no le trans- miten los padres una vida abstracta ni una naturale- za no socializada, sino que con la vida le comunican también, y principalmente, las condiciones que nece- sita la vida humana. La futura autonomia de la persona nacida sélo la garantiza la referencia a otras personas. Esta autono- fa de la persona significa que vacila ciertamente “en existir por fuerza extrafia” (A, Wucherer Huldenfeld) pero tiene el derecho de ser socializada, que puede aspirar a ser un individuo independiente por su propio origen. Dicho de otro modo: precisa- ‘mente en la gran dependencia del ser humano duran- te la época perinatal (antes e inmediatamente des- pués del nacimiento) se funda la necesidad imperiosa, de superar esta honda dependencia y hacerla cesar en el valor absoluto de la existencia propia. Hemos visto que la interrupcién o el mal funciona miento de la socializacién después del nacimiento tie nen consecuencias muy bien conocidas de la psicologia evolutiva y el psicoandlisis. Pero el recha- 20, que puede ser consciente o inconsciente, por par- m4 INICIOS PRENATALES DEL, NARCISISMO te de las personas en torno no opera sélo a partir del dia del nacimiento sino que empieza ya con el miedo al embarazo 0 la aversion al mismo. Ciertamente, este rechazo, con sus sentimientos y sensaciones hondisimos puede hacer que ceda dando paso a una aceptacién durante el embarazo 0 poco después del nacimiento. Esta circunstancia otorga su plena significacién a la responsabilidad antes de y durante el embarazo, Pero eso significa que la responsabilidad ante la vida que va a venir no puede esquivarse remitiéndola a la época que sigue al nacimiento. Los profundos dafos que en la vida personal y social produce el rechazo del hijo fueron ya indicados en la introduecién, y en el capitulo 2 serén tratados més detenidamente. Se- falemos ahora que el destino del ser humano, en lo esencial, depende de la socializacién y que ésia em. pieza ya en la vida uterina. La falta de socializacion lesiona de la forma més grave la humanidad del nifio, no sélo después del nacimiento, sino también antes, siuna decisién inequivoca no se le opone como medi da profiléctica Toda interruncién.del_enbarata.,npsravebiees ht asunto, es sin duda alguna un gran mal para la madre y para el feto. Pero surge la cuestién de si no seré un mai atin mayor en la negativa de la socializacién el no aceptar al nifio ya nacido. Visto psicologica y social. mente, puede ser un mal menor interrumpir una vida nonata, antes de que nazca, que hacer de ella antes de su nacimiento un tabi para después entregarlo a la muerte intelectual, social y aun fisica. En la conside- racién de la posibilidad de una alternativa hay una gran responsabilidad para la sociedad y el individuo. El partidario de la intangibilidad de la vida en ger men nunca tomar suficientemente en cuenta el inhumano modo con que se dispone de la vida del ito que naceré y de la persona en desarrollo. Porque en nombre de principios abstractos sucle con dema. siada frecuencia elegirse un mal mayor. Precisamen- te porque Ja socializacién o sus formas precursoras EL PRINCIPIO DE NIRVANA Y LA “PULSION DE MUERTE” 25 empiezan a operar en la vida pretanal ha de legarse una decision consciente y temprana sobre la prose- cucién de esa socializacién. Ademés, dado que la inte rrupeién del embarazo siempre significa una intro- mniston dana en los procesos psiquicos, biologicos y sociales, la sociedad tiene la obligacién, en la liberali- zacién de la interrupcién del embarazo, de prover alternativas efectivas eliminando concretamente, por ejemplo, los efectos sociales de un nacimiento in- deseado. Los caminos de la socializacién no s6lo en teoria son trazados en gran parte antes del nacimiento. Es igualmente directo el efecto de la actitud de la mujer encinta respecto del curso de su embarazo y con él del bienestar y la salud ulterior del feto. Muchas son las investigaciones que sefialan este hecho con certe- za; G, Rottmann y M. Lukesch-Tomann hicieron reca pitulaciones muy detalladas de estos factores. [EL PRINCIPIO DE NIRVANA ¥ LA “PULSION DE MUERTE! Trontveateyreamioratves soo waacisiéa alin. cruel, si es que ha de tomarse, mejor, porque la vida psiquica del feto, segtin los altimos descubrimientos, se diferencia antes de Io que se suponfa. Naturalmen- te solo se trata todavia de una vida psiquica rudimen- taria, pero no se estaciona en su evolucién, precisa- mente porque el fruto corporal se va desarrollando desde el dia de la concepcién hasta el nacimiento. Y, como hemos observado, esta evolucién puede ya es tar expuesta a ciertos trastornos. En general, la vida prenatal indica una propiedad que con nuestro enten- dimiento de adultos apenas podriamos reconstruir vivenelalmente en nosotros. Slo en muchos momen. 36 privilegiados en que la conciencia esta muy des- cenectada‘en favor de una sensacon de fleded extética puede buscarse cierta analoga con este es: tado pstquice prenatal. Totalmente sin yoy protegida normalmente por el organismo materno, la vida pre- 26 INICIOS PRENATALES DEL NARCISISMO natal casi esta exenta de tensiones y todavia se halla sumamente cerca del principio de homeostasis; signi. fica esto que los estimulos desagradables y aun los conflictos estén excluidos. Una propiedad vital como ésta, tan dificil de imaginar para nosotros los adul. tos, es descrita probablemente con més acierto con el “principio de nirvana”, en que Freud vio durante cierto tiempo el objetivo de la vida, sencillamente, y que fue vuelto de nuevo por Gustav H. Graber al cen- tro de las consideraciones para designar la vida pre- natal. Ha de reflexionarse en que toda persona huma- na que un dia habré de vivir contradicciones y hacerse consciente de los conflictos empieza siempre pasando por tal estadio de nirvana, que en el princi. Pio de su vida lo marcara decisivamente, aunque solo sea en el sentido de un condicionamiento de los refle. 40s, que solo con ayuda de los vestigios del recuerdo agregados se vuelve experiencia, En el sentido estric. to de la palabra, la experiencia en la vida prenatal no es todavia posible fisiolégicamente; sin embargo, las sensaciones felices o prematuramente infelices de sa época tienen una importancia fundamental para las experiencias ulteriores. Hasta ahora, este punto de vista fue insuficientemente tomado en cuenta, pero nos permite escrutar la dialéctica que hay den tro de cada persona entre las pulsiones vitales y la tendencia a la homeostasis (0 sea a la anulacién de las tensiones). Esta tendencia a la homeostasis probable- mente es menos condicionada por la experiencia de la muerte, en si irrepetible, que por la vivencia efecti- vamente prenatal de nirvana. Lo que Sigmund Freud denominé “pulsién de muerte” con toda verosimili- tud es sélo la experiencia del dolor convertida en Principio psicolégico de muerte; frente a él, el prinei- io de nirvana puede operar conciliadora y amistosa. mente. Después de Graber, Friedrich Kruse también ha rea lizado investigaciones psicoanaliticas sobre huellas munémicas procedentes de las sensaciones prenatales, El material de investigacién consta de una goleccién EL PRINCIPIO DE NIRVANA Y LA “PULSION DE MUERTE” 27 le observaciones, sintomas y sobre todo suefios © thagence, El terial fue documentado, fechado © interpretado con métodos psicoanaliticos. Las inter pretaciones s6lo se pueden verificar dentro de ci tos limites y son hasta cierto punto problemsticas, srque siempre hay peligro de interpretar de acuer- Gp con ideas preconcebidas o de explicar abitrar mente las observaciones. Pero de lo que se trata es de hacer comprensible lo que no lo ¢s, reduciéndolo a hechos conocidos 0 fundéndose en otros supuestos, ‘Asi pudo aducirse la prueba de la existencia de los contenidos tempranos de la conciencia, que muchas veces parecen ser recuerdos encubridores de la vida renatal Pighora comprendemos muchos diffciles razona- mientos de Freud, quien ya en 1913 establece en su comentario psicoanalitico a una conocida escena del Mercader de Venecia de Shakespeare, un paralelo en- tre la eleccién de uno de los tres cofrecillos de esa es cena y la eleccién entre las tres hermanas del Rey Lear pot una parte y las tres relaciones ineludibles para cl hombre, con el nacimiento y la muerte, por la otra. Las tres posibilidades son para Freud la geni- trix, la compaiera y la diosa de la muerte. O, dicho de otro modo: la madre, la amada, que el hombre es: coge en cierto modo de acuerdo con la imagen de la madre, y finalmente la madre tierra, que lo recibe otra vez. El anciano —en la figura del rey— en vano trata de conseguir el amor de la mujer, como lo re: cibié més hondamente de la madre. Sélo la tercera de las ‘mujeres del destino, la silenciosa diosa de la muerte, lo reci- bird en sus brazos. Estos pensamientos Ilevardn a Freud afios despues a Ta hipdtesis de una “pulsidn de muerte” —porque lo inorgénico, lo no viviente estaba alli antes que lo vi- viente y lo viviente retorna al estadio temprano exen- to de tensién. Pero la experiencia de lo viviente, del hombre principalmente, lo ha llevado con seguridad 28 INICIOS PRENATALES DEL NARCISISMO 4 través de un origen prenatal a la relativa ausencia de tensién del ser-cabe-si-mismo, La hipétesis del Principio de nirvana parece tan fundamentada cuan- do menos como la de una pulsion de muerte fisiolégi- camente no demostrable. ‘Sandor Ferenczi, discipulo de Fieud, vio también, or su parte, en el desarrollo del ser vivo una tenden. cia regresiva al restablecimiento del estado indife- renciado de la vida original filogenética en el mar pri. mitivo, La historia de la vida repite hasta cierto Punto la filogenia o cuando menos muestra ciertas, analogias con ella. Tal correspondencia filogenética de esta tendencia regresiva se presenta en el hombre en el continuo, inconsciente intento de volver a la vida prenatal. En todo deseo se hallan contenidas to- das Jas experiencias de la estirpe y del individuo en forma de vestigios. Séndor Ferenczi cree advertir en el acto sexual y en el suefio el rechazo de estimulos perturbadores y la tendencia a la reproduccion de si- tuaciones pasadas mucho tiempo antes, inclusive de la prenatal. {UA IMPORTANCIA DEL PRIMER ESTADIO DE LA VIDA No debemos rechazar apresuradamente la hipétesis de Freud y Ferenczi. En la continuacién de un proce. so siempre quedan vestigios de su comienzo. La lla: mada consideracién dialéctica de tn proceso no sig. nifica otra cosa sino que en un estadio avanzado todos los estadios anteriores estén en cierto modo “conservados", con la idea ademas de “cancelados” y de “superados”, de acuerdo con la triple significa: i6n de la palabra Aufhebung. En primer lugar lo pa. -n segundo ha quedado en otro plano y, en tercero, deja lugar a lo actual y lo futuro, La hipotesis del comienzo prenatal de la socializa. ci6n no debe inducirnos, por inversion de la perspec. tiva, a ver en el infante o incluso en el feto algo asi como un adulto en miniatura, tan sélo mas torpe e ig- LA IMPORTANCIA DEL PRIMER ESTADIO DE LA VIDA 29 norante que el adulto verdadero. El pensamiento ps colégico giré durante mucho tiempo en torno al esta- dio de la edad adulta, en que se veia asimismo la coronacién y el estado puro del género humano. El icoandlisis rompié con ese error de perspectiva, pero también en él se aprecian todavia restos del pen- samiento fijado en el adulto. Como por ejemplo en el supuesto, formulado en forma bastante abstracta, de una ““organizacién sexual madura”, que més bien re- presenta un ideal condicionado historicamente. De ‘todos modos, en los ejemplos sefialados vemos que el placer del adulto tiene que contener huellas del esta- do de placer més primitivo, o sea de un estado prena- tal. Elcomienzo exacto de un proceso complicado nun- ca es determinable sino por caracteristicas abstraidas. Sélo sabemos que todo cuanto experi- ‘menta el nifio todavia no nacido es almacenado in- conscientemente y que asimismo de este modo in- consciente los influjos prenatales adquieren un significado en el desarrollo fisico y mental de la per- sona. El hombre es producto del hombre en un mun- do humano, por lo tanto es condicionado al mismo tiempo biolégica y socialmente por las influencias di- rectas del ser material y por Ia indirectas de la me- diacién por la familia, que transmite la pauta de rela- ciones sociales. Es fécil de comprender que el contenido del psi- quismo prenatal sea transmitido por la madre, ya que el feto est envuelto por completo en el estrecho mundo del cuerpo materno, La afirmacién, ya exage- rada ideologicamente, de que la vida prenatal esta ya condicionada también por la sociedad es comprensi- ble si se toma en cuenta esta mediacién. La madre no es ningin individuo aislado y abstracto, sino que también ella fue marcada por ia sociedad y represen- ta hasta cierto punto lo social. Theodor F. Hau nos hace pensar que la actitud negativa de la madre res- pecto de su maternidad, del embarazo, el alumbra- miento y el nifio mismo opera por motivaciones emo- 30 INICIOS PRENATALES DEL NARCISISMO cionales, sociales, econémicas 0 societales en forma patégena (causa perturbaciones) y patoplastica (expe- Fiencias especificas, que influyen en el cardcter ex. terno de la perturbacién) tanto en el desarrollo pre- natal como en el ulterior del infante. Parece aqui ser Ja via mas pronunciada la que pasando por la neuro- sis de la madre y el fenémeno corporal dado asi reco- rre las molestias del embarazo, los trastornos fetales y las anomalias del nacimiento hasta las perturbacio. nes ulteriores del desarrollo fisico y ps{quiico. Con la actitud extremadamente negativa de la madre res- ecto del embarazo y el nifio se producen incluso per- ‘urbaciones tan graves que TF. Hau habla de “hospi talismo intrauterino”. Una investigacién experimental de Gerhard Rott- mann permite distinguir aproximadamente tres gru- pos de madres: El primer grupo, que sirve de control, de las “ma- dres ideales”, como las llama Rottmann, se compone de mujeres cuya actitud para con el nifio es predomi- nantemente positiva, consciente e inconscientemen- te. Los recién nacidos de este grupo son también esta. disticamente los que menos llaman la atencion. El segundo grupo es segiin Rottmann el de las “ma- dres catastréficas". Hay en ellas una identificacion de roles femenina negativa, asi como fuertes vincula. clones parentales, excesiva irritabilidad, intoleran- cia, rigidez social, angustia y agresividad, grandes molestias del embarazo, alumbramientos muy difici. les, excesivo consumo de medicamentos. Este grupo experimental es el que con mayor energia rechaza el embarazo, tanto consciente como inconscientemente. De él proceden estadisticamente los nifios mas per- turbados, en los que es relativamente frecuente el fe- ‘némeno llamado de vaiven o reversible en que se pue- de observar el paso del Ianto superactivo a la apatia y viceversa. El tercer grupo se compone de “madres ambivalen- tes”: en ellas hay una aceptacién consciente y al mo tiempo un rechazo inconsciente del embarazo. Un LA IMPORTANCIA DEL PRIMER ESTADIO DELA VIDA 31 subgrupo est compuesto por “‘madres frias”, que conscientemente aparentan rechazo pero inconscien- temente dan muestras de aceptar al nifio. Los infan- tes de este tiltimo grupo no se distinguen en lo esen- cial de los del grupo de control de las “madres ideales”. Los grupos de las “madres ideales” y de las “madres ambivalentes” proceden principalmente de estratos con estatus socioeconémico superior al de los grupos de madres “catastroficas” y “‘frias” Rottmann ha conseguido también demostrar que la actitud de rechazo de la madre respecto del nifio ope- ra.en forma significante (0 sea mateméticamente de- mostrable) y que la actitud de rechazo del embarazo Junto con una deficiente adaptacién a la funcién del papel materno es la principal causa de la excesiva carga emocional. Te6ricamente se pueden sacar como explicaciones de la comunicacién observada de los trastornos ma- ternos al fruto de su vientre algunas posibilidades. En primer lugar, la madre de actitud rechazante pro- pende, como se puede demostrar, a actitudes defec- tuosas en el modo de vivir durante el embarazo: ali- mentacién errénea, fumar demasiado, consumo de drogas, exagerada actividad profesional. En segundo Tugar, los trastornos del curso del embarazo y del alumbramiento son muy frecuentes en tales madres (véase también al respecto el estudio de la sefiora M. de Lukesch-Tomann), Coinciden con las hipétesis psi- coanaliticas en las madres extremadamente recha- zantes la frecuente presencia de alumbramientos prematuros y las complicaciones en el alumbramien- to, y asi hay que considerar el nacimiento una expe- riencia traumatica pare el nifio. En tercer lugar hay que tomar en cuenta el efecto llamado “psicotéxico” La unidad biolégica entre madre e hijo, que se carac- teriza por la permeabilidad de la barrera placentaria para las secreciones hormonales maternas, en las madres de actitud rechazante y psicosométicamente més perturbadas se convierte en fuente patégena para el hijo, que esta expuesto el efecto de las mate- 32 INICIOS PRENATALES DEL NARCISISMO lleva la sange materna. Asi se pro- duce verosimilmente un funcionamiento irregular del sistema glandular del nifio y se reduce la toleran- cia a las influencias posteriores al nacimiento. En cuarto lugar, hay que pensar en las alteraciones fisio- logicas del ritmo vital. EI ritmo de movimientos del sistema vascular materno desempefia, en su calidad de mundo ambiente prenatal del nifio, un papel im portante y ejerce una influencia troquelante en el res. to de la vida. Es posible que las tasas de crecimiento en el tejido del feto sigan el ritmo de los latidos car- diacos de la madre. Precisamente estos ritmos fisio- ogicos son empero los més perturbados en la madre de actitud hostil,y asf el feto padece por las prolonga- das oscilaciones del ritmo, lo que prepara la pérdida de las disposiciones regularmente repetidas en la vida y la inseguridad del nifio. Todas estas perturba- ciones las experimenta probablemente el neonato como desplacer y las revive en las ulteriores vivencias desagradables. En todas estas influencias perturbadoras de la vida prenatal hay que considerar ademés que madre e hijo estén en comunicacién directa, que sdlo después se forma en el nifio como percepcién, pero sirve provi- sionalmente a sus sensaciones. Con esto, el nonato ¢s directamente receptivo a las intensas vivencias de la madre. Resumiendo el trabajo de Rottmann y algunos otros es, pues, mas que verosimil que la importante condicién vital que veremos en el capitulo 2 con Erik H. Erikson como “confianza primordial” en el recién nacido, ya en la época prenatal esta premarcada yen la de lactancia s6lo continiia su desarrollo, de modo que podemos hallar aqui una confirmacién del con- cepto de T.F, Hau sobre el “hospitalismo intrauteri- no”. Por otra parte Ja unidad prenatal madre/hijo ue, como veremos, después del nacimiento también queda dentro de amplios limites, no ha de considerar- se solamente como una unidad biolégica, sino mas bien como una psicosocioldgica. Ya Aristételes decia: ‘TRAUMA DEL NACIMIENTO 33 Las mujeres encinta deben cuidar de su cuerpo, pero el alma deben tenerla libre de cuidados, porque el nifio en ggestacién toma mucho de la madre que lo porta, como la Planta de la tierra donde echa raices, Con esta cita indica Rottmann que durante el emba- razo, aparte de la higiene fisica propia de! mismo ad- juiere la higiene psiquica una gran importancia, an- tes desconocida, Con la prsctica del psicoandisis he Megado al convencimiento de que la psicoterapia y ‘aun el psicoandlisis cldsico durante el embarazo de la madre no sélo no es perjudicial, sino que tiene una positiva importancia. Hube de experimentar que me- diante la terapia analitica sistematica del embarazo, la madre pierde su actitud ambivalente respecto del hijo que va a tener, y lega a aceptar la nueva vida, ‘que esté dispuesta a tomar como algo independiente, no perteneciente a ella, ni contra ella dirigido. Una paidopsicdloga de 35 afios, que durante su andlisis di dactico (formacién de psicoanalista) esperaba un hijo y lodio a luz, decia: “El psicoandlisis me ensefié a no emer al pequefio ser en mi y ano querer abusar de élen favor de mis propios fines.” Es esclarecedor que teniendo en cuenta la vida pre- natal ya existente ¢ incluso socializada hasta cierto punto, ha de desempefiar también un papel en extre- ‘mo importante la expulsién del neonato del cuerpo materno, normalmente protector, y st lanzamiento al mundo, Afiédase a esto que el modo de nacer en nuestra cultura probablemente siempre es trauméti- o, porque reduce al minimo el contacto entre la ma: dre y el hijo so pretextos médicos e higiénicos. Debe- ria investigarse todavia a fondo la importancia de la Psicologia prenatal para la ginecologia y la obstetri Gia. La fase posnatal “oral”, que sirve sobre todo para la formacion de contacto (que es tocarse), es per~ a4 INICIOS PRENATALES DEL NARCISISMO judicada por la practica de las modernas clinicas. Otto Rank, discipulo de Freud, ha calificado por lo demas el paso de la vida intrauterina a la vida del na- cido en el mundo como trauma en todos los casos. Sigmund Freud hizo suya durante mucho tiempo la teoria de Rank sobre el trauma del nacimiento. Slo se aparté de Rank en este punto de vista hasta donde Rank querfa hacer del trauma del nacimiento el trau- ma verdadero y decisivo de la existencia humana y desdefiaba la significacién del complejo de Edipo, 0 sea las complicadas relaciones entre el nifio en desa rrollo y los padres. ‘Sandor Ferenczi, ya citado, opinaba que el acto se- xual entre adultos comprende también fantaseos con el cuerpo de la madre. Nacido de la regién genital de lamadre, donde él estaba més felizmente abrigado, el ser humano se esfuerza inconscientemente durante el comercio sexual en repetir la incorporacién. Tam- bién el sueiio normal lo interpreta Ferenczi como un intento de restablecimiento de la vida prenatal, pero advierte la significacién central del complejo de Edi- po en la formacién de la neurosis al ver en el comple- jo de Edipo una nueva elaboracién de fantaseos con el ouerpo materno. El psicoanalista Michael Balint describe en 1935 la Hamada “‘regresién al cuerpo de la madre" como "calor, calma, oscuridad eventual, bienhechores rumores monétonos, ausencia de de- seos, cesacion de la necesidad compulsiva de estar comprobando continuamente la realidad, renuncia a toda sospecha, etc.” Freud escribe, entre otras cosas: Solo tardiamente supe apreciar la importancia de la fanta- sia y de los pensamientos inconscientes sobre la vida en el seno materno, Para Freud tales fantasias y pensamientos incons lentes aclaran muchos estados de angustia (angus- tia=angosto) y fundamentan incluso la fe en otra Vida después de la muerte, porque las ideas de una vida después de la muerte tienen grandes analogias ‘TRAUMA DEL NACIMIENTO 35 con la experiencia de nirvana habida en el cuerpo de la madre. Dice Freud: Elaacto de nacer es por lo demés la primera vivencia de an- sgustia y por consiguiente la fuente y el modelo del afecto an- ustioso. miento y que la aventura del nacer, en particular en nuestra civilizacion, causa angustia porque el estar Foe eee ears ae aaa embarazo— el nirvana del cuerpo materno sélo es re- ate todo desarrollo entraiia experiencias ambivalentes, o sea de doble signo. Ademas nunca se advertiré bas- Se een aa de un feto, nunca podria hacerla un recién nacido, debido al escaso desarrollo de su aparato sensorial fi- siologico. No por casualidad en la cita antecedente habla Freud de “fantasias y pensamientos incons- elec scirga pm ag ty ie pee eer ees een ea eee paran aqui de los de la ee Psicoanalista Melanie Hie ed amends on pune tener toda, debi do al escaso desarrollo de la actividad cerebral. En tales complejas fantasias ha de tratarse mas bien de “ate ee Neumann-Schénwetter). Se trata, pues, de represen- ee eS ee 36 INICIOS PRENATALES DEL NARCISISMO tar hacia percepciones habidas en el estadio prenatal pero que se deben en sia nuevas experiencias con las demas personas. También en esta correccién se ma- nifiesta claramente la continua operacién de las in- fluencias sociales: si bien las sensaciones de la vida prenatal se basan ya en una manera de presocializa- cién, son activadas y ampliadas simbdlicamente por la ulterior socializacion del nifi Las contradicciones de la vida prenatal ~el “nirva- na”, por una parte, pero también ya principios de tro- quelado con todos sus peligros especificos y senti- ientos de desplacer—nos hacen més comprensibles las propiedades del narcisismo, del que hablaremos en el siguiente capitulo. Asi como todos pasamos an- tes de nacer por la total dualidad madre/hijo, hemos recorrido también un estadio que el bidlogo Adolf Portmann ha denominado “‘itero social” y que es asi- mismo la época del llamado “narcisismo primario' ‘en que reina una identidad relativamente ininterrum- pida. Este narcisismo primario, al que dedicaremos ahora nuestra atencién, es ya en cierto modo un fenémeno social, porque sélo puede efectuarse en ese ‘"itero social”. La ulterior y necesaria identidad del adulto se origina en la lenta bisqueda y el tanteo del narcisismo primario y determinaré toda Ia vida del adulto hasta su muerte. 2, DE LA FELICIDAD NARCISISTA Y LA CATASTROFE AUTISTICA [NACINIENTO TEMPRANO, NARCISISMO, “CTERO SOCIAL" El paleontélogo L.. Bolk propuso una teoria sobre la génesis del género humano que contenfa muchas con- tradicciones pero que, con ciertas correcciones, debi- das en particular a Adolf Portmann, ha conservado su importancia hasta ahora. Seguin esta teorfa el hombre —caso tinico en el reino de los seres vivos— debe su facultad de aprender y su discrecion a la cir- cunstancia de que en comparacién con las especies ms afines de antropoides representa un nacimiento prematuro y llega a la vida siendo un animal siempre jjuvenil que para poder subsistir tiene que razonar e inventar técnicas, cosa a la que hubieron de renun- ciar los parientes “més maduros”, Aunque no entera- mente de acuerdo con esta extremada exposicion de Bolk (atin més por m), Portmann apunta precisamen- teala circunstancia de que comparado con los antro- poides, el hombre nace en efecto demasiado pronto, y la socializacién de este “nacimiento prematuro” también requiere de un “titero social” que en cierto ‘modo lo mantiene —en comparacién con las especies afines— en un estado innato y dependiente. Poco an- tes de los descubrimientos de Bolk habla Freud de la existencia intrauterina abreviada del hombre (en comparacién con los demés animales superiores). Pero en este lugar no habla claramente de la expe- riencia que podia acompafiarla. Presta més atencién al periodo que sigue a la “existencia intrauterina”, {que por su indefensién y su inclusién en lo que Port- ‘mann llamé después “\itero social" deja su marca en cel hombre toda la vida. Freud habla de Ba 38 FELICIDAD NARCISISTA Y CATASTROFE AUTISTICA cl prolongado desamparo y la dependencia de Ia criatura ‘humana. La existencia intrauterina del hombre parece rela- tivamente corta en comparacién con Ia de la mayoria de los animales, y es lanzado al mundo menos acabado que éstos, ‘cosa que refuerza la influencia del mundo exterior real, fo: ‘menta la diferenciacién del yo y del ello, aumenta la impor- tancia de los peligros del mundo exterior y realza enorme- ‘mente el valor del objeto, tinico que protege de estos peligros y puede remplazar la perdida vida intrauterina, Este factor biolégico establece también las primeras situa clones peligrosas y crea Ia necesidad de ser amado, que ya nunca abandonara al hombre. El peligro que corre el “aparato psiquico” del hom- bre formara un yo racional y opinante a partir de un ello cuasi-animal (por lo que se entiende el conjunts de las pulsiones), elevard al maximo su necesidad vi- tal, de modo que nunca podra ser satisfecha por com- pleto, lo que causa una tensién continua y el ardiente deseo de distension. La existencia del hombre al amparo de este "‘ttero social” se caracteriza por el narcisismo, que solo poco a poco iré dejando el lugar a vinculaciones afec- tivas con e! mundo mas vasto que lo rodea. En la introduccién hemos anticipado ya que el nar- cisismo no es ninguna pérdida de contacto, sino més bien necesidad de contacto total. Originalmente, las, palabras narcisismo, autismo y autoerotismo no se diferencian mucho, Recuerda Freud que el concepto de “narcisismo” fue introducido por P. Nicke, en 1899, para designar aquel comportamiento fen que un individuo trata su propio cuerpo de modo seme- jante a como haria con su objeto sexual Freud adopté por primera vez esta denominacién en, 1910 y originalmente la utiliz6 como sinénimo de au- toerotismo. En 1911, 0, Rank toma prestado el término; en 1914, el narcisismo se hace un concepto central del psicoandlisis con la publicacién del estu- dio freudiano Introduccién al narcisismo, NACIMIENTO TEMPRANO, NARCISISMO, “OTERO SOCIAL” 39 Gradualmente, y en particular en el psicoanélisis, actual, el concepto del narcisismo ha experimentado algunas transformaciones. Para los psicoanalistas Jean Laplanche y J.B, Pontalis, que ordenaron y co- mentaron el Diccionario de psicoandlisis, narcisismo mnifica “amor a la imagen de s{ mismo", y debe dis- tinguirse, con Freud, entre narcisismo primario y narcisismo secundario. El narcisismo primario designa un estado precoz en el que ‘el nifio carga toda su libido fesfuerzo pulsional amatorio} sobre sf mismo, El narcisismo secundario designa una vuel- ta sobre el yo de la libido, retirada de sus catexis objetales. La expresién “neurosis narcisista” utilizada por los primeros psicoanalistas, designa un proceso regresi- vo caracterizado por el retiro de la libido sobre el yo. La “neurosis narcisista” en sentido antiguo corres- ponde al conjunto de las Iamadas psicosis endoge- nas, o sea aquellas “enfermedades mentales” (Ia pala bra enfermedades parece aqui mal empleada) que nacen de los mas tempranos factores de perturba cién y que significan las mas graves perturbaciones de la comunicacién con el mundo exterior y consigo mismo. Estas “enfermedades mentales” forman el variado grupo de las lamadas esquizofrenias y la me- Iancolfa con su contraparte la mania. Melancolfa y mania van muchas veces acopladas en la llamada psi- cosis maniacodepresiva o cfclica. Hasta ahi, la divi- jon, que por lo dems permite tender un puente en- tre psiquiatria y psicoandlisis, parece clara y acep- table. Pero merece reflexién el hecho de que el yo, por ‘cuanto es caracterizado por el amor a si mismo en Iu gar del mundo exterior en el caso del narcisismo se- cundario, es un yo débil y amenazado, porque de otro modo esta catexis secundaria de libido después de su ‘vuelta de los objetos del mundo exterior no se efec- ‘tuaria de ninguna manera. En el caso limite de la psi- cosis temprana infantil, de que hablaremos todavia 40 FELICIDAD NARCISISTA Y CATASTROFE AUTISTICA mis adelante, la libido se aparta de los objetos del mundo exterior, normalmente los primeros en ser ex- plorados, y se dirige a un yo todavia no totalmente formado. Tal estado precisamente es el que hoy se de- nomina “autismo”. Al contrario del narcisismo, el au- tismo es un miedo insuperable a los contactos y con- duce a una ausencia casi total de ellos. Ahora bien, el autismo se aprecia precisamente en las psicosis es- quizofrénicas graves y en parte también en la melancolia y la manfa. En el caso extremo priictica: mente no se percibe el mundo exterior, la percepcion de si mismo permanece en un estado muy primitivo y el yo todavia no puede comprenderse de ninguna manera en el sentido de esta instancia adulta plena- mente estructurada, Es por lo tanto esencial distinguir entre el “narcisis- mo primario” procedente de la época prenatal y este “narcisismo secundario”. El psicoanalista y psi- quiatra Ginter Ammon distingue esquematicamente cuatro tipos de narcisismo. El primero seria el tipo de narcisismo normalmente sano de la primera in- fancia; el segundo, el del “narcisismo reactive”: debi- do a las decepciones se retiran las aspiraciones emo- cionales del objeto y se retraen al yo, El tercer tipo © “narcisismo terciario”, llamado también narcisis- mo por defecto, se forma a partir de un narcisismo primario, fallido en una estructura yoica gravemente alterada. El cuarto tipo, 0 “narcisismo cuaternario” seria en cambio el narcisismo perfectamente normal de nifios y adultos sanos: tanto el yo como las relacio: nes con los objetos sanos y aptos para la catexis mu- tua y la comunicacién; ésta seria la premisa de la ex- periencia viva y la creatividad. ‘Vemos que el psicoandlisis contempordneo se ocu- pa mucho en el narcisismo y trata de cristalizar di versos puntos de vista. Y asi habla H. Kohut de dos LAS POSIBILIDADES DEL NARCISISMO 41 diferentes lineas de desarrollo, que discurren relati- vamente separadas una de la otra: el desarrollo de la libido narcisista y el de la libido objetal. Las dos Iineas tienen un origen comtin, en el estadio del nar- cisismo primario y puede considerarselas simplifica- damente como evolucién del amor a si mismo 0 evo- lucién del amor objetal. Segin Kohut, una “personalidad narcisista” denota una perturbacién del desarrollo de la libido narcisista en el estadio tem- prano del narcisismo primario o en los estadios sub siguientes, donde las perturbaciones més antiguas han de considerarse siempre las més profundas y graves. La perturbacion asi descrita consiste en que el objeto en sf no esta para el sujeto como separado de él, sino que es experimentado siempre intimamen- te, como en el tiempo del “titero social”; el objeto es parte del propio ser y éste parte del objeto, de modo que la relacion objetal en la perturbacion narcisista siempre representa una relacién con el propio sujeto que ignora por completo la autonomia del objeto. En su tiempo pensaba Freud que el narcisismo solo podfa estudiarse en la esquizofrenia y la neurosis grave, Para él era el narcisismo observable slo en el psicoandlisis de los adultos: primeramente en los normales y neuréticos como fenémeno residual y en segundo lugar como liberacién de la libido de los ob- Jetos en el delirio, en las perturbaciones afectivas, en las regresiones patol6gicas (regresién del desarrollo}, cn tercer lugar en la curacién y el mejoramiento, en que la libido nuevamente catectiza los objetos del mundo, También podian deducirse conclusiones a posteriori sobre el narcisismo temprano infantil de la observacion de la vida amorosa normal y anormal, que se caracteriza por la eleccién de objeto con res- tos de troquelados anteriores. Finalmente estudio Freud el papel del narcisismo en la formacién del lla- ‘mado ideal del yo, 0 sea en la catectizacién libidinal de un yo idealizado que normalmente desempefta un papel decisivo en la formacién de la conciencia poste- rior. También pudo Freud, en razén de este estudio 42 FBLICIDAD NARCISISTA ¥ CATASTROFE AUTISTICA analitico retrospectivo, establecer una distincién en- tre la catectizacion libidinosa del propio yo y aquellas pulsiones del yo que no son libidinosas y por ende no tienen nada que ver con el amor, En su discu- sion con su discipulo rebelde, Carl Gustav Jung, Freud hace resaltar la existencia de semejantes pul. siones no libidinosas del yo que deben servir a la con- servacién de éste y en cierto modo han de rélacionar. se con el hambre. Era un conjunto de descubrimientos de la psique humana digno de atencién, Pero debe mencionarse que observaciones ulteriores mostraron claramente cémo en el estado primitivo del narcisismo primario, Jas pulsiones libidinosas todavia no estan separadas de las no libidinosas. El feto y el recién nacido satis- facen simulténeamente la necesidad de apego y el hambre en el seno o el pecho de la madre. Precisa- mente por eso no puede el neonato todavia responder con una formacién de yo a los graves trastornos que en él provocan la mediacién de la madre o su ausen- cia. La orientacién libidinosa hacia el mundo necesi- ta tanto como la formacién del yo una disgregacion gradual de la libido respecto de la pulsién de auto- Hay que ser muy cauteloso en toda equiparacion imprecisa y metaférica forzada entre el narcisismo primario y el amor a si mismo y al yo. Por eso, como ya decfamos en la introduccién, debe considerarse desafortunado a la luz del conocimiento actual el he- cho de que al narcisismo primario se le dé también el nombre del joven Narciso. Como veremos més deta- Madamente, el narcisismo primario no es realmente lun amor a si mismo o al yo, porque para la formacién del yo y de un ser perceptible con relacién al mundo es necesario el paso feliz y completo por la diada ma- dre/hijo. En el narcisismo primario, no es el yo toda- via inexistente el que esta verdaderamente investido con la pulsién amorosa, sino més bien esa unidad dual de madre/hijo. De donde se deduce que el llama- do narcisismo primario desempefia en el desarrollo {AS POSIBILIDADES DEL NARCISISMO B humano un papel social dindmico nada desdefiable, decisive incluso para Ia vida futura, Sélo allt donde esta en peligro la desintrincaci6n de las pulsiones, y con ella la evolucién normal, se llega en las deforma ciones caracteriales que finalmente representan neu rosis y psicosis, a aquel dejo de egoismo aparente y de dominante amor por si mismo que caracterizan el narcisismo ‘“secundario”. Pero el nareisismo prima- rio no es egoismo ni amor propio, sino ya un amor microsocial que indiscutiblemente contiene también las raices de la propia estimacién. : Segiin la expresién de Freud, el narcisismo prima- rio forma a tientas “seudépodos” (6rganos de contac- to) en direccion de los objetos (las demas personas y el mundo humano). Podemos expresarlo también di- ciendo que el narcisismo primario es ya amor a si y ‘una persona de referencia, sunque sobre un tras- fondo todavia muy indiferenciado, por no estar ple- namente formados la libido ni las pulsiones del yo en la diada. Se comprende que solo con este trasfondo todavia indiferenciado alli donde permanecié inalte- rado un amor normal a si mismo, sea posible mucho después el amor objetal plenamente desarrollado. Visto asi, el narcisismo “secundario”, con su “amor propio”, es un intento defensivo que presenta la ten- dencia a volver al punto de partida donde la libido to- davia no estaba separada de las pulsiones del yo, para posibilitar una nueva formacién, tanto del pro- pio yo como de las relaciones con el mundo. Se trata asi de una regresién (volver hacia atras el desarrollo) provocada por la necesidad, con la esperanza incons- ciente, por lo general no cumplida o no hacedera, de dar alcance al desarrollo. Esto lo describiria perfec- tamente el dicho francés de reculer pour mieux sauter, que viene siendo como retroceder, o tomar ca rrerilla, para poder saltar mejor. Me parece, pues, necesario distinguir fundamental- mente entre el autismo, que, en medida sin duda inal- canzable, debe de ser un amor a si mismo, y el narci- sismo primario. Este es absolutamente necesario