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Hechos historicos antes y después de Cristo

Hechos historicos antes y después de Cristo

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EL ORIGEN DEL HOMBRE Linneo (1707 - 1778), al inventariar los productos o bienes de la naturaleza, estableció lo que denominó “systema

naturae” o sistema de la naturaleza, en el que establecía una clasificación de los animales y de las plantas, de sus especies, en principio, según el grado de similitud que aparecía entre ellas. Sin embargo, acabó estableciendo la existencia de parentesco o de comunidad de origen entre las especies. Así, por ejemplo, colocó al hombre entre los animales vertebrados en general, entre los mamíferos en particular y entre los primates en específico, junto con los monos. El hombre es una animal más, producto de la evolución biológica. El hombre no ha existido siempre sobre la Tierra, sino que apareció en un tiempo relativamente reciente. Como cualquier otra especie viviente, la especie humana representa el término de una larga serie de transformaciones, de un proceso evolutivo. El hecho de la aparición del hombre es el caso más notable de la evolución biológica porque, una vez conseguidos los caracteres que lo hicieron posible, se produjo una inflexión o cambio cualitativo de tendencia, es decir, se produjo la emancipación de lo biológico para dar paso a la evolución cultural exclusiva del hombre. Éste ya no evoluciona en términos de individuo sino de sociedad e influye en todo el proceso anteriormente explicado. “La aparición del hombre nada menos que culmina y cierra la evolución de los animales. El hombre es un animal más (un animal genuino, un individuo directamente supracelular), pero podemos afirmar que ya no constituye una especie animal. En efecto: Por una parte, a diferencia de las especies animales, que se caracterizan precisamente por el hecho de que cada una evoluciona por la selección de sus individuos ejercida por un determinado conjunto de otras, el hombre deja de evolucionar en término de otros animales y pasa a hacerlo en términos de la sociedad humana. Y, en segundo lugar, el hombre mismo, lejos de tender a diferenciarse en especies, (por ley de la evolución cultural), tiende a una progresiva integración: a que cada hombre viva (sea) en función de grupos sociales cada vez más amplios, que en aspectos cada vez más numerosos, alcanzan ya a la humanidad entera. Por otra parte, el hombre, desde su surgimiento, interfiere con amplitud e intensidad creciente sobre la evolución natural de los animales, a la que desorganiza cada vez más, de modo que el paulatino aumento de número de especies propio de la evolución de los animales, va siendo sustituido por una acelerada desaparición de especies. En resumen, el cambio esencialísimo que ha supuesto la parición del hombre puede enunciarse diciendo que ha cerrado la evolución animal (que ha pasado a producirse bajo su conducción o, al menos, sufriendo su influencia) y ha iniciado una evolución primitiva suya: la de los individuos humanos en función de la sociedad y viceversa. El hecho diferencia, evidentemente, al hombre, por su naturaleza, de la de todos y cada uno de los demás animales y obliga a entender el surgimiento del hombre contratándolo con el proceso de la evolución conjunta de todos los animales, de la que el hombre es el resultado decisivo, final. Sobre el vasto telón de fondo de toda la evolución animal habremos, pues, de interpretar el proceso concreto de especiación que a partir de grupos de un mono antropoide dio origen al hombre (a la nueva especie que al surgir dejaba de ser especie animal), esto es, al proceso de hominización”.

LA RUEDA Su referencia más antigua se data en el 1200 a. C. Las primeras ruedas eran simples discos de madera con un agujero central para insertarlas en un eje. La posterior invención de la rueda con radios permitió la construcción de vehículos más rápidos y ligeros; surge durante la cultura de Andronovo (2000 1200 a. C.), al norte de Asia Central. He aquí un invento simple y antiquísimo. Sin embargo fue algo esencial para la evolución de maquinarias de todo tipo. La rueda es un elemento necesario en infinidad de inventos, tanto antiguos como actuales, desde los primitivos molinos, hasta la bicicleta, motocicleta, automóvil, avión, cosechadora, tractor, silla de ruedas, etc. Para llegar a ciertos inventos, hubo que basarse en anteriores, que no por simples y primitivos son menos importantes. No se conocen nombres de inventores de la antigüedad, pero se lograron en esa época mecanismos e instrumentos que todavía se utilizan en ciertas actividades, como las máquinas agrícolas, las de la construcción, las comunes domésticas, etc. Y es así como desde milenios se utilizaron aparejos, poleas, el engranaje, ruedas, que posibilitaron la aparición de otras herramientas y cuyo principio de la física fue resumido por Arquímedes en el siglo III antes de Cristo:" Cuanto más largo es el brazo de la palanca, tanto menor será la fuerza necesaria para mover un objeto". El concepto de palanca, unido a la rueda dan estas posibilidades de ahorrar esfuerzos. Las ruedas más antiguas que se conocen fueron construidas en la Civilización Mesopotámica, alrededor de 3000 años antes de Cristo. Un milenio después aparecieron las ruedas con radios. Al principio se la utilizó movida por animales o por hombres, como en el caso de la noria, y posteriormente se aplicaron mecanismos para suplantar estas fuerzas de tracción a sangre. La rueda logró un uso más eficiente de la fuerza animal aplicado a la agricultura, fue la base para controlar la dirección de la fuerza; y fue empleada por las civilizaciones antiguas para los usos más diversos: rueda de carros, rueda con manivela para ascender baldes con agua de pozo, rueda de torno de alfarero, rueda de rueca, y la que comienza a utilizar la energía de la naturaleza: la rueda hidráulica, que consigue energía extraída de una corriente de agua, río o cascada. Esta última se utilizó para moler harina. También se reemplazaron las palas por baldes para extraer agua para riego. Los griegos y romanos aplicaron la rueda hidráulica ampliamente. Y un ejemplo lo da la construcción por parte de los romanos, dos siglos antes de la era cristiana, de una usina hidráulica en el sur de Francia combinando 16 ruedas entre sí, las que hacían trabajar a 32 molinos, que producían casi una tonelada de harina cada uno. Los árabes también emplearon la ruedan hidráulica en tareas agrícolas.

Se transformó en la gran máquina de la Edad Media, utilizándose en molinos harineros, en aserraderos, martillos y bombas, para accionar fuelles, para la batanadura de la lana. Las grandes ruedas hidráulicas medievales de madera desarrollaban una potencia máxima de cincuenta caballos de fuerza. Y tanto se las empleó en posición vertical, como también en posición horizontal, para mover directamente una estructura vertical. La energía hidroeléctrica posterior debe su mayor desarrollo al ingeniero civil británico John Smeaton, que construyó por vez primera grandes ruedas hidráulicas de hierro colado.L a rueda da lugar a la invención del molino.

EL FUEGO El fuego puede servir como un ejemplo del desarrollo y el polimorfismo de la Cultura. La Naturaleza se ofrece al hombre como una realidad fundamental de tierra, aire y agua, cuyas variantes son expresiones de un poder superior a cualquier otro. El hombre primitivo se sintió, seguramente, aterrado ante este monstruo desconocido y sólo atinó a huir de él y ponerse a buen recaudo. La repetición del fenómeno lo condujo a la observación a prudente distancia y, en el mundo mágico de entonces, lo vio como la manifestación de un dios o dios mismo. El fuego suscita así un sentimiento religioso y encuentra en la mentalidad primitiva, proclive al mito y al animismo, un campo propicio. Sin embargo, los incendios no son frecuentes y a veces surge una llama que serpea sin elevarse demasiado, disminuye y muere. El hombre termina por dominar su terror y, poco a poco, va familiarizándose con ella, aunque el mito siga dominando su mundo y el temor y la reverencia continúen dentro de él. El asombro culmina cuando ocurre un hecho extraordinario. Alguien frota rápidamente dos maderos y esa fricción, como si fuese un hechizo, produce una llama. El fuego, ese prodigio, ese don divino, se ha hecho presente allí como el Genio de Aladino cuando frotó la lámpara maravillosa. Es un nuevo poder para el hombre, un poder increíble. La operación se repite y el efecto es el mismo, hasta convertirse en un acto habitual y un recurso al que se acude con frecuencia. Así, el fuego, aunque es mirado todavía como un don divino, está ya en manos del hombre que puede encenderlo, mantenerlo en cierta medida y apagarlo a voluntad. Aún más: puede utilizarlo para disfrutar de la luz y el calor, para ahuyentar a las fieras y, más adelante, para cocer los alimentos y procurarse vasijas. Desde épocas lejanas y aun cuando surgen las altas culturas, el fuego es mirado como una revelación de la divinidad, como una fuerza de purificación o como un símbolo de integración humana. Se rinde culto al fuego sagrado, hasta el punto que los sacerdotes persas debían evitar que su aliento contaminase la llama. En la India, el brahmán cuida del hogar y alimenta la llama con la leña de árboles escogidos especialmente para este servicio. El fuego (Agni) es una divinidad. Se le rinde culto y se invoca su protección y su ayuda. En Grecia y en Roma, el fuego se identifica con el hogar. «En las casas de los griegos y romanos –dice Fustel de Coulange– había un altar en el cual tenían siempre un poco de ceniza y unos carbones encendidos. Era obligación sagrada para el jefe de la casa conservar el fuego día y noche.

Sin embargo, el fuego del hogar no es el que se utiliza en la tarea común, es puro y casto. Es, dice Coulange, «una especie de ser moral». Y agrega: «Se le diría hombre, pues posee del hombre la doble naturaleza: Físicamente resplandece, se mueve, vive procura la abundancia, prepara la comida, sustenta el cuerpo; moralmente, tiene sentimientos y afectos, concede al hombre la pureza, prescribe lo bello y lo bueno y nutre el alma». La difusión del Cristianismo, a la caída del Imperio Romano, promovió una revolución cultural que es, sin duda, la más profunda de las revoluciones. El fuego perdió gran parte de su poder misterioso, de su identidad con el hogar y de su capacidad de seducción reverencial, pero se recurrió a él en numerosas oportunidades y por diversos motivos. Aquello que empezó como un descubrimiento, que se erigió luego como una divinidad y mantuvo su jerarquía, aun cuando fue utilizado ya en diversos menesteres, se extendió por el mundo y allí donde hubo un hombre hubo también el fuego. De la cocción primitiva de la carne, producto de la caza, se fue pasando lentamente a la utilización, cada vez más amplia, de diversos ingredientes, con los cuales fue surgiendo en cada pueblo de la Tierra, una increíble variedad de viandas, de formas, de costumbres y hasta de una suerte de ceremonias en algunos casos que no habrían sido posibles sin el desarrollo de un arte que alcanzó, en más de un país, un grado alto de perfección, hasta el punto de que el refinamiento de su cocina fue la expresión del refinamiento de su cultura. LA ESCRITURA Los primeros signos escritos surgieron en Mesopotamia, en la zona comprendida entre los ríos Tigris y Éufrates, de la mano de la civilización sumeria. Esto sucedía hace ahora unos tres milenios. Los antropólogos fechan la aparición del Horno sapiens sapiens, el hombre moderno, hace unos 40.000 años, aunque algunos estudios indican que su antigüedad se remonta a 92.000 años (ver CONOCER núm. 69). Con él nace el arte rupestre. Las manifestaciones artísticas más lejanas en el tiempo s~ encuentran en África y se extienden posteriormente al Viejo Continente, Australia y América. La escritura, según Anati, no habría surgido en Sumeria hace 3.000 años, como postula el punto de vista tradicional, sino que se remontaría al continente africano, hace cuarenta mil años. Anati ha reconstruido la historia de unpueblo europeo, los antiguos camunianos, que ocupaban el valle de Camonica, al norte del pueblo italiano de Breccia. Tradicionalmente, la historia comienza con la llegada de los colonizadores romanos, hace unos dos mil años. Pero mucho antes, hace 10.000 años, las poblaciones autóctonas habían desarrollado una intensa actividad social y religiosa. Los miles de grabados en las rocas encontrados a 1.500 metros de altitud en los Alpes Lombardos, son el testimonio de los rituales, batallas, cacerías y actividades cotidianas de estos habitantes ya desaparecidos. La humanidad se caracteriza por la necesidad de crear obras de arte. Es decir, lo intrínsecamente humano está ligado a la creatividad artística. Los criterios aplicados a los homínidos, el grupo formado por los seres humanos y sus antecesores, han sido la postura erecta o la facultad de andar de pie, el desarrollo del cerebro y la capacidad para fabricar herramientas. El surgimiento del Horno sapiens sapiens fue paralelo al del arte, que ha constituido un lenguaje coherente durante milenios. Anati coincide también con el lingüista norteamericano Noam Chomsky, en el sentido de que todos los seres humanos tenemos impresa una gramática y sintaxis universal. Esta gramática está programada de antemano en nuestro cerebro por un órgano del lenguaje, que justifica el hecho de que los niños aprendan a hablar tan pronto. El origen de estas estructuras neuronales diseñadas para asimilar la gramática se remontaría, según el paleontólogo italiano, a miles de años, cuando el hombre, que vivía de lo que cazaba y recolectaba, empezó a

expresarse mediante el arte, en efecto se tratase de una forma de lenguaje escrito, el calendario de la Historia debería retrasarse, puesto que desde el punto de vista convencional arranca con la invención de la escritura, hace unos 5.000 a 6.000 años. Pero descifrar este lenguaje no es fácil. Nuestras facultades de percepción han sido alteradas y modificadas por la civilización urbana, y nuestro racionalismo tiene poco en común con la lógica y los sistemas de asociación primarios que guiaban las sociedades de los pueblos primitivos. «Nos cuesta aceptar como ordenado y lógico, desde nuestra propia perspectiva, algo que no pertenece a nuestra cultura», ha dicho Anati. Un ejemplo de esta dificultad lo constituye la filosofía de los aborígenes australianos cuando salen de caza. Esta comunidad ha conservado, en cierta medida, el modo de vida de los antiguos cazadores prehistóricos. Anati cita el ejemplo del etnólogo Lewis Mountford, que preguntaba a un aborigen antes de salir de caza por qué pintaba al animal que iba a cazar. « ¿Cómo es posible cazar sin pintar primero?», fue la respuesta del australiano. Una explicación podría ser el hecho de que, a lo largo de numerosas cacerías, los aborígenes pintaban después los animales muertos. Estas representaciones de la naturaleza muerta simbolizan el éxito de las expediciones. Si el éxito favorece el dibujo, ¿por qué no habría de suceder lo contrario? La pintura del animal vivo favorecería su caza, por lo que se dibujaba al animal antes de capturarlo. El estudio del arte, para el paleontólogo italiano, podría revelar como estaba estructurado el conocimiento en los primeros Horno Sapiens sapiens, cuál fue su lógica y su psicología. Posibilita una ventana a la mente de aquellos hombres. Un ejemplo evidente se encuentra en las cuevas de Altamira. Los grandes signos rojos de la galería, llamados «tectiformes», son un misterio. No suscitan ninguna asociación en particular, y según Anati representan la quintaesencia de algo que no podemos definir, que nos impresiona vivamente e incluso llega a embotar nuestros sentidos. «Es algo que está profundamente arraigado en nosotros», dice este paleontólogo. BABILONIA EN LA HISTORIA Babilonia data de los principios de la civilización en la antigua Mesopotamia. Fue fundada por Nimrod como centro de su gobierno, y fue el lugar donde se construyó la torre de Babel. De acuerdo con Génesis 11:9, el nombre Babel significa confusión, y probablemente se deriva del hebreo Balal. La ciudad fue el centro de gobierno de varias dinastías, incluyendo a los amontas o amorreos, a la que perteneció Hamurabi, autor de un famoso código legal. Continuó siendo un importante centro religioso y cultural durante el tiempo del imperio de Asiria y luego volvió a ser una monarquía independiente y la cabeza de un poderoso imperio durante el tiempo de Nabopolasar y Nabucodonosor. Durante el reinado de este último, quien construyó los famosos jardines colgantes, Babilonia llegó a tener un perímetro de unos 16 km, convirtiéndose posiblemente en la ciudad más grande de la antiguedad En el 597 a. C., Nabucodonosor y sus ejércitos invadieron Palestina y capturaron la ciudad de Jerusalén. Tomaron a gran parte de la población como prisioneros y los sometieron al exilio en Babilonia. En el 586, once años más tarde, los babilonios regresaron a Jerusalén para poner fin a las rebeliones de los judíos y de su monarca y destruyeron el templo, el palacio real y asesinaron o deportaron a la mayoría de los habitantes que quedaban en la ciudad. EL IMPERIO ROMANO El Imperio romano fue una etapa de la civilización romana en la Antigüedad clásica caracterizada por una forma de gobierno autocrática. El nacimiento del imperio viene precedido por la expansión de su capital, Roma, que extendió su control en torno al Mar Mediterráneo. Bajo la etapa imperial

los dominios de Roma siguieron aumentando, llegando a su máxima extensión durante el reinado de Trajano, abarcando desde el Océano Atlántico al oeste hasta las orillas del Mar Negro, el Mar Rojo y el Golfo Pérsico al este, y desde el desierto del Sahara al sur hasta las tierras boscosas a orillas de los ríos Rin y Danubio y la frontera con Caledonia al norte. Durante casi tres siglos antes de César Augusto, Roma había adquirido numerosos dominios en forma de provincias directamente bajo administración senatorial o bajo gestión consular, y también mediante pactos de adhesión como protectorados de estados aliados. Los dominios de Roma se hicieron tan extensos que pronto fueron difícilmente gobernables por un Senado incapaz de moverse de la capital ni de tomar decisiones con rapidez. Asimismo, un ejército creciente reveló la importancia que tenía poseer la autoridad sobre las tropas, de cara a obtener réditos políticos. Así fue como surgieron personajes ambiciosos cuyo objetivo principal fue el poder. Este fue el caso de Julio César, quien no sólo amplió los dominios de Roma conquistando la Galia, sino que desafió la autoridad del Senado romano. El Imperio romano como sistema político surgió tras las guerras civiles que siguieron a la muerte de Julio César, en los momentos finales de la República romana. Se alzó como mandatario absoluto en Roma, haciéndose nombrar Dictator (dictador). El precedente no pasó desapercibido para el joven hijo adoptivo de César, Octavio Augusto, quien sería enviado años más tarde a combatir contra la ambiciosa alianza de Marco Antonio y Cleopatra. A su regreso victorioso, la implantación del sistema político imperial sobre un imperio territorial que de hecho ya existía, resulta inevitable, aun manteniendo las formas republicanas. Augusto aseguró el poder imperial con importantes reformas y una unidad política y cultural (civilización grecorromana) centrada en los países mediterráneos, que mantendrían su vigencia hasta la llegada de Diocleciano, quien trató de salvar un imperio que caía hacia el abismo. Fue éste último quien, por primera vez, dividió el imperio para facilitar su gestión. El imperio se volvió a unir y a separar en diversas ocasiones siguiendo el ritmo de guerras civiles, usurpadores y repartos entre herederos al trono hasta que, a la muerte de Teodosio I el Grande, quedó definitivamente dividido. El legado de Roma fue inmenso, tanto es así que varios fueron los intentos de restauración del imperio, al menos en su denominación. Destaca el intento de Justiniano I, por medio de sus generales Narsés y Belisario, el de Carlomagno así como el del propio Sacro Imperio Romano Germánico, pero ninguno llegó jamás a reunificar todos los territorios del Mediterráneo como una vez lograra la Roma de tiempos clásicos. Con el colapso del Imperio de Occidente finaliza oficialmente la Edad Antigua dando inicio la Edad Media. SODOMA Y GOMORRA Sodoma y Gomorra. En la Biblia se menciona que Dios destruyó las ciudades de Sodoma y Gomorra por su maldad. ¿Se trata de una parábola bíblica o existen pruebas de que fuera un hecho histórico? Un grupo de investigadores viaja al Próximo Oriente para seguir las pistas mencionadas en la Biblia. Su búsqueda le lleva hasta las riberas del Mar Muerto, donde dos ciudades hermanas revelan pruebas arqueológicas de haber sufrido una gran destrucción. ¿Qué ocurrió aquí? ¿Podrían ser éstas las legendarias ciudades de Sodoma y Gomorra? Si así fuera, ¿podrían las herramientas de la moderna arqueología reconstruir lo que pasó en aquellos fatídicos días antes de que las ciudades se convirtieran en ruinas? El libro del Génesis menciona Sodoma a partir del capítulo 10 y la sitúa dentro del territorio poblado por los cananeos. Sodoma y Gomorra estaban situadas cerca una de la otra, en una llanura. Cerca de estas locaciones había

un valle llamado, Valle de Sidim, en que abundaban los pozos de asfalto, cercano al Mar Salado (Mar Muerto). Cercana a estas ciudades estaban Adma, Zoar y Zeboim. El rey de Sodoma era Bera (Gen. 14:2-3) y el de Gomorra era Birsa, en aquellos tiempos en que Lot se había establecido, habían sostenido una guerra con los reinos de Elam, Sinar, Elazar y Goim siendo estos los vencedores. Lot y su gente fueron hechos prisioneros por los vencedores y llevados a Dan, en este lugar Abraham y sus aliados rescataron a Lot, sus bienes y su gente (Gen. 14: 15-16). Lot regresó a Sodoma. Para aquel tiempo, Sodoma ya tenía fama de ciudad de gente perversa. Según el relato de la Biblia en el capítulo 18 del Génesis, Yahvé reveló a Abraham que destruiría Sodoma por medio de fuego y azufre porque su pecado era muy grave e irreversible, sólo Lot (sacerdote de Melquisedec) y su familia podían ser salvos. Abraham intercedió por los justos de la ciudad, y Dios le repuso que no la destruiría si encontraba cincuenta justos en la ciudad, pero Abraham insistió hasta que le dio oportunidad de encontrar diez justos. Sodoma y Gomorra “Lot salió de la casa y se dirigió hacia ellos, cerrando la puerta detrás de sí, y les dijo: “Les ruego, hermanos míos, que no cometan semejante maldad. Miren, tengo dos hijas que todavía son vírgenes. Se las voy a traer para que ustedes hagan con ellas lo que quieran, pero dejen tranquilos a estos hombres que han confiado en mi hospitalidad.” Pero ellos le respondieron: “¡Quítate del medio! ¡Eres un forastero y ya quieres actuar como juez! Ahora te trataremos a ti peor que a ellos.” Lo empujaron violentamente y se disponían a romper la puerta.” (Gn 19, 6-9) Después dijeron a Lot que sacara a su familia de la ciudad. Lot avisó a sus yernos, pero éstos creyeron que bromeaba, así que Lot marchó sólo con su esposa y sus hijas. Los ángeles antes de retirarse instruyeron a Lot que pasara lo que pasara no se volteasen a mirar puesto que quien lo hiciese se convertiría en sal. Después que los ángeles sacaran de Sodoma a la familia, Dios envió una lluvia de fuego y azufre que incineró completamente la ciudad con sus habitantes, y otras ciudades de la llanura ( al menos 4 de cinco). Uno de los que acompañaba a Lot en la empinada, su mujer, dio vuelta para mirar y se convirtió en una estatua de sal. El tío de Lot, Abraham, desde una montaña a lo lejos vio la columna de humo que se levantó sobre la destruida Sodoma. En Deuteronomio 29:23 se señala que conjuntamente con estas ciudades, también se destruyeron Adma, Zeboim. Lot se refugió en Zoar, pero teniendo temor de Jehová por la suerte de esta ciudad, prefirió refugiarse en una cueva con toda su descendencia.

LA POLVORA La pólvora, el primer explosivo conocido, fue descubierta por casualidad en China en torno al siglo IX. Su hallazgo parece ser fruto de las investigaciones de algún alquimista que, en su búsqueda del elixir de la eterna juventud, dio por accidente con la fórmula del explosivo. De hecho las primeras referencias a la pólvora las encontramos en textos herméticos advirtiendo de los peligros de mezclar determinadas sustancias.

En el siglo X ya se utilizaba con propósitos militares en forma de cohetes y bombas explosivas lanzadas desde catapultas. Se sabe que ya en el año 1126 se utilizaban cañones hechos de tubos de bambú para lanzar proyectiles al enemigo. Más tarde esos tubos serían sustituidos por otros de metal más resistente; el más antiguo del que se tiene noticia data de1290. Desde China el uso militar de la pólvora pasó a Japón y a Europa. Se sabe que fue usado por los mongoles contra los húngaros en 1241 y que Roger Bacon hace una mención en 1248. Hasta ese momento Europa sólo había contado con un producto inflamable llamado "fuego griego" que sin embargo no podría competir con la efectividad del recién llegado invento. Durante el siglo XIV el uso de cañones se generalizó tanto en China como en Europa, pero el problema seguía residiendo en crear tubos de metal capaces de contener las tremendas explosiones que se producían en su interior. Este problema pudo haber conducido a la falsa afirmación de que los chinos sólo utilizaron la pólvora para hacer fuegos artificiales, lo que no es en absoluto cierto ya que está documentado que hicieron uso de ella con propósitos bélicos en numerosas ocasiones. Así por ejemplo el grosor y la solidez de las murallas de Beijing deja bien a las claras que se diseñaron para resistir el ataque de la artillería enemiga y la dinastía Ming cambió la ubicación de la antigua capital Nanjing por el hecho de que las colinas de alrededor eran una localización demasiado tentadora para que el adversario ubicara sus cañones. Cuenta la leyenda que la fórmula pudo llegar a Europa en 1324 de la mano de un monje peregrino. La receta consistía en la mezcla de carbón, azufre y salitre que el religioso comunicó al abad de un monasterio donde pernoctó. A la mañana siguiente el monje que se encontraba en la puerta al ver salir al huésped, pudo comprobar con horror que debajo de los ropajes monacales le asomaba un rabo peludo: era el mismísimo diablo que el terrible invento venía a perturbar para siempre y a sembrar el caos la sociedad de la época. En 1886 Paul Vielle inventó un tipo de pólvora sin humo hecho con nitrocelulosa gelatinizada mezclada con éter y alcohol. Esta mezcla se pasaba por unos rodillos para formar finas hojas que después se cortaban con una guillotina al tamaño deseado. El ejército francés fue el primero en usar este nuevo tipo de explosivo, que no formaba humo y era mucho más potente que el anterior, y otros países europeos no tardaron es seguir su ejemplo. Muchas otras innovaciones se sucedieron en el campo de los materiales explosivos hasta llegar a la actualidad, pero sin duda la aparición de la pólvora en occidente en la Edad Media fue el acontecimiento más significativo.

LOS FARAONES

Faraón es la denominación bíblica de los reyes del Antiguo Egipto. Para los egipcios, el primero fue Narmer, denominado Menes por Manetón, quien gobernó hacia el año 3050 a. C., y la última fue Cleopatra VII, de ascendencia helénica, reinando del año 51 al 30 a. C. Los faraones fueron considerados seres casi divinos durante las primeras dinastías, y eran identificados con el dios Horus, aunque a partir de la dinastía V sólo fueron hijos del dios Ra. Normalmente no fueron deificados en vida; era a su muerte cuando el faraón se fusionaba con la deidad Osiris y adquiría la inmortalidad y una categoría divina, siendo entonces venerados como un dios más en los templos. La sucesión de faraones y la historia del propio Egipto vienen indisolublemente unidas y son tan complementarias entre sí que es imposible desconocer una de ellas y ser experto en la otra. Tanto es así que incluso en los periodos más críticos, cuando la anarquía reinaba en muchas zonas del país, siempre había, al menos, un faraón que afirmaba ser el legítimo gobernante de la caótica nación en toda su extensa totalidad. Desde Menes, 3100 a. C., hasta el año 2600 a. C., la monarquía pasó por momentos de debilidad y seguía siendo cuestionada por la nobleza local. Así, no es de extrañar que en la dinastía II los reyes perdieran notablemente el poder y tuvieran que hacer frente a peligrosas revueltas que pusieron en peligro la estabilidad del país. Sería sólo de 2600 a 2200 a. C. cuando se consolida la institución y los reyes pasan a ser monarcas absolutos con derecho divino. Es la época dorada de la monarquía egipcia, conocida como Imperio Antiguo (aunque en realidad la denominación de imperio solo le quepa al imperio nuevo o a lo sumo al Imperio Medio), que acabaría de forma trágica ante la debilidad de los últimos reyes de la dinastía VI, momento en el que una vez más la nobleza y los gobernadores de los nomos tomaron el poder surgiendo principados independientes. Heródoto comenta: «después de la muerte de Nitocris, el país se hunde en un estado de inestabilidad, confusión y caos», iniciándose el denominado primer periodo intermedio de Egipto. La situación tardaría más de un siglo y medio en restablecerse, y pese a que nuevamente una dinastía de reyes fuertes asumiría el control absoluto del país, la dinastía XII, siguió existiendo el peligro constante de un golpe de Estado. Tanto es así que se sabe de, al menos, un monarca asesinado, Amenemhat I, por unos ambiciosos nobles. La ligera estabilidad del llamado Imperio Medio estallaría de forma similar a la del Imperio Antiguo, por la debilidad de los monarcas y el creciente poder de las clases dirigentes locales, a las que se añadiría la llegada a Egipto de pueblos cananeos, algunos de ellos violentos. La siguiente etapa de calma y prosperidad no llegaría hasta el 1500 a. C., con el Imperio Nuevo, momento en el cual llegaron al poder los faraones mejor conocidos, que impulsaron la creación de un enorme imperio colonial en la Siria-Palestina (Canaán) y Kush (Nubia), entrando en contacto con los otros pueblos del Oriente Próximo. El traslado de la capitalidad al Delta acabaría por convertir al Sumo sacerdote de Amón en rey independiente y daría al traste con la monarquía egipcia. Tras esta situación, Egipto no volvería a convertirse en un gran imperio. Desde la toma del poder de los sacerdotes de Amón hasta la llegada de una dinastía fuerte, la XXVI, pasaron más de cuatrocientos críticos años en los que convivieron dos, tres e incluso más faraones a un mismo tiempo, y el país fue invadido por libios, nubios y asirios. La dinastía XXVI trató de recuperar el esplendor del Imperio Antiguo, pero la inmediata conquista persa desbarataría todo. Tras ello, los invasores aqueménidas, macedonios y lágidas (estos últimos pertenecen a la llamada dinastía

Ptolemaica) trataron de adaptarse a las costumbres del país y aceptaron ser deificados en vida. El último faraón egipcio reconocido como tal fue la legendaria reina Cleopatra. El último rey nativo, Nectanebo II había gobernado trescientos años antes, y los faraones ptolemaícos, de origen extranjero, se aislaron en Alejandría y, aunque respetaron las tradiciones ancestrales del pueblo, no tardaron en convertirlos en semi-esclavos. Por ello, no es de extrañar que cuando Egipto pasó a formar parte del Imperio romano, los egipcios no dieran importancia al cambio: los verdaderos faraones habían abandonado a su país mucho tiempo atrás. LAS PIRAMIDES DE EGIPTO Las pirámides de Egipto son, de todos los vestigios que nos legaron los egipcios de la Antigüedad, los más portentosos y emblemáticos monumentos de esta civilización, y en particular, las tres grandes pirámides de Giza, las tumbas o cenotafios de los faraones Keops, Kefrén y Micerino, cuya construcción se remonta, para la gran mayoría de estudiosos, al periodo denominado Imperio Antiguo de Egipto. La Gran Pirámide de Giza, construida por Keops (Jufu), es una de las siete Maravillas del Mundo. A principios de la Dinastía III (c. de 2700 a. C.) las mastabas se transformaron en pirámides escalonadas, constituidas con varias gradas, a modo de una "escalera gigantesca" que se elevaba hacia el cielo. La primera y más famosa de estas es la pirámide escalonada de Saqqara del faraón Dyeser (Zoser), cuyo arquitecto era Imhotep, que posiblemente quiso crear un monumento que se eleva hacia el cielo, como una gigantesca escalera, con el fin de simbolizar la ascensión del difunto del "mundo terrenal" hacia los "Cielos". La siguiente etapa, en la evolución de las pirámides, fue la construcción ordenada erigir por el rey Seneferu, la llamada "pirámide romboidal", o "pirámide acodada", en la región de Dahshur, que se considera una etapa intermedia entre la "pirámide escalonada" y la "pirámide clásica", o de caras lisas. En la pirámide romboidal las caras están conformadas con dos pendientes, de inclinación decreciente en dirección a la cumbre. La ausencia de uniformidad de esta pendiente podría ser un efecto geométrico voluntario. O, como sostienen algunos expertos, debido a dificultades arquitectónicas, por la estabilidad de la pirámide (pendiente original demasiado fuerte), o su método de construcción (transporte de bloques a gran altura), o por dificultades de suministro (situación geopolítica), etc Otros faraones de la dinastía IV iniciaron la construcción de sus pirámides, como Dyedefra (Abu-Roash) y Nebkara (Zawyet el-Aryam), pero quedaron sin concluir. El último faraón, Shepseskaf, erigió un monumento a modo de gran sarcófago pétreo, en Saqqara. Durante la dinastía V la mayoría de sus reyes levantaron complejos de pirámides, en Saqqara y Abusir, pero de menores dimensiones y técnicamente muy inferiores. Prosiguieron erigiéndolas en Saqqara Teti, Pepy I, Merenra I y Pepy II, durante la dinastía VI. Es en el Imperio Medio (dinastía XII, c. 1990 a. C.) cuando se levantan las últimas grandes pirámides, pero con núcleos de adobe y revestimiento pétreo, actualmente desmoronado. Los faraones del Imperio Nuevo prefirieron construir grandes templos e hipogeos en la zona de Tebas.

Las pirámides muestran, para su época, el gran conocimiento de los técnicos egipcios y la capacidad organizativa necesaria para erigir tales monumentos con medios muy simples; pero nada parece indicar que hiciera falta una tecnología superior a la que disponían los egipcios representada por "ingenios" de madera, trineos e, hipotéticamente, usando la rueda, en forma de rodillos de madera, y rampas. No se sabe con certeza cómo se construyeron las pirámides, pues no han perdurado documentos de su época que lo describan. Además, se utilizaron diversos materiales (piedra escuadrada, piedra sin tallar, adobe) y variadas técnicas en la construcción de sus núcleos (apilamiento de bloques, muros resistentes conformando espacios rellenos de cascotes, etc.). La hipótesis más aceptada es la siguiente: previamente se procedía a aplanar el terreno rocoso, y excavar canales para inundarlos de agua y así poder marcar líneas de nivel con las que preparar una superficie horizontal. Después se rellenaban los surcos. A continuación se excavaba la cámara subterránea y se comenzaba la edificación. La mayoría de los bloques de piedra eran cortados en canteras próximas al lugar de construcción. Se transportaban otros de las canteras del sur del país con ayuda de gigantescas barcazas. Los bloques se colocaban a continuación sobre trineos y se arrastraban hasta su emplazamiento definitivo. ÉPOCA DE CRISTO Herodes fue nombrado rey de Judea por Roma en 37 a. C. Su reinado, durante el cual, según opinión mayoritaria, tuvo lugar el nacimiento de Jesús de Nazaret, fue un período relativamente próspero. En el período en que Jesús desarrolló su actividad, su territorio de origen, Galilea, formaba parte del reino de Antipas, responsable de la ejecución de Juan el Bautista, y al que una tradición tardía, que solo se encuentra en el Evangelio según San Lucas, hace jugar un papel secundario en el juicio de Jesús. Judea, en cambio, era administrada directamente por un funcionario romano, perteneciente al orden ecuestre, que llevó primero el título de prefecto (hasta el año 41) y luego (desde 44) el de procurador. En el período de la actividad de Jesús, el prefecto romano era Poncio Pilatos. El prefecto no residía en Jerusalén, sino en Cesarea Marítima, ciudad de la costa mediterránea que había sido fundada por Herodes el Grande, aunque se desplazaba a Jerusalén en algunas ocasiones (por ejemplo, con motivo de la fiesta de Pésaj o Pascua, como se relata en los evangelios, ya que era en estas fiestas, que congregaban a miles de judíos, cuando solían producirse tumultos). Contaba con unos efectivos militares relativamente reducidos (unos 3.000 hombres), y su autoridad estaba supeditada a la del legado de Siria. En tiempos de Jesús, el prefecto tenía el derecho exclusivo de dictar sentencias de muerte (ius gladii). Sin embargo, Judea gozaba de un cierto nivel de autogobierno. En especial, Jerusalén estaba gobernada por la autoridad del sumo sacerdote, y su consejo o Sanedrín. Las competencias exactas del Sanedrín son objeto de controversia, aunque en general se admite que, salvo en casos muy excepcionales, no tenían la potestad de juzgar delitos capitales. En tiempos de Jesús, al igual que en la actualidad, el judaísmo era una religión monoteísta, basada en la creencia de un único Dios. Los judíos creían que Dios había elegido a su pueblo, Israel, y había establecido con él una alianza a través de Abraham y Moisés, principalmente. Los actos fundamentales de dicha alianza eran, para los judíos, la vocación de Abraham, el éxodo, y la promulgación de la ley en el Sinaí. La fidelidad de los judíos a esta alianza se manifestaba, además de en su adoración a su único Dios, en la

rigurosidad con que seguían los mandamientos y preceptos de la Torá, o la llamada Ley mosaica; ésta regulaba todos los aspectos de la vida de los judíos, como la obligación de circuncidar a los hijos varones, la prohibición de trabajar en sábado, y otras ciertas reglas alimentarias (por ejemplo, la de no comer carne de cerdo) y de purificación. No se conoce con certeza cuánto tiempo duró la vida pública de Jesús. Los evangelios sinópticos mencionan una sola fiesta de Pascua celebrada por él con sus discípulos en Jerusalén, durante la cual fue detenido y crucificado. Eso parece sugerir que su vida pública duró solamente un año. En el Evangelio según San Juan, por el contrario, se mencionan tres fiestas de Pascua, las tres celebradas por Jesús en Jerusalén, lo que hace suponer que el ministerio de Jesús se prolongó durante dos o tres años. En todos los evangelios sólo hay una indicación precisa de fecha, la que se ofrece en Lucas, indicando que la actividad de Juan el Bautista se inició el año 15 del mandato de Tiberio, lo que puede coincidir, según diferentes cálculos, con los años 27, 28 ó incluso 29 de nuestra era, aunque la mayoría de los autores se inclina por el año 28. La vida pública de Jesús se inicia, según todos los evangelios, con su bautismo por Juan el Bautista en el río Jordán. Es probable que Jesús iniciase su actividad como seguidor del Bautista. Seguido de un grupo de fieles, de entre los cuales escogió a sus más allegados, los doce apóstoles o enviados, recorrió en su actividad toda Galilea (especialmente el área en torno a Cafarnaún) y las regiones aledañas de Fenicia, la Decápolis y el territorio de la tetrarquía de Herodes Filipo. Según las fuentes cristianas, su predicación transmitía un mensaje de esperanza especialmente dirigido a los marginados y pecadores (Lc 15). Posiblemente llegó a congregar a grandes multitudes (se habla, por ejemplo, de cinco mil personas en referencia a la multiplicación de los panes y los peces).[116] Se trasladó a Jerusalén para celebrar allí la Pascua con sus discípulos, y entró triunfalmente en la ciudad. LA INQUISICIÓN Fue una Institución Judicial creada por la Iglesia Católica, en la Edad Media alrededor del Siglo XIII, con el objetivo de localizar, procesar y ejecutar a las personas acusadas de herejía, sus víctimas eran las brujas, judíos, herejes, alquimistas, disidentes, homosexuales y “non grato” al clero, en la época medieval. La inicio el Papa Lucio III (1184), años después nació el Tribunal de la Santa Inquisición y del Santo Oficio. El origen de la Inquisición española se remonta a 1242 y su abolición definitiva data de 1834. Sin embargo, el Santo Oficio adquirió mayor auge desde su refundación por los Reyes Católicos en 1478 previa autorización del Papa Sixto IV, y hasta el advenimiento de la dinastía borbónica a inicios del XVIII. Proceso inquisitorial Acusación: Cuando la Inquisición llegaba a una ciudad, el primer paso era el «edicto de gracia». Tras la misa del domingo, el inquisidor procedía a leer el edicto: se explicaban las posibles herejías y se animaba a todos los feligreses a acudir a los tribunales de la Inquisición para descargar sus conciencias. En la práctica, eran frecuentes las denuncias falsas para satisfacer envidias o rencores personales. Muchas denuncias eran por motivos absolutamente nimios. La Inquisición estimulaba el miedo y la desconfianza entre vecinos, e incluso no eran raras las denuncias entre familiares. Detención: Tras la denuncia, el caso era examinado por los «calificadores», quienes debían determinar si había herejía, y a continuación se procedía a

detener al reo. Todo el procedimiento era llevado en el secreto más absoluto, tanto para el público como para el propio reo, que no era informado de cuáles eran las acusaciones que pesaban sobre él. Podían pasar meses, o incluso años, sin que se le informase acerca de por qué estaba encerrado. El preso permanecía aislado, y durante el tiempo que duraba su prisión no se le permitía acceder a la misa ni a los sacramentos. Los calabozos de la Inquisición no eran peores que los de la justicia ordinaria, e incluso hay ciertos testimonios de que en ocasiones eran bastante mejores. Algunos detenidos morían en prisión, como era frecuente en la época. Proceso: El proceso inquisitorial se componía de una serie de audiencias, en las cuales declaraban tanto los denunciantes como el acusado. Se asignaba al acusado un abogado defensor —miembro del tribunal—, cuya función era únicamente asesorar al acusado y animarle a decir la verdad. La acusación era dirigida por el procurador fiscal. Los interrogatorios al acusado se realizaban en presencia del notario del secreto, que anotaba minuciosamente las palabras del reo (los archivos de la Inquisición, en relación con los de otros sistemas judiciales de la época, llaman la atención por lo completo de su documentación). Para defenderse, el acusado tenía dos posibilidades: «abonos» (encontrar testigos favorables) o «tachas» (demostrar que los testigos de la acusación no eran fiables). Sentencia: Los resultados del proceso podían ser los siguientes: 1. El acusado podía ser absuelto. Las absoluciones fueron en la práctica muy escasas. 2. La suspensión era una forma de absolver en la práctica sin admitir expresamente que la acusación había sido errónea. 3. El acusado podía ser «reconciliado». Además de la ceremonia pública en la que el condenado se reconciliaba con la Iglesia Católica, existían penas más severas, entre ellas largas condenas de cárcel o galeras, y la confiscación de todos sus bienes. También existían castigos físicos, como los azotes. 5. El castigo más grave era la «relajación» al brazo secular, que implicaba la muerte en la hoguera. Recibían este castigo los herejes impenitentes y los «relapsos» (reincidentes). La ejecución era pública. Si el condenado se arrepentía, se le estrangulaba mediante el Garrote vil antes de entregar su cuerpo a las llamas. Si no, era quemado vivo. Eran frecuentes los casos de los que, bien por haber sido juzgados in absentia, bien por haber fallecido antes de que terminase el proceso, eran quemados en efigie. LA REVOLUCIÓN INDUSTRIAL La revolución industrial fue un proceso de evolución que condujo a la sociedad desde una economía agrícola tradicional hasta otra caracterizada por procesos de producción mecanizados para fabricar bienes a gran escala. Este proceso se produce en distintas épocas dependiendo de cada país. Para los historiadores, el término Revolución Industrial es utilizado exclusivamente para comentar los cambios producidos en Inglaterra desde finales del siglo XVIII; para referirse a su expansión hacia otros países se refieren a la industrialización o desarrollo industrial de los mismos. Es el resultado de un crecimiento y de unos cambios que se han venido produciendo durante los últimos cien años; no es una revolución repentina, sino lenta e imparable. Se pasa del viejo mundo rural al de las ciudades, del trabajo manual al de la máquina. Los campesinos abandonan los campos y se trasladan a las ciudades; surge una nueva clase de profesionales. La revolución nos muestra dos aspectos muy importantes: El primero la riqueza, la tecnología y la expansión. Un mundo progresista, nuevo, la

aparición de nuevas formas de producir, nuevos elementos, sustancias, metales que lo revolucionaron y que nos acerca aun más a la historia de la ciencia que estudiamos. El segundo la pobreza, las enfermedades y el desempleo, ciudades negras por el humo de las fabricas. Un mundo enfermizo, con gente que muere por pestes desconocidas para ese tiempo y que se multiplican a cada día. Un mundo en el que muchas familias mueren de hambre gracias a las industrias. Un mundo desocupado, gente sin trabajo por que las maquinas pueden hacer su trabajo mucho mejor. Es necesario cuestionarse sobre lo conveniente y lo perjudicial de la revolución industrial y personalmente somos partidarios de aquellos que piensan que la revolución industrial tenía que llegar en algún momento de la historia porque no imagino un mundo en la oscuridad de la edad media y tampoco nos vemos siendo esclavos de un rey gordo, trivial e inhumano. Somos consientes que el mundo occidental dio un giro de 360° pero sin ánimo de entrar en la discusión de lo que hubiera sido mejor para la humanidad, si la revolución o la estancación, creo que fue mejor la revolución aunque aclarando que no en las condiciones en las que se dio, favoreciendo a unos pocos con las riquezas y marginando a la mayoría. La revolución industrial perfecta hubiera sido la implementación de nuevas tecnologías, teniendo en cuenta la economía agrícola, el bienestar de los campesinos y obreros brindando seguridad social y condiciones laborales mínimas; Pero el ser humano a veces es tan ambicioso y codicioso que atropella la integridad de las personas con el objetivo de posicionarse mejor. Cabe preguntarnos ¿Somos proletarios? Creo que en cierto sentido lo somos, no somos “esclavos” de una fábrica y tampoco vivimos en las condiciones infrahumanas en las que se encontraba esta clase social durante la revolución, pero somos pobres, nuestros recursos estas sujetos a la fuerza laboral, a lo que con el trabajo podamos lograr y cavilando sobre lo que una vez se dijo:-La clase social en la que uno nació no se puede cambiar, lo único que se puede cambiar es el estrato social- me resignare a pertenecer a un estrato más alto porque es evidente que jamás llegare a alcanzar la clase dominante, aquella que es dueña “prácticamente” del aire que respiramos.

LA REVOLUCIÓN FRANCESA La Revolución francesa fue un conflicto social y político, con diversos periodos de violencia, que convulsionó Francia y, por extensión de sus implicaciones, a otras numerosas naciones de Europa que enfrentaban a partidarios y opositores del sistema denominado del Antiguo Régimen. Se inició con la autoproclamación del Tercer Estado como Asamblea Nacional en 1789 y finalizó con el golpe de estado de Napoleón Bonaparte en 1799. Esta revolución se encuadra dentro del ciclo de transformaciones políticas y económicas que marcaron el fin de la Edad Moderna y el comienzo de la Edad Contemporánea. La independencia de EEUU y el desarrollo de la Revolución

Industrial, iniciada en la Gran Bretaña, son los otros dos grandes procesos que señalan esta transición histórica. El proceso revolucionarios francés es, sin duda, el más importante dentro del agitado panorama político del siglo XVIII. Es, además, uno de los más polémicos. La historiografía se ha preocupado constantemente de él y son muchos los escritos y los libros que presentan la revolución francesa como una gran gesta o, por el contrario, un acontecimiento perjudicial y hasta innecesario para Francia y la cultura occidental. Hubo dos causas las cuales estas fueron: • Las causas substanciales de la revolución francesa fueron en primer término las arbitrariedades y abusos del antiguo régimen, ya mencionadas, y en segundo lugar la acción de los filósofos y enciclopedistas. • Las causas ocasionales de la revolución francesa fueron la debilidad de carácter del nuevo rey Luis XVI y la grave crisis financiera. Los factores que influyeron en la Revolución fueron los siguientes: • Un régimen monárquico que sucumbiría ante su propia rigidez en el contexto de un mundo cambiante; el surgimiento de una clase burguesa que nació siglos atrás y que había alcanzado un gran poder en el terreno económico y que ahora empezaba a propugnar el político; el descontento de las clases populares; la expansión de las nuevas ideas liberales; la crisis económica que imperó en Francia tras las malas cosechas y los graves problemas hacendísticos causados por el apoyo militar a la independencia de Estados Unidos. • Aspectos políticos fueron fundamentales ideas tales como las expuestas por Voltaire, Rousseau o Montesquieu (como por ejemplo, los conceptos de libertad política, de fraternidad y de igualdad, o de rechazo a una sociedad dividida, o las nuevas teorías políticas sobre la separación de poderes del Estado). • Aspectos económicos fue la deuda del estado fue exacerbada por un sistema de extrema desigualdad social y de altos impuestos que los estamentos privilegiados, nobleza y clero, no tenían obligación de pagar, pero que sí oprimía al resto de la sociedad. • En su aspecto a la sociedad los franceses se distinguían tres estados o clases: 1) El clero: era la primera de las clases sociales privilegiadas. Conservaba un gran prestigio e influencia. Además recibía los diezmos de los fieles, poseían extensas propiedades, que abarcaban la cuarta parte de la superficie de Francia, y como si fuera poco, no pagaban impuestos. 2) La nobleza: esta era la segunda clase privilegiada formada por un número de personas análogo al del clero, que poseían tierras de parecida importancia y extensión. Percibían de los campesinos, que vivían en sus tierras, los antiguos derechos feudales, y sólo pagaban impuestos en casos especiales. 3) En El Tercer Estado se distinguían distintas categorías, alguna de las cuales había logrado privilegios. La capa superior del estado llano era la burguesía; la inferior, los obreros y campesinos.

LA MÁQUINA A VAPOR La idea de aplicar la máquina de vapor al transporte se llevó por primera vez a la práctica ya en 1769 bajo la forma de un complicado artefacto,

destinado a correr sobre rieles, construido por un francés, Nicolás Cugrot. Posteriormente, el inglés Richard Trevithick fabricó locomotoras (1801-1808), si bien estas últimas habían sido pensadas sólo para el servicio de las minas de hulla y tenían una aplicación limitada. El nacimiento del ferrocarril, el primer vehículo terrestre movido por una fuerza no procedente de un animal, se encuentra estrechamente ligado a la invención de la máquina de vapor, ideada en el siglo XVII por James Watt. La invención del ferrocarril tuvo lugar a comienzos del siglo XIX. Esta nueva forma de transporte, que habría de alcanzar pronto una enorme difusión precisaba, además de la fuerza impulsora de la máquina de vapor, de otro elemento: un tipo específico de superficie por la que deslizarse, pues las carreteras de la época eran incapaces de soportar un vehículo de tanto peso. Los carriles de madera se conocían en Europa desde finales de la Edad Media; en este momento serían sustituidos por los de hierro, aplicados ya en el campo de la minería, donde estaban provistos de una sección de forma especial que aumentaba la adherencia de las ruedas de las vagonetas. De hecho, podría considerarse que éstas fueron los primeros trenes en miniatura. A partir de la observación del trabajo en las minas, el ingeniero británico Richard Trevithick ideó la primera locomotora de vapor que se desplazaba por raíles, en 1804. Cuatro años después realizó la presentación del nuevo vehículo, formado por una locomotora que arrastraba una vagoneta a lo largo de un breve recorrido. Aunque el sistema acabó descarrilando, la experiencia alentó nuevos intentos, que culminaron en la puesta en marcha de las primeras locomotoras destinadas no ya a la simple demostración, sino a la comunicación entre núcleos a distancia. La construcción de una locomotora aplicada al transporte de carbón constituyó un importante paso adelante. Fue obra del ingeniero británico George Stephenson (1814), que por su trabajo en la mina estaba familiarizado con el funcionamiento del motor de vapor. Su potencia era de 40 caballos Finalmente, en 1825 fue abierto al público el primer ferrocarril a vapor: un conjunto de vagones arrastrados por una locomotora que utilizaba esta energía, que cubrió la distancia entre las poblaciones inglesas de Stockton y Darlington Cinco años más tarde quedó inaugurado el tramo LiverpoolManchester, que aseguró el tráfico regular de mercancías y pasajeros entre ambas localidades; la locomotora, la célebre Rocket, había sido construida por el mencionado Stephenson. Con las mejoras apropiadas, el prototipo sería utilizado en las máquinas futuras. A mediados del siglo XIX se construyeron muchos kilómetros de vía férrea, en torno a 1850 el ferrocarril de vapor había llegado ya a todos los continentes.

FRANCISCO DE MIRANDA El 28 de marzo de 1750, hace 256 años, nació en Caracas Francisco de Miranda, héroe insigne de la revolución francesa, de Estados Unidos y suramericana; autor de la bandera tricolor que hoy identifica a Venezuela y luchador incansable por la libertad y la dignidad de los pueblos oprimidos del mundo. Calificado por Bolívar como «el más ilustre colombino», Miranda fue uno de los primeros venezolanos en concebir la idea de la independencia. Napoleón Bonaparte dijo: «Es un Quijote que no está loco, tiene fuego sagrado en el alma». Su nombre está grabado en el Arco de Triunfo de París; su retrato, colocado en la Galería de los Personajes en el Palacio de Versalles y su estatua, erigida frente a la del General Kellerman en el propio campo de Valmy, todo en Francia. Llegó a ser considerado por los británicos como el campeón de la libertad de las Colonias Hispánicas de América; y el historiador venezolano Mariano Picón Salas, lo llamó «el primer criollo de dimensión histórica mundial». Miranda pretendía formar un único Estado hispanoamericano independiente desde el Missisipi hasta la Tierra del Fuego, para el cual había proyectado una constitución, ideado un nombre -Colombia- e incluso diseñado una bandera (la actual de Colombia, Venezuela y Ecuador). Pero su primer intento de desembarcar en Ocumare fue rechazado por el capitán general de Venezuela; y un segundo desembarco en Coro no despertó la adhesión que esperaba por parte de los criollos, por lo que regresó a Europa en busca de refuerzos (1807). El 25 de enero de 1771, sin haber cumplido todavía los 21 años se embarca para España, con el propósito de servir en el ejército real, dando con esto inicio a un largo periplo que lo llevará a combatir en tres continentes: África, Europa y América; y, a participar en tres de los eventos más importantes de la historia universal contemporánea: la Independencia de los Estados Unidos, la Revolución Francesa y la Revolución de Independencia Hispanoamericana. El futuro Mariscal de Francia no ha olvidado a su patria y mantiene contacto con los "mantuanos" de Caracas, entre otros con el padre del Libertador, Don Juan Vicente Bolívar, con Martín de Tovar y con el Marqués de Mixares, por quienes se entera de la situación económica de Venezuela en manos de los vascos de la Guipuzcoana (que controlará el monopolio de las exportaciones de Venezuela hasta 1784). Mientras, los espías españoles tratan de capturarlo en La Habana, lo que le obliga a fugarse a Filadelfia (Estados Unidos), con la idea para pedir desde allí un salvo conducto al Rey de España para hacerse presente en Madrid, "aclarar" su situación y demostrar su honestidad. Mientras tanto viaja y estudia y hace contactos con la flor y nata de los liberales de las trece colonias. En 1810 regresó a Venezuela, a instancias de Bolívar y de la junta revolucionaria formada en Caracas. 1811: Un Congreso proclamó la independencia de Venezuela, adoptando una Constitución inspirada en la de los Estados Unidos.

1812: Miranda fue puesto al frente del ejército rebelde y se proclamó dictador para detener el contraataque español. Pero fue derrotado y capituló sin consultar a sus propios compañeros en aquel mismo año; desacreditado por sus errores políticos y militares, y enfrentado tanto a los republicanos radicales como a los terratenientes conservadores, fue arrestado por Bolívar y entregado a los realistas, que le enviaron preso a España, donde murió.

SIMÓN BOLÍVAR

1.783 El 24 de Julio, nace en Caracas el Libertador de América. El 30 de Julio, es bautizado con el nombre de Simón José Antonio de la Santísima Trinidad Bolívar y Palacios. 1.788 Recibe lecciones particulares de Literatura y Geografía que le da Andrés Bello y en ese mismo año estudia Matemática y Física, en una academia establecida en su propia casa por Fray Francisco de Andujar, con Bolívar estudian otros jóvenes y luego el 4 de Julio ingresa al ejército como Sub Teniente de infantería, nombrado por el Rey de España Carlos IV. 1.802 Hace su primer viaje a Francia París entusiasmal (Enero -Marzo) A mediodia del 26 de Mayo contrae matrimonio en Madrid, con María Teresa del Toro y Alayza. Regresa a Caracas el 12 de Julio y se establecen en la Hacienda de San Mateo. 1.803 El 22 de Enero muere su esposa en Caracas, Bolívar regresa a finales de este mismo año a Europa (Octubre) 1.804 El 18 de Mayo en Paris presencia la coronación de Napoleón. 1.805 En la primavera de este año parte para Italia con su maestro Don Simón Rodríguez, y jura en Roma, en el Monte Sacro, no dar descanso a su brazo ni reposo a su espíritu hasta liberar a su patria y consagra su vida a la independencia de la América Española (15 de Agosto) 1.810 El 19 de Abril se da el primer paso para la independencia de Venezuela. El 10 de Junio parte para Londres en una misión diplomática. Encuentro de Bolívar, Miranda y Bello, en Londres. 5 de Diciembre regresa a Caracas. 1.811 El 4 de Julio pronuncia un acalorado discurso ante tal sociedad patriótica, en el que manifiesta abiertamente su ansiedad y angustia por influir en la mente del Congreso, para que tome decisión de la libertad absoluta. El 5 de julio, una vez proclamada la Independencia, Bolívar se incorpora al ejército y con el grado de Coronel contribuye, bajo las órdenes de Miranda, al sentimiento de Valencia, recibe allí un bautismo de fuego (23 de Julio) 1.812 Asume el mando de Puerto Cabello. 30 de Julio. En la Guaira, participa en la detención de Miranda. Logra salir de Caracas. 15 de Diciembre pública el Manifiesto de Cartagena. 1.813 Comienza su extraordinaria campaña militar en la cual alterna victorias, hasta 1.818. En Mayo emprende la liberación de Venezuela con una campaña admirable desde la frontera del Táchira hasta Caracas, donde entra triunfante el 6 de Agosto. El 15 de Junio, en Trujillo dicta el decreto de Guerra a Muerte. El 14 de Octubre, la municipalidad de Caracas le confiere el título de Libertador y obtiene una gran Batalla de Sucre.

1.815 6 de Septiembre escribe la famosa carta de Jamaica. Intento de asesinato. 1.815 24 de Julio: Aclamado Jefe Supremo 1.819 17 de Febrero: Instalación del Congreso de Angostura. Discurso. 17 de Diciembre: el Congreso decreta la creación de la Gran Colombia y Bolívar es nombrado presidente. 24 de Junio resulta vencedor en las Sabanas de Carabobo, liberando así a Venezuela. El 24 de Junio de 1830 sale para Cartagena, allí recibe el 1 de Julio la noticia del asesinato de Sucre. El 17 de Diciembre a la 1:00 de la tarde, fallece en Santa Marta Colombia el libertador Simón Bolívar.

COLONIZACIÓN DE AMÉRICA En el siglo XV ya se sabía que la Tierra era redonda. Pero aún había enormes regiones que no tenían ninguna relación entre sí. En los poros de la sociedad feudal europea comenzaba su desarrollo un nuevo sistema: el capitalismo. La producción artesanal en ciudades que iban adquiriendo un peso creciente, el comercio entre ellas y con el Lejano Oriente (China y la India), iban a revolucionar la vida de toda la humanidad. La llegada de Colón a lo que se llamó América provocó un salto inmenso en ese proceso. Grabado publicado en la primera historiografía sobre la conquista española del nuevo continente (Décadas 1601/1615). En 1453, la expansión del Imperio Otomano (Turquía hoy) cortó la ruta del mar Mediterráneo para llegar desde Europa a las Indias Orientales y la China. Un navegante genovés, llamado Cristóbal Colón, estaba convencido de que se podía llegar a la India navegando en línea recta hacia el occidente. Logró el apoyo de los reyes de España y en 1492 puso en marcha tres pequeñas carabelas. Luego de 33 días desembarcaron en el Caribe, en las Bahamas, en la isla Guanahaní, a la que bautizaron San Salvador. Festejaron la llegada a las “indias occidentales”. Aunque no lo sabían, se habían tropezado con un continente inmenso y desconocido hasta entonces para Europa y Asia. En menos de un siglo se produjo la total globalización geográfica del mundo. Se instalaba por primera vez un sistema económico mundial, basado en la búsqueda permanente de ganancias y una tremenda explotación de unos hombres por otros nunca antes vista. Piedra y bronce contra la “civilización” europea Los pueblos americanos vivían entre la Edad de Piedra y la Edad de Bronce. No existían ni la rueda ni la utilización del hierro. Toda la actual Norteamérica y gran parte del sur del continente, en Chile, Argentina, Uruguay y Brasil, eran tribus de recolectores, cazadores y agricultores. Américo Vespucio describió a los caribeños diciendo que vivían en armonía con la naturaleza, no tenían propiedad privada de nada, ni rey, ni a quién obedecer. Como marxistas, los llamaríamos comunistas primitivos. El genocidio Según el sociólogo e historiador brasileño Darcy Ribeyro, “Los indios de las Américas sumaban no menos de setenta millones, y quizás más, cuando los conquistadores extranjeros aparecieron en el horizonte. Un siglo y medio

después, se habían reducido a sólo tres millones y medio.” (Las Américas y la civilización). En la América hispana, gran parte de la población originaria murió contaminada por las bacterias y virus traídos por los europeos. Por ejemplo, viruela, tétanos, venéreas, tifus y lepra. La otra parte murió por las terribles condiciones de trabajo en las minas. La escasez de mano de obra se “solucionó” trayendo negros africanos obligados a trabajar como esclavos. La resistencia Durante cuatro siglos hubo oleadas de luchas contra los conquistadores. Tupac Amaru es el símbolo de la resistencia de los pueblos andinos. Encabezó una insurrección en 1780. Lo descuartizaron atándolo a cuatro caballos. En Norteamérica la última gran batalla de las tribus sioux se dio en 1876, cuando lograron exterminar al Séptimo Cuerpo de Caballería dirigido por el general Custer en la batalla de Little Big Horn. Pero ya estaban diezmados y en retroceso, luego de que habían sido expulsados de la mayor parte de sus tierras originarias en todo el país.

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