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EUDALDO FORMENT SANTO TOMAS DE AQUINO: SU VIDA, SU OBRA ~ Y SU EPOCA BIBLIOTECA DE AUTORES CRISTIANOS MADRID * MMIX © Eudaldo Forment Giralt © Biblioteca de Autores Cristianos, 2009 Don Ramén de la Cruz, 57. 28001 Madrid Depésito legal: M, 51.230-2009 ISBN: 978-84-220-1438.6 Hecimmpresi6n € impresin en Fareso, S. A. : Felipe Méndez, $. L. pata, Printed in Spain Histracton de eubierta: Hi itor Mat seni: Hi ena de Ia vida de Santo Tomés de Aguino (devalle, h.1490), fresco en la basilica de i Minerva (Roma) Cuslquies fora de repre comunicacién piblica © transformacién de esta obra solo puede sr realiznda con by autorizavién de salvo excepci6n prevista por la ley. Dirijase « CEDRO (Centro Espanol de Deter how Reprogriivoy, eto cedre org) si necesita fotocopiar Oescancar algtin fragmento de esta obra A la Orden de Predicadores y a los tomistas de todos los tiempos. A la memoria de los amigos fray Tedfilo Urdanoz, op (1912-1987), fray Victorino Rodriguez, op (1926-1997), fray Jordan Gallego, op (1933-2001), fray Armando Bandera, op (1920-2002), fray Antonio Royo Marin, op (1913-2005) y fray Quintin Turiel, op (1933-2005). INDICE GENERAL Pgs. Inrropucci6n XII 1, Fuentes histéricas Xu 2. Biografias modernas XX FUENTES Y BIBLIOGRAFIA... XXV 1, Obras de santo Tomas XXV 2. Fuentes biogrdficas.. XXVIII 3. Biografias y perfiles biograficos XXIX Capfruto I. Infancia en Roccasecea y en Montecassin 3 1. Los sefiores de Roccasecea... 3 a) El espiritu franciscano. Vest 5 4) Elimperio de Federico II 10 2. Vida familiar... 14 a) La familia y la educacién.. 15 4) La educacién en la templanza. El desorden de la gula. 18 3. Los monjes benedictinos 22 a El arrianismo, el nestorianismo y el monofisismo . 23 2) El monasticismo. San Benito de Nursia 26 4. Vida monacal. 38 a) Los votos infantiles 38 b) El estudio.. 40 ©) La providencia 41 d) El conocimiento 45 e) La resistencia a la ira. 49 f) La mansedumbre.... 58 61 Vida universitaria .. 61 a) Las escuelas y 61 2. Los edtaros... 64 a) Las reformas monisticas y los cabildos regulare: 65 4) Los viajes de santo Domingo de Guzman. 72 ©) Politica y religion... 78 d) La cruzada albigense .. 86 3. La Inquisicién y la Orden de Predicadores 92 a) El tribunal de la Inquisicion, 94 4) Actos voluntarios indirectos.. 98 ©) El espiritu de la Orden de Predicadore 110 d) Vocacién universitaria de la nueva Orden... 120 e) Estructura y organizacién de la Orden.. 131 4. Vida dominicana... 139 a) La bisqueda de sentido 339 }) Los maestros generale: 142 co) El secuestro y la tentacién 145 d) La rectitud de los deseos . 148 e) La impureza del coraz6n, el 155 f) El egoismo, el odio y el mal... 161 x Indice general Pags. Amor mundano y desesperacién }) El don de la intepridad.... Capfruto III. Universitario en Paris y Color 1. Reclusién en Roccasecca. a) Los tres deseos b) Las tres tentaciones ... c) Las tres primeras tentacion: 2. Estudiante en la Universidad de Parts. a) La universidad y la estudiosidad 6) El estudio y las riquezas 3. Estudiante en Colonia. 4a) Discfpulo de san 3) Colonia y su catedral....... c) Retrato fisico, espiritual y doctrinal . 4, Inicio de la docencia.. a) Sentidos de la Sagrada Escritura b) EI peligro de la vanagloria c) La humildad dominicana Cavfruto IV. Magisterio en Paris .. 1. Las edtedras de la Universidad de Paris a) El conflicto entre maestros seculares y regulates >) La monarquia de Luis IX y la cultura c) Las dos ultimas cruzadas .... 2. El ataque a la Orden de Predicadores. a) La ofensiva antimend: b) Los papas franceses.. ©) La crisis del papado d) La herencia tomista a e) El tomismo, agente pacificador.... fp El tomismo y la unificacion de la Igle @ Elescatologismo y la Orden domini 3. La defensa tomista a) La experiencia de la en 4) La réplica dominicana 4, Las primeras obras a) Obras escrituristicas. 5) Las novedades del maestro dominicano CapftuLo V. Magisterio en la corte pontificia .. 1. El regreso a Italia. a) El tratado filoséfico . 2. Cuadrienio en Orvieto .. a) El problema del mal b) La cadena durea ale aan ©) Las discrepancias con la Iglesia grieg: d) Poeta de la eucaristi: e) Doctor eucaristico.... La razén y la fe en la teologia de la eucaristia 3, Bienio en Roma. a) La sintesis tomista. 1) Tl proyecto del tratado teolégico 166 170 179 179 180 185 188 194 194 198 206 206 213 216 223 224 225 233 251 251 251 254 259 266 267 270 275 278 285 288 294 303 304 311 325 327 332 337 337 339 345 347 353 358 364 375 381 397 397 399 CapituLo VI. Segundo magisterio en Paris .. 1 . Las obras de madurez.. CfruLo VIL. Ultimos aiios y muerte. 1. Magisterio en Napol . Ultimas obras. . El misterio de su «enfermedad» . El misterio de su muerte Indice general Pags. 2) Ser y humildad 4) Filosofia, teologia y mistica.. e) Hechos extraordinarios El curso en Viterbo . a) Oracién continua 4) Obras italianas y segundo viaje a Par El nuevo ataque a los mendicantes. a) La polémica sobre la perfeccién y la vida religios: +) La humildad metafisica y la humildad moral. ©) La soberbia y el primer pecado . d) Gravedad de la soberbia e) Génesis del mal moral El frente averroista.. a) La filosofia y la teologia >) La fey la razon El averroismo.. La reaccién de la escoldstica tradicional... a) Los argumentos del agustinismo 4) El agustinismo tomist ©) La persona y la relacion 4) Los dos grandes proyecto: 6) El ser de Cristo......... 2 La justifi d) La justifica ©) La fe y las obras. a) El regreso defin ’) El amor a Dios. ©) El amor a si mismo d) El amor al prdjimo. a) Finalizacién del primer proyecto. >) Los sermones napolitanos ©) Los dones del Espiritu Sant @ Cuestiones de teologia de la caridad y de mariologia e) Otros escritos napolitanos a) La festividad de san Nicolés de 1273 5) La palabra de ciencia, la palabra de sabiduria y la fe 0) La profecia y los futuros contingente @ La mistica, el éxtasis y las visiones. 2) La visién de Dios a) El viaje a Lyon. b) El conocimiento divino del futuro.. ©) Los Gltimos dias en Maenza y Fossanova. d) La afabilidad, la paciencia y la paz e) Administracion del vidtico y muert 403 412 418 551 609 621 627 69 639 641 645, 648 652 XII Indice general El problema de la causa de la muerte... g La muerte de santo Tomés y La divina comedia 4) Santo Tomas y Carlos I de Anjou. EpiLoco .. 1. El misterio de sus restos mortales . 2. Antitomismo y tomismo 3, El legado de santo Tomé: CRONOLOGIA DE LA VIDA DE SANTO TOMAS... Inoice Temarico {xpIce DE NOMBRE: INTRODUCCION El fraile dominico y profesor universitario Tomas de Aquino vivid en el siglo xi, una €poca lejana a la nuestra, pero no tan distinta, como a veces se dice, y de la que innegablemente somos dependientes. Su exten- sa obra escrita ha llegado hasta nosotros y se ha determinado claramente su autenticidad, excepto la de algunos optisculos. Unicamente, todavia es problematica la determinacién exacta de la cronologia de varias de sus obras. No ocurre lo mismo con su vida. La documentacién de la que se dispone no es abundante y algunos de los datos que proporcionan no estan suficientemente probados. Sin embargo, todo lo escrito durante los cerca de ochocientos afios que han transcurrido desde su muerte permite conocer los distintos momentos de su vida, de manera cabal y precisa, casi igual que su época y su copiosa obra. 1. Fuentes histéricas La publicacién de las fuentes histéricas la inicié, en 1911, Priim- mer, con las tres primeras biografias del Aquinate, por este orden: Vita S. Thomae Aquinatis, de Petro Calo; Vita S. Thomae Aquinatis, de Guillermo de Tocco; Vita S. Thomae Aquinatis, de Bernardo Guidonis'. La continué Laurent, que la termin6é en 1937, con otros tres fasciculos: Processus canonizationts S. Thomae, Neapoli; Processus canonizationis S. Thomae, Fossae-Novae; De canonizatione; y Documenta. En 1968, los documentos mas importantes de este libro —las bio- grafias de Tocco y de Guidonis, y el proceso de Napoles—, junto con tres fragmentos de obras, que incluyen también los relatos mas antiguos sobre santo Tomas —cuyos autores son Tolomeo degli Fiadoni (conocido por Tolomeo de Lucca), Gerardo de Frachet y Tomas de Cantimpré— los publicé, reunidos en un solo volumen, el dominico italiano Angelico Ferrua’, \ D, PROMMER, OP (ed.), Fontes vitae S, Thomae Aquinatis. Notis bistoris et oticis illustrati (E, Privat, Tolosa' 1911-1924) Prologus, 7-15; fasc. 1: P. CaLo, Vita S. Thomae Aquinatis, 17-55; fasc. 2: GULLERMO DE Tocco, Vita S, Thomae Aquinatis, 57-160; fasc. 3: Bernai00 GUIDONIS, Vita S. Thowsae Aquinatis, 161-263. 2 MAH. Laurent (ed.), Fontes vitae $, Thomae Aguinatis. Notis bistorics et orticis élustrati (E, PrivatLibt, Saint-Thomas d'Aquin, Tolosa-Saint-Maximin 1925-1937) fasc. 4: Processus. cano- nizationis. Thomae, Neapoli, 267-407; fasc. 5: Processus canonizationis 5, Thome, Fossae-Novae, 411-510; De canonizatione, 511-532; fase. 6: Documenta, 531-677. » A. Favs, op, (ed.), 8. Thomae Aquinatis fontes praecipuae (Edizioni Domenicane, Alba 1968): Gutters DE Tocco, Hystoria beati Thomae de Aquino, 25-123; Brrvaroo Guponis, Legenda sancti Thomae Aquinatis, 125-195; Processus canonizationis sancti Thomae Aguinatis, Neapolé, 197- 350; Totowa de Lieca, Dalla «Historia ecclesiastica nova» e dagli «Annales, 31-373; GERARDO XIV Introduccién El historiador Tolomeo de Lucca, alumno del Aquinate en Népoles, escribié sobre su vida, antes del proceso de canonizacién, en su obra Historia ecclesiastica nova*. El también dominico Gerardo de Frachet, contemporaneo del santo, escribié sobre él en su obra Vitae Fratrum Or- dinis Praedicatorum’?. Tomas de Cantimpré es igualmente contemporaneo del Aquinate. En su obra Bonum universale de apibus, 0 milaculorum et exemplorum memorabilium sui temporis libri duo’, se encuentran relatos, que son como una especie de «florecillas» de santo Tomas. Para la canonizaci6n del santo, que tuvo lugar en 1323 —cincuenta afios después de su muerte—, se celebraron dos procesos informativos. Uno, el de Napoles —del 21 de julio al 28 de septiembre de 1319—, se ocupé de la vida y de las virtudes del Aquinate. En el otro, el proceso de Fossanova —del 10 al 20 de noviembre de 1321—, se interrogé sobre los milagros realizados después de muerto. Para el conocimiento de la vida de santo Tomas, interesa especial- mente el primero. En este proceso declararon dieciséis monjes cister- cienses de Fossanova, once frailes dominicos, tres sacerdotes seculares, cinco dignatarios civiles, cuatro militares y tres ciudadanos. Entre estos cuarenta y dos testimonios, que se recogieron en Napoles, dieciséis fue- ron oculares (de seis dominicos, cinco cistercienses y cinco laicos). De los testimonios no oculares, trece estan relacionados con personas que conocieron a santo Tomas (cinco dominicos, cuatro cistercienses y cuatro laicos). Los restantes son més indirectos. El testimonio mas importante, sin embargo, es el del dominico Gui- Hermo de Tocco, autor de la biografia mas completa del Aquinate. Su edicién critica ha sido preparada por Claire Le Brun-Gouanvic. Apare- cieron primero, en 1987, varios ejemplares dactilografiados, porque el texto correspondia a la tesis doctoral de la autora, dirigida por Hugues- Vincent Shooner’. Recientemente la ha publicado el Pontifical Institute of Medieval Studies*. El papa Juan XXII (1316-1334), que sucedié a Clemente V (1305- 1314), el primer papa que se instalé en AvifiGn, inicié el proceso de canonizacién. El sumo pontifice francés era un gran admirador de santo ‘Tomés. Se sabe que habia comprado varias de sus obras. Se conserva la lista con sus precios. Se han encontrado ademas, en la Biblioteca Vati- cana, varios de estos voliimenes con sus propias anotaciones. DE Fracher, Dalle «Vitae fratrums, 375-381; y Tomas pe CantuspRt, Dal «Bonum universale de apibusy, 385-388. * ToLomeo DE Lucca, Historia ecclesiastica nova, lib. XXIL ¢.17; lib. XXUI c.16, en L. A. Muratont (ed.), Rerum italicarum scriptores, X1 (Milano 1724). > GeRaRDO DE FRAcHET, Vitee:Fratrum Ordinis Praedicatorum, en B. M. Reicuert, oP (ed.), Monumenta Ordinis Fratruns Praedicatorum Historica, 1 (Iypogralia Polyglotta, Roma 1896). © Tomas De Cantimpré, Bonurs aniversale de apibus, 0 mdlaculonem et exemplorum memorabiliume sui temporis Libri duo, ed. G. Colvenerius (Bellerus, Dousi 1627). 7 C. Le Brun-Gouanvic, Edition ortique de l'«Ystoria sancti Thome de Aquino» de Guillaume de Tocco. Tesis, 2 vols. (Université de Montréal, Montreal 1987). * Ip,, «Ysioria sancti Thome de Aquino» de Guillaume de Torco (1323). Ed. critica, con texto cn latin y estudio preliminar en francés (Studies and Texts, 127; Pontifical Institute of Medieval Studies, Toronto 1996), Introduccién xv Como la Orden dominicana habia apoyado el cénclave de Lyon, que habia durado dos afios y que, finalmente, en 1316, le eligié como papa, Juan XXII queria expresar su gratitud agilizando la canonizacién de algunos dominicos propuestos para ser proclamados santos. Se le habia indicado al dominico espafiol Raimundo de Pefafort, tercer maestro general de la Orden (1237-1240), que habia muerto un afio después que santo Tomés, pero el Papa preferia a la Casa de Anjou, que reinaba también entonces en NApoles, a la de la Corona de Arag6n’. El inicio de la causa de santo Tomas correspondié a la Provincia dominicana de Sicilia. El Capitulo provincial, reunido en Gaeta, en sep- tiembre de 1317, encargé a Guillermo de Tocco, que era prior del con- vento de Benevento, y a su asistente, Roberto de Benevento, promover su canonizacién. Desde hacia tiempo, Tocco estaba recogiendo datos de la familia de Aquino. El afto anterior, habia hablado con un sobrino del Aquinate, fray Tomas de Aversa, hijo de una hermana de santo Tomas, Teodora. Guillermo de Tocco se entrevisté también con una sobrina del Aquina- te, Catalina de Morra, hija de Marfa, otra hermana, que le transmitié mucha informaci6n, que le habia proporcionado directamente su abuela Teodora, la madre de santo Tomas. La familia Aquino difundia muchos relatos de su ya célebre pariente. Adenis, afios atras, en 1288, Teodora, hermana de santo Tomas y madre de susobrino dominico, habia obtenido del abad de Fossanova, monas- terio cisterciense donde estaba enterrado el Aquinate, una mano como reliquia. En 1309, Teodora la dono al convento dominico de Salerno. Desck alli, se difundié la devocién al santo y tuvieron lugar muchos milagros. En agosto de 1318, Tocco fue a Avifién, para entregar al Papa una lista de milagros realizados por intercesién del Aquinate, una carta de peticién de la canonizacién de los grandes del Reino de Sicilia y una primera redaccién de su Ystoria sancti Thome de Aquino. La nobleza siciliana habia mostrado mucho interés por esta canonizacién, especial- mente porque suponia la glorificacion de un noble napolitano. Asimismo, las obras del Aquinate eran muy apreciadas por los in- telectuiles del Reino e incluso por el pueblo. No es extrafio, porque una clas caracteristicas de los escritos tomistas es la de ser, en el nivel filosdiico y teoldgico, expresién del sentido comin, la inteligencia na- tural y espontanea. Decia Chesterton: «Que el tomismo es la filosofia del seatido comin es, a su vez, cosa de sentido comin». En todos los aspectos, santo Toms, en el reino de Napoles, era muy popular. También contribuyé a la canonizacién del Aquinate el interés que empex a mostrar la Orden dominicana por las doctrinas de santo To- ° Rimundo de Pefiafort no fue canonizado hasta 1601 por Clemente VII (1592-1605). GK. CHESTERTON, Santo Tomas de Aquino, en Obras completas, IV (José Janés, Barcelona 1952) 1006, XVI Introduccin més, que se concreté en su estudio y difusién. Entre los que siguieron y defendieron el tomismo merecen destacarse: el dominico catalan Ferrer, discipulo del Aquinate y maestro en Paris, en 1275; el mallorquin Ro- méu, también profesor en Paris; Raimundo Marti (h. 1230-1286), autor de Pugio fidei, adversus mauros et indaeos; Herveo Natal de Nédéllec (+ 1323), que fue maestro general de la Orden; Herveo de la Queue (h. 1350-1360), autor de la primera Tabula de las obras de santo Tomas; y Guillermo Peyre de Godin (h, 1260-1326), profesor de Paris y nombrado cardenal, que fue enviado por el Papa como legado a Castilla. Bernardo Guidonis (1261-1331), procurador general de la Orden en Avifién, junto con otros dos cardenales de la Orden, Nicolas Alberti y Nicolds de Fréauville, apoyaron eficazmente la canonizacién. Guidonis habia escrito durante los afios 1318 y 1319 su biografia del Aquinate, aunque aparecié un afio después de la canonizacién, cuando fue nom- brado obispo. Ademis, el tomismo habia rebasado el espacio de la Orden domi- nicana. A un maestro secular francés, Pedro de Alvernia (+ 1304), ex- perto conocedor de Aristételes y de santo Tomas, se le habia encargado terminar los libros dedicados al primero, que el Aquinate habia deja- do inconclusos, Exposictén a los libros sobre el cielo y el mundo, de Aristoteles, y Exposicidn de los libros de la politica, también del fildsofo griego. En 1287, la Orden de los Eremitas de san Agustin —que habia sido aprobada en 1256— declaré la doctrina tomista como la propia y oficial. Uno de sus monjes, Egidio Romano (1247-1316), gran figura de Ja primera escuela tomista, adquirié con ello un enorme prestigio. También lo hizo la Orden carmelitana, con su primer maestro Gerardo de Bolonia (h. 1250-1317), que fue general de la misrna desde 1297, y le imprimié la orientacién doctrinal tomista. Los historiadores actuales dan mucha importancia a la Ystoria de Guillermo de Tocco (ca. 1250-ca. 1323). La consideran la fuente mas segura y fiable, como ya se estimé en el Acta sanctorum de los bolan- distas"'. Su valor no es sdlo porque su autor conocié a la familia de santo Tomés, sino también porque incluso tuvo contacto directo con él, En la altima época del Aquinate, desde 1272 hasta 1274, Tocco, que tenia entonces unos treinta afios, vivid en su misma comunidad de Napoles. Aunque ya era sacerdote, debié de seguir las lecciones biblicas que fray Tomas impartia a los otros frailes en proceso de formacién en el convento de santo Domingo de Napoles. Todos los religiosos tenian la obligacién de asistit a los cursos de Biblia que se impartieran alli. Tocco también convivid con otros dominicos que conocian bien a santo Tomas. Entre ellos, su compafiero permanente fray Reginaldo de " Se conoce como «bolandistas» a los autores de Arta sarctorum, recopilacién de vidas de santos siguiendo el orden del calendario, preparadas por un grupo de jesuitas, agrupados en una asociacién Hamada «bolandiste», por el nombre de su fundador, el jesuita belga Jean Bolland (1592-1665). Comenz6 en 1643 y se continiia en nuestros dias. EI texto dedicado a santo Tomas se publicé en 1668. Introduccién XVII Piperno. Después, en 1289, Tocco fue prior en Napoles y también en 1297 y 1319 en Benevento. Habia sido predicador general en 1288 e inquisidor del reino de Napoles. Por ultimo, con todos los datos que habia ido obteniendo a lo largo de su vida compuso su Ystoria. Seguin Claire le Brun-Gouanvic, la iba retocando, de tal manera que existicron por lo menos cuatro redacciones del texto. La tercera, escrita antes del proceso de canonizacién, es la que publicé Priimmer, en las Fontes vitae S. Thomae Aquinatis, con el titulo de Vita S. Thomae Aqui- natis, y también la que habian incluido los bolandistas en las paginas dedicadas al Aquinate. La cuarta edicion de la Ystoria, escrita después de la canonizacién, aporta muchas més informaciones, que debid de obtener durante el proceso. En la actualidad, se la considera como la fuente més autorizada. En otras épocas, se ha dado mas importancia a la obra de Bernardo Guidonis, pero parece ser que tom6 muchos datos de las redacciones de Tocco para escribir su biografia. La Vita de Pedro Calo también es posterior, porque se empezé a difundir a partir de 1330. La causa de canonizacién se introdujo oficialmente en Avifién el 13 de septiembre de 1318, después de una exposicién de Tocco ante el Papa y los cardenales. Se nombraron a tres delegados para el proceso: Humberto, arzobispo de Napoles; Angel, obispo de Viterbo; y Pandolfo de Swvelli, notario papal. Este ultimo no pudo asistir y el proceso sélo lo Hevaron los otros dos delegados. Tenia que realizarse en Fossanova, pero como el arzobispo de Napoles no podia desplazarse, las audiencias tuvieron lugar en esta ciudad. El 21 de julio de 1319, comenzé el proceso en Napoles, que durd hastael 18 septiembre. Tocco, que asistié a todo el proceso, pudo com- pletarlos datos que ya habia obtenido en Fossanova. Antes de la apertura del mismo, habia estado cuatro meses interrogando a los testigos sobre los tlimos dias de santo Tomas y a los beneficiarios de las distintas curaciones. 7 Después, el obispo Angel realizé la encuesta oficial sobre los mi- lagros ocurridos en Fossanova. A finales de 1320 0 a principios de 1321, Tocco, acompafiado de Roberto de Benevento, volvid a Avifién con éd resultado de la misma. Sin embargo, como el obispo de Viterbo no estuvo acompaiiado del otro delegado, el arzobispo de Napoles, se les dijo que la informacién de Fossanova no tenia validez oficial. El Papa ordené, por ello, el 1 de junio de 1321, una segunda encuesta sobre los milagros. Nombr6 a tres nuevos delegados: Pedro Ferri, obispo de Anagni; Andrés, obispo de Terracina; y Pandolfo Savelli, ya nombrado en elanterior proceso, pero tampoco ahora pudo asistir. Como en el proceso anterior, su lugar fue ocupado por dos notarios. Este nuevo proceso se realiz6 en Fossanova del 10 al 20 de noviem- bre ce 1321. Se escuché a 112 personas. Realizado el correspondiente informe, esta vez Tocco no pudo Ilevarlo al Papa. Su avanzada edad ya no selo permitia. Lo hizo el dominico Juan Regina, conocido como Juan XVII Introduccién de Napoles, que habia ensefiado en Paris y desde 1317 en Napoles, y del que se ha dicho que fue la figura mas importante de la antigua escuela tomista. Tampoco Tocco pudo asistir a la ceremonia de canonizacion, que fue el 18 de julio de 1323. El discurso, que habia preparado para esta ocasién, lo ley fray Pedro Cantier. Del proceso de Napoles, es muy importante el testimonio de Tolomeo degli Fiadoni, conocido por Tolomeo de Lucca (h. 1245-1327), alumno de santo Tomas en Orvieto o en Roma y en Napoles. Compaiiero del Aquinate, a partir de Roma, de su ultimo viaje desde Paris a Napoles. rante el mismo, fue testigo del milagro de su maestro de la curacién de unas fiebres de fray Reginaldo de Piperno, su secretario, a finales del verano de 1272. Es uno de los tres milagros realizados por santo Tomas en vida de los que se pudo aportar documentacién completa en el proceso. Los viajeros habian tenido que detenerse en el castillo de Molara, del cardenal Ricardo de Annibaldi, amigo del Aquinate, por causa del enfermo. El maestro Tomas le curd con una reliquia de santa Inés, la joven martir romana, degollada por mantener su voto de virginidad. Siempre la llevaba consigo colgada al cuello, y la puso sobre el pecho del enfermo. Al instante, su secretario se levanté de la cama comple- tamente curado. El Aquinate prometid, para celebrarlo, que cada afio por la fiesta de la santa, el 21 de enero, invitaria a sus estudiantes a un buen almuerzo. Sélo pudo hacerlo un aio, porque le sobrevino tem- ptanamente la muerte. Cuenta Juan Gerson (1363-1429), canciller de la Universidad de Pa- tis, conocido por sus doctrinas nominalistas y por sus intervenciones en el concilio de Constanza —y al que algunos le atribuyen el famoso libro de espiritualidad Imitacién de Cristo—, que el canonista que nombraba el Papa para suscitar dudas u objeciones en las causas de canoniza- cién —lo que se Ilamé el promotor de la fe, y que recibié el apelativo popular de «abogado del diablo», en la actualidad abolido— examiné la documentacién de los dos procesos para objetar, exigir pruebas y descubrir posibles errores. El unico impedimento que encontré para imposibilitar la canonizacién fue que habia pocos milagros realizados en vida del Aquinate. Esta observacién no impidié que ni los cardenales ni el Papa encon- traran suficiente motivo para que no se le declarase santo y, por tanto, con virtudes heroicas, dignas de imitarse. S6lo encontraron que tres milagros no parecian suficientes”. Observacion que no suponia ningtin obstaculo. Gerson advierte que hay santos de los que no se conoce que realizaran milagros en vida, como, por ejemplo, san Agustin”. 2 Los otros dos milagros documentados fueron: el de la curacién de una mujer que sufria de flujos de sangre, por tocar la capa del Aquinate mientras éste predicaba en Roma —hecho ocurtido entre 1266 y 1268— (cf. infra, c.V.4). El segundo fue el de la conversién de sardinas en arenques en el castillo de Maenza, a mediados de febrero de 1274 (ef. éajra, c.VIT4). 7 Cf. P. MANDONNET, «La canonisation de saint Thomas d’Aquin, 1317-1323», en Ip., (ed.), Mélanges thomistes (Bibliotheque thomiste, 3; J. Vrin, Paris 1923) 39. Introduccién XIX Tolomeo de Lucca habia vivido dieciocho meses en Napoles. Tenia entonces unos veintiocho afios. Poco antes del inicio del proceso de ca- nonizacién, habia sido nombrado obispo de Torcello, después de haber pasado mas de treinta afios en Lucca, donde fue profesor y prior, y haber ensefiado en la corte pontificia de Avifién. Terminé la obra del Aquinate De regimine principum. Autor de unos Annales, de Exaémeron seu de opere sex dierum tractatus, y Determinatio conpendiosa de iurisdictione imperti. Entre 1312 y 1317, escribié una Historia eclestastica nova, en la que dedica varias paginas a sus recuerdos del Aquinate. Testimonio importante, en el proceso, fue el de Bartolomé de Capua (1248-1328). Doctor en Derecho y profesor y, ademas, familiar del rey de Sicilia, Carlos I de Anjou. Habia sido nombrado por d rey proto- notario del reino en 1290 y después, en 1296, primer ministro. Habia frecuentado desde muy pequefio el convento dominico de Napoles y pudo transmitir muchos datos recogidos de personajes cercanos a santo Tomas, como Reginaldo de Piperno, Juan de Caiazzo —venerable do- minico, que habia sido como su padre espiritual— y Juan del Giudice, que fue su confesor. Sabia muchas cosas que Tocco ignoraba. Algunas ya las habia transmitido a este habil entrevistador. Hay otros testimonios que aportan algunos nuevos datos. Juan de Caiazzo, provincial de la provincia romana delos dominicos, que conocié a santo Tomas en Capua y en Napoles, informa sobre su vida dedicada al estudio y a la piedad. El anciano dominico Conrado de Sessa, que vivid con Tomas en Roma, Orvieto y Napoles, amplia las informaciones especialmente sobre las fechas. El dominico Leonardo de Gaeta aiiade que dedicaba poco tiempo al descanso y al suefio. Oyd contar a Reginldo de Pipemo el hecho extraordinario de la curacién de la mujer. Informé que ocurié durante una Semana Santa en la que santo Toméas predicd en la Baslica de san Pedro de Roma. El dia de Pascua, una dama romana, que patefa flujo de sangre y a la que no podian curar los médicos,cuando fray Tomas bajaba del puilpito, le tocé la esquina de la capa. Saré inmediatamate y siguié a fray Reginaldo hasta el convento de santa Sibina y le contéel milagro. Otro dominico, Juan de Boiano, coincic en la descripi6n de su vida regular. Cuenta también que vio a Regisaldo de Pipemo dar una reliquia del santo, el pulgar de la mano deecha, en perkcto estado —que se encontraba en casa su hermana, lacondesa Teodoa—, a fray Hugo, obispo de Ostia. Pedro de san Felice, que vivid durante todo un afiom Napoles en compaiia de fray Tomas, al realizar su retrato fisico, incidente con otros testimonios, lo caracteriza como alo, corpulento,ubio y sin mucho pelo. Indica también que nunca molst6 ni agravidinadie con palabras injuriosas, ni siquiera ofensivas. A ate respecto seha dicho: «El Principe Angélico de las escuelas [..] contradijo porscesidad Las opiniones de los filésofos y tedlogos, a los quehabia visto obligdo a rebatir en nombre de la verdad; pero, lo que compka admirablemenelos méritos XX Introduccién de un doctor tan grande es que nunca se le vio despreciar, herir o humillar a ningdn adversario, sino al contrario los traté a todos con gran bondad y respeto. Si las palabras de aquellos contenian alguna dureza, ambigiiedad, oscuridad, él las endulzaba y explicaba interpretandolas con indulgencia y benevolencia. Y si la causa de la religién y de la fe le imponia rechazar sus ideas, lo realizaba con tal modestia, que lo hacia no menos digno de elogio cuando se separaba de ellos que cuando afirmaba la verdad catélica»'*. Todavia vivian algunos de los cistercienses que conocieron y convi- vieron con santo Tomas en los tiltimos dias de su vida: Nicolas, abad de Fossanova; Octavio de Babuco, Pedro de Montesangiovanni, Nicolas de Fresolino y Nicolas de Piperno. Aunque estuvieron poco tiempo con al, sus declaraciones tienen igualmente gran interés. Ademéas de Bartolomé de Capua, declararon varios laicos, que die- ron informes de primera mano. El juez Juan Blasio, familiar de Ja reina Maria de Sicilia, se acordaba de la predicacién sobre el Ave Maria, en la cuaresma de 1273, en Napoles. El notario Juan Coppa explica que, cuando era pequeiio e iba a visitar a su hermano, Bonfils —que estaba al servicio del Aquinate—, le conocié personalmente. Recuer- da también la predicacién de santo Tomas del Padrenuestro, en esta misma cuaresma. El doctor en Derecho, Juan de Gaeta, también recuerda estas predicaciones, dadas en napolitano, lengua materna de santo Tomas. Tgualmente, el militar Pedro Brancaccio. Ademas, todos ellos hablan de milagros ocurridos desde su muerte. No es sorprendente pues, en el proceso, se contabilizaron trescientos. Se atribuyen al mismo Papa Juan XXII, que le canonizé, las siguientes palabras: «Hizo tantos mila- gros como articulos escribid»». 2. Biografias modernas Siempre han ido apareciendo biografias de santo Toméas, especial- mente a partir del siglo xvm. En nuestros dfas, hay que destacar los varios articulos y el libro de Angelo Walz, profesor de Historia de la Iglesia, en la Pontificia Universidad santo Tomas de Aquino: Tommaso d’Aquino. Studi biografici sul Dottore Angelico’’. Aparecié en 1945, pero, pocos afios después, fue traducido al francés y ampliado”. En la traduccién espafiola de la edicidn de la Summa teoldgica, Santiago Ramirez preparé una extensa sintesis biogrdfica'*. Después, su discipu- lo Victorino Rodriguez la publicé, poniéndola al dia, como volumen + BenepicTo XIV, Sollicita et provida, 10-7-1753, n.24. "© Algunos las entienden como dadas para justficar el informe del promotor de la fe. © A, Watz, San Tommaso dAquino, Studi biografici sol Dottore Angelico (Edizioni Liturgiche, Roma 1945). Y A. Watz — P. Novarina, Saint Thomas d’Aquin (Université de Louvain, Lovaina-Paris 1962). +8 $) Rautanz, A. Lonato —J. A. MARTINEZ PucHE, Tomas de Aquino, El santo, el maestro (Edibesa, Madsid 2001). » J, Eowo Serrano, Tomds de Aquino a la luz de su tiempo. Una biografia (Encuentro, Madrid 2006). Sg, Fomnenn, Santo Tomnds de Aquino, Elofcio de ubio (Asch, Barcelona 2007), % «Somos conscientes, como recordaba san José Maria Escriva de Balaguer a algunos bijos suyos tentados de perfeccionismo, de que “los libros no seterminan: se interrumpen”» (V, Mrssont Hipétesis sobre Maria. Hechos, indivios, enigmas (Libros Libres, Madsid 2007] 441). 5 CES, Ramtinez, Introduccién a Tomds de Aquino, oc. 213. Podria también decitse que, por Jo mismo, es «el més santo de los sabios y cl mis sabio de los santos» Introduccién XXIII de las biografias actuales, quizd demasiado fria y objetiva, en su intento de imparcialidad; ni tampoco la actitud hagiografica medieval, que tanto insistia en los milagros, en su intento educativo moral y religioso. Se ofrecen todos los datos que han Ilegado hasta nuestros dias, tanto los hechos naturales como los que no lo son, los llamados «sobrenaturales», y se deja al lector que se forme su propio juicio. Ademés, se ha procurado presentar a santo Tomds en el contexto religioso, politico y cultural de su época. Asimismo, se estudian los perso- najes hist6ricos mas importantes de ella € incluso de otras relativamente cercanas, con preferencia por los relacionados directa e indirectamente con la vida del Aquinate. Se intenta ofrecer asf una visién completa de un hombre excepcional y de su siglo, el xm, tan importante en la historia de la cultura occidental, y no sdlo desde los personajes y hechos que los posibilitaron, sino también su proyeccion inmediata en el siglo siguiente. También se han estudiado y valorado la vida y las obras de santo Tomas desde sus mismas doctrinas. No se expone, para ello, la sin- tesis filos6fica-teolégica tomista, ni total ni parcialmente. Unicamente se indican sus grandes lineas y sobre todo aquellas ensefianzas éticas, antropolégicas y teolégicas que permiten una mejor comprensién de su trayectoria vital. Podria decirse que el libro es una biografia tomista de santo Tomas. Esta novedad en la manera de considerar su vida queda ya justificada por la primera conclusién que se obtiene: lo que ensefid, lo vivid. Desde esta metodologia integral que tiene presente la dimensién histérica, filosdfica, teolégica, religiosa y hasta la mistica, y que se apoya en la misma doctrina tomista, pueden quedar mas clarificados algunos sucesos de la vida de santo Tomas. Incluso permite aventurar hipétesis més seguras sobre dos de los principales misterios de su biografia: el de su enfermedad y el de su muerte. Por encima de estas ventajas de orden tedrico puede tener otra prac- tica: una visidn del santo que motive, aliente y conforte a la busqueda de lo que es auténticamente verdadero, bueno y hasta bello. Mover, en definitiva, a imitar a santo Tomés y acudir a su intercesién. Este es el sentido, profundo y permanente, fruto que le ha producido al autor dunmte los varios afios de preparacién de este libro, y que desea para todo lector del mismo. Esta ha sido la raz6n principal, por no decir la Gnia, de escribirlo y que compensaré el esfuerzo y el atrevimiento de desielar en parte una vida tan rica en dones naturales y sobrenaturales com fue la de santo Tomés de Aquino. FUENTES Y BIBLIOGRAFIA 1. Obras de Santo Tomas a) Ediciones de las obras completas — Puana, Divi Thomae Aquinatis, Doctoris Angelict, Ordini Praed., Opera omnia, Gratiis priviligtisque Pit V pontificis maximi typis excussa, 18 vols. (Iulium Ac- coltum, Roma 1570-1571). — VeneciA (primera), Divi Thomae Aquinatis... Opera omnia ad ejemplar Romanae foe restituta, 8 vols. (Dominicum Nicolisum & Socios, Venecia 1592- 1594), — Amperes, Divi Thomae Aquinatis, Doctoris Angelic, Opera omnia ad fidem vetus- tissimorum codicum manuscriptorum et editorum emendata aucta et cum exemplari romano collata... 18 vols. 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Matrimonio; 1/4: Postrimerias —~ Comentario al Libro V de la Metafisica de Aristételes, inte, trad. y ed. de J. Moran (CAF, 112; Pamplona 2000). —~ Comentario al Libro VI de la Metafisica de Aristoteles, trad. y ed. de J. Mordn, Pamplona (CAF, 68, Pamplona 1999). —~ Comentario al Libro VII de la Metafisica de Aristételes, prol., trad. y ed. de J. Moran (CAF, 69; Pamplona 1999). —~ Comentario al Libro VIII de la Metafisica de Aristételes, prol., trad, y ed. de J. Moran (CAF, 70; Pamplona 1999). —~ Comentario al libro X de la Metafisica de Aristoteles, prol., trad. y ed. de H, Velazquez Fernandez (CAF, 63; Pamplona 1998). —~ Comentario al Libro XI de la Metafisica de Aristoteles, trad. y notas de J. Moran (CAF, 154; Pamplona, 2002). — Comentario al libro de Aristoteles sobre el cielo y el mundo, intr, y trad. anotada de J. Cruz Cruz (PMR, 34; Eunsa, Pamplona 2002). — Comentario al libro de Aristoteles sobre la interpretacion, trad, e intr. M. Skarica; est, preliminar y notas J. 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Como imagen de Dios, el hombre procede y guarda una semejanza especifica con él, ya que participa del entender, el mayor grado de ser y de vivir, y, en este sentido la Ultima perfeccién, y, como indica santo Tomas: «La semejanza especifica se toma de la ultima diferencia»’. El hombre es imagen de Dios por su vida intelectiva o espiritual, y, por tanto, es una «imagen espiritual de Dios»’. Sélo por su mente, el hombre es imagen espiritual de Dios. «Aunque en todas las criaturas hay alguna semejanza de Dios, sélo en la criatura racional se encuentra la semejanza de Dios como imagen, y en las demés se encuentra sdlo como vestigio. Pero la criatura racional es superior a las otras por el entendimiento 0 mente. De ahi que ni en ella se encuentra la imagen de Dios sino en cuanto a la mente. En las demas partes de la criatura racional se encuentra la semejanza de vestigio, como en las demas cosas a las cuales se asemeja por ellas»"®, Puede concluir, por ello, el Aquinate: «Es evidente que sdlo las criaturas intelectuales son, propiamente hablando, imagen de Dios»". Ademias de esta diferencia con las otras criaturas, en cuanto a su pro- cedencia de Dios, que hace que no sean propiamente «hermanos», es necesaria todavia una precisién mayor, porque hay que determinar el sentido estricto de la paternidad de Dios con respecto al hombre. Hay dos clases de imagenes: las perfectas y las imperfectas. Ambas son imagenes ya que: «La igualdad no es esencial a la imagen, porque en expresin de san Agustin, “donde hay imagen, no hay al punto igualdad” (Drv. qu. 74), como se ve en la imagen de un objeto en un espejo. Es, en cambio, esencial a la imagen perfecta, a la cual no falta nada de lo que tiene el objeto del que esta tomada. La imagen de Dios en el hombre es imperfecta, porque: es evidente que en el hombre hay una semejanza de Dios y que procede de él como ejemplar, y que no es semejanza de igualdad, ya que el ejemplar es infinitamente superior a lo ejemplado. Hay pues, en el hombre una imagen de Dios, pero no es perfecta, sino imperfecta»™, Explica san Agustin que Dios creé al hombre segtin una idea ejem- plar que es el mismo Dios. El modelo conforme fue creado el hombre no es sdlo una idea eterna existente en la mente de Dios, tal como ha CL. Infancia en Roccaseeca y en Montecassino 9 creado todas las cosas inertes y sin vida espiritual, sino una idea com- pleta de sf mismo. El original que imita el hombre es el mismo Dios. El hombre es una copia de Dios, pero imperfecta. La idea ejemplar divina del hombre no expresa perfectamente a Dios. Sélo el Verbo 0 concepto de Dios es su imagen sustancial y perfecta. El hombre es imagen analégica, y, por tanto, imperfecta de Dios. Ade- mas, en cuanto no tiene la misma esencia de Dios, puede decirse acci- dental. «Puesto que la semejanza perfecta de Dios sdlo puede darse en la identidad de naturaleza, su imagen se da en el Hijo, como |a imagen del rey en su hijo natural; mds en el hombre como en una naturaleza ajena, cual es la imagen del rey en una moneda de plata, conforme a la expresién de san Agustin (Sern. 9)». Sdlo el Verbo o el Logos: “es la imagen perfecta de Dios, que cumple exactamente las condiciones esenciales a la imagen”. Por eso dice san Pablo (Col 1,15) de él que “es imagen”, no “a imagen” del hombre, en cambio, es imagen por la semejanza; y por la imperfeccién de esta semejanza es “a imagen”»”. En la Escritura (cf. Gén 1,27), se dice que Dios hizo alhombre «a su imagen» y no que sea imagen suya para indicar que su ator sobre- pasa infinitamente en perfeccién a su copia, que existe en ed hombre. No obstante, por esta: «cierta semejanza imperfecta con Dios, en cuan- to creado a su imagen [...] puede decirse el hombre hijo de Dios, por ser creado a imagen de Dios»". Aestas precisiones sobre la «hermandad» y «paternidad no podia llegar san Francisco, que era un poeta y un mistico afectivo. Incluso al principio de la fundacién de su Orden era contrario a hs ciencias especulativas y teoldgicas. Después tuvo que cambiar de orientacién. Los motivos fueron varios. Los papas querian que las nuews érdenes mendicantes que habian aparecido a principios del siglo sm por los nuevos cambios sociales y religiosos como renovacién de las éidenes mo- nésticas antiguas penetraran en las universidades recién creadas. Tenfan que cristianizar la cultura tal como habian hecho, de un mod parecido, las antiguas 6rdenes mondsticas. Ademds, muchos clérigos ddicados al estudio habian ingresado en la nueva orden mendicante. En 1219, fray Francisco habia iniciado este viaje misionro por el mundo musulman, aprovechando la cruzada, con el deseo ée llegar a Palestina y conocer los lugares de la vida de Jesucristo. Cuudo consi- guid estar en presencia de Malek-al-Kumel, el sultan se burl de aquel religioso cristiano que queria convertirle al cristianismo. Pat ello, San Frandsco desafid a los derviches musulmanes que estaban prsentes en la entrevista a un singular juicio de Dios. Caminarian desalos sobre brasasardientes y Dios sefialaria la verdadera fe haciendo ques seguidor no suftiera ningtin dafio. ' Wid, al ad 2. ‘4 §Tb. II g.32 a.3 in c. 10 Santo Tomas de Aquino: su vida, su obra y su época Los religiosos musulmanes no aceptaron el reto y el sultén quedé muy impresionado por la sinceridad y el valor de aquel hombrecillo. Le dio la libertad y le autorizé para que él y sus seguidores pudieran visitar libremente los santos Lugares y ser sus guardianes. Desde aquel dia los franciscanos han tenido la custodia de los mismos. b) El imperto de Federico II EI fracaso de la cruzada se debié a que no acudiesen Federico y sus caballeros germanos. El ejército cristiano no era, sin ellos, suficien- temente fuerte. Al papa Honorio III le sucedié Hugolino, obispo de Ostia, cardenal protector de las érdenes mendicantes, con el nombre de Gregorio IX (1227-1241). Federico se dio cuenta de que no podia en- gafiarle como a su predecesor y tomé la iniciativa de una nueva cruzada. Sin embargo, después de partir, los cruzados regresaron con sus naves al puerto de Otranto. Federico explicé que habia enfermado de fiebres, pero el nuevo Papa le excomulg6, Pensaba que era una excusa para no cumplir con su promesa de ir a la cruzada. Con la excomunién sus sabditos del Imperio y del reino de Sicilia quedaban dispensados del juramento de fidelidad. Implicaba, por tanto, su deposicién. En una campaiia relampago, Federico Ileg6 a Roma. El Papa tuvo que huir de la ciudad. Para mostrar que Gregorio IX se habia equivo- cado cumplié su promesa, pero excomulgido. Como estaba casado con Isabela-Yolanda, hija de Juan de Brienne —rey de Jerusalén, aunque sin la posesién de la ciudad—, Federico se empefié en dirigir una nueva cruzada, la sexta. Embarcé en Brindisi en junio de 1228. A finales de verano llegaba a Tierra santa. Consiguié recuperar Jerusalén, pero no con las armas sino por la diplomacia. El emperador convino con Malek-al-Kumel, sultan de El Cairo, una tregua de diez afios. Los cristianos se quedaban con Jerusalén, Belén, Nazaret y otros lugares que aseguraban las comunicaciones. Sin embar- go, Jerusalén quedaba neutralizada porquelos musulmanes conservaban también en ella sus mezquitas. Esta toleruncia, insdlita en el siglo x1, escandaliz6 a la cristiandad. También consiguio rescatar a varios ciutivos y esclavos de los mu- sulmanes. Se dijo que“algunos de ellos habfan participado en la llamada «cruzada infantil», en 1212. Segiin la versiin tradicional, puesta en duda por la historiografia, un muchacho de Cloyes, aldea cercana a Vendéme, llamado Esteban, empez6 a predicar la cmzada y consiguié agrupar a algunos miles de jévenes. Se pensaba que los fracasos de las cruzadas se debian a la mezquindad y a las discordias de los cruzados. Los nifios, con su inocencia, conseguirfan lo que Dios negaba a sus mayores por sus pecados. Se organiz6é la expedicién inlependientemente de la Igle- sia —los tedlogos decian que era tentar 1 Dios— y de las autoridades politicas. El mando lo tenia otro joven, Nicolas de Colonia. Termin Cl. Infancia en Roccasecca y en Montecassino u trdgicamente sin poder cumplirse el voto de luchar en Tierra santa, Las penalidades del viaje, las epidemias y los piratas berberiscos terminaron con la mayorfa de los nifios y los otros fueron vendidos como esclavos. Por un pacto con los infieles Federico habia conseguido recuperar Jerusalén. El 17 de mayo de 1229 entraba con gran solemnidad en la ciudad como rey de Jerusalén, El primer rey cristiano de la ciudad de David habia sido Balduino I, conde de Flandes, uno de los lideres de la primera cruzada. En la Navidad de 1100 fue proclamdo primer rey de Jerusalén. El emperador se habia casado con Yolanda de Brienne (1211- 1228) también conocida como Isabela II, reina de Jerusalén. Su padre, Juan de Brienne, habia gobernado como regente hasta su matrimonio con Federico II. Este habia reclamado el reino a la muerte de su esposa, en 1228, al dar a luz a Conrado. La intervencién de Federico no aminoré su enemistad con el Papa, sino que la acentué. Gregorio IX acusé al emperador de haber tomado parte en la cruzada sin haber solicitado la absolucién de su excomunién. Ademés, no aprobé el pacto con los musulmanes. Por su parte, Federi- co II imputaba al Papa aprovecharse de su ausencia para invadir terri- torios del reino siciliano, con la adhesién de la Liga Lombarda y del partido giielfo, los partidarios del papado en distintas ciudades italianas del Norte. No obstante, después de desembarcar en Brindisi,el empera- dor reconquisté los lugares invadidos y se firmé la paz de san Germano, cerca de Montecassino, el 23 de julio de 1230, gracias al gan maestre de la Orden teuténica, Hermann von Salza. A cambio de la devolucién de estos territorios a la Igksia, que se consideraban detentados indebidamente, y de la independenta del clero del reino de las Dos Sicilias con respecto al emperador, ésteobtenia su absolucion y la aprobaci6n de su politica en Tierra Santa. Aunque pudiera parecer que Federico II habia sido derrotado en la negociaiin, no era asi. Gracias a la paz con la Iglesia pudo promulgar, en 123i, las Hama- das «Constituciones de Amalfi». Con ellas, sustituia el feudlismo en el reino por un absolutismo de Estado, extrafio y nuevo en la fad Media. En lugar de la tradicion y las costumbres ahora las fuentes del dere- cho estaban en el poder real. La funcidn legislativa era de ste modo el signo de la maxima autoridad real. Consecuentemente con sias ideas y acciones, propias de una filosoffa racionalista, Federico II créuna orga- nizacién burocratica constituida por juristas formados en lalhiversidad de Napoles, fundada por el mismo emperador, como uniistituci6n més del Estado. Federico Il empez6 también la pacificacién de Alemaia. Habia dejado alli a un hijo suyo, Enrique, quien estaba siguiendowa politica opuesta a la de su padre. En 1235 lleg6 Federico a Alemaniajjor medio de concesiones a la nobleza y a varias ciudades, consiguié rablecer la paz en la Dieta de Maguncia. Le quedaba acabar con el poder de la Liga Lombarda dehPeninsula Itdlica, En agosto de 1236 atravesé los Alpes. Asalté y devasiBergamo, 12 Santo Tomas de Aquino: su vida, su obra y su época Mantua y Vicenza. Obtuvo ademis la victoria de Cortenuova, el 27 de noviembre de 1236, que cost a la Liga Lombarda seis mil muertos y cuatro mil prisioneros, entre ellos el primer magistrado de Milan. Con- seguida la paz con las ciudades del norte de Italia, procuré dominar en Roma pues afirmaba que formaba parte del Imperio. Para ello, volvié a intervenir en los asuntos del clero en el reino de Sicilia. Federico II no queria que el gobierno de la cristiandad se reglamen- tara espiritual y moralmente por el Papa. Lo consideraba una forma de vasallaje. El presentaba, en cambio, un programa de absolutismo imperial. Gregorio IX, que no aceptaba, como es légico, este dominio absoluto, consiguié la alianza de Génova y de Venecia. Cuando von Salza, el Gran Maestre —respetado por todos por su nobleza, rectitud y honradez—, muri6, Federico II reemprendié Ja guerra. Pretendia con- quistar toda Italia cuanto antes y hacer de Roma la capital del Imperio. El Papa le excomulgé de nuevo en 1239. Habia muchas razones pata hacerlo, Una de ellas era que el emperador del Sacro Imperio Romano-Germanico demostraba, ademas, una inclinacién por el islam. Habia sido educado en Palermo, la antigua capital de Sicilia. Pupilo del papa Inocencio II (1198-1216), por haber quedado huérfano a una muy temprana edad, habia tenido mucho contacto con los musulmanes. Hablaba el arabe perfectamente y habia adoptado muchas de sus costum- bres. Incluso, después, mando construir mezquitas en muchos lugares del reino. En cambio, no edificé un solo templo cristiano. Ademés, habia instalado a muchos musulmanes en la ciudad italiana de Lucera. Probablemente todo ello con el objetivo de irritar al Papa’. En 1240, el emperador invadi6 territorios de los Estados Ponti S. Lombardia reaccioné levantandose. El Papa convocé un concilio general en Roma. No pudo celebrarse porque los alemanes no acudieron. Tam- poco pudieron los prelados italianos del norte, ni los franceses, ni los espafioles, porque se les impidié llegar. Las naves de Génova en las que viajaban fueron atacadas y derrotadas porlas sicilianas y las de Pisa. El emperador Federico mandé encarcelar en una fortaleza al centenar de obispos que habian hecho prisioneros. Ademas, marché con su_ejército hacia Roma. Cuando estaba a punto de entrar en la ciudad, Gregorio IX murio repentinamente. Era el 22 de agosto de 1241. Esta muerte fue decisiva para la defensa de Roma porque Federi- co no tenia ya ningin pretexto para ocuparla. Era realmente lo Gnico que podia evitar su ataque eminente. E] nuevo papa fue Celestino IV (1241). Era un hombre anciano y enfermo y su pontificado sélo duré diecinueve dias. La sede qued6 vacante durante un aiio y medio hasta que el emperador liber6 a los prelados apresacos. En 1243 fue elegido Inocencio IV (1243-1254). Federico II atacé la ciudad pontificia de Viterbo. En juniode 1244, el nuevo Papa tuvo Corrfa el rumor de que, contra cristianos y judios habia calificado a Moisés, Cristo y Ma- homa como los «mayores embusteros que han existidon. Una manera de pensar en esta época que era desconcertante, C1. Infancia en Roccasecca y en Montecassino B que huir a Francia porque el emperador intentaba mantenerlo cautivo en Roma cortandole la libre comunicacién con los demas paises. En Lyon convocé un concilio, el I concilio de Lyon (1245). Era una ciudad céntrica, la tercera de Francia después de Paris y Marsella. Ademas de estar muy bien comunicada, era independiente de los poderes politicos ya que dependia sélo del obispo de la ciudad. - En el concilio, cuya apertura tuvo lugar el 28 de junio de 1245 en la catedral de san Juan de Lyon, se declaré depuesto y excomulgado al emperador a pesar de las acciones del representante de Federico I —que no acudié a ninguna sesién—, el jurista Tadeo de Suessa. Inocencio IV, cuyo nombre era Sinibaldo Fieschi y habia sido un excelente canonista genovés, consiguié que triunfaran sus acusaciones. En la bula conciliar de excomunién, ademés de desligarse el jura- mento de fidelidad de todos sus stibditos al emperador, se le acusaba de irreligioso, inmoral, perjuro, sacrilego, violador de los derechos del clero, usurpador de los territorios de la Iglesia, y contemporiza- dor con los infieles. También, desde el ambito politico, se invitaba a que los alemanes c italianos eligieran a un nuevo emperador y se anunciaba a los sicilianos que el Papa, de acuerdo con los cardenales, nombraria un nuevo rey para este antiguo reino feudatario de los Estados Pontificios. A partir de este momento la posicidn victoriosa de Federico II mis- teriosamente cambia de direccién. Su consejero, Pietto della Vigna, pro- totipo del nuevo funcionariado creado por el emperidor, le traicioné. El sultan de Egipto tomé Jerusalén en 1244 y disminuyé asf el prestigio de Federico II. Un intento de asaltar Lyon contra el Papa fracasé por un ataque imprevisto en el campamento del sitio de Pama. Su hijo Enzio fue hecho prisionero en Bolonia. El mismo Federico enfermé de disen- teria, la enfermedad microbiana que produce dolowsas deposiciones diarreicas, y eso le llevé a la tumba. En su lecho de muerte, asistido por el arzobispo de Palermo, se arrepintié y recibié los ultimos sacramentos. Murié en el castillo Fio- rentino, en Foggia, al noroeste de Napoles, el 13 dediciembre de 1250. Se dijo que Miguel Escoto (+ ca. 1235), que trabajo en la Escuela de Traductores en Toledo y que fue el astrélogo oficial de Federico II, le habfa anunciado que moriria «sub flore», debajo &la flor. Se habia basado no en las estrellas, sino en la nigromancia, prque pensaba que sdlo la muerte puede dar datos sobre ella. Federico khabfa hecho jurar que guardaria el secreto. Después de la muerte de Escoto su astrélogo fueGuido Bonatti, un experto cabalista'’. Su obra Liber decem continens tntatus astronomiae 's La cibala, © doctrina recibida, era un conjunto de interpretacicas tos6ficas y secretas de las Sagradis Escrituras constituida por una amalgama de especulacionsusticas, influidas por el gnosticismo, el pitagorismo, la magia y la taumaturgia. Se presentaba sm una sabiduria oculta, cuyo origenestaba en Moisés, que la habia recibido de Dios, y se habinmsmitido oralmente. Su método, el cbalistico, tendia’a la simbolizacién matematica de las eniddts metafisicas. 14 Santo Tomds de Aquino: su vida, su obra 'y su época circulé hasta mediados del siglo. Bonatti con su método le habia con- firmado esta prediccién. Federico, por ello, habia prohibido que se emplearan flores en la decoracién de sus residencias. Tampoco habia querido nunca ir a Flo- rencia. En su agonia pudo comprobar que le habfan Ilevado al Castello Fiorentino, al Castillo de la Flor. Ademas, pudo advertir con desilusién que su suefio —la restauracién del Imperio romano, que iba desde el Baltico y el Mar del Norte hasta el Mediterraneo, con su prolongacién en Oriente— y que casi habia visto realizado, habia fracasado. La idea del Imperio estaba siendo sustituida por la de las monarquias y la de las nacionalidades. 2. Vida familiar Todos estos hechos, que sucedieron en la infancia y juventud de santo ‘Toms, afectaron, en mayor o menor medida, a toda su familia y a él mismo. Su padre, como administrador civil y judicial de Terra di Lavoro, y todos sus hermanos como militares, dependian del empe- tador. En los escritos sobre la vida del Aquinate se relata un hecho de la primera infancia, cuando todavia era lactante. Ocurrié una de las veces que su madre, con otras sefioras, fue a los bafios ptiblicos de Napoles, tal como era costumbre entonces, llevando consigo al nifio. Su nodriza, al disponerse a bafiarlo, no pudo quitarle la ropa porque tenia la mano cerrada, Habfa agarrado fuertemente un pequefio trozo de pergamino del suelo, que no soltaba, y Horaba al querérselo arrancar. Después de que la nodriza le hubiera bafiado y su madre consiguiera quitarselo, el nifio se puso a llorar desconsoladamente. En el fragmento de pergamino estaban escritas dos palabras: «Ave Mariv». Desde entonces, cada vez lloraba el pequefio Tomas, la nodriza le hacia callar dandole el escrito con la salutacién angélica, que se llevabaa la boca. Los biégrafos veian en ello un claro anuncié profético de suamor a la Virgen y de su vo- cacién a la Orden dominicana”’. Uno de sus bidgrafos cuenta que una noche de principios de otofio, tal como ocurre en este periodo del afio en los paises mediterraneos, estall6 una sibita tormenta con gran aparato eléctrico que hizo que un tayo cayera en una de las torres del castillo de Roccasecca, en una de cuyas habitaciones dormian los dos nifios mas pequeios de la familia, Toméas y una hermana, cuyo nombre se desconoce. Su madre se desper- t6 con el ruido y al dirigirse a la torre vio, al atravesar el establo que estaba situado en los bajos del edificio, los caballos muertos. Al entrar en la habitacién la nodriza le comunicé que el rayo habia matado a los 1 CE Gumierno ve Tocco, Hystoria beati Thomae & Aquins, en A. Ferxva, 0, (ed.), S. Tho- ‘mae Aquinatis fontes praecipuae (Edizioni Domenicane, slba 1968) 32-33; y Bernakoo GuioNis, Legenda sancti Thomae Aquinatis, en A. FERRUA, OP, ibié, 130. C1. Infancia en Roccasecca'y en Montecassino 15 nifios. Sin embargo, Teodora advirtié que Tomés vivia. Lo consideré un verdadero milagro™. El mismo autor, Guillermo de Tocco, explica también que la madre de Tomas: «Estando en Roccasecca, en los confines de la Campania, vino a ella en espiritu Fray Bueno, que era mejor en vida y religiosidad, un anacoreta, con fama de santo, que habia estado con otros muchos en los montes de Roc- casecca, y le dijo: “Alégrate, Sefiora, porque el hijo que llevas en tu seno se lamara Tomas. Ta y tu marido pensdis hacerlo monje en el monasterio de Montecassino, en el que descansa el cuerpo de san Benito, con la esperanza de llegar a los grandes réditos del, monasterio, mediante su promocién a la maxima prelatura. Pero Dios ha dispuesto sobre él otra cosa: que sea fraile de la Orden de Predicadores, y obtendré tal claridad en la ciencia y en la santidad de vida, que en todo el mundo de su tiempo no se encuentre a nadie como él”. A lo que respondié la sefiora: “No soy digna de tener tal hijo; haga Dios segiin el beneplacito de su voluntad”»”. Lo mas probable es que este relato, que es claramente paralelo al de la Anunciacién tal como la refiere san Lucas (Le 1,26), se contara de este modo para explicar que la madre de Tomas, ya antes de que naciera el nifio, habia sentido que Dios habia destinado a la criatura que llevaba en sus entrafias para la sabidurfa y la santidad. También que sus padres habian pensado en dedicar a su hijo al estado religioso en el monasterio de Montecassino, con la idea de que podria convertirse enabad. Ademis, el abad de ese famoso monasterio, uno de los més presigiosos de toda la cristiandad y que estaba a poca distancia del castillo de Roccasecca, era Landolfo Sinibaldi, pariente de los Aquino. a) La familia y la educacién El proyecto familiar de que fuera benedictino nuna le debid pare- cer extrafio a santo Tomés. En sus obras, explica que, por naturaleza, la familia es la que educa al hombre ya que en ella nace y en ella vive. Sobre la educacién del nifio escribe: «En la regeneracién carnal no son necesarios mas qued padre y la ma- dre. Mas para que el parto sea feliz y el desarrollo del niio conveniente, se precisa una comadrona, una nodriza y un pedagogo»”®. la funci6n nutritiva y la de los cuidados fisicos hn sido siempre propios de la familia. Con el desarrollo de la cultun, la familia no ha podido realizar las otras funciones educativas, prncipalmente las intelectivas. De ahi que sea necesario el pedagogo o's instituciones educativas —como lo eran los monasterios en la Edad Media— que faciliten y organicen su labor educativa. (7G. Guiza oF Torco, Hystoria bei Thomae de Aquino, 0c. 32 ' Ibid. 31-32. 20 Sth WI g.67 a ad 2. 16 Santo Tomds de Aquino: su vida, su obra y su epoca Ademés de las dos necesidades sefialadas, la asistencia en los par- tos y en la educacién, para lograr el desarrollo y perfeccién de la vida personal, el hombre tiene otra necesidad. Precisa leyes acertadas, y no solo en su infancia o juventud, sino durante toda su vida. Las leyes, por estar ordenadas al bien comin”, ayudan a la practica de la virtud, del habito operative bueno. Son muchos los hombres que hacen el bien para evitar mayores males. Mas que por la fuerza de las palabras 0 por conviccién, obran por miedo al castigo. De manera que: «Es dificil que alguno desde su juventud misma sea llevado de la mano a la virtud segtin las buenas costumbres, si no se educa bajo buenas leyes, por las cuales cierta obligatoriedad induzca al hombre al bien». La razén que da el Aquinate es la siguiente: «Vivir templadamente, prescindiendo de deleites y de manera perseve- rante, no apartandose del bien por el trabajo duro y los pesares, no es algo deleitable para muchos hombres. Especialmente, no lo és pata los jévenes, que son propensos a los deleites. Por tanto, es preciso que la educacién de los nifios y sus descubrimientos, es decir, las vias de accién que los hombres descubren, estén regulados por buenas leyes, por las cuales los jovenes sean impelidos a acostumbrarse al bien. Una vez que se hayan habituado al bien, éste ya no seté penoso sino mas bien ddeitable>. Siempre se requieren tales leyes. «No basta que los hombres, sdlo de jévenes, reciban una buena educacién segiin las leyes y pongan un adecuado enpefio en observarlas; sino atin mas, llegados a la madurez, es necesario que hallen caminos honestos para obrar y que se habitien a éstos. Para lo cual son necesarias las leyes, no sdlo al comienzo de la vida adulta sino tambien en general, durante toda la vida del hombre. Pues hay muchos que obelecen mds a la obligatoriedad, a la coaccién, que a la palabra, y que obedien més por el perjuicio 0 dafio a que se exponen en vista de las penas, que por el bien honesto», La familia, a través de las relaciones educativas, es el primer am- bito de la dimensién social humana. La condicién familiar del hombre posibilita la apertura del hombre a todala sociedad. Por su parte, con sus instituciones, la sociedad facilita los medios para la natural finali- dad educativa de la familia. Con respeco a estas funciones educativas de la sociedad, la familia debe sustituirks si fallan. Podria decirse que tiene, en este sentido, una responsabilidid subsidiaria. Como consecuencia, si la sociedad dsminuye o deja de ser el ambito que permite y ayuda a la practica de la virtud de la persona adulta, esta funcién de la familia, imprescindible e irreemplazable en las primeras etapas de la vida, tiene que prolongars:. Si las leyes no proporcionan la ambientacidn y los instrumentos adeuados para una vida virtuosa, para asi alcanzar la perfeccién personal,o no lo hacen de una manera 2 Cf, ST. LIT q.90 a.2 inc. 2 In Ethic. X 14. CL. Infancia en Roccasecca y en Montecassino 7 suficiente, es preciso que se supla esta funcién, total o parcialmente, en la familia. No obstante, sin que ello implique el desistir en el empefio de que las leyes Ileguen a servir perfectamente a este bien comtn. Recuerda santo Toméds que: «El matrimonio fue instituido principalmente para el bien de la des- cendencia, no sdlo para engendrarla, ya que eso puede verificarse también fuera del matrimonio, sino ademas para conducirla a un estado perfecto [...] Dos perfecciones podemos considerar en la descendencia: la perfeccién de la naturaleza, no sdlo en cuanto al cuerpo, sino también respecto del alma, mediante aquellas cosas que pertenecen a la ley natural, y la perfeccién de Ta gracia»?*. La labor educativa de la familia tiene que realizarse en las tres ver- tientes necesarias para el bien del hombre, para su perfeccién o felicidad: fisica o corporal, cultural —que es principalmente la moral— y religiosa. Esta triple misién educativa es tan natural como la gestacion, el tiempo que la madre lleva en sf al hijo antes de que nazca. Incluso el Aquinate la compara con ella. «El hijo [...] en un primer momento no se distingue corporalmente de sus padres, cuando se halla en el vientre de su madre. Después, cuando ha salido del tero materno, antes del uso de razén esta bajo el cuidado de sus padres, como contenido en un ttero espiritua>“. Podrfa prolongarse esta comparacién de la familia con el claustro materno hasta que el hijo no forma a su vez otra familia, si no va a encontrar en la sociedad la defensa y la nutricién espiritual que le mitira crecer en la virtud. La familia tiene que suplir la ambientacién educadora de la colectividad. Lo que serfa absurdo es que, si faltara o disminuyera la funcién educativa de la sociedad, |a familia no sdlo no la reemplazard sino que también renunciara a la suya propia, que es in- sustituible y esencial. Nadie puede sustituir a los padres en la educacién de sus hijos, pero, en cambio, los padres tienen que suplir las tareas educativas de la sociedad cuando ésta deja de cumplitlas. Por ser el menor de los varones hay que suponer que los primeros afios de la vida de Tomas transcurrieron con su madre y sus cinco her- manas. Sus hermanos mayores, todos ellos militares, que acompafiaban a los grupos guerreros de Federico II, debian vivir poco tiempo en el castillo. [gualmente, su padre Landolfo tenia que pase largas temporadas -fuera del castillo acompafiando al emperador. Quizie pequefio Tomas convivié, aunque no por mucho tiempo, con su hemano Landolfo por tener una edad més cercana a él. Sin duda, tuvo mayor relacién con su hermana Teodora, que le seguia en edad. Siempre se quisieron mucho. Ya adultos, sato Tomas, cuando le era posible, la visitaba en su castillo de San Seven. Incluso estuvo 2 STh Suppl. 4.59 a.2 inc. 4 STAAL g.10 a.12 in ec. 18 Santo Tomés de Aquino: su vida, su obra y su época en el castillo durante unas semanas, en diciembre de 1273, por orden de su prior que queria que descansara. Teodora, casada con el conde de Marsico y madre de varios hijos, dio ejemplo de una vida de templanza y caridad para con los mas pobres. Su hijo Tomas, conde de Marsico, que fue dominico, atestiguaba que su cuerpo se encontré incorrupto y exhalando un perfume desconocido. Explicaba también que su madre se aplicaba penitencias muy duras, como el disciplinarse con una cadena de hierro durante la noche. Fue, en definitiva: «singular en todas las virtudes»?°, En su biografia del Aquinate, Tocco habla también sobre su madre, dofia Teodora, basandose en lo que le conté su nieto Tomas: «Se decia que fueron tantas sus devociones, oraciones y abstinencias, que tenia ca- llos en las rodillas de tanto estar postrada en oraci6n»”°, Con esta notable piedad, debi6 de ser la primera instructora en la fe de su hijo Tomas. b) La educactén en la templanza. El desorden de la gula ‘ En este ambiente familiar, santo Tomés recibié no solo una esmerada educacién religiosa sino también una educacién en la sobriedad, espe- cialmente en las costumbres, moderacién que se reflejaba en la comida y en la bebida. Muchos afios después escribiria que la sobriedad de una manera general significa virtud cardinal de la templanza, que tiene por finalidad refrenar 0 moderar de acuerdo con Ia raz6n las inclinaciones a todos los placeres sensibles. En sentido estricto la sobriedad es una de las especies de la tem- planza que regula segtin la recta raz6n el uso de las bebidas embria- gantes. También, en un sentido mas amplio, designarfa a otra especie de la templanza, la denominada «abstinencia». Virtud que inclina a comer con moderacién, en la medida que lo exija la salud del cuerpo, tal como dictamina la raz6n. Con respecto a la abstinencia, que se opone al vicio de la embriaguez, observa santo Tomas que: «En algunos hombres se requieren cieras virtudes de modo especial [...] porque en ellos existe mayor inclinacién al mal, que debe ser refrenada por la virtud y los vicios, que la virtud destruye. En este sentido, la sobriedad es sumamente necesaria en la juventud»”’. A la sobriedad, en los dos sentidos, se opone el feo vicio de la gula: —el comer y el beber con exceso—, que es uno de los sietes pecados capitales. Segn santo Toméas: Gumeamo pe Tocco, Hystoria beati Thomae de Aquino, 0.c., 8 ® Thid., 82-83. ” STb, TEI g.149 a4 in c. Contimia diciendo: «Por vo capitulo, la sobriedad es muy necesaria en algunas personas para poder ejercet los actos corresondientes. Come el vino impide el recto uso de la taz6n, en los viejos —a quienes corresponde diigir y ersefiar— |...] y en los reyes —que tienen que gobernar al pueblo— se requiere de modo epecialfsmon. CL. Infancia en Roccasecca y en Montecassino 19 «No Ilamamos gula a cualquier apetito de comer o beber, sino al desor- denado, es decir, al que se aparta de la linea racional, en que radica el bien de la virtud moral». La gula no es el deseo de los manjares, que es algo natural ¢ impo- sible no desear, porque son un medio para conservar la existencia. De manera que no es posible no querer la comida o la bebida. La gula es el desorden, es el salirse del justo limite que impone la razon segtin el orden de este deseo natural que sefala la naturaleza. Por oponerse a este orden, la gula es un mal, un pecado. Sin embargo, el mal no esté en los manjares. «Los alimentos que ingiere el hombre no manchan al alma a causa de su sustancia y naturaleza, aunque los judios, contra quienes hablaba Jestis, ylos maniqueos creyeran lo contrario, En cambio, el deseo desordenado de comida, si la mancha»®. Como «el vicio de gula no consiste en los alimentos predsamente, sino en el apetito desordenado de ellos», podria darse la siguiente si- tuacién: «Si alguien comiera con exceso, no por gula, sino creyendo te lo nece- sita, esto hay que atribuirlo a impericia, no a gula». Por tanto, nocometeria pecado, De manera que: «A este vicio pertenece el acto en queuno cons- cientemente se extralimita en la medida, a causa del placer protucido por los alimentos»”®. El excesivo uso de la comida y también de la bebida —a cuanto tal, noen cuanto pueda ser embriagadora, porque ya daria lugr a otro vicio— contra el dictamen de la razén —que no prohibe, sin que or- dena el deleite que sigue al uso de los alimentos, cuando a susez estan ordenados por la misma raz6n a la salud—, convierte este abuso del comer y del beber en pecado. Por lo general es venial, porqie no es «contrrio al amor de Dios»?', fin dltimo del hombre. Puede st mortal si se pone en los deleites del comer y beber el fin ultimo de l vida, o lleva a quebrantar preceptos graves que impiden llegar a él ates que renundar a tales deleites. Santo Tomas argumenta asf esta disinci6n: «La gula es concupiscencia desordenada, E] orden de la raz6n ge modera la concupiscencia es doble: uno se refiere a los medios, que prden des- areglarse y perder su correspondencia con el fin; otro se refiere ifin en si mismo, en cuanto que la concupiscencia aleja al hombre de su fingropio. Si eldesorden cometido por la gula nos aparta del fin ultimo, es pecao mortal; caso que se da cuando ponemos en este deleite nuestro fin Gltimo,dspuestos adespreciar el verdadero que es Dios, y a traspasar sus mandamientos con tal de satisfacernos en aquél. Si el apetito de placer nos lleva a exvss, pero sin alcanzar la magnitud de separacién del fin tltimo, es venial»* 2% STE ILI g.148 a.1 in c. ®* Thid, al ad 1 © Tid, ad ad 2. " Thid, 2 bid, a.2 in ¢. 20 Santo Tomés de Aquino: su vida, su obra y su época Sin embargo, aun en el caso de la gula como pecado mortal, la gula no es el mayor de los pecados. «La gravedad del pecado se puede considerar desde tres puntos de vista: primero, por parte de la materia, que es lo principal. Y en este orden son mas graves los pecados que se ditigen contra las cosas divinas, quedando la gula como menor, pues su objeto es el alimento corporal». Asi, por ejemplo, es mayor pecado la blasfemia que importa di- rectamente la aversién u odio a Dios, el primero y mayor de todos los pecados. También la gravedad del pecado se determina: «Segundo, por parte del pecador. En este aspecto el pecado de gula pierde aun gravedad ya que se trata de una materia necesaria, la comida, y es, ademés, dificil discernir lo que responde al placer y a la necesidad>™. La necesidad de vivir arrastra al hombre a comer y a beber y no siempre es facil saber si ha habido moderacidn en esta actividad. Por Ultimo, se resuelve su maldad en sus efectos. «Tercero, por las consecuencias. Bajo este aspecto, la gula tiene cierta gravedad, debido a los pecados que de ella suelen nacer»®. Puede sostenerse que accidentalmente la gula es mas grave que otros pecados, ya que éstos pueden proceder de ella, como la vanidad, la lujuria y otros. La gula es, por tanto, un pecado o vicio capital. Los pecados capitales constituyen uno de los origenes o principios que pueden causar todos los demas pecados en cuanto que son como su cabeza o lo que los orienta a su finalidad. Son como las principales direcciones que toman todos los vicios. Los capitales les facilitan, por ello, su finalidad. En este sentido los pecados no capitales aparecen como los medios para conseguir el fin que se propone el pecado capital. «Vicio capital es el que origina nuevos vicios como causa final de los mismos; es decir, que él tiene un fin tan deseable, que el apetito se siente atraido de muchas maneras a pecat. ¢Qué es lo que hace codiciable un fin? El poscer alguna de las condiciones que implica la felicidad plena de la naturaleza, Una de ellas es manifiestameste la delectacién»*®, La gula es uno de los siete vicios capiules —vanagloria, gula, lujuria, avaricia, acedia, envidia e ira—. Es uno de los primeros. Como los otros pecados a los que se inclina el hombre, por ser capital, conduce a otras faltas todavia mas graves y que alejan més de Dios. El hombre no llega al mal hasta su perversidad total sino poco a poco. Como la comida y la bebida son de gran necesidad para el hombre y le proporcionan mucho deleite, éste se deja arrastrar a muchos pecados para saciarla. Como indica el Aquinate: * Thid., a3 inc. * Thid. » Thid. % Tid. a5 inc. C1. Infancia en Roceasecca y en Montecassino ai «Los alimentos se concepttian como medio para la conservacién de la vida. Y como este fin es sumamente deseable y no puede obtenerse sin co- mer, de ahi procede que el mismo alimento nos sea tan apetecible, llegando a constituir el centro de todas las preocupaciones del hombre, como dice el Eclesidstico: “Todo el trabajo del hombre es para su boca” (Eclo 6,7). Sin embargo, la gula debe referirse mas bien al placer del alimento que al alimento mismo», También puede considerarse el pecado capital de la gula como un pecado genérico, que incluye, por ello, varias especies o tipos. Para distinguirlos, santo Tomas comienza dando el siguiente criterio: «La gula es apetito desordenado de comida y consideramos en la comida dos cosas: el manjar que se toma y el acto de comerlo, Las dos pueden origi- nar desorden en la concupiscencia. Por parte del manjar caben ks siguientes combinaciones: en cuanto a la sustancia del mismo, lo deseamos valioso, estimable; en cuanto a la calidad, exigimos una preparacién emerada; en cuanto a la cantidad, superamos el limite racional. Y por modo de tomarlo, © acto, existen estas variantes: adelantar la hora ordinaria y tomarel alimento con voracidad. San Isidoro junté bajo una misma las dos primeas especies, diciendo que el goloso se excede en “la sustancia, en la cantidad,en el modo y en el tiempo” (Sent, II, 42)>*. Cabe, por consiguiente, un doble desorden en la comida y en la bebida porque son apetecibles para ser tomadas. Habra un deorden por parte de lo tomado y otro por parte del modo de tomarlo y,por tanto, dos subgéneros de gula. Lo tomado puede ser apetecido deordenada- mente por su valor, intrinseco 0 extrinseco; por su cualidad,que la da la preparaci6n, y por su cantidad. En el acto de tomarlo cae avanzar la hora habitual y comer con avidez. Asi la gula, en estas cinco espe- cies, produce cinco efectos nocivos o viciosos, tal como destibri6 san Gregorio Magno”: la alegria tonta, la bufonada grosera, la imundicia, la charlataneria y el embotamiento mental. El Aquinate jusilica estas cinco «hijas de la gula» del siguiente modo: «Gula es inmoderado placer en la comida y bebida. Por wsiguiente, senin hijos de la gula los vicios que son fruto de estos placeres ioderados, bien sea directamente del alma, bien a través del cuerpo. Por pute del alma patecen surgir cuatro. Primero, por orden a la raz6n, cuya aguda se obtusa debido al exceso de comida y bebida, se encuentra la ceguera meisloriginada por los vapores de los alimentos, que llegan a perturbar la intigencia [...] Segundo, por orden al apetito, que sufre multiples desarreglo causa del inmoderado uso de comida y bebida, una vez dormido el capiti, que es la razon, tenemos la necia alegria, ya que todas las otras pasionesse ordenan a lvalegria y tristeza. Se dice en Esdras: “El vino hace creerae todo cs seguridad y gozo” (Esd 3,20). Tercero, por orden a la sobrealudancia de palabra, la locuacidad [...] Cuarto, por orden al acto mismo tordenado, los movimientos y gestos externos propios del bufén, que india ausencia dela raz6n en el gobierno del goloso. A ellos alude san Pablewando nos 22 Santo Tomas de Aquino: su vida, su obra y su época habla de “palabras necias y ridiculas” (Ef 5,4) [...] [quel podria referirse a las palabras por las que se suele pecar, 0 porque son superfluas, como en la “locuacidad”, 0 por inhonestas, como en la “bufoneria”»®. Por parte del cuerpo, se encuentra la inmundicia 0 pérdida del sen- tido de la conveniencia social. Ademds, precisa que: «La alegtia, producida por el acto pecaminoso o por el fin a que se ordena, acompafia a todo pecado, sobre todo si es habitual. Pero esa alegria indefi- nida, sin objeto y moderacién, a la que damos el nombre de necia, proviene del exceso de alimentos o bebidas [...] Paralelamente, todo pecado produce cierta estupidez. Pero la estupidez acerca de las verdades especulativas tiene su origen en la gula»". Comentado el texto de san Pablo. «Ya comiereis, ya bebiereis, o hi- ciereis cualquier otra cosa, hacedlo todo a gloria de Dios» (1 Cor 10,31), indica el principio general para combatir la gula y vivir en la sobriedad: «En estas obras necesarias [...] invocar el nombre del Creador y con la intencién de que Dios sea con ellas loado y glorificado. Comentando el Salmo 34 escribe san Agustin: “Las obras, si se hacen bien, son alabanzas a Dios. No sélo entonces la voz, sino las obras también, concordando con la voz, canten las loas de Dios. Pues cuando es Dios alabado por la obra buena que haces, a Dios alabas; y cuando es Dios blasfemado por la obra mala que haces, también blasfemas a Dios”»®. Siguiendo a santo Tomas podria precisarse que para comer y beber con esta intencién hay que hacerlo con agradecimiento a la bondad de Dios que nos lo proporciona; con humildad, porque lo que se come y se bebe no se merece; y con amor, para emplear las fuerzas que nos dan los alimentos en el servicio de Dios y al prdjimo. 3. Los monjes benedictinos En 1230, a partir de la firma de la paz de san Germano, el 23 de julio de aquel afio, y, por ello, después de que Federico II y sus tropas hubieran abandonado la regién de Cassino y di sitio del monasterio de Montecassino, el pequefio Tomas fue Hevado alli como oblato. Tuvo que ser antes del 3 de mayo de 1231, fecha de un documento conservado de la donacién de su padre, Landolfo, de treinta libras de oro y un molino al monasterio como pago de la educacién y hospedaje de su hijo menor. Cuando se le dejé en el monasterio benedictino el nifio tenia, por tanto, cinco afios cumplidos. Era tan pequefio que fue acompafiado en el viaje por su nodriza. ® STh. ILI g.148 a6 inc. 1 Thid., a.6 ad 1. * In 1 Cor. X, lect. 7, en Sanro Tomas pe Aquino, Super epistolas S. Pauli lectura, 1, ed. R. Cai (Marietti, Turin-Roma °1953). C1. Infancia en Roccasecca y en Montecassino 23 E| monasterio de Montecassino habia sido fundado en el afio 520 por san Benito (480-543). Natural de Nursia, Umbria, nacido en una época en que cambié el mundo antiguo con el asentamiento de los pueblos barbaros en la parte occidental del Imperio romano y la consiguien- te formacién de nuevas monarquias que dieron un aspecto distinto a Europa. Aunque después de que el tiltimo emperador Romulo Augus- tulus fuera depuesto por Odoacro —el 4 de septiembre del 476—, el Imperio no terminé porque continué existiendo en Oriente. El jefe de los mercenarios barbaros, Odoacro, no se digné a vestir la pirpura cesérea. Envié las insignias imperiales al tinico emperador que quedo: Zenon el Isaurio, cristiano defensor del monofisismo. Tampoco quiso quedarse en Roma y se instalé en Ravena. Ademés, como persistié la idea de san Jerénimo, segin su interpretacién de las profecias de Daniel, de que el ultimo poder politico tenia que ser el Imperio romano, éste quedé totalmente personificado en los emperadores bizantinos. Era una época de desorden y disolucién social. El edificio politico levantado por el emperador Augusto y que comprendia casi doscientos millones de personas, estaba condenado a la ruina. Los reyes de estas nuevas monarquias eran paganos, unos, y otros, arrianos o monofisitas. a) El arrianismo, el nestorianismo y el monofisismo El arrtantsmo, herejia que negaba la naturaleza divina de Cristo y lo consideraba como una mera criatura humana, lo habian adoptado los ostrogodos por imitar a las clases altas romanas, que casi en su totalidad la habian abrazado. Por influencia de los dirigentes helenistas, que, con el arrianismo, racionalizaban el misterio de la encarnacién, la herejia habia arraigado en todo el Imperio. Artio (256-336), sacerdote libio de la iglesia de Alejandria, se en- frenté a su obispo, san Alejandro (h, 250-328), que le habia llamado al orden por sus doctrinas heréticas sobre la naturaleza del Verbo, la segunda persona de la santisima Trinidad. El patriarca, asistido por san Atanasio (295-373), que le sucedié en la sede y también en Ia lucha contra el arrianismo, tuvo que convocar el concilio de Nicea (325), el primere ecuménico o universal de Ia Iglesia, para defender la ortodoxia sobre el misterio Trinitario. Segin Arrio, hay un solo Dios, verdadero y eterno, no engendrado e inmutble. En un tiempo determinado creo al Verbo, que es asf una criatura engendrada por el Padre. Como esta segunda persona de la Trinidad es la creadora del universo puede Ilamarsele «Dios». Sin em- bargo, el Hijo no es eterno porque tiene un principio, tampoco tiene la misma naturaleza que el Padre. Su naturaleza no es divina porque es una criatura. En dl arrianismo, la segunda persona de la Trinidad era asi inferior y subordinada a la primera. La doctrina de Arrio era una explicacién que corcordaba con la mentalidad del paganismo, que tenja la idea de 24 Santo Tomds de Aquino: su vida, su obra y su epoca un dios supremo y otros muchos subordinados. No es extrafia, por ello, su rapida difusién en el mundo romano. En el concilio de Nicea (325) se excomulgé a los arrianos y se procla- m6 el llamado «Simbolo niceno», con el que se definia en lo que se creia: «En un Sefior Jesucristo, Hijo de Dios, nacido Unigénito del Padre, es decir, de la sustancia del Padre, Dios de Dios, luz de luz, Dios verdadero de Dios verdadero, engendrado, no hecho, consustancial al Padre, por quien todas las cosas fueron hechas, las que hay en el cielo y las que hay en la tierra, que por nosotros los hombres y por nuestra salvacién descendié y se encarné, se hizo hombre, padeci6, y resucité al tercer dia, subié a los cielos, y ha de venir a juzgar a los vivos y a los muertos» (Dz 54). Se establecia asi la verdadera filiacién del Verbo para confirmar su estricta divinidad. Por ser verdadero Hijo, proviene de la esencia del Padre y no es el producto de su voluntad creadora. Por ser Hijo, coin- cide con el Padre en la naturaleza, lo que se expresa con el vocablo «homousios» (consustancial). Quedaba asi condenado el arrianismo y definida la divinidad del Verbo*. El monofisismo era una herejia que habia surgido como reaccién a otra, el nestorianismo. Nestorio (h. 380-h. 451), monje de Antioquia, patriarca de Constantinopla, distinguié en Cristo entre el hombre y el Verbo, de manera que, ademas de poseer dos naturalezas, la humana y la divina, también era dos personas correspondientes a estas naturalezas. Esta duplicidad personal implicaba la negacién de que el Hijo de Maria fuese el Hijo de Dios. La Virgen Mariano seria madre de Dios. Nestorio pensaba que se rebajaba a Dios al creer que, en su designio de «divinizar» a los hombres, su mismo Hijo se hubiese hecho verdade- ramente Hijo de Maria y hubiese habitado entre nosotros. Su doctrina puede, por ello, considerarse como una aueva versién del llamado «error judio», por cuanto se concebia a Cristo como un mero hombre al que se habia unido, como a «alguien» distinto, el Verbo de Dios. E] hombre Cristo habria sido elegido por Dios para esta unién divina en virtud de su propia justicia o bondad humana. Por sus propios méritos habia sido objeto de esta predileccién divina. ___ Esta concepcién dualista de Cristo fue condenada en el concilio de Efeso (432) —III concilio ecuménico— que definié que no habia una uni6n accidental entre las dos naturalezas de Cristo como se afirmaba en el nestorianismo. Como dijo san Cirilo, patriarca de Alejandria, no hay una «unién moral» del Verbo con el hombre, como afirmaba Nestorio, ® En el I concilio de Constantinopla (381), el segundo ecuménico, contra otras herejias, se afia. dié al Simbolo: «Y en el Espititu Santo, Sefior y vivificate, que procede del Padre, que juntamente con el Padre y el Hijo es adorado y glorificado, que blo por los profetas», La expresién «que procede del Padre y del Hijo» se afiadié en Espaiia —e el afio 589, en el III concilio de Toledo—, después en Francia y Alemania, con e} beneplicito ée Roma y, finalmente, fue admitido por d TI coneilio de Lyon, en 1274, al que tenia que asistir sato Tomas, pero se Io impidié la muerte, El simbolo de Nicea con este aiadido de Constantinopla onstivuye ef Credo de la misa que se utiliza en la liturgia de la Iglesia occidental desde el siglo vLEn la lturgia biutismal se utilize siempre el llamado Sémbolo de los apéstoles, la profesion de & que tiene un otigen apostélico. Segin la tradicién, cada uno de sus doce ariculos fueron redasados por un apéstol. C1. Infancia en Roccasecca y en Montecassino 25 sino una «unidn hipostatica» entre el Verbo y la naturaleza humana de Cristo; formula con la que queria defender la existencia de una sola per- sona en Jesucristo, De este modo se expresaba la unidad de Jesucristo, Verbo hecho carne, nacido de Maria, Madre de Dios, con un tnico ser personal divino en dos naturalezas, la divina y la humana. En la primera sesién del concilio, el 22 de junio del afio 431, se tomé la carta II de san Cirilo de Alejandria a Nestorio, leida y aprobada en esta sesi6n, como documento definitorio. En este famoso documento se dice: «No decimos que la naturaleza del Verbo, transformada, se hizo carne; pero tampoco que se transmuté en el hombre entero, compuesto de alma y cuerpo: sino, mas bien, que habiendo unido consigo e Verbo, segtin hi- péstasis © persona, la came animada de alma racional se hizo hombre de modo inefable e incomprensible y fue llamado hijo del hombre, no por sola voluntad © complacencia, pero tampoco por la asuncién dela persona sola, y gue las naturalezas que se juntan en verdadera unidad son distintas, pero que de ambas resulta un solo Cristo e Hijo [...] Porque no mcié primeramente un hombre vulgar, de la santa Virgen, y luego descendié sobre él el Verbo, sino que, unido desde el seno materno, se dice que se sometié a nacimiento carnal, como quien hace suyo el nacimiento de la propia carne [...] De esta manera (los santos Padres) no tuvieron inconveniente en llamar madre de Dios a la santa Virgen» (Dz 111a). A la carta se le afiadieron los doce anatematismos de san Cirilo de Alejandria contra Nestorio, que estaban en una carta sinodal de obispos egipcios dirigida contra este famoso miembro de la escuda de Antioquia. Los tres primeros dicen lo siguiente: «Canon 1. Sialguno no confiesa que Dios es segin vead el Emmanuel, y_que por eso la santa Virgen es madre de Dios (pues dioa luz carnalmente al Verbo de Dios hecho carne), sea anatema. Canon 2. Si alguno no confiesa que el Verbo de Dios Padre se unié a la came segtin hipéstasis y que Cristo es uno con su propia carne, a saber, que el mismo es Dios al mismo tiempo que hombre, sea aatema. Canon 3. Si alguno divide en el solo Cristo las hipésais después de la unién, uniéndolas sdlo por la conexién de la dignidad ode la autoridad y potestad, y no més bien por la conjuncién que resulta dela unid6n natural, sea anatema» (Dz 113-115). También como reaccién al nestorianismo o frente d peligro de di- vidir a Cristo e interpretando mal algunas expresions de san Cirilo, como «unién fisica» o unién natural, que aparece en los anatematis- mos —aunque los alejandrinos le daban el mismo sentido que unidn hipostatica, la union en la persona, en la sustancia subssente concreta e individual— habia aparecido otra herejia, la monofisiti.E] monofisimo propugmaba la necesidad de considerar en Cristo al Vebo mas que al hombre. Eutiques (378-454), abad de un monasterio de(onstantinopla, ensefiaba, frente a Nestorio, que en Cristo no sélo esta unidad de persona, sino también una tinica naturaleza, resultado la fusi6n ce la naturakza divina con una humana. 26 Santo Tomés de Aquino: su vida, su obra y su época Eutiques seguia a san Cirilo de Alejandria en su afirmacién contra el error de los nestorianos de que Cristo es el Verbo de Dios hecho carne, es el «Emmanuel» o Dios con nosotros, pero cafa en la confusién entre lo divino y lo humano. Le parecia que la minimizacién de la naturaleza humana de Cristo era el tinico camino para salvar Ia fe en su divinidad. EL IV concilio ecuménico —Calcedonia, afio 451— establecié que la uni6n de la naturaleza humana y divina en Cristo no. es una union esencial en la naturaleza, sino en la persona, es una unién personal. El concilio definfa claramente contra los monofisitas que: «Ha de confesarse a uno solo y el mismo Hijo, nuestro Sefior Jesucristo, el mismo perfecto en la divinidad y el mismo perfecto en la humanidad, Dios verdaderamente, y el mismo verdaderamente hombre de alma racional y de cuerpo, consustancial con el Padre en cuanto a la divinidad y el mismo consustancial con nosotros en cuanto a la humanidad, “semejante en todo a nosotros, menos en el pecado” (Heb 4, 15) [...] que se ha de reconocer a uno solo y el mismo Cristo Hijo Sefior unigénito en dos naturalezas, sin confusion, sin cambio, sin divisién, sin separacién, en modo alguno borrada la diferencia de naturalezas por causa de la uni6n, sino conservando, mas bien, cada naturaleza su propiedad y concurriendo en una sola persona y en una sola hipéstasis, no partido o dividido en dos personas, sino uno solo y el mismo Hijo unigénito, Dios Verbo Sefior Jesucristo» (Dz 14). Para el monofisismo el concilio representaba una recafda en el nes- torianismo. En la no aceptacidn de este cuarto concilio ecuménico por los cristianos egipcios y sirfacos tiene su origen la Iglesia Ortodoxa Copta y la Iglesia Ortodoxa Siria o Jacobita. También la Iglesia Apostdlica Armenia es monofisita porque los enviados armenios, que llegaron tarde al concilio, tampoco lo aceptaron“’, Sin embargo, todas ellas reconocen los tres primeros concilios ecuménicos. b) El monasticismo, San Benito de Nursia En Oriente, ademas de las herejias, se daba otro alarmante hecho para el cristianismo: el monacato, que tan fecundo se habia mostrado, estaba en crisis. Cafa por una pendiente de la que ya no saldria nunca mas. También en Occidente, los monjes y el clero estaban en decaden- cia. El antiguo Imperio era un mundo que tenfa que ser evangelizado de nuevo. En medio de esta situacién de desorden, de una figura solitaria, san Benito de Nursia (480-547), brotara la regeneracién. Sus padres, Eupropio y Abundancia, pertenecientes a la nobleza provincial —concre- tamente a la estirpe de los Anicios, de la ciudad de Nursia, en los Ape- ninos, a unos cien kilometros de Roma—, le bautizaron con el nombre de Benedictus, 0 Bendecido, de donde se form6 el nombre de Benito. * También siguen doctrinas monofisitas la Iglesia Ortodoxa Etiope, la Iglesia Ortodoxa de Eritrea y la Iglesia Ortodoxa de Malankara. C1. Infancia en Roceasecca y en Montecassino 27 Fue educado en el cristianismo, junto con su hermana gemela y tinica, Escolastica. Terminados los estudios elementales, cuando Benito tenia alrede- dor de veinte afios, sus padres le enviaron a Roma para continuar con los estudios superiores. Le acompaio Cirila, su nodriza griega, que era como una segunda madre. Pudo asi presenciar la entrada en Roma de Teodorico, rey de los ostrogodos, y las luchas entre los romanos y el partido bizantino para la eleccién del papa. Segtin explica san Gregorio I Magno (540-604) —el gran papa, que procedia también de los Anicios y habia sido, segtin parece, benedic- tino y creador del canto gregoriano— en el libro segundo de su Libro de los Diélogos* —que contiene la primera biografia sobre san Benito escrita con los datos de los monjes de Montecassino—, Benito estuvo bastante tiempo en Roma. No termind sus estudios porque: «Como viese a muchos de sus compaifieros precipitarse por la sima del vicio, temiendo para si lo que veia en los demas, determin6 retirar del mundo el pie que apenas habia puesto en él». Sintié que tenia que abandonar la sociedad, pagana en sus costumbres, y retirarse al servicio de Dios, tal como hacian los anacoretas en los desiertos de Palestina y Egipto. Algiin bidégrafo explica que gracias a la educacién y a las oraciones de su hermana, que se habia consagrado privadamente a Dios desde su infancia, pudo cruzar ileso la primera jwentud en un mundo de corrupcién. Segtin san Gregorio fue, sobre todo, por ser «bendito por la gracia y por el nombre»*. Un dia, en lugar de seguir la calle que le llevaba al lugar de las cla- ses, tom6 la Via Nomentana y se dirigié hacia Tivoli donde habia una zona desértica, Le siguié su fiel nodriza Citi, que no quetfa dejarle. Ambos llegaron a un pueblo llamado Afide. Se detuvo alli unos meses, conquistando la simpatia de todo el vecinditio, especialmente de su parroco, que veia en Benito a un clérigo ided. Benito habia tenido la intencién de incorporarse a una cercana colonia de ascetas, pero se ha- bia desengafiado por los defectos que encontté en aquella comunidad. Se cuenta que, en ese lugar, Cirila hallé mto el cedazo para cribar el trigo que le habfan prestado. Era de arcillay se habia partido en dos pedazos. La mujer lo sentia muchisimo por st algo que no le pertene- cia y porque quedarfa en entredicho su responsabilidad como ama de casa, ademés, su duefia lo apreciaba mucho. Sufria como sifuera una pérdida importantisima, Al encontrarla Iorando, Benito, que la queria muchisimo y era una persona muy compasivaor6 y se lo entregs como si nada hubiese ocurrido. Esta recomposicién milagrosa del utensiliose extendié ripidamente por todo el pueblo. Benito decidié huir para m ser canonizado en vida, © La obra estd escrita en forma de un didlogo entre el misw Gregorio Magnoyun personaje licticio denominado Pedro. “ San GREGORIO MAGNO, Libri dialogorum, TL 1: PL 77,218 28 Santo Tomds de Aquino: su vida, su obra y su €poca dejando a los vecinos el cuidado de su nodriza que no tard6 en regresar a Nursia, donde vivian los padres y la hermana del joven al que habia ctiado y al que tanto queria. Benito se dirigié a un lugar llamado Subiaco, que significa por debajo del lago, donde el tio Anio abre un desfiladero y forma un lago. Alli Nerén habia construido una quinta y unos bafios en un lago artificial, pero en esa época estaban ya abandonados. El joven estudiante vivid durante tres afios en Subiaco en una pequefia cueva. Un anacoreta llamado Roman, que vivia en las cercanias, y que le habia proporcionado un cilicio y un habito de pieles, le suministraba diariamente los alimentos. Como no podia llegar hasta la pefia donde estaba la pequefia cueva, le colocaba la comida en una cuerda en cuyo extremo tenia una campanilla para que supiera que tenia que tirar de ella. En su narracion, cuenta también san Gregorio que unos pastores le yieron un dia. Al principio le tomaron por una fiera dado su aspecto y su habito monastico —formado por pieles—. Por sus palabras piadosas, sin embargo, comprendieron inmediatamente que era un hombre de Dios. También cuenta que en uno de los dias de su vida en Subiaco, Benito recordaba a una joven de la que habia estado enamorado cuando vivia enel ambiente mundano de Roma. Para combatir la tentacién de dejar su retiro ¢ irse con ella, se quité las pieles y se revolvid en unas zarzas espinosas hasta que desaparecié su deseo desordenado. Este acto virtuo- 50, que supuso la victoria del espiritu sobre lo corpéreo o la materia, es considerado como un anuncio del espiritualismo de la futura cristiandad. A los tres afios de vivir en aquella especie de sepulcro, unos reli- giosos del monasterio cercano de Vicovaro le pidieron insistentemente que los gobernase. Benito accedié a sus ruegos, pero, al poco tiempo, no aceptaron la vida austera que les hacia vivir su nuevo superior. Un dia intentaron envenenatle con la bebida. Benito hizo la sefial de la cruz sobre el vaso y éste se rompid como si se le hubiera golpeado. Inmedia- tamente después regresé a su cueva para volver a vivir en soledad. No para estar solo, sino sdlo con Dios, en un didlogo ininterrumpido o en oraci6n continua. Sin embargo, no consiguié la soledad porque al poco tiempo se le unieron muchos discfpulos. Incluso muchos nobles le en- viaban a sus hijos para que se educaran. Benito consiguié asi erigir doce monasterios con doce monjes cada uno y su correspondiente prelado. Estas fundaciones tienen una gran importancia. En Subiaco, cerca de Tivoli y de Roma, se crean varios monasterios con una organizacion sueva en el monacato, sin el rigorismo y el individualismo de los monjes otientales. Eran, ademés, centros de unidad cultural y social porque reunian a vencedores y vencidos, a romanos y barbaros, y a clérigos y seglares. Como un simbolo, los monjes —muchos de ellos godos— con Ja guadafia y el hacha iban allanando el terreno, que, desde la época de Nerén, habia sido invadido por la vegetaci6n para poderlo cultivar. Todavia en la actualidad sobrevive uno de estos monasterios, el de San Silvestre, que cambié después su nombre por el de Santa Escoléstica. C1. Infancia en Roceasecca y en Montecassino 29 Cuenta san Gregorio que el santo hizo salir milagrosamente del lago de Subiaco el hacha que a uno de los monjes, fuerte pero sin habilidad, se le habia caido, y le dijo: «Toma el hacha. Trabaja y no te desanimes»“’, Palabras que los bidgrafos han tomado como la sintesis del mensaje benedictino a la nueva Europa que se formaba con los pueblos, que la conquistaban con las armas, y con los vencidos romanos. A Mauro y Placido, dos de los romanos que estaban en Subiaco, discipulos predilectos de san Benito, se los venera también como santos. Se sabe que Mauro fundé monasterios en Sicilia y Placido, en Francia. El padre de este ultimo, Tertulio, un importante senador, doné a san Benito varios territorios, entre ellos el que fue después el gran monasterio de San Severino, en Napoles. Su hijo, un dia que habia ido a buscar agua en el lago de Neron, cayo en él, arrastrado por el peso de la cuba. Benito lo salv6 milagrosamente. San Gregorio explica el milagro relatando que san Benito ordené al discipulo san Mauro que corriera a salvar al monje. Mauro sin vacilar y confiando en las palabras de su maestro se dirigié hacia las aguas sin saber nadar. Caminé entonces sobre las aguas como si fuese tierra firme y pudo salvar de un remolino a Placido. Comenta el bidgrafo que fue un ejemplo de la eficacia del mandato y de la obediencia por Dios. También, segin el relato de san Gregorio, un parroco de las cerca- nias, Florencio, envidioso del éxito de san Benito, intento desacreditarle y después envenenarle. Al no tener éxito con ninguna de las dos tentativas procuré apartar a sus jévenes monjes del camino que habian empren- dido enviando a siete mujeres de mala vida al huerto donde trabajaban para que los provocaran. Benito lo vio desde su celda y comprendié inmediatamente que para terminar con los ataques y preservar a sus monjes tenia que dejarlos. Nombr6 superiores para los monasterios y con un pequefio numero de discfpulos, después de casi treinta y cinco afios de permanencia en las pefias de Subiaco, se dirigié por la Via Latina hacia el sur*. Llego a la antigua ciudad romana de Cassino, en aquella época medio en ruinas, pero que todavia conservaba un anfiteatro. La ciud:d se llamé después san Germano en honor de un santo obispo de Capua amigo de Benito. Un monte escarpado dominaba Cassino. Se extendia entre las montaias del Norte y una amplia Ilanura que se abria al Mediterraneo. Desde muy antiguo existia en ese monte un templo dedicadoaldios Apo- lo; y, asu alrededor, un bosque sagrado donde —después de doscientos afios del emperador Constantino— los campesinos seguian celebrando sacrificios idolatricos. Benito les predicé el mensaje evangélico y logré que se derribara el templo y se talara el bosque. E] poeta Dante (1265-1321) en La divina comedia relata este suceso, que tiene también un catdcter simbélico en el nacimiento deEuropa y hace hablar al mismo san Benito. ” Chibid., I 6. Cf ibid., 118. 30 Santo Tomas de Aquino: su vida, su obra y su época «Aquel monte, en cuya falda esté Cassino, fue frecuentado, en la propia cima, por gentes engafiadas y mal dispuestas, y yo soy el que alld arriba llevo primero ef nombre de Aquel, que revel, en Ja tietra, la verdad que tanto nos sublima; y tanta gracia resplandecié sobre mi, que retraje a las villas circunvecinas del impio culto que sedujo al mundo»®. Sobre las ruinas del templo que habia sido derribado y cuyo altar habia destruido personalmente san Benito, hizo construir dos capillas, una consagrada a san Juan Bautista, el primer cristiano solitario, y otra a san Martin de Tours (316-397), el soldado, obispo y monje, evangeli- zador de la Galia, que también habfa derribado monumentos druidicos y robles sagrados, ¢ fdolos romanos. Alrededor de estos oratorios san Benito levantd, en el afio 529, el monasterio de Montecassino, el mas famoso del mundo catédlico. Benito, que no habia recibido la ordenacidn sacerdotal, escribié su famosa Regla en Montecassino. Se cree que hacia el fin de su vida. Fue la primera escrita para Occidente. Hasta entonces todos los monjes habian vivido segtin las reglas de Oriente. La Regla de san Benito, que consta de un Prélogo y 73 breves capitulos, era, por una parte, un conjunto de disposiciones morales, econdmicas, litargicas y penales basadas en sus propias observaciones y en su experiencia personal, que mostraban la precision y metodicidad de la sabiduria romana. Revelaban incluso una moderaci6n y prudencia superiores a las leyes romanas. Por otra, la Regla era un texto espiritual. Comenzaba con las palabras «Ausculta, o filii» (jEscucha joh hijo!)°. Su espiritualidad se alimentaba en la palabra de Dios, en la Biblia. El monje debia escuchar largas lecturas biblicas en la Iglesia y en el refectorio 0 comedor. La «lectio divina», como la llama el santo, ocupaba las mejores horas del dia del monje. Comenzaba a las dos de la madrugada y duraba hasta el alba: los maitines. Luego, seis veces durante el dia: prima, tercia, sexta, nona, visperas y completas. En una semana, se cantaba el salterio completo. Cada monasterio tenia que ser «una escuela del servicio divino»”. Desde entonces ha sido una constante histdrica en los benedictinos el aprecio al oficio divino y a la liturgia en general. No es casual, por ello, que el interés por el estudio de la Biblia surgiese de los monasterios benedictinos, asi como los diferentes movimientos littrgicos. En la vida benedictina también habia lugar para la oracién privada o «secreta», En realidad no habia una distincién profunda entre ora- cién comunitaria e individual. Se consideraba la «lectio divina» como la respuesta de Dios a la oracién del monje. La oracién se convertia asi en un verdadero didlogo entre Dios y el hombre. + Dante ALiGHIERI, La divina comedia: Ell Paraiso, XXU 37-45, en fp., Obras completas (BAC, Madrid °1994) 473-474. * scucha, hijo, Jos preceptos del Maestro, ¢ inclinael ofdo de tu caraz6n; recibe con gusto el consejo de un padre piadoso, y cimplelo verdaderamente» (pril., 1): cf. La Regla de san Benito (BAC, Madrid *2006) 65. ® 'Ibid., prél., 45, en ibid., 70. C1. Infancia en Roceasecca'y en Montecassino 31 Benito no queria que los monjes se limitasen al trabajo interior, im- ponfa en su Reg/a el trabajo exterior, regulandolo también con normas. Después de las alabanzas a Dios el trabajo quedaba establecido en siete horas al dia. La actividad de los monjes expresada en las palabras «ora et labora», «reza y trabaja», que sintetizan el espiritu de la Regla, no excluia el estudio, es més, el fundador prescribié la existencia de una biblioteca en los monasterios, aunque no era lo esencial de su espiritualidad. Los monjes benedictinos no se consideraban archiveros, pero los monasterios se constituyeron en grandes archivos y, como consecuencia, en un foco de irradiacién cultural. Con el tiempo se fue dando mas importancia a la constitucién de bibliotecas en los monasterios, con los anexos de camaras de copistas, «scriptorium», que fueron el mejor medio de conservacién de las obras de la antigiiedad clasica y de la patristica. Los monasterios realizaron en la alta Edad Media el gran papel de transmisién de la cultura en general. En un momento de inseguridad y de movimiento de pueblos, la introduccién del cuarto voto de estabi- lidad, establecido por san Benito, no prescrito por ninguna regla an- terior, representaba la permanencia y la continuidad en todos los sen- tidos. Ademés, el monasterio, organizado como una ciudadela que estu- viese asediada permanentemente, tenia que producir todo lo necesario para vivir de manera que los monjes no tuvieran necesidad de salir. Algunos de ellos, designados por el abad, podian recibir el presbiteria- do para el servicio espiritual del monastetio, pero continuaban estando sujetos a la misma Regla. La obediencia, que junto con el trabajo era el otro principio conduc- tor de los setenta y tres articulos de la Regla, era considerada por san Benito como un trabajo mas. Renunciar al uso legitimo de la voluntad propia llevaba a la humildad y ésta, a la caridad. El abad tenia una autoridad absoluta, pero estaba también sujeto a la Regla, que no se podia modificar nunca. Tenia la obligacién de consultar a los monjes més selectos 0 a toda la comunidad sobre los asuntos més importantes. En realidad, con la obediencia el monje participaba de la disciplina de las legiones romanas y del espiritu de sacrificio por la comunidad propia de los pueblos barbaros. Los monjes benedictinos siempre tuvieron fama de caritativos. El mismo san Benito curaba enfermos y repartfa limosnas. Cuenta san Gre- gorio que un dia [leg6 a Montecassino un campesino llevando a su hijo muerto entre sus brazos y preguntando por el padre Benito. Al saber que estaba en el campo trabajando con los monjes dejé el cadaver en el umbral del monasterio y se fue corriendo a buscarle. Al encontrarle le grité: «Devolvedme a mi hijo». Benito le contesté: «¢Acaso os lo he quitado yo?». El pobre hombre repuso: «Ha muerto, resucitadlo». Benito apenado le dijo: «Idos; esto no nos toca a nosotros, sino a los santos apéstoles. ¢Por qué queréis imponernos tan insoportable carga?». El labrador insistia, Benito le pregunté dénde estaba el cuerpo. «En la puerta del monasterio», respondid. Fueron alli. El santo se arrodillé 32 Santo Tomas de Aquino: su vida, su obra y su época y exclamé: «Sefior, no miréis mis pecados, sino la fe de ese hombre, y devolved a ese cuerpo el alma que le habéis arrebatado»”. Terminada esta oracién, el cuerpo del nifio se agité convulsivamente a la vista de todos. Benito, tomandolo de la mano, se Io devolvié a su padre Ileno de vida y salud. La vida ascética regulada por estas virtudes inclufa las austeridades de la tradicidn monastica: ayunos, abstinencias, velas nocturnas y silen- cio. Sin embargo, san Benito imprimié en las austeridades corporales «discrecién» o moderacién y humanidad. Narra san Gregorio que Benito se enteré de que en los montes cercanos vivia un solitario que, ademas de permanecer encerrado en una cueva, se habia atado en un pie una cadena que le fijaba en una roca. Benito fue a verle y le mandé romperla, diciéndole: «Si verdaderamente eres servidor de Dios, debe contenerte no una cadena de hierro, sino la cadena de Jesucristo»”. El intelectual y politico francés Montalembert (Charles Forbes de Montalembert, conde de Montalembert) (1810-1871), autor de la famosa Vida de santa Isabel de Hungrta (1836), y que habia pertenecido al ca- tolicismo liberal francés del siglo x1x capitaneado por Lamenais (1782- 1854), en Los monjes de Occidente desde san Benito hasta san Bernardo, Ultima obra de su vida escrita con una técnica romantica, escribe sobre el santo italiano: «Los historiadores han ponderado a porfia su perspicacia é ingenio, y Je han atribuido el proyecto de regenerar la sociedad europea, levantar un dique a la disolucién social, preparar la recomposici6n del edificio politico, restablecer los estudios y conservar las letras y artes». Indica también Montalembert que los doctores catélicos han compa- rado a san Benito con Moisés, que planificé la formacién de un pueblo nuevo, y con Josué, que gracias a sus proyectos pudo llegar a la tierra prometida. Cita entre estos tedlogos a santo Tomas y, concretamente, un Sermon de san Benito. Sin embargo, confiesa Montalembert: «Pero en caso de alimentar su mente tan altos pensamientos, lo cual ig- noro, es positive que no observo indicios de los mismos en su regla ni en su vida, y que si llegaron a penetrar en su alma fueron subordinados y reempla- zados por aspiracion mds grande y elevada aun, esto es, la de su salvaci6n»™. Lo que importaba a san Benito era su salvacién eterna y la de sus monjes, que queria que fueran muchos. De este modo contribuyé a la evangelizacién de Europa y, como consecuencia, la culturiz6. Siempre la Iglesia al evangelizar ha culturizado. El espiritu benedictino pudo ajustarse perfectamente, por ello, a todas las regiones europeas. San Benito no habfa fundado una orden teligiosa, tinicamente habia reglamentado un monasterio. Aunque previé que aparecerian otros con * San Grecorio Macno, Libri dialogorum, U 32. » Thid., I] 16. 5 Conpe DE MONTALEMBERT, Los monjes de Occidente desde san Benito hasta san Bernardo, V (Luis Tasso, Barcelona 1874) 226. CL. Infancia en Roccasecca y en Montecassino 3 la misma Regia, no creé ningun lazo entre ellos, Durante la [dad Media los benedictinos no formaron una familia monastica homogénea. Su expansién no fue fruto del crecimiento de los monasterios existentes sino de la adopcién de su Regla, que expresaba la caracteristica pruden- cia de la antigiiedad clasica por otros monasterios ya existentes Nota Montalembert que san Benito: «Nunca quiso més regeneracién que la de su propia alma y la de los re: ligiosos, sus hermanos; todo lo dems le esta de sobras, y si es asi, habremos de decir que lo més grande en su obra social € histérica es no haberla jamés sospechado. Tal es la sefial distintiva de la verdadera grandeza: acometer grandes empresas y realizarlas sin estrépito, sin sistema, sin resolucién tomada de antemano, al solo impulso de un pensamiento modesto y puro, que Dios transforma, eleva y centuplica. Y para colmo de tareza nada en su regla indica que la escribiera para mas monasterio que ¢l suyo, pudo, si, pensar que seria adoptada por comunidades inmediatas alas que a su alrededor habia reunido, pero nada en la misma descubre la idea de establecer entre ellas relaciones de dependencia, o sea de constituir un lazo entre diferen- tes casas religiosas, creando asi una asociacién de distintos coordinados ele- mentos, como las grandes érdenes que después se han visto»”®. La Orden benedictina se impuso a los monjes itlandeses, la mayoria itinerantes, que habfan fundado varios monasterios en Europa. Tam- bién a los monjes visigodos espafioles y a otras modalidades monacales. Conservé en Europa la romanizacién que habfa conseguido el Imperio romano, incluso la extendié. Los benedictinos fueron auténticos civi- lizadores de Europa. Ademés, los monjes penetraton en los pueblos barbaros, llevando, junto con el cristianismo, 1a cultura. Los monjes benedictinos, como concluye Montalembert: «Dominaran a los pueblos nuevos mostrandoles d prototipo de la san- tidad, de la grandeza y de la fuerza moral, y los comertiran en instrumento del bien y de la verdad; ayudados por los vencedors de Roma, levaran el impetio y las leyes de una nueva Roma més all de lasftonteras que pudo fijar nunca el senado ni pudieron imaginar los césares y veweran y bendecirén en comarcas donde jamas penetraron las aguilas ni los apésoles, sustentadores de todas las naciones modernas, los veremos junto a los itonos de Carlomagno, Alfredo u Oton el Grande, fundar con ellos Jas mourquias cristianas y la sociedad moderna y sentarse al fin con san Gregorio Magno y san Gregorio Vilen la sede apostélica, desde la cual ditigiran pur espacio de siglos de combates y virtudes, los destinos de la Europa catdliay de la Iglesia, servida con gloria por razas creyentes, libres y esforzadas»* Benito era famoso entre los romanos y entre hs barbaros, que le consideraban un profeta. Después de la caida del lmperio romano, en % Thid., 227, % Thid., 228-229. El monje benedictino Hildebrando fue elegido Py con el nombre de Gre- rio VI (1020-1085). Fue uno de los grandes reformadores de la Tgea del siglo 20. La reforma la concentré en la lucha contra las investiduras eclesidsticas, que supta el reparto por las auto- ridades civies de obispados y que llevaba a la simonfa o venta de Io wgos sagrados y también al nicolaitismo o violacién de la ley del celibato de los clérigos, Turgie luchar especialmente contra el empetador de Alemania Enrique IV. San Gregorio VII, desmis de Carlomagno, fue una «Ielas personalilacles mas notables de la Edad Media y uno de los gals papas de la histori,