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HACER LA HISTORIA «ESTA OBRA QUIERE SER ALGO MAS. QUE UN BALANCE, ALGO DISTINTO 4 siN PANORAM* TAL VEZ UN DIAGNOSTICO SOBRE LA SITUACION DE LA p STO 19 LA PRACTIGAN HOY HISTORIADORES 82. JE HORIZONTES DIVERE™S ¥ GENERACH NES DISTINTAS, BEBO QUE COMPARTEN ESCUELA~ RIA, TAL CEDENTE AMARGEN DE ~ODA JO ESPIPITU DE iv. @AGION. CONS- TITUVE FAM 48 Us PUNTO DE PAPTH EN CUA Los AUEVES, GAMIYOS. DE LA INVESTHO OM HISTORIC.) EN EFEC STORIA, COMO LAS 1° AS € ENCIAS 3ASI- CAS; HA SONOCIIO DESDE HAGE ALSJNOS ANOS*. ANS- © FORMAC! MATEMs+ ES PROFUNDAS, DE LAW 18 MANERA SEAS ‘ASO : SUISTICA via MAMC'S ©MODERIA EXIST D QUE ES,, NUEVC PROBLENA NOVEL TELA DE JUICIO, LOS Ni yY MODIF: TORr« » PARE: CAML & ASTORIA: A CADL ESTOS / OS VA DEDK 1 Uw VOLUMEN | OBRA. sae HISTORIA/PA PT, HACER LA tisToRIA >| JACQUES LE GOFF. PIERRE NORA NUEVOS PROBLEMAS {| MICHE!. DE CERTEAU, FRANCOIS FURET, PAUL VEYNE, | | ANDRE LERGI-GOURHAN HENRI MONIOT, NATHAN al WACHTEL, GEORGES DUaY, PIERRE VILAR, PIERRE NORA.“ 6 JACQUES LE GOFF ¥ PIERRE KORA Tercera parte: Nuevos Zermas EI clima; Ia historia de ta Mavi y del buen tiempo- Ri inconsciente: et episodio de Ia prostituta en ¢Qué hay, que ha- cer? y en El subsuelo E] mito: Orfeo con mie! Las mentalidades: una historia ambigua La lengua: lngiitstica_e historia El libro: un cambio de perspec- tiva Los jévenes: lo crudo, griego y lo cocido RB] cuerpo: el hombre enfermo y ‘su historia La cocina: um memi siglo x1x La opinién publica: apologia de los sondeos Bl cine: -un antiandlisis de la so- ciedad EL festival: francesa el nifio bajo la Revolucion ‘Emmanuel Le Roy Ladurie Alain Besancon Marcel Detienne Jacques Le Goff Jean-Claude Chevalier Roger Charlier y Daniel Roche Pierre VidalNaquet Jean-Pierre Peter ¥ Jacques Revel Jean-Paul Aron. Jacques Ozout Mare Ferro Mona Ozout Presentacion Por el titulo dado a la presente obra se vera de buenas a primeras lo que no €s este trabajo. No es un panorama de la historia actual. Ante todo por- «ue no pretende ofrecer un panorama conmpleto de Ja produc- cién histérica ni del campo de la historia, Actualmente el do- ininio histérico no tiene limites y su expansion se produce de acuerdo con unas lineas 0 Zonas de penetracién que dejan entre sf espacios agotados © baldios; sélo nos ban Tetenido los avanées ya practicados por numerdsos historiadores, de los cuales solamente algunos aportan su iestimonio en estas pé- ginas. Ademds, porque no se trata de una ojeada desde el ex: terior sobre la produccién histérica, sino de un acto compro- metido en Ja reflexién y la investigacién del historiador, de los historiadores. ‘Obra colectiva y diversa, pretende, no obstante, ilustrar y promiover un tipo nuevo de historia, No la historia de un equipo o de una escuela, Si en los autores @ en el espiritu de la obra se hallare a menudo la marca de la supuesta-es- enela de los «Annales», se dehe a que Ja historia nueva debe mucho a Mare Bloch, Lucien Febvre, Fernand Braudel y a cuantos siguen sus pasos en Ia innovacién, sin que sé-dé en estas paginas ninguna ortodoxia, por muy abierta que se quiera. En una obra que aspira a rehuir las limitaciones y las to- mas de posicién aprioristas, podra parecer sorprendente no tropezar m4s que con autores franceses —salvo una excep- cién, que apenas es tal. Por mas que los historiadores fran- ceses desempefien un papel capital en la renovacion-de la historia, lo que en parte justificaria nuestra sefeccién, resuk 1, CE, Michel de Cunteau, Pare de Phistotre, «Recherches de science seligieuse», LVILT (1970), 481-520. 8g JACQUES LE GOFF Y PIERRE NORA tarfa paradéjico que una obra cuyo espiritu se esfuerza por dar la espalda al europacentrismo que tanto marca la his. torla de ayer, cayera en Ja trampa del nacionalismo, Nos ha guiado la preocupacién de ser coherentes. Aunque proce- dentes de horizontes diversos y pertenecientes a generacio- nes diferentes, los miembros del equipo agui reunido tradu- cen una convergencia de formacién, de preocupaciones, de puntos de vista préximos, fn una colecci6n que invoca el desmenuzamiento actual de Ja historia y toma conciencia de la coexistencia det pos de historia igualmente validos, no se ha querido jus tificar, no obstante, la incoherencia con la yuxtaposicién de muesttas de estas ‘diversas historias, sino que, por el con- trario, se han querido hacer ver las articulaciones entre las vias de la investigacin histérica de hoy. Las disciplinas de base de la ciencia actual experimentan una profunda muta cién, las técnicas intelectuales fundamentales sufren un tras- tormo decisive, La lingtifstica, fas matematicas vivas, son las Mamadas modernas, y aunque la bistoria rehuse este epiteto porque en ella designa tradicionalmente un perfodo, y no un tipo de historia, se da paralelamente una historia nueva. La que queremos presentar aqui Nos parece que la novedad resulta de tres procesos: nue- vos problemas ponen en tela de juicio a Ja misma bistoria; nuevos enfoques modifican, enriquecen, trastornan los secto- res tradicionales de la historia; nuevos temas aparecen en el campo epistemolégico de Ja historia. Lo que obliga a la historia a redefinirse es, ante todo, la toma de conciencia por parte de los historiadores del relati- vismo de su ciencia. Esta no es et absoluto de ios historiado- res del pasado, providencialistas © positivistas, sino producto de una situacién, de una historia, ‘Este caracter singular de una ciencia que no dispone mas que de un sélo término para su objeto y para s{ misma, que oscila entre la historia vivida y la historia construida, stfrida y febricada, obliga a los his toriadores que han tomado conciencia de esta relacion origi- nal a interrogarse una ver, mas sGbre los fundamentos episte- moldgicos de su discipfina. La historia sufre asimismo la agresién de las ciencias so- ciales en las que reina la cuantificacién, asi como 1a demo- graffa o la economfa, Se convierte en el Jaboratorio de experi- mentacién de las hipétesis de esas disciplinas. Tiene que aban- ACER LA TITSTORIA 9 donar el impresionismo por el rigor estadistico y reconstruir- se partiendo de’ datos numerables, cuantificables, de la docu. mentaciéu, No se trata, sin embargo, de que se desvincule de un humanismo cimentado desde la Edad Media, cuando no desde la Antigiiedad griega, en lo cualitativo, sino de evaluar los beneficios y riesgos de’una subordinacién a lo mensura- ble que puede conllevar tantos empobrecimientos y mutil ciones como consolidaciones y enriquecimientos. La historia nueva, que rechaza mas decididamente que nun ca la filosofia de la historia y no se reconoce ni en Vico, ni en Hegel, ni en Croce, y menos atin en Toynbee, no se con- tenta ya, sin embargo, con las ilusiones de Ia historia pos tivista y, pasando mis all de la critica decisiva del hecho o del acontecimiento histéricns, se vuelve hacia una tendencia conceptuslizante que corre el peligro de arrastrarla a algo di- ferente de s{ misma, ora se trate de las finalidades marxistas, Ge Jas abstracciones weberianas o de las intemporatidades es. tructuralistas ‘Aqui se abre camino Ia provocacién maxima a que debe responder la historia nueva, ia de las demas ciencias humanas. El campo que ocupaba en solitario en calidad de sistema de explicacién de las sociedades por el tiempo, se ve invadido por otras ciencias, cuyas fronteras estén mal definidas, y que pueden absorverla y disolverla. La etnologia ejerce aqui la atraccién mas seductora y, rechazando la primacia de la es- critura y fa tiranfa del acontecimiento, arrastra a la historia hacia la historia lenta, casi inmévil, de la larga duracién brau- deliana. Refuerza la tendencia de Ja historia a sumergirse en e] nivel de lo cotidiano, de lo ordinario, de las emenudencias». Los sistemas mas firmemente anclados cn la explicacién histérica se ven puestox de nuevo en tela de juicio por esta dilatacion del campo de la historia. La mas global y coherente de las visiones sintéticas de la historia —en el doble sen- tido de Ja palabra—, el marxismo, sufre el avasallamiento de Jas nuevas ciencias humanas. La historia social se prolonga en Ia historia de las represemtaciones sociales, de las ideolo- Bias, de las mentalidades, Descubre en ella Un juego com. plejo de interacciones y desfases que hace imposible el re- curso simplista a las fociones de infraestructura y de su- perestractura, inalmente, la provocacién mas grave infligida a la his- toria tradicional es, sin duda, la bosquejada por la nueva concepeién di una historia contemporanea, en busca de si misma a través de Jas nociones de historia inmediata o de to 2° JACQUES LE GOP ¥ PIERRE NORA “ historia’ det presente, que, negéndose a reciucit ef presente a un pasado incoalivo, pone en tela de juicio la definicién bien consolidads de la historia como ciencia del pasado. Ademés de csas contestaciones mds importantes, 1a histo. ria nueva se haco mediante profundizaciones 0 enriquecimien- , tos que no pongan en tela de juicio Ia problematica funda- mental de ciertos sectores histéricos, Se trata casi siempre | de una tendencia de los objetos de. estas historias parciales a constituirse en totalidades, La arqueclogia moderna trans- forma le excavacion en cafiamazo de lectura de sistemas de objetos, La historia econdmica se annda alrededor de nocio- nes, cuales Ja de crisis, que permiten hallar de nuevo, a tra- vés de la coyuatura, Ja ordenavién y el mecanismo de un con- ) junto. © tal vez se rebase a si misma por la integracién de la serial a una globalidad ea la que inter- historia econdmic: ficren lo politico, lo psicolégico, lo cultural, Asimismo, la his- toria demografica complica sus modelos emplazandolos de nuevo en conjuntos de incutalidades y de sistemas culturales. La historia religiosa, 1a historia literaria, ta historia de las ) clencias, la thistoria politica, Ja historia del arte propenden ) gualmente hacia una historia total a base de focalizar sobre conceptos globalizantes: lo sagrado, cl texto, cl oddigo, el po- ) der, el manumento. En Gn, Ja historia se afirma como nueva anexionandose aucves objetos, nuevos temas, que escapaban hasta el pre- sente a su afcance y estaban fueia de su territorio. La bulimia ) actual de Ta historia podria habernes Mevado a multiplicar los ejemplos. Lamentando el no haber podido presentar objetos tipieos de jas nuevas apetencias de la historia, nos hemos Ii mitado a unas muestras significativas, Se han retenido, puss, algumos temas paradéjicos ora.en raz6n de su aparente intem. } patatidad, come el clima, el cuerpo, e] milo, Ja festa; ora en ) FarGn de su inclinacién par la historia inmévil o camuflada: Ja mentalidad, los j6venes; ora en raz6n de sus lazos com las ciencies nuevas y 51 desvio Nacia la historia: el inconsciente ) del psicoanilisis, el lenguaje de la Jingilistica moderna, la imagen efematogréfica, fos sondeos de opinién ptiblica; ara ) em yazén de sn trivialidad nucvamente promovida a la his ) toria: Ja cocina, que da fe a la par de dos sectores de impor. tancia creciehte en el campo. de Ix historia, et de la civiliza- ) cién material y el de las técnicas; ora, enfin, en razén del yescandaloso trastorno de Sptica que se les inflige: el libro, considerade como products cle masks ¥ no como produccién | i { } | 1 HIACER TA HISTORIA aw de élite, ejemplo particular de la revolucién cuantitativa en historia. fa concluirse de esta breve presentacién que Ja his- cuya agresion avasalladora y destructora sufriria, ¢Queda atm un territurio propio del historiador? Se convierie la historia en ilusién al anexarse por definicién el dominio de experi mentacién de fo humano, ef tiempo? ¢Mas all de la diver. sidad de las historias coexistentes, existe todavia una historia, fistoria? . Ee bitorks ~oxia olive. Gane ake smanifestarlo— experi- _menta hoy, no obstante, una dilatacién inaudita y, em st en- frentamiento con Jas ciencias hermanas, sale casi siempre reencontrada, gracias a la solidez de sus métodos probados, ‘a su anclajé en la cronologia, a su. realidad. Si un peligro fa amenaza, es més bien ef de perderse en este aventurismo con frecuencia demasiado venturoso. Podernos preguntarnos si el tiempo de las aperturas —que esta obra quisiera poner de manifiesto en su triunfante conquista— no cederd su lugar a un tiempo de reflujo y de tedefinicién discteta. El progreso de las ciencias se opera mediante rupturas, tanto, sino mds, que Por extension. La historia aguarda tal vez 4 su Saussure. La historia nueva, habria.que anotarlo agui, se afivmaa, en todo caso, enJa conciencia de su sujecién a sus condiciones de produecién, No cs sin motivo que se interese cada vex mas por si misma y conceds un espacio cada dia mayor y p: vilogiado a fa historia de Ja historia, Producto, se intezroga también sobre su productor, el historiador, Este returador, este aventurero, este conquistador que @s sf Nistoriador mo- derno sc muevé mal deptro de su piel. Cada dia mas espe- cializado, no ha conseguido siquiera una techicidad gue, de un lado, lo pusiera al abrigo de Ia promiscuidad de los valgariza- dores de escaso yuelo, de los pituniteros de la histarieta, y, de otro, Jo levantara el prestigio de los nuevos herves cies tificos de Ja segunda mitad del siglo xx, los que manejan el tomo, la formula magica, los coronados por el premio Nobel. Ya no puede ser Michelet, modelo desesperante de ce raba, gigante con pies de’ arcilla; no puede ser (gtodavia?) Einstein. Hombre de oficio (Mare Bloch ha hecho del mismo un programa), sigue siendo demasiado un hombre de arte. Pero lo esencial no estriba hoy en soar en un prestigio de ayer o de matiana. Estriba en saber hacer Ja historia que 2 JACQUES LE GORE Y PFERRE NORA hoy se precisa, Ciencia del dominio del pasado y conciencia | del tiempo, debe definirse, ademas, como ciencia del cambio, | de Ia wansformacién. Dealt que’ esta obra quiera ser mas, | que un balance, algo diferente a un balance fun diagndstico\ - de la situacién de Ja historia en el corarén'de nuestro pre- sente, Quiere poner de manifiesto Jas vias por las que se em pefia y debe empeiiarse Ja historia futura, Y més que la forma fom se hace la historia, tiene Ja ambicion de clarificar lal historia por hacer. An et PRIMERA PARTE: Nuevos problemas Jacques Le Goff Pierre Nora HACER LA HISTORIA editorial laia/barcelona criginst francesa fue publicads por Halters, Gallimard, ciéa wes de Vhistoire. Nouveaux proplames. Paris, con el tiiulo: Faire (44.404 \ \ 4 ath Fete cfaienoee (2) ——— \ 3 90.4. SiS — yoke hoy FeatlzaciOn do in cublosta hai S38 _Ribisene y Toatzacn $e Gnctnda ta sau oo 8 presents Say alas S.A, Constiuetso, Dopérto legals B,110¢71978 speibe ISBN: B77 2e tas Geticas Marquer, 8. & = Hmnacio Telsas: Bisons, (Haveelon) printed in Spain 2% \ \ | | PLAN GENERAL DE LA OBRA Presentacién por Jacques le Goff Primera parte: Nuevos problemas “La operacién histérica + Lo cuantitativo en historia : La historia conceptualizante Las vias de la historia antes de Ia escritura La bistoria de los pueblos sin his- ‘toria La aculturacién Historia social e ideologias de las sociedades Historia marxista, construccién La vuelta del acontecimiento historia en Segunda parte: Nuevos enfogues La arqueologia Ta economia: — Las crisis econémicas — Superacién y prospectiva La demografia La religién: — Antropologia religiosa — Historia religiosa La literatura El arte Las ciencias . La politica y Plerre Nora Michel de Certeau @ Frangois Furet Paul Veyne André Leroi-Gourhan Henri Moniot ¢—- Nathan Wachtel Georges Duby -—" Pierre Vilar Pierre Nora Alain Schnapp Jean Bouvier Pierre Chaunu André Burguiere Alphonse Dupront Dominique Julia Jean Starobinski Henri Zerner Michel Serres Tacques Julliard + \ | i 4 La operacion historica por MICHEL DE CERTEAU zoue fabrica et nistoriador ouance ghace historias? ¢En qué trabaja? Qué produce? lor Seampiendo su ceambulacion due dita por Jas salas de archivos, °© Qistancia wn momento erudita iyo monumental que 10 sitvers ‘entre sus iguales Y, del estvon Ia catlo, se pregunta: ONG ‘oficio es éste? Me in in ogo sobre Ta relacion enigmética Sr ‘sostengo con 18 SO- terre? Sresente y con Ia muerte gracias & Ya mediacién de Gnas actividades técnicas. AS acti Ge que no bay consideraclones, Foy generales gue sean mi lecturas, por mucho que $5 extienda, capaces de Se eia particularidad del lugar © ar hablo y del dominio bore Hevo @ cabo wna investigacion ‘neta seflal es indeleble. ~ > al jscurso en que pongo en eseone Lar problemas globa Fe fomaré Ia forma del idiotisiso: mt Gialecto simboliza mi yelaciOn a un. espacio. aac gl gest que gelaciona las «idence T unos espacios © precisamente un geste ¢& na eS ador, comprender, para él Biceisthzar en, wérminds de produccioes Jocalizables el mate- Sige cada metodo instaurd primes fsegiin sus propios eri nal ave Pipertinencia.' Cuando Ja histor’ convierte? para \griche Ja practica, en el mismisiine ‘pjeto de su reflexion, qpodra invertir et proceso 4° comprension que correlaciona 4. Si at trabajo histérico se caractore, Ee ta determinaciém, de ectitastae portinencta, © sem POF .Un, i, (como, ensefinra Paul qsters (de, ear on corit Uhistoire, Seuily 1 I 55.273), 20 POF ello Verse, Comnezeibir las undades, 42, Semii0 2, Tincchoe») asi deter renumcla @ ino alnciones de producti. Por tr na.) ‘se apliea poner mados,on NO Elacion entre productos Y Ofer Ye produccion. ele joo, de una vex por todas, Me COTS Nhistoria en el sentido deFinningrajia. O sea, enilendy per Meine Mee ‘practica (una disci oe wb, oa resultado (un discurse) ¥ 5° a ega. Ct. Michel de Cetead, plina), £8 ‘risroire, en «Recherches de science \yoligicusee, LVITT (970), 481520. 16 MICHEL DE CERTEAU tun producto con su espacio?{Sexia un préfugo, cederia a una coartada ideolégica si, para establecer el estatuto de su tra: Gajo, recurriese a ofro lugar filoséfico, a una verdad forma: day recibida fuera de Jas vias por las que, en historia, todo Sistema de pensamiento se remite a umos sespacios» socia- Jes, econdmicos, culiurales, ¢tc) Semejante dicotomia entre Jo gue él hace y lo que diria de su objeto, servirfa, por lo demas, a Ja ideologia reinante, protegiéndola de la practica efectivaReduciria asimismo las experiencias del historindor gun sodambulismo teérico. M4s aun, en historia, al igual que on cualquier otra disciplina(una practica sin teoria acaba ne- fesariamente) un dia u oto, en cl dogmatisme de «valores Gfermos» o. en la apologia de una eintemporalidad». La sos- pecha no puede extenderse a todo anélisis teérico ‘En este sector, Serge Moscovici, Michel Foucault, Paul Vey: ne, y muchos mas, atestiguan un’ despertar epistemolégico? Gue se manifiesta en Francia con wma urgencia nueva Pero lo os admisible la teoria que articula una préctica, a saber in teorta que, por una parte, abre las practicas al espacio de ee cociedad y que, por olra, organiza los procedimientos propios de una disciplina. Enfocar la historia como una ope erekin, sera intentar, de un modo necesariamente limitado, Comprenderla como 1a relacién entre un lugar (un reclute- SSlento, un medio ambiente, un oficig, etc.), y unos procedi- jnientos de andlisis (una disciplina).yEs admitir que forma Parte de Ja erealidad> de que trata, y que esta realidad puede Captarse «en cuanto actividad humanaz, «en cuanto practi: eee En esta perspectiva, quisiera poner de manifiesto que la [pperacion historica se refiere a Ta combinacién de. un espacio eocial y de practicas «cientificas»$ Este andlisis de los preli- Stinares de los que no habla el discurso permitiré precisar Ine eves silenciogas que circunscriben el espacio de la ope- tacin historica. (La escritura histérica se construye en fun rion de este espacio cuya organizacién parece invertir: aquélla 4. Of, Sere Moscovser, Essai sur, histoire humaine de ta mature, Ficnmotion, 1968; Michel Foveautr, L/Arehéologie du savoir, Gallimard, eee paul Verne, Comment on écrit histoire, Seuil, 1971. 4, Karl Manx, Tesis sobre Feuerbach, tesis T. §. Fi término cieutifico, bastante sospechoso en el conjunto de las echnoias ‘humanass (en donde es sustituldo por el términp andlisis), sclencias hesps en el campo de las «ciencins exactase, en Ia medida en Bee wemitiria a unas feyes. Puede, no obsiante, definirse con este ‘ de Jos sabios. Un ambit escapaba a todo Poeice en el momento en que se mostraba {8 fragilidad de alae en el se. producia, El privilegio arrebaiado a Ulas cuanto gatrolables pasaba a un grupo incontrolaby ras cofibajos mas sefalados sobre la historia parce’ separarse atin hoy difictimente de Ja pesicion fortisima que Gor Tos substielos de la historia asf como por Tos de Ia exé- gesis o de la sociologia. i Rhora sabemos Ta leccién al dedillo. Los shechos histéxi So eee constituidos ya por Ia introduceién de wn sentido 6 © | Ya sobjetividads, Emuncian, en que le anteceden, que no Tesultan, Pues, dela ob- | | f2iacion —y que ni siquiera son «verificables» smo sélo «fal Sea ie atias a un examen critica, La que se descubrian Paje | a reer conflicigs sociales en el examen de uns est 20s sas cereenta de historiedores, al xeEerirse a Yo insondshie | ney egptea, la de Ia historia (lo que cn mode alguna eS Se yestiner yntuiciones, se convertfa a tales pensadores sn Wn | i ; aa SP ela) Asimismo, cuando Paul Veyne acabn ¢ des- Grupo aislabte de su sociedad en razon de su relacko™ directa una casualidad) tao que el paso de R. Aron habia conser: gripe dieusamiento, El recurso a las opciones personales 2 a Jas op - fruir en a Msfanto a eclencia causal», cuando, en él, & Ses Sotaba un cortocircaito en Ia funcién ejercide sobre Jas ete vado ah Suto de los sistemas interpretativos en Un Potro de por unas Jocalizaciones sociales El plural de estas subjeti- t POF dee floséficas producta el cfecto de conservar une POS | porcepefones y decisiones personales ya no die aubelstny Viwevtica de Pierre Vian, Marsieme et histoire dans te dévelonne: oe Crt reiee inomaines, «Stud storicie, T (3860), 10084083, part feularmente pp. 1011-1019. larmente Pir Iprineipio de falsifcacténe, ef, Karl Ponman. Dosis, 267 20 MICHEL DE CERTEAG cuanto a coherencia, més que las xeglas de un género, 1Here: Sry, en cuanto a referente, més que el placer del Bisvere Nora’ parece que se mantenga, intacto el presupuesss, a Soe pantgsis de 1938, despojaba implicitamente de toda pee desde tes Jstemologica al examen. de Ja funeién social efor aeeac er in historia, por el grupe de los historiadores (¥ mas cekomalmente por los intelectuales), pox las prdcticas las Ieyes de este grupo, por su intervencién en él Jucko de las fuerzas piiblicas, etc. 2. La institucién histérica Este lugar dejado en blanco u ocultado por el andlisis aie exergitaba'la relacidn de un stijeto individual con st objet, es una institucidn del saber. Marea el origen de las «ciencias» modernas, como pores de valve en el siglo 2vxr, las «asambleas» de eruditos (en Se aEGerinain-des Prés, por ejemplo), las redes de correspote Sainte y de viajes, que forman por entonces un amblcnie sence idcose 0, nds claramente todavia, en el siglo x7 te “Sreulos eruditos y esas Academias de que tanto se Pre Ktpara Leibniz.” Los nacimientos de «disciplinas» van iga- dos a la creacion de grupos. ti. Ch M. de Conreau, Une épistémotogie de transition: P. Verne, cannales ESCs, 27 (3972), 1317-1327. os aes poe Ants, (Le Temps de, Uhistoire, Ménaco, 1951. B- Ta. pints PnerS eM biiation de Europe classigue, Arthoad, S96 Pieris, Gintcybrs ala constitution a travers W"Europe d'un petit ots Fe oeesrchos), muchos mas han observado se Cspecializan reciprocamente; no una ausencia, sino un Wear particular en una redistribucién del espacio social. Siguiendo Pinodelo de retralmiento en lo referente a los «asuntos pa Ghicose y @ las cuestiones religiosas (que se organizan tam: ign en Cucrpos particulares) se constituye una esfera «cic: Vieas, La ruptura que posibilita Ia unidad social Hamada @ cenwortirse en ela ciencias indica una reclasificacién global en SCndiciones de operarse. Esta ruptuxa delinea pues, por stt ado exterior, un lugar articulado con otros en wn nuevo con: Junto, y, por st Jado interior, Ia instauracién de un saber indisociable de una institucién social. Este modelo originario se encuentra, a partir de entonces, por todas partes, También se multiplica bajo forma de sub- peupos ode escuclas, De ahi Ia persistencia del gesto que cit sree er be una «doctrina» gracias a una «base institucional» fe fnstitucin social (una sociedad de estudios de...) sigue TRado la condieién de un lenguaje cientifico (Ia revista 0 el Seton, continuacién y equivalente de las correspondencias aoretitdfo.) A partir de los «Observateurs de l'homme» del Siglo xvrr hasta la creacién de la VI seccion de ta Ecole Pra- tigae des Hautes Etudes por Ia escuela de los Annates (1947), Pakundo por las facuiltades del siglo xrx, cada «disciplinas com 14, Pose a G. Bachelard, que eseribia: sla ciudad cientffica esti estitieciie al margen de la sociedad sociale (Le Rationalisme appliaus, Sor 66. pe 2s cb. La Formation de Pesprit scientifique, 1965, pp. 3 ea Ronse recogis 1a misma tesis, mas para defender una Ap ais, ama historia iumanentes de ia élencia, que no «puede compre propia, wae jue en funcida. de sus propies ‘problemas, de su, propia farses mit pcrapectives sur histoire des sctences, en Diudes d'histoire Listorie® ie actentifique, Gallimard, 1973, p. 399). Parece que aqui se ae tidddendo a M. Weber: 1s, una confusion entre diferenciacion, ¥ Ge Sie ee como si la instauracién de una esfera spropiar no esti sigiamigads a una redistribucion general y, pues, a unas redefiniciones vices ona 2e, una concepcién de Ia «historia de las ideas» que quite cere recrtiaoncia a Jas particiones sociales, cuando fas pareelaciones ‘Bistemolozicas son Indisociablemente sociales © intelectuales. IS. dean GuinIston, L'Historiographia. francaise contemporaine, en Vinerelua este de recherche hisiorique en France, CNRS, 1965, p. Xxtv) pum, 3, & proposito de Annales. 2 MICHEL DE CERTEA serva su ambivalencia de ser 1a ley de un grupo ¥ ta ley de una investigacién cientifica. ‘La insticucién no sélo da una base social a une adoctrina». La posibilita y la determina subrepticiamen'’. {No porgue La potioinsa de ia otra! No hay gue contentarse oon "Tt tuna’ Set jminos (convirtiéndose Ia infraestructurd ep “coe ir 108 to) guponiendo inmutado, entre ellos, ¢1 Spe de re- de 18s tue establecié el pensamiento liberal cuando otorgaba | Jecién avi jas Ja manuduccién de Ja historia, Lo ae Ney 0 Hacer mds bien, es recusar-el sislamiento de ests términos y por ende, la posibilidad de reducir wna correlacién a una xonexion de causa y consecuencia. ee eg movimiento organiza ta sociedad y las +iGcte> que en ella circulan. Se distribuye en roeimenc de manifes- auc (oP etomémica, social, cientifca, ete.), que conslineyr y sus «colegas» que la punta i explotadas por el grupo y los puntos estratégicos que cons: Prodores torus cleniiicos, diferentes de los del publice y | Guyen, con Ins avanzatdas y los distanciamientos so! Soe Steidives para el autor en cuanto que pretende hacer obra \ jnados © hechos pertinentes con relacion a wie investigacion | en curso, Cada resultado individual se inscribe en una red 21. J, Habermas critica en particular, en las teorfas socioléaicas | cuyos elementos dependen estrechamente unos de otros, ¥ ead, EaHODerRIS SSS? oC apo puramonte teenion y smmosolgeices =| 0 “sombinacién dinémica forma la historia en un momento {gabe afiadir: 9 historian neutralidad con respecio de los valores, DOS: dado, oso er el punto. de pactida epistemolégico y sus investigacoves Finalmente, ¢qué.es una «obra de valor» en historia? La bp. 500501). Cf. del mismo, las obras de base que som, Zur Logile der en un conjunto operatorio. La que representa un ‘progreso ] Soeabwscicci, Nubge, Mets, Croke rind Wissenschaft als So an ceidnt al cstatuto actual de los «objetose y los métodos neice del Main, Suilrkamb, 1968 (trad. francesa: La Tech cn act que, vinculada al medio en Ta que so elahora, FEeeP ee ta science comme «idéotogter, Galliman ' aa | a 7. iéotogic>, Gallimard, 1973) posibilita, a su vez, nuevas Investigaciones. El libro o el ar- iy “tn cuanto a Ja funcién y sentido lel yo 0 del nosotros, ys) 18 pa ens eaMte, Ue tnfnge Lo eaproplay como locuter, cf. File posite storia es, a la vez, Un resultado y wn sintoma de} j ugar on ol Tenguale. de ave sigue gvarate, Galtimard, 1968, pp. 25% Yeibo ‘que fimefona como un Jaboratorio. Al igual ave el co = athe salido de una fabrica, el estudio histérico se vincula ‘os, Entiendo par ediseurso» el mismo género histérien, @ mejor, eb | la perepectiva de Michel Foucault, «una prictca diseursiar, 730 for, | PRO roplne que caracterizan, sa préctica discursivar (Archéologie t Sig savoir, Gallimard, 1969, pp. 74 y 168). \ Stocomplejo de una fabricacién especifien y colectiva mas 2A, M. Foveautr, op. cit, p- 68, aderca del discurso médico. 26 MICHEL ‘DE CERTEAU bien que ser el efecto de uns filosofia personal © Js Terr foncia de una «xealidad> pasada, Bs el producto de un Tugar. 3. Los historiadores en la sociedad Segiin una concepcién bastante tradicional en ie intelli- gonteia frencesa desde el elitisma del siglo 3V2, conven. gentsia Wrioducirs en la teoria lo que se hace en In prictict. Gidn no iplard de smétodos», pero sin Uegar al impydor de Ai ee Oy alcance de iniciacidn en un grupo (Way, que APTT qocar Sracticar los ebuenos» métodos para, introouclees Te GMigcunoy, o su Telacion con wna fuerza social (os meétodos cotton medios gracias a los cuales se defiende, © diferencia $'ne manifesta el poder de un cuerpo de docenicr 7 erudi- yea), Estos emétodos» perfilan una conducts institucional y 108 etetge un medio ambiente. No por ello dejan ae Jas Mhens, Suponer una antinomia entre un andiisis sociat cee cencia y su interpretacioa en términos dé histont de oe once Ta duplicidad de los que ereen que la Clon ia es sa ieeeraa» y que, en razGn de esta dicotom{a, consideran cauténomes Jnents el andlisis de determinaciones sociole®, ¥ coe avenas o accesorias 1as presiones, las restricciones, ae pone al descubierto. ve 1 esesiones no son. accidentales, Forman parte oe it invectigacton, Lejos de representar la inconfesable, mri inves a eranjero en el Sancta Sanctorum de la vida ite ston at forman la fextura del proceder cientifico- 1 trabajo \ectticula cada vez mas en equipos, Wideres, medics financie- Say por lo tanto, por mediacion cle créditos, em los privile- Thos gue nas afinidaties sociales o politicas valen © tal o cual ios que wera igualmente organizado por una profesion ditt eee ce eropias jerarquiias, sus normas centralizagoras, tipe de reclutamicnto psicosocial™ Pese a las tentatlvas por {pe er sus fronteras, esta instalado en el cinelo de la escri- romper Sgsta historia que escribe coloca en prioridad 8 fart Hua. ge eseribieron, de modo que la obra de histories refuerza Hos que Copia sociocultural entre sus autores Cemudigos), Ubjetos o temas (Hibros, saanuscritos, etc.) ¥ si ‘piblice (cult a5, Desgractalamente, no existe, todavia para cl roslutamicn'o. df Jor is eeiBree un estidlo. equivalente, a} publicado, por Moss, de Jos historiadores "my Gnotions sociales de fenseigrenent scientifiaue, ‘Mouton, 1971. eisai HIACER LA HISTORIA 21 vado), Este trabajo esté ligado a una enseiiarzd, © 1! docen- tia, y por Io tanto a Jas fluctuaciones de una Clientela; a Jas Si idnes que ejerce al croser; a los zeflejos Je defensa, de piesiGdad > repliegue que Ja evolucion y los movimientos autorarestudiantes provocon en el personal decent; Ia in fhoduecién de la cultura de masas en una w c protieque deja de ser un pequefio ambito de inter seit idvestigacion y pedagogia. El profesor se Ve impelido Sra vulgarizacién destinada al «gran publico» (estudiantil, © #0), mientras el especialista se exilia de fos ‘circuitos del Do), lentes produccion historica se ve divididla enire te ‘obra Sgosuria de quien . guien onan social cambia a la par el modo del trelyal9 y el tipo del discurso. ges un «bien» o ae «mal»? Ante todo, yun hecho. Se revela por todas partes, 7HCHIS allt donde eS pe gnas correspondencias ocultas se reconontn, Jo calla que se ponen en movimiento o se inmovilizut Soe juntamonte en unos sectores primerament> considerados ex- seer is por casuabidad que se pase de Ia «histor! social» traper iioria econdmicay durante el periodo de ene eguerras* a ele ee de la gran crisis econdsnica del 1929; 0 que 1 his aledegenarel tome Ta delantera en cl piomento em Ge ff Ifipoue por todas partes, con cl ocio ¥ tos many media, 1a Tnbortancia social, econémica y politica de Ja ‘coultura>? Es import gad que el catomicismo historiea» de Langlois ¥ ‘Seigno- casuallcelicltamente asociado 2 Ia sociologia, fundica, fo la Bouin del winiciador» (Tarde) y en una eciencie de los hechos peiquicos» (descomponiendo el psiautismo © ‘motivosy, «in Pillulones y «representaciones»)”” se comb iar! Oe ei ibe Poem de la burguesta reinanto a fines del siglo xix? ¢Es ralisme af clique los espacios muertos de Ja erudicton ‘los Gue no constituyen mi temas ni esferas de investigacién— GUE sen ser, desde el departamento de Lozére, en Francia, 26, 4a fecha esencial aqui es Ia, de Ia tosis de, Gecrei Lefebvre, Partin tit mond de la France pendant ta, Revotution, 11 Poro hay Paysans dit "Ore. Griaderes que, marca este momento: Hauser, see, Simiand, etc mio introduction aux études historiques, (1698) seus siendo el gran libre do una historiografia, por mas ave 7. Te da hace tiem2o gran ttre Sora coda una epoca? Ia estataa Gel Comers se ‘Sarpresa 10 gue ee con interés; admirable Dor su nisaes, SOC “Todo en el ca ane Yi del bre IT y en los capstulos LIV det Pes IIT, todos ellos pitalo VIL sel Gonde se explictian las referencias clentifcas de los autores. { \ | 28 MICHEL DE CERTERU at rfo Zambeze, unas regiones subdesatrelladae, 96 modo gue el enriguecimiento econémico origine hoy wna topo- Gratta y una criba historiografica sin que sw oF!g°0 se con fiese ni se asegure su pertinencia? 6 Te aerogida de documentos a la redacelén de} libro, ta pesctica historica 5 por entero relativa a estructura 1a prictitwund, Tn la Francia de ayet, la existencia de Pee: de J ote sociales Tuertemente labradas, defini tos dive fins wiveles de la investigacion: archivos circunseito8 los 508 Meclinientos del grupo y todavia proximos a los papeles acontectmiluna categoria de mecenas o de autoridades, que de Aetigon sus nombres propios Ia «proteccion» de wn patri- ironio, cHentes e ideales; un reclutamiento de eruditos-doctos mamanrados a una causa y que adoptan frente @ grande 0 Fequena patria la divisa de los Momumente Germaniae: peauena Tmor patriae dat animum; obras , fuctuante Tica fe a dor ee ace Dicter Mis, Latcien Febyre. La pensée vivante Cu su obra, cf Eoin, IT, pp. S819, L. Febvre remite, ciertamente © ie Historie, CONicar ef aigio X¥1 (cf. par ejemplo, Pour une, Merete SESS, Palo Paste, 968, pp. 380-0, sobre Ia Durguesin), uh rns 3 Part cha seticencia (CE, id., pp. 185-199), pero no hace oon eee au propia localizacion social al analizar on pesctcs #0 Brovigtos histéricos. En cuanto al antimarsismo, concentos, Mcmplo, ch 1a recension de Daniel Guinix (Combate ps i Teta) en quien, por lo demés, la aproximacion de Mb pata La Febvze, un sincestor. 30° MICHEL DE CERTEAU no deja de estar tan marcada socialment® Cont’ Jas que él re meava, pero si puede superarlas ©8 pordne ‘corresponden 2 rare dmes pasadas, y s¢ les impone 1M ‘ecogullas, pret & porter, en razon del Raga que ocupa * Jos conilictos de sa presente, sonte. el fuego que crepita en las obras de L, Febvre, Jo mismo ocurre hoy en todas partes (#0 dejando de lado 4 Bupel de grietas sociales y politicas bast 0h las publica- el papel Clombramientos en donde intervienen, YE serie de cwiedichos tacitos). Sin duda no se trate ¥ de wna guerre care asee partidos o entre los grandes cucreoe ‘de antafio (djercito, Universidad, Ialesia, ete): hemorragia de sus (elect implica la follslorizacion de sus Progen Jas autén- Meas batallas ya no se hibran ahi? Lo ‘eneutralidads remite esa metamorfosis de las convicciones °° ideologias en una ae ediad tesnocratica y praductivista anonira she 1 no sabe Stsignar sus opciones ni delimitar sus poderes (para confe- rafia, la diplomatica, la codigolozsa, <-, hoy, Ja musicolo- wretyo privade de aistonomia a medida ne. 1 iba convis~ {longo en ms enorme, entregado ahora & ‘las consignas ¥ @ presiones procedentes de otras partes: vl expansionismo cien- Pees, Tas eruzadas chumanistasy de ayer 2° ‘reemplazan Ubcistticadas. En lo referente a las opciones, el silencio sus- GQuye a 1a aizmacion. El discurso £oma O9 color gris de Unwala: eneutros. Jncluso se comviert® © ‘el medio para srlier unos lugares, en vez Ae ser Ch enunciado de «cau defengapaces de articular un deseo, Ya no ‘puede hablar de sattallo que Jo determina: un dédale 26 ‘posiciones gue Tes~ Detar y de influencias que solicitar. ‘Aqui, }o no dicho, es 0 18 per jo inconfesado de textos convertidos Ch pretextos, 1a ex Fer eee lo que se hace con xespecto & 10 We Fe dice, ¥ terloriianeeimiento de wna esfera en Ta aue Tos fuerza Se cl foala en un lenguaje, Por lo demas, 276 ‘seria eso 10 que articuls “a referencia de wna historiogratin econservadora> edelats> cpnsciente» dotade de una estabilidad magica y muta. a 1D clmticbe por 1a necesidad que, «de todos todos», sc tiene de ei nar ua poder propio del que se «sabe UY bien» que ya desaparecis?® 32, Cf, M, de Consmv, La Culture ox plariel, 1048, 1974, pp. 1134: dics revolutions du croyabler. Be eo yaxony, ade sais bien, mais, auanel,mrmer, 62 Ctefs pour riacigitaire on bAutre Sobre, Seull 1969, Po. 23. HACER LA HISTORIA 31 4. Lo que permite y lo que prohtbe: et ugar ‘Antes de saber Yo que la historia dice de wna sociedad, importa analizar como funciona en ella. sia institucién se import Ga un complejo que le permite sélo un tipo de pro- ise ee le prohibe otros. Tal es la doble funcién del Tapa, del ambito, Posibilita ciertas investigaciont gracias coyunturas y probleméticas comunes. Pero imposibilita otras; CRhuye del discurso aquello que, en un moment dado, os excluye Cons desempena el papel de una censura con reset, sigs postulados presentes (sociales, econd=micoss politicos) del a tiibe, Esta combinacin entre la permision y 13 interdiccién aawsin duda, el punto ciego de la investigacin histérica, y 1a Se Su por 1a gue no es compatible con cualquier 2c Tnaimente en esta combinacion donde interviene el trabajo. destinado a modificarla, mates moedos, la Investigacion queda circunscrita PCy el dmbiio que define una conexién de lo posible y 10 imposible. Pniendicndola solamente como un «decir, reincroduciriamos Enter sioria Je leyenda, 0 sea, la sustitucion por yoe Toe oo ene una esfera imaginaria, de la articulacién del discurso orerna esfera social. Por el contrario, la historia Se define on dvamente por una relacin del tenguaje al cuerDo (social), y. por ende, también por su relacién com 1° Timites que ins- yor ci cucrpo, ora en cuanto al modo del 2mbity particular ae onde se habla, ora en cuanto al modo del tema dife- fente (pasado, muerte) de que se habla. Tavbistoria queda configumada,.de parte @ parte, tor el sistema en el que se clabora, Hey como ayer, Ven’ determi- site po el hecho de una fabricacién Tocalizada ©% tal o cual Punta de ese sistema, Asimismo, el tomar of cuenta este piipito en el que se produce, permite al saber historiografico ae a Ta inconsciencia de una clase en sus reinetoace de Groduccién y que, de ese modo, ignore = 1a sociedad en la pie esta Inserta, La articulacion de la historia > 1) esiera ave Gra un andiisis de la sociedad, su condicion de posibil €2, P°E2 tube, por lo demés, que en el marxismo, Yo mitt que en el freudismo, no hay andlisis aque Po dependa inte- framente de la situacién creada por una yelacion social 0 por una relacién_analitica. omar en serio su esfera, no es atin explicar 14 historia. Nad do lo que en clia se produce esta ya dicho de te manny Nado we ja condicién para que se pueda decir algo de la Pero jue no sea ni legendario (o reunidas en Italia y Iuego en Francia @ partir del siglo xv, y Gnanciadas por grandes mecenas para apro~ piarse de la historia (los Medici, los duques de Milén, Carlos de Orleans y Luis XH, ete.), Abi se conjugan la creacién de tun trabajo nuevo (ccoleceionar»), Ia satisfaccion de nuevas necesidades (In justiicacion de grupos familiares y politicos fecientes gracias a Ia instauraciOn de tradiciones, de cartas y sderechos de propiedad propios) y la produccién de nuevos Objetos (los documentos que se aislan, su conserva y nueva Copia). Una clencia que nace (la 0 prol ficiales o universales si los arranq! Wo de inscrib' jon de técnicos ¥ Jlecimiento de las fuentes regi ‘0. fundador, significado, ‘esfera, de un «aparator jento: no hay hoy también igual que eyer, por 1a combir y de técnica: ‘trabajo que no deba mados conocidos y, Por de archivos definidos familiar>.* Asimismo, nacién de una jndicio de este utilizar de forma diferent cjemplo, cambiar el fu hasta entonces por um t \s0 religioso 0 « exudito To que él constitire ‘con jos econservadores: fllos mismos), pat nize la produccién yfras destinadas a descod 4 cbibliotecas es para el feomo ocurrind, mas, ta Seon anterioridad a rmpo de la escritura, produccion de ci (no Jo gue recibe, Ge bibliotecas creadas Continusdnd, et el ca Goleccidn de textos ¥ Je Dibat sur les deritures et Phidro- SEVPEN, 1965, ines francaises (Centre 's Gadille subraya «el iene, ¥ observa gue fas para una ise historia de mentalidades (OB. wdeleine V-Davin, Le glyphe aux XV. G@'Hittoire du Catholicismo, Lyon, sos archivos para fea 0 para una, HACER LA HISTORIA 39. en razén de pertinencias nuevas, constituye en documentos Ghos utensilios, unas composiciones culinarias, unos cantos; Una imagineria popular, una disposicién de los territories, une Tonogratia urbana, ctc, (No se trata s6lo de hacer que hablen fopogtaiimensos sectores durmientes de Ja documentaciény,* Sitar la vor. a un silencio, 0 sti efectividad « un posible. Yamibiar algo, que poseia su estatuto y su funcion, en 01rd seer que Rinciona de modo diferente, Asimismo, no se puede flgumal sinvestigacién» al estudio que adopta pura y simple tnunte las clasificaciones de ayer, que por ejemplo «se aticne» ios mites propuestos por la serie H de los archivos, ¥ que, For lo tanto, no define para si un campo objetivo propio. Une por ands, sera, ceientifica» cuando intervenga el trabajo ave Qpere una redistribucidn del espacio y que consiste Primero CPtTarse una esfera mediante el «establecimiento de las fuen~ Saye 8Sso es, mediante una accién instituyente y mediante téenicas transformadoras. Los procedimientos de esta institucién abren actualmente problemas més fundamentales de lo que dejan ver ex05 Pri Pieros indicios, Pues cada prdctica historica® no establece su Tefera més que gracias al aparaio que es a la ver condicien, feedio y resultado de un desplazamiento, Parecidos a 10 Tubricas del paleotécnico, los archivos nacionales © munici pales formaban un segmento del «aparato» que, ayer, deters Pena unas operaciones proporcionadas a un sistema de inv Tigacign, Pero no podemos imaginar el cambio de la utiliza fon de Jos archivos sin que cambie su forma, La misma Ee etitucién técnica prohibe dar respuestas nuevas a cuestiones Mierentes, En realidad, la situacién es inversa: otros «apara- {oss permiten desde ahora cuestiones y respuestas nuevas Ie investigacion, Verdad es que una ideologia del «hecho» Tistarico erealn 0 averdadoro> hhabita todavia el aire del ticm- po; incluso prolifera en una literatura sobre la historia. Pero Pe ata de la folklorizacién de practicas, antiguas: esta pa- iSota helada sobrevive a unas batallas concluidas; sélo eve Heide el retraso de las eideas» admitidas con relacién a Tas practicas que tarde © temprano Jas cambiardn. 55, Francois Foret, Lihistoire quantitative et la construction die fait Riotorigue, chvmales ESC>, x1 Gor), 68, recogido en el presente Me Agut hay que entender, no Jos métodos particulares de tal 2 cus’ hietiiadas, Gino, coma en las ciencias exactas, el complejo de cweteldiniontos que carncteriza un periodo 9 un sector de Ta Inves Ugacion. 40 MICHEL DE CERTEAU La transformacién de la carchivisticas es el punto fe DN tian’y Th condicion de una nueva historia; Est destinada a ee Mipefiar Ia misma fanciém que la «méquinay erudita de [oc ciglos sovir y XVII. Baste un cjemaplo: fa intervencién de la Siapatadora, Frangots Furet hizo ver aleno® de los efectos Cvelucidos por la «constitucién de archivos Poe ‘conserva- proucioginias perforadase: s6lo hay significante © funcion dos en corie, yno en relaciOn a una «realidad; 801 ¢¢ ob- Geto de investigacidn lo que esta formelmncnte construido @n- jeto de invirogramacion, eC.” Mas ello no es mas aie ot ‘in sintoma de una institucion clen- tontemporaneo trastorna 10s Pro- te tpaientos vinculados al «analisis simbélico> qv ‘ha preva: cedimitfesrle el romanticism y que intentaba recor un seit dado 9 oculto: encuentra la confianza on Je abstraccion ‘que caracterizaba la época clasica —pero 08 abstraccién que ae Cfaaliente un copjunta formal de relaciones, & «estruce cs actiaigu practica consiste en constradr «modslose impues- oer tte, en ereemplazar el estudio del fendmene 10s dete Oor el de vin objeto constituldo por su desinieiee (ausar el valor cientifico de este objeto seat el «campo de si@blemase a 10s gue permaite dar respuesia » segiin las res- PUestas que proporeiona, y, en fin, en , Tas bibliotecas de ayer desemperiaban asimisrno 1a funcién de esituar» Ia orudicion en un sistema de investigacién. Pero se trataba de un sistema regional. De este modo los «to. Centos epistemologicos (conceptualizacién, documentacién, tratamicnto-o elaboracién) hoy distingwidos al interior ge 10 sistema generalizado, podian estar estrechamente mezclados en el sistema regional de In erudicion antigua. 7 estableci- Suiento de las fuentes (por mediacion de su aparato actual) hho acarrea, pues, sélo wna repartieién nueva de las relaciones Tazén/real 0 caltura/naturaleza; es el principio de wna redis- iribucion epistemologica de Tos momentos de Ta investigacion cientifica. ~ ‘En el siglo xvi la biblioteca Colbertine —o sus homélo- gas— era el punto de encuentro donde se elaboraban en 6° Shin las reglas propias de la erudicién. Una ciencia se de- Zirollaba alrededor de este aparato, que sigue siendo la esfera Sn donde eieulan, a la que se remiten y se someten los in- vestigadores. «Ir a los archivos» ¢s el enunciado Ae te ley facita de la historia, Otra institucién esta a punto de sustitur teste Tugar central. Esta impone igualmente la practica de tuna ley, pero diferente, Ast, tenfamos que consider primero la insiitucién técnica que, cual monumento, organiza el lugar fen el que circula en adelante Ja investigaciGn cientifica, antes Ge analizar con mayor detalle las trayectorias operacionales que a historia perfila en este muevo espacio. a2 MICHEL DE CERTEAU 3, Hacer resaltar las diferencias: del modelo al distancia: miento [= La utilizacién de las técnicas actuales de tnformacién Deve Fa historiador a separar lo que hasta ahora Iba unido en s& | Mapajor la construccién de objetas de Investigacion y, por io V{anto, también de unidades de comprensién; ta acumulacion EG ratose (informacion secundaria, o material refinado) y st | Glasifieacién en esferas en las que puedan ser Cs) icados y | Gesplazados; la explotacidn posibilitada por las diversas eps faciones de que este material es susceptible. res ta linea, el trabajo hist6rico tiene lugar, hablando proplamente, ea la relacién entre Tos polos extremes de la eeepacion total: por tuna parte, la construceiéa de los more. coer otra, Ja consignacion de una significabilidad 8 tos 18s polos obtenidos al téraino de las combinaciones infor” eee eect a forma més visible de esta relacién consiste, final- mente, en bacer que sean pertinentes unas diferencias pr Joreionadas a las unidades formales anteriormente const” soeeson descubrir material heterogéneo técnicamente wil, Gass on Geterpretacions antigua pasa @ ser, en funcién del Jhaterial producido por la constitucion de series. y sus soi sate ce, In puesta de relieve de unas distancias relativas a unos modelos Son duda alguna, este esquema es abstracto. Buen ntimero de cumdion actuales hacen mas captables el movimiento y ¢t oe eee par eiemplo, el andlisis histérico no tiene por resale serie sneial una relacién cuantitativa de Ja talla y Ia alia: telecon en los reckitas de 1819 a 1826, ni siquiera 1a d°- beteSeion de wma supervivencia del Antiguo Régimen ep le Tigneia posrevolucionaria, sino las coincidencias imprevisios, Francie Porcncias 0 las ignorancias que una tal indagaci6a pone de manifiesto.! Lo importante no estriba en te ‘combi- pomion de series, obtenida gracias a un aislamiento previo Tatts Laszos significativos segtin unos modelos preconce- | 40. Em tn mociita en que esti lisada, a! uso 35 Ie computadora, 1a intendnetomeaniza entce unas entradas» ¥ unas «salidas a onde informatics Cribolos en espacios reservados en la memoria. ¥ Ss naciOn oe jac 2 unos destinos convenides, segiin las instrucciones pre Eimaties, Regula tos emplazamicntos,y-desplazamientos on on Nee gramables. Mon que no carece de anslogia con las bibliotecas de, ayer. eee ie Rov Lanoam-P. Dusoxt, «Quanticative and Carthogre: pity Beplotition of French Miltary Archives, 1819-1926, «Daedalus (Spring, 1971), 397441. HACER LA TLISTORTA 43 bidos, sino, por una parte, en la relacin entre est. modelos) y los limites que. pone de_man Sto su cmpleo sistematico, Sot otra, Ja capacidad de transformar $596 limites en pro- Siete vecnicamente abordables. Estos dos aspectos estén, Por Bietiemds, coordinados, pues si la diferencia St ‘manifiesta Siacias a la extension rigurosa de madelos constituidos, es Seificante gracias a la xelacion que mantione —insuficienciaS, fallos— cien- {ificamente utilizables. Gig proceder parece tergiversar ta histore tal cual se practicaba en el pasado, Se partis de vestigios (manuscritos, Pfezas raras, etc.), en numero lmitado, ¥ 3 Jo que se trataba plezne rarierimniy toda. su civersidad, de wnllicanh 6% ort cre oe mcion coherente.® Pero el valor de una somes tota- (omron inductiva dependia, asf, de 1a cantidad de informacion recogida, Se tambaleaba cuando su base documental se veia Touprometida por los datos recogidos en Ducsce investiga- como, investigacion —y su prototipo, Ta tess tendian iprolongar indefinidamente el tiempo de 1a formacion, para a prolongs momento, pose a ser fatal, en que unos clemenso? Tea coe zaparian su base. Monstruoso a veces, €f Cre sSauro cuantitativo de 1a caza de documentos ‘acababa por Introducir en el mismo trabajo, convertido © interminable, aS que lo herfa de caducidad tan pronto estaba tet nado. ta Ney @usado un umbral, mas allé cel cual so traniorns oF Se Pasajel crecimiento cuantitativo de acuerdo Cor situacionstable, se pasa a cambios de modelos inecs aes ‘En efecto, cl estudio se instaura hoy, desde St principio, en vnidndes que define por si mismo, en la medida 6 Se So Vuelve, y debe volverse, capaz de fijarse ‘aprioristicamente se wuslverreles y taxonomias de andlisis. La cohereners oe Suigar La cantidad de informacién abordable <> funcion de nicer ormas se hia convertido, con a computadors, inde- eas normmsnwestigacion cambia de frente. Apoyéndose, fo finid Ae, Tormales establecidas decisoriamente, s¢ Cenc totalidatsrancias que las combinaciones légicas de series Fever G2, En realidad, 1a ssintesisr no era terminal se elaborste, el ees ia nanipulacién de los documentos. Asimisme, Tne “inal curso de Wi "gistanciamniento eon respecto a las, Meas preconcebidas mente 8 tien de low textos revelaba y desplazib, 9 Io a ‘de Ope que Ja Prscticn Aeyias también, per aaa discintina institucional —— ah MICHEL DE CERTEAU lan, Se despliega en los Hmites. Recogiendo vn vocabulario antiguo que ya no corresponde & su mieva trayectoria, diria- amneque ya no parte de eravezas» (restos Ce! pasado) para Tegaria una sintesis (comprensiéa presente), sino que parte Megara unyalizacion (an sistema presente) para dae cabida de una Testos» (indicios de Umites y, por ende, cle wn DaSo do» que es producto del trabajo). eee timionto lo precipita, Indudablemente, ©) empleo de In computadora, que Te ha precedido —al igual que 0 je anizacion técnica precede a 18 computador, Ge Tt un Saas yids de la misma. Hay que constatar, en efecto: Yo fe- sintome Uxtrafio en la historiografia contemporanca- El histo- neler ha dejado de ser hombre que pueda constituir un Tmperio. No aspira ya al paraiso de wna ‘historia global. Cir inperip: Tedor de racionalizaciones adquiridas. Trapala or Te mdrgencs, Al respecto, se convierte en um merodeador- 1S Toa sociedad dotada para Ia generalizacisn, dotada de Joderosos medios centralizadores, se ditige NaC D ios peldafios Teigrandes regiones explotadas. «Establece 18 distancia» en de erands ia brujeria® 1a locura® tas flestas/* le Heras popular, el mundo elvidedo det campesino,” Occitania® etc., Todas ellas zonas silenciosas. 63, Cf. Robert Maxonou, Magistrats et sorclers en Trance tt xvite sikh, Hn tose, y In abundante literatura historica| a} Tepes (nov. 1971), 676696. \ | HACER LA HISTORIA 45 Estos nucvos temas'de estudio atestiguan un mou}aicnse que se perfila desde hace varios afios en 195 estrategias de la Ge Se Ast Fernand Braudel ensefiaba como los estudio historia: Agyeas eulturalesy tienen interés en situarse, © Ter sore ae ora en Jos puntos de trénsito, abt donde pueden, sivertirse fendmenos de «frontera», de.«préstomor de «re saver Ae gL interés cientifico de tales, trabajos est4 ¢ la cone que mantienen con upas totalidades impuestes © ol puestas —«una coherencia en el espacion, «tit ‘perimanencia ae tempos, y en los correctivos que permiten ‘aportarlas. ae Nemrepectiva semejante hay que tomar en eseor buc- Fa parte de las investigaciones actuales, La mnisme bibliogratia 1a Date ga el papel de tna distancia y de un margen Prete cesndos a unas construcciones globales. La investigacion Se Groporciona unos objetos que tienen la forme ch St préctica: proporrign el medio ‘para poner de manifiesto difererte ie sdtivas a Jas continnidades o a las unidades de Tas asic parte el andlisis. 4, El trabajo sobre los limites Esta estrategia de la practica histérioa la prepara Par una ta feacion mas de acuerdo con las posibilidades ofreci- une Nor las ciencias de la informaciSn. Podria dase el caso Ge que especificara cada vez més, no s6io los métodos, sino oe ae ie tuncidn de In historia en el conjunto de las oom tambien ales, Sus métodos no consisten ya, en efecto, ea PET cine terete eautenticos> al conocimiento; su Papel social ce ei ya (salvo en la literatura especular amade de Julgarizacién) en proporcionar representactones globales de su Saas la sociedad. La historia ya no ocupa, como oF el Siglo xix, este lugar certiral organizado por und épistemologia Gue, perdiendo la realidad como sustancia ontologica, queria Gu, Pevtrarla como fucrza historica, Zeitgeist y deventy ocnlto Teen oMnicrioridad del cuerpo social. No ticne ya 1a suncién on inne que consistia en Televar a Ta Blosofia en su Furr cién de cnunciar el sentido. m de Storia interviene en calidad de experimentaciép © tice de modelos socioldgicos, econdices, psicoldgicos © cultu- @. Litistoire des civitisations: te passé explique, le Preset, Tey ao tog ‘estucios metodatégicos mas, importan'es (e ‘Fernand Braudel, de og colle ig sur Thastotre, Plamecarion, 1969, pp. 255314 (wer sobre todo, 292-296). 46 MICHEL DE CERTEAU rales. Se dice que utiliza un cinstrumento tomado de Presta, Gos (. Vilar). Es cierto. Pero ella Io experiment, lo pone & pracba, precisamente gracias a una transferencla de este Pree ental a terrenos diferentes, al igual como se ® Abi pueden evidenciarse "nos TRUNee tc signifcabilidad relatives a los «modelos» que 12 se esa wa «ensayando» por turnos en campos ajenos al de su elaboracién. eee Rescionamiento puede sefialarse, a modo de ejemplo, en tas de sus momentos esenciales: uno mira a la relactén ee et ealidad a titulo de hecho hisidrico; el otro, el empleo nace J modelos» recibidos y, por 10 tanto, la relacién de fa eios.a con una raén coniemporanea. Interesan més, uno: histori® janizacion interna de los procederes historicos; cl Stroy a su articulacién en campos cientificos distintos, 1. “Los hechos han encontrado su campeén, Paul Veyne, maravilioso amputador de cabezas abstractas, Como ¢s nor movaavanta la bandera de un movimiento que le precedis. No Bulg porque iodo verdadero bistoriador no deja de sor spctat cel detalle y juega incesantemente, al igual que el cots poeten los mil arménicos que una pieza rara despierta en "7% ta P92 ‘Conecimientos, sino sobre todo porque los formals reGs dan hoy una nueva pertinencia al detalle que constituye Tuvepeién. En otras palabras, este retorno a los hechos To Guede recluturse en una campaiia contra el monsime del pucds cimralisino», ni ponerse al servicio de una regresion Heer rclogias © practicas anteriores. Sc insoribe, por ¢l racie wtio, en la linea del andlisis estructural, ras coma de- coniMilo, Pues el checho» del que s¢ trata a partir de ahore sarrollos due presentaba al saber observador la emergencia NO os redtidad. Combinado con un modelo constituido, tiers de one de una diferencia. El historiador, pues, no se, halts) +e tein alternativa de Is bolsa o la vida —la ley o el hecho, taos conceptos que se borran, por lo demés, de la epistemo, Jogia contempordnea)." Sus mismos Snodelos le proporcionan’ Tutipncidad de poner de manifiesto unas distancias. Si du 3p. Cf. supra, mim. 7. ay tioptendo una concepelén bastante pasada de las clencias Sore" tac Tae ehieres un cuerpo de eyes», escribe), Paul Veyne te coun tis (ola eicgocia que seria cun euenpo de hochory (Coviment on écrit Vristoire, pp. 24-22). HACER LA THSTORIA a7 rante un tiempo esperé una stotalizacion» ereyé poder re- Taiciliar diversos sistemas de interpretacion © fin de cubrit (ous su informacién,” ahora se interesa con prioridad por !as toda su imsiones complejas de estas diferencias. Por tal mo- manilesiagar en donde se establece, todavia pucde Tevar, por tnalogfa, el nombre venerable de «hechow el hecho es la diferencia. erenci®. io, 1a relacién con Ia realidad pasa @ Se UES rela: cis entre los Términos de une operacion. Fernand Braudel Gin, ya un significado plenamente funcional al analisis de daba ye unos de frentera, Los objetos que Propane Ta des ehacién venian determinados en funcion & fe opera- Jon que habia que emprender (no de wnt realidad que ak Eanzar) y con relacién a unos modslos © jstentes.® Resultado ere empresa, el «hecho» es la designactn de una rela- de eo Gcantecimiento puede, asimismo, VoIve® % hallar de cin. odo sti definieién de cesura, Verdad 6s aus 2% no corta so Sepesura de una realidad cuyo suclo Pot seria visible a jeagee ae ama transparencia del lenguaje © as sobrevendria fraginentariamente a la superficic de ues ‘saber. Es, Por fragmentgiativo @ una combinatoria de series racionalmente eater wy sirve para marcar, por turm0s, los Crue, condi- ajsladas ¥ eibilidad y limites de validez de la mime m8 va, Donde que Henry Bee combinars ons consenein $F Ls Si so: Dem gue Many, AEs, prima de lose" 2 oad sort, ot aeoty comay penfateoy ea tale Meron Berane de ay Gens Ory an coecion cont ot A an Tip anita. ae a Ai coe a pretenciaan de seb eradt ea AC mira. Deana Me rar un dicuree LONE or que prevaenea Hare de ere ‘isl de is Blache, ene Pecimione. cr, UD, MINN, La Ee Fi Soo Se prota de oe ee ee Sree PEs EASE oleh bn), Hentai Se ot Se ERI OO) ae reste ia especlaaton, $0 theists, general 4°" JS ie croaolostas sesh los BNE, SS doc 9,2 oneritengt Gecorzaia por cantar en ou come iad 18 ta tora, tote), UE Soran pariclaresy 22, ils D1) rad muacle 2° Sato poses, en F, Braudel, eh sailcnds es ee antg te ttt Gpercion tein, eletes 8 24, SG wnt plata, dee Olona, ina scene Je se ge vengnton 3 ope verdad soe om clon) suas, 20M facile eto tabaion Henle SF fable para Pr petogs el aubraydo 3 mio). ole 3 Tee Go Paul Boi (igs Poona de UOuest, Moston see SE ie Fnaarion, TD, Ete Roy adie eo. 0 a ce Brobiema iy Bite, fongue curds dane Hhrore socal: Pesan 48 MICHEL DE CERTEAU 2. Ello indica ya una manera chistéricay de reutilizar los modelos tomados de otras ciencias y situar con respecto las mismas una funcién de la historia. Un estudio de Pierre Vilar permite cxplicitar su principio, Con relacién a los tra- bajos de J. Marczewski y de J.C. Toutain, hacia ver los errores a que conduciria la caplicacin» sistematica de nues- tros conceptos y modelos econémicos al Antiguo Régimen. Pero el problema era mucho mas amplio, Para Marczewski el economista se caracteriza por la xconstzuccién de un sistema de referencias», y el historiador es aquel que «se sirve de la teorfa ecoudmica», Era plantcar una problemtica que con- yierte una ciencia en instrumento de otta y que puede inver- tirse continuamente: al final, ¢quign «utiliza» a quién? P. Vi- Jar desplazaba una tal concepcidn, A su juicio, la historia tenia por tarea el analizar las «condiciones» en las que esos mode- los son validos y, por ejemplo, precisar los «limites exactos de las posibilidddes» de una «econometria retrospectivas. La historia manifesta un heterogéneo relative a los conjuntos homogéneos constituidos por cada disciplina. También podria poner en relacién, unos con otros, los limites propios de cada sistema o «nivel» de andlisis (econdmico, social, etc.). De este “modo, la historia se convierte en um «auniliars, segiin expre- sion de Pierre Chaunu No porque esié «al servicio» de la economia, sino porque Ia relacién que mantiene con diversas ciencias Ie permite ejercer, con respecto @ cada una de ellas, una funcién critica necesatia, y le sugiere asimismo el obje- stivo —aleatorio— de articular conjuntamente los limites ast evidenciados. En otros sectores, hallamos la misma complementariedad, die chowan, en Le Territoire de rhistorien, Gallimard, 1973, pp. 169-86) Boro aut, el acontecimiente. me parece’ que es, 2 la ver, como el probtema planseado por te retacion enire dos series mas riyurosamente facas (ntracstructura economica de Ssrthe y la estractura mental {tie divide ef pais en das campos potiticos) ¥ como el medio de res- ponder al mismo articuldndose (para que eatye elias camble Ia rela. Zion, ago. pasatia). Bajo la forma del «momento» 17901799, el aconle- cimionto sive para designar una diferencia en eu relacion, La parce: Taclon més sistematica de Ins dos series tlene en Bois un doble efecto: eur fad, hace sales (como problema) usa Gifereneta de relacéns de bbiro, fija en este ctuce el lugar de lo que, en el discurso, oma la figura histérica del acontecimiento. * Seen ea “7s. Piewve ViiaR, Pour une maileure comprehension entre doono- miliss of historiens, «Revue historiquen, CORSMITT (1965), 203512, Te. Biome Cnast, Histoire guantiiatve et histotre. sérieite, en Cahiers Vilfredo Pareto, Ginebra, Droz, 3, 1964, pp. 165-175. ° i | | | HACER LA EKISTORIA 49 En urbanismo, Ia historia podria, - Tela(Oricnente cultivada, esta distancia (eno SS) ») ha P2 sere a ser el resultado de la investigacion, So jugar de ser sade (otulado y su tema. Asimismo, s° ha. mminado, por hi- Bétesis, el «sentido» de los campos Gientificos a medida que Pete titalan. El conocimiento historico, Pult pone de ma se ceero po un sentido, sino las excepciones, Soe hacen apare- nin aplicacion de modelos econdmicos, demograficos © SO Gfologicos a diversas regiones de 12 ‘docamentacién. El traba- fo consiste en producir algo negetives ¥ Gr sea significative. E. Gepeciatiza en ta fabricacién de esta® diferencias pertinen- pe Saue permiten «salir» de wn rigor mayor &P jas programa eens y su explotacion sistematica- 3°° Jreximo a este primer aspecto, cl segundo afecta al ei, Cf, las reflexiones priximas de Michel Fosrcen, LiHtistoire Con ence cb es choses, BB: SEIS) SODTE. Ort es la desmulti- Fes M Ge de la Historia en bistorias positive ‘particulazes (de ta natu- puicacion dp Fiqaeze,o del Jenguaie) y su condicicn ‘Somiuin dc posibili- rales, 06 torieidad o Ia finitud del homore. 1 in se tiompo ya, historiadares ¥ teOricos Sscen SN manifesta ron sus MGtcencine ante el us0 speliarosos de Tas Tories ‘ae Meaning ron sus jconce en historia, CI. Patrick Gh, Tneories of History, significance er ree Dress, (959), 1967, PP. 1 a ic. DaNTo, Nueva, Yor fasophy of ‘History, Cambridge Univer ‘Press, 1965, pp. 79; ete 7 jandau ide 52 MICHEL DE CERTEAU [elemento del que se hace, con razén, la especialidad de la | historia: lo particular (que muy justamente distingue G. R. Ek ton de lo «individual».) Si es verdad que lo particular espe- cifica a la vez la atencién y la investigacién histéricas, no Io es tanto en cuanto es objeto pensado, sino, al contrario, en | eunnto es tite de to pensadte, Sélo Io universal es pensado. EI historiador se instala en la frontera en que la ley de una jnteligibilidad llega a su limite como aquello que ella no deja de tener que superar desplazindose, y aquello que ella no deja de volver a encontrar bajo otras formas. Si la «com: prensidn» hisirica no se encicrra en la tautologia de Ja le- yenda, ni se escapa hacia Ia ideologia, tiene por rasgo no hhacer pensables, primero, unas series de datos seleccionados (por mas que esta ahi su «base»), smo en no renunciar nunca a la relacion que estas «regularidadesn: maniienen. con unas eparticularidades» que se les escapan, El detalle biogréfico, wna toponimia aberrante, una cafda local de salarios, ¢! todas estas formas de la excepcisn, simbolizadas por Ia im portancia del nombre propio en historia, renucvan la tensién entre Jos sistemas explicativos y el s¢30» atin inexplicado. Y designar a es0 como un #hecho» no es més que una forma de nombrar lo incomprendido; es un Meinen, ‘no un Verste- hen, Pero también es mantener como necesario Io que toda- via es lo impensado.® Sin duda hay que vincular a esta experiencia el pragma- tismo que acecha en todo historiador, y que tan pronta- mente le lleva a reducir la teorfa en ridiculo. Poro seria ilusorio creer que la mera mencién de «es un becho» o de sha octirrido», equivalga a una comprensién. La crénica o la erudicién, qué se contenta con afiadir algunas particulari- dades, ignora sdlo Ja ley que la organiza. Este discurso, coma el de Ia hagiografia 0 de los «sucesos», no hace mas que jlustrar en mil variantes Jas antinomias generales pro- pias de una retdrica de lo excepcional. Cae en Ia insipidez de la repeticién. En realidad, la particularidad tiene como resorte el interferir sobre ef fondo de una formalizacion explicita; por funcién, el introducir en ella un interrogante; por significacién, remitir a unos actos, a unas personas, ¥ @ 83. Cf M. de Cramav, L’Absent de Phistoire, Mame, col humalnes, idéoiogies», 1973, sobre todo pp I7L 35.1 «Alterations». @4. CE, Roland Baxtums, Streicture du feit divers, on Essais oritt ques, Seuil, 164, 0 M, de CERTEAU, La Production de histoire, Galli- ihard, cop. 6: «Le discours hagiographiquee. «Sciences HACER LA HISTORIA 33 todo cuanto sigue siendo atm exterior tanto al saber como al discurso. 3. La esfera que la historia crea al combinar el modelo con sus distanciamientos 0 interfiricndo en las fronteras de Ja regularidad, representa un tercer aspecto de su definicion. Mas importante que la referencia al pasado, es su introduc- Gidn en calidad de una distancia tomada. Una griela se in- Sinta en Ia coherencia cientifica de un presente, ¢y cémo podria serlo efectivamente sino por algo objetivable, el pa- Eado, que tiene por funcién significar la alteridad? Incluso si Ja etnologia ha relevado en parte a la historia en esta tarea de instaurar una puesta en escena, del otro en el presente ,az6n por la que dos disciplinas mantienen atin relaclones istrechisimas—, el pasado es, ante todo, el medio de repre- Sentar una diferencia. La operacién hist6rica consiste en parcelar el dato segun una ley presente que se distingne de fu «otro» (pasado), en tomar distancias con relacién a una Situacion adquirida y’marcar asf, mediante un discurso, el cambio efectivo que ha permitido un tal distanciamiento, Esta tlene un doble cfecto, Por una parte, historizar lo actual. Hablando propiamente, presentifica una situacion vivida, Obliga a explicitar la relacién de Ia razén dominante Lespecto de una esfera propia que, en oposicién 2 un «pasa dor, se convierte en el presente. Una relacién de recipro- Cidad entre la ley y su limite engendra simulténeamente Ja diferenciacién de un presente y un pasado. ‘Pero, por ofra parte, la figura del pasado, conserva su valor primero de representar fo que falta, Con un material que, por ser objetivo, esté necesariamente ahi, pero es con- fotative de un pasado en la medida en que, ante todo, remite a una ausencia, esa figura introduce también la gricta de un futuro. Un grupo, ya se sabe, no puede expresar lo que tiene ante si —lo que ain falta— mds que por una redistribucion de su pasado. Igualmente, la historia es siempre ambiva- lente: el Iugar que delimita al pasado es igualmente una manera de dar cabida a un porvenir. Como vacila entre el cxutisimo ¥ la erftica en razén de una puesta en escena del otro, oseila entre el conservadurismo y el utopismo por su funcién de significar una carencia. Bajo sus formas extre- mas, pasa a ser, en el primer caso, legendaria 0 polémica; en el segundo, teaccionaria o revolucionaria, Mas tales ex- cesos no deBerfan hacer olvidar lo que esta inscrito en su practica mds rigurosa, Za de sinbolizar ef limite, y por ende, hacer posible una superacién, un ir mas alla, El viejo eslo- 54 gan de tas «lecciones de Ia historia vuelve a tomar, 9 Co perspe: Pia ge herederos, se identifica la «moral de la histories com Be interstici creado en Ia actualidad por la representacion de diferencias. MICHEL DE CERTEAU “ctva, un significado si, dejando de lado una ideolo: Lo cuantitativo en historia* por FRANCOIS FURET La historia cuantitativa esta actualmente de moda, asi en Europa como en Estados Unidos: en efecto, desde hace, cast jedip siglo asistimos al desarrollo répido del empleo de Fucre we dtanitativas y de procedimientos de recuento y cuanti: FS Gon on da investigacién histérica. Pero, como todos los feaGinos de moda, el de «historia cuantitativa» ha acabado teutina acepeién tan amplia que casi recubre cualquier cosa: SRade cl empleo critico de un simple recuento, hecho por los sents sicos politicos del siglo xvir, hasta el empleo sistemé- free de modelos mateméticos ela reconstituclén del pox tado, Ia chistoria cuantitativas designa un montén de cosas: sae"un tipo de fuente, ora un tipo de procedimiento, y Qlempre, de una forma u.otra, explicitamente © no, un, tipo Ge enceptualizacion del pasado. Yo dirla que, pasando de 1G geaerel a lo particular, y buscando la forma de cefir la Spkeiticidad del saber hisiérico con relacién a las cienclas Sekinies, pueden distinguirse tres conjuntos de problemas relativos a a historia cuantitativa, 1. Un primer grupo de problemas se reficre @ los pro- cedimientos para tratar unos datos historicos cuantitativos: problemas de composicién de las diversas poblaciones ae Bhtos, de la unidad geografica en el interior de la cual estén getnidios, los limites que diferencian los grupos en el inte: Hor de una misma poblacién, los célculos de correlacién eh: Tio joe series diferentes, del valor de los diferentes tipos de iisis estadistico respecto de los datos, de la interpreta” ion de las relaciones estadisticas, etc. Tisos problemas dependen de la tecnologia de la inves: (#) Articulo aparecide bajo el titulo Lihistoirg quantitative ef te gonatrition di ait historique, en «Annales ESC», XXVI, mim. 1 (1971), 5, 56 FRANCOIS FURET tigacién en ciencias sociales. Verdad es que pueden recit- guna técnica es eneutras, sino porque, mas especificamente, todo procedimiento estadistico plantea necesariamente el problema de saber si, y en qué medida, el conocimiento histdrico © sociolégico es compatible con, © agotado por, una conceptualizacion matemitica de tipo probabilista, Pero ni la discusin técnica, ni el debate teérico son especificos de la historia: afectan al conjunto de las ciencias sociales, y Ja historia cuantitativa no presenta, al respecto, ninguna di- ferencia de naturaleza con Io que, por ejemplo, se llama hoy Ja marge en cl maree eloctual o Ta tradickon: Si da 2 Rogae partes, Ia historia se evade Je) aciualment®, 7 Jae nos prowiemas, se debe em an PE servir de coarte: actualmente, un fa la modificacio tix de los cuale sado. Gracias a ia _de Jos elemento: s reconstituye aquélla las , percibir asimismo articulo, no debe Ws diel rompecabezas @ par imagenes del pa a historia serial, el historiador de ‘hoy © sade entra ante un nuevo paisaje de datos, y ante una nueva irik Economic Growth, sore todo; B, Dense W, Ann, British Keowornte Gyro: ech PGCE Sinner Carvel, 1985 BC, 188.1907 and, Camibridge University, Press, 200° terre et France ai NV ille sigele, «Annales ESC» iF, Crows, Arete (4966), am.’ x 60 PRANGOIS FURET toma de conciencia de Jos presupuestos de su quehacer. Es probable que ho hayamos agotado atin sus virtucles. El histeriador y sus fuentes En Ja medida en que la historia cuantitativa supone Ta existencia y la elaboracién de largas series de datos homo geneos y comparables, cl primer problema que se plantea 6m Jermings nuevos ¢s ei de las fuentes. En general, los archi Vos curopeos se constituyeron y ordenaron en el siglo XIX Ge acuerdo con unos procedimfentos y unos criterios ave 1 flejan las preocupaciones ideoléxicas y metodolégicas de 1a historia de entonces: predominio de valores nacionales y, DOF gnde, prioridad a las fuentes politico.administrativas.. Eso por una parte, Pero también conservacion u ordenacién del Hocumento correspondiente a una finalidad restringida y pro- €isa de la investigacién: el archivo esta constituide para dar festimonio del acontecimiento més que de la duracion. Debe Satablecerse y criticarse por si mismo, no como elemento de tuna serie, Sa punto de referencia es externo: es él chetno histérico de los positivistas, ilusorio punto de anclaje de ta conciencia ingenua en lo que sc supone ser lo real con rela- Cion al testiinonio, sccuencia inapresable, discontinua, par- ticular, al interior ‘de un acontecer indefinido o de una cro~ notopia preestablecida en siglos, en reinos, en ministerios Total, cl archivo constituye 1a memoria de las naciones, como, a escala de una vida, las cartas que conscrvamos dan tes- timonio de lo que nuestros recuerdos han clegido. fen cambio, los datos de la historia cuantitativa no re- initen a una inapresable parcelacién externa del «hecho»: sino a criterios de coherencia interna: el hecho no es ya ch suontectinient seleccionado, porque mide los tiempos fuer- fes de una historia cuyo «sentidoy ha sido previamente oe finido, sino un fendmeno escogide y cventualmente cons- truide en funcién de su cardcter repetitive, ¥ por Io tanto [Leomparable a través de una unidad-tiempo. Toda la concep. son’ de la archivistica se ve radicalmente transformada en {1 instante mismo en que sus posibilidades téonicas quedan Snultipticadas por cl tratamiento electrénico de Ta informa: Gon, Este encuentro de una revolucién metodoldgica y de Gna revolucién técnica, por lo dems no ajenas una 2 otra, permite considerer la Constitucién de archivos nuevos, con: Pervados en cintas perforadas, que remiten no ‘sélo a un HACER LA HISTORIA cisteina nuevo de clesificacién, sino sobre todo a una critic Sistemmental diferente de la del siglo xrx. El document Sean pexisten ya por si taismos, sino en relacis” Fon 1 aio ea Tos precede y 105 sigue; es su valor relativo to ce See ae Gpjetive y no su Telacion a una meaptable sustancia’ devicne ol iMedia’ desplazado, a la par, el vicfo problema oe sreetitiean del documento histérico. La critica sextemen Te 1 teri eete ya a partir de una credibilidad fundads on 1 S Gparacién con wmos textos contemporancos de indole compara a partir de una cohcrencia con un texto Os ta seca pataraleza situado diversamente en Ja serie WAnPe: msM cn antes_o después, La critica «interna» qucta ast ral, 0 sc Emptificada que muchas operaciones de «limp/c- fante wios datos pueden dejarse a la memoria de la compu tadora. lors. nerencia se instituye primero, en ef momento 4c anaimig o puesta en fichas de un documento, Por Un Mt Simo. de formalizacién del mismo, de modo que puedan Tinmeontrarse, en un largo perfodo de tiempo ¥ Part. cada Teen iompo, los mismos datos, en la misma. sucesién Te: Wis, Desde este punto de vista, la utilizacion de ‘a COO Sictra por parte del historiador no es sélo un proprese prac- tater Tengo, dads Ia ganancia de tiempo gue permite (so- Hico nmenstiando cl andlisis de los datos, como en ct bre tode outurier? se hace verbalmente, al_ magnetéfonoy acto Geculta ser una restricciGn tedrica muy til, en tambitn ZeSWine Ja formalizacion de wna serie documental medida en. Quy programada obliga de antemano al histosie- Sor a renunciar a su ingenuidad epistemoldgica,.a construit oer bjeto de investigacién, a reflexionar en sus, hipétests, ¥ 0 Sasar de lo implicit a lo explicito. Bl, segundo trabajo cri- pasar OC no sto, consiste en testar la coherencia de, os veo aun datos, con Tespecto a los que les anteceden 0 Sleuety mises oa eliminar los errores: as{ aparece como una CSP es0 &S Snsecuencia del primero y puede, por lo demds, ser SKiptiamonte automatizado por ios procedimlentos Progr qnados de verificacién de los datos. ‘May naturalmente, la historia serial «artesanal> comenzé utinendo las series historicas mas facilmente, mane} =ole cee gs documentos econémicos, fiscales © demogr sic SO ee enign aportada por la computadora en la coleccion 5, M, Courusien, Vers sme nouvelle méthode mécanographique, «An- pales ESCs, mum. 4 (1966). rw oe FRANGOIS FURET y tratamiento de los datos ha ido multiplicando prostesiva: Fie Ine posibilidades de exploracién de estas series numé- maeag, Aciualmente, se extiende a todas las clases de datos hictoriess reductibles a un lenguaje susceptible de. progra- vietidn, no s6lo listas fiscales o tarifas de mercado, sino tam- ' Dien series de cuerpos literarios relativamente homogencos. oem cartularios dé la Edad Media 0 las Memorias de los estados generates de la Francia mondrquica. ‘Kei se precisa la primera tarea de Ja historia serial, ct rene ‘ie su desarrollo: es la constitucién del material deandlisis, La historiografia clasica sé ha construido ® par! te de archives elaborados y tratados de acuerdo con las rer thas eriticas que nos Jegaran los benedictinos maurisias del Baio xvi ¥ los historladores alemanes del xt. 1a historio- fiafla serial de hoy debe reconstituir sus archivos en fut i Sree Ia doble Tevolucién. metodolégica y técnica que he i fiansformado los procedimientos y Jas regias de la disci , plina. Mas, en tal caso, tenemos el derecho de plantearnos el i problema de la exisiencia aleatoria de este materia! piste i sey de Tos riesgos de su conservacién, de su destrucci6n par £24 de su desaparicién total. No estoy seguro de que este i Groblema separe, tan tajantemente como se pretende 2 4 | Previa historia Ge las demds ciencias del hombre cuyo o> fetd esd mas cspecificamente definido. Pues la historia se se ctetiza, en realidad, por wna clasticidad extraordinaria y Car Glimitada de sus fuentes, Inmensos sectores «dormidosy egbcumentacion se descubren a medida que la curiosidad Gal investigador se desplaza: equé historiador, en el siglo XP Gel io’imteresado por estudiar estos registros parroquiales, que son hoy en Francia y en Inglaterra particularment®, wae ae we bases mas seguras de nuestros conocimientos sobre la antigua sociedad preindustrial? ‘Sor lo demas, fuentes ya explotadas en el pasado pueden yolversc a emplear para ofros fines, si el investigador les XOtfhere un significado nuevo; descripciones de movimientos je precios pueden Hlevar a andlisis sociolégicos o politicos, ys pasa de Avenel a Labrouse. Series demograficas, esti: Yisdae por ejemplo, desde el punto de vista del desarrollo sania cntrasepeién conyugel, pueden ituminar problemas de sventalidad o de practica religiosa# Actas notariales, & con- 6. Be Le Rov Lapuats, Révolution frangaise et contraception, dos sic’ Enamedoctens, eAnnales de démogrephie historique» (1966), ¥ SHACER LA HISTORIA dicién de contabilizar las firmas, pueden permi 63 ir estadistl- dicion “ilfabetizacion. Blografias sistemdticamente reunidas cas (Oe jon de criterios comunes, a partir de una hipétesis de trabajo dada, puedep constitui Yenueven completamente uno de los mas del relato histérico. series documentales que 5 antiguos «géneros» Por oa parte, el historiador apenas si se ha fundado, hasta hoy, mis que en las huellas escritas de la existences de Jos hombres. datos ofrece a la sociologi empirica, in duda fa interrogacién oral, que tantos ‘se le escapa para Siempre jamds, por lo menos en todo cuanto no se refers al periodo contemporineo. Pero, por otro lado. icudnies {ce Rimonios no escritos hay, euyo inventar' tematicos estén por hacer! (El habitat joy descripeién sis- rural, la disposicion See terms, la iconogratia religiosa o profana, Ia organi oe IES del antiguo espacio urbano, la ordenacién interior de las casas... la list: elementos de civi nuciosos permith huevas y pondrian a disposicién del bis jnédito, reclamado por la ampliacién ¢o1 plina, Pucs no son las fuentes a que definen su problem: seria interminable si tomaramos todos los fzacion cuyo inventario y clasificacién mi- ja constitucién de series cronolégicas toriador un material mceptual de Ia disci Tica, sino su problemética la que define las fuentes: Yndudablemente, no podemos Mevar mentacién demasiado lejo este tipo de argu- Existen en historia, frente a las Gmigencias documentales de ciertas ciencias sociales Contem Soraneas, lagunas irreparables: ino acabamos de ver qué Polsies de sustitucién © qué extrapolaciones podrian relle- soem ige columnas de un cuadro de input-output de la econo inia francesa de tiempos de Enrique IV, ‘por no hablar ya de Zpocas mas Iejanas, Pero esto significa, sobre todo, que, Tot ceptualmente, la historia no cs reductible = Ia economia politic Joriador no es tanto el de lagunas ab En realidad, el problema de las fuentes para el his- solutas, como cl de romacGncompletas: no sdlo en razin de las dificultades de in- sees datrapolacidn, sino a causa de las Tlusiones cronolégi- cas que son susceptibles de acarrear. ‘qemaré el ejemplo clasico de las revucltas populares en la Francia de principios de siglo xvrr: a consecuencia de 1a Ravatution francaise et funestes seorets, «Ann hist, Rev, Fro (octubre: Rett ee or tambign A. CHaNOUX- C. Daurasrs, La consracep tion eer fa Révolution francaise: exemple de Ch tes ESC», nim. 3 (1969). vinition suerSeine, «Anna oa FRANCOIS FURET gran abundancia de fuentes administratives al respecto, en gion mera mitad del siglo XVI, este perfove hha pasado a Ja Per eetor cronologico mejor conocido de, la historia de ser St sievaclones campesinas entre fines de le Edad Media y 1789, BL azar de la conservacién hy ispuesto incluso que Jun gran parte de estos archivos (ol fondo ‘Séguier) haya ido fb parar finalmente a Leningrado, ‘permitiendo asi a Jos his: a Parties sovieticos expoier una interpretaclé mmarxista del torigo Regimen» francés quo ha suscitado Yat polémica J ina valorizado en proporcién esos archives. Pero existe un Problema previo al debate de interpretacién, y es el examen problema Fesis impiicita comin a Jas dos interpreter de a PipiiGsa época, © sea en el momento de 1a ‘construc cre Gel estado absolutista y de un crecimiento, probable- clon Glapido de la intervencion fiseal, se produce ome con molracion cronolégica particular del fenémen clasico de Ja SGbtoria de Francia que es la «jacquerien. Esta ‘concentracion histori? sa no puede establecerse com exaclityd mas que cronolégic® “examen de una serie homogénes Taree Yue meate el escrutinio de las diferencias de Jo que Mamaré el diatipa y el cabajo>: piles bien, esta serie 29 puede cons- sarmlba Jf varias razones. Primero, Porque nO Gxste, duran: seein largo periodo , una fuente unica ¥ homogénea sobre te Milevaciones: y tenemos razones para Pensa oe Ja su SSwivencia de an fondo excepcionalmente 1260 al respecto, perviversfondo Semuier de Leningrado, limitade, & los pape- come cha familia y sometido, pues, al azar de viogratia: } carreras, falsea nuestra percepcisn eronolégica del fend: ¥ carrer: Gacquerien eS, por otra parte, una Sister sin seen g divectas, sublevacién de analfabetos alenos ‘al mundo tae serstura. Si hoy Ja alcanzamos es gracias © archivos de te ctrativos 0: judiciales: Pero, siendo asi, comme notara Stes Tilly, toda revuelta que escape a 15 represion escapa Chevinistoria, y la riqueza relativa ce muestra fuentes du- 3 te fin periodo dado puede mas bien traducir cambios ins- rants nts (refterzo del aparato represivo) © PURI I fividuales (vigilancia particular de an administrador) que Je frecuencia del fenomeno estudiado. La contabilidad diferen- ter emas jacqueries bajo Enrique I o bajo Luis XII pue- ial Gfiejar, sobre todo, los progresos de Ja centralizacion monarqtica. Ta anipulacién de fuentes seriales oblige pus al histo. riatior a reflexionar con toda diligencia en 1a incidencia que puedan tencr las condiciones de organizacion de esas fuca- HACER LA HISTORIA 65 ttes sobre su utilizacién cuantitatlva, Desde 960 punto de tes, sonty parece que podemos distinguir por Orden de com plejidad creciente en el establecimient de series: jidad ofctes estructaralmente muméricas, reunidas co tales, y utilizadas por el historiador para responder a pro- fiGeiad directamente vinculados a su campo original de in- Vestigacion. Por ejemplo, los registros ‘parroquiales france- WeetEira cl historiador demégrafo, las encucsi™s prefectora ses pare Mdistica industrial o agricola del siglo 2° francés Kara el histoxiador eepnomista, 0 Tos datos de las eleccion para esidenciales americanas para el especiallsis histo- Nes Pr espolitica. Estas fuentes precisan, alguna que O° ver, Tia so vaudardizadas (cuando se da variaciGn os ta unidad sor PS nodificacion del criterio de clastficacién); asimismo, Qtango se dan lagunas en la cadena documental, pueden Gttrapolarse de la misma ciertos elementos: Pero ambas Gperaciones se hacen, luego, con un sainimo de incerti- dumbre. tTas fuentes estructuralmente mumérieas, Pore utiliza dag por el bistoriador de modo sustitutive, Dest hallar wa cas Peat a problemas por complete ajenos 4s Carre ori Zinal de investigacion, Por ejemplo: 6} andlisis de los com- Sortamientos sexuales segin los reglstros ‘parroquiales, el eS Poli del crecimiento econémico a partir ge vere de pre- Gos, Ja evolucién socioprofesional de una poblacién a partic Go8. a serie Sscal, El trabajo del historiader es aqui dificil, Soo partida dobie: debe precisar con tanta Mspy meticu- y per Pious problemas que cl material documenta? me ie ha losigyo en fancidn de los mismos ¥, por jo tants el pro- rounido en. fuepertinencias con relacion a los snigmos Yara, indudablemente, planteado. Y debe, hnormalzhente, Teor fanizar completamente este material pars ‘hacerlo utilizable: Soro al hacerlo, lo convierte en mas arbitrario y, por ende, discutible. Gutiple: gyentes no estructuralmente numéricas, pero ie el Mstorindor pretende utilizar de modo cuant{ialivo, Prt un Srocedimiento doblemente sustitutivo:, imports Tee determi- Proced mincade wnivoco para tas mismas, con resPeor ai Rroblema que se plantea; pero que pucda ‘asimismo reorga problema OMyeries’ eso es, en unidades cronolégicas Comme nizarias “Costas de un trabajo de estandardizaciéa evidente: rables, a cotomplejo todavia que en el caso anterior, Los da. monte Tate tipo —mas mayoritarios cuanto mas nos Pont tos oe en el. pasaddo— pueden subdividirse asimieme © dos 3 66 RANQOIS FURET categorias? Tas fuentes no numérica’, Per seriales, ¥ por calce@riente fécilmente cuantificables, Como, To ejemplo, consigntyntos maizimoniales notariales de la Turon ‘moder woe Gue pueden ser indicios, a eleccion det historiador, de la Be jcgamia, de Ja movilidad’soctal, de los ingrtoy del grado | de alfabetizacién, ete.#¥ las fuentes esirictamente cualitati- no serlales pues, o cuando menos particularmente deli wesae de organizer en series y de eStandacdi7t —como por , ejemplo tas fuentes administrativas © Judiciales de que ha- flamps mas arriba, o incluso, los vestigios iconograficos, tes tigos de fidelidades desaparccicias. Ste no ez ebice para que, en todo caso historiador de hoy se vea obligado a reaunciax a 1a jngentidad metodols- fica y a reflexionar acerca de les condiciones det estableci| | BR Yo de su saber. La computaciora s¢ lo ‘permite, liberan aaierge lo que hasta cl presente ocupaba 1° esencial de su Cerepo, la recogida de datos en fichas. Foro, © cambio, le | Boida'a tun trabajo previo de organizacion de Jas series de obi ge su significada con relacion = lo 0 investiga. eats yoda ciencin social, pero tal vez con un Dore de rotra- ) } ‘so, fa historia de hoy pasa de lo implicito a 10 explicito. La I soeaSpierio mmimero de opciones ¢ hipélests t aoaseientos en canto que deben pensarse oe funcién de la fouiea de un programa, As{ eae definitive none la mascara de ee pbjetividad histérica que se hallaria escondida en 10s , una objetiescubierta al mismo tiempo que, ellos: el histo- ) sao epoevo puede ya escapar 2 1a conciencio, Je que_ha cons: Jato gus ehochosm, y de que 1a objetividad 26 investiga- trae riba no 2610 en el enmpleo de procedimicnit, correc: eign om la elaboracién y tratamiento de estos hecho, sino 108 om pentinencia con respect @ Tas hipotests de su inves- ' ‘igacién. WAcir storia serial no es, pues, sélo, nt sobre todo, unl traneiormacién del material histérico: es ups revolucion de] la conciencia historiogréfica. $0. Jmcacién de Tos datos supone su definicign: $2 definicion * d EI historiador y sus «hechos» ‘AM trabajar sistemdticamente en sees cronolégicas de qains homogéneos, el historiador transforme, efectivamente, GMSbjeto especifico de su saber: el tiempo» ° mejor, Ja con HIACER LA. HISTORIA 67 cepeién que de! mismo sé hace y la representaciGh que del mismo ofrece. oer historia cacontecimental» no sz_define por la prov ponderandia otorgada a Ios hechos de orden politico; 50 i Ponstituyen tampoco el simple relato de ciertos ' clas Sorin gue ha sido, induudablemente, el clement Te momia poultice Sage, Por el andlisis cuantitativo de los Ole toF de Sv amos de evolucin de esos niveles, ents ritmo> or olemificamente measurable te dimensiin ido eel mana que es su razon de ser, cl tiempes 22 active ouesis del historiadar se ha desplazads, 95% der plano de hiosofia. de. Ja historia al de una sent. Of del plane de ct particulares y homogéneos, por lo genera) datos Te Bon ello en devenir explicito y formulate; Deve sucle gant Scidad hist6rica en fragmentos tan distintes ge atoms Taco al mismo tiempo la pretension clésica de Ta 2 comprome'® ana aprehension de lo global. e. sss fuentes eto, deine Serene came le sex posible. Lo que no signifies ve ea mitarse al andlisis microscopicy de una £0 $6 que deba ue; puede reagrupar varias de estas series ¥ Droponer, asi, la interpretacién de un sistem: 1 de un sub- Poorer pero el andlisis global del «sistema de Jos Sistetar” stem pablemente, en la actualidad, fuera del alcance de sus medios. rmedio®. ajemplo de la historia demografica y de 1a his- torn: muonémica que son los sectores més avanzados de la Jistoriograffa francesa (¢ indudablemente, internacional) con- temporanea. Se da el caso de que, desde bace wit veintena servos, el perfodo «moderne s¢ ha convertidy, 6m Francia, de sijelo del mayor mamero de trabajos de historia Se al faenesréfica y econémica), con lo que es, desde oe punto (demopraiien jue menos mai se conoce, Habiendo parte de de eetje mercado y de 1a reconstitucion de Tos precios, la JJACER TA HISTORIA o historiografia francesa los ha cotejado luego con la eval Tidk del namero de hombres’ de acuerdo con las series dc setndfeas, (De este modo se ha ido constituyendo prowress: ore ei concepto de «antiguo régimen econémico», fun. Watoven Ia proponderancia de wna produccién cercalistica (ainerable por los caprichos metereolégicos y en la «Pures Periddica del sistema por Ja erisis cfclica, que indica tome pprifelo stibito de la curva de precios como cl Iundimiento Ge Ja curva del ntimero de hombres. yess ‘bien, Jas series de precios, con significados amit guos y diversisimos, se han completado mediants indicios Bite pertinentes en lo que respecta al volumen de a Dr Ticoiba'y mediante 1a ulilizacién de series que afectan a la evotucion de la oferta y 1a demanda, constitutiva ésta tap fren, de Ja evolucién de los precios. Por parte de Ja. pro” Guccién, las fuentes decimales que, afectanto cada afio el Ghismo poreentaje de cosecha, no nos ensefian nada acerca Hel valor absolut de Ja produccién, sino que derivan su Va: lor de su contabilidad relativa; © bien, en Up plano macto- econdmico, las fuentes protocsiadisticas recogidas por la ad- ccOlietracion del antiguo régimen y reorgapizadas en térmir miige contadilidad nacional, Por parte de la demanda, fuera Wo ios movinaientos demogrdficos globales, tenemos la. 3°. ee nuirucion de las grandes masas monetarias disponibles: eos tyas municipales, sefioriales, decimnales, renta del suelo, ‘pencficios empresariales, salarios. Se cccta combinacién ‘de series demogréficos y econémicos miltiples Io que ha permitido a Le Roy Ladurie e} rect prender el analisis de la antigua economfa agraria sobre une Pree smds ampliat Se trata, en efecto, de un muestrario de Gates que cubren el conjunto del Languedoc, de una crono- fogia de lerga duracién (siglos xvaxvisi) y de una documen: tacion cuantitativa diversa y rica, que permite, en particy: Jar gracias al catastro, el estudio de 1a propietad rural de Jos siglos xuxviit: es 1a historia de ua prolongado ciclo agra- WSS, caracterizado tanto por un equilibrio general como por ceeds desequilibrios sucesivos. El equilibrio general es, gros: wneSodo, conforme al modelo maltusiano, este modclo que 3p. Le Rex Laounms, Les Paysans de Languedoc, SEVPEN, 1966; Bete a esa Sigel “praames oes et Se ae ani 70 RANGOIS FURET Malthus descubre y eterniza justo cuando deja de set Vor Mivero, en el momento del takeoff inglés; ta economia del dageres Languedoe rural esté dominada a largo Plase Pee la aaleta de la produccion agricola y del mimero Ae hombres; Te Smcapacidad de Ja sociedad de elevar lo productividad Wrarie, el impasse de los bienes del suelo, #9 ©. la ausen- agratio, oh reserva indefinida de buenas therras, consti Ggual que la famosa «bambre monetariay wn Oo 1 os bis- ‘Eviadores de los precios, otros tantos bloguess estructurales torladorss siento decisivo, Perdiendo su papel Centra Ja ex: aiteacion monetaria se integra, asl, en wn sistema multiple ¥ wnificado de interpretacién. nnificado etura de la antigua economia opera en ol Lng) plazo como una regia de funcionamiento interne, ‘Pero no im- Pile que al interior del sistema las diferentes variables des- tvore de hombres, evolucién de la propiedad, r= particion de Ja renta del suclo, movimiente de la produc carey, ie los precios, etc— permitan senalar wo 2 Lividad ¥ Cin el lugar quie cade uao de ellos ocupe fon A. 1eekon'al conjunto, segtin los ritmos anuales ¥ 10s ciclos que lacién ol Cam curva particular. Asi Ia estructura inguye Wy ee coredial, Partiendo de la hipétesis que, seein 10s planos tor oo los sistemas parciales analizados, Jos motos de Spropiacion del tiempo, los ritmes cronolégicos pueden ser diferentes. rents an préctico, cash todo esté por hacer. E} Nistor dom iene gue examinar cuales puedan ser Jos indicios (cue dor thene au vige lo que llamo Ja Soriedad «politico ideol6ey iheapimetituir su documentacidn, establecer su cardter 1 Gizsentativo y su valor comparable de una época 2 Oe Las Peery estan abi, tari numerosas, ast como las series, 128 HIACER LA HIISTORTA B romogéneas coma en el sector econémico o demografico 8 tome ne ig alfabetizacién de las masas popularesi® de ja Sociologia de 1a educacién o del sentimiento, religioso, del socio Oe fe ideas por las élites, del contenide manifiesto © conse fas idcologias politicas, etc, En el plan teérico, eal Jatente O° iba, claro esté, en constituir progresivamente los interés estite una historia giobal, pero, sobre todo, € incluso elementos oe vanalizar los ritmos diferenciales de evolucin aefos diverses planos de un conjunto historico. Pues © bajo de los divemjan que podran alcaniaarse dos de los objetivos prioritarios de la historiografia de hoy: qrigevisar las periodizaciones globales tradicionales, 0% cialmmente herencia ideol6gica del siglo XIX, ¥ que presunonct” To uue queda precisamente por demostrar: 1a evolucion 794 lo dhe descomitante de Jos elementos més diversos dew) seeaGnto, en el interior del periodo considerado. En Lett de Sartir de una perlodizacién dada, es probablemente mas fe- Patio plantear primero os problemas con relacion Tos ele- cundo Pumsritos, El concepto de «Renacitniento», por ¢)-n plo, e¢ sin duda alguna pertinente respecto @ basta ee indi- Plo, es Stistoria cultural, pero carente de sentido respect de fos datos de la productividad agraria. P8'F] problema estriba, pues, en delimitar, en el interiet ae zin conjunto de datos de indole diferente, endles son 10% Slanos en evolncion répida, 0 en txansformacion decisiva, y planos 9m Cutores de inercia sélida, a plazo medio 9 largo. No cules 1s tor elemplo, que e) dinamismo de la, historia Se Ceanela —digemos desde el gran «crecimiento» de Jos, st los xrxit— sea de indole econémica: Ja inversicn escolar, ales AL NUn sentido amplio, y estatal (por mediacién de Jos Sheios) puede haber contribuido al mismo de una maitre ofcio®) damental que el aumento del producto nacional. Quins mis Mepermita acabar este articulo, con una hipétesis (a2 Se ae ceeraadiends que es inverificable mientras la historia am cioses age el aprendizaje de 10s procedimientos de la historia serial. 14. Ver particularmente, M. Fomy, Les, progits de, Jtnstiucin etettins it, Wat toute IV & Napotéon 111, Population» (WSS) So Stamens Cad education in England 1640-1900, «Past and Presi Me Hite eden G, Canault, Dileracy nd development im the West; Pen: guin Books, 1969, in, BOOKS. Af Vovelle hicieron ver recientemente, de forma, brillant, cba; Gitat sonios leonograficas para el estudio del sentimiemto, Te cima WAT Pinion de la mort et de Taurdeld on Provence, designar curs abajo de concepitalizacién de esa «merci» Gee Oo ‘ante Setorel espectaculo del devenir. De ahi que ¢} esfuerzo hi todo, lnga mas parecide con el esfuerz0 filosdfice ave ie torica tone? entifico, La historia explica menos d¢ [ai Sxplicita, Ejemplos do una tal empresa de ‘tematizacion: 1a praxeologia y cl andlisis de lo que podriames Tamar los ¢o- Peers (ana guerra, una sociedad, una mentatidad; Por cjem plo, Ia supuesta mentalidad primitiva)- PAUL VEYNE 1 gPuede Ja historia ser objeto de ciencia? ¥, caso de que no, gqué podria hacer mejor? Respondiendo a ta, primers no, caus Etta que resultaria sorprendente que las protensio cusstie los historiadores a 1a ciencia sean mas clevados qué wes oe ioe “fisicos. Ahora bien, estos iithmos no pretenden fque ef curso de Ia naturalezs, por determinado que este, oe for entero objeto de ciencla, sino sélo que ciertos espeoes Por ee curso, los que son necesarios, se prestan a Ja expli- oe ee ya la prediccién cientificas. Las ciencias explican los caticiciones o'una baja de precio del trigo; no predicen unas flwias en las Antibes, un domingo de febrero; no explican dees de 1929: es la historia la que debe explicar el panico 1a crN, Los acuntecimiontos humanos se prestan a la expli- Qution cientifiea, ni més ni menos que los de Ja natursleza $ASe prestan # la misma cada una pequefia parte que Pre Yenta un cardeter necesario, general, infalible. Tyual que el curso de la nateraleza, la historia es un com junto de acontecimientos cada uno de los cuales © determi. janie pero que slo algunos de ellos son objetos de cienciay y nase total es un caos que no es més «clentificar que el com funto de los fenémenos fisico-quimicos que se producen du- siete us interval dado en el interior de un perimetro dado Tanle tuperficie terrestre. Un fisico se interesaré s6lo por los {spectos necesarios de tales fenémenos; los demas los dejara, Sigo que un historiador, que se interesa por todo cuanto oct alge ‘ino se siente con vocacién para parcelar unos acontect vredtos cortados a medida de Ia explicacién cientifica, 20 Podrd hacer: 10 tiene el derecho de retener s6lo, le recesion wett937, en lo referents al Frente Popular, recesién cuya Glicacidn elentifica se conoce hoy. La frontera que separ a PiMevia y la eiencia no es la de lo contingente y lo necesarlo, sino la del todo y io necesario. (i teria historia el curso entero del mundo, hallamos ta signa todo cuanto la filosofia distingue en el curso de} Maude. Primero, lo necesario, lo que Infaliblemente sucede: caer nos caen a 1a misma velocidad en el vacio, el valor <¢ i abiliza de acuerdo con los margenes en concurrencia Pet estapll’tamos en el dominio de la fisica o de Ia economia tere a Luego encontramos lo «que sucede con mayor frecuen aoe ge ars 26 noksi el cabello blanquea hacia Jos euarenta, cae. ks erandes ciudades modernas disponen de unos barrios todas Minles, el modelo de Harrod ensefia que, a falta de RACER LA HISTORTA n ahorro o de propensién a invertir, el indice de crecimiento seeible ‘no se alcanza nunca plensmente; estamos en cl oo- PGnlo de la macrocconomia o de la medicina! En fin, encon” Dames lo puramente accidental: Juan sin Ticrra paso por ‘2 Han ae camino hacia Atenas unos piratas me desvian hacia Edina, En el fondo, la historia est hecha de mucha acclden sear can algunos miicleos de necesario y de wg 6x xé moh je ettovia del Frente Popular es una secuencia de accidents, JB fiomezelados con algunos hechos que caen bajo teoremas cnt Omicos, y otros conformes a lo que vemos se produce ecGinariamente en politica: Io que un Tucidides consideraba crne el xehpe &g aac del Frente Popular y que wn moderno JRumenia sociologia, Solamente las relaciones necesarias y Tas qae'se producen con mayor frecuencia dan lugar a silogismos” ai Seatan a una clencia; el paso de Juan sin Tierfa no puede Se eubsumido bajo una premisa mayor; en cambio, si Puc: fe explicarse histdricamente: se dira que Juan tenia razone® sera querer pasar por tal sitio, que se vio obligado @ hacerlo © que pasé casualmente por él. Me Pestoria, Inego, no es solamente Jo que escapa a ia cienda’sin oponerse a las clencias: zeuél es la explicacién FietStica de In secesidn de 1937, sino Ja verdadera explicacion, tieien Ia explicacion macroeconémica? La historia rezites Ques, a la ciercia, pero sélo xemitira-a ella parcialment Borate 1a inayor parte de su curso, no por estar determminade perdnenos accidental, y remite a una necesidad_puramente aerial» en el sentido aristotélico del vocablo# En palabras se Raymond Aron, «los sistemas y acontecimientos sociales $Sn, en el sentido epistemoligico del término, indefinidos: somate vividos por 10s individuos, observados por Tos histo set res o los sociélogos, no estin parcelados de por si mis: rae subsistemas definides, ni reducidos a un pequefio vere de variables susceptibles de ser organivadas en un cunfanto de proposiciones ligadas unas a otras; de ninguna (eouia puede deducirse como consecuencia necesaria 1a, con gin a muerte industrial de millones de judios por Ios hitle- 1. Sobre el Ingar de la macroeconomnia, a medio camino entre lo evitidos } Jo sfonmel, on una praxcologia comprensiva, ase Re ows Ceegened Phistorien Scrit Pépistémotogie, «Annales» (1971). p. 1337. ARcsrTELss, Atal. prior, I, 13, 32b, 3 Anal. posterior, 1. 30, 81D. 19; ver G. Leones, Un historien’ dans te sublunaire, « Gulia 1971), p. 658. a Ge Buonn, Logique et méthode chez Aristote, Vrin, 197, p. 905 cf, p. 78, BL nian. 3, 87. 8 PAUL VEYNE, vianoss! Pues, si todo est determinado, no todo es determi: vive, El pesar del historindor consiste en no poder panes nable: Fano en elo duro de lo blando>. Y es verdad, pueste gue ia historia implica islotes de necesidad, que todo Proete Je Te Mienciae, humanas 0 de ozo tipo, podrd ser beneficioso seria bistoria; ello mo quita que tales beneficios sera Tei para imitados. No se dar una disgregacion general de la historia en beneficio de las ciencias. Genie es que toda pagina de historia esta subtendida pov silogiumos implicitos, dondequiera que explica en ugar oe silogicmes gue la retrodiccion, que «tapa los agujeros> ¢& coe a timentacién, supone asimismo inferencias a partir 06 (remisas mayores: el empirismo légico Jo ba dicho wa mil Prensa mayoria de esos silogismos se apoyan senci la: vee gn elo que sucede con mayor frecuencia», y nada, tench mente waco; ¥ eh eso la historia no se distingue de la vide de cen tos dias. Se apoyan ora en la idea de una naturale7s eawaee (Glos hombres hacen de necesidad virtud mss 3 me humane (rebelarse contra su condicién»), ora en el espacio nue divable que ocupan costumbres y cOdigos: rosa designe CPaspre una rosa, los Tomanos comen tendidos. 4 part de siempre wocede a hacer deducciones («...como ese romane abit s¢ Piel romano ha tenido que tenderse para comer”). & come, Crdacciones (xeste romano medio esta. tendido, este pace anmedio comie, lucgo todos Jos romanos comerfan fen roe mictipacer aibduceiones que van, de la mayor y la Sic eign, a la menor y que son la ogica del descuprimier” cor a inferencia de la encuesta policial ¢ historia” (scsi? tom Ue esté ropresentado teridido en este bajorrelicys, ¥ si Toma or lox textos que los xormanos comian tendidos, te (jue significa que este romano esta representado © actitud de comer»). core iia no se reduce a las diferentes ciencios, salvo en peauietia parte, No existe tampoco una eicncia de 1 Mee er, Paua clave del devenir, un moror de Ta historia’ Atribuir A. R Anom, Quest-ce quune théorie des. relations, internationales: eee an Oe thence politiquer, XVIE, (967, 848: serialamos et sR interes episternolozico de este articulo, Pre ca de Ia abduccion en Ia lgica de Peirce, ver Dor Clore oi veal Fimlostsches Worterbuch der Phifosaphie, balo te essen fe of gran Historischejorza a publicer Is Wissenschaftliche Buchwescils- chat (vol. TAC. 1971), p. 3. SE oot aitica del primer motor en historia se debe a R, Anos, Irtro- duction 0 la philosophie de histoire, p. 246, of. 202. SEACER LA HISTORTA i el papel de motor a los datos materiales 0 3 Ie economia, es Jager con equivocos: zes ¢l_moline de agve Ja causa de la Inger ud, o el hecho de emplear este molino? él economia Sera aspects econdmico de ciertas conductas, 0 esi ‘cond os £1 BSpeCtO tie eomportan otros aspectos, juridicos, Mente, ioe, ete? Gomo objeto «material> (en senbide corporeo), ¢l les, ete? Chace mas que gravitar sobre el suelo co Qe oF ola. Si el motor de la historia es el hecho Ge utilizarlo, en lugar de descuidar esta invencién técnica por espiritu de Ingar ds. Gupuiesto primer motor es un acantecimien’o 70 muting, ¢ STiasién del molino que, como todo acontecl eno sates. explicado a su vez. El objeto molino pe Tre el SSpecto de wcausa material» (en el sentido Ge posibilidad que asnecto “tas que por cl hecho de que se utiliza yo Jecho de mentalidad, la ausencia de rutina, Jo ave ‘desempefia nau el papel de causa eficiente, Verdad es ate esta menta- adult Cr cberser, a su vez, explicada: se conviertc, a 60 Vet: Of Hood “material de las causas eficientes que la ban ievado a ca ere da una flosofia dialéctica (en el senego Cs exist ctsnente a esta palabra), es el aristotelismo. Por sutil sees la interpretacion con que, se quiera acrediltt al mar- see oe, siempre tropieza con la aisma dificnitad’ “ur primer xismo, siemede comportar potenciam; si es del orden de to MGuible antes de ser, si es acontecimient, ¥ 2 ‘materia de Posi aeas y no es primexo. La epersonalidad de bast» segin otra ar (o mejor ias institeciones primarias que 16 deter ser ier son fa clave de una cultura, pues pueden explicti tes Taina eilas, a partir del resto de la sociedad y de 10 histo- fambin cata red de interacciones que constituye 1a ‘historia, el vnetor estar dondeguicra que se le coloque Hor sein, desde el momento en que una categoria 1o Sore pane trata del privilegio de ser un primer motor, gen Stiede, a favor de las cireunstancias, fracasar 3 CON! de otros puede, 2 fue se revelan mas poderosos en tal © cual Coy:ky Taga ahf cs donde interviene Ja idea de variable estratégica. La tresencia de un agente patégeno no basta Pare ‘provoces La presGuinedad infecciosa; es necesario que el terreno Te Greate y et microbio se tendrd a raya si ol enserre ‘iene una Pere ce bierz0; por coriéceo que sea el capitalismer puede salaGerse