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Diccionario Akal de El saber griego PROLOGO DE MICHEL SERRES g Jacques Brunschwig ay Geoffrey Lloyd \ Magqueta: RAG Disefto de Cubierta: Sergio Ramirez ‘Titulo original: Le Savoir Gree . Esta marca ca- racteristica del ser permite arbitrar, hasta cierto punto, el debate que se abrié entre los materialistas (los -Hijos de la Tierra), para los que Gnicamente son las cosas que ofrecen resistencia y contacto, por tanto los cuerpos, y los idealistas (los Amigos de las Formas-), para quienes Gnicamente son las realidades inméviles ¢ inmutables, Protagoras, tanto in- {eligibles ¢ incorp6reas: los primeros deber aceptar la ampliacién de su ontologia para jar sitio a entidades invisibles © intangi- bles, y sin embargo activas, como el alma y las virtudes, los segundos deben modificar la suya para acomodarse a la especie de pasion que sufren las realidades inteligibles en la medida que el alma las conoce. Este remontarse a la cuesti6n de sentido del ser, asi comenzado por Platén, tal vez nunca mas se llev6 a cabo con la misma se- riedad, la misma obstinaci6n laboriosa, que en Aristoteles (especialmente en los Ilama- dos libros -centrales- de la Metafisica). Pero una de sus doctrinas fundamentales consiste precisamente en rechazar el presupuesto principal de la cuestién: no tiene sentido in- terrogarse sobre el sentido del ser por que el ser «se dice en varios sentidos- ~e incluso, en varias ocasiones en varios sentidos-. Las principales distinciones aristotélicas son la distincion de estas categorias- (de cualquier ser se puede decir diferenciadamente 0 bien qué es o bien qué cualidad es, o bien de qué cantidad es, etc., de modo que las esencias, las cualidades, las cantidades, etc., son tipos de ser irreductibles los unos a los otros) asi como la distincién del ser en potencia y del ser en acto. Todas estas distinciones se con- vierten en manos de Arist6teles en podero- sos instrumentos para resolver antiguos pro- blemas y para disipar las paradojas en las que el pensamiento anterior se habia queda- do estancado, y de las que los sofistas habian tenido la habilidad de sacar partido para es tancarlo todavia mas, Por ejemplo, la distin- cién entre la potencia y el acto permite re- solver de modo inteligible, y contra Parménides, el enigma del cambio y de la ge- neracion: lo que se muestra como nuevo en el mundo no se condena a ser una ilusion (lo que parece nacer ya estaba alli de hecho) 0 un milagro (el de una creacién ex nibilo); es la actualizacion de lo que ya era, pero Gnica- mente en potencia. Por ejemplo, la distincién de las categorias también permite compren- der que un ser pueda cambiar de cualidad al tiempo que permanece siendo esencialmen- te lo que es. Los instrumentos metafisicos puestos a punto por Aristételes le crean, por lo demas, problemas considerables, que ejercerin un constante estimulo sobre todo el pensamien- to filoséfico ulterior. Si el ser se dice en sen- tidos imeductiblemente miltiples, es decir, en otras palabras, si el ser no es un género Gnico que engloba a todos los tipos de seres como otras tantas especies, gen qué puede convertirse la ambici6n tradicional de la filo- sofia de ser una ciencia total del ser en su to- talidad? :Acaso no es preciso renunciar a esa ambicién y replegarse sobre las ciencias re- gionales, encerradas cada una de ellas en un género particular gobernado por sus propios principios? Aristételes intent6 sin embargo salvaguardar la legitimidad de una -ciencia del ser en tanto que ser. al introducir entre los diversos significados del ser una relacién, que respete su irreductibilidad, al tiempo que atentia su dispersi6n: ésos se remiten en. su totalidad al primero de ellos, e! significado de ousia (esencia 0 sustancia, 0 acaso no habria que decir «estancia), es en este sent do, por ejemplo, que toda cualidad es cuali SER Y LAS REGIONES DEL SER 81 — -- dad de una ousia, y asi para lo demas. Por lo tanto la antigua cuestin Qué es el ser? que Aristoteles describe como un «tema de inves- tigacin y de estancamiento desde hace mu- cho tiempo, y todavia ahora, siempre breve>, puede plantearse de un modo nuevo (qué es la ousid’), y la remisi6n de la antigua pre- gunta a la de los sentidos del ser puede re- plantearse en una remision de la pregunta nueva a la de los sentidos de la ousia (Me- tafisica, Z, caps. I-Il ss.). ‘Uno de los aspectos mis célebres de la res- puesta de Aristoteles a esta cuestiOn es un as- pecto negativo: las realidades normalmente designadas por los términos suniversales- 0 scomuness, no cumplen las condiciones ne- cesarias para ser admitidas al rango de ousta. Con respecto a esto Aristoteles da la vuelta al platonismo: rechaza el plantear un mundo. de formas transcendentes, superior al mundo de los individuos fisicos, y mas real que él. Para Arist6teles el tipo de sustancia primor- dial y real hasta el punto mas alto es el del in- dividuo fisico 0, todavia mejor, cuando pro- fundiza su andlisis, de la forma: inherente a un trozo de materia individualizado. Todos los otros niveles del ser, como géneros y es- pecies, son -secundarios: y menos reales, Por el contrario, no abandona la idea de una lidad suprema e inmutable que guie el Uni verso. Al tiempo que deseoso de purgar al cosmos del sistema de formas trascendentes y de los nimeros ideales planteado, de for- ma superflua a sus ojos, por Platon y por sus sucesores Espeusipo y Jendcrates, Aristoteles estaba completamente dispuesto a reconocer la existencia de un principio supremo, al que llama el -Primer Motor inmévil., en funcion del papel que desempena en relacion con el mundo fisico y que permite demostrar su existencia: pero este principio, considerado en si mismo, es un Dios-Intelecto cosmico, que -se piensa a si mismo», que se absorbe totalmente en el pensamiento de su propio espiritu y que no se constituye como motor primero de todo movimiento mas que en su condicion de polo tltimo de atracci6n, de fin hacia el que tienden todas las cosas a su ma- nera (comenzando por los cuerpos celestes, cuyas revoluciones eternas son un modo de imitar su inmovilidad); es este impulso inin- terrumpido el que mantiene a todas las cosas en el ser. Este intelecto es por lo tanto un su- cesor mas refinado del Nous de Anaxagoras, y probablemente también del Bien de La