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La prenda

La prenda Taipe Villaverde Roberth 0 Índice

Taipe Villaverde Roberth

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Índice

I.- Introducción……………………………………………………………………… 2 ..

II.- Antecedentes………… …………………………… ……………………………2

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III.- Desarrollo……………………………………………………………………… 4 ....

IV.-Conclusiones………………………………………………………………………5

V.- Bibliografía……………………………………………………………………… 6 ..

I.- Introducción

La prenda

La prenda viene a ser uno de los derechos reales de garantía. Los derechos reales de

garantía son llamados así porque son constituidos a favor de un acreedor para reforzar

el cumplimiento de la obligación por parte del deudor, asegurándole su cumplimiento

al conceder al acreedor ciertas facultades sobre pertenencias del mismo deudor. El

acreedor tiene sobre esas cosas acciones reales para perseguirlas en manos de quien se

encuentren, para hacerse poner en posesión de ellas. Los derechos reales de garantía

son derechos accesorios, se adhieren a una obligación cuyo cumplimiento garantizan.

Estos derechos no tuvieron un gran desarrollo, pues los romanos prefirieron la

garantía personal 1 .

Tomando en cuenta lo mencionado, la prenda pertenece a un tipo de contrato

perteneciente al contrato nominado, es aquel que tiene nombre especifico y particular

confirmado por el derecho, por ejemplo: mutuo, depósito, compraventa, etcétera y

tienen, cada uno, acciones específicas, individualmente denominadas, que los tutelan 2 .

Estos contratos se perfeccionan mediante la entrega de la cosa, pues sólo después de

entregado el objeto, quien lo recibe queda obligado a restituirlo. Estos contratos son

cuatro: mutuo, comodato, depósito y prenda 3 .

II.- Antecedentes

Los derechos reales de garantía son la prenda y la hipoteca, pero les precede la

enajenación con fiducia.

La fiducia cum creditore contracta, contrato de buena fe con el acreedor, en donde

implica la venta de una cosa por mancipatio o por in iure cessio, que hace el deudor al

acreedor para garantizarle el cumplimiento o pago de su crédito, seguido por un pacto

  • 1 BRAVO GONZALES, Agustín, Derecho Romano, 20va edición,. Editorial Porrúa México, 2012, cit p185.

  • 2 Martha,

MORINEAU

IDUARTE,

México, 1988, cit., p. 177

  • 3 Martha,

MORINEAU

IDUARTE,

México, 1988, cit., p. 181

Derecho Romano, 4ta edición,. Editorial Mexicana.,

Derecho Romano, 4ta edición,. Editorial Mexicana.,

de fiducia de buena fe por medio del cual el acreedor se compromete con el deudor a

retransferirle, una vez que se le haya pagado, la propiedad de esa misma cosa. Por

virtud de esta operación, el acreedor se hace propietario de la cosa, que retendrá hasta

ser pagado, pudiendo reivindicarla aun contra el deudor; en el caso de no ser pagado,

puede venderla para recuperar su crédito y dar el excedente, si lo hay, al deudor.

La enajenación con fiducia presentaba graves inconvenientes para el deudor: le

quitaba el uso del objeto y lo exponía a recuperarlo deteriorado por el hecho o

negligencia del acreedor, más aún, lo exponía a perderlo si el acreedor lo vendía antes

del vencimiento; además, no podía emplear el objeto para conseguir más préstamos.

Cierto es que el acreedor podía dejar el objeto en manos del deudor, pero era en

arrendamiento o a título de precario, siendo éste revocable a voluntad y aquél no

impedía que el acreedor pudiera vender el objeto, teniendo el deudor sólo la acción

personal fiducia? de buena fe contra el acreedor 4 .

Al caer en desuso la mancipatio y la in iure cessio, y no siendo posible realizar la

fiducia por traditio, cayó en desuso la institución al final del periodo clásico. Por su

parte Justiniano, mediante interpolaciones, canceló todo rastro de la fiducia en las

fuentes clásicas.

Así pues, se puede afirmar que la fiducia cum creditore es una forma muy antigua de

garantía real que otorgaba al acreedor derechos absolutos, en la forma que ha quedado

establecida, sobre una cosa ajena y las acciones in rem derivadas del hecho de haberle

sido transmitida la propiedad quiritaria de la cosa, para defenderla. En virtud a la

insuficiencia de la fiducia cum creditore para ser utilizada en todos los casos en que se

requería una garantía real, los romanos se valieron de otra forma genérica de garantía

real, el pignus, que cumplía con los mismos fines, pero tenía características distintas.

El pignus, cuyo origen es oscuro, pero que en todo caso ya era utilizado en la pignoris

capio desde épocas muy tempranas, adquirió en fecha incierta el carácter de garantía

real.

  • 4 BRAVO GONZALES, Agustín, Derecho Romano, 20va edición,. Editorial Porrúa México, 2012, p. 259, 270.

La prenda

III.- Desarrollo

El contrato real de prenda, por medio del cual un deudor o una tercera persona

entregan una cosa a un acreedor, al que llamaremos acreedor prendario, para que la

guarde en garantía de un derecho que éste tuviese en contra del primero. En una

primera etapa, los objetos que podían ser motivo de este contrato fueron

exclusivamente bienes muebles, pero con posterioridad se amplió a inmuebles.

El acreedor prendario se obliga a restituir la cosa dada en prenda en el momento en

que el deudor cumpla con su obligación, así como a pagar intereses y daños, si el

objeto llegara a sufrirlos por haberlo utilizado en su beneficio, ejerciendo el dueño de

la prenda, en caso de incumplimiento, una actio pignoratitia directa. Por su lado, él

estará obligado a reembolsar al acreedor prendario los gastos que hubiese efectuado

para la conservación de la cosa; de no hacerlo, el acreedor prendario tendrá la facultad

de ejercer una actio pignoratitia contraria para hacerse reembolsarlos gastos

efectuados, gozando además del derecho de retención de la prenda 5 .

A finales de la República, en el estado del pretor, se concedió la protección interdictal

al acreedor y una acción a favor del deudor, para que fuera devuelta la cosa luego que

la deuda era satisfecha. Esta acción insertada en el edicto de rebus creditis era

personal, con fórmula in factum concepta y se denominó actio pignoraticia. Con esto,

el deudor quedó en una buena situación para recuperar la cosa dada en prenda. Pero el

acreedor carecía de un acto para proteger la cosa que tenía en posesión 6 .

El acreedor quedaba en una situación poco favorecida ya que sólo disponía de una

“prenda de embargo” hasta el momento en que se le cubriera la deuda a no ser que

mediante clausulas especiales se le garantizara derechos adicionales. De esta manera,

al acto de constitución del pignus solían agregársele varias clausulas especiales o

pactos.

  • 5 MORINEAU

IDUARTE,

México, 1988, cit., p.184

Martha,

Derecho Romano, 4ta edición,. Editorial Mexicana.,

  • 6 ARANGIO RUIZ, Vincenzo, Instituciones del Derecho Romano. Ediciones de Palma., Buenos Aires, Argentina, 1973, cit., p.292

  • a) El pactum lex commisoria por el cual se le otorgaba al acreedor la facultad de cobrarse con la cosa pignorada en el caso de no ser pagada la deuda.

  • b) El pactum de distrahendo pignore que autorizaba al acreedor a vender la prenda si no le era pagada la deuda en la fecha fijada.

  • c) Antichresis, podía pactarse que los frutos se computaran para la solución de la deuda, se aplicaban primero a los intereses y luego al capital.

  • d) Pignus convetium, es el pacto sin posesión, por simple conventio.

IV.-Conclusiones

La prenda adquirió el carácter de verdadera garantía real cuando el pretor protegió al

acreedor pignoraticio de la perturbación o la desposesión de la cosa por parte de

terceros o del propio deudor, mediante interdictos que le permitieran seguir

conservando la cosa en su poder.

Los romanos se referían a dos figuras distintas que tenían por objeto de garantizar la

deuda, prenda personal o posesoria y la prenda sin desplazamiento posesoria llamada

hipoteca. Siendo la diferencia entre ellos el hecho de desplazarse o no.

En virtud a la insuficiencia de la fiducia cum creditore para ser utilizada en todos los

casos en que se requería una garantía real, los romanos se valieron de otra forma

genérica de garantía real, el pignus, que cumplía con los mismos fines, pero tenía

características distintas.

V.- Bibliografía

BRAVO GONZALES, Agustín, Derecho Romano, 20va edición,. Editorial Porrúa

México, 2012.

MORINEAU IDUARTE, Martha, Derecho Romano, 4ta edición,. Editorial

Mexicana., México, 1988

ARANGIO RUIZ, Vincenzo, Instituciones del Derecho Romano. Ediciones de

Palma., Buenos Aires, Argentina, 1973.