Está en la página 1de 21
Aires » Eudeba. 2003 Jia Somiologica) 3 Aires > parcial de este libro, ni su atic, ni su transmision en Sho, electronico, mecénico, anise provio del editor Maria Isabel Filinich Descripcion [410 Fi Maria Isabel FAL Descripcion - 1? ed.- Buenos Aires : Eudeba, 2003, 112 p. ; 21x14 em.- (Enciclopedia Semiologica) 'SBN_ 950-23-1291-0 | Titulo - 1, Linguistica Eudeba Universidad de Buenos Aires 1" edicién: agosto de 2003 © 2003 Editorial Universitaria de Buenos Aires Sociedad de Economia Mixta ‘Av, Rivadavia 1871/73 (1033) Ciudad de Buenos Aires Tel: 4383-8025 Fax: 4383-2202 www.eudeba.com.ar Disefio de interior: Diego Cabello Disefio de tapa: Silvina Simondet Correccién y composicion general: Eudeba ISBN 950-23-1291-0 Impreso en Argentina Hecho el deposito que establece la ley 11.723 avorocna NO 88 permite fa reproduccion tolalo parcial de este libro. ni su SAAR? almacenamiento en un sistema informatico, ni su transmis {cualquier forma o por cualquier medio, electronico, mecani fotocopia u otros métodes, sin e! permiso previo del editor. Capitulo 2 El enunciado descriptivo La forma que asume aquello que es objeto del discurso des- criptivo ha sido caracterizada por Hamon (1991) como un sistema que pone en relacién una denominacién, un nombre, con una ex pansién, un despliegue de rasgos. Revisemos la definicion que autor propone para reconocer un sistema descriptivo: “Un sistema descriptivo es un juego de equivalencias jerarquizadas: equivalen cia entre una denominacién (una palabra) y una expansion (un suttido de palabras yuxtapuestas en lista, 0 coordinadas y subordi nadas en un texto)" (1991: 141), La denominaci6n tiene el caracter de un panténimo, un nombre que es denominador comin del con junto del sistema, y, a su vez, la expansion puede realizarse me diante un listado de nombres, una nomenclatura, 0 bien una suma de cualidades 0 predicados. Hamon (ibidem) representa la organi zacion de un sistema descriptive mediante el siguiente esquema Sistema descriptive ae —— f \ dicado \ | Pe N Pr Maria Isabel Filinich Cada uno de estos elementos, el pantonimo, la nomenciatura, los predicados. pueden o no aparecer, de manera explicita, on el texto. Asi, es posible que solo aparezca una lista de nombres o una lista de predicados, de los cuales se puede inferir el pantonimo correspondiente, 0 bien un pahtonimo acompanado solo de una nomenclatura o slo de una lista de atributos. En el caso extremo, ‘como veremos mas adelante, el nombre solo puede funcionar como una descripcion en potencia, dado que e! modo de nombrar es ya una asignacién de rasgos predominantes 0, al menos, una proyec- cién de un punto de vista desde el cual el objeto es observado. Esta concepcién de la descripci6n conduce a pensar que un sistema desctiptivo puede hacerse presente en diversos tipos de textos. Entre ellos habra algunos que se caractericen por organi- zarse segin una lista de nombres, por ejemplo, los ingredientes de una receta de cocina, un catalogo (de las obras de una exposicion, de las formas variadas de presentacion de un producto, de articu- Jos para venta, etc.), una guia (de centros de interés turistico ubica~ dos en un mapa, de informacion diversa -de hospitales en una ciudad, de instituciones educativas, etc.-), un manual de ciones para utilizar un articulo, las cuales aparecen precedidas de los componentes del mismo. Otros tipos de textos preteriran la for- ma de la equivalencia entre una denominacion y una serie de pre- dicados, tales como los diccionarios o las enciclopedias, aunque tampoco esté ausente en ellos la recurrencia a la nomenciatura (sinonimos, paronimos). ruc 2.1. Los rasgos caracteristicos El enunciado descriptivo tiene entonces una organizacion de tipo paradigmatica, dado que se trata de un nombre que se desplie- ga en el sintagma mediante la enumeracion de la serie de sus partes 0 atributos, los cuales estan presupuestos, comprendidos por el nombre, y pueden permanecer en ausencia. El proceso des- triptivo podra actualizar y articular en la presencia del sintagma la serie paradigmatica atribuida al nombre Observemos en el siguiente texto -un fragmento de una entra da de la Enciclopedia Hispanica-\a disposicion de los elementos descriptivos: 32 Estuardo, Maria La habilidad politica, la belleza y el encanto personal se fundieron en la reina escocesa Maria Estuardo, cuyo tra: ico destino envuelve en uin halo romantico y sugestivo su figura historica. ‘Aqui, el nombre propio desempefia la funcion de panténimo pues, a medida que el texto avanza, pasa de ser un asemantema tin lexema vacio, a condenser el conjunto de atributos que se van desplegando. La expansion se realiza por dos vias: mediante una nomenclatura formada por terminos que no designan partes de un todo sino que sustituyen al panténimo y funcionan como anaforicos de la denominacién (reina escocesa, figura histérica) y mediante una serie de predicados, de entre los cuales unos indican cualida- des asignadas al nombre propio (Ia habilidad poltica, la belleza, el encanto personal) y otros, cualidades que ocupan otra posicion jerérquica, pues no se refieren directamente al panténimo sino @ elementos que a é! son asociados (destino > trégico, halo > romantico, sugestivo). De estas rapidas observaciones ya podemos hacer algunas especificaciones acerca de los rasgos que caracterizan un siste~ ma descriptivo. Con respecto a la nomenclatura que puede estar presente en una descripcién, hay que Considerar que no s6lo apa: rece para designar las partes de un todo sino que también puede nombrar al todo, convirtiéndose, en este Ultimo caso, un solo térmi- no de la nomenciatura en equivalente del pantonimo. Por otra par te, los predicados pueden no solamente referirsg al pantonimo sino a otros elementos, sean éstos partes del todo, términos equivalen- tes del panténimo 0 elementos asociados a él por contiguidad. En este titimo caso, los predicados tendrén otro rango, pues aparece- rn subordinados por la mediacién del elemento al cual se refieren. Este hecho da lugar a una estructura arborescente que permite un espliegue sin limite. Asi, en nuestro ejemplo, los adjetivos tragico, roméntico y sugestivo se unen al pantonimo por la mediacion de los términos destino y halo, quedando de este modo los predicados ‘a cierta distancia del panténimo y en un segundo plano. ‘Atendiendo a este rasgo tipico de la descripcion, Hamon sos: tiene: “Toda descripcién es entonces una insercién de subsistemas Maria Isabel Filinich descriptivos mas 0 menos expandidos, jerarquia de descripcio nes, lo que permite al autor variar y modular varias veces sus dominantes locales” (idem: 176). Pareciera entonces que un sis- tema descriptivo tiende a una expansiOn sin limite, al punto que el etcétera seria la forma caracteristica de clausurar (sin clausurar) una descripcién. Sin embargo, Hamon muestra que lo descriptivo guarda una relacién estrecha con lo taxonémico, de manera tal ‘que no sélo el efecto de lista anuncia la presencia de lo descrip- tivo en un texto sino también el efecto de esquema. Asi, él texto puede presentarse como la saturacién de un modelo preexistente {los puntos cardinales, los sentidos) el cual organiza y jerarquiza los elementos que intervienen en una descripcion. La presencia de un orden, de un modelo de organizacion subyacente (0 la subversi6n del modelo)"® evidencia la operacién de clasiticacion que el texto realiza Los modelos que ordenan los elementos en una descripcion pueden ser mas 0 menos evidentes, mas o menos candnicos. Lea- mos los siguientes fragmentos tomados de una guia turistica para advert la estrategia que permite otorger un orden a la descripcion de la Catedral de Canterbury: Al acercarse a la Catedral de Canterbury a través de la Puerta de la Iglesia de Cristo ("Christ Church Gate") se observa una primera y dramatica vista de este espléndi- do edificio. La puerta en sf fue construida [...] Las dimen- siones de la catedral no resultan inmediatamente apa- rentes ya que el extremo este queda oculto a la vista al principio y los ojos se fijan irresistiblemente en Bell Harry, la torre central. Su origen se remonta [...] Al entrar en la catedral por el portico del extremo oeste de la nave, salta de inmediato a la vista el esplendor de los altisimos pila- res que dirigen los ojos hacia el cielo, hasta el abovedado 10. En este sentido, Pimentel (1986) muesi'a, mediante el anaisis de un segmenio descriptive do la novela Palinuro de México, de Ferrando dol Paso, de qué manera la subversion de los modelos topagraficos candnicos no implica la desaparicién del orden ‘sino ms bien la emergencia de un nuevo orden cuyo sigiicado se aprecia precisamente ‘racias aa parodia de un mode'o cansnico subyacenie De: ipcion del techo de intrincados nervios secunaarios. Se trata de uno de los grandes logros del cantero medieval [..] Para visitar la parte mas antigua de la catedal, la cripta, se va por el centro de la nave.., Facilmente podemos reconocer, en esta disposicién de los distintos aspectos de la catedral, una forma de organizacion deter- minada por la instalacién en el enunciado de un supuesio visitante que realiza el recorrido y se detiene a observar algunas partes, aquellas hacia las cuales el texto va orientando la mirada: la puer- ta, la torre central, el techo, la cripta (hemos omitido cada una de estas descripciones para realzar sus encuadres en la figura del recorrido realizado por cualquier visitante). Es claro que aqui la funcion descriptiva esta subordinada a otra predominante, la fun- cién de instruccién, y por tal motivo el texto, mediante la referencia al recorrido realizado, tiende a orientar la ejecucion de una se- cuencia de actividades que facilite el despiazamiento y provea el conocimiento de un monumento histérico. Pero es interesante ob- servar como se disimula la instruccién, de manera tal que el texto también puede leerse con el fin de atender prioritariamente a los segmentos descriptivos. Refiriéndose a este hecho, Silvestri (1995: 34) seffala: “La eleccién de un tipo de discurso no instruccional Para cumplir funciones de instruccién responde, entre otros facto- Fes, a la indole de la actividad que se instruye. Por ejemplo, un recorrido turistico no constituye un procedimiento clésico, ya que ‘no es una secuencia univoca de acciones obligatorias. Por lo tan- to, una forma nitidamente prescriptiva no resultaria adecuada: no Pueden adoptarse actos de habla de orden frente a una actividad Que por naturaleza es -en ditima instancia- facultativa’. Estamos ‘aqui frente a una estrategia que persigue un doble propésito: dirigir una posible serie de acciones (funcién instruccional) y ordenar los aspectos a describir (funcién taxonémica de la descripcién), ade- ‘més, claro esta, del papel que ambos discursos cumplen en la dimensién cognoscitiva. Los segmentos descriptivos quedan asi enmarcados en el esquema del recorrido realizado, figura clasica de este genero de textos, la guia turistica. Es interesante destacar también que el esquema basado en el recorrido de la mirada esta en la base de muchos modelos descriptivos (el retrato, que se orga- niza siguiendo un desplazamiento de la mirada de arriba hacia 35 Maria Isabel Filinich abajo; el paisaje, sometido a la mirada de un observador mit & manos explicito en él texto descriptive). Recordemos ave 6” la Tradieton retevica la definicion de la descripcion esta intmamente aeociada a la mirada, Fontanies..en su célebre manual sobre las figuras dal discurso, afirmaba: “Todo lo que voy 2 deci acerca dela descripcion es que consiste en presentar un objeto frente @ los ojos, para hacerlo conacer en sus detalles y en sus hipOstaes més ierevantes" (1977: 981). Volveremos mas adelante sobre este aspecto central de la descripcion La taxonomia, el esquema que organiza los elementos en una descripcion, asegura, entonces, no sélo el establecimiento de un 4 Gren posible sino también una clausura. De esta manera se adm ristra y controla una posible proiiferacién excesiva Cel texto La proyeccién de una forma de disposicion de los elementos q de una descripcién no es directa, no se deposita sobre una Sue puesta “realidad”, sino que es mas bien meta-ciasicacion. Ls des- bripeién afimma Hamon- “clasifica y organiza una materia ya re- Cortada por otros discursos[..] paisajes ya recortados por las eyes Ge la herencia y por el catastro en ‘fincas’ en ‘parcelas’, en ‘carn- pos’, 0 por los gulas en ‘sitios’, en ‘perspectivas’o en ‘unios Pare | vnicos’, cuerpos recortados en "miembros’y ‘aticulaciones’ Por or discurso médico-anatémico; objetes manutacturados que Henan de “articulos etiquetados' los depésitos de venta al ‘detalle" paisa jes urbanos recortados en ‘bartios’ 0 en ‘monumentos clasifica= dos’, méquinas, recortadas por la tecnologia en ‘piezas", casas, Tecortadas por el ritual cotidiano en piezas diferenciadas” (idem 66). Este afan clasificatorio hace de la organizacion descriptiva daj la materia verbal la forma privilegiada del discurso cientifico y de! todo tipo de explicacion. En este sentido, Hamon recuerda que toda explicacion (ex-plicare, desdoblar, desplega’) recurre al { ‘cedimiento del despliague de un paradigma, procedimiento propia de lo descriptivo. En nuestro ejemplo puede apreciarse que el lenguaie pleado para describ las partes de ta catedral (porlico, nave, pil res, techo abovedado, cantero medieval, en el fragmento citado) proviene de la historia del ate y remite al lexico arquitectonico Log] Sepectos que se destacan de la catedral no son cualesaviera sik ‘aquellos para los cuales hay un léxico especifica, incluso estilos conocidos y codificados 36 Descripcion Esta vinculacion con Io taxonémico muestra que todo lugar del texto con predominio de lo descriptivo remite a otros discursos clasificatorios, enlaza el texio con otros textos evidenciando asi el caracter intertextual de la descripcion. La configuracién del enunciado descriptivo implica ademas un constante movimiento intratextual, una actividad metalinguistica fel hecho de poner en equivalencia una denominacion con una expansion no es otra cosa que desarroliar la potencialidad metalinguistica del lenguaje. De aqui la estrecha relacion entre 10 descriptivo y los textos metalingdisticos tales como la adivinanza, €l diccionario, los crucigramas, la pardfrasis, la perifrasis, la nota al pie, etcétera La presencia de la descripcion esta generalmente marcada por sefiales que la anuncian. Entre estos indicios de lo descriptivo. Hamon consigna: la pretericién ("era una escena indescriptible’ figura tipica desencadenante de lo descriptive), el tono y el ritmo, marcas morfolégicas (verbos en presente, en pretérito imperfecto), un léxico particular (términos técnicos, adjetivos numerales, nom bres propios, adjetivos calificativos), figuras retoricas, terminos en posici6n de ruptura con un horizonte de expectativas (detalles in- significantes) escenas 0 personajes-tipo (la accion de gracias, le ‘alabanza, el espectador entusiasta). La aparicion de estas sefiales es anuncio de un posible despliegue descriptive. Sintetizando el pensamiento de Hamon acerca de este topico. dirlamos que en el nivel del enunciado es posible reconocer el predominio de la descripcion por la presencia de algunos de los fasgos mencionados: relaciones de equivalencia, de jerarquia, de! texto con ottos textos, del texto consigo mismo; o bien por ciertas marcas prosbdicas, morfologicas, semédnticas y retoricas cuya apa- ricién puede dar lugar a la emergencia de una descripcion 2.2. La estructura jerérquica: componentes y operaciones Elenunciado descriptivo, concebido, de manera general, como equivalencia entre denominacién y expansion, conduce @ pensar que ambos términos de la retacion pueden especificarse para lo- dar integrar en un modelo mas preciso la forma de un sistema Gescriptivo. A esta tarea se dieron Adam y Petitjean (1989) en et 37 Scar ce Maria Isabel Filinich estudio que dedicaron al texto descriptive. Seguin los autores, la denominacién cumple siempre el papel de ser el tema e incluso el titulo de un texto, de alli que prefieran sustituir el termino denomina- cion por el de tema-titulo, en funcién del cual se articulan una serie de términos 0 enunciados que desempefian el papel de una defini cidn-expansion, Estos elementos no sdlo se presentan en serie sino que ademas adoptan algun esquema que les provee un cierto ‘orden jerarquico. Con respecto a la esquematizacién del discurso descriptivo. Adam y Petitiean proponen considerar la estructura arborescente como rasgo permanente y, a partir de ella, reconocen ciertas ope- raciones basicas que atafien tanto a la produccién como a la comprensién de textos descriptivos. Nos detendremos en estas, ‘operaciones pues nos permitiran comprender luego el modelo de andlisis de la descripcién por ellos propuesto que enriquece el ” modelo general de Hamon que hemos presentado. Dos de estas operaciones son de indole mas general pues se refieren a la relacion entre el tema y la expansion (anclaie y afecta- ion), y las otras son de carécter mas especifico puesto que afec- tan la organizacion entre los componentes del sistema descriptive (aspectualizacion, tematizacién y puesta en relacion). I anclaje designa el procedimiento de poner el tema-titulo en lo alto de la estructura arborescente. Por esta operacién, el tema- titulo, apela al saber del destinatario, ya sea para confirmario o modificarlo, y actualiza una presencia del objeto de discurso ca- racterizado como objeto mereolégico (esto es, el tema admite como parte suya todo lo que comprende el modo particular de nombrarlo) y abierto (es decir, e estructura a medida que el discurso lo produ- ce). De aqui que, en una descripcion, el objeto solo esta completo al fin de la misma, y la clausura del discurso es la marca de la Completud del objeto, el cual queda realizado por las partes que el discurso le ha asignado. Puede decirse entonces que, en el texto, | objeto se contunde con la Clase. La afectacién es la operaci6n inversa a ia anterior: si el ancla- je produce la espera de un haz de aspectos del objeto de discurso y asegura la legibilidad de la descripcién, la afectacion genera efectos de sentido de extrafieza e incertidumbre. Esta es la opera- cidn que pone en juego el texto que carece de un temartitulo (0 1o introduce al final de la descripcién) y se presenta a la manera de un 38 Descripcion enigma que debe resolverse. Puede atirmarse entonces que el an claje desencadena una referencia virtual (la espera de un haz de aspectos del objeto) mientras que la afectacién produce una rete rencia actual, dada por el despliegue anticipado de los aspectos del objeto. El discurso publicitario*hace un uso muy frecuente de esta operacion al presentar un producto comenzando no por su nombre y la marca sino por una serie de enunciados que actualizan una referencia suficientemente general y ambigua como para que varios itinerarios de lecture sean posibles, uno de los cuales condu: cird a la introduccién del tema objeto del anuncio. Este procedi- miento, ademas, convoca de manera mas sugestiva al destinatario, puesto que la distancia significativa que media entre la serie de enun. ciados que conforman la expansién y el tema presentado a posteriori obliga a buscar los vinculos entre ambos dominios, cuando no apa- recen de manera explicta, o bien a interpretarlos cuando subvierten las expectativas 0 contradicen saberes aceptados Si el temartitulo, por via del anclaje (0 a posteriori, por via de la afectacién), encabeza la estructura arborescente de la descrip- cién, la primera ramificacién del tema se obtiene por la operacion de aspectualizacién. Adam y Petitjean restringen la sigaificacion de este concepto y designan mediante él los aspectos (dimen- sién, forma, color, etc.) bajo los cuales se puede presentar un objeto de discurso. Tales aspectos comprenderan las propieda- des (que pueden estar expresadas mediante predicados califica- tivos, tales como bello, grande, etc., 0 bien mediante predicados funcionales, como en “hablar lentamente”, etc.) y las partes que ‘componen el todo. Asi, el despliegue de propiedades y partes constituye la operacién de aspectualizacion por la cual el tema- titulo podra especificarse, anclarse en sus propios componentes, Con respecto a la nocién de partes, habria que considerar tam- bién como resultado de este proceso de la aspectualizacion de Gividir un todo en partes que la descripcion puede avanzar en ambas direcciones y, por lo tanto, la referencia a un todo en el cual se incorpora el objeto que se describe (procedimiento fre- cuente en la definicién y en las entradas de diccionario 0 enci clopedia, por ejemplo, “erina: pinzas que usan los cirujanos...") es también una forma de aspectualizar el objeto. De aqui que consideramos necesario incluir en la rocion de partes ambos movimientos: del todo a la parte y de la perte al todo Maria Isabel Filinich Una vez descompuesto un tema en partes y/o propiedadeg! cada una de ellas puede ser objeto de especificacién en nuevas | partes y/o propiedades: ésta es la operacién de tematizacion. Me diante la tematizacion, una parte o propiedad puede ser concebi ‘como un todo y dar lugar a la ‘apertura de un nuevo proceso aspectualizacién. La tematizacién es fuente de la expansion de criptiva, pues todo aspecto de un tema puede transtormarse en uf nuevo tema (en este caso sera considerado un subtema) y daff origen a sucesivas expansiones. Esta operacion de tematizaciér da cuenta de los subsistemas descriptivos capaces de insertarsat en toda descripcién, de tos cuales hablaba Hamon y que hemos| mencionado mas arriba. Veamos un ejemplo sencillo, tomado de| Un texto de divulgacién cientiica acerca de la historia de la nave gacién, en el cual se describe un tipo de embarcacién llamado cata, propio de la Mesopotamia: Se trata de embarcaciones constituidas por una estructu: ra de madera forrada con piel cocida y calatateada, las cuales se impulsan con remos cortos de paleta ancha Terma Tilo (anclaje) ‘ales Aspectuaaaion Panes “ Propiedades| | eee a ti eo) (Propiedad caticatva) (Propiedad tuncionat femoarcacones _gemadereradaconpie! —_seinpulsanconremos | \ | Temazacn Tematzactin (eters) (ebm) pet remos | | Prepecaces Propiades Bee Ss Beians ¢ > c ~ cocit §—calaada —conSs depot ancha 40 Descripcién Como puede apreciarse en este ejemplo, la operacién de an claje se refiere al tema mientras que la tematizacién corresponde a tun segundo nivel de la organizacién descriptiva, a los subtemas. los cuales reproducen la estructura previa, pudiendo expandirse, a su ‘vez, en partes y propiedades (ert nuestro caso, s6lo en propiedades) La tercera operacién a la cual aluden Adam y Petitjean es la puesta en relacién, a cual permite articular el teria con otros domi- ris. Esta operacién da lugar a la asimilacion y a la puesta en situa- cién (local y temporal). Mediante el concepto de asimilacién se hace referencia al proceso de acercar aspectos de dos objetos en princi pio extrafios uno al otro. Esta asimilacién de un objeto a otro puede electuarse por comparacion, por metafora, por negacion (describir algo por lo que no es, por sus carencias), por reformulaciones del tema o de subtemas (por ejemplo, a partir de las propiedades nega. das concluir con propiedades afirmadas). La otra operacién aqui comprendida, la puesta en situacién, es la ubicacién del objeto descrito en relacién con un espacio 0 con un tiempo especificos. También incluye la articulacién del objeto con otros, de caracter secundario, con los cuales mantiene una relacion de contiguidad En sintesis, el modelo de andlisis propuesto por Adam y Petitiean concibe la organizacion del enunciado descriptive como una es- tructura arborescente encabezada por el fema-titulo, e! cual puede expandirse por la ejecucién de operaciones diversas: por aspectualizacion, el tema se desdobla en partes ylo propiedades (calificativas ylo funcionales) y por la puesta en relacién, el tema- titulo se vincula con otros dominios, sea por asimilacién (esto es, por comparacion, metafora, negacién, reformulacion) 0 bien me- diante la puesta en relacién (con el espacio, é! tiempo u otros obje- tos secundarios). A su vez, cada uno de los nuevos aspectos asi desplegados (partes, propiedades, objetos asimilados 0 relaciona~ dos con el tema-titulo) puede, por tematizacién, ser tratado como un todo y convertirse entonces en subtema, el cual da origen a una nueva expansién o subsistema descriptivo. Presentamos a continuacién un esquema de este modelo, ba- sado en el que presentan Adam y Petitjean (idem. 135), en el que se muestra la disposicién de todos sus componentes (evitamos las abreviaturas del original y algunas designaciones que aificultarian fa comprensién del esquema general) Maria Isabo Fil Tema -Titulo (ancaje) Aspectuaizacion "vesta en relaciin ‘ Be a ty ee Panes Propiesades ‘Asimilacion —_Puesta en situacion 1 NORE Z\\ = Aspectualizacion Puesta en relacion En el esquema puede apreciarse el caracter abierto de la es- tructura, puesto que la tematizacién de cualquiera de los compo- nentes despliega nuevamente el sistema descriptivo entero. El andlisis de un ejemplo nos permitira ilustrar la presencia de estas operaciones en el enunciado descriptive. Retomaremos 'a primera parte del fragmento de Yo, e! Supremo citado en la introduccién, para reconocer alli el funcionamiento del sistema descriptive El texto comienza con la mencién del nombre del actor que Constituiré el tema de la descripcién que sigue: Antonio Manoel Correia da Cémara, nombre propio que, de entrada, conileva las marcas de la procedencia del personaje. El nombre funciona en- tonces como anclaje del despliegue descriptive que a partir de é! Se desencadena. Luego de la referencia a la accién en curso de realizacion (se apea) se recurre a la puesta en relacion con otro Objeto (el blancor de la tapia) que sirve de marco espacial al objeto Que se describe. A continuacién, comienza a asimilarse la figura del personaje con el universo animal: ef tipico macaco bras animal desconocido. Esta titima denominacién, por tematizacion, @s objeto de un nuevo despliegue que procede segmentando en eir0, 42 partes al animal desconocido y \vego, nuevas por asin Eien, reformulando la denominacion primera para asimilar la figura el personaje a una monstruosa fusién de rasgos humans y an! males. El proceso descriptive se completa por aspectualizacion Geteniéndose en el rostro del personae, del cual se detalian sus ‘componentes: sonrisa, diente, peluca, ojos, los cuales. @ Su ve7. reciben calificaciones espectficas. Podria esquematizarse este frag mento descriptivo de la siguiente manera: Tema-Ttvlo ‘Antoni Manoel Corea da Gémare Te [ee ‘eee teed l punage crow ponatn enecnraes enn Son U__§_ 74 Ba ea ice: Maria Isabel Filinich En los ejemplos considerados hasta ahora, hemos privilegiag do el andlisis de enunciados descriptivos referidos a objetos y perd sonajes: sin embargo, esto no significa que, como ya lo aclaramogy con anterioridad, cualquier objeto de discurso sea susceptible da} ser descrito. Asi, el comportamiento de un actor puede manitest se mediante una enumeracién de acciones (las cuales constitu ran otras tantas propiedades del mismo) 0 bien las cualidades de un utensilio ser presentadas por las funciones que desempena, of un conjunto de acciones ser parte de una situacién (tipico inicio dey un relato), ast como también una accion Unica ser calificada, segmentada en partes que sefialan los momentos de una accion; global (como, por ejemplo, la descripcién de las fases de una ac- cién o de procesos de fabricacién -la clasica descripcion, en la4 llada, del escudo de Aquiles a través del proceso de su fabrica- ion, que ha dado pie a hablar de la “descripcién homérica’ para designar este tipo de procedimiento descriptivo). La descripcién de acciones pone en evidencia la misma es- tructura jerérquica propia de un sistema descriptivo y no se confun- de con la narracién de acciones. En este sentido, Adam y Petitjean observan que, en el relato, como lo habia mostrado Bremond (1982) en ‘La logica de los posibles narratives", la organizacion de la 4 secuencia de acciones responde a una légica narrativa segun la cual cada accién principal constituye un momento de riesgo del relato, pues varias alternativas son posibles. En cambio, en la des- cripcién de acciones, si hay una logica, se trata de una simple logica de la accién basada en ciertos conjuntos de actos estereotipados que configuran una accién global (ia accion de tomar el tren puede desplegarse en otras tales como: comprar el pasaje, esperar en el andén, subirse a un vag6n, etc.). En este Ultimo caso, no estan en juego posibles elecciones que alteren el curso de los acontecimientos: las acciones, 0 bien son objeto de descripcién en si mismas, 0 bien constituyen una estrategia para ordenar aquello que es objeto de descripcién. En el ejemplo citado més arriba, la accion global de la “visita a una catedral” es des- ‘compuesta en partes (atravesar el portico, acercarse, observar el conjunto, ingresar al recinto, etc.), lo cual permite, a su vez, ordenar las partes de la catedral que se describiran. El hecho de introducir este conjunto de acciones no le resta caracter descriptivo al texto, aunque, como hemos observado, dado que el fragmento citado 44 Deseripcion corresponde a una guia turistica, evidentemente la descripcion se onjuga con el caracter instruccional del texto ‘Veamos en el siguiente ejemplo, tomado de una cronica perio- istica, la presencia de acciones en un pasaje descriptive Nurio, Mich., 4 de marzo. “A tres pesos, a tres, los acuer dos de San Andrés, mas baratos que en Internet”, prego- nan miltantes del FZLN de Morelia. “A cincuenta pesitos el pasamontafias de doble fondo, sefior, seforita, s6lo le vale cincuenta pesitos”, gritan jévenes chilangos que ‘empufian sus mercancias como negros titeres inanima ‘dos. Hay un poco de todo en el tianguis que florece den- tro del tercer Congreso Nacional Indigena. Por solo clen pesos usted puede ordenar que le hagan doscientas trencitas como en las playas de Puerto Vallarta. O llevar- ‘se, por menos, camisetas con la efigie de Marcos, Zapata el Che |...) Aeste frenesi de la oferta y la demanda, un camarégrafo del cineasta francés Patrick Grandperret !o tlama, sin rubor, el “marcotréfico”. Jaime Avilés, La Jornada, lunes 5 de marzo de 2001 (Politica, p. 5). ‘Asi da inicio la cronica acerca del tercer Congreso Nacional Indigena llevado a cabo en esos dias en México. Es claro que el texto, mediante la acumulacién de acciones diversas (pregonan, ritan, empufian, florece, puede ordenar, levarse, llama) no narra ‘acontecimientos puntuales sino antes bien describe, con tono bur- én y lidico, un ambiente de euforia mercantil que contraste con la solemnidad del acontecimiento que reporta: un congreso indigena de alcance nacional. Aqui, las acciones no necesitan siquiera ate- nerse a una logica de la accion, pues se dan de manera simultanea y el discurso las dispone segén sus propias necesidades. La lista de acciones se cierra con un panténimo que realiza la condensa- ion, movimiento inverso a la expansion, segun lo define Greimas (1990: 76, 136-137) propio de la elasticidad del discurso y mani- fiesto en el proceso de denominacién. El pantonimo, “marcotratico’ resume y refuerza el tono parédico, pues, por una parte, remite por 45 Maria Isabel Filinich analogia fonica a otro termino también compuesto, el narcotratiogs que designa una actividad lic, y por otra, fusiona los dos dominiog aparentemente extrafios uno a otro: el comercio de mercancias y ¢f nombre del lider de un movimiento rebelde. El proceso designativo que asume particular importancia en el discurso descriptivo, serdl abjeto de reflexién en el apartado siguiente. 2.3. La actividad denominativa Deciamos al comienzo de este capitulo que, en el caso ex-| tremo, el nombre puede ser considerado como una descripcién en potencia. Puede pensarse que describir es ante todo nombrar,” dar nombre, lo cual equivale a decir, hacer existir en el ambito del discurso. Lo nombrado se wuelve objeto de! discurso y asume un estatuto de existencia que lo distancia del universo que fue punto de partida para su constitucién, y al distanciarse e independizarse cobra nuevas relaciones, tanto con ese universo de referencia como con los otros objetos con los cuales comparte el espacio del discurso. Con respecto a esta ruptura, presente en toda actividad discursiva y que ta denominacién no hace sino poner de relieve, es * interesante recordar las reflexiones de vitrik (1983) realizadas a propésito de la escritura de Colin. Dicha escritura, caracterizada Por operar en una situacién inaugural, el descubrimiento de un Auevo mundo, conduce al autor a considerar la “inscripcién eco- nomica” del despliegue denominativo y descriptive del Almirante ~¥. @ partir de alli, a proponerla como rasgo de la descripcién-. Esta concepcién de la descripcién como una actividad de carécter “eco- ‘nomico” intenta dar cuenta del proceso de “dar nombre", el cual no solo pone en juego operaciones de recoleccién, de traduccion (asimilable al intermediarismo), de aprovechamiento, sino que tam- bien da lugar a un procedimiento de “evaluacién”. En este sentido, agrega vitrik: “Si la evaluacién, en términos de discurso, es una suerte de método para lograr equilibrio en la expresién, podriamos ecir que tal método se funda en el ‘célculo’ y la ‘verificacién’ que aparecerian, de este modo, como las condiciones inmediatas para fundar el gesto descriptivo y permitirle su expansion asi como para dar al texto una orientaci6n de sus objetivos” (1983: 122). 46 Deserip Nombrar es, entonces, producir un décalage, una ruptura, por obra de la cual el objeto adviene al universo discursivo. Esta inser ci6n no es simple y mucho menos natural o espontanea. La vida en eldmbito del discurso obedece a regias, mas o menos fijadas por et uso, @ formas especificas de fincionamiento, que hacen que lo nomibrado adquiera una consistencia que “las cosas" no tienen y por lo tanto produzca efectos de sentido y transforme la vinculacién de! hombre consigo mismo, con e! mundo y con los demas. En este sentido, la actividad denominativa es el germen del movimiento descriptivo, puesto que el nombre contiene, de manera condensa- da y en potencia, los rasgos que el discurso podra desplegar. En la lengua, la actividad denominativa se deposita funda- mentalmente (aunque no de manera exclusiva) en los nombres y adjetivos, a los cuales se les atribuye un valor icénico especial, de ali su presencia predominante en los textos descriptivos. Basén: dose en esta idea, Pimentel (1992) se detiene en el analisis de tales elementos lingiisticos para explicar su funcionamiento como ope- radores de iconizaci6n. Las variantes a las cuales atiende la autora son el nombre propio, con referente extratextual, intratextual € intertextual, el nombre comun y el adjetivo. Con respecto al nombre propio con referente extratextual, en contraste con la concepcion de ciertos teéricos del lenguaje para quienes e! nombre propio s6lo poseeria referencia pero no sentido, Pimentel sostiene que “el nombre de una ciudad, como el de un personaje, es un centro de imantacién semantica en el que conver- Q¢ toda clase de significaciones arbitrariamente atribuidas al obje- to nombrado, de sus partes y semas constitutivos, y de otros objetos € imagenes visuales metonimicamente asociados. De este modo, la nocién ‘ciudad de Londres’, en tanto que objeto visual y visualizable, ha sido instaurada por otros discursos: desde el cartografico y fotografico, hasta el literario que ha producido una infinidad de descripciones detaliadas de la ciudad. Es a este com- plejo al que remite el nombre de una ciudad” (idem: 113). De aqui que'la autora afirme que el solo hecho de nombrar una ciudad, aun sin describiria, es proyectar una imagen cargada de las significaciones que el texto de la cultura ha impreso sobre el nombre y a la cual el lector es conducido a remitirse. La relacion se establece entonces no entre un nombre y una supuesta “entidad teal’, sino entre el nombre propio y el texto cultural, se trata de una a7 Maria Isabel Filinich relacion intertextual (relacién convocada por el nombre que el tex to puede confirmar o alterar). El nombre propio con referente intratextual exclusivament ofrece otra forma de semantizacién posible. Si el nombre con r ferente extratextual se presenta‘de entrada como una entidad if na que el texto descriptivo despliega, aquel que carece de ta referente aparece primeramente como una entidad vacia que s ird llenando a medida que la descripcién avanza, De esta mane} ra, la redundancia o iteratividad se convierte en el procedimient que hace de la primera descripcién el lugar de referencia de la sucesivas descripciones, las cuales otorgan materialidad y con: sistencia a lo nombrado a través de la individualizacién progresiv de lo descrito En los casos en los cuales el nombre propio carece de am bos referentes, extratextual ¢ intratextual, el trabajo del texto to ‘como punto de partida o bien la subjetividad del narrador (port ejemplo, atribuir ciertos rasgos a una ciudad basdndose en last evocaciones que la sonoridad de su propio nombre provoca, como en Proust las descripciones de Parma y Florencia) o bien la retest rencia a otros discursos (en cuyo caso, el texto genera su propio. intertexto, por ejemplo, una descripcién de un lugar basada en discursos de otros personajes). Con respecto al nombre comun y el adjetivo, Pimentel argu: menta que aquello que permite explicar el alto valor iconico de unos y otros es la posibilidad de compensar su referencia genética! con la presencia de semas particularizantes, los cuales, al restrin- gir tanto la extension como la comprensién del significado, pro~ veen al nombre de la capacidad de generar ilusion referencial Refiriéndose a este rasgo, la singularizacion, propio del pro- c@80 de designacién, Reuter (1998) se detiene a considerar que, al lado de este movimiento singularizante, es necesario reconocer’ ‘otro movimiento, también tipico de la descripcion: la tipificacion. Sagun el autor, la designacién, en tanto forma de categorizacién, apunta también a la construcci6n de tipos. Dos serian entonces las § tendencias de la designacién a tomar en cuenta: la singularizacién y la tipificacion. Asi, habria que considera, incluso, las tensiones entre ambas tendencias puestas en juego en ciertos textos. Este conjunto de observaciones sobre la denominacion atafe alla configuracién de superficie del enunciado descriptivo, esto es, 48 dan cuenta de la composicion linguistica a medida, complementan el andlisis de la estructura jerarqui descripcion (centrada en la organizacién de sus compone’ en él funcionamiento de las operaciones) mediante la atencién a la funciOn que desempefian ciertos mortemas cuya presencia se privilegia en los textos descriptivos. ‘Ahora bien, la actividad denominativa implica otros aspectos de fundamental importancia en el funcionamiento del discurso des- criptivo: nos referimos a la proyeccién de una mirada sobre el ob- jeto que ilumina algunos de sus aspectos, deja otros en sombra, y mediante ese recorte hace cobrar existencia a lo nombrado en el 4mbito del discurso. Pero esta operacion ya nos instala en otro nivel de andlisis, en el nivel de la enunciacién, del cual daremos cuenta en las secciones siguientes. | enunciado y, en ‘a de la