,4ccirln

DIOS

- PAÍRIA.

FUEROS. REV

Cadisto

ORCANO INFORMATIVO DEL CARLISMO TRADICIOÑALISTA NAVARRO

-

1.S T. 85

-

DED.'LEO. NA.62G1985

PROPONGOME QW SE TNSTTTWA UNA FTES-

UNIDAD
DEL CARLISMO
oEn la

afinnación de nuestra confe-

sionalidad católica, "NAD.tr SIN

DIOS', frente al laicismo en boga fncluso en ideologías que se adietivan
de cri¡danas: nosotro¡ quetremos, so¡ro sthorta $u Santidad Juan Pablo II,
abrir eI Estado, l,a Sociedad toda, a

TA NACIONATJ EN HONOR DE IJOS IIt.ARTIRES,
QW DESDEEIT PRINCIHO DEI'SIGLO XIXHAIV

A I'A SOMBNA DE LA BANDERA DE
PATNAY REY EN I,OS CAMPOS DE BAT.AJ'I'A y EN EII DESTIERRO, EN LOS CILABOzos y EN Las HasPffALEs, Y DESIGNO, PAEA
PERECIDO
DIOS,

CELEBRARLA. EL IO DE MARZO DE CADA ANO,
DTA EN QUE SE CONMEMOR.E ET' ANIVERSA.
NO DE MMWRTE DE MT ASWLO CARI¿AS V

Carlos WI

Cristo.

Frente al disgregador prpgeso de
las f,utononlas, ntestra afi¡¡radón
foral de ta Unidad de las Es¡niras,
foriada a tranés de un irzevensible
Irrocéso histórico federativo no r¡¡tifon¡ista.
fre¡te a la creciente abaorción por
el Poder¡¡olítico estatal o autonómico
de todas las fu¡¡ciones sociales, nuestra alirmación de "IVfllS SOCIED.EDY
MENO6 ESTiIDO", para restituir a la
Soeiedad orgrá¡ricamente estrr¡ctu¡adan el ejercicio de las futrsiones gue le
son pro¡rias, usorpadas por el centralis¡no überal acentuadopor el estaÉs-

mo socla¡ista.

frente aI rnodelo de Monarqnla

sonsütucdonal, que no es más que Re¡riblica coronada, nuestra aünnción
de la Monarqufa tradicional, eatélica"
histórica, social, responsable y fonJ,

que encanó la Ili¡astla de Cados V
frente a la Ra¡na liberal
Estas son las bases y eI obietivo en
que hemos de reencontrar la ünidad
del Ga¡Iigmo, sfn excluir a nadie que
Irernenezca fiel a tales Prlncipios, y
ainpeür a naüe tnentas ¡ror srr actt¡aciónpasada que, por enciuna de aclertos o desacielos, ü¡os y otros hemos
de presuponer con ánimo generoso y
abierto, i¡rspirada por el nejor deseo
de servir a la Causa".
(Afirmaciones del Carlismo en EI Cero de los Angeles 1984)

MANflRES DE UTNADICION
Son milla¡es tas tu¡nba¡ sembradas por la geografla de
Espaia $¡e atestigruan el ernpeño de una raza, fiel al ldeal de
tra fraüción hasfa el erctremo.
Muchas las que en tie¡ra extraniera acogieron los restos
de loa gne prefirieron morir en eI destietzo a vivir el ultraje
de la derota.
Más, muchos más, los hombres y rnrderes qne día a día,
brasas hunreantes hoy de la giganfescahogruera de antaño,
ofrecen con gozosa eslreranzia srr vida "sin historia", pot la
recuperación de Españaen aquellos valores esenciales que
la hieieron posible.
. Se ha escrito recienteme¡te con asierlo, qne las pasadas
divisiones e¡tre los carlistas han impedido que el Ca¡lismo
es;tnviera eñcazrnente presente en la vida política cual merece su andgüedad y profundo arraigo en nr¡estra Patriao
pan ofrecer las solsciones más idóneas a los rnales de
nuestn agronfuante Espariay oponerre a los ataques que a su
esencia y unidad se han venido produciendo en loa procesos
de "hansición¡, y de "cambio'.
La tarea para cua¡rtos rinden todavía en sus casas culto a
los Mártires de Ia Tradición Española er clara y apremiante.
¡O Traücién" o Revolución!
Nuestra llamadar la {rnica posible: ¡Sed vosotros, Veleranos, la gene¡nción de la unidad, que nosotros seremos la
generación de sn victoria!
FTvENntDES CITRT,ISTAS DE NAVAnR¡L

A Ios Carlistas

desde Barcelona

I¡aCOMISIONGTESTORAPA¡LAIlAIINIDADDEI,CARIJSMOporloqueconcierneaBARCELONAyposteriormente al Pru¡¡CIPADO, dada a conocer en la Festividad de la lnmacr¡lada e iniegrrada por los gue fignrran al pie, al ACEPfAR

el compromiso de intentar revitalizar el Carlismo, lo hace en la conñanza de COMPARTIR con todos los carlistas tan
grave tesponsabilidad. Es por ello gue OS convoca, srrperadas anteriores discrepancias, para o&ecer a l¡r Pat¡ia, con la
a¡rda de DIOS Y TODOS Iü¡ITOS EN t ¡IION, nuesta opción poütica netamente ca¡lista y ser una alternaüva de
gobierno responsable participativo, ceador de confianza y genuinamente hispánico.
Para ello, ohecemos a la conside¡ación de todos los ca¡üstas, las sigruientes

l.'

Iras divisiones

RE FIJEXIONES
ente los ca¡lista"s han impedido que el Ca¡lismo estuviera eficarnente presente en la vida

políüca cud merece

su antigüedad y arraigo, para ofrecer las soluciones más idóneas a los males que aquejan a
Esparia y oponerse a los atagues gue a la esencia de la misma y a su rmidad se han venido produciendo en los
proc.esos de .transición" y de

"cambio".

2.'

Para gue el Carlismo pueda inlluir positivamenie en la realidad políüca los ca¡listas tenemos el gnavísimo deber

de superar las dÍferencias e integrrarnos en una SOIrA ORGANIZACION POTITICJL

3.' En el nrarco legd vigente, esta Organización Políüca Unica ha de adoptar la forma de PARTIDO para poder
legialmente otganiza¡ actos, desa¡rolla¡ campañas y participar en convocatorias electorales, tas leyes se hacen
en el Pa¡lamentoy la tuica formade acceder a él es conlar con un Pa¡tido lomás amplio y homogéneo posible.
4." Siendo evidente gue NINGUNA de las formaciones pofticas existentes SATISFACE las aspiraciones de los
carlistas y de amplim sectores de la Sociedad, TENEMOS I¡A OBI¡IGAOIOI{ de presentar nuestro Prognama,
genuina¡nente carlista, para dar a los problemas de hoy la solución actual y de futuro acorde con el Txadiciona-

Iismo Hispánico.
Por todo ello, esta COMISION GESTORA, Eas numerosas reuniones, sopesando los pros y los contras, recogiendo
el anhelo de iINIDAD ineguívocamente expresado por los asistentes a los diversos actos celebrados en Conmemoración del 150 A¡üversa¡io del Carlismo, formula las sigruientes

PROPUESTAS
la
1." Que
Organización Política de todos los ca¡üstas cetalanes sea IINION CARIISTA, partido político ya
leg¡liq¿¿e, que sin haber participado en cenvocatorias electorales, ha mantenido y mantiene integros los
principios docfrinales del Carlismo en el Principado.
2.' Pa¡a lograr esta Organización Política, T NION CARLISTA, deja de ser el partido de una DETERilIINADA
JTGRUPACION de carlistas y pasa a con€rregé¡r en plano de igualdad, con los mismos derechos y deberes y sin

distinción de ¡rrocedencias, a cuarüos sonserven y estén dispuestos a defender los tdeales del Carlismo,
INSTAMOS, portanto, a TODOSIoS ca¡lista.s aformaliz¿¡suAEII¡ffigIONyCOTIZACIONaIIMON CARLISTA.

3.' ta

SEDE SOCIAL de UNION CARLISTA está en la calle Condal, núrnero 9, principal, primera, de Barcelona, y en

breve se procederá a su aperffxa.
4."

ta

COMISION GESTORA dará a conocer próximamente una Propuesta de Programa actuaiizado de acción,
fijando la postüa del Carlismo ante los problemas de la política y de la Sociedad.

5.' Una vez reorgianizada Ba¡celona-Ciudad se procedeÉ a ll reorganización de las üversas poblaciones y
comarcas y a elegir las Juntas definitivas locales, comarcales y del Principado.
Barcelona, a 2 de febrero de 1985, Festividad de la Candelaria
Casaias Balselis, Juan
Hugruet Salval, Eiadio
Todolí Dugne, Juan

Dieste Roger, Ioaquín
Luna Gil, tuis
Tor¡as tiopart, M." Rosa

Estivill Ser¡a, Ramón
Poblet Grimau, Ramón
Vüarn¡bias Solanes, F.A.

NOTAS: Agradeceríamos su ADIIESION, cuanto arrtes enviando cumplimentada la adjunta Hoja de Afüación
(08080 BAX.CEi,ON¿{) o a cualquiera de los Miemb¡os de la Comisión cestora.

a1

Apartado de Cor¡eos nrlmero 9i53

l{ DE R: Et día I de marzo se inaugruró el Círculo de Unión Ca¡lista enBa¡ceiona C/CondaI g, principal, primere. Un paso importante en la Unidad del
Ca¡üsmo, para bien de Cataluña y de Espa$a. Un ejemplo a imitar y seguir.

z

Pnogfama elecúoral consensuado. ¿Hasta cu¿flndo?
<Estas [íneas sóIo pretenden ser mínima advertencia
para que no pongas toda tu confiataa en promesas utópicas de anlquier cariz que pueden desembocat no en la
pe c{ue legítimantente pretendes, sino en la Revolución.
No querer ver eI problema no es evitarlo. Y engrañarse,
esperar de los demás Io que uno mismo no se atreve a
remediar".

l¡o hemos escrito y hay gue repetirlo. El
panorama político y social se ofrece descompuesto. A diferentes niveles, eon diferente intensidad, ¡huele a podrido!
Vuelve a lanzarse la casera por el Poder, Se
levanta la veda y las mismas sigrlas pollticas, los
mismos o parecidos hombres políticos aparecen ventenando, como perros de presa, el fino
olorcillo de r¡nos honores, unos poderes y unas
retribuciones, no por efímeras menos apatecibles.
Es la hora del *idealismo' del golpe bajo y
de la componenda que llaman pacto. Pa¡a los
esplritus prácticos eI momento del <<centro>.
Después vendrá el consénso y vuelta a empezaf.
Ni el sufrido pueblo, que dicen soberano y
dueño, cada equis tiempo, de su destino, se ve
libre del espejismo. Lógico.
Cuando se atraviesa rrn páramo, que es ya
prolongado desierto espAitual y material y hay
hambre y sed reales, es fácil dejarse cautivar
por los espejismos.
Iras promesas no vérn a düerir. Las ciudades,
oasis de paz, apaciblemente envueltas entre el
rosa y verde de sus fiábricas y parques, las
mismas. Como los ¡:rognamas. Iros insbrrmentos musicales, más que la música, podrán variar, pero la letra, eI (merrsaje', el mismo.
NOSOTR(}S nos esforzaremos ¡ror mantener un espfrifr de consenso que permita la
consolidación de la act¡al dernocracia.
.., buscaremos u¡ra concertación .social
basada en el fo¡nento de la lntetattva privada, cuyo relanzamiento permitirá paliar ese
gote delpano, de cuyaproblemáticase derivan tantos problernas actuales (inreguridad
eiudadana, drogadicclón, etc.).
... desea¡nos, eomo nad,ie, austeridad rigrurosa en los gastos de gestión, de nrodo que
los servlcios alca¡cen a todos y a bajo costo.
... nos proponemos el ma¡rteni¡niento de
la presión frscal o u¡ra ligera redueción de Ia
misrna, con un mejor control que gara.ntice la
eflcacia de la lldministración.

... irnpulsaremos la adaptación de nr¡estros sistemas productivos y comerciales a
las exigencias de esa a.mplia corrunidad er¡ropea a la grre histórlca y geogrráflcaÍrente
¡rertenecemos de hechc.
... ¡saliz¿¡'smoe la adecuación del pacto
escolar de forma que los padres, educadores
por naturaleza! no vean grrabados en exceso
su economía.
... dedicaremos una atención es¡recialísima a los sectores rnargrinad.os, tal y como el
sentido de fraternidad universal basado en
u¡r humanisno de ins¡¡ilación cristiana exige.
... prediearemos la solldaridad entre las
y regiones qrre co¡¡dive¡sas
figrurar¡ el actrral Estado es¡rañol.
..." Continuaremos truestra llnea de aJ¡soluto res¡reto a loe walores del espíritr¡o retspeto qu,e deseamos ver reflejados en unos m6dios de
satisfaciendo la lil¡ertad de todos los ciudadanos, sin <riccri¡ninación por razón de creensias, religriónr sexo o
xái¿a,.

... Mantendrgmos los comprornisos adquiridos un día por nrrestra comunidad y perma¡reseremos intégrrados en la. OTAN, al¡iertos a las relaciones cordiates con todos los
¡nreblos del mund,o.
Tod.o este progn¿una electoral de auténtico
consenso, desde la llamada derecha, la izguierda y el centro. Todo ello desde los partidos con
sede en Madridy desde las sucursales provincianas. Todo ello desde los pa:tidos regionalistas de sigmo consen¡ador y la añrmación de las
culturas de los diversos pueblos que configm-

ran el Estado español. Todo ello, en fin, desde
los idílicos ug?yu, pasando por las feministas,
ügas de liberación, se¿tas más o menos masónicas, agrnrpaciones de vecinos y ecologristas
de toda la vida, defensores a ultranza del carbón sin humo, de la vela sin gnasa y del pedernal sin chispa.
Vds. todavía no se lo creen, pero será así o
por mejor decir, es ya así. ¿Hasta cu¿íurdo? Hasta gue Vds. guieran.

ALTEXNATWAS POHNCAS AT SOCIATISMO:

Una sola palabra, electoralismo, va a califica¡ el año políüco en Esparla. Desde arriba y
desde abajo, ca¡a al interior o al exterior, los
gestos de los partidos políticos y de sus homhres en el Poder o aspirarrtes al mismo, varr
marcados, desde ya, con la etigueta eiectoral.
Dentro de este contexto gleneral, la conferencia pronunci;ada por D. Jaime lgmacio del
Burgo en el Club Siglo )Oü, crrya reseña publicaba Diario de Navarra el pasado 5 de febrero.
"Hl centrismo -afi¡maba el presidente del
PDP en Navarra- aglutiné la defensa de la
personalidad de Navarra; eI derecho a conselrrar su identidad histórica; la voluntad de
democratizar su régúmen foral y la profunda
vocación española de Navanrao.

I¡a historia reciente
I¡os hechos son los hechos y la historia reciente no vamos a olvidarla fácilmente, ni mucho menos a tergiversarla por pura conveniencia electoral.
La personal postura que en momentos concretos mantuvo el Sr. del Burgo en defensa de
la personalidad de Navarra, le valió, sin duda,
su posterior reelección. Las gentes de Navarra
son generosas.

No podemos olvida¡, sin embargo, que
guienes ma¡rdaba¡r en elmomento de latransición política en Esparla y en Navarra eran los
hombres del centrisrno capitaneado por el Sr.
Suárez; centrismo que puso en solfa ..el derecho de Navarra a conse¡rrar su identidad
histórica".
¿Quién sino, propició la vigente Constitución que en su Disposición Trar¡sitoria 4." ha
colocado una auténtica espada de Damocles a
la identidad histórica de Navarra?
No fue "la irnrpción del nacionalis¡no vasco)' sino la poütica consensuada, la rnisma gue

todavía algrunos añorari, quien colocó

a

Navarra

en la situación actual.

Si el PNV y el izguierdismo más radical
mantienen como objetivo en sus prograrnas políticos la integnación de Navarra en la Comunidad Vasca, a los centristas y socialistas d.el
PSOE se lo debe Navarra.

Fnrfos de la democratizqción del régÉ!Ee4lerel
Hablaba el ex-Presidente de la Diputación
Foral de Navarra de .la capacidad del centrismo para aglutinar Ia volu¡rtad de
cratiza¡ su régrimen foral,,. I¡os
esa voluntad democratizadora, los nav
los sentimos ypadecemos hoytaato como
poder jt:rzgar de sus resultados.

Porque, ¿qué se ha hecho de las
municipales, reducidas a pura nada por
grracia de un Gobierno de Nava¡ra
ción minúscula, cuando no caricatura, del
Ivladrid?
¿Qué ha sido de nuestras
¿Qué cauces de e:rpresión gueda:r,
se obliga a l,a sociedad a e:rpresar
nes a través de los partidos?
¿Dónde ha guedado aquella
go más que ética, de los
tración de Navarra, perdida
mos, dietas, sueldos y
¿Cuántos navarros pueden j
el patrimonio de un régimen forai, qf$-i
régimen foral recibieron nuestro*.i{fi
tas> de (<antes O* aygr"?
El centrismo, fragrmentado
sos Xrartidos políticos que
liamada derecha, continuó, a
tantes partidos poiíticcs, el
de nuestro ya da-ñado régimen'foial.

LA DENECHANAVANNA
Eumanismo de inspiración q{istk$g
..Los valores básicos del hunra¡rismo de
inspiración cristiana, que tanta influencia
ha tenido en Navatza deben, a juicio del Sr.
Del Burgro, i¡nPregrrar el frrero""
Ira primera consíderación que ca.be hacer
que
hoy el fuero no está impregnado de los
es
valores básicos del humanismo de inspiración
cristiana. Pero hay algo más gtrave' a nuestro
juicio, qu.e no cabe pasar por alto. Porgue"'
¿No ha sido acaso ese vago hu¡¡ra¡¡ismo de
inspiración cristia¡ra quien ha presidido el
exilio de Dios de la legislación vigente y la
escalada en la deg¡radación moral de la socieempezando por el establecimiento del di'?

¿Y no consentirá la ley del al¡ofio, cuando

partidos de derecha, con sitnilar humanisde inspiración cristiana que dieron suvoto
aborto, y las lrODE, reformas sanitarias, iudiy profesionalgs ggf¿falizadoras, recony política de insegn¡ridad laboral,
latrocinio en perspestiva como en el
siglo realiza¡on los liberales, etc.?
, ayer barrera y cauces de libery eruiquecidos por hombres
vivieron y murieron a la sombra
Redentora, han venido siendo en la
expresión próxima de un orde los planes de Dio's.
idos políticos, con su rechazo a
a ios Fueros de contenido, redua pura caricatura. Y es gue como
carlistas vizcaínos en fecha reFueros sélo son posibles en un
por Dios, Por lo uisto,la
r entiende así.
ii:i::::iji!

de Estado
a ser discrepancias. Ira reseña

periodística que venimos comentando, reproducía unas pala.br¿rs clue como nava¡Tos y carlistas suscribimos, con la salvedad de gue a
nosotros jamás se nos achacarlan connotaciones electoraiistas.
Desde la perspeetiva de la u¡tidad de España, Ia h¡ctra de Bta'¡rarra ¡tor el dereeho a

conserrrar su identidad apaleee somo ¡ura'
erreetión vital, una verdadera cuesti.ón de
Sstado.
¿Por qué, entonces, los partidos de la dere-

cha, fuera¡ centristas, liberal-conservadores,
democristianos o reformistas, sucursalistas o
no de Mad¡id, no han hecho nada por modificar
la Constitución siquiera en su Disposición Transítoria 4." gue desdibuja a Navarra?
Ira afición al disfraz, por fuerza de las ambi-

ciones personales, dividen y corroen la derecha. Pero más, mucho más corroe y cansa al
pueblo la carencia y consignriente falta de aplicación de una política acorde con la Navarra de
siempre.
¿Puede pensarse con seriedad, que el libe-

ralismo conservádor, el reformismo, el democristianismo o una poUtica de entregi'uismo y
consenso como la que ayer impulsó eI centrismo sean alternativas válidas al socialismo?
El pueblo navarro que como mal menor va
depositando su voto tltil en la derecha, siente el
desespero que la inutilidad de su voto le pro*
porciona.

Y
podrá
homllegar con
ésta, entendemos, sólo
bres nue'¿os, no de partido. Hornbres gue süttie¡rclc el catolicismo en profi:ndidad y amplitud y amando la ?radicíón, reafirn:en con su
navarrismo ia confianza de todos en Dios y sn
ias Leyes que confignrraron el ser histórico de
Navara, raíz de Esparla.
Es hora de plantearse a fondo la solución.

ORIGENES DE UN CONFT

Cuando Sabino de Arana manifestó
por primera vez $rs ideas nacionalistas

lo hi¡o en una serie de artículos gue
recogrió en ur libro gue ün:ló
"Sizkaia

por su Independencia". Son tantas veces gue en $¡E essritos menciona a
Vizcafe, olvidá¡rdose de las demas
provincias, q$e su segruidor Manuel
Eguilor, cuando en lg32 recopi}a el
pensamiento de su maestro, se ve obligado a refuta¡ la idea, erpresada por
muchos, de gue en r¡n principio Sabino
de A¡ana fue solamente nacionalista
vizcaÍno y más tarde evolucÍonó a na-

espalrl¡s de la reiüdad pasada y presente, como quedó bien cla¡o en las
jornadas de Talavera de la Reina. Sr¡s
autores han sido dos personajes más
notabies por su flsico que por sus conocimientos hisóricos y jr:ridicos o zu

sentido político. E resultado fue gue se
comenzó a construir pór el tejado. Tenemos un llamante gobierno en Vitoria, con una poücíá poücómicamente
ataviadague rinde honores milita¡es al
tehendakari y desfila ante él aI son de
marshas americanas, jugando a ser ei

embrión de un futruo ejército vasco.

cionalista vasco.
Sabino no dejó nada dicho de cómo
se organizaría el estado vasco. Nada
sobre Vizcaya, pues lo daba por conocido dado que existla rula tradición fo-

Todo muy halagador para ciertas megralomanías pero reñido con la Eadicional austeridad vasca y gue no soluciona ningruno de los problemas vitales
que hoy tenemos planteados; antes los

ral. Y para la urión de ésta con las

agEava.

demás provincias se refiere al término
"Confede¡ación>. Pero nada más. Por
lo visto pensaba que ello resolvía todo,
pues algua vez lieqó a esaibir:
"¿No

vasca, estriba en las Diputaciones. De
eüo tenemos un ejemplo digmo de ad-

sabe Vd. lo gue es una confedera-

la

tradición político administrativa

.mi¡a¡ en la labo¡ ¡ealizada por las de
Alava y Navarra. [Ioy son ellas guienes

ción?".
Dejó Sabino un vacío que su segruidor Engnacio de Ara¡uadi quiso llena¡
con la aplicación al Pafs Yasco de las
teorías de Mazzini, incompatibles con
la tradición ford vasca. tJa interp¡etación de lo gue Sabino dijo, de lo gue no
dijo y de lo gue guiso deár, ü'"-idió a
ios nacionalistas durante el primer tercio del presente siglo en dos organizaciones gue llegaron a ser enemigas: I¿
Comurión Nacionalista Vasca y el Pa¡tido Nasionalista Vasco.
Era la primera tibiamente independentista respecto a Espaia y férreamente uritarista ¡especto a la vida interna del Pafs Vasco. I¡a tibieza de su
independentismo era u¡ resultado del
¡s¡lisfne con clue veían el problema y
no de su mayor o menor amor a Esparia
gue era nulo. El segnurdo era radicalmente independentista y defendía el
derecho de cada una de las provincias
a separa¡se de la Gonfederación y de
los muicipios a $epararse de las provincias.
El Ccn2neso de Vergara de 1930,

I¡a postr¡¡a de las

tapó la grieta-pero no

laeliminó-ylos
acontecimientos posleriores -febril
durante la República, Guena Civü y

to y suscepdble de convencer a

postérior clandestinidad-, mantuvie-

tenimiento de nuestra identidad, es
prirnordial la inmediata resolución de
problemas cofidianos prescindiendo
de eluqüraciones bonitas para expo-

ron en estado latente un problema que
no había desaparecido, y $re subsistia.

Ya alloró unos aios cuando fueron
excluidos del partido los nacionaüstas
bermeanos. Pero guedó reducido a
rmas pocas expulsiones, debido a gue
en el nacionalismo vasco -ignral gue en

los demás partidos politicos españo'
les- se da hoy muy poca importanciia a
los problemas docÉinales.

ta
6

ar¡tonomÍa v¿rsca se hÁ gestado a

recaudan los impuestos pero no guieren verse reducidas a este papel. Alava guiere co¡rse¡var el protagonismo
gue Franco le respetó y Vizcaya y Guipuzcoa recuperar lo gue en mala ho¡a
les fue a:rebatado.
Silas diputaciones actuan, el Gobierno Vasco se gueda sinfunciones a realiza¡. Se demostra¡ía la inutilidad del

engendro iabricado por Suárez y Garaicoechea que mejor lo hrüieran he,
cho de galanes cinematognáficos. Pa¡a

muchos nacionalistas, lo importante
son los <.logEos, de todo aguéllo que
nos da apariencia de estado independiente, que es precisamente lo que
menos utilidad lepona y rnás ca¡o nos

resulta. Pa¡a otros, las üputaciones deben ser las protagonistas de una aceión que en el pasado las asreditó como eficaces. Así se ha llegado al choque entre unos y otros.
De modo gue la poshua del Gobier-

no es más nacionalista, más idealista
(en el senüdo füosófico de la palabra)
más separatista y más revolucionaria.

üputaciones portansus

protagonistas gue, pera los vascos, incluso desde el punto devista del ma¡-

nerlas sobre el papel, pero imposibles
de llevarlas a la práctica.
No nos hagamos üusiones sin embargo. Pensemos c¡ue, por ahora, ninguno de los personajes gue capitaJrean
ambas facciones sienle amor por Espaia. Ello no tiene nada de particular
después de sien aios de überalismo
que denignó todo lo espaío! de sua-

renta años de franguismo que hizo de

lo espaiol un mito poniéndolo en los
luceros, y de esta demosacia gue ha
convertido a Espaaa en un bas¡¡rero.
Hoy no vib¡a nadie a¡te el ¡.ombre de
Esparia, Ni en las regiiones donde el
separatismo tiene arraigo, ni en las que
está apE¡eciendo a cuenia del caos de
ias autonornias.

Claro que los csiistas

seguimos

amando a España. Pero para todos
esos -los de derechas, tos de iaguierda

ylos restos del régimen gue nos regaló
esta democracia- no somos nadie. Somos los únicos que entendemos a España, capaces de mantener urida a
Esparla y libres a sus regiones.

$igue lacd$s

m el P.N,V.

.á nosotros nos interesan los fi¡nda-

mentos ideológicos de cada uno de los

grupos en liza. De momento parece
habertriu¡fado el que denominan foraüsta, Aunque su triunfo parece ser precario.
Es indudable gue Garaikoe8ea re-

presenta un nacionalismonacionalismo, en el sentido de gue propugma un estado fuerte unita¡io y senÍalizador. Una especie de jacobinismo

vasco cofirario a su tradición. Garaikoetxea ha declarado ser socialdemócrat4 y guien le ha tralado personalmente en Pamplona, asegu¡a gue aI
abandonar el Carlismo paterno se hizo
sosialista.
Sin embargo no damosnirmreal por
eI foralismo de sus antagonistas. Es

cierto que el ex-senado¡ Michel Unzueta es fuerista y a él se aEibuye la
dirección intelecfual del grnrpo. Pe¡o
todos los vascos esúarnos convencidos
de que guien ha desplazado a Ga¡aikoetxea es A¡zallus, hombre cauto, con
fama de astuto, que no es fuerista, Arzallus expulsó de su partidq a rafz de
ocupar la presidencia del Euskadi Buru Batzar, ai grnrpo sabiniano gue diriq¡ía Antón Qrmaza y marginó al gmrpo
de estudios Bultzagri[ea-k. ?odos ellos
perso¡ras de conocidos y probados

sen/icios at PI'ry en el exjlio y en la
cla¡destinidad. Hace unos días, en la
prensa, u¡ nacionalista entonces expulsado echaba en cara a Arzalhrs gue
lo mismo gue él ha defendido f¡ente a
Garaikoeaea, fue el moüvo po¡ el que
los e:rpulsó.
Punta de lanza conEa Ga¡aikoetxea
ha sido Makua, Diputado Gene¡al
(eguivalente a P¡esidente de la Diputación) del Señorío de Vizcaya. Makua
también fiene fama de fuerista. Pero su
fuerismono se le ve en ningnrnade sus
achraciones. Ni en cómo haorgranizado
lasJuntas Generales y la Diputación, ni
en la supresión del tftulo de Señorío, ni
en los zueldos exagerados atribuidos a

rcro
sus colaboradores políticos con derecho a pensión vitalicia.
Ahora mismo tiene un conllic{o con
los ayuntamientos y lcs carnice¡os de
Vizcaya a causa de una disposición del
Gobierno Vasco, seorndada por la Di
putación, por lacfue se ordena elcierre

de todos los mataderos de la provincia
excepio dos o Ees.

El estado sanitario de la carne de
vacuno no ha constiñrido ningnin problema en estas tierras. En los pueblos,
el carnicero compra la res, 1ia sacrifica,
ai cabo de uns horas vuelve al matadero a descuartiza¡la y lleva¡la a la
tabla y la expende. Eso no lo puede
hacer con un matadero situado a más
de veinte kilómetros, ni siguiera contando con una ñrgoneta La a¡bitraria
disposición del C'obierno Vasco secundada por Makua y zu Diputaeión,
tend¡á consesuensias catafióficas para los cortadores. Por eso anuncia gue
no la va¡ o obedecer.
Es esa una prueba más de las intromisiones del Estado en la vida de Ia
Sociedad. No dudamos gue la disposi
ción en crrestión es perfecta... pero sobre el papel. Si el estado de las carnes
a La venta no constihrye ningún problema sanitario ¿a gué viene esa disposi-

ción perfeaionista que no va a atajar
ninsun mal y sí a crear muchos otros?
¿De qué sirven a los car¡.jeeros todas
las libertades que ga¡antiza la Constitución si les priva¡ de la elemental de
ejercer su oficio? Nada;1o gue venimos
diciendolos ca¡üstas dede hace síglo y
medio: las iibertades abstrastas del liberalismo son übertades de papel. En
la realidad se a¡rulan con suma faeilidad.
Volviendo al tema del Gobierno
Vasco y del nuevo Lehendakari, diremos qnre no está cla"ro gue vaya a segnrir una orientación fuerista. Si así fuere, no habría llegrado con tanta facili-

dad a ese pasto con los sociaiistas.

^d.quí hay gato encenado y gato
gnande. Ese pacto contra natura ha
tenido qne ser imlmesto por altas instancias internacionales a quienes interesa Ia paci$cacién del Pais Vasco. ¡Ckro cÍue esa pacificación la desearnos todos! Pero no bajo las condiciones que nos la puede da¡ u¡r acuerdo del PNV manipulado por Arzallus y
con el camaleónico PSOE.
ta arzogBncia de Ga¡aikoetxea era
un obstáculo a ese arreglo. I'o han eli
minado utilizando ei pretefio del fuerismo. Pero mientas fanto. los vascos
segnrimos sin acercarnos a ios Fueros.
Y es que los Fueros sólo son posibles
en un sisterna gue empieza por Dios y
acaba en Rey LegÍtimo. Hasta ahora los
hechos así lo han demostrado.
ZORTZIGARREITTZAI,E

Manuei de Santa Gnz, gue con ohos ca¡listas diseminados por Ia
geoqrraJia española llenan Ia MID, ha puesto ei dedo en la llaga al
ampliar su personal respuesta a la pregnrnta que algrunos hacen sobre
Ia diferencia gue hay entre Tradicionalismo y Carlismo.
Para cuantos no lo sepan, aclar¿¡emos que existe en el carlismo
una MID (minoría irnseguible ¿I desaliento) gue va manteniendo en
años difícües, contra viento y ¡narea, las esensias y talantes ca¡listas

gue día a día van üluyéndose con talrtos oFos gue po¡ formació¡r,
capacidad y herenci:a estarían llamados a encabeza¡ el resurgirniento
del ca¡lismo en el panorama polltico español
No esta¡á demás una aclaración fural" a modo de puntualiaación.
En Ia resefia que de los actos celebrados en Pamplona con ocasión
del Homenaje de la juventad Carlista a la l¡rmacdada pubücaba Diario
de Navara podía leerse gue la organización corría a cargo de la
fuventud Carlista Tradicionalista El periodista de turno anotaba bien,
porque no cabe desconocer gue aguí, en Navarr4 se mantiene un
Pa¡tido Ca¡lista gue ideologÉcamente aeostumbra caliñca¡se como
socialista autogestio¡ra¡io.
Existen, pues, en estos momentos en Nava¡ra y otras regiones
españolas, un Tradicionalista en la lfnea apuntada por Manuel de Sana
Cruz, un Ca¡lismo Tradicionalista por fuerza legÉtimisia y al qr¡e con
toda justicia cabría deci¡ partido Ca¡lista Histórico, y un Carlismo
Socialista, no marxista, autogestionario, consederado por algn:nos como una evolución irreversÍble del ca¡lismo de base primiüvo.

SALWMOS ET, TAT,ATf:TE CARLISTÁ
por Manuel de Santa Cruz
tras personas que se interesan por nuesfas cosas y todavía no nos conocen
bien, hacen con kecuencia esta preguta: ¿Qué difereneia hay entre Tradicionaüsmo y Carüsmo? Reardatemos Ia respueía clásica y luego señalaremos un
matiz que ahora, y en adelante, ¡¡fe¡esa resaltar y conserval
Efec,tivamente, las palabras tndicionalismo y ca¡llsmo se ¡¡sa¡ muchas veces
indistintamente coma sinónima, y de ahí atrge e! deseo de tlrla clarilicación.
Se llama Tradicionalismo a la defensa de las ideas traücionalistx, can un
víncula w tanto descuidado y káSil a persanas gue pueden cambiarse. Y
Carüsmo, a la organizaeión de esta defensa y a su vinaiación firme a los reyes de
Ia rama dinasüca legítima. Todos los carüsfa,s so¡¡ tadicionaJistas pero no todos
los tradícionalístas son carlistas. Consecuentemente, si Ia legitimidad. d.inástica
está oscrJtecida y pendiente de que wta Regencia Ia aclare, eI término ocallista,
pierde rigor y es desplarado por eI de otradicionaJista" que pasa a se¡ eJ más
adecuado.
Esfa es Ia respuesta escuefa.
Pero a 1o largro de las luchas políticas se .l¡a¡ superpuesto matices que
complican ese primer y sencüo esquema. Se han ido diterenciando dos clases
de acfitudes, de conducÍx, de talantes, de mentalid.ades, y hasta de personas.
Claro está que hay un nurneroso gntpo de individuos que patticipan de Jas
características de unos y de otros según las ocas¡bnes.
Se i¡a¡ rcstablecido Ia costumbre de llamar traücionaüistas a Jos c[üe, en
Iíneas generales, se interesan más por el esfudlb que por Ia aclividad; por la
doctina y sus disguisiciones que por eJ pleita dinástico; prefieren la tribtna, la
cátedra y Ia imprenta, al mitin en el kontón y a la calle. Ilcis carlistas, en camhio,
son hombres de acción, de más sentid.o prácüco que espeaúativo, que a veces
descuidan ios tabajos doctinales en beneficio de una mayor dedicación a la
propaganda, o a la guen4 al sewício de una fideüdad absolufa a cjerfaspersonas, en ]a creencia de que Ia Eegada de éstas aJ Trono resolvería fácilmente las
cuestiones ideológicas; busean lo esencial y proponen enmiendas a Ia totalidacj,
como'ahora se dice. En cambio, los tradicional¡sfas so¡ más aficionados a üscuth
Io accidental interminablemente, can enmiendas parcr'ales y con algtna pereza
en Io esencial, decisiva y detinitiva.
Desde altos y anchos secfores de Ia lglesia saplan ahora sobre la politica
española vientos liberaJes que üevan a una susfancia convivencia con el ma!, y a
cambio, parque ügo hay que hacer para quedar bien, a ¡¡¡a sene ¡¡a ca.bable de
p¡ofestas accidentales por eI desxrollo seaoial del mal sustancial Arganizan
pequeñas batallitas incone:;as e ¡¡colre¡enfes pera rehuyen la única y grande
"baralJa dec¡s¡'va.

El contacto de esfos secÍor€s eslesi¿ísficos con Jos tradicrb¡al¡sfas. crea el
.riesgo cle gue ésfos se desiice¡ "&acja rales rádlbas *.berales y d emr:cráticas, con
lo qte quedarían definitivamenfe desnatu¡al¡'aados, y amenazando confagn'ar a
Jos de me¡faüda d carlista. Por esfe g¡ran peügra entiendo que hoy es impo¡fsJlle
y utgente salvarJa pala.b-ra yde.:rsnu¡ecr6¡ de carlista, au:rgueJe guedepoco
stt inicid espeeificación dinástica, pa:a dar pew|¡+lcla a Jcs maflbes gue se 'Je
Je
fiieron aatmulando de dureza, intransrgencr,r, radic;iismo y eficacia de vocación
y capacidad par.a presentar e¡uru'endas a la t¡'alí,:lat!.

ffig- ffigHffi,RH

p&x-gTxüm

&a CHH entre en fispama

ffim $üt{R[$K

No hay por qué sorprenderse. A una con

el júbilo ma¡ifiesto de Ia totalidad de

los

partidos politicos parlamentarios, acaba de
estampillarse la palabra mágica que pueda
conmover ai pueblo. "Moderniclad".
Fue el propio Presidente Felipe Goruález
guien juzgó nuestra integzación en la CEE
como un desafio de "modernidad, para Ia
sociedad entera.
Gozos cle los politicos, lógicos, pues no
ca-t¡e olvida; que se a"bren puestos de trabajo pa-ra pclíticos en el Pa¡lamento y otras
Instituciones erüopeas, y Sombras para ios
espaioles, al decir de la mayoría de los comentaristas politicos.
Porgue cabe imaginar 1o gue al ciudadano
de a pie le va a costar la ent¡ada de España
en la CEE y también que serlan minoría los
dispuesios a la integración a tal precio. Pero
¿quién qaerrá pasar por "alrtigruo" y "aJcaico"? ¿Quién no aceptatá Ia "modernidad"?
Ferna¡do Quesada, con fino sentido del
humor, plasmaba r¡na realidad: eI temor de
ia CEE a la agr¡icultura espaiola, escasamente actual¿ada en muchas zonas. ¿Pero nos
var a temer más u¡ra vez (modernizada>
nuestra sociedad?
Entre oEas cosas, ¿aumentarán los puestos de trabajo? ¿Comeremos mejor y mas
ba¡ato? Son suestiones de las que pronto
tendrá noticia el pueblo soberano. Dudas
para pensar mal, Ias hay. Juan Espaaol, a1
malgen ensoñaciones y palabras, va viendo
cómo los garbaruos empieza-n a bota¡ realmente en ]os tejados.
' Pero como dijo D. Felipe "hay gue tener
espelanza en el futu¡o". En eso estamos de
acuerdo.

Cita de esperanza
Se cierra el trimestre con una noticia importa¡te. Cita en Roma de la juventud con el
Sa-nto Padre el Papa.
De ahí, sí nacen fuentes de esperar,za,
porque como decía Juan Pablo II el pasado
diciembre, con ocasión de la Jomada Mundial de la Paz: "üa crisis presente puede y
debe converti¡se en ocasión de conversión y carnbio de nertalidades. El üernpo
gue vivi:nos no es tiempo de peligro e in-

$riehrd. Es r¡na hs¡a de eapera¡rsaD.

Las pala-bras del Vicario de Cristo orenderá¡, sin duda, en las almas de centenares

de miles de jóvenes que van a tener en sus
manos la inmensa ta¡ea de rehacer todo un
mu¡do desde sus cimientos. Un mundo. con
una Sociedad abierta a Cristo, Esperarua
cierta, porgue como el propio pontífice enseña: "Todos sabeaos, annq¡le o6c!Eamesrte y con femor, que allí donde Sios
rmuere en la conciencia de !a persona hum¡L¡ra' se signre

inevitableme¡¡te la rnuerte

del hombre, imagen de Dios".

-i 01frí $.rl úU4 dL&rr6*fr,f

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