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Fundamentos Del Socialismo

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UNIVERSIDAD BOLIVARIANA MISIÓN SUCRE

Compilado por: MSc. A. Boente para los estudiantes de las carreras de Gestión Social y Gestión Ambiental de la Misión Sucre en Venezuela.

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“ACERCA DE ALGUNAS PARTICULARIDADES DEL DESARROLLO HISTÓRICO DEL MARXISMO” Lenin

Este artículo de Lenin fue publicado el 23 de diciembre de 1910, en el número 2 de Zviezdá y consta en el tomo XVII de sus obras completas. Lenin hace referencia a que el marxismo no es un dogma, sino una guía para la acción, subrayando que esta particularidad generalmente se la pierde de vista, cayendo en la unilateralidad, deformándolo y dándole muerte. De esa forma -dice Lenin- “le arrancamos su alma viva, socavamos sus bases teóricas cardinales: la dialéctica, la doctrina del desarrollo histórico multilateral y pleno de contradicciones; quebrantamos su ligazón con las tareas prácticas determinadas de la época, que pueden cambiar con cada nuevo viraje de la historia”. El artículo se refiere a la época en que el marxismo atravesaba una crisis producto de la acción ideológica de la burguesía, que incidía sobre la propia militancia y los amigos de ruta del marxismo. Fue la época en que el marxismo requería de una mejor comprensión en sus tesis y principios para que no convertirse en un simple recetario que pretenda curar los males sociales ni en una repetición mecánica y sin razonamientos de lo que es el análisis de situaciones concretas que ocurrían en la sociedad, en lo económico, político y social, en la primera década del siglo XX. Al respecto Lenin señala que “No hay nada más nocivo, más falto de principios que tratar de eludirlos valiéndose de frases. No hay nada más importante que la cohesión de todos los marxistas conscientes de la profundidad de la crisis y de la necesidad de combatirla para salvaguardar los fundamentos teóricos del marxismo y sus tesis básicas”. La participación consciente y por primera vez de nuevas y cada vez más numerosas capas de población en la vida social y en los problemas de orden político, permitían que el marxismo sea conocido debidamente. La prensa burguesa aprovechaba toda oportunidad para deformar la realidad y maximizar más que antes los errores, limitaciones y problemas en el trabajo revolucionario, difundiéndolos más ampliamente. Son los momentos en que la disgregación, el conformismo y la falta de decisión para empujar las tareas, se convierten en un peligro. Es necesario en estas condiciones llegar a la comprensión de las causas y motivos que hacen inevitable esa disgregación. Ser conscientes -señalaba Lenin- “de los tiempos que atravesamos y aglutinarnos para combatirla consecuentemente”, como tarea más directa y exacta de la época. El marxismo como fundamento filosófico y político del Partido de la revolución, históricamente, supo remontar esta época y bajo la conducción de Lenin hizo posible no solamente salir de la crisis en que se encontraba, sino llegar a la concreción de la más grande obra que haya desarrollado sociedad

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alguna, la Revolución de Octubre, instaurando por primera vez el socialismo en Rusia.

“TRES FUENTES Y TRES PARTES INTEGRANTES DEL MARXISMO” V.I.Lenin

Lenin nos hace conocer aspectos del marxismo que deben ser conocidos por la militancia por su trascendencia y la ciencia que la representa, desde su nacimiento y por el odio y hostilidad demostrados por la burguesía. El marxismo sistematiza lo mejor que la humanidad creó en el siglo XIX: la filosofía alemana, la economía política inglesa y el socialismo francés; que son las tres fuentes y tres partes integrantes del marxismo. Así el materialismo es la filosofía del marxismo que en Francia de fines del siglo XVIII, demostró ser la única filosofía consecuente, enriquecida por Marx con los aportes de la filosofía clásica alemana (dialéctica de Hegel) y el materialismo de Feuerbach. Los posteriores descubrimientos de las ciencias naturales, como el radio, los electrones y la trasformación de los elementos, no harían sino confirmar la veracidad del materialismo dialéctico de Marx. Cuando este materialismo filosófico lo hace extensivo al conocimiento de la sociedad humana, aparece el materialismo histórico, teoría científica, completa y armónica que remplaza las apreciaciones antojadizas y subjetivas sobre la historia y la política. En las obras de Marx y Engels, Ludwig Feuerbach, Anti-Diühring y el Manifiesto Comunista, aparecen expuestas con mayor claridad y detalle estas opiniones. La segunda fuente del marxismo, constituye la economía política clásica inglesa, anterior a Marx, surgida en el país capitalista más desarrollado con Adam Smith y David Ricardo, quienes sientan las bases de la teoría del valor por el trabajo. Continuada y desarrollada por Marx, precisa que el valor de toda mercancía lo determina la cantidad de tiempo de trabajo socialmente necesaria en producirla. Marx expone sus conocimientos en El Capital, obra dedicada al estudio del régimen capitalista, desde la economía mercantil, desde el elemental trueque, hasta la gran producción, con la plusvalía como su ley económica fundamental, base de su teoría económica. Con el capitalismo, nuevo sistema de explotación de los trabajadores, surge, también, el combate a ella y se desarrollan doctrinas socialistas; pero, en tanto estas no desentrañaban la naturaleza de la esclavitud asalariada, ni las leyes de su desarrollo, ni la lucha de clases como la fuerza motriz, se trataba de un socialismo utópico. Este constituye la tercera fuente del

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marxismo. Entre los exponentes del socialismo utópico francés constan Saint Simón y Fourier.

Marx “MISERIA DE LA FILOSOFÍA” En la historia del marxismo, esta obra de Marx representa la primera exposición concreta y global de la concepción materialista de la historia o Materialismo Histórico. Si bien en las obras anteriores, la concepción científica sobre la sociedad y su historia habían tenido una referencia hasta cierto punto esporádica, en Miseria de la Filosofía se presenta ya una visión de conjunto de los orígenes, del desarrollo, de las contradicciones y de la caída futura del régimen capitalista.

Marx critica la concepción idealista de Proudhon y nos enseña que las relaciones sociales están íntimamente vinculadas a las fuerzas productivas, y que la sociedad, al obtener nuevas fuerzas productivas, adquiere un nuevo modo de producción. Al establecer los hombres las relaciones sociales con arreglo al desarrollo de su producción material, crean también las ideas y las categorías conforme a sus relaciones sociales. Estas categorías no son eternas, al igual que las relaciones a las que sirven de expresión. Son productos históricos y transitorios. En esta obra, Marx expuso las conclusiones a las que había llegado como resultado de sus estudios económicos. Criticó las concepciones económicas pequeño-burguesas de transformación pacífica del capitalismo que planteaba Proudhon, que sustentaba la eliminación de sus aspectos "malos" y la conservación de sus aspectos "buenos". Proudhon sembraba ilusiones perniciosas respecto del intercambio directo (sin dinero) de mercancía barata o gratuita, es posible eliminar la explotación y las lacras inherentes al capitalismo, dejando intacta la propiedad privada de los medios de producción; al igual que los economistas burgueses consideraba inmutables y eternas las relaciones capitalistas existentes y las categorías económicas capitalistas. Sólo Marx, con la valentía y audacia propias de la clase obrera, fue capaz de comprender de modo científico las tendencias del desarrollo social, aplicando la dialéctica histórica materialista a la Economía Política y al análisis de las contradicciones de la sociedad capitalista, ubicando el antagonismo entre trabajo y capital; así como también, demostró que el capitalismo debe ceder lugar a un régimen social superior: la sociedad comunista.

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En el campo de lo social, Marx logró un nuevo avance en la elaboración de la teoría de la lucha de clases y fundamentó los principios de la táctica del proletariado. Lenin consideraba gran mérito de Marx el haber unido la lucha económica y la lucha política. Cuando las masas obreras pasan de manifestaciones dispersas contra individuos burgueses, a la lucha contra toda la clase capitalista y contra el instrumento ideológico y político de los burgueses, el Estado, la lucha económica es convertida en lucha política. ENGELS ENGELS “DIALÉCTICA DE LA NATURALEZA” (1ª. Parte) Esta obra de Engels, la componen escritos que datan de 1873 a 1886. Es el resultado de la investigación filosófica, a profundidad, sobre la problemática y la dialéctica de la naturaleza, la historia de las ciencias naturales, de mediados del siglo XIX; de sus leyes, de los principios que sustentan su clasificación, habiendo establecido la suya y es una crítica a las concepciones idealistas sobre la naturaleza y su método metafísico; recalcando que el materialismo dialéctico debe fundamentar los conocimientos de las ciencias naturales y que éstas sólo pueden avanzar en base al materialismo dialéctico. La obra explica de manera clara la física del universo y del mundo del ser humano; la estructura de la materia, las causas del movimiento y la descripción del proceso natural, desde las nebulosas, las partículas, los átomos, las estrellas, las galaxias, astros como el Sol de nuestro sistema, planetas como la Tierra y sus minerales y el desarrollo de la vida vegetal, animal y de la especie humana. Engels señala la tarea de las ciencias naturales desde la antigüedad con Euclides y el sistema solar de Ptolomeo; la numeración decimal, los rudimentos del álgebra, los numerales modernos de los árabes y la alquimia del medioevo cristiano que no dejó nada, a no ser la visión inmutable de la naturaleza, la negativa a su cambio y progreso, mientras existiera. Las ciencias naturales, tan revolucionarias en sus inicios, se vieron frente a una visión conservadora de la naturaleza, en la que todo seguía siendo como había sido desde el principio y en la que todo debía continuar eternamente. Lo cual significaría actualmente que los planetas y sus satélites, luego de ser puestos en movimiento por el misterioso “primer impulso”, seguirían eternamente, o hasta el fin de todas las cosas, prescritas sus elipses. Las estrellas permanecerían eternamente fijas e inmóviles en sus sitios, en virtud de la “gravitación universal”. La Tierra sin cambios se mantendría desde su aparición con los mismos montes, valles y ríos, el mismo clima, la misma flora y la misma fauna, excepción hecha de lo cambiado o trasplantado por el ser humano. Pero la idea de la inmutabilidad absoluta de la naturaleza, ha traído consigo incontables problemas ambientales a sectores populares,

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desprotegidos de la sociedad, que además de su pobreza vienen sintiendo el peso del cambio climático y sus secuelas.

“DIALÉCTICA DE LA NATURALEZA” (2ª. Parte)

Engels nos enseña que “no hay nada eterno de no ser la materia en eterno movimiento y transformación y las leyes según las cuales se mueve y se transforma”. Contenido de la dialéctica que la define como la ciencia del movimiento e interconexiones. Quien lee la obra ejercita la reflexión, ensaya la crítica y convierte en herramientas de cambio y transformación los conocimientos irrebatibles, fácilmente verificables en sus interrelaciones diarias. La obra vincula la concepción materialista dialéctica de la naturaleza con la historia de la sociedad, con el ser humano y sus aspiraciones reivindicativas, por una vida sin opresores y oprimidos. Al responder a preguntas ¿De dónde proviene la fuerza que diera origen a las órbitas de los planetas? ¿Cómo surgieron las especies vegetales y animales? ¿Y cómo surgió el ser humano?, las Ciencias Naturales, al inicio, se limitaban a hacer responsable de todo al creador. Pero la nueva concepción dialéctica que nos entrega la obra, nos enseña que todo lo inerte tiene movimiento, todo lo eterno es pasajero mediante un flujo eterno y cíclico. El devenir de la Tierra es devenir de su geología, de su medio geográfico, de su clima, sus plantas y animales y el propio ser humano, que sometiendo a las fuerzas de la naturaleza, ha modificado las fuerzas productivas, aumentado la producción, pero generando, a su vez, incremento del trabajo agotador, la miseria de las masas y el incremento de la riqueza en pocas manos. Por lo que Engels plantea la necesidad de una organización consciente de la producción social, con un plan, que eleve socialmente a los hombres sobre el resto del mundo animal. La riqueza de contenido y el carácter instructivo de las tesis de “Dialéctica de la Naturaleza” tienen al momento plena vigencia y son un ejemplo a ser conocido por todos los seres humanos. Federico Engels, como científico, filósofo y revolucionario, hace extensivos los hallazgos de la ciencia, para elevar el nivel político e ideológico de la clase obrera y su relación con las grandes transformaciones sociales, políticas y económicas, vinculados a la lucha de clases como motor de la historia.

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“LA GUERRA CIVIL EN FRANCIA” (1a. Parte)

La obra “La Guerra Civil en Francia”, constituye un profundo e histórico análisis sobre los acontecimientos ocurridos en la Comuna de París, aquel primer intento histórico del proletariado francés por arrebatarle el poder a la burguesía y destruir su maquinaria estatal. En ella rinde un homenaje profundo y sincero a la clase obrera parisina, a la vez que en la teoría y en la práctica le expresa su defensa incondicional e irrestricta, a través del Consejo General de la Internacional y mediante los contactos directos con los dirigentes de la Comuna de París y de otros países. El enjuiciamiento y dura crítica que Marx realiza sobre los crímenes de la burguesía al proletariado y al pueblo con tal de mantener sus privilegios, ha pasado a la historia como una de las denuncias más contundentes y desgarradoras contra el sistema capitalista. Pero si bien es trascendente la denuncia, “La Guerra Civil en Francia”, nos entrega invalorables experiencias sobre las acciones del proletariado con cuyo primer Estado obrero, hizo tambalear durante más de dos meses, del 28 de marzo al 28 de mayo de 1871, la dominación de la burguesía francesa, provocando el pánico entre los explotadores de toda Europa. La Comuna de París demostró que la burguesía sí puede ser derrotada. En la obra se describe con todo detalle las acciones para hacer saltar el viejo poder estatal y sustituirlo por otro nuevo y realmente democrático, con órganos representativos y de poder para dirigir la nueva sociedad, entrelazados con la creatividad de las masas obreras para organizar, dirigir el control y realizar la gestión del París insurreccionado. Esta primera tarea, significó también la abolición del ejército permanente, sustituido por la Guardia Nacional que no era sino el pueblo en armas, como un aporte para destruir el Estado burgués. La Comuna se organiza mediante asambleas zonales en distritos, barrios, y otras circunscripciones territoriales, con representantes elegidos para asuntos judiciales, distribución de alimentos, supervisión de la producción y otras actividades, revocables en cualquier momento y con representación al organismo central, que dirigía todos los asuntos. Su retribución no superaba en ningún caso el sueldo medio de un obrero cualificado, lo que suponía un poderoso antídoto contra el arribismo y la corrupción que son consustanciales al sistema capitalista. Marx:

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“LA GUERRA CIVIL EN FRANCIA” (2ª. Parte) La Comuna de París no fue una dictadura completa del proletariado, fue si la expresión de una organización estatal de nuevo tipo, con principios y expresiones totalmente diferentes a la república parlamentaria de la burguesía, que marcó los inicios de un nueva época en la lucha de clases y de la clase obrera en particular. Los proletarios comprendieron que para dirigir la nueva sociedad se debía contar con recursos propios para dar satisfacción a las necesidades básicas de las masas. Necesidad social incompatible con la propiedad privada de los medios de producción; por ello es que toman en sus manos las principales fuentes de creación de riqueza y las ponen al servicio de la sociedad. Con recursos propios, la Comuna tomó medidas a favor y para ganar a la mayoría de la pequeña burguesía de París. Prorrogó por tres años el pago de las deudas y abolió el pago de sus intereses. Para lograr que los campesinos de toda Francia se pusieran al lado de la Comuna, exigió que los gastos de las guerras, pagadas por ellos hasta ese entonces, lo hicieran los capitalistas y terratenientes. Se planteó el levantamiento de las hipotecas sobre las tierras, a fin de evitar la ruina de millones de campesinos. Por ello es que Marx sintetiza el significado histórico de la Comuna, en las siguientes frases "La dominación política de los productores es incompatible con la perpetuación de su esclavitud social", "la Comuna era la forma política al fin descubierta para llevar a cabo dentro de ella la emancipación económica del trabajo" y "la Comuna era la palanca para extirpar los cimientos económicos sobre los que descansa la existencia de las clases". Marx, en carta dirigida a Kugelman, al primer mes de la Comuna, le escribe: “Si te fijas en el último capítulo de mi Dieciocho Brumario, verás que digo que la próxima tentativa de la revolución francesa, no será ya, como hasta ahora, el pasar la máquina burocrática militar de una a otra mano, sino el destruirla y esto es esencial para toda verdadera revolución popular del continente. Y esto es lo que están intentando nuestros heroicos camaradas del Partido de París”. Las acciones heroicas de los obreros de París, en algo más de dos meses que se mantuvo la Comuna, solo pudieron dar los primeros pasos hacia la realización de todas estas tareas. Pero esta experiencia histórica de derrocar el capitalismo y sentar las bases para la construcción del futuro de la humanidad, que es el comunismo, permitió a los obreros del París de la Comuna, iniciar el camino que habría de dar sus frutos en 1917 con la gran Revolución Socialista de Octubre.

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“EN MEMORIA DE LA COMUNA ” V. I. Lenin Esta publicación apareció en Rabóchaia Gazeta, en abril de 1911; a los cuarenta años de la Comuna de París, del 18 de marzo de 1871. Acontecimiento universal, -señala Lenin- espontáneo, sin preparación consciente y previa, cuyas causas fueron la guerra con Alemania, la ruina de la pequeña burguesía y la composición reaccionaria de la Asamblea. El proletariado y sectores populares se tomaron el poder con la Guardia Nacional y la pequeña burguesía, arrebatándolo a terratenientes y capitalistas. Movimiento heterogéneo y confuso -dice Lenin- de patriotas, pequeños tenderos en ruina, republicanos burgueses; temerosos de que la Asamblea Nacional , de mayoría terrateniente, restableciera la monarquía. El papel fundamental lo cumple el proletariado, fiel hasta el fin, junto a los artesanos de París, receptores del mensaje propagandístico socialista, muchos de ellos afiliados a la Internacional. La Comuna sustituye el ejército regular y arma al pueblo; proclama la separación de la Iglesia y el Estado; suprime sueldos pagados al clero por el Estado; establece la educación laica; prohíbe el trabajo nocturno en las panaderías; promulga el decreto de entrega de fábricas y talleres abandonados o paralizados por sus dueños a las cooperativas obreras y dispone que ninguna remuneración fuera superior al salario de un obrero. Burgueses republicanos y pequeña burguesía se separan del movimiento, temerosos de su carácter proletario socialista y ante su posible fracaso. “Sólo los proletarios franceses apoyaron a su gobierno, sin temor ni desmayos, sólo ellos lucharon y murieron por él, por la emancipación de la clase obrera”. El fracaso -dice el autor- se produjo debido al bajo desarrollo de las fuerzas productivas capitalistas de artesanos, campesinos, tenderos y otros. La inexistencia de un partido obrero revolucionario y un proletariado escasamente adiestrado, sin fuertes sindicatos y sociedades cooperativas. Y porque la burguesía de Francia, terratenientes, corredores de bolsa y fabricantes, grandes y pequeños ladrones, todos los explotadores, se unieron contra ella. Los resultados de la represión fueron miles de muertos, heridos, detenidos y deportados. La memoria de estos luchadores -dice Lenin- “es honrada por el proletariado de todo el mundo, porque lucharon por la emancipación de toda la humanidad trabajadora, de todos los humillados y ofendidos”. De que “la causa de la Comuna es la causa de la revolución social, es la causa de la completa emancipación política y económica de los trabajadores, es la causa del proletariado mundial. Y en este sentido es inmortal”.

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MARX - ENGELS EL MANIFIESTO COMUNISTA Desde que Marx y Engels empezaran conjuntamente a difundir las ideas sobre la necesidad histórica del socialismo y la revolución proletaria, los obreros, y entre ellos los miembros de la Liga de los Justos, estaban convencidos que sus principios y planteamientos teóricos eran correctos. La Liga los aprobó y pasó a llamarse Liga de los Comunistas encargándoles a ellos la redacción de un Manifiesto con las principales ideas comunistas adoptadas por la liga. Este propósito lo consiguieron en febrero de 1848, exponiendo por primera vez al público el pensamiento marxista de forma sistemática y escrita.

En el Manifiesto Comunista encontramos dos ideas vinculadas estrechamente entre si: históricamente cada sociedad, tiene una estructura económica que es la que origina su ideología, su concepción sobre la justicia, el derecho, la libertad, la filosofía, la política, la moral y otras y la idea de que en cada sociedad, excepción hecha de la comunidad primitiva, se han producido diferentes formas de explotación del ser humano sobre el ser humano; lo cual ha dado origen a la existencia de clases sociales y su permanente lucha. Si los esclavos fueron explotados en la antigüedad, los trabajadores son explotados hoy en día. De tal manera que en el Manifiesto se demuestra que toda la historia de la humanidad, hasta hoy, es la historia de la lucha de clases, con luchas políticas en torno al poder social y político de unas u otras clases sociales; las clases viejas, para conservarlo y las nuevas, para conquistarlo. La sociedad burguesa, surgida de las entrañas de la sociedad feudal, no ha abolido los antagonismos de clase; lo que ha hecho es crear nuevas clases, nuevas formas de explotación y otras tantas formas de opresión, nuevas modalidades de lucha; que han venido a sustituir a las antiguas: la burguesía y el proletariado. Una conclusión trascendente que se obtiene al leer y estudiar el Manifiesto es de que los comunistas, ayer y hoy tenemos la obligación de expresar en publico y sin vacilaciones, nuestras ideas, aspiraciones y programa de gobierno, para la construcción del socialismo y el comunismo, dejando atrás la leyenda del fantasma comunista, mediante la tarea práctica de educar y organizar a las masas de trabajadores, campesinos y pueblos del Ecuador. La burguesía no sólo forja las armas que han de provocarle la muerte, sino que además, pone en pie a los hombres llamados a manejarlas: estos hombres son los proletarios. De todas las clases que hoy en día se enfrentan con la burguesía, no hay más que una verdaderamente revolucionaria: el proletariado.

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Hasta ahora, todos los movimientos sociales, habían sido movimientos desatados por una minoría o en interés de una minoría. El movimiento proletario es el movimiento autónomo de la inmensa mayoría, en interés de una mayoría inmensa.

Marx “El dieciocho Brumario de Luis Bonaparte” Esta obra escrita en 1852, constituye un importante legado de experiencias revolucionarias que Marx sistematizó como una de sus más importantes tareas teóricas, concluidos los sucesos revolucionarios de Francia, entre 1848 y1851, conjuntamente con su otra obra “La lucha de clases en Francia”. Experiencias que nos ayudan a comprender los acontecimientos de Europa mediante un tratamiento científico de la historia y a testimoniar que el marxismo, como doctrina viva y creadora, se elaboró y desarrolló en medio de la práctica revolucionaria. En su prólogo a la tercera edición de El 18 Brumario de Luis Bonaparte, Engels puntualiza que Marx descubrió la ley de la lucha de clases evidenciada, como el enfrentamiento político, religioso, filosófico o ideológico, entre clases sociales y condicionadas por el grado de desarrollo en su situación económica según el cambiante modo de producción en el que viven. Refiriéndose al viejo mecanismo del Estado, Marx en El 18 Brumario de Luis Bonaparte, concluyó que todas las revoluciones lo perfeccionaban en vez de destruirlo. Posteriormente Lenin sobre esta conclusión escribirá: “La conclusión a que se llega es exacta y precisa en grado superlativo, prácticamente tangible: todas las revoluciones anteriores perfeccionaron la máquina del Estado, pero lo que hace falta es romperla, destruirla”. Conclusión fundamental que reafirma el carácter revolucionario, de principios y de actualidad del Marxismo sobre su teoría del Estado. Otra de las conclusiones a las que llega Marx en esta obra es el de la relación entre el proletariado y el carácter de aliado en que se ubica el campesinado, cuando históricamente éste llega a comprender bien sus intereses. En suma esta obra, una de las más importantes del Marxismo, reafirma a través de su práctica que en el desarrollo de las sociedades y sus acontecimientos, la lucha de clases es una constante histórica que conduce a la revolución proletaria y a la dictadura del proletariado; que la existencia de los partidos políticos es por su naturaleza una necesidad de las clases sociales por sus intereses de clase; así como la esencia misma del bonapartismo y su incidencia en la historia de Francia y de Europa. Recordemos que en este espacio de tiempo se sucedieron acontecimientos que causaron un daño irreparable a la Liga de los Comunistas que se constituyó en la primera organización política encargada de unir al

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movimiento obrero con el socialismo, en el marco de la lucha de Marx y Engels por fundar un partido proletario. La Liga dejaba de existir, a mediados de noviembre de 1852 en que por sugerencia de Marx se declaró disuelta. DE FEDERICO ENGELS FEDERICO ENGELS “PRINCIPIOS DEL COMUNISMO” (1ª. Parte) Esta didáctica y significativa obra "Principios del Comunismo”, de Federico Engels, realizada entre octubre y noviembre de 1847, fue en un inicio un proyecto de programa de la Liga de los Comunistas, escrita en París y por encargo de su Comité Comarcal. Posteriormente cuando Marx y Engels recibieron la tarea histórica de redactar el Manifiesto del Partido Comunista, utilizaron las tesis expuestas por Engels en estos "Principios del comunismo". Son veinticinco preguntas y respuestas que nos enteran desde el significado del comunismo, como doctrina de la liberación del proletariado hasta la actitud de los comunistas hacia los demás partidos políticos de aquella época; nos da a conocer las características del proletariado, como clase surgida con la revolución industrial en Inglaterra, con la máquina de vapor, máquinas de hilar, el telar mecánico y otros avances técnicos que transformaron el feudalismo en capitalismo y permitieron el aparecimiento de la burguesía. Es un recuento histórico sobre las condiciones de vida de las clases trabajadoras en las diferentes fases de desarrollo de la sociedad. En la antigüedad, los esclavos; en la Edad Media los siervos, los oficiales artesanos, al servicio de la pequeña burguesía y los obreros de manufactura. Se establece la diferencia entre el proletario y el esclavo; del siervo con el proletario. Nos da a conocer las consecuencias directas de la revolución industrial, de la división de la sociedad en burgueses y proletarios y de las crisis comerciales que se repiten regularmente. En "Principios del comunismo”, se prueba que todos los males se deben al régimen social, que ya no responde a las condiciones existentes y que el nuevo orden, la administración de la industria y de todas las ramas de la producción, pasarán a manos y a la administración de toda la sociedad, que suprimirá la competencia y la propiedad privada -que no ha existido siempre- para ser sustituidas con la asociación y el usufructo colectivo, mediante la comunidad de bienes.

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“PRINCIPIOS DEL COMUNISMO” (2ª. Parte) "Principios del comunismo” nos enseña que desear que la propiedad privada fuera destruida pacíficamente es imposible por la misma violencia del sistema y de la burguesía. La revolución del proletariado, transformará paulatinamente la sociedad, estableciendo un régimen democrático y medidas concretas: restricción de la propiedad privada, expropiaciones graduales de los grandes propietarios, confiscación de bienes de los emigrados, organización del trabajo, formación de ejércitos industriales, centralización de créditos y la banca a través del Banco Nacional, cierre de todos los bancos privados, cultivo de todas las tierras que están sin labrar; educación de todos los niños a cargo del Estado y en vinculación con el trabajo fabril; igualdad de derecho de herencia para los hijos legítimos y los naturales; concentración de todos los medios de transporte en manos de la nación. Finalmente, cuando todo el capital, toda la producción y todo el cambio estén concentrados en las manos de la nación, la propiedad privada dejará de existir de por sí, el dinero se hará superfluo, la producción aumentará y los hombres cambiarán tanto que se podrán suprimir también las últimas formas de relaciones de la vieja sociedad. Las consecuencias de la supresión definitiva de la propiedad privada serán: la explotación a los trabajadores; la desaparición de las crisis; la producción ampliada, para satisfacer las demandas de todos los miembros de la sociedad; la gran industria, sin la propiedad privada, brindará a la sociedad suficiente cantidad de productos para satisfacer las necesidades de todos; la agricultura, tendrá un nuevo auge y ofrecerá a disposición de la sociedad una cantidad suficiente de productos; la distribución cubrirá las necesidades de todos sus miembros. La división de la sociedad en clases distintas y antagónicas, será incluso incompatible con el nuevo régimen social. La educación permitirá a los jóvenes asimilar en la práctica todo el sistema de producción y pasar de una rama de la producción a otra, según las necesidades de la sociedad o sus propias inclinaciones. La sociedad organizada sobre bases comunistas dará a sus miembros la posibilidad de emplear en todos los aspectos sus facultades desarrolladas universalmente y desaparecerán las diversas clases y la oposición entre la ciudad y el campo. Las relaciones entre los sexos tendrán un carácter puramente privado. Se destruyen las dos bases del matrimonio actual: la ligada a la propiedad privada con la dependencia de la mujer respecto del hombre y la dependencia de los hijos respecto de los padres. La prostitución como expresión de la propiedad privada, desaparecerá junto con ella. Marx:

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EL CAPITAL (1ª. Parte) Esta inmortal obra de Marx, resultado de una larga como fructífera labor intelectual de 25 años de intensas investigaciones, fue publicada en 1867. Su primer tomo fue terminado en condiciones económicas muy difíciles para Marx. A la par que realizaba su redacción con intensos estudios teóricos, su trabajo práctico de revolucionario consistía en dirigir la Internacional Comunista. En uno de los momentos duros de entonces, Marx, pidiendo una nueva ayuda a Engels, le escribía: “Te aseguro, me sería menos doloroso dejar que me cortasen el dedo pulgar que dirigirme a tí con la presente. Me desespera pensar que la mitad de mi vida me encuentro en dependencia. Lo único que me conforta es la conciencia de que trabajamos a prorrata, dedicando yo mi tiempo al aspecto teórico de nuestra empresa y a la labor partidista”. El 27 de marzo de 1867 Marx informó a Engels, su entrañable amigo y compañero de lucha, que había concluido el manuscrito del primer tomo y se proponía llevarlo a Hamburgo para editarlo y el 16 de agosto le daba a conocer que había terminado de corregir el último pliego de El Capital y mandado también a la editorial el prefacio. La edición del primer tomo de El Capital a más de constituirse en un extraordinario acontecimiento en la vida de Marx y Engels, fue también de trascendencia histórico-mundial para el movimiento obrero y para el desarrollo de la teoría revolucionaria del proletariado. Hay que recordar la opinión de Engels quien resaltando la publicación de El Capital señaló que desde el aparecimiento del capitalismo con obreros y capitalistas, no se ha publicado un solo libro que tenga para los obreros la importancia de éste. En esta obra inmortal, igual se combinan el rigor científico con la vehemencia revolucionaria; la más clara objetividad, con el profundo y consecuente partidismo y en la que la dialéctica materialista es el poderoso e implacable instrumento metodológico para producir una revolución en la economía política. El primer defecto de toda la economía política burguesa consistía en que hasta sus figuras de mayor relieve -Adam Smith y David Ricardo- tenían por perpetuas e invariables las leyes económicas de la sociedad burguesa, conceptuando esta última como régimen económico natural y adecuado a la naturaleza humana. Con ello impedían que se realizasen estudios científicos objetivos de la sociedad capitalista. Sólo el ideólogo del proletariado, la clase libre de la miopía y de los prejuicios egoístas de las clases explotadoras, pudo desentrañar las leyes objetivas que rigen el desarrollo del capitalismo, pudo investigar los orígenes, el apogeo y la decadencia de la sociedad capitalista y demostrar que su existencia era pasajera y tenía sus límites históricos. FEDERICO ENGELS

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Marx EL CAPITAL (2ª. Parte) Marx muestra en El Capital, a la faz del mundo, que todas las lacras del capitalismo, como la anarquía de la producción, las crisis, el desempleo, la depauperación del proletariado, la ruina de la pequeña burguesía urbana y del campesinado, se deben a la contradicción fundamental de este sistema de explotación: entre el carácter social de la producción y la forma capitalista privada de su apropiación. Marx en el Capital descubre la plusvalía, como ley económica fundamental del capitalismo que resume la esencia de su producción y se convierte en columna irrebatible de su doctrina económica. De esta manera quedaba científicamente demostrado, que la fuente común de enriquecimiento de los capitalistas, sin trabajar, como la ganancia, la renta de la tierra, y otras, es el trabajo no pagado al obrero, la plusvalía. Mediante esta, puso en evidencia la explotación capitalista y fundamentó el por qué del antagonismo entre el proletariado y la burguesía. Otro de los extraordinarios descubrimientos de Marx, es la ley general de acumulación capitalista, según la cual este antagonismo va profundizándose y que en la sociedad capitalista no sólo se gestan las premisas materiales de la revolución socialista, sino también se constituye la fuerza social que realizará la revolución proletaria, implantará la dictadura del proletariado y destruirá la maquinaria estatal burguesa, acabando para siempre con toda forma de explotación. En el Capital los obreros llegan a comprender el carácter irreversible de la histórica desaparición del capitalismo y del triunfo de la sociedad comunista. Con El Capital, el Marxismo dio un gigantesco adelanto en el desarrollo de todas sus partes: la economía política, la filosofía y el socialismo. Frente al Capital, la burguesía con sus reorizaciones fue incapaz de rebatirlo, prefiriendo silenciar su publicación. Para romper el silencio sepulcral de la prensa burguesa, Engels a la par que insertaba reseñas de divulgación para los trabajadores y público en general, publicaba también a través de terceros, simpatizantes con el movimiento obrero, en diarios burgueses críticas con habilidad sorprendente para informar a los lectores de los conceptos de Marx de modo que quedaban con la impresión de que la razón la tenía Marx y no el autor que le criticaba.

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“EL ORIGEN DE LA FAMILIA, LA PROPIEDAD PRIVADA Y EL ESTADO” 1ª.Parte De esta obra aparecida hacia 1884, V.I.Lenin dijo que es “una de las obras fundamentales del socialismo moderno, en la que cada frase se puede mirar con confianza, con la confianza de que cada frase no ha sido escrita por escribir algo, sino a base de un material histórico y político”. En la obra, Engels desenmascara la pretensión de la burguesía de santificar y elevar a los altares la categoría de instituciones “naturales” y eternas, de la familia, la propiedad privada y el Estado burgueses. En cuanto al Estado, luego de enjuiciar el proceso que hizo posible su aparecimiento, sostiene que: “Es más un producto de la sociedad cuando llega a un grado de desarrollo determinado; es la confesión de que esa sociedad se pone en una irremediable contradicción…Pero a fin de que las clases antagónicas de opuestos intereses económicos, no se consuman a si mismas y a la sociedad con luchas estériles, hácese necesario un poder que domine ostensiblemente a la sociedad y se encargue de dirimir el conflicto o mantenerlo dentro de los límites del orden. Y ese poder nacido de la sociedad, pero que se pone por encima de ella, y se le hace cada vez más extraño, es el Estado”. La base teórica de esta obra de F.Engels, son las notas críticas de Marx sobre la obra del etnógrafo norteamericano Lewis Henry Morgan, “La sociedad antigua”, en la que éste último descubrió la gens como base de la organización social en la sociedad primitiva y de que la gens matriarcal, precedió a la gens patriarcal, propinando un golpe mortal a las tesis burguesas de que la familia es la célula primitiva de la sociedad, de que de ésta surgió la tribu. Este descubrimiento de Morgan lo dijo Engels ”… tiene para la historia primitiva la misma importancia que la teoría de la evolución de Darwin para la biología, y que la teoría de la plusvalía, enunciada por Marx, para la economía política”. Sin embargo la limitación de Morgan estuvo en que no realizó un análisis dialéctico del desarrollo de las fuerzas productivas y las relaciones sociales de producción de la sociedad antigua, tarea histórica científica que la cubrió Engels en la obra que comentamos. Por ello es que Engels en carta dirigida a Kautsky, el 26 de abril de 1884, le diría: ”Habría sido absurdo limitarse a exponer “objetivamente” a Morgan sin interpretarlo críticamente y, al utilizar los nuevos resultados conseguidos, no exponerlos en relación con nuestras concepciones y con las conclusiones ya obtenidas. Esto no habría dado nada a nuestros obreros”.

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"ESTUDIO CRÍTICO SOBRE LA ECONOMÍA POLÍTICA"

Es una de las primeras obras escritas por Federico Engels. En ella caracteriza a la economía política burguesa como "La ciencia del enriquecimiento". En su resumen sobre la historia de la economía política, refiriéndose al mercantilismo, a las doctrinas de Adam Smith, David Ricardo, Thomas Malthus y otros, concluye que "cuanto más próximos están los economistas a nuestro tiempo, más lejos se hallan de la honradez", verdad que subsiste hasta nuestros días, en que los economistas burgueses deforman las relaciones económicas para beneficio deshonesto de burgueses y del imperialismo.

Marx la calificó como obra genial que da inicio al estudio crítico de la economía política burguesa y del capitalismo. Categorías como: propiedad privada, competencia, valor y precio, salario, capital, crisis, monopolios y otras, son analizadas desde la óptica de clase del proletariado. La propiedad privada se fue constituyendo, luego de la etapa de la comunidad primitiva, en un hilo que ha ensartado la producción y el comercio, denominado por Engels engaño legalizado, que actuando en la arena de la competencia, es lucha cruel entre propietarios privados. Definiciones como "riqueza nacional" y "economía nacional", pierden sentido mientras exista propiedad privada y clases sociales, ya que son riqueza atesorada por las clases dominantes y no por toda la sociedad. Mientras exista propiedad privada, en las sociedades, habrá alternabilidad entre expansión y crisis, superproducción y estancamiento; creación de superabundancia en un polo y miseria y hambre en el otro, como base de las crisis económicas. La propiedad privada también está presente -según Engels- cuando el capitalista usurpa al obrero su fuerza de trabajo, la tierra a los trabajadores por el terrateniente; es decir, cuando hay explotación por los propietarios de los medios de producción; la misma que sólo acabará, cuando la propiedad privada sea eliminada. Engels establece una relación directa entre el valor, la propiedad privada y la competencia, señalando el carácter transitorio del valor, planteamiento distinto al de David Ricardo, economista burgués, que lo consideraba como eterno. Para Engels la competencia surge con la propiedad privada, como la guerra de todos contra todos, en beneficio del capital y sus participantes, capitalistas y terratenientes y por conservar y aumentar sus bienes y en la que triunfan los más fuertes. Competencia también entre obreros porque el salario depende de ella. Engels se anticipa al aparecimiento de los monopolios, causantes de miseria y desempleo y cuestiona a los economistas burgueses que no admitían el vínculo entre monopolios y competencia. La competencia -según Engels- se transforma en monopolio, incapaz de detenerla, por su propia naturaleza y porque es el que la origina. Cuestiona la tesis de Thomas Malthus, de que las calamidades de las masas populares eran consecuencia de las leyes de la

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naturaleza. Señala que "La fuerza productiva que tiene la humanidad a su disposición es ilimitada. La fertilidad de la tierra puede elevarse hasta el infinito mediante la aplicación del capital, el trabajo y la ciencia." En conclusión, Engels plantea que las causas de los procesos económicos y los problemas del capitalismo, como la opresión y explotación capitalistas, las contradicciones irreconciliables de clases; así como la inevitabilidad de las crisis económicas, hay que encontrarlos en el carácter transitorio del capitalismo y de la propiedad privada EL DESARROLLO DEL CAPITALISMO EN RUSIA V.I.Lenin

Esta obra de singular importancia histórica, fue concluida por Lenin en febrero de 1899, durante su destierro en la aldea de Shúshenskoie, en la helada Siberia, constituyéndose en un extraordinario ejemplo de aplicación de los principios del marxismo a la realidad de Rusia de las dos últimas décadas del siglo XIX y un desarrollo de las ideas fundamentales de El Capital. La obra marcó un giro en el estudio de la Economía Política en su lucha contra el viejo sistema económico y político y por la creación del partido bolchevique. Con esta obra, Lenin, destruye las posiciones ideológicas del populismo; marca una continuación del estudio aparecido como artículo sobre “Los nuevos desplazamientos económicos en la vida campesina”, el informe “A propósito del llamado problema de los mercados” y de los artículos sobre el romanticismo económico. Hay una vinculación estrecha con las obras anteriores en lo relativo al punto inicial entre el análisis de la economía mercantil simple y la capitalista. En la preparación de esta obra Lenin utilizó más de seiscientos libros y materiales de primera mano, habiendo concluido el borrador del manuscrito en agosto de 1898, y la redacción definitiva, a principios de 1899. Cada capítulo de la obra fue discutido por los socialdemócratas deportados en el distrito de Minusinsk. En el primer capítulo se analizan los errores teóricos de los economistas populistas y Lenin expone la teoría de Marx. Los tres capítulos siguientes se refieren a la evolución de la agricultura; el quinto, sexto y séptimo los dedica a exponer los procesos de desarrollo de la industria. El octavo y el último se refieren a la creación de un mercado interno en Rusia. Cada capítulo implica una exposición, defensa y desarrollo del marxismo, en los que es muy claro su método analítico diferente de la concepción populista. Si los populistas iniciaban sus divagaciones por el problema del mercado; Lenin lo hace por la división social del trabajo, demostrando que el problema del mercado interior no es un asunto independiente que pueda desligarse del nivel de desarrollo del capitalismo. Lenin parte de la economía

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mercantil simple, para seguir, paso a paso, hasta la economía capitalista, advirtiendo que la base de la economía mercantil es la división social del trabajo. A medida que evoluciona la producción mercantil van separándose de la agricultura las diversas formas de elaboración de la materia prima, las mismas que se transforman, gradualmente, en ramas de la industria que producen mercancías. La producción agrícola, a su vez, se convierte también en industria, como rama de la economía productora de mercancías, diferente a la economía natural, que producía valores de uso para una unidad económica determinada: la familia campesina, la comunidad rural o la hacienda feudal, trasformando los productos agrícolas en el propio seno de aquellas economías. EL ESTADO Y LA REVOLUCIÓN Lenin (1ª. Parte)

Esta obra fue escrita en momentos en que las fuerzas revolucionarias se aprestaban a tomar el poder para instaurar el socialismo en Rusia. En ella, Lenin, no solo que fundamenta la concepción marxista sobre el Estado; sino que defiende la teoría de la dictadura del proletariado, entregando significativos aportes para su mejor comprensión y aplicabilidad. Su mérito histórico consiste en haber recuperado el valor de la doctrina de Marx y Engels sobre el Estado, destacando las condiciones de su nacimiento y papel histórico en las sociedades de clase con sus contradicciones inconciliables y como instrumento de explotación sobre las clases oprimidas. Frente a las adulteraciones que los revisionistas hicieron de la doctrina de Marx y Engels sobre el Estado y la revolución, Lenin se remitió a sus obras y opiniones, desde “Miseria de la filosofía”, el “Manifiesto del Partido Comunista”, hasta las declaraciones de Engels luego del fallecimiento de Marx, donde ratifica la necesidad de que el proletariado destruya la sociedad burguesa y establezca su propio poder y Estado, para edificar la sociedad socialista que elimine las clases como premisa para la posterior supresión del propio Estado. Al igual que Marx y Engels, Lenin concibe al Estado como un instrumento de dominación y opresión de la burguesía asociada a los monopolios y al capital financiero, y en que el capitalismo monopolista se convierte en capitalismo monopolista de Estado, agudizándose las contradicciones de clase y siendo inevitable la revolución proletaria. Lenin explica que el papel revolucionario de la clase obrera para destruir el capitalismo y crear la sociedad socialista, obedece a la situación que ella vive en el capitalismo y su participación en la gran producción; lo que le permite ser jefe de las masas trabajadoras y explotadas, aplastar la resistencia de la burguesía y organizar el nuevo régimen económico.

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"EL ESTADO Y LA REVOLUCIÓN" Lenin (2ª. Parte)

Lenin llegó a la comprensión de que la transición al socialismo abarcaba toda una época en que "... la guerra civil del proletariado contra la burguesía en los países avanzados se une a toda una serie de movimientos democráticos y revolucionarios, comprendidos los movimientos de liberación nacional, en las naciones poco desarrolladas, atrasadas y oprimidas". Dio a conocer las varias posibilidades que tendría la humanidad, para ir del imperialismo a la revolución socialista: "Todas las naciones llegarán al socialismo, esto es inevitable, pero todas llegarán de modo diferente, cada una aportará cierta originalidad en tal o cual forma de la democracia, en tal o cual variedad de la dictadura del proletariado, en tal o cual ritmo en las trasformaciones socialistas de diversos aspectos de la vida social." Lenin nos explica además la inevitabilidad de la dictadura del proletariado, las dos fases de la sociedad comunista: socializados los medios de producción como propiedad común en el socialismo este es ya el comunismo, pero incompleto; no es totalmente maduro desde la óptica económica y no se ha liberado de las tradiciones y rezagos del capitalismo. Las premisas económicas del socialismo se crean bajo el capitalismo: millones de trabajadores se "instruyen y se disciplinan" en las grandes fábricas, en el comercio, en los bancos, en los ferrocarriles, en correos... De tal forma que al pasar los medios de producción a propiedad social, los trabajadores pueden reemplazar a los capitalistas derrocados y a sus funcionarios en la tarea de controlar la producción, el cambio, el cálculo del trabajo y de los productos. Lenin subrayó en varias oportunidades su idea fundamental de que bajo el socialismo se establece la igualdad con respecto a la posesión de los medios de producción, pero señaló la conveniencia de distinguir la igualdad auténtica de la igualdad formal. Durante la primera fase de la sociedad comunista subsisten restos de lo viejo en lo nuevo; por ejemplo; se conserva el derecho burgués respecto de la distribución de los artículos de consumo aunque la propiedad de los grandes medios de producción es socialista. El paso de la igualdad formal a la real implica la realización del principio: "de cada cual según su capacidad; a cada cual según sus necesidades".

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EL ESTADO Y LA REVOLUCIÓN Lenin (3ª. Parte)

En 1917, antes de la revolución de octubre, Lenin no consideraba posible definir ni adoptar las medidas prácticas para llevar a cabo la transición del socialismo al comunismo. Las formas de los Estados burgueses son muy distintas, pero, a la postre, todas ellas representan obligatoriamente la dictadura de la burguesía. En vísperas de la Gran Revolución Socialista de Octubre de 1917, Lenin presentó un amplio y detallado programa de creación del Estado proletario, determinando, simultáneamente, las premisas económicas para la extinción del Estado. Marx y Engels probaron que el capitalismo había de ser suplantado inevitablemente por el comunismo y trazaron los principios generales de la futura sociedad. Sin embargo, no pudieron describirla detalladamente, pues no podían hacer "... el más leve intento de fabricar utopías, de hacer conjeturas respecto de cosas que no es posible conocer". Con su defensa de la doctrina marxista sobre el Estado y sobre la dictadura del proletariado, Lenin pertrechó a los trabajadores de Rusia y del mundo entero con una doctrina avanzada que ofrece las bases teóricas de la eliminación del viejo mundo capitalista y de la edificación de la sociedad comunista, que promete un futuro radiante para toda la humanidad. Con el descubrimiento de la ley del desarrollo desigual, político y económico, de los países capitalistas en la época del imperialismo y con su tesis sobre la posibilidad de la victoria del socialismo primeramente en un país, Lenin amplió en gran escala la interpretación del proceso histórico del paso del capitalismo al socialismo mediante la dictadura del proletariado. La desigualdad del desarrollo político y económico de los países implica, por ley natural, peculiaridades específicas del paso de los distintos países al socialismo.

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“LA DICTADURA DEL PROLETARIADO” J.V.Stalin Este trabajo forma parte de “Los Fundamentos del Leninismo”. En él Stalin analiza tres cuestiones de la dictadura del proletariado: como instrumento de la revolución proletaria; como dominación del proletariado sobre la burguesía; y, el Poder Soviético como su forma estatal. En la primera Stalin señala que la dictadura del proletariado es el contenido fundamental de la revolución proletaria, su instrumento para aplastar la resistencia de los explotadores derribados, consolidar las conquistas logradas y llevar a término la revolución y el socialismo. Stalin añade el planteamiento de Lenin de que "la dictadura del proletariado es una lucha tenaz, cruenta e incruenta, violenta y pacífica, militar y económica, pedagógica y administrativa, contra las fuerzas y las tradiciones de la vieja sociedad". En la segunda Stalin señala que la dictadura del proletariado no es un cambio de personas o de "gabinete" en el gobierno, o de gobierno que deja intacto el viejo orden económico y político, sino un Estado nuevo, con organismos de Poder centrales y locales surgido de las ruinas del Estado burgués, de su destrucción, una vez derrocada la burguesía, con la expropiación a los capitalistas y terratenientes y la socialización de los fundamentales instrumentos y medios de producción, con la revolución violenta del proletariado. En la dictadura del proletariado, a diferencia de la dictadura de la burguesía, se ejerce una autentica democracia para los trabajadores y los pueblos, pero, se aplica con rigor el poder de la de la mayoría explotada sobre la minoría explotadora. En ella no hay "plena" democracia para todos, para los ricos y para los pobres, porque la igualdad entre explotados y explotadores es imposible. En la tercera cuestión Stalin señala que el Poder Soviético está en los soviets, como organizaciones del proletariado, de los obreros, de los oprimidos y explotados, campesinos, soldados y marinos y que le permite al proletariado como vanguardia, ejercer con sencillez y plenitud la dirección política, la insurrección de las masas y, con capacidad, destruir la omnipotencia del capital financiero y de sus apéndices políticos. Organización estatal, distinta de la vieja forma democrático-burguesa y parlamentaria, en condiciones de preparar la extinción del Estado, en la sociedad comunista sin Estado. FEDERICO ENGELS

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“EL CARACTER OCTUBRE” J. V. Stalin

INTERNACIONAL

DE

LA

REVOLUCION

DE

Trabajo publicado el 6 y el 7 de noviembre de 1927 en el número 255 de Pravda. Stalin señala a la Revolución de Octubre no como un hecho revolucionario nacional, sino internacional, como viraje radical en la historia, con el paso del capitalismo al socialismo. A diferencia de las revoluciones de los esclavos; las sublevaciones de los siervos; las revoluciones de Inglaterra, Francia y Alemania; la de Octubre se distingue por la supresión de toda clase de explotación y la instauración de la dictadura del proletariado. Es un cambio radical en los destinos del capitalismo, la liberación del proletariado, sus métodos de lucha, formas de organización, modo de vida, tradiciones, cultura e ideología de las masas explotadas del mundo. Por eso es una revolución internacional y mundial. La Revolución de Octubre inició la época de las revoluciones proletarias en la etapa del imperialismo, quitando a los terratenientes y capitalistas los instrumentos y medios de producción, convirtiéndolos en propiedad social. Destruyó la máquina del Estado burgués y entregó el Poder a los Soviets. La Revolución de Octubre además de destruir lo viejo (lo burgués), emprendió la edificación de lo nuevo (de lo socialista), demostrando que el proletariado puede gobernar sin burguesía. Uno de los resultados más importantes de la Revolución de Octubre es haber demostrando la posibilidad de la alianza fraternal entre los obreros y campesinos sobre los principios de voluntariedad y de internacionalismo. La primera dictadura proletaria, causó una herida de muerte al capitalismo mundial, que jamás recobrará el "equilibrio" y la "estabilidad" que tenía antes de Octubre. La historia se repite, -señala Stalin- aunque sobre bases nuevas. En la caída del feudalismo, "jacobino" provocaba horror y repugnancia, en los aristócratas; en la época de la caída del capitalismo, "bolchevique" provoca horror y repugnancia en la burguesía de todos los países. El odio a los jacobinos no salvó al feudalismo del derrumbamiento, el odio a los bolcheviques no salvará tampoco al capitalismo de su caída inevitable. Representa, por tanto, el triunfo del marxismo sobre el reformismo, el triunfo del leninismo sobre el social democratismo, el triunfo de la III Internacional sobre la II Internacional. Entre la socialdemocracia y el marxismo se ha abierto un abismo. Desde ahora, el único portador y baluarte del marxismo es el leninismo, el comunismo.

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“MATERIALISMO Y EMPIRIOCRITICISMO”

Es la principal obra filosófica de Vladímir Ilich Lenin, escrita a los inicios del siglo XX, año 1908; en el período inmediato a la derrota de la primera revolución rusa de 1905-1907, en que la defensa del materialismo dialéctico e histórico, constituía una tarea prioritaria y necesidad impostergable de los marxistas, frente los ataques del revisionismo de los denominados “machistas” rusos, su filosofía reaccionaria empiriocriticista, “agnóstica”, idealista y subjetiva; contenida en las teorías idealistas de Mach, Avenarius y otros, de los machistas rusos, como Bazárov, Bogdánov, con su Empiriomonismo, Lushkiévich, con su Empiriosimbolismo y otros. La obra nos remite a las fuentes ideológicas del empiriocriticismo en la evolución de la ideología burguesa, con Kant, Hume y Berkeley. Lenin en su obra pone al descubierto las verdaderas relaciones entre empiriocriticismo y ciencia natural, aclarando que el empiriocriticismo influía negativamente sobre el desarrollo de esta última, mediante las posiciones vacilantes e idealistas de varios físicos, consecuencia de la crisis de la física de fines del siglo XIX y principios del XX. Lenin, a su vez, descubre las raíces sociales y el papel de clase de la filosofía machista y de acuerdo a la línea del espíritu de partido de la filosofía, evidencia la pretensión de los machistas y de la filosofía positivista, en general, de elevarse por encima del materialismo y del idealismo, demostrando que el empiriocriticismo está al servicio de las fuerzas reaccionarias y la religión, que es hostil a la ciencia y al progreso. En “Materialismo y empiriocriticismo”, Lenin desarrolla las categorías de la filosofía marxista como materia, experiencia, tiempo y espacio, causalidad, libertad y necesidad. En la teoría marxista del conocimiento desarrolla la teoría del reflejo, el papel de la práctica en la cognición, el lugar y el papel de las sensaciones en el conocimiento, la verdad objetiva y la relación entre verdad absoluta y relativa y las cuestiones fundamentales del materialismo histórico. Nos da a conocer los descubrimientos de fines del siglo XIX y comienzos del XX en física, marcando una revolución en la ciencia natural; confirma y generaliza los principios del materialismo dialéctico, permitiéndole encontrar el camino para salir a aquella de su crisis y de modo convincente nos demuestra que la dialéctica materialista es su único método. “Materialismo y empiriocriticismo”, sigue siendo, hoy en día, un arma ideológica en la lucha contra la filosofía burguesa y el revisionismo y es un modelo en el cual debemos encontrar el desarrollo creador de la filosofía marxista, como ejemplo de espíritu comunista de principio y consecuencia en las cuestiones teóricas.

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"LAS DOS TÁCTICAS DE REVOLUCIÓN DEMOCRÁTICA" LA SOCIALDEMOCRACIA EN LA

(1ª.Parte).

Esta histórica obra de V.I.Lenin, vio la luz del pensamiento político en julio de 1905, a los dos meses del III Congreso del Partido. Constituye la crítica más representativa a la política menchevique y el sustento más significativo de la táctica bolchevique. Pero, Lenin no solo examina los problemas tácticos del periodo de la revolución democrático burguesa, sino que, al realizar la crítica a los mencheviques, analiza al desnudo, el oportunismo internacional y, al fundamentar la táctica marxista en el periodo de la revolución burguesa y las diferencias entre ésta y la revolución socialista, explica, desde una concepción marxista, el período de transición entre los dos tipos de revoluciones, la burguesa y la socialista. Estas tesis tácticas se resumen en lo siguiente: • El proletariado puede y debe ser el jefe de la revolución democrático burguesa en Rusia, como una revolución popular de todo el pueblo, de la clase obrera y de todos los campesinos. Esta podía tener dos desenlaces: el derrocamiento completo del zarismo, para instaurar la república democrática o, el arreglo entre el zar y la burguesía a costa del pueblo, si la revolución carecía de fuerza, con una caricatura constitucional. • Pero para que el proletariado dirija la revolución, se convierta en jefe, tienen que darse, por lo menos, dos condiciones: que cuente con los campesinos como aliados y que la burguesía liberal, en pugna con el proletariado por dirigir la revolución, sea eliminada y aislada porque no puede haber dos dirigentes de la revolución. El medio para derrocar el zarismo y conquistar la república democrática, era la insurrección armada victoriosa del pueblo. Bajo las siguientes consignas: • Empleo de las "huelgas políticas de masas, al comienzo y en el mismo trayecto de la insurrección". • • Implantación inmediata, por la vía revolucionaria, de la jornada de 8 horas. • • Organización de Comités campesinos revolucionarios para implantar, todos los cambios democráticos, hasta la confiscación de las tierras de los terratenientes. • • Armamento del proletariado. • La insurrección victoriosa del pueblo, sustituiría el gobierno zarista por un gobierno provisional revolucionario, que afianzaría las conquistas de la revolución. Sería la dictadura de las clases victoriosas, de los obreros y los campesinos, apoyada en la fuerza de las armas. Pero no sería una dictadura socialista, sino una dictadura democrática. LAS DOS TÁCTICAS DE REVOLUCIÓN DEMOCRÁTICA V.I. Lenin LA SOCIALDEMOCRACIA EN LA

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(2ª. Parte)

Inmediatamente después de conseguidos los objetivos democráticos, el proletariado y las demás masas explotadas, empezarían la lucha por la revolución socialista, de manera ininterrumpida; para lo cual la socialdemocracia debía tomar las medidas encaminadas a este objetivo. Por ello es que Lenin señalaba, "De la revolución democrática comenzaremos a pasar inmediatamente, en la medida de nuestras fuerzas, de las fuerzas del proletariado consciente y organizado, a la revolución socialista. Nosotros somos partidarios de la revolución ininterrumpida. No nos quedaremos a mitad de camino". Este punto de vista, se constituía en un invalorable aporte de Lenin ante el problema de las relaciones entre la revolución burguesa y la revolución socialista, es, en esencia, la teoría marxista de la transformación de la revolución democrático burguesa en revolución socialista. La hegemonía del proletariado en la revolución burguesa -según esta teoría- mediante la alianza del proletariado y de los campesinos, debía convertirse gradualmente en la hegemonía del proletariado en la revolución socialista, esto es la alianza de la clase de vanguardia y de las demás masas trabajadoras y explotadas que prepararía el terreno para la dictadura socialista del proletariado. Tales son las tesis fundamentales sobre táctica, desarrolladas por Lenin, en esta histórica obra "Las dos tácticas de la socialdemocracia en la revolución democrática", que dice mucho sobre los objetivos del partido revolucionario y la conducción del proletariado y el campesinado. La importancia histórica de este libro consiste, ante todo, en que vino a destruir ideológicamente el punto de vista táctico pequeño burgués de los mencheviques, pertrechando a la clase obrera de Rusia con las armas necesarias para el desarrollo futuro de la revolución democrático burguesa, para la nueva acometida contra el zarismo, y dando a los socialdemócratas rusos una perspectiva clara sobre la transformación necesaria de la revolución burguesa en la revolución socialista. Es una obra que enriquece al marxismo con una nueva teoría de la revolución y que puso los cimientos de la táctica revolucionaria del Partido bolchevique, que concretó su objetivo estratégico en 1917, al triunfar sobre el capitalismo e instaurar el socialismo.

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"EL PROGRAMA AGRARIO DE LA SOCIALDEMOCRACIA EN LA PRIMERA REVOLUCIÓN RUSA DE 1905-1907" V I Lenin

Esta obra publicada en 1908, constituye el fundamento teórico del Programa Agrario leninista. Es la crítica a los programas agrarios del Partido Obrero Socialdemócrata Ruso (POSDR), a la nacionalización y la municipalización de la tierra y a las posiciones de las clases y partidos en la segunda Duma. Por su peligrosidad, fue confiscada por la policía zarista. En el prefacio, Lenin refiriéndose a las experiencias de la primera revolución rusa, caracteriza al movimiento campesino, evidencia la importancia de la lucha por la tierra y la necesidad de revisar el programa agrario, según los últimos datos sobre la tenencia de la tierra. Ratifica la existencia del latifundismo y millones de pequeñas haciendas de campesinos que vivían al borde del hambre, la pobreza y la ignorancia. Registra cuatro grupos de propiedad territorial: economías campesinas explotadas por los latifundistas; una minoría de campesinos medios; minoría de campesinos acomodados, en proceso de convertirse en burguesía rural y los latifundistas con grandes extensiones territoriales. En la obra Lenin detalla la teoría de los dos tipos de evolución agraria burguesa en Rusia, del período de la caída del régimen de servidumbre: el tipo terrateniente-burgués y el tipo campesino-burgués. En tanto los campesinos defendían un desarrollo que les permitiese asegurar su bienestar, destruir los latifundios de los terratenientes, abolir todos los métodos feudales y usurarios de explotación y ampliar su posesión de la tierra. Lenin estuvo de acuerdo en apoyar la evolución burguesa de tipo campesino ya que la táctica de la socialdemocracia en la revolución burguesa rusa no se determinaba por apoyar a la burguesía liberal, sino por la de apoyar a los campesinos en lucha. El programa agrario leninista de la socialdemocracia rusa era el programa proletario en una revolución campesina dirigida contra los vestigios del derecho de servidumbre y todo lo medieval que subsistía en el régimen agrario de Rusia. El programa agrario leninista de la primera revolución rusa fundamentó la política agraria del partido bolchevique antes y en la Gran Revolución Socialista de Octubre de 1917 que instauró el socialismo.

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LA NUEVA TÁCTICA DE LOS BOLCHEVIQUES LUEGO DEL FRACASO DE LA REVOLUCIÓN DE 1905 Luego del fracaso de la Revolución de 1905, el gobierno zarista inició el descabezamiento de organizaciones políticas y económicas de la clase obrera; torturó y encarceló revolucionarios. Su ministro Stolypin cubrió de horcas y patíbulos todo el país, ejecutando a millares de revolucionarios, era la época de la "corbata stolypiniana", en referencia a la horca zarista. Daba inicio un trabajo difícil del Partido de la revolución y con ello su cambio de táctica. La tónica del Partido era la merma brusca de afiliados y abandono de pequeño-burgueses de sus filas, sobre todo intelectuales, temerosos de la represión. Son los momentos -señala Lenin- en que los partidos revolucionarios deben completar su aprendizaje. En el auge revolucionario aprenden a avanzar y en los periodos de reacción aprenden a replegarse con certeza; en la clandestinidad, se mantienen, fortalecen y utilizan las posibilidades de las organizaciones legales de masas, con las que fortalecen sus vínculos. Los bolcheviques con Lenin a la cabeza, comprendían que las causas de la revolución no habían desaparecido. Los campesinos estaban sin tierras, los obreros sin la jornada de 8 horas, la autocracia zarista seguía en el poder, pese al odio de las masas y las libertades alcanzadas en 1905 habían desaparecido. Tenían la seguridad del nuevo auge revolucionario, a corto tiempo, porque los obreros habían aprendido a conquistar sus derechos en medio de la lucha de masas revolucionaria. "¡Aguardar, que ya vendrá un nuevo 1905!", era el lema que esgrimían los obreros ante el abuso de sus patronos. Derrocar el zarismo, llevar a término la revolución democrático burguesa y pasar a la revolución socialista, era el objetivo político que mantenían los bolcheviques y las consignas revolucionarias: República democrática, confiscación de las tierras a los terratenientes y jornada de 8 horas. Los mencheviques, por su parte, se retiran con pánico, ya sin fe en la revolución. Reniegan del programa reivindicativo y de las consignas revolucionarias del Partido clandestino revolucionario y tienen la intención de liquidarlo; por ello su nombre de liquidadores. Frente a las nuevas condiciones por el descenso del Partido y el movimiento revolucionario; por el cansancio de la clase obrera y el fortalecimiento de la reacción; los bolcheviques cambian de táctica: de la ofensiva a la defensiva para acumular fuerzas; organización del trabajo clandestino con sus cuadros; combinación del trabajo ilegal con el legal de las organizaciones obreras y no huelga política general, ni insurrección armada. Había la exigencia histórica de asimilar nuevos métodos de lucha, para enfrentar las tareas revolucionarias.

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La historia reconoce que los bolcheviques cumplieron esta misión, organizando largos años la revolución. Las organizaciones legales como sindicatos, mutualistas, cooperativas obreras, clubes, sociedades culturales y otras que no habían sido tocadas por la represión apantallaron y enlazaron a las organizaciones clandestinas del Partido con las masas, sirviéndolas de vínculos. Este cambio de táctica bolchevique, pronto daría sus frutos.

“¿QUIÉNES SON LOS “AMIGOS DEL PUEBLO” Y CÓMO LUCHAN CONTRA LOS SOCIALDEMÓCRATAS?” V. I. Lenin

Esta obra fue escrita en 1894, como arma fustigante contra los “populistas”, falsos “amigos del pueblo”, convertidos en sus enemigos, por su ideología reaccionaria y por renegar de toda lucha revolucionaria. Para los populistas, la historia humana la determinaban las grandes e ilustres personalidades, los "héroes"; en tanto que el pueblo, las masas populares tenían que obedecerlos ciegamente. En sus publicaciones, estos falsos revolucionarios, se declaraban abierta y violentamente en contra del Marxismo. El grupo "Emancipación del Trabajo", los combatió en sus inicios y Lenin lo hizo hasta el final, demostrando que no eran revolucionarios, sino reformistas que aspiraban sólo "remendar, mejorar" la situación de los campesinos, dejando intocado el sistema de explotación. Lenin advirtió que las tesis populistas no tenían nada de socialistas y que sus teorías no se referían para nada a la explotación de los trabajadores; siendo, por lo mismo, incapaces de servir para su emancipación, porque reflejaban intereses de la pequeña burguesía. En la lucha contra los populistas, Lenin defendió el marxismo de las tesis populistas que lo tergiversaban; pero a su vez lo desarrolló, enriqueciendo el materialismo dialéctico y el materialismo histórico. Dedicó muchas páginas de su libro a problemas de la filosofía marxista y a cuestionar planteamientos de la sociología burguesa. Su obra se constituyó en documento programático del marxismo revolucionario en Rusia, que fijó los objetivos inmediatos de la clase obrera, que depositó en ella la representatividad natural de toda la población trabajadora y explotada de Rusia y la que debía encabezar su lucha contra la servidumbre y el absolutismo zarista. Es en esta obra que Lenin concreta la idea de la alianza revolucionaria obrero-campesina, como medio fundamental para derrocar del Poder al zarismo, los terratenientes y la burguesía. Para lograrlo consideraba la necesidad histórica de organizar un Partido obrero revolucionario único. Escribió que cuando los representes de vanguardia de la clase obrera, "hagan suyas las ideas del socialismo científico, la idea sobre el papel histórico del obrero ruso, cuando estas ideas obtengan una amplia difusión y entre los obreros se formen organizaciones sólidas que conviertan la actual guerra económica dispersa de los obreros en una lucha de clases consciente, entonces el obrero ruso, poniéndose a la cabeza de todos los elementos

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democráticos, derrocará al absolutismo y conducirá al proletariado ruso (junto con el proletariado de todos los países) por la vía directa de la lucha política abierta hacia la revolución comunista victoriosa”.

MARXISMO Y REVISIONISMO

(1ª. Parte)

Este texto de V.I.Lenin fue escrito en abril de 1908 para reivindicar el carácter original y científico de los principios y leyes descubiertos por el Marxismo. No era y no es actualmente extraño que la originalidad y carácter científico de la doctrina de Marx y Engels, nacida para la educación y organización de la clase obrera; para orientar sus tareas y organización en la lucha por la sustitución del capitalismo y la instauración del socialismo, mediante la dictadura del proletariado, haya recibido la oposición abierta, encubierta o silenciosa de la burguesía que lo considera refutado y hasta muerto, ataque del cual ha salido y sale fortalecido, lozano, fuerte y vitalizado. Pero el marxismo -como lo señala Lenin- no consolidó su posición de golpe, ya que desde la década del 40 del siglo XIX su lucha fue contra el idealismo filosófico de los jóvenes hegelianos radicales; contra el proudhonismo, en las doctrinas económicas. En la década del 60, con el paso de la lucha teórica a la práctica concreta del movimiento obrero. A comienzos y finales de la década del 70, en Alemania, contra Mühlberger y el positivista Dühring, para culminar en la década del 90 del siglo XIX, con la ubicación en el terreno marxista de los congresos de la internacional obrera. Ante este avance del marxismo, los sobrevivientes cambiarían de táctica, tratando de descomponer las filas obreras marxistas, produciéndose la lucha interna, que enfrentaría al ex-marxista ortodoxo Bernstein y la corriente Bernsteiniana o REVISIONISMO, que proclama la revisión de Marx. Para esta época en la Rusia de Lenin el revisionismo se vestiría con el ropaje de “socialismo no marxista”. Ideológicamente el revisionismo se ha evidenciado y evidencia en la filosofía, la economía política y la política. Filosóficamente con el "retorno a Kant", bajo el pretexto de que el materialismo había sido "refutado" y de que era necesario sustituir la dialéctica revolucionaria, por la "evolución" pacífica. En la economía política, argumentando que los carteles y trusts eliminarían completamente a las crisis por su debilidad y rareza; de que la "teoría de la bancarrota" del capitalismo era inconsistente porque las contradicciones de clase tendían a suavizarse y atenuarse. Que debía corregirse la teoría del valor de Marx según el pensamiento burgués del economista vulgar austriaco E. Böhm-Bawerk, de la "escuela austriaca", opuesto a la teoría marxista de la plusvalía y encubridor de las contradicciones del capitalismo.

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La lucha contra los revisionistas reavivó con fecundidad el pensamiento teórico del socialismo internacional, reeditando la vieja polémica de F. Engels contra Dühring.

"UN PASO ADELANTE, DOS PASOS ATRÁS" V.I.Lenin

Aparece en mayo de 1904, en la lucha de Lenin por crear un Partido revolucionario de nuevo tipo, contra Martov, Trotski y Axelrod; mencheviques fraccionalistas creadores de su propia organización. Argumentaban que debía admitirse en el Partido a cualquier "huelguista" y "manifestante" no sujeto a la disciplina partidaria; que el sometimiento a los acuerdos del Partido, era un asunto "formal y burocrático"; que la sumisión de la minoría a la mayoría era "ahogar mecánicamente" la voluntad de los miembros; que la disciplina igual para dirigentes como para militantes de filas, equivalía a instaurar dentro de éste un "régimen feudal"; que lo que se necesitaba no era un régimen de centralismo, sino un "autonomismo" anárquico. Propagandizaban el relajamiento de la disciplina y unidad interna de la organización, para minar su cohesión y que prime el individualismo anárquico de los intelectuales. Lenin señala en la obra que el Partido es una parte de la clase obrera, un destacamento de vanguardia, consciente, marxista, conocedor de la vida social y sus leyes de desarrollo; lo que le permite dirigir la lucha de la clase obrera. Destacamento organizado, con disciplina obligatoria para todos sus miembros, que deben ser parte de una de sus organizaciones. Los obreros que deciden ser militantes del Partido, no tienen miedo a su disciplina ni a sus organizaciones; los que temen la disciplina y la organización son los intelectuales de tendencia individualista y cualquier huelguista y manifestante que pretende ser miembro del Partido. El Partido -escribe Lenin- no debe ser una suma aritmética de individuos; sino un complejo de organizaciones que acoge a aquellos que admitan, por lo menos, un grado mínimo de organización. El Partido debe multiplicar y consolidar los lazos con las masas de millones de proletarios sin partido y su funcionamiento se basa en el centralismo, estatutos únicos, disciplina igual para todos, un solo órgano de dirección que es el Congreso del Partido y entre uno y otro congreso, el Comité Central. La sumisión de la minoría a la mayoría, de las organizaciones a los organismos centrales y de las organizaciones inferiores a las superiores. La disciplina única e igual para todos, mantiene la integridad y unidad del Partido. No hay distinciones entre gente "selecta" y gente "del montón".

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Para la psicología del intelectual burgués, que cree estar por encima de la organización y la disciplina de las masas, toda organización y disciplina proletarias son un avasallamiento feudal. Lenin entendía que a la unidad ideológica del proletariado, debía acompañar su "unidad material de organización", ya que "El proletariado escribía Lenin- no dispone, en su lucha por el Poder, de más arma que la organización...” "Un paso adelante, dos pasos atrás", es la obra de significado histórico en la que traza, por vez primera en la historia del marxismo, la teoría del Partido como organización dirigente del proletariado, sin la cual es imposible triunfar en la lucha por el socialismo y el comunsimo.

¿QUÉ HACER? V.I.LENIN 1ª parte

En la obra ¿Qué Hacer?, escrita entre 1901 y 1902, Lenin entrega aportes inéditos unos y otros como réplicas y críticas a los planteamientos efectuados por los denominados “economistas”, cuya incidencia sobre la clase obrera, pretendía desviar su misión histórica de la toma del poder, la dictadura del proletariado y la instauración del socialismo y el comunismo. Lenin en esta obra defiende y desarrolla, creadoramente, la doctrina de la dictadura del proletariado, ratificando, incesantemente, que la lucha por la dictadura del proletariado debe convertirse en el punto fundamental y decisivo del programa revolucionario de la socialdemocracia rusa. En esta obra se sienta las bases teóricas sobre la necesidad histórica de la unión del movimiento obrero con el socialismo científico, entregándole una conciencia socialista a su espontaneismo. Al respecto señala que "La conciencia política de clase no se le puede aportar al obrero más que desde el exterior, esto es, desde fuera de la esfera de las relaciones entre obreros y patronos. La única esfera en que se pueden encontrar estos conocimientos es la esfera de las relaciones de todas las clases y capas con el Estado y el gobierno, la esfera de las relaciones de todas las clases entre sí." La fusión del movimiento obrero con la ideología marxista leninista es una necesidad histórica del objetivo revolucionario de la implantación de la dictadura del proletariado y la construcción del socialismo. Planteamiento totalmente opuesto al de los “economistas” que incitaban a la clase obrera hacia una "reforma de la sociedad contemporánea en un sentido tibiamente democrático; como negativa a la lucha por la conquista del poder político por el proletariado y derrocamiento del capitalismo.

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Por ello es que Lenin emprendió como tarea urgente y prioritaria la destrucción de la ideología de los "economistas", porque sin resolver previamente este problema no era posible materializar, exitosamente, la creación del partido de la revolución en Rusia. Es en medio de esta lucha sin cuartel contra los "economistas" y demás difusores de la ideología burguesa en el movimiento obrero, que Lenin lleva a cabo la gran tarea marxista de elaborar los fundamentos ideológicos y programáticos del partido de nuevo tipo de la clase obrera, subrayando la necesidad histórica que tiene el proletariado de organizar su propio partido político, combativo e independiente de burgueses y oportunistas, regido por el principio de la interrelación entre la teoría y la práctica revolucionarias. En la elaboración del programa del Partido, en el II Congreso del POSDR, Lenin y sus partidarios asumieron la consideración objetiva de la situación política y de la ubicación de las fuerzas de clase, del planteamiento sobre la imposibilidad de conducir de golpe a la clase obrera y a las masas trabajadoras a la revolución socialista. ¿QUÉ HACER? V.I.LENIN 2da parte

De manera sintética, en el ¿Qué Hacer?, tres son los problemas que Lenin aborda: el carácter y el contenido que debía tener la agitación política; las tareas de organización con el plan de crear, simultáneamente, y en distintas partes, una organización combativa de revolucionarios y un periódico para toda Rusia. Mediante su posición frente a estos problemas, esclarece la diferencia entre la política tradeunionista (sindical) y la revolucionaria socialdemócrata de aquel entonces; mientras que sobre las tareas de organización, establece la diferencia entre los métodos primitivos de trabajo, que satisfacen a los "economistas" y la organización del partido de revolucionarios, que es indispensable para organizar y hacer la revolución. Establece a su vez el "plan" de un periódico político para toda Rusia, considerando que este debe convertirse en un instrumento para la organización, agitación, educación y formación de la militancia que requiere el proceso. En abierta oposición al carácter revolucionario que debía tener la agitación organizada entre las masas trabajadoras, los “economistas” sostenían la teoría de la espontaneidad cuyo significado no sólo consistía en la negación del papel activo de la conciencia en la vida social, sino una absoluta incomprensión del papel de la lucha de clases en la sociedad, la misma que la circunscribían a la

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lucha económica, principalmente, negando la significación primaria de la forma política de la lucha de clases. En su crítica a los "economistas", Lenin ratifica, a la vez que amplía, la interpretación marxista de la relación existente entre las formas económica y política de la lucha de clases, sosteniendo la tesis de la primacía de la lucha política del proletariado contra la burguesía sobre la lucha económica. Toda lucha de clases en la sociedad tiene sus raíces y premisas económicas, pero de lo cual no se ha de desprender que la lucha económica es la primordial. "Del hecho de que los intereses económicos desempeñan un papel decisivo -escribía Lenin- se desprende en modo alguno la conclusión de que la lucha económica (sindical) tenga una importancia primordial, pues, los intereses más esenciales, "decisivos", de las clases pueden ser satisfechos únicamente por transformaciones políticas radicales en general; en particular, el interés económico fundamental del proletariado puede ser satisfecho únicamente por medio de una revolución política que sustituya la dictadura de la burguesía por la dictadura del proletariado”. Estos son los méritos de la obra de Lenin ¿Qué Hacer?, caracterizada por la firmeza y lealtad a los principios y misión histórica del proletariado en el proceso de la lucha de clases para la toma del poder político y la instauración de la dictadura del proletariado. EL ESTADO Y LA REVOLUCIÓN Lenin (1ª. Parte)

Esta obra fue escrita en momentos en que las fuerzas revolucionarias se aprestaban a tomar el poder para instaurar el socialismo en Rusia. En ella, Lenin, no solo que fundamenta la concepción marxista sobre el Estado; sino que defiende la teoría de la dictadura del proletariado, entregando significativos aportes para su mejor comprensión y aplicabilidad. Su mérito histórico consiste en haber recuperado el valor de la doctrina de Marx y Engels sobre el Estado, destacando las condiciones de su nacimiento y papel histórico en las sociedades de clase con sus contradicciones inconciliables y como instrumento de explotación sobre las clases oprimidas. Frente a las adulteraciones que los revisionistas hicieron de la doctrina de Marx y Engels sobre el Estado y la revolución, Lenin se remitió a sus obras y opiniones, desde “Miseria de la filosofía”, el “Manifiesto del Partido Comunista”, hasta las declaraciones de Engels luego del fallecimiento de Marx, donde ratifica la necesidad de que el proletariado destruya la sociedad burguesa y establezca su propio poder y Estado, para edificar la sociedad socialista que elimine las clases como premisa para la posterior supresión del propio Estado.

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Al igual que Marx y Engels, Lenin concibe al Estado como un instrumento de dominación y opresión de la burguesía asociada a los monopolios y al capital financiero, y en que el capitalismo monopolista se convierte en capitalismo monopolista de Estado, agudizándose las contradicciones de clase y siendo inevitable la revolución proletaria. Lenin explica que el papel revolucionario de la clase obrera para destruir el capitalismo y crear la sociedad socialista, obedece a la situación que ella vive en el capitalismo y su participación en la gran producción; lo que le permite ser jefe de las masas trabajadoras y explotadas, aplastar la resistencia de la burguesía y organizar el nuevo régimen económico. "EL ESTADO Y LA REVOLUCIÓN" Lenin (2ª. Parte)

Lenin llegó a la comprensión de que la transición al socialismo abarcaba toda una época en que "... la guerra civil del proletariado contra la burguesía en los países avanzados se une a toda una serie de movimientos democráticos y revolucionarios, comprendidos los movimientos de liberación nacional, en las naciones poco desarrolladas, atrasadas y oprimidas". Dio a conocer las varias posibilidades que tendría la humanidad, para ir del imperialismo a la revolución socialista: "Todas las naciones llegarán al socialismo, esto es inevitable, pero todas llegarán de modo diferente, cada una aportará cierta originalidad en tal o cual forma de la democracia, en tal o cual variedad de la dictadura del proletariado, en tal o cual ritmo en las trasformaciones socialistas de diversos aspectos de la vida social." Lenin nos explica además la inevitabilidad de la dictadura del proletariado, las dos fases de la sociedad comunista: socializados los medios de producción como propiedad común en el socialismo este es ya el comunismo, pero incompleto; no es totalmente maduro desde la óptica económica y no se ha liberado de las tradiciones y rezagos del capitalismo. Las premisas económicas del socialismo se crean bajo el capitalismo: millones de trabajadores se "instruyen y se disciplinan" en las grandes fábricas, en el comercio, en los bancos, en los ferrocarriles, en correos... De tal forma que al pasar los medios de producción a propiedad social, los trabajadores pueden reemplazar a los capitalistas derrocados y a sus funcionarios en la tarea de controlar la producción, el cambio, el cálculo del trabajo y de los productos. Lenin subrayó en varias oportunidades su idea fundamental de que bajo el socialismo se establece la igualdad con respecto a la posesión de los medios de producción, pero señaló la conveniencia de distinguir la igualdad auténtica de la igualdad formal.

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Durante la primera fase de la sociedad comunista subsisten restos de lo viejo en lo nuevo; por ejemplo; se conserva el derecho burgués respecto de la distribución de los artículos de consumo aunque la propiedad de los grandes medios de producción es socialista. El paso de la igualdad formal a la real implica la realización del principio: "de cada cual según su capacidad; a cada cual según sus necesidades". EL ESTADO Y LA REVOLUCIÓN Lenin (3ª. Parte)

En 1917, antes de la revolución de octubre, Lenin no consideraba posible definir ni adoptar las medidas prácticas para llevar a cabo la transición del socialismo al comunismo. Las formas de los Estados burgueses son muy distintas, pero, a la postre, todas ellas representan obligatoriamente la dictadura de la burguesía. En vísperas de la Gran Revolución Socialista de Octubre de 1917, Lenin presentó un amplio y detallado programa de creación del Estado proletario, determinando, simultáneamente, las premisas económicas para la extinción del Estado. Marx y Engels probaron que el capitalismo había de ser suplantado inevitablemente por el comunismo y trazaron los principios generales de la futura sociedad. Sin embargo, no pudieron describirla detalladamente, pues no podían hacer "... el más leve intento de fabricar utopías, de hacer conjeturas respecto de cosas que no es posible conocer". Con su defensa de la doctrina marxista sobre el Estado y sobre la dictadura del proletariado, Lenin pertrechó a los trabajadores de Rusia y del mundo entero con una doctrina avanzada que ofrece las bases teóricas de la eliminación del viejo mundo capitalista y de la edificación de la sociedad comunista, que promete un futuro radiante para toda la humanidad. Con el descubrimiento de la ley del desarrollo desigual, político y económico, de los países capitalistas en la época del imperialismo y con su tesis sobre la posibilidad de la victoria del socialismo primeramente en un país, Lenin amplió en gran escala la interpretación del proceso histórico del paso del capitalismo al socialismo mediante la dictadura del proletariado. La desigualdad del desarrollo político y económico de los países implica, por ley natural, peculiaridades específicas del paso de los distintos países al socialismo.

“LAS TESIS DE ABRIL” V.I.Lenin

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Entre los extraordinarios y valiosos documentos escritos por Lenin en el período de febrero a octubre de 1917, son de trascendencia histórica mundial, las Tesis de abril, publicadas en el periódico Pravda bajo el título de “Las tareas del proletariado en la actual revolución”. Las Tesis de Abril exhiben un programa de lucha claro y concreto exhiben hacia la revolución socialista, en el paso del poder del Estado de la burguesía y terratenientes al proletariado y campesinos más pobres; como validez de la consigna "por una alianza de la clase obrera con todos los campesinos", lanzada en la revolución democrático-burguesa y vigorizada para 1917 como "alianza de la clase obrera con los pobres del campo". Estas Tesis orientaron por primera vez, al Partido revolucionario bolchevique hacia la lucha por la creación de la República de los Soviets, como la forma de Estado más conveniente de la dictadura del proletariado; ya que hasta abril de 1917, los marxistas, incluido Lenin, seguían la tesis de Engels, es decir que la dictadura del proletariado debía tener la forma política de una república democrática de tipo parlamentario. La nueva forma de Estado sostenido en las Tesis de Abril no era sino la síntesis de la experiencia revolucionaria de las masas populares de Rusia, ocurrida en el período de la revolución de 1905-1907, que con su espíritu creador habían llevado ya a la práctica la nueva forma de organización política de los soviets, refrendada en los primeros días de la revolución de febrero de 1917. Esta sistematización de Lenin sobre la República de los Soviets fue de extraordinaria importancia para asegurar la revolución socialista de octubre de 1917, y para armar al Partido bolchevique y a las masas trabajadoras con una teoría revolucionaria sobre el Estado de la dictadura del proletariado que reemplazaría a la vieja máquina del Estado de explotación, destruida y liquidada en el transcurso de la revolución socialista. Esta caracterización del papel histórico de los soviets, como aparato del Estado de nuevo tipo, lo plasmó Lenin en su trabajo ¿Se sostendrán los bolcheviques en el poder?, en el que señala que si la creación popular de las clases revolucionarias no hubiese dado vida a los soviets, la revolución proletaria en Rusia no se hubiese consolidado, ya que, indudablemente, con el viejo aparato, el proletariado no se hubiera sostenido en el poder, y no le hubiera sido posible crear de golpe un nuevo aparato. Lenin señalaba la peculiaridad de los soviets de ser el aparato del Estado más democrático en el mundo; que los soviets, por su naturaleza misma, son la mejor forma organizativa para atraer a las amplias masas trabajadoras a la participación directa en la dirección del Estado. Lenin calificó esta peculiaridad de los soviets, de "medio maravilloso", del cual ningún Estado capitalista ha podido ni podrá disponer jamás.

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EL TRIUNFO DE LA REVOLUCION DEMOCRATICOBURGUESA RUSA DE FEBRERO DE 1917 Las condiciones objetivas y subjetivas de Rusia en las dos primeras décadas del siglo XX, hacen posible un acumular de fuerzas que estallarán en febrero de 1917, propiciando el triunfo de la revolución democrático burguesa. La crisis económica, pobreza extrema, desabastecimiento de materias primas y combustibles, cierre de fábricas, paro forzoso y precarias condiciones de vida de obreros y pueblos de Rusia, objetivizaban como en ningún otro país, estas condiciones consecuencia de la primera guerra mundial imperialista. Miles de obreros, hombres y mujeres y de sectores populares participan de grandes huelgas, jornadas de lucha y manifestaciones en varias ciudades, entre enero y febrero de 1917, las que confluyen en una gran huelga política general bajo la consigna de "¡Abajo el zar!", "¡Abajo la guerra!", "¡Pan!", configurando los inicios de la insurrección. Miles y miles de soldados del zarismo se pasan a las filas revolucionarias; obreros y soldados armados detienen a ministros y generales zaristas y sacan de las cárceles a los revolucionarios, que se unen a la lucha. Las mujeres se ganan a las tropas, incitándoles a derribar la autocracia zarista. El llamado a proseguir la lucha armada que hace el Partido bolchevique desde su Comité Central dirigido por Molotov y a constituir un Gobierno provisional revolucionario, luego de la caída del zar; marca el triunfo de la revolución democrático burguesa; encabezada por la clase obrera en unidad de millones de campesinos "por la paz, por el pan y por la libertad"; guiados por el histórico antecedente de la primera revolución de 1905. Lenin, al respecto dirá: "La revolución ha sido obra del proletariado, que ha dado pruebas de heroísmo, ha derramado su sangre y ha arrastrado con él a las más extensas masas de los trabajadores y de la población más pobre..." Los gérmenes del poder revolucionario, los soviets de diputados obreros y soldados, aparecerán en los primeros días de la revolución, para refrendar el triunfo. Los oportunistas, mencheviques y social revolucionarios se apropian de la dirección de los soviet, para entregar la revolución a la burguesía; conformando el Comité provisional de la cuarta Duma, nombrando como presidente a un terrateniente monárquico y el 27 de febrero, conjuntamente con liberales, nombran un gobierno provisional burgués integrado por los jefes de los kadetes, octubristas, otros capitalistas y el social revolucionario Kerenski; gobierno de "la burguesía y de los terratenientes aburguesados", como decía Lenin, que lo legalizan mañosamente por el soviet de diputados, obreros y soldados, pese a las protestas de los bolcheviques, que luchaban en las calles, eran encarcelados o sufrían deportación como Lenin y Stalin. El objetivo de los oportunistas era el dar por terminada la revolución, seguir apoyando la guerra y consolidarse constitucionalmente con la burguesía, para usufructuar del poder.

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Este proceso marca una importante contradicción, de una parte el gobierno provisional en manos de la burguesía, los oportunistas, social revolucionarios y mencheviques y de otra parte, los soviets de obreros, campesinos y soldados auténtico poder popular, surgido de la acción y de la lucha armada revolucionaria.

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“LAS RAICES HISTORICAS DEL LENINISMO” J.V.Stalin

Este trabajo de Stalin forma parte de un conjunto de conferencias pronunciadas en la Universidad Sverdlov, a la promoción leninista, publicadas luego en algunos números de abril y mayo de 1924 en el periódico Pravda, como parte de la temática “Los Fundamentos del Leninismo”. El leninismo se formó y desarrolló -señala Stalin- bajo el imperialismo, cuando las contradicciones del capitalismo llegan a su grado extremo y la revolución proletaria se convierte en una necesidad histórica. Es el período del capitalismo con tres de las más importantes contradicciones de la época imperialista: entre el trabajo y el capital, con los trusts y los sindicatos, los bancos y la oligarquía financiera de los países industriales. Los sindicatos, las cooperativas y la lucha parlamentaria de la clase obrera resultan insuficientes; lo que prepara la revolución. La segunda contradicción, entre grupos financieros y potencias imperialistas por las fuentes de materias primas y territorios, propicia las guerras imperialistas, debilita al imperialismo y al capitalismo en general y aproxima la revolución como necesidad práctica. La tercera contradicción entre las pocas naciones "civilizadas" dominantes y centenares de millones de hombres de los países dependientes, para extraer de ellos superbeneficios. Es la que genera reservas para la revolución proletaria. Esta situación internacional dio nacimiento al Leninismo y a Lenin como su creador, porque Rusia era la convergencia de todas las contradicciones del imperialismo. Stalin nos enseña que con Rusia y con Lenin "ocurrió" lo que en Alemania, con Marx y Engels en la década del 40 del siglo XIX; ya que Alemania estaba preñada, de una revolución burguesa. Por ello Marx escribe en el Manifiesto del Partido Comunista: que los comunistas fijan su atención en Alemania que se halla en vísperas de una revolución burguesa, con un proletariado más desarrollado que el de Inglaterra del siglo XVII y de Francia del XVIII, y que la revolución burguesa alemana será el preludio de una revolución proletaria. En mayor grado la Rusia de comienzos del siglo XX, se hallaba en vísperas de la revolución burguesa, en un ambiente más progresivo y un proletariado más desarrollado que el de Alemania, Inglaterra y Francia en la década del 40 del siglo XIX. Por ello no es de asombrarse que el proletariado haya llevado a la victoria la revolución en Rusia, la patria de la teoría y la táctica de la revolución

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proletaria y que Lenin haya sido su creador como el jefe del proletariado internacional.

“LA CUESTION CAMPESINA” J.V.Stalin

Sobre el tema, Stalin analiza cuatro cuestiones: el planteamiento; el campesinado durante la revolución democrático-burguesa; durante la revolución proletaria; y una vez consolidado el Poder Soviético. La dictadura del proletariado es lo fundamental para el leninismo, la cuestión campesina, lo derivado; pero también importante para la revolución proletaria. La cuestión campesina -señala Stalin- cobra mayor actualidad en Rusia durante la revolución proletaria, cuando se plantea el problema de los aliados del proletariado. El leninismo reconoce la capacidad revolucionaria de la mayoría de los campesinos en interés de la dictadura del proletariado y entrega su apoyo a los movimientos y luchas que directa o indirectamente contribuyen al movimiento de liberación de la clase obrera y se convierten en sus aliados y reserva. En la revolución democrático-burguesa, de la primera revolución rusa de 1905 a la segunda de febrero de 1917, se posibilita la alianza de los obreros y los campesinos con la hegemonía del proletariado en el derrocamiento del zarismo. Esta revolución es diferente a las burguesas de Occidente (Inglaterra, Francia, Alemania, Austria) en las que la hegemonía pertenece a la burguesía liberal y no al proletariado, por su debilidad. Marchan junto a ella y son su reserva. En la revolución burguesa rusa, en cambio, la burguesía es débil, el campesinado no es su reserva fundamental y el proletariado se coloca en primer plano marchando junto a millones y millones de campesinos. En la revolución proletaria, de febrero a la de Octubre de 1917, los campesinos elevan su nivel revolucionario y se agrupan junto al proletariado como fuerza revolucionaria consecuente y a los soviets como único Poder, lo que facilita la transformación de la revolución burguesa en revolución proletaria. Consolidado el Poder Soviético, viene la edificación económica socialista, que incorpora a la mayoría de los campesinos a la edificación de una nueva sociedad mediante la cooperación, introduciendo gradualmente en la economía rural el principio del colectivismo, primero en la venta de los productos agrícolas y después en su producción. El Poder del proletariado utiliza esta reserva, al vincular la industria a la agricultura, entregando a la dictadura del

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proletariado la base que necesita y sin la cual es imposible la edificación del socialismo.

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“EL METODO” J.V.Stalin

Es otro de los trabajos de Stalin en conferencia pronunciada en la Universidad Sverdlov, sobre “Los Fundamentos del Leninismo”. Stalin se refiere a la aplicación revolucionaria, teórica y práctica del método del leninismo surgido en contraposición a lo que ocurría con la II Internacional y su método de trabajo caracterizado por el socialchovinismo y socialpacifismo. El período a que Stalin se refiere, corresponde a un desarrollo del capitalismo “pacífico”, anterior a la guerra imperialista; hay dominio del oportunismo; las huelgas obreras son "normales". Actúan minorías parlamentarias y las formas de lucha son para "matar" al capitalismo legalmente. Los partidos de la II Internacional ya no piensan en la revolución y la dictadura del proletariado, ni en la educación revolucionaria de las masas. La fidelidad al marxismo es aparente, como Kautski y otros, que se amoldan a la burguesía, para "mantener la unidad" con ella y la "paz en el partido"; con tesis teóricas contradictorias dogmáticas y divorciadas de la lucha revolucionaria de las masas. Ello obligaba -señala Stalin- a revisar la labor de la II Internacional y su método de trabajo, sin lo cual no había como lanzarse contra el capitalismo. Este mérito lo tuvo el leninismo que comprobó y desechó los dogmas teóricos, restableció la unidad teórica práctica del partido proletario, reorganizó su acción, orientó revolucionariamente la educación de las masas y propició la autocrítica de los partidos proletarios, formando cuadros y dirigentes de partido. Los dogmas planteaban que el proletariado no podía ni debía tomar el Poder si no era la mayoría dentro del país; que el proletariado para mantenerse en el Poder, debía disponer de suficientes cuadros, hombres ilustrados y administradores hechos, preparados en el capitalismo. Lenin respondía que primero es la toma del Poder y luego la preparación de cuadros, dirigentes y administradores de origen obrero; que la huelga general política es inaceptable para el proletariado por inconsistente, lo que Lenin rebate señalando que la forma principal de lucha del proletariado, es la directa, la huelga general y la insurrección. La historia demostraría que la crítica y las acciones realizadas por el método leninista darían sus frutos con la Revolución de Octubre.

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“ESTRATEGIA Y TACTICA” J. V. Stalin (1era. Parte)

Stalin analiza seis cuestiones sobre este tema: la estrategia y la táctica como la ciencia de dirigir la lucha de clase del proletariado; las etapas de la revolución y la estrategia; los flujos y reflujos del movimiento y la táctica; la dirección estratégica; la dirección táctica; la táctica reformista y la táctica revolucionaria. En esta entrega nos referiremos a cuatro de los aspectos señalados inicialmente. En cuanto a la primera se refiere al dominio de la II Internacional como período del parlamentarismo en la lucha de clases, período en el que no había ni táctica ni estrategia; de tal manera que cuando llegó el período de las batallas revolucionarias abiertas, los partidos de la II Internacional renunciaron a ellas. La estrategia y táctica bien elaboradas de la lucha del proletariado sólo pudieron trazarse en el período siguiente, el de la revolución proletaria, en el que Lenin desarrolló y completó las ideas de Marx y Engels, sobre la táctica y la estrategia como la ciencia de la dirección de la lucha revolucionaria del proletariado. En la segunda se refiere a la estrategia como la dirección del golpe principal del proletariado, según la etapa de la revolución, en la que se considera el objetivo a ser alcanzado, la fuerza fundamental, la reserva inmediata, la dirección del golpe principal y el plan de disposición de las fuerzas. La estrategia cambia al pasar la revolución de una etapa a otra, permaneciendo, en lo fundamental, invariable a lo largo de cada etapa en cuestión. En la tercera parte Stalin señala que la táctica consiste en determinar la línea de conducta del proletariado durante un período. Si el fin de la estrategia es ganar la guerra, la táctica persigue objetivos menos esenciales, como tal o cual batalla, o combate. La táctica es una parte de la estrategia a la que sirve. La táctica se ocupa de las formas de lucha y de organización del proletariado, de los cambios y de la combinación de dichas formas. En el cuarto aspecto sobre la dirección estratégica, Stalin señala que su misión consiste en saber utilizar acertadamente todas las reservas, que pueden ser directas e indirectas, según el objetivo de la revolución en cada etapa.

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MARXISMO Y REVISIONISMO

(1ª. Parte)

Este texto de V.I.Lenin fue escrito en abril de 1908 para reivindicar el carácter original y científico de los principios y leyes descubiertos por el Marxismo. No era y no es actualmente extraño que la originalidad y carácter científico de la doctrina de Marx y Engels, nacida para la educación y organización de la clase obrera; para orientar sus tareas y organización en la lucha por la sustitución del capitalismo y la instauración del socialismo, mediante la dictadura del proletariado, haya recibido la oposición abierta, encubierta o silenciosa de la burguesía que lo considera refutado y hasta muerto, ataque del cual ha salido y sale fortalecido, lozano, fuerte y vitalizado. Pero el marxismo -como lo señala Lenin- no consolidó su posición de golpe, ya que desde la década del 40 del siglo XIX su lucha fue contra el idealismo filosófico de los jóvenes hegelianos radicales; contra el proudhonismo, en las doctrinas económicas. En la década del 60, con el paso de la lucha teórica a la práctica concreta del movimiento obrero. A comienzos y finales de la década del 70, en Alemania, contra Mühlberger y el positivista Dühring, para culminar en la década del 90 del siglo XIX, con la ubicación en el terreno marxista de los congresos de la internacional obrera. Ante este avance del marxismo, los sobrevivientes cambiarían de táctica, tratando de descomponer las filas obreras marxistas, produciéndose la lucha interna, que enfrentaría al ex-marxista ortodoxo Bernstein y la corriente Bernsteiniana o REVISIONISMO, que proclama la revisión de Marx. Para esta época en la Rusia de Lenin el revisionismo se vestiría con el ropaje de “socialismo no marxista”. Ideológicamente el revisionismo se ha evidenciado y evidencia en la filosofía, la economía política y la política. Filosóficamente con el "retorno a Kant", bajo el pretexto de que el materialismo había sido "refutado" y de que era necesario sustituir la dialéctica revolucionaria, por la "evolución" pacífica. En la economía política, argumentando que los carteles y trusts eliminarían completamente a las crisis por su debilidad y rareza; de que la "teoría de la bancarrota" del capitalismo era inconsistente porque las contradicciones de clase tendían a suavizarse y atenuarse. Que debía corregirse la teoría del valor de Marx según el pensamiento burgués del economista vulgar austriaco E. Böhm-Bawerk, de la "escuela austriaca", opuesto a la teoría marxista de la plusvalía y encubridor de las contradicciones del capitalismo. La lucha contra los revisionistas reavivó con fecundidad el pensamiento teórico del socialismo internacional, reeditando la vieja polémica de F. Engels contra Dühring.

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MARXISMO Y REVISIONISMO (2ª.Parte). V. I. Lenin

El revisionismo en el campo de la economía política ha sobredimensionado la importancia de la pequeña producción, con argumentos mañosos, los que han sido refutados a su tiempo con hechos y cifras. Datos irrefutables -señala Lenin en este escrito- prueban la superioridad técnica y comercial de la gran producción sobre la pequeña, no sólo en la industria, sino también en la agricultura. Pero la producción de mercancías -continúa Lenin- está mucho menos desarrollada en el agro y, por lo general, los estadísticos y economistas actuales no saben destacar las ramas especiales y, a veces, incluso las operaciones de la agricultura que expresan de qué manera la agricultura es progresivamente arrastrada al proceso de intercambio de la economía mundial. Señalando además que la pequeña producción se sostiene sobre las ruinas de la economía natural debido al constante empeoramiento de la alimentación, el hambre crónica, la prolongación de la jornada de trabajo, el deterioro de la calidad y atención del ganado; en una palabra, debido a aquellos mismos métodos con que se sostuvo también la producción artesanal contra la manufactura capitalista. En el capitalismo, los avances científicos y tecnológicos, deterioran tarde o temprano a la pequeña producción; por ello es que la economía política socialista al investigar los procesos, demuestra que el pequeño productor no puede sobrevivir en el mundo capitalista, obligándose a adoptar el punto de vista del proletariado. Los revisionistas -nos advierte Lenin- al generalizar hechos unilaterales desvinculados del capitalismo, empujaron políticamente a los campesinos a la actitud del propietario burgués, ajena a la del proletario revolucionario. En cuanto a las teorías de las crisis y de la bancarrota del capitalismo, los revisionistas se equivocaron pensando que los años de animación y prosperidad industrial, habían dejado de lado a las crisis; cuando, en la práctica, ellas siguen a la prosperidad como parte de la naturaleza misma del capitalismo, porque cártels y trusts al tiempo que unifican la producción, agravan su anarquía, la inseguridad de vida del proletariado y la opresión del capital, con la consiguiente agudización de las contradicciones de clase sin precedentes. Por lo mismo, los argumentos de que las crisis serán solventadas por los grandes trusts, caen por su propio peso al evidenciarse que el capitalismo, lejos de solucionarlas, marcha tanto en lo económico como en lo político a su hundimiento definitivo.

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“MARXISMO Y REVISIONISMO” Lenin (3ª.Parte) En lo político los revisionistas intentaron refutar, sin lograrlo, la teoría de la lucha de clases, la pretendida y mal entendida libertad política, la democracia y el sufragio universal, cuestionando el Manifiesto Comunista. Señalan que si en la democracia prevalece "la voluntad de la mayoría", el Estado no es un órgano de dominación de clase ni que se debe negar las alianzas con la burguesía. Su concepción coincide con la de la burguesía liberal porque para ella el parlamentarismo burgués acaba con las clases y sus diferencias, ya que todos los ciudadanos, sin distinción alguna, gozan del derecho a votar e intervenir en los asuntos del Estado. Cuando en la práctica sucede todo lo contrario como lo estamos observando en el Congreso del país, en el que se evidencia las diferencias de clase por el sello que llevan quienes las representan, con sus intereses económicos, políticos y sociales. Los acontecimientos de París, en la primavera de 1871, y los de Rusia, en el invierno de 1905, desmintieron estas falsas apreciaciones revisionistas porque la agudización de las contradicciones de clase se produjo inexorablemente. Para aplastar el movimiento proletario, la burguesía francesa pactó con las tropas extranjeras. Quien no comprenda la dialéctica interna del parlamentarismo y de la democracia burguesa, que soluciona las disputas mediante la cada vez mayor violencia a las masas no podrá -dice Leninconcebir el parlamentarismo, como tribuna para realizar una propaganda y agitación consecuente y de principio a favor de las masas obreras. Las alianzas, acuerdos y bloques con la burguesía liberal y con el reformismo liberal en la revolución rusa -sostiene Lenin- muestra de manera convincente que esos acuerdos, al unir a los elementos combativos con los elementos menos capaces de luchar, con los más vacilantes y traidores, sólo embotan la conciencia de las masas, y no refuerzan, sino que debilitan la importancia real de su lucha. Las tendencias en lo económico y político de los revisionistas se vieron complementadas con su esencia hacia la meta final del movimiento socialista, cuando Bernstein sentenció maliciosamente "El objetivo final no es nada; el movimiento lo es todo".

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“MARXISMO Y REVISIONISMO” V. I. Lenin (4ª.Parte). Lenin, en este escrito, considera que la política del revisionismo no es otra cosa que la adaptación oportunista a los acontecimientos del día, a los virajes de las coyunturas políticas, olvidando los intereses proletarios y lo que el régimen capitalista significa. La esencia del revisionismo implica su enorme capacidad de mimetización frente a las distintas condiciones y fenómenos nuevos que presentan, cada viraje más o menos inesperado de acontecimientos, aunque sea mínimo y por el plazo corto, provoca -advierte Lenin- variedades de revisionismo. Lo determinante del revisionismo constituyen sus raíces de clase en la sociedad actual y es un fenómeno de alcance internacional, que se perfila como "sindicalismo revolucionario" y que se adapta también al marxismo, "enmendándolo" e incomprendiendo a Marx. El revisionismo y su carácter inevitable en la sociedad capitalista está dado porque en este sistema existen siempre, al lado del proletariado, capas de pequeña burguesía y de pequeños propietarios, que reproducen el sistema en base a la pequeña producción. Esos nuevos pequeños productores son nuevamente arrojados, de modo infalible, a las filas del proletariado. Es muy natural que así suceda, y así sucederá siempre hasta llegar a la revolución proletaria, la que no requiere que la mayoría de la población se proletarice "por completo" para que se produzca. La lucha ideológica, librada a fines del siglo XIX por el marxismo revolucionario contra el revisionismo no es más que el preludio de los grandes combates revolucionarios del proletariado que avanza con vacilaciones y debilidades, como señaló Lenin, hacia el triunfo del socialismo y su dictadura del proletariado. Hoy esta situación no ha variado, pese a que el proletariado ha sufrido los embates del neoliberalismo y de las políticas patronales que lejos de minimizar su papel histórico, lo convierten en dirigente indiscutible del proceso revolucionario en el Ecuador y en toda América Latina.

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"EL IMPERIALISMO Y LA ESCISIÓN DEL SOCIALISMO" V.I.Lenin

En “El imperialismo y la escisión del socialismo”, Lenin señala que Engels y Marx observaron entre 1858 y 1892 al movimiento obrero mundial que luego, durante la guerra imperialista, se dividió en dos tendencias. Cita dos fuentes de Engels: su carta a Marx de 1858, comentando el aburguesamiento del proletariado inglés y el prefacio de su libro “La situación de la clase obrera en Inglaterra” de 1892, refiriéndose a la contraposición entre "la aristocracia en el seno de la clase obrera" con obreros privilegiados y una "amplia masa obrera", con un partido aburguesado en una Inglaterra colonial. Lenin, al demostrar que los monopolios obtenían superganancias, señaló que con una parte de ellas, pueden sobornar a los obreros; llegando a interpretar el oportunismo obrero inglés debido a que solo Inglaterra tenía monopolios industriales y ricas colonias entre 1848 y 1868. Establecido el imperialismo, el capital financiero constituye monopolios en varios países capitalistas; de tal manera que, si en el siglo XIX el partido obrero aburguesado existía solo en Inglaterra, con el imperialismo se generaliza en todos los países imperialistas. Por ello, según Lenin, para hablar de la lucha antiimperialista, difundir el marxismo y crear el movimiento obrero socialista, debía combatirse enérgica y despiadadamente a estos partidos. Lenin hace un llamado a los socialistas a "... ir más abajo y más hondo, a las verdaderas masas: en ello está el sentido de la lucha contra el oportunismo y todo el contenido de esta lucha. Poniendo al descubierto que los oportunistas y los socialchovinistas traicionan y venden, de hecho, los intereses de las masas, que defienden privilegios pasajeros de una minoría obrera, que propagan ideas e influencias burguesas, que son, de hecho, aliados y agentes de la burguesía, enseñamos a las masas a comprender cuáles son sus verdaderos intereses políticos, a luchar por el socialismo y por la revolución a través de largas y penosas peripecias de las guerras imperialistas y de los armisticios imperialistas".

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"EL SOCIALISMO Y LA GUERRA” V. I. Lenin

Este folleto de Lenin fue editado en Ginebra en 1915 y escrito para la Conferencia Socialista de los Internacionalistas, reunida en septiembre de ese año, en la aldea de Zimmerwaid, Suiza. Escrito que condena la guerra y la analiza desde una óptica de clase, destacando la posibilidad cierta de eliminarla, cuando la humanidad viva en el socialismo o cuando se lo implante en buena parte del mundo. Lenin plantea la necesidad de mirar las guerras como progresistas o reaccionarias, justas o injustas. Caracterizó a la Primera Guerra Mundial de 1914 a 1918, como una guerra injusta en la que los estados imperialistas buscaron mantener la esclavitud y explotación capitalista; en Rusia, esta guerra fue apoyada por los socialchovinistas, a quienes Lenin los señala como lo más acabado del oportunismo, con su "defensa de la patria", que no es sino renunciar a la lucha de clases durante la guerra, estar de acuerdo con los créditos militares y no aprovechar estas dificultades para aligerar la revolución. Política burguesa, antiproletaria, que defiende no la patria, sino el yugo extranjero, como el "derecho" de tales o cuales "grandes" potencias capitalistas para saquear las colonias y oprimir a pueblos ajenos. En Rusia, la burguesía liberal, comercial e industrial y los terratenientes apoyaron la posición pro imperialista del zar; en tanto que el proletariado fue la única clase que no se dejó llevar por el chovinismo. Ello se explica -señala Lenin-, por la existencia del partido bolchevique marxista-leninista, que depuró sus filas de socialchovinistas, oportunistas y mencheviques. El último capítulo de “El socialismo y la guerra” es la historia de las contradicciones entre marxistas y oportunistas en el seno del Partido Obrero Socialdemócrata de Rusia, con la etapa de los "economistas" y la vieja Iskra, menchevismo y bolchevismo, marxismo y liquidacionismo, marxismo y socialchovinismo, con batallas entre el marxismo y el oportunismo, convertido en socialchovinismo, de cuyas implacables batallas salió forjado el partido bolchevique. Lenin antes del triunfo de la Gran Revolución Socialista de Octubre señaló que: "En tales casos, la guerra sería, de nuestra parte, una guerra legítima y justa. Sería una guerra por el socialismo, por liberar de la burguesía a los otros pueblos".

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DEMOCRACIA Y DICTADURA DEL PROLETARIADO La democracia burguesa posee todo un andamiaje que garantiza el poder de las clases explotadoras, dando a los trabajadores mínimos espacios de participación, para aparentar su incorporación a los mecanismos de definición del rumbo de la sociedad.

Uno de los puntos que los teóricos reformistas del “socialismo del siglo XXI” han puesto al debate es la contraposición entre democracia y dictadura del proletariado. Acusan al socialismo revolucionario de antidemocrático y hasta aberrante al pregonar que la construcción del socialismo exige la instauración de un régimen de dictadura del proletariado. No es posible hablar de democracia en abstracto, como un elemento en sí, obviando que se encuentra condicionada a circunstancias históricas concretas. La existencia de clases sociales da un contenido a la democracia: ésta, o es manejada por la burguesía para el ejercicio de su poder o es manejada por el proletariado cuando asume la condición de clase dominante y lucha por la construcción del socialismo. Lenin afirma que “La democracia es una forma de gobierno, una de las variedades del Estado. Y, por consiguiente, representa, como todo Estado, el empleo organizado y sistemático de la violencia contra los individuos”. La democracia burguesa posee todo un andamiaje que garantiza el poder de las clases explotadoras, dando a los trabajadores mínimos espacios de participación, para aparentar su incorporación a los mecanismos de definición del rumbo de la sociedad. Más aún, por más que esos espacios se amplíen, nunca serán suficientes para subvertir el orden impuesto por la burguesía. Cuando hablamos de dictadura del proletariado, no hacemos referencia a una forma de gobierno, sino a una forma de Estado, caracterizado por su condición de transición, en el que se manifiesta la democracia proletaria. Al respecto el mismo Lenin afirma que “la transición del capitalismo al comunismo no puede, naturalmente, por menos de proporcionar una enorme abundancia y diversidad de formas políticas, pero la esencia de todas ellas será, necesariamente, una: la dictadura del proletariado”. Un período así caracterizado es imprescindible para construir el socialismo, para poder eliminar la propiedad privada sobre los medios de producción y transferirlos al control social; para acabar con todo el aparato represivo burgués y el andamiaje jurídico que precautela el ejercicio de la explotación capitalista y así garantizar el poder de los trabajadores; y, para poner fin a todas la lacras del capitalismo, entre ellas la corrupción. La democracia proletaria “incomoda” a los reformistas y liberal burgueses porque estos, en realidad, no son partidarios de una auténtica revolución, sino de la “evolución” del capitalismo hacia una sociedad “alternativa”, a la que las condiciones actuales les obliga calificarla como socialista. LA DEMOCRACIA BURGUESA POSEE TODO UN ANDAMIAJE QUE GARANTIZA EL PODER DE LAS CLASES EXPLOTADORAS, DANDO A LOS

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TRABAJADORES MÍNIMOS ESPACIOS DE PARTICIPACIÓN, PARA APARENTAR SU INCORPORACIÓN A LOS MECANISMOS DE DEFINICIÓN DEL RUMBO DE LA SOCIEDAD DESTRUCCIÓN DEL ESTADO BURGUÉS Y EXTINCIÓN DEL ESTADO SOCIALISTA

Mientras el Estado burgués es destruido mediante la revolución proletaria y la instauración del socialismo, el Estado socialista se extingue, de manera progresiva, a la par que desaparece todo vestigio de propiedad privada y de diferencias sociales entre los miembros.de la sociedad.

El Estado en tanto instrumento de dominación política de una clase a otras, surge como consecuencia de la aparición y vigencia de la propiedad privada y la división de la sociedad en clases. Por consiguiente, la historia registra las siguientes clases de Estado: esclavista, feudal, burgués y socialista. En términos generales, cada uno de estos representa los intereses y la ideología de la clase económicamente dominante, con lo cual se convierte, también, en la clase políticamente dominante. Al respecto, Engels, en su obra “El Origen de la Familia, la Propiedad Privada y el Estado”, expresa: “ Como el Estado nació de la necesidad de refrenar los antagonismos de clase, y como, al mismo tiempo, nació en medio del conflicto de esas clases, es, por regla general, el Estado de la clase económicamente dominante, que, con ayuda de él, se convierte también en la clase políticamente dominante, adquiriendo con ello nuevos medios para la represión y la explotación de la clase oprimida”. Todos los tipos de Estado instauran una dictadura de clase. En las sociedades bajo el régimen de propiedad privada, ésta se expresa mediante el manejo arbitrario, vertical, impositivo y corrupto que una minoría en el poder hace de todo el aparato estatal -instituciones económicas, jurídicas, de justicia, educativas, Fuerza Pública, medios de comunicación, etc.-, para lograr el objetivo de consolidar y ampliar su poder económico y político, sobre la base explotar y pauperizar a las clases trabajadoras y los pueblos. El Estado burgués, en su intento de sofisticarse respecto de los anteriores, se esfuerza por maquillar la opresión capitalista, con su juego electoral y la decantada “democracia representativa”; sin embargo, sabido es que los procesos electorales de la burguesía no son sino una farsa que le sirve para legitimar la explotación y ostentar una supuesta democracia. No obstante, en determinadas circunstancias, los comunistas debemos participar en este terreno, precisamente como medio para desenmascararlo y, en ese camino, politizar a las masas adhiriéndolas a los objetivos de la revolución. Por su parte, el Estado socialista, es, también, un instrumento de dominación política; instaura una dictadura de clase: la dictadura del proletariado, esto es de una mayoría (los trabajadores y pueblos) sobre una minoría (burguesía derrocada). El Estado socialista promueve la estatización de la gran propiedad, sin embargo, es una sociedad donde todavía hay formas

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de propiedad privada y, por ende, expresiones de clases sociales, de ahí que se hace imperativa la vigencia de la dictadura del proletariado precisamente para garantizar su progresiva eliminación hasta dar paso a la sociedad comunista, etapa en la cual el Estado pierde vigencia histórica y prevalece una administración y dirección de los procesos productivos en función de la satisfacción plena de las necesidades humanas y de la naturaleza. Mientras el Estado burgués es destruido mediante la revolución proletaria y la instauración del socialismo, el Estado socialista se extingue, de manera progresiva, a la par que desaparece todo vestigio de propiedad privada y de diferencias sociales entre los miembros de la sociedad. Engels, en la obra citada dice”...Cuando ya no exista ninguna clase social a la que haya que mantener en la opresión; cuando desaparezcan, junto con la dominación de clase, junto con la lucha por la existencia individual engendrada por la actual anarquía de la producción, los choques y los excesos resultantes de esta lucha; cuando ocurra eso, no habrá ya nada que reprimir ni hará falta, por tanto, esa fuerza especial de represión: el Estado” Este es un aspecto cardinal de la teoría marxista sobre el Estado, pues, su comprensión cabal permite reconocer la naturaleza de los cambios que las diversas fuerzas políticas proponen. Aplicado a nuestra realidad, sirve para distinguir los límites y transgresiones de los socialistas Siglo XXI que aspiran suavizar la explotación capitalista, manteniendo intacto el aparato estatal burgués. Condiciones para el triunfo de la revolución Para conquistar el poder no es suficiente que los sectores más avanzados entiendan la necesidad del cambio social, se requiere también que las condiciones materiales de vida faciliten la agitación política y, con ello, se acelere la incorporación de otros sectores a la lucha por aquel. Para que la revolución se produzca, deben actuar en correspondencia las condiciones objetivas y subjetivas

Tomamos como preámbulo de este artículo la siguiente aseveración publicado meses atrás en este semanario: “La revolución no es una revuelta del tipo que se producen espontáneamente y en las que se desfoga la insatisfacción acumulada por las arbitrariedades o en pro de reivindicaciones puntuales desatendidas. La revolución es un proceso organizado que tiene objetivos a largo plazo y se propone resolver global y definitivamente los problemas sociales...”. No es un hecho espontáneo -remarcamos-, responde a circunstancias concretas. La revolución se produce allí donde las condiciones lo permiten. ¿A qué tipo de condiciones nos referimos? A las conocidas bajo la denominación de objetivas y subjetivas, según el caso. Las condiciones objetivas son producto del desarrollo histórico concreto de la sociedad y se desarrollan independientemente de la voluntad de los

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hombres. Tienen que ver con las penosas condiciones de vida de los pueblos, con la explotación que soportan las clases trabajadoras, con la opresión política que sufren las masas. A su vez tienen que ver, como en nuestro país, con las condiciones de atraso que enfrenta la sociedad. Es decir, son circunstancias tangibles, que pueden ser cuantificadas, que están en el mundo y maduran como consecuencia de la explotación y opresión capitalistas. Sin embargo, la existencia de altos niveles de miseria, atraso, explotación, etc. no desemboca per se en el triunfo de la revolución social del proletariado. En el mundo existen países con elevados índices de miseria, donde la gente literalmente muere de hambre, en los que no ha triunfado la revolución. ¿A qué se debe aquello? A que en la mayoría de esos países las condiciones subjetivas de la revolución no han madurado lo suficiente y no tienen la fuerza suficiente para aprovechar al máximo la realidad o el escenario en el que actúan. Cuando hablamos de las condiciones subjetivas nos referimos a los aspectos relacionados con el nivel de conciencia política y de organización de las masas, con la disposición de éstas para la lucha política. El principal factor o elemento en éstas, que al mismo tiempo actúa para el desarrollo de las restantes, es la existencia de la vanguardia del proletariado, el Partido Comunista. Éste trabaja por elevar el nivel de conciencia política y organización de las masas, por llevarlas al combate contra la explotación y por el socialismo. La existencia de una Partido Comunista fuerte, enraizado en el movimiento popular, asimilado al marxismo leninismo, es garantía para llevar al éxito la revolución. No es raro escuchar que en nuestro país existen suficientes condiciones para el triunfo de la revolución. La crisis económica y política es grave, las condiciones materiales de vida de los trabajadores y el pueblo son difíciles, pero no podemos decir que se ha topado fondo; más aún, es innegable que en el movimiento de masas existen dificultades. Una significativa franja se encuentra influenciado ideológica y políticamente por corrientes socialdemócratas (es decir burguesas) que se mueven detrás de un proyecto que pregona la posibilidad de resolver los problemas de las masas con “más democracia”, “profundizando la participación y gestión popular” en las instancias gubernamentales locales y centrales; es decir, sin romper el campo de juego delimitado por la burguesía, respetando la institucionalidad capitalista. Nosotros avanzamos en no solo luche necesidad de imperialismo. entendemos esta realidad y trabajamos por transformarla; la construcción de un movimiento de masas revolucionario, que por la reivindicación material, sino que vaya entendiendo la enfrentar en su conjunto a las clases dominantes y al

Las masas hacen la revolución, pero cuando éstas tienen conciencia de clase, cuando existe un escenario propicio en el que pueden actuar y, cuando tienen al frente, dirigiendo sus combates, una vanguardia política poderosa: el Partido Comunista.

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EL SOCIALISMO DEL SIGLO XXI, NUEVA TEORIZACIÓN DE VIEJAS IDEAS ANTIMARXISTAS

La simpatía que el proceso político venezolano tiene entre los pueblos de Latinoamérica y la adhesión pública que Hugo Chávez hizo al denominado Socialismo del Siglo XXI ha llevado a ciertos sectores de trabajadores y el pueblo, no solo en nuestro país, a pensar que esa es una alternativa revolucionaria frente al oprobioso sistema capitalista. Inclusive, en nuestro país, Rafael Correa ha dicho ser partidario de esa propuesta que, más allá de su denominación, su contenido tiene poca difusión. No sorprende que esto último se produzca, puesto que la versión que uno u otro defensor del SS21 tiene sobre dicha propuesta difiere, las interpretaciones son variadas, aunque coincidentes en un aspecto: en esencia son antimarxista- leninistas. Heinz Dieterich es reconocido como el ideólogo del SS21, más aún, el mismo se autoproclama como tal, aunque a la hora de revisar su libro “El socialismo del siglo XXI”, resulta que quien tiene el crédito de haber desarrollado la base de su propuesta económica, la denominada “economía planificada de equivalencias” no es Dieterich, sino Arno Peters. De las ocho páginas que en su libro destina para el tema mencionado, siete corresponden íntegramente al fundamento de Peters. En la Revista Política, edición número 23, nuestro partido publicó un artículo al respecto, titulado “El socialismo del siglo XXI, nueva teorización de viejas ideas antimarxistas”, escrito por Alejandro Ríos, del que ahora reproducimos algunas partes. No todos los subtítulos de este material corresponden al artículo original. Sin afectar la propiedad privada, no hay socialismo El sui géneris socialismo de Dieterich se descubre al leer un ‘texto de su autoría (que) invoca a superar ‘el dogmatismo del discurso de los años treinta que confunde el problema del socialismo con el problema de la forma de la propiedad...’ (subrayado nuestro). De ello se desprende dos elementos: a) que el socialismo sería resultado de la adopción de medidas de carácter super estructurales y no de medidas aplicadas en la base de la sociedad: la estructura económica; y, b) como consecuencia de aquello, que el socialismo es posible construirlo en el marco del capitalismo. ... ¿Puede concebirse un socialismo que respete la propiedad de la burguesía, y por ende los instrumentos en los que se apoya para la acumulación de sus riquezas vía explotación a la clase obrera? El socialismo del señor Dieterich, en los hechos, defiende la permanencia de la burguesía -y con ella el capital privado local e internacional, aunque manifieste lo contrario-, no en vano propugna la instauración de un “estado no-

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clasista”, que nos recuerda la vieja tesis del gobierno de todo el pueblo, con el que los revisionistas soviéticos llevaron a la reinstauración del capitalismo en la ex URSS. Inspirado en ese pensamiento, Hugo Chávez sostiene que propugna un socialismo “que se basa en la solidaridad, en la fraternidad, en el amor, en la libertad y en la igualdad”, caracterización bastante vaga, que no hace diferencia de los preceptos levantados en la revolución francesa de 1789: liberté, egalité, et fraternité. Sí ha sido preciso, en cambio, en señalar que busca “un socialismo que no excluya a la empresa privada” ... No puede haber construcción del socialismo si la propiedad privada sobre los medios de producción no es sustituida por la propiedad social y si no se suprime toda forma de explotación del hombre por el hombre. Pero hay que advertir que -a diferencia de formaciones económicas pre capitalistas, en las que el nuevo tipo de economía va madurando en las entrañas del modo de producción anterior-, la economía socialista no puede surgir en las entrañas de la sociedad burguesa, por lo que la vía revolucionaria es la única que conduce al socialismo, y esa vía es la de expropiar a los expropiadores, como señalaba Carlos Marx.’ ¿Socialismo o desarrollismo keynesiano? La distancia entre el marxismo y socialdemocratismo presentado Dieterich y compañía es enorme. ‘Según éste, “la vía para salir del subdesarrollo es la política desarrollista... (que) se mantiene dentro de la economía de mercado y en el marco de la superestructura del Estado burgués” , lo que encierra un elemento político sumamente peligroso, porque eso significaría que la clase obrera y los pueblos deben abandonar la lucha por la conquista del poder y hacer suyas la exigencia de retornar al Estado de bienestar, impulsado seis décadas atrás por la burguesía como mecanismo de acumulación y desarrollo capitalistas para enfrentar la crisis que en ese momento carcomía al sistema y como medida política para hacer frente a un floreciente socialismo que atraía la atención de las masas. Esa conducta política a su vez demandaría el apoyo de las clases trabajadoras a las burguesías criollas en la ejecución de su programa, hasta alcanzar el desarrollo que permita avanzar al socialismo, sobre la base de una alianza estratégico republicana entre los pueblos y los gobiernos . Según Dieterich solo países como Estados Unidos, China o Japón estarían en condiciones de avanzar hacia el socialismo, el resto deberíamos conformarnos con tener un Estado benefactor y una burguesía que lo maneje rumbo al desarrollo. En agosto de 2006, Yásser Gómez (de la Revista Mariátegui de Perú) entrevistó a Dieterich respecto de la salida frente al neoliberalismo, y esta fue la respuesta: “La salida estratégica al neoliberalismo es, por supuesto, el socialismo, es decir una civilización post capitalista, pero en estos momentos tu no tienes condiciones para hacer el socialismo, porque en primer lugar no tienes el proyecto histórico del nuevo socialismo divulgado masivamente, ... si no tienes la teoría divulgada entre la gente, si no tienes movimientos de masas ni vanguardias para implementarla, será una quimera hablar del socialismo

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como una alternativa al capitalismo neoliberal. La alternativa inmediata es el keynesianismo, el capitalismo desarrollista de Estado. (el subrayado es nuestro) ...se tienen que combinar los dos elementos, porque los campesinos, los desempleados quieren una respuesta inmediata y no puede ser el socialismo la respuesta inmediata. Se tienen que vincular los dos proyectos históricos: el keynesianismo y el Socialismo del Siglo XXI”. Los comentarios sobran...’ La vía al socialismo es la economía mixta (¿?) El periodista José Luis Carrillo publicó en Aporrea.org una entrevista con Dieterich cuyo título es muy decidor: "Economía mixta es la vía al socialismo del siglo XXI”; de acuerdo a esa nota y por boca de Carrillo, ‘Dieterich está convencido de que estatizar la propiedad privada no lleva al socialismo, porque "si la propiedad del Estado fuese socialismo, ya con (el rey) Carlos V tendríamos socialismo en América Latina, porque cuando llega la Corona Española a América, toda la propiedad de la tierra, el subsuelo y lo que está arriba es patrimonio del rey, pero eso era feudalismo, no socialismo. La única vía posible es una economía mixta, que tendría tres sujetos, el Estado, la empresa privada y la propiedad social, como cooperativa" sostiene Dieterich. ... La propiedad estatal por sí no es sinónimo de socialismo, y efectivamente existió en el feudalismo y existe en el capitalismo; pero “olvida” señalar quiénes, qué clases sociales se encuentran al frente del Estado en esas sociedades. En una sociedad en la que los trabajadores se encuentran en el poder, la propiedad estatal no tiene similitud con la existente en el marco del capitalismo, de la que la burguesía y el capital financiero son beneficiarios. Volvamos a las últimas líneas del texto citado anteriormente y encontraremos que Dieterich es partidario de “una economía mixta con tres sujetos, el Estado, la empresa privada y la propiedad social...” como la vía para ir al socialismo, ubicándolo, en los hechos, como defensor de la propiedad privada. En ese “socialismo” el papel de la empresa privada estaría condicionado, ni más ni menos, que por la eficiencia, por “la capacidad de administración. Si un ente administra adecuadamente un bien -sostiene Dieterich-no tienes realmente motivo para quitarle la propiedad o posesión, si abusa es otro asunto. Yo asumiría una visión funcional”. Vaya socialismo este, en el que los explotadores, los responsables de las miserables condiciones de vida de los trabajadores y los pueblos se convierten en redentores, gracias a su capacidad de gestión administrativa, olvidando las infranqueables barreras de clase que ubican en posiciones contrapuestas a la clase obrera y clases trabajadoras, por un lado, y la burguesía y el imperialismo, en otro.’ La transición al socialismo ‘El socialismo y el período de transición del capitalismo al socialismo tienen diferencias cualitativas. Hasta lograr la afirmación de la propiedad social

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y la eliminación de la propiedad privada sobre los medios de producción, habrá de tomarse medias encaminadas a reconstituir las fuerzas productivas de la sociedad. ... En este período se aplican todas las medidas para liquidar a la burguesía arrancándole poco a poco el capital y centralizando los instrumentos de producción en manos del Estado, y su naturaleza y duración dependerá de las condiciones particulares de cada país. Eso significa que, en un inicio junto a la propiedad estatal convivirán y se respetarán: a) la pequeña propiedad privada (pequeña producción mercantil generada por campesinos y artesanos); b) elementos de un capitalismo de Estado, surgido de las concesiones y convenios con capitalistas en sectores donde el nuevo Estado no tiene capacidad tecnológica y científica para desarrollar las fuerzas productivas. Pero esto se dará transitoriamente y en el marco de un sistema nuevo, distinto cualitativamente, porque la clase obrera cuenta con el poder en sus manos y ha pasado de ser clase dominada a clase dominante, un Estado en el que se ejerce la dictadura del proletariado y todas las actividades están orientadas a aplastar los vestigios del capitalismo y no, como sostiene Dieterich, a convivir con la burguesía en un Estado no clasista. Puede parecer que no hay diferencia entre los dos planteamientos en cuanto a la existencia de diversas formas de propiedad, pero el contraste es radical. El socialismo marxista leninista habla de un período de transición del capitalismo al socialismo en una etapa inicial, pero en condiciones en las que la clase obrera ha tomado el poder en sus manos, creando una circunstancia cualitativamente diferente, en un proceso dirigido por el proletariado y su vanguardia política. Dieterich, en cambio, cuando habla de socialismo o de nuevo proyecto histórico lo hace en términos de las etapas más avanzadas. “La realización del NPH (nuevo proyecto histórico) -asevera- se dará en tres etapas: a) la fase final es la sociedad sin economía de mercado, sin Estado y sin cultura excluyente... b) la fase intermedia será un tiempo de coexistencia de elementos heredados de la sociedad global burguesa y de elementos de la nueva sociedad global postburguesa que servirá para la armonización gradual entre los niveles de desarrollo tecnológico, educativo, económico, político, cultural, militar, etc., de los Estados del Primer Mundo y de los Estados neocoloniales... La primera fase (“c”) de superación del capitalismo global es el tiempo que estamos viviendo... y se caracteriza actualmente por el proceso de constitución de la programática de la sociedad posburguesa...” Nótese que en ningún momento hace referencia a las formas de propiedad de los medios de producción; en la fase superior solo se refiere a la esfera del mercado y a elementos de la superestructura.’ “Los sujetos de cambio” ‘Bajo este subtítulo Dieterich analiza las fuerzas y el programa del NPH. Aquí, como en la invención del Estado no-clasista, desconoce el papel de vanguardia que le corresponde cumplir a la clase obrera en la conducción del movimiento anticapitalista, al igual que en el proceso de construcción del socialismo. “El sujeto emancipador está conformado por la comunidad de

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víctimas del capitalismo neoliberal y de todos aquellos que son solidarios con ella. La clase obrera seguirá siendo un destacamento fundamental dentro de esta comunidad de víctimas, pero probablemente no constituirá su fuerza hegemónica. ” Esa forma de negar el papel de la clase obrera también se observa en otro aspecto cuando, líneas antes, sostiene que “Tampoco parecen existir las condiciones para la revolución armada en el sentido tradicional...” Ni “tradicional” ni “moderna”, porque en la lógica de los SS21 el uso de la violencia organizada de las masas es incompatible con la transición del capitalismo desarrollista al “socialismo”. También arremete contra la tesis leninista de la posibilidad de la construcción del socialismo en un solo país; antes lo hizo contra la tesis leninista del eslabón débil, al manifestar que solamente los países con alto desarrollo capitalista (como Estados Unidos, Japón, China...) pueden avanzar al socialismo. En la página 61 encontramos lo siguiente: “Ningún proyecto de cambio nacional profundo puede prosperar en la actualidad, si no se conceptualiza y ejecuta como parte integral del proyecto mundial; debido a que las dependencias de las economías nacionales frente a su entorno son tan profundas que la sobrevivencia de un proyecto no-capitalista dentro del propio espacio nacional se vuelve imposible a mediano plazo. En este sentido, la vieja discusión teórica sobre la posibilidad de construir el socialismo en un sólo país ha sido resuelta por la evolución histórica de las últimas décadas (subrayado nuestro). El capitalismo es un problema sistémico, no local -como el cáncer-; por ende, sólo puede ser vencido con una estrategia de defensa y superación sistémica. Por lo mismo, la praxis democratizadora del sujeto mundial de cambio sólo logrará acumular la fuerza para superar al sistema actual, si conceptualiza la lucha a nivel global y regional, para actuar a nivel nacional y local. (Think global, act local). Jugando a dos aguas, como también lo hace en otros temas, a renglón seguido afirma que “esto no significa que la transformación tenga que hacerse simultáneamente en toda la aldea global, para que sea viable, (...) el nuevo sistema se establece por lo general, en un sector del sistema dominante para luego expandirse gradualmente y convertirse de subsistema o nuevo orden (heterodoxia) en sistema u orden principal (normal): la nueva ortodoxia. Suponemos, que la transición del capitalismo global contemporáneo hacia la democracia mundial participativa seguirá esta misma lógica evolutiva”. Como en otros aspectos, Dieterich busca aparentar que su propuesta es íntegramente “innovadora”, no obstante recoger -de refilón- elementos reconocidos desde hace muchos años por el movimiento revolucionario. Desde el aparecimiento del Manifiesto Comunista (1848) se formuló la lucha por el socialismo como un fenómeno “sistémico” -para utilizar las palabras de Dieterich- y no local y menos circunstancial, y esa comprensión se resume en la consigna ¡Proletarios de todos los países, Uníos!, y en los esfuerzos inmediatos que se desarrollaron para la organización internacional del proletariado, que dio origen a la Asociación Internacional de Trabajadores, fundada en 1864 y conocida como la Primera Internacional, cuyos primeros documentos reconocían los principios del comunismo científico, pregonaban la necesidad de la unidad nacional e internacional de la clase obrera y el deber de tomar el poder político para lograr su emancipación.

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El marxismo siempre ha postulado que la revolución social del proletariado tiene en su contenido una connotación internacional, porque enfrentamos a un sistema y a una clase que ha logrado el dominio mundial, cuya derrota definitiva está condicionada por su eliminación total. Mas, esta revolución mundial, por su forma tiene carácter nacional, es decir, se expresa en los combates que en cada país levanta la clase obrera para derrotar a “su” burguesía y conquistar el poder. De hecho, los efectos de las revoluciones triunfantes locales no se limitan a sus fronteras, tienen implicaciones internacionales al afectar la cadena de dominación del imperialismo, amén de los efectos ideológicos y políticos en el movimiento revolucionario internacional. En el análisis que Lenin hace del imperialismo, remarca el desarrollo desigual que se opera en los países capitalistas e imperialistas, concluyendo que el sistema se quebrará en su eslabón más débil y no necesariamente en el país con mayor desarrollo de las fuerzas productivas, y la Revolución Rusa de 1917 confirmó aquello.’ *********** II Conferencia de Relaciones Alternativas , Viena, 13 de mayo de 2006 (www.gobiernoenlinea.gob.ve) Reunión de 12 Jefes de Estado de América del Sur. Venezuela, marzo 2007. De la intervención de Heinz Dieterich sostenida en la mesa redonda sobre el socialismo del siglo XXI, realizada en Quito el 30 de agosto de 2007 en la Casa de la Cultura Ecuatoriana. Ibid. El socialismo del siglo XXI, págs. 58, 59. Obra analizada, pág. 58.

¿EL SOCIALISMO DEL SIGLO XXI NO ES MARXISTA? Por A. Boente (c)

(Tomado

de

un

artículo que aparce en Wikipedia,

dice su

autor)

"No sé cuántas veces tendrá Chávez que repetir lo mismo. Lo está diciendo desde el año 2003. Lo ha dicho claramente en varias alocuciones, discursos y programas de televisión “este no es un proyecto marxista, yo tengo muchos amigos marxistas, pero este no es un proyecto marxista” (Aló Presidente, 2-102005). Pero incluso, se lo ha declarado a los periodistas en entrevistas y ruedas de prensa. “Yo no soy comunista, no tendría ningún empacho en decirlo. Si yo tuviera un proyecto marxista para Venezuela lo hubiese dicho desde el primer día en que salí a la palestra política. Así que no soy marxista, tengo aproximaciones al pensamiento socialista y progresista, pero no soy marxista” (Entrevista hecha por Lucía Newman, corresponsal de CNN, 18 de Agosto de 2004)". "Por si acaso, lo volvió a repetir en la rueda de prensa ofrecida en Miraflores, el día que lo acreditaron como Presidente Electo. Pero claro, esto no es publicitado por los medios de comunicación, porque muchos de ellos funcionan como agencias de campaña sucia del antichavismo, y necesitan producir temor

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en la gente, por tanto, cualquier cosa que pueda disminuir o disipar ese miedo es censurada o simplemente obviada", final de la cita. Cómo se explica que Chávez ahorita haya cambiado y plantee el rumbo Marxista del Socialismo en Venezuela?. No son viables los basamentos Teóricos del Socialismo del Siglo XXI? Aunque no existe delito que cualquier sistema democrático y progresista beba de las fuentes y enseñanzas del marxismo-leninismo, del Materialismo Dialéctico e Histórico y la filosofía de vida que encierran estas teorías, y que a su vez tome lo positivo del sistema capitalista y lo adecue a las nuevas condiciones del desarrollo actual de la sociedad, como lo es la alta tecnología y la elevada productividad del trabajo; pero es bueno recordar que el Fundamento Teórico del Marxismo-leninismo es la lucha de clases, la toma del poder por la clase obrera y trabajadora y la destrucción del viejo aparato burgués, donde se traspasa la propiedad sobre todos los Medios Productivos de la Sociedad, a Propiedad Social Socialista, controlados y administrados por el Estado a partir del Poder Soberano que el pueblo le otorga a este Organo de Gobierno. Por lo tanto, una Formación Económico Social (FES) se distingue de otra, por la relación que exista en la sociedad respecto a los Medios Productivos. La Historia se encargó de demostrar que el socialismo clásico e impuesto a los pueblos, a pesar de ser viable por un tiempo, a la larga se constituye en un freno del propio desarrollo de las Fuerzas Productivas de la Sociedad, al eliminar la competencia, violentar las leyes naturales del mercado, la iniciativa privada y las libres manifestaciones del desarrollo personal junto con las individualidades, al imponer la voluntad del Estado a la de los individuos, traspasándosele, a su vez, al Estado una carga de tareas y funciones para lo cual este organo de Poder no está preparado ni tiene capacidad de asimilar, debido a la gran cantidad de Ramas y Sectores, así como renglones productivos y sociales que existen dentro de la economía y la sociedad de un país, lo cual da al traste con el propio desarrollo que se requiere, y al manifestarse en las altas esferas de Poder y la sociedad, las tendencias burocráticas y la corrupción, lo que trae consigo el incumplimiento y violación de sus propias leyes, lo que hace que el Gobierno comience a tiranizar a la sociedad, en aras de justificar su mala administración. El nuevo socialismo que se construya (llámesele por cualquier nombre) debe ser incluyente con todos los sectores de la sociedad, ser participativo, y permitir la coexistencia de diferentes tipos de propiedad en un mismo entorno político-social y deberá ir atrayendo poco a poco a la sociedad a formas equitativas de producción, distribución y consumo, pasando primeramente por un período de tránsito más o menos prolongado, donde el Partido y las Comunidades juegan un papel esencial para el trabajo político-ideológico, en la lucha de ideas, al ser estas organizaciones políticas y de masas, la vía para recibir y trasmitir información entre los diferentes niveles de la sociedad y como forma de retroalimentación de los Organos del Estado.

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De crear o producir, el nuevo socialismo, cambios radicales en la sociedad, mediante el uso de métodos autoritarios y totalitaristas y la violencia, estariamos en presencia de un nuevo ciclo del socialismo clásico que exitió en la URSS y del cual ya conocemos su final. Por esta razón, Marx sostenía que el socialismo nunca podía ser entregado a la gente desde arriba, debía ser el fruto del propio trabajo de la clase trabajadora. Una sociedad dominada por un Estado todo poderoso no genera seres humanos aptos para instaurar el socialismo. Por la misma razón, el socialismo no es populismo. Un Estado que provee los recursos y las soluciones a todos los problemas de la gente no fomenta el desarrollo de las capacidades humanas, al contrario, estimula a la gente a tener una actitud pasiva de esperar del Estado y de los líderes que prometen dar siempre respuesta a todos sus problemas. Además, el socialismo tampoco es totalitarismo. Precisamente porque los seres humanos son diferentes y tienen diferentes necesidades y habilidades, su desarrollo por definición requiere del reconocimiento y respeto de las diferencias. Las presiones del Estado o las de la comunidad para homogeneizar las actividades productivas, las alternativas de consumo o estilos de vida, no pueden ser la base para que surja lo que Marx reconocía como la unidad basada en el reconocimiento de las diferencias. También tenemos que reconocer que el socialismo no trata de mantener un culto por la tecnología, esta fue una enfermedad que representó un flagelo para el marxismo, en la Unión Soviética se manifestó como minas y fábricas inmensas, que supuestamente capturaban los beneficios de la economía de escala. Tenemos que reconocer que las empresas pequeñas permiten más control democrático desde abajo (desarrollando así las capacidades de los productores) logrando una preservación más adecuada del ambiente que realmente será funcional a la hora de atender las necesidades del pueblo. Podemos aprender de las experiencias aleccionadoras del siglo XX. Ahora sabemos que el deseo de desarrollar una sociedad que sirve al pueblo no es suficiente —hay que estar dispuesto acabar con la lógica para realizar un mundo mejor. Y sabemos no se puede hacer socialismo desde arriba, a través de los esfuerzos y enseñanzas de una vanguardia que toma todas las iniciativas y desconfía del auto-desarrollo de las masas. Rosa Luxemburgo sabiamente enfatizó: “la clase obrera exige el derecho de cometer sus propios errores y aprender del dialecto de la historia.” Cuando empezamos con la meta de una sociedad que puede desatar el potencial de seres humanos y que reconoce que la senda a esta meta es inseparable del auto-desarrollo del pueblo, podemos construir una sociedad verdaderamente humana.

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LA POLÍTICA COMUNAL ACTUAL EN VENEZUELA: FALLOS Y PERSPECTIVAS Por: A. Boente (c)

De la forma en que se le bajan los recursos financieros hoy en día a las Comunas (Juntas Comunales) en Venezuela, se constituye en un instrumento de indisciplina social, de malformación de comportamientos y conductas sociales, de desvío y malversación de recursos, de mala eficiencia en el uso de los recursos financieros que son asignados y motivo para una perenne lucha por controlar los aparatos directivos por parte de algunos ciudadanos, en estas organizaciones sociales, lo que en no muchas ocasiones ha levantado rencillas y hasta se han creado pequeños núcleos familiares como aparatos dirigente vitalicios en algunas juntas comunales, donde ya ni siquiera muchos vecinos salen a elegir para renovar a las mismas. Es verdad que la población necesita recursos y financiamiento para resolver los problemas apremiantes que tienen por delante y de esta forma ir acabando con la miseria histórica acumulada en muchos barrios marginales por todo el país, de ahí la razón de ser de este tipo de organización de base, que representan al pueblo en ejercicio de la verdadera democracia participativa. Necesidades como la vivienda, la salubridad, la urbanización de zonas y barrios, y en resumen, ir incrementando poco a poco el nivel y calidad de vida de la población. El Estado, en este caso, a partir de los Proyectos presentados por cada C. Comunal, aprueba centralmente los Presupuestos y otorga los financiamientos a esas Comunas que están legalmente registradas y reconocidas por el Nivel Central. Bajándole, al ser aprobados, los recursos financieros a cada Comuna dentro de cada Estado del país. Hasta ahí, todo parece ser correcto.

Dónde está el fallo de la actual situación? En primer lugar: Los Presupuestos de Gastos que se presentan para su aprobacion se confecciona en Ferreterias y entidades de negocios particulares, donde los precios son competitivos y de mercado. Lo que trae consigo que estos presupuestos vengan en la mayoría de los casos inflacionados. En segundo lugar: El Estado no le ha prestado la atención que requiere este fenómeno y no ha creado una infraestructura propia para el abastecimiento de los recursos necesarios que requiere la población, donde el Gobierno, a través de empresas socialistas, centre las compras y ventas minoristas de todos estos recurso materiales, que pueden llegar a ser a precios preferenciales sobre los existentes en el mercado, sin dejar a su vez de obtener ganancias y ser costeables en su gestión. Adueñándose para sí, este sector de mercado que el propio Estado ha generado. En tercer lugar: Para ello tienen que crearse empresas socialista de Abastecimiento Técnico Material,(ESATM) que sean capaces de concentrar en

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sus áreas y almacenes los recursos que van a ser demandados por la población y los C. Comunales, lo cual permitiría hacer un Balance a nivel de toda la Economía Nacional y Proyectar las producciones presentes y futuras, según las demandas que se vayan determinando. Se podría contar, a su vez, con información de los nuevos tipos de producciones que deben ser desarrolladas en el país, lo cual permitiría un análisis más realista para la sustitución de importaciones con producciones nacionales.

La creación de estas empresas Socialistas de Abastecimiento Técnico Material (ESATM), sería fuente de empleos para el país, permitiría a su vez, a partir de las utilidades generadas seguir creciendo de acuerdo a las demandas siempre crecientes del desarrollo económico y social, distribuir utilidades dentro de sus colectivos laborales al cierre de cada período y aportar lo remanente al propio Estado. De esta forma se garantiza que el financiamiento entregado por el Estado no vaya a parar como estímulo a la industria y negocios privados, se estimularía la creación de empresas socialistas destinadas a satisfacer las demandas apremiantes de la población, se le daría un uso racional y eficiente a los recursos financieros entregados por el Estado, garantizando en todo momento que sean empleados en estas entidades y evitar con ello la malversación y el desvío de estos recursos para otros fines, a veces muy particulares, ajenos para lo que fueron asignados, y de forma global mejoraría la Gestión del Estado ante el pueblo.

En cuarto lugar: Habría que proyectar la distribución por cada territorio y Estados del país de este tipo de empresa socialista de Abastecimiento subordinada al Nivel Central, garantizando y proyectando los espacios para que sean ubicadas cerca de los principales núcleos poblacionales, y acompañarlas a su vez de una red de transporte propio que garantice la recopilación y distribución, en algunos casos, de los recursos materiales que se destinarían a la Juntas Comunales y a la población en general.

El Gobierno Bolivariano tiene que dejar de ser parte del mercado de la Industria y la empresa Privada, y debe velar por el uso eficiente y efectivo de los recursos financieros que entrega a las Juntas Comunales (evitando así las malas experiencias del movimiento cooperativista en años atrás) para que sean empleados por la población en la solución de sus apremiantes necesidades.

La Contraloría tiene que jugar un activo papel en esta lucha junto a toda la población, donde la sociedad civil de manera bien organizada, tendrá la última palabra en valorar, gestionar y hacer cumplir de forma eficiente y creativa el uso de los recursos asignados por el Estado para la solución de los problemas del pueblo.

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